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P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

COMPARACIÓN DE 3 ECUACIONES PARA ESTIMAR EL GASTO ENERGÉTICO EN
REPOSO VS CALORIMETRÍA INDIRECTA EN ESCOLARES CON OBESIDAD.
COMPARISON OF 3 EQUATIONS TO ESTIMATE THE ENERGY EXPENDITURE AT RESTING VS INDIRECT
CALORIMETRY IN SCHOOLCHILDREN WITH OBESITY.
Ramírez Resendez Beatriz1, Balderas Dibildox Daniela 2, Sánchez Peña María Alejandra 1, Márquez
Zamora Leticia1, Ramírez López Erik 1, López-Cabanillas Lomelí Manuel 1, Solís Pérez Elizabeth1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Consultoría
Privada. Monterrey, N.L. México.
Citation: Ramírez Resendez B., Balderas Dibildox D., Sánchez Peña MA.,
Márquez Zamora L., Ramírez López E., López-Cabanillas Lomelí M., Solís Pérez
E. (2020) Comparación de 3 Ecuaciones para estimar el Gasto Energético en
Reposo Vs Calorimetría Indirecta en Escolares con Obesidad. Revista Salud
Pública y Nutrición, 19 (2), 1-8.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Ramírez Resendez B. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-1
Recibido: 09 de marzo 2020;
Aceptado: 12 de junio 2020
Email: maria.sanchezp@uanl.mx.

�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Artículo Original

COMPARACIÓN DE 3 ECUACIONES PARA ESTIMAR EL GASTO ENERGÉTICO EN REPOSO VS
CALORIMETRÍA INDIRECTA EN ESCOLARES CON OBESIDAD.
Beatriz Ramírez Resendez1, Daniela Balderas Dibildox2, María Alejandra Sánchez Peña1, Leticia Márquez
Zamora1, Erik Ramírez López1, Manuel López-Cabanillas Lomelí1, Elizabeth Solís Pérez1.
1 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. 2 Consultoría Privada. Monterrey, N.L.
México.

RESUMEN
Introducción. El gasto energético en reposo (GER) se determina por calorimetría indirecta; o por ecuaciones de predicción.
Objetivo: Estimar el gasto energético en reposo por ecuaciones de predicción comparada con calorimetría indirecta en
escolares con obesidad. Material y Método: Estudio comparativo, descriptivo y trasversal bajo previo consentimiento
informado a escolares entre 7 y 12 años de edad con obesidad (&gt; 2 D. E. OMS 2007). Bajo previo ayuno y reposo de 12 horas
se realizó el estudio de calorimetría indirecta con el equipo Quark RMR®. Las ecuaciones de predicción para estimar gasto
energético fueron Schofield, Tverskaya y Lazzer. Se realizó el análisis estadístico con el software MedCalc® V13.3. Resultados:
41 escolares, 59% (n=24) género femenino y 41%(n=17) masculino, con promedio de edad de 9.0 ± 2.0 años. Al comparar el
gasto energético, el promedio de las diferencias fue de 232 kcal, 89 kcal y 251 kcal respectivamente; siendo la equivalencia
entre grupos significativa para la ecuación predictiva de Schofield (p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) y Lazzer (p=&lt; 0.0001).
Conclusiones: Para determinar el GER en la población infantil con obesidad la mejor herramienta es calorimetría indirecta,
ya que en termino grupal las tres ecuaciones de predicción sobreestiman significativamente el gasto energético en reposo.
Palabras Clave: Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas, Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

ABSTRACT
Introduction: The energy expenditure at rest (GER) is a determined by indirect calorimetry, or by prediction equations.
Objective: To estimate the energy expenditure at resting by prediction equations compared with indirect calorimetry in
schoolchildren with obesity. Material and method: Comparative, descriptive and cross sectional study with prior informed
consent to schoolchildren between 7 and 12 years of age with obesity (&gt;2 D.E. WHO 2007). Under previous fasting and resting
for 12 hours, an indirect calorimetry study was performed with the Quark RMR® equipment. The prediction equations to
estimate energy expenditure were Schofield, Tverskaya and Lazzer. Statistical analysis was performed with MedCalc® V13.3
software. Results: 41 schoolchildren, 59% (n=24) female gender and 41% (n=17) male with an average age of 9.0 + 2.0 years.
When comparing energy expenditure, the average of the differences was 232 kcal, 89 kcal and 252 kcal respectively; the
equivalence between groups being significant for the predictive equation of Schofield (p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) and
Lazzer (p=&lt;0.0001). Conclusions: To determine the GER in the obese child population, the best tool is indirect calorimetry,
since in group terms the three prediction equations significantly overestimate the energy expenditure.
Key words: Indirect calorimetry, Predictive equation, Pediatrics, Obesity, Energy expenditure at resting.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Introducción
El gasto energético en reposo (GER) se define como
la energía necesaria para mantener las funciones
fisiológicas esenciales (Stubelj et al., 2020).
Su desequilibrio entre la ingesta y la utilización de la
misma provoca obesidad, la cual es un trastorno
nutricional que se presenta a cualquier edad
(Becerril-Sánchez, 2015, Hernández, 2019).
Por lo que la determinación del GER es necesaria
para evaluar este balance y evitar las complicaciones
asociadas con la obesidad (Balas Nakash et al.,
2008).
En México, la obesidad infantil es un problema de
salud pública, la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT) estimó en escolares una
prevalencia de sobrepeso y obesidad de 32.8% para
niñas y 33.7% para niños (Shamah Levy et al., 2018).
Dentro de los métodos para evaluar el GER se
encuentra la calorimetría indirecta (CI) utilizada en
el área clínica y considerada además como un
estándar de oro. Sin embargo, este método es costoso
y generalmente difícil de realizar si no se cuenta con
personal especializado y un espacio adecuado. Es por
esto que en la práctica clínica comúnmente se
utilizan ecuaciones predictivas para estimar el GER
(De la Cruz, De Mateo, 2015; Becerril-Sánchez,
2015).
Existen diversas ecuaciones que han sido propuestas
a nivel internacional para la estimación del GER en
niños, las cuales han sido validadas contra el GER
medido por CI y son específicas para un grupo de
edad y diseñadas en ciertos grupos étnicos, sin
embargo el uso de las ecuaciones de estimación
existentes está limitado por el hecho de que fueron
desarrolladas con individuos cuyo ambiente y
características físicas difieren a la de la población
mexicana, además varían de acuerdo a edad, sexo,
raza y composición corporal del grupo estudiado,
investigaciones realizadas por
Balas-Nakash,
concluyeron que el gasto energético en reposo es
mayor en escolares con obesidad en comparación de
escolares con peso normal (Balas Nakash et al.,
2008).
Estos datos concuerdan con otros estudios realizados
en niños con y sin obesidad, en donde el GER fue

Artículo Original

mayor en presencia de obesidad (Rodríguez et al.,
2002).
En algunas de las ecuaciones la composición
corporal tiene un rol importante sobre el GER ya que
se sabe que los niños con obesidad presentan mayor
peso corporal, y, por tanto, una cantidad mayor de
masa grasa (MG) y masa libre de grasa (MLG) en
comparación con niños de peso normal (Vermorel,
Lazzer, Bitar et al., 2005). Sin embargo, algunos
estudios corroboran lo encontrado en el estudio de
Balas-Nakash (2008) acerca de que el GER es igual
en niños con peso normal y niños con obesidad
cuando se determina la MLG Rodríguez et al., 2002).
Mc Duffie et al., realizaron una comparación de CI
con las ecuaciones para GER de Schofield, HarrisBenedict, FAO/OMS/ONU (1985), Tverskaya
(1998) y Maffeis (1993) en 502 niños entre 6 y 11
años de raza negra y blanca con normopeso,
sobrepeso y obesidad, encontrando que ninguna de
las ecuaciones estimó el GER de forma precisa
(McDuffie et al., 2004).
En otro estudio Balas-Makash et al., compararon las
ecuaciones
Schofield,
Harris-Benedict,
FAO/OMS/ONU y Tverskaya con CI en 114
escolares mexicanos de 9 a 12 años con y sin
sobrepeso y encontrando que la ecuación de mayor
concordancia fue la de Tverskaya (Balas Nakash et
al., 2008).
Sin embargo, existen otras ecuaciones como la de
Lazzer, desarrollada específicamente para niños y
adolescentes severamente obesos, la cual ha sido
escasamente comparada con las ecuaciones
previamente mencionadas (Lazzer, Agosti, et al.,
2006).
Por lo que nuestro objetivo es estimar el gasto
energético en reposo obtenido por las ecuaciones
predictivas de Schofield, Tverskaya y Lazzer
comparada con calorimetría indirecta en escolares
del estado de Nuevo León de 7 a 12 años con
obesidad.
Material y Método
Se realizó estudio comparativo, descriptivo y
trasversal en escolares con obesidad, entre 7 y 12
años de edad, de ambos géneros participantes en un
campamento de verano.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Todos los padres de los escolares participantes
firmaron carta de consentimiento informado y carta
de asentimiento por parte del niño. Se excluyeron a
los que no presentaron diagnóstico de obesidad por
medio del IMC según la referencia de la OMS 2007,
y a los participantes que presentaran alguna patología
crónica (enfermedad del tracto respiratorio y/o
cardiopatías) que pudiera alterar los resultados de la
determinación, eliminando a los participantes que
durante la medición de la calorimetría indirecta
presentaron inestabilidad respiratoria (SO2 ‹ 88% o
FIO2 › 0.6 o PaO2 ‹ 60 mm Hg o PaCO2 › 45 mm
Hg).
Procedimiento:
Selección de la muestra.
Muestra no probabilística, invitando a participar en
un campamento de verano en las instalaciones del
Bioparque Estrella con duración de 7 días las 24
horas del día a escolares de las diferentes escuelas
públicas del estado de Nuevo León, a las personas
que respondieron a la convocatoria se les realizó una
evaluación antropométrica de peso y talla y se
seleccionaron para participar en el campamento a
todos aquellos que presentaron obesidad de acuerdo
al diagnóstico del IMC.
Evaluación antropométrica.
A todos los participantes se les realizó evaluación
antropométrica que incluyó peso, masa grasa y masa
libre de grasa por medio de bioimpedancia eléctrica
a través del inBody770® (InBody CO., LTD, Seoul
Korea) y medición de estatura (Estadímetro portátil
marca SECA® 213) para obtener el IMC (kg/m2). El
diagnóstico nutricional se obtuvo en base a tablas de
referencia de la OMS 2007 (obesidad = +2 DE).
Evaluación del gasto energético en reposo con
calorimetría indirecta
La determinación del GER se realizó por personal
entrenado utilizando el calorímetro modelo Quark
RMR® (COSMED) el cual fue calibrado al inicio de
las mediciones de acuerdo a los requerimientos
establecidos por la European Medical Device
Directive.
La medición se realizó bajo previo ayuno y reposo
absoluto de 12 horas, trasladándose al escolar a la
habitación de lectura en un carro de golf para evitar
su movilidad. La habitación de lectura permaneció a

Artículo Original

temperatura constante de 20°C, la determinación se
realizó en una sola ocasión con el niño recostado en
posición decúbito supino colocando un casco
“Canopy” con capa sobre su cabeza para la
recolección de gases por un periodo de entre 25 y 30
minutos.
Durante la medición los niños permanecieron
despiertos, sin realizar ningún movimiento que
implicara esfuerzo físico, lo más tranquilos posible y
respirando por la nariz a través de la mascarilla.
Posteriormente se llevó a cabo la captura de datos
para realizar el análisis estadístico.
Evaluación del gasto energético en reposo con
ecuaciones de estimación
Las ecuaciones de predicción utilizadas para estimar
el GER fueron Schofield, Tverskaya y Lazzer (Tabla
1); las tres ecuaciones se dividen por género.
Schofield separa la ecuación en dos grupos de edad,
escolares y adolescentes y utiliza los datos de peso
en kg y talla en cm. La ecuación de Tverskaya y
Lazzer fueron desarrolladas en población con
obesidad y utilizan otros parámetros como es: masa
grasa, masa libre de grasa y edad, y determinan el
gasto energético en un grupo de edad de 6 a 18 años
y de 7 a 18 años respectivamente, La diferencia con
la ecuación de Lazzer es que el resultado se obtiene
en KJ y se convirtió a kcal (1 KJ = 0.24 kcal).
Tabla 1. Ecuaciones uiliadas para estimar GER
FÓRMULAS

EDAD

NIÑOS
Lazzer

7 a 18 años

(Género x 909.12) - (Edad x 107.48) + (kg MLG x 68.39) + (kg MG x 55.19) + 3631.23

Tverskaya

6 a 18 años

775 + (28.4 x MLG kg) - (37 x edad) + (3.3 x MG kg) + (82 x 1)

Schofield

3 a 10 años

19.59 (peso kg) + 1.303 (talla cm) + 414.9

10 a 18 años

16.25 (peso kg) + 1.372 (talla cm) + 515.5

NIÑAS
Lazzer

7 a 18 años

(Género x 909.12) - (Edad x 107.48) + (kg MLG x 68.39) + (kg MG x 55.19) + 3631.23

Tverskaya

6 a 18 años

775 + (28.4 x MLG kg) - (37 x edad) + (3.3 x MG kg) + (82 x 1)

Schofield

3 a 10 años

19.59 (peso kg) + 1.303 (talla cm) + 414.9

10 a 18 años

16.25 (peso kg) + 1.372 (talla cm) + 515.5

Análisis Estadístico
La creación de la base de datos se realizó con el
programa Windows-Excel® 2013 para el análisis
estadístico y comparación de las ecuaciones de
predicción (Schofield, Tverskaya y Lazzer) versus
calorimetría indirecta. El análisis estadístico se
realizó son el software MedCalc® versión 13.3,
utilizando estadística paramétrica (t student para una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

muestra) para evaluar el error sistemático y el error
proporcional (regresión simple) entre las ecuaciones
de predicción y la CI.
La equivalencia grupal (diferencias sistemáticas)
entre el gasto energético en reposo calculado por las
ecuaciones predictivas y la calorimetría indirecta se
evaluó con el sesgo o media de las diferencias.

Artículo Original

de las diferencias. En resumen, de las tres
ecuaciones, todas sobreestiman significativamente el
gasto energético en reposo comparado con
calorimetría indirecta, esto quiere decir que tuvieron
error sistemático, para esto se realizó un análisis de
regresión simple donde se obtuvo una significancia
para la ecuación predictiva de Schofield
(p=&lt;0.0001), Tverskaya (p=&lt;0.0028) y Lazzer (p=&lt;
0.0001).

Para comprobar que el sesgo fuera uniforme a lo
largo de la magnitud de las mediciones (error
proporcional) se realizó un análisis de regresión
simple donde la pendiente no fuera significativa (P&gt;
0.05).
La equivalencia individual entre el gasto energético
calculado con las ecuaciones predictivas y la
calorimetría indirecta se determinó mediante un
método no paramétrico sugerido por Bland y Altman.
Para cada ecuación se calculó el porcentaje de
observaciones cuyas diferencias fueran menores a
100, 125, 150 y 175 kcal. Estos valores en calorías
representan los cambios mínimos del gasto
energético en reposo para el grupo de edad escolar
(Marugán, 2011).
Resultados
De un total de 43 escolares con obesidad evaluados,
se eliminaron 2 sujetos, por lo que se presentan
resultados de 41 escolares. De acuerdo al género el
59% (n=24) fueron del género femenino y
41%(n=17) del género masculino, con un promedio
de edad de 9.0 ± 2.0 años. La comparación de cada
una de las ecuaciones contra calorimetría indirecta se
visualiza en la Figura 1.
En los datos obtenidos de la comparación del GER
estimado por Schofield, Tverskaya y Lazzer versus
calorimetría indirecta, el promedio de las diferencias
fue de 232 kcal, 89 kcal y 251 kcal respectivamente
(Figura 2).
En los límites de concordancia se obtuvieron rangos
entre 660 kcal y -264 kcal de diferencia, obteniendo
en la ecuación de Schofield unos límites entre 660
kcal, -195 kcal, Tverskaya 443 kcal, -264 kcal y
Lazzer 624 kcal, -121 kcal.

De las tres ecuaciones que se compararon con
calorimetría indirecta únicamente la ecuación de
Schofield presentó error proporcional (p=0.0170) lo
que quiere decir que las diferencias no fueron
homogéneas a lo largo de la magnitud de las
mediciones. En cambio, las otras ecuaciones no
presentaron error proporcional por lo que no fueron
significativas, Tverskaya (p=0.2155) y Lazzer
(p=0.0884).
La Tabla 2 muestra el promedio de kcal medidas por
calorimetría indirecta y estimada para cada una de las
ecuaciones de predicción con su desviación estándar
del total de la muestra. Todas las ecuaciones
sobreestiman el GER de la calorimetría indirecta
sistemáticamente.

La equivalencia grupal entre el gasto energético en
reposo estimado por las ecuaciones predictivas y la
calorimetría indirecta se evaluó con el sesgo o media

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Artículo Original

De acuerdo a los datos, se observa que en 1 de cada
3 sujetos las ecuaciones estiman el gasto energético
en reposo comparado con CI con un rango de
exactitud por debajo de 100 kcal de diferencia, en los
valores siguientes para cada uno de los límites por
debajo de 125 kcal, 150 kcal y 175 kcal la ecuación
que más porcentaje acumulado de casos tiene es la de
Tverskaya. Incluso en esta ecuación el 90% de los
casos cae por debajo de las 300 kcal de diferencia con
la CI, comparado con las ecuaciones de Schofield y
Lazzer donde apenas el 50% de los casos presenta
diferencias en el gasto energético en reposo por
debajo de las 300 kcal de diferencia comparado con
la calorimetría indirecta.

Tabla 2. Comparación del gasto energético estimado mediante
ecuaciones de estimación y calorimetría indirecta en los
escolares del estudio

Método

Límites de
concordancia ó
precisión de la
ecuación

Media ± Sesgo o error
DE
sistemático

Calorimetr 1321 ±
ía indirecta 172

-

-

-

1553 ±
242

232*

&lt; 0.0001

660 / -195

Ecuación 1411 ±
Tverskaya 203

89*

&lt; 0.0028

443 / -264

Ecuación
Lazzer

251*

&lt; 0.0001

624 / -121

Ecuación
Schofield

1572 ±
217

Por otro lado, se establecieron los límites del
porcentaje acumulado (Tabla 3) de las diferencias en
cada uno de los rangos, en base a las calorías que
representan los cambios mínimos del gasto
energético en reposo por cada grupo de edad.
Tabla 3. Porcentaje acumulado de diferencias entre el gasto
energético por las ecuaciones de predicción versus por calorimetría
indirecta

Ecuación

Porcentaje acumulado de diferencias
&lt; 100 kcal &lt; 125 kcal &lt; 150 kcal &lt; 175 kcal &lt; 300 kcal

Schofield

29

34

39

46

58

Tverskaya
Lazzer

29
29

44
32

49
37

54
39

90
56

Discusión
En el presente estudio decidimos evaluar el gasto
energético en reposo estimado por las ecuaciones de
predicción (Schofield, Tverskaya y Lazzer) versus
calorimetría indirecta en escolares con obesidad,
donde la hipótesis planteada fue que ninguna de las
ecuaciones utilizadas es precisas ni exactas
comparadas con la calorimetría indirecta en escolares
mexicanos de 7 a 12 años de edad con obesidad. Esto
se justifica porque las ecuaciones que existen y se
utilizan actualmente en nuestra población para
estimar el gasto energético en reposo fueron
desarrolladas con individuos residentes de países
industrializados, cuyo ambiente y características
físicas difieren a la de la población mexicana, además
varían de acuerdo a la edad, sexo, raza y composición
corporal del grupo estudiado (Balas Nakash et al.,
2008).
Los resultados de este estudio muestran que a pesar
de que las tres ecuaciones sobreestiman
significativamente el gasto energético en reposo
comparado con calorimetría indirecta, en términos
grupales la ecuación de Tverskaya es la más
recomendable por ser la que muestra una media de
diferencia menor de 89 kcal respecto a los datos
obtenidos por calorimetría indirecta. Lo anterior
similar al estudio publicado por Balas-Nakash et al.,
(2008) donde también encontraron que la ecuación
de Tverskaya es de las que más se aproxima al GER.
En la ecuación de Schofield el promedio de las
diferencias fue de 232 kcal, por lo que sobreestima el
gasto energético en reposo comparado con la
calorimetría indirecta. En los límites de concordancia
tiene un límite máximo de 660 calorías y un límite
mínimo de -195 calorías de diferencia con la

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

calorimetría, lo que nos dice que el 95% de los casos
puede caer dentro de estos límites. La línea de
regresión o pendiente, presentó error proporcional lo
cual muestra que no se distribuyó de manera
homogénea a lo largo de la magnitud de las
mediciones, esto se puede justificar ya que es una
ecuación que se desarrolló en población con
normopeso, no en niños con obesidad. Nuestro
resultado concuerda con el publicado por
Derumeaux-Burel en el 2004 donde también
encontraron que la ecuación de Schofield
sobreestimaba el gasto energético real.
En la ecuación de Tverskaya se observa que el sesgo
es menor que la ecuación de Schofield respecto a la
calorimetría indirecta. De igual manera sobreestima
el gasto energético en reposo y los límites de
concordancia son más estrechos. Las diferencias se
distribuyeron de manera homogénea a lo largo de la
magnitud de las mediciones por lo que
estadísticamente no hay error proporcional.
Dentro de los resultados con la ecuación de Lazzer,
se obtuvo una media en las diferencias de la
estimación del gasto energético en reposo más alta
que en las ecuaciones de Schofield y Tverskaya, con
promedio de 251 kcal y límites de concordancia más
amplios que oscilan entre 624 y -121 kcal lo cual
indica que la ecuación no es muy precisa comparado
con la calorimetría indirecta. La pendiente o línea de
regresión no mostró error proporcional.
A diferencia de nuestro resultado, en el estudio
publicado en el 2006 por Lazzer, et al., para niños y
adolescentes severamente obesos, la ecuación que
desarrollaron, la cual fue comparada el siguiente año
por el mismo autor, con las ecuaciones de McDuffie,
Derumeaux,
Tverskaya,
Schofield,
FAO/WHO/UNU y Harris-Benedict, resultó ser la de
mayor aproximación (Lazzer, Agosti, et al., 2007).
Así mismo, Marra M et al (2015) determinó que la
ecuación que mejor estima el GER en adolescentes
de 14 a 18 años es la de Lazzer. Sin embargo, en estos
estudios fueron incluidos niños y adolescentes
obesos de 12 a 18 años, rango de edad que no se
incluye en el presente estudio, por lo que podría ser
que para adolescentes Lazzer sea la más precisa.

Artículo Original

la calorimetría indirecta, esta ecuación podría
recomendarse para estudios poblacionales en niños
con obesidad ya que su exactitud es buena a nivel
grupal, en forma individual o en la práctica clínica se
tendría que revisar si la ecuación ofrece estimaciones
confiables para realizar una intervención, y aun así
sería cuestionable dado los límites de concordancia,
ya que entre más estrecho sea el rango más precisa es
la ecuación.
Así mismo pudimos corroborar que todas las
ecuaciones comparadas con calorimetría indirecta
sobreestiman el gasto energético, por lo que, de
contar con ella, la mejor herramienta para determinar
el GER en la población infantil con obesidad es la
calorimetría indirecta.
Sin embargo, es necesario seguir realizando más
estudios, donde se incluyan todas las ecuaciones
existentes y que además las poblaciones sean
estadísticamente representativas. Ya que para que se
logre una mejora en el estado nutricional de los
escolares es necesario que se establezcan
acertadamente sus requerimientos o gasto de energía,
para no sobre o subestimar sus necesidades y con ello
asegurar que su nutrición y crecimiento sean los
adecuados.

Conclusiones
Se concluye que para determinar el GER en la
población infantil con obesidad la mejor herramienta
es la calorimetría indirecta. En base a los resultados
obtenidos, en la evaluación grupal se concluye que
las tres ecuaciones de predicción sobreestiman
significativamente el gasto energético en reposo
comparado con calorimetría indirecta.
En la evaluación individual, se concluye que los
límites de concordancia mostraron variaciones al
compararla con la calorimetría.
La ecuación de Tverskaya fue la que presentó menor
error sistemático comparado con calorimetría
indirecta, sin embargo, esta se recomienda
únicamente a nivel poblacional ya que su exactitud
es buena a nivel grupal pero no a nivel individual.

Aunque la ecuación de Tverskaya es la que menores
diferencias grupales en promedio mostró respecto a

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Bibliografía
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

7

�Calorimetría indirecta, Ecuaciones predictivas,
Pediatría, Obesidad, Gasto energético en reposo.

Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

8

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Revista Salud Pública y Nutrición

PREVALENCIA DE CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE RIESGO EN ADOLESCENTES
DE CARACAS: 2012 VS. 2018.
PREVALENCE OF RISK EATING BEHAVIOR IN YOUTH FROM CARACAS:
2012 VS. 2018
Zerpa García Carlos Enrique1, Ramírez Andreína2.
1 Universidad Simón Bolívar, Venezuela. 2 Fundación Ayúdate, Caracas, Venezuela.
Citation: Zerpa García C.E., Ramírez A., (2020) Prevalencia de Conductas
Alimentarias de Riesgo en Adolescentes de Caracas: 2012 vs. 2018. Revista
Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 9-18.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zerpa García C.E., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-2
Recibido: 24 de marzo 2020;
Aceptado: 15 de junio 2020
Email: czerpa@usb.ve

�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

PREVALENCIA DE CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE RIESGO EN ADOLESCENTES DE CARACAS:
2012 VS. 2018.
Zerpa García Carlos Enrique 1, Ramírez Andreína2.
1 1 Universidad Simón Bolívar, Venezuela. 2 Fundación Ayúdate, Caracas, Venezuela.

RESUMEN
Introducción: Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) constituyen un grupo de desórdenes psicológicos graves. Dentro
del mismo, anorexia y bulimia han sido clasificados en el DSM V (APA, 2013) como trastornos específicos. Objetivo: Comparar
la prevalencia de las conductas alimentarias de riesgo sugestivas de trastornos del comportamiento alimentario en
adolescentes de un municipio de la ciudad de Caracas en dos muestras tomadas en años diferentes (NA: 2012 vs NB: 2018).
Material y Método: Los participantes provenían de seis (6) institutos educativos de Caracas; fueron evaluados con el
cuestionario EAT-26 (Ntotal = 933; NA = 311; 40,51% hombres; 59,49% mujeres); (NB = 622; 40,51% hombres; 59,49%
mujeres), con edad promedio NA= 16,88 años y NB= 14,88 años. Se hicieron comparaciones no paramétricas empleando la
prueba U de Mann-Whittney. Resultados: Se observó prevalencia de TCA (para EAT-26 ≥ 20) de 6,4%, (año 2012) y 15,3%
(año 2018), así como diferencias estadísticamente significativas en los puntajes totales del EAT-26 para los factores Bulimia y
Control Oral, pero no para Dieta; y para puntaje total y Control Oral; solo se observaron diferencias significativas en dos (2)
de los seis (6) institutos de educación considerados. Conclusiones: Los resultados apuntan hacia la importancia de considerar
estos cambios reportados en torno a la prevalencia de conductas de riesgo de TCA.
Palabras Clave: Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

ABSTRACT
Introduction: Eating disorders (ATCs) are a group of serious psychological disorders. Within it, anorexia and bulimia have been
classified in DSM V (APA, 2013) as specific disorders. Objective: To compare the prevalence of risky eating behaviors
suggestive of Eating Disorders in adolescents from a municipality in the city of Caracas in two samples taken in different years
(NA: 2012 vs NB: 2018). Material and method: The participants came from six (6) educational institutes of Caracas; they were
evaluated with the EAT-26 questionnaire (Ntotal = 933; NA = 311; 40.51% men; 59.49% women); (NB = 622; 40.51% men;
59.49% women), average age NA = 16.88 years and NB = 14.88 years. Nonparametric comparisons were made using the MannWhittney U test. Results: A prevalence of eating disorders was observed (for EAT-26 ≥ 20) of 6.4%, (year 2012) and 15.3%
(year 2018), as well as statistically significant differences in the total scores of the EAT-26 for the Bulimia and Oral Control
factors, but not for Diet; and for total score and Oral Control; significant differences were only observed in two (2) of the six
(6) educational institutes considered. Conclusions: The results point to the importance of considering these reported changes
around the prevalence of TCA risk behaviors.
Key words: Risk eating behaviors; high school students; EAT-26 scale; non-parametric tests.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Introducción
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
constituyen un grupo de desórdenes psicológicos
graves. Dentro del mismo, anorexia y bulimia han
sido clasificados en el DSM V (APA, 2013) como
trastornos específicos, incorporando también al
Trastorno por atracón, y en ellos la calificación de
gravedad mínima se fundamenta en un elemento
clave de diagnóstico: el índice de masa corporal
(IMC) en el caso de la anorexia nerviosa; la
frecuencia de comportamiento compensatorio
inapropiado en la bulimia; y la frecuencia de excesos
de ingesta de comida en el Trastorno por atracón
(Walsh, 2019). Estudios recientes confirman que la
prevalencia mundial es alta, especialmente en
mujeres y su tasa aumentó desde 3,5% para el
período 2000–2006, hasta 7,8% para el período
2013–2018 (Galmiche, Déchelotte, Lambert &amp;
Tavolacci, 2019). Esto representa un verdadero
desafío, tanto para las políticas públicas de salud
como para los proveedores de servicios de salud,
puesto que resultan potencialmente peligrosos al
tener consecuencias físicas y emocionales y su
pronóstico de cura es reservado si no se atienden
tempranamente.
Estos trastornos tienen serios impactos tanto
económicos como sociales y, de acuerdo con
Vaidyanathan, Patnaik &amp; Menon (2019), pueden ser
comparables con los impactos que tienen trastornos
como la ansiedad y la depresión; señalan además que
desde fines del siglo XVII ya se empleaba el término
“consunción nerviosa”, para referirse a ellos, siendo
percibidos
históricamente
como
síndromes
vinculados a la cultura occidental y fueron descritos
por primera vez en mujeres caucásicas de América
del Norte y el oeste de Europa (Pike, Hoek &amp; Dunne,
2014); actualmente se han identificado en todas las
culturas del mundo con tasas de prevalencia más
bajas que en los países occidentales, aunque en
franco crecimiento (Hoek, 2014).
En efecto, en años recientes han sido numerosos los
estudios de TCA que se han efectuado en diversos
lugares. La literatura reporta un interés destacado en
el tema, hecho comprobable en investigaciones como
las de Dao-Le, Barendregt, Hay &amp; Mihalopoulos
(2017) en la que reportan un meta-análisis de 112
investigaciones empíricas publicadas entre los años
2009 a 2015 y solo en el tema de la prevención.
Muchos estudios se han enfocado en la prevalencia

Artículo Original

de estos trastornos, por ejemplo, el de Cheah,
Jackson, Touyz &amp; Hay (2020, en prensa) en Oceanía;
Keski-Rahkonen &amp; Mustelin (2016) en Europa; van
Hoeken, Burns &amp; Hoek (2016) en África; Thomas,
Lee &amp; Becker (2016) en Asia; y Kolar, Rodríguez,
Chams &amp; Hoek (2016) en América Latina.
En esta última región, son numerosas las
investigaciones en las que la población objetivo han
sido los adolescentes (p. e.: Caldera, del Campo,
Caldera, Reynoso &amp; Zamora, 2019, en México;
Montoya &amp; Angamarca, 2016, en Ecuador; MorenoGutiérrez et al, 2016, en Colombia; Urrutia,
Cazenave, Badillo &amp; Fajardo, 2008, en Chile; entre
otros). Las tasas de prevalencia para América Latina
son comparables entre países como Colombia,
Brasil, Venezuela y México, observándose tasas
promedio de 1,16% para anorexia y bulimia en la
región (Kolar et al, 2016). Hoek (2014) refiere que la
evidencia actual sugiere que las tasas para bulimia
nerviosa están disminuyendo en los países
occidentales y se mantiene estable para la anorexia
nerviosa. En el caso particular de Venezuela, se han
reportado muy pocos estudios de TCA, muy
disímiles, encontrándose prevalencias de entre 01,56% (Quintero-Párraga, Pérez-Montiel, MontielNava, Pirela, Acosta &amp; Pineda, 2003), hasta 18%
(Ríos, Machado, Rísquez, &amp; Ortega, 1994), a través
de medidas realizadas con el instrumento EAT-26, y
no existen reportes que comparen muestras no
relacionadas de adolescentes que hayan
sido
evaluados en momentos distintos pero en las mismas
instituciones educativas para obtener la prevalencia
de conductas sugestivas de estos trastornos y su
cambio en el tiempo. Resulta importante dar cuenta
de ello puesto que los aspectos epidemiológicos de
los TCA resultan en información útil para aspectos
de identificación de prioridades en su representación
conveniente para procesos de adjudicación de
recursos financieros dirigidos a las propuestas de
intervención y en especial, prevención de tales
trastornos. De allí que el objetivo de esta
investigación fue comparar en dos años diferentes
(2012 vs 2018) las tasas de prevalencia de conductas
sugestivas de riesgo de TCA (EAT-26 ≥ 20), con
miras a las implicaciones que la prevalencia tiene
para las políticas de atención de estos trastornos en
adolescentes en un municipio de la ciudad de
Caracas, Venezuela.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Material y Método
La población se constituyó por las personas de edad
adolescente que cursaban estudios de educación
secundaria en el municipio Sucre, autarquía
perteneciente al Distrito Metropolitano de Caracas,
(N = 457935, 50,93% y 49,07% mujeres; INE, 2014).
Las muestras fueron de tipo probabilísticas; para ello
se seleccionó dentro del municipio la parroquia con
mayor índice poblacional, correspondiéndose con la
parroquia Leoncio Martínez (N = 63118) y en ella,
los institutos educativos con mayor tasa de
estudiantes; esto incluyó a seis (6) instituciones
educativas, en las que se hizo selección aleatoria de
los integrantes de cada muestra, lo cual se aprecia en
la tabla 1. Los criterios de inclusión se
correspondieron con: a) ser estudiante del tercer nivel
de educación básica o del nivel de educación media
diversificada; b) pertenecer a la comunidad educativa
de los institutos seleccionados; el criterio de
exclusión fue ser menor de 12 años o mayor de 18.
El tamaño muestral se estimó a partir de la ecuación:

n

4* N * p*q
E  N  1  4 * p * q
2

n: es el tamaño muestral a estimar; 4: es una constante; p y q: son
las probabilidades de éxito o fracaso que tienen un valor de 50%,
por lo que p y q=50; N: tamaño de la población; es el error muestral
seleccionado (con el valor de 5%).

La muestra para el año 2012 quedó conformada por
NA = 311 participantes y la muestra del año 2018 por
NB = 622. Esta última tomó en cuenta los mismos
institutos encuestados en el año 2012 a fin de
controlar el tipo de institución y hacer comparables
las medidas en el tiempo; resultó mayor debido a un
incremento de la matrícula en las instituciones
públicas participantes, proveniente de la movilidad
de estudiantes desde otras instituciones privadas. La
investigación fue de tipo descriptivo, no
experimental y de naturaleza ex post facto
retrospectivo, en tanto buscaba especificar
propiedades y características importantes del
fenómeno objeto de análisis, describiendo las
tendencias en las variables de los grupos que se
estudiaron, (Hernández, Fernández &amp; Baptista,
2014). Los estudiantes participaron de forma
voluntaria y completaron en todas sus partes tanto
una hoja de datos socio-demográficos como el
instrumento EAT-26.

Artículo Original

Instrumento
Cuestionario de Actitudes Alimentarias EAT-26. Se
administró el EAT-26; se trata de un instrumento de
auto-informe, versión abreviada de 26 ítems del
EAT-40, elaborado originalmente por Garner,
Olmsted, Bohr &amp; Garfinkel (1982) que mide la
presencia de conductas de riesgo de Trastornos del
comportamiento alimentario;
adaptado en
Venezuela, por Ríos, Machado, Rísquez &amp; Ortega
(1994) en una muestra de 330 jóvenes de ambos
sexos, reportó un coeficiente alpha de Cronbach α=
0,76 y estimación de confiabilidad test-retest de rtt=
0,72 para la escala total. Se presentan los
planteamientos en una escala de tipo Likert, de
elección forzada de 6 puntos que van desde 1
("nunca") hasta 6 ("siempre). La puntuación total se
obtiene recodificando puntajes de la siguiente
manera: puntajes de 1 a 3 son recodificados como 0;
4 se recodifica como 1; 5 como 2; y 6 se recodifica
como 3, con la excepción de los ítems 19 y 25, los
cuales son calificados de manera inversa.
La puntuación total de EAT-26 oscila entre 0 y 78 y
los autores del instrumento han establecido un corte
en 20 puntos que se utiliza para determinar casos de
conductas alimentarias de riesgo de las de no-riesgo.
Este mismo punto de corte fue reportado en el estudio
de Ríos et al. El instrumento contiene a su vez tres
componentes o factores; conforman las sub-escalas
de Dieta (13 ítems referidos a comportamientos de
evitación de comestibles que incrementen el peso
corporal y preocupación por la consunción o bien, la
distorsión de la imagen corporal); Bulimia (seis ítems
sobre tendencia al comportamiento voraz en la
alimentación y conductas bulímicas); y Control Oral
(siete ítems referidos al auto control de la ingesta de
alimentos y la presión proveniente del entorno
social).
Las propiedades psicométricas que se han reportado
para el instrumento original en idioma Inglés refieren
estabilidad en la medida en el tiempo (test-retest a
dos y cuatro años) que oscila entre rtt= 0,84 y rtt=
0,89 (Banasiak, Wertheim, Koerner &amp; Voudouris,
2001; Carter &amp; Moss, 1984); un coeficiente alpha de
Cronbach
α= 0,938 para la escala total con
muestras de mujeres españolas (Ribas, Bersabé,
Jiménez &amp; Berrocal, 2010); y α= 0,921, α= 0,891, α
= 0,857 y α= 0,818 para la escala total, factor

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Bulimia, factor Dieta y factor Control,
respectivamente,
en
muestras
colombianas
(Constaín, et. al, 2014).
Análisis de los datos
Para analizar los datos se empleó el programa SPSS
v.23 y se estimaron estadísticos descriptivos de
tendencia central en las variables de naturaleza
numérica; debido a la ausencia de normalidad en las
distribuciones de puntajes de la medida del EAT-26
y la existencia de valores atípicos, se empleó la
prueba no paramétrica U de Mann-Whitney de
muestras independientes para el cálculo de las
diferencias de medianas del instrumento entre los
grupos de 2012 y 2018, y también por institución
educativa.
Procedimiento
El estudio implicó las siguientes etapas: 1) gestión de
la autorización para la administración de los
instrumentos, ante autoridades y padres, en los
institutos educativos en los que se efectuó la
investigación; 2) solicitud de participación
voluntaria de los estudiantes; 3) administración de la
hoja de datos socio-demográficos y del instrumento
EAT-26; 4) elaboración de una base de datos para
SPSS v.23; y 5) Análisis de los datos recopilados.
Para salvaguardar los necesarios atributos éticos que
están implicados en la investigación, a cada
participante se le solicitó su autorización para que se
le administrara el instrumento y suministrara
información socio-demográfica para los propósitos
que se perseguían. El tratamiento que se le dio a la
información
recabada
fue
de
estricta
confidencialidad. En ningún momento se dieron a
conocer en el informe de la investigación los
nombres de las personas participantes; solo se
indicaron los nombres de las instituciones educativas
específicas a las que pertenecían los estudiantes
encuestados. La investigación consideró los
lineamientos éticos para el trabajo con participantes
humanos expuestos por Kerlinger y Lee (2002; p.
396 y siguientes) en tanto no se puso en riesgo a las
personas ni se violaron las normas del libre
consentimiento informado, salvaguardándose el
bienestar del grupo de participantes al cuidar que no
existieran riesgos explícitos ni potenciales para las
personas.

Artículo Original

Resultados
Del total de N= 933 adolescentes (tabla 1), el grupo
que conformó la muestra de la recolección de datos
del año 2012 presentó los siguientes atributos: NA=
311
participantes
(33,33%)
con
edades
comprendidas entre 15 y 18 años (40,51% hombres
con Mm= 16,44 y DTm= 0,754; 59,49% mujeres con
Mf= 16,67 y
DTf= 0,776); de otro lado, el
grupo que conformó la muestra del año 2018 se
caracterizó por lo siguiente: NB= 622 (66,66%), con
edades comprendidas entre 12 y 18 años (40,51%
hombres con Mm= 15,04 y DTm= 1,587; 59,49%
mujeres con Mf= 14,77 y DTf= 1,592).

La figura 1 presenta los gráficos elaborados para la
evaluación de los atributos de las distribuciones de
puntajes en las muestras seleccionadas, para la escala
total del EAT-26. Puede apreciarse en dicho gráfico
que las formas de las distribuciones de los datos
difieren de la curva normal, mostrándose coleadas
hacia la derecha, con asimetría positiva (NA: As =
1,487; e = 0,138, y NB: As = 1,781; e = 0,098) y de
forma leptocúrtica (NA: K = 3,220; e = 0,276, y NB:
K = 4,577; e = 0,196). Igualmente, la prueba de
Levene sugiere no equivalencia entre las varianzas de
los puntajes del EAT-26 para las muestras NA y NB
(para EAT escala total W = 31,009, p&lt;0,05; Dieta: W
= 4,453, p&lt;0,05; Bulimia: W = 38,719 p&lt;0,05;
Control Oral W = 3,885 p&lt;0,05). Lo anterior sugirió
la necesidad de realizar análisis no paramétricos a los
datos obtenidos con la administración del
instrumento EAT-26. Dado que un importante
número de observaciones en las muestras NA y NB
obtuvo puntajes superiores al percentil P75, las
distribuciones se encuentran coleadas a la derecha
del gráfico. Tanto las figuras 1 y 2 como la tabla 2
muestran alta variabilidad en los puntajes del grupo
evaluado en el año 2012 y del grupo del año 2018.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

Figura 1. Gráficos de normalidad de las distribuciones de puntajes en EAT-26 (total) para las muestras del
estudio.

Figura 2. Gráficos de caja y bigotes de las distribuciones de puntajes en EAT-26 (total) para las muestras del
estudio.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Alta variabilidad de los datos, tanto para la escala
total como para los factores componentes, también se
observa en la tabla 3, en la cual se presentan los
descriptivos obtenidos solo para el subgrupo de
participantes que obtuvo en el EAT-26, puntajes ≥
20, conformando el grupo con riesgo de trastornos
del comportamiento alimentario (TCA) conforme a
los presupuestos del modelo de medida. En dicha
tabla se muestra que las desviaciones típicas tienden
a ser más amplias para el grupo del año 2018 (N B),
por lo que se trata de una muestra menos homogénea
que la del año 2012 (NA).

Al contrastar las medianas de las distribuciones de
puntajes, en la tabla 4a se aprecia el comportamiento
de los datos para los puntajes de la escala total y sus
factores; y en la tabla 4b igualmente se aprecia el
comportamiento de los datos para el subgrupo de
riesgo de TCA (EAT-26, puntajes ≥ 20). Con un
nivel de confianza del 95%, se observan diferencias
estadísticamente significativas entre la recolección
de datos de los años 2012 y 2018 en el caso de los
puntajes de escala total (U = 80077,5; sig. = 0,000;
p&lt;0,05), y en los factores de Bulimia (U = 82545,5;
sig. = 0,000; p&lt;0,05) y Control Oral (U = 72323,5;
sig. = 0,000; p&lt;0,05); particularmente en el caso de
los puntajes del grupo de riesgo de TCA se observan
diferencias estadísticamente significativas para las
muestras NA y NB en el puntaje total del instrumento
EAT-26 (U = 666,00; sig. = 0,035; p&lt;0,05) y en el
factor Control Oral (U = 525,5; sig. = 0,002;
p&lt;0,05).

Artículo Original

La tabla 5 presenta los contrastes de las medianas de
los puntajes del EAT-26, escala total, para las
muestras NA y NB, y de acuerdo al instituto
educativo de procedencia. En la misma puede
apreciarse que en cinco (5) de los seis (6) institutos
se
presentan
diferencias
estadísticamente
significativas para este contraste. En efecto, se
observan diferencias para el instituto CSG en el
factor Dieta (U = 1537,5; sig. = 0,006; p&lt;0,05);
instituto CME tanto para el puntaje total de la prueba
(U = 1443,5; sig. = 0,002; p&lt;0,05), como en los
factores de Bulimia (U = 1587; sig. = 0,006; p&lt;0,05)
y Control Oral (U = 1462; sig. = 0,003; p&lt;0,05);
instituto CER, tanto en el factor Bulimia (U = 2106;
sig. = 0,019; p&lt;0,05) como en Control Oral (U =
1824; sig. = 0,001; p&lt;0,05); instituto CP para el
puntaje total
(U = 1192; sig. = 0,003; p&lt;0,05),
para el factor Bulimia (U = 1404; sig. = 0,027;
p&lt;0,05) y el factor Control Oral (U = 1287; sig. =
0,013; p&lt;0,05); y, finalmente, para el instituto CEB
solo en el factor Bulimia (U = 1053; sig. = 0,006;
p&lt;0,05).

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Artículo Original

En la tabla 6 se aprecian los contrastes efectuados a
las medianas de las muestras por instituto, en el
subgrupo de riesgo de TCA (EAT-26 ≥ 20). Se
evidencia que para este subgrupo existen diferencias
estadísticamente significativas para las medidas del
EAT-26 del factor Control Oral en el instituto CME
(U = 6,00; sig. = 0,035; p&lt;0,05) y para el factor Dieta
en el instituto CMI (U = 17,5; sig. = 0,022; p&lt;0,05),
no observándose diferencias en ningún otro factor
entre instituciones educativas.

intervalo de tiempo considerado, desde un 6,43%
para el año 2012 hasta un 15,3% en el año 2018. Un
resultado muy superior a lo reportado recientemente
por Kolar et al. (2016) en el que refieren prevalencia
de alrededor del 1,6% en jóvenes latinoamericanos y
por Quintero et al (2003) en Venezuela, con tasa de
1,56% y más cercanos a los reportes de Ríos,
Machado, Rísquez, &amp; Ortega (1994) de 18%. No
obstante, los hallazgos son consistentes con lo
referido por Galmiche, Déchelotte, Lambert, &amp;
Tavolacci (2019), en tanto confirman que los TCA,
en general, son altamente prevalentes en todo el
mundo y que estas tasas aumentaron durante el
intervalo de estudio que ellos reportan: desde un
3,5% para el período 2000–2006 hasta un 7,8% para
el período 2013–2018, patrón que se observa con la
misma tendencia en los participantes de nuestro
estudio y con un incremento porcentual para
estudiantes masculinos en la muestra del año 2018,
comparado con la muestra de 2012 (4,02% vs
1,29%), siendo significativas las diferencias para
cada sexo en el contraste de los años 2012 vs 2018.

Finalmente se estimó la prevalencia de conductas de
riesgo sugestivas de TCA a través del EAT-26 (EAT26 ≥ 20) obteniéndose una tasa de 6,43%, (NA = 20)
para la muestra del año 2012; 16 casos se
corresponden con estudiantes femeninas (5,14%) y 4
con estudiantes masculinos (1,29%); una tasa de
15,3% (NB = 95) para la muestra del año 2018), 70
casos correspondientes a estudiantes femeninas
(11,25%) y 25 casos a estudiantes masculinos
(4,02%). Las medianas de estas dos distribuciones
son estadísticamente distintas al estimar la prueba de
Brown-Forsythe en la que tal diferencia se observa
para la distribución de EAT-26 del grupo total (F =
32,638 p&lt;0,05) y para las distribuciones de Bulimia
(F = 26,923; p&lt;0,05) y Control Oral (F = 32,520;
p&lt;0,05) del grupo total, excepto para Dieta (F =
0,035; p&gt;0,05).

Los resultados de la investigación también revelan
específicamente que las tasas de incremento de
puntajes en el instrumento de medida empleado
EAT-26, son estadísticamente significativas en el
caso de las puntuaciones para el factor Bulimia y
Control Oral, pero no para el caso de Anorexia. Sin
embargo, para el punto de corte EAT-26 ≥ 20 de
conductas sugestivas de TCA, los datos muestran
diferencias significativas tanto para el puntaje total
del instrumento como para el factor Control Oral;
cabe recordar que este factor del instrumento está
asociado a la vigilancia de la ingesta de comida y
observancia de presiones del entorno respecto a la
conducta alimentaria. En el caso de los contrastes
entre instituciones, se observaron diferencias
estadísticamente significativas para los puntajes del
EAT-26 en la escala total en cinco (5) institutos y
específicamente diferencias para el puntaje total de
la prueba en dos (2) institutos y en cuatro (4) para los
factores Bulimia y Control Oral; en ningún instituto
se observó diferencia significativa para el factor
Dieta. No obstante, solo en dos (2) de los seis (6)
institutos, considerando el punto de corte EAT-26 ≥
20, se observaron diferencias significativas para el
factor Dieta y para el factor Control Oral, siendo
básicamente estables los puntajes entre instituciones
en el tiempo bajo el referido criterio.

Discusión
La investigación realizada comparó a través del
instrumento EAT-26, las conductas de riesgo
asociadas a los trastornos del comportamiento
alimentario en estudiantes adolescentes de ambos
sexos de un municipio de la ciudad de Caracas,
Venezuela, con datos recolectados en dos (2)
momentos diferentes (años 2012 y 2018). Los
resultados muestran en general un incremento de la
prevalencia de conductas sugestivas de TCA en el

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�Trastornos del comportamiento alimentario; estudiantes
de bachillerato; escala EAT-26; pruebas noparamétricas.

Lo anterior coincide parcialmente con lo reportado
por Kolar et al (2016) quienes refieren al respecto
que en América Latina las tasas de prevalencia son
comparables entre diferentes países. Según Kolar et
al, la literatura reporta que, para el caso de la
anorexia, la prevalencia ha tendido a mantenerse
estable en los últimos años si se compara con
muestras norteamericanas y europeas, lo que puede
obedecer a diferencias en cuanto a ideales de la figura
corporal que poseen las muestras de participantes
latinos. En torno a ello, Warren, Gleaves y
Rakhkovskaya (2013) refieren que la autoimagen
personal en jóvenes estudiantes latinas sugiere
actitudes más favorables a rasgos corporales más
curvos y a un peso mayor que lo observado en otros
grupos étnicos occidentales. La observación de
diferencias en Control Oral y no en los otros factores
medidos con el instrumento puede obedecer a un
incremento de conductas impulsivas que van
transformándose en comportamientos compulsivos y
más habituales en los sujetos que incluso pueden
llegar a ser deliberadamente planificados, tal como lo
afirman Pearson, Wonderlich &amp; Smith (2015), y que
serviría a los propósitos de reducir experiencias de
afecto negativo en los adolescentes.
Conclusiones
Los análisis presentados permiten concluir en torno
al objetivo propuesto. En efecto, se logró comparar a
dos grupos de adolescentes, estudiantes de
bachillerato a partir de datos del instrumento EAT26 tomados en dos años diferentes y en seis (6)
instituciones educativas. En el caso de la muestra de
nuestro estudio, se observaron promedios
relativamente similares en el intervalo considerado,
pero solo para el factor Dieta del EAT-26, sin
incremento significativo en el periodo estudiado. Se
encontraron puntajes más altos en 2018 para la
muestra total y para el grupo de riesgo EAT-26 ≥ 20
con puntajes sugestivos de TCA.
Los resultados apuntan hacia la importancia de
considerar estos cambios reportados en torno a la
prevalencia de conductas de riesgo de TCA en el
estudio de los factores de riesgo que los incrementan
en la población adolescente que habita contextos
urbanos, a fin de diseñar efectivas políticas públicas
de prevención, así como para la estimación de los
costos asociados al diseño de programas de
orientación y tratamiento de los factores relacionados
al riesgo de TCA, en especial, al tratamiento de la

Artículo Original

bulimia y el trastorno por atracón y las conductas
compulsivas de control. Los datos sugieren que, si
bien las tasas reportadas para estos factores en el
EAT-26 se mantienen relativamente estables, la
prevalencia de conductas sugestivas de TCA en las
muestras de jóvenes de interés resulta muy alta al
contrastarla con el promedio latinoamericano; por
tanto, indudablemente representan un riesgo de salud
de considerable importancia que demanda y justifica
la asignación de recursos para su atención. Nuevas
investigaciones serán necesarias para continuar
observando las modificaciones en los niveles de
conductas de riesgo de TCA y en las tasas de
prevalencia de los TCA en el grupo etario de interés.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

LA DEPRESIÓN, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE LAS MUJERES EN
CHIAPAS.
DEPRESSION, A PUBLIC HEALTH PROBLEM OF WOMEN IN CHIAPAS.

Jonapá Carrillo Víctor Hugo*, Rivas Bocanegra María Georgina*; Durán García Rosa Margarita*; Ruíz
Balbuena Fernando*.
* Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Citation: Jonapá Carrillo VH., Rivas Bocanegra MG., Durán García R M., Ruíz
Balbuena F. (2020) La depresión, un problema de salud pública de las mujeres
en Chiapas. Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 19-25.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Jonapá Carrillo VH., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-3
Recibido: 19 de febrero 2020;
Aceptado: 22 de junio 2020
Email: georgina.rivas@unicach.mx

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

LA DEPRESIÓN, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE LAS MUJERES EN CHIAPAS.
Jonapá Carrillo Víctor Hugo*, Rivas Bocanegra María Georgina*; Durán García Rosa Margarita*; Ruíz
Balbuena Fernando*.
* Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

RESUMEN
Introducción: La depresión es una patología difícil de reconocer que se ha convertido en un problema de salud pública, sobre
todo en las mujeres. Objetivo: se determinó la prevalencia de depresión y su severidad, según variables sociodemográficas,
en un grupo de mujeres en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Material y Método: Mediante un diseño transversal
se identificó la prevalencia de depresión y su severidad en una muestra de 113 mujeres. Resultados: La prevalencia fue de
33.2% (n=38) mientras que el mayor porcentaje lo ocupó la depresión grave (n=20), con el 52.63%; seguida por la depresión
moderada (n=14) con el 36.84%. Conclusiones: la depresión es un problema de salud pública para las mujeres en Chiapas.
Se requieren estudios adicionales para evaluar la magnitud de este trastorno en las diferentes regiones del estado.
Palabras Clave: Depresión, mujeres.

ABSTRACT
Introduction: It´s difficult to recognize depression; nowadays a public health problem mostly in women. Objective: this paper
presents the prevalence of depression and its severity in a non-random sample of 113 women of Tuxtla Gutierrez, Chiapas.
Material and method: the research was a descriptive study with a transversal design. Results: The prevalence of depression
of the sample was 33.2% (n=38), of them 52.6% (n=20) presented serious depression, followed by 36.84% (n=14), with
moderate depression. Conclusions: Depression is a public health issue for women in Chiapas. Additional studies are required
to asses it’s magnitude at different regions of Chiapas.
Key words: Depression, women.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

19

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

Introducción
La depresión, es una alteración del estado de ánimo
que repercute en el sentido de la vida, y en el que
predominan síntomas afectivos como sentimientos
de soledad, de culpa, de desesperanza, de
irritabilidad, de impotencia frente a las exigencias de
la vida, de desinterés frente a situaciones que antes
importaban; con presencia de síntomas cognitivos
como incapacidad para concentrarse, disminución de
la memoria, retardo psicomotor y pensamientos de
muerte, que implican a la voluntad y que por lo tanto
conllevan a la apatía frente a las labores cotidianas;
además de síntomas somáticos como cefaleas,
cansancio, alteraciones del sueño y del apetito, así
como dolor en diversas partes del cuerpo sin una
causa plenamente diagnosticada y con algún
compromiso inmunológico (Secretaría de Salud,
2015). Identificar la depresión sin embargo no es
tarea sencilla pues el problema pasa desapercibido
para los afectados, sus familiares y aún para el mismo
personal de salud.
Ya desde la información del 2000, se preveía que la
depresión llegaría a ser una de las principales causas
de discapacidad para el 2030 (Organización Mundial
de la Salud [OMS], 2008); y su relevancia es tal, que
la salud mental y la prevención del suicidio se han
incluido en los Objetivos del Desarrollo Sostenible
(Organización Panamericana de la Salud [OPS] y
OMS, 2017a).
De acuerdo con el documento acerca de la Carga de
los Trastornos Mentales en la Región de Las
Américas, 2018, de la OPS y la OMS (2018), “a nivel
mundial, en el 2015, las enfermedades no
transmisibles representaron el 60% del total de años
de vida ajustados en función de la discapacidad
(AVAD), de los cuales 12% correspondieron a los
trastornos mentales, trastornos neurológicos
específicos y por consumo de sustancias, así como al
suicidio” (p. 5).
En la región de las Américas, las enfermedades no
transmisibles representaron hasta un 78% del total de
AVAD y dentro de éste porciento los trastornos
mentales, neurológicos, debidos al consumo de
sustancias y el suicidio, representaron el 19%;
distribuyéndose el 59% restante en enfermedades
cardiovasculares, cáncer, osteomusculares y otras
enfermedades crónicas. A las enfermedades
transmisibles y materno infantiles les correspondió

una cifra menor, 12% y a las lesiones 10%. Los
trastornos mentales, neurológicos, por consumo de
sustancias y el suicidio, con casi una quinta parte,
constituyeron el subgrupo más grande en el total de
los AVAD, indicador que incluye a la mortalidad y a
la discapacidad. La depresión fue la principal entidad
en dicho subgrupo que incluye 18 patologías (OMS
y OPS, 2018).
De acuerdo sólo con el indicador APD que no incluye
a la mortalidad pero que da cuenta de la magnitud de
la discapacidad, los trastornos mencionados
representaron el 34% en la región de las Américas; y
en México la cifra del 33.5% (Brasil 36.5% y Haití
28.2%), siendo la depresión el principal problema
(OMS y OPS, 2018)
En nuestro país según “Tasa de casos nuevos de
enfermedades sobre trastornos mentales y del
comportamiento seleccionados, por Entidad
Federativa, Casos Seleccionados, Período y Sexo”,
del INEGI, el trastorno depresivo ha aumentado
progresivamente con una tasa de 58.13 en 2014,
79.77 en el 2015, 84.76 en el 2016 y 99.69 en el 2017.
Entidades con contextos de violencia como
Chihuahua, Durango y Ciudad de México la
aumentaron en el período del 2014 al 2017, de 135.71
a 268.82, de 135.22 a 250.26 y de 148.91 a 203.51,
en los años respectivos. En el estado de Chiapas, las
tasas para casos nuevos de depresión también fueron
en ascenso, si bien en niveles mucho menores: 27.4
en el 2014; 22.5 en el 2015, 24.44 en el 2016 y de
32.59 en el 2017 (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía [INEGI], 2019a), lo que parecería sugerir
que la depresión no sería un problema prioritario en
esta entidad del sureste.
Sin embargo, son las mujeres en el mundo quienes
más viven con depresión en todas las regiones del
mundo y en todas las edades (OMS y OPS, 2017b).
Así se constata también en México, de acuerdo con
la “Tasa de casos nuevos de enfermedades sobre
trastornos mentales y del comportamiento
seleccionados
por Entidad Federativa, Casos
Seleccionados, Período y sexo”, exclusivamente para
dicho trastorno, pues la tasa fue de 27.12 en los
hombres y de 87.71 en las mujeres en el 2014, de
38.98 en los hombres frente a 118.63 en las mujeres
en el 2015, de 42.4 en los hombres frente a 125.1 de
las mujeres en el 2016 y 53.42 en los hombres hasta
143.73 en las mujeres en el 2017, que muestra a nivel

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

20

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

nacional, a lo largo del período señalado, el
incremento del problema para ellas (INEGI, 2019a)
Lo anterior se repite para todos los estados, tengan
altos o bajos niveles con respecto a esta patología,
como es el caso de Chiapas, que según la
información de “Integrantes del hogar de 7 años y
más por Entidad Federativa, Período, Sexo y
Condición de sentimientos de depresión” entre sexos
registra: 27.8% hombres y 33.8% mujeres en el 2014,
18.6% hombres y 24.4% mujeres en el 2015 y
finalmente 22.8% hombres y 30.1% mujeres en el
2017 (INEGI, 2018).
En esta entidad se registró
una tasa de 8.42 en los hombres frente a una tasa de
45.65 en las mujeres en 2014, de 8.47 en los hombres
frente a 35.5 en las mujeres en el 2015, de 12.52 en
los hombres frente a 37.84 en las mujeres en el 2016
y de 17.31 en los hombres frente a 47.23 en las
mujeres en el 2017, (INEGI, 2019a); lo que muestra
en todos los años como el problema va en aumento
y que son éstas quienes se ven más aquejadas Dicho
trastorno puede ser sumamente discapacitante y aún
llevar al suicidio (OPS y OMS 2018), solución
terminal que en México paradójicamente es más
frecuente en los hombres, de acuerdo con datos del
INEGI cuando se evalúa la serie del 2010 al 2017
(INEGI, 2019b).
El objetivo de este trabajo fue, por lo tanto, visibilizar
la magnitud de la depresión y su severidad, en un
grupo particular de mujeres en la capital del estado
de Chiapas; problema que afecta la calidad de vida
de quienes lo sufren, con posibles repercusiones en
su salud general.

Material y Método
Se realizó un estudio de diseño transversal, la
población objeto de estudio estuvo conformada por
700 mujeres integrantes de una asociación civil, que
facilita microcréditos a persona emprendedoras en
diversas sedes de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. Mediante técnica de muestreo por
conveniencia, fueron incluidas en el estudio 113
mujeres que provenían de diversas zonas de la
ciudad, atendidas en una brigada para profilaxis
dental, integrada por estudiantes de la Facultad de
Ciencias odontológicas y Salud pública de la
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.

Se elaboró un primer instrumento para la recolección
de las variables sociodemográficas de interés (edad,
condición de unión, alfabetismo, escolaridad y
ocupación) y un segundo, para identificar la
depresión y su grado de severidad. Este último, se
elaboró a partir de la Guía de Práctica Clínica para el
Diagnóstico y Tratamiento del Trastorno Depresivo
en el adulto, actualizada al 2015, de la Secretaría de
Salud (2015), con preguntas que recogen la evidencia
de la revisión sistemática de la literatura de guías
internacionales, meta análisis, ensayos clínicos
aleatorizados, estudios observacionales y con
criterios diagnósticos de la CIE-10 (OMS); que
también, toma en cuenta el Inventario de Depresión
de Beck.
Ambos instrumentos, previa validación y una vez
obtenido el consentimiento informado por escrito de
las mujeres participantes, fueron aplicados por el
autor principal de la investigación y estudiantes del
décimo semestre de odontología (previa capacitación
para homogenizar los criterios de la recolección de la
información). El segundo instrumento se aplicó en
dos partes; la primera, para identificar la presencia de
depresión y la segunda, para evaluar el grado de
severidad de quienes la presentaban. La recolección
de la información, se realizó en el periodo de tiempo
comprendido del 23 de marzo al 16 de noviembre de
2019.
Una vez recolectada la información, se elaboró una
base de datos en el programa estadístico SPSS
versión 23; inicialmente se realizó un análisis
descriptivo univariado, calculándose porcentajes,
intervalos de confianza al 95% (IC 95%), promedios
y desviación estándar (DE). Posteriormente se
realizó un análisis bivariado, utilizando el estadígrafo
chi-cuadrado (X2), con el objetivo de medir el grado
de relación entre las variables cualitativas (variables
sociodemográficas y la presencia de depresión).
Resultados
Se incluyeron en el estudio un total de 113 mujeres
de 15 a 70 años de edad, el promedio de edad fue de
40 años±12.9 (DE); el grupo etario más numeroso
estuvo representado por las mujeres de 15 a 40 años,
62 (54.9%). Respecto a las características
sociodemográficas, 98 sabían leer y escribir (86.7%),
68 tenían educación básica (60.2%), 81 refirieron
tener pareja (71.7%) y 58, se dedicaban a las
actividades del hogar (51.3%); ver tabla 1.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Depresión, mujeres.

Artículo Original

Asimismo, de las 113 mujeres estudiadas, 38
presentaron
depresión,
representando
una
prevalencia del 33.6% (IC 95%; 24.9-42.3). Por otra
parte, al analizar el grado de relación entre la
presencia de este problema de salud y diversas
variables sociodemográficas, aunque no se encontró
una relación estadísticamente significativa entre
ellas; cabe destacar, que la depresión se presentó en
un porcentaje ligeramente mayor, en las mujeres de
15 a 40 años (35.5%; valor p= 0.645); en aquellas que
tenían educación media y superior (35.1%; valor
p=0.858; ); en las que dijeron vivir con una pareja
(35.8%; valor p=0.436) y en las que refirieron tener
una actividad remunerada fuera de casa ( 36.4%;
valor p=0.549); ver tabla 1.
Tabla 1. Prevalencia de depresión, según variables
sociodemográficas

Variables

* n (%)

Depresión
NO
SI
n (%)
n (%)

Grupo de edad
15-40 años
41-70 años

62 (54.9)
51 (45.1)

40 (64.5)
35 (68.6)

22 (35.5)
16 (31.4)

Sabe leer y escribir
Si
No

98 (86.7)
15 (13.3)

65 (66.32)
10 (66.66)

33 (33.67)
5 (33.33)

Escolaridad
Sin escolaridad
Educación básica
Educación media y superior

8 (7.1)
68 (60.2)
37 (32.7)

6 (75.0)
45 (66.2)
24 (64.9)

2 (25.0)
23 (33.8)
13 (35.1)

Vida en pareja
Sin pareja
Con pareja

32 (28.3)
81 (71.7)

23 (71.9)
52 (64.2)

9 (28.1)
29 (35.8)

Ocupación
Ama de casa
Comercio y otros

58 (51.3)
55 (48.7)

40 (69.0)
35 (63.6)

18 (31.0)
20 (36.4)

*(n=113)
Fuente: Elaboración propia.

Con respecto a la evaluación de la severidad de la
depresión, la mayor parte de las mujeres, cursaban
con una depresión severa, 20 (52.6%), seguida por
las que presentaban depresión moderada, 14 (36.8%)
y únicamente 4, se les evaluó como depresión leve
(10.5%).
Por otro lado, se evaluó el grado de severidad de la
depresión, según las diferentes variables
sociodemográficas; en este sentido, se constató que
presentaban depresión severa: el 54.5% de las
mujeres de 15 a 40 años, el 86.7% de aquellas que
refirieron no saber leer y escribir, el 65.2% de las

mujeres que cursaban con educación básica, el 66.7%
de las que vivían con una pareja y el 61.1% que
refirió dedicarse a las actividades del hogar (ver tabla
2).
Tabla 2. Distribución porcentual del grado de severidad de la
depresión según de las mujeres variables sociodemográficas
Depresión
Moderada Severa
n (%)
n (%)

Variables

*n

Leve
n (%)

Grupo de edad
15-40 años
41-70 años

22
16

2 (9.1)
2 (12.5)

8 (36.4)
6 (37.5)

8 (50.0)

Sabe leer y escribir
Si
No

33
15

4 (12.1)
0

13 (39.4)
2 (13.3)

16 (48.5)
13 (86.7)

Escolaridad
Sin escolaridad
Educación básica
Educación media y superior

2
23
13

1 (50.0)
1(4.3)
2 (15.4)

0
7 (30.4)
7 (53.8)

1 (50.0)
15 (65.2)
4 (30.8)

Vida en pareja
Sin pareja
Con pareja

9
29

1 (11.1)
3 (10.3)

2 (22.2)
12 (41.4)

6 (66.7)
14 (48.3)

Ocupación
Ama de casa
Comercio y otros

18
20

2 (11.1)
2 (10.0)

5 (27.8)
9 (45.0)

11 (61.1)
9 (45.0)

*n=38
Fuente: elaboración propia

Discusión
En este estudio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas, se identificó una prevalencia del trastorno
depresivo de 33.6%; similar a la cifra para las
mujeres en Chiapas de acuerdo con la base de datos
“Integrantes del hogar de 7 años y más por Entidad
Federativa, Período, Sexo y Condición de
sentimiento de depresión” (INEGI, 2018), que la
sitúa en 33.8% en el 2014 y en 30.1% en el 2017. En
nuestra búsqueda no encontramos casi estudios
poblacionales publicados acerca del problema en este
estado; una investigación realizada en 1998 acerca de
la salud mental de las mujeres rurales en Chiapas,
con una muestra de 300 campesinas en 6
comunidades mestizas en dos municipios fronterizos
con Guatemala y utilizando el Hopkins Symptom
Checklist-25
(HSCL-25),
evidenciaba
una
proporción del 50% de depresión (Nazar y Zapata,
2014). Por otro lado, en una muestra de 450 mujeres
en la zona mixteca de alta marginación, en la
confluencia de Puebla, Guerreo y Oaxaca, se
encontró una prevalencia de depresión menor, de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Depresión, mujeres.

Artículo Original

22.3% y 24.5% entre las edades de 15 a 49 años,
utilizando el cuestionario Center for Epidemiologic
Studies Depression Scale (CES-D) (Bojorquez y
Salgado 2009). En el norte de México, en una
muestra de 118 mujeres, con el Inventario de
Depresión de Beck, se evidenció una prevalencia de
12.7% de depresión, la cual fue severa y moderada
(Gaytán, et al., 2019). En nuestro trabajo con el
instrumento empleado, se identificó depresión grave
seguida de la moderada, similar a lo registrado por
Nazar y Zapata (2014) quienes también detectaron un
importante grado de severidad y casos con intentos
de suicidio, problema de salud que no tenía sin
embargo visibilidad.
Nuestros resultados no fueron significativos para
ninguna de las variables sociodemográficas de
interés. Sin embargo, es importante continuar
visibilizando el trastorno depresivo como un
importante problema de salud pública, que afecta
sobre todo a las mujeres, sobre las cuales recae la
principal responsabilidad como cuidadoras de su
familia, así como de los ancianos y los
discapacitados, lo cual genera una importante carga
de trabajo, con su consecuencia de ansiedad y
depresión (Rodríguez, et al., 2017; López, Frías y
Del Pino, 2019). Más de la mitad de las mujeres
entrevistadas eran amas de casa y con seguridad las
mujeres que trabajaban fuera de su hogar también se
ocupaban de las labores domésticas. Se sabe que
tanto el trabajo doméstico en el hogar como el trabajo
informal son fuente de depresión, sobre todo si se
trata de jefas de familia (Lara, 2014). Su mayor
involucramiento en las relaciones interpersonales de
tipo afectivo con la pareja y los hijos, las vuelve
especialmente vulnerables para esa patología (Burin,
1996; Lara, 2014; Secretaría de Salud, 2015). La
pobreza duplica el riesgo de depresión y más de la
mitad de las personas que viven en pobreza son
mujeres (Lara, 2014; Secretaría de Salud, 2015). No
se indagó sobre violencia doméstica, sin embargo, el
problema es relativamente frecuente, existiendo
evidencia en la literatura de la relación entre
violencia y trastorno depresivo (Lara, 2014;
Secretaría de Salud, 2015).
Si bien es abundante la evidencia de que el trastorno
depresivo ocurre más en mujeres, una limitante de
nuestro estudio, fue no haber contado con población
de ambos sexos, puesto que la asociación civil a la
que tuvimos acceso en la capital de Tuxtla Gutiérrez,

solo atiende a aquellas. Al tratarse de una muestra
por conveniencia no fue posible extrapolar los
resultados a las mujeres de la ciudad. Otra limitante
fue su tamaño, que no permitió encontrar
significación estadística en relación con las variables
sociodemográficas. Finalmente, el instrumento
usado en nuestro estudio, fue el que las Instituciones
de la Secretaría de Salud deben aplicar para el
diagnóstico del trastorno depresivo, basado en una
guía de práctica clínica actualizada y fundamentada
en una revisión amplia de la literatura; se trató por lo
tanto de una herramienta práctica no simplemente de
tamizaje para detección del problema en poblaciones,
la cual nos facilitó devolver los resultados a la
asociación civil, con la confianza de que se había
identificado el trastorno depresivo en sus afiliadas.
Tanto en México como en otros países se han
utilizado cuestionarios de tamizaje para depresión,
los cuales son escalas de cribado que hacen una
identificación presuntiva de la enfermedad, las cuales
sin embargo no son pruebas diagnósticas y por lo
consiguiente no son útiles en la atención a la salud,
así que los individuos que dan positivo en dichas
escalas deben someterse a exámenes de diagnóstico
para confirmar el trastorno depresivo (Sánchez, et al.,
2014; Tejada, Jaramillo, Sánchez y Sharma, 2014).
Este estudio nos plantea preguntas que merecerían
ser exploradas posteriormente. Entre ellas si la
prevalencia del trastorno aumenta en Tuxtla
Gutiérrez, a través de los años, como parece
corroborarlo los porcentajes y tasas para depresión
según entidad federativa y por lo tanto para Chiapas,
que presenta el INEGI, en muestras más grandes y
representativas; el grado de severidad del trastorno
depresivo, así como la relación entre éste y la
convivencia con una pareja por la probable relación
con la violencia y su tipo.

Conclusiones
La depresión es sin duda un problema de salud
pública para las mujeres en México y en Chiapas,
como lo es en el resto del mundo. Se requieren
estudios transversales con muestras probabilísticas
en las diferentes regiones del estado con el fin
evidenciar la magnitud del problema. Su severidad
sugiere la presencia de condiciones de vida
estresantes y probablemente de falta de
oportunidades para salir adelante, en uno de los
estados del país con más alta marginación. Sus

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

23

�Depresión, mujeres.

Artículo Original

causas deberían explorarse desde la determinación
social de la salud con una perspectiva de género.
Notas:
_1
Los años de vida ajustados en función de la
discapacidad (AVAD), es un indicador que
proporciona una medida compuesta de la mortalidad
y la discapacidad, acerca de un determinado daño s
la salud; útil en un contexto de multimorbilidad y
sobrevivencia con discapacidad y muerte prematura.
1

Los años de vida perdidos (AVP) es un indicador
acerca de la mortalidad por causas especificas
ponderada en función de la esperanza de vida en el
momento de la muerte. Los años perdidos por
discapacidad (APD) es un indicador de la prevalencia
de la enfermedad ponderada en función de su
impacto discapacitante (OPS 2018,1 y 4).
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health%2Fmhgap%2Fmhgap_spanish.pdf%3Fua
%3D1&amp;usg=AOvVaw10kmfEzrY4nbj_lj5M3r1
A

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

25

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CALIDAD DEL SUEÑO Y SU ASOCIACIÓN CON EL RENDIMIENTO ACADÉMICO DE
LOS PROGRAMAS DE PREGRADO DE LA INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA
COLEGIOS DE COLOMBIA – UNICOC, SEDE BOGOTÁ.
BEHAVIORS OF DREAM AND ITS ASSOCIATION WITH THE ACADEMIC PERFORMANCE OF THE
UNDERGRADUATE PROGRAMS OF THE UNIVERSITY INSTITUTION COLLEGES OF COLOMBIA - UNICOC,
BOGOTA HEADQUARTERS.
Aguilera Rojas Sandra Elizabeth*, Bicenty Mendoza Ángela*, Ibáñez Pinilla Édgar Antonio*, Marentes
Delgado Adriana*, Cruz Jiménez Valentina*, Ruiz García Luz Amparo*.
* Institución Universitaria Colegios de Colombia UNICOC Sede Bogotá. Colombia.
Citation: Aguilera Rojas SE., Bicenty Mendoza A., Ibáñez Pinilla EA., Marentes
Delgado A., Cruz Jiménez V., Ruiz García LA. (2020) Calidad del sueño y su
Asociación con el Rendimiento Académico de los Programas de Pregrado de
la Institución Universitaria Colegios de Colombia – UNICOC, Sede Bogotá.
Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (2), 26-35.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Aguilera Rojas SE. et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.2-4
Recibido: 31 de diciembre 2019;
Aceptado: 01 de junio 2020
Email: lagarcia@unicoc.edu.co

�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Artículo Original

CALIDAD DEL SUEÑO Y SU ASOCIACIÓN CON EL RENDIMIENTO ACADÉMICO DE LOS
PROGRAMAS DE PREGRADO DE LA INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA COLEGIOS DE COLOMBIA
– UNICOC, SEDE BOGOTÁ.
Aguilera Rojas Sandra Elizabeth*, Bicenty Mendoza Ángela*, Ibáñez Pinilla Édgar Antonio*, Marentes Delgado
Adriana*, Cruz Jiménez Valentina*, Ruiz García Luz Amparo*.
* Institución Universitaria Colegios De Colombia UNICOC Sede Bogotá. Colombia.

RESUMEN
Introducción. El sueño es un estado fisiológico que es transitorio y periódico. Y se define como una necesidad básica del ser
humano. Objetivo: Establecer la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento académico de los alumnos de los
programas de pregrado de la institución universitaria Colegios de Colombia UNICOC. Material y Método: Estudio descriptivo
de corte transversal. La muestra estuvo compuesta por 266 estudiantes universitarios. Se incluyeron variables
sociodemográficas, clínicas y académicas. Se utilizó la prueba chi cuadrado de Pearson y modelo de regresión logística con el
método Enter. (SPSS v22). Para la obtención de datos se aplicó el índice de calidad del Sueño de Pittsburg (PSG) y la escala de
somnolencia Epworth (ESE). Resultados: El promedio del índice de PSG fue de 8,7±3 y el de ESE fue 9,09±4.07 Entre el PSG
y el ESE hubo asociación estadísticamente significativa (p=0,004). Conclusiones: Se concluye que el rendimiento académico
está asociado a la mala calidad del sueño y la somnolencia las cuales fueron prevalentes, especialmente en los estudiantes del
Colegio Odontológico.
Palabras Clave: Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia, desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

ABSTRACT
Introduction: Sleep is a physiological state that is transient and periodic. And it is defined as a basic need of the human being.
Objective: To establish the relationship between the quality of sleep and the academic performance for the students of the
undergraduate programs at the university institution Colleges of Colombia - UNICOC. Material and method: A cross-sectional
study that includes 266 students. Type of sampling was stratified by proportional allocation the applied instruments were
Pittsburgh Scale (ICSP) and Somnolence Epworth, in addition to sociodemographic, clinical and academic variables included.
Pearson's chi-square test and logistic regression model with the Enter method were used. SPSS v22. Results: The mean sleep
quality index (PSG) was 8.7±3 and ESE was 9,09±4.07. Between PSG and ESE, there was statistically significant association (p
= 0.004). It is concluded that the academic performance is associated to the poor quality of sleep and drowsiness which were
prevalent, especially in the students of the Odonatological College.
Key words: Dyssomnias, Disorders of Excessive Somnolence, Developmental Academic Disorder, learning.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Introducción
El sueño es un estado fisiológico fundamental que se
caracteriza por ser transitorio, periódico, reversible e
ineludible en la vida del ser humano. Se destaca por
su función importante en el Sistema Nervioso, al
estar intrínsecamente relacionado con las vías de
secreción hormonal y las del dolor. Por consiguiente,
Maslow lo define como una “necesidad básica del ser
humano” (Lezcano H, 2014). El sueño, así como el
descanso son fundamentales para tener una buena
salud y así lograr mejorar la calidad de vida. Los
efectos del sueño no se limitan al propio organismo,
con la necesidad de restauración neurológica, sino
que, afectan al desarrollo y funcionamiento normal
de las capacidades cognoscitivas e intelectuales de
las personas (Bohorquez, 2011). Por tal motivo se ha
estandarizado que: el número de horas adecuadas
para que una persona consiga descansar y reponerse
de las actividades cotidianas oscila entre 7 y 9 horas.
En estados donde hay un menor número de 6 horas
de sueño se genera una acumulación progresiva de
cansancio, que produce estados de fatiga, por
consiguiente, disminución de la calidad de vida.
Además, en casos más extremos se registran
alteraciones del comportamiento, atención y falta de
memoria (Cañones P.J, 2003), debido a que el sueño
actúa en el cerebro como el disco duro de un
computador (Lezcano H, 2014).
Estudios han reportado que individuos con trastornos
y mala calidad del sueño presentan un riesgo elevado
de desarrollar patologías como: hipertensión arterial,
obesidad, síndrome metabólico y diabetes (Grander
M.A, 2012). Por otro lado, en el caso de la población
joven universitaria, autores como Lund Reider en el
2010, encontraron cambios en los patrones de sueño
cuando los adolescentes ingresan a la universidad.
Estas alteraciones son capaces de producir dificultad
para la concentración dentro del aula de clases que
genera un aprendizaje no significativo. En estudios
realizados con estudiantes universitarios se ha
encontrado que estos presentan mala calidad del
sueño, como consecuencia de factores académicos,
socio económicos, familiares o de tipo personal. En
el estudio realizado por Lezcano, Vieto, Morán,
Donadío &amp; Carbonó (2014), con estudiantes de
medicina de la universidad de Panamá cuyo objetivo
era determinar las características y la calidad de
sueño se concluye que, de una muestra de 290
estudiantes, según la escala de somnolencia y el
índice de calidad del sueño el 67.6% son malos

Artículo Original

dormidores lo que influye directamente con la
calidad del sueño. La universidad de Quintana Roo
en la ciudad de México buscó determinar los factores
que inciden en la calidad del sueño, encontrando que
la falta de sueño se relaciona con factores como el
consumo de alcohol, café y tabaco, a su vez se buscó
la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento
académico indicando que existe la posibilidad de que
la mala calidad del sueño pueda afectar el
rendimiento académico de los estudiantes. (Aguirre.,
2014).
De la misma forma, en Colombia se han realizado
estudios buscando evaluar la mala calidad del sueño
y conductas de sueño. Un ejemplo, es el de Machado
realizado en 2015 con estudiantes de Medicina, quien
reportó que existe una alta frecuencia de somnolencia
diurna cercana al 60% además, de una mala calidad
de sueño siendo con un predominante del 80%, lo
anterior, debido a los horarios de los estudiantes en
los que se presenta una disrupción del ritmo
día/noche. En adición, otro estudio realizado en la
Universidad Nacional reporta que, más de la mitad
de los estudiantes (66%) tienen mala higiene del
sueño, lo cual provoca afectaciones a la hora dormir
como la interrupción continua del patrón del sueño,
convirtiéndose en un mal hábito. A demás, en este
estudio también se buscó establecer la relación de los
hábitos de sueño con el rendimiento académico,
encontrando que; no fue tan fuerte dicha asociación
a pesar de la alta prevalencia de falta de sueño, pero
si se pudo asociar que los estudiantes con mejor
rendimiento académico son en mayoría malos
dormilones (Escobar - Cordoba, 2011). En estudio
realizado en la Universidad de Cartagena con 210
estudiantes de la facultad de medicina se determina
que 185 son caracterizados como malos dormidores
y 25 como buenos dormidores, situación que está
relacionada con la calidad del sueño y el estado de
somnolencia,
se
observaron
diferencias
significativas en cuanto al rendimiento académico de
los dos grupos. (Monterrosa Castro, 2014). Caicedo
Ochoa, en su estudio de prevalencia del grado de
somnolencia y su relación con el rendimiento
académico en estudiantes de medicina de la Ciudad
de Tunja, concluyendo que La prevalencia de
somnolencia es alta en estudiantes de Medicina y su
relación con el rendimiento académico no se
evidencia en la población estudiada (Caicedo Ochoa
Y., 2016). En estudio realizado en una Universidad
Pública de la ciudad de Manizales, cuyo objetivo fue

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

determinar la calidad del sueño y la somnolencia
diurna excesiva en universitarios de diferentes
carreras de pregrado, se concluyó que la mala calidad
del sueño y la somnolencia se presentan en todas las
áreas del conocimiento y que no son de exclusividad
de disciplinas del sector salud. (de la Portilla Maya
S, 2019)
La mala calidad del sueño trae consigo trastornos de
sueño (TS) siendo estos una de las principales causas
de consulta médica, además de, morbilidad física y
mental, que pueden afectar a individuos de cualquier
edad o condición socioeconómica. Sin embargo,
existe poca información sobre su prevalencia y
repercusión en diferentes aspectos de la vida de las
personas. En Colombia no se han realizado
suficientes investigaciones en este campo y, por
tanto, se carece de información propia para
implementar políticas de prevención y manejo
(Amador J, 2015). El sueño tiene una importancia
relevante en los procesos de consolidación de la
memoria, aprendizaje, procesos restaurativos y
codificación (Veldi M, 2005). Por ello, es importante
la buena calidad del sueño en estudiantes
universitarios. Los disturbios del sueño o la mala
calidad del sueño se asocian a reducción en la
vitalidad, mal funcionamiento social y deterioro en la
actividad física, salud mental, procesos cognitivos,
rendimiento sicomotor y calidad de vida (Ahrberg K,
2012) (Curcio G, 2006). El insomnio tiene tasas de
prevalencia en estudiantes universitarios del 69,0%
(Lund HG, 2010, Preisegolaviciute E, 2010). y se
ha asociado con estados de mayor fatiga,
irritabilidad, ansiedad, depresión, dificultad para
terminar las tareas, déficit cognitivo, accidentes,
ausentismo, o dependencia de sustancias, suicidio,
compromiso
inmunológico,
enfermedades
cardiovasculares y gastrointestinales (Cheng SH,
2012).
Por otro lado, es bien conocida la importancia de una
correcta interacción entre memoria, aprendizaje y
codificación, pero estos deben estar acompañados de
una buena calidad del sueño, lo cual permitirá el
logro y materialización de los proyectos de vida
(Escobar - Cordoba, 2011, Amador J, 2015, Veldi M,
2005). Cuando hay deficientes resultados
académicos, estos repercuten en otros ámbitos como
el social que conduce a exclusión familiar,
económicos por la carga que este genera, pero es
importante señalar que no sólo se afecta el individuo

Artículo Original

como persona, sino que esto también incide en la
Institución formadora ya que los tiempos y
momentos programados se retrasan y generan costos
adicionales. (Veldi M, 2005)
Malos Hábitos del Sueño en estudiantes
adolescentes, así como las largas jornadas de estudio,
las prácticas asistenciales en las clínicas, y los
trabajos de laboratorio de preclínica, en el caso
específico de estudiantes de Odontología, podrían
afectar de forma negativa el sueño, debido a la
privación de este, lo cual conllevaría a situaciones de
somnolencia diurna y diminución de la capacidad de
respuesta frente a las situaciones cotidianas. Esto sin
contar que existen factores externos asociados a un
mal dormir tales como el consumo de cigarrillo,
alcohol, el sedentarismo, uso excesivo de internet,
por citar algunos. Es importante que las instituciones
de educación superior (IES), sean capaces de
reconocer señales tales como cambios en la
conducta, adecuada actitud resolutiva frente a los
problemas por parte de sus estudiantes, ya que esto
indiscutiblemente conlleva a un deterioro en la
actividad física, los procesos cognitivos, el
rendimiento psicomotor y la calidad de vida
(Ahrberg K, 2012, Curcio G, 2006).
El rendimiento académico de los estudiantes
universitarios constituye un factor imprescindible y
fundamental para la valoración de la calidad
educativa en la enseñanza superior. (Enríquez
Guerrero, Segura Cardona, &amp; Cuevas, 2013) Su
carácter complejo y multidimensional evoluciona a
partir de concepciones centradas en el alumno
(basadas en la voluntad o en la capacidad de este), en
los resultados de su trabajo escolar, hasta
concepciones holísticas que atribuyen el rendimiento
a un conjunto de factores derivados del sistema
educativo, de la familia y del propio alumno. El bajo
rendimiento académico, es el resultado de múltiples
factores y causas, entre los que se encuentran: los de
carácter individual con relación a su estado de salud,
el contexto familiar, la situación socioeconómica y
otros asociados al propio sistema educativo.
En una investigación realizada por Pérez, Ramón,
Sánchez (2000) con estudiantes universitarios
demuestra, que la motivación está asociada a la
asistencia a clases, y que la ausencia a las lecciones
se relaciona con problemas de repetición y abandono
a los estudios. Cuanta mayor asistencia, mejor

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

calificación; la asistencia es una de las variables más
significativas que influye en el rendimiento
académico del alumno. Conclusiones similares las
encontró Montero y Villalobos (2004) en un estudio
realizado con universitarios de la universidad de
Costa Rica, en la que se evidenció que los estudiantes
y las estudiantes que asisten a clases regularmente
siempre o casi siempre tienen en promedio 0,26
puntos más que aquello estudiantes que no lo hacen
en forma regular. (Enríquez Guerrero, Segura
Cardona, &amp; Cuevas, 2013).
El solo hecho de que una institución pueda llegar a
tener control en las faltas de sus estudiantes a clase,
y determinar que no fueron por razones como, qué
necesitaban dormir más o por múltiples causas,
podrían
ayudar un estudiante a tener mejor
rendimiento académico , mejora en la planificación
de su tiempo, y tan solo con crear políticas
preventivas institucionales, se generaría un impacto
en la calidad de vida de un futuro profesional y a su
vez se generan herramientas para responder a las
exigencias y demandas educativas en un contexto
marcado por desafíos propios del proceso de la
globalización hacia la búsqueda de la alta calidad
institucional.
Por las anteriores razones se cree que la calidad del
sueño y los malos hábitos del sueño, en estudiantes
adolescentes, las largas jornadas de estudio de los
estudiantes de los colegios Administrativo, Jurídico
y Odontológico, así como las prácticas asistenciales
en las clínicas, o trabajos de laboratorio de preclínica,
en el caso específico de estudiantes de Odontología,
podrían afectar de forma negativa el sueño, lo cual
conllevaría a situaciones de somnolencia diurna lo
que afectaría su rendimiento académico. De tal
forma que el presente trabajo se planteó como
objetivo determinar la calidad del sueño y su
asociación con el rendimiento académico de los
estudiantes de pregrado de la Institución
Universitaria Colegios de Colombia – UNICOC,
sede Bogotá.
Material y Método
El tipo de estudio fue observacional, descriptivo, de
corte transversal en una población de estudiantes de
pregrado matriculados en el primer periodo de 2016
de la Institución Universitaria Colegios de Colombia
– UNICOC, sede Bogotá, conformada por tres
colegios: Administrativo, Jurídico y Odontológico.

Artículo Original

La muestra estuvo conformada por 266 estudiantes:
25 estudiantes del colegio Jurídico, 32 estudiantes
del colegio Administrativo y 209 estudiantes del
colegio Odontológico. A los que se les aplicaron los
instrumentos índices de Pittsburg (PSG) y la escala
de somnolencia de Epworth (ESE), previa firma del
consentimiento informado. Como criterios de
inclusión se tomaron estudiantes que aceptaron
participar voluntariamente en el estudio y como
exclusión estudiante que no se encontraban el día de
la aplicación del instrumento. El tipo de muestreo fue
estratificado por afijación proporcional para los
colegios
administrativo y odontológico no
probabilístico y censal para la población del colegio
jurídico; el tamaño de la muestra se calculó con una
prevalencia del 50%, una precisión del 6% y una
confiabilidad del 95% para una total de 215
estudiantes, estimando una pérdida del 10% y por
aproximaciones el tamaño fue de 241 estudiantes de
los colegio administrativo y odontológico, y 25
estudiantes del colegio jurídico para una total de 266
estudiantes.
Se tomaron variables como edad en años, sexo,
condición socioeconómica, estado civil, lugar de
procedencia, peso, talla, IMC.
La variable
dependiente objeto de estudio fue el rendimiento
académico, definida como número de asignaturas
reprobadas en el semestre. Para determinar índice de
calidad del sueño se utilizó la escala Pittsburgh
(ICSP)instrumento que consta de diecinueve
preguntas de autoevaluación y cinco preguntas
dirigidas a los compañeros de prueba, el instrumento
se distribuye en siete categorías a saber: calidad
subjetiva de sueño, latencia, duración, eficiencia,
perturbaciones del sueño, uso de medicación para
dormir, disfunción diurna (Honorio &amp; Hideyo,
2013), la finalidad evaluar la calidad global y sus
perturbaciones en el último mes; la puntuación de las
todas las áreas se suman para dar una puntuación
global que oscilará entre 0 y 21 puntos, donde el “0”
indica facilidad para dormir y “21” dificultad severa
en todas las áreas, por lo que se deriva la siguiente
escala de puntuación: de 0 a 5 se considera como
“buenos dormidores”, mayor de 5 una mala calidad
del sueño (Royuela, 1997), somnolencia diurna entre
7 y 13, ligera somnolencia diurna entre 14 y 19
puntos., la validez de consistencia interna, medido
mediante el alfa de Cronbach fue de 0,83.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

También se aplicó la escala de Somnolencia excesiva
diurna denominada Epworth (ESE) (Epworth
Sleepiness Scale, ESS) de Johns (1991,1992) (Chica
H, 2007) prueba subjetiva cuyo objetivo es evaluar la
magnitud de la somnolencia diurna frente a ocho
situaciones de la vida diaria, indica o señala los
individuos que presentaron trastornos de sueño o no
y los que han sufrido privación de sueño o no, esto
con un puntaje de 0= para Nunca; 1 = Ligera; 2=
Moderado, 3 = Alta. Su puntación global presenta un
rango entre 0 y 24. De esta manera si el alumno se
encuentra entre 0 y 6 puntos no presenta. Para este
caso, la validez del Coeficiente de Cronbach fue de
0,85 y la correlación inter- ítem global fue de 0,51.
Con los datos obtenidos se realizó una base de datos
en Microsoft Excel versión 2010, y el análisis de los
datos se realizó mediante el programa estadístico
SPSS versión 22. Las variables cualitativas se
analizaron mediante frecuencias absolutas y
porcentuales, las variables cuantitativas se analizaron
con promedios, medianas y desviaciones estándar,
para determinar asociación se utilizó la prueba ChiCuadrado de Pearson y Odds Ratio, con intervalos de
confianza al 95%, para controlar la confusión se
utilizó un modelo de regresión logística con el
método Enter. El nivel de significancia fue al 0,05.

Artículo Original

predominante fue el estrato tres con un 60,8%,
seguido del estrato cuatro con un 18,5% y el dos con
un 15,8%.
Con respecto a la condición nutricional según el IMC
después de la condición normal 75%, predominó el
sobrepeso 15% y la obesidad 10%, (siendo normal un
IMC entre 18.50 - 24.99, sobre 25.00 - 29.99 y
obesidad mayor de 30) no se encontró asociación
significativa entre estas variables y la calidad del
sueño.
Por otro lado, la aplicación de la escala de
somnolencia EPWORTH y el índice de Pittsburg
PSG señalan que las horas de sueño promedio fueron
de 5,3±1,2 (Me=5), con un rango de 2 a 9 horas. El
promedio del índice de calidad del sueño (PSG) fue
de 8,7±3 (Me=9), el mínimo fue de 1 y el máximo de
17, con respecto a la ESE el promedio fue de
9,09±4,07 (Me=9), mínimo de 0 y máximo de 21.
Según la escala Epworth (ESE) (Epworth Sleepiness
Scale, ESS) de Johns (1991,1992) (Chica H, 2007) la
calidad del sueño de los estudiantes mala (Gráfica 1),
y presentan un índice de somnolencia baja.
Figura 1. Clasificación del Grado de Somnolencia de
la ESE

Para controlar las variables confusoras se solicitó a
los estudiantes que se abstuvieran de participar
aquellos que tuvieran problemas personales o que
consumieran algún fármaco. La aplicación del
instrumento se realizó en forma física por parte de los
investigadores en forma anónima para evitar los
sesgos de respuesta. La variable dependiente objeto
de estudio es el rendimiento académico y esta fue
obtenida con base en el número de asignaturas
reprobadas durante el curso de su carrera.

Resultados
De la aplicación de los instrumentos se obtuvieron
los siguientes resultados:
Con relación a las características generales de la
población, la edad promedio fue de 21,8±3,6 años,
con un rango que oscila desde los 16 años hasta los
43 años, y la variabilidad fue medianamente
homogénea (CV=16,3%). La mayor parte de la
población estudiada fue de sexo femenino con
60,2%, solteros (88,3%). El estrato socioeconómico

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Se encontró asociación estadísticamente significativa
entre el EPWORTH y PSG (p=0,004). (OR=3,01
IC95% (1,4 a 6,5), estudiantes con mala calidad del
sueño presentaron estadios de somnolencia en 44%,
mientras que, para aquellos que presentaron una
calidad del sueño buena o aceptable la presencia de
somnolencia fue del 4% (Tabla 1)

Artículo Original

Tabla 3. Distribución de EPWORTH por Factores
Somnolencia
Características

n

%

n

%

Colegio

Jurídico
Administrativo
Odontológico

15
12
99

11,9
9,5
78,6

10
20
102

7,6
15,2
77,3

1 a 3 semestre
≥4 semestre
Si
No

38
88
24
100

30,2
69,8
19,4
80,6

37
95
8
122

28,0
72,0
6,2
93,8

Si
No
Si
No

46
77
39
86

37,4
62,6
31,2
68,8

54
78
41
91

40,9
59,1
31,1
68,9

Semestre
Reprobados
semestres*

Tabla1. Asociación entre PSG y EPWORTH

Somnolencia

Malo
Bueno
Total

111
10
121

Sin Somnolencia

Total

103
28
131

214
38
252

Fuente: Encuesta

Así mismo la calidad del sueño PSG se asocia con el
vínculo del estudiante a el colegio o la facultad a la
que pertenece y el reprobar o no asignaturas están
relacionados con la
calidad del sueño y la
somnolencia constituyéndose estos como un factor
de riesgo para los estudiantes del colegio
administrativo y jurídico ( OR=2,3 (IC95% 0,6 a
8,4)) y para estudiantes vinculados al colegio
odontológico – colegio administrativo (OR=2,3
(IC95% 0,6 a 8,4) ) haber reprobado materias fue un
factor protector con un OR=0,5(IC95% 0,25 a 0,98).
Esto está relacionado con la carga académica,
intensidad horaria y el tiempo dedicado al desarrollo
de las actividades propias de cada colegio. (Tabla 2)
Tabla 2. Distribución de PSG por Factores

Variables
Colegio*

PSG
Mala
Buena
Características n
%
n
%
Jurídico
20
9,0
4
10,5
Administrativo
22
9,9
10
26,3
Odontológico
180
81,1
24
63,2

Reprobados
semestres

Si
No

27
192

12,3
87,7

4
33

10,8
89,2

Reprobado Materias*

Si
No

77
142

35,2
64,8

20
18

52,6
47,4

Participación de
actividades

Si
No

Reprobado Materias
Participación de
actividades

EPWORTH

PSG

72
149

32,6
67,4

12
26

31,6
68,4

Fuente: Encuesta

Sin Somnolencia

Variables

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

Al evaluar la calidad del sueño controlando las
variables, el tener somnolencia (ESE) es un factor de
riesgo para la calidad del sueño. (Tabla 4)
Tabla 4. Regresión logística de la calidad del sueño (PSG)

Variables en el modelo

OR

IC 95% a OR
Inferior
Superior

Semestre perdido (Si/No)

1.6

0.3

3.6

Asignaturas perdidas (Si/No)

0.5

0.2

1.1

Participación en actividades
extracurriculares (Si/No)

1.1

0.5

2.6

Semestre (5 a 10/1 a 4)

1.3

0.5

3.0

Somnolencia (ESE)

3.2*

1.4

7.4

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

Al evaluar la somnolencia controlando las variables,
el haber reprobado materias y el tener mala calidad
del sueño (PSG) es un factor de riesgo para la
somnolencia. (Tabla 5)
Tabla 5. Regresión logística de la somnolencia (ESE)
IC 95% a OR
Inferior
Superior

Variables en el modelo

OR

Semestre perdido (Si/No)

3.7*

1.5

9.5

Asignaturas perdidas (Si/No)

0.7

0.4

1.3

Participación en actividades
extracurriculares (Si/No)

1.1

0.6

1.9

Semestre (5 a 10/1 a 4)

0.8

0.5

1.5

Calidad del sueño (PSG)

3.1*

1.4

7.3

*p&gt;0,05

En estadios de somnolencia (19.4%) reprobar
semestres se constituye un factor de riesgo con
EPWORTH con un OR=3,6 (1,6 a 8,5). (Tabla 3)

Fuente: Encuesta
*p&lt;0,05

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Esta investigación logró establecer relación entre la
mala calidad de sueño y bajo rendimiento académico
especialmente en estudiantes del colegio
odontológico al ser comparados con estudiantes del
colegio administrativo y jurídico de UNICOC, el
porcentaje promedio de estudiantes con asignaturas
reprobadas en los tres colegios es del 11.35%
teniendo mayor peso porcentual la carrera de derecho
con el 13%, seguida de odontología y administración
de empresas y de negocios con el 11%, no obstante
es importante precisar que la carga académica es
mayor en la carrera de odontología y por tratarse de
una disciplina del área de la salud y la rigurosidad
técnico científica de la misma no la hace comparable
con las ciencias jurídicas y administrativas como tal.
Discusión
Se han realizado estudios que buscan establecer la
relación entre la del sueño con el rendimiento
académico, no obstante al buscar la comparación con
otros estudios no se encontraron investigaciones en
las que se involucren estudiantes de odontología; se
establece una relación con estudios basados en el
área de medicina y enfocados a evaluar calidad del
sueño y rendimiento académico con médicos en
formación, un estudio realizado en la Universidad de
Pereira con estudiantes de Medicina, halló que estos
estudiantes presentan mala calidad del sueño
asociándolo con bajo rendimiento académico,
partiendo de características generales siendo los
datos más relevantes el predomino de sexo femenino
con un 60.2% (frente a un 59.4% del sexo masculino)
(Cañones P.J, 2003) de la universidad Tecnológica
de Pereira. Según las escalas implementadas (PSG y
EPWORTH) cerca de la mitad de los estudiantes
padecen baja somnolencia, a diferencia de lo
publicado en el estudio comparativo en el que un
49,8% presenta somnolencia excesiva diurna. De la
misma forma, los estudiantes de esta investigación
fueron clasificados con mala calidad del sueño con
un 85.4% (frente a un 80%), datos similares a los
reportados por la Universidad Tecnológica de Pereira
en estudiantes de Medicina. (Machado-Duque &amp;
Echeverri Chabur, 2015) Se encuentra similitud en
los resultados dado que son universidades
colombianas y los estudios fueron realizados con
estudiantes de áreas de la salud con una alta carga
académica y responsabilidad clínica. En cuanto a la
carga académica y con respecto a la PSG el haber
reprobado materias y el tener mala calidad del sueño
es un factor de riesgo alto para presentar somnolencia

Artículo Original

teniendo en cuenta el bajo rendimiento académico,
esto lo hace similar a otros estudios realizados en
estudiantes de Medicina y algunas Escuelas de
Educación Superior de áreas de la salud, lo
importante no es solo encontrar que la relación mala
calidad del sueño y rendimiento académico es causa
de un desequilibrio en varios aspectos del estudiante
y que involucra directamente su vida académica
fomentando un posible ambiente negativo
institucional sino que también es importante, el
cómo crear un estado de mejora desde las
instituciones, en sus planes de bienestar
universitario, o seguimiento preventivo estudiantil
para en futuros estudios denotar como estas políticas
de mejora afectan el conjunto estudiante y que
alcances la promoción y prevención como recurso
universitario está influenciando en la población
universitaria. Es preciso anotar que los estudiantes
que formaron parte de la investigación en su mayoría
es población adolescente y de acuerdo con el estudio
realizado por Quevedo-Blasco, en lo referente a la
calidad del sueño, se estableció que para este grupo
de población, una relación directamente proporcional
con el rendimiento académico, corroborando que la
calidad del sueño incide de manera negativa en las
calificaciones, asignaturas reprobadas y por ende en
la afectación en el rendimiento académico (Blasco,
2011). Así mismo en el estudio de Guavativa Méndez
y Pérez Parra (Guavativa Méndez &amp; Pérez Parra,
2017), se encontró que aproximadamente el 70% de
los estudiantes no presentan una buena calidad de
sueño y a su vez presentan algún nivel de
somnolencia, se estableció además que existe una
correlación entre la calidad del sueño de los
estudiantes y el rendimiento académico, ya que se
evidencia que entre mayor sea la puntuación del
Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (ICSP)
menor es el rendimiento que
obtienen los
estudiantes, de igual modo, existe la correlación entre
la Calidad de sueño y el indicie de somnolencia de
Epworth, puesto que entre mayor puntuación del
ICSP mayor va a ser la somnolencia que presenten
los estudiantes durante el transcurso del día.
Según las escalas implementadas Epworth y
Pittsburg para la Investigación, se evidencia que la
mayoría de los estudiantes presentan altos niveles de
somnolencia y en la clasificación de la calidad
(Bohórquez, 2011) del sueño un predomino de la
mala calidad de sueño, considerando un elevado
nivel de riesgo para la población universitaria,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

32

�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

mencionando los estados negativos anteriormente
expuestos en el ser humano, desde lo emocional,
social, académico, hasta conllevar esta alteración a
una alteración sistémica; de igual forma el haber
reprobado materias y tener mala calidad del sueño es
un factor asociado a la presencia de somnolencia en
estudiantes de los colegios odontológico, jurídico y
administrativo – UNICOC Bogotá, lo que puede
indicar que esta sea la causa de la prevalencia de bajo
rendimiento académico, a su vez al evaluar la
presencia de somnolencia y el haber reprobado
materias y tener mala calidad de sueño es un factor
de riesgo asociado a la baja somnolencia la cual fue
dominante en el estudio, a futuro el nivel de
somnolencia puede ser excesiva, por lo que es
importante implementar políticas de promoción y
prevención frente al problema, es importante prestar
especial atención a los resultados generados para el
colegio jurídico y administrativo que aunque la
carga académica sea diferente presenta rangos
estadísticamente significativos con respecto a la
alteración en niveles de sueño y rendimiento
académico.
El sueño y el descanso son fundamentales para tener
una buena salud y lograr calidad de vida; si sólo es
un factor negativo el mal dormir, al sumarle un bajo
rendimiento académico que también afecta la salud,
lo social, cognitivo y emocional, se puede hablar de
una alerta de salud pública en este caso, que puede
afectar estudiantes de odontología y de otras áreas
del conocimiento. UNICOC Bogotá, no busca sólo
llegar a crear ajustes en las políticas de bienestar
estudiantil, sino que alerta a otras instituciones, para
que logren re direccionar estrategias, frente a estas
situaciones de salud pública basados en la evidencia
obtenida con este estudio, donde es evidente esta
importante asociación estableciendo acciones de
mejora para lograr un entorno de desempeño tanto
estudiantil como laboral y administrativo saludable,
que conlleve a una mejora de resultados académicos,
fomentando acciones de promoción de la salud y
prevención de la enfermedad.
Limitaciones
Las limitaciones están relacionadas con los
instrumentos utilizados, debido a que estos son
subjetivos, por lo tanto, es una limitación propia de
los cuestionarios, sin embargo, esto no altera la
validez y la confiabilidad de los resultados obtenidos.

Artículo Original

Con base en los resultados del estudio, sería
conveniente estudiar otras variables que incidan en la
calidad del sueño tales como estrés, consumo de
sustancias psicoactivas y hábitos de estudio entre
otras con el fin de determinar con mayor rigurosidad
la relación entre la calidad del sueño y el rendimiento
académico.
Conclusiones
Con lo anterior se concluye que el rendimiento
académico está asociado a la mala calidad del sueño
y la somnolencia las cuales fueron prevalentes,
especialmente en los estudiantes del Colegio
Odontológico y el Colegio Jurídico.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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�Disomnias, desórdenes de excesiva somnolencia,
desarrollo de desórdenes académicos, aprendizaje.

Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 2 abril - junio, 2020

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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