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                  <text>�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FRECUENCIA DE SERORREACTIVIDAD A CHAGAS EN UN HOSPITAL DE CHIAPAS,
MÉXICO.
FREQUENCY OF SEROREACTIVITY TO CHAGAS IN A HOSPITAL IN CHIAPAS, MEXICO
Blanco-Arreola Fausto Gerardo1, Nájera-Ortiz Juan Carlos 2,3, Ruíz-Balbuena Fernando2
1 Servicio de Transfusión Sanguínea y Puesto de Sangrado del Hospital de las Culturas, San Cristóbal de Las
Casas, Chiapas, México. 2 Posgrados en Salud Pública de la Facultad de Ciencias Odontológicas, México. 3
Grups de Recerca d' Amèrica i Àfrica Llatines (GRAAL), México.
Citation: Blanco-Arreola FG. Nájera-Ortiz JC. Ruíz-Balbuena F. (2018)
Frecuencia de serorreactividad a Chagas en un Hospital de Chiapas, México.
Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(1), 1-6.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Blanco-Arreola FG. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.1-1
Recibido: 18 de octubre 2017;
Aceptado: 26 de abril 2018
Email: gerarblan71@hotmail.com

�Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión
sanguínea.

Artículo Original

FRECUENCIA DE SERORREACTIVIDAD A CHAGAS EN UN HOSPITAL DE CHIAPAS, MÉXICO.
Blanco-Arreola Fausto Gerardo1, Nájera-Ortiz Juan Carlos 2,3, Ruíz-Balbuena Fernando2
1 Servicio de Transfusión Sanguínea y Puesto de Sangrado del Hospital de las Culturas, San Cristóbal de Las Casas,
Chiapas. 2 Posgrados en Salud Pública de la Facultad de Ciencias Odontológicas. 3
Grups de Recerca d' Amèrica i Àfrica Llatines (GRAAL).

RESUMEN
Introducción: La enfermedad de Chagas es producida por Trypanosoma cruzi, considerada una enfermedad tropical de la
pobreza. Se transmite de forma natural por insectos hematófagos, conocidos como chinche besucona. La segunda fuente de
transmisión son las transfusiones sanguíneas. Objetivo: Determinar la frecuencia y caracterizar a los donadores serorreactivos
a enfermedad de Chagas en el servicio de transfusión sanguínea del Hospital de las Culturas de San Cristóbal de Las Casas
(HCSCLC), Chiapas, México. Métodos: Se realizó un estudio transversal, para determinar porcentaje de serorreactivos a
Chagas, posteriormente se utilizó un diseño de serie de casos para la descripción de los mismos. Resultados: Entre 2014 y
2015 se captaron 3,345 donadores aptos en el servicio de transfusión sanguínea del HCSCLC, con positividad de 1.2%. La mayor
proporción de casos positivos fue en hombres, el grupo etario más afectado fue el de 26-45 años. El 9.8 % eran originarias del
municipio sede del HCSCLC y el 7.3% habían sido transfundidos anteriormente. Conclusiones: Se confirma la existencia de la
enfermedad de Chagas en al menos dos regiones del estado de Chiapas, el mecanismo probable de transmisión de estos casos
fue vectorial, considerando que una mínima proporción de serorreactivos tenían como antecedente transfusiones previas.
Palabras Clave: Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión sanguínea.

ABSTRACT
Introduction: Chagas disease is produced by Trypanosoma cruzi, considered a tropical disease of the poverty. It is transmitted
of natural form by hematophagous insects, known as kissing bugs. The second source of transmission they are the blood
transfusions. Objective: To determine the frequency and to characterize the donors serorreactivos to Chagas disease in the
service of blood transfusion of the Hospital of the Cultures in San Cristóbal de Las Casas (HCSCLC), Chiapas, Mexico. Methods:
A Cross-sectional study was realized, to determine percentage of Chagas seroreactives, later there was in use a case series
design for the description of the same ones. Results: Between 2014 and 2015 3,345 suitable donors were caught in the service
of blood transfusion of the HCSCLC, with positividad of 1.2 %. The major proportion of positive cases was in men, the age
group more affected was 26-45 years. 9.8 % was original of the municipality headquarters of the HCSCLC and 7.3 % had been
transfused previously. Conclusions: Is confirmed the existence of Chagas disease in at least two regions of Chiapas, the
probable mechanism of transmission of these cases was vectorial, considering that a minimal proportion of seroreactives who
received blood transfusion
Key words: Seroreactive, Chagas Disease, blood transfusion

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

1

�Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión
sanguínea.

Artículo Original

Introducción
La enfermedad de Chagas es considerada una
enfermedad tropical desatendida o enfermedad de la
pobreza, así como una enfermedad endémica de
Latinoamérica, sin embargo, en las últimas décadas
se ha observado en los Estados Unidos de América,
Canadá, en 17 países europeos y algunos del Pacífico
Occidental (Palafox et al, 2003). Para el caso de
México en los años 2014 y 2015, de acuerdo a
estadísticas de la Secretaría de Salud, se presentaron
729 (0.60/100,000 habitantes) y 966 (0.80/100,000
habitantes) casos nuevos casos respectivamente,
siendo Veracruz, Morelos, Oaxaca, Yucatán,
Chiapas, Guerrero y Jalisco los estados con mayor
incidencia (SSA, 2015a, SSA, 2016). En el lapso de
2000 a 2012, las defunciones registradas fueron 371;
el 70.1% ocurrió en los estados de Oaxaca (54.7%) y
Guerrero (15.4%9 y el 29.9% restante en dieciocho
entidades del país (SSA,2015b).

actitud pasiva por el desconocimiento de la magnitud
de esta enfermedad con relación a la detección de
casos, aunado a que la mayor parte de los bancos de
sangre tienen deficiencias en sus áreas físicas,
equipamiento, capacitación de sus recursos humanos
o insumos que les permitan un aseguramiento de la
calidad en sus procesos (Sánchez-Guerrero, 2010),
que dan como resultado el subdiagnóstico y
subregistro de casos de enfermedad de Chagas.

No obstante, a estas cifras, se desconoce la magnitud
real de la enfermedad en nuestro país, ya que los
datos reportados representan solamente aquellos en
los que se ha desarrollado la enfermedad, quedando
fuera los casos asintomáticos que se quedan sin
diagnóstico, los cuáles pueden representar hasta el
70% de la estimación total (SSA,2015). La
trascendencia de esta situación radica en que dos
terceras partes del territorio mexicano, existen las
condiciones para que se desarrollen las 13 principales
especies
de
triatóminos
de
importancia
epidemiológica dada su capacidad vectorial, aunado
a que el riesgo transfusional también es considerado
de importancia epidemiológica (representa el
segundo mecanismo de transmisión), debido a que la
infección, que había sido primordialmente rural, pasó
a ser urbana y transmisible por transfusión sanguínea
(Salazar-Schettino et al, 2005). Situación que es
favorecida por que existen regiones donde todavía de
acuerdo a la NOM no se decreta la obligatoriedad de
tamizar a los donantes que acuden a los bancos de
sangre (SSA, 1993; SSA, 2015b). En México, la
seroprevalencia de anticuerpos anti T. cruzi es del
1.6%, encontrándose casos seropositivos en todo el
país (Guzmán-Bracho, 2001).

Material y Métodos
Se llevó a cabo un estudio con diseño transversal,
para determinar porcentaje de seropositivos a
Chagas, posteriormente para la descripción de las
características socioeconómicas y demográficas, se
empleó un diseño de serie de casos con los
seropositivos.

Para el caso de Chiapas, al igual que otras partes del
país, la parasitosis ocasionada por el T. cruzi se
encuentra subestimada y erróneamente se le
considera limitada a ciertas zonas geográficas
consideradas endémicas, aunado a que existe una

Es por esta situación que nos planteamos el presente
estudio, cuyo objetivo fue determinar la frecuencia
de serorreactivos a Chagas, además de describir las
características demográficas y socioeconómicas de
este grupo de personas en el servicio de transfusión
sanguínea del Hospital de las Culturas, cuya sede es
la ciudad de San Cristóbal de Las Casas en el estado
de Chiapas, México.

La población estuvo conformada por todos los
donadores considerados como aptos para la donación
de sangre que acudieron al servicio de transfusión
sanguínea y puesto de sangrado del Hospital de las
Culturas, ubicado en la Ciudad de San Cristóbal de
Las Casas en Chiapas, en el periodo comprendido del
1 de enero del 2014 al 31 de diciembre de 2015. Se
consideraron como seropositivas aquellas personas
que tuvieron resultado positivo a Chagas por
Inmunofluorescencia Indirecta (IFI).
Se elaboró un instrumento para la recolección de las
variables de interés de las personas serorreactivas a
Chagas (Edad, sexo, ocupación, escolaridad, estado
civil, actividad laboral, lugar de origen, lugar de
residencia en los últimos cinco años, donaciones
previas, transfusiones previas), el cual se requisito
con la información contenida en las historias clínicas
de la base de datos del departamento de
Hemovigilancia del Centro Estatal de la Transfusión
Sanguínea del estado de Chiapas.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión
sanguínea.

Artículo Original

Escolaridad
Sin escolaridad
6
Primaria
17
Secundaria
9
Bachillerato
5
Licenciatura
4
Ocupación
Agrícola
13
No agrícola *
14
Profesional
3
Desempleado
3
Ama de casa
8
Características clínicas
Donaciones previas
Si
13
No
28
Transfusiones anteriores
Sí
3
No
38
Fuente: Directa
*Se incluyen albañil, chofer, empleado de tienda,
comerciante y pintor

Una vez recolectada la información, se elaboró una
base de datos en el programa estadístico SPSS
versión 20, posteriormente se procedió un análisis
descriptivo univariado, calculándose para las
variables categóricas o cualitativas frecuencias
absolutas y relativas, medidas de tendencia central y
de dispersión para las variables cuantitativas.
Resultados
Durante el periodo comprendido entre el primero de
enero de 2013 al 31 de diciembre de 2015, se captó a
un total de 3,345 donadores de sangre aptos que
acudieron al servicio de transfusión sanguínea y
puesto de sangrado del Hospital de las Culturas de la
ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, de
los cuáles 41 resultaron reactivos a enfermedad de
Chagas utilizando la técnica de Inmunofluorescencia
Indirecta (IFI), representando una frecuencia de
seroreactividad a Chagas del 1.2%.

Con respecto a las variables demográficas, se
constató que de los 41 participantes que resultaron
seropositivos, 31 eran del sexo masculino (75.6%), el
promedio de edad fue de 36.2 años ± 9.6 (DE) y el
grupo etario más numeroso estuvo representado por
las personas de 26 a 45 años. Respecto a las
características socioeconómicas, más del 50% tenía
solo educación de nivel primaria (14.6% sin
escolaridad alguna) y una tercera parte tenía como
ocupación una de tipo agrícola. En cuanto a los
antecedentes de donación de sangre de este grupo de
personas, se encontró que 13 personas (31.7%) había
cedido previamente y solamente 3 personas (7.3%)
habían recibido al menos una unidad de sangre
(Tabla I).

14.6
41.5
22
12.2
9.8
31.7
34.1
7.3
7.3
19.6

31.7
68.3
7.3
92.7

En cuanto al lugar de origen y residencia de las
personas con resultado positivo a Chagas, se
encontró que existe una diferencia porcentual entre
ambas variables, ya que solamente el 9.8% tenía
como origen la ciudad sede del Hospital de Las
Culturas y el 34.1% después de 5 años ya vivían en
esta localidad.
Tal y como puede observarse en la tabla 2, del total
de personas que al momento del estudio declararon
vivir en la ciudad de San Cristóbal de las Casas,
solamente el 21.4% era originario de esa ciudad, el
resto se trataba de población migrante de otro
municipio del estado de Chiapas.
Tabla 2. Lugar de origen y residencia de las personas serorreactivas a
Lugar de origen
Otro Municipio de Municipio de otra
San Cristóbal de
la Región Altos de
Las Casas .
región de Chiapas b
Chiapas a

Núm.

Lugar de residencia

Tabla 1. Características de las personas con resultado
positivo a Chagas
%

Características demográficas
Sexo
Hombre
Mujer
Grupo edad
18-25
26-35
36-45
46-55
Características socioeconómicas

31
10

75.6
24.4

6
14
13
8

14.6
34.1
31.7
19.5

San Cristóbal de
Las Casas
Otro Municipio de
la Región Altos de
Chiapas a
Municipio de otra
región de Chiapas b

3 (21.4)

5 (35.7)

6 (42.9)

0 (0)

15 (100)

0 (0)

1 (8.3)

1(8.3)

10 (83.3)

Fuente: Expedientes
a

Se incluyen 10 municipios (Cancuc, Chenalhó, Chalchihuitán, Huixtán, Larrainzar, Mitontic, Oxchuc, Pantelhó, Tenejapa y Teopisca)
b
Se incluyen 9 Municipios de tres regiones del estado, Ocosingo, Altamirano, Chilón, Sitalá, Yajalón, Chiapa de Corzo,
Comitán, Villaflores y Tapachula

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión
sanguínea.

Discusión
La transfusión sanguínea es una de las formas de
transmisión de la enfermedad de Chagas y es
considerada como la segunda vía de adquisición de
la infección (Schmuñis, 1991; Wendel y Gonzaga,
1993), siendo el riesgo de infección por esta última
del 12 al 15% por unidad contaminada transfundida
(Wendel, 1995). La alta prevalencia de la infección
en áreas que experimentan elevados índices de
migración representa un riesgo y justifica de forma
importante la realización de estudios adicionales
sobre la probabilidad que representa la transmisión
de T. cruzi por transfusión sanguínea en México
(Guzmán-Bracho, 2001).
Si tenemos en cuenta, que en el presente estudio en
un lapso de 2 años se produjeron 3,345 donaciones
de sangre, detectándose 41 personas serorreactivas
para la enfermedad de Chagas, la frecuencia obtenida
fue de 1.2% entre los donadores que acudieron al
servicio de transfusión sanguínea y puesto de
sangrado del Hospital de las Culturas en San
Cristóbal de Las Casas. Esta cifra puede considerarse
ligeramente alta, en relación con los resultados de
otros estudios similares realizados en bancos de
sangre de nuestro país, ya que por ejemplo Ramos
(2005) encontró una seroprevalencia de 0.48% de T.
cruzi al examinar 420 muestras de donadores del
banco de sangre del Hospital General Regional de
Orizaba (HGRO) en Veracruz y Robledo (2010), al
analizar a 252 donadores de sangre banco de Sangre
de un Hospital Central Militar de la Ciudad de
México, tres de resultaron reactivos a Chagas,
obteniendo una prevalencia 1.19%.
En relación a esta situación, podemos decir que la
diferencia encontrada pudo deberse a: 1.- El periodo
de análisis del presente estudio fue mayor con
relación a los ya mencionados, y en consecuencia se
llevó a cabo la búsqueda de serorreactividad a
Chagas en un mayor número de personas,
aumentando la probabilidad de captar a
serorreactivos y 2.- El servicio de transfusión
sanguínea y puesto de sangrado se encuentra en un
hospital de referencia y de concentración y la
población que acude a solicitar atención médica y
servicios de salud son originarios de diferentes
regiones socioeconómicas del estado de Chiapas, de
igual manera que en el punto anterior, aumenta la
posibilidad de captar a personas serorreactivas a
Chagas.

Artículo Original

Por otra parte, si tomamos en cuenta las estadísticas
oficiales reportadas para el estado de Chiapas en
cuanto el número de casos probables reportados de
mal de Chagas para los años que contempló el
presente estudio (2014 y 2015), podemos ver
claramente que existe la posibilidad de subregistro de
la enfermedad, ya que solamente para el presente
estudio se captaron a 41 personas positivas
serológicamente a Chagas, y para todo el estado en
su conjunto se ha reportado un total de 86 casos para
ambos años (SSA, 2015a ; SSA, 2016).
Respecto a la caracterización realizada de acuerdo a
las variables analizadas, en cuanto a la variable sexo,
los resultados mostraron que entre las personas
serorreactivas a Chagas, se presentó una mayor
proporción en sexo masculino respecto a las mujeres,
lo cual nos hace suponer que hay una mayor
proporción de hombres que acuden a donar, situación
que muy probablemente este determinado por
factores de tipo cultural y de género
Respecto a la caracterización realizada de acuerdo a
las variables analizadas, en cuanto a la variable sexo,
los resultados mostraron que entre las personas
serorreactivas a Chagas, se presentó una mayor
proporción en sexo masculino respecto a las mujeres,
lo cual también resulta consistente con lo reportado
por las estadísticas oficiales de la Secretaría de Salud
para Chiapas en el periodo de estudio, ya que de
acuerdo a estos datos, el 79% del total de casos
registrados correspondía a personas del sexo
masculino y para el caso a nivel nacional 65.5%
(SSA, 2015a ; SSA, 2016). Aunada a esta tendencia
para el caso de Chiapas, también nos hace suponer
que hay una mayor proporción de hombres que
acuden a donar, situación que muy probablemente
este determinado por factores de tipo cultural y de
género (Alfonso-Valdés et al 2012; García-Solano et
al 2006).
En cuanto a la variable grupo de edad, podemos decir
que tomando en cuenta que el 80% del total de las
personas serorreactivas a Chagas tiene 45 años o
menos (el grupo de 26 a 35 años presentó mayor
porcentaje), y considerando que este hecho hace
referencia a la población con mejor capacidad
productiva, este resultado resulta consistente de
acuerdo a lo reportado Secretaría de Salud de México
(2015b), donde se declara en su informe sobre la

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Serorreactividad, Enfermedad de Chagas, transfusión
sanguínea.

situación actual y problemática que el grupo de edad
más afectado continúa siendo el de los adultos
jóvenes de 25 a 44 años.
El hecho de que en la variable municipio de
residencia, la categoría más frecuente fue San
Cristóbal de Las Casas aunado al resultado obtenido
en la variable municipio de origen, nos da la pauta
para suponer que muy probablemente estén
relacionados y sea consecuencia de la alta migración
hacia la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, para
la búsqueda de oportunidades y de mejor calidad de
vida, ésta última se considera una localidad de
concentración de la región Altos en el estado de
Chiapas, para muchas actividades de tipo comercial
y de prestación de servicios, ejemplo de ello es el
Hospital de Las Culturas, de ahí que la población que
atiende presente diversidad de lugares de origen.
Todo esto con la posibilidad de que habitantes
originarios de lugares donde se presenta una mayor
proporción de casos de mal de Chagas, migren y
puedan transmitir a través de la donación de sangre
esta enfermedad; en consecuencia, esté presente el
citado padecimiento en localidades consideradas no
endémicas, como lo es la ciudad de san Cristóbal de
Las Casas.
Los factores socioeconómicos tales como la
educación y la ocupación han sido considerados
tradicionalmente como determinantes para el
desarrollo de diversas enfermedades (Viotti, 2009).
Para el presente estudio no se pudo determinar de
manera directa la influencia de estas variables en el
hecho de ser o no serorreactivo a Chagas, sin
embargo al hacer la caracterización de las personas
con esta condición, se encontró que acerca de la
escolaridad de las personas serorreactivas, más de la
mitad (56.1 %) tenía cuando mucho la primaria
cursada y una tercera parte (31.7%) tenía como
ocupación la agricultura, lo cual nos hace pensar que
su situación socioeconómica, puede ponerlas en
desventaja, colocándolo como un grupo vulnerable
ante esta y otras enfermedades consideradas del
rezago; de ahí que en caso particular del mal de
Chagas se relacione con el desarrollo económico y
social característico de zonas rurales y suburbanas y
muy ligada a la pobreza.
Respecto a la ocupación de las personas
serorreactivas a Chagas, podemos señalar que dada
la dinámica de las dos ocupaciones declaradas más

Artículo Original

frecuentes (campesino y ama de casa), el contacto
con el vector puede ocurrir con mayor probabilidad
dado el ciclo de vida del agente transmisor, el cual
puede ser encontrado en áreas domésticas, peri
domésticas y silvestres.
Con respecto a la descripción de las características
clínicas, y de manera particular la relacionada a fines
terapéuticos, de los 41 personas serorreactivas a
Chagas la mayoría no habían tenido donaciones
anteriores, y únicamente 3 de ellas habían sido
transfundidas; Esto se traduce en el hecho que la
infección de 38 de las personas serorreactivas a
Chagas pudo haber ocurrido por penetración de T.
Cruzi al torrente sanguíneo transportado por las
heces del vector, corroborando el hecho de que la
trasmisión vectorial es la principal vía para adquirir
la infección, sin embargo es importante continuar
promoviendo el uso apropiado de los componentes
sanguíneos evitando el abuso mediante el desarrollo
de guías médicas para su uso terapéutico.
Conclusiones
Los datos obtenidos en el presente estudio confirman
la existencia de la enfermedad de Chagas en al menos
dos regiones del estado de Chiapas; por lo tanto, la
prevalencia en cada servicio de transfusión
sanguínea y puesto de sangrado no dependerá de su
ubicación geográfica, más bien del origen de la
población que se atiende. De esta manera, podemos
decir que el control de la Enfermedad de Chagas
dependerá en gran medida de la voluntad política de
las autoridades de salud y de acciones específicas en
el ámbito de la salud pública.
Respecto a la descripción demográfica y
socioeconómica de los casos serorreactivos, se
constató que éstos fueron más frecuentes en personas
de 25 a 44 años, en aquellos con baja escolaridad, así
como en agricultores y amas de casa. Por otra parte,
es indudable que la situación económica y social de
las poblaciones ha motivado la migración, lo anterior
se fundamenta en que la mayoría de las personas
serroreactivas tienen como lugar de origen
municipios rurales con población indígena Tsotsil y
Tseltal, quienes posteriormente cambian de lugar de
residencia a municipios considerados urbanos.

Bibliografía
Alfonso-Valdés M.E., Lam-Díaz R.M., BallesterSantovenia J.M., Cao-Fonticoba W., Ballester-Planes

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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Semana 53 | Del 28 de diciembre al 3 de enero del
2015.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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Revista Salud Pública y Nutrición

COMPARISON OF PERCEIVED WEIGHT AS IDEAL AGAINST IDEAL BODY WEIGHT FORMULAS
AND BODY MASS INDEX OF 22 KG/M2 IN YOUNG ADULT WOMEN.
COMPARACIÓN DEL PESO PERCIBIDO COMO IDEAL vs FORMULAS DE PESO CORPORAL IDEAL E ÍNDICE
DE MASA CORPORAL DE 22 KG / M2 EN MUJERES ADULTAS JÓVENES.
Ramirez López Erik. 1 Puente Hernandez Debbie.1 Negrete Lopez Nohemi Liliana.1 Serna-Gutierrez
Araceli.2 Calderón-Ramos Zuli.3 Omaña-Covarrubias Arianna.3 Flores-Guillen Elena.4 Tijerina-Sáenz
Alexandra.1
1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, México. 2 Instituto Tecnológico
de Sonora, Departamento de Sociocultural, México. 3 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. 4
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Facultad de Ciencias de la Nutrición y Alimentos, México.
Citation: Ramirez López E., Puente Hernandez D., Negrete Lopez N.L., SernaGutierrez A., Calderón-Ramos Z., Omaña-Covarrubias A., Flores-Guillen E.
Tijerina-Sáenz A. (2018) Comparison of perceived weight as ideal against ideal
body weight formulas and body mass index of 22 kg/m2 in young adult
women. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(1), 7-15.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Ramirez López E. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.1-2
Recibido: 17 de abril 2018;
Aceptado: 2 de mayo 2018
Email: erik.ramirezl@uanl.mx

�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

Artículo Original

COMPARISON OF PERCEIVED WEIGHT AS IDEAL AGAINST IDEAL BODY WEIGHT FORMULAS
AND BODY MASS INDEX OF 22 KG/M2 IN YOUNG ADULT WOMEN.
Ramirez López Erik.1 Puente Hernandez Debbie.1 Negrete Lopez Nohemi Liliana.1 Serna-Gutierrez Araceli.2
Calderón-Ramos Zuli.3 Omaña-Covarrubias Arianna.3 Flores-Guillen Elena.4 Tijerina-Sáenz Alexandra.1
1. Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición. 2 Instituto Tecnológico de Sonora,
Departamento de Sociocultural, México. 3 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo 4. Universidad de Ciencias y Artes
de Chiapas, Facultad de Ciencias de la Nutrición y Alimentos, México.

ABSTRACT
Introduction: Formulas of ideal body weight (IBW) including the body mass index (BMI) of 22 kg/m 2 are used under the
assumption to provide a healthy weight. Objective: We compare the perceived ideal body weight (PIBW) with the calculated
IBW by formulas and the BMI of 22. Methods: We recruited 705 women (20-25 y). Six common formulas and 2 published
equations by our team were used. Results: Group regression analysis determined that including the frame size improves the
agreement of formulas of Robinson et al, Hammond and Hamwi with the PIBW (p&gt;0.05). Individually, the concordance
analysis (higher % of differences &lt;2 kg: PIBW - IBW by formula), determined that for a measured BMI &lt;20, only the Faspyn 1
formula needs to be adjusted by frame size; while Robinson et al, Hammond, Tokunaga (BMI of 22), Faspyn 2 (BMI of 22) and
Broca, are equivalent with the PIBW in different intervals of BMI. Conclusions: According to the BMI perceived as overweight
(23.8 kg/m2) and perceived as ideal (21.1 kg/m2), caution is suggested when using the IBW formulas for BMI of 22 as
a diagnosis. The IBW formulas and BMI of 22 does not necessarily represent a desirable or aesthetic weight. Key words: ideal
body weight formulas, perceived ideal body weight, BMI of 22.

RESUMEN
Introducción: El peso ideal calculado con fórmulas (PIF) y con el índice de masa corporal (IMC) de 22 kg/m2 se emplea bajo el
supuesto de proporcionar un peso saludable o estético. Objetivo: Comparar el peso percibido como ideal (PPI) contra el PIF y
del IMC de 22. Métodos: Se reclutaron 705 mujeres (20-25 años). Empleamos seis fórmulas comunes y 2 publicadas
previamente. Resultados: El análisis de regresión grupal determinó que incluir la complexión corporal mejora la concordancia
de las fórmulas de Robinson et al, Hammond y Hamwi con el PPI (p&gt;0.05). Individualmente, el análisis de concordancia
(porcentaje mayor de diferencias &lt;2 kg: PPI-PIF), determinó que para un IMC &lt;20 kg/m2 solo la fórmula de Faspyn 1 debe
ajustarse por la complexión corporal, mientras que las fórmulas de Robinson et al, Hammond, Tokunaga (IMC de 22), Faspyn
2 (IMC de 22) y Broca, son equivalentes con el PPI en diferentes intervalos de IMC. Conclusiones: de acuerdo con el IMC
percibido como sobrepeso (23.8 kg/m2) y percibido como ideal (21.1 kg/m2), las fórmulas de peso ideal y el IMC de 22 deben
ser usados con precaución en el diagnóstico de peso ideal ya que no necesariamente representan un peso deseable o estético.
Palabras Clave: fórmulas de peso ideal, peso corporal ideal percibido, IMC de 22.

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

Introduction
People use the internet or applications to know their
ideal body weight (IBW) and maintain an aesthetic
figure. Also, professionals refer to IBW formulas or
body fat analyzers (Tanita® and Inbody®) that
employ the BMI of 22 (kg/m2) to suggest a
weight that
is
assumed
as healthy and thus establish the
objectives
of
the gain or loss of fat mass or nutritional
risk (Bouillanne et al., 2005). There are more than a
dozen of IBW formulas and some, such as the
proposed by Robinson were generated from tables of
the Metropolitan Life Insurance Company of 1959 or
MetLife (Shan, Sucher &amp; Hollenbeck, 2006).
Robinson et al, as others, proposed a formula to
calculate a dose of medication for patients. Other
formulas, such as Hamwi, derived from empirical
observations (Ramírez, Negrete &amp; Tijerina, 2012), or
as in the case of the formula of Broca, from a specific
group of soldiers (Rössner, 2007).
The BMI of 22 was observed by Tokunaga,
et al (Tokunaga et al., 1991), as an average value of
BMI related to low mortality in Japanese population.
Similarly, the IBW formulas only provide a punctual
weight that represents the average of a group of
medium frame size. Therefore, the BMI of 22 and the
IBW formulas should be employed to be compared
against an average population and not to suggest an
individual weight. A study in Australian women 20
to 29 years old (Crawford &amp; Campbell, 1999),
reported that 28 per cent of them considered their
ideal weight below the BMI &lt;20; while the BMI
considered as overweight was 23.7.
The body weight considered or perceived as
ideal (PIBW) is the one that the patient wishes to
have or that a person would feel better. This is a
weight that an individual could find more familiar.
Studies reviewed have only compared the IBW
formulas among themselves or with the BMI of 22
kg/m2 (Shan et al., 2006; Pai &amp; Paloucek, 2000).
Others compared the perception of an ideal figure
based on images (Craig &amp; Caterson, 1990). It is
therefore not clear the agreement between the PIBW
and the calculated IBW by formulas and BMI of 22.
The objective of this study was to examine if the
PIBW is in agreement compared to the calculated
IBW by formulas and BMI of 22 in four intervals of
BMI. Additionally, it was proposed to investigate: 1)
whether including the body frame improves the

Artículo Original

group and individual agreement between the PIBW
and the calculated weight with the IBW formulas,
and 2) describe which BMI value is considered as
overweight and which is considered ideal in the study
group. The present study compares common IBW
formulas and others recently proposed by our team,
arising from height-weight tables for U.S and
Mexican population (Ramírez et al., 2012).

Materials and Method
Design of Study and subject
For the purpose of carrying out the study we followed
the recommendations of the Helsinki Declaration and
the adoption of the Ethics Committee of the School
of Public Health and Nutrition (Faspyn). This is a
multi-centered descriptive study involving 4 schools
of nutrition in four regions of Mexico: south
(Chiapas); center (Hidalgo); northeast (Nuevo Leon)
and northwest (Sonora). Women interviewed were
20 to 25 years (with a maximum BMI of 27.9)
without cultural relationship with any indigenous
group. The subjects were approached and invited to
participate in public spaces such as shopping malls
of middle socioeconomic level. The sampling was
for
convenience,
with
the
aim
of
recruiting intentionally 200 subjects from each of the
Nutrition schools. It was established to recruit from
a single gender and an age range of 20 to 25 years to
prevent the covariance by effect of gender and age. It
has been suggested that in this age range is possible
to have a reference weight for life (Kuczmarski &amp;
Flegal, 2000; Casillas &amp; Vargas, 1980). All the
anthropometric measurements and questionnaires
were conducted during 2015 by nutritionists within
the clinics of the participating schools. A general
medical questionnaire was used to determine the
health status of subjects, and to discard any
pathology or the use of medications that could alter
the weight or body composition in the previous three
months. We excluded those patients who reported a
loss of voluntary or involuntary weight greater than
2 per cent of their usual weight in the last week
(Width &amp; Reinhard, 2008). No blood samples were
collected and neither blood pressure was measured to
determine any cardiovascular risk factor.
Anthropometric measurements and ideal body
weight (IBW) formulas
To use the IBW formulas we measured weight,
height and elbow breadth by standardized

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

technicians (Lohmann, Roche &amp; martorell, 1988).
The frame size was established with the frame size
index 2 from Frisancho (1990). Popular IBW
formulas were used as well as two formulas
developed by our team, which were previously
described in detail (Ramírez et al., 2012; Table 1).

Artículo Original

questionnaire was piloted in 50 women to evaluate
the inconsistencies of being self-administered. The
weight reported by women was rounded in kg. The
calculation for their BMI perceived as ideal (BMIpi)
and BMI perceived as overweight (BMIpo) was done
as follows:
BMIPI =

Table 1. Ideal body weight formulas used to be compared to the perceived ideal body weight.

BMIPo =

Author

Ideal body weight (IBW) formula

Faspyn 1, 2012

IBW kg = ( 0.587 × height ) + ( 0.631 × sex ) – 39.3

Faspyn 2, (BMI 22) 2012

IBW kg = ( 0.747 × height ) – 63.074
Men:
IBW kg = ( height – 150) × 1.1 + 48

Hammond, 2000

Women:
IBW kg = ( height – 150) × 0.9 + 45

Tokunaga et al, (BMI 22)
1991

IBW kg = 22 × height m2
Men:
IBW kg = ( height – 152) × 0.75 + 52

Robinson et al, 1983

Women:
IBW kg = ( height – 152) × 0.67 + 49
Men:
IBW kg = ( height – 152) × 1.1 + 48

Hamwi, 1964

Women:
IBW kg = ( height – 152) × 0.9 + 45
Men:
IBW kg = ( height – 100 ) – [ ( height – 150 ) + ( age – 20 ) ]

Lorentz, 1929

4

4

Women:
IBW kg = ( height – 100 ) – [ ( height – 150 ) + ( age – 20 ) ]
4

Broca, 1871

2.5

IBW kg = height – 100

Note: sex: female = 1, male = 2; age: years; height: cm, unless otherwise indicated.

Briefly, the Faspyn 1 formula is based on data from
the Mexican population of 20 to 25 years. The
Faspyn 2 formula was calculated on the basis of the
BMI of 22 and according to tables published in the
Dietary Guidelines for Americans 2010 (U.S.
Department of Agriculture and U.S. Department of
Health and Human Services, 2010), which are a
modification of the tables from MetLife (Kuczmarski
&amp; Flegal, 2000). The adjustment was made of ± 10
per cent from the calculated weight by each formula
according to the frame size of each subject (subscript
"adj").
Weight perceived as overweight and ideal
The participants were asked 1. – Ideally, how much
would you like to weigh at the moment? 2.- In your
opinion, what is the most you could weigh and still
not consider yourself overweight? These questions
were based on the questionnaire applied by Crawford
and Campbell (1999). With these two questions, the

Weight perceived as ideal Kg
Current height m 2
Weight perceived as overweight Kg
Current height m 2

Statistical Analysis
The inferential statistic was made using the software
MedCalc version 13.3. (MedCalc Software BVBA,
Ostend, Belgium). The first analysis consisted on
comparing the average of the current BMI vs. the
BMIpi with a t-test for dependent samples. Between
these two variables, we analyzed the strength of the
linear relationship with the Pearson correlation test.
The group and individual agreement from the weight
calculated with the IBW formulas and BMI of 22
with the PIBW was examined respectively by
regression analysis and concordance tests. With the
regression method of Passing &amp; Bablock (1983), the
presence of systematic and proportional differences
was evaluated. With this method, the result does not
depend on the allocation of one method or the other
to X or Y. Systematic differences were determined if
the intercept A, was ≠ 0. With this, we test whether a
method consistently presents positive or negative
differences compared with another one. If there is a
consistent bias, the differences can be adjusted from
the subtraction of the mean of the differences of the
other method. The proportional differences were
established if the slope B was ≠ 1. Unlike the
systematic differences, the proportional differences
indicate a direction, and may be more extensive
throughout the range of measurements.
The agreement between the calculated weight with
the IBW formulas and the BMI of 22 against
the PIBW was determined with the method of Bland
&amp; Altman (1999). The analysis consists on
calculating the differences between two methods
(PIBW – IBW formula) and graphic them against the
average of their measurements (PIBW + IBW
formulas / 2). The limits of agreement of ± 2 standard
deviations indicate what size is the extent of
the differences between the two methods in 95% of

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

the evaluated cases. If the differences are very
wide, the researcher may decide to accept or not a
new method or its equivalent due to the clinical
implications, such as the validation of blood pressure
devices. Other limits of agreement can be also
established a priori according to the researcher. As
criteria for selecting the formulas with more
individual agreement, we established those having
the largest number of subjects (%) with differences
≤ 2.0 kg regarding the IBW by formula. This simple
method, non parametric, is suggested by Bland and
Altman and applied by the British Society of
Hypertension for the validation of digital blood
pressure cuffs (Bland &amp; Altman, 1999). The limit of
2 kg was taken on the basis of 1.5 kg, which
represents the maximum day-to-day variation of
individual body weight (Robinson &amp; Watson, 1965).
The % of subjects with differences ≤ 2.0 kg (IBW
formula - PIBW) was analyzed in 4 ranges of BMI: &lt;
21 (normal lower range and moderate thinness);
21.0 to 22.9 (normal range); 23.0 to 24.9 (normal
upper range) and 25.0 to 27.9 (overweight). The
intervals are based on additional cut-off points of
BMI suggested by the WHO (World Health
Organization, 2006.).
Results
There were recruited 750 subjects, in which 25 were
excluded due to incomplete data or anthropometric
measurements and 20 with height &lt;152 cm. The
response rate of participation was of 98%. In the total
sample, the age was 22 ± 1.4 years, and the index of
frame size 2 was 36.1± 2.9. The current BMI was
22.3 ± 3.0 and BMI perceived as ideal was
21.1 ± 1.8 (difference -1.2: p&lt;0.001). Both variables
had a positive lineal correlation (r = 0.80; p &lt;0.001).
Agreement of perceived ideal body weight
adjusted by frame size and the ideal body weight
by formula in the total sample
In the entire sample of study, when the IBW by
formula was not adjusted by the frame size,
systematic differences were observed in all the IBW
formulas respect to the PIBW (Table 2). The IBW
formulas adjusted by frame size in agreement with
the PIBW were Robinson, Hammond and Hamwi,
without systematic or proportional differences (p
&gt;0.05). However, in general, when the formulas were
adjusted or not by body frame, there were differences
of -10 to +16 kg against the PIBW.

Artículo Original

Table 2. Comparison of the perceived ideal body weight (PIBW) versus the estimated weight with
several ideal body weight (IBW) formulas, adjusted (adj) or not by frame size.

IBW adj – PIBW, kg
Mean
Formula
± DE
Robinsonadj

IBW – PIBW, kg

Mean of
Limits of
the
agreement
Difference
95%

53.7 ± 4.9

-0.7

Hammondadj 53.4 ± 5.7

-0.9

Tokunagaadj
55.7 ± 5.2
(BMI 22)
Faspyn
56.7 ± 3.9
2adj (BMI 22)

Mean
Formula

-11.9 to 10.0 Robinson

±

Mean of
Limits of
the
agreement
Difference
95%

54.6 ± 3.5

0.2*

-8.9 to 9.3

-11.7 to 9.8 Hammond 54.3 ± 4.7

-0.9*

-11.7 to 9.8

1.3*

-10.0 to 12.1 Hamwi

52.5 ± 4.7

-1.9*

-12.8 to 8.1

2.3*

-10.0 to 12.2 Faspyn 1

55.5 ± 3.0

1.1*

-9.4 to 10.6

2.2*

-8.3 to 11.9

2.3*

-8.3 to 12.0

58.5 ± 3.9

4.1*

-6.6 to 13.8

60.4 ± 5.2

6.0*

-4.0 to 4.30

Faspyn 1adj

52.0 ± 4.8

-2.4*

Hamwiadj

51.7 ± 5.7

-2.7

Lorentz adj

57.5 ± 5.5

3.1*

Brocaadj

58.9 ± 7.8

5.0*

Tokunaga
56.6 ± 3.7
(BMI 22)
Faspyn
-14.1 to 8.0
56.7 ± 3.9
2 (BMI 22)

-14.0 to 8.5

-8.5 to 14.1 Lorentz
-6.4 to 16.4** Broca

Abreviations: IBM: ideal body weight; PIBW perceived ideal body weight.
Note: n = 705. The formulas were sorted from lowest to highest average of the differences .
*Indicates systematic differences p&lt; 0.05,
** indicates proportional differences p&lt; 0.05.

Agreement of the perceived ideal body weight
adjusted by frame size ideal and the body weight
by formula at different intervals of BMI
When the study sample was divided into the different
intervals of established BMI, within each one, we
selected the formulas with higher percentage of cases
with differences &lt;2 kg between the calculated weight
with the IBW formulas and the PIBW (Table 3). The
formula set by frame size of the Faspyn 1adj was in
agreement with the PIBW when the BMI is &lt;21.0.

Table 3. Selection of ideal body weight formulas with higher % of cases with
differences ≤ 2 kg compared to the perceived ideal body weight.

BMI interval
and formula

% of cases with
differences
≤ 2.0 kg

Mean of the differences, kg

(IBW by formula – PIBW)
BMI &lt;21.0 (n= 226)
Faspyn 1adj

50

-0.2

Hamwi

32

1.8

BMI 21.0 to 22.9 (n= 164)
Robinson et al.

51

1

Hammond

50

0.6

Tokunaga et al (BMI 22)

57

0.3

Faspyn 2 (BMI 22)

56

0.4

BMI 23.0 to 24.9 (n= 145)

BMI 25.0 to 28.0 (n= 170)
Broca

47

0

Lorentz

36

-1.8

Note: Faspyn 1 adj; adjusted formula by frame size; ± 10% if frame size is small or large.
IBW: ideal body weight; PIBW: perceived ideal body weight.

The formulas of Robinson and Hammond were in
agreement with the PIBW when the BMI is between

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

Artículo Original

21.0 and 22.9. When the BMI of the participants is
between 23.0 and 24.9, the formulas of Tokunaga
and Faspyn 2 correspond best to the PIBW. Finally,
the formula of Broca was in agreement when the
BMI was between 25.0 and 28.0. All the selected
formulas had systematic differences in the different
intervals of BMI observed (p &lt;0.05). No formula
presented proportional differences against the PIBW
(p &gt;0.05; Figs. 1 a, b and c).
Figure 1. Passing and Bablok regression of perceived
ideal body weight (PIBW) and the ideal weight
estimated with several formulas (IBW) in different
ranges of BMI (n= 705).

Each graph shows the line of identity or reference line
(---) and the regression line (—) between the PIBW and
the calculated with an IBW formula. (a) Faspyn´s
Formula 1 adjusted by frame size (n=226); (b)
Robinson´s et al. formula, without adjustment by frame
size (n=164); c) Tokunaga´s formula (BMI 22) without
adjustment by frame size (n=145); d) Broca´s formula
without adjustment by frame size (n=170). All show
systematic differences p &lt;0.05 but no proportional
differences p &gt;0.05.

Body weight perceived as overweight and ideal.
The BMI considered as overweight was 23.8 ± 2.7.
Those who believe a BMI ≥22.0 as overweight were
73.0%. The BMI perceived as ideal was 21.1 ± 1.8.
Those who perceive that their ideal weight is below
the BMI of 22.0 were 68.6 %. Women who perceived
that their ideal body weight is below the BMI &lt;21
were 52.3%. Only 2.3% of women perceive their
ideal weight between 25 and 27.9 of the BMI.

Discussion
In this study we asked if there was an agreement
between the perceived ideal body weight
(PIBW) and the calculated ideal body weight (IBW)
by formula and the BMI of 22 in women of different
ranges of BMI. In addition, we examined whether
including the frame size improves the agreement
between the PIBW and the calculated weight with the
IBW formulas, also it was studied which BMI value
is considered as overweight and which as ideal in the
study group. To our knowledge there are
no reports to which we can directly compare our
results.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

Agreement of perceived ideal body weight
adjusted by frame size and the ideal body weight
by formula in the total sample
In this study, we found that at a group level,
adjusting by frame size improves the agreement
between the PIBW and the calculated weight with
the IBW formulas of Hammond, Robinson et al, and
Hamwi. These formulas did not present proportional
or systematic differences regarding the PIBW.
However, it is remarkable that, even if they are not
adjusted by the frame size, the formulas do
not show proportional differences. Since they are
maintained in a direction, it may be possible to
correct the error by subtracting the mean of the
differences. We did not find studies to directly
compare our results. However, a study
that compared the IBW formulas among them or
with the BMI of 22 did not considered the adjustment
of the frame size (Shan et al., 2006; Pai &amp; Paloucek,
2000). Rookus, Burema, Deuremberg &amp; Van der
Wiel-Wetzelsels (1985) pointed out that the
adjustment of the body weight by the frame size does
not necessarily improve the suggestion of IBW using
the tables from MetLife 1983. According to our
results, this observation agrees with some formulas
when compared to the PIBW. Another interesting
result we found was that the formula of Robinson,
without adjustment by frame size, had the lowest
average value of difference (0.2 kg) with the PIBW.
The Robinson formula was derived from the tables
of MetLife 1959 where the frame size was arbitrarily
defined by an examiner (Kuczmarski &amp; Flegal,
2000). It is accepted that weight when calculated by
formula, a 10 per cent of weight is subtracted for a
thin frame size and a 10% is added for a robust frame
size. This is done under the assumption of correcting
weight due to the size of the skeleton, the height and
body fat. The % of body fat could be lower for a tall
person than that for a short person of the same
weight. Likewise, percent of body fat would be lower
for a person with a large frame size than for someone
with a small frame size with similar height and
weight. However, Rookus et al. (1985) also suggests
that the use of the frame size might not improve the
prediction of % of body fat.
The reason that formulas of Hammond and
Hamwi improve the group agreement with the PIBW
when they are adjusted by the frame size could be
explained by their relationship more than by
its methodological structure. Hammond is only the

Artículo Original

metric system version of the formula of Hamwi,
although the first uses a lower limit of height (Pai &amp;
Paloucek, 2000). Regarding the BMI of 22, the
formula
of
Tokunaga
and
Faspyn
2
showed systematic differences with or without
adjustment by frame size (Table 2). Again, we did
not find studies to directly compare our results. We
believe there is little focus on the hypothesis of the
agreement between the PIBW and the BMI of
22, because it assumes that both the IBW formulas as
well as a BMI of 22 provide a healthy and similar
weight to one same subject, regardless of which
formula is used (Shan &amp; Sucher, 2006; Pai &amp;
Paloucek, 2000). Also, it is wrongly assumed that
the BMI of 22 is the average interval internationally
accepted (18.5 to 24.9 kg/m2), and that it is the
"healthiest" and most aesthetic for any individual.

Agreement of the perceived ideal body weight
adjusted by frame size and the body weight by
formula at different intervals of BMI
The
BMI
of
22
represents
an
average weight associated with the lowest mortality
and morbidity in Japanese population, of medium
frame size, but it is not a value for individual
use (Tokunaga et al., 1991). The BMI of 22 does not
consider the differences or individual preferences of
an ideal weight considering a current BMI
&lt;21 or between 23 and 24.9. To verify the foregoing,
we divided the sample in 4 ranges of BMI (&lt;21, 2122.9, 23-24.9 and 25-27.9) and compared the IBW
formulas and BMI of 22 against the PIBW adjusted
and not by frame size.
In this study, we demonstrate that at the individual
level, including the frame size, improves the
agreement between the PIBW and the calculated
weight with the Faspynadj formula, which was the
only one that showed differences &lt;2 kg in 50% of
cases when the BMI was &lt;21; while the second with
most agreement was Hamwi, with only 32% of the
differences &lt;2 kg (Table 3). Figure 1 (a), verifies that
the relationship between the PIBW and the IBW
Faspyn 1 formula is linear, and presents no
proportional error. A study that compared the IBW
formulas vs. the tables of the MetLife reported that
women of lower height had a BMI close to 20
kg/m2, and that the formula of Hammond adjusted
better to these women (Shan et al., 2006). In our case,
the Faspyn 1 formula was the only in agreement with

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12

�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

the PIBW to a current BMI &lt;21; this is, possibly for
being specific to the population. The formula is based
on Mexican tables (Casillas &amp; Vargas, 1980) that
have an average BMI of 19.8 for a thin frame size
and 21.7 for a medium frame size. In addition, they
include height from 142 cm up to 170 cm. The
formulas of Hammond, Robinson and Lorentz can
only be used in women with height ≥ 150 cm. In fact,
to carry out the comparison of all the
formulas, 20 women whose height were smaller than
152 cm were eliminated.
Evidence that different formulas correspond best
with the PIBW at different intervals of BMI is
supported by formulas of Robinson, Tokunaga (BMI
22) and Broca, without adjusting by frame size,
which are those with the higher % of differences
below &lt;2 kg (between 47 and 56% of cases; Table
2). In Figures 1 b, c, and d, it is noted that the above
formulas do not present proportional differences
with the PIBW, although systematic, but that can be
corrected by subtracting the value of the bias of
the individual calculation. The formulas of
Hammond and Faspyn 2 (BMI 22) are also in
agreement respectively with Robinson and Tokunaga
(BMI 22). The Faspyn 2 formula is based on the
tables of the Dietary Guidelines for Americans
(2010), which are a modification of the tables from
MetLife in 1983 (Width &amp; Reinhard, 2008). Another
notable finding is that the formula of Broca is in
agreement with the PIBW when BMI is between 23
and 24.9. Shah et al (2006) reported that for tall
women, the ideal body weight according to formulas
coincides with the BMI of 25 from the tables of
MetLife. On the other hand, it is well known that the
BMI is dependent on the height and that the
formula of Broca by definition based its calculation
on the height of a subject (Ramírez et al., 2012).
Body weight considered as overweight and ideal
This study provides evidence on women 20 to 25
years considering themselves as overweight in a BMI
of 23.8 kg/m2. Our study coincides with the BMI of
23.7 considered as overweight in Australian women
26 to 29 years (Crawford &amp; Campbell, 1999). Other
studies reported in women BMI limits of 26 to
27 (Craig &amp; Caterson, 1990; Bhanji, Khuwaja,
Siddiqui, Azam, &amp; Kazmiet, 2011). However,
they have contemplated ages from 20 to 59 years. It
has been suggested that the greater the age or level of
overweight, women perceive their ideal weight as

Artículo Original

higher and give it less relevance (Crawford &amp;
Campbell, 1999; Donath, 2000; Bhanji et al., 2011).
In the present study, we observed a strong linear
correlation between the current weight and the ideal
body weight (r= 0.80, p&lt; 0001).
It was found that the weight perceived as
ideal corresponds to a BMI of 21.1. This result is
similar to the BMI of 22.7 considered as ideal in
Australian
women (Crawford
&amp;
Campbell,
1999). Another important outcome is that 68.7 per
cent considered their ideal weight below the BMI of
22. There is evidence that women of normal weight
report their ideal weight close to their current one
(Craig &amp; Caterson, 1990). However, the concept of
the ideal weight differs between populations
and their aesthetic definition has varied at different
times (Bonafini &amp; Pozzilli, 20112). In the cultures of
southern Asia and Africa, a BMI close to 27 is
synonymous for better social status (Bhanji et al.,
2011). In our study, only 2.3% of women perceive
their ideal weight between 25 and 27.9 of the BMI.
Limitations of the study
This study presents a comparison of the IBW
formulas with the PIBW that has not been reported
to our knowledge. In addition, it considered the
analysis between multiple ranges of BMI and a range
of age that has been suggested as a reference
(Kuczmarski &amp; Flegal, 2000). On the other hand,
although it is a multiregional population, the study
results do not allow the researchers to make
inferences to the general population. Likewise, data
of reported weight (that women had before the
evaluation) was not obtained, thus it was not known
if women overestimated or underestimated their
current weight. However, it has been observed that
young women are more familiar with their usual and
current weight, in comparison with older women and
men (Craig &amp; Caterson, 1990; Engstrom, Paterson,
Doherty, Trabuls &amp; Speer, 2003).

Conclusions
At a group level, the formulas in agreement with the
PIBW are Robinson et al, Hammond and Hamwi. At
an individual level, only the formula of Faspyn 1
adjusted by frame size is in agreement with the PIBW
at a BMI &lt;20. The formulas of Robinson et al,
Hammond, Tokunaga (BMI of 22), Faspyn 2 (BMI
of 22) and Broca without adjustment by frame size

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

correspond best with the PIBW at different intervals
of BMI. According to the BMI perceived as
overweight (23.8 k/m2) and perceived as ideal (21.1
k/m2), caution is suggested when using the IBW
formulas and BMI of 22 as diagnostic values and to
establish goals for the gain or loss of body fat. The
IBW formulas or BMI of 22 does not necessarily
represent the individual desirable weight or
aesthetic weight in the entire range of 18.5 to 24.9 of
BMI. For example, a woman with a current BMI of
19 would have to increase 8 kg to reach the weight
that corresponds to a BMI of 22. Other studies should
validate the IBW formulas and the PIBW in women
at BMI levels of overweight and thinness with the use
of clinical indicators associated with morbidity. In
addition, the results in males should also be
evaluated.

Artículo Original

Engstrom JL, Paterson SA, Doherty A, Trabulsi M, Speer
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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�ideal body weight formulas, perceived ideal body weight,
BMI of 22.

Artículo Original

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15

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FACTORES ASOCIADOS AL DEBUT SEXUAL, ACTIVIDAD SEXUAL EN LÍNEA Y
CALIFICACIÓN EN ESTUDIANTES DE MORELIA.
FACTORS ASSOCIATED WITH SEXUAL DEBUT, SEXUAL ACTIVITY ONLINE AND GRADING IN MORELIA
STUDENTS.
López Tapia Ricardo.1 Martínez Toledo José Luis.2
1 Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas “Dr. Ignacio Chávez”, México. 2 Hospital Infantil de
Morelia "Eva Sámano de López Mateos", México.

Citation: López Tapia R., Martínez Toledo JL. (2018) Factores asociados al
debut sexual, actividad sexual en línea y calificación en estudiantes de
Morelia. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(1), 16-22.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 López Tapia R. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.1-3
Recibido: 9 de marzo 2018;
Aceptado: 30 de abril 2018
Email: lopeztapiaricardo@hotmail.com

�Actividad sexual en línea, debut sexual.

Artículo Original

FACTORES ASOCIADOS AL DEBUT SEXUAL, ACTIVIDAD SEXUAL EN LÍNEA Y CALIFICACIÓN EN
ESTUDIANTES DE MORELIA.
López Tapia Ricardo.1 Martínez Toledo José Luis.2
1 Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas “Dr. Ignacio Chávez”. 2 Hospital Infantil de Morelia "Eva Sámano de López
Mateos".

RESUMEN
Introducción: Las prácticas sexuales de los adolescentes se han convertido en un problema de salud pública a nivel mundial.
Objetivo: Describir factores asociados al debut sexual en estudiantes, la actividad sexual en línea y sus calificaciones. Material
y Métodos: Estudio observacional, transversal incluyó 673 estudiantes de secundarias y preparatorias públicas y privadas de
Morelia. Se aplicó encuesta auto diligenciada sobre factores asociados a sexualidad. Resultados: 27.4% busca pornografía en
internet una vez a la semana, ciber sexo lo practica 4.5%, sexting 6.1%. Internet resultó la principal fuente de información
sexual (40.4%). 20.1% tuvo debut sexual, con media de 14.8 años (desviación estándar=1.7), 47.4% lo hizo por curiosidad. Para
el debut sexual resultaron significativos la disfunción familiar y tener pareja (p=0.040 y p=0.000), no tuvieron significancia el
tipo de institución, religión y autoestima. Los estudiantes sin debut sexual tuvieron mejor calificación (p=0.008). Conclusión:
Los factores asociados al debut sexual encontrados, fueron en relación a la estructura familiar-social y las actividades en línea,
por lo cual es necesario promover programas de educación sexual actualizados.
Palabras Clave: Actividad sexual en línea, debut sexual.

ABSTRACT
Introduction: The sexual practices of adolescents have become a public health problem worldwide. Objective: Describe
factors associated with sexual debut in students, online sexual activity and their qualifications. Material and Methods:
Observational, cross-sectional study included 673 students from four high schools, 2 public and 2 private in Morelia. A selfadministered survey on factors associated with sexual practices was applied. Results: 27.4% look for pornography on the
internet once a week, cybersex practices 4.5%, sexting 6.1%. Internet was the main source of sexual information (40.4%).
20.1% had a sexual debut, with an average of 14.8 years (standard deviation = 1.7), 47.4% did so out of curiosity. For the sexual
debut, family dysfunction and having a partner were significant (p = 0.040 and p = 0.000), the type of institution, religion and
self-esteem did not have significance. Students without a sexual debut scored better (p = 0.008). Conclusions: The factors
found associated with the sexual debut, have relationship to family-social structure and online activities, for this, is necessary
to promote updated sex education programs.
Key words: Online sexual activity, sexual debut.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Actividad sexual en línea, debut sexual.

Introducción
En la actualidad, el comportamiento sexual de los
adolescentes se ha convertido en un problema de
salud; ya que las prácticas sexuales se realizan a
menor edad, a nivel mundial se estima que la edad
promedio de debut sexual va desde los 15 a los 18
años, desencadenando infecciones de transmisión
sexual, embarazos no deseados, rezago educativo,
abandono escolar, familias disfuncionales, pérdida
de
productividad
profesional,
delincuencia,
renovación del ciclo de pobreza, complicaciones
obstétricas, muertes neonatales, muerte materna y
nacimientos pretérmino. (Jarząbek et al 2016; Salam
2016)
Los factores implicados en el cambio de
comportamiento sexual, son aquellos que provocan
una salida de la neutralidad sexual, generalmente
efectos positivos del deseo y la excitación sexual,
estos se pueden agrupar en cuatro esferas: biológico
(salud física, función hormonal, función genital,
función neurobiológica), psicológica (autoestima,
personalidad, depresión, ansiedad y consecuencias
de abuso sexual), interpersonal
(relaciones
anteriores, factores estresantes, motivación) y
sociocultural (religión, familia, amigos y
compañeros, medios de información y medios de
comunicación). (Brotto et al 2016; Kingsberg, S. A.,
Rezaee, R. L. 2013)
Analizando el entorno del adolescente actual, el
internet y los avances tecnológicos son los cambios
sobresalientes de la época, pudiendo ser los factores
de mayor importancia para este cambio de
comportamiento sexual.

Artículo Original

alteraciones de su percepción psicosocial; por lo que
se ha recomendado evitar la exposición a este
contenido. (Sánchez et al 2007).
El ciber sexo, se practica mediante la estimulación
sexual entre personas, a través de mensajes,
imágenes y/o video, donde puede o no darse la
masturbación. Lo que disminuye los riesgos sexuales
físicos, permitiendo gratificación sexual, pero puede
generar una conducta adictiva. (Döring 2009)
El sexting, consiste en la difusión o publicación de
contenidos como fotografías y videos de tipo sexual,
producido por el propio remitente, utilizando para
ello cualquier dispositivo tecnológico; es una
práctica frecuente entre menores de edad, que por lo
general termina afectando al remitente al exponerse
de forma pública o en sitios de pornografía infantil.
Caso similar con el uso de redes sociales, que se ha
convertido en un lugar de captación de contenido,
contacto y reclutamiento con propósitos de
producción de material pornográfico o explotación.
Además de la facilidad para suscribirse a la red y
multiplicar contactos que facilitan la actividad
sexual. (Ibarra 2014; Delgado y França 2014;
Fernández 2013)
Nuestro entorno actual genera personas con un
comportamiento inadecuado en uno o varios aspectos
de la sexualidad. Por lo cual este trabajo tiene el
propósito de mostrar factores relacionados a
comportamientos sexuales, incluida la actividad
sexual en línea, el debut sexual y su repercusión en
la calificación del estudiante, considerando el
aspecto académico como parte importante en el
desarrollo del adolescente.

Mediante el uso de esta tecnología se han creado
nuevas
actividades
sexuales,
denominadas
actividades sexuales en línea, definidas como el uso
de internet para acceder a materiales sexuales como
escritura, videos, imágenes, información en general,
comprar artículos sexuales, trabajo sexual en
internet, ciber sexo y búsqueda de citas o contactos.
(Döring 2009; Ucar , Golbasi y Senturk 2016). Se
reportan distintos efectos en los usuarios de estas
actividades y materiales.

Material y Métodos
Este trabajo se realizó mediante un estudio
descriptivo y transversal, donde se encuestaron 673
alumnos de dos escuelas secundarias, una pública y
otra privada y dos escuelas preparatorias, de igual
manera una pública y otra privada. Se incluyeron
estudiantes seleccionados al azar, de ambos sexos y
con edad entre 12 y 19 años.

La pornografía, desde el punto de vista
psicoanalítico, ayuda a evocar las fantasías sexuales
reprimidas. En los niños y adolescentes expuestos a
ella puede afectar su desarrollo mental, reflejado en

Se aplicó cuestionario diseñado por los autores,
donde se incluyeron variables para describir los
factores relacionados al comportamiento sexual,
incluidos la funcionalidad familiar (prueba de Apgar,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

17

�Actividad sexual en línea, debut sexual.

utilizada por González 2012), nivel de autoestima
(Test de Cooper-Smith, utilizada por González 2012)
y la actividad sexual en línea. Los cuestionarios se
procesaron en el programa estadístico SPSS versión
23, el análisis incluyó medidas de tendencia central,
análisis de varianza, de medias e inferencial con los
factores asociados, mediante tablas y chi cuadrada.
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en
Investigación del Hospital (registro HIM-EI17-2016)
y de la Facultad (registro CB/2017/V-203). Se
obtuvo la aprobación de las instituciones educativas
y el asentimiento o consentimiento verbal de los
estudiantes para cumplir con el anonimato y
confidencialidad.
Variables empleadas en el estudio.
Edad clasificada en grupos de 12 a 15 y 16 a 19 años,
debut sexual en años cumplidos, factores asociados
al debut sexual en socioculturales (Funcionalidad
familiar, influencia de amigos y la religión, relación
amorosa y fuente de información sobre sexualidad.),
factores psicológicos (Nivel de autoestima) y
factores individuales (Motivo para tener la primera
relación y debut sexual por violación.) La actividad
sexual en línea incluyó búsqueda de pornografía,
ciber sexo, sexting y uso de redes sociales para
buscar pareja.

Resultados
La población total del estudio fue de 673 estudiantes,
de los cuales 53.6% (361) fueron del género
femenino y el 46.4% (312) del género masculino. El
58.24% (392) tenía de 12 a 15 años y 41.76% de
(281) de 16 a 19 años.
El debut sexual se presentó en 20.1% (135) de los
673 estudiantes, con media de 14.8 años y desviación
estándar de 1.7. El debut fue mayor en el grupo de
edad de 16 a 19, en el género masculino y tipo de
institución privada, la media de edad de debut sexual
fue inferior en el grupo de 12 a 15 años ver tabla 1.

Artículo Original

Tabla 1. Debut sexual por edad, género y tipo de
institución

No.

Debut Sexual
%
Media

DS

Grupo edad
12-15
16-19

34
101

25.2
74.8

13.41*
15.30

1.2
1.5

Género
Masculino
Femenino

78
57

57.8
42.2

14.85
14.79

1.5
1.9

Institución
Pública
Privada
General

50
85
135

37.0
63.0
20.1

14.84
14.81
14.80

1.8
1.6
1.7

Fuente: Directa
*p&lt;.05

Tabla 1. Debut sexual por edad, género y tipo de
institución

No.

Debut Sexual
%
Media

DS

Grupo edad
12-15
16-19

34
101

25.2
74.8

13.41*
15.30

1.2
1.5

Género
Masculino
Femenino

78
57

57.8
42.2

14.85
14.79

1.5
1.9

Institución
Pública
Privada
General

50
85
135

37.0
63.0
20.1

14.84
14.81
14.80

1.8
1.6
1.7

Fuente: Directa
*p&lt;.05
En cuanto a la actividad sexual en línea, la búsqueda
de pornografía fue la principal actividad (27.4%),
donde en todas las actividades, los hombres de
institución privada fueron los de mayor frecuencia

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

18

�Actividad sexual en línea, debut sexual.

Artículo Original

con significancia estadística (p=0.000 y p=0.004)
(ver tabla 2).

12.7% no especificaron con quien tuvo su primera
relación.

Tabla 2. Prácticas de la actividad sexual en línea

Se encontró una media de calificación de 8.03 con
una desviación estándar de 0.978 puntos. Dos
estudiantes tienen calificación reprobatoria y 29
excelentes. Al clasificar las calificaciones se
agruparon en competentes (8 a 10) correspondiendo
a este grupo un 72.8% (490) y no competente (5 a 7)
que obtuvo el porcentaje restante. La media de
calificación del grupo de estudiantes sin debut sexual
fue de 8.08 (desviación estándar=0.95), superior al
7.81 (desviación estándar=1.05) del grupo con debut
sexual. La calificación resultó estar asociada al debut
sexual, al aplicar la prueba de Chi-cuadrada
(p=0.008) y fue mejor en el grupo de estudiantes sin
debut sexual, (ANOVA p=0.004). (tabla 4).

Tipo de actividad
Búsqueda de
pornografía
Ciber sexo
Sexting
Busqueda de
pareja sexual o
romántica
Fuente Directa

No.

%

Hombres
No.
%

Mujeres
No.
%

Inst. Pública Inst. Privada
No.
%
No.
%

184.0 27.4 152.0 82.0 32.0 18.0 51.0 28.0 133.0 72.0
30.0 4.5 20.0 67.0 10.0 33.0 6.0 20.0 24.0 80.0
41.0 6.1 24.0 58.0 17.0 42.0 8.0 20.0 33.0 80.0

40.0

5.9

29.0

73.0 11.0 27.0 15.0 38.0

25.0

62.0

La frecuencia más común de búsqueda de
pornografía es 1 a 2 veces por semana (20.4%),
seguida de 3 a 4 veces (3.1%), 5 a 7 veces (2.7%) y
por ultimo más de una vez al día (1.2%). Todas las
actividades
sexuales
en
línea
resultaron
estadísticamente significativas al asociarla con el
debut sexual (p=0.000). El tiempo dedicado para
buscar pareja en redes sociales obtuvo una media de
1.9 horas al día, con desviación estándar de 1.3 horas
y rango de 5.
La descripción de los factores del debut sexual (tabla
3), mostró que la mayor parte de los estudiantes
tienen una familia funcional (66.7%), sin embargo,
resulto significativo la disfunción familiar para el
debut sexual (p=0.04). El 79.4% indico pertenecer a
la religión católica, seguido del 13.9% sin religión,
sin tener significancia para el debut sexual
(p=0.077). El internet fue la fuente de información
más mencionada por los encuestados (40.4%), sin ser
significante para el debut sexual (p=0.155). El 53.6%
de los estudiantes tienen una tendencia a alta
autoestima, seguido del 21.7% con tendencia a baja
autoestima, sin significancia (p=0.879). La
curiosidad fue el principal motivo para el debut
sexual (47.4%) y en tres estudiantes de preparatoria
privada su debut fue producto de violación. El 62.1%
de los estudiantes cuentan con una relación amorosa,
resultando significativo para el debut sexual
(p=0.000). Cuestionando sobre el tiempo dedicado a
la pareja, tanto en la relación personal como en la
comunicación digital, tuvo una media de 4.6 horas al
día, desviación estándar de 2.99 horas, un valor
mínimo de 1 hora y máximo de 13.
Al cuestionar sobre la persona con la cual se tuvo el
debut sexual, la pareja fue la más mencionada
(56.3%), seguido de un amigo/amiga (25.2%) y

Tabla 4. Calificación de unidades de aprendizaje y
debut sexual
Calificación
8-10
5-7
Total
No.
%
No.
%
No.
%
si Tabla 86
63.7 asociados
49 36.3
135 20.1
3. Factores
al debut
no
404 75.1 134 24.9 538 79.9
No. Porcentaje
Total
490 72.8 183
27.2 673 100.0
Fuente: directa Funcionalidad familiar

Debut sexual

Funcional
moderadamente
disfuncional
Disfunción grave

449

66.7

169

25.1

55

8.2

Influencia de la religión
Catolica
534
79.4
Ninguna
93
13.9
Cristiana
38
5.6
Otras
8
1.1
Si
No

Influencia de amigos +
20
115

14.8
85.2

Fuente de informacion sobre sexualidad
Internet
272
40.4
Padres o hermanos
230
34.2
Amigos
116
17.1
Libros o revistas
27
4.1
Otros
28
4.2
Nivel de autoestima
Alta autoestima
136
Tendencia a alta
361
autoestima
Tendencia a baja
146
autoestima
Baja autoestima

30

20.2
53.6
21.7
4.5

Motivo de la primera relación +
Curiosidad
64
47.4
Placer
29
21.5
Amor
18
13.3
No se
9
6.7
Otras
15
11.1
Si
No

Debut sexual por violación
3
0.5
670
99.5

Relación amorosa
Si
255
37.9
No
418
62.1
*Variable empleada para realizar prueba de chi
+Valores en frecuencia y porcentaje relativos,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

19

�Actividad sexual en línea, debut sexual.

Discusión
Obtuvimos una media de edad de debut sexual de
14.8 años, inferior al 16.5 reportado por Fernández
2013 y coincidente con el 14.5 de Carvajal 2017 en
Colombia, esta similitud podría deberse a que, en la
actualidad, el inicio de las relaciones sexuales en los
alumnos de secundaria y preparatoria, ocurre en
edades más tempranas, al tener mayor información y
tiempo para la sexualidad. Así lo muestran estudios
poblacionales, como el realizado en EUA por
National Center for Health Statistics 2015, que
reporta una edad de debut sexual de 17.3 años para
las mujeres y 17 en los hombres, que es notablemente
superior (2.5 años) a los 14.8 obtenido en nuestro
estudio. Probablemente debido a que corresponde a
un estudio poblacional y a las diferencias sociales y
culturales que se tienen con ese país.
El Consejo Nacional de Población reporta que en
Michoacán (CONAPO 2011), la media de edad de
debut sexual es 18.2 años, que es 3.4 años mayor al
nuestro, probablemente debido a que estudiamos
adolescentes y no población general.
El debut sexual en los hombres tuvo diferencias
significativas al de las mujeres (25% vs 16%),
coincidentes con el de Fernández 2017 (77.0% vs
66.0%), estas diferencias fueron menores conforme
aumenta la edad, como lo reporta el estudio de Leyva
2010, al no encontrar significancia a 18 y 19 años,
probablemente intervenga la política de equidad de
género.
El debut sexual fue más frecuente con la pareja
(56.3%), lo que coincide con Leyva 2010, aunque
con un porcentaje mayor (89.4%), el debut con
amigo fue mayor al nuestro (25.2% vs 18.63%) y el
debut con otras personas fue más frecuente en
nuestro estudio (18.5% vs 4.23%); probablemente
debido a la tecnología de la información que
permiten informarse y experimentar sexualidad de
distinta forma. También coincidimos con Leyva
2010 sobre los principales motivos de debut sexual
(curiosidad, placer y amor).
Sobre búsqueda de pornografía, Álvarez 2008 en
Perú señala que 30.4% de estudiantes de 10 a 19 años
la realiza, porcentaje similar al nuestro (27.4%). En
cambio, Vizcarral 2004, en estudiantes chilenos de

Artículo Original

11 a 12 años, el porcentaje es 51%, lo que podría
deberse a características sociales de cada país, cuya
alta frecuencia requiere mayor atención a este grupo
etario considerando que al aumentar la edad y nivel
educativo la búsqueda se incrementa hasta 96%
reportado por Boies 2002 en universitarios
canadienses.
El sexting tiene frecuencia variable en población
joven, en la revisión de Sanllehí 2017 reporta rango
de 2.5% a 30%. El 6.1% de nuestro estudio está
dentro de este rango, siendo más coincidente al 7.9%,
reportado por Organización Efecto Internet (2017) en
10,000 adolescentes mexicanos; la diferencia puede
deberse a que el estudio de Sanllehí incluye
poblaciones de diferentes países.
El 25.6% de universitarios canadienses practica ciber
sexo (Boies 2002), 9.3% en estudiantes de colegios
koreanos (Park 2013). Frecuencias superiores al
4.5% de nuestro estudio; esto podría deberse a la
edad mayor de universitarios canadienses y que
nuestra frecuencia sea más cercana a los colegios
Koreanos.
La significancia estadística obtenida entre el debut
sexual y las actividades sexuales en línea, se
interpretó como que los estudiantes con debut sexual
practican este tipo de actividades, ya que no fue tan
frecuente para asociarla directamente al debut sexual.
La disfunción familiar en nuestro estudio, fue una
variable estadísticamente significativa para el debut
sexual, que difiere de la no significancia reportada
por González 2012, lo cual puede deberse a
diferencias en el tamaño de población estudiada y
año realizado.
En la literatura revisada no se encontró información
sobre la repercusión del debut sexual en la
calificación de los estudiantes. Nosotros abordamos
este aspecto y detectamos que hubo mejor
calificación en los estudiantes sin debut sexual,
diferencia que resultó estadísticamente significativa,
lo que sugiere que el no haber tenido relaciones
sexuales, puede favorecer un mayor tiempo para el
estudio y mejor nivel de calificación, aunque hay que
tomar en cuenta que en la calificación influyen otros
factores que no se estudiaron.
Conclusiones

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

20

�Actividad sexual en línea, debut sexual.

Los resultados de este trabajo apoyan la necesidad de
promover en escuelas de nivel medio programas
actualizados de educación sexual, tomando en cuenta
que los factores relacionados al debut sexual están en
relación a la estructura familiar y las actividades en
línea, para fortalecer el ejercicio responsable de la
misma, sensibilizar a alumnos y padres, sobre los
riesgos que representa el abuso del acceso a internet;
además de promover líneas de investigación sobre la
vida sexual de los adolescentes e intervenciones que
disminuyan el comportamiento de riesgo.
La calificación mayor en los estudiantes sin debut
sexual pudiera ser una coincidencia, por lo cual se
requieren más estudios al respecto.
Agradecimientos:
Los autores agradecen al personal docente y alumnos
de las instituciones educativas por su autorización y
participación. Al departamento de enseñanza e
investigación por apoyo y asesoría metodológica.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

22

�R

E

S

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Revista Salud Pública y Nutrición

PERCEPCIÓN DEL CUERPO SALUDABLE Y SU RELACIÓN CON LA
INSATISFACCIÓN CORPORAL EN ADOLESCENTES MEXICANOS
PERCEPTION OF THE HEALTHY BODY AND ITS RELATION TO BODY DISSATISFACTION IN MEXICAN
ADOLESCENTS

Cruz Licea, Verónica1 Urbina Cedillo, Clara 1 Alvear Galindo, María Guadalupe1 Ortiz Hernández, Luís 2
Morán Álvarez, Isabel Cristina 1
1 Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de
México. 2 Atención a la Salud, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, México.
Citation: Cruz Licea, V. Urbina Cedillo, C. Alvear Galindo, M.G. Ortiz
Hernández, L. Morán Álvarez, I. C. (2018) Percepción del cuerpo saludable y
su relación con la insatisfacción corporal en adolescentes mexicanos. Revista
de Salud Pública y Nutrición, 17(1), 23-29.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Cruz Licea, V. et al. This is an open-access article distributed
under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.1-4
Recibido: 27 de febrero 2018;
Aceptado: 10 de abril 2018
Email: veronica_cruz_licea@yahoo.com.mx

�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

Artículo Original

PERCEPCIÓN DEL CUERPO SALUDABLE Y SU RELACIÓN CON LA INSATISFACCIÓN CORPORAL
EN ADOLESCENTES MEXICANOS
Cruz Licea, Verónica1 Urbina Cedillo, Clara 1 Alvear Galindo, María Guadalupe1 Ortiz Hernández, Luís 2 Morán
Álvarez, Isabel Cristina 1
1 Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. 2
Atención a la Salud, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco.

RESUMEN
Introducción: Las campañas de prevención de la obesidad que simbolizan el cuerpo sano sin exceso de peso podrían afectar
la percepción de la imagen corporal de los adolescentes, como ocurre con el ideal estético. Objetivo: Evaluar su percepción
del cuerpo sano y su relación con la insatisfacción corporal Métodos: Se realizó una encuesta en 460 adolescentes, estudiantes
de una escuela pública en la Ciudad de México. Se utilizó una prueba de silueta para evaluar la percepción de: su imagen
actual, la imagen que les gustaría tener y la imagen que consideraban saludable de acuerdo con las campañas de prevención
de la obesidad. La información se analizó mediante correlaciones estadísticas entre cada una de las tres percepciones
corporales y la insatisfacción. Resultados: La mayoría de los adolescentes (76.8%) ubican al cuerpo sano en un índice de masa
corporal de peso normal. Se encontró una relación casi nula con la dirección negativa entre el cuerpo sano y la insatisfacción
corporal. Conclusión: Los resultados indican que las campañas que promueven el cuerpo sano logran que los adolescentes
identifiquen un cuerpo asociado con menores riesgos para la salud, sin implicar una afectación importante en su percepción
corporal.
Palabras Clave: prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción corporal.

ABSTRACT
Introduction: The obesity prevention campaigns that symbolize the healthy body without excess weight could affect the
perception of the body image of adolescents, as it happens with the aesthetic ideal. Objective: Evaluate their perception of
the healthy body and its relationship with body dissatisfaction. Methods: A survey was conducted in 460 adolescents, students
of a public school in Mexico City. A silhouette test was used to assess the perception of: their current image, the image they
would like to have, and the image they considered healthy according to the obesity prevention campaigns. The information
was analyzed through statistical correlations between each of the three body perceptions and dissatisfaction. Results: The
majority of adolescents (76.8%) place the healthy body in a body mass index of normal weight. An almost null relationship
with negative direction was found between the healthy body and body dissatisfaction. Conclusion: The results indicate that
the campaigns that promote the healthy body achieve that adolescents identify a body associated with lower risks to health,
without implying an important affectation in their corporal perception.
Key words: prevention, obesity, healthy body, body dissatisfaction

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

Introducción
Desde hace dos décadas hasta el día de hoy, varias
instituciones gubernamentales mexicanas han
llevado acabo intensas campañas de prevención de la
obesidad en medios de comunicación como una
estrategia para disminuir su prevalencia en la
población. A través de la transmisión de mensajes,
pretenden motivar a las personas para que adopten un
estilo de vida saludable, como disminuir el consumo
de alimentos con alto contenido de grasas, sal y
azúcares, aunado a realizar actividad física
(Barquera, Rivera-Dommarco &amp; Gasca-García,
2001; Barquera, Campos-Nonato, Rojas &amp; Rivera,
2010). También hay mensajes que promueven
mantenerse en un índice de masa corporal (IMC) de
18.5 a 25 kg/m2 y una circunferencia de cintura
menor a 80 cm en mujeres y 94 cm en hombres; estas
medidas van a simbolizar al “cuerpo saludable”.
En ocasiones utilizan imágenes de personas o
caricaturas que describen a la obesidad con algunas
de las siguientes características: cuerpo grande,
redondo, abdomen voluptuoso, glotón, perezoso,
gracioso, poco atractivo y enfermo. Mientras que el
cuerpo saludable es simbolizado como: delgado, alto,
luce feliz, activo, atractivo, sin grasa abdominal y
con musculatura en el caso de imágenes masculinas
(Asistencia, Asesoría y Administración de
Espectáculos, 2013; Instituto Mexicano del Seguro
Social, 2015; Secretaria de Salud de México, 2017;
Secretaria de Salud de México, 2013; Secretaria de
Salud del Distrito Federal, 2011). Con ello pretenden
alentar a la población a que adopten ciertos tipos
corporales y eviten otros.
Estas imágenes están reforzando los estereotipos
negativos ya existentes de la obesidad, que provocan
discriminación hacia las personas con obesidad. Las
personas que son discriminadas se tornan más
vulnerables a daños psicológicos y aumentan la
probabilidad de llevar a cabo actividades que
contribuyan a mantener o empeorar su situación, por
ejemplo comer más o hacer dietas estrictas
(Bermúdez &amp; Hernández, 2012; Ashmore, Friedman,
Reichmann, &amp; Musante, 2008). Siendo los
adolescentes los más afectados, debido a que están en
una etapa de la vida de cambios y aceptación de la
imagen corporal. Los adolescentes tienen mayor
preocupación por su apariencia física y no desean ser
rechazados por tener una apariencia diferente a lo
valorado socialmente (Rodríguez &amp; Caño, 2012).

Artículo Original

En la actualidad, el ideal corporal es caracterizado
por un cuerpo esbelto y es significado de triunfo,
éxito y belleza. Este ideal es impuesto por publicidad
de la industria de la moda y del mercado de productos
“milagro” que supuestamente disminuyen el exceso
de peso sin esfuerzo (Toro, 1996). La influencia
dañina que tiene este ideal estético en los
adolescentes sobre la imagen corporal, y en especial
en el desarrollo de trastornos de la conducta
alimentaria ha sido ampliamente corroborada
(Martínez-González, et al., 2003; Austin &amp; Smith,
2008). No obstante, el efecto que tiene la promoción
de un cuerpo saludable como ausente de exceso de
peso, es un tema controversial (Cohen, Perales &amp;
Steadman, 2005; Ramos, 2015; O´Dea, 2005) y poco
estudiado en nuestro país.
Hay evidencia de efectos negativos de campañas de
prevención que han utilizado imágenes de cuerpos
saludables o esbeltos en grupos específicos
(Shentow-Bewsh, Keating &amp; Mills, 2016; Boutelle,
Neumark-Sztainer, Story &amp; Resnick, 2002; Owena &amp;
Spencer, 2013). Ejemplo de esto, es la intervención
que se llevó acabo en mujeres adolescentes a quienes
se les presentaron carteles con imágenes de personas
delgadas como sanas. Se encontró que las
adolescentes consideraron a las imágenes como un
recordatorio de que no son perfectas y están
imposibilitadas de alcanzar ese cuerpo, haciéndolas
sentir inseguras de su peso y deseo de querer perder
peso (O'Dea, 2002).
Otra intervención utilizó carteles promocionales con
diferentes imágenes corporales y preguntó a mujeres
con bulimia su opinión con respecto al peso
saludable. Se encontró que la esbeltez la consideran
como saludable y que la regulación cuidadosa de la
ingesta y el ejercicio son prácticas saludables; así
como las prácticas de comer compulsivamente y
compensar (Burns &amp; Gavey, 2004). En hombres, el
efecto negativo es semejante; una publicación que
revisó varios estudios de hombres jóvenes encontró
que la insatisfacción corporal aumenta cuando ven
imágenes de hombres musculosos y atractivos como
cuerpos ideales y saludables (Blond, 2008).
De acuerdo con lo anterior, se planteó como objetivo
evaluar la percepción del cuerpo saludable en un
grupo de adolescentes mexicanos y conocer su
relación con la insatisfacción corporal. Con el fin de

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

24

�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

aportar información sobre el tamaño que tiene el
cuerpo que los adolescentes consideran como
saludable y su efecto negativo.

Material y Métodos
El estudio corresponde a un diseño descriptivo,
correlacional y comparativo. Se realizó una encuesta
durante el mes de septiembre y octubre de 2014. La
población de estudio fueron adolescentes inscritos en
la única escuela de nivel secundaria perteneciente a
la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM). Se les invitó a participar a todos los
estudiantes. Se incluyeron aquellos estudiantes que
dieron su consentimiento verbal y entregaron el
consentimiento firmado por los padres o tutores. En
total, se estudiaron 460 adolescentes, 46% eran del
sexo masculino y 54% femenino. El promedio de
edad en años cumplidos fue 12.7±0.9 años.
Instrumentos y procedimiento
A los adolescentes se les preguntaron datos generales
que fueron tratados de forma individual y
confidencial. Se acondicionó una aula para realizar
las mediciones antropométricas, se les midió el peso
y la estatura utilizando una báscula digital (marca
OMRON, modelo HBF-514) y un estadímetro de
pared (marca SECA modelo 214) debidamente
calibrados. Se calculó el IMC con el puntaje z para la
edad y sexo de acuerdo con la clasificación de la
Organización Mundial de la Salud (OMS): peso bajo
(≤ -2.00), peso normal (-1.99 a 0.99), sobrepeso (1.00
a 1.99) y obesidad (≥ 2.00) (OMS, 2004).
Se utilizó el test de siluetas de Stunkard (Stunkard &amp;
Album, 1981) para evaluar la percepción de la
imagen corporal. A los adolescentes se les solicitó
seleccionaran una de entre nueve siluetas o imágenes
corporales que van de la más delgada hasta la más
gruesa para hombres y mujeres considerando: 1) la
imagen que refleja mejor su imagen corporal actual
(nombrada para su análisis como percibida), 2) la
imagen que les gustaría tener (nombrada como
deseada) y 3) la imagen que consideran es el cuerpo
saludable (nombrada como saludable) de acuerdo a
las campañas de prevención de la obesidad.

Artículo Original

Figura 1. Imágenes corporales de mujeres y hombres de
acuerdo al índice de masa corporal.

La insatisfacción corporal se consideró como la
diferencia entre la imagen que refleja mejor su
imagen corporal actual (percibida) y la imagen que
les gustaría tener (deseada). Cuando el resultado fue
un valor positivo se consideró como insatisfacción
positiva que significa que desea estar más delgado, y
cuando la diferencia resultó un valor negativo, se
consideró como insatisfacción negativa que significa
que desea tener más peso.
Análisis estadístico
La información se capturó y analizó en el programa
SPSS para Windows versión 20.0. Se describieron
con
porcentajes
las
imágenes
corporales
seleccionadas como percibida, deseada y saludable.
Se comparó por sexo, edad e IMC con la prueba chi
cuadrada (X2) a un límite de significación estadística
p&lt;0.05.
Cada una de las imágenes seleccionadas (percibida,
deseada y saludable), fueron clasificadas de acuerdo
al IMC en: imagen 1 y 2 como bajo peso, 3 a 5 como
peso normal, 6 y 7 como sobrepeso y por último, 8 y
9 como obesidad (Figura 1). Cabe mencionar que
esta clasificación ha sido estandarizada y empleada
exitosamente como indicador de autoreporte de IMC
(Osuna-Rámirez, Hernández-Prado, Campuzano &amp;
Salmerón, 2006). Renombrándolas para su análisis
como: IMC percibido, IMC deseado y IMC
saludable.
Posteriormente, se hizo un análisis de correlación
mediante el coeficiente de Spearman (rSpearman) de
cada una de estas variables con la insatisfacción

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

corporal, estratificando por sexo. El límite de
significación estadística fue p&lt;0.05.
Resultados
De los 460 adolescentes, 2.8% (n=13) tenían peso
bajo, 55.0% (n=253) peso normal, 17.0% (n=78)
sobrepeso y 25.2% (n=116) tenían obesidad. No se
encontraron
diferencias
significativas
estadísticamente entre el IMC evaluado por sexo y
edad.

Descripción de las imágenes percibida, deseada y
saludable

Las imágenes más seleccionadas como imagen
percibida en las mujeres fueron 3 (21.4%) y 4
(19.4%), ambas corresponden a un IMC de peso
normal; las imágenes menos seleccionadas fueron 9
(0.0%) y 8 (2.4%), ambas pertenecen a un IMC de
obesidad. En los hombres, las imágenes más
seleccionadas como imagen percibida fueron 3
(22.6%) y 4 (19.3%), ambas pertenecen a IMC de
peso normal; mientras que las imágenes menos
seleccionadas fueron 9 (0.0%) y 8 (1.4%), que
pertenecen a IMC de obesidad.
De acuerdo con la imagen deseada, las mujeres
seleccionaron mayormente las imágenes 3 (31.9%) y
5 (25.4%), ambas corresponden a un IMC de peso
normal; y las menos seleccionadas fueron 9 (0.0%),
8 (0.4%) y 7 (0.4%) que corresponden a un IMC de
obesidad y sobrepeso. En los hombres, las imágenes
más seleccionadas como deseadas fueron 3 (36.8%)
y 4 (29.2%), ambas corresponden a un IMC de peso
normal; y las menos seleccionadas fueron 9 (0.0%),
8 (0.5%) y 7 (0.5%) que corresponden a un IMC de
obesidad y sobrepeso.
Las imágenes más seleccionadas como cuerpo
saludable por las mujeres fueron 3 (28.6%) y 5
(27.4%), ambas pertenecen a un IMC de peso
normal, y las imágenes menos seleccionadas fueron
8 (0.8%) y 7 (1.2%) que corresponden a un IMC de
obesidad y sobrepeso. Hubo mujeres que
seleccionaron como saludable a las imágenes 1
(4.4%) y 2 (6.0%) que corresponden a un IMC de
bajo peso.
Los hombres seleccionaron como cuerpo saludable
las imágenes 4 (31.1%) y 3 (27.8%) que
corresponden a un IMC de peso normal y las menos

Artículo Original

seleccionadas fueron 7 (0.9%) y 9 (1.9%) que
corresponden a un IMC de obesidad y sobrepeso,
respectivamente. Hubo hombres que seleccionaron
como saludable a las imágenes 1 (3.8%) y 2 (9.9%)
que corresponden a un IMC de bajo peso.
Análisis de correlación entre IMC evaluado, percibido,
deseado y saludable

Al llevar acabo el análisis de correlación (Tabla 1),
se encontró una relación positiva significativa
estadísticamente entre IMC evaluado e IMC
percibido (rSpearman=0.598; p=0.000), IMC evaluado e
IMC deseado (rSpearman=0.130; p=0.005), y entre IMC
percibido e IMC deseado (rSpearman=0.437; p=0.000).
En el caso del IMC saludable, se encontró
correlación con el IMC percibido (rSpearman=0.161;
p=0.001) y deseado (rSpearman=0.334; p=0.000). No se
encontró correlación significativa estadísticamente
entre el IMC evaluado con el IMC saludable.
En cuanto a las correlaciones estratificadas por sexo,
en las mujeres se encontraron coeficientes
ligeramente mayores a los calculados en los
hombres, a excepción de la correlación entre el IMC
evaluado y percibido (rSpearman=0.645; p=0.000).

Tabla 1. Correlación entre los índices de masa corporal evaluado, percibido,
deseado y saludable en un grupo de adolescentes mexicanos, 2014.
IMC Percibido
rSpearman p
IMC Evaluado
0.598
0.000
Mujer
0.574
0.000
Hombre
0.645
0.000
IMC Percibido
--Mujer
--Hombre
--IMC Deseado
--Mujer
--Hombre
--Fuente: Encuesta.

IMC Deseado
rSpearman
p
0.130
0.005
0.139
0.028
0.128
0.063
0.437
0.000
0.471
0.000
0.392
0.000
-------

IMC Saludable
rSpearman
p
0.012
0.799
0.012
0.854
0.024
0.729
0.161
0.001
0.188
0.003
0.120
0.082
0.334
0.000
0.407
0.000
0.240
0.000

Insatisfacción corporal y el cuerpo saludable

La frecuencia de insatisfacción corporal entre los
adolescentes fue 47.0%, de los cuales el 72.7% está
insatisfecho porque desearían estar más delgado
(insatisfacción positiva) y 27.3% desearía tener más
peso (insatisfacción negativa). Por sexo, se encontró
mayor frecuencia de satisfacción corporal entre las
mujeres (37.5%) que en los hombres (33.0%), sin
embargo esta diferencia no fue significativa
estadísticamente.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

Al correlacionar IMC saludable con la insatisfacción
positiva se encontró una dirección negativa casi nula
(rSpearman=-0.167; p&lt;0.05); esto es, disminuye su
deseo de estar delgado cuando seleccionan como
cuerpo saludable una imagen con mayor peso
corporal. Mientras que la correlación del cuerpo
saludable con la insatisfacción negativa, se encontró
también una dirección negativa débil (rSpearman=0.279; p&lt;0.05), lo cual indica que su deseo por tener
más peso corporal disminuye cuando el cuerpo
saludable tiene menor peso. Al estratificar estas
mismas relaciones por sexo, no se encontraron
diferencias significativas estadísticamente.

Discusión
Entre los resultados de esta investigación hubo datos
esperados que coincide con la literatura, como la
fuerte relación entre el IMC evaluado y percibido, lo
que reafirma que se puede utilizar siluetas corporales
como indicador de autoreporte de IMC cuando no es
factible medir directamente el peso y la estatura.
También en concordancia con la literatura, se
encontró una diferencia entre el IMC evaluado y
deseado, se conoce que la mayoría de las personas
desean tener menor peso del que tienen (Morán,
Cruz-Licea &amp; Iñarritú, 2007). Finalmente, los
resultados coinciden con investigaciones publicadas
en los últimos años, que refieren que cada día hay
más hombres que presentan problemas relacionados
con la imagen corporal y el control del peso, de aquí
que fueron escasas las diferencias halladas por sexo
(Vázquez, López, Álvarez, Mancilla &amp; Oliva, 2006;
Saucedo-Molina, Escamilla-Talón, Portillo-Noriega,
Peña-Irecta &amp; Calderón-Ramos, 2008).
En cuanto a los nuevos hallazgos de esta
investigación, se detectó que ocho de cada diez
adolescentes refirieron como cuerpo saludable
aquella imagen correspondiente a un IMC de peso
normal. Lo que indica que los adolescentes
reconocen el cuerpo que es señalado por las
campañas de prevención de la obesidad como aquel
de menor riesgo para la salud. Sin embargo, se
observó que alrededor de una décima parte de los
adolescentes seleccionaron como cuerpo saludable
imágenes correspondientes a un IMC de bajo peso,
lo cual es preocupante porque creen que la delgadez
es saludable. Esto plantea la interrogante sobre si los
adolescentes seleccionaron esa imagen corporal
porque la consideraron de menor riesgo a la salud, o

Artículo Original

bien, porque esa imagen es el ideal de acuerdo a los
estándares dominantes de belleza.
También se encontró que el cuerpo seleccionado
como saludable no se relaciona con las medidas de
su cuerpo. Esto es, las campañas de prevención de la
obesidad logran que los adolescentes identifiquen un
cuerpo asociado con menores riesgos a la salud, pero
no implica que logren un cambio para que los
adolescentes adopten ese peso corporal. La
prevención deja de lado las fuertes contradicciones
por las que pasan los adolescentes, por un lado viven
en un ambiente obesogénico, y por otro lado, está el
ideal de belleza donde predomina la delgadez; ambas
situaciones van a determinar el comportamiento
(Meléndez, Cañez &amp; Frías, 2012).
Así mismo, los adolescentes refirieron no percibirse
como saludables y sólo algunos desearían serlo. Lo
que plantea la necesidad de diseñar o rediseñar
estrategias dirigidas exclusivamente a los
adolescentes que tengan mayor impacto, ya que la
“guerra contra la obesidad” está enfocada a la
infancia y los adultos. Aunado a las acciones de
prevención, el gobierno debe garantizar la
disponibilidad, accesibilidad y calidad de alimentos
y agua para consumo, además deben asegurar las
condiciones para la práctica de actividad física para
combatir a la obesidad (Panier, 2009; Gracia, 2010).
Por último, no se encontró que la imagen del cuerpo
saludable afecte la percepción que tienen de su
imagen corporal, ya que no se encontró relación con
la insatisfacción corporal. Al parecer aunque los
adolescentes saben que un cuerpo saludable es aquel
sin exceso de peso corporal, no los afecta no tener ese
cuerpo.
El estudio tuvo limitantes debido al tamaño y la
selección de muestra estudiada. Se propone para
futuras investigaciones abordar las necesidades,
motivaciones y estímulos entre los adolescentes
sobre el cuerpo saludable. Los hallazgos aquí
presentados aportan información para la discusión
sobre el enfoque del cuerpo saludable como
estrategia de promoción de la salud y prevención de
la obesidad, que resulta inquietante y éticamente
cuestionable (O’Hara &amp; Gregg, 2006). Debido a que
el cuerpo es utilizado como una estrategia política de
poder (Foucault, 1990), al establecer estrictas normas
sociales: ¿qué comer?, ¿cuánto ejercicio hacer?,

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�Prevención, obesidad, cuerpo sano, insatisfacción
corporal

¿cuánto pesar?, ¿qué cuerpo tener?; lo cual
transgrede la diversidad y autonomía individual.

Conclusiones
Las campañas de prevención gubernamentales han
logrado que los adolescentes identifiquen aquel
cuerpo asociado con menores riesgos a la salud (sin
exceso de peso corporal), sin implicar gran
afectación en la satisfacción que tienen de la imagen
corporal. Por lo que es importante considerar que
cuando se diseñe una campaña de prevención de la
obesidad, se eviten imágenes que fomenten
estereotipos negativos de la obesidad que puedan
dañar la autoestima y la satisfacción que se tenga del
cuerpo.

Agradecimientos:
Se agradece a las autoridades escolares y a la Lic.
Josefina del Carmen Plascencia González por el
apoyo otorgado. Así como al Ing. David Limón Cruz
por la elaboración del cuestionario electrónico. El
documento forma parte de la tesis de la autora
principal para obtener el grado de Doctor en Salud
Colectiva
de
la
Universidad
Autónoma
Metropolitana.

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Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

29

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

EL EFECTO DE LA DIETA SOBRE LA MODULACIÓN DE LA MICROBIOTA EN EL
DESARROLLO DE LA OBESIDAD
THE EFFECT OF DIET ON THE MODULATION OF THE MICROBIOTA IN THE DEVELOPMENT OF OBESITY

Suarez Diéguez Teodoro.1,2 Galván Marcos.1,2 López-Rodríguez G.1,2 Olivo Diana.1,2 Olvera Nájera
Mariza.3
1 Instituto de Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. 2 Integrante
del Cuerpo Académico de Epidemiología Nutricional y Molecular, UAEH-CA-86. 3 Departamento de
Bioquímica, Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, México.
Citation: Suarez Diéguez T. Galván M. López-Rodríguez G. Olivo D. Olvera
Nájera M. (2018) El efecto de la dieta sobre la modulación de la microbiota
en el desarrollo de la obesidad. Revista de Salud Pública y Nutrición, 17(1),
30-39.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2018 Suarez Diéguez T. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn17.1-5
Recibido: 23 de noviembre 2017; Aceptado: 2 de mayo 2018
Email: tsuarez@uaeh.edu.mx

�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

Ensayo

EL EFECTO DE LA DIETA SOBRE LA MODULACIÓN DE LA MICROBIOTA EN EL DESARROLLO DE
LA OBESIDAD
Suarez Diéguez Teodoro.1,2 Galván Marcos.1,2 López-Rodríguez G.1,2 Olivo Diana.1,2 Olvera Nájera Mariza.3
1 Instituto de Ciencias de la Salud, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. 2 Integrante del Cuerpo Académico de
Epidemiología Nutricional y Molecular, UAEH-CA-86. 3 Investigador Titular, Departamento de Bioquímica, Escuela
Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

RESUMEN
Hoy en día, la microbiota gastrointestinal se ha transformado en un tema de investigación dinámica para dilucidar su relación
con la dieta y la salud metabólica del huésped. En los últimos años se ha reconocido que la microbiota intestinal presenta una
interacción estrecha en la regulación de la homeostasis inmune humana y el metabolismo, esto con lleva a nuevas
oportunidades para la prevención de la obesidad y las enfermedades metabólicas asociadas como la diabetes tipo 2, para
generar estrategias en el tratamiento de enfermedades metabólicos y sobre todo en esclarecer la prevalencia de la obesidad.
En recientes investigaciones se ha establecido elementos que permiten establecer a la microbiota intestinal como un
mediador sobre el impacto de la dieta, el estado metabólico y el peso corporal del huésped. Los mecanismos que permite una
relación de la microbiota del intestino con la obesidad son generados mediante la combinación de modelos con animales de
experimentación y ensayos clínicos. El reto fundamental del tema es la capacidad en establecer la causalidad de la relación
entre la nutrición, la microbiota y la salud del huésped, así como los factores que inciden sobre los cambios en el peso corporal
del individuo.
Palabras Clave: microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

ABSTRACT
Today, the gastrointestinal microbiota has been transformed into a dynamic research topic to elucidate its relationship with
diet and metabolic health of the host. In recent years it has been recognized that the intestinal microbiota presents a close
interaction in the regulation of human immune homeostasis and metabolism, leading to new opportunities for the prevention
of obesity and associated metabolic diseases such as type 2 diabetes, to generate strategies in the treatment of metabolic
diseases and especially in clarifying the prevalence of obesity. Recent research has established elements that allow
establishing the intestinal microbiota as a mediator on the impact of diet, metabolic status and body weight of the host. The
mechanisms allowing a relationship of the intestinal microbiota with obesity are generated by combining models with
experimental animals and clinical trials. The fundamental challenge of the subject is the ability to establish the causality of the
relationship between nutrition, microbiota and the health of the host, as well as the factors that influence the changes in the
individual's body weight.
Key words: microbiota, dietary treatment, obesity.

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

30

�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

Introducción
La obesidad hoy en día, se ha considerado uno de los
principales problemas de salud pública y la pandemia
del siglo XXI. Esta enfermedad se ha abordado
desde diferentes perspectivas, considerando que
presenta una etología multifactorial, los factores
sobresalientes a considerar son: dietéticos, genéticos,
endocrinológicos, psicológicos y ambientales, entre
otros (McAllister et al., 2009). Uno de los aspectos a
considerar como parte de esta problemática es la
influencia de la microbiota intestinal en el huésped.
Este ha sido un nuevo factor implicado en la
regulación del peso corporal, implicado en el
desarrollo de la obesidad y su relación con las
funciones metabólicas e inmunológicas del
hospedero. En este sentido, recientes investigaciones
han sugerido que la microbiota intestinal puede
influir en la cantidad de energía que se obtiene de los
alimentos, la inmunidad de la mucosa, la
permeabilidad intestinal, el tiempo de tránsito
intestinal del alimento y su acción en los procesos
inflamatorios. (Boroni-Moreira et al., 2012;
Rodríguez et al., 2013). La composición microbiana
intestinal presenta dinámicos cambios asociados con
el genotipo, la edad y factores dietéticos del
hospedero. La relación de los cambios en la
composición de la microbiota y los productos del
metabolismo del microorganismo, ejercen influencia
a través de complejos mecanismos en las funciones
metabólicas e inmunes del huésped que favorecen el
desarrollo de la obesidad y los trastornos asociados a
esta (Furet et al., 2010). Se han generado evidencias
que a través de la dieta se puede ejercer acción
directa sobre la modulación de la microbiota
intestinal, esta regulación dietética ejerce una
influencia sobre la composición y el metabolismo
microbiano y las funciones metabólicas del huésped,
a través de varios mecanismo como son la
fermentación bacteriana selectiva de nutrientes,
disminuir la función de la barrera intestinal, la sobre
expresión de genes asociados a desordenes y
trastornos de las funciones inmunes adaptativas e
innatas y metabólicas del hospedero (Kau et al.,
2011; Chen et al., 2014). Una equilibrada
composición de la microbiota intestinal le confiere
beneficios al huésped, mientras que los
desequilibrios en la composición de la microbiota se
asocian con trastornos metabólicos (obesidad y
diabetes) e inmunológicos y sobre todo en la
regulación del peso corporal. (Queipo-Ortuno et al.,
2012; Lopez-Legarrea et al., 2014)

Ensayo

2.- COMPOSICIÓN DE LA MICROBIOTA
INTESTINAL Y SU RELACIÓN CON LA
OBESIDAD.
El intestino delgado presenta una diversidad de
microorganismos que de manera directa o indirecta
participan en los procesos digestivos en el individuo
y en su conjunto se le denomina microbiota
intestinal, este es un ecosistema de gran complejidad
que recubre él tubo gastrointestinal. La influencia
que tiene la microbiota intestinal en el hospedero
dentro de sus procesos bioquímicos y/o metabólicos,
ha sido en la obtención de energía a partir de la dieta,
la generación de metabolitos producto de la
fermentación de los alimentos, como son vitaminas y
ácidos grasos de cadena corta, entre otros.
(Scarpellini et al., 2010; Farías, Silva &amp; Rozowski,
2011). La composición de la microbiota intestinal
está influenciada por hábitos dietéticos, costumbres
culinarias, tipo de población a la que pertenece el
individuo, consumo de alcohol, y demás factores
ambientales que la modifican. Esta presenta una gran
diversidad en cada individuo en cuanto al tipo y
número de microorganismos que la constituyen,
siendo los grupos predominantes en un individuo
adulto: Firmicutes (Gram-positivos), Bacteroides
(Gram-negativos), y Actinobacteria (Grampositivos) y Proteobacterias (Gram negativos),
además, se presenta un grupo minoritario del 1%
constituido por hongos y Archaea, lo que determina
que la microbiota está constituida principalmente por
bacterias y son predominantes los grupos Firmicutes
y Bacteroides. Los Firmicutes es el grupo de mayor
predominancia, constituido alrededor de 200
géneros, como son Lactobacillus, Mycoplasma,
Bacillus y Clostridium. El grupo Bacteroide se
considera compuesto de 20 géneros y las
Actinobacteria representan la de menor proporción
(Zoetendal, Vaughan &amp; de Vos WM, 2006;
McAllister et al., 2009; Vrieze et al., 2010;
Angelakis, et al., 2012).
Distintos reportes científicos han evidenciado que la
microbiota intestinal del humano se comporta de
manera similar a la de los ratones, sobre todo en
condiciones de obesidad. Se ha observado que la
composición de la microbiota intestinal de ratones
genéticamente obesos presenta un aumento en los
géneros Frimicutes y Archaea, con mayor proporción
del género Sphingomonas, y una reducción hasta el

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50% de Bacteroides y en menor proporción los
géneros Bifidobacterium en comparación con
ratones normales (no obesos) (Bik,2009; Scarpellini
et al., 2010).
En estas especies de ratones
genéticamente obesos su microbiota mostro una
mayor expresión genética de enzimas involucradas
en la extracción de nutrientes de la dieta, aumento en
la fermentación y disminución de calorías en las
deposiciones y una menor producción de leptina, esto
implica que desarrollen hiperfagia y obesidad.
Además, las evidencias científicas han demostrado
que los animales de experimentación que nacen y
crecen en entornos libres de gérmenes son más
delgados en comparación con los nacidos en un
entorno convencional. Los ratones libres de
gérmenes que se someten a una dieta hipercalórica
rica en grasa y carbohidratos no muestran tendencias
de ser animales obesos (Bibiloni, Membrez &amp; JasonChou 2009; Gotteland, 2013; Audrey, et al., 2016).
Esto puede ser explicado por el aumento de la enzima
AMP-cinasa fosforilada en hígado y tejido muscular,
este es un sensor de la liberación de la energía que
está implicado con los genes de la oxidación de
ácidos grasos, considerando un incremento de la
combustión de grasa. Se considera que la activación
de la AMP-cinasa de manera fosforilada y los niveles
del factor adiposo inducido por ayuno (FAIA), son
mecanismos independientes que activan la oxidación
de grasas para la obtención de energía en ratones
libres de gérmenes y este proceso genera una
protección a la obesidad bajo un régimen dietético
hipercalórico (Sanz, Santacruz &amp; Dalmau 2009;
Musso, Gambino &amp; Cassader, 2011).
Estudios en intervenciones con personas voluntarias
obesas sometidas a un régimen de dieta hipocalórica
durante un año, se observó cambios de composición
en su microbiota con una mayor proporción de
microorganismos Gram negativos y menor
proporción de Gram positivos, y tiene como
resultado un cambio en la relación de
microorganismos Firmicutes/Bacteroides, generando
una disbiosis intestinal, que consiste en la alteración
de los distintos grupos de microorganismos que
conforman la microbiota intestinal, y esto tiene una
relación directa con los cambios de peso corporal del
individuo. (Angelakis et al., 2012; Brahe, Astrup &amp;
Larsen, 2016). Este cambio de composición de la
microbiota genera un aumento plasmático de
lipopolisacáridos (LPS) que favorecen los procesos
inflamatorios y como consecuencia una mayor

Ensayo

resistencia a la insulina que promueve el desarrollo
de diabetes, además de favorecer el aumento de
adipocitos, dislipidemia y un desequilibrio en el peso
corporal en comparación con individuos de una
mayor diversidad microbiológica. (Bik, 2009; Farías,
Silva &amp; Rozowski 2011; Gotteland et al., 2013). Se
ha observado que la microbiota del individuo obeso
presenta una menor biodiversidad microbiana en
comparación con individuos normales (no obesos).
En este sentido, se ha observado que la influencia que
tiene la microbiota intestinal en el hospedero está
relacionada con las funciones de tipo metabólico,
tróficas, secreción de hormonas intestinales y
reguladoras del sistema inmunitario, además de tener
implicación en la regulación de los depósitos de
grasa corporal en tejido adiposo (Angelakis, et al.,
2012; Brahe, 2016).
Los mecanismos exactos por lo cual la microbiota
contribuye a la obesidad, no son del todo
esclarecidos. Sin embargo, se sugiere que los
principales mecanismos por los cuales la microbiota
puede contribuir al desarrollo de la obesidad son:
mayor suministro de calorías por el incremento de
actividad de la lipasa lipoproteíca (LPL), mayor
permeabilidad intestinal, aumento de la lipogénesis,
acción
del
sistema
endocannabinoides
y
endotoxemia. La microbiota intestinal presenta un
conjunto de enzimas y trasportadores en la hidrolisis
de carbohidratos sobre todo en los no digeribles que
permiten su mayor absorción. Estos carbohidratos no
digeribles son fermentados para obtener ácidos
grasos de cadena corta (SCFA) y los principales
ácidos que produce son: acetato, propionato y
butirato, estos ácidos grasos pueden proveer calorías
adicionales hasta un 10% de energía adicional
(Musso, Gambino &amp; Cassader, 2011; Xu et al.,
2016). Estos compuestos son sustratos para los
colonocitos que promueven la formación de
colesterol y ácidos grasos que participan en la
gluconeogénesis en el hígado. La unión de los SCFA
con los receptores GRP43 y GRP41 en el intestino
induce la secreción del péptido de la hormona YY
(PYY). Esta hormona reduce el tiempo de tránsito
intestinal e incrementa la absorción de nutrientes en
el intestino delgado, con el aumento de la secreción
de la leptina. Hipótesis opuestas argumentan que
mayor consumo de fibra en la dieta se incrementa la
producción de SCFA, lo cual, ayuda a reducir la
ganancia de peso y tejido adiposo. Las bacterias
intestinales influyen en el balance energético

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�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

Ensayo

mediante la modificación de la expresión de genes
implicados en el metabolismo de lípidos y glúcidos
en el huésped, promoviendo el depósito de lípidos en
los adipocitos generando una ganancia de peso y
grasa corporal. (Schwiertz et al., 2010; Musso,
Gambino &amp; Cassader, 2011).
Estos fenómenos se han observado en ratones de
experimentación monocolonizados con Bacteroides
thetaiotaomicron que pueden inducir la expresión de
genes del transportador de monosacáridos en el
huésped, con la implicación de un aumento de
absorción de glúcidos y ácidos grasos de cadena
corta que promueven la síntesis de lípidos en hígado.
La microbiota influye disminuyendo la expresión
intestinal del factor FIAF, el factor tipo IV similar a
la angiopoyetina, cuya función es inhibir la acción de
la lipasa lipoproteíca, esta enzima promueve la
captura de ácidos grasos y expande el tejido adiposo
y puede ser un mediador en regular la actividad
microbiana en las reservas de grasa. Este factor
FIAF promueve la acción del coactivador 1 del
receptor peroxisoma-proliferador-activado gamma
(PPARγ), que promueve la expresión de enzimas
que oxidan los ácidos grasos (Icaza-Chávez, 2013;
Xu et al., 2016). Así mismo, la actividad microbiana
promueve un incremento en la vascularización y
flujo sanguíneo por acción de los procesos
inflamatorios, favoreciendo un incremento en la
absorción de nutrientes. El tipo de composición de
la microbiota intestinal puede generar mayor
permeabilidad intestinal y promover la generación de
la endotoxemia, considerando a estos factores
promotores en el desarrollo de un estado inflamatorio
de bajo grado, que favorece la obesidad y las
enfermedades metabólicas. (Salonen &amp; de Vos,
2014). El tejido adiposo en personas obesas
desarrolla alrededor de 250 proteínas, entre ellas se
encuentra el factor de crecimiento visceral: IL-6,
TNF-α, inhibidor del activador de plasminógeno
(PAI-1), y proteína C reactiva (CRP), todas en su
conjunto se encuentran implicados en los procesos
inflamatorios, esto sugiere que el desarrollo de la
obesidad podría tener una relación directa con la
composición y acción de microbiota intestinal y esta
pudiera tener una implicación terapéutica (Tan &amp;
O’Toole, 2015; Audrey et al., 2016).
3.- EFECTO DE LA DIETA SOBRE
MODULACIÓN DE LA MICROBIOTA

LA

En los últimos años la comunidad científica le ha
otorgado mayor importancia a la relación huésped/
microbiota intestinal como un indicador de
promoción en la salud del individuo y la composición
de la microbiota intestinal no es constante y difiere
entre individuos de diferentes regiones, además de
fluctuar marcadamente en individuos de una misma
región (Benson, et al., 2010). Esta variación
interindividual en la diversidad bacteriana puede ser
causada por diferencias en el genoma del huésped,
factores ambientales, estilo de vida, y sobre todo la
dieta. Las investigaciones sobre microbiota intestinal
han demostrado que la dieta puede modular la
composición de esta y su función en el individuo, de
tal manera que la dieta se considera un factor
ambiental que influye en la diversidad y
funcionalidad de la microbiota intestinal y los
cambios dietéticos tienen una acción directa sobre su
homeostasis (Sommer, &amp; B¨ackhed, 2013; Janssen &amp;
Kersten, 2015). En este sentido, el efecto de los
patrones dietéticos sobre la microbiota intestinal
afecta el balance energético y metabólico del
individuo, generando cambios en el peso corporal, de
tal manera que una dieta desequilibrada origina
cambios desfavorables en el balance energético y en
la composición microbiana intestinal, que tiene como
resultado el aumento de peso y mayor riesgo en
desarrollar enfermedades metabólicas, por el
contrario, una dieta equilibrada favorece apropiados
cambios en la composición de la microbiota y puede
promover la pérdida de peso y un cambio metabólico
saludable (Dore &amp; Blottiere, 2015; Janssen &amp;
Kersten, 2015).
La influencia de la dieta sobre la modulación de la
microbiota en el individuo, está relacionada en
primer lugar con el tipo y cambios en la dieta durante
un periodo de tiempo, esto ejerce un efecto dinámico
sobre la composición de la microbiota en el corto
plazo, es decir, esto tiene relación con el tipo de
nutrientes que se obtienen de la dieta, de tal forma
que el tipo de alimento que se consume tendrá un
impacto sobre la modulación de la microbiota. Estos
nutrientes son principalmente polisacáridos, grasas,
proteínas y vitaminas que consume el huésped y
pueden ser absorbidos y utilizados por la microbiota
intestinal. En segundo lugar, los hábitos dietéticos,
tipo de alimentación y las costumbres culinarias de la
población de cada región geográfica, desarrollan un
efecto dominante para determinar la composición y
variedad de bacterias que conforman la microbiota

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�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

intestinal del individuo en el largo plazo. En tercer
lugar, se puede considerar el efecto de la dieta y
costumbres culinarias similares entre personas de
una misma región sobre la modulación de la
microbiota, es decir, la variabilidad entre sujetos
debido a la naturaleza individualizada de su
microbiota intestinal y el tipo de respuesta de cada
individuo (Zoetendal &amp; de Vos, 2014; Dore &amp;
Blottiere, 2015; Graham et al., 2015; Sonnenburg &amp;
Bäckhed, 2016).
CARBOHIDRATOS
Los
carbohidratos
son
los
componentes
predominantes en la dieta y tienen una relación
directa con las modificaciones de la microbiota. Esta
se encuentra implicada en la absorción de azucares
libres (monosacáridos, disacáridos y oligosacáridos
de cadena corta), y su fermentación por la microbiota
produce efectos benéficos para el huésped por la
generación de ácidos grasos de cadena corta (SCFA).
Los SCFA son metabolitos que en la mayoría de los
casos son absorbidos a través de la pared intestinal y
son una fuente adicional de energía directa. (LopezLegarrea, et al., 2014; Tan &amp; O’Toole, 2015). Los
cambios en la composición de la microbiota están
relacionados directamente con el tipo y cantidad de
carbohidratos dietéticos ingeridos por el individuo,
sobre todo en personas obesas. Por ejemplo, Las
Bifidobacteria y algunos subgrupos de Clostridium
(Roseburia and Eubacterium rectale), mostraron una
reducción significativa con la ingesta reducida o
limitada de carbohidratos, el cual, se correlacionó
fuertemente con la reducción en los niveles de
butirato en las heces (Lopez-Legarrea, et al., 2014).
Por otro lado, los polisacáridos que forman las partes
estructurales de la planta, presentan una estructura
molecular altamente compleja y constituye parte de
la fibra dietética ingerida por estos alimentos. En este
sentido, se requieren una gran diversidad de enzimas
para modificar, liberar, transportar, y metabolizar los
azucares libres obtenidos de estos compuestos y estas
no se encuentran codificadas dentro del genoma
humano, es decir, el individuo no tiene la maquinaria
metabólica para asimilar estos compuestos. Como el
tiempo de tránsito en el intestino delgado es corto
para ser asimilados (digeridos y absorbidos), estos
pasan al colon para ser fermentados por la microbiota
(Chen et al., 2014; Sonnenburg &amp; Bäckhed, 2016).
La cantidad de estos compuestos que puede ser
metabolizado por la microbiota dependerá de varios

Ensayo

factores como son: el tipo de enlace hidrolizado y
enzima implicada, el nivel de fermentación de los
azucares libres obtenidos en ácidos grasos de cadena
corta, además de la composición de la microbiota.
Los carbohidratos que pueden ser metabolizados por
la microbiota se le conocen como “carbohidratos
disponibles y/o accesibles por la microbiota” y deben
diferenciarse de los carbohidratos dietéticos
(asimilables por el aparato digestivo del individuo)
(Sonnenburg, et al., 2014; Sonnenburg &amp; Bäckhed,
2016). Esta accesibilidad metabólica es una
característica distintiva de la actividad microbiana, es
decir, la obtención de sustratos a partir de
carbohidratos estructuralmente complejos, es
considerada o definida como: a todo carbohidrato
como un recurso que dirige la economía interespecie
dentro del intestino y que implica la generación de
productos metabólicos como los SCFA (Graham et
al., 2015; Den Besten et al., 2013; Sonnenburg &amp;
Bäckhed, 2016).
Se ha reportado que además de los beneficios que
puede tener la generación de SCFA por la microbiota
en el lumen intestinal, también se ha observado que
tienen una implicación sobre el desarrollo de la
obesidad. La producción de SCFA por la microbiota
estimula la síntesis de novo de ácidos grasos y
triglicéridos hepáticos. En líneas de cultivo celular de
adipocitos de ratón se observó, que el acetato y
propiónico estimulan la adipogénesis en tejido
adiposo blanco. Acetato, propionato y butirato son
ligandos para los receptores Gpr43 y Gpr4, ambos
receptores se expresan en adipocitos, células
epiteliales y endocrinas, además, estimulan el
péptido de la hormona de la saciedad YY (PYY) e
incrementan la motilidad intestinal, pero solo Gpr41
expresa para leptina (Chen et al., 2014; Janssen &amp;
Kersten, 2015). En estudios con ratones libres de
gérmenes colonizados con bacterias productoras de
SCFA, se observa un aumento de peso y grasa
corporal. Sin embargo, en ratones donde no se
expresa el Gpr41 esto no ocurre, sugiriendo que el
aumento de peso ocurre por estimulación del receptor
Gpr41. Mientras que el receptor Gpr41 activa los
adipocitos para la expresión de leptina, los receptores
Gpr41 y Gpr43 promueven la producción de PYY.
La inactivación del receptor Gpr41, genera la
disminución en la expresión de PYY e incrementa la
motilidad intestinal, además, reduce la producción de
energía a partir de la dieta y la lipogénesis hepática.
Por lo tanto, se considera al receptor Gpr41como un

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

posible regulador del balance de energía en el
huésped. (Xiong et al., 2004; Samuel et al., 2008;
Graham et al., 2015).
PROTEINAS
Las distintas fuentes proteicas en la dieta en términos
de cantidad y calidad hacen la diferencia entre una
con respecto a la otra. Los reportes científicos
sugieren que las dietas ricas en proteínas ayudan a
perder o a mantener el peso corporal, aunque los
resultados aún son controvertidos. Estudios
epidemiológicos han asociado que el consumo de
dietas ricas en carne es un factor para desarrollar
cáncer colorrectal producto de los agentes tóxicos
(amoníaco, aminas, fenoles y sulfuros) derivados de
la fermentación de proteínas (Yuan-Kun, 2013;
Lopez-Legarrea, et al 2014). En un estudio basado en
métodos culturalmente dependientes en población de
una misma región para el consumo de carne, se
observó un incremento en el conteo fecal de las
especies Bacteroides, Bifidobacterium, Peptococcus
y Lactobacillus anaeróbicos. (Yuan-Kun, 2013). En
estudios dietéticos controlados en hombres obesos
bajo un régimen dietético alto en proteínas y bajo en
carbohidratos por un periodo de 4 semanas, se
observó cambios en la composición de su microbiota
particularmente en los géneros Collinsella
aerofaciens, E. rectale, Roseburia y Bifidobacterium
spp.( Duncan et al., 2007; Lopez-Legarrea et al.,
2014). Kabeerdoss et al., 2012, reporto que
utilizando técnicas de biología molecular para
comparar la microbiota fecal de mujeres jóvenes
lacto-vegetarianas y omnívoras, mostro que la
bacteria Clostridium cluster XIVa y bacterias
productoras de butirato específicamente Roseburia y
E. rectal, fueron significativamente más abundantes
en la microbiota fecal de omnívoros. La actividad
metabólica de la especie Clostridium cluster XIVa
secaracteriza por la acetogénesis, utilización de
compuestos aromáticos de la dieta, el metabolismo
del ácido linolénico y la degradación de la mucina.
Se ha asociado la predominancia del grupo
Bacteroides con una dieta alta en proteína animal y
grasas saturadas, estos elementos son característicos
en la dieta occidental (Yuan-Kun, 201).
Las proteínas que no son digeridas pasan al intestino
grueso y son fermentadas por Bacteroides y
Clostridium generando una gran variedad de
compuesto producto de la fermentación. Por
ejemplo, los aminoácidos de cadena ramificada son

Ensayo

convertidos en ácidos grasos ramificados como el
isobutirato e isovalerato. Además, se ha observado
que el crecimiento de este género es dependiente del
pH intestinal, que inhibe su crecimiento a pH por
debajo de 5.5 (medios ácidos), mientras que el grupo
de Firmicutes incluyendo los productores de butirato,
no inhiben su crecimiento en estas condiciones, se
considera que el pH intestinal es un factor
determinante para favorecer o inhibir el crecimiento
de una especie u otra y pueden influir en modificar la
microbiota beneficiosa (Yuan-Kun, 2013; LopezLegarrea et al., 2014).

GRASA
Estudios recientes han demostrado que la obesidad
está relacionada con los cambios en la diversidad y
abundancia de la microbiota. (Disbiosis intestinal), y
se ha sugerido una relación directa en el desarrollo de
la obesidad y sus complicaciones metabólicas, como
la resistencia a la insulina. El consumo de una dieta
alta en grasa en un modelo animal se observó que
incide en la modulación de la población bacteriana
intestinal dominante favoreciendo una reducción
hasta un 50% del grupo de Bacteroides,
Verrucomicrobia, E. rectal, C. coccoides y
Bifidobacterium y un aumento proporcional de
Firmicutes y Proteobacteria, además, induce la
generación de citoquinas proinflamatorias IL-1, IL-6
y TNF-a, favoreciendo la hiperinsulinemia y el
almacenamiento excesivo de lípidos en el tejido
hepático y adiposo. La relación entre el consumo de
una dieta alta en grasa con el desarrollo inflamatorio
de grado bajo y el desarrollo de enfermedades
metabólicas, se ha atribuido la reducción del número
de Bifidobacterium y una mayor concentración de
endotoxina plasmática (lipopolisacárido derivado de
bacterias Gram negativas), disminución de la
expresión de péptidos antimicrobianos, alteración del
espesor y producción de moco (Cani et al., 2007;
Yuan-Kun et al., 2013; Araújo et al., 2017).
La condición del estado inflamatorio con el tiempo
se puede agravar generando la alteración de la
barrera de la capa de moco y aumentar la
permeabilidad epitelial del intestino delgado,
favorece y facilita el paso de componentes
bacterianos (lipopolisacáridos, peptidoglicanos y
flagelina) y metabolitos del lumen intestinal (por
ejemplo, ácidos biliares secundarios), a la circulación
y a tejidos periféricos que promueven el desarrollo

Revista de Salud Pública y Nutrición / Vol. 17 No. 1 enero - marzo, 2018

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�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

de inflamación sistémica, obesidad, adiposidad,
resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa
antes de la hiperglucemia. Se requieren evidencias
contundentes para establecer los mecanismos por los
cuales se desarrollan estos procesos, se ha
demostrado que los prebióticos, los probióticos,
polifenoles, los agonistas del receptor de
peroxisoma-proliferador-activado gamma (PPARγ)
y el ejercicio invierten el fenotipo intestinal inducido
por el consumo de una dieta alta en grasa y atenúan
la gravedad de la obesidad y sus complicaciones.
(Cani et al., 2007; Araújo et al., 2017),

PROBIOTICOS Y PREBIÓTICOS
Se ha considerado que el consumo de probióticos
puede ser una de las alternativas dietéticas para
modular la composición de la microbiota intestinal.
En este contexto, los estudios con animales de
experimentación han mostrado que el consumo de
probióticos de manera regular puede influenciar la
composición de la microbiota, apoyada con una dieta
específica para obtener los efectos potenciales
esperados en la salud del individuo. En ensayos con
modelos de animales de experimentación que
consumieron probióticos, se observó un cambio en la
composición de la microbiota aumentando la
proliferación de bacterias Gram positivas, generando
una disminución plasmática de lipopolisacáridos y
una menor resistencia a la insulina, mejorando la
intolerancia a la glucosa, además de abatir los niveles
de triglicéridos plasmáticos, de tal manera que
favorece el control del peso corporal. En otros
estudios
reportados
con
animales
de
experimentación alimentados con oligofructosa
(prebiótico) presentaron una reducción de los niveles
plasmáticos de citocinas proinflamatorias, IL-6 y IL1α (Musso, Gambino &amp; Cassader, 2011; Brahe,
Astrup, &amp; Larsen, 2016). .
En estudios realizados con ratas de diferentes edades,
consumieron un simbiótico, constituido por la
mezcla de Lactobacilllus rhamnosus GG y
Bifidobacterium Bb12 e inulina, se obtuvo como
resultado el aumento de las concentraciones
sanguíneas de los neuropéptidos Y (NPY) y PYY en
ratas adultas, pero en ratas en edad avanzada
disminuyo el neuropéptido Y. En otro ensayo con
ratones macho sometidos a una dieta rica en grasa se
les administro una mezcla de probióticos de las cepas
B. breve, B. lactis, L. acidophilus, L. plantarum, L.

Ensayo

paracasei, L. bulgaricus y S. thermophilus, se
observó mejora en la esteatosis hepática y resistencia
a la insulina y la depleción de células natural killer
(NK) en hígado, esto se atribuye por la influencia de
estas bifidobacterias en atenuar los procesos
inflamatorios que generan la TNF-α y la quinasa Ikappa β. En ratones genéticamente obsesos y
ratones alimentados con una dieta alta en grasas y
prebióticos como los oligofructanos, se observó una
reducción de los niveles en plasma de las
citoquinasas IL-18 y IL-1β. Estas citoquinasas son
consideradas
como
factores
inmunulogicos
relacionados con la microbiota intestinal, que se
derivan en el desarrollo de la obesidad. En reportes
con humanos suplementados con probióticos de la
cepa Lactobacillus gasseri SBT2055 por un periodo
de 12 semanas se observó una reducción de tejido
adiposo y adiposidad abdominal mejorando el
control del peso corporal (Kadooka, et al., 2010;
Bron, et al., 2017)
En este contexto, el consumo de alimentos con un
tipo especial de nutrientes, prebióticos y prebióticos,
pueden generan
cambios saludables en la
composición de la microbiota y esta influya en
modular la expresión de genes, el metabolismo y
balance energético en el hospedero, particularmente
en órganos como el intestino, musculo, hígado, y
tejido adiposo, que apoyen en el mantenimiento o
pérdida de peso corporal del individuo y sobre todo
para abatir los problemas de enfermedades
relacionadas con el síndrome metabólico (obesidad y
diabetes).
Conclusiones
Hoy en día, se ha incrementado el interés por elucidar
la relación que presenta la microbiota intestinal como
un nuevo factor relacionado con el desarrollo de
enfermedades del síndrome metabólico, como es la
obesidad y diabetes o sus implicaciones en relación
con la salud del individuo. Los estudios hechos con
animales de experimentación han permitido
relacionar las funciones metabólicas, inmunológicas
y los procesos inflamatorios crónicos con las
diferencias en los cambios en la composición de la
microbiota y esto pueda explicar los mecanismos por
los cuales favorece el desarrollo de la obesidad. Se
ha reportado que los cambios en la composición de
la microbiota intestinal se relacionan en influir con
los cambios o desequilibrio del peso corporal y
generar alteraciones de las funciones metabólicas del

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�microbiota, tratamiento dietético, obesidad.

hospedero. Se ha considerado implementar
estrategias dietéticas que influyan en la modulación
de la composición de la microbiota intestinal, como
es el consumo de probióticos y prebióticos, además
de explorar algunos componentes que aportan los
alimentos de origen vegetal para influir en el control
de los trastornos metabólicos e inmunológicos en
mejorar la salud del individuo de manera eficaz. En
este sentido, se requiere evidencias contundentes
para esclarecer la compleja relación entre la
composición de la microbiota del individuo y su
relación asociada a la obesidad y determinar si es una
causa o consecuencia del sobrepeso.

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