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                  <text>�ABORDAJE INTEGRAL DE LA SITUACIÓN NUTRICIONAL EN UNA
COMUNIDAD DIAGUITA CALCHAQUÍ
María Soledad Burrone1, Laura Débora Acosta2 y Alicia RuthFernández3
1. Equipos Comunitarios para Pueblos Originarios - Ministerio de Salud de la Nación. Escuela de Salud Pública.
Facultad de Ciencias Médicas- Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina); 2. Escuela de Salud
Pública. Facultad de Ciencias Médicas- Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina); 3. Escuela de
Salud Pública. Facultad de Ciencias Médicas- Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina).
E-mail: msburrone@gmail.com
Introducción
El control del estado nutricional en los primeros años
de vida constituye un componente imprescindible para
el cuidado de la salud infantil, ya que la malnutrición
tanto por déficit como por exceso es uno de los
principales problemas de salud de este grupo etáreo.
Así la desnutrición en los niños afecta la
morbimortalidad, el crecimiento, el desarrollo con
repercusiones irreversibles en la adolescencia y la
adultez (1).
La desnutrición es el resultado de una compleja
interacción de factores, los principales están relacionados con una dieta carente en calidad y cantidad, falta de
agua potable, infecciones repetidas y severas, escaso acceso a los servicios de salud, situaciones que ocurren
en poblaciones de bajo nivel socioeconómico (2). A su vez, la desnutrición afecta la calidad de la vida de la
población en general, ya que repercute en el capital humano y el desarrollo de la sociedad perpetuando el
círculo de la pobreza (3).
En la República Argentina, la forma de desnutrición más prevalente es la crónica, mientras que la anemia
constituye la principal carencia nutricional desde el punto de vista bioquímico (4). Sin embargo, existen
importantes diferencias regionales y locales relacionadas con el contexto socioeconómico y sanitario en el que
se encuentran insertos. En éste contexto, la situación de salud y nutrición de la población infantil en ámbitos
rurales y comunidades indígenas está sujeta en numerosos casos a las condiciones de pobreza, marginalidad
(5) y al escaso acceso a los servicios de salud (6,7). Las estadísticas de salud en Argentina no discriminan la
pertenencia étnica y esto no permite contar con la información necesaria para realizar un diagnóstico preciso
de la situación de salud en las poblaciones indígenas (8). Diversos estudios reflejan que las enfermedades que
afectan predominantemente a las comunidades indígenas son las de etiología infecciosa y parasitaria
(9, 10, 11) lo cual podría contribuir al surgimiento de estados de desnutrición y anemia (12).
El presente trabajo tuvo como objetivo evaluar el índice de desnutrición infantil en una comunidad indígena
Diaguita-Calchaquí luego de una intervención con enfoque de Atención Primaria de Salud (APS) y abordaje
integral, participativo e interdisciplinario.
Metodología
Este proyecto de investigación-acción se presenta en el marco del trabajo del Subprograma Médicos
Comunitarios para Pueblos Originarios, el cual se desarrolló en una comunidad indígena de la provincia de
Catamarca, Argentina, durante los meses de septiembre de 2005 a diciembre de 2006 y formó parte de una de
las líneas abordadas como fortalecimiento de la estrategia de APS en este asentamiento. La información
generada a partir de esta intervención tuvo en cuenta las medidas previstas para garantizar la confiabilidad de
los datos según las normativas éticas vigentes.
Características del proceso de investigación-acción:

�El proceso de investigación-acción contó con tres fases: diagnóstica, de intervención y de evaluación.
Fase diagnóstica:
Se realizó un análisis del contexto para describir las condiciones sociosanitarias en las cuales los niños crecen
y se desarrollan. La técnica utilizada fue la observación directa y entrevistas domiciliarias semi-estructuradas a
miembros de la comunidad. Luego se efectuó el relevamiento del estado nutricional de los niños de 0 a 14 años
para determinar la situación epidemiológica de la desnutrición infantil en la región. Las medidas antropométricas
fueron recolectadas por el equipo de intervención con un observador que realizó la supervisión del proceso e
incluyó: peso, talla y perímetro cefálico para los menores de dos años. Para la medición del peso se utilizó
balanza pediátrica, con precisión de 10 gramos y para niños mayores de 2 años se utilizó balanza de pie con
precisión de 100 gramos. Para la estatura se utilizó antropómetro para niños menores de 4 años y tallímetro de
pared para niños de 4 años y más, ambos con precisión de 0,1 cm. Las mediciones siguieron los procedimientos
recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (13).
Los parámetros para los diagnósticos nutricionales de los niños fueron los utilizados por el sistema de salud
local (subsector público de la provincia de Catamarca), lo que incluye el patrón de referencia de la Sociedad
Argentina de Pediatría para menores de seis años y el índice de masa corporal /edad (IMC/E) cotejado con las
referencias Center for Disease Control (CDC) 2000 para niños en edad escolar. El estado nutricional en niños
menores a 6 años fue clasificado en: desnutrición de 1º grado, de 2º grado, de 3º grado, desnutrición crónica,
eutrófico y sobrepeso/obesidad. Para los niños de 6 a 14 años el estado nutricional fue clasificado en:
normalidad, desnutrición, riesgo de desnutrición, sobrepeso y obesidad.
Por último se analizó la situación alimentaria de la región según aspectos socio-económicos, producción de
alimentos para el autoconsumo, hábitos, patrones de consumo alimentario y acceso a planes alimentarios. La
técnica utilizada fue observación directa y entrevista.
Fase de intervención:
En esta etapa se contactaron diversos actores sociales para presentar los resultados del diagnóstico con la
finalidad de efectivizar acciones desde un abordaje interdisciplinario e intersectorial.
Fase de evaluación:
Para evaluar la intervención realizada se tuvo en cuenta los aspectos referidos a la eficacia reflejada por el
índice de desnutrición de los niños, el nivel de participación de la comunidad en las actividades realizadas y la
efectividad de la misma. Los Trabajadores Básicos de Salud (TBS) fueron evaluados a partir de la continuidad
de las acciones emprendidas y el nivel de adecuación de las técnicas específicas de su actividad laboral.
Análisis de datos:
El presente estudio requirió del análisis de datos mensurables y categóricos. Se utilizó análisis de frecuencia y
se aplicó test de X 2 ajustado para la prueba de hipótesis aceptándose un nivel de significación de 0,05 para el
rechazo de la hipótesis nula. Para la información cualitativa se requirió de un análisis de contenido a partir del
cual se definieron las principales categorías.
Resultados
Fase diagnóstica
- Descripción del contexto
La Comunidad Indígena Diaguita-Calchaquí abordada se encuentra ubicada en la región puneña de la provincia
de Catamarca, Argentina. Caracterizada por una meseta de altura en una faja altitudinal que va desde los 3200
m.s.n.m. en los lugares más bajos de la cuenca del río hasta los 4500 ms.n.m en otros parajes de la comunidad.
Esta comunidad cuenta con nueve parajes de los cuales la mayor densidad poblacional y asentamientos
humanos permanentes se encuentran concentrados en dos de ellos.

�Del relevamiento realizado resultó que ésta comunidad cuenta con una población de 241 habitantes que
conforman 49 familias. El 46,05% de la población es de sexo masculino. Los servicios básicos disponibles son
agua corriente domiciliaria proveniente de una red de instalación precaria y luz eléctrica recientemente instalada
en el 42,8% de las familias. Tanto para la calefacción como para la cocina se emplea los fuegos a leña en
lugares cerrados.
Las viviendas están construidas de adobe, en algunos casos con revoque interno, los techos son de paja con
barro y los pisos de tierra. El 20% de los hogares tiene eliminación de excretas a cielo abierto y 80% posee
disposición sanitaria de excretas, de los cuales el 94,13% son letrinas de precaria instalación sin cámara séptica
con pozo absorbente. La distribución de los ambientes es inadecuada en cuanto a la relación número de
miembros del grupo familiar/espacio habitacional, registrándose un 80% de casos de hacinamiento. Los hábitos
de higiene son precarios, existiendo en la mayoría de las viviendas y peridomicilio la coexistencia de animales
domésticos y ganado ovino-caprino utilizados para consumo. En todos los casos estos animales no estaban ni
desparasitados ni vacunados.
En cuanto a la organización comunal y la adscripción étnica de la población en estudio existe una Asamblea de
Base, la cual designa sus representantes en un Consejo de Delegados, órgano responsable del gobierno y la
administración, siendo su máximo representante el Cacique. También se designa un Consejo de Jóvenes,
Mujeres y Ancianos que tiene insuficiente representación. La adscripción indígena es un tema recientemente
instalado con escasa internalización por parte de los pobladores aunque existe aceptación de la mayoría. Entre
las prácticas ancestrales sólo pudo relevarse el culto a la “Pachamama” (Madre Tierra) como el único elemento
de su cosmovisión que conserva este pueblo.
En esta comunidad la medicina moderna y la medicina tradicional no se plantean como modelos discontinuos
ni encontrados. La medicina tradicional se expresa como parte del bagaje cultural que porta cada grupo familiar
y cada individuo, se representa de distintas formas, frecuentemente a través de un sincretismo con saberes
provenientes de las experiencias con la medicina practicada en los centros de salud local y regional.
Respecto al sistema de salud el asentamiento cuenta con dos postas sanitarias ubicadas en los parajes con
mayor concentración poblacional. Estas postas son establecimientos sanitarios categorizados según la
capacidad de resolución en Nivel Cero. El cual se establece a los establecimientos sanitarios periféricos con
servicios de enfermería permanente y visita médica periódica. El agente sanitario amplía la cobertura, realizando
visitas domiciliarias mensuales, excepto a las familias que habitan en los parajes más alejados donde la
frecuencia es trimestral. El agente sanitario junto a los dos auxiliares de enfermería conforman el equipo de
TBS. En cuanto a la atención profesional esta dada por el médico de zona, perteneciente a un establecimiento
sanitario seccional Nivel Uno, ubicado a 43 km de la comunidad indígena. Éste centro cuenta con atención
indiferenciada en consultorio externo y con dos camas de observación. Es el médico de zona, quien programa
rondas sanitarias brindando cobertura a las postas de la comunidad indígena con una frecuencia mensual.
La atención en cada posta, otorgada por el TBS, es de cuatro horas diarias y ante los requerimientos de
situaciones de urgencia. Los medicamentos e insumos son provistos por el médico de zona en forma mensual.
La posibilidad del traslado de pacientes hacia otros centros de mayor complejidad, se ve afectada por la
dificultad en la accesibilidad geográfica y por los escasos medios de comunicación (sólo cuenta con un equipo
de radiocomunicación).
- Evaluación del estado nutricional
El equipo de intervención realizó un relevamiento del estado nutricional de los niños de 0 a 14 años junto con
los TBS. A partir de esto se realizó un diagnóstico en el cual se detectó una serie de errores en el control
antropométrico realizado por los TBS. Entre estos se observó que el personal sanitario realizaba el control del
niño sano en menores de dos años una vez por mes (condicionado por la entrega de leche en polvo), en los
niños entre 2 y 6 años se realizaba esporádicamente y los de edad escolar no eran controlados. Otra dificultad
identificada fue la utilización inadecuada de la técnica para realizar las mediciones antropométricas, el incorrecto
uso de las tablas de relación entre variables peso/edad, talla/edad y peso/talla para los menores de seis años y
la falta de utilización de la referencia de relación IMC/E .
A partir del relevamiento realizado por el equipo de intervención se detectó 21 niños desnutridos de edades que
van desde 0 a 14 años, lo cual representa el 24,07% de la población analizada. Se identificó que el nivel de
desnutrición aguda de primer grado en niños menores de seis años (N= 23) fue de 21,74 % y de desnutrición
aguda de segundo grado fue de 4,34 %.

�En cuanto a los niños escolarizados, se realizó evaluación antropométrica en las dos escuelas de la comunidad.
Se analizaron 59 niños de 6 a 14 años respectivamente; de los cuales el 25% (15 niños) se encontraban en
estado de desnutrición aguda.
- Análisis de la situación alimentaria de la región
La principal estrategia de subsistencia es la cría precaria de ganados ovino y caprino, siendo en menor
proporción ganado bovino, camélido y equino. También la siembra de alfares, papa, habas, maíz y arveja.
Las fuentes de ingresos capitales provienen del empleo municipal y provincial, jubilaciones, pensiones no
contributivas y beneficios de planes sociales. El 87,76% de la población percibe un ingreso mensual. Otra fuente
de ingreso, no constante, es la ayuda económica que brindan los hijos que emigraron a otras localidades por
razones laborales.
En cuanto a los hábitos y patrones de consumo alimentario se presentan las siguientes características según el
grupo etáreo: los menores de seis meses no reciben lactancia materna exclusiva y la lactancia se complementa
con leche de vaca en polvo sin modificar. El destete es temprano (antes del primer año de vida). Por otra parte,
la alimentación complementaria suele introducirse de manera precoz (promedio de los tres meses).
En los mayores de dos años y la población adulta la ingesta es de cuatro comidas diaria. El desayuno consiste
en una infusión (mate cocido o té) con azúcar y pan o tortilla (pan con grasa), el almuerzo está constituido por
sopa y/o guiso el cual contiene carne, agua y papa o algún cereal, la merienda es similar al desayuno y la cena
cuenta con las mismas características del almuerzo o en su reemplazo una taza de infusión y pan. La población
tiene escaso acceso a alimentos frescos como frutas y verduras.
Los niños escolarizados reciben desayuno y almuerzo en la escuela. Del análisis de las entrevistas realizadas
con directivos de las escuelas y la observación del menú, se detectó que en una de las escuelas los niños
recibían una dieta de baja calidad nutricional. A esto se suma la dificultad para la provisión de víveres debido a
las malas condiciones de los caminos y factores climáticos. Los directivos refirieron que los niños, no tomaban
habitualmente leche aduciendo que “les hacía mal”, “les producía dolor de panza”, “que no les gustaba”, entre
otros aspectos. También refirieron que durante la época de receso escolar los niños “vuelven más
flacos”, debido a que la alimentación en el hogar no era variada ni completa. Se corroboró que los niños pierden
una media de 700gr durante el período de receso escolar. A esto se le suma, la actividad física que desempeñan
en estos meses por el cuidado de sus animales y los fríos extremos que soportan.
Fase de intervención
A partir del diagnóstico realizado se convocó a diversos actores sociales pasibles de efectuar alguna acción en
el campo de la nutrición infantil. Entre éstos se encontraban, los TBS, maestros de las escuelas de la zona,
autoridades gubernamentales, líderes comunitarios y a la población en general.
-Capacitación de TBS en la realización del control del niño sano
El objetivo de la capacitación fue que los TBS adquirieran herramientas para la prevención de la desnutrición
infantil, su detección precoz y su derivación oportuna. Además la capacitación abordó la temática de la
inmunización, la indicación de suplementos vitamínicos y minerales y el tratamiento antiparasitario.
Se abordó junto con los TBS la orientación individual a las madres o adultos, en relación a los factores
protectores de la salud, nutrición de los niños, importancia del control periódico y signos de alarma. Luego de
la capacitación, los controles fueron realizados por los TBS con la supervisón del equipo comunitario para
evaluar el afianzamiento de técnica de control antropométrico.
-Visita domiciliaria a familias vulnerables.
Se realizaron visitas domiciliarias periódicas a las familias, especialmente aquellas con niños desnutridos o
aquellas cuyos niños no concurrían periódicamente al control. Se identificó las necesidades inmediatas en estos
hogares y se trabajó sobre las posibles soluciones. Se realizó consejería sobre nutrición, buenas prácticas de
higiene y se estimuló para el control periódico de los niños.

�-Talleres con la comunidad
Las temáticas abordadas fueron: nutrición en las diferentes etapas de la vida, lactancia materna, alimentación
complementaria oportuna y buenas prácticas de higiene. Las mismas fueron dirigidas a madres y maestros, con
la finalidad de conformar un nodo comunitario local, capacitado en diferentes temáticas y con capacidad
multiplicadora. Cada uno de estos talleres fue realizado por el equipo de intervención y los TBS. El modelo
teórico en el que se basó esta propuesta metodológica comprendió el modelo de Educación Popular, que se
refiere al trabajo educativo realizado para y con la población desde su práctica cotidiana(14).
-Articulación gubernamental
Se articuló con el Ministerio de Salud provincial para la entrega de ayuda alimentaria en los niños desnutridos.
La misma se realizó con la intención de complementar sin sustituir los alimentos que contribuyen a la base de
su dieta.
-Articulación con la Escuela
A partir del déficit en la calidad dietaria detectado en una de las escuelas se colaboró con la elaboración del
plan nutricional. Se elaboró un menú que respetaba sus hábitos alimentarios, equilibrando los aportes de los
distintos nutrientes, teniendo en cuenta la disponibilidad y provisión de la mercadería. Esto incluyó la
incorporación de leche a la alimentación diaria de los niños y refuerzo alimentario para los niños con algún déficit
nutricional. Se realizaron talleres en la escuela con la comunidad educativa, padres, madres y niños, en donde
se trabajaron hábitos dietéticos y buenas prácticas de higiene personal y ambiental.
-Implementación de huertas orgánicas
A partir de la selección de las familias más vulnerables se implementaron dos huertas para estimular el
autoabastecimiento de alimentos de origen vegetal e incorporar a la dieta estos productos. Se capacitó sobre
la técnica de cultivo, la importancia del consumo de vegetales y cómo incorporarlos la dieta. A su vez, se
incentivó para que estas familias se convirtieran en multiplicadoras de la experiencia.
-Control de parasitosis
El equipo de intervención realizó un estudio de prevalencia parasitaria el cual reveló que el 100% de los
coproparasitológicos seriados e hisopados anales fueron positivos para algunas de las siguientes
parasitosis:Ascaris lumbricoides, Giardia lamblia, Taenia saginata, Enterobius vermicularis. A partir de este
hecho se efectivizó desparasitación masiva en la comunidad. Asimismo se realizó desparasitación masiva en
animales domésticos y actividades de saneamiento ambiental asegurando un abordaje interdisciplinario e
integral de la problemática. Esta actividad fue complementada con el análisis bacteriológico, físico-químico de
muestras de agua, el cual resultó no apta para el consumo por presencia de Escherichia coli. Esto motivó el
desarrollo de tres talleres basados en técnicas de buenas prácticas de higiene, recolección, manejo y
tratamiento de residuos sólidos domiciliarios, tratamiento de agua y uso adecuado de letrinas. Se convocó a la
comunidad para el acondicionamiento de las cisternas de agua, tanques de la escuela y postas sanitarias,
actividad articulada con la provincia y el municipio.
Fase de evaluación
-Eficacia de la intervención
El número de niños desnutridos en la Comunidad Indígena fue de 21 (24% de la población total de 0 a 14 años),
de los cuales al finalizar el período de intervención en diciembre de 2006, se recuperaron 11 niños, 52, 38% (p
&lt; 0,0001) (ver Figura 1). El resto de los niños (43%) presentaban curvas ascendentes al ser percentilados en el
100% de los casos. El único niño detectado en el canal dos de desnutrición se encontró en canal 1.
Figura 1: Comparación estado nutricional inicial el estado nutricional luego de la intervención en niños
de 0 a 14 años provenientes de la comunidad de Morteritos-Las Cuevas. Años 2005-2006.

�En este período se logró además que el 75% de los lactantes recibieran lactancia materna exclusiva.
La evaluación de los TBS consistió en la aplicación de un instrumento de registro de datos, observación simple
y participativa e indirectamente por referencia de los usuarios. El resultado de la evaluación implementada
obtuvo una media del 80% de respuestas correctas. Coincidente con los resultados obtenidos a partir de la
observación realizada durante el trabajo de campo en donde se identificó una buena evolución en el desempeño
de sus actividades cotidianas como trabajadores básicos de la salud.
Del análisis de la entrevista de opinión realizada a la comunidad se desprendió la conformidad de la población
respecto a la calidad de atención de los TBS. En relación a los talleres desarrollados se evaluó el grado de
participación. En estos se constató un espacio de contención, en el que fueron surgiendo otros temas de interés
relacionados a la salud. Se realizaron siete talleres, tres con la comunidad educativa, uno con la comunidad en
general, tres talleres con las madres y/o cuidadores. Al analizar los indicadores que evaluaron el grado de
participación de los talleres realizados con la comunidad educativa se observó que los alumnos lograron un
índice de participación superior que los docentes, siendo la media de grado de participación de los alumnos del
95% y de los docentes del 66,6%. Respecto al encuentro de trabajo con la comunidad y referentes claves el
índice de participación fue del 91% para los referentes y del 48,9% de la población mayor a los 13 años. Así,
los talleres desarrollados con las madres para tratar la temática específica de hábitos alimentarios logró un
índice de participación promedio del 29% y se observó el 80% de participación de aquellas madres que alguno
de sus hijos tenía déficit nutricional.
En relación a la implementación del plan nutricional elaborado para la escuela pudo efectivizarse
adecuadamente, lo que incluyó la incorporación de lácteos a la dieta para el 96,6% de los niños escolarizados.
Se implementaron dos huertas familiares y se realizó capacitación al respecto convirtiéndose los integrantes de
estas familias en multiplicadores, logrando una cobertura final del 12,24% de los hogares. En cuanto a la ayuda
alimentaria otorgada por el Ministerio de Salud de la Provincia de Catamarca, pudo objetivarse que los módulos
alimentarios fueron correctamente entregados a quienes correspondían aunque no con la frecuencia esperada
por la dificultad en la accesibilidad geográfica. Ésta situación fue mejorada en el transcurso de la intervención a
partir que la entrega pudo efectivizarse a través del médico de zona- agente sanitario, agente sanitario –
comunidad, lo que aseguró la continuidad en el tiempo.
-Continuidad de las acciones emprendidas
La totalidad de las intervenciones realizadas fueron llevadas a cabo junto a los TBS, con la finalidad de que los
mismos continúen con las acciones emprendidas en el tiempo. Así mismo se dejó instalado la utilización de
indicadores nutricionales para que sean evaluados periódicamente por los TBS. Por otra parte, las actividades
educativas destinadas a niños/as y adultos siguieron el propósito de favorecer el autocuidado, así como la

�constitución de agentes promotores de hábitos alimentarios saludables para el resto de la comunidad. Se
observó la adherencia de las madres para realizar el control periódico de salud de sus hijos empoderándose y
convirtiéndose en demandantes de este derecho de atención en salud.
Discusión
La descripción del contexto de salud y nutrición de la población sobre la que se trabajó, refleja un alto grado de
necesidades básicas insatisfechas, así como inequidad en el acceso a los servicios de salud, tal como en otras
poblaciones indígenas en Latinoamérica (15). La comunidad presenta un perfil epidemiológico nutricional
distintivo en relación al ámbito nacional y provincial. La prevalencia de desnutrición aguda en niños menores de
6 años en la comunidad indígena estudiada es superior a la nacional (4,2%) (16) y provincial (2,2%) (17) Por
otra parte, no se detectaron casos de desnutrición crónica ni de obesidad en este grupo etario lo cual refleja
una situación epidemiológica nutricional diferente a la nacional (18,19) y provincial (20), en donde estas dos
realidades son las más prevalentes. Estudios sobre el estado nutricional en comunidades aborígenes de
Latinoamérica, reflejan altas tasas de obesidad como resultado del proceso de urbanización, del acceso a
alimentos comerciales y de la menor realización de actividad física (21). Por otra parte, los resultados coinciden
con los observados en el estudio de Moreno y col (22), en donde al analizar dos comunidades de niños y
adolescentes de la región puneña (una de Jujuy y otra de Catamarca), los índices de desnutrición aguda fueron
de alrededor del 25%, y una prevalencia de sobrepeso y obesidad baja del 4%. Esto podría indicar que los altos
índices de desnutrición encontrados en ésta comunidad se relaciona a un contexto medioambiental
desfavorable, que a su vez no se encuentra influido por la cultura alimentaria urbanizada (23).
El patrón alimentario local refleja una dieta poco variada basada en el consumo de alimentos energéticos y
carnes, baja en lácteos, frutas y verduras por lo tanto deficitaria en vitaminas y minerales. La carne es un
alimento fundamental en el patrón alimentario de esta población lo cual concuerda con los de otros pueblos
indígenas como el mapuche (24). Otra característica en el patrón alimentario, es el consumo de leche de vaca
en polvo en niños menores de seis meses, lo cual genera un riesgo para los mismos debido a la menor calidad
nutricional y a la utilización de agua no potable. Como se refirió anteriormente también se observó la
incorporación de alimentación complementaria precoz (media de 3 meses) lo que puede provocar intolerancia
alimentaria (25). Esta situación es diferente a la de otros pueblos indígenas, tal como lo expresa el trabajo de
Valeggia y col. (26) en la comunidad Toba, en donde se mantiene la práctica de lactancia materna hasta los dos
o tres años de vida.
En el proceso de intervención se consideró necesario que la población accediera a ayuda alimentaria otorgada
por el gobierno, ya que permitía contar con un recurso extra para las familias más vulnerables. En estas acciones
se tuvo en cuenta la revalorización de la cosmovisión de la comunidad, estimulando el mantenimiento de su
cultura alimentaria a fin de evitar que la implementación de ayuda alimentaria no se encuentre adaptada a la
realidad cultural de los diferentes grupos (27).
Otro aspecto acerca de la desnutrición en esta comunidad Diaguita-Calchaquí fue analizar la vulnerabilidad que
presenta esta población, condición no exclusiva de las comunidades indígenas. Tal como refiere Labadié (2009)
la etnia no condiciona el estado nutricional de niños (28). La desnutrición en las comunidades indígenas de
nuestro medio no estaría condicionada por la genética ni las costumbres de las comunidades, sino por las
condiciones de pobreza en las que están insertas. No tuvo entonces esta intervención un abordaje signado por
la condición de pueblo indígena, sino como comunidad vulnerable por sus características de pobreza, lo que
implica que puede ser replicado en otros contextos adecuando la intervención a las costumbres de cada
comunidad.
En cuanto a la presencia de parasitosis, los datos del presente estudio concuerdan con otros realizados en
diversas poblaciones indígenas de Latinoamérica y refleja el grado de pobreza, precariedad de las viviendas,
prácticas de higiene inadecuadas y hacinamiento (29,30).
Las estrategias educativas se constituyeron en herramientas eficaces en la implementación de este proyecto,
coincidiendo con la afirmación de otras investigaciones, que a partir de intervenciones en educación alimentaria
nutricional logran mejorar significativamente el estado nutricional de niños desnutridos en comunidades
desfavorecidas(31,32,33). Sin embargo, las intervenciones en salud infantil poseen más eficiencia cuando
involucran no sólo a madres y cuidadores de los niños; sino además a toda la comunidad (34). La metodología
de la investigación-acción abordada en el presente trabajo, tuvo precisamente la finalidad de sensibilizar a toda
la población con esta problemática y hacerla partícipe de su solución.

�Al respecto, la Organización De las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), refiere que las
estrategias comunitarias para mejorar la salud y la nutrición son más adecuadas que las realizadas a nivel
macro, ya que las comunidades participan en la priorización y problematización de la situación nutricional, así
como el diseño, ejecución, monitoreo y evaluación de las intervenciones (35,36). Por otra parte el empleo de la
metodología de la educación popular, proporciona pautas para favorecer el involucramiento así como la
promoción de procesos autogestivos en las comunidades (37,38). La concientización de la población es algo
que debe ser construido con los grupos sociales, que son los agentes de cambio interno, más allá de lo que
pueden movilizar los agentes externos (39,40).
La formación de los TBS capacitados para la prevención de la desnutrición infantil y la promoción de hábitos
saludables resultó efectiva, no sólo porque otorgó continuidad al proyecto, sino también porque los mismos
establecieron un vínculo con la población estimulando a las personas a cuidar su salud a partir de sus
condiciones concretas de vida (41). En este aspecto, la metodología de la investigación-acción permitió que el
equipo de salud conozca a los miembros de la comunidad a su cargo (42).
Conclusiones
Los resultados de la investigación-acción reflejan que las intervenciones educativas comunitarias en materia de
desnutrición infantil, realizadas desde un abordaje interdisciplinario, integral e integrado permitieron mejorar
significativamente el estado nutricional infantil, en un contexto de participación de la comunidad indígena que
promueve la concientización del derecho a la salud.
Agradecimientos
El presente trabajo de investigación-acción fue financiado por el Ministerio de Salud de la Nación y desarrollado
por Acuña, Mariana Elvira; Burrone, María Soledad; Cabrera, Daniel; Cofre, Carina; Maidana, Álvaro; Rodríguez,
Héctor y Rudelli, Marcela como integrantes del equipo en terreno y por Lanzelotti, Sonia y Lopez, Soledad
quienes acompañaron el trabajo en campo como tutores.
Resumen
El trabajo analiza las estrategias de intervención en Atención Primaria de Salud (APS) implementadas en una
comunidad indígena Diaguita-Calchaquí con la finalidad de disminuir los índices de desnutrición infantil durante
los años 2005 y 2006. La metodología de investigación-acción empleada contó con tres fases: diagnóstica, de
intervención y evaluación. La prevalencia de desnutrición detectada en niños de 0 a 14 años fue de 24,07%. La
evaluación de los datos sobre ingesta alimentaria reflejó un patrón deficiente en calidad y cantidad. Se realizó
capacitación de trabajadores básicos de salud en el control del niño sano, visitas domiciliarias a familias
vulnerables, talleres sobre educación nutricional a la comunidad, implementación de huertas familiares, control
del saneamiento ambiental y de parasitosis. Al finalizar el período de intervención los índices de desnutrición
disminuyeron del 24,1 % al 12 % (p &lt; 0,0001). Este trabajo demostró la posibilidad de disminuir eficientemente
los problemas nutricionales a través de estrategias integrales y participativas.
Palabras claves: Malnutrición, Investigación Acción, Atención Primaria de Salud.
Abstract
This study analyses primary health care intervention strategies in a diaguita-calchaquí community, which were
aimed at diminishing child malnutrition rates during the years 2005 and 2006. The study comprised three stages:
diagnosis, intervention and evaluation. Malnutrition rate among children between 0 and 14 years was 24.7%.
Evaluation of data on food intake showed a deficient pattern as regards both quality and quantity. Primary health
assistant workers were trained in the monitoring of healthy children, house monitoring of vulnerable families,
conduction of workshops on food education for the community, family vegetable gardens, and environment
sanitary and parasitological monitoring. At the end of the intervention period, malnutrition rates had decreased
from 24.1 % to 12 % (p &lt; 0.0001). This study established the possibility of efficiently diminishing health rates
through the use of comprehensive and participation-fostering strategies.
Keywords: Malnutrition, Research-Action, Primary Health Care

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�CALIDAD DIETARIA, SATISFACCIÓN VITAL Y ESTADOS DE
MALNUTRICIÓN
EN
ANCIANOS,
CÓRDOBA,
REPÚBLICA
ARGENTINA, 2007
Raquel Susana Acosta, María Silvina Clacagni, Esteban Massobrio, Gerardo Gasparutti, M.L. Gubiani, Cristina
Boillos y Dora Celton*
1Cátedra

Nutrición en Salud Pública. Escuela de Nutrición, Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba,
Argentina);*Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina)
E-mail: sacosta@fcm.unc.edu.ar
Introducción
El envejecimiento activo es el proceso de
optimización de las oportunidades de salud,
participación y seguridad con el fin de mejorar la
calidad de vida a medida que las personas
envejecen (1). Se basa en el reconocimiento de
los derechos humanos de las personas mayores
y en los principios de las Naciones Unidas de
independencia,
participación,
dignidad,
asistencia y realización de los propios deseos.
La salud es un componente fundamental que no
puede ser analizado únicamente desde una
perspectiva biológica, ya que existen múltiples
factores que influyen en la misma.
Aceptar y asumir las pérdidas inevitables, ser capaz de enfrentar los cambios orgánicos y del medio social que
ocurren en el anciano, el grado de adaptación adecuado (aceptación y respuesta) y de satisfacción personal,
permitirá mantener una vida saludable (2). Esa satisfacción personal es denominada satisfacción con la vida o
satisfacción vital. La carga subjetiva presente en este concepto, tiene derivaciones interesantes en la adopción
de determinados estilos de vida, que facilitarían o limitarían las posibilidades de lograr un correcto estado de
salud. La alimentación y su resultante, el estado nutricional, son componentes fundamentales en su logro.
Desde una perspectiva nutricional, la calidad de la alimentación está determinada por el tipo de alimentos que
se consumen, su proporcionalidad, moderación y diversidad. La proporcionalidad se refiere a la ingesta
equilibrada de ciertos nutrientes claves como por ejemplo hidratos de carbono y grasas, el aporte proporcional
de energía derivado de los mismos, y la necesidad de consumir cierta cantidad de porciones de diferentes
grupos de alimentos para asegurar dicho equilibrio. La moderación se refiere a la necesidad de limitar ciertos
nutrientes como grasa, sodio y azúcares refinados, que se asocian con un mayor riesgo de padecer
enfermedades crónicas. La diversidad dietaria se define como el número de diferentes alimentos o grupos de
alimentos consumidos bajo un período de referencia dado, y es considerada como un elemento clave para
definir la calidad de la dieta (3).Así lo había expresado Escudero, en el año 1935, al definir las Leyes
fundamentales de la alimentación, estableciendo que “la alimentación debe ser suficiente, completa, adecuada
y armónica”.
Cuanto mayor es la variedad de alimentos consumidos mayor probabilidad existe de alcanzar una ingesta
adecuada de micronutrientes y energía, lo cual disminuye los riesgos de desarrollar problemas de deficiencia o
excesos de algún nutriente (4, 5).
Estudiar la calidad de la dieta en adultos mayores presenta ciertas dificultades, ya que con el envejecimiento
aparecen una serie de factores que influyen en la alimentación. Uno de ellos es el descenso del número de
papilas gustativas, que conduce a una disminución en el placer por la comida. Además la pérdida de piezas
dentales o las prótesis que se adaptan mal, comprometen la masticación, limitando la selección de alimentos,
hacia aquellos de consistencia blanda (6).La falta de ingresos suficientes condiciona el acceso a alimentos
variados (7). En México, un estudio realizado en ancianos no institucionalizados, determinó que los alimentos
de consumo frecuente eran predominantemente de costo bajo o medio (8).

�Los cambios en la estructura familiar (la muerte del cónyuge, la independencia de los hijos), la soledad y el
aislamiento social, comúnmente llevan a la depresión, y en consecuencia a una falta de interés en todos los
aspectos de su vida, incluida la alimentación (9).El comer es una actividad que contribuye positivamente a una
mayor satisfacción con la vida, sin embargo comer en soledad puede conducir a una alimentación insuficiente
y monótona, ya que muchas personas no sienten el deseo de preparar una comida para posteriormente comerla
a solas (10). En consecuencia, la diversidad de alimentos que componen la dieta habitual de los adultos
mayores, suele disminuir y su proporcionalidad se ve alterada, poniendo en riesgo su salud nutricional.
La satisfacción con la vida se define como un proceso de juicio mediante el cual los individuos valoran la calidad
de sus vidas, las expectativas y aspiraciones, y los objetivos conseguidos, sobre la base de su propio conjunto
único de criterios. Veenhoven lo traduce en la expresión cuánto le gusta a una persona la vida que
lleva,juzgándola en conjunto como más o menos satisfactoria (11). Los juicios sobre la satisfacción dependen
de las comparaciones que el sujeto hace entre las circunstancias de su vida y un estándar que considera
apropiado. Este último matiz es importante ya que no se trata de un estándar impuesto externamente sino que
es un criterio autoimpuesto (12).La satisfacción con la vida es sinónimo de bienestar subjetivo, el que se refiere
a lo que las personas piensan y sienten acerca de sus vidas y a las conclusiones cognitivas y afectivas que
resultan cuando evalúan su existencia. En este bienestar se reconocen dos componentes básicos: uno referido
al aspecto afectivo- emocional y otro al aspecto cognitivo-valorativo (13).
El componente afectivo-emocional constituye el plano hedónico, es decir, el que contiene el agrado
experimentado por la persona con sus sentimientos, emociones y estados de ánimo más frecuentes (14). Este
componente es lábil, momentáneo y cambiante (15).El componente cognitivo alude a la discrepancia percibida
entre aspiraciones y logros, cuyo amplio rango evaluativo va desde la sensación de realización personal hasta
la experiencia vital de fracaso o frustración (16). La principal característica de este componente es su relativa
estabilidad en el tiempo. Estos componentes no son completamente independientes y están relacionados. Una
persona que tenga experiencias emocionales placenteras es más probable que perciba su vida como deseable
y positiva (17).
La satisfacción con la vida se ve influenciada por múltiples variables, de índole social, cultural, económicas,
demográficas (edad y sexo), y características y rasgos de personalidad. La misma disminuye a medida que la
persona envejece. Los juicios que sobre ella elaboran, tienen tres componentes: calidad de vida, expectativas
y aspiraciones, y logros obtenidos. El deterioro de la calidad de vida a medida que aumenta la edad, se explica
por el menor grado de salud física y de capacidad mental, el aislamiento social que los conduce a considerar
que la vida no es lo de antes, haciéndose presente la insatisfacción. Con una vida dilatada las expectativas y
aspiraciones que permiten seguir mirando hacia delante van disminuyendo, pero los logros son mayores, ya
que con el transcurrir de los años se contabilizan en mayor cantidad, disminuyendo paralelamente las
aspiraciones. Sin embargo los mayores logros no alcanzan a compensar la insatisfacción producto de la
disminución de la calidad de vida y de las expectativas y aspiraciones (18).
No obstante, si la persona que envejece es capaz de aceptar las pérdidas y adaptarse activamente a los
cambios, optimizando su potencial personal y social; con una vida activa, participativa y productiva, no verá
deteriorada su calidad de vida, manteniendo una valoración positiva. Un estudio en Granada demostró altos
puntajes de satisfacción con la vida en los adultos mayores que participaban del Aula Permanente de Formación
Abierta de Mayores (19). Según Veenhoven elevados niveles de satisfacción están ligados a una mayor
capacidad de controlar el entorno (20).El comer es un componente esencial de la satisfacción con la vida,
considerando en ese término no sólo lo que se come, sino cómo y con quién se come, es decir la comida y los
rituales que la rodean.
En el grupo de ancianos, cambios muy sutiles en el estado nutricional pueden tener efectos adversos sobre el
estado funcional y la calidad de vida (21). En la ancianidad, las posibilidades de sufrir alteraciones en el estado
nutricional, tanto por déficit como por exceso, se ven incrementadas.Las desviaciones del estado nutricional,
denominadas malnutrición incluyen el sobrepeso y la obesidad, los déficits de micronutrientes, como la vitamina
B12 y la anemia subsiguiente, o la disminución de la síntesis de vitamina D y sus consecuencias sobre las
enfermedades óseas, y la desnutrición calórico proteica y sarcopenia (22).Los estados de malnutrición si bien
tienen una relación directa con factores biológicos propios de la edad, están también asociados con otros
factores sociales y económicos que acompañan esta etapa de la vida (convivencia, institucionalización,
situación económica, entre otros).
Estas afirmaciones se correlacionan con datos obtenidos en diferentes estudios realizados en la ciudad de
Córdoba en ancianos institucionalizados y no institucionalizados. En el primer caso el porcentaje de población

�que sufría de malnutrición por déficit era del 44,6% (23), en tanto que en el segundo caso, ancianos concurrentes
a distintos centros en los cuales recibían una prestación alimentaria, acompañada de otras actividades que
favorecían el contacto social, se encontró alta prevalencia de estados de malnutrición por exceso (47,7%) (24).
Los estudios epidemiológicos demuestran una relación entre estado nutricional y morbimortalidad Entre las
múltiples consecuencias que la malnutrición puede acarrear, se encuentra su asociación con los estados de
fragilidad, sarcopenia y discapacidad (25). Los cambios en el estado nutricional suceden como consecuencia
de la acción conjunta de varios factores. La evaluación nutricional tendrá por lo tanto diferentes exigencias en
las personas mayores, para permitir detectar cambios en el estado nutricional global y en cada uno de los
compartimentos corporales.
A pesar de que la información producida no es de alta precisión, entre los métodos que continúan hoy siendo
más usados están las mediciones antropométricas, que tienen amplia vigencia en estudios poblacionales, por
su bajo costo, inocuidad y facilidad de aplicación con encuestadores entrenados.Las mediciones de peso y talla
en este grupo poblacional tienen también dificultades particulares, especialmente relacionadas con los cambios
biológicos que acompañan el envejecimiento como reducción de la talla, con importantes variaciones
individuales, y modificaciones en el peso. Con la premisa de que los huesos largos mantienen la longitud del
adulto en su madurez, a partir de su medida se han calculado sencillas fórmulas con las que podemos estimar
la talla, haciendo una aproximación bastante exacta. Chumlea, Roche y Steinbaugh en 1985 formularon
ecuaciones para calcular la estatura en personas de 60 a 90 años a partir de la altura de la rodilla (26).Se ha
observado la conveniencia de la utilización de distintos parámetros simples para valorar el estado nutricional
como el peso, la pérdida de peso y el índice de masa corporal (IMC). Entre todos ellos el dato más relevante
sería la pérdida de peso (27).
Por otra parte, definir la normalidad del estado nutricional en este grupo poblacional, ha provocado fuertes
interrogantes. ¿Es posible, seguir considerando normalidad en ancianos, un Índice de Masa Corporal (IMC) de
18,5 a 24,9 kg/m2, tal como lo plantea la Organización Mundial de la Salud para la población adulta? Nutrition
Screening Initiative (28) de USA ha realizado una revisión de los puntos de corte para clasificar la normalidad
del estado nutricional en ancianos, estableciéndola dentro de los valores de 24 a 27 kg/m2 de IMC, la
Preobesidad entre 27 y 29 kg/m2y el Riesgo de desnutrición entre 18,6- 23,9 kg/m2, siendo su fundamento que
un IMC más alto, en esta edad, disminuiría el riesgo de mortalidad, habida cuenta de las posibilidades de sufrir
en esta etapa de la vida, patologías cuyas complicaciones requieren largos períodos de internación (29).
Teniendo en cuenta estas consideraciones, es que en el presente trabajo se ha planteado como objetivo general
determinar la relación entre diversidad dietaria, satisfacción vital y estados de malnutrición en Adultos mayores,
de ambos sexos, que asisten a Hogares de Día provinciales en la ciudad de Córdoba, en el año 2007. Son sus
objetivos específicos: Caracterizar socio-demográficamente a la población estudiada; determinar la satisfacción
con la vida de los ancianos; estudiar la calidad de la dieta de los usuarios del programa, y valorar el estado
nutricional de la población estudiada.
Material y Métodos
Estudio descriptivo correlacional, transversal, de modalidad empírica observacional.
Universo: Ancianos de 60 años y más, autoválidos, de ambos sexos, que asisten a Hogares de Día
provinciales. N = 1360 unidades de observación, distribuídos en 37 Hogares de Día. Se trabajó con los padrones
de usuarios, correspondientes al mes de Noviembre de 2006.
Muestra: Se realizó un Muestreo Polietápico. En una primera etapa, del total de Hogares de Día de la Ciudad
de Córdoba, se seleccionó de forma aleatoria, uno de cada dos Hogares, quedando conformada la muestra por
19 unidades efectoras. En una segunda etapa, se calculó el tamaño muestral en base a la fórmula para
población finita, estableciendo un nivel de confianza del 95 % y un error muestral del 5 %, n= 300.
Se aplicó la técnica de “Muestreo Estratificado con Proporción Óptima” para seleccionar las unidades de
observación y su distribución en las unidades efectoras. En el trabajo de campo se constató que no existía
coincidencia entre el número de usuarios registrados en el padrón oficial y el número real de personas que
asistían a las entidades, por falta de concurrencia por razones de enfermedad o discapacidad, o porque hacían
retirar su vianda por otras personas. Esto determinó que se trabajara con la totalidad de los ancianos asistentes
a cada Hogar, los días correspondientes al relevamiento local, quedando un n= 248.
Criterios de exclusión: Ancianos con amputaciones, con prótesis en sus extremidades, edemas, yesos,
confusión mental o que se negaron a participar en el estudio.

�Consentimiento informado: Cada individuo fue informado exhaustivamente sobre las características de la
investigación, objetivos y propósitos, los procedimientos a realizar y la duración de su participación en este
estudio, garantizando la confidencialidad de los datos a obtener. Se aclaró que la participación era voluntaria, y
se garantizó que el sujeto haya comprendido la información recibida y decida la firma del consentimiento, sin
manipulación, coerción o intimidación.
Variables: Sexo; Grupos de Edad según OMS: Viejo- joven: 60- 69 años, Vejez media: 70- 79 años, Viejo- viejo:
≥ 80 años; Nivel de Instrucción: Bajo (analfabeto/ primario incompleto), Medio (primario completo/secundario
incompleto), Alto (secundario completo/terciario/universitario); Convivencia: Solo, Con cónyuge/ pareja y otros,
Con hijos y/o nietos y Con otros; Calidad de la dieta: Resultado del tipo de alimentos que la integran, su
frecuencia de consumo y diversidad. Los grupos de alimentos fueron los siguientes según Guías Alimentarias
para la Población Argentina año 2000 (30): Grupo I (lácteos y derivados), Grupo II (carnes y huevo), Grupo III
(hortalizas y frutas), Grupo IV (cereales y derivados y legumbres), Grupo V (grasas y aceites), Grupo VI
(azúcares). Las categorías de esta variable fueron: Dieta Variada: Consumo diario de alimentos de los grupos I,
II, III, IV, V y VI. Y del Grupo III: consumir semanalmente al menos 4 variedades de hortalizas y 3 de frutas, Dieta
Medianamente Variada: Consumo diario de alimentos del grupo I, II, III, IV, V y VI y del Grupo III: consumir
semanalmente 3 variedades de hortalizas y 2 de frutas, Dieta Monótona: Ausencia de consumo diario de algún
grupo de alimentos y del Grupo III: consumir semanalmente ≤ 2 variedades de hortalizas y ≤ 1 variedades de
frutas. Se analizó la intensidad de la monotonía de la dieta a partir de la cantidad de grupos de alimentos que
no cumplían el requisito de consumo diario y en el caso del Grupo III, la variedad de vegetales y frutas
consumidos. Satisfacción con la vida: Muy satisfecho (21-25 puntos),Satisfechos ( 16-20 puntos); Ni satisfecho,
ni insatisfecho (15 puntos), Insatisfecho (10- 14 puntos), Muy insatisfechos (5-9 puntos); Estado
Nutricional: Malnutrición por Déficit que comprende Desnutrición (IMC ≤18,5 kg/m2) y Riesgo de
desnutrición (IMC 18,6- 23,9 kg/m2) Normalidad (IMC 24- 27 kg/m2), y Malnutrición por Excesoque
comprende, Preobesidad (IMC 27,1- 29,9 kg/m2) 2, Obesidad Grado I (IMC 30- 34,9 Kg/m2), Obesidad Grado
II (IMC 35- 39,9 kg/m2), Obesidad Grado III (IMC ≥ 40 kg/m2) , según OPS, Nutrition Screening Initiative. NSI y
OMS
Técnicas e instrumentos de recolección de datos:
1.
2.
3.

Encuesta sociodemográfica con preguntas cerradas
Cuestionario de Frecuencia de Consumo Alimentario. Se registró el número de veces que el
encuestado consumía un determinado alimento, en el período de una semana.
Cuestionario de satisfacción con la vida: Se trabajó sobre el cuestionario y escala correspondiente para
la medición de la Satisfacción con la Vida de Diener y Pavot 1993 traducida por expertos nativos de
ingles y español (31). Para probar la validez del cuestionario en la población bajo estudio, se realizó
una prueba piloto a diez usuarios de los Hogares de Día Provinciales. Cada entrevista que duró 10
minutos, fue grabada, luego de explicar su finalidad. El análisis del cuestionario con las respuestas y
la decodificación de la grabación permitió detectar los errores de interpretación y las dificultades
planteadas en la comprensión de las preguntas. Estas se reformularon a partir de las expresiones de
los entrevistados, a fin de facilitar su comprensión y se realizó una nueva redacción de las opciones
que los encuestados debían elegir. Se realizó una prueba piloto a 5 ancianos, observándose que el
nivel de comprensión de las preguntas había mejorado sustancialmente. Sobre este modelo se ajustó
la redacción, asegurando la validez de contenido del cuestionario. Este se constituyó con 5 ítems
respondiendo
a
las
siguientes
dimensiones
a
saber:
- Expectativas de vida: El tipo de vida que lleva, se parece al tipo de vida que siempre soñó tener?
-

Condiciones
Satisfacción

actuales
con

de

vida:
la

Las
vida:

condiciones
Está

de

su

satisfecho

vida
con

son

excelentes?
su

vida?

- Logros obtenidos: Ud. cree que ha conseguido las cosas importantes que ha deseado en la vida?
- Expectativas. Logros: Si pudiera vivir su vida de nuevo, le gustaría que todo volviese a ser igual?
La respuesta a cada item del cuestionario se hizo a través de una escala tipo Likert con 5
opciones:Totalmente
si,
Si,
Ni
si
ni
no,
No,
Totalmente
no.
Para la validez interna de la escala de medición, se asignó un puntaje ordinal a cada una de las
opciones de la escala. La sumatoria de las respuestas determinó el puntaje final mínimo y máximo (5

�4.

y 25 puntos respectivamente). Se calculó el puntaje que se asignaría a cada una de las categorías de
Satisfacción con la Vida, con la correspondiente amplitud de clases. El límite diferencial entre el grupo
satisfecho y el insatisfecho con su vida que correspondía a la categoría central Ni insatisfecho, ni
satisfecho se ubicó en 15 puntos.
Mediciones
Antropométricas
(Se
realizaron
antes
del
almuerzo)
1. Altura de rodilla: Instrumento: Antropómetro largo. Técnica de medición: Sujetos sentados y sin
calzado, se sostuvo la pierna con rodilla y tobillo flexionados en ángulo de 90º. Se realizó tres veces el
procedimiento para validar la medición, registrando la medida promedio en el formulario.
2. Peso: Instrumento: Balanza electrónica portátil marca Tanita con precisión de 100grs.

Tratamiento de datos:
Con los datos altura de rodilla, se calculó talla estimada con la fórmula de Chumlea (1985):
Talla estimada Hombres = 64,19 + (2,02 x altura de rodilla (cm))-(0,04 x edad)
Talla estimada Mujeres = 84,88 + (1,83 x altura de rodilla (cm))-(0,24 x edad)
Con la talla estimada se obtuvo el Indice de Masa Corporal IMC (Peso / Talla2 (kg/m²)) que permitió clasificar
elEstado Nutricional.
Para la descripción resumida de la variabilidad de los datos, se utilizaron porcentajes en el caso de variables
cualitativas y media y desvío estándar para las de carácter cuantitativo. Para establecer asociación entre
variables se aplicó el Test Chi- Cuadrado con un nivel de significación del 0,05%.
Se utilizó el programa estadístico SPSS 12.0 en español para Windows.
Resultados
La población estudiada (n=248) estuvo conformada por un 53,6% de personas del sexo masculino y un 46,4%
del sexo femenino. El 87,5% se distribuyó en las categorías viejo-joven y vejez-media. La media de edad fue
ligeramente mayor en varones (71,5 años ± 7,05 D.E) que en mujeres (70,9 años ± 7,2 D.E), siendo el valor
más elevado de edad 94 años que se presentó en el sexo femenino. La mitad de la población poseía nivel de
instrucción bajo (analfabetos y primario incompleto), y solo el 7,25% un nivel de instrucción alto. En ninguna de
las tres categorías se observaron diferencias significativas entre ambos sexos (Tabla 1).
Tabla 1: Nivel de Instrucción de adultos mayores que asisten a Hogares de Día provinciales, según
Sexo. 2007

Sexo
Nivel de Instrucción

Masculino

Femenino

Total

Fa

%

Fa

%

Fa

%

Bajo

71,00

53,38

66,00

57,39

137,00

55,24

Medio

52,00

39,10

41,00

35,65

93,00

37,50

Alto

10,00

7,52

8,00

6,96

18,00

7,26

Total

133,00

100,00

115,00

100,00

248,00

100,00

El 27,8% de la población vivía sola, correspondiendo el 58% al sexo masculino y el 42% al femenino. Un tercio
de los ancianos vivía en compañía del cónyuge o del cónyuge y otras personas (hijos, nietos, otros familiares),

�siendo esta la categoría prevalente en el sexo masculino (42,9%). La categoría con hijos y/o nietos fue
prevalente en el sexo femenino (37,4%).
Analizando la frecuencia de consumo alimentario se observó que el 96,77% de la totalidad de la población
consumía diariamente alimentos del Grupo IV (cereales y derivados), el 96,96% del Grupo VI (azúcares y
dulces) y el 95,56% del Grupo V (aceites y grasas).
Por otra parte un porcentaje menor de la población consumía diariamente alimentos del Grupo III, hortalizas y
frutas (81,85 %), del Grupo I, lácteos y derivados (81,85%) y del Grupo II, carnes y huevos (84,68%). Estos
datos permitieron clasificar la variedad de la dieta consumida por los adultos mayores resultando que el 63,3%
consumía una dieta monótona, el 26,6% consumía dieta variada y 10,1% dieta medianamente variada, no
encontrándose diferencias significativas por sexo. (Tabla 2)
Tabla 2: Calidad de la dieta de adultos mayores que asisten a Hogares de Día provinciales, según
sexo. 2007.

Sexo
Calidad de la Dieta

Masculino

Femenino

Total

Fa

%

Fa

%

Fa

%

Dieta variada

34,00

25,56

32,00

27,83

66,00

26,61

Dieta med. variada

12,00

9,02

13,00

11,30

25,00

10,08

Dieta monótona

87,00

65,41

70,00

60,87

157,00

63,31

Total

133,00

100,00

115,00

100,00

248,00

100,00

El 50% de las dietas monótonas fue determinado por falta de consumo de un grupo de alimentos, el 34,18%
por dos grupos y el 15,82% por tres ó más grupos de alimentos.
Analizando la calidad de la dieta según edad y nivel de instrucción, se observó que en todas sus categorías
predominó el consumo de dieta monótona.
Los ancianos que viven con familiares directos consumieron dieta monótona en menor proporción que aquellos
que viven solos o con otras personas (57,5 y 72,5% respectivamente) (Tabla 3). Sin embargo no se encontró
asociación estadísticamente significativa entre dieta variada y convivencia con familiares directos (p=0,226), ni
entre dieta monótona y vivir solo (p= 0,063).
Tabla 3: Diversidad Dietaria según Convivencia de adultos mayores que asisten a Hogares de Día
provinciales, año 2007.
Convivencia
Calidad de la Dieta

Con cónyuge /
pareja y otros

Solo

Con hijos
y/o nietos

Otros

Total

Fa

%

Fa

%

Fa

%

Fa

%

Fa

%

Dieta variada

16,00

23,19

25,00

28,74

18,00

30,51

7,00

21,21

66,00

26,61

Dieta med. variada

3,00

4,35

13,00

14,94

6,00

10,17

3,00

9,09

25,00

10,08

Dieta monótona

50,00

72,46

49,00

56,32

35,00

59,32

23,00

69,70

157,00

63,31

Total

69,00 100,00

87,00

100,00

59,00 100,00 33,00 100,00 248,00 100,00

La satisfacción con la vida tuvo una media de 16,96 ±4,11 puntos, correspondiente a la categoría satisfecho con
la vida.

�Analizando cada dimensión de la variable, se observó que el 42,9% llevaba el tipo de vida que siempre soñó
tener. El 62,8% de los ancianos consideraron que eran excelentes sus condiciones actuales de vida. El 82,2%
se mostró Satisfecho con su vida (Satisfecho y Totalmente satisfecho). El 71,3% de las personas consiguió las
cosas importantes que había deseado en la vida. Solo al 36,9% no le gustaría que su vida volviese a ser igual,
evaluando así la relación Expectativas- Logros.
Las dimensiones determinantes en la insatisfacción con la vida fueron Expectativas de vida y la relación
Expectativas-Logros. La pregunta ¿Está satisfecho con su vida? fue la que más contribuyó a la satisfacción con
la vida. Del total de la población estudiada el 20,2% estuvo muy satisfecho con su vida, 44,9% satisfecho, 6,1%
ni satisfecho ni insatisfecho, 23,9% insatisfecho y el 4,9% muy insatisfecho. Los niveles de satisfacción con la
vida no presentaron diferencias significativas entre sexos. La satisfacción con la vida predominó en las tres
categorías de edad. En la categoría viejo-viejo, ninguna persona estuvo muy insatisfecha. Del total de personas
muy insatisfechas con su vida el 66,7% pertenecía a la categoría Viejo-joven. El 62% de los ancianos muy
satisfechos con su vida presentaron bajo nivel de instrucción. Se observó una leve disminución del porcentaje
de personas satisfechas con su vida a medida que aumentaba el nivel de instrucción (Tabla 4).
Tabla 4: Satisfacción con la Vida según Nivel de Instrucción de adultos mayores que asisten a Hogares
de Día provinciales, año 2007.
Nivel de instrucción
Satisfacción con la vida

Bajo

Medio

Alto

Fa

%

Fa

%

Fa

Muy satisfecho

31,00

22,79

18,00

19,35

1,00

Satisfecho

64,00

47,06

38,00

40,86

9,00

Ni satisfecho, ni insatisfecho

10,00

7,35

4,00

4,30

1,00

Insatisfecho

26,00

19,12

27,00

29,03

Muy insatisfecho

5,00

3,68

6,00

Total

136,0

100,0

93,0

Total
%

Fa

%

5,56

50,00

20,24

50,00

111,00

44,94

5,56

15,00

6,07

6,00

33,33

59,00

23,89

6,45

1,00

5,56

12,00

4,86

100,0

18,0

100,0

247,0

100,0

No se observó un mayor nivel de satisfacción en personas que convivían con familiares directos (cónyuge, e
hijos y nietos). Relacionando las variable satisfacción vital y convivencia no se encontró asociación
estadísticamente significativa (p= 0,314). Al asociar las variables Satisfacción con la vida y Calidad de la dieta
se observó que el 59,6% de las personas satisfechas consumían dieta monótona y el 34,2% dieta variada. Se
encontró asociación entre las categorías dieta variada y ancianos satisfechos con la vida (p=0,001), no
presentando asociación entre las categorías insatisfechos con la vida y consumo de dieta monótona (p= 0,078).
La media de altura de rodilla y de talla estimada para la población total fue de 50,9 ± 2,55 cm y 162,2 ± 7,8
cm, respectivamente. El peso medio de la población masculina fue de 74,5 ± 12,7 kg y de la femenina 69,9 ±
14,2 kg destacándose en este último grupo el peso máximo (121,1 Kg.) y mínimo (36,5 kg). La media de IMC fue
menor en varones (26,6 ± 4,0 kg/m2) que en mujeres (28,6 ± 5,1 kg/m2). El sexo femenino presentó el valor
máximo de IMC del total de la población (46,2 kg/m2), correspondiendo el valor mínimo (16.9 kg/m2) al sexo
masculino. (Tabla 5) (Figura 1)
Tabla 5: Estadísticos Descriptivos de Parámetros Antropométricos e IMC de adultos mayores que
asisten a Hogares de Día provinciales. 2007.
Sexo
Medidas antropométricas

Masculino

Femenino

Media

D.E

Mínimo

Máximo

Media

D.E

Mínimo

Máximo

Altura de rodilla

52,64

2,61

45,10

60,00

48,17

2,50

42,00

55,66

Talla estimada

167,54

5,42

151,70

182,00

156,12

5,21

142,30

170,00

Peso

74,51

12,68

43,60

110,20

69,92

14,24

36,50

121,10

�IMC

26,63

4,04

16,90

38,50

28,61

5,12

17,40

46,18

Figura 1: Índice de masa corporal de adultos mayores que asisten a Hogares de Día provinciales 2007

El 21,8% de la población presentó un Estado Nutricional normal. La malnutrición por exceso fue el estado
nutricional prevalente en la población (53,2%), predominando en hombres la preobesidad (28,6%) y en mujeres
la obesidad (35,7%), si bien el 25% de adultos mayores mostró algún déficit en su estado nutricional, solo el
1,6% del total de la población presentó Desnutrición. (Figura 2)
Figura 2: Estado Nutricional de adultos mayores que asisten a Hogares de Día provinciales, según
Sexo. 2007.

En la categoría viejo-joven y vejez media predominó la malnutrición por exceso, mientras que en viejos-viejos
esta categoría obtuvo igual porcentaje que la malnutrición por déficit. Se encontró que la malnutrición por exceso
disminuyó a medida que avanzaba la edad. No se asociaron estadísticamente las variables estado nutricional y
satisfacción con la vida (p= 0,397), encontrándose asociación estadísticamente significativa entre estado
nutricional normal y consumo de dieta variada (p= 0,021), y entre malnutrición por déficit y vivir con otras
personas. (p= 0,040).
Discusión
En la presente investigación fue prevalente la malnutrición por exceso (53,2%). En un estudio realizado en
localidades del Gran Córdoba se encontraron niveles elevados de malnutrición por exceso, aunque con cifras
inferiores al presente trabajo (47,7%) (32).En Chile, otro estudio comparativo del estado nutricional de dos

�poblaciones de adultos mayores (Chillán y Valparaíso), encontró una prevalencia de malnutrición por exceso
notablemente menor a la de esta investigación (36% y 35,9% respectivamente) (33). Del total de personas que
presentaron malnutrición por exceso, el 27% correspondió a individuos con obesidad, la que prevaleció en el
sexo femenino (61,2%). En otra investigación realizada en España sobre una muestra aleatoria nacional, la
prevalencia de obesidad fue significativamente mayor en mujeres que en hombres, (34) situación que se repite
en trabajos realizados en Cuba (35) y Chile (36).
Al analizar los grupos etáreos se observó que la prevalencia de malnutrición por exceso muestra una tendencia
decreciente con el aumento de la edad. Iguales resultados se encontraron en Perú, donde se mostró que entre
los 60 y 70 años la prevalencia de obesidad fue de 73% mientras que a partir de los 80 años fue solo del 13%
(37). En relación a la diversidad dietaria, en distintos trabajos realizados en nuestro medio se ha observado la
prevalencia de consumo de una dieta monótona, situación que se confirma en el presente estudio, ya que el
63,3% consumía este tipo de dieta (38).La edad parecería tener implicancia en la elección de los alimentos que
componen la dieta, ya que se observó que el consumo de dieta variada en el sexo masculino aumentó conforme
aumenta la edad, dato coincidente con el de otro estudio local, en donde la dieta monótona predominó en la
categoría viejo-jóven (39). Evaluando el consumo de los distintos grupos de alimentos, Restrepo y cols. en Chile
identificaron en la alimentación de los adultos mayores un bajo consumo de lácteos, carnes, frutas y verduras
(40). Otro estudio que comparó los patrones alimentarios en las ciudades de Chillán y Valparaíso, identificó el
grupo de lácteos y derivados como el de menor consumo (41).
En esta investigación, los grupos de alimentos de menor consumo diario fueron lácteos y derivados, carnes y
huevos, y hortalizas y frutas los cuales contribuyeron a definir la mayor prevalencia de dieta monótona. El
estudio Euronut-SENECA, observó en una localidad de España, que los grupos de alimentos más consumidos
fueron las frutas y hortalizas, y cereales (42). Si bien no fue el objetivo de esta investigación analizar los factores
que condicionan la ingesta de determinados alimentos, cabe destacar que la población estudiada era de
escasos recursos económicos, lo que determinaría una inclinación al consumo de alimentos energéticos y de
bajo costo (cereales, azúcares y aceites). Además se podría explicar el bajo consumo de carnes por la presencia
de problemas masticatorios y/o falta de piezas dentarias, entre otros.
La mayor intensidad de la monotonía de la dieta determinaría un mayor grado de vulnerabilidad alimentaria en
el grupo estudiado, al que se podría caracterizar como de alto riesgo nutricional. La satisfacción con la vida
tiende a aumentar conforme aumenta la edad de las personas. En consonancia, una investigación en Perú
sobre la satisfacción a lo largo del ciclo vital, encontró que los más satisfechos son los adultos mayores y los
menos satisfechos, los adolescentes (43). Sin embargo otras investigaciones apuntan a la existencia de una
relación inversa entre la edad y la satisfacción con la vida (Yacuzo et al, 2005; Fernández-Ballesteros, 1997;
García de León, García de Cortaza y Ortega, 1996; Clemente, 1996; Ryff y colb., 1995; Quiroga y Sánchez,
1995). Clemente Carrión al estudiar la satisfacción según edades, encontró que la satisfacción disminuía a
medida que la edad aumenta y que ello es debido a las propias posibilidades personales, a la realidad personal
actual y a las posibilidades de mejora concreta, las cuales son mayores entre los más jóvenes (44).
La insatisfacción con la vida no presentó diferencias significativas según sexo en este estudio. Este resultado
difiere del encontrado en una investigación realizada en Japón (45). La satisfacción con la vida predominó en
todas las categorías de nivel de instrucción, disminuyendo a medida que el mismo aumenta. Resultados
diferentes encontraron Yacuzo et al, quienes observaron una ligera tendencia a aumentar la satisfacción
conforme aumenta el nivel de instrucción (46). Esta misma relación se observó en un estudio de mujeres
mayores institucionalizadas y no institucionalizadas realizado en Huelva, España (47). Fernández- Ballesteros
halló diferencias significativas de satisfacción según la edad, sexo y clase social. Los individuos mayores
comparados con los más jóvenes, las mujeres comparadas con los hombres y los individuos de las clases
medias-bajas y bajas comparados con los de las otras clases presentaron puntuaciones mucho menores de
satisfacción con la vida (48).
Conclusiones
A partir de los datos analizados, se obtuvieron a las siguientes conclusiones:
- La mayor parte de la población estuvo satisfecha con su vida.
- La dieta monótona predominó en la población estudiada, lo que da pautas de la escasa diversidad en su
alimentación y la posibilidad de encontrar deficiencias o excesos de micro y/o macronutrientes.

�- La población presentó una elevada prevalencia de malnutrición por exceso, predominando la obesidad en el
sexo femenino y la preobesidad en el masculino.
- Se encontró asociación estadísticamente significativa entre las categorías: satisfechos con la vida y dieta
variada, y entre dieta variada y estado nutricional normal.
Agradecimientos
A la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba que otorgó un subsidio para la
realización de esta investigación.
Resumen
Determinar la relación entre calidad dietaria, satisfacción vital y estados de malnutrición en Adultos mayores, de
ambos sexos, que asisten a Hogares de Día provinciales en ciudad de Córdoba, año 2007.Estudio descriptivo
correlacional, transversal. Universo: Ancianos autoválidos de ambos sexos ≥60 años (N=1360) que asisten a
34 Hogares de Día. Muestreo polietápico. n = 248 (53,6% varones; 46,4% mujeres). Se firmó consentimiento
informado. Variables principales: sexo, grupos de edad, nivel de instrucción, convivencia, calidad de la dieta,
que se categorizó: Dieta variada (DV), medianamente variada (DMV) y monótona (DM) a partir del consumo
diario de los grupos de alimentos establecidos en Guías Alimentarias para la Población Argentina. 2000,
satisfacción con la vida (SV), categorizada en muy satisfecho, satisfecho, ni satisfecho ni insatisfecho,
insatisfecho, muy insatisfecho; estado nutricional: malnutrición por déficit MND (IMC≤23,9 kg/m2), normalidad
ENN (IMC 24-27 kg/m2), malnutrición por exceso MNE (IMC ≥27,1 kg/m2). El 87.5 % de la población se distribuyó
en las categorías viejo-joven y vejez-media. El promedio de edad en hombres fue 71,5 años±7,05; en mujeres:
70,9 años ±7,2. La mitad de la población poseía nivel de instrucción bajo. El 27,8% de ancianos vivían solos y
1/3 en compañía de cónyuge, solo o con otras personas. El 63,3% consumía DM sin diferencias significativas
por sexo y solo el 26,6% DV. El 15,8% de DM fue por falta de consumo de tres o más grupos de alimentos. La
media de puntaje en el cuestionario de SV fue 16,96 ± 4,11 puntos. El 42,9% de entrevistados llevaba el tipo
de vida que siempre soñó tener; el 62,8% consideró excelente sus Condiciones actuales de vida; el 71,3 %
respondió haber conseguido las cosas importantes que había deseado en la vida. Del total de ancianos, el 20,2
% estuvo muy satisfecho con su vida, y el 44,9 % satisfecho. No se asociaron estadísticamente estado
nutricional y SV. Hubo asociación significativa entre ENN y consumo de DV (p=0,021) y entre MND y vivir con
otras personas (no familiares) (p= 0,040). La mayor parte de Adultos Mayores estudiados estuvo Satisfecho con
su Vida. La DM fue predominante en el grupo. La población presentó elevada prevalencia de MNE, con obesidad
en mujeres y pre-obesidad en varones. Se encontró asociación entre la categoría satisfechos con la vida y DV,
y entre DV y ENN.
Palabras claves: Calidad Dietaria, Satisfación vital, Estados de Malnutrición, Adultos Mayores.
Abstract
To determine the relation between dietary quality, vital satisfaction and malnutrition’s state in older adults, of
both sex, whose concur to an old people’s home, in Córdoba city, in 2007. Study descriptive, corelational, crosssectional. Universe: old people without cognitive and physical disabilities, ≥60 years old. N=1360. Who concur
to 34 old people’s home. Multistage sampling: n = 248 (53,6% males; 46,4% females). People who participated
signed a consent. Main Variables: sex, groups of age, level of instruction, living together, diet quality, which
was categorized in: varied diet (VD), medium varied diet (MVD), monotonous diet (MD) as from the daily
consumption of the six food groups determinated in Dietary Guidelines for Argentinian population 2000);
satisfaction with life (SL) was categorized in very satisfied, satisfied, neither satisfied nor dissatisfied, dissatisfied,
very dissatisfied; nutritional’s state categorized undernutrition (UN) (BMI ≤23,9 kg/m2), normality (SNN) (BMI 24
-27 kg/m2), malnutrition for excess (MNE) (BMI ≥27 kg/m2). The 87,5% of the population was distributied in the
category of young-old and medium old (in young-old and medium old categories). The age average in men was
71,5 ±7,05 years, and 70,9 ±7,2 years in women. The half of the population had a low level of instruction. The
27,8% of old people was living alone and 1/3 was living with the couple, or with other people. The 63.3% of
population had cosumed MD without significant differences between sexs, and just the 26,6% had consumed
VD. The 15,8% of MD was due to lack of consumes of three or more food groups. The average scoring in the
VS questionnaire was 16,96 ± 4,11 points. It was remark that the 42,9% of interviewed has the life that a lurcups
dream. The 62,8% considered his/her life’s condition are excellent; 71,3% responded that they had obtained the
important thing that wanting in his/her lifes. Of all, the 20,2% was very satisfied with his/her life, and 44,9%
satisfied. There was not statistical association between nutritional status and VS. There was significant

�association between SNN and consumption of VD (p: 0,021) and between UN and to live with other people (no
family). Most of old people was satisfied with her/his life. The MD was predominant in the group. The population
had a elevated prevalence of MNE., whit obesity in women and pre-obesity in man. It was found association
between VS and VD, and between VD and SNN.
Key words: Dietary Quality, Vital Satisfaction, Malnutrition’s State, Older Adults.
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�EL PAPEL DE LAS ADMINISTRACIONES MUNICIPALES EN LOS
PROGRAMAS DE EDUCACIÓN ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL: EL
CASO DEL DEPARTAMENTO DE ANTIOQUIA (COLOMBIA)
Dora Nicolasa Gómez Cifuentes, Natalia Rodríguez Villamil, Adriana Marcela Ruiz Pineda, Catalina Herrera
González, Cristina María Mejía Merino, Elizabeth Mesa Sierra, Fanny Mejía Franco, Gloria Amparo Hoyos
Yepes, Gloria Cecilia Galvis López.
Escuela de Nutrición y Dietética, Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia)
E-mail: doranicolasa@gmail.com
Introducción
El concepto de seguridad alimentaria y nutricional se
remonta a la Cumbre Mundial de Alimentos,
realizada en Roma en 1996, en la cual se afirma que
existe seguridad alimentaria “cuando todas las
personas tienen en todo momento acceso físico y
económico a suficientes alimentos inocuos y
nutritivos para satisfacer sus necesidades
alimenticias y sus preferencias de alimentos a fin de
llevar una vida activa y sana” (1). En su búsqueda se
reconocen diversas estrategias, entre las cuales
pueden mencionarse la explotación y utilización
eficaz de las riquezas naturales, la aplicación de
tecnologías, la divulgación de principios sobre nutrición y la reforma de sistemas agrarios. (2) Así mismo la
educación alimentaria y nutricional entendida como una oportunidad para la reflexión crítica de las prácticas
alimentarias y los factores condicionantes de estas, ha sido reconocida como un componente fundamental en
los programas de promoción de la seguridad alimentaria y nutricional.
Para el caso del Plan que en esta materia ha diseñado y desarrollado el Departamento de Antioquia en
Colombia, la educación se ha convertido en un elemento transversal a los seis ejes en que se desenvuelve, y
objetivo fundamental de múltiples proyectos en él enmarcados. Una de esas experiencias educativas, tuvo como
escenario los 125 municipios del departamento y como actores fundamentales a las madres de los niños
beneficiarios del programa de complementación alimentaria, a líderes comunitarios, adultos mayores y
profesionales del sector salud, y se orientó a la formación en hábitos alimentarios y estilos de vida saludables.
Este artículo presenta la sistematización de dicho proyecto educativo, la cual se enfoca en el papel de los
miembros de las administraciones municipales como actores importantes, debido a que la relación con ellos fue
un aspecto determinante del desarrollo del proceso, toda vez que en cada municipio son los interlocutores
permanentes para la coordinación de las actividades y, de su compromiso y apoyo depende en buena medida
el logro de los objetivos propuestos. Así mismo el papel de la administración puede ser reflejo de la apropiación
y el compromiso frente a una política de Seguridad Alimentaria y Nutricional en el municipio.
Se partió de la concepción de la sistematización como la interpretación crítica de experiencias, que a partir de
su ordenamiento y reconstrucción descubre o explicita la lógica del proceso vivido, los factores que han
intervenido en dicho proceso, cómo se han relacionado entre sí, y por qué lo han hecho de ese modo (3), y para
ello fue decisiva la opinión de los profesionales que lideraron el proyecto educativo, pues su experiencia, sus
opiniones y testimonios son reflejo de lo que para ellos constituyó la relación con los actores municipales. Sus
testimonios pueden dar pistas sobre cómo los municipios entienden y ejecutan la política de Seguridad
Alimentaria y Nutricional (SAN), pues en la instancia de lo local, es donde las políticas mundiales y nacionales
se materializan.
Si bien se reconoce la importancia de promover la autonomía de las comunidades en la búsqueda de la
seguridad alimentaria y nutricional (SAN), las cumbres mundiales de alimentación han propuesto acciones
coordinadas de los diferentes sectores, incluidos los gobiernos, en la lucha contra el hambre. Así mismo han
reconocido la alimentación como un derecho humano, que por tanto es responsabilidad y compromiso de los

�estados (4), y para ello estos pueden atribuir responsabilidades en diferentes niveles de gobierno, como el local
y el departamental. Este reconocimiento mundial contrasta con la realidad, pues en los mismos encuentros
internacionales se evidencia un pobre alcance de las metas propuestas por algunos países, lo que pone en
entredicho la existencia de políticas publicas en materia de SAN, dado que, como reconocen algunos expertos,
“hay una política pública cuando una decisión política innovadora va acompañada de medidas administrativas
necesarias para su seguimiento y ejecución” (5), y hay evidencias del pobre compromiso de los actores estatales
en el nivel local en algunas regiones.
La máxima expresión de una política pública es el plan de desarrollo como proyecto político de un gobierno en
un momento dado, el cual está constituido por fases de planeación, asignación de recursos y aplicación, que
conducen a un resultado, que debe ser evaluado con el fin de establecer si la política publica debe continuar, o
ser modificada (6). Por lo anterior, y en consideración a que el proyecto educativo que se sistematizó se
establece como una de las acciones en la ejecución de la política departamental de seguridad alimentaria y
nutricional, es pertinente reflexionar críticamente sobre el papel asumido por las administraciones municipales
en la realización de los proyectos del Plan Departamental de Seguridad Alimentaria y Nutricional del
Departamento de Antioquia, que se constituye entonces en el eje de sistematización alrededor del cual se
analizó la información disponible.
Metodología
La sistematización de experiencias constituye un proceso de reflexión sobre la práctica, que permite una
apropiación analítica de ésta por parte de sus protagonistas, además de dar la posibilidad de comunicar a otras
personas estas reflexiones. Por su carácter reflexivo y crítico, basado en las experiencias, que toma las
apreciaciones y puntos de vista de los actores sociales, se enmarca dentro de un enfoque cualitativo, y se
privilegia la perspectiva etnográfica retomando la voz de los participantes.
Universo y muestra: Dado que la sistematización se enmarca en el enfoque cualitativo no se fundamenta este
análisis en el número de personas que opinan o sienten esto o aquello; se basa sí, en el valor que tienen dichas
opiniones. Para efectuarla se recopiló, a lo largo de la ejecución del proyecto, información obtenida de diversas
fuentes, recolección que se suspendió en el momento en que los diarios de campo, los resultados de las
entrevistas y las evaluaciones no arrojaron conceptos nuevos, es decir cuando a juicio de los sistematizadores
había “saturación teórica”. (7).
Actores: Se consideraron las expresiones de los diversos participantes en el proyecto, madres, padres, niños,
jóvenes, líderes, comunitarios y los nutricionistas dietistas ejecutores.
Técnicas de recolección de información: durante toda la realización del proyecto educativo se realizó
observación participante cuya información fue consignada en los diarios de campo; se realizaron entrevistas
individuales y de grupo focal.
Etapas: Siguiendo las etapas propuestas por Barnechea, González y Morgan (8) en la primera fase del proyecto
se realizó con el equipo de profesionales que liderarían el proyecto, una sensibilización frente al carácter, sentido
y propósito de una sistematización y la importancia de la calidad de la información registrada en los diarios de
campo y en los informes parciales y finales que se elaboraron por municipio, los cuales se constituirían en
material de análisis.
En un segundo momento – definición del objeto de sistematización - partiendo de la dinámica encontrada por
los profesionales en los municipios, sus avances y dificultades se evidenció el interés por profundizar en el
apoyo municipal a las actividades del plan, y así se definió colectivamente la pregunta alrededor de la cual se
realizaría la sistematización de la experiencia de formación.
Un tercer momento – reconstrucción de la experiencia – lo constituyeron las siguientes tareas de recolección y
análisis, que se realizaron de manera paralela con la ejecución del proyecto y continuaron luego de finalizar
ésta:
·
Revisión constante de la información consignada en los diarios de campo, los informes elaborados por
los ejecutores, los informes telefónicos, la información obtenida en las visitas de los coordinadores, las
entrevistas de grupos focales realizadas a partir de la pregunta orientadora y de entrevistas a los ejecutores.

�·

Selección de textos significativos de las fuentes de información.

Finalmente hubo una cuarta etapa de análisis e interpretación critica de los hallazgos, lo cual se hizo en forma
manual tomando elementos del análisis etnográfico, partiendo de la lectura ya mencionada, para encontrar
finalmente unas tendencias que permitieron proponer el sistema categorial en que se presentan los resultados.
Simultáneamente se realizó selección y revisión bibliográfica con el fin de contextualizar el sistema categorial y
sus tendencias, desde un referente teórico fundamentado.
En el proceso de construcción y reconstrucción del sistema categorial se realizaron actividades de validación
con los nutricionistas dietistas ejecutores del proyecto educativo, en las cuales se procuró la triangulación de
los conceptos de los actores con la reflexión de los sistematizadores y la revisión bibliográfica, y se llegó a la
conclusión de que los resultados obtenidos son de hecho aplicables a las comunidades donde se realizó la
experiencia de formación, aunque por su naturaleza cualitativa no es conveniente generalizar los resultados a
otros contextos.
Resultados y Discusión
El proyecto educativo se realizó en los 125 municipios del departamento de Antioquia, región caracterizada por
un relieve variado que incluye desde zonas costeras hasta alturas de páramo, lo que da lugar a múltiples climas,
producción agrícola y pecuaria variada y en última instancia, amplia riqueza cultural.
Esta gama de características fue plasmada en los diarios de campo e informes realizados por los nutricionistas
dietistas y obligó a que la ejecución del proyecto fuera igualmente variada, buscando contextualizar las acciones
y temas a las particularidades de las comunidades. A pesar de estas diferencias, había muchos elementos
comunes debido a que el Plan Departamental de Seguridad Alimentaria focaliza las familias a riesgo de
desnutrición y se puede afirmar que muchas de ellas viven en condiciones precarias, tienen bajos ingresos
económicos y la calidad de su alimentación no es adecuada.
El proyecto pedagógico se realizó con el propósito de promover acciones que contribuyeran al mejoramiento de
la seguridad alimentaria y nutricional, los estilos de vida saludable y los hábitos alimentarios adecuados,
mediante un proceso educativo dirigido a líderes comunitarios, adultos mayores, personal del área de la salud
y mujeres colaboradoras de los restaurantes escolares. En la formación de cada grupo se trazaron objetivos
específicos, actividades y contenidos particulares acordes con las características demográficas y de formación
de cada grupo poblacional.
Para iniciar la ejecución se informó ampliamente a las administraciones municipales sobre el proyecto, con lo
que se buscaba no solo lograr su conocimiento, sino también un compromiso efectivo en lo relacionado con la
convocatoria a los grupos, el transporte y alimentación de los participantes, lugares para la capacitación y
acompañamiento de un funcionario en las visitas de seguimiento que se realizarían posteriormente con el fin de
verificar la modificación de algunas prácticas de servicio en el caso de los restaurantes escolares o de trabajo
de los líderes comunitarios. Sin embargo, desde el momento de la sensibilización, fue común encontrar que las
administraciones planteaban dificultades presupuestales o logísticas para cumplir con todos los compromisos.
En algunos casos fueron claras las resistencias tanto para concertar el apoyo logístico al proyecto como para
convocar a los grupos. Incluso allí se empezaron a manifestar expresiones de desacuerdo, inconformidad o
incomodidad con la propuesta y en general con el Plan Departamental de Seguridad Alimentaria; mientras que
en otros casos el apoyo expresado fue irrestricto y se tradujo en entusiasmo frente a la propuesta.
Estas diferencias en las dinámicas municipales y el efecto que ello tuvo en el proyecto fueron rastreadas en los
instrumentos ya mencionados y después del análisis se agruparon en las siguientes categorías: Opiniones de
las administraciones municipales sobre el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Conocimientos de las
administraciones municipales acerca del Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional, y Gestión municipal de
apoyo a dicho plan, categoría que fue analizada en tres subcategorías: convocatoria, articulación institucional e
intersectorial y asignación de recursos. Como se mencionó antes, en un proceso inductivo se retomaron los
testimonios particulares que se presentan bajo códigos de identificación que pueden verse en la Tabla 1.
Tabla 1. Opiniones, conocimientos y apoyo de las administraciones municipales a la ejecución del
proyecto pedagógico en hábitos alimentarios y estilos de vida saludables. Antioquia, 2006. (CODIGOS
UTILIZADOS: DC: diario de campo; END: entrevista a nutricionista dietista; IM: informe municipal. En

�aquellos códigos que tienen una segunda parte, esta corresponde a la inicial de municipio y la primera
letra del nombre del Municipio).
TENDENCIAS

TESTIMONIO

Categoría Opiniones de las administraciones municipales sobre el Plan de Seguridad Alimentaria y
Nutricional
1.1. Concepto negativo del plan

“El proyecto lo tomó como una obligación y por dar cumplimiento a la
gerencia pero en realidad no lo vio como beneficio para la comunidad ya
que refirió que importaba era la cobertura y no el conocimiento con el que
la comunidad quedara”(DC-MR)

1.2. Se valora positivamente el “ … Me dijo el Director Local de Salud: este es un buen plan para el
plan
municipio, ¡nosotros estamos felices de que haya llegado!, es más,
luchamos porque nos lo dieran, al principio fue un poco difícil
acostumbrarse a él porque demandaba mucho tiempo, pero al ver los
resultados que se obtuvieron a nivel de la Seguridad Alimentaria de toda la
comunidad, especialmente la infantil, y no sólo eso sino al ver que la gente
estaba contenta con todo lo que tenía que ver con el programa, empezando
por la leche y las galletas, la administración se motivó más a continuar con
todo lo que tuviera que ver con él”.(DC-MC).
1.3.
Las
administraciones
municipales encuentran en el plan
un apoyo que enriquece su
quehacer educativo.

“La actitud hacia el proyecto siempre ha sido muy positiva, saben que todo
este tipo de acciones educativas refuerzan el desarrollo del Plan de
Atención Básica en Salud (PAB, así que de inmediato coordinaron con los
ejecutores del PAB para atender poblaciones diferentes y no repetir
comunidades para evitar saturarlas”(DC-MC)

1.4.
Se
espera
posición “Igualmente hizo la observación de que si el plan quiere que el proyecto se
paternalista por parte del estado a ejecute, debería dar dinero para esto” (END)
través del plan
1.5. El plan es una carga laboral “Definitivamente el Plan necesita más personal para que dé un mejor
más para las administraciones rendimiento; gasta demasiado tiempo y con todos los programas que
municipales
manejo, para mí es una carga. Si no fuera por el auxiliar que es el que me
apoya estaría por enloquecerme”. (DC-MM)
1.6. El plan se percibe como un “El Director Local de Salud expresa la necesidad de coordinación entre
programa
desorganizado
y diferentes actores porque pareciera que son muchas cosas similares. Las
desarticulado
personas perciben que todo es el Plan Departamento de SAN (DC-MT).
Categoría Conocimientos de las administraciones municipales sobre el Plan de Seguridad Alimentaria
y Nutricional
2.1. Desconocen las acciones que “…Los municipios visitados parecen no tener siquiera claro lo que implica
se están realizando
la Seguridad Alimentaria y Nutricional, y su papel es solamente dedicado
al cumplimiento de tareas” (E-ND)
2.2. No tienen claridad sobre el
estado inicial de su población y
cómo a través de las acciones del
plan, cambian esas situaciones.

“…perciben que el municipio está muy bien, no hay niveles de pobreza
pero sí hay problemas de distribución intrafamiliar… dicen que la gente no
se ve sin comida, pero en la capacitación dicen que sí se han dado casos
de desnutrición. Tienen la percepción de que el pueblo es rico” (DC-MCP).

�TENDENCIAS

TESTIMONIO

3. Se muestran atentos a conocer
el impacto, aunque sea en el
ámbito familiar o individual de las
estrategias desarrolladas

“La Directora Local de Salud (…), se ha empeñado junto con su equipo de
trabajo en sacar adelante proyectos en pro del mejoramiento de las
situaciones de salud y psicosociales que viven los habitantes del municipio.
La proyección que tiene de la localidad en lo que ella compete, propiciaron
un ambiente favorable alrededor de la ejecución de este proyecto” (E-ND)

4. Conocimiento de las acciones
que se pueden desarrollar para
promover la seguridad alimentaria
y nutricional

“…el Director Local de Salud estaba realmente muy comprometido con el
logro de la Seguridad Alimentaria en su municipio, quizá no muy ligado del
Plan Departamental pero sí con propuestas muy interesantes de educación
alimentaria y nutricional, tocando cada uno de los ejes de la Seguridad
Alimentaria y Nutricional y con proyectos de contratar diferentes
profesionales que ayuden a alcanzar este objetivo” (END)

Categoría gestión municipal de apoyo al plan departamental de seguridad alimentaria y nutricional
Subcategoría: convocatoria
3.1. Adecuado
convocatoria

proceso

de “Con el Nutricionista Dietista coordinamos cronogramas para no trabajar
con las mismas poblaciones y el Secretario de Salud sugiere que se trabaje
las temáticas de líderes con un grupo que viene capacitando” (DC-MC)

3.2. Se emite información errada “Fue curioso que cuando ingresé al lugar en donde se desarrollaría la
sobre el proyecto
reunión con los adultos mayores, había un aviso invitando a una reunión
con Bienestar Familiar. Es decir, no estaban bien informados de cuál era
el motivo de la reunión o con quién era” (DC-MY)
3.3. Los miembros de la “…percibí demasiadas dificultades por parte del municipio para ejecutarlo,
administración
municipal
no entre las cuales estuvo la propuesta de formar un solo grupo con 16
asumen la convocatoria con personas de todos los grupos y hasta preguntaron si podían negarse a
interés
participar del proyecto” (DC-MP)
Subcategoría: Articulación institucional e intersectorial
3.4.
Dificultades
en
comunicación y coordinación
las entidades responsables
desarrollo del plan en
municipios

la
de
del
los

“…se tuvo la oportunidad de conversar con el Gerente del hospital, la
enfermera encargada del programa de promoción y prevención y la
Nutricionista del servicio de alimentación; manifestaron no haber recibido
ningún comunicado sobre la realización del proceso educativo en la fecha
mencionada; aduciendo no tener ningún tipo de contacto con la Dirección
Local de Salud desde principios del año… (IM-MSF)

3.5. Desarticulación del nivel “En general se encuentra que hay desarticulación de las diferentes
departamental con el nivel local
entidades, de pronto tienen conocimientos sobre seguridad alimentaria y
nutricional pero no van más allá de cumplir una política establecida, sin
mirar a fondo la realidad que se vive y el impacto que se puede
lograr…”(END)
Subcategoría: Asignación de recursos
3.6. Deseo de apoyar actividades “… La administración municipal habló claro desde el comienzo del
pero se sustenta carencia de los proyecto, expresó los inconvenientes que tenían para apoyar
recursos para ello
económicamente, pero se comprometieron con otros aspectos

�TENDENCIAS

TESTIMONIO
indispensables para el desarrollo de dicho proyecto, los cuales fueron
cumplidos a cabalidad”. (DC-MA)

3.7. Priorización del gasto en “¿Por qué esa plata que gasta el Plan Departamental en capacitaciones no
otros programas y proyectos
la utiliza en otras cosas? (E-MB)
3.8. Los recursos acordados no “Llegué al lugar acordado (colegio la Milagrosa) y no había ningún salón
estaban a tiempo.
reservado, aunque el día anterior hablé con la profesional comunitaria para
confirmar la hora y el lugar(DC-MP)

El Departamento de Antioquia, cuenta con una política pública de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que se
ejecuta en todos sus municipios; además cada una de las administraciones locales estructura su propio plan de
desarrollo en armonía con el Plan Departamental. Según lo observado para muchos municipios no siempre está
definida la Seguridad Alimentaria y Nutricional como una de sus prioridades, aunque sí lo están otras
problemáticas que inciden de manera directa en alguno de sus subsistemas (disponibilidad, acceso, consumo,
aprovechamiento biológico), como el escaso desarrollo en materia de infraestructura, la violencia por diversas
causas, la inestabilidad económica y las condiciones de pobreza de la población.
Uno de los principios orientadores del Plan Departamental es la corresponsabilidad, que se traduce en que los
municipios aporten bien sea recursos financieros o, como se da en la mayoría de los casos, brinden apoyo por
ejemplo en la focalización de la población beneficiaria, motivación a los participantes, apoyo logístico para las
diferentes actividades, entre otras. Para que este principio sea una realidad es fundamental que las
administraciones comprendan la importancia de los proyectos del Plan en el bienestar de la población, conozcan
sus metas y acciones lo cual se traduciría en voluntad y compromiso.
A pesar de las variaciones que pueden encontrarse en los países de América Latina por sus diferentes marcos
constitucionales y normativos, puede decirse que entre las funciones que competen a los municipios o la unidad
local se encuentra la incorporación de componentes alimentario nutricionales y educativos en los proyectos de
desarrollo comunitario, sin embargo el cumplimiento de estas tareas puede ser un asunto de voluntad política
(9). Como una unidad político administrativa del Estado, a las administraciones locales les corresponde la
prestación de servicios sociales, para lo cual requieren contar con un sistema de gestión (10) que hace parte
de las grandes acciones que permiten materializar en el espacio local la política de seguridad alimentaria. Para
ello las administraciones, en primer lugar deben conocer la política, en este caso, la de seguridad alimentaria y
nutricional para el departamento; entenderla y contextualizarla a su realidad. Luego, deben gestionarla, que en
el caso concreto, se entiende como la realización de acciones que posibilitan el desarrollo de la política y el
logro de sus propósitos.
Para comprender el concepto de articulación en el contexto del Plan Departamental de Seguridad Alimentaria y
Nutricional, puede tomarse éste como constituyente de un proceso social mayor. En ese sentido, se afirma que
el plan “debe comprenderse como un proceso social que se articula a las acciones ya emprendidas (o a
emprender) por otras organizaciones oficiales, privadas, comunitarias e internacionales con actuación en el
territorio departamental. El Plan hace parte de un engranaje mayor o proceso social macro que se desarrolla en
Antioquia con el fin de mejorar la situación alimentaria y nutricional de la población antioqueña más pobre y
vulnerable. Y en esta misma dirección, se convierte en un plan o nodo estratégico al que se articulan diversos
esfuerzos intersectoriales e interinstitucionales haciendo de este plan un programa rector en lo referido a la
Seguridad Alimentaria y Nutricional” (11). En este contexto, la articulación es un principio que permite el normal
desarrollo y el logro de los objetivos del plan.
Algunos municipios manifestaron que para el nivel local es difícil responder a las demandas, especialmente
cuando se siente descoordinación entre entidades participantes. Vistos desde la experiencia que se sistematizó,
los aspectos de la gestión municipal más directamente relacionados con el desarrollo del proyecto fueron el
proceso de convocatoria que se realizó, la articulación entre los diferentes estamentos de la administración
municipal y la asignación de recursos para el apoyo logístico a la realización del proyecto.

�A pesar de ello la idea de articulación no siempre se materializó en los municipios, como dan testimonio los
nutricionistas, quienes al llegar a los municipios como representantes de la administración departamental,
buscaban interlocución con las administraciones municipales en la que debería haber sido una relación de
cooperación para alcanzar los objetivos propuestos para el proyecto. Se presentaban dificultades en la
comunicación y coordinación de las entidades responsables del desarrollo del plan en los municipios, lo que
hizo que algunas acciones se dirigieran a ciertos grupos de manera repetitiva y se descuidaran otros grupos
poblacionales; y también a que las actividades se vieran como tareas adicionales y no como un elemento
articulador que dinamiza procesos en pro de la Seguridad Alimentaria y Nutricional.
Los lineamientos del plan contemplan que el comité municipal coordine la participación de otras entidades que
tienen un compromiso con la Seguridad Alimentaria y Nutricional en el municipio, En este marco, las funciones
establecidas para el comité, hacen referencia tanto al conocimiento del plan municipal de Seguridad Alimentaria
y Nutricional, como a la coordinación entre instancias para la ejecución de las acciones. Si el comité cumple con
el mantenimiento de comunicación permanente y eficaz con los diferentes estamentos, en lo relacionado al
desarrollo de actividades del Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional, se contribuye a evitar la duplicación
de actividades en las mismas comunidades, optimizar los recursos y lograr los objetivos del proyecto.
En otros casos, las administraciones manifestaron que no encontraban pertinentes o necesarias las
capacitaciones para algunos de los grupos convocados, lo cual lleva a reflexionar sobre la importancia de una
mejor articulación entre el nivel departamental y el local, no sólo para la asignación de responsabilidades sino
para la definición de prioridades, contextualizadas a la realidad municipal.
En el desarrollo de este proyecto, se encontró que algunas administraciones municipales tienen un concepto
negativo del Plan porque consideran que sus actividades no son coherentes con la realidad municipal, o porque
no comparten la forma como se prioriza la asignación de recursos; así las actividades que se derivan de aquel
son sentidas como una carga laboral y no como una posibilidad de mejorar las condiciones de nutrición y salud
de la población. Todo ello hace pensar en la importancia que tiene – para el éxito de las políticas sociales, como
la que nos ocupa – que el gobierno departamental conceda participación real y efectiva a los gobiernos locales,
no solo en la definición de los problemas sino también en la búsqueda de estrategias de solución coherente
con los sistemas de valores, creencias y formas de actuar (12), pues “se ha demostrado que las estrategias
que vienen “de arriba” e impuestas a comunidades presentan pocos resultados probables. (…) lo que subraya
la importancia de reforzar las estrategias locales y sus actores, e inscribir las intervenciones en una óptica de
reforzamiento de sus capacidades locales” (13). Por el contrario, cuando esta opinión es positiva, se entiende
como un proyecto compartido en el cual predomina el compromiso y liderazgo para llevar a cabo cada una de
las acciones y estrategias, lo que posibilita aún más la consecución de las metas trazadas. En algunos de los
municipios se valora la presencia del Plan Departamental porque éste se ha entendido como un beneficio para
la población, y esto posiciona más el tema de la Seguridad Alimentaria y Nutricional como un derecho inalienable
de las personas y como una estrategia para alcanzar el desarrollo y superar las condiciones de marginalidad,
pobreza e inequidad. Es necesario recordar entonces, el papel integrador que pueden tener los programas y
proyectos promotores de Seguridad Alimentaria y Nutricional, pues alrededor de ellos se generan sinergias para
la superación de la pobreza, las inequidades, y problemas estructurales del subdesarrollo.
En este contexto las políticas nacionales, departamentales, provinciales, o cualquier otra, que sea de un ámbito
superior al del municipio, es la oportunidad para que las distintas administraciones trabajen cooperadamente,
ya que es necesario reconocer que en muchas ocasiones, aunque el gobierno municipal tenga entre sus
prioridades el logro de la seguridad alimentaria de los grupos más pobres, la convocatoria a otros sectores y la
disponibilidad presupuestal pueden ser obstáculos para el logro de los objetivos en esta materia (14).
Es reconocido que las administraciones locales pueden ser mas asertivas al adaptar las políticas que los
gobiernos nacionales y departamentales, por su cercanía con los pobladores pueden estimular la participación
comunitaria, concertar los problemas prioritarios, la forma de solucionarlos y la utilización de los recursos, entre
otros. Así el municipio y la administración municipal como eje de aplicación de las políticas alimentarias tiene
además, impactos positivos en el ámbito político, al favorecer el contacto de los gobernantes con las
comunidades y por ende en la gobernabilidad; en lo económico por una optimización de los recursos disponibles;
y en lo social al promover la construcción de una sociedad equitativa e incluyente. (15).
En cuanto a la educación alimentaria y nutricional, siendo esta un elemento transversal a todos los ejes del Plan
Departamental que se fundamenta en el desarrollo humano y comunitario, es entendido por algunas
administraciones municipales, como una contribución importante para el mejoramiento de su calidad de vida y
de la seguridad alimentaria, por ello, una tarea en el largo plazo es trabajar por ampliar la concepción de la

�educación como un derecho, como un eje del desarrollo humano que contribuye a generar procesos de
movilización y concientización en las comunidades, y que es necesario además, mantener un permanente
diálogo para que los proyectos educativos sean valorados como pertinentes en los diferentes espacios locales.
Es suficientemente claro que no solo la escasa disponibilidad de alimentos es causa de desnutrición, se requiere
conocer sobre la adecuada utilización de ellos y es a través de la educación alimentaria y nutricional que los
gobernantes tienen una forma rápida y no tan costosa de complementar las medidas de atención en salud (16),
ayuda alimentaria, fortificación de alimentos que en general, son altamente valorados por las comunidades.
Los resultados invitan a reflexionar sobre lo que para los municipios significan las políticas públicas y
particularmente las políticas alimentarias y nutricionales, “la mala nutrición contribuye a más de la mitad de las
defunciones infantiles que se producen en todo el mundo, (…) Está estrechamente vinculada a la mala salud y
factores ambientales. Sin embargo, en muchos casos los planificadores, los políticos y los economistas no
advierten esa relación” (17). Igualmente se ignoran efectos adversos unos, y positivos otros, de las demás
políticas públicas sobre la situación alimentaria y nutricional de las comunidades. Aún persisten concepciones
paternalistas tanto en las administraciones públicas como en las comunidades, lo que obstaculiza la autogestión
y la corresponsabilidad que a todos les atañe en este tipo de programas.
Todo ello conlleva a que se encuentran administraciones a quienes no les parece relevante la situación
alimentaria y nutricional en sus comunidades y no le otorgan la importancia y los recursos adecuados y
suficientes para mejorarla y con ella la calidad de vida de sus habitantes. Otras localidades se limitan a
desarrollar los proyectos que plantea la administración departamental y a entregar los datos que se solicitan,
pero no tienen claridad sobre el estado inicial de su población y cómo a través de las acciones del plan, cambian
esas situaciones. Así se hace difícil que los municipios se detengan a evaluar si el plan y sus acciones están
posibilitando el mejoramiento de las condiciones de seguridad alimentaria y nutricional de su población y por
tanto se comprometan con él.
Se puede afirmar que las administraciones que están comprometidas con el plan, que se esfuerzan por
desarrollar todas las acciones que éste plantea, que destinan recursos, no solo económicos sino también
humanos, son aquellas que además de manifestar opiniones positivas sobre él, se muestran atentas a conocer
el impacto, incluso en el ámbito familiar o individual. Así mismo cuando los miembros de las administraciones
municipales valoraron positivamente el proceso y el impacto que podía tener la educación en las comunidades
para aprender, reflexionar y capacitarse en aspectos de alimentación y salud; unido a su interés y compromiso
por mejorar las condiciones de sus comunidades, también se reconoció como un elemento de éxito.
Agradecimientos
Los autores agradecen a las comunidades donde se ejecutó el programa de formación en hábitos alimentarios
saludables y a los profesionales que participaron en él en procura del mejoramiento de las condiciones de salud
y alimentación. Este proyecto se ejecutó en el marco del convenio interadministrativo C086 – 2005, suscrito
entre la Universidad de Antioquia y la Gobernación de Antioquia y con los recursos de este
Resumen
En el marco del Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional del departamento de Antioquia (Colombia) se realizó
un proyecto de educación alimentaria y nutricional en la totalidad de los municipios del departamento, que tuvo
como actores fundamentales a las madres de los niños beneficiarios del programa de complementación
alimentaria, a líderes comunitarios, adultos mayores y profesionales del sector salud. Simultáneamente se
realizó una sistematización de dicho proyecto educativo, entendiéndola como la interpretación crítica de
experiencias, que a partir de su ordenamiento y reconstrucción descubre o explicita la lógica del proceso
vivido. Tuvo como eje el papel de los miembros de las administraciones municipales en la ejecución del proyecto
y el análisis partió de los testimonios y opiniones de los profesionales y comunidades sobre dicho rol. Se
reconoció como elemento de éxito que los miembros de las administraciones municipales valoraran
positivamente el proceso y el impacto que podía tener la educación en las comunidades para aprender,
reflexionar y capacitarse en aspectos de alimentación y salud.
Palabras Clave: Seguridad Alimentaria y Nutricional, Educación Alimentaria y Nutricional, Municipio,
Administración local
Abstract

�Nutritional education project was carry out in the total towns of Antioquia- Colombia, as part of the food security
program developed in this state. The main subjects involved in the project were mothers and children who
received help of the food security program and others were included for example elderly people, health
professionals and community leaders. Simultaneously to the project a systematization of the education program
was done. This systematization tried to interpret the living experiences in a significant approach. The project had
the affiliation of the municipal administrations that played an important roll in the process; also the analysis was
done with all opinions and statements from the professionals and community members about the participation
of the subjects. In this project is important to call attention to the approach that municipal administrators
recognized the positive impact that education in nutrition and health could have on population.
Key words: Food security, nutritional education, municipal, local administration
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Nutrición y Políticas Públicas. Fundación Charles Léopold Mayer para el progreso del Hombre Red “Agriculturas
campesinas, sociedades y globalización” Montpellier, Francia. Marzo. p 14.

�14. Moron C. Op. cit.
15. Vélez LD. Op. cit.
16. BANCO MUNDIAL. 2006. Revalorización del papel fundamental de la nutrición para el desarrollo. Estrategia
para una intervención en gran escala. Panorama general. 2006, primera edición.
Consultado
enwww.worldbank.org en mayo 22 de 2006.
17. Idem

�ESCALA PARA IDENTIFICACIÓN DE INDICADORES DE DISLEXIA EN
ADOLESCENTES DE EDUCACIÓN MEDIA Y MEDIA SUPERIOR
Claudia Patricia Ruiz-López, Jaime Salvador-Moysén* y María Esther Trejo-Oviedo
Escuela de Psicología y Terapia de la Comunicación Humana, Universidad Juárez del Estado de Durango
(Durango, Dgo., México); *Instituto de Investigación Científica, Universidad Juárez del Estado de Durango,
(Durango, Dgo., México).
E-mail: marca_patito1@hotmail.com
Introducción
El estudio de las dificultades de aprendizaje en los
adolescentes es un tema poco abordado por ser los
niños el principal foco de atención para los especialistas,
sin embargo es un tema de gran importancia, y aunque
este problema se manifiesta a temprana edad, persistirá
hasta la adolescencia, sobre todo si no fue tratado
adecuadamente en la niñez, llegando a ser una de las
principales causas de bajo rendimiento y de fracaso
escolar si no se toman las medidas necesarias (1,2,3).
La población estudiada en la presente investigación
cursa la etapa del desarrollo denominada adolescencia,
término que se deriva del verbo latino adolescere, que significa crecer, es un período de cambio en el cual el
individuo transita física y psicológicamente de la condición de niño a la de adulto. Durante esta etapa, el
adolescente es protagonista de significativos cambios en la esfera biológica, intelectual, psicológica, emocional,
así como social (4-8).
Durante esta etapa el adolescente puede llegar a presentar dificultades de aprendizaje, tal como la dislexia, la
cual etimológicamente significa dificultades de lenguaje; sin embargo en el contexto clínico, se refiere a
problemas de lectura como dificultad básica. Desde una perspectiva neuropsicológica, la dislexia, debe ser
entendida como un trastorno específico, que algunas personas tienen para procesar la información procedente
del lenguaje escrito, debido a ciertos déficits neuropsicológicos de los sistemas funcionales que son
responsables de dichos procesamientos, ésto, aunque se tenga un nivel de inteligencia normal, educación
convencional, oportunidades socioculturales, un potencial de aprendizaje apropiado a la edad cronológica, y sin
que aparezcan problemas físicos o psicológicos que puedan explicar dichas dificultades. La dislexia es el
problema de aprendizaje más común y persiste a lo largo de la vida (9-18).
Hoy en día, el principal supuesto sobre la etiología de las dificultades de aprendizaje postula una perturbación
neurológica, que afecta funciones cerebrales específicas necesarias para la ejecución de determinadas tareas,
lo cual puede obedecer a factores genéticos, ya que los problemas de aprendizaje suelen afectar a miembros
de la misma familia, así mismo se ha asociado con problemas durante el embarazo o el parto, enfermedades o
lesiones durante o antes del nacimiento, uso de drogas o alcohol en el embarazo, parto pretérmino o
posmadurez, carencia de oxígeno, bajo peso al nacer; y por último, problemas después del nacimiento como
lesiones encefálicas, malnutrición, envenenamiento por plomo y maltrato infantil (19,20).
La dislexia es causa frecuente del bajo rendimiento escolar, no siempre identificada ni orientada; su prevalencia
oscila entre el 5 y 20% en la población escolar y uno de cada cuatro casos de fracaso académico es debido a
esta dificultad. El 67% de los alumnos con este problema se encuentran entre los ocho y once años, y un 18%
se ubica entre los 12 y los 16 años (21-24).
El trastorno se manifiesta mediante indicadores en distintas esferas, siendo los más representativos: indicadores
pedagógicos de lectura, escritura, cálculo y algunos aspectos relacionados con la dinámica escolar (25).

�Como consecuencia de sus dificultades escolares el disléxico presentará además una personalidad
característica, que se expresa evidencia en sus conductas y actitudes; es posible que el alumno se rebele o se
haga notar por la aparición de conductas disruptivas en la escuela tales como hablar, pelear, no trabajar, o bien
malos resultados escolares, por otra parte también se han observado actitudes tales como el desinterés por el
estudios, el pobre autoconcepto y autoestima, así como inhibición, retraimiento e inadaptación
personal, fatigabilidad, falta de interés y motivación antes las actividades escolares (26-29).
El propósito fundamental de este trabajo fue; elaborar un instrumento de tamizaje que permita detectar de forma
rápida, confiable y oportuna, aquellos jóvenes estudiantes de secundaria y preparatoria que presenten
indicadores característicos de este trastorno del aprendizaje, en el que se incluyeron signos y síntomas
conductuales, actitudinales y de lectoescritura. Un segundo propósito fue conocer cual es la prevalencia de esta
problemática en la ciudad de Durango, en la que no se cuenta hasta hoy con cifras relacionadas con este
trastorno. (30,31,32).
Material y Métodos
Se realizó un estudio descriptivo, observacional y transversal, aplicándose una escala de tamizaje para la
identificación de indicadores de dislexia. El instrumento elaborado constó de dos secciones, la primera
designada para los datos sociodemográficos de los adolescentes tales como nombre, edad, sexo, escolaridad,
nombre de la escuela y dirección del alumno.
La segunda parte consistió en la escala para la identificación de indicadores pedagógicos, conductuales y
actitudinales de dislexia en adolescentes, la cual se creó a partir de datos recolectados de autores expertos en
el tema, logrando reunir las principales características de los alumnos con dicha dificultad. El cuestionario consta
de 43 reactivos, con opciones de respuesta de tipo likert, el tiempo de aplicación es de aproximadamente de 10
a 15 minutos.De este total de reactivos, 37 pertenecen al área pedagógica, 14 relacionados con la lectura tales
como errores paraléxicos, de comprensión, velocidad y momento de adquisición; 14 reactivos de escritura; en
donde se consideran la categorías anteriores, así como ortografía y caligrafía, entre otros, finalmente 9 de
indicadores pedagógicos secundarios que incluyen preguntas acerca del desempeño escolar y dificultades en
habilidades tales como el aprendizaje del idioma inglés, la resolución de exámenes orales, comprensión de
instrucciones verbales, deletreo de palabras, entre otras.
De los 6 reactivos restantes, 3 forman parte de la dimensión conductual, tal como la relación con los demás, las
conductas disruptivas y la inhibición, los 3 ítems finales realizan una evaluación actitudinal que incluye
indicadores de interés por el estudio, gusto por la escuela, conductas disruptivas, y actitudes de desgana. A
esta parte final se le sumaron 3 ítems más, extraídos del cuestionario RESIL-DGO 2008 (predictores de
resiliencia) los cuales valoran autoestima.
El universo de estudio estuvo constituido por 127 adolescentes estudiantes de nivel medio y medio superior,
que asistían a escuelas públicas de la ciudad de Durango (Durango, México) de los turnos matutino y vespertino
de diferentes estratos socioeconómicos.
Los criterios de inclusión utilizados fueron los siguientes:
•

Estudiantes que se ubicaron entre los 12 y 19 años de edad.

•
Que estuvieran inscritos en cualquier año o semestre de secundaria o preparatoria de escuelas públicas
de la zona urbana de la ciudad de Durango.
•

Que aceptaron participar de manera voluntaria en el estudio.

Los criterios de eliminación que se aplicaron fueron:
•

Inconsistencias en las respuestas obtenidas en los reactivos.

•

Cuestionarios incompletos

�El tamaño de la muestra se calculó con la siguiente fórmula (33): n= z2 (p)(q)/d2
Substituyendo: n=1.962(.08)(.92)/.052=113
La información de este cuestionario se recopiló en una base de datos del programa estadístico para las ciencias
sociales versión 15 (SPSS-15). Utilizando procedimientos estadísticos descriptivos de tendencia central y
dispersión. Se estimaron valores porcentuales e intervalos de confianza al 95% para proporciones.
Resultados
Se incluyeron 127 adolescentes con un rango de edad de 13 a 19 años, con un promedio de 15.7 años (DE
1.55). De los cuales, 64 (51%) pertenecen al sexo femenino y 63 (49%) al masculino. De esta población 62
(48%) alumnos fueron captados en la secundaria y 65 (52%) cursaban la educación media superior. En un
inicio el constructo estuvo constituido por 43 reactivos que se fundamentaron en la literatura especializada, y
fueron divididos en 3 categorías de indicadores; pedagógicos, conductuales y actitudinales. El cuestionario fue
aplicado a los sujetos de la muestra. A partir de sus respuestas se discriminó entre los ítems de baja, regular y
alta frecuencia; únicamente se tomaron en consideración los reactivos de baja y regular frecuencia para la
conformación del instrumento final y para la estimación de la prevalencia de dislexia. Los reactivos de alta
frecuencia no se incluyeron, debido a que podían estar asociados a otras condiciones no relacionadas con el
problema de estudio. Los cuales se presentan a continuación en la Tabla 1
Tabla 1. Análisis de reactivos pedagógicos de dislexia de alta frecuencia

DIMENSIÓN PEDAGÓGICA
Frecuencia

Indicadores

Frec

%

Dificultad en el uso de signos de puntuación al leer

19

15.0

Falta de gusto por la lectura

21

16.5

Edad tardía de aprendizaje de la lectura

25

19.7

Falta de gusto por la escritura

16

12.6

Fragmentación de la escritura

19

15.0

Dificultad en el uso de signos de puntuación al escribir

23

18.1

Edad tardía de aprendizaje de la escritura

26

20.5

Falta de claridad de letra

31

24.4

28

22.0

LECTURA

ESCRITURA

ALTA

SECUNDARIOS
Dificultad en la resolución de exámenes orales

�Bajo promedio escolar

30

23.6

Dificultad en el aprendizaje del idioma inglés

45

35.4

En la Tabla 2 se presentan los reactivos correspondientes a la dimensión pedagógica, conformados por
indicadores de lectura, escritura y secundarios; estos últimos aunque están asociados al aprendizaje de la
lectoescritura no son específicos. Igualmente la tabla nos muestra la frecuencia y porcentaje obtenido de cada
uno de los ítems, los cuales forman parte del instrumento final.
La Tabla 3 exhibe los reactivos correspondientes a las dimensiones conductual y actitudinal, éstos se
encuentran asociados a la dislexia y se consideran indicadores complementarios o de apoyo importantes para
el diagnóstico del trastorno. La literatura reporta que los jóvenes con esta dificultad del aprendizaje suelen
presentar conductas y actitudes que aunque no son patognomónicas, se encuentran fuertemente relacionadas
con el trastorno. Asimismo la siguiente tabla nos muestra la frecuencia y el porcentaje obtenido en cada ítem.
Tabla 2. Análisis final de reactivos pedagógicos de dislexia

DIMENSIÓN PEDAGÓGICA
Frecuencia

Indicadores

Frec

%

Deletreo al leer en voz alta

1

.8

Momento tardío de aprendizaje de la lectura

2

1.6

Repeticiones de letras o números al leer

3

2.4

Omisiones de letras o números al leer

4

3.1

Adiciones de letras ó números al leer

4

3.1

Salto de renglones al leer

5

3.9

Sustituciones de letras o números al leer

5

3.9

Velocidad escrita lenta

2

1.6

Sustituciones de letras o números al escribir

2

1.6

Asistencia a terapia para escritura

3

2.4

Adiciones de letras o números al escribir

3

2.4

LECTURA

BAJA

ESCRITURA

�Momento tardío de aprendizaje de la escritura

5

3.9

Mala opinión de los maestros en cuanto al desempeño escolar

1

.8

Dificultad de la lectura del reloj de manecillas

3

2.4

Dificultad en la expresión oral

5

3.9

Asistencia a terapia para lectura

6

4.7

Velocidad lectora lenta

6

4.7

Falta de comprensión lectora

13

10.2

Dificultad en la lectura de palabras largas o poco conocidas

14

11.0

Omisiones de letras o números al escribir

6

4.7

Repeticiones de letras o números al escribir

7

5.5

Dificultad en expresión escrita

13

10.2

Dificultad en la resolución de exámenes escritos

14

11.0

Deletreo de palabras

10

7.9

Dificultad en la comprensión de instrucciones orales

16

12.6

Dificultad en la resolución de operaciones matemáticas

20

15.7

SECUNDARIOS

LECTURA

ESCRITURA

REGULAR

SECUNDARIOS

Tabla 3. Análisis final de reactivos conductuales y actitudinales de dislexia

DIMENSIÓN CONDUCTUAL
Indicadores

DIMENSIÓN ACTITUDINAL
Frec.

% Indicadores

Frec.

%

�Dificultad para relacionarse con los
demás
Dificultad para dar opiniones

Problemático comportamiento escolar

6

4.7

12

9.4

Falta de gusto por la escuela

3

2.4

Falta de interés por las
calificaciones

4

3.1

15 11.8 Poca satisfacción consigo mismo

7

5.5

Falta de seguridad en si mismo

7

5.5

Actitudes de desgana escolar

20 15.7

El instrumento final quedó conformado por la totalidad de los indicadores descritos en la Tabla 2 y 3.
La prevalencia se calculó estableciendo promedios de los indicadores referidos como positivos y que
presentaron una frecuencia regular y baja del problema de estudio. Encontrando que en el área pedagógica, la
prevalencia mayor se encontró en el área de indicadores secundarios (aquellos que no son ni de lectura ni de
escritura) con un 7.2% y un IC a 95% de 2.7 a 11.6, en relación a los indicadores de lectura y escritura ambos
obtuvieron un 5.1% de prevalencia con un IC a 95% de 1.3 a 8.9, alcanzando por tanto una prevalencia
promedio de indicadores pedagógicos del 5.8% con un IC a 95% de 1.7 a 9.8. Respecto a la prevalencia
de indicadores conductuales se obtuvo un resultado de 8.7% con un IC a 95% de 3.8 a 13.5 y finalmente en
cuanto a los indicadores actitudinales la prevalencia resultante fue de 6.4% con IC a 95% de 2.1 a 10.7. Por lo
tanto, la prevalencia promedio de indicadores pedagógicos, conductuales y actitudinales de la ciudad de
Durango, resultó ser de 5.8% con un IC a 95% de 1.7 a 9.8. Lo que concuerda con las referencias consultadas
con relación a la prevalencia de dislexia, que oscila entre 5 y 20% en población estudiantil (34-37).
Discusión
El desarrollo de instrumentos de tamizaje, ha resultado ser una estrategia eficaz para la identificación activa a
nivel comunitario, de sujetos con procesos patológicos de distintos tipos, este procedimiento desarrollado en el
campo de la epidemiología, tiene una aplicabilidad en diferentes ámbitos cognitivos relacionados con la salud,
tal es el caso de las dificultades del aprendizaje como la dislexia (38). La construcción del instrumento se
fundamentó en información teórica y en publicaciones científicas referentes al tema. Hay que señalar que en la
construcción del cuestionario se consideraron indicadores pedagógicos, conductuales y actitudinales del
trastorno. Con propósitos analíticos se incluyeron inicialmente prácticamente todos los indicadores referidos en
la literatura y posteriormente se seleccionaron aquellos que mostraron mayor concordancia por distintos
autores. Durante esta primera aproximación, se desarrolló y validó (consenso y contenido) un instrumento de
detección de adolescentes con dislexia y se estimó la prevalencia de los principales indicadores de este
trastorno, abarcando sus distintas dimensiones. La prevalencia observada en los diferentes indicadores de
dislexia es equivalente a la obtenida poblacionalmente en individuos que padecen el trastorno.
Conclusiones
Como resultado de esta investigación se ha obtenido una escala de tamizaje − con validez de consenso y
contenido − que detecta alumnos con indicadores pedagógicos, conductuales y actitudinales sugerentes de
dislexia. Se obtuvieron las siguientes prevalencias: 5.8% con un intervalo de confianza al 95% de 1.7% a 9.8%.
En indicadores pedagógicos de dislexia − lectura, escritura y pedagógicos secundarios − 8.7% con un intervalo
de confianza al 95% de 3.7% a 13.4%. En indicadores conductuales asociados a dislexia. 6.5% con un intervalo
de confianza al 95% de 2.1% al 10.6%. En indicadores actitudinales asociados a dislexia.
En el campo de la terapia de la comunicación humana, y particularmente en la esfera de las dificultades del
aprendizaje, es importante el desarrollo de instrumentos de tamizaje que permitan la identificación confiable, en
el contexto social o escolar, de individuos con trastornos específicos de lectoescritura, que posibilite una
canalización adecuada, a centros de atención con personal calificado que establezca un diagnóstico de certeza.

�Reconocimientos
Este trabajo se llevó a cabo, aplicando los cuestionarios al mismo grupo poblacional seleccionado para realizar
el proyecto “Predictores de resiliencia en adolescentes”. financiado por FOMIX .Clave DGO-2006-CO1-44138.
de la autoría de la M en C. Angélica Lechuga Quiñones adscrita al IIC. Proyecto al cual se incorporó como
becaria la primera autora del presente artículo. Se agradece al M en C. Edgar Felipe Lares Bayona por su apoyo
en el análisis estadístico de los datos del presente trabajo.
Resumen
Construir y aplicar una escala de tamizaje de indicadores pedagógicos, conductuales y actitudinales de dislexia
aplicable a población adolescente de nivel educativo medio y medio superior. Se realizó un estudio
observacional, transversal, descriptivo y prospectivo en un grupo de 127 adolescentes de 12 a 19 años de edad,
pertenecientes a nivel medio y medio superior de escuelas públicas, que participaron en el estudio para la
construcción del instrumento. Para el análisis estadístico se utilizó el paquete SPSS versión 15.0. A fin de
estimar medidas de tendencia central y dispersión. Se calcularon valores porcentuales e intervalos de confianza
al 95% para proporciones. La aplicación del instrumento, conformado por 43 reactivos, permitió arrojar una
prevalencia promedio de indicadores pedagógicos, conductuales y actitudinales de dislexia en los adolescentes
de la ciudad de Durango, de 5.8% con un I.C al 95% de 1.7 a 9.8. Durante esta primera aproximación los
propósitos fundamentales fueron construir un instrumento de tamizaje de los principales indicadores de dislexia
y estimar la prevalencia de este trastorno del aprendizaje en el grupo estudiado. La prevalencia estimada fue
similar a la reportada en la literatura. Se elaboró y aplicó un instrumento de tamizaje de dislexia aplicable a
grupos de adolescentes. El instrumento posee validez de contenido y por jueces no obstante, se considera
importante trabajar la validez de constructo dadas sus implicaciones en el campo de la pedagogía y psicología.
Palabras clave: dislexia, indicadores, adolescentes y escala de tamizaje.
Abstract
Construct and apply a screening test of pedagogic, behavioral and attitudinal signs of dyslexia apply to teenager
population of secondary and high school: We made an observational, transverse, descriptive and exploratory
study in s group of 127 adolescents of 12 to 19 years old, of secondary and high school in public schools; who
participated in the study for the construction of the instrument. For the statistics analyses we used the SPSS
version 15.0 to estimate measurements of central tendency and dispersion. We calculated percentual values
and confidence intervals al 95% for proportions. The application of the instrument, made with 43 items allow
obtain an average prevalence of pedagogic, behavioral and attitudinal signs of dyslexia in the Durango’s
adolescents, of 5.8% with a CI al 95% of 1.7% to 9.8%. during the first approximation the fundamental purpose
were made a screening test of the principal dyslexia’ indicators and estimate the prevalence of this learning
´disorder in the studied group. The prevalence estimated was similar to literature reported. We elaborated and
applied a screening test of dyslexia for teenagers. The instrument has validation of contain and by judges
however, we consider important obtain the constructive validation, given its implications in the education and
psychology.
Key words: dyslexia, signs, adolescents and screening test.
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�PERSPECTIVA ANTROPOLOGICA
LA ALIMENTACIÓN Y OBESIDAD.

-

CONCEPTUAL

SOBRE

David Moreno García y Pedro César Cantú Martínez
Facultad de Salud Pública Y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México)
E-mail: david.morenogrc@uanl.edu.mx
Introducción
Presentar por medio del análisis antropológico la
perspectiva cultural de la alimentación y la obesidad
se contribuye al saber científico. Conocer cómo los
abordajes a través del tiempo se han configurado en
el uso de los elementos conceptuales y
metodológicos de la antropología es redescubrir y
comprender el uso de una de las alternativas
analíticas que se practica dentro de lo que se ha
denominado y consolidado como la investigación
sociocultural y cualitativa. En su génesis, compuesta
de elementos conceptuales y prácticos, se determina
con propiedad no solo la ayuda a la comprensión del
uso y de las técnicas, sino de esa parte epistémica
que permite el designio de el o los métodos
apropiados que nos permiten no solo obtener un
acercamiento por medio de la investigación, hacia una aproximación más real con respecto a como se perciben
los elementos que intervienen en el acto, o proceso que rodea y se asocian a la alimentación y obesidad.
Los aportes de la antropología en el abordaje y comprensión de la alimentación, salud y nutrición, se han
centrado en incorporar y reforzar con su saber, técnicas y métodos que tienen como finalidad el brindar una
aportación significativa y epistemológica, pero a la vez el aportar conocimiento y nueva teoría que fundamenta
y da sentido a lo que se debe explicar en el campo de la investigación sociocultural. Es así como diversas
disciplinas y campos científicos con temas de interés y relevantes por sus expresiones, llegan a dar una
resignificación a los eventos y respuestas que por su comportamiento e injerencia corresponden por contexto
a el campo de la salud pública, pero en su entender y visión de abordaje se presentan con elementos que en
su óptica tienen como oficio el apoyo de la profesión que dedica su estudio al hombre en su aspecto socialcultural y biológico. Entendamos esta aportación como un valioso complemento para explicar lo que otros no
logran profundizar; los análisis antropológicos en una forma más clara con sus métodos y técnicas han
contribuido a la explicación y comprensión de las practicas y costumbres del hombre, en los grupos y
comunidades, y en este devenir en el tiempo han incorporado para la comprensión, aquellos males y
caracterizaciones que aquejan y exigen una explicación científica más completa y coherente, bajo nuevas
perspectivas de investigación en las cuales predominaba un punto de vista positivista que han reconocido
algunos en su madurez o bien en el ensayo y error, sus limitaciones para el bien del hombre y el de las
poblaciones en general en los campos de la salud y de la nutrición. Su presencia y su quehacer de manera
efectiva a propiciado que en diversos programas y proyectos de intervención en salud se de una apertura para
complementar las perspectivas y abordajes que en su praxis se convierten en evaluaciones por medio de
abordajes y estrategias de intervención tradicionales y sistemáticas, respondiendo así al reconocimiento y
expresión desde la perspectiva formal cuantitativa pero disociando y dejando fuera los factores que no son
comprensibles de cuantificar, no permitiendo en el análisis tener una perspectiva más completa e integral.
La antropología aplicada, responde a esa interacción organizada con otros profesionales de organismos
públicos y privados, no solo en la planificación de sus proyectos sino en la determinación de nuevas políticas
públicas y de administración, con esta perspectiva antropológica se colabora y contribuye a la conservación o
transición en cualquier situación que implique investigación o intervención en la organización. La dinámica se
convierte muchas de las veces en ser agentes de cambio proponiendo la mejor estrategia en base a un análisis
que evite el choque cultural de las personas, partiendo de la comprensión de las costumbres y tradiciones y del
que estas se vean afectadas por los análisis de resultados unilaterales (1). Respecto a lo anterior y refrendando
el rol y la práctica de quienes dominan el quehacer de los estudios socioculturales, señala Kottak que algunas

�de las aplicaciones de la antropología al ser utilizada para identificar y resolver problemas se caracterizan no
solo por su origen disciplinar sino por su impacto: “Una de las metas de la antropología aplicada es identificar
las necesidades de cambio tal como la gente las percibe localmente”. “Una segunda es trabajar con esa gente
para diseñar un cambio culturalmente adecuado” (2).
Perspectiva antropológica - conceptual de alimentación
Reconocer a la alimentación como parte esencial de nuestra existencia y subsistencia, da un significado muy
trascendente dado que ha estado presente a lo largo de todo el desarrollo e historia que registra la humanidad.
El hombre en su condición biológica y de socialización se ha convertido en un ser con cierto nivel de raciocinio,
demandas y habilidades, situación que conforme a los contextos naturales le permite cubrir sus necesidades
personales y de grupo para poder subsistir.

Diversos son los conceptos y las definiciones de lo que es la alimentación, estos se han diversificado en las
percepciones, simbolismos, aspectos, variedades, propiedades y experimentos en los que los alimentos se ven
involucrados a través de usos realizados por el hombre en el transcurrir de la historia, al haber experimentando
en su mismo cuerpo y sobre la premisa de reconocer sus propiedades, genero que el alimento, pudiese ser
cualquier sustancia natural o sintética que contenga uno o varios de los principios de la química, o bien hasta
catalogarlo como hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y sales orgánicas. Alimento entonces se ha
definido como cualquier sustancia que introducida a la sangre, nutre, repara al desgaste, da energía y calor al
organismo, sin perjudicarlo ni provocarle pérdida de su actividad funcional (3).
Sin embargo, el termino alimentación, lleva implícita toda una configuración estructural y pragmática
socialmente desde la perspectiva antropológica que es diversa, esto debido a que en la medida que se analiza
el termino uno reconstruye o construye toda una serie de factores y elementos que implican no solo la ingesta
o característica del alimento si no además aquellos procesos y formas en como obtenemos y hacemos uso de
nuestros alimentos para cubrir esa necesidad no solo biológica sino cultural y de seguridad alimentaria que nos
permita seguir subsistiendo en la dinámica de nuestro entorno cultura.
El termino alimento, establecido en la ciudad de Roma en Noviembre de 1966 sigue vigente, y es en marco del
Segundo Foro Mundial FAO/OMS, donde autoridades de Reglamentación Sobre Inocuidad de los Alimentos en
Bangkok, Tailandia en octubre de 2004 y en sesión de la comisión mixta FAO/OMS, en su Codex Alimentarius
determinan no modificar lo siguiente como definición de ALIMENTO: “Se entiende por Alimento toda sustancia,
elaborada, semielaborada o bruta, que se destina al consumo humano, incluyendo las bebidas, el chicle y
cualesquiera otras sustancias que se utilicen en la fabricación, preparación o tratamiento de los alimentos, pero
no incluye los cosméticos ni el tabaco ni las sustancias utilizadas solamente como medicamentos”(4).
Esta vigilancia por establecer jurídicamente lo que es alimento denota la unión y relación nuevamente de los
alimentos con el hombre, pero con una nueva perspectiva en la que han evolucionado y se
han transformado los nuevos escenarios y contextos de donde provienen los nuevos alimentos que son
accesibles para el consumo del ser humano. Y por lo tanto de la conformación de su nueva Cultura Alimentaria
y dieta en base a la disponibilidad (5).
En nuestra perspectiva de análisis histórico, social y antropológico sobre el alimento, se hace necesario
comprender a través del tiempo como hemos seleccionado y obtenido nuestros alimentos, lo anterior se concibe
conforme a los registros en relación a el Hombre prehistórico como un buscador de alimento; Comía de
preferencia carne roja y su predilección por la carne obedecía en su contexto de tiempo y lugar (Hemisferio
Septentrional) a la amplia edad glacial y periodo interglaciar, las condiciones del tiempo y los lugares que
recorría en su nomadismo lo hacían depender de la carne, no por que el quisiera si no porque las condiciones
climáticas que predominaban no permitían vegetación en general, ni las gramíneas en particular podían crecer
en el suelo helado. “Su inclinación por cazar los animales de mayor tamaño, se convierte como algo fácil de
comprender al saber que este garantizaba una provisión alimenticia más duradera. Sus restos fósiles nos
indican que el hombre creció no sólo en estatura, sino también en capacidad cerebral, con el correr del tiempo.
El hombre primitivo utilizo siempre la naturaleza hasta cierto punto” (6).
Etapas progresivas como el paleolítico superior son testigos de de las primeras siembra y cosecha de cereales
destacando que no es hasta la etapa del Neolítico cuando ya consolidados los asentamientos de los grupos o
culturas en Asia Oriental (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia) se generan los primeros grandes desarrollos
agrícolas, además de la domesticación o crianza de especies de animales haciendo del hombre un ser

�sedentario. En la época Cristiana se simbolizaron diversos alimentos como el vino y el pan. Con los romanos
las comidas se estructuraban en tiempos para su ingesta y fueron ellos los que a la vez establecieron rutas
comerciales por el Mediterráneo realizando intercambios entre los diversos pueblos de las costas y tierra
adentro, según sus dominios y expansión. En tiempos del Renacimiento y los siglos XVI al XIX se establecen
rutas comerciales y de colonización entre los continentes lo que favoreció el amplio intercambio de los alimentos
entre los Reinos, Continentes y Países en lo que ya se mencionaba y percibía como la época del modernismo,
las nuevas y revolucionarias ideas que daban pie a la ciencia y tecnología, daban a la vez pie para diferenciar
con ello significados y creencias, tradiciones y costumbres que se convertían en practicas propias y nativas,
dando un sentido muy original de identidad a las culturas por la procedencia de sus artículos y las formas en
que los empleaban y utilizaban.
Es en este siglo pasado (siglo XX) y presente (siglo XXI) que la alimentación en base a una serie de eventos
como son los conflictos bélicos, las nuevas guerras, los descubrimientos de la ciencia, las nuevas profesiones
asociadas al campo de la alimentación, la tecnología de alimentos, el sentido de comercialización, la exportación
e importación de alimentos, la genética de los alimentos, el conocimiento de los valores nutritivos, las
densidades poblacionales, proyectos o planes por combatir el hambre, las nuevas enfermedades en el campo
de la alimentación, los nuevos hábitos y la forma en que se nos presentan los alimentos hace que esta no sea
vista con un solo enfoque en lo que concierne a el hombre y los alimentos.
En relación a la obesidad dos médicos investigadores Julio Cesar Montero Medico Nutricionista de la
Universidad de Buenos Aires y Catedrático del Departamento de Humanidades Medicas. Y el Doctor Rafael
Álvarez Cordero de la UNAM pionero de la cirugía de la obesidad en nuestro país, ambos coinciden en aspectos
históricos y puntos de apreciación culturalmente descritos; destacan que la obesidad ya había sido percibida
dentro de los sociedades y culturas, por personas que de alguna manera mostraron esa capacidad de observar
y analizar lo que en base a nuestros comportamientos y hábitos alimenticios se manifiestan en cambios físicos
y corporales; pero no solo eso nos comparten, sino que también nos presentan un análisis histórico, comparativo
y descriptivo de cómo las culturas conforme a sus contextos han adoptado hábitos que se han asociado y
adquirido, conforme a la disponibilidad, costumbres, creencias, signos y significados. Y de estos representados
conforme a las tipificaciones que giran alrededor de los alimentos, destacamos y describimos lo siguiente por
la relación que guardan con algunos aspectos que consideramos históricos y relevantes a la conformación del
concepto y significado que ha adoptado la obesidad.
Perspectiva antropológica - conceptual de obesidad
De el documento “OBESIDAD: UNA VISIÓN ANTROPOLOGICA” del médico Julio Cesar Montero; describe él,
en relación a la obesidad lo siguiente: “La obesidad puede comportarse como una condición adaptativa
ventajosa o como una enfermedad, según como la acumulación de reserva resulte protectora de la falta de
alimentos o se convierta en una sobrecarga mecánico metabólico. De una u otra forma, obesidad – protección
y obesidad – enfermedad, han estado presentes en la historia del hombre, con un cambiante significado social
según las características y las condiciones de vida en los distintos momentos evolutivos de la humanidad”
(7).
A la vez, señala en relación a lo relativo de las formas de actuar de los individuos con respecto al consumo
desordenado o el exceso de alimentos por diversas características culturales, religiosas o de costumbres, y en
las que el acto alimentario llega a tener interpretaciones o connotaciones negativas, destaca Montero lo
siguiente “Los orígenes de este comportamiento social son múltiples. En los textos religiosos se menciona a la
gula como uno de los pecados capitales, razón por la cual hasta la obesidad hasta parece ser un justo castigo”
(8).
Por otro lado, ambos al tratar las representaciones por medio de figuras e imágenes humanas, en el arte
destacan las características, creencias, costumbres y rasgos más trascendentes para cada cultura. Es así como
caracterizaciones del periodo paleolítico que datan de unos 25,000 años y halladas en el actual territorio de
Austria, en la región de Willendorf ya representan a una mujer obesa, denominada la Venus de Willendorf. La
mujer obesa era una imagen que simbolizaba la supervivencia para la especie.
En el Corpus Hipocrático, se describe fueron reconocidos los riesgos de la obesidad, como lo desprende la
siguiente afirmación: “la muerte súbita es más frecuente en aquellos que son naturalmente obesos” (9). Con lo
anterior, es claro que también se destaca que existía una preocupación, pero a la vez una representación que
con el tiempo es cambiante en relación a la figura corporal y que a la fecha lo seguimos observando y notando
en diversos aspectos de nuestra vida social o cultural (en amistades, en lo laboral, en el deporte, en lo

�académico, en lo profesional, en lo artístico, en la salud, etc.). Esto denota a la vez, como la figura obesa fue
perdiendo valor sociocultural como ideal de belleza y grandeza en algunas culturas o sociedades.
En lo que respecta a la obesidad, esta analizada y expuesta por el Dr. Rafael Álvarez en uno de sus libros donde
señala lo siguiente: la preocupación médica por la obesidad, surgió en el siglo XX y hay testimonios de la
perspicacia y capacidad de observación de los médicos primitivos, que advirtieron en sus escritos las
consecuencias del exceso de peso. Un ejemplo de ello, es cuando refiere que en uno de los tratados de
Hipócrates, se habla de la herencia y señala que “los hijos de los delgados son delgados y los hijos de los
robustos son robustos” (10).
Sin embargo, Álvarez retoma en forma interesante un concepto que suele ser sinónimo de obesidad “Gordo”;
que presenta diversas connotaciones que van desde como es visto el sujeto y este es tipificado por su actuar,
dejando en una pausa lo que es el sentir del sujeto, y es que el nos da a conocer lo siguiente: La palabra gordo
aparece en el castellano hacia el siglo XII, inicialmente como apodo; que encierra una intención insultante en el
sentido de “torpe” o “tonto” y que al parecer proviene del latín gurdus que significa “pesado”, “obtuso”, “necio” o
“bobo”. Hacia el siglo XIV, la palabra gordo se refiere a quien “tiene muchas carnes” o es “abultado y corpulento”.
Para el diccionario Enciclopédico Espasa Calpe se señala que gordo es “el que tiene muchas carnes”,
“abultado”, “corpulento”; pingüe, craso y mantecoso” que “excede de la medida regular y corpulencia que debe
tener” pero también es “tonto, torpe, poco avisado” (11).
Como se ve, “la palabra gordo se asocia desde siempre no sólo a un gran volumen corporal, sino a la
acumulación de grasa, y con ella, a la torpeza, la pesadez, la lentitud, la indolencia, la cual lleva inevitablemente
a que la sociedad discrimine a quien etiqueta como “gordo” (12) y con este calificativo quedando desplazada en
una gran parte de la sociedad a la condición de un sujeto enfermo (13).
De modo que obeso, es un término más científico y médico, en tanto que gordo es un adjetivo calificativo que
tiene una carga emocional muy importante, ya que el gordo no sólo es voluminoso, sino torpe, tonto, inútil,
etc.,y esto es de gran importancia para la vida de quien sufre exceso de peso. “Por todo lo anterior, nos damos
cuenta y coincidimos de que a pesar de que las palabras cambian, evolucionan, y su significado varía con el
tiempo, desde hace casi diez siglos el término tiene esas connotaciones ofensivas, o cuando menos inexactas,
por que un individuo gordo no es todo lo que dicen los diccionarios” (14).
Álvarez puntualiza conforme a sus indagaciones y en lo que respecta a la gordura esta nunca se consideró
mala, sino buena. Quien comía mucho y estaba gordo, podía aguantar mejor los días de ayuno, en tanto los
delgados, flacos, morían. Y retoma al igual que Montero como uno de los ejemplos más notables la figura
llamada Venus de Willendorf, pequeña estatuilla que representa una diosa de la prehistoria con características
gordas, pechos grandes, vientre voluminoso, muslos y piernas gruesas que simbolizaban la fertilidad, en la
historia estas con una datación de edad aproximada de 25 mil años y que se exhibe en el Museo de Viena.
En nuestro país, la cultura Olmeca dejo este tipo de representaciones en estatuillas. Posteriormente, se tiene
conocimiento de que en la Edad Media, la robustez y obesidad eran en el hombre manifestaciones de fuerza,
vigor, energía y riqueza material, y en la mujer de armonía y fertilidad. Aunque en algunas religiones, como la
católica, los deseos desordenados que denotaban placer al momento de come,r eran consideradas y tipificadas
bajo el concepto de gula, actividad irresponsable, que se asocia con uno de los siete pecados capitales, pero
que en los grandes señores de status, que bebían sin limites y disfrutaban toda clase de manjares, sin pensar
que sus costumbres los conducían a una muerte por indigestión, hipertensión, infarto u otros problemas, tenía
una tolerancia de aceptación.
Un nuevo cambio se da cuando la belleza desde la época del renacimiento en adelante, la cual retoma muchos
de los estereotipos que tenían los griegos, pero esta clasificación y representación sólo se da en lo que
llamamos la cultura occidental, “en otras regiones como los mares del sur muchas mujeres parecen vivir felices
con una figura opulenta y redonda, testimonio de una obesidad más o menos importante por sus
representaciones culturales” (15).
O bien, cuando también se analiza y describe como el perímetro de la cintura y la cadera, es según un estudio
de Devendra Singh, una señal de atracción sexual. Por lo que ante los ojos del varón, la figura femenina ideal
es aquella en la cual el perímetro de la cadera supera en un tercio al de la cintura, proporción que seria la
traducción visible de un equilibrio hormonal asegurador de la reproducción y la supervivencia de la especie
(16).

�Avanzado el tiempo, el conocimiento empírico de que los obesos tienen una mayor supervivencia ante la falta
de alimentos, dio a la obesidad el significado semiológico de una señal que descarta el riesgo inmediato que
genera la subalimentación, incorporándose inicialmente a la cultura, como una situación protectora. Al mejorar
las condiciones de vida se prolongo la existencia humana al mismo tiempo que aumentaba la disponibilidad de
alimentos. Con esos cambios la obesidad – protección comenzó insensible y lentamente a transformarse en
obesidad – enfermedad. Con lo anterior destacamos como la falta de una adecuada investigación acorde a las
características del problema, y la actitud de los sistemas en el campo de la salud se ha recreado un contexto o
atmósfera irreal, orillando al paciente a convivir con una serie de males que le ocasiona enfermedad, por las
presiones sociales que se generan contra todo lo que sea obeso.
La negativa de una prestación medica o atención por aquellos que integran el campo de la salud al no responder
en forma a las exigencias de algunos enfermos en el campo de la obesidad, a ocasionado se recurran a métodos
terapéuticos alternativos, en el cual las sabias recomendaciones familiares y populares, muchas veces
instrumentos de propagandas comerciales y conveniencias han resultado desventajosas para la atención
medica, pero de interés para la diversidad de las disciplinas que desde un punto de vista social y humano
analizan el actuar del hombre y de aquellos factores que determinan su estadio dentro del campo de la salud
pública.
Más relevante se vuelve, cuando sorprende, como la obesidad hoy es reconocida como una enfermedad crónica
no transmisible, que se presenta cada vez con más frecuencia en nuestro mundo occidentalizado; y como ésta
enfermedad, ha sido minimizada y desvalorizada como problema de salud individual y pública tiempo atrás a
causa de la ideas o perspectivas filosóficas, profesionales y científicas que predominaban; la cual trasciende a
la vez con un impacto igual o mayor al de la prevención, el hecho de cómo se ha formado una cultura de la
alimentación alrededor de la obesidad y de cómo en base a la sanción social las personas que conviven o han
asumido una responsabilidad hacia su persona, han generado una nueva cultura de convivencia o de estilo de
vida, con más fuerza que las intervenciones preventivas en el campo especifico de la salud.
Los análisis también nos llevan a reconocer y plasmar las discrepancias de los límites entre la obesidad como
problema estético y la obesidad como factor de riesgo; la hipótesis de la auto provocación de la enfermedad, el
hecho de ser un problema más cuantitativo que cualitativo en sus comienzos, han generado las condiciones
para que los sistemas de salud reflexionen y asuman la debida responsabilidad en su tratamiento como
enfermedad. Y el problema es mas notorio en expansión si analizamos las estadísticas norteamericanas como
un ejemplo grave y acentuado cuando se señala: “que de continuar esa tendencia, en el año 2,230 toda la
población estadounidense será obesa, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud ya que las
estadísticas actuales indican que el 55% de la población norteamericana presenta exceso de peso” (17).
Estas diferentes interpretaciones, aun dentro de una misma sociedad se observa también en algunos
mexicanos-americanos que han acuñado el término "gordura mala" para distinguir las formas de obesidad
perjudiciales para la salud, de la "gordura", que aun continúa teniendo una connotación cultural positiva para
esos mismos grupos. Estos ejemplos hacen comprensible el diferente significado de la figura corporal, según el
contexto en que se desarrolla y vive el individuo. La belleza tiene tanta fuerza y repercusión social que para
alcanzarla se suele recurrir a técnicas que alteran el estado de nutrición y la composición corporal, en búsqueda
de modificar la figura (18).
La antropología es el estudio científico del hombre y de las especies humanas, considerando su diversidad
humana en tiempo y espacio. Aborda a la vez cuestiones básicas lo que la hace holística. El holismo es el
estudio de la condición humana como un todo: pasado, presente y futuro; biología, sociedad, lenguaje y cultura.
La cultura es un aspecto clave de la capacidad de adaptación y del éxito de la especie humana. Las culturas
son tradiciones y costumbres transmitidas a través del aprendizaje que guían las creencias y el comportamiento
de las personas expuestas a ellas. La mayoría de la gente piensa que los antropólogos estudian fósiles y
sociedades no industriales, y de hecho muchos lo hacen. Sin embargo la antropología va mucho más allá del
mero estudio de los pueblos no industriales. Es una disciplina científica de carácter comparativo que analiza las
sociedades antiguas y modernas, simples y complejas (19).
Conclusiones
Hoy en día, muchos estudios revelan con mucha certeza que el aumento en la prevalencia de la obesidad en el
mundo no es característico solamente de países en desarrollo, sino que esta problemática se manifiesta también
en naciones en desarrollo y muy poco desarrolladas, por lo cual, no registra fronteras geográﬁcas y diferencias

�sociodemográﬁcas. Actualmente se le reconoce como un padecimiento que se caracteriza por un exceso de
grasa en el cuerpo y es evidente cuando una persona ingiere mucho más calorías de las que requiere y consume
con su actividad; esto pone de manifiesto un comportamiento alimentario y de requerimientos nutricionales que
se sojuzga al entorno del ambiente físico y social; en el que se desenvuelve y recrea una sociedad.
Ahora, el rehacer a través de los diferentes pasajes históricos y culturales del hombre el fenómeno de la
obesidad nos permite conjugar como las sociedades han tenido un apresamiento de esta. En algunas ocasiones
siendo la misma sociedad actor protagónico de esta situación, y en otras más como la obesidad se convierte
en un icono representativo de arte que se plasma en la pintura, en la escultura, o bien, en personajes de la
propia literatura; pero en otras más trascendentales, como una representación divina y de propiedades que
expresan abundancia. Sin duda, siempre la imagen del obeso o de la figura humana con exceso de peso surge
y se ausenta a través de la historia cultural del hombre. Por lo cual, son importantes los abordajes bioculturales,
donde se evidencia no solo el comportamiento del hombre y de la misma organización social a la que pertenece,
sino que además busca ahondar en el contexto del estado nutricional y de sus representaciones en los
miembros de la misma colectividad.
Resumen
En este estudio se muestran la importancia del análisis antropológico y la perspectiva cultural de la alimentación
y la obesidad. Se reconoce en el tiempo como se han configurado en el uso de los elementos conceptuales de
la antropología que permiten el uso de técnicas analíticas que se han consolidado en la investigación
sociocultural y cualitativa. Los análisis también nos llevan a reconocer las discrepancias de los límites entre la
obesidad como problema estético y la obesidad como factor de riesgo.
Palabras clave: Obesidad, cultura alimentaria, antropología nutricional
Abtsract
In this study show the importance of the anthropological analysis and the cultural perspective of the feeding and
the obesity. It is obvious in the time as having shaped in the use of the conceptual elements of the anthropology
that permits the use of analytic techniques that have consolidated in the sociocultural and qualitative
investigation. The analysis also take us to recognize the discrepancies of the limits between the obesity as
aesthetic problem and the obesity as factor of risk.
Key words: Obesity, nourishing culture, nutritional anthropology,
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�Propuesta de una Política Social Alimentaria Nutricional para Nuevo
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Esteban Gilberto Ramos Peña, Ana Elisa Castro, Yolanda Elva de la Garza Casas, Luz Natalia Berrún Castañón,
Liliana Gpe. González Rodríguez*
Laboratorio de Nutrición Poblacional del Centro de Investigaciones en Nutrición y Salud Pública de la Facultad
de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México); *Depto. De
Nutrición y Bromatología i Farmacia, Universidad Complutense de Madrid (Madrid, España).
E-mail: esteban.ramosp@uanl.mx
Introducción
Las Políticas Sociales tienen como fin el que la
población se pueda desarrollar convocando a los
diferentes actores que intervienen, así también, deben
tomar en cuenta los elementos en los que se
encuentran inmersos. Según Atria [1] la política social
se define como: “Un conjunto articulado y
temporalizado
de
acciones,
mecanismos
e
instrumentos, conducidos por un agente pública,
explícitamente destinados a mejorar la distribución de
oportunidades o corregir la distribución de activos a
favor de ciertos grupos o categorías sociales”.
Es entonces, que la creación de Políticas Sociales
deba tener un sustento perfectible y debatible, que
incluya la mayor parte de los factores, favorables o desfavorables, involucrados en la vida cotidiana de la
población, o a los menos aquellos que más correlacionen con su estado actual. Las políticas sociales se
mantienen a través de dos objetivos primordiales[2]: a) integración de la sociedad y b) La amortiguación de las
desigualdades debidas al capitalismo, lo cual implica tener el conocimiento a través de documentación, basada
en evidencia, sea de observación directa o de fuentes indirectas, con la aplicación del método científico de los
diferentes modelos de investigación, otra forma de abordar los objetivos está en razón de los destinatarios: si
ellos son específicos los objetivos singulares serán en forma de proyectos, los plurales serán en forma de
programas; si los destinatarios son genéricos, los objetivos singulares serán en forma de planes, los objetivos
plurales serán en forma de marco de acción.
Lo anterior señalado aplica también cuando se trata de elaborar políticas en el área de Alimentación y quizá la
diferencia estriba en la amplitud del tema y no en el impacto social. Es claro que la dificultad de la elaboración
de una política será de acuerdo al país de que se trate, entre las dificultades se puede considerar: tipo de
desarrollo, diversidad cultural, diversidad social, diversidad económica, distribución demográfica, educación,
aspectos de producción alimentaria, disponibilidad alimentaria y estado de salud de la población. Además, es
posible que existan dificultades inherentes a la creación de las Políticas sociales alimentarias, sin embargo, el
desarrollo sustentable de un país –nivel que puede diferir francamente (como es el caso de México) con respecto
a algunas regiones- es el que da sustento a la continuidad de la aplicación de las políticas sociales, entre ellas
las dirigidas al sector alimentario
Uno de los retos más importantes que enfrentan las políticas de salud y nutrición es el de llevar a cabo acciones
con recursos limitados y que respondan a las necesidades locales [3]. Así mismo para el desarrollo de políticas
tanto alimentarias como nutricionales es necesario tomar en cuenta factores biológicos, socioeconómicos y
culturales de la población a quienes serán dirigidas estas políticas. Dentro de los factores culturales y
socioeconómicos es importante destacar la utilización del patrón de consumo alimentario de la población (PCA)
el cual proporcionará una visión más amplia sobre la alimentación de la misma y las acciones orientadas en
materia de alimentación y nutrición estarán sustentadas en la realidad de la población ya que está determinado
por diferentes factores como la cultura alimentaria, hábitos alimentarios, disponibilidad de alimentos y acceso a
los alimentos considerando los niveles de ingreso de las familias.

�Con los determinantes mencionados, se debe construir un modelo alimentario – nutricional que pueda articular
la modernidad y la cultura alimentaria en el contexto socioeconómico donde se sitúa la población [4] e incida
favorablemente en disminuir la inseguridad alimentaria, la cual tiene alto grado de complejidad ya que está
compuesta de factores tales acceso a alimentos suficientes, variedad en la dieta, ansiedad causada por la
dificultad como el acceso a los alimentos y las normas para acceder a ellos de manera social y culturalmente
aceptable, entre otros [5].
Para poder lograr el objetivo que la Constitución impone, se debe tener en cuenta (y así lo menciona la Carta
Magna) el desarrollo sustentable de un país, definiéndose como [6]: “ aquel proceso auto sostenido y a largo
plazo, en virtud del cual la renta per cápita crece, sujeta a ciertos cambios estructurales y a ciertas restricciones
adicionales”. Al incluir este concepto en la Constitución se amplía la noción de salud a otras esferas, entre ellas
la económica y la social, puesto que el proceso de salud enfermedad no es unicausal, es decir, donde no
solamente actúa lo biológico- sino que es enteramente multicausal [7]. Es decir, inciden una cantidad importante
de factores que hacen que el proceso salud enfermedad desde el punto de vista biológico sea la parte terminal
del evento, es entonces que la sociedad, a través de sus actores, se encuentra involucrada en todo lo referente
a los diferentes factores que inciden sobre la salud.
México es un país considerado dentro del grupo de los “países menos desarrollados” lo cual corresponde a la
clasificación del Tercer Mundo o del Sur [8] o bien centro-periferia [9]; tiene tradiciones en cuanto a políticas y
programas alimentarios que vienen ejerciendose desde 1922, han estado dirigidos por lo general a diferentes
actores sociales que abarcan a consumidores, productores o intermediarios [10] buscando de alguna manera
incidir en la salud poblacional a través de la alimentación, mediante la modificación de diferentes factores
sociales y económicos. Sin embargo, las políticas y programas no debieran estar sujetas o expuestos a cambios
sexenales [11], sino más bien a los diferentes momentos y niveles de desarrollo en el país, esto pudiera
interpretarse como políticas alimentarias muy dinámicas y de cambios constantes, sin embargo no lo serían si
estuvieran vinculadas a políticas de desarrollo regional programado, en donde uno de los elementos importantes
de todo país es el campo.
De 1950 a 1980 la economía mexicana creció alrededor de un 6%, hubo un desarrollo industrial importante así
como del campo debido al ingreso de tecnología con un crecimiento promedio del 3% del PIB per cápita [12].
Durante esa época (1958) de industrialización sustitutiva, México tenía operando programas de alimentación
que estaban dirigidos a población de bajos recursos con la finalidad regular precios de artículos básicos y
protección a la economía popular; de 1961 a 1972, también abarcó a población rural y de bajos recursos con
objetivos subsidiarios al consumo de productos del campo; en 1970 había 13.5 millones de personas en el
medio rural con problemas de nutrición y alta marginación [13]; de 1972 a 1982 incluye a mujeres gestantes,
población infantil y a población con alto índice de marginación, los objetivos de esos programas incluyeron
educación a la población con respecto a los hábitos alimentarios, subsidio a la población, cambiar condiciones
de alimentación y nutrición, se utilizaron estrategias tales como créditos y subsidios en la producción y
comercialización de productos de alimentos, compras reguladoras de maíz y frijol, desayunos escolares,
incremento a salarios mínimos basados en la canasta básica, fomento a la producción de alimentos. [14].
En siguiente período, el fin de la industrialización sustitutiva, que comprende de 1985 a 1993, se inicia la
apertura al comercio internacional, la demanda interna disminuye y se exalta a la inversión extranjera, se
realizan las privatizaciones de la banca y la pequeña industria no logra afrontar dicha apertura, el crecimiento
apenas logra un 1.5% promedio en 10 años con lo cual se aumenta la brecha entre las clases sociales, los
ingresos, aumento de la economía informal, para 1996, 50 millones de mexicanos eran pobres y 20 millones se
encontraban en extrema pobreza [15], en esos momento prevalecían programas alimentarios que consideraban
como estrategias vigilar el estado de salud y nutrición al distribuir suplementos alimentario, apoyando la
educación y la salud así como realizando campañas más específicas de deficiencias tal es el caso de las
deficiencias de vitamina “A”. No se ha determinado exactamente a qué políticas económicas se encontraban
ligadas estas políticas o programas alimentarios dado que éstas últimas se entienden como políticas
eminentemente asistenciales, sin embargo concuerdan de alguna manera con el espíritu de la industrialización
sustitutiva en donde había que proteger el mercado interno dando protección a la industria, mientras tanto se
ayudaba a los sectores más necesitados a través de los programas alimentarios de tipo asistencial y solamente
uno de ellos tiene un enlace claro con la economía al establecer un aumento en el salario de acuerdo a la
canasta básica.
El caso Nuevo León, México

�Para el caso específico que nos ocupa en esta propuesta, en Nuevo León habitan 4;199,200 habitantes [16],en
donde el 85% de esta población es clasificada como urbana, de manera que el 15% se encuentra distribuida en
el resto del Estado; estamos hablando claramente de una población concentrada y otra con mucha dispersión,
cada una con los problemas característicos que envuelve los diferentes tipos de distribución poblacional. Se
trata de un problema de dualidad o polarización de tipo social, mencionado por Boecke en sus estudios de
economía [17], sin embargo es importante mencionar que el dualismo demográfico se acompaña de otros
dualismos no menos importantes y que cada subsistema –urbano y rural- contiene diferentes modos de
desarrollo que se tienen que analizar, de manera que no solo se debe medir en términos de dualismo, que es,
por lo general lo que podemos observar sin problemas, sino que aun dentro de esos subsistemas existen
diferentes desarrollos en donde podríamos explicar quizá la dificultad de exportar sistemas sociales modernos
hacia los lugares donde se desarrollan sistemas sociales tradicionales[18].
También dentro de la polarización demográfica, se puede hablar de estilos de desarrollo, esto implicaría
determinar (en cada municipio, región, localización urbana o rural, del Estado federativo) los indicadores que se
contemplan en lo referente a los estilos de desarrollo entre los que se pueden mencionar el PIB, empleo y
composición de demanda [19]. Es posible que dada la información obtenida, en el caso Nuevo León por
municipio, fuera necesario realizar cambios estructurales (“desplazamiento importante
de recursos
productivos de un sector a otro”,) hacia los municipios. Esto implica, que se desarrolle transferencia tecnológica
hacia los municipios menos desarrollados a fin de que la generación de empleo en esas zonas se lleve a cabo
[20].
Una razón que puede influenciar el cambio estructural puede ser la elevación de la demanda alimentaria, lo cual
significa que se debería otorgar recursos al campo, entre ellos habría que establecer tecnología que no solo
minimizara la mano de obra sino que tuviera mayor rendimiento por unidad de tierra sembrada [21] con lo cual
la agricultura podría disminuir el efecto de dualismo tanto en el ámbito municipal y regional, sin embargo, los
cambios estructurales en México pueden llevar consigo necesidades en cuanto a desregulación productiva y se
sabe que los efectos positivos de una mejora regulatoria pueden ser palpados en termino medio de hasta 10
años [22], es decir, para llegar al cambio estructural en algunos casos se debe mejorar la política desregulatoria.
Estas tareas de encontrar el camino más rápido en la desregulación de ciertas reformas estructurales en el
campo a fin de apoyar en la eficientización de la producción agrícola se pueden transformar en aprendizaje para
así lograr integrar las políticas sociales a las económicas [23].
Las políticas alimentarias siempre han sido excluyentes, es decir, solo toman en cuenta a los sectores
poblacionales mas necesitados, a esta condición de actuar se le a atenuado al llamarla de
manera “discriminación positiva”. Actúan a manera de subsidios, sin embargo, están expuestas a los planes
sexenales o bien son dependientes de las diferentes políticas económicas. Estas actuaciones sólo mantienen
el sistema de polarizaciones en los estados y municipios del país. Las políticas sociales alimentarias debieran
ser practicadas en coordinación y no en subordinación a las políticas económicas de un país, así mismo, deben
tener impacto para que la población tenga un cambio de actitud hacia los aspecto sociales y desarrollo de su
entorno. Deben buscar, junto con las políticas de desarrollo, un cambio estructural en el ámbito nutricio de las
poblaciones y pasar de ser políticas y programas asistenciales (muchos de ellos de manera directa en la
población) a la función de cambio estructural.
Propuesta de política social alimentaria nutricional para Nuevo León. México
Invertir en la alimentación y nutrición es apoyar el desarrollo de una nación asimismo es reducir la extrema
pobreza de la población. Según McDonald y Lawrence [24] considera que la nutrición es la base para el
desarrollo de cualquier nación, lo expresa claramente en la siguiente frase: “Una nutrición mejorada, es un
primer paso importante hacia el desarrollo del capital humano y la reducción de la pobreza”.
Ésta aseveración lleva implícita el hecho de la relación buena nutrición-desarrollo, mala nutrición-pobreza, sin
embargo, en el mundo actual, globalizado, en donde la mercadotecnia tiene la capacidad del manejo de grandes
volúmenes alimentarios, implícitamente no está tomando en cuenta los excesos que en materia de alimentación
se están viviendo dada la relación nutrición-pobreza. El patrón de Consumo Alimentario (PCA) está fuertemente
asociado a factores culturales, nutricionales, socioeconómicos y demográficos. Determinar el PCA es conocer
lo que la población consume de manera cotidiana además de un acercamiento al entendimiento de los factores
asociados a los consumos en las regiones, conjuntamente, el conocimiento holístico de la alimentación de las
comunidades o regiones del país apoya el desarrollo de políticas alimentarias [25] que coadyuven en el
desarrollo sustentable de la región.

�Se debe tomar en cuenta que la oferta alimentaria puede romper con los patrones alimentarios regionales [26]
y según Schuh [27], el problema de la seguridad alimentaria se debe principalmente a la pobreza y por lo tanto
la adquisición de alimentos es debida a la falta de medios. Es posible que en Nuevo León existan indicadores
que manifiesten una expresión de posible asimetría social y por lo tanto se genere la necesidad para caracterizar
el patrón alimentario en base a las regiones, niveles de ingreso y/o niveles de marginación. En Nuevo León, el
PCAF se caracterizó por 451 alimentos [28], sin embargo al estratificarlo por estrato de ingreso la variedad de
alimentos disminuye hasta el 64.51% en el estrato alto de ingresos, lo anterior como resultado de la mono dieta
homogeneizada que se está presentando en la actualidad, entre los 20 alimentos de mayo frecuencia y
porcentaje de familias que los consumen, se puede mencionar que los cereales son el grupo que tiene el mayor
porcentaje de alimentos, en el estrato bajo de ingresos contiene al 25%, el estrato medio de ingresos al 30% y
en el estrato alto de ingreso al 35%; le siguen en frecuencia las verduras con el 20%, en el estrato bajo de
ingresos e igual cantidad (15%) los estratos medio y alto de ingresos. El resto de los grupos alimentarios en
todos los estratos contiene cada uno entre el 5% y el 10%. En el estrato bajo de ingresos el 41.2% de los grupos
de alimentos que se consumen proporcionan menor cantidad de calorías, proteína y grasa en promedio con
respecto a los estratos medio y alto de ingresos y solo en el 23.6% y 29.4% aportan mayor cantidad de calorías
en promedio con respecto a los estratos medio y alto de ingreso.
Justificación
Según Juárez [29] las crisis económicas de los países hacen que sectores de la población tengan restricciones
al acceso en alimentos mientras que otros sectores tiene consumos sofisticados por lo tanto la alimentación
puede reflejar el nivel de vida dado los factores sociales y económicos que inciden en la alimentación. El patrón
de consumo alimentario (PCA) de Nuevo León consta de 451 alimentos sin embargo solamente 13 alimentos
cumplen con el criterio de universalidad que se utiliza en la construcción de la canasta básica alimentaria, esto
es, solo 13 alimentos son consumidos por el 25% o más de las familias encuestadas. [30].
En el reporte de la Organización de las Naciones Unidas [31], se informa que el grupo alimentos de mayor
disponibilidad en México fue el de los cereales cuando en Nuevo León ocupa el cuarto lugar en frecuencia y
porcentajes de familias que los consume, el informe también reporta que en México que el grupo de las verduras
se encuentran en el 7º lugar, productos del grupo de cárnicos en 4º lugar, leche y huevo en 3º, y el grupo de los
tubérculos en 8º en accesibilidad. Los alimentos con mayor frecuencia y porcentajes de familias que [32]
consumen en Nuevo León son el huevo, la tortilla, el frijol, las bebidas de cola, leche y aceite de cártamo, asi
mismo, la Organización de las Naciones Unidas reporta que la energía que se suministra en México proviene
en el 64% de los hidratos de carbono, el 11.3% de las proteínas y el 24.7% de los lípidos, mientras que en en
Nuevo León la energía consumida proviene en el 29.62% de los hidratos de carbono, el 24.60% de las proteínas
y el 45.78% de las grasas es decir, están invertidos los porcentajes de los macronutrimentos de donde proviene
la energía.
Los alimentos ocupan el primer lugar en el destino del gasto de las familias , en el año 2000 se destinó el 29.93%
siendo el año en que el porcentaje fue más bajo. Según la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de
Nuevo León, los deciles I y II de ingresos destinaron entre el 41.5% y el 47.3% del ingreso a la compra de
alimentos [33]. Al estratificar el PCAF por ingreso disminuye la variedad de alimentos en cada estrato, pero sin
importar el estrato de ingreso, la tortilla de maíz ocupa invariablemente el primer lugar en frecuencia y porcentaje
de familias que los consume [34]. Las diferencias al estratificar la alimentación por ingreso, la frecuencia y
porcentajes de familias que los consume y los precios de algunos alimentos según la Procuraduría Federal del
Consumidor [35] hace pensar en la importancia del binomio ingreso-precio al consumidor en la obtención de
estos tipos de alimentos, por ejemplo, el Kg. de carne de res molida que tenía un precio de $26.00 pesos y de
la carne de bistec $40.00 pesos hace pensar en la importancia del binomio ingreso-precio al consumidor en la
obtención de estos tipos de alimentos; el pollo con el precio de $18.70 pesos el Kg. de manera similar, aunque
menos marcada, muestra las diferencias dada la estratificación por ingreso. En las familias del estrato bajo de
ingresos, se consume menos energía en promedio en casi el cincuenta porciento de los grupos de alimentos
en relación a los estratos medio y alto. Desde el punto de vista nutrimental, se encontró que en los estratos
medio y alto de ingresos, los refrescos ocupan un lugar importante en la frecuencia y porcentajes de familias
que los consume por arriba de la leche mientras que en el estrato bajo de ingresos la diferencia no es importante;
en la mayoría de los casos, las familias del estrato alto de marginación consumen en promedio menos energía,
proteína, grasas e hidratos de carbono como resultado de los bajos promedios de consumo de alimentos.
Al asociar la reducción en el ingreso semanal por familia con el porcentaje de alimentos que proporcionan
energía, proteína y grasas al pasar de un estrato de EM inferior a uno superior, se dieron correlaciones
significativas (r=0.896, r=0.8691, r=0.8204 respectivamente), no así para los hidratos de carbono (r=0.7441), lo
que indica que el menor acceso a este grupo de alimentos que aportan los tres primeros macronutrimentos

�conforme se incrementa la marginación como resultado del ingreso medio semanal por familia. Al agregar la
dimensión alimentaria caracterizada como Índice de consumo de Macronutrimentos (ICM) al Índice de
marginación (IM) que ha desarrollado el Consejo Nacional de Población (CONAPO), se encontró, que el IM en
27 de 50 municipios que se estudiaron en el año 2000 desarrollaba tendencias hacia el aumento de la
marginación en los municipios de Nuevo León. Asimismo se encontró que el ICM está asociado al IM en Nuevo
León. En las familias encuestadas, el porcentaje con ICM bajo es mayor que las que tiene ICM adecuado o en
exceso [36].
La medición de la pobreza data al menos desde 1902 cuando en la ciudad de York, Inglaterra, se evaluó la
pobreza a través de la medición de requerimientos de energía y proteína lo cual se le llamó “canasta
alimentaria”, dicho procedimiento se volvió común al grado que formaría parte de la medición de las línea de
pobreza y medir así la pobreza absoluta [37] y con este criterio se pudo establecer en una región o país en base
a dichas mediciones en el nivel nacional e internacional [38]. La canasta básica alimentaria (CBA) se utiliza para
fijar los salarios mínimos y se puede tomar en cuenta el promedio de consumidores de alimentos por familia
estableciendo con ello la canasta básica alimentaria familiar (CABF), asimismo sirve para las necesidades
básicas, especialmente de granos, en el país o regiones, también se ha utilizado para la identificación de
productos que deben ser regulados en cuanto a precios, por lo tanto el precio de la CBA es de utilidad para
determinar los grupos sociales en el aspecto de seguridad alimentaria, además, en la población asalariada se
puede estimar la capacidad de compra en alimentos comparando su salario mensual con el coste de la CBA y
así determinar el número de salarios necesarios para cubrir los requerimientos alimentarios [39].
En el año 2000 había economías en Centroamérica que requerían menos veces el salario mínimo para dicho
acceso [40]. Aunque el número y los alimentos se mantienen en las CABF de los años 2000 y 2005 los costos
en ellas si tienen diferencias. En el año 2000 el costo de la CBAF fue de $54.80 pesos diarios / $383.60 pesos
a la semana y para poder cubrir esta CBAF se requerían al menos 1.56 veces el salario mínimo, el costo de la
CBAF en el año 2005 fue de $61.70 pesos diarios / $431.93 pesos a la semana y para poder cubrir esta CBAF
se requerían 1.37 veces el salario mínimo, las veces de salario mínimo para acceder de la CBAF han disminuido,
el aumento en las percepciones salariales entre ambos años han sido mayor con respecto al aumento en el
costo de la CBAF, La razón en costo de la CBAF en el 2005 con respecto al 2000 es de 1.13 veces mientras
que la razón del salario en esos dos años de de 1.28, es decir, mientras que la CBAF aumento el 13% el salario
aumento en el 28%, sin embargo, nominalmente el ingreso sigue siendo insuficiente cuando se trata de cubrir
la CBAF [41] con lo que se puede afirmar que México tiene el mismo comportamiento en cuanto a el resto de
América Latina en cuanto a la inseguridad alimentaria por concepto de derecho alimentario.
Marco Legal
El artículo cuarto de la Constitución Mexicana [42], reconoce el derecho a la salud en la población para poder
alcanzar el desarrollo sostenido, al ser establecido éste derecho, la salud se eleva a rango constitucional, sin
embargo, .En éste momento la percepción del proceso salud enfermedad es vista – desde la esfera de atención
a la población- en base a dos componentes muy importantes, la prevención y la curación, que por lo general se
enfocan desde el punto de vista biologicista, sin embargo la población en general, deja a un lado el aspecto de
desarrollo sostenido pues implica esferas mas tenues que no se pueden percibir y fácilmente manejables por
los sistemas gubernamentales o privados. En otro de los apartados del capítulo refiere que las niñas y los niños
tienen el derecho a la alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. En el
Programa Nacional de Salud 2001 – 2006, en la línea de acción que se refiere a “Mejorar la Salud y la Nutrición
de los miembros de los pueblos indígenas” que delimitado a ese grupo poblacional, se requiere que en Nuevo
León se ampliar a la población en general. La constitución política de Nuevo León, [43] en el titulo primero de
los derechos del hombre, capítulo tres, refiere que toda persona tiene derecho a la protección a la salud, la ley
determinará las acciones para tal efecto. En este sentido la alimentación y la nutrición son factores que deben
ser previstos en el concepto de salud dadas las consecuencias de de su impacto en la salud de los individuos.
Objetivos
Objetivo General
Impulsar, mejorar y vigilar la buena alimentación y nutrición en la población de Nuevo León a través de leyes,
normas y acciones que se sustentarán en programas de apoyo directo, educación en nutrición y alimentación
así como en la vigilancia epidemiológica de la nutrición y alimentación.
Objetivos rectores y estrategias

�Objetivo Rector 1
Promover, fortalecer y evaluar la buena alimentación y nutrición en Nuevo León.
El aseguramiento en la nutrición y alimentación de calidad en la población de Nuevo León a través del
cumplimento de leyes y normas con objetivos claros fomentará el desarrollo del Estado y disminuirá los
indicadores de salud que dependen de la alimentación.
Estrategias
a)

Creación del Consejo Estatal de la Nutrición y Alimentación en Nuevo León (CENyA-NL)

La creación del CENyA-NL implica la participación del Gobierno de Nuevo León, Sociedad Civil y Organismos
no gubernamentales, se encargará de la promoción de leyes y normas que apoyen a la alimentación y nutrición
en Nuevo León.
b)

Fortalecimiento los programas de educación alimentaria y nutricional en la población de Nuevo León.

Los programas de educación alimentaria y nutrición apoyan a la población en el conocimiento en la selección
adecuada de alimentos, promueven las guías alimentarias, promueven en la población la utilización del
etiquetado de los alimentos.
c)

Establecimiento del Programa Estatal de vigilancia de la nutrición y alimentación en Nuevo León.

Es necesario fortalecer la información actualizada en nutrición y alimentación en Nuevo León a través de la
obtención periódica de información del estado nutricio de la población y el tipo de alimentos que consumen.
d)
Fortalecimiento de la investigación en nutrición y alimentación a fin de favorecer el conocimiento de los
factores que inciden en el acceso a los alimentos.
Las crisis sociales y económicas conllevan cambios en los factores que inciden en el acceso a los alimentos
asimismo la tecnología de alimentos se encuentra en constante avance a fin de lograr productos de mejor
calidad.
e)
Retroalimentación a la sociedad sobre el impacto de la aplicación de leyes, normas y estrategias en el
campo de la nutrición y alimentación en Nuevo León.
A través de la evaluación de las acciones que apoyan las leyes y normas, la sociedad podrá determinar las
acciones futuras en materia de nutrición y alimentación en Nuevo León.
Objetivo Rector 2
Mejorar la universalidad de los alimentos en la población de Nuevo León.
Mejorar la universalidad implica ampliar la variedad de alimentos que consume la población de Nuevo León
dado que solo 13 alimentos cumplen con ese concepto.
Estrategias
a)

Establecimiento de subsidios a los alimentos de mayor frecuencia modal de consumo en Nuevo León.

La inversión en nutrición y alimentación en la población de Nuevo León redundará en mayor desarrollo y menor
gasto en aquellos padecimientos que a causa del acceso deficiente a los alimentos.
b)

Fortalecimiento de los programas de ayuda directa y desayunos escolares con alimentación variada.

�La nutrición y alimentación en la infancia es la inversión primordial para la futura población, ella debe estar
contemplada el efecto biológico y social.
Objetivo Rector 3
Disminuir la extrema pobreza en la población de Nuevo León.
Uno de los elementos que implica disminuir la pobreza extrema es que la población tenga acceso a la canasta
básica de alimentos en Nuevo León.
Estrategias
a)
Establecimiento de programas y subsidios necesarios a los alimentos que constituyen la canasta básica
alimentaría a fin de asegurar el acceso a los alimentos que la constituyen.
El seguimiento para el abasto y a los precios de alimentos que conforman la canasta básica alimentaria en
Nuevo León podrá asegurar de manera continuada la disminución en el número de familias que se encuentren
en el rango de extrema pobreza.
Conclusiones
La propuesta toma en cuenta los elementos propios de Nuevo León, México en materia de alimentación tales
como el patrón de consumo de alimentos el cual permite establecer la frecuencia y porcentaje de familias que
los consumen y la variedad de alimentos consumidos, también toma en cuenta elementos de la pobreza como
lo es la propuesta de la canasta básica alimentaria que se construyó a partir de alimentos que cumplen con el
concepto de universalidad y que además se consumen en Nuevo León, en ella también se analiza la capacidad
de acceder a los alimentos al comparar su precio con el ingreso monetario; asimismo está incluida la apreciación
que resulta de incorporar la dimensión alimentaria a la medición de pobreza a través del Índice de Marginación
que realiza el Consejo Nacional de Población. En lo que respecta al marco legal se apoya en el artículo cuarto
de la Constitución Mexicana, en el Programa Nacional de Salud 2001 – 2006 y en lla Constitución política de
Nuevo León. Dado lo anterior, la política social alimentaria propuesta, permite incluir en las estrategias
elementos de la dimensión alimentaria y elementos de la dimensión pobreza que estarán actuando a favor de
la mejora en la alimentación y en el combate a la pobreza de las familias de Nuevo León.
Resumen
Las Políticas Sociales tienen como fin el que la población se pueda desarrollar convocando a los diferentes
actores que intervienen, así también deben tomar en cuenta los elementos en los que se encuentran inmersos
la población. Las políticas sociales alimentarias debieran ser practicadas en coordinación y no en subordinación
a las políticas económicas de un país.Nada es diferente a lo comentado cuando se trata de elaborar políticas
en el área de Alimentación, quizá la diferencia estriba en la amplitud del tema y no en el impacto social. Invertir
en la nutrición y alimentación se apoyar el desarrollo de una nación asimismo es reducir la extrema pobreza de
la población. Uno de los retos más importantes que enfrentan las políticas de salud y nutrición es el de llevar a
cabo acciones con recursos limitados y que respondan a las necesidades locales. La propuesta toma en cuenta
los elementos propios de Nuevo León en materia de alimentación tales como el patrón de consumo de
alimentos, elementos de la pobreza. En lo que respecta al marco legal se apoya en el artículo cuarto de la
Constitución Mexicana, en el Programa Nacional de Salud 2001 – 2006 y en La Constitución política de Nuevo
León. Es entonces, que la propuesta permite incluir en las estrategias elementos de la dimensión alimentaria y
elementos de la dimensión pobreza, que estarán actuando a favor de la mejora en la alimentación y en el
combate a la pobreza de las familias de Nuevo León (México).
Palabras clave: Política alimentaria, Política social
Abstract
The Social Policies have like aim the one that the population can be developed summoning to the different actors
who take part, thus also must take into account the elements in which they are the population immersed. The
nourishing social policies would have to be practiced in coordination and not in subordination to the economic

�policies of a country. Nothing is different from commented when it is to elaborate political in the area of Feeding,
perhaps the difference is based in the amplitude of the subject and not in the social impact. To invest in the
nutrition and feeding to lean the development of a nation also is to reduce the extreme poverty of the population.
One of the most important challenges that they face the policies of health and nutrition is the one to carry out
action with limited resources and that respond to the local needs. The proposal takes into account the own
elements Nuevo Leon State in the matter of feeding again such as the landlord from consumption from foods,
elements of the poverty. With regard to the legal frame one leans in the article fourth of the Mexican Constitution,
in the National Program of Health 2001 - 2006 and in the political Constitution again Nuevo Leon State. He is
then, that the proposal allows to include in the strategies elements of the nourishing dimension and elements of
the dimension poverty, that will be acting in favor of the improvement in the feeding and the combat to the poverty
of the families again Leon (México).
Key word: Nourishing policy, Social policy
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10. Barquera S., et al, Op cit.
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13. Ordoñez Barba, G. 2002,
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14. Barquera S., et al, Op cit.
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17. Arasa Carmen, A.J.M. Op. cit.
18. Idem.
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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