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                  <text>�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. en CS. Esteban Gilberto Ramos Peña, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
• Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
• MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
• Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
• Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
• Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
• Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
• Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
• Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
• Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
• Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
• Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
• Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
• Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
• PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
• Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. en CS. Esteban
Gilberto Ramos Peña. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de
fecha 21 de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160).
Ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Esteban Gilberto Ramos Peña, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL


Eficiencia de indicadores antropométricos en el diagnóstico de obesidad abdominal infantil
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-710
Luis Felipe Talavera, Rosa Olivia Mendez Estrada, Alma Delia Contreras Paniagua, David
Jiménez Pavón, Graciela Caire Juvera, María Isabel Ortega Vélez



Relación índice de masa corporal, complexión y riesgo metabólico en familiares de
estudiantes de Nutriología
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-714
Vidalma del Rosario Bezares Sarmiento, Juan Marcos León González, María Dolores
Toledo Meza, Nely Isabel Cruz Serrano



Hábitos y percepciones sobre alimentación y consumo de endulzantes en población
universitaria
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-697
Marina Laura Wallinger, Francisco Manuel Díaz, Emilio Luis Cabello, Mónica Yedvab,
María Elena Colombo, Guillermina Ailén Guerero, Florencia Magalí Pisarra, Ana Verónica
Moreno, Lucía Pelatelli



Alimentación y estilos de vida durante el confinamiento por pandemia en estudiantes
universitarios de Chiapas, México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn22.1-709
Juan Carlos Nájera Ortiz, Guadalupe Cartas Fuentevilla

�Artículo Original

EFICIENCIA DE INDICADORES ANTROPOMÉTRICOS Y DE COMPOSICIÓN CORPORAL EN EL
DIAGNÓSTICO DE OBESIDAD ABDOMINAL INFANTIL.
EFFICIENCY OF ANTHROPOMETRIC INDICATORS IN DIAGNOSIS OF CHILDREN ABDOMINAL OBESITY.

Talavera-Hernandez Luis Felipe 1, Méndez-Estrada Rosa Olivia 2, Contreras-Paniagua Alma Delia1, Jiménez
Pavón David 3,4,5, Caire-Juvera Graciela 1, Ortega-Velez María Isabel 1.
1 C.I.A.D., A.C., Departamento de Nutrición Pública y Salud. Investigación en Alimentación y Desarrollo Hermosillo.
México. 2 1 C.I.A.D., A.C., 2. Departamento de Nutrición y Metabolismo. Investigación en Alimentación y Desarrollo
Hermosillo. México 3 Universidad de Cádiz, Facultad de Educación, España. 4 Universidad de Cádiz, Hospital
Universitario, España. 5 CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), España.

RESUMEN
Introducción: Caracterizada por un exceso del tejido adiposo visceral (TAV), la obesidad abdominal incrementa el riesgo del
síndrome metabólico. El método más popular para evaluar la obesidad infantil es el índice de masa corporal para la edad
(IMC), aunque estudios recientes sugieren la circunferencia de cintura (CC) o el índice cintura-estatura (ICE). Objetivo:
Evaluar la eficiencia de indicadores antropométricos para predecir TAV y clasificar sobrepeso más obesidad (SO/OB). Material
y Método: Estudio transversal, analítico y comparativo. Se evaluaron 59 niños (47.5% mujeres) de 10.6 ± 2.1 años de edad
en escuelas públicas de Hermosillo, Sonora, México; se examinaron variables antropométricas, estimando el IMC e ICE, se
determinó el TAV mediante Absorciometría Dual de Rayos X (DEXA); se analizó mediante: regresión lineal múltiple,
concordancia con el modelo de Bland y Altman e índice Kappa de Cohen. Resultados: El modelo más eficiente para predecir
TAV fue el de la CC (R2=0.90). Los indicadores antropométricos tuvieron buena concordancia entre sí en el diagnóstico de
SO/OB (Kappa ≥ 0.6), aunque el análisis de Bland y Altman indicó buena concordancia entre CC-TAV e ICE-TAV. Conclusiones:
Los mejores predictores del TAV fueron CC e ICE. Los resultados sugieren que CC e ICE resultan los mejores indicadores para
evaluar obesidad abdominal y diagnosticar SO/OB en niños y adolescentes mexicanos.
Palabras Clave: Obesidad abdominal infantil, indicadores antropométricos, Absorciometría Dual de Rayos X.

ABSTRACT
Introduction: Abdominal obesity, determined by excess in Visceral Adipose Tissue (VAT), increases the risk of metabolic
syndrome. The most common method to evaluate childhood obesity is body mass index (BMI), but recently studies also
suggest the use of waist circumference (WC) and waist to height ratio (WHR). Objective: Evaluate the efficiency of
anthropometric indicators in VAT prediction and classify overweight-obesity (OW/OB). Material and method: Crosssectional, analytical and comparative study. 59 children (47.5% girls) of 10.6 ± 2.1 years of age in public schools of Hermosillo,
Sonora, Mexico were evaluated; anthropometric variables were examined, estimating BMI and WHR, VAT was determined by
Dual Energy X-ray Absorptiometry (DEXA); multiple linear regression, Bland Altman's concordance and Cohen's Kappa index
were analysed. Results: The most efficient model to predict VAT was the WC (R 2=0.90). The anthropometric indicators
reported good concordance with each other in the diagnosis of OW/OB (Kappa ≥ 0.6), although the Bland Altman analysis only
reported good agreement between WC-TAV and WHR-TAV. Conclusions: WC and WHR were better predictors of VAT. Results
suggest that WC and WHR can be used to assess abdominal obesity and diagnose OW/OB in Mexican children.
Key words: Children abdominal obesity, anthropometric indicators, Dual Energy X-ray Absorciometry.
Correspondencia: Luis Felipe Talavera-Hernandez
luis.talaveradc18@estudiantes.ciad.mx
Recibido: 05 de octubre 2022, aceptado: 12 de diciembre 2022
©Autor2023
Citation: Talavera-Hernandez L.F., Méndez-Estrada R.O., Contreras-Paniagua A.D., Jiménez Pavón D., Caire-Juvera G., OrtegaVelez M.I. (2023) Eficiencia de indicadores antropométricos en el diagnóstico de obesidad abdominal infantil. Revista Salud
Pública y Nutrición, 22 (1), 1-10. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-710

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

1

�Artículo Original

Significancia
Este artículo contribuye con evidencia regional sobre
la eficiencia del uso de indicadores antropométricos
de fácil uso, en la clínica y en la comunidad, para el
diagnóstico e interpretación de la obesidad
abdominal en niños y adolescentes
Introducción
La obesidad continúa en aumento alrededor del
mundo (Haththotuwa et al., 2020), afectando a su
paso a niños y adolescentes. Al respecto estudios
indican una relación entre la obesidad y el aumento
del riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no
transmisibles,
características
del
síndrome
metabólico en la edad adulta (Faienza et al., 2020;
Noubiap et al., 2022). En este contexto, México
ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel
mundial (UNICEF, 2022) y en 2020 la encuesta
nacional de salud y nutrición (ENSANUT) reportó
una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad
de 38.2% en niños en edad escolar de 5 a 11 años y
43.8% en adolescentes de 12 a 19 años; con ello se
observó un incremento de 2.7% y 5.4%
respectivamente con relación a la prevalencia
reportada en 2018, antes de la emergencia
epidemiológica por COVID-19 (ENSANUT, 2019;
Shamah-Levy et al., 2021).
En los esfuerzos por frenar este incremento, es
indispensable una adecuada evaluación y
seguimiento de indicadores que permitan identificar
la efectividad de los programas de prevención y
tratamiento de la obesidad infantil. Durante décadas,
el índice de masa corporal (IMC) se ha reportado
como el indicador más utilizado para medir la
obesidad infantil (Bristol (Reino Unido):
Development Initiatives., 2021). A pesar de ello,
presenta limitaciones para la evaluación de
adiposidad, uno de los principales factores de riesgo
en el desarrollo de diabetes tipo 2 y enfermedades
cardiovasculares en niños y adolescentes
(Aristazábal et al., 2019; Després &amp; Lemieux, 2006;
Ross et al., 2020). En la actualidad, otros indicadores
como la circunferencia de cintura (CC), el índice
cintura-cadera, el índice cintura-estatura (ICE), la
circunferencia de cuello y el pliegue sub mandibular
se utilizan alrededor del mundo para estimar la
obesidad central/abdominal (Kelishadi et al., 2015;
Ruiz De Eguilaz et al., 2010; Valle-Leal et al., 2016).
Destacan por su practicidad, la CC y el ICE, que
según un estudio realizado en niños mexicanos, es el

indicador con mayor sensibilidad en el diagnóstico
del riesgo metabólico (Valle-Leal et al., 2016). Se
reconoce además, el efecto de la etnicidad y otros
indicadores socioeconómicos en la sensibilidad de
los distintos métodos (Ross et al., 2020).
Entre los factores limitantes reportados en el uso de
la CC en la práctica clínica y estudios
epidemiológicos, se encuentra la falta de puntos de
corte para la clasificación de los grados de obesidad
en el estudio del riesgo frente a enfermedades
relativas al síndrome metabólico, no obstante, son
varios los estudios que recientemente sustentan el
uso del percentil 90 para el diagnóstico de sobrepeso
más obesidad (Ross et al., 2020; Xi et al., 2020); otro
problema surge en el sitio de medición, ya que no
existe un consenso internacional y esto dificulta la
comparación entre distintas investigaciones
(Ostchega et al., 2019); algo similar sucede con los
puntos de corte para el diagnóstico de obesidad
infantil con el indicador ICE (Tutunchi et al., 2020);
por otra parte los estudios de CC e ICE acerca del
nivel de confiabilidad y concordancia son limitados
en poblaciones infantiles (Ross et al., 2020; Shaw et
al., 2007).
El objetivo de este estudio fue analizar la capacidad
predictiva y la concordancia de indicadores como el
IMC, CC e ICE para evaluar el tejido adiposo
visceral (TAV), así como en el diagnóstico de
sobrepeso más obesidad.
Material y Método
2.1. Muestra
Se realizó un estudio de corte transversal, analítico y
comparativo en la ciudad de Hermosillo, Sonora
(Noroeste de México), en un grupo de 59 niños y
adolescentes con una edad promedio de 10.6 ± 2.1
años. El reclutamiento y evaluación sucedieron en el
periodo entre noviembre 2018 y febrero 2019. Se
seleccionaron 3 escuelas primarias y 3 escuelas
secundarias de manera no probabilística intencional,
correspondientes a zonas en donde los hogares se
caracterizan por un nivel de marginación medio o
alto; la selección se realizó mediante las bases de
datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) y la clasificación de los
niveles de marginación del Consejo Nacional de
Población (CONAPO) (CONAPO, 2018; INEGI,
2013, 2018).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

2

�Artículo Original

Un total de 65 participantes firmaron las cartas de
consentimiento informado de un total de 650
invitaciones distribuidas; se excluyeron 6
participantes debido a que cumplieron con uno o más
de los siguientes criterios de exclusión: recibir
medicación hormonal, sufrir de alguna enfermedad
metabólica, tener movilidad limitada, algún metal
incrustado en el cuerpo o estar embarazada
(adolescentes mujeres que hayan tenido su
menarquia). Como resultado, 29 niños de escuela
primaria (edad promedio de 8.5 ± 0.4 años, 65.5%
niñas) y 30 adolescentes (edad promedio de 12.6 ±
0.4 años, 30% niñas) participaron en el estudio. El
comité de ética del Centro de Investigación en
Alimentación y Desarrollo A.C. (CIAD) aprobó el
protocolo de investigación (Número de referencia
CE/016/2018).
2.2 Antropometría
Las siguientes medidas se realizaron siguiendo el
protocolo de la Sociedad Internacional de Avances
en Cineantropometría (ISAK) (Stewart et al., 2011):
peso (P), estatura (E) y circunferencia de cintura
(CC). Todas las medidas se tomaron por duplicado y
sin zapatos ni ropa extra como suéter. El error de la
medición entre ambas medidas fue &lt; 2%. Los
instrumentos incluyeron una balanza con 10 g de
sensibilidad, un estadiómetro portátil Seca 213 y una
cinta metálica flexible Lukfin. La CC se midió
considerando el punto medio entre la cresta iliaca del
individuo y su última costilla (Stewart et al., 2011).
Para estimar el Índice de Masa Corporal para la edad
(IMC) se utilizó el programa de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) AntrhoPlus en su versión
1.0.4 (Blössner et al., 2009). También se estimó el
Índice de Cintura/Estatura (ICE) dividiendo la CC
entre la E.
Un antropometrista certificado en el nivel 2 del
protocolo ISAK condujo las evaluaciones.
2.3. Absorciometría dual de rayos X (DEXA)
Los participantes se trasladaron en vehículos
oficiales desde la escuela a las instalaciones del
laboratorio de densitometría del Centro de
Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C.,
acompañados de padres y maestros tutores. Los niños
y adolescentes asistieron con al menos doce horas de
ayuno y con la vejiga vacía; se solicitó a los
participantes que el día previo a la evaluación no
realizaran ejercicio físico intenso y que consumieran

entre 6 y 8 vasos de agua. A las niñas que reportaron
haber iniciado su ciclo menstrual se les realizó una
prueba de embarazo en orina previo a la evaluación,
con el respectivo consentimiento de la niña y del
padre o tutor; miembros del equipo de investigación
del sexo femenino explicaron a las niñas el
procedimiento para colectar la muestra de orina, y su
posterior análisis, para lo que se utilizaron tiras
reactivas Spinreact modelo FHC-201 por duplicado
para prevenir falsos positivos. Se designó un espacio
privado para que los participantes se despojaran de
todos los elementos metálicos, de la ropa y calzado y
se les proporcionó una bata de uso en recintos
clínicos.
Una vez calibrado el equipo se procedió a colocar a
los participantes sobre el DEXA según las
especificaciones del fabricante y se realizó la
evaluación. En un análisis post evaluación se definió
la región para el tejido adiposo visceral (TAV) en el
programa Hologic Discovery DEXA usando la
metodología descrita por Bredella et al. (2013). El
software del DEXA localiza automáticamente los
límites internos y externos de ambos lados de la
pared abdominal; esta región comprende una línea de
5 cm a través del abdomen a la altura de las vértebras
L4/L5, con una línea inferior situada sobre 1 cm del
borde de la cresta iliaca. Para que el programa pueda
estimar el TAV, se mide toda la masa de esta región
y se resta el área definida como tejido subcutáneo
(Bredella et al., 2013; Goldberg &amp; Fung, 2020). Para
algunos casos fue necesario que un analista corrigiera
las líneas de marcación generadas automáticamente
para tener mayor precisión y certeza en la evaluación.
2.4. Análisis estadístico
Los datos se expresan como media ± desviación
estándar (DE). Se evaluó la diferencia entre las
variables continuas mediante la prueba t de Student
y se usó la prueba de χ2 para el análisis de
proporciones. La estratificación de la muestra en
normo peso (NP) y sobrepeso + obesidad (SO/OB)
siguió los puntos de corte establecidos para cada
indicador: para IMC se consideró SO/OB cuando el
valor z ≥ +1 (Onis et al., 2007); para CC se asumió
SO/OB cuando la medición superaba el percentil 90,
de acuerdo a los puntos de corte internacionales (Xi
et al., 2020); y finalmente se definió SO/OB cuando
el ICE ≥ 0.5 (Valle-Leal et al., 2016).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Para analizar la capacidad predictiva en la evaluación
del tejido adiposo visceral (TAV) mediante los
indicadores IMC, CC e ICE, se utilizaron los
coeficientes de la regresión lineal múltiple por pasos
hacia atrás. Para lo anterior se crearon modelos
independientes
en
dónde
cada
indicador
antropométrico se ajustó por posibles variables
confusoras; la variable respuesta usada para este
análisis fue el TAV medido mediante DEXA. Se
consideraron posibles variables confusoras aquellas
con plausibilidad biológica y significancia
estadística para posteriormente incluirse en los
modelos, tales como edad, sexo, masa muscular y
densidad mineral ósea.
Para evaluar la eficiencia de los indicadores
antropométricos en la estimación de obesidad
abdominal, se analizó la concordancia entre IMC, CC
e ICE, y el TAV usando el método Bland y Altman.
Para ello se reportó el promedio de las diferencias de
las medidas estandarizadas, así como su desviación
estándar. La diferencia entre las medias representa la
concordancia entre los métodos, mientras que la
desviación estándar representa la variación entre los
mismos (Shaw et al., 2007).
Finalmente, se utilizó el índice Kappa del test de
Cohen para analizar la concordancia en el
diagnóstico de obesidad abdominal de los diferentes
métodos antropométricos, usando como referencia el
método tradicional para el diagnóstico de obesidad
en general (IMC) en comparación con indicadores
más localizados (CC e ICE). Para el análisis se
considera que el valor máximo para el índice Kappa
es igual a 1, indicando concordancia total, mientras
que el valor mínimo puede ser negativo; se considera
un valor excelente cuando es superior a 0.8, bueno
por encima de 0.6, aceptable si es mayor a 0.4 e
inadecuado si el índice Kappa es reportado por
debajo de éste punto (Martınez-González et al.,
2006).
Se utilizó el programa estadístico SPSS versión 18
para todos los análisis estadísticos, considerando
como diferencias estadísticamente significativas
valores de p ≤ 0.05.
Resultados
La Tabla 1 presenta las características generales de la
población. Se evaluaron 59 niños y adolescentes con
una edad promedio de 10.6 ± 2.1 años, 47.5% de los

cuales fueron mujeres. Los hombres presentaron
mayor edad y consecuentemente mayor estatura que
las mujeres (p ≤ 0.05), sin embargo, no se observaron
diferencias significativas por sexo en cuanto a la
media del peso y circunferencia de cintura (p ˃ 0.05).
Tabla 1. Características generales de la población de estudio
y las diferencias según el sexo

Edad*
Peso
Talla*
CC

Total N=59 Mujeres n=28 Hombres n=31
Media DE Media DE
Media
DE
10.6 2.1
9.8
2
11.3
1.9
41.7
16
37.8 14.4
45.2
16.8
141.5 14.3 137.5 14.4
145.1
13.4
69.3 13.1
66
11
72.3
14.3

Fuente: Elaboración propia
CC= Circunferencia de cintura
* = Diferencia significativa en la prueba de t para muestras independientes
p ≤ 0.05

La muestra total de niños y adolescentes se clasificó
de acuerdo con sus características físicas en normo
peso (NP) y sobrepeso más obesidad (SO/OB)
aplicando diferentes métodos; los resultados se
muestran en la Tabla 2. La prevalencia de SO/OB fue
mayor cuando se usó el IMC y menor cuando se
usaron los puntos de corte internacionales de la CC
al percentil 90 (42.4 y 27.1% respectivamente). La
prueba de χ2 indicó diferencias entre todas las
proporciones. El mismo patrón se observó en
hombres y mujeres.
Tabla 2. Prevalencia de normo peso y sobrepeso + obesidad de acuerdo con diferentes
indicadores.
IMC
(%)
NP
SO/OB

Total N=59
CC ICE
(%) (%)

57.6a, b 72.9a, c 62.7b, c
42.4a, b 27.1a, c 37.3b, c

Mujeres n=28
IMC
CC
ICE
(%)
(%)
(%)
64.3
75
71.4

Hombres n=31
IMC
CC
ICE
(%)
(%)
(%)
51.6
71
54.8

35.7

48.4

25

28.6

29

45.2

IMC= Índice de masa corporal para la edad, punto de corte cuando el valor z ≥ +1.
CC= Circunferencia de cintura, punto de corte en el percentil 90 de acuerdo a Xi et al. (2020).
ICE= Índice de cintura-estatura, punto de corte ≥ 0.5.
NP= Normo peso
SO/OB= Sobrepeso + obesidad
2

a= Diferencias significativas en la prueba χ entre IMC y CC, p ≤ 0.05.
2

b= Diferencias significativas en la prueba χ entre IMC e ICE, p ≤ 0.05.
c= Diferencias significativas en la prueba χ 2 entre CC e ICE, p ≤ 0.05.

Para identificar que método era más eficiente en la
predicción del TAV, en la Tabla 3 se reporta el
coeficiente de determinación para cada método
cuando el análisis se ajustó por sexo, edad, masa
muscular y contenido mineral óseo; el método con
menor sensibilidad en ésta población para la
predicción del TAV fue el IMC con un R2 = 0.77,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

4

�Artículo Original

mientras que la CC fue la de mayor sensibilidad, con
un R2 = 0.90.
Tabla 3. Coeficiente de determinación (R2) de
indicadores antropométricos para estimar el
tejido adiposo visceral.
βa
IMC (puntaje z)
70.0 *
CC (cm)
10.5 *
ICE (cm)
1540.8 *

Figura 1. Gráficos de concordancia de Bland y
Altman entre el tejido adiposo visceral evaluado
mediante DEXA (TAV) y el índice de masa corporal
(IMC) [a], circunferencia de cintura (CC) [b] e índice
de cintura estatura (ICE) [c].

IC 95%
R2 b
57.26 82.7 0.77
9.31 11.8
0.9
1316.6 1765 0.86

Fuente: Elaboración propia
a = Tejido adiposo visceral (TAV) en gramos evaluado
CC= Circunferencia de cintura.
ICE= Índice de cintura-estatura.

Adicionalmente, el análisis de concordancia usando
el método de Bland y Altman (Tabla 4 y Figura 1),
reportó, a través de la diferencia de las medias de los
diferentes indicadores antropómetros respecto al
TAV estimado mediante el DEXA, que el método
IMC presenta en esta población un mayor sesgo, que
tiende a la subestimación respecto al TAV (TAVIMC = -0.895), a diferencia de los métodos CC e
ICE, que además de reportar un mayor nivel de
concordancia respecto al TAV (TAV-CC ≤ 0.001;
TAV-ICE ≤ 0.001), mostraron un rango de variación
menor respecto al método de referencia (DE = 0.38 y
0.60 respectivamente), con mejores resultados para
la CC.
Tabla 4. Concordancia entre
indicadores antropométricos
y el TAV mediante el análisis
Bland y Altman
Mediaa
TAV-IMC -0.895
TAV-CC
≤ 0.001
TAV-ICE ≤ 0.001

DEb
0.94
0.38
0.6

Fuente: Elaboración propia
TAV = Tejido adiposo visceral en
gramos evaluado mediante
Absorciometría Dual de Rayos-X
(DEXA)
IMC= Índice de masa corporal para
la edad.
CC= Circunferencia de cintura.
ICE= Índice de cintura-estatura
a= Media de la diferencia de las
variables estandarizadas.
b= Desviación estándar de la
diferencia de las variables

Finalmente, se realizó un análisis de concordancia
para el diagnóstico de obesidad abdominal usando el
índice Kappa de la prueba de Cohen, el cual se
observa en la Tabla 5. El nivel de concordancia
observado entre el método tradicional para el
diagnóstico de obesidad general en niños y
adolescentes (IMC), y los métodos localizados (CC e
ICE), se categorizó como bueno, de acuerdo con el
nivel de clasificación de concordancia de la prueba
(Kappa ≥ 0.6). Un resultado similar (Kappa ≥ 0.6) se
observa en la comparación entre los métodos CC e
ICE.

Tabla 5. Concordancia en el diagnóstico de normo peso y
CC
ICE
NP
(%)

SO/OB
Kappa NP (%) SO/OB (%) Kappa
(%)

IMC

NP
SO/OB

57.6
15.3

0.67
27.1

ICE

NP
SO/OB

59.3
13.6

3.4
0.62
23.7

52.5
10.2

5.1
32.2

0.683

IMC= Índice de masa corporal para la edad, punto de corte cuando el
valor z ≥ +1.
CC= Circunferencia de cintura, punto de corte en el percentil 90.
ICE= Índice de cintura-estatura, punto de corte ≥ 0.5.
NP= Normo peso

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�Artículo Original

Discusión
La CC fue el indicador antropométrico con mejor
capacidad para predecir el TAV en este estudio, con
un coeficiente de determinación mayor en
comparación a los otros métodos, así como una
mayor concordancia de acuerdo al método Bland y
Altman; además se reportó un buen nivel de
concordancia en el diagnóstico de obesidad según el
índice de Kappa de Cohen cuando se comparó con el
método tradicional (IMC) y otro método localizado
(ICE). Por su parte el IMC fue el método con menor
capacidad predictiva en relación al TAV en los niños
y adolescentes sonorenses.
La prevalencia de SO/OB observada en este estudio
es en general elevada (˃29%) respecto a lo observado
en otros contextos (Garrido-Miguel et al., 2019); lo
anterior, independientemente del método empleado
para definir SO/OB. En relación al IMC, la encuesta
nacional de salud y nutrición (ENSANUT) en
México reportó en 2020 niveles similares de SO/OB
(43%) a los observados en éste estudio (IMC SO/OB
= 42%), aunque en 2019, cuando se evaluó a la
población de este estudio, los valores eran casi 6%
menores (ENSANUT, 2019; Shamah-Levy et al.,
2021). Un patrón similar se observó en cuanto a la
CC, en el estudio de identificación y prevención de
los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el
estilo de vida en niños (Identification and prevention
of Dietary- and lifestyle- induced health EFfects In
Children and infantS – IDEFICS) en 2014; en donde
a niñas de la región europea con una media de 10.5
años que fueron evaluadas en CC en el punto medio
entre la cresta iliaca y la última costilla presentaron
una CC de 60.6 cm en su percentil 50 y 59.9 cm en
niños, es decir, 9 cm inferiores a la media reportada
en los participantes del presente estudio (Nagy et al.,
2014).
Lo anterior no necesariamente coincide con otros
estudios de la región norte de México, que en un
rango de edad similar y usando la misma
metodología que el presente estudio, reportan valores
de CC promedio que van de los 60 a los 68 cm (Hall
López et al., 2013; López-Alonzo et al., 2021;
Serrano et al., 2021). La población de este estudio no
es representativa de la población mexicana, ni de la
región norte del país, y es probable que la alta
variabilidad observada esté asociada a factores
locales y regionales, enmarcando así la necesidad de
generar referencias de CC regionales en nuestro país

para el monitoreo de la obesidad abdominal infantil
y no solo mediante el IMC, ya que actualmente las
referencias de la región como la Encuesta Nacional
de Salud y Nutrición (ENSANUT) no reporta la CC
como ya lo hacen otras encuestas nacionales
(NHANES) (Fryar et al., 2021; Shamah-Levy et al.,
2021). En éstos mismos estudios regionales se
observa una inconsistencia en el uso de los puntos de
corte para el diagnóstico de obesidad abdominal
mediante CC; algunos usan el percentil 75 mientras
que otros el percentil 90 (Hall López et al., 2013;
Serrano et al., 2021). Esto dificulta la validación
externa del diagnóstico de obesidad abdominal en
población pediátrica, por lo que probablemente los
puntos de corte internacionales no incluyen la región
latinoamericana (Xi et al., 2020).
A pesar de los resultados en este estudio y otras
investigaciones (Ross et al., 2020) que sugieren que
la CC es una medida con un gran poder de predicción
del TAV, la medición de la CC depende de factores
técnicos que podrían limitar su uso por el riesgo de
sesgo a diferencia del IMC, que solo requiere datos
como peso corporal, estatura y edad. La técnica de
medición de la CC requiere del manejo de la cinta
antropométrica, una postura del sujeto determinada,
así como la localización estandarizada del punto de
medición (marca umbilical, cintura mínima, en el
borde de la cresta y en el punto medio entre cresta y
última costilla, entre otras variantes del método)
(Higgins &amp; Comuzzie, 2012; Stewart et al., 2011).
Por otro lado, la mayor parte de los factores de
variación se pueden controlar mediante un
adiestramiento adecuado del evaluador. En una
revisión realizada por Kelishadi et al. (2015), que
analizaron 61 estudios, los indicadores más
utilizados para la evaluación del riesgo metabólico
fueron la CC, ICE y el índice cintura cadera,
concluyendo que siempre que se use la misma
metodología en la población de estudio, cualquier
método puede usarse eficientemente para monitorear
los factores de riesgo cardio metabólico (Kelishadi et
al., 2015). De manera particular, respecto al método
de la CC, el centro nacional para la estadística en
salud (NCHS) en Estados Unidos reportó en 2019
que distintos métodos, incluido el aprobado por la
OMS y usado en este estudio, tienen una sensibilidad
y especificidad superior al 90% respecto al método
de la NHNES para diagnosticar obesidad abdominal
en población adulta, con excepción de la medición en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

mujeres que reportaron un 85% de sensibilidad. Así
mismo, la mayoría de los métodos se mantuvieron
dentro del rango de ± 1.5 cm de variación a lo largo
de los diferentes grupos étnicos y de edad evaluados,
con algunas excepciones, entre ellas las mujeres
medidas con el método de la OMS que superaron en
promedio 3.21 cm los resultados obtenidos por la
NHNES (p ≤ 0.0125), los autores concluyen que el
nivel de variabilidad entre ambos métodos en el
grupo de mujeres corresponde a las diferencias
anatómicas de la cadera, un punto de referencia
determinante en la medición de la CC. (Ostchega et
al., 2019).
Por su parte, el ICE es menos utilizado para
monitorear la efectividad de una intervención en
obesidad infantil respecto a otros métodos como IMC
y CC (Brown et al., 2019). No obstante, el índice de
ICE ≥ a 0.5 ha demostrado ser un método con mayor
nivel de sensibilidad respecto al IMC y CC cuando
se asocia al riesgo del desarrollo del síndrome
metabólico en niños mexicanos, particularmente
diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares
(López-González et al., 2016; Valle-Leal et al.,
2016). Si bien ya existen puntos de corte
internacionales para CC en el diagnóstico de SO/OB,
favoreciendo su uso como método de seguimiento en
estudios contra la obesidad infantil (Xi et al., 2020),
el ICE podría resultar más práctico y fiable para el
diagnóstico de obesidad infantil respecto al IMC y
CC en contextos clínicos, así como en el desarrollo
de estudios epidemiológicos. Los resultados de este
estudio sustentan lo anterior, indicando un nivel de
concordancia bueno (Kappa &gt; 0.6) respecto al
método tradicional (IMC) en el diagnóstico de
obesidad infantil, además de no requerir de una tabla
de referencia para estimar los puntos de corte,
haciendo su interpretación más sencilla, rápida y con
un buen nivel de fiabilidad.
Por otro lado, Shaw y colaboradores (2007)
reportaron en adultos y adultos mayores un nivel de
concordancia relativamente aceptable entre el IMC y
el porcentaje de grasa corporal del tronco cuando se
estimó mediante el DEXA. Es decir, el método de
IMC en adultos y adultos mayores se encuentra al
nivel de la CC para evaluar indirectamente el TAV
(desviación estándar del IMC con valores entre 0.66
y 0.73 vs CC con valores entre 0.65 y 0.71), cuando
la CC se midió en el punto medio entre la cresta iliaca
y la última costilla (Shaw et al., 2007). Según lo

observado en los niños y adolescentes de este
estudio, el rango de sesgo entre ambos métodos
respecto al TAV fue más evidente (desviación
estándar del IMC = 0.94 vs CC = 0.38). En otros
términos, la variabilidad entre el IMC y el TAV en
esta población de estudio es relevante, lo que limita
la fiabilidad del IMC como un método sensible en la
evaluación del TAV. Esto se esperaba, al tratarse de
un método diseñado para el diagnóstico de obesidad
en general y no como una medida de composición
corporal localizada. Por lo mismo, otros autores
reportan una baja sensibilidad del IMC en la
evaluación del seguimiento en programas de
prevención y tratamiento de la obesidad (Vanderwall
et al., 2018).
Conclusiones
A pesar de que el IMC, la CC y el ICE, mantienen un
buen nivel de concordancia entre sí para el
diagnóstico del SO/OB, debido a su practicidad,
facilidad de uso, interpretación y mayor fiabilidad en
la evaluación del TAV, se recomienda el uso
prioritario de la CC en estudios poblacionales
dirigidos a niños y adolescentes. Según los resultados
del presente estudio, la CC mostró ser el mejor
indicador antropométrico con un menor nivel de
variabilidad respecto al TAV, coincidiendo también
con otros estudios en poblaciones de mayor edad que
han mostrado resultados similares. Además, la
naturaleza de la unidad de medida de este método
(cm) facilita la interpretación de los resultados, sobre
todo en estudios longitudinales. Aunque existen
diversas metodologías, se recomienda el uso de la
misma técnica de evaluación intra e inter sujeto,
principalmente en mujeres, que debido a su anatomía
pueden presentar un mayor sesgo entre los diferentes
métodos. Con el fin de extender el uso de este método
en los programas de intervención, es pertinente
incorporar estas medidas en las encuestas nacionales
o generar referencias regionales a fin de homogenizar
su uso en la población y tener un seguimiento más
puntual de la obesidad infantil.
Adicionalmente, este estudio suma evidencia al ICE
como un método de uso práctico y fiable en el
diagnóstico de SO/OB, debido principalmente a su
buena concordancia respecto al TAV, así como en el
diagnóstico de SO/OB evaluado mediante el IMC,
pero con la diferencia de no requerir tablas
percentilares para su diagnóstico, una característica
útil en el trabajo de campo. Sin embrago, al igual que

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

con la CC, las referencias regionales siguen siendo
necesarias para extender su uso.
Agradecimiento y financiamiento
Agradecemos especialmente a Gloria Elena Portillo,
María Paredes, Dayra Zarate y Kennia Chaparro por
su apoyo durante el trabajo de campo.
Financiamiento por el Centro de Investigación en
Alimentación y Desarrollo (CIAD A.C.)
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

10

�Artículo Original

RELACIÓN ÍNDICE DE MASA CORPORAL, COMPLEXIÓN Y RIESGO METABÓLICO EN
FAMILIARES DE ESTUDIANTES DE NUTRIOLOGÍA.
RELATIONSHIP OF BODY MASS INDEX, COMPLEXION AND METABOLIC RISK IN RELATIVES OF
NUTRIOLOGY STUDENTS.

León González Juan Marcos*, Bezares Sarmiento Vidalma del Rosario*, Cruz Serrano Nely Isabel*, Toledo
Meza María Dolores*.
*Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México.

RESUMEN
Introducción: La valoración antropométrica método confiable en la detección temprana de enfermedades crónicas no
transmisibles, con prevalencia en aumento ante una población cada vez más envejecida, sedentaria y estilo de vida no
saludable. Objetivo: Identificar en la familia de estudiantes de la licenciatura en Nutriología, de Universidad de Ciencias y
Artes de Chiapas, el índice de masa corporal, cintura cadera y complexión, relacionándolos con el riesgo metabólico. Material
y Método: Estudio descriptivo, transversal, muestra de 48 familiares de estudiantes de licenciatura en Nutriología, edad de
19 a 59 años, variables peso, estatura, circunferencias de cintura, cadera y muñeca, determinación de índices de masa
corporal, cintura-cadera y complexión. Con análisis estadísticos descriptivos. Resultados: El índice de masa corporal
predominante fue normal, 63.8% presentó complexión grande de acuerdo a circunferencia de muñeca. 46.8% con presencia
de obesidad androide, índice cintura cadera en mujeres 27.6%, hombres 19.1%; relación índice de masa corporal e índice
talla/muñeca con diferencia significancia p≤0.05* en todas las variables antropométricas. Conclusiones: la población de
estudio dio muestra de complexión grande, estatura baja, obesidad androide, evidenciado por la mayor acumulación de grasa
en el segmento superior, representando mayor riesgo a las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, lo que implica
mayor cuidado en el estilo de vida.
Palabras Clave: Evaluación antropométrica, Familiares de estudiantes universitarios, riesgo metabólico

ABSTRACT
Introduction: Anthropometric assessment is a reliable method in the early detection of chronic non-communicable diseases,
with an increasing prevalence in the face of an increasingly older, sedentary population with an unhealthy lifestyle. Objective:
To identify in the family of students of the degree in Nutrition, from the University of Sciences and Arts of Chiapas, the body
mass index, waist hip and complexion, relating them to metabolic risk. Material and method: Descriptive, cross-sectional
study, sample of 48 relatives of undergraduate students in Nutrition, aged 19 to 59 years, variables weight, height, waist, hip
and wrist circumferences, determination of body mass index, waist-hip and complexion. With descriptive statistical analysis.
Results: The predominant body mass index was normal, 63.8% had a large complexion according to wrist circumference.
46.8% with presence of android obesity, waist-hip ratio in women 27.6%, men 19.1%; relationship between body mass index
and height/wrist index with a significant difference p≤0.05* in all anthropometric variables. Conclusions: The study
population showed a large complexion, short stature, and android obesity, evidenced by the greater accumulation of fat in
the upper segment, representing a greater risk of cardiovascular and metabolic diseases, which implies greater care in lifestyle.
Key words: Anthropometric evaluation, Relatives of university students, metabolic risk.
Correspondencia: Vidalma del Rosario Bezares Sarmiento
vidalma.bezares@unicach.mx
Recibido: 13 de noviembre 2022, aceptado: 20 de diciembre 2022
©Autor2023
Citation: León González J.M., Bezares Sarmiento V.R., Cruz Serrano N.I., Toledo Meza M.D. (2023)
Relación índice de masa corporal, complexión y riesgo metabólico en familiares de estudiantes de
Nutriología. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 11-18. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-714

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

11

�Artículo Original

Significancia
Las mediciones antropométricas son consideradas
como indicadores de rutina a aplicarse en la
valoración del estado nutricional, sin embargo, pocos
efectúan relaciones entre los índices de masa
corporal, cintura cadera, muñeca; lo cual es
importante de considerar para un análisis más
completo, porque si bien incluir solo un índice como
lo es la masa corporal, da un perfil del paciente, pero
no es indicador que refleje la realidad física de la
persona. Las correlaciones entre variables,
evidencian la importancia de integralidad en el
momento de evaluar a pacientes, con técnicas de fácil
aplicación, que permiten dar mejor panorama del
individuo.
Introducción
En las últimas dos décadas se ha producido un
importante aumento en los estudios de valoración
antropométrica debido a la presencia de
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT),
enfermedades de larga duración cuya evolución es
generalmente lenta. Estos padecimientos representan
una verdadera epidemia que va en aumento por el
avance de la edad de la población y las formas de
vida presente que acentúan el sedentarismo y la mala
alimentación. Entre los factores de riesgo se
encuentran la hipertensión, dislipidemias, sobrepeso,
obesidad, falta de actividad física y mala
alimentación (Urdánigo, Orellana, Pérez y Castro,
2022).
En adultos mexicanos la mayor prevalencia de
obesidad es de 40 a 49 años (40.5%), sin embargo,
en los grados más altos de obesidad (grado II y III)
se observó una mayor prevalencia en los adultos de
50 a 59 años (Barquera, Campos, Hernández,
Pedroza, y Rivera, 2013; Kaufer y Pérez, 2022).
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT) del año 2020, el sobrepeso y
la obesidad en México, es uno de los desafíos de
salud pública más grandes, problema que va en
aumento y que se ha generalizado en todas las
edades, por ejemplo, en adolescentes el 44% de los
jóvenes entre 12 y 19 años muestran sobrepeso u
obesidad, lo que representa, aproximadamente, un
aumento significativo del 14% comparados con los
resultados del 2018-2019. Con cifras más altas en
localidades urbanas (45%) que en rurales (39%). En
la población adulta, el 74% (7/10 adultos) padece

sobrepeso u obesidad, con una diferencia de cuatro
puntos porcentuales entre mujeres (76%) y hombres
(72%); esta disparidad entre géneros es todavía más
marcada si se considera únicamente la obesidad, 40
y 31% en mujeres y hombres, respectivamente
(Campos, Hernández, Oviedo, y Barquera, 2021).
Al comparar sólo la prevalencia de obesidad, ésta fue
27.6% más alta en mujeres (40.2%) que en hombres
(31.5%), mientras que el sobrepeso fue 13.4% mayor
en hombres (40.6%) que en mujeres (35.8%). Datos
comparativos de sobrepeso y obesidad en el periodo
de 2012 a 2020, muestran que la prevalencia
combinada de sobrepeso más obesidad, en este
periodo aumentó 3.9% en los hombres y 4% en las
mujeres. Al comparar sólo obesidad, se observa que
en los hombres hubo un incremento de 17.5% entre
los años 2012 (26.8%) y 2020 (31.5%); mientras que
en las mujeres el incremento fue de 7.2% en el
periodo de 2012 (37.5%) a 2020 (40.2%). Estas
prevalencias de obesidad se mostraron con mayor
incremento en población urbana 42.1% en relación a
la rural 33.9% (Shamah et al., 2020).
En Chiapas, en hombres, la tendencia en la
prevalencia de sobrepeso y obesidad en seis años
(2006 a 2012) se observó un incremento de 12.0%,
en este periodo el sobrepeso en los hombres no
presentó cambios significativos. Sin embargo, en
conjunto (IMC ≥25 kg/m2) la prevalencia de
sobrepeso y obesidad si incrementó dos puntos
porcentuales en el caso de los hombres, no así en las
mujeres (Gutiérrez et al., 2012).
A partir de los 40 y 60 años, se observa una
redistribución de la grasa corporal con un aumento
de la grasa visceral, intramuscular, el aumento del
peso y la masa grasa se deben a una progresiva
disminución del gasto energético por una
disminución de la masa magra y de la tasa metabólica
basal (Goodpaster y Brown, 2005).
México, se caracteriza por haber tenido uno de los
incrementos más rápidos a nivel mundial en
prevalencia de sobrepeso y obesidad, así como de las
enfermedades asociadas como son la diabetes
mellitus tipo 2, hipertensión arterial, problemas
cardiovasculares, dislipidemias, entre otras.
La valoración del estado nutricional es un aspecto
fundamental para la identificación de grupos de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

12

�Artículo Original

riesgo por deficiencias y excesos dietéticos que
pueden desencadenar muchas de estas enfermedades
(Aguilera et al., 2019).
De acuerdo a la American Medical Association
House of Delegates (AMAHD), la evaluación
antropométrica se define como el conjunto de
mediciones corporales con el que se determinan los
diferentes niveles y grados de nutrición de un
individuo mediante parámetros antropométricos e
índices derivados de la relación entre los mismos
(AMAHD, 2013). Estudios epidemiológicos y
clínicos ponen de manifiesto que los cambios
cualitativos y cuantitativos en la alimentación actual
junto con otros cambios en el estilo de vida, como lo
es un descenso en la actividad física, han provocado
un incremento preocupante en el número de personas
con sobrepeso y obesidad, así como cifras
importantes de colesterol y triglicéridos (AMAHD,
2013; Barquera et al., 2013). De acuerdo a
profesionales en la nutrición la mejora en los hábitos
alimentarios junto con la realización diaria de
actividad física y el mantenimiento de un peso
corporal adecuado, podría reducir la incidencia de
algunas enfermedades catalogadas como (ECNT).
Con los avances de la edad se pueden observar
cambios en la composición corporal y en la actividad
física que pueden afectar al estado nutricional,
principalmente un incremento en el peso (Lago,
Rodríguez, y Lamas, 2011). Pueden producir un
aumento de la grasa corporal que se relaciona con un
mayor riesgo para presentar diabetes, hipertensión,
dislipidemias o aterosclerosis (Lohman, Roche y
Martorell, 1991). Con el aumento en la edad las
mujeres durante los primeros años de la menopausia,
producen una pérdida importante de masa ósea que
aumenta el riesgo de osteoporosis.
Valorar el estado nutricional a través del uso de la
antropometría, permite diagnosticar algunos
problemas nutricionales que pueden estar afectando
el estado de salud de las personas.
Los problemas nutricionales, se ha evidenciado con
el cambio de la dieta tradicional basada en granos,
cereales y leguminosas, por una dieta basado en
alimentos ultra procesados, principalmente los ricos
en grasas, azúcares y sal, altamente palatales e
incluso para algunos adictivos, ligado con la
inactividad física, favorecida por la tecnificación,

son los dos principales agentes ambientales
responsables de la alta prevalencia de obesidad,
agentes ambientales como el estrés, depresión, vida
agitada y privación del sueño, provocan un
desbalance energético crónico a favor de los ingresos
calóricos con respecto al gasto, expresándose por
una acumulación de grasa anormal e incremento
progresivo del peso corporal (Malo, Castillo y Pajita,
2017; Organización Mundial de la Salud, 2018;
Torres y Rojas, 2018).
Es así que el estudio identificó en la familia de
estudiantes de la licenciatura en Nutriología, de
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el índice
de masa corporal, cintura cadera y complexión,
relacionándolos con el riesgo metabólico.
Material y Método
La investigación se realizó durante el segundo
semestre del año 2020, durante la pandemia por
COVID-19, en una sola fase de estudio, fue de
carácter descriptivo, de corte transversal, con
universo de estudio de 187 adultos, tomando una
muestra de 48 (36 mujeres y 12 hombres) familiares
de alumnos que cursaban la licenciatura en
nutriología, en la Universidad de Ciencias y Artes de
Chiapas, teniendo como criterios de elegibilidad que
fueran personas adultas en edades comprendidas de
19 a 59 años, en ambos sexos, que eligieran a una
persona que reunieran lo solicitado, deseara
participar después de conocer el objetivo del estudio,
la confidencialidad del mismo, así como una amplia
explicación de lo que se efectuaría en su persona,
además que viviera en la misma casa del estudiante;
el método de selección fue a conveniencia del
investigador, no hubo pérdida de participantes. Se
consideraron variables antropométricas peso,
estatura, circunferencia de cintura y cadera (CC-Ca),
circunferencia de muñeca (CM), se determinaron los
índices de masa corporal (IMC) e índice de cintura y
cadera (ICC).
Como
procedimiento
para
la
valoración
antropométrica, los estudiantes recibieron una
capacitación presencial previa de parte del
investigador titular, siguiendo las medidas sanitarias
necesarias, en donde se les explicó la técnica
específica para cada una de las mediciones, los
posibles sesgos a desarrollarse, solicitándoles que al
momento de efectuarlas acondicionaran un espacio
privado dentro de sus hogares, y de igual manera se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

explicó la interpretación de la información a obtener,
para lo cual se empleó la Norma Oficial Mexicana
NOM-008-SSA3-2017, Para el tratamiento integral
del sobrepeso y obesidad (Secretaría de Salud, 2018),
los instrumentos usados fueron báscula mecánica de
piso SECA 750, capacidad de 1 a 150 kg, estadímetro
portátil SECA 213, medición de 1 mm a 205 m y
cinta métrica de bolsillo Lufkin W606PM, con
medida máxima de 2 m.
Para la valoración de circunferencia de cintura, fue
considerado de acuerdo a sexo, hombres: Normal (95
cm); Riesgo elevado (95 a ≤102 cm) y Riesgo muy
elevado (≥ 102 cm); Mujeres: Normal (82 cm);
Riesgo elevado (82 a ≤ 88 cm) y Riesgo elevado [ ≥
88 cm] (Secretaría de Salud, 2012).
El ICC, evalúa la distribución del tejido adiposo, e
identifica el riesgo cardiovascular, para lo cual se
tomó en cuenta la clasificación de Secretaría de
Salud (2012): hombres&lt;0.78 ginecoide, 0.78-0.93
distribución normal y &gt; 0.93 androide; mujeres &lt;0.71
ginecoide, 0.71-0.84 distribución normal y &gt;0.84
androide.
En la complexión, se utilizó Circunferencia de
muñeca, mediante la clasificación de Nowak y
Schulz (1987): hombres &gt;10.4 chica, 9.6-10.4
mediana y &lt;9.6 grande; mujeres &gt;11 chica, 10.1-11
mediana y &lt;10.1 grande.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2010), el IMC se clasifica en: Bajo peso (18,5
kg/m2); Normopeso (18,5 kg/m2 - 24,9 kg/m2);
Exceso de peso (≥ 25 kg/m2); Sobrepeso o Preobeso
(25,0 kg/m2 - 29,9 kg/m2); Obesidad Grado I o
Moderada (30,0 kg/m2 - 34,9 kg/m2); Obesidad
Grado II o Severa (35,0 kg/m2 - 39,9 kg/m2) y
Obesidad Grado III o Mórbida (≥ 40,0 kg/m2).
La información fue concentrada en base de datos
Statistical Package for Science Social (SPSS, versión
21), se analizó mediante frecuencia (f), porcentaje
(%), intervalo de confianza para muestras de
variables dependiente e independiente (t-student),
correlación de Pearson para la asociación entre datos.

Resultados
De acuerdo al análisis de frecuencias se encontró al
relacionar el índice de masa corporal (IMC) con la
circunferencia de muñeca, que el mayor porcentaje
se ubicó en rango normal, y complexión grande. Una
cuarta parte presentó un índice &gt; 25 kg/m2, e índice
de complexión &lt;10.1 (Tabla 1).
Tabla 1. Relación entre índice de masa corporal con circunferencia de muñeca.

Índice de masa corporal*
Bajo peso
Normal
Pre-obesidad
Sobrepeso
Obesidad I
Obesidad II
Obesidad III
Total
Fuente: Elaboración propia
* (kg/m2)

Circunferencia de muñeca
Total
Complexión
Pequeña Mediana Grande
Núm. % Núm. % Núm. % Núm. %
0 0.0
0 0.0
2 4.2
2 4.2
1 2.0
0 0.0 30 62.5
31 64.5
0 0.0
0 0.0
2 4.2
2 4.2
0 0.0
0 0.0 11 23.0
11 23.0
0 0.0
0 0.0
1 2.0
1 2.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
0 0.0
1 2.0
1 2.0
1 2.0
0 0.0 47 97.9
48 99.9

Por otra parte, el análisis de los resultados de los 48
individuos mostró a través de correlación de Pearson,
una relación negativa débil (r= -.495; p= 0.000***)
entre el índice de masa corporal e índice talla.
De 48 personas estudiadas, 23 presentaron mayor
acumulación de grasa en el segmento superior, en la
zona cervical y abdominal, ubicándoles en obesidad
tipo androide (Tabla 2).
Tabla 2. Índice cintura cadera.
Índice de cintura cadera*
Segmento inferior
Segmento central
Segmento superior
Total

Hombres
Mujeres
Total
Núm. % Núm. % Núm.
%
0
0.0
8 16.6
8 16.6
3
6.2
14 29.0
17 35.2
9 18.7
14 29.0
23 47.7
12 25.0
36 75.0
48 100.0

Fuente: Elaboración propia
* centimetros

El análisis comparativo entre índice de cintura cadera
y de masa corporal, refleja que existe distribución de
grasa en el segmento superior y central con mayor
predominancia (Tabla 3).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Tabla 3. Comparación entre el Índice cintura cadera e índice de masa corporal.
Índice de masa corporal
Índice de cintura Bajo peso Normal Pre obesidad Sobrepeso Obesidad I
Núm. % Núm. %
Núm. %
Núm. %
Núm. %
cadera*
Segmento inferior
1 2.1
5 10.4
0 0.0
2 4.0
0 0.0
Segmento central
0 0.0
13 27.0
1 2.1
2 4.0
1 2.1
Segmento superior
1 2.1
13 27.0
1 2.0
7 14.6
0 0.0
Total
2 4.2
31 64.4
2 4.2
11 22.6
1 2.1

Obesidad II Obesidad III
Núm. %
Núm. %
0 0.0
0
0.0
0 0.0
0
0.0
0 0.0
1
2.1
0 0.0
1
2.1

presente investigación. Por otra parte, la ENSANUT
2019, muestra el aumento porcentual en seis años,
mayor en hombres que en mujeres, siendo de 7%
contra 3% respectivamente (Shamah et al., 2019).

Fuente: Elaboración propia
*centimetros

Las correlaciones entre las variables antropométricas
estudiadas, dan muestra de relación débil entre
circunferencia de muñeca con circunferencia de
cadera (r=.496; p= 0.000***), mientras que las
correlaciones positivas altas se observaron entre
índice de masa corporal con circunferencia de cintura
(r=.866; p=0.000***) y circunferencia de cadera
(r=.892; p=0.000***), así como entre circunferencias
de cintura, con cadera: r=.812; p=0.000*** (Tabla
4).
Tabla 4. Correlaciones de las variables antropométricas.
Índice de
masa Circunferencia Circunferencia Circunferencia
corporal de muñeca
de cintura
de cadera
Índice de masa corporal
1
.530*
.866*
.892*
Circunferencia de muñeca
1
.526*
.496*
Circunferencia de cintura
1
.812*
Circunferencia de cadera
1
*p= 0.000
n=48

Discusión
Los resultados del índice masa corporal con la
circunferencia de muñeca, dio a conocer complexión
grande tanto en quienes fueron evaluados dentro de
la categoría normal como en sobrepeso; ambos
índices
dieron
muestra
de
correlación
estadísticamente
significativa.
Chumlea,
Wisemandle, Guo y Siervogel (2002), reportaron que
el tamaño de la estructura se asocia más con las
medidas de grasa corporal total, masa libre de grasa
y contenido mineral óseo.
La mayor acumulación de grasa encontrada en esta
población fue tipo androide en un porcentaje cercano
a la mitad de la muestra participante, lo que significa
mayor riesgo a las enfermedades cardiovasculares y
metabólicas, a este respecto, estudios como el de
Hernández, Moncada y Domínguez (2018), indican
que la relación entre ICC con el diagnóstico
nutricional, refleja la existencia de distribución de
grasa en el segmento superior, obesidad tipo
androide, siendo más frecuente en hombres que en
mujeres, con mayor riesgo para enfermedades
cardiovasculares; por otra parte Bautista,
Guadarrama y Veytia (2020), señalan una
prevalencia de obesidad del cien por ciento entre la
población que estudiaron, con más del 50% de IMC
y circunferencia de cintura, similar a lo hallado en la

En este sentido, Bautista et al. (2020), señala que la
circunferencia de cintura, además de indicar la
tendencia o predisposición a la acumulación de grasa
en el segmento superior, incide en la probabilidad de
padecer enfermedades cardíacas, infarto cerebral o
problemas de tensión arterial, entre otros.
Cabe señalar, que esto significa, si no existe una
intervención oportuna, el riesgo no solo será
cardiovascular sino también metabólico como la
diabetes mellitus tipo 2 que representa en su conjunto
el síndrome metabólico.
Es importante mencionar, que el IMC diagnosticado
en esta población estudiada, indica el nivel de
relación fuerte con las circunferencias de cintura y
cadera, a este respecto González, Tejeda y Quintín
(2020) en la investigación realizada revela que, en la
medida que aumenta el tejido adiposo abdominal,
también existe un incremento de los niveles del
índice aterogénico. Gómez, Agudelo, García y
Franco (2020), observaron en adultos jóvenes de
Colombia, que por cada unidad que aumentaran las
circunferencias corporales, el IMC incrementaba
proporcionalmente, esta relación directa entre estas
variables puede deberse a que ambos están
asociados, sin determinar este comportamiento si el
aumento es de tejido graso o magro, pero con
influencia significativa según el sexo.
Según la OMS (2021), muestra que las
consecuencias más comunes a desarrollarse en las
personas que padecen obesidad son las enfermedades
cardiovasculares, la diabetes, trastornos locomotores
(osteoartritis), algunos cánceres (endometrial, mama,
ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y
colon); el riesgo de contraer estas enfermedades no
transmisibles crece al aumentar el IMC.
Así pues, para estimar la obesidad, desde un punto de
vista epidemiológico, el índice de masa corporal y la
circunferencia de cintura son dos mediciones que
pueden ser útiles en la detección del riesgo potencial
de enfermedad metabólicas (Cedeño et al., 2015;
Suárez, y Sánchez, 2018).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Dentro de las posibles limitaciones del estudio es que
el investigador titular no estuvo presente físicamente
en cada hogar, pero sí de manera virtual, que no todos
los integrantes adultos de la familia desearon
participar para poder contar con una muestra mayor
de la obtenida, que fue del 25 por ciento del universo
de estudio, lo cual hubiese podido ser más
enriquecedor, al contar con más información; dentro
de las posibles fuentes de sesgo o de imprecisión es
que el equipo no se calibrase de manera apropiada o
que el instrumentista no aplicará la técnica correcta.
La magnitud de cualquier posible sesgo, queda sujeto
a la exactitud y precisión de las mediciones
realizadas por el alumno, lo cual podría variar la
confiabilidad de los resultados.

Bibliografía

Conclusiones
La población de estudio de acuerdo a los resultados
hallados manifiesta un alto riesgo hacia las
enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Las
mediciones antropométricas es un indicador de
validez, de fácil aplicación para detectar a tiempo el
aumento de masa corporal y sus consecuentes
problemas, si bien la evaluación del IMC indicó un
número mayor dentro de valores normales, la CC
demostró que existe la presencia de obesidad central,
siendo las mujeres quienes presentaron mayor
vulnerabilidad hacia enfermedades metabólicas.

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Es importante señalar, que este aumento de peso
corporal, deja entrever que puede existir un
inadecuado régimen de alimentación y/o estilo de
vida, lo cual hace que haya desequilibrio entre lo que
se consume con el gasto energético.
Por ello, es recomendable profundizar en esta
población, considerando otras variables como la
alimentación, la actividad física y educación
nutricional; por ser la obesidad detonante de
enfermedades metabólicas, de origen multifactorial
para el individuo y fomentadas por una cultura de
consumo, con una determinante socioeconómica.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

17

�Artículo Original

https://www.scielo.org.mx/pdf/prode/v49n193/03017036-prode-49-193-145.pdf
Urdánigo, J. J., Orellana, J. M., Pérez. G. P., y Castro, J. E.
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http://revista.itsup.edu.ec&gt;Higia&gt;article&gt;view

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

18

�Artículo Original

HÁBITOS Y PERCEPCIONES SOBRE ALIMENTACIÓN Y CONSUMO DE ENDULZANTES EN
POBLACIÓN UNIVERSITARIA.
HABITS AND PERCEPTIONS ABOUT FOOD AND CONSUMPTION OF SWEETENERS IN THE UNIVERSITY
POPULATION.

Wallinger Marina Laura *, Díaz Francisco Manuel *, Cabello Emilio*, Yedvab Mónica*, Colombo María Elena*,
Guerrero Guillermina*, Pisarra Florencia*, Moreno Ana Verónica*, Pelatelli Lucía*.
* Universidad Nacional de Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

RESUMEN
Introducción: El estilo, perfil y actitud sobre alimentación se encuentran en relación con dimensiones socio-culturales que
condicionan el consumo de alimentos. Objetivo: Describir estilo, perfil, actitudes alimentarias y consumo de endulzantes en
la Universidad Nacional de Lanús, y su relación con condiciones sociodemográficas. Material y Método: Se realizó un estudio
descriptivo-transversal sobre una muestra no probabilística (n=236) de estudiantes, docentes-investigadores y no-docentes
durante 2021, mediante un cuestionario autoadministrado, sobre estilo (omnívoro/vegetariano), perfil (innovador/noinnovador), actitudes (hedonista/restrictivo/consciente) alimentarias, hábitos de consumo y valoración por atributos de
endulzantes. Se relacionaron dichas variables con condiciones sociodemográficas. Análisis descriptivo. Resultados: 46%
fueron innovadores, con tendencia en mujeres, &gt;25 años, y nivel socioeconómico medio-alto. El 45% fueron hedonistas,
predominando &lt;40 años y el nivel socioeconómico bajo, entre restrictivos (30%) mujeres y &gt;40 años, y entre conscientes el
nivel socioeconómico medio-alto. El consumo de azúcar (54%) predomina en nivel socioeconómico bajo y &lt;25 años, y se
identifica con atributos negativos. La Stevia presenta atributos vinculados con la salud, aunque su consumo es bajo (24%).
Conclusiones: Se observa relación entre características sociodemográficas y perfil, actitud y estilo alimentario y de
endulzantes. Las valoraciones sobre los mismos no se corresponden con los consumos, condicionados por hábitos, costos,
entre otros.
Palabras Clave: Consumo-alimentario; endulzantes; condiciones-sociodemográficas.

ABSTRACT
Introduction: The style, profile and attitude about food are related to socio-cultural dimensions that condition food
consumption. Objective: To describe eating style, profile and attitudes and consumption of sweeteners at the Universidad
Nacional de Lanús, and its relationship with sociodemographic conditions. Material and method: A descriptive-crosssectional study was carried out on a non-probabilistic sample (n=236) of students, teacher-researchers and non-teachers
during 2021, through a self-administered questionnaire, on style (omnivorous/vegetarian), profile (innovative /noninnovative), food attitudes (hedonistic/restrictive/conscious), consumption habits and evaluation by attributes of sweeteners.
These variables were related to sociodemographic conditions. Descriptive analysis. Results: 46% were innovative, with a
tendency towards women, &gt;25 years old, and medium-high SES. 45% were hedonists, predominantly &lt;40 years old and low
SES, among restrictive (30%) women and &gt;40 years old, and medium-high SES among conscientious. Sugar consumption (54%)
predominates in low SES and &lt;25 years, and is identified with negative attributes. Stevia has attributes linked to health,
although its consumption is low (24%). Conclusions: A relationship is observed between sociodemographic characteristics
and profile, attitude and eating style and sweeteners. The valuations on them do not correspond to the consumption,
conditioned by habits, costs, others.
Key words: Food-consumption; sweeteners; sociodemographic-conditions.
Correspondencia: Marina Laura Wallinger
mlwallinger@gmail.com
Recibido: 01 de julio 2022, aceptado: 10 de noviembre 2022
©Autor2023
Citation: Wallinger M.L., Díaz F.M., Cabello E., Yedvab M., Colombo M.E., Guerrero G., Pisarra F.,
Moreno A.V., Pelatelli L. (2023) Hábitos y percepciones sobre alimentación y consumo de endulzantes
en población universitaria. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 19-28.
https://doi.org/10.29105/respyn22.1-697

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

19

�Artículo Original

Significancia
Las modificaciones en los estilos de vida, los
sistemas productivos, el exceso de alimentos de
pobre calidad nutricional y la transición
epidemiológica-nutricional constituyen un escenario
complejo, donde las prácticas y hábitos alimentarios
quedan influenciados por diversos factores. Conocer
estos factores y la interacción de los mismos es de
interés para comprender la complejidad del acto
alimentario. Por otro lado, muchos consumidores
presentan interés sobre el impacto de sus consumos
alimentarios en su salud y la del medio ambiente. El
reemplazo del azúcar por un endulzante natural y
ancestral resulta una opción interesante en este
sentido.

afectado. Conviven entonces, la escasez y la
opulencia, el déficit y el exceso, con diferentes
matices a nivel poblacional, familiar e incluso
individual. Este complejo panorama denominado,
por algunos autores, "mosaico epidemiológico" pone
de manifiesto la coexistencia de diferentes estadios
de la transición epidemiológica y nutricional dentro
del mismo territorio (Durán, 2005; Pasca, 2011;
Spinelli, 2010). Asimismo, esta situación
epidemiológica se encuentra atravesada por
determinantes sociales que la condicionan, por lo
tanto, no se trata de enfermedades que puedan ser
abordadas únicamente desde el sector salud o como
problema de salud sino con la complejidad que
presentan los problemas sociales (Spinelli, 2010).

Introducción
En Argentina los problemas epidemiológicos
actuales más frecuentes relacionados con la
alimentación son el exceso de peso, sobrepeso,
obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles
(ECNT), y presentan fuerte relevancia en
relevamientos poblacionales oficiales. Según la 4ta.
Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) del
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
(INDEC), y la Secretaría de Salud de la Nación, el
66.1% de la población mayor a 18 años presenta
exceso de peso, un 34% presenta hipertensión arterial
y un 39% hipercolesterolemia (INDEC, 2019). En
niños, niñas y adolescentes la prevalencia nacional
de exceso de peso es del 41.1% entre los 5 y los 17
años según la 2da. Encuesta Nacional de Nutrición y
Salud (ENNyS). Si bien estas son las formas más
prevalentes de malnutrición en nuestro país, las
mismas conviven con otros problemas como la baja
talla (7.9% en menores de 5 años) relacionada con el
déficit (Ministerio de Salud, 2019). Esta situación
encuentra su paralelismo con la dicotomía
enfermedades agudas/enfermedades crónicas, donde
la idea de transición epidemiológica intenta
interpretar el comportamiento de las sociedades
industrializadas. Esta concepción, presenta un sesgo
reduccionista en tanto las realidades se muestran más
complejas y en los países no se encuentran modelos
puros. En Argentina, coexisten enfermedades
crónicas, como baja talla y deficiencias de
micronutrientes con la problemática en aumento del
sobrepeso y obesidad. En esta situación de
complejidad multivariada, denominada “Carga
Sanitaria Dual del Siglo XXI”, el sector de menor
nivel socioeconómico (NSE) y educacional es el más

En este sentido, los problemas de salud más
prevalentes en Argentina no se pueden analizar sin
pensar el contexto social en el cual se desarrollan.
Tanto el exceso de peso como la baja talla se da en
un contexto en el que el porcentaje de hogares por
debajo de la línea de pobreza alcanza el 27,9%
(hogares donde reside el 37.3% de las personas del
país) siendo la tasa de desocupación del 7% de la
población económicamente activa, lo que determina
a los problemas en el acceso a los alimentos, debido
a que, en una sociedad capitalista el mismo está
mediado por la capacidad de compra. Los niveles de
inflación actuales complejizan esta cuestión
fundamentalmente para quienes destinan más del
40% de los ingresos a la compra de alimentos
(INDEC, 2021). La prevalencia de exceso de peso en
la población adulta relevado en la ENNyS 2018
(67,9%) mostró diferencias significativas según el
nivel de instrucción y NSE (Ministerio de Salud,
2019).
La complejidad del acto alimentario y su relación con
la situación epidemiológica descrita puede
interpretarse, como indican diferentes autores, por la
crisis en el sistema de normas que regulan las
prácticas alimentarias en la modernidad, la
modificación de las relaciones sociales, la teoría del
gen ahorrador y el incremento en la disponibilidad de
alimentos y bebidas azucaradas, entre otras (Fischler,
1988; Fischler, 2010; Aguirre, 2011; Barthes, 2006;
Pasca 2011; Le Bretón, 2007). Esta crisis del sistema
alimentario ha tensionado los modos de producción
y de comercialización, emergiendo lentamente, otras
maneras de consumo que responden a modos de
producción más sanos, seguros y justos, tanto para

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

20

�Artículo Original

los productores como para los consumidores. Los
mismos cuestionan tanto a la producción
agroindustrial como a la comercialización de
alimentos en las grandes cadenas. Algunos grupos
poblacionales muestran interés por sus consumos
alimentarios, centrados en la conceptualización de la
alimentación saludable, las ideas sobre los
“alimentos-medicamentos”, los riesgos de la ingesta
de algunos de ellos (productos ultra procesados, uso
de agroquímicos), el impacto ambiental según el
origen y/o formas de producción, la comercialización
de los mismos, entre otros. Se crea de esta manera
un terreno fértil para discutir y problematizar hacia
dentro del campo alimentario, analizando según los
actores e intereses en juego y según su posición en la
estructura social. Se puede pensar, que se está
produciendo un cambio en los consumidores, en sus
prácticas de consumo que poco a poco podrán ir
modificando las normas, con una lógica más
saludable, más local y menos injusta, y esto permita
de alguna manera, acumular poder para lograr
modificar las reglas del juego dentro del campo.
(Freidin, 2016; Aparici et al., 2016). En este
contexto, los alimentos agroecológicos, de
producción local y circuitos cortos de
comercialización (que acercan productores y
consumidores) son valorados por muchas personas.
Diferentes estudios encuentran una tendencia hacia
estos consumos en poblaciones urbanas, en mujeres,
adultos jóvenes y en aquellos que poseen mayor nivel
educativo (Gutiérrez-Pérez et al., 2013; PontesOlivera et al., 2020; Muzlera, 2020; Higuchi, 2015;
Chaparro-Africano y Franco-Chocue, 2020; entre
otros).
Desde el año 2014, en la Universidad Nacional de
Lanús (UNLa) se desarrollan diferentes actividades
académicas, de investigación y de extensión
universitaria, en el espacio de Huerta Demostrativa
Agroecológica, con la comunidad universitaria.
Dentro de la misma se ha indagado y evaluado la
posibilidad de cultivo, procesamiento y elaboración
de productos alimenticios en base a Stevia
Rebaudiana Bertoni (Stevia), variedad criolla y
producida de modo agroecológico, así como los
facilitadores y obstáculos para el consumo de la
misma (Wallinger et al., 2019; Pisarra et al., 2021).
En este sentido, los hábitos y percepciones -que
construyen actitudes, prácticas y perfiles sobre
alimentación y cuidado de la salud-, se presentan

como variables de interés en la búsqueda de
comprender el acto alimentario en su complejidad, a
partir de indagar cómo las mismas se relacionan con
el consumo de un endulzante natural, de cultivo
ancestral, no nutritivo.
La comunidad UNLa, compuesta por estudiantes,
docentes-investigadores y trabajadores no-docentes
conforman en este estudio la población de interés, en
el marco del cual se plantearon como objetivos,
describir el estilo, perfil y actitudes relativas a la
alimentación en la comunidad UNLa, y analizarlas
en relación a sus condiciones sociodemográficas. Por
otro lado, se pretendió indagar cómo las actitudes,
perfil y estilo de alimentación se relacionan con el
conocimiento, uso, hábitos y preferencias relativos al
consumo de endulzantes, con particular interés en el
consumo de Stevia en sus distintas presentaciones.
Material y Método
Se realizó un estudio descriptivo y transversal sobre
una muestra no probabilística de la comunidad de la
UNLA (n=236), durante 2021. Se incluyó a todos los
estudiantes, docentes-investigadores y trabajadores
no docentes de la universidad que quisieran
participar de la encuesta, a quienes se aplicó un
cuestionario auto administrado online (CAWI) (2025 minutos de duración). El proyecto del cual forma
parte este estudio cuenta con la aprobación de la
Comisión de Ética de la Investigación, dependiente
del Rectorado de la UNLa.
El cuestionario fue diseñado en el marco de las
actividades del equipo multidisciplinario de
investigación, incluyendo módulos sobre variables
sociodemográficas, estilo, perfil y actitudes
alimentarias, así como conocimientos, valoración,
prácticas, y hábitos de consumo de endulzantes. Se
realizó una prueba piloto en una población de
características similares a la estudiada, para evaluar
la comprensión del instrumento, tiempo de duración
para completarla, y dificultades encontradas en el
mismo.
Se indagaron diferentes variables de caracterización
de la población en estudio, como sexo, edad, vínculo
con la UNLa y nivel socioeconómico (NSE). Para
este último se clasificó a la población en estudio en
NSE medio alto, NSE medio y NSE bajo (Azcárate y
Zambelli, 2015).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

21

�Artículo Original

En cuanto a la categorización de la población bajo
estudio en relación a su estilo de alimentación, se
consideró “omnívoro'' a todo aquel respondente que
indicara que consume todo tipo de alimentos tanto de
origen animal como vegetal. Aquellos que
manifestaron algún tipo de exclusión de alimentos de
origen animal, fueron considerados como
“vegetarianos-veganos''.
En cuanto a la disposición (perfil) hacia la
incorporación de nuevos alimentos, se presentaron
cinco frases ordenadas de acuerdo a la misma (desde
“constantemente pruebo alimentos y comidas
nuevas” a “no confío en alimentos y comidas
nuevas”), donde cada encuestado debía indicar con
cuál de ellas se sentía más identificado. De este
modo, se categorizó a la población como
“innovador” (respondieron “constantemente pruebo
alimentos y comidas nuevas”) y “no innovador” a
quienes optaron por alguna de las otras opciones.
En lo referente a la segmentación según su actitud
ante la alimentación se presentaron a los
entrevistados distintas frases vinculadas a actitudes
de cuidados de la salud, consumos alternativos y
barreras a la hora de la elección de sus estilos de
consumo de alimentos, indagando acerca de su grado
de acuerdo con cada una de ellas (escala de 10
puntos, desde “muy identificado” a “nada
identificado”). Se incluyeron sets de atributos para
trabajar con técnicas de conglomerados y análisis de
correspondencias, que permitieran identificar las
categorías emergentes.

de atributos con los cuales se pedía asociar a cada uno
de ellos. Los atributos planteados fueron tomados de
grupos focales realizados en investigaciones previas
(Wallinger et al., 2020; Pisarra et al., 2021), y fueron
agrupados en las siguientes categorías: agradodesagrado; saludable-no saludable; industrialnatural; altas calorías-bajas calorías; cuidado del
medio ambiente. Para el caso de la Stevia en
particular se evaluó con una escala de 5 puntos los
atributos “dulzor” (muy dulce-nada dulce), “sabor”
(mucho sabor metálico-nada de sabor metálico),
“natural” (muy artificial-muy natural), “calorías”
(engorda mucho-no engorda), y “aroma” (muy poco
aromático-nada aromático).
Se utilizó el software Survey Monkey para la
recolección, y el paquete estadístico SPSS para el
procesamiento de los datos. Las variables se
presentaron como frecuencias porcentuales. Se
determinó el error de estimación para totales
considerando: el nivel de confianza (1-α
=0,95=&gt;z=1,96), el supuesto de máxima dispersión
para proporciones (p=0,50*q=0,50) y el tamaño
muestral (236).
Para el nivel de agrado de endulzantes se estimaron
las medias de cada categoría, con base en el consumo
de los mismos. Para el análisis de atributos de la
Stevia se realizó un análisis de correlación lineal
múltiple de Pearson, para comprender los atributos
que mayor incidencia registran con el agrado,
considerándose bajo el análisis los que registraron
una significancia menor a 0,05 (α).

Con relación a otras prácticas relativas a la
alimentación se indagó sobre la importancia que le
asignan al consumo de alimentos libres de
agroquímicos (escala de 10 puntos, desde “muy
importante” a “nada importante”) y su consumo
efectivo (escala de 5 puntos, desde “siempre” hasta
“nunca”).

Resultados
La muestra quedó conformada por 236 participantes,
entre docentes-investigadores, trabajadores no
docentes y estudiantes. En la Tabla 1, se observa la
conformación de la misma. Se resalta la alta
proporción de mujeres, estudiantes y de NSE medio.

Por último, se incluyeron preguntas sobre el
conocimiento, consumo ocasional y consumo
frecuente de endulzantes nutritivos y no nutritivos,
naturales o artificiales, disponibles en el mercado
argentino, así como características de los mismos.
Para esto último, por un lado, se exploró el nivel de
agrado (escala de 10 puntos, desde “no me agrada
nada” hasta “me agrada mucho”) para cada uno de
los endulzantes, y por el otro se presentaron una serie

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

22

�Artículo Original

Tabla 1: Caracterización de la
1

población en estudio:
comunidad UNLa 2021.
%
Sexo
Varones
Mujeres

16.0
84.0

Grupo etareo
18- 24 años
25-40 años
&gt; 40 años

30.0
35.0
35.0

Categoria
Estudiante
Docente
No-docente

67.0
20.0
12.0

Nivel
socioeconómico
Medio Alto
Medio
Medio Bajo

27.0
55.0
18.0

Fuente: Elaboración propia
1: n=236

en mujeres, en mayores de 25 años, y en el NSE
medio alto. Los no innovadores declaran diversas
restricciones a la prueba de nuevos alimentos, ya sea
vinculado con falta de confianza o relegando esta
posibilidad a ocasiones especiales. Desde el punto de
vista de la actitud, se observó que, entre los
hedonistas, predominan los menores de 40 años y el
NSE bajo, entre los restrictivos es mayor la
proporción en mujeres y mayores de 40 años, y se
incrementa el NSE entre los conscientes, siendo el
grupo etario más representado el de 25-40 años.
Tabla 2: Porcentaje de la población1 UNLa, 2021 por estilo, perfil y actitud con
relación a la alimentación según variables socioeconómicas .
Sexo
Grupo etario
NSE
Medio
H M 18-24 25-40 &gt;40
Medio Bajo
alto
Omnívoro
Vegetariano - vegano

85 67
15 33

67
33

72
28

72
28

74
26

67
33

74
26

Innovador
No innovador

44 47
56 53

41
59

47
53

49
51

53
47

45
55

37
63

Restricitivos
24 32
Hedonistas
48 44
Conscientes
28 25
Fuente: Elaboración propia.
1: n= 236

12
64
24

24
52
24

51
21
27

33
37
29

31
44
25

26
54
20

Estilo, perfil y actitudes alimentarias
El 69% de la población en estudio presenta un estilo
de alimentación omnívoro, optando el resto de la
misma por opciones veganas/vegetarianas. Por otra
parte, se encontró que el 46% de la población
presenta un perfil innovador en relación a su
alimentación.

A la hora de comprar alimentos, 72% de los
entrevistados asignan una significación relevante y
positiva a que los mismos provengan de huertas
agroecológicas, aunque respecto de su consumo
efectivo el 22% los consume con frecuencia,
mientras que un 50% declara consumirlos en forma
espaciada u ocasional.

Del análisis de correspondencia del set de atributos
quedaron configurados tres grupos que fueron
ponderados por su peso relativo y caracterizados por
sus actitudes destacadas: “Hedonistas” (45%)
resumidos alrededor de la idea de que “deberían
cuidarse más”; “Restrictivos” (30%), resumidos
alrededor de la idea del cuidado general y
particularmente de “no engordar”, y “Conscientes”
(25%), apalancados en su autopercepción de
consumidores informados, y de consumos variados
en cuanto a alimentos y bebidas, selectivos en cuanto
a las formas de producción de los mismos.

El error de estimación para totales fue de 0,06 puntos
porcentuales.

Las diferencias en cuanto a las condiciones
socioeconómicas de cada una de estas variables se
presentan en la Tabla 2. Se resalta que en mayor
medida los varones y los mayores de 25 años son
omnívoros. En relación con la posibilidad de probar
nuevos alimentos, este perfil se ve más representado

Conocimientos, prácticas y hábitos de consumo de
endulzante.
Los edulcorantes artificiales y el azúcar blanco
industrial se encuentran entre los endulzantes más
conocidos por los encuestados (91.1 y 90.3 %
respectivamente), seguidos por la miel (86%) y la
Stevia (80.9%).
El consumo ocasional de azúcar blanca (89%)
predomina levemente sobre el de edulcorantes
artificiales y la miel (83.5% cada uno de ellos),
seguidos por Stevia (68.2%). En el consumo
habitual, el azúcar blanco vuelve a liderar con 54%
mientras que Stevia alcanza un 24% de los
encuestados.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

23

�Artículo Original

Específicamente, la variedad de Stevia que
predomina en el conocimiento (83.8%) y uso
(60.7%) es en polvo, seguido por la versión líquida
(conocimiento 66.5%, uso 42.9%). El producto en
hojas es conocido por el 46.1% de quienes conocen
Stevia, y utilizado por un 25% de sus consumidores
habituales. Entre quienes usan habitualmente Stevia,
el 94.6% la utilizan en bebidas –básicamente en
infusiones, y en menor medida en jugos, licuados
naturales-, mientras que el 35% utiliza en comidas –
mayoritariamente distintos postres y pastelería-. Por
otro lado, el consumo de Stevia se incrementa con la
edad, y en hedonistas. La segmentación en cuanto a
variables
sociodemográficas
y
perfil
de
alimentación, según el consumo de Stevia, y la
valoración de la misma se muestran en la Tabla 3.
Tabla 3: Porcentaje de la población1 UNLa 2021 por uso, consumo y
valoración de la Stevia según variables sociodemográficas
Consumidor
Habitual No habitual
Sexo
Hombres
Mujeres
Grupo etareo
18- 24 años
25-40 años
&gt; 40 años

Valoración
Negativa Regular Positiva

26
24

74
76

41
30

23
24

36
46

16
23
33

84
77
67

25
44
25

35
16
23

40
40
52

Nivel socioeconómico
Medio Alto
Medio
Bajo

29
26
13

71
74
87

27
34
32

27
23
21

46
43
47

Estilo
Omnívoro
Vegetariano - vegano

23
25

77
75

37
32

17
36

48
32

Perfil
Innovador
No innovador

22
25

78
75

33
35

31
17

36
48

Actitud
Restricitivos
Hedonistas
Conscientes

38
20
17

62
80
87

20
32
50

25
26
16

55
42
34

Fuente: Elaboración propia
1: n=236

Por otro lado, cuando se analiza la valoración de la
Stevia en aquellos que son consumidores habituales
se observa que el 71% de los mismos presenta una
apreciación positiva del edulcorante, y un 23%
regular, siendo muy bajo el porcentaje que la valora
de manera negativa (6%).

7.4 la miel). Sin embargo, su proyección hacia el
consumo habitual no es lineal, ya que en esta última
dimensión las tres presentan un consumo inferior al
azúcar blanco y los edulcorantes. Para el caso de la
Stevia, la misma obtiene una preferencia positiva,
con una media de 6.6 puntos.
El análisis de regresión por atributos revela a las
dimensiones del sabor (p=0.000) y dulzor (0.008)
como las variables que inciden en las valoraciones
positivas de Stevia en términos de agrado general,
mientras que calorías y aroma no registran
asociaciones significativas. El coeficiente de
correlación de Pearson registra un valor de 0.475
para el modelo global.
En el posicionamiento por atributos ningún producto
de la categoría se destaca por su capacidad
diferencial para capturar ninguno de ellos. La Stevia
se apropia de atributos vinculados con la salud en
código urbano; saludable en general, no engorda, no
es adictivo, es eficaz contra la diabetes. Su
presentación en hojas agrega y valora el cuidado del
medio ambiente asociado probablemente con la
ausencia de procesos industriales.
Para el caso del azúcar orgánico y/o mascabo y la
miel, si bien comparten atributos inespecíficos de
producto saludable y cuidado del medio ambiente, se
desplazan hacia otros atributos positivos: “son para
toda la familia y en especial para los niños”, y se
asocian con el placer. Pero también se reconocen
como aportantes de gran cantidad de calorías para la
miel y con barreras de precio significativas para el
azúcar orgánico y/o mascabo.
Esa barrera de precio se reconvierte para el azúcar
blanco (es barata), constituyendo en el resto de los
atributos la contraparte de las valoraciones positivas
señaladas anteriormente: “no es saludable”, “genera
rechazo”, “aporta calorías”. Comparte ese espacio
con los edulcorantes, los cuales suman otros atributos
negativos asociados a que tiene sabor fuerte y
metálico.
En la Figura 1 se presentan los atributos y sus
categorías emergentes.

La miel y las modalidades orgánicas y/o mascabo de
azúcar encabezan las preferencias de los
consumidores en la categoría a la hora de
evaluaciones con medias superiores a los 7 puntos
(7.7 el azúcar de mascabo, 7.5 el azúcar orgánico y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Figura 1: Endulzantes evaluados: atributos y sus
categorías emergentes.

Fuente: Elaboración propia
azúcar blanco
miel

edulcorantes artificiales

azúcar mascabo

Stevia

Stevia en hojas

Discusión
Al contemplar el acto alimentario en su complejidad
las dimensiones socio-políticas y socio-culturales
(que es y que no es comida, las representaciones
sobre cómo debe ser el consumo alimentario según
sector -género- o grupo -edad-) condicionan el
consumo a de alimentos según clase, sector o grupo,
a través de las relaciones sociales que se dan al
interior del entramado de estas dimensiones
(Aguirre, 2004). Los hallazgos de este estudio dan
cuenta de este enunciado. En este sentido, el perfil
innovador y la actitud consciente en la alimentación
se ve representado en mayor medida en aquellos con
NSE medio alto en comparación al NSE bajo
(tienden a la no-innovación y al hedonismo). En
concordancia con otros autores (Fischler, 1988;
Aguirre, 2004), las posibilidades de elección variada
de alimentos están vinculadas con el acceso a los
mismos, condicionado por el poder adquisitivo y la
educación, entre otros factores. Un ejemplo claro se
observa en el hecho de que el origen productivo de
los alimentos (agroecológico) es valorado, pero no se
corresponde con el consumo efectivo de los mismos
en los encuestados de este estudio.
Con relación a la actitud restrictiva en la
alimentación es relevante señalar que, si bien
presenta mayor representación en mujeres y a medida
que se incrementa la edad, no se encuentran
diferencias según el NSE. La medicalización del acto

alimentario (Gracia-Arnaiz, 2007) y el significado de
la “alimentación correcta o saludable” (SuárezSolana, 2016; Friedin, 2016), ha tensionado las
decisiones alimentarias hacia los consumos
restrictivos, considerados más “saludables”. La
tradición médica occidental ha puesto el centro en la
prevención de las enfermedades, la reducción del
peso corporal y otros consejos sobre lo considerado
“saludable” para consumir, resaltando los aspectos
restrictivos de la alimentación (Gracia-Arnaiz,
2007), en detrimento de los aspectos sociales de la
misma. Por otro lado, las redes sociales y los medios
masivos de comunicación generan tendencias sobre
lo que “debe ser adecuado” e influyen en los
consumidores, sobre todo en mujeres y adultos
mayores. Cómo encontró Freidin (2016) en adultos
residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires,
el discurso sobre lo que es una alimentación
saludable se centra en la información construida
desde los expertos y difundida por los medios de
comunicación, relativos al contenido nutricional de
los alimentos. Esta actitud, también puede
relacionarse con el mayor consumo de Stevia
(edulcorante no-nutritivo) dado en mujeres (Dourado
Arrais, 2019; Zanini, Araujo y Martinez-Mesa, 2011)
y a medida que se incrementa la edad.
En el presente estudio, si bien la miel y los azúcares
orgánicos y mascabo presentaron mayor preferencia,
el azúcar blanco presentó la mayor frecuencia de
consumo habitual y ocasional, destacándose entre
sus atributos, el bajo costo. Es relevante señalar en
este punto que los atributos que destacan los
encuestados en todos los endulzantes se contraponen
al consumo habitual referido de los mismos. Se pone
aquí en tensión lo que se conoce y cree con relación
a la alimentación y lo que se pone en práctica en la
realidad, donde el acceso (Fischler, 1988; Aguirre,
2004), el nivel educativo, la sectorialidad y grupo,
condicionan los consumos concretos de las personas.
Da cuenta de ello que el azúcar es más consumido
entre los NSE más bajos y en edades más jóvenes,
coincidente con los resultados de la última ENNyS
(Ministerio de Salud, 2019). En contraposición, los
edulcorantes artificiales y la Stevia presentan un
mayor consumo entre las personas de mayor edad y
NSE, en concordancia con Guerrero et al. (2019) y
Durán Agüero (2015).
Por otra parte, coincidentemente con Zanini (2011),
la utilización de edulcorantes artificiales es mayor en

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

25

�Artículo Original

relación con el uso de la Stevia y sus esteviósidos.
Esto se observa a pesar de las diferencias encontradas
en cuanto a los atributos que utilizaron para
caracterizar a los mismos, incluso los
cuestionamientos con relación al sabor metálico que
presentan. Como señala Fischler (1995), en el
“comensal moderno'', el gusto convive con el
disgusto, dialogan y se encuentran, conformando así
la preferencia o aceptabilidad de un producto. Lo que
determinará y/o condicionará la aceptación o rechazo
de un alimento, se encuentra estrechamente
vinculado a la percepción subjetiva y simbólica del
comensal. Es decir, con aspectos ligados a sus
preferencias de color, sabor, naturaleza, origen,
textura, consistencia, presentación, motivación.
La Stevia generó posicionamientos relacionados con
la salud, posiblemente porque se considera su origen
natural más allá que las presentaciones de consumo
habitual referidas son las versiones industrializadas
de la misma. Por otro lado, la presentación en hojas
adquirió el atributo “cuidado del medio ambiente”,
como aspecto valorado. Retomando las ideas
planteadas en esta discusión resulta relevante
destacar que, si bien la Stevia atrae estos atributos
positivos, su consumo en la población estudiada es
bajo, e incluso entre aquellos que son consumidores
habituales de la misma la valoración positiva no es
plena, ya que casi las dos terceras partes de los
encuestados la valora de modo “negativo” o
“regular”. En estudios previos (Pisarra et al., 2021;
Wallinger et al., 2020) se han observado ciertas ideas
preconcebidas o prejuiciosas de las características
sensoriales de la Stevia, que podrían estar operando
también en las respuestas obtenidas en el presente
estudio. Esto pone de manifiesto la complejidad y
multidimensionalidad de la construcción del gusto
por los alimentos.
Conclusiones
En base a los resultados obtenidos se puede concluir
que las actitudes y prácticas relacionadas con la
alimentación
están
influenciadas
por
las
características sociodemográficas de la población en
estudio, donde el NSE, el grupo y sector constituyen
factores relevantes en las mismas. Las valoraciones
sobre los endulzantes no se corresponden con los
consumos efectivos de los mismos, los que quedan
condicionados por hábitos, costumbres, costos, entre
otras variables.

Agradecimientos.
El presente trabajo fue realizado en el marco del
Proyecto 80020180200010LA, Convocatoria UNLa
AH 2018.
Los autores y autoras declaran no presentar conflicto
de interés.
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27

�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

28

�Artículo Original

ALIMENTACIÓN Y ESTILOS DE VIDA DURANTE EL CONFINAMIENTO POR PANDEMIA EN
UNIVERSITARIOS DE CHIAPAS, MÉXICO.
FOOD AND LIFESTYLES DURING PANDEMIC CONFINEMENT IN UNIVERSITY STUDENTS FROM CHIAPAS,
MEXICO.

Nájera-Ortiz Juan Carlos1, Cartas-Fuentevilla Guadalupe2.
1 Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Facultad de Ciencias Odontológicas y Salud Pública. 2 Universidad de
Ciencias y Artes de Chiapas, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. México.

RESUMEN
Introducción: Durante el periodo del confinamiento por covid-19 la población modificó actividades laborales y sociales,
alterando patrones alimentarios, prácticas de actividad física y sueño, causando un impacto directo sobre la salud física y
emocional. Objetivo: Describir los cambios generados en la conducta alimentaria y estilos de vida durante la pandemia
COVID-19 en población universitaria habitante del estado de Chiapas, México. Material y Método: Estudio transversal, donde
participaron estudiantes universitarios del estado de Chiapas, México. La recolección de datos fue realizada a través de una
encuesta digital por medio de Google Forms. Resultados: Participaron 306 estudiantes con promedio de edad de 20.75 años
(DE= 2.062), se encontró aumento estadísticamente significativo en el número de comidas hechas al día, el promedio a la
semana en consumo de carne procesada, huevos, galletas (bollería) y bebidas azucaradas. Disminución estadísticamente
significativa en consumo de pescados y mariscos, lácteos, comida rápida. También aumento significativo, tiempo de sueño,
ver televisión y uso de dispositivos electrónicos. Conclusiones: La población presentó tendencia a los cambios en
alimentación y estilos de vida poco saludables, aumentando los factores de riesgo de padecer otros tipos de enfermedades.
Palabras Clave: Indicadores de Salud Comunitaria, conducta alimentaria, estilo de vida

ABSTRACT
Introduction: During the period of confinement due to covid-19, the population modified work and social activities, altering
eating patterns, physical activity practices and sleep, causing a direct impact on physical and emotional health. Objective: To
describe the changes generated in eating behavior and lifestyles during the COVID-19 pandemic in a university population
living in the state of Chiapas, Mexico. Material and method: Cross-sectional study, where university students from the state
of Chiapas, Mexico participated. Data collection was carried out through a digital survey using Google Forms. Results: 306
students participated with an average age of 20.75 years (SD= 2.062), a statistically significant increase was found in the
number of meals eaten per day, the average per week in consumption of processed meat, eggs, cookies (pastries) and sugary
drinks. Statistically significant decrease in consumption of fish and shellfish, dairy, fast food. Also, significant increase, sleep
time, watching television and use of electronic devices. Conclusions: The population presented a tendency to changes in
diet and unhealthy lifestyles, increasing the risk factors of suffering from other types of diseases.
Key words: Community Health Status Indicators; Feeding Behavior; Life Style
Correspondencia: Juan Carlos Nájera-Ortiz
juan.najera@unicach.mx
Recibido: 19 de agosto 2022, aceptado: 10 de noviembre 2022
©Autor2023
Citation: Nájera-Ortiz J.C., Cartas-Fuentevilla G. (2023) Alimentación y estilos de vida durante el confinamiento por pandemia
en universitarios de Chiapas, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 22 (1), 29-37. https://doi.org/10.29105/respyn22.1-709

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Significancia
Los estudios y evidencias sobre el efecto del
distanciamiento social en la vida de la población
joven en estados como Chiapas, son aún escasos. El
aislamiento de seres queridos, amigos y profesores,
la pérdida de libertad, la incertidumbre sobre la
enfermedad, los cambios en las actividades de rutina,
la falta de espacio físico en el hogar, aspectos
relacionados con el empeoramiento económico de las
familias y la interrupción de clases pueden provocar
cambios en comportamientos y estilos de vida, y
pueden dañar la salud de población en este grupo de
edad.
Introducción
La pandemia provocada por SARS-Cov-2
desencadenó varios problemas en los diferentes
sectores de la sociedad; desde sus inicios en
diciembre 2019 y hasta la fecha, no solo ha
provocado que existan millones de personas
infectadas, sino también, un gran número de
fallecimientos a nivel mundial. México reportó sus
primeros casos importados a finales de febrero de
2020, comenzando en ese momento con la fase I de
COVID-19 (Suárez et al., 2020), posterior a estos
hechos, el Gobierno Federal decretó el 24 de marzo
el inicio de la fase 2 de la pandemia COVID-19 en el
país, tras registrar las primeras infecciones locales
(Suárez et al., 2020). En esta fase se adoptaron
diversas medidas de salud pública, tales como la
suspensión principalmente de ciertas actividades
económicas, restricción de congregaciones masivas
y se recomendó permanecer en el domicilio a la
población en general, especialmente a los mayores de
60 años y a las personas con diagnóstico de
hipertensión arterial, diabetes, enfermedad cardíaca
o pulmonar, inmunosupresión inducida o adquirida,
a las mujeres que se encuentren en estado de
embarazo o puerperio inmediato.
El confinamiento en los hogares, buscó provocar
distanciamiento social, con el fin de reducir el
contacto físico entre personas y el riesgo de
transmisión del virus, además de ayudar a reducir los
casos, siendo esta considerada en ese momento la
medida más efectiva para prevenir la transmisión del
nuevo virus (Sedano-Chiroque et al., 2020). Sin
embargo, esta medida se puede considerar una
experiencia difícil de afrontar y puede tener impactos
significativos en la vida de todos (Malta et al., 2020).
Influyendo en el estilo de vida, especialmente en la

dieta y actividad física; estudios también demuestran
además que durante esta etapa pueden verse afectado
los niveles de estrés y ansiedad (Clemente-Suárez et
al., 2020; Khademian et al., 2021; Antunes et al.,
2020; Di Renzo et al., 2020) aumentando los factores
de riesgo de padecer otros tipos de enfermedades.
Durante el periodo del confinamiento la población
modificó sus actividades laborales y sociales, alteró
patrones alimentarios, prácticas de actividad física y
sueño, causando un impacto directo sobre la salud
física y emocional (García-Tascón et al., 2021). Por
lo tanto, bien puede sospecharse de un incremento en
la prevalencia del sobrepeso y obesidad a nivel
mundial, debido a que muy probablemente, la
población aumentó la ingesta calórica (grasas y
carbohidratos) y sedentarismo. Otro de los aspectos
que, pudo haberse afectado fue la salud mental de los
individuos a causa de trastornos emocionales como
ansiedad, estrés, depresión y preocupación, factores
que condicionaron en la alteración del
comportamiento alimentario (Villaseñor-Lopez et
al., 2021).
En este sentido, lo evidenciado en otras partes del
mundo, nos hace plantear la hipótesis que la realidad
de la población del estado de Chiapas, en cuanto a los
efectos del confinamiento por pandemia, podrían
presentar similitudes, a pesar de la existencia de
contextos poco visibilizados y caracterizados por la
desigualdad, así́ como por la diversidad demográfica,
socioeconómica y cultural de las diferentes regiones
que conforman el estado. Por ello, la presente
investigación tiene como objetivo general describir
los cambios generados en la conducta alimentaria y
estilos de vida durante la pandemia COVID-19 en
población universitaria habitante del estado de
Chiapas, México.
Material y Método
Se llevó a cabo un estudio epidemiológico de corte
transversal,
donde
participaron
estudiantes
matriculados en la Licenciatura de Cirujano Dentista
de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
(UNICACH), México, durante el periodo escolar
febrero-julio de 2021. La recolección de datos fue
realizada a través de una encuesta digital por medio
de Google Forms (Laguna et al., 2020), cuya
invitación fue enviada, junto con el enlace de acceso
al formulario, a cada representante de grupo de todos
los semestres, para que previas indicaciones

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

30

�Artículo Original

puntuales del llenado del formulario, procedieran a
responder de manera voluntaria quienes estuvieran
dispuestos a participar. De esta manera, fueron
incluidos cuestionarios de estudiantes con matrícula
vigente del ciclo escolar y programa educativo
correspondiente de la UNICACH y cuyo formulario
estuviera llenado de manera completa.
El cuestionario incluyó preguntas relacionadas a la
caracterización de cada participante (sexo, edad,
lugar de origen), de la alimentación antes y durante
el confinamiento, tales como el número de comidas
diarias realizadas, frecuencia semanal de consumo
de alimentos por grupo (carne roja/blanca, carne
procesada, pescados o mariscos, huevos, lácteos,
cereales refinados, cereales integrales, verduras,
frutas, leguminosas, galletas o bollería, bebidas
azucaradas y comida rápida), así como de algunos
hábitos relacionados al estilo de vida (consumo de
tabaco y alcohol, práctica de actividad física,
modificaciones del sueño, tiempo de ver televisión y
uso de dispositivos electrónicos) antes y durante del
confinamiento. Vale la pena señalar que, se
excluyeron formularios incompletos en su llenado y
de estudiantes de otros programas educativos y/o de
otras Universidades.
Es importante mencionar que, la participación de los
universitarios fue autorizada a través un
consentimiento informado vía online, además de que
se informó sobre la finalidad y objetivos de la
investigación, que la participación era voluntaria y
que podían abandonar el cuestionario en cualquier
momento. También se informó de que los datos
aportados serían anónimos y se facilitaba el nombre,
centro y correo electrónico de contacto de una
persona del grupo investigador para cualquier
información adicional o consulta. Todos los
procedimientos
fueron
adecuados
a
las
recomendaciones para la investigación biomédica de
Helsinki de la Asociación Médica Mundial y a la Ley
General de Salud de México, este estudio es de riesgo
mínimo, como lo estipula la mencionada ley.

hicieron las comparaciones pertinentes con las
pruebas de normalidad y se consideró un valor de
p&lt;0,05 como estadísticamente significativo
aplicando la prueba t de Student para la comparación
de medias para muestras relacionadas.
Resultados
Descripción de la población en estudio.
El estudio incluyó a un total de 306 participantes
(27.9%) de un total de 1096 estudiantes matriculados
para el ciclo escolar correspondiente al periodo de
aplicación del instrumento, quienes decidieron
participar de manera voluntaria, correspondieron al
sexo femenino 222 (72.5%), provenientes de 33
municipios del estado de Chiapas, predominando los
de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez (54.2%), ciudad
sede de la Facultad. La localidad de origen fue en su
mayoría considerada de tipo urbana (88.2%). El
96.1% vive en una Familia nuclear (papá, mamá,
hermanos).
Comportamiento de la alimentación entre los
participantes.
En relación a lo declarado por el grupo de estudiantes
participantes del estudio, se presentaron aumentos
significativos en primer lugar, en el número de
comidas que llevaban a cabo diariamente, así como
en el consumo semanal de carne procesada, de
huevos, galletas o bollería y de bebidas azucaradas.
Y de cambios significativos que tendieron a la
disminución en el consumo de pescados o mariscos,
lácteos y de comida rápida (Tabla 1).

Para el análisis estadístico se empleó el paquete
estadístico SPSS 23.0 que, de acuerdo a la naturaleza
de cada variable, se hizo un análisis descriptivo en
las que se calculó las medidas de tendencia central
como la media y medidas de dispersión como la
desviación estándar y rangos y se realizó un análisis
de frecuencia para las variables categóricas. Se

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

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�Artículo Original

Tabla 1. Consumo promedio de alimentos antes y durante el confinamiento
por pandemia.

Número de comidas
1*

hechas al día
Consumo de carne
roja/blanca
Consumo de carne
*

procesada
Consumo de pescados o
mariscos

*

Consumo de huevos

*

Consumo de Lácteos

*

Consumo de cereales
refinados
Consumo de cereales
integrales
Consumo de Verduras
Consumo de frutas
Consumo de
leguminosas
Consumo de galletas o
*

bollería
Consumo de bebidas
*

azucaradas
Consumo de comida
*

rápida

Consumo promedio
semanal antes del
confinamiento
(DE)
2.92
(0.576)

Consumo promedio
semanal durante el
confinamiento
(DE)
3.67
(0.840)

3.36
(1.356)
1.30
(0.043)

3.28
(1.497)
2.48
(0.080)

1.66
(0.928)
3.40
(1.605)
4.05
(2.029)
4.08
(1.985)
3.02
(1.925)
4.48
(1.680)
4.23
(1.780)
3.27
(1.648)
2.91
(1.805)

1.18
(0.576)
4.45
(1.513)
3.61
(1.956)
3.90
(2.039)
2.92
(1.744)
4.50
(1.756)
4.26
(1.905)
3.22
(1.592)
3.2
(1.791)

2.08
(1.388)

2.60
(1.609)

2.14
(0.941)

2.0
(1.336)

Fuente: Cuestionarios.
1 Se refiere al número de comidas al día y no al consumo semanal como el resto
de variables.
* p ≤0.05

Es importante señalar también que, en porcentajes
considerables los participantes en el presente estudio,
manifestaron que el consumo habitual de cereales
refinados, cereales integrales, verduras, frutas y
leguminosas, no presentó cambió durante el
confinamiento, es decir, se mantuvo en cuanto a la
frecuencia. (Tabla 2)

Tabla 2. Porcentaje de universitarios según cambios en el consumo de alimentos
antes y durante el confinamiento por pandemia*
Consumo durante el confinamiento
Se mantuvo (%) Disminución (%) Aumento (%)
Número de comidas hechas al día
Consumo de carne roja/blanca
Consumo de carne procesada
Consumo de pescados o mariscos
Consumo de huevos
Consumo de Lácteos
Consumo de cereales refinados
Consumo de cereales integrales
Consumo de Verduras
Consumo de frutas
Consumo de leguminosas
Consumo de galletas o bollería
Consumo de bebidas azucaradas
Consumo de comida rápida

117 (38.2)
162 (52.9)
78 (25.5)
139 (45.4)
87 (28.4)
136 (44.4)
126 (41.2)
116 (37.9)
170 (55.6)
152 (49.7)
126 (41.2)
43 (14.1)
60 (19.6)
127 (41.5)

13 (4.2)
76 (24.8)
34 (11.1)
131 (42.8)
41 (13.4)
110 (35.9)
112 (36.6)
108 (35.3)
66 (21.6)
82 (26.8)
80 (26.1)
122 (39.9)
100 (32.7)
105 (34.3)

176 (57.2)
68 (22.2)
194 (63.4)
36 (11.8)
178 (58.2)
60 (19.6)
68 (22.2)
82 (26.8)
70 (22.9)
72 (23.5)
100 (32.7)
141 (46.1)
146 (47.7)
74 (24.2)

Fuente: Cuestionarios.
* n=306

Hábitos relacionados al estilo de vida de los
participantes.
En cuanto a los hábitos que presentaron quienes
participaron en el estudio, se resalta lo concerniente
al consumo de tabaco y alcohol. Para el caso del
primero, se encontró que 92 (32.1%) del total
(n=306) declaró ser consumidor de tabaco, y al
analizar los promedios diarios reportados antes y
durante el confinamiento, no se encontraron
diferencias estadísticamente significativas, de hecho,
casi la mitad mantuvo el consumo de éstos (Tabla 3).
Para el caso de consumo de alcohol, 109 (35.6%)
declaró hacerlo de manera habitual, quienes, en casi
tres cuartas partes, declaró bebió menos de lo que
solía tomar durante el confinamiento (Tabla 3).
Tabla 3. Consumo de tabaco y alcohol antes y
durante el confinamiento.
Consumo de tabaco
Consumo de cigarrillos al día
antes de confinamiento
Consumo de cigarrillos al día
durante el confinamiento
Durante el confinamiento
Se mantuvo
Disminuyó
Aumentó

Media

DE

2.58

1.43

2.41

1.26

Núm
44
29
20

%
47.3
31.2
21.5

Consumo de alcohol durante el confinamiento
Núm
%
Misma frecuencia
5
4.6
Aumento en la frecuencia
10
9.2
Disminución de la frecuencia
81 74.3
Dejó de beber
13 11.9
Fuente: Cuestionarios.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

32

�Artículo Original

En cuanto a otros hábitos, es de resaltar que, el
tiempo dedicado al sueño, ver televisión y el uso de
dispositivos electrónicos con fines recreativos,
presentó aumentos significativos en el promedio de
horas diarias dedicadas a cada uno de ellos (Tabla 4).
Tabla 4. Desarrollo de actividades diarias antes y durante el
+

confinamiento por pandemia .
Antes del
confinamiento
Media DE
Ejercicio físico (minutos)
33.20 14.12
6.51
1.31
Dormir1*
2.06
1.15
Ver televisión1 *
2.22
Uso dispositivos electrónicos1* 3.66

Después del
confinamiento
Media DE
30.53 12.12
8.36 1.78
3.98 2.17
6.65 3.76

Fuente: cuestionarios
1= En horas
* p&lt;0.001
+ n=306

Lo que puede verse claramente evidenciado con los
porcentajes reportados en cuanto al aumento en el
tiempo de dedicación durante el confinamiento
(Tabla 5).
Tabla 5. Desarrollo de actividades diarias antes y durante el confinamiento por
+

pandemia .

Ejercicio físico (minutos)
Dormir1
Ver televisión1
Uso dispositivos electrónicos 1

Se mantuvo
Núm
%
160.00 52.3
80 26.1
106 34.6
60 19.6

Disminuyó
Núm
%
68 22.2
44 14.4
26
8.5
10
3.3

Aumentó
Núm
%
78 25.5
182 59.5
174 56.9
236 77.1

Fuente: cuestionarios
1= En horas
+ n=306

Discusión
El confinamiento domiciliario como acción directa
en respuesta a la pandemia de COVID-19, produjo
efectos positivos desde el punto de vista
epidemiológico para frenar la propagación del virus
entre la población, sin embargo, también tuvo
repercusiones importantes asociadas a la
modificación de los estilos de vida cotidiana en gran
sector de la población (Ammar et al., 2020; Naia y
Hamadeh, 2020); Es bien sabido que, el hecho de
permanecer la mayor parte del tiempo en casa pudo
provocar cambios relacionados a la salud mental
(ansiedad o estrés), lo que a su vez, también en
muchos casos, pudo traer como consecuencia, el
aumento en hábitos de tipo sedentario y menor
motivación de llevar una alimentación saludable
(Narici et al., 2020).

Nuestra población estuvo conformada por jóvenes
universitarios originarios de diferentes municipios
del estado de Chiapas, con edades entre los 18 y 23
años, con relación a esto, los estudiantes
universitarios pudieron haber sido uno de los grupos
poblacionales más afectados en la esfera de la calidad
de vida durante el confinamiento, ya que de acuerdo
a Pacheco et al (2014), la percepción sobre la salud
y calidad de vida que ellos tienen, se encuentra
relacionada directamente con aspectos emocionales,
cognitivos y de comportamientos, que a la vez,
pueden constituirse como indicadores de riesgo de
enfermedades y otros daños a la salud.
En relación a los hábitos alimenticios, el promedio de
comidas hechas al día encontrado previo al periodo
de confinamiento fue muy cercano a 3, presentado
similitud con lo reportado por Villaseñor et al.,
(2021) y Rodríguez-Pérez et al., (2020), donde se
reporta que la mayor parte de la población refirió
realizar 3 comidas al día. En contraparte a esto,
nuestros hallazgos muestran un porcentaje
considerable, declaró que aumentó ese número de
comidas diarias durante el confinamiento, lo cual
influyó en el hecho de que se presentaran diferencias
estadísticamente significativas, al comparar los
promedios antes y durante el confinamiento.
Lo cual, visto desde el punto que al estar en casa,
muy probablemente fue posible que llevaran a cabo
un mayor número de comidas al día, sin esto
significar que fueran de la mejor calidad nutricia, ya
que tal vez, se optaba por consumir productos
almacenados, favoreciendo el consumo de alimentos
accesibles y asequibles, que en la mayoría de los
casos poseen alta densidad energética y bajo poder
nutricional, los cuales no proporcionan los
nutrimientos inorgánicos, vitaminas y proteínas
necesarias para una alimentación saludable, situación
que ha propiciado que sectores importantes de la
población mexicana se encuentre en inseguridad
alimentaria. Los resultados de nuestro estudio
presentan este patrón, el cual se vio reflejado en un
aumento en el consumo de carne procesada, galletas
o bollería y de bebidas azucaradas.
De acuerdo con un estudio internacional desarrollado
por Ammar et al (2020), donde se analizan los
efectos del confinamiento en los hábitos alimentarios
y la actividad física, quienes participaron declararon
haber aumentado su consumo de alimentos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

33

�Artículo Original

considerados poco saludables, aunado a esto,
tuvieron una mayor frecuencia de episodios de comer
sin control, además de recurrir a los refrigerios
durante la noche.
Adicionalmente a este punto, un estudio desarrollado
en Italia por Pellegrini y cols (2020), mencionan que,
durante el confinamiento en aquel país, personas
obesas que se encontraban en un programa de
pérdida de peso, el confinamiento en casa propicio
un ambiente de mayor ingesta calórica y el consumo
de mayor cantidad de grasa y carbohidratos, lo que
ocasionó que el confinamiento les provocara una
ganancia de peso. De esta manera, el impacto
negativo que esto conlleva se podría corroborar con
los indicadores antropométricos, incremento en peso
y grasa corporal, y si se cuenta con estudios de
laboratorios podremos agregar que también pueden
presentarse incrementos en los niveles de los
parámetros del perfil de lípidos, todo ello implica que
la población se encuentre vulnerable a presentar
complicaciones a corto y largo plazo, como lo es la
obesidad, diabetes, hipertensión.
En cuanto al consumo de frutas, verduras,
leguminosas y cereales integrales, aunque
presentaron un porcentaje importante con tendencia
a la disminución en su consumo durante el
confinamiento, la diferencia entre los promedios de
consumo no presentó significancia estadística.
Respecto a los tres primeros, su consumo tanto
previo, como el declarado durante el confinamiento,
de acuerdo a lo recomendado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS), se encuentran por
debajo de lo que se sugiere en sus lineamientos.
Estudios realizados en otras partes del mundo nos
muestran resultados diversos. Por ejemplo, los
resultados de un estudio argentino presentaron una
reducción en el consumo de frutas y verduras durante
la cuarentena (Sudriá et al., 2020), de igual forma,
Sidor y Rzymski (2020) en un estudio desarrollado
con población polaca, reportaron que un tercio de los
participantes no cumplían con las recomendaciones
diarias de frutas y verduras. Por otro lado, estudios
realizados en Brasil (Steele et al 2020) y China
(Wang et al., 2020), describieron un aumento en el
consumo de frutas, verduras y legumbres durante el
periodo de confinamiento en su población
participante.

De esta manera, la situación presentada por nuestra
población en estudio resulta preocupante, pues revela
una importante frecuencia elevada de consumo
inadecuado de frutas y verduras en comparación con
lo propuesto por la OMS (2021). Más aún, que en el
presente estudio se consideró́ un criterio menos
estricto de consumo adecuado (consumo días a la
semana) a diferencia de la forma habitual, cuya
escala es determinada por el número de porciones por
día. Por lo tanto, la promoción de un hábito
recomendable al respecto, es una prioridad a trabajar
en estos jóvenes, pues este grupo de alimentos se
considera fuente de importantes micronutrimentos
para lograr un desarrollo adecuado en el individuo.
Otro aspecto a resaltar, está relacionado al acceso a
frutas y verduras durante la cuarentena, el cual pudo
verse limitado por la suspensión o limitación del
funcionamiento de mercados, tianguis o centros de
abasto de estos productos, un mayor costo de estos
productos en supermercados y un mayor temor de la
población a exponerse al contagio en estos lugares de
abastecimiento (Sidor y Rzymski, 2020), prefiriendo
alimentos no perecederos. Rodríguez-Pérez et al
(2020) reportan en su investigación desarrollada en
España que, su población en estudio presentó
dificultades para acceder a alimentos frescos como
carne, vegetales y mariscos durante confinamiento.
Respecto a este último grupo de alimentos, nuestros
resultados mostraron disminución significativa en su
consumo promedio, muy probablemente también
asociado a la dificultad en su acceso.
El hecho de que se haya presentado aumento
significativo en el consumo de huevos durante la
cuarentena, está muy probablemente asociado a
factores como la facilidad para almacenarse y
cocinarse, así como de acceso. Para el caso de los
productos lácteos, la disminución en su consumo
puede deberse, según la Federación Panamericana de
Lechería (FEPALE) (2022) a factores relacionados a
la economía general y los efectos de segundo orden
en el poder adquisitivo de los hogares y el tipo de
cambio.
Además de los cambios presentados en la
alimentación durante el período de distanciamiento
social, es bien sabido que también se presentaron
cambios en los estilos de vida y la adopción de
hábitos que pueden considerarse no saludables. Al
analizar el consumo de tabaco y alcohol antes y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

34

�Artículo Original

durante el confinamiento, los resultados nos
mostraron en relación al primero, que entre quienes
manifestaron ser fumadores, casi la mitad expresó
que su consumo en cuanto a número de cigarrillos
por día se mantuvo. No así en lo relativo con el
consumo de bebidas alcohólicas, donde encontramos
que, el porcentaje de personas que declaró la
disminución en su ingesta fue casi del 75%, respecto
a este punto, es importante señalar que el estado de
Chiapas, al igual que otros estados de la República
Mexicana, implementaron Ley Seca durante este
periodo, comercializándose exclusivamente de
manera clandestina.

que varias de estas situaciones, se hayan replicado en
una gran proporción de este grupo poblacional.

Un aspecto que llama la atención es el notorio y
significativo aumento en el tiempo dedicado a
dormir, ver televisión y el uso de dispositivos
electrónicos para fines de entretenimiento. Respecto
a las horas de sueño, nuestros resultados difieren a lo
que diferentes estudios publican (Mónico et al.,
2020; Killgore et al., 2020; Kokou et al., 2020;
Voitsidis et al., 2020) en relación que, en las
poblaciones en estudio, predominaron episodios de
insomnio. Lo cual, visto desde la perspectiva que en
nuestro estudio trata de estudiantes universitarios, los
horarios escolares y laborales fueron más relajados
junto con el aumento del tiempo en el hogar, permitió
a las personas dormir más, independientemente de la
carga emocional que el aislamiento social les pudo
provocar.

Bibliografía

Debido a que el encierro resultó una situación
excepcional que causó nuevos modelos de vida,
nuevos hábitos de consumo y en particular, nuevos
consumos de los medios de comunicación, así como
del entretenimiento y de ocio, la ciudadanía
confinada disponía de mucho tiempo para informarse
y entretenerse. Por ello, resulta lógico que nuestros
resultados muestren que el consumo de televisión y
medios digitales se hayan disparado durante el
confinamiento.
Conclusiones
Las evidencias sugieren que cuando la población
joven no va a la escuela (por ejemplo, durante los
fines de semana y feriados), suelen ser menos activos
físicamente, pasan más tiempo frente a la pantalla y
a dispositivos electrónicos, tienen problemas para
dormir y empeoran su dieta. Por lo tanto, durante el
período de distanciamiento social, es comprensible

Ante esta realidad, podemos visualizar dos
escenarios: uno donde las personas tomaron esto
como una oportunidad para mudar hacia hábitos más
saludables. Y tenemos a quienes no lo hicieron, por
diferentes circunstancias que no siempre fueron
voluntarias, sino que a lo mejor fue como
encontraron la solución a sus problemas de ansiedad
e incertidumbre, no estaban organizados o en la
disposición de cambiar.

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https://DOI: 10.3390/ijerph17155575

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 22 No.1 enero- marzo, 2023.

37

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