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                  <text>�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Artículo Original

VALORES DE LA FIGURA DE REY-OSTERRIETH EN PROMEDIOS,
REPROBACIÓN, AGRESIVIDAD FÍSICA Y DESERCIÓN. ESTUDIO REALIZADO
EN ESCOLARES DE NUEVO LEÓN, MÉXICO.
Flores Aréchiga, Amador 1, Garza González, Marco Tulio 2, Llaca Díaz, Jorge 1, Gómez Espinel, Irene A. 3
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina. 2 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Psicología. 3
Instituto Mexicano del Seguro Social, Unidad de Medicina Familiar No. 28.

RESUMEN
Introducción La prevalencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad y sus consecuencias negativas en el
aprendizaje en primaria y secundaria de la Secretaría de Educación de Nuevo León no se encuentra suficientemente evaluada.
Objetivo: Investigar si existen diferencias del grupo total, comparándolo con los grupos con FRO ≥80 y de ambos con el valor
de FRO ≤70 en las variables utilizadas. Métodos: Se estableció el corte de la FRO ≤70 como anormal y el de ≥80 normal. Se
cruzaron cinco variables: promedios anuales de calificaciones bajas, altas, reprobación, agresividad física y, deserción escolar.
Las variables se analizaron según: total, FRO ≥80 y FRO ≤70, sexo. Resultados De los tres grupos, el de FRO ≤70 presentó
mayores porcentajes que los otros dos, en el alto promedio fue menor. La agresividad física hacia sus condiscípulos en
secundaria es en hombres (H) con 83.1 % comparado con 4.7 del grupo total y 8.9 con FRO ≥80, las mujeres (M) 92.1, 2.3, 2.6,
mismo orden. En el promedio anual de ≤7.0 el porcentaje del grupo total en primarias en H es de 12.7, FRO ≥80, 24.1 y FRO
≤70, 39.1; en M 4.9, 13.5 y 24.5. En secundarias, H 12.9, 24.3 y 41.1, en el mismo orden. Las M 8.1, 7.6 y 18.4. Las M obtuvieron
valores menores que los H, excepto en promedio ≥9.1, que es mayor. Los IC muestran que las FRO ≤70 corresponden a
población estadísticamente diferente a las otras dos, salvo en M de secundaria, FRO ≥80 y ≤70. Conclusiones: La FRO ≤ 70
presenta diferencia en agresiones físicas a sus condiscípulos comparados con el grupo total y los de la FRO ≥ 80.
Palabras Clave: escolares, educación básica, agresividad física, deserción.

ABSTRACT
Introduction: The prevalence of attention deficit disorder and hyperactivity and its negative consequences on learning in
primary and secondary of the Ministry of Education of Nuevo Leon is not sufficiently evaluated. Objective: To investigate
whether there are differences of total group, compared with ≥80 FRO groups and both the value of ≤70 FRO in the variables
used. Objectives: Investigate whether there are statistically valid differences of the total group, compared with ≥80 FRO
groups and of both with the FRO belonging to the value of ≤70 on the variables used. Methods: cutting the FRO ≤70 as
abnormal and the standard was established ≥80. Annual averages of low grades, high, reproof, physical aggression and
dropout: Five variables were crossed. The variables were analyzed according to total FRO, FRO ≥80 and ≤70, sexResults: Of
the three groups, the FRO ≤70 presented higher percentages than the other two, in the high average was lower. Physical
aggression toward their fellow students in secondary education is in men (H) with 83.1% of the total compared to 4.7 and 8.9
with FRO group ≥80, women (M) 92.1, 2.3, 2.6, same order. The annual average of ≤7.0 percentage of total primary group H
is 12.7, ≥80 FRO, FRO ≤70 24.1 and 39.1; in 4.9 M, 13.5 and 24.5. In secondary, H 12.9, 24.3 and 41.1, in the same order. M
8.1, 7.6 and 18.4. The M obtained lower than H, except ≥9.1 average, which is higher values. The IC show that FRO ≤70
correspond to population statistically different from the other two, except M secondary, FRO ≥80 and ≤70. Conclusions: The
FRO ≤ 70 presents a huge difference in physical attacks his fellow students compared to the total group and the FRO ≥ 80
Key words: School, basic education, physical aggression, desertion
Citation: Flores-Aréchiga, A., Garza-González, Marco Tulio, Llaca-Díaz, Jorge, Gómez-Espinel, Irene A. (2016) Valores de la figura de ReyOsterrieth en promedios, reprobación, agresividad física y deserción. Estudio realizado en escolares de Nuevo León, México, Revista de Salud
Pública y Nutrición, 15(3), 1-7
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Flores et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: arechiga@outlook.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio –septiembre, 2016

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Introducción
La prevalencia del trastorno por déficit de atención e
hiperactividad (TDAH) y sus consecuencias
negativas en el aprendizaje del nivel de primaria y
secundaria del universo perteneciente a la Secretaría
de Educación de Nuevo León (SENL) no se
encuentra suficientemente evaluada.
Identificada la casi nula información se elaboró un
protocolo de investigación para presentar al
Secretario de la SENL, quien lo aprobó y asignó
recursos humanos adscritos a la SENL, así como
vehículos, combustible y conductores. El grupo de
trabajo que coordinó este estudio consistió en
maestros y estudiantes de la Facultad de Psicología
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) y maestros de la SENL. Se realizó un
estudio piloto en una escuela de la SENL en el
municipio de Monterrey y en dicho estudio se fijaron
los puntos de corte de la prueba denominada Figura
Compleja de Rey-Osterrieth (FRO) y las variables
indirectas siguientes: bajos promedios de
calificación final (≤7.0 y ≥7.1), Alto promedio
(≥9.1), reprobados (≤5.9), agresión físicas a sus
condiscípulos y deserción escolar.
Los promedios anuales, reprobados y deserción
escolar se obtuvieron del departamento de
informática de la SENL.
Los autores publicaron un estudio previo en donde la
FRO y otras pruebas, variables directas, se
compararon entre sí (Flores, Garza, Llaca, Gómez,
2016).
Los hallazgos reportados en este trabajo son producto
de cruces de variables indirectas sobre la hipótesis de
que si una parte de los TDAH causa inatención debía
existir una asociación entre menor rendimiento
escolar medido como bajos promedios, alta
reprobación, alta deserción escolar y baja proporción
de altos promedios; en algunos TDAH se manifiesta
más la inatención, en otros la hiperactividad e
impulsividad y en un tercer grupo la manifestación
es mixta (Willcut, 2012).
La segunda hipótesis de trabajo, basada en la
impulsividad, consistió en medir la agresión física
como una posible manifestación.

Artículo Original

No se encontró bibliografía que utilizara este enfoque
entre las evaluaciones de escolares en relación al
TDAH.
El objetivo fue investigar si existen diferencias
estadísticamente
válidas del
grupo total,
comparándolo con los grupos con FRO ≥80 y de
ambos con el perteneciente al valor de FRO ≤70 en
las variables utilizadas.

Material y Métodos
Se estimó un tamaño muestral calculado sobre la
base de una proporción de obesidad de 0.27 obtenida
en una muestra piloto, con un nivel de confianza de
90% y una precisión de 0.67 para un total de 3911
escuelas del nivel básico (preescolar, primario y
secundaria).
El tamaño de la muestra obtenido fue de 116
escuelas. El único criterio de inclusión consistió en
contar con 20 o más alumnos en total y tener 6 o más
años. La composición de la muestra, según nivel
escolar fue de 35 escuelas preescolares, 56 primarias
y 25 secundarias.
Los grupos se separaron por niveles de primaria y
secundaria con excepción de las agresiones físicas
que solo se midieron en secundaria. Los grupos se
subdividieron por sexo. Los valores del grupo total
(excluyendo de este grupo los que tomaron la FRO),
las FRO con valor ≥80 y ≤70) se compararon con los
dos grupos que conformaron la FRO.
El nivel preescolar se excluyó de este estudio debido
a que no cumplen con el criterio de edad, son
calificados con menor rigor y su cohorte demora en
medir la deserción al llegar a secundaria. Hubo
diversas mediciones en el nivel básico, como
agudeza visual, peso y talla (Flores, Llaca, Ramos,
Gómez, 2016), horas de sueño, entre otras.
El total de alumnos examinados de primaria fue 10
467y de secundaria 7 737. La distribución según sexo
es la siguiente: 5 253 H y 5 214 M en primaria; 3 888
y 3 849 en secundaria.
Las pruebas de la FRO se aplicaron por maestros de
la Facultad de Psicología de la UANL, alumnos de la
misma y maestros de la SENL, ambos grupos
capacitados y supervisados por los primeros.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

2

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

El sistema de puntuación se basó en el criterio del
manual, versión española (Rey, 1980), ajustadas las
calificaciones a percentiles, según la calificación y
edad del escolar, año por año, de 5 a 15. Por este
mecanismo se evaluaron 1 742 (1 193 H y 549 M)
alumnos de primaria y 798 (536 H y 262 M) de
secundaria.
En la agresividad física solo se utilizaron los
registros de los docentes de secundaria con un grupo
total de 7747, restando los que participaron en la
FRO ≥80 (608) y ≤70 (190). La razón de limitar la
agresividad física a sus condiscípulos al nivel de
secundaria obedece a que la agresión es más
evidente, a juicio del docente, por el grado de
desarrollo físico.
El resto de las mediciones, como los promedios de
calificaciones, reprobación y deserción escolar, se
calcularon tanto en primaria (10 467), restando la
FRO de ≥80 (1 208) y ≤70 (534), como en
secundaria.
Se evaluó el desempeño escolar mediante cuatro
parámetros: promedio bajo (≤ 7.0 y ≥ 7.1); alto (≥
9.1); reprobados (≤5.9) y deserción escolar. Para esta
última se compararon las bases de datos de las
cohortes de cuarto, quinto y sexto de primaria para,
tres años después, saber cuántos integraban los
grupos de primero, segundo y tercero de secundaria,
respectivamente, los que se encontraron en el nivel
correspondiente, se registraron como “están”, en el
caso opuesto, como “no están”.
Se elaboró una base de datos con el nombre del
escolar, sexo, grado que cursa, grupo al que
pertenece, Clave Única de Registro de Población
(CURP), calificaciones de las pruebas de FRO,
promedio escolar anual bajo y alto, reprobación,
agresión física hacia sus compañeros y deserción. Se
elaboró un programa de cómputo ad hoc para el cruce
de las variables.

Artículo Original

minutos, reproducirla de memoria (Watanabe,
Ogino, Nakano, Hattori, Kado, Sanada, Othsuka,
2005). Otra variable consiste en recurrir a una
secuencia de colores en el desarrollo del dibujo
(Shin, Park, Soel, Kwon, 2006).
A instancias del grupo de psicología, tomando en
consideración el número examinado, el tiempo
requerido y no tener interés en memoria visual, se
limitó a presentar la FRO en una hoja tamaño carta,
el patrón a la vista en la mitad superior para
reproducir
la
figura
en
la
inferior
(Kuschner,Bodner,Minshew, 2009), utilizando lápiz.
Una persona capacitada sentada frente al alumno lo
evaluó por el mecanismo señalado. En cada hoja se
registró nombre, grado, grupo y las respectivas
calificaciones.
El estudio inició en el ciclo escolar 2008-2009 y se
dio seguimiento a las cohortes según pasaran o no, de
cuarto, quinto y sexto de primaria a los
correspondientes grados de primero, segundo y
tercero de secundaria en los ciclos escolares 20082009, 2009-2010 y 2010-2011.

Resultados
Los resultados se presentan con los cortes
establecidos en sus rangos de normal-anormal de la
FRO en todas las tablas, para alumnos de primaria y
secundaria, excepto agresividad física hacia sus
condiscípulos, registro que solo se llevó a cabo en
alumnos de secundaria, como se ha mencionado.
Cada tabla contiene el número, porcentaje e IC,
según sexo y total.
Los IC establecen que H y M son poblaciones
estadísticamente diferentes. Los IC se calcularon a
95 con el método de Wilson. (Ver tabla 1)

Los puntos de corte establecidos para separar normal
de anormal fueron:
• FRO 80 o mayor, normal; 70 o menor,
anormal.
La FRO puede realizarse mediante el dibujo de la
figura compleja de Rey, y, en un lapso de tres a diez

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

3

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Tabla 1. Comparación de rangos de promedio anual escolar entre el grupo total, los
que obtuvieron valores de la FRO ≥80 y ≤70, según sexo y nivel escolar

Primaria
Grupo Total
(Excluidos los que realizaron la FRO)

Sexo
Hombres

Prom. ≤ 7.0

%

IC a 95

Prom. ≥ 7.1

%

total

500

12.7

11.3-13.4

3560

87.3

4060

Mujeres

227

4.9

4.3– 5.5

4438

95.1

4665

Total

727

8.7

.082 - .092

7998

91.3

8725

Valor de la FRO ≥ 80

Hombres

196

24.1

.213 - .271

618

75.9

814

Mujeres

53

13.5

.104 - .172

341

86.5

394

Total

249

20.6

.184 - .230

959

79.4

1208

Valor de la FRO ≤ 70

Hombres

148

39.1

.343 - .440

231

60.9

379

Mujeres

38

24.5

.184 -.319

117

75.5

155

Total

186

34.8

.309 - .390

348

65.2

534

Secundaria
Grupo Total

Sexo

Prom. ≤ 7.0 %

IC a 95

Prom. ≥ 7.1

%

Hombres

434

12.9

11.9-14.1

2 918

85.9

total
3352

Mujeres

292

8.1

7.3-9.1

3 295

91.9

3587

Total

626

9

8.4-9.7

6 313

91

6939

Valor de la FRO. ≥ 80

Hombres

100

24.3

20.4-28.6

312

75.7

412

Mujeres

17

7.6

4.8-11.8

207

92.4

224

Total

117

18.4

15.6-21.6

519

81.6

636

Artículo Original

En secundaria los valores en el grupo total
corresponden a 12.9, 8.1y 9.0, FRO ≥ 80, 24.3, 7.6 y
18.4 y en la FRO ≤ 70 41.1, 18.4 y 35.8. Para los
promedios ≥ 7.1 los porcentajes son los ya señalados.
Los IC revelan que los 3 grupos de H son diferentes.
En los IC de las M de secundaria no se observa
diferencia entre el grupo total y el de la FRO de ≥ 80.
Los promedios ≥ 9.1, para el grupo total (T) en
primaria los H muestran19.0 %, las M 30.6 y T 25.2;
con la FRO ≥ 80, 18.3, 30.5 y 22.3, en el mismo
orden. En la FRO ≤ 70 los valores son 8.4, 11.0 y 9.2.
En secundaria los porcentajes son, en el grupo total,
14.9, 29.8 y 22.3. En el de FRO ≥ 80, 12.6, 29.5 y
18.6 y en los de FRO ≤ 70, 4.1, 18.4 y 7.5.
Según los IC no existe diferencia estadística entre el
grupo total y los de la FRO ≥ 80, en cambio, sí se
encuentra en los IC de la FRO ≤ 70 respecto a los
otros dos valores.

Valor de la FRO ≤ 70

Hombres

51

41.1

32.9-49.9

73

58.9

124

Mujeres

7

18.4

9.2-33.4

31

81.6

38

58

35.8

28.8-43.4

104

64.2

162

Total

Promedios ≤ 7.0, ≥ 7.1 y ≥ 9.1
La calificación mínima de pase es de 6.0 y, la
máxima 10, por lo que un promedio ≤ 7.0 es bajo. Y
≥ 9.1, elevado; como se aprecia en la tabla 1, en la
primaria el porcentaje de los H del grupo total con
promedio anual ≤ 7.0 es de 12.7, las M 4.9 y el total
8.7. En el grupo con un valor en la FRO ≥ 80 los
porcentajes son 24.1, 13.5 y 20.6, en el mismo orden.
Los porcentajes en alumnos con la FRO ≤ 70 fueron
39.1, 24.5 y 34.8.

Ciertamente, las diferencias en promedios entre H y
M no forman parte de este estudio, es menester
señalar que las M presentan menor porcentaje que los
H en bajos promedios y poseen más del doble en el
promedio superior ≥9.1, tanto en primaria como en
secundaria. (Ver tabla No.2).
Tabla 2. Alumnos de primaria y secundaria con promedios ≥ 9.1 por
número, porcentaje e IC, según grupo
Primaria
Grupo total
Sexo

FRO ≥ 80

%

IC

4060 770

19

17.8 - 20.2

814 149 18.3 15.8 -21.1

M 4665 1426 30.6 29.3 - 31.9

394 120 30.5 26.1 - 35.2
1208 269 22.3 20.0 -24.7

534

T

8725 2196 25.2 24.3 - 26.1

En secundaria los H se comportan igual que los de
primaria con tres poblaciones diferentes. Los IC y
porcentajes de M con bajos promedios son menores
que los H, las M de los tres grupos presentan IC
yuxtapuestos con la observación que las de la FRO ≤
70 es muy amplio por el reducido número (7) en este
subgrupo.

≥ 9.1 %

IC

n

≥ 9.1

%

379

32

8.4

6.0 -11.7

155

17

11

7.0 -16.9

IC

49

9.2

7.0- 11.9

Secundaria
H

3353 501 14.9 13.8 - 16.2

M 3587 1070 29.8 28.4 - 31.3

En el rango de promedio ≥ 7.1, los porcentajes e IC
representan la diferencia de cada valor ≤ 7.0 con el
100 %. Los IC indican que en primaria, las 3
poblaciones son estadísticamente diferentes, y las M
presentan menor porcentaje que los H.

n

FRO ≤ 70

≥ 9.1

H

n

T 6939 1550 22.3 21.4 - 23.3
Fuente: Entrevista

412

52

12.6

5

4.1

224

66

29.5 23.9 - 35.7

38

7

18.4 9.2 - 33.4

636 118 18.6 15.7 - 21.8

9.8 - 16.2

161

123

12

7.5

1.7 - 9.2
4.3 - 12.6

Reprobados
Se observa que los reprobados en el grupo total de
primaria son el 0.7 % de H, 0.5 de M y 0.6 del T; en
la FRO ≥ 80 es 3.6, 0.8 y 2.6, igual orden; en la FRO
≤ 70, 6.3, 7.1 y 6.6. Para la secundaria los valores del
grupo total son 3.1, 2.8 y 3.0 %, FRO ≥80 9.5, 4.9 y
7.9; FRO ≤ 70 30.9, 18.4 y 28.0, en el orden
acostumbrado. (Ver tabla 3)

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

4

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Tabla 3
Tabla 3. Porcentaje de reprobados de primaria y secundaria por sexo e IC,según grupo

Grupo total
Rep. %

Sexo

n

H

4060

28

IC

Primaria
FRO ≥ 80
Rep.
%

n

0.7 0.5 – 1.0

814

M

4665

23

0.5 0.3 – 0.7

394

T

8725

52

0.6 0.5 – 0.8

1208

FRO ≤ 70
Rep.
%

IC

n

3.6

2.5 – 5.1

379

3

0.8

0.3 – 2.2

155

32

2.6

1.9 – 3.7

534

30.9 23.4 – 39.5

29

24

IC

6.3

4.3 – 9.2

11

7.1

4.0 – 12.3

35

6.6

4.8 – 9.0

Secundaria
H

3353

105

3.1 2.6 – 3.8

412

39

9.5 7.0 – 12.7

123

38

M

3587

101

2.8 2.3 – 3.4

224

11

4.9

38

7

18.4

9.2 – 33.4

636

50

7.9 6.0 – 10.2

161

45

28

21.6 – 35.3

T
6939 206
Fuente: Entrevista

3

2.6 – 3.4

2.8 – 8.6

Agresiones físicas en secundaria
En cuanto al grupo total, los docentes indicaron que
agredían a sus compañeros(as) el 4.7 de los H, el 2.3
de las M y 3.5 del T. Los que obtuvieron un valor ≥
80 en la FRO fueron agresores el 8.9 de los H, 2.6 de
las M y 8.5 del T. Por su parte, el grupo con la FRO
≤ 70 agredieron el 83.1 de los H, el 92.1 de las M y
el 85.2 del T.
Los IC indican que en las tres poblaciones se
observan diferencias estadísticas significativas,
aunque la FRO ≤ 70 es superior a los otros dos
grupos. (Ver Tabla 4)

Tabla 4. Estudiantes de secundaria por grupo total y valor de
FRO según agresiones físicas a condiscípulos

Artículo Original

Deserción y rezago escolar
Existe deserción y rezago escolar entre los alumnos
de cuarto, quinto y sexto de primaria, que no
aparecen 3 años después en sus respectivos ciclos
escolares de primero, segundo y tercero de
secundaria.
Los grupos se subdividieron en total, FRO ≥ 80 y ≤
70. Los integrantes del grupo total, no aparecen en el
año correspondiente de secundaria el 21.1% de H,
19.9 de M y 20.5 del T.
Los valores de la FRO con valor ≥ 80 son 22.3, 17.9
y 20.8, respectivamente y la FRO ≤ 70 son 34.1, 33.3
y 33.9.
Los IC del grupo total y el de la FRO ≥ 80 no
muestran diferencia significativa, mientras que en el
grupo con la FRO ≤ 70 es muy pronunciada. (Ver
tabla 5)

Tabla 5. Comparación de dos rangos de valores de la FRO y el grupo total con
la deserción o rezago entre cuarto, quinto y sexto de primaria a primero,
segundo y tercero de secundaria, respectivamente. Ciclos escolares 20082009, 2009-2010 y 2010-2011, del grupo total. Se excluyen los que realizaron
la FRO
Grupo Total

Grupo total
N

Agreden

%

IC a 95

Hombres

3 352

159

4.7

4.1 - 5.5

Mujeres

3 587

81

2.3

1.8 - 2.8

Total

6 939

240

3.5

3.1 - 3.9

Valor de la FRO ≥ 80

Sexo

n

Hombres

2430

Están(1)
1918

Mujeres

2605

2087

518

19.9

18.6-21.2

Total

5035

4005

1030

20.5

19.5-21.4

sexo

n

Hombres

337

Están (1)
262

Mujeres

173

142

31

17.9

13.6-23.2

Total

510

404

106

20.8

18.0-23.9

N

Agreden

%

IC a 95

412

53

8.9

8.5 - 9.1

Mujeres

224

6

2.6

1.2 - 5.6

sexo

n

Total

636

59

8.5

6.6 - 10.8

Hombres

205

Hombres

N

Agreden

%

IC a 95

124

103

83.1

75.5 - 88.6

Mujeres

38

35

92.1

79.2 - 97.3

Total

162

138

85.2

78.9 - 89.8

%

IC a 95

21.1

19.7-22.5

Grupo con la FRO ≥ 80

Hombres

Valor de la FRO ≤ 70

No están(2)
512

No están
75

(2)

%

IC a 95

22.3

18.7-26.2

Grupo con la FRO ≤ 70
Están (1)
135

No están
70

(2)

%

IC a 95
34.1

28.9-39.8

Mujeres

84

56

28

33.3

25.5-42.2

Total

289

191

98

33.9

29.5-38.6

Fuente: Entrevista

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

5

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Discusión
La figura de Rey-Osterrieth se utiliza para evaluar
TDAH (Seidman,Benedict, Biederman, Bernstein,
Seiverd,Milberger et al, 1995), memoria visual,
funciones ejecutivas, comorbilidad y posible origen
de la patología en la corteza prefrontal (Seidman,
2006), entre otras.
El propósito inicial de nuestro estudio consistió en
analizar cuatro instrumentos (FRO, cancelación
visual de Mesulam, opinión de los docentes y
Conners para docentes). En forma independiente, se
registraron los datos que se presentan.
En los cruces de las variables de este estudio aparece
la diferencia estadística entre los grupos total, FRO ≥
80 y el de FRO ≤ 70. Tal correlación no se encuentra
en la literatura revisada, sea de TDAH o de la
utilización de la FRO. De hecho, en algunas tablas,
existen tres IC que no se yuxtaponen entre elgrupo
total, la FRO ≥ 80 y el de la FRO ≤ 70. Tal es el caso
de las tablas1 y 3. Si bien en la tabla 4 sucede lo
mismo, la diferenciaentre el grupo total y el de la
FRO ≥ 80 es limitada comparados con la enorme
diferencia entre estos y la FRO ≤ 70.
Existen algunos estudios (parcialmente relacionados
con este) efectuados por el Instituto Nacional de
Evaluación Educativa (INEE), en donde se reporta
una reprobación en Nuevo León de 0.4 (INEE, 2015),
muy similar a nuestro estudio que es de 0.6; sin
embargo, en la misma cita, el promedio de
reprobación general en secundaria es de 6.1 por
ciento y el nuestro es de 3.0, y no se encuentra
explicación a la discrepancia. En cuanto a la
deserción, el INEE mide la deserción intragrupal en
cambio, en nuestro estudio, la medición se realizó
por cohortes en el tránsito de primaria a secundaria.
Se considera que el nuestro mide con más precisión
la deserción.
De manera indirecta, una publicación del estado de
Puebla (Olguin, 2016)que cita al Secretario de
Educación de esa entidad, señala que los:
“Embarazos en adolescentes impactan en deserción
escolar en Puebla”. Si bien en este estudio no se
aborda el embarazo en adolescentes en secundaria, lo
cierto es que, como se aprecia en la tabla 5, las
mujeres se rezagan .02 menos que los hombres, ello
no obsta para hacer diferencia en sus respectivos IC,
asumiendo que existen embarazos adolescentes en

Artículo Original

Nuevo León en secundaria, el porcentaje e IC no
impactan en una mayor deserción de este grupo.
En resumen, los promedios del grupo con la FRO ≤
70 se caracterizan por bajas calificaciones, alto
índice de reprobación, deserción y agresividad física
hacia sus compañeros(as). Tanto por el riesgo de
perder la libertad (Cahill, Coolidge, Segal, Klebe,
Marle, Overmann, 2012) como por la importancia
que ha cobrado el bullyin (SEP, 2016), sumado a
accidentes (Narad, Garner, Brassel, Saxby, Antonini,
O´Brien et al, 2013) y consumo de drogas (Hatstad,
Levy, 2014), por lo que prevalece el riesgo de
delincuencia, problemas familiares y sociales.

Conclusiones
• Existen diferencias significativas entre M y
H, tanto en un menor porcentaje en bajos
promedios como superior en los altos
promedios, lo mismo sucede con el grupo
de la FRO ≤ 70 cuyo porcentaje resulta
elevado en bajos promedios y bajo en altos
comparados con el grupo total y el de la
FRO ≥ 80.
• La FRO ≤ 70 presenta una enorme
diferencia en agresiones físicas a sus
condiscípulos comparados con el grupo
total y los de la FRO ≥ 80.
Los alumnos con la FRO ≤ 70 cuentan con diferencia
estadística válida comparados con el total y los de la
FRO ≥ 80, debido a que los primeros desertan más
entre primaria y secundaria que los segundos.

Bibliografía
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

6

�Escolares, Educación básica, agresión, deserción

Artículo Original

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No.31 julio – septiembre, 2016

7

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

Artículo Original

FACTORES PSICOSOCIALES Y ESTRÉS EN PERSONAL DE ENFERMERÍA DE
UN HOSPITAL PÚBLICO DE TERCER NIVEL DE ATENCIÓN.
Aldrete Rodríguez, María Gpe.1 González Baltazar, Raquel2 Navarro Meza, Cristina2 León Cortés, Silvia
Graciela1 Pérez Aldrete Jorge3
1 Departamento de Salud Pública, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara. 2 Jefatura de Investigación,
Hospital Regional Valentín Gómez Farías, ISSSTE. 3 Maestría en Ciencias de la Salud en el Trabajo, Universidad de Guadalajara.

RESUMEN
Introducción Hay un creciente interés por estudiar los factores psicosociales y el estrés relacionados con el trabajo, debido a
la repercusiones que pueden tener sobre la salud; uno de los grupos más afectados lo constituye los profesionales de
enfermería. Objetivo: Determinar la relación entre los factores psicosociales laborales y el estrés en personal de enfermería.
Objetivo: Investigar si existen diferencias del grupo total, comparándolo con los grupos con FRO ≥80 y de ambos con el valor
de FRO ≤70 en las variables utilizadas. Métodos: Estudio transversal y analítico, incluyó al personal de enfermería de un
hospital de tercer nivel de atención con más de 6 meses en la institución. Para captar los datos se aplicaron el instrumento de
Factores Psicosociales Laborales de Silva y la Escala de Síntomas de Estrés de Seppo Aro, obteniendo la frecuencia de factores
psicosociales, la presencia de estrés y la asociación entre ambas variables con el OR, con un intervalo de confianza de 95% y
un valor de p &lt;0.05. Resultados Participaron 162 personas, 88.9% mujeres; el 47.5% percibe factores psicosociales negativos,
principalmente altas exigencias laborales y condiciones del lugar de trabajo inadecuadas. El 36.4% del personal presentó
síntomas de estrés; los más frecuentes, dificultad para quedarse dormido o despertar durante la noche, cefalea y acidez o
ardor de estómago. La asociación por dimensiones de factores psicosociales con estrés fue para: Contenido y características
de la tarea e Interacción social y aspectos organizacionales. Conclusiones: Para el personal de enfermería de la institución
existe asociación entre factores psicosociales negativos y síntomas de estrés, se deben enfatizar las condiciones en que realiza
el trabajo y brindar capacitación sobre el manejo del estrés.
Palabras Clave: Factores psicosociales laborales, estrés, Personal de enfermería.

ABSTRACT
Introduction: There is a growing interest in studying psychosocial factors and work-related stress because of the impact they
may have on health; nursing professionals are one of the most affected groups Objectives: To determine the relationship
between psychosocial factors and stress in nursing staff. Methods: Cross-sectional and analytical study that included tertiary
care hospital nursing staff with more than 6 months at the institution. Silva’s Psychosocial Work Factors and Seppo Aro’s Stress
Symptoms Scale were applied to capture the data, obtaining psychosocial factors frequency, the presence of stress symptoms
and the association between the two variables with OR, with a range of 95% confidence and a value of p &lt; 0.05. Results: 162
people participated, 88.9% women; 47.5% perceived negative psychosocial factors such as high labor requirements and
inadequate working site conditions. A 36.4% of staff presented stress symptoms; the most frequent were difficulty falling
asleep or waking up during the night, headache and heartburn. The dimensions association of psychosocial factors with stress
was to: Content and Characteristics of the Task and Social Interaction and Organizational Aspects Conclusions: For the nursing
staff of the institution there is association between negative psychosocial factors and symptoms of stress, so the conditions
of work performance and training in stress management should be emphasize.
Key words: Psychosocial work factors, Stress, Nursing staff.
Citation: Adrete Rodríguez, M., González Baltazar, R., Navarro Meza C., León Cortés, S., Pérez Aldrete, J. (2016) Factores psicosociales y estrés
en personal de enfermería de un hospital público de tercer nivel de atención. Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(3), 8 - 15
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Aldrete et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: raquel_gh@hotmail.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio –septiembre, 2016

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

Introducción
Hoy día, muchos trabajadores enfrentan una gran
presión para cumplir con las exigencias de la vida
laboral moderna. Los factores psicosociales tales
como el aumento de la competitividad, mayores
expectativas sobre el rendimiento, largas horas de
trabajo, entre otros, contribuyen a que los ambientes
de los lugares de trabajo sean cada vez más
estresantes.
Los factores psicosociales en el trabajo son definidos
por el Comité Mixto de la Organización
Internacional del Trabajo y la Organización Mundial
de la Salud (OIT/OMS) como "interacciones entre el
trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el
empleo y las condiciones de su organización, por una
parte; y por la otra, las capacidades del empleado, sus
necesidades, su cultura y su situación personal fuera
del trabajo; todo lo cual a través de percepciones y
experiencias influyen en la salud y el rendimiento"
(OIT,1984).
Por otra parte, Gil-Monte (2012) define los factores
psicosociales como las condiciones presentes en
situaciones laborales relacionadas con la
organización del trabajo, el tipo de puesto, la
realización de la tarea, incluso el entorno; que afectan
el desarrollo del trabajo y la salud de las personas
trabajadoras. El estudio de los factores psicosociales
laborales, está en una etapa incipiente, dado que la
mayor parte de los trabajos abordan los efectos de
estos factores y no los factores psicosociales en sí
(Feldman y Blanco, 2012).
La literatura hace referencia a un conjunto de
factores psicosociales que tienen impacto sobre la
salud y el bienestar de los trabajadores, y que se
encuentran fundamentados en diferentes modelos
causales y/o explicativos; los cuales intentan abordar
cómo algunos de estos factores pueden producir
efectos o consecuencia negativas en los trabajadores
(Caraballo y Blanco, 2012).
Dos de los modelos que tienen una importante
evidencia empírica, desarrollados en los últimos 30
años; son el “Modelo demanda-control (DC)” de
Karasek y Theorell y el “Modelo Desbalance
Esfuerzo/ Recompensa (DER)” de Siegrist; los
cuales intentan explicar las diferentes dimensiones o
variables que pueden producir efectos en el trabajo,

Artículo Original

siendo el estrés laboral uno de los más estudiados
(Caraballo y Blanco, 2012 &amp; Díaz y Feldman, 2010).
El estrés relacionado con el trabajo afecta todas las
profesiones y todos los trabajadores, tanto en los
países desarrollados como en desarrollo (OIT, 2016)
y se ha convertido en un problema complejo de
abordar y constituye uno de los efectos derivados de
los factores psicosociales más estudiados por su
relación con el bienestar y la salud de los trabajadores
(Feldman, 2012).
Para la OIT, el estrés es la respuesta física y
emocional a un daño causado por un desequilibrio
entre las exigencias observadas y los recursos y
capacidades percibidas de un individuo para hacer
frente a esas exigencias. El estrés relacionado con el
trabajo está determinado por la organización del
trabajo, el diseño del trabajo y las relaciones
laborales, y tiene lugar cuando las exigencias del
trabajo no se corresponden o exceden de las
capacidades, recursos o necesidades del trabajador o
cuando el conocimiento y las habilidades de un
trabajador o de un grupo para enfrentar dichas
exigencias, no coinciden con las expectativas de la
cultura organizativa de una empresa (OIT, 2016).
En México el estrés laboral es un grave problema que
se encuentra en crecimiento constante, encuestas
internacionales señalan que 75 por ciento de la
población padece ese mal, ocupando el primer puesto
de ocurrencia del padecimiento (Vera, 2013).
La OIT explicó que este padecimiento no sólo
impacta la salud de los ciudadanos, sino directamente
la economía de las naciones, representa pérdidas de
entre 0.5 y 0.3% del Producto Interno Bruto (PIB) de
cada nación (Rodríguez 2015), debido a que el estrés
es la causa de entre 50 y 60 por ciento de todas las
jornadas laborales perdidas, esto ocasiona un costo
enorme en términos tanto de pérdida económica
como de aflicción humana ya que en casos extremos,
puede conducir al suicidio y aumento de las
enfermedades mentales debido a la tensión en el
lugar de trabajo. Esta tendencia tiene diversas causas:
exceso de información, intensificación del trabajo y
de las presiones temporales, mayores exigencias de
movilidad y flexibilidad, estar siempre “disponible”
gracias a la tecnología de los teléfonos móviles, y el
miedo de perder el trabajo, entre otros (OIT, 2012).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

9

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

Hasta ahora, son pocos los estudios en nuestro país
que demuestran la relación de los factores
psicosociales laborales con el estrés, sobretodo en
poblaciones ocupacionales altamente vulnerables
como es el personal de enfermería, el que se
caracteriza por altos niveles de estrés como se
constata en diversos estudios (Juárez, 2007).
Por lo que se considera relevante explorar la
presencia de los factores psicosociales laborales, así
como del estrés en el personal de enfermería incluido
en esta investigación.
El objetivo de la presente investigación fue
determinar la relación entre los factores psicosociales
laborables y el estrés en personal de enfermería que
trabaja en un hospital de tercer nivel de atención.

Material y Métodos
Se trató de un estudio observacional, transversal y
analítico autorizado por el comité de ética de la
coordinación del área de enseñanza e investigación
del hospital donde se realizó el estudio. La
colaboración fue de manera anónima y los
participantes
otorgaron
su
consentimiento
informado.
Participaron 163 personas de enfermería,
seleccionadas mediante un muestreo probabilístico
de 21 servicios del hospital, se incluyeron en el
estudio quienes tenían una antigüedad mínima de seis
meses en el puesto de trabajo y aceptaron
voluntariamente participar, se excluyeron a quienes
estaban de permiso, vacaciones o tenían un puesto
directivo, así como a pasantes y prestadores de
servicio social.
Para la recolección de datos se aplicó una batería de
instrumentos compuesta por tres apartados. Uno de
datos sociodemográficos y laborales; el segundo lo
conformó la escala de Factores Psicosociales en el
Trabajo de Silva (2006, modificado) el cual está
estructurado en 7 subescalas: condiciones del lugar
de trabajo, carga de trabajo, contenido y
características de la tarea, exigencias laborales, papel
laboral y desarrollo de la carrera, interacción social y
aspectos
organizacionales
y
por
último,
remuneración del rendimiento, al mismo tiempo se
analiza el total de Factores Psicosociales En este
instrumento se utiliza una escala de frecuencia de 5

Artículo Original

grados, tipo Likert, que va de 0 (nunca) a 4 (siempre).
Para su evaluación se sumaron los puntajes de cada
apartado y se clasificaron en tres categorías: bajo,
medio y alto. Este instrumento tiene una
confiabilidad promedio entre los factores con una
alpha de Cronbach de 0.8817, por lo que podemos
asumir que tiene una validez de constructo y
confiabilidad interna aceptable (Silva, 2006).
El tercer apartado incluyó Escala de Síntomas de
Estrés, de Seppo Aro (ESE), ésta está integrada por
18 síntomas de naturaleza psicosomática y
emocional. Las respuestas se presentan en una escala
ordinal de cuatro frecuencias, las cuales van de 0
(raramente o nunca) a 3 (muy frecuentemente) la
suma va de cero a 54. Un valor total superior a 10
puntos se considera como presencia de estrés
(Roman, 2003 &amp; De Souza, 2011). Este instrumento
valora el nivel de estrés y las consecuencias que tiene
sobre la salud, tiene un alto respaldo estadístico, con
alfa de Crombach 0.83 (Aguado, Bátiz y Quintana,
2013).
Para el análisis de resultados se utilizaron estadísticas
descriptivas, según el tipo de variables; para
variables cualitativas, frecuencias absolutas y
relativas y para las variables cuantitativas medias y
desviaciones estándar.
Para el análisis inferencial y verificar la asociaciones
entre las variables del estudio, por considerarse las
más convenientes, se utilizaron las siguientes
pruebas estadísticas: Ji cuadrada de Pearson con o sin
corrección de Yates, con una p &lt; a 0.05 y OR mayor
a uno e intervalo de confianza del 95% que no
incluyera la unidad. Para este análisis las variables se
organizaron en tablas 2X2 de la siguiente manera:
Los factores psicosociales en cada subescala
agruparon los resultados alto y medio como si riesgo
y bajo como no riesgo, Si estrés (suma superior a 10)
No estrés (suma de cero a diez), de igual forma se
analizó cada reactivo del instrumento.

Resultados
Participaron 162 personas que laboraban en 21
servicios del hospital, de los cuales el 88.9% eran del
sexo femenino, con un rango de edad de los 28 a los
65 años, con un promedio de 38.9 y una desviación
estándar de 10.59. Con respecto al estado civil, el
48.2% eran casados, seguido de los solteros con
31.5%. El 49.7% tenía estudios técnicos y en

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

10

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

segundo lugar lo conformaban quienes habían
cursado la licenciatura en enfermería (23.3 %).
El 41.4% trabajaba en el turno matutino y 34.0% en
el turno nocturno el resto lo hacía en el turno
vespertino o fines de semana. Tenían una antigüedad
en la institución en promedio de 14.6 años, solo el
19.1% tenía otro empleo y la mayoría trabajando en
el área de enfermería, con un promedio de 21 horas a
la semana.
En cuanto a los factores psicosociales en la
calificación general del instrumento se encontró que
el 47.5% del personal de enfermería perciben la
presencia de los factores psicosociales negativos en
su área de trabajo en el nivel medio o alto.
En relación a las subescalas se identificó la presencia
de factores de naturaleza psicosocial (sumando el
nivel alto y medio) en exigencias laborales (79.6%),
condiciones inadecuadas en el lugar de trabajo
(58.6%) y en remuneración del rendimiento (52.5%)
(Tabla 1).

Tabla 1. Factores Psicosociales en el Trabajo en personal de enfermería de una
unidad de tercer nivel de atención a la salud
Bajo

Sub-Escala

Medio

Alto

Artículo Original

Tabla 2. Asociación entre las dimensiones de Factores Psicosociales y Estrés
Variable
Sub escala

O.R

I.C.

Valor de p

Contenido y características de la tarea

1.99

0.94 - 4.24

0.048

Interacción social y aspectos organizacionales

2.24

0.99 - 5.09

0.031

Fuente: Datos derivados de encuesta O.R= Odds Ratio, I.C. = Intervalo de confianza al 95%

Cuando se analizaron los diferentes ítems que
conforman la escala de factores psicosociales y estrés
se encontró asociación significativa y O.R. mayor de
uno en los siguientes: El ruido interfiere con las
actividades, exceso de actividades en la jornada,
problemas con compañeros, exigencias programas de
estímulos, relación con autoridades superiores,
control de personal, problemas de comunicación e
insatisfacción con el trabajo que realiza (Tabla 3).

Tabla 3. Asociación entre los ítems de la escala de Factores
Psicosociales y Estrés
ITEMS

O.R

I.C.

Ruido interfiere con actividades

2.28

0.99 - 5.26

Valor de
p
0.031

Exceso de actividades en la
jornada

2.46

1.20 - 5.05

0.006

Problemas con compañeros

2.85

1.11 - 7.38

0.013

2.01

0.97 - 4.18

0.039

Factores

N

%

N

%

N

%

Exigencias programas de
estímulos

Condiciones del lugar de trabajo

67

41.4

83

51.2

12

7.4

Relación con autoridades

3.88

0.98 - 16.40

0.023

Carga de trabajo

119

73.5

41

25.3

2

1.2

Control de personal

3.67

1.47 - 9.29

0.001

Contenido y características de la tarea

114

70.4

47

29

1

0.6

Problemas de comunicación

2.95

1.07 - 8.24

0.017

33

20.4

78

48.1

51

31.5

Insatisfacción con el trabajo

4.64

1.21 - 19.21

0.008

Papel laboral y desarrollo de la carrera.

118

72.8

40

24,7

4

2.5

Interacción social y aspectos
organizacionales.

125

77.2

30

18.5

7

4.3

Remuneración del rendimiento

77

47.5

61

37.7

24

14.8

Total

85

52.5

75

46.3

2

1.2

Exigencias laborales

Fuente: Datos derivados de encuesta

El 36.4% de los entrevistados presentó estrés según
la Escala de Síntomas de Estrés, siendo los síntomas
más frecuentes dificultad para quedarse dormido o
despertar durante la noche, cefalea, acidez o ardor de
estómago, disminución del deseo sexual y fatiga o
debilidad.
Al buscar la relación entre los factores psicosociales
y el estrés considerando las dimensiones, se encontró
asociación con significancia estadística (p &lt;0.05) de
las condiciones inadecuadas del lugar del trabajo así
como en la Interacción social y aspectos
organizacionales (Tabla 2).

Fuente: Datos derivados de encuesta O.R= Odds
Ratio, I.C. = Intervalo de confianza al 95%

Al realizar las pruebas estadísticas pertinentes para
buscar la asociación entre los factores psicosociales
y los síntomas de estrés se encontró significancia
estadística con 16 de los 18 síntomas que avalúa la
prueba utilizada, siendo los más frecuentes diarrea u
orinar frecuentemente, dolores de cabeza,
disminución del deseo sexual, temblor o sudoración
de manos y sudoración excesiva sin haber realizado
esfuerzo físico. De las dimensiones de factores
psicosociales, las que se relacionaron con más
síntomas de estrés fueron la de Interacción social y
aspectos organizacionales, con 10 síntomas y la de
Papel laboral y desarrollo de la carrera con 6, la
dimensión de Exigencias laborales no se relacionó
con los síntomas de estrés. Los resultados totales de
los Factores Psicosociales se relacionaron con los

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

Artículo Original

síntomas de estrés: ardor en el estómago, dolores de
cabeza, nerviosismo o ansiedad e irritabilidad o
enfurecimiento (Tabla 4).

Tabla 4 (Parte 1). Asociación entre los Factores Psicosociales y Síntomas de Estrés
DIMENSIONES DE FACTORES PSICOSOCIALES

ACIDEZ O
ARDOR EN EL
ESTOMAGO

PERDIDA DE
APETITO

*

*

SINTOMAS DE ESTRÉS
DIARREAS U
DIFICULTAD
DESEOS DE
DOLORES
ORINAR
PARA
VOMITAR O ABDOMINALE
FRECUENTEMEN QUEDARSE
VOMITOS
S
TE
DORMIDO

PESADILLAS

DOLORES DE
CABEZA

*

IC 1.47-14.25

DISMINUCION
DEL DESEO
SEXUAL

OR 4.43
Condiciones del lugar de trabajo

*

*

*

*

*

p 0.002
Carga de trabajo

*

*

*

*

OR 3.11
IC 0.97-9.79
p 0.037

*

OR 3.14
IC 0.90-10.81
p 0.049

*
OR 2.52

OR 4.42

Contenido y características de la tarea

*

*

*

*

*

*

*

IC 1.03-6.21

IC 1.58-12.57

Exigencias laborales

*

*

*

*

*

*

p 0.023
*

Papel laboral y desarrollo de la carrera

*

*

*

*

*
OR 3.00
IC 0.94-9.43
p 0.044
OR 5.47

*

*

OR 3.55

OR 2.36

p 0.000
*
OR 2.65
IC 1.02-6.74
p 0.034
OR 3.59

IC 1.55-19.79

IC 1.42-8.89

IC 0.97-5.55

IC 1.26-10.24

p 0.001
OR 3.67
IC 1.03-16.83
p 0.041

p 0.001

p 0.045

p 0.005

*

*

*

*

OR 3.17
IC 1.25-8.21
p 0.006

*

Interacción social y aspectos organizacionales

OR 2.77
IC 1.03-7.14
p 0.029

*

Remuneración

*

*

OR 2.20
IC 1.00-4.85
p 0.030

Total de factores psicosociales

*

*

*

*

*

*

*

*

*

*

*

*

*

Fuente: Datos derivados de encuesta OR= Odds
Ratio, IC = Intervalo de confianza al 95%, * datos no
significativos.

Tabla 4 (Parte 2). Asociación entre los Factores Psicosociales y Síntomas de Estrés
SINTOMAS DE ESTRÉS
Dimensiones de factores sociales

Condiciones del lugar de trabajo

Carga de trabajo
Contenido y características de la tarea
Exigencias laborales
Papel laboral y desarrollo de la carrera

MAREOS

PALPITACIONES O
LATIDOS
IRREGULARES

*

*

*

*

*
*
OR 3.54
IC 0.9713.14 p
0.035

*
*
*
OR 5.60

Interacción social y aspectos
organizacionales

*

IC 1.44-22.43

TEMBLOR O
SUDORACIÓN
SUDORACION SIN ESFUERZO
EN MANOS
FISICO

*
OR 9.49
IC 1.61-72.36
p 0.005
*
*
OR 4.91

*

FALTA DE
ENERGÍA O
DEPRESIÓN

*

OR 5.22
IC 1.05-35.24
p 0.039

FATIGA O
DEBILIDAD

NERVIOSISMO
O ANSIEDAD

IRRITABILIDAD O
ENFURECIMIENTO

*

*

*

*

*

*

*
*
OR 3.52

*
*
OR 4.91
IC 1.0725.68 p
0.021
OR 11.90

*
*

OR 4.20
IC 1.2913.85
p 0.004
*
*

*

*

*

*

*

IC 1.26-17.24
p 0.005

*

IC 1.07-25.68 IC 1.05-11.89
p 0.021
p 0.016
OR 11.90

FALTA DE
AIRE SIN
ESFUERZO
FÍSICO

OR 3.41

IC 2.00-91.45 IC 1.00-11,58 IC 2.00-9.45
p 0.000
p 0.001
p 0.001

*

*

*
*

*
*
*

OR 4.63

p 0.002
OR 4.05
Remuneración

*

*

*

IC 0.99-19.18
p 0.048

*

*

*

*

*

Totalde factores sociales

*

*

*

*

*

*

*

OR 4.43
IC 0.99-23.79
p 0.026

OR 3.24
IC 1.08-10.10
p 0.039

Fuente: Datos derivados de encuesta OR= Odds Ratio, IC =
Intervalo de confianza al 95%, * datos no significativos.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

Discusión
De acuerdo a las características del muestreo
utilizado, los resultados se pueden extrapolar a la
población general de donde se obtuvo la muestra.
Se encontró similitud en las características socio
demográficas, con estudios anteriores realizados en
personal de enfermería, por ejemplo, pertenecer en
su mayoría al género femenino (Gallegos, Parra,
Castillo y Murillo, 2009 &amp; Alvarez, Prieto, 2013).
En cuanto a los factores psicosociales, Gallegos,
Parra, Castillo, y Murillo (2009) estudiaron cuatro
áreas: dependiente de la tarea, sistema de trabajo,
interacción social y la organización misma y reportan
que el 20.3% fueron evaluados como altos y la
mayoría considera que los factores estudiados no
están presentes, situación contraria en el presente
estudio en el que el 47.5% de la población estudiada
percibe niveles medios y altos de los factores
psicosociales laborales estudiados.
En un estudio realizado por Ruíz (2004), con el
objetivo de evaluar las estrategias de afrontamiento
ante un estresor ambiental, reporta que los sujetos
que perciben mayor ruido en su lugar de residencia
son los que se sienten más estresados, situación que
coincidió con el presente estudio en el que se
relacionó la percepción de ruido dentro del ambiente
de trabajo con el estrés. Sobresale el incremento en
los rangos de decibeles dentro de los hospitales, los
cuales, en la actualidad, son considerados lugares de
reposo y recuperación, pero han sido invadidos por
la contaminación sonora y llegan a ser nocivos para
la salud de quienes transitan en sus instalaciones.
Esta problemática se dejó al descubierto, después de
que la OMS revelara las cifras que marcan el
incremento en los niveles promedio de ruido dentro
de los hospitales, que en horarios diurnos pasaron de
57 a 72 decibeles, y en el nocturno se elevaron de 42
a 60 decibeles. Tal aumento implica el rebase
excesivo de las guías de ruido hospitalario,
establecidas en 1995 por la OMS, donde se sugiere
que el nivel de ruido en las habitaciones de pacientes
no sobrepase los 35 decibeles. Las mediciones
efectuadas en el grupo de hospitales estudiados son
relativamente variables, lo que indica que el
incremento es generalizado. La preocupación real de
la Organización por este suceso no radica en el

Artículo Original

incremento, sino, más bien, por los trastornos de
orden fisiológico o psicológico que se puedan
desencadenar por éste contaminante como son: dolor
de cabeza, estrés, fatiga y traumatismos acústicos,
entre otros (Acevedo, 2011).
La Academia Americana de Pediatría y el Comité de
Salud Ambiental recomiendan un nivel máximo de
sonido de 45 decibeles (dB) en toda Unidad de
Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) (Fajardo,
2007 &amp; Sánchez-Rodríguez, 2012). En un estudio
descriptivo prospectivo realizado en las diferentes
áreas de la UCIN “Cirena” del Hospital Universitario
del Valle, se reportó que en general el área con mayor
nivel de ruido fue admisión con 65.51 dB (Fajardo,
2007 &amp; Sánchez Rodríguez, 2012) en el Servicio de
Neonatología del Hospital Universitario "Dr. José
Eleuterio González", de la Facultad de Medicina de
la Universidad Autónoma de Nuevo León, reportó
niveles de ruido por arriba de la norma, en este caso
fueron 59.9 dB. Aunque en nuestro estudio no se
midieron los niveles de ruido éste fue reportado por
el personal de enfermería asumiendo que interfería
con sus actividades cotidianas y al realizar el análisis
conducente se encontró que se relacionaba con el
estrés.
Sandín (2003) refiere que los eventos sociales que
requieren algún tipo de cambio respecto al ajuste
habitual del individuo, podían evocar primariamente
reacciones psicofisiológicas relacionadas con el
estrés, y esto es lo que puede estar ocurriendo en el
presente estudio cuando se encontró que las
cuestiones normativas que lleva a cabo el área de
recursos humanos dentro de la institución se
relacionó con la presencia de estrés y ésta es una de
las razones por las que el estudio del estrés posee un
enorme interés desde el marco social de la salud, que
diversas condiciones sociales pueden actuar como
agentes estresantes y modificar el estatus de la salud
de los individuos.
Por otra parte las personas tienen diferentes
habilidades y capacidades en las situaciones sociales
a la hora de afrontar los problemas. No todas las
personas tienen la misma capacidad para controlar
sus respuestas emocionales, ni la misma motivación
y compromiso personal ante una determinada
situación por lo que el concepto del estrés hay que
entenderlo también desde el nivel colectivo, ya que
la capacidad de la persona para hacer frente a los

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

13

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

problemas está influida por las instituciones de la
sociedad, tales como la familia, la escuela,
organizaciones diseñadas para desarrollar las
habilidades y competencias necesarias para afrontar
las exigencias de la sociedad (Sandín, 2003), esto
podría explicar los resultados del presente estudio en
el cual las relaciones difíciles con los compañeros de
trabajo, el rol social de autoridad y los aspectos
organizacionales se relacionaron con una mayor
cantidad de síntomas de estrés.
Otro de los puntos importantes en relación al estrés
es la sobrecarga de roles. Ocurren cuando las
demandas exceden las capacidades del individuo por
lo que el exceso de actividades dentro de la jornada
laboral fue un factor importante para presentar estrés
en este tipo de profesionales el cual debe de atender
a personas dependientes y enfermas. La carga de
trabajo es más importante para presentar estrés, que
las exigencias laborales, ya que estas últimas no se
relacionaron con los síntomas investigados.
En el presente estudio se encontró relación
significativa entre la insatisfacción laboral y el
estrés, si consideramos la definición de Camacho
(2015) en la que asume que la insatisfacción laboral,
es una respuesta emocional negativa al puesto, de tal
manera que tiene como resultado la frustración y
negación de los valores de uno mismo, que generan
a su vez una mala relación con sus compañeros de
trabajo, de tal manera que genera poco interés hacia
el trabajo, desde esta visión se podrían explicar los
resultados de la presente investigación, hechos
diferentes son reportados por Camacho (2015) que
encuentra que la mayoría de las enfermeras(os) que
participaron en su estudio tienen “casi siempre”
satisfacción con su trabajo, el cual considera que es
un rasgo importante, pues a pesar de no tener tiempo
para las relaciones sociales, la satisfacción laboral es
un indicador del gusto y bienestar que tienen al
realizar su trabajo, a pesar de ser muy demandante y
puede ser la razón de los niveles bajos de estrés a
diferencia del presente estudio en el que una de cada
tres presenta estrés.
La OIT (2016) propuso disminuir los niveles de
estrés en la población y modificar las exigencias
laborales, asegurarse que los empleados tengan los
conocimientos y capacidades necesarias para
desempeñar sus funciones de manera eficaz y,
aumentar la calidad y cantidad de apoyo que reciben.

Artículo Original

Se ha puesto un creciente énfasis en mejorar las
condiciones de trabajo y la organización del trabajo
para reducir el estrés relacionado con el trabajo y
sobre las medidas prácticas para hacer frente a
situaciones de trabajo estresantes.
La participación e involucramiento de los
trabajadores, sus representantes y los sindicatos,
también es esencial en la prevención del estrés en el
trabajo. Su participación y la cooperación debe estar
integrada en todo el proceso de cualquier programa
de prevención del estrés en el lugar de trabajo (OIT,
2013). El lugar de trabajo es una fuente importante
de riesgos psicosociales y al mismo tiempo el lugar
idóneo para tratarlos y proteger la salud y el bienestar
de los trabajadores.
Las acciones del profesional de la Salud Ocupacional
se ven influidas por la demanda creciente que
representa la identificación, valoración y atención de
los factores psicosociales del trabajo, como una
forma de prevenir y controlar las innumerables
manifestaciones del estrés, que cada día toman
mayor relevancia como fenómeno ocupacional y de
Salud Pública (Villalobos, 2004).
Conclusiones
Los factores psicosociales negativos estuvieron
presentes en más de la mitad de los participantes y
uno de cada tres presentó estrés.
Los hallazgos del presente estudio permiten
confirmar la relación entre los factores psicosociales
laborales y el estrés, por lo que las acciones deben ir
más allá del ámbito personal y trabajar desde la
organización con la modificación de ciertos factores
que permitan una mayor interacción y relación
social, por esta razón se hace necesaria la
implementación de programas de prevención y el
diseño de estrategias para el manejo adecuado del
estrés y la detección temprana de posibles casos.
Es importante incorporar en la currícula de
formación del personal de enfermería, esta temática
para su prevención y manejo.
Se determinó la asociación de seis de las siete
dimensiones del instrumento de Factores
Psicosociales con 16 de 18 síntomas de estrés. La
dimensión no asociada fue la de exigencias laborales

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

14

�Factores psicosociales, estrés en personal enfermería

y los síntomas no asociados fueron deseos de vomitar
o vómitos y dolores abdominales.
Para el personal de enfermería de la institución existe
asociación entre los factores psicosociales negativos
y los síntomas de estrés, por lo que se debe poner
énfasis en las condiciones en que realiza el trabajo y
brindar capacitación sobre el manejo del estrés.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

15

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Artículo Original

ESTADO NUTRICIONAL EN UNA COMUNIDAD UNIVERSITARIA EN ARMENIA –
QUINDÍO.
Nieto Cárdenas, Olga Alicia 1, 2, Rodríguez Nieto, Lorena 2, Victoria Salazar, María 3
1 Grupo de Salud Pública. Grupo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas GECAVYME. Facultad de Ciencias de la Salud.
Universidad del Quindío. Armenia- Colombia. 2 Docente Programa de Medicina, Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad del
Quindío. 3 Directora Centro de Salud, Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad del Quindío.

RESUMEN
Introducción: El estado nutricional resulta del balance entre necesidades y gasto de energía. Con la información obtenida de
la evaluación de estudios antropométricos, bioquímicos, alimentarios se determina el estado nutricional de individuos o
grupos de población. Objetivo: Describir el estado nutricional en una comunidad universitaria en Armenia – Quindío.
Métodos: Estudio descriptivo de corte transversal en estudiantes, docentes y administrativos de una comunidad universitaria
en Armenia – Quindío: durante el año 2015; se describieron las variables en promedio, desviación estándar e intervalos de
confianza, con un análisis comparativo por sexo y por grupo. Resultados: Presentaron diferencias significativas entre los
grupos: la edad en estudiantes fue de 21,08 años, en docentes de 47,25 y en administrativos de 43,88 (p=0,0000). El perímetro
abdominal promedio fue de 78,22 cm en estudiantes, 91,25 cm en docentes y 87,51 cm en administrativos (p=0,0000). El IMC
fue de 23,52, 25,87 y 26,38 respectivamente. La relación cintura cadera en estudiantes 0,70, en docentes 0,88 y en
administrativos 0,84 (p=0,0000). El porcentaje de consumo diario de cereales, tubérculos y plátanos fue de 82,40 %, agua
76,85 %, frutas 56,94 %, lácteos 51,38 %, y verduras 42,59 %. Presentaron diferencias significativas el consumo de productos
de panadería, fritos y comidas rápidas (p=0,0000), huevo (p=0,0020), alcohol (p=0,0056), dulces, (p=0,594) y gusto por las
verduras (p=0,0064) en los estudiantes y en los administrativos en el consumo de frutas (p=0,0106). Conclusiones: Al comparar
indicadores como IMC, perímetro abdominal y relación cintura cadera el grupo que presenta mayor riesgo nutricional es el de
administrativos, con una diferencia estadísticamente significativa.
Palabras Clave: Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos.

ABSTRACT
Introduction: Nutritional status is the balance between needs and energy expenditure. With the information obtained from
the evaluation of anthropometric, biochemical, food studies the nutritional status of individuals or population groups is
determined. Objectives: To describe the nutritional status of a university community in Armenia - Quindio. Methods: A
descriptive cross-sectional study, which took as its population people in a university community in Armenia was conducted Quindio: Students, teachers and administrators during 2015; the variables were described on average, standard deviation and
confidence intervals, with a comparative analysis by sex and group. Results: Significant differences between groups: age in
students was 21.08 years, teachers and administrative 47.25 43.88 (p = 0.0000). The average waist circumference was 78.22
cm in students, teachers and 91.25 cm 87.51 cm in administration (p = 0.0000). And BMI was 23.52, 25.87 and 26.38
respectively. Waist hip ratio of 0.70 students in teaching and administrative 0.88 0.84 (p = 0.0000). The percentage of daily
consumption of cereals, tubers and plantains was 82.40 %, 76.85 % water, 56.94 % fruits, dairy 51.38 %, 42.59 % and
vegetables. Significant differences consumption of bakery products, fried and fast foods (p = 0.0000), egg (p = 0.0020), alcohol
(p = 0.0056), sweet (p = 0.594) and taste vegetables (p = 0.0064) in students and administrative fruit consumption (p = 0.0106).
Conclusions: When comparing indicators such as BMI, waist circumference and waist-hip ratio the group with higher
nutritional risk is administrative, with a statistically significant difference.
Key words: Nutritional status, anthropometry, biochemistry, food consumption.
Citation: Nieto Cárdenas, Olga Alicia, Rodríguez Nieto, Lorena, Victoria Salazar, María. (2016) Estado nutricional en una comunidad
universitaria en Armenia- Quindío. Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(3), 16 - 27
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Ramos et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: olgalicianieto@gmail.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio –septiembre, 2016

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Artículo Original

Introducción
El estado nutricional es el resultado del balance entre
las necesidades y el gasto de energía alimentaria y
otros nutrientes esenciales y confluyen en él gran
cantidad de determinantes representados por factores
físicos, genéticos, biológicos, culturales, psicosocio-económicos y ambientales. Estos factores
pueden dar lugar a una ingestión insuficiente o
excesiva de nutrientes, o impedir la utilización
óptima de los alimentos ingeridos (FAO, 1992;
Dehollain, 1995).

nutrición, pues hoy día hay suficiente evidencia de la
relación entre el modelo de consumo alimentario y
enfermedades crónico-degenerativas. La cantidad y
el tipo de alimentos consumidos, proporciona
importantes antecedentes que pueden relacionarse
con el desarrollo, prevención y tratamiento de
diversas enfermedades, incluyendo la desnutrición
en sus diferentes grados. El cálculo de diferentes
índices de calidad permite tener una idea global del
estado de nutrición, evaluado a través de la dieta
(Ravasco, Anderson, Mardones, 2010).

La evaluación nutricional puede ser definida como la
interpretación de la información obtenida a partir de
estudios antropométricos, alimentarios, bioquímicos
y clínicos. Dicha información es utilizada para
determinar el estado nutricional de individuos o
grupos de población en la medida que son
influenciados por el consumo y la utilización de
nutrientes (Gibson, 2005).

El consumo de alimentos reciente da cuenta de forma
global y es un punto de partida sobre
comportamiento alimentario. Es así como, el uso de
la calidad de la dieta se utiliza como un indicador que
permite evaluar el total de la dieta en relación con
nutrientes ingeridos, la comparación con
recomendaciones nutricionales y riesgo de
enfermedades crónicas (Arvaniti, Panag, 2008;
Fransen, Ock´e, 2008).

Los valores antropométricos están estrechamente
relacionados con la nutrición, composición genética,
características ambientales, sociales y las
condiciones culturales, estilo de vida, el estado
funcional y la salud (Villarreal, Apovian, Kushner,
Kein, 2005).
En la evaluación del estado nutricional de los
individuos y las comunidades, las mediciones
antropométricas desempeñan un papel muy
importante para identificar las desviaciones de la
normalidad, que a menudo se pueden detectar más
temprano por cifras antropométricas que por un
examen clínico (Bailey, Ferro, 1995).
Los indicadores bioquímicos son compuestos de
potencial relevancia para la salud. Se miden
típicamente en la sangre o la orina y son importantes
herramientas de detección, ya que son indicativos del
estado nutricional de un individuo (Horton, Adetona,
Aquillar, Cassidy, Pfeifeer, Schleicher, 2013).
Actualmente se considera que los parámetros
bioquímicos son indicadores de la severidad de la
enfermedad
y
probablemente
indicadores
pronósticos, más que parámetros diagnósticos del
estado nutricional (Ravasco, Anderson, Mardones,
2010).
El estudio del consumo de alimentos es uno de los
aspectos más importantes de la ciencia de la

La valoración del estado nutricional como un
indicador del estado de salud, es un aspecto
importante en la localización de grupos de riesgo de
deficiencias y excesos alimentarios que pueden ser
factores de riesgo en muchas de las enfermedades
crónicas prevalentes en la actualidad (Aranceta,
Pérez, Serra, Mataix, 1993; Ortiz, 2002).
Los indicadores antropométricos miden el
crecimiento físico del niño y del adolescente y por
otro las dimensiones físicas del adulto, a partir de la
determinación de la masa corporal total y de la
composición corporal tanto en la salud como en la
enfermedad. Son de fácil aplicación, bajo costo y
reproducibilidad en diferentes momentos y con
distintas personas (Ravasco, Anderson, Mardones,
2010).
El presente estudio pretende describir el estado
nutricional en una población universitaria:
estudiantes, docentes y administrativos, con base en
variables
antropométricas,
bioquímicas
y
alimentarias.

Material y Métodos
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal,
que pretendió describir, el estado nutricional según
antropometría: Peso, talla, IMC, cintura, cadera,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

17

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

relación cintura/cadera. Indicadores bioquímicos
como: glicemia, perfil lipídico y consumo de
alimentos basado en cuestionario semi cuantitativo
semanal en la comunidad Universitaria en Armenia Quindío.
Este proyecto fue aprobado por el Comité
Institucional de Bioética de la Universidad del
Quindío, en el Acta No. 50 de 2013.
Población y muestra
Los sujetos de investigación fueron seleccionados de
manera aleatoria en la base de datos entregada por la
Oficina de Planeación de la Universidad. Firmaron el
consentimiento informado 335 personas y
participaron 216 personas: 101 estudiantes, 27
docentes y 88 administrativos.
Recolección de la información:
La información se recogió por las investigadoras en
la fuente primaria con un instrumento diseñado para
tal fin con todas las variables del estudio, durante el
año 2015.
A cada participante (estudiantes, docentes y
administrativos) seleccionados de manera aleatoria,
que firmó el consentimiento informado, se le hizo un
registro que incluyó variables: sociodemográficas
(edad, sexo, estado civil, nivel educativo). Variables
antropométricas como peso, talla, circunferencia o
perímetro abdominal, relación cintura/cadera, índice
de masa corporal (IMC) el cual se calcula dividiendo
el peso (kg) por talla (M) al cuadrado (Garrow,
Webster, 1985), sos individuos fueron considerados
desnutridos si su IMC era inferior a 18,5, normal de
18,5 a 24,9, en sobrepeso si ≥ 25 y en obesidad si ≥ a
30 (WHO, 1995).
Los parámetros bioquímicos se midieron por
métodos convencionales de laboratorio.
El consumo de alimentos se identificó basado en
cuestionario semi - cuantitativo semanal en una
comunidad Universitaria en Armenia – Quindío, que
incluyó variables alimentarias como consumo de
alimentos semanal, lugar de consumo, persona que
prepara los alimentos, cambios de la alimentación
(en caso de ser estudiantes) al entrar a la universidad.
Y factores de riesgo como ejercicio y consumo de
alcohol.

Artículo Original

Procesamiento y análisis de la información:
Se sistematizó la información en Excel® y se analizó
en el software statghaphics centurión®. Se realizó un
análisis descriptivo y se calculó el promedio,
desviación estándar e intervalos de confianza, con un
análisis comparativo por sexo y por grupos. Las
diferencias entre los grupos se calcularon con análisis
de regresión múltiple o una prueba de chi cuadrado
para identificar los factores de riesgo. Se consideró
un valor de p &lt;0,05 como un valor significativo.

Resultados
Como puede verse en la tabla 1, el promedio de edad
fue de 33,64 años y el índice de masa corporal de
24,98, sin diferencias significativas por género.
El perímetro abdominal promedio se encontró en
79,3 en mujeres y en 90,31 en hombres, con
diferencias significativas por género (p=0,0000).
Actualmente se propone que la sola determinación de
la circunferencia de la cintura puede ser suficiente
para categorizar, según el sexo el riesgo de
complicaciones metabólicas. En hombres, en caso
que sea mayor igual a 90 cm y en mujeres mayor
igual a 80 cm, según la IDF, se considera a riesgo de
complicaciones metabólicas asociadas a obesidad
(FUNCOBES, 2015).
La relación cintura cadera presentó diferencias por
género, 0,78 en mujeres y 0,88 en hombres. Existe
alto riesgo de presentar enfermedad cardiovascular y
otros trastornos metabólicos cuando el índice
cintura/cadera en las mujeres está por encima de 0.85
y en los hombres de 0.9 (González, Montero,
Schmidt, 2013).
El perfil lipídico se encontró dentro de límites
normales, excepto el colesterol HDL que se encontró
por debajo de los límites recomendados según el
ATPIII (17), con diferencias significativas por
género en mujeres un promedio de 44,26 mg/dL y en
hombres de 37,95 mg/dL (con una p de 0,0002). Los
triglicéridos presentaron diferencias significativas
por género, 129,18 en mujeres y 163,39 en hombres
(p= 0,0093).
La glicemia mg/dL se encontró en límites normales
87,47 mg/dL con diferencias significativas por
género (p=0,0042).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

18

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Aunque los lípidos y la glicemia no son parámetros
de evaluación del estado nutricional, se tomaron
debido a su relación con la ingesta de grasas, harinas
y dulces (Organización panamericana de la salud,
2010).
La albúmina encontró en límites normales con
diferencia significativa por género (4,55 y 4,66 en
mujeres y hombres respectivamente P= 0,0244). La
globulina y proteinas totales estuvieron en límites
normales sin diferencias significativas por género. Se
consideran valores normales entre 3,5 – 5 g/dL) Una
reducción significativa de albúmina, globulina y
proteínas totales está relacionada con un incremento
en la aparición de complicaciones y mortalidad. La
albúmina es útil como parámetro pronóstico de los
pacientes graves y crónicos, pero no es del todo
sensible a los cambios en el estado nutricional
(Acosta, 2008).

Artículo Original

La edad promedio en estudiantes fue de 21,08 años,
en docentes de 47,25 y en administrativos de 43,88,
con una p de 0,0000.
El perímetro abdominal promedio fue de 78,22 cm en
estudiantes, 91,25 cm en docentes y 87,51 cm en
administrativos (p=0,0000).
Sobre los valores promedio del perfil lipídico (17),
las HDL se encontraron por debajo de los niveles
normales, sin diferencias significativas entre los
grupos, el colesterol HDL es la variable que más
tempranamente se altera en todos los grupos; sin
embargo las LDL que se encontraron dentro de
límites normales, presentan diferencias significativas
(0,0028) entre estudiantes (96,2 mg/dL), docentes
(109,01 mg/dL) y administrativos (112,84 mg/dL).
Los triglicéridos se encontraron en límites normales
para los estudiantes (100,13 mg/dL) y por encima del

Tabla 1. Variables cuantitativas en toda la muestra y por género.
VARIABLES
EDAD (años)
IMC (peso/talla2)
PESO (Kg)
TALLA (cm)

PROMEDIO ± DS

IC95%

FEMENINO

MASCULINO

Anova (P)

33,64 ± 14,01

31,75– 35,53

33,48±13,4

33,9±15,17

0,8292

24,98 ± 3,81

24,47– 25,49

24,65±3,59

25,48±4,10

0,1184

66,85 ± 12,78

65,13– 68,56

65,15±9,93

74,08±13,33

0,0000

1,63 ± 0,08

1,62 – 1,64

1,58 ± 0,06

1,70 ± 0,06

0,0000

CINTURA (cm)

83,63 ± 11,89

82,04–85,23

79,3±9,14

90,31±12,56

0,0000

CADERA (cm)

101,25 ± 7,75

100,21–102,29

100,8±7,82

101,93±7,83

0,2972

0,82 ± 0,08

0,81 – 0,83

0,78±0,06

0,88±0,07

0,0000
0,0244

RELACION CINTURA CADERA
ALBUMINA(g/dL)

4,6 ± 0,33

4,55 – 4,64

4,55 ± 0,31

4,66 ± 0,36

GLOBULINA(g/dL)

2,48 ± 0,49

2,41 – 2,54

2,47±0,46

2,49±0,52

0,8131

RELACION ALBUMINA GLOBULINA

1,92 ± 0,49

1,85 – 1,99

1,89±0,43

1,88±0,57

0,2132
0,0433

PROTEINAS TOTALES (g/dL)

7,08 ± 0,44

7,02 – 7,14

7,03±0,43

7,16±0,45

COLESTEROL TOTAL (mg/dL)

173,97 ± 37,74

34,36–41,36

174,6±37,1

173,06±38,86

0,7776

COLESTEROL HDL (mg/dL)

41,69 ± 12,04

40,01–43,37

44,26±12,47

37,95±10,37

0,0002

COLESTEROL LDL (mg/dL)

104,89 ± 32,48

100,30–109,48

105,23±31,01

104,39±34,72

0,8592

TRIGLICÉRIDOS

143,10 ± 91,63

130,29–155,91

129,18±69,15

163,39±114,39

0,0093

VLDL (mg/dL)

26,57 ± 11,94

24,88–28,25

24,55±10,48

29,53±13,33

0,0040

INDICE ARTERIAL

4,37 ± 1,33

4,18 – 4,56

4,07±1,06

4,78±1,56

0,0002

GLICEMIA (mg/dL)

87,47 ± 11,95

85,80–89,14

85,46±11,64

90,38±11,86

0,0042

Fuente: Directa

En la tabla 2, se pueden observar las variables del
estudio, por los diferentes grupos: estudiantes,
docentes y administrativos.
Al comparar las variables entre los grupos
participantes de la comunidad universitaria:
estudiantes, docentes y administrativos, se
encontraron diferencias significativas en las
siguientes:

valor normal para docentes y administrativos (172,68
mg/dL y 167,69 mg/dL) respectivamente. También
el índice arterial presentó diferencias significativas
entre el grupo de estudiantes y los otros dos grupos.
El valor promedio de la glicemia se encontró dentro
de los límites normales, 83,56 (mg/dL) en
estudiantes, 93,5 (mg/dL) en docentes y 89,56
(mg/dL) en administrativos, con diferencias
significativas, siendo las cifras más bajas las de los
estudiantes (p=0,0001).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

19

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

El promedio de la relación cintura cadera presentó
diferencias significativas entre el grupo de
estudiantes y los otros dos grupos (p=0,0000):

Artículo Original

estudiantes 0,70, docentes 0,88 y administrativos
0,84, siendo más alta en los docentes.

Tabla 2. Variables cuantitativas por grupos (promedio, desviación estándar, IC95%, Anova)

VARIABLE

EDAD (años)
IMC (peso/talla2)
PESO (Kg)
TALLA (metros)
CINTURA (cms)
CADERA (cms)
RELACION CINTURA CADERA
ALBUMINA (g/dL)
GLOBULINA (g/dL)
RELACION ALBUMINA GLOBULINA
PROTEINAS TOTALES (g/dL)
COLESTEROL TOTAL (mg/dL)
COLESTEROL HDL (mg/dL)
COLESTEROL LDL (mg/dL)
TRIGLICÉRIDOS (mg/dL)
VLDL (mg/dL)
INDICE ARTERIAL
GLICEMIA (mg/dL)

ESTUDIANTES

DOCENTES

ADMINISTRATIVOS

MEDIA ± DS

MEDIA ± DS

MEDIA ± DS

IC 95

IC 95

IC 95

21,08 ± 3,99

47,25 ± 10,58

43,88 ± 9,6

(20,02 - 22,15)

(45,20 - 49,31)

(42,74 - 45,02)

23,52 ± 3,58

25,87 ± 2,91

26,38 ± 3,72

(23,02 – 24,01)

(24,91 - 26,83)

(25,85 – 26,91)

63,04 ± 13,01

71,98 ± 10,79

6,64 ± 11,9

(61,33 – 64,75)

(68,77 – 75,28)

(67,81 – 71,47)

1,63 ± 0,8

1,66 ± 0,6

1,62 ± 0,8

(1,62 – 1,64)

(1,64 – 1,68)

(1,60 – 1,63)

78,22 ± 10,03

91,25 ± 11,0

87,51 ± 11,4

(76,73 – 79,71)

(88,38-94,13)

(85,91 – 89,10)

98,55 ± 7,74

103,18 ± 6,27

103,75 ± 7,19

(97,53 – 99,57)

(101,21 – 105,15)

(102,65 – 104,84)

0,70 ± 0,06

0,88 ± 0,07

0,84 ± 0,08

(0,78 – 0,80)

(0,86 – 0,90)

(0,83 – 0,85)

4,77 ± 0,27

4,35 ± 0,36

4,5 ± 0,28

(4,73-4,82)

(4,28-4,33)

(4,45-4,54)

2,27 ± 0,37

2,40 ± 0,51

2,71 ± 0,48

(2,20 – 2,34)

(2,28-2,52)

(2,65 – 2,78)

2,15 ± 0,44

1,92 ± 0,65

1,7 ± 0,37

(2,08 – 2,22)

(1,8 – 2,04)

(1,63- 1,77)

7,05 ± 0,37

6,76 ± 0,31

7,22 ± 0,49

(6,98 – 7,11)

(6,65 – 6,87)

(7,15 – 7,28)

158,83 ± 30,4

180,43 ± 39,01

187,42 ± 36,2

(153,54-163,13)

(170,93-189,93)

(182,06-192,77)

42,71 ± 10,57

38,13 ± 11,24

41,58 ± 13,53

(40,92 - 44,51)

(34,9 - 41,3)

(39,96 – 43,59)

96,2 ± 29,42

109,01±30,08

112,84 ± 33,15

(91,47-100,94)

(100,51-117,51)

(107,53 – 117,75)

100,13 ± 45,69

172,68 ± 76,68

167,69 ± 111,49

(87,6 – 112,66)

(150,19 – 195.67)

(165,01 – 190,36)

19,93 ± 9,21

33,28 ± 12,79

31,46 ± 10,68

(18,38 – 21,48)

(30,49 - 36,07)

(29,85 – 33,07)

3,87 ± 1,09

5,04 ± 1,63

4,67 ± 1,29

(3,69 – 4,06)

(4,70 – 5,38)

(4,47 – 4,87)

83,56 ± 7,34

93,5 ± 13,33

89,56 ± 13,94

(81,85 – 85,27)

(90,43 – 96,56)

(87,83 – 91,29)

ANOVA (P)

0,0000
0,0000
0,0001
0,0708
0,0000
0,0000
0,0000
0,0000
0,0000
0,0000
0,0000
0,0000
0,2249
0,0028
0,0000
0,0000
0,0000
0,0001

Fuente: Directa

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

20

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

La albúmina se encontró más alta (4,77 g/dL) y la
globulina (2,27 g/dL) más baja en los estudiantes,
con diferencias significativas con los otros dos
grupos (p=0,0000).

Artículo Original

relacionado con el depósito de grasa abdominal es
menor en los estudiantes y mayor en el grupo de
administrativos.
La relación cintura cadera está en la normalidad en
36,11 % de los estudiantes, 5,09% de los docentes y
21,3 % de los administrativos. El grupo que presenta
mayor riesgo es el de administrativos con un 17,13
%. Con diferencias estadísticamente significativas
(p=0,0002). Un indicador de riesgo nutricional, es la
relación cintura cadera (16), que presenta mayor
riesgo a medida que se aproxima a uno (1). Este
indicador detecta mucho más tempranamente el
riesgo que el perímetro abdominal y el IMC y se
encuentran en el límite de riesgo en porcentajes
similares (2,78 %) y administrativos (2,31 %).

Se identificaron los indicadores del estado
nutricional por grupos, IMC, perímetro abdominal y
relación cintura/cadera (tabla 3) y se encontró que
existen diferencias significativas de acuerdo con
estos indicadores.
El IMC presenta diferencias significativas por grupos
(p=0,0036), en los estudiantes predominó la
normalidad con 33,8 %; obesidad y sobrepeso
predominaron en el grupo de administrativos con
23,15 %. El índice de masa corporal, medido como
la relación de peso / talla2, se ha considerado un
indicador por excelencia de estado nutricional, riesgo
metabólico y cardiovascular (Dooley, Chang, Salhi,
Hollander, 2013).

Al comparar indicadores como IMC, perímetro
abdominal y relación cintura cadera el grupo que
presenta mayor riesgo nutricional es el de
administrativos,
con
una
diferencias
estadísticamente significativas (p=0,0036, p=0,0000
y p=0,0002 respectivamente).

Con base en el perímetro abdominal, 41,67 % de los
estudiantes estaban dentro de la normalidad y 28,24
% de los administrativos estaban por encima de los

Tabla 3. Indicadores de Estado nutricional por grupo.
INDICADOR

ESTUDIANTES

DOCENTES

ADMINISTRATIVOS

Número (%)

Número (%)

Número (%)

Delgado aceptable

2 ( 0,93)

-

-

Delgado moderado

1 ( 0,46)

-

-

Normal de peso

70 (32,4)

10 (4,53 )

38 (17,59)

Sobrepeso

25 (11,57)

14 (6,48)

36 (16,67)

Obesidad grado I

2 ( 0,93)

3 (1,39 )

13 (6,02 )

Obesidad grado II

-

-

1 (0,46)

Obesidad grado III

1 ( 0,46)

-

-

90 (41,67)

9 (4,17)

27 (12,50 )

11 (5,09)

18 (8,33)

59 (27,31 )

2

IMC (Kg/m )

p

0,0036

PERÍMETRO ABDOMINAL (cm)
No riesgo
Riesgo cardiovascular
Riesgo bordenline

0,0000

2 (0,93 )

RELACION CINTURA/CADERA
No riesgo
Riesgo cardiovascular
Riesgo bordenline

78 (36,11 )

11 (5,09 )

46 (21,3 )

17 (7,87 )

15 (6,94 )

37 (17,13 )

6(2,78 )

1 (0,46 )

5 (2,31 )

0,0002

Fuente: Directa

límites deseables, con diferencias estadísticamente
significativas (p=0,0000). Es decir el riesgo

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

21

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Se identificaron consumo de alimentos, alcohol y
ejercicio físico, que se presentan la tabla 4, con la
información de consumo alimentario semanal.
El consumo de alimentos identificado en los tres
grupos con base en la frecuencia de consumo
semanal, evidenció que, los alimentos indagados
tienen un mayor consumo de forma diaria y ocasional
(1 a 4 días en la semana).
En porcentaje descendente el consumo de alimentos
diario fue de: cereales, tubérculos y plátanos 82,40

Artículo Original

Sobre la preparación de los alimentos: 65,27 %
consume los alimentos en su casa; en 37,03 % otro
familiar es quién prepara los alimentos seguido por
la misma persona encuestada 24, 53 %.
Respecto a la percepción que cada persona tiene
sobre el tipo de alimentación que consume, 56,48 %
refirió no tener una alimentación saludable.
En cuanto la percepción del cambio en la
alimentación al entrar a la universidad, 87,12 %
estudiantes afirmaron que si hubo un cambio y 69,30
% consideraron el cambio como negativo. 72,27 %

Tabla 5. Consumo de alimentos semanal
estadísticamente significativas entre los grupos

Consumo
alimentos

semanal

y

gusto

por

p

con

diferencias

Grupo de
consumo

mayor

Consumo de productos de Panadería
0,0000 Estudiantes
fritos y comidas rápidas
Consumo de huevo
Consumo de alcohol
Consumo de dulces
Gusto por verduras
Consumo de frutas
Consumo de producto de panadería
horneados

0,0020
0,0056
0,0594
0,0064
0,0106

Estudiantes
Estudiantes
Estudiantes
Estudiantes
Administrativos
Administrativos y
0,0261
Estudiantes

Fuente: Directa

de estudiantes no recibía apoyo alimentario de parte
de la Universidad al momento de ser evaluado.
%; agua 76,85 %, frutas 56,94 %, lácteos 51,38 %, y
verduras 42,59 %. El consumo de frutas y verduras
no cumplió con la cantidad recomendada diaria de
consumo de 5 veces al día.
Para el consumo ocasional (1 a 4 días) de alimentos
en la semana se identificó el consumo de: pescado y
pollo 73,14 %, tubérculos y plátanos fritos 63,42 %;
consumo de panadería fritos y comidas rápidas 58,33
%; embutidos y carnes rojas 54,62%; gaseosas y
bebidas industriales 54,16 %; consumo de huevo
51,38 %, productos horneados de panadería 50% y
consumo de dulces 48,14 %.

El consumo semanal y gusto por alimentos presentó
diferencias significativas entre los grupos, como
puede observarse en la tabla 5, los estudiantes
presentaron diferencias significativas para el
consumo en el siguiente orden: productos de
panadería, fritos y comidas rápidas (p=0,0000),
huevo (p=0,0020), alcohol (p=0,0056), dulces,
(p=0,594) y gusto por las verduras (p=0,0064). En
cambio, los administrativos presentaron diferencia
significativa en el consumo de frutas (p=0,0106) y
ambos grupos por el consumo de productos de
panadería horneados (p=0,0261).

El 94,4 % de los participantes acepta que le gustan
las frutas 94,4 % y las verduras 88 %.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

22

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Artículo Original

Tabla 4. Variables de consumo alimentario por grupos (Frecuencia y porcentaje).
Estudiantes
Docentes
Administrativos
Variable

Número

Consumo de lácteos
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de frutas
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de verduras
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de carnes rojas: Embutidos, res y
cerdo
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de pescado y pollo
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de huevo
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de cereales, tubérculos y plátanos
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)

Variable

%

Total

Número

%

Número

%

Número

%

5 4,95
35 34,65
12 11,88
49 48,51

1
4
6
16

3,70
14,81
22,22
59,25

7
28
7
46

7,95
31,81
7,95
52,27

13
67
25
111

6,01
31,01
11,57
51,38

14 13,86
35 34,65
10 9,90
42 41,58

0
6
2
19

0
22,22
7,40
70,37

4
16
6
62

4,54
18,18
6,81
70,45

18
57
18
123

8,33
26,38
8,33
56,94

8 7,92
35 34,65
20 19,80
38 37,62

1
9
0
17

3,70
33,33
0
62,9

8
36
7
37

9,09
39,77
87,50
42,04

17
80
27
92

7,87
37,03
12,50
42,59

6 5,94
50 49,50
17 16,83
28 27,72

3
15
3
6

11,11
55,55
11,11
22,22

2
53
16
17

2,27
60,22
18,88
19,31

11
118
36
51

5,09
54,62
16,66
23,61

7 6,93
79 78,21
11 10,89
4 3,96

3
15
3
6

11,11
55,55
11,11
22,22

8
64
12
4

9,09
72,72
13,63
4,54

18
158
26
14

8,33
73,14
12,03
6,48

10 9,90
35 34,65
13 12,87
43 42,57

2
19
1
5

7,40
70,37
3,70
18,51

11
57
4
16

12,50
64,77
4,54
18,18

23
111
18
64

10,64
51,38
8,33
29,62

1 0,99
20 19,80
10 9,90
70 69,30

0
1
1
25

0
3,70
3,70
92,59

0
3
2
83

0
3,40
2,27
94,31

1
24
13
178

0,46
11,11
6,01
82,40

Tabla 4. Variables de consumo alimentario por grupos (Frecuencia y porcentaje)*.Continúa
Estudiantes
Docentes
Administrativos
Total
Número
%
Número
%
Número
%
Número
%

Consumo de tubérculos y plátanos fritos
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de productos de panaderías:
Horneados
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de productos de panadería fritos y
comidas rápidas
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de dulces: Postres, chocolatinas,
helados, arequipe, dulces en general
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de gaseosa, bebidas industriales
azucaradas
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de alcohol
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)
Consumo de agua
No consume
Ocasionalmente (1-4 días)
Frecuentemente (5-6 días)
Diariamente (7 días)

12
68
8
13

11,88
67,32
7,92
12,87

8
19
0
0

29,62
70,37
0
0

24
51
1
12

27,27
57,95
1,13
13,63

44
138
9
25

20,37
63,42
4,16
11,57

13
53
9
26

12,87
52,47
8,91
25,74

0
16
1
10

0
59,25
3,70
37,03

11
39
2
36

12,50
44,31
2,27
40,90

24
108
12
72

11,11
50
5,55
33,33

22
66
7
6

21,78
65,34
6,93
5,94

5
21
1
0

18,51
77,77
3,70
0

46
39
2
1

52,27
44,31
2,27
1,36

73
126
10
7

33,79
58,33
4,62
3,24

14
45
11
31

13,86
44,55
10,89
30,69

8
15
0
4

29,62
55,55
0
14,8

19
44
1
24

21,59
50
1,36
27,27

41
104
12
59

18,98
48,14
5,55
27,31

15
65
8
13

14,85
64,35
7,92
12,87

11
9
0
7

40,74
33,33
0
25,92

27
43
4
14

30,68
48,86
4,54
15,90

53
117
12
34

24,53
54,16
5,55
15,74

68 67,32
33 32,67
0
0
0
0

13
13
1
0

48,14
48,14
3,70
0

62
26
0
0

70,45
29,54
0
0

143
72
1
0

66,20
33,33
0,46
0

6
16
3
76

2
5
0
20

7,40
18,51
0
74,07

7
9
2
70

7,95
10,22
2,27
79,54

15
30
5
166

6,94
13,88
2,31
76,85

5,94
15,84
2,97
75,24

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

23

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Variable

Artículo Original

Tabla 4. Variables de consumo alimentario por grupos (Frecuencia y porcentaje)+.Continúa
Estudiantes
Docentes
Administrativos
Total
Número
%
Número
%
Número
%
Número
%

Aceptación por las frutas
Si
No
Aceptación por las verduras
Si
No
Lugar donde recibe los alimentos la mayoría
de las veces
En casa
Fuera de casa
En casa y fuera de casa
Persona quién prepara sus alimentos
Usted mismo
Compañera (o)
Usted – Compañera (o)
Usted – Colaborador
Usted – Otro
Usted – Restaurante
Colaborador pago por salario
Restaurante
Colaborador - Restaurante
Compañera (o) – Restaurante
Restaurante - Otro
Otro
Compañera –otro
Usted – compañera – colaborador
Usted – compañera –otro
Colaborador - otro
Percepción del tipo de alimentación que
tiene
Saludable
No saludable
Percepción de Cambio de alimentación
posterior al ingreso a la Universidad
Si
No
Percepción de cambio de alimentación y
alimentación saludable al ingreso a la
universidad
No cambio
Positiva
Negativa
Apoyo alimentario de la Universidad
Si
No
Total
Fuente: Directa

Discusión
El presente estudio identificó el estado nutricional de
una comunidad universitaria, no sólo población
estudiantil, sino también trabajadores de la
universidad como administrativos y docentes.
La edad promedio en estudiantes fue de 21,08 años,
en docentes de 47,25 y en administrativos de 43,88.
Becerra y Vargas (2015), encontraron que
estudiantes de nutrición y dietética de la Universidad
Nacional estaban entre 16-18 años de edad, sin
embargo no refieren el semestre cursado (Expert
Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of
High Blood Cholesterol in Adults, 2001), pero no se
identifican estudios comparativos con los otros
grupos de la comunidad universitaria.

93 92,07
8 7,92

27
0

100
0

84
4

95,45
4,54

204
12

94,44
5,55

86 85,14
15 14,85

21
6

77,77
22,22

85
3

96,59
3,40

192
24

88,88
11,11

64 63,36
11 10,89
26 25,74

15
4
8

55,55
14,81
29,62

62
17
9

70,45
19,31
10,22

141
32
43

65,27
14,81
1,85

1,98
0
0
0
0
5,94
1,98
9,90
3,96
0,99
0,99
0
56,43
1,98
2,97
0,99

4
0
3
0
5
0
4
0
0
0
0
0
4
3
3
1

14,81
0
11,11
0
18,51
0
14,81
0
0
0
0
0
14,81
11,11
11,11
3,70

29
10
3
0
0
0
15
4
0
0
0
6
19
1
0
0

32,95
11,36
3,40
0
0
0
17,04
4,54
0
0
0
6,81
21,59
1,36
0
0

53
10
6
0
5
6
21
14
4
1
1
6
80
4
6
2

24,53
4,62
2,77
0
2,31
2,77
9,72
6,48
1,85
0,46
0,46
2,77
37,03
1,85
2,77
0,92

46 45,5
55 54,45

12
15

44,44
55,55

36
52

40,90
59,09

94
122

43,51
56,48

88 87,12
13 12,87

NR

-

NR

-

88
13

40,74
6,01

13 12,87
18 17,82
70 69,30

NR

-

NR

-

13
18
70

6,01
8,33
32,40

28 27,7
73 72,27
101 100

NR

-

NR

-

27

100

88

100

28
73
216

12,96
33,79
100

20
0
0
0
0
6
2
10
4
1
1
0
57
2
3
1

Al comparar indicadores como IMC, perímetro
abdominal y relación cintura cadera el grupo que
presenta mayor riesgo nutricional es el de
administrativos,
con
una
diferencias
estadísticamente significativas (p=0,0036, p=0,0000
y p=0,0002 respectivamente).
El perímetro abdominal promedio fue de 78,22 cm en
estudiantes, 91,25 cm en docentes y 87,51 cm en
administrativos. Y el IMC fue de 23,52, 25,87 y
26,38 respectivamente. Similares valores se
encontraron en estudiantes según Becerra et al (21),
en cuanto a la circunferencia de cintura, los valores
promedio para los mayores de 18 años el promedio
fue mayor en los hombres (76,6 cm D.E. 5,7)
comparado con el de las mujeres (72,2 cm D.E. 8),
valores considerados como normales. El índice de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

24

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

Artículo Original

masa corporal promedio para los mayores de 18 fue
de 22,7.

163,39 mg/dL en hombres, e índice aterogénico 4,07
en mujeres y 4,78 en hombres.

En este estudio, se presentaron diferencias
significativas por grupos, en los estudiantes
predominó la normalidad con 33,8 % y obesidad y
sobrepeso predominó en el grupo de administrativos
con 23,15 %.

En el estudio de identificación de riesgo
cardiovascular en estudiantes universitarios Zea –
Robles et al (2011) en Bogotá, encontraron valores
de LDL-C ≥100 mg/dl, en hombres y mujeres y
HDL-C &lt;40 mg/dl en mujeres y &lt;50 mg/dl en
hombres; así mismo que 19,2 % de los hombres y
27,7 % de las mujeres tienen riesgo aterogénico alto
(Gómez, Landeros, Romero y Troyo, 2016).

Caso diferente al evidenciado en el estudio de
Becerra et al (21) en el cual la malnutrición por
exceso (sobrepeso u obesidad) predominó en la
muestra de estudiantes que ingresaron a primer
semestre de la carrera de Nutrición y Dietética (18,6
%) en comparación con el déficit de peso (8,5 %).
Así mismo, en Colombia, según ENSIN 2010
(ENSIN, 2010) se evidenció que el 51.2% de la
población de 18 a 64 años se encontraron en
sobrepeso y obesidad.
Al comparar por sexo: el IMC no tuvo diferencias
significativas (24,98 en general, 24,65 en mujeres y
25,48 en hombres), pero si tuvo diferencias el
perímetro abdominal 79,3 cm en mujeres y 90,31 cm
en hombres y relación cintura cadera 0,78 para
mujeres y 0,88 en hombres.
Valores diferentes a los encontrados por Nolla N, et
al (2013) en Camerún, que identificaron diferencias
significativas por sexo: en IMC el 21,4 % de los
hombres y el 19,1 % de las mujeres tenían un estado
nutricional normal, el 10,7 % de hombres y el 29 %
de las mujeres tenían sobrepeso. Obesidad se observó
en el 2,8 % de los hombres y el 17 % de mujer y la
diferencia fue significativa en la prevalencia del
sobrepeso y la obesidad.
En este estudio, el 12,92% de los estudiantes se
encontró de sobrepeso y obesidad. Según Gómez,
Landeros, Romero y Troyo (2016), en estudiantes
universitarios en Guadalajara se encontró un 28 %
con sobrepeso u obesidad.
En el presente estudio se encontraron diferencias
significativas entre hombres y mujeres en los
indicadores bioquímicos de HDL, triglicéridos e
índice aterogénico: colesterol total 174,6 mg/dL en
mujeres y 173,06 mg/dL en hombres, LDL-C 105,23
mg/dL en mujeres y 104,39 mg/dL en hombres,
HDL-C 44,26 mg/dL en mujeres y 37,95 mg/dL en
hombres y triglicéridos 129,18 mg/dL en mujeres y

En el presente estudio, sobresale el alto porcentaje de
consumo diario de cereales, tubérculos y plátanos
82,40 %, agua 76,85 %, frutas 56,94 %, lácteos 51,38
%, y verduras 42,59 %. A pesar de ser diario, el
consumo de frutas y verduras no cumplió con la
cantidad recomendada diaria de consumo de 5 veces
al día. El alto consumo de carbohidratos podría tener
relación con los niveles de triglicéridos por encima y
de las HDL por debajo de lo normal, encontrados en
el estudio.
Este caso algunos porcentajes son similares a la
Encuesta Nacional de situación nutricional 2010 para
Colombia (ENSIN, 2010), según las prácticas de
alimentación de interés en salud pública de 5 a 64
años respecto al consumo diario de leche líquida o en
polvo 48.7 %, frutas en jugo 50.5 %. Y es diferente
para el consumo de verduras que presentan un
consumo semanal del 47,8 % cocinadas y crudas del
55 %.
Para el consumo ocasional (1 a 4 días) de alimentos
en la semana se identificó el consumo de: pescado y
pollo 73,14 %, tubérculos y plátanos fritos 63,42 %;
consumo de panadería fritos y comidas rápidas 58,33
%; embutidos y carnes rojas 54,62 %; gaseosas y
bebidas industriales 54,16 %; consumo de huevo
51,38 %, productos horneados de panadería 50 % y
consumo de dulces 48,14 %.
Comportamiento similar según la ENSIN (2010) en:
pollo o gallina 77,6 %, embutidos 50,7 %, huevo 65,1
% y gaseosas y refrescos 49,4 %. Y porcentajes no
comparables para el consumo en Colombia de
pescados y mariscos 38.9 %, comidas rápidas 50 % y
al consumo diario de dulces 36.6 %.
Sobre el consumo de alimentos los estudiantes
presentaron diferencias significativas para el

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

25

�Estado nutricional, antropometría, Consumo de alimentos

consumo de algunos tipos de alimentos que pueden
generar riesgo nutricional, tales como: productos de
panadería, fritos y comidas rápidas (p=0,0000),
alcohol (p=0,0056) y dulces, (p=0,594).
Conclusiones
La edad promedio en estudiantes fue de 21,08 años,
en docentes de 47,25 y en administrativos de 43,88,
con una p de 0,0000. El perímetro abdominal
promedio fue de 78,22 cm en estudiantes, 91,25 cm
en docentes y 87,51 cm en administrativos
(p=0,0000). Y el IMC fue de 23,52, 25,87 y 26,38
respectivamente. Al comparar indicadores como
IMC, perímetro abdominal y relación cintura cadera
el grupo que presenta mayor riesgo nutricional es el
de
administrativos,
con
una
diferencia
estadísticamente significativa.
Sobre el perfil lipídico el colesterol HDL es la
variable que más tempranamente se altera en todos
los grupos, las LDL que se encontraron dentro de
límites normales y los triglicéridos se encontraron en
límites normales para los estudiantes y por encima
del valor normal para docentes y administrativos.
En el presente estudio, sobresale el alto porcentaje de
consumo diario de cereales, tubérculos y plátanos
82,40 %, agua 76,85 %, frutas 56,94 %, lácteos 51,38
%, y verduras 42,59 %.
Los
estudiantes
presentaron
diferencias
significativas para el consumo de: productos de
panadería, fritos y comidas rápidas (p=0,0000),
huevo (p=0,0020), alcohol (p=0,0056), dulces,
(p=0,594) y gusto por las verduras (p=0,0064). En
cambio, los administrativos presentaron diferencia
significativa en el consumo de frutas (p=0,0106).
La evaluación del estado nutricional es considerada
un indicador del estado de salud de la población. Este
estudio permitió evidenciar mediante indicadores
antropométricos, bioquímicos y de consumo
alimentario identificar esta situación en una
comunidad universitaria, no sólo en estudiantes sino
también en docentes y administrativos.
Financiación y agradecimientos
Expresamos nuestros agradecimientos a las personas
que participaron en esta investigación, al Centro de
Salud de la Universidad y a la Vicerrectoría de
Investigaciones de la Universidad del Quindío, por
su apoyo para este proyecto.

Artículo Original

Bibliografía
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Intensivos 2008.
Aranceta J, Pérez C, Serra LL, Mataix J. Evaluación del estado
nutricional. En Nutrición y Dietética. Aspectos Sanitarios.
Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. 1993. p.
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Arvaniti F, Panagiotakos DB. Healthy indexes in public health practice
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�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

Artículo Original

INTERVENCION EDUCATIVA NUTRICIONAL POR ENFERMERÍA EN
ADOLESCENTES CON OBESIDAD Y SOBREPESO EN UNA ESCUELA PÚBLICA
DE CIUDAD VICTORIA.
Rivera Vázquez Patricia1, Castro García Rosa Idalia1, De la Rosa Rodríguez Claudia1, Carbajal Mata Flor
Esthela1, Maldonado Guzmán Gabriela1.
1 Facultad de Enfermería Victoria- Universidad Autónoma de Tamaulipas.

RESUMEN
Introducción: La Organización Mundial de la Salud (2014) reporta en América Latina hasta un 25% de menores de 19 años
afectados por sobrepeso y obesidad. En México existe hasta un 35.8%. Objetivo: fue evaluar una intervención educativa
efectuada por enfermería sobre aspectos nutricionales en adolescentes con obesidad y sobrepeso en una escuela pública de
Cd Victoria. Métodos: a través de un estudio cuasi-experimental con 54 estudiantes conforme a lo dispuesto en la Guía de
Práctica Clínica sobre Intervenciones de Enfermería en la prevención del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes en el
primer nivel de atención mediante muestreo probabilístico por conveniencia. Resultados: Antes de la intervención el 64.8%
contaban con bajo nivel de conocimiento. En la post-intervención el 46.2% obtuvo conocimiento excelente y 48.1% mejoro su
conocimiento de regular a bueno. Conclusiones: Por lo que se concluye que la intervención educativa es una estrategia
efectiva para fomentar el autocuidado de la salud a través de la Enfermería escolar.
Palabras claves: Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

ABSTRACT
Introduction: The World Health Organization (2014) reports in Latin America up to 25% of under 19 affected by overweight
and obesity. In Mexico there is up to 35.8%. Objectives: In this situation, our objective was to evaluate an educational
intervention carried out by nursing on nutritional aspects in adolescents with obesity and overweight in a public school in
Ciudad Victoria. Methods: a quasi-experimental study with 54 students as provided in the Guide to Practice clinic on Nursing
Interventions for the prevention of overweight and obesity in children and adolescents in primary care by probabilistic
convenience sampling. Results: Preoperatively 64.8% had low level of knowledge. In the post-intervention, it gained 46.2%
48.1% excellent knowledge and improved their knowledge fair to good. Conclusions: that the educational intervention is an
effective strategy to promote self-care through nursing school.
Key words: Educational Intervention, Nutrition, Nursing, Teens.
Citation: Rivera Vázquez Patricia, Castro García Rosa Idalia, De la Rosa Rodríguez Claudia, Carbajal Mata Flor Esthela, Maldonado Guzmán
Gabriela. (2016,) Intervención educativa nutricional por enfermería en adolescentes con obesidad y sobrepeso en una escuela pública de
Ciudad Victoria Revista de Salud Pública y Nutrición, 15(3), 28 - 34
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Rivera et al. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: pattyri@live.com.mx

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio –septiembre, 2016

�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

Introducción
La obesidad y sobrepeso han tenido un rápido
crecimiento en los últimos 30 años, no solo en los
países industrializados, sino que estos problemas son
ahora tan severos en las naciones en desarrollo, que
han llegado a ocupar un lugar preponderante entre las
preocupaciones tradicionales en el campo de la salud
pública, como en su momento han sido la
desnutrición o las enfermedades infecciosas.
Según la Organización Mundial de la Salud [OMS]
(2014) en América Latina se reporta que un 20% a
25% de los menores de 19 años de edad se ven
afectados por el sobrepeso y la obesidad. En México
existe hasta un 35.8% con este problema de salud;
según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
[ENSANUT] (2012), la prevalencia combinada de
sobrepeso y obesidad en escolares de ambos sexos
aumentó un tercio en ese lapso, el sexo masculino
mostró los mayores aumentos en obesidad. Según
estos resultados, uno de cada tres adolescentes tiene
obesidad o sobrepeso, lo que representa 5,757.400
adolescentes en el país con estas enfermedades,
teniendo con ello más probabilidades de padecer a
edad más temprana enfermedades no transmisibles
como son la diabetes y las enfermedades
cardiovasculares ( Mercado, 2013).

Artículo Original

que algunos factores que provocan dicha
problemática son susceptibles de modificación
mediante la cooperación de sectores involucrados a
través de la creación de un entorno que capacite y
motive a las personas, familias y comunidades a
adoptar decisiones y conductas positivas en relación
a la alimentación saludable y la práctica de
actividades físicas que permitan mejorar su salud y
por ende su calidad de vida ( Sotomayor et al, 2010).
Existen algunas medidas mundiales adoptadas con
respecto al sobrepeso y la obesidad como es la
Estrategia Mundial de la OMS sobre régimen
alimentario, actividad física y salud adoptada por la
Asamblea Mundial de la Salud desde el año 2004 en
la cual se exponen medidas necesarias para apoyar
una alimentación saludable y actividad física
periódica entre la población en los planos mundial,
regional y local (OMS, 2015).

Para Enfermería, la educación para la salud es una
herramienta preventiva y promocional que a través
de la implementación de programas contribuye a la
adopción de hábitos alimentarios saludables en la
población , ya que como señalan algunos autores
existe riesgo atribuible de un 8 al 13% de obesidad
adulta que podría haber sido evitada si se hubiera
tratado durante la infancia y adolescencia, por tal
motivo se debe dar prioridad a la prevención de la
obesidad durante la infancia y adolescencia mediante
intervenciones de enfermería eficaces (Sotomayor,
Bernal, Salazar, Ponce, 2010).

En este sentido la OMS ofrece sugerencias para la
promoción de una nutrición saludable en la escuela
entre las que se encuentran ofrecer educación
sanitaria que ayude a los estudiantes a adquirir
conocimientos, actitudes, creencias y aptitudes
necesarias para tomar decisiones fundamentadas,
tener conductas saludables y crear condiciones
propicias para la salud mediante el Plan de acción
para la prevención de la obesidad en la niñez y
adolescencia (2014) que establece en una de sus
líneas de acción específica: Atención primaria de la
salud y promoción de la lactancia materna y la
alimentación saludable el cual tiene como objetivo
principal el garantizar el derecho al mayor grado
posible de salud y como tal, desempeña una función
importante en la prevención del sobrepeso y obesidad
así como de sus consecuencias a largo plazo en el
niño y el adolescente, considerando a la escuela
fundamental en su rol de promoción de factores
protectores en materia de salud, requiriendo para ello
de una herramienta capaz de lograr este objetivo
como lo es la educación para la salud, en donde la
colaboración entre docentes, padres de familia y
profesionales de la salud constituye una estrategia
importante para promover hábitos alimentarios
saludables que perduren hasta la edad adulta,
disminuyendo el riesgo de desarrollar enfermedades
crónico-degenerativas (Macías, Gordillo, Camacho,
2012)

Se sabe que la obesidad es una enfermedad crónica,
multicausal, sin embargo es importante puntualizar

Partiendo del contexto anterior, es importante
mencionar que en las intervenciones se destaca el

Por lo tanto, la salud juega un papel fundamental, ya
que resulta esencial para el desarrollo de las
capacidades
físicas,
de
razonamiento,
funcionamiento cognitivo e interacción social,
particularmente durante la adolescencia ya que un
buen nivel de salud brindará un buen desempeño de
los individuos en sus actividades diarias.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

papel de enfermería en su función docente con
acciones independientes, como es la educación para
la salud centrada en hábitos saludables considerando
que la obesidad infantil en algunos aspectos como las
causas y consecuencias para la salud se encuentra en
fase de expansión del conocimiento (Fuentes, 2014).
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana para el
tratamiento integral de la obesidad (NOM-174SSA1-1998) la obesidad es una alteración de
evolución crónica, consecuencia del desequilibrio
entre la energía ingerida y el gasto de tal energía. No
obstante ha sido subestimada no solo en México, sino
en el mundo debido a que un alto porcentaje del
impacto de la obesidad sobre la mortalidad se ejerce
de manera indirecta, es decir, mediante otras
enfermedades como son la diabetes, las
enfermedades cardiovasculares, osteoartritis, cáncer,
entre otras.
Esta situación obliga al personal de salud a
implementar estrategias basadas en modelos de
autocuidado orientadas a mantener la salud, controlar
factores de riesgo y promover la autonomía de las
personas donde la detección de adolescentes con
sobrepeso y obesidad resulta fundamental a la hora
de tomar decisiones para desarrollar estrategias de
intervención efectivas en este caso explorando sus
conocimientos y hábitos alimentarios basados en el
plato del buen comer y la jarra del buen beber como
señala la Guía de Práctica Clínica sobre
Intervenciones de Enfermería en la prevención del
sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes en el
primer nivel de atención (2011).
En este sentido, una de las conclusiones realizadas
por algunos investigadores (Tarro et al, 2014) fueron
que hay que promover actividades en las escuelas
para concienciar a los niños y sus padres de la
importancia de tener unos buenos hábitos
alimentarios y de realizar actividad física diaria para
mejorar los estilos de vida y reducir la prevalencia de
la obesidad entre la población infantil.
Otro grupo de investigadores, realizó un estudio
longitudinal con 107 estudiantes mediante un grupo
control con una intervención educativa breve en 54
alumnos menores de 15 años estimando peso, talla ,
y conocimientos en alimentación y hábitos de vida
saludable, la cual fue evaluada posterior a dos meses
encontrando que después de la intervención
educativa los alumnos del grupo de intervención

Artículo Original

poseen más conocimientos relativos a alimentación y
hábitos de vida saludables que los alumnos del grupo
control, concluyendo que las actividades educativas
de apoyo dentro del programa escolar de estilos de
vida saludable por parte de profesionales sanitarios
pueden suponer un beneficio adicional en las
estrategias encaminadas a disminuir la obesidad
infantil en nuestro medio (Oliva, Tous, Gil, Longo,
Pereira y García, 2013).
Al respecto Bernal, Ponce, Sotomayor y Carmona
(2012) midieron el impacto de una intervención
educativa para disminuir el sobrepeso con base en
estilos de vida en una población de madre e hijos
menores de 11 años. Los resultados pre-test
mostraron que el nivel de conocimientos acerca de la
nutrición era insuficiente sin detectar diferencias
significativas entre el grupo control y el grupo
experimental. Respecto al pos-test solo se observó
mejoría en los conocimientos de las madres. Lo que
traduce un nivel de conocimientos limitados en
relación a aspectos nutricionales en la población
infantil.
Con el objetivo de verificar la mejora del estado
nutricional posterior a una intervención educativa,
González-Jiménez, Cañadas ,Lastra-Caro y De la
Fuente (2013) realizaron un estudio con adolescentes
en tres fases en salud donde observaron que
estadísticamente hubo mejoría notable (p&lt;0,000)
tanto en varones como en mujeres concluyendo que
los resultados muestran la efectividad de los
procedimientos aplicados en educación para
modificar los hábitos alimentarios de los jóvenes.
Benítez-Guerrero, Vázquez-Arámbula, SánchezGutiérrez,
Velasco-Rodríguez,
Ruiz-Bernés,
Medina-Sánchez (2016) evaluaron la efectividad de
una intervención educativa en el estado nutricional y
el nivel de conocimientos sobre alimentación y
actividad física en estudiantes de secundaria
mediante un estudio cuasi-experimental encontraron
que la prevalencia de sobrepeso y obesidad se
presentó en ambos sexos en 43.3 % antes y 44 %
después de la intervención, con mayor prevalencia en
niños. Donde se observó aumento en 83.5 % el nivel
de conocimientos sobre nutrición en el grupo de
estudio y 263.4 % en el grupo control. Por lo que
consideran que la intervención educativa puede ser
efectiva para incrementar conocimientos en nutrición

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

e inducir a los niños a modificaciones significativas
en los hábitos de salud.
A través de un estudio cuasi experimental con 31
adolescentes en tres fases, Fausto-Guerra et al
(2010), identificaron la prevalencia de sobrepeso y
obesidad evaluando el nivel de conocimientos sobre
una alimentación equilibrada. Al término de la
evaluación los resultados mostraron un decremento
en la composición corporal en la categoría de
obesidad (80.6% vs 64.5%), cambios positivos en
adherencia al programa de actividad física
(18.5% vs 29.0%) y en algunas variables de
conocimientos relacionados con una alimentación
equilibrada.
Para determinar la efectividad de las intervenciones
educativas realizadas en América Latina para la
prevención del sobrepeso y la obesidad en niños
escolares de 6 a 17, Mancipe et al (2015) realizaron
una investigación mediante consulta de bases de
datos MEDLINE, LILACS y EMBASE para
identificar estudios controlados aleatorizados y
estudios longitudinales que evaluaran los efectos de
intervenciones educativas dirigidas a la prevención
del sobrepeso y la obesidad en niños
latinoamericanos. En sus resultados encontraron
veintiún estudios incluidos (n=12,092). Donde se
identificaron diferentes tipos de intervenciones, tales
como estrategias de educación nutricional,
promoción de la práctica de actividad física y
cambios en el entorno. Las intervenciones realizadas
en el ámbito escolar que combinan la nutrición
adecuada y la promoción de la práctica de actividad
física son efectivas en la prevención del sobrepeso y
la obesidad infantil en escolares latinoamericanos,
aunque se deben incorporar intervenciones en el
ambiente familiar para permitir un abordaje integral,
asociado con mayores respuestas sobre el cambio
comportamental de los escolares.
Ante esta situación, en nuestro estudio nos
planteamos como objetivo general: Evaluar una
intervención educativa efectuada por enfermería
sobre aspectos nutricionales en adolescentes con
obesidad y sobrepeso en una escuela pública de Cd
Victoria.
Material y Métodos
Estudio de tipo cuasi-experimental desarrollado
previa autorización por el Comité de Investigación de

Artículo Original

la Facultad de Enfermería Victoria así como de la
Dirección de la Escuela Secundaria Técnica No. 90
“Eugenio Hernández Balboa” de Cd. Victoria así
como firma de consentimiento informado.
Se realizó una intervención educativa de enfermería
conforme a las recomendaciones establecidas en la
Guía de Práctica Clínica sobre Intervenciones de
Enfermería en la prevención del sobrepeso y
obesidad en niños y adolescentes en el primer nivel
de atención para de tipo grupal con 54 estudiantes del
segundo año de secundaria mediante muestreo
probabilístico por conveniencia.
La intervención se realizó en grupos de 18
estudiantes mediante 2 sesiones de 90 minutos
desarrollándose en 4 momentos:
1º .- Bienvenida y aplicación de instrumento
diagnóstico denominado “ Comer y beber bien “
elaborado por las autoras el cual incluye datos
sociodemográficos y 10 ítems con las variables de
interés para el estudio relacionados con
requerimientos y frecuencia de los alimentos y
bebidas.
2º.- Impartición de sesión educativa mediante cartel
y entrega de dípticos utilizando el método activo,
permitiendo la comprensión, debate y conclusiones
de la “Pirámide del estilo de vida saludable” diseñada
para niños y adolescentes (González-Gross et al.,
2008). Así como el plato del buen comer (DOF,
Secretaria de Salud, 2013). y la jarra del buen beber
(Rivera et al, s/f).
3º. Realización de ejercicio práctico mediante
actividad lúdica de relación de palabras propiciando
la retroalimentación y reforzamiento del aprendizaje.
4to.- Aplicación de instrumento pos-intervención
“Comer y beber bien”.
Para evaluar los resultados se consideraron 4 niveles
de conocimiento: Excelente para valores de 9 y 10
puntos, Bueno para valores de 7 y 8 puntos, Regular
para valores de 5 y 6 puntos y Malo para valores
menores a 4 puntos.
La investigación se llevó a cabo tomando en cuenta
los aspectos éticos y legales de la Ley General de
Salud en materia de investigación en salud.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

Para el análisis estadístico se utilizó el programa
Statistical Package for the Social Sciences (SPSS.) v.
23 para Windows.

Resultados
Al concluir la intervención encontramos que el 100%
(54) de los estudiantes se encontraban cursando el
segundo año de educación secundaria. Con un rango
de edad de 11 a 14 años, del género masculino el
51.8%(28) y femenino el 48.9%(26). Cursan con
obesidad el 42.5% ( 23) y sobrepeso el 57.4% (31) de
los estudiantes intervenidos. Antes de la intervención
se observó que el 100% (54) de los estudiantes
mencionó contar con información nutricional.

Artículo Original

Posterior a la realización de la intervención, se
investigó el conocimiento adquirido por los
adolescente sobre el plato del buen comer
encontrando que hubo una mejora considerable ya
que en su mayoría contestaron de manera correcta el
tipo y frecuencia del consumo de frutas en un
94.4%(51), sobre el consumo de alimentos de origen
animal el 88.9%(41) contestó correctamente,
85.2%(46) de los estudiantes contestaron de manera
correcta la información correspondiente al consumo
de granos, cereales y el 81.5%(41) correctamente
sobre el consumo de leguminosas.

Respecto a la información del plato del buen comer,
en la mayoría de los casos el 83.3%(45) contesto de
manera correcta el tipo y frecuencia de consumo de
frutas, sólo el 16.7%(9) contesto de manera
incorrecta
El 53.7%(29) de los estudiantes contestaron de
manera correcta respecto a los alimentos de origen
animal, el 46.3%(25) no contestó correctamente.
Se observó que existe una pobre información sobre
el consumo de granos y cereales ya que solo el
27.8%(15) contestaron de correctamente, así como lo
relacionado con el consumo de leguminosas ya que
solo el 42.6% (23) obtuvo respuestas correctas.
Sobre la información de la jarra del buen beber
encontramos que en la mayoría de los casos 96.3%
(52) conocen la frecuencia de consumir agua potable,
Encontramos que respecto a la frecuencia de
consumo de las demás bebidas existe pobre
conocimiento ya que los estudiantes contestaron de
manera incorrecta en lo relacionado con leche
deslactosada y soya con 33.3% (18), café y té con
14.8% (8), bebidas no calóricas ó deportivas con
33.3% (18),jugos y alcohol con 33.3% (18) y
refrescos con 25.9% (14) .
Por lo tanto, al evaluar el conocimiento previo a la
intervención encontramos que solamente el 12.9%
(7) contaban con conocimiento excelente, 9.2% (5)
con buen nivel de conocimiento, 12.9% (7) regular y
64.8% (35) contaban con conocimiento malo.

Sobre la información de la jarra del buen beber
respecto al consumo de agua potable el 94.4%(51) de
los estudiantes contestaron correctamente, sobre el
consumo de leche deslactosada y soya 70.4%(38)
contaban con respuesta correcta, el consumo de café
y té 77.8%(42), respecto a las bebidas no calóricas el
75.9%(41) contaban con información correcta, sobre
el consumo de jugos y leche entera 55.6%(30)
contestaron correctamente, por último el 72.2%(39)
contesto de manera correcta la información respecto
al consumo de refrescos.
Posterior a la intervención encontramos que el
46.2%(25) se ubicaron con excelente conocimiento,
29.6%(16) con conocimiento bueno, el 18.5%(10)
con conocimiento regular y solamente el 5.5%(3)
continuaron con conocimiento malo. Al analizar
mediante pruebas de rango con signo de Wilcoxon se

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Intervención educativa, Nutrición, Enfermería, Adolescentes

encontró que de los 54 casos, 37 se encontraron en
rangos positivos, 5 en rangos negativos y sólo 12 en
la misma posición (Ver tabla 1)

Tabla 1. Adolescentes según nivel de conocimiento

Nivel de conocimiento
Excelente
Bueno
Regular
Malo
Total
Fuente: Directa

Preintervención
No. Casos (%)
7 (13.0)
5 (9.2)
7 (13.0)
35 (64.8)
54 (100)

Postintervención
No. Casos (%)
25 (46.2)
16 (29.7)
10 (18.5)
3 (5.6)
54 (100)

Artículo Original

significativa (p&lt;0,000). Al igual que Oliva et al
(2013) quien posterior a la intervención encontró que
los alumnos del grupo intervenido poseen más
conocimientos relativos a alimentación y hábitos de
vida saludables. Evaluando con ello la efectividad de
la intervención como menciona Benítez et al (2016)
en su investigación donde observó aumento del 83.5
% del nivel de conocimientos sobre nutrición en el
grupo de estudio.
Conclusiones
La intervención educativa es una estrategia efectiva
para fomentar el autocuidado de la salud a través de
las intervenciones de Enfermería en el ámbito
escolar.

Discusión
Al término de la investigación se cumplió con el
objetivo establecido permitiendo evaluar la
intervención desarrollada por Enfermería ya que al
contrastar los resultados encontramos que si hubo
significancia estadística (p=0.000) de las pruebas pre
y pos intervención educativa.

Financiación y agradecimientos
A la Mtra. Sonia Guajardo Martínez, directora de la
Escuela Secundaria Técnica No. 90, por las
facilidades y el apoyo otorgado para la realización
del proyecto.

Identificando en la pre-intervención un 42.5% de
adolescentes con obesidad y un 57.4% con sobrepeso
similar a lo mencionado por Benítez et al (2016)
quien encontró presencia de sobrepeso y obesidad en
ambos sexos en un 43.3 % del grupo estudiado.

Bibliografía

En cuanto al nivel de conocimientos previo a la
intervención Bernal et al (2012) identificó que existe
un nivel de conocimientos acerca de la nutrición
insuficiente en la población adolescente, confirmado
en nuestro estudio ya que de los 54 estudiantes el
77.7%(42) contaban con conocimientos de regular a
malo, solamente el 12.9%(7) contaban con
conocimiento excelente y 9.2%(5) con buen nivel de
conocimientos, que hacen necesaria la intervención
educativa de enfermería como mencionan Mancipe
et al (2015), y Oliva et al en el 2012.
Posterior a la intervención educativa hubo mejora en
cuanto al nivel de conocimientos de los adolescentes
ya que el 46.2% (25) se ubicaron con excelente
conocimiento y el 29.6% (16) con conocimiento
bueno, solamente el 18.5% (10) se evaluó con
conocimiento regular y el 5.5% (3) continuaron con
conocimiento malo, ello similar a lo expuesto por
González et al (2012), quien verificó la mejora
posterior a una intervención estadísticamente

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Iniquidades, salud, plurinacional

Artículo de Revisión

INIQUIDAD Y DESIGUALDAD: LAS REFORMAS DE LA SALUD EN LOS ESTADOS
PLURINACIONALES DE NUESTRA AMERICA
Lasso López, Raúl Arturo 1
1 Universidad del Cauca, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales Ética y Filosofía Política. Universidad del Valle, Facultad de Salud
Escuela de Salud Pública
RESUMEN
El presente trabajo, propone una reflexión sobre el derecho a la salud desde la plurinacionalidad en el marco de los Estados
nuevos constitucionales de Nuestra América. Se trata de discutir algunas diferencias, similitudes y complementariedades en
torno a las iniquidades y desigualdades en salud. Para el propósito de este artículo, se desarrollarán dos asuntos
fundamentales: en primer lugar, cuales son los conceptos a tener en cuenta cuando abordamos las iniquidades en el marco
de las desigualdades en salud y en segundo lugar, como aportar desde la crítica constructiva al replanteamiento del derecho
a la salud desde el pensamiento con arraigo latinoamericano, teniendo como base las nuevas constitucionalidades en el marco
de la plurinacionalidad.
Palabras claves: Iniquidades – salud – plurinacional
ABSTRACT
This exposition suggests a reflection about the right to have health viewed from the plurinacionality of the new constitutional
states of our America. It will be discussed some differences, similarities and complementarities about the health iniquities and
inequalities. For the purpose of this article, two fundamental topics will be developed: in first place, the concepts we have to
take account when we are going to talk about the iniquities in health inequalities, and in second place, how using a
constructive critism can contribute to the right for health, viewed from the Latino American thoughts, based on the new
constitucionalities in the frame of plurinacionalities.
Key words: Iniquities – health – plurinacionalities
Citation: Lasso López R.A., (2016) Iniquidad y desigualdad: Las reformas de la salud en los estados plurinacionales de nuestra América, Revista
de Salud Pública y Nutrición, 15(3), 35 - 43
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo león, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México
Copyright: ©2016 Lasso López Raúl Arturo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests exist.
Email: arturolasso1@gmail.com

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

�Iniquidades, salud, plurinacional

Introducción
La práctica voraz y absurda del poder representada
en el colonialismo está íntimamente unida al proceso
descolonizador. Esa voluntad descolonizadora es la
que mantiene viva la esperanza de resolver
paulatinamente las grandes dificultades presentadas
por el colonialismo y la colonialidad. Así las cosas, y
asumiendo que se requiere este cambio, teniendo en
cuenta aquellas formas de dominación colonial y su
perdurabilidad en el tiempo, permite repensar y reactuar en cambios estructurales que conllevan a la
idea de estados diferentes, que se visualizan en un
intento de cambio, a través de la promulgación de
nuevas constitucionalidades enmarcadas en lo que se
traduce como estados plurinacionales.
Presentar una reflexión sobre el derecho a la Salud
desde la plurinacionalidad en el marco de los Estados
nuevos constitucionales de Nuestra América,
permitirá discutir algunas diferencias, similitudes y
complementariedades en torno a las iniquidades y
desigualdades en salud. Se desarrollarán dos asuntos
fundamentales: en primer lugar, cuales son los
conceptos a tener en cuenta cuando abordamos las
iniquidades en el marco de las desigualdades en salud
y en segundo lugar, como aportar desde la crítica
constructiva al replanteamiento del derecho a la salud
desde el pensamiento con arraigo latinoamericano,
teniendo como base las nuevas constitucionalidades
en el marco de la plurinacionalidad.

Conceptos a tener en cuenta cuando se aborda las
iniquidades en el marco de las desigualdades en
salud.
Iniquidad / desigualdad en salud; diferencias,
similitudes y complementariedades: indudablemente
el contexto histórico de la salud ha definido el uso de
estos dos conceptos, no obstante el hablar de ellos
trae consigo, un redescubrimiento de los
diferenciales socioeconómicos / políticos y
territoriales de las condiciones de salud.
En Nuestra América llevamos más de 40 años
hablando de eso (esto a través de la Salud Pública),
concluyendo que ya es una realidad la promoción de
los cambios hegemónicos tradicionales del
pensamiento en salud, por tanto, este “nuevo
paradigma” causa ruido para occidente, la existencia
de diferenciales muy importantes entre distintas

Artículo de Revisión

comunidades, grupos sociales, la interpretación de
equidad como sinónimo de igualdad y a su vez la
traducción de un concepto de iniquidad que aún para
muchas de nuestras instituciones de salud es
manejado
indistintamente
como
desigualdad/iniquidad, nos lleva a pensar que existen
diferenciales, similitudes y complementariedades en
los constructos de los conceptos.
El paso por una economía de la salud neoclásica,
neoliberal y mercantilista genera tensiones para
posicionar las nociones de iniquidad y desigualdad y
paradójicamente es ahí, donde los dos enfoques
inician un camino para su interpretación. Lo que
originalmente se pensaba respecto a la iniquidad,
eran las “diferencias innecesarias, evitables, injustas
debida a la distribución desigual del poder, el dinero
y los recursos”, tema expuesto por la comisión de
determinantes sociales de la salud (Organización
Mundial de la Salud, 2007), claramente se expresa un
uso indistinto entre iniquidad y desigualdad. Por
tanto, cuando nos referimos a equidad e igualdad
deberíamos saber de qué estamos realmente
hablando.
El termino desigualdad tiene dimensiones
estadísticas numéricas (No siempre reflejan lo malo
o lo bueno). El 60% de una población femenina ha
tenido embarazos y el 40% de esa población no,
afirmación que por sí sola evidencia una desigualdad
que es fácilmente observable, sin embrago, como
dato no ofrece más.
“Los gradientes de salud medidos en estadísticas no
pueden ser descritos todos como iniquidades”
(Benach y col., 2005), el termino Iniquidad tiene
dimensiones políticas, éticas y morales (Se refiere a
diferencias innecesarias y evitables, pero aún más,
son consideradas arbitrarias e injustas), “para decir
que hay iniquidad, la causa debe ser examinada y
juzgada como injusta, dentro del contexto de lo que
sucede en el resto de la sociedad” (Huerta, S. L.,
2010). La equidad en salud implica que todos deben
tener una oportunidad justa para desarrollar el
potencial de salud plena, más pragmáticamente,
“ninguna persona debe estar en desventaja para
alcanzar dicho potencial, cuando pueda ser evitada”
(Whitehead, 1992).
Para lo anterior me permito presentar los siguientes
ejemplos: de los 3 Mil Millones de la población

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 15 No. 3 julio – septiembre, 2016

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�Iniquidades, salud, plurinacional

urbana del mundo, Mil millones viven en “Ciudades
Escondidas”, es decir barrios pobres e invasiones, de
estos 78% en países menos desarrollados y dentro de
estos el 32% para América Latina y el Caribe, y tan
solo 6%(54 millones de personas) en regiones
consideradas desarrolladas (Organización Mundial
de la Salud, 2010), se configura una clara Iniquidad
por el solo hecho de estar en “ciudades escondidas”,
en el marco que ofrece la desigualdad numérica
observada.
A pesar de las mejoras en la salud mundial, aún se
observan desigualdades importantes entre los países,
“en el último siglo, la esperanza de vida para los
niños europeos aumentó unos 30 años y continúa
subiendo” (Willets y col., 2004). Entre 1970 y 2000,
la esperanza de vida para los niños de Asia del Sur
aumentó unos 13 años, mientras que, durante el
mismo período, la esperanza de vida para los niños
de África subsahariana aumentó unos 4 meses
(Organización Mundial de la Salud, 2007).
Al analizar el párrafo anterior evidenciamos como
sus autores, definen la relevancia de lo que está
sucediendo en términos de categorizar el problema
como una desigualdad, sin embargo profundizar en
el tema de injusticia relacionada con lo demostrado
en los datos, nos obligaría a avanzar más allá de los
análisis que conducen los determinantes intermedios
de la salud y ubicarnos en el marco de los
determinantes estructurales de la misma. “Los
organismos internacionales de salud centran su
interés en la medición de las desigualdades de salud,
sin el propósito de entrar a conocer ni transformar el
origen de estas” (Feachem, R. G., 2000),
paradójicamente, luego su esfuerzo se encamina a
buscar financiación en la búsqueda de servicios de
salud equitativos, recibiendo el aval de seguimiento
a través de indicadores de gestión cuantitativos
estadísticos, como si eso solucionara la verdadera
situación de injusticia en salud, la verdadera
situación de iniquidad.
¿Cuál es el estado actual?: permanentemente nos
preguntamos, qué es lo que sirve para mejorar la
salud de la comunidad y enfocamos todos los
esfuerzos a resolver el dilema, sin embargo
desenfocamos la verdadera pregunta ¿qué es lo que
sirve para reducir las iniquidades en salud?

Artículo de Revisión

Existen bastantes pruebas de evaluación de
intervenciones sobre los Determinantes Sociales de
Salud intermediarios o proximales que sobre los
determinantes estructurales o distales, a pesar de la
importancia reconocida del abordaje de los
determinantes estructurales (distales o rio arriba)
para reducir las iniquidades en salud, esto puede
reflejar el hecho de que las intervenciones sobre los
determinantes intermediarios (por ejemplo, las
intervenciones de estilo de vida) son más fácilmente
asociadas a los resultados y son más fáciles de
identificar, implementar y evaluar. Por ende, “el
mayor número de evaluaciones de Determinantes
Sociales Intermediarios NO dice relación con la
importancia de ellas, sino por la accesibilidad y
factibilidad de desarrollar dichos estudios” (Bambra,
C., y col., 2010).
La salud es el producto de miradas que reducen la
realidad a cifras, adquiere una perspectiva
unidimensional.
“Leyes
determinísticas
e
inmediatistas” (Breilh, J. ,2012).
La salud sigue siendo comprendida y manejada aun
por los gobiernos de “izquierda” como la ausencia de
enfermedad en los individuos; en ese marco, las
políticas y la noción de justicia se enfocan en superar
la desigualdad de acceso a servicios curativos por
tres motivos: a) porque es lo visible y que rinde en
términos de legitimidad política; b) porque es lo que
permite dar respuestas inmediatas a problemas muy
sensibles para la colectividad; y c) porque responde
al marco conceptual que se ha impuesto en la
izquierda y en la derecha, en las universidades y
núcleos técnicos del Estado, luego de décadas de
hegemonía del modelo del aparato industrial
fármaco-biomédico
mediático.
Desde
esa
perspectiva “el problema esencial es el resolver un
acceso a los hospitales y servicios curativos para
personas y medidas preventivas individuales”
(Breilh, J. ,2012).
A continuación se anexa el cuadro No.1 que explica
la relación entre inequidades sociales de la salud
desde diferentes perspectivas:

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�Iniquidades, salud, plurinacional

El Vivir Bien – Buen Vivir / Aportes del estado
plurinacional a las iniquidades en salud: el Buen
Vivir surge como una categoría emergente de los
pueblos Andinos y Amazónicos del Ecuador y
Bolivia y se acoge como categoría en gran parte de
los pueblos indígenas Latinoamericanos, buscando
dar respuesta a la “diversidad de procesos en torno a
la política, economía, desarrollo, medio ambiente,
educación superior y salud entre otros” (Juncosa,
2014).
Esta categoría esta apropiada en su concepto político
a los proyectos de planificación plurinacional, es
decir, hace parte inclusiva en los proyectos de las
constituciones de Bolivia y Ecuador y toma fuerza
cuando es incluida en los debates como aporte
discursivo operativo de las comunidades. Más allá
del concepto como apropiación socio política, sus
implicaciones están en la necesidad de abrir
horizontes emancipadores del poder y de la fuerza
como mecanismo para ejercerlo, por tanto, el Vivir
bien o Buen vivir, incluirá reflexionar sobre las
formas de participación democrática o democracia
participativa que den cuenta de estados reales en el
ámbito de relaciones de iniquidades que generen
nuevas o diversas formas de producción y
reproducción social y que entren en armonía con los
preceptos de la vida misma. En este sentido hace
parte de los constructos desde los valores
democráticos que llevan a ostentar el poder y a
plantear nuevas alternativas de su manejo que sin
duda llegaran a impactar los conceptos de salud de
las comunidades.

Artículo de Revisión

¿Que Implica la lucha contra la dominación
civilizatoria?: en primer lugar implica comprender,
analizar y evaluar aquellos aspectos relacionados con
el fenómeno colonial, traducido este en múltiples
formas de dominación, para avanzar a un proceso de
lucha que nos permita visiones y horizontes de
mirada hacia nuevos proyectos que tengan como
sustrato nuestro referente de Abya Yala (América),
repensar en presentes y futuros alternativos a partir
de su antecedente histórico, y en consecuencia, como
segundo paso, implica actuar, desde el cambio hacia
el recuperar nuevos caminos, engranajes, prácticas,
subjetividades, buscando la anhelada emancipación
del saber, ser y del poder. Buscar caminos que
orienten el constructo de la salud en términos de
justicia social.
Para países como Bolivia (Asamblea constituyente
de Bolivia, 2008) y Ecuador (Asamblea
Constituyente de Ecuador,1998) ha significado una
lucha de transiciones políticas, económicas, sociales
y culturales, para optar por un camino, entre otros
aspectos nada fácil, en búsqueda permanente de un
Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico,
que trae consigo un viraje a la transformación
estructural del estado anterior, intentando para sí, un
ejercicio pluralista de la democracia representativa
comunitaria, esto supone a la vez ajustes a nuevas
territorialidades en apego a lo definido en sus
proyectos constituciones. Procesos adheridos a la
categoría emergente del “buen vivir o vivir bien”
como base fundamental para el cambio.

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�Iniquidades, salud, plurinacional

La concepción de estados nuevos constituyentes
tiene sus orígenes en el mismo proceso colonizador
y colonial, por tanto, no sería raro pensar que nació
al mismo tiempo. No obstante tal precepto se agudiza
y toma forma en el momento de entender que el
estado moderno entro en crisis y la salud como fuente
de justicia social sucumbe y acerca cada vez más los
procesos de iniquidad, distanciando el derecho
colectivo e individual a la salud, por tanto, nacen
posibilidades en la construcción de alternativas de
estado.

Aportes desde la crítica constructiva al
replanteamiento del derecho a la salud desde el
pensamiento con arraigo latinoamericano, nuevas
constitucionalidades en el marco de la
plurinacionalidad.
Avances hacia la pluralidad, plurinacionalidad y
constitucionalidad:
entender
las
nuevas
constitucionalidades que recogen categorías de
estados en condición de plurinacional permite abrir
espacios de entendimiento hacia la imposibilidad
para concebir la existencia de los estados nación. Su
argumento en lo comunitario y la autonomía serán la
base de su concepción.

Artículo de Revisión

a un estado unitario y plural que aglutina y articula a
todos” (Walsh, 2009).
Es decir, la concepción de Estado Plurinacional
implicará para todas las comunidades (Sin distinción
alguna) una forma de solicitar sus derechos a la salud
desde las diferentes nacionalidades que representan
en su país y esto afianza y ratifica los conceptos de
interculturalidad y las necesidades de un
pensamiento
universal
que
salga
del
monoculturalismo en el cual fue anclado.
A continuación presento en el cuadro No. 2 los
modelos de salud en Nuestra América y su
realización con el derecho a la Salud (modelos de
salud neoliberal hegemónico y el modelo garantista
o contra hegemónico), así mismo en cuadro No. 3, el
mapa regional de estas propuestas (Ministerio de
Salud Pública República del Ecuador: Foro Nacional
Transformación de Salud/2008).

Las nuevas constitucionalidades son fundadas con
base en los conceptos de pluralidad, mismos que
permiten abordar nuevas formas políticas,
económicas, culturales, lingüísticas en aras de un
proceso integrador país. Si analizamos un poco, solo
para entender el concepto de Plurinacionalidad,
podemos observar que Bolivia introdujo en la
constitución anterior conceptos como: Estado libre,
soberano, independiente, intercultural, democrático,
sin embargo, sólo en la nueva carta, y a través de
procesos reivindicatorios regionales, se pudo generar
inclusión a la plurinacionalidad, entendiendo ésta
como la posibilidad de descentralización y
autonomía. Por tanto, los nuevos avances
constitucionales se fundamentan en lo plurinacional,
comunitario y autonómico de estos estados.
Se reconoce que la plurinacionalidad y
pluriculturalidad no serán los únicos remedios para
disolver los conflictos históricos o las relaciones de
poder, no obstante “lo que estos países han aprendido
es que su sobrevivencia como país requiere de la
lealtad a una comunidad política más amplia, es decir

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�Iniquidades, salud, plurinacional

Artículo de Revisión

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�Iniquidades, salud, plurinacional

¿Contribuye el Estado Plurinacional a la
decolonialidad del poder y en consecuencia a la
mejora del derecho a la salud?: Incluir en las cartas
constitucionales la plurinacionalidad implica
ratificar fuertemente los proyectos de decolonialidad
del poder, por cuanto, la expresión está fundada en
garantizar la libre determinación en el marco de
unidad que le proporciona el estado y que hace
consistencia en los derechos de autonomía,
autogobierno, cultura, reconocimiento de nuevas
instituciones e inclusión de sus entidades territoriales
y es así que la plurinacionalidad incluida en las
nuevas cartas constitucionales se convierten en los
caminos iniciales a la decolonialidad del poder.
La plurinacionalidad implica reconocer arraigos
ancestrales a las naciones y les confiere unos
dominios
sobre
sus
territorios,
libres
determinaciones, derechos a la autonomía y a su
autogobierno en los marcos claros y precisos de la
diversidad.
Esto hace que se aleje cada vez más de los estados
dominantes centralizados, cuyo fundamento mayor
se sustenta en el poder a través de la fuerza. Por
supuesto que el argumento que incluyo, no cobra
vida sino existen replanteamientos desde las leyes
fundamentales que armonizan estos nuevos estados y
la práctica del hombre está decidida y comprometida
al cambio. Repensar que las naciones de un mismo
país adquieren esos derechos perdidos (saber, ser y
del poder), exige pensar, que otros factores como la
interculturalidad (resumida esta como todas las
poblaciones y comunidades demográficas de un país)
entraran como una categoría que emerge para
descentralizar los estados modernos y refundar
estados que promuevan el pluralismo institucional.
“Constitucionalizar las nuevas formas de estado
permite pensar que los procesos decolonizadores no
son sólo hacia la cultura, instituciones, relaciones
entre comunidades, sino que implica profundas
transformaciones que permitan decolonizar el
poder”(De Sousa Santos, B., 2010), incluyendo los
rezagos del poder en “transición” de estos procesos.
Entender los estados plurinacionales como un
proceso de transformación pluralista del mismo
estado, instituciones y política en salud va más allá
de entender que el proceso se llevará a cabo sólo con
la estructuración y redefinición de nuevas cartas
constitucionales, sin lugar a dudas es el primer y gran

Artículo de Revisión

paso a la decolonialidad del poder, perse escrita, sólo
visualiza lo normativo del proceso, sin embargo, el
reto más grande está en entender y en-rutar un
camino desde el mismo proceso pluralista que
permita interpretar esa nueva constitución como un
instrumento para la acción humana desde lo
institucional, en términos de justicia social en salud
que permita avanzar a procesos que evidencien una
segunda fase hacia la decolonialidad del poder.
Lecturas e interpretaciones reducidas, en ambientes
reducidos, de las intenciones que trae consolidar
estados plurinacionales, retardan los proyectos de
decolonización del poder y dan cuenta de esta
manera de formas híbridas en el marco de un proceso
que persigue un cambio dentro de la diversidad.
Quizá sea el mayor reto de los estados
plurinacionales para aportar a la decolonialidad del
poder y en consecuencia aportar desde la
decolonialidad del ser y del saber al derecho a la
salud como fundamento inalienable al individuo y a
su comunidad.
¿Cómo avanzamos hacia la garantía del derecho a la
salud?: ya la comisión de determinantes sociales de
la salud expreso en varios de sus artículos como la
justicia social se transformaba en una cuestión de
vida o muerte, es por esto que recojo los postulados
presentados en el primer encuentro latinoamericano
de Salud Pública Realizado en octubre del año
pasado en la ciudad de Cali, en los siguientes
términos:
Pacto social por una política social amplia y
redistributiva, ver la salud como un proceso de
equidad y en consecuencia de justicia social
Construcción de la participación popular plena,
en sentido amplio “comunitaria”
Gran acuerdo institucional donde el interés
general –la salud de la población prevalezca
sobre los intereses particulares (Refundar los
estados).
Incremento programado y sostenido de recursos
públicos invertidos en el sistema público
Inversión planificada en infraestructura de salud
con máxima prioridad para los estados o

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�Iniquidades, salud, plurinacional

regiones más rezagadas con recursos suficientes
para operar
Construir desde “abajo hacia arriba” con redes
de servicios.
Eliminación del gasto superfluo y la corrupción.
Innovación institucional sobre la base de su
fortalecimiento, la transparencia, alineación de
los procesos de atención y administrativos.
Creación de una nueva cultura institucional.
Conclusiones
La equidad en salud implica que todos deben
tener una oportunidad justa para desarrollar el
potencial de salud plena “Ninguna persona debe
estar en desventaja para alcanzar dicho
potencial”, cuando puede ser evitada.
La iniquidad sanitaria es la injusticia prevenible
(juicios de valor, donde hay consideraciones
políticas, éticas y morales), es decir, la iniquidad
mide lo justo o lo injusto de una desigualdad.
Intervenir los determinantes de la salud
estructurales implica el desarrollo de
intervenciones que modifican la distribución del
poder en la sociedad, se necesita de una nueva
constitucionalidad, o al menos repensar en el
actuar.
El vivir bien / buen vivir como objetivo
fundamental contribuye a desarrollar sistemas
de salud no para el mercado, sino para la salud
de la comunidad.
Fortalecer la visión plurinacional permite repensar políticas y nuevos sistemas de salud,
públicos y universales, como parte de la lucha
por transformar las comunidades.
Si lo que se pretende es disminuir la iniquidad
sanitaria y no sólo combatir las desigualdades en
salud, debe reconocerse el marco de los estados
plurinacionales no como un fin, sino como el
medio, donde prevalece el factor social.

Artículo de Revisión

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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