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                  <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Consumo de sustancias adictivas en estudiantes de primer ingreso a un Centro Universitario
en Jalisco, México.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-1
Patricia Landeros Ramírez, Zoila Gómez Cruz, Alfonsina Núñez-Hernández, Miriam Susana
Medina Lerena, Cecilia Jiménez Plascencia



Prevalencia de la práctica de actividad física y estado nutricional en adolescentes de la
subregión los Santanderes Colombia: resultados de la Ensin 2015.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-2
Carlos Augusto Poveda Acelas, Dana Carolina Poveda Acelas



Adherencia a la Dieta Mediterránea en estudiantes universitarios del norte de México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-3
Monserrat Delgado Flores, César Augusto Martínez Martínez, Max Eduardo Klassen
Merancio, Julio César Guedea Delgado, Maria de Jesús Muñoz-Daw



Estado nutricional, consumo de alimentos ultra procesados y trastorno por déficit de la
atención, hiperactividad e impulsividad en alumnos de secundaria de la Ciudad de México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-4
Laura Moreno Altamirano, Angélica Estefanía Flores Ocampo, Marena Ceballos Rasgado,
Juan José Garcia García



ENSAYO
Políticas públicas para el control de enfermedades transmitidas por vectores en México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-5
Alan Esteban Juache Villagrana, Adriana E Flores Suárez

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS EN ESTUDIANTES DE PRIMER INGRESO
A UN CENTRO UNIVERSITARIO EN JALISCO, MÉXICO.
CONSUMPTION OF ADDICTIVE SUBSTANCES IN FIRST-INCOME STUDENTS TO A UNIVERSITY CENTER IN
JALISCO, MEXICO.
Landeros Ramírez Patricia*, Gómez Cruz Zoila*, Núñez-Hernández Alfonsina*, Medina Lerena Miriam
Susana*, Jiménez Plascencia Cecilia*.
* Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara. México.
Citation: Landeros Ramírez P., Gómez Cruz Z., Núñez-Hernández A., Medina
Lerena M.S., Jiménez Plascencia C. (2021) Consumo de sustancias adictivas en
estudiantes de primer ingreso a un Centro Universitario en Jalisco, México.
Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 1-12.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Landeros Ramírez P., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-1
Recibido: 10 de octubre 2020;
Aceptado: 18 de enero 2021
Email: patricia.landeros@academicos.udg.mx

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS EN ESTUDIANTES DE PRIMER INGRESO A UN
CENTRO UNIVERSITARIO EN JALISCO, MÉXICO.
Landeros Ramírez Patricia*, Gómez Cruz Zoila*, Núñez-Hernández Alfonsina*, Medina Lerena Miriam
Susana*, Jiménez Plascencia Cecilia*.
* Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad de Guadalajara. México.

RESUMEN
Introducción. el consumo de sustancias adictivas por jóvenes se considera un grave problema de salud pública. Objetivo:
conocer la prevalencia del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en estudiantes de primer ingreso a un Centro
Universitario en Jalisco, México. Material y Método: se aplicó un cuestionario a los alumnos de nuevo ingreso al Centro
Universitario, se obtuvo información sociodemográfica (edad, sexo, promedio de bachillerato, escolaridad de los padres,
relación familiar) y consumo de sustancias adictivas (alcohol, tabaco y otras drogas) y se obtuvo su consentimiento informado.
Resultados: participaron 608 alumnos, 53.8% mujeres y 46.2% hombres, edad promedio 19.1 ± 1.3 años, las mujeres tuvieron
mejor promedio de bachillerato (89.45 ± 5.76) respecto a los hombres (86.12 ± 6.27) (p&lt;0.001), 49.8% tuvieron una relación
familiar excelente, 59.2% fumó tabaco alguna vez y 19.8% fuman en fiestas y reuniones; 92.9% consumió alcohol en alguna
ocasión y 43% los fines de semana; la droga ilícita más consumida fue marihuana, 24% ha fumado alguna vez y 1.5% fines de
semana. Conclusiones: En esta investigación, se encontró que un alto porcentaje de jóvenes ha ingerido bebidas alcohólicas,
que el fumar está asociado al consumo de alcohol y tener una relación familiar excelente reduce la incidencia del consumo de
drogas.
Palabras Clave: Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes universitarios

ABSTRACT
Introduction: the consumption of addictive substances by young people is considered a serious public health problem.
Objective: to be aware of the consumption of alcohol, tobacco and other drug use in first-time students of the University
Center in Jalisco, Mexico. Material and method: a questionnaire was applied to new students at the University Center, and
sociodemographic information was obtained (age, sex, high school average, parents' education, family relationship) and
consumption of addictive substances (alcohol, tobacco and other drugs) and their informed consent was obtained. Results:
608 students participated, 53.8% women and 46.2% men, average age 19.1 ± 1.3 years, women had a better high school
average (89.45 ± 5.76) compared to men (86.12 ± 6.27) (p &lt;0.001), 49.8%. They had an excellent family relationship, 59.2%
smoked tobacco at some time and 19.8% smoke at parties and get together; 92.9% consumed alcohol at some point and 43%
drank on the weekends; the most widely used illicit drug was marijuana, 24% had ever smoked and 1.5% smoked on weekends.
Conclusions: In this research, it was found that a high percentage of young people have ingested alcoholic beverages, that
smoking tobacco is associated with alcohol consumption and having an excellent family relationship reduces the incidence of
drug use.
Key words: Tobacco, alcohol, illicit drugs, college students.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Introducción
En el ámbito mundial y nacional existe la
preocupación por el incremento constante del
consumo de drogas entre jóvenes. La adolescencia en
una etapa crítica particularmente vulnerable y los
jóvenes pueden desarrollar conductas de riesgo como
el consumo de sustancias adictivas (Jiménez,
Menéndez e Hidalgo, 2012).
En México, al igual que en muchos otros países, el
consumo de sustancias adictivas tanto legales:
alcohol y tabaco, como ilegales: marihuana, cocaína,
entre otras, constituyen un grave problema de salud
pública y es considerado uno de los problemas
emergentes que debe ser atendido de manera integral
por todos los niveles, en especial por el sector salud
y el sector educativo (Zamora-Mendoza, HernándezCastañón, Álvarez-Aguirre, Garza-González y
Gallegos-Torres, 2013). La Encuesta Nacional de
Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco
(ENCODAT) (2017), reporta que el consumo de
drogas en la población de 18 a 34 años presentó un
incremento significativo durante 2016: cualquier
droga pasó de 2.8% al 5%, drogas ilegales se duplicó
(2.3% a 4.6%) y marihuana de 1.9% a 3.5%; respecto
al alcohol, la prevalencia de consumo de alguna vez
en la vida en la población adulta es de 77.3% y en el
último año es de 53.3%; en cuanto al tabaquismo, la
prevalencia en adultos mexicanos es de 20.1%,
encontrándose un mayor consumo de tabaco en
hombres (31.3% ) que en mujeres (9.8%).
El uso nocivo del alcohol es uno de los principales
factores de riesgo para la salud de la población y en
particular en jóvenes ya que disminuye el autocontrol
y aumenta los comportamientos de riesgo, su
consumo está relacionado con más de 200
enfermedades y trastornos. Se encuentra asociado
con la posibilidad de desarrollar problemas de salud
como alcoholismo, cirrosis hepática, algunos tipos de
cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como
traumatismos derivados de la violencia y los
accidentes de tránsito. Cada año se producen 3
millones de muertes en el mundo debido al consumo
nocivo de alcohol, lo que representa un 5,3% de las
defunciones (OMS, 2018).
El tabaquismo es uno de los principales factores de
riesgo para el desarrollo de algunas enfermedades
crónico-degenerativas,
como
el
cáncer,
enfermedades cardiovasculares, pulmonares y

Artículo Original

efectos perinatales, entre otras. El riesgo de contraer
enfermedades causadas por tabaquismo está
directamente relacionado con la edad de inicio de su
consumo (Plá, Elizarde, Cárdenas, Solares y Nieves,
2016). En México, la edad promedio de inicio de
consumo de tabaco es a los 14.3 años (ENCODAT,
2017).
En la mayoría de los países latinoamericanos el
consumo de tabaco y bebidas alcohólicas forma parte
de las costumbres sociales y culturales. Entre los
factores que influyen en el inicio de su consumo se
encuentran
aspectos
de
tipo
familiar,
socioeconómico, cognitivo y emocional. Se ha
señalado que el fumar entre jóvenes les da mayor
seguridad y confianza para relacionarse e interactuar
en grupo, respecto al alcohol, su uso se ve
incrementado con la edad, y hay una mayor
posibilidad para adquirirlo o consumirlo, ya que
entre los jóvenes la percepción del riesgo es muy
baja, además de existir una tolerancia para el
consumo de alcohol riesgoso, sobre todo cuando el
abuso está ligado a la diversión (Telumbre y
Sánchez,
2015;
Jiménez-Muro,
Beamonte,
Marqueta, Gargallo y Nerín, 2009).
El ambiente familiar es de suma importancia para el
desarrollo de los adolescentes, ya que en esta etapa
se presentan los mayores cambios a nivel físico,
psicológico y social, que conllevan hacia la vida
adulta, se espera que este ambiente sirva para que
surjan adultos responsables para interactuar en la
sociedad, sin embargo en la familia pueden existir
factores que desencadenan diferentes problemas
como las adicciones y el consumo de drogas
(Herrera-Chávez, Linares-Rubio y Díaz-Barajas,
2018).
El consumo de sustancias psicoactivas constituye
una carga sanitaria y social muy significativa, aunque
en gran medida prevenible. De acuerdo a la
Organización Mundial de la Salud (OMS) más de
450.000 muertes al año se pueden atribuir al
consumo de drogas, por lo que señalan, es necesario
adoptar medidas para evitar que la mortalidad,
morbilidad y discapacidad relacionadas con el uso de
drogas y su impacto en el bienestar sigan siendo un
problema (OMS, 2016). Los adolescentes se
encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo,
que los convierte en personas vulnerables para
desarrollar patrones de comportamiento que afectan

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

2

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

su salud y su calidad de vida, incluyendo el consumo
y abuso de sustancias adictivas.
Por otra parte, el ingreso a la universidad es una etapa
de la vida, marcada por un aumento del estrés, y es
frecuente que no se establezcan conductas saludables
(Maturana, 2011; Rodríguez et al., 2016), en estudios
previos en este Centro Universitario se ha
evidenciado el consumo de sustancias lícitas e ilícitas
en estudiantes (Gómez, Landeros, Noa y Patricio y
2017) en este sentido, este trabajo pretende contribuir
al conocimiento del riesgo que presenta esta
población estudiantil al momento de ingresar a la
educación superior y que sirva como herramienta de
análisis para generar acciones preventivas, de
monitoreo y de promoción a la salud como parte de
una educación integral,
Por lo que el presente estudio tuvo como objetivo
conocer la prevalencia del consumo de alcohol,
tabaco y otras drogas, y analizar la influencia de la
relación familiar en dicho consumo, así como
conocer el promedio de bachillerato de los
estudiantes de primer ingreso a un Centro
Universitario en Jalisco, México.
Material y Método
El presente es un estudio descriptivo y transversal, se
aplicaron encuestas a los alumnos de primer ingreso
a la universidad, de las licenciaturas de Agronomía,
Agronegocios, Biología, Ciencia de los Alimentos y
Medicina Veterinaria y Zootecnia del Centro
Universitario
de
Ciencias
Biológicas
y
Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de
Guadalajara.
Previa autorización de los respectivos Coordinadores
de las Licenciaturas antes mencionadas, se aplicó un
cuestionario de manera anónima a todos los alumnos
de primer ingreso al Centro Universitario, donde se
obtuvo información sociodemográfica (edad, sexo,
estado civil, promedio de bachillerato, escolaridad de
los padres, responsable del sostenimiento
económico), relación familiar (esta se clasificó como
excelente, buena, regular y mala, donde cada alumno
eligió la respuesta de acuerdo al tipo de relación que
tiene con su familia) y consumo de sustancias
adictivas (alcohol, tabaco y otras drogas).

Artículo Original

Se excluyeron del estudio: estudiantes que no
otorgaron su consentimiento o proporcionaron datos
incompletos y menores de 18 años. El protocolo de
esta investigación fue autorizado por el Colegio
Departamental del Departamento de Salud Pública
mediante el Acta núm. SP/159/2019 y la
Coordinación de Investigación del Centro
Universitario.
Análisis estadístico:
Se elaboraron tablas de
frecuencia y de contingencia para analizar la
distribución de las variables y se evaluó la
significancia estadística de las diferencias
observadas mediante las pruebas t de Student y Jicuadrada.

Resultados
El total de la población estudiantil que participó en
este estudio fueron 608 alumnos, de los cuales 327
(53.8%) fueron mujeres y 281 (46.2%) hombres. Se
encontró que los alumnos tenían una edad promedio
de 19.1 ± 1.3, con mediana de 18 años.
Las licenciaturas con mayor número de alumnos a su
ingreso fueron Medicina Veterinaria y Zootecnia
(n=228), Biología (n=174) y Agronomía (n=142)
seguidas de Ciencia de los Alimentos (n=36) y
Agronegocios (n=28).
La mayoría de los estudiantes refirió ser soltero, vivir
y depender económicamente de ambos padres,
además de tener una relación familiar excelente.
También, la mayoría de los alumnos mencionó que
sus padres cuentan con educación básica (9 años de
estudio), encontrándose además que 27.0% de los
papás y 22.4% de las mamás habían concluido una
carrera universitaria (ver tabla 1).

Se les explicó el propósito del estudio y se obtuvo su
consentimiento informado.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

Tabla 1. Características sociodemográficas de los estudiantes de primer ingreso al CUCBA
Mujeres
(n=327)
n
%
Edad
18 a 20 años
21 a 23 años
&gt;23 años
Estado civil
Soltero
Casado
Otro
Vive con:
Solo o con amigos
Ambos padres
Papá o mamá
Hermanos
Otros
Responsable del sostenimiento económico
Tú mismo
Ambos padres
Papá o mamá
Otros
Relación familiar
Excelente
Buena
Regular
Mala
No contestó
Escolaridad materna
Educación básica (9 años)
Media superior (3 años)
Licenciatura (4 años)
Posgrado
No contestó
Escolaridad paterna
Educación básica (9 años)
Media superior (3 años)
Licenciatura (4 años)
Posgrado
No contestó
Fuente directa
p&gt;0.05

Hombres
(n=281)
n
%

Total
(n=608)
n
%

289
23
15

88.4
7.0
4.6

238
27
16

84.7
9.6
5.7

527
50
31

86.7
8.2
5.1

318
5
4

97.2
1.5
1.2

274
3
4

97.5
1.1
1.4

592
8
8

97.3
1.3
1.3

23
192
87
10
15

7.1
58.7
26.6
3.1
4.6

20
194
50
9
8

7.1
69.1
17.8
3.2
2.8

43
386
137
19
22

7.1
63.7
22.5
3.1
3.6

29
142
152
4

8.9
43.6
46.6
0.9

41
136
100
4

14.6
48.4
35.6
0.8

70
278
252
8

11.5
45.7
41.5
1.3

167
132
24
2
2

51.0
40.4
7.3
0.6
0.6

134
123
21
1
2

47.7
43.7
7.5
0.4
0.7

301
255
45
3
4

49.5
41.9
7.4
0.5
0.7

127
93
83
21
3

38.8
28.4
25.6
6.4
0.9

132
82
53
13
1

47.0
29.2
18.8
4.6
0.4

259
175
136
34
4

42.6
28.8
22.4
5.6
0.6

108
76
94
30
19

33.0
23.2
28.7
9.2
5.8

115
68
70
19
9

40.9
24.2
24.9
6.8
3.2

223
144
164
49
28

36.7
23.7
27.0
8.0
4.6

Consumo de tabaco
En la figura 1 se muestran las características sobre el
consumo de tabaco, donde se destaca que los
hombres reportaron un consumo significativamente
mayor (p&lt;0.05) que las mujeres respecto al consumo
diario y en los últimos 12 meses. En cuanto a la edad
de inicio de consumo de tabaco, se observó que las
mujeres fumaron por primera vez en promedio a los
16.6 años ± 1.79 (DE) y los hombres a los 16.4 ± 2.04
(DE) años, sin diferencia estadística.

Tabla 2. Comparación del promedio de bachillerato de
jóvenes consumidores y no consumidores de sustancias
adictivas

Acerca de la opinión que tienen los jóvenes sobre el
consumo de tabaco, éstos mencionaron que fumar es
dañino (82%), es agradable (46%), está mal visto
(23.6%), reduce el estrés (18.2%), sirve para
socializar (5.0%), es apetecible (3.8%), hace sentir
bien (3.3%), mejora el estado de ánimo (2.3%), da
seguridad (1.2) y ayuda a estar delgado (1.2%). Por
otro lado, en este estudio 34.3% de la población
estudiantil manifestó que algún miembro de su
familia fumaba: papá (15.1%), mamá (4.8%), ambos
padres (3.4%), hermanos (7.5%) y otros (3.5%).

No consumidores
n
DE
250 89.4 ± 6.08
53 90.4 ± 5.63
428 88.5 ± 6.25
528 88.1 ± 6.12
531 88.0 ± 6.11

Además, al analizar las variables: vivir con sus
padres y el consumo de tabaco mediante la prueba Jicuadrada, se observó que el vivir con ambos padres
reduce el riesgo de fumar, y el vivir únicamente con
el padre se asoció con este riesgo con diferencia
estadística (p=0.021).

El promedio de calificaciones obtenido en el
bachillerato fue mayor en el grupo de estudiantes que
no consumían algún tipo de sustancia adictiva
respecto a los consumidores (ver tabla 2).

Sustancia adictiva
Tabaco*
Alcohol*
Marihuana*
Cocaína*
Otras drogas

Consumidores
n
DE
302 86.7 ± 6.12
502 87.6 ± 6.22
131 86.2 ± 5.80
9 82.2 ± 5.93
13 85.1 ± 7.60

Fuente directa
: Promedio

DE: Desviación estándar
*T de Student &lt;0.005

Consumo de alcohol
Del total de la muestra estudiada, 90.6% de los
alumnos refirió haber consumido alcohol alguna vez
en su vida, y 62.9% ingirió bebidas alcohólicas en los
últimos 30 días. Se observó que los fines de semana
los
hombres
presentaron
un
consumo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

4

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

significativamente mayor (p&lt;0.001) que las mujeres
(figura 2). La edad promedio de inicio en el consumo
de alcohol en mujeres fue de 16.5 ± 1.65 (DE) y en
hombres 16.1 ± 1.87 (DE). Al preguntarles acerca del
número de bebidas alcohólicas que ingieren por
ocasión, se encontró que 47.3% toma 1 a 2 copas,
27.3% de 3 a 4, 13.6% de 5 a 6, 8.4% de 7 a 9 y 3.5%
ingiere 10 o más copas, siendo el tequila (41.3%) y
la cerveza (37.9%) las de mayor preferencia.

Al analizar mediante la prueba Ji-cuadrada, la
relación familiar de los encuestados con el consumo
de sustancias adictivas, se observó en todos los casos,
que un mayor porcentaje de los jóvenes que no
consumen tabaco (54.9%), alcohol (56.4%),
marihuana (52.3%), cocaína (50.3%) y otras drogas
(50.3%) tienen una relación familiar excelente, sin
embargo, los que consumen algún tipo de droga
mencionó en su mayoría consideran su relación
familiar ya sea buena o regular y una pequeña
proporción de estos la consideran mala, con
diferencia estadística (p&lt;0.05).
En este estudio, mediante la prueba Ji-cuadrada, se
encontró que fumar está asociado al consumo de
bebidas alcohólicas (p&lt;0.001) ya que los jóvenes que
fuman tienen mayor probabilidad de consumir
alcohol.
Consumo de drogas
La frecuencia de consumo de drogas ilegales
(marihuana, cocaína y otras drogas) por los
estudiantes, se muestra en la figura 3, siendo la
marihuana la que el mayor porcentaje de estudiantes
la consume, observándose en todos los casos una
importante disminución cuando se compara la
frecuencia de consumo de alguna vez en la vida, año,
mes, fines de semana y diariamente.
Entre los principales motivos que llevaron a los
jóvenes a consumir algún tipo de droga ilícita se
encuentran la diversión (14%), la curiosidad y la
experimentación (7.5%) y en menor proporción:
aburrimiento (1.7%), rebeldía (1.2%), aceptación
(0.7%), problemas (0.7%) o porque los demás lo
hacen (0.5%).

Discusión
El ingreso a la universidad es una etapa considerada
de vulnerabilidad para los jóvenes, debido entre otras
cosas a que tienen nuevas experiencias, nuevos lazos
de amistad y en algunos casos por la separación de la
familia, existen factores socioambientales que
pueden influir en el consumo de drogas y en
comportamientos de riesgo (Antoniassi y Gaya,
2015). Los adolescentes al estar inmersos en un
proceso de maduración y desarrollo son
especialmente vulnerables a los efectos de estas
sustancias tóxicas (Simón et al., 2019).
En este estudio el consumo de tabaco alguna vez en
la vida, es similar al reportado por Telumbre-Terrero,
Esparza-Almanza, Alonso-Castillo y AlonsoCastillo (2016) y por González et al. (2019) quienes
identificaron una prevalencia de 58.1%. Al analizar
el consumo diario de tabaco, se encontró que la
prevalencia es menor en mujeres en comparación con
los hombres, situación similar a lo reportado por
otros estudios (ENCODAT 2017; Chinwong,
Mookmanee, Chongpornchai, y Chinwong,

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

2018; Reyes-Ríos, Camacho-Rodríguez, FerrelBallestas, Ferrel-Ortega y Bautista-Pérez, 2018) y
difiere de Barra et al., (2015), Alvear-Galindo et al.,
(2015) y Ordás et al., (2017) quienes no encontraron
diferencia estadística significativa en el consumo de
tabaco según el género. Valdez-Rodríguez,
Rodríguez-Olivas, Hernández-Bernadett y TerrazasAltamirano (2019) en un estudio realizado en el
Instituto Tecnológico de Chihuahua en México,
encontraron que casi la mitad de los estudiantes
encuestados son fumadores sociales (48.48%), con
hábitos de consumo en fiestas y grupos de amigos, en
nuestro estudio los datos indican un porcentaje
menor (19.0%). La edad en la que iniciaron a fumar
los hombres (16.4 años) y mujeres (16.6 años)
concuerda con la edad que reportan (15 a 16 años)
Strunin et al., (2017) y Reyes-Ríos et al., (2018), y es
superior a la que indican Villatoro et al., (2016),
quienes encontraron que los hombres empiezan a
fumar a los 12.6 años y las mujeres a los 13.1 años.
Existen varios factores que influyen en la edad de
inicio en el consumo de tabaco, alcohol y otras
drogas, entre ellos factores culturales y contextuales
como son la educación de los padres, la
externalización de problemas de conducta,
disponibilidad del tabaco, el uso de otras sustancias
adictivas, situación económica, cuestiones de
identidad, etc. (Strunin et al., 2017; Sánchez-Hoil et
al., 2017).
Este estudio mostró que la prevalencia en el consumo
de tabaco en los últimos 12 meses (32.1%) coincide
con otras investigaciones (Caravaca et al., 2015 y
Rodríguez et al., 2016) y difiere de lo encontrado por
Aguilar (2015) y Telumbre-Terrero et al. (2016)
quienes encontraron una prevalencia de 21.0% y
41.6% respectivamente.
En relación a la opinión sobre el consumo de tabaco,
la mayoría de los estudiantes tiene conocimientos
acerca de los daños a la salud que causa el fumar,
nuestros resultados coinciden con diversos estudios,
donde más del 80% de los jóvenes reconoce que
fumar causa problemas de salud (Ortega-Ceballos,
Terrazas-Meraz, Arizmendi-Jaime y TapiaDomínguez, 2018; Fernández-Castillo, Molerio,
López, Cruz y Grau, 2016; García-García, VázquezGalindo, Hayashida y Dos Santos, 2014), lo cual
pudiera ser un factor protector en el consumo de
cigarrillos, sin embargo también mencionaron que
fumar es agradable, reduce el estrés, sirve para

Artículo Original

socializar, mejora el estado de ánimo, les
proporciona seguridad, y ayuda a estar delgados,
estas opiniones coinciden con lo encontrado por Peña
y Ávila (2016), Reyes-Ríos et al., (2018), Duarte,
Varela, Salazar, Lema y Tamayo (2012) y Valdéz et
al. (2019).
Los resultados de este estudio mostraron que el vivir
con ambos padres disminuye las probabilidades de
fumar de los encuestados, datos semejantes a lo
reportado por Maturana, (2011) quien señala que los
adolescentes que conviven en familias en las que no
hay ningún fumador, tienen más probabilidades de
no consumir que aquellos donde uno o varios
integrantes si fuman, la relación se intensifica en las
familias donde los fumadores son (padre, madre y
hermano). Otten, Engels, van de Ven y Bricker,
(2007) indican que la estructura familiar influye
sobre el consumo de tabaco de los jóvenes, esto
puede explicarse debido a que existe una mayor
supervisión y responsabilidad, a diferencia de
familias con un solo padre.
Respecto al consumo de alcohol alguna vez en la vida
y en el último año, nuestros resultados indican una
mayor
prevalencia
(90.8%
y
83.4%
respectivamente), a lo encontrado en la población
mexicana de 18 a 65 años (ENCODAT, 2017), y a lo
reportado por Caravaca et al., 2015 (78.4%) y por
Telumbre y Sánchez (2015) (68.9%), datos similares
a los nuestros fueron reportados por Armendáriz et
al., (2014) en un estudio realizado en Nuevo León,
México, en donde un alto porcentaje de alumnos
(92.2%) mencionó haber ingerido bebidas
alcohólicas en alguna ocasión.
Maturana (2011) y Armendariz et al. (2014) señalan
que las reuniones que realizan los jóvenes los fines
de semana surgen como una necesidad en el sentido
que necesitan reafirmar su identidad y buscan
relacionarse consumiendo alcohol y otras drogas
para generar vínculos sociales. En nuestra encuesta,
la prevalencia de estudiantes que declararon ingerir
bebidas alcohólicas los fines de semana fue mayor en
hombres (43.3%) que en mujeres (29.9%)
mostrándose este mismo patrón en otras
investigaciones (Poscia et al., 2015; García,
Gimenez, Castro, Nebot y Ballester, 2018), por otra
parte, existen pocos estudios donde se muestre que
las mujeres presentan un mayor consumo (Villareal,
Sánchez y Musito, 2013).

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Las evidencias sugieren que el inicio temprano de
consumo de bebidas alcohólicas aumenta en gran
medida el riesgo de desarrollar trastornos
relacionados con el alcohol (Giustino et al., 2018),
aunque algunas investigaciones reportan el inicio de
consumo a edades tempranas (Villatoro et al., 2016;
Navalón y Ruiz, 2017; Castaño-Pérez y CalderónVallejo, 2014), en este estudio la edad de consumo
por primera vez fue mayor (16.3 años), lo que es
congruente con lo afirmado por González et al, 2019;
Telumbre-Terrero et al. 2016). En México, la edad
legal para consumir alcohol es a los 18 años, sin
embargo, el consumo de esta sustancia está
ampliamente disponible y es muy accesible para los
jóvenes y existe poca verificación de la edad en
establecimientos (Strunin et al., 2017), por otro lado,
la ingesta de alcohol es parte de la vida social dado
que está presente como vehículo de socialización
incluyendo fiestas familiares como son las
celebraciones de bautizos, cumpleaños, bodas y
festividades con arraigo cultural (Medina-Mora,
2007; Armendariz et al., 2014).
En relación al número de bebidas alcohólicas que
ingieren los jóvenes por ocasión, este estudio mostró
un consumo menor que lo reportado por TelumbreTerrero et al., (2016) quienes señalan que los
alumnos ingieren en promedio hasta 5 copas por
ocasión, y coincide con Betancourth-Zambrano,
Tacán-Bastidas y Córdoba-Paz (2017), quienes
realizaron un estudio en jóvenes universitarios
colombianos y encontraron que en promedio
ingieren 2 o 3 bebidas embriagantes en un día de
consumo de alcohol.
Se encontró que los hombres consumen más cantidad
de alcohol que las mujeres lo que concuerda con lo
reportado por Ferretti et al., (2018) y por Yadav,
Khanuja y Velaga (2020); Caro, García, Acosta,
Ibáñez y Delgado, 2015; Barrera et al., 2020) quienes
indican que los hombres beben con mayor frecuencia
y consumen mayor cantidad de alcohol que las
mujeres, esto puede deberse a las diferencias en las
características físicas, las mujeres necesitan una
cantidad menor de alcohol para alcanzar el mismo
nivel de embriaguez que los hombres debido a su
menor índice de masa corporal y al metabolismo de
alcohol más lento, de acuerdo con Erol y Karpyak,
(2015) las mujeres suelen tener menos
probabilidades de tener problemas con la bebida.

Artículo Original

Los tipos de bebidas alcohólicas más consumidas
fueron el tequila y la cerveza, resultado que
corresponde con lo descrito en otras investigaciones
(Puig-Nolasco, Cortaza-Ramirez y Pillon, 2011;
Telumbre y Sánchez, 2014) mientras que otros
autores señalan que la cerveza es la preferida por los
universitarios (Salcedo, Palacios y Espinosa, 2011;
Caro, et al., 2015; Barrera et al., 2020).
En relación al consumo de drogas ilícitas, el tipo de
droga más utilizada por los jóvenes encuestados fue
la marihuana seguida de la cocaína, resultados que
coinciden con Tiburcio et al., (2016), Caravaca, et
al., (2015) y Figueredo (2014), al investigar sobre los
motivos de su consumo, la mayoría de los alumnos
en este estudio indicaron: diversión, curiosidad y
experimentación, similar a lo reportado en otras
investigaciones (Gámez-Medina, Ahumada-Cortez y
Valdez-Montero, 2017; Tirado et al., 2012).
Diversas investigaciones señalan que los entornos
familiares desestructurados, con padres que
consumen sustancias adictivas son más permisivos, y
propician que los hijos adolescentes sean más
proclives al consumo de drogas. Simón, et al., (2019)
encontraron como factor protector el tener una buena
relación con los padres ya que estos se consideran
proveedores de afecto y puede contribuir a disminuir
el malestar emocional de los jóvenes. En este trabajo
se observó que un mayor porcentaje de los
estudiantes que no consumen drogas consideran que
tienen una relación familiar excelente, lo que
concuerda con lo reportado por Caravaca et al.,
(2015) quienes señalan que jóvenes de familias con
estructuras fuertes, con mayor confianza y lazos de
comunicación más estrechos, tienen menores
probabilidades de consumir drogas que aquellos que
viven con falta de comunicación, violencia y
desapego. Ruiz-Risueño Ruiz-Juan, y Zamarripa
(2012), señalan la importancia de la influencia de los
familiares (padres y hermanos concretamente), no
solo para el consumo de alcohol sino también el de
otras sustancias.
Conclusiones
En el presente estudio se encontró que un alto
porcentaje de jóvenes de primer ingreso al Centro
Universitario ha ingerido bebidas alcohólicas, los
jóvenes que fuman tienen mayor probabilidad de
consumir alcohol, además los estudiantes que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

tuvieron una relación familiar excelente presentaron
una menor incidencia en el consumo de sustancias
adictivas, siendo esta una etapa importante en la vida
de los estudiantes para su futuro personal y
profesional, es necesario reflexionar sobre el papel
de la Universidad con acciones que permitan
prevenir el consumo de drogas, así como la
identificación temprana de estudiantes que puedan
presentar problemas de adicciones.
Agradecimientos
Para el desarrollo de este estudio se contó con el
apoyo del Programa de Fortalecimiento de Cuerpos
Académicos, Convocatoria 2019 de PRODEP,
Universidad de Guadalajara.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

11

�Tabaco, alcohol, drogas ilícitas, estudiantes
universitarios

Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

12

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Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

PREVALENCIA DE LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Y ESTADO NUTRICIONAL
EN ADOLESCENTES DE LA SUBREGIÓN SANTANDER Y NORTE DE SANTANDER
COLOMBIA: RESULTADOS ENSIN 2015.
PREVALENCE OF THE PRACTICE OF PHYSICAL ACTIVITY AND NUTRITIONAL STATUS IN ADOLESCENTS
OF THE SANTANDER SUBREGION AND NORTHERN SANTANDER COLOMBIA: ENSIN 2015 RESULTS.
Poveda Acelas Carlos Augusto1, Poveda Acelas Dana Carolina2.

1 Universidad CES, Medellín Colombia. 2 Universidad Jaume I Castellón de la Plana España.
Citation: Poveda Acelas C.A., Poveda Acelas D.C. (2021) Prevalencia de
la práctica de actividad física y estado nutricional en adolescentes de la
Subregión Santander y Norte de Santander Colombia: resultados ENSIN 2015.
Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 13-21.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Poveda Acelas C.A., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-2
Recibido: 04 de septiembre 2020; Aceptado: 20 de enero 2021
Email: carlos226_@hotmail.com

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

PREVALENCIA DE LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA Y ESTADO NUTRICIONAL EN
ADOLESCENTES DE LA SUBREGIÓN SANTANDER Y NORTE DE SANTANDER COLOMBIA:
RESULTADOS ENSIN 2015.
Poveda Acelas Carlos Augusto1, Poveda Acelas Dana Carolina2.
1 Universidad CES, Medellín Colombia. 2 Universidad Jaume I Castellón de la Plana España.
RESUMEN
Introducción. La inactividad física en adolescentes es un problema de salud pública a nivel mundial, pues contribuye al
desarrollo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas. Objetivo: Describir la prevalencia de la práctica de actividad
física y el estado nutricional de los adolescentes (13 a 17 años) residentes en la Subregión: Santander y Norte de Santander
de Colombia que participaron en la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de Colombia (ENSIN 2015). Métodos:
Estudio descriptivo de corte transversal, de fuente secundaria, proveniente de 847 registros de la Encuesta Nacional de la
Situación Nutricional. El análisis descriptivo consistió en el cálculo de frecuencias absolutas y relativas debido a que las
variables del estudio se consideraron de naturaleza cualitativa. Resultados: El 14.8% de los adolescentes cumplían los 60
minutos diarios de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En cuanto a la actividad
física según el estado nutricional se encontró que los adolescentes menos activos físicamente fueron aquellos con sobrepeso
(13.0%) y obesidad (2.9%). Conclusiones: Se requiere fomentar la actividad física diaria en los adolescentes para evitar las
consecuencias físicas, psicológicas y sociales que genera no realizarla.
Palabras Clave: Adolescente, actividad física, estado nutricional.

ABSTRACT
Introduction: Physical inactivity in adolescents is a public health problem worldwide, as it contributes to the development of
overweight, obesity and chronic diseases. Objective: Describe the prevalence of physical activity practice, and nutritional
status in adolescents (13 to 17 years old) from the Subregion: Santander and Norte de Santander of Colombia who participated
in the last National Survey of the Nutritional Situation of Colombia (ENSIN 2015). Material and methods: Descriptive crosssectional study, secondary source, from 847 records of the National Survey of the Nutritional Situation. The descriptive
analysis consisted of the calculation of absolute and relative frequencies because the study variables were considered
qualitative in nature. Results: 14.8% of adolescents fulfilled the 60 minutes of physical activity per day recommended by
the World Health Organization (WHO). Regarding physical activity according to nutritional status, it was found that the least
physically active adolescents were those with overweight (13.0%) and obesity (2.9%). Conclusions: It is necessary to promote
daily physical activity in adolescents, given the physical, psychological and social consequences of not doing it.
Key words: adolescent, exercise, nutritional status.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

13

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

Introducción
La actividad física es definida por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) como toda acción que
involucra un trabajo muscular y aumento del gasto
energético (OMS, 2020). Diferentes estudios han
mostrado que la realización constante de actividad
física durante la infancia y adolescencia tiene un
impacto positivo en el crecimiento y desarrollo
físico, social y psicológico de los menores de edad;
además que la práctica regular de actividad física
desde estas etapas de la vida fomenta estilos de vida
saludables en la edad adulta, convirtiéndose en
factores claves para un buen estado nutricional y de
salud (Slowik et al., 2019).

En Latinoamérica y el Caribe, un estudio realizado
con datos que contenían información sobre la
actividad física de los adolescentes de 26 países
durante 2007-2013, reportó que solo el 15 % de los
adolescentes cumplían con las recomendaciones de
actividad física; en países como San Vicente y
Granadinas ( 12.8% de los menores de edad son
activos físicamente), en
Antigua y Barbados
(22.8%), Argentina (16.7%), Bolivia (13.9%), Chile
(13.6%), Costa Rica (18.5%), Perú (15.4%), Ecuador
(14.5%) y Guatemala (15.6%); Además existe
evidencia que en cuanto a la actividad física por sexo;
los hombres son más activos físicamente que las
mujeres (Farias et al., 2018).

Expertos en el mundo han señalado cómo la práctica
regular de actividad física tiene múltiples beneficios
para la salud de los adolescentes; dentro de ellos
destacan: incrementa la capacidad aeróbica, la
composición corporal, la aptitud muscular, estimula
el crecimiento de la autoestima, la socialización,
mejora el rendimiento intelectual; además previene
diversas enfermedades crónicas como son: diabetes,
obesidad,
enfermedades
cardiovasculares
(Mikaelsson, Rutberg, Lindqvist y Michaelson,
2019; Sánchez et al.,2019).

En México la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición 2018-2019 (ENSANUT) reportó que el
53.7% de los adolescentes cumplen con la
recomendación de actividad física diaria. Los
resultados por sexo de la ENSANUT 2018-2019
muestran que el 46.5% de las mujeres y 60.9% de los
hombres, cumple con la indicación dada por la OMS
(Shamah et al., 2020).

No obstante, pese a estos beneficios, realizar
actividad física no es un hábito común en la
población adolescente (Del Ciampo, Louro, Del
Ciampo y Ferraz, 2019); lo cual ha desencadenado
que las cifras de sobrepeso y obesidad en este grupo
poblacional estén aumentando cada vez más (Chen et
al., 2020).
A nivel mundial se ha encontrado que la inactividad
física es un problema de salud pública, dado que
contribuye al desarrollo de obesidad, enfermedades
cardiovasculares y metabólicas (Whooten, Kerem y
Stanley, 2019). Según la Organización Mundial de la
Salud (OMS) los adolescentes deben realizar al
menos 60 minutos diarios de actividad física
moderada a intensa para que se le consideren como
físicamente activos y gocen de los beneficios para la
salud que dicha práctica genera (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2020). Sin embargo,
actualmente se estima que en el mundo el 80 % de
los adolescentes son inactivos físicamente (García,
2019).

Naciones como Antigua y Barbados describieron que
solo el 28.5% de los hombres y 16.7% de las mujeres
cumplían con las recomendaciones de actividad
física propuestas por la OMS; en Argentina el 21.7
% de los hombres y 12.1% de las mujeres; en Chile
18.3% de los hombres y 9.3 % de las mujeres y en
Ecuador 18.0 % de los hombres y 10.8% de las
mujeres (Farias et al., 2018).
En el contexto colombiano, la Encuesta Nacional de
la Situación Nutricional (ENSIN) encuesta que es
realizada en el país cada 5 años y cuya última versión
fue en el año 2015, permitió referenciar la situación
nutricional de la población colombiana, describiendo
para el 2015 que el 13.4 % de los adolescentes de
Colombia cumplían con las recomendaciones de
actividad física (Encuesta Nacional de la Situación
Nutricional en Colombia [ENSIN], 2015a).
No obstante, en la Subregión de Santander y Norte
de Santander de Colombia no existen estudios que
reporten la prevalencia de las prácticas de actividad
física y estado nutricional en adolescentes.
Debido a lo anterior, este estudio tuvo como objetivo:
describir la prevalencia de la práctica de actividad
física y el estado nutricional de los adolescentes (13

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

14

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

a 17 años) residentes en la Subregión: Santander y
Norte de Santander de Colombia, que participaron en
la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de
Colombia 2015.

En el primer componente la ENSIN indagó aspectos
como el área de residencia de los adolescentes, nivel
de escolaridad, edad, sexo, etnia, afiliación al sistema
de seguridad social, entre otros.

Materiales y Métodos
Se presenta un estudio cuantitativo, descriptivo de
corte transversal, de fuente de información
secundaria, en el que se hizo uso de la estadística
univariada (descriptiva) para el análisis de la
información.

En el de antropometría la ENSIN realizó en cada
menor de edad la medición de talla y peso por
personal previamente capacitado y entrenado,
posterior a la toma de las medidas antropométricas se
pudo establecer el Índice de Masa Corporal para la
edad (IMC/ Edad).

La información de este estudio se obtuvo de la
ENSIN 2015, la cual fue suministrada por el
Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia. La ENSIN 2015 es una encuesta nacional
en torno a la situación nutricional de la población
colombiana. El desarrollo de la encuesta fue liderado
por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en
coordinación del Ministerio de Salud y Protección
Social, el Instituto Nacional de Salud y el
Departamento Administrativo para la Prosperidad
Social y tuvo como objetivo analizar la situación
alimentaria y nutricional de la población colombiana
de acuerdo a los determinantes sociales definidos por
la ENSIN (Encuesta Nacional de la Situación
Nutricional en Colombia [ENSIN], 2015, p.2).

Finalmente, para el componente de actividad física la
ENSIN 2015 aplicó el cuestionario del Louth
Behavior Surveillance System (YRBSS) con el fin de
estimar las recomendaciones de actividad física de la
población adolescente (Encuesta Nacional de la
Situación Nutricional en Colombia[ENSIN], 2015, p.
41) Este es un cuestionario internacional de
aproximadamente 86 preguntas, el cual indaga sobre
comportamientos alimentarios poco saludables de
los adolescentes y actividad física inadecuada
(Centers for Disease Control and Prevention [CDC],
2019).

Población estudiada y muestra
Teniendo en cuenta que la ENSIN 2015 se encuentra
segmentada en grupos de edad, para efectos de esta
investigación la unidad de observación fueron los
registros que se encontraban en la base de datos de la
ENSIN 2015 correspondientes a adolescentes entre
los 13 17 años que residían en la Subregión:
Santander y Norte de Santander.
De acuerdo con lo anterior, se tuvo una población de
889 datos de adolescentes de la subregión, los cuales
fueron depurados eliminando aquellos que estaban
incompletos o que tenían variables con datos
inconsistentes (aquellas donde no concordaba la
información), quedando finalmente 847 registros
para el análisis.
De otro lado, en esta investigación se estudiaron 3
componentes que hicieron parte de la ENSIN 2015:
condiciones socioeconómicas, antropométrico y de
actividad física.

Dentro de las preguntas de actividad física que se
midieron en la ENSIN y que se tuvieron en cuenta en
esta investigación se encuentran:1. De los siete días
a la semana ¿cuántos días realizó actividad física?, 2.
De los siete días a la semana, ¿cuántos días llevó a
cabo ejercicios de levantamiento de pesas?, 3. ¿En
dónde usted vive hay presencia de parques o centros
deportivos para realizar actividad física? pregunta
que se realizó para determinar la disponibilidad y
acceso a lugares para realizar física en los lugares de
residencia, 4. ¿Va a ciclovías los fines de semana
para realizar actividad física? y 5. ¿Asiste a escuelas
deportivas?
Variables del estudio:
Este estudio tiene 10 variables, las cuales están
distribuidas en tres grupos: sociodemográficas,
estado nutricional y de actividad física. Las variables
sociodemográficas del estudio fueron: lugar de
residencia, edad del adolescente, sexo y nivel de
escolaridad. La variable estado nutricional fue
medida a través del Índice de Masa Corporal para la
edad. El grupo de variables de actividad física estuvo
conformado por cinco: 1. Activo físicamente durante
60 minutos diarios, 2. Ejercicios de levantamiento de
pesas en la semana, 3. Presencia de parques o centros

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

15

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

deportivos en el lugar de residencia para realizar
actividad física. 4. Acude a ciclovías los fines de
semana a realizar actividad física, 5. Asistencia a
escuelas deportivas para realizar actividad física en
la semana.
La práctica de actividad física fue determinada a
partir de las variables: Ejercicios de levantamiento de
pesas en la semana, presencia de parques o centros
deportivos en el lugar de residencia para realizar
actividad física, acude a ciclovías los fines de semana
a realizar actividad física y asistencia a escuelas
deportivas para realizar actividad física en la semana.
Para determinar la prevalencia de actividad física se
tuvo en cuenta los datos de la variable activo
físicamente durante 60 minutos diarios, ya que el
parámetro de la OMS para identificar a un
adolescente físicamente activo es: realizar actividad
física moderada a intensa por 60 minutos los 7 días
de la semana. De esta manera, solo los adolescentes
que realizaban 60 minutos de actividad física diaria
fueron considerados como físicamente activos.
El estado nutricional de los adolescentes se
estableció de acuerdo a la directriz dada por la
Resolución 2465 de 2016 del Ministerio de Salud y
Protección Social de Colombia, donde se enuncia
que el índice de Masa Corporal/edad es el indicador
idóneo para establecer el estado nutricional de los
adolescentes. Se tomaron las desviaciones estándar
(DE) del IMC que estaban en la base de datos y se
procedió a clasificar el estado nutricional de los
adolescentes en las siguientes categorías: sobrepeso
a aquellos menores de edad cuyo IMC /edad (&gt;+ 1 a
+≤ 2 DE), obesidad aquellos adolescentes en (&gt; +2
DE), IMC adecuado para la edad DE entre (≥ -1 a ≤
+1 DE), riesgo de delgadez (≥ -2 a ≤ -1 DE) y
delgadez (&lt; -2 DE).
Para el procesamiento y análisis de la información se
usó el programa SPSS versión 21 licencia
Universidad CES. El análisis descriptivo requirió el
cálculo de frecuencias absolutas y relativas, ya que
para fines de esta investigación todas las variables de
este estudio fueron categorizadas como de naturaleza
cualitativa.

Artículo Original

Colombia para el uso de la base de datos, también
tuvo en cuenta lo expresado por la declaración de
Helsinki y las pautas de investigación en humanos,
además obtuvo el aval de comité de ética de la
Universidad CES Medellín Colombia (acta 151 del
comité de ética en investigación en humanos
Universidad CES).
Resultados
La tabla 1 presenta
las características
sociodemográficas de los 847 registros de
adolescentes estudiados según sexo, en donde se
puede observar que más del 70% de los y las
adolescentes vivían en la cabecera municipal. En lo
que respecta al nivel de escolaridad se puede aseverar
que más del 85% de los participantes del estudio
tenían entre primaria completa y secundaria
incompleta.

Tabla 1. Características sociodemográficas de los adolescentes de la subregión: Santander y
Norte de Santander según sexo. ENSIN, 2015.

Características sociodemográficas
Cabecera municipal
1. Lugar de residencia Centro poblado
Rural disperso
2. Edad

Entre 13 a 15 años
Entre 16 a 17 años

Menos de primaria completa
Entre primaria completa y
3. Nivel de escolaridad
secundaria incompleta
del adolescente
Entre secundaria completa y
superior incompleta

Sexo del adolescente
Masculino
Femenino
No.
%
No.
%
330
72.8
304
77.2
12
2.6
10
2.5
111
24.5
80
20.3
272
181

60.0
40.0

220
174

55.8
44.2

20

4.4

11

2.8

391

86.3

339

86.0

42

9.3

44

11.2

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud y
Protección Social de Colombia.

La tabla 2 indica la prevalencia de actividad física de
los adolescentes, donde se puede aseverar que el 14.8
% de los menores de edad eran activos físicamente,
lo cual indica que el 85.2 % de los menores de edad
eran inactivos físicamente, es decir no realizaban
mínimo 60 minutos de actividad física los 7 de días
de la semana.

Consideraciones éticas
La investigación contó con la autorización del
Ministerio de Salud y Protección de salud de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

16

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Tabla 2. Prevalencia de actividad física de los
adolescentes de la subregión: Santander y Norte
de Santander. ENSIN, 2015
Actividad física
0 días
1 día
Activo
2 días
físicamente
3 días
durante 60
4 días
minutos
5 días
diarios
6 días
7 días

No.
216
177
123
89
51
44
22
125

%
25.5
20.9
14.5
10.5
6.0
5.2
2.6
14.8

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la
ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud
y Protección Social de Colombia.

Artículo Original

Tabla 3. Actividad física de los adolescentes de la subregión: Santander y Norte de
Santander según sexo. ENSIN, 2015.

1. Activo físicamente durante 60
minutos diarios

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

Masculino
No.
%
78
17.2
81
17.9
73
16.1
47
10.4
36
7.9
33
7.3
12
2.6
93
20.5

Femenino
No.
%
138
35.0
96
24.4
50
12.7
42
10.7
15
3.8
11
2.8
10
2.5
32
8.1

2. Ejercicios con pesas

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

203
72
69
30
15
12
6
46

44.8
15.9
15.2
6.6
3.3
2.6
1.3
10.2

225
74
41
20
5
6
4
19

57.1
18.8
10.4
5.1
1.3
1.5
1.0
4.8

3. Presencia de parques o centros
deportivos en lugar de residencia

Si
No

349
104

77
23

281
113

71.3
28.7

4. Va a ciclovías los fines de semana a
realizar actividad física

Si

232

51.2

208

52.8

No

221

48.8

186

47.2

Si
No

288
165

63.6
36.4

225
169

57.1
42.9

5. Asistencia a escuelas deportivas

La tabla 3 señala la actividad física de los sujetos del
estudio según sexo, en ella se observa que los
hombres fueron más activos físicamente (20.5%) que
las mujeres (8.1%). También muestra que los
hombres realizan en mayor porcentaje ejercicios que
involucran el levantamiento de pesas. Para la
variable asistencia a escuelas deportivas, la tabla
presenta que el 63.6% de los hombres van a este tipo
de centros deportivos, mientras que las mujeres van
en un 57.1%.
Además, la tabla indica que más del 70% de los y las
adolescentes tenía en los lugares de residencia
parques o centros deportivos.

Sexo del adolescente

Actividad física

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de
Salud y Protección Social de Colombia.

En la tabla 4 se presenta el estado nutricional de los
sujetos del estudio de acuerdo con el sexo En ella se
puede apreciar que más del 60% de los y las
adolescentes presentaban un IMC/Edad adecuado, en
lo concerniente a la malnutrición por exceso se puede
ver que la obesidad fue más prevalente en los
hombres que en las mujeres (4.9% y 3.3%
respectivamente); mientras que el sobrepeso fue
mayor en las mujeres que en los hombres (18.5% y
14.3% respectivamente).
En relación a la
malnutrición por déficit, la tabla describe que el
porcentaje de riesgo de delgadez y delgadez fue
mayor en el sexo masculino.

Tabla 4. Estado nutricional de los adolescentes de la subregión:
Santander y Norte de Santander según sexo. ENSIN, 2015.

Estado nutricional
Obesidad
Sobrepeso
IMC Adecuado para la edad
Riesgo de delgadez
Delgadez

Sexo del adolescente
Masculino
Femenino
No.
%
No.
%
22
4.9
13
3.3
65
14.3
73
18.5
276
60.9
273
69.3
77
17
31
7.9
13
2.9
4
1.0

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados
por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

17

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

La tabla 5 describe la actividad física de los
adolescentes según el estado nutricional. Se puede
ver que los adolescentes que eran físicamente activos
tenían mayor porcentaje de riesgo de delgadez
(21.3%) y delgadez (17.6 %), seguido de aquellos
con un IMC adecuado (14.6%). Para los adolescentes
con sobrepeso la prevalencia de menores de edad
físicamente activos fue de 13.0% y para los que se
encontraban en obesidad de 2.9%.
Para la variable: ejercicios con pesas, se muestra que
los adolescentes con sobrepeso e IMC adecuado para
la edad fueron los que en mayor porcentaje
realizaban ejercicios de fuerza durante los días de la
semana. En lo concerniente a la asistencia a escuelas
deportivas, la tabla describe que los adolescentes con
obesidad son los que en menor porcentaje asistían a
centros deportivos (45.7%).
Tabla 5. Actividad física de los adolescentes de la subregión: Santander y Norte de Santander según
estado nutricional. ENSIN, 2015
Estado nutricional según IMC/Edad

1. Activo físicamente durante 60
minutos diarios

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

No. % No. %
13 37,1 40 29,0
7 20,0 32 23,2
6 17,1 17 12,3
2
5,7 16 11,6
2
5,7
6
4,3
3
8,6
5
3,6
1
2,9
4
2,9
1
2,9 18 13,0

IMC
Riesgo de
Adecuado
delgadez
No.
%
No.
%
137 25,0 22 20,4
104 18,9 28 25,9
85 15,5 15 13,9
60 10,9 8
7,4
38
6,9
4
3,7
32
5,8
4
3,7
13
2,4
4
3,7
80 14,6 23 21,3

No.
4
6
0
3
1
0
0
3

%
23,5
35,3
0,0
17,6
5,9
0,0
0,0
17,6

2. Ejercicios con pesas

0 días
1 día
2 días
3 días
4 días
5 días
6 días
7 días

22
4
6
3
0
0
0
0

62,9
11,4
17,1
8,6
0,0
0,0
0,0
0,0

50,7
15,9
14,5
5,1
0,7
3,6
2,9
6,5

269
96
71
36
12
13
5
47

49,0
17,5
12,9
6,6
2,2
2,4
0,9
8,6

57
24
9
2
6
0
1
9

52,8
22,2
8,3
1,9
5,6
0,0
0,9
8,3

10
0
4
2
1
0
0
0

58,8
0,0
23,5
11,8
5,9
0,0
0,0
0,0

3. Presencia de parques o centros
deportivos en lugar de residencia

Si
No

28
7

80,0 107 77,5
20,0 31 22,5

403
146

73,4
26,6

80
28

74,1
25,9

12
5

70,6
29,4

4.Va a ciclovías los fines de semana

Si
No

19
16

54,3
45,7

66
72

47,8
52,2

279
270

50,8
49,2

65
43

60,2
39,8

11
6

64,7
35,3

Si
No

16
19

45,7
54,3

85
53

61,6
38,4

329
220

59,9
40,1

71
37

65,7
34,3

12
5

70,6
29,4

Obesidad Sobrepeso
Actividad física

5. Asistencia a escuelas deportivas

70
22
20
7
1
5
4
9

Delgadez

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la ENSIN 2015 proporcionados por el Ministerio de Salud y Protección Social de
Colombia.

Discusión
Esta investigación permitió describir la prevalencia
de la práctica de actividad física y estado nutricional
de los adolescentes de la subregión de Santander y
Norte de Santander Colombia. Los resultados
mostraron que solo el 14.8% de los menores de este
estudio cumplían con las recomendaciones diarias de
actividad física establecida por la OMS (60 minutos
de actividad física todos los días para ser considerado
activo físicamente), lo cual indicó que el 85.2% de la
población era inactiva físicamente; coincidiendo con
lo reportado por un estudio mexicano, donde más del
80 % de los adolescentes no realizaban actividad

Artículo Original

física (Medina, Jáuregui, Campos y Barquera, 2018).
Así mismo, otros estudios realizados en
Latinoamérica y a nivel mundial concluyeron que
más del 70% de adolescentes eran inactivos
físicamente (Rodríguez y Santos, 2017; Sharma,
Cosme y Woo, 2018; Thani et al., 2018; Guthold,
Stevens, Riley y Bull, 2020).
Referente a la actividad física según sexo, este
estudio encontró que los hombres eran más activos
físicamente que las mujeres, encontrando resultados
afines a los descritos por investigaciones realizados
a nivel mundial, en los que las mujeres eran quienes
realizaban menor actividad física en comparación
que los hombres (Mera et al., 2017; Guthold et al.,
2020; Darling et al., 2020; Colley et al., 2017;
Rosselli et al., 2020).
En lo que respecta a las prácticas de actividad física,
se halló que los hombres realizan más actividades de
fuerza como levantamiento de pesas, además asisten
con más frecuencia a escuelas deportivas en
comparación que las mujeres, encontrando
resultados paralelos con lo descrito por un estudio
español en el cual los hombres eran quienes más
actividades de musculación (5,9% los hombres y
0,5% las mujeres) y actividades deportivas
realizaban (89% los hombres frente a 62,8% las
mujeres) (Oliveira y Parra, 2018).
En lo concerniente al estado nutricional de los
adolescentes según sexo, los resultados mostraron
que más del 60% de los menores de edad tenían un
IMC adecuado para la edad, de igual forma, la
obesidad fue más prevalente en los hombres frente a
las mujeres, encontrando similitudes con lo expuesto
por un estudio realizado en jóvenes, donde más del
50 % de los adolescentes tenían un estado nutricional
adecuado, además que los hombres eran quienes
mayor obesidad tenían (3.25% hombres con
obesidad; 1.60 % mujeres con obesidad)
(Glinkowska y Glinkowski, 2018).
En relación a la actividad física y el estado
nutricional, los resultados de este estudio arrojaron
que los adolescentes con riesgo de delgadez (21.3%)
y delgadez (17.6%) eran los más físicamente activos,
mientras que los menos activos fueron los menores
con sobrepeso (13.0%) y obesidad (2.9%);
encontrando semejanzas con lo reportado por un
estudio de Paraguay, donde hallaron que las personas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

18

�Adolescente, actividad física, estado nutricional.

Artículo Original

con obesidad (26.3 %) y sobrepeso (46.3%) eran los
menos activos físicamente (Ruiz y Sánchez, 2017).

adolescentes frente a pantallas de televisores,
computadores y videojuegos).

Los anteriores datos reflejan la necesidad de crear
diferentes estrategias e intervenciones encaminadas a
fortalecer la práctica diaria de actividad física en los
adolescentes, haciendo énfasis en los menores de
edad con exceso de peso y sexo femenino, dado que
son quienes menos actividad física realizaban en la
subregión, lo cual los hace más vulnerables al
desarrollo de enfermedades crónicas (Di Cesare et
al., 2019).

Conclusiones
En la subregión de Santander y Norte de Santander
Colombia, se encontró que el 14,8% de los
adolescentes eran activos físicamente, siendo los
hombres los que en mayor proporción cumplían con
la recomendación diaria de actividad física de la
OMS (20,5%) con relación a las mujeres (8,1%).
Además, los hombres son los que en mayor
porcentaje realizaban prácticas de actividad física
como levantamiento de pesas y asistencia a escuelas
deportivas.

Dentro de las fortalezas de este estudio destacan que
es la primera investigación realizada en la subregión
de Santander y Norte de Santander sobre prevalencia
de la práctica de actividad física y estado nutricional,
lo cual lo convierte en una base para futuras
investigaciones en la subregión en las que se creen
estrategias de intervención orientadas a fomentar la
actividad física y mejorar el estado nutricional de los
y las adolescentes.
Este estudio presenta ciertas limitaciones, una de
ellas es que para medir la actividad física de los
adolescentes se utilizó el cuestionario Youth
Behavior Surveillance System (YRBSS), el cual no
había sido validado en Colombia, sin embargo, fue
adaptado para poder ser aplicado en la población
adolescente de Colombia. Otra limitación del
estudio es que los autores de esta investigación no
pueden precisar la calidad de la valoración
antropométrica realizada a los menores de edad
debido a que no estuvieron presentes en dicha
evaluación; sin embargo, se aclara que la ENSIN
dentro de su proceso metodológico capacitó al
personal que hizo las mediciones. También faltaron
otras variables que pudieran aportar información
sobre las prácticas de actividad física de los
adolescentes como tipos de deportes practicados, así
como también variables relacionadas con la
alimentación de los adolescentes.
Debido a lo anterior, se recomienda realizar otros
estudios que indaguen aspectos de la actividad física
como: preferencias de actividad física, razones por
las cuales no realizan actividad física (a pesar de
contar con espacios deportivos para la práctica
deportiva), así mismo sería importante investigar
sobre hábitos alimentarios en adolescentes y
comportamientos sedentarios (tiempo que pasan los

Por otro lado, los registros estudiados de los menores
de edad con sobrepeso y obesidad que participaron
en este estudio, son los que en menor proporción
realizaban actividad física todos los días.
En consecuencia, es necesario que en la subregión de
Santander y Norte de Santander se implementen
programas de actividad física orientados a la
población adolescente femenina y masculina, pues
aunque el sexo masculino fue el que en mayor
porcentaje se consideró físicamente activo, las cifras
de inactividad física para ambos sexos son altas, de
manera que se deben realizar planes de ejercicio
físico, así como también es importante promover los
beneficios a nivel físico, psicológico y social que
genera la práctica de actividad física regular.
Igualmente, es fundamental la creación de planes de
intervención que mejoren el estado nutricional de los
adolescentes.
Agradecimientos
Al Ministerio de Salud y Protección Social por
facilitar la fuente de información.

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21

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ADHERENCIA A LA DIETA MEDITERRÁNEA EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
DEL NORTE DE MÉXICO.
ADHERENCE TO THE MEDITERRANEAN DIET IN UNIVERSITY STUDENTS OF SCIENCES OF PHYSICAL
CULTURE.
Delgado Flores Monserrat*, Martínez Martínez Cesar Augusto*, Klassen Merancio Max Eduardo*,
Guedea Delgado Julio Cesar*, Muñoz-Daw María de Jesús*.
*Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Ciencias de la Cultura Física. México.
Citation: Delgado Flores M., Martínez Martínez C.A., Klassen Merancio M.E.,
Guedea Delgado J.C., Muñoz-Daw M.J. (2021) Adherencia a la dieta
mediterránea en estudiantes universitarios del norte de México. Revista
Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 22-31.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Delgado Flores M., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-3
Recibido: 02 de septiembre 2020; Aceptado: 08 de marzo 2021
Email: cesar_mtz15@hotmail.com

�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Artículo Original

ADHERENCIA A LA DIETA MEDITERRÁNEA EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DEL NORTE
DE MÉXICO.
Delgado Flores Monserrat*, Martínez Martínez Cesar Augusto*, Klassen Merancio Max Eduardo*, Guedea
Delgado Julio Cesar*, Muñoz-Daw María de Jesús*.
* Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Ciencias de la Cultura Física. México.

RESUMEN
Introducción. La dieta mediterránea es un patrón alimentario altamente reconocido como beneficioso para la salud. Objetivo:
Evaluar y comparar por sexo la adherencia a la dieta mediterránea de los estudiantes universitarios de la Facultad de Ciencias
de la Cultura Física de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Material y Método: Estudio comparativo, descriptivo y
transversal en el que participaron 165 estudiantes, 88 mujeres y 77 hombres, entre 22 y 34 años. Se analizó el peso, estatura,
índice de masa corporal y la adherencia a la dieta mediterránea utilizando el cuestionario KIDMED según el sexo. Se utilizaron
las pruebas estadísticas de t de Student, U-Mann Whitney y Chi cuadrado. Resultados: Se clasificaron con sobrepeso el 30.7%
de las mujeres y el 46.8% de los hombres con diferencia estadística (p&lt;0.04) y con obesidad 9.1% en ambos sexos. En la
adherencia a la dieta mediterránea el 33.9% clasificó con muy baja, 48.5% con necesidad de ajustes a los patrones
mediterráneos y 17.6% como óptima, no se reflejó diferencias por sexo (p&lt;0.788). Conclusiones: La adherencia a la dieta
mediterránea requiere de ajustes, requiriendo hacer mayor promoción de los beneficios a corto y largo plazo que ofrece la
dieta mediterránea respecto a la dieta occidental.
Palabras Clave: Alimentación, nutrición, dieta mediterránea, universitarios.

ABSTRACT
Introduction: The Mediterranean diet is a feeding pattern highly recognized as beneficial for health. Objective: To evaluate
and compare by gender the adherence to the Mediterranean diet of university students at the Faculty of Science of the
Physical Culture of Universidad Autónoma de Chihuahua. Material and method: It was a comparative, descriptive and crosssectional study. 165 students participated, 88 women and 77 men, between 22 and 34 years old. The variables of weight,
height, body mass index and the adherence to the Mediterranean diet by gender were analyzed. The statistical tests of
Student's t-test, Mann-Whitney-U and Chi-squared were used. Results: 30.7% of the women and 46.8% of the men were
classified as overweight with statistical difference (p &lt;0.04) and 9.1% obesity in both sexes. In adherence to the Mediterranean
diet, the 33.9% classified as very low, 48.5% as needing adjustments to the Mediterranean patterns and 17.6% as optimal, no
differences by gender were reflected (p&lt;0.788). Conclusions: Adherence to the Mediterranean diet requires adjustments,
requiring greater promotion of the short and long-term benefits offered by the Mediterranean diet compared to the Western
diet.
Key words: Feeding, nutrition, mediterranean diet, university students.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

22

�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Introducción
La dieta mediterránea fue declarada Patrimonio
Inmaterial de la Humanidad por la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) en 2013, reconocida como una
filosofía de vida, fruto de las relaciones
interculturales que comparte conocimientos,
prácticas, tradiciones de los cultivos y cosechas
agrícolas, la pesca y la cría de animales, la forma de
conservar, cocinar, compartir y consumir los
alimentos, implicando un intercambio social. La
dieta mediterránea nutricionalmente es reconocida y
recomendada por ser alta en antioxidantes, en fibra,
en aceites omega 3, compuestos fitoactivos como el
licopeno, lupeol, quercetina, genisteína, carnosol y
resveratrol, aportes adecuados de minerales,
vitaminas, proteínas y energía (Escaffi et al., 2016).
La dieta mediterránea se caracteriza por el consumo
de platillos con alto contenido de verduras y frutas,
consumo frecuente de frutos secos, cereales
integrales y bajo consumo de alimentos de origen
animal, en los que se prefiere el pescado, las aves de
corral y lácteos bajos en grasa (Díaz et al., 2007). Es
por este motivo que la dieta mediterránea es
reconocida a nivel internacional por ser una dieta
saludable, se considera como un tratamiento
preventivo y primario para enfermedades
relacionadas con la inflamación crónica de acuerdo
con Dussaillant et al. (2016) y que puede ser utilizada
para disminuir o controlar enfermedades como el
síndrome metabólico, cardiovasculares, diabetes,
hipertensión y mejorar la calidad de vida (Babio et
al., 2009; Serra &amp; Ortiz, 2018).
En contraste, la dieta occidental conformada por dos
acontecimientos históricos, la revolución agrícola y
la Industrial, se caracteriza por comidas rápidas, altas
en carnes rojas, harinas refinadas, lácteos y azúcares
refinados, lo que ha traído un aumento en los
problemas de salud relacionados con la dislipidemia
que ocasionan enfermedades cardiovasculares,
diabetes e hipertensión. Según Peñalvo et al. (2015),
ésta alimentación también se encuentra asociada con
el 35% de las muertes por cáncer y específicamente
con el 10 y 12% del cáncer de próstata (Ferrís et al.,
2012).
En el estudio de Arriaga &amp; Cruz (2019) compararon
3 dietas: baja en grasa, dieta mediterránea y baja en
carbohidratos, la dieta mediterránea y la dieta baja en

Artículo Original

carbohidratos demostraron ser una alternativa
efectiva para la reducción del peso corporal en
comparación con la dieta baja en grasa.
Durante el periodo universitario los jóvenes se
encuentran en un momento crítico, ya que el
desarrollo de sus estilos de vida impactará en su
desempeño y salud a futuro (Gómez et al., 2016).
Convirtiéndose en un grupo vulnerable desde el
punto de vista nutricional (Landeros et al., 2018), ya
que en la etapa universitaria existen muchos cambios
como la exigencia de los estudios, cambios
psicosociales y aumento de estancia universitaria.
Esta etapa se caracteriza además por la transición de
la adolescencia a la edad adulta, lo que conlleva
aumento de la independencia, autonomía y
responsabilidad de los universitarios, los cuales
toman decisiones sobre el “¿cómo?, ¿qué?, ¿dónde?
y ¿cuándo comer?”, como lo comentan Van Kim et
al. (2012), todo esto a veces sin tener conocimiento
de su salud y necesidades alimentarias, este
desconocimiento los lleva a malos hábitos nutricios
como ayunos, saltearse comidas, comer a horas
inadecuadas, preferencia por las comidas rápidas,
elevado consumo de alcohol (Arroyo et al., 2006) y
alimentos de origen animal, por lo que el perfil
calórico de los mismos se aleja de lo recomendado
(Ponce et al., 2011).
La alimentación es uno de los factores asociados a la
actividad física y el deporte para mantener la salud y
el rendimiento físico adecuado, proporcionando los
micronutrientes requeridos para que el atleta en un
estado saludable potencialice sus funciones
metabólicas, así maximizará sus resultados en el
entrenamiento. Una baja disponibilidad de la
cantidad de energía en la dieta puede resultar en una
perdida no deseada de masa muscular, disfunción
hormonal, baja densidad ósea, aumento de fatiga,
lesiones con una recuperación prolongada y otras
enfermedades (Thomas et al., 2016).
El cuestionario KIDMED es una herramienta para
evaluar la adherencia a la dieta mediterránea en niños
y jóvenes, que fue desarrollado y validado por Serra
et al. (2004). La prueba se basa en los principios del
patrón dietético mediterráneo, a través de la
evaluación del consumo de 16 componentes,
ayudando a identificar personas con cantidades
adecuadas de la ingesta de nutrientes (índice más

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

23

�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

alto) y con hábitos poco saludables (índice más bajo)
(García et al., 2015).
El objetivo de esta investigación fue evaluar la
adherencia de la dieta mediterránea en los estudiantes
de séptimo y octavo semestre de la Facultad de
Ciencias de la Cultura Física de la Universidad
Autónoma de Chihuahua a través del cuestionario
KIDMED para poder efectuar la comparación entre
hombres y mujeres participantes.
Material y Método
El diseño utilizado fue cuantitativo, descriptivo y
transversal. La muestra fue no aleatoria, se realizó un
muestro por conveniencia y estuvo conformada por
165 estudiantes universitarios de 7° y 8° semestre de
la Facultad de Ciencias de la Cultura Física de los
cuales 88 (53%) son mujeres y 77 (47%) hombres, se
excluyeron únicamente los estudiantes que no
asistieron el día de la evaluación; por lo que la
muestra corresponde al 87% de los estudiantes de 7°
y 8° la facultad. Para la realización de este estudio se
solicitó permiso a las autoridades universitarias. A
los estudiantes se les dio una amplia explicación
sobre la investigación y a los que aceptaron participar
voluntariamente se les repartió el cuestionario
KIDMED.
La edad y el sexo se recogió en el mismo cuestionario
KIDMED. La muestra se caracterizó con
antropometría básica de masa corporal y estatura, las
cuales se realizaron en el laboratorio de
antropometría y con la técnica de la Sociedad
Internacional
para
el
Avance
de
la
Cineantropometría (ISAK), se midió la masa
corporal con el mínimo de ropa, en la báscula digital
Tanita modelo BF-680W (TANITA Corporation
Inc., Airlington Heights, Illinois, Estados Unidos) la
estatura máxima en posición de bipedestación sin
calzado y con el peso distribuido equitativamente y
la cabeza en posición Frankfort, se midió con el
estadímetro marca Seca 206 (SECA Ltd., Hamburgo,
Alemania) fijo en una pared lisa.
El índice de masa corporal (IMC) se calculó
dividiendo la masa corporal en kilogramos entre la
estatura en metros al cuadrado (kg/m2), el cual
permitió clasificar a los sujetos de estudio en bajo
peso cuando el IMC es menor a 18.5, normopeso
cuando se encuentra entre 18.5 y 24.9, sobrepeso de
25 a 29.9 y obesidad de 30 o mayor WHO (1995).

Artículo Original

Para evaluar la adherencia a la dieta mediterránea se
utilizó el cuestionario de KIDMED de Serra et al.,
(2004), que consta de 16 preguntas, a las cuales se les
asigna una puntuación, las preguntas que presentan
adherencia a la DIETA MEDITERRÁNEA suman
un punto, las preguntas con connotación negativa al
patrón de la misma restan un punto y el resultado se
clasifica en tres niveles: calidad de dieta óptima, con
una puntuación mayor o igual a ocho, necesidad de
ajustar la ingesta a los patrones mediterráneos, de
cuatro a siete puntos y muy baja calidad en la dieta,
menor o igual a tres puntos, el cual fue auto-aplicado
en un tiempo aproximado de 10 minutos.
Las variables de estudio fueron la adherencia a la
dieta mediterránea, peso, talla, índice de masa
corporal y la variable categórica fue el sexo.
Para el análisis estadístico se utilizó el paquete
estadístico del SPSS v21, para las variables
cuantitativas de antropometría se determinó la
normalidad con la prueba de Kolmogorov-Smirnov,
para la estadística descriptiva y para comparar
medias y medianas se utilizó la prueba de t de
Student para los datos normales y U-Mann Whitney
para los datos no normales, así mismo, se
determinaron frecuencias y porcentajes, para evaluar
diferencias de datos no paramétricos, en la
clasificación del IMC y en la adherencia a la dieta
mediterránea por sexo se utilizó la prueba de Chi
cuadrado al 95 % de confianza al igual que las
diferencias
estadísticas
de
preguntas
del
cuestionario. Este estudio se realizó bajo los
principios éticos de la declaración de Helsinki.
Resultados
De los estudiantes universitarios que participaron el
53.3% fueron mujeres y el 46.7% hombres, con
edades comprendidas entre 22 y 34 años, con una
mediana de 23 años. Los valores obtenidos para las
medidas antropométricas como la masa corporal y la
estatura tuvieron diferencias estadísticas propias del
sexo, mayores en los hombres (p&lt;0.001), en el IMC
el promedio de las mujeres corresponde a normopeso
y en los hombres a sobrepeso (tabla 1).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

Artículo Original

Tabla 1. Datos antropométricos de los estudiantes universitarios
según el sexo

IMC (kg/m2)*
Estatura (m)*

Masa Corporal (kg)*

Mujeres (n=88)
media
DE
24
4.6
1.63
1.5

diferencias estadísticamente significativas
ninguna de las respuestas por sexo.

en

Hombres (n=77)
Media
DE
25.6
3.6
1.74
1.5

Mediana

RIQ

Mediana

RIQ

64.6

13.8

77.8

13.1

Fuente: Encues ta.
*Es tadís tica des cri ptiva de l os es tudi a ntes uni vers i tari os y contra s te por s exo de l a s
va ri a bl es a ntropométri ca s , prueba t de Student pa ra l a s va ri a bl es di s tri buci ón
norma l y U de Ma nn-Whi tney pa ra l a va ri a bl e di s tri buci ón no norma l , s i gni fi ca nci a
de p&lt;0.005
DE= des vi a ci ón es tánda r, RIQ=ra ngo i ntercua rtíl i co Fuente: El a bora ci ón propi a

En la figura 1 se muestra la clasificación del IMC por
sexo, encontrando diferencias únicamente en la
categoría de sobrepeso donde se observa que es
mayor en los hombres (p=0.04).

En la tabla 2 se observa que la adherencia a la dieta
mediterránea de los estudiantes universitarios,
“adherencia muy baja” el 33.9%, con “necesidad de
ajustes a los patrones mediterráneos” 48.5% y
“óptima” el 17.6%, no se reflejaron diferencias
estadísticamente significativas en la adherencia por
sexo (p&lt;.788).

Tabla 2. Adherencia de la dieta mediterránea por sexo de los
estudiantes universitarios
Sexo
Adherencia
Muy bajo
Necesidad de ajuste
Optima
Total

En la figura 2 se muestran los resultados por sexo de
las preguntas del cuestionario KIDMED, en la que
consumen 2 frutas diarias el 33.8% de los hombres y
el 31.8% de las mujeres, y come verduras más de una
vez al día el 39% y el 39,8%, las respuestas a las que
mayor porcentaje de estudiantes respondieron
afirmativamente fueron el consumo de leguminosas
más de una vez a la semana con un registro del 80.5%
los hombres y 87.5% las mujeres, desayuna lácteos
el 70.1% y el 71% respectivamente; de las preguntas
con puntuación negativa, la pregunta si acude más de
una vez a la semana a un restaurante de comida
rápida la respuesta fue 45.5% y 45.6%, no desayunan
el 44.2% y el 33%, desayuna bollería industrial 39%
y 45% y consume varias veces al día dulces y bollería
27.3% y 40.9% respectivamente. No se observaron

Mujer
No.
%
29 33.0
46 52.3
13
15
88
100

Hombre
No.
%
27
35.1
34
44.2
16
20.8
77
100

Total
No.
%
56
33.9
80
48.5
29
17.6
165 100

Fuente: Elaboración propia
Contraste por sexo a la adherencia con la prueba Chi cuadrado (p=0.014)

Discusión
En la dieta mediterránea se recomienda el consumo
cotidiano de agua, lácteos, verduras, frutas,
leguminosas y carnes, por lo que sería conveniente
que se incluya como parte de la enseñanza en la
elección de alimentos.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018
menciona en el estado nutricional referido por el
IMC, que el 36% de las mujeres de 20 años y
mayores tienen sobrepeso y el 40% obesidad,
mientras que los hombres el 42.4% y el 30.5%
respectivamente (SSA/INSP, 2018), en este estudio

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

el sobrepeso que se observa en los estudiantes
evaluados es muy cercano al reportado a nivel
nacional en adultos de 20 años o mayores, sin
embargo, la obesidad es mucho menor en los
estudiantes de esta investigación, pudiera ser por el
rango de edad, que es menor. Landeros et al. (2018)
reportaron en estudiantes universitarios de
Guadalajara, Jalisco en México, una obesidad de 9%
que coincide con nuestro estudio.
En la búsqueda que realizamos conseguimos una
publicación sobre la evaluación a la adherencia a la
dieta mediterránea mediante el cuestionario
KIDMED en estudiantes universitarios realizado en
la Ciudad de México y aplicado por Gerardo et al.
(2019), en el que reportan que los estudiantes
evaluados no tienen adherencia a la dieta
mediterránea y los estudiantes que realizan ejercicio
físico consumen generalmente más verduras y tienen
el hábito de desayunar.
En las frutas y verduras, la vitamina A o retinol
proviene de los carotenos, principalmente del βcaroteno, ya que una sexta parte de este último se
transforma en retinol, y frutas como la papaya,
mango, durazno, melón y de verduras como las
acelgas, las espinacas, la zanahoria y el brócoli,
tienen un alto contenido de β-caroteno, por lo que es
relativamente fácil completar los requerimientos de
esta vitamina (Beltrán et al., 2012), también un
consumo variado de frutas y verduras asegura una
ingesta adecuada de nutrientes indispensables como
la vitamina C, la fibra y los compuestos fitoactivos
(Pérez y Marivan, 2014), además, por su baja
densidad calórica, ayudan a prevenir un aumento de
peso corporal y disminuyen el riesgo de
enfermedades no transmisibles (Calañas, 2005), es
importante reconocer que una baja diversidad en las
frutas y verduras consumidas, puede dificultar el
mantenimiento de hábitos saludables a largo plazo
(Mendonca et al., 2019); de las respuestas al
cuestionario KIDMED por parte de los estudiantes
universitarios estudiados, en las preguntas de “come
2 frutas todos los días” y “come verduras más de 1
vez al día”, un poco más de la tercera parte respondió
que sí, lo que dificulta completar los requerimientos
de estos nutrimentos en la mayoría de los estudiantes.
Entre las preguntas de connotación negativa, está “si
acude más de una vez por semana a restaurant de
comida rápida”, el 45.5% de los hombres y el 45.6%

Artículo Original

de la mujeres refirió que sí, de acuerdo con Sánchez
&amp; Aguilar (2015) este es un problema de salud ya que
normalmente en estos lugares los alimentos de mayor
disponibilidad son bollería elaborada con harina
blanca, carne con alto contenido de grasa y azúcares,
alimentos que consumiéndolos con cierta frecuencia
pueden ser una de las causas de la obesidad,
dislipidemias, hipertensión, diabetes y problemas
cardiovasculares (Cruz et al., 2017). Los estudiantes
universitarios tienen un ritmo de vida acelerado y no
tienen el hábito para la elaboración de alimentos, es
poco común que coman adecuadamente en casa, ya
que pueden conseguir comida abundante y rápida a
domicilio. Resultados similares obtuvo Bravo et al.
(2019) donde el 35% consumía comida rápida,
principalmente papas fritas, debido a la
disponibilidad y el sabor.
Las leguminosas, específicamente el frijol
(Phaseolus vulgaris), que es de consumo popular en
todo el país y además es el segundo cultivo que más
se produce y se consume después del maíz (Zea mays
L.), con una ingesta promedio anual per cápita de 10
kg (Ramírez et al., 2020), es rico en proteína, fibra,
hierro y ácido fólico (Ulloa et al., 2011; Gómez &amp;
Velázquez, 2019). Con relación a lo anterior, en este
cuestionario los estudiantes respondieron que sí a la
pregunta de “consume leguminosas más de una vez
por semana”, con el porcentaje más alto en todas las
respuestas, un 80.5% los hombres y un 87.5% las
mujeres.
En este estudio más de la mitad de los estudiantes
contestaron que sí a la pregunta “consume frutos
secos al menos dos veces por semana”, según Arias
et al. (2019) estos alimentos son una fuente
importante de antioxidantes como la vitamina E y el
selenio, ricos en fitoquímicos y ácidos
poliinsaturados que tienen un impacto importante y
positivo en la neurogénesis, por eso existe una
asociación entre el consumo de frutos secos y la
función cognitiva, velocidad visual y memoria
inmediata. El consumo de 30 gramos de frutos secos
y aceite de oliva incluidos en una dieta saludable
mejoran la función cognitiva (Martínez et al., 2013).
Menos de la mitad de los estudiantes respondieron
que sí a la pregunta “utiliza aceite de oliva”, aun
cuando se ha descubierto que tiene grandes
beneficios su consumo, por ejemplo, Giacosa et al.
(2016) sugieren que existe evidencia favorable sobre

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Alimentación, nutrición, dieta mediterránea,
universitarios.

el riesgo de padecer cáncer en tracto aéreo y
digestivo.
El desayuno es una comida importante ya que rompe
un estado de ayuno del cuerpo, que se ha mantenido
un tiempo considerable durante el periodo de sueño,
en donde se reorganizan procesos metabólicos. Para
considerarse que un desayuno es adecuado debe
aportar por lo menos el 20% de los requerimientos
energéticos diarios. De acuerdo con Uzhova et al.
(2017), se ha visto que las personas que no
desayunan tienen una dieta alejada al patrón de la
dieta mediterránea, en el cuestionario KIDMED a la
pregunta “no desayuna” el 38% de los estudiantes
que participaron en este estudio declararon no
hacerlo. Saltarse el desayuno se ha visto relacionado
con un riesgo mayor de padecer adiposidad,
resistencia a la insulina y obesidad (López et al.,
2018). No basta con desayunar todos los días, sino
buscar un desayuno de calidad, que incluya que
incluya los diferentes tipos de alimentos, y así
aumente su calidad (Navarro et al., 2016).
Otra de las preguntas con mayor porcentaje de
respuesta por los estudiantes es “desayuna un
lácteo”, el 70% de los hombres y el 71% de las
mujeres respondieron afirmativamente, la región está
entre las de mayor producción de lácteos en el país,
participando con un 9.2% (DIyEEyS, 2019), esta es
una de las razones por la cual los lácteos forman parte
de nuestra cultura alimentaria, aunque en la pregunta
“consume 2 yogures y/o 400 g queso al día” solo el
23.4% de los hombres y el 30.7% de las mujeres
respondió que sí, quizá por la cantidad específica de
la pregunta. De acuerdo con Navarro et al. (2016) es
conveniente ingerir lácteos desnatados o reducidos
en azúcar a pesar de ser un alimento alto en proteína,
calcio y vitaminas, ya que hay una inclinación a
padecer obesidad si se ingieren lácteos con grandes
cantidades de azúcar.
A la pregunta “consume varias veces al día dulces y
golosinas” aproximadamente la tercera parte de los
estudiantes reportaron que sí, estos resultados se
asemejan al estudio de Navarro (2017), donde
describe que estos alimentos proporcionan una
sensación de placer y satisfacción, aportan azúcares
simples y aditivos con grandes cantidades de
sacarosa o jarabe de fructosa, también Castañeda et
al. (2016) refieren que se consideran alimentos

Artículo Original

industrializados desbalanceados con alto contenido
de carbohidratos, grasas, sales y pobres en vitaminas.
La dieta mediterránea es uno de los modelos que más
ha demostrado sus beneficios en la salud del ser
humano, se considera como un tratamiento
preventivo y primario en diversas enfermedades,
como las cardiovasculares, alérgicas y psiquiátricas,
además mejorar la calidad de vida (Serra &amp; Ortiz,
2018), también se ha relacionado con menor riesgo
de deterioro cognitivo, de enfermedad de Alzheimer
y otras formas de demencia, mejorando la función
cognitiva en adultos mayores (Pooja &amp; Dahl, 2018).
En este estudio solo el 17.6% de los jóvenes
universitarios tuvieron una adherencia óptima a la
dieta mediterránea, obteniendo resultados similares a
los de García et al. (2015), donde se mostró una baja
adherencia a la dieta mediterránea en niños y jóvenes
del mediterráneo, con tendencia al abandono,
previendo que esta situación puede traer eventos
adversos a la salud dada la efectividad del patrón
dietético de la dieta mediterránea.
Para estudios posteriores sería conveniente ampliar
la muestra a los estudiantes universitarios de todos
los semestres, para que la muestra sea representativa
estadísticamente, a su vez se recomienda usar
herramientas antropométricas de evaluación de la
composición corporal que diferencien entre masa
libre de grasa y masa grasa, ya que al tratarse de
estudiantes de la cultura física, estos pudieran tener
una musculatura más desarrollada, causada por
hábitos de cuidado y mantenimiento de la salud como
la práctica de ejercicio o deporte.
Conclusiones
La mayoría de los estudiantes universitarios
necesitan de ajustes en su dieta a los patrones
mediterráneos, por lo que se debe hacer mayor
promoción a los beneficios de corto y largo plazo que
ofrece la dieta mediterránea respecto a la dieta
occidental, parte de estos trabajos es la motivación
por constituir un programa de formación integral
hacia los estudiantes que profesionalmente se
dedicarán a la actividad física, para que lleven un
control de su alimentación, lo cual les brindará
beneficios personales y familiares.
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31

�R

E

S

P

Y

N

Revista Salud Pública y Nutrición

ESTADO NUTRICIONAL, CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRA PROCESADOS Y
TRASTORNO POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN, HIPERACTIVIDAD E IMPULSIVIDAD
EN ALUMNOS DE SECUNDARIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
NUTRITIONAL STATUS, CONSUMPTION OF ULTRA-PROCESSED FOODS AND ATTENTION DEFICIT
DISORDER, HYPERACTIVITY AND IMPULSIVITY IN SECONDARY SCHOOL STUDENTS IN MEXICO CITY.
Moreno-Altamirano Laura*, Flores-Ocampo Angélica Estefanía*, Ceballos-Rasgado Marena*, GarcíaGarcía Juan José *.
*Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Medicina. México.
Citation: Moreno-Altamirano L., Flores-Ocampo A.E., Ceballos-Rasgado M.,
García-García J.J. (2021) Estado nutricional, consumo de alimentos ultra
procesados y trastorno por déficit de la atención, hiperactividad e
impulsividad en alumnos de secundaria de la Ciudad de México. Revista Salud
Pública y Nutrición, 20 (2), 32-41.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Moreno-Altamirano L., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-4
Recibido: 8 de septiembre 2020;
Aceptado: 13 de enero 2021
Email: garciagjj@gmail.com

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Artículo Original

ESTADO NUTRICIONAL, CONSUMO DE ALIMENTOS ULTRA PROCESADOS Y TRASTORNO POR
DÉFICIT DE LA ATENCIÓN, HIPERACTIVIDAD E IMPULSIVIDAD EN ALUMNOS DE
SECUNDARIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
Moreno-Altamirano Laura*, Flores-Ocampo Angélica Estefanía*, Ceballos-Rasgado Marena*, García-García
Juan José *.
* Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Medicina. México.

RESUMEN
Introducción. El aumento de obesidad y síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, motivó este estudio.
Objetivo: Identificar estado nutricional, consumo de alimentos, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y explorar
su relación con la alimentación en alumnos de una secundaria. Material y Método: Estudio transversal realizado en todos los
alumnos que contaron con aceptación para participar. Se calcularon frecuencias simples de índice de masa corporal,
coeficiente de correlación de Spearman y prueba U de Mann-Whitney para explorar la relación entre alimentación y trastorno
por déficit de atención con hiperactividad. El nivel de significancia fue de 5% (α = 0.05). Resultados: El 45.5% de alumnos
tenían sobrepeso y obesidad. Entre el 18.9% y 40.5% consumían más de 3 productos ultra procesados por semana. La
prevalencia de casos sospechosos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad fue de 2.5%. El consumo de
golosinas (dulces) se correlacionó con el trastorno y el consumo de frituras (botanas saladas) se asoció sólo con hiperactividad.
El consumo de frutas se correlacionó inversamente con hiperactividad. Conclusiones: Es necesario continuar estudiando
esta asociación y enfatizar en la promoción de una alimentación saludable para prevenir el aumento de obesidad en
adolescentes.
Palabras Clave: Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

ABSTRACT
Introduction: Increased obesity and symptoms of attention deficit hyperactivity disorder prompted this study. Objective:
Identify nutritional status, food consumption, attention deficit hyperactivity disorder, and explore their relationship to eating
in secondary students. Material and method: Cross-sectional study carried out on all students who were accepted to
participate. Simple body mass index frequencies, Spearman correlation coefficient, and Mann-Whitney U-test were calculated
to explore the relationship between eating and attention deficit hyperactivity disorder. The significance level was 5% (α x
0.05). Results: 45.5% of students were overweight and obese. Between 18.9% and 40.5% consumed more than 3 ultraprocessed products per week. The prevalence of suspected cases of attention deficit hyperactivity disorder was 2.5%.
Consumption of sweets was correlated with the disorder and the consumption of frying (salted snacks) was associated only
with hyperactivity. Fruit consumption was inversely correlate with hyperactivity. Conclusions: It is necessary to continue to
study this association and emphasize the promotion of healthy eating to prevent the increase in obesity in adolescents.
Key words: Obesity and overweight in adolescents, Food-Processing Industry, ultra-processed food, eating, attention deficit
disorders and hyperactivity.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

32

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Introducción
El cambio de alimentación, en adolescentes y todos
los grupos de edad, ha favorecido el aumento de la
prevalencia de sobrepeso y obesidad (SP+O) en
México. Entre 1988 y 2012 en los adolescentes de 12
a 19 años, el SP+O pasó de 11.1% a 34.9%. En 2018,
en este grupo de edad, fue de 38.4%, en mujeres
41.4% y en hombres 35.8% (Instituto Nacional de
Salud Pública INSP, 2012; 2018).
De acuerdo con informe de la OPS entre 2000 y el
2103152013 las ventas de los productos ultra
procesados (UP) crecieron en México, las cuales se
asocian con el sobrepeso y la obesidad. Pan
American Health Organization (PAHO, 2015).
La evidencia, de múltiples autores,
resultados consistentes de que los UP
principales generadores de la obesidad
publicaciones referidas por la PAHO.
2019).

muestra
son los
mundial,
(PAHO,

Acorde a la clasificación NOVA (El nombre que se
le dio a la clasificación NOVA, se origina del
destello que los astrónomos antiguos veían ante la
aparición de una nueva estrella en el cielo nocturno,
que en latín significa «nueva»), agrupa los alimentos
por su grado de procesamiento y aporte nutricional.
Los alimentos UP son “formulaciones industriales
con gran cantidad de ingredientes. Se componen de
sustancias que no tienen uso culinario, que son
sintetizadas a partir de constituyentes de alimentos.
Asimismo, contienen varios aditivos para modificar
su color, sabor o textura final (PAHO, 2015).
Algunos de estos aditivos son inocuos, de otros se
conocen diversos efectos en la salud, sobre todo
cuando se consumen grandes porciones y algunos
más, están en discusión (Aditivos alimentarios;
Matthiesen, Fagt, Biltoft-Jensen, Beck, Ovesen,
2003).
Por ejemplo, los azúcares, el glutamato monosódico
(GMS) y el ácido guanílico pueden desviar
mecanismos en el sistema digestivo y el cerebro
asociados a la señal para saciar el apetito y, por lo
tanto, causar sobreconsumo, obesidad y afectar
negativamente los hábitos alimentarios (Aditivos
alimentarios). La mayoría de los alimentos y bebidas
UP, incluso, muchos productos “light” están
endulzados con jarabe de maíz de alta fructosa que
tiene un índice glucémico muy alto por lo que se

Artículo Original

eleva en forma inmediata el nivel de azúcar en sangre
(Johnson, et al., 2007).
Existen evidencias de que el GMS y todos los
glutamatos, el mono-potásico, el cálcico, amónico, y
magnésico, puede contribuir a la fisiopatología del
trastorno por déficit de la atención (TDAH). A este
compuesto, se le llama también proteína vegetal,
fermentos autolizados, proteína de soya, proteína o
vegetales hidrolizados, soya texturizada, caseinatos,
saborizantes naturales, etc (Maltezos et al., 2014).
Se ha documentado que el GMS genera
genotoxicidad en linfocitos humanos debido a que
aumenta el daño oxidativo celular y conlleva
alteraciones en el DNA (Lau, McLean, Williams y
Howard, 2006). El GMS está contraindicado en
personas con TDAH, trastorno bipolar, Alzheimer,
Parkinson, epilepsia y esquizofrenia (Nigg y Holton,
2014). Se ha recomendado que los pacientes con
TDAH eliminen de su dieta colorantes, saborizantes
y endulzantes artificiales, GMS y monopotásico,
benzoato de sodio, carragenos (Nigg y Holton, 2014;
Kaplan, McNicol, Conte y Moghadam 1989). El
GMS se utiliza para acentuar el sabor de los UP que
se consumen sobre todo por niños y adolescentes. En
los hogares es utilizado ampliamente en pastillas de
consomé, salsas, sopas, condimentos industriales, etc
(Aditivos alimentarios).
A casi todos los UP se les adicionan, entre otros
aditivos, colorantes artificiales como rojo 40,
amarillo 5 (tartrazina o tartracina), amarillo 6, rojo
cochinilla, carmoisina y ponceau 4R, los cuales están
asociados a incremento de los síntomas de TDAH.
Otros aditivos que se utilizan en la mayoría de los UP
son el ácido fosfórico y almidón modificado también
asociados con TDAH (Aditivos alimentarios).
El TDAH es uno de los principales trastornos
neuropsiquiátricos en la infancia. Se caracteriza por
capacidad de atención disminuida, hiperactividad e
impulsividad, que generan deterioro en el
funcionamiento escolar y general (American
Psychiatric Association. DSM-IV: DSM-IV, 1994).
El objetivo de este estudio fue Identificar el estado
nutricional medido a través del Índice de masa
corporal (IMC), el consumo de alimentos y el
trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH) y sus componentes y explorar su relación

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

33

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

con la alimentación en alumnos de una secundaria de
la Ciudad de México.

Material y Método
Diseño y población.
Se realizó en el año 2018, un estudio transversal en,
prácticamente, la totalidad del alumnado (6 grupos
de cada uno de los 3 grados), del turno matutino de
una escuela secundaria pública de la Ciudad de
México que aceptó participar, con el conocimiento y
autorización de sus padres. La población estuvo
conformada por 473 estudiantes, 241 mujeres y 232
hombres, de quienes se obtuvieron medidas
antropométricas. El cuestionario de alimentos fue
contestado por 460 alumnos, en tanto que el de
TDAH, lo fue por 472 alumnos, de los cuales 237
(50.1%) fueron mujeres y 235 (49.9%) hombres.
Variables y proceso de obtención de datos. Consumo
de alimentos.
Se aplicó un cuestionario de “Frecuencia de
Consumo de Alimentos” elaborado y validado por el
profesorado participante en este estudio. El grupo
académico, conformado por epidemiólogos y
nutriólogos, contempló la validez de apariencia, de
contenido y de expresión del instrumento,
conformado por 25 preguntas sobre ingesta de
alimentos procesados o caseros y mínimamente
procesados y productos ultra procesados (NOVA).
Se calculó la media del consumo de alimentos y
bebidas, agrupados acorde con la clasificación
NOVA (PAHO, 2015).
TDAH.
Se utilizó el “Cuestionario para Escolares y
Adolescentes Latinoamericanos con Trastorno por
Déficit de Atención con Hiperactividad” (CEALTDAH, 2009), con 28 reactivos (15 evalúan
inatención, 7 hiperactividad y 6 impulsividad). Se
califica en una escala tipo Likert del 0 al 3 con una
puntuación máxima de 84 puntos. Se consideraron
como casos sospechosos a los alumnos que
obtuvieron 51 puntos o más, con base en 17 criterios.
El punto de corte correspondió al percentil 97.5 de la
distribución de valores. Para los componentes de
TDAH, dicho percentil se ubicó en 30 puntos para
inatención, 14 puntos para hiperactividad, y 12
puntos para impulsividad.

Artículo Original

Índice de masa corporal (IMC).
Se midió la estatura y el peso de los alumnos de
secundaria (con una báscula Tanita, y estadímetro), y
se calculó el IMC (kg/m2). Se utilizaron las Tablas
de IMC y tablas de IMC para la edad, de niños(as) y
adolescentes de 5 a 18 años de edad. Se consideró la
existencia de sobrepeso cuando el IMC para la edad
se encontraba más de una desviación estándar por
encima de la mediana establecida en los patrones de
crecimiento infantil de la OMS, y obesidad cuando
era mayor que dos desviaciones estándar por encima
de la mediana establecida en los patrones de
crecimiento infantil de la OMS. (OMS, 2020 c).
(Tabla I)
Tabla 1. Puntos internacionales de corte de IMC
para sobrepeso y obesidad en niños, por sexo, de
11 a 16 años, correspondientes a un IMC de 25 y de
30 a los 18 años
2

Edad
11.0
11.5
12.0
12.5
13.0
13.5
14.0
14.5
15.0
15.5
16.0

2

IMC 25 kg/m
IMC 30 kg/m
Hombres Mujeres Hombres Mujeres
20.6
20.7
25.1
25.4
20.9
21.2
25.6
26.1
21.2
21.7
26.0
26.7
21.6
22.1
26.4
27.2
21.9
22.6
26.8
27.8
22.3
23.0
27.3
28.2
22.6
23.3
27.6
28.6
23.0
23.7
28.0
28.9
23.3
23.9
28.3
29.1
23.6
24.2
28.6
29.3
23.9
24.4
28.9
29.4

Fuente: Adaptado de: Kaufer H. M., Toussaint G. (2008)
Indicadores antropométricos para evaluar sobrepeso y
obesidad en pediatría. Boletín Médico del Hospital Infantil de
México. (65), 502-518

Un grupo de estudiantes de Medicina fue capacitado
para la aplicación de los instrumentos, para realizar
la somatometría y para calcular el IMC (este se
verificó calculándolo de manera automatizada en
Excel).
Análisis estadístico
Se obtuvo la prevalencia de sobrepeso y obesidad y
se calculó la media del consumo de alimentos y
bebidas. Debido a que las variables antropométricas
no siguieron una distribución semejante a la normal,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

34

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

se utilizó la mediana y otros percentiles para
describirlas, se realizó la prueba U de Mann-Whitney
para comparar dichas distribuciones, así como las
puntuaciones de TDAH, según sexo, y se obtuvo el
coeficiente de correlación de Spearman entre la
puntuación del cuestionario de TDAH (51 puntos y
más) y edad, IMC, y la frecuencia de consumo de
alimentos. Se utilizó un nivel de significancia de 5%
(α = 0.05). Se utilizó el programa SPSS (versión 25).
Consideraciones éticas
El proyecto fue revisado por las Comisiones de Ética
e Investigación y registrado en la División de
Investigación de la Facultad de Medicina UNAM
como parte del protocolo FM/DI/117/2017. 20172020.
Todos los participantes tuvieron conocimiento de la
finalidad de la investigación, su participación fue
voluntaria y se contó con la autorización de sus
padres para que ellos participaran y para que sus
datos pudieran ser utilizados para su publicación,
reproducción y divulgación en soporte de papel e
Internet.
Resultados
Datos generales. La edad promedio fue de 13.10 años
± 0.94 (DS) para las mujeres y de 13.19 ± 0.98 (DS)
para los hombres, en tanto que la mediana fue de 13
para ambos.
Medidas antropométricas.
La media de la talla fue de 1.54 m ± 0.06 (DS) para
mujeres y 1.60 m ± 0.09 (DS) para hombres, mientras
que la mediana fue de 1.54 m y 1.61 m,
respectivamente; el peso promedio de las mujeres fue
de 53.7 kg ± 13 (DS) y el de los hombres de 56.2 kg
± 14.4 (DS). La mediana, en cambio, fue de 51 y 54
kg, respectivamente.
La media del IMC fue de 22.1 kg/m2 ± 4.7 (DS), y de
21.3 kg/m2 ± 4.5 (DS), para mujeres y hombres,
respectivamente. Por otro lado, la mediana fue de
21.1 y de 20.1.

Artículo Original

El 2.5% del alumnado presentó bajo peso. Por otro
lado, se observó SP en el 23.3% y O en el 22.2% de
los. El SP fue más frecuente en mujeres mientras la
obesidad fue mayor en hombres. (Tabla 2).

Tabla 2. Estado nutricional por sexo en alumnos de
secundaria
Estado
Mujeres
nutricional (IMC) No. %
Bajo peso severo 1
0.4
Bajo peso
3
1.2
Normal
128 53.1
Sobrepeso
61 25.3
Obesidad
48 19.9
Total
271 100

Hombres
No. %
1
0.4
7
3
118 50.9
49 21.1
57 24.6
232 100

Total
No. %
2
0.4
10 2.1
246 52
110 23.3
105 22.2
473 100

Fuente: Encuesta

Productos ultra procesados (UP).
Consumo diario.
El 68.9% de los alumnos consumió uno o dos
golosinas (dulces), el 29.6% tres o más. El 81.8%
refirió consumir de 1 a 2 frituras (botanas saladas),
mientras que el 16.4 % ingirió tres o más bolsas. El
74.4% de los alumnos beben entre 1 y 2 lácteos de
sabor, el 22.8% consumen 3 o más.
Consumo semanal.
El 79.5% de los alumnos consumen comida rápida de
1 a 2 veces, casi el 19% los hace tres o más. El 62.7%
refirió consumir una sopa instantánea y el 16.4%
consume más de tres. El 58.0 % de los alumnos
comen carne procesada entre 1 y 2 días. El 40.5% lo
hace 3 o más. El 57.3 % consume cereales dulces de
una a dos veces, el 39.6% tres o más días. El 73% de
los alumnos consumen pan de caja de una a dos
veces, el 27.4% tres o más días. El 71.6% usan
aderezos una o dos veces, el 23.7%, en 3 o más
ocasiones. El 35.5% de los alumnos beben 3 o más
refrescos y consumen la misma cantidad de jugos
envasados (Tabla 3).

Se encontraron diferencias estadísticamente
significativas en la distribución del peso y la talla,
según sexo (Prueba U de Mann-Whitney, p &lt; 0.05 y
p &lt; 0.01, respectivamente), pero no en la edad y el
IMC.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Tabla 3. Consumo de alimentos y bebidas ultra procesados en
alumnos de secundaria
Alimentos y bebidas ultra procesadas *3 o más
porciones
Carne procesada a la semana
Cereales dulces a la semana
Golosinas (dulces, chocolates, helados, pastelillos) al día
Pan de caja a la semana
Aderezos a la semana
Comida rápida a la semana
Frituras al día
Sopas instantáneas a la semana

40.5
39.6
29.6
27.4
23.7
18.9
16.4
16.4

Bebida no láctea azucarada a la semana:
Refrescos
Jugos
Bebidas lácteas azucaradas al día

35.5
35
22.8

%

Artículo Original

Trastornos por déficit de atención e hiperactividad
(TDAH).
La prevalencia global de casos sospechosos de TDA
fue de 2.5%. Al desagregar los componentes de
TDA, se calificaron 13 personas con inatención, 17
con hiperactividad y 18 con impulsividad. Al
analizar la distribución de cada uno de dichos
componentes según sexo con la prueba U de MannWhitney, se observaron diferencias estadísticamente
significativas en las puntuaciones de hiperactividad
entre hombres y mujeres, (p &lt; 0.001), pero no en las
de inatención e impulsividad (Tabla 5).

Fuente: Encuesta
*Todos los alumnos consumen por lo menos un día a la semana todos los UP
Tabla 5. Puntuación de los componentes del TDAH por sexo y percentil
Inatención

Alimentos mínimamente procesados y procesados.
Consumo diario.
El 52.2% de los adolescentes consumen entre 1 y 2
frutas, el resto 3 o más. El 51.4% de los estudiantes
ingieren 4 o más verduras. El 47% de los alumnos
beben más de cinco vasos de agua natural, el resto 4
o menos. El 56% de ellos beben 3 o más vasos de
agua de fruta natural con azúcar.
Consumo semanal.
El 42.7% de los alumnos comen 2 o menos porciones
de leguminosas. El 69.3% de ellos consumen 3 o más
porciones de cereales, en particular maíz (tortillas).
El 55.3% corresponde a arroz, el 26.9% a pasta
(trigo) y el 26.9% a antojitos. El consumo de 3 o más
porciones de cárnicos fue: 40% pollo, 35% res y 13%
pescado (Tabla 4).

Percentil

H

M

2.5
3
2
25
8
8
50
12
11
75
16 16.5
97.5
28.2 31
Mínimo
0
0
Máximo 43
42

Global
2
8
12
16
30
0
43

Hiperactividad
H

M

1
0
3 2.5
5
4
8
6
15 14.1
0
0
21 20

Impulsividad

Global

H

M Global

0
3
5
7
14
0
21

0
2
4
7
13
0
18

0
2
4
12
12
0
14

0
2
4
7
12
0
18

TDAH
H

M

4.9 4
15 13
21 20
30 28.5
53 52.1
1
2
82 74

Global
4
14
20
29.3
52.2
1
82

Fuente: Encuesta
H: Hombres. M: Mujeres. TDAH: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Alimentación y TDAH.
El consumo diario de golosinas se correlacionó con
cada uno de los componentes de TDA, así como con
la evaluación global. La cantidad de frituras
consumidas al día se asoció estadísticamente
significativa sólo con hiperactividad. Aunque débil,
el consumo de frutas se correlacionó inversamente
con hiperactividad. (Tabla 6).
Tabla 6. Componentes del TDAH y alimentos ultra procesados

Tabla 4. Consumo de alimentos y bebidas procesados o mínimamente procesados en
alumnos de secundaria
Alimentos y bebidas procesadas o mínimamente procesadas: porciones/vasos al día

%

Agua de frutas con azúcar (3 o más)
Verduras (4 o más)
Agua (5 o más)
Frutas (3 o más)

56
51.4
47
46.8

Alimentos procesados o mínimamente procesados* 3 o más porciones/semana
Tortillas de maíz
Leguminosas
Cereales (Arroz o pasta)
Huevo
Antojitos

%
69.3
55.8
55.3
44
26.9

Carnes no procesadas:
Pollo
Res
Pescado

Trastorno de déficit de
atención
Inatención
Hiperactividad
Impulsividad
Evaluación global

Consumo diario de
alimentos
Golosinas
Fruta
Golosinas
Frituras
Golosinas
Golosinas

Correlación de
Spearman
0.178
-0.82
0.164
0.114
0.159
0.195

Valor de p
&lt; 0.05
&lt; 0.05
&lt; 0.01
&lt; 0.05
&lt; 0.05
&lt; 0.01

Fuente: Encuesta
TDAH: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

%
40
35
13

Fuente: Encuesta
*Todos los alumnos consumen por lo menos una porción de estos alimentos al día

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Discusión
En este estudio fue posible corroborar que el SP+O
es un problema que se debe atender urgentemente.
Las cifras encontradas en este estudio (45.5%) fueron
superiores a las reportadas por ENSANUT 2018 en
adolescentes de 12 a 19 años (38.4%) (INSP, 2018).
Asimismo, se infiere que la alimentación de los
adolescentes estudiados es de alta densidad
energética ya que gran parte de ellos señalaron
consumir entre 1 y 2 presentaciones de UP, lo cual
supera por mucho las recomendaciones de consumo
de azúcares añadidos, grasas y sal por día. En
porciones de 15 gramos es posible encontrar hasta 2
cucharadas de azúcar, 25% del consumo máximo por
día recomendado por la OMS (OMS, 2015 a).
Además, contienen diversos aditivos como GMS,
colorantes, benzoato de sodio, ácido fosfórico, ácido
guanílico, y almidón modificado, entre otros (PAHO,
2019).
Algunas golosinas contienen plomo, el que se ha
relacionado con hiperactividad y conducta antisocial
(Azcona, Ramírez y Vicente, 2015; Liu, Liu et al.,
2014). La mayoría de los alumnos ingieren 2
paquetes de frituras por día, en los que el contenido
de azúcar oscila entre el 47% y el 62% (PROFECO,
2018). Asimismo, una porción de 30 g de cereal
empaquetado contiene un tercio de la cantidad
máxima de azúcar que puede ingerir un adolescente
en un día, más de la mitad de los alumnos los
consumen dos veces a la semana (PROFECO, 2011).
El pan de caja, los aderezos y las sopas instantáneas,
también contienen grandes cantidades de azúcares, el
80% de los estudiantes los comen por lo menos una
vez a la semana. Los refrescos, los jugos y las leches
saborizadas contienen además jarabe de maíz de alta
fructosa y otros tipos de azúcares añadidos, el 88%
de los alumnos beben entre 1 a 4 refrescos y jugos
envasados por semana y más del 90% de ellos
consumen de 1 a 4 productos lácteos saborizados por
día (Armenteros, 2018; Pérez-Herrera y Cruz-López,
2019).
La mayoría de los jugos contienen azúcares añadidos
como fructosa o sacarosa, y se asocian, por tanto, a
un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad
y enfermedades metabólicas (Cabada, 2016). Los
refrescos, además, contienen aditivos químicos,
como ácido fosfórico, cuyos efectos están
relacionados con hiperactividad y otros problemas de
salud (Magaña, 2019; Aditivos alimentarios). Los

Artículo Original

embutidos y carnes frías, que casi la mitad de los
alumnos estudiados (40.5%) refirieron consumir más
de tres veces a la semana, contienen almidón
modificado, asociado con TDAH (PROFECO, 2010)
y tienen gran cantidad de aditivos; en el 2015 la OMS
los clasificó dentro del Grupo 1, cancerígeno para los
seres humanos (cáncer de colon, recto, páncreas y
próstata) (OMS, 2015 b). El alto consumo de comida
rápida y de sopas instantáneas orienta a suponer que
varias de las comidas de los alumnos son
reemplazadas por UP, ya que el 79.5% de los
alumnos consumen comida rápida de 1 a 2 veces a la
semana. Asimismo, el 62.7% refirió consumir una
sopa instantánea al día y el 16.4% dijo consumir más
de tres. Las sopas instantáneas están compuestas
hasta por 36 ingredientes de los cuales tres son
diferentes tipos de azúcares, siete son diferentes tipos
de sales, GMS y ácido guanílico (Cabada, 2013),
aditivos asociados con obesidad y TDAH. Los
aderezos, consumidos por el 71.6% de los alumnos,
contienen, entre otros aditivos, tartrazina que
también se ha asociado a TDAH; en Europa, a partir
de 2009 los alimentos que contengan este colorante
deben contar con la siguiente leyenda “Puede tener
efectos negativos sobre la actividad y la atención”
(Aditivos alimentarios; PROFECO, 2014).
En la ENSANUT 2018 se reportó que más del 80%
de la población de todas las edades consume bebidas
azucaradas y más de la mitad de los niños y
adolescentes consumen botanas, dulces y postres
frecuentemente (INSP, 2018).
Por otro lado, fue posible observar que los
adolescentes tienen una alimentación deficiente en
nutrimentos esenciales. A partir del consumo de
diversos alimentos reportado por los alumnos, se
infiere que no logran cubrir las necesidades de
diversos nutrimentos. Por ejemplo, el consumo de
frutas y verduras recomendado es de 3 frutas y 4
verduras al día (Bonvecchio et al., 2015), es menor al
referido por más de la mitad de los alumnos lo cual,
no logra cubrir las necesidades de vitaminas y
minerales (C, D, calcio, hierro, potasio, magnesio,
etc.) (Tabla III). Asimismo, la recomendación para el
consumo de alimentos de origen animal (AOA) es de
3.5 porciones al día, el reportado por los alumnos es
muy bajo para cubrir los requerimientos de hierro
(17mg al día) y de folatos (270µg al día)
(Bonvecchio, 2015) (Tabla III).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

37

�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Artículo Original

En este estudio se identificaron 13 alumnos (2.5%)
como posibles casos con TDAH. Mientras que en el
mundo se ha reportado que la prevalencia es de
5.29% (Polanczyk et al., 2007; Willcutt, 2012). Vale
la pena señalar que los niños con TDAH que no son
tratados tienen mayor riesgo de presentar accidentes
y heridas (Ulloa, Sauceda, Ortiz y Sánchez, 2006;
Leibson y Long, 2003), Además manifiestan un
pobre desarrollo académico y alto abandono de la
escuela. Este trastorno puede persistir durante la vida
adulta por lo que las relaciones familiares y maritales
se ven afectadas (Sauceda, Albores, Capece,
Landeros y Martínez, 2007), de ahí la importancia
de identificarlos y tratarlos oportunamente.

No obstante, la asociación de los aditivos
alimentarios y sus posibles efectos en la salud aún es
controversial. Es claro que los componentes de la
alimentación no son los únicos factores involucrados
en la causalidad de TDAH, y la naturaleza de un
estudio transversal como este sólo permite establecer
asociaciones estadísticas que son susceptibles de ser
abordadas con en otro tipo de diseños. Finalmente, se
recomienda realizar acciones de detección temprana
de este trastorno. En el presente trabajo no se
pretendió realizar el diagnóstico como tal de TDAH,
no obstante, se recomendó la atención especializada
en los jóvenes que tuvieron datos sugestivos del
mismo.

Debido a lo señalado líneas arriba fue que en este
estudio transversal se decidió estudiar la asociación
entre UP que contienen aditivos como los colorantes,
el GMS, etc. Si bien se puede observar una posible
asociación entre golosinas y TDAH y entre la
cantidad de frituras con hiperactividad, debido a que
no se realizó un estudio longitudinal no es posible
inferir causalidad (Tabla VI).

Conclusiones
Es fundamental asumir cabalmente el compromiso
con el “Plan de Acción quinquenal para la
prevención de la obesidad en la niñez y la
adolescencia 2014-2020” (OPS 2014). El cual
propone las medidas que se deben adoptar al respecto
(OPS-OMS, 2014). El logro de sus objetivos
requiere un enfoque multisectorial que se centre en
transformar el ambiente obesogénico actual en
oportunidades para promover un consumo mayor de
alimentos nutritivos. Ya que sustituir estos por
productos UP de alta densidad energética y ricos en
aditivos, en varios estudios, se ha asociado con el
incremento de la obesidad, de los síntomas del
TDAH y de otros problemas de salud. En ese sentido,
es necesario organizar actividades dirigidas a los
padres de familia, profesores y a los alumnos de
todos los niveles, para promover una alimentación
saludable.

En contraparte, se observó una leve correlación
inversa entre el consumo de frutas y la
hiperactividad. Al respecto, vale la pena destacar que
menos de la mitad de los alumnos (46.8%) mostró un
consumo adecuado de frutas (Tabla IV). Por ejemplo,
en este estudio se observó que solamente alrededor
de la mitad de los alumnos consumen cantidades
adecuadas de verduras y leguminosas (se recomienda
consumir de 1 a 2 porciones al día). Se ha
documentado que en México cada vez se consume
menor cantidad de leguminosas, misma que es sabido
que cuentan con alto contenido de proteínas,
carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales como
hierro, calcio y vitamina B, que contribuyen a cubrir
las necesidades de folatos y de cereales, los cuales
contienen vitaminas B, hierro, etc (MorenoAltamirano et al, 2014; Moreno-Altamirano et al,
2015).
Sin embargo, el consumo de cereales en este estudio
fue adecuado en la mayoría de los alumnos (se
recomienda entre 7 y 8 porciones al día), así como la
ingesta de agua natural (3 a 8 vasos al día). Por otro
lado, la cantidad de agua de frutas con azúcar
añadido que los adolescentes señalaron beber fue
muy alta (Bonvecchio, 2015).

Agradecimientos
Los
investigadores
extendemos
nuestro
agradecimiento por el trabajo a los estudiantes del
Grupo 2208 generación 2018-2019 de la Facultad de
Medicina de la UNAM: Aguilar Saucedo Nancy
Guadalupe, Alcántara Téllez Edwin Raúl, Alducin
Arellano Ángel, Álvarez López Adrián, Arias Vega
Gabriela Itzel, Castellanos Santiago Luis Guillermo,
Castillo Reséndiz David Noé, Cornelio Cayetano
Leticia, De la Cruz Vélez Arlet, Elizarrarás Herrera
Lady Diana, García López Abril Itzel, García Vargas
Irma Berenice, Gómez De La Peña Leticia Lore,
Gutiérrez Cruz Anahí, Gutiérrez Fernández Josué
Noel, Granados García Ana Laura, Jiménez Ramírez
Ana Lilia, Mata Aguilera Xcaret, Medina Aguilar
Fernando Miguel, Medina Galindo Nahomi, Moreno

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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�Obesidad y sobrepeso en adolescentes, productos ultra
procesados, alimentación, trastornos por déficit de la
atención e hiperactividad.

Ávalos Luis Enrique, Ramírez Luis Edwin, Reyna
Gutiérrez Ana Mitzi, Rodríguez Zaragoza Ariel
Ricardo, Sánchez Zuccolotto Anel Cecilia,
Santamaría Acevedo Daniela, Tenorio Robles
Michelle, Torres Santamaría Andrea, Villantes
Gómez Abraham.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 20 No.2 abril - junio, 2021

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Revista Salud Pública y Nutrición

POLÍTICAS PÚBLICAS PARA EL CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS
POR VECTORES EN MÉXICO.
Juache Villagrana Alan Esteban*, Flores Suárez Adriana E.*

* Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Biológicas. México.
Citation: Juache Villagrana A.E., Flores Suárez A.E. (2021) Políticas
públicas para el control de enfermedades transmitidas por vectores en
México. Revista Salud Pública y Nutrición, 20 (2), 42-51.
Editor: Esteban G. Ramos Peña, Dr. CS., Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Salud Pública y Nutrición, Monterrey Nuevo León, México.
Copyright: ©2021 Juache Villagrana A.E., et al. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
Competing interests: The authors have declared that no competing interests
exist.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn20.2-5
Recibido: 04 de diciembre 2020;
Aceptado: 19 de febrero 2021
Email: adriana.floressr@uanl.edu.mx

�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

Ensayo

POLÍTICAS PÚBLICAS PARA EL CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR
VECTORES EN MÉXICO.
Juache Villagrana Alan Esteban *, Flores Suárez Adriana E. *
*Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Biológicas. México.
RESUMEN
Introducción. Las enfermedades transmitidas por vectores (ETV) persisten como un problema nacional de salud pública. A fin
de disminuir su impacto, existen políticas públicas dirigidas al manejo de estas infecciones. Las soluciones propuestas, así
como su implementación, se estipulan dentro de documentos como la ley general de salud (LGS) y normas oficiales mexicanas
(NOM). Pese a que la ejecución de las políticas públicas ha conducido a resultados favorables en contra de las ETV, existen
nuevas pautas internacionales establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que incrementarían la eficacia de
las políticas actuales. Objetivo: Contrastar las acciones estipuladas en las políticas públicas mexicanas del 2000 a 2020 para
el combate a las ETV contra las directrices internacionales actuales. Conclusiones: La mayoría de las actividades en contra
de las ETV recaen dentro del control de vectores, mismo que al ser comparado con las directrices de la OMS exhibe áreas de
oportunidad en la escala de aplicación, uso de insecticidas, participación comunitaria, investigación, entre otras. Bajo este
escenario, las políticas públicas deben actualizarse para incluir nueva información propuesta por organismos internacionales.
Palabras Clave: Control de vectores, manejo de vectores, legislación mexicana.

ABSTRACT
Introduction: Vector-borne diseases (VBD) persist as a national public health problem in many countries including Mexico. To
avoid their impact in public health there is a series of public policies oriented directly or indirectly towards their control. All
proposed solutions and their implementation are written in official documents such as the Mexican general law of health and
official norms. Even though enforcement of public policies has brought positive results versus VBD, there are new guidelines
elaborated by the World Health Organization (WHO) that can boost actual efforts. Objective: To contrast actions provided
by Mexican public policies of 2000-2020 regarding combat of VBD with those guidelines supplied by the WHO. Conclusions:
Most actions taken against VBD are vector control methods using integrated vector management as a guide methodology.
However, a comparison of actual integrated vector management implemented in Mexico to global alignments proposed by
the WHO exhibit improvements that must be applied to enhance control of VBD. Some of these advancements include the
scale of application of public policies, insecticide use and management, community participation, VBD research, and others.
In this framework, public policies should be updated to include new information suggested by international entities.
Key words: Vector control, vector management, Mexican legislation.

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�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

Introducción
En diversas partes del mundo, incluyendo México,
las enfermedades transmitidas por vectores persisten
como un problema de salud pública. Su impacto es
evidente tanto por la cantidad de personas afectadas,
así como por las consecuencias económicas que
generan. Por ejemplo, en 2018 se registraron 228
millones de casos (206-258 millones, IC 95 %) de
paludismo, de los cuales ocurrieron un total de 405
000 consecuencias fatales a nivel mundial (OMS,
2019). Siguiendo con este ejemplo, el impacto
económico se evidencia en los países con mayor
prevalencia quienes tienen un crecimiento
económico menor en comparación a países libres de
paludismo (Gallup y Sachs, 2001). Debido a las
consecuencias negativas de las ETV existen
organismos gubernamentales y no gubernamentales
encargados de aminorar y prevenir tales
consecuencias por medio del desarrollo de políticas
públicas. Desde esta perspectiva, las políticas
públicas, tal y como lo define Velásquez (2009), son
procesos que incluyen las decisiones, acciones,
inacciones, acuerdos e instrumentos, que buscan
solucionar o prevenir una situación identificada
como problemática. En México, todas las estrategias
propuestas para el combate a las ETV están
establecidas dentro de documentos normativos
oficiales tales como la ley general de salud y diversas
normas oficiales. En este mismo contexto, las
acciones planteadas para el manejo de ETV datan de
siglos pasados, no obstante, pese a que la ejecución
de las políticas públicas ha conducido a resultados
favorables en contra de las ETV, existen nuevas
pautas internacionales establecidas por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que
incrementarían la eficacia de las políticas actuales.
En este ensayo se describe el panorama en el que se
encuentran las ETV en territorio nacional dentro del
periodo de 2000 al 2020, además, se enuncia el
fundamento legal oficial para el manejo de estas
infecciones dictado en la constitución política, la ley
general de salud, y normas oficiales mexicanas
establecidas dentro del mismo periodo de tiempo.
Por último, ya que los esfuerzos mayoritarios para el
control de las ETV se dan en el control de vectores,
se contrastan las acciones específicas de las políticas
públicas con los lineamientos internacionales del
manejo integrado de vectores.

Ensayo

Panorama de las ETV en México
Previo a la descripción de las ETV como problema
de salud pública en México, es importante describir
rasgos básicos de este grupo de enfermedades. La
característica distintiva de las ETV es la transmisión
de patógenos mediada por dípteros (mosquitos y
moscas), ftirapteros (piojos), hemipteros (chinches),
e ixodidos (garrapatas) (Organización Mundial de la
Salud [OMS], 2020). Estos artrópodos, conocidos
como vectores, actúan como vehículos de agentes
infecciosos que transmiten a huéspedes vertebrados
durante interacciones como la alimentación
hematófaga (Mullen y Durden 2009). Los virus de la
fiebre amarilla y dengue, diseminados por dipteros
del género Aedes (Patterson et al., 2016), o bien, el
parásito Trypanosoma cruzi agente causal de la
enfermedad de Chagas transmitido por chinches de
los géneros Triatoma y Rhodnius, son ejemplos de
estos patógenos (González y Hernández, 2017; Pita
et al., 2018). Establecida la relación tripartita entre
patógeno-vector-huésped, para reducir el impacto de
las ETV existen técnicas de control, como vacunas
implementadas en contra del dengue (Sridhar et al.,
2018), o métodos quimioprofilácticos en el caso del
paludismo (Schwartz, 2012). No obstante, el control
de poblaciones de vectores permanece como el
método de primera elección para el manejo de las
ETV. Cada país está encargado de aplicar las
estrategias de control que considere pertinentes de
acuerdo con sus políticas públicas, en función de las
situaciones epidemiológicas y entomológicas de
cada región. Ahora bien, en México diversas ETV
han sido reconocidas como problema de salud
pública a través del tiempo. Los casos nuevos de
estas enfermedades son registrados dentro del boletín
epidemiológico (BE) del Sistema Nacional de
Vigilancia Epidemiológica (SINAVE). En el periodo
2000-2002 se reportaba la morbilidad del paludismo
(provocado por Plasmodium falciparum y P. vivax),
el dengue y dengue hemorrágico. A partir de 2003 y
hasta 2013 se reportaba la morbilidad de estas
infecciones en conjunto con los casos confirmados de
fiebre del Oeste del Nilo. En 2014 se incluyeron los
casos confirmados de tifo epidémico, tifo murino,
otras rickettsiosis, e infecciones de fiebre manchada.
En 2015 y hasta 2016 fue incorporada la enfermedad
por virus del Zika. A partir del 2017 a la fecha, los
boletines epidemiológicos contienen las ETV
mencionadas anteriormente y los casos de
enfermedad por virus chikungunya. A la par, otras
ETV son clasificadas como de interés local, regional

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mexicana.

o institucional que no son reportadas dentro del BE.
Es relevante mencionar que la vigilancia de la
mayoría de estas ETV ocurre de manera obligatoria
de acuerdo con normativas oficiales mexicanas tales
como la NOM-017-SSA2-2012 (Diario Oficial de la
Federación [DOF], 2013). Los reportes oficiales de
cifras de nuevos casos emitidos en el boletín
epidemiológico nacional muestran que existe una
variación considerable en cuanto a la persistencia de
las ETV dentro del territorio mexicano; en
https://alanjuache.wixsite.com/etvmexico se puede
visualizar en número de casos confirmados de las
ETV vigiladas en México y su variación temporal.
Sustento oficial para la vigilancia y control de las
ETV en México
En México existe una legislación orientada al
problema que representan las ETV, primordialmente
el artículo 4° de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (DOF, 2020) establece la
protección de la salud como derecho personal. Este
artículo da paso al surgimiento de la Ley General de
Salud (LGS, 2020), en donde se detalla el acceso a
los servicios de salud y las condiciones de salubridad
general. Esta ley contiene artículos relacionados
directamente a las ETV. De inicio, el artículo 2°
instituye el derecho a la protección de la salud y en
su fracción VIII, dicta la prevención de las
enfermedades para todas las personas. En materia de
Salubridad General, la fracción XV del artículo 3°
señala la prevención y el control de las enfermedades
transmisibles donde se incluye a las ETV. En el
artículo 28° se menciona el Compendio Nacional de
Insumos para la Salud, mismo que es aprobado por la
Secretaría de Salud (SS), el cual contiene la lista de
insumos esenciales para la protección de los
mexicanos. En este compendio se incluyen los
plaguicidas aplicados para el control de vectores;
aprobados por un órgano de la SS, el Centro Nacional
de Programas Preventivos y Control de
Enfermedades (CENAPRECE). De manera similar,
dentro de la La Ley General de Salud (LGS) se
establece que la SS es encargada de establecer y
operar el Sistema Nacional de Vigilancia
Epidemiológica (artículo 133, fracción II).
El artículo 134 acuerda que tanto la SS, así como los
gobiernos estatales, deben realizar actividades de
vigilancia epidemiológica, prevención y control de
las siguientes ETV: fiebre amarilla, dengue y otras
arbovirosis (fracción VI), paludismo, tifo, fiebre

Ensayo

recurrente transmitida por piojo, otras rickettsiosis,
leishmaniasis, tripanosomiasis y oncocercosis
(fracción VII). Algunas de estas infecciones tienen
requisitos especiales sujetos al Reglamento Sanitario
Internacional (OMS, 2008) y a un reglamento interno
de la LGS en materia de Sanidad Internacional (DOF,
1985), de manera que, infecciones individuales de
fiebre amarilla deben reportarse a la SS o la autoridad
sanitaria más cercana de manera inmediata (artículo
136, fracción I), al igual que cualquier brote o
epidemia de cualquier enfermedad (fracción II).
Siguiendo estos reglamentos, otras enfermedades
deben notificarse en un plazo no mayor a 24 h,
incluyendo los casos individuales de tifo epidémico,
fiebre recurrente transmitida por piojo, paludismo, y
casos humanos de encefalitis equina venezolana
(fracción III). Por último, cualquier infección debe
ser notificada en un plazo no mayor a 24 h ubicando
los primeros casos individuales de otras
enfermedades transmisibles en un área no infectada
(fracción IV). La LGS obliga a la confirmación por
cualquier medio clínico disponible cualquier
enfermedad diagnosticada (artículo 139, fracción I).
La primera acción concreta para el control de ETV se
da en la LGS, que establece como medida preventiva,
la destrucción o control de vectores, reservorios y
fuentes de infección naturales o artificiales que
representen un riesgo para la salud (artículo 139,
fracción VI). Este control de vectores ocurre por
diferentes técnicas, como la aplicación de
insecticidas. En México, la LGS ejerce una
regulación sobre los plaguicidas, sustancias o
mezclas de sustancias que permiten controlar
organismos perjudiciales que comprenden, desde
plagas agrícolas hasta vectores de enfermedades
humanas o animales (artículo 278, fracción I). En
cuanto a los plaguicidas útiles, la LGS refiere en su
artículo 279 que la SS es la encargada de autorizar
los productos que pueden contener plaguicidas, sus
disolventes,
procesos
de
persistencia
y
bioacumulación (fracción II-IV) y finalmente, las
NOM que contemplen lo referente a la fabricación,
manejo, almacenamiento, comercialización, y
aplicación (fracción V). Para concluir, el artículo 404
se decreta la destrucción o el control de insectos u
otra fauna transmisora y nociva (fracción VI).
Normas Oficiales Mexicanas enfocadas a las ETV
La primera norma enfocada a las enfermedades
transmisibles es la NOM-017-SSA2-2012 “Para la

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mexicana.

Vigilancia Epidemiológica” (DOF, 2013). En esta
norma se especifican los criterios, designaciones y
directrices operacionales del Sistema Nacional de
Vigilancia Epidemiológica. Aquí se establece que es
obligatorio vigilar la morbilidad de: la encefalitis
equina venezolana, fiebre amarilla, fiebre
hemorrágica por dengue, fiebre por dengue, fiebre
manchada, fiebre del oeste del Nilo, peste, el
paludismo por P. falciparum y P. vivax, tifo
epidémico y murino, y otras rickettsiosis. Todas estas
ETV se notifican de manera semanal, sin embargo, la
encefalitis equina venezolana, fiebre amarilla, fiebre
hemorrágica por dengue, fiebre manchada, fiebre por
oeste del Nilo, peste, el paludismo por P. falciparum,
y los tifos, presentan además notificación inmediata.
Todas las ETV mencionadas tienen vigilancia de
mortalidad, mientras que solo algunas como la fiebre
hemorrágica y no hemorrágica por dengue y el
paludismo presentan vigilancia especial. En este
documento se estipulan las metodologías de
vigilancia como la forma convencional, la basada en
laboratorio, centinela, entre otras. Otras ETV
clasificadas como de interés local, regional o
institucional son la leishmaniasis visceral y cutánea,
oncocercosis y la enfermedad por virus del
chikungunya.
La NOM-032-SSA2 (DOF, 2015) es el documento
normativo que dicta las acciones definitivas para el
control de ETV. Desde su primera expedición en
2002 ha tenido dos modificaciones, una en 2010 y
otra en 2014, siendo esta ultima la vigente. Su
objetivo principal es delimitar criterios y
procedimientos para disminuir riesgo de infecciones
y las complicaciones de las ETV. En la primera parte
de esta norma se promueve la concientización
poblacional sobre las características sociales de las
ETV y cómo estas influyen en la transmisión y
prevención de enfermedades. De igual forma,
presenta una descripción del manejo integrado de
vectores (MIV), estrategia que definen como el uso
de dos o más metodologías de control de vectores
priorizando el uso de aquellas con menor impacto
ambiental negativo y dejando como último recurso
los agentes químicos sintéticos. Dichas metodologías
engloban el control físico, químico, biológico,
botánico, misceláneo y regulatorio. El control
químico por medio de compuestos sintéticos utiliza
como base la lista de productos recomendados
autorizada por el CENAPRECE. Esta lista es
actualizada con base en la eficacia de los productos

Ensayo

analizada a través de monitoreos de susceptibilidad y
pruebas de efectividad biológica. Los monitoreos de
efectividad corresponden al esquema de evaluación
de plaguicidas (WHOPES, por sus siglas en ingles)
de la OMS y generalmente solo se utilizan mosquitos
Ae. aegypti como organismos de referencia.
Adicionalmente, esta NOM ordena la vigilancia
entomológica a fin de estimar la densidad o
abundancia de vectores.
Esta norma presenta apartados especiales para las
ETV de mayor importancia en el país. Para el MIV
de dengue, se recomienda el uso de medios físicos,
químicos y biológicos para reducir las poblaciones de
vectores. Particularmente, el control físico se
implementa con barreras físicas para evitar el ingreso
de mosquitos a casas, la limpieza, y que el agua
almacenada esté libre de etapas inmaduras de
mosquitos. En cuanto al uso de insecticidas se
recomienda la combinación de larvicidas y
adulticidas de cualquier tipo. En el caso del
paludismo
se
recomiendan
los
mismos
procedimientos de vivienda segura. La aplicación de
insecticidas se efectúa solo en caso de brotes o
después de desastres naturales utilizando larvicidas y
adulticidas. La aplicación se realiza principalmente
focalizada a casas continuamente positivas a
paludismo (casas palúdicas). La enfermedad de
Chagas tiene un MIV encaminado al control de la
vivienda mediante su mejoramiento, medidas de
manipulación, o modificación permanente. El
control químico se realiza por cualquier insecticida
que demuestre efectividad biológica de aplicación
residual en muros internos y externos, así como
estructuras peridomiciliares justo antes de la época
de lluvias según el nivel de infestación. La
oncocercosis tiene un control por medio de la
administración de ivermectina en dosis semestrales;
a partir de 2015 es catalogada como ETV eliminada
en el territorio nacional. Para sitios donde se han
detectado casos de leishmaniasis cutánea localizada,
mucocutánea y difusa se recomienda el uso de ropa
para evitar la exposición de la piel, medida
complementada con el uso de repelentes. Solo para
casos reportados de leishmaniasis visceral se
recomienda el uso de insecticidas residuales
aplicados en las viviendas, al igual que el uso de
pabellones en la población en riesgo. Los mosquitos
vectores de virus del oeste del Nilo son controlados
por medio de insecticidas de acción efímera,
larvicidas y medidas de control físico sobre los

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�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

criaderos. Por último, el manejo integrado de
vectores de Rickettsia incluye una combinación de
estrategias de vivienda segura, ectodesparasitantes
en fauna nociva como perros callejeros o propios,
además del control químico por medio de rociado
espacial con plaguicidas efímeros en sitios con casos
probables.
Lineamientos mundiales sobre MIV y su contraste
con México
El MIV es un concepto utilizado desde hace tiempo,
sus principios fundamentales tienen origen en
diferentes partes del mundo a partir del control de
mosquitos. Beier et al. (2008) señalan los siete
elementos principales del MIV: la reducción de
vectores y transmisión de patógenos, actividades de
control seguras a nivel ecológico, ambiental, social,
económico y político, búsqueda de tácticas de control
sin efectos negativos, desarrollo de resistencia, y la
afectación a solo organismos objetivo, conocimiento
del ciclo de transmisión de las ETV y biología de
vectores, programas efectivos con métodos
predictivos para la dinámica poblacional y de
transmisión, control dinámico aplicando diversas
estrategias, y por último, el dinamismo de las
estrategias debe darse acorde a un programa de
vigilancia de vectores y patógenos activo. A fin de
facilitar la adopción del MIV para el control de ETV
en distintas regiones del mundo, la OMS ofrece un
manual-guía de esta metodología (OMS, 2012),
mismo que será utilizado como base para comparar
la legislación en México y su adecuación posterior
para cumplir los retos de la respuesta mundial 20172030. Además de estas directrices mundiales, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS)
presenta una guía operativa sobre la aplicación del
MIV para las Américas (OPS, 2019) la cual servirá
de punto de referencia a nivel regional.
A continuación, presentamos una breve reseña de
este manual resaltando aquellos conceptos clave de
planeación, implementación y vigilancia aplicados
para un correcto MIV. Consideramos que varios de
estos conceptos no han sido atendidos a cabalidad
por las autoridades sanitarias mexicanas, condiciones
que discutimos más adelante. Los principales puntos
a tomar en cuenta para la adopción del MIV como
estrategia en contra de las ETV incluyen: la toma de
decisiones basada en evidencias, la atención de las
ETV de manera integral y no individualista, el ajuste
de las medidas hacia el cambio climático y la

Ensayo

urbanización, la concientización de los agricultores y
la comunidad en general sobre su impacto en las ETV
y la existencia de una limitada cantidad de
insecticidas para control de vectores que puede
desencadenar la subsecuente aparición de resistencia.
Utilizando estos parámetros el MIV es una
aproximación que tiende a resolver problemas
empleando información obtenida de campo y de la
cual la resolución espacial es importante; entre más
local sea el área de recolección de datos, las
intervenciones
serán
más
efectivas.
La
implementación de un MIV efectivo, por
consiguiente, debe cumplirse en un eje que incluya la
participación social y legislativa, la cooperación intra
e intersectorial, una orientación integral para
eficientizar los recursos. Su aplicación debe ocurrir
en una escala local con coordinación flexible a
niveles municipales, estatales y federal que asegure
la mejor toma de decisiones basadas en las
condiciones entomológicas y epidemiológicas
focalizadas.
Partiendo desde la planeación del MIV una de las
principales bases a considerar son las políticas
públicas en contra de las ETV. Las políticas públicas
permiten un accionar correcto y deben contemplar la
política de salud nacional, integración de los sistemas
de salud, guías de control de vectores, y el uso de
plaguicidas. Las políticas públicas mexicanas
incluyen la LGS, las normas y otros documentos
como los lineamientos operativos de vigilancia de
ETV. Dentro de esta normatividad debe existir una
flexibilidad legislativa para que se considere a nivel
federal como la parte administrativa que establece las
políticas y guías de acción, pero que la elección e
implementación de las medidas sea dictada por el
nivel municipal o su escalón más próximo. Si bien en
la LGS se estipula que como autoridades sanitarias
se encuentran el presidente de la Republica, el
consejo de salubridad general, la secretaria de salud
y los gobiernos de las entidades federativas (artículo
4, todas las fracciones), no se describen a mayor
detalle el límite de las atribuciones de cada uno de
ellos. Lo anterior supone un problema de flexibilidad
ya que todo es controlado a nivel estatal o federal
desestimando el límite de autoridad del nivel local.
Esto puede verse reflejado en otros aspectos del MIV
como el uso de insecticidas. Las pautas para el uso y
la aplicación de plaguicidas dependen del nivel
federal vía el CENAPRECE y abarca desde su
autorización por medio de la lista de insumos

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mexicana.

recomendados hasta los monitoreos de resistencia.
Históricamente no se realizan estudios activos sobre
monitoreo de resistencia en otras especies distintas a
Ae. aegypti. Asimismo, todas las pruebas de
efectividad biológica se realizan en esta especie
dejando un vacío de información en la funcionalidad
de los plaguicidas sobre otros vectores como las
chinches transmisoras del mal de Chagas. En
conjunto, los problemas de inflexibilidad de políticas
públicas en una escala local y el ineficiente manejo
de plaguicidas ocasionan un mayor problema.
Siguiendo con el ejemplo de la enfermedad de
Chagas, se estima que esta ETV afecta a 1.1 millones
de personas en México en donde la transmisión no
ocurre de manera homogénea en toda la república
siendo los estados con mayor incidencia Yucatán,
Oaxaca e Hidalgo (Rojo, et al. 2018). Con este
ejemplo podemos destacar lo siguiente: ¿Cómo se
realiza un monitoreo de efectividad biológica de
insecticidas en chinches si no existe una directriz en
ninguno de los instrumentos legislativos?, sabiendo
que la prevalencia de esta enfermedad es variable en
todos los estados ¿Qué plaguicidas se deben aplicar
en los estados más afectados? En lugares afectados
por más de una ETV con diferentes grupos de
vectores ¿Cuáles son las acciones establecidas en un
instrumento normativo oficial para discriminar entre
productos efectivos y no efectivos atendiendo a
vectores de grupos taxonómicos diferentes (chinches
y mosquitos, por ejemplo)? Es evidente que existen
áreas de oportunidad para implementar un MIV
transparente, preciso y eficaz.
Otro de los problemas relacionados al control
químico por medio de plaguicidas es que su
aplicación no es exclusiva del área de la salud, la
aplicación de insecticidas también ocurre en la
industria agrícola. Los insectos vectores pueden estar
expuestos a los compuestos químicos de uso agrario
y, a su vez, durante una exposición prolongada,
desembocar en una presión de selección que
culminará en el desarrollo de resistencia. En la
implementación del MIV la OMS sugiere un control
sobre el uso de insecticidas agrícolas para evitar el
fenómeno descrito anteriormente. En México no
existe una base de datos, registro, o algún método
efectivo que permita evaluar cuales insecticidas se
utilizan en campos agrícolas, su frecuencia de uso, y
por lo tanto se ignora si estos representan una
amenaza para un manejo de vectores efectivo. Por lo
tanto, es necesario la creación de un sistema de

Ensayo

información que permita conocer por zonas,
ciudades, o municipios, los plaguicidas utilizados en
todos los ámbitos. Otra de las insuficiencias que hace
falta solucionar dentro del territorio nacional es la
aplicación de nuevos procedimientos para el estudio
de resistencia a insecticidas. En México se llevan a
cabo bioensayos de efectividad biológica (KuriMorales, et al. 2017), no obstante, estos pueden
carecer de sensibilidad teniendo como consecuencia
que la detección de resistencia ocurre cuando los
mecanismos involucrados sean irreversibles. Para
ello es ineludible establecer dentro de la normativa
oficial mexicana estudios de monitoreo de resistencia
que no solo involucren la aparición fenotípica, sino
que permitan identificar los principales mecanismos
metabólicos o genómicos que intervienen en la
aparición de este fenómeno (Dusfour, et al. 2019). De
manera similar, la recomendación de plaguicidas por
parte del CENAPRECE requiere de un
procedimiento
estandarizado,
documentado,
transparente, normado y basado en evidencia
científica que evite la aparición de contrariedades
tales como las que se registran en la lista de
productos recomendados para el combate de insectos
vectores del 2020 (CENAPRECE, 2020). Para
demostrar estas contrariedades es preciso relacionar
esta lista a los resultados finales de adulticidas del
año 2018 (CENAPRECE, 2018) donde se evaluó la
susceptibilidad de Aedes aegypti a diferentes
insecticidas utilizando el bioensayo en botella
establecido por la CDC. De los 12 compuestos
adulticidas
probados,
ocho
de
ellos
(alfacipermetrina, clorpirifos, clotianidina, fenotrina,
imidacloprid,
propoxur,
transcifenotrina
y
transflutrina) no tienen dosis diagnosticas
establecidas en el manual del CDC lo que sugiere que
las dosis usadas para estos químicos podrían no ser
las óptimas. En cuanto a los resultados obtenidos, la
fenotrina y el imidacloprid presentan un promedio de
mortalidad de apenas 6 % y 12 %, respectivamente.
Mas a detalle, los resultados de mortalidad por estado
muestran que solo para Yucatán en el caso de la
fenotrina y Chihuahua para la Imidacloprid presentan
una mortalidad superior al 98 %. A pesar de estos
resultados ambos compuestos aparecen como
insumos recomendados para su uso en 2020 y solo en
el caso de la fenotrina se presenta una advertencia de
uso condicionado. Tal advertencia carece de
especificidad ya que no expresa explícitamente las
acciones a tomar. Para esto la OPS (OPS, 2019)
sugiere que la principal recomendación sea evaluar

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mexicana.

el uso de otro insecticida con diferente mecanismo de
acción. Este tipo de ambigüedades podrían evitarse
estableciendo en una norma oficial sobre la
evaluación, elección y aplicación de insecticidas para
el control de organismos vectores y con ello se
fortalecen las políticas públicas de intervención de
México.
La participación de centros de investigación o
instituciones de educación superior es un elemento
de apoyo que podría emplearse para la resolución de
problemas en la aplicabilidad del MIV, mismo que es
mencionado en el manual de MIV de la OMS. La
NOM 032 indica que se debe promover los
programas de vigilancia, prevención y control de las
ETV en centros de investigación, instituciones de
educación superior para un manejo adecuado de estas
enfermedades. Al igual que el punto anterior, no
existe un documento escrito que sirva como base
para intensificar esta participación y como única
línea de colaboración, los plaguicidas son evaluados
por instituciones de educación superior para conocer
su efectividad biológica.
Otras de las grandes disparidades entre el MIV
recomendado por la OMS y la aplicación en México
es la eficiencia en el uso de recursos y el ajuste de las
medidas debido al cambio climático y la
urbanización. La norma 032 muestra que cada una de
las ETV sujetas a vigilancia en México cuenta con un
MIV especifico y no se aprovecha el enfoque integral
que promueve la OMS. Esto supone que se destinen
recursos para distintas ETV en lugar de agrupar
ciertas enfermedades con características similares.
Por ejemplo, uno de los principales enfoques para el
control de enfermedades transmitidas por mosquitos
es el manejo de sitios de desarrollo larvario. Para
evitar confusiones o extensiones innecesarias,
convendría organizar un grupo de enfermedades
como transmitidas por moquitos y establecer que uno
de los principales medios de control sea el uso de
vivienda y agua segura indicando todos los sitios de
desarrollo identificados para todas las especies de
mosquitos. Otra aproximación a la eficiencia en el
uso de recursos y al mismo tiempo diversificar el uso
de insecticidas para evitar el surgimiento de
resistencia a un grupo químico en particular, se
recomendaría la aplicación de insecticidas de
diferentes grupos químicos a más de dos órdenes de
insectos transmisores de enfermedades, claramente
con la previa demostración de efectividad biológica.

Ensayo

Aunado a estas recomendaciones, se desconoce la
manera en que los laboratorios nacionales investigan
la biología de vectores, componente también
mencionado en el MIV de la OMS. Ninguno de los
instrumentos legislativos evidencia si existe
investigación continua para determinar otras
maneras de control aparte de las mencionadas en la
NOM 032, mismas que solo incluyen manejo físico
del hábitat, control químico, y control educativo a
pesar de que se mencionan otro tipo de medidas.
Por último, vale la pena señalar que uno de los pilares
del MIV en México incluye la comunicación social.
Esto constituye un acierto en el MIV aplicado en la
república ya que aquí se da la transmisión de la
información a través de diferentes medios como la
televisión, internet, folletos, o mensajes plasmados
en la vía pública. No obstante, no existe un
instrumento que permita determinar si la información
dada a la población es tomada en cuenta por los
habitantes de las zonas de riesgo. Realizar
evaluaciones sobre la información que posee la
población en general podría ayudar a intensificar los
esfuerzos actuales o a corregir el rumbo de la
transmisión de conocimiento.
Proyecto de respuesta mundial para el control de
vectores 2017-2030
Para finalizar el análisis de los esfuerzos para el
control de ETV en México se discute la respuesta
mundial para el control de vectores 2017-2030
(OMS, 2020). Este proyecto se da para la mejora de
ciertos componentes que permitirán un control de
vectores eficaz, sostenible y adaptado que reduzca la
amenaza de las ETV. La mayor parte de este
documento incluye lo anteriormente propuesto por el
manual de aplicación del MIV de la OMS. Además,
se da en el marco de las principales ETV: el
paludismo, dengue, filariasis linfática, enfermedad
de Chagas, oncocercosis, leishmaniasis, fiebre del
chikungunya, enfermedad por virus del Zika, fiebre
amarilla, encefalitis japonesa y la esquistosomiasis.
De estas, solo tres de ellas no poseen una vigilancia
establecida en la NOM 017. Los objetivos de esta
propuesta incluyen la reducción de la mortalidad en
al menos en un 75 %, la reducción de la incidencia
en al menos un 60 % y la prevención de epidemias
en países endémicos y no endémicos. Parte de su
justificación destaca la falta de programas nacionales
de
investigación,
participación
efectiva
multisectorial y comunitaria, además de débiles

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�Control de vectores, manejo de vectores, legislación
mexicana.

sistemas de monitoreo e implementación de nuevas
intervenciones del control de vectores. Nuevamente,
esta aproximación señala el constante cambio social,
demográfico y ambiental que modifica las
condiciones de transmisión propiciando la expansión
geográfica de las ETV o la ampliación de periodos
epidémicos.
La pieza fundamental de este nuevo enfoque
envuelve la investigación básica y aplicada para el
control de vectores en conjunto con un personal
operativo altamente capacitado y metodologías
innovadoras que remplacen o se apliquen
simultáneamente a las todavía utilizadas. La
investigación se propone al igual que hace tiempo,
involucrar a las comunidades científicas nacionales e
internacionales para la resolución del problema de las
ETV. En cuanto a las nuevas propuestas se encuentra
la capacitación del personal. Esta capacitación está
orientada a la Entomología Médica para asegurar que
las personas que operan a nivel local tengan los
conocimientos suficientes sobre biología de vectores,
epidemiología, métodos de control y monitoreo de
resistencia. Reiteradamente, se anuncia la
colaboración intersectorial para la mejor toma de
decisiones y evitar la centralización de la
información.
A escala regional la OPS (OPS, 2019) en su
documento operativo del MIV para las Américas
demarca brechas estructurales encontradas para la
aplicación del manejo de vectores. Parte de estas
brechas coinciden con lo descrito anteriormente en
este texto y pone en evidencia la necesidad de nuevos
enfoques. Por ejemplo, la OPS señala la falta de
cobertura y calidad en las intervenciones en contra de
la malaria, además de carencia de datos
entomológicos, deficiencia en la estratificación del
territorio para conocer áreas de riesgo prioritarias,
capacitación de recursos humanos inadecuada,
complicaciones con el proceso de compra de
insecticidas y una ausencia de participación
intersectorial que aplica tanto para la malaria como
otras ETV. Aparte de estas deficiencias la OPS
reconoce que existe una ineficacia en el control de las
enfermedades ya que existe un tratamiento separado
para cada enfermedad contrario a un enfoque
integral. En cuanto a la normatividad, la OPS admite
la importancia de los marcos normativos que deben
implementarse en el nivel operativo más bajo.

Ensayo

Conclusiones
En México existe un esfuerzo para controlar el
impacto de las ETV, la mayor parte de estos
esfuerzos están establecidos en una serie de
documentos oficiales como la LGS y las distintas
normas oficiales mexicanas.
En comparación con la metodología propuesta por la
OMS para el MIV y el proyecto más reciente para el
control de vectores, la legislación nacional presenta
discrepancias que, al adecuarse, podría incrementar
la efectividad de las acciones en contra de los
organismos vectores de manera sostenible, ecológica
y socialmente aceptables.
Las políticas deben ser explícitas y claras para evitar
ambigüedades y malas interpretaciones y deben
planearse, ejecutarse y evaluarse con una
colaboración interdisciplinaria, interinstitucional e
interprofesional, de esta manera se lograrán
establecer mejores condiciones para el manejo y
eliminación de las ETV en nuestro país. Además, las
políticas deberán fortalecer las iniciativas mundiales
en materia de control de ETV.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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