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                  <text>�ANÁLISIS ESPACIO-TEMPORAL DEL BROTE DE LA ENFERMEDAD
DEL DENGUE EN EL ÁREA METROPOLITANA DE LA CD. DE
MONTERREY, NUEVO LEÓN, MÉXICO (2007)
Héctor Orta-Pesina1;2, Roberto Mercado-Hernández2, Edgar Iván Galindo-Galindo1, María Isabel TavitasAguilar1, Sandra P. Mora-Gloria1, Judith Callejas-Mota1, Juana María Chacón-Reyna1 y José Fernando
Elizondo-Leal 2
1Laboratorio

Estatal de Salud Pública, Secretaria de Salud Nuevo León (Guadalupe, N.L., México); 2Laboratorio
de Entomología Médica, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Autónoma de Nuevo León (San Nicolás
de los Garza, N.L., México)
E-mail: romercad@gmail.com
Introducción
La arbovirosis más importante que afecta al hombre es
el dengue. Se caracteriza por su presentación endeepidémica, se considera la enfermedad reemergente
más grave, cada año en el mundo hay 50 millones de
personas infectadas (1). Desde sus inicios, se sugería
que era transmitida por mosquitos (2), su vector, Aedes
aegypti(L), fue descubierto en 1906 (3). Después se
establece que Ae. albopictus era también vector (4, 5,
6). El Ae. aegypti en México ha sido localizado hasta
1700 msnm (7). La presencia de Ae. albopictus, en el
noreste de México (8, 9) y en Nuevo León (10,11),
representa un nuevo vector en el estado. El control químico en adultos se realiza mediante rociados espaciales
a ULV (ultra bajo volumen) de Piretroides. El Abate es una opción efectiva para el control larval (12). Las
campañas de descacharización, aplicadas por el personal de salud pública, son de gran apoyo en el control de
vectores. Los Sistemás de Información Geográfica (SIG) son cada vez más usados (13,14).
La variación estacional de las poblaciones de Aedes aegypti en la zona metropolitana de Monterrey, N.L.,
México, mostró un patrón bimodal. El primer pico (menor) se ubica a principios de junio, y el segundo (mayor)
se presentó en la segunda semana de octubre. (15).
El conocimiento del tipo de criadero larval, su frecuencia y productividad son de gran utilidad en la
implementación de los programas de salud. Llantas en Malasia (16), latas e inservibles en Cuba (17) jarrones,
llantas y cilindros de plástico en la India (18) jarrones en Tailandia (19), jarrones en Argentina (20), barriles
metálicos en Brasil (21) inservibles y llantas en el Salvador (22), e inservibles y jarrones en Laos (23).
La distribución espacial y temporal de dengue en Guadalupe, N. L. se analizados usando un SIG. Las mayoría
de casos 689 (43.9%) fueron en noviembre. Las mujeres fueron más afectadas (59.1%). La edades de 21 a 30
años tuvieron la más alta prevalecía (25.3%). La distribución espacial de 545 casos se concentraron en el
sureste en 1995 y en el sur centro en octubre de 1996. En noviembre en la región oeste-centro. Factores
humanos, la densidad poblacional y la falta de servicios sanitarios contribuyeron a la incidencia y distribución
de casos (24).
En 1998 se reportaron 2073 casos de dengue en el área Metropolitana de Monterrey, Monterrey con 107 siendo
las colonias Independencia, Caracol, y Buenos Aires las de mayor cantidad y Guadalupe con 104 en la cabecera
municipal. Describe la zona 60 (60% de casos) esta va desde la Independencia, Monterrey (suroeste), hasta la
esquina inferior derecha (sureste) y la zona norte de Guadalupe (25).
En un estudio realizado en el Estado, durante el 2000 y de enero a mayo de 2001, los casos fueron 39, de los
cuales 36 fueron dengue clásico y tres hemorrágico. Los grupos de edad más afectados, fueron adultos jóvenes
de 20 y 44 años 33% y el grupo de uno a nueve años con 28%. Se presentaron 19 casos de agosto a octubre
del 2000 y en ambos años, las Jurisdicciones Sanitarias 2 y 3, presentaron la mayoría de los casos 28 (26).

�Material y Métodos
Se realizó un análisis observacional, descriptivo-retrospectivo y transversal, de los archivos del LESPNL durante
el brote de 2007 en el área Metropolitana de Monterrey. El área metropolitana se encuentra dividida en cuatro
Jurisdicciones Sanitarias (JS), y nueve municipios: JS1 (Monterrey); JS2 (Monterrey, San Nicolás de los Garza
y Escobedo); JS3 (Monterrey, San Pedro Garza García, Santa Catarina y García); JS 4 (Guadalupe, Apodaca
y Juárez).
El personal de Vectores colecta larvas de 4º instar, son preservadas en alcohol al 70 % y enviadas al LESPNL
para su identificación con clave para larvas de mosquitos (27). Las muestras positivas para Ae. aegypti fueron
separadas, dependiendo de la capacidad de los criaderos en: diversos chicos (&lt;de 5 L.), diversos grandes (&gt;
de 5 L.), botes y cubeta (20 L)., menores de 200 L., tambos (200 L)., tinacos (y mayores de 200 L)., piletas y
cisternas, plantas acuáticas, aire lavado y llantas; se determinó la frecuencia de cada uno. Se contabilizan las
larvas para observar su productividad. En el laboratorio de virología, las muestras se analizaron para la
detección de IgM e IgG mediante la prueba de ELISA. Se separaron los positivos, se dividieron por tipo de
dengue clásico (DC) y hemorrágico (DH), seis grupos de edad en años (1=1-10, 2=11-20, 3=21-30, 4=31-40,
5=41-50 y 6&gt;50) y género, se consideró la fecha de inicio. Mediante el paquete estadístico SPSS v15, se
realizaron tablas cruzadas para determinar frecuencias, cantidad de criaderos y larvas por mes de muestreo;
también se aplicó el mismo procedimiento para los casos de dengue respecto al mes de inicio de la
sintomatología, género y edad de los pacientes, así como los municipios.
Resultados
Depósitos, larvas y casos de dengue.
De 3148 muestras con 12032 larvas recibidas en el LESPNL, 3106 (98.67%) resultaron positivas con 11575
(96.20%) larvas de Ae. aegypti. Los depósitos más frecuentes y productivos fueron botes y cubetas con 804
(25.89%) y 3057 (26.41%) larvas. La JS N° 1 envió 1855 (59.72%) muestras con 6556 (56.64%) larvas, los más
frecuentes y productivos fueron los diversos chicos con 517 (27.87%) y 1851 (28.23%) larvas. De 11045
muestras procesadas para dengue, 2829 (25.61%) fueron positivas a la ELISA. 2341 (82.75%) de DC y 488
(17.25%) DH.
En la Tabla 1 a) se presenta la frecuencia y productividad (número de larvas) de depósitos
por meses, agosto fue el de más muestras positivas con 628 (20.22%) y 2244 (19.39%) larvas, los más
frecuentes y productivos fueron los botes y cubetas con 187 (29.78%) y 704 (31.37%) larvas. La tabla 1 b)
muestra la distribución mensual de los casos de dengue, se observa que septiembre fue el mes con más
casos 1515 (53.55%).
La Tabla 2 a) muestra los municipios con más muestras positivas, Monterrey el que más muestras envió, esta
incluido en tres JS (1, 2, y 3), con 2089 (67.26%) depósitos y 7720 (66.70%) larvas, los diversos chicos fueron
los más frecuentes y productivos 555 (26.57%) y 2078 (26.92%) larvas. En la Tabla 2 b) se muestran los casos
por municipio, se observa que Monterrey presentó más casos con 889 seguido por Apodaca con 757 (26.76%).
Tabla 1. Totales de depósitos y larvas de Aedes aegypti en los mes de muestreo y los casos de dengue
por género.

�Tabla 2. Totales de depósitos y larvas de Aedes aegypti en los municipios del área metropolitana de
Monterrey y los casos de dengue por género.

�En la Tabla 3 se observa la distribución de los casos de dengue por grupo de edad y sexo. El grupo de
edad más afectado fue el de 11 a 20 años y las mujeres presentaron la mayoría de los casos 1610.

Dengue en los cinco municipios con más casos por género, mes y edad.

�En la Tabla 3 se señalan la frecuencia de casos de dengue, clásico y hemorrágico (negritas); genero femenino
y masculino (negritas) en los cinco municipios con más casos tabulados por rango de edad en años. Aquí se
observa que el rango de edad con mayor frecuencia de casos positivos fue la de 11 a 20 años con 652 de DC
y 137 DH, le siguió el de 21 a 30 años con 388 y 94 respectivamente y el rango con menor frecuencia fue el de
menor de 10 años con 256 DC y 44 DH. En general, el género femenino fue el más afectado en todos los rangos
de edad. La Figura 1 muestra la distribución de colonias con más casos de dengue en los cinco municipios más
afectados del área metropolitana.

Figura 1. Distribución de las colonias con más casos de dengue en los cinco municipios del área
Metropolitana de Monterrey.
Discusión
Salas-Luevano y Reyes-Villanueva (28) observaron que la variación estacional de Aedes aegypti en la zona
metropolitana de Monterrey, N. L., mostraba un patrón bimodal. El primero a principios de junio, y el segundo
en la segunda semana de octubre. Aquí se observa que la mayor cantidad de larvas fue en agosto, un segundo
en mayo y un tercero en septiembre. Los picos de mayo y de septiembre parecerían corresponder con los picos
poblacionales de adultos observados por Salas-Luevano. Como se ha observado en otras partes del mundo
(Malasia; Cuba; la India; Tailandia; Argentina; Brasil; El Salvador; y Laos) los criaderos más frecuentes y
productivos encontrados en el presente, son depósitos pequeños con poca capacidad, de 20 litros y menos.
Mercado et.al. (29), analizaron los casos de dengue en Guadalupe durante 1995-1996, observaron que, los
casos de dengue (689) ocurrieron mayormente durante noviembre (43.9%) y octubre (42.3%). Más mujeres
fueron más afectadas (59.1%). La edades entre 21 a 30 años tienen la más alta prevalecía (25.3%). La
distribución espacial de 545 fue en el sureste en 1995 y en el sur centro en octubre de 1996. En noviembre fue
en el oeste-centro. En el presente, se observa que los casos se concentraron el centro y colonias aledañas, la
mayoría se presentaron en septiembre, el grupo de edad más afectado 11-20 años y las mujeres fueron más

�afectadas. Además en el área metropolitana se observa una distribución hacia el norte, siendo septiembre en
que más casos se presentaron, 1515 de estos, 1293 (85.35%) de DC y 222 (14.65%) de DH, el grupo de edad
más afectado fue el de 11 a 20 años y las mujeres más afectadas.
Méndez y Ramos. (30), de enero 2000 a mayo de 2001 reportan 39 casos, 36 de clásico y tres de hemorrágico.
El grupo de edad de 20 a 44 la mayoría se presentaron de agosto a octubre 19, las JS dos y cuatro las enviaron.
Durante el 2007 se reportan 2829 casos 2341 clásico y 488 de hemorrágico, el grupo de edad de 11 a 20 años
la mayoría se presentaron de agosto a octubre con 2663 y las JS dos y cuatro las que más casos reportaron.
En el presente trabajo se observa que agosto fue el mes donde más muestras positivas al mosquito vector con
628 (20.22%) y 2244 (19.39%) larvas identificadas y que el mes con más casos positivos a dengue fue
septiembre, 1515 (53.55%).
Resumen
Se revisaron los archivos del Laboratorio Estatal de Salud Pública (LESPN) para realizar un análisis de lo
ocurrido en el brote de la enfermedad del dengue durante todo el año 2007 en el área metropolitana de la Cd.
de Monterrey N. L. Se clasificaron los criaderos, para las muestras positivas de Ae. aegypti en: diversos chicos,
diversos grandes, botes y cubeta 20 L., menores de 200 L., tambos 200 L, mayores de 200 L., piletas y cisternas,
plantas acuáticas, aire lavado y llantas, se observa la frecuencia y su productividad larval de cada uno de
ellos. De las 3106 (89.66% del total) muestras positivas para Ae. eagypti, se determinaron 11575 (96.20%) de
larvas. De los análisis de Virología se separan los casos positivos a la prueba serológica de ELISA, se dividieron
por tipo de dengue (Clásico y Hemorrágico), grupos de edad y genero, además, se consideró la fecha de inicio
de la sintomatología como una variable más a observar. De un total de 11045 muestras de suero procesadas
para la determinación de dengue, 2829 (25.61%) resultaron positivas a la prueba de ELISA, Se determinaron
2341 (82.75%) del tipo de dengue clásico y 488 (17.25%) del hemorrágico. En las mujeres se presentaron 1610
(56.91%) de los casos, mientras que en los hombres fueron 1219 (43.08%), el grupo de edad más afectado fue
el de 11-20 años. Los municipios que más casos presentaron fueron: Monterrey 889 (31.42%), Apodaca 757
(26.76%), San Nicolás de los Garza 568 (20.08%) y Escobedo 348 (12.30%) sumando un total de 2562 (90.56%)
de los casos. Mediante el paquete estadístico SPSS v15, se realizaron tablas cruzadas para determinar las
frecuencias del número de larvas de Aedes aegypti y recipientes por mes de muestreo. También se aplicó el
mismo procedimiento para los casos de dengue (clásico y hemorrágico) respecto al mes de inicio de la
sintomatología, género y edad de los pacientes.
Palabras Clave: Aedes aegypti, Dengue, Monterrey, México.
Abstract
The State Public Health Laboratory (LESPN) files were revised to analyze the outbreak of dengue during 2007
in Monterrey, N. L. the metropolitan area Ae. aegypti breeding sites were classified to identify positive samples
in different containers: small, large boats and 20 L bucket, less than 200 L, 200 L drums, over 200 L, sinks and
tanks, aquatic plants, coolers and tires to determine the frequency and larval productivity of each of them. From
3106 (89.66%) positive samples for Ae. eagypti, were determinate 11 575 (96.20%) of larvae. According to the
virology analysis, the positive cases were separated by the ELISA serological test, there were divided by type of
classic dengue fever (DF) or dengue hemorrhagic fever (DHF), age group and gender, also was considered the
date of onset of symptoms as a variable to analyze. From a total of 11,045 serum samples processed for dengue
detection, 2829 (25.61%) were positives. There were determined 2341 (82.75%) of classical dengue and 488
(17.25%) from the hemorrhagic. Most cases occurred in women 1610 (56.91%), while 1219 cases (43.08%)
occurred in men, the age group most affected was from 11 to 20 old. The highest occurrence in Monterrey was
889 (31.42%), followed by Apodaca 757 (26.76%), San Nicolas de los Garza 568 (20.08%) and Escobedo 348
(12.30%) for a total of 2562 (90.56 %) cases. Using SPSS v15, cross tables were conducted to determine the
frequencies number of larvae ofAe. aegypti and containers per month of sampling. Also the same procedure was
applied for cases of dengue (DF anf DHF) referring month of symptoms onset, gender and age of the patients.
Keywords: Aedes aegypti, dengue fever, Monterrey, México
Referencias
1. WHO. “Dengue and haemorrhagic fever.” Fact
http//www/rhone.b3e.jussieu.fr/DengueNet/pages/f-info.ht.

Sheet

No.

117.

Revised

April

2002.

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28. Salas Luevano y Reyes Villanueva, Op. cit.
29. Mercado et.al. 2002, Op. cit.
30. Méndez y Ramos, Op. cit.

�DIAGNÓSTICO DEL CLIMA ORGANIZACIONAL DEL HOSPITAL DE
LA MUJER ZACATECANA
María Candelaria Puch Ceballos1, Dellanira Ruíz de Chávez Ramírez2; Cristina Almeida Perales2
1Hospital de la Mujer Zacatecana, SSZ (Zacatecas, Zac., México); 2Unidad Académica de Medicina Humana
Unidad Académica de Medicina Humana y Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma de Zacatecas
(Zacatecas, Zac., México)
Email: primer.31@hotmail.com
Introducción
El clima organizacional no se ve ni se toca, pero
tiene una existencia real que afecta todo lo que
sucede dentro de un medio y a la vez éste
modifica lo que pasa dentro del mismo. Al clima
organizacional se le define como el conjunto de
descripciones individuales del marco social o
contextual del cual forma parte la persona
dentro de una organización; (1) son
percepciones
compartidas
de
políticas,
prácticas y procedimientos organizacionales
sean formales o informales. Incluye al medio
ambiente humano y físico donde se desarrolla
el trabajo cotidiano que genera experiencia y la
forma de cómo éste es percibido. (2)
El constructo de clima organizacional se introdujo por primera vez en la psicología organizacional e industrial,
por Gellerman en 1960, llamándole “personalidad o carácter de la organización”; (3) Litwin en 1968 definió al
clima como conjunto de percepciones directas o indirectas de la gente, sobre un conjunto de propiedades del
ambiente laboral y que supone influye en sus motivaciones y conductas. Así, factores organizacionales como
estructura o tipos de recompensas que se usan, son entendidos por los trabajadores en base a sus
percepciones. El clima organizacional es un tamiz, no mide la realidad tal cual es, sino cómo ésta es percibida
(4).
Un trabajo queda condicionado por su naturaleza, entorno y características (ambientales y técnicas que lo
enmarcan), esta atmósfera genera actitudes a favor o en contra de la organización, debido a que el
comportamiento humano se transforma por causa de la percepción que se tenga de factores organizativos
existentes, y no como consecuencia del resultado de éstos mismos; pues los seres humanos describen y actúan
de acuerdo a ese sentir (5, 6). Una organización de tipo laboral (pública o privada) tiende a atraer y conservar
a las personas que se adaptan a su clima, y a la vez, éste se moldea en relación a los integrantes que la
conforman. Dicho clima se relaciona con el "saber hacer" del directivo (tipo de liderazgo); con el comportamiento
de las personas en su forma de trabajar y relacionarse entre sí, y el tipo de materiales o herramientas que
utilizan en su labor diaria; y por último, con la propia actividad del trabajador.
Entre causas que ocasionan un mal clima organizacional está la deficiencia en la calidad de los procesos de
trabajo, una mala comunicación interpersonal y/o deficiencia en la infraestructura donde se labore. Así se
originan disfunciones en el individuo como en la organización; con respecto al trabajador aparecen las de tipo
físico y mental como son: insatisfacción en el trabajo, desmotivación, distanciamiento social o mala relación
interpersonal, inadaptabilidad al puesto, uso de sustancias estimulantes, mal manejo del estrés laboral,
consumo de drogas, disturbios en el sueño, somatizaciones físicas, entre otras; el funcionamiento de la empresa
se ve afectado por la presencia de: ausentismo (físico o mental del trabajador), abandono del trabajo u omisión
de funciones, disminución de la cantidad y calidad del trabajo, incremento de la accidentabilidad de tipo laboral,
con altas pérdidas económicas pues la influencia del clima se torna negativa en relación al comportamiento de
toda la organización (7, 8).
Existen herramientas para medir el clima organizacional, pero la mayoría de los autores se centran en unidades
de análisis del individuo, estructura, funciones y estrategias de éstos; los componentes más estudiados son:
estructura (sistemas de establecimiento de objetivos y procedimientos); autonomía (opciones de decisión

�personal a la hora de actuar en el ámbito laboral); sistemas de remuneración (métodos que se aplican para
implantar estos sistemas); relación con la supervisión (relación entre jefes y subordinados) y nivel de resolución
de conflictos (grado de coordinación y cooperación a la hora de afrontar problemas y dificultades entre los
equipos de trabajo y la dirección) (9).
La Organización Panamericana de la Salud con respaldo de la Organización Mundial de la Salud diseñó un
instrumento de medición del clima organizacional, el cual, forma parte del programa sub-regional para el
desarrollo de la capacidad gerencial de los sistemas de salud de Centroamérica y Panamá; es un modelo de
análisis y desarrollo organizacional que se ajuste específicamente a las unidades de salud, aquí el clima
organizacional es uno de los cuatro apartados de este análisis; está conformado por cuatro dimensiones
(liderazgo, motivación, reciprocidad y participación), las cuales, a su vez se dividen en cuatro subdimensiones
cada una (10, 11).
Material y métodos
Se planteó un estudio sobre el tema, en el Hospital de la Mujer Zacatecana, que está situado en la ciudad de
Guadalupe, Zacatecas; la investigación fue de tipo observacional, transversal y analítica realizada en el periodo
de julio- septiembre del 2011, donde la unidad de observación y análisis comprendió al personal médico y de
enfermería; se tomó como criterio de inclusión el laborar en la unidad y tener más de seis meses ejerciendo su
profesión y de exclusión contar con menos de seis meses de antigüedad en la institución. El universo de trabajo
fue de 327 trabajadores registrados y la selección de la muestra se realizó con el uso del muestreo aleatorio
simple sistemático, que determinó el número de encuestas a realizar que fue de 80.
Las variables de estudio fueron datos socioeconómicos: sexo, edad, nivel profesional, tipo de contratación,
horario laboral, estado civil, trabajar en otra institución y el instrumento propuesto por Organización
Panamericana de Salud que forma parte del modelo de análisis y desarrollo organizacional de unidades de
salud. El clima organizacional se conforma de cuatro dimensiones con sus respectivas subdimensiones e ítems
en cada una de éstas.
a) Liderazgo: dirección, estímulo a la excelencia, estímulo al trabajo en equipo y solución de conflictos.
b) Motivación: realización personal, reconocimiento a la aportación, responsabilidad y adecuación de las
condiciones de trabajo.
c) Reciprocidad: aplicación en el trabajo, cuidado del patrimonio institucional, retribución y equidad
d) Participación: compromiso con la productividad, compatibilidad de intereses, intercambio de información e
involucramiento en el cambio. (12, 13)
Resultados
1. Datos generales
El estudio del Clima organizacional del Hospital de la Mujer Zacatecana, tuvo la participación del 30 por ciento
de médicos (24) y 70 por ciento de enfermeras (56). Del total, 72.5 por ciento fueron mujeres (58) y 27.5 por
ciento hombres (22). La distribución de edad se comportó de la manera siguiente: el valor medio fue de 31 años
(desviación típica 7.5 años), moda de 24; el más joven contó con 20 años y el longevo refirió 52 años, predominó
la población adulto joven que va de 18 años hasta 35 años sobre el adulto maduro que comprende de los 36 a
59 años.
De los profesionistas encuestados, 39 por ciento dijeron ser solteros (31); 40 por ciento casados (32); 10 por
ciento en unión libre (8) y el resto divorciados, 11 por ciento (9). Respecto a la escolaridad, la profesión que
presentó mayor porcentaje fue la licenciatura en enfermería con 49 por ciento (39); siguiéndole licenciatura de
medicina general, 20 por ciento (16) y con carrera en enfermería general 19 por ciento (15) y el resto con
estudios de posgrado. De acuerdo al tipo de contratación, el profesionista con base federal obtuvo 25 por ciento
(20); regularizado (base estatal) 22 por ciento (18); predominó el trabajador bajo régimen de suplente con 30
por ciento (24); de contrato, 12 por ciento y se encontró en la encuesta 10 por ciento de becarios o residentes
de la especialidad de ginecología y pediatría (8).

�A respecto de la distribución del turno laboral de los profesionistas estos se ubicaron en el matutino con 17 por
ciento (14); vespertino 21 por ciento (17); nocturno 12 por ciento (10); jornada acumulada 20 por ciento (16); el
suplente, de contrato y becario resultaron laborar en horario móvil, el 29 por ciento (23). En cuanto a contar con
otro trabajo un 85 por ciento de los trabajadores comentaron no laborar en otra institución (68) y solo 15 por
ciento (12) lo hacen en turnos que no se crucen con el del nosocomio. La unidad externa a la que acude más a
trabajar es la de tipo privada, 7 por ciento (6); seguida de la tipo social como es imss 4 por ciento (3), e issste 2
por ciento (2). Uno por ciento señaló laborar en otra unidad (1), cuida enfermos a domicilio.
2. Clima organizacional
La calificación global del clima organizacional se otorgó en función del porcentaje de respuestas a favor de este;
un clima satisfactorio es aquel con puntuación favorable mayor de 80 por ciento, poco satisfactorio de 50 por
ciento a 79 por ciento y no satisfactorio menor al 50 por ciento. El diagnóstico global del clima organizacional
del hospital resultó con categoría de no satisfactorio pues obtuvo 49 por ciento de respuestas a favor de un
buen clima. Las dimensiones que componen al clima organizacional son Liderazgo, Motivación, Reciprocidad y
Participación; dos fueron evaluadas como no satisfactorias (Liderazgo y Motivación) y dos poco satisfactorias
(Reciprocidad y Participación).
A su vez, cada dimensión consideró cuatro subdimensiones. Así pues la dimensión Liderazgo registró un 48 por
ciento, resultado del promedio de los ítems de las subdimensiones que la componen. Estímulo a la Excelencia
fue la mejor calificada, 54 por ciento; Dirección, 51 por ciento; Estímulo al Trabajo en Equipo y Solución de
Conflictos obtuvieron 45 y 43 por ciento, respectivamente. De acuerdo a éstos porcentajes de las
subdimensiones fueron categorizadas como poco satisfactorias y no satisfactorias.
figura 1. dimensión liderazgo

La dimensión de Motivación también clasificó en el nivel de no satisfactorio, 47 por ciento. Respecto a sus
subdimensiones se obtuvo en Realización Personal, 56 por ciento; Reconocimiento de la Aportación, 36 por
ciento; Responsabilidad, 39 por ciento y Adecuación de las Condiciones de Trabajo, 58 por ciento. Realización
personal y Adecuación de las condiciones de trabajo se señalaron como poco satisfactorias y al Reconocimiento
de la Aportación y la Responsabilidad, no satisfactorias.
figura 2. dimensión motivación

�Dimensión Reciprocidad obtuvo 50 por ciento y se le ubicó con carácter de poco satisfactoria al igual que
subdimension Equidad, que arrojó 62 por ciento. La Retribución calificó con 43 por ciento, Cuidado del
Patrimonio Institucional, 45 por ciento y Aplicación en el Trabajo, 49 por ciento; las tres subdimensiones se
ubicaron como no satisfactorias.
figura 3. dimensión reciprocidad

La dimensión Participación calificó de forma global con 52 por ciento, como poco satisfactoria. La subdimensión,
Involucramiento en el cambio obtuvo 49 por ciento y se catalogó de no satisfactoria. El Intercambio de
información, 54 por ciento; Compatibilidad de Intereses y Compromiso con la Productividad, 53 por ciento cada
una. Estas tres subdimensiones se ubicaron como poco satisfactorias.
figura 4. dimensión participación

�Discusión
Esta investigación invita a continuar estudiando el clima organizacional en las unidades de salud de cualquier
nivel de atención; la falta de un análisis del mismo a nivel local y nacional en este sector es necesario para
mejorar el ambiente laboral y el servicio de atención que se otorga. Respecto al diagnostico del clima
organizacional del Hospital de Mujer Zacatecana el resultado fue un clima no satisfactorios debido en parte a
un mal liderazgo y baja motivación en sus trabajadores; resultados semejantes obtuvo Inés Domínguez (2009)
quien evaluó al clima organizacional del nosocomio como inadecuado e insatisfactorio, así también Nelsy M.
Cortés en 2009 clasificó al clima organizacional global del hospital de no satisfactorio con porcentajes por debajo
de 50 por ciento de respuestas a favor (14, 15).
Las dimensiones con más problemáticas fueron liderazgo y motivación, ambas, catalogaron de no satisfactorias
pues el estímulo al trabajo en equipo y el reconocimiento a la aportación laboral es bajo con poca respuesta a
la solución de conflictos por parte de las autoridades, según la respuesta de los encuestados; el estudio de Inés
Domínguez en 2009 determinó un liderazgo y motivación no satisfactoria y los realizados por Lizette Pérez en
2009 y Nelsy M. Cortés 2009 determinaron una dimensión motivación no satisfactoria. Las dimensiones que
resultaron mejor evaluadas aunque con carácter de poco satisfactorias fueron Reciprocidad y Participación
debido a la percepción de equidad laboral, buen intercambio de información, compatibilidad de intereses entre
los profesionistas y compromiso con la productividad (16, 17, 18).
Una vez que se logró identificar el comportamiento de las diferentes dimensiones y subdimensiones del Clima
Organizacional, el hospital debe modificar, mejorar y adecuarse a las necesidades de una nueva era; una de
estas necesidades o cambios consiste en las evaluaciones organizacionales tanto internas como externas, por
lo que es fundamental la autoevaluación, ya que ello permitirá una retroalimentación de los procesos y
procedimientos orientados al logro de sus objetivos. Es necesario realizar cambios que pueden ser estructurales
y funcionales, sin duda, los primeros son los que mayor dificultad representarán, pues implican reformas
políticas, económicas y sus resultados se esperan a largo plazo; en tanto que los funcionales pueden lograrse
con efectos inmediatos o a mediano plazo; entre los puntos que ayudarían a mejorar y cambiar la situación del
hospital están:
a) Implementación de programas de evaluación del desempeño por áreas y diagnóstico de necesidades de
capacitación por servicio y turnos laborales con instalación de un área especifica para la colocación de
resultados
b) Programa de motivación y estimulación real al personal del hospital con la finalidad de que los empleados
desarrollen una cultura organizacional y se sientan parte de la institución.
c) Implementar un departamento de desarrollo de personal, con el propósito de implantar programas integrales
de capacitación ofreciendo herramientas a los empleados para lograr un cambio de actitud, como base para
mejorar el desempeño de sus funciones.
d) Cursos para mejorar la comunicación y lograr mayor flexibilidad laboral.

�e) Solicitud de capacitación de liderazgo a los directivos con habilidades para mejorar su rendimiento, el de
cada persona de su equipo y el del propio equipo de trabajo.
f) Generación de un programa de cursos orientados a mejorar los aspectos de participación, trabajo en equipo,
mejora continua y comunicación interpersonal.
g) Fortalecimiento de los sistemas de administración organizacional, especialmente aquellos que promuevan la
eficiencia en el trabajo.
Resumen
Determinar el clima organizacional del Hospital de la Mujer Zacatecana. Estudio observacional, transversal y
analítico, donde la selección de la muestra aleatoria fue de 80 trabajadores (médicos y enfermeras). El clima
organizacional del nosocomio resultó no satisfactorio entre las cuatro dimensiones que lo conforman. Las
dimensiones Liderazgo y Motivación obtuvieron porcentajes por debajo del 50 por ciento, evaluándose como no
satisfactorias. Las dimensiones Reciprocidad y Participación se catalogaron de poco satisfactorias, sus
porcentajes de respuestas a favor del clima estuvieron por arriba del 50 por ciento, pero por abajo de un 80 por
ciento para haber sido consideradas como satisfactorias. Diagnosticado el clima del nosocomio se plantea llevar
a cabo la retroalimentación de procesos y procedimientos orientados al logro de los objetivos dentro de la unidad
con el fin de generar un ambiente de trabajo más agradable.
Palabras claves: Clima organizacional, hospital, personal médico y de enfermería.
Absctract
Determine the organizational climate of Zacatecas Women's Hospital. Observational, transversal and analytical,
you select a random sample of 80 workers (doctors and nurses). The organizational climate of the hospital was
unsatisfactory in four dimensions that comprise it. Leadership and Motivation dimensions percentages were
below 50 percent, evaluated as unsatisfactory. The dimensions were classified reciprocity and participation of
unsatisfactory, their response rates for climate were above 50 percent, but down from 80 percent to have been
considered satisfactory. Hospital diagnosed the climate arises to carry out the feedback processes and
procedures aimed at achieving the objectives within the unit to generate a more pleasant working environment.
Keywords: Organizational climate, hospital, medical and nursing staff.
Agradecimientos
A los participantes que contribuyeron a la realización de éste estudio en sus diferentes etapas, así como a las
autoridades del hospital de la Mujer Zacatecana.
Referencias
1. Chiang, V.M., B.M. Salazar Bottello y A Nuñez Partido 2007. Clima organizacional y satisfacción laboral en
un establecimiento de salud estatal: Hospital tipo I. Theoría 16(2): 61-76.
2. Ídem.
3. Brunet L. 1992. El clima de trabajo en las organizaciones: definición, diagnóstico y consecuencias. México.
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Revista
SEDEN
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el clima organizacional en el personal asistencial de una empresa social del estado de la ciudad de Santa
Martha. Revista de la Facultad de Ciencias de la Salud, Colombia. Vol. 2. No. 1: 41-51

�6. Vélaz, I. 1999. Clima y cultura empresarial, Instituto empresa y humanismo, Universidad de Navarra, España:
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7. Davis, K. y J. Newstrom 1997. Comportamiento Humano en las organizaciones. En K. Davis y J.
Newstrom.Comportamiento Humano en las Organizaciones], Inglaterra. Editorial McMillan-Collier.
8. Quevedo, A.L., et al , 2005. Estrés y afrontamiento en trabajadores de una institución de coordinación y
asistencia de emergencias. Salud de los Trabajadores 13 (2): 97-105.
9. Guillén, G.C. y B.R. Guil 2000. Psicología del trabajo para relaciones laborales, México. McGraw
Hill/Interamericana de España.
10. Cortés Jiménez, .N.M., 2009. Diagnóstico del clima organizacional, Hospital “Dr. Luis F. Nachón”. Tesis de
Maestría. Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana, Región Xalapa. México.
11. Domínguez Silva, I., M. Álvarez Fuentes y J.A. Navarro Domínguez. 2009. Clima organizacional en la
policlínica universitaria de la familia “Carlos Verdugo”. Revista Medica Electrónica. 31(5):
(http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202009/vol5%202009/tema03.htm)
12. Cortés Jiménez, N.M., Op cit.
13. Domínguez Silva, I. et al, Op cit.
14. Ídem.
15. Cortés Jiménez, N.M, Op cit.
16. Domínguez Silva, I. et al, Op cit.
17. Pérez Perea L., S.F. Soler Cárdenas y L. Díaz Hernández 2009. Ambiente Laboral en los policlínicos
universitarios.
Rev
Educación
Médica
Superior
23
(2):
(http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21412009000200004&amp;lng=es)
18. Cortés Jiménez, N.M., Op cit.

�FACTORES SOCIOECONÓMICOS ASOCIADOS AL SOBREPESO Y LA
OBESIDAD EN LA POBLACIÓN COLOMBIANA DE 18 A 64 AÑOS.
Cristina María Mejía Merino y Catalina María Arango Álzate
Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad de Antioquia (Antioquia, Colombia)
E-mail: cripool@hotmail.com
Introducción
En la actualidad el sobrepeso y la obesidad son los problemas de salud
que revisten mayor gravedad. Sobre esta afirmación existe un
consenso básico en la literatura médica, pues el exceso de peso es
una enfermedad crónica, compleja y multicausal, que contribuye al
desarrollo de enfermedades crónicas entre las que se cuentan las
afecciones cardiovasculares y la diabetes. En el pasado se pensó que
la obesidad era una enfermedad de las clases pudientes, pero hoy se
sabe que afecta también a numerosas personas de los estratos más
humildes del mundo desarrollado y a amplios sectores en los países
del llamado“tercer mundo”. En Colombia, por ejemplo, la prevalencia
del sobrepeso y la obesidad alcanza niveles alarmantes: de acuerdo
con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada
en el año 2005 por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
(ICBF) (1), cerca de la mitad de la población la padece.

La obesidad no es, como muchas veces se cree, solo un problema de apariencia física, es antes que nada una
enfermedad que incide directamente en la esperanza y calidad de vida de quien la sufre y de gran impacto
social y económico, en la medida que compromete la productividad de importantes sectores de la población
económicamente activa. (2).
Esta investigación aborda el problema del sobrepeso y la obesidad desde la perspectiva de los factores sociales
que determinan su aparición y extensión en la población adulta. Con ello busca tanto generar información
relevante y amplia acerca de su impacto en la sociedad colombiana, como avanzar en el análisis de los factores
que inciden en la aparición de estas enfermedades, con el fin de contribuir a la toma de decisiones en torno a
políticas públicas de prevención y control.
Metodología
Estudio descriptivo de corte trasversal, basado en fuentes secundarias obtenidas de los registro de la Encuesta
Nacional de la situación Nutricional en Colombia ENSIN 2005; base de datos suministrada por el Ministerio de
la Protección Social a la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, con el objeto de
elaborar un análisis en profundidad de la Situación de Salud de Colombia entre los años 2002 y 2007. La
población de estudio estuvo conformada por el total de registros de las personas mayores de 18
años encuestadas en la ENDS y en la ENSIN.
En total la ENSIN, entrevistó una submuestra de personas que habían sido encuestadas en la ENDS (3) los
cuales ascienden a 35297, de los cuales los mayores de 18 años correspondieron a 11604 personas. Al realizar
los cálculos no se realizó Ponderación de los datos, dado que no se tenía claridad sobre cual factor utilizar y
cuál había sido empleado en los análisis previos, ya publicados por Profamilia y el Instituto de Colombiano de
Bienestar Familiar.
El tipo de muestreo implementado en la ENSIN fue probabilístico, por conglomerados, estratificado y polietápico
(4). Para la presente investigación la muestra de estudio fue el total de registros de las personas mayores de
18 años encuestadas en la ENSIN. (5). Se incluyeron en el análisis los registros de personas mayores de 18

�años a quienes en la ENSIN 2005 fueron evaluadas antropométricamente (peso y estatura), así mismo se
incluyó la información de los hogares de estas personas.
Se realizó un análisis univariado y bivariado, con distribución de frecuencias absolutas y relativas y pruebas de
significación estadística de chi2, que permitieron determinar la prevalencia de obesidad en la población
colombiana mayor de 18 años, encuestada en la ENSIN 2005, según variables sociales, económicas y
alimentarias. También se efectúo un análisis de regresión logística binaria, para el cual se recodificaron
las variables, se hizo un análisis exploratorio de las variables, para mirar la asociación se calcularon pruebas
de chi cuadrado de independencia, en todos los casos la decisión se tomo con relación al valor de p menor de
0,25. Las medidas de Odds Ratio (OR) de este modelo permitieron identificar aquellos factores que generan un
mayor efecto sobre la prevalencia de exceso de peso en la población. Finalmente el modelo se ajustó por sexo
y por edad. Se realizó un modelo de correspondencias múltiples (ACM) con el fin de establecer tipologías de
perfiles relacionados con el estilo de vida en la población colombiana mayor de 18 años, encuestada en la
ENSIN 2005 con y sin exceso de peso, por medio del estudio global de la interdependencia de las variables
entre sí, se presenta el diagrama de las dimensiones observadas.
Por último, se realizó un análisis tipo ecológico, para ello se relacionó la prevalencia por departamento de exceso
de peso con la tasa de analfabetismo, línea de pobreza, índice de necesidades básicas insatisfechas, índice de
desarrollo humano, tasa de desempleo, ingreso per cápita, afiliación al régimen contributivo y subsidiado, años
promedio educación, índice de condiciones de vida y producto interno bruto. Se estimaron correlaciones
bivariadas de Pearson y Spearman, además se realizaron modelos de regresión lineal simple con cada una de
las variables independientes y las prevalencias mencionadas. El nivel de significación estadística para todas las
pruebas fue de 0,05 y se utilizó el software SPSS versión 15.0
Resultados
Prevalencia de sobrepeso y obesidad según características demográficas, socioeconómicas y
alimentarias.
En total la ENSIN, entrevistó una submuestra de personas que habían sido encuestadas en la ENDS los cuales
ascienden a 35297, de los cuales los mayores de 18 años correspondieron a 11604 personas.
La media del Índice de Masa Corporal (IMC) más alta para los hombres se presentó en el grupo de edad de 48
a 52 años, con un valor de 26,18+ 4,22. En las mujeres, la media del IMC más alto fue para el grupo de 53 a 57
años, con un valor de 28,27+5,25. Tanto en hombres como en mujeres, el grupo de edad de 18 a 22 años fue
el que presentó la media del IMC más baja: 21,85 y 22,78 respectivamente. Se observa también que en ambos
sexos y en diferentes grupos de edad el valor de la media del IMC aumenta al incrementarse la edad (Tabla 1)
Tabla 1. Promedio del IMC por grupo de edad y sexo. Población colombiana de 18 a 64 años encuestada
en la ENSIN 2005.
Grupo
(años)

de

Hombres

edad
n

Mujeres

Media

DE

Mediana

n

Media

DE

Mediana

18-22

1.410

21,85

3,20

21,37

2171

22,78

3,82

22,07

23-27

586

23,80

3,99

22,97

930

23,83

4,28

23,17

28-32

463

24,51

3,70

24,06

752

25,08

4,52

24,37

33-37

447

25,45

3,61

25,28

691

25,98

4,35

25,48

38-42

416

25,89

4,05

25,57

677

26,83

5,00

26,25

43-47

416

25,65

4,21

25,65

562

27,47

4,80

27,06

48-52

300

26,18

4,22

26,18

476

27,77

4,96

27,44

53-57

254

25,69

4,32

25,19

414

28,27

5,25

28,01

58-64

256

25,59

4,33

25,44

385

27,69

5,12

27,39

Total

4.548

7.058

�DE: desviación estándar
Fuente: Encuesta Nacional de Situación Nutricional 2005
Al hacer el análisis del sobrepeso y la obesidad en la población de estudio y de acuerdo al sexo y al quintil de
índice de pobreza, se observó que del total de hombres y mujeres con sobrepeso, los mayores porcentajes de
estos, se ubican en el quintil de índice de pobreza bajo con 27,3% y 26,2% respectivamente, entre tanto; los
hombres con obesidad un 28, 3% se ubica en el quintil medio, mientras que las mujeres obesas se ubican en
mayor porcentaje en el quintil bajo 26,0%. (Tabla 2).
Tabla 2. Sobrepeso y obesidad según sexo y quintil de pobreza. Población colombiana de 18 a 64
años, encuestada en la ENSIN 2005.

Quintil de pobreza
/ Sexo

Sobrepeso

Obesidad

Total

n

%

n

%

n

%

Mas bajo

166

13,3

32

7,7

198

11,9

Bajo

340

27,3

96

23,2

436

26,3

Medio

278

22,3

117

28,3

395

23,8

Alto

245

19,7

89

21,5

334

20,1

Mas Alto

217

17,4

79

19,1

296

17,8

Total

1246

100

413

100

1659

100

Mas bajo

349

17,6

125

12,2

474

15,8

Bajo

519

26,2

266

26,0

785

26,1

Medio

431

21,8

252

24,6

683

22,7

Alto

377

19,0

222

21,7

599

19,9

Mas Alto

305

15,4

158

15,4

463

15,4

Total

1981

100

1023

100

3004

100

Hombres

Mujeres

Se realizó prueba de Chi cuadrado y se encontró diferencias significativas en todas las variables.
De acuerdo al tipo de familia y el quintil de pobreza se observó que en todos los quintiles (muy bajo, bajo,
medio, alto y muy alto), la mayor proporción de sobrepeso, se encontró en las familias nucleares completas
(40,0%) y luego en familias extensas completas (25,7%), similar comportamiento se encontró con la
obesidad. Continuando con el análisis por el quintil del índice de pobreza y el máximo nivel de escolaridad
alcanzada, se destaca que solo los hombres obesos y pertenecientes al quintil de índice de pobreza alto y muy
alto en un 48,3% y el 38,9% alcanzaron como máximo nivel educativo la primaria.
Tanto hombres como mujeres con sobrepeso, perciben su estado de salud como bueno 62,7% y 60,5%, pero
llama la atención que un 8,5% de los hombres obesos perciban su estado de salud como excelente, y un
61,2% lo perciben como bueno , mientras que las mujeres obesas lo perciben como bueno en un porcentaje
menor 54,2%.
Las personas con obesidad independientemente de la actividad física que realicen y la cual fue denominada
como activa, sedentaria y poco activa, los mayores porcentajes se presentaron para los que se ubicaron en el
índice de quintil de pobreza bajo, con un mayor porcentaje para las personas obesas que presentaron una
actividad física denominada como sedentaria (26,2%).
Los resultados de las variables alimentarias, específicamente el consumo de macro nutrientes, arrojaron que
el 25% de las personas con sobrepeso, tienen un consumo adecuado de carbohidratos y se encuentran en el

�quintil de índice de pobreza bajo, mientras que las personas obesas con esta misma característica en el
consumo; se ubican en el quintil medio, las que tiene un riesgo de exceso en el consumo el 28,4% y el 28,3%
también se ubican en el quintil de pobreza bajo, hallazgos estos que difieren de las personas con sobrepeso y
obesidad con riesgo de consumo deficiente de carbohidratos puesto que representan el 25,8% y el 23,9% del
índice de quintil de pobreza más alto. Siguiendo con el consumo de proteína, los resultados mostraron que del
total de hombres y mujeres con sobrepeso y obesidad que se ubican en cada uno de los niveles del índice de
quintil de pobreza, todos presentaron consumo adecuado de proteínas, pero en lo concerniente al consumo de
grasa, del total de personas con sobrepeso y obesidad que pertenecen a los diferentes quintiles de pobreza,
los porcentajes más altos en cada quintil de pobreza, presentaron deficiencia en el consumo de grasa total,
destacándose las personas obesas ubicadas en el quintil más bajo de pobreza con un 75, 0%, seguidos de las
personas con sobrepeso y obesidad que se encuentran en el quintil de pobreza bajo con un 61, % para ambos
géneros. Es llamativo que para toda esta población, independiente del quintil de pobreza en el que se ubicaron,
el porcentaje más bajo de estos, presentaron un exceso en el consumo.
Al analizar los hombres con sobrepeso y obesidad según la escala de seguridad alimentaria y el quintil de
pobreza, se observó que los que se ubicaron en el quintil de pobreza más bajo, viven en un hogar con
inseguridad alimentaria 62,7% y 72,8% respectivamente; Con respecto a las mujeres obesas y que se ubican
en los quintiles de pobreza mas bajo, bajo, y medio el 61,5%, el 53,5% y el 59,2% viven en hogares con
inseguridad alimentaria.
Asociación entre el exceso de peso y variables que reflejan los determinantes socioeconómicos de la
salud.
Tabla 3. Análisis de la Asociación entre variables socio demográficas y alimentarias y el exceso de peso.
OR según modelo de regresión logística.
IC 95%
Variables /Categorías
OR ajustado*
Valor p
Inferior
Superior
Sexo
Hombre

1

Mujer

1,32

1,20

1,45

0,000

18-27

1

28- 37

1,88

1,61

2,18

0,000

38-47

3,35

2,94

3,81

0,000

48-57

4,81

4,14

5,59

0,000

58-64

4,25

3,57

5,07

0,000

Grupo de edad

Estado civil
Soltero

1

0,000

Casada(o)

2,10

1,82

2,42

0,000

Unida(o)

1,90

1,68

2,14

0,000

Separada(o)

1,50

1,27

1,78

0,000

Viuda(o)

1,85

1,37

2,51

0,000

Máximo nivel educativo alcanzado
Estudios superiores

1

Ninguno

1,04

0,57

1,65

0,904

preescolar y primaria

1,23

1,06

1,43

0,007

Secundaria

0,97

0,92

1,19

0,515

Quintil de índice de pobreza

�Alto y más alto

1

0,000

Mas bajo

1,15

1,01

1,30

0,031

Bajo

0,58

0,50

0,68

0,000

Medio

0,80

0,65

0,99

0,037

0,83

0,99

0,037

0,68

0,83

0,000

0,82

0,71

0,94

0,005

0,74

0,64

0,86

0,000

0,81

0,71

0,92

0,001

1,38

1,16

1,65

0,000

N° de personas que integran el hogar
cuatro o
integrantes

menos

cinco
o
integrantes

más

1
0,91

Percepción de seguridad alimentaria en
el hogar
Hogar seguro

1

Hogar inseguro

0,75

Adecuación de la ingesta usual de
energía
Ingesta adecuada
Riesgo
deficiencia
ingesta

en

1
de
la

Riesgo de exceso en
la ingesta
Adecuación de la ingesta usual de
Carbohidratos
Ingesta adecuada
Riesgo
deficiencia
ingesta

en

1
de
la

Riesgo de exceso en
la ingesta
Adecuación en la ingesta usual de grasa
total
Ingesta adecuada

1

Riesgo de exceso en
la ingesta

1,14

1,00

1,29

0,049

Riesgo
deficiencia
ingesta

0,89

0,73

1,08

0,235

1,12

1,40

0,000

en

de
la

Consumo de proteína
Consumo adecuado
Riesgo
deficiencia
ingesta

en

1

de
la

*Ajustado por sexo y edad OR: odds
ratio, IC: Intervalo de confianza

1,25

�Ajustando por sexo y edad el modelo muestra que a medida que aumenta la edad se incrementa la prevalencia
de exceso, así mismo, el exceso de peso es mayor entre las personas casadas, separadas, viudas y en unión
libre; solo se observó significancia en la asociación del nivel educativo preescolar y primario con el exceso de
peso siendo 1,2 veces la frecuencia de exceso de peso entre los que solo habían alcanzado un nivel primario
que entre quienes el máximo nivel educativo alcanzado era de educación superior (OR 1,23 IC: 1,06-1,43).
(Tabla 3.)

Es interesante, que entre las personas mayores de 18 años del quintil más bajo del índice de pobreza, se
incrementa 1,15 veces el riesgo de exceso de peso comparado con quienes tenían un índice de pobreza alto y
más alto, en tanto que entre los que estuvieron clasificados en el quintil bajo y medio se observó una reducción
de este riesgo (OR 0,58; IC: 0,50-0,68 y OR 0,80; IC: 0,65-0,99). Se observó que entre las personas cuyos
hogares estaban compuestos por más de 5 personas se disminuye la prevalencia de exceso de peso (OR 0,91
IC: 0,83-0,99) comparado con los hogares compuestos por 4 o menos personas. (Tabla 3). La percepción de
seguridad alimentaria en el hogar es una característica que podría ayudar a explicar el incremento o reducción
del riesgo de exceso de peso, dada la asociación encontrada entre esta situación y el exceso de peso. Los
resultados del modelo de regresión logística permiten identificar que entre las personas en las cuales en su
hogar se perciben Inseguridad alimentaria se reduce en 0,75 el riesgo de exceso de peso (OR 0,75; IC: 0,680,83) comparado con las personas de hogares con seguridad alimentaria. (Tabla 3). El modelo estimó que la
deficiencia en el consumo de energía también podría explicar el incremento en esta condición nutricional, puesto
que entre las personas que tenían riesgo de deficiencia en el consumo de proteína presentaban 1,25 veces la
probabilidad de tener exceso de peso que entre quienes su consumo de proteína era adecuado. (Tabla 3).
Perfiles relacionados con el estilo de vida en la población Colombiana de 18 a 64 años de edad con
exceso de peso.
El modelo interrelacionando las variables alimentarias explica un 33,7% de la varianza de estas e
interrelacionando las variables socioeconómicas explica un 43.7 % de la varianza de estas. En el primer modelo
compuesto por las variables socio demográficas se observan dos factores conformados por categorías de las
variables que podrían resumirse de la siguiente manera: (Figura 1)
Factor 1. Sobrepeso. Hombres solteros y casados, en edades de 28 a 47 años, no afiliados a salud, sin
administradora de riesgos profesionales, pertenecientes a nivel del SISBEN* 1 (*Sistema de Selección de
Beneficiarios Para Programas Sociales - herramienta, conformada por un conjunto de reglas, normas y
procedimientos para obtener información socioeconómica confiable y actualizada de grupos específicos en
todos los departamentos, distritos y municipios del País) se ubican en el quintil de pobreza medio y bajo y
perciben su estado de salud como bueno.
Factor 2. Obesidad. Mujeres obesas, entre 48 y 57 años, casadas, cuyas familias son extensas incompletas,
con un nivel de sisben 2, que en su hogar se percibe inseguridad alimentaria, afiliadas a salud.
En el segundo modelo compuesto por las variables alimentarias se observan dos factores conformados por
categorías de las variables que podrían resumirse de la siguiente manera: (Figura 2)
Factor 1. Sobrepeso. Hombres con sobrepeso, sedentarios, cuya edad oscila entre 38 a 47 años, perciben
su estado nutricional como normal, consumen entre 4 y 7 comidas al día, y presentan riesgo de deficiencia en
el consumo de grasa saturada y poliinsaturada.

Factor 2. Obesidad. Mujeres obesas de 48 a 57 años, con una baja actividad física, presentan riesgo de
exceso en la ingesta usual de carbohidratos, pero que sin embargo se observan con riesgo de déficit en la
ingesta usual de energía, fibra, y proteína, consumen de 1 a 3 comidas al día, se perciben como gordas y no
toman licor.
Figura 1. Representación de las variables socioeconómicas seleccionadas para el ACM

�Figura 2. Representación de las variables alimentarias seleccionadas para el ACM
Variaciones de la prevalencia de
según variables ecológicas.

sobrepeso, obesidad

y exceso de peso por departamento

Se observaron correlaciones significativas directas entre la variación de la prevalencia de exceso de peso por
departamentos según indicadores socioeconómicos: índice de desarrollo humano (IDH), producto interno bruto
(PIB), afiliación al régimen contributivo, y el ingreso per cápita, lo que refleja que a medida que se incrementan
dichos indicadores se aumenta la prevalencia del exceso de peso. Se evidenció una asociación inversa entre
los indicadores necesidades básicas insatisfechas (NBI) y tasa de analfabetismo con el exceso de peso,
sugiriendo que a medida que aumentan las necesidades básicas insatisfechas disminuye la prevalencia de
obesidad por departamentos, así mismo los incrementos en la tasa de analfabetismo se podría asociar con
reducciones en la prevalencia de obesidad. (Tabla 5).
Tabla 5. Correlaciones de Sperman y Pearson entre las prevalencias de exceso de peso y los indicadores
sociales en Colombia, 2005.

�Fuente: Encuesta Nacional de Situación Nutricional 2005, Departamento Nacional de Planeación SISD37.
Discusión
Analizar el sobrepeso y la obesidad desde los factores sociales y económicos, significa ir más allá del plano
biológico de estas, para establecer otro tipo de aspectos relacionados a la estructura social que propician o
impiden que sectores de la población configuren hábitos de vida poco saludables y en consecuencia, presenten
mayor exposición a otros factores de riesgo que incrementan las prevalencias de problemas en el estado
nutricional, tal y como lo muestran los resultados de la investigación realizada por Drewnowski, Rehm
&amp; Solet, (6), la cual arrojó asociaciones significativas entre ingresos, desempleo, falta de soporte social, nivel
educativo, auto-percepción de estado general de salud, satisfacción con el tipo de vida que se lleva, y otros
factores de carácter social y psico-social que se relacionaron con problemas en el estado nutricional
(7). Efectivamente, discutir la problemática desde otra óptica, es decir, no centrándose exclusivamente en la
causalidad biológica, no significa subvalorar la importancia de este aspecto, que sin lugar a duda a tenido una
gran evidencia científica reportada en la literatura, por tanto, los resultados de esta investigación permiten el
discernimiento desde otra esfera como lo es la determinación social, de manera tal que conjugando ambos
aspectos, posiblemente nos acercamos a un conocimiento más global de la enfermedad, relacionando otros
condicionantes que pueden incidir en su aparición y extensión.
En este orden de ideas, al hacer la revisión de estudios en Colombia, se encontró como información disponible,
los resultados de la Encuesta Nacional de salud del año 1995, la cual solo tomo la información antropométrica
de las mujeres en edad reproductiva, específicamente (de 20 a 34 años) ; en ella llama la atención que el 31%
de las mujeres evaluadas presentó sobrepeso y el 9% obesidad (8). Resultado similar mostró la encuesta
Nacional de demografía y salud del año 2000: el 32% de las mujeres evaluadas tenía sobrepeso y el 11%
obesidad (9).
Al comparar los resultados de estas encuestas con los de la presente investigación se observa una tendencia
similar: el exceso de peso fue más frecuente entre las mujeres que entre hombres. También concuerdan estos
hallazgos con la revisión realizada por McLaren (10), en la cual se plantea que las proporciones de sobrepeso
son mayores en hombres en países desarrollados, pero mayores para las mujeres en países en desarrollo.
Además, en muchos países en desarrollo la relación entre estrato socioeconómico y obesidad es positiva para
los hombres pero negativa para las mujeres.
Para esta investigación se utilizó para el análisis del nivel socioeconómico el índice de riqueza, el cual se define
en términos de activos o riqueza en los hogares, en vez de ingresos o consumo (11); éste índice se construyó
con la metodología desarrollada por el Banco Mundial para el estudio de las diferencias en salud, nutrición y
población entre individuos pertenecientes a distintos grupos socio-económicos (12).
Los resultados de ésta investigación mostraron que según el sexo y el quintil de índice de pobreza , que del
total de hombres y mujeres con sobrepeso, los mayores porcentajes de estos, se ubican en el quintil de índice
de pobreza bajo; se destaca el mayor porcentaje de mujeres obesas en este quintil. Estos datos se corroboran
con varias investigaciones que han mostrado una tendencia ascendente de las diferencias sociales en la
obesidad, en particular en las mujeres (13). Este fenómeno se enlaza como un problema de desigualdad social
complejo, en el que se aúnan factores sociales y, probablemente, biológicos, y en el que la desventaja de

�pertenecer a un grupo de bajo nivel socioeconómico y de ser mujer tiene graves consecuencias para la salud
(14). Investigadores como Lynch y colaboradores plantearon en el año 1997, que a diferencia de los ricos, “los
pobres se comportan pobremente” y de ahí partía la diferencia entre estrato socioeconómico y obesidad, se
fundamentaban en que los pobres tendían a consumir más comidas rápidas, densas en energía, en
comparación con los ricos y que eso podía determinar en parte la asociación entre estrato socioeconómico y
obesidad (15).
Un estudio realizado por Gutiérrez en el año 1998; mostró la relación entre variables sociales y la prevalencia
de la obesidad, demostrando incluso, que la relación es diferente según el nivel de desarrollo de la población,
esto es: el efecto que el nivel socioeconómico tiene sobre la obesidad (o viceversa) es diferente según se trate
de países desarrollados o en desarrollo. Mostró además, que en los primeros se da una asociación inversa: los
individuos de menor nivel socioeconómico tienen, en general, una mayor frecuencia de obesidad; en los países
en desarrollo, por el contrario, son los individuos con un mayor nivel socioeconómico los que sufren con mayor
frecuencia de obesidad (16).
Si bien las variables nivel educativo y quintil de pobreza expresan conceptos diferentes, con el fin de discutir los
resultados en este estudio se han utilizado como indicadores del nivel socioeconómico. Se observó que entre
las personas mayores de 18 años, el quintil más bajo de índice de pobreza se asoció con el exceso de peso,
incrementando el riesgo 1,15 veces comparado con quienes tenían un índice de pobreza alto y más alto; en
tanto que entre quienes estuvieron clasificados en el quintil bajo y medio se observó una reducción de este
riesgo.
Entre los hombres con sobrepeso y obesidad se observó que un alto porcentaje vivía en hogares con
inseguridad alimentaria y en el quintil de pobreza más bajo. Con respecto a las mujeres con obesidad y en el
quintil de pobreza “más bajo”, “bajo”, y “medio”, más del 50% viven en hogares con inseguridad alimentaria. Si
bien en Colombia los autores no encontraron estudios que demuestren la asociación de la inseguridad
alimentaria con el exceso de peso y sirvan como patrón de referencia, en este estudio se encontró una
asociación inversa. Es el caso de la investigación realizada por Townsend y colaboradores (17), quienes al
explorar la relación entre inseguridad alimentaria y sobrepeso en una muestra de población estadounidense,
mostraron que la inseguridad alimentaria estaba relacionada con el sobrepeso en las mujeres, pero no en los
hombres. Esta observación coincide con otros estudios que han relacionado el estrato socioeconómico con el
sobrepeso por género, según los cuales la prevalencia de esta enfermedad fue baja en los extremos de la
inseguridad alimentaria, debido probablemente a dos razones diferentes: entre las mujeres con seguridad
alimentaria, la ingesta de alimentos puede ser restringida voluntariamente para prevenir la ganancia de peso o
mantener el peso; entre las mujeres con inseguridad alimentaria severa, la ingesta de alimentos puede ser
restringida de manera involuntaria debido a la escasez de recursos (18, 19).
En las sociedades desarrolladas, la obesidad es un estigma impuesto, es decir, una señalamiento a todos los
individuos que no se ajustan a los estándares dominantes de estética y salud. Existe una correlación negativa
entre peso y satisfacción, de tal manera que a mayor peso, el individuo está más insatisfecho con su cuerpo.
Esta cuestión que pudiera parecer banal tiene una gran influencia en la relación del nivel socioeconómico con
la obesidad, se ha comprobado que los individuos de mayor nivel socioeconómico son los que con más
frecuencia creen que su peso está por encima del ideal, aun teniendo un peso dentro del rango de lo normal
(20).
En Colombia, sin embargo, al realizar el análisis del sobrepeso y la obesidad por sexo y percepción del peso
corporal (ENSIN-2005) se encontró que entre las mujeres que presentaron sobrepeso, el 38,6% se percibieron
como “gordas”, el 55,3% con peso “normal” y el 5,9% “flacas”; con respecto a quienes eran obesas, el 67,1%
se percibieron “gordas”, el 30,7% “normales” y el 1,9% “flacas también encontró que entre las personas con
menor quintil de pobreza, el mayor porcentaje se percibe con un peso normal –incluso si presentan sobrepeso
u obesidad–, y que aquellas que han alcanzado como máximo el nivel educativo de secundaria son quienes con
mayor frecuencia se perciben como “gordos”, sobre todo las mujeres (21).
Muchos son los factores que pueden influir en la asociación entre obesidad y nivel socioeconómico tanto en los
países desarrollados como en desarrollo. Si bien se han documentado los factores sociales como
determinantes, no se puede dejar de incluir en este estudio el análisis de otros factores y en particular aquéllos
relacionados directamente con el consumo de alimentos: el tipo de dieta, la composición nutricional de la dieta,
el metabolismo graso y los componentes del balance energético (ingreso energético y gasto energético). Estos
factores deben ser analizados como potenciales moderadores de la relación entre el nivel socioeconómico y la
obesidad (22)

�Rolland-Cachera y colaboradores han sugerido la importancia de cierta predisposición individual en la
asociación ingesta energética-obesidad: utilizando la misma muestra de individuos, mostraron la ausencia de
asociación cuando los datos eran analizados conjuntamente, y una clara asociación cuando lo eran según la
clase social (23). Al analizar el quintil del índice de pobreza de acuerdo a las variables alimentarias, los
resultados de esta investigación arrojaron que en todos los quintiles de índice pobreza, una alta proporción de
personas con sobrepeso y obesidad presentaron riesgo de deficiencia en la ingesta usual de los macro y
micronutrientes).
Investigaciones como la de Ezzati y colaboradores (24) reportaron la existencia de relación entre el PIB y el
IMC, observaron que a menor PIB se incrementaban los niveles de IMC en la población, y a medida en que se
incrementa el ingreso se reduce el IMC. Estos resultados difieren de los presentados en esta investigación,
posiblemente porque el uso de este indicador tiene también limitaciones, en especial aquellas que resultan de
no tener en cuenta la sostenibilidad medioambiental o la inclusión social (25).
En algunos estudios ecológicos se utilizaron los mismos indicadores socioeconómicos definidos para esta
investigación; entre estas se encuentra la de Sobal y Stunkard (26) realizado en 1989, sobre la relación entre
estrato socioeconómico y obesidad en hombres, mujeres y niños, que incluyó 144 estudios publicados entre
1960 y 1988, y el elaborado por Lindsay McLaren (27), la cual reportó como hallazgo relevante lo que ella
llama “gradiente social gradual reverso” al hecho que en los países con alto Índice de Desarrollo Humano (IDH),
las asociaciones del estrato socioeconómico con el peso son negativas y al bajar el nivel de IDH las asociaciones
se vuelven positivas, y esto vale tanto para hombres como para mujeres. Evidencia, además, una predominancia
de las asociaciones negativas para las mujeres en países con alto nivel de IDH, que alcanza el 59%. Este
porcentaje, sin embargo, lleva a pensar que la naturaleza de la actual epidemia de obesidad afecta a todos los
grupos poblacionales en algún nivel.
Para finalizar, los resultados del presente estudio ratifican la evidencia de que la prevalencia del sobrepeso y
la obesidad está asociada al contexto socioeconómico de cada uno de los departamentos de Colombia. Los
análisis ecológicos mostraron que existe una correlación positiva entre el exceso de peso y el IDH, ingreso per
cápita y el PIB, pero inversa entre el exceso de peso, la tasa de NBI y la tasa de analfabetismo; lo que ratifica
que estas patologías son un importante problema de salud pública y desigualdad social complejo, a nivel
nacional y departamental, dicha evidencia ha permitido la inclusión de este problema en la agenda política,
como un tema prioritario de ser intervenido con acciones en todos los niveles.
Resumen
Describir los factores sociales y económicos del sobrepeso y la obesidad en la población colombiana mayor de
18 años, de acuerdo con los datos reportados por la Encuesta Nacional de Situación Nutricional de Colombia
del año 2005. Se realizó un estudio descriptivo de corte trasversal, basado en fuentes secundarias. La población
de estudio estuvo conformada por el total de registros de las personas mayores de 18 años encuestadas en la
ENDS y en la ENSIN 2005. Se realizaron análisis descriptivos y para explorar la asociación entre las variables
se realizó un análisis de regresión logística binaria; también se trabajó un modelo de correspondencias múltiples
con el fin de establecer perfiles relacionados con el estilo de vida y, finalmente, se hizo un análisis tipo ecológico
para mirar las correlaciones entre las variables socioeconómicas con el sobrepeso y la obesidad. La prevalencia
de la obesidad, está asociada al contexto socioeconómico de cada uno de los departamentos de Colombia, los
análisis ecológicos indican que existe una correlación positiva entre el exceso de peso y el IDH, ingreso per
cápita y el PIB, pero inversa entre el exceso de peso y la tasa de NBI, tasa de analfabetismo. A nivel individual
el riesgo de exceso de peso ajustando por edad y sexo se asoció con el nivel educativo, estado civil, quintil de
pobreza, número de personas que integran el hogar, percepción de seguridad alimentaria en el hogar,
adecuación de la ingesta usual de energía, de carbohidratos, grasa y proteína y número de comidas consumidas
al día.
Palabras clave: Sobrepeso, Obesidad, equidad en salud, factores socioeconómicos, seguridad alimentaria.
Abstract
To describe the social and economic determinants of overweight and obesity in the Colombian population over
18 years, according to data reported by the National Survey on Nutritional Status of Colombia in 2005. This study
was conducted a descriptive study of transverse section, based on secondary sources. The study population
consisted of the total records of people aged over 18 surveyed in the ENDS and the ENSIN 2005. For this reason
sampling was not required. To comply with the specific objectives were conducted descriptive analysis,

�univariate and bivariate; To explore the association between variables was performed a binary logistic
regression analysis, we perform multiple correlation model in order to establish profiles related to lifestyle and
finally it presents ecological analysis to see if significant correlations existed between socioeconomic variables
with overweight and obesity.
Keywords: Overweight, Obesity, health equity, socio-economic, food security.
Agradecimientos
Las autoras agradecen a la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, por facilitarnos
la base de datos suministrada por el Ministerio de Protección Social para la realización del análisis en
profundidad de la Situación de Salud de Colombia entre los años 2002 y 2007, datos estos, que permitieron
fortalecer los análisis y generar nuevos conocimientos a través de investigaciones como la presentada en este
escrito.
Referencias
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2. WHO 2000. Consultation on Obesity. Technical report series 894 Obesity: preventing and managing the global
epidemic.
3. Profamilia 2005. Salud Sexual y reproductiva. Resultados Encuesta nacional de demografía y salud 2005.
Colombia.
4. ICBF-Profamilia 2006, Op. cit.
5. ICBF-Profamilia 2006, Op. cit.
6. Drewnowski A, C D Rehm and D Solet 2007. Disparities in obesity rates: analysis by ZIP code area. Soc Sci
Med. 65(12):2458-63.
7. Idem.
8. Idem.
9. Profamilia 2000. Salud sexual y reproductiva en Colombia. Encuesta Nacional de Demografía y salud 2000
Resultados. Colombia.
10. McLaren L, 2007. Socioeconomic Status and Obesity. Epidemiol Rev; 29: 29-48
11. Idem.
12. Gwatkin S, K Rutstein, et al. Socio-Economic Differences in Health, Nutrition and population in Bolivia. The
World
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Mayo
2000.
[Sitio
en
internet].
Disponible
en:
http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/TOPICS/EXTHEALTHNUTRITIONANDPOPULATION/EXTPAH
/0,,contentMDK:20219043~menuPK:460195~pagePK:148956~piPK:216618~theSitePK:400476,00.html
Consulta: 20 de enero de 2007.
13. McLaren L, 2007, Op. cit.
14. Peña M y J Bacallao 2001. La obesidad y sus tendencias en la Región. Rev Panam Salud Publica 2001;
10(2) 45-78
15. Reidpath D, C Burns, J Garrard, M Mahoney and M Townsend 2002. An ecological study of the relationship
between social and environmental determinants of obesity. Health &amp; Place; 8: 141 – 145

�16. Gutiérrez J. 1998. Obesidad y nivel socioeconómico. Med Clin (Barc); 110: 347-355
17. Townsend M, J Peerson, B Love, C Achterberg and SP Murphy 2001. Food Insecurity Is Positively Related
to Overweight in Women. Journal of Nutrition; 131: 1738-1745
18. McLaren L, 2007, Op. cit.
19. Polivy J. 1996. Psychological consequences of food restriction. J Am Diet Assoc; 96: 589–592
20. Kelly, MP et al 2007. Determinants of Health for Measurement and Evidence Knowledge Network. (p.101102). NHS.
21. ICBF-Profamilia 2006, Op. cit.
22. Chavarría S A. 2002. Definición y criterios de obesidad. Nutrición Clínica. 5 (4): 236-240.
23. Gutiérrez J. 1998, Op. cit.
24. Ezzati M, S Vander, C Lawes, R Leach, W James et al. 2005. Rethinking the “diseases of affluence”
paradigm: global patterns of nutritional risks in relation to economic development. PLoS Med; 2: 133-141.
25. Idem.
26. Álvarez L S. 2008. Los determinantes sociales de las inequidades en salud y nutrición. Documento de
estudio. Universidad de Antioquia.
27. Gwatkin S, K Rutstein, et al.

�OBESIDAD EN ADOLESCENTES ESCOLARIZADOS COMO FACTOR
DE RIESGO EN DESARROLLO DE DIABETES EN CIUDAD JUÁREZ,
CHIHUAHUA, MÉXICO.
Juana Trejo Franco1,2, Mateo Hinojoza Guerrero1,2, Luis Flores Padilla1,2, Jorge M. Ibarra3 y Gerardo López
Aviles1
1Unidad de Investigación Epidemiológica y en Servicios de Salud de Ciudad Juárez del IMSS (Cd. Juárez, Chih.,
México); 2Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (Cd. Juárez, Chih., México); 3University of Texas at El
Paso (El Paso, Tx., Estados Unidos).
E-mail: jtrefra@yahoo.com, jtrefra@uacj.mx
Introducción
La obesidad considerada como un trastorno
metabólico que se manifiestas por una excesiva
cantidad de grasa o tejido adiposo en relación a la
masa corporal del cuerpo (1), Como resultado del
estilo de vida donde predominan cambios en los
hábitos de alimentación que incluyen comida rápida
y alimentos chatarra, disminución de actividad física
o sedentarismo y además se ha observado un
incremento muy importante de diabetes mellitus tipo
2 (DM 2), y enfermedades crónicas como; síndrome
de resistencia a la insulina, hipertensión arterial,
colesterol alto y enfermedades cardiovasculares,
entre otras, por lo que se requieren medidas preventivas mas eficaces que disminuyan la prevalencia de la
obesidad y de la DM particularmente en la población adolescente (2).
El perfil epidemiológico y clínico se ha modificado en los niños y adolescentes los cuales presentan un aumento
significativo de DM 2 en los últimos 20 años debido a factores genéticos, ambientales, y a la participación de la
hormona del crecimiento que podría ser una de las causas responsables del incremento de la DM 2 en los
adolescentes (3). El diagnóstico puede ser confirmado mediante los síntomas de la DM 2 (poliuria, polidipsia y
perdida inexplicable de peso), glucosa plasmática &gt; 200 mg/dl en una prueba de tolerancia a la glucosa,
marcadores inmunológicos u otras pruebas sugeridas por la Asociación Americana de Diabetes (4).
Se ha identificado mayor riesgo de padecer DM en alumnos adolescentes con: un promedio de edad de 13.6
años, hispanos, los que tienen mayor sobrepeso u obesidad5 (se ha demostrado que el incremento de la grasa
visceral en los adolescentes obesos se correlaciona directamente con la insulinemia basal y pos estímulo y es
inversamente proporcional respecto a la sensibilidad de la insulina), por genética (padres con antecedentes de
diabetes, raza factor común en grupos minoritarios como los hispanos o latinos (mexicano-americanos),
pubertad (etapa caracterizada por resistencia a la insulina), vida sedentaria (falta de ejercicio), hábitos
alimenticios (productos con alta concentración de hidratos de carbono o grasas, comida chatarra), presencia de
acantosis nigricans (hiperpigmentación de la piel, importante manifestación de la piel de resistencia a la
insulina), síndrome de ovario poliquístico durante la pubertad (relacionado con la resistencia a la insulina) (511).
La prevalencia de la diabetes tipo 2 en adolescentes continúa incrementándose y si este incremento no puede
ser detenido el costo de la diabetes para nuestra sociedad causará un consumo importante de recursos y
enfrentará problemas serios. El propósito del estudio fue determinar los factores de riesgo para el desarrollo de
diabetes mellitus tipo 2 en alumnos adolescentes.
Material y Métodos
Se seleccionaron 3 escuelas secundarias en Ciudad Juárez Chihuahua, correspondientes al área de influencia
de la Unidad de Medicina Familiar Número 46 del Instituto Mexicano de Seguro Social, los criterios de inclusión
de los alumnos fue; que acudan de forma regular a la escuela seleccionada y con la autorización por escrito de
los padres, se obtuvo la aprobación del comité de investigación y de las autoridades institucionales y escolares,

�se respetó el anonimato y la participación voluntaria y a los adolescentes que se le detectaron con factores de
riesgo se les informo a los padres y se envió con su médico familiar para iniciar con tratamiento, se aplicó un
cuestionario para recabar datos socio demográficos, factores de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus
tipo 2, además se realizó una toma de sangre capilar en ayunas mediante la detección de glucosa en una tira
reactiva de acuerdo a los lineamientos del programa de DIABETIMSS; la determinación de los niveles de
glucosa (menor o igual de 100 mg/dl, glucosa dentro de lo normal; 100 a 126 mg/dl niveles de glucosa
sospechoso; niveles mayores a 126 mg/dl se considera hiperglucemia). Para determinar la obesidad se utilizó
el Índice de Masa Corporal tomando como limites los parámetros establecidos por la OMS, (&lt; 18.5 = delgadez,
18.5 - 24,9 normal, 25 – 29.9 sobrepeso, 30 – 34.9= obesidad I, 35 – 39.9 = obesidad II, &gt; 40 = obesidad III). El
peso se cuantificó con la persona descalza, de pie y se registró en kilos y gramos. La talla se midió con cinta
métrica y escuadra, la persona sin zapatos, parada con los talones juntos, los brazos a los lados del cuerpo y
la espalda recargada en una superficie plana, el registro fue en metros y centímetros. Se exploró la presencia
de Acantosis Nigricans en cuello, axilas, manos, pliegue sub-mamario e ingles. El análisis estadístico se realizó
análisis bivaridado con OR &gt; 1, Intervalo de Confianza del 95 % y P &lt; del 0.05, se utilizó el paquete estadístico
SPSS versión 17.0.
Resultados
De 415 alumnos de las tres escuelas secundarias el 54 % fueron mujeres, las edades oscilaron de los 11 a 16
años con un promedio de 14 años de edad, con relación a la presencia de antecedentes de diabetes en
familiares directos fue el 64%. Los signos y síntomas como factores de riesgo en los adolescentes: Acantosis
Nigricans con 7.47%, Polifagia 15.7% y los valores anormales de la glucosa en ayunas fueron del 9.64%, en los
hábitos relacionados con la conducta alimenticia; consumo de alimentos chatarra 26.5%, adolescentes que
consumen más de lo que sirven de acuerdo a su ración de alimentos en cada comida 51.8% y consumo durante
la noche y alimentos chatarra 25.3% y 26.5%, refirieron ver televisión más de dos horas el 63.9% (Tabla No 1).
Tabla No. 1
Características de los adolescentes escolarizados
Características

Numero

Porcentaje

Mujeres

225

54.22

Hombres

190

45.78

Antecedentes heredo-familiares con DM tipo 2

266

64.10

Acantosis nigricans positiva

31

7.47

Polifagia

65

15.7

Valores de glucosa en ayunas (&gt; 100 mg/dl)

40

9.64

Consumo de alimentos durante la noche

104

25.30

Consumo de alimentos en exceso

215

51.80

Consumo diario de alimentos chatarra

110

26.50

Duración ante el televisor más &gt; 2 horas diarias

265

63.90

La composición del índice de masa corporal tiene un comportamiento diferente entre las mujeres y los hombres
adolescentes; las mujeres tienen un porcentaje mayor de bajo peso en relación a los hombres (6.5% vs 2.9%),
en sobrepeso y obesidad los hombres presentaron más riesgo en comparación con las mujeres (20.5% vs
13.9%). Con relación al índice de masa corporal y la edad; el rango de 11 a 16 años de edad, el bajo peso fue
de 9.4%, el sobrepeso 24.3% y la obesidad del 10.1%; se identificó en los adolescentes de 14 años la mayor
cantidad de sobrepeso con un 13% y obesidad del 6%; en los adolescentes de 12 y 15 años sobrepeso del
2.9%; en los años 12 a 13 fue del 1.7% (Tabla No 2).
Tabla No. 2
Composición corporal en adolescentes
IMC

Bajo peso

Peso normal

Sobrepeso

Obesidad

�%

%

%

%

Mujeres

6.5

33.7

11.3

2.6

Hombres

2.9

22.5

13.0

7.5

11

0.0

1.0

0.0

0.0

12

5.1

11.6

2.9

1.7

13

2.2

17.6

5.5

1.7

14

1.9

23.1

13.0

6.0

15

0.2

2.7

2.9

0.7

16

0.0

0.2

0.0

0.0

Total

9.4

56.2

24.3

10.1

Genero

Edad

Se identificaron factores de riesgos y la posibilidad del desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2 como factor
asociado al índice de masa corporal en los adolescentes. En adolescentes con sobrepeso y obesidad se
identifico 4.5 más riesgo con la presencia de acantosis nigricans, se identificó en los valores anormales de
glucosa con la posibilidad de desarrollar diabetes 2.6 veces, el antecedente de familiares con diabetes, ser
mujer adolescente y tener 12 años de edad tiene riesgo 2 veces más de quien no tiene sobrepeso (Tabla No 3).
Tabla No. 3
Asociación con sobre-peso y obesidad en el desarrollo de Diabetes Mellitus
Sobrepeso y Obesidad

OR

I.C. &gt; 95 %

Acantosis nigricans positiva

4.51

2.06-9.87

**

Valores anormales de glucosa en ayunas

2.65

1.26-5.54

*

Antecedentes familiares de diabetes

2.48

1.16-5.31

*

Mujer adolescente

2.33

1.54-3.52

**

Edad 12 años

2.21

1.27-3.86

**

*
** = &lt; 0.001

=

P &lt; 0.05

&lt;

0.05

En el análisis de la obesidad, aumento hasta 15 veces más el riesgo con la presencia de acantosis nigricans;
ser mujer adolescente tiene 4 veces más riesgo (OR 3.8, IC 1.85-7.77); si el adolescente no realizar ningún tipo
de ejercicio durante la semana; el tener 14 años de edad o comer compulsivamente tiene doble posibilidad de
padecer diabetes (Tabla No 4).
Tabla No. 4
Asociación de obesidad con el desarrollo de Diabetes Mellitus
Obesidad

OR

I.C. &gt; 95 %

P &lt; 0.05

Acantosis Nigricans positiva

14.69

6.54-32.99

**

Valores anormales de glucosa en ayunas

3.85

1.52-9.72

**

Mujer adolescente

3.79

1.85-7.77

**

Comer compulsivamente

2.32

1.18-4.60

*

�Edad 14 años

2.23

1.17-4.48

*

No realizar ejercicio

2.20

1.05-4.61

*

*
** = &lt; 0.001

=

&lt;

0.05

Discusión
La población adolescente escolarizada presenta de forma alarmante problemas con sobre peso y obesidad con
el 34.5% en particular en la edad de 14 años, esto es mayor que lo reportado en otros adolescente de EEUU y
México, particularmente en el Estado de Chihuahua en donde se ha reportado una prevalencia de sobre peso
y obesidad del 21 al 32%, esto puede representar un aumento en el riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus
tipo 2 a temprana edad; con un riesgo de hasta 4 veces mayor en las mujeres adolescentes con obesidad
(12,13,14). En EEUU se calcula que entre el 8 y el 45% de los nuevos casos de diabetes se presentaron durante
la infancia y son del tipo 2 (15). De acuerdo a los criterios señalados en la guía para detección de diabetes por
el IMSS en los adolescentes con sospecha de diabetes fue de 3 veces más el riesgo si se padece de obesidad
y sobrepeso con cifras altas de glucosa y además se identificó a la acantosis nigricans hasta 14 veces más la
presencia en adolescentes con obesidad, esto ha sido descrito como riesgos asociados poblaciones
adolescentes hispanas y norte de México (16,17,18), cuando se observan otros factores biológicos o genéticos
como son la pertenencia a familiares directos (padres, abuelos, hermanos) con DM 2 y la historia de los padres
con obesidad, acantosis nigricans contribuye a la posible aparición temprana de DM 2 el Norte de México
(19,20,21).
El incremento de la obesidad y la diabetes en gran parte es debido a los cambios de conducta y social de los
niños y adolescentes, este cambio epidemiológico se ha observado en algunos países de América y Europa,
en la Frontera Norte de México el consumo de alimentos chatarra ha aumentado de forma compulsiva en la
última década y la inclusión de ambos padres al trabajo, han hecho que se modifiquen los hábitos alimenticios
familiares cambien; como comer fuera de casa, la escasa disposición de frutas y verduras, la disposición de
alimentos de comida rápida que resultan de bajo costo pero altos en calorías o grasas saturadas, los
adolescentes consumen alimentos chatarra diariamente el 26.5%, además de lo que se consume dentro de la
casa, y el ver televisión o el uso de la computadora por más de dos horas diarias aumenta la inactividad y el
sedentarismo situación que ha aumentado el riesgo dos veces más en la aparición de obesidad y la probabilidad
de desarrollo de DM.
Se debe de aumentar de forma real la actividad física diaria en las escuelas secundarias y fomentar el
autocuidado de la salud de forma permanente, se han realizado estrategias de promoción a la salud en los
adolescentes con detección oportuna de sobre peso y obesidad por parte proveedores sanitarios monitorizando
el peso corporal y el perímetro de cintura, pero no ha sido eficaz por lo que el dialogo con los padres y
autoridades educativas es fundamental para promover la educación en salud sobre estilos de vida saludables
(22-29).
Resumen
La obesidad en alumnos adolescentes es el resultado de cambios en los hábitos alimenticios en donde
predomina la comida rápida y alimentos chatarra, y en el estilo de vida, falta de ejercicio o sedentarismo, y trae
como consecuencia un incremento importante de diabetes tipo 2 en esta población en la Frontera de MéxicoEstados Unidos. Se estudió a 415 alumnos de 3 escuelas secundarias; se contó con la autorización firmada de
los padres y autoridades escolares, se respetó el anonimato y la participación voluntaria y se derivó a tratamiento
médico a población detectada con riesgo. Se determinó glucosa según DIABETIMSS, ÍMC, entre otras, el
análisis se hizo con SPSS 17.0. Resultados; edad ± 14 años, AFD diabetes 64 %, acantosis nigricans 7.47 %,
consumo alimentos chatarra 26.5 %, sobrepeso-obesidad 35.4 %, riesgo para desarrollo de DM; mujer (OR 3.8,
IC 1.85-7.77). Discusión; La población adolescente escolarizada presenta de forma alarmante problemas con
sobre peso y obesidad lo que implica un riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2, la prevalencia
encontrada fue de 9.6%, por lo que a temprana edad es fundamental promover la educación en salud sobre
estilos de vida saludables.
Palabras Clave: Obesidad, Adolescente, Diabetes.

�Abstarct
Obesity in adolescent students is the result of changes in eating habits in a predominantly fast food and junk
food, and lack of exercise or sedentary lifestyle, and results in a significant increase in type 2 diabetes in this
population at the Border Mexico-United States. We studied 415 students in three high schools, we had the
authorization signed by parents and school authorities respected the anonymity and voluntary participation and
led to medical treatment for people at risk detected. Glucose was determined according DIABETIMSS, BMI,
among others; the analysis was done with SPSS 17.0. Results: age ± 14 years, family history of diabetes 64%,
7.47% acanthosis nigricans, junk food consumption 26.5%, 35.4% overweight, obesity, risk for development of
DM; women (OR 3.8, CI 1.85-7.77). Discussion, The adolescent population presents an alarming overweight
and obesity which is a risk for developing type 2 diabetes mellitus, the prevalence was 9.6%, so it is essential to
promote health education on healthy lifestyles early
Keywords: Obesity, Adolescent Diabetes
Referencias
1. Pastor, P., D.M. Makuk, C. Reuben and H. Xia 2002. Charter book on trends in the health of American. Health,
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5. Hirschler, V., et al, Op. cit.
6. Stoddart, M.L., et al, Op. cit.
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11. Romero-Velarde, E., O. Campollo-Rivas, A. Celis de la Rosa, E.M. Vásquez-Garibay, J.F. Castro-Hernández
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49:103-108.
12. The stop T2D prevention study group, Op. cit.
13. Libman, I.M., Op. cit.
14. Villalpando, S., et al, Op. cit.

�15. Stoddart, M.L., et al, Op. cit.
16. Idem.
17. The expert committee, Op. cit.
18. The stop T2D prevention study group, Op. cit.
19. Romero-Velarde, E., et al, Op. cit.
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22. Pastor, P., et al, Op. cit.
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�REGISTRO ESTATAL DE MORBILIDAD BUCAL EN NUEVO LEON,
MEXICO
Hortencia
Rodríguez
Avella
Coordinación de Salud Bucal, Secretaria de Salud del Estado de Nuevo León. (Monterrey, N.L., México).
E-mail: bucalhranl@yahoo.com.mx
Introducción
Las enfermedades bucodentales caries dental y
periodontopatias por su incidencia y prevalencia siguen
siendo consideradas como un problema de salud pública,
esto ha sido demostrado como resultado de diversos
estudios e investigaciones en donde se han descrito los
patrones de ocurrencia de las enfermedades y sus
causas, lo que ha permitido identificar a los grupos de
población más expuestos o susceptibles, así como
estratificar los riesgos y orientar las acciones preventivas
y de control para llevarlas a cabo de una manera eficaz y
eficiente. Es importante considerar que dada la situación
de las enfermedades bucodentales, se debe contar con
sistema de vigilancia epidemiológica bucal, cuyo objetivo básico sea, explotar la información en salud para
orientar la toma de decisiones y la planificación de estrategias de prevención y control sobre todo por la relación
que guardan con las enfermedades sistémicas. La OMS ha propuesto una metodología para la recopilación de
datos epidemiológicos sobre salud bucal, para ser utilizada por los países del mundo y vigilar las enfermedades
bucodentales, con estos sistemas de información se pueden observar las tendencias de la morbilidad bucal, los
perfiles de riesgo y la implementación de los programas de salud orientados a la promoción y prevención de las
enfermedades bucodentales (1).
En este sentido, la salud bucal es parte integral de la salud general y un factor determinante en la Calidad de
vida de las personas. En los últimos reportes mundiales sobre salud bucal, la OMS observa que varios
problemas ampliamente identificados y estudiados, persisten, particularmente en los grupos menos
privilegiados, tanto de países desarrollados como en desarrollo. De allí que la Organización undial de la Salud
–OMS- en el reporte mundial de la salud oral, 2003, afirme que por su extensión, las enfermedades bucales
siguen siendo un problema prioritario en salud pública, con consecuencias sobre la calidad de vida y el bienestar
de las personas (2).
Con la descripción de los patrones de ocurrencia de las enfermedades y la investigación de sus causas se
permite identificar los grupos más expuestos o susceptibles; estratificar los riesgos y orientar las acciones
preventivas y de control de una manera eficaz y eficiente. El análisis de la información puede detectar cambios
en la tendencia o distribución de los problemas de salud (3). La salud bucal debe considerarse como uno de los
factores de la salud y el bienestar general de la sociedad, por lo cual se justifica la existencia de un sistema de
vigilancia en la medida que éste contribuye a conservar la salud general de la comunidad, desde el nivel local
hasta el nivel nacional, en que se cumplan los objetivos y actividades que garanticen la salud (4).
Diversas enfermedades sistémicas pueden presentar manifestaciones en la cavidad oral, estas incluyen
lesiones, infecciones virales, bacterianas, micoticas, ulceraciones, lesiones precancerosas y cáncer de la
cavidad bucal, también se ha observado que existen algunas que no son de origen dental y entre estas se
encuentra la ulceración aftosa, la xerostomía, el herpes labial ya que la mucosa bucal puede verse afectada por
cualquier agente infeccioso, también algunas enfermedades puede presentar manifestaciones bucales en las
que puede haber compromiso inmunitario, alergias, deficiencias nutricionales, estrés, resultados de
quimioterapias, enfermedades Oseas. Muchas enfermedades sistémicas presentan manifestaciones orales que
pueden preceder a otros signos sistémicos(5)
.Por otra parte, la Organización Panamericana de la Salud, creó una nueva estrategia para promover la salud
bucal en la Región. La estrategia está sobre los principios básicos que rigen la salud pública: prevención de
enfermedades, promoción de la salud y vigilancia o control de la enfermedad (6). En México en el 2004 la
Dirección General Adjunta de Epidemiología (DGAE), conjuntamente con el Programa de Salud Bucal (PSB) y
la participación del Sector Salud (ISSSTE, IMSS-Oportunidades, SEDENA, SEMAR, PEMEX y DIF)iniciaron la

�fase permanente del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Patologías Bucales (SIVEPAB) este tiene por
objeto obtener conocimiento confiable, oportuno, completo y con criterios uniformes, referente al estado de salud
bucal de la población mexicana urbana y rural, para ser utilizado en la planeación, investigación y evaluación
de los programas de prevención y control de las enfermedades bucales (7)
Situación en el Estado de Nuevo León
Considerando que en el Estado de Nuevo León, no se contaba con un panorama epidemiológico bucal de las
principales enfermedades bucodentales, se propuso implementar un sistema de registro de morbilidad bucal
que permitiera conocer la incidencia y prevalencia de las enfermedades bucodentales y que a través del análisis
de la información se pudieran detectar cambios en la tendencia o distribución de los problemas de salud bucal,
y de esta manera se apoye la toma de decisiones y dirección del Programa Estatal de Salud Bucal y sus
acciones.
En Nuevo León se implemento el sistema de Registro Estatal de Morbilidad Bucal a partir del año 1999, este
sistema se consenso y se aprobó (por el Comité Estatal de Salud Bucal conformado por 21 integrantes
representantes de las instituciones, universidad y Asociaciones Dentales en Nuevo León en el año 1997) ,dados
sus beneficios, cuyo objetivo general es obtener información actualizada, oportuna y Estatal de la presencia de
las enfermedades bucodentales que ponen en riesgo la salud bucal e integral de la población. El Registro Estatal
de Morbilidad bucal es de fácil manejo para el odontólogo, crea en el profesional la cultura del reporte de casos
y a la vez permite cumplir con las especificaciones que la Norma Oficial Mexicana NOM-013-SSA2-2006 para
la prevención y control de las enfermedades bucodentales, describe en su capítulo 10. Registro y notificación
epidemiológica en donde menciona que:
10.1. Los estomatólogos de las instituciones públicas del Sistema Nacional de Salud, así como las
organizaciones educativas y asociaciones gremiales, son los responsables de notificar problemas emergentes
bucales a las áreas epidemiológicas de los servicios de la Secretaría de Salud.
10.2. La notificación de los casos diagnosticados, deberán efectuarse siguiendo los lineamientos señalados en
la NOM-017-SSA2-1994 para la Vigilancia epidemiológica (8,9)
Este Sistema de Registro en una primera etapa se realizo a nivel institucional y posteriormente a nivel práctica
privada, se ha llevado a cabo desde la Coordinación Estatal de Salud Bucal en los Servicios de Salud de Nuevo
León, contando con 854 unidades participantes. Otro de los beneficios es la detección de casos de fluorosis
dental que se lleguen a presentar en la consulta y que sean locales para realizar el monitoreo biológico de flúor,
como parte de la vigilancia epidemiológica de la fluoroisis dental.
Para el Registro se elaboró un formato el cual se apoya en el CIE-OE-10 Clasificación Internacional de
Enfermedades aplicada a la Odontología y Estomatología. Se consideraron 18 capítulos en los que se incluyen
las manifestaciones bucales de enfermedades sistémicas, asociadas con la cavidad bucal y estructuras
adyacentes. Incluye 85 patologías que frecuentemente se presentan en la consulta odontológica incluidas en
12 capítulos (10).
Incluye los datos generales de la institución que reporta, así como el periodo correspondiente al mes del informe.
Se consideran los diferentes grupos de edad, desde menor de 1 año hasta 65 años y más. La información que
se recolecta se basa en el diagnostico de primera vez a cada patología, y corresponde únicamente a los
pacientes que acuden a solicitar atención dental en los consultorios de la práctica institucional o privada, este
registro es permanente y los reportes se envían mensualmente. Un procedimiento importante es la exploración
sistemática de la cavidad bucal, además de sencilla y no invasiva, proporciona información importante para el
odontólogo y representa una herramienta útil en el diagnóstico de alteraciones de la mucosa bucal de naturaleza
local o sistémica permitiendo identificar tempranamente y distinguir las entidades patológicas y no patológicas
de las lesiones malignas y desórdenes potencialmente malignos de la mucosa bucal (11). A cada consultorio
se les asigna una clave que identifica el municipio en donde se ubica con un n úmero consecutivo, se capacita
al personal en el llenado del formato y la metodología a seguir con la finalidad de que la información sea
estandarizada.
Las vías de recepción de la información es en forma directa o por correo electrónico en la
direcciónepibucalnl@yahoo.com.mx. Para el procesamiento de la información se elaboró un programa de
captura de la información generada por los servicios odontológicos, el cual tomo como base el sistema EPI-

�INFO ya existente para el registro de otras enfermedades. El análisis de la información y resultados se presentan
en cuadros de salida y gráficas de las principales causas de morbilidad, afección, lesión y o manifestaciones
bucales, las variaciones en la distribución geográfica, los tipos de población urbana y/o rural, grupo de edad
especifico, Los resultados se expresan con frecuencias, porcentajes, razones, tendencias. El conocimiento de
los grupos de alto riesgo de adquirir la enfermedad (incidencia), de tenerla (prevalencia) permite plantear
acciones eficaces para reducir la morbilidad por lo menos en edad temprana, mediante acciones de prevención
y de curación, así mismo para evaluar las medidas de salud, y tomar decisiones administrativas en los Servicios
de Salud.
Conclusiones
Con el Registro Estatal de Morbilidad Bucal se expresa numéricamente la frecuencia de las enfermedades
bucodentales en la población. Se obtienen datos empleando métodos cualitativos y cuantitativos con el fin de
identificar los problemas prioritarios con base a la frecuencia, gravedad y posibilidad de prevención. Los
resultados permiten conocer la distribución y presencia de la patología bucal en los diferentes grupos de edad,
por municipio ya sea urbano o rural, además conocer las tendencias a través de los años.
Este registro también permite la notificación inmediata de las casos que así lo requieran para su referencia y
atención oportuna y que puedan poner en riesgo la salud de la población como lo son las lesiones sospechosas
a cáncer oral así mismo dar seguimiento y vigilancia a los casos de fluorosis dental que se lleguen a presentar
entre la población y poder diferenciar si son locales o importados lo que permite llevar un control en estos casos
y efectuar los monitoreos de flúor correspondientes. El Registro Estatal de Morbilidad Bucal es una base de
datos importante para estudios posteriores, para ampliar los resultados y con esto orientar las acciones con un
acercamiento más específico en cada una de las patologías. Además este registro permite obtener tasas de
enfermedad bucal específica por grupo de edad lo que apoya la toma de decisiones en los programas ya
establecidos.
Resumen
La salud bucal es parte integral de la salud general y un factor determinante en la Calidad de vida de las
personas. En los últimos reportes mundiales sobre salud bucal, la OMS observa que varios problemas
ampliamente identificados y estudiados, persisten, particularmente en los grupos menos privilegiados,. la
Organización Panamericana de la Salud, creó una nueva estrategia para promover la salud bucal en la Región.
La estrategia está sobre los principios básicos que rigen la salud pública: prevención de enfermedades,
promoción de la salud y vigilancia o control de la enfermedad. Considerando que en el Estado de Nuevo León
(México), no se contaba con un panorama epidemiológico bucal de las principales enfermedades bucodentales,
se propuso implementar un sistema de registro de morbilidad bucal que permitiera conocer la incidencia y
prevalencia de las enfermedades bucodentales.
Palabras claves: salud oral, vigilancia, epidemiologia
Abtsract
Oral health is integral to overall health and a determining factor in the quality of life of people. In recent global
report on oral health, the WHO notes that several widely identified and studied problems persist, particularly in
underprivileged groups. the Pan American Health Organization, created a new strategy to promote oral health
in the region. The strategy is on the basic principles governing public health: disease prevention, health
promotion and surveillance and disease control. Whereas the State of Nuevo Leon (Mexico) not had an oral
epidemiological overview of the major oral diseases, is proposed to implement a registration system that would
allow oral morbidity, the incidence and prevalence of oral diseases.
Keywords: oral health, surveillance, epidemiology
Referencias
1. Petersen, P.E. et al, 2005. Oral health information systems-towards measuring progress in oral health
promotion and disease prevention. Bulletin of the World Health Organization. 83:686-693.

�2. Petersen, P.E. 2003.. The world health report 2003: Continuous Improvement of Oral Health in the 21st
century – the approach of the who global oral health programme. Community dent oral epidemiol, 31:3-24.)
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de Patologías Bucales (SIVEPAB 2009)
8. Secretaria de Salud Modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-013-SSA2-1994, Para la prevención y
control de enfermedades bucales, para quedar como Norma Oficial Mexicana NOM-013-SSA2-2006, Para la
prevención y control de enfermedades bucales.
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y Estomatología CIE-10 OE 3ª.Edición.Washington,D.C.,:OPS Publicación Científica 562
11. Secretaria de Salud Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de enfermedades 2009. Manual
para la Detecci ón de alteraciones de la mucosa bucal potencialmente malignas. México DF.

�VALORES Y ACTITUDES DEL PERSONAL DE SALUD ANTE LA
ATENCION DE LA PERSONA ANTE LA VIOLENCIA Y EL FENÓMENO
DE LAS DROGAS
Teresita
de
Jesús
Campa
Magallón
y
Pedro
César
Cantú
Martínez*
Facultad de Enfermería, Universidad Autónma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México); *Facultad de Salud
Pública y Nutrición (Monetrrey, N.L., México).
E-mail: tereca02@hotmail.com
Introducción
La conducta es reflejo de la moralidad del ser
humano, dónde se descubren las conexiones
entre los valores y las actitudes componentes
de una realidad compleja. La conexión entre
valores y actitudes está dada por la intención
que tiene una persona de llevar a cabo una
conducta, como es la atención de los pacientes
víctimas de la violencia y/o el fenómeno de las
drogas (1).
La ética como teoría y reflejo de la cosmovisión
de la filosofía, adopta un interés primordial en
el pensamiento del hombre en la que resulta
indispensable la solución a las cuestiones con
carácter predominantemente humanístico, ya que existen dilemas que atañen a cada persona en forma interna,
por esta razón, la ética como pensamiento del hombre es eminentemente de tipo moral, se refleja en las
actitudes como proceso de internalización de los valores, y son aplicables en determinadas circunstancias como
en la atención a la persona relacionada con la violencia y/o el fenómeno de las drogas en instituciones de salud
(2)
En las instituciones de salud, uno de los aspectos que examina el correcto proceder son las relacionadas a los
aspectos de atención, donde se aborda la interacción entre los individuos, cuyos componentes son: el personal
de enfermería, el paciente o cliente a quien se otorga la atención y la organización como sistema de salud. El
segundo aspecto corresponde aquellos actos que inciden en la forma de ser del personal de enfermería como
lo son los valores y las actitudes que interiorizan como referentes para la vida y su profesión. En el tercero
ocurre sobre el objeto mismo de la investigación, el ser humano (3)
La filosofía humanista mantiene que en esta época, es cuando más peligra la identidad del hombre, debido al
progreso en el avance científico y tecnológico que delinea escenarios relacionados a cuestiones éticas, lo que
ha permitido el interés del mundo por los aspectos concernientes a la conducta humana, enlazando para ello
aspectos éticos, bioéticos, deontológicos y jurídicos, entre otros; así como sus implicaciones en salud que
demandan la observancia de valores y actitudes morales que fundamente su elección y decisión en orden al
bien.
La violencia y las drogas son dos fenómenos sociales complejos que impactan de manera directa e indirecta en
la calidad de vida de las personas relacionados con su patrón de vida como con cierta pérdida de su libertad,
dónde diversos eventos tienen un claro potencial transformador en la vida de las personas, en virtud de que
dejan de realizar determinadas actividades por el temor o miedo a verse afectados por actos que violenten su
integridad (4,5)
Situación socio-epidemiológica
En relación a la violencia, el siglo XX fue considerado uno de los períodos más violentos de la historia de la
humanidad, donde una multitud de personas perdieron la vida como consecuencia directa e indirecta de la
violencia y en dónde más de la mitad de la población fueron civiles. Además existe una gran cantidad de

�personas que resultan heridas, discapacitadas o mutiladas de por vida. Otras, son objeto de violaciones o
torturas que a menudo desmoralizan las comunidades y destruyen sus estructuras sociales, entre los que se
encuentran los de asistencia médica. En el sector salud, todas las profesiones corren el riesgo de sufrir violencia,
sin embargo el personal de salud del sexo femenino refieren ser el más afectado (6, 7, 8). En países como
America Latina , en Costa Rica se reportó que el 25% de los ingresos atendidos en salas de urgencias fueron
eventos traumáticos relacionados al consumo de drogas (9), Así mismo, el Operativo Argentino de Drogas (10)
encontró que el 9.4% de los ingresos a salas de urgencia estaban relacionados al consumo de drogas.
En México la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (11) considera a las adicciones como un problema de
salud pública que se ha incrementado en los últimos 20 años de manera exponencial y además de confrontar
los valores y refiere que existe una relación entre el consumo de drogas y la violencia familiar y social. El
panorama de incremento de consumo de drogas, en los últimos cinco años, de acuerdo a datos reportados por
la ENA 2008, se encontró que el número de personas consumidoras de drogas alguna vez en la vida, se
incrementó de 3.5 millones en el 2002 a 4.5 millones en el 2008, lo que refleja un incremento del 28.9%. La
marihuana, es la droga ilegal de mayor consumo entre la población mexicana al pasar de 3.5% en el 2002 al
4.2% en el 2008, en segundo lugar destaca el consumo de cocaína, con un incremento del 1.2% del 2002 a
2.4% en el 2008.
Relación entre la violencia, el fenómeno de las drogas y los valores.
En relación a los valores, las formas más importantes que muestran la relación entre las violencia y el fenómeno
de las drogas, está relacionado con los consumidores dónde los valores egocéntricos, impulsivos y hedonistas
que sostienen al crimen subyacen también en el consumo de drogas. Los valores tienen una gran relevancia
en el comportamiento humano, especialmente en el comportamiento delictivo. Cuando la persona se recupera
tanto de la delincuencia como de la adicción, desarrollan nuevos valores; segundo, el alcohol y otras drogas
adictivas provocan un funcionamiento del cerebro deficiente en los consumidores, lo que puede desencadenar
una situación violenta, lo que convertiría la vida de los autores y de las víctimas de la violencia en algo peor
como es el temor como efecto negativo (12)
Franco y Navas (13), Castro y Nader (14), refieren que el estudio de valores ha experimentado un creciente
interés debido a su consideración como principios fundamentales que guían las vidas de los individuos, donde
estos han cobrado especial trascendencia en los últimos años, por la realidad social como consecuencia de
cambios de estructuras, costumbres y por consiguiente de valores, caracterizándolos como inestables y
transitorios en comparación con años anteriores. También se encontró que la actitud del personal de salud hacia
la violencia y /o el fenómeno de las drogas, puede ser potencialmente perjudicial a través de variadas
manifestaciones que vulneran sus derechos; esto se ha observado principalmente en mujeres que han señalado
haber sido doblemente víctimas de violencia, por una parte del abusador y por otra parte del personal de salud
que las responsabiliza del maltrato sufrido.
Los factores que contribuyen a generar esta dificultad de percepción y atención de la violencia y /o el fenómeno
de las drogas, son de diversas índoles tanto micro como macro sociales. En los primeros se encuentran el
personal de salud y por otro lado los pacientes, sin embargo hay que reafirmar que la misión fundamental del
personal de salud es asegurar el bienestar de sus pacientes a través de los principios de bienestar, respeto,
autonomía y justicia social hacia el paciente (15). Entre los factores macrosociales, corresponden aspectos
culturales y sociales dominantes y de las representaciones sociales a ellos vinculados, ya que ante todo el
personal de salud, son personas que comparten los mismos valores culturales y en ocasiones viven los mismos
niveles de violencia que aquellos pacientes, a quien deben atender y finalmente, los factores de tipo políticoinstitucional relacionados con la manera de cómo tratar dicho proceso de atención (16, 17)
La ética médica, es una manifestación particular de la ética general, donde se tratan los principios y normas de
conducta que se rigen entre los trabajadores de salud. Su relación con la persona sana o enferma y con la
sociedad está en función de la relación equipo de salud (médicos y enfermeras) y el paciente. Los códigos
actuales de ética responden, por un lado las especificidades socioeconómicas y culturales de cada país y por
otro a las normas de carácter internacional aprobadas en diferentes organismos y asambleas mundiales. En
relación al marco ético normativo de las profesiones de salud, estas han sido influidas por tradiciones médicas,
los usos y costumbres sociales imperantes en cada momento, las grandes revoluciones de pensamiento
filosófico, los avances científicos y técnicos, la consideración de los derechos de los individuos y de la sociedad,
así como de los valores morales de cada persona, conlleva que el ejercicio de la profesión es un deber moral,
con base en la autonomía. La responsabilidad es principalmente consigo mismo, ante nuestra conciencia, es

�un juicio sobre la propia razón, sobre la moralidad de las acciones que realizamos, es el primer tribunal de la
razón moral.
El ser humano debe rendir cuentas a los demás a partir del contrato social, ante el Estado (y la sociedad)
denominada jurídica o legal. Esto quiere decir, que el Estado y sus instituciones asumen unas funciones éticas
específicas, las de fijar y defender unos mínimos exigibles a todos por igual de las relaciones interhumanas en
el ámbito de lo público. Al convertirse en garantía de la integridad física, de la no discriminación social y de la
igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, lo que convierte estos principios, éticos por definición en
ley positiva o “ética de mínimos”. En este sentido el Estado, considerando una sociedad democrática y civilizada,
tiene que garantizar que las personas puedan llevar a cabo de modo libre y autónomo sus proyectos de vida,
sus ideales de perfección y felicidad lo que propicia otro nivel de principios “ética de máximos” (18).
A este respecto, el personal de salud integra valores éticos desde su formación, los valores existen
independientemente de todo sujeto, son esencias absolutamente trascendentes y son captados en sentimientos
intencionales, auténticos como verdaderas cualidades, lo que conlleva a comprender mejor las posibilidades y
los límites de la educación moral, mismos que generara una actitud ante los pacientes. Loayssa y Ruíz (19),
refieren que los valores esenciales para un comportamiento profesional son: tolerancia (capacidad para ver los
comportamientos de las personas), altruismo (acciones que se orientan para satisfacer los intereses y
necesidades del paciente, mismos que se basan en la empatía, y su experiencia vital), deber ( aceptación del
compromiso con la atención de las personas), responsabilidad (cumplir con el contrato que demanda la sociedad
y la profesión en base a la relación médico-paciente), excelencia (compromiso para superar las expectativas
habituales mediante el aprendizaje activo) e integridad (aceptación de estándares adecuados de
comportamiento y la negativa de violar los códigos morales profesionales).
Conclusiones
En las instituciones hospitalarias, el personal de salud se rige por sus valores personales, como por los valores
institucionales, mismos que ejercen una influencia importante para la actitud hacia el paciente, sin embargo ante
la problemática de la violencia y/o el fenómeno de las drogas, en el personal de salud (médicos y enfermeras)
sus valores personales e institucionales, pueden ser alterados cuando perciben una amenaza hacia su persona
por parte de los pacientes y pueden modificar la atenci ón mediante acciones encaminadas a su protección
como: cambio en horas de consulta, cubrir el nombre, retirar su gafete de identificación, solicitar cambio en la
atención de cuidado de alguna persona inmersa en este tipo de situación, o el sentir la necesidad de compañía
al realizar algún procedimiento, entre otros. Lo que puede reflejar un cambio en sus actitudes.
En este sentido, la visión del personal de salud debe estar plasmada en la persona como paciente, según refiere
el Código Internacional de Ética Médica, Consejo Internacional de Enfermería, donde hacen referencia a los
valores en las profesiones, a través de los cuatro deberes fundamentales: promover la salud, prevenir la
enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento. En la actualidad estos marcos de pensamiento filosóficos,
constituyen un amplio movimiento de toma de conciencia individual y social, misma que repercuten en la relación
con el equipo de salud (médicos y enfermeras) y paciente que de algún modo condicionan para el ejercicio
profesional.
Al analizar las razones que los prestadores de salud refieren para justificar sus deficiencias que existen en la
atención de pacientes relacionados con problemas de violencia y /o el fenómeno de las drogas, refieren que
existen notables diferencias entre sus actitudes para el diseño de programas y políticas dirigidos a mejorar la
atención del problema. Lo primero que llama la atención, es la tendencia a no atender adecuadamente los casos
de violencia y/ o el fenómeno de las drogas, la percepción de la atención como rutina obligatoria, la falta de
capacitación sobre el tema, lo que repercute en un falta de conocimiento de cómo afrontar realmente el problema
y dónde en algunas ocasiones, el problema de la violencia suele pasarse por alto a causa de desconocimiento
o desconfianza en las instancias para su apoyo, en las que en determinadas situaciones se proporcionará una
atención sin un seguimiento posterior.
Entre los conflictos bioéticos que afectan el cuidado de la persona por parte del personal de salud son diversos:
el secreto profesional ante las consecuencias de violencia relacionadas con el fenómeno de las adicciones, el
respeto a la vida humana, la autodeterminación de la persona beneficencia y no maleficencia, la justicia como
forma de distribución del cuidado, la dignidad y la libertad, entre otras. Los interrogantes relacionados a
conflictos bioéticos relacionados entre violencia fenómeno de drogas y atención en salud, son diversos y nos
permite abordar diversas situaciones, por lo que este estudio tiene como propósito determinar si los valores y
actitudes del personal de salud se modifican ante la atención de este grupo de personas.

�Resumen
La conducta es reflejo de la moralidad del ser humano, dónde se descubren las conexiones entre los valores y
las actitudes, componentes de una realidad compleja. La filosofía humanista mantiene que en esta época, es
cuando más peligra la identidad del hombre, debido al progreso en el avance científico y tecnológico que delinea
escenarios relacionados a cuestiones éticas. En este sentido, la visión del personal de salud debe estar
plasmada en la persona como paciente, entre los conflictos bioéticos que afectan el cuidado de la persona por
parte del personal de salud son diversos: el secreto profesional ante las consecuencias de violencia
relacionadas con el fenómeno de las adicciones, el respeto a la vida humana, la autodeterminación de la
persona beneficencia y no maleficencia, la justicia como forma de distribución del cuidado, la dignidad y la
libertad, entre otras.
Palabras clave: valores, actitudes, personal de salud.
Abstract
The behavior is a reflection of the morality of human beings, where they discover the connections between values
and attitudes, components of a complex reality. The humanist philosophy maintains that at this time, the greater
the danger is when the man's identity, due to the progress in scientific and technological progress that outlines
ethical issues related scenarios. In this sense, the vision of health personnel should be embodied in the person
as a patient, including bioethical conflicts affecting the care of the person by the health personnel are diverse
professional secrecy in the aftermath of violence-related phenomenon of addiction, respect for human life, selfdetermination of the individual beneficence and non-maleficence, justice as a form of distribution of care, dignity
and freedom, among other.
Key words: values, attitudes, health personnel.
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              <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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              <text>Rocha Flores, Alejandra Berenice, Editor Técnico</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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