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                  <text>�D.R. 2024 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 6, enero-junio 2024, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Coordinadora Dossier / Dalina Flores Hilerio
Autores
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Laura Guerrero Guadarrama
Dalina Flores Hilerio
Azael Abisaí Contreras López
José Manuel de Amo Sánchez-Fortún
Carmen Pérez-García
Marcelo Bianchi Bustos
Adolfo Córdoba
Alejandro Vergil Salgado
Gloria Vergara

�Jonathan Gutiérrez Hibler
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Michelle Monter Arauz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Las transformaciones y resignificaciones que ha experimentado
la literatura en las últimas décadas, posibilitan una amplia gama
de enfoques críticos. Nuevas conductas lectoras han aparecido;
algunos géneros discursivos se han renovado; otros más han caído
en desuso. Sumemos a eso los nuevos soportes para la escritura y la
lectura (y el estrecho vínculo con los medios audiovisuales y digitales
de todo tipo) y tendremos más o menos el complejo panorama del
fenómeno. Entre estos acontecimientos, destaca el crecimiento de la
llamada literatura infantil y juvenil.
Si bien no es un género nuevo, podemos encontrar sus
antecedentes en obras muy lejanas, como las Fábulas de Esopo, la
literatura infantil y juvenil se ha consolidado en el presente como
una de las manifestaciones más potentes y creativas de la literatura
actual. No faltan, por supuesto, los detractores que intentan reducirla
a mera estrategia de mercado, o a simple herramienta pedagógica.
Ni tampoco escasean los apologistas que ven en ella la panacea de
la creación. ¿Cómo encontrar un punto medio? La necesidad de un
acercamiento crítico se hace evidente.
Es por ello que hemos decido dedicar el número 6 de Humanitas.
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios al tema de la literatura infantil
y juvenil. Para tal propósito, invitamos a la escritora e investigadora,
Dalina Flores Hilerio, experta en el tema, para que coordinara el
número. El resultado ha sido excepcional: más de una decena de agudos
e inteligentes artículos, escritos por especialistas de México, España y
Sudamérica. Estamos convencidos que esta edición de Humanitas…
representará un importante aporte para la comprensión del fenómeno.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Finalmente, en la sección de Reseñas, Michelle Monter Arauz
nos habla del ensayo Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas. Uno de los trabajos más
importantes que se han escrito recientemente sobre la escritora
novohispana.
Cerramos, así, la sexta entrega de Humanistas. Revista de Teoría,
Crítica y estudios Literarios, y con ello reafirmamos el compromiso de
seguir generando nuevos modos de conocimiento sobre la literatura
y sus múltiples y heterogéneas manifestaciones.

2

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La literatura infantil y juvenil desde la
investigación académica
A guisa de introducción
El estudio sistemático sobre la literatura infantil y juvenil (LIJ) dentro
del mundo académico cada vez cobra más relevancia para detonar
diálogos cuyo proceso incide en la profundización de los enfoques
desde los que se ha ejercido la crítica literaria. Sin duda, la riqueza y
calidad que caracteriza el corpus de la LIJ contemporánea ha sido
una materia prima idónea para dirigir las miradas de los especialistas
en el ámbito literario hacia esta producción, lo cual nos ha llevado a
trascender el cerco de los enfoques pedagógicos y moralizantes con
que se estudiaba todavía a finales del siglo XX.
A pesar de que en la actualidad es evidente que la producción
literaria para la infancia atrae las miradas de investigadores de
múltiples campos, aún quedan algunas reticencias de la crítica
literaria formal; sin embargo, la complejidad de los textos infantiles
contemporáneos ha planteado la necesidad de que las investigaciones
que pretenden explicar o profundizar en el análisis de esta tradición
se alleguen de diversas disciplinas y recursos para ello.
Los libros para niños suelen estar enmarcados en el ámbito
pedagógico porque, desde la mirada adultocéntrica, que ha definido la
forma en que nos relacionamos con los niños, solemos suponer que
3

�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

su función es enseñarles valores y conductas que irán matizando hasta
convertirse en adultos. Pero cuando damos relevancia al contenido
estético de las obras para niños, encontramos que esta producción
se asocia con otros elementos que se alejan de la dogmatización
(o colonización ideológica en que inciden algunas propuestas
modelizantes) a partir de narrativas ficcionales ricas que potencian el
desarrollo del pensamiento crítico, imprescindible para la formación
de individuos que analicen y cuestionen la realidad para transformarla.
A pesar de que muchas editoriales enfatizan la función
didáctica de la literatura infantil, es primordial que su propuesta
estética apuntale el pensamiento crítico, el gozo estético y el sentido
ético respecto a la configuración de la comunidad, a través de
recursos lúdicos, como la polisemia o la plasticidad del lenguaje,
para lograr efectos intelectuales y emocionales en el lector. En
este sentido, lo más valioso del texto literario es su capacidad para
llevar al lector a hacerse preguntas. En este sentido, es fundamental
interesarse por desentrañar los elementos que configuran el texto
literario dirigido a públicos no adultos, a través de la investigadción
en este campo. Asimismo, resulta alentador tener un espacio en el
que, investigadores de diversos contexto involucrados en el estudio
crítico de la LIJ, tengamos cada vez más espacios formales para
socializar nuestras experiencias desde la lectura crítica.
En este número de la revista Humanitas, de gran tradición
y reconocimiento en el ámbito académico de nuestro país, hemos
reunido la mirada de diferentes investigadores que con su trabajo
han contribuído, desde hace décadas, a afianzar el estudio crítico
sobre la LIJ que, a su vez, plantea nuevos retos a los escritores,
editores y otros agentes involucrados en la producción de estos
bienes culturales.
4

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En los artículos que conforman este número podemos
acercarnos a la LIJ desde diferentes perspectivas que sin duda
abren un diálogo con quienes están interesados o involucrados en
la mediación literaria tanto fuera como dentro del contexto escolar.
Hemos tratado de presentar los contenidos de acuerdo con tres
líneas temáticas: a) textos que plantean una mirada histórica o
proponen maneras para definir o conceptualizar el canon literario
infantil; b) aportaciones que analizan poesía infantil contemporánea
y tradicional, así como textos narrativos; y c) artículos que plantean
o analizan estrategias de mediación de la lectura.
En “La Letra niña aspira a un rostro clásico”, de Arnulfo Uriel
de Santiago Gómez, el investigador de la UAM hace un recorrido
por la función tan importante que han ejercido las editoriales
para integrar un corpus de literatura infantil en México, desde las
primeras ediciones que se hicieron de los textos clásicos para niños,
hasta las editoriales más actuales que han integrado diferentes
propuestas de libros infantiles; resulta relevante la detallada lista
que ofrece de referencias bibliográficas de ejemplares que son casi
incoseguibles. En el siguiente artículo, “Un viaje memorioso por la
literatura infantil y juvenil”, Laura Guerrero Guadarrama presenta
los resultados, interesantísimos, de la indagación que hicieron ella y
su equipo sobre un corpus muy numeroso de libros para la infancia,
a partir de la revisión de diferentes catálogos, y los clasifican de
manera que establece diferencias muy claras de las funciones que
tiene cada una de las categorías identificadas, dentro de las que
privilegian la función de la memoria como detonadora de efetos
neosubversivos –y literarios– sobre otras intenciones ancilares en
los diferentes grupos de textos. En el artículo “Lenguaje literario, la
experiencia estética y la literatura infantil”, Azael Abisaí Contreras
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

5

�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

y yo reflexionamos sobre la relevancia de la literatura infantil para
detonar el pensamiento crítico y el desarrollo de la emoción estética
a partir del acercamiento a propuestas literarias que privilegien
la experiencia emocional y la participación activa de los niños.
Finalmente, para este primer apartado, José Manuel de Amo
Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García proponen la configuración
de un canon escolar híbrido que considere la integración de los
libros relevantes para la historia literaria, que aún sean atractivos
para los lectores contemporáneos, así como otros texto juveniles
que, aunque sean de tipo comercial, incentivan el gusto por la lectura
en los estudiantes en pos de crear lectores competentes y críticos
que también disfruten el proceso de lectura literaria.
La segunda línea temática inicia con una propuesta muy
detallada para revisar la obra de la extraodinaria escritora argentina
Ana María Shua en el ámbito infantil, realizada por Marcelo Bianchi
Bustos, quien describe algunas características de la producción
literaria infantil de la autora para proponer una especie de poética
que dé unidad a su registro de escritura que es tan diverso. Por otra
parte, Adolfo Córdova, creador de una de las bitácoras virtuales
más relevantes por su estudio sistemático y profesional de la LIJ,
Linternas y Bosques, en su artículo “Otra música, otros retratos
de infancias: una mirada a la poesía infantil en Latinoamérica”,
revisa algunas formas de la poesía infantil que han abonado a la
configuración de un corpus lírico importante para la infancia, desde
mediados del siglo XX a la actualidad, en México, Argentina y Chile.
A través de una mirada crítica amplia, que reconoce la complejidad
de la literaura infantil, Córdova explora también la presencia de
los recursos visuales en el diseño editorial de este tipo de libros
y ofrece una mirada muy valiosa para la promoción de la poesía
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

entre los lectores infantiles. Con una visión renovada de la crítica
literaria, centrada en la obra infantil –escrita en su infancia– de la
autora cubana Juana Borrero, Alejandro Vergil propone en “Los
poemas infantiles de Juana Borrero”, una exégesis que integra estos
textos infantiles como una forma de conocer y comprender la obra
literaria adulta de la autora. Sin duda, esta propuesta incide en la
función de la crítica literaria formal pues revisa un corpus que ha
sido sistemáticamente ignorado en la tradición crítica. En el último
texto de esta parte, Gloria Vergara plantea, en su artículo “Verdad
y ficción en Verano, de Carmen Villoro”, un ejercicio crítico que
analiza la relevancia de aspectos socioculturales que rodean a la
autora como parte fundamental de la ficcionalización literaria, lo
que propicia un proceso dialógico entre la realidad histórica y la
ficcionalización literaria donde se pueden rastrear huellas incluso
autobiográficas. De esta manera, el texto literario se configura desde
recursos personales e íntimos que provocan la empatía del lector.
El último eje de esta compilación está conformado por
sendos artículos propuestos por Jonathan Gutiérrez Hibler y Elsa
Margarita Ramírez Leyva, quienes llevan los efectos del texto literario
al ámbito social, al considerar que ofrecen diferentes recursos para
consolidar las comunidades, desde la oralidad y la función de las
bibliotecas públicas. En el texto “Cuando contar es enseñar otros
mundos: de la oralidad al mundo audiovisual en las adaptaciones
de Bernardo Govea”, Gutiérrez Hibler explica algunos recursos,
derivados de la intertextualidad, utilizados por Govea para actualizar
algunas propuestas de la tradición infantil con estrategias innovadoras
y contemporáneas que incluyen la representación oral escénica para
acercar a los lectores/espectadores a la literatura clásica mediante
elementos lúdicos, que conforman un puente muy sólido entre los
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Dalina Flores Hilerio / A guisa de introducción

textos tradicionales y el pequeño lector contemporáneo. Por último,
Elsa Margarita Ramírez Leyva, en “La literatura infantil y juvenil para
la formación de comunidades lectoras del presente hacia el futuro”,
expone una mirada panorámica sobre las transformaciones de la LIJ
propiciadas por las circunstancias sociales y como respuesta a las
diferentes necesidades del público lector y luego explica cómo se
han integrado una serie de prácticas de acompañamiento, dentro de
los programas de las bibliotecas públicas, para que el acerecamiento
temprano a la LIJ pueda afianzar la permanencia de comunidades
lectoras, desde la infancia hasta la edad adulta, pues la naturaleza de
los textos literarios estimula de forma permanente el pensamiento
crítico y aporta entretenimiento y disfrute a lectores de todas las
edades.
Es innegable que el estudio sobre esta categoría literaria
(infantil y juvenil), que algunas veces se asocia con lo comercial,
aporta miradas diversas derivadas de su misma complejidad y nos
conduce a reflexionar sobre las maneras en que podemos aprovechar y
potencializar sus alcances para contribuir a la formación de individuos
sensibles y críticos, que sean capaces de transformar su contexto, en
beneficio del diálogo y la armonía dentro de las comunidades que
vamos construyendo. Asimismo, resulta estimulante que cada vez
sea más nutrido el número de investigadores que nos interesamos
en el estudio de la LIJ porque esta práctica conlleva también una
mirada crítica que contribuye a la gestación de obras literarias más
atractivas y retadoras para el público lector.
Dalina Flores Hilerio

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La letra niña aspira a un rostro clásico
The small letter aspires to a classic face
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0003-1666-0399

Fecha entrega: 16-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Santiago Gómez, Arnulfo Uriel. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79
Email: ausgomez@correo.xoc.uam.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La letra niña aspira a un rostro clásico
The small letter aspires to a classic face
Arnulfo Uriel de Santiago Gómez
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco
Ciudad de México
ausgomez@correo.xoc.uam.mx

Resumen: De los cuentos clásicos a la literatura actual, hago un recorrido
por las múltiples trayectorias de la literatura infantil en México, durante los
siglos de vida independiente, cuyas obras son testimonio de la transmisión
de saberes y las concepciones del mundo de las comunidades a partir de su
distribución entre la infancia, donde destaco la labor de algunas editoriales
importantes en sus propuestas para el público infantil.
Palabras clave: historiografía literaria, literatura infantil, comunidad
Abstract: From classic stories to current literature, I take a tour of the
multiple trajectories of children’s literature in Mexico, during the centuries
of independent life, whose works are testimony to the transmission
of knowledge and world conceptions of the communities based on its
distribution among children, where I highlight the work of some important
publishers in their proposals for children.
Keywords: literary historiography, children’s literature, community

9

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

¿Cuándo llegan las primeras versiones de relatos clásicos para
niños a nuestro territorio? ¿A qué nos referimos con el término
¨clásico”? Las respuestas acerca de sus fuentes probables, si bien
comenzaron su recorrido americano tras la conquista, hunden sus
raíces en el tiempo. Tienen que ver primero con la transmisión oral
de la literatura, como indica el italiano Enzo Serge, en entrevista
realizada por Luis de la Peña, a partir de sus investigaciones acerca
del sincretismo religioso en comunidades indígenas de México:
… si se toma en consideración la aportación española, es interesante
ver que mucha de la narrativa que los españoles trajeron aquí en
el siglo XVI es divisible en dos partes. Una es la que pueden ser
anécdotas o historietas que se originaron en la misma España y
forman parte de la vida diaria de los españoles. La otra es una gran
tradición cultural de cuentos y fábulas que tienen un camino muy
largo: un camino que pasa a través de los árabes, de los sefarditas,
que remite al mundo de los persas, y de éstos al mundo de los hindús,
y de ahí hasta los siberianos. Hay una capacidad de estos cuentos y
motivos para cruzar civilizaciones, épocas y tiempos. (1992, 23-29)

Esta transmisión, proveniente de la oralidad, es la lírica
popular y puede darse de generación en generación, como indica
Margit Frenk:
Los niños son muy viejos. Hacia 1626, el poeta español Rodrigo
Caro, autor de la famosa “Canción a las ruinas de Itálica”, escribió
un tratado en el que comparaba los juegos de los niños españoles
de su tiempo con los que –según testimonios de escritores griegos
y latinos– jugaban los niños de la Antigüedad. Encontró un
sinnúmero de coincidencias… (1973, 25)

En una acepción primera, la literatura que consideramos
como parte de los textos clásicos destinados a la infancia proviene de
10

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

la recopilación de cuentos de la tradición popular en Alemania, con
los hermanos Grimm, así como sucedió con su vertiente francesa,
donde Charles Perrault les dio forma literaria a versiones tradicionales.
Un segundo corpus de textos “clásicos” infantiles podría
incluir algunas adaptaciones de textos de autores reconocidos, como
Don Quijote, que han sido graduadas por edades o niveles educativos,
pero sus posibilidades son más amplias.
Aunque no corresponda estrictamente al rubro de lecturas
clásicas, incluyo una tercera categoría: el establecimiento de un canon
de lecturas dentro de la institución educativa, a partir del siglo XIX,
donde fueron paulatinamente editadas las consideradas como valiosas,
y agregadas en las listas de lecturas destinadas a los diferentes niveles
educativos. Esta tendencia también ocurrió en México.
1. Librerías francesas para América
Al referirme a lecturas clásicas, no pretendo abarcar un tema tan
amplio como el de la difusión de la literatura infantil en México,
pues resulta complejo identificar la referencia precisa a periodos
específicos como el siglo XIX. Con todo, y advirtiendo lo limitado
del recurso empleado, resulta ilustrativo mostrar algunos títulos
hallados, en espera de formular hipótesis plausibles sobre su
influencia en nuestra cultura.
Incluyo además títulos que formaron parte de colecciones.
Desde el siglo XIX las casas editoras lanzaron “bibliotecas” para
un público familiar o infantil, como las ediciones de la “librería
española”, producidas en Francia para su distribución en México
y otras naciones de habla hispana. Ello muestra que la literatura
infantil en México tuvo, desde tiempos muy antiguos, una aportación
cosmopolita; es decir, sus fuentes provinieron del resto del mundo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

11

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

A partir de esa tendencia, puede ubicarse mejor la lógica
que explica una coedición, en 1838, de Las mil y una noches, cuentos
árabes, por Galland. Traducidos del francés, y adornados con muchas
láminas, que acredita la colaboración de un librero de París y otro
de México. Hoy es un ejemplar que se encuentra en la Biblioteca
Nacional de Francia.

Tomo primero. Paris, Libreria de Rosa. Méjico.- Libreria de
Galvan. 1838
Esta “librería española” tuvo una producción en diversos
campos para responder a los requerimientos de una sociedad en
formación, como la mexicana, aunque esta empresa editorial
internacional tuvo alcances más amplios: hubo libreros franceses e
ingleses puestos al servicio de nuevos gobiernos, en los que fueron
dominios españoles y portugueses en América:
Hemos tenido cuidado en conservar sus caracteres, no desviarnos
de sus modos de hablar y pensar, ni separarnos jamas del testo, á

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

no ser cuando lo ha exigido la decencia. El traductor se lisongea de que
las personas que entiendan el árabe, y quieran tomarse el trabajo
de confrontar el original de la copia, convendrán en que en esta
se presentan los Arabes con toda la circunspeccion que exigia la
delicadeza de nuestra lengua y de nuestra época, y aun por poco dispuestos
que se hallen los que lean estos cuentos á aprovecharse de los
ejemplos de virtud y de vicio que hallarán en ellos, podrán sacar
una ventaja que no se saca de la lectura de los demás cuentos, que son
mas á propósito para corromper las costumbres que para corregirlas.(11-12)1

¿Pudo esta obra ser leída por niños? Quizá lo subrayado
por mí en la cita (itálicas) corresponda a un cuidado del lenguaje
que abarca a todos los lectores posibles, y que es nuestra visión la
que hace de estos cuentos un material de lectura infantil cuando
originalmente fueron lecturas para adultos. Serían pues las posteriores
ediciones infantiles de esta obra, realizadas en el siglo XX, las que
me sugirieron la inclusión de sus datos bibliográficos.
1.1 Algunos títulos en español de la Librería de Garnier
Hermanos
Posteriormente hay otros ejemplos que ligan más directamente a
editores franceses con este tipo de ediciones; los datos provenientes
de las obras mismas indican claramente a quiénes se dirigen, al
ser denominadas “bibliotecas” para la infancia o para la juventud.
A continuación, intercalo alguna explicación con las ediciones
localizadas. La primera referencia es de Hans Christian Andersen,
considerado como clásico infantil:
Andersen, El Hijo del portero. Claudio el grande y Claudio el chico, traducción
castellana de García-Ramón, ilustraciones de Yan’Dargent,
1

Las mil y una noches. Las cursivas son mías.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

13

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

segunda edición, París, Librería Española de Garnier
Hermanos, 6, calle des Saints-Pères, 6, 1885, 88 p. Corbeil,
Imprenta Crète. (Biblioteca Selecta para los Niños)2
Destacan las ediciones de la Librería de Garnier Hermanos
(cuya actividad en México ha sido hasta ahora poco mencionada,
así como las provenientes de algún miembro de la familia Bouret
e, incluso, de Hachette; es decir, algunas de las principales casas
editoras francesas que editaron en español durante la segunda mitad
del siglo XIX.
Sus ediciones están hechas para la competencia editorial, que
apareció primero en el mercado francés: en cartoné con cubierta
roja, muchas veces de tela impresa con grecas, letras doradas y
grabado. Son además obras adornadas con grabados; podría decirse
que buscaban un público que tuviera poder adquisitivo.
Sin embargo, son obras cuya oferta no es frecuente para los
lectores mexicanos o latinoamericanos, debido a que han circulado
en librerías de ocasión, donde yo pude localizarlas, por lo que las
incluyo con el caso mexicano, aunque fueron editadas para lectores
en vastas regiones americanas. Son testimonios de una gran empresa
de edición internacional, al menos desde la década de 1810 en el
mercado ibérico, y desde 1820 en América Latina.
Mi segundo ejemplo es una adaptación de un clásico de las
letras españolas, Don Quijote. ¿Corresponde esta edición a la señalada
por Jorge Luis Borges entre sus lecturas? Para el célebre escritor
argentino, El Quijote que leyó en su infancia era una edición de
2 Andersen, El Hijo del portero…,  en cartoné: cubierta roja impresa con
grabado de pareja de niña mayor leyéndole a un niño menor con un libro abierto.
Contiene además los cuentos ”El traje nuevo del emperador” y “Chismes de
muchachos”.

14

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Garnier Hermanos. Es difícil asegurarlo, pero habría semejanzas
entre ediciones similares de la misma editorial.
Domingo López Sarmiento, El Quijote de la Juventud. Extracto de la
célebre obra de Cervantes, tercera edición, París, Librería
de Garnier Hermanos, 6, rue des Saints-Pères, 6, 1894,
186 p. Tip. Garnier Hermanos, 6, Calle des Saints-Pères. –
Paris. (Biblioteca Selecta para la Juventud).
Ricardo Fuente, La Antigüedad Clásica, París, Garnier Hermanos,
Libreros y Editores, 6, rue des Saints-Pères, 6, 1894, 192
p. París. – Tip. de Garnier Hermanos. (Biblioteca Selecta
para la Juventud) (Cartoné, con filos dorados.)
Ducray-Duminil, Las tardes de la granja ó Las lecciones del padre,
séptima edición, París, Librería de Garnier Hermanos, 6,
rue des Saints-Pères, 6, 1890, 546 p. París. Tip. de Garnier
Hermanos. (Cartoné, con filos dorados).
De este título hubo una edición de 1950, de Editorial Orión
–editorial hoy desconocida–, cuya conexión con la realizada por esta
casa francesa es innegable, pues incluye el “Prólogo a la edición
de Garnier”. Es una edición en rústica, económica, que en nada
recuerda los cantos dorados y cubierta de lujo de la original.
Los Garnier no son los únicos editores en español que
produjeron libros en Francia. Agrego aquí solamente como muestra
una edición de Hachette.
J. Girardin, Mi abuelito, versión española de F. Corona Bustamante,
adornada con numerosos grabados, París, Librería
de Hachette y Cía., 79, Boulevard Saint-Germain, 79,
1890, 312 p. Derechos de traducción y de reproducción
reservadas. (Biblioteca de las Escuelas y las Familias). París,
Imprenta de Lahure, 9, calle de Fleurus, 9 (Cartoné con
filos dorados.)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

15

�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

1.2 Otras ediciones de la familia de Bouret
Después de los títulos de Garnier Hermanos, hay que mencionar otra
de las principales librerías francesas que editaron en español, cuyas
actividades dejaron huella en la historia de la edición en México,
y muy activa además en el resto de América Latina: la Librería de
Rosa y Bouret (si bien la Librería de Rosa comenzó sus actividades
en 1820, la vimos en coedición con la Librería de Galván, en 1838
(que paulatinamente toma el nombre de algún integrante de la familia
Bouret).
En esta época, por supuesto, Jules Verne aparece en las
propuestas editoriales hechas por editores franceses en español. ¿Cuál
fue la recepción que tuvo en México, en América Latina? Esta edición
puede ser útil para seguir la línea de sus publicaciones, que seguramente
llegaron a ser más frecuentes a lo largo del siguiente siglo.
Julio Verne, Una invernada entre los hielos. Obra escrita en francés por
Julio Verne, traducida al español por D. Vicente Guimera.
Edición ilustrada con grabados, Librería de la Vda. de Ch.
Bouret, París 23, rue Visconti, 23. México 14, Cinco de
Mayo, 14, 1893, 128 p. Propiedad del editor. París, Imprenta
de la Vda. de Ch. Bouret.
Anoto a continuación algunas otras ofertas que estas
editoriales incluyeron en sus “bibliotecas”; a la distancia de cien años
–en algunos casos– puede advertirse que muchas de estas propuestas
no fueron consideradas como lecturas básicas para la niñez. No por
ello pierden interés en un recuento, digamos, de clásicos fallidos:
Carlos Nodier, Tesoro de las Habas y Flor de Garbanzo. El genio Bonachón.
Historia del perro de Brisquet por Carlos Nodier, viñetas de Tony
Johannot, traducción española por D. Mariano Urrabieta,
París, Librería de Ch. Bouret 23, rue Visconti, 23. México 18,
16

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Calle San José el Real, 18, 1881, 128 p. Propiedad del editor.
Sceaux.- Imp. Charaire e Hijo. En la carátula puede leerse:
“París. Librería de la Vda. de Ch. Bouret”.
León Gozlan, Interesantes y maravillosas aventuras del Príncipe Cañamón
y de su hermanita, viñetas por Bertall, versión española por
D. Mariano Urrabieta, París, Librería de Ch. Bouret 23, rue
Visconti, 23. México 18, Calle San José el Real, 18, 1881,
128 p. Propiedad del editor. Sceaux.- Imp. Charaire é Hijo.
(Cartoné, tela verde con grabados, letras y cantos dorados.)
Alfonso Karr, Las Hadas del mar, viñetas por Lorentz, traducción
española por D. Mariano Urrabieta, París, Librería de Ch.
Bouret, 23, Calle Visconti, 23. México Librería de Ch.
Bouret, 18, calle San José el Real, 18, 1882, 96 p. Propiedad
del editor. Sceaux. – Imp. Charaire é hijo. (Cartoné, tela
roja con grabados y letras doradas.)
1.3 Otras vías para seleccionar las lecturas integradas en
planes escolares
Menciono ahora aquellas ediciones que, dada su inclusión en
programas escolares, paulatinamente fueron incorporadas a un
canon de lecturas adecuadas para la formación de niños y jóvenes.
Ese dato lo indican a veces las propias obras. Incluyo también
algunas citas de los propios textos. Por ejemplo, en el Libro de lectura
n° 2, su autor Luis F. Mantilla, “profesor de idiomas en España,
Cuba y Nueva York”, señala: “Para leer bien, no basta pronunciar
clara y distintamente las palabras, sino que es indispensable dar á la
frase toda la entonación que requiere su sentido: de lo contrario, no
nos daremos á entender del oyente, y será la lectura un ejercicio tan
enojoso al que lee como al que escucha” (1885, 3).
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Entre una vasta producción, la familia Bouret realizó varias
ediciones educativas para lectores de varias naciones, como puede
verse en Rasgos biográficos de Niños célebres extractados, de J. B. Suárez, la
cual indica en su edición para Méjico, en 1889, que tuvo “Aprobación
Universitaria” Santiago [de Chile], agosto 10 de 1859.
Al anotar que la obra fue producida por la “Librería é
Imprenta de Ch. Bouret”, los editores hacen a sus lectores una
“Advertencia”: ellos han “pintado el acento” en las palabras que
lo requieren. El término tiene su gracia, pero sobre todo quizás
indique un elemento que los editores franceses tratan de resaltar
para presentar su producción como muy cuidada:
Con el objeto de habituar á los niños á pronunciar bien las
palabras, en el curso de esta obra hemos pintado el acento en las
voces que lo requieren, siguiendo en todo las reglas de la ortografía
de la Academia española. Desearíamos que en todos los textos
de lectura destinados á los alumnos de las escuelas primarias, se
siguiese este sistema, cuyos buenos resultados hemos podido
apreciar nosotros mismos. (Suárez, 1889, 5).

Habiendo comenzado a mediados del siglo con la Librería
de Rosa y Bouret, esta empresa continuó luego con Charles Bouret,
y después con la muy famosa Librería de la Viuda de Ch. Bouret,
activa todavía hasta la segunda década del siglo XX. Sin duda fue
un punto de contacto que propuso libros de texto para su adopción
en escuelas de diversos países, incluso algunas que requirieron
traducción y su adaptación para nuevos públicos como en el caso de
la obra siguiente:
Jean Bedel, El Año infantil de Lecciones de Cosas, adaptación castellana
por Luis G. León, Librería de Armand Colín, 5, calle de
Mèzières, París. En venta en la Librería de la Vda. de Ch.
18

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Bouret, 14, Cinco de Mayo, México, 1899, 72 p. (Colección
Infantil Jean Bedel)
¿De qué medios de difusión se valieron estos libreros franceses para
favorecer la circulación de sus libros? Anoto una operación publicitaria que
resultará de interés para los estudiosos de la publicidad: la portadilla
en la primera página tiene un sello en tinta negra: “Obsequio de la
FABRICA DE CIGARROS ‘EL BUEN TONO,’ S. A.”
En la Escuela de Párvulos anexa á la Normal de México […]
reciben los niños una instrucción muy vasta, en forma de Lecciones
de Cosas. Mi primer libro de la Colección publicada en Lecciones
de Cosas comprende el programa marcado por la ley para el Primer
Año de Instrucción Primaria Elemental; pero hacía falta un libro
para la enseñanza de párvulos y que también pudiera ponerse como
libro de lectura para los niños de 1º y 2º año de Primaria Elemental.
El libro que, con el título de “Año infantil de Lecciones de Cosas”
acaba de publicar en francés el Sr. J. Bedel es precioso y su lectura
me interesó tanto que desde luego le traduje y arreglé para los niños
de México y, en general, de todas las escuelas hispanoamericanas.
[…] México, Julio de 1899. Luis G. León.

1.4 Un paréntesis sobre esta producción escolar. Ediciones de
Estados Unidos en español
Otra vertiente de exportación de libros, esta vez proveniente
de Estados Unidos, puede mostrar que el mercado escolar
latinoamericano resultaba atractivo, y que además había que tomar
precauciones ante las copias, con el registro de las obras en México
para proteger su propiedad, o declarar que ésta se garantizaba “por
las leyes de España y otros países donde se perseguirán las ediciones
fraudulentas”, como la siguiente:
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Esteban Echeverría, Manual de enseñanza moral. Edición
arreglada para las escuelas megicanas por Francisco Sosa, The History
Company, Libreros Editores, San Francisco, Cal., 1892, 78 p.
Escrito el Manual para las escuelas argentinas, era preciso, al
adaptarlo á las de México, introducir ligeras variantes por lo que
respecta á las alusiones á la historia patria. Ningún esfuerzo se
necesitaba para la tarea. Pueblos de idéntico origen y de iguales
instituciones el argentino y el mexicano, ansiosos ambos de
colocarse al nivel de los más adelantados del mundo, apenas si
he tenido que cambiar algunas fechas y algunos nombres. […]
Francisco Sosa. (Echeverría, 1892, 4)

Como vemos, la producción destinada a la infancia –y
sobre todo la escolar– no es siempre literaria en el sentido que
lo entendemos ahora, como se observa en este segundo ejemplo
relacionado con la adaptación para lectores latinoamericanos en
general y, a la vez, con la traducción de un texto del inglés al español:
Asa Smith, Primer libro de Geografía de Smith, ó Geografía Elemental,
dispuesta para los Niños. Adornado con cien grabados y
catorce mapas, por Asa Smith, M. A. Traducida del inglés
y adaptada al uso de las escuelas de Sur América, las Indias
Occidentales y Méjico, con adiciones, por Temístocles
Paredes. Nueva edición, revisada, corregida y aumentada
de un capítulo y mapa nuevo de las Repúblicas Argentina,
del Paraguay y del Uruguay. Un tomo de 142 páginas, en
cuarto menor, con mapas y muchas estampas. Nueva York,
D. Appleton y Compañía, [1847].3
3 Asa Smith…, cartoné. Con grabados: en la portada con la leyenda “Primer
libro de Geografía de Smith”, una niña vista de frente montada sobre un caballo
que aparece de costado. En la contraportada con la leyenda “Las cinco razas de
hombres. 1. Europeo. 2. Chino. 3. Natural de la Malecia. 4. Indio norte americano
(los cuatro de pie, en desorden con su número, con un atuendo característico). 5.
Africano, el único sentado a sus pies, cubierto por una saya blanca.

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2. Siglo XX. Los clásicos como oferta primordial para la
lectura infantil
Antes de mediados de siglo, y dominando las colecciones infantiles
prácticamente durante las siguientes cinco décadas, podemos ver
que las ediciones de los clásicos para la niñez se suceden una tras
otra. ¿Qué versiones circularon de cada relato? En un mercado
editorial en el que no había en la mayor parte de los casos que pagar
derechos de autor, ¿qué características gráficas ofrecían las distintas
editoriales para atraer a sus públicos?
En el siglo XX, ya no encontramos la uniformidad de las
ediciones de lujo de las casas francesas. Seguir más detenidamente
tales obras permitiría ver las características propias del avance técnico
de la imprenta mexicana y, en algunos casos, la extensión de estas
características en ediciones que por los mismos años aparecieron en
distintos países con diversos sellos editoriales.
Dado lo anterior, ¿podemos hablar de una literatura infantil
“exclusivamente” mexicana? Pienso que este enfoque sería muy
limitado, dado el panorama hasta ahora presentado, si consideramos
el escaso número de estudios sobre ella. Trazo algunas líneas acerca
de esta literatura clásica para la niñez durante el siglo XX, a partir de
ejemplares que he ido reuniendo a lo largo del tiempo.
2.1 De las Lecturas clásicas para niños a la intervención de
notables autores
Tras los años de lucha revolucionaria, ofrecer una calidad literaria a
la niñez mexicana no pudo tener mejor continuación; en su primer
tomo, las Lecturas clásicas para niños fue una de las primeras ediciones
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

de la recién creada Secretaría de Educación Pública en 1921, un
proyecto de José Vasconcelos para que, una vez aprendieran a leer
en el primer año de escuela, los niños pudieran leer todo, y para
eso hacían falta materiales de lectura, lo que nos recuerda que la
literatura destinada a la infancia tiene rasgos que la asocian a una
pedagogía planeada.
La SEP adquirió 50 mil ejemplares de Don Quijote de la
Mancha, que aparece con el sello de la SEP y Editorial Calleja, de
España. Por definición, a los clásicos hay que volver, y las ediciones
del Quijote van a continuar después.4
Una segunda propuesta es la edición de La luna nueva (poemas
de niños), de Rabindranath Tagore, que formó parte del volumen
dedicado a él en la colección de Clásicos Universales, editado por
la SEP en 1924. También se integró en las mencionadas Lecturas
clásicas. Es otro caso de autores a los que acudieron algunos editores,
así fuera ocasionalmente.5
Otro ejemplo posterior: Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote
de la Mancha, 1, México, Editorial Edicol, S. A., 1982, 132 p. Leemos en
la p. 3: “Sois los primeros lectores jóvenes del mundo que van a tener un
“Quijote” en forma de historieta con ilustraciones. […] Y, para mayor encanto,
este libro todavía os ofrece algo más: hemos fotografiado –recorriendo los
caminos de la Mancha, de Aragón y de Cataluña– los escenarios reales donde
Cervantes coloca las aventuras quijotescas y hemos situado sobre estos fondos
reales los dibujos de los episodios imaginarios.” Guillermo Díaz-Plaja, de la
Real Academia Española. p. 2 Recomendado por The International Society
Education Through Art, Órgano consultivo de UNESCO.
4

Como ejemplo encontramos: Rabindranaz Tagor, Verso y prosa para
niños, con dos poemas de J. R. J., edición exclusiva para las escuelas de
Puerto Rico, segunda edición, México, Editorial Orión, 1948, 335 p., 9,000
ejemplares. p. 12 “Nota preliminar.” De la obra de Tagor, traducida por
Zenobia Camprubí Aymar y Juan Ramón Jiménez, hemos escogido […] lírica,
canciones, cuentos, teatro, pensamientos. […] Hemos respetado también la
ortografía de la traducción”.
5

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

De las ediciones originales de los años veinte, hubo hacia
1950 una nueva edición que ilustra este punto de rescate de Tagore,
por lo que anoto la ficha completa, ya que nos permite ubicar otra
casa de edición:
R. Tagore, Poemas de la luna nueva (Poemas y cuentos para niños), México,
Editorial Nueva España, s/a, 64 p. Taller de la Editorial
Nueva España, S. A., Burdeos, 15. (Colección de Lecturas
Clásicas para Niños) (Anotación con pluma: “Ma. E.
Nahoul. 1950”)
En esta reedición, la Editorial Nueva España hace una
especie de homenaje a las Lecturas clásicas para niños: “Forman
esta colección las obras maestras de la Literatura Universal,
adaptadas para niños y adolescentes por los mejores escritores
hispanoamericanos. La mayoría de las adaptaciones e ilustraciones
fueron realizadas por encargo de la Secretaría de Educación Pública,
siendo ministro el Sr. Lic. Don José Vasconcelos”.
Otros títulos de la serie de 1950 fueron Mitos griegos, Cuentos
escogidos (Tolstoi), Tristan e Isolda y otras leyendas europeas, entre otros.
Hago especial mención de Las Sagradas Escrituras, por la sensibilidad
que demostraron los antologadores y autoridades de la SEP en los
años de 1920 al incluir en esta selección textos ligados a la religión
católica.6
También de estas Lecturas… se reeditó Libertadores de América,
propuesto dentro de una serie de “Narraciones americanas”. Este
texto sobre los héroes de la Patria, como lectura complementaria,
6 No presagiaba esa amplitud de miras la Guerra Cristera que enlutó a
México años después. Las heridas que dejaron los enfrentamientos entre la
Iglesia y el gobierno mexicano pueden todavía leerse en las páginas de algunos
textos religiosos dirigidos a la niñez.
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

volvió a ser publicado por el Partido Revolucionario Institucional
en 1976, ahora ilustrado con dibujos de niños menores de 12 años,
como un presente “de José López Portillo a los niños de México”,
con el título Lecturas para niños. Forjadores de América Latina. Hidalgo,
Morelos, Bolívar. “Los textos los tomamos de las ‘Lecturas Clásicas
para Niños’, que la Secretaría de Educación Pública editó por
primera vez en el año de 1925. Fueron escritos por los poetas
Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos Pellicer y por el historiador
Genaro García.” (1976, p. 5)
Un dato relevante acerca de los escritores reconocidos de
quienes trata la cita anterior, es que un documento oficial de la SEP
explica la relación que la escritora chilena Gabriela Mistral, quien más
tarde ganaría el Premio Nobel de Literatura, mantuvo con México;
de forma particular, con el entonces secretario de Educación Pública
José Vasconcelos quien la invitó a venir a nuestro país para asistirlo
en sus planes de reforma educativa:
… se la contrata en calidad de Comisionada para la redacción de Libros
de Lectura infantil, dependiente del Departamento Editorial de esta Secretaría
[…]. En Oficio – Nº 23555 – de la misma Secretaría se consigna
que el contrato, fecha 26 de julio 1922, se extenderá desde el 1º del
actual hasta el 31 de diciembre. […] Fuente: Archivo Histórico y
Reprografía, México. (Valenzuela, 2009, 22-23).

El primer volumen de las Lecturas clásicas es de octubre de
1924 y tuvo un tiraje de 50 mil ejemplares; en su colofón menciona
como adaptadores de las diversas fuentes literarias a Gabriela Mistral,
Palma Guillén –la joven maestra normalista a quien Vasconcelos
encomendó la atención de la escritora chilena en nuestro país–, y
dos jóvenes que luego desarrollaron una carrera literaria de primer
nivel: Salvador Novo y José Gorostiza.
24

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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Los textos clásicos consignados en el índice del primer tomo
son: el Kata Upanishad, el Ramayana, textos sobre Buda, pasa a Las mil y
una noches, Tagore y algunas leyendas. Luego, de Grecia, incluyeron La
Iliada y La Odisea; y cierra con textos del Antiguo testamento de los hebreos.
El segundo tomo apareció en junio de 1925 con un tiro de
cinco mil ejemplares, y da crédito en su colofón a otros autores
que alcanzarían enorme prestigio en nuestras letras: Jaime Torres
Bodet, Francisco Monterde, Xavier Villaurrutia, Bernardo Ortiz de
Montellanos. Consigna así mismo la intervención en la ilustración
de la obra de Gabriel Fernández Ledesma y Roberto Montenegro.
Aquí los clásicos representan obras de diversos países: El
Cid y Don Quijote, leyendas europeas, Shakespeare, Tolstoi, entre
otros “cuentos célebres” que van de versiones en verso como La
Bella Durmiente, de Gabriela Mistral, a “Pulgarcito, “El patito feo”,
“El príncipe feliz”. La obra se nutre también de versiones de Luis
González Obregón, Carlos Pereira, José Martí y Alfonso Reyes.
Carlos Pellicer escribió sobre Simón Bolívar; de autores del siglo
XIX, aparecen Vicente Riva Palacio y Ricardo Palma.
Es evidente la continua entrada de obras provenientes de
otras regiones. Veamos dos ejemplos de Italia: el primero traza la
trayectoria seguida por la obra de Edmundo de Amicis, Corazón
(diario de un niño), en una edición de Herrero Hermanos Sucesores de
1934, con un tiraje importante de 10 mil ejemplares. Vino de Italia
por la vía de España:
¡Cuán feliz sería si mi pobre libro pudiese, en algún modo, proporcionar solaz
y deleite a los niños españoles; a los niños de esa noble y querida tierra,
a la cual me llevan constantemente los recuerdos más gratos de mi
juventud! EDMUNDO DE AMICIS. Turín, Abril de 1887.
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

La traducción al español de H. Giner de los Ríos fue muy
utilizada por esos años, incluida la edición de 50 mil ejemplares hecha
por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1925, con prólogo
del entonces secretario José Manuel Puig Casauranc. Éste es otro
límite del presente ensayo, al no compaginar aquí la información
correspondiente al sector oficial, a la SEP principalmente, dada la
amplitud de su actividad editorial durante el siglo XX. Introduzco
un segundo ejemplo de esta literatura italiana adoptada:
Ciuglio Cesare Dalla Croce, Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno, o sean las
astucias sutilísimas de Bertoldo y la ridícula simpleza de
Bertoldino con la novela de Cacaseno. Obra de diversión
y moralidad. 8ª edición ilustrada con seis láminas, Herrero
Hermanos, Sucesores, México, D. F., 1942, 316 p.
La Biblioteca Infantil “Cervantes” presentó la traducción
del inglés al español hecha por Adolfo Sánchez Vázquez de El
príncipe feliz. El gigante egoísta. El amigo fiel, de Oscar Wilde. Anoto
una ficha bibliográfica completa de otra de las traducciones de este
autor venido con el exilio español de 1936:
Hans Christian Andersen, El valiente soldadito de plomo y otros
cuentos, traducción de Adolfo Sánchez Vázquez y J. Roca,
ilustraciones de A. Artis-Gener, México, Ediciones
Cervantes, S. A., 1944, 64 p. (Biblioteca Infantil
“Cervantes”) Contiene: “Cinco chícharos, “El escarabajo”,
“La sopa al asador”.
Otro escritor de renombre que participó en la edición de
literatura infantil fue Salvador Novo; en el colofón de una serie
dirigida por Luz María Díaz-Caneja, en Ediciones Inves-Mex, se
anota que sus cinco títulos fueron prologados y seleccionados por
“el cronista de la Ciudad, Salvador Novo” para la Navidad de 1968:
26

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Fábulas, Poemas, Cuentos, Leyendas y tradiciones, De la Tragedia griega, con
tirajes de 40 mil ejemplares:
Salvador Novo, selección, De la Tragedia griega, tomo V, México,
Ediciones Inves-Mex, S. A., Navidad 1968, 128 p., 40,000
ejemplares. Ilustraciones de Elvira Gascón. (Primer Festival
de Literatura Infantil), p. 128 “se terminaron de imprimir
[…] el día de La Purísima Concepción, 8 de diciembre de
1968, en la ciudad de México.”
También es de interés la participación de José Emilio
Pacheco, entre estos escritores, a principios de los años 80, en la
dirección de una serie notable por sus textos y por su diversificada
propuesta de ilustración: Clásicos Infantiles Ilustrados Promexa, con sede
en Canoa 521 en la Ciudad de México. Un registro de título puede
darnos una idea más precisa de las características de esta propuesta,
aunque en muchos de sus títulos se anota que la “versión en español
es de José Emilio Pacheco” como en este caso:
La Bella y la Bestia, contado por Marianna Mayer, ilustrado por
Mercer Mayer, versión en español de José Emilio Pacheco,
México, Promociones Editoriales Mexicanas, S. A., 1982,
48 p., 30,000 ejemplares. Título del original en inglés:
Beauty and the Beast, publicado por Four Winds Press, una
division de Scholastic Magazines, Inc., Nueva York, 1978.
p. 2 “Agradecemos a Fomento Cultural Banamex las ideas
aportadas para la realización de esta colección.”
A La Bella y la Bestia, añadimos una lista amplia de versiones
de Pacheco que incluye otros doce títulos: Aladino; Charles Perrault,
La Cenicienta o El zapatito de cristal; Oscar Wilde, El príncipe feliz; El
frijol mágico, por Tony Ross, y Brian Wildsmith, El arca espacial del
profesor Noé. Luego hay dos obras de los Hermanos Grimm, La Bella
Durmiente y Hansel y Gretel, y de Alexander Pushkin, El cuento del Zar
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Saltán o el príncipe y la princesa-cisne, El cuento del gallo de oro. Finalmente,
Hans Christian Andersen tiene tres versiones: Los cisnes salvajes,
Almendrita, El valiente soldadito de plomo
La misma colección integra una adaptación (Tajín y los Siete
Truenos. Una leyenda totonaca) y cinco versiones de Felipe Garrido:
tres de relatos tradicionales primero mongol, luego húngaro y El
don del Perro Sagrado, una leyenda de pueblos originarios de Estados
Unidos. Y a ellos sumamos de los Hermanos Grimm, Blanca Nieves
y los siete enanos, y de Andersen, El patito feo.
Son parte de esta serie dos títulos más: La tortuga y los dos
patos. Fábulas de Animales de La Fontaine, en versión de Ana Luz Trejo
Lerdo y, como en los casos anteriores, transcribo la edición que falta
de mencionar para dar una idea más completa de esta colección.
El Tomten. Un cuento de Suecia, un poema de Viktor Rydberg,
narrado por Astrid Lindgren, ilustrado por Harald Wiberg,
versión en español de Yolanda Moreno Rivas, México,
Promociones Editoriales Mexicanas, S. A., 1982, 32 p.,
19,000 ejemplares. Título del original en sueco: Tomten,
publicado por Ab Rabén &amp; Sjögren, Estocolmo, Suecia, 1960.
2.2 La integración de nuevas editoriales
Resultaría tedioso incorporar todos los asientos bibliográficos
pertinentes a la edición de los clásicos infantiles durante el siglo XX
en México, aunque ofrecen pistas para rellenar huecos en la historia
de la literatura infantil y juvenil que muy poco ha abrevado en las
décadas que anteceden los años 80.
¿Nació esta literatura a partir de estos últimos 40 años?
Hay quien lo afirma. Frente a ello, la recopilación de ediciones
ofrece algunos puntos para la discusión, por eso hay que considerar
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también a las editoriales no conocidas, que son fuente de mis datos
y permiten trazar un mapa de un territorio poco explorado.
Durante los años cincuenta, comienza a crecer la lista de
editoriales interesadas en los libros infantiles. Las menciono por
número de títulos registrados:
Con cuatro títulos: la Editorial Extemporáneos en su
colección “Arte para niños” editó en la serie “Ballet” La Bella
Durmiente (1973); y tres títulos en su serie “A través de los ojos del
artista” (1976), impresos en la República Democrática Alemana,
con 5 mil ejemplares.
Con dos títulos, la Editora Nacional: Fábulas completas
de Samaniego é Iriarte, con otras sacadas de Fedro y Esopo, 1951, con
ilustraciones de Granville, y Las mil y una noches, 1973.
Con un título en este recuento:
El hijo de Robin Hood, Editorial Leyenda, 1946.
J. M. Barrie, Peter Pan y Wendy, Editorial Época, 1978.
Oscar Wilde, Cuentos cortos. El príncipe feliz y otros cuentos, Ediciones
Prisma, 1980.
Rudyard Kipling, Cuentos para niños, ilustración del autor, Ediciones
Quinto Sol, 1984.
Juan Ramón Jiménez, Platero y yo, Editores Mexicanos Unidos, 1987.
Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, Editorial Grijalbo, 1998.
Con distribuidoras en varios países:
Los más bellos cuentos de Las Mil y una noches, traducción directa del
árabe, selección y prólogo del Dr. Juan Vernet, Editorial
Labor (Barcelona – Madrid – Buenos Aires – Río de
Janeiro – México – Montevideo, 1960).
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Antiguas fábulas hindúes, Queromón Editores (México, Madrid,
Barcelona, Buenos Aires, Río de Janeiro. Colección
“Maestros del relato infantil”, 1965.)
En este recuento, que muestra la diversidad de editoriales de
literatura infantil y juvenil, está Ediciones Cervantes que lanzó en
1944 su “Biblioteca infantil Cervantes”, con autores como Oscar
Wilde, Andersen, Perrault, y algún relato de Las mil y una noches. Da
el crédito de A. Artis-Gener como ilustrador, poco frecuente para
esos años. La oferta es más amplia si atendemos su lista de “títulos
publicados” y en prensa.7
En 1955 la Editorial Latino Americana publicó libros muy
simples, con una característica: “Las ilustraciones interiores de estos
cuentos se han hecho de manera que los niños puedan colorearlos,
añadiendo así un motivo más de interés y enseñanza a esta bella
colección.” 8
Estas ediciones (las encontramos en su cuarta reimpresión
en 1993 con tirajes de 5 mil ejemplares en rústica) alimentan un
mercado que se nutre de ediciones económicas:
¡De los niños de ayer… para los niños de hoy! Las mismas historias
maravillosas que hace años deleitaron a mamá y papá, hacen
hoy la dicha del pequeño que posee completa, la formidable…
’Colección Infantil’. Cada uno lleva su mensaje de enseñanza.9
7 Biblioteca Infantil “Cervantes”: a El príncipe feliz, se agrega El valiente
soldadito de plomo, La Bella Durmiente…, agrega: El patito feo. La sirena,
La isla del tesoro, pero también otros temas: Los niños de la Biblia, Casos y
pláticas de animales, entre otros.
Juan sin miedo, México, Editora “Latino Americana”, S. A., 1955,
28 p. Editora “Latino Americana”, S. A., Guatemala 10-220, México, D. F.
(Cartoné) 5,000 ejemplares. La cita es de la p. 2.
8

9

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El Barón de la Castaña, México, Editora Latino Americana, S. A., 1ª
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Obras mucho más cuidadas (en cartoné con cubierta de tela
para un público con capacidad adquisitiva) integraron la “Colección
Ilustrada de Obras Inmortales”, de Editorial Cumbre, cuyas
primeras ediciones datan de 1955. Además, de El último mohicano, de
J. Fenimore Cooper, con un cuarto tiraje en 1962 de 4 mil ejemplares.
En 1986, Fernández Editores reprodujo una serie de
ediciones italianas de gran formato, letra grande, texto original de
Rossana Guarnieri e ilustraciones de Cesare Colombi, con tiraje de
5 mil ejemplares, cuyo título era I Capolavori Della Fiaba, en español
Tesoro de cuentos en tres volúmenes dedicados a Perrault, Andersen y
los Grimm:
Charles Perrault, Perrault. Tesoro de cuentos, texto original de Rossana
Guarnieri, ilustraciones Cesare Colombi, México,
Fernández Editores, S. A., 1986, 136 p., 5,000 ejemplares.
Traducción Liana Halphen. Título original: I Capolavori
Della Fiaba Perrault, 1979, editrice AMZ Milano.
Por su parte, Editorial Diana participó en esta oferta con su
“Colección Cuentos y Fábulas”; aunque se presentan en pasta dura,
son ediciones para un público amplio. Un ejemplo Slico amplio adas
edición 1955, 4ª reimpresión 1993, 28 p. La cita es de la contraportada: Vea
qué desfile de “cuentos inmortales”:
Pulgarcito
El sastrecillo valiente
Blancanieves y los siete enanitos
Blanca Rosa, la bella durmiente
del bosque
Pinocchio
Piel de asno  
Caperucita Roja
El soldadito de plomo
La casita de chocolate
El Rey Midas
Alí-Babá y los cuarenta ladrones
El gato con botas
La Cenicienta
El Barón de la Castaña
La tortuga y la liebre
Gulliver en el país de los enanos
Aladino o la lámpara maravillosa
Gulliver en el país de los gigantes
Juan SinMiedo
El ladrón de Bagdad
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

con esta famila, son ediciones para un pes, formatos, adaptaciones.
Una especie de cllacionadas con esta famil: Swift, Gulliver en el país de
los gigantes, adaptación de F. L. Álvarez, ilustración de Serra Mesana,
México, Editorial Diana, 1ª edición de 1952, 9ª reimpresión 1982,
118 p.10
2.3 Novaro, Diana, Fernández, Trillas… ediciones de Clásicos y
Walt Disney
La tendencia a editar obras clásicas se explica por un hecho: la
progresiva consolidación de casas editoras que basan una gran parte
de su producción en los textos escolares. Las menciono con su año
de fundación: Editorial Patria (1933), Fernández Editores (1943),
Libreros Mexicanos Unidos (1944; pasa a ser Editorial Limusa
en 1962), Editorial Porrúa (1944, aunque como libreros iniciaron
operaciones en México en 1900), Editorial Diana (1946), Editorial
Trillas (1953).
El desarrollo de la edición mexicana en las décadas marcadas
por el periodo anterior y posterior a la segunda guerra mundial se
originó por el apoyo oficial a la industria editorial. Juan Manuel
Aurrecoechea y Armando Bartra explican el dinámico mercado
editorial a partir de la venta de historietas como Chamaco y Pepín:
10 Swift, Gulliver…, contraportada: “Colección Cuentos y Fábulas”
Alicia en el país de las maravillas
Fábulas de Esopo
Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno
Fábulas de Samaniego
Cuentos de Andersen
Gulliver en el país de
los enanos
Cuentos de Grimm
Gulliver en el país de
los gigantes
Cuentos de Perrault
Las mil y una noches
Don Quijote de la Mancha
Pinocho

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

… a fines de los treinta. El auge historietil de chamacos y pepines
–difícil mientras el abasto de papel dependía del monopolio
privado constituido por la empresa San Rafael– se facilita con
la creación en 1935 de la paraestatal Productora e Importadora
de Papel, Sociedad Anónima (PIPSA) que subsidia a editores
como Herrerías, Sayrols y Valseca. Igualmente ventajosa es la
disposición cardenista, de 1937, de liberar de porte postal a los
periódicos y revistas que no contengan más de 25 por ciento de
anuncios en sus páginas. (78)

En este ensayo no incluyo el peso que las historietas tuvieron
en el desarrollo de la literatura infantil y juvenil mexicana, pero la
referencia anterior me permite por lo menos mencionarlo.
Tras la Revolución, la obra educativa aumenta progresivamente
a partir de la alfabetización, al dotar de materiales de lectura a
nuevos lectores, en la ciudad y el campo, entre adultos y la población
infantil. Desde el régimen de Lázaro Cárdenas (1934-1940) existen
programas definidos de publicidad y propaganda –como se les
denominó oficialmente–, que favorecen a las publicaciones. Ello es
evidente en los programas editoriales de la SEP que, en 1958, dio
origen a los libros de texto gratuitos, política oficial de dotación de
textos para la educación básica, vigente en la actualidad.
2.3.1 Editorial Novaro y sus otras firmas
Editorial Novaro merece particular atención, pues hay evidencia
de que sus fundadores provienen de la edición de periódicos, entre
ellos La Prensa. Bartra y Aurrecoechea explican el contexto de la
edición de la época:
Los efectos de la segunda guerra mundial también son capoteados
a bajo costo por la industria de la prensa. Los grandes editores
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

obtenían parte de su papel en países como Suecia y Alemania,
y con el estallido del conflicto bélico las importaciones se
suspenden. En este predicamento, Herrerías –que había mostrado
simpatías por el Eje– cambia rápidamente de bando y en 1941 se
asocia con De Llano, de Excélsior, Lanz Duret, de El Universal, y
Novaro, de La Prensa. Para presentarle a Washington un proyecto
de colaboración por el que los norteamericanos deberían poner
papel y aportaciones monetarias para rehabilitar la industria
editorial mexicana, a cambio de una política de prensa favorable
a los aliados. Esta venta de simpatía política no se concreta en lo
referente a las inversiones, pero sí en el suministro privilegiado de
papel por parte de EUA. (78-79)

Desde la década de 1950 puede rastrearse la relación de
Novaro con firmas editoriales de Estados Unidos, por medio de las
que ofrece a los lectores mexicanos algunas fórmulas probadas allá,
incluso de títulos para la infancia.
Técnicamente son series novedosas cuyos textos se
acompañan eficientemente de la ilustración. Algunos ejemplos
incluyen títulos de Walt Disney, una de las cartas fuertes de la
Organización Editorial Novaro.
El nivel de sus operaciones, a finales de 1958, logró que
en sus instalaciones se realizaran los primeros libros de texto
gratuitos. El librero del exilio español, y fundador en México de las
Librerías de Cristal en 1941, Rafael Giménez Siles, estuvo a cargo
de su producción, cuando la Comisión Nacional de Libros de Texto
Gratuitos se le confió al renombrado escritor Martín Luis Guzmán.
Un segundo ejemplo indica que su producción se extendió
hasta la década de 1980, cuando la Organización Editorial Novaro
anunciaba su distribución en México, D. F. (México), Barcelona
(España), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Santiago (Chile).
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Sir Walter Scott, Clásicos ilustrados. Ivanhoe, Versión española adaptada
por Rodolfo Bellani, ilustraciones de Ricardo Ceballos,
México, Organización Editorial Novaro, 2ª edición 1980,
96 p., 2,000 ejemplares.
Esos fondos fueron retomados por editoriales que
sobrevivieron al cierre de Novaro, como Trillas, con distribución
internacional en México, Argentina, España, Colombia, Puerto Rico
y Venezuela.
Anna Sewell, Belleza negra, México, Editorial Trillas, 1990, 96
p., 10,000 ejemplares. Adaptación de Bárbara Nolen,
versión de Raúl de Zaldo Galina, ilustración de Tom Gill.
(Colección “Clásicos Ilustrados”).
En este caso, el copyrigth también está asignado a una empresa
Norteamérica: Western Publishing Company, Inc., en 1990 y 1963.
Es muy probable que la edición de 1963 la hiciera Editorial Novaro,
no sólo para este título sino para toda la serie:
Colección “Clásicos Ilustrados”
Belleza Negra			
Los ocho primos
Ben-Hur			
Los patines de plata
El conde de Montecristo
Los tres mosqueteros
El Mago de Oz			
Mujercitas
Heidi				Robin Hood
Huckleberry Finn		
Sherlock Holmes
La isla del Tesoro		
Tom Sawyer
La vuelta al mundo en 80 días Viaje al centro de la Tierra.
(1996)11
Esta producción compartida de títulos editados en décadas
distintas, la de 1960 por Novaro, junto con la de 1990, ambas con
11 En 2ª de forros
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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

sus respectivas reediciones, evidencia la continua inclusión de obras
clásicas en los catálogos editoriales mexicanos, como una oferta
privilegiada para los lectores infantiles.
Esa fórmula de la repetición (Jules Verne, Mark Twain,
Robert L. Stevenson, Alejandro Dumas, etcétera) puede igualmente
apreciarse en otras series editadas por Novaro o por alguna otra
de las firmas relacionadas con esta familia, como es el caso de la
Editora Cultural y Educativa, en Bahía de San Hipólito 56, en la
Ciudad de México, que tuvo como fundador a Luis Novaro: de ella
encontré dos series muy diferentes.
Presento la primera de ellas, con ediciones que se caracterizan
por su portada en cartoné en color negro, con estampa en tercera
dimensión en plástico, y hojas en cartulina, con ilustraciones a doble
página, con técnica de maqueta en tercera dimensión. Es un trabajo
de impresión de una empresa japonesa, como se observa en la ficha:
Hans Christian Andersen, La Reina de la Nieve, México, Editora
Cultural y Educativa, S. A. de C. V., 1969, 34 p., 25000
ejemplares. Ilustraciones de Shiba Productions. Froebel –
Kan Co., Ltd. Copyrigth 1968 Shiba Production.
Los datos coinciden con los de la revista Había una vez…,
de periodicidad semanal impresa en México por la Editora Cultural
y Educativa, de 16 páginas que acredita estar “aprobada por la
Secretaría de Educación Pública”, cuyo fundador fue Luis Novaro,
ya para entonces fallecido. Su primer número es del 8 de julio de
1970, y en su “Presentación” señala:
Es mentira que el PAÍS DE LOS CUENTOS sea solamente un
sueño. Existe en las páginas a colores de nuestra revista HABÍA
UNA VEZ… Aquí es posible “tocarlo” y ser acompañado
por sus maravillosos personajes. Este PAÍS para los niños –y

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

creo que todos, en alguna forma, tendremos siempre algo de
niños– es una valiosa parte de la herencia que nuestro fundador
y maestro, LUIS NOVARO, q.e.p.d., nos ha dejado. Lo hemos
construido, pedacito por pedacito, con las ideas, con el amor
por la sana diversión y con el recto profesionalismo que él supo
enseñarnos.12

En los siete números revisados de la revista Había una
vez…, se presenta una versión resumida de un cuento clásico cuya
ilustración sirve de portada: “Aladino y la lámpara maravillosa” en el
primer número. Enlisto los siguientes títulos de clásicos conocidos,
provenientes de versiones holandesas si atendemos a los derechos
contratados por Novaro:
Núm. 23, 8 de diciembre de 1970, La princesa y el enanito
zapatero
Núm. 27, 5 de enero de 1971, La Bella Durmiente
Núm. 28, 12 de enero de 1971, Los leñadores y el oro de las hadas
Núm. 31, 2 de febrero de 1971, Las habichuelas mágicas
Núm. 38, 23 de marzo de 1971, El caballo encantado
Núm. 40, 6 de abril de 1971, Blanca Nieves y los siete enanos
Puede notarse que la constante aparición de títulos de
obras infantiles está ligada a la variedad de las adaptaciones, cuyas
características, en cuanto a su redacción más o menos extensa o
en su ilustración más o menos elaborada, prefiguran habilidades
espécificas de lectura del público infantil.

12 Revista Había una vez…, p. 2. [Copyright] N V Uitgeverij Spaarnestad,
Haarlem, Holland. – Derechos mundiales reservados. – Revista semanal
editada en México por Editora Cultural y Educativa, S. A. de C. V. – Oficinas
generales: Bahía de San Hipólito Núm. 56, México 17, D. F. – Fundador Luis
Novaro. – […] Precio por ejemplar, en la República Mexicana, $ 2.00.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

2.3.2. El comic, característica de Editorial Novaro, y otras de
sus ofertas editoriales
Posiblemente los datos de historietas o “libros-comic” de Editorial
Novaro serían los más numerosos en la recopilación de obras
correspondientes a esta empresa. Cosecha por este medio lo
sembrado por sus antecesores –Chamacos y Pepines, como los
presentaron Bartra y Aurrecoechea–. Para muestra bastan dos
botones:
Joyas de la mitología. Los trabajos de Hércules: Los establos de Augías, El
Toro de Creta, México, Organización Editorial Novaro, S.
A., MCMLXXII, 40 p. (Libro Comic).
Grandes viajes. Legazpi, el navegante de Oceanía, tomo VI, México,
Organización Editorial Novaro, S. A., 1972, 64 p. (Libro
Comic).
Organización Editorial Novaro: México, D. F. (México), Barcelona
(España), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Santiago
(Chile). Cuarta de forros: $ 9.50 M Mex.
La lista de productos de Novaro no quedaría completa sin las
colecciones como Desprende y arma, impresiones en cartulina de pocas
páginas que contienen figuras que una vez desprendidas permitían
a los niños construir maquetas de temas vistos como centros de
interés infantil. Una edición como ésta conlleva la posibilidad de la
lectura ligada con el juego:
El Circo, México, Organización Editorial Novaro, 3ª edición 1980,
15,000 ejemplares. Título en inglés: “Three-Ring Circus”…
por arreglo exclusivo con Western Publishing Company,
Inc., de los E. U. A. (Colección “Desprende y arma”).
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Una aldea india, México, Organización Editorial Novaro, 4ª edición
1981, 15,000 ejemplares. (Colección “Desprende y arma”).
¿Qué se conserva de toda su producción? Durante años,
Novaro se identificó con las ediciones de Walt Disney en variadas
presentaciones, formatos, adaptaciones. Una especie de clásico
moderno, que hoy habría que buscar en librerías de oportunidad,
como:
Pedro y el lobo, versión española de Héctor D. Shelley, México,
Organización Editorial Novaro, S. A., 1983, 44 p. (Walt
Disney presenta) Título de esta obra en inglés: Peter and the
Wolf.
2.3.3 Fernández Editores: de materiales para la escuela a los
textos infantiles
En la búsqueda de ediciones de Walt Disney, que identificó a
Novaro, también participó otra casa mexicana que tradicionalmente
ofreció productos a las escuelas: Fernández Editores, con versiones
asequibles a diferentes edades e intereses: para los más pequeños
destacó la ilustración que acompaña con textos breves, como en
Walt Disney presenta. El libro de la selva, México, Fernández Editores,
1986, 24 p. (Colección “Perfiles Disney”)
Con otra presentación, apoyada en recursos fotográficos,
implicó una propuesta editorial atractiva, en la que la ilustración
tradicional de Disney variaba, para el público infantil de Estados
Unidos:
La isla de las focas es el nuevo tema para la realización de una película.
[…] escogimos a los animales silvestres como protagonistas,
encargándose la propia Naturaleza del argumento. Nosotros
solamente ayudamos como camarógrafos y editores.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Ésta fue la primera película que se hizo dentro de la serie: Una
Aventura de la Vida Real […] de la cual “La isla de las focas” es
un volumen, se publica por convenio entre Fernández editores,
S. A., y Walt Disney Productions de Burbank, Cal., E. U. A., que
tiene asegurados los derechos de reproducción total o parcial en
todo el mundo. (1964, 3)

Esa búsqueda técnica puede apreciarse también en una
impresión realizada para Fernández Editores en Japón: Números, para
niños muy pequeños con 8 páginas, todas en cartoné con cubierta
plástica, y con ilustraciones que recuerdan el estilo de la década de
1950, aunque no precisa en sus datos el año en que se realizó.
Para una conclusión, siempre provisional
Cerramos este recorrido por las lecturas clásicas, donde miramos
uno de los rostros de esta producción cultural dirigida a la niñez
mexicana. Nos detenemos en un momento alejado de nuestro
presente: es claro que cualquier propuesta sobre la producción más
reciente amerita una mirada muy atenta para tratar de describir las
estrategias editoriales que vehiculan una producción que, como la
aquí mostrada, es juzgada como parte ineludible del canon ofrecido
a nuestras infancias.
Al hurgar en las ediciones antiguas, rescatadas de las librerías
de ocasión, de viejo como también las denominamos en nuestro
país, recuentos como éste pueden ofrecer aspectos de interés para el
estudio de esta producción cultural.
Rescatar esta herencia cultural, fija en las páginas de
impresos cuya existencia misma no es preservada en bibliotecas
especializadas (depende de las búsquedas, los medios para
adquirirlos, el lugar para almacenarlos, el tiempo para reflexionar
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

sobre sus características y organizar un panorama –así sea
preliminar como éste– y ciertamente del interés de quienes leen),
implica reconocer que en su edición han intervenido, y lo siguen
haciendo hasta nuestros días, una larga serie de personas que
escriben, ilustran, diseñan, arman colecciones, proponen nuevos
proyectos, invierten fondos, leen en voz alta en busca de nuevos
títulos para hacerlos llegar a escuelas, plazas públicas, cines, teatros,
la radio, las nuevas tecnologías, la soledad de la lectura en casa o la
invitación a dormir cuando una voz susurrante recrea las hazañas
de héroes y heroínas para nutrir nuestros sueños.
Referencias
Aurrecoechea, J. M. y Bartra, A. (s/a). Puros cuentos. Historia de la
historieta en México, 1934-1950. México. Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes / Editorial Grijalbo.
Echeverría, E. (1892). Manual de enseñanza moral. (Edición arreglada
para las escuelas megicanas por Francisco Sosa). The
History Company, Libreros Editores. San Francisco.
Frenk Alatorre, M. (1973). El folklor poético de los niños mexicanos,
en Artes de México, núm. 162, año XX.
Luis F. Mantilla, L.F. (1885). Libro de lectura n° 2. Nueva edición.
Bélgica. Librería de Ch. Bouret,
Peña Martínez, L. (1992). Entrevista con Enzo Serge. Sincretismo y
narrativa indígena, en La Jornada Semanal, domingo 23 de
agosto de 1992, pp. 23-29
J. B. Suárez. (1889). Rasgos biográficos de Niños célebres extractados,
traducidos y referidos á los alumnos de los colegios y escuelas por J. B.
Suárez. Librería de Ch. Bouret,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

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�Arnulfo Uriel de Santiago Gómez / La letra niña aspira a un rostro clásico

Secretaría de Educación Pública. (1976) Lecturas clásicas para niños.
Forjadores de América Latina. Hidalgo, Morelos, Bolivar.
Sewell, A. (1990). Belleza negra. Adaptación de Bárbara Nolen,
versión de Raúl de Zaldo Galina, ilustración de Tom Gill.
Colección “Clásicos Ilustrados”. México. Editorial Trillas.
Tagore, R. (s/a). Poemas de la luna nueva (Poemas y cuentos para
niños). Colección de Lecturas Clásicas para Niños. México.
Editorial Nueva España.
Valenzuela Fuensalida, A. (2009). Patrias Pedagógicas de Gabriela
Mistral. Valparaíso. Ediciones Universitarias de Valparaíso,
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Walt Disney. (1964). La isla de las focas. Una Aventura de la Vida Real.
Adaptación de Jane Werner Watson, traducción de Ana
Ma. Martínez Gil y Willy de Winter. Serie “Una aventura
de la vida real”. Cartoné. México. Fernández editores, S. A.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-79

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Un viaje memorioso por la literatura infantil
y juvenil
A thoughtful journey through children’s
and youth literature
Laura Guerrero Guadarrama
Universidad Iberoamericana,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0003-2801-8969

Fecha entrega: 25-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Guerrero Guadarrama, Laura. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81
Email: laura.guerrero@ibero.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Un viaje memorioso por la literatura infantil
y juvenil
A thoughtful journey through children’s and
youth literature
Laura Guerrero Guadarrama
Universidad Iberoamericana
Ciudad de México
laura.guerrero@ibero.mx

Resumen: dentro del panorama de la literatura infantil y juvenil
contemporánea, que parece dirigirse a un modelo de producción
uniformizado, altamente influenciado por los bestsellers, surgen los
géneros memorísticos como una modalidad neosubveriva que busca no
solo romper los moldes y funcionar como un antídoto contra el olvido,
sino otorgar visibilidad a la historia de aquellos grupos que han sido
invisibilizados y reconocer la historicidad de la memoria misma.
Palabras clave: Memoria – Literatura infantil y juvenil – Neosubversión
Abstract: Within the panorama of contemporary children’s and young
adult literature, which seems to be heading towards a uniform production
model, highly influenced by bestsellers, the memoir genres emerge as a neosubversive modality that seeks not only to break the molds and function
as an antidote against oblivion, but also to give visibility to the history of
invisibilized groups and to recognize the historicity of memory itself.
Key words: Memory – Children´s and young adult literature –
Neosubversion

43

�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

“Esos días, lo rápido que pasan.
Memorias no: destellos, aerolitos
en galaxias de olvido o invención
Esos días” (Pacheco, 2005, p. 38)
“Jardín de niños” (fragmento)
La nostalgia no se marcha como
el agua de los ríos se vuelve un
mar que nos arrastra implacable.
(Pineda, 2018, p. 151) Dos es mi
corazón (fragmento)

Hace poco tiempo terminamos el proyecto “Los géneros de la
memoria como modalidad neosubversiva de la Literatura Infantil y
Juvenil Contemporánea, un estudio de esta corriente en los últimos
años en México, (2010-2018)”, tarea que iniciamos en 2019 con la
revisión de 103 catálogos de editoriales comerciales, independientes,
universitarias y estatales con el fin de seleccionar textos memorísticos
de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) que estaban circulando en
nuestro país, por lo que se encontraban al alcance de la población
y podían ser leídos por los infantes y jóvenes, aun cuando las y los
autores o las editoriales no fueran nacionales.1
A partir de la búsqueda realizada, encontramos 22
colecciones centradas en temas sobre la memoria y analizamos 418
volúmenes con diferentes plantillas de acuerdo con los variados
formatos creativos, incluyendo textos intermediales: narrativa,
álbum, narrativa gráfica, dramaturgia y cine. La adquisición y el
análisis de todo el material fue posible gracias a los apoyos de la
Beca de Investigación Científica Básica SEP-CONAHCYT 2018 y la
1 Este trabajo se sustenta en el volumen Los géneros de la memoria como
modalidad neosubversiva de la literatura infantil y juvenil contemporánea,
escrito en coautoría con Cutzi L. M. Quezada y Alejandro Vergil Salgado,
actualmente [2023] en prensa.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Dirección de Investigación de la Universidad Iberoamericana Ciudad
de México. El trabajo ameritó un gran esfuerzo por parte de todo el
equipo pues se realizó en medio de la pandemia, que requirió del más
completo aislamiento, por lo que laboramos a distancia y luchamos
arduamente para conseguir los textos (las librerías, bibliotecas y
editoriales estaban cerradas). En esta difícil labor colaboraron, de
manera ejemplar, la doctora Cutzi Quezada Pichardo y el maestro
Alejandro Vergil Salgado como coinvestigadores y posteriormente
coautores del libro que está por publicarse; también nos apoyaron
18 asistentes de investigación y otras personas especialistas en las
diferentes formas artísticas analizadas.
El antecedente inmediato de esta investigación fue el estudio
sobre la neosubversión en la LIJ2 que reflejó cuatro modalidades
importantes en la creación contemporánea: el neorromanticismo, el
neorrealismo, el humor posmoderno y los géneros de la memoria. Lo
neo de la subversión posmoderna significa una nueva mirada sobre la
infancia y la adolescencia, una postura antiautoritaria y una marcada
rebeldía contra el adultocentrismo, más un desarrollo estilístico
contemporáneo con formatos innovadores, en muchos casos
intermediales. No toda la producción contemporánea es neosubversiva,
pues el mundo actual está caracterizado por las contradicciones o
2 Noción que se desarrolló gracias a dos investigaciones previas que
dieron como resultado los volúmenes: Posmodernidad en la Literatura Infantil
y Juvenil. (2012, México: Universidad Iberoamericana) y Neosubversión en la
LIJ Contemporánea: Una Aproximación a México y España. (2016, México:
Universidad Iberoamericana, Textofilia). Lo neosubversivo indica un giro
posmoderno que desestabiliza y cuestiona los patrones heteropatriarcales de
la escritura para la infancia y adolescencia. Siguiendo la idea de la socióloga
Alison Lurie, siempre ha existido una corriente subversiva en la LIJ, pero esa
irreverencia tenía un límite, por lo que era común que las y los personajes
regresaran al orden y se incorporaran en los roles sociales establecidos.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

paradojas posmodernas o hipermodernas3, como se les prefiera
denominar. Hal Forster, crítico e historiador norteamericano, destaca
dos posturas, “un posmodernismo de resistencia y otro de reacción”
(1988, p. 11): el primero realiza un estudio crítico de la modernidad,
una revisión de sus postulados y se opone al status quo; el segundo es
reaccionario, por lo que repudia al modernismo y muestra una clara
tendencia neoconservadora, que brotó como “una reacción ante la
penetración infecciosa del modernismo y la postmodernidad cultural,
que amenaza al sistema de valores y socava con su hedonismo,
narcisismo y permisividad las estructuras […] de la sociedad y cultura
burguesas” (Mardones, 1996, pp. 81-82). Esta última postura ideológica
está muy presente en el hecho literario de la LIJ; las personas adultas
(que por lo general son muy conservadoras cuando se trata este tema)
sostienen una imagen de infancia romántica, idílica y anquilosada, y
pretenden preservar o mantener una inocencia imaginada como el
paraíso perdido, sin querer atender lo que la psicología o la pedagogía
revelan sobre el desarrollo infantil ni la complejidad de los primeros
estadios del desarrollo humano.
Incluso la inocencia a la que aluden los neoconservadores
paradójicamente está sesgada por la raza, la clase social e incluso por
el género: existe una discriminación soterrada que otorga esos rasgos
románticos solo a unos grupos privilegiados.4 Este conservadurismo lo
3 Al respecto es importante señalar que el filósofo y sociólogo francés
Gilles Lipovetsky indica que la categoría Posmodernidad en cuanto remite
al post mortem de la Modernidad es incorrecta, por lo que él decidió dejar
de utilizarla, y propuso que más bien vivimos en una segunda o acaso tardía
modernidad que se caracteriza por una revolución hiperindividualista, por lo
que cree que el término Hipermodernidad describe mejor el mundo actual
(Trujano, 2016, p. 30).
4

46

Crf. Giroux, H. A. La inocencia robada. Juventud, multinacionales y
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

observamos en la narrativa ilustrada, que es el acervo más importante
en la producción de las editoriales estudiadas. De los 177 textos
narrativos analizados, solo el 46.32% resultaron neosubversivos, es
decir, menos del cincuenta por ciento; y en esas mismas historias, la
imagen de la mujer es la prototípica o tradicional del patriarcado en
un 33.3%. Asimismo, domina la actitud explicativa de la voz narrativa,
que es la posición adulta superior que informa, aclara o enseña a las y
los lectores, con lo que se refrenda el desequilibrio de poder entre el
adulto emisor y el receptor infante o adolescente.5
También es cierto que la producción de la literatura infantil
y juvenil se ha mundializado, se han disuelto las fronteras, y en ella
influyen en gran medida los bestsellers, que son aquellos textos que
reciben excesiva publicidad y son leídos por muchas personas, y por
ende resultan atractivos, e incluso llegan a pasar por procesos de
adaptación a otros formatos, como novela gráfica o filme; aunque
hablamos de una categoría amplia, hay subcategorías importantes,
como las que señala Viñas Piquer. 6 Este tipo de obras crean
tendencias que uniforman la creación.
política cultural. Madrid: Ediciones Morata, 2000.
5 No obstante, no debemos olvidar el doble destinatario de la LIJ: el
primer lector/a siempre es la persona adulta, quien se vuelve cómplice de la
voz explicativa del narrador, ya que considera que es apropiada para los niños,
niñas o jóvenes.
6 En El enigma best-seller. Fenómenos extraños en el campo literario,
David Viñas Piquer indica que en la noción best-seller existen variantes: el
fast seller indica un éxito enorme y breve; el steady-seller es aquel que ya no
está entre los más vendidos, pero sigue en la lista; el long-seller señala aquellos
textos que no aparecen en las superventas, pero tienen una larga duración,
como sería el caso de algunos clásicos. Incluso diferencia bestseller (fórmula
comercial) del best-seller, que incluye el éxito comercial pero también valores
estéticos importantes o valiosos. (2009, p. 10)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

Frente a esta constante globalizadora del mercado hay
respuestas diversas que se oponen o se enfrentan a la moda, y una
de ellas es la que está fuertemente vinculada con la memoria y los
recuerdos que nos permiten evocar y recrear hechos, sucesos o
personas del pasado, antídoto que detiene el olvido absoluto y total,
así como la pérdida en el subsuelo oscuro del tiempo. La memoria
es del pasado, señala Ricoeur (2003) siguiendo a Aristóteles: “Es
el contraste con el futuro de la conjetura y de la espera y con el
presente de la sensación (o percepción)” (p. 34); el recuerdo es algo
que nos llega sin ningún esfuerzo, pero rememorar es el resultado de
una búsqueda activa, de un trabajo que conduce a una recordación
correcta o eficaz, con fidelidad al pasado y una ambición veritativa
apegada al ideal, aunque sabemos que la memoria es poco fiable y la
otra cara de la moneda es el necesario olvido. Lo que realmente se
anhela es que aquello que sucedió no sea una borradura o tachadura
completa, y que las voces silenciadas, por ejemplo, se recuperen y
resuenen después de periodos de censura, porque “La rememoración
lograda es una de las figuras de lo que llamamos la memoria ´feliz´”
(Ricoeur, 2003, p. 48). Lo recordado y lo imaginado no son lo mismo;
ambos procesos se valen de las imágenes, pero mientras por un lado
está la búsqueda veritativa del hecho o suceso acaecido en el pasado,
del otro lado está la ficción como producto imaginario; son extremos
que, no obstante, se suelen aliar en la literatura. En nuestro estudio,
por ejemplo, distinguimos las autobiografías de las autoficciones y
las narrativas de la memoria de las narrativas históricas o la historia
para las infancias y adolescencias, de tipo instrumental.
Después de todos los análisis y reflexiones realizadas durante
la investigación, entresacamos de la producción nueve géneros
memorísticos diferentes, sin embargo, nos interesa hacer notar que
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son formas que pueden relacionarse, pues bien sabemos que en la
actualidad los constructos están en movimiento y se enriquecen en
la heterogeneidad. De esta manera localizamos:
1. Narrativas tipo catálogo: textos que utilizan recursos visuales
en formato de libros ilustrados o álbumes divertidos para
representar un listado o una serie de elementos con un
fin didáctico o instrumental, por ejemplo: enumeraciones,
numerologías, abecedarios, diccionarios, recetarios, bestiarios,
adivinanceros, etcétera.
2. Autobiografías y autoficciones: las primeras privilegian,
como se ha señalado, el aspecto veritativo, el llamado “pacto
autobiográfico” del que hablaba Philippe Lejeune (1994), y las
segundas incorporan elementos imaginarios o ficcionalizados
en la aceptación de la poca fiabilidad de la memoria y gran
importancia de lo imaginario en la vida diaria.
3. Mitos subvertidos: el concepto lo tomamos del investigador
Carlos García Gual, catedrático de filología griega de la
Universidad Complutense de Madrid, y con él se refiere a los
mitos que sufren una transformación ideológica y subvierten el
texto tradicional o prototexto.
4. Narrativas de la memoria: relatos que trabajan la memoria, el
recuerdo o la nostalgia. Pueden ir desde lo personal a lo familiar
o colectivo y cultural.
5. Las narrativas históricas: relatos de la historia oficial en
entramados ficcionales que reescriben los hechos o enfatizan
aspectos olvidados.
6. Cuentos, novelas y leyendas actualizadas: la pervivencia del
legado cultural narrativo popular, pero en nuevas historias o
formatos que los revigorizan y traen al presente.
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7. La historia para infancias y adolescencias: estas cumplen una
función instrumental, y recrean para los jóvenes lectores la
historia oficial a partir de relatos sustentados en documentación
y/o testimonios en un proceso historiográfico.
8. Transcripción y/o literaturización de la tradición oral: historias
que se heredan del mundo popular como transcripción o como
recreación literaria. La oralidad y la escritura se contagian.
9. Biografías históricas y/o literarias: historias de vida de personas
que fueron relevantes en la historia, incluso de aquellas que en
su tiempo no fueron reconocidas.
En las narrativas de la memoria, las narrativas históricas o
biografías históricas, podemos encontrar lo que Don Luis González
y González, historiador mexicano, llamó microhistorias o historias
matrias, que son lo contrario a las historias patrias, y están ligadas
a la familia, a las comunidades pequeñas, regiones, barrios, gremios
y monasterios: “La microhistoria se interesa por el hombre en toda
su redondez y por la cultura en todas sus facetas.” (1986, p. 33);
es por esto que puede tomar como asunto las fiestas, el ocio, la
vida infantil, los juegos o festejos familiares; también tiene que ver
con reivindicaciones de los grupos invisibilizados, pues rellena los
huecos enormes del relato patrio oficialista, lo que provoca que, en
el espacio literario, niños, niñas y jóvenes puedan escuchar versiones
diferentes de las cosas o revivir hechos olvidados o negados, con
lo que se activa la lucha por la memoria feliz, la del recuerdo y el
reconocimiento. Como señala Ricard Vinyes, catedrático español
especialista en el tema:
La memoria es un espacio de poder, un instrumento de
adquisición de sentido y legitimidad […] Llevo años interesado en

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los mecanismos y recursos que han utilizado y utilizan las clases
subalternas para comprender el mundo que habitan y el sentido de
la vida que llevan, aspiran o sueñan, y me atrevería a sostener que
su confianza o desolación halla respuesta en los relatos heredados,
modificados o construidos. (Jelin y Vinyes, 2021, p. 17).

Los relatos forjan y sedimentan identidades, luchas,
búsquedas, reacciones frente al poder y reafirmaciones sobre la
justicia. Los recuerdos que se narran sostienen las luchas por el
pasado, como señala Elizabeth Jelin, socióloga argentina que trabaja
desde hace muchos años el tema, lo que implica reflexionar sobre
los sentidos del pasado mismo, porque un mismo hecho puede ser
interpretado de maneras muy diferentes, las versiones pueden variar,
y en esas divergencias se señala un camino hacia la interpretación.
Ella explica:
La “historicidad de las memorias” se refiere al hecho de que, aunque
se trate de un “mismo” pasado, las interpretaciones y sentidos van
transformándose en distintos escenarios y momentos, a partir de
la intervención de nuevxs actorxs y de cambios en las posturas de
lxs viejxs. Cada presente echa nueva luz y nuevos puntos de mira
para encarar ese pasado. (2021, p. 19).

No resulta anodino o banal la selección que un artista hace
de los elementos memorísticos ni la forma como los representa.
Al elegir los materiales del recuerdo, al ficcionalizar los mismos o
expresarlos de una manera didáctica, está ejerciendo un poder que
tiene repercusiones en las y los lectores de cualquier edad.
Incluso las buenas intenciones no siempre funcionan: dentro
de las narrativas de la memoria, se encuentra el libro Frida y Diego en
el país de la calaveras, de Fabián Negrin, álbum editado por Hiperlibro
y la Secretaría de Cultura en 2016. El relato modifica y altera la
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personalidad de los referentes, que pierden su relevancia artística o
cultural, y los convierte en dos seres simpáticos y aniñados, pretextos
para el arte gráfico, que es bueno e imita el estilo de Rivera y recrea
los referentes de la Catrina así como los de la tradición mexicana del
Día de Muertos, pero no sostiene una buena historia.
Figura 1

Portada del volumen Frida y Diego en el país de las calaveras, de Fabían Negrin

La voz adulta explicativa nos narra el Día de Muertos en un
cementerio, y Frida (ilustrada como Frida Kahlo) y su novio Diego
(ilustrado como Diego Rivera) participan en la celebración. Frida ve
a Diego besando a Rosa y lo persigue, por lo que él cae en un hoyo.
Ella decide seguirlo y entra al país de las calaveras acompañada de un
xoloitzcuintle. Hacia el final, los niños se reencuentran y logran salir
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del lugar subterráneo. El sobrepeso del artista es un recurso para
la comicidad y Frida es estereotípica, la típica niña/mujer celosa.
Aunque apunta hacia el folklore del Día de Muertos y a la relación
tortuosa de Frida y Diego, no logra profundizar en esta última y
resulta un mero pretexto. Lo más interesante es el juego del pastiche
del artista gráfico con la obra de Rivera.
Por otro lado, la novela El nombre de Cuautla de Antonio
Malpica, Premio Gran Angular de SM México del 2005, es una
narrativa histórica enmarcada en el episodio conocido como el
Sitio de Cuautla del 19 de febrero al 2 de mayo de 1812; uno de los
primeros hechos memorables de la campaña militar independentista
de Don José María Morelos y Pavón. Sucedió cuando las tropas
realistas al mando de Félix María Calleja cercaron a los insurgentes,
y durante 72 días. En este contexto, Malpica coloca a un joven de
14 años llamado Bruno Belline Fernández quien antes de migrar
a Europa para estudiar música llega al poblado de Cuautla para
resolver asuntos familiares; ahí se enamora de su prima Claudia,
por lo que se queda más tiempo y es atrapado por el cerco. En
ese espacio de tiempo, el joven cambia su ideología realista por una
insurgente debido a todo lo que ve y escucha. El relato intercala
datos e información documental que le otorgan certeza histórica, y
al mismo tiempo juega con la historia no oficial al referir la presencia
heroica de Narciso Mendoza, un joven de 12 años quien según
algunos autores detuvo a los realistas con un cañonazo, y ha sido
conocido como “el niño artillero”:
Y Narciso, en un alarde ejemplar de sensatez militar, oculto
detrás del cañón, esperó un poco más. Y un poco más. Y un
poco más. Entonces cuando casi tenía a los realistas encima,
tomó el botafuego y accionó la imponente pieza de artillería. La
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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

descarga fue portentosa y el frente de la columna de soldados
fue parcialmente acribillado. Mas eso no fue lo que hizo el
milagro: don Hermenegildo Galena se percató de lo que pasaba
del lado este y rápidamente concentró sus fuerzas en ese punto.
Cuando llegó, encontró a Narciso aún a la expectativa. (Malpica,
2008, p. 84).

Los historiadores actuales dudan de la existencia de Narciso
Mendoza y de su participación en el hecho, pero muy bien podría ser
la representación de todos los jóvenes humildes que lucharon junto
a Morelos. La novela finaliza con la muerte por fusilamiento de José
María. La voz de Bruno se levanta en un ejercicio de memoria futura:
He guardado todas estas cosas en mi memoria con el único fin
de escribirlas para que otros las sepan. […] Escribo estas últimas
líneas con la esperanza de que mis palabras lleguen lejos y duren
años, con la ilusión de que permitan a los que murieron, vivir
siempre y en la memoria. (Malpica, 2008, pp. 220-221).

La voz del narrador se fusiona con la del autor que así
cumple con el ejercicio de la justa memoria para una memoria feliz.
Un cuento que representa la transcripción de la tradición oral
es El conejo y el coyote, narración de Joaquín Trujillo Maldonado,
recopilación de Diane Poole Stockwell, editado y presentado por
Francisco Arellanes y Jaime Pérez González, ilustrado por Carolina
Tovar, texto bilingüe en versión en español y en tzeltal, una lengua
maya que se habla en Chiapas. Pertenece a la colección Xoc Na:
Casa de la lectura del Instituto de Investigaciones Filológicas de la
UNAM del año 2016. La información previa al relato es sencilla
pero inteligente: dirigida al lector/a infantil, señala los antecedentes
y las versiones variadas del relato, así como la importancia de que el
cuento esté escrito en ambas lenguas. La historia relata las desventuras
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del coyote que se ve burlado de manera constante por el conejo. La
estructura es circular, pues el coyote quiere atrapar y comerse al
conejo, pero este lo engaña constantemente escapando de la muerte:
“Y así varias veces el coyote se fue en busca del conejo, pero como
nunca pudo hacer nada, se regresó a su casa. Y aquí termina este
cuento” (Arellanes, 2016). Este texto permite percibir la riqueza de
la oralidad y sus rasgos, como la repetición y sonoridad, y en su
aparente simplicidad otorga la sabiduría que este tipo de historias
tienen, en este caso remarcando que la astucia es más valiosa que la
fuerza, una moraleja que no es explícita pero resulta divertida.
Una obra narrativa tipo catálogo que no sigue la norma de
la numerología o el abecedario tradicional es Noticias al margen, de
María José Ferrada y Andrés López, libro de Alboroto ediciones
del 2020. El volumen ilustrado enlista noticias informativas que han
circulado en el mundo (notas que hablan de desapariciones, desastres
ecológicos o crisis humanitarias) y las coloca al margen, y esos breves
textos de la prensa diaria son interpretados poéticamente, con lo
que cobran otra dimensión más humana que apela a una revisión
crítica de eso que leemos y escuchamos sin atender realmente a su
contenido. Un breve ejemplo:
Sale por la mañana
y llama por su nombre al Sol.
Lo mismo que a la montaña,
al árbol y al río.
Y le parece que de alguna manera silenciosa
ellos responden el saludo.
Porque cada cosa tiene
en el centro del corazón un sonido
que la llama:
Sol.
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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

Montaña.
Árbol.
Río.
Piensa en el hombre que pronunció
las palabras por primera vez.
El balbuceo.
La dulce costumbre de nombrar el mundo. (Ferrada, 2020, p. 9)

Y al final de la página, se encuentra la nota periodística “La
muerte de un idioma” de El Nuevo Diario de Nicaragua, el 8 de diciembre
de 1999: “Cada año, la humanidad pierde cuatro idiomas. Se estima
que dentro de cincuenta años estaríamos utilizando solamente unos
cincuenta idiomas, siendo el español uno de ellos” (p. 9).
El contraste acelera la comprensión, en este caso, de la
pobreza lingüística en la que va cayendo la humanidad, aquello
tan propio de los diferentes pueblos, que es la lengua, y que es tan
difícil de traducir o interpretar; aquello que es pensamiento propio,
interpretación de la existencia, maneras diferentes de vivir y pensar.
Los géneros de la memoria como modalidad neosubversiva
de la LIJ contemporánea libran la batalla frente a la uniformidad de
la globalización y del cosmos bestseller y otorgan visibilidad y voz a
los grupos marginados por la historia oficial, la de los ganadores y
colonizadores, con lo que cumplen con la justa memoria. También
recrean mundos, pueblos y personas perdidas que necesitamos
atender y traer a la época actual como una memoria feliz, la del
hallazgo y del encuentro que recupera lo importante del abandono
injusto. En sus diferentes modalidades, responden al giro
memorístico del siglo XXI que anhela realizar una revisión crítica
del pasado para generar nuevas interpretaciones en el presente que
puedan proyectarse hacia el futuro, ya que son espacios en los que
se guardan las huellas de la memoria personal, colectiva y cultural.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

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�Laura Guerrero Guadarrama / Un viaje memorioso por la literatura infantil y juvenil

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Entrevista a Gilles Lipovetsky y comentarios críticos de sociólogos
mexicanos. Azcapotzalco: UAM.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-81

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Lenguaje literario, experiencia estética y
literatura infantil
Literary language, aesthetic experience and
children’s literature
Dalina Flores Hilerio

orcid.org/0000-0002-4354-0109

Universidad Autónoma de Nuevo León,
Monterrey, México
Azael Abisaí Contreras López
orcid.org/0009-0008-0850-8825

Fecha entrega: 23-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Flores Hilerio, Dalina. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86
Email: dalina.floreshl@uanl.edu.mx azaelcontreraslopez@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Lenguaje literario, experiencia estética y
literatura infantil
Literary language, aesthetic experience and
children’s literature
Dra. Dalina Flores Hilerio
Universidad Autónma de Nuevo León
Monterrey, México
dalina.floreshl@uanl.edu.mx

Orcid: 0000-0002-4354-0109
Ing. Azael Abisaí Contreras López
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
azaelcontreraslopez@gmail.com

Resumen: Este artículo explora la relación entre el lenguaje literario, la
experiencia estética y la literatura infantil desde una perspectiva teórica y
pedagógica. La lectura literaria se plantea como beneficiosa en términos
cognitivos, culturales y éticos. Respecto a la literatura infantil, se defiende
la necesidad de reconocer la inteligencia, sensibilidad y creatividad de los
niños, proporcionándoles textos que los estimulen y desafíen.
Palabras clave: pensamiento crítico, literatura infantil, experiencia estética
Abstract: This article explores the relationship between literary language,
aesthetic experience, and children’s literature from a theoretical and

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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

pedagogical perspective. Literary reading is posited as beneficial in
cognitive, cultural, and ethical terms. Regarding children’s literature, the
need to recognize the intelligence, sensitivity, and creativity of children is
advocated, providing them with texts that stimulate and challenge them.
Keywords: critical thinking, children’s literature, aesthetic experience

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

El lenguaje nos ha puesto a pensar en él, a dilucidar su esencia, desde
que existe, ya que, entre otras cosas, es el vehículo del pensamiento.
Conocemos al ser humano por su lenguaje. Sabemos lo que piensa a
partir de sus estructuras lingüísticas; es más: conocemos el mundo,
lo transformamos y reproducimos a través del lenguaje. A lo largo
de la relación que las personas hemos establecido con él, se ha ido
modificahdo su función. De haber sido una herramienta meramente
comunicativa en los orígenes de la civilización, hoy es un pretexto
para el gozo, para la experimentación de la emoción, para sacudir
conciencias.
A simple vista, parecería que el lenguaje utilitario es igual
que el lenguaje literario. Por lo menos están construidos con los
mismos elementos: fonéticos, gramaticales, sintácticos; sin embargo
su esencia es casi opuesta: mientras el primero es referencial, el
lenguaje de la Literatura es afectivo. En apariencia, es fácil asegurarlo;
pero ubicar tangiblemente la diferencia entre ellos es casi imposible.
Cuando se está frente al texto artístico se puede reconocer esta
esencia mediante la comunicación emotiva que el escritor teje a
través de su texto; pero explicar en qué estriba su condición es una
tarea ardua aún para los expertos.
El artista, cual prestidigitador, otorga a la palabra cotidiana
una carga diversa y compleja de sentidos, a través de los giros a que la
somete. El brillo que éstas adquieren se logra sólo a través de los efectos
del estilo; de las elecciones léxicas, semánticas, sintácticas, fonéticas,
etcétera que lleva a cabo el escritor; es decir, asume el lenguaje no
como herramienta exclusivamente comunicativa, sino como vehículo
y esencia del Arte. Este uso es la esencia de la Literatura.
Para el lector, la Literatura significa la posibilidad de llevar a
cabo elecciones y de dotar las palabras de valores con los que configura
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86

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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

su filosofía personal, a partir de sus propias competencias para leer
los textos y su mundo. La infinita diversidad de las artes literarias
sumadas a la complejidad de la personalidad y los antecedentes de
cada lector justifican la insistencia en integrar la peculiar naturaleza de
la experiencia literaria en la formación escolar, para prepararlo para
la experiencia literaria (proceso individual para evocar los referentes
intelectuales y emocionales implícitos en el texto).
El texto artístico, por lo tanto, es insustituible, a diferencia
de la lectura eferente (utilitaria) que puede ser parafraseada y
remplazable; (un poema no puede parafrasearse sin que cambie su
significación) además, nadie puede leer un poema por nosotros,
ya que el lector debe tener una experiencia a partir de su propia
experiencia vital. Debe “vivir a través” de lo que está siendo creado
durante la lectura (Rosemblat, 2002, 24-56). Esta transacción
remueve los aspectos referenciales y los afectivos, de manera que la
atención que se le concede a cada uno determina dónde se ubica el
texto respecto a un continuum que va desde lo predominantemente
eferente a lo predominantemente estético. A partir de esta mezcla
de sensaciones, sentimientos, imágenes e ideas se estructura la
experiencia que constituye la narración, el poema, en el ensayo o la
obra dramática (60-61).
Las definiciones de la experiencia estética suelen postular
que el arte brinda una satisfacción más compleja de los impulsos y
necesidades humanas que la vida cotidiana con sus frustraciones e
irrelevancias; pero este tipo de experiencia depende tanto de la obra
misma como de las capacidades y disposiciones del lector; es decir,
de sus competencias lectoras o, como las llama Mendoza Fillola, sus
competencias lecto-literarias (2004, 45-78). Al respecto, Rosemblatt
sostiene que no sólo se debe leer Literatura, sino también aprender
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

a leer literariamente. Esto quiere decir que además de leer pensando
en el placer individual y estético, el acto de leer Literatura tendría
que ser una experiencia (una forma de vivir vicariamente vidas
y emociones ajenas) que se integre en el lector para dotarlo de
herramientas que lo lleven a enfrentar dilemas vitales. En el ámbito
de la “enseñanza de la literatura”, la formación del lector literario es
el acto de abrir un espacio para que vidas y emociones individuales
se compartan y discutan de manera razonada (10).
El proceso que surge al estar leyendo (los ojos recorren una
serie de signos y éstos remueven huellas de su experiencia pasada)
es una acción recíproca entre el lector y los signos, que Rosemblat
llama “transacción” porque se complementan y determinan a la vez.
El sentido no está ni en el texto solo ni en la mente del lector, sino
en la mezcla continua, recurrente, de ambos, lo cual conduce a este
último a la activación de muchas diferentes líneas de pensamiento.
A esta particularidad del acto de leer Rosemblatt la llama “teoría
transaccional” (14).
La lectura es un proceso selectivo, contractivo, que ocurre en
un tiempo y en un contexto particulares. La relación entre el lector y
los signos sobre la página avanza como en un movimiento de espiral
que va de uno a otro lado, en el cual cada uno es continuamente
afectado por la contribución del otro. El significado emerge en ese
continuo dar y tomar del lector con los signos impresos en la página;
no está en uno solo de ellos, pues ambos son fundamentales para
el proceso transaccional de construcción del significado. Todo el
contexto del lector, en una combinación irrepetible, determina su
fusión con la particular contribución del texto literario (Rosemblatt
2002, 53-57). Sin embargo, canónicamente se ha señalado que el
texto artístico conlleva la existencia de dos entidades inseparables:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-86

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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

la forma, regida por patrones estéticos; y el fondo o contenido, por
lo que esta perspectiva implica que el acercamiento del niño lector
active tanto la función comunicativa del lenguaje como la expresiva,
lo que promoverá el desarrollo de habilidades cognitivas referenciales
y expresivas o intencionales (van Dijk 1998, 56). Para Rosemblatt, lo que
hace que un texto sea literario es su alejamiento de la referencialidad.
El texto literario hace que los pequeños lectores, lejos de “traducir”
el código a uno más accesible, experimenten y jueguen con las
diversas percepciones que evocan los textos.
Para Rosemblatt, la obra literaria se rige por estructuras
propias; sin embargo, la forma de distinguir un texto literario de uno
que no tiene pretensiones estéticas estriba en su “referencialidad”
(2002, 25). Entre menos literal sea la propuesta del autor, mayor
será el contenido literario de su obra; aunque también Rosemblatt
reconoce que el texto literario existe a medida en que se actualiza al
encontrar un lector. Para ella, lo literario se define a partir del proceso
de lectura, no necesariamente por el texto mismo. La autora asegura
que lo literario tiene que ver con el nivel afectivo y evocativo del
texto, y no necesariamente con los parámetros de la clasificación de
diferentes escuelas o tendencias literarias. Lo literario entonces podría
evidenciarse en un texto a través del grado de motivación que causa
en el lector. Para que el acercamiento de los niños al arte literario sea
efectivo y amigable es necesario que se lleve a cabo sin abrumarlos
con teoría de crítica literaria, aunque el contacto con ella, idealmente
en la escuela, se realice de una forma metódica que permita optimizar
las características y las posibilidades de proyección de cada una de
las formas literarias, dentro de las cuales se distinguen estructuras
distintas. Por ejemplo, Sartre, igual que otros teóricos, reconoce
diferencias fundamentales entre la poesía y la prosa (1991, 25-28).
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La estructura del texto dramático, por su parte, permite
a los niños un acercamiento menos formal, por lo que para los
pequeños es una oportunidad para integrar la Literatura como parte
de un juego en su cotidianeidad: a medida que el niño juega con los
géneros literarios va estableciendo una relación fraternal y cómplice
con el mundo de las Letras. El texto literario ya no es una imposición
académica, sino un pretexto para la diversión, la risa y el placer.
El pedagogo español Antonio Mendoza-Fillola ha elaborado,
a partir de las definiciones de otros críticos y autores literarios
(Borges, Reyes, Todorov, Barthes, Coseriu, Lázaro Carreter, entre
otros), una concepción amplia del texto literario en su libro La
educación literaria. Bases para la formación de la competencia lecto-literaria:
Hay un espacio común para la lengua y la literatura. Entre el
discurso cotidiano y el discurso poético hay un uso compartido
de registros, de formas de expresión, de recursos, de modo que
no es posible delimitar un punto de ruptura entre ambas formas
de discurso (…) las propiedades literarias se encuentran también
fuera de la literatura (Todorov, 1975) (…) La literatura es como
un espejo de aumento donde se ve el funcionamiento del lenguaje
agrandado, multiplicado, complicado a propósito y a veces,
analizado en varios niveles (…) por ello es también un medio de
conocimiento del mundo y de la cultura. (2004, 61)

A causa de la expresividad y recursividad de sus usos, la
literatura se convierte, como señala Barthes en El grado cero de la
escritura, en la utopía del lenguaje (1973, 13). Los efectos estéticos
de la lengua literaria se basan en la selección de elementos y
estructuras y en la intención de sugerir valores connotados (sin
embargo esta condición no es privativa del lenguaje literario); “el
empleo del lenguaje en la literatura, no es un uso particular, sino
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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

representa la plena funcionalidad del lenguaje o la actualización de
sus posibilidades, de sus virtualidades” (Coseriu, 1987,37). Mendoza
Fillola establece entonces los siguientes presupuestos respecto a la
literaturidad de un texto:
•

La lengua y la Literatura se relacionan entre sí por el vínculo que
supone el uso poético del mismo sistema de lengua, razón por la
que, señala Lotman (1981), la producción literaria resultante se
ubica en el amplio ámbito semiótico de la cultura.

•

Los textos literarios contienen significados connotados que no
suelen ser unívocos.

•

Las obras literarias se construyen según usos y recursos que
cada autor recrea con una intencionalidad específica;

•

su finalidad es la de ser leídas/interpretadas por distintos
lectores-receptores en épocas y contextos culturales muy
distintos (multiplicidad de interpretaciones, dependiendo de la
competencia lecto-literaria de cada lector);

•

en su recepción intervienen los condicionantes de cada lector
(marcos de referencias que le permiten ser coautor de la obra
literaria).

•

La literatura no es necesariamente sinónimo de complejidad
lingüística

•

La actualización de una obra literaria, que siempre es una lectura
lúdico estética o crítica, desencadena en el individuo un proceso
interno de interacción cognitiva.

•

La lectura literaria tiene la capacidad de desarrollar los
conocimientos

(lingüísticos,

culturales,

enciclopédicos,

metaliterarios) las experiencias y capacidades analíticas del
lector, a través de lo que se entiende como proceso constructivo
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de aprendizaje (a partir de la correlación e identificación de los
conocimientos previos acumulados).
•

Desde la perspectiva intertextual, la obra literaria es un hipertexto en
el que están presentes las evocaciones de otros discursos literarios.
Esta dimensión confiere una nueva perspectiva de observación,
valoración y comprensión del hecho literario, puesto que su
significado está en relación de interconexión y de dependencia con
otras producciones. (Mendoza-Fillola, 2004, 109-117).

Lo Bello y lo Sublime
Si se redujera el perfil del arte a su contenido estético, sería necesario
establecer la forma de “medir” o evaluar la estética desde una postura
objetiva; sin embargo esto mismo le restaría gran parte de su valor.
Es obvio que, según reza un dicho popular, en gustos se rompen
géneros, pero esto no quiere decir que cualquier cosa que sea del
gusto público podría elevarse a la categoría de “arte”.
En su ensayo sobre Lo bello y lo sublime, Kant asegura que
las sensaciones de gusto o disgusto obedecen más a la sensibilidad
particular de cada persona que a condiciones externas; es decir, cada
quien tiene una sensibilidad particular para percibir las características
de las cosas y dicha percepción puede inclinarse hacia la emoción de
lo bello o de lo sublime, según sea la propuesta del medio exterior.
Para Kant, lo sublime conmueve; lo bello encanta. La expresión
de quien está dominado por el sentimiento de lo sublime es seria;
a veces fija y asombrada. Lo sublime presenta a su vez diferentes
caracteres. A veces le acompaña cierto terror o melancolía; a veces,
sólo un asombro tranquilo. Según su disposición particular, lo
sublime puede inclinarse hacia lo terrorífico, lo noble y lo magnífico;
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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

de la forma que sea, finalmente, lo sublime siempre es grande. Lo
bello, al contrario: puede ser pequeño. Lo sublime es sencillo; lo
bello, engalanado (2002, 19).
Kant reconoce que algunas características del ser humano
son proclives hacia lo sublime; y otras, hacia lo bello: mientras
la inteligencia, la audacia, la verdad y la rectitud son sublimes, el
ingenio, la astucia, la broma y la lisonja son bellas. En general, las
cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor. Sin embargo,
la emoción de los sublime es más poderosa que la de lo bello y, por
su capacidad de conmover, está siempre en el Arte (2002, 27). El
arte “verdadero”, según Kant, siempre es sublime, aunque también
sea bello; no ocurre lo mismo con lo bello que no siempre producirá
el efecto de lo sublime.
Para Kant, el arte no puede ser percibido a través de lo que el
intelecto reconoce, sino a partir de lo que el sentimiento experimenta
(2002, 36). El arte no se entiende; se vive. No tendría caso, según
Kant, desarrollar las habilidades intelectuales si, al mismo tiempo,
no se tiene un vivo sentimiento de lo bello (37); tomando en cuenta
lo anterior, es posible asegurar que cuentos infantiles como la Breve
historia del mundo, de Eliseo Alberto, establecen un diálogo intenso
con el niño que involucra sus capacidades cognitivas y también toda
su emoción. El pequeño lector entiende el mensaje: el ser humano
está acabando con el mundo en medio de una constante: la guerra.
El texto por sí mismo hace un llamado a que el pequeño explore las
razones por las que no debe destruir nuestro entorno, llevándolo a
buscar la belleza y a sentir emociones (vivir una experiencia estética)
frente a su contexto.
La Literatura ofrece a los lectores la posibilidad de
“filosofar” informalmente respecto a la vida y de formarse un
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criterio basado en sus decisiones y participaciones; más aún:
les da herramientas lingüísticas para que organicen sus ideas y
las sustenten con validez. En la Literatura infantil se percibe la
tendencia de provocar la emoción de lo bello y de lo sublime; sin
embargo, la esencia literaria implica que se trascienda la simple
belleza, y la forma despierte un sentimiento de lo sublime que
conmueva al lector; es decir, que sea llevado hasta el punto en que
la experiencia literaria haga explosión en él y lo desborde hacia una
nueva experiencia de vida.
Los seres humanos, según Kant, estamos predispuestos a
encontrar lo bello en lo que nos resulta útil; sin embargo, lo sublime
está en aquello que no presta un servicio particular, de tal forma
que la esencia del objeto en sí mismo se sublima. Esta disposición
para reconocer lo esencialmente estético se desarrolla a partir del
contacto con el objeto y su asimilación a través de la experiencia que
detona, no de su conocimiento.
La Literatura y sus géneros
Sartre asegura que las palabras, materia prima del arte literario, no
son trabajadas por el poeta y el prosista de la misma manera; lo
que pretende el poeta es casi igual a las proyecciones de los artistas
plásticos: construir imágenes y provocar la evocación, de tal forma
que el “autor” se pone al servicio de las palabras; “el poeta no habla,
pero tampoco se calla: el poeta se ha retirado por completo del
lenguaje-instrumento, en pos de la actitud “contemplativa” poética
que considera las palabras como cosas, no como signos” (1991, 49).
La función de la poesía privilegia el sentido estético de la palabra
sobre el referencial, ya que el poeta talla, cincela, pule la palabra en
estado salvaje (utilitario) en busca de la imagen.
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estética y literatura infantil

El poeta es un demiurgo que intenta exorcizar sus demonios;
el prosista, en cambio, se rige por el razonamiento que lo convierte
en su propio demonio. El escritor hace un llamado a la conciencia
para que su lector reflexione sobre las condiciones que lo rodean.
Saramago ha dicho que lo que nos hace quitarnos el sombrero
frente a la Literatura es el poder que tiene para sacudirnos a partir
de la reflexión (el reflejo de la realidad en el mundo ficcionalizado)
siendo éste el fin último de la escritura. De acuerdo con el autor
portugués, la obra literaria no es importante por sí misma, como
creación, sino por lo que provoca: el momento más importante de la
lectura es cuando el lector, por instantes, entrecierra el libro y pierde
su mirada en lontananza1.
El narrador está cerca del objeto. Para él, las palabras están
domesticadas; por el contrario, para el poeta las palabras están en
estado salvaje; son cosas naturales que crecen naturalmente sobre la
tierra, como las hierbas y los árboles. “El poeta mira al mundo desde
afuera y considera a las palabras como una trampa para atrapar una
realidad evasiva; todo el lenguaje, entonces, es como el espejo del
mundo” (Sartre, 1991, 50). En este sentido, el proceso de recepción
en los niños, al ser puestos en contacto con la poesía, es similar al
que ocurre cuando están en contacto con otras artes plásticas: el
poder evocativo es mucho más intenso y logra que, en vez de captar
definiciones, perciban ideas generales abstractas o concretas que los
llevan a una experiencia sensorial y emotiva.
El prosista, en cambio, señala Sartre, es un “hablador” en
el sentido de que lo que dice, dice algo; “el habla habla” (Heidegger,
1951, 12) La prosa es utilitaria por esencia: demuestra, señala,
1

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En conferencia dictada en la Escuela de Graduados del ITESM, 2004.
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ordena, niega, suplica, insulta, persuade, insinúa. Sartre asegura
que no hay nada en común entre los dos actos de escribir (poesía y
prosa) más que los movimientos mecánicos del brazo; en lo demás,
no hay comunicación entre sus universos. La prosa se ejerce sobre
el discurso y su materia es naturalmente significativa; el lenguaje es
usado como caparazón que protege de los demás como si fuera una
prolongación de nuestros sentidos (1991, 54).
El prosista, para Sartre, es un hombre que ha elegido cierto
modo de acción secundaria que podría ser llamada acción por
revelación, por lo que debe preguntársele qué es lo que quiere revelar
y a partir de tal revelación, qué cambio quiere producir en el mundo
(1991, 57); este efecto es evidente en el cuento referido de Eliseo
Alberto, pues se nota el compromiso social del texto y los efectos
que produce en los lectores (incluso en los más pequeños); es decir,
la palabra es acción. Para explicarlo, Sartre utiliza una analogía de
Brice-Parain: las palabras son “pistolas cargadas”. “Si el hombre
habla, tira; aunque puede elegir callarse. Pero si ha optado por tirar,
es necesario que lo haga como un hombre, apuntando a blancos, y
no como un niño, al azar, cerrando los ojos y por el solo placer de
oír las detonaciones” (1991, 57). Con esta analogía, Sartre pretende
justificar la idea de que la prosa, antes que nada es “compromiso”. Se
escribe para transmitir mensajes y pensando en que ese mensaje será
recibido por muchos lectores, lo que le dará validez a la idea de hacer
un cambio trascendental a través de la escritura; no se puede olvidar
que “no se es escritor por haber decidido decir ciertas cosas, sino
por haber decidido decirlas de cierta manera; este estilo representa
el valor de la prosa, pero debe pasar inadvertido” (58).
El contenido literario de un texto podría definirse como
“algo” intrínseco en él que, sin ser panfletario, logra mover al lector;
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estética y literatura infantil

le provoca una respuesta que lo transforma, sin que necesariamente
implique una acción concreta. La literariedad es, en palabras de
Man, otra forma para designar la respuesta estética, construida a
partir de los usos retóricos y estilísticos de cada autor (1990, 650).
Es difícil definir el proceso, pero se evidencia en la recepción. Es
innegable que al estar frente a la obra literaria se experimenta un gozo
emanado del estímulo estético. Así como hay adagios (música) que
inexplicablemente provocan con su sonido una intensísima tristeza,
cristalizada en lágrimas, algunas palabras, puestas estratégicamente
junto a otras, conmueven al lector. Esta respuesta surge de la
búsqueda del escritor por provocar ese efecto.
La estética, según de Man, tiene que ver con el efecto
del significado, no sólo en la poesía, también en la prosa y en el
drama, ya que cada uno de estos géneros se plantea a partir de una
superestructura canónica específica enriquecida por la propuesta
única e irrepetible de cada autor (1990, 648). Para los niños que
empiezan a involucrase con las propuestas estéticas de la palabra, el
género dramático es todavía más lúdico ya que es más dinámica por
sus posibilidades de “re-presentación”. Durante la infancia se lleva a
cabo un ensayo natural que consiste en ir “entrenándose” para ser.
Los niños sienten un placer especial en el juego de roles. Les gusta
interpretar y matizan sus interpretaciones a partir del pacto ficcional
establecido con el juego. Ellos no juegan a ser un tigre o un rey; ellos
son el tigre y el rey. Son actores natos, por eso la experimentación
lúdica a partir del teatro les resulta tan atractiva. Stanislawsky (1981)
establece en Un actor se prepara, algunos preceptos básico en el arte
de la actuación que son realizados, de forma intuitiva, por los niños.
“El sí mágico”2 es llevado por los pequeños, a la escena de la vida
2

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Consiste en condicionarse de manera que tal condición sea percibida
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cotidiana, con la maestría que les permite romper los paradigmas del
mundo adulto.
El teatro es un juego donde se experimenta la vida. Para el
niño, el juego es una actividad tan seria como el trabajo para un adulto;
no es un pasatiempo. Cuando hemos trabajado en la mediación de la
lectura literaria con niños, resulta interesante ver el proceso creativo
que experimentan los participantes a partir de la co-construcción de
los personajes. Ellos juegan con la caracterización y los conflictos;
experimentan vicariamente, mientras se divierten, diferentes
maneras de enfrentar la vida. Ensayan relaciones y conflictos que
probablemente vivirán, pues la literatura lleva implícita la vida.
La Literatura ofrece vastas posibilidades de exploración que
pueden ser aprovechadas de manera óptima si se parte de la idea
de que cada uno de sus géneros dispara potencialidades distintas
en los lectores. Hemos observado, a través de numerosos talleres
infantiles de estimulación literaria que, mientras el contacto con la
narrativa permite a los niños ser críticos y explorar inferencias, la
poesía despierta en ellos la sensibilidad y el gusto por los sonidos;
y el teatro, la búsqueda de la experimentación y el desarrollo de
diferentes habilidades sociales.
La literatura infantil
Hasta la primera mitad del siglo XX, se consideraba que lo único que
podía ser literario era la escritura de textos para adultos; actualmente
se reconoce que la literatura forma parte de la vida del niño desde
temprana edad y es uno de los alimentos más precisos para su
desarrollo integral, por lo que algunos autores contemporáneos han
por el actor como una realidad incuestionable
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estética y literatura infantil

enfocado su atención en la escritura para niños creando un género
particular con objetivos específicos. En Europa y Estados Unidos
los anaqueles no sólo se clasifican por género, sino también según
la edad de los lectores. En otros países como Alemania y Suecia, el
libro infantil ocupa un lugar imprescindible en el proceso formativo
integral (Montoya 6). Esto quiere decir que los textos de Literatura
infantil persiguen un propósito particular que es formativo,
informativo, pero sobretodo, recreativo; esta última capacidad
impulsa el pensamiento crítico y la emoción estética, a través de la
experimentación lúdica del mundo. Indiscutiblemente, la literatura
infantil es un puente que comunica las necesidades formativas de los
pequeños con el arte.
La Literatura infantil contemporánea incluye entre su
corpus textos literarios que se acompañan de propuestas plásticas
cuya integración, en el libro álbum, configura un tercer lenguaje
que dimensiona las posibilidades de su interpretación y disfrute.
Así como la música, la danza y la pintura contribuyen a desarrollar
otras áreas de la capacidad intelectual de los chicos en formación,
la Literatura permite, además de enriquecer su acervo lingüístico,
experimentar la vida desde una perspectiva estética y, con ello,
trascender el mundo rapaz de lo material. La estética de la palabra y
la imagen es, sobre todo, una posibilidad para el juego. La práctica
del juego renueva cualquier rutina. Si a un pequeño se le priva de
esta posibilidad, se le está coartando su libertad espiritual.
Retomando la idea de Sartre de que el arte no pierde nada
con el compromiso (1991), en el ámbito de la Literatura infantil
observamos que las exigencias siempre nuevas de lo social imponen
al artista la necesidad de reencontrar o arriesgarse en la búsqueda de
un lenguaje o técnicas nuevas.
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La postura sociológica respecto al Arte pareciera pesimista
y tajante. La Literatura infantil contemporánea, como cualquier
texto circunscrito al universo textual de una cultura, posee una
ideología, o manifiesta subrepticiamente los usos de una cultura; sin
embargo, su apertura hacia lo lúdico permite que el niño explore
y se cuestione sobre el universo que lo rodea y que está integrado
en el texto. A pesar de que refleja claramente valores concernientes
a la realidad social, no pretende una “reproducción” burguesa de
valores superficiales, al contrario: persigue, a partir de la estructura
de sus textos y sus respectivas propuestas visuales (ilustraciones)
hacer de los niños seres críticos, intuitivos y creativos, capaces de
“sentir” y asimilar el texto desde una perspectiva artística.
La prosa invita a que el pequeño lector dialogue con el
texto en un proceso en el que complementa la información (o
el mensaje) planteada por el escritor. Dentro de la literatura
infantil (particularmente la dirigida a preescolares de 5 y 6 años,
en los que ya se empieza a manifestar cierta rebeldía) es necesario
reconocer esta función de la prosa pues mientras más preceptivo
es un texto, más rechazo provoca en los niños; es decir, a pesar
de que existe una función social en la Literatura, ésta no debe
ser predominante (o exclusiva) ni esquemática, para que no le
provoque aversión.
La Literatura infantil contemporánea se ha generado con
características que tratan de cubrir las necesidades de los niños
del siglo XXI. Entre ellas, se prioriza el derecho a la fantasía y la
imaginación, y se reconoce su inteligencia y su participación como
coautores del texto. Aún así, es difícil que el “género” infantil no sea
visto como un género menor, la crítica literaria académica todavía
no abandona los prejuicios del pensamiento adultocentrista.
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estética y literatura infantil

En 1948 un grupo de personas se reunió en Munich para
plantear la importancia de reconocer la Literatura infantil, con
sus características distintivas, como un género tan importante, o
más, que la dirigida a los adultos, pues los estragos que la Segunda
Gran Guerra dejó en los niños debían enfrentarse a través del
arte. Gracias a esta iniciativa, desde los años 50 se han creado
publicaciones especializadas en Literatura infantil y los medios de
comunicación han dedicado un espacio especial a quienes serán
los futuros lectores de la “gran” Literatura universal; asimismo
se ha reconocido que la literatura válida para los adultos podría
también serlo para los niños.
De acuerdo con Sartre, el escritor debe comprometerse
por completo en sus obras y no proceder con pasividad (1991, 6367). Los escritores de Literatura Infantil contemporánea se han
comprometido con un público cada vez mayor y más exigente que
ejerce, en la medida de sus requerimientos, una crítica activa y más
incisiva que la de la crítica especializada. Desde que el niño ha ido
asumiendo el lugar que le corresponde en el contexto social, es
quien ejerce una crítica directa que exige que quien escribe literatura
infantil sea capaz de interpretar el mundo de los niños desde su
interior, como si fuera un niño más. En palabras de Alfonso Reyes:
“Poesía para niños no es ni puede ser una poesía que meramente
trata temas infantiles, sino una poesía que sea limpia y sencillamente
poesía infantil; en la que no hay un adulto que canta el mundo infantil,
sino un poeta que mira el mundo desde la propia alma del niño”.
Afortunadamente, esta tendencia en la Literatura escrita para niños
responde a las necesidades y exigencias de sus lectores motivándolos
de tal manera que en cada texto literario infantil buscan detonar
habilidades afectivas, cognitivas, lingüísticas y sociales.
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Por otra parte, se considera que la lectura de imágenes es una
actividad que realizan los bebés cuando empiezan a conocer el mundo;
sin embargo, algunas investigadoras como Arizpe y Styles consideran
que debe incluirse, en los programas educativos, un sistema de
alfabetización visual que realmente aporte a los pequeños el andamiaje
para decodificar los textos visuales; este proceso se lleva a cabo al poner
en contacto a los pequeños con las múltiples alternativas de textos
visuales que ofrecen los álbumes infantiles ilustrados. El texto visual
ayuda a que los pequeños integren el mundo a su experiencia a través
de sus sentidos (2004,16). La Literatura infantil contemporánea no se
limita a ser sólo una propuesta plástica; integra el texto escrito, tal como
ubica Vygotsky la función del lenguaje (1995), como un mediador entre
los procesos internos del pensamiento (razonar o reflexionar) para
llegar al conocimiento y a la socialización. Para Vygotsky, el desarrollo
de los niños interactúa con su experiencia cultural, por lo que el libroálbum infantil es un andamiaje para la construcción del conocimiento.
El texto visual complementa y sostiene lo que el niño integra al texto
escrito, a través de un proceso dialógico entre el texto visual y el
lingüístico que estimula el desarrollo del pensamiento complejo.
El libro-álbum, considerado como texto literario, tiene
características particulares en el uso del lenguaje. Su inclusión en
diversos talleres de acercamiento a la lectura se debe, en gran parte,
a sus propuestas plásticas. Las imágenes tienen un gran poder de
seducción. Invitan al pequeño a entrar en su particular universo de
ficción, sea ésta una ciudad renacentista, plasmada en tonos grises, o
la locura de planos coloridos y esquemáticos de una ciudad moderna
vista desde la mirada de un niño. Sobre todo, abren la puerta al mundo
de la interpretación; sus códigos no son lineales y requieren de diversas
competencias “lectoras” para ser decodificados. En ello estriba su
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estética y literatura infantil

mayor mérito: cuando un lector pasa de lo visual al texto escrito, ha
desarrollado una experiencia previa en la recepción e interpretación de
códigos. Arizpe y Styles aseguran que un niño que ha sido estimulado
literariamente a través de los álbumes ilustrados tendrá la capacidad
de ser más receptivo frente a los textos sin imágenes.
Una característica primordial de la Literatura infantil
contemporánea, sea ilustrada o no, es la relevancia del texto
lingüístico por sus recursos estilísticos, retóricos y ficcionales. Quien
escribe para niños está comprometido con la visión infantil, lo cual
no quiere decir que elija un registro fácil o elemental; al contrario,
su aproximación reconoce a los lectores como seres inteligentes
que, sin ser adultos, poseen ya o están en el proceso de adquisición
y desarrollo de una visión crítica, reflexiva y profunda de la vida.
La Literatura infantil contemporánea no da recetas para aprender
a vivir la vida, ni marca un camino axiológico en el desarrollo de
los pequeños. Crea una ficción a la que es invitado el niño y lo
conmueve, invita, reta a que reflexione al respecto y configure un
punto de vista a partir de sus propias ideas.
A partir de la propuesta integradora del texto literario, el
pequeño lector va armando rompecabezas con su experiencia
personal y con el texto (“proceso transaccional”, ya que lector y
texto se condicionan y complementan), con un amplio rango de
libre interpretación. En La vaca que se creía mariposa, por ejemplo,
Emilio Ángel Lome escribe en la primera estrofa: “Tras un sueño
sabroso y colorido/ salpicado de ronquidos y mugidos,/ cierto
día una vaca fantasiosa/ despertó creyéndose mariposa” (2004:7),
independientemente de que los recursos líricos son sencillos por la
edad del niño a la que va dirigido el texto, se perciben claramente
algunos tropos como el hipérbaton en la sintaxis y las imágenes
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que parten de la exageración y, aparentemente, lo ridículo. Esta
introducción parecería apuntar hacia una ficción sin dificultades;
sin embargo, la situación del personaje se complica, pues luego de
confeccionarse unas alas, la vaca se pone a volar de flor en flor, lo
que genera un caos en el pueblo ya que su nueva condición propicia
la destrucción de todos los jardines. Los habitantes deciden llevarla
a “una terapia de grupo”, en la que “Un doctor, cada tarde, muy
puntual,/ le decía, buscando curar su mal:/ &lt;Naciste para dar leche
y mugir;/ ese sueño de volar déjalo ir&gt;” Después de seis meses de
sesiones, al fin, la vaca se cura y todos festejan que ya es normal;
sin embargo “Cuando todos estaban festejando,/ pasaron tres
mariposas volando,/ y al verlas, como un murmullo pequeño,/
la vaca recordó su antiguo sueño(…)” (20) y, “sin más alas que el
deseo” (26), la vaca se eleva y llega al espacio, orgullosa.
Además de la musicalidad de la propuesta lírica del poema,
los niños suelen sentirse atraídos e identificados por la trama, pues
cuando empiezan a asistir a la escuela, van interiorizando ciertos
patrones conductuales de la vida social y confrontan las necesidades
(instintivas) de su voluntad contra las del deber ser, impuestas por
su comunidad. Asimismo, los pequeños lectores pueden identificar
que el registro léxico es ajeno al que usan de forma cotidiana, por lo
que entran en contacto y van reconociendo rasgos estilísticos. Otro
mérito del texto es su estructura: la presentación de personajes y el
planteamiento del conflicto se narra en pretérito; mientras el clímax y
el desenlace, en presente. Este recurso le da mayor velocidad al texto
y, con ello, genera más tensión en la trama; pero lo que suele ser más
estimulante para los pequeños lectores es el desenlace abierto, lo cual
detona una serie de preguntas que los conducen a reflexionar sobre
la vida social y sus propias experiencias para proponer soluciones.
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estética y literatura infantil

Los ejemplos de este tipo de textos literarios son numerosos y
pueden atribuirse a autores modernos o clásicos, quienes escriben, o lo
hicieron, pensando en que los pequeños lectores son aún más exigentes
que los adultos ya que si se acercan a un texto y se quedan con él, será
seguramente porque los ha cautivado y no motivados por pretensiones
intelectuales vacías, como suelen hacer aquellos diletantes que gustan
de pasear con una obra clásica bajo el brazo. Los cuentos de Quiroga,
por ejemplo, ofrecen a los lectores una variedad dialectal que abre las
puertas de otros mundos y sus criaturas. Las imágenes de García Lorca
los llevan a transitar por los colores de la vida a través de la melancolía;
y las de Neruda, a través del humor y lo cotidiano; Benedetti y
Saramago les plantean el dilema de la escritura creativa desde la óptica
de la infancia y la vejez como “antónimos complementarios”. Eliseo
Alberto acaricia el espíritu con su prosa poética que busca rescatar al
mundo de la intrascendencia; y otros, como Ann Fine, detonan los
efectos emocionales tras el estilo, como se observa en El diario de un gato
asesino: “Está bien, está bien. Cuélguenme. Maté al pájaro. Por todos los
cielos, soy un gato. Mi trabajo, prácticamente, es andar sigiloso por el
jardín tras los dulces pajaritos de antojo que apenas pueden volar de
un seto a otro. Entonces, ¿qué se supone que debo hacer cuando una
de esas pelotitas emplumadas revoloteantes casi se arroja a mi boca?
O sea, de hecho aterrizó en mis garras. Me pudo haber golpeado”
(2004, 5). La autora, a través del humor y la ironía, crea un texto que
apela al sentido común y al respeto por la naturaleza desde un discurso
desenfadado y ligero que es sumamente accesible para los pequeños y
que además les permite identificar elementos que construyen el tono
irónico, como propuesta estilística.
La Literatura infantil contemporánea en formato de
cuento, novela, poema o álbum ilustrado, lleva a los lectores por
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un camino afable y amistoso que les presenta opciones diferentes
y complementarias de las que han vivido, respecto a su concepción
del mundo; por lo que pueden establecer relaciones y referencias
más allá de sí mismos. Este tipo de literatura reconoce al niño
como un ser pensante con el que dialoga y co-construye el texto; le
ofrece retos para que desarrollen diferentes habilidades cognitivas y
competencias lecto-literarias que irán conformando su experiencia
lectora, así como la madurez para proponer opiniones libres y
autónomas respecto al mundo que los rodea.
La emoción estética a través de la literatura infantil
contemporánea
La contemplación estética es una característica inherente a los
seres humanos. Está presente en la mirada risueña del bebé cuando
escucha la voz de su madre, o en la plácida sonrisa que se dibuja
en su rostro cuando escucha su melodía favorita, quizás reconocida
desde que se gestaba en su vientre. De la misma forma que
tuvimos la necesidad de dibujar sobre piedras, la contemplación de
pinturas rupestres nos llevó a vivir una experiencia en que la simple
observación nos transportó a un estado de éxtasis y liberación
espiritual. Asimismo, investigar sobre los procesos cognitivos y
emocionales que intervienen en la percepción del arte y la forma
en que reacciona el organismo ante ella ha sido un asunto de interés
constante en la historia de la cultura.
¿Por qué algunas imágenes, historias, movimientos tienen la
capacidad de conmover al espectador hasta llevarlo a la sublimación
de sus emociones?, ¿por qué algunas manifestaciones de la emoción
son evidentes y otras sólo dejan huellan internas que apuntalan el
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�Dalina Flores Hilerio y Azael Abisaí Contreras López / Lenguaje literario, experiencia
estética y literatura infantil

crecimiento espiritual del individuo? Responder a estas incógnitas
es una labor que desvela a los investigadores. Gardner y su grupo
de colaboradores en la Universidad de Harvard tratan de explicar la
relación entre el desarrollo humano y los procesos artísticos, por lo
que han realizado investigaciones en las que concluyen que los niños
menores de cuatro años experimentan “emociones discretas” frente
al hecho artístico (Arizpe y Styles, 2004, 68) “mirar una pintura implica
la consideración de su estatus de “cosa” en el mundo, como objeto
atractivo y como comentario sobre aspectos del mundo expresado
en un medio simbólico. El poder y la fascinación del arte residen
precisamente en que el individuo participa en los dos planos: sensomotor y simbólico” (Gardner 1973, 132). Como parte del mismo
proyecto de investigación, Perkins (citado por Arizpe y Styles 2004,
70) identifica seis categorías en relación con la percepción artística:
1. anclaje sensorial: el arte es un objeto físico sobre el cual enfocarse
2. acceso instantáneo: está abierto a todo el que quiera ver y alienta
3.
4.
5.

6.

82

al espectador a acercarse más.
compromiso personal: está hecho para mantener la atención y
sirve para sostener una reflexión prolongada
atmósfera abierta: cultiva la disposición al pensamiento y
proporciona una atmósfera de influencia elevada
multiconexión: promueve las conexiones entre los aspectos
morales y los sociales, alusiones filosóficas, temas históricos,
estructuras formales, relevancia para la experiencia personal, etc.
conocimiento de amplio espectro: estar frente a la obra artística
une diferentes tipos de conocimiento, como elaboración visual,
pensamiento analítico, cuestionamientos, puesta a prueba de
hipótesis y razonamiento verbal,
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A partir de las conclusiones anteriores Perkins desarrolla
la idea de la “inteligencia experimental y reflexiva” que describe el
proceso de los recursos intelectuales hacia una conducta inteligente.
Los puntos que establece Perkins respecto a la contemplación
estética se han podido observar de forma gradual en diferentes
grupos de niños con los que se ha trabajado la animación a la lectura
literaria. Los libros anclan la atención de los pequeños tanto por su
propuesta plástica como por la lingüística; tomando en cuenta la
edad y escolaridad de los participantes.
Así como las manifestaciones de la emoción estética no son
percibidas objetivamente en el individuo, las huellas que deja el arte,
sea plástico, literario o musical, tampoco son tangibles con precisión
en la conducta y la cognición; sin embargo, Vigotsky propone acercar
al niño a las artes, que son expresivas, por lo que no pretenden modelar
las respuestas en él, al contrario, éstas generan una marca invisible
que alimentará su goce estético y su juicio crítico posterior, no sólo
respecto al arte, sino en torno a todas las áreas de su interés:
Nuestro cerebro y nuestros nervios, poseedores de enorme
plasticidad, transforman fácilmente su finísima estructura bajo la
influencia de diversas presiones, manteniendo la huella de estas
modificaciones si las presiones son suficientemente fuertes o
se repiten con suficiente frecuencia. Sucede en el cerebro algo
parecido a lo que pasa en una hoja de papel si la doblamos por
la mitad: en el lugar del doblez queda una raya como fruto del
cambio realizado; raya que propicia la reiteración posterior de
ese mismo cambio. Bastará con soplar el papel para que vuelva
a doblarse por el mismo lugar en que quedó la huella (2001, 12)

Vygotsky señala que, antes de ocuparse en “moldear” al niño
para que sea capaz de desarrollar estructuras de cualquier tipo del
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estética y literatura infantil

modo adulto, es importante fomentar el desarrollo de su imaginación
para que así ponga a ejercitar sus capacidades cognoscitivas
individuales. La imaginación es un proceso complejo donde toda
actividad creativa tiene una larga historia detrás; la creación, entonces,
es como una especie de parto, consecuencia de una larga gestación,
que se percibe de manera tanto externa como interna (31). Tomando
en cuenta estas ideas, podedmo inferir que la emoción estética no
sólo es un proceso pasivo y contemplativo que vive el niño al estar
frente a la experimentación artística; la emoción conduce al niño a
vivir apasionadamente la experiencia vicaria (Rosemblatt, 2004) que se
transmutará en creación y creatividad. La emoción se transforma en
pensamiento y éste está latente, como andamiaje, en todo el proceso
de desarrollo cognoscitivo que no finaliza en la infancia.
El pensamiento crítico y el pensamiento estético en la
creatividad infantil
El proceso de pensar objetiva y profundamente empieza a gestarse en
el niño cuando manifiesta actitudes y respuestas críticas hacia lo que
lo rodea y hacia sus propias sensaciones y pensamientos. Este proceso
se percibe claramente frente al texto literario ya que tiene un poder
evocativo, pero también desafiante y reflexivo. La literatura provoca que
el lector cuestione su realidad y que haga inferencias que conformarán
su personalidad; por ser polisémica, activa procesos interpretativos
que relacionan diferentes ámbitos de la experiencia humana. Los
textos de literatura infantil contemporánea promueven un rol activo
en el lector que le permite emitir juicios y cuestionamientos sobre los
textos lingúísticos y gráficos con los que experimenta una visión más
reposada sobre la obra artística en su totalidad.
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Un texto (entendido como un tejido complejo) atractivo
alienta a los lectores al escrutinio; la literatura infantil los invita a ver
con detenimiento, a explorar y a sentir para establecer una comunión
con el texto que los lleva a ser conscientes de lo que piensan. Según
Arizpe y Styles, mediante el cultivo de la conciencia de nuestro propio
pensamiento, del planteamiento de las preguntas adecuadas, la guía
de estrategias, dirigimos nuestra inteligencia empírica en direcciones
fructíferas (2004, 70). El texto de Literatura infantil por sí mismo
abre estas posibilidades al lector; sin embargo, es necesario apoyar
este proceso con una serie de actividades que activen los sentidos de
los pequeños, para hacerlos más perceptivos. Las juego-estrategias
diseñadas especialmente para cada lectura funcionan como guía para el
desarrollo de diversas habilidades; también es fundamental establecer
un ambiente amigable que motive la libre expresión, la confianza y la
experimentación de los pequeños lectores, para que se acompañe su
proceso de maduración emocional, social, lingüística e intelectual.
Los procesos que suceden en el pensamiento de los niños
algunas veces son involuntarios, ya que relacionan inconscientemente
el texto infantil con experiencias previas. La literatura estimula la
identificación de saberes latentes, que quizás el niño aún no se daba
cuenta de que los tenía, y reconoce referentes que se integran a su
forma de ver el mundo. A este proceso creativo en operación, Arizpe
y Styles lo consideran como la mezcla de imaginación, fantasía,
recuerdo y asombro: el inconsciente colabora con la actividad
consciente para generar un “nuevo” conocimiento (2004, 82)
Un elemento fundamental que promueve la activación del
pensamiento crítico en los niños es, según Perkins, su acercamiento
a las artes plásticas (en Arizpe y Styles, 2004). En la Literatura
infantil contemporánea, los recursos visuales son tan importantes
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estética y literatura infantil

como los lingüísticos, ya que provoca “poderosas reacciones […]
como la pasión genuina en el ojo del espectador, que activa en
ellos la participación de múltiples modalidades sensoriales. Para
Perkins, el arte es un asunto de múltiples conexiones que une temas
sociales, preocupaciones estéticas, […] para unir disposiciones del
pensamiento a través de otros y diversos contextos explorados
en conjunto con la obra de arte (85). Otros investigadores han
realizado pruebas con álbumes ilustrados y han observado su
capacidad para detonar juicios y emociones en la recepción de los
niños. Kiefer, citado por Arizpe y Styles, concluyó que los libros
que generan emociones más profundas en los niños son aquellos
alrededor de los cuales la respuesta de mayor duración creció y
se profundizó (2004, 88) y no necesariamente los que más les
gustaron; es decir, los libros que generaron más discusiones y retos
para la interpretación.
La mayoría de los álbumes ilustrados para niños ayuda
de forma lúdica a que los pequeños se cuestionen, incluso se
confundan, mientras provoca sus pensamientos obligándolos a
mirar más allá de la simple trama textual, lo que da como resultado
una mayor comprensión de la forma en que las narraciones,
visual y verbal, se complementan y generan un texto complejo. La
mayoría de los niños entonces trascienden el nivel de comprensión
literal y entienden los hechos y detalles ocultos en el texto que
estimulan su concepción crítica del hecho artístico en su totalidad
(aunque no tenga imágenes). Arizpe y Styles consideran que la
obra de arte tiene la capacidad de llevar al espectador hacia su
interior comprometiendo expectativas, recuerdos, etcétera, por
lo que cuestiona “la respuesta acostumbrada del espectador
contradiciendo sus expectativas con nuevas posibilidades: desplaza
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el reconocimiento con extrañamiento” (2004, 165) El lector, frente
al texto literario, rompe con su rutina interpretativa y, también
de forma lúdica, experimenta con los códigos y registros que el
mismo texto le facilita.
Como ya se ha señalado, la manera más tangible de conocer
el pensamiento es a través del lenguaje; el uso y entendimiento del
lenguaje de los niños es el parámetro para organizar y reconocer la
forma en que se transforma su pensamiento. A través de algunas
propuestas sociolingüísticas y pedagógicas, se pueden ubicar
cuatro categorías empleadas por diferentes grupos de niños en sus
respuestas verbales, ante la lectura literaria: 1. la informativa, donde
sus comentarios se centran en las formas de las ilustraciones, la
trama, y hacen comparaciones con otros libros; 2. la heurística, en
que hacen inferencias, participan en la resolución de problemas y
emplean un lenguaje hipotético; 3. la imaginativa, donde los niños se
integran como parte de la ficción y la llevan a su experiencia personal
previa o presente, y puedem llegar incluso al empleo de lenguaje
figurado; y 4. la personal, en que los niños expresan sentimientos y
opiniones personales, se refieren a los personajes y evalúan (valoran)
las ilustraciones; el lenguaje que emplean empieza a reflejar un estilo
propio, (2004, 86-87).
A través de la observación y registro de datos, luego del
trabajo de estimulación literaria con niños, hemos observado que
las capacidades fortalecidas en lectores iniciales, a partir del contacto
con textos estéticos (literarios) les permite desarrollar habilidades
intelectuales y emocionales, básicas para impulsar su pensamiento
crítico y creativo, lo cual es fundamental para que las generaciones de
niños lectores literarios propongan alternativas para la construcción
de una comunidad más empática e integradora.
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estética y literatura infantil

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La configuración de un canon híbrido para la
formación de lectores competentes
The configuration of a hybrid canon for the training of competent readers
José Manuel de Amo Sánchez-Fortín
Universidad de Almería,
Almería, España
orcid.org/0000-0002-5680-2921

Carmen Pérez-García

orcid.org/0000-0002-5995-4111
Fecha entrega: 15-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Amo, José Manuel. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77
Email: jmdeamo@ual.es cpg516@ual.es

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La configuración de un canon híbrido para
la formación de lectores competentes
The configuration of a hybrid canon for the
training of competent readers
José Manuel de Amo Sánchez-Fortún
Universidad de Almería
Almería, España.
jmdeamo@ual.es

Carmen Pérez-García
Universidad de Almería
Almería, España.
cpg516@ual.es

Resumen: Este estudio aborda la cuestión del canon literario desde una
perspectiva teórica que profundiza en el debate histórico generado en
torno a su conformación y aplicación en el ámbito educativo. En este
sentido, se incide en la necesidad de implementar un canon escolar híbrido
en el que se incluyan obras prestigiadas por la institución literaria y obras
que partan del horizonte de expectativas del alumnado y se vinculen con
sus gustos, necesidades e intereses. De este modo, la Literatura Infantil y
Juvenil (LIJ) y las prácticas letradas desarrolladas en comunidades virtuales
deben tenerse en cuenta para configurar itinerarios de progreso en la
formación lectora del alumnado de las diferentes etapas educativas.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Palabras clave: Canon – Educación literaria – LIJ – Prácticas letradas –
Competencia lectora
Abstract: This essay approaches the question of the literary canon from
a theoretical perspective that delves into the historical debate generated
around its formation and application in the field of education. In this
sense, it emphasizes the need to implement a hybrid school canon that
includes works that are prestigious for the literary institution and works
that are based on the horizon of students’ expectations and that are linked
to their tastes, needs and interests. In this way, Children’s and Young
Adult Literature (PYL) and the literary practices developed in virtual
communities must be taken into account in order to configure itineraries
of progress in the reading education of students at any stage.
Keywords: Canon – Literary education – LIJ – Literate practices –
Reading literacy – Reading competence.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

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�José Manuel de Amo Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García / La configuración de
un canon híbrido para la formación de lectores competentes

El canon literario, la canonicidad y la LIJ
La cuestión del canon ocupa un lugar preferente en el ámbito actual
de la investigación de los estudios literarios y culturales (Bloom,
2001; Pozuelo y Aradra, 2000; Ordine, 2018; Cerrillo, 2013; Muñoz,
García y Cordón, 2020; Gullón, 2008; Amo, 2021). Al hablar del
canon de una comunidad, se hace referencia a un listado de obras
prestigiadas por los grupos culturales dominantes, utilizado como
instrumento idóneo para construir, identificar y conceder legitimidad
a su propia herencia histórica, geográfica y artística. Son textos que
en el campo literario central ostentan un estatus hegemónico que ha
ido configurándose mediante criterios ideológicos, políticos, éticos
y/o estéticos relacionados, entre otras dimensiones, con la (re)
construcción de la tradición (Talens, 1994) y/o con modelos legítimos
de cultura fuertemente estructurados y excluyentes (Mignolo, 1998).
Constituyen, en definitiva, un punto de referencia moral, educativo,
lingüístico y literario para ser imitados, reproducidos o consumidos
por parte de los miembros de la comunidad.
Desde hace décadas, el interés por la selección de obras,
autores y modelos de escritura se mantiene debido a la controversia
abierta por algunas teorías literarias que se definen por su escepticismo
epistemológico y por la negación de toda jerarquía cultural (Bobes
Naves, 2008). En este sentido, el debate se ha polarizado entre:
a.

92

Los que atienden exclusivamente a universales estéticos como
supuesto principio de selección de las obras. Por ejemplo,
Harold Bloom (2001), considerado el exponente principal de
este polo, acota el catálogo de autores y libros preceptivos,
estableciendo veintiséis escritores como autoridades de nuestra
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

cultura (occidental): Shakespeare, Dante, Chaucer, Cervantes,
Montaigne, Molière, Milton, Samuel Johnson, Goethe,
Wordsworth, Austen, Whitman, Dickinson, Dickens, Eliot,
Tolstoi, Ibsen, Freud, Proust, Joyce, Woolf, Kafka, Bordes,
Neruda, Pessoa y Beckett.
b.
Los que, posicionados en movimientos de apertura y
participación más inclusivos, reclaman la ampliación de la
lista aplicando otros criterios, tales como raza, sexo o lugar de
procedencia. Reivindican la revaloración de un amplio corpus
considerado periférico, de escaso reconocimiento simbólico por
parte de la institución literaria, y etiquetado, en la mayoría de
las ocasiones, de literatura de escasa calidad, literatura menor,
subliteratura o paraliteratura.
Este último es el caso de la literatura juvenil. Aunque, en
términos económicos, se trata de uno de los subsectores con mayor
peso en el ámbito editorial español por su volumen de ventas, como
señala el Observatorio de la Lectura y el Libro (2017), ocupa una
posición irrelevante en la configuración del polisistema cultural. En
este sentido, la mayoría de los esfuerzos académicos han consistido
no solo en una defensa de su calidad literaria, sino también en
justificar su valor formativo y, por consiguiente, en promover su
inclusión en el canon curricular (Mendoza, 2001; Cerrillo, 2013;
Lluch, 2010), ya que está constituida por obras que parten del
horizonte de expectativas de los jóvenes, de sus gustos, necesidades
e intereses (Lomas y Matas, 2014; Bombini y Lomas, 2020). Además,
su recepción permite acercar al alumnado a la cultura literaria y
favorece el desarrollo de sus hábitos lectores; es la base literaria para
que se habitúen a reconocer las peculiaridades discursivas, identificar
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�José Manuel de Amo Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García / La configuración de
un canon híbrido para la formación de lectores competentes

el género literario en el que se inscribe y establecer interconexiones
con otros productos culturales, así como aprender a tener una
respuesta ética y estética.
Por otro lado, la cuestión del canon debe plantearse no
tanto como un simple catálogo de autores y obras, sino como un
corpus constituido a partir de una «gramática» (Pozuelo y Aradra,
2000), es decir, una combinación de rasgos formales, temáticos y
discursivos que consagran o confieren legitimidad a los textos que la
posean. Estas normas y materiales que determinan los mecanismos
de producción y consumo textuales harían referencia al repertorio,
interiorizado por cada individuo en el seno de su comunidad (habitus).
Se hablaría, entonces, de canonicidad; no es una característica
intrínseca del texto que define la buena o mala literatura (EvenZohar, 2017, p. 14), sino la posición que los textos y normas ocupan
en un momento determinado según los factores que intervienen
en los fenómenos culturales. Por consiguiente, el incumplimiento
de esta gramática, que tiene vigencia en un momento histórico
específico, es el elemento que determina que las obras de un escritor
de superventas, por ejemplo, queden excluidas del elenco de textos
consagrados, y sus lectores caminen en sentido contrario al marcado
por la crítica.
Las propuestas de descomposición, fragmentación o
ensanchamiento del canon literario han tenido un campo abonado
especialmente en el ámbito de la formación lectora. La lista de
lecturas elegidas por el docente para enseñar a leer suele ser, en
líneas generales, el núcleo de las experiencias de lectura que los
jóvenes tienen a lo largo de su proceso de escolarización; de ahí que
la construcción de este canon sea un reto educativo prioritario desde
el punto de vista teórico y práctico. Los intentos de configuración
94

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

de este repertorio constituyen lo que se ha venido en llamar canon
escolar, curricular o formativo.
El canon escolar
El significado original de canon se circunscribe al conjunto de obras
seleccionadas por parte de la institución educativa (Bloom, 2001).
Las escuelas, en este sentido, tienen un papel decisivo en el proceso
de consagración de textos y autores: si bien no crean o establecen
los rasgos literarios que determinan y dan notoriedad a una obra,
sí tienen la función expresa de reproducirlos y conservarlos en el
tiempo; constituye, en términos de Bourdieu (2017), la institución
transmisora garante de la cultura legítima y del gusto por las obras
reconocidas socialmente.
A este respecto, Pozuelo Yvancos reconoce que el
centro educativo “actúa como puente entre los valores estéticos
y los consumidores” (Pozuelo y Aradra, 2000, p. 47). Desde
esta perspectiva, los individuos de una comunidad adquieren
y desarrollan la disposición estética hacia los textos del canon
académico principalmente mediante su proceso formativo en el aula
y el contacto continuo con ellos (Amo, 2021). La propia noción de
literatura se forja y desarrolla durante el proceso de escolarización
(Schaeffer, 2013): la manera en que se conciben los textos literarios
y se reconoce su posición en el polisistema cultural se interioriza en
el seno de la comunidad interpretativa de la clase.
Desde su posición privilegiada, la escuela ejerce, por lo tanto,
una fuerza centrífuga sobre toda manifestación que no cumpla los
dictados de la institución literaria. Para garantizar el capital escolar,
los agentes educativos deben: (a) mantener la distinción entre
productos consagrados y aquellos de escaso o nulo valor simbólico
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-77

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�José Manuel de Amo Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García / La configuración de
un canon híbrido para la formación de lectores competentes

(Bourdieu, 2017); (b) validar los modos reconocidos de interpretar;
(c) concretar las obras imprescindibles de su comunidad; (d)
condicionar o modelar el horizonte de expectativas y (e) orientar
las posibles experiencias lectoras de sus miembros en un marco
curricular perfectamente estructurado.
En definitiva, la institución educativa tiene como función
encomendada la preservación y perpetuación del canon literario.
Reconoce en él un valor esencial para que los estudiantes se integren
en la sociedad y en su cultura. Son, por consiguiente, textos clave
(Fleming, 2006, p. 6) a los que los estudiantes deben ser expuestos
para adquirir capital cultural. Ordine, en este sentido, señala que “la
actividad primordial de un profesor debería ser (…) leer los clásicos
a los alumnos y partir de los clásicos para mostrar después su
interacción con los demás saberes y, sobre todo, con la vida misma”
(2018, p. 16). Por ello, durante el proceso de escolarización, se les hace
una aproximación a los autores y obras más significativas del acervo
literario. En su desarrollo curricular, además, esta representatividad
viene condicionada por la reivindicación de los textos generados en el
seno territorial de cada una de las comunidades autónomas, por lo que
el canon oficial se delimita aún más al atender a criterios geopolíticos.
En este blindaje del repertorio, los clásicos ostentan el lugar preferente,
ya que son muestras relevantes del patrimonio cultural, gracias a los
cuales se fomentan la creatividad literaria del alumnado, su visión
crítica acerca de la sociedad, así como su referente ético.
En la materia de Lengua Castellana y Literatura, el
profesorado tiene como objetivo prioritario formar lectores
capaces de disfrutar con los libros o textos. Esta es una cuestión
de extraordinaria relevancia en un enfoque innovador de la
educación literaria orientado a la lectura. Sin embargo, leer no ha
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sido históricamente enseñado como acto de placer (Bloom, 2000, p.
19). El enfoque didáctico tradicional se ha centrado exclusivamente
en el aprendizaje memorístico de contenidos conceptuales (fechas,
autores, obras…) seleccionados, entre otros criterios, por el grado
de representatividad del movimiento o periodo al que pertenecen,
por constituir un modelo retórico y de uso de la lengua, o por el
elemento del código literario que se desee trabajar en clase (narrador,
estructura narrativa, coordenadas espaciotemporales, el diálogo
intertextual, etc.). Esta práctica docente se contradice, como se
acaba de señalar, con uno de los propósitos curriculares prioritarios
en las diferentes etapas educativas: utilizar la lectura como fuente
de disfrute y diversión. Se trata de despertar en los más jóvenes el
placer de la lectura, el deseo de compartir sus experiencias literarias,
la necesidad de socializarse en comunidades letradas, etc., para que
desarrollen la sensibilidad literaria y el criterio estético en tanto que
instrumentos de formación y enriquecimiento cultural.
En este sentido, se han comenzado a revisar los mecanismos
de confección del canon escolar, abriéndolo a diferentes
repertorios que dialoguen con otros discursos sociales y con otras
manifestaciones artísticas multimodales (Bombini, 2020); es el caso
de la narrativa gráfica y de los textos cuya propuesta ética y estética
favorece la construcción de identidades en el seno de sociedades
complejas, pluriculturales, plurilingües, altamente tecnologizadas y
en constante cambio. Debe hacerse hincapié, por consiguiente, en
que el repertorio escolar no ha de circunscribirse únicamente a los
textos canónicos o clásicos, sino también a aquellas obras (literarias,
multimodales o transmedia) que partan del horizonte de expectativas
de los jóvenes, de sus capacidades lectores y de su universo de
experiencias (Lomas y Matas, 2014; Bombini y Lomas, 2020).
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�José Manuel de Amo Sánchez-Fortún y Carmen Pérez-García / La configuración de
un canon híbrido para la formación de lectores competentes

Desde esta perspectiva, los agentes educativos deben
acercarse necesariamente a “esas prácticas incontroladas y
diseminadas” (Chartier, 2018, pp. 64-65) en Internet que no son
tenidas en cuenta por la escuela.
Las prácticas letradas en comunidades virtuales
Al consagrar un repertorio, la institución educativa desestima otras
prácticas letradas emergentes vinculadas tanto al ámbito formal
como al privado y personal de los estudiantes (Cassany, 2012 y 2019).
No obstante, los blogs, las páginas de escritura colaborativa, las tuitnovelas, las entradas en Instagram… son lugares de lectura también
(CERLALC, 2014, p. 23). Constituyen prácticas que implican una
cultura de aprendizaje lector no institucional de primer orden
(Sorensen y Mara, 2014, p. 89) y que ponen en valor el carácter
social de la lectura. Pensemos, por ejemplo, en los fanfictioners y su
activa participación en comunidades virtuales mediante hipertextos
que apenas tienen reconocimiento social (y, en teoría, escasa calidad
literaria), pero que les permiten desarrollar sus capacidades lectoras
y escritoras al margen de la cultura oficial. En la página www.
fanfiction.net, el 14 de marzo de 2022 se registraban más de 840000
fanfics escritos en torno al universo de Harry Potter; son cifras nada
desdeñables para tomar conciencia de que, fuera de las aulas y del
currículo escolar, los jóvenes leen y escriben de manera asidua (Amo,
2021). Los fans de una obra se afilian a un espacio de afinidad con el
objetivo de seguir disfrutando de la trama, de los personajes… de lo
que llaman el canon (o fuente material oficial de la que se nutren los
escritores de fanfics). Constituyen un grupo considerable de personas
que comparten un mismo interés y afición. Se convierten en lectores
no solo de la obra original, sino también de todo cuanto forme parte
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del fandom. Además de leer, pueden elaborar propuestas creativas que
amplíen, complementen o expandan el hipotexto. Por esta razón, el
libro y la lectura dejan de estar sujetos actualmente al monopolio
exclusivo de los contextos formales de aprendizaje (Lluch, 2017
y 2021) y a los preceptos de la crítica literaria (Amo, 2021) para
abrirse a otros escenarios: más informales, menos jerarquizados
y más orientados a la puesta en valor de la función socializadora
del acto de leer. En ellos actúan nuevos agentes que, situados fuera
de los circuitos culturales tradicionales, canalizan las necesidades
sociales y crean estados de opinión sobre temas vinculados al libro
y su recepción.
Se produce, en este sentido, un desplazamiento del
centro de transmisión del gusto cultural y lector. Pensemos, por
ejemplo, en comunidades como BookTube, que ponen al servicio
de sus usuarios una amplia gama de medios para que se realicen
como lectores: no solo median entre los libros y los lectores, sino
también modifican los comportamientos y gustos de su audiencia.
En un estudio realizado por Kraemer (2016), se constata que un
porcentaje muy elevado de suscriptores (92 %) ven vídeos en
los canales de BookTube como forma de orientarse a la hora de
comprar libros. Solo un 5 % de los encuestados admite que su
compra viene motivada por la lectura de una crítica o una reseña
en un blog literario. A propósito de los usuarios, Lebeau (2018)
identifica trece tipos según la función, el grado y el tiempo de
participación en la red social: (a) el nuevo, (b) el seleccionador, (c)
el instagrammer, (d) el comprador, (e) el habitual, (f) el ocasional,
(g) el nativo, (h) el liker, (i) el fan, (j) el pasivo, (k) el suscrito y (l)
el periódico; estas son categorías que pueden tenerse en cuenta en
los estudios sobre lectores adolescentes.
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

Existen investigaciones (Hughes, 2017), a este respecto, que
señalan la importancia de los booktubers en el proceso de constitución
de un canon juvenil adulto y, por consiguiente, en la formación de un
horizonte de expectativas vinculado a estas comunidades letradas.
Un análisis detallado de las recomendaciones que en estos espacios
o grupos se realizan, muestra una clara tendencia hacia la llamada
literatura de jóvenes adultos (YAL) y la literatura de nuevos adultos
(NAL), más cercanas a los intereses y necesidades de la audiencia que
al repertorio desarrollado por las instituciones literaria y educativa
(Amo, Domínguez-Oller y García-Roca, 2021). YAL y NAL son
categorías recientes que englobarían, desde una perspectiva general,
todo tipo de ficción dirigida a un lectorado con edades comprendidas
entre 13 a 17 y 18 a 30 años, respectivamente. Suelen tener a un
adolescente o joven adulto como protagonista y desarrollar temas
que preocupan o interesan especialmente a estos grupos sociales. En
el caso de la YAL, serían los tópicos relacionados con la mayoría de
edad (Rybakova y Roccanti, 2016): drogas, trastornos alimentarios,
primeras relaciones de pareja, etc.
YAL no es una categoría genérica bien delimitada
conceptualmente. No se circunscribe a un único subgénero, sino
que se expande y abarca diferentes posibilidades formales: narrativa
gráfica, chick lit, romance, etc. Incluso, algunas obras canónicas
podrían tener acomodo en esta etiqueta: El guardián entre el centeno
(Cole, 2008), por ejemplo.
Asimismo, y teniendo en cuenta que la mayor parte de la
audiencia de esta comunidad está formada por jóvenes lectoras, ocupa
un lugar especial la subcategoría llamada chick lit, un tipo de narrativa
protagonizada por mujeres entre 20 y 30 años, a medio camino entre
la novela romántica y la revista de moda (Merrick, 2006; Ryan, 2010).
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Aunque no puede hablarse aún de un canon de YAL
propiamente dicho (Hugues, 2017), es innegable el papel esencial
que juega BookTube en su difusión como fenómeno cultural y en
su acelerado proceso de legitimación social. En el presente estudio
(Amo, Domínguez-Oller y García-Roca, 2021), puede observarse
que más del 75% de los libros recomendados pertenecen a esta
categoría. En cambio, los textos clásicos se reducen a un 4%.
Desde el punto de vista formativo, los vlogueros, que en
general se sitúan en la misma franja de edad que sus suscriptores,
constituyen un puente que acerca a los lectores a textos clásicos
mediante temas, personajes, ambientación o cualquier otro elemento
narrativo en común (Herz y Gallo, 2005, p. 12); se convierten en
facilitadores que gradúan las lecturas. Se establece así una escalera
de lectura (Lesesne, 2010) que ayuda a que los jóvenes se enfrenten
de manera progresiva a obras cada vez más complejas. Además,
promueven actitudes positivas hacia la literatura y les proporcionan
marcos interpretativos que los ayudan a analizar e interpretar textos.
Un factor importante radica en la pérdida de confianza en las lecturas
prescriptivas recomendadas por los docentes, más preocupados en
ofrecer el canon literario que en atender las verdaderas necesidades
lectoras de su alumnado.
Para ciertos especialistas, los youtubers son, en general,
un valioso instrumento de mercadotecnia por la viralidad de sus
contenidos generados (Valls-Osorio, 2015). En el ámbito concreto
de los suscriptores de los canales de BookTube, sus edades se sitúan
en el llamado sector juvenil adulto: es un nicho de mercado ideal
al que las casas editoriales desean seducir mediante determinadas
estrategias publicitarias no tradicionales. Entre sus objetivos se
encuentra convertirse en referentes de colecciones de YAL. Son
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

conscientes de la influencia que los vlogueros ejercen sobre este
segmento de la población. En un estudio realizado por Mennour
(2019) acerca de los miembros inscritos a canales franceses de
BookTube, se constató que el 81% de los encuestados leían más
gracias a esta red social. Por ello, aquellos sellos editoriales que
pretenden tener una gran relevancia en este sector envían sus
novedades a estos prescriptores de la lectura, con el fin de que,
a partir de su juicio y gusto independiente, las promocionen y las
conviertan en éxito de ventas. Como indican Castelló-Martínez y
del Pino (2015, p. 50), las editoriales reconocen en estos blogueros
el perfil idóneo: conocen el sector, tienen un gran alcance entre sus
abonados y generan un contenido que aprovechan como apoyo al
sello o a la colección.
Entre los hallazgos del estudio de Amo, Domínguez-Oller
y García-Roca (2021), se observa que los libros más recomendados
por los booktubers estudiados han sido publicados en Alfaguara,
Montena, Norma y Nube de tinta, si bien es cierto que se han
registrado más de 40 editoriales (la mayoría de ellas con una sola
referencia) en el periodo acotado para el estudio.
De acuerdo con la tesis mantenida por Tomasena
(2019), los booktubers más populares, que representan verdaderas
microcelebridades, se relacionan con la literatura más comercial o
de superventas. Esto es especialmente relevante en el caso de las
sagas literarias o narrativas transmedia (Álvarez y Romero, 2018). Los
consumidores, en esta nueva ecología de los medios, son translectores,
usuarios que no solo son lectores en términos tradicionales, sino
también consumidores de narrativas que se expanden en diferentes
medios y generadores de contenido en escenarios de afinidad (Amo
y García-Roca, 2019).
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Si consultamos los diferentes informes de Hábitos de Lectura
y Compra de Libros en España preparados por la Federación de
Gremios de Editores de España, puede observarse que los libros
que aparecen como preferidos por los lectores españoles de manera
continuada en el tiempo son la saga de Los pilares de la Tierra (Ken
Follett), La catedral del mar (Idelfonso Falcones) y la serie Harry
Potter (J. K. Rowling). No es casualidad que las tres propuestas se
hayan convertido en narrativas transmedia, ya que es la forma de
transformarse en verdaderos fenómenos sociales en la esfera digital.
En Goodreads, el premio 2021 al libro más votado en la plataforma
fue otorgado a Sally Rooney, por Beautiful World, where are you? Es una
autora muy popular, entre otras razones, por una obra exitosa que
ha sido llevada a la televisión en formato serie: Gente Nueva.
El elemento clave en estas narrativas es el proceso de
generación de contenidos por parte de su público. En torno a la saga
Harry Potter, de J. K. Rowling, se desarrolla el fandom, una comunidad
de fans centrada en la creación de hipertextos y en el consumo de
medios en un entorno social digital y colaborativo. Transforman el
texto original o canon y lo publican en repositorios o plataformas
específicas: FF.net (fanfiction.net), Wattpad, etc. (Amo, 2019). En la
primera, los productos hipertextuales difundidos se generan, sobre
todo, mediante procesos de trasposición de la acción consistentes,
entre otros mecanismos, en expandir la trama y centrarse en un
aspecto, tema o personaje secundario o en reescribir la historia
por estar en desacuerdo con los hitos narrativos (Barnes, 2015). Se
registran menos procedimientos de imitación, ya que los escritores de
estos hipertextos se ocupan de una obra y no tanto de un estilo. Para
realizar pastiches deberían poseer, además, un modelo de competencia
genérica, extraída de esa performance singular que es el hipotexto, que
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un canon híbrido para la formación de lectores competentes

les permita generar un número indefinido de productos hipertextuales
(Genette, 1989, p. 101). Dadas la edad y la formación literaria de los
fanfictioners, el desarrollo de este modelo está aún en ciernes.
A modo de conclusión: el canon híbrido
Como mediador y facilitador de la formación lectora, el profesorado
debe procurar transmitir el repertorio educativo y seleccionar un
buen canon de lecturas que tenga en cuenta el umbral de intereses
del alumnado, así como sus habilidades lectoras adquiridas con una
doble finalidad: (a) formar lectores capaces de enfrentarse a textos
de gran complejidad formal, temática y discursiva y (b) promover el
gusto por la lectura como fuente de entretenimiento y ocio personal.
Atribuirle mayor peso a este segundo objetivo está contribuyendo
a que el profesorado reivindique su reconocimiento institucional
(best sellers canónicos como Harry Potter, Juegos del hambre,
Crepúsculo…) e introduzca un vector que desestabiliza, en gran
medida, la dinámica que define el sistema literario canónico. En este
sentido, los centros escolares forman parte no solo de la institución
literaria, sino también del mercado: el profesorado promociona y
comercia estos bienes culturales entre su alumnado, a la vez que
fortalece sus hábitos y desarrolla las competencias necesarias para
reconocer el valor social de estos (Even-Zohar, 1999, p. 52).
Se debe proponer, por consiguiente, un canon híbrido en
el que, junto a un corpus textual canónico, se incluyan obras de
LIJ, YAL o NAL cuyas propuestas narrativas estén más próximas al
horizonte de expectativas de los jóvenes y, quizá, subordinadas a la
tendencia temática impuesta por los consumidores. De esta forma,
se favorecen la construcción y afianzamiento de un perfil lector a lo
largo de la vida.
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En este repertorio no constituye un factor negativo el hecho
de que los textos estén condicionados por estrategias comerciales
de la industria editorial, acomodada a los nuevos circuitos de
distribución, difusión y recomendación de lecturas. Ahora son
las plataformas, páginas webs o redes sociales los espacios de
interacción que orientan a los jóvenes a la hora de seleccionar
libros o planificar su formación como escritores. Son, en la mayoría
de los casos, comunidades de catalogación de lectura que facilitan a los
usuarios agrupar, clasificar u ordenar los libros que les interesan, así
como compartir repertorios de archivos y formar parte de grupos
de debate sobre temas u obras específicas. Permiten, asimismo,
incrementar y perfeccionar la catalogación, ofreciendo a sus
miembros recomendaciones basadas en un algoritmo que tiene en
cuenta el número de obras leídas y las valoraciones o experiencias
lectoras.
En definitiva, el enfoque didáctico centrado en la lectura debe
promover un canon híbrido gracias al cual se pueda interrelacionar
la experiencia lectora del alumnado, y su nivel de desarrollo de la
competencia lecto-literaria, con un repertorio de textos clásicos
prescritos por la institución literaria y educativa.

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Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Cuentos y poemas para niños en la obra de
Ana María Shua
Stories and poems for children in the work of
Ana María Shua
Marcelo Bianchi Bustos
Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina. Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial “Sara
Eccleston”,
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino,
Tucumán, Argentina
orcid.org/0000-0001-5860-7807

Fecha entrega: 15-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, De Amo, José Manuel. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

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Email: marcelobianchibustos@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Cuentos y poemas para niños en la obra de
Ana María Shua
Stories and poems for children in the work of
Ana María Shua
Marcelo Bianchi Bustos
Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina.
Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial “Sara
Eccleston”.
Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino.
marcelobianchibustos@gmail.com

Resumen: Ana María Shua es una autora argentina que ha escrito una gran
cantidad de obras literarias que pertenecen a distintos géneros literarios,
destinadas tanto al público infantil como a los adultos. En este artículo, de
tipo exploratorio, se analiza la producción de cuentos y poemas destinados
a los niños y se intenta identificar la existencia de una poética que una su
obra, que es tan diversa.
Palabras clave: Literatura infantil – Ana María Shua – Poética
Abstract: Ana María Shua is an Argentine author who has written a
large number of literary works belonging to different literary genres,
intended for both children and adults. This exploratory article analyzes
her production of stories and poems for children and tries to identify the
existence of a poetic that unites her work, which is so diverse.
Key words: Children´s literature – Ana María Shua – Poetic

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

“Odio los cuentos en los que
de entrada hay un guiño al lector que dice: no te lo creas,
esto es en broma. Me encantan
las historias para ser creídas”
(Ana María Shua, s.f.).

El fragmento del epígrafe, perteneciente a una entrevista realizada
a la escritora argentina Ana María Shua por el especialista Antonio
O. Rodríguez, es una puerta para ingresar a un mundo ficcional muy
particular en el que todo es posible. El universo literario creado
por Shua es realmente amplio: se trata de una de las escritoras
contemporáneas de la Argentina cuya obra destinada a niños es muy
numerosa e interesante, ya que ofrece, desde sus textos, algunas
visiones particulares sobre la literatura. En toda su extensa carrera
literaria no solo se ha dedicado a escribir para niños, sino también
para adolescentes (aunque no crea particularmente en la literatura
juvenil) y adultos; y como cualquier obra literaria, la suya puede ser
analizada desde distintos ángulos. En este artículo, se abordan los
cuentos y poemas de Shua destinados a los niños que conforman
una poética particular, en la cual entran temáticas y perspectivas
en torno a lo literario, el niño y sus características, estas últimas
implícitas en su obra.
Nada mejor que la literatura para ofrecer otras miradas
sobre mundos diversos o cosas imposibles en nuestra realidad,
pero que dejan de serlo en la ficción. Son esos otros mundos, que
muestran las distintas maneras que poseen los escritores de concebir
obras literarias destinadas para niños, los que hacen que una obra
sea atractiva y genere en los lectores una serie de sensaciones
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

maravillosas. Esto es lo que sucede en Caracol presta su casa (2000), un
interesante cuento en el que un niño y un caracol deciden cambiar
de casa. Por un lado, el niño descubre diferentes cosas del mundo
de los caracoles, como por ejemplo, lo incómoda que resultaba la
casa del molusco, pues era demasiado pequeña, los peligros que
todo el tiempo lo acechaban y otra manera de vivir y de comer. El
caracol, por su parte, aprende lo que es vivir en una familia, que la
madre le dé chocolatada mientras mira la televisión y hasta llega a
sentirse muy a gusto con el hermano del niño, un bebé, pues tienen
en común que ambos se arrastran. Se trata de un cambio temporal,
y luego cada uno vuelve a su casa, pero continúan siendo amigos.
En el cuento se presenta de una manera literaria la forma de vivir de
“los otros”, en este caso de los niños y de los animales, hecho que
también fue llevado al papel por otros escritores, como Isol en su
Intercambio cultural, y otros tantos escritores.
Su pluma se vale, en varios textos, del recurso del humor
mediante el uso de lo semántico y generando situaciones absurdas
que pueden ser pensadas desde el nonsense. Esto es notable en su
poema La niña olvidadiza, en el que se describe todo lo que le ocurre
a una niña llamada Romina Brodo:
Romina Brodo
perdía todo.
Yendo a la playa
perdió la malla.
Yendo a la escuela
perdió una muela.
Una mañana
perdió a su hermana
perdió el cuaderno

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y una banana.
De vuelta en casa
mamá furiosa
le dijo: “Nena,
pero qué cosa,
segunda muela,
quinta banana,
¡y cuarta hermana
que vas perdiendo
esta semana!”. (Shua, 1998, p. 14).

Lo interesante, y es allí donde lo absurdo se hace presente,
es que el personaje llega a perder hasta sus dos orejas y las muelas.
El efecto de este nonsense es el humor y la comicidad. Aquí, Shua se
instala en un lugar en el que, desde el disparate, crea historias que no
tienen explicación en el mundo de lo real.
Mascotas inventadas y otras verdaderas
Como una gran conocedora del mundo de los niños y de sus deseos
más profundos, Shua se anima a pensar en las mascotas. En muchas
obras literarias destinadas a infantes, es común leer que desean un
animal que los acompañe, pero muchas veces hay negativas (al menos
en un primer momento) por parte de sus padres, como ocurre en
Miedo, de Graciela Cabal, o en ¡Cuidado con el perro!, de Liliana Cinetto;
en estos dos casos, los niños consiguen lo que desean y terminan
siendo los amos de un perro.
En “Mascotas”, la autora ingresa a este mundo, y por medio
de un texto poético inicia una historia en la que un niño presenta
qué mascota desea, sabiendo que existe una negativa constante en
su hogar: “Odio que no me dejen / tener mascotas. / No pretendo
jirafas / no pido focas, / solo quiero un amigo / con quien jugar,
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

/ peludo y calentito / para abrazar, / y no esos tontos peces / para
mirar” (Shua et al., 2015, p. 6).
Los deseos del niño están presentes durante todo el
texto, pero por suerte puede comprar en la feria de animales tres
microbios domesticados, que tiene escondidos debajo de la cama.
De esta forma se apela al humor: con la introducción de estos tres
seres y esa enumeración que ofrece la autora desde el inicio del
texto.
No solo este libro toma el tema de las mascotas, pues
también se aborda en Mascotas inventadas, en el que la imaginación
y el poder de invención de los niños se hace presente. El narrador
señala que cualquiera puede tener un gato o un perro, “pero no
cualquiera tiene un pólter, una marmolia, un rebudillo, una frátola,
un cantejo” (Shua, 2012, p. 5); algunos de estos seres imaginarios
son de gran utilidad, como en el caso de los mimimones, que
pueden transformarse en acentos, en puntos sobre las íes y en
signos de puntuación; son tan importantes que, gracias a ellos, los
niños que los tienen se sacan buenas calificaciones en la escuela.
Sabiendo que en la niñez muchos niños tienen amigos imaginarios,
Shua (2012) cierra su historia con una especie de texto apelativo
en el que el niño se dirige a los lectores, y les dice que sus animales
tienen tanto éxito que decidió poner un negocio de mascotas, y
por ese motivo, si necesitan una mascota, le digan qué es lo que
desean y él lo inventa.
Pero no todas las mascotas del universo literario de Shua
son inventadas. Algunas, si bien tienen un nacimiento extraño, son
seres reales y logran ser muy bien recibidas en los hogares. Esto es
lo que sucede con Carozo, un perro muy especial, que comienza con algo
cotidiano y extraño al mismo tiempo:
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Un chico se comió un durazno y el carozo se le cayó en el pasto.
Vino el viento, vino la lluvia y el carozo quedó enterrado como si
lo hubieran plantado.
Vino más lluvia, vino el sol y un día algo empezó a brotar en el
suelo, justo en el lugar donde se había caído el carozo. (Lavezzi y
Shua, 2017, p. 3).

De ese carozo nació un perro de nombre poco original,
Carozo, que tuvo como primera misión conseguirse un dueño.
Pero como era un perro distinto, pudo comunicarse con un niño,
hablándole, y pedirle un hogar. Este perro era atractivo, pues hacía
cosas que los demás no podían, como guiñar un ojo, sentarse a la
mesa, comer con cuchillo y tenedor, y hasta leer un libro con la
historia de Super-Can acostado en su camita. En el final de la historia
hay un cambio, y Carozo comienza a comportarse como un perro;
se generan aquí muchas dudas en el lector, y hasta en los mismos
personajes: ¿realmente Carozo hablaba? ¿Sucedieron esos hechos o
todo fue producto del deseo de cada uno de ellos?
En esta obra se apela al recurso filosófico en el que se pone en
tensión “el ser y el parecer”. Carozo parece un perro común, pero es
en realidad un perro MUY especial. ¿Qué es lo que lo hace especial?
La respuesta es muy sencilla: es capaz de cambiarle el humor a la
gente, y las clásicas negativas provenientes del mundo de los adultos
desaparecen ante su presencia, pues actúa de otra manera hasta lograr
su objetivo. Pero ¿cuál de los dos representa al ser y cual al parecer?
¿Cuál de los dos representa la “verdad”? Algunas posibles respuestas
pueden desprenderse de este fragmento de Heidegger:
En la medida en que se entienda ‘verdad’ en el sentido ‘natural’
tradicional, como la concordancia probada ónticamente entre el
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conocimiento y el ente (...) la Alétheia, el no ocultamiento (...), no
podrá ser equiparada a verdad. La alétheia es, más bien, lo único
que permite la posibilidad de la verdad. (Heidegger, 1978, p. 114).

Tal vez la verdad sea dual y dependa de la perspectiva que
adopte el lector, pero la alétheia posiblemente sea esa imagen del
perro que es capaz de comer milanesas con tenedor y cuchillo.
Como afirma Castro Santiago (1995), ambos componentes son dos
imágenes de una misma cosa, conforman una unidad, que en este
caso permite ver al personaje de una manera más acabada.
Ahora, cuando un niño comienza a crecer y descubrir lo
que lo rodea, las ganas de tocar todo y de hacer cosas comienzan
a ser cada vez más grandes, lo cual implica apropiarse del mundo,
conocer sus reglas y convivir con todas las convenciones creadas por
los adultos; y eso es precisamente lo que utiliza Shua para construir
un texto que es una gran enumeración de NO, es decir, de cosas
prohibidas. Genéricamente se trata de un texto difícil de clasificar:
podría ser, desde la perspectiva de Julio Cortázar, un manual de
instrucciones o, estilísticamente, un conjunto de enumeraciones que
se encuentran casi todas separadas por comas, que dan una idea del
peso de todas esas censuras:
No toques a los perros por la calle,
a los gatos tampoco,
no toques los faroles, las paredes o los cocos,
no toques mis papeles,
no toques mi cartera,
no toques la tele, la computadora, la heladera,
la nariz, el gomero, el techo, la vajilla,
no toques las estrellas, los monos, las vainillas,
no toques la perinola, la llave, la bombilla. (Shua, 2008, p. 8).

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La escritora utiliza también en otros textos el recurso del
miedo, no creando cuentos de terror infantiles, sino generando desde
su narrativa una obra en la que afloran los miedos de un niño de
diez años cuando sus padres se van y él se queda solo. Precisamente
eso es lo que ocurre en Solo de noche (2006), una historia que tiene a
Leandro como protagonista. Se está frente a un texto extraño, que
puede considerarse como fantástico, pues genera en el lector y en el
personaje principal una serie de dudas sobre lo que realmente ocurre.
Con algunos giros borgeanos por momentos, donde el lector lee un
libro de cuentos sobre un niño que lee un libro de terror que termina
generando lo que a primera vista parece un sueño (hecho que resulta
muy interesante, pues el lector por un momento cree que se cae en
un lugar literario común), pero deja alguna huella que da cuenta de
un suceso extraño. Shua remarca que se trató de una pesadilla, sin
embargo una pregunta final vuelve a instaurar la duda en el lector.
Algo similar ocurre en otro de sus cuentos, Fiestita con
animación, en el que Silvita, una niña de siete años, el día del festejo
de su cumpleaños hace desaparecer con un truco de magia a su
hermana Carolina. Lo que parece ser un simple juego de niños se
complica, pues Silvia había visto en un programa de televisión cómo
desaparecer a su hermana mediante el uso de la magia, pero cuando
le piden que la haga aparecer, la respuesta es aterradora: “No sé
cómo se hace –dijo Silvita–. El truco lo aprendí en la tele y en la
parte de aparecer papi me cambió de canal porque quería ver el
partido” (Shua, 2008, p. 6). Una elipsis temporal provoca un salto
en el tiempo, y Silvia, ya señora, recuerda ese día y destaca lo útil
que le hubiera resultado tener a su hermana el día del velatorio de
su marido. No hay explicaciones, y es precisamente eso lo que deja
aterrado al lector en las líneas finales del cuento. Esta cuestión no
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

es extraña, sino que tiene que ver con decisiones y procedimientos
propios de la escritura de Shua, quien dijo en una entrevista: “en
mi escritura el realismo y la fantasía se mezclan de manera azarosa,
arbitraria y muy argentina, por el puro gusto de perturbar al lector”
(Shua en Gigena, 2022).
Otras cosas que quieren los niños … y también que odian
Además del deseo de poseer una mascota, el cual los lleva a generar
distintas situaciones para poseerlas, algunas de ellas muy inventivas,
los niños también desean muchas otras cosas, y es posible verlas
en un libro en particular: Las cosas que quiero, escrito por Ana María
Shua con Paloma Fabrykant.
Es obvio que aquellas cosas que los niños desean son distintas
a las de los adultos, pero lo interesante aquí es que las autoras son
capaces de escribirlas con cierta clave humorística. Hay dos preguntas
clásicas que se hacen a todo niño: ¿qué querés ser cuando seas grande?
y ¿De qué te gustaría trabajar? Las respuestas que los niños ofrecen
muchas veces tienen que ver con el mundo que conocen, con los seres
que han descubierto y aman, como los animales, y por eso una de
las profesiones que normalmente eligen es la de veterinario, aunque
también suelen aparecer las profesiones de sus padres, por un proceso
de identificación. En Un trabajo de verdad, se propone algo por
demás interesante: “No quiero ser cocinero / ni doctor ni economista
/ ni informático ni artista / ni bombero. / Lo que quiero es conseguir
/ un trabajo de verdad: / quiero ser paseador de dragones / en mi
ciudad” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 7).
Lo que sigue a estas dos cuartetas geniales, en las que se
presenta el tema del poema, es un listado de distintos tipos de
dragones y el orden en que el personaje los iría a buscar, hecho que
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da cuenta del grado de conocimiento que posee de estos animales
imaginarios. Al niño le parece una profesión maravillosa, y concluye
preguntándose si es posible estudiar esta carrera en la universidad.
La preocupación por el paso del tiempo y que las horas del
día no alcancen para hacer todo lo que una persona desea, también
son cuestiones que se abordan en otro de sus textos poéticos: en
Cuatro o cinco horitas más se plantea el profundo deseo de un
niño de poseer, por semana, esas horas de más: “Quisiera tener más
tiempo, / cuatro o cinco horitas más: / un par para ver la tele / dos
o tres para jugar” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 9).
La falta de tiempo y el deseo de que éste dure mucho más al
que hace referencia, parece dialogar con unos versos de la Marcha
de Osías, de María Elena Walsh (2000), que dicen: “quiero tiempo,
pero tiempo no apurado / tiempo de jugar que es el mejor” (p. 23).
El niño no deja de hacer lo que debe hacer: las tareas del colegio,
cenar con su familia en el momento que corresponde, jugar al fútbol
con sus amigos y leer las historietas de los X-Men. Son tantas las
cosas, que advierte al lector que vive estresado, aunque para los
adultos eso no sea estrés. Sin perder esa mirada de niño, cierra el
poema diciendo que sólo desea, como regalo de navidad, esas cuatro
o cinco horitas más.
Otro de los deseos que pide el niño parte de una reflexión
en la que un niño se pregunta retóricamente cómo la humanidad y la
ciencia han avanzado tanto y, sin embargo, los seres humanos siguen
protegiéndose de la lluvia con un paraguas. Lo interesante de estas
reflexiones profundas y preguntas que se van desplegando en el poema,
tienen que ver con que cualquier niño se las podría hacer. Hace un
llamado a los científicos para que piensen en algo para cuando vengan
los marcianos o turistas de otras partes de la galaxia a visitar el planeta,
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pues se sentirán muy decepcionados por lo que sucede cuando llueve:
“Qué pensarán de nosotros / cuando lleguen los marcianos / y nos
encuentren a todos / con paraguas en las manos. / ¿Estas son las
grandes mentes / que inventaron internet, / estaciones espaciales / y
la tele y el bidet?” (Shua y Fabrykant, 2019, p. 14).
Pero, además de querer muchas cosas, que las autoras
describen en estos dieciséis poemas, los niños también odian
muchas otras, y en Las cosas que odio y otras exageraciones, se propone
un viaje por distintas exageraciones y odios que ellos experimentan.
Por ejemplo, en el poema, Las cosas que odio, puede leerse:
Odio que me acaricien la cabeza
y que me escriban mal el apellido.
Odio toda la fruta excepto las cerezas.
Odio a los árboles porque tienen arañas
y a las películas dobladas en España.
Odio que nos visite gente extraña
porque me obligan a poner la mesa. (Shua, 2016, p. 9).

Además, aparece el odio hacia una comida que forma parte
de los “odios comunes de los niños”, la sopa, y que literariamente se
conoce gracias a La historia de Gaspar Sopas, de Heinrich Hoffmann
(1987), que crea un personaje que se niega a comer la sopa y al
quinto día muere, o a Quino con su universal Mafalda.
Este poema sirve como puerta de entrada para presentar
distintas cuestiones que aparecen en la imaginación de un niño, como
por ejemplo, cuando le dice a su médico que tenga cuidado con
ponerle debajo del brazo un termómetro, porque si lo hace estaría
empollando un huevito de mercurio del que nacerán termometritos
nuevos que tendrán mucha hambre. También se habla sobre una
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amiga del niño protagonista que tiene muchos dientes muy cuidados,
y que usa cada tanto cuando le da un mordiscón a algún odontólogo.
Compilaciones de cuentos clásicos, no tan clásicos y
otras yerbas
Además de historias que son producto de su creación, Ana María
Shua, que es una buena lectora-investigadora de obras destinadas a
niños provenientes del folklore universal, también ha escrito un gran
número de libros en los que ofrece sus propias versiones de ellas.
Como manifestó en la entrevista mencionada al inicio del artículo,
los mitos, leyendas y cuentos populares le parecen los mejores del
mundo, y es en su reescritura donde se siente realmente cómoda; son
esos clásicos que provienen de antaño y que, más allá de la forma
literaria que adopten, poseen un algo que resulta siempre atractivo
para los lectores de todas las épocas. Expresó: “frente al cuento
popular, tuve que admitir que había algo más, algo que todavía no
soy capaz de definir teóricamente pero que allí está, inmutable, algo
que se puede contar de mil maneras y sin embargo subsiste, atrapa,
sugiere, interesa” (Shua en Rodríguez, 2007).
Algunos de los textos que reversiona pertenecen a la
mitología de la antigua cultura griega. En Dioses y héroes de la mitología
griega presenta, entre otros, los mitos de Dionisio, Hermes, Apolo y
Artemisa. Resultan muy interesantes algunos de los conceptos que
Shua menciona en la introducción a esta obra, pues explica que más
allá de que pueda parecer algo repetitivo que aparezca un nuevo
libro con los mitos griegos, los mismos, y aunque muchas veces no
se lo piense desde esta perspectiva, forman parte de la cultura del
hombre siendo:
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Extraños y maravillosos, pero también familiares y cercanos.
Porque están vivos. Porque seguimos hablando de ellos, porque
los tenemos incorporados al idioma (¿acaso a un hombre forzudo
no se lo llama un hércules?, ¿acaso las palabras Eros o Venus no
siguen evocando al amor y al deseo?), porque son la fuente de
la que seguimos nutriéndonos los escritores, los guionistas de
cine, los inventores de historias del mundo entero, y también los
pintores, los arquitectos, los músicos. En los dibujos animados, en
las películas de aventuras, en las estatuas, en los edificios, los mitos
griegos y romanos están presentes y nos saludan (o nos acechan)
todos los días. (Shua, 2011, p. 6).

Es muy interesante como les explica a los propios niños que,
en muchos de esos dioses, los escritores encuentran temas y son su
fuente de inspiración para escribir nuevas historias. Al valerse de
ellos, los reactualiza, y por medio de su escritura demuestra que se
encuentran totalmente vivos y que continúan siendo, en palabras
de Ana María Machado (2004), esas fuentes inagotables de las que
siempre se puede beber.
En Cuentos con magia, una vez más se dirige al niño-lector: le
dice algo sobre los textos que va a leer, y lo hace reflexionar sobre los
límites de los cuentos de magia (una denominación que adopta para
los cuentos maravillosos) al decir que lo importante en estos “no es
lo que la magia puede hacer, sino cuáles son sus bordes, hasta dónde
llega, qué es lo que no puede hacer y en qué momento se vuelve
peligrosa” (Shua, 2015, p. 8); de esa forma, explica que más allá del
poder de la magia hay límites precisos que posee, por ejemplo, el
hecho de que a alguien se le concedan tres deseos y que sean solo
tres, o que con una varita mágica se puedan hacer muchas cosas,
pero nada impida que la misma sea robada, etc. Resulta interesante
que utilice sus recuerdos de la infancia y cuente que, desde que los
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leyó por primera vez durante su niñez en el famoso libro El tesoro
de la juventud que estuvo de moda en los años cincuenta y sesenta
del siglo XX, esas historias nunca dejaron de acompañarla, y ahora
desea que los nuevos lectores también las disfruten.
En Cuentos del mundo (2008), ofrece una selección de cuentos
provenientes de cada uno de los continentes. Se trata de una apuesta
muy importante, pues le permite a un pequeño lector adentrarse en
el universo del cuento de las distintas partes del mundo y conocer, de
esa forma, las más diversas culturas de países alejados. Muchas veces
se trata de cuentos y otras de apólogos, en los que, como sucede con
El contrabandista misterioso, se ofrece una moraleja final, que en este
caso dice: “Lo que está más a la vista es, a veces, lo que menos se ve.
Saber mirar el mundo es uno de los secretos de sabiduría” (Shua,
2010, p. 7). Más allá de la elección de este texto y que cuente con una
sentencia final, no debe confundirse el estilo de la autora, pues como
una gran creadora de ficción literaria aboga por la existencia de una
literatura en la que el goce y el placer estético estén presentes.
Dentro de las distintas reversiones que realiza, también se
dedica a las leyendas, como El lobizón oculto y otras leyendas de miedo (2012)
o La leyenda de la yerba mate (2017). Gracias a su estilo de escritura, es
posible adentrarse en la historia de Yací, la luna, que agradecida con
un anciano por salvarle la vida, le obsequia al pueblo guaraní la yerba
mate, planta que da origen a la costumbre de Argentina, Uruguay y
Paraguay de tomar mate como un símbolo de unión. En el caso del
primer libro mencionado, aparecen distintas leyendas originarias de
las civilizaciones quechuas, guaraníes y la mapuche, ofreciendo una
mirada intercultural que permite que los niños conozcan parte de
la herencia de esos hombres que poblaron el territorio americano.
Sucede aquí algo muy interesante, y que muestra un interés de Shua
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

por que los niños conozcan más de la cultura vernácula, al presentar
el personaje del lobizón, similar a un perro negro, que es propio
del folclor de Argentina, Uruguay y Paraguay, y de esa manera
diferenciarlo del hombre lobo que proviene del folclor europeo.
En otros libros se dedica exclusivamente a compilar y ofrecer
sus versiones de historias provenientes de la Argentina, tal como
sucede en El Hombre de Fuego y otras leyendas argentinas, siete leyendas
pertenecientes a distintas civilizaciones prehispánicas, como los
aymaras, guaraníes, qoms, mapuches, selknam, calchaquíes y wichis.
En estas versiones hay una decisión de Shua, como escritora, que
es digna de rescatarse: iniciar los relatos con una descripción, por
ejemplo, de animal al que se hace referencia. Esta inserción de un
párrafo de tipo expositivo-explicativo en el texto literario resulta
de gran utilidad si el lector no conoce dicho objeto cultural. Por
ejemplo, El sapo y el quirquincho, comienza así:
El quirquincho es un animalito que se las arregla muy bien para
vivir en cualquier lado: en las llanuras y en las montañas, en regiones
muy frías o muy calurosas. Se lo encuentra en toda América del
Sur, y en la Argentina vive casi por todas partes, desde el norte
hasta la Patagonia. Tiene muchos nombres. En algunos lugares se
lo llama “mulita”, otros le dicen “piche”, “peludo” o “tatú”. Y en
España lo llaman “armadillo”. Tiene un caparazón muy grande
que le permite defenderse de sus perseguidores haciéndose bolita
para esconder su tripa tierna. Vive en túneles y cuevas que él
mismo excava con sus uñas enormes y duras. Cavando encuentra,
además, su alimento preferido: deliciosas lombrices, caracoles y
gusanos. (Shua, 2017, p. 5).

De las distintas compilaciones que realizó de cuentos e
historias para niños, provenientes de la literatura universal, es
importante mencionar Este pícaro mundo (2007), que posee como eje la
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figura del pícaro en la Literatura. Todas las culturas tienen sus pícaros,
con características similares, donde lo importante es la función que
realizan más allá de los animales o personas que se encargan de
materializarlos. Por ejemplo, en Costa Rica o en Colombia es el Tío
Conejo, y en la Argentina el zorro que es conocido por este nombre
o por Juancito (Bianchi Bustos, 2021). En este caso, Shua se vale
de distintos pícaros provenientes de distintas culturas: una liebre, un
zorro, una araña o un hombre.
Tanto por los estudios preliminares que se han mencionado
como por las obras que reversiona, es posible deducir el lugar que
la autora le otorga a los cuentos de origen folclórico de las más
diversas culturas y que, desde su perspectiva, pueden actualizarse
para ofrecer a los nuevos lectores historias que forman parte del
patrimonio universal pero que no poseen, en palabras de Machado
(2004), una fecha de expiración, ya que abordan temáticas que son
vigentes en cualquier momento de la historia.
Y la historia se hizo presente
En el mundo ficcional que Shua crea por medio de sus personajes,
utiliza la historia para construir obras en las que se abordan temas
del pasado, no solo gracias a una muy buena documentación de
fuentes históricas, sino también por la ficcionalización de la vida
de grandes personalidades, como la gran escritora Juana Manuel
Gorriti, denominada en el libro con el seudónimo de Mamela, de
quien se toma su niñez para transformarla en un objeto literario.
La obra La flor de la maleza. Una historia de Juana Manuela Gorriti,
ambientada en la ciudad de Salta, ubicada al norte de la República
Argentina, inicia en 1827 y presenta algunas escenas de la vida de
esta mujer que, si bien ya mostraba su amor por las letras desde su
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

infancia, al mismo tiempo era tremendamente inquieta y juguetona.
En ese momento la educación era muy distinta a la actual, ya que la
formación de las mujeres se diferenciaba de la de los hombres , y se
menciona que su madre “les enseñaba a las chicas religión, lectura y
escritura. Y buenos modales, por supuesto” (Shua, 2020, p. 8).
Presenta a una niña como cualquier otra, que no se comporta
de acuerdo con las reglas sociales, sino como una niña impulsiva:
Esta vez, para variar, había vuelto a meterse en problemas. Dos
chicas fueron a contarle a la señora de Velazco que Mamela se
estaba peleando con una compañera en el patio de recreo. ¡Dónde
se ha visto a una dama tirándole a otra de las trenzas! Cuando llegó
la maestra, se encontró con un espectáculo todavía peor del que
esperaba. Mamela y su compañera Carmicha se revolcaban por el
suelo ¡peleándose como si fueran varones! (Shua, 2020, p. 13).

Por un lado, llama la atención la expresión del final de la cita
con la que se puede disentir hoy desde una perspectiva de género
distinta pero que, en el contexto de la época en la que transcurre
la obra, era totalmente común. Y por el otro, tenemos a una niña
que se comporta como tal en un colegio de monjas de la capital
y termina volviendo a la libertad de su hogar por no adaptarse y
después de haber sufrido las consecuencias de una educación
que indudablemente no era para ella. Además, presenta algunas
cuestiones muy interesantes sobre los vínculos de esta escritora con
el General Martín Miguel de Güemes, uno de los guerreros de la
independencia argentina.
Con menos basamentos históricos, Shua presenta una
versión distinta sobre una perra que fue muy conocida durante
su infancia: Laika. Es posible que muchos niños no la conozcan,
y por lo tanto, la autora contextualiza la historia en la época de la
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

conquista del espacio con expediciones encabezadas por los rusos
y los norteamericanos. Sin ofrecer toda la información, el narrador
establece un diálogo con el lector y lo anima a que si desea saber
sobre el tema, le puede preguntar a su abuelo. De esa forma, en Ani
salva a la perra Laika (1996) explica que los rusos lograron poner en
órbita el primera satélite llamado Sputnik, que llevaba en su interior
a Laika, una perra destinada a morir dando vueltas alrededor de la
tierra; es ahí donde la protagonista interviene para salvarle la vida.
Retomando algunas ideas de Fanuel Hanán Díaz (2015) sobre
la ficcionalización de la realidad, en el caso de hechos históricos,
podría decirse que la ficción moldea la realidad resignificando
hechos sencillos que tienen que ver con lo cotidiano o modificando
el curso de la historia, para ofrecer otra mirada que no deja de ser
crítica.
Si se piensa en los dos últimos textos mencionados, el
primero tiene mayor anclaje a la realidad que el segundo, al tratarse
de una obra de corte histórico, pero ambos tienen la importancia de
acercarle a los niños hechos de la historia de la humanidad por medio
de la ficción y generando de esa forma, además del disfrute estético,
un aumento de las competencias culturales. A estos títulos se le
podría sumar otro que, si bien no pertenece al ámbito de la ficción,
resulta de especial interés para los niños: Vidas perpendiculares: veinte
biografías de personajes célebres (2019). En él se encarga de escribir las
biografías de grandes personalidades con un tono en el que mezcla
lo literario con los periodístico (una de sus grandes pasiones), para
presentar la historia de hombres y mujeres que se han dedicado,
a lo largo del tiempo, al arte o a la ciencia: Miguel de Cervantes
Saavedra, Marie Curie, Walt Disney, Isadora Duncan, Thomas Alva
Edison, Albert Einstein, Galileo Galilei, Carlos Gardel, Lola Mora,
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

Wolfgang Amadeus Mozart, Mary Shelley o Sor Juana Inés de la
Cruz, entre muchos otros. Son en total veinte personajes que, si bien
son de épocas y de países diferentes, tienen en común la manera
distinta de haber mirado el mundo.
Sus ideas en torno a la literatura infantil
Como lo han hecho otras escritoras pertenecientes al campo de la
literatura infantil, como Graciela Cabal, María Elena Walsh, Laura
Devetach y Graciela Montes, Ana María Shua también aporta algunas
ideas muy valiosas en torno a esta rama de la literatura tan particular
que, si bien no es depreciada ahora como lo fue en otros tiempos,
es utilizada aún con fines que nada tienen que ver con el disfrute del
lector. Por un lado, se encuentran distintos conceptos aparecidos
en prólogos que se han ido presentando a lo largo del artículo, pues
sirvieron como presentación de algunas de sus obras literarias, pero
por el otro algunos trabajos de corte académico. Precisamente en
uno de éstos, intenta definir (al igual que lo han hecho otros) qué es la
literatura infantil. Si bien cae en algunos lugares y lecturas comunes,
sostiene que concebirla como recreación y entretenimiento es algo
relativamente nuevo que proviene del siglo XIX y, aunque se diga lo
contrario, nunca renuncia a la moral. Menciona dos hechos de gran
importancia: la guerra y la censura hacia los cuentos de hadas que
presenta como la última y la aparición de un concepto que caracteriza
como temible, y es la consideración de que algo sea políticamente
correcto. Seguramente su idea sobre este último aspecto la llevó
a crear una gran cantidad de personajes que no cumplen con esa
premisa y son más parecidos a los niños de verdad.
Consciente del valor formativo de la literatura, en el prólogo
a los Cuentos del mundo (2008), Shua se dirige a los lectores y les dice
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que van a compartir su asombro al observar dos hechos que se dan
en paralelo: qué tan distintos son los pueblos del mundo entero y,
aunque parezca contrario a lo anterior, que los seres humanos se
parecen muchísimo.
Además de estas cuestiones, hay otra interesante de tipo
implícito que tiene que ver con el uso de la intertextualidad en sus
textos, apostando por un niño-lector en construcción que es capaz
de vincular distintas obras literarias o provenientes del cine como
un trabajo de apropiación que va realizando mientras avanza en su
camino lector. Esto, por ejemplo, se observa en el cuento Un ciervo
muy famoso, en el que el narrador presenta a Tony, y dice que desea
ser un famoso actor de cine y triunfar como le sucedió a otro ciervo
que había vivido en su mismo bosque, llamado Bambi. Se trata de
un procedimiento literario que resulta ser de gran atractivo para los
niños, pues al mismo tiempo de presentar un escenario geográfico
de la Patagonia argentina como el Bosque de los Arrayanes en
un contexto mucho más amplio, genera un espacio literario que
trasciende las fronteras de un país para pasar a ser universal. Al leer
este cuento de Shua, pareciera que el cervato está fuera del espacio
y del tiempo al intentar ser como ese otro ciervo famoso, y su
accionar al confundir la mira de un arma de fuego con una cámara
fotográfica hace que se combine la inmovilidad y el movimiento,
situando al animal en el ámbito de lo eterno (Arreola, 1972), pues
Shua le da un final (propio de muchos cuentos infantiles) en el que
el narrador apela al lector y le dice que si va al sur puede conseguir
un autógrafo de Tony.
No puede dejarse de lado una cuestión que tiene que ver
con el respeto al sujeto que recibe la producción literaria de esta
escritora. Al igual que lo hace María Elena Walsh (2014) en su
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

prólogo a Versos tradicionales para cebollitas, en el que explicita que el
contenido de ese libro proviene de grandes compilaciones folclóricas
realizadas por especialistas de la Argentina, Ana María Shua, en los
distintos cuentos, mitos y leyendas menciona cuál es su procedencia.
En palabras de la autora, “no me gustan los autores que se apoderan
de la tradición sin informar a los lectores que no están creando sino
adaptando o reescribiendo” (Shua en Rodríguez, s.f.). Por ejemplo,
en su libro, Planeta miedo, señala:
Las historias de este libro no fueron inventadas por mí. Son
cuentos populares, es decir esos cuentos que pasan de boca en
boca, que las abuelas les cuentan a los nietos sin saber de dónde
salieron (…) Todo lo que hice fue contarlos a mi manera. (Shua,
2010, p. 8).

Jugando con el humor, cierra el prólogo que ya se ha
mencionado, al libro Cuentos del mundo, con una frase por demás
atractiva en la que juega con un dicho popular (“los libros no
muerden”), dándole su toque de humor y de escritora comprometida
con el mundo de la cultura:
Yo pienso que los buenos libros muerden, por eso reescribí todos
los cuentos para afilarles los dientes. Cuando un libro te muerde,
te contagia las ganas de leer otro, y esto es lo que me propuse con
Cuentos del mundo. ¡Qué así sea! (Shua, 2008, p. 7).

Cerrando ideas
Este recorrido por una pequeña parte de la obra de Ana María Shua
permite conocer algunas características de una narrativa destinada
para los infantes en la que todo es posible y donde su autora utiliza,
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desde su concepción estética de la literatura y del valor del niño,
dos tipos de textos: por un lado, los provenientes de la tradición
folclórica de los distintos países del mundo y que reescribe, y por el
otro, los que son producto de su creación pero que siempre generan
vínculos con otros textos. Un elemento para destacar, y que se ha
mencionado, tiene que ver con la perspectiva ética de la autora
frente a la literatura de tradición oral y el respeto hacia los niños,
que se evidencia en el hecho de que en todos los casos mencione la
procedencia de los textos, creando en los lectores una competencia
cultural muy importante.
Puede observarse cómo es dueña de una poética de la infancia
particular, en la que la parodia y el humor se hacen presentes, al igual
que una intencionalidad implícita de dotar a los niños de universos
ficcionales en los que el centro sea la palabra literaria como una
puerta a más lecturas y a otros mundos posibles. Su literatura está
dirigida al niño actual, con sus características, los temas que le
preocupan y todas las aristas de un mundo complejo, como lo es el
de la niñez.

Referencias
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Tusquets.
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�Marcelo Bianchi Bustos / Cuentos y poemas para niños en la obra de Ana María Shua

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-78

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Otra música, otros retratos de infancias: una
mirada a la poesía infantil en Latinoamérica
Other music, other portraits of childhood: a look
at children’s poetry in Latin America
Adolfo Córdova
Linternas y Bosques. Blog sobre Literatura infantil y Juvenil
Universidad Veracruzana,
Veracruz, México
orcid.org/orcid.org/0000-0002-6990-5663

Fecha entrega: 20-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Córdova, Adolfo. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85
Email: adolfo.cordova@gmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Otra música, otros retratos de infancias: una
mirada a la poesía infantil en Latinoamérica
Other music, other portraits of childhood: a look at
children’s poetry in Latin America
Adolfo Córdova
Linternas y Bosques. Blog sobre Literatura infantil y Juvenil
Profesor invitado Universidad Veracruzana
Profesor invitado Universidad de Zaragoza
Veracruz, México
adolfo.cordova@gmail.com

Resumen: El artículo proporciona una visión general de la poesía para
niños escrita en español desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.
Se destaca la diversidad temática, formal y estética de esta producción
poética, desvinculándola de estereotipos y prejuicios asociados a la
literatura infantil y a las culturas latinoamericanas. A través de ejemplos
de autores y autoras de México, Argentina y Chile, se explora cómo la
poesía infantil latinoamericana aborda temas como migración, violencia,
naturaleza, juego, humor, memoria y asombro, con sensibilidad que respeta
la complejidad psicológica de la infancia y busca ampliar el concepto de
poesía e infancia. También se analizan las propuestas editoriales e ilustradas
que acompañan a estos textos, creando zonas híbridas entre el álbum y el
libro ilustrado, problematizando la relación entre texto e imagen.
Palabras claves: Poesía infantil – Literatura latinoamericana – Libro
ilustrado – Infancia

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

Abstract: This article provides an overview of poetry for children written
in Spanish from the mid-20th century to the present. It emphasizes
the thematic, formal, and aesthetic diversity of this poetic production,
distancing it from stereotypes and preconceptions associated with
children’s literature and Latin American cultures. Through examples from
authors in Mexico, Argentina, and Chile, the article explores how Latin
American children’s poetry addresses themes such as migration, violence,
nature, play, humor, memory, and wonder, with sensitivity that respects
the psychological complexity of childhood and seeks to expand the
concept of poetry and childhood. The article also analyzes the editorial
and illustrated proposals accompanying these poetic texts, creating hybrid
zones between the picture book and the illustrated book, problematizing
the relationship between text and image.
Keyword: Children’s Poetry – Latin American Literature – Illustrated
Book – Childhood

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En una cajita de fósforos / se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo. / (Pero hay que encerrarlo muy
rápido, / si no, se lo come la sombra.) / Un poco de copo de nieve,
/ quizá́ una moneda de luna, / botones del traje del viento, / y
mucho, muchísimo más. // Les voy a contar un secreto / en una
cajita de fósforos / yo tengo guardada una lágrima (Walsh, 1965).

María Elena Walsh guardó una infinidad de tesoros en este poema
y lo ofreció a niños y niñas, codo a codo, en 1965. Desde allí,
“entre chicos” y no “para chicos”, como le gustaba aclarar, parecía
susurrarles que los comprendía, que sabía de sus tristezas y gozos,
que no importaba que “las personas mayores” los juzgaran. Ella,
igual que ellos, seguiría coleccionando “palitos, pelusas, botones, /
tachuelas, virutas de lápiz, / carozos, tapitas, papeles…”. Y podían
creerle, porque Walsh lo decía con una voz nueva, que sonaba
distinto, libre de métricas y rimas, íntima, dispuesta a ampliar las
maneras de leer y escribir, habitar, la infancia.
Lo mismo hizo Aquiles Nazoa más de dos décadas antes, en
1943, cuando publicó su poema “Método práctico para aprender a
leer en VII lecciones musicales con acompañamientos de gotas de
lluvia”. Aunque éste no apareció en un libro dirigido a niños y niñas es
evidente que quería hablarles. En su voz, cómplice y cercana, también
sin rima, se dan cita un papá tan heroico como Simbad el Marino, un
hada que hechiza un dedal de plata con su varita, canarios que calzan
“zapatillas de cristal y taconcito algo” y gacelas y cervatillos de lino.
Mi papá era Simbad el Marino. / Mi papá tiene un barco de vela
y un tren. Y un caballo blanco / de general. Y un cinturón de
hebilla de plata. / Mi papá es cazador y el tuyo no. / Mi papá me
trajo del bosque una mariposa verdeazulmar y un arcoíris chiquito
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

que encontró desnudo en el fondo del río. / La voz de mi papá es
como el viento entre los pinos (1943).

Walsh y Nazoa son dos de los paladines en la historia
de independencia estética e ideológica de la poesía infantil
latinoamericana. Contribuyeron a la liberación de la poesía para
niños y niñas de los deberes escolares, de la instrumentalización
moral, de un imaginario exclusivamente europeo, del encasillamiento
y arbitraje adulto; miraron críticamente las formas clásicas de la
lírica tradicional infantil para expandirlas hacia territorios temáticos
y estilísticos nuevos, más cercanos a los mundos interiores de
cualquier niño o niña.
Allí donde antes había una lección o rima que aprender,
proponían parodia, humor, disparate, duda y placer por la
experimentación, rejuveneciendo a las palabras o dándoles nuevos
significados, como quería Gaston Bachelard (1997), y diversificando
las tonalidades y el ritmo. Su sensibilidad poética, en continuidad
con la de fundadores decimonónicos como José Martí, Rubén Darío,
Carmen Lyra, Amado Nervo, Gabriela Mistral, Rafael Pombo y
Juana de Ibarbourou, y contemporánea a la de poetas como Javier
Villafañe, Dora Alonso, Óscar Alfaro, Jairo Aníbal Niño, Manuel
Agustín Aguirre, Laura Devetach y Alicia Morel, amplía el concepto
de poesía para la infancia, el concepto de infancia en sí mismo, y de
escritura que reproduce una sintaxis infantil.
Con la intención de responder quienes habían sido los
primeros en desplazarse formalmente de la tradición y quienes
continuaban explorando nuevas formas y actualizando los retratos
de infancia, inicié una investigación en 2017 con el apoyo de dos
becas, una de la Biblioteca Internacional de la Juventud en Múnich,
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Alemana, y otra del Centro de Estudios para la Promoción de la
Lectura y la Literatura Infantil, CEPLI, en Cuenca, España. Luego
de dos años de trabajo concluí una selección de poemas que publicó
Ediciones Ekaré a principios de 2021 con la edición de María
Francisca Mayobre y Ana Palmero e ilustraciones de Juan Palomino.
El poema de Walsh, inaugural en la antología y en la historia
moderna de la literatura infantil, inspiró, por sugerencia de María
Francisca, un muy justificado título para la antología: Cajita de fósforos.
El recorrido del presente artículo es resultado de esa
investigación y de otras lecturas previas que realicé en 2016, con
la ayuda de la Fundación SM y la biblioteca de IBBY México, para
presentar un panorama de poesía publicada entre 2013 a 2016 en el
Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil
(CILELIJ) de 2016. Se integra, en su mayoría, por poemas distintos
a los que reuní en la antología. Intento mostrar, con algunos
ejemplos, la diversidad temática y el compromiso político de las
obras contemporáneas. La pequeña muestra proviene de autores y
autoras de México, Argentina y Chile.
Hacia nuevos territorios políticos
Todas las lecciones del “Método práctico para aprender a leer en
VII lecciones musicales con acompañamientos de gotas de lluvia”,
de Nazoa, evidencian una profunda comprensión del mundo
infantil. Tan solo el título del poema ya propone una revolución
pedagógica, el tránsito de una educación para alfabetizar a una
educación artística, y de ahí, un quiebre mayor, el del juego poético.
La transición es entonces ruptura: del texto normado, escolar,
instrumental (y el poema muy a menudo se encuentra al servicio de
procesos de aprendizaje), al poema que resignifica con un enfoque
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

lúdico, que libera, reordena o amplía el mundo. Una cualidad del
quehacer o el cómo hacer infantil.
Este renovado entendimiento de la poesía infantil en
Latinoamérica se refina con la cajita de fósforos de Walsh de 1965
y continúa con poetas como Mercedes Calvo, Gloria Cecilia Díaz,
Antonio Orlando Rodríguez, María Baranda, Clarisa Ruiz, Jorge
Luján, Aramís Quintero, María Cristina Ramos, Marina Colasanti,
Jacqueline Goldberg, María García Esperón, Cecilia Pisos, Micaela
Chirif, Germán Machado, Laura Escudero y María José Ferrada.
Todos ellos y ellas, igual que Walsh, guardan lágrimas en las cajitas
que ofrecen a la infancia, respetan la complejidad psicológica de esa
etapa y aceptan acompañar dudas y temores.
La chilena María José Ferrada es una de las poetas
latinoamericanas más prolíficas y reconocidas de los últimos
años. Desde 2010 ha publicado 53 libros en los que se mezclan la
versificación libre, los poemas en prosa, las narraciones breves y
poéticas e incluso los textos informativos con haikús, siempre libre
de rima y explorando hibridaciones genéricas.
En El lenguaje de las cosas (2011) o en Escondido (2016) revela los
secretos de los objetos de casa, como los ovillos de lana, la chimenea
(donde se oculta un fantasma de humo), el armario o los fósforos.
“Los fósforos son las semillas alargadas del fuego que viven en el
interior de su caja. / Las personas los sacan, los encienden y ellos
brotan. / Su luz dura solo un par de segundos. Lo suficiente para
iluminar la primavera minúscula de la cena” (2011).

En El interior de los colores (2017), el túnel hacia la reelaboración
semántica es más profundo porque además de léxico es gráfico:
propone imaginar un breve momento en la vida privada de un
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

color mirando un sencillo círculo de color sólido, una apuesta del
artista visual Rodrigo Marín. El libro recuerda otros experimentos
artísticos, como los lienzos monocromáticos franceses de finales del
siglo XX, o el arte conceptual y minimalista de Sol LeWitt. La voz
en segunda persona tiene un tono de instrucciones pero para un
juego, instrucciones siempre bienvenidas en la infancia.
“Mira el brote / Imagina lo que sueña / la flor que duerme en su
interior”.

El compromiso sociopolítico de Ferrada destaca en libros,
para niños y niñas mayores y adolescentes, como Niños o Notas al
Margen, en los que ensaya formas de habitar la infancia, desde la
poesía, que no niegan la violencia.
Niños (2018) se compone de poemas narrativos breves donde
Ferrada recupera la intimidad y, al mismo tiempo, la universalidad de
la perspectiva infantil, la forma de responder a deseos y reacomodar
la realidad operada por niños y niñas; Jaime, Héctor, Alicia:
Alicia.

De todos los regalos que le han dado este cumpleaños, / prefiere
los globos / con los que han adornado la casa para la fiesta. //
Porque si vuelan, si abre la ventana y los echa a volar, / será como
hacerle un regalo al viento. // Porque el viento también debe
tener un día de cumpleaños. / Aunque no lo sepamos, debe tener.

Sin embargo, como nos enteramos en el epílogo, los niños y
niñas evocados en este poemario fueron ejecutados en la dictadura
militar chilena.
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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

La poesía de Ferrada materializa la tensión dialéctica entre
vida y muerte porque los imagina vivos, los hace vivir en tiempo
presente en sus poemas, como en pequeñas habitaciones textuales,
y, al mismo tiempo, no oculta el asesinato del que son víctimas.
Aunque la lectura de los poemas y del epílogo podría realizarse con
independencia de sentido, Ferrada las hace dialogar para activar
la dimensión política de la propuesta: recordarlos y nombrar la
injusticia. Una cara muchas veces oculta a la infancia. Y a pesar del
horror y la tristeza que revela el final del libro, alguna esperanza
mantiene por esa enunciación de los nombres de los niños y niñas
en presente y porque informa, asimismo, que uno de los 34 niños
secuestrados sobrevivió.
Notas al margen (2020) es otra fuerte sacudida en la que la
poeta retoma titulares y párrafos de notas periodísticas como “Miles
de personas desplazadas una vez más por la represa Tres Gargantas”,
“No podemos volver a Rumania, es el infierno” o “Protesta por la
desaparición de sus hijas con cientos de zapatos rojos”, para escribir
un poema que recupera la emotividad de las historias, tantas veces
normalizadas por la impunidad, y despierta la emotividad, empatía,
del lector.
Paisajes familiares, búsquedas y migraciones
Visibilizar un contexto específico también es importante para la autora
mexicana María Baranda, quien le habla a niños y niñas que nunca han
visto elefantes, jirafas y cebras en su patio trasero. En Un ajolote me dijo
(2017) construye paisajes familiares para niños y niñas mexicanos.
“Vienes de la Cueva del Tecolote. / Tienes los ojos negros y la piel
/ como tambor en la cálida selva / de la lluvia (…). Perro mío,

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perro único, / perro monstruo, monstruo mío. // Dame tus ojos
abiertos / para mirar adentro de la noche”.

El xoloitzcuintle, el jaguar, el venado cola blanca, el teporingo,
el lobo gris, la iguana e incluso el buitre dicen sus nombres para
evitar que los lectores les teman. María Baranda explora y juega con
varios tonos y pausas hechas con aullidos, aleteos, deslizamientos
y chapuzones. Las ilustraciones poéticas de Armando Fonseca
aumentan el asombro, la belleza y el tiempo que dedicamos a
cambiar de piel en cada doble página.
En Diente de León (2012), un largo poema narrativo, cargado
de lirismo, Baranda particulariza más al dar testimonio de la precaria
vida de una niña que no puede invitar a todos sus amigos a su fiesta
de cumpleaños porque “la comida no le alcanza”. Entre pueblos
ocupados por soldados, paisajes secos y mucha soledad, la niña tiene
que lidiar con el dolor de perder a seres queridos y viajar en busca de
su madre, que se va casi desde el principio de la historia:
Mañana cumplo once años. / Mamá dice que podrán / venir
Felu y Maki. / Ella hará un pastel grande, / inmenso, enorme,
de ciruela. / Once es mi número de la suerte. / “¿Podrían venir
once amigos?”/ “No”, dice mamá, “no alcanzará la comida. /
Y las fiestas son para celebrar, / No para padecer”. / Padecer
es una palabra que / se cae / lenta / de la boca de todos. / “Se
padece”, susurra la abuela, “ahora / todo se padece”. / “¿Y cómo
era antes?”, quiero saber. / “Diferente”, contesta mamá. / Y sus
ojos se llenan de aire.

Esta dura realidad de exilios y migraciones involuntarias,
que tantos niños atraviesan en México y Centro y Sudamérica, es el
eje de Los hermanos Zapata. Una ópera del desierto mexicano (2017), de
Torgeir Rebolledo Pedersen y Lilian Brogger. Se trata de un soplo
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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

de aire fresco para la epopeya: las hazañas narradas aquí son las de
un par de gatos que cantan corridos y terminan perseguidos por el
crimen organizado porque no le quieren componer un corrido a un
presidente municipal narco. Cumplir el sueño americano será el plan
de escape y supervivencia, para uno de los gatos, en compañía de
otros personajes amenazados. Pero su trayecto en el desierto, cruzar
la frontera, tampoco será fácil.
Una característica elogiosa de esta arriesgada propuesta
radica en dar visibilidad a un tema casi inédito en los libros para
niños y niñas que se publican en México: la complicidad entre
gobierno y narcotraficantes, las ejecuciones públicas y el exilio. El
tono entre crudo y cómico del poema se corresponde perfectamente
con las ilustraciones hiperbólicas y en clave de cómic. El libro vuelve
paródica la monstruosidad y permite a niños, niñas y adolescentes
transitar una realidad atroz a través del humor.
En un tono muy distinto, pero también con realismo
social y revisitando la lírica de tradición oral infantil, cabe
mencionar Cancionero para los niños invisibles de Emilio Lome y Jimena
Estíbaliz (2022), uno de los diez libros ganadores del concurso
«Alas de lagartija», convocado por el programa Alas y Raíces de la
Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil (CNDCI) en
2021.
Ahí, Lome, también músico y poeta a quien le gusta versionar
retoma distintas canciones infantiles tradicionales y las lleva a un
sitio muy distinto: el de los niños y niñas migrantes de México y
Centroamérica.
«Una muñeca vestida de azul», arrebatada por policías
fronterizos; «Tin marín de do pingüé», a ver a quién le lanza una
piedra a la migra; «Jugaremos en el bosque» mientras el coyote no
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está; «Una rata vieja que era planchadora», como la abuela de un niño
que junta todos sus ahorros para que él se vaya; «Doña Blanca está
cubierta…», canta una mamá para que su hija se tranquilice luego de
una detención; «Los pollitos dicen pío pío pío» y una niña adopta a
otros niños como si fueran sus hijos…; y varios más, con una crudeza
que en algunos casos se aleja de lo que podría considerarse «apto»
para niñas y niños, problematizando esa categoría. También recuerda
al Libro centroamericano de los muertos de Balam Rodrigo (Premio Bellas
Artes de Poesía Aguascalientes 2018), como si esta fuera su versión
infantojuvenil, que abona a la renovación de la lírica de tradición
oral de la presente década.
Hacia interiores más hospitalarios y hasta las estrellas
De una noche fría e incierta en el desierto a una noche, al fin, bien
cobijados. En La casa de mis abuelos (2017), el narrador oral Jermán
Argueta hace que los lectores disfruten de la compañía de los
abuelos en una atmósfera hogareña, acogedora y rural. No depura
la nostalgia adulta, cuenta en verso como si fueran sus memorias
de niño, pero es elocuente y consigue convencernos de habitar
ese recuerdo. “Yo jugaba con el lodo / y hacía pacientemente /
animalitos de barro. // Mis manos eran de barro; / yo era de barro”.
Las ilustraciones de Rosi Aragón exploran en distintas capas,
igual que sucede con los recuerdos, texturas de papel recortado,
fotografía e imagen digital.
Y de esa noche familiar en la memoria a otra noche que
conjura el temor común a la oscuridad en Esto que brilla en el aire de
la argentina Cecilia Pisos (2017). Ahí un chico reinventa la relación
con los temores nocturnos.
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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

“La noche es / un animal oscuro / que llega cada día / a la hora
del sueño. // Algunos niños temen / su color profundo / y
dejan / una lucecita / para tenerlo a raya. // Yo en cambio /
me acurruco / entre sus blandas patas / que me protegen del
resplandor del mundo”.

Cecilia Pisos coloca a los niños y niñas en el centro con un
motivo poético clásico: la fascinación por la naturaleza. La nieve, la
tela de una araña, un cardumen de peces como estrellas, una bandada
de versos como pájaros en el cielo, muchos juegos entre charcos de
noche y algunas preguntas recostados en la hierba son abordados
desde una mirada que la hizo ganar el Premio Hispanoamericano
de Poesía para Niños 2016. El libro, ilustrado por Ana Pez, quiere
que la infancia gane territorio. Calma una sed universal de juego y
expedición, independientemente del contexto.
Y ese deseo expedición llega a la luna con dos poemarios
más.
Pequeño elefante transneptuniano de Martha Riva Palacio Obón
(2013) es un extraño paseo estelar, lleno de caligramas, en el que una
niña, Ana, salta, se balancea y explora estrellas, planetas y satélites
junto a un elefante imaginario.
Pequeño / elefante: / tus colmillos / en cuarto creciente / brillan
/ en el cielo. / Si me deslizo / por ellos, / ¿Llegaré hasta Neptuno?
// Lluvia / de estrellas: / Desde su nave en cuarto / menguante
/ Ana pesca meteoritos / con su red de uranio. / Perlas-sideritas
/ para una niña / fantasma.

Y Astronomía poética, escrito e ilustrado por Juan Lima (2018),
en el que se invitar a los lectores a prepararse para ser astronautas,
crear sus propios trajes espaciales, despegar en una nave espacial
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latinoamericana, conquistar galaxias desconocidos y escribir poemas
inéditos.
“Dibujo / en el cuaderno / una nave con forma de flecha /
apuntando al cielo / enciendo los motores / remonta vuelo /
parece pájaro / oriento la antena / y mando señales bip bip/ le
saco una pluma / y escribo este / poema”.

El mismo Lima escribió, en un libro hermano y previo,
Botánica poética (2015), un poema que sintetiza la inquietud de este
artículo: “Si la poesía / no se fuera alguna vez / para el lado de los
tomates / sólo probaríamos / ensalada de / frutas // (el poeta /
cuando no sueña / vuela)”.
Lo que está por suceder
Estas expresiones poéticas sin rima rompen con la idea de que este
tipo de poesía es exclusivamente para jóvenes y que la poesía rimada
es la forma adecuada para dirigirse a los más pequeños. Al hacer
esto, también multiplican nuestras ideas sobre la infancia y dibujan
retratos de niñas y niños más diversos.
Como había publicado ya en 1993 Antonio Orlando
Rodríguez, en un libro pionero en su diversidad de formas, Mi
bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo:
“Mi verso es libre de volar a donde quiera. Viene y se posa en la
rama de algún árbol, en un alero, en la tendedera de la vecina, en
cualquier página en blanco de mis cuadernos”.

Si bien todavía existe un estilo poético que recicla y desgasta
el repertorio léxico formal y temático de la poesía escrita en castellano
desde principios del siglo XX, una parte considerable de la creación
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infantil en Latinoamérica

actual en Latinoamérica busca una musicalidad distinta (en forma de
verso libre, poema en prosa y poesía visual, normalmente sin rima,
o con tonalidades mixtas, e incorporando variaciones en sangrado,
espaciado y puntuación), que cuestiona y rechaza los estereotipos
y preconceptos generalmente asociados a la poesía infantil y las
culturas latinoamericanas.
En aquella cajita de fósforos de Walsh hoy caben héroes
y heroínas que emprenden viajes simbólicos y se sumergen
afectivamente en paisajes personales complejos y ricos, objetos
cotidianos o colores interiores que revelan secretos, formas de
nombrar y resistir a la migración, el terrorismo de Estado y el
crimen organizado, regresos a la naturaleza y a lo salvaje y hasta
ampliaciones del espacio en naves espaciales.
Además, esta poesía suele ser publicada en ediciones
ilustradas que problematizan la relación texto e imagen con reglas
distintas a las del álbum y que tampoco se limitan a la lógica del libro
ilustrado, van creando una zona híbrida con sus propias reglas y
potencias que investigadoras como María del Rosario Neira Piñeiro
han llamado “álbum lírico” (2019).
Termino este itinerario con un libro emblemático por su
variedad de formas: poemas con rima y sin rima, con métrica clásica
y libre de ésta, de apenas un par de versos, como greguería o retahíla,
o integrando acrósticos, con tono de haikú o de ronda, usando
hemistiquios que parten palabras, proponiendo juegos visuales y
verbales… Su exploración de temas o tradiciones poéticas (hablar
de la naturaleza, animar los objetos, plantear preguntas…) también
es amplia.
Se trata de Palabras manzana de Jorge Luján, publicado
originalmente hace 20 años con ilustraciones de Manuel Marín por
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la editorial Anaya en España y reeditado el año pasado en México
con ilustraciones de Jesús Cisneros (2022).
Un caligrama reproduce a una bandada en vuelo o es un
pájaro hecho de palabras que dice: “se van / como las aves / Los
días” y también: “Los días / como las aves / se van / Como la
luna que cruza el lago”, y en la ilustración: aleteos en distintas fases
y un ave que lleva en su pico el cordel de una cometa-sol. La tensión
justa entre la literalidad imagen-texto y su reelaboración metafórica
hacen que lector o lectora se sume a la bandada de significados y no
vuele hacia otros libros.
También “La presa” sirve para abrir mundos y cerrar este
recorrido:
“Vi un lobo / pero en realidad / ¿cómo saber si estaba allí? / Su
aliento azul, / no provocaba menos mareas que la luna / De sus
patas sobre mi pecho / no puedo hablar / porque yo aún dormía
/ Todo lo demás / está por suceder” (Cisneros, 2022).

Esto es lo que nos dice la poesía para niñas y niños en
Latinoamérica: que todavía hay vasto un camino de singularidades,
sonoridades, infancias, por escuchar y escribir.

Bibliografía
Argueta, J. y Aragón, R. (2017), La casa de mis abuelos, México,
Edelvives.
Bachelard, G. (1997), La poética de la ensoñación, México, FCE.
Baranda, M. y Esquivel, I. R. (2012), Diente de león, México, Ediciones
El Naranjo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Adolfo Córdoba / Otra música, otros retratos de infancias: una mirada a la poesía
infantil en Latinoamérica

Baranda, M. y Fonseca, A. (2017), Un ajolote me dijo, México, Ediciones
Castillo.
Córdova, A. (Ed.) (2019). Renovar el asombro. Un panorama de la poesía
infantil y juvenil contemporánea en español, España, UCLM.
Córdova, A. y Palomino, J. (2020). Cajita de fósforos. Antología de poesía
sin rima, Venezuela/España, Ediciones Ekaré.
Ferrada, M. J. y Carrió, P. (2011), El lenguaje de las cosas, España,
El Jinete Azul.
Ferrada, M. J. y Marin, R. (2014), Escondido, Chile, Ocho libros.
Ferrada, M. J. y Marin, R. (2017), El interior de los colores, Chile,
Editorial Planeta.
Ferrada, M. J. y Valdez, M. E. (2018), Niños, México, Alboroto
Ediciones.
Ferrada, M. J. y López, A. (2020), Notas al margen, México, Alboroto
Ediciones.
Lima, J. (2018), Astronomía poética, Argentina, Calibroscopio.
(2015), Botánica poética, Argentina, Calibroscopio.
Lujan, J. y Cisneros, J. (2022), Palabras manzana, México, Loqueleo.
Lome, E. y Estíbaliz, J. (2022) Coordinación Nacional de Desarrollo
Cultural Infantil (CNDCI)
Nazoa, A. (2020), “Método práctico para aprender a leer en VII
lecciones musicales con acompañamientos de gotas de
lluvia”, Cajita de fósforos. Antología de poesía sin rima,
Venezuela/España, Ediciones Ekaré.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Neira Piñeiro, M. R. (2019), “Adaptación de poesía en forma de
álbum ilustrado para niños y jóvenes”, Renovar el asombro.
Un panorama de la poesía infantil y juvenil contemporánea en
español, España, UCLM.
Pisos, C. y Pez, A. (2017), Esto que brilla en el aire, México, FCE.
Rebolledo Pedersen y T., Brogger, L. (2017), Los hermanos Zapata.
Una ópera del desierto mexicano, México, Libros para imaginar.
Riva Palacio, M. (2013), Pequeño elefante transneptuniano, México, El
Naranjo.
Rodríguez, A. O. y Vallejo, E. (1993), Mi bicicleta es un hada y otros
secretos por el estilo, Colombia, Panamericana.
Walsh, M. E. (1965). El reino del revés, Argentina, Alfaguara.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-85

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Los poemas infantiles de Juana Borrero
Juana Borrero’s children’s poems
Alejandro Vergil Salgado
El Colegio de México,
Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0002-4950-212X

Fecha entrega: 17-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Vergil Salgado, Alejandro. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-82
Email: avergil@colmex.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Los poemas infantiles de Juana Borrero
Juana Borrero’s children’s poems
Alejandro Vergil Salgado
El Colegio de México
Ciudda de México
avergil @colmex.mx

Resumen: dentro de la obra literaria de la poeta cubana Juana Borrero, se
ha desestimado aquella parte de su producción escrita durante su infancia.
Considerándolos indispensables para conocer la gestación de la lógica
conceptual, mirada, sensibilidad e imágenes que la seguirían caracterizando
en sus etapas posteriores, el presente artículo analiza, entre otros, poemas
como Sol poniente, «Vino un niño», A la luz de la luna, «¿Dónde estás?...»,
¡Amor perdido!... y Todo para ti, en conjunto con algunas de sus cartas,
para complementar el panorama del imaginario de esta mujer, antes niña,
y establecer conexiones sobre su proceso creativo.
Palabras clave: Poesía cubana – Poética infantil – Juana Borrero
Abstract: within the literary work of the Cuban poet Juana Borrero, that
part of her production written during her childhood has been neglected.
Considering them indispensable to know the gestation of the conceptual
logic, gaze, sensibility and images that would continue characterizing her
in her later stages, the present article analyzes, among others, poems such
as Sol poniente, Vino un niño, A la luz de la luna, ¿Dónde estás?..., ¡Amor
perdido!... and Todo para ti, along with some of her letters, to complete
the panorama of the imaginary of this woman, once a girl, and establish
connections on her creative process.
Key words: Cuban Poetry – Children’s Poetic – Juana Borrero

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Juana Borrero (1877-1896), escritora y pintora cubana, legó una obra
poética breve e intensa, así como lo fue su corta vida. El único libro
publicado mientras vivía, Rimas (1895), reúne apenas dos decenas
de sus poemas. El resto de ellos se encontraban desperdigados en el
tomo iv de La poesía lírica en Cuba (1928), de José Manuel Carbonell, o
en revistas, tales como La Habana Elegante, El Fígaro o Revista de Cayo
Hueso. Algunos se difundieron por Ángel Augier y Dulce Borrero en
sus conferencias sobre la poeta, y otros estuvieron inéditos hasta que
Fina García Marruz compiló todo ese material, junto con dibujos y
fragmentos de prosa que le proporcionó Mercedes Borrero, en su
edición de Poesías (1966).
Más vasta fue su producción escritural en forma de diario y
la correspondencia con su amado, Carlos Pío Uhrbach, editada en
dos tomos por Cintio Vitier en Epistolario I-II (1966-1967), donde
“llevó a cabo la más exquisita y a la vez atormentada (re)creación
de sí misma” (Moris, 2009, p. 104). En mayor medida, la estrecha
vinculación entre vida y literatura que sus cartas revelan ha llamado
la atención de la crítica, en comparación con sus poemas. ¿Cómo
no va a provocar intriga, admiración o hasta morbo el hecho de que
una joven de diecinueve años escriba una carta con su propia sangre,
meses previos a su muerte, porque se siente limitada para expresarse
a través de las palabras? Borrero redacta el 11 de enero de 1896:
jamás me he sentido tan triste al comenzar a escribirte. Jamás el
lenguaje ha sido más indócil ni más insuficiente tampoco. Por eso
te he querido escribir en esta clase de tinta que te sugerirá la mitad
de mis pensamientos. (1967, p. 256).

Dicha especie de acto performativo representa sólo una parte
de los deseos, de las preocupaciones y emociones que atribularon a
la adolescente.
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

Con respecto a los poemas que Borrero escribió durante
su infancia, entre 1886 y 1887, debemos enfatizar que han sido
completamente relegados de los estudios literarios. Quizás lo
anterior se deba a que son considerados a priori como “literatura
infantil”, de escaso valor literario, o caracterizados como meros
ejercicios poéticos, porque fueron escritos por una niña.1 En parte, la
recepción de Borrero ha sido la de una poeta cuya muerte temprana
le impidió “llegar a la plenitud de su talento” (Henríquez, 2003, p.
23), o a “la completa floración de esta excepcional mujer, tanto en
el plano intelectual como en el humano” (García, 1997, p. 294). Las
enunciaciones predisponen la lectura de su obra literaria en cuanto
a inacabada, en gestación, como si hubiera una meta en la creación
poética que sólo se alcanza hasta la edad madura.
Por consiguiente, el presente artículo se aproxima a los
poemas producidos entre los nueve y diez años de Borrero, porque
quiero comprender cómo se relacionan con otros y, así, evidenciar
su importancia dentro del conjunto de su obra literaria. Los textos
considerados en este estudio son: Sol poniente, «Vino un niño», A la
luz de la luna, «¿Dónde estás?...», ¡Amor perdido!... y Todo para ti.2
Como respuesta tentativa propongo que, en estos poemas, el sujeto
lírico configura una mirada interior, una sensibilidad infantil (mas no
infantilizada) e imágenes poéticas que se expanden y transmutan en su
1
García Marruz titula Versos infantiles a la sección donde están
recopilados los primeros poemas de Borrero. Presentarlos como versos y no
como poemas, implica una escisión o diferenciación con el resto de los textos
incluidos en el volumen. En cambio, la edición de Francisco Morán, La pasión
del obstáculo. Poemas y cartas de Juana Borrero (2005), restituye su valor
estético, cuando los reúne bajo el conjunto Poemas escritos en la infancia.
Tales determinaciones editoriales condicionan una mirada crítica.
2 Citaré los poemas desde la edición de García Marruz, Poesías (1966).
Respeto la puntuación como aparece en los títulos.

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obra posterior, escrita durante su adolescencia. Es decir, la melancolía,
el dolor amoroso, la ambientación nocturna, la búsqueda del amado
y las preocupaciones expresivas fueron motivos recurrentes en su
poesía, aun en aquellos poemas que escribió cuando era una niña.
La “virgen triste” es el epíteto “que más ha trascendido en
la recepción de la escritora” (Moris, 2009, p. 112), asignación que
proviene del poema homónimo compuesto por Julián del Casal,
quien apreció antes que nadie la obra de Borrero.3 Como bien señala
Natalie Roque, desde entonces los acercamientos psicológicos o
biográficos han prevalecido en los estudios literarios y han reforzado
la imagen mítica de su personalidad (2018, pp. 9-10). Aunado a ello,
me parece que se produce un fenómeno paradójico porque, por
un lado, sus contemporáneos y la crítica del modernismo cubano,
entrado ya el siglo XX, abundan en otros epítetos para enaltecer el
mito de la niña prodigio;4 por el otro, no profundizan en su obra,
sino que la vinculan con figuras masculinas, como Casal o Uhrbach.5
3 El poema “Virgen triste” fue publicado en La Habana Elegante, en
1893, e incluido en la edición de García Marruz (cfr., la nota al poema de
Casal, 1966, pp. 168-169).
4 Por ejemplo, Casal la denominó “una niña de doce años [que] ha dado
tan brillantes muestras de su genio excepcional” (1966, p. 160). Por su parte,
Aniceto Valdivia, mejor conocido como el Conde Kostia, la llamó “niña-musa”,
“niña-maga” (1966, p. 59), mientras que Rubén Darío se refirió a ella como “una
dulce y rara niña”, “extraña virgen” (1966, p. 175). De manera semejante, la nota
que acompaña el poema “Crepuscular”, publicado en La Habana literaria el 15
de noviembre de 1981, la describe así: “la encantadora y dulce niña” (Borrero,
1891, p. 109). Para Pedro Henríquez Ureña, Borrero es la “hermana menor [de
Casal]” (2003, p. 22); para su hermano, Max Henríquez, una “niña genial” y un
“caso de precocidad sorprendente” (1962, p. 125; p. 419).
5 Francisco Morán apunta que Borrero fue considerada por mucho tiempo
una “sombra casaliana” o un “apéndice [...] de su padre [Esteban Borrero], o de
Casal” (2005, p. xxii).
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

Por supuesto, es lógico que no exista mención alguna sobre su poesía
infantil escrita antes de los doce años, pues ésta no se conocía hasta
la edición de García Marruz.
Aunque desde 1966 los estudios han aumentado, la estela
de las percepciones anteriores permanece, pues la mayoría están
“orientados hacia el estudio de su vida y su epistolario” (Schulman,
1997, p. 323), como he mencionado. Escasas excepciones han
intentado deconstruir el mito de la “virgen triste” y reposicionar
la obra como punto central de las inquisiciones. Recientemente
cabe destacar a Ivan Schulman, quien inserta la obra de Borrero
dentro de la poesía modernista hispanoamericana y rescata sus
rasgos más esenciales, como “los paisajes vistos a través de un
cristal interior, concreciones de la vida espiritual”, “la lucha entre
la vigilia y el sueño”, “las bipolaridades simbólicas” (1997, p. 328),
entre otros. Por su parte, Morán insiste en acercarse a la obra de
Borrero “desde la pulsión erótica” y “el protagonismo sensorial
del cuerpo” (2005, p. xxiii). En cambio, Ottmar Ette, desmantela
el concepto de niña-prodigio a partir de las ideas sobre el enfantpoète de Roland Barthes (2017, pp. 272-276), propone una lectura
novedosa sobre el vínculo entre poesía, pintura y juego de miradas, y
evidencia los cuestionamientos de Borrero sobre los roles de género
en sus cartas. Roque (2018) sigue la línea anunciada por Schulman
sobre los paisajes interiores, analiza las configuraciones de espacios
discursivos nocturnos, luminosos y aquellas espacializaciones
vinculadas con la figura del amante. Finalmente, aunque Judith
Moris no realiza ningún análisis textual en su artículo La saga/fuga
de J. B. (2009), el recuento minucioso sobre el devenir crítico de la
obra de Borrero es una valiosa síntesis.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Con este somero recorrido, puede darse uno cuenta que
ya existe un cambio fundamental en la apreciación de la poesía de
Borrero, desde finales del siglo XX y principios del XXI. Aunque
muchos críticos subrayan que la poeta escribió poemas desde los
siete años, nadie se ha detenido en comentarlos, pues dentro del
corpus los más constantes son Apolo, ¡Todavía!, Mis quimeras, Su
retrato, Las hijas de Ran y Última rima. De esta manera, aún falta
llenar huecos. Un modo de hacerlo es reconsiderar la imagen de la
niña, ya no como virgen ni como prodigio puesto sobre un pedestal,
sino como una mujer que desde temprana edad fue instruida en
las letras y en las artes; condición clave que impulsó y desarrolló
sus habilidades creativas, las cuales, en palabras de Beatriz Espejo,
alcanzaron “una madurez estilística” (1992, p. 70), aunque la poeta
cubana sólo vivió casi veinte años.
Antes de dar paso al análisis de los poemas infantiles,
brevemente quisiera evidenciar la escasa bibliografía acerca de la
creación literaria realizada por niños y no para niños. Si bien en
los últimos años los avances para revalorizar la literatura infantil y
juvenil –aquella escrita por los adultos, pero destinada a los infantes
y adolescentes (Cervera, 1992, p. 18)–, trascendiendo su función
meramente didáctica y reconsiderando sus cualidades estéticas, en
general, los mismos “autores que escriben sobre la literatura infantil
producida por el adulto no mencionan ni hablan de la producción
literaria del niño” (Rodríguez-Bello, 1992, p. 27). Respecto a este
asunto, Laura Guerrero explica:
Los expertos y conocedores que definen el concepto [de literatura
infantil y juvenil] y lo clasifican, no obstante y de manera también
general, no conciben que los textos escritos por niños o niñas

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-82

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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

sean literatura. Están convencidos de que la configuración artística
es una capacidad o destreza que sólo se logra con los años y el
aprendizaje de las reglas de composición. (2012, p. 13).

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué ocurre cuando una niña o
un niño tiene una formación disciplinada y se le incentiva a pintar
o escribir con intención expresiva? ¿Es suficiente que las infancias
tengan la aspiración de hacer literatura (escribir un cuento o un
poema), para que lo producido sea analizado por los críticos como
tal? “¿Cómo medir o evaluar los poderes del intelecto del niño si
se considera sólo un consumidor de literatura?” (Rodríguez-Bello,
1992, p. 28). En este momento no tengo respuestas, sin embargo,
el caso de Juana Borrero es particular, porque desde pequeña vivió
dentro de un contexto que posibilitó las condiciones de su escritura.
Ette es muy claro en este punto:
Juana Borrero no era de ninguna manera autodidacta ni como
pintora ni como poetisa, sino que disponía de una excelente
educación gracias a su formación artístico-literaria [...], las
habilidades de la pequeña Juana, sin lugar a dudas muy superiores
a su promedio, fueron promovidas sistemáticamente desde el inicio;
se discutían sus trabajos y se dieron a conocer pronto más allá del círculo
familiar. (2017, p. 273. Énfasis personal).

Dicho lo anterior, el primer poema de Borrero del que se tiene
noticia es Sol poniente,6 escrito a los siete años (Morán 2005, p. ix).
Según García Marruz, Dulce Borrero lo recupera en su conferencia
Evocación de Juana Borrero, de 1945; la editora lo considera un
6 Hay otro poema de Borrero titulado Sol poniente, publicado en El fígaro
de septiembre de 1895. Son dos poemas distintos, en cuanto a estructura métrica
y desarrollo temático.

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fragmento, aunque no justifica por qué.7 A mi parecer, existe un
concepto concluyente entre la puesta de sol y la inspiración poética,
así como una estructura unitaria conformada por endecasílabos y
heptasílabos. Borrero compone una pequeña silva que sólo cumple
con rimas consonantes en los primeros cuatro versos. El poema dice:
Por la tarde, en los sitios misteriosos
cuando cesa la alondra de cantar
y Véspero se oculta tembloroso
en el seno del mar;
cuando agoniza el sol reverberante
y extiende por el cielo su arrebol,
sobre mi frente pensativa siento
bajar la inspiración! (1966, p. 111)8

Llama la atención la configuración del espacio poético y el
detalle de cómo el anochecer es personificado con Véspero, es decir,
la estrella Venus. La transición entre luz y oscuridad, o viceversa, es
una de las imágenes constantes que aparecerá en la poesía posterior
de Borrero. Por ejemplo, el astro es mencionado con su carácter
tembloroso en el soneto Vespertino: “Hacia el ocaso fúlgido titila
/ el temblador lucero vespertino” (vv.1-2, p. 117), mientras que en
el primer cuarteto, la imagen del sol agonizante se repite: “El rayo
débil que las nubes dora, / lentamente se extingue, agonizante,” (vv.
9-10, p. 117).
En palabras de Roque, “con luminosidades que nacen o se
disuelven en la sombra, la aurora y el crepúsculo devienen límites
7

Cfr. nota 1 al poema (Borrero, 1966, p. 111).

8 En cuanto a otros poemas contenidos en el mismo volumen editado por
García Marruz, indico el número de versos (vv.) y paginación.
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�Alejandro Vergil Salgado / Los poemas infantiles de Juana Borrero

entre la noche y el día; integran [...] [una] orilla de tonalidades vagas
definible solo por su mutabilidad, extrañamente detenida” (2018, p. 31).
Los heptasílabos de los versos cuarto y octavo funcionan para agrupar
dos escenas: la primera contiene los elementos visuales y sonoros para
configurar un ambiente íntimo (la alondra, Véspero y el mar), y tiene
como protagonista a Venus; la segunda, desplaza la mirada hacia el sol,
cuyo adjetivo evoca un sentimiento doloroso en sintonía con el color del
crepúsculo, e introduce a la voz poética como observadora y participante
de ese paisaje exterior. Así, el poema enuncia cómo el sujeto lírico siente
“bajar la inspiración”, momento crucial para el proceso creativo. De
manera semejante, y retomando la noche como un tiempo misterioso,
la adolescente Borrero profundizará en Mis quimeras: “En el misterio
de la noche / Cuando el insomnio me atormenta / Gira en mi mente
visionaria / Alado enjambre de quimeras” (1966, vv. 1-4, p. 64).
Ahora bien, cabe mencionar mi sospecha sobre la veracidad de
que Sol poniente sea el primer poema de todos. A pesar de su brevedad,
percibo cierta complejidad en la selección del léxico. Es decir, palabras
como “Véspero”, “reverberante” y “arrebol” son elevadas para una
niña de siete años. Debido a la formación y el estudio de Borrero,
es posible que las conociera y las utilizara, pero no tengo forma de
comprobarlo. Sin embargo, no hay que olvidar que el testimonio al
respecto proviene de la conferencia de su hermana, Dulce, de 1945, y
la crítica lo ha tomado sin cuidado; en su lugar, hay que considerarlo
con recato. Como demuestro a continuación; los siguientes poemas
analizados contrastan drásticamente en el manejo de un vocabulario
más simple, pero que no por ello pierden carga emotiva y poética.
Veamos el primer caso. Fechado en 1886 (para entonces,
Borrero tendría alrededor de nueve años), «Vino un niño» está
compuesto por catorce versos tetrasílabos. Según Rudolf Baehr,
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este tipo de verso es el más corto capaz de lograr autonomía rítmica,
debido a la acentuación en primera y segunda sílabas, configurando
un ritmo trocaico; además, señala que sólo a partir del Romanticismo
comenzó a utilizarse independientemente de otras métricas para
estructurar un poema (1973, pp. 87-90). Escribe Borrero: “Vino un
niño / Pasajero / que se llama / Cupidillo / Mensajero / del amor.
/ Vino aquí / Con alegría / Sana flecha / Me clavó / Que me hiere
/ Noche y día / Y me agobia / De dolor (1966, p. 141). Nótese
la diferencia del vocabulario usado en “Sol poniente”, por lo que
intuyo que éste es posterior.
“«Vino un niño»” es un poema aparentemente sencillo, breve
y condensado, con un léxico llano. Sin embargo, puede apreciarse
cómo Borrero cumple con la condición rítmica y métrica (a excepción
del verso cinco, donde debe producirse un hiato para evitar que sea
hipermétrico), y utiliza algunos recursos formales y retóricos. Por
ejemplo, la anáfora (“Vino”) que ocurre entre el inicio y la mitad
exacta del poema, o la pausa en el sexto verso para establecer dos
unidades de acción distintas (la primera presenta a Cupido como
mensajero, el segundo como arquero que hiere). Dichos elementos
provocan el giro que causa una impresión inmediata en el cambio
de tono. La situación alegre y lúdica se traslada a una emoción
dolorosa, marcada a su vez por la coincidencia de una rima simple
entre “amor” y “dolor”, pero que tiene significado en cuanto a que
los vocablos cierran dos bloques contrapuestos. De esta manera, el
concepto y la imagen desarrollados adquieren una intensidad similar
a la flecha que el pequeño Cupido clava en la voz poética.
Por otro lado, Borrero utiliza encabalgamientos para dar
aliento a versos tan cortos. También emplea un ligero hipérbaton
entre “Sana flecha / me clavó”, que constituye la parte medular
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del poema, pues la “herida de amor” es la que permanece. A fin
de cuentas, lo que estructura el poema es la alegoría configurada
con la alusión mitológica. El dios del amor es caracterizado con
tres palabras tetrasílabas aisladas que forman un encadenamiento:
Cupidillo-pasajero-mensajero. Cabe destacar el diminutivo para el
nombre, porque permite a la voz poética igualar al personaje con su
propia edad; un niño cuya presencia es efímera, ya que sólo viene
a dar un mensaje con su flecha para, después, abandonarla. En este
sentido, Borrero da sus primeros pasos literarios con un poema
corto y alejado temáticamente de lo que uno esperaría leer de un
infante. La herida de amor, que será constante en su obra poética,
aquí aparece como una primera huella.
El dolor permanece en su siguiente poema, A la luz de la
luna, compuesto por dos cuartetas endecasílabas, con una estructura
rimada ABAB CDCD:
Densa es la noche en extranjero suelo,
Me duele el corazón, siento fatiga;
Mas ya, tu blanda luz baja del cielo,
Como una bendición oh! luna amiga.
¡Oh luna! con los rayos de tu lumbre
Ahuyentas de mi noche los enojos;
Se disipa mi inmensa pesadumbre,
Y se arrasan de lágrimas mis ojos... (1966, p. 142).

El discurso poético despliega emociones profundas, como
la pena de amor, el cansancio y el peso de los días. Destaco el
sintagma “los rayos de tu lumbre”, pues el predicativo asignado
parece inapropiado para designar la luz del satélite, produciendo
una tensión entre el calor y la densidad de la noche. Así, la niña
encuentra un escape para desahogar sus emociones negativas en el
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silencio y en la blanda luz de la luna; un refugio, un alivio que llega
como una bendición.
La mirada infantil le permite a Borrero aproximarse a una
realidad distinta, imaginativa, donde el sujeto lírico establece una
relación de amistad con la luna que le brinda cierto consuelo. “¿Acaso
no tiene el niño el poder de representar en sus escritos lo que él es?”
(Rodríguez-Bello, 1992, p. 26). Ette considera que el sistema patriarcal
donde fue disciplinada la niña, así como el ambiente familiar de altas
ambiciones artísticas, “le ponía delante un modelo de convivencia, al
que las jóvenes obedientes, bien educadas y bien vestidas se tenían que
someter” (2017, p. 274). Desde este punto de vista, la imagen de Casal
sobre el hogar de los Borrero se despoja de tintes idealizantes,9 pues
al interior se vivía con normas, exigencias y expectativas que podrían
haber provocado sensaciones de sofoco.
Lo anterior muestra el esbozo de una poesía modernista,
donde las ambientaciones nocturnas perfilan la expresión de los
poetas que se sienten victimizados por el mundo burgués (Schulman,
1997, p. 327). En el caso de Borrero, la situación se interioriza dentro
del ámbito familiar. La opresión sentida y la nostalgia por la infancia
se representan nuevamente, con un tono más reflexivo, en 1891; a
modo de queja o reclamo, la poeta escribe en ¡Todavía!:
¿Por qué tan pronto oh mundo! me brindaste
tu veneno amarguísimo y letal?...
¿Por qué de mi niñez el lirio abierto
te gozas en tronchar?
9 Véase la descripción del viaje para llegar a Puentes Grandes realizada
por Casal (1966, p. 159-161), donde exalta la figura de Juana Borrero como
niña-pintora, al mismo tiempo que el paisaje idílico y tranquilo es “iluminado
por los rayos de oro de un sol de fuego y embalsamado por los aromas de
lujuriosa vegetación” (1966, p. 160).
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[...]
Entonces sienta de tu burla el frío
y de la duda el aguijón mortal...
pero deja que goce de la infancia
en la hora fugaz! (1966, vv. 1-4; 17-20, p. 61).

Con ello, se expresa la pérdida de la infancia y el anhelo por
gozarla. El mundo ha cortado de tajo ese lirio abierto de su niñez,
pero a diferencia de cómo se representa el hastío en A la luz de la
luna, aquí la posibilidad de consuelo y esperanza es sustituida por
el pesimismo y la nostalgia. No obstante, esto no quiere decir que
en otros poemas infantiles no existan también ambas actitudes; por
ejemplo, en la redondilla «¿Dónde estás?...», cuya deficiencia en la rima
cruzada consonante sólo ocurre entre el primero y el tercer verso:
¿Dónde estás divina llama
Que antes en su corazón
Ejercías tu influencia
Y me amaba con pasión?
¿Qué se hizo de aquel cariño
Que ya rayaba en amor?
Todo se ha desvanecido,
Sólo me queda el dolor!...
No eres una mariposa,
Como antes yo te creía
No eres una fresca rosa
Como antes yo te creía. (1966, p. 143)

De esta manera, la niña Borrero sigue la tendencia de la
tradición modernista de la redondilla, como forma usada con
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frecuencia por Casal, Martí, Darío, Mistral, Díaz Mirón y Gutiérrez
Nájera (Baehr, 1973, p. 245). El inicio del poema anterior también
me recuerda a San Juan de la Cruz: “¡Oh llama de amor viva / que
tiernamente hieres / de mi alma en el más profundo centro” (1989,
p. 105). Por el contrario, la “divina llama” de Borrero que alguna
vez insufló al destinatario poético se “ha desvanecido”. Se muestra
a una niña enamorada que ya conoce los estragos del amor, de la
pérdida y del rechazo, si no es que sólo los imagina por el momento.
Recordemos que, hasta 1891, Borrero conoce a Casal, cuya muerte
ocurrirá dos años después. Según la crítica, este acontecimiento
marcará ineludiblemente su poesía. Sin embargo, «¿Dónde estás?...»
anticipa el motivo de la búsqueda del amado que permea la obra
posterior de la poeta cubana, colocando así el antecedente de un
mismo sentir, desde la perspectiva de una niña.
Nótese que la rima “amor”-“dolor” aparecida en «Vino un
niño», se repite aquí como sello particular de la poesía infantil de
Borrero, aunque desaparecerá en sus poemas juveniles; no así la
tensión entre ambos conceptos. Por ejemplo, en Amargura existe
“[...] el anhelo vehemente / en que me incendia sin cesar la llama /
de esta pasión tan triste y tan ardiente” (1966, vv. 7-9, p. 136); en este
caso, la llama no se apaga en el pecho del sujeto lírico, pero le causa
sufrimiento. Por otra parte, el símbolo de la mariposa que en «¿Dónde
estás?...» alude al amado, también conserva una función similar en
Himno de vida: “Allí al posarse en clavel fragrante / se enciende
de pasión la mariposa!” (1966, vv. 3-4, p. 81). En el primer caso, el
destinatario poético deja de ser el insecto alado porque su pasión se
apagó, mientras que, en el segundo, se enciende gracias a la flor. En
consecuencia, la doble repetición del verso “Como antes yo te creía”
tiene la intención de subrayar la pérdida de la fe en el otro.
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En 1887, Borrero sigue algunas de las líneas temáticas antes
señaladas: la herida de amor y la pérdida del amado se conjugan
en ¡Amor perdido!..., poema escrito en versos alejandrinos. Por
consiguiente, la poeta cubana tiene la intención de alongar su
escritura y experimentar con otras formas métricas:
Qué bello luce el mundo!... qué azul el alto cielo!...
Cuán dulce entre las ramas el aura musical,
Las flores cómo brillan regadas por el suelo,
Prendidas con las perlas del llanto matinal.
Do quiera que los ojos dirijo sólo veo
Semblantes que respiran amor, felicidad!...
Yo en tanto en el sepulcro yacer sólo deseo,
teniendo entre mis brazos tu pálida beldad. (1966, p. 144)

A diferencia de la queja contra el mundo que señalé en los
versos citados de ¡Todavía!, en Amor perdido!... este es admirado
por la voz poética. El poema comienza con la descripción sobre lo
sorprendente que puede ser la naturaleza, esa “madre inconsciente”,
porque “la consciencia está en nosotros y no en ella”, según escribe
Borrero en Pensamientos, para la revista El Fígaro, en 1895 (1966, p.
119). Entonces, la dualidad consciente e inconsciente se delimita por
las dos cuartetas: en la primera, los ojos infantiles sólo ven armonía
y hermosura, tal como un niño se asombra con lo novedoso del
espacio que lo circunda; en tanto, la segunda introduce al yo poético
que cobra consciencia de su situación, alienado de lo que ocurre,
porque esa felicidad que está en otros es trastrocada por Borrero
en los dos últimos versos. La imagen de vida se transforma en
una de muerte, metamorfosis que se logra con un hipérbaton más
elaborado que el de «Vino un niño»: “Yo en tanto en el sepulcro
yacer sólo deseo” (v. 7).
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Esa pulsión de muerte, obliga a pensar, otra vez, cuál sería
la situación de la niña Borrero para que sienta la necesidad de
expresarse de este modo, cuando tiene diez años. No se trata de una
muerte solitaria porque en el último verso se configura sutilmente
la figura del amado, que el sujeto lírico desea estrechar entre sus
brazos. Ésta es una más de las obsesiones de Borrero, junto con
el insomnio, las horas del atardecer o el anochecer, que marcan su
obra. Basta mencionar la reelaboración de la “pálida beldad” entre
los brazos del yo poético en el soneto Apolo, de 1891; sobre todo,
los últimos tercetos: “Contra su pecho inmóvil, apretada / Adoré su
belleza indiferente, / Y al quererla animar, desesperada, / Llevada
por mi amante desvarío, / Dejé mil besos de ternura ardiente / Allí
apagados sobre el mármol frío!” (1966, vv. 9-14, p. 77).
Apolo es uno de los textos más citados y estudiados por la
crítica en relación con la producción poética de Borrero. Coincido
con la idea de que es la consolidación de “la imagen masculina
modernista acuñada por la plasticidad del Parnasse francés que nos
revela el paisaje de un cuerpo masculino sin hálito de vida poseído
por los labios del yo femenino” (Ette 2017, p. 278). Además, dicho
cuerpo es un eco de aquél que apareció en ¡Amor perdido!.... Es
claro que existe una coherencia en el imaginario de Borrero que va
cargándose de sentidos durante su adolescencia.
Si recordamos la carta escrita con sangre mencionada al inicio
de este trabajo, el siguiente cuarteto inicial del poema infantil, Todo
para ti...,10 debería parecernos significativo: “Todo... todo... mi bien!...
mi vida entera..., / Mi sangre generosa derrama, / Mi corazón amante
te ofreciera, / Y mi lira tus gracias inspirara” (1966, vv. 1-4, p. 145).
10 Es el único poema infantil donde se anota la fecha y el lugar de escritura
exacta: “Octubre 26, 1887” (1966, p. 145).
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Dichos versos resuenan en la prosa suplicante de Borrero,
donde le pide a Uhrbach que no se enliste en la guerra: “En esta
carta escrita con mi sangre quisiera encerrar todo mi amor hecho
un sollozo vibrante, hecho un grito de angustia, hecho una queja...!”
(Borrero, 1967, p. 256). Su desesperación, ya acentuada por su
enfermedad, le hace recriminarle:
¡Alma mía, será posible que haya algo que valga para ti más
que mi vida? Mi dolor y mis lágrimas no representan nada? Me
sacrificarás a la opinión de todos! Ay! El desprecio del universo
entero me importaría muy poco si tú me apreciaras! (1967, p. 258).

No puedo menos que sorprenderme al descubrir cierto
paralelismo con la cuarteta final, también de Todo para ti...: “Mas si
vuelvo los ojos dulcemente / Para implorar un signo de tu amor...,
/ De desdén una cifra solamente / Me reserva tu ingrato corazón!”
(1966, vv. 13-16, p. 145).
Con ello se demuestra que hay una sensibilidad similar entre
la niña y la adolescente. Juana Borrero se configura a sí misma
como una amante apasionada, fervorosa y desquiciante, que desea
entregarse por completo. Esa “sangre generosa” puesta de modo
metafórico en el poema infantil, se desborda literalmente, años
después, cuando utiliza la suya para escribir sobre el papel. Un hecho
meramente literario se convierte en un acto real, para expresar dos
sentimientos: el amor y el dolor; tal dicotomía persiste, aunque las
condiciones de escritura sean diferentes.
El trabajo aquí propuesto, en síntesis, considera la importancia
de los poemas infantiles como parte del sistema literario y de la
formación del imaginario poético de Juana Borrero. Más allá de
gestar los motivos recurrentes, marcan la pauta y la continuidad que
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caracteriza el resto de la obra de la poeta cubana. Por estas razones,
me parece indispensable que se analicen dentro del conjunto de
otros poemas, así como de sus cartas, para seguir indagando sobre
los puentes que den cuenta sobre su proceso creativo.
Aún queda por explorar qué significó para Juana Borrero
su infancia. Los textos analizados no pueden considerarse simples
ejercicios poéticos, pues como se vio con algunos de ellos, son
textos con lógicas conceptuales, con atención al cuidado de la
forma, aunque no sean perfectos. Sin embargo, los poemas escritos
tanto en la infancia como en la adolescencia desarticulan la noción
tradicional y la idealización de esos estados de vida. Como enfatiza
Borrero en su poema titulado Nostalgia: “el engaño feliz de la
infancia”, entre otras cosas, “no ha podido llenar un instante / el
vacío que siento en el alma!” (1966, v. 8; vv. 11-12, p. 131).

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro
Fact and fiction in Verano by Carmen Villoro
Gloria Vergara
Universidad de Colima,
Colima, México

orcid.org/0000-0003-1959-7305
Fecha entrega: 18-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Vergara, Gloria. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution,
and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84
Email: glvergara@ucol.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro
Fact and fiction in Verano by Carmen Villoro
Gloria Vergara
Universidad de Colima
Colima, México
glvergara@ucol.mx

Resumen: En el presente artículo analizamos la realidad representada en
la literatura infantil y juvenil (LIJ), de manera específica en la obra Verano,
de Carmen Villoro. Partimos de los conceptos teóricos de Geog Lukács
relacionados con la teoría del reflejo y la noción de realidad en el arte
literario, para revisar aspectos del contexto sociocultural, las problemáticas
familiares y, en general, la idea de mundo que emerge de la novela. De
esta forma, entramos en diálogo con los problemas cotidianos de la
familia Hermosillo, los enfrentamientos de Ana y sus hermanos con las
situaciones y el contexto que los impacta y, finalmente, vemos cómo el
mundo mágico de Manuntlán resulta un espacio de resiliencia.
Palabras clave: Realidad – ficción – idea de mundo – Verano – Carmen
Villoro
Abstract: In this article we analyze the reality represented in children’s
and youth literature, specifically in Verano, by Carmen Villoro. We
start from Geog Lukács’ theoretical concepts related to the theory of
reflex and the notion of reality in literary art, to review aspects of the
sociocultural context, family problems and, in general, the idea of the
world that emerges in the novel. In this way, we dialogue with the daily
problems of the Hermosillo family, the confrontations of Ana and

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

her siblings with the situations and the context that impacts them and,
finally, we see how the magical world of Manuntlán turns out to be a
space of resilience.
Keywords: Reality – fiction – idea of ​​the world – Summer – Carmen
Villoro

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

Introducción
La relación entre literatura y realidad se ha vuelto a discutir
de nueva cuenta, como pasó hace un siglo con los críticos del
realismo, a partir de las ideas positivistas y la crítica marxista. Hoy
no hablamos mucho de la teoría del reflejo como lo hacía Georg
Lukács, o de las homologías como Lucien Goldman; pero hay, sin
duda, entreverada en los conceptos que rigen a la crítica literaria
actual, una corriente que ancla sus redes en la visión que sobre
el arte ya tenían quienes, como Lukács, heredaron el camino de
Kant a Hegel y de éste a las propuestas estéticas de Marx. En este
contexto surge la noción de realidad en el arte literario que aquí
retomamos para acercarnos a la literatura infantil y juvenil (LIJ),
específicamente a Verano, de Carmen Villoro. En nuestro abordaje
partimos de las siguientes preguntas: ¿cómo opera la relación entre
realidad y ficción en la LIJ?, ¿el contexto social, las problemáticas
familiares impactan en la complejidad de los personajes que aquí
se delinean?, ¿cuál es la cosmovisión o idea de mundo que emerge
de Verano? Con esto nos adentramos en el análisis e interpretación
de la realidad representada, buscando las estrategias que pueden
llevar a niños y jóvenes lectores a la apropiación de un mundo
en el que se identifiquen, pero también encuentren espacio de
crecimiento y transformación.
Realidad y ficción en la LIJ
Desde los cuentos populares recogidos por los hermanos Grimm
o Hans Christian Andersen, por no ir más allá del siglo XIX, hasta
la tradición oral que perdura en nuestros pueblos, encontramos
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realidades mágicas, fantásticas, grotescas, irónicas, etc., que nos hacen
pensar, por un lado, que el mundo cotidiano se presenta a los niños
con estas esferas terribles y que, sin embargo, para ellos resultan
atractivas y naturales. Son mundos llenos de retos y obstáculos con
los que los personajes luchan para salir adelante. Por otro lado,
vemos la impronta moral que se impone en las obras, a partir de
valores y actitudes diferentes de cada época. Nos encontramos así,
versiones y adaptaciones de los cuentos populares clásicos en la
literatura de hoy, la música, el cine, etc., en donde los estereotipos
cambian y se transforman.
Tomando el ejemplo de algunas representaciones femeninas
como Blanca Nieves o la Bella Durmiente, vemos que las heroínas
no esperan ya al príncipe que las despertará con un beso de amor.
Tampoco impera, en las expresiones literarias de nuestro tiempo,
el modelo de Penélope tejiendo, mientras aguarda a que regrese su
amado. Pero hay personajes en la literaria infantil tradicional, que
siguen tocando las emociones de los niños, más allá de los enfoques
críticos de género y la metaliteratura. Caperucita corre peligro y
lo comunica a los pequeños lectores, igual que los siete cabritillos.
Pulgarcito y Jack con su habichuela se renuevan en su lucha contra
gigantes monstruosos. El patito feo sigue conmoviendo por el
rechazo que sufre y por su sorprendente transformación, cuando
reconoce su verdadera identidad. De esta forma, hacemos notar que
lo que no cambia en la LIJ es precisamente esa dimensión de lo
profundamente humano que sale a flote en cualquier época.
En la literatura infantil de nuestros días podemos encontrar
novedosas representaciones que por un lado retoman tipos de héroes
de otras épocas, y, por otro, rompen con acciones inesperadas.
Hallamos en este repertorio:
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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

una realidad sin palabras, un mundo fantástico con dragones y
guerreros, una señora malvada que castiga a sus hijos incluso
cuando se portan bien, un elefante que se convierte en rey, un
joven que resuelve misterios en África, animales ponzoñosos
preocupados porque ya no asustan, un pingüino perdido en su
soledad, una estrella a la cual alcanzar, un conejito blanco que
desearía ser negro, una niña peculiar que lucha por recuperar el
tiempo perdido (Enciso, 2020, s.p.).

Son mundos distintos, realidades misteriosas y complejas
que cambian el rumbo de nuestro devenir cotidiano. Y es que, en la
literatura, como veía Lukács, no se trata de encontrar un espejo fiel
de la realidad, pues “el asunto principal a dilucidar en el problema
del reflejo artístico, no es el de encontrar un equivalente sociológico
a los contenidos de la obra artística; no se trata únicamente de referir
la copia al original”1 (Quesada, 1981, p. 95).
Esto, en la literatura infantil, resulta aparentemente más
fácil de entender, pues, claro está, los animales referidos como el
lobo o los cabritillos no hablan, no habitan en una casa del mundo
real tal como los humanos, aunque así se diga en los cuentos. Aquí
entendemos que la fábula cumple a cabalidad su función y deja
clara la distancia con la realidad en cuanto a la naturaleza de los
1 En este sentido, Lukács transformó los estudios de sociología de la
literatura al ir más allá de la crítica que busca solamente “las correspondencias
entre la obra y el contenido de la conciencia colectiva [...] En la medida en
que [los críticos] consideran la obra como un simple reflejo de la realidad
social se afirman como más eficaces [sus juicios] cuando se aplican a obras
poco creadoras que reproducen la realidad con un mínimo de trasposición;
e incluso en el mejor de los casos, desmenuzan el contenido de las obras,
insistiendo en sacar a la luz lo que es reproducción directa de la realidad y
dejando a un lado todo lo que se refiere a la creación imaginaria” (Goldman,
1969, p. 215).

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personajes. Acciones como las del lobo para entrar a la casa de
los cabritillos o el hecho de que el cazador le abra la panza para
sacar íntegros a los personajes que se había tragado, resultarían
inverosímiles si intentáramos verlas como el reflejo del mundo
original. Pero nos imaginamos sin problema esas escenas, las voces
del lobo; incluso sus intentos en el cambio de tono para tener una
voz más dulce.
Todo esto es posible en el mundo ficcional, porque entramos
en un hálito de realidad a través en los objetos representados, diría
Roman Ingarden2. Volvemos, asimismo, a la mirada ineludible de
Aristóteles, cuando en su Poética afirma que la naturaleza es sólo un
patrón para el arte, pues en el “como si” metafórico, ya sea en la
literatura en general o en la LIJ, hay un principio de contradicción
que corresponde al “es, no-es; es-como” en la estructuración
metafórica de la mimesis o representación de la realidad3.
2 Para ampliar este punto se puede revisar el concepto de cuasijuicios y
el estrato de los objetos representados en La obra de arte literaria. Ingarden
asegura: “En los objetos representados hay solamente un habitus externo de
realidad, que no tiene la intención de ser tomado en cuenta con toda seriedad,
aunque, cuando se lee la obra, puede darse el caso que el lector tome las
proposiciones cuasi-juiciales por juicios genuinos y así considerar como reales
objetos que simplemente simulan realidad” (1998, p. 263).
3 Resulta obligado mencionar aquí a Paul Ricoeur, que retoma de
Aristóteles tanto el concepto de metáfora como el de mimesis. En La metáfora
viva y en Teoría de la interpretación aborda la naturaleza de la metáfora.
En esta última dice: una metáfora “tiene más que un valor emotivo porque
ofrece nueva información. En síntesis, una metáfora nos dice algo nuevo
sobre la realidad” (2006, p. 66). Y es que el excedente de sentido nos lleva
precisamente a relacionar la ficción (el como si) con la realidad. En Tiempo y
narración, Ricoeur deja clara la complejidad de esta relación, cuando retoma el
concepto aristotélico de mimesis y habla de mimesis I o prefiguración, mimesis
II o configuración y mimesis III o refiguración. Ricoeur asegura esta relación,
cuando refiere la cita de Eric Blondel: “Todo discurso está en parte relacionado
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Y en este estira y afloja entre realidad y ficción, con la visión
del realismo de Lukács, es posible decir que:
gracias a la forma en que han sido captados y relacionados los
diversos elementos [...], la extremidad y exageración de los casos
aislados se anulan recíprocamente y en conjunto dan la impresión
de ser un reflejo auténtico de la totalidad de las contradicciones
morales y sociales de su período histórico. (Quesada, p. 93)

Cuando esto ocurre, la conexión entre los diversos elementos
representados provoca que entremos en el mundo de la ficción y
establezcamos reconocimientos análogos con la realidad en la que
estamos inmersos. Se da una correspondencia entre la creación y la
conciencia social, “no a nivel de los contenidos sino de las categorías
que estructuran una y otra y, sobre todo, a nivel de su coherencia”
(Goldmann, 1969, p. 215). De hecho, asegura Lucien Goldmann,
siguiendo a Lukács: “las mismas categorías y la misma coherencia
pueden regir universos de contenidos totalmente diferentes, de forma que
la trasposición imaginaria no constituye ningún obstáculo para la
existencia de una relación íntima entre la cultura y la sociedad” (p.
216). En esta línea, la estética de Lukács “utiliza las categorías de
reflejo y de particularidad, [... para hablar de] antropomorfización y
humanización, para formular como perspectiva final de todo arte el
hecho de que este representa la memoria de la humanidad” (Werner,
2009, s.p.).
Al rebasar la simple descripción de la realidad, toda obra
realista “hace que nos familiaricemos con los problemas, estructuras
y complejos de la época correspondiente” (Werner, 2009, s.p.). La
con el mundo. Porque si no se hablara del mundo, ¿de qué hablaría?”.

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noción de “tipo” de Lukács, afirma Werner, es el medio idóneo para
configurar la realidad en la ficción, pues para el pensador húngaro,
“la verdadera literatura [...] la realista, [...] nos presenta en forma
de «tipos» la soldadura orgánica entre el hombre y el desarrollo
histórico-social” (Anderson, 1979, p. 64).
Lukács asegura que la representación del personaje, así como
las situaciones «típicas», “convergen y se entrelazan en una unidad
viva y dinámica” (Quesada, p. 92), sin limitarse a algunos de sus
aspectos. Realismo, además, implica hacer visible con plasticidad y
perspicacia, la existencia autónoma de los personajes y sus relaciones.
Pues como asegura Lukács:
Todo reflejo adecuado de la realidad abarca ese dinamismo [...] que
tiene una dirección concreta y determinada. Los tipos y formas
responden, según la época y la personalidad del escritor, a una
variabilidad estilística infinita; pero, precisamente de esa intención
de la subjetividad literaria que selecciona y suprime según el ¿de
dónde? y ¿adónde? concretos de la vida autoexperimentada,
surge la íntima unión del sujeto poético con la objetividad, surge
ese salto dialéctico que pasa justamente de la profundidad más
auténtica de la esencia subjetiva interior a la esencia objetiva (en
alguno de sus aspectos esenciales) de la realidad histórico-social
de la época. (1977, p. 69)

Veamos cómo, a través de estas ideas, podemos adentrarnos
en Verano, de Carmen Villoro, que utiliza estrategias para subvertir
los modelos originales de realidad, como ocurre con obras como
Monstruos mexicanos, de Carmen Leñero; La peor señora del mundo,
de Francisco Hinojosa, o El dragón blanco y otros personajes olvidados,
de Adolfo Córdova y Dios es mi corazón [Chupa ladxidua] de Irma
Pineda, citados por Enciso (2020, s.p.).
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El contexto social y las problemáticas familiares en Verano
La novela Verano, de Carmen Villoro4, publicada en 2022 por
la Universidad de Guadalajara, narra la historia de la familia
Hermosillo, durante un verano en el que los padres deciden
separarse. Todo cambia en sus vidas. Ana y sus hermanos conocen
a la novia de su papá, ven el proceso de liberación de su mamá y
tienen el acompañamiento de una joven indígena que les enseña a
ver el mundo de manera diferente. De esta suerte, hay una especie
de resiliencia y transformación de la familia, especialmente de los
niños, al enfrentarse a una realidad que los violenta en su mundo
cotidiano. En esta noción de mundo entran aspectos típicos, como
los llama Lúkacs, que vienen del contexto social en el que se ubica la
narradora. De hecho encontramos algunos rasgos relacionados con
el entorno biográfico de la autora, que impactan la totalidad de la
4 Carmen Villoro estudió Psicología en la Universidad Iberoamericana y
la especialización en psicoterapia psicoanalítica en la Asociación Psicoanalítica
de México. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores y es consejera
del FONCA. Es profesora de tiempo completo, directora de la Cátedra “Octavio
Paz” y de la Biblioteca Iberoamericana “Octavio Paz” de la Universidad de
Guadalajara. Es miembro del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía
Guadalajara. En 1984 obtuvo la beca INBA/FONAPAS (Fondo Nacional
para Actividades Sociales) en poesía, y en 1989, la de Jóvenes Creadores del
FONCA, en poesía y la Beca Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, en
la categoría Autores con Trayectoria (1998). Recibió el Premio de Ensayo
FILIJ (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil) 1993. Fue galardonada
con el Premio Jalisco en Letras en 2016, el Premio Internacional de Artes y
Humanidades “Hugo Gutiérrez Vega” en 2018 y el Premio “Francisco González
León” en 2020. Es autora de Barcos de papel, Que no se vaya el viento, Delfín
desde el principio, Herida luz, En un lugar geométrico, Marcador final, Obra
negra, El tiempo alguna vez, El oficio de amar, Jugo de naranja, El habitante,
La algarabía de la palabra escrita, Liquidámbar, así como de Papalote,
papelito (poesía infantil) y los cuentos infantiles: La media luna, Amarina y el
viejo Pesadilla y otros cuentos y Verano, entre otros títulos.

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obra, no en el sentido de un reflejo fiel, sino en la conformación de
una idea de mundo.
Carmen Villoro cuenta en una entrevista para el programa
“Contraseñas” del canal 22, su experiencia con el teatro infantil,
cuando su madre era directora del Centro de Teatro Infantil del
INBA.
Yo pasé las tardes de los 6 a los 10 años, por lo menos 4 años
de mi vida, en ese centro. Ahí hacíamos títeres, hacíamos teatro,
hacíamos pintura. Y los domingos salíamos a las calles de la
colonia Roma. Salíamos a caminar en zancos, con cabezas de
papel maché, haciendo ruido con cacerolas. Y las familias se
iban pegando a nosotros. Regresábamos al patio de la casona,
todo mundo se sentaba en el suelo y comenzaba la función...Yo
recuerdo algunos fines de semana con mi mamá en una combi
con un megáfono y los payasos y los mimos ahí trepados porque
íbamos a los pueblitos a llevar función. (2021)

El Centro de Teatro Infantil fue inaugurado el 5 de
septiembre de 1965, en la Colonia Roma y tanto Carmen como su
hermano Juan Villoro hablan de este espacio y lo que representó en
su niñez.
“Era un centro del INBA, ahí empecé haciendo teatro cuando era
niño, tenía 5 años y estuve hasta los 10 años. Luego los egresados
de ese centro nos volvimos a reunir cuando éramos adolescentes,
ahí mismo pusimos una obra de teatro de León Felipe: Tristán
e Isolda, en donde yo actuaba de El Juglarón”, recuerda [Juan]
Villoro. (Paz, 2017, s.p.)

En Verano, la hermana menor de Ana se refugia en el teatro.
El capítulo V nos muestra rasgos de esa realidad que hace eco de lo
enunciado por los Villoro:
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Un domingo en la mañana salió a comprar pastelitos a la tiendita
de la esquina [...] Cuando salía de la tienda, un alboroto callejero
le llamó la atención: era un desfile de gente disfrazada, algunos
venían montados en zancos, otros llevaban una enorme cabeza de
cartón, otros portaban sartenes, cacerolas y cucharas con las que
hacían un ruido escandalozo. Una mujer gorda y pelirroja con las
trenzas paradas, llevaba un altavoz por el que gritaba:
—¡Vengan, vengan todos a ver la función de teatro! (Villoro,
2022, p. 47)

Matilde, la niña despistada, la que siempre salía con pláticas
que no venían al caso, es quien escapa de las circunstancias complejas
de su familia de una forma más “fácil”, y encuentra en la casona
vieja del teatro, aspectos de una minirealidad más llevadera: “Sin
pensarlo dos veces, Matilde se unió a la carbana. Hechizada por los
colores, las formas, el ruido y la alegría, desfiló por varias calles de la
colonia entre payasos y mimos...” (p. 47). Desde este ámbito externo
de la calle, el móvil de la fiesta la atrapa y se identifica en los rasgos
definitorios de su vida familiar:
Llegaron a la puerta de una casona vieja que tenía un letrero en
donde podía apreciarse el dibujo de dos máscaras, una con el gesto
de reír, otra con el gesto de llorar. La de reír se parecía a la propia
Matilde: una línea delgada con los extremos hacia arriba era la
sonrisa; dos rayitas pequeñas los simpáticos ojos. La de llorar se
parecía a su mamá. (p. 48)

Así el teatro se convierte en un rasgo que impacta la
totalidad de la obra y ayuda a Matilde en su actitud de resiliencia.
La niña se adentra en una intratemporalidad. Cuando se da cuenta
de que los actores son pequeños como ella, su emoción crece y
se olvida del tiempo que transcurre allá afuera, donde su madre
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la busca angustiada. Ese día, después del enojo de Clara, viene la
comprensión, y Matilde tiene permiso para asistir a los talleres
durante la vacaciones de verano.
La casona estaba llena de sorpresas. “Era vieja y un poco
descuidada, como las de las películas de monstruos, pero a ella no le
daba miedo” (p. 49). Exploraba cada habitación: la de los disfraces
empolvados, el cuarto de las pinturas y los bastidores, la habitación
del piano.
Lo que más le gustaba a Matilde de la casa del Centro de Teatro
Infantil era el taller de Pepe, el titiritero. En su taller fabricaba
los muñecos con los que, los fines de semana, presentaba
sus funciones. Había todo tipo de personajes: brujas, burros,
sacerdotes, duendes, campesinos, reyes, vacas, marineros,
policías... (p. 50)

Matilde disfrutaba el espacio de la casona, los tacos que le
regalaban el titiritero y su esposa cuando iba Amable a recogerla
en lugar de su mamá. Se imaginaba el teatro ambulante mientras se
bañaba en la tina y cuando salía con los dedos arrugados de tanto
estar en el agua, “Matilde se imaginaba que cada dedo era la cara de
una ancianita y, antes de acostarse, les pintaba ojos y boca para que
la acompañaran en sus sueños” (p. 53).
Así, más allá de las descripciones, Verano nos deja ver
aspectos individuales y sociales en cuanto a las emociones que
pueden tener los niños frente a la separación de sus padres.
Afloran rasgos socioculturales de México de los años 70 del siglo
XX, tradiciones y hechos de la realidad cotidiana que se enlazan
y, que nos muestran la profundidad de esas almas que afloran en
las interrrelaciones del mundo representado. Las ilustraciones de
Helena Climent complementan la historia en tanto que ayudan a
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reconstruir la idea visual de la época: la casa de barrio, el carro viejo
de la familia de clase media, incluso la portada del libro que nos
trnasporta a Manantul abonan a la imaginación de los pequeños
lectores. Villoro dice: “He incorporado a mi escritura lo cotidiano.
La cocina, el mundo de los hijos, etc. Todo eso que es tu vida
ordinaria se puede compartir en literatura” (Lavin, 2021). Y, si bien,
como decíamos, lo que reconocemos en la novela no es meramente
una copia de la realidad, “en la aparente incoherencia y contingencia
de los hechos y valores cotidianos, en sus contradicciones internas,
se esconden las fuerzas y procesos latentes cuyo desarrollo lleva a
la afirmación de nuevos y auténticos valores y a la necesidad de
transformar la realidad” (Quesada, p. 89).
En Verano, Ana cuestiona las acciones de los otros personajes;
nos hace entrar en una reflexión profunda sobre el amor y la familia
como núcleo social. La ironía, el juego, la puesta en evidencia de
determinadas normas y conductas son estrategias que le sirven para
cuestionar el mundo de los adultos. Ana es consciente de que sus
padres están planteando las cosas como si todo fuera a seguir igual
en la familia y los enjuicia:
Sus padres habían hablado con ella y sus hermanos la noche
anterior, y les habían dicho toda esa sarta de mentiras que dicen
los papás cuando se van a divorciar: “Lo que más nos importa son
ustedes; su papá y yo ya no queremos seguir viviendo juntos, eso
no quiere decir que ustedes pierdan a su papá o a su mamá porque
la relación de cada uno de nosotros con ustedes seguirá siendo la
misma”, y bla, bla, bla. (Villoro, p. 10)

Rafa también expresa su preocupación ante la separación
de sus padres. “Ahora que sus papás iban a divorciarse, a Rafael
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le importaba sobre todo el sufrimiento de su hermano. Él, por lo
menos, había vivido hasta los doce años con sus papás, pero Callo no
recordaría nunca lo que había sido tener una familia unida” (p. 16).
Por su parte, el niño pequeño “había oído hablar a sus papás
de la separación, y se había imaginado que un malo vendría y se
llevaría a su mamá. Su papá no le preocupaba gran cosa” (p. 17),
pero las reacciones nerviosas de Rafa y de Ana eran la evidencia
de “que algo terrible sucedería, como cuando llovía en la noche y
caían truenos, y su papá no lo dejaba ir a dormir con su mamá” (p.
17). Ante estos ambientes complicados, la narradora omnisciente
encamina los conflictos de Ana y su familia hacia salidas positivas.
Así, aunque Callo y sus hermanos están temerosos, la chispa de
humor que se deriva de la inocencia del pequeño sale a flote: “Por
eso, mientras seguían hablando de cómo sería la separación, él
había ido a ponerse su capa de hombre murciélago, y había sacado
la espada de pilas que prendía lucecitas, para que el mundo no se
convirtiera en esa pesadilla horrible que significa crecer” (p. 17).
Las emociones relacionadas con la separación de los padres
salen aflote, como saldrían en el contexto de una realidad de los años
setenta y de cualquier época. En las acciones de Ana y sus hermanos
hay preocupación, muestras de tristeza, enojo, confusión. Hay rebeldía,
principalmente cuando conocen a la novia del papá. El día que salen
a pasear con ellos, los niños ejecutan su plan para hacer quedar mal
a Rodrigo, quien al principio los regaña y trata de frenar su mala
conducta. Pero ante cada prueba, Natasha sale ilesa y se va ganado
la simpatía de los hijos de Rodrigo y Clara. Así, los niños transitan de
su preocupación por el núcleo familiar a la aceptación de Natasha. Al
principio vemos cómo Ana le llama a su amiga Isabel para confesarle
que sus papás se divorciarán. La idea de familia rige este sentimiento y
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crítica hacia los padres. Como ocurre en el contexto cultural en el que
para la mayoría de los mexicanos la unión familiar es fundamental, en
el mundo de Verano la familia es también uno de los valores de mayor
peso, de ahí el impacto que tiene la noticia. Por esto, aún con los toques
de suavidad y razonamiento que Rodrigo y Clara le ponen al discurso
sobre la separación, Ana manifiesta un sentimiento de frustación:
Es difícil tener papás considerados, de esos que piensan cómo
decir las cosas para que no te duelan; que te toman en cuenta —o
que por lo menos creen que te toman en cuenta— para decidir
su vida; que están dispuestos a escucharte si algo te perturba. Es
difícil porque no puedes odiarlos. No puedes ni siquiera enojarte
y decirles que en realidad tú no les importas porque si tú les
importaras lucharían por quedarse juntos. (p. 10)

Desde la perspectiva de Ana, vemos una familia típica
urbana, de clase media. Rodrigo es un profesor universitario; Clara,
una enfermera que dejó su trabajo para dedicarse al hogar pero
que ante las circunstancias debe volver al trabajo. Como extensión
de la familia, aparece Amable, quien es contratada para llevar a
cabo labores domésticas, pero amplía sus funciones como soporte
psicológico de los niños, pues Clara regresará al trabajo y Rodrigo
sólo estará los fines de semana con ellos.
La idea de familia es revisada desde diversos puntos de vista
que dialogan con la realidad cultural de México en cuanto al valor
e importancia de los lazos familiares. Ana manifiesta su anhelo de
reconciliación: “quería creer que las cosas tenían remedio, que eran
desajustes pasajeros, dificultades que tienen todas las parejas y que
acaba resolviéndose con un ramo de rosas una tarde cualquiera” (p.
9). Pero la cuestión se volvía formal con la noticia y ahora llegaba la
incertidumbre de la nueva vida con el papá fuera de casa.
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El lenguaje coloquial y los elementos mágicos sirven a la
narradora para construir intimidad con los lectores. Surge también
una especie de complicidad con los personajes y sus acciones. Así el
texto nos mueve de la realidad íntima al ámbito externo. Ocurre, por
ejemplo, cuando aparece Amable, la jóven indígena, y las tradiciones
orales de Oaxaca se hacen presentes. Entonces, a partir de lo que
refiere Amable de su cosmovisión, lo mágico impacta en los niños.
Amable sacó una manta bordada con diminutas cruces de hilo
negro que en su conjunto figuraban flores y la colocó sobre
algunas de las cajas a manera de mantel, después fue colocando
sobre él una serie de objetos que a Matilde le parecieron mágicos:
un caracol del tamaño de una mano, una cajita de madera
adornada con una línea roja y una verde, unas semillas con forma
de ojos de vaca, un cofre en el que guardaba cartas, una bolsa de
alpiste, unos frijolitos rojos encerrados en una caja hecha con tiras
ensambladas de madera, un frasco de vidrio que contenía flores
blancas que más bien parecían nubes por su manera de moverse
en el aire encerrado, y una vela. La niña preguntó:

—¿Qué son todas esas cosas?
—Son regalos de mis viejos, cosas que ayudan a la gente de
Manantul, mi pueblo —contestó Amable. (p. 20)

Manantul es un espacio mágico que se traslada a la casa de
los Hermosillo a través de las historias de Amable. “Si te quedas
oyendo, los maíces te cuentan con sus grititos muchos cuentos —
decía” (p. 21). Pero además de los elotes que crepitan en las llamas y
su personificación, Amable les confesó que “siete pericos la vendrían
a visitar pronto desde su pueblo, le traerían noticias de sus vecinos,
de todo lo que pasaba allá, en aquel territorio habitado por la niebla”
(p. 21). Así, en la obra de Villoro se va construyendo un entramado
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contextual que modifica la psicología de los personajes en ese ir y
venir de la mirada de Amable. De Manantul viene la magia, el alivio,
la transformación. Viene una nueva forma de vivir la realidad. Ante
las circunstancias adversas para los niños, Amable pone, en cada
acción cotidiana, una nueva estrategia para cambiar el ánimo:
—Vénganse, les tengo preparado un té de hierbas bien calientito
con unos tamales de hoja y una salsita bien picante.
Como siempre, con palabras sencillas y espíritu alegre, Amable les
hacía sentir que comprendía su confusión de sentimientos y les
ayudaba a ver las cosas con naturalidad y alegría.
—Están ricos los tamales, dijo Ana.
—Es que están hechos con puercos juguetones —dijo Amable, y
todos rieron gozosos. (p. 46)

Amable también cura el enojo de Clara, cuando Matilde no
aparece porque está entretenida en el teatro. Con “un puño de nubes
blancas” hace una bebida que logra calmar a la mamá y provoca una
vez más el cambio de ambiente para la familia:
—Toma Clara, para que se te quite la muina —dijo.
Clara tomó la bebida a sorbitos y se fue calmando. La niebla
de Manantul se iba metiendo por su garganta, llegaba hasta su
estómago, se diluía en sus brazos y en sus piernas, le llegaba a la
cabeza como una brisa tibia... (p. 49)

Rodrigo era tal vez el más distante de ese mundo mágico
en el que Amable lo envolvía todo. Él, inclinado más a la razón,
se mostraba receloso de las acciones y el discurso de la joven. La
historia de que Amable hubiera venido a trabajar con su familia
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porque “había soñado que un árbol perdía todas sus hojas” (p. 23),
le molestaba. Pero ante su regaño por la ligereza de sus palabras y
decisiones, la joven indígena responde:
—Si hubiera sido un árbol de ciruelo o jacaranda, yo no hubiera
venido; porque esos siempre mudan sus hojas, pero los tabachines
no, sólo si están enfermos de tristeza.
—¿Y eso qué tiene que ver con nosotros, Amable? —replicó el
papá.
—Usted sabrá, señor, yo sólo vine a recoger las hojas —dijo
Amable, y siguió barriendo la banqueta. (p. 23)

De esta forma, el texto deja claras huellas de su dimensión
mágica que se extiende por momentos a las acciones de los niños
más pequeños, Matilde y Callo. Cada uno de los personajes de
Verano va modelando su realidad en la ficción. Ana en la amistad
y el primer amor, Rafa en el fútbol, Matilde en el teatro y Callo
en sus luchas contra los monstruos. Incluso los mayores tienen su
espacio-refugio. El papá en su estudio lleno de búhos y Amable en
el rincón de su cuarto, donde monta su altar con objetos traidos de
Manantul. Sólo Natasha y Clara quedan al margen de ese ambiente
mágico. Pero Clara cae bajo lo efecto de serenidad que le da Amable
y Natasha logra ganarse la admiración de los niños, porque en lugar
de perder la paciencia, entra en su juego.
La realidad de Verano se muestra entonces como una
totalidad compleja en donde los rasgos ficcionales están matizados
de realismo. La obra de Villoro nos muestra cómo durante un lapso
que corresponde a las vacaciones de un verano, la familia Hermosillo
enfrenta una crisis familiar que hace crecer a todos los miembros.
Poco a poco viven la transformación de su entorno y de su vida
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

propia. Incluso Clara, que es vista con cara de tragedia por su hija
Matilde, sale al reencuentro de una nueva vida. Hubo un divorcio,
pero su impacto no es letal; todos se dan cuenta de que la vida sigue,
en gran parte gracias a Amable y su manera de ver el mundo.
Palabras finales:
La interrelación entre realidad y ficción en la obra de Carmen Villoro
es visible por lo menos en tres momentos que a su vez contienen
rasgos mágicos: el teatro, como una marca metaliteraria, indica el
espacio de resiliencia para Matilde. Este ambiente colorea su mundo
aparentemente distante de la realidad de los otros. El estudio de los
búhos de Rodrigo en un momento dado adquiere una dimensión
mágica para Ana y sus hermanos, cuando pasan el fin de semana con
su padre. Y el mundo de Amable se reconfigura en el rincón de su
cuarto, en donde coloca los objetos mágicos; su espacio determina
la presencia de seres que viajan de Manantul a la Ciudad de México,
en donde se desarrolla la obra.
Manantul está presente en todo el proceso de transformación.
Sirve a la cura de Rafa, como a la imaginación de Callo y Matilde
y, sobre todo, aclara la visión del mundo de Ana. Da lugar a una
mirada resiliente de las problemáticas sociales y su significación,
como ocurre aquí con el divorcio y la fractura que implica en la
unidad familiar mexicana de los años setenta del siglo XX. Es el
mundo de una familia citadina típica, de clase media, impactada por
el mundo indígena que arriba al ámbito urbano en busca de trabajo,
aunque en la obra no es la necesidad de trabajo sino el deseo de
ayudar lo que trae a la joven hasta el seno de la familia Hermosillo.
Amable se convierte en presencia definitoria e indispensable para la
transformación individual y del núcleo familiar.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

De esta forma, Carmen Villoro nos entrega una visión crítica
de las relaciones familiares en una situación compleja. Pero también
la obra apunta hacia un mundo en donde es posible salir adelante
de los conflictos, crear una resignficación individual y colectiva, y
recuperarse. Es necesario cambiar de opinión, valorar a los demás
y respetar su manera de ver el mundo. Aquí, la familia completa
cambia, se sale de las normas establecidas y se adapta a las nuevas
circunstancias. En este sentido, como diría G. Lukács, es una familia
más humana. A través de personajes “tipos” como Ana o Amable,
se abonan rasgos transversales que nos ayudan a concretizar y
reconfigurar un mundo total más humano, con sus interrelaciones
entre lo creíble y lo mágico.

Referencias:
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pensa/Aristoteles.Poetica.pdf
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la literatura”. En Barthes, R.; Lefevre, H.; Goldmann, L.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

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�Gloria Vergara / Realidad y ficción en Verano de Carmen Villoro

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-84

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Cuando contar es enseñar otros mundos:
de la oralidad al mundo audiovisual en las
adaptaciones de Bernardo Govea
When telling is teaching other worlds:
from orality to the audiovisual world in the
adaptations of Bernardo Govea
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolas, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 17-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Gutiérrez Hibler, Jonathan. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Cuando contar es enseñar otros mundos: de la
oralidad al mundo audiovisual en las adaptaciones
de Bernardo Govea
When telling is teaching other worlds: from orality
to the audiovisual world in the adaptations of
Bernardo Govea
Jonathan Gutiérrez Hibler
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo examina las adaptaciones de cuentos de literatura
infantil realizadas por Bernardo Govea, un escritor, guionista y director
de cine mexicano. Con base en las contribuciones de varios teóricos sobre
tradición oral, ficcionalización, intertextualidad y experiencia del lector, el
análisis se centra en las estrategias y recursos utilizados por Govea en sus
adaptaciones. Se muestra cómo Govea fusiona narración oral, teatro y cine
para recrear versiones de los cuentos originales, respetando sus núcleos, pero
modificando sus formas y contextos. A través de recursos como el humor, la
música, la interacción con el público, el maquillaje, la pantomima y el montaje,
Govea amplía la experiencia del lector al acercarle lo extraño y lo lejano.
Palabras clave: Intertextualidad – Ficcionalización – Experiencia del
lector – Adaptación – Tradición oral

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

Abstract: This article examines adaptations of children’s literature tales by
Bernardo Govea, a Mexican writer, screenwriter, and film director. Drawing
on contributions from various theorists on oral tradition, fictionalization,
intertextuality, and reader experience, the analysis focuses on the strategies
and resources employed by Govea in his adaptations. It demonstrates how
Govea blends oral storytelling, theater, and cinema to recreate versions
of original tales, respecting their cores while modifying their forms and
contexts. Through elements such as humor, music, audience interaction,
makeup, pantomime, and staging, Govea enhances the reader’s experience
by bringing the strange and distant closer.
Keywords: Intertextuality – Fictionalization – Reader experience –
Adaptation – Oral tradition

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Walter Benjamin (1981), en su texto “Viejos libros infantiles” de 1924,
deja claro que el niño le exige a los adultos que sus representaciones
sean claras, es decir, que éste último no debe confundir la niñez con lo
infantil. Por lo tanto, debe representar algo comprensible porque los
niños tienen la capacidad de entender las cosas serias en su gravedad,
siempre y cuando éstas sean sinceras por parte de quien las enuncia.
Para el filósofo alemán, hay algo de eso en los libros viejos y relaciona
estas cualidades exigidas por los niños con la claridad de la Ilustración.
Sin embargo, encontramos dos problemas fundamentales desde la
hermenéutica: los textos son contingentes, es decir, lo que es claro
pertenece a otro horizonte, y no es lo mismo el libro original que la
adaptación; esto nos sitúa ante una cuestión transitiva (Beuchot, 2011)
o de mediación, la cual se vuelve un problema de tejidos, distintos a
los de las palabras, en un mundo con diversas interacciones.
Bernardo Humberto Govea Hernández1, además de escribir
literatura infantil y juvenil, es guionista y director de cine. Su
formación en el teatro le ha dado técnicas para experimentar con
diferentes artes y géneros literarios. Como resultado, su obra no sólo
se limita a creaciones de su autoría, sino a diferentes adaptaciones
de cuentos catalogados como parte de la llamada literatura infantil:
Gorila, de Anthony Browne; El grillo y el topo, de Giambattista
Basile; El flautista de Hamelin, de los hermanos Grimm; La hija del
espantapájaros, de María Gripe, entre otros.
Las adaptaciones de Bernardo Govea combinan la tradición
oral, el teatro y el cine como una forma de ampliar la experiencia
1
Bernardo Govea autor también de novelas, cuentos y textos
teóricos como La muerte en segunda persona: presencia de la soledad y
de la muerte en la literatura infantil y juvenil (2020) https://altexto.mx/
autor/523c1d5ee7c38c0eb8aac7b18cff618a.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

del texto original, pero es en las presentaciones en vivo donde la
ficcionalización cobra otra dimensión y la ruptura de la cuarta pared
permite interactuar con la obra. Por esta razón, a pesar de que la
obra original de este autor también involucra un tipo de adaptación,
me centraré solamente en aquellas actuaciones que parten de un
texto de otra autoría.
Para efectos de este trabajo, partiré de las aportaciones de
Hanán, López Tames (1990), Díaz Rönner (2012) y Colomer (2005)
para dimensionar las representaciones de las siguientes obras: “La
cucaracha, el ratón y el grillo”, de Giambattista Basile, y “Patrono y
contable”, adaptación de uno de los cuentos de Gianni Rodari. De
Hanán (2015) tomaré la intertextualidad como un elemento clave
en la literatura infantil con el fin de contrastar esta postura con las
adaptaciones de Bernardo Govea.
Las aportaciones de López Tames, sobre la tradición oral en
este tipo de literatura, y Díaz Rönner, acerca de cómo se lleva a cabo
en este campo la ficcionalización, servirán como base para analizar
el cambio de una producción cercana a lo cinematográfico a una
donde el público es parte del juego textual. Finalmente, Colomer
plantea que una propuesta en la literatura infantil para ampliar la
experiencia de quien lo lee, sin embargo, la distancia entre el libro
y un mediador mejoran las posibilidades para que se den dichas
condiciones.
En el presente texto, resumiré brevemente cada obra, para
describir los recursos de Bernardo Govea, pues, aunque exista un
hipotexto, su propuesta es transitiva, es decir, interpreta con su
cuerpo y/o con el lenguaje audiovisual una historia que se convierte
en otra obra: permanente en los dígitos, por un lado, pero fugaz y
única para quienes interactúan en un espectáculo en vivo.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tradición oral y ficcionalización en la literatura infantil
Román López Tamés (1990), en Introducción a la literatura infantil,
trata el panorama de siglo XX en adelante, después de una revisión
entre instituciones, colectividades e individuos en la cultura,
respecto a la tradición oral y su condición. Para él, los tiempos
de la infancia son también los tiempos de la primera. El autor
observa una similitud entre ésta y el estado de la cultura antes
de la creación de la imprenta. Menciona la importancia de las
tradiciones de los aedos, bardos, juglares, por mencionar unos
pocos, y cómo el oído es de vital importancia en la transmisión
de los relatos: “No hay hoy en la civilización occidental esas
formas de enseñanza colectiva. Hace tiempo que la imprenta fue
desterrando al rincón de la infancia la palabra contada y desarrolló
el conocimiento por los ojos, la lectura” (p. 113). Su aportación
es radical, pero entendible: no son las mismas condiciones de los
ejemplos que enumera. Además de la imprenta, para el año de la
publicación de su libro, la tradición escrita se fue ampliando hasta
llegar a más sectores, en comparación con esa etapa del pasado en
Occidente. Y ése es el primer punto por tratar desde su aportación:
los cambios de la tradición oral frente a la escrita. En el caso de
nuestro siglo, no es sólo la escritura, sino el lenguaje audiovisual el
que la impacta.
Bernardo Govea, por su parte, se mueve en este escenario
actual de la tradición oral: media los cuentos en diferentes eventos,
ya sea organizados por instituciones o por cuenta propia, pero en
el últimos años ha aumentado el registro de sus participaciones a
través de los dispositivos móviles. Con la llegada de la pandemia
COVID-19, llegó un reto para todo el mundo cultural: transmitir
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

el conocimiento lejos de los cuerpos, tratar de enseñar y comunicar
desde la distancia física, fenómeno que, por cierto, también evidenció
más las distancias sociales.
Esto, con base en su formación de cuentacuentos, el teatro
y el cine, lo llevó a realizar otro tipo de adaptaciones para transmitir
el contenido de los textos que eligió compartir con su público,
generalmente niñas y niños y una que otra persona adulta con la niñez
en la frente. De los espacios narrativos-orales pasa a experimentar
los del cine por medio de la magia del montaje, pero sin perder la
reminiscencia de la oralidad. Y, en ese sentido, coincidiendo con
López Tamés (1990), el video editado es un embudo similar, hasta
cierto punto, con el alfabeto.
Sin embargo, no deja de estar ahí la base o los espacios
que intentan mantener o adaptar la dinámica de la tradición oral.
Por supuesto, hay reglas y aspectos para tomar en cuenta en el
caso de Bernardo Govea: 1) la prohibición del decir innecesario
(López Tamés, 1990) y 2) la adaptación de lo escrito a pesar de su
transmisión oral. Esto es importante porque “El que narra porque la
colectividad le ha encargado esa función desgrana también su propia
vida y apresura su propio final” (p. 115). Los contadores de cuentos
son, desde esta perspectiva, educadores de pueblos. Para el autor
de Introducción a la literatura infantil, ya no existe en nuestra cultura el
oficio de contar y reduce a la escuela como uno de los pocos sitios
de transmisión oral, aunque en menor medida. No obstante, dentro
de lo que permanece de esta lectura sobre esta tradición, pueden
retomarse algunos rasgos importantes: portar una voz desconocida,
el perfecto conocimiento de lo que se cuenta; no sólo importa el
contenido, sino el ritual de contar, es decir, la repetición como vía
de la expectativa.
200

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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

En este sentido es importante tomar en cuenta dónde están
las transgresiones de las personas que se dedican a contar cuentos
en la actualidad. En el caso de Bernardo Govea, como se verá más
adelante en el análisis, no cambia los hechos fundamentales de los
textos de donde parte su transmisión: los conoce a la perfección,
trae voces ajenas a la suya y suele cerrar sus actuaciones con un rito
fundamental: colorín colorado, este cuento ha acabo. Por cierto, se
trata de una frase dentro del ritual que en lugar de cerrar todo un
ciclo es recordatorio de que vienen otras historias en el próximo
espacio donde se enuncien los cuentos por parte de su mediador.
La clave y desviación de todo lo anterior en el oficio de contar
cuentos, dentro de la obra y adaptaciones de Bernardo Govea, se
encontrará en lo dramático del cuerpo, la ruptura de la cuarta pared
y la forma del montaje, esto último para el caso de los videos donde
la experiencia del cine combina el oficio del contar con el lenguaje
audiovisual y las palabras orales.
De ahí la importancia de tomar en cuenta la ficcionalización
en la literatura infantil desde este horizonte. María Adelia Rönner
Díaz (2012), en su libro Cara y cruz de la literatura infantil, toma el
caso de Marco Denevi para plantear una propuesta al respecto. Esto
se debe a un constante dominio en el mundo de la producción de
este tipo de literatura: son generalmente adultos quienes la escriben.
No es la experiencia directa de la infancia, sino la ficcionalización
desde un contexto autorial determinado, según sea el texto o la
enunciación de uno. Es ahí donde quienes escriben historias, además
del oficio de contar, se topan con un primer reto: sus lectores,
niñas y niños, no continuarán la lectura ante la falta de sinceridad:
“…intuyen un mundo insincero para contar o explicar o inventar
detalles del inmenso mundo que los atora y los acompleja debido
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Cuando contar es enseñar otros mundos: de la oralidad al
mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

a su enmarañado andar” (p. 125), algo muy parecido a lo señalado
por Walter Benjamin en cuanto a las exigencias de este público. Por
lo tanto, a las complicaciones de la tradición oral inmersa en un
mundo audiovisual se le agrega este principio: lo que se cuenta debe
provocar un placer, de acuerdo con Rönner Díaz, por averiguar, y
esto se verá en la interpretación de “Patrono y contable”, basada
en uno de los cuentos de Rodari, concretamente el giro que añade
Govea como adaptación libre. En sí, para Rönner Díaz, un relato
donde se intuye dicha insinceridad no genera curiosidad porque el
público infantil ya reconoce ese laberinto y sabe cómo salir o ni
siquiera desea adentrarse en él.
Por ejemplo, en el caso de la adaptación de Anthony Brown
sobre sus libros con gorilas, uno de los retos en las actuaciones en
vivo es decidir si solamente contar la historia y generar la curiosidad
mediante las palabras (cosa que ya hace el autor original) o si tomar
en cuenta el contexto donde se lleva a cabo la función, sobre todo
frente a públicos que practican cada día más el sentido de los
habitantes digitales.
Esto será un aspecto, más adelante, por analizar cuando se le
agregan elementos a manera de exordio moderno: captar la atención
del público infantil no con las palabras, sino con aquello que la
literatura no puede mostrar debido a sus silencios. En el caso de
Bernardo Govea, se apoya generalmente de elementos del teatro: una
máscara de gorila—cosa que ya genera muchas preguntas, porque
los gorilas son robustos y el contador de cuentos es sumamente
delgado—y un tambor o instrucciones que marcan el ritmo de la
atención2.
2

202

Véase “Bernardo Govea cuentacuentosyoutube com”, video publicado
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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Intertextualidad y experiencia del lector
Los temas son varios en la literatura infantil y no hay un límite
establecido. Dentro de todos ellos está un eje que los cruza: la
intertextualidad. Sin embargo, a primera instancia esta palabra es
extraña a los lectores cuando se le sitúa dentro de un público como
el del presente trabajo, pero no lo es porque en la actualidad las
referencias cruzadas son parte del juego en la literatura.
Y esto es algo que intenta delimitar Fanuel Hanán Díaz (2015)
en Temas de literatura infantil. Aproximación al análisis del discurso para la
infancia. Realiza una lista de fenómenos donde la intertextualidad
aparece dentro de la literatura infantil: a) textos tempranos, b)
diferentes versiones de una misma historia, c) los arquetipos, d) las
convenciones y lo identificable de un género, e) referentes narrativos
de tipo sociohistórico, f) otros discursos dentro del texto, y g) textos
subsecuentes.
Dentro de estos 7 fenómenos que identifica Hanán Díaz,
éste señala cómo toda la literatura infantil actual parte de un texto
ya conocido, aunque en diferentes niveles, no necesariamente con el
título o la cita exacta del mismo. Por esta razón, indica que se trata de
“Un rico entramado de referencias, citas e influencias no parecieran
tejer de manera ingenua los hilos de esta sólida trama, donde muchas
veces los autores utilizan ex profeso un modelo anterior para crear
una nueva obra llena de significaciones contemporáneas” (p. 44). Sin
el 18 de marzo de 2020. No se analiza en este trabajo, por la longitud del
registro, pero es un ejemplo claro donde niñas y niños aplauden, saltan
y se mueven como en un juego de “Simón dice”, pero con un personaje de
Anthony Brown.   https://www.youtube.com/watch?v=0kdOUUGtAsM&amp;ab_
channel=BernardoGovea.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

embargo, esta concepción de la intertextualidad está en función de
la escritura, lo que se convierte en texto, y no de una manifestación
artística donde éste se adapta con y en otros lenguajes. En el caso
de la adaptación, entrarán en dinámica tanto la intertextualidad del
texto base (hipotexto), como la mediación transitiva (hipertexto) del
primero.
Dentro de la intertextualidad, Hanán (2015) añade una
distinción con base en la propuesta de Genette acerca de la
copresencia de dos o más textos en uno solo. El autor añade lo
siguiente:
La capacidad que tienen todos los textos de relacionarse en
diferentes formas con oír los textos es lo que se conoce como
transtextualidad, y no necesariamente indica una relación
intertextual propiamente, ya que esta se rige por el principio de la
copresencia efectiva. (p. 48)

Se daría lugar, como resultado de lo anterior, los llamados
hipertextos o reelaboraciones de un texto. En este sentido, cuando
se trata de una adaptación que será mediada en vivo o mediante
elementos del lenguaje cinematográfico, la transtextualidad deberá
tomar en cuenta las artes que entran en conflicto a la hora de
transmitir el texto que sirve como base (hipotexto). Por ejemplo, los
silencios en un espectáculo en vivo no son los mismos que los de
la tipografía; y las transiciones en un video, donde se usa el montaje
cinematográfico, obedecerán a una relación transtextual entre el
nuevo producto y el que está debajo suyo.
Esto trae como consecuencia nuevas experiencias en lo
que llamamos “lector”. Hanán (2015) plantea también lo mismo a
partir de estas definiciones y experiencias con la intertextualidad,
204

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-83

�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

pues todo esto involucra lo que comúnmente se denomina lector
activo. En el caso de la adaptación o de un intento transitivo de un
texto a otro lenguaje, conlleva a una experiencia a las nociones que
tenemos del término ‘descifrar’. Por esta razón, para Hanán, “…
el proceso de creación comienza a cargarse de intencionalidad ya
que el autor trabaja sobre un hipotexto que conoce y maneja a la
perfección, de manera que las alteraciones que introduce generen el
efecto deseado” (p. 49). Esto involucra, desde la perspectiva de este
autor, la presencia de un lector implícito, aunque no en el concepto
exacto de Wolfang Iser, sino hacia un tipo donde se reconozcan
convenciones y exista una participación.
Por esta razón, es necesaria también la postura de Teresa
Colomer (2005) sobre este mismo aspecto, en cuanto a la experiencia
del lector, sobre todo porque existe una búsqueda para ampliarla. La
autora toma en cuenta la importancia de la elección de los temas
para identificar qué es lo lejano y cómo convertirlo en algo cercano.
En pocas palabras, es una forma de explicar, hasta cierto punto, la
mediación en la literatura infantil. Otras expresiones pueden usarse
de manera similar, por ejemplo, convertir lo extraño en lo familiar.
Colomer apunta lo siguiente:
En un sentido completamente distinto, la experiencia de temas
y contextos lejanos puede provenir de la traducción de obras
provenientes de otras culturas o de la reedición de obras del pasado.
La aproximación de la experiencia se produce aquí por inmersión
del lector si la obra permite salvar el desnivel informativo entre
sus destinatarios originales, los niños de esa cultura, y sus nuevos
lectores. Si ello es posible, incluso dejando zonas de sombra, no
hay duda de que su lectura enriquece de un modo muy potente.
(p. 149)
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Y esto que señala Colomer es una parte importante en el
impacto que tiene la literatura en quien la experimenta: colores
de otro sitio, climas que no son ajenos, nombres de ciudades,
expresiones coloquiales, labores sociales que tal vez no se parecen
a las que existen donde se enuncia el cuento, países inventados,
lenguas imaginarias. Todo entra en este punto donde se amplía la
experiencia del lector, siempre y cuando se encuentre la manera de
mostrar lo extraño para facilitar su acercamiento.
Encontramos, entonces, dentro de una transtextualidad, la
necesidad de ampliar la experiencia del lector, tanto en su actividad
más allá de descifrar, como aquella donde lo lejano necesita acercarse.
Por esta razón, Colomer (2005) propone reconocer algunos recursos.
No basta con un prólogo, una nota a pie de página o los apéndices,
aunque son importantes, según la intención de quien escribe. Sin
embargo, esto abre la puerta a otros recursos como las ilustraciones.
La experiencia del lector, entonces, se amplía en una relación entre
las palabras y otros lenguajes:
Otras formas de traspasar informaciones o valoraciones es buscar
maneras asumibles o deseables para los niños. Contar cosas a
través del humor, por ejemplo. Parodias históricas o culturales,
sobre personajes u obras famosas, narraciones que desdramatizan
temas, etcétera, a la vez que dan información o que asumen su
valoración a través de la asociación de los lectores en la perspectiva
humorística adoptada. (p. 152)

Tenemos, en este caso, dentro de una gama de recursos para
ampliar la experiencia del lector, además del código por descifrar y la
transtextualidad en la obra, el humor como una manera de proponer
una valorización de lo que se cuenta. La clave en este recurso estará
en las estrategias para mediar esta información, sobre todo cuando
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puede volverse demasiado explícita hasta convertirse en algo que no
es literatura.
Las adaptaciones de Bernardo Govea: contar para enseñar
un mundo con otros lenguajes
El primer cuento adaptado que se analizará en este apartado es “El
grillo y el topo”, concretamente la presentación que se encuentra
registrada en el canal de YouTube de Bernardo Govea, con fecha
del 11 de junio de 20233. El espectáculo ocurrió en el marco del
FENAL 2023, casi un mes antes de su publicación. El subtítulo
del video es el siguiente: “Espectáculo de narración oral escénica y
músico del periodo renacentista. ¡Ah, y un toque de cumbia” (Canal
Bernardo Govea, 2023). Al tratarse de narración escénica, por
medio de los conocimientos de teatro por parte del cuentacuentos,
tiene también la participación de Arantxa Carré Medina (flauta) y
Ramón Hernández (percusiones). Existen otras versiones sobre
esta adaptación, como la publicada por la Corporación Cultural
Universidad de Concepción en 2021, pero para efectos de este
trabajo se tomará la que se realizó en vivo en la FENAL, con el fin
de contrastar con la faceta cineasta del cuentacuentos.
El título hace ruido en quien conoce el referente textual
porque se presenta como un cuento de Giambattista Basile, pero en
el Pentamerón. El cuento de los cuentos no aparece exactamente de esa
forma, indicio ya de un primer problema de adaptación. El cuento
que adapta Bernardo Govea es el de “La cucaracha, el ratón y el
3 Hay otras adaptaciones en su canal, pero no son en vivo. Cabe destacar
que el cuentacuentos ajusta los cambios después de cada presentación, por lo
cual sería necesario un estudio de las variaciones de un mismo cuento, en el
futuro.
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grillo”4, en la traducción de César Palma (2019). La historia narra
las aventuras de Nardiello, quien es enviado por su padre en tres
ocasiones diferentes a comprar becerros a la feria de Salerno. Sin
embargo, el protagonista se encuentra cada uno de esos viajes con
un hada que le cambia su dinero por una criatura diferente: un ratón
(topo en otras traducciones), una cucaracha (escarabajo, a veces en
el cambio de idioma) y un grillo.
En la segunda parte de esta historia, Nardiello es corrido
por su padre y éste termina conociendo a la princesa Milla, hija del
Rey Cenzone, en Lombardía, lugar a donde huye el protagonista.
El gobernante está preocupado porque su hija vive triste y
propone que quien la haga reír se quedará con su mano en sagrado
matrimonio. Como Nardiello no pertenece a su clase y gana el reto,
le propone consumar el matrimonio en tres días, pero lo droga con
opio para que se quede dormido. En consecuencia, lo lanza a los
leones y la cucaracha, el ratón y el grillo lo ayudan a salvarse. Sin
embargo, la princesa ya está comprometida con otro hombre y
debe consumar también el matrimonio sin los obstáculos de un
narcótico. Los tres “bichos”, como se les nombra en la traducción
de César Palma, ayudan a detener al nuevo pretendiente y al final
el rey decide cumplir, por arrepentimiento, con la promesa que le
hizo a Nardiello.
La adaptación de Bernardo Govea es amplia por muchas
razones, pero no cambia gran parte de los núcleos. El primer punto
de partida está en la interacción con el público. No necesita un
exordio clásico ni su respectiva captatio beneolentiae en términos de un
4 Originalmente, antes de iniciar los registros de su obra, el mediador
contaba esta historia con todos sus detalles, pero la representación escatológica
fue un motivo difícil de adaptar.

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canon retórico. El extrañamiento que sirve de gancho para captar la
atención de niñas y niños es una especie de ruido que atrae a alguien
para decirle “hola” (Canal Bernardo Govea, 2023, m0s38-m0s41)
y que éste le conteste. El inicio es difícil porque hay problemas
con el micrófono, pero el cuentacuentos no pierde el control y
logra arreglarlo por su cuenta para presentarse como “Brunildo”.
Bernardo Govea hace dos cambios drásticos, uno nominal y el otro
de diégesis, en esta parte: 1) cambia el nombre del personaje, de
acuerdo con el original, y 2) ajusta la posición del narrador de tercera
a primera persona, pero sobre todo por el tiempo de la enunciación
con respecto al del enunciado. Comparemos la introducción del
hipotexto con el hipertexto:
«La fortuna es mujer puntillosa y escapa a las caras de los doctos,
porque éstos prestan más atención al paso de unas hojas que a las
vueltas de una rueda; y por ello más gustosamente se relaciona
con la gente más ignorante u de valía escasa y no tiene reparo—
porque es de costumbres plebeyas—en repartir sus bienes entre
los tontos, del modo que me oiréis en el cuento que sigue»”.
(Basile, 2019, p. 265)
El día de hoy es la historia de cómo me convertí en el chico
más inteligente, más astuto y, sobre todo, el más guapo de todo
el pueblo. Comenzamos…[inicia la música de la flauta y las
percusiones]. (1m35s)

En el primer caso, se trata de la historia marco del Pentamerón
en la que diez mujeres cuentan cinco historias a Zoza después de
una serie de acontecimientos similares a los cuentos dentro de éste
que sirve como marco, muy al estilo de la tradición de Boccaccio.
Nos encontramos en el enlace entre el pasatiempo cuarto al quinto
de la tercera jornada, el turno de Popa la gibosa (jorobada).
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En el caso de Bernardo Govea, hay un proceso de
ficcionalización enfocado en darle oportunidad al personaje de
introducirse primero a sí mismo, creando una expectativa por
parte del público y una cercanía de algo completamente lejano: el
cuentacuentos actúa como alguien lento, sin muchas luces, pero su
tiempo de la enunciación corresponde a un presente que ha superado
un pasado, y es que el inicio del cuento original presenta a Nardiello
como un zoquete, dejándolo sin palabra. En ese sentido, esto coincide
con las ideas de Rönner Díaz: se crea una expectativa por averiguar.
Esto sucede tanto en el hipotexto como en el hipertexto, con
diferentes recursos. Por un lado, el cuento de Basile lo hace por medio
de sentencias que establecen la temática de lo que se va a contar, y, por
el otro, Bernardo pone en primer plano al personaje principal para
establecer la existencia de una evolución, sin dar más detalles.
La siguiente parte contiene una serie de adaptaciones
interesantes con respecto al original. Es cuando se detalla que el
personaje principal es un tonto, aunque el cuento lo hace con una
intencionalidad irónica: establece información que debe asumirse
como verdadera para que quien la lee note que es todo lo contrario.
En el cuento leemos:
Había una vez en el Vomero un estanciero muy rico, llamado
Miccone, que tenía un hijo de nombre Nardiello, el más rematado
zoquete que se ha visto jamás en la barcaza de los golfos: hasta el
punto de que el pobre padre estaba amargado y afligido, y no sabía
de qué modo ni de qué manera enderezarlo para que hiciese algo
a derechas. (Basile, 2019, p. 265)

El cuento, compilado y escrito para su contexto, establece un
espacio determinado: una colina de Nápoles. También determina la
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cualidad principal de Nardiello al retratarlo de una forma que incluso
su propio padre no puede soportar sus carencias en el pensamiento,
y esto da pie a una larga enumeración de actividades que ponen en
evidencia la inteligencia del protagonista: los amigos de la taberna lo
engañan, pagaba dinero de más por mujeres que cobraban menos,
en los juegos de azar le hacían trampa, todo relacionado con dinero
para aludir que estaba dejando en la ruina al padre.
En el caso de la adaptación en vivo de Bernardo Govea
sucede algo distinto. Sobre todo porque cambia la imagen del padre
y el enfoque de su enojo. Mientras que el padre de Nardiello está
sumamente borracho, regañándolo en el hipotexto en el que se basa
el cuentacuentos, en su versión es el papá de Brunildo quien decide
planear una prueba para demostrarle al pueblo, cuyo nombre no
conocemos, que su hijo es alguien digno de alabanza:
Un día el padre se acercó a su hijo y con la idea ya muy clara en
la cabeza le dijo lo siguiente: —Brunildo, Brinuldo. ¿Sabes qué,
Brunildo? He estado pensando desde hace tiempo y sabes qué, he
estado muy cansado de que la gente, toda la gente de este pueblo
se esté burlando de ti a tus espaldas. Por eso, lo que vamos a
hacer es algo que te va brindar la oportunidad de demostrar, a
mí y a todo este pueblo, que eres un chico brillante, un chico
astuto, y sobre todo que puedes hacer cualquier tarea, sin ningún
problema. (Canal Bernardo Govea, m4s19)

Después de este diálogo del padre, el cuentacuentos da
una descripción de Brunildo tratando de dormir para cumplir
al día siguiente con la misión que le encarga el padre (en esta
versión, le pide comprar ovejas). Son dos aspectos que cambia en
la ficcionalización para replantear el modo de la historia original.
Omite el estado de ebriedad del padre y cambia su molestia: en el
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original, el problema es la pérdida del dinero, hay un enfoque hacia
el valor de la economía, mientras que en la versión de Bernardo
Govea hacia la imagen de protagonista. Brunildo se pierde en el
bosque; a Niardello lo corren de su casa. El segundo aspecto en la
ficcionalización está en omitir el espacio geográfico, permitiendo
la posibilidad de un extrañamiento por el nombre de la ciudad
y las referencias regionales. La experiencia del público cambia
también porque Brunildo es víctima de las circunstancias y de su
ansiedad, no tanto como la versión despistada de Nardiello y sus
malas amistades.
Este enfoque de la experiencia del lector, entendido en este
caso como el público presente, se acrecienta cerca del final de esta
adaptación. Los llamados bichos en la traducción de César Palma al
Decamerón traen a Nardiello al palacio para que sea reconocido como
hijo político por el Rey, recibiendo un beso suyo, y lo convierten en
un hombre hermoso. El padre es traído a verlo y todo se arregla:
“vivieron juntos felices y contentos, demostrando, después de mil
penurias y mil desvelos, que lo que no acontece en un año acontece en
una hora” (Basile, 2019, p. 272). El cierre permite conectar con una
sentencia a manera de sabiduría popular, para después relacionarse
con la historia marco donde las narradoras y público ríen todavía
por el contenido de la historia, concretamente con la travesura que
hace el ratón.
En el caso de la adaptación, cerca del final del video, la
manera en la que se amplía la experiencia del público radica en
un giro de la música. Durante todo el espectáculo la flauta y las
percusiones interpretan música de estilos medieval y renacentista, y
esta ficcionalización se transforma cuando Bernardo Govea narra lo
siguiente en el triunfo del protagonista:
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Brunildo levantando su copa, mirando a todos los invitados
había preparado algo especial para su amada, quería conquistar
su corazón y quería demostrar todo su afecto, así es que había
acordado con el grillo y el topo tocar algo especial en su día de
bodas. Levantando su copa y mirando al público, Brunildo le
dijo a todos: ¡CUUUUUMBIA! (Canal Bernardo Govea, 2023,
m43s48)

Las percusiones inician y pasa algo sumamente impactante.
Se rompe la cuarta pared desde el público y no desde la actuación
de Bernardo, quien todavía no baja del escenario, y los músicos.
Algunas de las personas del público comienzan a bailar. Uno al
frente, derecha de la pantalla, se pone de pie y esto desencadenará
que el público, fundiendo la ficción del cuento, se encuentre en la
fiesta de Brunildo.
Ese espacio de transgresión amplía la experiencia de sus
espectadores para que los cuerpos participen en el mundo contado
en combinación con elementos de las artes escénicas. Sin embargo,
luego de este espectáculo viene un momento que hace que regresen
a la ficción: aparece el somnífero, en lugar de opio, y esto ocurre
mucho después a manera de la trampa del Rey, similar a como
sucede en el original. Lo que hace el cuentacuentos es cambiar
el final al hacerlos ganarse la vida tocando música, como una
emancipación contra el poder. La princesa (llamada Segismunda) lo
acepta, a Brunildo, como es y no por su riqueza.
El otro cuento que analizamos a continuación es el de
“Patrono y contable o
El automóvil, el violín y el tranvía de carreras”, de Gianni
Rodari (2013), traducción de Esther Benítez. La historia trata sobre
la envidia del comendador Mambretti, dueño de una fábrica de
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accesorios para sacacorchos. Dos son las características físicas que
lo distinguen: tiene treinta carros y treinta pelos. Cuando monta
su carro más lujoso, de doce metros de largo, suele preguntarle al
espejo retrovisor que de quién es el autor más hermoso de todo el
país. Al inicio la respuesta es placentera: no hay automóvil más bello
que el Mambretti. Sin embargo, un día el espejo emite una opinión
distinta de la anterior: el más hermoso de todo el país es nada menos
que el de su empleado, un contable, llamado Giovanni.
En el resto de la historia de Rodari (2013), el patrón de
Giovanni tratará de deshacerse de su competencia para que el espejo
regrese al juicio del inicio. Sin importar que al inicio haya fallecido
una tía del empleado, el jefe Membretti choca un día, a propósito,
contra el carro rojo y pequeño que resulta ser más bello que el suyo.
A pesar de esto, el mejor mecánico de la ciudad lo repara mientras
Giovanni toca el violín; como el espejo sigue repitiendo la misma
respuesta, el patrón, también líder de ladrones de coches que la
ciudad, manda a robar el coche reparado.
No obstante, otra pariente del contable fallece y le hereda
un caballo que resulta ser el nuevo automóvil, para el espejo, más
hermoso de todo el país. Nuevamente, Membretti manda a robar el
caballo, hasta que, en medio de la tristeza del violinista, un maestro
le ofrece trabajar con el para que gane dinero. Como las cosas van
mal (parientes muertas, robos inesperados) decide hacerlo y con
todas las ganancias de su gira se compra un tranvía. Al final, el
horrible hombre que le tenía tanta envidia se queda sin cabello de
tantos corajes, y ahí es cuando se cumple el humor como un tipo de
experiencia.
El primer cambio, en la adaptación, que ocurre del lenguaje
escénico al cinematográfico está tanto en el logo del cuentacuentos,
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como en la primera imagen con un fondo negro. Bernardo
Govea (2022) combina su actuación, ahora maquillado como el
comendador Mambretti, con su voz fuera de la escena. En lugar
de describirlo con poco cabello, resalta lo tanto que le encanta éste:
“El comendador ama su cabello. Se consiguió un peine de Carey,
y con mucho cuidado se acicala” (Canal Bernardo Govea, 1m08s).
En cuanto contenido, este es el primer aspecto que resalta en su
hipertexto de tipo audiovisual: no hay un lamento como en el
original sobre la poca cantidad de cabello, sino que hay un gran
apego a éste. Lo segundo que resalta entre los primeros cambios es
que se le da un mayor énfasis a los carros: son treinta, como los días
del mes, y escoge el que usará dependiendo del humor.
La experiencia de la narración es distinta al de las actuaciones
en vivo. Bernardo Govea juega con los límites de cada lenguaje y los
estira para mantener una tradición oral. No incluye en el video un
carro rojo tal cual, sino que a través de la pantomima y los sonidos
de su boca imita el motor del coche y al comendador Membretti
conduciéndolo:

El cuentacuentos interpreta a Mambretti.
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mundo audiovisual en las adaptaciones de Bernardo Govea

El cuentacuentos aparece como narrador

A pesar de presentarse con actuaciones caracterizadas con
maquillaje, en pantalla aparece el narrador en persona y ya no
por medio de una voz fuera de la escena. Este primer plano no
es gratuito: se trata de un recordatorio de la tradición oral en un
medio audiovisual, no al estilo de los cuentos de Alberto Laiseca
con diferentes tomas al mismo sujeto contando una historia de
terror, sino como una disrupción necesaria para recordar la oralidad
de los cuentos en un mundo dominado por un montaje alejado de
lo teatral, en cuanto a arte escénico.
Dos de los cambios más notables de esta adaptación del
cuento de Rodari son la representación del espejo y la destrucción
del primer coche del contable. En el caso de este último pasaje, en el
original leemos lo siguiente:
Esa misma noche el comendador Mambretti decide ir al cine para
olvidarse de su disgusto. Ante el Cine Star encuentra automóviles
parados, tan abundantes como los pinos en el pinar, las encinas
en el encinar y las guindas en el frasco de aguardiente de guindas.
Mientras busca un sitio para aparcar su supercoche, descubre allí

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mismo, a dos metros de su parachoques delantero, el molinillo, el
miniescuerzo, el microgarabato del contable Giovanni. La plaza
está desierta. Los de Carpi están todos en el cine, en casa viendo
la televisión y en el café jugando al mus. No circula un alma, no
hay guardacoches fraudulentos a la vista, la luna tiene una falta
justificada. (Rodari, 2013, p. 17)

El hipotexto del que parte Bernardo Govea para su
adaptación crea un ambiente de verosimilitud para poder realizar el
crimen. Éste no ocurre dentro de la zona de trabajo, se trata de un
momento en el que nadie puede ver al patrón, y es cuando decide
destruir el coche para dejarlo similar al fuelle de un acordeón, para
después ser reparado por el Siete manos, personaje secundario
dedicado a reparar coches.
El hipertexto es curioso porque elimina este cronotopo
de verosimilitud para el crimen (lugar desierto, sin almas, perfecto
para un crimen, de noche). Después de la explicación del contable
Giovanni sobre la muerte de una pariente, su jefe lo manda de
regreso al trabajo mientras diseña una idea para deshacerse de su
competencia. En el caso de esta adaptación, se trata de un bocho
amarillo y no de un carrito de color rojo:
Finalmente su cabeza llegó a una idea. Salió de su oficina, del
trabajo, se subió en su auto y manejó hasta su casa. Abrió la
cochera de par en par y observó que ahí entre sus treinta autos
había un tanque de guerra. Se subió en él y condujo [sonidos de
vehículo] No hubo semáforo rojo que lo detuviera. Llegó hasta su
trabajo y ahí con su enorme tanque de guerra se el echó encima al
pobre bocho. (Canal Bernardo Govea, 2022, 6m8s)

El crimen en este caso sucede a plena luz del día durante la
jornada laboral del contable. El cuentacuentos magnifica de varias
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maneras el hecho: 1) reitera la cantidad de coches para resaltar su
opulencia, 2) no usa el carro de lujo, el primero, sino un tanque como
declaración explícita de guerra contra la belleza determinada por el
juicio del espejo, y 3) prescinde del maquillaje y la caracterización
anterior de Mambretti para narrar el acontecimiento con ayuda de
la imitación de los sonidos de las llantas del bocho tronando con el
peso del tanque. La escena es sumamente caricaturesca como en
el hipotexto, pero contiene un aspecto escalofriante: transgrede el
cronotopo. Un hombre de poder no necesita ocultarse y, además,
cuenta con las armas para no estropear su auto de lujo en una
venganza. Al día siguiente despierta tranquilo, no porque haya sido
un secreto, sino porque tiene el poder para hacerlo.
El otro cambio importante, de los varios que están presentes
en esta adaptación, está en la caracterización y participación del
espejo. El acierto que toma Bernardo Govea en no quitarlo, a
diferencia del escarabajo o cucaracha en el cuento anterior, radica
en un consejo del mismo autor del hipotexto: “Podemos ver en
Andersen al primer creador de la fábula contemporánea: aquella en
que temas y figuras del pasado salen de su limbo intemporal, para
actuar en el infierno y en el purgatorio del presente” (Rodari, 1973 ,
p. 56). Es importante mantener los elementos de la fábula popular,
como el espejo mágico que habla, pero no en el sentido didáctico
que critica Rodari en cuanto a éstas como materia prima.
Por esta razón, detalla la importancia de lo hecho por
Andersen de cómo transformar estas fábulas en lo contemporáneo.
Y esto es lo que ocurre tanto con el espejo como con el crimen.
Nuestro infierno en el presente no necesita de un cronotopo como
el del hipotexto para que ocurra. En el caso del segundo elemento, el
espejo tiene una participación mucho más activa y permite un final
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abierto cuando, triunfante, el contable Giovanni se detiene con su
triciclo frente a la luz roja que el patrón no respetó con su tanque.
El personaje dice lo siguiente: “Espejito, espejito, espejito…espejito,
¿cuál el auto piú grande, piú bella di tutto Milano?” (Canal Bernardo
Govea, 2022, 17m47s). La sorpresa es distinta y enigmática. Mientras
en el texto original, el de Rodari, es un maestro quien saca de las
penas al contable con su violín, en la adaptación de Bernardo Govea
resulta que el personaje del espejo también habla con Giovanni y no
sólo con el patrón. ¿Complicidad? No lo sabemos. Ese cambio amplía
la experiencia del espectador para completarlo o dar respuestas más
allá del final cerrado del hipotexto.
Juan Cervera (1992) en su libro Teoría de la literatura infantil
ya observaba preocupado por el papel de esta literatura en el marco
de la pedagogía, sobre todo en las cuestiones institucionales, los
medios de comunicación social y el papel del mediador. A propósito
del último, Cervera dice:
El mediador debe estar convencido de que una de sus funciones
más interesantes es la información, para lo cual tiene obligación
de estar informado él mismo de las innumerables creaciones
literarias y aproximarlas a los niños de la forma más adecuada.
Cultivará mejor el gusto de los lectores sugiriendo y compartiendo
gustos con ellos que imponiendo y prohibiendo. (p. 354)

Esto se relaciona muy bien con la claridad que Walter
Benjamin señaló sobre no confundir la niñez con lo infantil. El papel
que toma Bernardo Govea es el de mediar mundos que provienen
de textos que le gustan, pero los comparte con adaptaciones que
no impongan una lectura pura o literal, es decir, contar tal cual es
el cuento, aspecto delicado si la historia tiene un arraigo poderoso.
Narrar actualmente debe tomar dos cosas en cuenta para ampliar la
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experiencia de quien recibe la historia: involucrar el cuerpo como
una vía de claridad y jugar con los medios audiovisuales sin olvidar
que también somos animales que cuentan historias y que la oralidad
nos hace movimiento.
Conclusiones
Las adaptaciones de Bernardo Govea se basan en la combinación
de las artes escénicas y el lenguaje cinematográfico, pero se resiste a
dejar la oralidad por un lado. No es teatro lo que hace ni tampoco
cine en los trabajos analizados. El hecho de narrar con las palabras
permanece en ambas propuestas, en parte como resistencia, en
parte como experimentación que nutre también a las otras artes que
el autor practica.
Son varias las aportaciones para poner reflexionarlas en este
primer cuarto de siglo. La primera está en no perder la oralidad,
pero adaptar los lenguajes que dominan los diferentes espacios de
enunciación. La segunda consiste en recordar que el cuerpo es parte
de la interacción con las historias; si existe una escritura con éste,
también se puede narrar por medio de él y convertir el acto en un
ritual donde cobre vida la historia: los relatos accionan cuerpos, y
ahí está parte de la ampliación de la experiencia.
Por otro lado, es importante volver cercano lo lejano sin
perder lo auténtico de nuestra época. Las fábulas populares deben
permanecer y dialogar con nuestra circunstancia. Pueden mantenerse
los tropos literarios, pero llega un punto, como Crisóstomo en Don
Quijote de la Mancha, donde lo artificial nos impide ver la realidad,
similar a la impunidad del patrón en la adaptación de Bernardo
Govea. De ahí lo que apuntaba Benjamin acerca de esa claridad
en la literatura infantil: no tiene que ser de noche para que ocurra
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la maldad. La literatura de Bernardo Govea es una propuesta para
enseñar otros mundos; contar con el cuerpo es también una de las
formas de la educación sentimental.

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�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
La literatura infantil y juvenil para la formación
de comunidades lectoras del presente hacia
el futuro
Children’s and youth literature for the formation
of reading communities from the present to
the future
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Universidad Nacional Autónoma de México,
Coyoacán, Ciudad de México, México
orcid.org/0000-0001-8407-9059

Fecha entrega: 27-1-2024 Fecha aceptación: 29-1-2024

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Ramírez Leyva, Elsa Margarita. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

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Email: eramirez@unam.mx

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro
Children’s and youth literature for the formation of
reading communities from the present to the future
Elsa Margarita Ramírez Leyva
Directora General de Bibliotecas y
Servicios Digitales de Información, UNAM
Investigadora del Instituto de Investigaciones
Bibliotecológicas y de la Información, UNAM
Ciudad de México
eramirez@unam.mx

Resumen: El artículo analiza la evolución y el potencial de la literatura
infantil y juvenil (LIJ) para la formación de comunidades lectoras desde
la infancia hasta la edad adulta1. La autora repasa los orígenes y los
géneros de la LIJ, así como su relación con los cambios sociales, culturales,
tecnológicos y ambientales. Destaca el papel de la LIJ en el desarrollo
cognitivo, emocional y social de los niños, así como en la construcción de
su identidad, su imaginación y su pensamiento crítico. También señala la
importancia de la lectura en voz alta, la diversidad, la igualdad y la inclusión
en la LIJ, y su contribución al desarrollo sostenible de las comunidades.
Palabras clave: Literatura Infantil y Juvenil – Desarrollo Cognitivo –
Identidad – Lectura en voz alta – Inclusión – Desarrollo Sostenible
Abstract: The article examines the evolution and potential of Children’s
and Young Adult Literature (CYAL) in shaping reading communities from
childhood to adulthood. The author reviews the origins and genres of

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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

CYAL, exploring its relationship with social, cultural, technological, and
environmental changes. It highlights CYAL’s role in cognitive, emotional,
and social development in children, as well as in shaping their identity,
imagination, and critical thinking. The article also underscores the
importance of practices such as read-aloud sessions, diversity, equality,
and inclusion in CYAL, along with its contribution to the sustainable
development of communities.
Keywords: Children’s and Young Adult Literature – Cognitive Development
– Identity Read-Aloud – Inclusion – Sustainable Development

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87

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Evolución de la literatura infantil
La literatura infantil y juvenil (LIJ) a través del tiempo ha adquirido
relevancia en el proceso cognitivo, emocional y social de la comunidad
infantil, ya que, mediante la lectura en voz de la persona que lee, —
madre, padre, algún otro familiar, docentes, personal de bibliotecas,
promotores de lectura y también ahora audiolibros— se logra
transmitir emociones, despertando la curiosidad y la imaginación,
y también se puede propiciar el gusto por la lectura desde etapas
tempranas antes de iniciarse en la educación prescolar; y cuando la
capacidad motriz avanza, las y los niños pueden sostener el libro en
sus manos, abrirlo, mirar imágenes, identificar formas, colores, letras
o figuras, elementos que pueden incrementar el placer y desde luego
las capacidades cognitivas.
La LIJ, al igual que los distintos géneros literarios, tiene su
origen en los géneros orales, y ha sido parte del proceso del desarrollo
cognitivo de los seres humanos, quienes lograron ir aprendiendo
a leer y a descifrar el mundo natural y social, creando lenguajes
orales, gestuales, visuales (imágenes) y escritos para comunicarlos
en creaciones que sorprenden por la imaginación que lograron
tejer, creando leyendas, mitologías, cuentos, canciones, poemas o
refranes que contienen creencias, experiencias, conocimientos de
comunidades ancestrales que se han transmitido de generación en
generación y que aún son parte de las tradiciones que se preservan y
de las identidades, por lo mismo es fundamental seguir revalorándolas
y difundiéndolas. Así, los podemos considerar no solo como fuentes
de disfrute estético, sino también de información primaria, pues
muchos de ellos se han logrado preservar en formato escrito, grabado
y en representaciones icónicas. Por su valor histórico y cultural en la
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial
de 2003 de la Unesco, se reconoce a las tradiciones y expresiones
orales como parte de esa categoría (UNESCO, 2022).
La LIJ está integrada por diferentes géneros y temas que
provienen de leyendas, creencias y experiencias que las comunidades
crean y transforman al pasar de manera oral hasta que se logran
registrar de manera escrita, y aunque a veces la narrativa puede ser
muy sencilla y adecuada a la población infantil permitiendo que
se entienda de manera explícita el mensaje, puede contener un
significado implícito que requiere de una lectura profunda, incluso
investigar el contexto en donde surge para entender el mensaje que
puede ser metafórico y que, por lo general, busca ser formativo
en el sentido moral, ideológico, de comportamiento, aleccionador,
con la intensión de divertir, que quizás puedan estar dirigidos al
inconsciente.
Como legado de esas culturas de antes de nuestra era, tenemos
por ejemplo Gilgamesh, epopeya escrita en cuneiforme en tablilla de
arcilla, proveniente de Mesopotamia y se ubica entre 626-539 a.n.e.
Aunque la leyenda se preservó de manera oral, el descubrimiento
de la tablilla que se encontraba en el museo permitió verificar y
ampliar la información, y hoy es un cuento infantil que, a través la
narrativa de las experiencias, sentimientos, comportamientos de los
personajes, muestra los valores de empatía, valentía y humanidad.
En cuanto a las historias de personajes que se integraron
a los cuentos infantiles como hadas, animales, criaturas fantásticas
y otros seres mágicos, se usaron como una forma de enseñar a los
niños sobre el mundo que les rodeaba, los valores morales y la
importancia de la imaginación. Como refiere E. F. Aguilar, tienen
su origen en Europa, pues “se las equiparaba con los duendes, los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

gnomos durante la Edad Media,” y agrega que en la Edad Media se
les dio “una imagen más benigna a través de los libros de caballería,
donde se las presentaba como altas, aristócratas y de gran belleza”
(Aguilar, 2015).
En los siglos XVII y XVIII, entre los primeros autores de
cuentos infantiles que han llegado hasta nuestra época se encuentran
el francés Charles Perrault, quien escribió algunos basados en
leyendas orales como Caperucita Roja, Piel de asno, Pulgarcito, Barba
Azul, La Cenicienta, La bella durmiente y El Gato con Botas. En la
primera mitad del siglo XVIII, se publicaron Los viajes de Gulliver de
Jonathan Swift y Robinson Crusoe de Daniel Defoe, ambas escritas
para adultos, pero con el paso del tiempo recomendadas también
para niños. Otros autores también considerados clásicos del siglo
XIX, los hermanos Grimm, escritores alemanes, investigadores
culturales y lexicógrafos que se destacaron en filología y mitología,
son conocidos por sus cuentos, El príncipe rana, La pastora de ocas,
Hansel y Gretel, y Blancanieves; Christian Andersen, poeta y escritor
danés, se destacó por sus obras más conocidas Osho, Pulgarcita, La
reina de las nieves, El soldadito de plomo, La sirenita, El traje nuevo del
emperador; James Matthew Barrie escritor escocés, más conocido
por sus personajes de sus cuentos Peter Pan y Wendy; Lewis Carroll,
matemático, fotógrafo y escritor británico se destaca por su novela
Alicia en el país de las maravillas; del siglo pasado, J. R. Tolkien,
escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico,
muy conocido por El hobbit y El Señor de los Anillos; también el
novelista, cuentista, poeta y guionista británico Roald Dahl, autor
de Charlie y la fábrica de chocolate y Matilda; y la escritora británica
Joanne Rowling, productora de cine y guionista británica, desde su
infancia le gustaba escribir, alcanzó fama con la saga Harry Potter
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

que se compone de siete novelas de género fantástico escritas entre
1997 y 2007 y una obra de teatro que escribió junto con Jack Thorne
y John Tiffany, cuyo guion dramático fue publicado en 2016, de
todas las publicaciones se han alcanzado más de quinientos millones
de ejemplares vendidos, y es tema de una serie que contribuyó a
despertar el gusto y deseo por la lectura.
En el siglo XX como parte de la LIJ, también surgió el
género de la literatura gráfica, en donde prevalecen las imágenes
que representan emociones y acciones y se complementan con
textos cortos, se conforman por historietas, por ejemplo, de los
personajes de Walt Disney como Mike Mouse, Pato Donald, y aparte
otros personajes como Superman, obra del dibujante Joe Shuster
y el escritor Jerry Siegel, y Batman creado por Bob Kane y Bill
Finge. Después surgieron los cómics y los mangas japoneses, cuya
narrativa se compone de imágenes y textos, que se incorporado a
las colecciones de las bibliotecas por ser del gusto de la población
infantil y juvenil.
En suma, la LIJ ha evolucionado a lo largo del tiempo,
respondiendo a los cambios sociales, culturales y educativos, pues
antes del siglo XIX por lo general contenía mensajes formativos
y moralejas, además valores morales con finales felices que
indicaban que las conductas se corregían hacia el rumbo correcto
determinado por el contexto moral y social de la época. Después
los avances políticos, sociales y económicos, empiezan a darle otro
lugar a la LIJ, con un propósito educativo, pero después con fines
de entretenimiento y de fomentar el gusto por la lectura, aunque
durante el siglo XIX se tuvieron que vencer obstáculos incluso
para la lectura de géneros de literatura destinados a la comunidad
adulta, pero buscaban la manera de obtenerla y leerla toda vez
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que en las bibliotecas no era frecuente encontrarlas, sólo las que
se consideraban dentro de los cánones morales aceptados, ya que,
por lo general, se consideraba que distraía o desorientaba a las y los
lectores de los fines pedagógicos. Es hasta el siglo XX cuando se
empieza a tener más libertad, y surgen nuevos géneros literarios y
temáticas destinadas a distintos tipos de públicos.
La literatura infantil y juvenil en el siglo XXI
Desde finales del siglo pasado, el sector educativo de distintos países
identifica deficiencias en las capacidades de lectura y escritura en
poblaciones que han concluido la educación básica, pero también
en las de educación superior, y se consideraba que posiblemente la
escuela era responsable, por lo que empezó a recurrir más al sector
bibliotecario para que emprendiera programas de fomento de la
lectura, en especial en la población infantil. Un ejemplo en México
es que en 1983 la Dirección General Bibliotecas, a cargo de la Dra.
Ana Ma. Magaloni, después de identificar brechas en el acceso y
capacidades de lectura, inició el programa de verano Mis vacaciones en
la biblioteca, actividades destinadas a la población infantil y juvenil de
las entonces 6,101 bibliotecas públicas. A la fecha dicho programa
continúa y se sigue renovando, ofreciendo talleres de distintas
temáticas que además de fomentar el gusto y propiciar momentos
de gozo, incluyen otros aspectos que buscan que los grupos
participantes amplíen conocimientos sobre diversas temáticas y
desarrollen capacidades y valores. En el Programa 2021, al reanudar
actividades presenciales después del confinamiento por la pandemia
Covid-19, se incluyeron los siguientes talleres: Arcoíris de Cuentos que
incluye aspectos históricos, artísticos y simbólicos del mundo del
color; Computus que tiene el objetivo de fortalecer capacidades de
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

atención, la comprensión lectora y la expresión corporal, mediante
el teatro en atril, la escritura creativa, el teatro de sombras y la lectura
en voz alta; Tres Culturas… Grandeza de México que dedica la lectura a
tres acontecimientos históricos más relevantes, a saber, los 700 años
de la Fundación de México-Tenochtitlan, los 500 años de la llegada
de los europeos a tierras mexicanas y los 200 años de la Guerra de
Independencia, el taller incluye la elaboración de un códice en donde
se recrean los eventos y sus reflexiones en torno a nuestra identidad;
Aterrarte se centra en la literatura de terror con el desarrollo de la
creatividad, capacidades de razonamiento y compresión emocional,
además de alentar la imaginación, la fantasía y el gozo; Tito, la vuelta
a Monterroso, dirigido a adolescentes, utiliza las fábulas del autor
con el fin de propiciar la lectura y escritura creativas, el debate y
las dinámicas grupales, además de la diversión, se promueven las
actividades en grupo y valores de convivencia; Un reto saludable busca
promover beneficios de la alimentación sana con frutas y verduras,
se presentan videocuentos, juegos y actividades creativas con el fin
de motivar prácticas para una vida saludable; también, gozarán de
un momento de fama con y como se refiere en el Programa:
La Biblioteca Pública es y seguirá siendo un lugar habitable, hay
que leer para conocer y conocernos; hay que leer para fortalecer
vínculos; hay que leer para contagiar una actitud vital que
anime a todos a avizorar nuevos horizontes; hay que leer para
transformar la realidad. (Secretaría de Cultura Dirección General
de Bibliotecas, 2021).

El fomento del gusto de la lectura también es parte de las
políticas culturales de varios países, en México se han emprendido
programas nacionales, además del que ya mencionamos, se han
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incluido bibliotecas de aula en la educación básica, que se conforman
por colecciones de LIJ, salas de lectura en donde se proporcionan
libros y colecciones de literatura infantil e historietas, y se organizan
círculos o clubes de lectura con apoyo de personas voluntarias. En
algunas universidades se han emprendido actividades de lectura
para sus comunidades y otros públicos, incluso infantiles, además
de cursos para la formación de mediadores que se especializan en
lecturas y actividades con apoyo de la LIJ.
En 1953 en Zurich, Suiza se crea la Organización Internacional
para el Libro Juvenil (IBBY), que es un colectivo sin ánimo de
lucro. Está compuesto por asociaciones y personas de 60 países que
emprende actividades que interrelacionan a comunidades infantiles
con los libros. En 1979 se funda IBBY México, actualmente se
denomina Asociación para Leer, Escuchar, Escribir y Recrear, A.C.,
cuenta con una biblioteca especializada en LIJ, apoya programas de
lectura y la creación de pequeñas bibliotecas que IBBY denomina
Bunko destinadas al público infantil. Asimismo, imparten cursos y
talleres, aparte promueven la LIJ en distintos eventos.
La LIJ en la actualidad se compone de géneros literarios
dinámicos y en constante evolución. Los autores de literatura infantil
están experimentando con nuevos formatos y temáticas, y están creando
obras que son relevantes para los niños del siglo XXI. Los cuentos, las
novelas y otros textos literarios a los que se han incorporado elementos
multimedia como videos, música y animaciones, algunos con realidad
aumentada, permiten a los niños interactuar con los libros de una
forma más inmersiva, los personajes cobrar vida o explorar mundos
imaginarios, asimismo la realidad virtual permite a los niños adentrarse
en los cuentos desde la perspectiva del protagonista. Además, estas
aplicaciones interactivas incluyen juegos educativos. Otra ventaja
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comunidades lectoras del presente hacia el futuro

de las tecnologías es que facilitan el acceso desde cualquier lugar y
en cualquier momento a las obras. Algunas aplicaciones son para
aprender a leer y escribir como Google Play Books y Voice Dream
Reader. Leo con Grin, IQ Aprende a leer con juegos. Asimismo, ya
se está incursionando en cuentos por Inteligencia Artificial (IA), tales
como plataformas como Cuenti.to que utilizan inteligencia artificial
para crear cuentos personalizados a demanda. Los “cuentitos” no sólo
son personalizados, sino que son únicos. “Cada historia es original
e irrepetible, de manera que las posibilidades son infinitas. También
existe la posibilidad de imprimirlo y convertirlo en un regalo”. Estos
recursos pueden ser útiles para introducir a los niños en el mundo de
la tecnología y la inteligencia artificial.
La literatura infantil desarrollo de capacidades
cognitivas y estéticas
A la literatura infantil se le han dado distintos usos como ya lo
referimos, y es importante enfatizar su potencial en el desarrollo
del proceso cognitivo y metacognitivo, desde los primeros meses
de edad. Señala J.H. Flavell citando a Gibson y Spelke: “parece
muy probable que los bebés estén predispuestos de forma innata
a prestar atención de forma preferencial al habla humana frente
a otros sonidos” (Flavell, 2000: 32). Un medio que sigue siendo
indispensable es la lectura en voz alta realizada por una o un
mediador que sea capaz de reproducir sonidos. Un medio que sigue
siendo indispensable y puede ayudar a revertir los efectos negativos
de la tecnología y que también debe mantenerse aun cuando los
avances de las tecnologías aportan otros medios complementarios
como los antes mencionados, es la lectura en voz alta.
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La LIJ contribuye al desarrollo y fortalecimiento de las
capacidades cognitivas relacionadas con la oralidad, ya que el niño
progresivamente aprende las palabras y cuando es capaz de ver las
imágenes en los libros, aprende a relacionarlas con su significante y
su significado, además va desarrollando la memoria, comprensión,
interpretación, imaginación y las emociones en la medida que identifica
distintos sonidos, entonaciones y el significado de las palabras, además
la gestualidad, en especial cuando la o el lector que le lee en voz alta
logra expresar la historia, por lo que es necesario darle vida al cuento.
Si se logra que durante esta etapa preescolar se despierte
el gusto de leer y después tener el cuidado de seguirla fomentando
durante la etapa de la educación escolar, el interés de saber más, seguir
ampliando vocabulario, la memoria, comprensión, imaginación y
pensamiento crítico, con sus capacidades cognitivas y estéticas podría
dirigir al lector autónomo en su proceso de formación, ya no solo en la
etapa de educación sino también en el de su formación y actualización
a lo largo de la vida, ya que la capacidad cognitiva no se logra de una vez
y para siempre, para ello se requiere también el proceso metacognitivo
basado en lo que Flavell denomina como metaconocimiento o los
conceptos relacionados con él (por ejemplo, procesos ejecutivos),
que han sido muy útiles recientemente en los campos de la psicología
cognitiva, inteligencia artificial, habilidades humanas, teoría del
aprendizaje social, modificación de conducta cognitiva, desarrollo de
la personalidad, gerontología y educación, así como en el campo del
desarrollo cognitivo durante la infancia (Flavell, 2000:185).
Sin duda, la LIJ es importante para la formación de lectores
desde los primeros años de la infancia, porque favorece el desarrollo
cognitivo, contribuye al desarrollo de la memoria, a través de la
información que obtiene con sus cinco sentidos, en especial con
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�Elsa Margarita Ramírez Leyva / La literatura infantil y juvenil para la formación de
comunidades lectoras del presente hacia el futuro

el lenguaje oral, los sonidos y el visual que, al relacionarlos con el
significante y significado, se va creando una especie de diccionario
mental mediante narraciones orales y lectura en voz alta de cuentos
destinados a la población infantil, previo al aprendizaje, pues son
por lo general composiciones de texto breves muy elocuentes.
Si el mediador tiene habilidades para imitar sonidos y
entonaciones y los complementa con la gestualidad, los niños que
escuchan y ven a la persona y las imágenes del cuento, van desarrollando
los procesos cognitivos, la memoria, el aprendizaje de significados y
así van conformando, incrementando y diversificando su vocabulario.
Como ya lo referimos, también se van estimulando la comprensión y la
imaginación y se activan distintas emociones, aparte puede contribuir
al desarrollo de la motricidad manual y la cognición de los niños si
se complementan actividades de dibujo y garabatos, en la medida
que su destreza psicomotriz avanza, puede imitar las imágenes, crear
formas geométricas, etc. y poco a poco puede crear los productos de
su imaginación e interpretación de sus propias historias. Con todo ello
se puede lograr el gusto por la lectura. Así se va iniciando la formación
integral en las dimensiones emocional, social y cultural, incluso
medioambiental, como veremos más adelante, y el paso para aprender
a leer facilita diversas experiencias cognitivas y estéticas. Cuando los
niños disfrutan de la lectura, es más probable que sigan leyendo a
medida que crecen e inicien su proceso de formación integral hasta
dirigir sus procesos cognitivos.
Los cambios sociales, culturales, tecnológicos y
medioambientales en la literatura infantil y juvenil
La LIJ actualmente aborda en sus narrativas los cambios sociales,
culturales, tecnológicos y ambientales, la diversidad, igualdad,
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inclusión, violencia, familia, medioambiente, todo lo cual se
identifica en distintas situaciones cotidianas, aparte de contribuir a
desarrollar concentración, comprensión, imaginación y creatividad,
identificar y asimilar valores, todo lo cual favorece que los niños
tomen conciencia de situaciones que les afecta, así como identificar
sus experiencias e incluso puedan emitir opiniones. Todo ello ayuda
en su formación integral de las dimensiones cognitivas, emocionales,
sociales, culturales y éticas. La tecnología, como ya lo mencionamos,
además, ha empezado a incorporar temas de vanguardia como
el cuento Robótica e inteligencia artificial (Futuros Genios 5): La ciencia
explicada a los más pequeños de Carlos Pazos, ¿Querés saber qué es la
inteligencia artificial? de Antonio Vázquez Brust y Marcos Vergara.
Asimismo, en las temáticas de la LIJ se aborda temas como
la diversidad, la igualdad y la inclusión y aunque puede ser una
forma divertida, atractiva, emocionante o gozosa, también puede
ser conmovedora y educativa. La LIJ puede promover el aprendizaje
sobre diferentes culturas, además puede ayudar a los niños y jóvenes
a conocer sus emociones, desarrollar empatía y comprensión, y
reducir el denominado bullying; los prepara para integrarse al entorno
escolar, social y cultural, además, les ayuda a comprender situaciones
e interactuar con distintos grupos y el entorno natural y digital.
Los educadores y mediadores deben analizar los mensajes
culturales contenidos en los libros infantiles para identificar en los
lectores sus capacidades de comprensión, cómo los interpretando,
lo efectos en sus proceso cognitivo y emocionales e incluso en
comportamientos, ya que pueden tener consecuencias que no
siempre son positivas y es necesario trabajar esos efectos, a fin
rectificar los alcances en las ideas o conductas de niño y jóvenes,
hasta en adultos.
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comunidades lectoras del presente hacia el futuro

La literatura infantil y juvenil: su potencial en el
desarrollo sostenible de comunidades lectoras infantiles,
juveniles y adultas
En la población adulta, la LIJ puede producir nostalgia al
recordar su infancia, estimular la imaginación y emociones de
esas lecturas o por los temas fantásticos, ofrecerles momentos
divertidos, activar su fantasía que con frecuencia se relega por el
pensamiento racional. Pero de igual manera, la LIJ aborda temas
que les permite evocar experiencias personales que les provocaron
un sufrimiento emocional o físico y haya quedado velado. Una
lectura aflora la experiencia y la hace consciente, y hasta puede
tener un resultado terapéutico. O bien, esa literatura les ayudar a
percatarse de comportamientos o situaciones que afectan a seres
humanos, fauna o medioambiente. Aparte, las personas adultas
cuando leen para la población infantil y logran involucrarse con
la historia y transmitirla con pasión, también tienen efectos que
provocan sensaciones en las y los escuchas, les pueden generar
estados emocionales que tengan efectos en su ser.
Algunas actividades de lectura con adultos que se han
realizado en la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales
de Información de la UNAM, son por ejemplo: con la Secretaría
de Movilidad de la Ciudad de México, en el programa Fotocívicas,
el pago de multas de tránsito se realizaba con trabajo comunitario,
como parte de ellas se impartieron los talleres de lectura en voz
alta de cuentos infantiles sobre temas relacionados con ODS de
la Agenda 2030, los efectos entre varios adultos fueron muy
significativos, despertaron emociones conmovedoras de vivencias
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que experimentaron en su infancia, les hicieron reflexionar y analizar
críticamente situaciones de la realidad, les motivaron a emprender
actividades de lectura. Y esas lecturas de cuentos sobre ODS a la
población infantil y juvenil, por ejemplo, el tema de deterioro del
agua y violencia también les ha provocado emociones, incluso deseo
de “salvar”, en palabras de varios de ellos, al medio ambiente.
En conclusión, la literatura infantil y juvenil tiene un
potencial más allá de iniciar e incentivar el gusto por la lectura, no
solo en las comunidades de niños y jóvenes, sino igualmente en
las adultas, pues activa y contribuye al desarrollo de competencias
cognitivas, comunicativas, sociales y culturales, y ayuda en la
construcción de identidad, conocimientos de distintos entornos,
la curiosidad, la innovación y la creación, aparte el desarrollo
emocional y personal.

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238

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-87

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
Desnaturalizar a Sor Juana
Sor Juana Iné s de la Cruz. De reliquia histó rica
a texto vivo. Hilda Larrazá bal Cá rdenas,
Iberoamericana Vervuert, Españ a/Alemania,
272 páginas.

Michelle Monter Arauz
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey
Monterrey, México
Fecha entrega: 23-7-2023 Fecha aceptación: 24-7-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024. Monter Arauz, Michelle. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74
Email: michellemonter@tec.mx

�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 6, 2024

Desnaturalizar a Sor Juana
Sor Juana Iné s de la Cruz. De reliquia histó rica
a texto vivo. Hilda Larrazá bal Cá rdenas,
Iberoamericana Vervuert, Españ a/Alemania,
272 páginas.
Michelle Monter Arauz-ITESM
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey
Monterrey, México
¿Qué transformaciones culturales se han imantado en la figura
de sor Juana para que su imagen se encuentre tanto en una pared
del barrio Pilsen en Chicago, acompañada de Joan Sebastian y
Ramón Ayala, así como en la pieza Striptease de sor Juana de Jesusa
Rodríguez, pasando por supuesto por las series de Netflix de
nuestra época? ¿Qué nos lleva a identificar en sor Juana un ícono
nacional mexicano, pero nos aleja de leer su obra? Más allá de un
puñado de poemas, cuyos versos los reconocemos como parte de
alguna antología que seguro tuvimos que leer en nuestra formación
básica, la reconocemos como un producto cultural que puede ser
consumido. Para Hilda Larrazábal, la figura de Sor Juana Inés de
la Cruz funciona como un espejo que devuelve a quien lo mira lo
que desea observar (2023, p.15). Así, la preocupación principal de
Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a texto vivo es estudiar el
239

�Michelle Monter Arauz / Desnaturalizar a Sor Juana. Sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
De reliquia histórica a texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas

devenir de la figura de sor Juana Inés de la Cruz en ícono no sólo
nacional, sino latinoamericano.
Si las transfiguraciones entre la obra y la figura de sor Juana
son el objeto de estudio de este libro, a través del concepto de campo
cultural Larrazábal se decanta por analizar “qué criterios la juzgan
[a sor Juana] y qué es lo que cada generación considera como digno
de valor literario”, además de estudiar “la manera en que su figura
se convierte en mito nacional de forma paulatina y cómo su obra se
institucionaliza” (2023, p. 38). Con esto en mente, el acercamiento
de la autora es transversal. Si bien es de sobra conocido el libro Sor
Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe de Octavio Paz, que para
Larrazábal es un hito de la crítica literaria, para 1930, cuando Paz
comienza a escribir acerca de la monja, ésta ya formaba parte del
imaginario nacional. En el viaje de reliquia histórica a texto vivo
es necesario “acotar las coordenadas y seleccionar un corpus”, es
decir, concentrarse en los momentos liminares, en las coyunturas
y bisagras que marcan el proceso de consolidación de sor Juana en
no sólo dentro de México, sino en el extrajero. Estas coordenadas
comienzan con el capítulo “Sor Juana en la velada literaria de 1874”.
Es necesario recordar que si bien sor Juana gozó de gran popularidad
durante el virreinato, para 1725 su obra cesó de editarse en México.
La autora recurre a Henríquez Ureña para indicar que, en los albores
del siglo XVIII los valores literarios de la época habían desplazado
a todo lo que tuviera un tufo gongorino por “malo y extravagante;
como a sor Juana se le consideraba su discípula quedaba olvidada
y condenada por el culteranismo gongorino” (2023, p. 21). Es así
que la velada marca una vuelta de la figura sorjuanina a los terrenos
celebratorios y su recuperación como reliquia histórica en un
momento de construcción nacional, como un “nudo unificador”.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Asimismo, esta velada marca el tono con el cual recuperamos a sor
Juana, no a partir de la lectura de su obra, sino los proyectos de
nación reflejados en su figura.
Posteriormente, la autora trabaja la otra cara del debate
decimonónico a través del debate político a la sombra de uno
estético: ¿es sor Juana mexicana o no y qué implicaciones tiene esta
filiación? Para ello Larrazábal analiza la Historia crítica de la literatura y
de las ciencias en México: desde la conquista hasta nuestros días de Francisco
Pimentel y las antologías que se publicaron para conmemorar el IV
Centenario del Descubrimiento de América. En suma, la inclusión
o exclusión de la monja, como en toda antología, es una muestra de
los proyectos ideológicos que subyacen y que buscan validarse.
El siguiente momento liminal es la publicación de Juana de
Asbaje de Amado Nervo en los albores del siglo XX. Aquí estamos
ante “el primer verdadero rescate que empareja la vida y obra de
Juana Inés” (2023, p. 40). Si antes lo que se encontraba en discusión
era la filiación de la figura de la monja, Amado Nervo realiza una
ponderación de su obra poética bajo la mirada modernista, es
decir, una búsqueda del origen de la revitalización de la poesía
escrita en América Latina. Y aquí el espejo que es sor Juana le
regresará a Nervo una transformación propia y estética: el cambio
notorio en la poética nerviana deviene de una lectura y análisis
minucioso de la vida y obra de sor Juana. Me interesa retomar algo
que considero fundamental de este libro: Larrazábal enmarca su
argumento central en la premisa nerviana de la imitación literaria
como fuente digna de admiración. ¿No es acaso la imitación de
la escritura de sor Juana lo que posibilitó la revitalización de la
escritura de Amado Nervo? Incluso Nervo mismo aseguró que
Juana de Asbaje es quizá su mejor libro. Así, la autora posiciona
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.6-74

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�Michelle Monter Arauz / Desnaturalizar a Sor Juana. Sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
De reliquia histórica a texto vivo, de Hilda Larrazábal Cárdenas

al espejo que es sor Juana como una revitalización nerviana, cual
transfiguración del modernismo.
La última bisagra: Cuesta, Villaurrutia y Novo a través del
espejo sorjuanino. Larrazábal apunta que la Revolución Mexicana
transformó el campo cultural y abrió la puerta a otra discusión
literaria que tuvo como interlocutor a los textos vivos de sor Juana,
con ello la autora reitera el argumento de los “elementos geopolíticos
que configuran la asignación de valor” (2023, p. 138). No hay
verdad literaria, sino una ponderación de valores estéticos situados.
Larrazábal contextualiza este último capítulo en los dos proyectos
culturales que nacieron en la posrevolución: la escritura con ideales
nacionalistas o con influencia extranjera. Lo cual nos lleva a la
querella de 1932 que, según Díaz Arciniega, muestra las tensiones
estéticas e ideológicas sobre “el planteamiento de un proyecto
político y cultural que se desea para el México posrevolucionario”
(2023, p. 173). ¿Y cómo entra la monja en todo esto? No lo hace.
Según Larrazábal, la restitución que Los Contemporáneos hacen de
sor Juana, es decir, su transfiguración en texto vivo, se da fuera de
los márgenes de esta pugna, pues los jóvenes contemporáneos ya no
“tienen que justificar los usos que le dan a la monja. Sin embargo,
cada uno lo hace a su manera. Para Cuesta, sor Juana es un escudo
contra los golpes retóricos de sus contrarios [...] para Villaurrutia, la
monja es un espejo en el que va a encontrarse [...] Para Novo, es una
risa sarcástica, dirigida a una sociedad a la que quiera escandalizar,
pero que le regresa el aplauso” (2023, p. 225).
El estudio de Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo abarca un siglo: comienza en 1874 con la velada organizada
por el Liceo Hidalgo y termina con el libro Las locas, el sexo y los
burdeles (y otros ensayos) de Salvador Novo publicado en 1972. La
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�Humanitas, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

magnitud de tal investigación exige la consulta de una variedad de
fuentes. La autora consultó y analizó no solo fuentes bibliográficas,
sino hemerográficas y de archivo, como el Archivo Histórico del
Fondo de Cultura Económica. Más aún, la prosa de Larrazábal, ágil
y afilada, ilumina el complejo andamiaje teórico y argumental que
sostiene su trabajo.
Por último, este libro presenta el potencial retórico que ha
tenido la figura de sor Juana, además de las diversas ponderaciones
de valor literario bajo las cuales se ha analizado su obra. Este estudio,
que me parece codificado en clave nerviana, inscribe a sor Juana
como parte de un sistema en el que el valor se construye como parte
de una red extensa y compleja (2023, 140). Sea sor Juana espejo, genia
y poeta, la lectura de Sor Juana Inés de la Cruz. De reliquia histórica a
texto vivo de Hilda Larrazábal se vuelve imprescindible para entender
no solo a la monja, sino a lo que concebimos como literatura.

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