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                  <text>�DETERMINACIÓN DE CONSUMO DE PESCADO EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS, BUCARAMANGA, COLOMBIA
Edna Magaly Gamboa Delgado 1,2,3 Nahyr López Barbosa 1,3,, Elieth Gómez Almeyda 2,4, Nathalia Torres
Alarcón5
y
Juliette
Dahiana
Castillo
Morales5
1Departamento de Salud Pública, Escuela de Medicina, Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga.
Colombia); 2Escuela de Nutrición y Dietética, Universidad Industrial de Santander; (Bucaramanga.
Colombia);3Grupo de Investigación en Demografía, Salud Pública y Sistemas de Salud (GUINDESS)
(Bucaramanga. Colombia); 4 Centro de Investigación en Ciencia y Tecnología de Alimentos (Bucaramanga.
5Universidad
Colombia);
Industrial
de
Santander
(Bucaramanga.
Colombia)
E-Mail: magalygamboa@yahoo.com
Introducción
Los pescados son prácticamente la única fuente
natural de los dos ácidos grasos esenciales n-3:
eicosapentanoico (EPA) y docoxahexanoico
(DHA) (1,2), además de ser fuente de proteína
de alta calidad biológica y algunos minerales
(3). Los efectos saludables derivados del
consumo o la suplementación con ácidos
grasos poliinsaturados n-3, han recibido en las
últimas dos décadas gran atención por parte de
la comunidad científica (4).
Estudios epidemiológicos y de intervención
nutricional indican que el consumo de ácidos
grasos n-3 y sus metabolitos producen cambios
en variables homeostáticas asociadas a efectos benéficos para la salud y pueden ser útiles en la prevención y
tratamiento de varias condiciones médicas como arritmias, aterosclerosis, disfunción endotelial y alta presión
sanguínea (5,6,7), y otros trastornos como demencia, depresión postparto, desarrollo cognitivo y de aprendizaje
en los niños, respuesta inmune e inflamatoria, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, obesidad (8,9) y otras
enfermedades emergentes.
No obstante, la evidencia sólida del efecto modulador de los ácidos grasos n-3, el consumo de pescado percápita de pescado en Latinoamérica y por ende en Colombia es bajo: Chile, muestra un consumo promedio de
4.7 kg/persona/año, Perú 22.5 kg/persona/año (10), Colombia posee una de las tasas más bajas de ingesta de
pescado en América Latina, en el 2004 el reporte era de 6.5 kg/año mientras para el 2006 disminuyó a 1.38
kg/persona/año, aunque es un país con suficiente riqueza hídrica (11). La encuesta nacional de la situación
nutricional en Colombia, en el año 2005 (12), muestra que sólo el 9.9% de la población entre 19 y 50 años y el
9.5% en el grupo de 14 a 18 años, consumen pescado.
Estos datos contrastan con países como Japón donde el consumo anual per-cápita es superior a 55 kg (13),
en Noruega 38 Kg/año y España 72 Kg/año 10. Varios factores pueden determinar el bajo consumo de pescado
y ácidos grasos n-3, de los cuales los más relevantes son los altos costos y la baja disponibilidad, que en nuestro
medio corresponden tal vez a que provienen principalmente de pesca artesanal (a excepción del pescado de
conserva), que no permite producción a grandes escalas, lo que conlleva a que el producto no tenga una oferta
constante, además está sujeto a diversas condicionantes de su calidad como: problemas de distribución,
conservación y comercialización, los que en la mayoría de los casos aumentan el precio al consumidor hasta
en 10 veces su precio de origen, factor que limita apreciablemente el consumo (14).
Otro factor relevante es el cambio en la conducta alimentaria especialmente en la población joven, debido a la
globalización de la alimentación que ha llevado a un aumento en el consumo de alimentos de preparación
rápida, desplazando aquellos que contienen nutrientes funcionales en los que se incluyen: pescados, frutas y
vegetales (15). En este contexto se planteó como objetivo del presente estudio, determinar el consumo de
pescado y los factores asociados en estudiantes de la Universidad Industrial de Santander.
Materiales y Métodos

�Descripción, tamaño de muestra y muestreo
Se realizó un estudio de corte transversal analítico, en estudiantes de la Universidad Industrial de Santander de
Bucaramanga, Colombia (principal universidad pública del nororiente Colombiano). Se calculó un tamaño de
muestra de 272 estudiantes, teniendo en cuenta una población de 13.739 estudiantes de pregrado, prevalencia
esperada del evento de 6.3%, nivel de confianza de 95%, poder de 80%, error alfa de 0.05 y precisión de
3%. Se aplicó muestreo estratificado en donde cada Facultad fue considerada como un estrato y dentro de
cada uno de éstos, se aplicó muestreo aleatorio simple para seleccionar las Escuelas (programas académicos)
de las cuales se eligieron los estudiantes encuestados. En este estudio se incluyeron estudiantes activos de
pregrado, en modalidad presencial. Se excluyeron los estudiantes beneficiarios del servicio de comedores
ofrecido por la Universidad.
Variables de Interés
Se analizaron variables de tipo nutricional, socio-económicas, demográficas, relacionadas con estilos de vida y
comportamientos alimentarios que permitieron identificar los factores asociados al consumo de pescados.
Recolección de la información
La información fue recolectada mediante un formato de encuesta que evaluó aspectos socioeconómicos y
alimentarios; este instrumento incluyó un cuestionario de frecuencia de consumo (CFC) de pescados, durante
el último mes.
El CFC estuvo compuesto por tres secciones: una lista de chequeo de alimentos (pescados) consumidos
durante el último mes, una sección de frecuencia de consumo de esos alimentos y una sección de tamaño de
porción usual consumida. La lista de chequeo incluyó los 10 tipos de pescados de mayor disponibilidad en la
ciudad y su área metropolitana (Bocachico, trucha, bagre, tilapia o mojarra roja, cachama, sardina, róbalo, pargo,
merluza y atún). La frecuencia de consumo fue conformada por 7 categorías exhaustivas y excluyentes: 2 a 3
veces/semana, 4 a5 veces por semana, 1 vez por semana, 1 a 2 veces/mes, 3 a 4 veces/mes, 5 a 10 veces/mes
y ninguna vez en el último mes. En la sección correspondiente al tamaño de porción se registró la cantidad
usual consumida de cada alimento de la lista de chequeo (en gramos); se realizó una aproximación
semicuantitativa al consumo de esos pescados a través de la multiplicación de la frecuencia de consumo
reportada por la cantidad media (tamaño de porción) de cada alimento de la lista.
La encuesta fue diligenciada a través de entrevista directa realizada por estudiantes de último nivel de Nutrición
y Dietética, UIS, debidamente entrenados para este procedimiento. Los participantes de este estudio fueron
captados en las diferentes aulas de clases y facultades de la Universidad Industrial de Santander.
Calidad de los datos
Para garantizar la calidad de los datos sobre el consumo de pescados, se diseñó y utilizó un folleto con
fotografías a tamaño real de los diferentes tipos de pescados disponibles en los supermercados de la ciudad,
con sus correspondientes pesos estandarizados, en gramos.
Antes de recolectar la información, se realizó una prueba piloto para medir el tiempo de diligenciamiento por
encuesta e identificar dificultades en cuanto a la comprensión y redacción de las preguntas y realizar las
correcciones pertinentes. Los datos fueron digitados por duplicado y validados en el programa Epi Info v. 6.04d.
Análisis de datos
Se realizó un análisis univariado en el cual las variables continuas fueron presentadas como promedios y sus
IC 95% y las variables discretas fueron presentadas como proporciones. Para la comparación de proporciones
se utilizó la prueba de Chi al cuadrado. Un análisis bivariado fue realizado entre las características
sociodemográficas y económicas de los participantes y el consumo de pescados. Los resultados se generaron
en el programa Stata v. 8.2.
Aspectos éticos

�Este trabajo dio cumplimiento a los principios éticos contenidos en la Declaración de Helsinki y según la
resolución No. 008430 de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia, es clasificado como de riesgo nulo o sin
riesgo. Los participantes de este estudio fueron identificados mediante códigos y fue respetada, en todo
momento, la confidencialidad de los datos. Todas las personas que aceptaron ingresar en el estudio firmaron el
consentimiento informado. Este proyecto fue evaluado y aprobado por el comité de ética de la Facultad de Salud
de la Universidad Industrial de Santander.
Resultados
Características generales
La edad de lo estudiantes encuestados estuvo entre 17 y 29 años, con un promedio de 21.1 años, Desviación
Estándar (DE) 2.5 años. La mitad de los participantes tenía menos de 21 años. El 54.0% de los estudiantes
analizados eran de sexo masculino.
Respecto al lugar de procedencia de los estudiantes, el 11.8% provenía de la región Caribe Colombiana, el
0.7% de la región Pacífica, el 86.8% de la Andina y el 0.7% de la Orinoquía. El 50% de los participantes se
encontraba cursando entre 1º y 5º semestre académico de sus carreras.
El 93.8% de la muestra no había tenido hijos, mientras un 5.9% tenía un hijo y solo una persona había tenido
tres hijos. Del total de la población de estudio, un 21.7% estudiaba y trabajaba simultáneamente. El 78.8% de
los estudiantes contaba con ingresos mensuales menores a un salario mínimo legal vigente (SMMLV). El 23.6%
de los estudiantes pertenecía al nivel socioeconómico bajo (estratos 1 y 2), el 72.8% al nivel medio (estratos 3
y 4) y el 3.7% al nivel alto (estratos 5 y 6).
El 14.3% de los participantes compraba su alimentación fuera de casa. Otras características generales se
presentan en la Tabla 1.
Aspectos alimentarios
Respecto a las alergias alimentarias, el 19.5% de los participantes del estudio manifestó haber presentado algún
tipo de éstas alguna vez en su vida; dentro de las más comunes se encontraron las producidas por el consumo
de frutas (34.6%), huevos (13.5%), condimentos y especies (11.5%), pescados (9.6%) y lácteos (9.6%). Los
hábitos alimentarios mostraron que entre los grupos de alimentos consumidos con mayor frecuencia por los
encuestados, se encontraron: las carnes rojas (36.2), cereales (19.6%), pescados (13.7%) y lácteos (12.9%).
Las preferencias alimentarias también fueron indagadas en los sujetos de estudio, encontrando que las carnes
rojas, pescados, lácteos y frutas son sus alimentos preferidos (29.8%, 17.3%, 12.1% y 11.0% respectivamente).
Consumo de pescados
Se encontró una prevalencia de consumo de algún tipo de pescado durante el último mes de 74.2%, mientras
un 25.8% no consume ninguna clase de pescado. Los motivos para no consumirlo fueron: no les gusta (66.2%),
el costo (19.1%) y presencia de alergia a estos alimentos (5.9%). De las personas que manifestaron que el
pescado no les gusta (45), se encontró que en el 50% de los casos se debe a su olor, 25% a su sabor, 18.8%
a su textura, 12.5% a su aspecto y 4.2% a sus creencias.
El 75% de los participantes manifestó consumir algún tipo de pescado; de esta proporción, el 65.2% los consume
por gusto, 16.2% por salud y 9.3% por hábito. Dentro de las formas utilizadas para la preparación de los
pescados se encontró un 56.4% que lo consume frito, 22.5% guisado o cocido, 8.8% apanado y 4.4% asado.
El factor externo que más influye en el consumo actual de pescados en los participantes, es, para la mayoría,
los hábitos alimentarios familiares (86.8%) y para un 2.0% los medios de comunicación.
Tabla 1. Características Generales de la población de estudio.

Característica

Total (272)

Hombres
(147)

Mujeres (125)

p

�Edad (años) †

21.1 (20.8,
21.4)
5.1 (4.7, 5.4)

21.5 (21.1,
21.4)
5.7 (5.3, 6.1)

20.6 (20.2,
21.1)
4.3 (3.8, 4.7)

Salud

28 {10.3}

14 {9.5}

14 {11.3}

Ingenierías Físico-químicas

56 {20.7}

38 {25.8}

18 {14.5}

Ciencias humanas

60 {22.1}

25 {17.0}

35 {28.2}

Ingenierías físico-mecánicas

105 {38.7}

64 {43.5}

41 {33.0}

22 {8.1}

6 {4.1}

16 {12.9}

Nivel académico (semestre) †
Facultad ‡

Ciencias
Estado civil ‡

263 {96.7}

141{95.9}

122 {97.6}

Casado

3 {1.1}

1 {0.7}

2 {1.6}

Unión Libre
Ingresos Mensuales ‡

6 {2.2}

5 {3.4}

1 {0.8}

De 1 a 2 SMMLV ($205-$410
usd)

0.089**
205 {78.8}

114 {79.7}

91 {77.8}

44 {16.9}

20 {14.0}

24 {20.5}

11 {4.2}

9 {6.3}

2 {1.7}

Mayor a 2 SMMLV (&gt;$410
usd)
Estrato Socioeconómico ‡
1

0.000*
0.002**

0.271**

Soltero

Menor a 1 SMMLV (&lt; $205
usd)

0.003*

0.840**
13 {4.8}

8{5.4}

5{4.0}

2

51

{18.8}

26{17.7}

25{20.0}

3

120 {44.1}

62{42.2}

58{46.4}

4

78 {28.7}

46{31.3}

32{25.6}

5

7 {2.6}

4{2.7}

3{2.4}

6

3

1{0.7}

2{1.6}

{1.1}

�[n]. SMMLV: Salario mínimo mensual legal vigente en Colombia para 2006; usd: dólares
americanos; † Promedio (Intervalo de confianza 95%; ‡ Frecuencia {%}; *Prueba t de Student ; ** Prueba
Chi2.
La Tabla 2 presenta las prevalencias de consumo de pescado en total y según el sexo, observándose que el
atún (88.2%), el bagre (43.8%) y el bocachico (39.2%) son las especies de mayor ingesta, sin encontrar
diferencias estadísticamente significativas.
Tabla 2. Prevalencia de consumo de cada tipo de pescados en el último mes, estudiantes universitarios,
Bucaramanga, 2006.

Tipo de pescado

Total (196)
n {%}
77 {39.2}

Mujeres (90)
n
{%}
36 {40.0}

Hombres (106)
n {%}
41 {38.6}

0.850

Trucha

24 {12.2}

10 {11.1}

14 {13.2}

0.655

Bagre

86 {43.8}

39 {43.3}

47 {44.3}

0.887

Mojarra

63 {32.1}

28 {31.1}

35 {33.0}

0.776

Cachama Roja

18 {9.1}

3 {3.3}

15 {14.1}

0.012

Sardinas

63 {32.1}

28 {31.1}

35 {33.0}

0.776

Róbalo

13 {6.6}

6 {6.6}

7 {6.6}

1.000

Pargo

10 {5.1}

2 {2.2}

8 {7.5}

0.112

Merluza

37 {18.8}

17 {18.8}

20 {18.8}

0.997

Atún

173 {88.2}

79 {87.7}

94 {88.6}

0.845

Bocachico

P **

** Prueba Chi2.
La Tabla 3 muestra la frecuencia de consumo de pescado en el último mes y sus respectivos tamaños de
porción, siendo relevantes las porciones promedio, consumidas de cachama y róbalo (350 g. y 269.2 g
respectivamente).
Tabla 3. Frecuencia de consumo de pescados en estudiantes universitarios, Bucaramanga, 2006.
FRECUENCIA DE CONSUMO DE CADA TIPO DE PESCADO EN EL
ÚLTIMO MES
TIPO DE
PESCADO

Porcentaje (%)
Veces por semana

Veces por mes

Nunca

Promedi
o del
tamaño
de la
porción
usual (g)

1

2o3

4o5

1o2

2o3

5 a 10

Bocachico

5.6

--

--

27.3

5.1

1.5

60.3

216.0

Trucha

2.0

--

--

8.6

1.0

0.5

87.7

210.2

Bagre

3.5

--

--

34.1

6.1

--

56.1

238.8

�Tilapia o Mojarra
roja

2.0

Cachama
Sardinas

0.5

--

22.4

6.1

1.5

--

3.5

1.5

Róbalo

0.5

Pargo

1.0

1.0

67.8

241.7

--

5.6

--

16.4

2.0

--

90.8

350.0

8.2

2.5

67.6

203.6

--

--

--

--

4.5

1.5

--

93.3

269.2

4.0

--

--

94.9

237.5

Merluza

2.0

--

--

11.7

3.0

2.0

81.1

95.8

Atún

16.5

18.1

3.1

25.3

16.0

10.3

10.3

112.1

La Figura 1 presenta la distribución del consumo promedio de pescados, según el área de conocimiento al cual
pertenecen los estudiantes encuestados, destacándose el mayor consumo en la facultad de Ingenierías FísicoQuímicas (1676.4 g), en contraste con el menor consumo reportado por la Facultad de Ciencias (1006.4 g)
Figura 1. Consumo promedio mensual de pescado (g) en estudiantes universitarios según la Facultad en
la cual estudian.

Discusión
Los aspectos alimentarios analizados en el presente estudio, reflejan una preferencia por seleccionar para el
consumo, las carnes rojas (29.8%) y más que los pescados (17.3%), tendencia que se observa no solo en
población joven sino en otros grupos de edad, como se evidenció en la encuesta nacional de la situación
nutricional en Colombia donde el consumo de carne de res fue de 44.6% mientras el de pescado correspondió
al 9.9% en individuos de 19 a 50 años (16). Esto puede ser posible porque el pescado no suele ajustarse
siempre a las preferencias del consumidor actual, dada su naturaleza muy perecedera, sus altos costos o por
sus características físicas y organolépticas (espinas, sabor, olor).
El estudio de Leek (17) en jóvenes ingleses, identificó que el principal factor responsable del rechazo del
pescado para su consumo lo representa la dimensión sensorial, por las propiedades organolépticas del producto
como la apariencia (forma, color, defectos), el olor, sabor, textura o consistencia, las cuales influyen en su
aceptación.

�Otras preferencias alimentarias manifestadas por los participantes son los cereales (19.6%) y los lácteos
(12.9%). Las frutas y vegetales no aparecen en los grupos de alimentos de consumo más frecuente en los
estudiantes encuestados, condición que desfavorece la práctica de hábitos alimentarios saludables, si se tiene
en cuenta que actualmente la mortalidad a nivel mundial estimada en 2.635 millones de muerte por año, es
atribuible a la ingesta inadecuada de estos alimentos (18).
Un aspecto que se incluyó para determinar causales de consumo de pescado fue la presencia de alergias, por
ser este alimento uno de los mas alergenos. La alergia es ocasionada principalmente por las proteínas, el
parásito Anisakis o la histamina que se forma al descomponerse el pescado (19), en este estudio se encontró
que solo un 9.6% refieren manifestaciones de alergia por la ingesta de pescado, sin especificar que especie la
origina.
En el análisis del consumo de pescado se encontró que el 25.8% no lo incluye en su alimentación, dato que
permite predecir que la cuarta parte de la población de estudio no cubre las recomendaciones de ácidos grasos
n-3, que corresponden a 1.3 - 1.6 gramos/día (20), dado que los pescados son la principal fuente natural de
este nutriente esencial.
De los participantes que consumen alguna de las especies incluidas en el estudio, el mayor porcentaje (65.2%),
lo hace por gusto, aunque con un frecuencia baja, solo una vez por semana. El atún es el pescado de mayor
consumo en el último mes (88.2%) y es la única variedad reportada con una frecuencia de consumo entre 4 o
5 veces por semana, sin embargo, esta frecuencia corresponde a un reducido porcentaje de participantes (3%).
Cabe resaltar que la trucha es el pescado de disponibilidad regional de mayor contenido en n-3 (21) y sólo el
2% de los encuestados lo consume, una vez por semana. Estos porcentajes son muy bajos comparados con
recomendaciones de organismos internacionales como la OMS que ha determinado que el consumo debe ser
de 1 o 2 veces por semana (22) y para la asociación americana del corazón (AHA) de 2-4 veces/semana (23,24).
La NCEP ATP III apoya estas recomendaciones, las cuales deben ser incluidas en la dieta de reducción de
factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (25).
Para la frecuencia de consumo entre 1 y 2 veces por mes, la mayor ingesta fue para el bagre 34.1%, seguido
de bocachico 27.3% y el atún 25.3%, lo cual puede atribuirse al hecho que son especies de alta disponibilidad
y fácil acceso en la región (26).
El consumo por facultades mostró que los estudiantes de la facultad de físico-químicas, tienen mayor
preferencia por este alimento, encontrándose que, en el último mes, la cantidad consumida en promedio fue de
1676.4 gramos.; entre tanto los participantes de la facultad de salud que se esperaba tuvieran mayor consumo
por tener amplio conocimiento de los beneficios de este alimento para la salud, presentaron una de las cifras
mas bajas.
En cuanto al tamaño de la porción consumida, esta corresponde a la cantidad establecida para un intercambio
normal (27), siendo la cachama y el róbalo las especies consumidas con mayor tamaño de porción, 350.0
gramos y 269.2 gramos respectivamente. Cuando se analizó la asociación entre el consumo con la edad y el
sexo, no se encontraron diferencias significativas, pero al evaluar el semestre académico cursado, se observó
que a mayor número de semestres, mayor probabilidad de consumir pescado, mostrando un OR de 1.83 (IC
1.03-3.24), siendo la diferencia estadísticamente significativa (P =0.037) (ver Tabla 4).
En general se puede observar que el consumo de pescado es bajo en la población estudiada, una de las causas
de esta tendencia en la población en general es el alto costo de este alimento (28), dato que se confirma en el
presente estudio, donde el nivel socio económico alto (estratos socio económicos 4, 5 y 6) presenta una mayor
probabilidad de consumir pescado durante el último mes (OR: 1.50 IC(95%): 0.81-2.78, p=0.188), sin ser este
resultado estadísticamente significativo. Similar comportamiento se observó para el monto de los ingresos
mensuales, pues tienen el doble de probabilidad de consumir pescado, quienes presentan ingresos mayores o
iguales a un SMMLV comparado con quienes tienen menores ingresos (OR: 2.0 IC (95%): 0.92-4.37,
p=0.080). Sin embargo, la principal causa manifestada por los sujetos que no incluyen pescado en su
alimentación es porque no les gusta y como segunda opción el costo.

�Tabla 4. Factores asociados con el consumo de pescados en estudiantes universitarios,
Bucaramanga, Colombia, 2006.

Variable
Odds Ratio a
Edad actual (años)
Menor de 22
1,00
22 y más
1,18
Sexo
Femenino
1,00
Masculino
1,04
Semestre Académico
IaV
1,00
VI a X
1,83
Facultad
Salud
1,00
Otras
0,95
Estrato Socioeconómico
Bajo (1, 2 y 3)
1,00
Alto (4, 5 y 6)
1,50
Estado civil
Soltero
1,00
Otros (Casado y Unión Libre)
2,85
Ocupación
Solo estudia
1,00
Estudia y trabaja
1,58
Tiene cupo alimentario
Sí
1,00
No
1,32
Ingresos
Menor de 1 SMMLV
1,00
Mayor o igual a 1 SMMLV
2,00
a
Cálculo realizado con regresión logística bivariada
b.
IC95%: intervalo de confianza al 95%

IC95% a, b

Valor p a

0,67-2,09

0,557

0,60-1,81

0,871

1,03-3,24

0,037

0,38-2,34

0,913

0,81-2,78

0,188

0,35-23,22

0,328

0,76-3,28

0,211

0,61-2,85

0,480

0,92-4,37

0,080

Conclusión
Los hallazgos de este estudio permiten concluir que una cuarta parte de la población estudiada no incluye
pescado en su alimentación y quienes lo consumen lo hacen en frecuencia muy baja y en consecuencia
difícilmente pueden cubrir las recomendaciones de ácidos grasos esenciales n-3. Es evidente que los
estudiantes de la facultad de salud, pese a suponer que tienen mayor conocimiento de alimentación saludable,
no son quienes más consumen pescado. Sería deseable continuar la investigación en esta área,

�complementando con otros métodos de evaluación de consumo y dando prioridad a grupos vulnerables de
deficiencia de ácidos grasos n-3 como las mujeres gestantes.
Agradecimientos
Las autoras desean manifestar sus agradecimientos al grupo de estudiantes que participó en el desarrollo del
proyecto de investigación que dio origen al presente artículo: Gloria M. Durán L., Adriana P. Mora M., Sindy P.
Plata N., Sandy N. Ortega P., Juleny A. Naranjo M y Elizabeth Calderón M. Así mismo, agradecen a la
Universidad Industrial de Santander por la financiación brindada para llevar a cabo el estudio.
Resumen
Una amplia evidencia científica ha demostrado los beneficios nutricionales en la promoción de la salud y la
prevención de enfermedades derivados del consumo o suplementación de ácidos grasos poliinsaturados n-3,
de los cuales el pescado es la principal fuente natural. El objetivo del presente trabajo fue determinar el consumo
de pescado y los factores asociados, en estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, para el cual se
hizo un estudio transversal analítico, en 272 estudiantes universitarios, donde se analizaron variables de tipo
nutricional, socio-económicas, demográficas, relacionadas con estilos de vida y comportamientos alimentarios
que permitieron identificar los factores asociados al consumo de pescados. Los resultados mostraron que,
durante el último mes, el 74.2%, consumió algún tipo de pescado, mientras un 25.8% no lo incluía en su
alimentación. Los motivos para no consumirlo fueron: no les gusta (66.2%), el costo (19.1%) y presencia de
alergia a estos alimentos (5.9%). Las variedades mas consumidas son, el atún (89.8%), el bagre (43.8%) y el
bocachico (40.3%) aunque en frecuencias de consumo muy bajas.
Los resultados obtenidos permitieron concluir que un porcentaje importante de la población estudiada (25.8%)
no incluyen pescado en su alimentación diaria y los sujetos que lo consumen lo hacen en frecuencia muy baja,
lo que permite predecir que difícilmente se cubren las recomendaciones de ácidos grasos esenciales n-3.
Palabras claves: pescados, ácidos grasos n-3, consumo, hábitos alimenticios.
Abstract
Vast scientific evidence has shown the nutritional benefits of health promotion and prevention of diseases derived
from the consumption or supplementation of n-3 polyunsaturated fatty acid, whose main natural source is fish.
The objective of this work was to determine the consumption of fish and its associated factors in students of
Universidad Industrial de Santander; in order to do this, an analytic transversal study in 272 university students
was carried out, where nutritional, socioeconomic, and demographic variables were analyzed and related to life
styles and eating habits that allowed to identify the factors associated to fish-consumption. The results showed
that, for the past month, 74.2% consumed some type of fish, whereas 25.8% did not include it in their diet. The
motives for not doing this were: they do not like it (66.2%), cost (19.1%), and presence of allergies to this food
(5.9%). The varieties consumed the most are: tuna (89.8%), catfish (43.8%) and Colombian bocachico (40.3%)
although the consumption frequency was very low. The results obtained lead to conclude that an important
percentage of the study population (25.8%) do not include fish in their daily diet, and those who do, consume it
with very low frequency; this lets us predict that the recommendations on essential n-3 fatty acids are hardly
followed.
Key words: fish, n-3 fatty acids, consumption, food habits.
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�FACTORES SOCIOCULTURALES Y DEL ENTORNO QUE INFLUYEN
EN LAS PRÁCTICAS ALIMENTARIAS DE GESTANTES CON Y SIN
OBESIDAD.
Bernarda Sánchez-Jiménez1, Reyna Sámano-Sámano2, Izmet Pinzón-Rivera3, Margie Balas-Nakash1, Otilia
Perichart-Perera4
1 Subdirección de Investigación en Salud Pública. Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los
Reyes” (México, D. F); 2 Departamento de Investigación en Nutrición. Instituto Nacional de Perinatología “Isidro
Espinosa de los Reyes” (México, D. F);3 Universidad Iberoamericana, Plantel Santa Fé, (México, D.
F); 4Coordinación de la Maestría en Nutrición Clínica, Subdirección de Investigación en Salud Pública. Instituto
Nacional
de
Perinatología
E-mail: o.perichart@servidor.inper.edu.mx
Introducción
La obesidad ha alcanzado proporciones
epidémicas. Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), en todo el mundo hay mil
millones de adultos que presentan sobrepeso
(índice de masa corporal (IMC) &gt;25) y unos
300 millones son considerados obesos (IMC&gt;
30).(1) El sobrepeso y la obesidad se asocian
con numerosas comorbilidades de gran
importancia para la salud pública, como son la
hipertensión arterial, diabetes, enfermedad
cardiovascular, la depresión y el cáncer de
mama, entre otras.(2,3) La disminución en la
productividad y la calidad de vida, que
resultan del sobrepeso y la obesidad, están
relacionadas con mayores costos médicos,
psicológicos y sociales.
México se encuentra en una transición epidemiológica y nutricional que se caracteriza por un incremento de la
obesidad y de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la nutrición.(4) La prevalencia de
sobrepeso y obesidad en mujeres en edad reproductiva (mayores de 20 años de edad) es de 71.9%;(5) esta
creciente prevalencia es un gran problema de salud pública, dado que durante la gestación la obesidad produce
varias alteraciones fisiológicas, donde se ven comprometidos el sistema respiratorio, el cardiovascular y el
gastrointestinal de la mujer (6); asimismo, se presentan complicaciones obstétricas como abortos espontáneos,
diabetes gestacional, preeclampsia, parto pretérmino y mayor número de cesáreas. La obesidad durante el
embarazo también conlleva riesgos neonatales y fetales como la prematurez, macrosomía, defectos al
nacimiento, malformaciones genéticas y muerte fetal (7).
Por otra parte, la alimentación considerada como una actividad no sólo biológica, nutricional y médica, es un
fenómeno social, psicológico, económico, simbólico, religioso y cultural (8). El conocer las formas de obtención
y distribución de los alimentos, así como las prácticas de preparación y consumo de los mismos, los hábitos de
consumo y las creencias, los motivadores y las barreras ante la alimentación, puede brindar información útil
para dar recomendaciones individuales a la mujer que pudieran ayudar a promover cambios de conducta
durante el embarazo. Esto es importante para lograr que las mujeres lleven una alimentación más saludable
durante el embarazo y que los cambios de conducta perduren en etapas posteriores de la vida.
Para ello, es indispensable el trabajo de un equipo interdisciplinario de salud, que informe, oriente y motive a la
gestante sobre la importancia de una buena alimentación para ella y su recién nacido. En el Instituto Nacional
de Perinatología (INPerIER) más del 80% de las embarazadas tienen sobrepeso u obesidad (9), siendo la
preeclampsia y la diabetes gestacional problemas muy frecuentes en ellas, sin embargo, no existen programas
institucionales dirigidos a promover un estilo de vida saludable para este grupo de pacientes. En este estudio
se pretende identificar y describir los factores socioculturales y del entorno que afectan las prácticas alimentarias
de un grupo de gestantes mexicanas con peso normal y con sobrepeso u obesidad.

�Material y Métodos
Este es un estudio transversal descriptivo, realizado durante el 2009 en el INPerIER, perteneciente a la
Secretaria de Salud, que atiende a mujeres no derechohabientes a ninguna institución de salud. Se invitó a
todas las gestantes que asistieron por primera vez a la consulta externa prenatal del INPerIER, en un periodo
de tres meses -marzo a mayo- y que cumplieron con los siguientes criterios de inclusión: tener de 18 a 45 años
de edad, que supieran leer y escribir, radicaran en el área metropolitana y que aceptaran participar informada
y libremente al estudio. La selección de la muestra fue intencional, consecutiva y autoseleccionada a través del
consentimiento informado verbal, por no existir ningún riesgo para ellas. El proyecto general fue aprobado por
los Comités de Investigación y Bioética en Investigación del INPerIER.
A todas las gestantes seleccionadas se les preguntó su peso pregestacional para poder calcular el IMC
pregestacional. Las gestantes fueron divididas en dos grupos de acuerdo a los criterios de clasificación de la
obesidad propuestos por la OMS (10): Los dos grupos quedaron conformados por las gestantes con peso normal
(IMC 18.5 a 24.99kg/m2) y las embarazadas con sobrepeso u obesidad (IMC ≥25 kg/m2).
A ambos grupos de gestantes se les aplicó un cuestionario. Para la estandarización del personal, se efectuaron
reuniones de grupo en donde se consideró tanto la técnica de la invitación, como la forma de registro de la
información (llenado de los cuestionarios). En una segunda etapa y como parte de la validez de apariencia, se
probaron los cuestionarios con mujeres asistentes a la consulta externa del Instituto. Se integraron las
encuestadoras para realizar las entrevistas, verificando posteriormente la información y los errores presentados
en el interrogatorio, realizando alguna modificación pertinente. Por otro lado, el cuestionario fue revisado por
expertos en el área, quienes emitieron su juicio sobre los ítems que conformaron el instrumento.
Los cuestionarios fueron aplicados por una Lic. en Enfermería y obstetricia, con apoyo de dos pasantes de la
Lic. en Nutrición. Mismo que incluyó cuatro apartados:
A. Datos socio-demográficos - edad, escolaridad, ocupación, horas que trabaja fuera de casa, nivel
socioeconómico, estado civil, tipo de hogar.
B. Antecedentes obstétricos - número de gestaciones, partos, cesárea, abortos, óbitos, hijos vivos y edad de
los mismos.
C. Datos del embarazo actual - fecha última menstruación, edad gestacional, peso pregestacional y actual,
estatura y morbilidad al ingreso.
D. Contenidos temáticos (21 preguntas) en donde se abordó: a) Auto-percepción de su imagen
corporal, b)Prácticas de alimentación y ejercicio físico, c)Frecuencia de consumo de diferentes grupos de
alimentos, d)Influencia externa sobre su alimentación y e)Fuentes de información, disponibilidad y acceso a
los alimentos. La mayor parte de las preguntas fueron de opción múltiple o dicotómicas. Se consultó el
expediente clínico a fin de verificar los diagnósticos médicos de ingreso de las pacientes.
La información obtenida fue capturada en una base diseñada para el estudio y los datos se analizaron en el
paquete estadístico SPSS 14.0 para Windows. Se calcularon medidas de dispersión y tendencia central, Chi2 de
Pearson para variables categóricas y T de Student para comparar medias. Se consideró una diferencia
significativa cuando existió un valor de p&lt;0.05.
Resultados
De las 330 gestantes que se invitaron a participar, 301 gestantes fueron evaluadas ya que 29 cuestionarios
estuvieron incompletos o las respuestas fueron no válidas.
En la Tabla 1 se presentan las características socio-demográficas de las gestantes, divididas de acuerdo al
grado de obesidad. Se puede observar que un mayor número de gestantes con peso normal estudiaron la
preparatoria o alguna carrera (98 vs 73, p=0.013); además, estas mismas gestantes reportaron
más frecuentemente ser primigestas en comparación con las gestantes con sobrepeso u obesidad (65 vs 34,
p=0.001). Al analizar otros datos, la principal causa de ingreso de las gestantes al Instituto, independientemente
de la gestación, fue contar con alguna enfermedad de base (30%), es decir, el tener antecedentes patológicos

�(factor RH negativo, problemas de corazón, asma, entre otros) incluyendo hipertensión, problema de tiroides,
diabetes mellitus. En segundo lugar (28%) fueron las causas obstétricas (amenaza de aborto, pérdidas
gestaciones, antecedentes de preeclampsia, cesáreas previas polihidramnios y oligodramnios); seguida de las
causas fetales (malformaciones) (9%), edad materna avanzada (9%) y de causas ginecológicos (miomas y
quistes de ovario) (6%). El motivo de ingreso no fue diferente por grado de obesidad (p&gt;0.50). Más de la mitad
de las participantes (57%) pertenecían a un nivel socioeconómico bajo (menor o igual a un salario mínimo) y
43% a un nivel medio (igual o menor a dos salarios mínimos).
Tabla 1. Características sociodemográficas de las gestantes, divididas por categoría de peso.
n=301

Total
(n=301)

INPerIER

Edad (años)a
Semanas de
gestacióna
Escolaridadb

29.2±6.8

Peso
normal
(n=153)
27.4±6.6

Sobrepeso u
obesidad (n=148)

Valor de
p

31±6.5

0.852

18.1±7.1

19.1±6.8

16.5±6.5

0.651
0.013*

≤ Secundaria

130 (43)

55 (42)

75 (58)

≥ Preparatoria
Estado civil b

171 (57)

98 (57)

73 (43)

unidas

211 (71)

100 (47)

112 (53)

no unidas
Ocupación b

89 (29)

53 (60)

36 (40)

No remunerada

248 (82)

124 (50)

124 (50)

remunerada
Nivel
socioeconómico b

53 (18)

29 (55)

24 (45)

0.066

0.636

0.895
173 (57)

89 (51)

84 (49)

128 (43)

64 (50)

64 (50)

Bajo
Medio
Tipo de familiab

0.066

Nuclear

168 (56)

77 (46)

91 (54)

Extensa
Gestaciones b

133 (44)

76 (57)

57 (43)
0.001*

�primigesta

98 (33)

65 (65)

34 (35)

multigesta

302 (67)

89 (44)

114 (56)

a Media±DE

bn

analizado con la prueba de t-Student

(%) analizado con la prueba de X2
*p&lt;0.05

El 48% de las gestantes percibían sentirse inconformes con su peso corporal actual, independientemente de su
peso corporal. Sin embargo, al dividir a las gestantes por grupo de edad (18-29 vs 30-45), se encontró que las
gestantes de más de 30 años con sobrepeso u obesidad presentaron una mayor inconformidad con su peso
que las gestantes de la misma edad pero con peso normal (42 vs 14%, p=0.001). Se encontró que el 34% de
las gestantes habían realizado algún tratamiento para bajar de peso antes del embarazo independientemente
de la presencia de obesidad. Los principales tratamientos usados fueron: restricción de alimentos por iniciativa
de la misma paciente (47%), el seguimiento de una dieta recomendada por un nutriólogo o médico (23%) o
algún otro método (30%) (ingerir pastillas, gotas, acupuntura, etc). Estos tratamientos fueron recomendadas en
primer lugar, por personal de salud (36%), seguido por las propias gestantes (26%) y recomendaciones por
parte de amigos y familiares (21% y 16%, respectivamente).
Al analizar la auto-percepción de la alimentación por parte de las gestantes, se encontró que sólo el 5% percibió
que su alimentación era mala, el 54% regular y el 41% buena o excelente. Una mayor proporción de gestantes
con peso normal reportaron tener una alimentación buena o excelente en comparación con las gestantes con
sobrepeso u obesidad (61% vs 39%, p=0.004) independientemente del nivel socioeconómico.
Los conocimientos y creencias que tienen las gestantes sobre la alimentación durante el embarazo se presentan
en la Tabla 2. La mayoría de las gestantes (95-97%) consideraron el sobrepeso u obesidad como factor de
riesgo para presentar diabetes, infarto y/o hipertensión arterial. La mitad de las embarazadas pensó que no
deben comer productos light (queso o leche descremados) y más de la mitad tuvo la creencia de que los
refrescos de dieta engordan más que los azucarados. Un 34% de las gestantes consideró que existen alimentos
prohibidos durante el embarazo y en mayor proporción (53%) durante la lactancia, entre los mencionados
figuraron el café, chile, alcohol y tabaco. Una mayor proporción de embarazadas con sobrepeso u obesidad
reportaron que “para bajar de peso, lo más importante es disminuir lo que como y aumentar la actividad
física”, así como “durante mi embarazo puedo comer lo que yo quiera, hay que comer por dos” comparadas
con las gestantes de peso normal (p=0.011 y 0.018, respectivamente). No hubo diferencia por categoría de peso
en ninguna de las otras creencias. La información que tienen las embarazadas sobre dietas y alimentación,
independientemente del grado de obesidad, la obtienen principalmente de la propia familia (14%) y del personal
de salud (13%). Otras de las fuentes de información reportadas fueron la familia en conjunto con televisión
(5%), familia y revistas (4%), revistas junto con televisión (3%). Por otra parte, se analizó cómo y quién influía
en la alimentación de la gestante, el 88% reportó recibir una influencia positiva (ánimo para que comiera más,
le insistían, la motivaron) por parte de su pareja y/o madre. Al indagar qué tanto su familia o personas cercanas
le criticaban negativamente su peso corporal y/o alimentación se encontró que solo el 27% de las gestantes
recibió críticas por parte de sus familiares.
Tabla 2. Conocimientos y creencias que tienen las gestantes sobre la alimentación durante el
embarazo, divididos por categoría de peso.
n=301

Total
Fx. %

INPerIER

Peso
normal
Fx. %

Sobrepeso u
obesidad
Fx. %

Valor de
pa

�Si tengo sobrepeso antes de
embarazarme, es necesario bajar
peso durante embarazo
El sobrepeso y la obesidad se
relacionan con el riesgo de
diabetes
Si tengo sobrepeso u obesidad me
puede dar un infarto
El sobrepeso y la obesidad se
asocian con la hipertensión
Durante mi embarazo no puedo
comer productos
Light (ejemplo: leche o queso)
Los refrescos de dieta engordan
más que los normales, pues saben
más dulces
Para bajar peso, lo importante es
disminuir lo que como y aumentar
mi actividad física
Durante mi embarazo puedo comer
lo que yo quiera, hay que comer
por dos
Existen alimentos prohibidos
durante el embarazo
Existen alimentos prohibidos
durante la lactancia
Las frutas no deben combinarse
an

152 (50)

79 (52)

73 (48)

0.732

291 (97) 147 (51)

144 (49)

0.555

293 (97) 148 (51)

145 (49)

0.503

287 (95) 146 (51)

141 (49)

0.949

144 (48)

69 (48)

75 (52)

0.300

200 (66) 102 (51)

98 (49)

0.941

178 (59)

80 (45)

98 (55)

0.011*

264 (88) 128 (48)

136 (52)

0.018*

102 (34)

51 (50)

51 (50)

0.967

161 (53)

82 (51)

79 (49)

0.823

233 (77)

123 (53)

110 (47)

0.208

(%) analizado con la prueba de X2
*p&lt;0.05

La muestra varía por pregunta, porque se tomaron solo las respuestas correctas.
Con relación a su alimentación, se encontró que el 30% de las pacientes omitían un tiempo de comida de dos
a tres veces por semana, seguida de aquéllas que lo hacían sólo una vez a la semana (28%). Con relación a la
frecuencia de consumo de alimentos por grupos se observó que el 78% de las gestantes consumen diariamente
cereales (tortilla, arroz, panes, pasta, etc), el 72% incluye frutas, el 70% incluye verduras y el 61% productos de
origen animal (huevo, pollo, res, pescado, leche y queso). Sólo el 24% de las gestantes comió diariamente
leguminosas (lentejas, garbanzos, habas y frijoles). Al analizar el consumo semanal de algunos grupos de
alimentos se encontró que el 42% de las participantes consumió alimentos del grupo de los cereales con grasa
(pan dulce, galletas, tamales, hot-cakes, etc) el 37% alimentos con grasa de origen animal (mantequilla,
manteca, crema, chorizo, tocino) y el 35% algún alimento del grupo de azúcares (miel, mermelada, chocolate,
refrescos, nieves, dulce). El consumo de estos grupos de alimentos no fue diferente entre las gestantes con
peso normal y las de sobrepeso u obesidad.
Además se halló que el 98% de las participantes consideraba que las frutas y verduras se deben comer
diariamente y no obstante, sólo el 75% dijo consumirlas con esa periodicidad. En este mismo sentido, el 24%

�de las participantes no comían verduras habitualmente y sus razones para ello fueron: que no las
acostumbraban desde su infancia (28%), que no se acostumbran en su casa actualmente (25%) y que su sabor
es desagradable (17%) entre otras causas. Con la finalidad de saber qué bebidas prefieren las gestantes se les
peguntó acerca de cuántas tazas o vasos tomaban de diferentes tipos de bebida. En todas las embarazadas el
consumo de leche predominó, seguida por el de agua natural y jugos. La ingestión de leche fue frecuente, ya
que el 72% de las gestantes reportó consumirla con una periodicidad de 1 a 2 vasos al día. El 54% de las
embarazadas reportó consumir de 1 a 2 vasos al día de jugos y/o refrescos. El consumo de 1 a 2 tazas de
café/día fue reportado en el 25% de las gestantes y el consumo de más de 3 tazas fue reportado sólo en el 4%
de las participantes. El 90% de las embarazadas reportó consumir agua natural/día; de ellas el 48% bebe 1 litro
o más. El consumo de alcohol fue negado en el 100% de las encuestadas. No se encontraron diferencias en el
consumo reportado de bebidas azucaradas y/o jugos ni en el grupo de azúcares por presencia de obesidad.
Con relación al lugar de compra de los alimentos para preparar su comida, se encontró que la mitad de las
gestantes (52%) refirió al mercado de la colonia como su lugar de preferencia; casi una tercera parte (30%)
reportó realizar sus compras en el tianguis y sólo el 15% en el supermercado. Al analizar estos datos por
categoría de peso, se encontró que no existieron diferencias en cuanto al lugar de compra de los alimentos
entre las gestantes de peso normal y aquéllas con sobrepeso u obesidad.
Al analizar el lugar donde comen diario las gestantes se observó que, independientemente del peso corporal,
el 80% de las embarazadas comen algunas veces fuera de casa. Entre los principales lugares citados para
comer fuera de casa, se mencionan las cocinas económicas (66%), los puestos ambulantes (16%),
establecimientos de comida rápida (Mc Donalds, Kentucky, etc) (12%) y por último algún restaurante o cafetería
(4%). Las causas para que las gestantes no realicen cambios en su alimentación diaria se muestran en la Tabla
3, la principal razón reportada fue no tener fuerza de voluntad, seguida de que no le agradan los alimentos o las
preparaciones. Los motivos no fueron diferentes entre las gestantes con peso normal y las de sobrepeso u
obesidad (p&gt;0.303).
Tabla 3. Razones por las cuales las gestantes no realizan cambios en su alimentación, divididas por
categoría de peso.
n=301 INPerIER

No tener fuerza de
voluntad
No le agradan algunos
alimentos
La preparación de los
alimentos
No tener dinero
Fuerza de voluntad + no
tener dinero
Otras combinaciones

Total Fx. %

Peso
normal Fx. %

Sobrepeso u
obesidad Fx. %

Valor
de p a

66 (22)

36 (55)

30 (45)

0.574

55 (18)

31 (56)

24 (44)

0.541

46 (15)
37 (12)

24 (52)
21 (57)

22 (48)
16 (43)

0.981
0.609

13 (5)
84 (28)

4 (31)
37 (44)

9 (69)
47 (56)

0.891
0.303

an

(%) analizado con la prueba de X2

Discusión
La obesidad durante el embarazo es un problema de salud pública ya que aumenta los riesgos obstétricos y
neonatales (11,12). En esta investigación, casi la mitad de la población estudiada tuvo sobrepeso y obesidad
pregestacional (49%), lo cual ya había sido reportado anteriormente en la población del INPerER (13). Se
encontró que las multigestas presentaron una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad; lo que concuerda

�con los datos de un estudio en mexicanas en donde se encontró que a mayor número de hijos, mayor es el
riesgo de presentar sobrepeso u obesidad (14). Además, cerca de la mitad de las participantes estudiadas
tenían un nivel académico mayor o igual a preparatoria. En este estudio se comprueba lo que se ha reportado
en otros estudios, que a mayor nivel de educación menor prevalencia de sobrepeso y obesidad (15,16).
En el estado de Morelos, se encontró que las mujeres de mayor edad refieren estar más inconformes con su
peso, lo cual es similar a los resultados de este estudio, en donde las embarazadas de mayor edad con
sobrepeso u obesidad, refirieron sentirse más inconformes con su peso que las mujeres de peso normal. Una
tercera parte de las gestantes habían realizado algún tipo de tratamiento para bajar de peso antes del embarazo;
una proporción menor a lo reportado en las mujeres entrevistadas en Morelos. En ambos estudios, la restricción
de alimentos recomendado por ellas mismas predominó (17).
Las mujeres estudiadas tuvieron un nivel socioeconómico medio-bajo y bajo (menor o igual a dos salarios
mínimos) y un poco menos de la mitad vivían insertas dentro de familias extensas; además, una gran parte de
las gestantes tuvieron una influencia positiva por parte de su familia. Una de las características de las familias
mexicanas tanto rurales como urbanas es vivir en familia extensa. Varios estudios han reportado que una de
las ventajas al permanecer dentro una familia extensa es el contar con los diferentes apoyos y ayuda,
independientemente de que de su estado civil (18,19). Este aspecto debe ser considerado como una ventaja a
la hora de desarrollar estrategias educativas para las mujeres, ya que se puede utilizar a la familia como un
núcleo de apoyo. En México, el embarazo se considera como una etapa de vulnerabilidad, en donde las madres
y abuelas son las encargadas de aconsejar a la mujer durante esta etapa (20).
Cuando se analizaron los conocimientos y creencias durante esta etapa de gestación, se encontró que la
mayoría de las mujeres reconocen que el sobrepeso y la obesidad se relacionan con un mayor riesgo de
diabetes, infarto, hipertensión y otras enfermedades; pero existen algunas de estas creencias que son erróneas
y pudieran tener efectos negativos en la salud. Ideas como bajar de peso durante el embarazo, que existen
alimentos prohibidos durante la gestación y la lactancia o que durante el embarazo no deben consumir leche o
quesos light, pueden impedir que los mensajes del profesional de la salud tengan un efecto. Idea que se reforzó
por el hallazgo de que la información sobre alimentación es obtenida en primer lugar de la familia y no de los
profesionales de la salud, lo cual ha sido reportado anteriormente en Chile (21). Es importante mencionar que
las creencias y muchas veces los conocimientos se heredan, es decir, son transmitidos por la familia intergeneracionalmente. También se sabe que a pesar de contar con los conocimientos correctos, es difícil aplicarlos
a la vida cotidiana por la influencia familiar, cultural y por las dificultades a las que se enfrentan a la hora de
querer cambiar ciertos hábitos y costumbres (22). Es muy relevante que la orientación alimentaria se extienda
también a la familia, por la influencia que tienen sobre la gestante. Los medios de comunicación pueden ser
utilizados para difundir mensajes sencillos con información correcta para la promoción de un estilo de vida
saludable para toda la población.
Se sabe que para llevar una dieta correcta es necesario realizar mínimo 3 comidas y 2 colaciones (23). Casi
una tercera parte de las embarazadas omitió un tiempo de comida, similar con lo encontrado en otros estudios
(24,25). La omisión de algún tiempo de comida, en especial durante el embarazo, puede tener efectos adversos,
ya que el ayuno priva al feto de los nutrimentos necesarios para su formación y puede llegar a ocurrir reducción
del crecimiento y trastornos en el desarrollo intelectual del feto (26). Además, el consumo de los 3 grupos de
alimentos no fue constante. Durante el embarazo es necesario cuidar el consumo de calcio. El 72% de las
mujeres refirieron consumir menos de 2 vasos de leche al día, que aunado al consumo de otros tipos de
alimentos permitiría cubrir el requerimiento. Sin embargo, no se contó con la información que permitiera conocer
si era entera, semidescremada o descremada, lo cual es relevante por el alto contenido de grasas saturadas en
los lácteos enteros. En nuestro país se ha documentado que las bebidas aportan una quinta parte de la energía
total provenientes principalmente de bebidas azucaradas (refrescos, jugos, leche entera y alcohol) (27). Es
importante mencionar que es este estudio no se encontró una diferencia entre el consumo de bebidas
azucaradas entre mujeres con peso normal y mujeres con sobrepeso u obesidad como se ha reportado con
anterioridad (28), pero sí la mitad de las mujeres reportaron consumir diariamente jugos y/o refrescos. Cabe
resaltar que seis de cada 10 mujeres tiene un consumo menor o igual a un litro de agua simple por día, por lo
tanto no cubrieron la ingestión recomendada de dos litros/día (29), ni la sugerida para población mexicana de
tres litros en embarazadas adultas (30).
Una gran proporción de gestantes reportaron comer fuera de casa, lo que corrobora que las personas que viven
en zonas urbanas y en especial la zona centro del país, comen fuera de casa (31). El comer fuera de casa
puede ser una desventaja por la falta de control en la preparación de los alimentos y porque muchas veces las
opciones de alimentos que se ofrecen no son las más saludables.

�La principal limitante de esta investigación es que fue un estudio descriptivo, donde no se evaluó ninguna
estrategia educativa ni intervención de ningún tipo. La finalidad fue explorar que factores afectan las prácticas
alimentarias de un grupo de gestantes. El sesgo puede ser un problema, ya que por el deseo de la mujer para
complacer a la encuestadora con la respuesta esperada, o bien, por creer que pudiera recibir alguna llamada
de atención por no proceder de manera adecuada sobre sus prácticas alimentarias. En segundo lugar, que el
IMC pregestacional, fue evaluado a través del autoreporte, aún cuando existe controversia al respecto, es decir,
algunos autores tienen objeción a dicha información (32,33), sin embargo, se puede utilizar en la práctica
epidemiológica como un aproximado del peso medido o real (34,35), aún cuando refieren que la estatura se
sobreestima y el peso se subestima en mujeres jóvenes y adultas (36,37,38, 39) y que la falta de confiabilidad
en los datos se incrementa con la edad de las gestantes. (40)
Conclusiones
La obesidad es un problema prevalente en el embarazo. La falta de orientación resulta en prácticas alimentarias
inadecuadas, posiblemente por falta de información o que la información obtenida no siempre es la correcta. Es
recomendable y necesario crear equipos multidisciplinarios (nutriólogo, enfermera, médico, psicólogo, entre
otros profesionales de la salud) que se encarguen de diseñar y evaluar programas educativos con estrategias
específicas que tomen en cuenta las necesidades de las mujeres en materia de salud, alimentación y estilo de
vida, antes, durante y después del embarazo.
Agradecimiento
Nuestra gratitud al Dr. Francisco Cabral Castañeda, Jefe de la Consulta Externa del Instituto Nacional de
Perinatología, por su apoyo incondicional para la realización de este estudio.
Resumen
Identificar y describir factores socioculturales y del entorno que afectan las prácticas alimentarias de un grupo
de gestantes mexicanas con y sin sobrepeso u obesidad. Estudio transversal descriptivo realizado en Instituto
Nacional de Perinatología durante el 2009. Se invitó a embarazadas asistentes a control prenatal y se dividieron
en dos grupos: gestantes con peso normal y con sobrepeso u obesidad. A todas se aplicó una encuesta para
identificar autopercepción del peso y alimentación, preferencias de alimentos, creencias y fuentes de
información. Se calcularon medidas de dispersión y tendencia central, X2 de Pearson y T de Student.
Participaron 301 gestantes. Las mayores de 30 años con sobrepeso u obesidad tuvieron mayor inconformidad
con su peso corporal que las de IMC normal (42 vs 14%, p=0.001). El 34% de las gestantes practicó algún
tratamiento para bajar de peso antes del embarazo. Una mayor proporción de participantes con peso normal
reportó tener una alimentación buena o excelente comparadas con las de sobrepeso u obesidad (61% vs 39%,
p=0.004) independientemente del nivel socioeconómico. La mayoría de las gestantes (95-97%) consideraron el
sobrepeso u obesidad como factor de riesgo para presentar alguna co-morbilidad. La información sobre dietas
y alimentación en todas las participantes se obtuvo principalmente de la familia (14% p=0.022). El 88% de las
gestantes reportaron una influencia positiva de su pareja y/o madre. El 30% de las embarazadas omitieron un
tiempo de comida de dos a tres veces por semana, y no consumieron los tres grupos de alimentos en forma
constante. La falta de voluntad y de poder adquisitivo para la compra de ciertos alimentos fueron limitantes para
una alimentación correcta. La obesidad es un problema prevalente en el embarazo. La falta de orientación
resulta en prácticas alimentarias inadecuadas, posiblemente por falta de información o a que la información
obtenida no siempre es la correcta. Es indispensable establecer estrategias educativas para brindar información
veraz, tomando en cuenta el contexto de las mujeres, así como a sus familias.
Palabras clave: Embarazo, obesidad, creencias, prácticas alimentarias
Abstract
Identify and describe sociocultural and environmental factors affecting feeding practices in a group of Mexican
pregnant women with and without obesity. Descriptive cross-sectional study conducted at the National Institute
of Perinatology during 2009. Pregnant women who attend antenatal care were invited to participate and were
divided into two groups: pregnant women with normal weight and overweight or obese. A survey was applied in
all women in order to identify the self-perception of their weight and diet, food preferences, beliefs and sources
of information. Measures of dispersion and central tendency (Pearson's X2 and T-Student) were calculated. A
total of 301 pregnant women participate in this study. Overweight or obese women over 30 years were more

�dissatisfied with their actual weight than those with normal weight (42 vs 14%, p = 0.001). 34% of pregnant
women underwent a loss weight treatment before pregnancy. A greater proportion of women with normal weight
reported having a good or excellent diet compared with overweight or obese women (61% vs 39%, p = 0.004)
regardless of socioeconomic status. Most pregnant women (95-97%) considered overweight or obesity as a risk
factor for presenting comorbidities. The information about diet and nutrition was mainly obtained from the family
(14% p = 0.022). A positive influence of their mother/partner was observed in 88% of pregnant women. One
third of the women skipped one meal time two to three times a week, and not always consumed foods from the
three main food groups. The lack of will and money to purchase certain foods limited the practice of good eating
habits. Obesity is prevalent problem in pregnancy. Lack of nutrition education results in inappropriate feeding
practices, possibly because of lack of information or because the information obtained is not always the correct.
It is essential to establish educational strategies to provide truthful information, taking into account the context
of women and their families.
Key words: pregnancy, obesity, beliefs, feeding practices
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40. Rowland M. Op, cit.

�INFLUENCIA DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN MUJERES EN LA
FUNCIONALIDAD CONYUGAL Y FAMILIAR
Darinel
Boo-Vera1,
Jorge
Martínez-Torres2
y
Jorge
Eduardo
Montesinos-Balboa1
1Instituto Mexicano del Seguro Social-Delegación Tapachula (Tapachula, Chiapas, México), 2Coordinadación
de Atención Médica, Instituto Mexicano del Seguro Social-Delegación Tapachula (Tapachula, Chiapas).
E-mail: jorge.martinezt@imss.gob.mx; mtz_torresj@yahoo.com.mx
Introducción
El alcoholismo constituye en la actualidad
una práctica común y un verdadero
problema de salud pública en la mayoría de
los países, siendo así también en México,
sus repercusiones en la salud son diversas,
manifestándose en los ámbitos físico,
mental, social y familiar (1, 2, 3, 4). Las
mujeres se inician en el consumo de
alcohol en edades más tardías que los
varones, siendo estos los que mayor
cantidad lo consumen, sin embargo el
consumo de bebidas alcohólicas en la
población femenina es cada vez mayor
(5,6).
El impacto del consumo de alcohol en la vida familiar y de pareja llegan a constituir verdaderos problemas en
el cumplimiento de sus funciones y roles determinados, por su parte, dentro de los conflictos generados por el
consumo de alcohol o su dependencia, se encuentran la generación de conflictos, disolución y violencia marital
y familiar (7,8).
El funcionamiento de la familia es un factor determinante en la conservación de la salud o en la aparición de
enfermedad entre sus miembros, ya que la funcionalidad familiar es la capacidad del sistema para enfrentar y
superar cada una de las etapas del ciclo vital y las crisis por las que atraviesa (9,10). Una familia funcional es
aquella que desempeña adecuadamente sus funciones y una familia disfuncional es aquella que no cumple
sus funciones, de acuerdo en la etapa del ciclo vital en que se encuentre y en relación con las demandas que
percibe en su entorno, mientras que el equilibrio en esta función de la familia se puede alterar por determinadas
circunstancias y afectar a la salud de alguno o cada uno de sus integrantes (11,12).
El Apgar familiar es un instrumento útil para evaluar la funcionalidad familiar, fue creado por Smilkstein en 1978,
su diseño es capaz de proporcionar datos que indique la integridad de componentes importantes de la función
familiar, estos parámetros corresponden a la premisa de que los miembros de la familia perciben el
funcionamiento familiar y pueden manifestar el grado de satisfacción en el cumplimiento de los parámetros
básicos de la función familiar: Adaptación, Participación, Ganancia o crecimiento, Afecto y Recursos (13,14,15).
La familia a su vez se compone de subsistemas, en la cual se encuentra el subsistema conyugal (padre y
madre), en la que la relación de pareja tiene gran importancia para todo el grupo familiar, siendo así el
subsistema conyugal otra base importante para la conservación del bienestar entre sus miembros (10, 12, 13).
La funcionalidad conyugal es un elemento que el médico familiar debe tener en cuenta para detectarla en forma
integral y sencilla en su consulta diaria (16). Según Chávez Aguilar las principales funciones del subsistema
conyugal a considerar para su evaluación son: comunicación, adjudicación y asunción de roles, satisfacción
sexual, afecto y toma de decisiones (17).
El objetivo del presente estudio es determinar la influencia que existe del consumo de alcohol en la funcionalidad
conyugal y funcionalidad familiar en mujeres usuarias de atención primaria.
Material y Métodos

�Se realizó un estudio descriptivo transversal, en una muestra de 374 derechohabientes del Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS) mujeres mediante la fórmula de diferencia de proporciones para poblaciones infinitas,
con una proporción esperada de 0.42 (porcentaje del 42% de consumo de alcohol en mujeres según Encuesta
Nacional de Adicciones México 2002 (18), con seguridad de 95%, que cumplieron los criterios de selección;
mayores de edad que acudieron a consulta externa de la UMF 11 del IMSS en Tapachula Chiapas; que sepan
leer y escribir, previo consentimiento informado se les aplicaron los cuestionarios para medir variables familiares
(tipo de familia, ciclo vital, clasificación familiar); el Cuestionario de identificación de desórdenes debidos al uso
de alcohol (AUDIT: Alcohol Use Disorders Identification Test), para identificar la ingestión de alcohol y los
patrones de consumo, la cual es un instrumento de 10 preguntas desarrollado por la Organización Mundial de
la Salud en 1982 y probado en México desde 1989 y cuya versión en español fue elaborada por De La Fuente
y Kershenovich en 1992 e incluida en la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-1999, para la prevención,
tratamiento y control de las adicciones, dichos autores le han atribuido una sensibilidad promedio del 80%,
especificidad del 89%, valor predictivo positivo del 60% y valor predictivo negativo del 95%, dicho instrumento
consta de 10 reactivos cuyos tres primeros reactivos miden la cantidad y frecuencia del consumo habitual y
ocasional de alcohol, y pueden reflejar consumo excesivo. Los reactivos 4 a 6 exploran la posibilidad de que
aparición de posibles síntomas de dependencia al alcohol y los reactivos 7 a 10 evalúan los problemas
recientes y pasados asociados al consumo de alcohol, valoran la posibilidad de que el consumo haya producido
daño físico y mental (19,20,21,22,23).
Para la evaluación de la Funcionalidad Familiar se utilizó el Cuestionario Apgar Familiar, que cuenta con cinco
parámetros, al sumar los cinco parámetros con tres opciones cada una (siempre 2,a veces 1, nunca 0). Una vez
obtenido el puntaje total, se procede a la clasificación de funcionalidad familiar: de 7-10 puntos: familia funcional,
de 4-6 puntos disfuncionalidad moderada, de 0-3 puntos disfuncionalidad severa (24,25,26). Para Bellón y cols.
en su estudio de validez y fiabilidad del cuestionario de función familiar Apgar-familiar, obtienen un alfa de
Cronbach de 0.84 con coeficientes de correlación intraclase de los 5 ítems fueron superiores a 0.55 (27).
La Evaluación del Subsistema Conyugal por el cuestionario Chávez Aguilar, aborda las principales funciones
del subsistema conyugal. El cuestionario evalúa los siguientes criterios: Función de comunicación (3 ítems),
función de adjudicación y asunción de roles (3 ítems), función de satisfacción sexual (2 ítems), función de afecto
(4 ítems) y función de toma de decisiones (1 ítem). A cada ítem se le da un valor: 0 nunca, 2.5 o 5 ocasional,
1.5, 5 o 10 siempre, según para el criterio de función o evaluación a considerar. La calificación de cada función
permite detectar cuantitativamente el área o áreas que ameritan atención y ajuste y se propone que en general
las disfunciones se califiquen sumando el puntaje total observado como sigue: 0-40: pareja severamente
disfuncional; 41-70: pareja moderadamente disfuncional; 71-100: pareja funcional (28,29,30).
Los datos obtenidos se capturaron en el programa SPSS versión 12. Se realizó análisis estadístico en relación
al tipo de variable, se utilizó estadística descriptiva, medidas de tendencia central y desviación estándar para
variables cuantitativas; proporciones y porcentajes para variables cualitativas, razón de momios (OR), X2 para
diferencia de proporciones y valor de p e intervalos de confianza para significancia estadística. El análisis
multifactorial se realizo con regresión logística.
Resultados
Se entrevistaron a 374 mujeres mayores de edad que acudieron al servicio de consulta externa de una unidad
de medicina familiar, obteniendo una media de 34.68 ±11.84 años. Se obtuvo un total de 178 mujeres que
corresponde al 47.6% con consumo positivo de alcohol, del total de entrevistadas el 11.2% presentan riesgo
elevado de consumo de alcohol y el 15.8% empieza a tener problemas de consumo.
Del total de entrevistadas el 55.6% pertenece a una familia tradicional, el 84.2% pertenece a una familia urbana,
el 45.5% pertenece a una familia de tipo nuclear, el 42.8% se encuentra en la etapa de dispersión (etapa de
ciclo vital). Del grupo que presento consumo positivo de alcohol, las características familiares fueron semejantes
al de la población general, las cuales no fueron estadísticamente significativas (ver Tabla 1).
Tabla 1. Consumo positivo de alcohol y variables familiares
Tipo de familia

Frecuencia

%

166

44.4

Por su desarrollo:
Moderna

�Tradicional

208

55.6

Urbana

315

84.2

Rural

59

15.8

Nuclear

170

45.5

Extensa

150

40.1

Extensa compuesta

54

14.4

Expansión

94

25.1

Dispersión

160

42.8

Independencia

101

27.0

Retiro

19

5.1

Por su desarrollo comunitario:

Por su estructura:

Etapa del ciclo vital de la
familia:

Fuente: Encuestas de pacientes mujeres de la UMF 11. IMSS, Tapachula Chiapas, México.
En la evaluación de la funcionalidad conyugal 99 de las entrevistadas (26.47%) presenta disfunción conyugal,
de las cuales el 18.71% del total de entrevistadas presenta disfuncionalidad moderada y el 7.75% presenta con
disfunción conyugal severa. Entre las mujeres con consumo positivo de alcohol y disfunción conyugal se
encontró un 18.44% de la población (ver Tabla 2).
En relación a la evaluación de la funcionalidad familiar 105 de las entrevistadas (28.07%) presenta disfunción
familiar, del total de mujeres el 25.40% presenta disfunción moderada y el 2.67% presenta disfunción familiar
severa. De las entrevistadas que presentaron consumo de alcohol y disfunción familiar se encuentra un 18.71%
de la población general (ver Tabla 3).
Tabla 2. Consumo de alcohol y subsistema conyugal

CONSUMO DE
ALCOHOL

ESCALA EVALUATIVA DEL SUBSISTEMA CONYUGAL
Pareja
funcional

Pareja moderadamente
disfuncional

Pareja severamente
disfuncional

Total

Positivo

109

50

19

178

Negativo

166

20

10

196

Total

275

70

29

374

Fuente: Encuestas de pacientes mujeres de la UMF 11. IMSS, Tapachula Chiapas, México.
Tabla 3. Consumo de alcohol y funcionalidad familiar
CONSUMO DE ALCOHOL

FUNCIONALIDAD FAMILIAR
Altamente funcional

Total

Moderada Severamente
disfunción disfuncional

Positivo

108

62

8

178

Negativo

161

Total

269

33

2

196

95

10

374

Fuente: Encuestas de pacientes mujeres de la UMF 11. IMSS, Tapachula Chiapas, México.

�Se realizaron análisis multifactorial con regresión logística como variables independiente el consumo de alcohol,
las variables dependientes fueron la evaluación de la función conyugal y función familiar. Para realizar estos
análisis se compararon a las mujeres con consumo negativo de alcohol con las que si consumen alcohol. Se
observó que el consumo positivo de alcohol aumenta 3.5 veces el riesgo de presentar disfunción conyugal, y
el aumento de 2.98 veces el riesgo de presentar disfunción familiar. Así también ambas relaciones fueron
estadísticamente significativas (ver Tabla 4).
Tabla 4. Asociación entre consumo de alcohol y funcionalidad conyugal y familiar
Disfunción conyugal
Consumo de alcohol

OR

X2

3.50

26.37

Valor de p

IC

.0001

2.09-5.94

Disfunción familiar
Consumo de alcohol

OR

X2

Valor de p

IC

2.98

10.3

.0001

1.81-4.94

Fuente: Encuestas de pacientes mujeres de la UMF 11. IMSS, Tapachula Chiapas, México.
Discusión
Es evidente que en nuestro medio las cifras del consumo de alcohol son cada vez más altos y se ha
documentado por diversos autores que los daños que producen al núcleo familiar y al organismo mismo son
enormes. Por si mismos los pacientes alcohólicos recurren muy poco a la consulta médica sin incluir cuando
estos se encuentren en intoxicación aguda, es menos frecuente aún identificar los casos de disfunción familiar
o conyugal en atención primaria, los casos en que el alcohol juega un papel muy importante en su aparición o
mantenimiento.
Glantz-Wright y cols en el articulo “si no tomara el…” el consumo de alcohol y su papel en las relaciones de
pareja, reporta que los hombres encuentran en el consumo de alcohol una justificación de maltrato hacia su
pareja, en tanto que la mayoría de los problemas conyugales se encontraban relacionados con el consumo de
alcohol en el hombre (31).
Las características familiares son semejantes a los reportados por Mendoza-Solís y cols en el 2006, realizado
en atención primaria en Xalapa Veracruz, en donde también reporta en la evaluación del subsistema conyugal
una funcionalidad de pareja del 52%, presentando disfunción moderada 39% y disfunción severa 9%
(32). Estos resultados son mayores en cuanto a la disfunción conyugal encontrada en la población general en
el presente estudio.
En 1997, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) propuso en su programa institucional de fomento a la
salud ante las adicciones, que en la atención de medicina familiar se identificara a la población con alto riesgo
de consumo de alcohol y a quienes ya son consumidores, se reconociera los padecimientos relacionados con
el consumo de alcohol para su tratamiento, se aplicaran modelos de intervención y se derivará a los pacientes
y sus familiares a grupos de autoayuda. La Importancia de las acciones de prevención secundaria del
alcoholismo en el primer nivel de atención, generó que la Organización Mundial de la Salud haya constituido un
grupo de estudio especifico (WHO Phase IV Research Group), que ha producido la Guía de Consumo de Bajo
Riesgo, el Manual de Autoayuda y el Manual de intervención breve para el consumo de riesgo y perjudicial del
alcohol, publicados en el año 2001, que son los documentos de mayor importancia con que se cuenta en el
manejo del problema en atención primaria (33,34).
Del presente estudio se observa la alta frecuencia de consumo de alcohol en la población femenina (47%), así
también encontramos que es un factor que eleva la presencia tanto de disfunción conyugal (OR 3.50), como de
disfunción familiar (OR 2.98). Sin embargo estos datos no se pueden generalizar al resto de la población en
donde los factores sociales, demográficos y culturales son muy diferentes, aunque diversos autores han
encontrado similitudes en estas características, nos permite continuar estudiando al respecto con la finalidad de
poder otorgar al profesional de la salud y a toda la población, herramientas necesarias no solo en la
identificación, sino también en la prevención y detección oportuna en los casos de alcoholismo, disfunción
conyugal y disfunción familiar. Por lo cual se puede concluir que en el estudio realizado en una unidad de

�atención primaria en mujeres reveló, que el consumo de alcohol incrementa el riesgo de que se presenten
disfunción familiar y disfunción conyugal.
Resumen
Determinar la influencia del consumo de alcohol en la funcionalidad conyugal y familiar en mujeres usuarias
de atención primaria. Estudio descriptivo transversal, en una muestra para variables cualitativas para
poblaciones infinitas de mujeres que acudieron a consulta externa de una unidad de medicina familiar de
Tapachula Chiapas, previo consentimiento informado se les aplicaron cuestionarios de variables familiares; el
cuestionario AUDIT (Cuestionario de identificación de desórdenes debidos al uso de alcohol); el Apgar
familiar (funcionalidad familiar); Evaluación del Subsistema Conyugal (Cuestionario de Chávez-Aguilar). Se
realizó análisis estadístico univariado y bivariado. Se entrevistaron a 374 mujeres con una media de 34.68
±11.84 años, el 47.6% consume alcohol, el 11.2% presentan riesgo elevado de consumo de alcohol y el 15.8%
empieza a tener problemas de consumo. El 26.47% presenta disfunción conyugal (18.71% disfuncionalidad
moderada y 7.75% disfunción severa). El 28.07% presenta disfunción familiar (25.40% disfunción moderada y
2.67% disfunción severa). De las mujeres con consumo de alcohol el 18.44% presenta disfunción conyugal y el
18.71% presenta disfunción familiar. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de presentar disfunción conyugal
(OR 3.50; p 0.0001) y disfunción familiar (OR 2.98; p 0.001), ambas relaciones fueron estadísticamente
significativas.
Palabras clave: alcoholismo, funcionalidad familiar, funcionalidad conyugal, Audit, Apgar familiar, subsistema
conyugal.
Abstract
To determine the influence of the alcohol consumption in the conjugal and family functionality in usuary women
of primary attention. Cross-sectional descriptive study, in a sample for qualitative variables for infinite populations
of women that went to external consultation in one unit of family medicine from Tapachula Chiapas, previous
informed consent were applied questionnaires to them of familiar variables; Test AUDIT (Alcoholism Use
Disorders Identification Test); Test Apgar-Familiar (familiar functionality); Evaluation of the Conjugal Subsystem
(Questionnaire of Chávez Aguilar). Univariate and bivariate statistic analysis would be realised. It was interview
to 374 woman with average of 34.68 ±11.84 years, the 47,6% alcohol consumption, the 11.2% elevated risk of
alcohol consumption and 15.8% begin to have consumption problems. The 26.47% present conjugal dysfunction
(18.71% moderate disfunctionality and 7.75% severe dysfunction). The 28.07% present familiar dysfunction
(25.40% moderate dysfunction and 2.67% severe dysfunction). Of the women with alcohol consumption the
18.44% present conjugal dysfunction and the 18.71% present familiar dysfunction. The alcohol consumption
increases the risk of present conjugal dysfunction (OR 3.50; p 0,0001) and familiar dysfunction (OR 2.98; p
0,001), both relations were significant.
Keywords: alcoholism, familiar functionality, conjugal functionality, AUDIT, familiar Apgar, conjugal subsystem.
Referencias
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19. Montesinos, JE, et al, Op. cit.
20. Vargas-Martínez, JI, et al, Op. cit.
21. Morales-García, JI, et al, Op. cit.
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24. Rangel, JL, et. al, Op. cit.
25. Rodríguez, E, et. al, Op. cit.

�26. Bellón-Saameño, JA, et. al, Op. cit.
27. Idem.
28. Chávez Aguilar, V y R Velazco Orellana, Op. cit.
29. Salazar-Colín, E, et al, Op. cit.
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32. Mendoza-Solís, LA, et al, Op. cit.
33. Martínez-Hernández, LA et al, Op. cit.
34. IMSS 1997. Programa institucional de fomento a la salud ante las adicciones. México: IMSS

�PERFIL BIOQUIMICO DE PACIENTES CON DIABETES MELLITUS
TIPO 2 QUE PERTENECEN AL GRUPO DE AUTOAYUDA EN UN
PRIMER NIVEL DE ATENCIÓN MEDICA
Luis Sandoval Juradoa, Zoila Inés Ceballos Martíneza ,Humberto Pérez Carrillob Verónica Hernández Colínc,
Fanny
G
Pat
Espadasd
y
Jorge
Eduardo
Contla
Hoskinge
a Unidad de Investigación en Epidemiología. Instituto Mexicano del Seguro Social. (Cancún, QR,
México); b Jefatura de Prestaciones Médicas. Delegación Quintana Roo (Cancún, QR, México); c Unidad de
Medicina Familiar No. 14-IMSS (Cancún, QR, México); d Hospital General de Subzona con U.M.F. No. 2-IMSS
(Cozumel,
QR,
México)
e
Instituto
Mexicano
del
Seguro
Social
(Cancún,
QR,
México)
E-mail.: luis.sandovalj@imss.gob.mx
Introducción
Dentro de las enfermedades crónicodegenerativas, actualmente la diabetes
constituye uno de los problemas de salud
de mayor trascendencia, debido a que
demanda mayor atención medica y
erogación económica (1,2,3).
Estimaciones recientes refieren
la
existencia de 120 millones de diabéticos
en el mundo y se espera que esta se
duplique en los próximos 10 años. En
México cada año se registran más de 180
mil casos nuevos de esta enfermedad y es
causa de aproximadamente 36 mil
defunciones (4). De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud 2000, existe una prevalencia del 10.8% y dentro
de las enfermedades crónicas la Diabetes representa al 72%, según la Encuesta Nacional de Enfermedades
Crónicas en 1993 (5).
En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) la diabetes se sitúa en el segundo lugar dentro de los
principales motivos de demanda en la consulta de medicina familiar, y el primer lugar de consulta de otras
especialidades (6,7). En 2001 represento el 11% del total de muertes registradas. Además de 1984 a 1997 la
demanda de consulta aumento en un 460% (8).
Para el adecuado control se requiere un manejo cotidiano en forma conjunta con el tratamiento médico como
parte de la responsabilidad y autonomía en el control de su padecimiento. El apoyo adecuado para lograr los
objetivos del tratamiento incluye: educación, plan de alimentación, ejercicio, medicación y adherencia al
tratamiento (9).
La educación del paciente y la familia, es una parte integral para el éxito del tratamiento, es importante que el
paciente este bien informado para participar en las decisiones necesarias de su cuidado y mantener un control
adecuado de la glicemia, para lo cual, se requiere modificar el estilo de vida, control y eliminación de factores
de riesgo, automonitoreo, componentes y metas del tratamiento, así como la prevención y vigilancia de
complicaciones (10,11,12,13).
En la actualidad, se le da prioridad al estado anímico del paciente y del prestador primario, siendo uno de los
propósitos en el tratamiento integral de estos pacientes incorporarlos de manera activa en el autocuidado de su
padecimiento y facilitar su capacitación. Para tal fin se crearon los grupos de autoayuda (GA) en el que la base
del tratamiento es no farmacológico y consiste en un plan de alimentación, control de peso y actividad física
(14). En un principio, se establecieron por razones de costo-beneficio, y pronto se les reconoció como un
instrumento terapéutico de gran utilidad, ya que promueven el autocuidado del paciente (15). Existen varios
modelos de programas educativos para pacientes diabéticos y básicamente el equipo encargado es
multidisciplinario, formado por endocrinólogo o internista, educador en diabetes, nutriólogo, trabajador social,

�psicólogo y, en ocasiones, fisioterapeuta cuya meta es lograr una coordinación, mediante la formación de grupos
de apoyo y lograr una cobertura amplia o total de la población con diabetes mellitus (16).
El objetivo del presente trabajo fue describir el perfil bioquímico de los pacientes pertenecientes al grupo de
autoayuda en Diabetes Mellitus tipo 2 adscritos a tres Unidades de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del
Seguro Social.
Material y Métodos
Se realizó un estudio descriptivo en pacientes derechohabientes con diagnóstico de Diabetes Mellitus tipo 2
adscritos a tres Unidades de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social en la Ciudad de
Cancún, Q. Roo (México). Se incluyó a la totalidad de los pacientes que pertenecían al grupo de autoayuda en
Diabetes de cada unidad de medicina familiar y que contaban con un mínimo de dos mediciones de glucemia,
colesterol y triglicéridos en un periodo comprendido de seis meses. A cada uno de ellos se les informo del
objetivo del estudio y se les invito a participar, solicitando previamente su consentimiento informado por escrito.
Dentro de cada grupo de autoayuda se realizaban diversas actividades que consistían en pláticas semanales,
ejercicio cada tercer día con duración de 30 minutos, juntas, convivíos y su monitoreo mensual de glucosa,
colesterol y triglicéridos; así como la asistencia a control con su medico familiar, estomatólogo y nutricionista
dietista, tomando en cuenta de este último si había recibido la información sobre su régimen alimentario.
Los datos de glucemias, colesterol, triglicéridos y somatometría se obtuvieron del expediente clínico, mientras
que los datos sociodemográficos fueron directamente con el paciente mediante entrevista estructurada. Para
los datos de laboratorio, se anoto el valor correspondiente según el mes en que se realizó el estudio.
Posteriormente se estratificaron los valores de acuerdo a los parámetros de normalidad referidos por la
American Diabetes Asociation para el control metabólico de los pacientes (17), y se estimaron las frecuencias
y promedios de cada uno de estos estudios.
Resultados
Se incluyeron un total de 50 pacientes de los cuales el 28% pertenecía a la Unidad de Medicina Familiar (U.M.F.)
No. 13, el 26% a la No. 14 y el 46% a la No. 15. Su promedio de edad fue de 57.8 años, predominó el sexo
femenino con el 92% y la primaria como nivel de escolaridad con el 44%, sin estudios el 26%, destacando que
solo el 2% contaron con estudios profesionales y el 20% no sabían leer ni escribir. En relación a su estado civil,
el 76% de ellos eran casados, viudos 16%, unión libre y solteros 4% cada uno; el 58% vivían con su esposo
(a), con los hijos el 20%, y solos o con otro familiar el 22%; En relación al empleo el 82% no estaba empleado.
(ver Tabla 1)
Las actividades que realizan en el grupo de apoyo incluyen ejercicio tres veces por semana de los cuales el
66% cumplió con esta actividad, el 28% nunca acudió y en el 6% su asistencia fue irregular.(ver Figura 1) En
cuanto a la asistencia a las pláticas las cuales se realizaban de 1 a 2 veces por mes el 18% no asistía y el 82%
si participaba en esta actividad.
Tabla 1. Características de la población de estudio

�Figura 1. Distribución de la asistencia a las sesiones de ejercicio

�Respecto a la vigilancia de la presión arterial, monitoreo de glicemias periféricas y asistencia a la consulta
externa con su médico familiar el total de los pacientes cumplía con estas actividades, sin embargo al control
dental solo acudía el 36% y a la consulta externa de nutrición el 74%. (ver Figura 2)
Utilizando el índice de masa corporal (IMC) se encontró que el 50% presento obesidad (IMC &gt; a 30), sobrepeso
en el 44% (IMC de 25 a 30) y normal un 3% ( IMC de 19 a 25); en el control de glicemia central se encontró una
media de 152.6 con valor mínimo de 78 y máximo de 310; el nivel de colesterol se encontró con una media de
211.5, valor mínimo de 106.5 y máximo de 341, con respecto a los triglicéridos 183.96, mínimo de 80 y máximo
de 410.6.(ver Tabla 2).
Figura 2. Distribución de la asistencia a control con Nutrición y Estomatología

�Tabla 2. Niveles medios del perfil bioquímico de los pacientes

Discusión
La diabetes tipo 2 suele manifestarse en la edad adulta, cada vez a edad más temprana, es en este periodo de
la vida en donde se manifiesta la mayor actividad y productiva laboral, aunado a los patrones del estilo de vida
y las conductas actuales, han motivado a diferentes instituciones y asociaciones a crear programas de
educación y apoyo para este tipo de pacientes, para la prevención de complicaciones a corto, mediano y largo
plazo con el objetivo mejorar la calidad de vida y coadyuvar en el tratamiento de la enfermedad, de esta forma
se crean grupos de autoayuda en pacientes que padecen la misma enfermedad. Así mismo dentro de los
beneficios de pertenecer a los grupos, se encuentra el autocontrol de la enfermedad, motivar al paciente a
hacer los cambios necesarios en el estilo de vida y contribuir al control metabólico (18). Además el convivir con
gente que padece la misma enfermedad y compartir experiencias de la misma, fomenta el autocuidado. Otro

�beneficio es el proceso educativo que se da dentro del grupo al programar juntas y/o platicas que fomentan el
aprendizaje de la enfermedad y a su vez exista un mayor apego al tratamiento.
Sin embargo, en los grupos de autoayuda para Diabetes mellitus tipo 2, de las unidades de medicina familiar
de la Ciudad de Cancún, los valores promedio de Glucosa, triglicéridos y colesterol séricos no reflejaron un
control metabólico. Por lo tanto es importante reforzar la participación e interés del personal de salud para
motivar a los pacientes y esto se refleje en un incremento en la asistencia, mejor control, sobretodo si
consideramos que el 82% de estos pacientes no tenían actividad laboral. Si bien es referido y recomendado por
las Asociaciones internacionales sobre Diabetes que el control de la glucemia se debe efectuar con la
Hemoglobina glucosilada (HbA1), también es importante destacar que dentro de estas unidades medicas de
primer nivel de atención, no se cuenta con dicha prueba por lo cual el parámetro utilizado para evaluar su
control glucemico, son los valores de la glucosa sérica en ayuno. Asumiendo la necesidad de la formación de
grupos de autoayuda, aunado a los múltiples beneficios paralelos que aportan tanto a los enfermos como a sus
cuidadores quienes tienen los mismos factores de riesgo se sugiere mayor participación de ambos personajes,
es decir que aun conociendo los beneficios que conlleva la formación de los grupos, los integrantes de estos
grupos en las U.M.F.´s solo representan aproximadamente el 0.2% del total de los pacientes con Diabetes
Mellitus. Por lo tanto es fundamental la difusión y la promoción que se les de a estos grupos.
Resumen
Describir el perfil bioquímico de los pacientes del grupo de autoayuda en Diabetes Mellitus tipo 2. (DM 2).
Estudio transversal con todos los pacientes pertenecientes al grupo de autoayuda en DM 2 (n = 50) y de los
cuales se obtuvieron los datos séricos de glucosa, colesterol y triglicéridos de los últimos seis meses, así como
el número de mediciones realizadas. La edad promedio fue 57.8 años, predominó el sexo femenino con el 92%.
El 66% cumplió con el ejercicio y el 18% no asistía a pláticas programadas. El 50% presento obesidad (IMC &gt;
30); se encontró una media de 152.6 mg/dl., 211.5 mg/dl. y 183.96 mg/dl para glicemia central, colesterol y
triglicéridos respectivamente. Aun perteneciendo a un grupo de autoayuda, los niveles séricos se mantienen por
arriba de lo recomendado, lo que sugiere una mayor interrelación entre el paciente y los equipos de salud
y mayor participación, así como una adecuada difusión y promoción de estos grupos.
Palabras clave: Grupos de autoayuda, Diabetes Mellitus tipo 2, Medicina de familia, Perfil bioquímico,
Abstract
To describe the biochemical profile in patients of the group of self-help in Diabetes Mellitus type 2. A cross
sectional study in the total patients belonged to the group of self-help (n=50). Were obtained data of glucose,
cholesterol and triglycerides of last the six months, as well as the number of measurements made them. The
age average were 57.8 years, female with 92% predominated. 66% it completes the exercise and 18% did not
attend programmed talks. 50% I present obesity (BMI &gt; 30); an average of 152.6 mg/dl., 211.5 mg/dl. and 183.96
mg/dl for central glycaemia, cholesterol and triglycerides respectively. Even belonging to a group of self-help,
the serum levels stay by above of the recommended, that suggests a interrelation between the patient and the
equipment of health and bigger participation, as well as a suitable diffusion and promotion of these groups.
Keywords: Groups of self-help, Diabetes Mellitus type 2, family Medicine, biochemical profile
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18. Guilden JL, et al, Op. cit.

�EL NIÑO PREESCOLAR SANO ¿MALO PARA COMER?
María
del
Dpto.
Nutrición
Centro
de
Investigación
(Hermosillo,
E-mail: coco@ciad.mx

Socorro
Saucedo
Pública
y
en
Alimentación
y
Son.,

Desarrollo

Tamayo
Salud
AC
México)

Introducción
En México, el panorama epidemiológico nutricio de los niños
en edad preescolar con problemas de desnutrición crónica
por baja talla, se ubica en un 10% en población urbana y un
32% de la zona rural, con una prevalencia mayor en el
suroeste del país. Sin embargo, al hacer la evaluación en
base al puntaje Z en peso para la talla, los resultados señalan
que la prevalencia de sobrepeso de 5.2%, es mayor en la
zona norte del país (1).
Con respecto a lo anterior, los padres o encargados del
cuidado, alimentación y vigilancia del crecimiento físico de
los pequeños señalan, que el peso al nacer de los niños(as)
y las prácticas de alimentación durante las etapas tempranas de la vida fueron adecuadas. Sin embargo hay
una percepción que provoca angustia, al observar que al inicio de la edad preescolar el consumo de alimentos
es aparentemente insuficiente, es decir el niño come “poco” y “no crece”, pero ¿qué esta pasando? (2,3).
Desarrollo del niño
Bien, todos hemos observado que el crecimiento físico de un niño durante los dos primeros años de vida tiene
una velocidad de crecimiento acelerado. Un niño(a) al nacer pesa alrededor de los 3 kilogramos (Kg), al año de
edad cuadriplica su peso es decir pesará aproximadamente de 12 a 13 Kg a los cuatro años, el aumento de
peso en promedio será de 5 a 6 kg, y estará alrededor de los 17 kg. El peso del preescolar en los últimos 3
años incremento menos, lo cual es absolutamente normal (4,5).
Por otro lado en lo que respecta a talla o estatura, si al nacer el niño midió 50 centímetros (cm), para cuando
cumpla un año de edad habrá incrementado el 50% del valor inicial (25 cm). Entonces este niño medirá
alrededor de los 75 cm. A los cuatro años de edad el niño tendrá una estatura cercana o sobrepasando el metro.
Es decir que en tres años sólo aumentó 25 cm , pero ¡así es, esta bien! (6,7).
Con lo anterior se pretende destacar que, posterior al año y medio y los dos años de vida del niño, el crecimiento
físico normal promedio, será en forma natural más lento y en forma constante. Lo cual se reflejará en cambios
en la ingesta de los alimentos (8). Luego entonces, en niños sanos el apetito será normal para la edad, aun
cuando ante las expectativas de los padres parezca insuficiente.
Al estudiar el crecimiento físico de los niños, Falkner (9) y Jordán(10) consideran la etapa preescolar como un
periodo transitorio, donde la velocidad de crecimiento disminuye. De hecho, se puede observar cuan poca
diferencia hay en el largo y cintura de los pantalones de los niños a estas edades. Sin embargo es importante
considerar que la estatura siempre se incrementará.
Por otra parte, considerando que el peso es uno de los indicadores de reserva de proteína y energía más
sensibles y muy efectivos en la valoración nutricia, se recomienda que en los primeros meses de vida el pequeño
sea pesado cada mes y posteriormente en forma mensual o tan frecuente como sea posible. Es muy importante
darle seguimiento al peso del niño ya que además de valorarlo, lo ubica en su propio canal de crecimiento físico,
lo deseable es que este valor sea siempre ascendente (11,12).
Alimentación en los niños

�El crecimiento físico del preescolar dependerá de la alimentación. Sin embargo entre los factores que afectan
el consumo de alimentos se citan: el tipo de actividad física (juegos) que realice, el hambre o apetito que sienta,
al agrado o no de los alimentos preparados, al estado de ánimo y medio ambiente en que se desarrolle su vida
(13).
Se recomienda que la alimentación deberá esta basada en la guía alimentaría de cereales y leguminosas, frutas
y verduras, carne y leche. Es necesario enfatizar que es la misma pirámide de alimentos recomendada por la
Departamento de agricultura de los Estados Unidos (14) para la población en general, solo es necesario
adecuarla a la edad preescolar donde observamos que la gran diferencia se basa en el tamaño de las porciones.
El niño consumirá cantidades pequeñas y en forma frecuente (ocasionalmente) porque la capacidad de su boca
y estomago son mas chicas y adecuadas a su organismo (15,16).
Rojas (17) y Vega Franco (18) señalaron que el uso de suplementos nutricionales y estimuladores del apetito
no cuentan hasta la fecha, con un respaldo que sustente su recomendación en niños sanos. Por otro lado es
necesario considerar los cambios psico-sociales que se manifiestan en los niños con relación al inicio de la toma
de decisiones o “independencia” con que se inicia a esta edad.
Algunas sugerencias de Plazas (19) y Novoa (20) en la alimentación del niño a estas edades siguen siendo
vigentes a la fecha:
1. Vigilar e identificar el tipo y tiempo utilizado en actividades físicas, sueño y el ambiente donde se desenvuelve.
2. No permitir o disminuir dulces, aguas con dulce entre comidas pues éstas harán que disminuya el apetito.
3. El prolongar la lactancia, sin orden en la edad preescolar puede desplazar alimentos y puede provocar
desnutrición.
4. Alimentos frescos, limpios, cocidos, no abusar de las especies o condimentos sobre todo de la sal y el chile.
5. Si los alimentos son grasos o densos se puede extender las horas de saciedad-hambre.
6. Variar la presentación de los alimentos ejemplo; zanahorias en forma de palitos, rodajas y triángulos.
7. Contraste de colores de los alimentos y trozos pequeños harán mas atractivo la hora de comer.
8. Se recomiendan platos con divisiones pues generalmente a los niños no les gusta que se mezclen en uno
solo.
9. Se pondrá atención en la calidad del alimento y los niños generalmente regulan la cantidad y la decisión de
que quiere comer.
10. Procurar siempre que sea posible compartir con ellos, la hora de alimentarse.
11. Se requiere adquirir, manejar y dirigir una actitud pro-positiva, con fundamentos científicos, sencillos y
lógicos que permitan una educación nutricional y sanidad mental.
12. Se necesitan cambios de estrategia total al chantaje, presión, comparación, amenaza, critica y castigo a los
pequeños ya que es importante un espacio y hora agradable a la hora de comer que permita el proceso de
enseñanza-aprendizaje en la alimentación.
13. Reforzar la revisión médica cuando menos una vez al año y recordar que con una buena dosis de optimismo,
paciencia y buen humor, más el amor y respeto que cada niño merece dará como resultado un adulto sano.
Conclusión

�En México la mayoría de los niños en edad preescolar, se encuentran nutricionalmente dentro de parámetros
aceptables. Sin embargo será necesario considerar revisiones medicas a mas profundidad a aquellas niños que
se salgan de características promedio en aspectos biológicos, sicológicos y sociales, sobre todo tomando en
cuanta la información epidemiológica de actualidad. La revisión del tema respecto al niño sano, que “no come
bien”, apunta a la necesidad de mayor orientación hacia las madres o cuidadores de niños en edad preescolar
por los profesionales en la atención en salud. Será necesario tomar en cuenta el equipaje de conocimientos en
el entorno familiar con que se revisa al niño, así como la experiencia o no con que cuenta la madre. Es
igualmente importante dirigir la orientación a las alternativas económicas, culturales y de acceso regional en la
alimentación de los pequeños sin desmerecer la calidad.
Resumen
En México, el panorama de nutrición de los niños en edad preescolar con problemas de desnutrición crónica es
mayor población rural. Sin embargo, la mayoría de los niños en edad preescolar, se encuentran bien, que
demuestra el cuidado, alimentación y vigilancia del crecimiento físico de los pequeños. La revisión del tema
respecto al niño sano, que no come bien, apunta a la necesidad de mayor orientación hacia los padres de niños
en edad preescolar por los profesionales en la atención en salud.
Palabras Claves: niños, alimentación, crecimiento
Abstract
In Mexico, the panorama of nutrition of the childrens in preschool age with problems of chronic malnutrition is
major rural population. However, most childrens in preschool age, they finds well, that demonstrates the care,
feeding and vigilance of the physical growth of the children. The revision of the topic concerns to the healthy
child, that does not eat well, it begins to appear to the need of orientation major towards the parents of childrens
in preschool age for the professionals in the attention in health.
Keywords: childrens, feeding, growth
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9. Falkner F. and J. M. Tanner, Op. cit.
10. Jordán J., Op. cit.

�11. Falkner F. and J. M. Tanner, Op. cit.
12. Jordán J., Op. cit.
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19. Plazas de Creixell M., Op cit.
20. Novoa Bodet J., Op. cit.

�OBESIDAD Y TEJIDO ADIPOSO
Gisela Ponce y Ponce de León, Maria Elena Haro Acosta*, Marco Antonio Arce Torres*, Andrés Alonso Núñez
Soria**
Josefina
Ruiz
Esparza
Cisneros*
y
José
de
Jesús
Mayagoitia
Witrón*
Facultad de Enfermería, Universidad Autónoma de Baja California (Mexicali, B.C., México); *Facultad de
Medicina, Universidad Autónoma de Baja California (Mexicali, B.C., México); : **ISSSTECALI (Mexicali B.C.,
México)
E-mail: giselaponce@uabc.mx
Introducción
La obesidad es una patología común en el ser
humano, la cual está
presente desde la
antigüedad, y se ha ido incrementando con el
paso del tiempo, convirtiéndose en un serio
problema de salud a nivel mundial (1).
La obesidad se define como un exceso de grasa
corporal o tejido adiposo, es una enfermedad
compleja, multifactorial que resulta de la
interacción
entre el genotipo y el medio
ambiente (2,3). Es un hecho que en los últimos
30 años, el ser humano ha modificado sus
hábitos dietarios, aumentando el consumo de
grasas saturadas y carbohidratos refinados. Dentro de las causas de una mayor ingesta calórica podríamos
mencionar: incremento en las raciones de alimento, aumento en la frecuencia de comidas fuera de casa, lo que
lleva a mayor ingesta de grasas saturadas y disminución en fibra. También se suma un incremento en
el consumo de refrescos o bebidas ricas en azúcares refinados, reportándose en algunos casos un promedio
de 4 a 5 refrescos al día en niños y adultos (4,5,6,7).
El segundo factor ambiental que influye en la regulación del peso corporal y que ha cambiado de manera
significativa desde finales de siglo XX es el nivel de actividad física. Los cambios en el estilo de vida
moderna, con el advenimiento y proliferación de electrodomésticos, el abuso de los vehículos, ascensores,
escaleras eléctricas y controles remotos, así como un mayor tiempo frente al televisor, videojuegos
o computadora (8). De igual forma, en los ámbitos laborales los procesos se han mecanizado de tal manera
que, las personas pasan mayor tiempo sentadas o en posición de pie pero sin realizar desplazamiento (9).
También en los niños y adolescentes, se ha modificado el estilo de vida, en el pasado las actividades de
entretenimiento implicaban un alto gasto energético, actualmente están suplantadas por videojuegos, televisión
e internet, (exposiciones de dos a tres horas diarias), de manera que crecen y se desarrollan sedentariamente
(10,11).
La Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que la obesidad es la segunda causa prevenible de riesgo
de muerte en el mundo, reportando 1600 millones (mayores de 15 años) con sobrepeso y 400 millones de
adultos con obesidad, estimándose para el 2015 aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y
más de 700 millones con obesidad (12).
Por otra parte, las consecuencias de la obesidad alcanzan proporciones catastróficas. El riesgo de muerte súbita
de los obesos es tres veces mayor que en los no obesos, y es el doble para el desarrollo de insuficiencia
cardiaca congestiva (ICC), enfermedad cerebro vascular (ECV) y cardiopatía isquémica (CI), mientras la
posibilidad de desarrollar de diabetes mellitus (DM) es 93 veces mayor cuando el índice de masa corporal (IMC)
pasa de 35.13 Kg/m2 (13,14,15).
La cantidad y localización del tejido adiposo varía en las diferentes etapas de la vida. El cuerpo humano tiene
al momento de nacer aproximadamente 12% de grasa y puede llegar hasta el 17% a los 5 años de edad. A
partir de esa edad, el tejido adiposo se va incrementando constantemente alcanzando en la edad adulta entre
30 a 40% de la masa corporal (16,17). La distribución del tejido adiposo es diferente según el sexo. En las
mujeres predomina en la región inferior del cuerpo (obesidad ginecoide) y en el tejido subcutáneo, mientras que
en los varones se distribuye en la mitad superior del cuerpo con mayor tendencia a la obesidad abdominal
profunda (obesidad androide) (ver Figura 1).

�Figura 1. Representación del perfil corporal característico de mujeres y hombres.(18)

El exceso de adiposidad abdominal se correlaciona con las alteraciones metabólicas y cardiovasculares
secundarias a la obesidad. Lo anterior se debe a que los adipocitos intra abdominales tienen una actividad
lipolítica más elevada, de tal forma que promueve la movilización de ácidos grasos al hígado, el cual responde
aumentando la tasa de síntesis de triglicéridos
y lipoproteínas
de muy baja densidad (VLDL).
Desencadenando resistencia a la insulina, y como consecuencia un hiperinsulinismo (19,20,21,22).
Medidas antropométricas
Las medidas antropométricas se utilizan para la estimación de la composición corporal utilizando indicadores
como: talla, peso, circunferencia de cintura, cadera o la circunferencia de las extremidades y el pliegue cutáneo
entre otros.
El índice de Masa Corporal (IMC) o de Quetelet, es el más usado para la estimación del grado de obesidad; sin
embargo, no distingue entre el peso asociado con el músculo y el peso asociado con la grasa, es decir, no
considera la distribución de grasa corporal que también influye en los riesgos para la salud (23). El IMC es la
relación entre el peso corporal en Kilogramos y la talla en centímetros, elevada al cuadrado y se expresara en
Kg/m2, y se habla de obesidad cuando este es de 30 Kg/m2 o más.
La OMS, ha establecido estándares antropométricos deseables, de riesgo de complicaciones metabólicas y
de salud (hipertensión y diabetes) relacionados con el IMC como podemos apreciar en la Tabla 1 (24,25,26).
Tabla 1. Riesgo de complicaciones Metabólicas y de salud según IMC

IMC
18.5-24.9
25.0-29.9
30.0-34.9
35.0-39.9
&gt;40.0

Riesgo
Promedio
Aumentado
Alto
Muy alto
Extremadamente
alto

La circunferencia de cintura, ha sido propuesta como el mejor índice antropométrico en relación al riesgo de
enfermedad cardiovascular y en México, éste resultó ser un mejor indicador de riesgo para la población que el
IMC. La acumulación de grasa abdominal ha sido relacionada a alteraciones metabólicas dentro de las cuales
se incluyen la resistencia a la insulina y la dislipidemia y ambas predisponen a un mayor riesgo de enfermedad
cardiovascular (27). La Secretaría de Salud estableció los siguientes criterios de corte, &gt; de 80 cm. en
mujeres y &gt;de 90 cm. en hombres (28).

�Existen otras formas para la medición de la obesidad, como los pliegues cutáneos (bíceps, tríceps,
subescapular y suprailíaco), que expresan el porcentaje de grasa corporal, el cual no debe ser mayor de un
28% en la mujer y 20% en el hombre. Esta medición tiene su fundamentación en que aproximadamente el 50%
de la grasa corporal se encuentra en el tejido celular subcutáneo (29,30).
Fisiología del tejido adiposo
El tejido adiposo está constituido por adipocitos y el tejido intercelular. Los adipocitos están adaptados para
almacenar ácidos grasos en forma de triglicéridos reunidos en una gota citoplásmica única (31). El tamaño del
adipocito varía entre 10 a 100μ de acuerdo al estado nutricional, ya que estos modifican su volumen según la
cantidad de triglicéridos almacenados. Un adulto de estatura y peso promedio tiene entre 25 y 30 billones de
adipocitos, pero cuando su peso se eleva, estas células aumentan de tamaño inicialmente y posteriormente su
número se multiplica (31,32).
El tejido adiposo está ricamente vascularizado para cumplir con los cambios metabólicos de los ácidos grasos,
siendo el flujo sanguíneo mayor en el tejido graso que para el músculo esquelético en reposo, demostrando con
esto su gran influencia en el metabolismo del organismo (33,34). El adipocito es una célula altamente
diferenciada que realiza tres funciones: almacén, liberación de energía y endócrina así como la de informar al
Sistema Nervioso Central la cantidad de calorías que está almacenando.
El adipocito tiene su origen de un precursor mesenquimatoso multipotencial que se diferencia primero del
adipoblasto, después en preadipocito y finalmente en adipocito. El adipoblasto es de aspecto fibroblástico y va
adquiriendo paulatinamente el aparato enzimático del adipocito (35,36). En este proceso de diferenciación
intervienen varios factores como la insulina, factor de crecimiento I (IGF-I), hormona del crecimiento (STH),
triodotironina (T3), prostaciclinas y glucocorticoides, actuando sobre receptores de la membrana celular o a nivel
del núcleo.
A medida que el adipocito crece y aumentan sus depósitos de triglicéridos, aumenta la secreción de sustancias
que inhiben la diferenciación de preadipocitos a adipocitos, dificultando así la entrada de triglicéridos a su
interior y facilitando la salida de éstos hacia la circulación por medio de la lipólisis (37,38). A su vez el adipocito
secreta varias proteínas llamadas adipocinas las cuales tienen acción sobre múltiples sistemas regulando
diversos procesos metabólicos. Una acción esencial de las adipociras es su participación en la respuesta de
las células a la insulina, favoreciendo la utilización de glucosa y el metabolismo de los ácidos grasos. La leptina
y la adiponectina favorecen la acción de la insulina, y por otro lado, la resistina, factor de necrosis tumoral α y
la interleucina-6 interfieren con ella, viniendo a formar parte del proceso de resistencia a la insulina (39,40).
Figura 2. Moléculas producidas por el tejido adiposo

Metabolismo del tejido adiposo
Los lípidos de la dieta son absorbidos en el tubo digestivo como resultado de su emulsión por la bilis y digestión
por la lipasa pancreática, los triglicéridos se fragmentan en monoglicéridos y ácidos grasos. Los ácidos grasos

�de cadena corta se difunden a las células epiteliales de las vellosidades intestinales y posteriormente a los
capilares sanguíneos. Los ácidos grasos de cadena larga y los monoglicéridos son transportados en micelas
a las células epiteliales de las vellosidades, una vez en su interior son digeridos a glicerol y ácidos grasos y
posteriormente recombinados para formar triglicéridos. Los triglicéridos salen de las células intestinales
transportados por quilomicrones y VLDL para entrar en los capilares linfáticos y posteriormente al torrente
sanguíneo y antes de llegar al adipocito son hidrolizados en ácidos grasos y glicerol por la Lipoproteina Lipasa
(LPL) la cual se encuentra en las células endoteliales de los capilares del tejido adiposo.
Una vez en el interior del adipocito son reesterificados para formar triglicéridos (41,42,43). Cuando hay un
exceso en la ingesta calórica contra un escaso gasto energético, los ácidos grasos son almacenados en la
célula en forma de triglicéridos y se produce la obesidad (44). En la medida en que se acumulan lípidos en el
adipocito, este se hipertrofia y en el momento en que la célula ha alcanzado su tamaño máximo, se forman
nuevos adipocitos. El paciente obeso que desarrolla hiperplasia y comienza a adelgazar, disminuirá el tamaño
de los adipocitos, pero no su número (45).
La liberación de ácidos grasos a partir de los adipocitos está controlada por la lipasa sensible a hormonas (LSH),
la cual cataliza la hidrólisis de triglicéridos hasta monoglicéridos. La LSH está sujeta a una intensa
regulación por la proteína quinasa A (PKA), la cual a su vez es activada por el AMP cíclico (AMPc). La lipólisis
es estimulada por todas las hormonas que al unirse al receptor provoquen la formación de AMPc, como ocurre
al unirse las catecolaminas a los receptores b adrenérgicos. Por lo contrario la lipólisis va ha ser inhibida por las
hormonas cuyo receptor esté asociado a una disminución del AMPc y una menor activación de la lipasa, lo
que ocurre tras la activación de receptores a 2 adrenérgicos por las catecolaminas, estas tienen un efecto dual
sobre la lipólisis ya que va a depender de la activación de los receptores a o b adrenérgicos (46,47).
La lipólisis a nivel central (visceral) está incrementada por un aumento de los receptores β3 y disminución de la
función de los receptores α2. Otras hormonas tienen acción directa sobre el metabolismo de los lípidos del
tejido adiposo, este es el caso de la insulina, la cual entra en contacto con receptores específicos de los
adipocitos y regula la capacidad de almacenar energía a través del AMPc, y de la LPL. De esta manera, el
volumen del tejido adiposo está en equilibrio dinámico y va a depender de la relación entre la lipogénesis y la
lipólisis. Es a través de los receptores en la membrana del adipocito como se va a llevar a cabo este equilibrio.
Son los receptores adrenérgicos (α y β) conjuntamente con los receptores de la insulina los más significativos
en el metabolismo del tejido adiposo (48,49).
Los receptores de la insulina tiene un efecto antilipolítco al disminuir la concentración intracelular del AMP
cíclicó. Los receptores α2 tiene acción antilipolítica, mientras que los receptores β1, β2 son lipolíticos (50,51).
El tejido adiposo visceral, posee mayor actividad de la LPL lo que lo lleva a la hipertrofia e hiperplasia (por un
aumento en el depósito de triglicéridos) y por consiguiente, a una alta repuesta lipolítica a las catecolaminas
(más receptores β3) y pobre respuesta antilipolítica a la insulina (debido a una disminución de los receptores a
la insulina), dando como resultado un aumento de ácidos grasos libres hacia la circulación portal, llevando al
organismo a un estado de lipotoxicidad, provocando trastornos metabólicos de resistencia a la insulina,
disfunción endotelial, insuficiencia pancreática y un estado inflamatorio permanente (52,53,54,55).
En el hígado, el depósito de ácidos grasos ocasiona trastornos inflamatorios a lo que se le conoce como
esteatósis hepática. Esta acumulación de grasa está vinculada con un aumento en la síntesis de triglicéridos y
lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) con una disminución de lipoproteínas de alta densidad (HDL), las
cuales son destruidas por la sobreexpresión de la lipasa hepática, además se encuentra una resistencia
hepática a la insulina y aumento de la producción de glucosa por el hígado.
En las células beta, la concentración anormal de lípidos ocasiona menor secreción de insulina. En el tejido
muscular, la oxidación de los ácidos grasos trae la liberación de diversos metabolitos como las ceramidas las
cuales, interfieren con el transporte de glucosa e inhiben la síntesis de glucógeno (56,57,58,59).
De esta manera, la acumulación de ácidos grasos fuera del tejido adiposo desencadena una reacción lipotóxica,
que se manifiesta con resistencia a la insulina y destrucción de los tejidos afectados a partir de un proceso de
muerte celular controlada, proceso conocido como apoptosis (60,61)
Conclusión

�La obesidad es una enfermedad compleja caracterizada por un exceso de tejido adiposo, que resulta de la
interacción entre el genotipo y el medio ambiente. El Tejido adiposo es el mayor reservorio energético del
organismo, con una gran actividad metabólica, representa un 15% en varones y 25% en mujeres. Su exceso
a nivel central se asocia a enfermedad metabólica, La LPL y la Lipasa son las hormonas marcapaso de la
lipogénesis y la lipólisis, respectivamente.
El tejido adiposo visceral, posee mayor actividad de la LPL, alta repuesta lipolítica a las catecolaminas (más
receptores β1) y pobre respuesta antilipolítica a la insulina, dando como resultado un aumento de ácidos grasos
libres hacia la circulación portal, asociado con la producción del síndrome de resistencia a la insulina.
La lipólisis exacerbada que genera las altas concentraciones de AGL en plasma tiene un importante factor
genético, pero cada vez más se reconoce la función de la dieta como factor ambiental. Es conocido por todos
que la limitada capacidad de almacenamiento de los polisacáridos en el hombre hace que la glucosa ingerida
en exceso se convierta por la glicólisis en piruvato y después en acetil CoA, a partir del cual se sintetizan los
ácidos grasos.
El planteamiento anterior nos indica que no solo debemos ser cautelosos con respecto a la cantidad de grasas
que se ingieren con la dieta, sino también al exceso de carbohidratos que potencialmente pueden convertirse
de una forma más o menos eficiente en los ácidos grasos que forman los triglicéridos del tejido adiposo.
Los datos descritos, demuestran que la grasa abdominal desarrolla una mayor actividad lipolítica y ocasiona
una serie de alteraciones sobre hígado, músculo esquelético, páncreas, endotelio y miocardio con sus
respectivas consecuencias, teniendo así un impacto devastador, por las grandes pérdidas en años de vida
saludable, calidad de vida, incapacidad laboral, costos económicos, sociales y familiares.
Resumen
La etiología de la Obesidad es multifactorial, se contempla actualmente como una enfermedad crónica que
afecta a todos los grupos poblacionales y está ligada a las principales causas de enfermedades crónicodegenerativas. Se ha comprobado que surge de un exceso en la ingesta calóriaca contra un escaso
gasto energético propiciado por el sedentarismo y la sobrealimentación, situaciones que promueven
la formación de tejido adiposo. Hoy en día se define al tejido adiposo como una glándula de secreción interna
que sirve como reservorio de energía y participa activamente en el equilibrio metabólico. El tejido adiposo
constituye, en cantidad, el mayor órgano de la economía corporal, el cual tiene un potencial de crecimiento
ilimitado a cualquier edad.
Palabras clave: Obesidad; tejido adiposo, adipocito.
Abstract
The etiology of obesity is multifactorial, currently it is viewed as a chronic disease that affects all poblational
groups and it is tied to the main causes of chronic o degenerative diseases. It is well documented that it arises
from an excess in caloric intake against a scare energetic output, caused by sedentarism and overeating, both
situations promote adipose tissue formation.
Nowaday adipose tissue is defined as an internal secretory gland that acts as an energy reservoir and it actively
participates in the metabolic balance. Adipose tissue constitutes, from a quantity, standpoint the biggest organ
in the body economy and it has the potential for unlimited growth at any age.
Keywords: Obesity, adipose tissue, adipocyte.
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35. Scull, Op. cit.
36. Moreno San, PE, et al, Op. cit.
37. Aguilar-Salinas CA, Op. cit.
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48. Aguilar-Salinas CA, Op. cit.
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50. Aguilar-Salinas CA, Op. cit.
51. Bastarrachea RA., et al, Op. cit.
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58. Bastarrachea RA., et al, Op. cit.
59. Morales Villegas, E., Op. cit.
60. Palou A, et al, Op. cit.
61. Godinez Gutiérrez, SA, et al, Op. cit.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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