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                  <text>�D.R. 2024 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 4, No. 7, enero-junio
2024, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier titulado Donoso Cortés, coordinado por Raúl Jorge Alejandro
Rodríguez Garza.
Autores
Juan Carlos Moreno Romo
Ángel Campo Díaz
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
José Manuel Marín Mena
Carlos Andrés Gómez Rodas
Omer Buatu Batubenge
Benjamín Panduro Muñoz
Roberto Mora Martínez
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Valeria Aimé Dávila Garza
Paula Beatriz Pinales Caballero
Traducción del inglés
Olaf Chávez Reyna

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Donoso Cortés: místico, pensador, teólogo
y profeta
Donoso Cortés: mystical, thinker, theologian and
prophet
Donoso Cortés: mystique, penseur, théologien et
prophète
Presentación
Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza1
Coordinador del Dossier

Donoso Cortés fue un pensador español cuya aportación
filosófica, desde la mirada teológica, ha logrado aportar
suficientes tesis y argumentos para pensar la política en
tiempos de incertidumbre. No suele ser un autor concurrido
en las facultades de filosofía, por lo que en este Dossier
1
Licenciado en Filosofía por la UANL de México y Maestro en Filosofía
y Humanidades por el Universitat Abad Oliba de Barcelona
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

hemos considerado oportuno darlo a conocer, con el
objetivo de aportar perspectivas y críticas que enriquezcan
el debate social, político y cultural hoy.
El siguiente conjunto de artículos trae a la discusión sus
ideas, solían llamarle Marqués de Valdegamas. Pensadores
como Schelling, Metternich y Ranke lo comentaron y admiraron, e incluso sus ideas fueron meditadas por grandes
hombres como Luis Napoleón, Federico Guillermo IV y el
zar Nicolás II. Carl Schmitt no dudaría en decir que: “A mis
más de 60 años puedo asegurar con toda tranquilidad que
el gran discurso de Donoso del 4 de enero de 1849, sobre la
dictadura, es el discurso más extraordinario de la literatura
mundial, y no hago excepciones ni con Pericles, Cicerón ni
Miarabeau.”2
Donoso paso al olvido y al silencio, aún nos preguntamos
por qué, pues Edmund Schramm y Dietmar Westemeyer
mostraron al hombre moderno de entreguerras la profundidad donosiana y las advertencias que el mismo pensador
español hacía a la humanidad occidental de lo que terminaría por ocurrir al haber despreciado, lo que él llamaba, las
vías católicas. Carl Schmitt se preguntaría, legítimamente,
por el despreció y olvido que se ha tenido por Donoso Cortés en los últimos años a causa de su postura decisionista:
“No se trata de una hostilidad normal, propia de la lucha
política. Esta aversión dice relación precisamente con la
racionalidad de la idiosincrasia donosiana y se apoya en
motivos más profundos, metafísicos.”
De acuerdo con Donoso, el hombre tiene una postura
sobre la divinidad, sobre su naturaleza y sobre el mundo,
y solo así se puede entender a la sociedad humana y su
devenir hacía el orden o la catástrofe. Al contrario de las
2
Carl Schmitt. Glossarium, (Madrid: Editorial el Paseo, 2021). Pág. 52
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
2
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

�Donoso Cortés: místico, pensador,
teólogo y profeta

explicaciones de la sociología marxista que parten de las
condiciones materiales, en tanto su capacidad de producción, la mirada desde la teología que hizo Donoso logró
ver el devenir de Europa y la catástrofe que sufriría con las
guerras mundiales. Sin embargo, lo interesante del hombre contemporáneo es que, a pesar de negar la importancia
de la teología para explicar el mundo, sigue estando en un
mito religioso que cree racional debido a una historia que es
contada desde la perspectiva de los pensadores ilustrados.
La gran mayoría de las academias mexicanas no conocen
a dichos autores tradicionalistas (De Maistre, Donoso, De
Bonald) porque han tendido a enseñar la historia de la filosofía según la versión del racionalismo. Además, la historia
de la filosofía que se enseña en las aulas universitarias no
ayuda al estudiante de humanidades a ver la dimensión religiosa de la época moderna. El pensador español, sin duda,
es una guía para comenzar a cuestionar de verdad los mitos
de nuestra época, pues detrás de toda sociedad humana hay
una forma de entender la divinidad.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2023, pp. 1-3

3

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
About the life and work of Severo Iglesias, (1942-2021)
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo
https://orcid.org/0000-0002-7468-0710
Universidad Autónoma de Querétaro
Santiago de Querétaro, Qro., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Moreno Romo, Juan Carlos. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.7-86
Recepción: 24-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: juancarlosmorenoromo@yahoo.com.mx

�Dossier

Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés
Embers Of Don Juan Donoso Cortes
Braises de Don Juan Donoso Cortés
Juan Carlos Moreno Romo1

Resumen
Tras un mínimo balance de lo que principalmente nos aparta
o nos disuade del estudio y comentario de la obra de este
importante pensador político español —entre nosotros mismos
efectivamente relegado, descuidado u olvidado—, se recogen y
comentan en el presente trabajo, por lo pronto —tanto del Juan
Donoso Cortés de la etapa liberal como del de su segundo, o
su tercer periodo—, algunas de las ideas, observaciones o
advertencias que en nuestro propio contexto histórico y filosófico
poseen —cual se verá también gracias a algunas referencias
cruzadas— una mayor vigencia.

Palabras clave
Modernidad, revolución, soberanía, liberalismo, catolicismo.

Abstract
After a minimum balance of what mainly separates us or
dissuades us from the study and commentary of the work of
1
Universidad Autónoma de Querétaro, Querétaro.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

4

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

this important Spanish political thinker —among ourselves
effectively relegated, neglected or forgotten—, they are collected
and commented on in the present work, for now —both of Juan
Donoso Cortés of the liberal stage and of his second, or third
period—, some of the ideas, observations or warnings that they
possess in our own historical and philosophical context —which
will also be seen thanks to some cross references— greater
validity.

Keywords
Modernity, revolution, sovereignty, liberalism, Catholicism.

Résumé
Après un assez court bilan de ce qui nous sépare ou dissuade de
l’étude et du commentaire de l’œuvre de cet important penseur
politique espagnol —effectivement relégué, négligé ou oublié
parmi nous- nous rassemblons et commentons dans ce travail,
pour l’instant -aussi bien pour le Juan Donoso Cortés de l’étape
libérale que pour celui de sa deuxième ou sa troisième période—,
quelques-unes de ses idées, observations ou avertissements que
dans notre propre contexte historique et philosophique, possèdent
—ce que nous verrons aussi grâce à quelques références
croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

5

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Por poco practicada senda, y en no demasiado
cómodas compañías
Se nos invita a que nos ocupemos, en este dossier de
revista, nada más y nada menos que de la obra de don
Juan Donoso Cortés, marqués de Valdegamas, quien
por lo pronto se nos presenta como uno de los actores,
y sobre todo como uno de los pensadores políticos más
importantes del siglo XIX. La invitación es difícil de
rechazar, en primer lugar, porque es muy pertinente,
interesante, y hasta justa. Aunque también lo es por lo que
en nuestras para, o post o hipermodernas circunstancias
tiene de “incorrecta” o atrevida.
Al mismo tiempo es preciso admitir que la tarea que
de ese modo hacemos propia o asumimos es inevitablemente
incómoda, o mínimamente embarazosa en la medida en la
que de entrada nos arroja a tierras más o menos incógnitas,
solitarias, empolvadas… Y hasta llenas de maleza, o de
flores, si se quiere, pero de flores de esas que hacen, por su
excesiva densidad, una suerte de más o menos estorbosa,
o impracticable selva de imágenes, frases, florituras y
sentencias.
Respecto del estilo de Donoso el profesor y jurista
valenciano José Corts Grau hablaba ya, por ejemplo,
a mediados del pasado siglo XX, de “su genialidad
avasalladora, ávida de efectismos.”2 Y él mismo recordaba
la crítica que de Donoso había hecho un célebre político y
hombre de letras del propio siglo XIX (o de la inmediata
generación, subrayarían los orteguianos, que sucedió a
la suya): “¿Qué son sus obras —pudo decir Valera con
su parte de razón— sino un conjunto de odas, canciones,
2
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés,” Revista de Estudios
Políticos no. 19-20 (1945): 88.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
6
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

sátiras, elegías y trenos, escritos o pronunciados con acento
apocalíptico en resonante prosa?”3
Frutos hay, desde luego, en la exuberante obra de
Juan Donoso Cortés. Y los hay incluso de indudable, y hasta
de irrenunciable valor. Pero no es nada sencillo ubicarlos,
cogerlos, y nutrirse con ellos. Y es una viña la suya,
además, lo decíamos ya, en la que tampoco abundan los
obreros, pues entre el rechazo “espontáneo” o pavloviano
y la adhesión entusiasta o partidaria el punto medio o
ponderado del lector sereno —¡y del investigador! — no es
terreno fácil de alcanzar, ni de transitar tampoco.
“Para comprender a Donoso —escribía por su parte,
en 1972, Guillermo Fraile— es preciso encuadrarle
dentro de su ambiente romántico, en que prevalece
la forma sobre el fondo, el sentimiento sobre
el raciocinio, la impresión inmediata sobre las
abstracciones filosóficas, la ampulosidad oratoria
sobre el análisis frío y disecador de los hechos
escuetos.”4

No escribía ni para los manuales ni para los profesores,
subrayaría Unamuno, sino para la vida, y desde ella misma,
desde lo más vertiginoso y enredado que la vida humana
tiene, incluso. Y sin embargo es cierto que el pensamiento
siempre exige un alto, una distancia, una ponderación y un
discernimiento.

3
José Corts Grau, “Perfil actual de Donoso Cortés”, 85. Aunque bien
vistas las cosas el texto está ligeramente adaptado al propósito de quien lo cita:
véase Juan de Valera, Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, con introducción y notas biográficas y críticas por Juan De Valera (Madrid; Ricardo Fe,
1902), 47-48.
4
Guillermo Fraile, Historia de la filosofía española (Madrid: Biblioteca
de Autores Cristianos, 1972), 101.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
7
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Para distinguir con lucidez —comenta José Antonio
Ullate— conviene que se sosiegue la pasión.
Podremos así reconocer que hay en Donoso algo
misterioso que nos gana a su afición por encima de la
exactitud de sus pensamientos. Es precisamente esa
apasionada entrega suya a la búsqueda de la verdad
la que nos seduce, junto con un don excepcional para
expresar felizmente su anhelo, para decir las cosas con
fórmulas vibrantes e inflamadas. Capacidades éstas
no exentas de peligro, puesto que su prosa embriaga y
entusiasma hasta el punto de hacernos dar aprobación
a algunas de sus formas de pensar que no llegaron a
purificarse en esa transición que caracterizó su vida
entre el naturalismo y lo sobrenatural.5

Y entonces cabe señalar que entre seducir o convencer,
y orientar, enseñar o conducir, media un anchuroso trecho
que acaso sea excesivo exigir de un hombre que, en tan corta
vida, hizo desde luego tanto como pudo dejándonos a los
demás, a la pausada y serena labor de lectura y reflexión, y
asimismo de investigación y de confrontación, esa otra tarea.
El genio de Donoso, fulgurante y acerado,
torrencial en intuiciones que rebasan con holgura
sus propias premisas intelectuales —seguimos
leyendo en el texto de José Antonio Ullate—, fue
reconocido de inmediato en su propio tiempo como
una feliz anomalía y ha gozado de una afortunada
aunque guadianesca posteridad que, sin embargo,
no siempre, y hasta podríamos decir que en pocas
ocasiones, ha permitido que el aplauso de sus
escritos fuese parejo con la profundización de su
pensamiento.”6
5
José Antonio Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” Anales
de la Fundación Elías de Tejada, Año XVI (2010): 172.
6
Ullate, “La evolución truncada de Donoso Cortés,” 171.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Y es que, a la vehemencia, o a la urgencia de la vida
—y de una vida tan corta y tan intensa—, le falta entonces,
como complemento, la pausa del estudio, o de los muchos
estudios, comentarios, discusiones…. Y por si lo de la
dificultad de acceso intrínseca no fuera suficiente, y como
si en lo que la obra de Donoso tiene de más fácilmente
transitable diésemos con el letrero ese de “prohibido pisar
el pasto” —que en nuestras ciudades nos veda el contacto
directo con lo poco que en ellas queda de vivo o natural,
confinándonos al duro y harto gris cemento—, también
aquí nos sale al paso, asaz comedida, la algunas veces
velada y otras veces más bien estridente advertencia de que
si seguimos adelante nos vamos a comprometer por unas
sendas que no solamente están muy poco despejadas o
allanadas, sino también muy drásticamente amenazadas, o
francamente prohibidas.
Esto es así, por lo que leo, veo y escucho, especialmente
en otros horizontes, en las cercanías de esos “centros”
de poder, y de “producción”, y sobre todo de control del
pensamiento, en donde al parecer todavía hay quien sienta,
o intuya, o recuerde que pende sobre ellos su “amenaza”.
En nuestros arrabales a Donoso Cortés de nombre lo
conoce casi todo mundo (como a Lucas Alamán, por citar
aquí a otro ilustre desconocido), pero es un nombre el suyo
que entre nosotros permanece apenas, vago o vaporoso,
en el ambiente universitario, libresco o cultural, como
aferrado a éste, apenas, con sus últimos ecos o sus últimas
fuerzas, tan sólo como una tenue o fantasmal invitación que
está a la espera de que surja, aquí o allá, en algún lector,
algún estudiante, profesor o investigador, una curiosidad
lo suficientemente abierta (y ni siquiera osada, como en
otras partes en donde los letreros de “prohibido el paso” se
respetan rigurosamente) como para incursionar en relativa
soledad por sus harto intransitados parajes.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
9
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

El arrabal es más libre, desde luego, pero para la
investigación formal, documentada y rigurosa es cierto que
depende en muy buena medida del centro, o de los centros,
desde los que recibe en especial los libros que conforman,
todavía, sus bibliotecas, amén de los “espacios” en los que
eventualmente él también se puede expresar.
No sorprende demasiado, pero sobre todo no deja
de ser significativo el silencio que sobre Donoso Cortés
guardan las historias de la filosofía, e incluso las específicas
historias de la filosofía política. La por lo demás muy densa
y muy completa Introducción a la historia de la filosofía
de Ramón Xirau, por ejemplo; o la mucho más extensa y
detallada del propio Emile Bréhier, que el propio Ortega
elogió por haber tomado en cuenta no sólo las grandes
cimas, sino también las zonas algo menos elevadas de la
historia del pensamiento;7 o la extensísima de Copleston.
Julián Marías le dedica apenas un párrafo de seis líneas,
en el que simplemente da noticia de su existencia, que
ya es algo.8 Y en el muy grueso volumen, algo extraña o
repetitiva o incongruentemente titulado El pensamiento
filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [13002000], coordinado por Enrique Dussel, Eduardo Mendieta
y Carmen Bohórquez, sólo se le menciona una vez, en la
sección correspondiente a las corrientes filosóficas del siglo
XX, en el artículo de Arnaldo Mora titulado “La filosofía
cristiana”. Se afirma ahí, en un solo párrafo también, por
lo demás bastante edulcorado, la muy fuerte influencia que
tuvieron Balmes y Donoso en los “pensadores cristianos”
de nuestro continente (que en la estrategia retórica del libro
aparecen pues, harto liberal, westfaliana o ilustradamente,
7
José Ortega y Gasset, Obras completas VI (Madrid: Santillana de Ediciones, 2006), 137.
8
Julián Marías, Historia de la filosofía (Madrid: Alianza, 2005), 337.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
10
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

como los representantes de una corriente filosófica más,
harto específica y minoritaria), y sin embargo, y no obstante
esa influencia así reconocida, en todo el resto de ese extenso
pavé no se los vuelve siquiera a mencionar.9
Alain Guy lo nombra una sola vez, en su Panorama
de la philosophie Ibéro-Américaine, como a uno de los
autores estudiados por el argentino Alberto Caturelli en su
respectiva dimensión de historiador de la filosofía.10 Y en
su propia Histoire de la philosophie espagnole le dedica
apenas poco más de una página, de la que al menos cabe
decir que es lo suficientemente seria, profesional y rigurosa.
“Ignorante de la escolástica y del espiritualismo
al mismo tiempo que del idealismo alemán de
su época —escribe—, él conocía muy bien la
Escritura, la Ciudad de Dios, Bossuet, Vico y sobre
todo L. de Bonald, lo mismo que Montalembert y
J. De Maîstre. Bastante extrinsecista, acordaba a
la acción del Poder y de la Iglesia los más grandes
derechos, en la restauración del catolicismo y del
orden tradicional.”11

Es interesante hacer notar, a este respecto (y para
abundar en esta simple toma de pulso que hago aquí, a
defecto de una exploración más extensa y exhaustiva), que
en el también muy amplio volumen coordinado por Santiago
Castro Gómez, Alberto Flores Malagón, Guillermo Hoyos
Vásquez y Carmen Millán de Benavides, sobriamente titulado
9
Dussel, Mendieta y Bohórquez (Eds.), El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [1300-2000] (México: Siglo XXI, 2009), 320.
10
Alain Guy, Panorama de la philosophie Ibéro-américaine, du XVIe siècle à nos jours (Ginebra: Patiño, 1989), 223.
11
Alain Guy, Histoire de la philosophie espagnole (Toulouse: Association
des Publications de l’Université de Toulouse-le-Mirail, 1983), 198.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
11
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Pensamiento colombiano del siglo XX, publicado en 2007
por la Pontificia Universidad Javieriana, a Donoso no se lo
menciona para nada, y en cambio sí se hace mención de Louis
de Bonald y de Joseph de Maîstre. Nuestra cultura es muy
celosa, ya se sabe, y Donoso no es el único en pagar el precio
de aquello, evangélico, de que “nadie es profeta en su tierra”.
Heleno Saña, en una Historia de la filosofía española
que está expresamente enfocada a explorar el influjo que ha
tenido ésta en el pensamiento universal, le dedica a Donoso
casi tres páginas de una exposición bastante convencional en
la que lo resume más o menos aceptablemente y le reprocha,
con lo de su influencia especialmente concentrada “en los
círculos alemanes y austriacos de extrema derecha entre la
Primera y la Segunda Guerra mundiales”,12 sobre todo su
pesimismo antropológico, histórico y político. Para Donoso,
subraya —y desaprueba—, de entrada no es congruente
hablar de una “soberanía popular”, en substitución de la
divina; y “el intento del racionalismo moderno y las utopías
sociales y políticas salidas de su seno de crear un paraíso
terrenal, significa una rebelión contra el orden divino y
contra el sagrado dogma del pecado original.”13
Cierto es que, aunque hay en la obra del gran
extremeño, amén de la teológica, una indudable dimensión
filosófica, Donoso Cortés es ante todo un pensador político.
“La política —escribe Carlos Valverde— era definitivamente
su camino”.14 Y es incluso Donoso, como bien advierte el
propio Heleno Saña, uno de los más importantes, o de los
más radicales críticos de lo que la política deviene en la
Modernidad.
12
Heleno Saña, Historia de la filosofía española. Su influencia en el pensamiento universal (Córdoba: Almuzara, 2007), 75.
13

Heleno Saña, Historia de la filosofía española, 176.

14
Juan Donoso Cortés, Obas completas I, edición de Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
12
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Si su filosofía primera, al igual que su fe, le viene
dada desde fuera, su experiencia política es en cambio —y
eso no es nada baladí— directa o de primera. Y es por eso,
por la atención que siempre puso en los problemas políticos
reales y concretos, que en la escuela de Gustavo Bueno, por
ejemplo, sin hacer caso ni a censuras ni a satanizaciones,
valoran muy positivamente su “materialismo”.15
Giovanna Scocozza nos recuerda, a este respecto, lo
que sobre él escribía, en Italia, el politólogo Ivan Scarcelli,
para quien:
“Existe una originaria e irremediable duplicidad en
Donoso: pragmático hasta el exceso en la política
minuciosa y cotidiana, y, sin embargo, en el
plano teórico, crítico intransigente de sus propios
tiempos”.16

¿Cómo conciliar, en la vida misma y no sólo en la vida
política, distancia y cercanía? Descartes meditó sobre ello,
en su morale par provision, pues el filósofo es también un
ser humano y como todos los demás tiene que hacer frente a
las urgencias de la vida. Pero entre la vida ordinaria y la vida
política hay todavía otra distancia y es por eso que él mismo
se excusaba, ante la princesa Elisabeth de Bohemia, de la
insuperable ignorancia, no sólo del común de los hombres
sino también del propio filósofo, o del pensador político
inclusive, en relación a los detalles, o las complicaciones y
sutilezas mil de la vida política ejercida al más alto nivel.
15
Véase la exposición de Joaquín Macías, y en especial también los comentarios de Gustavo Bueno, en https://www.youtube.com/watch?v=KyuEYeuLGWg
16
Giovanna Scocozza, “Donoso Cortés en Italia: Gioberti y Taparelli
d’Azeglio,” en Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las
Artes XIX (2011), 678.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
13
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Por lo demás —le escribe—, tampoco estoy de
acuerdo en la opinión de ese autor [Maquiavelo],
cuando dice en su prefacio: Que, como es necesario
estar en el valle para ver mejor la figura de las
montañas, cuando se quiere usar el lápiz, así debe
uno ser de condición privada para conocer bien el
oficio de un príncipe. Pues el lápiz no representa
sino las cosas que se ven de lejos; pero los
principales motivos de las acciones de los príncipes
son frecuentemente circunstancias tan particulares
que, si no es uno mismo príncipe, o no ha estado
mucho tiempo participando de sus secretos, no los
podría imaginar” (AT IV, 492).17

Y el caso es que, precisamente en eso, Donoso es un
protagonista, y un testigo de primerísimo nivel. Un actor
político de sólida y creciente cultura literaria, histórica,
filosófica y teológica; y al mismo tiempo un pensador de
lleno involucrado en los hechos, y en los epicentros mismos
del poder, y de la historia misma de su tiempo.
“A Donoso sólo se lo puede entender —escribe
Carlos Valverde— en función de Fernando VII y
María Cristina, de la Constitución de Cádiz y del
Manifiesto de los persas, del motín de La Granja y
el destierro de la reina, de Espartero y de Narváez,
de los enciclopedistas y de Proudhon, de Guizot
y de Luis Napoleón, de la matanza de frailes
y de las revoluciones de 1848, del nacimiento
del proletariado y del desarrollo de los partidos
socialistas”.18

17
Juan Carlos Moreno Romo (Coord.), “Moral e historia en Descartes, en
Descartes vivo. Ejercicios de hermenéutica cartesiana (Barcelona: Anthropos,
2007).
18
Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Carlos Valverde, 1.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

14

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

¿Qué tanta atención le ponen, pues, los historiadores
del pensamiento político? La famosa Historia de la
filosofía política de Leo Strauss y Joseph Cropsey lo ignora
totalmente. Y Simone Goyard-Fabre hace lo propio. Y
François Châtelet y el conjunto de sus colaboradores tampoco
lo toman en cuenta a la hora de explorar el pensamiento
histórico moderno. Nosotros mismos, en Modernidad,
postmodernidad, hipermodernidad…, en el que colaboran
reputados estudiosos suyos —Miguel Ayuso por ejemplo—,
tampoco lo hemos mencionado, a decir verdad.
Jean Frèderic Schaub, en cambio, sí lo menciona en el
estudio, bastante más específico, que le dedica a La France
espagnole.19 El inglés John W. Burrow, en cambio, en La
crisis de la razón: el pensamiento europeo 1848-1914, lo
ignora también. Al igual que lo ignoran Yvon Belaval y su
equipo de colaboradores, en su respectiva Histoire de la
philosophie. ¡Y ni siquiera Antoine Compagnon le reserva
un mínimo lugar en Los antimodernos!
Y sin embargo, al parecer no siempre ha sido así, o
al menos no por doquiera. Y en ciertos ámbitos, entonces,
y en ciertas épocas —como señalan José Antonio Ullate y
Heleno Saña—, Donoso ha sido de cualquier manera un
pensador muy influyente.
Unamuno lo leyó, en sus años de formación, y en sus
Recuerdos de niñez y de mocedad habla de sus “noches de
vela leyendo a Balmes y a Donoso Cortés.”20 Lo recuerda,
luego, en 1905, en el interesante ensayo titulado “Poesía
y oratoria”, en el que hace el elogio del orador-poeta
19
Jean-Frédéric Schaub, La France espagnole. Les racines hispaniques de
l’absolutisme français (París: Seuil), 69.
20
Miguel de Unamuno, Recuerdos de niñez y de mocedad (Madrid,
Alianza, 1998), 92.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
15
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

uruguayo, y católico —y ante todo o sobre todo, subraya
Unamuno, cristiano—, Juan Zorrilla de San Martín.
“Aquella visión de la gran entidad humana, a
modo de gigantesca nube que recorre los siglos
—escribe—, recuerda algunas de las imágenes
oratorias de que gustaba otro orador católico:
Donoso Cortés.”21

En 1912, en el capítulo IV de Del sentimiento trágico
de la vida en los hombres y en los pueblos en el que, de vuelta
ya de su propio liberalismo, y de su modernismo, se ocupa
positivamente de “La esencia del catolicismo”, contrasta el
credo ut intelligan de San Agustín precisamente con algunos
de los ecos modernos de Tertuliano, entre los que destaca, al
lado del il faut s’abêtir pascaliano, la donosiana constatación
de que “la razón humana ama el absurdo”, que, insiste, debe
tener su origen en de Maîstre.22 Comme quoi…
Y en 1916, en fin, en “Estética y política”, recogido
luego en Monodiálogos, en donde por cierto defiende a
de Maîstre contra quienes, habiendo oído decir que éste
tomó el partido del verdugo, de la Inquisición y de la santa
ignorancia, no han querido leerle —asegurando que las
cosas dichas por él no son desde luego las mismas que
repiten quienes, sin decirlas ni pensarlas como él, se las
apropian—, vuelve a recordar una vez más a Donoso.
“De Maistre —dice— era un soberano orador,
un orador por escrito, pero soberano. Y era un
formidable artista Luis Veuillot. Y lo era también,
aunque en menor grado, en mucho menor grado
21
Miguel de Unamuno, Obras completas III (Madrid, Afrodisio Aguado,
1958), 933.
22
Miguel de Unamuno, Obras completas XVI, 201.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

16

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

—subraya—, nuestro don Juan Donoso Cortés, el
marqués de Valdegamas.”23

El propio Ortega —cuyo estilo, a veces oratorio, o
histriónico, y casi siempre preciosista e ingenioso, recuerda
en parte al de Donoso—, apenas lo menciona, en su muy
extensa obra, una sola vez (el 20 de octubre de 1912), en
un artículo critico —y autocrítico tal vez— en el que se
plantea el problema de si el pensamiento político, utilitario
y oportunista, es capaz de calar hondo o de decir verdad y,
sobre todo, si no miente de suyo.
Rubín de Cendoya, místico español —escribe—,
descubrió un día no lejano que se había entregado
excesivamente a la política. Su espíritu, siguiendo
la exigencia de la época, había llegado a contraer
el hábito de no pensar sino políticamente. Esto era
muy grave. La política es el mundo de la eficacia.
Todo lo que no es eficaz es impolítico. Pensar
políticamente no es, pues, pensar la verdad, sino,
más bien, producir ideas que muevan los ánimos de
las gentes en un sentido o en otro, ideas oportunas y
estratégicas cuyo valor no yace en sí mismas, sino
en sus efectos externos y mecánicos.24

De lo que infiere Ortega que a la larga surge, en el que
así procede de continuo, la propensión a mentir y a hacerlo
incluso no ya, como el catecismo nos previene, a sabiendas,
sino inercial e inconscientemente.
“He aquí —escribe Ortega— la mentira íntima,
la gravísima. ¿Cómo describir su esencia en muy
23

Cfr. Miguel de Unamuno, Obras completas IX, 877.

24
Cfr. José Ortega y Gasset, Obras completas I (1902-1915) (Madrid: Santillana de Ediciones, 2004), 545.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
17
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

pocas palabras? El pensamiento, contra lo que
afirmaba el óptimo Donoso Cortés, sólo piensa la
verdad, unas veces mayor, otras menor. Cuando
pretendemos conseguir algo nos ocurren algunas
ideas que son verdaderamente útiles para lograr
aquella intención nuestra. Pues tal vez consista
la mentira en que al ocurrírsenos alguna cosa
verdaderamente útil, pensemos que, aun aparte de
su utilidad, es verdadera”.25

Y el caso es que la época no había cambiado, entre
Donoso y Ortega, demasiado, y que cuando leemos a ese
“optimo Donoso Cortés” y somos, de añejo ya, lectores de
Ortega, le encontramos desde luego, tanto en sus aciertos
como en sus desaciertos —en sus excesos estilísticos, sobre
todo, y asimismo en su feraz prurito de eficacia—, un cierto
aire de familia.
Aranguren, por su parte, cita mucho a Donoso, y
parece que en general fue muy citado durante el franquismo,
lo que desde luego no sorprenderá a nadie.
Así pues, la obra de Donoso Cortés no siempre ha
padecido el olvido, o el ostracismo en que ahora mismo
pareciera estar sumida, y hay situaciones y momentos en
los que se la lee, o por lo menos se la cita.
El hispanista Juan Juretschke señalaba, en 1946, a la
entrada justamente de su edición de las Obras completas de
Donoso, que, no obstante la fama que éste había vuelto a
ganar en el último cuarto de siglo, se le citaba desde luego
mucho más que se le conocía, “y sería oportuno clasificarle,
con Lessing —observaba—, entre aquellos autores más
elogiados que leídos.”26
25

Ibídem.

26
Juan Donoso Cortés, Obras completas I, edición de Juan Juretschke
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
18
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

No sólo es pues, don Juan Donoso Cortés, un autor
desconocido u olvidado, cuyas obras hay que ir a buscarlas
a las librerías de usado, en ediciones muy añejas (la de
Juretschke es ahora mismo la que más fácilmente se
consigue, la de Valverde muy difícilmente, y hay quien cita
aún las anteriores). Es también, ya lo decíamos, un autor
que molesta, o que por lo menos inquieta a los inquisidores
“liberales”, o a esos “bien pensantes” cortesanos que gravitan
en torno a los centros del pensamiento “progresista”,
“correcto” u oficial.
De hecho, la “opinión” ambiente apenas sabe de él
otra cosa que esa: que es uno de esos autores que la doxa
liberal o “democrática” no recomienda, y califica o clasifica
incluso con algunos de sus más feroces anatemas.
Por ese rumbo está prohibido pensar (y por el
otro también)
¿Qué reacción cabe esperar, pues, de esta cultura
ambiente tan “abierta, tolerante y transgresora” —a la
que extrañamente casi nadie toma en serio en lo que dice
y sí, más bien, en lo que no dice— si, con esa “libertad
e irreverencia” que ella tanto proclamaba, ayer apenas,
hacemos caso omiso de sus semiocultas —y a veces harto
impudorosas— advertencias, y nos atrevemos a leer, aquí y
ahora, en estos tiempos tan convulsos, a uno de esos autores
que ella abiertamente no tolera?
Cuenta Rémi Brague, en Moderadamente moderno,
que, cuando al historiador estadounidense Roger Shattuck,
preguntándose si de verdad es bueno saberlo todo con
respecto a todo, se le ocurrió cuestionar la pertinencia y
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), XI.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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19

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

el valor de una obra como la del marqués de Sade, todos
los “perros guardianes” del París intelectual ladraron,
indignados, al unísono. Si de ese modo son felices,
reconoce el erudito pensador católico francés, naturalmente
pueden hacerlo, es su derecho. Pero “sería más inteligente
—agrega— enfrentar el problema con valentía y dejar de
considerar la Ilustración como algo inatacable.”27
Tolerante de bandera o “por definición”, el mundo
“moderno, liberal y democrático” no tiene ningún empacho
en ejercer, contra toda crítica realmente seria de sus propios
dogmas, y contra toda reivindicación o revalorización
serena o imparcial de la tradición cristiana (contra la que
él mismo se construye y cuya caricatura le es entonces
esencial), su intolerancia selectiva.
Hay que reconocerlo —escribe Jean-Luc Nancy
en La déclosion—: la Reforma y la Ilustración,
con y a pesar de toda su nobleza y todo su vigor,
se acostumbraron también a comportarse frente
al pasado de Europa como los etnólogos de otros
tiempos lo hacían frente a los “primitivos”.28

No debería sorprendernos entonces que, tratándose
de un autor que ni rechaza ese pasado multisecular, ni
separa tampoco, como impone la lobotomía corriente, esos
dos hemisferios de nuestra cultura que son la fe y la razón,
contraviniendo de ese modo los absurdos dogmas liberales
y modernos que se nos inculcan desde niños (el sacrosanto
dogma evolucionista, por ejemplo),29 no se tenga hacia él,
27

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

28
Jean-Luc Nancy, La Déclosion (Déconstruction du christianisme, 1)
(París : Galilée, 2005), 19.
29
Juan Donoso Cortés. Obras completas I, edición de Carlos Valverde,
120-121 (II, 147 en la edición de Juretschke): “Ni cabe siquiera imaginar que el
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
20
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

en las instituciones y en los medios oficiales de esa misma
cultura política e intelectual, demasiada simpatía. Y sin
embargo…
A finales del siglo y del milenio pasados tuvo lugar
en París, en la Sorbona, un congreso que, si pretendía hacer
ante todo el balance de dos mil años de cristianismo, se
prestaba asimismo para hacer lo propio con casi medio
siglo de Modernidad “postcristiana”. El reputado crítico
literario estadounidense —y austriaco y francés— George
Steiner se concentra en ello, en su intervención, y, tras
enumerar algunas de las principales catástrofes históricas
o civilizacionales que nos convencen de que aquello, a fin
de cuentas, no ha sido, ni de lejos, el paraíso de progreso y
de felicidad que antaño se proyectó, se pregunta por qué, a
contracorriente de un Voltaire, un Jefferson, un Dickens o
un Stuart Mill, “uno solo, quizás, entre los espíritus de la
Ilustración, vio las cosas con justeza”.30
“¿Por qué esa inmensa falla? ¿Las Luces han cegado
en vez de iluminar? ¿Por qué ese error catastrófico?
Juicios hechos por espíritus en absoluto ingenuos —
subraya—, por hombres irónicos, admirablemente
informados y que todo lo vieron mal. ¿Por qué?”31

Y aunque muchos han hecho, desde la derecha
(Schmitt, Maurras, Soljenitsyne) y desde la izquierda
también (Baboeuf, Marx, la Escuela de Frankfort), la
crítica de la Ilustración, a juicio de Steiner (quien, entre
sus múltiples lecturas, no parece contar con la de Donoso)
ninguno vio tan claro como Joseph de Maîstre.
hombre saliera de las manos de Dios sin sus atributos esenciales.”
30
George Steiner, “À l’ombre des Lumières,” en Christianisme: héritages et
destins, Cyrille Michon (Dir.) (París: Librairie Générale Française, 2002), 30.
31
Steiner, “À l’ombre des Lumières.”
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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21

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Maistre prevé las guerras planetarias, la tortura,
jurídica, a todos los niveles; prevé eso que hemos
llamado luego “ideología”: eso que no se puede
negociar. Se puede negociar —precisa— un
territorio, una dinastía, un interés económico, pero
no el absoluto de la ideología. Y mientras que
Leibniz y Kant formulan la promesa de una paz
universal, ese hombre profundamente desagradable
ve venir nuestro siglo.”32

Quizás, si Steiner le prestara atención a Donoso,
vería también en él, y de ahí su cercanía con de Maîstre y
de Bonald, todo un parejo profetismo, o un muy elocuente
anuncio o advertencia de lo que se nos viene encima como
consecuencia de las imprudencias de la Modernidad.
Steiner prefiere leelo sólo en de Maîstre, como el Francis
Fukuyama de The Great Disruption lo lee, por razones
culturales o lingüísticas, nada más en Edmund Burke.33
Pero su observación no deja de venir perfectamente a
cuento aquí, a propósito del autor que nos ocupa.
Rémi Brague, quien por cierto también intervino en
aquel congreso de fin de siglo y de milenio, en la Sorbona
—en donde se ocupó, apoyándose en un gran demógrafo
francés, de “Las condiciones de un porvenir”—, en
Moderadamente Moderno recuerda, a propósito del Siglo
de las Luces, que “el español Donoso Cortés, de vuelta de
su entusiasmo juvenil por el liberalismo a una actitud que
se considera el día de hoy como francamente reaccionaria”,
compara justamente, en su obra cumbre, a las famosas Luces
de sus viejos mentores políticos e intelectuales, y ahora
nuevos adversarios, con las que arrojaría un devastador
32

Steiner, “À l’ombre des Lumières”, 36-37.

33
Francis Fukuyama, La Gran Ruptura. Naturaleza humana y reconstrucción del orden social (Barcelona: Ediciones B, Barcelona, 2000), 81.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
22
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

incendio como el de aquel cuento alemán, de finales del
siglo XVIII, en el que “un simio incendia un bosque de
cedros y se felicita por haber ilumidado de ese modo la
comarca”.34
El joven talento romántico, liberal y católico
Quizás lo más significativo de la crítica que un de Maîstre,
un Donoso o un Baudelaire hacen del progresismo —y lo
más irritante para los propios progresistas— sea que esa
crítica está hecha, en cierto modo, desde dentro —lo cual
hace de ella todo un testimonio, y un testimonio de peso.
El joven Juan Donoso Cortés fue, como su propio
padre, que financiaba y promovía la difusión, en España,
de esa ideología “progresista”, un liberal inconsciente o de
buena fe que, como muchos, muchos otros (dominación
educativa, cultural y mediática obliga),35 no alcanzaba desde
luego a darse cuenta de las profundas consecuencias de las
ideas que con tanta devoción y tanto empeño abrazaba.
He contado ya, en “Occidente y nosotros”, mi
prólogo a Occidentes del Sentido / Sentidos de Occidente, el
enojoso desencuentro que tuve con quien moderaba aquella
sesión del Seminario de Pensamiento Iberoamericano
Contemporáneo en la que leí, en el CSIC, el primer
capítulo de Ortega y la filosofía del arrabal (“La época
de la privatización del buen sentido”).36 Los colegas
34

Rémi Brague, Modérément moderne (París: Flammarion, 2014), 190.

35
Hilaire Belloc, Richelieu (México: Diana, 1953), 26. Donde a propósito
del ejemplo muy concreto de la transculturación de Metz se habla de “la fuerza del Estado moderno, con su aplastante mecanismo de instrucción universal
obligatoria”.
36
Jean-Luc Nancy y Juan Carlos Moreno Romo, Occidentes del Sentido /
Sentidos de Occidente, (Barcelona: Anthropos, 2019), 39.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
23
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

colombianos que intervenían también como ponentes en ese
mismo seminario, el uno historiador y el otro especialista
en Alfonso Reyes, coincidieron en trazar conmigo la crítica
del liberalismo —o de esa contra-civilización que se nos
ha impuesto en nuestro continente a fuer de sangre, fuego
y demagogia, desde hace un par de siglos—, y cuando a
la hora del debate barajábamos, con recíproco interés,
nuestras distintas pero coincidentes perspectivas, de pronto
el colega de la UNED que formalmente moderaba aquello
emergió, desde lo más profundo de su tablet, para decirnos
harto consternado que no podía seguir oyéndonos hablar
así del liberalismo cuyas extraordinarias virtudes, para su
gusto del todo irrenunciables, hacen que las sociedades
liberales sean, en pleno siglo XXI, nada más y nada menos
que “las únicas sociedades decentes”.
A lo que repuse yo que esas virtudes, que también
nosotros apreciábamos, eran en realidad virtudes cristianas
parasitadas por el supuesto “orden liberal”, que se jactaba
encima falsamente de haberlas conquistado para nuestros
pueblos, mientras que precisamente nuestro siglo iba
mostrando ya, a las crudas y a las claras —¡como a su modo
habían mostrado ya los anteriores!—, que el liberal no era
en realidad ningún orden, sino más bien todo lo contrario:
un río cada vez más revuelto frente al que naturalmente se
frotaban las manos, felices y prósperos, los pescadores.
Así las cosas, y aunque el debate era entre nosotros
solos, pues no había prácticamente público en el
seminario, el señor moderador optó por dar por terminada,
abruptamente, esa peligrosísima sesión en la que tres
indianos trasnochados decididamente daban muestras de
no estar al tanto de lo pensable, y de lo no pensable en las
decentes, ilustradas y asaz libres academias esas —que,
por cierto, visten a la moda y vuelan por Iberia a Nueva
York.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

24

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

El liberalismo, se excusaron él y el anfitrión,
rehuyendo el debate, es muy complejo y tiene muchas
versiones distintas. “¡Sí, como el sofista!”, habría podido
responderles si me hubieran dado la ocasión. O “sí, como
su padre el protestantismo, de cuyas variaciones mil ya se
ocupó Bossuet”. O “sí, como a la inversa de la verdad, que
es una, asume mil y un rostros el error”.
Pierre Manent nos lo deja ver muy claramente —acaso
en la estela del propio Donoso—, en su Historia intelectual
del liberalismo. A ese poder que, en el orden teológicopolítico que caracterizó a la Cristiandad europea, la verdad
cristiana le oponía al Poder, incluso en su espacio propio,
que sería el político (al “poder espiritual” que limitaba y
ordenaba al “poder temporal”), la Reforma lo dividió y
la Ilustración logró por fin desprestigiarlo, y desarmarlo
también.
De hecho el propio Pierre Manent de lo que habla,
concediéndole ya de ese modo a la ideología dominante
su primera, o su esencial petición de principio, no es de la
verdad sino de “la opinión”:
“Es con la ocasión del problema planteado, o el
desafío presentado por una opinión particular, el
cristianismo —escribe—, que la disyunción liberal
entre el poder en general y la opinión en general fue
operada.”37

Hillaire Belloc, y el propio Juan Donoso Cortés
nos ayudan a comprender que la lucha entre el Poder,
que Richelieu remodela, o resucita en la aurora misma de
los tiempos modernos, tiene justamente ese preámbulo,
37
Pierre Manent, Histoire intellectuelle du libéralisme (París: Calman-Lévy, 1987), 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
25
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

absolutista, del que heredarán las ideologías, intransigentes
todas ellas como bien subraya Steiner, y las revoluciones
que, en apariencia dirigidas contra el Leviatán, no servirá a
la postre más que para engrandecerlo.
En toda gran comunidad debidamente organizada
existe, hoy día —escribe Hilaire Belloc en 1929—,
un príncipe omnipotente, llámese dictador, rey
hereditario, presidente electo, alcalde cívico,
gobernador del Estado, grupo de magnates
financieros y políticos o clase dirigente. Su
voluntad determina directamente la Justicia y la
Administración, el ejército y la policía, el sistema
tributario.38

Cuando, en 1906, en Uruguay, en un ejercicio de
un asaz altruista —y consecuente o programático— celo
liberal se ordenó el retiro de los crucifijos de los hospitales
del Estado, José Enrique Rodó reaccionó, desde las propias
filas liberales para sorpresa de muchos, con una serie de
cartas en defensa de los crucifijos y, en su opinión, del
“liberalismo auténtico”. Son los ensayos que recoge luego
en el libro titulado Liberalismo y jacobinismo.
“¿Liberalismo? No: Digamos mejor “jacobinismo”.
Se trata, efectivamente —escribe—, de un hecho
de franca intolerancia y de estrecha incomprensión
moral e histórica, absolutamente inconciliable con
la idea de elevada equidad y de amplitud generosa
que va incluída en toda legítima aceptación del
liberalismo, cualesquiera que sean los epítetos con
que se refuerce o extreme la significación de esta
palabra.”39
38

Hilaire Belloc, Richelieu.

39
José Enrique Rodó, Obras completas (Madrid: Aguilar, 1957), 249.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

26

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Para Rodó el liberalismo, “rectamente entendido”
(pero, ¿puede entenderse rectamente nada ahí donde, de
entrada, se renuncia a la verdad?), no es otra cosa que
“el más decidido amor a la libertad”, desde el que por lo
demás él mismo guarda, para con la figura del Cristo, “una
admiración puramente humana, aunque altísima”.40
Uno es el acto, diríamos con el Descartes del Discurso
del método, por el cual se cree una cosa, y otro acto es aquel por
el que conocemos o nos damos cuenta de que la creemos (AT VI).

También Juan Donoso Cortés tuvo, en un primer
momento (como Unamuno, Ortega y tantos, tantos otros),
una idea idílica del liberalismo. Niño especialmente
estudioso y joven talentoso y erudito, la experiencia que
hace sabios a los hombres (la que los pone a prueba,
cargándole a cada uno su cruz; y la que de tal suerte los
va forjando, por un lado, mientras que a sus corazones de
piedra los va haciendo de carne), esa ciertamente no podía
tenerla antes de tiempo, por mucho que leyera.
Pero su talento es cierto que era desbordante, y precoz.
Humanista, mucho antes que filósofo; y orador, amén de
pensador político; y muy lúcido observador, desde muy
pronto, del espíritu de los tiempos; a sus escasos veinte años
tiene puesta la atención en las claves de su mundo y diserta
ya, por ejemplo, a propósito del “equilibrio europeo”.
Ha asistido a las universidades de Salamanca y de
Sevilla, y aunque esto ha sido en tiempos ya más bien de
decadencia, no deja de sacar provecho de su paso por ellas.
Donoso no escribe un Discurso del método, ni una Carta
a Sor Filotea de la Cruz, pero su Discurso de apertura en
Cáceres, de 1829, nos deja asomarnos, en el ponderado
40
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

27

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

recorrido que hace para sus futuros estudiantes, a lo que él
mismo ha recibido, hasta entonces, como bagaje cultural.
En vez de la vieja, o de la nueva escolástica (la célebre
escolástica española, de la que se sirvió el propio Leibniz
para formarse él mismo, en la muy rica biblioteca de su
padre); y en lugar, también, de Descartes, Leibniz, Spinoza
o Malebranche, en las maltratadas universidades españolas
lo que le han dado a leer ha sido el sensualismo de Bacon,
Locke, Condillac y Helvecio que, ya lo advierte el propio
novel catedrático, “nos lanza de nuestro yo moral a todo lo
que nos rodea.”41
Y es que la filosofía padece justamente de ese nuevo
orden inmoral en el que el Poder subsume, a partir del
cuius regio, eius religió, con la verdad religiosa, la propia
búsqueda de la que ya ni siquiera se atreve a llamarse
verdad —o, si se atreve, lo hace a la manera del pachuco,
aquel “clown siniestro” que describe Octavio Paz en El
laberinto de la soledad: exagerando absurdamente —en el
racionalismo, en el idealismo e incluso en el cientificismo—
sus pretensiones de “verdad absoluta”.
Según el mito fundador de la Europa liberal, el nuevo
orden que, tras la Cristiandad vencida, se instauró con la Paz
de Westfalia, superaría, por fin, el irreconciliable conflicto
de “verdades” que, a partir de la Reforma luterana y todo lo
que ésta desencadenó, habría dado origen a las guerras de
religión (cuyo origen acaso se explique mucho mejor como
concentración o gestación de nuevos, y mayores poderes en
Europa, o como los dolores de parto del Estado moderno).
De hecho, observa el joven Juan Donoso Cortés,
también en su Discurso de apertura en Cáceres, si a la
41
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
28
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

filosofía propia de la cristiandad la vino a suplir esa que él
conoció en la universidad, no fue precisamente en aras de
la paz y la concordia.
“Desde el nacimiento de esta filosofía —observa—
todo es agitación, todo es disputa en el seno de
la Europa. Hobbes, en el más consiguiente y
monstruoso de todos los sistemas, será el primero
que niegue la existencia de Dios citando de
continuo la Escritura, y el único tan imprudente que
se atreva a dar el nombre de impiedad a su creencia,
mostrándose así digno maestro de Spinoza.
Montaigne asentará con su indiferencia filosófica
las bases del escepticismo que Bayle profesará más
adelante.”42

Y aunque, lleno todavía de admiración hacia los
célebres “filósofos” del llamado “Siglo de las Luces” habla
con cierto entusiasmo de la muy alta consideración que
entonces tuvo toda Francia por ellos, toma nota ya, de todos
modos, de su muy pronta decadencia, que fue hija en muy
buena medida, piensa él, de su harto fácil, y pueril, y frívolo
éxito temporal. Y, apropósito de aquello de “prohibido pisar
el césped” …
“Uno solo —advierte el joven catedrático Juan
Donoso Cortés—, lanzándose del seno de los
hombres al centro de su corazón y del torbellino
de las sociedades al silencio de la Naturaleza, supo
trazarse el camino de la originalidad, atacando
de frente las opiniones de su siglo; el filósofo de
Ginebra, con menos erudición y quizás menos
talento que casi todos los filósofos franceses, pudo
elevarse a su nivel inspirado por el genio de la
42
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 40.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

soledad y de la melancolía. La Francia, asombrada
de ver a un hombre que, sin respeto a la opinión,
pensaba por sí mismo, se prosternó como ante
un Dios ante los pies del filósofo extranjero; la
posteridad, más justa porque es más sabia, sólo le
ha concedido el título del más terrible, como el más
seductor y elocuente de todos los sofistas.”43

Ni siquiera, pues, en el terreno de la estricta historia
de la filosofía se le puede negar que tenga, aunque no
haya estudiado a los escolásticos, ni a Descartes, cierta
agudeza de miras. Hobbes, Rousseau… Todavía es todo un
entusiasta del liberalismo, y ya va viendo que éste vacila en
sus propios cimientos.
Pero, tiempo al tiempo. Y por lo pronto, el flamante
novel catedrático, cuyo discurso procura situar su labor
educativa en el amplio espectro de la historia de Europa, y
de la humanidad, no puede cerrar esa su primera aparición
en público (en substitución, encima, del prohombre liberal
Quintana) sin un elogio del siglo XIX y del propio Colegio
de Humanidades:
“En medio de tal siglo se levanta —dice— este
establecimiento literario, que no debe perecer.
¡Cuán firmes son las columnas que le sostienen!
¡Cuán grandes los destinos que le esperan! Todas las
universidades establecidas entre nosotros lo fueron
en los siglos casi bárbaros o en los de oscilación y
de disputa. Este colegio nace en el siglo que debe
serlo de las luces, y en el que se hallan bastante
discutidas todas las opiniones que dividieron a los
filósofos y que abrazaron las escuelas. Nuestras
universidades sólo aprendieron en el seno de la
disputa a ergotizar; este Colegio puede aprender,
43
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 43.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
30
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

en el siglo de la observación y la experiencia, a
juzgar y a decidir; si aquellas mueren abrumadas de
preocupaciones y oprimidas de recuerdos, éste nace
vestido de luz y coronado de esperanzas.”44

Por muy decisiva que haya sido su posterior
“conversión”, entonces, conviene destacar que los gérmenes
de ésta son visibles ya desde sus primeros textos. Gérmenes
que, por otro lado, cual rescoldos que encontramos,
encendidos todavía, entre las cenizas del tiempo, si
soplamos sobre ellos un poco, o si los repensamos nada
más lo suficiente…
Al respecto es especialmente interesante su
“Exposición al rey don Fernando VII” (de 1831 o 1832)
en la que, tras hacer un gran repaso de la historia europea
en el que recuerda que la Iglesia favoreció, con su tutela y
protección, el surgimiento del imperio de los reyes francos
(a quienes con su apoyo les permitió que se elevaran por
encima de los belicosos señores feudales, de modo que
pudieran favorecer también al pueblo), reconoce a la vez
que la filosofía moderna —esa misma, sensualista, de la
que habló en su discurso de Cáceres— no ha representado,
al respecto, ningún progreso.
“Los filósofos quisieron explicar al hombre y
constituir la sociedad —escribe—, y la sociedad y
el hombre se han aniquilado entre sus manos; ellos
disputaron a la religión los títulos de su existencia
y de su gloria; este porqué universal resonó en los
oídos de una manera siniestra; el germen de la duda
se introdujo en el seno de los pueblos, y con él el
germen de las revoluciones. Una sociedad no puede
existir sin una base común de creencia, que sea
44
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 44.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

como el vínculo que dé unidad a todos los intereses
particulares; si este principio de unidad desaparece,
el espíritu de individuación se entroniza y la sociedad
perece; faltando el vínculo que los unía, todos los
elementos que la componen son heterogéneos y
tienden a la disolución. Así, de la lucha del principio
religioso, que reúne para conservar, y del principio
filosófico, que individualiza para destruir, han
nacido todos los males que agitan a la desgraciada
Europa.45

La Reforma luterana, la revolución de Inglaterra, y
la revolución francesa, sobre todo, explica Donoso, cuyos
efectos han golpeado a España y siguen agitando a la nación
vecina, se derivan de ese fundamental error del que la
sociedad y la corona españolas todavía están relativamente
a salvo:
“En España, Señor, el principio religioso se respeta
todavía como le respetaron nuestros padres; el
Trono aquí tiene hondas raíces, y aun puede resistir
el huracán de las revoluciones, las costumbres se
conservan puras, porque es pura la religión que
profesamos, y un pueblo religioso no puede ser un
pueblo corrompido.”46

Westfalia y el orden de los “diplomáticos”
Sus Consideraciones sobre la diplomacia, de agosto
de 1834, son especialmente interesantes no sólo para el
historiador, sino también para el específico historiador
de la filosofía, y sospecho incluso que la muy reveladora
45

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 59.

46
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
61-62.
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digresión que en su libro Génesis, estructura y crisis de
la Modernidad hace Carlos Valverde a propósito de la paz
de Westfalia, que va a provocar una transformación radical
de la entera civilización europea, y por ende también de
la filosofía, se inspira muy ampliamente en sus lecturas de
Donoso, y acaso especialmente en la lectura de este libro. 47
Hilaire Belloc aprobaría, para empezar, las
consideraciones que hace sobre Roma, ese Poder inmenso
que, “después de haber devorado la tierra, se devoró
a sí mismo”,48 y en cuya caída la idea misma de Estado
desapareció, hasta que resurgió en la Francia de Richelieu
y en la Europa, justamente, de la Guerra de los Treinta
Años. Entre tanto, en los largos siglos de las monarquías
germánicas, Europa se mantuvo unida ante todo gracias
al cristianismo, y a la Roma de San Pedro, entonces, que
eclipsó a la de los césares.
“Roma aspiró a la dominación en nombre de la
fuerza —observa el todavía muy joven Donoso—; la
Iglesia, en nombre de la verdad.”49 Y ahí está la clave de
la quiebra, a la vez teológico-política que filosófica, que el
resurgimiento del Estado, o de la otra Roma, va a significar
para la historia de la civilización europea, y para la historia
del mundo en general. Y aunque Donoso tiene entonces una
muy buena opinión de la paz de Westfalia, lo que Valverde
ve que aquella diplomacia provocó, es lo que Donoso va a
denunciar a propósito del congreso de Viena de 1815.
Si bien es cierto que, como respondiéndole a Georges
Steiner, también observa ya que: “Con Lutero nació la
47
Carlos Valverde, Génesis, estructura y crisis de la Modernidad (Madrid: BAC, 1996), 132-134.
48

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 01.

49
Ibídem.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 1-39

33

�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

lucha de los principios: los reyes aparecieron en la escena
como sus representantes, y las naciones se arrojaron al
campo de batalla no en nombre de un señor, sino en el de
sus creencias.”50
En el congreso de Viena, entonces, en el que la
Santa Alianza, vencedora de Napoleón, establece su tutela
“diplomática” sobre el famoso equilibrio de potencias,
Donoso ve que se consagra el reino, o la restauración de la
fuerza. No es una vuelta, entonces, al “Antiguo régimen”,
si por éste se entiende el régimen monárquico tradicional
de antes de las revoluciones burguesas, y también de antes
del absolutismo, sino una vuelta a la Roma pagana.
Así —escribe Donoso—, un congreso que se
anunció al mundo como el reparador de todos
los agravios, como el restaurador de todos los
derechos y como el apoyo más firme de los débiles
oprimidos, ejerció el poder más tiránico que
conocieron los hombres. La fuerza, no la justicia,
decidió de los más sagrados intereses. Napoleón
—subraya—, sujetando las naciones con el poder
de su espada, doró la esclavitud con la gloria,
ennobleció sus acciones con su valor y sus peligros
y supo dominar con el ascendiente de su genio; pero
los que sobre el cadáver del gigante se repartieron
sus despojos sin enemigos que les combatieran, sin
tempestades que turbaran su sosiego; los que en el
seno de la paz se proclamaron señores del mundo
por el derecho de la fuerza, unieron a la opresión la
perfidia, desmoralizaron los tronos y disolvieron las
sociedades.51
50
103.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

51
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
108.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

¿El pueblo soberano?
Ya en la “Memoria sobre la monarquía”, del 13 de
octubre de 1832 (en la que como sabemos anima al rey
Fernando VII a abolir la ley sálica), hace a la vez la apología
de “las clases intermedias” en las que, en su opinión, debe
apoyarse la monarquía de modo que evite excesos como
el despotismo oriental o la “democracia borrascosa”.52
En La ley electoral, de 1835, en donde, asaz ilustrado ahí
sí, considera que “el poder de la Iglesia “dejó de existir
cuando sus ministros la despojaron de la inteligencia y
la dotaron largamente de absurdos”;53 y en donde alaba
incluso con elocuente entusiasmo a la Revolución francesa,
es interesante leer el encomio —que también hará, por
ejemplo, Charles Baudelaire— de lo que Donoso llama las
“aristocracias legítimas”, que vendrían a ser precisamente
(al lado de los propietarios, en la Francia de Baudelaire) las
clases “ilustradas”.
El argumento que esgrime en contra de la “progresista”
idea de la “soberanía popular” no deja, por antipático, de ser
particularmente agudo e interesante; y anuncia justamente
aquello que quisiera destacar, para cerrar este estudio que
por estrictas razones de espacio ya no puede prolongarse,
en el Donoso ya maduro: su crítica del panteísmo socialista.
Y de hecho aquí podríamos detenernos largamente
en una lectura a la René Girard, y hasta en cierto ensayo
de Unamuno, también, en el que el de Bilbao y Salamanca
observa que el linchamiento puede ser leído como un acto
de soberanía del pueblo. “El pueblo no es verdaderamente
soberano —escribe— más que durante los motines y
52

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke, 70.

53
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
189.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
35
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

revueltas; conseguido lo que con éstos se propone —si
es que se propone algo—, vuelve, por hado inflexible, a
hacer dejación de su soberanía.”54 Y esa es precisamente la
opinión de Donoso, quien ve de sobra que si la revolución,
cuyo huracán rebasa los dispersos y enfrentados intereses,
si efectivamente conjunta al pueblo en unidad (en el “todos
contra uno”, subrayaría Girard, de la crisis mimética), lo
hace de tal forma que el pueblo “sólo es soberano una
hora”.55
La religión, explica René Girard —no la religión
cristiana, desde luego, sino la religión arcaica o pagana—,
consiste en la repetición, digamos que homeopática, o
estrictamente controlada y con fines catárticos, de dicha
“crisis mimética”. Y es cierto que todo esto bien podría
arrojar alguna luz sobre nuestra presunta “vida política”,
y sobre ese absurdo y recurrente proceso electoral
“democrático” en el que, una vez que se ha identificado
al mal, o al enemigo (a la “extrema derecha”, en nuestras
más egregias “democracias liberales” de hoy en día),
el “soberano” se fragmenta en individuos de esos que,
debidamente contabilizados, pasan a ejercer su respectiva
impotencia en esa suerte de retretes que en Francia se
llaman isoloires, y que bien vistas las cosas son la antítesis
del ágora, y todo ello con el presunto fin de que a partir de
semejantes átomos resurja un poder político que, como ya
decía Belloc, será de cualquier modo harto religiosamente
“absoluto”.
Y al respecto (amén de aquello tan agudo, de Valéry,
que Nancy pone a la entrada de su oportunísimo libro Que
faire?) este rescoldo nada más, o esta viva brasa de Donoso:
54

Unamuno, Obras completes X, 126.

55
Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,
198.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
36
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

“Ahora bien; la ley que abandona a la casualidad
la creación del poder político que ha de gobernar
el Estado es una ley sin inteligencia y absurda, y
que, entregándose ciegamente en manos de la
casualidad, en manos de la casualidad abdica.”56

El catolicismo y lo insacrificable
Como no me queda espacio ya para desarrollar la aguda
crítica que hace Donoso, adelantándosele en más de un
siglo al más avanzado pensamiento “contemporáneo”, de la
idea moderna de Sujeto (o de Historia, o de Progreso) y de
su muy dañino rol teológico-político, e histórico, el lector
me permitirá que lo remita muy especialmente a mi estudio
titulado “La vida lograda de Jean-Luc Nancy”, en donde
verá el inusitado rol que le es dado a Donoso.57
Tras las catástrofes históricas, precisamente, que semejante concepción del mundo y de la historia humana provocó, y que por ejemplo defraudó, y desengañó a Lyotard de su
fe en la moderna filosofía de la historia (fe inmanente y secular
que en efecto era vivida por las élites intelectuales y políticas
de medio mundo como un sucedáneo de la fe cristiana), JeanLuc Nancy quiere atraer nuestra atención (muy fuerte o muy
profundamente inspirado él mismo en su propio origen católico), hacia lo insacrificable que de suyo recupera, en la época
del final del Sentido escrito con mayúsculas de ídolo, y en la
insuperable decepción de todas las promesas revolucionarias,
cada vida humana.
56
199.

Juan Donoso Cortés, Obras completes I, edición de Juan Juretschke,

57
Cfr. https://reflexionesmarginales.com/blog/2021/11/30/la-vida-lograda-de-jean-luc-nancy/
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

Y todo esto Donoso lo vio muy bien, y lo anunció,
con más de un siglo de anticipación con respecto a todo el
pensamiento que ahora mismo viene y hace el duelo de esa
Modernidad que, entre muchas otras catástrofes, condujo
nada menos que a Auschwitz, a Hiroshima y al Gulag —
al “malheur du siècle” que diría Alain Besançon. Entre
el Leviatán de Hobbes y el proletariado de Marx, Lenin,
Stalin, Mao y compañía, entre la Ilustración, la Revolución,
el Progreso y el Crecimiento, ¿cuántas cosas no han venido
a confirmar las predicciones de este otro pensador, para
los que duermen el sueño “liberal y democrático”, tan
“profundamente desagradable”?
Como la Reforma propició, en su lucha contra el
poder de la Roma papal, el surgimiento del absolutismo,
el liberalismo engendró a su vez, en el seno de su presunta
neutralidad religiosa, el formidable ídolo que en efecto
resultó ser, como previó Donoso, el socialismo. “El que no
conoce a Dios, reza sabiamente nuestro pueblo, a cualquier
cosa se le hinca”.
Y cuidado, que ahora se habla de Equilibrio ecológico,
de Sostenibilidad, de Energía limpia… y hasta de Gaya se
habla, sin cuidado alguno de ocultar, entonces, su dimensión
neo-religiosa. Se trata de los nuevos ídolos, denuncia Rémi
Brague, quien como Proudhon y como Donoso Cortés,
como Miguel de Unamuno y René Girard, —o como Régis
Debray y George Corm— sabe que la verdadera lucha en el
fondo es una lucha religiosa.58
¿En qué se reconoce a un ídolo?, se pregunta
últimamente Rémi Brague con cierta frecuencia. Y no da
58
Juan Carlos Moreno Romo, Vindicación del cartesianismo radical
(Barcelona: Anthropos, 2010), 386-422: “La filosofía, el cristianismo, el Proyecto Moderno y la post, o la sobre, o la hipermodernidad”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Rescoldos de Don Juan Donoso Cortés

demasiadas vueltas para darnos la respuesta: se le reconoce
en que reclama, más temprano que tarde, su respectiva
cuota de sacrificios humanos. “En pos de los sofismas —
escribía a su vez Donoso, en su célebre Ensayo sobre el
catolicismo, el liberalismo y el protestantismo— vienen las
revoluciones, y en pos de los sofistas los verdugos”.59
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Iglesia y religión en el pensamiento histórico-político de
Donoso Cortés
Church and religion in the historical-political thought of
Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz
https://orcid.org/0009-0001-6659-3123
Universidad San Pablo CEU
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Campo Díaz, Ángel. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-83
Recepción: 30-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-21
Email: campodiazangel@gmail.com

�Dossier

Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de donoso cortés
Church and religion in the historical-political
thought of Donoso Cortés
Église et religion dans la pensée
historico-politique de Donoso Cortés
Ángel Campo Díaz1

Resumen
La inmersión en la obra del pensador extremeño, Donoso Cortés,
revela la importancia capital que concede al principio religioso
en toda comunidad política, a la cual influye profundamente, así
como a la bondad de la civilización católica. En este artículo se
explora su postura que señala que, tanto hombres como pueblos
son por naturaleza religiosos, y en esta re-ligación con lo divino
se ordena su particular cosmos. Por eso detrás de lo político se
encuentra lo sagrado, que además es la cuestión pública por
excelencia, con base en la cual cada comunidad conforma su
ethos, su constitución histórica. Con la Revelación católica el
hombre recibe la Verdad y una religión (religación) verdadera,
de la que se extraen unos verdaderos y saludables principios, con
los que se edifica una verdadera civilización. Aunque estos sean
1
Universidad San Pablo CEU, Madrid.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

católicos, es decir, universales, válidos para todo tiempo y lugar,
no por ello todos los pueblos cristianizados son iguales, sino que
ven transformarse y elevarse el espíritu de las instituciones que
los caracterizan, a la vez que se reúnen en la Iglesia por encima
de las distancias y distinciones históricas.

Palabras clave
Iglesia, religión, Donoso, principio, orden.

Abstract
Immersion in the work of the Extremaduran thinker, Donoso
Cortes, reveals the capital importance he gives to the religious
principle in every political community, which it deeply
influences, as well as to the goodness of Catholic civilization. In
this paper, we explore his stance of, both men and peoples, are
by nature religious, and in this re-ligation with the divine their
particular cosmos is ordered. That is why behind the political is
the sacred, which is also the public issue par excellence, based on
which each community forms its ethos, its ancient constitution.
With Catholic Revelation, man receives the Truth and a true
religion (religation), from which true and healthy principles are
extracted, with which a true civilization is built. Although these
are Catholic, that is, universal, valid for all times and places,
this does not mean that all Christianized peoples are equal, but
rather they see the spirit of the institutions that characterize them
transform and elevate, while they meet in the Church above
distances and historical distinctions.

Keywords
Church, religion, Donoso, principle, order.

Résumé
L’immersion dans l’œuvre du penseur d’Estrémadure révèle
l’importance capitale qu’il accorde au principe religieux dans
chaque communauté politique, qu’il influence profondément,
ainsi qu’à la bonté de la civilisation catholique. Les hommes
et Les peuples sont par nature religieux, et dans cette religature
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

avec le divin, leurs cosmos particulier. C’est pourquoi derrière
le politique se cache le sacré, qui est aussi l’enjeu public par
excellence, à partir duquel chaque communauté forme son ethos,
son constitution historique. Avec la Révélation catholique,
l’homme reçoit la Vérité et un vraie religion (religion), dont la
vraie et saine principes avec lesquels se construit une véritable
civilisation.
Bien qu’ils soient catholiques, c’est-à-dire
universel, valable pour tous les temps et tous les lieux, pas pour
tous les peuples Les gens christianisés sont égaux, mais ils voient
l’esprit du institutions qui les caractérisent, en même temps
qu’ils se rencontrent dans l’Église au-dessus des distances et des
distinctions historiques.

Mots-clés
Église, religion, Donoso, principe, ordre.

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

La naturalidad de la religión y la importancia del orden
El principio religioso, el principio democrático y el principio
monárquico, he aquí los tres elementos de la Constitución
Histórica española según el Marqués de Valdegamas2.
Tal es la conclusión extraída de sus estudios acerca de la
historia de España que tanto le interesaron durante su corta
vida3. Entre ellos, para Donoso Cortés el primero es origen
y fundamento de los siguientes4, pues afirma que en la
religión se encuentra el principio por antonomasia de toda
comunidad política, no solo de España5. Así lo entiende y
lo expone claramente en el inicio de su Ensayo, apoyándose
en gran cantidad de citas que merecen presentarse en toda
su extensión:
La religión ha sido considerada por todos los
hombres, y en todos los tiempos, como el fundamento
2
«¡La monarquía! Ved ahí para nosotros la verdad política. ¡El
catolicismo! Ved ahí para nosotros la verdad religiosa. ¡La democracia! Ved
ahí para nosotros la verdad social. El catolicismo, la monarquía, la democracia;
ved aquí por completo la verdad española.» Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo II (Madrid: BAC, 1946), 17 Lo cual, para evitar caer en esencialismos, ha de ser visto a la luz de la historia española y al ethos característico de
sus habitantes, que han podido conservar mejor o peor estos principios que
constituyen su pueblo y que no dejan de ser los propios de las naciones integrantes de la Cristiandad. El lema del tradicionalismo hispánico, bajo la causa
de la legitimidad carlista alzada contra los principios anticristianos, es el conocido «Dios, patria y rey». En Francia, cuando contra la misma Revolución
se alzó el católico pueblo, esto es, la patria, bordó en sus banderas «Dieu [et] le
Roi» por quienes luchaban. Y esto no deja de entroncar con el viejo proverbio
que Michel de l’Hôpital recordó a los Estados Generales en 1560: «Une foi, une
loi, un roi».
3
Recordemos su intención de escribir una historia de España que quedó
en fragmentos.
4

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 519.

5
Tanto es así que «originalmente lo Político estaba integrado en lo
Sagrado». Dalmacio Negro Pavón, Historia de las formas del Estado (Madrid: el
Buey Mudo, 2010), 10.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

indestructible de las sociedades humanas: Omnis
humanae societatis fundamentum convellit qui
religionem convellit, dice Platón, en el libro X de
sus Leyes. Según Jenofonte (sobre Sócrates): «Las
ciudades y naciones más piadosas han sido siempre
las más duraderas y más sabias». Plutarco afirma
(contra Colotés), «que es cosa más fácil fundar una
ciudad en el aire, que constituir una sociedad sin la
creencia de los dioses». Rousseau, en el Contrato
Social, libro IV, capitulo VIII, observa «que jamás
se fundó Estado ninguno sin que la religión le
sirviese de fundamento». Voltaire dice, Tratado de
la tolerancia, capítulo XX, «que allí donde hay una
sociedad, la religión es de todo punto necesaria».
Todas las legislaciones de los pueblos antiguos
descansan en el temor de los dioses. Polibio declara
que ese santo temor es todavía más necesario que
en los otros, en los pueblos libres. Numa, para
que Roma fuese la ciudad eterna, hizo de ella la
ciudad santa. Entre los pueblos de la antigüedad, el
romano fue el más grande, cabalmente porque fue
el más religioso. Como César hubiera pronunciado
un día en pleno Senado ciertas palabras contra la
existencia de los dioses, luego al punto Catón y
Cicerón se levantaron de sus sillas, para acusar al
mozo irreverente de haber pronunciado una palabra
funesta a la república. Cuéntase de Fabricio, capitán
romano, que como oyese al filósofo Cineas mofarse
de la divinidad en presencia de Pirro, pronunció
estas palabras memorables: «Plegue a los dioses
que nuestros enemigos sigan esta doctrina, cuando
estén en guerra con la república».6

La sociedad, la cual para Donoso no es sino «la
reunión de una multitud de hombres que viven todos bajo
6
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

la obediencia y al amparo de unas mismas leyes y de unas
mismas instituciones»7, emana de la religión y así lo han
reconocido los hombres de todas las épocas8, donde no se
ha podido encontrar una desprovista de ella y a la que no
remitiese su fundación, de un modo u otro9. Si la comunidad,
al fin y al cabo, se reúne en torno a unas instituciones que le
distinguen de otras, que le vinculan entre generaciones, que
representan su constitución es porque tales instituciones
no representan otra cosa que los principios en los cuales
se fundamenta tal pueblo10. Pues, como recuerda Balmes,
ninguna idea puede conservarse e influir en una sociedad
si no es a través de concretarse en una institución que la

7

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

8
Dalmacio Negro frecuentemente que la res más pública de todas es la
religiosa: «La palabra latina publicum, público, significa (…) lo común, sentido
que todavía conserva en el idioma inglés. Y publicum se relaciona con populus,
pueblo. Lo público es lo común a todos los hombres. Pero como estos se agrupan en pueblos, es lo común en cada pueblo. Como decían los latinos la res
publica, la cosa del pueblo, es lo que es de todos y de ninguno en particular, de
la que nadie puede apropiarse porque es de lo que vive todo el pueblo, lo que le
da la seguridad. Dicho de otra manera: lo público es primariamente lo religioso,
el ámbito de lo sagrado, porque, a fin de cuentas, depende de los dioses la salud o
salvación del pueblo, de la colectividad, en este mundo y en el otro y, en segundo
lugar, los bienes materiales comunes, que por su carácter común están fuertemente vinculados a lo religioso. Esta se ve muy bien en las sociedades antiguas,
si bien no resulta de fácil comprensión debido a que nuestra forma de ver las
cosas está fuertemente influida por el cristianismo, una singular concepción de
lo religioso radicalmente desmitificadora». Dalmacio Negro Pavón, «La aporía
de lo público y lo privado», Cuadernos de pensamiento, no. 21 (2008): 36. El
subrayado es propio.
9
«El Oriente es la cuna del género humano; la India es la cuna del Oriente; la religión es la cuna de la India». Donoso Cortés, Obras completas, t. I, 249.
«La fe, que mueve a las montañas, mueve también a las naciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 108.
10
Tal es el caso de la nación española que se re-conoce a lo largo del tiempo en una Iglesia, manifestación del principio religioso, en un rey, manifestación del principio monárquico, y en unas Cortes, manifestación del principio
democrático; siguiendo los estudios del Marqués de Valdegamas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

defienda y aplique11. Todos los pueblos de la historia han
institucionalizado su religiosidad.
De ahí que el político extremeño sostenga que «las
instituciones son la expresión social de las ideas comunes,
las ideas comunes el resultado colectivo de las ideas
individuales, las ideas individuales la forma intelectual de
la manera de ser y de sentir del hombre»12. Los pueblos son
según los hombres que los forman: de hombres libres nacen
pueblos libres, de gentes esclavas salen naciones esclavas,
de individuos preocupados solo por los placeres sensibles
surgen los gobiernos consagrados a los intereses materiales,
de corazones piadosos brotan las grandes empresas y los
sacrificios memorables13. Por lo tanto, «nada puede estar
11
Cfr. El capítulo XX de El Protestantismo de J. Balmes. «El orden natural
en la vida de las ideas es: primero aparecer, en seguida difundirse, luego realizarse
en alguna institución que las represente, y por fin ejercer su influencia sobre los
hechos obrando por medio de la institución en que se han personificado». Jaime
Balmes, El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la
civilización europea (Buenos Aires: Emecé Editores, 1945), 266.
12
Continúa: «y que el hombre pagano y el hombre católico dejaron de ser
y de sentir de la misma manera, siendo el uno el representante de la humanidad
prevaricadora y desheredada, y el otro el representante de la humanidad redimida. Las instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por
eso, cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto
hace irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
13
Al analizar el principio monárquico español, Álvaro D’Ors sostiene que,
a pesar de la influencia del catolicismo, éste es «un rasgo propio de la identidad
histórica de España» y no nace exclusivamente del Magisterio. De ahí que sea tan
marcado entre los hispanos y que otras sociedades católicas no sean monárquicas
o al menos en este grado. Cfr. Álvaro D’Ors, La violencia y el orden (Madrid: Editorial Criterio-Libros, 1998), 83. Se trata de un principio tan fuertemente arraigado en el ethos español, localizable ya en la devotio ibérica, que ha sobrevivido a
pesar de todos los embates de la historia y de las ideas revolucionarias para dar un
ejemplo tan claro como el liderazgo monárquico del Caudillo Francisco Franco y
la adhesión que tuvo, puede consultarse Discurso sobre la situación de España y
capítulo 1 del libro I del Ensayo.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

en la sociedad que no esté antes en los individuos»14. Y si
todos los pueblos presentan el mismo fundamento y una
institución equivalente, partirá de un hecho que aparezca
con la misma intensidad entre los hombres15. Tratándose la
religiosidad de algo natural para las naciones, aún más lo
será para las personas: el hombre es un ser religioso16.
En la naturaleza humana se hace patente un orden,
inscrito en toda la Creación, por el cual se inclina hacia
su último fin, que no es sino su primer principio: Dios. Tal
jerarquía se extiende a los propios pueblos, rigiendo tanto
la política como la moral, a partir de la ley eterna y sus
concreciones17. Fuera de este orden divino establecido en
el principio «no hay bondad, ni belleza, ni justicia; y como
estas tres cosas constituyen el supremo bien, el orden que
a todas las contiene es el bien supremo»18. Y ese orden
consiste en:
la superioridad jerárquica de todo lo que es
sobrenatural sobre todo lo que es natural, y por
consiguiente, en la superioridad jerárquica de la fe
sobre la razón, de la gracia sobre el libre albedrío,
14

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 462.

15
Tenemos siempre presenta la citada analogía platónica, vertebradora de
la República.
16
«El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso». «Catecismo,» Iglesia Católica, acceso agosto 25, 2023, https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c1_sp.html «El hombre es por naturaleza religioso,
inteligente y libre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 375.
17
«Las leyes generales del mundo moral, a que el hombre vive sujeto en
calidad de inteligente y libre, ahora se le considere como individuo, ahora como
sociedad, existen con una existencia independiente de la voluntad humana; puestas fuera de la jurisdicción de los vanos antojos de los hombres, están exentas
también de las injurias de los tiempos, siendo como son divinas, eternas e inmutables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 153.
18
Juan Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV (Madrid: Imprenta de
Tejado, 1884), 131.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

de la Providencia Divina sobre la libertad humana,
y de la Iglesia sobre el Estado; y, para decirlo todo
de una vez y en una sola frase, en la superioridad de
Dios sobre el hombre.19

Para Donoso, tal es la importancia de la jerarquía
impuesta por la ley divina a toda la Creación. Por lo tanto, si
no hay bien alguno fuera del orden, «no hay nada fuera del
orden que no sea un mal, ni mal ninguno que no consista en
ponerse fuera del orden»20. Así el Marqués de Valdegamas
identifica al orden con el bien supremo y al desorden con el
mal por excelencia: fuera de éste no hay mal ninguno, fuera
de aquel no hay ningún bien. Porque el mal, «producido
por el libre albedrío angélico o el libre albedrío humano,
no pudo ser y no fue otra cosa sino la negación del orden
que puso Dios en todas las cosas creadas». El pecado es un
desorden y el desorden la negación del orden, es decir, «de
la afirmación divina relativa a la manera de ser de todas las
cosas»21:
Si el pecado no es otra cosa sino la desobediencia
y la rebeldía, ni la desobediencia ni la rebeldía sino
el desorden, ni el desorden sino el mal, síguese
de aquí, que el mal, el desorden, la rebeldía, la
desobediencia y el pecado, son cosas en que la
19

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

20
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132. «Siendo toda desobediencia y toda rebeldía contra Dios lo que se llama un pecado, y siendo todo
pecado una rebeldía y una desobediencia, síguese de aquí que ni puede concebirse el desorden en la creación, ni el mal en el mundo, sin suponer la existencia
del pecado».
21
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 418. «Y así como el orden
consiste en la unión de las cosas que Dios quiso que estuvieran unidas y en la
separación de aquellas que quiso que anduvieran separadas, de la misma manera que el desorden consiste en unir las cosas que Dios quiso que anduvieran
separadas y en separar aquellas que quiso Dios que estuvieran unidas».
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

razón encuentra una identidad absoluta; así como el
bien, el orden, la sumisión y la obediencia son cosas
en que encuentra la razón una completa semejanza.
De donde se viene a concluir que la sumisión a la
voluntad divina es el bien sumo, y el pecado el mal
por excelencia.22

Y el mayor de todos los pecados, fue la prevaricación
adánica23, por el cual se introdujo el desorden en el mundo
y en toda la descendencia humana: destruido el orden
original, quedó olvidado de las gentes. A partir de entonces,
la jerarquía antes natural solo puede ser restaurada por lo
sobrenatural. Por eso «al compás mismo con que disminuye
la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y […] la
sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse de
súbito, con aterradora obscuridad, todos sus horizontes»24.
Tal es el sino de los pueblos caídos al otro lado de la cruz
y de los cristianos cuando han abandonado el referente
divino: la pérdida del orden y el imperio del error.
Una disminución de verdades que no implica la
disminución de la inteligencia humana, sino su extravío25.
De ahí que Donoso sostenga que todos los errores
antropológicos y políticos, «en su variedad casi infinita se
resuelven en uno solo; el cual consiste en haber desconocido
o falseado el orden jerárquico, inmutable de suyo, que Dios
22

Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 131-132.

23
Este dogma divino es otra confirmación del origen de todas las sociedades a partir de la verdad religiosa, pues «no ha permitido Dios que cayera de
todo punto en el olvido de las gentes. Esto sirve para explicar por qué todos los
pueblos del mundo vienen dando de él clarísimos testimonios, y por qué esos
testimonios están consignados con una consignación elocuentísima en la historia.
No hay pueblo tan civilizado ni tribu tan inculta, que no haya creído estas cosas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo IV, 251.
24

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.

25
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 348.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

ha puesto en las cosas»26. En el fondo de la política y de la
moral siempre se encuentra lo sagrado, pues si Dios es la
Suma Verdad (Jn. 14,6), cualquier otra partirá de Él; y a la
inversa, una verdad particular remitirá a la total. La religión,
que une, religa al hombre con Dios o con un ídolo27, hará lo
propio con la verdad y el error, pues una y otra disyuntiva
no dejan de ser la misma con distintas palabras. Entonces,
esta verdad se identificará con el orden y la ley divina, no
habiendo diferencia entre ellos y la bondad suprema; por lo
cual, quien conozca a una conocerá a los otros, y viceversa.
En palabras del político extremeño:
Posee la verdad política el que conoce las leyes a
que están sujetas los gobiernos; posee la verdad
social el que conoce las leyes a que están sujetas
las sociedades humanas; conoce estas leyes el que
conoce a Dios; conoce a Dios el que oye lo que Él
afirma de sí y cree lo mismo que oye. La teología
es la ciencia que tiene por objeto esas afirmaciones.
De donde se sigue que toda afirmación relativa a
la sociedad o al Gobierno supone una afirmación
relativa a Dios, o lo que es lo mismo, que toda
verdad política o social se convierte forzosamente
en una verdad teológica.28

De semejante manera puede concluir con su renombrada
sentencia «en toda gran cuestión política va envuelta siempre
26

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628.

27
Religión, del latín religare, «unir fuertemente». «Etimología de “religión”», Diccionario etimológico, acceso agosto 12, 2023, https://etimologias.
dechile.net/?religio.n San Agustín da la siguiente definición: «Religio dicitur ex
eo quod nos religar omnipotenti Deo». Según Max Scheller, el hombre necesita a,
«cree en un Dios o en un ídolo». VV. AA., «Max Scheler», en Enciclopedia de la
Religión Católica, tomo VI, ed. Rafael Dalmau Ferreres (Barcelona: Dalmau y Jover Editores, 1950-1956, 1954), 1117-1119.
28
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 349.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

una gran cuestión teológica»29. Mas no finaliza en esta síntesis
su pensamiento político relativo a la religión.
Las consecuencias políticas de la aparición
del catolicismo
Esta afirmación susodicha, a pesar de ser normalmente
referida a cuestiones gubernativas o ideológicas, no pierde
sentido cuando se refiere a otros aspectos, como la naturaleza
religiosa de la vida moral y política. A su vez, adquiere una
importancia capital cuando se trata de descubrir las verdades
propias de tales ámbitos y las leyes por las cuales se rigen,
pues hace necesario llegar hasta las verdades y las leyes del
orden sagrado. Detrás de cada pueblo, de sus principios y su
ethos, se esconde una teología, una determinada forma de
afrontar y resolver los problemas que plantea la religiosidad
inevitable de lo humano, de restaurar y conservar el orden
de la ley divina30.
En la manera de pronunciar ese nombre [divino]
está la solución de los más temerosos enigmas; la
vocación de las razas, el encargo providencial de
los pueblos, las grandes vicisitudes de la Historia,
los levantamientos y las caídas de los imperios más
famosos, las conquistas y las guerras, los diversos
temperamentos de las gentes, la fisonomía de las
naciones, y hasta su varia fortuna.31
29

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 347.

30
Conocimiento que tienen los hombres de una manera perfecta gracias
a la Revelación y de una manera imperfecta a la ley natural, la ciceroniana lex
in corde conscripta. «Cuando los gentiles, que no tienen Ley, hacen por la razón
natural las cosas de la Ley, ellos, sin tener Ley, son Ley para sí mismos, pues
muestran que la obra de la Ley está escrita en sus corazones, por cuanto les da
testimonio de su conciencia y sus razonamientos, acusándolos o excusándolos
recíprocamente» (Rom. 2,14-15).
31
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Cada pueblo tiene una propia configuración de su
principio religioso –la cual determina su forma de ser–; y la
historia de aquel no es sino la sucesión de vicisitudes que
atraviesa éste. Después de repasar y comparar los sistemas
teológicos y los sistemas políticos del Oriente con los de
Grecia en tanto que Occidente, y de Roma en tanto que su
síntesis32, Donoso concluye que los primeros sirven para
explicar los segundos, resultando en que «la teología es la
luz de la Historia»33.
Al ser lo sagrado el principio vital de las comunidades
humanas, de mantenerse vigoroso o enflaquecer depende el
auge o decadencia del pueblo que vivifica. Por eso, no podrá
desaparecer aquel que conserve su teología y no podrá vivir
aquel que la pierda. De ahí que los antiguos, como plantea
el diplomático extremeño, librasen cada guerra como parte
de un enfrentamiento cósmico entre dioses y religiones34.
Los antiguos, que tenían una noticia confusa de la
fuerza vital que reside en todo sistema religioso,
creían que ninguna ciudad podía ser vencida si
antes no era abandonada por los dioses nacionales.
Seguíase de aquí, en todas las guerras de ciudad a
ciudad, de pueblo a pueblo y de raza a raza, una
contienda espiritual y religiosa, que seguían los
mismos pasos que la material y política.35
32

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 350-352.

33

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

34

Véase la Ilíada.

35
Continúa: «Los sitiados, al mismo tiempo que resistían con el hierro,
volvían los ojos a sus dioses para que no los dejaran en mísero abandono. Los sitiadores, a su vez, los conjuraban al abandono de la ciudad con misteriosas imprecaciones. Desventurada la ciudad en donde resonaba tremenda aquella voz que
decía “Vuestros dioses se van, vuestros dioses os abandonan”. El pueblo de Israel
no podía ser vencido cuando Moisés levantaba las manos al Señor; y no podía
vencer cuando las derribaba hacia el suelo. Moisés es la figura del género humano,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
55
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

Empero, estas religiones unían a hombres y pueblos
con el error y por eso los conducían a la muerte36: únicamente
la verdad da vida y solo la suma verdad da vida eterna37.
Si llegaron a existir fue gracias a que semejantes teologías
respondían a la naturalidad religiosa de las gentes, a unas
verdades fundamentales y compartidas en las que sustentar
la sociedad y a la necesidad humana de la Revelación. El
error, como negación que es, no puede destruir del todo la
verdad en la que se sustenta38. Pero al depender de ello su
vida, habían de defenderlo frente a las armas, pero sobre
todo ante las nuevas religiones que trastornen la suya
propia. Pues «todas [las potestades del mundo] han puesto
fuera de discusión el principio en que descansan; todas han
llamado error, y han despojado de toda legitimidad y de
todo derecho al principio que le sirve de contraste»39.
proclamando en todas las edades, con diferentes fórmulas y de diferente manera,
la omnipotencia de Dios y la dependencia del hombre, el poderío de la religión y
la virtud de las plegarias». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.
36
«En el anchísimo campo de la Historia (…) nadie recoge sino lo que
siembra, pero todo lo que se siembra se recoge. Todos los pueblos de la tierra
han sembrado el error, y por eso han recogido todos la muerte. Solo el pueblo
judío y el pueblo cristiano han sembrado la verdad, y por eso son inmortales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 156.
37
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn. 14,6) y «Yo soy el pan, el
vivo, el que bajó del Cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo
tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo» (Jn. 6,51).
38
Según el cardenal González, el error «viene a ser la adhesión del entendimiento a una cosa falsa que aprehende como verdadera». Zeferino González,
Filosofía elemental, tomo I (Madrid: Imprenta de Policarpo López, 1876), 109.
Ha de existir una vinculación con el bien, aunque solo sea en apariencia, pues
de otro modo sería completamente rechazado por la razón y la voluntad, y, en
último término ontológico, ni siquiera podría existir.
39
«Todas se han declarado infalibles a sí propias en esa calificación suprema; y si no han condenado todos los errores políticos, no consiste esto en que la
conciencia del género humano reconozca la legitimidad de ningún error, sino
en que no ha reconocido nunca en las potestades humanas el privilegio de la
infalibilidad en la calificación de los errores». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 365.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
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En esta situación se entiende la reacción manifestada
ante la irrupción en el mundo de la verdad y del orden por
excelencia. La Encarnación supone un acontecimiento sin
igual en la Historia humana y la prédica del Evangelio trae
una nueva teología. Y un nuevo sistema teológico supone
un nuevo sistema político. Así se resuelve la existencia
de las naciones: de todos los pueblos de la antigüedad,
sostiene Donoso, el romano fue el más grande, porque fue
el más religioso; mas «Roma sucumbió porque sus dioses
sucumbieron; su imperio acabó porque acabó su teología»40.
El estudio de su historia, ethos y religión revela cómo el
dogma cristiano trastornaría su orden político, cómo «un
nuevo Dios destronaría al César». Esto pudieron percibirlo
tanto los judíos como los romanos. Ambos combatieron y
persiguieron a los que venían a alterar su status quo41. Aunque
su Reino no fuese de este mundo, semejante Rey venía a
cambiar éste radicalmente. ¿Por qué cambió el mundo?
Porque se anunció una nueva teología, llamada catolicismo:
40

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 353.

41
«El que tales cosas había dicho y el que tales obras había obrado,
era necesario que muriera por el pueblo. Faltaba solo justificar estos cargos,
y aclarar debidamente estos puntos. Por lo tocante a los tributos, como fuese
preguntado sobre el particular, dio aquella célebre respuesta con que desconcertó a los curiosos, diciéndoles: “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo
que es del César”; que fue tanto como decir: “Os dejo vuestro César, y os quito
vuestro Júpiter”. Preguntado por Pilatos y por el gran sacerdote, ratificó su dicho, afirmando de sí, que era el Hijo de Dios; pero que no era de este mundo su
reino. Entonces dijo Caifás: “este hombre es culpable y debe morir”; y Pilatos
al revés: “Dejad libre a este hombre, porque es inocente”.
Caifás, gran sacerdote, miraba la cuestión bajo el punto de vista religioso. Pilatos, hombre lego, miraba la cuestión bajo el punto de vista político. Pilatos no
podía comprender qué tenía que ver el Estado con la religión, César con Júpiter, la política con la teología. Caifás, por el contrario, pensaba que una nueva
religión trastornaría el Estado, que un nuevo Dios destronaría al César, y que
la cuestión política iba envuelta en la cuestión teológica. La muchedumbre pensaba instintivamente como Caifás, y en sus roncos bramidos llamaba a Pilatos
enemigo de Tiberio». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 355-356.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Llámese esta teología católica, porque es universal;
y lo es en todos los sentidos y bajo todos los aspectos:
es universal porque abarca todas las verdades; lo es
porque abarca todo lo que las verdades contienen;
lo es porque su naturaleza está destinada a dilatarse
por todos los espacios y a prolongarse por todos los
tiempos; lo es en su Dios y lo es en sus dogmas.42

Siendo el cristianismo la verdad, es por su esencia
católico, es decir, «universal y apropiado a todos y a cada
uno de los hombres, a todas y cada una de las sociedades
humanas»43. Es el sistema teológico y el sistema político
por excelencia. Gracias a esta Revelación, el hombre
aprendió «todo lo que debía y podía saber acerca de Dios,
acerca del mundo, acerca de los demás hombres y acerca
de sí propio»44. Al traer la ley divina de nuevo al hombre
prevaricador, ha recordado las verdades teológicas y con
ellas las políticas y las morales. De esta manera ha podido
abrir la posibilidad de restaurar el orden en que descansa
el mundo humano, de volver al cumplimiento de la ley
divina45.
42

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 357.

43

Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 574.

44
«Siendo el cristianismo la única religión verdadera, es también al mismo tiempo la más alta de todas las filosofías, porque resuelve cumplidamente
todos los problemas que jamás pudieron resolver los filósofos gentiles». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo I, 574-575.
45
Aunque nunca de un modo completo y perfecto a la manera del Paraíso,
pues lo que no puede hacer es pretender eliminar el pecado original. Y siendo
la santidad personal –el estado más cercano al que un hombre puede alcanzar–
algo indudablemente heroico, la santidad de toda una sociedad es algo de todo
punto imposible. A pesar de ello, no se ha de cejar en perseguir el acomodo del
mundo caído en que vive el hombre a la ley divina, pauta de toda perfección.
Para Donoso ese es el criterio para reconocer la grandeza de un pueblo: «Una
cosa llama poderosamente mi atención en la Edad Media, y es su tendencia constante, aunque casi siempre infructuosa, a constituir la sociedad y a constituir
el Poder con arreglo a los principios que forman como el Derecho público de
las naciones cristianas. (…) El resultado final de aquella dichosa tendencia fue
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Allí donde imperaba el error, la luz de la verdad ha
restituido en su lugar a la jerarquía establecida por Dios en
su Creación. Debido a ello afirma el Marqués de Valdegamas
que «el catolicismo ha puesto en orden y concierto todas
las cosas humanas»46. Semejante acción comenzada en
el mundo religioso pasó al mundo moral y desde éste al
mundo político, abarcando así toda la vida humana: «por el
catolicismo entró el orden en el hombre, y por el hombre en
las sociedades humanas»47. Necesariamente esto habría de
plasmarse en una institución, que es la Iglesia, para custodiar
las leyes divinas perdidas en el día de la prevaricación y
encontradas en el de la Redención.
Y si bien la Iglesia y la religión «no se propone hacer a
los pueblos potentes, sino dichosos; ni hacer a los hombres
ricos, sino santos», centrándose en lo más importante –y
por ello superior– de la jerarquía inscrita en la Creación,
no descuida aquello inferior y subordinado, elevándolo al
reconocer su propio ámbito y su verdadero lugar dentro
del orden. Como el cuerpo sigue al alma, la naturaleza a
la gracia, lo material ha de subordinarse a lo espiritual, los
intereses económicos a los morales; y no a la inversa48.
la constitución de la Monarquía hereditaria; (…). La Monarquía hereditaria, tal
como existió en los confines que separan la Monarquía feudal y la absoluta, es
el tipo más perfecto y acabado del Poder político y de las jerarquías sociales».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 637-638.
46

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

47
«El mundo moral encontró en el día de la Redención las leyes que había perdido en el día de la prevaricación y del pecado. El dogma católico fue el
criterio de las ciencias, la moral católica el criterio de las acciones, y la caridad
el criterio de los afectos. La conciencia humana, salida de su estado caótico,
vio claro en las tinieblas interiores, como en las tinieblas exteriores, y conoció
la bienaventuranza de la paz perdida, a la luz de estos tres divinos criterios».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 358.
48
«Vea el Congreso adónde van a parar las cosas cuando tan solo se mire
a los intereses materiales; los pueblos que les rinden culto se quedan en la indigencia, se quedan sin nada: sin los morales, porque los rechazaron; sin los
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Tampoco se ha de enaltecer uno hasta el punto de despreciar
el otro, so pena de romper la jerarquía que requiere tanto
del elemento superior como del inferior. Para conservarla:
Lo que la Iglesia busca es un cierto equilibrio entre
los intereses materiales y los morales y religiosos;
lo que en ese equilibrio busca es que esté cada cosa
en su lugar y que haya lugar para todas las cosas; lo
que busca, por último, es que el primer lugar venga
ocupado por los intereses morales y religiosos y que
los materiales vengan después.49

Como recuerda en su Discurso sobre la situación de
España, los intereses materiales son algo bueno y necesario,
pero no son ni los únicos ni los más importantes para un
pueblo50. Del mismo modo que la salud no consiste solo
en la del cuerpo, sino también en la del alma, el equilibrio
entre la de uno y otro «constituye la plenitud de la salud en
la sociedad como en el hombre. […] Cuando este equilibrio
se rompe, los imperios comienzan a declinar hasta que
desaparecen del todo»51. Por este motivo, el interés supremo
materiales, porque la revolución se los quitó». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo II, 337-338.
49
«Y esto no solo porque así lo exigen las nociones más elementales del
orden, sino también porque la razón nos dice y la Historia nos enseña que esa
preponderancia, condición necesaria de aquel equilibrio, es la única que puede
conjurar y que conjura ciertamente las grandes catástrofes, prontas siempre a
surgir allí donde la preponderancia o el crecimiento exclusivo de los intereses
materiales pone en fermentación las grandes concupiscencias». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 620.
50
«Ningún hombre que ha alcanzado la inmortalidad ha fundado su gloria en la verdad económica; todos han fundado las naciones sobre la base de
la verdad social, sobre la base de la verdad religiosa». Donoso Cortés, Obras
completas, t. II, 303. Además, «el orden material no es nada sin el orden moral, y
el primero no es otra cosa sino el plazo que da la Providencia a los gobernantes
para que restauren el segundo». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 343.
51
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327. Lo cual le lleva a formar
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60
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de una nación, pues de ello depende su existencia, reside en
que prevalezcan en ella los verdaderos principios religiosos,
políticos y sociales, constituyentes del orden verdadero, el
cual solamente es ofrecido por el catolicismo:
El orden verdadero está en la unión de las
inteligencias en lo que es verdad, en la unión de
las voluntades en lo que es honesto, en la unión de
los espíritus en lo que es justo. El orden verdadero
consiste en que se proclamen, se sustenten y se
defiendan los verdaderos principios políticos, los
verdaderos principios religiosos, los verdaderos
principios sociales.52

Las características de la civilización católica
De tales razonamientos se extrae la consecuencia de que
«toda civilización verdadera viene del cristianismo»53. Si
solo el catolicismo civiliza, solo la civilización puede ser
católica y, en consecuencia, aquellos pueblos no católicos
tampoco serán civilizados54. La disyuntiva queda entonces
el siguiente juicio sobre el devenir de las dos grandes dinastías europeas: «Ved
ahí dos razas más enemigas todavía en el campo de las ideas que en los campos
de batalla: la raza austríaca pone en olvido los intereses materiales, y muere de
hambre; la raza borbónica (…) afloja en la conservación intacta y pura de los
principios religiosos, sociales y políticos, para convertirse en reformistas e industriales, y tropiezan con el espectro de la revolución, (…)». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 328.
52

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 327.

53
Además, «el catolicismo es un sistema de civilización tan completo, que
en su inmensidad lo abarca todo: la ciencia de Dios, la ciencia del ángel, la ciencia
del universo, la ciencia del hombre». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
356.
54
«Esto es tan cierto, que la civilización toda se ha concentrado en la zona
cristiana; fuera de esa zona no hay civilización, todo es barbarie; y es esto tan
cierto, que antes del cristianismo no ha habido pueblos civilizados en el mundo,
ni uno siquiera.
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entre el catolicismo y la barbarie: «Todo movimiento
político y social que sale de las vías católicas conduce a las
naciones fuera de las vías de la civilización, hasta volver a
dar con ellas en las edades bárbaras»55.
El modo en que el cristianismo ha civilizado a los
pueblos, según el Marqués de Valdegamas, consiste en
tres pilares: «haciendo de la autoridad una cosa inviolable,
haciendo de la obediencia una cosa santa, haciendo de
la abnegación y del sacrificio, o, por mejor decir, de la
caridad, una cosa divina»56. Al incluir dentro del verdadero
orden tanto al mando como a la obediencia, condenó al
despotismo y a la rebeldía, manifestaciones del orgullo tan
enemigo de la ley divina. Por eso, «dos cosas son de todo
punto imposibles en una sociedad verdaderamente católica:
el despotismo y las revoluciones»57.
Hasta entonces, el poder político confundía en sí lo
religioso y lo civil, dominando toda la vida del hombre,
exigiéndolo sumisión en sus actos y en su conciencia58. No
(…) no ha habido pueblos civilizados, porque el pueblo romano y el pueblo
griego no fueron pueblos civilizados; fueron pueblos cultos, que es cosa muy
diferente. La cultura es el barniz, y nada más que el barniz de las civilizaciones».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.
55
«Tan cierto es, que donde no está el catolicismo, está la barbarie». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 100. Valga recordar la siguiente cita: «Las
instituciones antiguas y las modernas no son la expresión de dos sociedades diferentes sino porque son la expresión de dos diferentes humanidades. Por eso,
cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego al punto hace
irrupción en ellas, y que las ideas, las costumbres, las instituciones, y las sociedades mismas tornan a ser paganas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
392-393.
56

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 313.

57

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 360.

58
Véase Fustel de Coulanges, La ciudad antigua (Méjico: Porrúa, 2003).
En especial Cap. XIII, 219-223. «La ciudad se había fundado sobre una religión
y se había constituido como una Iglesia. De ahí su fuerza, de ahí también su
omnipotencia y el imperio absoluto que ejercía sobre sus miembros. En una soAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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será hasta la institución de la Iglesia cuando se recupere la
jerarquía debida59. Situados en el lugar que les corresponde,
conscientes de su misión, los gobernantes gracias al
catolicismo pudieron dejar de basar su poder en la fuerza
y la opresión y ganar la tranquila obediencia del pueblo al
que servían. «Cuando el hombre llegó a ser hijo de Dios,
luego al punto dejó de ser esclavo del hombre»60. Y así,
quebráronse todas las servidumbres y ganándose todas las
libertades61:
ciedad establecida sobre tales principios, la libertad individual no podía existir.
El ciudadano estaba sometido en todas las cosas y sin ninguna reserva a la ciudad: le pertenecía todo entero. La religión, que había engendrado al Estado, y el
Estado, que conservaba la religión sosteníanse mutuamente y sólo formaban una
sola cosa; estos dos poderes, asociados y confundidos, formaban una fuerza casi
sobrehumana, a la que alma y cuerpo estaban igualmente esclavizados. (…) ¡Cuál
no sería, pues, el poder del Estado, que ordenaba la inversión de los sentimientos naturales y era obedecido! (…) Es, pues, un error singular entre todos los
errores humanos el haber creído que en las ciudades antiguas el hombre gozaba
de libertad. Ni siquiera tenía idea de ella. (…) Los antiguos, y sobre todo los
griegos, exageraron siempre la importancia y los derechos de la sociedad; esto se
debe, sin duda, al carácter sagrado y religioso que la sociedad había revestido en
su origen». El subrayado es propio. «Esta forma social tiene la ventaja de reunir
el culto divino y el amor a las leyes; en las teocracias antiguas, morir por su país
era ser mártir; violar las leyes ser impío, y entregar al culpable a la execración
pública era también integrarle a las iras de los dioses». Juan Jacobo Rousseau, El
contrato social. Cit. en Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 85.
59
«Hay, en verdad, augustísimo emperador, dos poderes por los cuales
este mundo es particularmente gobernado: la sagrada autoridad de los papas
y el poder real. De ellos, el poder sacerdotal es tanto más importante cuanto
que tiene que dar cuenta de los mismos reyes de los hombres ante el tribunal
divino». Gelasio I, Carta al emperador Anastasio.
60
«San Pablo dice en su Epístola a los Romanos (cap. XIII): non est potestas nisi a Deo. Y Salomón, en los Proverbios (cap. VIII, v. 15): per me reges regnant, et conditores legum justa decernunt. La autoridad de sus vicarios fue santa,
cabalmente por lo que tuvo de ajena, es decir, de divina. La idea de la autoridad
es de origen católico. Los antiguos gobernadores de las gentes pusieron su soberanía sobre fundamentos humanos; gobernaron para sí, y gobernaron por la
fuerza. Los gobernadores católicos, teniéndose en nada a sí propios, no fueron
otra cosa sino ministros de Dios y servidores de los pueblos». Donoso Cortés,
Obras completas, tomo II, 358-359.
61
«El catolicismo ha quebrantado en el mundo todas las servidumAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
63
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De la distinción e independencia recíprocas de la
potestad civil y de la potestad religiosa, proclamadas
por el catolicismo, ha venido a resultar la victoria
definitiva de la libertad individual y el definitivo
quebrantamiento de la omnipotencia tiránica del
Estado. Esta distinción, haciendo inevitable la
lucha entre las fuerzas morales y las materiales
de la humanidad, ha venido a hacer de todo punto
imposible aquella servidumbre que resultaba, en lo
antiguo, de la reunión de esas fuerzas en una sola
mano. El príncipe, depositario de todas las fuerzas
materiales de la sociedad, puede oprimir los cuerpos,
pero deja exentas de todo yugo las almas. La potestad
religiosa, depositaria de las fuerzas morales de la
humanidad, y sobre todo de las verdades divinas,
no ejerce señorío sobre los cuerpos, si bien afirma
su imperio en las conciencias. Siendo el hombre, a
un mismo tiempo, corpóreo e incorpóreo, no puede
ser completamente esclavo sino de una potestad que
reúna ambas naturalezas, que sea materia y espíritu,
corpórea e incorpórea, humana y divina.62

Esta civilización católica, la única verdadera y la
única donde el hombre es libre, desarrolla sus ramas a
partir del tronco formado por la familia, núcleo de toda la
vida humana e institución de origen divino, cuyas raíces se
bres y ha dado al mundo todas las libertades: la libertad doméstica, la
libertad religiosa, la libertad política y la libertad humana». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 87.
62
«Esto es cabalmente lo que sucedía en las antiguas repúblicas; esto es lo
que sucede, en nuestra edad, allí donde están establecidas las religiones nacionales,
y en donde, en consecuencia de este establecimiento, el soberano es a un mismo
tiempo rey y pontífice. Y véase por dónde el protestantismo, que ha venido a
restaurar esa confusión, ha venido a restaurar el despotismo quebrantado por la
doctrina católica, y con él todas las tradiciones paganas». Donoso Cortés, Obras
completas, tomo II, 88. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
64
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hunden en el orden bondadoso de la ley divina. Para Donoso
la civilización se desenvuelve de la siguiente manera:
El catolicismo, que todo lo refiere y todo lo ordena
a Dios, y que, refiriéndolo y ordenándolo a Dios
todo, convierte la suprema libertad en elemento
constitutivo del orden supremo, y la infinita variedad
en elemento constitutivo de la unidad infinita, es
por su naturaleza la religión de las asociaciones
vigorosas, unidas todas entre sí por afinidades
simpáticas. En el catolicismo el hombre no está
solo nunca: para encontrar un hombre entregado a
un aislamiento solitario y sombrío, personificación
suprema del egoísmo y del orgullo, es necesario
salir de los confines católicos. En el inmenso
círculo que describen esos confines inmensos, los
hombres viven agrupados entre sí, […]. Los grupos
mismos entran los unos en los otros, y todos en
uno más universal y comprensivo, dentro del cual
se mueven anchamente, obedeciendo a la ley de
una soberana armonía. El hijo nace y vive en la
asociación doméstica, ese fundamento divino de
las asociaciones humanas. Las familias se agrupan
entre sí de una manera conforme a la ley de su
origen, y […], forman aquellos grupos superiores
que llevan el nombre de clases; las diferentes clases
se consagran a diferentes funciones: unas cultivan
las artes de la paz, otras las artes de la guerra; unas
conquistan la gloria, otras administran la justicia y
otras acrecientan la industria. Dentro de esos grupos
naturales se forman otros espontáneos, compuestos
de los que buscan la gloria por una misma senda,
de los que se consagran a una misma industria, de
los que profesan un mismo oficio; y todos estos
grupos, ordenados en sus clases, y todas las clases
jerárquicamente ordenadas entre sí, constituyen el
Estado, asociación ancha en la que todas las otras
se mueven con anchura.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
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Esto desde el punto de vista social. Desde el punto
de vista político, las familias se asocian en grupos
diferentes: cada grupo de familias constituye un
municipio; cada municipio es la participación en
común de las familias que la forman, del derecho de
rendir culto a su Dios, de administrarse a sí propias,
de dar pan a los que viven y sepultura a los muertos.
Por eso cada municipio tiene un templo, símbolo
de su unidad religiosa; y una casa municipal,
símbolo de su unidad administrativa; y un territorio,
símbolo de su unidad jurisdiccional y civil; y un
cementerio, símbolo de su derecho de sepultura.
Todas estas diferentes unidades constituyen la
unidad municipal, la cual tiene también su símbolo
en el derecho de levantar sus almas y de desplegar
su bandera. De la variedad de los municipios
se forma la unidad nacional, la cual a su vez se
simboliza en un trono y se personifica en un rey.
Sobre estas magníficas asociaciones está la de todas
las naciones católicas con sus príncipes cristianos,
fraternalmente agrupados en el seno de la Iglesia.
Esta perfectísima y suprema asociación es unidad en
su cabeza y variedad en sus miembros: es variedad
en los fieles derramados por el mundo, y unidad en
la cátedra santa que resplandece en Roma, cercada
de divinos resplandores. Esa cátedra eminente es
el centro de la humanidad, representada, en lo que
tiene de varia, en los concilios generales, y en lo
que tiene de una, por el que es en la Tierra Padre
común de los fieles y Vicario de Jesucristo.63

Ahora bien, la civilización católica puede ser
considerada de dos formas distintas: en sí misma, esto
es, como los principios que la conforman y que la hacen
perfecta; o en su realidad histórica, donde aquellos se
63
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 369-370. El subrayado es
propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
66
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

combinan con la libertad humana, sujetándose entonces a
todas las vicisitudes e imperfecciones de todo lo que vive
en el tiempo y en el espacio64. El modo en que se ha dado
esta concreción histórica ha sido por medio de la influencia
de la Iglesia, faro y roca segura de la civilización65. Mas
esta obra de la institución representante del verdadero
principio religioso, también tiene dos formas desde las
que apreciarse: como una más sita en el mundo de los
hombres y, por tanto, con una influencia limitada, o como
una institución divina66. En este caso, disfruta de una fuerza
sobrenatural, que la hace trascender el espacio y el tiempo.
Gracias a esto, no solo conserva su identidad propia frente
al devenir de las edades, sino que transmite a cada época
algo propio.
64
«Considerándola ahora desde su punto de vista segundo, es decir, en su
realidad histórica, diré que, habiendo nacido sus imperfecciones únicamente de
su combinación con la libertad humana, el verdadero progreso hubiera consistido en sujetar el elemento humano, que la corrompe, al divino, que la depura.
La sociedad ha seguido un rumbo diferente: dando por fenecido el imperio de
la fe y proclamando la independencia de la razón y de la voluntad del hombre,
ha convertido el mal, que era relativo, excepcional y contingente, en absoluto,
universal y necesario. Este período de rápido deterioro comenzó en Europa con
la restauración del paganismo literario, la cual produjo, unas después de otras, las
restauraciones del paganismo filosófico, del paganismo religioso y del paganismo político. Hoy el mundo está en vísperas de la última de estas restauraciones:
la restauración del paganismo socialista». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 212.
65
«Cuando el Imperio romano desapareció, la herencia de los Césares
fue el patrimonio de los Pontífices de Roma; en medio del naufragio de todas las
instituciones y de todas las ideas, el mundo no hubiera podido reorganizarse si no
hubiera encontrado una idea que lo sirviera de modelo; aquella idea fue la idea
religiosa; esta institución fue la Iglesia; el Pontífice era el representante de una y
otra; así, señores, en medio de la civilización antigua que perece y la civilización
moderna que nace, solo divisamos entre aquel sepulcro y esta cuna un personaje social y un trono vacío: el Pontífice y el Capitolio. Cuando el Pontífice se hizo
monarca y el Capitolio le sirvió de asiento, los tiempos se anudaron y el mundo volvió a gravitar hacia la Ciudad Eterna». Donoso Cortés, Obras completas,
tomo I, 223. El subrayado es propio.
66
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

67

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Las instituciones políticas y sociales, sin perder
la naturaleza que les era propia, tomaron una
naturaleza que les era extraña: la naturaleza católica.
[…] El catolicismo dejaba las formas y mudaba
las esencias, y al mismo tiempo […] conservaba
íntegra su esencia y recibía de la sociedad todas las
formas. La Iglesia fue feudal, como el feudalismo
fue católico.67

Pero tales formas, sujetas a cada siglo y lugar, sujetas
al nacimiento y a la muerte, no eran sino accidentes sobre
una esencia inmutable y eterna como la verdad que la
sustentaba. Así se constituyó la civilización católica, donde
se presenta con aún mayor intensidad que en las otras la
ley de la unidad y de la variedad, la ley del orden para
Donoso68. Todos esos elementos propios de cada pueblo y
de cada edad le daban lo que tiene de varia, mientras que la
Iglesia la dio lo que tiene de una y de esencial, de donde se
tomó su nombre. Pues «la civilización europea no se llamó
germánica, ni romana, ni absolutista, ni feudal; se llamó y
se llama la civilización católica»69.
La historia de la Europa es la historia de la
civilización; la historia de la civilización es la
67
«Al ponerse en contacto con ella la sociedad romana, sin dejar de ser
romana como antes, fue algo que antes no había sido: fue católica. Los pueblos
germánicos, sin dejar de ser germánicos como antes, fueron algo que antes no
habían sido: fueron católicos». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 394.
68
Esta ley se encuentra presente a lo largo de toda la obra del autor vertebrándola, y en especial en su Ensayo. «La unidad, sacando perpetuamente la
diversidad de su fecundísimo seno, y la diversidad, resolviéndose perpetuamente en la poderosa unidad en donde tuvo su origen, nos muestran claramente
cuál es la ley eterna e inflexible del orden, así en las cosas divinas como en las
humanas, así en el Cielo como en la Tierra, siendo a un mismo tiempo la ley
a que quiso sujetarse el Criador y la ley a que vive sujeta la criatura». Donoso
Cortés, Obras completas, tomo II, 120.
69
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 395.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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68

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historia del cristianismo; la historia del cristianismo
es la historia de la Iglesia Católica; la historia de
la Iglesia Católica es la historia del Pontificado; la
historia del Pontificado, con todos sus resplandores
y todas sus maravillas, es la historia de aquellos
hombres enviados por Dios para resolver en su
día y en su hora los grandes problemas religiosos
y sociales en provecho de la humanidad y en el
sentido de sus designios y de su Providencia.70

Las influencias sociopolíticas de la Iglesia
La esencia católica que aporta la Iglesia a los pueblos
para constituirlos en verdadera civilización, dándoles una
unidad en su principio más el importante, el religioso,
era completamente desconocida en el mundo pagano. Si
bien las sociedades estaban fuertemente cohesionadas en
torno a un mismo poder humano, no gozaban de la unión
de los espíritus, fruto de la unión de las creencias71. Solo
tenían noticia de la unidad de la polis, donde se confundían
sociedad y ciudad, y cuyas conquistas no hacían más que

70

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 82.

71
«Y, sin embargo, aunque el Imperio Romano era uno, porque obedecía
a un señor y, además, porque estaba regido por unas mismas leyes, todavía le
faltaba una especie de unidad, sin la cual no existen verdaderamente los pueblos; siendo uno mismo el legislador y unas mismas las leyes, todavía era necesario, para que la unidad fuese absoluta, que fuesen unas mismas las creencias,
porque, cuando no se unen entre sí por medio de las creencias los espíritus, hay
en el Estado desorden, en las relaciones entre el Poder y el súbdito confusión y en
la sociedad anarquía. Ahora bien: esa unidad de los ánimos en una creencia común no podía ser obra de Roma, porque no podía serlo de la espada; no podía
ser obra de los Césares, porque no podía serlo de la fuerza; no podía ser obra
de los filósofos, porque no podía serlo del error, y la filosofía de los gentiles era
el depósito de los errores humanos; no podía, en fin, ser obra de los hombres,
porque los hombres reciben, pero no son inventores de las creencias religiosas o
sociales». Donoso Cortés, Obras completas, tomo I, 578. El subrayado es propio.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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extender su propio orden72. El cristianismo reveló no solo la
sociedad humana, sino también una trascendente y carente
de término: la Iglesia73.
Al proclamar la ley de la unidad y de la variedad,
esta institución divina mostró en sí propia como ejemplo
inmortal a las naciones aquel modo excepcional de las
formas políticas, en el cual se combinan todos los principios
de gobierno en uno solo superior: «una inmensa aristocracia
dirigida por un poder oligárquico, puesto en la mano de un
rey absoluto, el cual tiene por oficio darse perpetuamente
en holocausto por la salvación del pueblo»74.
Entre todas las influencias de la Iglesia, Donoso
Cortés no duda en resaltar aquella por la cual es custodia
de la verdad divina, del origen y sustento de la vida de los
pueblos, del principio religioso. Exclusivamente suyo es el
derecho de afirmar y de negar75, so pena de la disminución
la verdad y el extravío de la inteligencia. Tal es el poder
de su auctoritas, que no se limita al campo político, sino
que llega a todas las ciencias, a cualquier investigación que
pretenda ser profunda y fructífera.
72
«Para el romano la sociedad era Roma; para el ateniense, Atenas. Fuera
de Atenas y de Roma no había más que gentes bárbaras e incultas, por su naturaleza agrestes e insociables». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
Para los antiguos, el cosmos se reducía e identificaba con su propia comunidad.
Cfr. Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano (Barcelona: Paidós, 1998), cap. I,
passim.
73
«De ella son ciudadanos los santos que triunfan en el Cielo, los justos
que padecen en el Purgatorio y los cristianos que combaten en la Tierra». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 374.
74

Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 373.

75
«El día en que la sociedad, poniendo en olvido sus decisiones doctrinales, ha preguntado qué cosa es el error, a la prensa y a la taberna, a los periodistas y a las asambleas, en ese día el error y la verdad se han confundido en todos
los entendimientos, la sociedad ha entrado en la región de las sombras, y ha
caído bajo el imperio de las facciones». Donoso Cortés, Obras completas, tomo
II, 367.
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La intolerancia doctrinal de la Iglesia ha salvado al
mundo del caos. Su intolerancia doctrinal ha puesto
fuera de cuestión la verdad política, la verdad
doméstica, la verdad social y la verdad religiosa;
verdades primitivas y santas, que no están sujetas
a discusión, porque son el fundamento de todas las
discusiones; verdades que no pueden ponerse en
duda un momento, sin que en ese momento mismo
el entendimiento oscile, perdido entre la verdad y el
error, y se obscurezca y enturbie el clarísimo espejo
de la razón humana.76

En su misión trascendental de guardar el dogma
divino y proclamar ante el mundo las leyes de su Creador,
representa la verdad y por tanto, la vida. La existencia de los
pueblos depende de su sumisión jerárquica a la autoridad
eclesiástica77. El que desoye su palabra y pretende por sí
mismo juzgar el bien y el mal, incurre en el pecado de
soberbia y sentencia su propia muerte, consecuencia del
pecado. Del mismo modo, quien pretenda subsanar los
males y la decadencia de las sociedades únicamente por
medios materiales, se limitará a combatir los síntomas
corporales de una enfermedad del alma78. El principio vital
no es físico, sino espiritual, religioso. Si bien es posible
sanar a un pueblo, y uno de los más graves cometidos
de un gobernante es conservar y fortalecer su salud, no
76
«Esto sirve para explicar por qué, mientras la sociedad emancipada
de la Iglesia no ha hecho otra cosa sino perder el tiempo en disputas efímeras
y estériles, que, teniendo su punto de partida en un absoluto escepticismo, no
pueden dar por resultado sino un escepticismo completo, la Iglesia, y la Iglesia
sola, ha tenido el santo privilegio de las discusiones fructuosas y fecundas».
Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 367-368.
77

«Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn. 6, 68.

78
Como le recuerda a María Cristina, «Dios ha hecho a las naciones curables; pero no son las intrigas, sino los principios, los que tienen la divina virtud
de curar a las naciones enfermas». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II,
600.
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�Iglesia y religión en el pensamiento
histórico-político de Donoso Cortés

puede hacerse de otra forma que acudiendo a su origen,
manteniendo firmes las raíces y constante el brotar del
manantial. De conservar los principios de su Constitución
Histórica depende la vida de las naciones y, en especial, de
vivir de la verdad católica:
De la restauración de estos principios eternos del
orden religioso, del político y del social, depende
exclusivamente la salvación de las sociedades
humanas. Esos principios empero no pueden ser
restaurados sino por quien los conoce; y nadie los
conoce sino la Iglesia Católica.79

Referencias bibliográficas
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Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea.
Buenos Aires: Emecé Editores, 1945.
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79
«Su derecho de enseñar a todas las gentes, que la viene de su fundador y
maestro, no se funda solo en ese origen divino, sino que está justificado también
por aquel principio de la recta razón, según el cual toca aprender al que ignora,
y enseñar al que más sabe». Donoso Cortés, Obras completas, tomo II, 628-629.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 40-70

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés profeta ignorado. Un análisis de la secularización y la religión de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza
https://orcid.org/0000-0001-5641-6126
Universidad San Pablo, CEU
Barcelona, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Rodríguez Garza, Raúl Jorge Alejandro.
This is an open-access article distributed under the terms of
Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-81
Recepción: 28-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: raul.gza.rdz@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés profeta ignorado. Un
análisis de la secularización y la religión
de la humanidad
Donoso Cortés ignored prophet. An analysis of
secularization and the religion of humanity
Donoso Cortés a ignoré le prophète. Une analyse
de la sécularisation et religion de l’humanité
Raúl Jorge Alejandro Rodríguez Garza1

Resumen
El siguiente trabajo pretende desarrollar la tesis de Donoso
Cortés sobre la secularización. Para el pensador español, la
descristianización del mundo conlleva a la desintegración del
orden natural y su sustitución por un orden artificial político que
se sacraliza. La secularización para Donoso es la sacralización
de instituciones como el Estado o entes abstractos como el de
humanidad. Además, subraya que el orden artificial que surgen
como sustitución están compuestos de diversos mitos como
el del progreso indefinido de la humanidad, negando así el
carácter puramente racional de la modernidad, y que, llevan a la
humanidad a senderos de aniquilación
1
Universidad San Pablo, CEU, Barcelona.
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�Donoso Cortés profeta ignorado.
Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Palabras claves

Secularización, familia, Dios, Estado, pecado original, naturaleza
pura.

Abstract

The following work aims to show Donoso Cortés’ thesis on
secularization. For the Spanish thinker, the de-Christianization
of the world entails the disintegration of the natural order and
its replacement by an artificial order that becomes sacralized.
Secularization for Donoso is the sacralization of institutions such
as the State or abstract entities such as humanity. Furthermore,
he emphasizes that the artificial order that arises as a substitution
is composed of various myths such as that of the indefinite
progress of humanity, thus denying the purely rational character
of modernity, and that they lead humanity to paths of annihilation.

Keywords

Secularization, family, God, State, original sin, pure nature

Résumé
Le travail suivant vise à développer la thèse de Donoso
Cortés sur la sécularisation. Pour le penseur espagnol, la
déchristianisation du monde conduit à la désintégration du
monde. L’ordre naturel et son remplacement par un ordre
politique artificiel et sacralisé. La la sécularisation pour
Donoso est la sacralisation d’institutions telles que l’État
ou des entités abstrait comme celui de l’humanité. En outre, il souligne que l’ordre artificiel qui apparaît substitution
sont composés de divers mythes comme celui du progrès
indéfini des l’humanité, niant ainsi le caractère purement
rationnel de la modernité, et qui conduisent à la l’humanité
sur les chemins de l’anéantissement
Mots-clés

Sécularisation, famille, Dieu, État, péché originel, nature pure
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

Toda cuestión política contiene un problema teológico
Donoso Cortés inicia su obra más importante con la siguiente
frase: “Es cosa que admira el ver de qué manera en todas
nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la
teología”.2 Para él, toda sociedad se configura bajo una
metafísica o una teología. Esto quiere decir que cualquier
comunidad de seres humanos no podría existir sin una
concepción de lo divino que fundamente su estructura social.
Para entender la cultura de un pueblo siempre se
debe de tener como punto de referencia la religión –dicen
algunos filósofos y teólogos–. La religión no es parte de
la cultura, sino que la religión es la cultura. Los seres
humanos suelen vivir en comunidad según su noción de la
divinidad y de como ésta se relaciona con el mundo. Como
señala Dalmacio Negro “lo normal es que la política, que
ha salido de la religión, haga suya esta creencia de origen
religioso interpretándola como la condición humana.”3
Parafraseando a Hegel y Rene Girard, el ser humano no
crea la religión, sino que la religión crea al hombre.
Ahora bien, esta realidad se ve eclipsada en la época
moderna porque se argumenta que la secularización expulsa
del espacio público relegando esa dimensión al ámbito
privado, como si la religión fuera un simple ornamento de la
cultura. Sin embargo, vamos a defender una tesis contraria: la
era moderna está fundada en mitos que pretende disfrazarlos
de posturas racionales bajo un lenguaje científico y filosófico.
A partir de esta premisa señalaremos que la
historia del pensamiento moderno gira entorno a varios
2
Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el
liberalismo (Salamanca: Biblioteca del pensamiento conservador, 2003), 95.
3
Dalmacio Negro, El mito del hombre nuevo (Madrid: Encuentro,
2009), 280.
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Un análisis de la secularización y la
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mitos. Enumeramos, por ejemplo, el mito del Estado, el
del progreso indefinido de la humanidad, el mito de la
emancipación de toda autoridad, el mito de la lucha de
clases, el mito del feminismo, etc. El teólogo estadounidense
William Cavanaough lo ilustra de la siguiente manera: “La
modernidad no está acostumbrada a considerar la teoría
política como algo de carácter mitológico. Sin embargo,
el Estado moderno está fundamentado sobre determinados
relatos acerca de la naturaleza y de la naturaleza humana,
de los orígenes del conflicto humano y de los remedios para
tal conflicto mediante la actuación del estado.”4
La modernidad maneja mitos escatológicos y
soteriológicos con un lenguaje inmanentista y racionalista.
El Estado, por ejemplo, no surgió como un aparato
puramente racional, sino que emergió con simbolismos
teológicos. Hobbes, el inventor del Estado, lo nombro el dios
mortal o Leviatán. Aquel dios mortal debe procurar la paz
y la seguridad a los individuos que luchaban intensamente
en el estado de naturaleza. La simbología no es un simple
elemento retórico, sino que lo que buscaba hacer Hobbes
es que el Estado se invistiera de elementos sagrados para
sustituir el orden de la Iglesia. Por esa misma razón, Eric
Voegelin ponía a la par a San Pablo con Hobbes, porque
si San Pablo creó los elementos simbólicos para la Iglesia
naciente, Hobbes hace lo mismo con el Estado.5
Siguiendo esta línea argumental, Donoso Cortés nos
propone que lo divino en la modernidad no se ha ido del
mundo, sino que emigra a la dimensión humana. Lo humano es lo divino. Parafraseando a Nicolás Gómez Dávila:

4
William Cavanaough, Imaginación teo-política (Granada: Nuevo Inicio, 2007), 23.
5
Eric Voegelin, Las religiones políticas (Madrid: Trotta, 2014), 54.
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La modernidad propone una religión antropoteista.6 El mito
central que Donoso critica es el de la religión de la humanidad propuesta por la vertiente socialista. En el presente
trabajo propondremos que la época secular es la era donde
el hombre ocupa el lugar de Dios. Desarrollaremos a profundidad ese punto en el siguiente apartado.
El problema del mal. Cambio de paradigma en
la era moderna
Donoso Cortés señalará que los pensadores racionalistas
trataron de desaparecer de la consciencia del hombre
occidental el dogma del pecado original para sustituirlo
por la noción de un hombre naturalmente bondadoso e
inmaculado. Para el marqués de Valdegamas, el principal
problema del racionalismo es su tesis sobre el origen
del mal, debido a que niegan que el hombre tenga una
inclinación interior por el mal.
El cristianismo parte del dogma del pecado original,
que consiste en subrayar que la naturaleza humana esta caída y dañada; mientras que el racionalismo propone que el
hombre es perfecto e inocente por naturaleza. Estas dos nociones antropológicas son contradictorias y plantean soluciones distintas para tratar el problema del mal. Es la lucha
entre dos mitos: el dogma del pecado original y el dogma
del estado de naturaleza pura.7
6
La cita exacta es la siguiente: “La democracia es una religión antropoteísta. Su principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual
el hombre asume al hombre como Dios. Su doctrina es una teología del hombre-dios; su práctica es la realización del principio en comportamiento, en instituciones, y en obras” Francisco Pizano de Brigard, “Semblanza de un colombiano universal,” Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario LXXI,
no. 542 (abril de 1988): 12.
7
Hans Von Huyn nos recuerda que el mito que busco contradecir mito
del pecado original es el de naturaleza pura. “En lo que concierne a la natuAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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La civilización católica enseña que la naturaleza
del hombre está enferma y caída; caída y enferma de una
manera radical en su esencia y en todos los elementos que
la constituyen […] La civilización filosófica enseña que la
naturaleza del hombre es una naturaleza entera y sana.”8
Entendamos aquí a la noción de sociedad filosófica
por la propuesta racionalista de sociedad humana. Si bien,
esta forma de entender el dogma del pecado original en
Donoso fue criticado por varios teólogos de su tiempo
por exagerarlo a tal punto de compararlo con una visión
luterana, debemos entender que su uso no es dogmático,
sino agonístico como señala Carl Schmitt, pues pretende
exagerar el dogma para luchar teóricamente contra los
racionalistas.
sería injusto pasar por alto que, para Donoso, se
trataba de una decisión religiosa y política de enorme
actualidad, no de la elaboración de un dogma. Al
hablar de la maldad natural del hombre, se dirige
polémicamente contra el anarquismo ateo y su
axioma del hombre bueno; el sentido de sus palabras
es ἀγωνικῶς y no δογµατικῶς. Pese a que en esto
parece coincidir con el dogma de Lutero, observa,
no obstante, una actitud distinta a la del luterano
que se doblega ante cualquier autoridad; también
raleza humana, la naturaleza pura sería un estado en el que el hombre posee
todo lo que pertenece a su esencia, todo lo que necesita para el ejercicio de sus
facultades, todo lo que es preciso para una vida coherente y para alcanzar un fin
proporcionado a su naturaleza. Presupone que tanto la gracia como los dones
naturales que se dicen recibidos del Dios cristiano son propiedades inherentes
a la naturaleza humana puramente biológica. Algo así como el «Seréis como
dioses», pero excluyendo la idea de lo divino o la intervención de la divinidad.”
Hans Von Huyn, Seréis como dioses. Vicios del pensamiento político y cultural
del hombre de hoy (Madrid: El buey mudo, 2010).
8
Juan Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1979), 324-325.
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aquí conserva la altiva grandeza de un descendiente
espiritual de los Grandes Inquisidores.9

Lo importante a resaltar es que Donoso hace el
hincapié que para el cristianismo el mal esta intrínsecamente
el hombre, mientras que las vertientes racionalistas, como
el socialismo y el liberalismo, el mal está en el gobierno
o en las instituciones. Por lo cual, la forma de resolver
el problema del mal son los cambios estructurales e
institucionales de la sociedad. Cito a Donoso:
La escuela liberal tiene por cierto que no hay otro
mal sino el que está en las instituciones políticas que
hemos heredado de los tiempos, y que el supremo
bien es echar por el suelo esas instituciones. Los
más de los socialistas tienen por averiguado que no
hay otro mal sino el que esta en la sociedad, y que
el gran remedio está en el completo trastorno de las
instituciones sociales […] En efecto: la teoría según
la cual el mal está en el hombre y procede del hombre
es contradictoria de aquella otra según la cual el
mal está en las instituciones sociales o políticas y
procede de las instituciones políticas y sociales […]
Por la teoría católica se condena todo trastorno, ya
sea político y social, como insensato e inútil. Las
teorías racionalistas condenan toda reforma moral
del hombre como inútil y como insensata.10

Donoso subraya que la consecuencia lógica de dicha
negación es la de proponer al hombre en el lugar de Dios,
“su esencia deja de ser humana para ser divina”11. Supuesta
9
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés (Madrid:
Rialp, 1952), 32.
10
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 229-230.
11
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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la bondad ingénita del hombre, él mismo es reformador
universal. Por eso, tras el cambio de paradigma sobre
el mal, la consciencia del hombre occidental devino en
cuestionamiento obsesivo contras las instituciones que
ordenaban la vida social. Por esta razón, para el pensador
español, el fin último de los movimientos socialistas y
liberales era destruir las instituciones políticas, sociales y
religiosas para llegar a una época de oro sin opresiones.
Muy distinta a la forma premoderna de entender las
instituciones, pues se consideraba que eran ellos los que
evitaban la discordia y la violencia entre las personas.
Los movimientos de masas modernos como el
feminismo, el comunismo, el anarquismo, etc, presuponen
dicha tesis que Donoso subrayaba como viciosa. Carl Schmitt
en su estudio sobre los pensadores conservadores observó
que la lucha que sostuvieron contra los racionalistas giraba
en torno a la concepción del hombre y las instituciones:
Todas las doctrinas anarquistas, desde Babeuf
hasta Bakunin, Kropotkin y Otto Gross, giran en
torno de este único axioma: Le peuple est bon et
le magistrat corruptible. De Maistre, en cambio,
declara, precisamente a la inversa, que la autoridad
es buena, con tal de que exista: tout gouvemement
est bon lorsqu’il est établi.12

La tesis de los termómetros
El tema de la secularización es profundizado por Donoso
Cortés en su famoso discurso sobre la dictadura. La forma
en que lo abordó el pensador español es mediante la tesis
mo, 231.
12
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 31.
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del termómetro. “No hay más que dos represiones posibles:
una exterior y una interior, la política y la religiosa. Estas son
de tal naturaleza que cuando el termómetro religioso sube,
el termómetro de la represión baja, y cuando el termómetro
religioso está bajo, la represión y la tiranía suben.”13
Ahora bien, hay que precisar bien los conceptos. Por
religión, Donoso Cortés no entiende cualquier forma de
creencia, sino se refiere específicamente al cristianismo. Es
la única religión que da una represión interna, pues los credos
no cristianos son formas de represión externa. “Nosotros
habeís visto que, en el mundo antiguo, cuando la represión
religiosa no podía bajar más, porque no existía ninguna, la
represión política subió hasta no poder más, porque subió
hasta la tiranía. Pues bien: con Jesucristo, donde nace la
represión religiosa, desaparece completamente la represión
política.”14
La tesis es clara. Donoso habla de dos formas de
represiones posibles en una comunidad humana. Si
la influencia del cristianismo en una comunidad está
alta, el termómetro indicará que hay una comunidad
libre y sin necesidad de represiones políticas, pero
si está baja, la represión política (exterior) será
alta, porque las personas tenderán al nihilismo
y al anarquismo, por ende, se volverán sujetos
difíciles de gobernar por lo que no quedará más
que la fuerza del brazo coercitivo del Estado para
ordenar. En resumen, en un mundo secularizado y
descristianizado el Estado se hace todopoderoso.

Donoso pondrá ejemplos históricos interesantes que
usa como argumentos a favor de su tesis. La vida de la Iglesia
13
Juan Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura (Madrid: Biblioteca
de autores cristianos, 1970), 316.
14
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 317.
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primitiva representa, para el marqués de Valdegamas, la
comunidad humana con un orden perfecto sin represión
exterior, es decir, sin la necesidad de los poderes políticos
que ejercen un control exterior para conservar el orden.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo esto se va a ir
deteriorando en dicha represión interior. Desde las reformas
protestantes, que ponen en duda la autoridad de la Iglesia,
núcleo de la civilización occidental, hasta la creación de
la policía y el telégrafo. Donoso notará que en la época
moderna, tras la paulatina sustitución de la noción cristiana
de orden, el Estado fue ganando terreno sobre la vida de
los hombres europeos. Por lo cual, las formas exteriores
de represión se irán incrementando e irán destruyendo las
formas naturales de orden.
Para Donoso, las formas naturales de gobierno como
la familia, no se fundamentan por medio de la naturaleza,
sino que dependen de un fundamento sobrenatural: Dios.
“El padre no puede tener autoridad sin Dios. La paternidad
viene de Dios, y sólo de Dios puede venir en el nombre y
en la esencia. Si Dios hubiera permitido el olvido completo
de las tradiciones paradisíacas, el género humano, con la
institución, hubiera perdido hasta su nombre.”15 Las formas
de comunidad natural se van perdiendo en la consciencia del
hombre, porque el universo metafísico que fundamentaba
dicho orden se irá desintegrando en la modernidad. La
forma de entenderse el orden en la época moderna es
artificial, esto significa que el ser humano es el fundamento,
pues él es quien lo crea.
Negada la familia, los individuos no tienen una
autoridad natural a quién obedecer, por lo cual naturalmente
tienden al nihilismo que desordena la vida social. Siendo
15
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el socialismo y el liberalismo, 110.
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así la realidad social del hombre, ésta solo puede ordenarse
con el Estado y su brazo coercitivo. El pensador español
señalará que eso conlleva a necesariamente a la politización
total de la vida, dominio de la técnica, inhumanidad y
fuerza omnipotente del Estado sobre la vida de los hombres
en todas sus dimensiones.16 Ahora bien, la fuerza del poder
político se incrementará mediante el poder de la técnica y
será la religión de la humanidad que tomará impulso por
dicho avance técnico.
La religión de la humanidad
Para Carl Schmitt, la genialidad de Donoso Cortés fue
“haberse percatado de un modo exacto de que precisamente
la seudorreligión de la Humanidad absoluta es el principio
de un camino que conduce a un terror inhumano.”17 La
exageración sobre el pecado original hecha por Donoso
tiene sentido si se entiende que lo que buscaba combatir
era el endiosamiento de la razón y la autonomía del
hombre de todas las instituciones. El pensador español
entendió que todas las propuestas racionalistas parten
de la negación del pecado.18 El fin de erradicar la noción
de pecado en el hombre occidental, sigue Donoso, era
implantar a la sociedad occidental un ambiente propicio
al odio a las instituciones que se fundamentaban en la
16
José María Beneyto, Apocalipsis de la Modernidad (Madrid: Gedisa,
1993), 225.
17

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 26.

18
“La negación fundamental del socialismo es la negación del pecado,
esa gran afirmación que es como el centro de las afirmaciones católicas. Esta negación lleva consigo por vía de consecuencia una serie de negaciones, relativas
unas al ser divino, otras al ser humano y otras al ser social. Recorrer toda esa
serie sería cosa imposible y ajena además de nuestro propósito; lo que nos cumple solamente es señalar las más fundamentales entre esas negaciones.” Donoso
Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
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cosmología cristiana y establecer un nuevo humanismo
antropocentrista.19
El principio del mito de la naturaleza pura conlleva
a la divinización del hombre, con dicha divinización se
procede a cuestionar toda institución que le ordenaba la
vida para derrocarlas y liberarse de toda opresión, pues,
dice el mito, del hombre no sale el mal porque el pecado
no existe, sino que si ha existido el mal es sencillamente
porque las estructuras son injustas. Las consecuencias
pueden verse en varios movimientos sociales modernos.
Por ejemplo, el socialismo marxista aspiró a liberar a las
clases obreras de la opresión del burgués mediante una
lucha final entre proletarios y burgueses. Después de dicha
lucha la humanidad viviría una época de oro donde las
clases sociales dejarían de existir y la humanidad estaría
libre de las formas represivas de gobierno, porque toda
autoridad habría desaparecido debido al avance técnico. El
feminismo, otro mito moderno, tiene la misma semejanza
con el mito marxista. La lucha de las mujeres contra el
patriarcado que se acomoda en las estructuras sociales,
llevara al fin de la opresión a la mujer, pues habrán destruido
toda institución que sostuviera al patriarcado, llevando a
una época de igualdad nunca vivida.
Donoso Cortés lo plantea una postura crítica y se
expresa al respecto de la siguiente manera:
19
Señala Roger Scruton lo siguiente: “No es mi intención sugerir que los
orígenes de la Revolución francesa se encuentran en una falacia, sería simplificar un inmenso acontecimiento a nivel de la caricaturización. Pero la aquiescencia de los revolucionarios con la devastación que causaron fue suavizada
por el pertinaz optimismo de su filosofía. Y esa filosofía no dio un paso atrás,
ejemplo extraordinario del optimismo sin escrúpulos de su habilidad para creer
lo imposible pese a encontrarse cara a cara con la adversidad más evidente. La
idea misma de libertad como condición natural de un género humano que sólo
desea la eliminación de las jerarquías, instituciones y estructuras.” Roger Scruton, Usos del pesimismo (Madrid: Ariel, 2010), 46.
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Supuesta la bondad ingénita y absoluta del hombre, el
hombre es a un mismo tiempo reformador universal
e irreformable, con lo cual viene a ser transformado
de hombre en Dios; su esencia deja de ser humana
para ser divina; él es en sí absolutamente bueno
y produce fuera de sí, por sus propios trastornos,
el bien absoluto; bien sumo y causa de todo bien,
es excelentísimo, es sapientísimo y potentísimo.
La adoración es una necesidad tan imperiosa, que
los socialistas siendo ateos y no pudiendo adorar a
Dios, hacen a los hombres dioses para adorar alguna
cosa de alguna manera.20

Para Donoso las sociedades humanas pueden
considerarse solo de dos maneras: la forma católica y la
panteísta.21
Considerado desde el punto de vista católico, no
es otra cosa que la multitud de hombres reunidos
bajo la obediencia y el amparo a unas leyes y unas
mismas instituciones; considerada desde el punto de
vista panteísta, es un organismo (la sociedad) que
existe individual, concreta y necesaria.22 [y agrega]
La humanidad, que para los católicos no existe sino
en los individuos que la constituyen, existe para los
socialistas individual y concretamente; de donde
resulta que, cuando socialistas y católicos afirman
que la humanidad es solidaria, aunque parece que
afirman una misma cosa, afirman en realidad dos
cosas distintas.23
20
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 231.
21
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
22
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 233.
23
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialisAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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religión de la humanidad

¿Qué quiere decir esto? Para la visión católica, la
sociedad no es independiente de los individuos, sino que la
sociedad depende de ellos. Entendido esto, el bien y el mal que
se refleja en la sociedad es debido a la libertad de individuos
que le constituyen. Considerado de esa forma para Donoso
es absurdo, desde el pensamiento católico, extirpar el mal
de la sociedad, porque ésta no es algo distinto al conjunto
de individuos que la constituyen; bajo la postura panteísta,
que son los socialistas, las instituciones y la sociedad es la
que está mal, entendido como algo existente por sí mismo
independiente de los individuos. Entonces, bajo dicha postura
que Donoso critica, lo que se tiene que hacer para erradicar
el mal es destruir las instituciones que ordenan la sociedad.
Esa destrucción de toda institución humana es el
principio de la religión de la humanidad que el socialismo
del siglo XIX propugnaba. Pues los principios socialistas
conllevan a una negación de los actos individuales, pues lo
que importa cambiar es la estructura. Donoso ve en eso el
peligro del nihilismo y el anarquismo.
Negada la libertad, queda negada la responsabilidad
del hombre. La negación de la responsabilidad
lleva consigo la negación de la pena; negada esta,
procede por una parte la negación del gobierno
divino, y por otra la de los gobiernos humanos.
Luego, por lo que hace a la cuestión del gobierno,
la negación del pecado va a parar al nihilismo.
Negada la responsabilidad individual queda negada
la responsabilidad en común: lo que se niega del
individuo no puede afirmarse de la especie, lo cual
significa que no existe la responsabilidad humana
[…] Luego todas las doctrinas socialistas, o para
hablar con más exactitud, todas las racionalistas van
mo, 280.
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a parar forzosamente al nihilismo; y ninguna cosa
hay más natural y lógica, si bien se mira, sino que
no habiendo sino la nada fuera de Dios, los que se
separan de Dios vayan a parar a la nada.24

Para el pensador español, las revoluciones que
ocurrían en la Europa del siglo XIX tenían el peligro de
generar sociedades sin principios de autoridad, debido
a que buscó la desaparición de las jerarquías naturales
empezando por Dios, para proponer una sociedad donde la
igualdad fuera la regla y el camino para seguir. La igualdad
es el motor del racionalismo.
Y seréis como los ricos: ved ahí la fórmula de las
revoluciones socialistas contra las clases medias.
Y seréis como los nobles: ved la fórmula de las
revoluciones de las clases medias contra las clases
nobiliarias. Y seréis como los reyes: ved ahí la
fórmula de las revoluciones de las clases nobiliarias
contra los reyes. Por último, señores, y seréis a
manera de dioses. La primera rebelión del hombre
contra Dios. Desde Adán, el primer rebelde, hasta
Proudhon, el último impío, esa es la fórmula de
todas las revoluciones.25

Las consecuencias son obvias: con la acogida de las
ideas de la revolución francesa, la autoridad corre peligro
en toda la civilización occidental. Por eso Donoso subrayó
en las cortes europeas lo siguiente: “Pero el mal es mucho
más hondo, el mal es mucho más grave. El mal no está en
los gobiernos, el mal está en los gobernados; el problema
es que los gobernados han llegado a ser ingobernables.
24
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 292.
25
Donoso Cortés, Discurso sobre la dictadura, 311.
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Señores, la verdadera causa del mal hondo y profundo que
aqueja a la Europa está en que ha desaparecido la idea de
autoridad divina y de la autoridad humana.”26
Aquí hemos de mostrar la cadena lógica de las
premisas de Donoso: el racionalismo tiende al nihilismo,
y, por lo tanto, al anarquismo e imposibilidad de todo
gobierno, pues los actos individuales son negados a favor
de la tesis de una humanidad desencarnada y ajena a los
individuos. El pensador español, por ende, señalará en las
cortes europeas que el principal problema de la civilización
occidental es que ha acogido en su seno las semillas de su
propia destrucción con las ideas de la revolución francesa.
Ahora bien, bajo el nihilismo que el racionalismo
impregnó en la consciencia occidental la principal institución
que se ve en peligro es la familia. La razón por la cual la
institución familiar estuvo bajo el fuego teórico socialista
fue el principio de igualdad. Dicho principio es contrario al
principio familiar, pues parte de la jerarquía de sus miembros.
La escuela liberal y racionalista niega la solidaridad
familiar por cuanto proclama el principio de la
aptitud legal de todos los hombres para obtener
todos los destinos públicos y todas las dignidades del
Estado, lo cual es negar la acción de los ascendientes
sobre sus descendientes, y la comunicación de
las calidades de los primeros a los segundos por
trasmisión hereditaria.27

Para Donoso, la existencia de la comunidad familiar
contradice el principio de igualdad de los socialistas. “En
26
Juan Donoso Cortés, Discurso sobre Europa (Madrid: Biblioteca de autores cristianos, 1970), 457.
27
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 268.
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vano proclamaréis la idea de la igualdad; esa idea no tomará
cuerpo mientras la familia esté en pie”.28 Donoso prosigue
con su análisis: de la igualdad de las familias surge la
igualdad de los pueblos en el seno de la humanidad. Dicha
igualdad consiste en que las costumbres de los pueblos no
son significativas y se tienen que superar para la unidad
plena entre todos los hombres. Los socialistas, señalaría
el marqués de Valdegamas, se creían “ciudadanos del
mundo”. Así los describe el pensador español: “La prueba
de que lo es está en que los socialistas, apremiados por la
lógica, lo que no quieren ser en la teórica eso mismo son
en la práctica. En la teórica son todavía franceses, italianos,
alemanes; en la práctica son ciudadanos del mundo y,
como el mundo, su patria no tiene fronteras. ¡Insensatos!
Ellos ignoran que donde no hay fronteras no hay patria,
y que donde no hay patria no hay hombres, aunque haya
por ventura socialistas.”29 En resumen, la igualdad de los
hombres conlleva a la negación de las patrias y los pueblos,
pues sencillamente las costumbres son algo superfluo y sin
importancia.
Posteriormente, señalará Donoso que la igualdad
propuesta por los socialistas no tiene fundamento. La
historia, por un lado, no puede ser la razón por la cual se
pueda sostener la tesis de la igualdad de los pueblos, pues
ella misma está repleta de luchas a muerte entre grupos
humanos que por cualquier pequeña diferencia sentían
al otro como amenaza. “Si la historia viene en apoyo de
algún sistema filosófico, no es ciertamente en apoyo del
que proclama la solidaridad, la libertad, la igualdad y la
fraternidad del género humano, sino más bien de aquel
28
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 269.
29
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 272.
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articulado virilmente por Hobbes, según el cual la guerra
universal, incesante, simultánea, es el estado natural y
primitivo del hombre.”30 La idea de igualdad socialista
se presenta como una hueca abstracción que oscurecer la
realidad de la historia humana: océanos inmensos de sangre.
También Donoso observa que dicho fundamento
en el racionalismo no puede provenir de una revelación
divina, pues sólo se basaban en la razón. El marqués saca a
relucir esto, debido a que el cristianismo afirma la unidad
del genero humano por revelación divina con el mito de
Adán y Eva, el cual todos los hombres proceden de una
misma familia y que dicha unidad se perdió por el pecado.
“Por lo que hace a esa época primitiva que precede a todos
los tiempos históricos, es claro que no podemos conocerla
si no nos es revelada.”31
Donoso lo que terminará por señalar es que las
ideas racionalistas se basan en una abstracción que no
tiene fundamento en nada y que pretenden con ello anular
las jerarquías y diferencias entre los hombres. Pues como
señalaba Proudhon, el ateísmo y el panteísmo tienen que
acabar con toda jerarquía.
Ahora bien, el mismo Donoso observará que el
racionalismo al negar los principios de las jerarquías
naturales, al mismo tiempo aceptan el gobierno del
Estado absoluto y que éste absorba todos los derechos de
los individuos, convirtiéndose, en palabras del pensador
español, en un despotismo. Pues los gobiernos naturales que
surgen de las jerarquías entre los hombres son sustituidos
30
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 276.
31
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 277.
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por una doctrina abstracta que reduce a todo ser humano en
un individuo desarraigado que no tiene más gobierno que la
del Estado. Cito a Donoso:
Monsieur Proudhon, en sus contiendas con aquellos
partidarios del nuevo Evangelio que están por la
expropiación de todos los derechos individuales
y por la concentración en el Estado de todos los
derechos domésticos, civiles, políticos, sociales
y religiosos, no ha necesitado de gran esfuerzo
para demostrar que el comunismo, es decir, el
gubernamentalismo elevado a su última potencia,
era una cosa extravagante y absurda bajo el punto
de vista de los principios que son comunes a
los nuevos sectarios. En efecto, el comunismo,
concibiendo el Estado como una unidad absoluta
que concentra en sí todos los derechos y absorbe a
todos los individuos, viene a concebirle como alta
y poderosamente solidario, como quiera que unidad
y solidaridad son una misma cosa considerada bajo
dos puntos de vista diferentes.32

Rechazado el gobierno natural que procede de las
jerarquías familiares surge el gobierno de la igualdad por
parte de un Estado mundial que pregona la fraternidad
humana. Para Donoso el racionalismo trata de justificar
su teoría con contradicciones, pues al mismo tiempo que
socaba las formas de gobierno propone uno basado en la
fraternidad humana que hace superfluo a las patrias y al
mismo tiempo, propone que el Estado sea quien se apropie
de todos los derechos de los individuos para poner orden,
convirtiéndose así en un despotismo mundial. Es aquí
donde vuelve a relucir la tesis del termómetro, pues los
32
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 281.
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racionalistas, sobre todo el socialismo, encarna la represión
exterior. Eliminado de la consciencia del hombre occidental
el cristianismo, no quedará más que la represión externa del
Estado que debe unir a los hombres y evitar la lucha entre
ellos neutralizando toda diferencia entre ellos con el dogma
de la igualdad.
Si el cristianismo libró al hombre de la esclavitud
de las religiones de orientales panteístas en las cuales se
absorbían a los individuos para formar una masa controlada
por el monarca, así el comunismo, resultado necesario del
racionalismo, terminaría por volver a proponer lo mismo
que las religiones orientales: un panteísmo que niegue la
libertad individual y que absorba a todos en un mismo ente
denominado “humanidad”. El socialismo, para Donoso, era
la revancha de Oriente contra Occidente.33
Pero debemos señalar otro punto importante: Para
Donoso el racionalismo no hace más que desvirtuar las
tesis cristianas, apropiárselas y deformarlas. La idea de
fraternidad que blandeaba la ilustración no podía ser
posible en un mundo paganizado donde cada pueblo tenía
un dios doméstico y que otro pueblo era un extraño y una
amenaza constante. Fue el cristianismo que bajo el mito del
origen común propuso la unidad primordial entre los seres
humanos. Sin embargo, dicha fraternidad se perdió debido
al pecado original que conllevó al desorden, a la división
y a la lucha de todos los hombres entre sí. Sin embargo,
33
“Porque para el asiático la Naturaleza es el agregado de todas las fuerzas
existentes y de todas las fuerzas posibles; ¿qué mucho que el hombre conceda
los atributos de la omnipotencia a quien le ha vencido siempre y a quien no
ha podido vencer nunca? Para el asiático, el hombre es un ser cuya voluntad es
esclava de Dios, es decir, esclava de la fuerza; ¿qué mucho que el hombre niegue
la libertad cuando su voluntad ha sido siempre vencida? Así. el panteísmo es
su religión, y el fatalismo su dogma.” Juan Donoso Cortés, Sobre la cuestión de
Oriente (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 674.
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dicha unidad fue restablecida por Jesús, quien bajo su
sacrificio restauró la unidad perdida y dio armonía a todos
los hombres a pesar de sus desigualdades.
Esta es aquella fraternidad pacífica que Él enseñó
a los que abrieron sus entendimientos y sus oídos
a su divina palabra. Esta es aquella fraternidad
evangélica que vienen predicando unos después
de otros, con perpetua e incansable predicación,
todos los doctores católicos. Negad a Nuestro
Señor Jesucristo, y luego al punto comienzan los
bandos y las parcialidades, y los grandes tumultos,
y las soberbias rebeliones, y las vociferaciones
siniestras, y las discordias insensatas, y los rencores
implacables, y las guerras sin término, y las
sangrientas batallas […] Los pobres alzan pendones
contra los ricos, contra los venturosos los escasos
de ventura, las aristocracias contra los reyes, las
muchedumbres contra las aristocracias, y unas con
otras, como dos inmensos océanos que se juntan
en la boca del abismo, las alteradas y bárbaras
muchedumbres. La verdadera humanidad no está en
ningún hombre: estuvo en el Hijo de Dios.34

Por ende, Donoso ve en el socialismo y no en el
liberalismo el enemigo a vencer. La unidad del genero
humano para el socialismo la da la humanidad como
abstracción; mientras que el cristiano acepta la unidad del
genero humano por Dios y su Iglesia. En sí, es la lucha entre
dos eones que proponen dos formas radicalmente distintas
de entender el orden. Toda la obra de Donoso muestra la
decisiva batalla que se llevó acabo entre el catolicismo y el
socialismo ateo.

34
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 331.
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El triunfo de la civilización filosófica sobre
la civilización católica
Esta lucha que Donoso describe se da entre dos candidatos:
la civilización católica y la civilización filosófica. Ambas
van a luchar en occidente por la supremacía en la cultura
sin tregua alguna, porque ambas proponen dos modelos
distintos de seres humanos.
El destino de la humanidad es un misterio profundo,
que ha recibido dos explicaciones contrarias: la del
catolicismo y la de la filosofía; el conjunto de cada
una de esas explicaciones constituye una civilización
completa; entre esas dos civilizaciones hay un
abismo insondable, un antagonismo absoluto; las
tentativas dirigidas a una transacción entre ellas han
sido, son y serán perpetuamente vanas. La una es el
error, la otra es la verdad; la una es el mal, la otra
es el bien.35

Ahora bien, tenemos que matizar que quiere decir
con esto Donoso Cortés. Para empezar, en sus polémicas
contra la prensa española, él deja en claro que no es un
irracionalista que despotrica a la razón y a la filosofía en sí
mismo, todo lo contrario, las ve como bienes que procuran
la salud del pueblo siempre y cuando no se aleje del dato
revelado.
Porque la razón, tal como ha salido de las manos
de Dios, y la filosofía, tal como ha salido de
la religión católica, que es su madre, son para
mí cosas venerables y santas. Si por razón se
entiende la facultad que ha dado Dios al hombre
de recibir y comprender lo que le revela y de sacar
35
Donoso Cortés, Cartas al Conde Montalembert, 324.
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consecuencias provechosas para la vida y para la
sociedad de lo que le ha sido revelado, yo acato y
venero, como una de las obras maestras de Dios, a
la razón humana.36

Pero por si filosofía se entiende la soberanía de
la razón en tanto ella sola pueda encontrar la verdad, el
pensador español lo rechaza37. Para el pensador español, el
racionalismo descansa entonces en la emancipación de la
razón de su Creador. “Eso y no otra cosa es lo que niego; lo
cual quiere decir que niego todos los sistemas racionalistas,
los cuales descansan en este principio absurdo, a saber: que
la razón es independiente de Dios y es competente para
todo.”38
¿Qué corrientes surgieron bajo las premisas del
racionalismo bajo los ojos del pensador español? “Del
racionalismo han salido el spinosismo, el volterianismo,
el kantismo, el hegelianismo y el cousinismo, doctrinas
todas de perdición, que, en el orden político, religioso y
social, son para la Europa lo que en el orden físico es para
el Celeste Imperio el opio de los ingleses.”39 Todas estas
36
Juan Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 339. Incluso, adelantándose a los
analíticos, el pensador español define a la filosofía como una forma de ordenar
los contenidos para poder hacer proposiciones bien estructuradas. “Si por filosofía se entiende la ciencia que consiste en reducir a sistema y a método las
verdades fundamentales de este o de aquel género que nos han sido reveladas,
en ordenarlas entre sí de manera que formen un armónico y luminoso conjunto,
en señalar las relaciones en que están las unas con respecto a las otras y en sacar
de su fecundísimo seno otras verdades secundarias que pueden servir de enseñanza a la sociedad y al hombre, acato y venero la filosofía, como una cosa que
honra y enaltece al género humano.” Donoso Cortés, Polémica contra la prensa
española, 339.
37

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 339.

38

Donoso Cortés, Polémica contra la prensa española, 340.

39
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 340.
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corrientes son catalogadas por Donoso como un veneno
que mata por dentro a la civilización europea, debido a
que sustituyen lo que una vez fue su núcleo civilizatorio:
el cristianismo.
Ahora bien, como hemos señalado en los apartados
anteriores, Donoso sugerirá que el racionalismo parte de la
naturaleza pura del hombre, por lo cual el pecado original
no tiene sentido bajo dicha premisa. Con esta premisa, el
hombre es el centro del universo y el que genera orden.
Además, como su razón es el fundamento del orden, puede
conocer todos los secretos del mundo. La revelación es
ya algo obsoleto que respondió algunas necesidades del
hombre en su tiempo, pero la humanidad ha llegado a la
madurez. Este es el principio de la civilización filosófica,
pues esta enseña
que la naturaleza del hombre es una naturaleza
entera y sana: sana y entera de una manera radical
en su esencia y en los elementos que la constituyen.
Estando sano el entendimiento del hombre, puede
ver la verdad, descubrirla e inventarla; estando
sana la voluntad, quiere el bien y obra el bien
naturalmente.40

Donoso, ante esta forma de entender la inteligencia
humana por parte de la escuela racionalista, la confrontará con
una visión metafísica distinta: la visión del tradicionalismo.
Carl Schmitt define la posición que toma Donoso de
la siguiente manera: “La tradición es, para él, la única
posibilidad de alcanzar el contenido que la fe metafísica
del hombre puede aceptar, porque la razón del individuo
es demasiado débil y mísera para conocer por sí sola la
40
Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 325.
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verdad.”41 La tradición debe entender como la revelación
de lo divino al hombre. Pues para Donoso el ser humano
conoce la verdad solo por revelación directa de Dios.
El ser humano para Donoso solo conoce el orden
porque Dios se lo enseña. Sin la intervención divina el
hombre no podría conocer nada. Ahora bien, como para el
pensador español el orden verdadero es solo dado a conocer
por revelación, donde se niega este principio se tiende al
nihilismo y por lo tanto a la potencialización de la represión
externa. ¿Cuál es la consecuencia de la civilización filosófica
sobre las tierras que germina? Donoso sugiere la siguiente
consecuencia: “La tierra por donde ha pasado la civilización
filosófica será maldecida: será la tierra de la corrupción y
de la sangre. Después vendrá... lo que habrá de venir.”42
Donoso creyó ver que donde el racionalismo se asentaba
con fuerza, la Iglesia iba a ser poco a poco sustituida por el
Estado, y éste tendrá un poder sobre los individuos como
ninguna institución lo ha tenido. La represión exterior se
hará muy fuerte en la era secular.
Para Donoso la única salida posible de la hecatombe
a la que llegaría occidente por la secularización era la de
una revaloración del cristianismo como base civilizatoria.
Sin embargo, el pensador español no lo ve como una
posibilidad real.
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable, religiosa.
41

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 30.

42
Juan Donoso Cortes, Carta a Monseñor Gaume, Tomo I (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 346.
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Ahora bien, señores: ¿es posible esta reacción?
Posible lo es; pero ¿es probable? Señores, aquí hablo
con la más profunda tristeza; no la creo probable. Yo
he visto, señores, y conocido a muchos individuos
que salieron de la fe y han vuelto a ella; por desgracia,
señores, no he visto jamás a ningún pueblo que haya
vuelto a la fe después de haberla perdido.43

Ahora bien, Donoso como católico no deja de lado
el fin escatológico de la historia cristiana y propone que
todo se va a decidir en el juicio final. La lucha entre ambas
civilizaciones tendrá como fin natural la victoria de la
filosofía sobre el catolicismo y la victoria sobrenatural del
catolicismo sobre la filosofía. Lo que quiere decir esto es
que la sociedad occidental se desenvolverá políticamente
hacía el socialismo sin mayor obstáculo. El racionalismo
triunfará en la civilización porque tanto las patrias han sido
resquebrajadas y los pueblos ya no quieren ser cristianos.
Sin embargo, la mano poderosa de Dios, bajo su soberanía
salvará milagrosamente a la humanidad de sí misma. El
decisionismo de Donoso se hace presenta en esta tesis.
La fuerza de la decisión soberana y no la razón es la que
restablece el orden corrompido.
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata
de averiguar nada menos cuál es el verdadero
espíritu del catolicismo acerca de las vicisitudes
de esa lucha gigantesca entre el mal y el bien, o,
como San Agustín diría, entre la ciudad de Dios
y la ciudad del mundo. Yo tengo para mí por cosa
probada y evidente que el mal acaba siempre por
triunfar del bien acá abajo, y que el triunfo sobre
el mal es una cosa reservada a Dios, si pudiera
decirse así, personalmente. Por esta razón no hay
43
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 320.
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período histórico que no vaya a parar a una gran
catástrofe. El primer período histórico comienza en
la creación y va a parar al diluvio. Y ¿qué significa
el diluvio? El diluvio significa dos cosas: significa
el triunfo natural del mal sobre el bien y el triunfo
sobrenatural de Dios sobre el mal por medio de una
acción directa, personal y soberana.44

La unidad del género humano por la técnica
Teniendo como núcleo la concepción antropológica del
racionalismo la era moderna acoge el mito del progreso
indefinido robusteciéndose por el avance técnico y científico.
Mediante el control de los cuerpos por parte de la técnica
se cree posible alcanzar un progreso indefinido tanto moral,
material y espiritual. En el Discurso sobre la dictadura, el
pensador español observó que la técnica facilitaba la difusión
del mito racionalista que iba emergiendo en Europa.
Señores: las vías están preparadas para un tirano
gigantesco, colosal, universal, inmenso; todo está
preparado para ello; señores, miradlo bien; no hay
resistencias físicas ni morales; no hay resistencia
física porque con los barcos a vapor y los caminos de
hierro no hay fronteras; no hay resistencias físicas;
no hay resistencias físicas porque con los telégrafos
eléctricos no hay distancias; no hay resistencias
morales porque todos los ánimos divididos y todos
los patriotismos muertos.45

La técnica destruye las frontes y conecta a todos los
hombres a pesar de las distancias. Donoso temía que las
ideas de la revolución se expandieran a prisa por los avances
44

Donoso Cortés, Cartas al Conde de Montalembert, 326.

45
Donoso Cortes, Discurso sobre la dictadura, 203.
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técnicos, y con ello, el despotismo y el fin de la libertad,
que representaba el racionalismo, se expandieran más allá
de Europa. El mundo de la técnica representa la posibilidad
de que el mundo tienda a una centralización del poder
como nunca ha existido en la historia, pues Donoso observó
que la técnica fungiría como medio para el incremento
del poder del Estado sobre las personas. Ya Carl Schmitt
observaba dicho fenómeno: “Además, según su entender,
el desarrollo técnico-industrial produce por esencia cada
vez mayores organizaciones y centralizaciones. En este
sentido, la dualidad no puede ser otra cosa que un estadio
de transición hacia la unidad definitiva. En sus palabras
&lt;&lt;se podría decir que hoy el sino del mundo es la técnica
como proceso irresistible de centralización absoluta&gt;&gt;46
Donoso señaló, atinadamente, que la Modernidad
sustituye al símbolo de la Cruz por el concepto abstracto de
humanidad para lograr la unidad de todo el género humano.
Si el cristianismo no lo logro, según los pensadores
modernos, la razón si lo hará. Al respecto, Donoso señala
en una de sus obras inéditas, que
El mundo sueña en cierta unidad gigantesca que
Dios no ve con buenos ojos, y que este Señor no
permitirá, porque esa unidad sería el templo del
orgullo […] Dos veces el hombre ha tenido esa
intención satánica: la primera, cuando quiso erigir
la torre de Babel; y la segunda, el mismo día de
hoy, en la cual una democracia insensata pretende
constituir el mundo de manera unitaria.47
46
Betania Caggiano Blanco, “Carl Schmitt: la unidad del mundo. La posibilidad de la unidad del mundo actual,” Serendipia. Anuario de Investigación en
Ciencias Sociales, no. 1 (2014): 156.
47
Juan Donoso Cortes, Pensamientos varios (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1946), 824.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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El proyecto del que habla Donoso en este párrafo es
el proyecto moderno que pretende sustituir al cristianismo,
en tanto ambos luchan por ser aquel autentico eon que
reúna a la humanidad en una unidad. Subrayará, además,
que el proyecto de la modernidad se alió ilícitamente con el
progreso técnico. Notará muy atinadamente Carl Schmitt,
que el pensamiento racionalista manejó el discurso ilegitimo
que consistía en la unidad necesaria entre racionalismo y el
avance tecnológico.48
Mediante el avance técnico el ser humano podrá
manipular la realidad, sin embargo, también el mismo
avance científico lo absorberá. La ciencia se transformará
en la vara de la verdad y el orden. Así, para Donoso el
avance la técnica constituye una amenaza a la libertad,
porque intensifica el mito del progreso y hace más fuerte
la tentación de divinización del hombre por sus propias
fuerzas, desubicándolo de su orden original y natural que
le daba la autentica libertad. Algo similar pensaba Don
Nicolás Gómez Dávila:
Toda sociedad que se cree dueña de su historia, que
se halla segura de sus propósitos, convencida de la
excelencia de sus principios y persuadida de poseer
la verdad tiraniza y oprime. Como la ciencia nos
amenaza ya con un conjunto imponente de verdades,
la sociedad que los acoja puede, empleando algunas
deshonestas extrapolaciones, transformarlas en el
instrumento de un despotismo ilimitado.49

Esta unión, ilegitima, entre pensamiento moderno y
técnica, llega a acelerar no solo la posibilidad de expansión
48
Carl Schmitt, La era de las neutralizaciones y de las despolitizaciones
(Madrid, Alianza, 2016), 126-127.
49
Nicolás Gómez Dávila, Notas (Bogotá: Villegas, 2001).
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

física del proyecto racionalista, sino también a excitar las
conciencias del hombre de occidente en tanto se convencen
de la victoria del pensamiento de las luces sobre cualquier
forma tradicional de pensar. La secularización se expande a
pasos agigantados por medio de la técnica.
La secularización no es más que la divinización
del hombre
Actualmente vivimos en la fase avanzada de la modernidad
que se expandió en nombre de la liberación definitiva del
hombre de la edad oscura de la humanidad. Las sociedades
humanas bajo dicho proyecto mutan hacía una humanidad
más manipulable mediante la técnica, permitiéndose dichos
actos bajo el principio de la curiosidad. Sin embargo, lo
más llamativo es que las sociedades humanas son cada vez
más controlables, pero menos gobernables.
La autoridad del padre sobre los hijos, por ejemplo,
se diluye cada día más entre las sociedades occidentales. La
autoridad del profesor universitario y de cualquier maestro
sobre los alumnos también se debilita cada vez más, pues
el hombre occidental está cada vez más ensimismado en
sí mismo. No puede generar una comunidad porque se ha
disuelto todo mundo común con los otros.
Si seguimos la crítica que hace Donoso Cortés a la
modernidad, en tanto negación del principio de autoridad al
negar la existencia de Dios, todas las autoridades y jerarquías
se diluyen porque no hay posibilidad de fundamentarlo.
Donoso lo subraya y profetiza las consecuencias lógicas
que iban a terminar por ocurrir.
Ahora bien, a pesar de para Donoso la modernidad
es anarquista y nihilista en sí misma, esto no significa
carencia de poder, pues como ya hemos señalado, control
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

de los cuerpos es más potente cada vez más por la técnica
y el Estado. La secularización no significa fin del poder,
sino que la autoridad se traslada a otras realidades como lo
es el Estado nación, la humanidad, etc., que se legitiman
con principios metafísicos como, por ejemplo, lo fue la
diosa razón en la Revolusión francesa o la lucha de clases
con el marxismo. La secularización significa para Donoso
Cortés el inicio de una época que tiene como núcleo la
centralización del poder, el control de la masa por medio
de la técnica y la alienación. Pues si ya la religión no lleva
a la unidad entre los hombres, la política tiene que tomar su
lugar. En palabras de Dalmacio Negro:
Da la impresión de que ha dejado de funcionar
la ley del péndulo enunciada por Donoso Cortés
en el Discurso sobre la dictadura. Según esa
famosa ley, cuando la religión no religa o lo hace
deficientemente, le compete a la política ejercer la
imprescindible función religatoria.50

La acción y el conocimiento (gnôsis) son el motor
de la historia. Bajo dichos principios, el poder político
sustituye al religioso tradicional y la política se torna
sagrada. Ejemplos ahora de instituciones inmanentes
sacralizadas abundan en la modernidad y en nuestra época
contemporánea. ¿No fue en su momento el Estado nación
una especie de Iglesia? ¿No es, actualmente, la declaración
de Derechos Humanos una especie de nuevo “evangelio”
que pretende abarcar a todos los pueblos? ¿Quién no
observa que muchos intelectuales piensan que los Derechos
Humanos son una especie de neo-evangelio incuestionable?
Esto lo señala Dalmacio Negro:
50
Dalmacio Negro, El fin de la normalidad y otros ensayos (Madrid, Dykinson, 2021), 62.
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

La respuesta del siglo al silencio de Dios fue el
recurso a una nueva religión enteramente secular,
mundana, inmanentista, y al espíritu científico,
cuyo cometido consiste justamente en explorar lo
inmanente. Una religión artificiosa, constructivista,
pretendidamente ateiologica, hontanar de las
sacralizaciones, que ha suscitado y suscita las
ateiologías contemporáneas legitimadoras de la
política. En esta religión descansan las ideologías
como religiones políticas.51

Ahora bien, bajo estas premisas la secularización
tiene que acabar necesariamente en el totalitarismo pues
se configuran en la creencia de que el fin de la historia se
hace en la tierra. Es decir, el escathon cristiano se hace
inmanente, rasgo que Donoso observó con las posturas
racionalistas, sobre todo con la socialista. Eric Voegelin
vería en estos movimientos ideológicos de la modernidad
el renacimiento de la gnôsis. Con esta tesis, el pensador
alemán nos propone leer las corrientes filosóficas de la
modernidad como mitos que plantean un orden inmanente
y no como meras reflexiones racionales. La idea de una
humanidad más perfecta conforme pase el tiempo es el
nuevo mito que está de núcleo en la era moderna.
Evidentemente nuestra comprensión de los
movimientos políticos modernos contemporáneos
y posteriores a la Ilustración ganará una nueva
profundidad cuando dejemos de ver como “nuevas”
las ideas de Comte, Marx, Lenin y Hitler sobre la
transfiguración definitiva de la historia y las veamos
como especulaciones escatológicas que se remontan
al misticismo activista del siglo XIII; cuando

51
Dalmacio Negro, Historia de las formas políticas del Estado (Madrid: El
Buey Mudo, 2010), 167.
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

dejemos de considerar la dialéctica hegeliana o
marxista de la historia como un nuevo historicismo
y un nuevo realismo, y la consideremos como un
nuevo ascenso de la especulación gnóstica.52

En la actualidad la divinización de lo inmanente
altera la consciencia de las personas. Creyendo que los
estados totalitarios fueron superados en el siglo XX, surgen
hoy en día una forma más sutil de totalitarismo: el estado de
derecho o de bienestar, pues como señala Dalmacio Negro,
es la forma definitiva de Estado totalitario. En palabras del
pensador español:
El Estado de bienestar que les ha sucedido (se refiere
a la URSS y al nazismo) es todavía más totalitario,
si bien no apela directamente a la violencia.
Interviene en todo legalmente, incluso directa o
indirectamente en la consciencia, en la vida más
íntima, y es por eso el verdadero Estado Totalitario.
Retrospectivamente, con una perspectiva histórica,
los anteriores fueron algo así como un ensayo
prematuro y preparatorio.53

En conclusión, y en resumidas palabras, la crítica
de Donoso Cortés a la modernidad es sólida y nos
parece pertinete, apuesto incluso por que es correcta.
La secularización no significa el fin de lo sagrado, sino
que emigra a la política. Tendríamos que escuchar a los
pensadores tradicionalistas, como Donoso, para tener una
perspectiva distinta de lo que se nos ofrece en cualquier
52
Eric Voegelin, Nueva ciencia de la política (Madrid, Editorial Rialp,
1968), 39.
53
Dalmacio Negro, La situación de las sociedades europeas, la desintegración del ethos y el Estado (Madrid,
Unión Editorial, 2008).
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Un análisis de la secularización y la
religión de la humanidad

universidad de filosofía, y así, quizás, ver con mayor (o
verdadera) profundidad los problemas de nuestra época.
Bibliografía
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Tomo I. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970)
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 71-105

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Donoso Cortés. la pasión del pensamiento católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena
https://orcid.org/0009-0005-8261-7374
Universidad Pontificia Comillas
Madrid, España
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Marín Mena, José Manuel. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 25-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: jmmarinextremadura@gmail.com

�Dossier

Donoso Cortés, la pasión del pensamiento
católico
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
Donoso Cortés, the passion of catholic thoght
José Manuel Marín Mena1

Resumen
Se realiza un recorrido histórico desde los primeros años
de la vida de Donoso Cortés hasta su muerte (1820-1853),
mostrando su evolución ideológica y religiosa, que va desde
un liberalismo progresista con pasividad religiosa hasta un
decisionismo político de impronta cristiana. Se destacan cuáles
son sus ideas más originales en un intento por pensar toda
la realidad desde el catolicismo. Finalmente se ofrecen unas
preguntas a propósito de la actualidad que tienen las grandes
preocupaciones de Donoso.

Palabras clave
Donoso Cortés; Iglesia española; siglo XIX; decisionismo;
cristianos en política; Pío IX; antiliberalismo.

1
Universidad Pontificia Comillas, Madrid.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Abstract
A historical journey is made throughout the intellectual life
of Donoso Cortés (1820-1853), Spanish thinker. It is showed
his ideological and religious evolution, which goes from a
progressive liberalism with religious indifference to a political
decisionism with a Christian imprint. His most original ideas
are highlighted in an attempt to think about the whole of reality
from the perspective of Catholicism. Finally, some questions are
asked about the current relevance of Donoso’s concerns.

Keywords
Donoso Cortés; Spanish Catholic Church; 19th Century;
Decisionism; Christians in Politics; Pío IX; Anti-liberalism.

Résumé
Un parcours historique est effectué depuis les premières années
de la vie de Donoso Cortés jusqu’à sa mort (1820-1853), montrant
son évolution idéologique et religieuse, qui va d’un libéralisme
progressif avec une passivité religieuse à un décisionnisme
politique avec une empreinte chrétienne. Il met en évidence ses
idées les plus originales dans une tentative de penser l’ensemble
de la réalité d’un point de vue catholique. Enfin, quelques
questions sont posées sur l’actualité des préoccupations majeures
de Donoso.

Mots-clés
Donoso Cortés; Église espagnole; 19e siècle; décisionnisme;
chrétiens en politique; Pie IX; illibéralisme.

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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Introducción
Presentamos un breve estudio sobre Donoso Cortés, un
cristiano que ha sido sobre todo conocido como político.
Haremos un recorrido histórico del personaje desde distintos
puntos de vista con el fin de poder apreciar su evolución. Así
tendremos un mejor acercamiento a toda su persona, a su fe
y a su pensamiento. Creemos que de esta forma podemos
exponer la figura de Donoso de una forma más integral sin
caer en estereotipos y anacronismos. No sería muy lógico
quedarse sólo con el Donoso liberal de la juventud, pero
tampoco sería justo reducirlo al Donoso decisionista2. Una
mirada histórica desde distintos ángulos nos ayudará a
comprender en qué España, en qué Europa y en qué Iglesia se
va formando nuestro personaje. Al conocerlo en perspectiva
entenderemos mejor sus convicciones políticas marcadas
profundamente por el factor cristiano. Acudiremos a sus
escritos más significativos, entre los que se encuentra su obra
de mayor repercusión para sus contemporáneos: el “Ensayo
sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo”3. A partir
de su contexto eclesial y social, su biografía, sus relaciones
personales y escritos creemos que podremos ofrecer algunas
notas sobre su forma de ser cristiano.
Pretendemos mostrar a un personaje de interés para
la historia de España y su Iglesia. Queremos recuperar
los elementos más positivos de su pensamiento que han
sido olvidados y contextualizar y razonar sus desaciertos
políticos y teológicos. Por último, queremos sacar a la luz

2
Calificativo al que se asocia a los defensores de la dictadura, lo usa
entre otros Carl Schmitt en su obra Interpretación europea de Donoso Cortés
(Madrid, Rialp, 1952). Para Schmitt decisión se contrapone a discusión. Donoso
consideraba a la burguesía clase discutidora.
3
Desde ahora nos referiremos al Ensayo sobre el catolicismo, el
liberalismo y el socialismo como Ensayo.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

su originalidad cristiana seglar, ya que éste fue el ambiente
donde siempre se movió.
Vida, obra y contexto
Dividimos este capítulo en tres apartados para apreciar
mejor las características de cada etapa. Cada apartado ha
sido titulado según los rasgos de Donoso en su momento
histórico. En ellos veremos que la evolución que sufre la
misma sociedad y la Iglesia. Comentaremos los movimientos
en su vida, el ambiente eclesial y lo más significativo sobre
las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Etapa liberal de Donoso (1820-1836)
Nuestro protagonista, Juan Donoso Cortés, nace en el Valle
de la Serena (Badajoz) el 6 de mayo de 1809 en una familia
de Don Benito que se refugió temporalmente en una finca
del Valle a causa de la complicada situación de la Guerra de
Independencia con los franceses. Aquella zona, denominada
actualmente las Vegas Altas, estaba dominada por los
franceses en aquel momento. Sirva este simpático dicho
popular para contextualizar: “Batalla de Medellín, / bien
carita nos costó, / pero en Arroyomolinos / el francés nos
la pagó”. Tiene en su infancia una formación personalizada
en Don Benito donde ya respira en esos años el ambiente
liberal de entonces. Su padre, que quería verlo de abogado
como él, le envía a la Universidad de Salamanca a la edad
de once años para que empiece los estudios preparatorios
de formación humanística. Al cabo de un año en Salamanca
continúa sus estudios en Cáceres en el Colegio de San
Pedro, allí tendrá buena relación con el también extremeño
José García Carrasco con quien empezaría a entusiasmarse
por el progresismo liberal4.
4
Carlos Valverde, “Introducción,” en Obras completas. Tomo I, de Juan
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

En estos años conocerá a Manuel Quintana, al
menos se sabe que el verano de 1823 lo pasaron juntos en
Cabeza del Buey por la amistad que éste tenía con el padre
de Donoso. A partir de aquí irán juntos a Sevilla donde
Donoso empieza sus estudios de Derecho. Seguramente
conoció el ambiente de las ideas románticas de la mano de
su amigo y maestro literato. Será el poeta Quintana quien,
tras terminar los estudios en Sevilla, lo apadrine para una
plaza como profesor de Humanidades en el Colegio de
Cáceres, allí tuvo como fiel alumno al que después sería
su amigo, biógrafo y compilador de sus obras, el escritor
Gabino Tejado. Apenas dura un año en Cáceres. Al dejar
la ciudad se casará con Teresa García Camacho en 1830 y
se irán dos años a Don Benito. En el año 32 va a Madrid
a comenzar su carrera política, allí se dará a conocer por
medio de la prensa, difundiendo sus ideas liberales.
Como escrito representativo de esta época de juventud
debemos destacar el “Discurso en el Colegio de Cáceres”,
en el que se puede apreciar un estilo propio de oratoria, con
simpatías hacia la estética clásica y cristiana. Ensalza los
valores del romanticismo y la Ilustración y se muestra muy
confiado en el poder de la razón5.
En el año 33 empieza su carrera política y entra como
oficial en la Secretaría de Estado. En esos años conoce
desde dentro la escisión de progresistas y moderados.
Este misma sufrirá la muerte de su hija –a la edad de un
año– y posteriormente en 1835 la de su mujer. Estos datos
biográficos coinciden con su primer giro ideológico.
La primera etapa de Donoso transcurre en un ambiente
contrario a su pensamiento, fenómeno que se aprecia en
Donoso Cortés (Madrid, BAC, 1970), 33-34.
5
Juan Donoso Cortés, Obras completas. Tomo I (Madrid, BAC, 1970),
182-205. Todos los escritos del autor se tomarán de esta obra y edición.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

sus tres etapas. Sus años de mayor fervor liberal suceden
precisamente en los años del absolutismo fernandino. Donoso
fue heredero de las ideas liberales de la Constitución de 1812
y fue tolerante con las ideas católicas que la Constitución
abrazaba de forma confesional –que suponía la exclusión
oficial de otras confesiones religiosas– . Parece que hubo
total unanimidad para aprobar la confesionalidad –rasgo
marcadamente antiliberal– en las Cortes de Cádiz. Esto se
habría debido a dos factores: correspondía con el espíritu
español contrario a la ocupación francesa y la presión que
ejercía el clero español, inflexible en ese asunto6.
Como cabe suponer, esta declaración oficial no
correspondía plenamente con la realidad de la gente.
Había grandes manifestaciones de piedad popular que
no se reflejaban en las costumbres públicas y privadas,
muchas veces alejadas de la moral cristiana. Había uniones
extramatrimoniales e incluso comportamientos anticatólicos
como profanaciones y misas negras –especialmente en
el trienio liberal–, que denotaban un notable odium Dei.
Además se daba el hecho de la adscripción a sociedades
secretas, especialmente en el ámbito intelectual7.
Tampoco se refleja en estos años el ethos cristiano
en la redistribución equitativa de los bienes ni en las
condiciones laborales8. Donoso esperaba en aquel momento
que las ideas liberales de la ilustración trajesen la anhelada
igualdad, sin embargo, no vería cumplido ese sueño ni
continuaría por esa vía ideológica su utopía de la equidad
social.
6
Manuel Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y
respuestas (Madrid, Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, 2005),
35-41.
7
José Manuel Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal (Madrid,
Ediciones Pegaso, 1979), 40-42.
8
Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 44-45.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

La desigualdad social quedaba ligeramente
amortiguada por la caridad cristiana y la ausencia de
ostentosidad entre los cristianos españoles, mientras que la
teología mantenía la situación justificando la necesidad de
pobres en la gracia de “compartir la condición de Cristo”9.
Esta confianza en la caridad sería también la que tuviera
Donoso en esta cuestión a partir de su conversión, aunque
con matices que expresará sintéticamente en la “Carta a Mª
Cristina”.
En estos momentos finales del reinado de Fernando
VII los burgueses hacían planes de hegemonía para
aprovecharse de la ruptura con el antiguo régimen que iba
llegando a su fin. Posteriormente Donoso se dará cuenta,
como nadie, de los intereses de poder que se encontraban
detrás de la ideología burguesa. Desde esta perspectiva
Donoso hará en sus últimos años algunos de los ataques
más finos y constantes al liberalismo. Por su parte, el clero
no había logrado conectar ni con la burguesía liberal ni
con la juventud en el trienio del 20 al 23. Precisamente en
ambos grupos sociales se encontraban tanto la familia de
Donoso como la mayor parte de sus amistades.
A la muerte de Fernando VII, entre los liberales había
diversas interpretaciones de lo religioso. Se visibilizan las
discrepancias con Roma, pues el papa Gregorio XVI había
dado aval a las doctrinas teológicas que condenaban el sistema
de separación entre Iglesia-Estado y con ello retrasaba la
llegada de la secularización política y el fin del Antiguo
Régimen10. Las determinaciones de censura y prohibición
9

Cuenca, Iglesia y burguesía en la España liberal, 46.

10
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 37. Sería de gran interés
ver la relación y el paralelismo entre Donoso y los intelectuales franceses de
L’Avenir. Lo más que podemos mencionar tangencialmente es la relación por
correspondencia con Montalembert a raíz del Discurso sobre la dictadura.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

eran comunes en la Iglesia española como soluciones a
estos comportamientos. Esto le acarreó a Donoso bastantes
antipatías por parte de los sectores liberales, entre los que se
encontraban también algunos católicos.
Con el inicio de la etapa isabelina y el estatuto Real del
34 la regencia adquirió un tono liberal, incluso anticlerical.
Como ya hemos dicho, este momento coincide con el
comienzo de la moderación de Donoso en sus ideas políticas.
Etapa moderada de Donoso (1836-1847)
Según indica Carlos Valverde, Donoso, a raíz del rol que
el conde de Toreno ejerce en el gobierno español, se había
moderado en sus ideas liberales, continuando en este
momento afiliado al partido progresista11. Pronto caería su
gobierno, el de Mendizábal a finales del 35, continuando
como diputado por Badajoz. En ese momento empieza a
impartir varias “Lecciones de Derecho Político” en el
Ateneo de Madrid. Estas “Lecciones” suponen la exposición
doctrinal más clara de su cambio de orientación. Se sitúa
en un término medio rechazando absolutismo y soberanía;
rechazando derecho divino y soberanía popular; defendiendo
la razón y atacando la libertad ilimitada; y todavía, durante
este período, se opondría a los tradicionalistas franceses12.
Hubo un hecho que aceleraría esta moderación liberal:
el motín en La Granja, que reclamaba la Constitución
de 1812. A partir de estos hechos, Donoso cambiará de
bando político y comenzará una intensa labor periodística
en contra de los progresistas a través del periódico El
Porvenir. Por medio de él combate al gobierno progresista
11

Valverde, “Introducción”, 41-42.

12
Valverde, “Introducción”, 42-43.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

de Calatrava, exponiendo un pensamiento liberal cada vez
más conservador.
En esta época (en torno a 1838) vive el episodio
de la polémica sobre los doctrinarios con Pellegrino
Rossi –político italiano– , con el que había coincidido
en ideas anteriormente, pero del que ahora comenzaba a
distanciarse. En estos artículos que publica muestra un
rechazo hacia el eclecticismo que tenían los doctrinarios
franceses, al considerar que las ideas del doctrinarismo
italiano permanecían en la indefinición política. A pesar de
la polémica que vive, el distanciamiento con ellos es más
deseo que realidad, pues, hasta años posteriores, seguirá
con sus ideas liberales.
Pasamos, entonces, a un momento importante de su
vida política y personal: su primera estancia en Francia. Sale
del país con la regente María Cristiana para Francia, tras ceder
el gobierno en favor de Espartero, el héroe isabelino durante
la Primera Guerra Carlista. En esos tres años estrechará
su relación con Cristina, vive con gran lealtad su servicio
y servirá para ella de intermediario en varias ocasiones.
Además, durante este tiempo, conocerá mejor a doctrinarios
como Guizot, y leerá más a tradicionalistas franceses como
De Maistre. Los escritos de este período se han agrupado
como las “Cartas de París”13 y en ellos se observa una
pérdida de confianza en la razón y una acentuación del tono
pesimista, aunque todavía atemperado14.
Según el profesor Cuenca durante el bienio progresista
de Espartero hubo un fuerte anticlericalismo y se favoreció
a los sacerdotes liberales frente a los tradicionalistas, en
un ambiente de violencia general hacia el clero, a lo que
13

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo I, 870 y ss.

14
Valverde, “Introducción”, 46-47.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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habría que sumar los empeños regalistas de José Alonso,
ministro de Gracia y Justicia15. Sabemos que había habido
movimientos políticos con la Iglesia durante la regencia
de Cristina que beneficiaron a ambas partes: se trataba de
la Constitución del 1837, que seguía siendo confesional y
prometía el mantenimiento económico del clero por parte
de la nación. Paradójicamente esto coincidió con la época
de desamortización de bienes eclesiásticos, que sí resulta
coherente con un intento del gobierno de controlar a la
Iglesia.
La situación de Espartero como regente no duró
mucho. Adquirió fama dictatorial al bombardear la ciudad
de Barcelona por una revuelta en el año 1842. Cristina había
ido trazando un plan desde el año 41 que se llevaría a cabo
en el 43 cuando los generales O’Donell, Narváez, Serrano y
Prim fueron quitando el poder sobre el ejército y el Estado
a Espartero. Finalmente, Isabel II sería nombrada reina con
13 años. Donoso intercedió a favor de ella por lealtad a su
madre. Poco después sería nombrado secretario personal de
la reina por recomendación de Cristina.
En su vuelta a España Donoso participará en
varios asuntos de Estado. En el gobierno de Narváez y
como diputado por Badajoz en las Cortes será uno de los
encargados del proyecto de reforma de la Constitución del
45, que según Carlos Valverde llevó su sello16, y ayudará
en los matrimonios de Cristina y de Isabel. En la nueva
Constitución –a diferencia de la anterior– ahora sería el
Estado y no la nación la que se obligaba a mantener el culto
y los ministros. Esto sería un asunto de la administración
central y suponía una reconciliación unilateral con la Santa
Sede, con la que se reanudaban los acuerdos anteriores a
15

Cuenca, Estudios sobre la Iglesia española del XIX, 69-73.

16
Valverde, “Introducción”, 49.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

118

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

la muerte de Fernando VII, que se habían detenido con el
Papa Gregorio XVI.
Por estos servicios a la corona, especialmente por
ayudar en la boda de Isabel, a Donoso le sería concedido
el título de Marqués de Valdegamas. A partir de estos
acontecimientos Donoso sufrirá unos cambios profundos
sobre todo a nivel personal. En el año 1847 dos hechos le
interpelarán sobre su vida cristiana: la muerte de su hermano
Pedro y el trato con alguien que él llegó a considerar un
cristiano auténtico17.
Etapa de madurez de Donoso (1847-1853)
Lo llamamos etapa de madurez porque en ella se concentra
el pensamiento definitivo de Donoso hasta su muerte. En
esta etapa de su pensamiento vemos una síntesis de todo
lo anterior con cambios de los que el mismo Donoso se va
haciendo consciente.
Después de la boda real, Donoso marcha otra vez a
París, allí conoce la inesperada noticia de la agonía de su
hermano Pedro, fiel cristiano. Esto le conmueve y vuelve a
España para estar con él antes de que muriera para cuidarlo.
Al tiempo de esta pérdida Donoso conoce a un tal Masarnau,
del que le impresionaría su bondad y honradez. Encontraría
en esta persona algo sobrenatural. Por medio de él es
cuestionado sobre el sentido de la bondad sin fe y el amor
a Dios. El testimonio de la santa muerte de su hermano y
la bondad cristiana de Masarnau le llevaron finalmente a la
fe. A partir desde su conversión, que no duda en admitir, se
propone no hacer otra cosa que amar y adorar a Dios. Desde
estos hechos hasta el momento de su muerte conocemos
al Donoso que ha permanecido en el tiempo de verdad, al
17
Valverde, “Introducción”, 52.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Donoso conocido en Europa por sus escritos apasionados,
provocativos y polemistas.
Antes de hablar de sus escritos de madurez parece
oportuno comentar la situación política entre Iglesia y
Estado. Después de la Constitución del 45 sólo se iba a
añadir el Concordato del 51, obra también de los políticos
moderados, por el que se regularizaban las relaciones con el
Pontífice Pío IX; se daba vigencia a los sagrados cánones a
nivel civil; se excluía toda confesión no católica; la Iglesia
renunciaba a los bienes perdidos en la desamortización; y
se otorgaba el monopolio religioso de las ideas religiosas
a la Iglesia. De esta forma gran parte de la Iglesia quedó
satisfecha pues ganaba autonomía, es decir, disminuía la
influencia estatalista18. Algunos pensaban además que la
Iglesia tenía que ser una referencia para el Estado, y esta
posición se veía favorecida por el Concordato, que será la
línea que seguirá Donoso en su etapa final.
En estos años Donoso ha adquirido un fuerte deseo de
vivir todo cristianamente. Naturalmente esto se transmite
a su faceta política y se conjugará con su apasionado
temperamento. En este punto reside su gran originalidad,
ahora que ha encontrado el sentido de su vida, aquello que
los doctrinarios no lograban definir, aquel sueño de igualdad
liberal que no se había logrado alcanzar, finalmente tenía
una respuesta: la religión cristiana. No era ya una simple
idea estética, era la idea que vertebraba su vida e ideología
política sin ningún tipo de complejo. De aquí nacería el
pensamiento que habría ido incubando durante los años de
formación liberal, doctrinaria, ilustrada y romántica.
A nivel intelectual da muestras de esta conversión
en sus artículos sobre la elección de Pío IX como Papa,
18
Revuelta, La Iglesia española en el siglo XIX, 48-49.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

los publicará en torno a septiembre de 184719. En estos
escritos, a pesar de haber dejado muy atrás sus ideas
liberales, es comprensivo con Pío IX, que en un primer
momento sorprende con medidas liberales; he aquí que sus
afectos son puramente eclesiales. Por otra parte, también
está su “Discurso académico sobre la Biblia”20, que había
proclamado en abril de 1848. En éste supera el cristianismo
como idea estética o simplemente merecedora de tolerancia
para atreverse con un pensamiento esencialmente teológico,
de inspiración cristiana pura. Este será un rasgo clarísimo
en el pensamiento de madurez: el gran deseo de ser cristiano
y serlo en todo. Lo cual le lleva a utilizar la teología para
hacer política, incluso haciendo el proceso inverso de
trasponer lo político a lo teológico, que se verá con mayor
claridad en la “Carta al Cardenal Fornari”.
Es curioso cómo en su “Estudio sobre la historia” –
publicado en 1848– vemos a un Donoso nuevo, pero que
no ha dejado de ser el que era. Él cree dejar atrás a uno de
sus referentes pasados, Vico, pero no es así. Nos sirve este
estudio para ver la continuidad y una cierta unidad interna
entre el Donoso liberal y el decisionista católico21.
En el ámbito político en estos años continuará como
diputado de las Cortes en medio de gobiernos moderados,
aunque cada vez la actividad política le interesará menos,
como cuenta a su amigo francés Louis Veuilllot22. Sin embargo, ahora es cuando causan mayor impacto sus escritos
e intervenciones. Es llamativo el alcance que tuvo su “Discurso sobre la dictadura” pronunciado en el Congreso el 4
19
y ss.

Donoso Cortés, Obras Completas. Tomo II (Madrid, BAC, 1970), 195

20

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 278-301.

21

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 226 y ss.

22
Cortés, Obras Completas. Tomo II, 470 y ss.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

121

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

de enero de 1849 a propósito de las acciones represivas del
gobierno de Narváez a consecuencia de las revoluciones de
184823. Es difícil sintetizar sus ideas sin caer en simplificaciones. Algunos lo veían como un político brillante, otros
como un teórico del despotismo, en todo caso estos cambios ideológicos mucho tienen que ver con las revoluciones
que ya fue rehuyendo desde comienzo de los años 30. En
este caso defenderá públicamente la necesidad excepcional
de la dictadura ante la revolución y el caos. Resulta de interés ver cómo valoraron fuera de España el discurso, como
por ejemplo Montalembert, del que Donoso se sentiría orgulloso por cómo valoró el contenido de sus ideas24. Importa este suceso porque Montalembert representaba una de las
líneas más abiertas de catolicismo político francés. Otros
discursos de relevancia fueron el que tuvo “Sobre Europa”
en noviembre de 184925 y “Sobre la situación de España” en
185026, en ellos destacaba su fino análisis y su conocimiento
de la situación política nacional e internacional y se anticipaba a revoluciones como la de Rusia.
De esta etapa es importante su actividad diplomática,
primero en Berlín como ministro entre febrero y
noviembre de 49 y, posteriormente, también como ministro
plenipotenciario en Francia, en París desde febrero de
1851 hasta el 3 de mayo de 1853 (fecha de su muerte).
De Francia destacamos sus relaciones con Luis Napoleón
con quien compartiría sus ideas antirrevolucionarias27 y
especialmente con Veulliot28, que fue quien más dejaría
23

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 305-323.

24

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 324 y ss.

25

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 450 y ss.

26

Cortés, Obras Completas. Tomo II, 479 y ss.

27

Valverde, “Introducción”, 68-71.

28
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 470 y ss.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

en la correspondencia pasiva de Donoso Cortés los rasgos
personales sobre su vivencia de la fe. Retrataba un Donoso
Cortés caritativo con los pobres, con quienes pasaba días
enteros en hospitales; generoso, dando lo último de su sueldo
a los necesitados; que vivía austeramente en lo privado; que
practicaba lo que pensaba, a saber, la obligación que tenían
los ricos de socorrer a los pobres29.
En mitad de su actividad diplomática dedicó uno
de sus mayores estudios a sintetizar su pensamiento
teológico-político, conocido como el “Ensayo”. En él se
ve todo su pensamiento filosófico y político, sus análisis
sociológicos, su visión de la historia y de la teología y,
sobre todo, su rechazo de la razón pura, del liberalismo
y del socialismo, proponiendo una sociedad configurada
cristianamente. El libro tuvo un gran éxito en Francia,
donde lo editó en español y francés. Pero, como era de
esperar, causó una gran polémica, incluso entre teólogos
que pronto atacaron su ensayo, como es el caso de Gaduel,
que en febrero del 52 le acusa de ir contra los principios
católicos, aunque a este teólogo lo que le interesaba –a
juicio del profesor Valverde– era atacar indirectamente a
Louis Veuillot, amigo de Donoso y director del periódico
L’univers. Donoso era sabedor de que no gustaba a todos,
sin embargo, por su sentido eclesial y su temor a la
heterodoxia, Donoso llega a escribir al Papa Pío IX con
notoria humildad para aclarar la situación30.
Todavía faltaría mencionar algunos documentos
significativos de Donoso, que son mencionados en la
siguiente sección, dado que condensan todo el pensamiento
político reformador de Juan Donoso Cortés.
29

Valverde, “Introducción”, 74-79.

30
Valverde, “Introducción”, 72-73.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Principales ideas de reforma
Debemos hablar aquí de sus propuestas de reforma que,
a nuestro modo de ver, vienen recogidas principalmente,
además de en el “Ensayo”, en la “Carta al Cardenal Fornari”
y en la “Carta a María Cristina”. Advertimos que, aunque en
el lenguaje de Donoso no existe la palabra reforma aplicada
a la Iglesia, sí se extrae un pensamiento de renovación cuyo
sujeto es la sociedad. Respecto a la reforma eclesial no
plantea propuestas concretas, cosa que sí llegaron presentar
algunos contemporáneos suyos en Francia31.
Empecemos por la “Carta a María Cristina”32 –escrita
en 1851– que es relevante, no sólo por su contenido, que
es casi exclusivamente social, sino por la repercusión
que tuvo, tratándose de una carta privada. Sabemos, por
ejemplo, que el influyente obispo san Antonio María Claret
recoge citas de la “Carta”33 en algunos de sus escritos y que
José María Palacio, dominico especialista en doctrina social
martirizado en España en 1936, en una de sus obras, cita
sólo frases de esa carta para hablar de cómo Donoso trata
la cuestión social34. En esta carta Donoso habla de la mala
redistribución de la riqueza, de la necesidad de la caridad y
del ministerio de la Palabra de Dios. Para él es esencial que
la gente sepa lo que dice el Evangelio, la Biblia y la Iglesia
sobre la cuestión social y moral. Cree que la sociedad va a
peor porque se le ha retirado a la Iglesia su palabra –palabra
de vida–, este sentimiento inunda todo el pensamiento de
31
Nos referimos aquí a católicos como Lacordaire, Ozanam,
Mantalembert y otros, que plantearon una reforma más estructural durante su
tiempo en el periódico L’Avenir y en el período posterior.
32

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 722 y ss.

33
San Antonio M.ª Claret, Escritos autobiográficos (Madrid, BAC,
1981), 263.
34
José María Palacio, La propiedad (Madrid, Dédalo, 1935), 241-252.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

estos años. Lo que ha ocurrido según él es que los ricos
han hecho la revolución contra los pobres y los reyes para
concentrarlo todo ellos y desplazar a la Iglesia. Ya en esta
carta llama la atención cómo Donoso identifica liberalismo
con socialismo, atribuyéndole grandes similitudes y
consecuencias comunes. Realmente para Donoso España o
será católica o será socialista. Él cree que de hecho en ese
momento España ya es socialista.
En el “Ensayo”35 destaca mucho la idea del orden
cristiano que debe regir la sociedad. En este sentido es pesimista en cuanto a la confianza en la libertad y la razón
humana: éste es el pensamiento que más han criticado los
teólogos a Donoso. Esta visión se debe a la influencia agustiniana en la doctrina del pecado original que quizá él expone de una forma exagerada. También propone extrapolar la
solidaridad cristiana de la familia a la sociedad, dado que,
según él, por una parte el liberalismo sería individualista y
no atendería a la solidaridad social y, por otra, el socialismo
se habría olvidado de la solidaridad en el ámbito familiar36.
En el “Ensayo” enfrenta el cristianismo con el liberalismo
y el socialismo; enfrenta el racionalismo –corriente a la que
también se refiere como filosofía– con la civilización católica; y contrapone el orden divino a la revolución37. Detrás
de su idea de orden y creación puede verse algo de la influencia de San Agustín, a quien leyó mucho en los años en
torno a su conversión38. Además, su particular visión de la
historia da sentido al carácter pesimista y apocalíptico de
sus discursos.

35

Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 499-700.

36

Valverde, “Introducción”, 132-133.

37

Valverde, “Introducción”, 107-109.

38
Valverde, “Introducción”, 106.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

125

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

En todo el “Ensayo” se aprecia que está pensando en
una reforma social y a la vez eclesial donde se entremezclan
constantemente elementos civiles y religiosos. Esto se ve
de forma clara en la “Carta al Cardenal Fornari”39. Sabemos
que esta carta es una respuesta al Cardenal que pidió a varios
intelectuales cristianos de aquel tiempo hacer un análisis
de la sociedad y recoger los peligros políticos, religiosos
y filosóficos –y de cualquier tipo– que amenazaran la
ortodoxia católica. Parece bastante posible que fuera una
preparación o consulta de lo que después Pío IX publicaría
como “Syllabus”. La Carta es del año 53 y Donoso apenas
tardó un mes en responderla. Esto se puede intuir habida
cuenta de que a su amigo Veuillot también le enviaron la
petición que se ha conservado.
Esta última carta sirve de síntesis de su pensamiento
y, según Carlos Valverde, representa el culmen y lo mejor
del pensamiento de madurez de Donoso. En él recogerá
elementos del “Ensayo” pero de forma menos reiterativa.
En esta carta hace un diagnóstico socio-eclesial en el
que localiza varios peligros teológico-políticos que
sintetizamos a continuación y acompañamos de las razones
que Donoso da:
•

El racionalismo, que ensalza la razón humana. Para Donoso, dado que la razón por sí sola no es autónoma, la
fe es un auxilio necesario. Por esto, para él la discusión,
que es el principal ejercicio de la razón, será oscura y
ocultará lo que muestra la fe.

•

El deísmo, que niega la providencia y la acción santificadora de Dios sobre el hombre. Donoso ve el deísmo como origen del liberalismo. El liberalismo aparece
como un deísmo llevado a la política, consecuencia di-

39
Donoso Cortés, Obras completas. Tomo II, 744-762.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

126

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

recta de la herejía. Esto habría llevado a que se relegue
a la Iglesia sólo a lo privado, al santuario y al cielo.
•

El panteísmo, que sería el origen del comunismo. Para
Donoso cuando todo es Dios y Dios es todo, los individuos, serían átomos divinos y nada más, salen del todo.
De esta manera tanto el hombre como su libertad son
completamente despreciados.

•

Una especie de pelagianismo, en la que el hombre no
habría sido tocado por el pecado. Para Donoso, de
acuerdo con la visión cristiana, la voluntad humana es
pobre y tocada por el pecado. Para él Dios es el Señor
de la historia, quien dispone de los acontecimientos humanos, con lo cual el hombre debería dejar de ser dueño
de sus acciones. Por lo tanto, sería un error creer que
la voluntad no necesita de la gracia. Según Donoso la
creencia en la bondad natural del hombre ha llevado al
sufragio universal, de esta manera no se deja a Dios que
sea él quien dirija la sociedad.

•

La falta de equilibrio entre los intereses materiales, morales y religiosos. Según Donoso la ambición habría
hecho perder el horizonte de la felicidad que da la religión. El lugar de la religión sería lo espiritual, que da
consistencia a lo demás.

•

Negar al Papa como Vicario de Cristo, que según Donoso equivale a pensar que Dios solo gobierna en el cielo
y no en la tierra. Esto llevaría al regalismo, a las usurpaciones al poder eclesiástico y a la separación absoluta
de la Iglesia y el Estado.

•

Negar el derecho de la Iglesia a enseñar los principios
que pueden restaurar a la sociedad. Según Donoso la
enseñanza libre para él supone afirmar que la verdad y
el error tienen los mismos derechos.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Conclusión
A modo de conclusión recogemos algunas notas sobre su
relación con otros autores y algunas preguntas a propósito
de su visión social de la fe.
Relación con algunos autores
Aunque le falta mayor sensibilidad social en el tema de la
distribución de los bienes en la sociedad, tiene una buena
doctrina de la caridad que mezcla con su finura sociológica.
Es posible encontrar aires de familia por adelantado
respecto a la Rerum Novarum. Reconoce las carencias e
insuficiencias del sistema liberal y hace un inteligente
análisis sobre las causas, situando el foco en los intereses
de los mismos burgueses liberales. Se da cuenta de que
los que han causado el problema de la injusticia social
son los abanderados de la solución al problema. Tampoco
le convencía la solución del socialismo, en especial por
su crítica hacia la religión. Es de entender que cualquier
diálogo con el socialismo utópico –que era lo más cercano
a él– en ese momento era del todo imposible.
En el “Ensayo” todas las contraposiciones que va
desarrollando se deben a una falta de valoración de la razón y
libertad humana por el pecado original. Sólo la providencia
puede remediarlo. Se puede apreciar algo del influjo del
pensamiento de Hegel y Vico. Ambos son sus modelos
filosóficos para su idea de orden y de providencia divinas.
Resulta curioso que cuanto más reniega de Hegel más usa
el modelo trifásico hegeliano, incluso usando conceptos
similares40. En todo caso, sabemos que en su formación
como filósofo de la historia están muy presente sus lecturas
40
Valverde, “Introducción”, 111.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

128

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

de san Agustín, que inspiran su visión del pecado y de la
providencia en la historia41.
Donoso identifica voluntad y razón –normalmente en
un sentido deficitario–, y en su idea de pecado a veces roza
la herejía, pero también trata de salvar la razón y la libertad
en un intento por huir de otras herejías que le suenan.
Asimismo, debemos advertir que no conoció la declaración
del Concilio Vaticano I a favor de la razón humana, Dei
Filius. Es hijo de su tiempo. De ahí sus lógicos prejuicios,
que además se verían acrecentados por algunos amigos
ultramontanos que conoció en Francia y por su pasión
personal y la ingenuidad que le corresponde a todo neoconverso.
Carl Schmitt ha explicado el fracaso de Donoso
en Europa. La primera razón sería por su estilo retórico,
que no respondía a los gustos del momento; la segunda,
por las antipatías despertadas por el “Ensayo”, que eran
razonables; la tercera, por sus contradicciones políticas (p.
e., el apoyo a Napoleón III); y en último lugar, por la lucha
contra Proudhon, que Schmitt entiende como desacertada
porque en ideología podía haber sido más su aliado que su
enemigo. En cualquier caso el propio Schmitt lo disculpa
por sus grandes intuiciones políticas y su bondad personal42.
La fe vivida en sociedad
Con todo esto, Donoso, a pesar de sus errores y excesos
en el campo doctrinal religioso y político ha demostrado
ser un cristiano auténtico en pleno siglo XIX sin tener
un influjo directo eclesiástico o clerical. Su itinerario
41

Valverde, “Introducción”, 104.

42
Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, 127-143.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

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�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

intelectual y seglar se forja gracias al testimonio de otros
laicos y de su cercanía a la vida eclesial. Su ejemplo puede
ilustrar a las sociedades que ven cómo la fe cristiana pierde
relevancia en la sociedad actual. La vida y los escritos de
Donoso mantienen vivo el debate y las preguntas a nivel
social, eclesial y pastoral. ¿Es legítimo intentar que los
valores cristianos estén presentes en las leyes?, ¿debe haber
autonomía plena o colaboración?, ¿sería muy anacrónica la
propuesta de Donoso hoy día?
Donoso se atrevía a proponer el cristianismo
como solución porque estaba confiado en su veracidad y
actualidad. Donoso confiaba, como san Agustín, que toda
alma humana había venido a este mundo para seguir los
mandatos de Dios. Para Donoso la fe era el gran remedio
que necesitaba la gente ante las injusticias. Para él la justicia
que la gente demanda era la voluntad de Dios. Pero no
separaba demasiado la voluntad de Dios sobre la Iglesia y
la voluntad de Dios sobre la sociedad civil. Por eso, merece
la pena reconocerle a Donoso el mérito de aportar razones
teológicas en contra del secularismo. Para él Dios no ocupa
un ámbito más de la vida, sino el núcleo desde el que se rige
y ordena todo lo demás.
Por último, no hay que olvidar la faceta de Donoso
como reformador eclesial. Dado que él no distingue
demasiado entre Iglesia y sociedad, es de tener en cuenta
que sus propuestas teológicas de reforma social se refieran
a una reforma eclesial. En una sociedad donde la Iglesia
tenía logrado un fuerte calado, que ésta no pudiera dar
respuesta a los desafíos del momento debía considerarse
una responsabilidad también suya. Para Donoso la reforma
eclesial in capitibus debía ser más de corte doctrinal e
intelectual y la reforma in membris más a nivel moral y
social. ¿Podrían ser de actualidad estas sugerencias de
Donoso?
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
130
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Sirva como colofón una cita del escritor español Azorín
que intenta resumir lo que fue la vida de Donoso Cortés:
Existe en la vida de Donoso una continuidad
admirable; en todo momento, si lo expresado es
distinto, el modo de expresión es el mismo; la
sensibilidad no ha variado nunca en Donoso. Y esto
es lo que nos interesa; esto lo que nos acerca, íntima,
cordialmente, a Juan Donoso Cortés. Todo Donoso es
sinceridad, nobleza y amor. En un biógrafo extranjero
hemos leído que, siendo Donoso embajador en París,
llegó a quedarse en cierta ocasión sin camisas: todas
se las había regalado a los pobres43.

Bibliografía
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el 09 de abril
de 1946 en ABC. diario ilustrado de información general
número 12.515, Madrid, http://filosofia.org/hem/dep/
abc/9460409.htm.
Cuenca, José Manuel. Estudios sobre la Iglesia española
del XIX. Madrid: Rialp, 1973.
Cuenca, José Manuel. Iglesia y burguesía en la España
liberal. Madrid: Ediciones Pegaso, 1979.
Donoso Cortés, Juan. Obras completas. Tomos I y II.
Madrid: BAC, 1970.
Revuelta, Manuel. La Iglesia española en el siglo XIX.
Desafíos y respuestas. Madrid: Publicaciones de la
Universidad Pontificia Comillas, 2005.
43
Azorín, “Nota sobre Donoso,” publicado el martes 09 de abril de 1946
en ABC. diario ilustrado de información general n° 12.515, Madrid, consultado
el 25 de mayo de 2023 en: http://filosofia.org/hem/dep/abc/9460409.htm.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
131
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

�Donoso Cortés. la pasión del
pensamiento católico

Schmitt, Carl. Interpretación europea de Donoso Cortés.
Madrid: Rialp, 1952.
Valverde, Carlos. “Introducción”. En Obras Completas.
Tomo I, de Juan Donoso Cortés. Madrid: BAC, 1970.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 106-129

132

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Anuncio y denuncia. El carácter profético del pensamiento
donosiano
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de la pensée
donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas
https://orcid.org/0000-0001-5370-1431
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid
Medellín, Colombia
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Gómez Rodas, Carlos Andrés. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-78
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: cgomezrodas@gmail.com

�Dossier

Anuncio y denuncia. El carácter profético
del pensamiento donosiano1
Announcement and denounciation. The prophetic
character of donosian thought
Annonce et plainte. Le caractère prophétique de
la pensée donosienne
Carlos Andrés Gómez Rodas2

Resumen
El presente artículo arroja algunas luces acerca del carácter
profético del pensamiento de don Juan Donoso Cortés, marqués
de Valdegamas (1809-1853), y su importancia en la reflexión
filosófica y política desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Donoso, figura destacada del pensamiento tradicionalista y
contrarrevolucionario, sobresalió por su capacidad de anunciar
y denunciar las dos acciones características del profeta, persona
que, por señales o cálculos hechos con anterioridad, conjetura
y predice acontecimientos futuros, pero que, simultáneamente,
alza su voz para advertir a la sociedad acerca de los rumbos
errados que toma y de los riesgos que esto implica. En el artículo,
se explora cómo Donoso anticipó hechos fundamentales como
1
El artículo se presenta como resultado de investigación de la línea de
Filosofía Política del Grupo de Investigación en Filosofía del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.
2
Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, Medellín, Colombia.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 130-162

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profético del pensamiento donosiano

la crisis de la democracia, la secularización y la desintegración
paulatina de Europa. Se resalta su perspicacia al abordar
cuestiones como la relación entre religión y política, el papel del
Estado y la decadencia de la sociedad.

Palabras clave
Anuncia, denuncia, profecía, Juan Donoso Cortés.

Abstract
This article sheds some light on the prophetic character of the
thought of Don Juan Donoso Cortés, Marquis of Valdegamas
(1809-1853), and its importance in philosophical and political
reflection from the 19th century to the present day. Donoso,
an outstanding figure of traditionalist and counterrevolutionary
thought, stood out for his ability to announce and denounce,
the two characteristic actions of the prophet, a person who,
through signs or calculations made in advance, conjectures
and predicts future events, but who, simultaneously, raises
his voice to warn society about the wrong directions it is
taking and the risks involved. The article explores how
Donoso anticipated fundamental events such as the crisis of
democracy, secularization and the gradual disintegration of
Europe. It highlights his insight in addressing issues such as
the relationship between religion and politics, the role of the
state and the decadence of society.

Keywords
Announcement, denounciation, prophesy, Juan Donoso Cortés.

Résumé
Après un assez courte bilan de ce que principalement nous
sépare ou nous dissuade de l’étude et commentaire de l’œuvre
de cet important penseur politique espagnol —parmi nous
effectivement relégué, négligé ou oublié—, on rassemble et
commente ici, pour l’instant —aussi bien pour le Juan Donoso
Cortés de l’étape libérale que pour celui de sa deuxième, ou sa
troisième période—, quelques-unes des idées, observations ou
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avertissements que, dans notre propre contexte historique et
philosophique, possèdent —ce qu’on verra aussi grâce à quelques
références croisées— une plus grande actualité.

Mots-clés
Modernité, révolution, souveraineté, libéralisme, catholicisme.

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Introducción
Más que el Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo, que solo podía llegar a una audiencia limitada,
los discursos que pronunció en el Congreso de 1849 a 1851
llevaron la reputación de Juan Donoso Cortés mucho más
allá de las fronteras de España. Extraña fue su posición en
esta asamblea, que le escuchó con fervor y cuya aclamación
fue casi unánime. La excepción estuvo en algunos bancos
de extrema izquierda que se mofaron de sus divagaciones
teológicas y no demoraron en expresar su rechazo. Él
mismo lo constató sin amargura y no se hacía ilusiones, lo
que confirmó cuando dio a conocer las razones por las que
tuvo que separarse de sus amigos:
Yo no sé, señores, si estaré solo; es posible que lo
esté; pero, solo y todo, mi conciencia me dice que
soy fortísimo; no por lo que soy, señores, diputados,
sino por lo que represento. Porque yo no represento
sólo a 200 ó 300 electores de mi distrito. ¿Qué es
un distrito? ¿Qué son 200 ó 300 electores? Yo no
represento solamente a la nación. ¿Qué es la nación
española, ni ninguna otra, considerada en una sola
generación y en un solo día de elecciones generales?
Nada. Yo represento algo más que eso; represento
mucho más que esto; yo represento la tradición,
por la cual son lo que son las naciones en toda la
dilatación de los siglos.3

Muchos que le aplaudían, sin por ello seguirle,
porque querían una política basada en las necesidades del
momento, no una política que cabalgara sobre las nubes,
percibieron en él una elocuencia que forjaba la convicción;
3
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación de España”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 496.
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tan grande y sincera era la fe de la que brotaba esa
elocuencia. Adivinaron que el orador vislumbraba, más allá
de las fugaces imágenes del presente, las leyes que rigen el
destino de los pueblos y la marcha de las civilizaciones4.
Utópica, decían muchos, era su afirmación de la necesidad
de una profunda reforma moral, única forma de salvar a
los pueblos cuya moral se ha pervertido. Pero parecía aún
más utópico esperar de un simple cambio de instituciones
o de la victoria del proletariado una comunidad en la que
toda contradicción haya desaparecido. Utopía la apelación
a los santos para rectificar la historia humana y sacarla de
revoluciones que, de repetirse —y siempre se repiten—
traen de vuelta la barbarie, pero mucho más utópico era
creer en la perfectibilidad indefinida del hombre cuando
las barreras erigidas por espíritus generosos, preocupados
por humanizar la guerra que, reconocían, no podía ser
abolida, fueron barridas como paja. Se esperaba todo de la
instauración de la democracia, pero el único regalo que ha
hecho al mundo es la sustitución de las guerras ideológicas
por guerras de intereses y de ejércitos permanentes por
ejércitos profesionales. Donoso estaba, por tanto, justificado
para pensar que el desarrollo de la tecnología, que él
consideraba desde una perspectiva similar a la de Gandhi,
solo podía dotar al hombre de medios desproporcionados
a su capacidad de reflexión y a su valor moral. No creía
que pudiera, por sus propios medios, adquirir esa alma
adicional que Bergson consideraba indispensable5. A la luz
de una revuelta popular que acababa de barrer un gobierno
sabio, preocupado ante todo por reconciliar el pasado y el
futuro, y ante la aventura que estaba a punto de acaecer
4
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad. El decisionismo político de Donoso Cortés, trad. Alfredo Báez (Barcelona: Gedisa, 1993).
5
Henri Bergson, Las dos fuentes de la moral y de la religión, trad. Jaime
de Salas y José Atencia (Madrid: Trotta, 2020).
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para Francia y para Europa, sintió, como Ferrero6 cincuenta
años más tarde, que Talleyrand había tenido razón cuando
recordó a Napoleón I que la guerra no es un fin en sí
misma, sino un medio, el último recurso desesperado de
que disponen las naciones para subsistir o para que sus
derechos sean reconocidos, por lo que debe pensarse en una
paz más justa o más capaz de delinear la situación exacta
de las fuerzas que seguirán y cuidar de no hacer imposible
el equilibrio que debe surgir del conflicto y la pacificación
que ese equilibrio debe engendrar.
Lucidez sobre la naturaleza del poder político
Su intento de basar el poder en la legitimidad fue calificado
como utópico, pero tenía razón cuando decía que los
problemas surgieron del hecho de que todas las formas de
gobierno que se habían adoptado sucesivamente podían
ser y eran impugnadas. La Carta de 1830 no había sido
más que un compromiso entre las viejas tradiciones y las
nuevas aspiraciones; para constituir una definición aceptable
del orden restaurado, habría exigido la aceptación de un
principio que Donoso, más que nunca, consideraba esencial:
toda autoridad procede de Dios y sólo puede ejercerse en su
nombre. Si, además, el soberano legítimamente investido de
poder deja de ejercerlo por el bien de todos y sólo piensa en
su propio interés, o en el de una casta, se separa de la nación.
Este fue el error cometido por Carlos X. La Monarquía de julio
había pretendido derivar su poder del pueblo; al hacerlo, lo
abandonó a los impulsos del momento. Lo que el entusiasmo
de una hora había concedido, un resentimiento, un simple
malentendido de un momento iba a arrebatarlo. La República
había llegado, pero no podía reclamar ningún poder, pues el
6
Guglielmo Ferrero, L’Europa giovane: studi e viaggi nei paesi del nord
(Milano: Fratelli Treves Editori, 1898).
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pueblo no pensaba conceder nada a una autoridad dividida
entre voluntades contradictorias. En estas condiciones, ¿qué
podía encontrar que perdurase, sino su propia caricatura: el
imperio autoritario? Y sólo podía aceptar este imperio con la
condición expresa de que se convirtiera en el portavoz de su
propio mensaje en Europa y en el resto del mundo7.
Sin duda, todas estas opiniones solo estaban viciadas
por esa tendencia al sistematismo, esa falta de todo matiz
o reserva que, con el paso de los años, iría marcando cada
vez más la mente de Donoso. No vio, como Pascal, que
la legitimidad necesita tiempo para asentarse. El tiempo
es el único que puede confirmar y hacer estable lo que, en
un principio, surgió por azar o usurpación. Poco a poco,
los orígenes del poder se olvidan, mientras se aprecian sus
beneficios. Este es el precio del respeto y esta transferencia
lleva a una autoridad largamente discutida a la esfera de lo
sagrado. Al menos, hizo hincapié en la condición que por
sí sola puede protegerla de la duda y de las fluctuaciones
de la voluntad humana: debe servir, no ser servida. Sólo así
podrá resistir al espíritu crítico cuyos análisis y paradojas
arruinan las ficciones que la sostienen. Por ello, algunos
podrían sorprenderse al ver a Donoso defender la dictadura
en su célebre discurso del 4 de enero de 1849. Sin embargo,
si se lee con más atención el texto de este discurso, pronto se
comprenderá que su aprobación no estaba exenta de reservas
y que se limitaba a repetir lo que había dicho Montesquieu:
toda constitución debe prever los casos extremos y mostrarse
lo bastante flexible como para incluir en ella la cláusula que
tantas veces aseguró la salvación de la República romana:
Caveant consules. La libertad de que puede disfrutar un
pueblo está sujeta a incesantes variaciones. Solo es real si el
7
Luis Villar Borda, Donoso Cortés y Carl Schmitt (Bogotá: Universidad
Externado de Colombia, 2006).
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pueblo es capaz de gobernarse a sí mismo, lo que requiere
una moral sólida y esa virtud que el autor de El espíritu de las
leyes llamaba frugalidad, es decir, la voluntad de cada uno
de renunciar a su bien propio por el interés general; también
es necesario, si se quiere preservar, que ninguna amenaza se
cierna sobre sus fronteras, que ninguna tiranía se establezca
en los Estados vecinos, que, internamente, ninguna facción
pretenda tomar el poder para sus propios fines. La ocasión en
que Donoso exclamó: “Cuando la legalidad basta para salvar
la sociedad, la legalidad; cuando no basta, la dictadura”8, se
empeñaba en señalar la existencia de una ley que está por
encima de todas las demás: la salvación de la nación, la
salvaguarda de los más altos intereses y valores superiores que
representa. Benedetto Croce planteó un problema idéntico:
el liberalismo se fija la misión de promover la libertad, que
para él es el único valor auténtico. Pero, ¿qué hacer cuando la
libertad se ve amenazada? cuando, permaneciendo fieles a la
necesidad que impone, se está seguro de perderla ¿perderla
y experimentar la servidumbre? Croce no dudaba que, en
tal caso, hay que renunciar al principio y, para salvar la
libertad, negar sus ventajas a quienes se proponen sofocarla9.
Donoso, por su parte, utilizó otro argumento para justificar la
dictadura: las naciones, dijo, habían cambiado las libertades
concretas por una libertad abstracta e ineficaz:
El mundo, señores, camina con pasos rapidísimos a
la constitución de un despotismo, el más gigantesco
y asolador de que hay memoria en los hombres. A
esto camina la civilización y a esto camina el mundo.

8
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 306.
9
Renato Treves, Benedetto Croce: filósofo de la libertad (Buenos Aires:
Ediciones Imán, 1944).
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Para anunciar estas cosas no necesito ser profeta.
Me basta considerar el conjunto pavoroso de los
acontecimientos humanos desde su único punto de
vista verdadero: desde las alturas católicas.10

Para él, no se trataba de una visión imprecisa. En
efecto, el 30 de enero de 1850, en su Discurso sobre la
situación general de Europa, se apresuró en precisar de
dónde vendría el peligro y la forma que adoptaría. Con
un conocimiento muy preciso de las doctrinas políticas
imperantes, había previsto, ya en 1842, las dos direcciones
divergentes y muy opuestas que tomaría el socialismo,
cada una correspondiente, según él, a una concepción
cosmológica: unos, deseosos de llevar hasta el límite
extremo la búsqueda de la libertad, de desarrollar todas
las consecuencias del liberalismo, tenían necesariamente
que aspirar a la abolición de todo gobierno, a la sustitución
de las relaciones fijadas por la autoridad y fundadas en la
ayuda mutua. Los otros, por el contrario, deseando solo la
unidad de una humanidad divinizada por ellos, aspirarían
a transferir al Estado todo el poder político y económico11.
Una expropiación sin excepciones ni límites atribuiría la
totalidad de los bienes e instrumentos de producción a
unos pocos hombres y, finalmente, a un solo hombre, que
aparecería así como la manifestación misma del Anticristo.
No sería su papel dar a los hombres acceso a los bienes
espirituales, sino distribuir bienes materiales entre ellos.
Considerad una cosa, señores. En el mundo antiguo
la tiranía fue feroz y asoladora, y, sin embargo, esa
tiranía estaba limitada físicamente, porque todos
10

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 316.

11
Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradición (Madrid: Ateneo, 1952).
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los Estados eran pequeños y porque las relaciones
internacionales eran imposibles de todo punto;
por consiguiente, en la antigüedad no pudo haber
tiranías en grande escala, sino una sola: la de
Roma. Pero ahora, señores, ¡cuán mudadas están
las cosas! Señores: las vías están preparadas para
un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso;
todo está preparado para ello; señores, miradlo
bien; ya no hay resistencias, ni físicas ni morales;
no hay resistencias físicas, porque con los barcos
de vapor y los caminos de hierro no hay fronteras;
no hay resistencias físicas, porque con el telégrafo
eléctrico no hay distancias, y no hay resistencias
morales, porque todos los ánimos están divididos y
todos los patriotismos están muertos (…)
Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y
nada más; eso no se evita con dar más libertad,
más garantías, nuevas constituciones; eso se evita
procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas
alcancen, provocar una reacción saludable,
religiosa. Ahora bien, señores: ¿es posible esta
reacción? Posible lo es; pero ¿es probable? Señores,
aquí hablo con la más profunda tristeza; no la creo
probable. Yo he visto, señores, y conocido a muchos
individuos que salieron de la fe y han vuelto a ella;
por desgracia, señores, no he visto jamás a ningún
pueblo que haya vuelto a la fe después de haberla
perdido.12

De esta supresión progresiva de una religión que solo
es efectiva a condición de ser vivida resulta un desequilibrio
que solo puede empeorar. Se manifestó en Francia bajo el
gobierno de julio, donde se vio a ministros afirmar que el
objetivo de todo ciudadano es enriquecerse; el siglo XIX
12
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la Dictadura”, 319-20.
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fue testigo del saint-simonismo poniendo en el desarrollo
de la industria todas las esperanzas de renovación social.
En todas partes se ha sostenido una y otra vez la primacía
de la economía basada en la creencia de que, eliminando las
desigualdades más flagrantes y asegurando una distribución
más equitativa de la riqueza, llegaría la paz social13.
Fue este un triple error: por un lado, olvidar que
“la naturaleza humana es una naturaleza inarmónica, una
naturaleza antitética, una naturaleza contradictoria”14; por
otro, ignorar las condiciones permanentes de la existencia
humana temporal, haciéndoles creer a los pobres que la
desigualdad provenía de un defecto de las instituciones,
cuando, en realidad, tenía su fuente en una ley de la
naturaleza. Por último, dejar de lado los valores espirituales
que eran muy superiores a los económicos. Según Donoso,
la humanidad había actuado como un médico que define la
salud sin tener en cuenta lo psíquico, el alma, descuidando el
antiguo precepto de que no puede haber equilibrio duradero
si una mente sana no se desarrolla en un cuerpo sano. Las
tensiones sociales, que tienen causas mucho más profundas,
no pueden reducirse únicamente a las contradicciones
económicas, a conflictos microsociológicos. En este sentido,
podría decirse que Donoso vislumbró, a veces, las teorías
sociométricas, pero, a diferencia de Moreno, creía que el
hombre no puede resolver sus conflictos representándolos,
que debe trascenderlos, superarlos mediante un sacrificio
que disipe las hechicerías del amor propio. Solo una
religión que enseñe la caridad y la abnegación a los
ricos, la paciencia a los pobres, los límites exactos de sus
13
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés (Madrid: Ateneo, 1958).
14
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 451.
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derechos a los gobernantes y la extensión de sus deberes a
los gobernados puede resolver la creciente desarmonía que
sufren los pueblos. “El mal no está en los gobiernos, el mal
está en los gobernados; el mal está en que los gobernados
han llegado a ser ingobernables”15.
Nadie podría negar de mala fe la solidez del
diagnóstico: no faltan hombres inteligentes en ningún
país hoy en día; pero nadie se atreve a proponer limitar
una libertad que se está convirtiendo así en una tiranía
universal. En el desorden creciente de las mentes, en el
debilitamiento progresivo de la moral, Donoso solo veía
un punto más o menos fijo: la raza anglosajona debe el
haber constituido una isla de orden en medio de un mar de
anarquía mundial a la permanencia de su patriotismo, al
mantenimiento de una aristocracia legítima renovada por
una cuidadosa selección, a la estabilidad de un poder que
todos respetan. No obstante, el pensador español veía con
claridad una contradicción interna que sufría Inglaterra.
Esta consistía en haber sustituido el catolicismo por una
religión disidente, rápidamente disgregada en múltiples
sectas; además, en su propia definición del gobierno,
se inspira en un deísmo que, al negar a Dios todo poder
real en el universo, se lo niega inevitablemente al rey, su
representante, que reina pero no gobierna16. Por último, su
política constante de dividir el continente para que pueda
unirse contra ella la obliga, hasta hoy, a una perpetua
paradoja: ella, que es una potencia de orden, que representa
por sus tradiciones, por sus instituciones, un principio
de estabilidad, en todas partes fomenta el desorden y la
revolución. Y, mientras prosigue sus actividades, su obra
15
457.

Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,

16
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés, trad. Francisco
de Asís Caballero (Madrid: Ediciones Rialp, S.A., 1952).
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de disociación, no ve crecer en Europa del Este un Estado
gigantesco, monstruoso, cuya historia entera no es sino
el símbolo y la ilustración del despotismo. De Rusia se
podía temer todo en época de Donoso, pero el mal podía
parecer lejano. Hoy, casi dos siglos después, las cosas
son muy distintas. Debe temerse la constante dirección de
un dinamismo que sólo ha conocido breves detenciones:
lentamente, como si el tiempo no contara para él, pero con
la seguridad de un mecanismo, el despotismo de los zares,
soberanos espirituales y temporales a la vez, mediante una
presión incesante e inhumana, ha reducido a la esclavitud a
naciones más antiguas, más civilizadas que ella, pero a las
que nadie podía separar ni liberar de tan poderoso vecino.
Un doble movimiento inexorable la llevó hacia los mares
libres del Sur, hacia las estepas desérticas de Asia Central.
Sin embargo, sólo es poderosa en Europa en la medida en
que se encuentra frente a una Alemania dividida. Cuando se
encuentra con una Confederación Alemana fuerte y unida,
inmediatamente vacila y se retira. Parece, diríase hoy, que
un complejo de inferioridad casi insuperable la priva de
toda capacidad de agresión contra su vecina e incluso del
sentimiento de su propia fuerza real17.
Pese a lo anterior, llegará un día en que estén dadas
las tres condiciones para la expansión eslava. Estas tres
condiciones son: una revolución que, después de haber
desintegrado las sociedades occidentales, habrá dislocado
sus ejércitos permanentes; una extensión del socialismo que,
despojando a todos los propietarios, habrá alcanzado la raíz
misma del patriotismo; y, por último, la reunión de todos los
pueblos eslavos en una inmensa confederación superior a la
de la Unión Soviética. Puede predecirse sin vacilar que ese
17
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés (Madrid: Ediciones
Rialp, S.A., 1964).
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día el despotismo ruso establecerá un poder tiránico. Puede
ser que el despotismo, en Rusia, cambie su forma, pero su
estructura seguirá siendo la misma. Un hombre poseerá un
poder colosal; en él encontrará expresión el Estado-Moloch,
el Estado-Dios, o, más bien, el Estado Luciferino18. Y el día
en que los ejércitos del déspota se pongan en marcha, todas
las naciones del continente se darán cuenta de que tenían
problemas más urgentes que resolver que los económicos:
Hay un solo medio, señores, de hacer reformas y
grandes reformas económicas : ese solo medio es
el licenciamiento o el casi licenciamiento de los
ejércitos permanentes. Esto, señores, podría librar
a los gobiernos por algún tiempo de la bancarrota;
pero ese licenciamiento sería la bancarrota de la
sociedad entera; porque, señores, y aquí llamo
vuestra atención, los ejércitos permanentes son hoy
los únicos que impiden que la civilización vaya a
perderse en la barbarie.19

Los ejércitos ponen un doble obstáculo a la barbarie:
por su sola presencia, un invasor teme ser sometido a
una nueva y severa derrota; en una sociedad cuya moral
vacila, son una fuente de virtud y una escuela de disciplina.
Renuncia, espíritu de sacrificio y valor heroico son
cualidades tradicionales; junto a la Iglesia, ofrecen un asilo,
un refugio a todos aquellos que rechazan la primacía de
los bienes materiales, que creen que hay cosas superiores
y más nobles que la mera riqueza y la concupiscencia
carnal. Que las fuerzas militares cedan a un desarme total
o parcial y no quedará ninguna regla moral, no sobrevivirá
18
Jules Chaix-Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète
(Paris: Beauchesne et ses files, 1956).
19
Juan Donoso Cortés, “Discurso sobre la situación general de Europa”,
464.
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ninguna delicadeza de sentimientos, ningún sentido de la
caballerosidad20. El día en que la barrera ceda, el propio
Imperio Británico revelará su descomposición latente; se
desmoronará y caerá en pedazos21.
La carta al cardenal Fornari, destinada a responder
a los agudos ataques del abate Gaduel, llevaría a Donoso a
clarificar aún más su pensamiento. El comunismo proporcionaría su ideología y estructura al Imperio, cuyo brazo
secular aseguraría el triunfo temporal del mal sobre el bien:
Por lo que hace al comunismo, me parece evidente
su procedencia de las herejías panteístas y de todas
las otras con ellas emparentadas. Cuando todo es
Dios y Dios es todo, Dios es, sobre todo, democracia
y muchedumbre; los individuos, átomos divinos y
nada más, salen del todo, que perpetuamente los
engendra, para volver al todo, que perpetuamente
los absorbe. En este sistema, lo que no es el todo no
es Dios, aunque participe de la divinidad; y lo que no
es Dios, no es nada, porque nada hay, fuera de Dios,
que es todo. De aquí ese soberbio desprecio de los
comunistas por el hombre y esa negación insolente
de la libertad humana: De aquí esas aspiraciones
inmensas a una dominación universal por medio de
la futura demagogia, que ha de extenderse por todos
los continentes, y ha de tocar a los últimos confines
de la tierra. De aquí esa furia insensata con que
se propone confundir y triturar todas las familias,
todas las clases, todos los pueblos, todas las razas
de las gentes en el gran mortero de sus trituraciones.
20
Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución (Medellín:
Sociedad Colombiana Tradición y Acción-Centro Cultural Cruzada, 2018).
21
Arnaud Imatz, “Donoso Cortés: hombre de estado, filósofo y teólogo”,
Verbo, no. 247-248 (agosto-octubre de 1986).
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De ese oscurísimo y sangrientísimo caos debe salir
un día el Dios único, vencedor de todo lo que es
vario; el Dios universal, vencedor de todo lo que
es particular; el Dios eterno, sin principio ni fin,
vencedor de todo lo que nace y pasa; ese Dios es la
demagogia, la anunciada por los últimos profetas,
el único sol del futuro firmamento, la que ha de
venir traída por la tempestad, coronada de rayos
y servida por los huracanes. Ese es el verdadero
todo, Dios verdadero, armado con un solo atributo;
la omnipotencia, y vencedor de las tres grandes
debilidades del Dios católico: la bondad, el amor, y
la misericordia. ¿Quién no reconocerá en ese Dios a
Luzbel, dios del orgullo?
Cuando se consideran atentamente estas
abominables doctrinas, es imposible no echar de ver
en ellas el signo misterioso, pero visible, que los
errores han de llevar en los tiempos apocalípticos.
Si un pavor religioso no me impidiera poner los ojos
en esos tiempos formidables, no me sería difícil
apoyar en poderosas razones de analogía la opinión
de que el gran imperio anticristiano será un colosal
imperio demagógico, recogido por un plebeyo de
satánica grandeza, que será el hombre de pecado.22

Como puede verse, estos textos se iluminan mutuamente. La afirmación de Vico de que todas las civilizaciones
son mortales, que todas van desde la brutalidad de la barbarie primitiva hasta los refinamientos perversos de la segunda
barbarie engendrada por el exceso de reflexión, se ilumina,
por instantes, con destellos del Infierno de Dante23. El autor
22
Juan Donoso Cortés, “Carta al Cardenal Fornari”, en Obras completas
de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos Valverde
(Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 754-55.
23
Giovanni Turco, “Donoso Cortés tra metafisica e politica: la critica del
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la Scienza Nuova estableció una rigurosa correspondencia
entre la progresiva purificación de la idea de Dios, primero
antropomórfica y magnificada, luego cada vez más espiritualizada, y la elevación y el desarrollo de las naciones, entre
la fusión en un Dios único de las múltiples divinidades y la
organización de las familias en ciudades y de las ciudades
en naciones, hasta el advenimiento de una humanidad liberada. Donoso insiste en el movimiento contrario. Muestra la
influencia sobre las instituciones humanas de la degradación
de la idea de Dios, los desórdenes provocados por la regresión de la idea de Dios del catolicismo, cuya decadencia está
marcada por la reaparición de sectas y el nuevo florecimiento
de supersticiones, hasta llegar al ateísmo socialista, que erige
al individuo en Dios, al panteísmo comunista que hace del
Estado el déspota supremo24. Mientras la fe declina, la razón
se libera y se erige en medida de todas las cosas, la autoridad
vacila, el poder se fragmenta y desmorona, la virtud y el patriotismo se desvanecen; bajo la prisa de apetitos materiales
desatados y el instinto de goce, todo retorna al caos, a menos
que, siendo aún más poderoso el apetito de dominación, las
frentes se inclinen ante el monstruoso ídolo del Dios del orgullo, de Satanás.
El fin de la historia
Sería errado pensar que tales profecías son las de un
visionario o colocar el Ensayo y los discursos al lado de las
obras de Joaquín de Fiore y de Campanella. Lo que llama
la atención, por el contrario, en Donoso, es una capacidad
liberalismo e del socialismo”, Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada,
no. XVI (2010).
24
Juan Donoso Cortés, “Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el
socialismo”, en Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas
Tomo II, ed. Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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profético del pensamiento donosiano

poco común para sacar las últimas consecuencias de los
principios que enuncia, y, al mismo tiempo, negarse a
dejarse engañar por ilusiones o falsas esperanzas. En
ninguna parte, excepto quizás en Pascal, se encuentra una
imagen más detallada y precisa de la profunda miseria del
hombre, de las perversiones y desórdenes que entraña el
uso del libre albedrío cuando es abandonado a sí mismo,
cuando se somete a los sentidos y a la voluntad de poder.
No se ha hecho un diagnóstico más objetivo de la insensatez
que guía casi todas las acciones del “animal racional”, de
las supersticiones que abraza y de las idolatrías que practica.
Donoso sobresale al mostrar la agresividad instintiva del
hombre, el peso de las cargas emocionales que pesan aún
más sobre la sociedad que sobre el individuo; analiza las
motivaciones más secretas, pone al descubierto las raíces
mezquinas de los resentimientos, las envidias, los odios,
el exceso del orgullo humano, la asombrosa capacidad
del hombre para olvidarse de todo lo que no repercute en
su más inmediato interés, su desprecio del prójimo y su
susceptibilidad ante todo lo que le toca; por último, revela
el espejismo que lo hace transformar en bienes infinitos
los bienes más ilusorios y fugaces25. Y concluye que el
ser humanos, todopoderoso para perderse, es incapaz de
salvarse. Esto es lo que escribió a Montalembert:
Aquí se trata de una cuestión muy grave: se trata de
averiguar nada menos cuál es el verdadero espíritu
del catolicismo acerca de las vicisitudes de esa
lucha gigantesca entre el mal y el bien, o, como San
Agustín diría, entre la ciudad de Dios y la ciudad
del mundo. Yo tengo para mí por cosa probada y
evidente que el mal acaba siempre por triunfar del
25
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento, trad. Ramón de la Serna (Madrid: Espasa-Calpe, 1936).
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bien acá abajo, y que el triunfo sobre el mal es
una cosa reservada a Dios, si pudiera decirse así,
personalmente.26

El problema esencial para Donoso, como para San
Agustín y Bossuet, que son sus maestros, es el del fin
de la historia, de su término temporal y su culminación
supratemporal, cuyo contraste no hace sino llevar a su límite
extremo la oposición del bien y del mal. Una verdad se le
aparece cada vez más inscrita en la experiencia, de modo
que le sorprende que tan pocos la vean. Una ciudad crece
ante los ojos de la humanidad, extendiendo sus tentáculos
e impondrá a todas las naciones que lo consientan “el
orden que reina en Varsovia”. Entonces no habrá otro
destino para los buenos, para los que permanezcan fieles
a Cristo hasta el martirio, que un destino supraterrenal.
Se podrá recoger la cosecha, ya que el mal y el bien se
habrán separado. El cambio de dirección y la inversión
de perspectivas engendrada en el mismo principio de los
tiempos por el predominio de la voluntad de dominio sobre
el orden de la caridad, imperceptibles al principio, fueron
acentuados, acumularon sus consecuencias y revelaron sus
posibilidades apocalípticas en el transcurso de los siglos.
Hoy se asiste a una aceleración vertiginosa de este ritmo.
El progreso de la tecnología parece justificar el orgullo del
hombre, su pretensión de expulsar a Dios de la creación. Así
se hacen perceptibles el fin y el desenlace: el fin, es decir, la
exasperación de los delirios del odio, luego el advenimiento
de un orden impuesto, una teocracia al revés, exactamente, el
reinado del Gran Inquisidor que Dostoievsky bien anunció.
De hecho, en 1850, Donoso previó lo que hoy temen los
26
Juan Donoso Cortés, “Cartas al conde de Montalembert”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 326.
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hombres clarividentes: la destrucción de la tierra o de todas
las posibilidades de vida en la tierra ya no aparece como
un posible acontecimiento cósmico, sino como un probable
acontecimiento histórico27.
La humanidad, o buena parte de ella, por lo menos, ha
tomado conciencia, casi simultáneamente, de la inutilidad y
del absurdo de la guerra y de su carácter inevitable. Ahora se
sabe que la guerra no resuelve ningún problema; más aún,
que sus efectos han llegado a ser tales que corre el riesgo
de conducir no sólo a la destrucción de las civilizaciones
de las que el hombre está tan orgulloso, sino también al fin
temporal de la humanidad. Pero, además, es sabido que,
por mucho que lo intenten, por muy ansiosos que estén,
por muy real que sea la buena voluntad de unos pocos,
eliminar la guerra es imposible. Por otro lado, es posible
que un imperio mundial totalitario imponga un orden aún
peor que la guerra: una paz mantenida por persecuciones
y suplicios monstruosos; la humanidad puede un día caer
presa de ella, presa del vértigo, y encontrar allí una forma de
olvidar su angustia, un refugio a sus complejos de miedo y
desconfianza, sus resentimientos y delirios de odio ¿Quién
puede dejar de ver que semejante orden, que es el del Gran
Inquisidor, sería el fin de toda vida espiritual, la culminación
de un proceso demoníaco sobre el que la voluntad humana
no puede tener ningún control? El conocimiento de la
humanidad al respecto, por lúcido que fuera, no podría
salvarla. Fue porque Donoso era agudamente consciente de
esta dialéctica de envidia y desesperación que consideraba
que el fin temporal de la historia sólo podía ser el triunfo del
mal y el reinado del Anticristo. Pero, entonces, se desvela el
otro panel del díptico, donde esta historia llega a su punto
culminante. El Hijo del Hombre ha rechazado el reino de
27
José María Beneyto, Apocalipsis de la modernidad.
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este mundo; a través de él se manifestará la eternidad que
sustenta el tiempo28.
El caso de Napoleón III
Esta visión precisa del curso de la historia y de su
constante aceleración, esta conciencia de vivir en tiempos
cada vez más inciertos, por el contrario, no contribuyó en
nada a mejorar la precisión del diagnóstico que Donoso
hizo de los hombres y los acontecimientos de su tiempo.
En su opinión, merecían especial atención los hombres
excepcionales, que llevan en su interior, incrustado en
las estructuras más profundas de su carácter, el signo de
su destino. Una fatalidad de la que son confusamente
conscientes, pero a la que son incapaces de escapar, les
hace, a su vez, confiar demasiado en su estrella, y luego,
los vuelve inseguros de sí mismos cuando el destino, que
refleja su yo más secreto, se vuelve contra ellos. Donoso
se encuentra a gusto en las fronteras de la psicología y la
parapsicología, como Racine cuando muestra a Fedra ya
derrotada por la herencia que la abruma. A los retratos
de Lamartine, de Guizot, de Talleyrand que tan bien supo
hacer Donoso, debe añadirse otro, aún más asombroso, el
de Napoleón III29.
Con aguda aprehensión y apasionado interés, Donoso
escrutó esta enigmática figura y trató de descifrar las
razones y las fuentes ocultas de la debilidad de un hombre
sobre el que la historia aún se pregunta. Llevado al poder
por el más extraño concurso de circunstancias, fue hábil
28
ción.

Edmund Schramm, Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradi-

29
Comunidad de Madrid, Donoso Cortés. El reto del liberalismo y la revolución (Madrid, Comunidad de Madrid, 2015).
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en aprovechar las divisiones de los monárquicos, los
excesos de los revolucionarios, la nostalgia de un pueblo
que había olvidado sus derrotas para ver sólo grandezas
pasadas, servido por un nombre prestigioso, y, más aún,
por sus propias vacilaciones, que parecían el más hábil de
los cálculos, el Príncipe-presidente tardó solo unas horas
en asumir el poder absoluto30. Pero, como previó Donoso,
este poder ilegítimo, arrebatado a la insurrección de las
barricadas, convertiría a su beneficiario en prisionero de
las fuerzas que había derrotado, obligándole a servir a una
revolución que había traicionado. El 12 de febrero de 1849,
el marqués de Valdegamas escribe a Raczynski:
No sé si Luis Napoleón tiene talento, no sé si tiene
carácter; pero sé que es fatalista como un turco.
Cree en el destino. Tiene la convicción vehemente
y la persuasión íntima de que está destinado a ser
emperador de los franceses. Jamás ha desechado ni
un solo momento esta idea; es el único pensamiento
que le absorbe, y el hecho de haber sido elegido
presidente ha contribuido no poco, como
comprendió bien, a confirmarle en esta superstición
musulmana.31

Nótese la última palabra tan esclarecedora. Explica
la constancia del comportamiento del Emperador, su
perseverancia ante las dificultades, su paciencia ante
los obstáculos al principio de su fulgurante ascenso, su
resignación, su pasividad final, que hará de él, en Sedán,
testigo indiferente de su propia derrota.
30
Jesús M.ª Osés Gorraiz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”, Revista de Estudios Políticos, no. 152 (abril-junio de 2011).
31
Juan Donoso Cortés, “Correspondencia con el conde Raczynski”, en
Obras completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed.
Carlos Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 915-16.
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Véase en lo que sigue, además, en un despacho
escrito desde París, el retrato tan bien esbozado de los
hechos:
Un Imperio popular pacífico sería una cosa nueva
debajo del sol, y debajo del sol no hay cosas
nuevas. Si se considera la persona misma del nuevo
emperador, no hay quien no deba entrar en cuidado;
arrojadísimo en sus intentos, prudentísimo en la
ejecución, ambicioso sin medida, invariable en
sus propósitos, tenaz en sus resoluciones, amador
de aventuras, poco escrupuloso de los medios con
tal que lleven a los fines, supersticioso adorador de
una estrella que él solo ve, de la que recibe a solas
sus inspiraciones y con quien comunica a solas
sus secretos, representa una fuerza misteriosa y
desconocida que no obedece a la impulsión prevista
y ordenada de las otras fuerzas sociales que se
mueven en Europa con un concertado movimiento.
Esta fuerza, ¿se pondrá al servicio de la revolución
o al servicio del orden? Nadie podrá decirlo. ¿Se
derramará por el África, para levantar allí un Imperio
formidable como el de la India inglesa? Nadie lo
sabe. ¿Caerá sobre la Bélgica el rayo imperial?
La Bélgica lo teme y todos lo ignoran. ¿Intentará
este hombre, nuevo Guillermo conquistador, un
desembarco en las costas británicas? La Inglaterra
tiene miedo; esto es seguro. ¿Reclamará para el
príncipe Murat el reino de Nápoles? Esto no es
imposible; a lo menos es cierto que el príncipe
Murat se da los aires del pretendiente y que ha
habido contestaciones sobre este negocio entre
ambos Gobiernos. ¿Concentrará todas las fuerzas
de la nación en gigantescas obras interiores, dejando
en paz a los extraños? Así lo asegura él mismo, y la
cosa no es imposible de todo punto. Pues bien, yo
digo que donde ninguna de estas cosas es imposible,
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ni siquiera improbable, la desconfianza universal se
apoya en sólidos fundamentos.32

Lo que hizo a Donoso particularmente circunspecto en
sus previsiones fue la intuición de que tenía contradicciones
enmascaradas por una apariencia de firmeza. El Príncipe se
dirigía hacia su destino. ¿Qué ocurriría cuando el fracaso
se hiciera visible, sucediendo a la engañosa apariencia de
éxito? Donoso afirmó que todo dependería de la prudencia
del Presidente. Su prudencia, dice el pensador español, era
muy grande, pero estaba neutralizada por la ambición y por
un indolente fatalismo que lo hacía permanecer indiferente
ante las mayores catástrofes. Seguía la estrella de un destino
que, posiblemente, consideraba glorioso, pero que, muy
probablemente, era el abismo33.
No es, pues, sorprendente la exactitud de estas
predicciones, que se verían confirmadas por los
acontecimientos diecisiete años más tarde. Ellas se basan
en un análisis preciso de los fundamentos del poder y
sus perversiones. El Emperador sólo había fundado una
República gobernada por un tirano coronado. Sabía que para
Europa no era, ni sería nunca, más que un advenedizo; y muy
pronto, sintiéndose rechazado, se adornó con este título. Lo
arrojará como un motivo de gloria en la cara de aquellos que
lo habían provocado. Por fuera, se pondrá al servicio de la
causa de la Revolución de la que es heredero y se esforzará en
propagar sus ideas porque sabe muy bien lo que representa:
en el interior, la autoridad contra los rebeldes; en el exterior,
la revuelta contra las monarquías. Así que, según el marqués
de Valdegamas, podía haber seguridad de que, tras un periodo
32
Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, en Obras
completas de Juan Donoso Cortés Marqués de Valdegamas Tomo II, ed. Carlos
Valverde (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970), 878.
33
Jules Chaix Ruy, Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire et prophète,
175.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de moderación más o menos largo, se embarcaría en una serie
de aventuras y, al final de estas aventuras, se podía predecir
otro desastre que tendría consecuencias aún más graves para
Francia y para Europa.
De todo esto se deduce, excelentísimo señor, que
estamos en vísperas del Imperio. El Imperio no será
todavía la guerra; pero será, a su vez, vísperas de la
guerra, como lo ha sido del Imperio la dictadura. Y
lo será porque será la víspera de las conquistas, las
cuales, a su vez, serán el día de la guerra. Que el
Imperio lleva a las conquistas, es una cosa evidente;
tan evidente, que sin ella no se concibe el Imperio.
El príncipe ni puede desconocerlo ni lo desconoce.
La venganza de Waterloo ha estado siempre en su
corazón, aunque no ha pasado todavía del corazón
a los labios34.

A este segundo imperio le fue negada la gloria del
primero; Donoso no prevé una batalla de la grandeza de
Waterloo, sino una derrota más oscura, más irremediable,
como la de Novara, por ejemplo. Una vez realizadas todas
estas eventualidades —una lleva a la otra en una cadena
inevitable—, podía prever una nueva restauración, seguida
de una revolución definitiva, una vez más instigada por
Inglaterra, fiel a esa constante de su política que busca el
orden en el interior y el desorden en el exterior35.
Naturaleza auténtica del carácter profético de Donoso
No hay que tratar de explicar la exactitud de las previsiones
de Donoso invocando algún éxtasis apocalíptico. Él
34

Juan Donoso Cortés, “Despachos desde París (1851-1853)”, 863.

35
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa” (PhD diss., Universidad de Alicante, 2013).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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buscaba, como cualquier embajador, informar a su
gobierno con la mayor precisión posible, para prevenir
probables eventualidades. Para lograrlo se propone, más
allá de las inciertas intenciones de los hombres, escudriñar
las fuerzas conocidas y ocultas de las naciones, los rasgos
geográficos, históricos, económicos, caracterológicos y
espirituales, que, tras haberlas hecho fuertes y grandes,
generan su decadencia, causan su destrucción. Desde
esta exacta perspectiva, está en condiciones de señalar
los factores permanentes que garantizan a Francia que
su influencia y su peso no estén sujetos a los efectos de
las vicisitudes y los contratiempos: en primer lugar, su
posición geográfica, que le permite extenderse como un
enorme cuadrilátero hasta el borde mismo de la Europa
continental, lo que la convierte en una encrucijada vital y un
lugar único de intercambios y contactos, pues la diversidad,
la renovación incesante de una región a otra, de una época
a otra. De ahí que, bajo su aparente inestabilidad, existiera
un fondo de conservatismo que, a juicio de Donoso, se
conjugaba armónicamente con un infinito poder de
adaptación. Ninguna población está asegurada, gracias
a la ausencia de toda compartimentación entre clases, de
una circulación más segura de las élites, para que pueda
irradiar hacia el exterior una cultura inagotable. Tan aguda
es la reflexión de la que es capaz esta nación, tan preciso
es su lenguaje, maravilloso instrumento de análisis que
lo aclara todo, que sólo lo que piensa o traduce tiene
garantizada una audiencia mundial. Por eso, nada de lo
que ocurre en su suelo, crisis, convulsiones, revoluciones
o el restablecimiento del orden, puede dejarla indiferente.
El mundo siempre espera ansioso la menor pista que le
indique la dirección de su sorprendente destino36.
36
Jesús M.ª Osés Gorriaz, “De Maistre y Donoso Cortés: Hermeneutas de
lo inefable”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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De ahí la perplejidad de Donoso ante los
acontecimientos de los que fue testigo, perplejidad agudizada
aún más por el afecto que siempre le prodigó a Francia. Le
parecía que Francia, desarraigada de sus tradiciones, estaba
condenada al declive y a la decadencia. Ella ya no tenía un
poder legítimo y estable, y solo un poder así puede asegurar,
por su permanencia y solidez, la grandeza de una nación; sus
mismos valores le parecían sacudidos; veía debilitarse su
lealtad a una larga tradición católica, de la que su gobierno
había sido la expresión durante mucho tiempo; impaciente
por disipar lo que siglos de previsión y virtud habían
acumulado, vagando de institución en institución en busca
de un equilibrio imposible, inseguro de sus fines, ciega a sus
verdaderos medios, era sorprendente cómo había podido
mantener por mucho tiempo esta pretensión a una primacía
que, en este mundo, solo tienen el cálculo o la fuerza. Pero,
si lo veía más difícil de gobernar que cualquier otro país,
le asombraba por sus virtudes demasiado arraigadas y
antiguas para que estuvieran a merced de un conflicto casi
permanente y de susceptibilidades individuales disociadas
de toda disciplina. Por debajo de esta agitación superficial,
la gente seguía siendo trabajadora y apegada a la vida
hogareña. Sobre todo, dócil al prestigio de los hombres cuya
superioridad y liderazgo podían muy rápidamente recuperar
lo que yacía cubierto por la desunión y la discordia37. Así
que Donoso se guardó de formular pronósticos demasiado
precisos, en el mismo momento en que declaró a Rusia
incapaz de liberarse del despotismo, cualquiera que fuese
la forma que adoptase el Estado Moloch en Rusia, y en el
que se entristecía al ver a España condenada a la alternativa
de la dictadura y la anarquía.
Así como sería un error ignorar la sólida base de sus
profecías, sería injusto reprocharle su fundamentalismo
37
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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y conservadurismo social. No cabe duda de que es un
tradicionalista: sus ideas están ciertamente más cerca de
las de Joseph de Maistre, De Bonald, Le Play, sus amigos
Louis Veuillot y Montalembert que a las de Lacordaire,
Lamennais y el abad de Tourville38. Pero este tradicionalismo
no riñe con un fervor, una generosidad y una humildad que
singularmente amplían su mente. Si no acepta que el orden
sea perturbado, que las jerarquías necesarias sean sacudidas,
que la indisciplina arraigue en las costumbres, si desconfía
de los excesos de la libertad tanto como Toqueville desafiaba
las quimeras de la igualdad, si considera que la obediencia
es necesaria para todos los súbditos aunque perpetúe ciertas
injusticias, no es porque no deplore dichas injusticias ni que
no esté dispuesto a alzarse contra el sufrimiento que infligen
a aquellos cuyo deber es obedecer. Sabe que la inestabilidad
del poder proviene no solo del hecho de que su origen y
fundamento son mal comprendidos y, en particular, del
dogma, absurdo en su opinión, de la soberanía del pueblo,
sino también del mal uso del poder por parte de quienes lo
ejercen en beneficio propio, sin recordar que lo recibieron
como un simple derecho de tutela, como un ministerio sagrado
del que tienen que rendir cuentas. Que los hombres llamados
a gobernar comprendan que son servidores y garantes de
un Orden que los sobrepasa y la obediencia volverá a ser
fácil para los súbditos. Casi siempre, las clases más pobres
permanecen tranquilas; son el egoísmo y la sequedad de
corazón de los gobernantes, combinados con la ambición de
los agitadores y demagogos, lo que les empuja a la revuelta.
Por lo tanto, son más dignos de lástima que de reproche. Por
esta razón, Donoso ha querido disociar la cuestión social de
los problemas políticos. El gobierno debe ser fuerte, porque,
sin un gobierno fuerte, la sociedad es impotente, incapaz de
actuar internamente y externamente con eficacia, y, por lo
38
Edmund Schramm, Donoso Cortés. Su vida y su pensamiento.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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tanto, condenada a todo tipo de aventuras39. Pero no debe
defender los privilegios o intereses de una clase particular.
Donoso previó esa rebelión de las masas que el siglo XX
conoció, la gran revuelta de los desheredados, de la que
saldrá un más cruel despotismo. Si prefirió la caridad que
da amor a las obras de beneficencia que solo proporcionan
seguridad mediante un mecanismo indiferente, no pretendía
en modo alguno justificar, por la caridad, el egoísmo de los
propietarios. Quería que la limosna, perdiendo su carácter
ofensivo, fuera lo suficientemente amplia como para
constituir una redistribución de la riqueza que él consideraba
necesaria: del aumento de la producción, del trabajo facilitado
por el progreso de las técnicas, legítimas y subordinadas a la
vida espiritual, no esperaba ni el enriquecimiento de unos
pocos, ni el reparto faccioso de los bienes ni su expropiación
en beneficio de un despotismo económico, sino ganancias
proporcionales a la capacidad de cada individuo y al valor
social de las tareas40. Sabía, en efecto, que, debido a la
situación real del hombre en una historia temporal plagada
de servidumbres, la ganancia no puede ser proporcional
al mérito; varía, según varían constantemente los dones,
aptitudes y posibilidades originales de cada uno, que ningún
gobierno puede igualar. Intentar vincular el valor del trabajo
únicamente al ritmo de producción es caer en la utopía de
Richard Owen y los saint-simonianos, es querer construir un
mundo sobre arena. Predijo, sin embargo, que las tensiones
que surgen en la historia, que las contradicciones de todo
tipo, lejos de disminuir como resultado del progreso de
la “ilustración”, seguirían creciendo como resultado del
creciente egoísmo de las clases dominantes y la disminución
de la paciencia de las clases oprimidas; creía cada vez menos
39
María Rafaela Seguí Terol, “Juan Donoso Cortés. Teoría del Estado y
visión de Europa”.
40
Federico Suárez, Introducción a Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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en la comprensión y el desinterés de las clases medias,
preocupadas, sobre todo, de alzarse con la victoria, e, incluso,
de adelantarse a ella41. Un vacío en Europa occidental debido
a la resignación de Francia, infiel a sus tradiciones, y, sobre
todo, por una irreconciliable antinomia entre las necesidades
de la defensa nacional y las necesidades sociales. ¿Cómo
interesarse por el ideal patriótico de unas clases conscientes
de su miseria, llenas de resentimiento hacia un poder egoísta
e interesado? Estas son las verdaderas fuentes del pesimismo
de Donoso. Él veía en el mundo inhumano que se iba
configurando ante sus ojos la prefiguración de los últimos
siglos de la historia anunciados en el Apocalipsis. Pero su
fe le devolvió el optimismo, puso su confianza en Dios, no
en los hombres. Es precisamente el carácter de la profecía
discernir un sentido, un movimiento general, a través de los
siglos, la proximidad de un final y una culminación, los hilos
entrelazados de una ciudad temporal y una ciudad divina.
Abandonada a su suerte, la historia humana sólo puede acabar
en la destrucción universal, pero en ella se ha insertado un
germen que surgirá del tiempo y del que surgirá la cosecha de
la eternidad. Los historiadores dirán, sin duda, que la historia
no tiene nada que ver con tales hipótesis, que debe limitarse
a darnos cuenta exacta del pasado mediante una paciente
investigación documental. Dirán que no hay historiador que
no intente hacer inteligible el pasado que evoca. Pero ¿quién
no ve que esta necesidad de comprender y racionalizar la
realidad, sin la cual la historia no sería más que una crónica,
implica un acuerdo, una correspondencia entre el hecho y la
idea, entre la historia y la filosofía? Esto es precisamente lo
que Donoso había visto desde el principio, y por eso se negó
a considerarlas por separado, rechazando tanto a los filósofos
que sólo discuten sobre conceptos abstractos como a los
historiadores que se limitan a yuxtaponer hechos aislados
41
Miguel Fagoaga, El pensamiento social de Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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e insuficientemente comprendidos. Pero también pensaba
que la idea excede y excederá cada vez más su capacidad
de encarnarse en hechos, que se abre constantemente una
brecha entre la dialéctica histórica y la expresión lógica de
una correspondencia perfecta entre el ideal y la realidad.
Solo Dios puede realizar esta concordancia, que no es otra
cosa que la Verdad.
Bibliografía
Beneyto, José María. Apocalipsis de la modernidad.
Traducido por Alfredo Báez. Barcelona: Gedisa, 1993.
Bergson, Henri. Las dos fuentes de la moral y de la religión.
Traducido por Jaime de Salas y José Atencia. Madrid:
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Chaix Ruy, Jules. Donoso Cortés. Théologien de l’Histoire
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liberalismo y la revolución. Madrid: Comunidad de Madrid,
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Corrêa de Oliveira, Plinio. Revolución y Contra-Revolución.
Medellín: Sociedad Colombiana Tradición y Acción-Centro
Cultural Cruzada, 2018.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Convivencia con la naturaleza en el Sur Global: deforestación y agricultura regenerativa
Conviviality with nature in the Global South: deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le Sud Global: la déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024.Buatu Bantubenge, Omer. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-77
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx

�Convivencia con la naturaleza en el sur
global: Deforestación y agricultura
regenerativa
Conviviality with nature in the global south:
Deforestation and regenerative agriculture
Convivialité avec la nature dans le sud global: La
déforestation et l’agriculture regénérative
Omer Buatu Bantubenge1

Resumen
Los cambios climáticos y la degradación del medio ambiente
se atribuyen en gran parte a las actividades industriales y
las emisiones del transporte personal o colectivo, las cuales
actividades responden al eslogan capitalista de generación de
ganancia. Pese a la veracidad de esta consideración, es preciso
anotar que tiende a eximir de responsabilidad ambiental a los
países en desarrollo o los que carecen de tales actividades. Ello
hace creer que la convivencia de aquellos países con la naturaleza
es perfecta sin ningún reproche y que sus poblaciones son las
cuidadoras de los bosques y aguas del planeta. Sin embargo,
la desaparición constante de todo el entorno forestal y la
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Universidad de Colima, Colima.
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sur global: Deforestación y agricultura
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contaminación de escasas fuentes de agua en regiones tropicales
se deben también a métodos agrícolas de subsistencia, así como
hábitos de caza y pesca tradicionales. Esos métodos y actividades
comprometen la convivencia con la naturaleza y me empujan a
preguntarme: ¿cuál sería la estrategia idónea para erradicar la
pobreza y a la vez proteger de manera duradera la relación del ser
humano con sus bosques? Postulo que los acuerdos recíprocos
implementados en Bolivia inicialmente y en muchos otros países
de América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales con
el medio ambiente en los países africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo pretendo mejorar la convivencia entre el ser
humano y sus bosques y aguas, analizando el fundamento de la
estrategia de los acuerdos recíprocos bolivianos con sus posibles
aplicaciones en otros países latinoamericanos y africanos.

Palabras clave
Bosques tropicales, convivencia medioambiental, deforestación,
acuerdos recíprocos, responsabilidad ambiental.

Abstract
Climate changes and environmental degradation are largely
attributed to industrial activities and emissions from personal
or collective transportation, which activities respond to the
capitalist slogan of generating profit. Despite the veracity of
this consideration, it should be noted that it tends to exempt
developing countries or those that lack such activities from
environmental responsibility. This leads us to believe that the
conviviality of those countries with nature is perfect without any
reproach and that their populations are the caretakers of the forests
and waters of the planet. However, the constant disappearance of
the entire forest environment and the contamination of scarce
water sources in tropical regions is also due to subsistence
agricultural methods, as well as traditional hunting and fishing
habits. These methods and activities compromise conviviality
with nature and push me to ask myself: what would be the ideal
strategy to eradicate poverty and at the same time permanently
protect the relationship between human beings and their forests?
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sur global: Deforestación y agricultura
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I postulate that the reciprocal agreements initially implemented
in Bolivia and in many other Latin American countries can
inspire conviviality actions with the environment in the African
countries of the Congo Basin. With this work I intend to improve
the conviviality between human beings and their forests and
waters, analyzing the basis of the strategy of Bolivian reciprocal
agreements with their possible applications in other Latin
American and African countries.

Keywords
Tropical forests, environmental conviviality, deforestation,
reciprocal agreements, environmental responsibility.

Résumé
Les changements climatiques et la dégradation de l’environnement
sont largement attribués aux activités industrielles et aux émissions
des transports personnels ou collectifs, activités qui répondent au
slogan capitaliste de génération de profit. Malgré la véracité de
cette considération, il convient de noter qu’elle tend à exempter
de la responsabilité environnementale les pays en développement
ou ceux qui ne disposent pas de telles activités. Cela nous porte
à croire que la convivialité de ces pays avec la nature est parfaite
et sans reproche et que leurs populations sont les gardiennes
des forêts et des eaux de la planète. Cependant, la disparition
constante de l’ensemble de l’environnement forestier et la
contamination des rares sources d’eau dans les régions tropicales
sont également dues aux méthodes agricoles de subsistance,
ainsi qu’aux habitudes traditionnelles de chasse et de pêche.
Ces méthodes et activités compromettent la convivialité avec la
nature et me poussent à me demander : quelle serait la stratégie
idéale pour éradiquer la pauvreté et en même temps protéger en
permanence la relation entre les êtres humains et leurs forêts ? Je
postule que les accords de réciprocité initialement mis en œuvre
en Bolivie et dans de nombreux autres pays d’Amérique latine
peuvent inspirer des actions de convivialité avec l’environnement
dans les pays africains du bassin du Congo. Avec ce travail,
j’entends améliorer la convivialité entre les êtres humains et
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sur global: Deforestación y agricultura
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leurs forêts et eaux, en analysant les bases de la stratégie des
accords réciproques boliviens avec leurs applications possibles
dans d’autres pays d’Amérique latine et d’Afrique.

Mots-clés
Forêts tropicales, convivialité environnementale, déforestation,
accords réciproques, responsabilité environnementale.

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sur global: Deforestación y agricultura
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Introducción

La noción de “Sur global” alude a los países en vías de
desarrollo interconectados por una misma historia de
colonialismo o poscolonialismo, por una estructura
socioeconómica con extensas exclusiones, las cuales
afectan el nivel de esperanza de vida y el acceso a los
recursos para la satisfacción de las necesidades básicas.
En estas regiones de bajo desarrollo socioeconómico e
industrial, la transnacionalización de las empresas permite
que estas últimas se instalen y produzcan a bajos precios,
aprovechando de la mano de obra barata, para maximizar
sus propias ganancias. Si bien el concepto de “Sur global”
contempla también a las regiones más pobres de los
países ricos, uso esa noción con la voluntad de impulsar
un trabajo colaborativo, una solidaridad entre países
en vías de desarrollo, a partir de la evaluación de sus
cosmovisiones con miras a alcanzar el buen vivir individual
y convivencial. Por eso, creo que los países de la cuenca
del Congo pueden inspirarse de las cosmovisiones de los
países latinoamericanos como Bolivia, Brasil y México, así
como de su modo de realizar la convivencia con el medio
ambiente.
En efecto, gran parte de la población africana
(RDC: 54%; Camerún: 42%, Congo: 32%, República
centroafricana: 57%; Gabón 12%, África al Sur de Sahara
58%)2, así como de la población latinoamericana (Bolivia
2
“Población rural (% de la población total) en 2020” Banco Mundial,
Consultado el 23 de mayo de 2023. https://datos.bancomundial.org/indicator/
SP.RUR.TOTL.ZS?locations=CM Parto de esos países africanos y latinoamericanos como ejemplos de los integrantes del Sur Global. Esta última noción se
refiere a los países en desarrollo del hemisferio sur, pero también a muchos
otros del hemisferio norte como México, Nigeria, Egipto, Indonesia, India, etc.,
por no ser altamente desarrollados ni ricos; por no pertenecer a los países capitalistas hegemónicos y por tener rasgos de cultura de subsistencia.
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29%, México 19%, Guatemala 47%; Belice: 54%; Brasil:
13%) vive en zonas rurales y practica el cultivo alimentario,
el cual consiste en hacer la agricultura para producir
bienes destinados a la satisfacción de las necesidades de
alimentación. Por considerar este tipo de necesidades como
primordial en la pirámide de A. H. Maslow3, el cultivo
alimentario es también llamado cultivo de subsistencia. Los
dos términos se usan de manera exclusiva para mostrar que
los productos agrícolas no están destinados al comercio.
Con base en esta consideración, se exige una suficiente
producción para la familia y, para ello, en algunos países, los
agrónomos andan en los poblados para medir la producción
y asegurarse de que sea suficiente para las necesidades
locales.
El carácter no comercial del cultivo alimentario, su
corto alcance como una práctica restringida a la familia,
así como su rasgo tradicional por el único uso de hachas,
azadones y machetes (o por la falta de tecnología) y sobre
todo la falta de insumos como fertilizantes y maquinaria
pesada han dado la impresión de que todas las prácticas de
subsistencia son amigables con el medio ambiente y que
la conducta humana que destruye este último tiene que
ver con los cultivos extensivos realizados con variadas
tecnologías y destinados a la exportación y al comercio.
Me refiero aquí a la crítica de Edgar Morin a la civilización
occidental para reconstruir el concepto del buen vivir, el
cual se habría degradado con las comodidades materiales

3
Habraham A. Maslow, “The theory of human motivation”, Psychological
Review 50, no. 4 (July 1943): 394. En este trabajo, Abraham H. Maslow establece
cinco niveles de necesidades que son: fisiología, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Los cuatro primeros niveles son considerados niveles
de necesidades básicas o primordiales y la alimentación ocupa la base de la pirámide junto con la respiración, el descanso, el sexo y la homeostasis.
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y facilidades técnicas de la civilización occidental4. Si
bien no podemos pensar en el buen vivir excluyendo los
aspectos materiales o tecnológicos, quisiera aclarar que,
para este artículo, el buen vivir es la capacidad de integrar,
en la satisfacción de las necesidades humanas, todos
los aspectos de la vida humana tanto en su dimensión
individual como en la comunitaria. Vivir bien incluye
conocer o practicar la virtud, tener buena salud, bienes
materiales; ser reconocidos por los demás. Roxana
Kreimer añade que el buen vivir incluye igualmente el
dolor y la existencia de problemas, así como la posibilidad
de convertirlos en la virtud5. Es a este concepto complejo
del buen vivir que aspira Edgar Morin cuando observa
en la sociedad industrializada el reduccionismo a bienes
materiales que emergen de la tecnología.
La visión de que la devastación del medio ambiente
se debe sólo a una sociedad tecnologizada se encuentra
igualmente en la teoría de responsabilidad ambiental
acuñada por Hans Jonás como una necesidad sólo para
la sociedad moderna tecnológica, ya que la promesa de
la técnica moderna se ha vuelto una amenaza6. Me llamó
también la atención el concepto de capitaloceno entendido
como una visión económica en la cual la naturaleza es
evaluada como un objeto de producción y mercantilización,
el cual debe ser dominado y explotado. Francisco Serratos,
al usar este término, no sólo muestra cómo los procesos
del colonialismo, industrialización, globalización,
discriminación, mantenimiento de desigualdades sociales
4
Edgar Morin, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación,
trad. Núria Petit Fontserè (Barcelona: Paidós, 2016), 28.
5
Roxana Kreimer, Artes del buen vivir. Filosofía para la vida cotidiana
(Buenos Aires: Editorial Anarres, 2002), 27.
6
Jonás Hans, El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la
civilización tecnológica (Barcelona: Herder, 1995), 15.
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son responsables de la crisis ambiental, sino que, sobre
todo, puntualiza que la agricultura industrial junto con la
cría intensiva de animales constituye la paradoja de un
sistema alimentario que mata todo por igual7.
Es imposible negar el impacto del sistema
capitalista, junto con el uso de las tecnologías modernas,
en la degradación y devastación del medio ambiente. Sin
embargo, la descripción de los teóricos referidos deja creer
que los bosques están siendo destruidos directamente por
las empresas madereras y por los cultivos extensivos; por
otra parte, se cree que los mejores cultivos son los que no
usan los fertilizantes químicos y que el cultivo tradicional
de subsistencia es amigable con el medio ambiente. Sin
embargo, no se necesita ser experto para observar, en zonas
libres de esa tecnologización, la degradación de la tierra y
la desaparición de los bosques tropicales, la disminución
de los animales de todo tipo, la contaminación de los
ríos y manantiales de agua potable, así como el aumento
de la pobreza en la población y la subordinación de ésta
última a los intereses políticos sin reales visiones de futuro.
Todo lo anterior es el resultado de métodos y actividades
agrícolas y de caza que comprometen la convivencia con
la naturaleza. Por consiguiente, he de preguntarme: ¿cuál
sería la estrategia idónea para erradicar la pobreza y a la vez
proteger de manera duradera la relación del ser humano con
sus bosques?
Postulo que los acuerdos recíprocos implementados
en Bolivia inicialmente y en muchos otros países de
América Latina, pueden inspirar acciones convivenciales
7
Francisco Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2020), 41-46. Este
libro es un conjunto de relatos que muestran a través del tiempo y del espacio las
características del capitaloceno.
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con el medio ambiente a partir de la implementación de
una agricultura sostenible y regenerativa en los países
latinoamericanos y los africanos de la cuenca del Congo.
Con este trabajo, pretendo mejorar la convivencia entre
el ser humano y sus bosques y aguas, analizando el
fundamento de la estrategia de los acuerdos recíprocos
bolivianos con sus posibles aplicaciones en otros países
latinoamericanos y africanos. Para lograr este objetivo, en
primer lugar, describo el impacto del cultivo en barbecho;
en segundo lugar, analizo los cambios instituidos por los
acuerdos compensatorios en América Latina; luego, explico
la convivencia y responsabilidad medioambiental a partir
de la implementación de la agricultura regenerativa.
Barbechos, deforestación y convivencia con
la naturaleza
El cultivo en barbecho, la caza de animales y la pesca son
actividades habituales que la mayoría de los habitantes a la
periferia del sistema capitalista realizan para subsistir. Son
actividades dirigidas a satisfacer las necesidades básicas
del ser humanos. Sin embargo, su estatismo y falta de uso
de la tecnología conllevan el riesgo de aumentar la pobreza
y de comprometer la convivencia sana con la naturaleza.
1.1 Sobre el cultivo en barbecho
En un primer momento, es preciso constatar que el cultivo
alimentario en gran parte de África se realiza sobre tierras
ejidales pertenecientes a todo el poblado o a la familia
del jefe tradicional. Este último reparte esas tierras entre
las familias o los clanes de su pueblo y éstos las cultivan
juntos; sin embargo, cada familia o persona tiene una
superficie bien delimitada. Por lo general, las regiones del
África Central producen para su alimentación variados
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cultivos tales como yuca, maíz, frijoles, ñame, plátanos,
taros, arroz, mil, etc. Estos cultivos que forman parte del
platillo principal agotan rápidamente la tierra. Por lo que no
pueden producirse sucesivamente año en año en la misma
tierra. A causa de lo anterior, tradicionalmente, las familias
o los poblados tienden a dejar la tierra en reposo durante
un periodo que varía entre 5 y 10 años antes de volver a
trabajar sobre las mismas tierras. Esta práctica de cultivo se
llama cultivo en barbecho.
Así, el suelo es mantenido sin explotarse para su
regeneración entre la cosecha del último cultivo y la siembra
del siguiente. La calidad y cantidad de la vegetación son un
indicio para que el jefe o la jefa del pueblo decida volver a
desmalezar el terreno. La práctica del cultivo en barbecho
es posible y da sus frutos porque las tierras comunitarias
son abundantes y diversificadas: tierra negra, arenosa, roja,
arcillosa, rocallosa, bosques, galerías forestales, etc. Tanta
tierra implica en general una densidad de población baja. Por
eso, mientras están en reposo unas tierras, la población se
desplaza a otras tierras regeneradas para trabajar y sembrar.
Durante milenios, gran parte de la población africana y
latinoamericana ha vivido así trabajando los barbechos y
en una aparente convivencia con la naturaleza.
En segundo lugar, hay que enmarcar que esa población
se dedica también a actividades tales como ganado menor,
cría de aves de corral, caza de animales salvajes, pesca
y recolección de varios productos de la naturaleza como
orugas, champiñones, insectos, etc. Esas actividades son
complementarias para los pueblos agricultores, mientras que
para los pastores son actividades principales dependiendo si
la región es húmeda o árida. Mi reflexión se centra en zonas
de agricultores, caracterizadas geográficamente por bosques
tropicales y galerías forestales. Estas últimas son bosques que
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siguen las corrientes y arroyos de agua y permiten alternar el
terreno entre la sabana herbácea con arbusto y los bosques.
1.2 Desaparición de los bosques y pretendida
convivencia con la naturaleza
Hace 40 años, en las galerías forestales, era posible
encontrar árboles milenarios de más de 30 m de longitud y
1.5 m de diámetro. Los campesinos los tumbaban dejando
más o menos treinta metros entre dos árboles para permitir
la entrada de los rayos solares sobre los cultivos. Luego
practicaban, tanto en el bosque como en la sabana, la quema
de la maleza cortada. Esas acciones se repiten cada año sobre
un terreno diferente en función del cultivo en barbecho. Es
preciso notar que aquellos árboles milenarios no se pueden
regenerar en 5 o 10 años del barbecho; además, la quema tiene
por efecto de exterminar las semillas caídas y los arbustos,
sin contar la contaminación por el humo. Esa dinámica de
aniquilación de la naturaleza en tierras comunitarias se
observa también en las actividades complementarias como
la caza, la pesca, la colecta de orugas, así como de insectos,
las cuales necesitan la quema de hierbas y bosques o la tala
de árboles, así como el uso de sustancias venenosas en el
agua para atrapar a los peces. En los bosques tropicales, la
extensión anual de las tierras arables significa la pérdida de
grandes superficies de bosques por la tala practicada.
Resulta difícil al considerar todas esas actividades
de subsistencia imaginar que la población que realiza el
cultivo tradicional es convivencial con la naturaleza. Por
otro lado, las necesidades de alimentación nunca han sido
satisfechas con el uso de barbecho por la población. No
solamente el trueque y el comercio interno es insuficiente
para subvenir a todas las necesidades, sino que también esa
población cuenta entre las más pobres del mundo. El uso de
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los fertilizantes se ha prohibido alegando la incapacidad de
la población de costearlo cuando se agote el suelo y cuando
aparezcan enfermedades relacionadas. Las leyes sobre el
respeto a los bosques y la caza de animales salvajes nunca han
sido respetadas. Por lo que las autoridades se han limitado
sólo a la prohibición de las prácticas de deforestación y de
contaminación del agua, tales como la quema de bosques
y sabanas para la caza, el envenenamiento de las aguas
para la pesca, la caza de animales únicos o en peligro de
extinción, etc.
Entonces, no existe casi ninguna propuesta nueva que
acompañe y mejore las actividades de subsistencia y, que,
a la vez, fomente la convivencia con el medioambiente.
En otras palabras, la fe intrépida en el barbecho no está
acompañada de técnicas o estrategias adecuadas para
cambiar positivamente la vida de las poblaciones y su
relación con el medio ambiente. Por eso, la ausencia o
inoperancia de las autoridades políticas tiene como efecto
principal la desaparición de los bosques tropicales y
galerías forestales, la disminución de los animales en los
bosques y aguas, el aumento de la pauperización de la
población. Tal incremento de pobreza se debe a que las
tierras son reusadas a menudo antes de que se regeneren
completamente. Eso hace que las cosechas se registren por
debajo de las esperanzas de los agrónomos y las políticas
nacionales de seguridad alimenticia.
Acuerdos compensatorios y cambios radicales
en América Latina
Dejo a los expertos de los países tropicales africanos la tarea
de evaluar los perjuicios del uso de los insumos agrícolas
necesarios a la realización de la siembra, mantención en buen
estado y cosecha de los cultivos. Pienso principalmente en el
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uso de fertilizantes y agroquímicos, herbicidas, insecticidas
y productos contra plagas y enfermedades de las plantas,
equipos para desmalezar, limpiar, sembrar, cosechar, etc.
Por el momento, hay que observar que, en otras latitudes,
existen estrategias que han permitido a la población cambiar
radicalmente su forma de vida, tanto desde el punto de vista
de la alimentación como de la relación que mantiene con el
medio ambiente. Dos casos relacionados de cerca o de lejos
llaman mi atención: Bolivia y México.
Los bolivianos de las tierras comunitarias altas
firmaron un acuerdo compensatorio con la empresa
distribuidora del agua de Bolivia. El objetivo de este
acuerdo consiste en crear conciencia de que la protección
del agua y los bosques es responsabilidad de todos y no
sólo de los habitantes de tierras altas de donde fluye el
agua. El acuerdo estipula que los campesinos de tierras
altas se comprometen a proteger bosques y agua en sus
tierras y, a cambio, reciben de la organización los insumos
necesarios para sus cultivos y ganados8. Es claro que los
campesinos que firmaron estos acuerdos compensatorios
fueron atraídos por los beneficios palpables que consistían
en el aumento de la producción de cultivos y ganados, en
las ganancias financieras, en la conexión al sistema antes
inexistente de agua potable, etc.
No se contempla aquí directamente el valor intrínseco
que se debe reconocer en los bosques y las aguas a proteger,
sino que esos beneficios se subordinan simplemente a la
protección de los bosques. Sin embargo, este compromiso
8
Michelle Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua: el modelo de conservación que protege millones de hectáreas de bosques en Bolivia,” Mongabay,
27 de octubre de 2022. https://es.mongabay.com/2022/10/modelo-de-conservacion-que-protege-el-agua-y-millones-de-hectareas-de-bosques-en-bolivia/.
Véase también https://es.mongabay.com/2023/04/video-conservacion-bosques-agua-bolivia/ Consultado el 12 de abril de 2023.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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sur global: Deforestación y agricultura
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ha permitido en diez años beneficiar a más de 24 mil
agricultores, los cuales conservan 600 mil hectáreas de
bosques y agua. Hoy en día, la Fundación Natura, empresa
gestora de los acuerdos, ha creado 23 áreas protegidas
de una superficie total de 3.4 millones de hectáreas.9 Se
puede decir que la realización de proyectos productivos
sostenibles sobre espacios reducidos y la conexión de la
población al sistema de agua posibilitaron una verdadera
regeneración de los bosques y las aguas en los municipios
referidos de las zonas altas de Bolivia.
En México, la empresa Rainforest Alliance otorga a
los agricultores de café en Chiapas una Certificación compensatoria que les ayuda a realizar proyectos sostenibles y
mejorar la producción de café y a la vez proteger la naturaleza. Con la ayuda financiera de USAID en México, esta
empresa junto con su filial la Olam Agro México, promueve prácticas agrícolas y forestales sostenibles, a la vez que
mejora las condiciones de vida de la población10. Pese a que
la Fundación Natura expresa que su modelo es recuperado
en otros países como México, ignoro si la Rainforest parte de esa experiencia boliviana. La fundación Carlos Slim
hace prácticamente lo mismo para proteger áreas de bosques y agua en Chiapas. Lo que me llama la atención es
que todas esas organizaciones están convencidas de que la
protección del medio ambiente debe operarse a partir de un
cambio radical de la agricultura tradicional a la agricultura
sostenible o verdaderamente regenerativa. Ésta última no
sólo protege a la naturaleza, sino que también vela a la satisfacción de las necesidades de los campesinos. Por eso,
9
Carrere, “Acuerdos recíprocos de agua.” Dejo aquí el sitio de internet de
la Fundación Natura en Bolivia. https://www.naturabolivia.org/
10
“Crece la producción de café más sostenible en Chiapas,” Consultado
el 18 de mayo de 2023. https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/crece-la-produccion-de-cafe-mas-sostenible-en-chiapas/.
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�Convivencia con la naturaleza en el
sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

en Rainforest se afirma: “La agricultura regenerativa ofrece
soluciones integradas para permitir que los ecosistemas se
usen, se mantengan y se rehabiliten”11.
Es entonces necesario un cambio de paradigma en la
agricultura. Pasar del cultivo en barbecho a la agricultura
regenerativa que se observa en América latina, es clave
esencial para recuperar los bosques tropicales y las galerías
forestales en desaparición, y a la vez aumentar la cosecha de
los productos alimentarios. Muchos autores han inculpado
unilateralmente a las empresas madereras y las industrias
capitalistas como las únicas responsables de los cambios
climáticos y de la contaminación del medio ambiente. En este
sentido, el estudio de Sandra Luciana Dalmagro y Janaina
Goulart Oliveira de Queiroz muestra que el uso intensivo
de los pesticidas en el cultivo de manzanas y jitomate con
visión de lucro contamina el suelo y el agua de la región
de Urubici en Brasil. Lo mencionan en estos términos: “Os
venenos entram em contato com o solo e escorrem para os
rios, nascentes e córregos, chegando ao aquífero e dessa
maneira comprometem os recursos hídricos da região”12.
(Entran venenos en contacto con el suelo y desembocan
en ríos, manantiales y arroyos, llegando al acuífero y
comprometiendo así los recursos hídricos de la región.)
Por otro lado, el trabajo sobre la responsabilidad
medioambiental de Hans Jonás, se dirige directamente al
mundo moderno tecnologizado y no al campesino pobre.
La novela ya referida de Francisco Serratos se dirige a
11
Rainforest, “Transformando la agricultura tradicional a regenerativa”,
Rainforest Alliance, 27 de febrero de 2023. Consultado el 18 de mayo de 2023.
https://www.rainforest-alliance.org/es/en-el-campo/transformando-la-agricultura-tradicional-a-regenerativa/.
12
Sandra Luciana Dalmagro y Janaina Goulart Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios catarinenses e o trabalho da escola,” Revista Pedagógica 22, (2020): 4.
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sur global: Deforestación y agricultura
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los complejos procesos de mercantilización del medio
ambiente. Para este autor, el culpable no es todo el género
de Homo sapiens: “La devastación actual del planeta no es
el resultado de actividades emprendidas por toda la especie
Homo Sapiens: al contrario, se deriva de un pequeño grupo
de humanos con un poder sostenido por las injusticias de
la supremacía blanca, el colonialismo, el patriarcado, el
heterosexismo y el capitalismo”13.
Esa afirmación, más allá de su propósito del cuidado
del medio ambiente, es muy reduccionista al considerar que
sólo un pequeño grupo de humanos daña a la naturaleza. Por
lo que la responsabilidad medioambiental sería una categoría
sólo relacionada con ese pequeño grupo devastador tal como
lo hacen Hans Jonás y Francisco Serratos. Sin embargo,
todas las pequeñas acciones que realizamos tienen un
impacto nocivo en la naturaleza si esas acciones no se llevan
con responsabilidad. Se trata de la responsabilidad de toda
la especie humana y no sólo de algunos de sus miembros.
En ello tiene razón Leonardo Boff cuando propone a la ética
planetaria como el punto de referencia en lo que concierne
a la responsabilidad medioambiental para la totalidad de los
seres humanos. Lo expresa en estos términos: “Se necesita
un punto de referencia para la totalidad de los seres humanos,
habitantes del mismo planeta, que ahora se descubren como
especie, interdependientes, habitantes de una misma casa y
con un destino común”14.
En consecuencia, todos somos responsables, quizás a
grados diferentes, de la devastación de la convivencia con el
medio ambiente. Es cierto que las naciones industrializadas
y tecnologizadas tienen gran parte de responsabilidad en la
13

Serratos, El Capitaloceno. Una historia radical de la crisis climática, 329.

14
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 25.
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

degradación del medio ambiente, sin embargo, no podemos
por ello olvidar de considerar que esta degradación se lleva
a cabo con todas las acciones que cada ser humano realiza.
Ciertas prácticas, aunque asumidas culturalmente, no son de
por sí amigables con la naturaleza y podrían necesitar ciertos
cambios e incluso abandono total o parcial. Es en este sentido
que creo que se pueden minimizar las acciones que los
campesinos pobres realizan sobre los recursos materiales o no
humanos: al contrario, la responsabilidad medioambiental es
asunto de todos los humanos en su relación con la naturaleza.
En este sentido, estoy de acuerdo con Sandra Dalmagro y
Janaina Goulart cuando consideran que cada ser humano es
responsable del problema ambiental15. En el mismo sentido,
las actividades realizadas con la conciencia de regenerar la
naturaleza y a la vez proveer al ser humano de lo necesario
para vivir configuran lo que podemos llamar convivencia
sana con el medio ambiente.
Conciencia, responsabilidad y convivencia
medioambiental
Creo que este impulso de conciencia y responsabilidad
regenerativa del medio ambiente en América Latina
puede inspirar a otras regiones y en especial a África, la
cual es mi punto real de partida. Es cierto que los desafíos
dependen de las culturas y de las condiciones reales de
vida; sin embargo, sin ninguna intervención con un acuerdo
tipo compensatorio para los campesinos por parte de las
autoridades medioambientales, hemos de esperar no sólo la
continua destrucción de los bosques y agua, sino sobre todo
el aumento de la pobreza del pueblo. No importa quien haga
el primer paso para este tipo de acuerdos compensatorios
15
Dalmagro y Oliveira de Queiroz, “Recursos hídricos em municípios
catarinenses e o trabalho da escola”, 15.
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

o de políticas de una agricultura regenerativa, me parece
que es una urgencia cuando comparamos los bosques y ríos
actuales con su situación de hace 40 años.
La proliferación de asociaciones civiles tanto en
África como en América Latina, si es ordenada en función
de los desafíos ambientales, es posible establecer diálogos
con los gobiernos locales y comunidades, y así apoyar la
transformación y adaptación requeridas para mejorar la
salud del suelo, las condiciones de vida de las personas,
la protección de la biodiversidad, así como el combate a
los cambios climáticos y a la hambruna. A este respecto,
la asistencia técnica combinada con un enfoque social de
conflicto en tierras ejidales puede ser la clave para cambiar
la situación de los campesinos y proteger al medio ambiente.
Por un lado, la asistencia técnica permite a los expertos
identificar las tareas que necesitan ser reforzadas, mientras
que el enfoque de conflicto ayuda a que las personas se
junten y discutan sus aspiraciones y problemas, así como
el modo de llegar a las metas comunes. En este sentido,
Cornelia Butler Flora et alter afirman: “The technical
assistance model stresses the task that is to be performed…
A conflict model …brings people together to articulate their
needs and problems, to develop indigenous leadership, and
to help organize viable action groups”16. (El modelo de
asistencia técnica enfatiza la tarea que se debe realizar... Un
modelo de conflicto... reúne a las personas para articular
sus necesidades y problemas, desarrollar el liderazgo
tradicional y ayudar a organizar grupos de acción viables.)
La práctica de las asambleas comunitarias en América
Latina y la de la contienda africana en África Subsahariana
posibilitan la realización de estos modelos para atender
16
Cornelia Butler Flora, Jan L. Flora y Susan Fey, Rural communities. Legacy and change (Boulder-Colorado: Westview Press, 2004), 333-334.
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

desafíos humanos y medioambientales, sin minimizar el
uso de la tecnología ni usarla en desorden sin evaluación
previa de la comunidad. En efecto, la agricultura tradicional
en barbecho y los modos de recolección de la comida son
perniciosos al medio ambiente en general y a la población en
particular. La posibilidad de la transformación en algunos
países de América Latina es la muestra de que, con cierto
realismo y herramientas disponibles, se pueden operar
cambios en las tierras comunitarias en África y en América
Latina donde no se ha implementado la regeneración de la
agricultura mediante la compensación de la protección por
la aportación de los insumos a los pobladores.
Las tierras comunitarias son más flexibles a la
regeneración que las tierras individuales, ya que en ellas y
basándose en el conocimiento de los autóctonos, se pueden
establecer zonas de cultivos y zonas de protección. Por lo que
el carácter comunitario o ejidal de las tierras y ríos o lagos
junto con la familiaridad de las poblaciones con sus espacios
de cultivos y crías son el motor de la nueva responsabilidad
ambiental. Digo “nueva”, porque no se trata sólo de la
responsabilidad del mundo moderno tecnologizado, sino
también y sobre todo de los campesinos que extraen de
la tierra los elementos necesarios a la satisfacción de las
necesidades básicas. El carácter comunitario de las tierras
debe influir igualmente en la intervención. En efecto, no se
trata sólo de escoger algunos campesinos a beneficiar sin
objetivos ambientales, sino de considerar comunidades o
aldeas, así como tierras, ríos y bosques que proteger. Eso
dará a la dinámica de convivencia medioambiental no sólo
un carácter sostenible, sino también humanístico. Se trata
de beneficiar no sólo a individuos, sino a comunidades
humanas y ambientales.
Desde el punto de vista de la convivencia, la
familiaridad es una de las condiciones constructoras de
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

la unidad. La evoco aquí con el objetivo de desarrollar la
unidad y el respeto entre las personas y el medio ambiente.
En efecto, la supervivencia de ambas entidades depende
del conocimiento mutuo que se tengan una de la otra. El
medio ambiente es frágil, ya que no puede defenderse por
sí mismo ni tampoco puede darse a sí mismo las estrategias
de solución a los problemas que enfrente17. La conciencia
de esa vulnerabilidad a partir de años de vida juntos entre
el medio ambiente y la población, esto es, el conocimiento
que se tiene del suelo, de los ríos y de los bosques es no sólo
fruto de la familiaridad sino también el punto de partida
de la institucionalización del respeto y de la valoración del
otro. Por institucionalización entiendo todo proceso por el
cual, con base en el conocimiento mutuo, uno puede prever
la conducta del otro o su reacción ante un comportamiento
determinado.
Creo que el conocimiento mutuo entre ambas entidades
es la base de la valoración del otro y el fundamento de la
responsabilidad medioambiental. Sin él, no hay unidad ni
integración del ser humano en la naturaleza y viceversa;
con él se puede instaurar una familia sistémica entre los
dos, familia basada en el respeto y valoración mutua. A
este respecto, me gusta usar el refrán ético y comunitario
de la filosofía africana según el cual “Todos formamos una
sola familia”18. No es un simple principio valioso, es una
exigencia humanística que implica reconocer el valor de
la alteridad. Por eso, en la filosofía africana cada gesto que
tengamos que hacer debe apelar a la magnitud y grandeza de
17
Roberto Pizarro, “La vulnerabilidad social y sus desafíos: una mirada
desde América Latina,” Estudios Estadísticos, no.6 (Santiago de Chile: CEPAL,
División de Estadística y Proyecciones Económicas, 2001). https://repositorio.
cepal.org/bitstream/handle/11362/4762/S0102116_es.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y (consultado el 28 de mayo de 2023).
18
C. Stephen Lundin &amp; Bob Nelson, Ubuntu. Una fascinante fábula sobre
la filosofía africana del trabajo en equipo (Barcelona: Alienta, 2010), 18.
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

la humanidad y sobre todo del valor intrínseco de cada ser
en la naturaleza; debe ser un reconocimiento de la posición
privilegiada de cada ser en la misma familia, posición que
hace que todos los seres existan en el mismo sistema, en la
misma familia.
Resulta de lo anterior que la interdependencia y la interrelación entre los diferentes existentes en el planeta es una
categoría importante desde donde concebir la responsabilidad ambiental y las formas de convivencia con la naturaleza.
Leonardo Boff ya se refería a la interdependencia de todos los
humanos en la cita arriba mencionada. Sin embargo, hay que
completar que no sólo los humanos son interdependientes,
sino que todos los seres del planeta lo son. En este sentido,
no es casual que Víctor Hugo Salazar defina al ecosistema
como “…sitios en donde se dan múltiples interrelaciones entre diversos organismos naturales, bióticos y abióticos, ámbito que hace posible el sostenimiento de estos espacios, de
las especies y de la vida”19. La connotación holística de esta
definición constituye una exigencia ética de un conocimiento
complejo susceptible de generar formas de convivencia amigables con todos los seres.
Aunque haya partido de la desaparición de los bosques
tropicales, de las galerías forestales y de muchos animales
locales para entender la importancia medioambiental de los
acuerdos compensatorios y de la agricultura regenerativa,
mi sentido de esa responsabilidad medioambiental es
autónomo, porque instituye la capacidad del ser humano
de darse a él mismo las reglas de conducta en la naturaleza,
que esas reglas deben tener fines razonables o valorativos
y que el ser humano debe tener herramientas igualmente
libres de intereses y de inclinación. Esa advertencia
19
Víctor Hugo Salazar. Una visión pragmática de la ética ambiental
(Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018), 77.
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sur global: Deforestación y agricultura
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debe ser un referente permanente para evitar de volver a
romper “la alianza de la convivencia armónica”20 entre el
humano y la naturaleza. Por eso mismo, mi planteamiento
no se inscribe en el pragmatismo ambiental propuesto
por Víctor Hugo Salazar y Juan José Láriz. Por lo que los
acuerdos compensatorios con los campesinos y la política
de la agricultura regenerativa deben considerarse en este
trabajo como herramientas didácticas a la responsabilidad y
convivencia ambiental. Una vez que la conciencia ambiental
se haya integrado en la población, creo que ya no serán
necesarias esas herramientas. Sin embargo, la vigilancia
será necesaria para que el pacto entre el medio ambiente y
la población campesina no sea traicionado.
Conclusión
A modo de conclusión, me pregunté si la responsabilidad
ambiental atañía sólo al mundo moderno tecnologizado o
concernía también a las poblaciones campesinas de países en
desarrollo, las cuales usan todavía técnicas tradicionales de
extracción de los productos de alimentación para satisfacer
sus necesidades básicas. Esta pregunta se encaminaba a
encontrar estrategias adecuadas para proteger el medio
ambiental y al mismo tiempo erradicar la pobreza de las
poblaciones campesinas de África y América Latina que
practican el barbecho en tierras ejidales. Se trata de una
estrategia que mejore la convivencia entre el ser humano y
sus bosques y aguas.
Si bien los expertos conciben que el medio ambiente
está siendo devastado por un sistema capitalista dirigido por
un pequeño grupo de humanos en busca de las ganancias
20
Leonardo Boff, Ética Planetaria desde el Gran Sur (Madrid: Trotta,
2001), 16.
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sur global: Deforestación y agricultura
regenerativa

individuales a partir del uso de la tecnología, observé
desgraciadamente que la agricultura en barbecho practicada
en muchas regiones de África y América latina es perniciosa
a la naturaleza y a la misma población, ya que no mejora
ni la convivencia entre el ser humano y su lugar de vida ni
tampoco la producción de suficientes alimentos para cubrir
las necesidades. Por otra parte, no se puede negar la magnitud
del impacto que la tecnología guiada por la concepción
capitalista de las ganancias produce sobre el medio ambiente,
en la convivencia humana y medioambiental.
Esas observaciones permitieron la valoración de los
acuerdos recíprocos bolivianos, y sus posibles aplicaciones
en otros países latinoamericanos y africanos. Esta estrategia
posibilitó pensar en la idea de una agricultura regenerativa,
la cual permite generar la conciencia del cuidado del medio
ambiente y de la necesidad de la convivencia sana entre
humanos y no humanos. Un cambio duradero para acciones
responsables desde el enfoque ambiental considera la
asistencia técnica de los expertos que pueden determinar
las acciones urgentes y la realización de asambleas o
contiendas comunitarias en las que las aspiraciones,
deseos y posibilidades de las comunidades se discuten y se
proponen a los expertos. Por lo que, el cambio del barbecho
a la agricultura regenerativa necesita de la tecnología y de la
deliberación comunitaria para impulsar una responsabilidad
y conciencia ambiental.
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190
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Vivir a la expectativa en América Latina el drama
histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the historical
drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le drame
historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez
https://orcid.org/0000-0003-2563-773X
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Mora Martínez, Roberto. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-79
Recepción: 29-09-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: rmoramar@unam.mx

�Vivir a la expectativa en América Latina el
drama histórico y el problema actual
Living to expectation in Latin America the
historical drama and the current problem
Vivre selon nos attentes en Amérique Latine le
drame historique et le problème actuel
Roberto Mora Martínez1

Resumen
En la actualidad, es común vivir a la expectativa, con la esperanza
de que “algo” ha de pasar, para que mejore la situación social.
Pero ello, choca con las circunstancias actuales, bajos sueldos y
escasez de empleo, además de que la vida actual está en peligro de
desaparecer. Percepción de futuro que se combina con una visión
bíblica. Así, como con un sinnúmero de profecías de diferentes
personas. Por ello, es importante promover la apropiación del
mundo, por parte de las mayorías. De ahí la importancia de la
interculturalidad, trabajo que se está llevando a cabo en América
Latina.

1
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones
sobre América Latina y el Caribe, México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 163-187

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Palabras clave

Expectativa, Identidad, Existencia, Historia. Interculturalidad,
Biblia.

Abstract
Currently, it is common to live in expectation, hoping that
“something” will hapen so taht the social situation improves. But
this clashes with the current circumstances, low wages and job
shortages, in addition to the fact that current life is in danger of
disappearing. Perception of future that is combined with a biblical
visión. So, as with countless prophecies from different people.
For this reason, it is important to promoteownership of the world
by the majority. Hence the importance of interculturality, work
that is being carried out in Latin America.

Keywords
Expectation, Identity, Existence, History, Interculturality, Bible.

Résumé
De nos jours, il est courant de vivre dans l’attente, dans l’espoir
que « quelque chose » se produise et que la situation sociale
s’améliore. Mais cela se heurte aux circonstances actuelles,
aux bas salaires, à la rareté de l’emploi, ainsi qu’au fait que
la vie actuelle risque de disparaître. Il s’agit d’une perception
du futur combinée à une vision biblique de la vie, telle que
cela est révélé dans d’innombrables prophéties émanant de
différentes personnes. C’est pourquoi, Il est important de
favoriser l’appropriation du monde par la majorité et de réfléchir
sur l’importance de l’interculturalité, tel que cela se réalise
actuellement en Amérique latine.

Mots-clés
L’Attente, l’identité, l’existence e l’istoire, l’interculturalité et la
Bible.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Introducción

Es importante señalar que estoy consciente de la
importancia que tiene para las personas el vivir a la
expectativa, ya que es una de las tres dimensiones humanas
de la vida actual. Desafortunadamente, la percepción del
futuro es oscura, por la ausencia de empleos con salarios
bien remunerados, sumados a la cercana escasez de agua,
aire limpio, etcétera.
En América Latina, las dificultades actuales se
suman a una equivocada y molesta percepción sobre la
falta de identidad, no sólo de la población, sino también
de intelectuales nacionales y extranjeros, quienes a pesar
del tiempo transcurrido en el que se han presentado
múltiples libros y publicado diversos artículos, aún
persiste la idea, según la cual, el tema de la identidad es
asunto de los pueblos que fueron dominados, debido a que
las expresiones culturales provenientes de otras partes el
mundo se han difundido más que las propias. Idea que
deja al margen a los descendientes de las poblaciones
originarias, que a pesar de todos los embates en su contra,
así como superposiciones culturales, mantienen un núcleo
sólido.
Para ofrecer una orientación sobre dichos equívocos,
abordo el tema de la identidad y junto con éste, su proyección
o construcción a futuro, para lo cual es de suma importancia
considerar la expectativa, ya que la esperanza de que algo
ha de cambiar para el bienestar social es un sentir latente
en la población, a pesar de que los problemas políticos,
económicos y medioambientales, entre otros, presenten un
futuro desesperanzador. De ahí, la importancia de incluir
los problemas de la visión apocalíptica del mundo legada
por la Biblia, ya que tiene hondas repercusiones en el ánimo
de la población.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

1 La identidad

Es oportuno iniciar este trabajo con lo que podría
considerarse como parte de las conclusiones, ya que el
venezolano Ernesto Mayz Vallenilla (1925-2015), en su
libro titulado El problema de América (1979), señaló
que desde antes de 1950, en América, específicamente
en la subregión que ahora denominamos Latina, se tenía
la intención de consolidar una cultura original. Así, lo
atestigua el trabajo del uruguayo José Enrique Rodó (18711917), en su libro titulado Ariel (1900), en donde formula
un llamado a la juventud para que retomase las expresiones
culturales que les eran propias, ya que debido a la conquista
hispana comenzó la imposición de hábitos y costumbres,
así como de religión, que alejó a las naciones originarias de
sus expresiones culturales. Ello motivó la nordomanía, esto
es la aceptación de las creaciones culturales del Norte del
continente, como si fueran mejores que las propias.
También es dable citar el trabajo del chileno Francisco
Bilbao (1823-1865), El evangelio americano (1910)
que fue destinado a dotar, principalmente, a la juventud
latinoamericana de un libro que expusiese los ideales
políticos de libertad y republicanismo, en contra de las
tendencias arcaicas heredadas por España y el catolicismo.
De tal modo que, en las ideas expresadas por Bilbao, se
brinda el impulso necesario para consolidar naciones
pujantes, destinadas a forjar, en igualdad, el mundo en el
que se vivía. Así, de estos y otros autores, Mayz Vallenilla
se valió para expresar lo que en su opinión eran las tareas
de los latinoamericanos. En primer lugar, que no debían
considerarse como menesterosos de identidad, como
indefinidos ante los demás seres humanos, debido a que:
La originalidad de nuestras creaciones no la
alcanzaremos desvirtuando nuestro modo de ser
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Latina el drama histórico y el
problema actual

actuales —yendo de alguna manera en contra de
nuestra propia historia de criollos— o proyectando
ser de una manera radicalmente nueva o novedosa.
Esto no pasaría de ser un programa a priori,
intelectual o teórico, pero en forma alguna un
genuino quehacer cultural que nazca preñado de
fuerzas verdaderamente originales y libérrimas.
El único recurso que queda para ser originales y
originarios en las creaciones es entregarnos a vivir
lo más auténticamente posible2.

Con esta base señaló que
El ser latinoamericano no puede revelarse por obra
de un discurso. El ser se revela pacientemente
en la historia, en lo cotidiano familiar, social, a
nivel nacional y regional. Como americanos que
somos nuestro “ser” tiene ya, en cada caso, una
comprensión originaria de América en la que se
halla implícito el sentido del ser “nuevo” –original–
de este “Nuevo Mundo”. Dejar que el sentido del
ser original de América venga a la luz mediante
la analítica existenciaria de nuestra preontológica
comprensión de seres-en-un-nuevo-Mundo... He
aquí el cambio a recorrer a lo largo del tiempo y de
la historia: la historia original de América.3

Por lo expuesto, entonces se entiende que la identidad
se experimenta a diario, es la cultura en todo lo que ello
implica. Es cierto que amplios sectores de la población
desconocen datos históricos, así como personas relevantes,
lugares o centros de interés mundial, etcétera. Sin embargo,
2
Ernesto Mayz Vallenilla, “El problema de América,” en Latinoamérica, Cuadernos de cultura Latinoamericana (México: CCyDEL/UNAM, 1976), 7
(Fragmento).
3
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 8-9 (Fragmento).
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Latina el drama histórico y el
problema actual

ello no es desconocimiento de la identidad, sino falta de
preparación que contribuye a complementar la formación
social que les permite integrarse a las diversas actividades
necesarias para mejorar el propio nivel de vida y con
tendencia a mejorar la convivencia social.
Así, continuando con las ideas de Mayz Vallenilla,
ya somos latinoamericanos con cultura propia, aunque ésta
tenga herencias de otras. Empero, al considerar el papel que
ha jugado la conquista y la condición de subalternidad a
la que se ha sometido a la población de Latinoamérica, es
posible decir que dicho rol no gusta a los latinoamericanos,
por lo que se quiere cambiar, transformar en algo mejor.
Sin embargo, ello es muy distinto a señalar que se carece
de identidad.4 Por ello, se tiene la tarea de iluminar nuestra
comprensión sobre el mundo en el que vivimos, iniciando
por lo que ya nos es propio, esto es la historia y las
expresiones culturales. En este sentido, no se debe continuar
con la búsqueda de alguna originalidad, ya que, de acuerdo
con el filósofo venezolano, ello sería lo menos original del
mundo, porque implica vivir en continua insatisfacción.
Por tanto, se vive a la expectativa, esto es con la
esperanza de conseguir algo que, por lo tanto, se desea y
no se tiene. Se olvida que en lo que destella la originalidad
del americano, es en su temple de conciencia de habitante o
morador de un nuevo mundo. Así, se trata de un haz de actos,
en los que descuella, de manera fundamental, la expectativa
de lo venidero. Así, yendo un poco más allá, entonces es
dable decir que, en términos generales, el latinoamericano
4
No está de más señalar que el debate continuó en otros términos, por
ejemplo, autores como Leopoldo Zea (2001), proponían aceptar las asimilaciones culturales que ya se habían producido y por otra parte, Augusto Salazar
Bondy (1982), señaló que sólo superando la dependencia económica, política,
educativa, etcétera, de la que se era objeto es como se podía llegar a tener una
cultura y filosofía originales.
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Latina el drama histórico y el
problema actual

no vive su presente de una manera responsable, esto es
asumiéndolo, por lo que entonces se proyecta al futuro. Por
ello, Mayz Vallenilla se plantea la pregunta: “En efecto, ¿es
que por vivir de Expectativa... no somos todavía? ¿O será, al
contrario, que ya somos... y nuestro ser más íntimo consiste
en un esencial y reiterado no-ser-siempre-todavía?5
El filósofo venezolano se pregunta sobre ese no ser
siempre todavía, ¿puede concebirse como un simple no
ser, ya sea físico o histórico? En la respuesta señala que
más bien se ignora en qué se basa lo nuevo del mundo de
los latinoamericanos. Por ello, al desconocerse los rasgos
ontológicos del ser histórico americano, no se vive en
plenitud y autenticidad. En conseciencia, ello ya es signo
de una conciencia que busca autorrevelarse, en la cual se
fue imponiendo una expectación de lo advenidero, lo cual
brotó de la relación del morador con su mundo entorno.
Mayz Vallenilla se pregunta si ¿por vivir en
expectativa, es que no somos todavía? Para responder,
señala que junto a otros temples prospectivos6 como la
sospecha, la curiosidad y el presentimiento, la expectativa
trasciende lo presente para constituirse en una previsión de
lo porvenir. Puedo decir que los latinoamericanos a pesar
de no tener plena consciencia de los rasgos ontológicos,
viven cotidianamente su identidad. Empero, un dato de
suma importancia es que para Mayz Vallenilla, lo presente
no es meramente lo actual, ya que hay por lo menos tres
características: 1) una presencia de lo pasado, 2) una
presencia de lo actual y 3) una presencia de lo advenidero.
Así, el ser humano no es un ente condenado a vivir en lo
actual, debido a que es un ser que también vive pre-siendo,
5

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 13.

6
Esto es, en tanto estudio de las causas sociales, económicas, científicas
y técnicas que aceleran el cambio y la evolución del mundo moderno.
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problema actual

que aparece en su conciencia como “un no ser siempre
todavía”. No está de más apuntar que esta última frase,
merece más desarrollo.
En primer lugar, la expectativa realiza en los
sujetos un acto de prevención de lo porvenir sobre lo que
posiblemente llegará a ser, pero es posible que aquello que
se esperaba, resultase en algo completamente diferente y
el resultado, podría ser considerado por algunos, como un
engaño o farsa. Empero, cuando se sabe que pueden ocurrir
transformaciones en aquello que se esperaba, entonces ya
no hay engaño.
La expectativa se relaciona estrechamente con
el presentimiento, la sospecha y la esperanza. Pero
no debe sucumbir a la ilusión de creer que es capaz de
seleccionar aquella realidad que se aproxima, por ello
sólo debe aguardar lo que adviene y, por ello, coloca al
ser humano en la posibilidad de estar listo o preparado
para enfrentarlo, sea lo que sea, lo que en resumen es la
conciencia del acaecer de un Nuevo Mundo. Por ello, la
propia comprensión de su existencia se la revela como
un “No-ser siempre-todavía”: síntoma inequívoco de ser
esencialmente “Expectativa”7.
Así, en opinión del filósofo venezolano, ese no ser
todavía es una falsa perspectiva, ya que la duda es testimonio
de un ser en plenitud y ya existente. Por ello señala que
“Nuestro ´ser´, antes que un ´no ser´, es plenamente ´ser´
y no ser tal (pero ex-tasiado en el Advenir por obra de una
fundamental Expectativa) constituye un siempre y reiterado
´no-ser-siempre´, siendo, sin embargo, ya, en absoluta
plenitud”8.
7

Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 20.

8
Mayz Vallenilla, “El problema de América,” 21.
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Es oportuno comentar que aquello que advenga no
debería esperarse ni para bien ni para mal, sin sentirnos
capaces de escrutar en su concreto contenido. De ahí que
sea erróneo confundir la expectativa con la esperanza. Por
ello, es sólo una ilusoria hipótesis aquella que adscribe a la
existencia de los latinoamericanos un destino mesiánico o
de provechoso y fructífero porvenir.
Uno de los primeros aspectos que el latinoamericano
debe cumplir en su expectativa es la de no dejarse engañar,
ya que, si se piensa en América Latina como el reino del
futuro, por sus grandes riquezas, es oportuno recordar que
también éstas son ambicionadas por las grandes potencias.
Por ello, se debe contar con lo fortuito y tratar, en la medida
de lo posible, de dominarlo, y si no completamente, si lo
mejor posible. Así, el estar preparado es una forma de acción.
Para Mayz Vallenilla es falso partir de la premisa de
que ese “no ser siempre todavía sea su expectativa”, pues
ello implicaría que algo le falta, pero no es un ser carente;
sin embargo, como se indicó, no debe dejarse seducir por la
esperanza debido a que nada augura el incremento de valores
positivos. Por tanto, el estar preparado para cualquier tipo
posible de engaño debe ser la base de su acción, ya que para
Mayz Vallenilla la existencia tiende al conocimiento de lo
más interno de su posibilidad de ser y eso es a lo que se ha
dedicado el latinoamericano.
Finalmente, este autor señala que la originalidad del
americano está encubierta, por ello hay que descubrirla, en
el sentido de destaparla, des-ocultarla, no de inventarla, ya
que consiste en una diversa forma de comprender el Ser, esto
es, una experiencia ontológica que brinda la comprensión a
la cual se le puede denominar como de “Origen”, en tanto
que permite descubrir y esclarecer esa peculiar experiencia
del Ser, lo que constituye el germen de una filosofía original.
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En este sentido, un dato que no se debe soslayar es que
Latinoamérica es un verdadero crisol de razas y culturas.
En dicho crisol está la base o el sustento de la
creatividad con la que se vive en el presente, empero, no
hay que dejar de lado a los descendientes de las naciones
originarias, quienes continúan enriqueciendo los marcos
culturales heredados, ya que así, han podido avanzar sobre
la dominación y las imposiciones que iniciaron con el arribo
hispano a estas tierras. Así, hay formas culturales que se han
adoptado y adaptado en casi todas las poblaciones. Por ello,
complemento el tema de la expectativa con la concepción
de Reinhart Koselleck, de quien retomo dos tipos de
expectativa: 1) La que forma parte de una concepción
religiosa que además se entremezcla con otras tendencias
como la parapsicología y la clarividencia y 2) La que se
está forjando con la acción de las poblaciones emergentes.
1.1 Experiencia y expectativa
En primer lugar, es oportuno recordar que en América Latina
no carecemos de identidad, sino que hay que esclarecer la
que tenemos, pues si bien es cierto que se vive con ella
a diario, ello no implica que se tenga conciencia plena
de la riqueza que contiene, con base en la cual es posible
impulsar la acción que permita los cambios adecuados para
mejorar la propia existencia. No obstante, como se señaló,
lo que adviene por lo general no es lo que se proyecta; por
tanto me pregunto, ¿cómo se constituye la expectativa?
Respondo con el trabajo de Reinhart Koselleck,
titulado: “&lt;&lt;Espacio de experiencia&gt;&gt; y &lt;&lt;horizonte de
expectativa&gt;&gt;, dos categorías históricas” (1993), cuyo
propósito principal es señalar que las nociones de pasado
y futuro, son insuficientes en lo referente a lo que está por
venir. Por ello apunta Koselleck que “la experiencia y la
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expectativa son dos categorías adecuadas para tematizar el
tiempo histórico por entrecruzar el pasado y el futuro” 9.
Pero esto implica saber que el pasado, como presente en la
conciencia, ya es distinto a considerar el futuro.
Para explicar su propuesta Koselleck señala que,
únicamente, cuando se es capaz de abarcar con una sola
mirada una larga serie de datos, sin confundirlos con un
petulante todo organizado, como si lo que se observa
hubiese sido preconcebido, entonces es posible percibir
la concatenación de lo pasado con lo futuro, por lo que
es viable construir un pasaje histórico con el recuerdo y
la esperanza. No obstante, es importante enfatizar que una
expectativa abarca más que sólo la esperanza, como ya se
había señalado con May Vallenilla, debido a que también se
debe incluir el pasado. Tómese en cuenta además que para
el historiador alemán se debe considerar a la experiencia
debido a que ello permite profundizar más que en el sólo
recuerdo, ya que nunca se podrá deducir una expectativa sólo
de un pasado, esto es, sin considerar sucesos adyacentes. En
este sentido, ambas constituyen el conocimiento histórico
que implica una relación interna entre lo pasado y lo futuro.
Un dato a tener en cuenta es que experiencia y
expectativa contienen distintas connotaciones, por lo que
se desenvuelven y se experimentan de diferente manera.
Ello es así porque la experiencia es un pasado presente,
cuyos acontecimientos pueden ser recordados. Empero, es
preciso considerar que profundizar en el conocimiento del
pasado, implica transformar la visión de la expectativa. En
este sentido, Koselleck anota:
9
Reinhart Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos categorías históricas,” en Futuro pasado. Para una semántica de los
tiempos históricos, ed. Reinhart Koselleck (Paidós: Barcelona, 1993). http://posgradocsh.azc.uam.mx/cuadernos/induccion/KoselleckAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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En la experiencia se fusionan tanto la elaboración
racional como los modos inconscientes del
comportamiento que no deben, o no debieran
ya, estar presentes en el saber. Además, en la
propia experiencia de cada uno, transmitida
por generaciones o instituciones, siempre está
contenida y conservada una experiencia ajena. En
este sentido, la Historia se concibió desde antiguo
como conocimiento de la experiencia ajena10.

Por otra parte la expectativa es la vida por realizar, es
un futuro proyectado desde el presente, así aquello que se
aguarda se puede extender desde minutos hasta siglos, es
un tiempo indefinido e impersonal. En ella se combinan la
esperanza y el temor, deseo y voluntad, así como un análisis
racional, entre otros factores. Empero, señala Koselleck
que la expectativa se descompone en una infinidad de
trayectos temporales diferentes. Por ello, emplea la noción
de horizonte de expectativa, ya que así se expone aquello
que no está fijo, que se aleja en cuanto quien lo busca se
aproxima.
Para Koselleck, las circunstancias, situaciones o
consecuencias de las acciones de las que se compone la
expectativa, no causan sorpresa cuando ésta se realiza. Sólo
sorprende cuando acontece algo que no se esperaba. Dicha
ruptura ofrece una nueva experiencia. Por ello, “la tensión
entre experiencia y expectativa es lo que provoca de manera
cada vez diferente nuevas soluciones, empujando de ese
modo y desde sí misma al tiempo histórico”11. Así es como
surge el análisis de los pronósticos ya que su verosimilitud
no sólo se debe a lo que se espera que suceda, sino también
10
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 338.
11
Koselleck, “´Espacio de experiencia´ y ´horizonte de expectativa´, dos
categorías históricas,” 342.
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a lo que es inesperado, incluso lo inverosímil. Se debe tener
en cuenta que en todo presente hay diversas expectativas
interrelacionadas; además, a nivel social hay que contar
la información difundida que, junto con las innovaciones
principalmente en materia de ciencia y tecnología, producen
una serie de expectativas que no se pueden organizar
fácilmente ya que la velocidad de las invenciones no permite
organizar una visión duradera del mundo.
Por otra parte, ya que se argumenta a nivel social,
puedo agregar que, a nivel mundial, en las posibles visiones
resultantes no se han considerado a todas las poblaciones
de humanos y animales, así como a sus espacios naturales,
lo cual es el objetivo de trabajos como los de este tipo.
En otras palabras, en las percepciones futuristas sólo se
incluye a un determinado tipo de personas y se excluye
a otras, generalmente a las mayorías de las poblaciones
más pobres y, en el caso de América Latina a los grupos
descendientes de las naciones originarias. Por ello, en este
trabajo se abordan dos tipos de expectativa a las que puedo
denominar recurrentes, 1) la visión apocalíptica del mundo
y, 2) la experiencia de horizonte que es el resultado de las
propuestas interculturales, la cual se ha desarrollado en
América Latina. No está de más señalar que esta última ha
dado lugar a una propuesta de ética intercultural.
2 Expectativas en América Latina
Para abrir espacio a las expectativas señaladas, es necesario
apuntar brevemente la experiencia histórica de América
Latina, la cual se ha caracterizado por las luchas de conquista,
dominación y sojuzgamiento de unas poblaciones sobre
otras, en donde se dio un proceso de imposición cultural y
religiosa. En esta última, a pesar de las promesas de inclusión
en una vida ultraterrena, en ésta, es decir en la terrenalidad,
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se aprecia una exclusión de los beneficios que ha generado
el conjunto de la humanidad. Ello se debe al pensamiento
de una superioridad racial, que quienes la defienden, opinan
que se manifiesta en la ciencia y tecnología, e incluso en la
moral, ya que este ámbito del comportamiento humano lo
relacionan con la concepción religiosa. Ejemplo de ello, es
que históricamente, las invasiones llevadas a cabo por los
Estados Unidos hay una incesante búsqueda del anticristo o
la bestia 666, por ello, como lo señala Jaime A. Prieto, uno
de los autores cuyas ideas tuvo presente el Presidente de
los Estados Unidos George W. Bush, es Tim LaHaye, cuyo
trabajo intelectual lo destinó a analizar la profecía bíblica
de la segunda venida de Cristo.
La Haye, junto con otro autor Jenkins, consideraron
el surgimiento económico de Irak como el resurgimiento de
Babilonia, ciudad que tenía que ser destruida para que el
reino de dios se levantase. Por ello Prieto apunta:
El gobierno sangriento y dictatorial que impuso
Sadam Hussein en Irak, y sus intereses expansionistas
que le llevaron a la guerra contra Irán, a la invasión
de Kuwait y a poner su mirada conquistadora en
los Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Siria
y Jordania no pasó desapercibido por LaHaye y
Jenkins. Considerando estas características de
Sadam Hussein, LaHaye y Jenkins lo llegaron a
designar como el nuevo Nabucodonosor y “siervo
de Satanás”12.

En este sentido, no está de más señalar que la
búsqueda del anticristo, es un tema que no debe dejarse
12
Jaime A. Prieto Valladares, “La gran tribulación premilenarista: Análisis del enfoque bíblico de los fundamentalistas a la guerra del gobierno de Estados Unidos contra Irak,” Sebila (2003) https://repository.globethics.net/bitstream/handle/20.500.12424/207615/VP231-5.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y
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de lado por parecer absurdo, debido a que hay personas
quienes lo consideran una realidad. Así, la posibilidad de
una tercera guerra mundial no sólo implica concepciones
económicas y políticas, sino que también se deben incluir
posturas religiosas. De ahí que las expectativas sobre el
final de la civilización actual no sea un tema sencillo. Como
un ejemplo de lo escrito, es oportuno citar la investigación
de Asael Mercado y Gilberto Enríquez, quienes destacan
que en la primera década del siglo XXI, se forjó una nueva
élite del poder que se denominó “Los amos del universo”,
personas que han convertido a los Estados Unidos y otros
países en departamentos de sus estructuras corporativas,
quienes “presentan un perfil mesiánico religioso que se
puede sintetizar en su esencia como los predestinados por
Dios y su destino manifiesto para “salvar a la humanidad” de
las garras del socialismo [y de otras religiones] imponiendo
su racionalidad destructiva y colonizadora”13.
Entre los datos que aportan Mercado y Enríquez, es
oportuno citar el caso de los Bush, quienes tenían como
arma a los Think tank, compuestos de diversos pensadores
provenientes de los centros de elaboración de estrategias
de control de los interese mundiales. Por otra parte, se
cita a Michael Gerson quien elaboraba los discursos de la
Casa Blanca (2001-2006), quien creyó en un inminente
apocalipsis, la aparición del anticristo y el regreso del
mesías, por lo que organizaba círculos de lecturas de la
Biblia en donde participaba todo el personal de la Casa
Blanca. “Sin embargo, y después de leer la Biblia se van
a atender al salón oval de la Casa Blanca los negocios
turbios que los vinculan a las guerras más sangrientas de
13
Asael Mercado y Gilberto Enríquez Esquivel, “El ocaso de la política
trasnacional y el auge de los olvidados,” Espacios públicos 9, no. 17 (febrero,
2006). https://www.redalyc.org/pdf/676/67601712.pdf
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la humanidad, habría que preguntarse si están adorando a
Dios o a Satanás”14.
No está de más señalar, y enfatizar, el hecho de
que hay personas que se toman las predicciones bíblicas
como realidades que deben acontecer, por lo que su trabajo
consiste en ir preparando el terreno para encontrarse en la
mejor posición posible para lograr el triunfo y, claro, para
ello es necesario considerar cualquier situación contraria
a sus intereses que, además, pudiese salirse de su control,
como una amenaza del inicio de las batallas que deben
llevarse a cabo para el triunfo de Dios.
2.1) La expectativa del final de los tiempos
En la época moderna aumenta la diferencia entre experiencia
y expectativa debido a los cambios tecnológicos. En
efecto, las visiones del mundo eran más estáticas debido
a la velocidad que transcurrían las modificaciones. De
ello señala Koselleck un interesante discernimiento de la
percepción ligada al ámbito religiosa en la que apunta:
Mientras que la doctrina cristiana de las
postrimerías —o sea, hasta mediados del siglo XVII
aproximadamente— limitaba inalcanzablemente
el horizonte de expectativas, el futuro permanecía
ligado al pasado. La revelación bíblica y su
administración eclesial entrecruzaron la experiencia
y la expectativa de tal modo que no podían
separarse15.

14
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 217.
15
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,” 344.
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Un dato de suma importancia con relación a la
percepción religiosa, es que no se refieren a este mundo,
sino a la vida ultraterrena. Ello coloca el discurso en el
terreno de las profecías. Sin embargo, señala Koselleck,
si las predicciones no se cumplían no pasaba nada; al
contrario, la expectativa se convertía en prueba de que en la
próxima ocasión ocurriría, incluso aumentaba la certeza de
que así sería. Por ello, con referencia al apocalíptico final
de este mundo, es que cito in extenso a Koselleck, quien
señala:
Nada se perdía cuando resultaba, una vez más, que
no se había cumplido una profecía sobre el fin de
este mundo.
Siempre se podía reproducir una profecía no
cumplida. Aún más, el error que comportaba el
incumplimiento de esa expectativa se convertía
en prueba de que el augurio apocalíptico del
fin del mundo ocurriría la próxima vez con
mayor verosimilitud. La estructura iterativa de
la expectativa apocalíptica cuidaba de que las
experiencias opuestas quedaran inmunizadas en
el terreno de este mundo. Ex post, atestiguaban lo
contrario de lo que en principio parecían afirmar.
Así pues, se trataba de expectativas que no podían
ser superadas por ninguna experiencia transversal a
ellas, porque se extendían más allá de este mundo.
Esta circunstancia, que hoy es difícil de comprender
racionalmente, se podría explicar también. Desde
una expectativa frustrada acerca del fin del mundo
hasta la siguiente pasaban generaciones, de manera
que la reanudación de una profecía sobre el fin de
los tiempos quedaba incrustada en el ciclo natural de
las generaciones. De este modo, nunca colisionaron
las experiencias terrenales a largo plazo de la
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vida cotidiana con aquellas expectativas que se
extendían hasta el fin del mundo. En la oposición
entre expectativa cristiana y experiencia terrenal,
ambas permanecían referidas la una a la otra sin
llegar a refutarse. Por lo tanto, la escatología podía
reproducirse en la medida y en tanto que el espacio
de experiencia no se modificase fundamentalmente
en este mundo16.

A pesar de lo puntual de la idea expresada por
Koselleck, el contenido fundamental de las profecías
continúa reproduciéndose racionalmente, debido a que la
creencia del final de los tiempos sigue presente. Por ello
abro un espacio de análisis a este tema, ya que constituye
la expectativa de un sector importante de la población en
América latina.
2.2) El mundo apocalíptico
Debido a la actual situación social y ambiental por la que
atraviesa el mundo, es muy frecuente escuchar recordatorios
sobre el final de los tiempos en los que se había vaticinado
la presencia de plagas, enfermedades o pandemias, guerras,
etcétera, ello se puede leer en Mateo 24. 12, en donde se indica
que habrá guerras en las que las naciones y seres humanos
se levantarán contra otras naciones y seres humanos. Por
otra parte, están las predicciones de Nostradamus, en la
que, de acuerdo a varios estudiosos de su obra, para este
año 2022, se había predicho la muerte de algún importante
líder político, lo que motivará desestabilización, pues se
colocará a otro en su lugar que muy posiblemente impulsará
o acelerará los conflictos.
16
Mercado y Enríquez, “El ocaso de la política trasnacional y el auge de
los olvidados,”, 344-5.
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Claro que no huelga señalar que los que creen en la
profecía de Nostradamus están de plácemes, pues como se
sabe la muerte de la reina Isabel II de Inglaterra les dejó un
grato aliciente para continuar, pues ahora se profetiza para el
2026 el fallecimiento de Carlos III17, quien no durará mucho
en el trono, lo cual históricamente se echa de ver como algo
ya acontecido, esto es, que después de un dirigente capaz,
el que le sigue no es tan apto. Como ejemplos, es posible
considerar los casos de la India después de Gandhi, así
como de Sudáfrica posterior a Mandela.
Por otra parte, en la historia de la humanidad no han
cesado las guerras y las pandemias, así como la muerte
de dirigentes políticos. Para no ir tan lejos, el Síndrome
de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cuyos primeros
casos que se dieron a conocer a nivel mundial fueron los de
Estados Unidos en 1981, sin embargo, “Una de las últimas
investigaciones situó el origen de esta pandemia a principios de
1920 en Kinsasa, actual capital de la República Democrática
del Congo (entonces conocida como Leopoldville), para
luego expandirse por el resto del mundo a partir de los
años 60”18. En este punto es importante relacionar la que
en los años en que apareció el SIDA19. Principalmente en la
década del 90 del siglo XX, estaba en pleno la guerra IránIrak, la cual realmente comenzó en la década del 70. Este
enfrentamiento bélico, posteriormente condujo a la Guerra
del Golfo, la cual se desarrolló entre Kuwait e Irak en la que
17
M.L.C., “¿Predijo Nostradamus la muerte de la Reina Isabel II?” 14 de
septiembre de 2022, en ABC. https://www.abc.es/sociedad/predijo-nostradamus-muerte-reina-isabel-nsv-20220914190337-nt.html
18
Gaceta Médica, “La historia del VIH: cómo el virus pasó del mono al ser
humano,” 12 de enero de 2018, https://gacetamedica.com/opinion/la-contra/lahistoria-del-vih-como-el-virus-paso-del-mono-al-ser-humano-ad1342174/
19
Cf., National Geographic, “El SIDA, origen, transmisión y evolución de
la enfermedad,” actualizado por última vez el 8 de mayo de 2023. https://www.
nationalgeographic.es/ciencia/sida
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

intervinieron Estados Unidos y algunos países aliados. En
otras palabras, se relacionó a esta pandemia con las guerras,
como signo del final de los tiempos.
Para consolidar la información que se expone es
oportuno señalar que en la etapa de las secuelas de las
guerras comentadas, en la Primavera del 2009, se dio a
conocer la existencia del virus que fue nombrado como
N1H1, el cual fue declarado como Pandemia mundial, pues
causó en los seres humanos infecciones respiratorias, la
cual no fue severa, incluso en el presente ha sido declarado
como una gripa estacional, pero, su aparición, contribuyó
a la difusión de las predicciones ya señaladas, debido a
que 2010 inició la Primavera Árabe, esto es, una serie de
conflictos sociales que comenzó con la inmolación de un
vendedor ambulante en Túnez, lo que dio lugar a protestas
sociales que llevaron a la renuncia del presidente Zine El
Abidine Ben Ali, quien había gobernado por más de veinte
años. Las protestas pronto se extendieron a otras naciones,
provocando la caída de más dirigentes como Hosni Mubarak
(Egipto), Muamar Gadafi (Libia) y de Bashar Al Asad
(Siria). Acciones que fueron positivas para la liberación de
los pobladores oprimidos, pero se emplearon para reforzar
la idea del final de los tiempos.
Considero que no es necesario relatar más incidentes,
pero sí es importante recordar que las predicciones son
volátiles, es decir, son aplicables a cualquier circunstancia.
Como ejemplo, es posible señalar la imagen de un individuo
que se pone de pie en la banqueta de una avenida transitada
y predice un choque, acción que repite diariamente, de
modo tal que cuando ello ocurre, se autoriza a sí mismo
a indicar que tenía razón ya que sabía que iba a ocurrir;
así, no sería extraño que algunas personas creyeran en sus
palabras formándose un grupo de seguidores.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

Para culminar esta parte, sólo resta señalar que el
equipo de animación de “Los Simpsons”, señaló que “Si
se tiran muchos dardos a una Diana, algunos acabarán
dándole”, esto es, si haces un número amplio de predicciones,
algunas se cumplirán otras no. La expectativa del final del
mundo, dependiendo de los pueblos, puede impulsar hacia
convivencia pacífica entre comunidades. Tal es el caso de
los pueblos emergentes, quienes trabajan cotidianamente
para avanzar sobre la situación de exclusión que han
padecido por poco más de quinientos años. Me refiero a la
propuesta de ética intercultural.
La ética intercultural
En este punto entro al ámbito de la expectativa que
he venido trabajando como concepto, y que desde la
experiencia de América en las poblaciones descendientes
de las naciones originarias, ha dado lugar al terreno de la
interculturalidad, así como de una ética intercultural. Es
oportuno señalar, como primer paso, que para Ana Luisa
Guerrero la noción de interculturalismo resulta esencial, ya
que ésta se debería considerar en la construcción de todo
Estado en la actualidad, pues estos deberían reconocer
plenamente los derechos de identidad y autogobierno de los
grupos culturales; es decir, las propuestas de lo que se ha
dado en nombrar como Estado pluriétnico o plurinacional,
el cual estaría comprometido a incorporar y dar solución a
las demandas de los grupos culturales20.
Empero, estos grupos también pueden aportar a la
cultura nacional y por qué no, a la mundial, por ello la
interculturalidad debe atenderse de manera intracultural
20
Ana Luisa Guerrero Guerrero, Hacia una hermenéutica intercultural de
los derechos humanos (México: CIALC/UNAM, 2011), 92
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

y extraculturalmente. Por ello es necesaria una ética
intercultural, que de acuerdo con Ricardo Salas Astrain debe
abordar la conflictividad inherente a la desigualdad cultural
y, con esa base, buscar las formas sociales que garanticen
justicia para todos, aunque procedan de comunidades
distintas, lo cual pone en la mesa de debate las dificultades
a la conciliación de diferentes códigos, leyes, normas,
etcétera. Pero de ahí la importancia de la interpelación, sobre
todo cuando se desarrollan en situaciones de asimetría:
entre naciones, grupos o personas.
Para ello es necesario crear espacios para la
convivencia, en los que descentrar las hegemonías culturales
es fundamental, incluso la propia. Así, Salas muestra que
el aporte de esta ética discursiva enfatiza el recambio del
establecimiento de las relaciones con el otro y entre los
otros, debido a que
permite dar cuenta de los diversos sistemas de
exclusión que se han gestado en los ‘mundos de
vida’: una ética intercultural se hace siguiendo una
idea que establece una propiedad analógica entre los
mundos de vida que permita articular ‘identidad’ y
‘diferencia’, ‘pertenencia’ y ‘distancia’21.

En definitiva, el esfuerzo debe estar destinado a la
resolución de problemas a través de un proceso y resultados
que no lesionen, minusvaloren o nieguen los aportes de
alguna de las partes que intervienen. Sin embargo, nos resta
señalar el ámbito religioso, místico de las profecías, que en
la actualidad están presentes, principalmente relacionadas
con el fin de los tiempos.
21
Ricardo Salas Astrain, Ética intercultural. Ensayos de una ética
discursiva para contextos conflictivos. (Re) Lecturas del pensamiento latinoamericano (Quito: Abya-Yala, 2006), 162.
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Latina el drama histórico y el
problema actual

A manera de conclusiones
En primer lugar, es oportuno preguntar ¿qué es aquello
que no nos gusta de la propia identidad? Como respuesta
a esta interrogante, es necesario señalar que nos seguimos
identificando con la parte atrasada del mundo. Para
ejemplificar esta idea es oportuno citar la experiencia de
la negritud, en Estados Unidos, en donde se ha generado
un pensamiento en el que los afronorteamericanos son
presentados como si fueran gente sucia, delincuentes por
naturaleza, sin mucha capacidad intelectual, etcétera.
Situación que también pervive en Latinoamérica, en donde
todavía se juzga a las personas por el color de piel, sin
olvidar el persistente clasismo.
Así, las mayorías indígenas, hasta el presente, siguen
viendo cuestionadas sus formas de organización social y
política, sus leyes y códigos morales y éticos, a los que se les
da el nombre de “usos y costumbres”. Pero aún más, el resto de
las poblaciones también padecen discriminación por el color
de piel, así a piel más clara, mayor oportunidad de sobresalir.
Una de las tendencias actuales, en periódicos y mensajes en
las redes sociales, en páginas electrónicas, es la de señalar a
personajes que dicen ver el futuro, cuyas predicciones son
nada alentadoras. Clima favorecido por citas a ciertos pasajes
de los libros de la Biblia, las cuartetas de Nostradamus y a
algunas personas quienes afirman que ven el futuro. Lo cual
incrementa la incertidumbre social causada por la falta de
empleos, de escuelas, viviendas dignas, etcétera. Por lo
que, sumando los múltiples problemas sociales, entonces, la
humanidad ya estaría desapareciendo, lo que no es así.
Entonces, el problema de fondo es la mentalidad
o visión del mundo, ya que así es como los problemas
mundiales también nos afectan, por ejemplo las caídas de las
casas de bolsa del mundo, por obra de las guerras, desastres
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

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�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

naturales, desfalcos, etcétera, así como las soluciones a los
problemas cotidianos. También la percepción del mundo
actual tiene presencia en nuestros imaginarios. Empero, en
lugar de apostar por concepciones de final, considero que
enfocarse en concepciones de construcción y mejoramiento
de la vida, lo que constituye una visión, sino de principio,
por lo menos sí de continuidad y permanencia, lo que está
más relacionado con la vida, esto constituye la preservación
de la existencia en condiciones óptimas.
Por tanto, estar atentos al trabajo que se está llevando
a cabo en diversas comunidades de América Latina, quienes
trabajan cotidianamente para avanzar en la solución de los
problemas que los aquejan, aunque ello sea despacio, es
mejor, que estar esperando un final de los tiempos cuyo
terreno, está siendo preparado por los dirigentes de otras
naciones, con el objetivo de obtener ventajas sobre el resto
de las poblaciones, como es el caso de las latinoamericanas.
Bibliografía
ABC Sociedad. “¿Predijo Nostradamus la muerte de la
Reina Isabel II?” 14 de septiembre de 2022. https://www.
abc.es/sociedad/predijo-nostradamus-muerte-reina-isabelnsv-20220914190337-nt.html
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gacetamedica.com/opinion/la-contra/la-historia-del-vihcomo-el-virus-paso-del-mono-al-ser-humano-ad1342174/
Guerrero Guerrero, Ana Luisa. Hacia una hermenéutica
intercultural de los derechos humanos. México: CIALC/
UNAM, 2011.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Vivir a la expectativa en América
Latina el drama histórico y el
problema actual

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evolución de la enfermedad.” actualizado por última vez
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Salazar Bondy, Augusto. ¿Existe una filosofía de nuestra
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Zea, Leopoldo. La filosofía americana como filosofía sin
más. México, Siglo XXI, 2001.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
215
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 188-212

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/

El sentido común y la enseñanza de la Lógica a
finales del Siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana
Common sense and the teaching of Logic at the end
of the 19Th century in México restoring confidence
in daily reflection
Le bon sens et l’enseignement de la Logique á la fin
du XIX siècle au Mexique restaurer la confiance dans
la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz
https://orcid.org/0000-0002-7595-7267
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli
https://orcid.org/0009-0006-3215-1892
Omer Buatu Bantubenge
https://orcid.org/0000-0002-0639-4413
Universidad de Colima
Colima, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad
Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Panduro Muñoz, Benjamín. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias4.7-84
Recepción: 02-10-23
Fecha Aceptación: 26-01-24
Email: omerbuatu@ucol.mx bpanduro@ucol.mx
adrianamancilla@ucol.mx

�El sentido común y la enseñanza de la
lógica a finales del siglo xix en México
devolviendo la confianza en la reflexión
cotidiana1
Common sense and the teaching of logic at the end
of the 19th Century in Mexico
Le bon sens et l’enseignement de la logique à la fin
du xix siècle au Mexique Restaurer la confiance
dans la réflexion quotidienne
Benjamín Panduro Muñoz2
Adriana Elizabeth Mancilla Margalli3
Omer Buatu Bantubenge4

Resumen
Se pretende mostrar que, en los debates sobre los libros de
texto para enseñar lógica durante el porfiriato, se argumentó y
defendió la idea del sentido común en una forma muy similar a la
1
Investiación realizada en el Cuerpo Académico Filosofía de la Convivencia, UCOL-CA-66.
2

Universidad de Colima, Colima.

3

Universidad de Colima, Colima.

4
Universidad de Colima, Colima, líder de CA.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 163-187

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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

utilizada en la práctica filosófica que se realiza en la actualidad.
Varios profesores de la Escuela Nacional Preparatoria usaron
ese concepto para reclamar ante la visión elitista del positivismo
mexicano; para hacer notar que existe relación entre la ética y
la lógica, las actitudes y la convivencia dentro de la formación
humana. Dicha argumentación, ideas y conceptos constituyen
una justificación para la práctica filosófica como ejercicio
necesario y fundamental para el desarrollo de las personas.

Palabras clave
Práctica filosófica, sentido común, Porfiriato.

Abstract
It is intended to show that, in the debates about textbooks to
teach logic during the Porfiriato, the idea of ​​common sense was
argued and defended in a very similar way to the one used in
the philosophical practice that is carried out today. Concept
approached by several professors of the National Preparatory
School to protest against the elitist vision of Mexican positivism;
to note that there is a relationship between ethics and logic,
attitudes and coexistence within human formation. Said
argumentation, ideas and concepts constitute a justification for
philosophical practice as a necessary and fundamental exercise
for the development of people.

Keywords
Philosophical practice, common sense, Porfiriato.

Résumé
L’objectif de ce travail est de montrer que, dans les débats sur les
manuels pour enseigner la logique au cours du Porfiriato, l’idée
de bon sens a été argumentée et défendue d’une manière très
similaire à celle utilisée dans la pratique philosophique menée
actuellement. Plusieurs enseignants de l’École Préparatoire
Nationale ont utilisé ce concept pour se plaindre de la vision
élitiste du positivisme mexicain. Il faut noter qu’il existe une
relation entre l’éthique et la logique, les attitudes et la convivialité
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

au sein de la formation humaine. Cette argumentation, ces
idées et ces concepts constituent une justification de la pratique
philosophique en tant qu’exercice nécessaire et fondamental
pour le développement des personnes.

Mots-clés
Pratiques philosophiques, bon sens, Porfiriato.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

Introducción

La sociedad de la información ha sido una idea acariciada
por la globalización de las tecnologías de la información y la
comunicación desde los 80s del siglo pasado. Sin embargo,
no ha cuajado bien tal pretensión, pues no se ha logrado
propiciar la creatividad, reflexión, crítica y discernimiento
de la información de manera palpable. Antes, por el
contrario, el exceso de la información y comunicación, en
muchos casos, ha sumergido a las personas en un delirio
de consumo, repetición, imitación, enajenación, banalidad
y fanatismo como nunca se había visto: terraplanistas,
antivacunas, seguidores de trivialidades, supremacistas,
separatistas, terroristas, radicales absurdos, etc. Entonces,
podemos dar por cierto que existen rezagos y hasta desvíos
en la agenda internacional para propiciar una sociedad
del conocimiento y de la información. Esta situación ha
llevado a la sugerencia reiterada por parte de pedagogos,
sociólogos, filósofos de cultivar el pensamiento crítico
que no es otra cosa que ejercitar habilidades de análisis y
evaluación de la información recibida.
Lo anterior muestra la necesidad del diálogo
filosófico en la sociedad de la información. Analistas
de varios campos del conocimiento se han dado cuenta
de la necesidad imperiosa de procesar la información5,
analizarla y criticarla para no dejarse llevar por la corriente
mercantilista, consumista, manipuladora y enajenante, a la
vez de propiciar creatividad en los habitantes de la aldea
global. La antigüedad de la práctica filosófica tendría que
ser suficiente para valorarse y tenerse por una actividad muy
recomendable. Sin embargo, con el paso del tiempo, parece
5
Por ejemplo, consúltese a Noam Chomsky, La Propaganda y la opinión
pública (Barcelona: Crítica, 2002); Edgar Morin, Introducción al pensamiento
complejo (México: Gedisa, 1990), 14-20.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

la humanidad se siente más razonable, más inteligente y
sabia, por la simple acumulación de conocimientos que
harían la vida más sencilla, eficiente y buena. Por lo tanto,
la interrogante incide más en por qué la reflexión, el diálogo
filosófico, no han permanecido en las prácticas humanas.
Concretamente, nos preguntamos: ¿Por qué la ciencia se ha
quedado con el criterio de verdad y la reflexión humana se
ha rezagado y quedado a expensas de ella? ¿Es porque es
más fácil imitar, dejarse conducir, dejar que otro piense?,
¿por qué el ser humano en gran medida se aleja de las
prácticas filosóficas y se arroja en aquellas donde ya todo
está masticado, digerido, opinado?
Sostenemos que, frente a prejuicios y estereotipos en
contra de la filosofía, la reflexión crítica es indispensable
para un habitante de la aldea global, ya que permite
comprender la vida cotidiana y tomar con criterio decisiones
que favorezcan la convivencia en general a partir del
sentido común, esto es, de una suerte de lógica básica que
hace posible que el diálogo sea razonable, entendible y
comunicable.
1 De la arrogancia del positivismo al sentido
común en México del siglo XIX
A finales del siglo XIX en México, se suscita una polémica
interesante al respecto del criterio de verdad monopolizado
por la ciencia. El positivismo irrumpe como el modelo de
salvación ante una incipiente nación que pretendía salir del
atraso cultural, social, político y económico. Sin embargo,
un grupo de profesores se opone a esta imposición por
considerarla pretenciosa y arrogante, despegada de una
cruda realidad propia de una sociedad en ciernes. Ante
la apropiación del criterio de verdad por parte de los
cientificistas y positivistas, se argumenta el sentido común,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

como un criterio que siempre ha estado en las personas
que pretenden llegar a la verdad a base de reflexión. El
humanitarismo de considerar a todas las personas capaces
de reflexión y razonamiento, contrasta con la visión
excluyente de una gran parte de profesores y funcionarios
públicos.
En la práctica filosófica, el sentido común es
constitutivo de la razón práctica, y en este sentido es
considerado de vital importancia para fundamentar el
quehacer discursivo como ejercicio de reflexión crítica.
Oscar Brenifier lo considera como una recuperación del
sentido razonado, una especie de lógica básica6 que hace
posible darle seguimiento a una inquietud o pesquisa. En
los textos y prácticas de este persistente filósofo se aprecia
el anhelo de Séneca, cuando sostenía en las cartas a Lucilio
que la misión de la filosofía es la de desarrollar el sentido
común7. Justo esa es la sensación de participar en una
actividad del Profesor Brenifier: habilitar ese gusto por dar
y darse cuenta del proceso lógico cuando se abre un espacio
de diálogo.
El sentido común es un término ambiguo y en el
mejor de los casos analógico, pues en parte se entiende
igual y en parte no, mientras tanto existen diferentes usos
según las áreas de abordaje y las circunstancias. Algunos
lo entienden en la modalidad de pre-comprensión acrítica
que se tiene del mundo, idea cercana a una inteligencia
común o popular. Sin embargo, la acepción que se pretende resaltar es aquella que viene del mundo griego donde
se entendía más bien como la conciencia de la percep6
Oscar Brenifier, « Le bon sens est-il commun ? » Diotime, no. 34 (julio
2007) : 21.
7
“Hoc primum philosophia promittit, sensum communem, humanitatem et congregationem.” Séneca. Ep., 5, 4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

ción8, como criterio y apercepción al mismo tiempo. En
este mismo sentido lo retoma Séneca, Leibniz, T. Reid,
entre otros. Por lo que el sentido común es la capacidad de
tomar conciencia de la realidad y de formarse un juicio de
manera segura. Entonces, no nos referimos a ese concepto
cartesiano consistente en la acumulación del conocimiento sin discernimiento.
En México, el concepto fue abordado por Ezequiel
Chávez y José María Vigil y otros profesores, en
las polémicas que se dieron en la Escuela Nacional
Preparatoria en torno a la enseñanza de la lógica durante
los últimos 20 años del siglo XIX. Por su parte, denuncian
que el positivismo no es más que un traje a la medida de
pretensiones y afanes individuales o sectoriales que pugnan
por el poder; que el cientificismo y la falsa argumentación
anti espiritualista son un ataque frontal contra el baluarte
de encuentro social que deben ser los espacios académicos;
señalan que contrariamente a la unidad posmetafísica que
propone Comte, lo que se vive en México es una completa
anarquía, pues de manera dispersa y hasta encontrada, se
defienden tesis excluyentes, completamente enajenadas del
sentido común. Lanzan sus escritos contra la ideología que
se instala en el régimen porfirista, les increpan carecer de
profundidad y de un proyecto común para el cuidado de
la convivencia social en el diálogo y la consideración de
opiniones divergentes9. En este sentido, se puede sostener
que esta visión humanista – espiritualista de los profesores,
enarbola la idea de sentido común como criterio de verdad
y vía metodológica, en la vida cotidiana.
8
El sentido común (Koiné Aisthesis) (Aristoteles, De anima, III, 1, 425
a 14). Hay muchos estudios al respecto, vgr: Deborah Modrak, Aristotle. The
Power of Perception (Chicago: The University of Chicago Press, 1987), Capitulo
3 “The Five Senses and the Common Sense. Perception and Apperception”.
9
José María Vigil, Textos filosóficos (México: UAM, 2005), 123-177.
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�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

La polémica sobre los libros de texto de lógica10
que se dio durante varios años y en diferentes espacios,
eventos académicos y publicaciones (1880 - 1900),
se hizo notoria y aún hoy despierta interés porque
representaba la lucha ideológica más frontal entre
católicos y progresistas11. El cambio de libro que debían
usar los alumnos llevó a debatir a los profesores, mismos
que también eran notables intelectuales, funcionarios o
políticos; esta discusión se dio en el mundo periodístico
con ricas consideraciones sobre la utilidad de la lógica
en la vida cotidiana, su carácter dialógico, su valor en la
formación académica de los alumnos y en la construcción
de ciudadanía. A pesar de la distancia cronológica, la
disputa guarda relación con un tema importante en la
práctica filosófica: el sentido común como criterio y ruta
metodológica en el diálogo efectivo.

10
Charles A. Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del
siglo XIX, (México: FCE, 2002) capítulos II y III; Porfirio Parra, Nuevo sistema
de lógica inductiva y deductiva (México: Tipografía Económica, 1903) Discurso
Preliminar, §1, 3.
11
Uso el término progresistas, por la ambigüedad del término Liberalistas. El liberalismo es importante para entender el escenario en el que se desarrollan las propuestas y visiones en la segunda mitad del siglo XIX en México.
Es revelador que en estas circunstancias exista un hervidero de contradicciones:
liberales de nombre, pero de actuaciones fuera de este enfoque; conservadores
que adoptan un discurso seudoliberal; una élite política y económica que añora
la paz y sigue un programa político de orden y progreso, pero que combate
encarnizadamente actitudes contrarias a la tradición; personajes que resulta
complicado ubicarlos en las tendencias políticas y sociales de la época por su
misma aparente indeterminación. Considero que sí es posible sacar en claro
que el liberalismo como ideología logra dar alas a personas con cierta movilidad
social (económica y cultural), que sin bien no dejan de lado sus convicciones
religiosas y culturales, logran madurar desde la ideología imperante una visión
de esperanza para el bienestar social, mediante la educación o las oportunidades
políticas.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

�El sentido común y la enseñanza de la lógica a
finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

2 El sentido común y la necesidad del dialogo
convivencial
Hay que hacer notar que el sentido común también se
entiende como una necesidad de incorporar el ámbito
cotidiano a la formación de la ciudadanía; en un momento
histórico de suma desigualdad social, los profesores
no pueden dejar de ver la exclusión del mundo de
todos, consideran al cientificismo como una abigarrada
apología de modus vivendi12. Entonces, el sentido común
permite relacionar la categoría de lo práctico, utilitario y
ensimismamiento placentero a fin de contemplar el bien
común y todo el proceso de convertirse en persona. Así
lo sostiene el profesor Chávez de manera explícita, pues
retoma e interpreta la intuición de Sor Juana Inés de la Cruz
(ella la visualiza como el andamio o estructura de toda la
actividad humana: poesía, ciencia, filosofía, tecnología.)
describiendo doce tipos de intuición elementales que
se requieren para el desarrollo de una persona íntegra
y culta. La intuición es un complemento de la razón, sin
lo cual quedaría reducida a pequeña razón o inteligencia
instrumental, en donde sólo aportaría astucia para sortear
problemas prácticos sin ver el ámbito común13.
En esta intuición participa directamente lo bello
que, para Ignacio Manuel Altamirano, al igual que el
profesor Chávez, tiene una función ética, pues al provocar
sentimientos sublimes se llega a una armonía con el entorno
y la alteridad en general, preparando al individuo para
utilizar su libertad en la contemplación de este espacio de
coexistencia que enfoca la filosofía mexicana. Una prueba
12
Resulta hasta comprensible esta polémica dado el antecedente sangriento y desastroso del siglo XIX mexicano.
13
Ezequiel A. Chávez, Obra Filosófica I, (México: El Colegio Nacional,
2002), 244.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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finales del siglo XIX en México devolviendo la
confianza en la reflexión cotidiana

más de esta visión de convivencia fue la defensa del laicismo
durante el porfiriato, argumentando que se debía crear un
ambiente de diálogo con la religión y la ciencia; cuarenta
años después, durante la educación socialista en los años
treinta se opone a la educación “laica” que promovía el
escarnio y ultraje de las creencias religiosas, argumentando
lo mismo, que se perdía la posibilidad de diálogo y reflexión
sobre la religiosidad mexicana. Esta actitud que para muchos
significó una flagrante contradicción, desde la perspectiva
de la filosofía mexicana es una constatación del espacio de
diálogo y convivencia que debe garantizarse por encima de
la violencia y la arrogancia14. Convicción que es acorde con
la promoción de la lógica cotidiana, la certeza de que la base
para una argumentación correcta y bien lograda es la ética,
pues ofrecer buenas y suficientes razones para construir
conocimiento es una cuestión de honestidad intelectual.
Así, los profesores no niegan la importancia del positivismo ni del cientificismo. Sin embargo, se erigen en
contra de su pretensión de constituirse en el único criterio de verdad y de formación de la ciudadanía. Abogan
por una formación integral que posibilite el entendimiento
de la complejidad de la realidad y que la refleje en el área
de conocimiento. En términos de Edgar Morin, diríamos
que buscan un pensamiento complejo que integre todos los
aspectos del conocimiento en la formación de la persona,
en lugar de un aislamiento que provocaría un empobrecimiento. Lo menciona en estos términos: “…El pensamiento
complejo está animado por una tensión permanente entre la
aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto
de todo conocimiento”15. En otras palabras, los profesores
14

Chávez, Obra Filosófica I, 278.

15
Edgar Morin, Introducción al pensamiento complejo, (Barcelona: GediAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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rechazan el reduccionismo y buscan una formación cuidadosa, la cual rinda cuenta de la madurez humana y de su
actuar en la convivencia cotidiana. No es entonces casual
que el profesor Chávez al ocuparse del diseño e implementación de la formación en la Escuela Nacional Preparatoria,
retome libros cuestionados por su ateísmo (como la lógica
de Stuart Mill), y por el otro, propone materias como moral
y psicología tratando de apuntalar todos los aspectos humanos para propiciar un diálogo16, no un adoctrinamiento
sobre el método científico.
El profesor Ezequiel A. Chávez se daba cuenta de
que había una serie de concepciones equivocadas sobre el
uso de la argumentación en los estudiantes. Al respecto,
consideró que la lógica informal era una lógica formal
práctica, es decir, aplicada al lenguaje ordinario con fines
puramente didácticos; tiene cierta razón de ser, pues es un
tipo de lógica destinada a quienes no son especialistas en
ella, es decir, a aquéllos que no estudian los lenguajes y
sistemas formales. De acuerdo con esto, todos los temas de
la lógica formal podrían ser impartidos a través del supuesto
“enfoque didáctico” de la lógica informal. Por otra parte, el
profesor Chávez tenía muy claro que la lógica formal en
sí tiene un derrotero que se justifica por sí mismo. Así lo
muestra, por ejemplo, cuando expone en una nota a pie de
página la inutilidad del trabajo del filósofo Hamilton donde
le dice que no hay necesidad de aumentar el número de
proposiciones por su cantidad y cualidad:
“(...) resulta que de las ocho proposiciones de
Hamilton sólo tienen un real valor las cuatro ya
conocidas A, E, I, O, pero el examen de las 8 y su
sa, 1990), 11.
16
Chávez, Obra Filosófica I, 167-170.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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confianza en la reflexión cotidiana

representación gráfica tienen utilidad para recordar
con exactitud la cantidad respectiva del sujeto y
del predicado y para entender mejor ciertas formas
poco usadas de razonamientos”17.

En consecuencia, esa afirmación muestra la inutilidad
de una reflexión desconectada de la realidad cotidiana. En
este sentido, la economía de la argumentación forma parte
de la sensibilidad con el espacio de convivencia, pues el
sentido de cuidar la expresión implica también evitar los
análisis rebuscados que pueden llegar a complicar más el
análisis sobre la expresión. Y en el caso de la propuesta
de Hamilton, que provee de otras cuatro categorías de
proposiciones con el fin de hacer un estudio lingüístico más
preciso, se justifica la apreciación que se le hace, pues en
efecto, no tiene una función práctica sino analítica, ya en el
rango de filosofía de la lógica.
Ligado a la anterior también, se cuestiona que lógica
informal y razonamiento inductivo sean términos que se
refieren exactamente a lo mismo y que, por ello, al impartir
lógica formal, pero con un enfoque más didáctico que el
tradicional, automáticamente también se estaría enseñando
a pensar de manera científica. Ésta es una situación alejada
de la realidad, pues la ciencia tiene un camino andado con
respecto a su proceder, y la lógica informal tiene a su vez el
precepto de incidir en el lenguaje ordinario para establecer
un vínculo con las cuestiones formales de la lógica. Es
decir, la lógica en general forma parte del sentido común, y
una manera de entender su observancia e investigación es
precisamente con la lógica informal.
17
Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill (con notas
complementarias por el Lic. Ezequiel A. Chávez). En: Chávez, Obra Filosófica I,
273.
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Incluso se hace notar que en realidad hay una tercera
especie de argumentación que consiste en razonar de lo
particular a lo particular, sin embargo, esto no implica
tirar por la borda la deducción o casarse con la inducción;
la inferencia que realmente logra salir de una cadena
interminable de variables particulares es la deducción, tal
especie de argumentación es en realidad el fundamento de
las otras. Es decir, el razonamiento inductivo no está peleado
con el deductivo, en la práctica cotidiana se enriquecen y
complementan.18
No obstante, es claro que, aunque para pensar de
manera ordenada es necesario razonar, no basta con ello,
sino que se requieren muchas más habilidades y, sobre todo
actitudes,19 tradicionalmente consideradas extra-lógicas,
por ejemplo, la evaluación de las fuentes de información.20
Por eso, enseñar a identificar, analizar, evaluar y elaborar
razonamientos, ya sea formales o informales, no es ni puede
ser igual a enseñar a pensar científicamente y la idea de que
la lógica informal son “lo mismo” no sólo es equivocada
sino, incluso, dañina, pues tiene como consecuencia que
un profesor de lógica crea que ha conseguido algo que
ni siquiera ha intentado. Es decir, no se está viendo el
18

Chávez, Obra Filosófica I, 301-

19
Como vendría a ser importante mucho después en Latinoamérica, resultando todo un debate sobre el pensamiento crítico, como parte del desarrollo de una persona. Véase: J. Passmore, “La enseñanza del criticismo” (en) R.
S. Peter (compilación), El concepto de Educación (Buenos Aires: Paidós, 1969),
293- 320.
20
Normalmente el asunto de la evaluación de las fuentes de la información ha sido considerado algo extra- lógico, pues se considera que la lógica,
sobre todo la formal, únicamente se ocupa de las relaciones sintácticas o abstractas entre entidades cuyo valor de verdad ya se conoce o puede darse como
supuesto. Sin embargo, llama la atención el énfasis que pone el profesor Chávez
en las pruebas cuando son concebidas de manera indistinta rayando en la confusión. Resumen sintético del sistema de lógica de John Stuart Mill, en: Chávez,
Obra Filosófica I, 474.
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razonamiento como parte de la vida cotidiana, sino que se
espera que el contacto con la ciencia afecte al educando
de un proceder metódico, argumentativo y convincente por
contagio; y se deja de lado la preocupación por llevarlo hacia
el conocimiento de la argumentación misma que se da en la
expresión cotidiana. De esta manera, surge una falacia de
falso dilema en la mente del educando y termina creyendo
que todo lo que sabía era falso, considera la tradición y la
sabiduría popular como patrañas. Así es cómo se forma a
personas despegadas de su entorno, creyendo que poseen la
verdad por su roce con la ciencia y considerando lo demás
como cuestionable.
Hay que remarcar que el pensamiento ordenado,
deseable en los alumnos que estudian lógica, no es un
mero conjunto de habilidades o siquiera la suma de todas
las habilidades propias del pensamiento de orden superior
o complejo, sino que, más bien, constituye una actitud o
una serie de actitudes. De la misma manera, el pensamiento
dogmático no es, tampoco, el resultado de una simple falta
o carencia de desarrollo de las habilidades del pensamiento,
sino que supone una postura ante el mundo o hasta una forma
de ser, y comúnmente está ligado a organizaciones sociales
particulares. Más aún, podría decirse que el pensamiento
ordenado y metódico que se considera deseado en los
alumnos supone la posesión y práctica de algunas virtudes
intelectuales, por ejemplo, la honestidad, la modestia, la
tolerancia21, las cuales no se adquieren mecánicamente como
21
En el capítulo con el nombre de “La evolución de la educación mexicana desde sus orígenes hasta 1900”, que Chávez escribió en la obra que dirigió
Sierra: México, su evolución social, explica las reformas hechas a los estudios
preparatorianos que realizó en 1896 en este sentido. También Francisco Larroyo
hace notar que se procura la formación de los adolescentes de manera integral,
cuidando sus capacidades físicas e intelectuales, así como su condición moral y
gusto estético. Véase, Historia comparada de la educación en México, (México:
Porrúa, 1956), 259. De igual manera, Juvencio López Vázquez y Alicia Huerta
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resultado de un ejercicio diario o de algún tipo de gimnasia
mental, sino que se les llega a poseer como consecuencia
de muchos factores personales, sociales e históricos, que no
han podido ser completamente comprendidos o explicados
y mucho menos controlados. Y esto va contra los profesores
que crean o hayan llegado a creer que también enseñaban,
mágicamente, a pensar, pues, en última instancia, afirmaban
estar muy convencidos, para pensar es necesario razonar,
es decir, simplemente “aplicar” la lógica que enseñan. El
problema, obviamente, es cómo el estudiante puede realizar
el salto mortal, por ejemplo, de las inferencias inmediatas a
los ensayos, de la deducción natural al diálogo o de las tablas
de verdad a la toma de decisiones.
Así, la formación de un pensamiento metódico y
ordenado apunta a una finalidad educativa de cualquier
materia, incluida la lógica, pero no sólo de ésta. En efecto,
se puede ejercer el pensamiento en todos los ámbitos de
la vida humana y social, ya sea en el arte, la ciencia o la
política, y no sólo en el caso de los razonamientos o las
relaciones de consecuencia entre portadores de verdad,
pues se puede enseñar a pensar por medio de la literatura,
la historia o alguna otra disciplina.
3 Sobre la confianza en el sentido común como
actitud preponderante
Es interesante que los profesores del bachillerato más
importante de México a finales del siglo XIX recurran a los
textos que en esos momentos estaban siendo cuestionados
Castañeda dicen que el ideal educativo del proyecto de Chávez era la de una
educación integral, física, intelectual, estética y moral. Cfr. Escuela Nacional
Preparatoria. Presentación comparativa de sus planes de estudio de 1868 a 1964.
(Comisión organizadora de los festejos del Centenario de la Escuela Nacional
Preparatoria: México, Junio de 1968).
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(desde el Congreso de la Unión y por algunos profesores
casados intelectualmente con el positivismo) como es el
de la lógica de Stuart Mill, cuando habían sido tachados
de carente de formación moral y hasta promotor de un
intelecto alocado, perverso y pernicioso.22 Esta actitud de
los profesores por exponer a sus alumnos a pensadores
considerados inmorales en México, sólo es comprensible si
se visualiza la confianza en el derrotero del sentido común.
En la Introducción de su libro de Lógica, Mill se
va justo a la yugular del positivismo al cuestionar las
cavilaciones que no estén sustentadas en la evidencia y la
constatación, a pesar de ser un distintivo de esta corriente de
pensamiento. El empirismo tan cacaraqueado por el método
positivista es dejado a un lado para arrojarse en los brazos
del racionalismo de corte más idealista, llegando a proponer
principios y creencias sólo sostenibles desde el ámbito de
la metafísica, como la idea evolutiva del género humano
y la perspectiva aristocrática de la sociedad, cuestiones
que favorecieron la adopción de esta corriente por parte
de las élites económicas y políticas en Latinoamérica justo
después de un pasado colonial.
Menciona Mill que es comúnmente aceptado que la
objetividad de la materia o del espíritu, del espacio o del
tiempo, no sean, de manera elemental, susceptibles de ser
demostradas y, que, si existe algún conocimiento de ellas,
debe ser por intuición inmediata. Chávez así lo reconoce
cuando sintetiza su obra haciendo énfasis en las “verdades
de intuición [...] premisas de las cuales los razonamientos
22
En 1880, durante el gobierno de Manuel González, el ministro de Instrucción Pública, Ezequiel Montes, orquestado por profesores de la ENP quitaron el libro de Lógica de Stuart Mill, precisamente con estas preocupaciones.
Leopoldo Zea, El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia (México: FCE, 1968), 134.
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se infieren”23 para hacer notar el proceso adecuado en la
formación de la mente humana.
El filósofo inglés arremete contra los metafísicos
evidenciándolos, precisamente, de creyentes de las
figuraciones de la mente. Esto con obvia dedicatoria a los
positivistas que tenían por cierto cuestiones como la ruta
del crecimiento humano y la bondad de un mundo diseñado
por la razón.
“Our assent to the conclusion being grounded on the
truth of the premises, we never could arrive at any
knowledge by reasoning, unless something could
be known antecedently to all reasoning. (...) But
metaphysicians usually restrict the name Intuition
to the direct knowledge we are supposed to have of
things external to our minds, and Consciousness to
our knowledge of our own mental phenomena”.24

Sí pensamos en el pensamiento inglés, ya desde
Roger Bacon se ha buscado el camino de la experiencia para
llegar a conocimientos verdaderos mediante la intuición
inmediata o la acción de aprehender algo mediante la
experiencia sensible. El hombre debe luchar contra las
causas del error y la ignorancia, evitar las autoridades
inadecuadas, costumbres, prejuicios y saberes ficticios;
sólo de esta manera es posible avanzar en una ruta hacia un
conocimiento cierto y verdadero. Después de Roger Bacon
vinieron otros pensadores ingleses a reforzar esta visión
donde la ruta del conocimiento y el discernimiento sólo
23

Chávez, Obra Filosófica I, 134.

24
John Stuart Mill, System of Logic ratiocinative and inductive. Being a
connected view of the principles of evidence and the methods of scientific investigation (Londres: Longmans, Green, Reader, and Dyer, 1868), 5. Introducción,
§3.
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es posible mediante la experiencia, donde no se entiende
a una persona de ciencia (o culta sin más) que no sepa
emprender el vuelo del pensamiento desde la experiencia
sensible, que no esté preparado para dar razón fehaciente de
sus argumentos y que considere posible la construcción del
conocmiento desde el ámbito de la cotidianidad.
Es de llamar la atención que Roger Bacon no se
queda sólo en la propuesta de una ruta para la ciencia, sino
que cierra en su Opus Maior25 (en la parte séptima) con una
propuesta para el comportamiento que debe ser resultado
de una mente seria, rigurosa, ordenada como hábito en el
desarrollo de las ciencias. Es decir, que ya desde el siglo
XIII, este autor vio el riesgo ético de la mera elucubración
argumentativa tan usual en esta época; insiste en el hábito
de la referencia a la experiencia, lo constatable, no como
mera pedantería, sino como parte de la conducta honesta
de las personas que no pretenden ser espadachines o
mercenarios de la retórica dispuestos a defender o atacar
cualquier posición según les convenga, sino personas con
un proceder honesto.
Esta es la línea que llega a Mill, y a su vez, la faceta
que promueve Chávez al publicar una síntesis de la lógica
de ese autor. La pregunta que surge aquí es: ¿en qué se
ampara el profesor de lógica de la ENP para proponer un
texto antipositivista, en contra de todo un reclamo por parte
de profesores y burócratas preocupados por la formación
moral? Por supuesto que él ve precisamente que la moral
no está peleada con el pensamiento riguroso, como ya lo
hemos abordado, sino que lo implica. También visualiza que
no son las ideas o visiones las que hay que combatir para
enmendar la conducta de las personas, sino las actitudes.
25
Roger Bacon, Opus Maius (Oxford: Clarendon Press, 1900), v 3, Parte
VII.
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No son los pensamientos en sí lo que hace que las personas
sean malas o buenas, sino la condición y perspectiva para
hacerse de ellos.
Es decir que la ruta, el camino y procedimiento
para hacerse de conocimientos sea la preocupación por el
espacio de convivencia. Y esta perspectiva viene aglutinada
con el entendimiento de la intuición como consideración
del entorno: actitud cuidante. Pero una intuición inmediata,
que de repente haga suya la verdad, que caiga fuera de
toda posibilidad de investigación y de razonamiento está
privada de significación filosófica; la separación que Stuart
Mill establece entre lógica y metafísica no es en realidad la
condenación y eliminación de esta última, por el contrario,
y acorde con la intención de los profesores de la ENP, la
lógica debe ser una preparación del entendimiento para
cuestiones más elevadas partiendo del razonamiento que se
da en el ámbito ordinario.
Los profesores de la ENP confiaban en que los
cambios provienen de una germinación en el sistema
educativo y que la psicología y la moral se constituyen en
un arma contra la hegemonía positivista, proponiendo una
estrategia que se ocupa de la condición humana.26 De aquí
la sugerencia de educar a los jóvenes por ser ellos la arcilla
que harían el México que se pensaba en su tiempo: educarlos
en su espíritu, educarlos para hacerlos gente de bien o de
buen actuar. No es que la sociedad, sus requerimientos
y reclamaciones dejaran de ocupar la atención de los
profesores; sin embargo, puede decirse que la preocupación
se centró y canalizó en la búsqueda de alternativas y en la
26
Chávez, “La ley de enseñanza preparatoria. El Sr. Dr. Porfirio Parra y el
Sr. Lic. Don Justo Sierra,” El Mundo, (México: 1897), publicado en: Clementina
Díaz y de Ovando, La Escuela Nacional Preparatoria. Los Afanes y los días 1867
– 1910, (México: UNAM, 1972), 200.
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espera del resultado de un sistema de enseñanza que daría
otro modelo de ser humano, donde la moralidad fuese no
solamente patrimonio social, sino proceso y camino de
crecimiento humano en el ámbito académico. Y para que
este proceso se llevará a cabo sin ser clase de religión,
entonces se procede a confiar y dar por seguro el camino
del sentido común, pero no como como un manual, sino
como resultado de la práctica en diálogo.
Por su parte, el profesor José María Vigil, nos muestra
también su esperanza en el discernimiento en la práctica del
diálogo. “(…) si pudiésemos discernir con la precisión, que
solo puede ser el fruto de largos estudios, los elementos de
bien y mal que nos ofrecen en confusa mezcla, para distinguir
hasta dónde llegan las necesidades legítimas y hasta dónde
comienzan las aspiraciones absurdas, estamos persuadidos
que cesaría por encanto ese misterio que hoy nos abruma,
y que haciendo lugar a esperanzas bien fundadas, podría
emprenderse la obra fructuosa de nuestra regeneración, con
la confianza del que sabe el fin al que se dirige.”27
Al respecto, el profesor Chávez hace alusión a las
polémicas, charlas, simposios y eventos que se llevaron a
cabo a fin de pulir el sentido común: “Sin ellos, sin cuanto
ellos nos han hecho sentir, pensar, querer y hacer, no sería yo
quien espiritualmente soy, ni lo habría sido nadie que haya
desempeñado algún papel constructivo de la nacionalidad
mexicana”.28 Con esto se muestra el carácter común y
convivencial del camino que se propone.
27
José María Vigil, “Necesidad y conveniencia de estudiar la historia patria,” Recopilado en Juan A. Ortega y Medina, Polémicas y ensayos mexicanos en
torno a la historia (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1992),
269.
28
Sergio López Ramos, Historia de una psicología: Ezequiel Adeodato
Chávez Lavista (México: Plaza y Valdez, 1997), 301.
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Así pues, usar el criterio como método filosófico es
fundamental, básico y general a la vez; el sentido común
entendido así consiste en el camino de la razón como ruta
hacia la verdad partiendo siempre del ámbito cotidiano, sin
escindir la realidad en lo verdadero y lo falso, sino más bien
en aceptar que ella es racional y la razón puede dar cuenta
de ella. Parece un camino obvio, pero ya en la práctica es
fácil percatarse de lo complicado que resulta, pues siempre
existen fuerzas subjetivas, particulares, intereses específicos
que irrumpen en esa ruta de la razón hasta dejar muchas
veces en la zozobra al caminante del entendimiento.
Conclusión
El punto de partida de esta averiguación ha sido el sentido
común como convivencialidad, como rasgo distintivo,
propio del ser humano, el cual lo hace capaz de expresarse
con propiedad, de ser social y educado en un Estado de
derecho y por lo tanto, no sólo racional sino razonable29.
Sin embargo, la convivencialidad no es un rasgo natural
ni esencial ni necesario filosóficamente hablando; es más
bien una condición deseable sin la cual la violencia se
hace presente en todas sus facetas: exclusión, segregación,
dominación, colonización, clasismo, racismo, machismo,
etcétera. Irónicamente, cuando se cree en una definición
del ser humano y a partir de ella se explica la socialidad,
argumentando que se es social desde la familia, esencia,
historia o naturaleza, se fortalece el discurso de violencia30,
29
Es decir, más allá de un comportamiento instrumental y egoísta basado
en el establecimiento de medios y fines; hablamos de un estadio que trasciende
la sola preocupación por el bienestar individual, en donde se puede visualizar lo deseable para todos, así como las condiciones básicas para interactuar y
convivir. Esto sin caer en un comunitarismo soez que minimice el proceso de
individuación, que a su vez tiene que ver precisamente con la percepción de
integridad y consistencia convivencial.
30
Hanna Arendt, Sobre la Violencia (Madrid: Alianza Editorial,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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pues se legitima una forma de organización defendible
de manera circular viciosa: el orden social es justificable
porque el ser humano es social, viene de una familia que es
la célula de la sociedad.
Aquí vemos una clara falacia de petición de
principio, pues se concluye justo lo que se pretende
probar, y con ello se pretende legitimar la violencia de
un orden social establecido. Se trajo a colación la disputa
sobre los libros de lógica en el porfiriato, porque el
esfuerzo de los profesores reacios a la imposición del
positivismo, era precisamente esa: la de hacer notar al
sentido común como una vocación humana, que permea
todas las esferas sociales y los ámbitos del saber; donde
nada es ajeno, apartado y exclusivo, donde se hace notar
que la convivencialidad del sentido común es un rasgo
distintivo del ser humano. Con esto, queda evidenciado el
camino o ruta que proponen con el ejemplo y la práctica
algunos profesores del porfiriato mexicano. Derrotero que
coincide con la práctica filosófica que tiene como objetivo,
como decía Séneca, fortalecer el sentido común y con esto
nada más y nada menos que lo humano.
Así, la formación integral del individuo aboga por el
sentido común, ya que es la facultad de tomar conciencia
de la complejidad de la realidad cotidiana y de formarse un
juicio ético como fruto del diálogo entre diferentes aspectos
de la realidad. Por otra parte, el diálogo es posible sólo si
estamos educados a abandonar el espíritu dogmático que
reduce todo el conocimiento a un solo aspecto cientificista.
Por lo que no importa tanto el cumulo de conocimientos,
el tipo de libros de lectura, sino sobre doto la actitud de
evaluación, creatividad y valoración de la realidad cotidiana
a la luz del sentido común.
2006), 57-69.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 7, Enero-Junio 2024, pp. 213-236

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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