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                  <text>�Instrumentos evaluación TDAH

Artículo Original

COMPARACIÓN DE CUATRO INSTRUMENTOS UTILIZADOS EN LA
EVALUACIÓN DE LOS TRASTORNOS POR DÉFICIT DE ATENCIÓN
E HIPERACTIVIDAD
Flores-Aréchiga Amador 1, Garza-González Marco Tulio 2, Llaca-Díaz Jorge1, Gómez-Espinel Irene A.3
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina. 2 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología. 3
Instituto Mexicano del Seguro Social, Unidad de Medicina Familiar 28

RESUMEN
Introducción: se revisan hitos históricos en la evolución de los TDAH hasta la situación actual. Objetivo: El objetivo del estudio
fue analizar 4instrumentos que puedan utilizarse como tamizaje para que permita menor tiempo y costo en la identificación
delos TDAH en escuelas primarias y secundarias Material y métodos: Se seleccionaron aleatoriamente 116 escuelas de
educación básica con el criterio de inclusión de contar con 20 o más alumnos para diversas mediciones, entre ellas,
instrumentos y pruebas para detectar TDAH. Por razones de edad se eliminaron para este estudio 35 escuelas preescolares,
se incluyeron 56 primarias y 25 secundarias. Se evaluaron 1 742 de primaria y 798 de secundaria, 1 193 y 556 hombres, mismo
orden. Los instrumentos utilizados fueron: opinión de los docentes (probables TDAH), Figura de Rey-Osterrieth, (FRO)
Cancelación visual de Mesulam (CV) y Conners para maestros. Los encuestadores seleccionaron un grupo control. Se cruzaron
las variables entre sí. Resultados: los instrumentos coincidentes fueron FRO ≤ de 70 y opinión de los docentes y FRO≥ 80 con
controles. Conclusión: La opinión de los docentes y/o la FRO pueden ser útiles para el tamizaje en los TDAH.
Palabras Clave: escolares, educación básica, trastornos por déficit de atención e hiperactividad

ABSTRACT
Introduction: Milestones are reviewed in the development of ADHD to the current situation. Objectives: The aim of the study
was to analyze 4 instruments that can be used as a screening to allow less time and cost models in identifying ADHD in primary
and secondary schools. Methods: 116 were randomly selected primary schools with the inclusion criteria of having 20 or more
students for various measurements, including instruments and testing for ADHD. For reasons of age were removed for this
study 35 preschools, 56 primary and 25 secondary included. They were evaluated 1 742 primary and 798 secondary schools,
1 193 and 556 men, same order. The instruments used were opinion of teachers (probable ADHD), Figure of Rey-Osterrieth,
(FRO) visual Cancellation of Meshullam (CV) and Conners teacher. Pollsters selected a control group. The variables together
crossed. Results: Matching instruments were FRO ≤ 70 and opinion of teachers and controls FRO≥ 80. Conclusions: The opinion
of teachers and / or the FRO may be useful for screening for ADHD.
Key words: School, basic education, attention deficit disorders and hyperactivity

Citation: Flores-Aréchiga, A., Garza-González, Marco Tulio, Llaca-Díaz, Jorge, Gómez-Espinel, Irene A. (2016) Comparación de cuatro
instrumentos en la evaluación de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad, Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(2), 1-7
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Flores-Aréchiga et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY-ND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: arechiga@outlook.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril – Junio, 2016

�Instrumentos evaluación TDAH

Introducción
En una revisión histórica, tanto Isabel Menéndez
Benavente (2001) como Brian S. Cahill (s/f) señalan
que Hoffmann, médico alemán, escribió en 1846
entre otros cuentos:Fidgety Philip y Johny Head-inAir, sobre un niño que no logra estar sentado, se
muevesin cesar, tira del mantel y quiebra la loza, el
primero;el segundo pierde cosas para su tarea escolar
y se distrae fácilmente. Las descripciones coinciden
con hiperactividad el primero y déficit de atención el
segundo.
En 1902, George Frederick Still, pediatra inglés,
describe niños que mostraban conductas impulsivas,
agresivas y falta de atención, les llamó defectos de
control moral (Lange, 2010). Khan y Cohen (1934),
atribuyen los síntomas descritos por Still a lesiones
cerebrales como la encefalitis, entre otras y lo
denominaron síndrome de lesión cerebral humana.
Para 1960 los investigadores coinciden en que no se
aprecia lesión cerebral en niños con esos síntomas y
cambiaron la denominación a disfunción cerebral
mínima. El Manual diagnóstico y estadístico de
enfermedades mentales DSM-II (1968), por sus
siglas en inglés, se centra en la parte hiperactiva y le
llama reacción hipercinética de la infancia. En
México, los pediatras Valenzuela, Luengas y
Marquet (1983) utilizan ese término en su libro
Manual de pediatría.
El DSM-III reconoce el déficit de atención con
hiperactividad (American Psychiatric, 1987) y
posteriormente DSM-IV (American Psychiatric,
1994) incluye las 3 variables del TDAH; predominio
de la falta de atención, predominio de la
hiperactividad e impulsividad y el mixto. Ignacio
Pascual-Castroviejo (2009) sostiene que no debe
llamarse trastorno, sino síndrome de déficit de
atención e hiperactividad y de esa forma titula su
libro.
El TDAH suele manifestarse entre los 5 y 7 años, de
predominio masculino, deben tener los síntomas una
evolución de 6 meses o más, y cumplir con 6 o más
de 9 síntomas mencionados por el DSM-IV
(American Psychiatric, 1994) como déficit de
atención y6 o más de 9sobre hiperactividad e
impulsividad, según se presenten los primeros,
segundos o ambos se considerará predominio del
déficit de atención, de la hiperactividad e
impulsividad o mixto.

Artículo Original

La sencillez de los criterios citados presenta los
siguientes inconvenientes:
Existen al menos 26 diferentes pruebas para
corroborar el diagnóstico, unas indirectas dirigidas a
padres o maestros, las más, a los probables TDAH
(Félix-Mateo, 2006).
No existe un tipo de estudio de laboratorio, biología
molecular o de imagen diagnóstica que sea de alta
sensibilidad y especificidad con la excepción de
estudios en áreas de investigación con un alcance
mínimo para la población general (Lowes, 2013).
La etiología del TDAH no está definida, si bien se
mencionan factores genéticos (Franke el al, 2012),
traumáticos (Keenan, 2008) y dietéticos (Pelseer et
al, 2009), entre otros.
Puede presentarse con diversos tipos de
comorbilidad (Biedman, 1991; Rao, 2014).
Los criterios que prevalecen son los señalados en el
DSM-IV,o los mismos con puntuación de 1 a 4 en
cada criterio (Willcut, 2012).
El objetivo del estudio fue analizar 4instrumentos
que puedan utilizarse como tamizaje para que
permita menor tiempo y costo en la identificación
delos TDAH en escuelas primarias y secundarias.

Material y Métodos
Tamaño y selección de la muestra
Se realizó un muestreo aleatorio en116 escuelas de
educación básica entre 3,911 existentes en Nuevo
León que cumplieron con el único criterio de
inclusión consiste en contar con 20 o más alumnos.
La composición de la muestra, según nivel escolar
fue de 35 escuelas preescolares, 56 primarias y 25
secundarias. Debido a que el nivel preescolar no
cumple por completo el criterio de edad se
excluyeron de este particular estudio. Se tomaron
múltiples datos como peso, talla, agudeza visual,
horas de sueño, ausencias según causa, agresividad
física, entre otras. El total de alumnos examinados de
primaria fue 10,467 y de secundaria 7,737. La
distribución según sexo es la siguiente: 5,253
hombres (H) y 5,214 mujeres (M) en primaria; 3,888
H y 3,849 M en secundaria. El estudio inició en los
ciclos escolares 2008-2009 y se dio seguimiento a las
cohortes según pasaran o no, de cuarto, quinto y

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

2

�Instrumentos evaluación TDAH

sexto de primaria a los correspondientes grados de
primero, segundo y tercero de secundaria en los
ciclos escolares 2008-2009, 2009-2010 y 2010-2011.
Estas últimas variables se presentarán en otro
artículo.
Sobre la base de que los docentes suelen sospechar
los casos de TDAH (Sax, 2003), en cada grupo de las
escuelas primarias y secundarias se pidió al docente
que escribiera los nombres de alumnos(as) que
cumplieran 2 o más de 6 criterios seleccionados de
entre los 18 de inatención e hiperactividad señalados
en el DSM-IV. Este grupo se denominó opinión de
los docentes (OD2).
Por cada alumno elegido por los docentes el
encuestador seleccionó al azar un alumno o alumna
como control (CO1). Por este mecanismo se
estudiaron 1,742 alumnos de primaria (1,193 H y 549
M) y 798 de secundaria (536 H y 262 M). En
primarias, los docentes seleccionaron a 885
estudiantes (639 H y 246 M) que cumplieron2 o más
de6 criterios utilizados y que se identifican como
OD2, a su vez los encuestadores eligieron 857
controles (554 H y 303 M) que se identifican CO1.
En secundarias se identificaron a 411 estudiantes
como OD2 (308 H y 103 M) y 387 como CO1 (228
H y159 M).
Instrumentos de recolección de información
Los instrumentos utilizados fueron la FRO y la de
CV aplicadas por maestros de la Facultad de
Psicología de la UANL, alumnos de la misma y
maestros de la Secretaría de Educación de Nuevo
León capacitados por los primeros. La prueba de
Conners fue responsabilidad de los maestros y, en
documento independiente, un listado simplificado de
6 de los 18 ítems del DSM-IV para que un docente
del grupo seleccionara a quienes, a su juicio,
presentara 2 o más de los 6 criterios.
Se realizó un estudio piloto para poner en práctica el
diseño metodológico el que fue dirigido por cuatro
maestros de la facultad de Psicología de la UANL.
La primera decisión fue elegir los 4 instrumentos
mencionado para valorar su desempeño. En el
proyecto original se pretendía que el maestro
seleccionara a los probables casos de TDAH sobre
los 18 criterios del DSM-IV, 6 o más de los 9
correspondientes a inatención y lo mismo para el
caso de hiperactividad e impulsividad. El ejercicio

Artículo Original

mostró que los docentes se confundían con 18
criterios y mencionaban que les tomaba mucho
tiempo. Por la razón expuesta el grupo de psicólogos
redujo a 6 los criterios y se indicó que seleccionaran
al escolar que mostrara dos o más de los mismos.
Otro cambio del plan original fue la idea de separar
las poblaciones de las pruebas de CV, FRO y
Conners, según su puntuación, en normales, dudosos
y anormales. Cruces preliminares de esa separación
mostraron que era impráctico y se decidió utilizar un
sistema binario: normal y anormal.
Por lo antes expresado, tanto en el estudio sobre
TDAH como en las otras mediciones se intentó no
interferir con la labor docente de maestros y
estudiantes. Si se toma en cuenta que existen pruebas
que constan de un total de 26 reactivos, 18 de
inatención e hiperactividad-impulsividad y 8 para
exploración de conducta desafiante-oposicionista
(Vázquez, Feria, Palacios, 2010) con grupos de 40 y
más
alumnos,
un
maestro
invertiría
aproximadamente 2 horas en llenar esos
instrumentos.
En seguida se mencionan los ítems presentados a los
docentes como guía para seleccionar a los que
tuvieran 2 o más. (Inician con “a menudo”):
1. No sigue las instrucciones y no termina las
tareas de la escuela u otra responsabilidad
en el trabajo.
2. Tiene dificultad para organizar sus tareas y
actividades.
3. Pierde las cosas que necesita para hacer
ciertas tareas y actividades tales como
material escolar, lápices y libros.
4. Corretea y se sube a los objetos en
situaciones y momentos no adecuados.
5. Responde antes de haber escuchado toda la
pregunta.
6. Interrumpe a la persona que está hablando o
se entromete con los demás y no espera su
turno en juegos u otras circunstancias.
Los puntos de corte establecidos para separar normal
de anormal fueron los siguientes:
a) Prueba de CV 60 o mayor: normal; 50 o
menor: anormal.
b) FRO 80 o mayor: normal; 70 o menor:
anormal.
c) Prueba de Conners 80 o menor: normal; 90
y mayor: anormal.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

3

�Instrumentos evaluación TDAH

La opinión de los maestros se registró como OD2, si
el maestro lo seleccionaba o CO1, si lo seleccionaba
el encuestador como control.
Se elaboró una base de datos en la que se registró la
siguiente información: nombre del escolar, sexo,
grado que cursa, grupo al que pertenece, Clave Única
de Registro de Población (CURP), calificaciones de
las pruebas de FRO, Conners, CV y si fue
seleccionado por el docente como OD2 o bien como
CO1. Se utilizó un programa de cómputo ad hoc para
el cruce de las variables. El programa permitió
obtener información sobre sexo y edad por los datos
contenidos en la CURP. Se analizó además la
concordancia entre los 4 instrumentos utilizados.
La FRO se aplica en dos etapas, la primera con la
figura a la vista, la segunda a los treinta minutos,
dibujando de nuevo la figura de memoria, en nuestro
estudio se eliminó la segunda etapa y se solicitó a los
estudiantes que tomaran como patrón la figura
presentada en la mitad superior de una hoja tamaño
carta y la reprodujeran en la mitad inferior. Una
persona capacitada sentada frente al alumno
evaluaba la semejanza con el patrón, el número de
cambios de posición de la hoja y el orden o desorden
utilizado en el proceso de copiar la figura. En cada
hoja se registró nombre, grado, grupo y las
respectivas calificaciones estimadas a 100 puntos
como valor máximo.

Resultados
En la tabla 1 se presentan los resultados
correspondientes a los valores de las 4pruebas
aplicadas conforme a los cortes establecidos en sus
rangos de anormalidad respectivos para alumnos de
primaria y secundaria. Cada uno de ellos contiene el
número, porcentaje e intervalo de confianza (IC)
según sexo. Los cálculos de porcentaje se hicieron
sobre el total de alumnos examinados que son los
siguientes: primarias, H 5,253, M 5,214 y T 10,467.
Secundaria, H 3,888, M 3, 849 y T 7,737.
La prueba de CV en primaria tuvo un porcentaje de
1.1 para H, 0.5 M y 0.8 T. En secundaria los valores
fueron 0.6, 0.2, y 0.5, mismo orden.

Artículo Original

La prueba de Conners arrojó los siguientes resultados
en primaria: H, 0.78, M, 0.15 y T de 0.46. En
secundaria 0.4, 0.1 y 0.3.
La FRO tuvo valores superiores a la CV y Conners,
en efecto, en primaria los porcentajes, en el orden
acostumbrado, fueron 6.9, 2.9 y 5.1. En secundaria
3.2, 1.0 y 2.1.
Finalmente los OD2 en primaria tuvieron porcentajes
de 12.2, 4.7 y 8.5. En secundaria, 7.9, 2.7 y 5.3. Los
IC establecen que H y M son poblaciones
estadísticamente diferentes.

Tabla 1. Grupo encuestado según nivel escolar, sexo, total, porcentajes e IC. Pruebas en
rango anormal o seleccionado como 2 por el docente (OD2)
Prueba

Hombres

Mujeres

Total H%

IC

M%

IC

T%

IC

4.7-5.5

PRIMARIAS
FRO ≤ 70

380

153

533

6.9

6.3-7.5

2.9

2.5-3.4

5.1

C V ≤ 50

59

25

84

1.1

0.9-1.3

0.5

0.3-0.7

0.8

0.7-1.0

Conners ≥ 90

41

7

48

0.8

0.6-1.1

0.13

0.1-0.3

0.46

.30-.60

OD2

639

246

885

12 11.3-13.1

4.7

4.3-5.2

8.5

8.0-8.9

SECUNDARIAS
Prueba
FRO ≤ 70

Hombres Mujeres
123

39

Total H%
162

3.2

IC

M%

IC

T%

IC

2.7-3.7

1

0.8-1.3

2.1

1.8-2.4

CV ≤ 50

25

9

34

0.6

0.4-0.9

0.2

0.1-0.4

0.4

0.3-0.6

Conners ≥ 90

17

4

21

0.4

0.3-0.7

0.1

0.0-0.3

0.3

0.2-0.4

OD2

308

103

411

7.9

7.2-8.7

2.7

2.3-3.1

5.3

4.9-5.7

Fuente: Directa

Las concordancias entre las pruebas para primaria y
secundaria se presentan en la tabla 2; sin embargo,
solo existe concordancia en primaria entre las
pruebas de la FRO≤70 y OD2 con 260 H y 105 M
(porcentajes de 40.7, 42.7 mismo orden).
En secundaria la misma combinación es de 87 H y 19
M (porcentajes de H 28.2, M 18.4).
Otras
combinaciones de 2 concordancias no exceden de 41
(FRO ≤70 y Conners≥90) con por ciento de 10.8 en
primaria y 8.1 en secundaria.
El resto de las pruebas no exceden de 4 por ciento. El
máximo de 3 concordancias en primarias fue de 34
en las pruebas la FRO ≤70, OD2 y CV. La misma
combinación de pruebas arrojó 10 casos en
secundaria. Todos los IC de este estudio se
calcularon a 95 con el método de Wilson.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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�Instrumentos evaluación TDAH

Artículo Original

Tabla 2. Combinaciones de pruebas que dieron dos concordancias positivas
según nivel de escoalridad

Pruebas

FRO ≤70 y OD2
FRO≤70 y CV
FRO≤70 Y Conners
OD2 y Conners
OD2 y CV

FRO ≤70 y OD2
FRO≤70 y CV
FRO≤70 Y Conners
OD2 y Conners
OD2 y CV
CV y Conners

Hombres

%

Mujeres

260
1
41
12
3

Primarias
40.7
105
0.26
0
10.8
7
1.9
2
0.5
4

87
5
10
4
4
1

Secundarias
28.2
19
4.0
1
8.1
4
1.3
0
1.3
3
4
0

%

42.7
0
4.5
0.8
1.6

18.4
2.6
10.5
0
2.9
0

Total

365
1
4.8
14
7

106
6
14
4
7
1

Tabla 3. OD2 y CO1 según valores de la FRO por nivel, número, por ciento e
intervalo de confianza

Primaria

%

41.2
0.2
9.0
1.6
0.8

25.8
3.7
8.6
1.0
1.7
2.9

OD2
CO1
Total

OD2
CO1
Total

Los valores de los alumnos identificados en primaria
como OD2 fueron concordantes (≤ de 70) el 40.7%
de los H y el 42.7% de las M. En secundaria los
valores fueron 28.2% y 18.4%.

TOTAL
639
554
1193

n
105
50
155

Mujeres
FRO ≤70
%
IC 95
n
42.7
36.7- 8.9
141
16.5
12.7-21.1
253
28.2
394

FRO ≥80
%
IC 95
57.3 51.1–63.3
83.5
78.9- 7.3
71.8

TOTAL
246
303
549

FRO ≥80
%
IC 95
71.8
66.5- 6.5
83.8
78.4- 8.0
76.9

TOTAL
308
228
536

Hombres

n
87
37
124

OD2
CO1
Total

En primaria, en el 78.5 % de los H concordaron el
valor de FRO ≥80 con CO1 y en el 83.5% de las M.
En secundaria los valores fueron H 83.8%, y M
88.1%. Debido a que los porcentajes se obtuvieron
sobre el total por sexo en primaria de los CO1 (H 554,
M 303, T 857) y OD2 (639 H, 246 M, T 885). En
secundaria los equivalentes son: CO1 (H 228, M 159,
T 387) y OD2 (H 308, M 103 y T 411) los porcentajes
de las discrepancias son las recíprocas de las
concordancias. (Suman 100 % en las líneas
horizontales).

FRO ≥80
%
IC 95
59.3
55.5-3.1
78.5 74.7-81.7
68.2

Secundaria

Fuente: Directa

En la tabla 3 se presentan las concordancias y
discrepancias de alumnos seleccionados como CO1
por los encuestadores y si obtuvieron un valor ≥ de
80 (concordancia) o bien ≤ de 70 (discrepancia).

n
260
119
379

Hombres
FRO ≤70
a
%
IC 95
n
40.6
36.9-44.5
379
21.5
18.3- 5.1
435
31.7
814

n
OD2
CO1
Total

FRO ≤70
%
IC 95
28.2
23.5- 3.5
16.2
12.0- 1.6
23.1

n
221
191
412

Mujeres
FRO ≤70
FRO ≥80
%
IC 95
n
%
IC 95
TOTAL
103
19
18.4 12.1-27.0
84
81.6 73.0-87.9
159
19
11.9
7.8-17.9
140
88.1 82.1-92.2
38
14.5
224
85.5
262

Fuente: Directa

Discusión
De las variables entre los instrumentos utilizados en
primaria, existe concordancia de 40.7 % entre la
FRO≤70 y la OD2 en H, 42.7% en M. En secundaria
los valores son de 28.2% en H y 18.4% en M. En el
caso de los CO1 con FRO ≥80 las cifras en primaria
son de 78.5 % en H y 83.5% en M, en secundaria
83.8% en H y 88.1% en M, la concordancia de otras
pruebas no exceden de 10.8%en primaria para FRO
≤ 70 y Conners ≥ 90 en H y 8.1% en secundaria. El
resto de las combinaciones no exceden de 4.8 %.
En la tabla 1 se aprecia que los IC entre H y M no se
yuxtaponen lo que evidencia que son poblaciones
estadísticamente diferentes. Llama la atención la
discrepancia entre los valores de la FRO≤ 70 entre
escolares de primaria con los de secundaria. En
efecto, los hombres en primaria, como muestra la
tabla 1, representan el 6.9% del total, mientras que
los de secundaria son menos de la mitad con 3.2%,
en el caso de M de primaria (2.9%), el valores casi 3
veces respecto al de secundaria ((1.0%). En la misma

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

5

�Instrumentos evaluación TDAH

tabla 1, con menor proporción en las diferencias, la
OD2 en primaria es 12.2% en H y 4.7% en M
comparados con los de secundaria con 7.9% y 2.7%,
60 % superiores en primaria.
En la tabla 3 que agrupa a los OD2 y CO1 según los
valores de la FRO ≤70 o ≥80, los IC entre H y M se
yuxtaponen en sus cuatro casillas respectivas, tanto
en primaria como secundaria, sin embargo, en
ninguna casilla de OD2 existe yuxtaposición con la
casilla correspondiente de CO1, tanto en primaria
como en secundaria. En consecuencia, OD2 y CO1
son poblaciones estadísticamente diferentes. En
primaria, se observa la concordancia entre la FRO ≥
80 con CO1 que es de 78.5% en hombres y 83.5% en
mujeres. En el caso de concordancia entre la FRO ≤
70 con OD2, de los 639 niños de primaria que los
profesores seleccionaron por TDAH, la prueba
detectó al 40.7% en hombres y al 42.7%de las
mujeres, por lo expuesto, se deriva que existe mejor
concordancia entre la FRO ≥ 80 con CO1 que la
recíproca. Estos hallazgos no son discrepantes de un
estudio similar si bien realizado en condiciones
diferentes (Morán, 2008).
Los valores de secundaria no son muy diferentes
entre la FRO ≥ 80 con CO1 que es de 83.8% en H y
88.1% en M; sin embargo, entre la FRO ≤ 70 con
OD2 es de 28.2% para hombres y 18.4% para
respectivamente, de nuevo, 60% superior en primaria
en H, más del doble en M de primaria.
Es evidente que si se comparan solo las FRO con
valor ≥ 80 con los CO1, que podemos denominar
“verdaderos negativos” las pruebas poseen más valor
para eliminar probables TDAH que para tamizar a los
positivos. Otros factores a considerar son: lo limitado
de solo 6 entre 18 preguntas del DSM-IV,
y
posiblemente mayor falibilidad en la interpretación
de las pruebas en secundaria.
Por la influencia negativa que el TDAH tiene en el
desempeño escolar y la convivencia con sus
condiscípulos hace deseable detectar los casos y, una
vez confirmados, proceder a notificar a sus padres
para que decidan sobre el tratamiento a seguir, sea en
forma privada o por alguna institución o varias.
Utilizar pruebas de tamizaje puede acortar mucho el
tiempo y costo del proceso. Si se estima un total de
700 000 alumnos de primaria y secundaria y se

Artículo Original

calcula que se requiera una hora de un profesional
capacitado, psicólogo o siquiatra, para por
observación, interrogatorio directo o indirecto,
seleccione los TDAH contando con cuatro horas
diarias por cinco días hábiles de escuela y una fuerza
de trabajo de 20 profesionales precisaría de 1750 días
hábiles. Si agregamos el costo de traslado sería un
tiempo y gasto cuantioso, reducirlo a la décima parte
con instrumentos de tamizaje lo haría factible.
Algunos TDAH no serán detectados, el caso es que
en las condiciones actuales son mínimos los
detectados en lo individual.

Conclusiones
La FRO puede ser utilizada como prueba de tamizaje
para TDAH en ambos niveles de escolaridad.
La opinión de los profesores tiene valor predictivo
negativos altos tanto en primaria como en
secundaria.
La combinación de la prueba FRO con la opinión de
los docentes fortalece la utilización de la utilización
de los dos instrumentos.
La mayor concordancia se presentó entre los grupos
control con FRO ≥80 en ambos niveles de
escolaridad.
Existe una diferencia significativa entre los
resultados de OD2 con la FRO ≤70 en secundaria
respecto a la primaria que no tiene una clara
explicación.
Es pertinente investigar resultados con docentes
mejor informados sobre los 18 ítems del DSM-IV y
comparar con los de este estudio, lo mismo la menor
frecuencia de la FRO en secundaria.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

7

�Competencia educativa en inglés

Artículo Original

ANÁLISIS DEL NIVEL DE INGLÉS DE FUTUROS LICENCIADOS EN NUTRICIÓN
DE LA FACULTAD DE SALUD PÚBLICA Y NUTRICIÓN EN EL CURSO
COMPETENCIA COMUNICATIVA EN INGLÉS
Rodríguez Hernández Jessica Mariela1, Flores Gutiérrez Fernando Mario 1
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición.

RESUMEN
Introducción: El dominio del inglés resulta significativo para competir en el mercado laboral en el área de la salud. Por ello,
las universidades contemplan en sus planes de estudio la competencia de comunicación en inglés. Objetivos: Describir los
resultados de un estudio sobre el análisis del nivel de inglés de futuros licenciados en nutrición en el curso de competencia
comunicativa de la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo León, durante el semestre
agosto-diciembre 2015. Métodos: Estudio descriptivo, transversal. Participaron 150 estudiantes de cuatro grupos, se les aplicó
un cuestionario con 12 ítems divididos en tres secciones. Resultados: En el área personal se encontró que el 72.7% depende
económicamente de sus padres, el 69.3% se traslada a estudiar principalmente en transporte público. En el área académica
se observa que más del 90% posee computadora propia y tiene acceso a internet desde casa; y sólo el 55.6% cursa la unidad
de aprendizaje en el semestre programado en la carrera. Referente a la experiencia en el idioma, el 40.1% ha estudiado inglés
extracurricularmente, solamente el 25.8% considera tener un nivel intermedio o avanzado y únicamente el 15.9% ha obtenido
una calificación ≥ 50 puntos en el Examen de Competencia en Inglés (EXCI), requisito para titulación. Conclusiones: Lo anterior
permite conocer el perfil de los estudiantes que llegan a este curso y buscar las estrategias e implementación de acciones para
fomentar y motivarlos a aprender inglés durante su formación universitaria o incluso antes de iniciarla.
Palabras Clave: nivel de inglés, licenciados en nutrición, competencia comunicativa en inglés

ABSTRACT
Introduction English proficiency is relevant to compete in the job market on the healthcare field. Thus, most universities
consider in their curricula a communicative competence course in English. Objectives: To describe the results of a study on
the analysis of English proficiency of future nutritionists enrolled in the communicative competence course at the Faculty of
Public Health and Nutrition, at Universidad Autonoma de Nuevo Leon, in the period August-December 2015. Methods:
Descriptive, cross sectional study. A questionnaire divided into three sections was applied to 150 students. Results: In the
personal area it was found that 72.7% of students are financially dependent on their parents, 69.3% of students commute by
public transportation. In the academic area, over 90% of students own a personal computer and have access to Internet at
home; only 55.6% of students take this subject in the scheduled semester in the curricula. In the matter of experience with
English, 40.1% of students have studied this language off their academic training; 25.8% of the students place their English
proficiency in an intermediate-advanced level and just 15.9% of the students have passed the institutional Communicative
Competence English Test (EXCI) required to obtain their bachelor degree. Conclusions: These results show the students’ profile
that get enrolled in the “Communicative Competence in English” class. In addition, it helps to look for strategies to apply
actions in order to motivate and persuade students to learn this language along their studies at college or even before, they
start it.
Key words: English proficiency, bachelor degree in nutrition, communicative competence in English.
Citation: Rodríguez Hernández, M., Flores Gutiérrez, FM. (2016) Análisis del nivel de inglés de futuros licenciados en nutrición de la Facultad
de Salud Pública y Nutrición en el curso competencia comunicativa en inglés, Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(2), 8-14
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Rodríguez Hernández et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY-ND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source
are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: jessica.rodriguezh@uanl.mx

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.21 Abril - Junio, 2016

�Competencia educativa en inglés

Introducción
El presente documento describe, grosso modo, la
situación actual de estudiantes de la unidad de
aprendizaje de Competencia Comunicativa en Inglés
durante el semestre agosto-diciembre 2015, con la
finalidad de detectar las necesidades de formación en
esta área.
Hoy en día, el dominio de un idioma extranjero
resulta significativo para los profesionistas de todas
las áreas disciplinares. Particularmente, el inglés se
ha convertido en una lengua internacional necesaria
para competir en el mercado laboral.
En el caso del área de la salud, el manejo del inglés
ha llegado a ser una de las competencias más
solicitadas por los empleadores. De aquí la
relevancia de este estudio, que da cuenta del nivel de
inglés que muestran los estudiantes universitarios en
el contexto estudiado.
Competencia Comunicativa en Inglés es una de las
unidades de aprendizaje del área de Formación
General Universitaria (FOGU). Estas unidades de
aprendizaje están orientadas a contribuir al desarrollo
de competencias generales y a apoyar en la
adquisición de las competencias de la formación
universitaria específica. Se cursan en semestres
diferentes en el trayecto de la carrera. Cada facultad
las ubica en el currículo o programa de las
licenciaturas que ofrece, según recomienda la
Dirección de Estudios de Licenciatura de la UANL.
El área de FOGU comprende seis unidades de
aprendizaje fundamentales obligatorias y cuatro
tópicos selectos, de los cuales el estudiante debe por
lo menos cursar una unidad de aprendizaje de cada
tópico (Formación General Universitaria de los
Estudiantes de Licenciatura, Profesional Asociado y
Técnico Superior Universitario, 2005).
La razón que motivó a realizar este estudio es que, de
acuerdo a la experiencia de los profesores de la
unidad de aprendizaje y el desempeño de los
estudiantes en las evaluaciones, se puede generalizar
que más de la mitad de los estudiantes de cada grupo,
que toman el curso de Competencia Comunicativa en
Inglés, tiene un conocimiento muy básico de este
idioma, incluso algunos de ellos tienen conocimiento
nulo, lo que conlleva que el programa tenga que ser
adaptado conforme a sus necesidades. Sin embrago,
existe la otra cara de la moneda, es decir, los

Artículo Original

estudiantes que tienen un nivel intermedio o
avanzado.
En el caso de la FaSPyN, el porcentaje de quienes
demuestran un nivel intermedio o avanzado en los
grupos estudiados osciló entre el 5 y 25%, según un
examen estandarizado de práctica aplicado durante el
semestre. Esto nos hace hablar de grupos
multiniveles, en donde se dificulta el aprendizaje del
inglés, tanto para los que saben, como para los que
no saben, dado que aparece la desmotivación en
aquellos que se frustran por no entender o quienes
sienten que el curso les queda corto y como ellos
mismos comentan, sienten que “se estancan”. Los
resultados de este examen de práctica ubican a los
estudiantes en un nivel A2, el cual de acuerdo al
Servicio de Evaluación Educativo (ETS), se refiere a
un usuario básico o elemental (ETS TOEFL ITP,
2016).
Una de las metas de la Universidad Autónoma de
Nuevo León es convertirse en una universidad
socialmente responsable y de clase mundial. Estas
dos ideas fuerza están plasmadas en la Visión 2020,
en donde aparecen programas prioritarios que
desglosan estrategias a implementar para lograr su
cometido (Universidad Autónoma de Nuevo León,
2011). En el Programa Gestión Responsable de la
Formación, se encuentran las siguientes dos
estrategias relacionadas con el inglés:
Impartición de unidades de aprendizaje en otros
idiomas Ampliación y fortalecimiento del Programa
Institucional de Enseñanza de Idiomas, en particular
del Inglés (Plan de Desarrollo Institucional 20122020, 2012).
Igualmente, en el plan de trabajo 2015-2018, la
actual gestión se ha comprometido a motivar el
aprendizaje de otros idiomas, especialmente el de los
profesores, para que puedan realizar su práctica
docente con una mayor calidad y contribuir en la
formación de los estudiantes para proyectarlos
internacionalmente. De este modo, se destaca el
interés del rector en el fomento del inglés como una
estrategia para elevar el prestigio de la Universidad y
la calidad en la educación (Plan de Trabajo
Rectorado 2015-2018, 2015).
En relación al impulso del inglés en la FaSPyN, el
plan de trabajo 2015-2018 de la gestión en curso,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

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�Competencia educativa en inglés

contempla la promoción de unidades de aprendizaje,
preferentemente en este idioma, dentro del programa
“Gestión Responsable de la Formación”; la
promoción de la capacitación del personal docente en
una segunda lengua como parte del programa
“Fortalecimiento de la Planta Académica y
Desarrollo de Cuerpos Académicos”; y la promoción
en el logro de la competencia lingüística de lenguas
extranjeras que faciliten la movilidad académica
internacional en el programa “Internacionalización”
(Plan de Trabajo Facultad de Salud Pública y
Nutrición 2015-2018, 2014).
El Estudio de Seguimiento de Egresados de la
UANL, realizado en el 2014, muestra que los
empleadores señalan como una de las áreas de
oportunidad del egresado de esta Institución la falta
de dominio del inglés. No cabe duda que los cambios
constantes en los que se ve envuelta la sociedad y
todos sus sectores, entre ellos el campo laboral, lleva
a los empleadores a solicitar un egresado bilingüe,
por lo menos en el inglés (Aguayo et al., 2015).
Por lo tanto, resulta de mayor importancia tener en
cuenta lo que sucede en las aulas de la facultad ¿Qué
estudiantes estamos formando? ¿Quiénes son?
¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cómo podemos
ofrecerles una educación de calidad? Es por eso que
se decidió realizar este estudio para hacerlo llegar a
las autoridades correspondientes a manera de
reflexión y análisis y tomar decisiones.
El objetivo fue describir los resultados de un estudio
sobre el análisis del nivel de inglés de futuros
licenciados en nutrición en el curso de competencia
comunicativa de la Facultad de Salud Pública y
Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, durante el semestre agosto-diciembre 2015.

Material y Métodos
Se trata de un diagnóstico de necesidades, no
solamente con el fin de conocer e identificar
problemáticas, sino comprender y analizar las causas
que las originan para tener los argumentos y buscar
los recursos que permitirán responder a las demandas
institucionales y de la propia sociedad.

Artículo Original

La información se obtuvo de un cuestionario de 12
preguntas, aplicado a 150 estudiantes inscritos en
cuatro grupos.

Resultados
Se presentan los hallazgos a partir de las 150
encuestas contestadas. La suma de las respuestas
varió entre 150 y 157, dado que algunos estudiantes
marcaron dos opciones en distintas preguntas.
Sección I-Personal
Esta sección contempló dos preguntas con el objetivo
de identificar globalmente el nivel socioeconómico
de los estudiantes. Alrededor del 70% de los
estudiantes son dependientes económicos y utilizan
el transporte público para llegar a la facultad (Ver
Tabla 1).
Tabla 1. Estudiantes según identificación global del nivel
socio económico

Indicador

%

Rol que desempeña en la economía
familiar (N=150)
Dependiente económico

72.7

Trabajo para solventar mis propios gastos

17.3

Trabajo para aportar al ingreso familiar
Sostén principal
No contestó

7.3
2.0
0.7

Principal medio de transporte que utiliza
para trasladarse a la facultad (N=150)
Transporte público (camión, metro, ecovía)

69.3

Vehículo familiar o propio
A pie
Taxi
Bicicleta
Motocicleta
Fuente: Cuestionario aplicado

18.7
11.3
0.7
0.0
0.0

Sección II-Académico
Esta sección constó de tres preguntas y el objetivo
fue identificar el semestre que cursaban y determinar
si contaban con los recursos para cumplir con las
tareas de la clase. De esta manera se podría analizar

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

10

�Competencia educativa en inglés

Artículo Original

la razón del bajo desempeño de algunos. Se encontró
que más de la mitad (casi el 56%) cursan el quinto
semestre, es decir, son estudiantes regulares,
mientras que el resto se consideran irregulares.
Asimismo, se refleja que más de un 90% de los
encuestados cuenta con computadora propia y acceso
a internet desde casa (Ver Tabla 2).

Tabla 2. Estudiantes según semestre que cursa y recursos
para el logro de objetivos

Indicador

%

Semestre que cursa actualmente (N=151)
5°
6°
7°
8°
9°
Pasante
Curso unidades de aprendizaje de diferentes
semestres

55.6
11.9
8.6
11.3
4.0
0.7
7.9

Lugar desde donde elabora las tareas electrónicas
asignadas (N=154)
Computadora propia (PC o laptop)
90.9
Computadora prestada (PC o laptop)
6.5
Tableta electrónica o celular
1.3
Cyber
1.3
Ninguno
0
Principal lugar desde el cual tiene acceso a internet
(N=151)
Casa
92.1
Escuela
4.6
Internet café o cyber
2
No tengo acceso a internet
0
Otro
1.3
Fuente: Cuestionario aplicado

Sección III- Experiencia con estudios del inglés
Esta sección se centró en determinar la experiencia o
contacto que los estudiantes han tenido y tienen con
el inglés, esto para identificar el perfil del estudiante
que toma el curso de Competencia Comunicativa en
Inglés. De manera general se refleja que casi la mitad
de los estudiantes (49%) afirman que la instrucción
formal que han recibido del inglés ha sido parte de lo
que ofrecen las escuelas a las que han asistido. Más
de la mitad (56%) considera que su nivel de inglés es

básico y cerca del 16% considera que su nivel de
inglés es inferior a básico. Poco más del 70% dice
haber obtenido una calificación menor a 50 en el
Examen de Competencia en Inglés (EXCI) aplicado
al inicio de la carrera y aproximadamente el mismo
porcentaje afirma que el tiempo usado para repasar el
inglés, fuera de clase, es solamente el que dedican a
realizar las tareas solicitadas. En cuanto al
aprovechamiento del curso, más de la mitad (54%)
considera que su desempeño fue regular. Más del
70% considera el inglés en sus planes futuros y
quiere seguir aprendiendo. Finalmente, se refleja que
cerca de la mitad de los estudiantes (48%) piensa que
su desempeño en clase no fue el deseado debido al
bajo nivel de inglés que tienen (Ver Tabla 3).

Tabla 3. Estudiantes según experiencia con estudios del inglés
Indicador

%

Además del curso de competencia comunicativ a en inglés,
han estudiado inglés anteriormente (N=152)
Sí, en clases fuera de mi escuela regular
40.1
Sí, solamente como parte de mis escuelas anteriores
49.4
No
10.5
Niv el en el que ubicaría su conocimiento del inglés (N=151)
Básico
55.6
Intermedio
24.5
No llego a básico
15.9
No lo sé
2.6
Avanzado
1.3
Calificación en el EXCI al inicio de la carrera (N=151)
Menor a 50
Entre 50 y 70
No recuerdo mi calificación
Mayor a 70
No tomé el EXCI
No contestó

72.2
13.9
9.2
2.0
2.0
0.7

Tiempo a la semana que inv ierte repasando inglés sin
contar las horas presenciales de la clase de competencia
comunicativ a (N=151)
Solo invierto el tiempo necesario para cumplir con las
71.5
tareas
Dos horas aproximadamente
15.9
Cuatro horas aproximadamente
8.6
Más de cinco horas
4.0
Continúa4

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

11

�Competencia educativa en inglés

Artículo Original

Tabla 3. Estudiantes según experiencia con estudios del
inglés6. Continúa

Ev aluación de su desempeño en la clase de competencia
comunicativa en inglés? (N=151)
Regular
54.3
Bueno
27.2
Bajo
18.5
Importancia asignada al inglés en su v ida (N=151)
El inglés es muy importante para mis planes y quiero
seguirlo aprendiendo
El inglés puede abrirme mejores oportunidades, pero
no es mi prioridad
El inglés no es importante para mis planes futuros

72.2
24.5
3.3

Razón principal por la que considera que su desempeño
no fue el deseado en la clase de competencia
comunicativa en inglés (N=157)
Mi bajo nivel de inglés
48.4
Considero que mi desempeño fue el adecuado
No hacía las tareas por falta de tiempo
No asistía a clase o llegaba tarde por ir a trabajar o a
mis prácticas profesionales
No hacía las tareas por falta de recursos
(computadora, internet, etc.)
No considero que el inglés me sea de ayuda en mis
planes futuros, por lo que no tuve una actitud positiva
en clase
No contestó

Se buscaron estudios sobre el nivel de inglés en la
formación de nutriólogos, sin embargo, solamente se
identificaron algunos planes de estudio de las
licenciaturas en nutrición a nivel nacional, en donde
se observa que los primero cuatro o cinco semestres
se cursa la unidad de aprendizaje de inglés, lo que
contrasta con el plan de estudios que ofrece la
FaSPyN, en donde el inglés curricular se cursa un
solo semestre. Si el estudiante desea tomar inglés,
puede hacerlo de manera extracurricular en el Centro
de Auto-aprendizaje de Idiomas (CAADI) de la
facultad.

36.9
5.7
5.7
0.7
0.7
1.9

Fuente: Cuestionario aplicado

Discusión
El análisis de necesidades realizado, muestra un
panorama general del perfil de los estudiantes que
llegan al curso de Competencia Comunicativa en
inglés en la Facultad de Salud Pública y Nutrición.
La realización de este tipo de estudios es de
importancia para la planificación de la clase, pero
sobre todo, para cumplir con la pertinencia del
programa, es decir, qué conocimientos, habilidades y
actitudes va a desarrollar o fortalecer el estudiante, a
través de las competencias que se establecen en el
programa, para satisfacer las demandas del mercado
laboral, y el éxito de que esto suceda depende en gran
medida del conocimiento pleno del perfil de los
estudiantes que se reciben en determinada unidad de
aprendizaje, lo que en definitiva dará la pauta para
establecer las estrategias, recursos, actividades y tipo
de evaluación que el docente empleará en el aula.

La tercera parte del cuestionario concentró la
información más relevante sobre los antecedentes de
los estudiantes con el inglés. Los resultados
obtenidos reflejan la necesidad de ofrecer el apoyo
necesario a los estudiantes para que el
aprovechamiento en esta unidad de aprendizaje sea
satisfactorio. Un alto porcentaje se ubica en un nivel
de inglés nulo o básico y afirma haber obtenido una
calificación menor a 50 en el EXCI, lo que habla de
un nivel no aprobatorio, situación que afecta en gran
medida las posibilidades de titulación de los
estudiantes, dado que en la FASPYN la calificación
solicitada en el EXCI para titularse es igual o mayor
a 50. Resulta muy enriquecedor saber que para la
mayoría el inglés es esencial y tienen deseos de
seguir aprendiéndolo, ya que esto demuestra que hay
motivación. Un 25% de los participantes no
considera el inglés como prioridad, sin embargo,
están conscientes de la importancia de dominarlo hoy
en día.
Consecuentemente, para fines de mejora académica,
se recomienda analizar la información obtenida de
este estudio y buscar estrategias para satisfacer las
necesidades de formación de los estudiantes de la
Licenciatura en Nutrición.
A continuación se presentan algunas propuestas de
mejora para elevar el desempeño de los estudiantes
en el curso de competencia comunicativa en inglés,
las propuestas no llevan una secuencia, son posibles
acciones a realizarse según se consideren pertinentes
y se redactaron con base en los resultados
encontrados y las experiencias propias de los
docentes:
•

Acentuar la oferta de cursos de inglés en los
primeros semestres de la carrera.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

12

�Competencia educativa en inglés

•

•

•

•

•

•

Diseñar un curso de cuatro niveles (semestres)
que concluya con la aplicación del EXCI, el cual
servirá como requisito de ingreso al curso de
Competencia Comunicativa en Inglés siempre y
cuando el estudiante obtenga mínimo 50 de
calificación. En el caso contrario, el estudiante
no podrá tomar la unidad de aprendizaje hasta
que obtenga el puntaje requerido. Esto llevaría a
la Facultad a aplicar el examen EXCI
periódicamente para los estudiantes en esta
situación. Para aquellos que tengan un nivel
intermedio o avanzado existirá la posibilidad de
tomar un examen para exentar estos cursos (uno
por curso), o bien aplicarles el EXCI desde el
inicio y si la calificación es aprobatoria
exentarles los cuatro cursos. Elevar la
conciencia de los estudiantes desde los cursos de
inducción (al inicio de la carrera) sobre la
importancia del inglés. Promover el aprendizaje
del inglés desde que llegan a la facultad para que
puedan aprobar el EXCI al momento de llegar a
la titulación.
Orientar a los estudiantes sobre la unidad de
aprendizaje de Competencia Comunicativa en
Inglés desde el inicio de la carrera, dado que hay
casos de estudiantes que hasta que llegan a
quinto semestre se enteran que deben cursar la
unidad de aprendizaje.
Dividir a los estudiantes de Competencia
Comunicativa en Inglés por nivel de
conocimiento aplicándoles un examen de
ubicación al finalizar el cuarto semestre de la
carrera. Así podrán configurarse los grupos con
tiempo en el Sistema Integral para la
Administración de los Servicios Educativos
(SIASE).
Adecuar el programa de Competencia
Comunicativa en Inglés a las necesidades de los
estudiantes y a su contexto profesional.
Indagar sobre los intereses de los estudiantes y
ofrecer un curso o cursos específicos en el
verano, por ejemplo, pronunciación, lectura,
vocabulario, preparación EXCI, escritura,
cultura, etc.
Otra opción sería establecer el curso de
Competencia Comunicativa en Inglés en el

Artículo Original

último semestre de la carrera, esto con el fin de
prepararlos en el idioma durante toda su
formación. Además, se lograría que todos los
estudiantes fueran del mismo semestre porque
de lo contrario se forman grupos de semestres
combinados y se dificulta el reponer alguna
clase en caso de presentarse la necesidad.
•

Establecer durante el semestre y en horas de
clase sesiones para que los estudiantes revisen o
evalúen su propio desempeño en diferentes fases
durante el transcurso del curso, esto con el
objetivo de que vayan midiendo su progreso y se
motiven al cumplimiento.

Conclusiones
De manera general, socioeconómicamente el
estudiante de la FASPYN regularmente es de clase
media y la mayoría no trabaja. En cuanto a su
situación académica, es importante destacar que un
poco más de la mitad de los estudiantes encuestados
cursan Competencia Comunicativa en Inglés en el
semestre correspondiente.
El tener grupos en donde los estudiantes cursan
diferentes semestres dificulta en cierta medida el
curso, ya que en ocasiones deben tomar exámenes de
otra unidad de aprendizaje a la misma hora o se les
solicita que realicen sus prácticas profesionales
durante el horario de la clase, esto es solo por
mencionar algunos casos.
Por lo tanto, de este estudio pueden derivarse otras
investigaciones que aborden variables en relación a
la competencia lingüística del inglés en los futuros
nutriólogos egresados de la UANL.

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de la UANL. San Nicolás de los Garza: Litográfica.
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

13

�Competencia educativa en inglés

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril - Junio, 2016

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�Estilos de vida, riesgos para la salud

Artículo Original

ESTILOS DE VIDA Y RIESGOS PARA LA SALUD EN UNA
POBLACIÓN UNIVERSITARIA
Gómez Cruz Zoila1, Landeros Ramírez Patricia1, Romero Velarde Enrique2, Troyo Sanromán
Rogelio3
1 Universidad de Guadalajara, Departamento de Salud Pública, Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias. 2
Universidad de Guadalajara, Instituto de Nutrición Humana, Centro Universitario de Ciencias de la Salud. 3 Universidad de Guadalajara,
Investigación y Posgrado, Centro Universitario de Ciencias de la Salud.

RESUMEN
Introducción El estilo de vida de una persona puede estar conformado por los hábitos, actitudes, actividades de una persona
con la posibilidad de ser modificados. Objetivo. Identificar las características del estilo de vida y los riesgos para la salud en
estudiantes de una Universidad pública. Materiales y Métodos. Se incluyeron 335 alumnos a quienes se les realizó una
entrevista personal para identificar las características del estilo de vida; además de aplicar cuestionarios de frecuencia de
consumo de alimentos. Se realizaron mediciones antropométricas, y se determinó el porcentaje de grasa corporal. Se
analizaron las características generales del grupo de estudio y la frecuencia de presentación de diferentes variables de riesgo.
Resultados. 80% de la población reportó ingerir bebidas alcohólicas (45% hombres y 35% mujeres) y 27% reportaron
tabaquismo (16% hombres y 11% mujeres). Once por ciento presentó bajo peso, con mayor prevalencia en el sexo femenino
y 28.8% con sobrepeso u obesidad. Se identificó riesgo cardiovascular en 40% de los hombres y 35% de las mujeres.
Conclusiones. Se encontró que existe riesgo cardiovascular en los jóvenes universitarios encuestados, y se identificaron
factores de riesgo a la salud como son el consumo de alcohol y tabaco.
Palabras Clave: Estilo de vida, Riesgo cardiovascular, alcoholismo, tabaquismo.

ABSTRACT
Introduction The lifestyle of a person can be shaped by the habits, attitudes, activities deuna person with the possibility of
being modified. Objective: Identify the characteristics of the lifestyle and health risks in students at a public University.
Materials and methods: 335 students who underwent a personal interview to identify lifestyle characteristics were included;
food frequency questionnaires were collected. Anthropometric measurements were made, and body fat percentage was
determined. The general characteristics of the study group and the frequency of occurrence of different risk variables were
analyzed. Results: 80% of the population reported drinking alcohol (45% men and 35% women) and 27% reported smoking
(16% men and 11% women). Eleven percent had low weight, with higher prevalence in females, and 28.8% overweight or
obesity. Cardiovascular risk was identified in 40% of men and 35% of women. Conclusions: Cardiovascular risk is already
present in young university students surveyed, and risk factors to health are identified as alcohol use and smoking.
Key words: Lifestyle, Cardiovascular risk, alcoholism, smoking.

Citation: Gómez Cruz, Z., Landeros Ramírez, P., Romero Velarde, Enrique., Troyo Sanromán, R., (2016) Estilos de vida y riesgos para la salud
en una población universitaria, Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(2), 9-14
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Gómez Cruz et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY-ND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: zoilagomezcruz@hotmail.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril – Junio, 2016

�Estilos de vida, riesgos para la salud

Introducción
El estilo de vida se puede considerar como los
hábitos, actitudes, conductas,
actividades y
decisiones de una persona, frente a diversas
circunstancias en las que el ser humano se desarrolla
en sociedad o mediante su quehacer diario y que son
susceptibles de ser modificados (Sanabria et al.,
2007). Un estilo de vida saludable está estrechamente
relacionado con los siguientes aspectos: una dieta
equilibrada, el mantenimiento del peso corporal, la
práctica habitual de actividad física, y la abstención
del consumo de alcohol y tabaco entre otros
(Sanabria et al., 2007).
La alimentación debe ser equilibrada y adecuada, es
decir que los alimentos elegidos puedan cubrir las
necesidades nutricionales de cada persona. La
actividad física es un componente importante para
llevar a cabo un estilo de vida saludable; la evidencia
científica indica que una vida activa reduce el riesgo
de presentar obesidad y otras enfermedades crónicas
degenerativas. Sin embargo 60% de la población en
el mundo no cumple con las recomendaciones
mínimas de actividad física moderada de 30 minutos
al día (Trejo et al., 2012).
En México, el consumo de alcohol y el tabaquismo
representan un grave problema de salud pública,
especialmente entre los adolescentes (BlázquezMorales et al., 2012) y adultos jóvenes (ENSANUT,
2012); éstos hábitos se consideran factores de riesgo
asociados con las principales causas de morbilidad y
mortalidad alrededor del mundo (Taméz-Rodríguez
et al., 2013).
El alcohol es una sustancia potencialmente adictiva,
que se utiliza con mayor frecuencia por jóvenes,
especialmente entre aquellos de educación superior
(Díaz et al., 2008). Su consumo excesivo se asocia a
problemas como cirrosis hepática, cáncer (Allen et
al., 2009) lesiones por accidentes de vehículos de
motor, dependencia y homicidios. Además existe
evidencia que los efectos del alcohol en jóvenes los
hace más propensos que los adultos a desarrollar
comportamientos de alto riesgo, como depresión,
intento de suicidio y conductas violentas (Urquieta et
al., 2006; Yeh et al., 2013).
El tabaquismo se ha relacionado con el desarrollo de
enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Los
componentes del cigarro causan lesiones en el

Artículo Original

endotelio vascular lo que se considera un antecedente
primario para ateroesclerosis; además entre los
efectos adversos del cigarro se encuentran factores
vaso-oclusivos y de agregación plaquetaria, el
monóxido de carbono producido por el tabaco
incrementa la viscosidad plasmática y los niveles de
fibrinógeno. Numerosos estudios han reportado que
el tabaquismo está asociado con concentraciones
elevadas de colesterol plasmático total, osteoporosis,
aumento de riesgo perinatal y neoplasias malignas en
diversos órganos (Pfeffer et al., 2008; Braganza et
al., 2014; Waldentröm et al., 2014).
En los últimos años en nuestro país, han ocurrido
importantes cambios demográficos, sociales y
económicos que han modificado los estilos de vida
en la población. Esto ha resultado en un aumento en
la prevalencia de enfermedades crónicas no
transmisibles como la obesidad, diabetes,
dislipidemias, hipertensión y cáncer (Carcamo y
Mena, 2006).
Durante el periodo universitario los jóvenes se
encuentran en un momento crítico, ya que el
desarrollo de sus estilos de vida impactarán en su
desempeño y la salud a futuro (Cervera et al., 2013).
Por tanto el objetivo de este trabajo fue identificar las
características del estilo de vida y los riesgos para la
salud en alumnos de un Centro Universitario en una
Institución pública

Material y Métodos
En este estudio de diseño transversal, se incluyeron
335 alumnos del Centro Universitario de Ciencias
Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de
Guadalajara, durante el año 2013.
Se incluyeron estudiantes de ambos sexos, de
cualquier edad; se excluyeron sujetos que reportaron
la presencia de enfermedades que limitaran sus
movimientos o mujeres embarazadas.
Para el cálculo del tamaño de la muestra se consideró
el total de la población estudiantil de 3450 sujetos,
nivel de confianza (1-α) de 95% y precisión de 4%
(López et al., 2013). Previa autorización de los
profesores, se utilizaron las listas de asistencia para
seleccionar al azar alumnos de las Licenciaturas de
Medicina Veterinaria y Zootecnia (n=129), Ingeniero
Agrónomo (n=69), Biología (n=121), y Ciencia de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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�Estilos de vida, riesgos para la salud

los Alimentos (n=16). Se obtuvo el consentimiento
informado de los estudiantes participantes en el
proyecto.
Se realizaron mediciones antropométricas que
incluyeron: peso, talla, circunferencias de cintura y
cadera, y mediciones de porcentaje de grasa corporal.
Las mediciones de peso y talla se realizaron con una
báscula mecánica marca Seca Modelo 700.
El porcentaje de grasa corporal, se determinó con una
báscula analizador de composición corporal, método
bioimpedancia eléctrica, marca Tanita BC-558. Con
los datos antropométricos se calcularon el índice
cintura cadera (ICC) y el índice de masa corporal
(IMC= peso [kg]/altura [m2]) los cuales se
compararon con los criterios de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), que establece los
siguientes puntos de corte: bajo peso (IMC &lt; 18.5),
normopeso (IMC: 18.5 - 24.9), sobrepeso (IMC: 25 29.9) y obesidad (IMC ≥ 30). Se determinó el riesgo
cardiovascular en base a dos parámetros: ICC y
circunferencia de cintura. De acuerdo al ICC se
consideraron tres categorías: para hombres riesgo
bajo (≤ 0.95), riesgo moderado (0.96-1.0) y riesgo
alto (&gt; 1); y para mujeres riesgo bajo (≤ 0.80), riesgo
moderado (0.81- 0.85) y riesgo alto (≥ 0.85); y para
circunferencia de cintura con punto de corte para
mujeres ≥ 80 cm y para hombres ≥ 90 cm.
Posteriormente se aplicaron cuestionarios de
frecuencia de consumo de grupos de alimentos, así
como una encuesta sobre su estilo de vida (actividad
física, consumo de alcohol y tabaco y estado de
ánimo (angustiado, triste, feliz, enojado o estresado)
relacionado al consumo de alimentos.
Análisis estadístico. Se calcularon medidas de
tendencias central y dispersión para las variables
cuantitativas y se elaboraron tablas de contingencia
para relacionar las variables cualitativas por sexo y
carrera. Las variables cuantitativas fueron
contrastadas con la Prueba t student o Análisis de
Varianzas, las variables cualitativas se contrastaron
con la Prueba X2; se realizó análisis multifactorial
para el ICC y en datos de circunferencia de cintura
por sexo.

Artículo Original

Resultados
De 335 alumnos encuestados, 154 (46%) fueron de
sexo femenino y 181 (54%) de sexo masculino; la
edad promedio fue 21 ± 3 años para ambos sexos, sin
diferencias entre grupos.
Datos antropométricos. Los valores promedio de
peso y talla fueron de 67.6 ± 16.3 kg (38.2 – 125) y
174 ± 8.9 cm (151 – 200) respectivamente. De
acuerdo al IMC, 11.1% presentó bajo peso, con
mayor prevalencia en sexo femenino (7.2%) (p &lt;
0.001); 60.1% con normopeso, 20.5% con sobrepeso
y 8.3% con obesidad; observándose mayor
prevalencia de sobrepeso y obesidad en hombres vs
mujeres (21.6 vs 7.2%; p &lt; 0.001) (Tabla 1).

Tabla 1. Datos antropométricos1 de alumnos del CUCBA

Medidas antropométricas
Peso (kg)
Talla (cm)
Cintura (cm)
Cadera (cm)
Índice cintura-cadera

Femenino
(n= 154)

Masculino
(n=181)

Total
(n=335)

59.3 ± 12.9
(38.2 - 103)

74.7± 15.6
(46.7 – 125)

67.6 ± 16.3
(38.2 – 125)

&lt;0.001
&lt;0.036

163 ± 5.8

184 ± 12.0

174 ± 8.9

(151 – 183)

(154 – 200)

(151 -200)

78.4 ± 11.9

87.2 ± 11.6

83.1 ± 12.6

(55 – 123)

(66 – 128)

(55 – 128)

97.6 ± 10.0

101 ± 11.1

99.4 ± 10.7

(82 – 127)

(82- 134)

0.79

0.85

0.83 ± 0.074

(0.62 – 1.01)

(82 – 134)

(0.73-1.03)

(0.62-1.07)

p

&lt;0.001
&lt;0.005
&lt;0.001

Categorias del Peso Corporal
Bajo peso

n = 24 (7.2%)

n = 13 (3.9% )

n = 37 (11.1%)

Normopeso

n = 106 (22%)

n = 95 (38.1%)

n = 201 (60.1%)

Sobrepeso

n = 15 (4.5%)

n = 54 (16%)

n = 69 (20.5%)

Obesidad

n = 9 (2.7%)

n = 19 (5.6%)

n = 28 (8.3%)

&lt;0.001

Fuente Directa.
1 Los valores corresponden al promedio ± desviación estándar, entre paréntesis los valores
mínimo y máximo, p (&lt;0.05) es el valor de la significancia estadística entre hombres y mujeres, con
la prueba t student para las variables cuantitativas (peso, talla, cintura, cadera e índice cinturacadera) y con la prueba X2 para la distribución de las categorías del IMC (bajo peso, normopeso,

Se identificó riesgo cardiovascular en 40% de los
hombres y 35% de las mujeres al presentar
circunferencia de cintura &gt; 90 y &gt; 80 cm
respectivamente, sin embargo al considerar el ICC,
se encontró un riesgo bajo en ambos sexos.
Respecto a la actividad física, el 43% de los alumnos
mencionó realizar ejercicio diario, 33% ocasional y
24% eran sedentarios. También se les cuestionó si en
el Centro Universitario contaban con espacios para
hacer ejercicio, 70% contestó que sí. De los alumnos
que realizan ejercicio, 75% lo practican más de 30
minutos al día. Al relacionar el ejercicio con la
clasificación de diagnóstico nutrimental (IMC), se
observó que los alumnos que no realizaban ejercicio

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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�Estilos de vida, riesgos para la salud

Artículo Original

presentaron mayor prevalencia de sobrepeso y
obesidad con diferencia significativa (p &lt; 0.028).
Hábitos de alimentación. En cuanto a los hábitos de
alimentación se les preguntó sobre la importancia del
desayuno y si lo consumían diariamente; 97% refirió
que sí, de éstos 33% desayuna en casa, y 64% en la
escuela. Respecto a la suma de dinero disponible para
el desayuno, 2% de los estudiantes, refiere no traer
dinero para comer, 77% mencionó que dispone de
una cantidad insuficiente para comprar un desayuno
completo, mientras que 21% cuenta con una cantidad
adecuada para este fin.
De la población estudiada, 69% realiza 3 a 4 comidas
al día, sin embargo 22% de los alumnos mencionó
que sólo consumen 2 comidas diarias. Al cuestionar
a los alumnos acerca de su estado de ánimo
(angustiado, triste, feliz, enojado o estresado)
asociado a la ingesta de alimentos, el 47% reportó
consumir más alimentos cuando su estado de ánimo
era “feliz”.
En relación al consumo de alimentos (tabla 2), se les
preguntó a los estudiantes con qué frecuencia
ingerían los diferentes grupos de alimentos: nunca,
rara vez, de 1 a 4 veces por semana o diario, la tabla
2 muestra los resultados, observándose una mayor
preferencia por los productos de origen animal, ya
que la carne (84%) y la leche (66%) fueron los
productos con mayor frecuencia de consumo diario
por los estudiantes, además de los azúcares (63%),
sin embargo se observa menor frecuencia en la
ingestión de frutas (49%), verduras (47%) y
leguminosas (39%).

Tabla 2. Estudiantes del Centro Universitario por grupo de alimentos
según frecuencia de consumo
Frecuencia de consumo
Grupos de alimentos Nunca
Carne
Leche
Azúcares
Cereales
Grasas
Frutas
Verduras
Leguminosas
Fuente: Directa

2% (7)
4% (13)
1% (3)
2% (5)
1% (4)
1% (3)
2% (8)
2% (7)

Rara vez

1 a 4 veces
por semana

2% (6)
9% (30)
4% (12)
5% (16)
5% (17)
5% (18)
4% (14)
4% (14)

12% (39)
21% (72)
32% (107)
38% (128)
44% (148)
44% (148)
46% (154)
55% (184)

Diario
84% (284)
66% (221)
63% (214)
56% (187)
50% (167)
49% (166)
47% (160)
39% (131)

Consumo de alcohol. Del total de alumnos
encuestados, 45% hombres y 35% de mujeres
reportaron el consumo de alcohol; 1% con ingestión
diaria, 21% de 1 a 2 veces por semana, 5% de 3 a 5
veces por semana, y 53% refirieron consumir alcohol
en reuniones sociales.
En relación al tipo de bebidas alcohólicas, en
promedio, el 68.8% prefiere tomar cerveza y 53.8%
tequila, mientras que 12.8% y 8.3% reportó ingerir
brandy y whisky respectivamente, no se encontró
diferencia estadísticamente significativa (p&gt;0.05)
entre las diversas Licenciaturas del Centro
Universitario (Medicina Veterinaria y Zootecnia,
Agronomía, Biología y Ciencia de los Alimentos)
(Tabla 3).

Tabla 3. Porcentaje de estudiantes por licenciaturas del Centro
Universitario según tipo de bebidas que consumen

Tipo de
bebida

Medicina
Veterinaria
(N=129)

Cerveza
Tequila
Brandy
Whisky
Otras
Fuente Directa

67
52
15
12
19

Agronomía
(N=69)

Biología
(N=121)

72
67
25
14
16

67
40
11
7
19

Ciencia de los
Alimentos
promedio
(N=16)
69
56
0
0
12

68.8
53.8
12.8
8.3
16.5

Discusión
Existen evidencias que los hábitos de alimentación
son factores modificables que intervienen en la
expresión o el desarrollo de diversas patologías, tanto
por deficiencia como por exceso en el consumo de
energía y nutrimentos. Por ello, diversas
enfermedades crónicas no transmisibles pueden
prevenirse si se lleva a cabo un estilo de vida
saludable (Gallardo y Buen-Abad, 2010).
De los alumnos evaluados algunos presentaron
estados de mala nutrición tanto por deficiencia como
por exceso de acuerdo con el IMC; en este sentido
Ramírez y Fernández (2009) encontraron en
estudiantes de la Universidad Veracruzana que 6%
presentó delgadez, 24% sobrepeso y 5% obesidad.
En este estudio se identificó bajo peso con mayor
prevalencia en sexo femenino, resultados similares a
los reportados por Gallardo y Buen-Abad (2010),
quienes mencionan que los niveles bajos de IMC
incrementan moderadamente el riesgo de mortalidad

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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�Estilos de vida, riesgos para la salud

y, en algunos casos pudieran ser considerados como
riesgos de padecer trastornos de la conducta
alimentaria.
Por otra parte, se identificó mayor prevalencia de
sobrepeso y obesidad en sexo masculino, resultados
que difieren de la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT, 2012) que reportó mayor
prevalencia en mujeres para el grupo de 20 a 29 años.
El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo de
enfermedades cardiovasculares, así como de
diabetes, hipertensión, osteoartritis, apnea del sueño
y algunos cánceres (Kaufer-Horwitz et al., 2008).
Nuestro estudio mostró una elevada prevalencia de
riesgo cardiovascular en jóvenes universitarios de
acuerdo a los valores de circunferencia de cintura,
datos similares a los reportados por la ENSANUT
2012 para sexo masculino (43.9%). La obesidad en
la región abdominal se relaciona con resistencia a la
insulina debido a la secreción de ácidos grasos no
esterificados del tejido adiposo de las regiones
viscerales, lo que contribuye a la acumulación de
lípidos en sitios diferentes al tejido adiposo (ParraCarriedo et al., 2008). Para prevenir las
enfermedades cardiovasculares es necesario
identificar tempranamente a los individuos en riesgo
de padecerlas, para establecer las estrategias
preventivas en forma oportuna (Mulassi et al., 2010).
La actividad física debe formar parte de un estilo de
vida saludable ya que ésta tiene un papel importante
en la prevención de enfermedades crónicas no
transmisibles tales como osteoporosis, enfermedad
coronaria, hipertensión, diabetes mellitus, cáncer de
colon, ansiedad, depresión y trastornos mentales
(OMS, 2010). El sedentarismo en alumnos de este
estudio fue similar a lo reportado por MantillaToloza et al., 2011, quienes reportaron que el 20% de
los universitarios estudiados no practicaban
actividad física. Martins et al., (2008) reportaron en
un estudio realizado en Brasil un elevado porcentaje
de sedentarismo, que pudiera ser atribuido al escaso
tiempo de que disponen los estudiantes, debido al
compromiso universitario; además, en nuestro caso
en particular, el Centro Universitario no se encuentra
dentro de la zona metropolitana de la ciudad de
Guadalajara y los alumnos invierten hasta tres horas
en el traslado.

Artículo Original

Diversos estudios han señalado la influencia que
tiene el desayuno sobre el rendimiento físico e
intelectual en las actividades matutinas, ya que se
considera una de las comidas más importantes en la
dieta de un individuo (Herrero y Fillat, 2006; Karlen
et al., 2011). Al analizar los hábitos alimenticios de
los alumnos, un alto porcentaje de los estudiantes
afirmaba desayunar diario. Montero et al., en un
estudio realizado en España (2006), reportaron que
78 a 90% de alumnos de Enfermería, Nutrición
Humana y Farmacia desayunaban todos los días y
sólo 50% de los alumnos de Podología tomaba su
desayuno, este comportamiento lo atribuyen a que
posiblemente los conocimientos nutricionales
influyen positivamente en los hábitos alimenticios.
En nuestro estudio se observó una mayor frecuencia
en el consumo de alimentos con alto aporte proteico,
semejante a lo encontrado por Martins et al., (2008)
quienes reportaron un alto consumo de carne, huevo
y cereales. Respecto al consumo de frutas y verduras
se encontró una menor frecuencia en la ingestión, que
coincide con datos reportados por Oliveras et al.,
(2006) e Irazusta et al., (2007), quienes mencionan
que la disminución en el consumo de ambos grupos
de alimentos es un componente importante en la
etiología de ciertas patologías relacionadas con el
sistema cardiovascular, cánceres y alteraciones del
sistema digestivo.
El estado de ánimo “feliz” de los estudiantes, se
relacionó con una mayor ingesta de alimentos;
Denegri et al., (2014) en un estudio realizado con
universitarios de Chile, mencionan que la felicidad al
comer está vinculada con aspectos como el placer
hedónico (el placer asociado al concepto “la comida
está rica”), el contacto social (compartir durante las
comidas) y la necesidad básica de satisfacer el
hambre.
Las drogas son un problema importante en el entorno
social, familiar, económico, político, educativo y de
salud, y son utilizadas por adolescentes y jóvenes a
edades cada vez más tempranas. De todas las drogas
el alcohol y el tabaco son las más comunes y han
empezado a formar parte del estilo de vida de los
jóvenes como parte de los procesos de socialización
(Ruiz-Juan y Ruiz-Risueño, 2011).
De acuerdo a los resultados, en esta población
estudiantil se presenta una elevada prevalencia de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

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�Estilos de vida, riesgos para la salud

consumo de alcohol, lo que coincide con lo reportado
por Arévalo et al., (2010) en un estudio realizado en
alumnos de la Universidad de Cartagena Colombia.
En este sentido, se considera que ingerir bebidas
alcohólicas con amigos y familiares tiene un
significado psicológico en el contexto social de los
estudiantes, lo que facilita la relación e integración
de los individuos (Arévalo et al., 2010; Ruiz-Juan y
Ruiz-Risueño, 2011). Similar a los reportes de
Arévalo et al., (2010), la bebida con mayor
preferencia fue la cerveza seguida del tequila.
En el presente trabajo, se observó una mayor
prevalencia de tabaquismo en hombres en
comparación con las mujeres, datos similares a los
encontrados por Tafur et al., (23.5%) en un estudio
publicado en 2006 en estudiantes de la Universidad
Santiago de Cali en Colombia; mientras que
Mantilla-Toloza et al., (2011), reportan consumos
mayores (42%). Aunque el porcentaje de fumadores
no es alto, el fumar tiene serias consecuencias a la
salud que pueden manifestarse a largo plazo, como el
desarrollo de enfermedades cardiovasculares y
respiratorias crónicas, infarto agudo al miocardio y
cánceres principalmente de pulmón (ENA, 2011). La
población joven es la más susceptible a adoptar este
hábito, por lo cual se constituye en un grupo etario
especial para trabajar en promoción de la salud y
prevención del tabaquismo (Abdullah et al., 2006).
Al relacionar el IMC con el consumo de alcohol y
tabaco, no se identificó diferencia estadística
significativa, lo que difiere de lo encontrado por otros
autores (Rodriguez-Martín et al., 2009, Resendiz et
al., 2010 y Sung et al., 2007).
Como limitantes del presente estudio se considera la
necesidad de indagar con mayor profundidad sobre
aspectos relacionados al consumo de alcohol y
tabaco, como fecha de inicio de consumo, cantidad
ingerida, miembros de la familia que presenten estos
hábitos. En relación a la actividad física no se incluyó
el tipo de ejercicio realizado y si se efectuaba a nivel
competitivo.
Conclusiones
El presente trabajo identificó que existe riesgo
cardiovascular en los jóvenes universitarios
encuestados en base a la circunferencia de cintura,
sobrepeso, obesidad y sedentarismo encontrados.
Respecto a los hábitos de alimentación, se observó
mayor frecuencia en el consumo de alimentos de

Artículo Original

origen animal como la carne y la leche, así como
elevado consumo de azúcares, además de la
identificación de factores de riesgo a la salud como
el consumo de alcohol y tabaco. Por lo que es
necesario que en este Centro Universitario se
implementen estrategias de acciones responsables
que involucren a los alumnos para aprender sobre
hábitos de alimentación saludable, así como realizar
actividades encaminadas a concientizar a la
población estudiantil sobre los riesgos a la salud que
implica el abuso de alcohol y tabaco.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 Abril-Junio, 2016

21

�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

Artículo Original

LA PRÁCTICA ALIMENTARIA Y LOS DETERMINANTES SOCIALES
EN NIÑOS MEXICANOS DE 6 A 12 AÑOS
Ramos Peña Esteban Gilberto1, Fraustro Treviño Gabriela Lorena2, Castro Sánchez Ana Elisa3,
Ramírez López Erik4, Salas García Rogelio1
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Laboratorio de Nutrición en Poblaciones. 2 Universidad
Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Maestría en Ciencias en Salud Pública. 3 Universidad Autónoma de
Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición. 4 Universidad Autónoma de Nuevo León, Laboratorio de Composición Corporal.

RESUMEN
Introducción: Los determinantes sociales influyen en la cantidad, variedad, calidad y tipo de alimentos disponibles y
accesibles. Las prácticas alimentarias inadecuadas van en incremento, situación que puede aumentar la probabilidad de
padecer enfermedades crónicas no trasmisibles. La Norma Oficial Mexicana 043 recomienda la inclusión de tres grupos de
alimentos en los tres principales tiempos de comida. Objetivo: Determinar si la práctica alimentaria está asociada a los
determinantes sociales en niños mexicanos de 6 a 12 años. Métodos y procedimientos: Estudio longitudinal, se analizaron a
101 niños a través de registros alimentarios. Se identificaron el consumo alimentario y la inclusión de los tres grupos de
alimentos en cada tiempo de comida. El software utilizado fue Nutris® y NCSS8. Resultados: El 48.5% de los niños son del
género masculino. La media de edad fue de 9.22 ± 1.72 (DE), años, 83.2% asistió en el horario matutino. El 57.43% de las
madres trabajan. La mayoría de las madres tienen escolaridad de licenciatura. El 65.3% de las familias tienen 4 y 5 personas.
El 48.5% de los niños no tuvo práctica alimentaria adecuada en el desayuno, 8.9% en el tiempo de comida y 53.4% en la cena
en ninguno de los días estudiados. Conclusiones: Existen altas proporciones de niños con práctica alimentaria inadecuada.
Los que asistieron en el turno matutino tienen mejor práctica alimentaria en el tiempo de la comida. Los niños de familias
compuestas por tres integrantes tuvieron mayor cantidad de días con adecuada práctica alimentaria.
Palabras Clave: Determinante social, práctica alimentaria, alimentación.

ABSTRACT
Introduction: The social determinants influencing the quantity, variety, quality and type of food available and accessible.
Inadequate feeding practices are on the increase, a situation that can increase the likelihood of chronic non-communicable
diseases. Mexican Official Standard 043 recommends the inclusion of three food groups in the three main meal times.
Objective: Determine whether food practice is associated with social determinants in Mexican children from 6 to 12 years.
Methods and procedures: longitudinal study, 101 children were analyzed through food records. Food consumption and the
inclusion of the three food groups at each meal were identified. The software used was Nutris® and NCSS8. Results: 48.5% of
children are male. The mean age was 9.22 ± 1.72 (SD) years, 83.2% he attended in the morning hours. The 57.43% of mothers
work. Most mothers have undergraduate schooling. 65.3% of families are 4 and 5 people. 48.5% of children did not have
adequate food practice at breakfast, 8.9% at mealtime and 53.4% at dinner in any of the days studied. Conclusions: There are
high proportions of children with inadequate dietary practice. Those who attended the morning shift have better food practice
at mealtime. Children from families consisting of three members had more days with adequate food practice.
Key words: Social Determinant, food practice, feed.

Citation: Ramos Peña E. G., Fraustro Treviño G.L., Castro Sánchez A.E., Ramírez López E., Salas García R. (2016) La práctica alimentaria y los
determinantes sociales de niños mexicanos de 6 a 12 años, Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(1), 22-28
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Ramos et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: esteban.ramosp@uanl.mx

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 abril – junio, 2016

�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

Introducción
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
los determinantes sociales de la salud son las
circunstancias en que las personas nacen, crecen,
viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de
salud. Esas circunstancias son el resultado de la
distribución de dinero, el poder y los recursos a nivel
mundial, nacional y local, que depende a su vez de
las políticas adoptadas y pueden explicar la mayor
parte de las inequidades sanitarias, esto es, de las
diferencias injustas y evitables observadas en y entre
los países en lo que respecta a la situación alimentaria
(OMS, 2005). La Comisión sobre los Determinantes
Sociales de la Salud (CDSS) se ha dado a la tarea de
evidenciar las relaciones entre la desigualdad social
y desigualdades en salud (López, Escudero, &amp; Dary,
2008).
Álvarez (2009) menciona que la posición que
alcanzan las personas en una sociedad tiene un efecto
directo en la distribución de los problemas o de los
factores protectores de salud, esta posición está
condicionada por elementos propios de la estructura
social.
El campo del conocimiento de los determinantes
sociales y económicos tiene como fundamento el
análisis de las inequidades, entendidas como aquellas
diferencias en el estado de salud de las personas que
son evitables y por lo tanto injustas. El mismo autor
indica que el centro de atención de los determinantes
sociales son las desigualdades en la distribución de
los bienes sociales: ingreso, riqueza, empleo estable,
alimentación saludable, hábitos de vida saludable,
acceso a servicios de salud, educación, recreación,
entre otros, que se manifiestan generando
inequidades en el estado de salud de los grupos
sociales.
La práctica alimentaria abarca complejas
interacciones o relaciones de orden bioquímico,
termodinámico, metabólico, así como también de
orden psicológico, pero, sobre todo, social y cultural,
estas dos últimas interacciones, están relacionados y
fuertemente
influenciados
por
condiciones
económicas, sociales y ambientales y por ende
afectan a las prácticas alimentarias (Uribe, 2006), así
entonces, lo que una sociedad puede considerar como
normal o deseable, otra lo puede considerar como
repulsivo e inaceptable (Latham, 2002).

Artículo Original

Los cambios socioeconómicos de cualquier tipo a lo
largo de la evolución sociocultural, de la población o
comunidad, influyen con todas sus consecuencias en
los cambios de sus hábitos alimenticios (Jiménez,
Rodríguez, &amp; Jiménez, 2010). Existen factores que
influyen en la cantidad, variedad, calidad y tipo de
alimentos disponibles y accesibles para su consumo,
entre los que destacan los elementos geográficos,
climáticos, políticos y económicos.
Por otro lado, están aquellos factores que influyen en
la toma de decisiones y la elección individual de los
alimentos en base a la oferta disponible entre los que
destacan los aspectos sociales, culturales,
tradicionales, nivel educativo de los padres, nivel de
información y concientización (Esteban, 2004).
Este proyecto de investigación puede ser ubicado en
el Programa Sectorial de Salud 2013 – 2018,
específicamente en la estrategia 1.2 (Instrumentar la
Estrategia Nacional para la Prevención y el Control
del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes) en la línea de
acción 1.2.2 ( Fomentar la alimentación correcta a
nivel individual, familiar, escolar y comunitario a
través de estrategias innovadoras de mercadotecnia
social) y, en la Estrategia 1.6 (Fortalecer acciones de
prevención y control para adoptar conductas
saludables en la población, específicamente en la
línea de acción 1.6.3 (Promover la prevención,
detección de conductas alimentarias de riesgo y su
referencia a unidades especializadas (Secretaria de
Salud, 2013)
Por lo tanto, el propósito de este proyecto fue
determinar la posible asociación de la práctica
alimentaria de niños mexicanos de 6 a 12 años de
edad con determinantes sociales.

Material y Métodos
Se trata de un estudio longitudinal en niños
mexicanos de 6 a 12 años, el trabajo forma parte del
proyecto “Niveles y Consumo de Ácido Grasos
Esenciales en niños mexicanos”. Para ser incluido en
el estudio de prácticas alimentarias, se tomó en
cuenta que tuviera el expediente completo, el registro
de alimentos legible y completo en cuanto a los
tiempos de comida que se señalaban.
De 135 niños seleccionados, 126 tuvieron la
información completa en el expediente, de estos, en

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 abril – junio, 2016

23

�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

104 se obtuvo el registro de alimentos completo y en
101 la escritura fue clara.
Los registros alimentarios utilizados fueron libros
conformados por hojas con formato específico en
donde el niño debía anotar todos los alimentos que
ingería en cada tiempo de comida (desayuno,
colación 1, comida, colación 2 y cena) así como el
tipo de preparación y las cantidades del mismo,
además, escribía la hora y el lugar en donde los
consumía.
A los niños se les entregó su registro alimentario en
presencia de la madre; el nutriólogo, capacitado para
esta parte del trabajo, explicó al binomio madre-hijo
la forma en que se realizaría el llenado del
instrumento y que el niño debía registrar sus
alimentos los días martes, jueves y un día del fin de
semana, así mismo, cada dos semanas se hacia una
revisión del registro.
A la madre de cada niño se le entregó el
consentimiento informado en donde se le explicó el
tipo de estudio que se realizaría y que se le aplicaría
un cuestionario para identificar algunos datos
sociodemográficos.
Para el análisis de las prácticas alimentarias se
tomaron en cuenta las dos primeras semanas (6
registros) y las últimas dos semanas (6 registros).
Los resultados del consumo de grupos de alimentos
se presentan en porcentaje de niños que los
consumieron. Los resultados de días de práctica
alimentaria adecuada se presentan como media,
desviación estándar y mediana de días En el análisis
de las variables de determinantes sociales y tiempos
medios de días adecuados de práctica alimentaria se
utilizó ANOVA. El análisis de la información se
realizó con un nivel de significancia de p&lt; 0.05 en el
programa estadístico NCC9 (Hintze, 2013).
Con el objetivo de mantener los principios éticos, el
presente estudio se apegó a las disposiciones dictadas
en el Reglamento de la Ley General de Salud en
Materia de Investigaciones para la Salud (Secretaría
de Salud, 1987), específicamente en los siguientes
apartados: el Capítulo I, Disposiciones Comunes,
Articulo 13, menciona que en toda investigación en
la que el ser humano sea sujeto de estudio, deberán
prevalecer el criterio del respeto a su dignidad y la

Artículo Original

protección de sus derechos de bienestar. Además en
este mismo Capítulo I, Articulo 14, fracción V,
menciona que se deberá contar con el consentimiento
informado y por escrito del sujeto de investigación o
su representante legal. Debido a que esta
investigación se realizó con menores de edad, se
solicitó a la madre que firmara de autorizado (ver
anexo 4). Además, se solicitó asentimiento verbal por
parte del niño. De acuerdo al Capítulo 14, fracción
VI, esta investigación fue realizada por personal de
salud y dirigida por profesionales de la salud con
formación académica y experiencia en investigación.
Resultados
De los 101 niños de 6 a 12 años, el 48.5% pertenecen
al género masculino y el 51.49% al femenino, la
media de edad de los niños es de 9.22 ± 1.72 (DE)
años. El 57.43% de las madres reportó estar
trabajando, la media de horas de trabajo fue de 6.79
± 2.54 (DE). El 37.6% de las madres de familia
tienen una escolaridad de nivel básico, 24.8% nivel
medio y el 37.6 nivel superior. La mayoría de los
niños asisten a clases en el horario matutino (83.2%)
y el resto refirió asistir al turno vespertino. El 65.3%
de las familias está integrada por 4 y 5 personas, el
24.8% por 6 ó más personas y el 9.9% por 2 y 3
personas, la media de miembros por familia fue de
4.8 ± 1.35 (1 DE). El 48.55 de las personas que
preparan los alimentos de los niños tienen entre 30 a
39 años de edad, el 22.7% entre 40 y 49 años y el
14.8% de 20 a 29 años.
Los cinco alimentos que se consumen con mayor
frecuencia en el desayuno son: leche, huevo,
chocolate en polvo, tortilla de maíz y pan de dulce;
en la comida son: tortilla de maíz, arroz, refresco
regular de cola, carne de res y zanahoria; en la cena
son: leche, tortilla de maíz, huevo, frijol molida y pan
de dulce.
De los niños evaluados, el 69.4% incluyeron el grupo
de cereales y tubérculos en el desayuno entre siete y
doce días; el 89.1% lo incluyeron en el tiempo de la
comida y el 81.2% en la cena en el mismo número de
días. En cuanto las frutas y verduras, el 57.4% las
incluyeron de uno a cuatro días en el desayuno,
43.6% en la comida y 54.5% en la cena, mientras
que, el 28.7% no las incluyeron en el desayuno 5.0%
en la comida y 37.6% en la cena. En relación a los
alimentos del grupo de origen animal y leguminosas,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 abril – junio, 2016

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�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

el 85.1% los incluyen en el tiempo del desayuno,
93.1% en la comida y 88.1% en la cena (Figura 1).

Artículo Original

Al analizar la práctica alimentaria de acuerdo a los
tiempos de comida de los 101 niños, las buenas
prácticas en el desayuno se llevan a cabo 0.88 días
(IC95 0.60 – 1.15), en el tiempo de la comida 3.32
días (IC95 2.74 – 3.88) y, en la cena 3.80 días (IC95
3.18 – 4.36). Estos resultados muestran que el tiempo
del desayuno tiene el menor promedio de días con
práctica alimentaria adecuada respecto a los tiempos
de la comida y la cena, entre el tiempo de comida y
la cena no hay diferencia en el promedio de días.
Cuando la práctica alimentaria se diferencia por
algunos determinantes sociales se han encontrado
diferencias significativas en los tiempos de comidas
según determinante social así como entre la
estratificación del determinante en cada tiempo de
comida.
En el determinante social de educación de los padres,
se tienen diferencias significativas (p&lt;0.05) entre los
tiempos de comida en el nivel de educación básico,
en el nivel medio y superior de educación, los niños
tienen el mejor promedio de días con prácticas
alimentarias adecuadas (p&lt;0.05).
En cuanto a la práctica alimentaria y la condición
laboral de la madre, el tiempo de la comida tiene los
mejores promedios de días con prácticas alimentarias
adecuadas (p&lt;0.05).

Al conjuntar los grupos de alimentos por tiempo de
comida, el 48.5% de los niños no incluye todos los
grupos en el desayuno, 8.9% en la comida y 53.4%
en la cena (cero días); asimismo, el 49.3% de los
niños incluye todos los grupos de alimentos entre uno
y seis días en el desayuno, 75.0% en la comida y el
46.1% en la cena (ver Figura 2).

Respecto a la práctica alimentaria en relación al turno
escolar, solo se encontraron diferencias significativas
en la práctica alimentaria en el tiempo de la comida
(p&lt;0.05).
En la relación del número de miembros de familia y
la práctica alimentaria no hay diferencias
significativas de la práctica alimentaria (p&gt;0.05)
(Ver Tabla 1).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 abril – junio, 2016

25

�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

Tabla 1 Media, Desviación estándar y Mediana de los días de Adecuada Práctica
Alimentaria por tiempo de comida según determinantes sociales.
Desayuno
X±D.E. (Med.)

Comida
X±D.E. (Med.)

Cena
X±D.E. (Med.)

Educación
Básica (38)
Media (25)

a,b

Superior (38)

1.1 ± 1.4 * + &amp; (1.0)
1.3 ± 1.5 (1.0)

2 ± 2.0* + &amp; (2.0)
4.2 ± 2.2 * + &amp; (4.0)

0.8 ± 1.4 (0.0)

4.0 ± 2.6 *

+&amp;

(3.5)

0.9 ± 1.2 * + &amp; (0.5)
0.8 ± 1.0 (0.0)
0.8 ± 1.3 (0.0)

Condición Laboral
+

Trabaja (58)
+
No Trabaja (43)

0.9 ± 1.2 * (1.0)
1.2 ± 1.7 * (1.0)

3 ± 2.5 * (3.0)
4 ± 2.5 * (3.0)

0.8 ± 1.1 * (0.0)
0.8 ± 1.3 * (0.0)

2.0 ± 2.1 (1.5)
1.0 ± 1.4 (0.0)
0.8 ± 0.9 (1.0)

5 ± 2.9 (5.0)
4 ± 2.5 (3.0)
2 ± 1.8 (2.0)

1.4 ± 1.3 (1.5)
0.7 ± 1.2 (0.0)
1.0 ± 1.0 (1.0)

1.0 ± 1.5 (1.0)
0.9 ± 1.4 (0.0)

4 ± 2.4 * (3.0)
&amp;
1 ± 1.8 * (1.0)

No. Integrantes de
familia
2 y 3 (n=10)
4 y 5 (n=66)
6 o más (n=25)

Turno escolar
Matutino (84)
Vespertino (17)

&amp;

0.8 ± 1.1 (0.0)
1.2 ± 1.5 (0.0)

Fuente: Registro Alimentario N= 101
*= P &lt;0.05
+ Entre tiempos de comida de la misma condición.
&amp; Distribución no paramétrica
a: Básica - Media
b: Básica - Superior

Las medias de los días con buenas prácticas
alimentarias al combinar el turno escolar que atiende
el niño y la condición laboral de la madre, no son
diferentes cuando se observa el mismo turno escolar
y la condición de la madre es distinta, si se
encuentran diferencias significativas (p &lt;.05) cuando
el turno escolar es diferente y la condición laboral de
la madres es similar (Ver tabla 2).

Tabla 2 Media, Desviación estándar y Mediana de los días de Adecuada Práctica
Alimentaria en los tiempos de comida por turno escolar según condición laboral de
madres.
Desayuno
Media ± DE (MED)
1.2 ± 1.7 (1)
0.9 ± 1.2 (1)

Comida
Media ± DE (MED)
4.0 ± 2.4 (4)
3.7 ± 2.4 (3)

Cena
Media ± DE (MED)
0.8 ± 1.1 (0)
0.7 ± 1.1 (0)

Matutino
Matutino

Condición
laboral
No
Si

Matutino
Vespertino

No
No

1.2 ± 1.7 (1)
0.7 ± 1.0 (0)

4.0 ± 2.4* (4)
1.7 ± 2.2* (1)

0.8 ± 1.1 (0)
0.8 ± 2.0 (0)

Matutino
Vespertino

No
Si

1.2 ± 1.7 (1)
1.2 ± 0.4 (1)

4.0 ± 2.4* (4)
1.5 ± 0.4* (1)

0.8 ± 0.8 (0)
1.4 ± 1.4 (1)

Matutino
Vespertino

Si
No

0.9 ± 1.2 (1)
0.7 ± 1.0 (0)

3.7 ± 2.4*(3)
1.7 ± 2.2* (1)

0.7 ± 1.1 (0)
0.8 ± 2.0 (0)

Matutino
Vespertino

Si
Si

0.9 ± 1.2 (1)
1.2 ± 0.4 (1)

3.7 ± 2.4*(3)
1.5 ± 0.5* (1)

0.7 ± 1.1* (0)
1.4 ± 1.3 (1)

Vespertino
Vespertino

No
Si

0.7 ± 1.0 (0)
1.2 ± 0.4 (1)

1.7 ± 2.2 (1)
1.1 ± 1.5 (1)

0.8 ± 2.0 (0)
1.4 ± 1.3 (1)

Turno escolar

Fuente: Registro Alimentario
* P= &lt;0.05

Discusión
El mayor porcentaje de los niños de este estudio, no
incluyen todos los grupos en los tiempos de comida.
En esta etapa, los niños deben tener todos los

Artículo Original

macronutrimentos,
micronutrimentos
y
oligeoelementos a su disposición para proporcionar
la sinergia de estos nutrientes en su desarrollo, la
disminución en el consumo variado de los alimentos
puede ser causa del desarrollo de enfermedades en
la infancia, tal y como lo refiere la Norma Oficial
Mexicana 043 (NOM-043) en materia de orientación
señalando, que tanto las deficiencias como los
excesos en la alimentación, predisponen al desarrollo
de enfermedades como: la desnutrición, caries,
anemia, deficiencias de micro nutrimentos, obesidad,
ateroesclerosis,
diabetes
mellitus,
cáncer,
osteoporosis e hipertensión arterial, entre otros
padecimientos.
La NOM-043 que refiere diversas recomendaciones
en materia de orientación alimentaria, señala el
consumo de los tres grupos de alimentos en cada
tiempo de comida del escolar (Salud, Secretaría de,
2006). Los niños están en constante crecimiento y
desarrollo físico, cubrir los requerimientos de energía
en esta etapa es fundamental. En este periodo, que va
desde los 6 a los 11 años de edad, son evidentes las
modificaciones en la composición corporal, los
incrementos de peso y estatura se mantienen
constantes conforme aumenta la edad, por lo tanto,
las recomendaciones dietéticas se deben utilizar
como una guía o como punto de referencia para
valorar el grado de adecuación de la ingestión de
alimentos (Casanueva, 2008).
Cuando se analizaron las prácticas alimentarias
adecuadas en los niños, se encontró que estaban
relacionadas con determinantes sociales como la
educación y condición laboral de la madre, turno
escolar que atiende el niño pero no con el número de
miembros en la familia.
En este estudio se encontró que las prácticas
alimentarias en los niños están asociadas al grado de
educación de las madres y, se sabe que un factor de
gran importancia en la adopción de hábitos
saludables negativos es el nivel educativo de los
padres. (González, Aguilar, &amp; García, 2012).
Durante la etapa escolar del niño, los adultos, en
especial, la madre es la principal responsable de la
transmisión de las pautas alimentarias saludables que
pueden prevenir enfermedades relacionadas con la
alimentación (Alarcón, García, Romero, &amp; Cortés,
2008). Los hábitos y prácticas alimentarias se
incorporan en los niños a partir de la familia a través

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 2 abril – junio, 2016

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�Práctica Alimentaria, Determinantes Sociales

del aprendizaje social e imitando las actitudes de los
mayores, también se asocian a las prácticas la
situación económica, menor dedicación para cocinar
(Macias, Gordillo, &amp; Camacho, 2012)
Las guías alimentarias, definidas como la forma de
educar sobre el consumo de alimentos, tienen como
objetivo proveer una herramienta para educar a la
población y ser el elemento de información para la
creación de políticas sociales de alimentación (ONU,
2014)
El problema de las malas prácticas alimentarias se
puede abordar de manera eficaz y directa sobre los
grupos de población afectados, principalmente en los
niños (as), ya sea con consultas individuales de
orientación alimentaria hasta políticas sociales
alimentarias dirigidas a poblaciones ya que hoy en
día se cuenta con una gran cantidad de profesionales
de la salud comprometidos y con la precisa
experiencia requerida en el campo de la nutrición
clínica y poblacional, así como en el establecimiento
de políticas sociales alimentarias.
Las prácticas alimentarias pueden ser actitudinales,
pero, existe la posibilidad que se transformen en
hábitos alimentarios que son independientes de la
conciencia lo cual aumenta la dificultad de
erradicarlos dado que pueden perdurar en
generaciones y arraigarse de manera simbólica esta
forma de alimentarse (Seoane &amp; Petit, 1995)
Finalmente, el estudio reconoce como limitante la
existencia de factores que influyen en la cantidad,
variedad, calidad y tipo de alimentos disponibles y
accesibles para su consumo (SS, 2008), entre los que
destacan los factores geográficos, climáticos,
políticos y económicos, culturales y tradicionales
que pueden influir en la toma de decisión y elección
de alimentos (Esteban, 2004) que no fueron
abordados en esta investigación.

Conclusiones
En los niños entrevistados, la media de días con
práctica alimentaria es muy baja.
En general, la media de los días en el tiempo de
comida con buenas prácticas alimentarias es superior
durante el turno matutino en relación al vespertino.

Artículo Original

Los niños de madres con educación básica son los
que tienen las medias más bajas de días con prácticas
alimentarias adecuadas.
Las prácticas alimentarias en los niños estudiados, se
asocian con la educación básica y la condición
laboral de las madres de estos niños, asimismo, con
el turno escolar al que asisten los niños.
En ninguno de los tres tiempos de comida (desayuno,
comida y cena) de estos niños se llega al 50% de los
niños que consuman los grupos de alimentos en el
mismo tiempo.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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