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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CONSUMO DE ALCOHOL, TABACO Y OTRAS DROGAS EN JÓVENES
UNIVERSITARIOS
CONSUMPTION OF ALCOHOL, TOBACCO AND OTHER DRUGS IN YOUNG UNIVERSITY

Gómez Cruz Zoila*, Landeros Ramírez Patricia*, Noa Pérez Mario*, Patricio Martínez Severiano*
*Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara, México.
Citation: Gómez Cruz Z., Landeros Ramírez P., Noa Pérez M., Patricio
Martínez S. (2017) Consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en jóvenes
universitarios. Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(4), 1-9
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Gómez Cruz Z et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.4-1
Email: zoilagomezcruz@hotmail.com

�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

Artículo Original

CONSUMO DE ALCOHOL, TABACO Y OTRAS DROGAS EN JÓVENES UNIVERSITARIOS
Gómez Cruz Zoila*, Landeros Ramírez Patricia*, Noa Pérez Mario*, Patricio Martínez Severiano*
*Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara

RESUMEN

Introducción: El consumo de drogas en jóvenes es considerado un grave problema de salud pública. Objetivo: Conocer la
prevalencia del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en jóvenes universitarios. Metodología. Estudio descriptivo y

transversal, se encuestaron 434 alumnos del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de
Guadalajara, seleccionados al azar, de ambos sexos, se aplicaron cuestionarios acerca del consumo de alcohol tabaco y otras
drogas, el análisis estadístico se realizó mediante la prueba t de student y la Prueba X2. Resultados: 49% fueron mujeres y
51% hombres, 84.6% consume alguna bebida alcohólica, siendo la cerveza la bebida preferida. El 26.7% son fumadores, los
hombres fuman más (33.5%) que las mujeres (19.7%) con diferencia estadística significativa (p&lt;0.01). El 12.8% consumió
drogas ilegales el último mes, y el 23.8% durante el último año. El 35.9% consumió alguna droga ilícita por lo menos una vez
en su vida, la principal droga ilegal usada fue la marihuana. Conclusiones: En esta muestra de estudio, un porcentaje alto de
estudiantes consume alcohol lo que incrementa el riesgo de consumir drogas ilegales (OR = 2.64; IC 95%: 1.22 – 5.73). Se
requiere implementar programas por parte de las autoridades universitarias orientados a la prevención y disminución del
consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas.
Palabras clave: consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios.

ABSTRACT

Introduction: Drug abuse among young people is considered a serious public health problem. Objective: To know the
prevalence of alcohol, tobacco and other drugs among university students. Methods: Descriptive and cross-sectional study,

434 students of the University Center of Biological and Agricultural Sciences of the University of Guadalajara, randomly
selected, of both sexes, were questionnaires about the consumption of alcohol tobacco and other drugs, the statistical
analysis was made through the student's t test and the X2 test. Results In the present study, 49% were women and 51%
men, 84.6% consume some alcohol, and beer was the preferred drink. 26.7% are smokers, with a higher representation for
men (over 33.5%) while women were 19.7% showing statistically significant difference (p&lt;0.01). 12.8% of the surveyed
people used illegal drugs in the last month, and 23.8% in the last year. 35.9% consumed some illicit drug at least once in
their life, the main illegal drug used was marijuana. Conclusions: In the present study, a high percentage of students
consumed alcohol that increased the risk of using illegal drugs (OR = 2.64; IC 95%: 1.22 – 5.73). It is necessary to implement
programs on the part of the university authorities oriented to the prevention and reduction of the consumption of alcohol,
tobacco and other addictive substances.
Key words: consumption of alcohol, tobacco, drugs, university students.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

1

�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

Introducción
El aumento significativo en el consumo de drogas
lícitas e ilícitas en jóvenes es altamente preocupante,
en los últimos años el uso, abuso y dependencia de
tabaco, alcohol y otras drogas se ha convertido en uno
de los mayores problemas de salud pública en el
mundo, (SS, 2011; UNODC, 2015). Entre las drogas
de mayor consumo por los jóvenes, se encuentran el
alcohol, el tabaco y la marihuana (Leiva et al., 2010).
El consumo de alcohol es el factor de riesgo más
importante y la quinta causa de muerte y discapacidad
y representa el 4% de los años de vida perdidos
debido a la enfermedad. El uso nocivo de alcohol
causa más de 200 enfermedades tales como cirrosis
hepática, cáncer de hígado, enfermedades del corazón
y cerebrovasculares, además de ocasionar graves
problemas como la dependencia (WHO, 2011). El
consumo de alcohol se encuentra asociado a otros
daños como accidentes vehiculares, así como a
problemas legales y sociales (OPS, 2007).
Se considera que alrededor del mundo existen cerca
de mil millones de fumadores y consumidores de
productos del tabaco según datos de la Organización
Mundial de la Salud (WHO, 2011) el tabaco sigue
siendo la primera causa de mortalidad prevenible en
el mundo, responsable del fallecimiento de cerca de
seis millones de personas anualmente. Se estima que
para el año 2030 el tabaco mataría a más de ocho
millones de personas al año, y el 80% de estas
muertes serían en países en vías de desarrollo.
De acuerdo al informe 2015 de la Oficina de las
Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
(UNODC), se calcula que 1 de cada 20 adultos, es
decir, alrededor de 250 millones de personas de entre
15 y 64 años, consumieron por lo menos una droga en
2014, mientras que en México la prevalencia de este
tipo de consumo en la población de 12 a 65 años en
2011 fue de 7.2% (Villatoro et al., 2012).
A nivel mundial, las adicciones constituyen un serio
problema que presenta consecuencias adversas, ya
sea en la salud individual, en la integración familiar,
así como en la estabilidad social. En general la
sociedad está expuesta a las adicciones, sin embargo,
existen grupos mucho más vulnerables que otros a
sufrir consecuencias negativas de su uso, como los
niños y los jóvenes, quienes pueden interrumpir su
desarrollo personal y sus proyectos positivos de vida

Artículo Original

(SS, 2011). El consumo de drogas tiene efectos a
corto y largo plazo, desde cambios en el estado de
ánimo, pérdida de apetito, cambios en los hábitos de
sueño y vigilia, daños pulmonares, cerebrales y de
otros órganos, y pueden ocasionar la muerte (Rivera,
2007). Por ello, el objetivo del presente trabajo fue
conocer la prevalencia del consumo de alcohol,
tabaco y otras drogas en jóvenes universitarios.
Material y Métodos
Este trabajo se realizó mediante un estudio
descriptivo y transversal, en el que se encuestaron
434 alumnos de las carreras de las Licenciaturas en
Agronegocios, Agronomía, Biología, Ciencia de los
Alimentos y Medicina Veterinaria y Zootecnia,
seleccionados al azar, y que representan el 10% de la
población estudiantil del Centro Universitario de
Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la
Universidad de Guadalajara. Se incluyeron jóvenes
de ambos sexos, con edades comprendidas entre 17
y 29 años. Se aplicaron cuestionarios a los alumnos,
explicándoseles la naturaleza y propósito del
estudio, para obtener su consentimiento informado.
Previa autorización por el docente responsable de la
clase respectiva, se invitó a los alumnos a contestar
de manera anónima la encuesta sobre consumo de
alcohol, tabaco y drogas, mediante un sorteo al azar,
respetando a aquellos que no quisieron participar.
En la investigación se utilizó un cuestionario diseñado
por los autores del presente estudio, en el que se
solicitó información acerca del consumo de alcohol
(cerveza, tequila, brandy, vodka, etc.), tabaco y otras
drogas (marihuana, cocaína, metanfetaminas, crack,
alucinógenos,
heroína
etc.).
Las
variables
consideradas fueron: sociodemográficas, frecuencia y
cantidad de consumo de alcohol y tabaco, así como
consumo de drogas y edad de inicio.
Mediante el análisis de los datos se calcularon
medidas de tendencia central y dispersión de las
variables cuantitativas y se elaboraron tablas de
contingencia
para relacionar las variables
cualitativas. Las variables cuantitativas fueron
contrastadas con la prueba t de Student o análisis de
Varianzas, las variables cualitativas se contrastaron
con la Prueba X2.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

2

�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

Resultados
La población total incluida en el estudio fue de 434
alumnos, 213 (49%) fueron mujeres y 221 (51%)
hombres. El 37% tenía una edad de entre 17 a 20
años, el 54.5% entre 21 a 24, y el 8.5% más de 25
años.
Consumo de alcohol: Del total de la población
encuestada el 84.6% de los alumnos consume alguna
bebida alcohólica, encontrándose que los hombres
toman más (87.6%) que las mujeres (79.1%) pero sin
diferencia estadística. La bebida alcohólica de mayor
consumo por los jóvenes universitarios es la cerveza,
seguida por el tequila, whisky, vodka, y brandy,
como se muestra en la Figura 1.

La descripción del consumo de alcohol por los
estudiantes encuestados (Tabla 1) mostró que la
mayoría prefiere ingerir bebidas alcohólicas con
amigos (60.4%) y en lugares como bares y antros
(33.6%). De los alumnos que declararon tomar
alcohol con amigos, 22.3% eligieron lugares donde se
ofrecen bebidas alcohólicas con alguna promoción y
el 88% mencionó que la aceptación en el grupo no es
un factor importante para tomar en compañía de
amigos.
En cuanto a la cantidad de consumo de alcohol, el
39.7% de los hombres toman en mayor cantidad
(entre 5 a 9 copas y/o cervezas por ocasión de
consumo) respecto a las mujeres (20.1%). En relación
a la frecuencia de consumo de alcohol, el 38.3% de
los estudiantes beben una vez al mes, el 22% los fines
de semana y el 18.6% de 1 a 3 veces a la semana, de
estos últimos, los hombres ingieren bebidas
alcohólicas con mayor frecuencia que las mujeres
(p&lt;0.001). Al realizar el análisis estadístico de las
variables alcohol y drogas, se encontró en esta

Artículo Original

muestra de estudio que el consumo de alcohol
incrementa el riesgo de consumir drogas (OR = 2.64;
IC95%: 1.22 – 5.73).
Consumo de tabaco: Del total de los estudiantes
encuestados, los resultados muestran que el 26.7%
son fumadores, el porcentaje (33.5%) de hombres
Tabla 1. Descripción del consumo de alcohol en jóvenes universitarios

Consumo de alcohol

Femenino
n (%)

Masculino
n (%)

Total
n (%)

Personas con quien acostumbra
ingerir bebidas alcohólicas
Amigos
Familiares y/o pareja
Compañeros de trabajo
Solo
No contestó

110
48
3
6
1

(52.1)
(22.8)
(1.4)
(2.8)
(0.5)

152
33
6
6
2

(69.8)
(15.1)
(2.8)
(2.8)
(1)

262
81
9
12
3

(60.4)
(18.7)
(2.1)
(2.8
(0.6)

Lugares de consumo de alcohol
Bares y/o antros
Casa de amigos
Hogar
Otros (restaurantes, escuela, etc.)
No contestó

65
45
25
29
4

(31.2)
(21.6)
(12)
(14)
(1.9)

81
45
25
44
4

(37.2)
(20.6)
(11.5)
(20.2)
(1.8)

146
90
50
73
8

(33.6)
(20.7)
(11.5)
(16.7)
(2.1)

Frecuencia de consumo de
bebidas alcohólicas
No toman
Diario
De 1 a 3 días/semana
De 4 a 6 días/semana
1 vez al mes
Fines de semana
No contestó

43
1
24
3
98
44
2

(20)
(0.5)
(11.2)
(1.4)
(45.6)
(20.4)
(0.9)

26
7
56
11
67
51
1

(11.9)
(3.1)
(25.6)
(5)
(30.6)
(23.3)
(0.5)

69
8
80
14
165
95
3

(15.4)
(1.9)
(18.6)
(3.2)
(38.3)
(22)
(0.6)

59
50
42
8
11

(28.2)
(2.9)
(20.1)
(3.8)
(5.2)

23
43
86
35
10

(10.6)
(19.8)
(39.7)
(16.1)
(4.6)

82
93
128
43
21

(18.9)
(21.4)
(29.5)
(9.9)
(4.9)

Número de copas y/o cervezas
por ocasión
1a2
3a4
5a9
Más de 10
No contestó
Fuente: Directa

que fuman es mayor que el de las mujeres (19.7%)
con diferencia estadística significativa (p&lt;0.01). El
22% de los estudiantes tiene menos de 5 años
fumando de manera habitual, 8% entre 5 a 10 años y
el resto más de diez. Los lugares donde acostumbran
fumar con mayor frecuencia son: bares y/o antros. El
38.2% de los alumnos mencionó tener un familiar
directo (padre, madre y/o hermanos) que fuman en el
hogar. En este grupo de estudio, la mayoría (43.3%)
de los alumnos mencionaron que fumaron por
primera vez entre los 16 y 21 años de edad. De los
fumadores habituales, 22.4% fuma entre 1 a 5
cigarrillos por día, y las personas con quien
acostumbran fumar es con amigos (ver tabla 2).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

3

�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

Tabla 2. Descripción de tabaquismo en estudiantes universitarios

Edad de consumo de tabaco por
primera vez
&lt; de 11 años
11 a 15 años
16 a 21 años
22 a 26 años
Frecuencia de tabaquismo
No fuman
Diario
2 a 3 días
4 a 6 días
Número de cigarrillos que se
fuma al día
1a5
6 a 10
11 a 15
16 a 20
&gt; 20
Personas con quien acostumbra
fumar
Amigos
Solo
Familiares

Femenino

Masculino

Total

n (%)

n (%)

n (%)

Artículo Original

Tabla 3. Características del consumo de drogas ilícitas en jóvenes
universitarios

Consumo de drogas ilícitas

Femenino
n (%)

2
33
88
4

(0.9)
(15.5)
(43.1)
(1.9)

7
42
101
6

(3.2)
(19)
(45.7)
(2.7)

9
75
189
10

(2.1)
(17.2)
(43.5)
(2.2)

Edad de consumo de drogas
por primera vez
&lt; de 11 años
11 a 15 años
16 a 21 años
22 a 26 años
27 años o más

0
5
43
5
1

171
12
18
12

(80.3)
(5.6)
(8.5)
(5.6)

147
29
30
15

(66.5)
(13.1)
(13.6)
(6.8)

318
41
48
27

(73.3)
(9.4)
(11.1)
(6.2)

Frecuencia del consumo de
drogas
Últimos 30 días
Últimos 12 meses

16 (7.6)
37 (17.4)

Tipo de drogas
Marihuana
Cocaína
Alucinógenos
Metanfetaminas
Crack o piedra
Otras (tachas, salvia, DM3, LSD)

55
6
12
8
3
3

Personas con quien acostumbra
consumir drogas
Amigos
Familiares y/o pareja
Solo

32 (15)
8 (3.8)
3 (1.4)

Principales motivos para
consumo de drogas
Curiosidad
Problemas
Influencia de Amigos
Depresión
Aceptación
Otros
Todos
No contestó

87
41
34
6
4
5
20
4

38 (17.8)
3 (1.4)
1 (0.5)
0
0

25 (11.7)
9 (4.2)
11 (5.2)

59
7
2
1
2

(26.7)
(3.2)
(0.9)
(0.5)
(0.9)

55 (24.9)
13 (5.9)
3 (1.4)

97
10
3
1
2

80
22
14

(22.4)
(2.3)
(0.7)
(0.2)
(0.5)

(18.4)
(5.1)
(3.2)

Fuente: Directa

Consumo de Drogas: Las características del
consumo de drogas ilícitas de la población en estudio
se muestran en la Tabla 3, el 12.8% consumió drogas
el último mes, y el 23.8% durante el último año,
estadísticamente mayor (p&lt;0.05) el consumo de los
hombres respecto a las mujeres. El 35.9% ha
consumido alguna droga ilícita por lo menos una vez
en su vida, siendo la edad en la que consumieron por
primera vez, entre 16 a 21 años en el 27% de los
alumnos. La primera vez que consumieron drogas el
38% mencionó que fueron regaladas, 25% se les
invitó como una prueba de inicio y 4% vendidas. La
droga consumida con mayor frecuencia por los
encuestados fue la marihuana (36.2%), este consumo
se realiza con amigos en el 22.1% de los casos. Los
principales motivos que los lleva a consumir drogas
son: la curiosidad (46.9%), los problemas (17.5%) y
la influencia de los amigos (15.6%).

(2.3)
(20.2)
(2.3)
(0.5)

(25.8)
(2.8)
(5.6)
(3.8)
(1.4)
(1.4)

(43.3)
(20.4)
(16.9)
(3)
(2)
(2.5)
(10)
(2)

Masculino
n (%)

2
10
74
10
5

Total
n (%)

(0.9)
(4.5)
(33.5)
(4.5)
(2.3)

2
15
117
15
6

(0.5)
(3.5)
(27)
(3.5)
(1.4)

39 (17.9)
66 (30.1)

55
103

(12.8)
(23.8)

(46.2)
(14.9)
(11.8)
(5.9)
(3.6)
(3.2)

157
39
38
21
11
10

(36.2)
(9)
(8.8)
(4.8)
(2.5)
(2.3)

64 (29)
6 (2.8)
7 (3.2)

96
14
10

(22.1)
(3.2)
(2.3)

196
73
65
18
4
16
40
6

(46.9)
(17.5)
(15.6)
(4.3)
(1)
(3.8)
(9.6)
(1.3)

102
33
26
13
8
7

109
32
31
12
0
11
20
2

(50.2)
(14.7)
(14.3)
(5.5)
(5.1)
(9.2)
(0.9)

Fuente: Directa

Discusión
En México el consumo de alcohol en estudiantes ha
generado especial interés en la salud pública por los
problemas que ocasiona al ser un grupo
especialmente vulnerable. En la población
universitaria estudiada, los datos demuestran un alto
porcentaje de estudiantes que consumen alcohol,
ligeramente superior a lo encontrado por Varela–
Mato et al., 2012 y similar a lo reportado por
Sepúlveda et al., 2011 y Guerra de Andrade et al.,
2012, al analizar el consumo por género, no se
encontró diferencia estadísticamente significativa.
En la mayoría de los países de América Latina
incluyendo México la cerveza es la bebida alcohólica
más consumida por la población (Monteiro, 2013;
OPS, 2015), como se puede evidenciar es este estudio
donde este producto fue la bebida preferida por los
universitarios, siendo mayor el consumo en hombres
en relación a las mujeres, este resultado concuerda
con lo reportado por Salcedo et al., 2011 en un
estudio realizado en la Universidad del Rosario en
Colombia y por Monteiro 2013.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

4

�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

La influencia social, es un predictor importante para
el uso de ciertas sustancias, particularmente el
alcohol (Capaldi et al., 2009), se encontró que más
de la mitad de los jóvenes encuestados toman
bebidas alcohólicas con amigos, acorde con los
resultados presentados por Salcedo et al., 2011, sin
embargo llama la atención que el 18.7% consume
bebidas alcohólicas con sus familiares, Sierra et al.,
2005 señalan que el alcohol es muy popular entre los
jóvenes y en muchos casos es ofrecido por primera
vez por los padres o familiares.
Respecto a la cantidad de alcohol ingerida por
género, la Organización Mundial de la Salud (WHO,
2014) y Salcedo et al., 2011 reportaron que los
hombres ingieren una mayor cantidad de alcohol que
las mujeres (más de 5 a 6 copas por ocasión de
consumo), datos similares a los encontrados en este
estudio, sin embargo aunque el porcentaje de mujeres
que ingiere esta misma cantidad de alcohol es menor,
sigue siendo preocupante ya que hay evidencia que
las mujeres son más vulnerables que los hombres a
los daños relacionados con el alcohol a partir de
determinado nivel de consumo (Popova et al., 2013),
la vulnerabilidad de las mujeres puede ser explicada
por ciertos factores como menor peso que los
hombres, la capacidad del hígado más pequeño para
metabolizar el alcohol, y una mayor proporción de
grasa en el cuerpo, que en conjunto contribuyen a que
las mujeres alcancen mayores concentraciones de
alcohol en sangre que los hombres por la misma
cantidad ingerida (Wilsnack et al., 2014).
Los lugares preferidos para el consumo de alcohol
por los jóvenes fueron bares y/o antros, además
eligen lugares donde se ofrecen bebidas alcohólicas
con alguna promoción, Monteiro, 2013 indica que los
bares y otros locales donde se venden alcohol ofrecen
bebidas gratuitas y promociones que buscan
incrementar el consumo, lo que indica un riesgo a la
salud e integridad de los jóvenes. Al analizar la
frecuencia de consumo de alcohol, la proporción de
jóvenes universitarios que ingiere alcohol los fines de
semana es menor a lo señalado por Mantilla-Toloza
et al., 2011 en un estudio realizado en jóvenes de la
Universidad de Murcia, España, en cuanto al
consumo diario, los resultados son similares a lo
descrito por estos autores.
Los resultados de este estudio revelaron que el
consumo de alcohol incrementa el riesgo de

Artículo Original

consumir otro tipo de drogas, lo que es consistente
con otras investigaciones que señalan que el
consumo de drogas legales podría facilitar el
posterior consumo de otras sustancias como
marihuana y cocaína (Jiménez-Muro et al., 2009;
Herrera-Vázquez et al., 2004).
El tabaco es uno de los productos más nocivos para
la salud, contiene entre otros compuestos tóxicos,
nicotina que es una sustancia altamente adictiva, por
lo que el combate a su consumo se ha convertido
para todos los sistemas de salud del mundo en una
prioridad, ya que el tabaco es una de las principales
causas prevenibles de enfermedad y muerte (KuriMorales et al., 2006).
La prevalencia de consumo de tabaco en los
estudiantes universitarios es muy variable (Mejía et
al., 2011; Gárciga et al., 2015; Chelet-Martí et al.,
2011; Zuzulich et al., 2010) en este caso, la
prevalencia de tabaquismo fue similar a la reportada
por Hernández-Escolar et al., 2010 en estudiantes
universitarios de la ciudad de Cartagena y a LatorreRomán et al., 2015, quienes realizaron un estudio en
universitarios mexicanos y españoles.
Se observó en este estudio que la proporción de
hombres fumadores fue estadísticamente superior
respecto a las mujeres, lo que concuerda con lo
mencionado por Lumbreras et al., 2009 y Tafur et
al., 2006, a nivel mundial, las diferencias entre
género son más pronunciadas en países como El
Salvador, Bolivia y Ecuador (UNODC, 2015).
La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) (SS,
2011), indica que el consumo de tabaco ocurre de
forma muy frecuente en bares, cantinas y discotecas,
aunque el reporte de exposición en otros lugares
públicos también es importante; nuestros resultados
mostraron una mayor prevalencia de consumo de
tabaco en lugares como bares y/o antros.
El entorno familiar es un elemento importante en el
consumo de tabaco (Sánchez-Hernández  Pillon,
2011; Zárate et al., 2006), en este Centro
Universitario se encontró que un significativo
número de estudiantes convive con familiares
fumadores, lo que concuerda con otras
investigaciones que señalan que el consumo familiar
de alcohol y tabaco en reuniones son factores de
riesgo para el consumo de estas sustancias, lo que

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

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�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

puede influir en el comportamiento de los jóvenes
(Lorenzo et al., 2012).
Al analizar la información sobre las personas con
quien acostumbra fumar se observó que la mayor
proporción de alumnos prefiere fumar con amigos,
algunos estudios refieren que existe una
significativa asociación entre el hábito de fumar de
las amistades y el hecho de ser fumador o no
fumador (Zárate et al., 2006; Cáceres et al., 2006;
Ferreira  Torgal, 2010).
En cuanto a la edad en que fumaron por primera vez,
se encontró mayor prevalencia en el grupo de edad
entre los 16 y 21 años, datos que concuerdan con lo
reportado por Zárate et al., 2006 quienes encontraron
que el 45.3% consumía tabaco desde los 16 años en
un estudio realizado en Perú, la Encuesta Nacional de
Adicciones 2011, mencionó que la edad promedio de
inicio de consumo de tabaco en México, se encuentra
en los 20.6 años.
Con respecto al número de cigarrillos que fuman al
día (1 a 5 cigarrillos), el porcentaje de fumadores
habituales en esta investigación, es similar a lo
encontrado por Lumbreras et al., (2009) y difiere de
lo reportado por Latorre-Román et al., (2015)
quienes señalan en promedio un consumo de 12
cigarrillos al día en estudiantes. En México la media
de consumo de tabaco se estimó en 5.3 cigarros por
día en jóvenes de 18 a 24 años (ENA, 2011).
En relación con el consumo diario de cigarros, los
datos de este trabajo son ligeramente superior a lo
señalado por Latorre-Román et al., 2015 quienes
indican una prevalencia del 5.8% en un estudio
realizado en universitarios mexicanos, sin embargo,
Jiménez-Muro et al., en 2009 encontraron una
prevalencia de 17.3% en un estudio realizado en la
Universidad de Zaragoza.
El abuso de dogas ilícitas se presenta a nivel mundial
y constituye un problema de salud pública en la
actualidad (Mejía et al., 2011), en México este
fenómeno de salud afecta sin distinción de género,
incidiendo de manera importante en jóvenes, de
cualquier estrato social y de todas las regiones (ENA,
2011).
De la población estudiantil entrevistada, el 23.8% usó
drogas ilícitas “en los últimos 12 meses”, cifras muy
superiores comparadas con datos publicados por

Artículo Original

la ENA, 2011 quienes reportan una prevalencia de
2.3% en la población de 18 a 34 años; al analizar los
datos por género, nuestro estudio encontró un mayor
consumo de drogas en hombres, datos similares a los
encontrados en otras investigaciones realizadas en
jóvenes (ENA, 2011; Varela-Mato et al., 2012;
Arantes et al., 2007).
Respecto al consumo de drogas “por primera vez” se
encontró una mayor prevalencia en el grupo de edad
de 16 a 21 años, estos datos coinciden con la
información reportada por Fleiz et al., 2007,
Sepúlveda et al., 2011 y Zaldívar et al., 2011, sin
embargo investigaciones recientes muestran que el
consumo de drogas a nivel mundial es cada vez a
edades más tempranas (Villatoro et al., 2012;
Villatoro et al., 2016; Volkow et al., 2014).
Los resultados de este trabajo evidencian la
influencia que ejercen los amigos en el consumo de
drogas lo que respalda los hallazgos de algunos
estudios e informes donde demuestran que la
influencia social ejercida a través de la convivencia
con el grupo de pares es significativa, ya que las
actitudes sociales tienen un papel muy importante en
la propia disponibilidad de las drogas (Cáceres et al.,
2006; Herrera et al., 2012; Caravaca et al., 2015).
Cuando se analizó el consumo de drogas ilegales por
los jóvenes universitarios, los resultados mostraron
que la marihuana fue la sustancia más comúnmente
usada, seguida de cocaína, alucinógenos, y con una
menor prevalencia las metanfetaminas y el crack o
piedra, estos datos reflejan tendencias ya reportadas
en otros estudios (Caravaca et al., 2015; Guerra de
Andrade et al., 2012; Sepúlveda et al., 2011;
Villatoro et al., 2012). El hecho de que la marihuana
sea la droga ilegal más usada por los jóvenes podría
estar relacionado con la valoración que hacen de esta
sustancia, ya que piensan que es menos nociva que
las otras drogas ilícitas, la consideran una sustancia
natural y poco o nada adictiva (Cáceres, 2006). Los
efectos esperados por los consumidores de marihuana
son relajación y potenciación del humor, sin
embargo, también produce taquicardia, y efectos
nocivos que incluyen: deterioro de la memoria a
corto plazo, dificultad en la retención de
información, disminuye el rendimiento deportivo,
afecta las habilidades para conducir y aumenta el
riesgo a sufrir un accidente, altera el juicio y la toma

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre – diciembre, 2017

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�Consumo de alcohol, tabaco, drogas, universitarios

de decisiones, así como alteraciones en el estado de
ánimo, etc. (Beverido, 2010).
Se indagó acerca de los principales motivos para el
consumo de drogas durante la vida universitaria
siendo principalmente: curiosidad, problemas e
influencia de amigos; sin embargo, otros estudios
muestran causas como el cambio a la universidad,
independencia familiar, la presión de pares, diversión
o placer, para acompañar a la pareja o amigos y/o
para relacionarse con otras personas (Sepúlveda et al.,
2011; Leiva et al., 2010)
Conclusiones
El consumo de drogas lícitas e ilícitas en estudiantes
universitarios es un problema que debe ser analizado
por las autoridades universitarias para que se lleven
a cabo acciones con el objetivo de evitar problemas
académicos y de salud pública
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9

�R

E

S

P

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N

Revista Salud Pública y Nutrición

CONOCIMIENTO, ACTITUDES Y PRÁCTICAS ALIMENTARIAS DE MADRES
CON NIÑOS DE 6 A 24 MESES EN CUBA
KNOWLEDGE, ATTITUDES AND FOOD PRACTICES OF MOTHERS WITH CHILDREN FROM 6 TO 24
MONTHS IN CUBA

Ajete Careaga Susan Belkis*
*Universidad de Ciencias Médicas Artemisa, Cuba.
Citation: Ajete Careaga SB. (2017) Conocimiento, actitudes y prácticas
alimentarias de las madres con niños de 6 a 24 meses en San Cristóbal,
Artemisa, Cuba. Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(4), 10-19.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Ajete Careaga SB. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY-ND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction
in any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing
interests exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.4-2
Email: susanb@infomed.sld.cu

�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

Artículo Original

CONOCIMIENTO, ACTITUDES Y PRÁCTICAS ALIMENTARIAS DE MADRES CON NIÑOS DE 6 A
24 MESES EN CUBA
Ajete Careaga Susan Belkis*
*Universidad de Ciencias Médicas Artemisa, Cuba.

RESUMEN

Introducción: Los cuidados de nutrición durante los primeros años de vida son fundamentales para el óptimo crecimiento y
desarrollo del niño. Objetivo: Evaluar los conocimientos, actitudes y prácticas alimentarias de las madres con niños de 6 a 24
meses de edad en San Cristóbal, Artemisa, 2015. Material y Métodos: Se realizó un estudio descriptivo transversal con 95

madres de niños entre 6 y 24 meses de edad, pertenecientes a las 13 áreas de salud de la localidad de San Cristóbal. Se aplicó
el cuestionario diseñado y validado por el Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de los Alimentos para el Estudio Nacional
sobre Hábitos y Prácticas Alimentarias de los niños menores de dos años. Resultados: Se encontró desconocimiento del valor
nutritivo de las grasas (53,7%), y de los riesgos del consumo de gelatina (88,4%). El 80% de las madres utilizaba el biberón para
alimentar a sus hijos, y el 71,6% ofrecía los alimentos mezclados. Conclusiones: No todas las madres tenían conocimientos
adecuados sobre los alimentos que debían dar al niño a partir del primer año de vida. La mayoría mantuvo actitudes
favorables y buenas prácticas durante la alimentación de sus hijos, con excepción del uso de biberón.
Palabras Clave: Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

ABSTRACT

Introduction: The cares of nutrition during the first years of life are critical for optimal growth and development of the child.
Objective: To evaluate the knowledge, attitudes and practices of mothers with children from 6 to 23 months of age in San
Cristobal, Artemisa, 2015. Methods: A descriptive and transversal investigation was done with 95 mothers of children

between 6 and 24 months of age, belonging to the 13 health areas of the town of San Cristobal. Questionnaire was
designed and validated by the National Institute of Nutrition and Food Hygiene to the National Survey on Dietary Habits
and Practices of children under the age of two years. Results There was a lack of knowledge of the nutritional value of fats
(53.7%) and of the risks of gelatin consumption (88.4%). 80% of mothers used the bottle to feed their children, and 71.6%
offered mixed foods. Conclusions: Not all mothers had adequate knowledge about foods that should give the child from the
first year of life. The majority maintained favorable attitudes and good practices during the feeding of their children, except
for the use of bottle.
Key Words: Knowledge, attitudes, feeding practices

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

10

�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

Introducción
Los adultos son los responsables de alimentar y de
enseñar a los menores hábitos y prácticas adecuadas
de alimentación, siendo la madre en particular y los
cuidadores en general, quienes determinan las pautas
conductuales que más tarde adoptará el infante en
relación a su alimentación.
Los hábitos y prácticas relacionadas con la
alimentación
dependen
de
las
creencias
conocimientos, valores y costumbres de las familias,
transmitidos a través de generaciones; y del contexto
en el que se desarrollan las actividades relacionadas
con el consumo de alimentos.
Numerosas investigaciones han demostrado que
existe relación estadísticamente significativa entre el
conocimiento sobre alimentación infantil y prácticas
alimentarias de las madres y cuidadores de los niños
pequeños (Alvarado, Tabares, Delisle y Zunzunegui,
2005) (Scaglioni, Salvioni y Galimberti, 2008),
(Macias, Rodríguez y Ronayne, 2013). La falta de
conocimiento básico nutricional y algunas creencias
erradas llevan a que al menos 50% de las madres
tengan prácticas de alimentación inadecuadas
(Alarcón, García, Romero, y Cortés, 2008).
Las madres y las familias necesitan apoyo para que
sus hijos reciban una lactancia materna y
alimentación complementaria óptimas. Entre las
medidas que ayudan a proteger, fomentar y apoyar
buenas prácticas de alimentación destaca el apoyo de
los servicios de salud, proporcionando asesoramiento
sobre la alimentación del lactante y del niño pequeño
durante todos los contactos con los niños pequeños y
sus cuidadores, como las consultas prenatales y
posnatales, las consultas de niños sanos y enfermos o
las vacunaciones (Organización Mundial de la Salud
(OMS), 2014).
El Plan de Acción Mundial para la Nutrición,
adoptado por los países en la I Conferencia
Internacional sobre Nutrición, organizada por la
Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura y la Organización
Mundial de la Salud en Roma en 1992, incluyó una
sección titulada ¨Fomento de dietas y modos de
vida sanos¨ en la cual los gobiernos fueron instados
a proveer orientación al público elaborando guías
alimentarias para diferentes grupos de edad y estilos
de vida de las poblaciones de cada país

Artículo Original

(Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), 1992).
En el año 2010 se inició en Cuba la implementación
de las Guías Alimentarias para niñas y niños cubanos
hasta dos años edad. Las Guías Alimentarias facilitan
una adecuada educación alimentaria y nutricional,
permiten una mejor utilización de los alimentos y
contribuyen al establecimiento de hábitos y
preferencias alimentarias que tendrán repercusión en
una vida adulta más saludable (Jiménez, Pineda,
Sánchez, Rodríguez y Domínguez, 2009).
Para difundir los mensajes de las guías alimentarias
se han distribuido materiales de estudio y promoción,
entre los que se encuentran afiches, plegables,
folletos para las madres y un documento técnico para
los Grupos Básicos de Trabajo GBT de la Atención
Primaria de Salud APS.
Se espera de la implementación de estas guías que se
facilite la adecuada educación alimentaria y
nutricional de las madres y sus familiares, sobre todo
en lo concerniente a los niños menores de 2 años de
edad, y que contribuyan a la formación de hábitos
dietéticos correctos y preferencias alimentarias
saludables.
En Cuba son escasos los reportes sobre el estado de
cocimientos y las prácticas relacionadas con la
alimentación de las madres y cuidadores de lactantes
y niños pequeños. La evaluación de las guías
alimentarias ha estado orientada más al proceso que a
su impacto en la población objetivo.
Teniendo en cuenta estos aspectos unidos a que el
sistema de salud cubano cuenta con las estructuras,
instituciones, los especialistas capacitados y, por otra
parte, la red de APS dispone de los folletos que
brindan la información necesaria sobre el tema a los
médicos y enfermeras de familia, y los medios de
comunicación social permiten que estos mensajes
lleguen a todos los niveles de la población, se
considera necesario y oportuno evaluar los
conocimientos, actitudes y prácticas alimentarias de
las madres con niños de 6 a 24 meses de edad en la
comunidad artemiseña de San Cristóbal durante el
período 2014–2015.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

11

�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

Material y Métodos
Estudio descriptivo, transversal realizado en la
localidad de San Cristóbal, provincia Artemisa. La
localidad de San Cristóbal es la cabecera del
municipio homónimo, y reúne a 71,186 habitantes en
un área geográfica de 934 kilómetros cuadrados.
Fueron elegibles para ser incluidos en el presente
estudio todas las madres con niños de 6 a 23 meses y
29 días pertenecientes a los 13 consultorios del
Programa del Médico y la Enfermera de la Familia
atendidos por el Policlínico Docente “Camilo
Cienfuegos” de la localidad de San Cristóbal. Entre
los criterios de inclusión se tomó en cuenta asistencia
a las consultas establecidas dentro del Programa de
Atención Materno Infantil PAMI, entre los meses de
noviembre de 2014 a marzo de 2015, madres con
niños de edades entre 6 y 23 meses y 29 días (de uno
u otro sexo), que estaban dispensarizados en
cualquiera de los 13 consultorios de la localidad de
análisis Se excluyeron a las madres con niños que
presentaron alguna condición que les impidiera una
alimentación complementaria adecuada.
Evaluación nutricional: De cada niño de las madres
encuestadas se obtuvieron los valores actuales de la
talla y el peso corporal mediante procedimientos
antropométricos estandarizados. El estado nutricional
se calificó a partir de los indicadores antropométricos
de Peso para la Edad, Talla para la Edad, y Peso para
la Talla, utilizando los puntos de corte establecidos
según las Referencias Cubanas de la Población
Infantil (Esquivel y Rubí, 1989).
Encuesta sobre conocimientos, actitudes y
prácticas alimentarias de las madres: El estado de
conocimientos, actitudes y prácticas alimentarias se
registró mediante el cuestionario diseñado para el
¨Estudio Nacional sobre Hábitos y Prácticas
Alimentarias de los lactantes y niños pequeños¨
(Rodríguez, Jiménez, Pineda, Quintana y Mustelier,
2011) que fue conducido y dirigido por el Instituto
Nacional de Nutrición e Higiene de los Alimentos
(INHA) en el año 2009. El cuestionario recogió
datos relacionados con el conocimiento de las
madres sobre los alimentos nutritivos para el niño, y
los hábitos y costumbres alimentarias con relación a
la preparación, higiene y conservación de los
alimentos, así como la forma de ofrecérselos al niño.
También se recogió información sobre la
implementación de las guías alimentarias y la
continuidad de la lactancia materna.

Artículo Original

Procesamiento de los datos y análisis estadísticomatemático de los resultados: Los datos
sociodemográficos y los referentes a conocimientos,
actitudes y prácticas alimentarias de las madres
encuestadas se asentaron en los formularios
correspondientes, y se ingresaron en un contenedor
digital creado con Excel para Office de Windows
(Redmon, Virginia, Estados Unidos).
Se empleó el paquete de gestión estadística SPSS
versión 11.0 (SPSS Inc., New York) para el
tratamiento estadístico de los resultados. Los datos
se redujeron hasta estadígrafos de locación (media),
dispersión (desviación estándar) y agregación
(frecuencias absolutas | relativas, porcentajes), según
el tipo de la variable.
El conocimiento de las madres sobre los alimentos
nutritivos para el niño se determinó según la
distribución de los alimentos por categorías:
nutritivo, no nutritivo y no sabe. Se obtuvo la
proporción de madres según las categorías antes
mencionadas para cada tipo de alimento.
La actitud de las madres con relación a la
alimentación de sus hijos se describió a través de la
forma de ofrecer los alimentos a los niños teniendo
en cuenta el uso del biberón, la presentación de los
alimentos en el plato, el reforzamiento positivo a
través de la conversación, y la participación activa
del niño en su propia alimentación. También se
obtuvo la distribución de madres según la frecuencia
con que premiaban, castigaban u obligaban al niño a
comer.
Las prácticas alimentarias relacionadas con la
preparación, higiene y conservación de los alimentos
se caracterizaron según las frecuencias con que
realizaban el lavado de las manos y de los alimentos
antes de prepararlos o consumirlos, la conservación
y protección de los alimentos listos para el consumo,
el modo de cocción, y la calidad del agua de
consumo y de elaboración de los alimentos. Para
cada tipo de práctica se obtuvo la proporción de
madres distribuidas según las frecuencias: siempre,
nunca, en ocasiones.
La implementación de las guías alimentarias para el
menor de dos años fue evaluada mediante la
proporción de madres que conocían los mensajes de
las guías. Para comprobar la veracidad de las

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

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�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

Artículo Original

respuestas se preguntó a las madres sobre la edad de
introducción de alimentos como frutas, pollo,
hígado, pescado y frijoles, y sobre la continuidad de
la lactancia materna después de iniciada la
alimentación complementaria.
Resultados
Fueron elegibles para ser admitidas en esta
investigación 115 madres con niños entre 6 y 23
meses y 29 días atendidos en las 13 áreas de salud
identificadas en la localidad de San Cristóbal. De
ellas, 95 (82,6%) quedaron incluidas finalmente en
la serie de estudio.
Según la edad, las madres se distribuyeron de la
manera siguiente: menores de 20: 6 (6,3 %); entre 20
– 35: 76 (80 %); mayores de 35: 6 (6,3 %), según el
nivel de escolaridad: Primaria: 1 (1.05 %);
Secundaria: 7 (7,4 %); Medio superior: 54 (56,8 %);
Superior: 34 (35, 8 %), según la ocupación:
Trabajadoras: 58 (61,1 %); Ama de casa: 33 (34,7
%); Estudiantes: 4 (4,2 %).
El 16,3% de los niños presentó valores de la talla
para edad menores del percentil 10, 79.3% talla
normal (≥10&lt;90p) y el 4.3% talla elevada (≥90p)
según el sexo y la edad. Por otro lado, solo el 27,2%
de los niños mostró valores del peso corporal
apropiados, mientras que los valores del peso eran
menores del percentil 10 en el 1.1% de ellos, en otro
76,1% el peso superó el percentil 90. La obesidad
(dada por un valor del peso corporal &gt; percentil 97)
afectó a más de la mitad de los niños de las madres
participantes del estudio.
Los conocimientos que poseen las madres sobre los
alimentos nutritivamente adecuados para ofrecerle
al niño a partir del primer año de edad se muestran
en la Tabla 1. La gran mayoría de las madres
encuestadas coinciden en que las frutas, vegetales,
carnes, leche y frijoles constituyen alimentos
nutritivos para brindar a sus hijos a partir del primer
año de edad. Sin embargo, más de la mitad de las
participantes en el estudio coinciden en que la
gelatina es nutritiva, y un porciento considerable
ubicó también a los refrescos dentro de esta
categoría.

La Tabla 2 muestra las actitudes y prácticas de las
madres relacionadas con la forma de ofrecer los
alimentos a sus hijos. La práctica del biberón
continúa siendo relevante en este grupo de edad, así
como el ofrecer los alimentos de una misma comida
mezclados en un solo plato. Las medidas higiénicas
practicadas por las madres para garantizar la higiene
en la preparación de los alimentos, con excepción del
lavado de las manos, fueron aplicadas por la gran
mayoría
según
las
normas
establecidas
internacionalmente en lo referente a la inocuidad de
los alimentos. Solo el 76% de las madres refieren
tener disponibilidad continua de agua potable.
Tabla 2. Distribución* de las madres según frecuencia de actitudes y
prácticas en relación a la alimentación de sus hijos
Siempre Nunca Ocasional
Actitudes

Conversa con el niño
Uso del biberón
Lo deja que participe
Alimentos mezclados
Lo premia con golosinas
Lo obliga a comer
Lo castiga si no come

89.5
71.6
64.2
17.9
8.4
3.2
1.1

3.2
23
14.7
28.4
84.2
88.4
97.9

7.4
8.4
21.1
53.7
7.4
8.4
1.1

Lava los alimentos
Tapa los alimentos cocinados
Conserva los alimentos en refrigeración
Se lava las manos
Hierve el agua de tomar
Lava las manos del niño
Ofrece alimentos crudos

98.9
97.9
96.8
92.6
91.6
67.4
8.4

0
0
1.1
0
4.2
8.4
81.1

1.1
2.1
2.1
7.4
4.2
24.2
10.5

Disponibilidad de agua potable y contínua
Fuente: Encuesta. N=95
* En porcentaje

77.6

1.1

21.3

Prácticas higienicas

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

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�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

El 82,11 % de las madres encuestadas no conocían
los mensajes de las Guías Alimentarias para las niñas
y niños cubanos hasta dos años de edad, aunque
todas conocían el esquema de alimentación
complementaria, a partir de la visualización en el
Carnet de Salud Infantil. Sin embargo, todas las
participantes en el estudio presentaron dificultades
cuando se les preguntó sobre la edad de introducción
de determinados alimentos y sobre la continuidad de
la lactancia materna. La mediana de duración de la
lactancia materna, en este caso, fue de 10 meses.
Discusión
Los resultados obtenidos mostraron que no todas las
madres tenían el conocimiento adecuado sobre el
tipo de alimentos que debían dar al niño a partir del
primer año de vida.
El 32,6% y el 24,2% de las madres, respectivamente,
desconocían el valor nutritivo de alimentos como el
hígado y el pescado. Mientras que un 34,7%mostró
desconocimiento sobre los riesgos que conlleva el
consumo de embutidos en los niños pequeños.
El hígado y el pescado constituyen una fuente
importante de hierro hemático, de fácil asimilación,
que se deben introducir en la alimentación infantil a
partir de los 8 meses de vida, para ayudar a prevenir
la anemia por deficiencia de hierro(Jiménez, Pita,
Padrón, 2009).El pescado contiene, además, los
ácidos grasos eicosapentaenoico (EPA) y
docosahexaenoico (DHA), ácidos grasos esenciales
con funciones específicas en el desarrollo del
Sistema Nervioso Central y para la prevención de
enfermedades cardiovasculares(Gill, 1997) (García y
García, 2011).
Por otra parte, el consumo frecuente de productos
cárnicos curados, en este caso de embutidos, no solo
es inconveniente desde el punto de vista nutricional
debido a la alta ingestión de grasas y especialmente
de sal que facilitan la hiperlipidemia y la hipertensión
arterial sino también por el peligro toxicológico que
representa la ingestión excesiva de nitrito y con ello la
potencial formación de compuestos con propiedades
carcinogénicas como las nitrosaminas y nitrosamidas,
tanto en los productos cárnicos ahumados y
embutidos, como dentro de tracto gastrointestinal
(García y García, 2011).

Artículo Original

Más de la mitad de las madres, 53,7 %, desconocía el
valor nutritivo de las grasas en general. Si bien es
cierto que es el nutriente para el cual resulta más
evidente la necesidad de mantener un estricto
equilibrio entre sus requerimientos orgánicos y su
ingesta, es de señalar que posee numerosas funciones
relevantes. Los lípidos provenientes de la dieta
constituyen la principal forma de almacenamiento de
energía en el organismo, mantienen la estructura y
funcionalidad de las membranas celulares, preservan
la temperatura corporal evitando la pérdida de calor
hacia el medio, contribuyen al sostén y protección de
órganos ante traumas físicos y ejercen acciones
específicas (hormonas, vitaminas, ácidos biliares,
eicosanoides). Desde el punto de vista energético son
los nutrientes más específicos. Por tanto el consumo
de grasas alimenticias debe contribuir a satisfacer las
necesidades energéticas, así como ser suficiente para
dar respuesta a los requerimientos de ácidos grasos
esenciales y de vitaminas liposolubles (Food
Agricultural Organization (FAO), 1994).
Alimentos como la gelatina y el refresco causan
especial preocupación debido al elevado porcentaje
de madres que los consideran como nutritivos para
ofrecérselos a sus hijos, 86,3%y 36,8%,
respectivamente. Ambos productos representan un
consumo importante de azúcar de forma indirecta. El
azúcar se considera un producto ¨psicoactivo¨ que
puede crear tóxico-dependencia alimentaria.
También se ha asociado con hiperactividad, falta de
concentración y hasta con agresividad. Propicia el
agotamiento de las vitaminas del complejo B y de
minerales como el magnesio y el cromo. Al producir
una mayor demanda de insulina y favorecer además
la producción de colesterol ¨malo y triglicéridos, y
mayores depósitos de grasa en hígado y otros
órganos, se ha asociado clásicamente a la diabetes
mellitus, la obesidad y las enfermedades cardio y
cerebrovasculares. La acidificación metabólica que
provoca se relaciona con la osteoporosis y algunos
tipos de cáncer (Porrata, 2011).
Además de la inconveniencia nutricional del
consumo frecuente de refrescos y gelatinas
saborizadas, por la alta ingestión de azúcar y su
carencia de nutrientes beneficiosos a la salud, se ha
considerado la posibilidad de un peligro toxicológico
potencial debido al uso de benzoato de sodio como
aditivo conservador, el cual en presencia de ácido
ascórbico y en determinadas condiciones favorece la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

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�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

formación de benceno, un conocido cancerígeno
(Porrata, 2011) (García y García, 2011).
Lo encontrado hasta aquí refleja que hay que
continuar en la búsqueda de planes y estrategias de
comunicación más efectivas que integren a los
distintos sectores relacionados con la alimentación y
la nutrición, con el fin de aumentar los conocimientos
de las madres y cuidadores en general y lograr de esta
manera una mejor adhesión a los mensajes de las
guías alimentarias para el menor de dos años.
Está demostrado que la difusión de información por
sí misma no conlleva al cambio de comportamiento.
Para lograr la adopción de conductas alimentarias
saludables se requieren estrategias integrales de
implementación que contemplen la reproducción de
materiales educativos como uno de sus componentes,
pero no como el único.
La alimentación complementaria óptima está
relacionada no solo con el que se come sino también
con el cómo, cuándo, dónde y quién alimenta al
niño. Las prácticas de los adultos responsables de la
preparación de los alimentos son esenciales para
contribuir no sólo a un estado nutricional favorable
en los niños pequeños sino también a la formación
de hábitos correctos de alimentación desde la más
temprana edad (Sánchez, 2004).
Es importante que se le facilite al niño la posibilidad
de poder experimentar con diversas combinaciones
de sabores y texturas. La mayoría de las madres
encuestadas, 71,6 %, ofrecía alimentos mezclados a
sus hijos. Se debe introducir un alimento a la vez con
el fin de que el niño identifique su sabor, olor, color y
consistencia particular. Para que el niño acepte el
nuevo alimento, no se deben mezclar los sabores. El
niño debe aprender a identificar el sabor real de los
alimentos ofrecidos (Organización Panamericana de
la Salud OPS, 2003)
El 89,5 % de las madres encuestadas conversa
siempre con el niño durante su alimentación. Sin
embargo, algunas madres refirieron que tenían que
entretener mucho a sus hijos para lograr alimentarlos.
Las aventuras y el entretenimiento en el tiempo
propician y empeoran la inapetencia. Durante la
alimentación del niño se deben realizar valoraciones
positivas de los alimentos que lo estimulen a comer
(Scaglioni et al., 2008).

Artículo Original

Un ambiente agradable estimula en el niño una
actitud favorable hacia la alimentación. La mayoría
de las madres encuestadas no castigaban ni
obligaban al niño a comer, 97,9 % y 88,4 %,
respectivamente. Aunque el 11,6 % sí ejercían cierta
presión durante la alimentación de sus hijos, lo cual
con el tiempo puede favorecer el desarrollo de
conductas inapropiadas en relación a los alimentos.
El ambiente en la mesa debe ser tranquilo y libre de
prisa, ansiedad o disgustos. Si el niño no quiere
comer, el resto de la familia debe seguir comiendo
sin darle mayor importancia. Un niño sano come sin
forzarlo cuando tiene hambre y no debe ser motivo
de preocupación si en un momento dado no quiere
comer.
Comer es un proceso natural y no debe ser asociado
con otro sentimiento. El 84,2 % de las madres no
utilizaba golosinas como premio para estimular a sus
hijos a comer. Sin embargo, se encontró una baja
proporción de madres, 15,8%, que sí ejercían
presión sobre la alimentación de sus hijos utilizando
esta alternativa poco saludable. Nunca deben
utilizarse los alimentos como premio o castigo
(Scaglioni et al., 2008) (OPS, 2003).
Se recomienda que cuando el niño sea capaz de
comer solo, se le dé su propio plato. Se encontró que
el 35,8 % de las madres encuestadas limitaba la
participación del niño en su propia alimentación
afectando así el proceso normal de aprendizaje y
familiarización con el acto de comer. Al inicio es
lógico que derrame parte de la comida o se manche
la ropa, pero no debe reprimírsele ni impedirle
hacerlo pues le quita la iniciativa de comer solo.
En la alimentación del niño siempre se debe usar
vaso o taza y cuchara y no el biberón, el cual debe
ser eliminado totalmente (Victora, Tomasi, Olinto y
Barros, 1993). La alimentación con biberón es aún
prevalente en Cuba. El 71,6 % de las madres
encuestadas utilizaban siempre el biberón para
ofrecer líquidos y papillas suaves a sus hijos. La
Encuesta
de
Indicadores
Múltiples
por
Conglomerados 2010-2011, conocida por sus siglas
en inglés como MICS (Multiple Indicator Cluster
Surveys) y realizada en Cuba por la Dirección de
Registros Médicos y Estadísticas de Salud del
Ministerio de Salud Pública mostró que el 70 % de
los niños en Cuba eran alimentados con el biberón
(Dirección Nacional de Registros Médicos y

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

15

�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

Estadísticas de Salud DNRMES y Fondo de
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), 2012).
Sin embargo, según datos publicados de la última
MICS, realizada en Cuba en 2014, la proporción de
niñas y niños alimentados con un biberón aumentó
con la edad hasta alcanzar 83 % entre los 12 y 23
meses de vida (DNRMES, 2015).
Estudios en países de Latinoamérica como Perú
(Carrasco, Villena, Pachas y Sánchez, 2009),
Colombia (Alvarado et al. 2005), y Argentina
(Macias, et al. 2013) mostraron que al menos el 50%
de las madres usó alguna vez el biberón para
alimentar a sus hijos, siendo la edad de 12 a 23 meses
la más frecuente para esta práctica en la Región.
El uso del biberón no es una práctica segura ni
higiénica, ya que atenta contra la salud de los niños al
aumentar el riesgo de enfermedades. También puede
deformarle el paladar y desarrollar dientes más
salientes (Montaldo, Montaldo, Cuccaro, Caramico y
Minervini, 2011). Además, daña la práctica de la
lactancia materna ya que ofrece una relativa facilidad
para la alimentación. El uso de la taza o vaso
contribuyen al aprendizaje y desarrollo del niño, son
de más fácil limpieza, por lo que no permiten que
crezcan o se reproduzcan bacterias, no interfieren con
la succión del bebé, permiten que el bebé tome sólo lo
que él demanda, favorece un contacto más afectivo
con el cuidador que lo alimenta y le ayuda a aprender
a controlar la muñeca de la mano ya que debe llevar
la taza a la boca en posición horizontal y luego
inclinarla (Jiménez, 2014).
La alimentación tiene como propósito el aporte de los
nutrimentos en alimentos, que no contengan agentes
físicos, químicos o biológicos en cantidades tales que
puedan causar enfermedades. Estos alimentos son
calificados como inocuos y para obtenerlos se deben
cumplir las 5 Reglas de Oro de la Higiene de los
Alimentos recomendadas por la Organización
Mundial de la Salud y la Organización Panamericana
de la Salud (Caballero, 2004).
La falta de higiene personal se asocia a una serie de
enfermedades trasmisibles, como las diarreicas, las
respiratorias agudas y la poliomielitis, y son factores
determinantes del retraso del crecimiento. El lavado
de manos con agua y jabón es la intervención de
salud más eficaz, en función de los costos y la
efectividad, para reducir la incidencia de la diarrea

Artículo Original

aguda, así como de la neumonía en niños y niñas
menores de cinco años (Cairncross y Valdmanis,
2006).
La mayoría de las madres encuestadas, 92,6 %,
lavaba siempre sus manos antes de preparar los
alimentos, mientras que el 7,4 % lo hacía sólo en
ocasiones. Los agentes etiológicos responsables de
las enfermedades transmitidas por los alimentos son
llevados de una parte a otra por las manos,
utensilios, recipientes, ropa, paños de limpieza,
agarraderas y cualquier otro elemento sin la higiene
adecuada. Las manos y las superficies que contactan
con los alimentos deben mantenerse siempre limpias
ya que un simple contacto puede contaminarlos
(Morejón y Cardona, 2011).
Se encontró, además, que al 32,6 % de los niños no
siempre se les lavaba las manos antes de comer.
Durante la entrevista algunas madres refirieron no
lavarles las manos a sus niños antes de comer porque
todavía no caminaban y no se ensuciaban las manos
o porque todavía no comían solos. Los bebés, aunque
no caminen, tocan objetos y juguetes que pueden no
estar lo suficientemente limpios y llevarse las manos
a la boca o tocar los alimentos mientras comen. Es
por ello que siempre se deben lavar las manos con
agua y jabón antes y después de comer, y después de
ir al baño (OMS, 2009).
Esta práctica puede verse afectada por el hecho de
que el 22,4 % de los hogares de las madres
encuestadas no dispone siempre de agua potable de
manera continua, lo que complejiza el lavado de las
manos frecuentemente. La disponibilidad de agua
en la vivienda facilita su mayor uso, mejor higiene
y mejores condiciones de salud.
Los microorganismos patógenos pueden estar
presentes en los alimentos crudos sin signo alguno
de deterioro. Según los resultados de la encuesta la
mayoría de las madres tapaba los alimentos una vez
cocidos y los conservaba en refrigeración. Sin
embargo, el 8,4 % siempre ofrecía algún alimento
crudo (por ejemplo, yema de huevo blanda) a sus
hijos, y el 10,5 % en ocasiones. Esto significa que
el 18,9 % de las madres exponían a sus hijos a la
posible presencia de agentes etiológicos causantes
de enfermedades transmitidas por los alimentos. Es
necesario, por ello, cocinar de forma total los
alimentos, especialmente carnes, pollo, huevos y

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

16

�Conocimientos, actitudes, prácticas alimentarias

pescado. La correcta cocción destruye casi todos los
organismos patógenos (Caballero, 2004) (OMS,
2009).
La calidad del agua es otro aspecto que hay que
vigilar con especial cuidado. La gran mayoría de las
madres, 91,6 %, hervía siempre el agua de tomar. El
8,4 % restante utilizaba hipoclorito de sodio al 1 % o
compraba agua embotellada destilada. Sin embargo,
ninguna de estas prácticas es completamente eficaz
ni segura, ya que en ambas, pueden permanecer
bacterias, virus y parásitos resistentes a estos tipos de
tratamientos. Lo ideal es hervir el agua de consumo
durante 10 minutos (Morejón, 2011) (OMS, 2009).
Es fundamental que el equipo de salud promueva los
mensajes de las Guías Alimentarias para las niñas y
niños hasta 2 años de edad desde el primer contacto
con las embarazadas. Los materiales de apoyo como
folletos, plegables, afiches y demás, son esenciales
para aumentar los conocimientos de las madres y
cuidadores en general sobre la alimentación adecuada
de los lactantes y niños pequeños y lograr una mejor
adhesión a los mensajes ofrecidos en las guías
alimentarias.
Las madres encuestadas amamantaron a sus hijos
como media hasta los 10 meses de edad. Este
resultado se corresponde con el encontrado en la
Encuesta
de
Indicadores
Múltiples
por
Conglomerados realizada en Cuba en 2014, la cual
mostro que la mediana de duración de la lactancia
materna en los niños menores de tres años fue de
10,5 meses (DNRMES, 2015).
Los factores que se han asociado con el abandono de
la lactancia materna son diversos y difieren de
acuerdo con el sitio de residencia y las características
socioeconómicas y culturales de la madre (Calvo,
2009). Este descenso de la proporción de niños
amamantados a medida que avanza la edad puede
deberse a la incorporación de la madre al trabajo, al
mantenerse alejadas de sus pequeños por tiempos
prolongados y carecer de facilidades laborales que
les permitan compaginar la lactancia con el trabajo.
En Cuba las regulaciones sobre licencia de
maternidad protegen a la mujer durante el primer año
de vida, después de ese tiempo debe incorporarse al
trabajo (Consejo de Estado de la República de Cuba,
2003). Sin embargo, muchas mujeres desconocen que
durante la jornada laboral pueden ir a lactar a sus

Artículo Original

hijos, y no hacen valer por tanto este derecho.
Aunque, a pesar de las reglamentaciones
establecidas, no se puede obviar que en muchos
casos se complejiza este hecho debido a la lejanía
del centro de trabajo y las dificultades para
trasladarse de un lugar a otro.
Los resultados de la encuesta mostraron que sólo el
18 % de las madres conocían los mensajes de las
Guías Alimentarias para el menor de 2 años, el
resto conocía sólo el esquema de alimentación
complementaria. Sin embargo, todas mostraron
dificultades cuando se les comprobó la edad de
introducción de alimentos como frutas, vegetales,
pollo, hígado, pescado y frijoles.
Estos resultados ponen en evidencia las deficiencias
tanto en los servicios de salud como en el programa
de implementación de las Guías Alimentarias para el
menor de 2 años en la localidad.
Conclusiones
No todas las madres tenían los conocimientos
adecuados sobre los alimentos que debían dar al niño
a partir del primer año de vida. Más de la mitad
desconocía el valor nutritivo de las grasas y los
riesgos que ocasiona el consumo de productos altos
en azúcar. La mayoría mantuvo actitudes favorables y
buenas prácticas durante la preparación y
conservación de los alimentos. El uso del biberón y
los alimentos mezclados mostraron los mayores
porcentajes. Estos hallazgos demuestran que es
necesario fortalecer el Programa de Implementación
de las Guías Alimentarias para los niños menores de
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

19

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FUNCIONALIDAD FAMILIAR Y DEPRESIÓN EN ADULTOS EN LA ATENCIÓN
PRIMARIA
FAMILY FUNCTIONALITY AND DEPRESSION IN ADULTS IN PRIMARY CARE

Rodríguez García Alicia Elanit Lilyʶ*, Haro Acosta María Elenaʷ*, Martínez Fierro Rebeca Estherʸ*,
Ayala Figueroa Rafael Ivánʵ*, Román Matus Alexisʱ*
ʶUnidad de Medicina Familiar No. 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social. ʷDelegación Baja
California del Instituto Mexicano del Seguro Social. ʸUnidad de Medicina Familiar No. 40 del Instituto
Mexicano del Seguro Social. ʵUniversidad Autónoma de Baja California. Facultad de Medicina,
Mexicali. ʱHospital General de Zona No. 30 del Instituto Mexicano del Seguro Social.
*Mexicali, Baja California, México.
Citation: Rodríguez García AEL., Haro Acosta ME., Martínez Fierro RE., Ayala
Figueroa RI., Román Matus A. (2017) Funcionalidad familiar y depresión en
adultos en la atención primaria. Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(4),
20-23.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Rodríguez García AEL. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.4-3
Email: Lily_rodriguitos@hotmail.com

�Familia, depresión, adulto

Artículo Original

FUNCIONALIDAD FAMILIAR Y DEPRESIÓN EN ADULTOS EN LA ATENCIÓN PRIMARIA
Rodríguez García Alicia Elanit Lilyʶ*, Haro Acosta María Elenaʷ*, Martínez Fierro Rebeca Estherʸ*, Ayala
Figueroa Rafael Ivánʵ*, Román Matus Alexisʱ*
ʶUnidad de Medicina Familiar No. 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social. ʷDelegación Baja California del Instituto
Mexicano del Seguro Social. ʸUnidad de Medicina Familiar No. 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social. ʵUniversidad
Autónoma de Baja California. Facultad de Medicina, Mexicali. ʱHospital General de Zona No. 30 del Instituto Mexicano
del Seguro Social.
*Mexicali, Baja California, México.

RESUMEN
Introducción: La depresión es un trastorno emocional con estado de abatimiento e infelicidad, predominan síntomas
afectivos. La Funcionalidad Familiar es la dinámica interactiva y sistemática que se da entre los miembros de una familia.
Objetivo: Determinar la funcionalidad familiar y depresión en adultos en la atención primaria. Material y Métodos: Estudio
transversal en 176 adultos de 20 a 60 años de edad seleccionados a conveniencia, en el período noviembre 2015 a mayo 2016.
Las variables evaluadas fueron sexo, estado civil, edad, funcionalidad familiar con el Test de Percepción del Funcionamiento
Familiar y el grado de depresión con el Test Mayor Depresión. Se utilizó estadística descriptiva y prueba de chi cuadrada con
el programa Statistical Package for the Social Sciences 21. Resultados: Las Familias Funcionales fueron el 38.6% y las Familias
Moderadamente Funcionales el 23.3% sin depresión. La depresión severa predominó en las Familias Moderadamente
Funcionales en el 7.3%, seguidas de las Familias Disfuncionales 3.9% y en las Severamente disfuncionales 3.9%. Se observó
relación estadísticamente significativa entre la funcionalidad familiar y la depresión (p=0.001). Conclusiones: La funcionalidad
familiar está relacionada con el grado de depresión; influye en presencia o ausencia de depresión en los adultos en etapa
productiva.
Palabras clave: familia, depresión, adulto

ABSTRACT
Introduction: Depression is an emotional disorder that presents itself as a state of dejection and unhappiness where affective
symptoms predominate. Family Functionality is the interactive and systematic dynamics that occurs among the members of
a family. Objective: To determine the family functionality and adult depression in primary. Methods: Transversal study, in 176
adults between the ages of 20 and 60 years, selected by convenience in the period from November 2015 to May 2016. The
variables evaluated were gender, marital status, age, family functionality with the Perception of Family Functioning Test and
the degree of depression with the Major Depression Test. They were analyzed with descriptive and inferential statistics with
chi-square test with the Statistical Package for the Social Sciences 21. Results: Functional families were 38.6% and Moderately
Functional Families were 23.3% without depression. Severe depression predominated Moderately Functional Families 7.3%
followed by the Dysfunctional Families 3.9% and in the Severely Dysfunctional 3.9%. There was a statistically significant
relationship between family function and depression (p=0.001). Conclusions: Family functionality is related with the degree
of depression; influences the presence or absence of depression in productive adults.
Key words: family, depression, adult.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

20

�Familia, depresión, adulto

Introducción
La depresión es un trastorno emocional que se
presenta como un estado de abatimiento e infelicidad
donde predominan síntomas afectivos, de tipo
cognitivo, volitivo o incluso somático (Vihang 2013,
Black 2015). La Funcionalidad Familiar es la
dinámica interactiva y sistemática que se da entre los
miembros de una familia y se evalúan a través de las
categorías de cohesión, armonía, permeabilidad,
afectividad, participación y adaptabilidad (Ortiz
2005, Castellón 2012).
En un trabajo realizado por Nam (2016) en 304
refugiados de Corea del Norte en el Sur de Corea se
encontró que, el 44% presentaban depresión y
demostraron que al mejorar los vínculos familiares
hay reducción de la depresión. Recientemente, Lu
(2017) valoró el efecto de la depresión con la
funcionalidad familiar y resiliencia en 474 adultos
mayores en China, observó una correlación negativa
entre la depresión con la funcionalidad familiar y la
resiliencia.
El estudio transversal realizado en dos secundarias
privadas y públicas en Venezuela en 1,082
adolescentes de 14 a 19 años de edad para establecer
la relación entre depresión y funcionalidad familiar,
mostró que el 40% posee una alta funcionalidad
familiar y el 30% no registró depresión. El estudio
concluye que los adolescentes no poseen depresión,
tienen alta funcionalidad familiar y no existen
diferencias estadísticamente significativas al
relacionar los niveles de depresión con la
funcionalidad familiar (Salinas 2013). En México se
determinó la frecuencia de depresión y disfunción
familiar en 252 adolescentes en una unidad de
medicina familiar, se observó una frecuencia de
depresión en las mujeres fue de 42.4 % y en los
hombres de 18.7 % (Leyva 2007).

Artículo Original

externa de la Unidad de Medicina Familiar No. 09,
del Instituto Mexicano del Seguro Social en Mexicali
Baja California, en el período de noviembre 2015 a
mayo 2016.
La muestra se calculó de acuerdo a la fórmula de
proporciones, los pacientes fueron seleccionados
conforme acudieron a consulta, a los participantes se
les solicitó firmar el consentimiento informado. El
estudio fue aprobado por el Comité de Investigación.
Los criterios de exclusión comprendieron pacientes
con problemas mentales y usuarios de drogas. A la
población de estudio se le aplicó el Test de Depresión
Mayor MDI (Olsen 2003, Bech 2015) y Percepción
del Funcionamiento Familiar FF–SIL. El puntaje del
Test de Depresión Mayor MDI es: sin depresión
menos de 20, depresión leve 20 a 24 puntos,
moderada 25 a 29 y severa 30 o más, el puntaje del
FF-SIL es: Familia Funcional 70-57 puntos, Familia
Moderadamente
Funcional
56-43,
Familia
Disfuncional
42-28,
Familia
Severamente
Disfuncional 27-14 (Pérez 1997, Fuentes 2016).
Se realizó un análisis descriptivo e inferencial (chicuadrada para variables cualitativas), se consideró
significativa una p &lt;0.05. Los datos se analizaron en
el programa SPSS v. 21.
Resultados
De los 176 adultos de 20 a 60 años de edad que
acudieron a consulta externa de la Unidad de
Medicina Familiar No.9; el 75% (n=132) fueron
mujeres y el 25% (n=44) hombres. La media de edad
de las mujeres fue 39.23 ± 10.45 (1DS) y de los
hombres de 36.98 ± 11.32 (1DS), el 28.4% tuvo en
20 y 30 años, el 26.7% entre 31 y 40 años, 29.5%
entre 41 y 50 años (Tabla No. 1).
Tabla 1. Población por grupo de edad según género
20 a 30

Existe poca evidencia publicada de la presencia de
depresión y funcionalidad familiar en adultos de 20 a
60 años, por lo que el objetivo es conocer la
funcionalidad familiar en pacientes adultos con
depresión en la Unidad de Medicina Familiar No. 09
del Instituto Mexicano Seguro Social en Mexicali
Baja California.
Material y Métodos
Estudio transversal en 176 adultos de 20 a 60 años,
en ambos de géneros, que acudieron a la consulta

Género
No.
%
Femenino 33
64.7
Masculino 18
35.3
Total
51
100.0
Fuente: Encuesta

31 a 40
No.
38
9
47

%
80.9
19.1
100.0

41 a 50
No.
41
11
52

51 a 60

%
No.
%
78.8 20 76.9
21.2
6
23.1
100.0 26 100.0

Total
No.
132
44
176

%
75
25
100

De acuerdo al estado civil el 60.8% eran casados
(21.5% hombres y 78.5% mujeres), 17% solteros
(36.7% hombres y 63.3% mujeres), 13.6% en unión
libre. (Tabla No. 2).

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre-diciembre, 2017

21

�Familia, depresión, adulto

Artículo Original

Tabla 2. Población por género según estado civil
Edo. Civil

Hombres
No.
%

Soltero
11
Casado
23
Unión Libre
9
Separado
1
Viudo
0
Divorciado
0
Total
44
Fuente: Encuesta

25.0
52.3
20.5
2.3
0.0
0.0
100

Mujeres
No.
%

Total
No.
%

19
84
15
4
9
1
132

30
107
24
5
9
1
176

14.4
63.6
11.4
3.0
6.8
0.8
100.0

17.0
60.8
13.6
2.8
5.1
0.6
100.0

El 43.2% de la población de estudio, refiere tener
familias funcionales y el 37.5% familias
moderadamente funcionales. En cuanto a la
depresión: el 71.0% de la población de estudio no la
presentó. De acuerdo a la funcionalidad familiar y
depresión: el 38.6% de las familias funcionales y el
23.3% moderadamente funcionales no presentaron
depresión. La depresión severa se observó en el 7.4%
en
familias
moderadamente
funcional;
disfuncionales y severamente disfuncionales en el
4.0%. Al relacionar la funcionalidad familiar con el
grado de depresión con la prueba de chi cuadrada fue
estadísticamente significativa con p=0.001 (Tabla
No. 3).
Tabla 3. Población por grado de depresión y funcionalidad familiar

Funcionalidad Sin Depresiòn
No.
%
Familiar
Funcional
68
38.6
Moderado
41
23.3
Disfuncional
14
8.0
Severa
2
1.1
Total
125
71.0
Fuente: Encuesta

Grado de Depresiòn
Depresiòn
Depresiòn Depresiòn
leve
moderada
severa
No.
%
No.
% No.
%
2
1.1
3
1.7
3
1.7
7
4.0
5
2.8 13 7.4
1
0.6
2
1.1
7
4.0
1
0.6
0
0.0
7
4.0
11
6.3
10
5.7 30 17.0

Total
No.
%
76 43.2
66 37.5
24 13.6
10 5.7
176 100.0

Referente a los grados de funcionalidad de las
familias, el estado civil de casado, es el que presenta
el mayor porcentaje en todos los grados
mencionados, en especial en familias funcionales y
moderadamente funcional (Tabla No. 4).
Tabla 4. Población por Funcionalidad Familiar según estado Civil
Edo.Civil
Soltero
Casado
Unión libre
Separado
Viudo
Divorciado

Familiar
Moderadamente
Severamente
Disfuncional
Funcional
Funcional
Disfuncional
No.
%
No.
%
No.
%
No.
%
9
11.8
14
21.2
5
20.8
2
20.0
50
65.8
42
63.6
9
37.5
6
60.0
10
13.2
8
12.1
5
20.8
1
10.0
2
2.6
1
1.5
2
8.3
0
0.0
5
6.6
0
0.0
3
12.5
1
10.0
0
0.0
1
1.5
0
0.0
0
0.0
76
100.0
66
100.0
24
100.0 10 100.0

A excepción del grado moderado de depresión, el
estado civil de casado tiene el mayor porcentaje en
todos los grados de depresión (Tabla No.5).
Tabla 5. Población por grado de depresión y estado civil
Edo.Civil
Soltero
Casado
Unión libre
Separado
Viudo
Divorciado
Total
Fuente: Encuesta

Sin Depresión
No.
19
80
16
4
6
0
125

%
10.8
45.5
9.1
2.3
3.4
0.0
71.0

Depresión Depresión Depresión
Leve
Moderada
Severa
No.
%
No. % No.
%
0
0.0
5
2.8 6
3.4
8
4.5
2
1.1 17 9.7
3
1.7
2
1.1 3
1.7
0
0.0
0
0.0 1
0.6
0
0.0
0
0.0 3
1.7
0
0.0
1
0.6 0
0.0
11
6.3
10
5.7 30 17.0

Total
No.
30
107
24
5
9
1
176

%
17.0
60.8
13.6
2.8
5.1
0.6
100

Discusión
En el presente estudio se observa baja frecuencia de
la alteración de la funcionalidad familiar en los
pacientes con depresión en la unidad de medicina
familiar. Existe poca evidencia de estudios en adultos
de 20 a 60 años.
Predominaron
las
familias
funcionales,
comparándolo con un estudio realizado en Estado
Unidos en adultos mayores de 60 años observaron
síntomas depresivos disminuidos en las familias
funcionales (Keeler 2016).
Otro estudio en adultos mayores realizado en
Tamaulipas mostró que la Funcionalidad Familiar no
está relacionada con el grado de depresión, pero se
documentó que la familia nuclear es un factor
protector para la disfuncionalidad familiar (Saavedra
2016).
Conclusiones
En las Familias Funcionales existe menor frecuencia
de depresión comparadas con las Moderadamente
Funcional, en estas últimas se observó la presencia
de depresión severa en la población de adultos de 20
a 60 años.
Agradecimientos
Al Instituto Mexicano del Seguro Social, por otorgar
el permiso y a los pacientes que quisieron participar
en el estudio.

Total
No.
30
107
24
5
9
1
176

%
17.0
60.8
13.6
2.8
5.1
0.6
100.0

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23

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

DISEÑO Y VALIDACIÓN DE UNA ESCALA DE APRENDIZAJE SOBRE SALUD
COLECTIVA EN ENFERMERÍA
DESIGN AND VALIDATION OF A LEARNING SCALE ON COLLECTIVE HEALTH IN NURSING
García Piña Eunice Victoria*
*Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia – Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Citation: García Piña EV. (2017) Diseño y validación de una escala de
aprendizaje sobre salud colectiva en enfermería. Revista de Salud Pública y
Nutrición, 16(4), 24-29.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 García Piña EV. This is an open-access article distributed
under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY-ND 4.0],
which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.4-4
Email: eunice1388@hotmail.com

�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

Artículo Original

DISEÑO Y VALIDACIÓN DE UNA ESCALA DE APRENDIZAJE SOBRE SALUD COLECTIVA EN
ENFERMERÍA
García Piña Eunice Victoria*
*Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia – Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

RESUMEN

Introducción: Este artículo muestra el proceso de diseño y validación de una escala, la cual se construye a partir de cinco
dimensiones de la enseñanza situada, y permite evaluar el aprendizaje sobre Salud Colectiva. Objetivo: Diseñar y validar una
escala de aprendizaje sobre Salud Colectiva en Enfermería.Material y Métodos: Se estructuró en cinco fases: 1) Revisión de la

literatura; 2) Diseño del instrumento; 3) Jueceo de expertos; 4) Aplicación de un piloto; 5) Análisis estadístico para medir el
poder de discriminación, grado de dificultad de los ítems y Coeficiente de Alfa de Cronbach. Resultados: Se obtuvo un
instrumento de 40 ítems, el cual considera cinco dimensiones del aprendizaje: genuino (8 a 40 puntos), significativo y reflexivo (7
a 35 puntos), experiencial-multidimensional (9 a 45 puntos), autónomo (6 a 30 puntos) y conjunto (10 a 50 puntos), que derivan
en un puntaje total que va de 40 a 200 puntos. Conclusiones: Los resultados obtenidos del jueceo de expertos y pruebas
estadísticas indican que la escala mide el aprendizaje genuino, conjunto, autónomo, reflexivo y experiencial de los alumnos a
partir a los conocimientos adquiridos sobre salud colectiva, por lo que puede utilizarse para este fin.
Palabras Clave: escala, enseñanza situada, salud colectiva.

ABSTRACT

Introduction: This article shows the process of design and validation of a scale, which is constructed from five dimensions of
situated teaching and allows evaluating the learning of collective health. Objective: To design and to validate a scale of
learning on collective health nursing. Methods: It was structured into five phases: 1) review of the literature; 2) design of the

instrument; 3) evaluation of experts; 4) application of a pilot; 5) statistical analysis to measure the power of discrimination,
degree of difficulty of the items and Cronbach’s alpha coefficient. Results: An instrument of 40 items was obtained, which
considers five dimensions of learning: genuine (8 to 40 points), meaningful, and reflective (7 to 35 points), experimental multidimensional (9 to 45 points), self-employed (6 to 30points) and set (10 to 50 points), derivative in a total a score of 40 to
200 points. Conclusions: The results obtained from the evaluation of experts and statistical tests indicate that the scale
measures the genuine learning, joint self-employed, reflective and experimental of the Students from the knowledge
acquired about the collective health and that can be used for this purpose.
Key Words: scale, situated learning, collective health

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

24

�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

Introducción
El marco conceptual de la Salud Colectiva, se
construye en la década de los 70, como una crítica a
los diferentes movimientos y proyectos de reforma en
salud ocurridos en los países capitalistas y, como la
elaboración teórico-epistemológica y de la
producción científica, articuladas en las prácticas
sociales (García, 1971).
La Salud Colectiva contribuye al estudio del
fenómeno
salud-enfermedad-cuidado
en
poblaciones; investiga la producción y distribución
de las enfermedades en la sociedad; procura
comprender, las formas con que la sociedad
identifica sus necesidades y problemas de salud,
busca una explicación y se organiza para
enfrentarlos, a partir de distintos saberes, disciplinas,
tecnologías materiales y no materiales, y mediante
intervenciones centradas en los grupos sociales y en
el ambiente, independientemente del tipo de
profesional y del modelo de institucionalización
(García, 1971).
La salud colectiva, busca estudiar los problemas y
necesidades de salud de las poblaciones y buscar una
solución a partir de diferentes disciplinas. Abordar
estos contenidos en el nivel superior de enfermería,
exige una metodología de enseñanza innovadora que
permita al alumno la construcción de aprendizajes
contextualizados (Díaz-Barriga, 2005; Segástegui,
2004; Díaz-Barriga, 2003; Hernández, 2006).
Por lo que, se considera que la enseñanza situada es
un método que se ajusta al objetivo de este contenido
y permite la interacción comunitaria para consolidar
un aprendizaje significativo.
La enseñanza situada forma parte de las
metodologías innovadoras de la enseñanza o bien de
los enfoques del constructivismo social. Una de las
principales aportaciones del mismo es la apuesta por
una acción educativa en interacción recíproca,
conjunta y dialógica que es posible construir a partir
de la generación de estrategias de enseñanzaaprendizaje que a nivel cognitivo permiten al
estudiante ser parte y producto de la actividad, del
contexto y de la cultura en que se desarrolla y utiliza
(Segástegui, 2004).
Aunque ya existe evidencia científica del
funcionamiento de la enseñanza situada, aun no hay

Artículo Original

la suficiente para demostrar que tiene un efecto
positivo en la enseñanza de la salud colectiva en
enfermería y mucho menos de los instrumentos para
medirlo. Por lo que se hace necesario el diseño y
validación de un instrumento para estos fines.
Considerando los objetivos de aprendizaje y los
conocimientos deseables, se construyó una escala a
partir de cinco dimensiones para la enseñanza situada
sugeridas por el Dr. Hernández (2006), profesor en la
Facultad de Psicología de la Universidad Nacional
Autónoma de México:
1) Contextos educativos que propician
aprendizajes de alta situatividad en los que
se buscan situaciones genuinas o
semejantes a las que los alumnos se
enfrentan o se enfrentarán en su
cotidianeidad o en su práctica social, de alta
relevancia y pertinencia cultural.
2) Proveen contextos educativos para
promover aprendizajes significativos y
reflexivos.
3) Involucran activamente al alumno, de
modo que éste consiga un aprendizaje
experiencial multidimensional.
4) Buscan promover la autonomía del alumno.
5) Requieren de situaciones de aprendizaje
conjunto alumno–alumno (aprendizaje
cooperativo y colaborativo) y enseñantealumno.
Material y Métodos
La investigación se desarrolló en las siguientes
etapas:
Etapa 1. Revisión bibliográfica: Revisión
documental sobre el aprendizaje situado,
considerando las habilidades y conocimientos que se
pretende desarrollar, retomando los conceptos
teóricos y empíricos relevantes para dar sustento al
instrumento. Recolección de material bibliográfico,
seminarios e información digital del material
relacionado. Asimismo, se investigó sobre temas
como validez, confiabilidad, juicio de expertos,
entre otros.
Etapa 2. Construcción del instrumento: Las
dimensiones del instrumento se enfocaron al
aprendizaje del alumno y quedaron con los siguientes
nombres y contenidos:

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

1) Aprendizaje de alta situatividad (genuino):
conocimientos
situados
sobre
Determinantes Sociales de la Salud (DSS)
propuestas por la Organización Mundial de
la Salud (OMS), comprensión y habilidades
para trabajo con familias y grupos sociales,
importancia de la salud colectiva en el
ejercicio de la profesión en enfermería,
aplicación de conceptos de gradiente social
y triada: proceso salud-enfermedadatención.
2) Aprendizaje significativo y reflexivo: la
comprensión de la salud colectiva a partir
de los DSS de la OMS, aplicación en el
contexto mexicano, consideración de
aspectos sociales y culturales en la salud
colectiva, aplicación del concepto de
empoderamiento social.
3) Aprendizaje
experiencialmultidimensional: medición y visibilidad de
las DSS, relación con el contexto histórico y
social, comprensión de la salud desde los
colectivos (familias, comunidades, etc.) e
interacción con los diferentes colectivos.
4) Aprendizaje autónomo: búsqueda de
información, planeación de actividades con
grupos sociales, planeación docente,
contacto con las personas en comunidad,
relación con otras asignaturas, habilidades
sociales.
5) Aprendizaje conjunto (alumno-alumno y
docente-alumno): trabajo en equipo,
acompañamiento del docente, interacción
estudiantes-docente-comunidad.

Una vez definidas las dimensiones del instrumento
se procedió al análisis de los objetivos de
aprendizaje y se crearon diez reactivos afirmativos
por cada dimensión. Se estructuraron respuestas tipo
Likert con las siguientes opciones de respuesta:
- Totalmente de acuerdo.
- De acuerdo.
- Ni de acuerdo ni en desacuerdo.
- En desacuerdo.
- Totalmente en desacuerdo.
Se diseñaron afirmaciones positivas y negativas. En
tanto que los positivos se califican del 5 al 1, los
negativos se califican del 1 al 5.

Artículo Original

Una puntuación se considera alta o baja según el
número de ítems o afirmaciones (Martin, 2004).
Etapa 3. Validez de contenido: Se refiere a si el
cuestionario elaborado, y por tanto los ítems
elegidos, son indicadores de lo que se pretende
medir. Se trata de someter el cuestionario a la
valoración de investigadores y expertos, que deben
juzgar la capacidad de este para evaluar todas las
dimensiones que deseamos medir. (Escobar y
Cuervo, 2008). Es el proceso de pasar de lo teórico a
lo empírico y medir el proceso en cuestión. (Ruíz,
2009).
De tal manera que el jueceo por expertos de realizó
por seis académicos de una Universidad pública de
México. Los datos que se tomaron en cuenta para la
selección de los expertos aluden al conocimiento en
educación superior, experiencia en la construcción
de instrumentos y en la enseñanza de la Salud
Colectiva o asignaturas afines.
Tabla 1. Perfiles de los jueces.
Identificador
Área de experiencia
1
Pedagogía con énfasis en la enseñanza situada.
2
Construcción de escalas tipo Likert.
3
Enseñanza de Salud Colectiva en Enfermería.
4
Construcción de instrumentos.
5
Enseñanza y trabajo con familias y colectivos.
6
Enseñanza de Salud Colectiva en Enfermería.
Fuente: elaboración propia

Para sistematizar el proceso de validación por
expertos se utilizó la escala propuesta por Escobar y
Cuervo, 2008; que evalúa los ítems y dimensiones
del instrumento a partir de cuatro categorías:
suficiencia, claridad, coherencia y relevancia,
mediante calificaciones que van del 4 al 1, siendo 4
la mejor evaluada.
A continuación, se describe cada una de las
categorías evaluadas:
- Suficiencia: Los ítems que pertenecen a una
misma dimensión bastan para obtener la
medición de esta.
- Claridad: El ítem se comprende fácilmente, es
decir, su sintáctica y semántica son adecuadas.
- Coherencia: El ítem tiene relación lógica con la
dimensión o indicador que está midiendo.
- Relevancia: El ítem es esencial o importante, es
decir debe ser incluido.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

El resultado del jueceo de expertos fue el siguiente:
Tabla 2. Resultados del juicio de expertos.
ITEM

PROMEDIO

PORCENTAJE

Suficiencia
Coherencia
Relevancia
Claridad

3.8
3.8
3.8
3.7

95%
95%
95%
92.5%

Fuente: elaboración propia

Se analizaron los ítems, uno a uno conforme las
evaluaciones de los jueces y se realizaron ajustes de
redacción o uso de palabras, algunos ítems se
cambiaron completamente cuando al menos dos de
los jueces lo consideraron pertinente.
Finalmente se validó un instrumento con 50 ítems, 10
por dimensión distribuidos en positivos (50%) y
negativos (50%) en todo el instrumento y por
dimensión.
Etapa 4. Estudio piloto. La aplicación de la prueba
piloto tuvo como objetivos comprobar si los alumnos
a los que se destina el instrumento entienden
claramente los ítems, comprobar si los ítems
formulados corresponden a los objetivos planteados y
valorar el tiempo en que los alumnos responden la
escala.
Como lo menciona Ruíz, 2014: una vez que se tiene
confeccionado el cuestionario es muy aconsejable
realizar una prueba piloto con el mismo tipo de
población a la cual se va a interrogar. Por lo general,
en esta prueba se administra el cuestionario a 30 o 50
personas. Esto nos permitirá realizar las adecuaciones
necesarias en todos aquellos elementos del
cuestionario en los que el interrogatorio haya
encontrado dificultades.
La escala se aplicó a una muestra de 74 estudiantes
universitarios de enfermería que cursaron una
asignatura en la que revisaron contenidos sobre salud
colectiva.
Todos
los
sujetos
participaron
voluntariamente y firmaron un consentimiento
informado.
Etapa 5. Análisis estadístico: Posterior al piloteo de
la escala, se realizó un análisis estadístico para

Artículo Original

determinar el poder de discriminación y grado de
dificultad de los ítems.
Para el análisis, se utilizó un programa SPSS. Se
determinó el poder de discriminación y grado de
dificultad, a partir del establecimiento de una
respuesta correcta (RC) para cada ítem y se realizó
un análisis discriminante para medir el grado de
dificultad y poder de discriminación, de tal forma
que se puedan eliminar o cambiar los ítems
correspondientes.
Las siglas GS se refieren a grupo superior y GI, al
grupo inferior, esto como resultado de dividir a la
población por la mediana. El GS representa a los
sustentantes
que
respondieron
“mejor”
o
“correctamente” el mayor número de reactivos, el GI,
todo lo contrario. Esta separación entre la población
nos permite definir el poder de discriminación (PD),
esto es, la distancia, la diferencia entre GS y GI, ya
que estadísticamente se espera que los “mejores”
sustentantes respondan correctamente los reactivos, lo
que nos daría una discriminación alta. Si el GI
contesta “mejor” (en mayor porcentaje) un reactivo, la
discriminación es baja, porque puede ser que haya
respondido por azar y no por conocimiento de aquello
que se le está preguntando.
El grado de dificultad (GD) se refiere a lo fácil o
difícil que resultó el reactivo, mientras más cercano
a 100 es fácil, mientras más cercano a 0 (cero), la
dificultad se incrementa.
La vinculación GD y PD determina si el reactivo es
admitido, eliminado o modificado.
Desde los parámetros utilizados, un reactivo con un
GD de 10 a 90 y un PD por arriba de .85 se admite,
si el PD es de 0.80 a 0.84 se toma como reserva y se
prueba nuevamente o se revisa y modifica, y por
debajo a 0.79 se elimina. En el GD, se considera si
es muy fácil o que tan útil puede ser, porque todos lo
dominan, y contrariamente, si es muy difícil, nadie
domina ese contenido, por tanto, reconocer la
viabilidad de un reactivo con estas cifras.
Resultados
El análisis que se realizó referente al poder de
discriminación,
permitió
incluir
aquellas
afirmaciones que se encontraron en un parámetro
mayor o igual a 0.85, que para el caso de este

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

instrumento, fueron 41; y excluir aquellos menores o
iguales a  0.79, que fueron 9. Los que se encuentran
de 0.80 a 0.84 se toman como reserva con posible
modificación, pero no fue el caso de esta escala, pues
ninguno se estableció en estos valores.

Artículo Original

mientras que la máxima es 5, por lo que el puntaje
máximo sería de 200.
A continuación, se presentan los puntos de corte para
el puntaje total.

Tabla 3. Poder de discriminación
Valores de
referencia

Número de
afirmaciones

≥0.85
0.80 a 0.84
≤0.79
Total
Promedio

41
0
9
50
1.4

Fuente: elaboración propia

Con respecto al grado de dificultad, las afirmaciones
que se encontraron con un grado de dificultad
apropiado se situaron en valores de 10 a 90, siendo
éstos 40. Los ítems  10 fueron solamente 10,
considerándose con bajo grado de dificultad, por lo
cual fueron eliminados y ninguna afirmación se sitúo
en un rango de 90-100, es decir, muy difícil.
Tabla 4. Grado de dificultad.
Valores de
referencia

Número de
afirmaciones

90 – 100
10 – 90

0
40
10
50
26.1

&lt; 10
Total
Promedio
Fuente: elaboración propia

Nueve afirmaciones con poder de discriminación bajo
fueron las mismos que tuvieron un grado de dificultad
bajo. Sólo un ítem tuvo un adecuado poder de
discriminación, pero bajo grado de dificultad, por lo
que se decidió eliminarlo. De tal manera que se
eliminaron 10 ítems y como producto final, se obtuvo
una escala de 40 ítems. A esta versión se le aplicó el
Coeficiente de Alpha de Cronbach, siendo de 0.875.
Calificación de la escala por puntajes: Para el caso
de esta escala, la puntuación mínima posible es 40,
debido a que la calificación mínima por ítem es 1,

Discusión
Escala de actitud tipo Likert. Es una escala de actitud
de intervalos aparentemente iguales. Pertenece a lo
que se ha denominado escala ordinal. Utiliza series de
afirmaciones o ítems sobre los cuales se obtiene una
respuesta por parte del sujeto. (Ospina, De Jesús,
Aristizabal y Ramírez, 2009). La escala diseñada
cumple con estos requisitos.
Respecto al índice de discriminación, encontramos
que éste debe de ir de 0.20 a 1 (Morales, 2009). Para
efectos de este estudio, se consideran aptos los que se
encuentran por arriba de 0.85 y por debajo de 1.
El coeficiente de confiabilidad vinculado a la
homogeneidad o consistencia interna, se dispone del
coeficiente  (alpha), propuesto por Lee J. Cronbach
(1916-2001) en el año 1951 (Quero, 2010). La
medida de fiabilidad mediante el alfa de Cronbach
asume que los ítems miden un mismo constructo y
que están altamente correlacionados, de forma que
cuanto más cerca se encuentre el valor de alfa a 1
mayor es la consistencia interna de los ítems
analizados (Welch y Comer, 1988).
Conclusiones
De acuerdo a lo anterior, podemos decir que la
consistencia interna de la escala propuesta es buena
y puede utilizarse para los fines que fue construido.
Finalmente, y como resultado de los procedimientos
descritos y pruebas estadísticas realizadas, se puede
decir que la escala es apta para la población de
alumnos a la que se dirige y mide el aprendizaje en
las cinco dimensiones de la enseñanza situada.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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�Escala, enseñanza situada, salud colectiva

Agradecimientos
Se extiende un agradecimiento a todos los jueces de
la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia y de
la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la
Universidad Nacional Autónoma de México por su
contribución y apoyo en la validación de la escala.
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

COMPLEJIDAD EN LAS REPRESENTACIONES SOCIALES QUE INTERPRETAN LA
CULTURA ALIMENTARIA PARA ALCANZAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA:
CASO DEL CONSUMO DE FRUTAS Y VERDURAS EN NIÑOS ESCOLARIZADOS1
COMPLEXITY IN SOCIAL REPRESENTATIONS INTERPRETING FOOD CULTURE TO ACHIEVE FOOD SECURITY: CASE
OF THE CONSUMPTION OF FRUITS AND VEGETABLES IN SCHOOLIZED CHILDREN1

Rojas Chadid José Enrique* Rodríguez Leyton Mylene*
*Programa de Nutrición y Dietética. Universidad Metropolitana de Barranquilla
Barranquilla, Atlántico.
Citation: Rojas Chadid JE., Rodríguez Leyton M. (2017) Complejidad en las
representaciones sociales que interpretan la cultura alimentaria para
alcanzar la seguridad alimentaria: Caso del consumo de frutas y verduras en
niños escolarizados. Revista de Salud Pública y Nutrición, 16(4), 30-41.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2017 Rojas Chadid JE, et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BYND 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn16.4-5
Email: joserojaschadid@hotmail.com

Este artículo se origina en el proyecto de investigación representaciones sociales en la cultura alimentaria, el
caso de las frutas y las verduras en niños escolarizados de megacolegios de barranquilla, programa de nutrición
y dietética, grupo de alimentación y comportamiento humano. Universidad metropolitana de barranquilla.
1

�Frutas, verduras, representaciones sociales, ecosofía,
cultura alimentaria, gerencia androcrática

Artículo Original

COMPLEJIDAD EN LAS REPRESENTACIONES SOCIALES QUE INTERPRETAN LA CULTURA
ALIMENTARIA PARA ALCANZAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA: CASO DEL CONSUMO DE
FRUTAS Y VERDURAS EN NIÑOS ESCOLARIZADOS
Rojas Chadid José Enrique* Rodríguez Leyton Mylene**

*Programa de Nutrición y Dietética. Universidad Metropolitana de Barranquilla
Barranquilla, Atlántico.
RESUMEN
Objetivo: Identificar las representaciones sociales asociadas al bajo consumo de frutas y verduras en niños entre 8 y 13 años
de la ciudad de Barranquilla, se muestran avances de la investigación en el Colegio de la Fundación Pies Descalzos, se espera
desarrollar una fase posterior estrategias para aumentar la ingesta de frutas y verduras. Material y Métodos: Este es un
estudio cualitativo descriptivo en complejidad, para comprender las representaciones sociales relacionadas con el consumo
de frutas y verduras. Resultados: El comportamiento frente al consumo de frutas y verduras no depende del niño
propiamente sino de factores que condicionan su vida familiar y escolar; donde existe una estructura cargada de hábitos y
expresiones que confluyen alrededor de la tesis que los niños consumen muy pocas frutas y casi nada de verduras en su
vida familiar, reforzado esto por una oferta de alimentos poco saludables en la escuela. Conclusiones: Los niños son parte de
un sistema complejo caótico en el que la interdependencia con el ámbito familiar y escolar, genera efectos negativos con
mensajes desprovistos de argumentos en favor del consumo de frutas y verduras.
Palabras Clave: Frutas, verduras, representaciones sociales, ecosofía, cultura alimentaria, gerencia androcrática
ABSTRACT
Objective: To identify the social representations associated to the low consumption of fruits and vegetables in children
between 8 and 13 years of the city of Barranquilla, show progress of the research in the College of the Foundation Pies
Descalzos, is expected to develop a later stages strategies to increase intake of fruits and vegetables. Methods: This is a
descriptive qualitative study in complexity, to understand the social representations related to the consumption of fruits
and vegetables. Results: The behavior against the consumption of fruits and vegetables does not depend on the child
properly but on factors that condition his family and school life; Where there is a structure laden with habits and
expressions that converge around the thesis that children consume very few fruits and almost no vegetables in their family
life, reinforced this by an offer of unhealthy foods in school. Conclusions: The children are part of a complex chaotic system
in which the interdependence with the family and school environment, generates negative effects with messages devoid of
arguments in favor of the consumption of fruits and vegetables.
Key words: Fruits, vegetables, Social representations, ecosophy, food culture, androcratic management
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cultura alimentaria, gerencia androcrática

Introducción
Nada de lo que se tiene que tratar desde la ciencia
puede estar por encima o alejado del objetivo de
alcanzar el bienestar de la humanidad (Rojas,
2006).
La alimentación es un proceso ecosófico en cuanto
que implica generación de micro procesos vitales
que al insertarse en macro procesos de sostenibilidad
de la vida colectiva conduzcan a mejor equidad y
calidad de vida de la persona, familia, comunidad,
sociedad, población mundial.
El alimento es indispensable para la vida y asegurar
la alimentación y la nutrición tiene que ver con
relaciones interdependientes que se generan en las
redes biológicas y en las redes sociales
constituyentes de los sistemas vivos, los cuales son
concebidos como redes de componentes más
pequeños, redes dentro de redes, interactuando con
otras, que constituyen la trama de la vida
(Rodríguez, 2010).
La alimentación y la nutrición son procesos
inherentes a los seres vivos, se interrelacionan en los
diferentes sistemas biológicos y sociales para
satisfacer su necesidad de energía y alimento; los
sistemas biológicos intercambian moléculas en sus
redes de reacciones químicas, redes biológicas que
producen y mantienen una frontera material e
imponen restricciones a la química que ocurre dentro
de ellas. Los sistemas sociales intercambian
información e ideas en sus redes de comunicaciones,
producen y mantienen una frontera no-material,
cultural, que impone restricciones al comportamiento
de sus miembros (Rodríguez, 2010).
Desde esta perspectiva sistémica en la interrelación
de los agentes, se toman decisiones alrededor de la
seguridad alimentaria y nutricional y en ese devenir
político se trata de gobernar a los seres humanos
como especie antes que como países.
En ese orden de ideas este artículo se refiere a la
finalidad de la ciencia que encierra la nutrición y la
alimentación. Aunque referido en particular a
situaciones que tienen que ver con la complejidad en
las representaciones sociales que se interpretan en la
cultura alimentaria para alcanzar la seguridad
alimentaria: caso del consumo de frutas y verduras
en niños escolarizados.

Artículo Original

En esta investigación, al tratar de conocer las
representaciones sociales de los niños del Colegio de
la Fundación Pies Descalzos que conducen al bajo
consumo de frutas y verduras, se considera el mundo
de la vida o de interacción de cinco agentes que se
relacionan por múltiples y variadas razones; se trata
de una muestra representativa de 45 niños
escolarizados entre 10 y 13 años. Sus madres y sus
maestros directamente, también los proveedores de
alimentos de sus entornos, los directivos de los
colegios y los expertos institucionales, todos estos
indirectamente.
Las
representaciones
sociales
constituyen
producciones simbólicas que se construyen a partir
de imaginarios sociales en los cuales se representa y
valora colectivamente un hecho o un fenómeno de la
vida social (Morales, 2014).
Avances en esta investigación muestran que el
comportamiento frente al consumo de frutas y
verduras no depende del niño propiamente sino de
factores que condicionan su vida familiar y escolar;
donde se genera una estructura cargada de hábitos y
expresiones que confluyen alrededor de la tesis que
los niños consumen muy pocas frutas y casi nada de
verduras en su vida familiar porque a sus padres no
les gustan o no tienen dinero para comprarlas y
aunque la madre insiste usando ejemplos de las tiras
cómicas y juegos que inducen a consumir por lo
menos las frutas, con las verduras es más complicado
porque no hay consumo.
Lo anterior esta reforzado en la vida escolar en la
cual están rodeados de una oferta de alimentos poco
saludables en la tienda escolar, aunque el colegio
suministra alimentos balanceados de muy buena
calidad a todos los alumnos, los niños escolarizados
rechazan las verduras en especial las habichuelas,
lechuga, espinacas y la berenjena; además no existe
en el pensum ninguna alusión al tema de las frutas y
verduras como lo corroboran los docentes y los
vendedores de los alimentos al interior del colegio,
en relación con los consumos de gaseosas, frituras y
mecatos.
Material y Métodos
En términos metodológicos, se realizó una
investigación de tipo descriptivo, cualitativa, de
carácter crítico social con principios del pensamiento

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complejo para comprender de forma holística y
desde diferentes perspectivas las representaciones
sociales relacionadas con el consumo de frutas y
verduras entre los agentes de estudio.
La unidad de análisis es el niño con su mamá y su
maestro principalmente. Sus interacciones.
La población del estudio son los niños entre diez y
trece años que son estudiantes del Colegio de la
Fundación Pies Descalzos de la ciudad de
Barranquilla y todos sus agentes vinculados directa
e indirectamente.
Entre los agentes directos, la mamá y los maestros,
existen unos intereses propios de su actividad que
los relacionan. En el caso de madre e hijo los
propios de la crianza, entre docente e hijo los del
proceso de enseñanza- aprendizaje, entre madre y
docente los propios relacionados con lo académico
y del comportamiento escolar del niño.
Los agentes que se denominan indirectos:
proveedores de alimentos, directivos - docentes e
instituciones (Secretaría de Salud, Educación,
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y otras)
influyen en los agentes directos desde sus funciones
y responsabilidades, especialmente en el cuidado y
garantía de derechos de los niños.
La muestra estuvo constituida por 45 estudiantes 8 a
13 años del Colegio Pies Descalzos de Barranquilla;
se realizó un muestreo por conveniencia de los
agentes relacionados con los niños, teniendo en
cuenta la disponibilidad, interés e información que
podían aportar al estudio de las Representaciones
sociales asociadas al consumo de las frutas y las
verduras.
Se realizaron de manera separada para los
diferentes agentes directores, docentes, directores
de grupo, madres de familia, proveedores, expertos
institucionales y los mismos niños entrevistas a
profundidad, grupos focales y se utilizó la técnica
de los espacios controversiales porque con (Nudler,
2009) se afirma “¿Qué papel juegan las
controversias, los debates, en el avance del
conocimiento científico y el pensamiento
filosófico?”

En ese sistema complejo caótico de que se habla en
este estudio existen flujos como los medios de
comunicación que se imbrican con todos los agentes
intervinientes en este estudio influyendo en la
formación del imaginario colectivo que subyace a la
cultura vivida por ellos.
Se buscó explorar y comprender las prácticas
alimentarias relacionadas con el consumo de
verduras y frutas en la merienda durante la jornada
escolar y en su casa, la alimentación de los niños y
la alimentación en general, desde la perspectiva de
los agentes y la forma en que interactúan alrededor
de los niños, se interpretaron sus representaciones
sociales.
Para comprender las relaciones entre los agentes
mencionados se utiliza el pensamiento complejo, es
decir, se observa la interacción de los intervinientes
como un sistema complejo caótico (Morín, 2007) en
el que se generan comportamientos de esa
interacción que son los que están precedidos de
frases representativas que acompañan esos
comportamientos y que dejan ver un orden no
conocido y que permite explicar el fenómeno del
bajo consumo de verduras principalmente pero
también de frutas. Estas interacciones vistas desde
un pensamiento que religa (comprende) antes de uno
que separa para profundizar (Análisis) es lo que
muestra lo que en últimas se convierte en cultura, es
decir, en palabras e imaginarios que orientan el hoy
y el devenir del colectivo.
Desde la complejidad y para abordar los agentes de
este estudio se acude a la creación de espacios
controversiales (Nudler, 2009) para captar la
diversidad de pensamientos y experiencias que
pueden ser puestos en discusión entre ellos y los
autores para superar el aporte del método científico
tradicional en su linealidad extrema donde pareciera
que el método garantiza la verdad cuando ella está
es en la complejidad de las relaciones y
comportamientos de los agentes considerados, en
sus "mundos de la vida".
Cuando se dice anteriormente en este artículo abordar
el problema de la inseguridad alimentaria, agravante
del entorno, al contemplar el bajo consumo de frutas y
verduras. En la perspectiva de un sistema complejo
caótico se trata de considerar el problema en su
totalidad, de observar la interdependencia de

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las múltiples variables que desde la realidad se
imbrican y muestran comportamientos que a la luz
de la ciencia tradicional bajo el paradigma de la
simplicidad quedarían ocultos (Morín, 2002), se
trata también de entender ese comportamiento
transdisciplinariamente, es decir, utilizando todas las
disciplinas del conocimiento que sean del caso para
una síntesis que interprete la realidad real
(Santos,1998).
También se trata de ver los procesos auto
organizadores que provocan los diversos agentes con
sus poderes e intereses y que muestran como sus
interacciones son el juego que decide las influencias
determinantes del fenómeno de la seguridad
alimentaria y de los consumos de frutas y verduras.
De igual manera se trata de mantener altos niveles
de autopoyesis en el sistema complejo caótico en el
sentido de mantener el sistema vivo con altos niveles
de seguridad alimentaria y de consumo de frutas y
verduras en las familias del sistema.
Alentar micro procesos vitales es del orden de la
cotidianidad como por ejemplo no arrojar basuras a
la calle o auxiliar personas, familias, colectivos, etc.
para que mejoren su calidad de vida o no fumar o
liderar grupos hacia la no violencia o descontaminar
la naturaleza o formular y ejecutar programas y
proyectos para mejorar el consumo de frutas y
verduras y/o la seguridad alimentaria.
Para insertar aquellos procesos vitales en macro
procesos de sostenibilidad de la vida colectiva, es
decir, poco ganamos con los proyectos mencionados
si los consumos están signados por ser productos
con muchos químicos y que a la postre afectan la
salud y amenazan la vida de los consumidores y
sostener su calidad de vida. El hecho de que exista
producción de alimentos con uso de químicos para
su obtención significa una amenaza para la
sostenibilidad de la calidad de vida colectiva por
cuanto no estamos ante un fenómeno que se inserte
en un macro proceso como el planteado aquí.
Resultados
En sondeos piloto realizados por este estudio en el
Colegio de la Fundación Pies Descalzos (Anillo y
Méndez, 2015), en particular los agentes
directamente comprometidos en el estudio, es decir,
los niños con sus madres y sus maestros, se detectó

que las madres se valen de los medios (caso Popeye
y las espinacas) para motivar el consumo de
verduras entre sus hijos, los niños saben que las
frutas y verduras alimentan y les dan energías, les
ayuda a estar saludables pero eso lo aprendieron en
el hogar. En el salón de clases el tema se toca muy
poco y cuando se hace tiene un carácter teórico y es
tomado por los niños como parte de un aprendizaje
formal que no motiva a una práctica (es hacer tareas
sin reflexión).
Los segundos resultados parciales de los espacios
controversiales realizados con el apoyo de
estudiantes del programa de Nutrición y Dietética de
la Universidad Metropolitana de Barranquilla
permiten observar algunos consensos y diferendos
entre los agentes intervinientes que caracterizan en
sus relaciones lo atinente al consumo de frutas y
verduras.
La interpretación del ciclo madre- niño-madre en otro
grupo estudiado (Campuzano y Coronell, 2016)
devela que las frutas hacen parte de la canasta familiar
y son consumidas por lo niños cuando estos lo desean
o bien sea, cuando son ofrecidas por los padres.
Además de esto, algunos llevan una fruta en la
lonchera cuando van a la escuela, a pesar de que en la
institución se las proporcionen ocasionalmente. Por lo
que se puede afirmar, que en estos casos tienen un
adecuado consumo de frutas y además de esto lo
hacen con frecuencia; en cuanto a las verduras, de las
diferentes preparaciones que sus madres elaboran, les
gusta el arroz con pollo, ya que, aseguran que no se le
sienten las hortalizas, su sabor y textura está
enmascarado con la mezcla del cereal y el pollo. Las
comidas, la suelen acompañar con jugos naturales,
pero cuando no cuentan con los recursos económicos
suficientes, optan por las bebidas procesadas que –
según ellos- son de menor costo.
Según esta experiencia existe un adecuado consumo
de frutas por ambos agentes, cabe destacar que el
factor económico incide a la hora de adquirir estas
mismas; sin embargo, se interpretan en estos
procesos comunicativos al interior de la familia
disensos como el hecho que pesar del problema
económico, los niños y madres se inclinan por las
frutas de mayor costo (manzana, pera, melocotón) y
apartan las que son de fácil acceso. Respecto a las
verduras, por el contrario, no existe un adecuado
consumo de éstas por parte de los niños a pesar, de

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que hacen parte de la canasta familia; los niños
manifiestan que este hábito no fue inculcado desde
un principio por sus padres; pero emplean estrategias
para que sus hijos los consuman (preparaciones).
En el ciclo cotidiano Madre- Hijo- Docente se
convive con los medios de comunicación se forman
frases como "si te comes la espinaca te pones como
Popeye" pero también desde ellos se promueve el
consumo de toda clase de alimentos industriales que
quitan el hambre y son "prácticos" por razones de
tiempo según las madres pero no favorecen una
alimentación adecuada para poseer mejor calidad de
vida.
En cuanto al ciclo docente – niño - docente; se puede
decir que se ha progresado en el consumo de frutas
en la institución por parte de los niños, mostrándose
como ejemplo el consumo de estas por parte de los
docentes, y siendo la manzana la fruta más preferida
a nivel general. Pero no progresa el consumo de
verduras.
Las instituciones también poseen un rol importante
en la Educación Alimentaria y Nutricional para
mejorar la conducta alimentaria y elevar la calidad
de vida de los niños, pero puede observarse que en
la institución los docentes no promocionan la
importancia
de
una
buena
alimentación,
específicamente en el consumo de frutas y verduras;
no obstante, los estudiantes en práctica de Nutrición
y Dietética realizan actividades a los niños de
manera general para motivar su consumo.
En el caso del ciclo institución-niño-institución; los
niños se encuentran dentro de la institución, están
bajo la responsabilidad del Estado, por lo que el
mismo Estado está obligado a ofrecerles alimentos
saludables la cual es primordial para que puedan
tener un buen aprendizaje, una buena salud y a su
vez obtener mejores resultados académicos.
En cuanto a la salud e higiene, el comedor escolar
juega un papel muy importante en la alimentación de
los niños; proveer alimentos de buena calidad
nutricional; ser un escenario saludable al interior de la
institución educativa, por lo que se encuentra ubicado
lejos de lugares que puedan emitir olores o posibles
fuentes de contaminación, es de fácil acceso, facilita
la circulación de todos los niños, personal de

servicio y maestros y poseer una buena eliminación
de desechos y basuras.
Los niños tienen acceso a los alimentos, pero en
cuanto a las frutas y verduras su consumo es
insuficiente.
La tienda escolar ofrece alimentos
altamente calóricos no saludables: gaseosas y
refrescos, snacks, dulces, golosinas, pasteles y no
ofrece frutas o preparaciones a base de ellas.
Lo anterior visibiliza las controversias que se
generan en el entorno donde el niño actúa, lo cual es
contradictorio con la promoción de consumo de
alimentos saludables y formación de buenos hábitos
alimentarios en los niños.
Lo anterior facilitó conocer el espectro relacional
con los agentes básicos entrevistados en el estudio.
Discusión
La presente investigación aporta desde la
identificación de la visión compleja de los factores
que condicionan el consumo de frutas y verduras en
los niños a partir de sus interrelaciones complejas
con los agentes – padres de familia, docentes,
cuidadores y proveedores de alimentos- ; otras
investigaciones aceptan que es en la edad escolar
donde se forman los hábitos de alimentación y que
el niño es influenciado por su medio externo; las
estrategias de intervención, sin embargo se
fundamentan en la definición de normas y
regulaciones y en actividades de información,
comunicación y educación para segmentos
específicos de población, pero no se profundiza en
las interrelaciones que generan mensajes
contradictorios, que no favorecen el cambio cultural
esperado que favorezca el incremento en el
consumo de frutas y verduras.
La investigación realizada sobre el significado del
consumo de las frutas y verduras en el Urabá
antioqueño encontró que son consideradas alimentos
nutritivos porque aportan vitaminas y saludables
porque ayudan a prevenir enfermedades, permiten
una adecuada disposición del organismo para llevar a
cabo las actividades académicas y laborales,
permiten lograr una pronta recuperación tras una
enfermedad y se atribuyen beneficios para mantener
una buena memoria, un apropiado proceso de
digestión, una buena visión y una adecuada textura
de la piel. Algunos padres y madres manifiestan que

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consumir frutas y hortalizas les produce saciedad,
sin embargo, atribuyen mayor poder de saciedad
alimentos como el arroz, por eso prefieren su
consumo en relación al de las hortalizas (Arboleda,
2013).
Así mismo, el estudio encontró que la mayor
preferencia del consumo de las frutas sobre las
hortalizas o verduras obedece al sabor dulce, siendo
las frutas predilectas el mango, manzana y guayaba,
y la más rechazada es el tomate de árbol, porque les
produce náuseas o alergias y por la forma como se
prepara el jugo (rallado), aunque es una de las frutas
más tradicionales en Turbo. El gusto por las frutas
tiende a ser compartido por toda la familia,
especialmente por las madres y los niños hasta los 9
años.
El olor o sabor fuerte determina un menor consumo
de las hortalizas, por eso las que menos gustan a los
integrantes de las familias son aquellas de sabor
acentuado como el ajo, el apio y la cebolla, pero no
se excluyen de su alimentación porque las mezclan
con otros alimentos y preparaciones, como ensaladas
y revoltijos (Arboleda, 2013).
El estudio encontró que las frutas y verduras son
consumidas con una frecuencia y cantidad menor a
lo recomendado por la Organización mundial de la
salud de 5 porciones al día o 400 gramos (OMS,
2004), lo cual refleja que los programas e
intervenciones implementados enfatizan en el valor
nutricional y beneficios para la salud y nutrición,
olvidando que el consumo de los alimentos está
influenciado no solo por el conocimiento de su valor
nutricional sino por factores socioculturales, como
son: las preferencias y gustos, los significados y
creencias atribuidos a los alimentos, el prestigio
social, las pautas sociales de consumo y el acceso
que se hacen más relevantes y se imponen a la hora
de elegir los alimentos.
En la elección de las frutas y las hortalizas uno de
los aspectos más relevantes es el reconocimiento de
sus beneficios para la salud, mientras que entre los
factores que inciden en su baja predilección se
encuentran los bajos ingresos de las familias que se
ven obligadas a priorizar los alimentos incluidos en
su canasta familiar dejando relegadas a los últimos
lugares las frutas y verduras por su alto costo
relativo, especialmente cuando las relacionan con el

poder de saciedad; otro de los factores que influyen
en algunos lugares geográficos es la limitada
producción y oferta de estos alimentos en el ámbito
local, sumados al valor cultural que da una mayor
relevancia al sabor “cultural” de alimentos como los
fritos, las carnes, el arroz, el plátano; es así como el
gusto, el placer y la estética juegan un papel muy
relevante a la hora de elegir alimentos,
En los hogares quienes más aceptan las hortalizas son
las madres, por sus beneficios para la salud y la
nutrición y consideran de vital importancia el
consumo por parte de los niños; mientras que los
adolescentes y padres prefieren más el consumo de
otros alimentos como los fritos, golosinas y mecatos.
El estudio realizado en Colombia en el
Departamento de Santander, mostró que se puede
mejorar el consumo de frutas y verduras mediante
intervenciones que tengan en cuenta factores como
la participación activa de todas las personas
involucradas en la identificación de las barreras y las
posibles soluciones, el uso de metodologías
cualitativas y cuantitativas para el diseño, el
seguimiento y la evaluación y la utilización de las
lecciones aprendidas por el grupo investigador. Se
recomienda medir el impacto en el consumo de
frutas y verduras cuantificando en términos de
porciones/día, más que en el número de veces/día,
con el fin de precisar de mejor forma la cantidad
consumida (Prada y Herrán, 2009).
Estas situaciones alrededor del consumo de frutas y
verduras pueden comprenderse desde la teoría la
acción comunicativa (Habermas, 1987), la cual se da
en el mundo de la vida del humano y se ejercita a
través del lenguaje; lenguajear y emocionar
(Maturana, 2002) en la acción de dialogar para
entendernos al interactuar. En este ejercicio vital se
usan frases que identifican comportamientos
individuales y colectivos que con el tiempo son
entendidos por todos, constituyen hitos para la
sociedad y se denominan Representaciones sociales
(Moscovici, 1985), que guían el comportamiento
colectivo por largos períodos y conforman lo que se
conoce como cultura.
Existen varios enfoques y conceptos que le dan
solidez al escrito; en primera instancia una visión
ecosófica (Guatari F, 1995) se refiere a una visión
filosófica, que significa una nueva forma de ver el

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mundo desde tres registros: el que relaciona al
hombre con la naturaleza o con los objetos. El que lo
relaciona con los demás sujetos y el que lo imbrica
con el (su) pensamiento o con la subjetividad.
Esta visión con gestión androcrática (Rojas, 2006)
refleja un ser humano con las siguientes
características:
Que sea más coopetitivo (Nalebuff,
Brandenburger, A. 1996) que competitivo.

B.

Que se incline más por la cooperación con los
integrantes de la red de valores que tiene sentido
desde sus entornos próximo, medio y lejano.
Que abandone la cultura de “sálvese quien pueda”
que hoy rige en términos generales.
Que reciba poder no para concentrarlo sino para
empoderar o distribuirlo a otros, que potencie los
liderazgos numerosos latentes en la comunidad, en
la cotidianidad.
Que busque la facilitación de procesos autológicos y
recursivos desde otras mentes y cuerpos para
generar múltiples y diversas alternativas en la toma
de decisiones.
Que aborde los fenómenos desde su complejidad, en
su totalidad. Es decir que evolucionen procesos de
producción de nueva subjetividad, haciendo uso de su
imaginación radical, dándole oportunidad a lo
diferente al estructuralismo, al pensamiento de que
todo crece al estilo de los árboles. Pregunte y pida que
le respondan en forma de pregunta y verá cómo se
enriquece el todo temático. Viole los límites de las
disciplinas (transdisciplinariedad) en pro de usarlas
para abordar el fenómeno en toda su complejidad
Morin (2001). Generar diversos complementarios.
Que asuma la participación como un proceso
(Información, opinión, decisión y resultados). No
como algo puntual, es decir: quien recibe o tiene
acceso a la información adecuada podrá expresar una
opinión de mayor peso y si esto es así lo más
probable es que sus ideas sean tenidas en cuenta para
participar en la toma de decisiones y por supuesto
merece obtener algo de por los resultados. Que
elabore documentos abiertos que inviten a responder

a completar a circular y no cerrados que significan
“convidado de piedra”.
Que sea consciente que no podemos ser sin los otros
y reconozca la diferencia como uno de los pilares de
la convivencia. No es posible llevar el título de
educador si no existiesen los educandos, ni el de
padres si no tenemos hijos, ni de empresarios si no
hay quien demande, etc. Nunca del unanimismo ha
surgido un nuevo conocimiento, estos surgen del
alejamiento del patrón de conocimiento instituido.
Que se decida por la dialógica y por la argumentación
para reducir los diferendos y los conflictos con los
otros. Que comprenda que el hombre no es solo razón
sino sentidos y pasión, lenguajear y emocionar
(Maturana, R, 2002). Que advierta que los diferendos
son naturales por ser diferentes “los mundos de la
vida” de cada cual. Que se olvide del consenso
mundial de voluntades y que viva la diferencia.
Una definición con la que se abordan las
representaciones sociales en este escrito dice así:
“...un conjunto de conceptos, enunciados y
explicaciones originados en la vida diaria, en el
curso de las comunicaciones interindividuales. En
nuestra sociedad se corresponden con los mitos y los
sistemas de creencias de las sociedades
tradicionales; incluso se podría decir que son la
versión
contemporánea
del
sentido
común...constructos cognitivos compartidos en la
interacción social cotidiana que proveen a los
individuos de un entendimiento de sentido común,
ligadas con una forma especial de adquirir y
comunicar el conocimiento, una forma que crea
realidades y sentido común. Un sistema de valores,
de nociones y de prácticas relativas a objetos,
aspectos o dimensiones del medio social, que
permite, no solamente la estabilización del marco de
vida de los individuos y de los grupos, sino que
constituye también un instrumento de orientación de
la percepción de situaciones y de la elaboración de
respuestas...”. (Moscovici, 1981, en Perera, M,
2005, p. 44).
También como que:
“conciernen al conocimiento de sentido común que se
pone a disposición en la experiencia cotidiana; son
programas de percepción, construcciones con status
de teoría ingenua, que sirven de guía para la acción e
instrumento de lectura de la realidad; sistemas de

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significaciones que permiten interpretar el curso de
los acontecimientos y las relaciones sociales; que
expresan la relación que los individuos y los grupos
mantienen con el mundo y los otros; que son forjadas
en la interacción y el contacto con los discursos que
circulan en el espacio público; que están inscritas en
el lenguaje y en las prácticas; y que funcionan como
un lenguaje en razón de su función simbólica y de los
marcos que proporcionan para codificar y categorizar
lo compone el universo de la vida.” (Jodelet, D.,
2000, citado por Perera, M., 2005, p. 47). Y/o como
que “...son un conjunto de proposiciones, de
reacciones y de evaluaciones sobre puntos
particulares, emitidos por el “coro colectivo” de aquí
o allí, durante una charla o conversación. “Coro
colectivo” del que se quiera o no cada uno forma
parte. Se podría hablar de “opinión pública”, pero de
hecho estas proposiciones, reacciones, evaluaciones
se organizan de modo muy distinto según las culturas,
las clases y los grupos en el interior de cada cultura
(Jodelet D,1988). Se trata pues de universos de
opiniones bien organizados y compartidas por
categorías o grupos de individuos.” (Carugati, F., y
Palmanori, A., 1991 en Perera, M., 1999, p. 8).
También enriquece la argumentación que “Las
representaciones sociales son esquemas sociocognitivos que tienen una lógica y un lenguaje
particular, son teorías orientadas hacia la
comprensión, ordenación y comunicación de la
realidad en el curso de la vida cotidiana y que sirven
como guía para la acción” (Morales, 2014, p.13)
Dichas representaciones actualizan el conjunto de
sentidos y significados en relación a las diferencias
socioculturales, vinculadas con una época, un
contexto o un espacio socio histórico determinado;
reflejan los comportamientos en costumbres y
hábitos, por lo cual es de gran utilidad examinar las
representaciones sociales sobre el bajo consumo de
frutas y verduras entre niños escolarizados de un
mega colegio en la ciudad de Barranquilla.
Lo anterior, en el marco de la cultura alimentaria...
definida como "...el conjunto de representaciones, de
creencias, conocimientos y de prácticas heredadas y/o
aprendidas que están asociadas a la alimentación y
que son compartidas por los individuos de una cultura
dada o de un grupo social determinado dentro de una
cultura" (Contreras y Gracia, 2005: p. 96). y/o que
Señala que las vinculaciones entre lo que la gente

es y lo que come, tiene profundas raíces en su
historia destacando las influencias manifiestas de
género, raza y clase sobre ciertas preferencias en
materia de comida desde épocas prehispánicas hasta
la actualidad, y que incluso como grupo o comunidad
se configura en la evolución de la cocina y su
relación con la identidad nacional” (Pilcher J.M.
2001. P 280) y/o como “Aspecto de una identidad
que se materializa en productos, técnicas de cocina,
platos y modos de consumo considerados como
propios por quienes forman parte integrante de la
cultura y como típicos por los demás”, sea grupo o
nación (Duhart, 2002).
Esa cultura se expresa en el capitalismo de acuerdo
con (Levin R, 2015)
...Por ejemplo, la agricultura no es una empresa para
producir alimento, sino una empresa para producir
ganancias a través del alimento, y lo produce en
mayor o menor cantidad según el precio del mercado.
Es por eso que hoy nos enfrentamos a un nuevo estilo
de hambruna. A través de la historia ha faltado
alimento de vez en cuando, por causa de la guerra,
por sequias, por plagas, pero siempre en el pasado
fueron hambrunas a causa de escasez. Actualmente, y
solo bajo el capitalismo, tenemos la innovación de
las hambrunas por sobreabundancia, porque un país
puede inundar el mercado de otro país con sus
productos arruinando a los campesinos. Entonces
tenemos una paradoja, ya que el país que inventó el
maíz lo importa de California.
Con efectos perversos para la humanidad en general
en términos de su seguridad alimentaria y
nutricional.
En la perspectiva del pensamiento complejo se puede
decir con (Levin R, 2015) que el capitalismo no
conoce de totalidades... Este asunto para el caso se
puede expresar así; un alcalde en Colombia considera
su intervención sobre el problema de la inseguridad
alimentaria con un programa cuyo alcance cubre un
diez por ciento de las familias involucradas y
comparando con lo hecho por el anterior
burgomaestre, que fue del cinco por ciento de las
familias en esa condición, se ve como un buen
desarrollo pero si consideramos las variables que
interactúan para profundizar los niveles de
inseguridad alimentaria y la totalidad de familia que
están en esa condición que es muy grande en nuestros

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�Artículo Original

Frutas, verduras, representaciones sociales, ecosofía,
cultura alimentaria, gerencia androcrática

municipios. Se dan soluciones parciales que son
contrarrestadas por las malas condiciones generales
del entorno próximo en especial.
En este sentido lo que conviene es un pensamiento
que religue y no que divida, que contemple la
síntesis más que el análisis, que asuma los
problemas en su totalidad y no parcialmente...que se
gobierne como especie y no como municipio.
En la Modernidad, a partir del siglo XVII, la
respuesta predominante era que las controversias no
desempeñan ningún papel esencial o, incluso, que no
desempeñan papel alguno. Y, especialmente en el
caso de la filosofía, donde las controversias, suelen
prolongarse indefinidamente sin que aparezca un
consenso alrededor de una respuesta al problema en
torno al cual giran, eran vistas más bien como un
obstáculo para el progreso del entendimiento. Sólo
en el siglo XIX esa visión acerca del papel
secundario a aun negativo de las controversias en los
procesos de la comprensión y conocimiento empezó
a ser seriamente desafiada. Y especialmente a partir
de la segunda mitad del siglo XX, se empezó a
generar una variada literatura, a la cual luego
aludiremos, que ha contribuido a dotar nuevamente
de voz a una concepción rechazada o simplemente
olvidada por largo tiempo. Según esa concepción,
originada en la Antigüedad, el progreso del
pensamiento y el conocimiento tienen una naturaleza
esencialmente controversial o dialéctica. Sin
embargo, a pesar de su resurgimiento, esta
concepción dialéctica no ha llegado a constituirse
aún en una verdadera alternativa a la concepción

“monoléctica”» (Nodler, 2002); destapa así el
principal propósito de él y su equipo de
investigación: reivindicar el crucial lugar y el
primordial papel de las controversias en la ciencia y
la filosofía —consideración que cabría extender a
otras áreas del saber—. En el mundo moderno el
menosprecio de las controversias se ha llevado a
cabo, principalmente, desde la creencia en que todo
conocimiento tiene su entraña propia en la
aplicación de un «método» (e incluso del Método),
escribe al respecto Oscar Nudler: “... desde el
punto de vista que ha sido dominante en nuestro
tema a partir de los inicios de la modernidad, la idea
de que las controversias puedan tener algún papel
importante en el desarrollo de la ciencia ha sido o
bien rechazada o bien simplemente ignorada ... si
en algo coincidían los primeros pensadores
modernos era en que la

interrogación de la naturaleza se debía efectuar, para
ser fecunda, de acuerdo con un método constituido
por un conjunto de reglas a las que se atribuía un
carácter universal, independiente de la diversidad de
las características personales y de los contextos

culturales y sociales de cada investigador...una
consecuencia de esta visión metodológica, o más
bien metodologista, del avance del conocimiento
científico es que si el método es correctamente
aplicado, las controversias ni siquiera tendrían por

qué surgir”.
Esta reivindicación de las controversias constituye,
a nuestro juicio, un episodio relevante —aunque no
único, pues aquí entran en juego también otros
factores del paulatino derrumbe del dogma
metafísico del «saber absoluto»; por principio para
este modelo de saber —y poco importa que se lo
vea implantado, como cree el realismo positivista,
en la ciencia, o en la filosofía, como piensa el
idealismo moderno. Una controversia es un síntoma
de debilidad o un indicativo de una falta de solidez.
Ahora bien, cuando se rechaza —con buenas
razones - este dogma monstruoso resulta lógico que
se perciba en las controversias organizadas en torno
a un problema no un mal o una desgracia –un
lamentable «accidente»— sino el núcleo vivo y
palpitante del saber (sea científico, filosófico o de
otra índole).
La Encuesta Nacional de la Situación Alimentaria y
Nutricional –ENSIN-, estudio realizado en el año
2010 por el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar
–ICBFy
otras
instituciones
gubernamentales, refleja varias controversias en el
contexto colombiano: el 42,7 % de los hogares del
país se padecen inseguridad alimentaria (INSAN)
en distintos grados: 27.9% inseguridad leve,11.9%
inseguridad moderada y 3% inseguridad severa; en
la Región Atlántica la INSAN es de 58,5 % y en el
departamento del Atlántico es de 54,4 % (ENSIN
2010).
En el caso particular del departamento del Atlántico,
de una muestra de 1607 hogares, 1187 hogares
presentaron un estado de inseguridad alimentaria, el
40% son de Barranquilla, seguida de Soledad con un
18%, y en tercer lugar Baranoa y Ponedera con un
8% (Payares, 2015).

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Frutas, verduras, representaciones sociales, ecosofía,
cultura alimentaria, gerencia androcrática

En lo referente al consumo diario de frutas y
verduras evaluado por la ENSIN en la población de
5 a 64 años se encontró que solo el 66,8 % de la
población colombiana consume diariamente frutas
mientras que el consumo de verduras es más pobre,
con un 28,1 %; las cifras tanto en la Región
Atlántica como en el Departamento del Atlántico
guardan relación con las del país, al registrarse
consumos de frutas en un 69,5 % y de verduras en
un 28,0 % a nivel regional y en el Departamento de
61,9% y 32,0 % respectivamente; estas bajas
prácticas de consumo de frutas y verduras se
identifican como riesgo para las enfermedades
crónicas no transmisibles (ENSIN, 2010).

Conclusiones
Desde una perspectiva holística los niños son parte
de un sistema complejo caótico en el que la
interdependencia es en el ámbito familiar y en el
escolar fundamentalmente, profundiza los efectos
negativos de los mensajes desprovistos de
argumentos en favor del consumo de frutas y
verduras por parte de los agentes que intervienen en
sus vidas. En el que, también, hay desarrollos
autoorganizadores que devienen de hábitos de las
generaciones anteriores del orden familiar y social
que soportan el consumo de alimentos industriales y
artesanales, como la exposición a bajos ingresos y
por ende a flujos de inseguridad alimentaria por
grandes periodos.

Situación como la descrita anteriormente se refleja
también en las cifras de desnutrición, sobrepeso y
deficiencias de micronutrientes, el 0,9 % de los
niños menores de 5 años en Colombia presentan
desnutrición aguda, el 13,2% de los niños
colombianos presenta retraso en talla o desnutrición
crónica, el 3,4% de los niños colombianos menores
de 5 años y presentan desnutrición global (ENSIN
2010).

Desarrollos de un conocimiento o formación mono
disciplinaria y no trans disciplinario impiden al
estudiante (niño) asimilar el conocimiento integrado
a hábitos de alimentación y nutrición. Por ejemplo,
como se puede enseñar a los niños habilidades
motrices superiores sin que sepan que para
desarrollarlas requieren de una alimentación
saludable, rica en frutas y verduras.

La población de 5 a 17 años, presentó retraso en
talla o desnutrición crónica, en un 10,0% para
Colombia, en la Región Atlántica fue de 11,4 % y en
el Departamento de 9,8 % (ENSIN 2010).

Todo lo anterior conspira para que el consumo de
frutas y verduras se mantenga bajo entre los niños
escolarizados del colegio investigado y peor aún que
continúe así.

Paradójicamente con la desnutrición se registraron
cifras significativas de niños Sobrepeso en Colombia,
se encuentran en un 5,2% de población menor de 5
años; mientras que las cifras en la Región son de 4,7
% y en el Departamento del Atlántico de 3,4 %. El
sobrepeso y obesidad el grupo de población de 5 a 17
años, fue de 17,5% para Colombia, mientras que en la
Región Atlántica es del 13,0 % y en el Departamento
se encuentran por encima del dato Nacional, con un
18,6 % (ENSIN 2010).

La comprensión de la complejidad es fundamental
para la definición de estrategias de intervención que
vayan más allá de la información y comunicación
sobre los beneficios de las frutas y verduras y
profundicen en la complejidad de las relaciones del
niño, los agentes cercanos y lejanos en su entorno. El
consumo de frutas y verduras no guarda relación con
el conocimiento de sus bondades, por el contrario es
el resultado de factores de origen social y cultural que
condicionan su consumo afectando el cumplimiento
de las pautas recomendadas; es importante orientar y
profundizar en la comprensión e interpretación de
factores socioculturales que permitan identificar los
significados atribuidos a los alimentos y la dinámica
alimentaria, para ser tenidos en cuenta en la
formulación e implementación de las políticas y
estrategias de intervención que impacten en el
mejoramiento del consumo de frutas y verduras.
Finalmente, se puede afirmar que apuntando a la
consolidación del imaginario colectivo que dice que

Se relaciona esta situación con la falta de la práctica
de la actividad física, predominio del tiempo de ocio
dedicado a ver televisión, el uso de video juegos y el
computador; pero también del bajo consumo de
alimentos saludables específicamente frutas y
verduras y alto consumo de bebidas azucaradas,
alimentos altos en grasa, comidas rápidas, golosinas
entre otros.

se trata de “...insertar micro procesos vitales

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 16 No. 4 octubre - diciembre, 2017

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Frutas, verduras, representaciones sociales, ecosofía,
cultura alimentaria, gerencia androcrática

(proyectos que resuelvan problemas de alimentación
y nutrición de cualquier magnitud y características)
en macro procesos de sostenibilidad de la calidad de
vida colectiva (que no violen ecosoficamente la vida
de los seres vivos).
Y en el mismo orden de ideas del párrafo anterior,
que aquel imaginario anterior se consigue
aclimatando en los humanos otro que tiene que ver
con la política, la acción, la gestión y que dice que;
“...se trata de gobernar a los seres humanos como
especie antes que como países (Mojica, 2016).
Como se ha expuesto en este escrito la solución
androcrática (Rojas C, 2006) es una posibilidad
apropiada para lograr insertar micro procesos vitales
en macro procesos de sostenibilidad de la calidad de
vida colectiva y facilita gobernar a los seres
humanos como especie antes que como países.
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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Cantú Cantú, Pedro, Fundador</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición</text>
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              <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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