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                  <text>�R

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S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

FACTORES MATERNOS Y PESO DEL RECIÉN NACIDO EN EMBARAZADAS
ADOLESCENTES EN SALTA- CAPITAL. ARGENTINA. PERÍODO 2002-2011.
Maternal factors and weight of the newborn in pregnant adolescents of Salta-Capital. Argentina.
2002-2011 period.
Zimmer Sarmiento María del Carmen*, Oyes López Ontiveros Julio Cesar*.
* Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. – IIENPo - Facultad de Ciencias de la
Salud. UNSa. Argentina.
Citation: Zimmer Sarmiento M.C., Oyes López Ontiveros J.C., (2020) Factores
maternos asociados al peso al nacer del recién nacido en embarazadas
adolescentes de Salta- Capital. Argentina. Años 2002-2011. Revista Salud
Pública y Nutrición, 19 (3), 1-7.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zimmer Sarmiento M.C., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-1
Recibido: 16 de febrero 2020;
Aceptado: 06 de julio 2020
Email: zimmerm@unsa.edu.ar

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

Artículo Original

FACTORES MATERNOS Y PESO DEL RECIÉN NACIDO EN EMBARAZADAS ADOLESCENTES EN
SALTA- CAPITAL. ARGENTINA. PERÍODO 2002-2011.
Zimmer Sarmiento María del Carmen*, Oyes López Ontiveros Julio Cesar*.
*Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta. – IIENPo - Facultad de Ciencias de la Salud. UNSa.
Argentina.

RESUMEN
Introducción. En Argentina, el embarazo adolescente es un problema de salud pública, con serias implicaciones en la salud y
nutrición del binomio madre-hijo. Objetivo: Caracterizar factores maternos de las embarazadas adolescentes y relacionarlos
con el peso del recién nacido. Material y Método: Se realizó un estudio descriptivo y correlacional en 9479 embarazadas
adolescentes y sus recién nacidos, asistidas en el Hospital Público Materno Infantil (HMI) de Salta, Capital. La fuente de
información fue la Hoja matriz de nacimientos del HPMI. Las variables estudiadas fueron: edad, estatura, estado nutricional
pregestacional, edad gestacional, control prenatal, nivel de instrucción de la embarazada y peso del recién nacido. Se estudió
la asociación o relación entre las variables cualitativas aplicando Ji cuadrado y para las variables cuantitativa T student o
ANOVA. Resultados: Se encontró asociación estadísticamente significativa entre los factores maternos estudiados y el peso
al nacer del recién nacido, a excepción de la edad de las adolescentes embarazadas (temprana y tardía). Conclusiones: Se
evidenció que el IMC pregestacional, edad gestacional, número de controles prenatales, semana de captación y nivel de
formación de las madres adolescentes se asocian al peso del recién nacido.
Palabras Clave: Factores maternos- Embarazo adolescente- Peso al nacer.

ABSTRACT
Introduction: In Argentina, adolescent pregnancy is a public health problem, with serious implications for the health and
nutrition of the mother-child relationship. Objective: To characterize some maternal factors of pregnant adolescents and to
relate them to the weight of the newborn. Material and method: A descriptive and correlational study was carried out in
9479 pregnant adolescents and their newborns, assisted at the Maternal and Child Public Hospital (HMI) of Salta, Capital. The
source of the information was the HPMI Birth Matrix Sheet. The variables studied were: age, height, pre-pregnancy nutritional
status, gestational age, prenatal control, educational level of the pregnant woman and weight of the newborn. The association
or relationship between the qualitative variables was studied applying Chi square and for the quantitative variables T student
or ANOVA. Results: A statistically significant association was found between the maternal factors studied and the birth
weight of the newborn, except for the age of pregnant adolescents (early and late). Conclusions: It was evidenced that the
pre-pregnancy BMI, gestational age, number of prenatal controls, week of uptake and education level of the adolescent
mothers of the new-borns are associated with the birth weight of the neonates.
Key words: Maternal factors- Adolescent pregnancy- Birth weight.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

1

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

Introducción
La adolescencia, es una etapa caracterizada por
grandes cambios físicos, biológicos, sicológicos,
emocionales y sociales. Se entiende por adolescencia
a, “la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años”,
incluyendo la adolescencia temprana o precoz (10 a
14 años) y la adolescencia tardía (15 a 19 años) (OPS,
UNFPA, UNICEF, 2018) (IRIS, OPS, 2018).
El embarazo en adolescentes es un problema de salud
pública por las consecuencias que trae aparejado en
el binomio madre-hijo. La tasa de fecundidad de
adolescentes en Argentina es una de las más elevadas
en América (62,8%) (Parra, 2018). Observándose en
el año 2017 que el 13,6% (94.079) del total de
nacidos vivos fueron de madres adolescentes. En el
último informe de estadísticas vitales de Argentina
de la Dirección de Estadística e Información para la
Salud de Argentina (DEIS) para el año 2018, se
observa que en Salta el 18,3 % de embarazos
correspondió a embarazadas adolescentes.
El embarazo adolescente se vincula a graves riesgos
para la salud, y a menor edad del embarazo mayores
pueden ser las complicaciones. En ese periodo, la
adolescente aún no ha cesado su crecimiento, lo que
incrementa el riesgo de déficit energético y de
nutrientes indispensables para un adecuado
crecimiento de la madre, una óptima ganancia de
peso en el embarazo, un buen desarrollo fetal y
adecuado peso del neonato (IRI, OPS, 2018).
Los efectos dañinos en el neonato pueden incluir
restricción del crecimiento intrauterino, bajo peso al
nacer, prematuridad y malformaciones. Además del
riesgo de prematuridad, el nacer antes de completar
las 37 semanas de gestación, trae consigo diversas
complicaciones médicas como retraso del
crecimiento, trastornos en los pulmones, retinopatía
y ceguera. La restricción del crecimiento intrauterino
no solo se debe a problemas en la madurez fisiológica
de la gestante sino también a trastornos patológicos
y/o emocionales.
Las muertes perinatales son 50% más altas entre los
bebés nacidos de madres de menos de 20 años, que
entre aquellos nacidos de madres entre 20 y 29 años.
Los recién nacidos de madres adolescentes tienen
mayor probabilidad de tener bajo peso al nacer, con
riesgos a largo plazo (OMS, 2011). La gestación
adolescente como causa del BPN puede explicarse

Artículo Original

por la competencia entre el feto y la madre por los
nutrientes, la malnutrición materna, la prematuridad,
factores de riesgo característicos de esta edad, como
el consumo de alcohol, sustancias psicoactivas,
cigarrillo e inadecuados hábitos de alimentación
(Restrepo-Mesa, 2014). Se ha demostrado por otro
lado que la implementación de programas de control
destinados
especialmente
a
adolescentes
embarazadas, mejoran el proceso del embarazo y del
producto de la gestación.
Los efectos nocivos en la salud del niño no se limitan
a la vida intrauterina y al momento del parto. Las
complicaciones dejan secuelas que se manifiestan en
etapas posteriores del desarrollo. Estos niños, son
más susceptibles a infecciones y a fallecer durante el
primer año de vida.
Diversos estudios han evidenciado mayor
prevalencia de embarazo adolescente en contextos de
pobreza, e inequidad social, lo que aumentarían la
probabilidad de que la madre y el feto en formación
padezcan graves complicaciones obstétricas (Reyes,
2014). En este contexto, el nivel de escolaridad de la
gestante suele ser inferior al de la población general,
con elevados índices de deserción escolar, pre y
postgestacional (Díaz, 2002), resultando en la
mayoría de estos casos serios problemas de tipo
socioeconómicos, con dificultad para conseguir
empleo, abandono de su pareja y finalmente mayor
pobreza en la población repercutiendo en el
desarrollo del capital humano y en la salud de las
futuras generaciones.
Esta investigación se planteó como objetivo
caracterizar algunos factores maternos (biológicos,
proceso de atención y sociales) de las embarazadas
adolescentes y relacionarlos con el peso del recién
nacido en la ciudad de Salta.
Material y Método
Se realizó un estudio descriptivo, y correlacional a
partir de datos obtenidos de la hoja matriz de
nacimiento del Hospital Público Materno Infantil
(HMI) de la ciudad de Salta, referente provincial,
ubicado al Norte de la República Argentina. En el
presente estudio se pretendió caracterizar a las
embarazadas adolescentes según algunos factores
biológicos, del proceso de atención y sociales, y
relacionarlos con el peso del recién nacido.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

2

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

La población en estudio (9479), estuvo conformada
por todos los recién nacidos vivos con madres
adolescentes atendidos durante el período de enero
2002 a diciembre 2011, quedando incluidos los
recién nacidos con madres menor de 20 años de edad,
excluidos aquellos recién nacidos cuyas madres
tuviesen como residencia habitual otros municipios
de la provincia de Salta, otra provincia u otro país;
madres con embarazos gemelar; y eliminados
aquellos recién nacidos cuya hojas matrices de
nacimiento no contaban con la información de las
variables en estudio.
Para el análisis estadístico de las variables en estudio,
se aplicó estadística descriptiva y para conocer la
asociación entre los factores maternos y el peso del
recién nacido se utilizó Ji2 para las variables
cualitativas. Para el análisis cuantitativo a los fines
de comparar los factores maternos con las diferencias
de los promedios de peso de los recién nacidos, se
utilizó análisis de varianza (ANOVA) y T student.
Para el procesamiento de datos se utilizó el software
SPSS versión 21,0.
Las variables de estudio relacionadas con el recién
nacido:
• Peso: Bajo peso (&lt;2500 g), Peso Insuficiente
(2500-2999 g) y Peso Adecuado (≥ 3000 g) según la
clasificación de la OMS.
• Edad gestacional: Pretermino: menos de 37
semanas de gestación; A término de 37 - 41 semanas
y Postermino más de 41 semanas de gestación.
Variables relacionadas con las embarazadas
adolescentes:
• Edad materna (años): embarazadas adolescentes
precoz (10 a 14 años) y embarazadas tardías (15 a 19
años) (DEIS, 2018).
• Estatura (cm): en riesgo ≤ a 150 cm y sin riesgo
&gt;150 cm.
• IMC pregestacional (Kg/m2): Bajo peso (&lt;18,5),
Normal (18,5 a 24,9), Sobrepeso (25 a 29,9) y Obesa
(&gt;30).
• Números de controles prenatales: se clasifica en:
Adecuado: en mujeres con embarazos de bajo riesgo
se recomienda realizar 5 controles como mínimo y
con alto riesgo 9 controles como mínimo. (Fescina et
al, 2011).
Inadecuado: cuando no cumplimenta el número
mínimo de controles recomendado según
cronograma de controles.

Artículo Original

• Semana de captación. Según CLAP, 2011 (Fescina
et al, 2011), se clasifica en:
Precoz: cuando el primer control prenatal se realiza
hasta la 12 semana de gestación. Aceptable: cuando
el primer control se realiza entre la semana 13 a 20.
Tardía: cuando el primer control se realiza a partir de
la 21 semana.
• Nivel de formación alcanzado: entendiendo como
tal, al grado más alto completado dentro del nivel
más avanzado cursado (DEIS, 2018). Adecuado e
inadecuado.
Consideraciones éticas y legales: Se solicitó
autorización a la institución (HPMI), los datos fueron
brindados por la misma, resguardando la
confidencialidad de los mismos respetando las
consideraciones éticas y legales correspondientes.
Resultados
En la presente investigación se estudiaron 9479
recién nacidos de madres adolescentes, nacidos en el
HPMI de referencia de la provincia de Salta, en el
periodo 2002- 2011, la edad gestacional promedio al
momento del parto fue 38,94 semanas. Al analizar la
distribución de los recién nacidos, se observa que el
5,1% nació antes de las 37 semanas de gestación
(pretermino), el 94 % entre las 37 a 41 semanas de
gestación (a término) y el resto postermino con más
de 41 semanas de gestación, el peso promedio del RN
fue de 3211 gramos (DE ± 408 gramos), la mitad de
los recién nacidos presentaron más de 3200 gramos.
La edad promedio de las adolescentes fue de 17,6
(DE ± 1,3 años). El 92% de las adolescentes
embarazadas
correspondían
a
embarazadas
adolescentes tardía con edades entre 15 a 19 años,
mitad de las embarazadas estudiadas tenían más de
18 años de edad, con una edad mínima de 11 años y
una edad máxima de 19 años.
El 88,1% de las adolescentes embarazadas
presentaron talla superior a 155cm, el 66,3%
presentó peso normal, 23,7 % presento peso
insuficiente, 7,8% bajo peso, y el 2,2% tuvo alto peso
al nacer. Casi la cuarta parte de la población presento
peso insuficiente (2500g a 2999g) y sumado a estos
los bajos peso, ascienden el porcentaje en riesgo de
morbilidad y mortalidad de los recién nacidos a 31,5
%.El 26,2 % de las embarazadas iniciaron su
embarazo con malnutrición, su índice de masa
corporal pregestacional superior a lo normal fue en
promedio de 16,2 % y 12,2% con bajo peso, se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

3

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

observó que el mayor porcentaje de madres con bajo
peso se encontraron entre las edades de 10 a 14 años
mientras que la malnutrición por exceso se presentó
en embarazadas de 15 a 19 años. El 34,8% de las
embarazadas iniciaron su control prenatal luego de
las 21 semanas de gestación predominando en este
grupo las embarazadas adolescentes precoces, lo que
muestra la necesidad de promover la captación
temprana. El número de control prenatal, se evaluó
con las normas vigentes en el periodo de estudio
(mínimo hasta 5 controles), encontrando solo un 65,2
% con control prenatal adecuado. La mitad de las
embarazadas controladas cumplieron con más de 5
controles. El nivel de formación alcanzado fue
inadecuado en un 42,5% en las adolescentes
embarazadas siendo más crítica esta situación en la
adolescencia tardía, con una inadecuación del 43,6%
(ver tabla 1).
Tabla N° 1 Distribución porcentual de características del recién nacido y de las
embarazadas adolescentes. Salta. Período, 2002-2011.
Variable

Artículo Original

Este hecho se pone de manifiesto, al analizar ambas
variables, observándose que la mayor proporción de
recién nacidos con bajo peso son producto de
embarazos de adolescentes con baja talla, bajo peso,
edad gestacional menor de 37 semanas, con número
de controles prenatales inadecuados, que fueron
captadas tardíamente y con un nivel de formación
inadecuado. Los porcentajes de estas variables
disminuyen en forma indirectamente proporcional al
peso de nacimiento.
Si bien, no hubo asociación entre las edades de la
madre y el peso al nacer, se observa en las
adolescentes precoces una ligera tendencia a
disminuir el porcentaje a medida que aumenta el peso
al nacer, siendo mayores los porcentajes de
embarazadas adolescentes precoz en los recién
nacidos de bajo peso y peso insuficiente, mientras
que en el alto peso fue mayor en las embarazadas
adolescentes tardía. Se relacionó además la edad de
las embarazadas con la edad gestacional del recién
nacido y se encontró una asociación estadísticamente
significativa (p=0,004). El 7,5% de los recién
nacidos de embarazadas precoces fueron prematuros
(Ver tabla 2).

Categoría
Pretermino
A termino
Postermino

N°
480
8909
90

%
5,1
94,0
0,9

Peso al Nacer

Bajo peso
Peso insuficiente
Normal
Alto peso

738
2248
6280
213

7,8
23,7
66,3
2,2

Edad materna

Adolescente precoz
Adolescente tardía

755
8724

8,0
92

Estatura materna

≤150cm
&gt;150cm

1126
8353

11,9
88,1

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

1033
6069
1206
170

12,2
71,6
14,2
2,0

Tardía
Intermedia
Precoz

3302
3471
2706

34,8
36,6
28,5

Inadecuado
Adecuado

3302
6176

34,8
65,2

N de controles
prenatales*

Inadecuado
Nivel de formación alcanzado
Adecuado

4031
5448

42,5
57,5

Semana de
captación*

Edad gestacional

IMC pregestacional

Semana de captación

N de controles prenatales

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de HPMI de Salta Argentina.
2002-2011

Tabla 2. Distribución porcentual de características maternas de embarazadas adolescentes y del RN según
peso al nacer. Salta. Años 2002-2011

Variable

Edad materna

Categoría

Adolescente
Precoz
Adolescente
Tardía

Bajo peso
N
%

Peso
N

Peso al nacer
Normal
%
N
%

Alto peso
N
%

71

9.6

195

8.7

477

7.6

12

5.6

667

90.4

2053

91.3

5803

92.4

201

94.4

Estatura materna*

&lt;150cm
&gt;150cm

128
610

17.3
82.7

338
1910

15
85

654
5626

10.4
89.6

6
207

2.8
97.2

IMC pregestacional*

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

137
431
74
14

20.9
65.7
11.3
2.1

312
1416
220
26

15.8
71.7
11.1
1.4

576
4085
873
115

10.2
72.3
15.5
2.1

8
137
39
15

4
68.8
19.6
7.5

Edad gestacional*

Pretermino
A termino
Postermino

384
351
3

52
47.6
0.4

90
2150
8

4
95.6
0.4

6
6200
74

0.1
98.7
1.2

0
208
5

0
97.7
2.3

Nivel de Formación
alcanzado*

Adecuado

336

45.5

1405

62.5

4274

68.1

161

75.6

Inadecuado

402

54.5

843

37.5

2005

31.9

52

24.4

Tardío
Intermedio
Precoz

402
231
105

54.5
31.3
14.2

843
814
591

37.5
36.2
26.3

2005
2340
1935

31.9
37.3
30.8

52
86
75

24.4
40.4
35.2

Inadecuado

565

76.6

1047

46.6

2340

37.1

79

37.1

Adecuado

173

23.4

1201

53.4

3940

62.7

134

62.9

Fuente: Sistema Informatico Perinatal. Hospital Publico Materno Infantil. Salta. Argentina.

Al analizar la asociación entre los factores maternos
y la clasificación del peso del recién nacido, se
encontró asociación con todas las variables maternas
(p=0,00) excepto con la edad materna precoz y
tardía.

N=9479
p&lt;0.001

Al aplicar T de Student o ANOVA, según
corresponde en cada caso para comparar la diferencia
de medias del peso al nacer con las características
maternas, se encontró que las variables que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

4

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

presentaron diferencias significativas fueron: IMC
pregestacional, edad gestacional, número de
controles prenatales, semana de captación, nivel de
formación alcanzado. Evidenciando el IMC
pregestacional, que el bajo peso antes del embarazo
disminuye el peso al nacer en el recién nacido (Ver
tabla 3).
Tabla 3. Distribución de medias de peso al nacer según factores maternos y
del producto de la concepción en Salta-Capital. Argentina. Período 2002-2011.
Categoría

Variable

Peso al nacer
(Ẋ)

Edad de la madre 1

Adolescente Precoz
Adolescente tardía

3088.6
3154.0

Estatura materna1

&lt; 150 cm
&gt;150cm

3051.0
3162.2

IMC pregestacional*2

Bajo peso
Normal
Sobrepeso
Obesidad

3000.1
3163.5
3237.7
3831.3

Edad gestacional*2

Pretermino
A termino
Postermino

1955.3
3210.9
3388.3

N° de controles prenatales*1

Inadecuados
Adecuados

3050.2
3201.9

Semana de captación*2

Tardía
Intermedia
Precoz

3050.2
3169.5
3243.5

3045.5
Inadecuado
3225.6
Adecuado
3210.9
A termino
3388.3
Postérmino
Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos del HPMI de Salta.
Argentina. 2002-2011.
* p &lt; 0.001
1. ANOVA
2. T Student
Nivel de formación alcanzado*1

Discusión
Si bien en esta investigación, no se encontró
asociación estadísticamente significativa entre la
edad materna y el peso al nacer, existen estudios
recientes que afirman que las madres adolescentes
constituyen un grupo de riesgo asociado al desarrollo
de bajo peso al nacer con una edad media materna de
17,7 años (Jiménez, 2017). Sin embargo, la mayor
proporción de adolescentes embarazadas con bajo
peso pregestacional que se encontraron en el grupo
etareo de 15 años o menos (8%), superó en un 4% al
grupo de adolescentes tardías. Esta cifra de 8%,
supera ampliamente al promedio nacional en
Argentina (2,64%) (UNICEF, 2019). Según Bojanini
(2004), la probabilidad de morir por eventos
relacionados con la reproducción es dos veces mayor
cuando la adolescente está entre los 15 y los 19 años,

Artículo Original

pero es seis veces mayor cuando es menor de 15
años, por lo que el porcentaje encontrado a nivel
local a pesar de no encontrar una asociación
estadística debe ser atendido por los mayores riesgos
en salud y nutrición que ocasionan los embarazos a
tan corta edad (Restrepo-Mesa, 2014). La OMS
informa que el 90% de los embarazos en
adolescentes ocurren en países de bajos y medianos
ingresos, el porcentaje más alto a nivel mundial es en
África con un 18,8% (IC 95%: 16,7,20,9) (Getachew
Mulu Kassa, 2018)
El 11,9% de las adolescentes estudiadas presentaron
retraso en talla o riesgo de talla baja para la edad, lo
que evidencia un pasado nutricional adverso que
condiciona el desarrollo de la gestación, que se pone
de manifiesto en los resultados de esta investigación
ya que el mayor porcentaje de embarazadas
adolescentes con baja talla dieron a luz recién
nacidos con bajo peso. Diferentes estudios, entre
ellos los realizados por Restrepo en Colombia,
demuestran que existe una asociación directa entre el
peso materno y el peso del recién nacido, similares
resultados se presentaron en este estudio en el que se
observó asociación estadística entre las variables
mencionadas, que se manifiestan en la mayor
proporción de embarazadas con bajo peso
pregestacional que presentan recién nacidos con bajo
peso al nacer, de allí, la necesidad de destacar la alta
proporción de embarazadas encontradas en este
estudio con bajo peso pregestacional (12,2%)
superior a lo observado por Gibbs y col. Resultados
similares encontró Ticona Rendón en Perú, el que
concluyó que los factores nutricionales de la madre
antes del embarazo, como peso inferior a 45 kg,
estatura menor a 1.50 m e IMC menor a 20 kg/m2
fueron los principales determinantes del bajo peso al
nacer.
En el presente estudio se encontró asociación entre el
número de controles prenatales menor a ocho y el
bajo peso del neonato.
Al analizar la semana de captación, en esta
investigación el 34,8% de las embarazadas
ingresaron después de la semana 12 al programa de
Control Prenatal, estos resultados son comparables
con los encontrados por Restrepo-Mesa, S. (2014) en
Colombia, en el cual 48,6% de las adolescentes
embarazadas ingresaron después del primer trimestre
al programa.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

5

�Factores maternos, embarazo adolescente, peso al nacer.

En esta investigación la mayor proporción de RN con
bajo peso al nacer se presentó en madres
adolescentes con nivel de instrucción inadecuado, las
adolescentes precoces con nivel educativo
inadecuado dieron a luz neonatos con 180,08 g.
menos que las adolescentes tardías, lo que contribuye
al círculo intergeneracional de la pobreza, limitando
las oportunidades laborales y un proyecto de vida
diferente al de la maternidad (Restrepo-Mesa, 2014).
Según Mendoza (2012), la escolaridad fue
significativamente menor en adolescentes que en
mujeres de 20-34 años (p&lt;0,05). con un promedio de
9 años de estudio. (Valencia, 2012). Un estudio de
metanálisis mostró en África que los adolescentes
con nivel educativo inadecuado tenían dos veces más
probabilidad de comenzar la maternidad en la
adolescencia que en edades superiores (Getachew
Mulu Kassa, 2018).
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio indican que los factores
maternos estudiados: semana de captación o inicio de
control prenatal, la edad gestacional del RN, la
estatura de la madre, el IMC pregestacional, número
de controles prenatales y nivel de formación
alcanzado por la madre se asocian con el peso del
recién nacido. Los mismos se evidencian, sobre todo
en los recién nacidos que presentan bajo peso y
también en el peso insuficiente ya que ambos
presentan tendencias similares.
Esta realidad, demuestra la situación de riesgo en que
se encuentran las embarazadas adolescentes de Salta
Capital que seguramente van a impactar en el
crecimiento y desarrollo de los recién nacidos.
Las embarazadas adolescentes constituyen una
prioridad en la salud pública por ende deben ser
atendidas como tal en el sistema de salud debido a su
vulnerabilidad psicológica, económica y social.
Lamentablemente, en la práctica, las actividades se
reducen a la consulta prenatal (Restrepo-Mesa,
2014).
Agradecimientos
- Al Hospital Público Materno Infantil de la ciudad
de Salta-Capital, que nos brindó la base de datos
para realizar la investigación.

Artículo Original

-

Al Consejo de Investigación de la Universidad
Nacional de Salta, quien financió la
investigación.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�R

E

S

P

Y

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Revista Salud Pública y Nutrición

ASOCIACIÓN ENTRE CONCENTRACIONES DE FERRITINA, CRP, sTFR Y HbA1c EN
SUJETOS CON Y SIN DM2.
ASSOCIATION BETWEEN CONCENTRATIONS OF FERRITIN, CRP, sTFR AND HbA1c IN SUBJECTS WITH
AND WITHOUT DM2.
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, González Ponce Ana María2.
1 Universidad Tecmilenio, Zapopan, Jalisco, México. 2 Universidad del Papaloapan, Tuxtepec,
Oaxaca, México.
Citation: Márquez Ibarra A.A., González Ponce A.M., (2020) Asociación entre
concentraciones de ferritina, CRP, sTFR y HbA1c en sujetos con y sin DM2.
Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (3), 8-18.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Márquez Ibarra A.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-2
Recibido: 11 de mayo 2020;
Aceptado: 10 de agosto 2020
Email: aami27@hotmail.com

�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

ASOCIACIÓN ENTRE CONCENTRACIONES DE FERRITINA, CRP, sTFR Y HbA1c EN SUJETOS
CON Y SIN DM2.
Márquez Ibarra Adriana Alejandra1, González Ponce Ana María2.
1 Universidad Tecmilenio, Zapopan, Jalisco, México. 2 Universidad del Papaloapan, Tuxtepec, Oaxaca, México.

RESUMEN
Introducción. Se ha demostrado que existe un componente inflamatorio en la patogenia de la diabetes tipo 2 (DM2) y se ha
asociado con elevaciones en los niveles de ferritina sérica. Objetivo: Evaluar la asociación entre concentraciones séricas de
ferritina, CRP, receptores solubles de transferrina (sTfR) y hemoglobina glucosilada (HbA1c) en sujetos con y sin diabetes tipo
2. Material y Método: Estudio secundario, derivado de la ENSANUT 2006. Se analizaron concentraciones de ferritina, sTFR y
CRP (n=4578), se asoció HbA1c y ferritina (n=287), y variables como, índice de masa corporal (IMC), edad, sexo, tratamiento
actual para DM2, tabaquismo y consumo de alcohol. El análisis estadístico se realizó con modelos de regresión logística
múltiple y modelos de regresión lineal múltiple. Se consideró como significancia estadística un valor de p &lt;0.05 y la dirección
y magnitud de la asociación. Resultados: La posibilidad de tener DM2 se asoció con las concentraciones séricas de ferritina
y con las de CRP (p&lt;0.02). La ferritina se asoció de manera inversa con las de sTFR (β -0.91, p&lt;0.001). La HbA1c no se asoció
con la ferritina. Conclusiones: En mexicanos con DM2 la ferritina sérica es mayor que en sujetos con diabetes y su variabilidad
está explicada por indicadores del estatus de hierro y de inflamación.
Palabras Clave: Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva, ferritina.

ABSTRACT
Introduction: An inflammatory component has been shown to exist in the pathogenesis of type 2 diabetes (DM2) and has
been associated with elevations in serum ferritin levels. Objective: to evaluate the association between serum ferritin
concentrations, CRP, soluble transferrin receptors (sTfR) and glycosylated hemoglobin (HbA1c) in subjects with and without
type 2 diabetes. Material and method: Secondary study, derived from ENSANUT 2006. Concentrations of ferritin, sTFR and
CRP (n=4578) were analyzed, HbA1c and ferritin (n=287) were associated, and variables such as, body mass index (BMI), age,
sex, current treatment for DM2, smoking and alcohol consumption. Statistical analysis was performed with multiple logistic
regression models and multiple linear regression models. An association with a value of p &lt;0.05 was considered significant
and the direction and magnitude of the association. Results: The possibility of having DM2 was associated with serum ferritin
and CRP concentrations (p&lt;0.02). Ferritin was inversely associated with sTFR (β -0.91, p&lt;0.001). HbA1c was not associated
with ferritin. Conclusions: In Mexicans with DM2 serum ferritin is higher than in subjects with diabetes and its variability is
explained by indicators of iron status and inflammation.
Key words: Type 2 diabetes, inflammation, c-reactive protein, ferritin.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Introducción
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una causa
importante de morbimortalidad en el mundo. En
México la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición
de medio camino (ENSANUT-MC) (2016), encontró
que la prevalencia de diabetes en el país pasó de 9.2%
en 2012 a 9.4% en 2016, esto con base a diagnóstico
previo de la enfermedad. Las mujeres reportan
mayores valores (10.3%) que los hombres (8.4%).
Esta tendencia se observa tanto en localidades
urbanas como en rurales (9.5% en mujeres, 8.9% en
hombres) (Rojas et al., 2018).
La DM2 tiene una etiología multifactorial
incluyendo factores ambientales (dietéticos,
obesidad, tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo,
etc.) y genéticos. Desde 1998 se ha documentado
evidencia epidemiológica de la asociación entre la
ferritina y DM2, en donde se ha evaluado la reserva
de hierro corporal como predictor de DM2,
encontrando que los hombres con concentraciones
elevadas de ferritina tienen más posibilidad de tener
DM2 en comparación con los hombres con bajos
niveles de ferritina, además se ha observado que la
ferritina sérica se asocia positivamente con las
concentraciones
de
insulina,
hemoglobina
glucosilada (HbA1c) y glucosa sérica en ayuno;
siendo más significativa en hombres. Los resultados
también han evidenciado que las personas con DM2
tienen una media de ferritina sérica mayor al
compararlos con grupos control y que tanto ferritina
como transferrina se asocian de manera
independiente con la aparición de hiperglucemia
(Canturk et al.,2003; Ford y Cogswell, 1999; Forouhi
et al., 2007; Fumeron, P’eanc, Pharmd y Balkau.,
2006; Jiang,2004; Salonen et al.,1998; Sharifi y
Sazandeh,2004). Sin embargo, los resultados de la
asociación entre la concentración de ferritina sérica y
el riesgo de diabetes tipo 2 en diversos tipos de
estudios, han sido inconsistentes. Varios de estos han
observado una asociación positiva; sin embargo, las
concentraciones de ferritina en el suero también
pueden reflejar una inflamación sistémica que
coexiste con la diabetes, más que concentraciones
altas de hierro, ya que las muestras de sangre se
recogen después del diagnóstico de diabetes. Jiang et
al., (2004) realizaron un estudio prospectivo de casos
y controles anidado dentro de la cohorte de
enfermeras, de las 32,826 mujeres que
proporcionaron muestras de sangre durante 19891990 y estaban libres de diabetes diagnosticada,

Artículo Original

enfermedad cardiovascular y cáncer, 698
desarrollaron diabetes durante los 10 años de
seguimiento. Los resultados señalaron que la
ferritina fue mayor (109 [105] contra 71.5 [68.7]
ng/mL en los controles; p &lt; 0.001) y la relación de
los sTfR era más baja (102 [205] contra 141 [340],
respectivamente; p &lt; = 0.01). Los RR a través de los
quintiles de los sTfR fue de 2.44 (IC 95%, 1.613.71), 1.00 (IC 95%, 0.64-1.56), 1.13 (IC 95%, 0.731.74), 0.99 (IC 95%, 0.64-1.53) y 1.00 (p = 0.01), por
lo tanto, la ferritina elevada y un cociente bajo de
sTfR, se puede asociar a un progresivo riesgo de
DM2 en mujeres sanas.
Jehn et al., (2007) en una cohorte anidada dentro del
estudio de riesgo de aterosclerosis en las
comunidades (ARIC), y con el objetivo de
determinar la asociación entre el nivel de ferritina en
plasma y el riesgo de DM2, encontraron que después
de ajustar por edad, sexo, estado menopáusico, etnia,
centro, tabaquismo e ingesta de alcohol, el RR para
DM2, comparando el quinto quintil de ferritina con
el primer quintil, fue 1.74 (IC 95%: 1.14- 2.65; p
&lt;0,001). Después de un ajuste adicional para el IMC
y los componentes del síndrome metabólico, el RR
fue de 0.81 (IC 95%: 0.49- 1.34; p= 0.87). En un
estudio anidado de casos y controles, los casos
tuvieron niveles de sTfR más altos (3.50 ± 0.07 vs
3.30 ± 0.06 mg / l; p = 0.03), pero los niveles de
ferritina no fueron estadísticamente diferentes. El OR
y el IC 95% para la incidencia de DM2 que comparó
los cuartiles más altos con los más bajos de sTfR fue
2.26 (1.37–4.01; p= 0.008). Los autores concluyeron
que los niveles de sTfR moderadamente elevados se
asocian con un mayor riesgo de DM2 entre las
personas
con
sobrepeso
y
obesidad
(Rajpathak,2009). Sun, et al., (2013) en un estudio
prospectivo cuyo objetivo fue investigar
prospectivamente la asociación ferritina-diabetes, se
midió ferritina plasmática, CRP, adiponectina y
glutamil transferasa (GGT), después de múltiples
ajustes, la asociación fue significativa con un RR de
DM2 de 1.90 (IC 95%: 1.37-2.65) al comparar el
quintil más alto con el más bajo de ferritina
específico por sexo. Además, en este mismo estudio,
se incluyeron 9 estudios adicionales. El RR agrupado
fue 1,60 (IC 95%: 1.25- 2.04) al comparar la
categoría más alta con la más baja de ferritina con
una heterogeneidad moderada (I (2) = 49.0%; p=
0.03), en este metaanálisis se detectó una relación
lineal significativa dosis-respuesta.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

La plausibilidad biológica hasta ahora propuesta
pone de manifiesto que el metabolismo de la insulina
se afecta con el aumento de las reservas de hierro, lo
que conduce a la hiperinsulinemia periférica. De
hecho, la anormalidad inicial y más común
observada en condiciones de sobrecarga de hierro es
la resistencia a la insulina en el hígado, así mismo el
estrés oxidativo induce resistencia a la insulina, al
disminuir su internalización y al aumentar la síntesis
de ferritina. (Fernández-Real, López-Bermejo y
Ricart, 2002). La ferritina actúa como mediador
inflamatorio al activar la proteína quinasa activadora
de mitogénesis (MAPK) y el factor nuclear kappabeta (FN-κβ), que junto con una serie de reacciones
con especies reactivas de oxígeno (ROS) activan la
muerte celular programada y la respuesta
inflamatoria (Carrillo, Peña y Zepeda, 2015).
Ma (2018) en su trabajo concluyo que los niveles
elevados de ferritina sérica se asociaron con medidas
sustitutivas de la resistencia a la insulina entre los
hombres de mediana edad y ancianos y las mujeres
posmenopáusicas, pero no en las mujeres
premenopáusicas.
En la revisión realizada por Swaminathan et al.
(2002), se concluyó que la sobrecarga de hierro no es
un requisito previo para que intervenga en la diabetes
y sus complicaciones.
Así mismo, Eshed, Elis y Lishner (2001) en una
revisión crítica sobre la asociación entre DM2,
resistencia a la insulina, control glucémico,
complicaciones diabéticas e hiperferritinemia,
encontró que la concentración de ferritina en plasma
se correlaciona positivamente con la resistencia a la
insulina y con el riesgo de presentar DM2, pero la
sobrecarga de hierro sustancial no es una
característica típica de la DM2, y que por lo tanto no
hay correlación entre el nivel de ferritina en plasma
y el control glucémico o las complicaciones
microangiopáticas diabéticas.
En otra revisión realizada por Pickup (2004), se
encontraron resultados contradictorios, y concluye
que se necesita más investigación para confirmar y
aclarar en qué medida la inflamación en la diabetes
tipo 2 es una anormalidad primaria o parcialmente
secundaria a hiperglucemia, obesidad, aterosclerosis
u otras características comunes de la enfermedad.

Artículo Original

El significado de esta asociación no está claramente
definido por lo cual, el presente estudio tuvo como
objetivo evaluar la asociación entre concentraciones
séricas de ferritina, CRP, receptores solubles de
transferrina (ya que es necesario saber si la mayor
variabilidad de su concentración de debe per se al
estatus de hierro) y hemoglobina glucosilada
(HbA1c) en sujetos con y sin diabetes tipo 2.
Material y Método
Diseño y población de estudio:
El presente es un estudio transversal, que constituye
un análisis secundario de la base de datos de adultos
&gt;20 años, de ambos sexos, de la Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición (ENSANUT,2006). Esta
encuesta tuvo un diseño muestral probabilístico,
polietápico, estratificado y por conglomerados, para
mayores detalles se puede consultar la metodología
de esta (ENSANUT,2006). El protocolo fue
aprobado por las comisiones de Ética, Investigación
y Bioseguridad del Instituto Nacional de Salud
Pública (INSP).
Los datos utilizados en el estudio se derivaron de la
submuestra de 6350 sueros seleccionados al azar de
12,633 muestras de suero disponibles, los análisis se
realizan de forma individual.
El cálculo del tamaño de la submuestra general de la
ENSANUT 2006 se basó en los siguientes supuestos:
detectar una prevalencia del 8.2% de diabetes, con un
nivel de confianza del 95%, con una tasa de no
respuesta del 20% y un efecto de diseño de 1.7
(basado en estimaciones de la Encuesta Nacional de
Nutrición 1999 y la Encuesta Nacional de Salud
2000), la submuestra se calculó originalmente para
que fuera representativa a nivel nacional y de las
cuatro regiones geográficas de México, es decir
Norte, Centro, Centro-Oeste, Sur-Sureste.
Para este estudio se consideró la submuestra original
de la ENSANUT 2006 y se incluyeron los sujetos que
tuvieran disponibles todas las variables de interés:
concentraciones de ferritina, sTFR, CRP (n=4578)
independientemente de la presencia o ausencia de
DM2, es decir, se consideraron todos los adultos ≥ 20
años con las variables de interés en la base de datos;
se realizó como ejercicio el cálculo de muestra para
verificar cumplir con datos suficientes, para el primer
análisis (asociación ferritina y la presencia de DM2)
se llevó a cabo el cálculo de tamaño de muestra para

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

diferencias de medias para grupos con y sin diabetes,
estratificando por sexo, tomando como referencia la
investigación (Forouhi et al.,2007) y considerando el
efecto de diseño (DEF) de la ENSANUT, estimando
un efecto pequeño y usando el comando sampsi del
programa Stata, se obtuvo como máximo una n=2125
y para el segundo y tercer análisis se realizó cálculo
del poder estadístico para regresión lineal,
considerando varios escenarios con distintas r2, y
utilizando el comando powerreg, obteniendo como
máximo una n de 800; por lo tanto fue viable tomar
los 4,578 datos disponibles como muestra.

con la ayuda de taras u objetos con peso conocido.
Para la medición de la talla se utilizó un estadímetro
marca (Dynatop, México, D.F.) con capacidad de 2
m y una precisión de 1mm. Los encuestadores
fueron previamente estandarizados y capacitados
para las mediciones de acuerdo con las técnicas
descritas en el manual de procedimientos para
proyectos de nutrición del Instituto Nacional de
Salud Pública (INSP) (Shamah-Levy, VillalpandoHernández y Rivera-Dommarco, 2006). El índice de
masa corporal (IMC) fue calculado a partir del peso
y la talla: peso (kg)/talla (m2) (OMS,2000).

Para el análisis de la asociación entre hemoglobina
glucosilada (HbA1c) y las concentraciones séricas de
ferritina, la muestra es no probabilística, limitándose
a solo 287 sujetos de los 1,099 que tenían un
diagnóstico previo de DM2 hecho por un médico
contaban con determinaciones simultaneas de
HbA1c y ferritina (Villalpando, 2010).

Variables bioquímicas:
Para medir las variables bioquímicas se tomaron
muestras sanguíneas (Twetz,1999) de manera
aleatorizada en 30% de los 45,446 sujetos mayores
de 20 años incluidos en la encuesta. Los sujetos
fueron citados a la toma de muestras en condiciones
de ayuno; en todos los casos se registró el tiempo de
la última comida y el 91.3% declararon haber tenido
más de 8 horas de ayuno.

Se excluyeron del análisis a sujetos con niveles de
ferritina ≥1000 ng/ml, aquellos que auto reportaron
transfusiones o donaciones de sangre en el último
año, mujeres embarazadas y en estado de lactancia,
los criterios de no inclusión fueron datos
insuficientes de todas las variables de interés en la
base de datos o que presentaran errores en su captura.
Medición y definición de las variables.
Variables socioeconómicas y clínicas:
Para fines de esta investigación se utilizaron datos
obtenidos de los cuestionarios sociodemográfico y de
salud de adultos &gt; 20 años, aplicado en la ENSANUT
(Shamah-Levy, Villalpando-Hernández y RiveraDommarco, 2007).
Las variables extraídas de estos cuestionarios fueron
edad (años), sexo, tratamiento actual para la DM2
(insulina, hipoglucemiantes, ambos o ninguno),
tabaquismo, definido como haber fumado por lo
menos 100 cigarros en el último año y estratificado,
no, si o nunca y además el consumo de alcohol
actual, clasificado como nunca, diario, semanal,
mensual u ocasional.
Antropometría:
Para la medición del peso corporal se utilizaron
balanzas electrónicas marca Tanita con una precisión
de 100 g, su funcionamiento y calibración se verificó

Las concentraciones de HbA1c se determinaron por
método inmuno colorimétrico en sangre total en un
autoanalizador marca PRESTIGE 24i (Niigata,
Japón), con un intervalo de medición de 2.0-16.0 %
y un coeficiente de variación (CV) del 5%. Las
determinaciones de sTFR y ferritina sérica se
realizaron por el método de ELISA (Behring,
Maburg, Alemania), usando un autoanalizador BN100 con un intervalo de medición para ferritina de 2640 ng/mL y para sTFR de 0.14-8.80 mg/L, con un
CV para sTFR del 5% y 1.54% para ferritina. La CRP
se determinó por nefelometría, usando anticuerpos
monoclonales de alta sensibilidad en un nefelómetro
marca (Behring, Maburg, Alemania), con un
intervalo de medición de 0.17-220 mg /L y un CV del
5.29%. Las concentraciones de glucosa se midieron
en suero usando el método automatizado de glucosa
oxidasa en un autoanalizador marca PRESTIGE 24i,
(Niigata, Japón) con un CV del 5%. Los niveles de
hierro sérico se midieron en un espectrómetro de
emisión óptica de plasma por acoplamiento inductivo
(ICP-OES) marca Vista PRO-CCD- simultaneous
(Mulgrave, Victoria, Australia) con un rango de
medición de 10-400 µg/L y un CV del 5%
(Twetz,1999).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Definición de Diabetes:
1.-Sujetos que declararan haber tenido un
diagnóstico previo de DM2 establecido por un
médico los cuales fueron denominados “diagnóstico
previo”.
2.- Sujetos cuya concentración de glucosa en la
muestra de sangre en ayunas fuera ≥ 126 mg / dL,
denominados como “hallazgo de la encuesta”.
Análisis estadístico:
Se realizó un análisis descriptivo de las variables,
usando medias e intervalos de confianza (IC) al 95%,
para las variables continuas y distribución de
frecuencias para las variables categóricas. Se
valoraron
los
supuestos
de
normalidad,
homocedasticidad, colinealidad y bondad de ajuste.
La ferritina, CRP, hierro sérico y sTFR no se
distribuyeron normalmente según la prueba Shapiro
Will, por lo cual se realizó una transformación
logarítmica, expresando los resultados post análisis
como antilogarítmos. Se consideró como
significativa una asociación con un valor de p &lt;0.05
y los IC de cada OR.
Es importante señalar que este estudio indaga sobre
varios puntos a considerar por lo tanto se construyen
varios modelos en los cuales las variables
dependientes e independientes difieren.
1.-Para evaluar la asociación entre DM2 y ferritina se
construyeron modelos de regresión logística
múltiple, considerando como variable dependiente la
ausencia o presencia de DM2 y como variable
independiente la distribución en quintiles de
ferritina, los modelos se ajustaron por CRP, IMC,
edad, sexo, consumo de alcohol y tabaco.
2.-Para evaluar las asociaciones entre ferritina y CRP
y, entre ferritina y sTFR (en el entendido que sTFR
es la única variable disponible sobre el estado de
hierro para el análisis y esto corroboraría que los
cambios en ferritina se ven reflejados en los
receptores) se construyeron modelos de regresión
lineal múltiple, introduciendo como variable
dependiente el logaritmo de ferritina como escala
continua y como variables independientes
alternativamente el logaritmo de CRP o el logaritmo
de sTFR como variable continua, los modelos se
ajustaron por sexo, edad, IMC, DM2, consumo de
alcohol y tabaco. Se estimaron los coeficientes
estandarizados para valorar la aportación de cada
variable independiente sobre la variable dependiente.

Artículo Original

3.-Para estimar la asociación entre ferritina y HbA1c
se realizaron modelos de regresión lineal múltiple,
considerando como variable dependiente el
logaritmo de ferritina como variable continua y como
variable independiente las concentraciones de
HbA1c como variable continua, los modelos se
ajustaron por IMC, edad, sexo, consumo de alcohol
y tabaco, sTFR, CRP, hierro, tratamiento médico
DM2.
Fue considerada como significativa una asociación
con un valor de p &lt;0.05 para los efectos principales.
Para el análisis estadístico se utilizó el programa
estadístico Stata considerando el ajuste del diseño de
la ENSANUT, utilizando el módulo svy con
excepción del análisis de asociación entre ferritina y
Hb1Ac.
Resultados
1.-Comparaciones bivariadas
Las características de la población de estudio se
presentan en la tabla 1, según las pruebas t student y
X2. La media geométrica de las concentraciones de
ferritina (80.1 ng/mL vs. 49.6 ng/mL p&lt;0.0001) y de
CRP (3.34 mg/L vs 2.03 mg/L p&lt;0.0001) fueron
significativamente mayores en el grupo con DM2 en
comparación con el grupo sin diabetes,
respectivamente; mientras que las medias de las
concentraciones
de
sTFR
no
fueron
significativamente diferentes entre grupos.
La media del IMC fue significativamente mayor en
el grupo con DM2 (28.77 kg/m2) en comparación al
grupo sin DM2 (27.54 kg/m2 p&lt;0.002).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Tabla 1. Características generales de la muestra de sujetos con diabetes
mellitus tipo 2 y sin diabetes.
Diabeticos tipo 2
(n=397)
N
%

No diabéticos
(n=4181)
n
%

Edad (años)
20-40***
41-60***
61-90***

52
190
155

13
48
39

2300
1296
585

55
31
14

Sexo
Hombre
Mujer

179
218

45
55

1923
2258

46
54

Tabaquismo+
No
Sí**
Nunca*

44
151
202

11
38
51

543
1129
2509

13
27
60

Consumo de
alcohol**
Nunca
Diario*
Semanal
Mensual
Ocasional

186
20
44
12
135

47
5
11
3
34

2132
84
460
209
1296

51
2
11
5
31

CRP (mg/L)***

397

Ferritina
(ng/ml)***

397

sTFR (mg/L)

397

(kg/m2)**

mantiene en el quintil 5, sugiriendo que existe un
valor crítico (Ver figura 1).
De la misma manera la probabilidad de ser diabético
se asoció con las concentraciones de CRP. Es decir,
por cada mg/L de CRP la probabilidad de ser
diabético aumenta 0.01 [OR.1.01(1.0-1.07)]. Así
mismo, por cada unidad más de IMC la posibilidad
de ser diabético aumenta 0.03 veces [OR.1.03(1.01.03)]; Las concentraciones de sTFR, el sexo y el
consumo de alcohol no mostraron ningún efecto
sobre la posibilidad de presentar DM2, por lo tanto,
no se muestra asociación (Ver tabla 3).

Tabla 2. Análisis de regresión logística de la asociación de ferritina y

Media
geométrica
IC (95%)

IMC

Artículo Original

397

3.34
(2.86-3.90)
80.08
(68.75-93.29)
2.89
(2.74-3.06)
28.77
(28.01-29.54)

Media
geométrica
IC (95%)

4181
4181
4181
4181

2.03
(1.93-2.14)
49.58
(46.40-52.99)
2.88
(2.83-2.93)
27.54
(27.30-27.78)

+ Consumo de 100 cigarros en el último año, ** Consumo de alcohol en el
último año. CRP=Proteína c reactiva, sTFR= Receptores solubles de
transferrina, IMC= Índice de masa corporal, IC= Intervalo de confianza.
* p &lt; 0.05
** p &lt; 0.01
***p &lt; 0.001

Quintil 1

Media de
ferritina
ng/ml
9.58

Quintil 2

33.05

7.3

Quintil 3

65.94

8.3

Quintil 4

112.9

14.4

Quintil 5

247.43

15.7

Quintiles de
Ferritina

% sujetos
con DT2
5.7

OR (IC 95%) OR (IC95%) OR (IC 95%)
Modelo 1
1
1.14
(.63-2-06)
1.16
(.64-2.11)
2.05**
(1.07-3.92)
2.11***
(1.18-3.78)

Modelo 2
1
1.16
(.63-2.08)
1.16
(.64-2.11)
1.99**
(1.05-3.75)
2.02***
(1.13-3.6)

Modelo 3
1
1.16
(.65-2.07)
1.16
(.63-2.12)
1.96**
(1.04-3.71)
1.97**
(1.11-3.52)

Modelo 1 (ajustado por edad, sexo e índice de masa corporal). Modelo 2 (ajustado
por variables modelo 1 + consumo de alcohol y tabaquismo). Modelos 3 (ajustado
por variables modelo 2 + proteína c reactiva).OR=Razón de momios. IC= Intervalos de
confianza.
* n= 4,578
** p&lt;0.05
***p = 0.01

2.- Asociación entre diabetes, ferritina y CRP.
En el modelo de regresión logística multivariada, la
posibilidad de tener DM2 se asoció con las
concentraciones séricas de ferritina. Los sujetos en el
quintil 5 de ferritina tuvieron 2.11 veces más
posibilidades de presentar DM2 en comparación con
los sujetos del quintil 1, ajustando por IMC, sexo y
edad. Al ajustar por CRP, tabaquismo y consumo de
alcohol la atenuación de la asociación fue poca,
obteniendo que los sujetos en el quintil 5 de ferritina
tuvieron 1.97 veces más posibilidades de presentar
DM2 (O.R. 1.97(1.11-3.52)) (Ver tabla 2). El efecto
que se observa respecto a los quintiles refiere un
umbral, no habiendo asociación en el quintil 2 y 3
con respecto al quintil1, pero al pasar quintil 4 el OR
se duplica, existiendo una asociación, la cual se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Artículo Original

Tabla 3. Regresión logística multivariada
teniendo como variable dependiente la
posibilidad de tener Diabetes tipo 2*
Variable
CRP**
IMC**
sTFR

OR (IC 95%)
1.01(1.0-1.07)
1.03(1.0-1.03)
1.02 (0.91-1.14)

Edad (años)
20-40
41-60***
61-90***

1
5.82 (3.54-9.55)
10.58 (6.27-17.84)

Sexo
Mujer
Hombre

1
0.65(0.40-1.06)
1

Tabaquismo
Si
No
Nunca

1.67(.99-2.83)
1.08(0.63-1.85)
1

Consumo de alcohol 2
Nunca
Diario
Semanal
Mensual
Ocasional

1
1.71 (0.62-4.96)
1.09 (0.55-2.13)
0.75 (0.23-2.48)
1.2(0.73-1.97)

1. Consumo de 100 cigarros en el último año, 2.
Consumo de alcohol en el último año,
CRP=Proteína c reactiva, sTFR= Receptores
solubles de transferrina, IMC= Índice de masa
corporal, IC= Intervalo de confianza, OR= Razón
de momios.
* n= 4,578
** p&lt;0.05
***p = 0.001

3.-Asociaciones entre ferritina, Proteína C reactiva y
sTfR.
En la regresión lineal múltiple se obtuvo un valor R2
de 0.23, lo cual explica solo una parte de la
variabilidad de la ferritina. En este sentido, las
concentraciones de sTFR (β -0.91, p&lt;0.001)
aportaron la mayor contribución a la variabilidad a
las concentraciones de ferritina, seguidas por la
variable sexo [(hombres)

(β0.78, p&lt;0.0001)],

posteriormente las edades de 61 a 90 años (β0.45,
p&lt;0.0001) y de 41 a 60 años (β0.29, p&lt;0.0001); y por
último la diabetes (β0.24 p&lt;0.007) y la CRP (β0.11,
p&lt;0.0001) (Ver tabla 4).

4.- Asociación entre ferritina y hemoglobina
glucosilada
Considerando el análisis sobre la asociación de estas
dos variables, ferritina como variable dependiente y
HbA1c como variable independiente. Se encontró en
esta muestra que la media de edad fue de 56.5 años,
IMC de 28.89 kg/m2, la distribución de mujeres fue
de 59.5% y de hombres 40.5%. El 6.6% tuvieron un
buen control glucémico (HbA1c &lt;7%), mientras que
el 93.4% tuvieron mal control glucémico (HbA1c
≥7%), la media de HbA1c fue de 10.2%. Las medias
geométricas de las variables bioquímicas fueron:
ferritina 90.7 ng/mL, sTFR 2.50 mg/L, hierro sérico
90.46 µg/dL y CRP 3.22 mg/L.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

Las concentraciones de HbA1c no se asociaron
significativamente con las concentraciones de
ferritina en la regresión lineal [ Coeficiente β -0.022,
IC 95% (-.05, .01)] p=0.31.
Discusión.
En este estudio se confirmó que las concentraciones
medias de ferritina sérica son mayores en sujetos con
DM2 en comparación con sujetos sin diabetes, como
lo han encontrado varios estudios hechos en
poblaciones de distintos orígenes étnicos (Akter et
al.,2017; Canturk et al., 2003; Ford y Cogswell,
1999; Forouhi et al., 2007; Fumeron, P’eanc, Pharmd
y Balkau., 2006; Jiang,2004; Ma, 2018; Salonen et
al., 1998; Sharifi y Sazandeh, 2004).
Salonen et al., (1998) en su estudio de casos y
controles anidados en una cohorte realizada en
Finlandia con un seguimiento de 4 años, donde su
objetivo fue evaluar la acumulación de hierro en el
cuerpo como predictor de DM2, encontró que al
finalizar el estudio los hombres con concentraciones
elevadas de ferritina tuvieron un O.R.2.4 (I.C. 95%
1.03- 5.5, p=0.04), es decir 140% más posibilidades
de tener DM2 en comparación con los hombres con
bajos niveles de hierro. Ford et al., (1999) hicieron
un estudio transversal en Estados Unidos, para
examinar la relación entre la ferritina sérica y DM2,
la población de estudio fue 9486 adultos de ≥20 años
evaluados en la National Health and Nutrition
Examination Survey (NHANES; 1988-1994);
identificándose 4 categorías para DM2, utilizando
los criterios de la Organización Mundial de la Salud
(OMS): sin DM2, intolerancia a la glucosa, nuevo
diagnóstico de DM2 y diagnóstico previo. Para el
quintil más alto de ferritina el O.R. para nuevo
diagnóstico de DM2 fue de 4.94 (3.05-8.01) para
hombres y 3.61 (2.01-6.48) para mujeres después de
ajustar por edad, sexo, etnicidad, educación, IMC,
consumo de alcohol y CRP.
Asimismo, se ha demostrado que las concentraciones
de ferritina sérica se asocian a otros indicadores del
estado nutricio de hierro, como las concentraciones
de sTFR y de hierro sérico, demostrando que son las
variables con mayor contribución a la variabilidad de
las concentraciones de ferritina (sTFR: β-0.91). No
se demostró que la variabilidad de las
concentraciones de ferritina se asociase a los niveles
de HbA1c, a diferencia del estudio de Son (2019),

Artículo Original

donde encontró que los niveles de ferritina sérica de
los
pacientes
con
DM2
aumentaron
significativamente al aumentar niveles de HbA1c (p
&lt;0,01) y una fuerte correlación positiva entre los
niveles de ferritina sérica y HbA1c y niveles de
glucosa en sangre en ayunas (FBG) (p &lt;0.01).
Derivado a que la CRP y la ferritina son reactantes
de fase aguda (Horvat, 2020) ambos se aumentan en
presencia de un proceso inflamatorio; se sugiere que
la asociación que se demuestra en este estudio entre
un indicador de inflamación aguda y crónica como es
la CRP y la ferritina apunta que otra parte de la
variabilidad de las concentraciones de ferritina sérica
en diabéticos se debe al proceso inflamatorio crónico
de baja intensidad que ocurre en la diabetes y en la
obesidad (considerada en este estudio con el IMC) (
; O´Rourker, 2013;Van den Oever et al., 2010).
Diversos estudios epidemiológicos soportan el papel
de la inflamación en la patogénesis de la DM2, se ha
utilizado la CRP como indicador de inflamación y ha
sido un predictor independiente de DM2 en
diferentes poblaciones (Denghan, 2007; Doi, et al.,
2005; Hu, Meigs, Li, Rifai y Manson, 2004; Pradham
et al., 2001). Los mecanismos por los cuales las altas
concentraciones de ferritina pudieran asociarse con
la presencia de DM2 aún no son claros, se ha
postulado que un mayor depósito de hierro en el
hígado puede causar resistencia a la insulina,
interfiriendo con su capacidad de suprimir la
producción hepática de glucosa. El enlace entre
niveles altos de ferritina y presencia de inflamación
para asociarse con la DM2 podría estar determinada
al menos en parte, por la alta capacidad del hierro
para funcionar como un agente prooxidante sugiere
que puede generar radicales libres aumentando el
estrés oxidativo y con ello un mayor riesgo para
desarrollar DM2 (Forouhi et al.,2007). Es importante
señalar que este estudio muestra resultados
convincentes según lo referido por otros autores que
han evidenciado una asociación positiva entre
ferritina y DM2; sin embargo, la evidencia es
limitada a poblaciones europeas, asiáticas,
afroamericanas y americanas, en México fue el
primer estudio en mostrar estos datos provenientes de
una encuesta nacional. Dentro de las limitaciones de
este estudio están la falta de marcadores que
identifiquen a sujetos con Hemocromatosis
hereditaria, cuyo diagnóstico se basa en la existencia
de concentraciones extremadamente altas de ferritina
y de saturación de transferrina, además de excesivos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

15

�Diabetes tipo 2, inflamación, proteína c- reactiva,
ferritina.

depósitos de hierro en una biopsia hepática o bien la
identificación de polimorfismos del gen de HFE
(Pietrangelo, 2004a, 2010b). Con el propósito de
minimizar esta posibilidad se excluyó del análisis a
los sujetos con concentraciones de ferritina
≥1000ng/ml. En cuanto a la submuestra analizada
para determinar la asociación entre ferritina y HbA1c
el poder estadístico fue muy bajo del 25%, es muy
probable que esto se deba al tamaño de muestra tan
pequeño de sujetos con determinaciones simultaneas
de HbA1c y ferritina. Lo anterior sugiere que falta de
asociación podría deberse al bajo poder estadístico y
estar cometiendo un error tipo II; además dado el
diseño de este estudio es difícil interpretar las
asociaciones, así como su plausibilidad biológica,
para tal caso se deben realizar estudios longitudinales
que puedan observar los efectos.
Conclusiones
Este estudio muestra, que en sujetos mexicanos con
DM2 las concentraciones de ferritina sérica son
mayores que en sujetos sin diabetes y que la mayor
parte de su variabilidad está explicada por la
variación de los indicadores del estatus de hierro y de
inflamación (CRP). No se pudo establecer que la
HbA1c tenga impacto sobre las concentraciones de
ferritina. Es importante establecer que es necesario
realizar futuros estudios que ayuden a entender los
mecanismos implicados en estos eventos, como
estudios longitudinales que contemplen más
variables para tratar de explicar sus efectos sobre las
concentraciones de ferritina, además ensayos
clínicos que desarrollen intervenciones que permitan
establecer direccionalidad y posibles efectos de
variables sobre las concentraciones de ferritina.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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Clinical
Philadelphia:

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Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

18

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

RELACIÓN DEL ÍNDICE CINTURA-ESTATURA (ICE) CON CIRCUNFERENCIA
CINTURA E ÍNDICE DE CINTURA CADERA COMO PREDICTOR PARA OBESIDAD Y
RIESGO METABÓLICO EN ADOLESCENTES DE SECUNDARIA.
RELATIONSHIP OF WAIST-HEIGHT RATIO (WHTR) WITH WAIST AND WAIST-HIP RATIO AS A PREDICTOR
FOR OBESITY AND METABOLIC RISK IN MIDDLE SCHOOL ADOLESCENTS.
Zermeño-Ugalde Pablo 1, Gallegos-García Verónica1, Castro Ramírez Raúl Arcadio2, Gaytán-Hernández
Darío1.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), México. 2 Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM), México.
Citation: Zermeño-Ugalde P., Gallegos-García V., Castro Ramírez R.A.,
Gaytán-Hernández D., (2020 Relación del índice cintura-talla (ICT) con
cintura e Índice de Cintura Cadera como predictor para obesidad y riesgo
metabólico en adolescentes de secundaria". Revista Salud Pública y Nutrición,
19 (3), 19-27.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Zermeño-Ugalde P., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-3
Recibido: 29 de julio 2020;
Aceptado: 12 de septiembre 2020
Email: pablo.zermeno@uaslp.mx

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Artículo Original

RELACIÓN DEL ÍNDICE CINTURA-ESTATURA (ICE) CON CIRCUNFERENCIA CINTURA E ÍNDICE
DE CINTURA CADERA COMO PREDICTOR PARA OBESIDAD Y RIESGO METABÓLICO EN
ADOLESCENTES DE SECUNDARIA.
Zermeño-Ugalde Pablo1, Gallegos-García Verónica1, Castro Ramírez Raúl Arcadio2, Gaytán-Hernández Darío1.
1 Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), México. 2 Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (ITESM), México.

RESUMEN
Introducción. El sobrepeso y obesidad en adolescentes son un problema nutricional, el aumento en la prevalencia es
preocupante por los efectos adversos del exceso del peso en salud. El Índice Cintura-Estatura (ICE) ≥0.5 es aceptado como un
punto de corte universal y puede ser utilizado para predecir obesidad abdominal/riesgo cardiovascular. Objetivo: Identificar
el riesgo de obesidad/riesgo metabólico mediante ICE comparando las medidas antropométricas circunferencia cintura (CC.)
e Índice de Cintura Cadera (ICC.) en adolescentes. Material y Método: Se estudiaron 378 adolescentes de 11-17 años, se
diagnosticó obesidad abdominal con ICE ≥0.5. Se determinó sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y negativo,
área bajo la curva e intervalo de confianza con base a ICE, CC. e ICC para detectar obesidad, comparándolos y determinar
mejor validez para diagnostico en adolescentes. Resultados: El ICE ≥0.5 se observó en 122 (32.7%) adolescentes con un
promedio de 0.47±0.07, siendo el predominio en género masculino con 63 (51.6%), difiriendo del género femenino con 59
(48.4%). Presentando ICE una sensibilidad del 95% y especificidad 77%. Conclusiones: El ICE ≥0.5 es una medida sensible
para identificar obesidad en adolescentes y encontrar relación con riesgo metabólico pudiendo ser utilizada de diagnóstico en
adolescentes.
Palabras Clave: Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

ABSTRACT
Introduction: Overweight and obesity in adolescents are a nutritional problem, the increase in the combined prevalence is
worrying due to the adverse effects of excess weight on health. The waist-height ratio (WHtR) ≥0.5 is accepted as a universal
cut-off point and can be used to predict abdominal obesity/cardiovascular risk. Objective: Identify the risk of
obesity/metabolic risk through WHtR comparing anthropometric measures waist circumference (WC.) and waist-hip ratio
(WHR). In adolescents. Material and method: 378 adolescents aged 11-17 years were studied, abdominal obesity was
diagnosed with a WHtR ≥0.5. Sensitivity, specificity, positive and negative predictive value, area under the curve and
confidence interval were determined based on WHtR, WC. and WHR. to detect obesity, comparing them and determining
better validity for diagnosis in adolescents. Results: The WHtR ≥0.5 was observed in 122 (32.7%) adolescents, with an average
of 0.47 ± 0.07, the predominance in the masculine gender being 63 (51.6%), differing from females with 59 (48.4 %). Presenting
in WHtR a sensitivity of 95% and specificity 77%. Conclusions: The WHtR ≥0.5 is a sensitive measure to identify obesity in
adolescents and find a relationship with metabolic risk and can be used as a diagnosis in adolescents.
Key words: Waist-height ratio, Adolescents, Obesity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

19

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Introducción
En México el sobrepeso y obesidad es un problema
nutricional en la población adolescente, el aumento
en la prevalencia combinada es preocupante, por los
efectos adversos del exceso de peso en la salud. La
prevalencia de hombres y mujeres adolescentes (12 a
19 años) según la ENSANUT 2018 (Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición) de sobrepeso es de
23.8% y de obesidad 14.6% con total del 38.4%.
Siendo mayor en las mujeres en el total del sobrepeso
con obesidad con un 41.1% a diferencia de los
hombres con un 35.8%, con una prevalencia en San
Luis Potosí del 16.7% en obesidad (Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición, 2018). En la
encuestan anterior, la ENSANUT 2016 se obtuvo
una prevalencia de sobrepeso con un 22.4% y de
obesidad de 13.9% (Morales, 2016) con un 36.3% a
nivel nacional. Para los adolescentes, el exceso de
peso mediante diagnóstico de obesidad y sobrepeso
en 2018 es mayor que la encuesta del 2016. Siendo
enfermedades que pueden prevenirse y/o
desarrollarse desde la infancia, resultando en un
problema de salud pública en México. Las mujeres
actualmente con base a la ENSANUT 2018 tienen
una prevalencia mayor tanto de sobrepeso (27%)
como de obesidad (14.1%) a diferencia de la
ENSANUT del 2016 con un sobrepeso de 26.4 % y
obesidad de 12.8%. Los hombres igualmente con
base a la ENSANUT 2018 tienen una prevalencia
mayor tanto de sobrepeso con un 20.7% y de
obesidad del 15.1% a diferencia de la ENSANUT del
2016 con sobrepeso de 18.5% y obesidad del 15%
(Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2018). Es
posible que, de mantenerse la tasa de aumento
registrada en los adolescentes (hombres y mujeres)
del 2018, en la próxima encuesta, el aumento en las
diferencias de prevalencias pueda ser mayor.
Se han descubierto diferentes factores de riesgo
causantes de enfermedades, la obesidad es una de
ellas (M. Muñoz, 2016). A pesar de la aparente
estabilización en el crecimiento de la prevalencia
combinada de sobrepeso y obesidad, es una de las
enfermedades con más altas tasas en el mundo, por
lo que se requiere redoblar esfuerzos en las
estrategias de prevención de sobrepeso y obesidad.
La obesidad es el exceso de grasa corporal, siendo un
problema de salud pública en países en vías de
desarrollo, así como en países desarrollados
(Williams, 2015). Se han establecido los marcadores
para determinar adiposidad como: circunferencia de

Artículo Original

cintura (CC.), Índice de cintura cadera (ICC.), Índice
de Masa Corporal y últimamente el Índice CinturaEstatura (Huamán, 2017), relacionados con
enfermedades y mortalidad. A pesar de la urgente
preocupación que la obesidad y el sobrepeso han
tenido desde 1980, los datos de todos los países
indican que la obesidad se ha convertido en una
epidemia mundial, desde 1970s, los datos de la
National Health and Nutrition Survey (NHANES)
revelan un crecimiento en la población adulta y joven
independientemente de la raza, etnia, género o edad.
El diagnóstico de la obesidad en la niñez y
adolescencia se realiza generalmente mediante el
Índice de Masa Corporal (IMC) en base a puntos de
corte para la edad y el género.
La adolescencia se refiere al periodo de desarrollo
entre la infancia y la adultez. La OMS (Organización
Mundial de la Salud) define como a los adolescentes
a los individuos entre la edad de 10 a 19 años y ellos
abarcan cerca del 20% de la población mundial
(Adesina, 2012). La obesidad en la niñez se ha
convertido en una epidemia global con una
importancia social y de salud en el mundo. Se estima
que 4 millones de muertes y 120 millones de
discapacidades a nivel mundial son atribuidas a un
Índice de Masa Corporal (IMC) elevado (Caballero,
2007). Estudios mencionan que la adolescencia sufre
una variedad de problemas de salud especialmente
aquellos con inadecuados hábitos alimentarios, como
la inadecuada calidad y cantidad de alimentos que
comen, siendo de las principales causas de problemas
de peso que usualmente pasan desapercibidas ya que
la evaluación del peso no se considera una prioridad
en la adolescencia como en los niños (Adesina,
2012). La obesidad en la infancia es de especial
preocupación dado su impacto en el desarrollo de
múltiples
condiciones,
está
incrementando
rápidamente y se ha asociado con la dislipidemia,
hipertensión y alteraciones de la glucosa (Carter,
2002). Especialmente los niños que tienen sobrepeso
son más propensos a padecer obesidad en edades
posteriores. De acuerdo a la Organización Mundial
de la Salud, 381 millones de niños menores de 20
años tienen sobrepeso u obesidad en el 2016. En las
últimas cuatro décadas la prevalencia del exceso de
peso en hombres y mujeres adolescentes se ha
incrementado substancialmente desde un 4 al 18%
(Power, 1997). Una encuesta realizada en una
escuela pública de Estados Unidos 78% reportaron
que su peso no era una preocupación seria de salud,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

20

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

aproximadamente un tercio de los encuestados tenían
con obesidad, dos tercios tenían sobrepeso (K. A.
Muñoz, 1997).
Las escuelas públicas son adecuados lugares para
encaminar los hábitos relacionados con el peso
además de una manera para concientizar a la
población joven (Kriemler, 2011). Algunas escuelas
han demostrado, mejorar la dieta, incrementar la
actividad física y disminuir la obesidad (Veugelers,
2005). Las intervenciones son especialmente
efectivas cuando se incluyen cambios en la
educación. Hay esfuerzos encaminados para
disminuir la obesidad que incluyen la alimentación,
la actividad física y las intervenciones en las escuelas
basadas en la población joven (Hoelscher, 2017)
En adolescentes la grasa abdominal o central
incrementa el riesgo metabólico (dislipidemia y
resistencia a la insulina) y complicaciones
cardiovasculares. Los índices predictivos incluyen
Índice de Cintura-Estatura, Circunferencia de
Cintura e Índice de Cintura Cadera (Sabah, 2014). La
circunferencia de cintura tiene alta sensibilidad y
especificidad para la medición de la grasa superior,
en personas jóvenes. Por lo tanto, es útil para
identificar el sobrepeso u obesidad y el riesgo a
desarrollar
complicaciones
metabólicas
(Bacopoulou, 2015). Lo mismo sucede con los
predictores de Índice de cintura talla y circunferencia
de cintura los cuales son mejores predictores. A pesar
de que la circunferencia de cintura es un buen
marcador para conocer la grasa central, se requieren
de tablas para la edad y el género en adolescentes
(Eun-Gyong, 2016). El IMC es un buen indicador del
exceso de adiposidad, sin embargo, por sí solo no
puede distinguir a los individuos con exceso de grasa
corporal de aquellos con elevada masa muscular y no
puede reflejar la distribución (S Yajnik, 2004). El
sobrepeso (P≥85) y obesidad (P≥95) en niños y
adolescentes (&lt;18 años) son diagnosticados
mediante los percentiles de IMC para la edad de la
Organización Mundial de la Salud (Rodea-Montero,
2014). Sin embargo, es debatible si el IMC y/o los
percentiles son predictores precisos para el síndrome
metabólico en niños y adolescentes, debido a que
reflejan el total de la obesidad.
El diagnóstico de sobrepeso u obesidad con base al
IMC no diferencia el reflejo de masa muscular y
masa grasa. Estudios han mostrado mayor asociación

Artículo Original

con la grasa intrabdominal, sin embargo, al no
considerar la talla, puede clasificar a las personas con
la misma circunferencia de cintura siendo alto o
bajos de estatura.
Se encuentran varios métodos de valoración de la
composición corporal siendo los más precisos, como
la
resonancia
magnética
o
tomografía
computarizada, sin embargo, no son comunes en la
práctica debido a su alto costo y a la exposición a la
radiación (Kooy, 1993).
Mientras que la distribución de grasa ha sido
considerada obesidad aterogénica, se ha puesto
atención en métodos que evalúen la obesidad central,
como el Índice Cintura-Estatura (ICE) que ha sido
propuesto como un buen predictor de distribución de
grasa
intrabodominal
o
visceral,
riesgo
cardiovascular y mortalidad (Ashwell, 2016; Sabah,
2014). El ICE fue por primera vez utilizado en el
estudio de Framingham (Kahn, 2005), propuesto
para niños y adolescentes, siendo uno de los más
comunes actualmente (Kelly, 2013). El ICE es un
método fácil de usar, replicar y de bajo costo
pudiendo ser realizado en individuos o una población
de personas, de ahí viene la importancia en su empleo
(Rodríguez, 2018) siendo buen predictor sobre la
morbilidad y mortalidad (Ashwell, 2014; Shen,
2017), el cual se ha llegado a recomendar como una
medida antropométrica sustituta por su gran
capacidad para identificar individuos con riesgos en
la salud independientemente del peso corporal
(Corrêa, 2019). Con base a ello se sugiere utilizar en
Índice de Cintura-Estatura (ICE), estudios han
mostrado que el punto de corte de ICE ≥0.5 es
aceptado como un punto de corte universal y puede
ser
utilizado
para
predecir
obesidad
abdominal/riesgo cardiovascular en personas
mayores de 6 años (Ashwell, 2005; Eun-Gyong,
2016; Taylor R., 2009).
No hay estudios suficientes en población mexicana
que reporten la relación entre el Índice CinturaEstatura con medidas antropométricas para la edad
en población adolescente mexicana. Por lo tanto, el
principal objetivo del estudio es identificar el riesgo
de obesidad/riesgo metabólico mediante Índice de
Cintura-Estatura
comparando
las
medidas
antropométricas Circunferencia de cintura e Índice
Cintura Cadera en población adolescente. En México
hay pocos estudios que evalúen en la población

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

21

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

adolescente la asociación del Índice Cintura-Estatura
(ICE) con las medidas antropométricas (ICC y CC.)
como predictor para obesidad y riesgo metabólico.
Material y Método
El estudio está conformado por 378 adolescentes de
11-17 años, de una escuela secundaria de San Luis
Potosí, participando mediante una convocatoria
abierta a través de la escuela. Se realizó un estudio
cuantitativo,
correlacional,
transversal
y
observacional en estudiantes de ambos géneros,
citados en grupos según el salón del grado escolar de
1° grado, 2° y 3° de secundaria. Para el acceso a la
escuela se obtuvo mediante la autorización del
Director y Subdirector del plantel, solicitándose carta
de consentimiento firmada por el padre/tutor y el
adolescente a participar. Los criterios de inclusión
tomados en cuenta fueron los siguientes: todos los
estudiantes cuyos padres firmen y entreguen la carta
de consentimiento informado y asistan a la toma de
medidas y que cursen 1°grado, 2° y 3° de secundaria.
Los criterios de exclusión fueron los siguientes:
estudiantes que ya no se encuentren inscritos en el
periodo de estudio. Criterios de eliminación, los
adolescentes que por alguna razón no tengan las
mediciones antropométricas de: Peso, Talla,
Circunferencia de Cintura (CC.) y Circunferencia
Cadera (CCa.).
Se realizaron las mediciones dentro de un espacio
asignado dentro de la Institución, el cual se
proporcionó para adaptarse a realizar las medidas
antropométricas de manera individual (Peso, Talla,
CC. y CCa.), en el que se canalizo a los estudiantes
por grupos en el momento del receso para no
interrumpir con sus actividades académicas con una
duración aproximada de 5 minutos por alumno.
El estudio tuvo una duración de 4 meses en el
proceso de recolección de datos antropométricos por
Licenciados en Nutrición previamente capacitados y
estandarizados en la toma de medidas Peso, Talla,
CC., CCa. El peso se obtuvo en lo estudiantes
mediante basculas Tanita® Bc-568, sin zapatos en un
área adecuada para la toma de medidas
antropometricas, asignada por la institución en donde
se tuviera comodidad y mantuviera la privacidad de
los estudiantes; La talla en bipedestación sin zapatos
a través de estadímetros portátiles Seca® 213. Con la
medición de peso (kg) y talla (m2), se obtuvo como
resultado el Índice de masa corporal (IMC) para la

Artículo Original

edad utilizado en población adolescente, calculado
por la división del peso entre la talla al cuadrado en
donde se graficaron los resultados con los percentiles
de la Organización Mundial de la Salud según la
edad, para obtener el resultado del diagnóstico
nutricional usando los criterios establecidos por la
Organización Mundial de la Salud: siendo
normopeso: ≤84.9Percentil, sobrepeso: ≥85Percentil
y obesidad ≥95. La CC. y CCa. se obtuvieron con
cintas métricas Lufkin (metálica flexible con
precisión de 0.5 cm) en bipedestación entre el
momento de inhalación y exhalación del paciente,
obteniendo el ICC por medio de la división de CC.
(cm) y CCa. (cm). Mediante la medición de CC. y de
talla se obtuvo el ICE, obtenido mediante la división
de la cintura (cm) entre la estatura (cm), siendo ≥0.5
utilizado como punto de corte. el cual el resultado
servirá como medida predictora para detectar riesgo
cardiovascular.
Análisis estadístico. Se utilizó estadística
descriptiva, media, mediana, moda, mínimo,
máximo, rango de desviación estándar. Para la
evaluación de las variables de las medidas
antropométricas ICE comparado con CC., ICC. para
el diagnóstico de nutrición de IMC para la edad, se
utilizarán las pruebas estadísticas: correlación lineal
de Pearson, regresión lineal y Anova de una vía,
considerando 95% de confianza en todos los casos.
Se utilizó el software estadístico SPSS (Statistical
Product and Service Solutions) Versión 15. Una vez
finalizada la toma de medidas antropométricas en
toda la población se vacío la información en una base
de datos realizada en el programa de Microsoft Excel
y se analizó en el programa estadístico SPSS
entregando a la institución los resultados
individuales y generales de los estudiantes con una
plática informativa para generar conciencia del
diagnóstico nutricional de los estudiantes. Para la
sensibilidad, especificidad y valores predictivos los
resultados se registraron en una base de datos en el
programa Excel y fueron procesado en Software
estadístico R. Mediante el desarrollo de una
regresión logística se determinó la sensibilidad,
especificidad, valores predictivos para medir la
eficiencia del ICE, ICC. y la CC. para el diagnóstico
de obesidad. Se establecen como punto de corte un
50% como corte en la probabilidad que resultaba de
la regresión logística.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

22

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

Resultados
Se estudiaron 372 adolescentes entre 11 y 17 años de
edad (195 Masculinos y 177 Femeninos), el
promedio de edad fue de 13±.9 años con y sin
obesidad/riesgo metabólico mediante el ICE. La
distribución de acuerdo al estado nutricional según
IMC/edad por percentiles en adolescentes, se
encontró en sobrepeso (Percentil ≥85) con 46(12.3%)
adolescentes y con obesidad (Percentil ≥95) 99
(26.6%) dando un total de 145 (38.9%) adolescentes
con sobrepeso y obesidad por medio de los
percentiles de la OMS.
El ICE ≥0.5 se observó en 122 (32.7%) adolescentes
un promedio del ICE de 0.47±0.07, con predominio
en el género masculino con 63(51.6%) adolescentes,
a diferencia que en el género femenino se presentó
un ICE ≥0.5 en 59(48.4%) adolescentes. Según el
IMC/edad de sobrepeso y obesidad (percentil ≥85 y
≥95) se encontraron un 91% de los adolescentes
clasificados como obesidad/riesgo metabólico
mediante el ICE ≥0.5, y el 13.6% de los que
presentaron diagnóstico normal mediante IMC/edad
se encontraron con un ICC ≤0.49 (p&lt;0.01). En los
adolescentes masculinos con ICE ≥0.5 se
encontraron con CC ≥90cm el 34% y ≥102cm el
9.5%. En las adolescentes femeninas con un ICE
≥0.5 se encontró en CC. ≥80cm en el 40.6% y ≥88cm
en el 20.3%. En los adolescentes masculinos con un
ICE ≥0.5 se encontraron con un ICC ≥0.95 el 1.3%.
En las adolescentes femeninas con un ICE ≥0.5 se
encontraron con un ICC ≥0.86 el 3.2 %. ver tabla 1.

Artículo Original

Tabla 1. Índice Cintura-Estatura (ICE) con punto de
corte ≥0.5, según género, edad e IMC/edad.
ICT ≤0.49
N (%)

ICT≥0.5
N (%)

Total
N (%)

GÉNERO
Masculino
Femenino

132 (52.8)
118 (47.2)

63 (51.6)
59 (48.4)

195 (52.4)
177 (47.6)

EDAD
11-14 años
15-17 años

230 (92.0) 110 (90.2) 340 (91.4)
20 (8.0)
12 (9.8)
32 (8.6)

Variable

IMC/EDAD
Normopeso
(Percentil ≤84.9)
Sobrepeso y
Obesidad*
(Percentil ≥85)
CINTURA ATP III
Hombres*
≤101.9
≥102
Mujeres*
&lt;87.9
≥=88
ICC
Hombres*
≤0.94
≥0.95
Mujeres*
≤0.85
≥0.86
CINTURA OMS
Hombres*
≤89.9
≥90
Mujeres*
≤79.9
≥80

216 (86.4)

11 (9.0)

227 (61.0)

34 (13.6)

111 (91.0) 145(38.9%)

132 (100)
0 (0)

57 (90.5)
6 (9.5)

189 (96.9)
6 (3.1)

118 (100)
0 (0)

47 (79.7)
12 (20.3)

165 (93.2)
12 (6.8)

195 (52.4)
2 (0.5)

53(14.2)
5 (1.3)

248(66)
7(1.8)

114(30.6)
3(0.8)

35(9.4)
12 (3.2)

149(40)
15(4)

132(35)
0 (0)

30(8)
33(8.8)

160(43)
33(8.8)

118(31)
0

17(4.5)
42(11)

135(36)
42(11.2)

Fuente: Encuesta, Medición
p&lt;0.001

El ICE ≥0.5 en nuestra población mostró sensibilidad
mayor en la detección de obesidad con un 95%, el
ICC en hombres 94% y en mujeres 95%, en CC. se
mostró una sensibilidad en hombres del 97% y en
mujeres 93%. El área bajo la curva para obesidad fue:
En ICE de 0.94, ICC femenino 0.76, ICC masculino

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

23

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

0.78, CC. masculino 0.95, CC. femenino 0.94. Ver
tabla 2.
Tabla 2. Índice Cintura-Estatura (ICE) como prueba diagnóstica para detectar obesidad
comparado con ICC y Circunferencia Cintura (CC.), en adolescentes de San Luis Potosí. n=372
Variables
ICT
Total

Punto de corte

P.Corte %Sens %Spec VPP VPN
IC-95%
ABC
0.5
95% 77% 86% 91% 0.84 - 0.91 0.94

ICC

Masculino Reg Log
Punto de corte
Femenino Punto de corte

0.9
0.95
0.86

94%
98%
95%

42% 70% 83% 0.66 - 0.79 0.78
13% 62% 83% 0.56 - 0.7
24% 68% 73% 0.6 - 0.75 0.76

Cintura

Masculino Reg Log
Punto de corte OMS.
Punto de corte ATP III.

78.5
90
102

97%
99%
100%

80% 88% 94% 0.85 - 0.94 0.95
40% 71% 97% 0.69 - 0.81
8% 61% 100% 0.55 - 0.69

Cintura

Femenino Reg Log
Punto de corte OMS.
Punto de corte ATP III.

77
80
88

93%
95%
100%

80% 89% 87% 0.82 - 0.92
56% 79% 88% 0.74 - 0.86 0.94
18% 67% 100% 0.62 - 0.76

Fuente: Encuesta, Medición
P. Corte: Punto de corte; % Sens: Sensibilidad; %Spec: Especificidad; VPP: valor predictivo positivo; VPN: valor
predictivo negativo; IC-95%: intervalo de confianza; ABC: Área bajo la curva

Discusión.
Nuestros
resultados
demuestran
que,
en
adolescentes, un ICE igual o superior a 0.5, puede ser
un indicador útil para identificar obesidad, además
por ser un punto de corte que es aplicable para ambos
géneros y todos los grupos de edad,
independientemente de la etnia, hace fácilmente su
aplicación e interpretación (Vieira, 2018). Al
comparar nuestros resultados frente a los del ICC y a
la CC., se demostró que ICE tuvo una sensibilidad
similar a la variable de CC. con los cortes
establecidos por el modelo de Regresión logística. La
especificidad es mayor para la variable de CC.,
aunque la diferencia no fue significativa. Además,
los cortes de probabilidad en la literatura (WHO,
2008) que podemos encontrar para CC. del ICC y
CC., resultaron con menos asertividad con aquellos
encontrados mediante la regresión logística, como el
corte de 0.95 ICC tiene un intervalo de confianza casi
10 puntos menor que el 0.90 que se concluyó
mediante el algoritmo.
El síndrome metabólico se refiere a la presencia de
varios factores de riesgo cardiovascular, como lo es
la obesidad, adiposidad visceral, etc. (Huang, 2009),
el ICE se relaciona con el síndrome metabólico como
le menciona Yang en su estudio (Yang, 2017),
reportándose en nuestro estudio un punto de corte
para ICE de ≥0.50 con un 95% de sensibilidad, 77%
de especificidad para el diagnóstico de obesidad
siendo buen predictor, similar a los resultados de
Arnaiz y col. encontrando una sensibilidad del 72%,
especificidad del 70% (Valle-leal, 2016). RodeaMontero y col mencionan en su estudio una
sensibilidad del 69.1% y una especificidad del

Artículo Original

57.1%, sin embargo, utilizaron un punto del corte de
ICE ≥0.6 (Rodea-Montero, 2014).Además se
encontró con sobrepeso y obesidad con base a los
percentiles de IMC/edad de la OMS a 145(38.9%)
adolescentes, muy similar a los datos de la
ENSANUT del 2018 con un 38.4%(Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición, 2018) y del 2016 con
36.3%(Morales, 2016) con una diferencia de &lt;0.001
en los percentiles de sobrepeso y obesidad. En
nuestro estudio se encontró en hombres con base a la
CC., una sensibilidad del 99% y una especificidad
del 40%, en mujeres unas sensibilidad del 95% y
especificidad del 56% comparado con el estudio de
Rodea-Montero el cual encontraron en hombres una
sensibilidad menor con un 74.4%, una especificidad
del 65.2% y en mujeres una sensibilidad menor del
55.2% con una especificidad mayor del 84.2%
(Rodea-Montero, 2014) comprándolo con base a
nuestro estudio, la CC. tiene mayor capacidad para
detectar la obesidad en la población de adolescentes.
El ICE se ha sugerido que es un indicador de
obesidad de fácil obtención, siendo su valor
relativamente similar en nuestro estudio en la
variable de género masculino y femenino como lo
menciona en su estudio P.Arniz y col. con una
p=0.409 siendo no significativa (Arnaiz, 2014), sin
embargo en este estudio no fue el caso en la edad de
la adolescencia, debido a que la población más joven
(11-14años) mostro 91.4% en mayoría sobrepeso u
obesidad con base al ICE, como lo sugiere Roswall y
col. presentándose en las edades más jóvenes. La
medición de ICE es un buen indicador de riesgo
cardiovascular, sin embargo, debe de haber
referencias según la edad (Roswall et al., 2009).
Además, se ha buscado la asociación entre ICE, los
factores de riesgo y condiciones de salud, nuestra
investigación permitió determinar la concordancia
entre el ICE mayor a 0.5 para establecer obesidad.
Existen estudios que muestran que el ICE y la CC.
son un buen indicador de enfermedad cardiovascular
(López-González, 2016; Ma, 2016), sin embargo, la
Organización Mundial de la salud utiliza la CC. o el
IMC para la población en general para definir
obesidad y el riesgo metabólico (WHO, 2008).
Cossio y col. mostraron que el ICE y la CC. se
relacionaban significativamente en niños hispánicos
con los niveles insulina, mostrando una mayor
influencia en la obesidad abdominal (Cossio, 2009).
Por otra parte, es de suma importancia el resaltar que
del total de adolescentes en el estudio con un ICE
≥0.5, 112 (30%) son clasificados con obesidad según

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

24

�Índice Cintura-Estatura, Adolescentes, Obesidad.

el IMC, dando una subestimación de adolescentes
que cursan con la condición en su composición
corporal de sobrepeso u obesidad, además de su
importancia a nivel de la salud de los problemas en
escolares.
Una limitación del estudio se pudo observar que es
una población que se encuentra en su pico de
crecimiento pudiendo alterar los resultados por los
cambios en talla y reservas corporales de grasa,
dependiendo de la edad en los adolescentes, además
de poder variar en la ingesta alimentaria por los
cambios de las hormonas estimuladoras del apetito y
en la actividad física. En la población mexicana son
escasos los estudios sobre crecimiento por lo cual se
llegan a utilizar las curvas de crecimiento de la OMS
(Van Den Broeck, 2009)
Conclusiones
En este estudio se demostró que con un criterio de
ICE ≥0.5 es una medida sensible para identificar
obesidad en adolescentes y encontrar relación con
riesgo metabólico, a pesar que en nuestro estudio
tuvo una menor especificidad se encontró una gran
sensibilidad. Es una herramienta que puede ser
utilizada de diagnóstico en la población mexicana,
por lo tanto, se recomienda realizar investigación
acerca de los puntos de corte dependiendo del tipo de
población, etnia y la edad. Se puede concluir que el
valor de ICE no varía con el género, pero si en las
edades dentro de la etapa de la adolescencia (11 a 17
años). Estos resultados apoyan el uso de la medición
de ICE como un método para diagnóstico de
obesidad que puede ser utilizado para población
adolescente para el inicio y seguimiento de la
adolescencia, siendo simple y de bajo costo. La
temprana prevención y detección de sobrepeso u
obesidad en edades tempranas es de gran
importancia, se debe de poner atención en los
cambios de mediciones antropométricas para alertar
a los padres o escuelas antes de que se inicien los
problemas de salud y recordar el mensaje de “mantén
la medición de tu CC. menor que la mitad de tu
estatura”.

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27

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

NUTRICIÓN HOSPITALARIA Y AMBULATORIA EN ENFERMOS CON COVID-19.
HOSPITAL AND OUTPATIENT NUTRITION IN PATIENTS WITH COVID-19.
Covarrubias Gómez Alfredo1,2, Arellano Carreño Víctor Alan3, Uscanga Castillo Juan David3, Rosas
Romero Reina1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Centro Algia para la
Educación en Salud. 3 Hospital Henri Dunant, México.
Citation: Covarrubias Gómez A., Arellano Carreño V.A., Uscanga Castillo J.D.,
Rosas Romero Reina. (2020) Nutrición hospitalaria y ambulatoria en enfermos
con COVID-19. Revista Salud Pública y Nutrición, 19 (3), 28-37.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2020 Covarrubias Gómez A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn19.3-4
Recibido: 03 de junio 2020;
Aceptado: 01 de septiembre 2020
Email: alfredo.covarrubias@algia.org.mx

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Caso Clínico

NUTRICIÓN HOSPITALARIA Y AMBULATORIA EN ENFERMOS CON COVID-19.
Covarrubias-Gómez Alfredo1,2, Arellano-Carreño Víctor Alan3, Uscanga-Castillo Juan David3, Rosas-Romero
Reina1.
1 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. 2 Centro Algia para la Educación en Salud. 3
Hospital Henri Dunant, México.

RESUMEN
Introducción. La enfermedad por SARS-CoV-2 ha cambiado nuestra percepción de la atención hospitalaria e involucra el
contexto médico y el nutricional. Las decisiones clínicas respecto al plan nutricional de un enfermo ocurren en un medio
multidisciplinario. Objetivo: Proporcionar a los clínicos elementos necesarios para realizar sugerencias nutricionales
fundamentadas en la evidencia para enfermos con COVID-19. Material y Método: Se presenta un caso clínico. Se revisa la
literatura disponible sobre la nutrición ambulatoria y hospitalaria de enfermos con COVID-19. Se discuten aspectos
relacionados con la nutrición en esta población en el contexto hospitalario y ambulatorio. Resultados: Se revisaron
diferentes guías internacionales sobre la nutrición en enfermos con COVID-19 en el contexto hospitalario y ambulatorio. Entre
las recomendaciones destacan: (i) consideraciones sobre la nutrición enteral temprana y su manejo durante la pronación, (ii)
las medidas ambulatorias del enfermo con COVID-19, y (iii) el impacto de la enfermedad en los servicios de alimentos
hospitalarios. Conclusiones: Los servicios de alimentación hospitalaria son un área vulnerable durante una pandemia. Los
protocolos nutricionales si bien son semejantes a los realizados en unidades críticas deben más orientados a los diferentes
momentos que viven los enfermos COVID-19. Se requiere mayor investigación y esta experiencia constituye un área de
oportunidad.
Palabras Clave: Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio; Distintivo H.

ABSTRACT
Introduction: SARS-CoV-2 disease has changed our perception of hospital care and it includes the medical and nutritional
context. Clinical decision making about patient's nutrition occurs in a multidisciplinary setting. Objective: Provide the basic
elements about nutritional evidence-based suggestions on COVID-19 to health care professionals. Material and method: A
clinical case is presented. The available literature on outpatient and hospital nutrition of patients with COVID-19 is reviewed.
Nutritional aspects of this population are discussed in the hospital and outpatient setting. Results: Different international
guidelines on nutrition in patients with COVID-19 in the hospital and outpatient context were reviewed. Among the
recommendations are: (i) considerations on early enteral nutrition and its management during pronation, (ii) the outpatient
measures of the patient with COVID-19, and (iii) the impact of the disease on hospital food services. Conclusions: Hospital
feeding services are a vulnerable area during a pandemic. Although the nutritional protocols are similar to those carried out
in critical units, they should be more oriented to the different moments experienced by COVID-19 patients. Further research
is required, and this experience constitutes an area of opportunity.
Key words: Nutrition; COVID-19; Hospital; Ambulatory; Distinctive H.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

28

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Introducción
La enfermedad por SARS-CoV-2 denominada
COVID-19 está cambiando la forma de
conceptualizar la atención en salud en el mundo y la
nutrición hospitalaria o ambulatoria no son
excepciones (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Butler &amp; Barrientos, 2020). Esta enfermedad está
causada por una familia viral denominada
coronavirus.
Los
coronavirus
producen
enfermedades de las vías respiratorias con diferentes
niveles de severidad (por ejemplo, el Severe Acute
Respirtory Syndrome o SARS del 2003) (World
Health Organization, 2020).
El COVID-19 recibe ese nombre del acrónimo
“Coronavirus Disease 2019” y es causada por el
SARS-Cov-2. Esta enfermedad condiciona la
presencia de un Síndrome de Distress Respiratorio
Agudo (Acute Respiratory Distress Syndrome o
ARDS) (World Health Organization, 2020). En el
mundo, al 22 de julio del 2020, se habían contagiado
cerca de 15.4 millones de personas (0.2% de la
población mundial) y habían muerto más de 632,000
personas. En México, al 22 de julio del 2020, se
habían infectado cerca de 362,000 personas y habían
muerto cerca de 41,190 personas (tasa de mortalidad
mayor al 11%).
El hecho de que en poco tiempo se enfermen un gran
número de sujetos condiciona que los sistemas de
salud puedan colapsarse. Los hospitales no solo
pueden saturarse en ocupación sino sobrepasar sus
recursos humanos y materiales. Estos incluyen desde
las terapias intensivas hasta los servicios de
alimentos (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Butler &amp; Barrientos, 2020).
Los hospitales para asegurar la inocuidad de los
alimentos que se proporcionan deben prolongar al
máximo las fases de latencia y aceleración positiva.
Esto se alcanza mediante: (i) lograr que los alimentos
contengan microorganismos dentro de los límites
permitidos por las normas ya establecidas; (ii) evitar
la contaminación alimentaria pon recipientes y
utensilios contaminados; (iii) crear condiciones
desfavorables para el crecimiento microbiano; y (iv)
proporcionar elementos que reduzca el número de
microorganismos por acción directa (por ejemplo, la
radiación) (Ecured, s. f.) (Gobierno de México,
1995).

Caso Clínico

En el contexto del COVID-19 la contaminación
puede presentarse en los servicios de alimentos por
los proveedores de servicios e insumos; el personal
que labora en el departamento de servicio de
alimentos; el contacto de charolas, vajillas y
cubiertos de pacientes infectados; las superficies de
preparación;
entre
muchas
otras
más.
Consecuentemente se deben extremar medidas para
salvaguardar la seguridad de los enfermos y del
personal.
En cuanto la atención nutricional en el ámbito
hospitalario podemos considerar a la evaluación
nutricional como “la obtención de información
clínica relacionada con la alimentación del paciente”.
La evaluación consta de: (i) La obtención de datos e
información por parte del individuo evaluado. (ii) La
realización de pruebas y mediciones. (iii) Aplicación
sistemática y ordenada de los datos. (iv) Evaluación
e interpretación de los datos, pruebas obtenidas. (v)
Diagnóstico nutricional.
El objetivo del presente trabajo es proporcionar a los
clínicos información fundamentada en la evidencia
acerca de aspectos nutricionales relacionados
específicamente a enfermos con infección causada
por el SARS-Cov-2 para facilitar su toma de
decisiones en el futuro.
Caso clínico en nutrición
Se trata de una mujer de 43 años originaria de la
Ciudad de México. Cuenta con los diagnósticos
previos de hipertensión arterial de 10 años de
evolución en tratamiento y control con candesartán y
diabetes mellitus 2 de 7 años de evolución en
tratamiento y pobre control con metformina. Es
sedentaria. Niega alcoholismo, tabaquismo y otras
toxicomanías. No presenta otros antecedentes de
relevancia.
Acude al servicio de urgencias por dificultad
respiratoria, sensación de ahogo, y fiebre de 39
grados centígrados que iniciaron 24 horas antes de su
llegada al hospital.
Cuenta con un peso de 100 kilogramos, una estatura
de 165 centímetros, frecuencia cardiaca de 100
latidos por minuto, frecuencia respiratoria de 45
respiraciones por minuto, una tensión arterial de
170/100 milímetros de mercurio, temperatura de 39
grados centígrados, y SpO2 de 79%. Presenta

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

29

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Glasgow de 15 y se encuentra orientada en tiempo,
persona y lugar.
Se encontró con franca dificultad respiratoria
(taquipnea, tiraje intercostal, actividad de músculos
accesorios) y síndrome febril (temperatura corporal
de 39 grados centígrados, taquicardia de 100 latidos
por minuto, diaforesis). A la exploración se
encuentra palidez de mucosas con buena hidratación,
eritema conjuntival, epífora, taquicardia sin algún
otro fenómeno a la auscultación, taquipnea con bases
congestivas e hipoventiladas en forma bilateral,
cianosis peribucal y acrocianosis distal, el resto de la
exploración se encuentra dentro de parámetros
normales.
Se le realizó una tomografía axial computada en la
que se documenta neumonía compatible con
enfermedad por SARS-CoV-2. La reacción en
cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa
(RT-PCR en inglés) fue positiva a SARS-CoV-2
estableciéndose el diagnóstico de COVID-19.
La evaluación nutricional documenta que la enferma
presenta un IMC de 36.73 gr/cm; con ello, se integran
los diagnósticos de obesidad grado 2, diabetes
mellitus 2, hipertensión arterial, y posible síndrome
metabólico. Cabe destacar que ambas situaciones
clínicas son considerados factores de riesgo para la
enfermedad causada por el SARS COV-2.
Entre los elementos bioquímicos presenta una
hemoglobina glicosilada de 10, la función renal y
hepática se encuentran conservadas, y no cuenta con
elementos gasométricos que indiquen intubación.
Tiene un valor de proteína C reactiva de 10.
Desde el punto de vista de la evaluación dietética no
existe pérdida de peso o ni del apetito en los últimos
3 meses. Las alergias e intolerancias alimenticias son
negativas. Se identifican diversos riesgos: (i) riesgo
de desnutrición por neumonía atípica, (ii) riesgo
inflamatorio por obesidad, y (iii) riesgo metabólico
por diabetes mellitus 2. Estas consideraciones
sugieren que la enferma requiere de un seguimiento
nutricional post-hospitalización.
Se proporcionó manejo con mascarilla de alto flujo
con 15 litros de oxígeno por minuto (con saturación
de 88% y gasometría arterial sin criterios de
intubación), no toleró la pronación, se proporcionan

Caso Clínico

antiretrovirales (remdesivir e hidroxicloroquina) y
antiagregación plaquetaria (ácido acetil-salicílico).
La enferma después de 10 días evoluciona hacia la
mejoría y es egresada del hospital a los 17 días
posterior a su ingreso. Se programa valoración
subsecuente en consulta externa post-COVID.
Consideraciones nutricionales
Generalidades.
A mediados de diciembre de 2019, en la ciudad de
Wuhan, en el centro de China, se declaró una
epidemia de coronavirus. Esta enfermedad es
causada por un nuevo tipo de coronavirus llamado
primero 2019-nCoV, luego renombrado SARS-CoV2, nunca observado antes de su aparición en esta
metrópoli de 11 millones de habitantes (Saqrane &amp;
El Mhammedi, 2020).
De tal forma que la enfermedad de COVID-19 es
causada por el SARS-CoV-2. Este es un virus que
pertenece al gran coronavirus. Los coronavirus
pueden causar desde un resfriado simple hasta una
infección respiratoria grave como la neumonía. Esta
familia vírica, ha causado epidemias fatales, tal fue
el caso del SRAS o MERS y ahora del COVID-19
(Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020).
Como cualquier pandemia, esta enfermedad tiene
distribución global. Tiene una tasa de mortalidad
entre 3 y 10%. Los países europeos han sido
severamente afectados, principalmente Italia y
España (Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020). En el
Reino Unido, por ejemplo, se ha identificado que
afecta más a los hombres, con mayor Índice de Masa
Corporal, la mayoría de los enfermos era capaz de
autocuidarse, la cantidad de intubaciones se relaciona
con obesidad y otras comorbilidades (principalmente
afección pulmonar crónica, cardiovascular y
diabetes), los enfermos con intubación la mantienen
de 5 a 14 días (Phua, y otros, 2020).
Conforme a lo que se ha repostado de la experiencia
hospitalaria de enfermos con COVID-19, es posible
identificar los siguientes grupos: (i) los enfermos que
tienen con enfermedad moderada y no requieren
pronación ni intubación; (ii) los que tienen con
enfermedad severa y requieren pronación, pero no
intubación; (iii) los que tienen enfermedad severa y
requieren pronación e intubación. (Phua, y otros,
2020) (Saqrane &amp; El Mhammedi, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

30

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Con base en cada uno de estos grupos se han
propuesto diferentes esquemas de ministración de los
alimentos entre los que se encuentran la vía oral, la
enteral, y la parenteral. Cada uno de estos abordajes
ocurre en diferentes sitios al interior del hospital y
requerirán la participación del personal de servicios
de alimentos y de los nutriólogos clínicos (Tabla 1)
(ASPEN-SCCM, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020). Nunca
debemos olvidar que todos producimos aerosoles y
que los aerosoles son los transmisores del virus
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
Todos tienen COVID-19 hasta demostrar lo
contrario.
Tabla 1. Consideraciones nutricionales en los diferentes grupos
de enfermos con COVID-19 en el contexto hospitalario
Enfermedad moderada y no requieren pronación ni intubación.
Sitio en hospital: Piso de hospitalización o terapia intermedia
Nutrición oral (hipercalórica e hiperprotéica)​
Nutrición enteral​
Enfermedad severa y requieren pronación pero no intubación.
Sitio en hospital: Terapia intermedia o terapia intensiva
Nutrición enteral​ temprana
Enfermedad severa y requieren pronación e intubación.
Sitio en hospital: Terapia intensiva
Nutrición enteral temprana
Nutrición parenteral (fórmulas poliméricas)
Realizada por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020).

Recomendaciones nutricionales en sujetos con
enfermedad severa que se encuentran en la terapia
intermedia o intensiva.
Es mandatorio que antes de cualquier intervención en
enfermos con diagnóstico de COVID-19 se sigan los
estándares de colocación de los EPP [equipo de
protección personal] establecidos por los CDC de los
EE. UU. [Centers for Disease Control]. Esta regla es
aplicable para todos los proveedores de atención en
salud, incluidos los médicos, nutriólogos, enfermeras
y demás profesionales de la salud. El EPP incluye: (i)
gafas protectoras o “googles”, (ii) bata de
aislamiento u “overol”, (iii) un protector facial o
“careta facial”, y (iv) un respirador N95 (Figura 1)
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).

Caso Clínico

Figura 1. Equipo de protección personal (EPP) para
los profesionales de la salud.

La imagen muestra una infografía para ser colocada
en las áreas COVID y No-COVID a nivel
hospitalaria enfocada a los trabajadores de la salud
por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con
información de (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti,
2020).
Todos los grupos coinciden en que la evaluación
nutricional y el tamizaje del riesgo nutricional es
importante en los enfermos con COVID-19. Esta
evaluación ABCD debe además contemplar todas las
condiciones comórbidas, la función del tracto
gastrointestinal y el riesgo de aspiración (ABCD es
una nemotécnica para la evaluación nutricional que
hace referencia a parámetros: Antropométricos,
Bioquímicos, Clínicos, Dietéticos). Se ha sugerido
que no se utilicen indicadores de nutrición
tradicionales o marcadores sustitutos, ya que no están
validados en cuidados críticos. La evaluación del
riesgo nutricional se puede realizar con dos
instrumentos validados como el Nutritional Risk
Screening [NRS 2002] (utilizado en el ámbito del
enfermo geriátrico, considera la severidad de la
enfermedad y un estado nutricional de riesgo) (Tabla
2) y el NUTRIC score (utilizado comúnmente en la
terapia intensiva) (Tabla 3) (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Continuación… Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*

Tabla 2. Nutritional Risk Screening [NRS 2002]
Severidad de la enfermedad
Disminución incrementa requerimientos
Puntos
Variable
Ausente
Requerimientos nutricionales normales
0

Estado nutricional alterado
Puntos
Ausente
0

Leve
1

Variable
Estado nutricional normal

Pérdida de peso mayor al 5% en 2
meses con IMC de 18.5 a 20.5 y con
afección al estado general o pérdida
aunada a ingesta de alimentos por
debajo del 25% al 60% de los
requerimientos normales en la semana
previa

Severa
3

Pérdida de peso mayor al 5% en 1 mes
(&gt; 15% en 3 meses) y con IMC menor
de 18.5 con afección al estado general
o pérdida aunada a ingesta de
alimentos por debajo del 0% al 25% de
los requerimientos normales en la
semana previa

Puntuación nutricional

Sistema de puntuación su la IL-6 está disponible
Suma de puntos

Fractura de cadera, pacientes crónicos en
especial aquellos con EPOC, cirrosis
hepática descompensada, en hemodiálisis,
con diabetes, y con cáncer.

Pérdida de peso mayor al 5% en 3
meses o pérdida aunada a ingesta de
alimentos por debajo del 50% al 75%
de los requerimientos normales en la
semana previa

Moderada
2

Caso Clínico

Leve
1

+

Moderada
2

Cirugía mayor de abdomen, EVC, neumonía
severa, malignidad hepática.
El enfermo se encuentra confinado a la
cama dada la severidad de la enfermedad.
Los requerimientos proteicos se
encuentran incrementados y pueden ser
alcanzados aunque frecuentemente
requieren de nutrición artificial.

Severa
3

Trauma cráneo-encefálico, trasplante de
médula ósea, pacientes en UCI (APACHE
&gt;10).
El enfermo se encuentra en UCI con
ventilación asistida. Los requerimientos
proteicos no son alcanzados. La pérdida de
proteínas y nitrogenada pueden ser
significativamente atenuadas con la
intervención nutricional.

Puntuación por
enfermedad

Si el enfermo es mayor de 70 años agregue al total un punto por la edad

Un enfermo con una enfermedad crónica
que es admitido al hospital por
complicaciones de esta. El enfermo esta
débil pero puede deambular fuera de
cama. Los requerimientos en proteínas se
encuentran incrementados pero pueden
ser compensados por la ingesta oral.

= Puntuación parcial
Total ajustado a la edad

=

Puntuación &gt; 3 = El enfermo se encuentra en riesgo y se debe iniciar un plan de cuidado nutricional.
Puntuación &lt; 3 = Re-evalúe al enfermo semanalmente.
Traducida por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)

6 a 10

0a5

APACHE II

SOFA
Número de
comorbilidades
Días de estancia
en la UCI

Rango
&lt; 50
50 a &lt; 75
&gt; 75
&lt; 15
15 a &lt; 20
20 a 28
&gt; 28
&lt;6
6 a &lt; 10
&gt; 10

Puntos
0
1
2
0
1
2
3
0
1
2

0a1

0

2 o más
0a1

1
0

2 o más
1
0 a &lt;400
0
&gt; 400
1
Continúa… Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*
IL-6

Puntuación baja

Explicación
Asociada con un mal
desenlace clínico
(mortalidad,
ventilación).
Estos enfermos se
benefician con una
terapia nutricional
agresiva

Estos enfermos tienen un Estos enfermos
riesgo bajo de
tienen un riesgo bajo
malnutrición
de malnutrición

Estos enfermos tienen un Estos enfermos
tienen un riesgo bajo
Puntuación baja riesgo bajo de
malnutrición
de malnutrición

Traducida por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros,
2020) (Phua, y otros, 2020)

Tabla 3. Variables evaluadas por el NUTRIC score.*

Edad

Explicación
Asociada con un mal
desenlace clínico
(mortalidad, ventilación).
Estos enfermos se
Puntuación alta benefician con una terapia
nutricional agresiva

Sistema de puntuación su la IL-6 NO está disponible**
Suma de puntos
Categoría
Explicación
Explicación
Asociada con un mal
Asociada con un mal
desenlace clínico
desenlace clínico
(mortalidad, ventilación). (mortalidad,
Estos enfermos se
ventilación).
5a9
Puntuación alta benefician con una terapia Estos enfermos se
nutricional agresiva
benefician con una
terapia nutricional
agresiva
0a4

Variable

Categoría

* El NUTRIC Score está diseñado para realizar el tamizaje del riesgo nutricional en
pacientes críticamente enfermos y que desarrollan eventos que pueden ser
modificados con una terapia nutricional agresiva. La puntuación va de 0 a 10 puntos.
** Si bien la IL-6 es un indicador de severidad en el enfermo críticamente enfermo su
papel en el NUTRIC Score es mínimo y no es esencial solicitarla.

Con respecto al cálculo de los requerimientos
energéticos de los enfermos con COVID-19, algunos
autores sugieren que puede emplearse la calorimetría
indirecta en los centros en donde se cuente con ella y
que además sea operativamente factible su
realización (ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y
otros, 2020) (Phua, y otros, 2020) (Lavianno,
Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David,
Gilliam, &amp; Brennan, 2020) [se debe considerar que
es muy alta la posibilidad de que el virus se aloje en
la cámara del calorímetro; las mangueras y cámaras
utilizadas en estos equipos son desechables en los
EE. UU. y estos insumos deben ser tratados como
material con riesgo biológico letal]. Si esto no es
posible, puede considerarse un cálculo de 25
kcal/kg/día el cual puede ser empleado durante cinco
días, en aquellos pacientes con más de 5 a 7 días
hospitalización el cálculo puede ser realizado
considerando 30 kcal/kg/día (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

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�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

El aporte calórico debe considerar también la
administración de fármacos o soluciones (por
ejemplo; proporfol, soluciones mixtas, soluciones de
hidroxietil-almidón, entre otras). Así mismo, el
cálculo proteico en estos enfermos debe considerar
de 1.2 a 2.0 g/kg/día (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
El paciente hospitalizado en las unidades de cuidados
intensivos (UCI) con COVID-19 debe iniciar una
terapia de soporte nutricional en forma temprana, en
especial en aquellos que no pueden mantener ingesta
volitiva, la nutrición enteral debe ser iniciada en un
plazo de 24 a 48 horas posterior al ingreso a la UCI
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
El inicio de la nutrición enteral debe iniciarse en
todos los enfermos con COVID-19 tempranamente
(Figura 2).
Figura 2. Manejo nutricional en individuos
hospitalizados con riesgo de COVID-19, aquellos
que ya cuentan con la enfermedad, y aquellos
ingresados en la UCI.

Caso Clínico

No se considera la presencia de peristaltismo para su
inicio y se prefiere la nutrición enteral sobre la
parenteral. Es destacable el hecho de que del 30% al
70% de los pacientes ingresados en la UCI
presentarán disfunción gastrointestinal secundaria;
este fenómeno clínico depende del diagnóstico
establecido, las condiciones pre-mórbidas, el modo
de ventilación, los medicamentos ministrados y el
estado
metabólico
(ASPEN-SCCM,
2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
Al iniciar la nutrición enteral debemos considerar
que el nivel de infusión se desvía más bajo en el
tracto gastrointestinal. En los enfermos críticos con
alto riesgo de aspiración o en aquellos que han
mostrado intolerancia a la nutrición enteral gástrica
se debe poner especial atención al volumen
ministrado (Tabla 4).
Tabla 4. Tipo de nutrición enteral con base en la gravedad
Gravedad

Tipo NE

Pacientes con síndrome de dificultad respiratoria
aguda (SDRA) / lesión pulmonar aguda (ALI) y aquellos
que se espera que tengan una duración de ventilación
mecánica ≥72 horas

Requerimiento calorico total

Los pacientes con alto riesgo nutricional (p. ej., NRS
2002 ≥ 5 o puntaje NUTRIC Score ≥ 5, sin interleucina
6) o con desnutrición grave deben avanzar hacia la
meta tan rápido como se tolere durante 24 a 48 horas
mientras se controla el síndrome de realimentación.

Requerimiento calórico y proteico al 80%

Realizada por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con información de (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros,
2020)

La imagen muestra la secuencia de pasos a
implementarse en enfermos con COVID-19 en
distintos contextos.

Este no debe exceder los 300 a 500 ml/día con una
densidad energética aproximada de 1.25 a 1.5
kcal/ml.
La
alimentación
enteral
trófica
(generalmente definidas como 10–20 ml/hr o 10–20
kcal/hr) puede ser suficiente para prevenir la atrofia
de la mucosa y mantener la integridad intestinal
[existe la posibilidad de que los requerimientos
nutricionales no sean alcanzados con esa estrategia y
podría sugerirse la implementación de una
suplementación parenteral; sin embargo, esta
recomendación no es considerada en las guías
consultadas para la realización de esta revisión]
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
Dada la heterogeneidad de los protocolos para la
nutrición enteral en el sujeto pronado y críticamente

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

33

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

enfermo, la factibilidad de realizar recomendaciones
categóricas es limitada. En el contexto específico del
enfermo
pronado
con
COVID-19
las
recomendaciones conjuntas de la ASPEN-SCCM
sugieren suspender la nutrición enteral en aquellos
enfermos que presentan compromiso o inestabilidad
hemodinámica (estado de choque) y reiniciarla hasta
que el enfermo se estabilice. La disminución del flujo
sanguíneo intestinal por hipoperfusión puede
condicionar isquemia y necrosis contraindicando la
nutrición enteral. Consecuentemente es importante
tener precaución en enfermos que presentaron
hipoperfusión y que reciben vasopresores (ASPENSCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y
otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).
En los enfermos en pronación también se debe
suspender la nutrición enteral durante el tiempo que
dure pronado, cuando esta termina se debe
corroborar la posición del tubo de nutrición. En ellos,
también se debe considerar el uso de procinéticos por
el riesgo de aspiración (metoclopramida) y al
reiniciar la nutrición procurar mantener la cabeza de
30º a 45º. En los pacientes con puntas nasales de alto
flujo se debe considerar que la irritación de la mucosa
puede condicionar náusea y distensión gástrica
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020).
Con respecto a los líquidos es importante mencionar
que no deben restringirse; sin embargo, se debe
vigilar la ingesta hídrica y el aporte de líquidos por
otras vías (líquidos o nutrición parenterales,
nutrición enteral). La presencia de sobrecarga hídrica
y edema pulmonar puede empeorar la neumonitis
severa del enfermo con COVID-19 e incrementar la
disnea. Del mismo modo, se sugiere que las
formulaciones enterales contengan poco líquido ya
que retrasan el vaciamiento gástrico y conducen a
intolerancia. En el paciente geriátrico se debe vigilar
el sodio por el riesgo de hiponatremia y en enfermo
con nutrición enteral existe riesgo de hipernatremia
(ASPEN-SCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020)
(Phua, y otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp;
Zanetti, 2020) (Herron, Hay-David, Gilliam, &amp;
Brennan, 2020). Ninguna de las recomendaciones
sobre nutrición en el enfermo con COVID-19
realizada por la ASPEN-SCCM, ESPEN, y AusPEN

Caso Clínico

recomienda alguna formulación enteral específica al
momento.
Recomendaciones nutricionales en sujetos con
enfermedad leve que se encuentran en
hospitalización (área no-intensiva) o en domicilio.
En los enfermos que se encuentran en domicilio o
que se encuentran en hospitalización y que no tienen
criterios de gravedad ni requieren ventilación
invasiva o pronación, la ingesta oral es fundamental.
El objetivo es satisfacer las necesidades nutricionales
considerando que están cursando con una
enfermedad infecciosa que promueve un estado
hipermetabólico (ASPEN-SCCM, 2020) (Phua, y
otros, 2020).
En ese sentido el gasto energético basal puede
estimarse entre 2,000 y 2,500 calorías por día. El
estado hipermetabólico y las modificaciones en el
gusto y el olfato pueden condicionar que los
enfermos con COVID-19 pierdan el apetito. Se ha
sugerido que el régimen alimenticio este dividido en
sextos. Es conveniente recordar que las calorías son
importantes para proteger al músculo contra la
degradación proteica para obtener energía; esto
aunado al estrés metabólico causado por el COVID19, permite una ingesta calórica mayor a la contenida
en la dieta habitual (ASPEN-SCCM, 2020).
El consumo de proteína debe ser elevado por lo que
se estima entre 75 y 100 gramos de proteína por día.
El consumo de líquidos debe ser de alrededor de 3
litros de líquido por día. Los líquidos óptimos para
beber son las bebidas líquidas claras con calorías y
proteínas, soluciones de rehidratación oral o bebidas
deportivas con proteína añadida. Se recomienda el
consumo de 60 a 120 mililitros cada 15 a 20 minutos
(ASPEN-SCCM, 2020) (Figura 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

34

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Figura 3. Infografía sugerida para el enfermo con
COVID-19 en domicilio o en piso de hospitalización
y que no tienen criterios de gravedad ni requieren
ventilación invasiva o pronación.

Caso Clínico

enferma requirió de cuidados intermedios y no de
cuidados intensivos.
En el paciente hospitalizado con COVID-19 el
requerimiento energético toma en consideración un
cálculo de 25 a 30 kcal/kg/día; si nuestra enferma
pesa 100 kg con una talla de 165 cm podemos
considerar su peso ideal utilizando los rangos de un
índice de masa corporal saludable (por este medio
peso se encuentra entre 50.4 y 68.1 kilogramos [para
un IMC de 25 el peso ideal sería de 68 kilos]).
Con lo anterior podemos estimar un requerimiento
energético basal de 1,700 kcal/día del día 1 del inicio
de la enfermedad al día 7 y de 2,040 kcal/día del día
8 al día 15 del inicio de la enfermedad (ASPENSCCM, 2020) (Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y
otros, 2020) (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020)
(Herron, Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020).

La imagen muestra una infografía que pueda ser
proporcionada a los enfermos con COVID-19 en
domicilio o en piso de hospitalización y que no tienen
criterios de gravedad ni requieren ventilación
invasiva o pronación. Esta serie de recomendaciones
solo aplican 10 a 14 días de enfermedad confirmada.
No aplica en enfermos con diabetes, sobrepeso,
hipertensión, nefropatías o hepatopatías. Realizada
por el Dr. Alfredo Covarrubias-Gómez con
información de (Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti,
2020).
Evolución del caso expuesto.
Atendiendo a las recomendaciones propuestas por la
ASPEN-SCCM y ESPEN encontramos dos
escenarios. El primero es la nutrición al
internamiento y el segundo es la nutrición en
domicilio.
Sobre la alimentación durante el internamiento
debemos recordar que el caso propone a una enferma
con COVID-19 con diabetes mellitus tipo 2,
hipertensión, obesidad grado 2, probable síndrome
metabólico y COVID-19. Esta persona pese a una
saturación deficiente (SpO2 del 88%) no toleró la
pronación y se mantuvo con puntas nasales de alto
flujo como apoyo ventilatorio no invasivo. El apetito
de la enferma se encuentra disminuido en un 50%
debido a los equipos no invasivos de ventilación, al
malestar generalizado de la enferma, y a las
alteraciones del gusto y del olfato asociados a la
enfermedad. También es importante destacar que la

Después del día 15 al 21 del inicio de la enfermedad
el requerimiento energético basal vuelve a las
condiciones previas al evento y en el caso de que no
presente alguna complicación médica (en el caso de
la enferma podemos contemplar una dieta
modificada en macro- y micro-nutrientes dados sus
diagnósticos nutricionales) (ASPEN-SCCM, 2020)
(Barazzoni, y otros, 2020) (Phua, y otros, 2020)
(Lavianno, Koverech, &amp; Zanetti, 2020) (Herron,
Hay-David, Gilliam, &amp; Brennan, 2020). Diversos
autores sugieren que el peso contemplado en el
cálculo debe ser el peso ideal (Thibault, y otros,
2020). En este caso, el seguimiento post-hospitalario
no fue posible debido a la gravedad de la enfermedad
y la prioridad de atención hospitalaria frente a la
contingencia del COVID-19.
La distribución dieto sintética de carbohidratos y
lípidos no son consideradas en las recomendaciones
realizadas por ASPEN-SCCM y ESPEN; sin
embargo, las proteínas contemplan de 1.2 a 2.0
g/kg/día y se sugiere incrementar los requerimientos
de omega-3 (Thibault, y otros, 2020) (Tabla 4). En la
enferma del caso los requerimientos proteicos
estarían entre de 81.6 a 136 g/día si consideramos su
peso para in IMC de 25.
Las recomendaciones domiciliarias relacionadas con
la alimentación de esta enferma no son diferentes a
las hospitalarias, poniendo especial énfasis en el
consumo de líquidos.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

35

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

Aspectos que son importantes considerar son las
interacciones alimento medicamento y entre
medicamentos. El remdesivir presenta interacciones
con el alcohol que pueden condicionar daño
hepático. La combinación de remdesivir e
hidroxicloroquina
presenta
interacciones
relacionadas con una disminución en la eficacia de
remdesivir.
Las alteraciones sobre el olfato y el gusto impactan
necesariamente en la percepción de los alimentos y
condicionan una disminución en la ingesta. Lo
anterior aunado a la pérdida incrementada de peso
por el estado hipermetabólico condicionan un riesgo
nutricional importante.
Las complicaciones cardiacas, neurológicas,
dermatológicas, de coagulación, gastrointestinales,
entre otras pueden condicionar eventualidades aún
por estudiarse en el corto, mediano y largo plazo. La
repercusión nutricional de tales eventualidades aún
no ha sido considerada puntualmente.
Conclusiones
En México pocos hospitales cuentan con Distintivo
H. Este reconocimiento es otorgado por la Secretaría
de Turismo y es avalado por la Secretaría de Salud.
Se entrega a los prestadores de servicios de alimentos
y bebidas que cumplen con los estándares definidos
por dicho programa. Esto quiere decir que los
establecimientos que lo ostentan deben estar
apegados a la lista de verificación de la norma
vigente (Gobierno de México, 2016).
Si bien es cierto que el Distintivo H garantiza la
inocuidad alimentaria, al no tratarse de una norma
obligatoria, no es costumbre que los hospitales
ostenten tal reconocimiento. Entre los Institutos
Nacionales de Salud que cuentan con ese distintivo,
se encuentran los siguientes: (i) Psiquiatría; (ii)
Rehabilitación; (iii) Neurología y Neurocirugía; (iv)
Perinatología; (v) Medicina Genómica; (vi)
Cancerología. Cabe destacar que los comedores estos
centros se caracterizan por que son provistos por
terceros (Gobierno de México, 2016).
Los hospitales que cuentan con el Distintivo H, son
capaces de garantizar la inocuidad de los alimentos
que son servidos a pacientes, comensales y personal.
En esta época de pandemia derivada de la infección

Caso Clínico

por SARS-Cov-2 los protocolos para asegurar la
inocuidad requieren ser revisados profundamente.
Los hospitales públicos nacionales no tienen la
obligación de contar con este distintivo y la única
norma que deberían seguir en forma obligatoria es la
NOM-251-SSA1-2009 que regula la preparación de
los alimentos. El Distintivo H más allá de ser un
reconocimiento de nivel turístico nos ofrece
parámetros de calidad más elevados que de la NOM251-SSA1-2009.
Dada la elevada posibilidad de contagio del SARSCov-2 hacia el personal y hacia los pacientes en
modelos hospitalarios híbridos, sugerimos que no se
pierda de vista una eventual Enfermedad Transmitida
por Alimentos a consecuencia de este virus. La
situación de pandemia que viven los hospitales
nacionales genera la oportunidad de consolidar
estrategias tendientes a mejorar la atención de los
enfermos sin poner en riesgo al personal.
Entre ellas se encuentra la necesidad de crear
modelos educativos acerca del impacto nutricional
intrínseco y extrínseco del COVID-19 hacia el
personal que labora al interior y exterior de los
servicios de alimentación de hospitales híbridos o
reconvertidos. En este escenario los nutriólogos
clínicos y de servicios de alimentos tienen la
oportunidad de generar líneas de investigación en
una enfermedad inexplorada y que presenta retos aún
desconocidos.
Si bien es cierto que los modelos atención nutricional
en una terapia intensiva pueden ser útiles; debemos
reconocer que los cambios fisiopatológicos a nivel
respiratorio,
cardiovascular,
neurológico,
dermatológico, gastrointestinal y nefrológico (por
mencionar algunos) son al momento diferentes a
otros procesos de enfermedad y desconocemos el
impacto sobre la nutrición humana. Si bien
encontramos muchas limitaciones en nuestra
búsqueda bibliográfica, también observamos muchas
áreas de oportunidad para el desarrollo de la
investigación en el campo de la nutriología clínica y
de los servicios de alimentación.
Agradecimientos
Agradecemos a nuestras familias su apoyo
incondicional; nuestros pacientes y maestros por su
enseñanza; al Centro Algia para la Educación en
Salud por las facilidades con la redacción del

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 19 No. 3 julio - septiembre, 2020

36

�Nutrición; COVID-19; Hospital; Ambulatorio;
Distintivo H.

presente trabajo; y al personal del Hospital Henri
Dunant por su entrega amorosa a los pacientes y el
apoyo proporcionado en esta pandemia.
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