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                  <text>�Riesgo cardiovascular en pacientes

Artículo Original

RIESGO CARDIOVASCULAR EN PACIENTES DE PRIMER NIVEL DE ATENCIÓN
Núñez Rocha Georgina Mayela1*, López Enríquez Ivette2, Ramos Hernández Sergio Ricardo2, Ramos Peña
Esteban Gilberto1, Guevara Valtier Milton Carlos3 , González Treviño Irma Marcela 1,4
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, FASPYN. Monterrey
Instituto Mexicano del Seguro Social de Nuevo León
3
Universidad Autónoma de Nuevo León, FAEN. Monterrey
4
Tecnológico de Monterrey
*Correo electrónico: georgina.nunezr@uanl.mx
2

RESUMEN
Introducción: Las enfermedades cardiovasculares (ECV) en México constituyen la primera causa de muerte. En
el primer nivel de atención no se detecta el Riesgo Cardiovascular (RCV) de los pacientes de manera sistemática
y pasan desapercibidas por el personal de salud. Objetivo: Establecer la prevalencia en RCV en la población de
una Unidad de primer nivel de atención de una institución de seguridad social. Material y Métodos: Diseño de
estudio transversal en pacientes de 30 a 74 años de edad n=269. Se consideraron variables socios demográficos,
antropométricos, de factores de RCV y perfil bioquímico. El plan de análisis consistió en estadística descriptiva
(medidas de tendencia central y de dispersión) e inferencial (X2, prueba de T y Riesgo Relativo). Resultados: El
promedio de edad fue 51.4±12 años, eran hombres en el 49.9%, casados 75%. La prevalencia de RCV alto fue de
21.6%, sobrepeso y obesidad en el 58.7% de la población y factores de RCV modificables principalmente en
hombres. En la prueba de t , se encontró diferencia entre género únicamente en VLDL (.005) y en la X2 en la
mayoría de las variables estudiadas. El promedio de RR en esta población fue 2.4±1.9. Conclusión: La prevalencia
de RCV fue mayor a la encontrada en otros estudios y se observa una alta prevalencia de factores de RCV en el
grupo de estudio. Se recomienda el apego a las Guías Diagnóstico Terapéuticas y tabuladores de RCV por el
médico familiar para identificar oportunamente grupos de riesgo
Palabras clave: Riesgo cardiovascular, factores de riesgo, atención primaria
ABSTRACT
Introduction Cardiovascular disease (CVD) in Mexico are the lead cause of death. In primary care, cardiovascular
risk (RCV) patients are not detected unnoticed systematically. Objective: To establish prevalence on the
population of a primary care unit an social security institution. Material and Methods: Transversal study design
in patients 30 to 74 years n = 269. Demographic variables, anthropometric, cardiovascular risk factors and socio
biochemical profile were considered. The analysis plan consisted of descriptive statistics (measures of central
tendency and dispersion) and inferential (X2, T test and Relative Risk). Results: The mean age was 51.4 ± 12
years, 49.9% were men, 75% married. The prevalence of high cardiovascular risk was 21.6%, overweight and
obesity in 58.7% of the population and largely modifiable cardiovascular risk factors in men. In the t test,
differences were found between gender only VLDL (.005) and X2 in most of the variables studied. The average
RR in this population was 2.4 ± 1.9. Conclusions: The prevalence of cardiovascular risk was higher than found in
other studies and a high prevalence of cardiovascular risk factors in the study group were observed. It is
recommended attachment to the Guidelines Diagnostic and Therapeutic RCV tabs by the family physician to
quickly identify risk groups.
Keywords: cardiovascular risk, risk factors, primary care

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

1

�Riesgo cardiovascular en pacientes

Introducción
Las enfermedades cardiovasculares (ECV), son
un problema de salud pública mundial; hoy en
día constituyen la primera causa de enfermedad
y muerte en el mundo occidental y continuarán
avanzando en los países en vías de desarrollo
hasta sobrepasar a las enfermedades infecciosas.
Actualmente, y de acuerdo con la Federación
Mundial del Corazón, las enfermedades
cardiovasculares ocupan el primer lugar de
morbi-mortalidad en casi dos terceras partes de
la población mundial y en México sucede el
mismo fenómeno1.
Actualmente en América latina y el
Caribe las enfermedades cardiovasculares
representan el 31% del total de las defunciones.
Se estima que ocurrirán 20.7 millones de
defunciones por enfermedades cardiovasculares
en esta región durante los próximos 10 años 1. En
México, las estadísticas generales informan que
las Enfermedades del Corazón figuran en primer
lugar como causa de muerte desde hace más de
20 años2.
Al acuñar la expresión “factor de riesgo”
el Framingham Heart Study facilitó un cambio
en el ejercicio de la medicina. En la actualidad
factor de riesgo se define como un elemento o
una característica mensurable que tiene una
relación causal con un aumento de frecuencia de
una enfermedad y constituye factor predictivo
independiente y significativo del riesgo de
contraer una enfermedad 3.
Existe un consenso mundial en
considerar
como
factores
de
riesgo
cardiovascular mayor a la Hipertensión arterial,
Tabaquismo, Dislipidemia, Diabetes Mellitus,
Obesidad, Inactividad física, Microalbuminuria
o Tasa de filtración glomerular &lt; 60ml/min, edad
mayor de 55 en hombres y 65 en mujeres,
historia familiar de enfermedad cardiovascular
prematura, y como factores predisponentes para
el desarrollo de enfermedad cardiovascular
características étnicas, factores psicosociales,
homocisteína
elevada,
PCR
elevada,
lipoproteína
A
elevada,
HDL
bajo,

Artículo Original

hiperuricemia,
proteinuria
4
protrombóticos .

y

factores

El riesgo cardiovascular (RCV) se define
como la probabilidad de desarrollar una
enfermedad cardiovascular como enfermedad
coronaria, accidente cerebro vascular o
artropatía periférica en un período de tiempo
definido, usualmente 10 años; mientras que el
FRC corresponde a una característica biológica
o comorbilidad presente en una persona que está
relacionada en forma independiente con el
desarrollo
Posterior de una enfermedad cardiovascular, es
decir aumenta la probabilidad de la presentación
de dicha enfermedad 5.
En el tercer informe del Grupo de
Expertos del Programa Nacional de Educación
sobre el Colesterol acerca de la detección,
valoración
y
tratamiento
de
la
hipercolesterolemia en adultos (ATP III) se
establecieron los niveles óptimos de LDL–C &lt;
100 mg/dl y muy altos ≥190 mg/dl, Colesterol
total deseable &lt; 200 mg/dl y muy altos ≥ 240
mg/dl, HDL-C Niveles bajos &lt; 40 mg/dl y altos
≥ 60, Triglicéridos niveles normales &lt;150 mg/dl
y muy altos ≥ a 500 mg/dl; Dependiendo de estos
niveles séricos, ya sean óptimos o elevados
condicionan o no RCV 6. Cabe resaltar que la
prevalencia general de hipercolesterolemia en
México en mayores de 30 años, fluctúa entre 8.9
y 24.7%, según reportes de la Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012)7,8.
La hipertensión arterial, de acuerdo con
The Seventh Report of the commitee on
Prevention,
Detection,
Evaluation,
and
Treatment of High Blood Pressure (JNC-7) se
reporta que es uno de los factores más
importantes en el desarrollo de la Aterogénesis;
por consiguiente aumenta el RCV. Estos
pacientes presentan una esperanza de vida
inferior en 10 a 20 años a diferencia de la
población general ajustada a sexo y grupo de
edad. Cuanto más alta es la presión arterial,
mayor es la posibilidad de infarto de miocardio,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

2

�Riesgo cardiovascular en pacientes

insuficiencia cardiaca, ictus y enfermedad renal
4. La prevalencia en México para hipertensión
arterial en la población de 20 años o más, resultó
de 33.3 y 30.8% en hombres y mujeres
respectivamente de acuerdo a informes de la
ENSANUT, 20128.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS) señala que el tabaco es la causa de
mortalidad evitable más importante en el mundo.
Que el consumo de tabaco es responsable de más
de 3 millones de muertes al año y que tiene
además, repercusiones sociales y económicas
muy importantes 9. El Framingham study y el
Albany Cardiovascular Health Center Study
demostraron que los fumadores presentaban
aumento del riesgo de infarto de miocardio o
muerte súbita relacionado con el número de
cigarrillos consumidos al día; en México, la
prevalencia de tabaquismo fue de 11.8% en
adultos mayores de 20 años3,8. Por otro lado, en
lo concerniente a la presencia de diabetes
mellitus, se sabe que a mayor grado de patología
hidrocarbonada, mayor coexistencia de factores
de riesgo y mayor estimación del riesgo
coronario. La prevalencia nacional de Diabetes
Mellitus en adultos mexicanos de 20-103 años
fue de 9.2%, ENSANUT 2012 8.
El sobrepeso y la obesidad son problemas que
afectan a cerca de 70% de la población (mujeres,
71.9 %, hombres, 66.7%) entre los 30 y 60 años,
en ambos sexos10.
Sin embargo, entre las mujeres existe un mayor
porcentaje de obesidad (índice de masa corporal
igual o mayor a 30) que entre los hombres. La
prevalencia de obesidad en los adultos
mexicanos se ha ido incrementando con el
tiempo 10. En 1993, resultados de la Encuesta
Nacional de Enfermedades Crónicas (ENEC
1993) mostraron que la prevalencia de obesidad
en adultos era de 21.5% 11. Actualmente, con
mediciones obtenidas por la ENSANUT 2012,
se encontró que 73% de las mujeres mayores de
20 años y 69.4 de los hombres tienen sobrepeso
u obesidad 8.

Artículo Original

Así, en una unidad de primer nivel de
atención del Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS), no se conocía la prevalencia de
RCV cardiovascular de la población, ya que no
se evalúa de forma intencional dicho riesgo en el
paciente, es por eso que , el objetivo del proyecto
fue determinar la prevalencia de RCV en
población de 30 a 74 años en una unidad de
primer nivel de atención.
Material y Métodos
Se trata de un diseño transversal, la población de
estudio fueron los pacientes de una unidad de
primer nivel de atención del IMSS de ambos
turnos, sin distinción de género entre 30 y 74
años de edad y que aceptaran participar en el
estudio. Se excluyeron aquellos que en su
expediente clínico se hubiera reportado
antecedente de cardiopatía de origen congénito y
cardiopatía dilatada y se eliminaron aquellos con
cambio de adscripción y con baja en el servicio
o que no se hubieran realizado los exámenes
solicitados. Para calcular la muestra, se utilizó la
fórmula para estimar una proporción en una
población infinita y el muestreo fue no
probabilístico por cuota n=269.
Se incluyeron variables sociodemográficas
como edad, género, estado civil, ocupación.
Factores de riesgo como tabaquismo,
diagnóstico previo de Diabetes Mellitus,
hipertensión arterial, dislipidemia, síndrome
metabólico, accidente cerebro vascular y
antecedentes de familiares con enfermedad
cardiovascular. Indicadores antropométricos:
peso, talla e índice de masa corporal e
indicadores clínicos como tensión arterial y
bioquímicos como glucosa, colesterol total,
HDL, VLDL, LDL y triglicéridos. Evaluación
del RCV: porcentaje y nivel; asimismo, la
probabilidad de un evento de RCV a 10 años.
Durante del Turno matutino de una Unidad
Medicina Familiar en el tiempo de espera
consulta del paciente, la asistente médica
entregó
a los pacientes, la carta

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

de
de
le
de
3

�Riesgo cardiovascular en pacientes

consentimiento informado y la investigadora
principal les dio una explicación sobre la
investigación que se realizaría.
De los pacientes que aceptaron participar se les
aplicó el instrumento de recolección de datos por
la investigadora principal, posteriormente se
tomó la presión arterial, peso y talla por la
enfermera, previa calibración de baumanómetro
y reporte en el instrumento de evaluación de
cada paciente. La determinación del índice de
masa corporal (IMC) por investigadora
principal. De los datos que no aportaron los
pacientes, se obtuvieron del expediente
electrónico, si el paciente no contaba con datos
en el expediente de glucemia en ayuno y perfil
de lípidos en los últimos 6 meses se expedía la
orden de solicitud de exámenes de laboratorio y
se citaba al paciente en plazo no mayor a 2
semanas
para
reporte
de
resultados.
Posteriormente, se le otorgaba una cita para
valoración de resultado de exámenes de
laboratorio y notificación de su riesgo
cardiovascular y acciones que tendría que hacer.
El l presente estudio se apegó a las disposiciones
generales del Reglamento de la Ley General de
Salud en materia de Investigación 12.
El plan de análisis incluyó frecuencias y
proporciones, para las variables categóricas,
promedio y desviación estándar para las no
categóricas. Tasa de prevalencia e intervalos de
confianza de 95%. La comparación entre sexos
se realizará mediante χ2; para la comparación
entre dos grupos de variables continuas se aplicó
la prueba t-Student o la U de Mann y Whitney
cuando la distribución no fue normal. Se utilizó
el paquete estadístico SPSS 20.0.

Artículo Original

del 20% manifestaron padecer Diabetes
Mellitus. Otros resultados de importancia se
pueden observar en la Tabla 1.

Tabla I. Perfil socio demográfico y de salud de los pacientes de una unidad de medicina
familiar de primer nivel de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Característica

%
n=269

TURNO
Matutino
Vespertino
ESTADO CIVIL
Soltero
Casado
Unión libre
Viudo
Divorciado
ESCOLARIDAD
Primaria
Secundaria
Preparatoria
Licenciatura
Posgrado
OCUPACIÓN
Profesionista
Empleado
Trabajador Independiente
Obrero
Pensionado
Jubilado
Ama de casa
DIAGNÓSTICO PREVIO
Diabetes Mellitus
Hipertensión Arterial
Dislipidemia
Síndrome Metabólico
ACV
Familiar con enfermedad cardiovascular
Otros

49.8
50.2
3.7
75.5
9.3
8.2
3.3
30.5
39.4
24.9
4.8
.4
2.2
48.3
8.6
6.3
8.2
8.2
18.2
21.2
7.8
10.4
2.2
3.7
4.5
50.2

En lo referente a FRCV, se observó un promedio
de IMC de 26.3± 4.8, y en las fracciones del
colesterol, particularmente LDL se encuentró un
promedio mayor a 100 (119.4± 33.8). Por otro
lado. El promedio de puntos para RCV se
estableció en 5.9± 4.2 y el nivel de riesgo en 1.9±
1.2; el promedio del porcentaje de RCV fue de
9.2± 7.7 y el Riesgo Relativo de 2.4± 1.9. Otros
factores se encuentran en la Tabla 2.

Resultados
En total fueron 269 pacientes en, 49.9%
hombres, con un promedio de edad de 51 ± 12.0
años. La mayoría fue del turno vespertino,
casados y casi 40% tenían escolaridad
secundaria. Cerca al 50% eran empleados y más
Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

4

�Riesgo cardiovascular en pacientes

Artículo Original

Tabla 2. Perfil antropométrico, bioquímico y de riesgo cardiovascular de 269 pacientes de una
unidad de medicina familiar de primer nivel de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social.

51.00

Desviación
Estándar
12.0

Mínimo

Edad

Variables

Promedio

30

74

Peso

68.3

14.2

40.50

119.0

Talla

1.60

.08

1.34

1.8

IMC

26.3

4.8

17.40

47.4

PAS

121.8

14.1

100

173

PAD

76.6

9.1

50

110

Glucosa

96.5

45.9

58

405

Colesterol

200.5

41.0

88

412

HDL

43.4

10.3

19

89

LDL

119.4

33.8

16

293

VLDL

39.7

27.6

9

300

Triglicéridos

126.5

62.6

56

486

RCV

5.9

4.2

0

19

Porcentaje RCV

9.2

7.7

2

53

Nivel de RCV

1.9

1.2

1

4

Riego relativo

2.4

1.9

.0

13.3

Máximo

En lo referente a la prevalencia de factores
modificables para RCV, se observa que casi el
60% de los pacientes presentaron un IMC mayor
a 24.9 y el 46.5% de ellos con cifras mayores a
200 mg/dl y el casi el 60% con HDL con cifras
menores a 40 mg/dl.
Otras prevalencias específicas se encuentran en
la tabla 3.
Tabla 3. Prevalencia de factores de RCV modificables en pacientes de una Unidad de
Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Factor de riesgo
Índice de masa corporal
&gt;24.9
≤24.9
Presión arterial sistólica
&gt;120 mm Hg
≤120 mm Hg
Presión arterial diastólica
&gt;80 mm Hg
≤80 mm Hg
Glucosa
&gt;100 mg/dl
≤100 mg/dl
Colesterol
&gt;200 mg/dl
≤200 mg/dl
HDL
≤40 mg/dl
&gt;40 mg/dl
LDL
&gt;100 mg/dl
≤100 mg/dl
VLDL
&gt;35 mg/dl
≤35 mg/dl
Triglicéridos
&gt;150 mg/dl
≤150 mg/dl
Fuma
Si
No

Prevalencia
n = 269
158 (58.7%)
111 (41.3%)

Al analizar por nivel de riesgo y su asociación
con los factores de RCV, se observó asociación
con todos los factores con excepción de VLDL
como se establece en la Tabla 4.
Tabla 4. Riesgo cardiovascular por nivel y factores de riesgo en pacientes de una Unidad
de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social. n=269
Nivel de
riesgo

Bajo límite Límite
de Riesgo

X2

Levemente
por encima
del límite de
riesgo

Riesgo alto

Valor
de p

40(26.1%) 12(40.0%)
113(73.9%) 18 (60.0%)

19(67.9%)
9(32.1%)

36(62.1%)
22(37.9%)

23(15.0%)
8 (26.7%)
130(85.0%) 22 (73.3%)

11 (39.3%)
17 (60.7%)

19 (32.8%) 13.13
39 (67.2%)

15(9.8%)
7 (23.3%)
138(90.2%) 23 (76.7%)

5(17.9%)
23 (82.1%)

22 (37.9%) 22.93 &lt;.0001
36 (62.1%)

58(37.9%)
95 (62.1%)

17(56.7%)
13 (43.3%)

15 (53.6%)
13 (46.4%)

35 (60.3%) 10.81
23 (39.7%)

.013

53 (34.6%) 9 (30.0%)
100(65.4%) 21 (70.0%)

17 (60.7%)
11 (39.3%)

34 (58.6%) 15.77
24 (41.4%)

.001

10 (6.5%)
3 (10.0%)
143(93.5%) 27 (90.0%)

6 (21.4%)
22 (78.6%)

12 (20.7%) 11.27
46 (79.3%)

.010

50 (32.5%) 10 (33.3%)
103(67.3%) 20 (66.7%)

12 (42.9%)
16 (57.1%)

25 (43.1%) 2.664
33 (56.9%)

.446

7 (25.0%)
21 (75.0%)

29 (50.0%) 15.93
29 (50.0%)

.001

17 (60.7%)
11 (39.3%)

39 (67.2%) 7.039
19 (32.8%)

.071

Factor
RCV
PAS
&gt;120 mmHg
≤120 mmHg
PAD
&gt;80 mmHg
≤80 mmHg
Glucosa
&gt;100 mg/dl
≤100 mg/dl
Colesterol
&gt;200 mg/dl
≤200 mg/dl
HDL
&gt;40 mg/dl
≤40 mg/dl
LDL
&gt;100 mg/dl
≤100 mg/dl
VLDL
&gt;35 mg/dl
≤35 mg/dl

Triglicéridos
&gt;150 mg/dl 34 (22.1%) 9 (30.0%)
≤150 mg/dl 119(77.8%) 21 (70.0%)
IMC
&gt;24.9
80(52.3%)
22(73.3%)
≤24.9
73 (47.7%) 8 (26.7%)

33.12 &lt;.0001

.004

Para establecer la diferencia por género, se
observa que en esta misma variable (VLDL)
hubo diferencia significativa como se encuentra
en la Tabla 5.

107 (39.8%)
162 (60.2%)
61 (22.7%)
208 (77.3%)

Tabla 5. Diferencia entre factores de RCV por género en pacientes de una Unidad de
Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social.

49 (18.2%)
220 (81.8%)

FACTOR DE RIESGO

MASCULINO
n= 134

125 (46.5%)
144 (53.3%)
156 (58.0%)
113 (42.0%)
31 (11.5%)
238 (88.5%)
97 (36.1%)
63.9 (63.9%)
79 (29.4%)
190 (70.6%)
90 (33.5 %)
179 (66.5%)

FEMENINO

t

p

n= 135

PAS

122.0 ± 13.7

121.5 ± 14.6

.270

.338

PAD

76.7 ± 9.6

76.6 ± 8.7

.024

.578

GLUCOSA

96.2 ± 44.0

96.8 ± 47.9

-.107

.556

COLESTEROL

204.3 ± 45.0

196.6 ± 36.3

1.53

.277

HDL

43.9 ± 10.9

42.9 ±9.7

.784

.059

LDL

121.1 ± 34.9

117.9 ± 32.7

.776

.740

VLDL

42.8 ± 34.7

36.7 ± 17.5

1.80

.005

TRIGLICERIDOS

127.6 ± 66.0

125.5 ± 59.3

.272

.879

IMC

26.2 ± 4.81

26.4 ± 4.9

-.225

.697

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

5

�Riesgo cardiovascular en pacientes

Discusión y Conclusiones.
En el presente estudio se comprobó la
hipótesis establecida ya que se observó una
prevalencia de 21.6% de pacientes con RCV,
semejante a lo descrito por Fanghanel-Salomon
en su estudio sobre la epidemiología
cardiovascular en México; en donde encontraron
que el 20% de la población era portadora de
RCV alto 1.
Los resultados de la presente investigación
reflejan dentro del perfil socio demográfico una
prevalencia marcada de pacientes casados y con
escolaridad de nivel medio; mayoritariamente
trabajadora con comorbilidades, lo cual es
preocupante porque potencialmente esta
problemática, es causa de incapacidades y
afectaría la productividad en las empresas y la
estabilidad económica en su entorno familiar.
Asimismo se observó un alta prevalencia de
tabaquismo positivo en mujeres y esto es
semejante a lo documentado en el estudio
Minnesota Business Men Study 3, y el
Framingham Study 3, en donde se estableció la
conocida relación dosis-efecto de este factor.
Por lo que se requiere implementar nuevas
estrategias educativas dirigidas a grupos de
grupo de riesgo, para encaminar a la población a
la
prevención
de
las
enfermedades
cardiovasculares, al comprometerse con su
salud. En lo correspondiente a las instituciones y
personal de salud, es importante que
incrementen la evaluación del nivel de RCV que
posee cada paciente para concretizarlo acerca de
los eventos próximos que pudieran ocurrir de no
modificar este tipo de factores de riesgo.
Encontramos una población joven con
dislipidemia agregada y mayor proporción de las
fracciones de colesterol alteradas con efecto
sobre el RCV, como lo descrito en el tercer
informe del grupo de expertos del programa
nacional de educación sobre el colesterol , acerca
de la detección, valoración y tratamiento de la
hipercolesterolemia en adultos (ATP III)6 lo
que condiciona niveles de LDL por arriba de 100

Artículo Original

mg/dl. En ese sentido, es conveniente que el
médico de familia, al identificar a un paciente
con este problema además, obesidad exógena,
acantosis nigricans, Hipertensión Arterial previa
o en el momento de la consulta y destrostix
casual mayor de 200mg/dl debe realizar un
perfil bioquímico completo y proporcionar
medicación adecuada, oportuna y con un nivel
de adecuado en la elección de la medicación
como lo sugieren la Guías Diagnóstico
Terapéuticas del IMSS y no dejar pasar
desapercibidos estos datos por las graves
consecuencias como el que se desencadene en un
plazo no mayor a diez años una enfermedad
cardiovascular y sus complicaciones.
Un dato alarmante en esta investigación fue la
prevalencia tan importante de un IMC por arriba
de lo normal en un casi el 60 % de la población
estudiada, semejante a lo reportado en la
ENSANUT, 2006 en donde la población
mexicana alcanza en mujeres cerca del 70 %
entre sobrepeso y obesidad 7,8. Esto representa
un problema emergente de salud pública para la
unidad, ya que además de incrementar la
probabilidad de
RCV, desencadena
enfermedades metabólicas, y psicosociales;
alteraciones en todos los sentidos: familia,
trabajo, pareja por lo que es necesario actuar con
enfoque de riesgo para propiciar un cambio en
la población a fin de que cada paciente, cada
médico, cada colaborador de los servicios de
salud tenga conocimiento de estos resultados y
se haga conciencia de que en todos debe existir
interés para lograr abatir estas cifras tan
alarmantes como lo sugiere Villar-Álvarez en un
estudio sobre la promoción del uso de las
recomendaciones en la prevención de RCV 6.
Cuando se analizó por nivel de RCV alto en
relación a los factores por género, el resultado
fue evidente en lo referente a la mayor
prevalencia y mayor probabilidad de riesgo en
hombres que en mujeres sobre todo en PAS,
PAD, niveles elevados de colesterol y sus
fragmentos principalmente como se ha
evidenciado en estudios realizados en México

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

6

�Riesgo cardiovascular en pacientes

por Chávez en el 2003, en donde fueron los
resultados semejantes al presente estudio 2
En conclusión, el RCV fue alto, con diferencias
entre género y se identificaron los factores de
riesgo participantes en el problema, es
importante comentar que a pesar de las
controversias sobre el uso del tabulador de
Framingham en el presente trabajo, no
representó dificultad alguna y fue práctica su
aplicación en esta población.
El RCV es una de las causas de mortalidad en la
que mejor se puede intervenir en el primer nivel
de atención, al prevenir y dar consejería durante
las
consultas
de
medicina
familiar
independientemente de la complejidad de los
padecimientos. Es necesario tomar conciencia y
trabajar
de
manera
inter,
multi
y
transdisciplinaria ara bien de la población y de la
misma institución de salud al disminuir el
porcentaje de RCV y de esa manera evitar los
gastos catastróficas y ocasionar desequilibrio en
los recursos institucionales en acciones de
prevención secundaria que involucra mayor
gasto a todos los niveles.
Bajo este contexto una reflexión en el ámbito de
la medicina familiar es el compromiso y el velar
por la salud de los que nos rodean y considerar
estos resultados para la toma de decisiones con
base científica.
Recomendaciones y propuestas
•Apego estricto a las Guías Diagnóstico
Terapéuticas por el Médico Familiar para la
promoción de salud y detección oportuna,
diagnóstico y tratamiento adecuado de factores
de RCV, comorbilidades y eventos coronarios,
para atacar a fondo estos padecimientos.
•Utilizar tabuladores prácticos como el de este
estudio para estatificar el RCV de manera fácil y
oportuna. Lo que permitirá aplicar los criterios
de prevención primaria, secundaria y terciaria de
acuerdo con el nivel de RCV establecido.

Artículo Original

•Diseñar estudios de intervención educativa y de
seguimiento en grupos de riesgo de acuerdo a lo
establecido en el presente trabajo.

Referencias bibliográficas
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H Champagne B. Prevalencia de dislipidemias en la
ciudad de Méxio y su asociación con otros factores
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7

�Riesgo cardiovascular en pacientes

Artículo Original

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Ley General de Salud en Materia de Investigación
para la Salud. Recuperado el 03 de abril del 2011, de
http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/compi/r
lgsmis.html

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�Índice de Alimentación Social

Artículo Original

PROPUESTA DE UN ÍNDICE SOCIAL ALIMENTARIO
Ramos Peña Esteban Gilberto 1*, Ramos Cavazos María Teresa 1, García Rogelio Salas 1, Ramírez
López Erik1 Núñez Rocha, Georgina Mayela 1
Universidad Autónoma de Nuevo León, FaSPyN. Monterrey
*Correo electrónico: esteban.ramosp@uanl.mx

RESUMEN
Introducción: Algunos factores y determinantes sociales pueden modificar los patrones de consumo
alimentario. La información que aporte el índice social alimentario se puede incorporar a otros
determinantes a fin de crear políticas sociales alimentarias. Material y métodos: Estudio
transeccional, descriptivo, se analizaron bases de datos del Instituto Nacional de Geografía y
Estadística, Consejo Nacional de Población. Para construir el Índice Social Alimentario (ISA) se
utilizaron determinantes sociales, factores sociales, daños a la salud. Se utilizó la fórmula para el índice
de Desarrollo Humano. Resultados: Los indicadores, excepto el de equidad y de salud, correlacionan
con el ISA (p&lt;0.05). El mayor porcentaje de entidades federativas tienen ISA muy bajo. 75% de las
entidades federativas con alto ISA son del norte y 25% de la costa del pacífico. Discusión y
conclusiones: Se supone que abarcar tres peldaños (necesidades fisiológicas, seguridad, estimación y
necesidad de reconocimiento) de cinco que consta la teoría de Maslow, son necesarios para construir el
ISA.A nivel municipal, posibilitaría determinar disparidades entre vecinos, dando oportunidad de
analizar series temporales y fijar corredores de baja accesibilidad a los alimentos focalizando de
manera pertinente la ayuda.
Palabras claves: Determinantes sociales, índice social, nutrición
ABSTRACT
Introduction: Some factors and social determinants can change patterns of food consumption. The
information you provide social index food can be incorporated into other determinants to create food
social policies. Material and methods: Cross-and descriptive study, National Institute of Geography,
Statistics and National Population Council databases were analyzed. To construct the Food Social
Index (FSI) were used social determinants, social factors and health damage. Results: Indicators,
except equity and health, correlate with FSI (p&lt;0.005). Twenty eight percent of the Mexican states
have very low FSI, 12.5% of the Mexican state have high FSI. Discussion: We used three step
(physiological needs, safety, esteem and need for recognition) comprising five Maslow theory. Use the
FSI at the municipal level, make it possible to determine differences between neighbors, providing an
opportunity to analyze time series and set down corridors focusing access to food aid in an appropriate
manner.
Key words: Social determinants, social index, nutrition.

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�Índice de Alimentación Social

Introducción
La alimentación y la nutrición de un
individuo pueden ser el reflejo de la
sociedad, pues, existen determinantes y
factores sociales y económicos tales como
la seguridad y disponibilidad de alimentos,
educación, vigilancia y regulaciones
gubernamentales así como políticas
alimentarias que las determinan.
Las crisis económicas de los países pueden
provocar que sectores de la población
tengan restricciones al acceso en alimentos
mientras que otros sectores tiene consumos
sofisticados (Juárez, 2001), por lo tanto, los
diferentes grupos que componen la
sociedad han tenido que desarrollar
estrategias para la obtención de los
alimentos, por ejemplo, cada vez más niños
han tenido que desarrollar actividades
económicas a fin de obtener recursos
necesarios para la alimentación, o bien, han
tenido que cambiar sus patrones de
consumo alimentario (PCA) dado los
incrementos a los precios en alimentos . En
este sentido, se ha modificado el consumo
de alimentos que se consideran básicos en
la alimentación, entre los que se pueden
contar a la carne, leche, frutas y pescado, y
aumenta el consumo de carnes frías
(procesadas), verduras, vísceras, entre
otros, a fin de mantener un estado nutricio
adecuado para el desarrollo de actividades
que den sustentabilidad1 y desarrollo. El
1
Por definición, el Desarrollo Sustentable dirige a la sociedad
hacia un mejoramiento en su calidad de vida sin comprometer los
recursos de las siguientes generaciones e inclusive de la actual y
que según el principio No.1 de la Declaración de Río sobre
Medio Ambiente y Desarrollo mencionado en la 55ª.Asamblea
Mundial de la Salud, 2002) “Los seres humanos constituyen el
centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo
sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en
armonía con la naturaleza”.

Artículo Original

PCA es susceptible de modificaciones por
situaciones de escasez y también por la
publicidad orientada a modificar la
percepción del consumidor (Ramos, y
otros, 2005).
La variedad de alimentos en la dieta es
necesaria para la salud y la nutrición, pero
también, es un elemento de identidad
cultural de la población y dado que la falta
de alimentos se debe más a la dificultad en
la accesibilidad que a la producción (Schuh
G., 2002) es necesario el estudio amplio del
acceso a la alimentación de la sociedad en
sus diferentes entornos.
Los determinantes y factores sociales
ejercen presión las distribuciones del gasto
en las diferentes regiones de México, por lo
tanto, pueden tener diferentes expresiones
sobre el PCA. Se ha considerado que el
gasto en alimentos y bebidas puede, en
general, ser del 34% del ingreso, sin
embargo, estos porcentajes se modifican al
clasificar a los hogares según deciles de
ingreso. El segmento del menor ingreso
(10% de los hogares más pobres) destinan
56% de su gasto total a la alimentación,
mientras que, el 10% de los que tienen más
alto ingreso emplea el 20% en el rubro de
alimento, un porcentaje similar lo utilizan
en educación, esparcimiento, transporte y
comunicaciones. Los más pobres sólo
utilizan 4.2% de su gasto total en
educación y 6 % en transportación.
(Instituto
Nacional
de
Estadística,
geografía e informática, 2006)
De acuerdo con la información dada a
conocer en la Encuesta Nacional de
Nutrición, realizada por el Instituto
Nacional de Salud Pública (Instituto
Nacional de Salud Pública, Secretaría de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

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�Índice de Alimentación Social

Salud, 2011), en México persisten
condiciones de mala nutrición, tanto por
deficiencia como por exceso. Según
resultados de la encuesta, en el país existen
amplios grupos de población que tienen
dietas altas en maíz y fríjol y otros
alimentos ricos en inhibidores de la
absorción de minerales, también revela,
que existen patrones de consumo asociados
al
desarrollo
socioeconómico
y
urbanización de las distintas localidades y
regiones, por ejemplo, aquellas con un
grado más alto de desarrollo (área
metropolitana de la ciudad de México y la
parte norte del país) y las zonas urbanas,
presentan las ingestas más elevadas en la
mayor parte de los alimentos.
La creación de un índice social alimentario
está dentro del concepto más amplio
denominado
seguridad
alimentaria2,
contiene ámbitos preferentemente sociales
como es caso del ingreso monetario,
también se pueden abarcar ámbitos de la
salud al abordar elementos de estado
nutricional, edad de la población,
características de la población.
Dado lo anterior, este trabajo se puede
suscribir bajo la teoría de Maslow, las
dimensiones y factores utilizados pueden
establecerse dentro de la jerarquía de las
necesidades para lograr que el individuo se
2

La seguridad alimentaria nutricional (SAN) es
una situación dinámica que abarca factores
socioeconómicos, alimentarios, nutricionales,
ambientales entre otros, de manera que para que
la población cuente con SAN, lo primero que se
debe realizar es un reconocimiento de la
situación alimentaria y nutricional a fin de
establecer acciones documentadas y con soporte
metodológico científico para asegurar el logro
de las metas y objetivos propuestos en
beneficio de la población (Ramos Peña, González
Rodríguez, De la Garza Casas, Berrún Castañón,
&amp; Ramos Cavazos, 2006).

Artículo Original

desarrolle de manera integral (Ardouin,
Bustos y Jarpa, 2001).
El propósito de la investigación es
desarrollar
el
INDICE
SOCIAL
ALIMENTARIO (ISA) a partir del análisis
de las bases de datos de instituciones
gubernamentales y no gubernamentales.
Material y métodos
Fue un estudio transeccional, descriptivo,
se analizaron las bases de datos del
Instituto Nacional de Geografía y
Estadística (INEGI) y el Consejo Nacional
de Población
(CONAPO) (Consejo
Nacional de Población, 2005). Se generó
una base de datos con las dimensiones e
indicadores
necesarios
por
estado
federativo de México para crear el ISA, se
han tomado como dimensiones la
educación, servicios primarios y salud
(Tabla No.1) que integran los indicadores
del Índice de Desarrollo Humano del
Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), de las líneas de
pobreza de Foster, Green y Torbecke, del
índice de Pobreza del PNUD y en el Índice
de necesidades insatisfechas de la
Comisión Económica para América Latina
(Martínez, Treviño,Gómez, 2009, pág. 21)
Una vez ordenados las dimensiones por
estado federativo, se utilizó la fórmula para
el índice de Desarrollo Humano (IDH),
tomando como referencia el valor mínimo
(Centro de Investigaciones de la Economía
Mundial, 1997).

Material y métodos
Fue un estudio transeccional, descriptivo,
se analizaron las bases de datos del
Instituto Nacional de Geografía y
Estadística (INEGI) y el Consejo Nacional

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�Índice de Alimentación Social

de Población (CONAPO) (Consejo
Nacional de Población, 2005). Se generó
una base de datos con las dimensiones e
indicadores
necesarios
por
estado
federativo de México para crear el ISA, se
han tomado como dimensiones la
educación, servicios primarios y salud
(Tabla No.1) que integran los indicadores
del Índice de Desarrollo Humano del
Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), de las líneas de
pobreza de Foster, Green y Torbecke, del
índice de Pobreza del PNUD y en el Índice
de necesidades insatisfechas de la
Comisión Económica para América Latina
(Martínez, Treviño,Gómez, 2009, pág. 21)

Una vez ordenados las dimensiones por
estado federativo, se utilizó la fórmula para
el índice de Desarrollo Humano (IDH),
tomando como referencia el valor mínimo
(Centro de Investigaciones de la Economía
Mundial, 1997).

Artículo Original

La expresión que resuelve el índice relativo
para cada indicador de la dimensión es:
Drelativo = (Xmin – Xd)/ (Xmáx – Xmin)
Donde:
Drelativo: Dimensión
Xmáx: es el valor máximo del indicador en
la serie de valores representa a cada entidad
federativa componen.
Xmin: es el valor mínimo del indicador en la
serie de valores que representa a cada
entidad federativa.
Xd: es el valor del indicador en la serie de
valores que representa a cada entidad
federativa que se desea comparar
El ISA se expresa a partir de

ISA = DEducación + DServicios primarios + DEquidad
+ DSalud
Donde D: Dimensión

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�Índice de Alimentación Social

La estratificación de ISA se estableció en
cinco niveles: Muy alto, alto, medio, bajo y
muy bajo. Los límites extremos para los
niveles se estimaron utilizando el método
de Dalenius (Robles, 2001)
Resultados
La tabla Núm.2 concentra las dimensiones
y los valores de los indicadores utilizados
en la construcción del ISA. El rango en los
porcentajes de los indicadores puede variar
desde el 0.0% al 72.0%. Los estados que
tienen el percentil 75 o más (11.2%) en
analfabetismo son Hidalgo, Campeche,
Michoacán, Puebla, Veracruz, Oaxaca,
Guerrero y Chiapas. En cuanto al
porcentaje de población sin acceso a agua
potable, los estados de San Luis Potosí,
Puebla, Baja California Sur, Oaxaca,
Tabasco, Veracruz, Chiapas y Guerrero se
sitúan por arriba del percentil 75 (12.6%).
Con respecto al indicador de porcentaje de

población sin servicio de drenaje, los
estados que se encuentran por arriba del

Artículo Original

percentil 75 (20.8%) son Hidalgo, Puebla,
San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas,
Yucatán, Guerrero y Oaxaca. En cuanto al
indicador coeficiente de desigualdad de
ingresos, los estados que se sitúan por
encima del percentil 75 (6.1) son
Zacatecas, Hidalgo, Morelos, Puebla,
Tlaxcala, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. En
referencia al indicador de la tasa neta de no
participación laboral de la mujer con
respecto a la población económicamente
activa, los estados que se encuentran por
arriba del percentil 75 (65.4%) son
Zacatecas, Veracruz, Campeche, Coahuila,
Chihuahua, Durango, Tabasco y Chiapas.
En lo que a la tasa de mortalidad por
desnutrición por 1,000 habitantes, los
estados que se encuentran por arriba del
percentil 75 (9.1) son Tlaxcala, Chiapas,
Zacatecas, Hidalgo, Puebla, Veracruz,
Morelos y Oaxaca. Con respecto al
porcentaje de nacidos vivos con bajo peso,

los estados que se encuentran superando el
percentil 75 (7.2%) son Querétaro,

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�Índice de Alimentación Social

Hidalgo, Morelos, Puebla, México,
Yucatán, Tlaxcala, Distrito Federal.
De los indicadores de salud, el de muertes
por desnutrición, correlaciona con todos los
demás indicadores sociales, el de
porcentaje de nacidos vivos con bajo peso
al nacer solo correlaciona con dos
indicadores (p&lt;0.05), el de bajo peso al
nacer, solo correlaciona con el indicador
porcentaje de analfabetismo y con el

Artículo Original

coeficiente de desigualdad de ingresos
(p&lt;0.05). A excepción del indicador Tasa
neta de no participación laboral de la mujer
(%PEA) y el de bajo peso al nacer, todos
los demás indicadores muestran una alta
correlación con el ISA y entre ellos mismos
(p&lt;0.05), (ver tabla Núm. 3).
Al estratificar las entidades federativas por
niveles del ISA, el mayor porcentaje se

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

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�Índice de Alimentación Social

Artículo Original

ubica en el estrato muy bajo y los menores
porcentajes en los estratos bajo y muy bajo
(ver tabla Núm.4)
De los cuatro Entidades federativas que se
ubican en el estrato muy alto, el 75% son
del norte y el 25% de la costa del pacífico.
En el estrato alto, el 37.5% pertenecen al
centro. En el estrato medio el 50% de los
Entidades federativas pertenece a la región
sur de país. En el estrato bajo, el 83.33% de
los estados federativos son del centro, el
66.6% de los Entidades federativos
ubicados en el estrato muy bajo se
encuentran al sur del país (ver tabla núm.5
y Figura Núm.1)

FIGURA 1
Estados Federativos por Índice Social
Alimentario

Discusión

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

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�Índice de Alimentación Social

Con el propósito de construir el índice
social
alimentario,
se
utilizaron
determinantes sociales (educación y la
equidad), factores sociales (servicios
primarios) y daños a la salud.
La teoría de Maslow, refiere que el
crecimiento de un individuo se ajusta a
etapas de necesidades satisfechas, de
manera que al tener satisfechas las
necesidades básicas irá avanzando en la
consecución de necesidades superiores que
abordan esferas de auto superación y
trascendencia, el alcance de este trabajo
solo tiene capacidad de abordar las
necesidades de déficit que son las
fisiológicas (tasa de mortalidad infantil y
nacidos vivos con bajo peso), de seguridad
(coeficiente de desigualdad de ingresos,
servicios primarios), también se aborda el
peldaño de necesidades de estima y
reconocimiento (tasa neta de no
participación laboral de la mujer,
educación) (Huitt, 2007).

Artículo Original

alimentaria para un estado federativo del
noreste de México (Ramos, y otros, 2005)
y, dado que la alimentación de los
individuos así como la accesibilidad a los
alimentos son un derecho primordial,
además de estar fuertemente asociada al
desarrollo sustentable de las naciones, es
entonces de suma importancia abordar este
tema para ser investigado.
Entre las utilidades del ISA se encuentran:
ser un índice social alimentario relativo,
dado que es posible determinar las
disparidades que afectan el acceso a
alimentos entre entidades federativas
vecinas, también aplicarlo en diferentes
años a fin crear y analizar series temporales
(García-Luque, la Fuente, &amp; Faura, 2009),
crear corredores de baja accesibilidad a los
alimentos (Tavares Jean &amp; Junior, 2010).

Desde la perspectiva poblacional, existen
entidades federativas que tienen elevados
valores porcentuales de los indicadores de
necesidades básicas que se ubicarían el
primer peldaño con menores valores
porcentuales a otros peldaños, es decir, aún
no se resuelven las condiciones de
necesidades
primarias,
los
valores
porcentuales del peldaño del indicador
(tasa neta de no participación laboral de la
mujer) que se ubica en el peldaño cuatro
(reconocimiento) se encuentran muy
alejados del resto de los demás indicadores.

La información que aporte el ISA más la de
los patrones de consumo y sus
determinantes
sociales
conocimiento
regional de la canasta básica alimentaria,
apoyaría las evidencias necesarias para el
análisis del derecho y seguridad a la
alimentación para así, llegar a la
elaboración
de
políticas
sociales
alimentarias que a través de las estrategias
y acciones sea posible focalizar de manera
pertinente la ayuda (Ramos, y otros, 2005;
Ramos, Cantú, Chavero, de la Garza, &amp;
González, 2009; Ramos, González, de la
Garza, Berrún, &amp; Ramos, 2006; Ramos,
Salazar, Berrún, &amp; Zambrano, 2007;
Ramos, Castro, de la Garza, Berrún, &amp;
González, 2010)

Si la alimentación es una necesidad básica,
apenas en el año 2005, se ha caracterizado
el PCA y una Canasta Básica Alimentaria
(CBA) así como una propuesta de política

En cuanto a las dimensiones utilizadas y
que se han referido en la construcción de la
base de datos, la dimensión de equidad( sus
indicadores son el coeficiente de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

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�Índice de Alimentación Social

desigualdad de ingresos y la tasa neta de no
participación laboral de la mujer que
tienen, además de su implicación directa en
el ingreso monetario, involucran un asunto
de justicia laboral), no es referida en las
mediciones que realizan CEPAL, PNUD
(Martínez Jasso, Trevño Cantú, &amp; Gómez
Meza, 2009, pág. 21).
Medina Gómez (2011), Ramos et al (2009;
2005; 2008), (Ramos, González, de la
Garza, Berrún, &amp; Ramos, 2006) refieren
haber encontrado correlación significativa
con algunos de los indicadores que se están
utilizando en este trabajo para el desarrollo
del ISA,
el valor mediano de los
indicadores que se refieren solo a
distribuciones porcentuales son bajos, sin
embargo, los rangos que presentan son muy
amplios y en el límite superior podemos
observar valores altos de exclusión y que
impactan en la seguridad alimentaria, como
lo son los indicadores de analfabetismo
(20%), población sin drenaje (39%),
población sin acceso a agua potable (24%).
Cuando uno de los indicadores lleva
implícito la equidad, que en este caso
explícitamente denota justicia de género
(Tasa neta de no participación laboral de la
mujer), el valor mediano de los porcentajes
de la disparidad es el más alto de todos los
indicadores (63%) y por consecuencia el
límite superior del rango (72%). El valor de
la equidad, se encuentra en uno de los
niveles alto de la pirámide de Maslow.
La forma más utilizada en la definición de
pobreza se basa en el ingreso y consumo de
la sociedad, pero al ser la pobreza un
asunto de gran responsabilidad, cada país
debe considerar en su planeación
estratégica de desarrollo como nación la

Artículo Original

definición de pobreza (Menchú E. &amp;
Santizo, 2002), Ahora bien, si a la pobreza
se le suman problemas con el acceso a los
alimentos se habla entonces de pobreza
extrema y para evitar esa condición se
requiere dar respuesta al reclamo constante
de la sociedad en lo referente a la
alimentación, cuando ese reclamo no se
reconoce o no se le da solución entonces la
sociedad está en la condición de pobreza
extrema que es un grado mayor de pobreza
en la cual no se tiene acceso a los alimentos
(Roselló, 2005)y sitúa a la población en la
condición social denominada inseguridad
alimentaria la cual, que desde la
perspectiva de la teoría de Maslow es el
primer peldaño de las necesidades de
carencias o déficit.
Entre los aspectos importantes en lo
referente a la calidad de vida, se encuentran
los de la sobrevivencia, de los cuales, la
alimentación y la relación que las personas
establecen con el entorno en cuanto a la
accesibilidad de los alimentos ocupa el
lugar primordial (Acosta, Hugo Massorbio,
&amp; Silvina Calcagni, 2010)
El Índice de Marginación (IM) desarrollado
por
CONAPO,
contempla
cuatro
dimensiones, todas ellas socioeconómicas,
que son educación, vivienda, ingreso
monetario y distribución de la población
(Consejo Nacional de Población, 2005)
pero no contiene alguna relacionada con
salud o alimentación, mientras que el ISA,
que también tiene cuatro dimensiones, tres
de
ellas
tienen
connotación
socioeconómica (educación, servicios
primarios y equidad) y la cuarta de salud.
Todas esas dimensiones tienen relación con
la alimentación en cuanto al acceso y a la
variedad en el consumo. Existen

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�Índice de Alimentación Social

referencias de la incorporación de la
dimensión alimentaria al IM a fin de
comparar la marginación municipal al
adicionar de la dimensión alimentaria en el
cálculo del IM el consumo de
macronutrimentos de la población. Los
resultados demostraron un cambio en el
lugar en la marginación que ocupan los
municipios de una entidad federativa del
noreste de México (Ramos, González,
Valdés, Gómez, Rivera, Berrún 2009).
Al revisar el ISA con respecto al IM, se
encontró una distribución aproximada de
las entidades federativas por niveles del
ISA con respecto a los niveles de que
propone el CONAPO en el IM, solo cuatro
entidades federativas (Nuevo León, Distrito
Federal y Baja California y Coahuila) que
tienen ISA muy alto se encuentran entre las
entidades con el índice de marginación
muy bajo, el resto de las entidades con ISA
muy alto se encuentran clasificadas en el
índice de marginación bajo. En cuanto a las
entidades federativas que tienen el ISA
muy bajo (Chiapas, Guerrero, Oaxaca y
Veracruz), los primeros tres tienen el índice
de marginación muy alto y, Veracruz tiene
un índice de marginación alto. En el resto
de los niveles es donde puede haber más
variedad en cuanto a las diferentes
ubicaciones de las entidades federativas
dentro de los dos índices.
En pocas palabras, “….la seguridad
alimentaria puede traducirse en actos de
elección consciente basada en información
disponible en cada caso” y que para llegar
a esta democracia alimentaria se requieren
políticas y estrategias económicas y
sociales efectivas (Oseguera Parra, 2010,
págs. 15,16)

Artículo Original

Conclusiones
Este trabajo, supone que al abarcar tres
peldaños (las necesidades fisiológicas,
seguridad, estimación y necesidad de
reconocimiento) de los cinco que consta de
la teoría de Maslow (Huitt, 2007)sean los
necesarios para determinar el índice social
alimentario.
Los resultados han mostrado que el
comportamiento del ISA es diferente a lo
establecido por CONAPO (2005) en la
medición de la marginación por entidad
federativa; CONAPO refiere a tres de los
estados federativos con muy alta
marginación mientras que el ISA refiere a
nueve en el estrato muy bajo, los estados
federativos con muy baja marginación
tienen muy alto ISA. Los resultados del
ISA tienen mayor similitud a lo propuesto
por CONEVAL (Consejo Nacional de
Evaluación de la Política de Desarrollo
Social, 2010). El valor agregado del ISA es
el de incorporar indicadores biológicos en
la medición.
Con la construcción del índice, a nivel
municipal, es posible determinar los
posibles corredores de baja accesibilidad a
los alimentos para así focalizar. Se sugiere
incorporar resultado de la percepción de la
seguridad alimentaria.

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�Indicadores de adiposidad

Artículo Original

INDICADORES DE ADIPOSIDAD Y SU RELACIÓN CON FACTORES DE RIESGO
CARDIOVASCULAR EN HOMBRES JÓVENES
Gutiérrez López Myriam 1, Ramírez López Erik 1, Puente Hernández Debbie Samantha 1,
Medellín Guerrero Alpha Berenice 1 González Rodríguez, Liliana Guadalupe 2
1.
2.

Universidad Autónoma de Nuevo León, FaSPyN. Monterrey
Universidad Alfonso X El Sabio, Facultad de Ciencias en la Salud, Madrid.

RESUMEN
Introducción: La obesidad es un grave problema de salud pública en México y en el mundo. La
adiposidad abdominal está relacionada con las enfermedades cardiovasculares, además el tejido adiposo
visceral (TAV) se ha asociado con la resistencia a la insulina, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades
cardiovasculares y con un aumento en la velocidad de onda de pulso, que es un indicador asociado a la
rigidez arterial. Material y métodos: Estudio transversal, descriptivo. Participaron 40 adultos jóvenes
de sexo masculino entre 21 y 32 años. Se les tomaron medidas antropométricas de adiposidad como peso
y estatura para determinar el índice de masa corporal y circunferencia de cintura. Además se les midió
el porcentaje total de grasa con absorciometría dual de rayos X y el tejido adiposo visceral con resonancia
magnética. Se les determinó glucosa sérica, triglicéridos, colesterol, colesterol HDL y LDL. Además se
les midió la presión arterial y la velocidad de onda de pulso radial-braquial. Resultados: El IMC, la
circunferencia de cintura y el tejido adiposo visceral presentaron un mismo número correlaciones
significativas con factores de riesgo cardiovascular. El tejido adiposo visceral fue el único que se
relacionó con la velocidad de onda de pulso braquial-radial. Conclusiones: Los indicadores de
adiposidad están ampliamente relacionados a los factores de riesgo cardiovascular en hombres jóvenes.
Palabras claves: Adiposidad, tejido adiposo visceral, factores de riesgo cardiovascular.
ABSTRACT
Introduction: Obesity is a severe public health problem in Mexico and around the world. Abdominal
adiposity is closely related to cardiovascular disease (CVD), besides visceral adipose tissue has been
associated to insulin resistance, type 2 Diabetes, CVD, also in pulse wave velocity increase; which is a
related indicator to arterial stiffness. Material and methods: It is a descriptive, cross-sectional study.
The participants were 40 young-adult-male aged between 21 and 32. Adiposity anthropometric
measurements like weight and height were taken in order to determine the BMI and waist circumference.
Besides total body, fat percentage was measured using X-ray dual absorptiometry and MRI for visceral
adipose tissue; also they got determined serum glucose, triglycerides, cholesterol, HDL and LDL
cholesterol. Moreover, arterial tension and radio-brachial pulse wave velocity were taken too. Results:
BMI, waist circumference and visceral adipose tissue showed equal number of significative correlation
with cardiovascular risk factors. Visceral adipose tissue was the only item related to radio-brachial pulse
wave velocity. Conclusions: Adiposity indicators are strongly related to cardiovascular disease in young
men.
Key words: adiposity, visceral adipose tissue, cardiovascular risk factors

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21

�Indicadores de adiposidad

Introducción
A nivel mundial se reconoce a la obesidad
como un grave problema de salud pública.
En México de acuerdo a los datos
ENSANUT 2012 (Gutiérrez et al. 2012), el
69.4% de los hombres y 73.0 % de las
mujeres en edad adulta presentan algún
grado de sobrepeso u obesidad. El aumento
en
la
prevalencia
de
obesidad,
particularmente en los grupos de edad más
jóvenes incrementa la probabilidad de
padecer enfermedades cardiovasculares en
los años siguientes (Wildman, Mackey,
Bostom, Thompson &amp; Sutton-Tyrell, 2003).
Se conoce que la adiposidad abdominal está
relacionada
con
las
enfermedades
cardiovasculares (Ferreira et al., 2004; Van
Dijk, Takken, Prinsen &amp; Wittink, 2012),
además el tejido adiposo visceral (TAV) se
ha asociado con la resistencia a la insulina,
diabetes mellitus tipo 2, enfermedades
cardiovasculares (Despre´s, 2012; Kahan &amp;
Flier, 2000) y con un aumento en la
velocidad de onda de pulso, que es un
indicador asociado de rigidez arterial
(Sutton-Tyrell et al., 2001). Se ha sugerido
que es necesaria la temprana intervención en
individuos con obesidad visceral, aún con
índice de masa corporal (IMC) normal, para
prevenir
diabetes
y
enfermedades
cardiovasculares (Lee et al., 2007;
Ruderman et al., 1998). Los estudios en
México, relacionados con el tejido adiposo
visceral, son pocos debido al alto costo que
representa, es por esto que se han validado
otras técnicas más accesibles. Se ha
sugerido que con una sola imagen de
resonancia magnética, 10 centímetros arriba
del espacio intervertebral L4-L5 se puede
predecir el volumen total de tejido adiposo
visceral (Shen et al., 2004).

Artículo Original

El objetivo de este trabajo fue determinar la
relación entre indicadores de adiposidad y
su relación con factores de riesgo
cardiovascular en hombres jóvenes.
Material y métodos
Estudio transversal, no probabilístico,
descriptivo. Se reclutaron intencionalmente
40 adultos jóvenes de sexo masculino entre
21 y 32 años, originarios de Nuevo León.
El peso corporal se midió con una báscula
digital (0-200 kg ± 0.01 kg, SECA 813,
Hamburgo, Alemania) y la estatura con un
estadiómetro (20- 205 cm ± 5 mm, SECA
264). Además se determinó el índice de
masa corporal (IMC).
Los perímetros o circunferencias corporales
se midieron con una cinta métrica metálica
(0-200 cm ± 1mm, Rosscraft, BC, Canadá).
La circunferencia de cintura fue tomada en
el punto medio entre la costilla inferior y la
cresta ilíaca de acuerdo a lo sugerido por la
OMS. El porcentaje de grasa corporal total
se evaluó empleando un Absorciómetro
Dual de Rayos X (GE Lunar Prodigy
Advance DXA Modelo 301264. Software
enCore ver. 11.30.062). Se tomó como
referencia del tejido adiposo visceral
(TAV), una imagen 10 cm (10 cm +) arriba
del sitio intervertebral L4-L5, la cual se
obtuvo de un escáner Philips 1.5 Tesla
(Holanda) y fue analizada con el software
(Slice-Omatic, versión 4.3 (Tomovision Inc,
Montreal, Canadá). Se determinó la
medición de la presión arterial y de la
velocidad de onda de pulso braquial-radial
por el Sistema de Evaluación Cardi-Arterial
(Instituto Nacional de Cardiología Ignacio
Chávez, México)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

22

�Indicadores de adiposidad

Los análisis bioquímicos de glucosa sérica,
triglicéridos, colesterol, colesterol HDL y
LDL, fueron realizados con el analizador
A25 (Barcelona, España).
Análisis estadístico
El análisis estadístico se realizó con el
software estadístico NCSS, versión 8
(Hintze, J. 2012; NCSS 8. NCSS, LLC.
Kaysville, Utah, USA). Se utilizó estadística
descriptiva para caracterizar las variables
antropométricas,
bioquímicas,
cardiovasculares y de composición
corporal. Se verificó que las variables
siguieran una distribución normal antes de
su análisis (prueba D’Agostino). Para
establecer la asociación entre el sitio de
mejor predicción del tejido adiposo visceral
y los factores de riesgo cardiovascular se
empleó la prueba de correlación parcial.
Resultados
El rango de edad de los jóvenes fluctuó entre
21.9 y 32.9 años; el promedio del IMC de
los sujetos fue de 24.8 ± 3.9 y de grasa fue
de 24.4 ± 9.6. De acuerdo con la
clasificación del IMC propuesta por la
OMS, los participantes del estudio se
encontraron en rango de peso normal,
sobrepeso y obesidad grado I (IMC 20.3 –
31.7 kg/m²) (Tabla I).

Artículo Original

El promedio de los resultados de los
indicadores bioquímicos se encuentran
dentro de los parámetros normales (Tabla

II).
El promedio de la presión arterial sistólica
fue 110 ± 9.2 mmHg y de la presión
diastólica 70.9 ± 5.4 mmHg, establecidos
como presión arterial normal según la
NOM-030-SSA2-1999 (Tabla III).
El TAV, el IMC y la circunferencia de

cintura fueron los que se correlacionaron
con el mayor número de factores de riesgo
cardiovascular; en total 6 cada uno. El TAV
fue el único que se correlacionó
significantemente con la velocidad de onda
de pulso mientras que el IMC fue el único

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

23

�Indicadores de adiposidad

que lo hizo con la presión arterial sistólica.
El TAV, el % de grasa corporal y la
circunferencia de cintura se correlacionaron
significativamente con la glucosa pero no el
IMC. Los indicadores de riesgo
cardiovascular que no se correlacionaron
significativamente con los indicadores de
adiposidad fueron la presión de pulso (PP) y
el colesterol HDL. El % de grasa presentó el
coeficiente de correlación más fuerte con la
glucosa sérica (Tabla IV).

Discusión
Los indicadores de riesgo evaluados fueron
la velocidad de onda de pulso, presión
arterial
diastólica,
colesterol
LDL,
colesterol total, triglicéridos y glucosa.
Este estudio muestra que el IMC y la
circunferencia de cintura fueron los
indicadores de adiposidad y distribución de
grasa corporal que se correlacionaron
significativamente con el mismo número de
factores de riesgo cardiovascular (seis) que
el sitio del TAV. No obstante, el sitio de
medición del TAV fue el único que se
correlacionó significantemente con la
velocidad de onda de pulso mientras que el
IMC fue el único que lo hizo con la presión
arterial sistólica. El TAV, el % de grasa
corporal y la circunferencia de cintura se

Artículo Original

correlacionaron significativamente con la
glucosa pero no el IMC.
En otro estudio encontraron que en hombres
el IMC fue el indicador mejor
correlacionado con factores de riesgo
metabólico como insulina y triglicéridos en
comparación con las mujeres, en quienes se
encontró la correlación con estos factores
con el índice cintura-cadera (Ho, Chen,
Woo, Leung, Lam &amp; Janus 2001).
Un factor de riesgo cardiovascular
importante y recientemente reconocido
como factor independiente es la velocidad
de la onda de pulso o VOP (Laurent et al.,
2006). La VOP es un indicador de la rigidez
arterial y pronóstico de aterosclerosis
(Estadella, Vázquez &amp; Oliveras, 2010.). Los
valores reportados en sujetos sanos de la
VOP braquial-radial son de 6.16 a 10.95
m/s. Los pacientes de nuestro estudio
tuvieron una VOP dentro de ese rango (7.1
± 1.5 m/s). En nuestro estudio, la VOP, a
diferencia de los otros indicadores de
adiposidad fue la única que correlaciono de
forma significativa con el TAV.
Aunque la presión de pulso no se
correlacionó de forma significativa con el
sitio de medición de TAV o los otros
indicadores de adiposidad, se considera
también un indicador importante de riesgo
cardiovascular (Fang, Madhavan, &amp;
Alderman, 2000). El promedio de la presión
de pulso en los participantes de este estudio
fue de 39.4 ± 9.0 mmHg. Fang et al. (2000)
reportaron que sujetos jóvenes de sexo
masculino con una presión de pulso ≥ 48
mmHg tenían mayor riesgo de mortalidad
cardiovascular en comparación con
personas con presión de pulso &lt; 36 mmHg.

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24

�Indicadores de adiposidad

En conclusión, en comparación con otros
indicadores de adiposidad y distribución de
grasa corporal como el IMC y la
circunferencia de cintura, el TAV presentó
también correlaciones significativas y con
un mismo número de factores de riesgo
cardiovascular. No obstante, la glucosa
sérica no se asoció significativamente con el
IMC. Por otro lado, la velocidad de la onda
de pulso, un factor independiente de riesgo
cardiovascular, fue el único asociado con el
sitio de medición de TAV. Esto sugiere que
el empleo de la Resonancia magnética en
estudios de intervención sobre la función
endotelial circulatoria y el riesgo de otros
padecimientos como la aterosclerosis es
pertinente.
El presente estudio incluyó pacientes con
IMC adecuado y con sobrepeso, sin
embargo el número de muestra en cada
grupo (15 con IMC saludable y 25 con IMC
sobrepeso) es insuficiente para establecer
diferencias entre los dos grupos.

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�Indicadores de adiposidad

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26

�Índice cintura – cadera en mujeres

Artículo Original

ÍNDICE CINTURA-CADERA EN MUJERES QUE SE PERCIBE COMO MÁS
ATRACTIVO POR HOMBRES DE 20 A 30 AÑOS DE EDAD
Ramírez López Erik1*, Ramos Trujillo Amanda1, Rodríguez Mónica Trejo 1, Puente Hernández Debbie
Samantha1, Mata Obregón María del Carmen1
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición
*Correo electrónico: Erik.ramirezl@uanl.mx

RESUMEN
Introducción: En mujeres, se sugiere que una figura con un índice cintura-cadera (ICC) de 0.7
corresponde a una distribución de grasa óptima indicando mayor fertilidad y es más atractiva hacia los
hombres. Sin embargo, se han reportado otras preferencias en la relación ICC por hombres de distintas
poblaciones. Material y métodos: Estudio transversal descriptivo. Se entrevistaron 101 hombres
universitarios de 20 a 30 años de edad. Se pidió indicar la silueta más atractiva utilizando la escala de
Rozmus-Wrezeniska (2014) que presenta dos filas de 5 siluetas cada una con cambio en el ICC de 0.6 a
0.8 manteniendo la misma circunferencia de cadera en la fila superior y la circunferencia de cintura en
la fila inferior. Resultados: Cuando se hizo variar la circunferencia de cintura sin cambiar la
circunferencia de cadera, 32.6% de los hombres consideró un ICC de 0.6 en las mujeres como más
atractivo (P&lt;0.0001). Cuando se hizo variar la cadera sin cambiar la cintura, 20.7% consideraron un ICC
de 0.6 como más atractivo (P&lt;0.0001). Se encontró además que 82.1% prefirió una distribución de grasa
en las mujeres en el área de caderas y piernas. Discusión y conclusiones: El ICC de 0.6 en las mujeres
es el que se percibe como más atractivo por un grupo de estudiantes universitarios de 20 a 30 años de
edad. Una circunferencia de cintura más estrecha se prefiere aun cuando el tamaño de cadera varía o no
cambia. Los jóvenes prefieren en las mujeres una mayor distribución de grasa en caderas y piernas.
Palabras claves: Índice cintura-cadera, distribución de grasa corporal, figura corporal atractiva.
ABSTRACT
Introduction: In women, it is suggested that a figure with a waist-hip ratio (WHR) of 0.7 corresponds
to an optimal fat distribution indicating greater fertility and is more attractive to men. However, there
have been other preferences in relation ICC by men of different populations. Material and methods:
Cross-sectional study. 101 college men were interviewed 20 to 30 years old. He was asked to indicate
the most attractive silhouette using scale Rozmus-Wrezeniska (2014) having two rows of 5 silhouettes
each with change in the ICC 0.6 to 0.8 while maintaining the same hip circumference in the top row and
waist circumference on the bottom row. Results: When was varied waist circumference without
changing the hip circumference, 32.6% of men found an ICC of 0.6 on women as more attractive (P
&lt;0.0001). When hip was varied without changing the waist, 20.7% saw a 0.6 ICC as more attractive (P
&lt;0.0001). It was also found that 82.1% preferred a fat distribution in women in the area of hips and legs.
Discussion: a group of university students from 20-30 years old perceives the ICC 0.6 in women as more
attractive. A narrower waist circumference is preferred even though hip size varies or does not change.
Young women prefer a greater distribution of fat in the hips and legs.
Key words: Waist-hip ratio, body fat distribution, attractive body shape.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

27

�Índice cintura – cadera en mujeres

Artículo Original

Introducción
Existen características morfológicas que se
correlacionan con el atractivo físico. En
mujeres, dos características son la
distribución de la grasa corporal y el índice
cintura cadera. Las investigaciones se han
centrado en el índice cintura cadera (ICC) y
se sugiere que un ICC entre 0.65 y 0.7 es
percibido como más atractivo y más
femenino (Fink, Klappauf, Brewer, &amp;
Shackelford, 2014).

sin embargo, se ha observado una tendencia
hacia la delgadez, pero sin modificar la
figura femenina a una más tubular.

Swami concluye que un ICC de 0.7
corresponde a la distribución grasa óptima
que indica mayor fertilidad, siendo también
una figura más atractiva
(Furnham,
Petrides, &amp; Constantinides, 2005). Estos
rasgos de la morfología femenina
involucrados en el atractivo están ligados a
las cualidades relacionadas a la salud y
potencial reproductivo.

Debido a que los factores socioculturales,
entre otros, pueden modificar la percepción
de los hombres hacia una determinada
figura femenina, nos planteamos el
siguiente problema para un estudio piloto:
¿Cuál es la distribución de grasa corporal en
las mujeres que se percibe como más
atractiva en hombres de 20 a 30 años en una
universidad en el norte del país?

A lo largo de los años, se han revisado
numerosas evidencias que sugieren una
íntima relación entre el ICC y la salud y el
potencial reproductivo de las mujeres.
(Urquiza &amp; Dickinson, 2007) (Singh, 1993).
Un ICC ≥ 0.8 en mujeres se relaciona con
mayor riesgo a desarrollar enfermedades
cardiovasculares y también se asocia a un
menor atractivo físico (Faries &amp;
Bartholomew, 2012) (Han, Van Leer,
Seidell, &amp; Lean, 1995).

Material y métodos
Se trata de un estudio piloto de corte
transversal no probabilístico. El protocolo
fue registrado para su aprobación por el
comité de investigación de la Facultad de
Salud Pública y Nutrición de la UANL. Esta
investigación se desarrolló en la ciudad de
Monterrey, Nuevo León, México. Se
encuestó a 101 jóvenes universitarios de 20
a 30 de distintas facultades.

El ideal de belleza ha ido cambiando con el
paso del tiempo. El cambio de la preferencia
de la composición corporal inició en 1900,
cambiando de la preferencia de una imagen
robusta, relacionada con abundancia y
salud, a una figura más esbelta (Cogan,
Bhalla, Sefa-dedeh, &amp; Rothblum, 1996).
Una figura femenina con figura corporal en
reloj de arena continua siendo más atractiva,

Las medidas de las concursantes de belleza
de Estados Unidos en 1940 era 34-24.5-35
pulgadas
(ICC=0.70),
modificada
ligeramente hasta 1987 donde eran de 3523.5-34.5
pulgadas
(ICC=0.68),
manteniendo un ICC bajo pero con
tendencia a la delgadez (Singh, 1993).

Para evaluar el atractivo físico o conocer la
percepción de los hombres hacia
determinado ICC de las mujeres, se realizó
una encuesta considerando las imágenes
utilizadas en el estudio de RozmusWrezeniska 2004. Además, se empleó una
figura para indagar la preferencia en la
distribución de la grasa corporal en el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

28

�Índice cintura – cadera en mujeres

cuerpo de una mujer. Otras preguntas fueron
sobre información demográfica.
A los sujetos se les comentó el objetivo y la
encuesta sin mencionar palabras como
“cintura, cadera, distribución de la grasa,
peso corporal” o cualquier otra que pudiera
influir en la idea o percepción de los
participantes. Solo se les indico que
marcaran, según la sección, la figura que se
les hiciera más atractiva. Se entregó la
encuesta a aquellos que aceptaban participar
y se explicaba lo que se pedía en cada
apartado de la encuesta. Una vez terminada
la encuesta, sólo se revisaba que las
preguntas
estuvieran
completamente
contestadas.
No se solicitó el nombre de los participantes
y los datos recabados fueron manejados
confidencialmente y solo para fines de
investigación. Al final de la encuesta, se
pedía que anotaran su correo electrónico si
deseaban conocer los resultados obtenidos
en la investigación.
El análisis estadístico se realizó con el
paquete estadístico MedCalc (versión
14.12.0) para evaluar la distribución de
grasa en las mujeres que se considera más
atractiva por los hombres. El test de Chi
cuadrada se empleó para comparar las
frecuencias en la preferencia de
determinado ICC o de la distribución de
grasa en brazos u hombros, abdomen,
cadera o piernas.

Artículo Original

Resultados
La edad promedio de los sujetos fue de 23.9
años (± 3.0). La Tabla 1 muestra el número
de encuestados que consideraron entre
distintos
ICC
el
más
atractivo
independientemente de la variación en
cintura o cadera. El ICC de 0.6 fue
considerado como más atractivo en 53.4%
de los casos.
Tabla 1. Preferencia de diferentes índices de cintura cadera,
independientemente del cambio en cintura o cadera en hombres de 20 a 30
años de edad.
Índice cintura-cadera

0.6

0.65

0.7

0.75

0.8

Total de encuestados (n)

54

24

12

6

5

En la Tabla 2 se muestra que cuando se hizo
variar la circunferencia de cintura sin
cambiar la circunferencia de cadera, 32.6%
de los sujetos de estudio consideró un ICC
de 0.6 como más atractivo (P&lt;0.001).
Cuando se hizo variar la cadera sin cambiar
la cintura, 20.7% consideró un ICC de 0.6
como más atractivo (P&lt;0.001).
Tabla 3. Percepción de atractivo en diferentes ICC, considerando el cambio en
cintura o cadera en hombres de 20 a 30 años de edad.

Variación del ICC en cintura o
cadera

Índice cintura-cadera
0.6

0.65

0.7

0.75

0.8

P

Variación en cintura (n)

33

12

9

2

3

&lt;0.001

Variación en cadera, (n)

21

12

3

4

2

&lt;0.001

Total (n)

54

24

12

6

5

En cuanto a la preferencia de la distribución
de la grasa corporal (Tabla 3), se encontró
que 82.1% prefirió una distribución de grasa
en el área de caderas y piernas, el 12.8% lo
prefirió en el área de brazos y hombros,
mientras que 4.9% en el área de abdomen.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

29

�Índice cintura – cadera en mujeres

Artículo Original

Tabla 3. Preferencia en la distribución de la grasa corporal de mujeres en
distintas regiones corporales por hombres de 20 a 30 años de edad.
Número de encuestados

%

Abdomen

5

4.9

Brazos y hombros

13

12.8

Cadera y piernas

83

82.1

Total
P=&lt;0.001

101

100

Discusión
En este estudio nos preguntamos cuál es la
distribución de grasa corporal en las mujeres
que se percibe como más atractiva en
hombres de 20 a 30 años en una universidad
en el norte del país. Los resultados de este
estudio concuerdan con aquellos obtenidos
en estudios previos realizados (Swami &amp;
Tovée 2005, Smith &amp; Tovée 2007,
Furnham, Petrides, &amp; Constantinides 2005,
Cornelissen, Tovée, &amp; Bateson 2009) que
apoyan la idea de que existe una preferencia
por figuras femeninas con un ICC bajo, idea
propuesta inicialmente por Singh (1993).
Dichas investigaciones señalan que la
percepción del atractivo físico en
sociedades donde no tienden a la escasez de
alimentos, una figura delgada con un ICC
bajo (0.7 o menor) tiende a considerarse
como más atractiva, contrario en lo
observado en el estudio de Marlowe (2005)
donde los miembros de una tribu en
Tanzania consideraban más atractiva una
figura femenina con un ICC de 0.9.
La distribución de la grasa corporal influye
sobre la percepción de un ICC atractivo ya
que aunque una figura con obesidad y una
figura con bajo peso tengan el mismo ICC,
la percepción de cuál es más atractiva varía
dependiendo de los factores socioculturales
presentes. En un estudio realizado por
Urquiza (2007) se observó que los
entrevistados consideraban más atractiva
una figura femenina con ICC alto (0.9 o 1.0)

de peso normal y bajo, que una figura con
ICC bajo de peso alto.
De igual manera, las medidas de ambos
componentes del ICC (cintura y cadera)
influyen sobre la percepción del atractivo
físico.
Rozmus-Wrzesinska
(2004)
concluyeron que hay una correlación
negativa con la percepción de atractivo
cuando la imagen tiene modificación en la
cintura, donde se consideraba más atractivo
un ICC de 0.6, y que había una correlación
de U invertida cuando había modificación
en la cadera, donde se percibía como más
atractivo un ICC de 0.7. Estos resultados
difieren con los obtenidos en nuestra
población ya que se prefiere una cintura
estrecha y un ICC de 0.6 aun cuando la
circunferencia de cadera cambie o no. Las
imágenes utilizadas en esta investigación no
variaban en cuanto al peso corporal (bajo
peso, normal o sobrepeso). Sin embargo, se
evaluó también la preferencia de la
distribución de la grasa corporal en tres
diferentes áreas: brazos y hombros,
abdomen o cadera y piernas. En la zona de
cadera y piernas fue preferida la distribución
de la grasa en 82.1% de los casos. Se conoce
que la distribución en la región
gluteofemoral se relaciona con una mejor
salud metabólica y potencial reproductivo
en mujeres; por lo que podría considerarse
más atractivo (Faries &amp; Bartholomew,
2012). Sin embargo, nuestra revisión no
encontró algún otro estudio que evaluara la
preferencia en estos segmentos y
distribución corporal, por lo que no se tienen
valores comparativos.
Nuestro estudio concluye que el ICC de 0.6
en las mujeres es el que se percibe como más
atractivo por hombres de 20 a 30 años de
edad en un grupo de estudiantes
universitarios. Una circunferencia de
cintura más estrecha y un ICC de 0.6 se

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

30

�Índice cintura – cadera en mujeres

prefieren aun cuando el tamaño de cadera
varía o no cambia. En cuanto a la
distribución de la grasa corporal, 82.1%
prefiere una distribución de grasa en el área
de cadera y piernas.
Después del análisis anterior, se consideró
incorporar los siguiente en un estudio más
completo: 1) Utilizar imágenes con
diferencias en el peso corporal (bajo peso,
normal, sobrepeso) para evaluar la
influencia del peso en el atractivo físico y
analizar su interacción con el ICC; 2) aplicar
la encuesta a una población distinta
considerando el nivel de estudios y otras
variables sociodemográficas para comparar
los cambios en la percepción del atractivo
físico, 3) Añadir también diferencias en el
peso corporal para evaluar la percepción del
atractivo físico dependiendo de la
distribución de la grasa corporal en distintos
regiones corporales. Otra vertiente es
evaluar la percepción de una imagen
saludable, no solo por hombres sino también
por mujeres. Los estereotipos actuales
influyen no solo en los varones, sino
también en las mujeres, pudiendo ocasionar
trastornos de la alimentación (Duran, et al.,
2013) (Jaworowska &amp; Bazylak, 2009).

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Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

31

�Índice cintura – cadera en mujeres

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

32

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

Artículo de Revisión

LAS PRÁCTICAS Y LA PUBLICIDAD EN EL CONSUMO DE REFRESCOS EN
MEXICANOS.
Hernández Villarreal María Olivia1*, Ramos Peña Esteban Gilberto1 Núñez Rocha Georgina Mayela1
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, FaSPyN. Monterrey
*Correo electrónico: marioli.hdz@gmail.com

RESUMEN
Los determinantes y factores tradicionales que repercuten en las prácticas y patrones
alimentarios son el ingreso, la geografía, ecología, ambiente sociodemográfico, sin embargo, la
publicidad ha tenido una gran participación en la modificación en el consumo de los alimentos.
Actualmente se asocia el consumo excesivo de los refrescos a enfermedades crónicas no
trasmisibles, entre otras a la obesidad y el sobrepeso cuyas cifras de población afectada llega a
estar cerca del 75%. Es entonces que se requieren de excelentes orientadores en los temas de
alimentación y del fortalecimiento a las políticas sociales alimentarias que establezcan las reglas
de la publicidad, dada la inexperiencia y credulidad que tienen principalmente los menores de
edad cuando se exponen a la publicidad de alimentos.
Palabras claves: publicidad, consumo de refrescos
ABSTRACT
Determinants and factors affecting traditional practices and dietary patterns are income,
geography, ecology, socio-demographic environment; however, advertising has played a large
part in the change in the consumption of food. Excessive consumption of soft drinks is currently
associated with chronic non-communicable diseases, including obesity and overweight
population whose numbers affected becomes about 75%. It is then that require excellent
guidance in the areas of feed and food strengthening social policies that establish the rules of
advertising, given the inexperience and credulity are mainly minors when exposed to food
advertising.
Key words: advertising, sweetened beverages

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

33

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

Introducción
Existen factores que influyen en la cantidad,
variedad, calidad y tipo de alimentos y
bebidas disponibles y accesibles para su
consumo, entre los que destacan los factores
geográficos, climáticos, políticos y
económicos. Por otro lado están aquellos
factores que influyen en la toma de
decisiones y la elección individual de los
alimentos en base a la oferta disponible
entre los que destacan los aspectos sociales,
culturales, tradicionales, nivel educativo de
los padres, nivel de información y
concientización (Esteban, 2004).
Las prácticas y patrones de alimentación de
las personas tienden a experimentar
pequeños cambios cuando las condiciones
ecológicas, socioeconómicas y culturales de
la familia permanecen constantes a través
del tiempo. Sin embargo, esto no ha sido lo
general y los cambios han sido de gran
impacto en las prácticas alimentarias
derivadas de los cambios en los estilos de
vida tanto al interior como al exterior de las
familias. Los cambios suceden y tienen
mayor impacto en los hogares de áreas
metropolitanas debido a que los cambios
son más intensos y con mayor velocidad
modificando los estilos de vida y por ende
patrones y prácticas alimentarias. Uno de
los principales factores que influyen en los
patrones de consumo es la publicidad, en
conjunto con otros factores, contribuye a
una especie de educación informal, no
siempre
correcta,
que
influencia
efectivamente en la estructura del gasto del
consumo alimentario de los diferentes
grupos sociales. (Morón &amp; Schejtman,
1997)
México, es el país con el mayor consumo de
refrescos a nivel mundial y también es el

Artículo de Revisión

país con el primer lugar en obesidad. Es de
suma importancia conocer los patrones de
alimentación de la población, para analizar
el contexto en el que se están
desenvolviendo estas problemáticas. Así se
podrán hacer políticas y estrategias de
seguridad alimentaria que garanticen una
alimentación de buena calidad para la
población, especialmente para los niños que
son el futuro de la sociedad (Secretaría de
Salud, 2013)
Es importante analizar hasta qué punto la
publicidad impacta en la toma de decisiones
alimentarias, particularmente de los niños,
las cuales forman parte de las prácticas y
patrones alimentarios, y que en última
instancia determinan el estado nutricional
de las personas.
Prácticas y patrones alimenticios
Las
prácticas
alimentarias
abarcan
complejas interacciones o relaciones de
orden
bioquímico,
termodinámico,
metabólico, así como también de orden
psicológico, pero, sobre todo, social y
cultural. Estos últimos están relacionados y
fuertemente influenciados por condiciones
económicas, sociales y ambientales. La
necesidad
de
alimentarse
está
indiscutiblemente ligada a las condiciones
variables de existencia y se modifica por la
manera como los seres humanos,
organizados en sociedad, valoran los
procesos alimenticios (Uribe, 2006). La
práctica alimentaria está condicionada por
el marco cultural (Gaínza, 2003). El proceso
de alimentación comprende desde la
selección de ingredientes hasta la
combinación que se efectúa con ellos,
pasando por el empleo de condimentos, el
proceso de la preparación de alimentos

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

34

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

responde a las condiciones culturales de la
población.
Lo que una sociedad puede considerar como
normal o deseable, otra lo puede considerar
como repulsivo e inaceptable. También se
presenta la influencia de la religión que
puede llegar a prohibir el consumo de
ciertos platos (Latham, 2002).
Existen factores que influyen en la cantidad,
variedad, calidad y tipo de alimentos
disponibles y accesibles para su consumo,
entre los que destacan los factores
geográficos, climáticos, políticos y
económicos. Por otro lado están aquellos
factores que influyen en la toma de
decisiones y la elección individual de los
alimentos en base a la oferta disponible
entre los que destacan los aspectos sociales,
culturales, tradicionales, nivel educativo de
los padres, nivel de información y
concientización (Esteban, 2004).
Determinar las prácticas y los patrones
alimentarios implica conocer lo que la
población consume de manera cotidiana.
Además, estos permiten entender los
factores asociados al consumo de alimentos
y provee el contexto en que se desarrollan
las problemáticas nutricionales. (Ramos P.
E., y otros, 2005). Los principales factores
que influyen en los patrones de consumo
son
los
ingresos,
los
cambios
sociodemográficos, la incorporación de
servicios en la alimentación, la publicidad,
y
además
factores
nutricionales,
psicológicos y culturales vinculados al
consumo alimentario (Morón &amp; Schejtman,
1997)
Al plantear estrategias alimenticias es
importante considerar que éstas no deben

Artículo de Revisión

enfocarse únicamente en asegurar acceso a
los alimentos, sino también deben intentar
conseguir un consumo de cantidades
adecuadas de alimentos seguros y de buena
calidad, los cuales componen una dieta
saludable. Hay que tomar en cuenta que
cualquier recomendación para esto, tendrá
implicaciones en la cadena alimenticia. Por
eso, es útil examinar las tendencias en los
patrones de consumo de alimentos. (FAO,
2003)
Según Ramos et al. (2005) en Nuevo León
(entidad federativa en el noreste mexicano y
frontera con USA) en el año 2000 los
refrescos
representaban
el
tercer
alimento/bebida más consumido por las
familias neoleonesas.
La Secretaria de Salud Nuevo León, situaba
en el 2011 el consumo de refrescos en el
cuarto lugar, sin embargo aumentó un
10.7% respecto al 2000. Se estimó que en
los niños de 2 a 9 años el 80.2% consumían
refresco y de ellos el 40.2% lo hacían a
diario, mientras que los de 10 a 19 años lo
consumieron el 83.4% y de ellos el 54.0% lo
realizo diariamente, en los adultos de 20 a
59 lo consumieron el 69.6% y de ellos el
50.6% lo realizó a diario y, finalmente en los
adultos mayores el 73.5% lo consumió y de
ellos el 49.7% a diario, probablemente estos
porcentajes no reflejan el lugar que ocupan
en las tablas de consumo por grupos de
edad, ya que en los grupos mencionados, el
consumo de refrescos fueron el 12º, 8º, 17º
y 15º respectivamente (Secretaria Estatal de
Salud Nuevo León, 2012). Cabe mencionar
que en Nuevo León está la ciudad con
mayor consumo a nivel mundial per cápita,
de refresco de cola (Bussiness Monitor
International, 2014).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

35

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

De hecho, según datos del INEGI, en
promedio una familia mexicana destina
10% de sus ingresos totales a la compra de
refrescos. Esto es alarmante al considerar
que este tipo de bebidas implican daños para
la salud, y al ser una bebida calórica puede
suplir el consumo de otros alimentos que
son saludables. Esto último puede
observarse con los datos arrojados por un
estudio del 2006 que señala que el 30% de
la energía diaria consumida por niños de 5 a
11 años provenía de bebidas dulces caseras,
refrescos y bebidas dulces industrializadas.
Cifras similares se obtuvieron en otros
grupos de edad. (Toribio, 2013).
El consumo de bebidas azucaradas está
causando el 1.2% de las muertes
relacionadas a obesidad, diabetes y
enfermedades cardiovasculares a nivel
mundial, en México, el consumo de refresco
causan 4,100 muertes al año, es decir, el
12.1|% de todas las muertes por diabetes y
enfermedades cardiovasculares y cánceres
relacionados a la obesidad (Mozaffarian,
2011)
Por otro lado, el consumo de refresco ha
aumentado en México a lo largo de los años.
Según un estudio en el que se compararon
datos de la Encuesta Nacional de Nutrición
1999, y la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición 2012, hubo un aumento en el
consumo de bebidas calóricas, y además
estas fueron unas de las principales fuentes
de energía de población. (Stern, Piernas,
Barquera, Rivera, &amp; Popkin, 2014)

Artículo de Revisión

Contacto con la Publicidad de alimentos
y bebidas
En cuanto al tiempo frente a las pantallas
que destinan los mexicanos, el 33% de los
niños y adolescente reportó estar un máximo
de 120 minutos (recomendación de pasar
máximo dos horas frente a la pantalla), el
39.3% más de 120 minutos y el 27% pasó a
240 minutos o más, en los adolescentes, el
63.9% la cantidad fueron 120 minutos o más
y el 51.4% de los adultos refieren 120
minutos o más (INSP, 2013).
Los
medios
de
comunicación,
especialmente la televisión, contribuyen a
una especie de educación informal, no
siempre correcta, que influye en la
estructura del gasto del consumo
alimentario de los diferentes grupos
sociales. La correlación de otros factores
como
el
nivel
educacional
y
socioeconómico influye también en esto. En
diversos estudios se han encontrado que las
amas
de
casa
pobres
compran
periódicamente
diversos
productos
anunciados por la televisión, muchas veces
para satisfacer preferencias de los niños
inducidas por este medio, que no tienen que
ver con el valor nutritivo y pueden significar
una inversión importante del presupuesto
familiar. (Morón &amp; Schejtman, 1997)
En el año 2010, el Instituto Nacional de
Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador
Zubirán” reveló que México era el país con
la mayor cantidad de anuncios de alimentos
con alta densidad energética, difundidos por
televisión. El estudio “La desnutrición
infantil y obesidad en la pobreza en México”
señalaba que en 2010 si un niño pasaba en
promedio dos horas diarias frente a la
televisión habría visto más de 12 mil 400

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

36

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

Artículo de Revisión

anuncios de alimentos con alta densidad
energética en un año. (Secretaría de Salud,
2013)

favoritos de los niños están las series de
televisión (46.2%) y las telenovelas
(44.2%). (INSP)

En la Ciudad de México se hizo un estudio
entre julio y octubre 2007 que reveló que la
publicidad de alimentos fue mayor durante
los programas infantiles que durante la
programación dirigida a la audiencia
general (25.8% vs. 15.4%). Asimismo se
encontró que los alimentos más anunciados
durante los programas infantiles y de
audiencia general fueron las bebidas con
azúcar añadida (34.5%). (Pérez, Rivera, &amp;
Ortiz, 2010)

La publicidad no ayuda a las decisiones de
los padres de promover un ambiente de
alimentación más sano si el ambiente en el
que están sus hijos no ayuda. La publicidad
es una manera en que los niños están
expuestos diariamente a información sobre
alimentos y bebidas no sanas. De hecho, el
87% de los padres mexicanos de niños entre
6 y 16, considera que la publicidad de
alimentos para niños influye en lo que
deciden comprar sus hijos. (Alianza por la
Salud Alimentaria, 2013)

Entre diciembre 2012 y abril 2013, se llevó
a cabo otro estudio por el INSP para
explorar la publicidad de alimentos y
bebidas consumidos por niños y
adolescentes en canales de comunicación,
lugares de venta y consumo de alimentos y
bebidas, medio de transporte y escuelas. Se
encontró que los alimentos y bebidas más
promocionados en diferentes canales de
comunicación fueron las botanas dulces,
bebidas azucaradas y productos lácteos con
azúcar adicionada. Se observó que los niños
están expuestos a anuncios en programas de
televisión dirigidos a público adulto. Cabe
destacar que se encontró que el 23.3% de los
anuncios de televisión abierta corresponden
a alimentos y bebidas. En las tiendas de
conveniencia,
los
productos
más
promocionados
fueron
las
bebidas
azucaradas (26.1%). (Instituto Nacional de
Salud Pública, 2013)
La encuesta realizada a niños encontró que
el 80% de ellos ve televisión toda la semana,
incluyendo horario nocturno (38.4%).
También se observó que entre los programas

Los conocimientos, creencias, actitudes y
prácticas alimentarias adecuadas pueden
mantener un buen estado nutricional, para
este propósito la comunicación social es el
conjunto de normas que determina como
interactúan los individuos de una misma
cultura. La modificación de estas normas es
el fin último de la educación nutricional
dirigida a las comunidades. La educación
alimentaria y nutricional consiste en
intervenciones dentro del campo de la
comunicación social, con el propósito de
lograr cambios voluntarios de hábitos
nutricionales no deseables a fin de mejorar
el estado nutricional de la población.
(Morón &amp; Schejtman, 1997), por ello, un
programa de educación alimentaria y
nutricional debe basarse en el estudio de las
conductas, actitudes y prácticas del grupo
social en cuestión. Sólo las estrategias que
emplean multimedios, utilizando diversos
canales de comunicación, con permanencia
en el tiempo y evaluación de los resultados
pueden lograr un gran cambio.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

37

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

Es de suma importancia que exista una
regulación efectiva en México que permita
marcar límites la industria alimenticia, que
controle los contenidos nutricionales y
calidad de los alimentos producidos por la
industria (Alianza por la Salud Alimentaria,
2013). Asimismo, debe existir un buen
etiquetado con información adecuada para
el consumidor, de esta manera la publicidad
no será la que oriente la decisión de
consumir alimentos poco saludables,
especialmente los dirigidos a niños quienes
se caracterizan por su inexperiencia y
credulidad.

Conclusiones
Las prácticas y patrones alimenticios
indican los alimentos y bebidas consumidos
por una población. En México, existe el
grave problema del consumo excesivo de
refrescos, lo cual se evidencia con el primer
lugar mundial de consumo per cápita de
refresco. Los principales problemas que esto
implica radican en daños a la salud por esta
bebida, así como el reemplazo de calorías
provenientes de alimentos nutritivos por el
de calorías “vacías” que aportan los
refrescos. El consumo excesivo de calorías
que no aportan nutrientes, se traduce en una
baja calidad en la dieta. De ahí la
importancia de analizar el trasfondo de
dicha problemática, ya que su solución
mejoraría en última instancia el estado
nutricional de las personas.
Uno de los factores determinantes que
promueven la práctica alimenticia de
consumo de refresco es la publicidad, pero
habría que preguntarse ¿cuál es la
ponderación que tiene la publicidad, frente
a la falta de ingresos, de educación, y los
ambientes sociodemográfico o cultural?

Artículo de Revisión

Para analizar el consumo de refresco, es
importante tomar en cuenta el contexto
sociodemográfico de México. Hay que
reconocer que el problema de consumo de
refrescos no es meramente un problema de
educación, aún y cuando esta si tenga un
fuerte impacto, también deben considerarse
los recursos, tanto económicos como
naturales, para entender el patrón de
consumo de refrescos.
En México, 22 millones de personas no
cuentan con agua potable y resulta valioso
tomar lo anterior en cuenta para poder atacar
el problema desde distintos ángulos y,
principalmente desde su raíz. Es importante
considerar al elaborar políticas y estrategias
de salud, que en el problema del consumo
de refresco la publicidad contribuye y se
ampara en un gran problema multicausal
que incluye el acceso al agua.
En cuanto a la publicidad de alimentos
(Gobierno Federal, 2010), la propuesta para
equilibrar el consumo de refrescos radica
en:
a) Promover, mediante leyes y
regulaciones, el acceso a agua
potable. Esto junto con la promoción
y educación necesaria para cuidar de
este recurso.
b) Orientar a la población para que esté
en capacidad de tomar decisiones
informadas,
proporcionando
educación nutricional. Asimismo,
sumar esfuerzos para la promoción
de patrones alimenticios adecuados
que sean saludables, sustentables y
de acuerdo a la cultura mexicana.
c) Fortalecer las regulaciones sobre la
publicidad de alimentos de alta

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 14 No. 1 enero – marzo, 2015

38

�Las prácticas y la publicidad en el consumo

densidad energética, incluyendo los
refrescos.

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición</text>
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              <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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