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Revista Salud Pública y Nutrición

BEBIDA ADICIONADA CON BROSIMUM ALICASTRUM SW.: UNA ALTERNATIVA
PARA REQUERIMIENTOS DIETARIOS ESPECIALES.
DRINK ADDED WITH BROSIMUM ALICASTRUM SW.: AN ALTERNATIVE FOR SPECIAL DIETARY
REQUIREMENTS.
Martínez-Ruiz Nina del Rocío 1, Torres Luis Enrique Javier1, del Hierro-Ochoa Julio César1 y LarquéSaavedra Alfonso2
1 Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 2 Centro de
Investigación Científica de Yucatán, México.
Citation: Martínez-Ruiz N.R., Torres L.E.J., del Hierro-Ochoa J.C., Larqué-S.A.
(2019) Bebida adicionada con Brosimum alicastrum Sw.: una alternativa para
requerimientos dietarios especiales. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3),
1-10.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Martínez Ruiz N.R. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-1
Recibido: 27 de marzo 2019;
Aceptado: 11 de septiembre 2019
Email: nmartine@uacj.mx

�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Artículo Original

BEBIDA ADICIONADA CON BROSIMUM ALICASTRUM SW.: UNA ALTERNATIVA PARA
REQUERIMIENTOS DIETARIOS ESPECIALES.
Martínez- Ruiz Nina del Rocío1, Torres Luis Enrique Javier1, del Hierro-Ochoa Julio César1 y Larqué-Saavedra
Alfonso2.
1 Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 2 Centro de Investigación Científica de
Yucatán, México.

RESUMEN
Introducción. Brosimum alicastrum Sw. (ramón) es un árbol de Mesoamérica y el Caribe, cuya semilla es subutilizada, a pesar
de ser un alimento preciado por civilizaciones prehispánicas como los Mayas. La semilla de ramón tiene propiedades de interés
por su contenido en macro y micronutrientes. Objetivo: Formular y elaborar una bebida adicionada con harina de semilla de
ramón para regímenes dietarios especiales. Material y Método: Se diseñó y formuló una bebida, la cual se analizó en sus
propiedades fisicoquímicas (AOAC), inocuidad (cuenta directa en placa), aceptación sensorial (escala hedónica de 9categorías) y en respuesta glicémica (curva de tolerancia a la glucosa). Resultados: Se obtuvo una bebida sabor café capuchino,
con un contenido de proteína de 6.8 g, fibra dietética de 2 g y bajo aporte de grasa (0.2 g), en una porción de 281 ml, fue
aceptada por el consumidor (75%) y su ingesta no alteró la respuesta glicémica en individuos jóvenes. Conclusiones: Se
obtuvo una bebida de ramón sensorialmente aceptada, que aporta proteína, fibra dietética, es libre de gluten, lactosa y
cafeína y su consumo mostró una respuesta normoglicémica, por lo que representa una alternativa para la dieta de jóvenes
adultos con intolerancia a lactosa, gluten y/o cafeína.
Palabras Clave: Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva, alimentación especial.

ABSTRACT
Introduction: Brosimum alicastrum Sw. (ramón) is a tree from Mesoamerica and the Caribbean, whose seed is currently
underutilized, despite being an important food by pre-Hispanic civilizations such as the Mayans. Ramón seed has interesting
properties due to its macro and micronutrients. Objective: to formulate and elaborate a nutritive beverage added with ramón
seed flour for special feeding regimes. Material and method: A beverage was designed and formulated, which was analyzed
in in physicochemical properties (AOAC), innocuity (direct plate count), sensory acceptance (9-point hedonic scale) and
glycemic response (glucose tolerance curve). Results: A beverage cappuccino-coffee flavor, was obtained, with a protein
content of 6.8 g, 2 g dietary fiber and low-fat intake (0.2 g), in a portion of 281 ml. The product was accepted by the consumer
(75%) and its intake did not alter the glycemic response in young individuals. Conclusions: A ramón beverage was obtained. It
was sensorially accepted provides protein, dietary fiber, is gluten-free, lactose-free and caffeine-free. The beverage was
sensorially accepted and its consumption showed a normoglycemic response, so ramón beverage represents an alternative
for the diet of young adults with lactose, gluten and / or caffeine intolerance.
Key words: Brosimum alicastrum, ramón, nutritive beverage, special food.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Introducción
Ciertos grupos de la población están sujetos a
requerimientos dietéticos especiales debido a la
intolerancia, hipersensibilidad o patología que
presentan y cuyo tratamiento más efectivo se
restringe a terapia nutricional. En el caso de los
celíacos, su alimentación se restringe a productos
libres de gluten, excluyendo cereales como el trigo,
centeno, cebada y alimentos que los contengan, sin
embargo, generalmente los alimentos libres de gluten
no se enriquecen o fortifican por lo que estos
productos no aportan la misma cantidad de nutrientes
que sus homólogos con gluten (Molina-Rosell,
2013). El eliminar estos granos de amplio consumo e
incluso la avena en la enfermedad celíaca, reduce
considerablemente la selección de alimentos y
frecuentemente estos pacientes presentan déficit de
micronutrientes como hierro, ácido fólico, cobre,
zinc, vitaminas, entre otros (Moscoso &amp; Quera,
2015). Por otra parte, la deficiencia de lactasa ocurre
en el 70% de la población adulta en el mundo,
particularmente su producción intestinal declina a
partir de los dos años, adolescentes y adultos tienen
sólo un 5 a 10 % de la concentración de lactasa que
existía en la infancia, además de los casos de
deficiencia primaria o por enfermedades que afectan
la concentración de esta enzima en el intestino
(Rosado, 2016). El tratamiento en el 70-80% de los
casos es una dieta sin lactosa o en su caso, mantener
una ingesta reducida de leche y sus derivados
(Moreira &amp; López San Román, 2006). Otro grupo
con requerimiento dietético especial son las personas
sensibles a la cafeína, ya pueden presentar síntomas
negativos después de su consumo. En adolescentes
se ha observado particularmente episodios
depresivos, estrés y ansiedad (Richards &amp; Smith,
2015) y/o efectos hipertensivos, disturbios del sueño,
insomnio, entre otros (Yang, Palmer, &amp; de Wit,
2010). Estos requerimientos especiales de
alimentación suelen ser costosos en algunos casos y
difíciles de implementar en la vida diaria. La terapia
nutricional requiere del desarrollo de alimentos
nutritivos, sensorialmente aceptados por el
consumidor y que apoyen la alimentación de este tipo
de grupos.
Por otra parte, Brosimum alicastrum Sw. es un árbol
neotrópico que se distribuye desde de México,
América Central hasta el norte de América del Sur y
ha sido utilizado históricamente como alimento
desde el período clásico de los Mayas. “Brosimos”

Artículo Original

significa “comestible” y tiene más de 50 nombres
comunes, tales como: ramón, nuez Maya, mojo,
mojote, ojite, capomo, huje, ox, entre otros (Barrance
et al., 2003). De acuerdo con la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), esta
especie está clasificada como “Grass”, es decir
inocua y ha sido utilizada, convirtiendo el fruto, la
semilla, madera, hojas y látex, en fuentes de materias
primas para alimentación y forrajes (CONAFORFAO, 2012). La Academia de Ciencias de los
Estados Unidos lo considera como una de las
especies subexplotadas con promisorio valor
económico (NAS, 1975). Las semillas de Brosimum
alicastrum Sw. presentan un perfil nutrimental alto,
de mayor calidad que el maíz (Peters &amp; PardoTejeda, 1982). Esta semilla tiene propiedades de
interés como son su contenido en proteína (13%),
fibra dietética (15%), bajo contenido de grasa (1.1%)
y un importante aporte en micronutrientes como
ácido fólico, riboflavina, vitamina B6, vitamina C,
vitamina A, cobre, hierro, magnesio, fósforo, potasio
y zinc (USDA, 2017; Carter, 2015; Larqué-Saavedra,
2014a), los cuales son mayores a los que aporta una
harina integral de maíz amarillo (USDA, 2017). En
sus propiedades antioxidantes, la harina de semilla de
B. alicastrum Sw. contiene más compuestos
polifenólicos que la nuez, el cacahuate o la almendra
y una capacidad antioxidante similar a la nuez, pero
mayor que la del cacahuate y la almendra (Tokpunar,
2010;
Ozer,
2017).
Estas
características
nutrimentales y en compuestos bioactivos hace de la
semilla de Brosimum alicastrum Sw. una propuesta
de innovación forestal de la biodiversidad que puede
ser aprovechada en el diseño de alimentos nutritivos.
En México la harina de semilla de ramón es un
producto orgánico, sin gluten (Larqué-Saavedra,
2014c), su aporte en macro y micronutrientes resulta
particularmente importante para la dieta por
enfermedad celíaca. Además, la harina de semilla de
ramón no aporta lactosa y favorece la elaboración de
bebidas de apariencia láctea, lo que puede satisfacer
las expectativas del consumidor intolerante a la
lactosa. Finalmente, la semilla de ramón no contiene
cafeína, pero su semilla tostada se ha utilizado como
sustituto de café (Gutiérrez, 2017). Por lo que el
objetivo del presente estudio fue formular y elaborar
una bebida nutritiva adicionada con harina de semilla
de ramón, sensorialmente agradable para apoyar la
alimentación especial de ciertos grupos de jóvenes

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

adultos como los celíacos, intolerantes a la lactosa
y/o sensibles a la cafeína.
Material y Método
Diseño de la formulación y elaboración de la bebida
Para la formulación inicial de la bebida se utilizó
como materia prima: harina de semilla de Brosimum
alicastrum Sw. (Herbario Roger Orellana s/n, Centro
de Investigación Científica de Yucatán (CICY)). La
semilla se recolectó de árboles de ramón que crecen
en el Rancho Xoccheila (20o33’N;89o34’W),
municipio de Sacalum, Yucatán; posteriormente se
secó al sol, se removieron las testas y se realizó la
molienda hasta obtener una harina fina (MartínezRuiz y Larqué-Saavedra, 2018) (materia prima
proporcionada por el CICY). También se utilizó
caseína micelar (Muscle Feast®), cocoa en polvo
(Molina®), extracto de vainilla (Molina®),
edulcorante no calórico (sucralosa, Splenda®), leche
descremada y deslactosada (Lala®) agua purificada
(Ciel®), jugo de naranja (Jumex®) y sabor
capuchino, moka y chocolate (Deiman®). La
formulación inicial se propuso en función de la
formulación empleada para hacer un atole con la
harina de semilla de ramón (70 g/ 300 mL agua)
(Arévalo &amp; Bressani, 2013), la cual se consideró en
un 50% y en una porción de 281 mL (33 g de harina
de semilla de ramón / 281 mL). Para la elaboración
inicial de la bebida se siguió el método reportado por
Acosta y Martínez-Ruiz, (2017) con modificaciones.
Para lo cual realizó homogenizando en un procesador
de alimentos (Oster®) 11.7 g de la harina de semilla
de Brosimum alicastrum Sw., junto con 0.85 mg de
sucralosa, 0.6 g de cocoa en polvo y 100 mL de agua
purificada. La mezcla se homogenizó por
aproximadamente 2 min a velocidad baja.
Posteriormente se agregó caseína micelar (1-2 g)
hasta lograr la consistencia adecuada de la bebida y
se homogenizó por 2 min. La bebida obtenida se
llevó a un proceso térmico de 83 °C/2 min.
Inmediatamente el producto se envasó en caliente en
frascos de vidrio con tapa hermética y sello de goma,
previamente esterilizados (120 °C / 20 min). La
bebida se dejó enfriar hasta la formación de vacío y
se almacenó a temperatura ambiente. Una vez abierta
la bebida se mantuvo en refrigeración (4-6 °C). A
partir de la formulación y proceso de elaboración
inicial de la bebida, se realizaron pruebas
preliminares de nivel de agrado con 10
consumidores, quienes evaluaron y proporcionaron

Artículo Original

comentarios en la papeleta de respuesta
correspondiente sobre la bebida de cada formulación.
Con estos resultados preliminares se fue modificando
la formulación y el proceso de elaboración de la
bebida nutritiva, se realizaron un total de 22
formulaciones efectuando diferentes combinaciones
de los ingredientes y modificando el proceso de
elaboración. La selección de la formulación y
proceso de elaboración final se consideró cuando las
pruebas sensoriales preliminares mostraron el mayor
grado de aceptación, lo cual se validó posteriormente
con una prueba de consumidor.
Análisis fisicoquímico de harina de semilla de ramón
y la bebida final
Se realizó un análisis proximal de la bebida obtenida
a partir de la formulación y proceso de elaboración
final (formulación 22) que incluyó: contenido de
humedad (AOAC 935.29), cenizas (AOAC 945.46),
proteína (AOAC 984.13), grasa (AOAC 920.39) y
carbohidratos totales por el método de diferencia
(AOAC, 2000). Además, se realizó la determinación
de fibra cruda por una digestión ácido-alcalina
(NMX-F-090-S-1978) (SSA, 1979), actividad de
agua (AquaLab®, Serie 3), pH por método
potenciométrico (NMX-F-317-S-1978) (SSA, 1978),
y contenido de sodio por el método de Volhard
(NMX-F-360-S-1981) (SSA, 1981). La estimación
de fibra dietética se obtuvo multiplicando el
porcentaje de fibra cruda, determinado en este
estudio, por 3.81. Este valor se calculó mediante la
relación del porcentaje de fibra dietética reportado
para la harina de semilla de ramón por LarquéSaavedra (2014a) entre el porcentaje de fibra cruda
obtenido por Arévalo y Bressani (2013).
Calidad microbiológica de la bebida final
Se realizó el recuento total de mesofílicos aerobios,
coliformes totales y hongos y levaduras por el
método de cuenta directa en placa, utilizando placas
3M® Petrifilm y de acuerdo con el método
especificado por el fabricante (México 3M, 2017).
Prueba de consumidor
La prueba se realizó en 142 consumidores jóvenes
universitarios (21.5 ± 5.3 años). Para la prueba se
presentó a cada consumidor 10 mL de la bebida
contenidos en vasos plásticos (1 oz), identificados
con números aleatorios de tres dígitos y de manera
monádica. La bebida se sirvió a temperatura
ambiente y al consumidor se le presentó una escala

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

hedónica con nueve categorías desde “Me gusta
muchísimo” hasta me “Me disgusta muchísimo”.
Antes de probar la bebida, se les solicitó a los
participantes enjaguarse la boca con agua purificada
y posteriormente registrar en la escala hedónica el
nivel en que les agrado el producto (Lawless &amp;
Heymann, 2010).
Respuesta glicémica
Para la prueba de respuesta glicémica se siguió la
metodología propuesta por Arévalo y Bressani
(2013) con modificaciones. Para lo cual en la prueba
participaron 12 jóvenes universitarios cuyos criterios
de selección fueron no tener ningún padecimiento
crónico, no estar bajo tratamiento farmacológico y
que firmaran un consentimiento informado. El
ensayo se realizó en dos sesiones, con tres días de
diferencia, con el mismo grupo de participantes y un
ayuno previo a las pruebas de 8 h. Se elaboraron dos
preparaciones de la bebida formulada, una sin harina
de semilla de ramón (bebida control, BC) y otra con
harina de semilla de ramón (bebida tratamiento, BR)
y posteriormente se adicionaron 190 g de glucosa
(70%, Deiman®) en 250 ml de cada bebida para
obtener una concentración de glucosa de 0.3 g/ml.

Artículo Original

prueba de tolerancia a la glucosa se analizaron
mediante la prueba t-Student. Todas las pruebas se
realizaron utilizando el programa XLSTAT, versión
2015 (Addinsoft, París, Francia). En todos los casos
se consideró una significancia a p&lt;0.05.
Resultados y Discusión
Formulación y elaboración de la bebida
Los resultados de las pruebas preliminares de nivel
de agrado de las formulaciones previas que
permitieron seleccionar la formulación y el proceso
de elaboración final de la bebida se muestran en el
Tabla I. La formulación 22 (formulación final)
presentó las mejores características, y las materias
primas utilizadas en su elaboración fueron: harina de
semilla de Brosimum alicastrum Sw., cocoa en
polvo, extracto de vainilla, edulcorante no calórico
(sucralosa), leche descremada y deslactosada, agua y
sabor café capuchino (solicitud de patente
MX/a/2019/000622), que por su naturaleza la hacen
una bebida libre de lactosa, gluten y cafeína (˂1
mg/100mL).
Tabla I. Principales observaciones y tipo de modificación realizadas en las diferentes
formulaciones de la bebida nutritiva.

En cada prueba se recolectó al inicio una muestra de
sangre por punción venosa. Posteriormente, los
participantes ingirieron 125 mL de la bebida (BC en
la primera sesión y BR en la segunda sesión) y 5 min
después los 125 mL restantes. En ambas sesiones, se
recolectaron muestras de sangre de los participantes
a los 30, 60 y 120 min después del consumo total de
la bebida. La concentración de glucosa sérica se
determinó por el método enzimático-colorimétrico
(COBAS®, mod. Integra Plus 400) (Davidsohn &amp;
Bernard, 1983). Todos los procedimientos fueron
aprobados por el Comité de Bioética de la
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y los
participantes firmaron un consentimiento informado.
Análisis de datos
Los datos provenientes del análisis fisicoquímico se
presentan como la media de tres réplicas con
desviación estándar, considerando un coeficiente de
variación menor al 5%. Con los datos del análisis
proximal se calculó la etiqueta nutrimental del
producto y se comparó con productos comerciales
similares. Los datos provenientes de la prueba de
nivel de agrado se analizaron usando chi cuadrada y
ANOVA de una vía. Los datos provenientes de la

El proceso de elaboración de la bebida inicial se fue
ajustando a través de las diferentes formulaciones y
de acuerdo con el comportamiento de la materia
prima, (Figura 1) (solicitud de patente
MX/a/2019/000622), indicando los puntos críticos
de control y el cual se diseñó considerando etapas de
bajo costo para ser implementado con facilidad.
En el proceso se identifican algunos puntos
importantes como el primer tratamiento térmico (70

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

°C/2 min), el cual tuvo como propósito la
gelatinización del almidón contenido en la
formulación, pues los gránulos de este no son
solubles en agua fría y el calor ocasiona un
hinchamiento irreversible del gránulo (Pérez,
Baldwin, &amp; Gallant, 2009). Posteriormente, en los
puntos críticos de control destacan: un segundo
tratamiento térmico (83 °C/1 min), homogenizado (1
min) y envasado. El objetivo del segundo tratamiento
térmico fue eliminar microorganismos patógenos
que pueden causar daño a la salud de los
consumidores,
así
como
microorganismos
deteriorativos o que puedan reducir la vida de
anaquel del producto. El tipo de tratamiento
empleado para esta bebida, fue tipo una
ultrapasteurización a alta temperatura (83°C) y de
tiempo corto (1 min), la cual elimina los
microorganismos que están presentes en ella, y por el
tiempo de exposición garantiza no afectar los
componentes químicos de la misma (Bedolla et al.,
2004). El segundo homogenizado permitió romper
los gránulos de almidón hinchados por el primer
tratamiento térmico y obtener una bebida homogénea
de mayor fluidez o consistencia líquida, finalmente
el envasado en caliente permitió mantener la
inocuidad del producto.

Figura 1. Proceso final para elaboración de la bebida
adicionada con harina de semilla de ramón†. *Puntos
Críticos de Control. †Solicitud de patente
MX/a/2019/000622.
Composición y aporte nutrimental de la bebida
El análisis fisicoquímico de la harina de semilla de
ramón y la bebida se presenta en la Tabla II.

Artículo Original

Tabla II. Análisis fisicoquímico para harina y bebida elaborada a partir de la semilla
de ramón.
Harina de semilla de
Bebida con harina de semilla
Brosimum alicastrum Sw. de Brosimum alicastrum Sw.
Humedad (%)
9.2 ± 0.2
88.3 ± 0.0
Proteína (%)
11.1 ± 0.3
2.4 ± 0.1
Grasa (%)
0.7 ± 0.0
0.6 ± 0.1
Cenizas (%)
3.4 ± 0.1
0.6 ± 0.0
Carbohidratos totales (%)
75.6 ± 0.4
8.5 ± 0.1
Fibra cruda (%)
4.0 ± 0.1
0.2 ± 0.0
Fibra dietaría (%) **
15.3
0.7
pH
5.7 ± 0.0
6.5 ± 0.6
Aa
0.53 ± 0.0
0.99 ± 0.0
Sodio (mg/100g)
18.8 ± 0.0
*DE=0.0 significa DE˂0.1 **Estimación de fibra dietética para la harina de semilla de B.
alicastrum Sw. y para la bebida.

La harina de semilla de ramón mostró un alto
contenido de proteína, fibra dietética y minerales, así
como un bajo contenido de grasa, un pH ligeramente
ácido y una actividad de agua intermedia (zona II).
Por su parte la bebida formulada destacó, dentro de
sus componentes, en proteína y carbohidratos
particularmente complejos, con un pH ligeramente
ácido y una actividad de agua en zona III. El
contenido de proteína de la bebida es una mezcla de
proteínas de origen animal proporcionadas por la
leche (59%) y vegetales proporcionadas por la harina
de semilla de ramón (41%). De acuerdo con un
estudio anterior, la harina de semilla de ramón
proporciona nueve aminoácidos esenciales (Carter,
2015) en mayor cantidad comparado con la leche de
vaca (USDA, 2017), lo que la hace una proteína
completa. Además, se ha reportado que esta harina
proporciona un importante contenido de minerales
entre los que destacan cobre (0.4 mg/100 g), hierro
(1.6 mg/100 g), magnesio (53.2 mg/100 g),
manganeso (0.7 mg/100 g), fósforo (130.8 mg/100
g), potasio (431.4 mg/100 g), selenio (31.2 mg/100
g) y zinc (1.0 mg/100 g) en mayor contenido
comparada con la leche de vaca. En vitaminas
sobresale su aporte en riboflavina (2.5 mg/100 g),
ácido pantoténico (0.8 mg/100 g), niacina (1.5
mg/100 g) y timina (0.2 mg/100 g) (USDA, 2017;
Carter, 2015). Dicha composición hace de esta harina
una materia prima de interés para incrementar la
riqueza nutrimental de la bebida. La harina de semilla
de ramón proporciona un bajo contenido de grasa,
conformada por ácido linoleico (55.1%) y linolénico
(9.9%) (Tokpunar, 2010), principalmente, mismos
que son ácidos grasos esenciales (Omega 6 y 3,
respectivamente)
asociados
con
la
salud
cardiovascular (Connor, 2000).
De acuerdo con su aporte nutrimental, la bebida
formulada en este estudio (“bebida de ramón”),
contribuye con el 9% de proteína (6.8 g) de la ingesta
diaria recomendada (IDR, basada en una dieta de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

2000 kcal), el 0.3 % de grasas (0.2 g), el 8 % de
carbohidratos (24 g, de los cuales 8.7 g son azúcares),
el 8% de fibra dietética (2.0 g), el 3% de sodio (63.5
mg) y un aporte energético de 125 kcal, todo en una
porción sugerida de 281 mL. La bebida de ramón
aporta menos energía que la leche entera (175 kcal/
281 mL), que un jugo de fruta comercial (132
kcal/281 mL) y similar a una bebida de soya (118
kcal/ 281 mL). La bebida de ramón tiene un
importante aporte de proteína en comparación con
otras bebidas como la de coco (0 g/281 mL),
almendra (3.6 g/ 281 mL) y similar a una bebida de
soya sabor chocolate (6.4 g/281 mL) (USDA, 2017).
El contenido proteico de la bebida de ramón (14.5 g/
L) fue ligeramente menor al de un producto lácteo
combinado (15.0 g/ L), lo cual la clasifica como una
bebida (NOM-183-SCFI-2012) (SE, 2012). Por otra
parte, la bebida de ramón tiene un bajo aporte de
grasa en comparación con la leche entera (9.3 g/281
mL), bebidas de coco (5.3 g/281 mL), almendra (2.3
g/281 mL) y de soya (4.7 g/281 mL). La bebida de
ramón no contiene lactosa y su contenido de
azúcares, principalmente provenientes de la leche
deslactosada (77 %), es similar a una bebida de coco
(8.2 g/281 mL) y menor a la leche entera (12.8 g/281
mL), una bebida de soya sabor chocolate (22.1 g/281
mL), un jugo de fruta comercial (30.9 g/281 mL) o
de un refresco (29.7 g/281 mL). En fibra dietética, la
bebida de ramón aporta dos veces más que bebidas
como la de coco (1 g/281 mL), almendra (1 g/281
mL) o un jugo comercial (0.8 g/281 mL) y una
propiedad nutrimental con respecto a la leche entera
que no aporta este nutrimento. Finalmente, en sodio
la bebida de ramón aporta menor cantidad en
comparación con la leche entera (140.5 mg/281 mL),
que una bebida de soya (92.5 mg/281 mL) y una de
almendra (211 mg/281 mL) (USDA, 2017). Esta
información permite considerar a la bebida de ramón
como un alimento que aporta calidad y cantidad de
proteína y fibra dietética en referencia a bebidas
similares; tiene un limitado aporte de lípidos,
azúcares y sodio en relación a un alimento completo
como la leche entera, o de otros alimentos como
jugos comerciales o refrescos; no contiene lactosa,
gluten o cafeína en su formulación, lo que la hace una
bebida óptima para el desayuno y merienda de
jóvenes adultos intolerantes a la lactosa, celíacos o
con sensibilidad a la cafeína.

Artículo Original

Calidad microbiológica de la bebida
El resultado de las pruebas microbiológicas mostró &lt;
10 UFC/ mL para coliformes totales, negativo para
mesofílicos aerobios y hongos y levaduras. El control
en el proceso de elaboración de la bebida de ramón
indicó una calidad microbiológica adecuada,
haciendo de este producto, un alimento apto para
consumo humano (NOM-184-SSA1-2002) (SS,
2002). Resultados similares se obtuvieron en una
bebida elaborada a base de arroz y plasma bovino y
porcino, con tratamientos térmicos similares a los
establecidos en el proceso de elaboración de la
bebida de este estudio y que también fueron
determinantes para garantizar la inocuidad en el caso
de la bebida de arroz (Tirado, Montero, &amp; Acevedo,
2015). El manejo de puntos críticos de control y su
envasado en caliente permitió conservar la bebida a
temperatura ambiente, lo cual proporciona un fácil
manejo y menor costo de almacenamiento del
producto. Una vez abierta la bebida se recomienda su
almacenamiento en refrigeración (4-6 C). No
obstante, más estudios sobre estabilidad y vida de
anaquel del producto son necesarios para determinar
su fecha de caducidad.
Aceptación de la bebida
Para evaluar la aceptación de la bebida de ramón, se
agruparon las respuestas de la escala hedónica en tres
áreas: agrado, neutral y desagrado (Figura 2A). Los
resultados indicaron que la bebida fue del agrado del
consumidor (75%), el desagrado y neutro no
presentaron diferencia significativa entre sí (χ
2=165.8, p&lt;0.01). El consumidor ubicó la bebida en
la categoría “Me gusta” y el nivel de desagrado,
significativamente menor, se ubicó entre “Me
disgusta” y “Me disgusta ligeramente” (Figura 2B) F
(1,128) =299.1, p&lt;0.01. En función del perfil de
macronutrientes y sus características de estar libre de
lactosa, gluten y cafeína, la bebida formulada podría
considerarse un candidato viable para probar su
funcionalidad
en
diferentes
grupos
con
requerimientos dietarios especiales. Sin embargo, la
aceptación del alimento por parte del consumidor es
un factor fundamental para que se dé la elección y
consumo de este producto sobre otros alimentos que
están en el mercado (Suri et al., 2019). Actualmente
existen alimentos que se denominan funcionales en
el mercado, pero que no son del agrado del
consumidor, lo que constituye un fracaso a las
propiedades del alimento frente al rechazo del
consumidor. Particularmente la FAO recomienda

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

6

�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

considerar alimentos integrados en la cultura de los
individuos, con un apropiado aporte de nutrimentos
por grupo de edad, enfocados a necesidades
especiales y que sean de la preferencia de los
individuos (Sundaram, Rawal, &amp; Clarck, 2015).

Artículo Original

En los diferentes tiempos de respuesta no se presentó
diferencia entre BC y BR, sin embargo, se observó
que la respuesta del grupo BR disminuyó ligeramente
en 5.9 % a los 60 min y a 3.7% a los 120 min en
comparación con la BC.

Figura 2. Aceptación de la bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum alicastrum Sw. A. Frecuencia y porcentaje, B. Valores medios ± DE.
Letras diferentes indican diferencia significativa a p˂0.05.

Figura 3. Curva de respuesta glicémica a la bebida adicionada con harina de
semilla de Brosimum alicastrum Sw. Valores medios ± DE. BC -bebida control,
BR -bebida con harina de semilla de ramón. *Diferencia significativa a p&lt;0.05.

Respuesta glicémica
Los resultados de la prueba se presentan en la Figura
3. No se encontró diferencia significativa entre BC y
BR en la glicemia de los participantes a diferentes
tiempos, excepto en la inicial (t-0) donde los
participantes con la BC tuvieron una glicemia basal
ligeramente superior a la respuesta con la BR (t=2.7,
p=0.01), lo cual puede deberse a la dieta de los
participantes un día antes de la prueba, a quienes se
les solicitó mantener una dieta baja en carbohidratos,
más no se les proporcionó una dieta que les aportará
la misma cantidad de calorías y de carbohidratos lo
que es un factor predisponente que puede alterar la
glicemia basal (Parada &amp; Rozowski, 2008). Los
resultados indicaron que la bebida con harina de
semilla de ramón (BR) no alteró la respuesta
glicémica de los participantes, considerando los
criterios diagnósticos de la Asociación Americana de
Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) y su
condición de normoglicemia a los 120 min (ADA,
2018), de la misma forma que la bebida control (BC).

Solamente se encontró un estudio que reporta un
efecto hipoglucemiante en una bebida con harina de
semilla de ramón, mostrando un decremento de la
respuesta glicémica de 18.3%.Esta diferencia puede
relacionarse con el contenido de harina de semilla de
ramón en una bebida tipo atole, la cual contenía 70.0
g de harina de semilla de ramón (23.3%) en 300 mL
de agua (Arévalo &amp; Bressani, 2013), lo cual fue 5
veces más que la cantidad de harina de semilla de
ramón proporcionada en la bebida de este estudio
(14.0 g/250 mL). De acuerdo con Arévalo y Bressani,
este efecto glicémico se atribuye a tres factores: uno
el contenido de fibra dietética, el bajo índice
glicémico de la bebida tipo atole (&lt; 55%) y al bajo
contenido de lípidos que presenta la harina de semilla
de Brosimum alicastrum Sw. Considerando
particularmente la fibra dietética, la diferencia de
fibra (1.8 g/ 250 mL) es 5 veces menos en la bebida
de ramón del presente estudio en comparación con la
bebida tipo atole (9 g/250 mL) (Arévalo &amp; Bressani,
2013), esto podría explicar la diferencia en la
respuesta glicémica entre ambos estudios. No
obstante, el aumento de harina de semilla de ramón
provoca alta viscosidad en la bebida, propiedad que
no fue del agrado del consumidor cuando se probó la
formulación inicial con harina de semilla ramón en
10.3%. Esto confirma una vez más la importancia de
considerar las propiedades organolépticas de los
alimentos en paralelo a su funcionalidad.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Por otra parte, el consumo de dietas especiales
generalmente está relacionado para el tratamiento de
enfermedades como alergias alimentarias, diabetes,
intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, entre
otras. Sin embargo, también hay dietas especiales
debido al estilo de vida, para bajar de peso,
deportivas o culturales. Las dietas especiales han
mostrado una tendencia creciente en los últimos
años, siendo las dietas más frecuentes entre jóvenes:
las vegetarianas y por intolerancia a la lactosa. No
obstante, la dieta libre de gluten, para tratar la
enfermedad celíaca, representa en un hoy en día un
próspero mercado en el campo de los alimentos y las
bebidas (Miranda, Lasa, Bustamante, Churruca, &amp;
Simon, 2014). Este tipo de dieta selecciona alimentos
que no solamente estén libres de gluten, sino que
sean nutricionalmente adecuados. Diferentes
cereales, granos, semillas legumbres y nueces
pueden reemplazar al gluten (el amaranto, la quinoa,
el mijo, el sorgo, el lino y los garbanzos); todos ellos
pueden mejorar el sabor y calidad nutricional de la
dieta, sin embargo, se usan con poca frecuencia,
debido en parte al costo y su disponibilidad
(Bascuñán, Vespa, &amp; Araya, 2017). En este sentido,
la bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum aliscatrum Sw. constituye una alternativa
para una dieta libre de gluten, ya que utiliza una
semilla rica en nutrientes y con poco uso en la
actualidad. Los productos elaborados con esta
semilla pueden beneficiarse por su aporte en macro y
micronutrientes, a diferencia de los productos sin
gluten, que actualmente se caracterizan por utilizar
pocos ingredientes y no están fortificados como los
equivalentes que contienen trigo. Algunas propuestas
de alimentos procesados a partir de amaranto, quinua
y trigo sarraceno han mostrado niveles más altos de
proteínas, grasa, fibra y minerales en comparación
con productos basados en granos tradicionales como
el arroz y el maíz (Bascuñán et al., 2017). En este
estudio, la harina de semilla de ramón representó una
fuente de nutrientes para diseñar una bebida nutritiva
que puede incorporarse a este tipo de régimen
dietético y al estar libre de lactosa, puede ser una
alternativa ante la creciente demanda de mercado por
intolerancia a este azúcar. Por ejemplo, el consumo
de bebidas basadas en plantas se ha incrementado
(19%), estas bebidas principalmente son elaboradas
a partir de soya, arroz, coco, avena o quinua, las
cuales son nutrimentalmente más pobres que la leche
de vaca, particularmente con menor contenido de
proteína (excepto la de soya) o con pobre calidad

Artículo Original

proteica (PDCAAS), como es el caso de la bebida de
almendra. El bajo contenido de aminoácidos
esenciales en bebidas como la de coco, arroz, quinua,
almendra o avena (aminoácidos sulfurados) (Sousa
&amp; Kopf-Bolanz, 2017) es particularmente importante
a considerar, si se desea tener una dieta balanceada.
En contraparte, la harina de semilla de ramón
proporciona
nueve
aminoácidos
esenciales
(histidina, isoleucina, lisina, metionina, fenilalanina,
treonina, triptófano y valina (Carter, 2015), además
de fibra y calcio (Larqué-Saavedra, 2014a), que no
contienen algunas bebidas elaboradas a partir de
plantas o son muy pobres en estos nutrientes, por lo
que deben ser fortificadas (Sousa &amp; Kopf-Bolanz,
2017). Finalmente, la bebida de ramón tiene un sabor
a café capuchino y su consistencia y aspecto son
similares a este producto, con la diferencia de que no
contiene cafeína como otras bebidas (café, té,
refresco o bebidas energizantes) consumidas
comúnmente en la dieta. Esto representa una ventaja
para aquellos individuos con sensibilidad a la cafeína
o bien que su consumo en exceso (&gt;400 mg/día)
provoca efectos adversos como ansiedad, depresión,
dificultad para dormir, temblores, náuseas, entre
otros) (Wolde, 2014). Actualmente las directrices
dietéticas basadas en alimentos (FBDG, por sus
siglas en inglés) proporcionan una visión
desfavorable de las bebidas con cafeína,
especialmente por sus propiedades diuréticas,
psicoestimulantes e inhibidora de nutrientes (Reyes
&amp; Cornelis, 2018), lo que hace de la bebida de ramón
un alimento que puede ser incluido en la dieta
habitual. La semilla de ramón representa una
alternativa en el diseño de nuevos alimentos en
contraste con otros granos o semillas de uso
convencional.
Conclusiones
La bebida adicionada con harina de semilla de
Brosimum alicastrum Sw. (ramón), formulada en el
presente estudio, fue sensorialmente aceptada por el
consumidor, con un aporte nutrimental de interés,
particularmente en su contenido de proteína, fibra
dietética, libre de gluten, lactosa y cafeína,
comparativamente con bebidas de este tipo, y su
consumo mostró una respuesta glicémica
posprandial normal. Por lo anterior, este tipo de
bebida puede considerarse como una propuesta
atractiva de consumo regular entre la población y
particularmente una alternativa para jóvenes adultos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Brosimum alicastrum, ramón, bebida nutritiva,
alimentación especial.

Artículo Original

con requerimientos especiales de alimentación por
intolerancia a la lactosa, gluten o cafeína.

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Agradecimientos
Los autores agradecen al Centro de Investigación
Científica de Yucatán (CICY) por la donación de la
harina de semilla de Brosimum alicastrum Sw. para
realizar este estudio.

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E

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N

Revista Salud Pública y Nutrición

EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL MÉTODO DE CONTEO DE
CARBOHIDRATOS Y ESTADO NUTRICIO EN ADOLESCENTES CON DIABETES TIPO
1 QUE ACUDEN AL “CAMPO AMIGO” DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE
DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
EVALUATION OF KNOWLEDGE OF THE CARBOHYDRATE COUNTING METHOD AND NUTRITIONAL
CONDITION IN ADOLESCENTS WITH TYPE 1 DIABETES WHO ATTEND THE “CAMPO AMIGO” OF THE
MEXICAN ASSOCIATION OF DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
Brito-Álvarez Marisol1, Hernández-Arizpe Leticia María1,2, Martínez-González Gustavo Israel1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Asociación
Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C. México.
Citation: Brito Álvarez M., Hernández Arizpe L.M., Martínez González G. I.
(2019) Evaluación del conocimiento del método de conteo de carbohidratos
y estado nutricio en adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 que acuden al
“Campo Amigo” de la Asociación Mexicana de Diabetes, Nuevo León A.C.
2016-2017. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3), 11-20.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Brito Álvarez M. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-2
Recibido: 19 de febrero 2019;
Aceptado: 21 de junio 2019
Email: mari_solbrito123@hotmail.com

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Artículo Original

EVALUACIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL MÉTODO DE CONTEO DE CARBOHIDRATOS Y
ESTADO NUTRICIO EN ADOLESCENTES CON DIABETES TIPO 1 QUE ACUDEN AL “CAMPO
AMIGO” DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE DIABETES, NUEVO LEÓN A.C. 2016-2017.
Brito-Álvarez Marisol1, Hernández-Arizpe Leticia María1,2, Martínez-González Gustavo Israel1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Asociación mexicana de Diabetes en
Nuevo León A.C. México.

RESUMEN
Introducción. El conteo de carbohidratos (CC) es una herramienta que consiste en cuantificar los carbohidratos de los
alimentos para estimar unidades de insulina a aplicar y mejorar niveles glicémicos. Objetivo: Evaluar y comparar el
conocimiento del método de conteo de carbohidratos en el “Campo Amigo” 2017, generado durante el Campo Amigo 2016
de la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C., en adolescentes con Diabetes Tipo 1. Material y Método: Estudio
mixto, longitudinal, correlacional y descriptivo, con 24 adolescentes entre 13-18 años con DT1. Se evaluó aplicación del
método de CC mediante encuesta; analizando peso, talla, IMC, HbA1c y glucosa. Se realizaron tablas de frecuencia con dos
variables (Comparativo Anual) confrontada con resto de variables, con 95% de confiabilidad. Resultados y Discusión: El
conocimiento del método de CC fue igual en 2016 vs 2017 con una media de 71.04%; siendo mayor en niveles adecuados de
glucosa (76.26%), estado nutricio normal (83%) y la HbA1c presentando fuera del rango (85%). Los adolescentes aplicaron la
técnica, pero reportaron desconocerla. Conclusiones: El método de CC es una herramienta útil, pero requiere continua
educación; a mayor conocimiento del método, adecuados parámetros de control.
Palabras Clave: Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

ABSTRACT
Introduction: Carbohydrate counting is a primary tool in which the amount of carbohydrates in food are count to estimate
the amount of insulin that the patients need to apply themselves to have a better control over their glycemia. Objective:
Evaluate to compare the knowledge in carbohydrate counting in “Campo Amigo 2017” generated during “Campo Amigo 2016”
of “Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C.” in teenagers with Type 1 Diabetes. Material and method: A mixed,
longitudinal, correlational and descriptive study with 24 teenagers, among 13 to 18 years old with DT1. The application on CC
method was evaluated through a survey; analyzing weight, height, BMI, glycosylated hemoglobin and serum glucose.
Frequency tables were created with two variables (Annual comparative) compared with other variables, with 95% reliability.
Results and Discussion: Knowledge of the CC method was the same in 2016 vs 2017 with a mean of 71.04%, being high in
adequate levels of glucose (76.26%) normal nutritional status (83%) and HbA1c out of range (85%). The teenagers applied the
technique but reported not knowing it. Conclusions: The CC method is a useful tool but requires continuous education; A
greater knowledge of the method of CC suitable control parameters.
Key words: Carbohydrate counting, diabetes type 1, teenagers.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

11

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Introducción
La diabetes es una afección crónica que se produce
cuando se mantienen niveles elevados de glucosa en
sangre, debido a que el organismo deja de producir,
disminuye la cantidad de insulina que debe producir
o no logra utilizar dicha hormona de manera eficaz
(Han Cho et al., 2017).
La diabetes tipo 1 (DT1) es causada por reacción
autoinmune, en la que el sistema de defensa ataca a
las células β del páncreas encargadas de la
producción de insulina, dando como resultado baja o
ninguna producción de insulina, las personas con este
padecimiento necesitan de insulina todos los días
para controlar los niveles de glucosa en sangre; este
padecimiento aparece con mayor frecuencia en niños
y adolescentes, estas personas necesitan inyecciones
diarias de insulina a fin de mantener niveles de
glucosa en intervalos normales (Han Cho et al.,
2017).
La incidencia de diabetes tipo 1 en México y en el
mundo se encuentra en constante aumento; se calcula
que más de 96,000 niños y adolescentes menores de
15 años son diagnosticados con DT1 anualmente y la
cifra supera los 132,600 cuando se amplía el rango
de edad hasta los 20 años, siendo más frecuentes el
número de casos en América del norte y el caribe
(Han Cho et al., 2017).
Un estudio realizado por el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) reportó el aumento del número
de nuevos casos de DT1 en población pediátrica
durante el 2000-2010, incrementando el número de
3.4 a 6.7 por cada 100,000 asegurados menor o igual
a 19 años, en el 2000 se reportaron 367 nuevos casos,
en 2006 se reportaron 1,029 nuevos casos (8.8
nuevos casos por cada 100,000 asegurados),
descendió en 2007 a 2008 (5.2 y 4.5
respectivamente) y volvió a aumentar en 2010 con
698 nuevos casos registrados, siendo más alta la
incidencia en las edades de 10 a 14 años de edad
(Gómez-Díaz et al., 2012).
La Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León
A.C. es una organización civil sin fines lucrativos
que fue fundada en 1979 con el objetivo de ayudar a
las personas que viven con diabetes y a sus
familiares; su objetivo es ayudar a alcanzar la calidad
de vida de las personas mediante la supervisión
médica, educando a los pacientes, así como la

Artículo Original

difusión de nuevos tratamientos y medicinas para
controlar la patología (Asociación Mexicana de
Diabetes en Nuevo León, s.f.).
El Campo Amigo es una iniciativa dirigida a niños y
adolescentes que viven con DT1, este campamento
se realiza desde el año 1982, para educar a niños,
jóvenes y padres de familia con hijos que viven con
DT1, está encabezado por la Asociación Mexicana
de Diabetes en Nuevo León A.C.; promoviendo 3
pilares del autocuidado que son: alimentación
saludable, ejercicio físico y adherencia al tratamiento
terapéutico, esta iniciativa ha logrado generar un
impacto en más de 15 mil beneficiarios desde su
creación (Asociación Mexicana de Diabetes en
Nuevo León, s.f.a).
El conteo de carbohidratos es una herramienta de
planificación de las comidas para las personas con
diabetes, este consiste en llevar un registro de la
cantidad de carbohidratos que contienen los
alimentos que se van a consumir (National Institute
of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases,
2015).
Frederick M. Allen en 1912, introdujo por primera
vez el método de (CC), herramienta que consiste en
realizar un registro de la cantidad de carbohidratos
que contienen los alimentos que se consumen durante
el día, los horarios, tiempos de comidas, cantidad de
alimentos y contenido de carbohidratos para obtener
un mejor control de su glicemia con la aplicación
correcta de las dosis de insulina (Dalsgaard et al.,
2014).
El método de CC fue una de las estrategias
recomendadas por la Diabetes Control and
Complications Trial (DCCT) a mediados de los años
20’s. En 1994 la American Diabetes Asociation
(ADA) recomendó la técnica del CC con el propósito
de optimizar el control de la glucosa (Yam, Candila,
y Chuc, 2012).
Cuando el adolescente subestima la cantidad de
carbohidratos a consumir los niveles de glucosa se
eleven constantemente generando un aumento de la
HbA1c, lo que conlleva a riesgo de complicaciones.
Organizaciones como la National Institute of
Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIH),
así como la American Diabetes Association (ADA)
han demostrado que el método de conteo de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

12

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

carbohidratos es una herramienta útil y recomendada
que ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre;
lo que permite que las personas que viven con DT1
desde los niños y adolescentes tengan autocontrol de
sí mismo, de la ingesta de los alimentos, así como de
las unidades a inyectar, este autocontrol genera una
autonomía en el control de este padecimiento, por
ello la importancia de buscar el apego a las
herramientas y mejorar el conocimiento (National
Institute of Diabetes and Digestive and Kidney
Diseases, 2015) (American Diabetes Association,
2015).
La adolescencia se define como el periodo de vida
entre los 11 y 21 años, donde se desarrollan cambios
psicológicos, físicos y hormonales que complicación
el control de este padecimiento, es probable
encontrar diferencias en crecimiento y desarrollo
entre jóvenes con eficaz y con pobre control
glucémico, en especial en la etapa prepuberal y en la
pubertad, la diabetes puede afectar desde la salud
buco dental de niños y adolescentes por ello es
importante el adecuado control de la glucosa en
sangre para evitar complicaciones de la enfermedad
(Brown J., 2014).
El sobrepeso se ha observado con mayor prevalencia
en la población con diabetes tipo 1 durante la infancia
y la pubertad, el tratamiento con insulina parece ser
uno de los implicados, especialmente en el sexo
femenino. El riesgo de incrementar el peso en los
pacientes con diabetes es el aumento de las
complicaciones
crónicas
como
nefropatías,
retinopatías, enfermedades cardiovasculares e infarto
cerebral (Velasco Manrique et al., 2014).
El deterioro del control metabólico en los
adolescentes con DT1 no solo se debe a factores
conductuales y psicosociales característicos de la
etapa, si no también es debido a que la hormona de
crecimiento reduce la sensibilidad puberal a la
insulina. Los requerimientos de insulina aumentan
entre el 30 y el 50% en esta etapa por el aumento de
la insensibilidad a la insulina (Rotemberg Dr. E. y
Smaisik Dra. K., 2010).
La DT1 afecta el crecimiento y la remodelación ósea
en niños y jóvenes mal controlados, los pacientes
bien controlados tratados con insulina tienen una tasa
de formación normal de hueso. Las niñas con
diagnostico prepuberal sin adecuado tratamiento,
tienen reducción de crecimiento en altura y tendencia

Artículo Original

a sobrepeso a partir del inicio de la pubertad, sin
embargo, es menor el crecimiento en los varones
(Rotemberg Dr. E. y Smaisik Dra. K., 2010).
Un desbalance entre la ingesta de los alimentos y el
gasto de los mismos genera un desequilibrio en el
estado nutricional de las personas, por ello se
evaluará en estado nutricional de los adolescentes
con diabetes tipo 1.
El objetivo de esta investigación fue evaluar y
comparar el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos en el “Campo Amigo” 2017, generado
durante el “Campo Amigo 2016” de la Asociación
Mexicana de Diabetes en Nuevo León A.C., en
adolescentes con Diabetes Tipo 1; se comparara el
estado nutricional de los adolescentes, se relacionará
el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos y los resultados de HbA1c, glucosa y
estado nutricional, así como se identificaran las
razones por las que los adolescentes utilizan o no la
técnica de conteo de carbohidratos.
Material y Método
Estudió de carácter Cuantitativo-Cualitativo (mixta),
correlacional, descriptivo y longitudinal, donde se
incluyeron a 24 adolescentes de 13 a 18 años con
Diabetes tipo 1 que asistieron al “Campo Amigo” de
la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León
A.C., durante los campamentos 2016 – 2017. Los
criterios de inclusión fueron: Adolescentes con DM
1 que acudieron al “Campo amigo 2016 y 2017” de
la Asociación Mexicana de diabetes en Nuevo León
A.C., con edades ≥13 años y ≤18 años mientras los
criterios de exclusión: Adolescentes con DM 2 o que
no padezcan diabetes o que no deseen participar, &lt;13
años y &gt;18 años. Se utilizó una técnica de muestreo
simple, por conglomerado, con un 95% de índice de
confiabilidad.
Se evaluó el impacto de la orientación e inducción
del método de CC aplicación del mismo y la
percepción sobre los alimentos con carbohidratos,
mediante una encuesta, aplicada el último día del
Campo Amigo 2016 y una segunda encuesta el
primer día del Campo Amigo 2017. Los datos de
peso y talla fueron recolectados en una base de datos
en el programa Excel 2011.
Previo a la evaluación en el Campo Amigo 2016 se
dio una orientación sobre el método de CC basados
en el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

13

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

explicando contenido de carbohidratos en una ración,
intercambios de alimentos, los grupos de alimentos
con contenido significativo de este macronutriente,
leche, pan, cereales y frutas contienen 15 g de
carbohidratos a excepción de la leche que contiene
12 g y las leguminosas que contienen 20 g totales de
los cuales 5 g son fibra. Se les brindó ejemplos de
tiempos de comida y se les enseñó a relacionar
mediante medidas caseras las equivalentes para
contabilizar los carbohidratos, para el adecuado uso
del método CC se les enseñó la relación insulina:
carbohidratos, los bolos de corrección, factor de
sensibilidad o corrección (FS o FC) (Yam et al.,
2012).
Se evaluó el impacto de la orientación al final del
campamento mediante la aplicación de la encuesta,
se tomaron en consideración alimentos que contenían
carbohidratos de manera significativa (12-15 g),
después de 1 año los participantes que regresaron al
Campo Amigo se les volvió a evaluar el
conocimiento de CC mediante una segunda encuesta.
Para evaluar el estado nutricional se utilizó el IMC
obtenido mediante peso donde se usó báscula Tanita
BC-533 para peso, para la talla se usó estadímetro
SECA (Mod. 213). El IMC se obtuvo mediante la
fórmula de Quetelec, se clasifico mediante
Desviaciones Estándar (DE indicadores de
crecimiento con puntuaciones Z de la OMS
(Velásquez G. O., 2016); donde +3 DE = Obeso, +2
DE = Sobrepeso, +1 DE = Riesgo de Sobrepeso, 0
DE = Normal, -1 DE= Normal, -2 DE = Emaciado, 3 DE = Severamente Emaciado (Velásquez G. O.,
2016) (Ladino M. L. y Velásquez G. O., 2016).
La Asociación Americana de Diabetes que marca que
los rangos adecuados de HbA1c es (7.5% entre los
13 y 19 años) (Cefalu, W., et al., 2017). A partir del
% de HbA1c control para fines de esta investigación
la HbA1c se clasificó como buen control valores de
HbA1c de 7 a 7.9% y mal control cifras fuera del
rango. Para la glucemia en ayudas los valores
normales para adolescentes son de 90-130 mg/dL, en
esta investigación el rango utilizado fue de 80 – 130
mg/dl como buen control (Cefalu, W., et al., 2017).
Los datos fueron capturados en una base de datos en
el programa IBM Statistics 24 con el que se
realizarán tablas de frecuencia de dos variables
dentro de las cuales será considerada la variable
principal (Comparativo anual) confrontada con el
resto de las variables establecidas en el instrumento

Artículo Original

de observación (Control de HbA1c, Glucosa al
despertar, Estado nutricio, Peso, índice de masa
corporal, conocimiento del método de conteo de
carbohidratos). Para algunos procedimientos
estadísticos de clasificación y manejo de base de
datos será empleado el programa Microsoft Excel
2011.
Análisis estadístico
El modelo estadístico analítico del presente estudio,
consistió en la aplicación de pruebas de bondad para
2 variables, considerando los datos presentados en el
objetivo general, el modelo corresponde a la
aplicación de prueba de bondad de ajuste o de Chi
cuadrada.
La prueba de chi cuadrada es utilizada para evaluar
hipótesis en el sentido de relación entre dos variables,
aplica para variables nominales, ordinales o en
intervalos. Su cálculo se realiza por medio de una
tabla de contingencia o tabulación cruzada para las
dos variables (Comparativo anual con Control de
HbA1c, Glucosa al despertar, Estado nutricio e
índice de masa corporal).
Fueron aplicadas pruebas de diferencia de
proporciones para dos muestras. Es una prueba
estadística para contrastar proporciones o
porcentajes y analizar si difieren significativamente
considerando los valores obtenidos en dos muestras
independientes. Dichas pruebas fueron aplicadas
para comparar el porcentaje de conocimiento de
carbohidratos 2016 y compararlo con 2017.
Consideraciones éticas y de bioseguridad: Todos los
procedimientos estarán de acuerdo con lo estipulado
en el Reglamento de la Ley General de Salud en
Materia de Investigación para la Salud. Capítulo l,
Artículo 17, Sección l, investigación riesgo mínimo,
por lo que se aplicó el consentimiento informado de
forma verbal a padres y adolescentes, explicando los
objetivos de la investigación y corroborándoles que
si algún sujeto de investigación no desea participar
puede no participar en la investigación (Diario
Oficial de la Federación, 2014).
Resultados
De los 24 participantes que acudieron al “Campo
Amigo 2016 y 2017”, el 54.2% eran de sexo
masculino (M) y un 45.8% de sexo femenino (F),
respecto a la edad, el sexo (F) en el 2017 tenían una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

14

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Artículo Original

edad promedio de 15.36±1.43 años, mientras el sexo
(M) tenían 15.2±1.2 años, presentando un tiempo
promedio de diagnóstico fue de 5.5±3.2 años.

Tabla 2. Control de HbA1c, comparativo 2016-2017
2016
Buen control

El peso promedio de la población estudiada aumentó
del año 2016 al 2017, obteniendo un promedio de
60.31±9.93 a 62.42±7.66 kg en el sexo (F), mientras
que en el sexo (M) se obtuvo un promedio de
59.52±12.91 a 63.29±26, al evaluar Índice de Masa
Corporal (IMC), se obtuvo como resultado un
aumentó no significativo de este parámetro
reportando que el IMC del sexo (F) paso de
24.27±3.72 kg/m2 a 24.76±2.73 kg/m2 y en el sexo
(M) paso de un 22.34±4.24 kg/m2 a un 22.89±9.4
kg/m2 del año 2016 al 2017 respectivamente (Tabla
1).
Tabla 1. Peso e Índice de Masa Corporal según género,
comparativo 2016-2017
Peso
Femenino
Masculino

IMC

2016

2017

2016

2017

60.31±9.93

62.42±7.66

24.27±3.72

24.76±2.73

59.52±12.91 63.29±26.41 22.34±4.24

22.89±9.40

Fuente: directa

N=24

El porcentaje de personas con estado nutricio
“Normal” durante el 2016 fue de un 25%
disminuyendo a un 20.83% para el 2017, el “Riesgo
a sobrepeso” aumentó pasando de un 37.5% a un
41.67%, mientras que el “Sobrepeso” se redujo de un
33.33% a un 20.83%, la “Obesidad” se mantuvo
igual con 4.17% y “Emaciados” paso de 0% a un
4.17% del 2016 al 2017 respectivamente (Figura 1).

En cuanto a los niveles de HbA1c el porcentaje de la
población que mantenía niveles adecuados entre 77.9 HbA1c (Cefalu, W., et al., 2017) fue de un 33.3%
en el 2016 aumentando a un 37.5% la HbA1c durante
el 2017, se observó la reducción del porcentaje de
adolescentes que mantenían niveles inadecuados de
HbA1c, pasando de un 66.67% a un 62.50% del 2016
al 2017 respectivamente (Tabla 2).

%

n

%

8

33.33

9

37.5

66.67

15

62.5

100

24

100

Inadecuado control
16
Total

2017

n

24

X2= 0, p= 1
Fuente: directa

N=24

En cuanto los niveles de glucosa al despertar durante
el año siguiente a la intervención del “Campo
Amigo” el promedio de adolescentes que mantuvo
glucosas normales o dentro del rango (80-130 mg/dl)
paso de un 33.3% a un 45.83% del 2016 al 2017 y
redujo el porcentaje de adolescentes con glucosas
fuera del rango de un 66.67 a un 54.17%.
Mientras que, en la evaluación del conocimiento y
desconocimiento del contenido de carbohidratos en
los adolescentes, se observa como la media fue igual
en los 2 años evaluados, tanto para 2016 como para
2017; el 71.04% tenía conocimiento de que
alimentos
contenían
carbohidratos
significativamente y el 28.96% contesto de manera
incorrecta la evaluación, aunque para ambos años el
porcentaje fue igual existió mayor error en algunos
alimentos respecto a su contenido de carbohidratos
(Tabla 3).
Los alimentos con los cuales existió mayor
porcentaje de error en el conocimiento del contenido
de carbohidratos fueron los guisantes/chicharos
donde el 79.17% tenía desconocimiento de que estos
alimentos contenían carbohidratos, dato que se
mantuvo igual en ambos años, la alcachofa el 58.33%
de la población dijo que tenía carbohidratos
significativamente y aumento el desconocimiento a
un 66.67% para el 2017, el aceite se redujo de un
54.17% a un 41.67% de los adolescentes que
afirmaban que este alimento tenia carbohidratos,
mientras que la almendra mostro características
similares, de un 50% a un 41.67% (Tabla 3)
Los alimentos con menor porcentaje de error fueron
plátano (donde el 100% contesto correctamente),
naranja (paso de un 95.83% a un 91.67%,
disminuyendo el conocimiento del 2016 al 2017) y
pan (aumento de un 95.83 a un 100%) (Tabla 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

Tabla 3. Conocimiento del método de conteo de carbohidratos, comparativo 2016 –
2017
2016

2017

Artículo Original

Tabla 4. Comparación de conocimiento del método de conteo de
carbohidratos con glucosa al despertar, Estado Nutricio y HbA1c
evaluados en el 2017

Conocimiento Desconocimiento Conocimiento Desconocimiento
Papa

91.67

8.33

95.83

4.17

Guisantes/chícharo

20.83

79.17

20.83

79.17
20.83

Pollo

25

79.17

Pan

95.83

4.17

100

0

Camarones

54.17

45.83

50

50

Adecuado

76.26

14.6

45

95

50

Macarrones

75

25

83.33

16.67

Inadecuado

66.26

19.9

35

100

65

41.67

58.33

33.33

66.67

Emaciado

60

N/A

60

60

0

N/A

65

21.2

50

80

30

Normal

83

7.58

75

95

20

35

N/A

35

35

0

67.5

15.3

50

90

40

79

21.6

45

100

55

Alcachofa
Huevo

75

Conocimiento del Método de Conteo
de Carbohidratos
Media DE Min Max Rango Valor p

75

25

79.17

20.83

Galletas

91.67

8.33

95.83

4.17

Leche

91.67

8.33

87.5

12.5

Sardinas

58.33

41.67

66.67

33.33

Aceite

45.83

54.17

58.33

41.67

62.5

37.5

37.5

62.5

Glucosa

Estado
Nutricio

Plátano

100

0

100

0

Arroz

87.5

12.5

87.5

12.5

Obeso
Riesgo de
Sobrepeso
Sobrepeso

83.33

16.67

79.17

20.83

6 a 6.9

76.25

18

60

100

40

Lentejas

62.5

37.5

58.33

41.67

Jamón serrano

62.5

37.5

58.33

41.67

7 a 7.9

73.89

16.7

50

95

45

95.83

4.17

91.67

8.33

8 a 8.9

85

9.13

75

95

20

50

50

58.33

41.67

9 a 9.9

55

18.7

35

80

45

71.04

28.96

71.04

28.96

11 a 11.9

60

15

45

75

Queso manchego

Pepino

Naranja
Almendras
Media
Fuente: directa

HbA1c

N=24

Fuente: Directa

p &gt; 0.05

Se realizó una comparación del conocimiento del
método de conteo de carbohidratos con los valores de
glucosa al despertar, estado nutricio y HbA1c de los
datos arrojados en el 2017. Obteniendo que la media
era más alta para los pacientes que mantenían
glucosas al despertar dentro del rango con una media
de conocimiento de 76.26 vs un conocimiento una
media 66.26 en el método de conteo de carbohidratos
en los pacientes con inadecuadas glucosas al
despertar, en cuanto al estado nutricional, la media
de conocimiento fue más alta para los que tenían
estado nutricio “Normal”, seguida de “Sobrepeso”
con una media de 79.0 y “Riesgo a sobrepeso” con
67.5; mientras la HbA1c el conocimiento fue más
alto en niveles fuera del rango con una media de 85
a los que mantenían HbA1c de 8 a 8.9 seguida de
76.25 para los que mantenían de 6 a 6.9 y una media
de 73.89 para los que tenían HbA1c dentro del rango
de 7 a 7.9 (Tabla 4).

0.175

0.12

0.101

30
N=24

En la segunda evaluación durante el 2017 se
integraron algunas preguntas para corroborar el uso
del método de conteo de carbohidratos, se les
cuestiono sobre la escala de conocimiento que
consideraban tener los adolescentes, obteniendo que
del total de la población consideran que en promedio
su escala de conocimiento es de 6.72±2.92.
También se les cuestiono sobre ¿Qué grupo de
alimentos no contenía carbohidratos?, las opciones
fueron: cereales, grasas, frutas, leguminosas, el
70.83% contesto correctamente que el grupo de
grasas era el que no contenía carbohidratos
significativamente y un 29.16% contesto
incorrectamente; se les pregunto por la cantidad de
carbohidratos que tiene una porción de fruta, el
87.5% contesto correctamente 15 g de carbohidratos
y un 12.5% incorrectamente.
Se les pregunto sobre las unidades a aplicar a una
comida con 60 g de carbohidratos, si 1UI = 15 g de
carbohidratos, el 91.6% contesto correctamente,
mientras un 8.33% de manera incorrecta.
Los resultados cualitativos responden a las preguntas
sobre si usaron el método de conteo de carbohidratos
previo al campamento, de no utilizarlo ¿Cuáles
fueron las razones? Y como creían poder mejorar el
uso de esta técnica; de los 24 adolescentes evaluados
15 sujetos afirmaron si utilizar el método de conteo
de carbohidratos, consideraron que la forma de
mejorar el uso de la técnica era practicando el método

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

16

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

de conteo, algunos sujetos contestaron: “si lo utilice
por que el doctor comienza a cuestionarme”, “si lo
utilizó, pero sería más fácil si fuese más simple”.
Seis de los adolescentes contestaron que no utilizan
la técnica de conteo de carbohidratos, “No lo utilice
porque no se y además trato de no consumirlos
tanto”, “No, el doctor siempre me ha tratado con
cantidades fijas”, “No lo utilizo porque no se hacer
conteo de carbohidratos”, “No utilice conteo de
carbohidratos por que no veía la comida que me iba
a comer, pero si aplico el conteo en mi casa”.
Mientras 3 personas no contestaron las preguntas que
se les hicieron.
Discusión
La intervención nutricional que realizan los
nutriólogos a personas que viven con diabetes
mediante el método de conteo de carbohidratos
contribuye a mejorar el control metabólico de la
diabetes, de los 24 participantes que acudieron en el
“Campo Amigo 2016 – 2017” el 54.1% era de sexo
(M) y un 45.8% (F), durante el 2016 el IMC
promedio fue de 23.2±3.96, mientras que para el
2017 fue de 23.8±3.49, en ambos el IMC fue más alto
en las mujeres que en los hombres, al relacionar estos
datos con a una investigación realizada por Spiegel
et al., 2012 en Estado Unidos de América obtuvieron
que de los adolescentes evaluados el IMC promedio
fue de 22.4±3.7 para el grupo de intervención
reflejando que en la población mexicana evaluada el
IMC es mayor que la población Americana.
El IMC del sexo (F) en el 2017 fue de 24.76±2.73
kg/m2 y en el sexo (M) 22.89±9.4 kg/m2 al
correlacionar los datos obtenidos con los resultados
reportados por la ENSANUT 2016 podemos
observar similitud con un porcentaje de sobrepeso
mayor en sexo femenino que en masculino con un
26.4%(F) en el 2016 contra un 18.5%(M), a
diferencia de la obesidad donde el mayor porcentaje
lo obtuvo el sexo (M)15% y el (F)12.8% en el 2016
(Hernández M. et al., 2016).
Al clasificar el estado nutricional se obtuvo que en el
2016 los porcentajes de estado nutricio “Emaciados”
fueron de 0%, “Normal” fue de 25%, el “Riesgo a
sobrepeso” fue de 37.5%, el “Sobrepeso fue de
33.3% y la “Obesidad 4.17%”, mientras que para el
2017 aumento el porcentaje de “Emaciados” 4.17%,
“Normal” disminuyo a un 20.83, “Riesgo a

Artículo Original

sobrepeso”
41.67%,
“Sobrepeso”
20.83%,
“Obesidad” se mantuvo igual 4.17%,
una
investigación realizada por Villarreal et al., 2015, en
Venezuela describió la interpretación del estado
nutricional de 105 adolescentes y niños a su ingreso
a la consulta de endocrinología sin intervención
sobre el método de conteo de carbohidratos
reportando que el 17% se encontraba en IMC “bajo”,
68.2% en “Normal”, 12.5% “Sobrepeso” y un 2.3%
en obesidad, al comparar ambos grupos, la población
mexicana y venezolana, la población mexicana tiene
bajo porcentaje de adolescentes con IMC normal en
comparación con Venezuela, pero un mayor
porcentaje de obesidad y sobrepeso, esta
investigación reporto la interpretación del IMC
durante el recién diagnóstico de la DT1 y la primera
consulta con el endocrinólogo, dato que puede alterar
el estado nutricional de los adolescentes debido a que
una signo de diagnóstico de este padecimiento es el
bajo peso; después de la intervención en el 2017 los
porcentajes de estado nutricional “Emaciado se
mantuvo igual”, las personas con IMC “Normal”
disminuyeron, aumento el “Riesgo de sobrepeso” sin
embargo se redujo el “sobrepeso” y la “Obesidad”
se mantuvo igual, observándose que aunque el
“Riesgo de Sobrepeso” aumentó, un porcentaje de la
población paso de “Obesidad” a “Riesgo de
Obesidad” mejorando el estado nutricional.
Durante la evaluación del “Campo Amigo” 2016 y
2017 los porcentajes de adolescentes que reportaron
mantener niveles adecuados de HbA1c (7 a 7.9%)
fueron un 33.3% en 2016 y pasaron a un 37.5% en el
año posterior, reduciendo el porcentaje de
adolescentes que reportaron niveles inadecuados de
un 66.7% a un 62.5%, Spiegel et al., 2012, reportó
que el grupo de intervención manejaba una HbA1c
de 8.41±1.04 para el grupo intervención y HbA1c de
8.22% para el grupo control, arriba del rango normal
utilizado esta investigación como buen control,
mientras que la investigación de Villarreal et al.,
2015, en Venezuela reporto una HbA1c promedio de
9.78±3.18 durante la primera consulta con
endocrinología y después del seguimiento de 10
años, se reportó que el porcentaje de pacientes con
buen control metabólico fue de (33.8%) con una
HbA1c promedio de 6.25±0.81, mientras que el
66.2% tenía mal control metabólico 10.71±1.92, para
clasificar la HbA1c utilizaron el % adecuado de este
parámetro para la edad de 13 a 19 años “Buen control
= 7%” y “Mal control = fuera de metas establecidas

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�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

para la edad”, esta investigación coincide con la
población de Venezuela, reportando porcentajes
similares niveles adecuados e inadecuados de HbA1c
igual que en población mexicana aun después del
seguimiento durante 10 años, coincidiendo en un
cambio mínimo de los porcentajes de este parámetro
un año posterior al campo.
Después de la intervención nutricional con la técnica
del conteo de carbohidratos en la población estudiada
existió una reducción de los adolescentes con HbA1c
fuera del rango, coincidiendo con una investigación
realizada por Marigliano et al., 2013, que mostro
reducción de la HbA1c después de la intervención
nutriológica pasando de 8.5±0.77 a 7.92±0.74 en la
evaluación inicial y 18 meses posteriores a la
intervención así como el aumento del IMC 17.9 a
19.3 kg/m2, posterior a la técnica de conteo de
carbohidratos.
Situación similar en una investigación realizada en
Turquía, donde se evaluó el IMC inicial, en el primer
año de intervención y posteriormente en el segundo
año, donde posterior a la intervención nutriológica
del método de conteo de carbohidratos el IMC paso
de 20.89 reportado en la evaluación inicial a 21.63 en
la evaluación en el primer año posterior a la
intervención para disminuir a 20.81 en un segundo
año evaluado, coincidiendo que durante 1 año de
intervención aumenta el IMC por la intervención
mediante el método de conteo de carbohidratos ya
que facilita el conteo de carbohidratos adecuado más
las dosis de insulina adecuadas promoviendo la
ganancia de peso. En cuanto a la HbA1c en el mismo
grupo disminuyo de 8.10 en el último año, 7.58 en el
primer año y 7.87 en el segundo año, después de la
intervención nutricional, podemos observar como
con la intervención nutricional del método de conteo
de carbohidratos tanto en nuestra investigación como
en otras el control metabólico mejora (Gökşen,
Altınok, Özen, Demir, y Darcan, 2014).
Los resultados reportados de niveles de glucosa al
despertar clasificados como dentro del rango o
normal (80-130 mg/dl), arrojan que el porcentaje de
adolescentes tenían rangos normales de glucosa en
ayuno pasaron de un 33.3% a un 45.83% y el
porcentaje que tenía glucosas fuera del rango
disminuyo de un 66.67% a un 54.17% del 2016 al
2017 respectivamente, Villarreal et al., 2015, reporto
que el 33.8% tenía buen control respecto a la glucosa

Artículo Original

en ayuno (108.38±24.68) y un 66.2% mal control
(220.87±85.87), coincidiendo con los porcentajes de
adolescentes encontrados en glucosas fuera del
rango.
En cuanto al conocimiento del método de conteo de
carbohidratos, la media de conocimiento y
desconocimiento de contenido de carbohidratos en
los alimentos evaluados fue igual para el 2016 vs el
2017, sin embargo, se obtuvo que los adolescentes
mejoraron el conocimiento en ciertos alimentos y
redujeron el conocimiento en algunos otros. En
cuanto a los principales alimentos donde los
adolescentes subestiman o sobreestiman la cantidad
o contenido de carbohidratos en la investigación
reportaron que los principales errores se cometieron
en los guisantes/chícharos, en ambos años, alcachofa
donde aumento el desconocimiento, aceite
disminuyo el porcentaje de error pero se mantuvo en
los alimentos con porcentajes de error más altos de
los alimentos evaluados, así como la almendra;
Spiegel et al., 2012 reportó que los alimentos con
mayor error de sobreestimación fueron leche, jarabe,
jugo de naranja, crema de cacahuates, zanahorias,
brócoli, así como los alimentos que subestimaron
fueron el cereal, plátano, papas frita y refresco
regular, coincidiendo con la población americana en
que
los
adolescentes
mexicanos
tienen
subestimación en algunos productos como la leche
donde aumentó el porcentaje de personas con
desconocimiento de que este producto contenía
carbohidratos pasando de 8.33% a un 12.5%,
situación similar en la naranja pasando de un 4.17%
a un 8.33% por lo que los adolescentes tienden a
subestimar la cantidad de carbohidratos contenido en
estos alimentos, mientras que en esta investigación
se difiere con la población Americana por la
subestimación de contenido de carbohidratos y por
ende subestimación de los alimentos como la papa
donde mejoro el conocimiento del 2016 al 2017
pasando de un 91.67% a un 95.83% respectivamente,
mientras que el plátano mantuvo su 100% de
conocimiento en ambos años.
Al realizar la comparación del conocimiento del
conteo de carbohidratos con la glucosa al despertar,
el estado nutricional y la HbA1c se observó que la
media de conocimiento fue más alta para los niveles
de glucosa adecuados (76.26), también fue más alta
para el estado nutricional “Normal” obteniendo una
media de (83) y la HbA1c la media de conocimiento

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

18

�Conteo de carbohidratos, diabetes tipo 1, adolescentes.

fue más alta en HbA1c de 8 a 8.9% concluyendo que
existe mejor control metabólico cuando existe mayor
conocimiento de conteo de carbohidratos
coincidiendo con las investigaciones de Marigliano
et al., 2013 donde mostro reducción de la HbA1c
después de la intervención con el método de conteo
de carbohidratos y la investigación de Gökşen et al.,
2014 donde el IMC y la HbA1c redujo durante el
primer año posterior a la intervención con el método
de conteo de carbohidratos.
De acuerdo a los resultados cualitativos los
adolescentes desconocen con exactitud cuál es la
técnica de conteo de carbohidratos, no conocen el
método de conteo de carbohidratos en las preguntas
abiertas, pero contestaron correctamente en las
preguntas de opción múltiple, aunque la mayoría de
los adolescentes tiene un promedio de diagnóstico de
5.5±3.2 años que sugiere mayor conocimiento, la
mayoría de los adolescentes utilizan el método sin
embargo no tienen el conocimiento de la herramienta
que están utilizando.
Conclusiones
Al mejorar el conocimiento del método de conteo de
carbohidratos existe mayor control en las insulina a
inyectarse por lo que incrementa el IMC, se reducen
los niveles de HbA1c y las glucosas en ayuno por el
adecuado control de las unidades a aplicar
dependiendo del contenido de carbohidratos de los
alimentos, aunque la media no cambió entre un año a
otro en base al conocimiento general del contenido
de carbohidratos de los alimentos se observó que los
adolescentes siguen confundiendo los alimentos
mejorando en el conocimiento de algunos en el 2016
y disminuyendo el conocimiento de otros para el
2017.
Concluyendo que se cumplieron los objetivos
satisfactoriamente.
• Se evaluó y comparo el conocimiento del
método de conteo de carbohidratos en
adolescentes en el “Campo Amigo 2016 y 2017”
de la Asociación Mexicana de Diabetes en
Nuevo León A.C.
• Se determinó que los adolescentes si utilizaron
el método de conteo de carbohidratos después de
la orientación durante el “Campo Amigo 2016”
sin embargo algunos adolescentes mejoraron en
el conocimiento y la práctica, pero desconocen
el método que están utilizando.

Artículo Original

•

•
•

El estado nutricio evaluado mediante el IMC no
mostro cambios significativos, en ambos sexos
aumento el peso durante el año 2016 y 2017, sin
embargo, al no observar aumento significativo
del IMC se concluye que fue debido al aumento
de la talla.
La media de conocimiento de conteo de
carbohidratos fue más alta en los adolescentes
con niveles dentro del rango de HbA1c.
Los adolescentes reportaron que las razones por
la que no usaron el método de CC fue porque es
complicado, algunos reportaron que si lo
utilizaron y otros mencionaron que no lo
utilizaron, pero en la evaluación practica
contestaron correctamente, relacionándose a
que, si utilizan el método, pero desconocen que
herramienta están utilizando.

Agradecimientos
A la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo
León, A.C., equipo del “Campo Amigo”, Dr.
Fernando Javier Lavalle, a la Dra. Leticia María
Hernández Arizpe, Dr. Gustavo Israel Martínez por
su apoyo en esta investigación.
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Revista Salud Pública y Nutrición

ESTADO NUTRICIONAL, PRÁCTICAS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y
ACTIVIDAD FÍSICA EN FAMILIAS DE COMUNIDADES SUBURBANAS DE SAN LUIS
POTOSÍ, MÉXICO.
NUTRITIONAL CONDITION, PRACTICES AND PERCEPTIONS ON FOOD AND PHYSICAL ACTIVITY IN
FAMILIES OF SUBURBAN COMMUNITIES OF SAN LUIS POTOSÍ, MEXICO.
González-Mares Mariana Odemaris*, Aradillas-García Celia*, Márquez-Mireles Leonardo Ernesto*,
Berumen-Rodríguez Alejandra Abigail*, Vargas-Morales Juan Manuel*, Portales-Pérez Diana Patricia*,
Cubillas-Tejeda Ana Cristina*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.
Citation: González-Mares M.O., Aradillas-García C., Márquez-Mireles L.E.,
Berumen-Rodríguez A.A., Vargas-Morales J.M., Portales-Pérez D.P., CubillasTejeda A.C. (2019) Estado nutricional, prácticas y percepciones sobre
alimentación y actividad física en familias de comunidades suburbanas de San
Luis Potosí, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 18 (3), 21-37.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 González-Mares M.O. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-3
Recibido: 29 de mayo 2019;
Aceptado: 17 de septiembre 2019
Email: acris@uaslp.mx

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

ESTADO NUTRICIONAL, PRÁCTICAS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y ACTIVIDAD
FÍSICA EN FAMILIAS DE COMUNIDADES SUBURBANAS DE SAN LUIS POTOSÍ, MÉXICO.
González-Mares Mariana Odemaris*, Aradillas-García Celia*, Márquez-Mireles Leonardo Ernesto*, BerumenRodríguez Alejandra Abigail*, Vargas-Morales Juan Manuel*, Portales-Pérez Diana Patricia*, Cubillas-Tejeda
Ana Cristina*.
*Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México.

RESUMEN
Introducción. Las zonas de pobreza suburbana son importantes en salud pública por sus implicaciones epidemiológicas, que
abarcan riesgos por asentamientos no saludables y la adopción del estilo de vida urbano, características propicias para la doble
carga de la malnutrición. Objetivo: Estudiar la transición nutricional en familias de comunidades suburbanas de San Luis
Potosí, México, a partir de indicadores nutricionales y del análisis de percepciones y prácticas de alimentación y actividad
física. Material y Método: Los datos provienen de una evaluación antropométrica y clínica realizada a 29 familias de Real
Peñasco y Milpillas, de cuestionarios y entrevistas aplicadas a adultos, y de la técnica del dibujo en niños. Resultados: Las
familias presentan rezago social, y su principal problema nutricional es el sobrepeso y la obesidad; la calidad de la alimentación
y el sedentarismo fueron factores de riesgo. Entre los participantes existe conocimiento sobre alimentación saludable y no
saludable, sin embargo, el consumo de refresco es alto y el de verduras es problemático, además, las oportunidades para
realizar ejercicio son escasas. Conclusiones: Es necesario implementar estrategias de intervención basadas en evidencia; la
experiencia del presente estudio, aporta bases para replantear futuros programas sociales y de salud en estas comunidades,
acorde a su contexto.
Palabras Clave: Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio, urbanización.

ABSTRACT
Introduction: Suburban poverty zones are important in public health because of their epidemiological implications, which
include risks from unhealthy settlements and the adoption of urban lifestyles, characteristics conducive to the double burden
of malnutrition. Objective: Study the nutritional transition in families from suburban communities of San Luis Potosí, México,
based on nutritional indicators and the analysis of perceptions and practices of food and physical activity. Material and
method: Data come from an anthropometric and clinical evaluation of 29 families from Real Peñasco and Milpillas, from
questionnaires and interviews applied to adults, and from the technique of drawing in children. Results: Families present
social backwardness, and their main nutritional problem is overweight and obesity; the quality of eating and sedentary lifestyle
were risk factors. Among the participants there is knowledge about healthy and unhealthy eating, however, soda consumption
is high and vegetable consumption is problematic, besides, the opportunities to exercise are scarce. Conclusions: It is
necessary to implement intervention strategies based on evidence; the experience of this study provides the basis for
rethinking future social and health programs in these communities, according to their context
Key words: Nutritional transition, feeding behavior; exercise; urbanization.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Introducción
En las ciudades de América Latina, la
suburbanización se presenta como un territorio con
elementos urbanos y rurales entrelazados. En estos
espacios confluyen viviendas urbanas, centros
industriales y comerciales, infraestructura vial, y
actividades agrícolas y ganaderas (Valencia y López,
2014). Los espacios suburbanos se han caracterizado
por albergar zonas de pobreza, donde población de
bajo nivel socioeconómico soluciona su problema de
vivienda en terrenos de bajo costo que conllevan
problemáticas de acceso, carencia de servicios y
riesgo ambiental (Aguilar y López, 2016). Las zonas
de pobreza urbana son importantes en salud pública
por sus implicaciones epidemiológicas; en estos
escenarios convergen múltiples riesgos, entre éstos,
el riesgo de enfermedades infecciosas, peligros
psicosociales, contaminación ambiental, accidentes
de tráfico y enfermedades no transmisibles (ENT),
debido a asentamientos no saludables y la adopción
del estilo de vida urbano. Estos contextos son
propicios para la doble carga de la malnutrición, es
decir, prevalece la desnutrición y aumenta la
obesidad (Campbell y Campbell, 2007; Jiménez,
Torres y Salcedo, 2016;).
En los países de América Latina y el Caribe (ALC)
se identifican lazos entre la pobreza y el estado
nutricional. Las prevalencias de baja talla para la
edad y anemia han sido mayores en la población de
menor nivel socioeconómico; la relación del ingreso
con el exceso de peso no ha sido tan lineal, y en esta
asociación se involucra el desarrollo económico de
los países y el momento de la transición nutricional.
La tendencia hacia el sobrepeso en los sectores
menos favorecidos económicamente, se ha vinculado
con mayor disponibilidad y acceso a alimentos de
alto contenido calórico y escaso valor nutricional
(FAO, OPS, WFP y UNICEF, 2018).
La transición nutricional se caracteriza por el
incremento en la oferta de alimentos procesados con
alto contenido de azúcar, grasas y sal, y un menor
consumo de alimentos tradicionales; dicho patrón se
ha documentado en las encuestas de alimentos de los
países de ALC, donde se ha perdido la alimentación
tradicional, basada en cereales y leguminosas,
complementada con hierbas y hortalizas de cada
lugar (FAO et al., 2018; Shamah, Cuevas, Mayorga
y Valenzuela, 2014). La liberación del comercio que
permitió la introducción de alimentos procesados no

Artículo Original

saludables al mercado alimentario, aunado a la
reducción del apoyo a la producción y comercio
local, ha favorecido que los hogares pobres
adquieran dichos alimentos por un bajo costo.
Asimismo, la transición nutricional se ha relacionado
con la migración a zonas urbanas, sin embargo, este
proceso de aculturación está mediado por la
ocupación, los ingresos y las creencias de los
migrantes (Ezzahra, Magaña, Macías, Aguilera y
Bracamontes, 2016). Un menor gasto energético es
parte también de la transición nutricional,
particularmente en el medio urbano. En algunos
barrios de ALC, los más jóvenes salen a las calles a
jugar futbol u otro deporte, no obstante, hay
asentamientos donde la inseguridad y la falta de
espacios para que los niños jueguen limita las
actividades extraescolares al interior de las casas,
favoreciendo el tiempo frente al televisor (Fraser,
2005).
En el caso de México, diferentes datos apoyan la
evidencia de la transición nutricional. A nivel
nacional, la prevalencia de sobrepeso y obesidad es
una problemática prioritaria; en el 2016, una tercera
parte de los menores entre 5 y 11 años de edad y más
de una tercera parte de los adolescentes presentó
sobrepeso y obesidad; entre los adultos, 7 de cada 10
tuvieron sobrepeso y la mitad de este grupo obesidad
(Shamah-Levy et al., 2017). Esto sucede en un
contexto donde prevalece aún la desnutrición crónica
en menores de cinco años (13.6%) (RiveraDommarco, Cuevas-Nasu, González-de Cosío,
Shamah-Levy y García-Feregrino, 2013) y en el que
se ha documentado una prevalencia de 8.4% de doble
carga de malnutrición en el hogar (niño con baja talla
para la edad y madre con sobrepeso u obesidad)
(Rivera, Pedraza, Martorell y Gil, 2014). En el 2012,
la alimentación registró una elevada proporción de
población con alta ingesta de azúcares añadidos (5885%), grasas saturadas (54-92%), e ingesta
insuficiente de fibra (65-87%) y otros
micronutrientes (Rivera et al., 2016). Además, la
prevalencia de inactividad física en adultos (20-69
años) ascendió a 16.5%, porcentaje que aumentó
significativamente respecto al 2006; los datos de
sedentarismo en niños y adolescentes indicaron que
un 67% pasó más de dos horas diarias frente a una
pantalla (Medina, Barquera y Janssen, 2012).
En la literatura existen diversos estudios que
describen la problemática de la malnutrición y su

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

22

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

relación con diferentes factores como la dieta, las
preferencias y percepciones sobre alimentación, y la
actividad física, particularmente en población
infantil y mujeres en edad reproductiva (Arellano,
Álvarez, Eroza, Huicochea y Tuñón, 2019; Chávez et
al., 2018; Lozada-Tequeanes, Campero-Cuenca,
Hernández, Rubalcava-Peñafiel y Neufeld, 2015;
Muñoz-Daw, Muñoz-Duarte, De La Torre-Díaz,
Hinojos-Seáñez, Pardo-Rentería, 2016; Pérez, 2006;
Pérez y Romero, 2018; Sánchez-García, ReyesMorales y González-Unzaga, 2014; VegaRodríguez, Álvarez-Aguirre, Bañuelos-Barrera,
Reyes-Rocha y Castañón-Hernández, 2015). A nivel
familiar, existen investigaciones que documentan la
transición nutricional a partir de las características de
la alimentación y la prevalencia de enfermedades
crónicas en población urbana marginada (Del ÁngelPérez y Villagómez-Cortés, 2014), así como de las
percepciones sobre la transición alimentaria (Ayuso
y Castillo, 2017). Sin embargo, el estudio de la
transición nutricional en familias vulnerables, que
integre el componente alimentario y de actividad
física, es un área que aún necesita explorarse y que
representa una oportunidad para entender mejor la
problemática, ya que en el núcleo familiar se
establecen la cultura alimentaria y los estilos de vida
(Macias, Gordillo y Camacho, 2012). Por lo anterior,
el objetivo de esta investigación fue estudiar la
transición nutricional en un grupo de familias que
habitan en dos comunidades suburbanas de San Luis
Potosí, a partir de indicadores nutricionales y del
análisis de percepciones y prácticas de alimentación
y actividad física. Comprender los resultados
nutricionales desde la experiencia de las personas, es
una herramienta útil para diseñar programas de salud
contextualizados.
Material y Método
El tipo de investigación fue mixta, se utilizaron
metodologías cuantitativas y cualitativas con
igualdad de estatus, de forma concurrente, secuencial
e independiente. Los resultados obtenidos se
triangularon para tener una comprensión integral de
los conocimientos, percepciones y riesgos
nutricionales de los participantes (Kaur, 2016;
Schoonenboom y Burke, 2017). La recopilación de
información se llevó a cabo desde noviembre de
2015 hasta septiembre de 2016.

Artículo Original

Población de estudio
Se seleccionaron por conveniencia dos comunidades
con alto nivel de marginación, la comunidad de Real
Peñasco y la comunidad Milpillas, localizadas en la
periferia urbana del municipio de San Luis Potosí,
SLP, México, el cual cuenta con una población de
824 229 habitantes (Instituto Nacional de Estadística
y Geografía [INEGI], 2015) y tiene un grado de
marginación bajo (Consejo Nacional de Población
[CONAPO], 2016). Real Peñasco es una de las Áreas
Geográficas Básicas (AGEBs) del municipio de San
Luis Potosí, tiene una población de 224 habitantes
(CONAPO, 2010a) y es conocida por formar parte de
una zona ladrillera. En esta comunidad se han
construido fraccionamientos en las últimas dos
décadas, entre calles sin pavimentar y
entremezclados con espacios baldíos y algunas zonas
de siembra. Separada por una avenida, al norte de
Real Peñasco se encuentra Milpillas, localidad de 1
546 habitantes (CONAPO, 2010b) que alberga al
tiradero municipal. A pesar de la conexión con la
ciudad, la apreciación del paisaje remite a un entorno
rural, con caminos sin pavimentar, viviendas a medio
construir y rodeadas de extensiones de tierra, algunas
con huertos o animales, o bien con basura recolectada
del tiradero. Investigaciones previas realizadas en
estas comunidades, describen el estado de
vulnerabilidad social y ambiental que enfrenta la
población (Domínguez-Cortinas, Cifuentes, Rico y
Díaz-Barriga, 2012; Domínguez-Cortinas, DíazBarriga, Martínez-Salinas, Cossío y PérezMaldonado, 2013).
La unidad de análisis fueron familias de Real
Peñasco y Milpillas, las cuales se contactaron a
través de un centro de educación básica de cada sitio.
Los criterios de inclusión fueron: a) tener un niño
inscrito entre primero y cuarto año de primaria, para
dar seguimiento a las familias en el entorno escolar
durante dos años, y b) la participación del niño y al
menos uno de sus padres o tutores en el estudio. El
criterio de exclusión fue la condición de embarazo,
por la alteración de parámetros antropométricos y
clínicos. Por cuestiones de recursos económicos para
realizar los análisis clínicos, solo se invitó
aleatoriamente a la mitad de las familias de primero
a cuarto grado. Empero, la tasa de respuesta fue
menor a la esperada, de tal forma que en Milpillas se
conformó una muestra de participación voluntaria de
15 familias (26.8%) de las 56 familias invitadas);
mientras que en Real Peñasco fue de 14 familias

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(36.8%) de las 38 familias invitadas). En total,
participaron 102 individuos de 29 familias,
integradas por uno o más hijos de diferentes edades,
madres o ambos padres y en algunos casos por los
abuelos.
Consideraciones éticas
El estudio fue aprobado por el comité de ética en
investigación en salud del estado de San Luis Potosí
(SLP/006-2015) y cumplió con los principios de la
declaración de Helsinki (Asociación Médica
Mundial [AMM], 2013). La participación fue
voluntaria; los participantes firmaron una carta de
consentimiento informado, en el caso de los menores
de 18 años este consentimiento fue firmado por un
padre o tutor, con el asentimiento del menor. Los
resultados de los estudios realizados se entregaron de
forma confidencial y anónima; aquellos participantes
que resultaron en riesgo clínico fueron referidos a un
médico.
Evaluación nutricional
Se obtuvieron medidas de altura y peso de todos los
participantes de acuerdo a protocolos establecidos
(Shamah-Levy, Villalpando-Hernández y RiveraDommarco, 2006). El peso se midió con una báscula
electrónica (TANITA UM-081); la altura y la
circunferencia de cintura se midieron con un
estadiómetro portátil (Seca 213, 205 cm) y una cinta
métrica metálica (Lufkin, 200 cm), respectivamente.
En los menores de 20 años el puntaje Z del Índice de
Masa Corporal (IMC) y del indicador talla para la
edad, fueron obtenidos mediante el procesamiento de
los datos en el programa ANTHRO PLUS®; se
utilizaron los puntos de corte de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) para identificar
sobrepeso, obesidad y baja talla para la edad (De
Onis, 2015; World Health Organization [WHO],
2018). El IMC en los mayores de 20 años se calculó
como el peso en kilogramos dividido por el cuadrado
de la altura en metros; el punto de corte fue ≥ 25
Kg/m2 para sobrepeso y ≥ 30 Kg/m2 para obesidad
(WHO, 2006). En los menores de 18 años se
consideró obesidad abdominal en el percentil ≥90
(Fernandez, Redden, Pietrobelli y Allison, 2004), y
en los adultos a partir de valores de circunferencia
≥90 cm en hombres y ≥80 cm en mujeres (Alberti et
al., 2009). Para identificar anemia, se determinaron
niveles de hemoglobina en sangre. Se tomaron 5 ml
de sangre por punción venosa con tubos Vacutainer
con EDTA y se realizó la biometría hemática con el

Artículo Original

analizador de hematología Cell-Dyn. Los puntos de
corte de hemoglobina de la OMS fueron la referencia
para identificar participantes con anemia (OMS,
2011).
Como análisis complementario a la evaluación
nutricional, se incluyó la determinación de glucosa,
triglicéridos, colesterol total, colesterol HDL y LDL,
por su relación con la dieta y la actividad física. Se
pidió a los participantes un ayuno de 12 horas y se
tomaron 10 mL de sangre por punción venosa con
tubos Vacutainer® que se almacenaron a 4°C hasta
su análisis. El punto de corte para glucosa fue 100
mg/dL (American Diabetes Association [ADA],
2015) y para dislipidemias se utilizó el criterio del
National Cholesterol Education Program (NCEP)
(National Heart, Lung, and Blood Institutes [NHBI],
2001) y valores de referencia para niños y
adolescentes (Sociedad Argentina de Pediatría,
2015). La biometría hemática y la bioquímica clínica
no se realizaron en todos los participantes por
inconvenientes para obtener la muestra sanguínea,
principalmente de algunos menores.

Evaluación de nivel socioeconómico y seguridad
alimentaria
Para estimar el nivel socioeconómico familiar se
aplicó el instrumento de la Asociación Mexicana de
Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión 8*7
(AMAI, 2018). Las experiencias de inseguridad
alimentaria se evaluaron a través de la versión
mexicana de la Escala Latinoamericana y Caribeña
de Seguridad Alimentaria (ELCSA) (Carmona,
Paredes y Pérez, 2017; Gutiérrez et al., 2012;
Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura [FAO], 2012). Estos
dos instrumentos se integraron en un cuestionario
aplicado a todas las familias, que además incluyó
preguntas sobre ingresos económicos familiares para
estimar si se alcanza la línea de pobreza extrema
(valor de la canasta alimentaria por persona al mes)
(Consejo Nacional de Evaluación de la Política de
Desarrollo Social [CONEVAL], 2019). En el
cuestionario se integró también una pregunta sobre
apoyo de programas sociales.
Evaluación de la calidad de la alimentación y
actividad física
La actividad física en adultos se evaluó con el
Cuestionario Mundial sobre Actividad Física

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(GPAQ) de la OMS (WHO, 2019), y en menores de
20 años se incluyeron preguntas sobre el tiempo
sedentario frente a un monitor (televisión, celular,
videojuegos). La calidad de la dieta en todos los
participantes se evaluó con el Índice de Alimentación
Saludable
(IASE)
(Muñoz-Cano,
CórdovaHernández y Del Valle-Leveaga, 2015; Norte y
Ortiz, 2011), con una adaptación de las variables
evaluadas a los alimentos de la población mexicana.
De acuerdo a la puntuación obtenida en las variables
del índice, la calidad del patrón del consumo
alimentario se calificó como Saludable (&gt;80 puntos),
Necesita cambios (80-50 puntos) y Poco saludable
(&lt;50 puntos). La frecuencia de consumo de
alimentos en adultos se obtuvo a partir de una
adaptación del IASE y del cuestionario de frecuencia
de alimentos de la ENSANUT (Instituto Nacional de
Salud Pública [INSP], 2012).
Análisis de percepciones sobre alimentación y
actividad física
Se utilizaron diferentes herramientas para recolectar
información en dos grupos de estudio: a) grupo de
adultos integrado por madres y padres de familia, y
b) población infantil en edad escolar (5 a 11 años de
edad). Para los adultos se diseñó un cuestionario de
percepción sobre alimentación y ejercicio y se aplicó
a 35 personas (Real Peñasco n=16, Milpillas n=19).
El cuestionario incluyó las siguientes preguntas
abiertas: ¿Qué alimentos hacen bien a mi salud?,
¿Qué alimentos hacen mal a mi salud?, ¿Qué
beneficios obtengo del ejercicio? y ¿Qué dificultades
tengo para realizar ejercicio? Con la población
infantil se utilizó la técnica del dibujo, la cual ha sido
aplicada por nuestro grupo en distintos escenarios
(Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y CubillasTejeda, 2015; Börner, Torrico-Albino, NietoCaraveo y Cubillas-Tejeda, 2017; Cubillas-Tejeda,
León-Gómez, Torrico-Albino y Nieto-Caraveo,
2018; Torres-Nerio, Domínguez-Cortinas, Van’tHooft, Díaz-Barriga y Cubillas-Tejeda, 2010). El
análisis se realizó en un grupo de 32 niños (Real
Peñasco n=14, Milpillas n=18). A cada niño se le
proporcionó el material necesario para dibujar y una
hoja con dos indicaciones: Dibuja actividades que
son buenas para tu salud y Dibuja actividades que son
malas para tu salud. Los niños tuvieron una hora para
realizar la actividad, además, se les indicó que no era
un examen, por lo que no había respuestas correctas
o incorrectas, que no era un concurso de dibujo y que
la actividad era individual.

Artículo Original

Las respuestas del cuestionario y los elementos
dibujados fueron sometidos a análisis de contenido
(Silverman, 2016; Taylor, Bogdan y DeVault, 2015);
por lo que se establecieron inductivamente categorías
temáticas excluyentes a partir de las respuestas dadas
para cada pregunta del cuestionario, y para los
elementos dibujados en cada indicación.
Posteriormente se clasificaron las respuestas y los
elementos dibujados y se contabilizaron las
frecuencias en cada categoría establecida. El análisis
de frecuencia se llevó a cabo por individuo sin tener
en cuenta el número total de respuestas o elementos
dibujados por participante en cada categoría. El
análisis de contenido se realizó por dos
investigadores independientes, en los casos en los
que hubo diferencia, las categorías se ajustaron.
Además, se realizaron entrevistas semiestructuradas
a cuatro madres y un padre de familia por comunidad
(n=10). Al respecto, cinco padres de familia
declinaron la invitación a ser entrevistados,
argumentando cuestiones de tiempo. El guion de las
entrevistas incluyó apartados sobre percepciones y
prácticas familiares en torno al consumo de
alimentos saludables y no saludables, transición
alimentaria, actividad física y convivencia. Las
entrevistas fueron grabadas con el consentimiento de
los participantes y se transcribieron para procesarse
y analizarse con el programa ATLAS.ti Scientific
Software Visual Qualitative Data Analysis Version
7.0®. El análisis se basó en la teoría fundamentada y
consistió en la codificación, categorización,
establecimiento de temas, categorías centrales y
relaciones entre categorías (Cho y Lee, 2014).
Identificación y recorrido de expendios de alimentos
Se conformó un grupo de reflexión en cada
comunidad con madres de familia (Real Peñasco
n=7, Milpillas n=8), para obtener información sobre
los establecimientos donde compran los alimentos.
Posteriormente, en compañía de una mamá de cada
comunidad, se realizó un recorrido por los
establecimientos enlistados en el grupo de reflexión,
para observar los productos que se ofrecen en estos
lugares.
Análisis estadístico
Para contrastar los resultados socioeconómicos y
nutricionales por comunidad, y las variables
categóricas de los cuestionarios estandarizados, de
los cuestionarios de percepción y de los dibujos, se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

aplicó la prueba χ2 o la prueba exacta de Fisher,
según correspondió, y se estableció un nivel de
significancia de p≤0.05. El cálculo del percentil ≤25
y el percentil ≥75, se utilizó para analizar el
cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos.
Se calculó la razón de momios (OR) para explorar
factores de riesgo para las variables nutricionales y
clínicas con un intervalo de confianza del 95%. Los
datos se analizaron con el software Statistica 10
(StatSoft.Inc) y JMP® 9.0.2.

porcentaje de familias que presentó al menos un caso
de riesgo por alteración de cada parámetro
bioquímico fue, 51.7% (n=15) en glucosa y en
colesterol-LDL, 62.1% (n=18) en triglicéridos y en
colesterol alto, y 58.6% (n=17) en colesterol-HDL
bajo.

Resultados
Características socioeconómicas y nutricionales de
los participantes
El rango de edad de los participantes fue entre 3 y 56
años, el 55.9% (n=57) menores de 15 años y el 44.1%
(n=45) adultos de 23 años y mayores; el 52.9%
(n=54) de sexo femenino y el 47.1% (n=48) de sexo
masculino. El 68.9% (n=20) del total de madres de
familia refirieron ser amas de casa, y el resto
combinan esta labor con empleos como aseo de
casas, comercio, recolección de basura y trabajo en
ladrilleras. Entre los padres de familia participantes,
el 31.2% (n=5) es jornalero, 18.7% (n=3) pepenador,
12.5% (n=2) albañil, 12.5% (n=2) comerciante, 6.2%
(n=1) ladrillero, 6.2% (n=1) vidriero, 6.2% (n=1)
despachador y 6.2% (n=1) chofer. Los resultados
mostraron que la mayoría de las familias se encuentra
en una condición socioeconómica vulnerable, puesto
que el 65.0% (n=19) se clasifica en los dos niveles
más bajos de AMAI, el 89.7% (n=26) no alcanzan la
línea de pobreza extrema y el 71.4% (n=20)
experimenta una percepción de inseguridad
alimentaria. En Milpillas el acceso a agua entubada y
drenaje es menor que en Real Peñasco, en cambio el
apoyo de programas sociales es mayor (Tabla 1).

Acceso a agua entubada*

100 (14)

53.3 (8)

S obrepeso y obesidad

Acceso a sanitario

85.7 (12)

53.3 (8)

Población total

43.5 (20/46)

44.6 (25/56)

Acceso a drenaje*

85.7 (12)

40.0 (6)

Por familia**

92.8 (13/14)

93.3 (14/15)

Población total

47.8 (22/46)

42.9 (24/56)

92.8 (13/14)

100 (15/15)

M enores de 15 años

4.0 (1/25)

12.5 (4/32)

Por familia**

7.14 (1/14)

20.0 (3/15)

Tabla 1. Características socioeconómicas, nutricionales y clínicas de la población participante de Real Peñasco y
Milpillas, San Luis Potosí, SLP, México, 2015

Herramienta: Cuestionarios

La principal problemática nutricional identificada en
los participantes de las dos comunidades fue el
sobrepeso y la obesidad (Tabla 1); en el total de las
familias, el 93.1% (n=27) tiene al menos un miembro
con sobrepeso u obesidad, y el 96.6% (n=28) tiene al
menos un miembro con obesidad abdominal. La baja
talla para la edad se presentó en menos familias, al
respecto, en Milpillas se encontraron dos casos de
doble carga nutricional en el hogar, y en Real
Peñasco, se encontró un caso de doble carga
individual (mujer con anemia y sobrepeso). Entre
comunidades no se encontraron diferencias
significativas en los casos de riesgo por alteración de
los parámetros bioquímicos evaluados (Tabla 1). El

Real Peñasco % (n) Milpillas % (n)
Familias=14
Familias=15

Nivel socioeconómico (AMAI)

Evaluación nutricional

Real Peñasco Milpillas
% (n/No)
% (n/No)

Obesidad abdominal

A/B, C+

0

C/C-/D+

50.0 (7)

20.0 (3)

Por familia**

D/ E

50.0 (7)

80.0 (12)

Baja talla para la edad

0

Línea de bienestar mínimo
Alcanzan la línea

14.3 (2)

6.7 (1)

No alcanzan la línea

85.7 (12)

93.3 (14)

Percepción de seguridad
alimentaria (ELCS A)

Anemia
Población total

2.5 (1/40)

2.2 (1/46)

Seguridad alimentaria

42.9 (6)

13.3 (2)

Riesgo glucosa altaa

Inseguridad alimentaria

50.0 (7)

86.7 (13)

Prediabetes población total

20.0 (8/40)

21.7 (10/46)

Sin dato

Prediabetes por familia**

7.14 (1)

0

50.0 (7/14)

40.0 (6/15)

Diabetes población total

2.5 (1/40)

4.35 (2/46)

Con apoyo

21.4 (3)

66.7 (10)

Diabetes por familia**

7.14 (1/14)

13.3 (2/15)

Sin apoyo

78.6 (11)

33.3 (5)

Riesgo triglicéridos altos b
Población total

42.5 (17/40)

30.4 (14/46)

Por familia**

Apoyo de programas sociales*

78.6 (11/14)

46.7 (7/15)

Población total

25.0 (10/40)

32.6 (15/46)

Por familia**

Riesgo colesterol total altoc
57.1 (8/14)

66.7 (10/15)

Población total

17.5 (7/40)

21.7 (10/46)

Por familia**

42.9 (6/14)

60.0 (9/15)

Población total

27.5 (11/40)

39.1 (18/46)

Por familia**

42.9 (6/14)

73.3 (11/15)

Riesgo colesterol-LDL altod

Riesgo colesterol-HDL bajoe

Fuente: Elaboración propia.
* Valor de p&lt;0.05 obtenido por χ2 o prueba exacta de Fisher.
**Familias con un miembro en riesgo.
Líneas de corte parámetros bioquímicos:
a

Prediabetes 100 a &lt;126 mg/dL; diabetes ≥ 126 mg/dL

b

Riesgo triglicéridos 0-9 años ≥ 75 mg/dL; riesgo triglicéridos 10-19 años ≥ 90 mg/dL; riesgo triglicéridos adultos ≥ 150 mg/dL

c

Riesgo colesterol total niños y adolescentes ≥ 170 mg/dL; riesgo colesterol total adultos ≥ 200 mg/dL

d

Riesgo colesterol-LDL niños y adolescentes ≥ 110 mg/dL; riesgo colesterol-LDL adultos ≥ 130 mg/dL

e

Riesgo colesterol-HDL ≤ 40 mg/dL

Prácticas de alimentación y actividad física
Ningún participante se clasificó en el nivel
Alimentación saludable del IASE. El 75.5% (n=77)
de los participantes se ubicó en la categoría
intermedia (Necesita mejorar), que implica que aún
se necesitan hacer cambios en la alimentación. El
resto de los participantes (24.5%, n=25) se clasificó
en la categoría más baja (Poco saludable). Se indagó
sobre el cumplimiento de la recomendación semanal
de consumo de algunos ítems del IASE: verduras y
frutas (diario); azúcares y bebidas azucaradas (nunca
o casi nunca). Se encontraron diferencias
significativas por grupo de edad en el no
cumplimiento del consumo de verduras y frutas. El
no cumplimiento del consumo de verduras fue mayor
en los participantes menores de 15 años, mientras que
el no cumplimiento del consumo de frutas fue mayor
en los adultos (Figura 1).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

26

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Respecto al grupo de azúcares, el 64.7% (n=66) de la
población total los consumió diariamente, y 13.7%
(n=14), tres o más veces por semana. En cuanto a las
bebidas azucaradas, 38.2% (n=39) los consumió
diariamente, y 35.3% (n=36), tres o más veces por
semana. Los alimentos de mayor y menor consumo,
obtenidos de la lista de frecuencia de alimentos
aplicada a adultos, son similares entre comunidades
(Tabla 2). Existen algunas excepciones, por ejemplo,
en los alimentos de origen animal (AOA), en Real
Peñasco se encuentra la carne roja, mientras que en
Milpillas aparece el atún.

Artículo Original

Los resultados de actividad física de 45 adultos de
Real Peñasco y Milpillas, indicaron que el 28.9%
(n=13) realiza alguna actividad física en su tiempo
libre, y el 75.6% (n=34) cumplió la recomendación
semanal de actividad moderada (Academia Nacional
de Medicina, 2015; WHO, 2010). Se obtuvo
información de actividad física y sedentarismo de 43
participantes menores de 15 años. El 30.2% (n=13)
de los menores realiza alguna actividad física en su
tiempo libre, mientras que el 27.9% (n=12) pasa más
de dos horas frente a una pantalla (televisión, celular,
videojuegos). Entre comunidades no se encontraron
diferencias significativas en los datos de actividad
física y en la calidad de la alimentación.
Algunas prácticas de alimentación y actividad física
de los participantes resultaron factores de riesgo para
sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa
alta (Tabla 3), para el riesgo de triglicéridos,
colesterol total, colesterol HDL y colesterol LDL, no
se encontró asociación (datos no mostrados). En los
adultos de 23 años y mayores, el riesgo es mayor para
sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa
alta. Por otra parte, la calidad de la dieta, clasificada
en el nivel Necesita mejorar del IASE, fue factor de
riesgo para sobrepeso y obesidad, y obesidad
abdominal, en la población total. En los menores de
15 años, pasar más de dos horas frente a un monitor,
fue factor de riesgo para glucosa alta.
Tabla 3. Factores de riesgo para sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y glucosa alta en los participantes de Real

Factores de riesgo
No.

%

Sobrepeso y
obesidad
OR IC95%

Obesidad abdominal
%

OR

IC95%

Glucosa alta
No.

%

OR

IC95%

Edad
≥ 23 años
≤ 15 años

45 75.6
84.4
43 37.2
12.9 5.02-33.3**
33.2 11.1-99.8**
5.78 1.74-19.2**
57 19.3
14.0
43 9.3

IASE (población total)
Necesita mejorar
Poco saludable

77 53.2
51.9
66 28.8
5.98 1.88-19.1**
3.42 1.23-9.50**
7.68 0.96-61.5
25 16.0
24.0
20 5.0

Tiempo frente al monitor (menores)
&gt; 2 horas
≤ 2 horas

12 25.0
16.7
1.14 0.24-5.41
0.83 0.14-4.84
31 22.6
19.3

8 37.5
13.2 1.12-155**
23 4.35

Actividad física 150 min* (adultos)
No cumple
10 20.0
90.0
1.44 0.26-8.10
1.93 0.20-18.2
Cumple
34 26.5
82.3
Fuente: Elaboración propia.
*Actividad física moderada. OR: odds ratio, IC 95%: intervalo de confianza de 95%.
**p&lt;0.05
IASE: Índice de Alimentación Saludable.

9 66.7
0.77 0.16-3.63
33 60.6

Percepciones sobre alimentación y actividad física
A partir de las respuestas de 35 adultos (Real Peñasco
n=16, Milpillas n=19) a la pregunta ¿Qué alimentos
hacen bien a mi salud?, se establecieron las
categorías Verduras, Frutas, Cereales, Leguminosas,
AOA y Agua natural. Entre comunidades se
encontraron diferencias significativas en la categoría
Frutas (81.3% [n=13] Real Peñasco, 36.8% [n=7]

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

27

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Artículo Original

Milpillas, p=0.016), y en la categoría Leguminosas
(37.5% [n=6] Real Peñasco, 78.9% [n=15] Milpillas,
p=0.018). También se encontró diferencia en la
subcategoría Pollo de la categoría AOA (0% Real
Peñasco, 41.2% [n=5] Milpillas, p=0.037). En la
pregunta ¿Qué alimentos hacen mal a mi salud?, las
respuestas se clasificaron en las categorías AOA,
Harinas, Dulces, Alimentos procesados, Antojitos,
Grasas, Comida irritante y Otros. Se encontró que la
categoría Alimentos procesados fue la más
mencionada (56.3% [n=9] Real Peñasco, 63.2%
[n=12] Milpillas, p=0.678), principalmente la
subcategoría Refresco (55.5% [n=5] Real Peñasco,
83.3% [n=10] Milpillas, p=0.331); entre
comunidades no se encontraron diferencias
significativas en las categorías de esta pregunta.
Con relación al ejercicio, el 80.0% (n=28) de los
adultos de las dos comunidades reconoció efectos
benéficos sobre la salud. Además, un 48.6% (n=17)
identificó alguna dificultad para realizarlo,
principalmente la falta de tiempo (58.8%, n=10), en
mayor porcentaje en Milpillas (88.9%, n=8) que en
Real Peñasco (25.0%, n=2) (p=0.0152), seguido por
las limitaciones físicas (29.4%, n=5) y una actitud de
flojera o cansancio (17.6%, n=3).

Respecto al análisis de percepción infantil, en la
Figura 2 se muestran las categorías establecidas para
cada indicación dada en la herramienta de dibujo. En
la indicación, Dibuja actividades que son buenas
para tu salud, los niños de las dos comunidades
dibujaron elementos principalmente en las
categorías: Ingerir alimentos saludables, Jugar y
Hacer actividad física. Dentro de la categoría Ingerir
alimentos saludables, dibujaron esencialmente frutas
y verduras. Respecto a la indicación, Dibuja
actividades que son malas para tu salud, las
categorías en las que una mayor frecuencia de niños
dibujó fueron: Ingerir alimentos no saludables,
Hacer actividades peligrosas y Tomar refresco. En
la categoría Ingerir alimentos no saludables,
dibujaron: papitas, churros, dulces, sopas
instantáneas y salsas. Los niños de Milpillas
dibujaron con mayor frecuencia en dicha categoría,
comparados con los de Real Peñasco (Figura 2).

Particularidades de la alimentación y la actividad
física familiar de acuerdo con los testimonios de los
adultos entrevistados
Alimentos consumidos
En las comidas familiares destaca la importancia de
los cereales y tubérculos, tal es el caso del arroz, la
“sopita” de pasta, la papa y principalmente la tortilla.
Al igual que la tortilla, el frijol es también
imprescindible, dice uno de los padres de familia que
“podrá faltar lo que sea, pero frijoles y tortillas
siempre hay”. Entre los AOA, el huevo es el alimento
por excelencia entre las familias, debido a cuestiones
de practicidad y precio, se consume en el desayuno,
comida o cena, con embutidos o chile. En Real
Peñasco, otros AOA forman parte de la alimentación,
como la carne roja, el pollo y de forma esporádica
pescados y mariscos. En Milpillas también se
consume carne roja, pollo y ceviche, pero los
testimonios aluden a comprar poca carne o de forma
ocasional: “(…) a veces les traigo así bistec, les
traigo pollo, así cualquier cosa de carne” (Madre,
Entrevista 1 Milpillas, septiembre 2016).
A la mayoría de los miembros de las familias les
gustan las frutas, su consumo depende del tipo de
fruta y está supeditado a los días en que se haga el
“mandadito”: “Las niñas son las que piden y p´s uno
les trae su kilito de, ya sea de un melón o sandía”

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

28

�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

(Padre, Entrevista 5 Milpillas, octubre 2016). Las
verduras no tienen el mismo éxito, son desagradables
para niños y algunos adultos. La preparación de las
verduras influye en la aceptación; a los niños le gusta
el repollo y la lechuga cuando acompañan antojitos.
El rechazo de los niños participantes por las verduras
influye para que no se incluyan en las comidas
familiares. Existen familias donde ningún miembro
consume verduras, o el consumo se limita a algunas
ocasiones mensuales: “(…) de hecho cuando mi
suegra hace caldo es la pura carne, la agüita, la sopa
y ya, pero así que le eche que la calabaza, ella sí le
echa, pero nosotros no nos la comemos” (Madre,
Entrevista 1 Real Peñasco, septiembre 2016).
El consumo de alimentos procesados se presenta en
todos los grupos de edad, aunque la preferencia más
notable ocurre entre niños y adolescentes. En muchos
casos, la preferencia por este tipo de alimentos es
mayor que por aquellos preparados en casa.
Le lleva la señora una torta con aguacate y queso y
su jugo, pero no, casi trae todo el bolillo, o sea la
torta no se la come (…) si le mandamos unas papitas,
un jugo, unas galletas si la consume (Padre,
Entrevista 5 Milpillas, octubre 2016).
Las preferencias de los niños influencian el tipo de
alimentos que preparan las mamás, en Milpillas, por
ejemplo, los niños piden carne roja, un producto que
las madres perciben como no saludable. Los dulces,
refrescos, pizzas y alimentos fritos, son igualmente
productos del agrado de los menores. A nivel
familiar, los alimentos procesados más populares son
las sopas instantáneas y el refresco. Se encontraron
referencias al consumo de refresco desde la niñez de
algunos adultos, una mamá de Milpillas narró que su
papá “lo mandaba traer”. En las comidas y en la
convivencia familiar el refresco tiene una
importancia similar a las tortillas: “- ¿Y qué tiene de
comer? - p´s ya les digo que hice, pero les digo, pero
aquí falta tortillas y falta el refresco, uno ponga el
refresco y el otro las tortillas” (Madre, Entrevista 4
Milpillas, octubre 2016).
En lo que respecta a la manera de preparación de los
alimentos, la forma frita fue la más mencionada. Las
grasas utilizadas para freír fueron el aceite y la
manteca, esta última obtenida de los puercos que
crían algunas familias. Cuando usan aceite, algunas
mamás utilizan un litro semanalmente, mientras que

Artículo Original

otras que gastan de dos a tres litros. Una mamá
explicó que ella agrega más aceite porque su esposo
lo pide.
Transición alimentaria
Las mamás entrevistadas de Milpillas coincidieron
en que la alimentación actual es diferente a la de su
niñez, la cual estaba basada en productos saludables
y naturales obtenidos “del monte” y preparados en
casa. Entre estos productos mencionaron los frijoles,
nopales, maíz, tortillas, conejos del campo y gallinas
de patio; también se describió la ausencia de grasa en
la preparación y de carne roja. Una de las mamás
explicó por qué se abandonó la siembra en Milpillas:
“Ya no llovió igual, lo mismo que la gente se fue
acabando, la gente fue que ya no le gustaron esos
trabajos (…) la gente ya tiene flojera de trabajar las
parcelas ya mejor siembra o vende el agua” (Madre,
Entrevista 3 Milpillas, septiembre 2016).
Las madres describen que el cambio en la
alimentación, se relaciona incluso con el rechazo al
sabor de los productos obtenidos de la cría de
animales, como las “gallinas de patio” y la leche,
comparado al sabor de los que consiguen en las
tiendas. Para algunos adultos, principalmente en Real
Peñasco, el cambio en la alimentación ha sido un
mayor poder adquisitivo para comprar alimentos,
respecto a su niñez con problemas de desnutrición.
Oportunidades para realizar actividad física
El tipo de actividad física que pueden realizar los
adultos en su comunidad, es el fútbol y la zumba. El
fútbol se realiza de forma independiente en campos
de tierra, o bien, como parte de las actividades de los
equipos llaneros; en el caso de la zumba, en Real
Peñasco se realiza con la iniciativa de vecinos de un
fraccionamiento, mientras que en Milpillas ha sido
impulsada por personal de programas sociales y
algunos vecinos, sin embargo, en las dos
comunidades han existido problemas para mantener
la actividad. El personal de los programas sociales,
ha organizado caminatas comunitarias que no han
sido constantes por el cambio de responsables a nivel
programa. Los participantes mencionan barreras para
involucrarse en estas actividades, como el desinterés:
“Nomás que uno no hace aprecio vedad, ya nomás,
no hace aprecio de ir, no hace caso de ir” (Madre,
Entrevista 3 Milpillas, septiembre 2016); el tiempo
se identifica también como una limitante.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

Ay pues la verdad de ejercicio, pos, es que la mera
verdad a mi si me gusta mucho el ejercicio, pero la
verdad no tengo tiempo, (…) el poquito tiempo
quisiera para, pos, para acostarme un ratito a
descansar por que sí es mucho mí, pos, mi trabajo
(Madre, Entrevista 2 Real Peñasco, septiembre
2016).
Independientemente de la actividad física en el
tiempo libre, los adultos entrevistados coinciden en
que sus actividades diarias implican un desgaste
físico importante, principalmente aquellos que
trabajan “la pastura” para los animales y el cuidado
de
huertos.
Estas
actividades,
realizadas
principalmente en Milpillas, representan un espacio
importante de ejercicio y convivencia familiar. La
actividad física en el tiempo libre en los menores de
15 años, se desarrolla en lugares donde existen los
espacios, como las canchas de los fraccionamientos
y las casas con patios amplios, en “la pastura” y el
cuidado de huertos. Una mamá de Real Peñasco,
relata que durante un tiempo inscribió a su hija en un
deporte, pero le fue imposible mantener esta
actividad por cuestiones económicas.
Características de los expendios de alimentos
Las mamás identificaron como los principales
lugares de abastecimiento de alimentos, dos
supermercados medianos en ambas comunidades,
dos abarroterías en Real Peñasco y cuatro en
Milpillas. Algunas mamás mencionaron lugares
retirados, como un tianguis grande y un centro
comercial, ambos localizados en la periferia del
municipio y a los que pueden llegar en coche o
camión. En los supermercados se ofrecen diversos
productos, tales como, arroz, pastas, sopas
instantáneas, cereales de caja, avena, pan blanco e
integral, enlatados, frijoles, soya, aceite, leche entera
y descremada, queso, yogurt, jamón, salchicha,
chorizo, carne, frutas, verduras, dulces, frituras,
papas y refrescos. La oferta de alimentos coincide en
los supermercados, por ejemplo, la diversidad de
dulces, papas y refrescos es amplia. También se
encontró variedad en las frutas y verduras, pero la
mayoría en mal estado, las madres describen esta
experiencia y detallan la necesidad de estar al
pendiente del día que surten producto fresco. En el
caso de la carne, se vende pollo y cortes de carne con
alto contenido de grasa, como trozos de carne de
puerco, carne para taco, chuleta ahumada y carne
molida. En las abarroterías pequeñas, a excepción de

Artículo Original

la carne, se puede encontrar esta misma línea de
productos en una menor diversidad. Las frutas y
verduras que se observaron fueron cebolla, jitomate,
chile, plátano, manzana y limón. Además, en casi
todos los establecimientos se vende cerveza. En una
de las abarroterías, la tendera explicó que no ofrecía
una mayor variedad de verduras por que el producto
“se le quedaba”. Las mamás que acompañaron al
equipo de investigación en el recorrido, compartieron
que las iniciativas para vender verduras en la
comunidad no han sido exitosas, una de ellas piensa
que el costo no tiene que ver, ya que una verdura no
es más cara que unos churros o un refresco.
Discusión
En el presente estudio, la investigación mixta
permitió triangular los hallazgos cuantitativos y
cualitativos, para interpretar el estado nutricional de
un grupo de familias de zonas suburbanas de San
Luis Potosí, México, desde sus percepciones y
prácticas de alimentación y actividad física. En estas
familias, con rezago económico, pobreza alimentaria
y falta de acceso a servicios, está presente la doble
carga de la malnutrición en sus expresiones
comunitaria, de hogar y de individuo (Rivera et al.,
2014), sin embargo, como sucede en el panorama
nacional (Aguilar-Salinas et al., 2010; Gutiérrez et
al., 2012; Shamah-Levy et al., 2017), el sobrepeso y
la obesidad, las dislipidemias y el riesgo por
prediabetes, tienen una mayor prevalencia.
En cuanto a la calidad de la alimentación en las
familias, la evaluación realizada por medio del IASE,
indica que el mayor porcentaje de participantes se
ubica en la categoría Necesita cambios, característica
observada en otros estudios realizados en población
mexicana en los que se aplican distintas adaptaciones
del índice de alimentación saludable (IAS) (Galaviz,
Ramos, Núñez y Salas, 2019; González, Puga y
Quintero, 2012; Olvera et al., 2018). En el estudio
de Galaviz et al. (2019), en población con
marginación alta, aumenta el porcentaje de
participantes en la categoría Poco saludable y
disminuye
la
categoría
Saludable,
este
comportamiento es similar en los participantes del
presente estudio, para los cuales, la calificación
Saludable es nula. En esta investigación, la categoría
Necesita cambios, fue factor de riesgo para
sobrepeso y obesidad, y obesidad abdominal. Los
resultados del estudio apuntan, a que los
participantes ubicados en el nivel Necesita cambios

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

tienen un mayor consumo energético que aquellos
clasificados en el nivel Poco saludable.
Los alimentos de mayor consumo en las familias,
exhiben un cuadro básico que se ha documentado en
estudios previos en población mexicana (Del ÁngelPérez y Villagómez-Cortés, 2014), y que se basa en
tortillas, arroz, frijoles, huevo, nopales, jitomate,
cebolla, plátano, limón y chile. El protagonismo de
algunos de estos alimentos se ha explicado a partir de
su efecto en producir saciedad y en la tradición
gastronómica (Del Ángel-Pérez y VillagómezCortés, 2014), además, en el recorrido de expendios
de alimentos, se observó que estos productos son de
fácil acceso. En los testimonios de los adultos, se
describió la importancia de alimentos del grupo de
cereales y tubérculos, y leguminosas, es decir que los
carbohidratos y la proteína vegetal son importantes
en la dieta familiar. En el caso de la proteína animal,
una fuente primordial es el huevo; el consumo de
otros AOA es controversial, este es el caso de la
carne roja. En los establecimientos de la comunidad
se observó la oferta de cortes grasosos de carne roja,
lo que podría explicarse por el precio y la capacidad
adquisitiva de los consumidores (Ortiz-Hernández,
Rodríguez-Magallanes y Melgar-Quiñónez, 2012).
Esto es congruente con la mala percepción de las
mamás sobre este producto, y en Milpillas dicha
percepción se refuerza por su reciente integración a
las costumbres de alimentación, contrario al
consumo de pollo que viene desde la cría de gallinas.
En Real Peñasco el consumo de carne tiene indicios
de ser más favorable, tanto en cantidad como
diversidad. Una mayor oferta de AOA es uno de los
rasgos de la transición alimentaria y su consumo
excesivo se relaciona con el desarrollo de ENT; en
las comunidades de estudio la falta de acceso a carnes
magras aumenta este nivel de riesgo. Algo similar
ocurre con el consumo de grasas, la disponibilidad de
aceites baratos ha ido en ascenso en países en
desarrollo (Popkin, Adair y Ng, 2012), esto tiene
sentido en la experiencia de las familias, que llegan a
adquirir hasta tres litros de aceite semanalmente.
El patrón de consumo de frutas, verduras, azúcares y
bebidas azucaradas, fue similar al comportamiento
nacional y a otros estudios en población de San Luis
Potosí, principalmente en lo que respecta al bajo
consumo de verduras en los menores de 15 años, y el
alto consumo de bebidas azucaradas en la población
total (García, Noyola, Hernández y Peralta, 2017;

Artículo Original

Shamah-Levy, et al., 2017). A pesar de estos datos,
el análisis de percepción por cuestionario y dibujo,
reveló que entre los participantes existe una
percepción importante de las verduras como
alimentos saludables, mientras que las bebidas
azucaradas y otros procesados se perciben como no
saludables. Desde la experiencia descrita en las
entrevistas, el consumo de verduras está influenciado
por la oferta limitada en los establecimientos y el
rechazo de algunos integrantes de las familias. Las
preferencias de los menores juegan un papel
importante, el desagrado de los hijos hacia las
verduras disminuye su integración en las comidas
familiares; sucede al revés con las frutas, al ser un
alimento de agrado para los niños los padres buscan
la manera de adquirirlo, sin importar las limitaciones
de acceso. El agrado por las frutas en los niños ha
sido documentado en estudios previos, y se relaciona
con el sabor dulce (Sánchez-García et al., 2014).
Con relación al consumo de alimentos procesados,
las madres, preocupadas porque los hijos coman,
aceptan la introducción de alimentos “nuevos”,
distintos a los que consideran saludables. Contrasta
esta respuesta frente a lo observado en un estudio con
madres de clase media que habitan en la zona
metropolitana de Buenos Aires, donde las
preferencias de los hijos se negocian para conciliar
también los alimentos nutritivos (Freidin, 2016). Lo
anterior pone de manifiesto que el rezago social y
educativo puede limitar las herramientas para hacer
frente a la transición alimentaria. La oferta de
alimentos procesados como refrescos, jugos, dulces,
frituras, papitas y comida instantánea, es constante en
los establecimientos de las comunidades. En la vida
familiar, el refresco ha adquirido significados
sociales relevantes. Eso tal vez explique que, a pesar
de ser percibido como un alimento no saludable, aun
así, su consumo sea elevado. Lo anterior refuerza el
valor simbólico de los alimentos y el planteamiento
de Freidin (2016), donde las personas ponderan la
preocupación por la salud con valores como la
conveniencia, los costos, el placer y la sociabilidad.
Como señala el autor, la preferencia de los jóvenes
por estos productos se ha relacionado con la oferta,
publicidad e incentivación entre pares.
En la transición nutricional de las familias han
participado diferentes factores; la oferta de alimentos
no saludables con alta palatabilidad, el acceso
limitado a productos frescos saludables, costumbres

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

gastronómicas que interiorizaron productos
procesados, preferencias por sabor y el abandono del
campo. Según narran los testimonios, las familias
que aún crían animales y cultivan huertos, encuentra
tanto la oportunidad de consumir productos naturales
como un espacio para activarse físicamente y
convivir. En este sentido, el trabajo en el campo es
una característica positiva, partiendo de las escasas
oportunidades en las comunidades para realizar
ejercicio. Tal parece que la falta de alternativas para
ejercitarse, inciden en una escasa cultura del
ejercicio, lo que puede explicar el desinterés cuando
surge una oportunidad de realizarlo. De acuerdo con
los resultados del cuestionario de actividad física, el
porcentaje de adultos que no cumplió la
recomendación de actividad moderada (24.4%,
n=11), fue mayor que el promedio nacional reportado
en la ENSANUT de medio camino 2016 (14.4%)
(Shamah-Levy et al., 2017). Los adultos
participantes en este estudio, perciben como barreras
para realizar actividad física en el tiempo libre, a la
falta de tiempo, las limitaciones físicas y cuestiones
de motivación.
En la actividad física de los menores, el espacio
parece ser esencial. Estudios con población infantil,
señalan que la falta de espacios de juego en las
viviendas, y ciudades poco accesibles y seguras,
favorecen el sedentarismo (Gutiérrez-Zornoza,
Rodríguez-Martín, Martínez-Andrés, García-López
y Sánchez-López, 2014). En esta investigación, se
encontró que los menores con acceso a patios o áreas
de juego en su vivienda, alternan el tiempo frente al
televisor con algún tipo de actividad física. El
porcentaje de menores de 15 años que pasó más de
dos horas frente al televisor (27.9%, n=12), fue
menor que el promedio nacional (55.5%) (ShamahLevy et al., 2017), sin embargo, este tiempo
sedentario fue factor de riesgo para glucosa alterada
en ayunas. Las calles no se mencionaron como
espacios de juego de los menores; en un estudio de
percepción de riesgos en escolares de Real Peñasco,
se encontró que algunos niños percibieron
vandalismo y violencia en los alrededores de sus
casas (Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y
Cubillas-Tejeda, 2015; Börner, Torrico-Albino,
Nieto-Caraveo y Cubillas-Tejeda, 2017). En el
entorno municipal, Real Peñasco se considera una
zona peligrosa, y Milpillas ha sido escenario de actos
de delincuencia organizada. Lo anterior también es
percibido por algunos niños participantes, de acuerdo

Artículo Original

a los resultados obtenidos en la técnica de dibujo
(Figura 2).
Entre las principales fortalezas del estudio se
encuentra el uso de investigación mixta, que permite
integrar y contrastar los resultados del análisis de
percepciones y prácticas y el diagnóstico nutricional,
para proponer una estrategia de intervención
contextualizada y holística. Otra aportación de la
investigación, fue involucrar a la población infantil
en el análisis de percepción, para darle la oportunidad
de expresarse con relación a lo que sabe, piensa y
percibe sobre su salud y el cuidado de la misma
(Börner, Torrico-Albino, Nieto-Caraveo y CubillasTejeda, 2017; Cubillas-Tejeda, León-Gómez,
Torrico-Albino y Nieto-Caraveo, 2018; TorresNerio, Domínguez-Cortinas, Van’t-Hooft, DíazBarriga y Cubillas-Tejeda, 2010). Entre las
limitaciones de la investigación se encuentran las
dificultades para aumentar el porcentaje de
participación de las familias, lo que pudo dar más
solidez a los resultados, sin embargo, la integración
de un enfoque mixto contribuyó a respaldar el
análisis. Otras limitaciones del estudio fueron la falta
de evaluación de otros micronutrientes en la
valoración nutricional, y un estudio más
sistematizado de los expendios de alimentos.

Conclusiones
Las familias participantes de ambas comunidades,
presentan rezago económico, pobreza alimentaria y
falta de acceso a servicios; entre estas familias existe
la doble carga de la malnutrición, sin embargo, el
sobrepeso, la obesidad, las dislipidemias y el riesgo
por prediabetes, tienen una mayor prevalencia. A
pesar de existir conocimientos relacionados con
alimentación saludable, en la mayoría de los
integrantes de las familias existen hábitos
alimenticios inadecuados y falta de actividad física
por diversas razones. La situación de las
comunidades analizadas es similar en otras
poblaciones de SLP, México, América Latina y de
otros países en desarrollo, lo que hace indudable la
necesidad de diseñar e implementar estrategias de
intervención
basadas
en
evidencia
y
contextualizadas, que favorezcan en las personas el
aprendizaje significativo, el cambio o permanencia
de hábitos enfocados a fomentar conductas
protectoras. Es fundamental establecer el diálogo y
fomentar la participación en las comunidades, así

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Transición nutricional, conducta alimentaria, ejercicio,
urbanización.

como establecer la vinculación interinstitucional y
multidisciplinaria, que favorezcan el abordaje de las
problemáticas de manera integral.
La experiencia del presente estudio, aporta bases
para replantear futuros programas sociales y de salud
en estas comunidades, acorde a su contexto. Además
de la importancia de atender el rezago social, es
primordial brindar capacidades y alternativas a los
pobladores,
atractivas
y
culturalmente
contextualizadas, que les permita contender con los
efectos negativos de la transición urbana y
nutricional.
Agradecimientos
Agradecemos el apoyo otorgado por el Fondo Mixto
del CONACYT-Gobierno del Estado de San Luis
Potosí para la realización del proyecto titulado
“Identificación de perfiles genéticos, proteómicos y
factores de riesgo asociados a las enfermedades no
transmisibles
y
sus
comorbilidades
e
implementación de intervenciones educativas para su
prevención”
(FMSLP-2014-C02-251723).
Se
agradece al Dr. Nazeem Muhajarine y a la Dra.
Sylvia Abonyi de la Universidad de Saskatchewan,
Canadá, por su asesoría en el análisis de datos
cuantitativos y cualitativos. Gracias a las familias de
Real Peñasco y Milpillas por su participación y la
apertura para compartirnos sus experiencias.
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37

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

THE ROLE OF SOCIAL SUPPORT IN ADULT WOMEN’S WEIGHT LOSS: A
LITERATURE REVIEW.
EL PAPEL DEL APOYO SOCIAL EN LA PÉRDIDA DE PESO DE LAS MUJERES ADULTAS: UNA REVISIÓN DE
LA LITERATURA.
Martínez Jaikel Tatiana*
*Escuela de Nutrición, Universidad de Costa Rica.
Citation: Martínez Jaikel T. (2019) The role of social support in adult
women’s weight loss: A literature review. Revista Salud Pública y Nutrición,
18 (3), 38-44.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2019 Martínez Jaikel T. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn18.3-4
Recibido: 09 de abril 2019; Aceptado: 26 de julio 2019
Email: tatimartinez@hotmail.com

�Family social support- weight loss-women

Artículo de Revisión

THE ROLE OF SOCIAL SUPPORT IN ADULT WOMEN’S WEIGHT LOSS: A LITERATURE REVIEW.
Martínez Jaikel Tatiana*.
*Escuela de Nutrición, Universidad de Costa Rica.

ABSTRACT
Introduction: Excess body weight is a worldwide health problem. Social support may play a central role during weight loss
processes; however, this relationship has not been clearly established. Objective: To determine the role of social support in
adult women’s weight loss. Material and method: We conducted a systematic review searching four databases: PubMed,
Ebsco Medline with full text, PsycINFO and Web of Science. The articles reviewed were 1) related to at least one of the research
questions; 2) showed intervention studies aiming to evaluate the effectiveness of the familiar social support component in
weight loss; 3) included adult women between 18 and 65 years old in the population of the study. Results: Ten studies
relating family social support to weight loss: only a few of them have shown an association between weight loss and family
social support, and none of the studies found an association between family social support and BMI; involving family members
in weight loss programs seems to have some positive effects but the results are mixed. Limitations: Studies used different
definitions and measures to evaluate family social support; some of them were excluded because they did not differentiate
in their analysis between men and women. Conclusions: There seems to be a positive effect between social support and
weight loss in women, but more studies are necessary to draw solid conclusions.
Key words: Family social support- weight loss-women

RESUMEN
Introducción. El exceso de peso corporal, es un problema de salud mundial. El apoyo social podría jugar un papel central
durante los procesos de pérdida de peso, sin embargo, esta relación no está claramente establecida. Objetivo: Determinar el
papel del apoyo social en la pérdida de peso de las mujeres adultas. Material y método: Realizamos una revisión sistemática
buscando cuatro bases de datos: PubMed, Ebsco Medline con texto completo, PsycINFO y Web of Science; e incluyendo
artículos que fueron 1) relacionados con al menos una de las preguntas de investigación; 2) estudios de intervención con el
objetivo de evaluar la efectividad del componente de apoyo social familiar en la pérdida de peso; 3) la población del estudio
eran mujeres adultas entre 18 y 65 años. Resultados: Se encontraron diez estudios que relacionan el apoyo social familiar
con la pérdida de peso: solo algunos de ellos demostraron una asociación entre la pérdida de peso y el apoyo social familiar,
y ninguno encontró una asociación entre el apoyo social familiar y IMC; involucrar a miembros de la familia en programas de
pérdida de peso parece tener algún efecto positivo pero los resultados fueron mixtos. Limitaciones: los estudios utilizaron
diferentes definiciones y medidas para evaluar el apoyo social familiar; algunos de ellos fueron excluidos porque no
diferenciaron en su análisis entre hombres y mujeres. Conclusiones: Parece existir un efecto positivo entre el apoyo social y
la pérdida de peso en las mujeres, pero se necesitan más estudios para establecer conclusiones sólidas.
Palabras Clave: Apoyo social familiar, pérdida de peso, mujeres.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

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�Family social support- weight loss-women

Introduction
Overweight and obesity, as defined as excess body
weight, are a worldwide health problem, including
Latin-American
countries
(World
Health
Organization, 2015). For example, in Mexico,
according to data from the Encuesta Nacional de
Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, more than
70% of adults are considered to be overweight or
obese. Specifically, in Mexican adult women, in
2016 the prevalence of excess body weight (BMI
≥25) was 72.7% (Secretaría de Salud, 2017). Excess
body weight is associated with the leading causes of
death worldwide, such as cardiovascular disease,
stroke, diabetes, and some types of cancer (Center for
Disease Control and Prevention, 2018; NHLBI
Obesity Education Initiative Expert Panel, 1998;
World Health Organization, 2015). Other
psychosocial consequences such as depression,
insecurity, isolation, and lack of self-esteem are also
documented more often in women (Azarbad &amp;
Gonder-Frederick, 2010; Luppino et al., 2010). For
this reason, the prevention and treatment of excess
body weight is fundamental to maintain population
health. Excess body weight results from multiple
causes and contributing factors, including individual
and environment factors, therefore its treatment
should involve multiple interventions and strategies
(CDC, 2018; NIDDK, 2012; NHLBI Obesity
Education Initiative Expert Panel, 1998).
Promoting a healthy diet and exercise are two of the
most important components of weight loss
interventions (NHLBI Obesity Education Initiative
Expert Panel, 1998) and for both, a behavior change
is required. Theoretically, social support may play a
central role during weight loss processes (Greaves et
al., 2011; Verheijden, Bakx, van Weel, Koelen, &amp;
van Staveren, 2005).
The concept of social support has been used to define
many different concepts, such as emotional,
instrumental, informational, and appraisal support
(Thoits, 2011; Verheijden et al., 2005). Uchino
(2009) differentiates between perceived and received
social support. He points out that this is a main
distinction because perceived support has had a
greater relationship to health in a more consistent
way than received support has. Perceived support is
related to one´s potential access to social support. On
the other hand, received support is more a relational
factor that appears during a specific time frame and

Artículo de Revisión

usually in response to stressful circumstances
(Uchino, 2009).
Family, as a primary group, is one of the most
recognized sources of social support (Thoits, 2011).
In women, who are used to undertaking most of the
domestic and care work in Latin American countries
(Economic Commission for Latin America and the
Caribbean, 2018), having the support of their family
members may be crucial to implement healthier food
and physical activity behaviors. For example, in our
study in Costa Rica conducted with food- insecure,
excess-weight women, we found that family may
help in the efforts to lose weight or may hinder it.
Some of the problems that women face when they are
trying to lose weight are that family members do not
want to eat healthily. Also, the family, and especially
their partners, tries to “boycott” their intentions to
lose weight by bringing home foods high in calories
and fat (Martinez-Jaikel &amp; Frongillo, 2016).
Therefore, to recognize the main role that family
members play in weight loss processes has strong
rationality.
Some literature reviews have evaluated the effect of
the family members in adult weight loss, the results
tend to show positive results, however the evidence
is not fully consistent (Avenell et al., 2004; Black,
Gleser, &amp; Kooyers, 1990; Glenny, O’Meara,
Melville, Sheldon, &amp; Wilson, 1997; Kelsey, Earp, &amp;
Kirkley, 1997; McLean, Griffin, Toney, &amp;
Hardeman, 2003; Verheijden et al., 2005). For
example, the revision of Glenny, O'meara, Melville,
Sheldon &amp; Wilson (1997) found that interventions
involving family members seem to show some
advantages in children but in adults, specifically in
interventions with couples, the effectiveness cannot
be fully established. In the same way, McLean,
Griffin, Toney, &amp; Hardeman (2003) concluded that
involvement of spouses in weight loss, weight
control, and weight maintenance interventions
tended to improve effectiveness, however, the
existing studies provided limited support. On the
other hand, Avenell et al. (2004) found that family
therapy has been more associated with greater weight
losses for up to two years when compared to
individual therapy. Also, Verheijden et al. (2005)
demonstrated that social support interventions on
weight management show positive results. This
literature review aims to review the most recent
literature (from 2005 to now) in relation to family

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

39

�Family social support- weight loss-women

social support and weight loss, specifically in
women. The purpose of this article is to determine
the role of social support in adult women´s weight
loss. The following questions will be addressed: 1)
Does family social support influence the processes of
weight loss in women? 2) Is there a relationship
between family social support and weight in women?
3) Does the participation of family members,
including partners, in weight loss interventions
improve weight outcomes in women?
Material and method
Search Strategy
We searched four specialist databases: PubMed,
Ebsco Medline with full text, PsycINFO, and Web of
Science.
The electronic searches were
complemented by Google Scholar using the same
terms in Spanish and Portuguese too. Manual
searches of bibliographies found in all articles were
done. The keywords used were: “Social support”family – “weight loss”- women.

Artículo de Revisión

points, and if a study obtained less than 6 points it
was considered a low-quality study. No metaanalysis or statistical analyses were conducted.
Table 1.Tool to evaluate the quality of the studies
Quality categories
Intervention Study Design

High (3)
Randomized controlled
Trial

Sample

Probability Sample
Report measures with
Reliability and Validity of the
high levels of validity and
Measures
reliability
Randomization or
Control for confounding
adjustment for at least 3
confounding factors

Moderate (2)

Low (1)

Cuasi-experimental

Non-experimental

Purposeful sample
Report measures with
moderate levels of validity
and reliability

Convenience Sample
Reliability and Validity
measures are not
reported

Adjustment for at least
one confounding factors

No adjustment for
confounding factors

Results
Figure 1 depicts a flow chart with the number of
articles remaining at each stage and the reasons for
exclusion.

Inclusion Criteria/ Exclusion Criteria
We applied the following inclusion criteria: 1)
studies should be related to at least one of the
research questions; 2) they should be intervention
studies or analysis of intervention studies aiming to
evaluate the effectiveness of the familiar social
support component in weight loss; 3) the population
of the study should include adult women between 18
and 65 years old, and body weight should be an
outcome measure. Studies were excluded if the
population of the study included people with
diabetes, cancer, pregnant or post-partum women.
They were also excluded if the articles described
protocols and not results and were published before
2005. The two exceptions were the article of Cousins
et al (1992) and Teixeira et al (2002) because these
articles were not included in the previous literature
reviews.
Assessment of study quality
As Khan, Kunz, Kleijnen, &amp; Antes (2003) proposed,
to assess the quality of the studies we developed a
quality hierarchy tool (Table 1). This tool rated the
studies based on certain criteria: the intervention
study design, the type of the sample, the reliability
and validity of the measures, and the control for
confounding. The maximum possible points were
12. A high-quality study should have between 11 and
12 points, a moderate quality study between 7 and 10

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 18 No. 3 julio -septiembre, 2019

40

�Family social support- weight loss-women

Ten papers met the selection criteria. Using our
quality hierarchy tool, two papers were classified as
high quality studies (Jerome et al., 2015; Johnson,
Carson, Affuso, Hardy, &amp; Baskin, 2014), seven as
medium quality studies (Cousins et al., 1992;
Kiernan et al., 2012a; Kim, McEwen, Kieffer,
Herman, &amp; Piette, 2008; Kumanyika et al., 2009;
Kyryliuk, Baruth, &amp; Wilcox, 2015; Marquez &amp;
Wing, 2013; Teixeira et al., 2002), and one as a low
quality study (Pinelli, Brown, Herman, &amp; Jaber,
2011). In relation to the study design, six were
randomized trials, one was a cluster randomized trial,
and three had a non-experimental design. The sample
sizes were between 588 and 27 individuals. All the
studies were conducted in the U.S. Next, the findings
will be reported for each research question.

Findings and discussion
Interventions examining the association between
family social support and weight loss in women
We found four studies (Jerome et al., 2015; Kiernan
et al., 2012b; Kyryliuk et al., 2015; Teixeira et al.,
2002) aimed to evaluate the association between
family social support and weight loss in women. In
three of them, the predominant population was white
but also included other populations; in Kyryliuk et
al., (2015) the population was African American.
Three of the studies used different scales to measure
different types of family social support - such as
social support for diet (Jerome et al., 2015),
perceived support, and sabotage from friends and
family - for healthy eating and physical activity
(Kiernan et al., 2012b) and general social support
(Teixeira et al., 2002). One of them, Kyryliuk et al
(2015), used items to evaluate social support for
physical activity and consumption of fruits and
vegetables. Two of them used the Sallis, Grossman,
Pinski, Patterson, &amp; Nader (1987) scale to assess
support from family and friends in relation to
exercise behavior.
In three of them, family social support was not
associated with weight loss: in Jerome et al (2015),
family social support was not associated with weight
loss either in African-American women nor nonAfrican American women. Texeira et al (2002) found
that social support and social support for exercise
(including family support) was not associated with
weight loss either. Kyryliuk et al. (2015) did not find
any association in regard to social support for

Artículo de Revisión

physical activity (OR: 0.68,95% CI (0.45, 1.01) and
social support for fruit and vegetable consumption
(OR:0.80, 95% CI (0.56, 1.16)) and weight loss.
Only the Kiernan et al (2012) study found that
women who never experienced family support were
least likely to lose weight (45.7% lost weight) while
women who experienced frequent friend and family
support were more likely to lose weight (71.6% lost
weight).
Interventions examining association between family
social support in diet and exercise and Body Mass
Index (BMI)
There are two studies that investigated the
association between family social support and BMI
(Johnson et al., 2014; Kim et al., 2008). Both studies
used the Sallis et al. (1987) scale to measure social
support for diet and exercise. Johnson et al. (2014)
worked with African-American women in the rural
Deep South. They showed that these women
experienced minimal social support from family and
friends for healthy eating and exercise. Moreover,
they found also that both family and friends
concurrently encouraged and discouraged healthy
eating, and family members were more supportive
than friends for obesity prevention behavior. The
study of Kim et al., (2008) enrolled 228 women with
records of gestational diabetes mellitus participating
in a University-affiliated managed care plan, but that
were not presented as having diabetes in the moment
of the study. Self-efficacy and social support from
family and friends for physical activity were
associated with physical activity, as well as social
support from family and friends for a healthy diet
was associated with better dietary scores. However,
in both studies, social support factors were not
associated with BMI.
Interventions including family members and their
relationship with weight loss.
We found four interventions that aimed to know if
the inclusion of family members improved weight
loss outcomes. Three randomized trials (Cousins et
al., 1992; Kumanyika et al., 2009; Marquez &amp; Wing,
2013) and one with a non-experimental design
(Pinelli et al., 2011), that had sample sizes between
27 and 281, were carried out in non-white women.
The family social support was measured in two
different ways: 1) as attendance of family members
to the intervention sessions (Cousins et al., 1992;
Kumanyika et al., 2009; Pinelli et al., 2011) and 2)

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�Family social support- weight loss-women

through using Sallis et al (1987) Social Support for
Diet and Exercise Behaviors Questionnaire
(Marquez &amp; Wing, 2013).
In Kumanyika et al. (2009) the participants were
African-American, in Cousins et al (1992) and
Marquez &amp; Wing (2013) were Latinas, and in Pinelli
et al., (2011) were Arab-Americans. Kumanika et al
(2009) found that being assigned to participate with
family members, friends, or other group members
had no effect on weight change; enrolling with others
was associated with greater weight loss only when
partners participated more and lost more weight.
Marquez &amp; Wing (2013) concluded that enlisting
family or friends did not enhance weight loss
outcomes in Latinas. Even Cousins et al (1992)
found a trend for the family intervention to be more
effective than the program for the individuals this
difference was not significant in Mexican-American
women. Only the study of Pinelli et al (2011) found
that Arab-American women with support were
significantly more likely to achieve the weight loss
goal than those without support (85% of 14 women
vs 33% of 30 women, p=0.0028). On the contrary,
in men, even success in achieving weight loss was
also higher for those with family support, although
the difference was not statistically significant (44%
of 9 men vs 28% of 18 men, p =5.42).
Discussion
Despite the relevance of the worldwide increase of
obesity and the theoretical importance that family
social support may have in the weight loss processes,
only ten studies relating family social support to
weight loss in women were found in the last ten
years. We found that only a few of the studies have
shown an association between weight loss and family
social support, and none of the studies found an
association between family social support and BMI.
Involving family members in weight loss programs
seems to have some positive effects but the results
are mixed. Thus, based on these studies, there is not
enough evidence to draw solid conclusions about
how family social support improves weight loss. It is
important to highlight that our results do not differ
from earlier reviews (Black, Gleser, &amp; Kooyers,
1990; McLean, Griffin, Toney, &amp; Hardeman, 2003;
Verheijden et al., 2005; Glenny, O'meara, Melville,
Sheldon &amp; Wilson, 1997). Although, it seems to
indicate a trend in the last 10 years to use the Sallis
et al (1987) Social Support and Eating Habits Survey

Artículo de Revisión

and Social Support and Eating Habits Survey
because half of the studies used them. Overall, while
social support has been conceptualized in different
ways and has been measured using different scales,
this situation has been difficult to compare between
studies. It is important to mention that none of the
studies made a distinction between perceived social
support and received social support. This lack of
differentiation may result in an underestimation of
the changes in social support because perceived
social support may not change so much due to an
intervention (Uchino, 2009).
More research should be carried out to inform
policymakers of interventions that include the
support of family members. Future research should
take into consideration that the biggest challenge
may be how to involve family members in
interventions in a cost-effective way while taking
into consideration the particularities of the family
dynamic in each cultural context. For example, in
Latin American countries, researchers may have a
challenge to engage men in interventions due to the
existing gender norms. Men may avoid certain selfcare behaviors for considering them female
behaviors (Fleming &amp; Agnew-Brune, 2015; Montero
et al., 2004). Moreover, gender differences should be
taken into consideration; the characteristics of an
intervention with women taking into consideration
their husbands may have different characteristics
than the contrary. All of these questions should be
answered before carrying out interventions with
women involving their family members.
Limitations
The major limitation was that only ten studies were
found from 2005. Based on them, the research
questions were answered Gray literature and
unpublished studies were not included, and authors
of the included papers were not contacted. As a
result, it is possible that the findings of this review
have been influenced by publication bias. Another
important limitation is that the studies used different
definitions and measures to evaluate family social
support. Moreover, although many studies are
carried out in non-white populations such as AfricanAmerican or Latino Women, all of them were
implemented in the U.S. Some studies could not be
included because they did not differentiate in their
analysis between men and women.

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�Family social support- weight loss-women

Conclusions
Given the theoretical importance of family social
support in weight loss processes, it is surprising that
little research has been carried out on this issue. The
heterogeneity of social support definitions, the type
of support evaluated, and the measurement tools that
are used in the studies, limited the comparison of
results among the studies and may explain the lack of
solid evidence to demonstrate the importance of
social support in weight loss processes.
All the articles that met the inclusion criteria were
conducted in the U.S, so it is highly recommended to
develop and implement more research in this
important field, particularly in Latin American
countries since these countries are highly familyoriented.
Given that perceived support has
demonstrated a greater relationship to health that
received support, research may be improved by
making the distinction between both types of social
support. Qualitative studies in specific populations
are needed to identify the best strategies to involve
family members in interventions.
Acknowledgments
I want to thank Dr. Spencer Moore (Department of
Health Promotion, Education, and Behavior,
University of South Carolina, Columbia, South
Carolina, USA) for his guide on the writing of this
article

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2019, Vol 18, No 3, Julio-Septiembre</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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