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                  <text>�D.R. 2024 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 3,
No. 6, enero-junio 2024, es una publicación semestral editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional
del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan
José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación 10
de enero de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Luciana Manildo
Giselle Querejeta
Felipe De Alba
Hugo Hernández-Gamboa
Edgar Iván Espinosa-Martínez
José Domingo Carrillo-Padilla
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
Flor Patricia González-Tapia
Elizabeth Jenny-Hernández

�Andreas Portillo
Juan Antonio Fernández-Velázquez
César Morado
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales

Presentación

Beatriz Liliana De Ita Rubio
Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-8615-0418

Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Ita Rubio, Beatriz Liliana. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

Email: beatriz.deitarb@uanl.edu.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Presentación
El sexto número de Transdisciplinar, presenta artículos que
investigan problemas actuales, cada vez más frecuentes en las
sociedades globalizadas y muestran sus particulares expresiones
en México, así como en otros países latinoamericanos, temas que
analizan las transformaciones territoriales [y las ]desigualdades
sociales [que ocasionan],los problemas hídricos aunados a
las relaciones de poder en torno y los conflictos que de ellos
resultan; la experiencia de la guerra desde la perspectiva de la
vida cotidiana de los combatientes, sus formas de abastecimiento
de víveres y alimentación.
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno a la producción
de conocimiento a partir de un estudio de caso, de Luciana Manildo y
Giselle Querejeta en el que elaboran una compleja estructura
que caracterizan como “transdisciplinaria y multidimensional”
entretejida a partir de tres perspectivas: teórica; epistemológicometodológica y pedagógica para el estudio de las desigualdades
generadas por las transformaciones en tres dimensiones: el
ambiente, la salud y el territorio en Buenos, Aires, Argentina.
El caso investigado es construido y presentado como estrategia
pedagógica.
En la micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis a
la luz de la ecología política y el metabolismo urbano, Felipe de
1

�Presentación

Alba y Hugo Hernández-Gamboa, examinan un caso relacionado
con la crisis hídrica. Los autores resaltan las dimensiones política,
social y económica de los problemas ambientales y se interesan
por el uso político del recurso hídrico, las relaciones de poder que
se generan en el entorno de mayor proximidad y por comprender
también la política desde las emociones que involucra.
Edgar Iván Espinosa-Martínez en su artículo
historiográfico denominado: Cómo seguir el hilo de la razón…México
y los mexicanos según Lesley B. Simpson, analiza la caracterización,
que éste hace de México, sus habitantes y cultura en su obra
Many Mexicos (1941), la cual continúa teniendo resonancia
en el ámbito académico debido a sus subsecuentes ediciones.
Espinosa cuestiona el lugar desde el que se construye la otredad
del mexicano y lo mexicano en la historiografía estadounidense
y sostiene que las conclusiones de los estudiosos de la historia
mexicana respecto a lo otro como “ajeno, diferente y difícil de
comprender” las hicieron extensivas a América Latina. Resulta
por ello de gran interés mirar nuestras culturas latinoamericanas
desde la perspectiva de quienes sobre ellas han escrito.
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura testimonial
guatemalteca, escrito por José Domingo Carrillo-Padilla presenta
diversos testimonios de combatientes que formaron parte de
la guerrilla guatemalteca, que el autor examina como parte de
una historia de la alimentación y de una historiografía de los
conflictos armados, además el estudio permite comparar el tipo
de alimentación al que tenían acceso distintas clases sociales y los
diversos aspectos culturales relacionados con el gusto y el consumo
diferenciado. Para el autor, los textos analizados permiten conocer
nuevas facetas interpretativas de las guerrillas en Guatemala.
2

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Luis Alonso Hagelsieb-Dórame en Análisis de la libertad
religiosa en México y Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socioreligiosa, se centra en las transformaciones sociales y religiosas del
estado de Chiapas que analiza desde el punto de vista jurídico en
los marcos legislativos nacional y estatal. El trabajo permite tener
una visión panorámica de la libertad religiosa como un derecho y
las importantes transformaciones sociales que ha generado, así
como, algunos conflictos entre creyentes de distintas religiones.
La formación superior como capacidad para el desarrollo y el
bienestar, ensayo escrito por Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
y Flor Patricia González-Tapia, en el que retoman la teoría de
las capacidades de la filósofa Martha Nussbaum y el economista
Amartya Sen que aplican al análisis de la relación entre el
desarrollo profesional de la persona y su calidad de vida. Proponen
las autoras el empleo de dicho enfoque para la formación de
profesionales que sean además ciudadanos reflexivos acerca de
sus valores y aspiraciones.
Nuestro sexto número incluye también un panegírico y 3
reseñas.
Beatriz Liliana De Ita Rubio. Enrique Dussel. In memoriam.
Reseña de: Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital, de la autoría de Andreas
Portillo.
Reseña de: Alejandro García García (2023). De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura viva
entre en desierto y el mar. Por Juan Antonio Fernández Velázquez.
Reseña: La cooperación académica entre México y Estados
Unidos. Cesar Morado

3

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Enrique Dussel. In memoriam
La humanidad ha perdido a un gran pensador: el pasado 5 de
noviembre falleció en Ciudad de México Enrique Domingo
Dussel Ambrosini, filósofo de la liberación, filósofo de la realidad
concreta. En el presente panegírico, no pretendemos presentar
una biografía exhaustiva ni un ensayo filosófico sobre este
querido filósofo, deseamos honrar su memoria con algunas notas
que permitan atisbar sus grandes aportaciones.
Nacido el 24 de diciembre de 1934 en La Paz, Mendoza,
ciudad capital de la provincia argentina, exiliado en México y
naturalizado mexicano en 1975. Dussel fue licenciado en Filosofía
y en Teología, así como doctor en Historia y Filosofía por diversas
universidades internacionales. Entre otras distinciones fue
profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana,
investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y
Rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Su trayectoria formativa temprana dio a la luz sus
primeras obras y su producción filosófica floreció y se transformó
como producto de su continua formación y de sus vivencias
existenciales, entre las cuales resaltamos su militancia en la Acción
Católica, su participación como activista político, sus viajes, una
vez concluido su doctorado en España, que le permitieron trabajar
y compartir la vida cotidiana con las comunidades oprimidas en
4

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

el sur de Europa, norte de África, Israel y Palestina, en donde
vivió entre los pobres, lo que generó el vuelco de su proyecto
hacia los pobres, los oprimidos y miserables. Al respecto, en
un texto autobiográfico (1998) narra una vivencia temprana, a
los quince años, que denomina “experiencia de conversión a la
responsabilidad para con el otro... al visitar hospitales para niños
deficientes mentales”. (p. 15)
Fundó junto con otros, la filosofía de la liberación, la
cual desarrolló y practicó, así como la ética de la liberación. Su
filosofía se caracteriza por un gran sentido político, definió a la
filosofía de la liberación como latinoamericana y este es uno de
los mayores méritos de la misma, el desarrollar una filosofía que
nos permitió sabernos periferia económica, colonias ideológicas,
oprimidos. Sobre la filosofía de la liberación sostuvo que “está en
la base de la teoría del giro decolonizador…es la fundamentación
filosófica de la teoría de la decolonización epistemológica hoy.”
(Curso Filosofía de la Liberación, 2015). Planteó que liberación
supone llegar a ser lo que no se es: “el esclavo se hace libre”.
Afirmó que cuando descubrió, -junto con otros filósofos-,
la obra Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la Exterioridad, de
Emmanuel Lévinas, su ética ontológica se transformó en Para
una ética de la liberación latinoamericana. Reconoció también
la influencia de muchos otros importantes filósofos cuya
enumeración rebasa los límites de este breve escrito. Sostuvo
que el paso siguiente fue pasar de los niveles de las categorías
abstractas a las complejidades concretas.
Expresó que “lo mejor de su obra…[fue] praxis, comunidad
de acción”. (1998, p. 14) Por fortuna, su muerte no marca el fin de
su obra ya que su pensamiento ha sido legado a través de su labor
5

�Beatriz Liliana De Ita Rubio / Enrique Dussel. In memoriam

docente a la que le confería gran importancia y que desempeñaba
con cariño y entusiasmo, de sus conferencias, así como mediante
la publicación de más de 50 libros y más de 400 artículos.
El equipo editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias
Sociales, lamenta su fallecimiento, ofrece sus condolencias a sus
familiares y seres queridos y mantiene la confianza en que el
germen de su filosofía de la liberación seguirá dando frutos.

6

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en
torno a la producción de conocimiento a
partir de un estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on the
production of knowledge from a case study
Luciana Manildo
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
Giselle Querejeta
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363
Universidad Nacional de General Sarmiento
Los Polvorines, Argentina
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Amigo-Castillo, Hannah. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-85
Email: lmanildo@campus.ungs.edu.ar
gquereje@campus.ungs.edu.ar

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Ambiente, salud y territorios. Reflexiones en torno
a la producción de conocimiento a partir de un
estudio de caso
Environment, health and territories. Reflections on
the production of knowledge from a case study
Manildo, Luciano1 y Querejeta, Giselle2
Resumen: El objeto de este trabajo es habilitar y profundizar
debates referidos a la relación entre producción académica y
sociedad, reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio
y sobre los procesos de investigación. Además, aportar elementos
para la comprensión del rol que los procesos pedagógicos
tienen en la formación y de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social. Estas reflexiones parten de la reafirmación
del carácter político y colectivo de la producción de conocimiento,
remiten a interrogar quiénes son los sujetos, cómo se produce y
para qué. Por lo tanto, el estudio de caso es un recurso heurístico
para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre nuestra praxis
1
Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376
2 Área Ecología, Instituto del Conurbano, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. gquereje@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0000-0003-4240-0363

7

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

como investigadores y como docentes, una invitación a subvertir
las lógicas y los métodos convencionales en las que las relaciones
entre ciencia y sociedad se constituyen.
Palabras clave: Ambiente, Territorio, Salud, Educación, Barrio.
Abstract: The purpose of this work is to enable and deepen debates
regarding the relationship between academic production and society,
reflect on the construction of study objects and research processes.
Furthermore, provide elements for understanding the role that
pedagogical processes have in training and the extraordinary potential
of the educational system and the scientific-technical field to favor,
accompany and stimulate processes of active citizenship for social
emancipation. These reflections start from the reaffirmation of the
political and collective nature of the production of knowledge, they
refer to questioning who the subjects are, how it is produced and
for what. Therefore, the case study is a heuristic resource to develop
an exercise of interrogation about our praxis as researchers and as
teachers, an invitation to subvert the logic and conventional methods
in which the relationships between science and society are constituted.
Keywords: Environment, Territory, Health, Education, Neighborhood.

8

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Introducción
En este trabajo nos proponemos reflexionar sobre los aspectos
conceptuales, epistemológicos, metodológicos y pedagógicos
inherentes al abordaje de la relación entre territorios, ambiente y
salud desde una perspectiva transdisciplinaria. La base empírica
para realizarlas es un proyecto desarrollado en 2019 en un barrio
del conurbano norte de la provincia de Buenos Aires, Argentina. El
objeto de este trabajo es habilitar y/o profundizar algunos debates
referidos a la relación entre producción académica y sociedad,
reflexionar sobre la construcción de objetos de estudio y sobre los
procesos de investigación desde un enfoque contrahegemónico y
anti-academicista (Bourdieu y Passeron, 1977; Bourdieu, 1998 y
2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992, Breilh, 2020) En la misma
línea, aportar elementos para la comprensión del rol que los
procesos pedagógicos tienen en la formación de científicos,
profesionales, técnicos portadores de un pensamiento crítico y
autónomo y, sobre todo, de la potencialidad extraordinaria del
sistema educativo y del campo científico-técnico para favorecer,
acompañar y estimular procesos de ciudadanización activa para
la emancipación social (Freire, 2007; Apple, 1997; Tadeu da Silva,
1997). En suma, estas reflexiones parten de la reafirmación del
carácter eminentemente político y colectivo de la producción de
conocimiento (y por extensión, de la didáctica de las ciencias),
y por ello, remiten a interrogar quiénes son los sujetos de esa
producción, cómo se produce y para qué (Manildo, 2018a). Por lo
tanto, el estudio de caso que sustenta este trabajo es casi un recurso
heurístico para desarrollar un ejercicio de interrogación sobre
nuestra propia praxis como investigadores y como docentes, una
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

9

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

invitación a subvertir las lógicas y los métodos convencionales
en las que las relaciones entre ciencia y sociedad se constituyen.
Para comenzar, en los apartados que siguen realizaremos
en primer término una caracterización del proyecto que nos
sirve de base empírica, de las preguntas y problemas que le
dieron origen. A continuación, haremos una caracterización del
territorio en estudio, inscribiéndolo en el problema más amplio
de la expansión de las urbanizaciones cerradas (UB) en la Región
Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) y de los problemas
que estos procesos de reorganización territorial plantearon
o agudizaron, en términos de desigualdades ambientales,
sociales y sanitarias, en los barrios populares que lindan con
las UB o las obras de infraestructura relacionadas con ellos. A
partir de allí, abordaremos algunas cuestiones metodológicas y
epistemológicas centradas en dos aspectos fundamentales: por
un lado, la pregunta en torno a cómo construir herramientas
metodológicas capaces de dar cuenta del problema en estudio
desde un enfoque transdisciplinario y multidimensional; y por el
otro, la cuestión de cómo traducir esa construcción en procesos
pedagógicos transmisibles y apropiables (y, por tanto, dinámicos,
interrogables y mutables).
El proyecto Diagnóstico socioambiental y sanitario del barrio
San Luis, Municipio de Escobar desarrollado durante el año 2019,
surgió a partir de una necesidad concreta explicitada desde
actores sociales e institucionales con presencia en el territorio,
en el contexto del desarrollo de un proyecto previo. Contempló,
para su desarrollo, una articulación intra e interinstitucional
entre la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS)
y el Instituto Superior Municipal de Formación Docente y
10

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Técnica del Municipio de Escobar. El proyecto co-dirigido por
investigadoras del área de Sociología y de Ecología de la UNGS.
También participaron en diferentes instancias de trabajo,
investigadoras del área de Popularización de la Ciencia y del Museo
Imaginario de la UNGS, y de la Universidad Nacional de La Plata.
Por parte del Instituto, participaron docentes de la Tecnicatura
Superior en Gestión Ambiental y Salud, que programaron el
dictado anual de las materias a su cargo, tomando el proyecto
como caso de aplicación de los contenidos conceptuales de sus
asignaturas. Por supuesto, dada la naturaleza del proyecto y su
anclaje institucional, tuvieron un rol destacado en el desarrollo
del trabajo los y las estudiantes de la Tecnicatura, así como las
estudiantes avanzadas de la carrera de Ecología que participaron
del mismo.3
Esta mención al origen del problema y a la pertenencia
institucional de quienes participamos del proyecto trasciende
la caracterización descriptiva, sino que sirve a un triple
fin: en primer término, establecer que desde la perspectiva
transdisciplinar partimos de la construcción del problema, y a partir de
la identificación y jerarquización de las dimensiones de análisis,
3 El equipo de trabajo que participó de las diferentes etapas del
proyecto estuvo conformado por la Dra. Silvia Cerdeira, el Dr. Bruno Caram,
las estudiantes de la carrera de Ecología de la UNGS María Sol Comas y Paula
Segovia, y los estudiantes de la Tecnicatura Superior en Gestión ambiental y
Salud del ISMFDyT 8034 del Municipio de Escobar: Arias, Natalia, Galván,
Olga; Gianforte, Sara; Ordoñez, Facundo; Quijada, Estefanía; Quinteros,
Ivana; Ramos, Yamila; Romero, Karen; Sarmiento, Bárbara. González, Mónica;
Gutierrez, David; Lagani, María Agustina; Mina, Diego; Perez, Natalia;
Sarmiento, Daiana; David, Elena; Rivero, Sandra; Rivero, Diego. Abrego,
Norma; Cano, Mariana; Fernandez, Carolina; Frino, Jorge; Gardiol, Francisco;
Gardiol, Lorena; Kluge, Analía; Ovejero, Evelyn; Rivero, Sandra; Russo, Elian;
Short, Jésica; Moreno, Maximiliano.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

11

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

fuimos abrevando en distintas áreas de conocimiento necesarias
para su abordaje. En segundo término, explicitar cómo, desde
su formulación y para su desarrollo, el proyecto planteó una
articulación al interior de cada una de las instituciones además
de una articulación entre ellas. En tercer lugar, para señalar que
el objeto de estudio, así planteado, deja de concebir a la población
que habita el territorio como mera “unidad de análisis” o “fuente
de datos”, para constituirse como parte activa del proceso
de investigación. Vale decir: lo que para el equipo de trabajo
fueron preguntas de investigación, fueron previamente preguntas
vitales para los sujetos de la investigación (Manildo: 2013).
Desde este marco, indagar sobre el impacto de un desarrollo
inmobiliario y urbano vertiginoso, caracterizado por la escasa
o nula planificación, sobre las condiciones de vida o el estado
de salud de la población significa algo profundamente distinto
a un diseño de investigación o incluso a una concepción de la
extensión universitaria convencionales. Queremos explicitar aquí
las preguntas de partida, hipótesis y objetivos que guiaron
nuestro trabajo en el desarrollo del proyecto.
Preguntas de partida
¿Cuál es la importancia de producir conocimiento situado, sobre
todo en un contexto de crecientes problemáticas y demandas
sociales en torno a la relación entre territorio, ambiente y salud?
¿Cómo abordar la doble dificultad de un enfoque
productivista y compartimentado desde el sistema educativo en
sus distintos niveles y desde la lógica académica, para contribuir
a la formación de sujetos críticos, con capacidad de diagnóstico y
de intervención transformadora de la realidad?
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Objetivos generales
Ū

Ū

Ū

Identificar y caracterizar las principales problemáticas
ambientales territorializadas que afectan las condiciones de
vida y la salud de la población
Caracterizar la trama institucional, organizacional, los
marcos culturales y los recursos disponibles en la comunidad
(generación de instancias participativas de auto-organización
para el despliegue de prácticas alternativas y estrategias
saludables, a la par que proveer insumos a los actores
institucionales para el diseño de políticas públicas).
Construir herramientas conceptuales y metodológicas que
permitan producir información relevante para el diseño de
política pública, el despliegue de estrategias de mitigación
y/o remediación ambiental, y de acciones comunitarias de
promoción y prevención de la salud.

Hipótesis de trabajo
Nuestra hipótesis general es que, partiendo del paradigma de la
determinación social de la salud y del enfoque del metabolismo
sociedad – naturaleza (Breilh, 2004), las condiciones de vida, las
condiciones del ambiente y del territorio tienen una incidencia
sustantiva en el estado de salud de la población.
La expansión inmobiliaria a través de urbanizaciones
cerradas implicó cambios significativos en el patrón de tenencia
y uso del suelo (Pirez, 2006). En la zona bajo estudio, involucró
el loteo de tierras públicas alterando los usos sociales del
territorio, reconvirtieron tierras de uso productivo agrario, y
en buena medida, se construyeron sobre humedales, por lo que
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

13

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

implicó la re-nivelación del suelo con la consiguiente alteración
del desagüe natural del Arroyo Escobar y de otros cursos de agua
superficial (Fernandez y Herrero, 2008; Pintos y Narodowski,
2012; Astelarra, 2016). En consecuencia, esta dinámica del
desarrollo inmobiliario agudizó problemáticas socioambientales
preexistentes, entre las que se destacan las inundaciones, y causó
otras nuevas por la alteración de los servicios ecosistémicos.
Como señala Astelarra (2016)
El impacto ambiental de estas acciones es rotundo: consiste en
la destrucción de los ecosistemas costeros y ribereños, y de su
funcionalidad como zona de anegamiento y amortiguación en
épocas de crecidas e inundaciones. Esto produce, además, una
externalidad negativa sobre los barrios lindantes, ya que sufren
mayores inundaciones. (p. 89)

En segundo término, las obras de infraestructura, en
particular las autopistas que facilitan el acceso rápido a la
ciudad y las bajadas que unen las urbanizaciones cerradas con la
autopista fueron construidas por encima del nivel del terreno,
debido a la problemática de las inundaciones ya referida, por
lo que los barrios populares emplazados entre ambos quedaron
deprimidos respecto a ellos. La combinación entre elevación de los
terrenos y obturación de los desagües naturales, tanto de arroyos
como de aguas pluviales, agudizaron también la problemática
de las inundaciones. Asimismo, las obras de infraestructura
facilitaron la accesibilidad a las urbanizaciones cerradas,
pero complejizaron el acceso a los barrios populares linderos,
modificaron significativamente las dinámicas de desplazamiento
al interior del barrio e incluso la unidad territorial como mundo de
vida. (Pirez, 2006; Aizcorbe et al, 2013; Carrasco, 2019)
14

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

De lo dicho se desprende que, la hipótesis fundamental
que guía nuestro trabajo es que la expansión de urbanizaciones
cerradas -asociadas a las expectativas residenciales y los modos
de habitar de clases medias y altas- reconfiguraron territorios,
produjeron

impactos

ambientales,

sociales

y

sanitarios

significativos; modificaron patrones de uso y tenencia del suelo,
pautas de sociabilidad, accesibilidad, dinámicas de poblamiento,
entramados institucionales y, además, agudizaron problemas y
desigualdades preexistentes.
En virtud de estas preocupaciones, nuestra hipótesis
desde el punto de vista epistemológico es que el abordaje de estas
problemáticas requiere de una perspectiva compleja, transdisciplinar
y multidimensional que tienda a la des-compartimentación de las
ciencias y a la superación del empirismo descriptivo como horizonte
de conocimiento. También, que la posibilidad de tales abordajes
requiere de procesos formativos que formen científicos y técnicos
capaces de desarrollarlos; y de procesos de ciudadanización capaces
de apropiárselos y usarlos activamente.
El barrio San Luis como parte del territorio metropolitano
El barrio San Luis se encuentra ubicado en el municipio de Escobar,
Provincia de Buenos Aires (Figura 1). Este municipio forma
parte del conurbano bonaerense, que tradicionalmente se analizaba
según “oleadas” de poblamiento en los contornos de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (CABA), capital de la República.
Cada una de esas oleadas fue conformando, históricamente,
anillos o “coronas”. En esa lectura, el municipio de Escobar
integra la tercera de esas coronas, caracterizada hasta la década
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.85

15

�Luciana Manildo, Giselle Querejeta / Ambiente, salud y territorios. Reflexiones

del ’80 como un área en la que coexisten zonas urbanas con áreas
rurales. El enfoque de análisis territorial a partir de las “coronas”,
traducía espacialmente las relaciones de poder centro-periferia entre
la CABA y el territorio bonaerense, fue resultando caduco debido
a que planteaba una separación analítica artificial a la dinámica
integrada de las relaciones entre ciudad y conurbano, Por ello, fue
reemplazada por la definición de Área Metropolitana de Buenos
Aires (AMBA), que integra la CABA y otros 24 municipios que
la rodean y que constituyen el Gran Buenos Aires (GBA). A esta
definición se integra la de Región Metropolitana de Buenos Aires
(RMBA), que incorpora otros 16 municipios que mantienen esa
caracterización periurbana o de coexistencia entre áreas urbanas
y rurales que habían definido, en el pasado, a la tercera corona del
conurbano en su totalidad (INDEC, 2003). En la RMBA habitan
actualmente unos 15.8 millones de personas, que corresponden
al 35% de la población total del país, en un territorio que
corresponde al 0.4% de la superficie territorial total (Fundación
Metropolitana, 2020). El dinamismo asociado a los procesos
de expansión urbana e inmobiliaria en las últimas décadas
(Pizarro, 2010), plantea nuevamente una serie de dificultades
analíticas concretas para las distinciones entre AMBA y RMBA,
en particular en lo referido a algunos municipios específicos,
por el carácter acelerado y significativo de las transformaciones
operadas. Entre ellos se encuentra el municipio de Escobar.
Escobar posee una superficie de 304 Km2 y una población
de 213.619 habitantes de acuerdo con el Censo Nacional de
Población 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
de Argentina (INDEC). Debido al dinamismo demográfico del
municipio, esta cifra resulta poco precisa. Debido a la pandemia
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por COVID-19 resultó imposible el censo previsto para 2020 pero,
de acuerdo con las proyecciones realizadas por la Dirección de
Estadística de la Provincia de Buenos Aires, la población actual
se estima en 255.000 habitantes aproximadamente. Hemos
caracterizado previamente como vertiginoso el crecimiento
poblacional del municipio de Escobar; en efecto, registra un
crecimiento poblacional del 350% en los últimos 30 años
(Barsky, 2010), esto ocurre a contrapelo de la tendencia general
en el conurbano bonaerense, que muestra un amesetamiento del
incremento poblacional intercensal (Reese, 2020).
Figura 1
Ubicación del Barrio San Luis, Municipio de Escobar, Buenos
Aires, Argentina

Fuente: Elaboración de las autoras
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De modo complementario, una lectura diacrónica de la
configuración socio-territorial permite rastrear este proceso de
aceleración de la densidad poblacional y del entramado urbano
desde mediados del siglo XX, y a través de un análisis histórico
es posible identificar el impacto local de las distintas fases de
los modelos de desarrollo en la Argentina. Lo primero que debe
señalarse en esta línea es que el actual municipio de Escobar
inicia el proceso de configuración socio-territorial al calor del
modelo agroexportador (1880-1930). En particular, la puesta
en producción agraria de las tierras a partir de una estructura
latifundiaria de propiedad y uso del suelo hacia fines del siglo
XIX asociada al tendido de las vías del ferrocarril determinó un
primer proceso de poblamiento. En las primeras décadas del
siglo XX, comenzó el loteo de tierras aledañas a las estaciones
del ferrocarril, que dio origen a la ciudad de Belén de Escobar
-principal aglomeración urbana y cabecera del municipio de
Escobar- y posteriormente a la localidad de Ing. Maschwitz,
en la que se ubica nuestro objeto de estudio, el barrio San
Luis (Pizarro, 2010). En las décadas siguientes, en particular a
partir de la segunda mitad del siglo XX, la estimulación para la
radicación de industrias fuera de la CABA en el contexto de la
industrialización sustitutiva de importaciones (1945-76) aceleró
la dinámica demográfica del municipio (Manildo, 2018c). Más
recientemente, a partir de la década del setenta, los loteos para
casas de fin de semana, la construcción y extensión de autopistas
urbanas y suburbanas, las inversiones en infraestructura de
transporte y telecomunicaciones ampliaron las redes de conexión
entre la Ciudad de Buenos Aires y los municipios más alejados,
propiciando la instalación de parques industriales (Parque
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Industrial Garín, Escobar) y el desplazamiento de sectores de
ingresos medios y altos hacia sectores cuyos espacios verdes
eran valorados una forma de escape (Pizarro, 2010; Carrasco,
2019). En la década del noventa, la consolidación neoliberal trajo
consigo tres fenómenos interrelacionados: a) el desarrollo de
las urbanizaciones cerradas, que al calor de políticas estatales
de producción del espacio implicaron un desplazamiento o
alteración de la población históricamente residente -en muchos
casos con situaciones de partida precarias en lo referido a sus
condiciones de vida-, y una subordinación de la naturaleza
a la lógica de valorización económica (Aizcorbe, Fernández
y Wertheimer, 2013); b) la transformación de los inmuebles
recreativos en vivienda permanente y c) la profundización
de los procesos de segregación socio-residencial de las clases
medias y altas, en contrapunto de la territorialización de los
sectores populares frente al desmantelamiento del trabajo como
organizador del mundo de vida, organizan la vida cotidiana
en torno a la recursividad del barrio (del Cueto y Luzzi, 2013;
Manildo, 2020).
Algunos datos permiten comprender la magnitud de
los contrastes y las desigualdades socio-territoriales que han
traído aparejados estos tres procesos concatenados: en la
RMBA, de acuerdo con datos correspondientes a 2019, existen
1084 asentamientos y barrios populares, en los que viven
358.523 familias. De ese total, 25 barrios populares y 5556
familias se localizan en el municipio de Escobar (RENABAP,
2019; Dombroski, 2020). En la RMBA, hacia fines de 2019,
cerca de un millón y medio de personas residentes en barrios
populares y asentamientos, presentaban problemas de trabajo: la
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desocupación y la subocupación alcanzaron, cada una, el 12,4% de
la población económicamente activa. El 38,4% de los asalariados
no se encontraban registrados en el sistema de seguridad social
y 44,5% de personas (unos cinco millones) se encontraban
por debajo de la línea de pobreza y que, de ellos, el 12,2% eran
indigentes (Observatorio del Conurbano UNGS, 2020; Reese,
2020)
En sentido inverso, las urbanizaciones cerradas en la
actualidad abarcan en el AMBA unas 50.000 hectáreas y residen
en ellas trescientas mil personas. Esta superficie corresponde
a 2,5 veces la de CABA, donde residen más de tres millones de
personas (Venturini, Ferlicca y Apaolaza, 2020). En el municipio
de Escobar, el desarrollo de urbanizaciones cerradas para vivienda
permanente, con diferentes extensiones, grados de endogamia y
complejidad interna, se ha expandido hasta alcanzar al 15.6% del
total de la superficie del municipio (Carrasco, 2019).
La reconfiguración del mercado de tierras y las formas
de apropiación y uso del suelo son un aspecto sustantivo
del problema, sobre todo en la medida que profundiza una
problemática artificial, la de la escasez de tierra y el consiguiente
impacto en los precios de los terrenos (Reese, 2020b). Sin
embargo, no son el único: la tierra, en el modo de producción
capitalista, es una mercancía más, pero desde un enfoque más
amplio es mucho más que eso: es anclaje del mundo de vida y de las
identidades, es ámbito de producción material y de reproducción
social (Manildo, 2013).
Pensar la cuestión de la tierra más allá de su valor como
mercancía o de los modos de apropiación de las élites, nos
permitirá un abordaje de la problemática en toda su complejidad:
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la disputa por la tierra ha sido también, históricamente, la
disputa por el sentido. La forma que asume esa disputa, tanto
en la constitución (o ausencia) de un campo de interlocución
entre actores, como en sus objetivaciones concretas, revelan
la dinámica de las relaciones de poder y las asimetrías entre
actores, los sentidos que cada uno de ellos asigna a lo que se
disputa, así como la definición sobre lo disputado y sobre su
vínculo con él. Como advierte Porto Goncalves (1989) “los
hombres y mujeres sólo se apropian de aquello que hace sentido;
sólo se apropian de aquello a que le atribuyen una significación
y, asimismo, toda apropiación material es, al mismo tiempo,
simbólica” (p. 230).
En esa medida, entendemos que el concepto de territorio
se presenta como el de mayor alcance, capaz de dar cuenta de
esa polisemia y de la multiplicidad de niveles que comporta la
articulación entre actores, instituciones y estructuras sociales
ancladas tempo espacialmente (Manildo, 2012). El territorio
puede entenderse, entonces, como indicador de especificidades
que localizan las vivencias y los problemas propios de cada una
de las comunidades, ámbito de procesos económicos, sociales,
culturales, étnicos (Manzanal, 2007). Constituye un conjunto de
relaciones que integran la tierra, los colectivos que la habitan, y
la trama en la que se articulan -no siempre de manera armónicarelaciones sociales, culturales, políticas, de sostenimiento o
subsistencia, relaciones económicas y relaciones ambientales
(DESC, 2009, p.14). Así pensado, no es sino una tensión constante
entre estructuras y procesos, entre producción y reproducción
social. Como señala Bozzano (2009), “el territorio no es
únicamente un objeto dado (resultado de procesos que están por
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detrás), sino que también es un objeto por hacer (resultado de
procesos que están por delante)” (p.19).
Retomando la dimensión del poder y la dominación
legítima, Bernardo Mançano (2005) define al territorio como
el espacio apropiado por una determinada relación social que
lo produce y lo mantiene a partir de una forma de poder. En la
medida en que el territorio posee límites, fronteras, es al mismo tiempo, una convención y una confrontación, un espacio de
conflictualidades. (p. 276). En él se ven involucradas relaciones de expropiación/apropiación, de presencia/ausencia, de inclusión/exclusión, y de subordinación o dominación, material o
simbólica. A su vez, suponen mecanismos de clausura o cercamiento para ejercer la autoridad o el control: un territorio es tal
cuando sus límites son usados para ejercer el control legítimo.
Esos límites, inestables y cambiantes históricamente, le otorgan especificidad a aquellas áreas geográficas que constituyen
territorios. (Gras y Bidaseca, 2010, p.23)

Todo lo dicho es de vital importancia para comprender
los procesos de reconfiguración violenta y vertiginosa del
territorio en el que se inserta el barrio San Luis, y el modo en que
éstos delimitan y/o agudizan múltiples niveles de desigualdad:
social, territorial, ambiental, sanitaria. En efecto, es posible
rastrear en el territorio donde se localiza el barrio, todos los
procesos descriptos en relación con los modelos de desarrollo y
sus clivajes territoriales en la Argentina, desde fines de siglo XIX
hasta la actualidad: el barrio se asienta sobre las antiguas tierras
de la hacienda Villanueva, familia terrateniente fundadora de la
localidad de Ing. Maschwitz que cedió los terrenos para el trazado
del ferrocarril con la condición de que la estación estuviera a
menos de 500 mts. de la entrada a la finca. A fines de la década del
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cincuenta comienza un proceso de reconversión en términos de
usos y apropiación, tanto de áreas productivas como de humedales
y valles de inundación en el área de referencia (Carrasco, 2019).
En este período, el estímulo a la localización de las empresas en
la periferia urbana, se tradujo en la radicación de tres parques
industriales próximos a esta zona y de múltiples industrias, con
el consiguiente impacto en la dinámica demográfica de la zona y
el desarrollo de nueva infraestructura urbana. En este contexto
se produjeron los primeros loteos en el barrio San Luis. Por las
características del terreno, en particular debido a la recurrencia
de las inundaciones, los lotes fueron mayoritariamente adquiridos
por familias trabajadoras de bajos ingresos. Sin embargo, también
en este período aparecen las primeras urbanizaciones cerradas en
la zona, bajo la forma del “club de campo”, es decir, como vivienda
de uso recreativo más que como pauta de residencia permanente.
Ya en los años noventa, el barrio San Luis es cabal expresión
de la tensión señalada por la expansión de las urbanizaciones
cerradas: como puede verse en la figura 2 ha quedado encapsulado
entre las nueve urbanizaciones cerradas que lo rodean.
El renivelamiento de los terrenos para la construcción
de la autopista, de las bajadas que permiten el acceso a las
urbanizaciones cerradas y de los propios barrios, profundizaron
la problemática preexistente de las inundaciones en el barrio y
complejizaron la accesibilidad del barrio. Del mismo modo, la
construcción de los barrios sobre los humedales de la cuenca
Luján y del Paraná, particularmente cercano al Río Paraná
de las Palmas,4 afectaron servicios ecosistémicos, pautas de
4 Ver cuadro 2.
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apropiación y de sociabilidad propias de los modos de habitar el
territorio de la población preexistente, no solo por la alteración
del paisaje y la agudización de los problemas ya referidos, sino
porque las tierras ahora ocupadas por las urbanizaciones eran
para ellos lugar de esparcimiento y de juego, de caza, pesca y
recolección de alimentos, en suma, mundo de vida. Así, confluyen
dos lógicas contrapuestas, ambas subproductos territorializados
de la consolidación neoliberal en nuestro país: por un lado, la
segregación residencial de las élites, por otro, la territorialización
compulsiva de los sectores populares (Svampa, 2001; Pirez,
2006; Manildo, 2012; Aizcorbe, Fernández y Wertheimer, 2013;
del Cueto y Luzzi, 2013). De este modo, el desmantelamiento
de los mecanismos de integración social a través del mundo
del trabajo, confluyen en la centralidad que adquiere el barrio
como mecanismo de resolución de necesidades para los sectores
populares. En otros territorios, este proceso se expresó en el
desarrollo de organizaciones de base territorial que plantearon
estrategias colectivas para problemáticas como el desempleo, la
alimentación o la vivienda entre los sectores populares. Aquí,
en cambio, tomaron otras formas que agudizaron las asimetrías
entre los residentes en las urbanizaciones cerradas y la población
del barrio, confirmando inequívocamente que, en la relación entre
ambos, proximidad no implica vecinazgo,
Algunos indicadores que permiten sostener la afirmación
que precede fueron surgiendo de las entrevistas y actividades
participativas realizadas durante el trabajo de campo, pero
también durante los recorridos exploratorios por el barrio que
realizamos en diferentes instancias de aproximación al territorio
y de observación con diferentes grados de participación. Entre
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ellos, los muros de las urbanizaciones -y sus sistemas de exclusas,
sus garitas y cámaras de vigilancia que apuntan al barrio, sus
alambrados electrificados y la ausencia de veredas aunadas a
las canaletas que los bordean para impedir el tránsito peatonalson simultáneamente barreras físicas y señal de hostilidad.
En segundo término, el barrio cercado por un perímetro de
cañas, a modo de “muro vivo” que impide que sus viviendas
precarias y sus calles de tierra resulten visibles desde las bajadas
hacia las urbanizaciones, priorizando el derecho al paisaje
de los residentes en las urbanizaciones cerradas por sobre la
accesibilidad y la seguridad de los residentes en el barrio. Por
último, la relación entre ambos grupos sociales se expresa en
dos formas de interacción predominantes que reproducen esa
lógica asimétrica: una, mediada por el mercado de trabajo, bajo
formas extraordinariamente precarizadas. El barrio provee
a las urbanizaciones de fuerza de trabajo para el servicio
doméstico, el mantenimiento de jardines o piletas o para las
obras de construcción, en las que las formas de contratación, las
remuneraciones, pero por sobre todas las cosas el trato cotidiano
refuerza la subordinación y subalternidad del barrio. La otra,
en el mismo sentido, se despliega a través de relaciones de don
y contra-don, en el sentido definido por Bourdieu (1972, 1997)
asociadas a la caridad a través de las fundaciones u organizaciones
de beneficencia que donan ropa usada, útiles e insumos escolares,
o financian celebraciones tales como el aniversario de la
escuela o el día del niño en el barrio. En suma, aunque barrio y
urbanizaciones comparten espacio geográfico, sus condiciones
de vida, sus pautas culturales, sus formas de sociabilidad y la
resolución de necesidades discurren por vías paralelas que no
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implican interacciones definidas en términos de paridad o de
igualdad, ni reconocimiento mutuo (Elias, 1998).
En resumen, el Barrio San Luis como objeto de estudio es
relevante tanto por sus singularidades, como por la regularidad
que expresa respecto de los procesos de reconfiguración sociourbana que tuvieron lugar en la Argentina en las últimas décadas.
Esto resulta central para nuestra reflexión metodológica ulterior,
en particular en lo que refiere al recurso a los estudios de caso y
su capacidad explicativa.
Figura 2
Barrio San Luis y alrededores

Fuente: Elaboración de las autoras

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Relaciones entre territorio, ambiente y salud
Es imposible comprender los procesos de salud-enfermedad si no
se interrogan los factores ambientales, económicos y culturales
que los constituyen (Breilh, 2004). Los procesos que impactan
en la salud de las poblaciones “ocurren” en el territorio que estas
habitan, pero no se producen sólo allí: intervienen procesos de
carácter multiescalar, así como un entramado complejo de actores
y relaciones. Interviene también, como ya se ha señalado, el Estado,
que define parámetros de cómo se accede a la tierra, quiénes
acceden y qué pueden o no hacer en / con ella. Ya a mediados de la
década del cuarenta, el pionero de la medicina social en la Argentina
señalaba que “El medio social físico, de cuya armonía depende
la salud del pueblo, cuando se modifica, cuando se altera o se
desequilibra, produce todas las enfermedades posibles” (Carrillo,
2018, p.52). A diferencia de la epidemiología ortodoxa que se
desprende del paradigma biomédico, cuyo eje es la cuantificación
de fenómenos ya existentes (procesos de enfermedad), el enfoque
de la salud colectiva propone un abordaje epidemiológico de
naturaleza diferente. Este paradigma implica un pasaje desde
la vigilancia al monitoreo y desde los efectos a las causas (de las
causas): los procesos de determinación social de la salud (Breilh,
2004; Soliz, 2018; Manildo y Poth 2020 a y b). En esta medida,
el énfasis no está puesto en la atención de enfermedades, como
en el paradigma biomédico, ni en su prevención, exclusivamente,
sino ante todo en la promoción de la salud, entendida como el
desarrollo de prácticas que mejoran integralmente el estado de
salud de la población, que se sostienen en un vínculo armonioso
con el territorio, con los otros y con la naturaleza, y que
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identifica factores favorecedores y desfavorecedores y desarrolla
herramientas para su fortalecimiento o transformación, desde un
enfoque colectivo y comunitario. De este modo, la salud colectiva
es una construcción compleja y multidimensional, determinada
por tres escalas o dominios de la realidad: ‘la realidad general’
(los contextos históricos- territoriales), ‘la realidad particular’
(los modos de vida de las comunidades) y ‘la realidad singular’
(los ‘estilos de vida’). Estos tres dominios operan en una suerte
de relación dialéctica de interafección e interinfluencia. (Breilh,
2004 y 2020; Soliz, 2018). Así, como señala Soliz (2018),
Los tres dominios de la realidad configuran la salud como un
proceso que va más allá de la lógica organizativa social, la vida
se despliega en y con la naturaleza en una relación dialéctica y
metabólica. Esta relación dialéctica ser humano-naturaleza a
su vez determina la configuración y apropiación de los territorios. Desde esta visión de la determinación social de la salud,
los territorios son espacios socioecológicos vivos en los que los
grupos organizados, con relaciones de poder, con unas formas
específicas de producción, unas maneras de reproducción social, modos diferenciados de consumo, una vida cultural y una
construcción de identidad, transforman sus naturalezas y, en
ese proceso, también son transformados por ellas. (p. 45)

Reflexiones epistemológicas y diseño metodológico
Hasta aquí, hemos realizado un recorrido que, en los términos de
la producción académica hegemónica, podría resultar sinuoso e
incluso algo caótico. Si respetáramos, con obediencia, lo que los
manuales de metodología de investigación nos han enseñado y
que probablemente hemos enseñado también en nuestra labor
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docente o reproducido en nuestra práctica como investigadores,
esta sección habría sido presentada apenas después de los
objetivos e hipótesis. En esa lógica, también, se habría presentado
como una descripción de técnicas e instrumentos que tradujeran
en acciones de investigación cada uno de los objetivos. Por el contrario,
creemos que la reflexividad crítica en torno a nuestra praxis
de investigación debe situarse, más que nunca, en el centro
de la escena. La naturaleza y la urgencia de los problemas que
el campo académico debe abordar, de manera conjunta con el
campo social y el campo político, así lo requieren. Las preguntas
en torno a cómo, quiénes y para qué producimos conocimiento
involucra la necesidad de subvertir las relaciones de poder que
configuran el campo científico. Implica descentrar el saber
científico y académico como conocimiento legítimo exclusivo.
Implica reconocer la pluralidad de voces y saberes, de puntos
de vista, de campos disciplinares que se requieren para abordar,
comprender y responder las problemáticas que el siglo XXI nos
plantea. Implica, también, interrogar los modos de integrar
lo disímil y contradictorio, los mecanismos para la puesta en
disponibilidad del conocimiento para que pueda ser reapropiado,
usado, ampliado, puesto a prueba y/o en cuestión, e incluso
refutado por otros. E implica, por último, afirmar(nos) en el
carácter eminentemente político y colectivo de la producción
de conocimiento y por extensión, de la didáctica de las ciencias
(Manildo, 2018a, Colella, Flores y Manildo, 2018; Manildo y Poth,
2020a).
Por tanto, nos hemos propuesto, reflexionar sobre
los aspectos conceptuales, epistemológicos, metodológicos y
pedagógicos inherentes al abordaje de la relación entre territorios,
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ambiente y salud desde una perspectiva transdisciplinaria,
contrahegemónica y anti-academicista (Bourdieu y Passeron,
1977; Bourdieu, 1998 y 2008; Apple, 1997; Brusilovsky, 1992,
Breilh, 2020). Cada una de estas cuestiones pone en juego
transiciones disruptivas en el campo científico, en la medida
en que todo proceso de investigación es realizado por sujetos
portadores de habitus específicos que propenden a la reproducción
naturalizada del sistema de reglas en cuyo seno se han formado
(Bourdieu, 2007; Bourdieu y Passeron, 2003). Como señala Breilh
(2020), el poder explicativo de la ciencia y el poder práctico de
la tecnología son herramientas potentes para el dominio y el
control social. Esto ha puesto el trabajo científico bajo la presión
del poder económico y político. Por eso, la desnaturalización de
estas condiciones de producción del conocimiento, demandan
la transición desde la ciencia cartesiana y sus metodologías
empírico-analíticas hacia la teoría de la complejidad (Breilh,
2020; Samaja, 2001; Klimovsky e Hidalgo, 1998; Leff, 2007). La
primera se sustenta en un modelo epistémico que fragmenta el
mundo, obtura su naturaleza dinámica y asocia las partes de
manera lineal. Al suprimir el proceso de determinación social
de los fenómenos analizados, solo puede describir y calcular
probabilidades, pero no explicar. Por ello, solo puede leerlos desde
sus efectos. Por el contrario, la teoría de la complejidad, asume
el movimiento concatenado y contradictorio de los procesos
analizados mediante metodologías participativas y desde una
filosofía de la praxis que involucra un triple reconocimiento: como
objeto complejo de la transformación, como sujeto metacrítico de
la sociedad y como praxis emancipadora (Breilh, 2004 y 2020;
Bourdieu, 1999; Manildo, 2013 y 2018 a).
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Así planteado, de este primer movimiento se desprende
la segunda transición: el pasaje desde modelos de sistemas de
ciencia y técnica basados en la hiperespecialización hacia la
transdisciplinariedad. Esta toma como punto de partida el problema
que se propone abordar, y en función suya construye el marco
conceptual, el diseño metodológico y las operacionalizaciones
necesarias para identificar las áreas de conocimiento requeridas para
analizarlo y explicarlo integralmente, desde sus condicionantes
estructurales y no desde sus manifestaciones fenoménicas
emergentes. La transdisciplina, por tanto, es transgresora, es
trascendente y es transformadora (Breilh, 2020; Frodeman, R.,
Thompson, J. y Mitcham, C., 2010). Por el contrario, en la ciencia
hegemónica, los casos de estudio acaban por ser una yuxtaposición
de descripciones detalladas que “ilustran” los postulados teóricos
que en torno a los cuales se definió la investigación. A comienzos
de este siglo, Bengoa (2003) planteaba su preocupación en torno
al empequeñecimiento de los objetos de estudio, la estrechez de
la teoría para abordarlos y la mesura en el planteo de las hipótesis,
el temor a postular hipótesis generalizadoras. Creemos que no
está en la escala de los objetos de estudio ni el abordaje mediante
casos la naturaleza de los problemas de la producción académica
contemporánea. Por el contrario, consideramos que la disposición
a asumir riesgos, a que los diseños metodológicos estén más atentos
a potenciar su capacidad explicativa que a resultar “aceptables”
en los términos de los sistemas de validación y acreditación
científica puede redundar en estudios de caso profundamente
fértiles y factibles de transpolación a otros objetos o escalas de
observación (Manildo, 2013). Poner por delante el principio de
utilidad y relevancia social del conocimiento producido, desde este
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enfoque, implica asumir a priori el cuestionamiento y la crítica,
la incomodidad como praxis y como regla durante el proceso de
investigación, el desafío del diálogo con otros que portan lenguajes,
saberes, recursos y preocupaciones heterogéneos y el propio
posicionamiento del investigador ya no como portador del saber
legítimo sino como vector en la articulación de lo disperso, de lo
múltiple, de lo heterogéneo y casi siempre, de lo contradictorio.
La construcción de una nueva matriz latinoamericana
de pensamiento metacrítico, intercultural y contrahegemónico,
involucra una complejidad heurística nueva que trasciende las
capacidades descriptivas o explicativas particulares para avanzar
en una perspectiva dialéctica superadora, a partir del principio
de subsunción y autonomía relativa (Samaja, 2001; Breilh, 2020).
Estas reflexiones remiten a otro aspecto sustantivo de
nuestras preocupaciones iniciales: ¿Cómo se traducen estas
premisas en procesos pedagógicos que propendan a la formación
de los sujetos metacríticos de esta praxis transdisciplinar y
comunitaria de la producción de conocimiento? En este sentido,
recuperamos los aportes de T. Tadeu da Silva (1997) y de M. Apple
(1997), quienes señalan la necesidad de construir y elaborar nuevos
materiales contrahegemónicos para ‘descolonizar el curriculum’,
así como de reorientar los existentes, para subvertir y desestabilizar
los significados y representaciones existentes, y construir a partir
de allí una educación desfetichizada. Construir una educación y
un currículo inclinados hacia la crítica y la disidencia, hacia la
trasgresión y la subversión, hacia la diseminación y la pluralidad,
hacia la desestabilización y la interrupción, hacia el movimiento y
el cambio y no hacia la aceptación y el conformismo, la sujeción y
la sumisión, el odio y el separatismo, la fijación y la estabilización,
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el inmovilismo y la permanencia. En suma, hacia una educación y
un currículo que multipliquen los significados en vez de cerrarse
en los significados recibidos y dominados, hacia una educación
para la insurrección y para la trasgresión de fronteras.
Una vez más: ¿Qué propuesta pedagógica contribuye a
la transposición didáctica (Chevallard, 1998; Carli, 2003) para
la formación de los sujetos metacríticos? A priori, diremos
que mediante la articulación de una pluralidad de fuentes,
registros y perspectivas teóricas que habiliten la interrogación
y el cuestionamiento, la reflexión sobre el carácter construido
de los objetos de estudio y el atravesamiento de las relaciones
de poder en la selección de contenidos y su secuenciación
(frente a un mismo tema/problema, ¿qué preguntas pueden formularse,
según las distintas matrices de interpretación? ¿Qué dimensiones
pondrían de relieve y de qué conceptos y herramientas metodológicas se
valdrían para explicarlo?), en perspectiva histórica (¿cuándo
pasa? ¿En qué procesos sociopolíticos más amplios se inscribe
este problema de investigación?, ¿Quiénes participan? ¿Qué
marcos interpretativos y recursos para la acción despliegan?,
entre otros disparadores para la interrogación). Así, este
abordaje pluridimensional y transdisciplinario implica un
trabajo exhaustivo de sistematización y “traducción” analítica,
a partir de sucesivas “rupturas epistemológicas” que habilitan
la interrogación de los universos cognitivos preexistentes y la
apropiación de nuevos saberes constituidos colectivamente.
Como señala Astolfi (2003), “no son los objetos los que definen
una disciplina, sino los interrogantes que ella se plantea, ya que
un mismo objeto puede ser materia de disciplinas divergentes”
(p.76). El pasaje de las prenociones, saberes prácticos y de
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sentido común a la construcción de conocimiento científico sólo
es posible si se establecen puentes cognitivos que vinculen los
nuevos conocimientos con los preexistentes, que den sentido a
la necesidad de aprehenderlos y que puedan traducirse en una
praxis reflexiva y autónoma (Manildo, 2017)
En virtud de todo lo que antecede, abordaremos por
último el diseño metodológico que construimos para abordar la
problemática socioambiental y sanitaria del barrio San Luis. Este
diseño contempló una serie de etapas y estrategias de trabajo,
que estuvieron atravesadas por todas las premisas, tensiones y
contradicciones descriptas en los apartados precedentes. Para
cada una de ellas diseñamos herramientas a través de procesos
colaborativos entre equipo de investigación, docentes del
instituto terciario, estudiantes y actores sociales e institucionales.
La fase preliminar de construcción teórica del objeto de estudio
y sus dimensiones, se desarrolló a partir de sesiones de trabajo
desarrolladas por los distintos grupos de estudiantes, en
ocasiones en sesiones de trabajo plenario, en otras en sesiones
grupales de acuerdo con el año de la carrera que estuvieran
cursando. La transversalidad en el proceso de construcción
del problema se realizó mediante el abordaje simultáneo desde
las distintas materias, y mediante el recurso a actividades de
formación -talleres con el equipo del Museo Imaginario de la
UNGS, aproximación a dispositivos interactivos, discusión
de fuentes, desarrollo de conversatorios con funcionarios de
la administración local o expertos en el campo de estudios al
que los estudiantes estaban aproximándose. Debe señalarse
un aspecto de que añadió, simultáneamente, complejidad,
dificultad y riqueza al proceso: muchos de los estudiantes que
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participaron del proyecto, residen en el barrio analizado debido
a su proximidad con la localización del Instituto donde cursan;
de este modo, el aprendizaje de la puesta en distancia reflexiva
de las propias prenociones, saberes prácticos e incluso memorias
familiares o personales como necesidad sustantiva para poder
interrogar el territorio.
Una vez realizada la construcción del problema, la
discusión sobre las dimensiones de análisis y las herramientas
metodológicas, la primera etapa del trabajo de campo fue de
aproximación exploratoria al territorio y sensibilización de la población.
En esta etapa, destacamos tres estrategias: a) la realización de
recorridos preliminares por el barrio acompañados de vecinos y
referentes; b) el trabajo en talleres comunitarios participativos
sobre cartografía y con el material fotográfico relevado durante
los recorridos; c) el desarrollo de acciones de difusión a través de
grupos de whatsapp barriales y grupos de difusión desde la escuela,
y la realización de un taller de cartografía comunitaria en la escuela
primaria del barrio, del que participaron las familias de los niños.
Del mismo modo, mientras se desarrollaba el taller con los adultos,
en todas las aulas, se desarrollaron simultáneamente talleres que
introdujeron la problemática del proyecto, adecuándola a la edad
y etapa de aprendizaje de los niños. Ello implicó un trabajo previo
de planificación articulada con la institución educativa.
Esta estrategia tuvo una doble finalidad: por un lado, nos
permitió, a través del taller de cartografía comunitaria poner a
prueba las dimensiones definidas para el estudio de nuestro
objeto, al generar espacios en los que los propios residentes
pudieran establecer puntos de referencia, transiciones,
recorridos, jerarquizar lugares, es decir, guiarnos a través de su
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territorio. Este aspecto es de fundamental relevancia pues, sin esa
mediación, nosotros solo podríamos ver un territorio. El segundo
aspecto de esta estrategia tuvo que ver con intentar reducir la
violencia simbólica inherente a todo proceso de investigación social
(Bourdieu, 1999), al presentarnos y anticipar nuestra llegada a
las casas, explicar la naturaleza del proyecto, y hacerlo desde un
lugar propio y cotidiano: la escuela del barrio. Históricamente, las
ciencias y sus metodologías han naturalizado la des-subjetivación
de los grupos humanos que constituye como objeto de estudio,
o como unidades de análisis (Manildo, 2013). Vale decir: incluso
partiendo del reconocimiento de la legitimidad, la relevancia
social o el valor intrínseco y extrínseco de las preguntas que
dan origen a una investigación, en la medida que abordarlas
involucra indagar sobre aspectos que suelen identificarse con
la esfera privada de la vida personal o familiar, es necesario
también reconocer que, a estos sujetos devenidos fuente de datos
nuestras preguntas pueden resultarles en ocasiones incómodas,
vergonzantes e incluso dolorosas. Por todo ello, anticipar en
una actividad abierta a la comunidad qué se está haciendo,
cómo y para qué, permite recuperar la subjetividad activa de la
población, correrse del lugar cosificado propio de una unidad de
análisis en un punto muestral, para decidir si las razones que la
ciencia y sus actores ofrecemos le resultan válidas y suficientes
para permitirnos entrar a su casa a tomar muestras de agua,
a preguntar sobre sus condiciones de vida o sobre el estado de
salud de su grupo familiar.
Recién entonces estuvimos en condiciones de desarrollar
la etapa más exhaustiva del trabajo de campo. Esta fue llevada
a cabo en simultáneo por cuadrillas integradas por estudiantes
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con formación y capacitación específica de acuerdo con el tipo
de herramienta a aplicar. Cada cuadrilla fue acompañada por
un investigador formado, en 30 puntos muestrales distribuidos
en 3 zonas del barrio. Se aplicaron dos herramientas diferentes:
por un lado, se realizó un relevamiento por encuesta que incluyó
a) variables sociodemográficas básicas, b) caracterización del
barrio y sus problemas y c) situación de salud de los integrantes
del grupo familiar. Asimismo, los estudiantes realizaron registros
de observación del territorio durante el relevamiento, además de
entrevistas espontáneas sin criterios preestablecidos de cuotas,
género o edad. Si, como parte del proceso de discusión previa,
se habían definido dimensiones de análisis para abordar en
esas entrevistas, a la par que estrategias para hacer lugar en el
intercambio a las dimensiones no contempladas a priori, pero que
expresaran criterios de clasificación y jerarquización subjetivos
de los entrevistados. Por otro lado, se realizó la toma de muestras
de agua que luego fueron procesadas y analizadas en laboratorio.
Una vez completada la etapa de campo, volvimos a la
dinámica de desarrollo de ateneos plenarios o por subgrupos
para la discusión de los hallazgos y materiales relevados.
Guiamos a los estudiantes en la tarea de indagar y definir
estrategias para la sistematización, el análisis y la comunicación
de resultados. En ese sentido, aunque como ya explicamos
previamente el procesamiento y la devolución de resultados
no pudieron concretarse, sí fue posible realizar un seminario
interno de presentación de resultados preliminares, cuyo
objetivo fundamental era hacer el ejercicio práctico de comunicar
los resultados a los sujetos que participaron de las diferentes
instancias de la investigación y en un espacio académico. Así,
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no solo se trataba de evaluar hallazgos y resultados, sino de
estimular las habilidades comunicacionales relacionadas con
diferentes ámbitos de interacción y con diferentes usos posibles
del conocimiento.
Conclusión
A partir de una serie de preguntas, preocupaciones y problemas,
en este trabajo hemos intentado dar cuenta de un diálogo múltiple
y polifónico, no exento de tensiones y contradicciones. De ese
diálogo participaron instituciones cuya misión es la producción y
socialización de conocimiento e instituciones que deben gestionar
las expectativas ciudadanas propendiendo al mejoramiento de las
condiciones de vida y la integración social de los ciudadanos. En
consecuencia, se lograron identificar y caracterizar los problemas
ambientales que afectan las condiciones de vida y salud de la
población del barrio utilizando un método participante y análisis
sencillos en los que convergían metodologías que abogaban desde
la transdisciplina a una visión integral del territorio en estudio.
Participamos sujetos que habitamos esas instituciones, que las
interrogamos y somos interrogados por ellas. Hemos intentado
reconstruir, por aproximaciones sucesivas, un proceso de trabajo
que ha sido simultáneamente académico, ciudadano y político.
La culminación de dicho proceso, que implicaba construcción
de herramientas metodológicas y conceptuales para producir
información relevante a ser aplicada en políticas concretas que
se involucren con la promoción de la salud, ambiente y territorio
sano, donde el diálogo academia, ciudadanía y política se fortalecía
y enriquecía, se encontró interceptada por un contexto sanitario
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que nos interpeló a todos en el territorio nacional y particularmente
local. Esto fue lo que, como se mencionó anteriormente, truncó
el diálogo y, por ende, la construcción colectiva de información
para actuar sobre el territorio. Explicitamos, en esa dirección, el
sentido que consideramos debe asumir el campo científico, y la
centralidad de disputar los sentidos, la lógica y las premisas con
las cuales se enseña y se aprende a investigar. Como cualquier
otro proceso socio-histórico, toda investigación y todo proceso
formativos son, por definición, inacabados y abiertos. Pero
también, abrevan en la historia y se nutren de la experiencia
acumulada. Los procesos de sedimentación de experiencia
pueden, sin embargo, contribuir a la invisibilización de su propia
naturaleza dinámica y mutable si se pierde de vista la atención
reflexiva y la praxis como horizonte de acción.
Como una fértil analogía en la que pueden devenir mutua
referencia, lo dicho – multitemporalidad, complejidad, coproducción de conocimiento, historicidad, atravesamiento por
relaciones de poder, tensión entre cambio y continuidad, entre
contingencia y determinación- aplica a los tres niveles que hemos
intentado abordar: la configuración del territorio y sus problemas,
sean emergentes, recientes o estructurales; los procesos de
producción de conocimiento y las instituciones / modalidades
de validación social, circulación y apropiación desigual; y las
herramientas metodológicas y pedagógicas involucradas en los
dos anteriores. Como señala Breilh -integrando el pensamiento
de Gramsci con el de Echeverría y el de Freire- las instituciones
educativas tienen la responsabilidad de propender a la transición
desde el conocimiento instrumental hacia el conocimiento
para la emancipación, y para ello, requiere a) transformar y
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tensionar los modelos explicativos y los procesos de producción
de conocimiento; b) salir de las aulas, abrir los espacios de
investigación y docencia al diálogo con otros saberes, abandonar
la concepción de la investigación y la “extensión” universitaria
como procesos separados entre sí y proyectados unilateralmente
sobre la sociedad, que en ambos casos asume un lugar pasivo:
como fuente de información o como destinatario, pero nunca
como agente activo portador de saberes que desafían y tensionan
a los de la academia; c) revolucionar la ética científica de modo
que se ponga al servicio de las necesidades y la emancipación
social; y d) proponer, a partir de estas premisas, la construcción
de una plataforma academia-comunidades-gobierno plural,
horizontal y democrática, fundada en el respeto a la diversidad
cultural, social y de la naturaleza (Breilh, 2020), porque como
lúcidamente advirtió Paulo Freire: “cuando la educación no es
liberadora, el sueño del oprimido es convertirse en opresor”
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metabolism
Felipe de Alba
https://orcid.org/0000-0002-6578-6695
Cámara de Diputados. Ciudad de México, México
Hugo Hernández-Gamboa
https://orcid.org/0000-0003-0878-5685
Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco,
Estado de México, México
Fecha entrega: 07-06-2023 Fecha aceptación: 10-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, De Alba, Felipe. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-105
Email: dealbamf@gmail.com hugohernandezgamboa@gmail.comr

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La micropolítica del agua en Ecatepec, México:
un análisis a la luz de la ecología política y el
metabolismo urbano
The micropolitics of water in Ecatepec, Mexico:
an analysis in the context of political ecology and
urban metabolism
Felipe de Alba1
Hugo Hernández-Gamboa2
Resumen: Los conflictos socio-ambientales ligados con disputas
por recursos hídricos obligan a revisar los supuestos y conceptos
generales del análisis social que parecen perder significado dado
las diversas escalas en las que se presentan estas disputas. Esto
nos obliga a enfocarnos en el detalle y la micropolítica. Desde este
enfoque de lo micro, analizamos las particularidades políticas del
suministro de agua en Ecatepec, un municipio de la metrópolis
central de México que enfrenta importantes desafíos hídricos.
Para ello, realizamos diez entrevistas con actores involucrados
1
Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. Cámara de
Diputados. Ciudad de México, México. dealbamf@gmail.com https://orcid.
org/0000-0002-6578-6695
2 Universidad Autónoma Chapingo. Texcoco, estado de México,
México. hugohernandezgamboa@gmail.com https://orcid.org/0000-00030878-5685

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

en los conflictos hídricos cotidianos, identificando acciones
específicas, individuales y colectivas que generan disputas
por el recurso. Observamos la presencia del “poder hídrico” en
elecciones vecinales y una disputa entre actores locales. Esto nos
brindó una mayor comprensión de la complejidad y el alcance
político de tales confrontaciones. Finalmente, se destaca que
las emociones y el reconocimiento social son factores clave en la
micropolítica del agua.
Palabras clave: Ecología política, Metabolismo urbano,
micropolítica, estudios urbanos.
Abstract: Socio-environmental conflicts tied to water resource
disputes compel us to revisit the foundational assumptions and
overarching concepts of social analysis. The significance of these
concepts appears to diminish given the diverse scales at which
these conflicts manifest. This necessitates a shift in focus towards
granular details and micro-level politics. Through this microfocused lens, we delve into the intricate politics surrounding
water supply in Ecatepec, a municipality in Mexico’s central
metropolis grappling with substantial water challenges. To
accomplish this, we conducted ten interviews with stakeholders
deeply involved in daily water conflicts, pinpointing specific,
individual, and collective actions that ignite disputes over this
vital resource. We observed the emergence of “hydro-politics”
in local elections and a dispute among local stakeholders. This
afforded us a more profound understanding of the intricate
complexity and political implications of these confrontations.
Ultimately, it is essential to emphasize that emotions and social
acknowledgment play pivotal roles in the micro-politics of water.
Keywords: Political ecology, Urban metabolism, Micropolitics,
urban studies.

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1. Observar el ‘detalle en lo político’
Recientemente se han destacado análisis interdisciplinarios
que buscan entrelazar conceptualmente procesos complejos.
Particularmente aquellos estudios que se refieren al tratamiento
de problemas ambientales en interconexión con sus impactos
sociales (Blaikie y Brookfield, 1987; Swyngedouw, 2004; Kaika,
2006; Loftus, 2006). Dicha perspectiva de entrelazamiento
permite resaltar “la dialéctica constante del cambio entre la
sociedad y los recursos naturales, así como entre las clases y los
grupos dentro de la sociedad misma” (Blaikie, 1987, p. 19).
El objetivo de este artículo es analizar algunos detalles de
las relaciones de poder, en una temática hídrica: el análisis de las
redes de poder a pequeña escala en el abastecimiento de agua en
el municipio de Ecatepec, en la metrópolis central de México.
Al hablar del ‘detalle en lo político’ nos referiremos
aquí al accionar menor, al accionar en muy pequeña escala, de
grupos de personas e individuos en lo más próximo (Delueze y
Guattari 2002), sin que esto toque necesariamente el ámbito de la
intimidad (entendido como lo privado). Pretendemos que con el
análisis de estas particularidades que componen su cotidianeidad,
podamos constituir otra comprensión del conflicto hídrico, de las
relaciones de poder que se generan en torno a los usos del agua
en territorios urbanos, como el de la metrópolis mexicana. Es
decir, la relación no sólo de la sociedad con la naturaleza, sino del
individuo en sociedad y con la naturaleza en la ciudad.
Por tanto, aquí se trata, primero, de renovar nuestra
perspectiva analítica “acercándola a la reflexión y al análisis de
los problemas centrales de nuestro tiempo” (Comas, 1999, p.
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80); segundo, de analizar al ser humano como un sujeto en su
acción cotidiana, cuando éste está “lleno de emociones”, es decir,
de microactos que nos dan otra comprensión de la política, otra
comprensión del poder; tercero, de analizar lo político cotidiano
para dar relevancia al acto humano en su entorno, y que a veces
parece lo menos significativo.
Para desarrollar esta estrategia analítica, emplearemos
la ecología política como marco teórico, utilizando el concepto
de metabolismo urbano como categoría de análisis. Ambas
herramientas teóricas y metodológicas nos permitirán abordar
en detalle los aspectos políticos de los conflictos relacionados
con el agua.
Aquí se concibe a la naturaleza a través de un análisis de lo
político como acto cotidiano, un desafío que implica: a) suponer
que el acceso a los recursos naturales no implica sólo analizarlos
en sus formas técnicas de gestión, sino en la “constitución de sus
intersubjetividades” (Salazar, 2012, p.179); y b) entender al ser
humano como un “conjunto emocional” que, aún a nivel micro,
estructura la vida política en la ciudad.
Desde el punto de vista metodológico: para investigar las
prácticas vinculadas al uso cotidiano del agua, se eligió realizar
una investigación de campo y llevar a cabo entrevistas con actores
clave en el área de estudio entre los años 2014 y 2020. Estas
actividades se llevaron a cabo con el propósito de obtener una
comprensión minuciosa y contextualizada de dichas prácticas.
En total, se realizaron diez entrevistas semiestructuradas a
actores clave que habían estado involucrados en el proceso de
suministro de agua en el municipio de Ecatepec. Sin embargo,
debido a la identificación de una disputa específica relacionada
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con la gestión y administración del agua en la colonia CROC
de Aragón, se optó por centrar las entrevistas en este grupo de
residentes del municipio.
2. Entrelazamientos teóricos
Cuando hacemos referencia al ‘detalle en lo político’, a la
micropolítica, nos referimos al concepto que maneja Salazar
(2012) quien sugiere que este enfoque nos ayudaría a pensar
“lo local en la vida cotidiana, no como contraposición de la vida
política –en el sentido más amplio del término–, sino que se lucha
en lo micro” (Salazar, 2012, p.179).
Este enfoque es aplicable tanto en las disputas cotidianas
por el agua como en las disputas por los recursos naturales en
general en el ámbito urbano. Según Romana (2013), el “detalle en
lo político” se refiere a los temas relacionados con la vida diaria
de los ciudadanos, como los servicios básicos, el acceso a los
alimentos y la educación. Al adoptar esta perspectiva detallada,
se observa un momento de cruce en el que se manifiestan el deseo
y la construcción de la subjetividad (Salazar, 2012, p.179).
En dicho sentido, se justifica aquí la pertenencia de
establecer una relación entre las disputas del día a día con los
conflictos socioambientales a partir de identificar el ‘detalle
en lo político’, o de entender la estructura política a muy baja
escala (la intimidad del detalle, como se refiere en el idioma de la
arquitectura).
Para lograrlo, adoptamos el enfoque teórico de la Ecología
Política (EP) para explorar la discusión en un nivel detallado,
aunque comúnmente sus autores lo relacionan con enfoques de
tipo estructuralista. Aquí encontramos un elemento conceptual
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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

propulsor del reconocimiento de los entornos de precariedad y
crisis hídricas, para el caso que nos ocupa.
Este enfoque de la EP puede ser interpretado como “una
perspectiva innovadora basada en la economía política, los
estudios culturales y sus derivaciones críticas que se emplean
para comprender las interacciones entre la sociedad y el entorno
natural (Keil, 1998). Esta perspectiva pretende presentarse como
“una alternativa a la ecología clásica o «apolítica», que incorpora
“explícitamente la influencia significativa de las fuerzas políticas,
sociales y económicas en el estudio del cambio socioambiental”
(Domene, 2006, p.170).
Sin embargo, la apertura teórica y metodológica se
percibe cuando se indaga “más allá de lo evidente y simple,
[cuando se busca] ampliar el espectro de visión y no pensar en los
problemas socioambientales como algo neutral” (Velasco, 2014,
p.9). Este enfoque, relativamente nuevo, tiene el objetivo último
de “desenmascarar las fuerzas políticas que hay detrás del acceso
a los recursos ambientales, su gestión y su transformación”
(Ressenyes, 2005, p. 181).
En suma, la EP puede entenderse a través de los siguientes
conceptos: emociones, escala y poder. Es decir, partiendo del
supuesto de que ningún proceso puede ser completamente
analizado considerando únicamente los acontecimientos a nivel
local (comprender la escala), este artículo se propone entender los
problemas ambientales a través de las interacciones sociales que
generan (comprender las emociones), los discursos y las redes de
actores involucrados en dichos problemas (comprender el poder),
en diferentes momentos de un proceso urbano (comprender el
tiempo cotidiano).
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2.1. Ir más allá de los “bordes”
Según Leff (2006) innovar en el pensamiento requiere de “bordar
sobre los bordes”, encontrar algunas explicaciones de lo que se
ha estudiado hasta ahora, pero con nuevos enfoques, en este
caso, entender lo político de la cotidianidad en los conflictos
hídricos. Según este autor, se trata de “analizar los procesos
de significación, valorización y apropiación de la naturaleza
que no se resuelven ni por la vía de la valoración económica
de la naturaleza ni por la asignación de normas ecológicas a la
economía” (Leff, 2006. P. 256).
Los conflictos cotidianos en los microespacios están
estrechamente relacionados con los conflictos más amplios
de la sociedad, y se ven afectados de manera combinada en sus
microespacios íntimos. Para comprender estos conflictos, es
necesario politizarlos, es decir, considerar sus cualidades en el
ámbito político. Leff (2006) sugiere que dicho análisis se puede
plantear
en términos de controversias derivadas de formas diversas ―y muchas veces antagónicas― de significación de la
naturaleza, donde los valores políticos y culturales desbordan al campo de la economía política, incluso de una
economía política de los recursos naturales y servicios
ambientales. De allí surge esa extraña politización de ‘la
ecología’. (Leff, 2006, pp. 22-23)
Con esta “extraña politización de la ecología” nos
acercaremos a la micropolítica con una exploración teórica
y sistemática, que nos sirva para explicar “el cambio de los
sistemas socioambientales”, como una estructuración “explícita
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de las relaciones de poder” (Robbins, 2004, p.12) en la vida
cotidiana.
2.2. Desbordar los límites, con la ecología política y el metabolismo hídrico
Estudiar lo complejo es aquí entrelazar la cotidianidad en el
ambiente, la acción política cotidiana y las relaciones de poder.
Ello nos permitirá construir un enfoque sobre la ecología política
de lo político en el detalle. Es decir, en las acciones de poder en la
cotidianidad a la escala ciudadana más próxima en el suministro
de agua potable.
Redefinamos los bordes teóricos de este acercamiento.
En contraste con los múltiples trabajos de EP que se enfocan
casi exclusivamente en espacios rurales (Escobar, 2010; Soares,
2021), los ejemplos de casos complejos de la politización
ecológica de la vida cotidiana parecen referirse más bien a
situaciones que pueden ocurrir en países subdesarrollados o en
vías de desarrollo, como México (Leff, 1995; Toledo, 1992, 1996,
2000).
En este sentido, investigaciones recientes realizadas en las
periferias urbanas mexicanas han identificado que las condiciones
y circunstancias ambientales requieren de una atención especial
en las escalas microurbanas, tal como lo señalan algunos autores
(Domene, 2006, p. 169).
Por ello, el análisis de lo político ambiental y de lo político
cotidiano no debe verse como algo opuesto a la ecología de las
emociones que dibuja la política en los espacios cotidianos en
casos de desastre natural, por ejemplo (De Alba y Hernández,
2016). Al respecto Ostos (2014) sugiere que también hay que
“perder” la neutralidad.
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Desde la perspectiva construccionista de la EP, no existe
una ciudad insostenible en general, sino más bien una serie de procesos urbanos y ambientales que afectan negativamente a algunos grupos sociales mientras que benefician a otros, lo que requiere investigar quién gana y quién
pierde y qué necesidades de ser sostenidas por quién y
cómo, dado que los procesos de cambio socioambiental
no son nunca ni social [ni política] ni ecológicamente
neutrales. (p.113)
En paralelo a la ecología política, ha surgido una categoría
de análisis interdisciplinaria conocida como metabolismo urbano.
Este término se deriva del concepto marxista de “metabolismo”
(Stoffwechsel), que se utiliza como una metáfora biológica para
describir la circulación de mercancías, de manera análoga a los
procesos internos que ocurren dentro de un organismo vivo
(Martínez Alier, 2004; Fischer-Kowalski y Haberl, 2000). Su
objetivo es describir “la manera en que las sociedades humanas
gestionan sus crecientes intercambios de energía y materiales
con el entorno” (Martínez Alier y Walter, 2015, p.17).
Cuando aplicamos la perspectiva del metabolismo al
análisis del entorno urbano, estamos considerando los procesos
urbanos como sistemas de flujos de materiales y energía. Sin
embargo, es esencial destacar que el enfoque del metabolismo
urbano trasciende el simple modelo de flujos de entrada y salida
(Swyngedouw, 2006). Según Keil y Boudreau (2006), un enfoque
metabólico adecuado requiere prestar atención a diversos
aspectos cruciales en el área de estudio, que abarcan desde
cambios políticos y económicos hasta factores sociales como las
formas de regulación y los patrones de consumo, así como los
flujos de materiales (p. 42).
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Es así que este enfoque metabólico llevado al ‘detalle en
lo político’ puede ser explicado como flujo para entender, en la
cotidianidad de la urbe, tanto el proceso urbano de apropiación
de recursos naturales (cuerpos de agua, ríos) como el proceso
urbano de evacuación de materiales de desecho (canales de aguas
residuales).
Víctor Toledo y Manuel González (2013) señalan que el
metabolismo urbano sirve para explicar a las sociedades como
flujo y para explicar los detalles de su funcionamiento. Para los
autores, las ciudades representan:
Un conjunto de procesos por medio de los cuales los seres
humanos organizados en sociedad, independientemente
de su situación en el espacio (formación social) y en el tiempo (momento histórico), se apropian, circulan, transforman, consumen y excretan, materiales y/o energías
provenientes del mundo natural (Toledo y González,
2013, p.4)
En consecuencia, los trabajos que aplican el enfoque
del metabolismo urbano contribuyen a la comprensión de los
microprocesos en los que “la ciudad se reinserta en la naturaleza
y la naturaleza en la ciudad” (Regolini y Junyent, 2009, como
se citaron en Díaz, 2014, p. 61). Por otro lado, el enfoque de la
EP adopta una perspectiva analítica sobre el poder que implica
“la obtención de energía y materiales y la gestión de residuos”
(Álvarez y Delgado, 2014, p.12).3
3
Para ciertos autores, no obstante, el metabolismo urbano va más
allá de un modelo input-output de flujos (Swyngedouw, 2006; Keil y Boudreau,
2006; 42).

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Recapitulando, aquí analizaremos los microprocesos de
abastecimiento de agua potable entrelazándolos con un análisis
de las disputas por el recurso y lo que ello significa en los flujos
de poder urbano (Swyngedouw, 2004).4 Nuestro estudio de caso
es el municipio de Ecatepec, en la Zona Metropolitana del Valle
de México.
3. La intricada realidad de la escasez de agua en Ecatepec
Una larga variedad de autores ha demostrado que la explosión
demográfica en la Ciudad de México provocó un proceso de
metropolización (Unikel, 1976; Moreno, 2007), entendiendo que
dicho proceso “no se relaciona solamente con una dimensión [o
escala] urbana, sino que se presenta como un proceso que sensibiliza
distintos espectros de la vida, como los ámbitos social, económico,
ecológico, político y administrativo” (Montejano, 2013, p. 39).
En primer lugar, la Ciudad de México experimentó un
crecimiento demográfico significativo, y posteriormente, expandió
su influencia hacia municipios circundantes que sirvieron como
receptores de población. Entre estos municipios se encuentra
Ecatepec, que es el caso de estudio en esta investigación, así como
Nezahualcóyotl, La Paz, Chimalhuacán y otros más. Este proceso
ha llevado a la formación de la Zona Metropolitana del Valle de
México y también de lo que varios expertos y fuentes denominan
la Megalópolis de la Región Centro (MRC) en México (véase
mapa 1).5
4 Erick Swyngedouw utiliza el término de Flujos de poder para señalar
la relación entre la circulación del agua y la corriente del poder, que a su paso
va dejando.
5

La Megalópolis de la Región Centro la integran los territorios de la

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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

Mapa 1
Localización de Ecatepec, la ZMVM y la MRC

Fuente: Elaboración propia.

El municipio de Ecatepec tiene diferentes problemáticas,
alguna de las cuales serán analizadas aquí como parte de su
metabolismo urbano del agua6. Entre las problemáticas que pueden
Ciudad de México y el Estado de México, así como de los estados de Hidalgo,
Puebla, Morelos, Querétaro y Tlaxcala.
6 En el caso de Ecatepec, se resaltan las siguientes características: 1)
es el municipio más poblado del Estado de México, albergando a 1,645,352
habitantes según el censo nacional (INEGI, 2020); 2) figura entre los seis
municipios urbanizados de mayor extensión territorial en el país; 3) posee
la mayor superficie urbanizada dentro de la Zona Metropolitana del Valle de
Mexico (ZMVM); 4) constituye un “capital político significativo” para los
partidos en elecciones locales y nacionales (Bassols y Espinosa, 2011:7); y 5)

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señalarse vinculadas con el agua son la escasez, el abastecimiento,
el uso político del agua, y las inundaciones. El gobierno del
municipio de Ecatepec enfrenta muchas de estas problemáticas,
aunque con una atención deficiente. Pero ¿cómo el agua puede ser
analizada haciendo énfasis en el ‘detalle en lo político’?
En Ecatepec, existen dos tipos de problemáticas: 1)
precariedad hídrica y 2) abundancia negativa, las cuales inscribimos
alrededor del concepto metabolismo urbano del agua. Según
Salinas (2009), “para satisfacer por completo las necesidades de
los habitantes de este municipio se necesitarían al menos 6,200
litros por segundo”, sin embargo, el municipio “cuenta solamente
con 4,500 litros”, lo que resulta en un déficit de 1,700 litros por
segundo, equivalente al 28% del suministro total necesario.
Además, en ciertas áreas, la presión de bombeo para el
suministro de agua es insuficiente, lo que significa que, en algunas
colonias, el abastecimiento de agua no se lleva a cabo mediante
la red hidráulica. En algunos casos, incluso con la intervención
de personal municipal, se utilizan métodos informales que
carecen de regulación y operan sin legislación o mecanismos
establecidos. Estas prácticas incluyen el abastecimiento a través
de camiones cisterna, conocido como “pipeo”, y la compra de
agua en garrafones, es decir, agua embotellada suministrada por
empresas privadas que no siempre están debidamente reguladas.7
cuenta con la mayor población de personas mayores de 18 años con derecho
a voto en el Estado de México. La densidad poblacional promedio en el país
es de 64 personas por km2, en el Estado de México es de 760 personas y en
Ecatepec es de 10,615 h/km2.
7 Para una referencia más detallada, consultar el trabajo de Pike,
J. (2005). Water by Truck in Mexico City, tesis de maestría en Planeación
Urbana por el Massachusetts Institute of Technology.
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Asimismo, en el caso de Ecatepec, el fenómeno de la
precariedad hídrica no es explicable únicamente por la falta de
agua, sino también por su abundancia, aunque dicha abundancia
sea “negativa”. En otras palabras, la cantidad de lluvia a veces
supera la capacidad de los sistemas de drenaje, lo que provoca
inundaciones de aguas residuales, es decir, agua sucia proveniente
de las tuberías. Esta situación ha dado lugar al desarrollo de ciertas
acciones políticas por parte de actores con intereses específicos,
como se ha estudiado en investigaciones previas centradas en el
caso de Ecatepec. (De Alba y Hernández, 2016).
4. El ‘detalle en lo político’ en las luchas hídricas en Ecatepec
El asunto del agua atraviesa todas las esferas de la vida política
contemporánea. Está en el centro de las disputas cotidianas, en sus
formas sociales de convivencia y sus formas rutinarias de acuerdo.
En el municipio de Ecatepec, más precisamente en la colonia-barrio
CROC de Aragón, varios entrevistados, incluyendo a residentes
y líderes políticos de la localidad, compartieron perspectivas
coincidentes sobre la situación del suministro de agua en Ecatepec.
Podemos a lo mejor vivir con las calles sucias, podemos vivir con muchos perros en la calle, podemos vivir a lo mejor
sin alumbrado, podemos estar sin que nos vengan a podar
los árboles, pero sin lo que no podemos vivir, es el agua.
[En la vida cotidiana, la falta de agua] es lo que fractura o
lo que une a toda la colonia (Entrevista a la señora Celia
“vecina”, 2014).
El carácter esencial del recurso hídrico para el
mantenimiento de la vida cotidiana, también, define la
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acción política de otros actores, quienes pueden aprovechar
electoralmente dicha carencia. Sin embargo, es fundamental
resaltar que esta explotación no se circunscribe únicamente a las
prácticas corporativas comunes en el sistema político mexicano. A
pesar de que pudiera parecer una forma de clientelismo electoral, el
uso político del agua presenta características distintivas. Dado que
el agua es un recurso esencial en la vida diaria y su relevancia no se
limita a los períodos electorales, aquellos que se benefician de la
escasez de agua no pueden ser clasificados dentro de las prácticas
políticas convencionales. Además, en estas disputas cotidianas, sus
intereses están notablemente distantes de filiaciones partidistas.
Vinieron, vino Bedolla (candidato a presidente municipal), vino Inocencio Chávez (candidato a síndico), Vicente Cox (líder de transportistas) anduvo por aquí también,
y cada vez que venían, ¡pum! Las pipas de agua y el agua
[de la red hídrica] a todo lo que daba; tenías que cerrar
hasta tu llave de paso porque solita llegaba. Y ahorita, otra
vez sin agua. Entonces, ¿a qué se debe? ¿cuál es el misterio? ¿dónde está la llave que abre la compuerta? No sé,
pero ¿dónde está? (Entrevista a la señora Magda, 2014).
Entre los entrevistados se evidencia una perceptible
comprensión de que el agua encarna un poder intrínseco en lo
cotidiano. Un micropoder, un producto que es parte consustancial
también del mercado de intercambios, de las interrelaciones
políticas (con una línea de separación muy delgada con los
procesos electorales, por ejemplo).
En líneas generales, se percibe que los participantes en
las entrevistas interpretan que la falta o el exceso de agua como
recurso, se relaciona directamente con los intereses cotidianos
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�Hugo Hernández-Gamboa / La micropolítica del agua en Ecatepec, México: un análisis

de aquellos que cuentan con algún tipo de participación política.
Esta problemática no se restringe únicamente al suministro
formal a través de la red, sino que también se extiende a los
métodos informales empleados para suplir la falta de servicio,
como la distribución mediante camiones cisterna conocidos
como “pipas”.
En diferentes niveles de actuación, tanto los políticos
con capacidad de decisión como los “piperos” (conductores
de camiones cisterna) se convierten en actores relevantes y
significativos en la vida cotidiana de los vecinos.
Quien trae pipas [camiones cisterna con agua] es quien se
convierte, así como que en el ídolo y en el que dicen “éste
es el bueno, éste es el que nos va a resolver el problema”.
Quien tiene el poder del agua tiene todo el poder, tiene
todo el apoyo y tiene, no tanto el apoyo, sino la conveniencia de los vecinos (Señora María Luisa, 2014).
En la colonia CROC de Aragón, la insuficiencia de agua se
entiende como un medio de dominio que está ligado a intereses
específicos y que impacta la vida diaria de los residentes. De
acuerdo con los habitantes, el presidente de la colonia, quien
previamente ocupó una posición de liderazgo, ejemplifica
claramente esta dinámica de micropoderes.
Los líderes atraen a pequeños grupos de seguidores dentro
de la población y aseguran su legitimidad en roles específicos
como solucionadores de problemas, lo que les permite mantener
una interacción cercana con la gente en su vida diaria. A estos
“políticos de lo cotidiano” se les puede reclamar más fácilmente
debido a su cercanía con la gente, en comparación con otros
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políticos. Los vecinos sienten al político cercano, expresan en
sus actos toda clase de emociones sobre el acto político de ser
abastecidos, aunque este abastecimiento sea de manera temporal.
Por esa razón [por abastecer de agua a la colonia] él ganó
[la elección de presidente del Consejo de Participación Ciudadana, COPACI], pero pues a un principio (sic), cuando
estaba en campaña, se le veía, se movía, y las pipas, y todo
mundo se fue con la finta de las pipas y vamos a tener agua
los 365 días del año y las 24 horas y todo mundo se fue con
esa finta. El día de hoy que le recordamos su promesa, responde: “¿Yo? Yo no dije eso”. (Señora Magda, 2014)
El agua es usada para crear emociones como la esperanza,
o para mantener percepción de cohesión, o para crear la ilusión, la
promesa de un futuro mejor. Si la vida cotidiana no puede vivirse
sin agua, la política de lo cotidiano, en ambientes de precariedad,
está fundada en las promesas de tener el líquido. La creencia del
colono en su líder o presidente local es profundamente emocional,
aunque en ocasiones expresen desconfianza.
[En el curso de campaña del líder local, ahora presidente
de la colonia] decía: “vecino, pagues o no pagues tú vas a
tener agua las 24 horas del día” y yo [habla la entrevistada] decía “no puede ser, no puede ser, si por ejemplo pagando tienes la ventaja de que te pueden traer (una pipa),
no pagándola ¿cuándo?” (Señor Alberto, 2014).
Como componente emocional de esta lealtad, el deseo
de acceso al agua fomenta la conveniencia y la proximidad de
intereses entre la población de las colonias de Ecatepec. En este
contexto, aquellos que están más cerca del líder son los primeros
en obtener acceso al agua, seguidos por aquellos que realicen
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algún tipo de pago. Un ejemplo de esto es lo que manifestaron
los entrevistados, quienes señalaron que el beneficio principal
proporcionado por el actual presidente de la colonia fue de
naturaleza económica.
Él (el señor Ángel8) tiene primero [una conveniencia]
económica porque él no trabaja, ni él ni su esposa trabajan, y tiene como tres chamacos y no trabaja. Tú le preguntas: ¿a qué te dedicas?, ¿en qué trabajas? No, no trabaja
el señor (Señora María Luisa, 2014).
El control cotidiano del agua por parte de aquellos
que son cercanos al líder o interesados en el recurso define el
flujo de poder en la zona. La persona que ejerce este control se
convierte en la figura dominante, y esta dominación no solo tiene
una dimensión racional-económica, sino que también tiene un
componente emocional. A diferencia del clientelismo tradicional,
que involucra la entrega de favores a cambio de votos, esta forma
de dominación se construye a partir de la explotación de la escasez
que experimenta la población en su vida cotidiana. El suministro
de agua es el medio que permite la práctica del “acercamiento”
emocional y la calle es el lugar donde las emociones de los vecinos
se manifiestan en relación con el acceso o exclusión del recurso,
ya sea a través de pipas u otros medios.
La calle en donde el líder de la colonia vive es así (un
andador), es Baja California Norte, que es la calle princi8 A pesar de haber solicitado entrevistas con el señor Ángel, estas
fueron reiteradamente pospuestas por su parte. Sin embargo, logramos
llevar a cabo una entrevista con el pipero y su asistente (chalan), quienes son
responsables de proveer agua al señor Ángel.

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pal. Él vive, su suegra, sus vecinos y ahí se vacía la pipa, y
si tú hablas a SAPASE [Organismo Público Descentralizado para la Prestación del Servicio del Agua Potable
Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec]y te dicen:
“ahorita le marco, voy a ver qué es lo que está pasando,
ahorita le devuelvo la llamada”. Nunca te devuelven la
llamada. Entonces ya, ante esta inconformidad de todos
los vecinos de no ser equitativo, al (no) decir: “hoy voy
a llevar la pipa acá, mañana me voy a venir acá”, […] o al
menos a mis grupos vulnerables, a mis viejitos, a la gente que tiene personas con discapacidades. Entonces ese
es el malestar de la gente, de que ya lo vamos a linchar,
o sea, ya le avisamos a las autoridades y nada (Señora
Magda, 2014).
El líder que tiene el poder total sólo lo tiene porque está
controlando el recurso preciado, querido, deseado, que crea
intereses, que crea cercanías y, sobre todo, crea lealtades. Estas
lealtades pueden, eventualmente, traducirse en apoyo político.
Cuando este poder se acaba, o la razón porque dicho
poder se acabe, está intrínsecamente relacionado con el uso
emocional del recurso hídrico: aquí encontramos la paradoja
de la justicia y de la igualdad en la distribución del agua; el
reconocimiento. ¿Quién tiene el poder, la legitimidad de
abastecer el agua?
¿Por qué SAPASE le otorgaba las pipas [exclusivamente al
líder]? Antes de ser presidente de la colonia el señor Ángel,
él traía las pipas, ¿por qué se las otorgaba SAPASE? Yo fui
a solicitar pipas y me dijeron: “no señora, usted no tiene
derecho, hay dos pipas que se mandan diario a la cisterna
de la colonia y si les alcanza bien y si no…”, así casi me
dijeron y tengo mi escrito. Entonces, ¿qué hay que hacer?
¿postularte [para ser presidente]? (Señora Silvia, 2014).
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5. Las luchas por el poder
En las suspicacias por el manejo del agua de manera cotidiana,
aunque hay un uso político del agua no hay una “lucha” por el
poder, en términos clásicos de la ciencia política. La disputa en
torno al recurso natural trasciende el análisis del clientelismo
electoral, ya que, además de ser un recurso esencial, se convierte
en un recurso discursivo de poder. Parece tratarse de una vieja
forma rural (a veces, de pueblo originario), de una disputa por
la adquisición de relevancias, de formas individuales de adquirir
importancia frente a los otros, o de una idea comunitaria de “hacer
el bien” que significa impartir justicia.
En el contexto de la colonia CROC de Aragón, se
evidenciaba un claro conflicto entre los líderes denominados
“comunitarios”, incluso cuando uno de ellos no había sido
seleccionado a través de procedimientos electorales formales,
sino que había logrado su posición gracias a su empatía emocional
con aquellos que carecen del recurso hídrico y a su habilidad para
posicionarse como alguien “capaz” de resolver los problemas
relacionados con el agua.
Dentro de estos dos líderes potenciales, uno de ellos (el
Sr. Ángel) ostenta la capacidad de facilitar el acceso al agua, en
un contexto de limitaciones, mientras que la otra líder (la Sra.
Magda) encuentra dificultades en su intento de actuar como
intermediaria para proporcionar servicios, ya que en 2014 carecía
del poder para controlar el acceso al agua.
En este caso, resultaba evidente la existencia de una
disputa entre los líderes “comunitarios”, que en algunas ocasiones
se manifestaba de forma soterrada y en otras era más evidente, en
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su intento por posicionarse ante su comunidad. Por lo tanto, es
de vital importancia examinar los factores subyacentes que han
dado lugar a esta situación de conflicto y buscar soluciones que
contribuyan a mejorar la calidad de vida de los residentes de la
colonia CROC de Aragón y de otras localidades del municipio de
Ecatepec.
No obstante, surge la pregunta de por qué se recurre a
prácticas comunitarias como el apego, la identificación directa,
el trato cotidiano, el control de los recursos y el manejo de las
posibilidades. Esta pregunta parece encontrar respuesta en
la “insuficiencia” del Estado para atender las necesidades de la
población. Veamos una afirmación de la líder potencial:
[Anteriormente] Sí se veía el movimiento y sobre todo la
atención de los políticos, de los que están a cargo. Pero
ahorita no, ahorita nada. Y más que nada te voy a decir por
qué: el seudo-presidente, el presidente de (la calle) Baja
California [señor Ángel], a él principalmente se le conoció
y se presentó siendo perredista. [del partido PRD…] Ahorita ya es priista [PRI], pero no tiene un respaldo. No hay
una gente [sic], digamos el primer síndico, un regidor, un
diputado, digamos alguien que esté detrás de él. Porque tú
sabes que para eso se necesita alguien que esté detrás de ti
para que te apoye en la gestión de servicios, ¿No? (Señora
Magda, 2014).
El retorno a la comunidad de los actores políticos parece
justificarse por un abandono del Estado en la atención de la
demanda de agua. No es ausencia, sino incapacidad la que está en
el centro de los reclamos de la señora Magda. Estamos hablando
de procesos que generan relaciones políticas de naturaleza
distinta, es decir, aquellas que son cotidianas y se ubican en el
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ámbito inmediato, en contraposición al terreno lejano de los
intereses partidistas, como el clientelismo electoral.
[El señor Ángel] Inclusive bajó apoyos de un diputado,
del diputado Octavio Martínez que es del PRD, de la regidora, de la tercera regidora Nancy, o algo así 9. Entonces
estuvo bajando recursos. Por ejemplo, el diputado le dio
dos lámparas y dos cámaras de vigilancia. ¿Dónde están?
Quién sabe. Le estuvo dando despensas también para los
grupos vulnerables. ¿Dónde están? Quién sabe. Todos esos
apoyos no le llegan a la gente. Por ejemplo, él gestiona las
famosas despensas, que dice que gestiona, pero a la gente
no le llegan (señora Magda, 2014).
La líder, la señora Magda, ha experimentado una pérdida
de su posición de autoridad, sin embargo, ella misma reconoce
mantener influencia emocional dentro de la comunidad. Con
este motor de disputa por el liderazgo, reprocha, chantajea,
evoca la necesidad de la justicia, es decir, apela a las emociones
comunitarias para volver “a la justicia”. Aunque no de manera
completamente explícita, es posible inferir que quienes respaldan
a la señora Magda carecen de la capacidad para gestionar con
otros actores políticos el abastecimiento y los flujos del agua. El
agua evoca en la líder potencial un sentimiento de nostalgia hacia
el poder perdido o no reconocido, como un suspiro hacia lo que
una vez fue o lo que no ha sido reconocido.
Mucha gente [líderes] piden el apoyo […] Les llegan
las pipas a sus colonias y de las gentes que ellos tienen
9 En la estructura del ayuntamiento durante los años 2012 a 2021, la
tercera regiduría, así como cualquier otra, no estuvo bajo la responsabilidad de
ninguna regidora llamada Nancy.

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apuntados, que van a sus reuniones, que se presta a favoritismos, es a la que les dan el servicio. (Pipero Juan
Carlos, 2014).
Con base en lo expuesto, la señora Magda opta por llamar
la atención mediante la convocatoria a una marcha cuyo destino
son las instalaciones del Organismo encargado del Servicio
del Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento de Ecatepec
(SAPASE), entidad responsable de despachar las pipas hacia su
colonia. A través de esta acción, ella desestima al presidente del
Consejo de Participación Ciudadana (COPACI) de la colonia, el
señor Ángel, argumentando que CROC de Aragón debe regirse
por el Régimen de Propiedad en Condominio y no como una
colonia. Según este razonamiento, el COPACI carecería de
relevancia. 10 Los autores de este texto formaron parte de uno de
esos encuentros.
[La señora Magda ante funcionarios de SAPASE] Lo
que nos mandan (por medio de pipas) ¿es suficiente
para que yo abastezca a la gente, a la población? No.
Entonces, ¿cuál es el propósito de esta mesa de trabajo?
Ya no queremos que nos llenen la cisterna [con pipas],
queremos que nos conecte a la red principal. De la misma
10 La estructura de gestión del agua en el municipio se compone de
tres componentes esenciales. En primer lugar, la Presidencia Municipal, que
ostenta la autoridad ejecutiva y desempeña un papel central en la toma de
decisiones relacionadas con el agua. En segundo lugar, el Cabildo, que está
conformado por Síndicos y Regidores, tiene la responsabilidad de representar
a los ciudadanos y contribuir a la formulación de políticas y regulaciones
relacionadas con el agua. Por último, el Organismo Público Descentralizado
para la Prestación del Servicio del Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento
de Ecatepec (SAPASE), opera de manera autónoma y desempeña un papel
fundamental en la provisión de servicios de agua potable, alcantarillado y
saneamiento en Ecatepec.
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forma que conectaron la parte de (las calles) Ávila
Camacho y Francisco I. Madero. […] Esas conexiones
las hizo su gente (personal de SAPASE), cobraron
$9000 por conexión, las hicieron en coordinación
con la señorita Malena [secretaria del señor Ángel], el
encargado Leonardo [persona allegada al señor Ángel],
con las personas responsables.
Frente a la situación mencionada y tras la visita a las
instalaciones de SAPASE coordinada por la señora Magda, ¿cuál
fue la propuesta de solución presentada por los funcionarios de
SAPASE? El representante de dicho organismo responde con
nerviosismo debido a la presión ejercida por los vecinos:
Me dice el Arq. Bobadilla que ya tiene un acuerdo con
ustedes de mandarles el tandeo de martes a jueves y que
cuando no caiga agua, se les manden 2 pipas grandes para
que se llene su cisterna. No sé si esas pipas se sigan mandando [al día de hoy], sino les mandamos las pipas cuando
toquen… Bueno, ahorita, ahorita se las mandamos. Le voy
a decir [al Arq. Bobadilla] que aun y cuando les toque el
tandeo, se las mandemos para que se llene su cisterna (gerente de Construcción de SAPASE, 2014).
No obstante, el funcionario precisa sobre las conexiones
clandestinas denunciadas por la Sra. Magda:
Si ellos pudieron hacer esas conexiones [se refiere a los
técnicos que hicieron las conexiones clandestinas] no
veo por qué no las podamos hacer, pero yo tengo que ir
a checar técnicamente. […] Mientras, ya quedamos en
el acuerdo con el arquitecto Bobadilla, de ahorita darles
el agua en pipas, pero…ya existe la solución (gerente de
construcción de SAPASE, 2014).
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A pesar de que el suministro de agua provenga de la agencia
gubernamental responsable, sigue desencadenando disputas, en
busca de “beneficios” sobre la utilización de este recurso.
No se me hace justo que una de las pipas vaya y se pare enfrente de la casa del presidente […] Ese es el malestar, en contubernio con el presidente del COPASI, se encarga de vender
las pipas. (Vecina de la Colonia CROC de Aragón, 2014).
Durante la misma reunión y en respuesta a la persistente
inquietud de los residentes acerca de este asunto, el gerente de
operaciones opta por una explicación emotiva, abordando las
deficiencias gubernamentales, resumiendo todo a un “interés
personal” de quienes conducen la pipa y a la promesa de rectitud
que muestra en su declaración:
Hay que checarlo, porque a lo mejor el pipero tiene algún
negocio con él [se refiere al señor Ángel]. Hay que checarlo. Todo eso que nos dicen, nosotros ya lo sabemos,
nosotros ya no les damos juego a esas personas (líderes),
pero ahorita el problema es con los piperos, a lo mejor los
piperos ya sin mandarlos nosotros van a dejar el líquido
(gerente de operación de SAPASE, 2014).
En resumen, se puede concluir que el agua emerge como un
recurso natural que, tal como sucede en el caso de Ecatepec, actúa
como un impulsor emocional de la acción política cotidiana en una
dimensión local. El agua se convierte en un punto de conflicto entre
diversos protagonistas (gobierno, partidos, intermediarios, líderes
comunitarios, entre otros); sin embargo, también constituye “un
componente del proceso” para adquirir legitimidad en distintas
esferas (De Alba y Hernández, 2014, p.137).
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6. Reflexiones finales
¿Son los conflictos hídricos un espacio de disputa a escala
micropolítica? ¿Qué papel juega el recurso hídrico en las disputas
políticas en la vida cotidiana? ¿Es posible concebir a la naturaleza
a través de un análisis de lo político como acto cotidiano?
Lo que se intentó en este artículo fue observar en el ‘detalle
en lo político’ las diferentes formas cotidianas de actuar ante la
precarización del agua en el territorio urbano de Ecatepec, en la
metrópolis de México. Se identificaron las disputas políticas de
los vecinos por el agua, como un recurso que provee a los líderes
y a los propios ciudadanos comunes de legitimidad y poder: a
unos legitima, en tanto forma discursiva de lucha ligada a las
emociones, y a otros empodera, en tanto el control material del
recurso. Al mismo tiempo, partimos del supuesto de entender
al ser humano como un conjunto emocional entendido como un
plano que estructura la vida política cotidiana de la ciudad.
Esto permitió demostrar que los conflictos ambientales,
particularmente las cuestiones relacionadas con el agua
están intrínsecamente ligados a procesos sociales, políticos,
económicos y culturales, así como a la escala micropolítica, es
decir, la cotidianeidad.
Tal como sostienen algunos autores, en las disputas
cotidianas por el agua, siempre hay quien gana y siempre quien
pierde, pero dichas disputas no son nunca ni social, ni política, ni
ecológicamente neutrales (Ostos, 2014, p. 113).
En este artículo, el análisis del acceso a los recursos
hídricos, en particular el suministro de agua, no se abordó
únicamente desde una perspectiva técnica, sino que se exploraron
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sus interconexiones, lo que implicó un enfoque detallado en lo
cotidiano y lo emocional. En otras palabras, nos propusimos
examinar los microprocesos que emergen en torno al suministro
de agua potable, como consecuencia de la escasez o la falta de
este recurso.
A partir de allí, dichos micro procesos fueron entrelazados
con un análisis de las disputas cotidianas por el recurso y lo que
ello significa en los flujos de poder. Con ello se demostró que en la
colonia CROC de Aragón los líderes disputan posiciones de poder,
dicha posiciones son determinadas por quién de los dos tiene
acceso, cercanía con el ciudadano común. Esa cercanía implica
una serie de relaciones emocionales de apego, de identificación,
de lealtad y de ayuda, entre otros.
Por lo tanto, con el uso emocional del recurso, el líder
legítimo y el líder potencial tienen una capacidad para gestionar,
alcanzar, pelear, disputar el abasto y la distribución del agua,
donde eventualmente puede cambiarse o no por favores políticos,
a diferencia de lo que ocurre en el clientelismo clásico, donde esta
cuestión es intrínseca a dicha práctica. La señora Magda, al ser
desplazada de su posición de poder por carecer de capacidad de
gestión del líquido, intenta hacerse del recurso evocando a un
sentimiento de injusticia, pretendiendo ocultar su incapacidad,
acercándose a la vida cotidiana de los vecinos, invocando el
principio de igualdad y sobre todo, las anomalías en las acciones
del líder reconocido por las autoridades.
En las microdisputas pudimos identificar emociones. Los
vecinos expresan desconfianza en la gestión, en la esperanza de
obtención de líquido, o condicionan la lealtad hacia el líder y la
escucha a las autoridades. Por ello, la líder carente del recurso
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denota indignación y enojo, los vecinos desesperación; por último,
el sentimiento comunitario puede adjetivarse como de pesimismo
y desamparo. Esta situación conlleva la formación de relaciones
políticas distintas a las conexiones convencionales y a los objetivos
tradicionalmente perseguidos por los partidos políticos. En este
contexto, se revela un impulsor de acción política a nivel local,
donde los residentes de Ecatepec se movilizan por la obtención
del valioso recurso hídrico.

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Entrevistas
Chalan Jorge, comunicación personal realizada el 24 de septiembre de 2014. Duración: 11 minutos.
Gerente de construcción, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
de 2014. Duración 71 minutos.
Gerente de operación de SAPASE, grabación de la plática entre
vecinos de la CROC de Aragón y personal de SAPASE,
30 de mayo de 2014. Duración 71 minutos.
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Pipero Juan Carlos, comunicación personal realizada el 24 de
septiembre de 2014. Duración: 7 minutos.
Señor Alberto, comunicación personal realizada el 23 de abril
2014. Duración: 12 minutos.
Señor Luis, comunicación personal realizada el 22 de abril 2014.
Duración: 22 minutos.
Señora Celia, comunicación personal realizada el 11 de abril 2014.
Duración: 7 minutos.
Señora Magda, comunicación personal realizada el 11 de abril
2014. Duración: 37 minutos.
Señora María Luisa, comunicación personal realizada el 11 de
abril 2014. Duración: 37 minutos.
Señora Silvia, comunicación personal realizada el 22 de abril
2014. Duración: 22 minutos.
Vecina CROC de Aragón, grabación de la plática entre vecinos de
la CROC de Aragón y personal de SAPASE, 30 de mayo
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Revista de Ciencias Sociales
Cómo seguir el hilo de la razón… México y
los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason... Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez
https://orcid.org/0000-0002-3801-7479
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Fecha entrega: 24-06-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Espinosa Martínez, Edgar Iván. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-91
Email: edgarivan.espinosamartinez@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Cómo seguir el hilo de la razón…
México y los mexicanos según Lesley B. Simpson
How to follow the thread of reason...
Mexico and Mexicans according to Lesley B. Simpson
Edgar Iván Espinosa Martínez1
Resumen: El presente artículo trata sobre el libro Many Mexicos,
escrito por el historiador estadounidense Lesley Byrd Simpson.
Publicado por primera vez en 1941 y con numerosas ediciones, el texto
aborda la historia de nuestro país (desde la etapa precolombina hasta
las primeras décadas del siglo XX). El propósito es identificar, a partir
de la escritura de la historia, su caracterización tanto de México como
de los mexicanos. Así, aspectos como la cultura, las costumbres y las
tradiciones las identifica a la par de ciertas condiciones, personajes y
eventos que han conformado la historia nacional.
Palabras clave: México, historia, historiografía, cultura mexicana.
Abstract: This article deals with the book Many Mexicos, written
by the American historian Lesley Byrd Simpson. First published in
1941 and with numerous editions, the text deals with the history of
our country (from the pre-Columbian stage to the first decades of
1 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, Chihuahua,
México. edgarivan.espinosamartinez@gmail.com
https://orcid.org/00000002-3801-7479

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the 20th century). The purpose is to identify, from the writing of
history, its characterization of both Mexico and Mexicans. Thus,
aspects such as culture, customs and traditions identify them along
with certain conditions, characters and events that have shaped the
national history.
Key words: Mexico, history, historiography, cultura mexicana.

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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

México es un país desatento con
la obra de los extranjeros que
lo estudian y lo aman. Nuestra mentalidad de víctimas nos
ha restado libertad y sensibilidad para reconocernos en las
miradas externas. Una suerte
de eterno solipsismo nos condena a juzgarnos siempre bajo
premisas internas. El resultado
es la irrealidad y la inmadurez.
Enrique Krauze

Planteamiento
El presente articulo trata sobre la “escritura de la historia”. La
expresión se le debe a Michel de Certeau (1925-1986) e identifica
una serie de procedimientos que definen el trabajo del historiador,
el cual conceptualiza como “operación historiográfica”.2 En
dicha premisa, el historiador jesuita francés identifica ciertas
prácticas realizadas desde un lugar (en este caso, un ambiente
2 Michel de Certeau, L´Ecriture de l´histoire, p. 20. Al respecto, el
autor argumenta: En supposant un mise á distance de la tradiction et du corp
social, l´historiographie s´appouie en dernier ressort et de tout la société.
La “faire de l´historire” s´arc-boute sur un pouvoir politique qui creé un lieu
propre (cité, nation, etc.) où un voulior peut et droit écrire (construire) un
système (un rason articulant des practiques). Y agrega: D´un autre part, le
pouvoir droit se légitimer affecter à la forcé qui le rend effectif un autorité qui
le rend croyable. D´autre part, le rapport entre un “vouloir faire l´histoire” (un
sujet de l´opération politique) et l´ “environnement” sur lequel se découp un
pouvoir de décisión et d´action, appele un analyse des variables mise en jue
par tout intervention qui modifique ce rapport de forces, un art que manipule
la complexité en fonction d´objetifs, et donc un “calcul” des relations posibles
entre un vouloir (celui le prince) et un tableau (les donneés d´un situation).

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académico institucional). Desde tal ámbito, se delinean tanto
las posibilidades como las limitaciones sobre lo que se investiga
(objetos de estudio, teorías, conceptualizaciones, metodologías).
Tal planteamiento logra identificar el vínculo entre Historia y
Política, a partir del cual se comprende el lugar desde donde el
historiador se desempeña. En concreto, se trata del lugar (ámbito
con reglas propias) que le permite al oficio, a su vez, legitimar
(otorgándole autoridad) sus actividades (operaciones, prácticas).
En última instancia, la propuesta del autor pugna por una mayor
eficacia al ejercer el oficio a partir de mejores controles para una
práctica cada vez más científica.
Expuesto en estas breves líneas, la propuesta a la que
apelamos pareciera ponernos ante una disyuntiva: por un lado,
aparentaría poseer un carácter inamovible e imperturbable;
por otro, ese supuesto carácter nos animaría a cuestionarla. En
todo caso, de Certeau llama a reflexionar sobre los mecanismos
científicos de una disciplina como la historia que pueden ser
útiles para el análisis de procesos acontecidos en otras épocas
-los cuales cobran relevancia para entender nuestro presente.
Al propio tiempo, nos advierte que una obra de historia -y toda
actividad en general-, se realiza desde un ambiente -en este
caso, cognitivo- previamente establecido. Al aceptar y encarar
tal reto, el historiador se ve obligado a hacer autocrítica no solo
del oficio que ejerce, sino también respecto a su momento y su
cultura.
A partir de tal premisa, nos proponemos abordar un
texto (parte de su propuesta historiográfica) de un autor
estadounidense de la primera mitad del siglo XX que versa sobre
México y los mexicanos.
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“El otro” como objeto de estudio: la historiografía
estadounidense sobre México
México, como objeto de estudio, ocupa un lugar preponderante
en la tradición historiográfica estadounidense; condiciones y
problemáticas de diverso tipo (geográficas, económicas, políticas,
culturales) presentes -al menos- desde la segunda mitad del siglo
XIX, han “obligado” a intelectuales y académicos de aquel país
a interesarse por ese vecino del sur. Estudios recientes suelen
identificar el inicio de dicha tradición con la obra de William Hickling
Prescott (1796-1859);3 textos como The history of the conquest of Mexico
publicado en 1843, lo ubican como el iniciador de los estudios que
desde Estados Unidos se han elaborado no sólo sobre nuestro país,
sino también de ese vasto entorno denominado América Latina.4
Otro personaje que destaca en el estudio del tema es Hubert
Howe Bancroft (1832-1918). Uno de sus méritos fue integrar al
estudio de la historia de Estados Unidos los vastos territorios
del Oeste (incluso Alaska, adquirido en 1867 e incorporado a la
Unión en 1959). Como se sabe, parte de su obra -The Works of Hubert
Bancroft, que consta de 39 volúmenes los cuales se publicaron entre
1875 y 1891-, la dedica a México [vols. IX-XIV] en un periodo que
abarca de la Conquista hasta el Porfiriato [1521-1887].5
3 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 271.
4 En tal sentido, valga señalar otro trabajo destacado de este historiador
estadounidense: The history of the conquest of Peru [1847]. Si a ello se le suman
sus investigaciones sobre la unificación de los reinos de la península ibérica
bajo los monarcas católicos y el posterior dominio del Imperio español hacia el
siglo XVI, puede concluirse que nos encontramos ante el primer “hispanista”.
5

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Como su antecesor Prescott, Bancroft investigó temas más allá de
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En esa línea argumentativa, también cabría mencionar a
Frederick Jackson Turner (1860-1932). Figura emblemática de la
historiografía estadounidense a fines del siglo XIX gracias a su
frontier thesis, en ella postula cómo la expansión hacia la costa del
Pacífico significó el impulso decisivo para el asombroso desarrollo
de aquel país.6 Un aspecto clave de la tesis fue el concepto
borderlands: es decir, aquellos espacios al oeste del Mississippi
ocupados por “el otro” (las culturas indígenas de Norteamérica y la
herencia hispánica establecida desde la etapa colonial). Fue tal el
impacto de la tesis de frontera que, a unos lustros de haber iniciado
el siglo XX, H. E. Bolton elaboró el concepto de spanish borderlands;
bajo tal premisa, hacía alusión al dilatado periodo novohispano y
sobre una empresa particular en el septentrión: la expansión del
cristianismo a través de instituciones clave (misiones, presidios)
y personajes relevantes (Cabeza de Vaca, Kino).
A partir de esos sólidos antecedentes, es posible encontrar
una pléyade de autores que comparten al menos dos rasgos: tanto
su erudición como su interés por la tradición y cultura hispánica.
Incluso la obra que desde otras áreas de estudio elaboraron
W. Irving (con su trabajo biográfico sobre Colón), G. Ticknor
(conocedor de la literatura española), H. W. Longfellow (también
conocedor de las letras hispánicas), hasta H. Mann (novelista),
en cierto modo dieron continuidad a lo elaborado por aquellos
historiadores pioneros.
la geografía estadounidense. Ese fue el caso de los volúmenes sobre América
Central, siglos XVI-XIX.
6 Dicha tesis fue presentada en 1893. Será hasta 1921 cuando en Nueva
York, Henry Holt and Company publica The frontier in American history,
libro que incluye en el capítulo I aquel seminal y célebre planteamiento.
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Asimismo, desde el campo de la incipiente arqueología en
las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, destacan los
trabajos de A. F. Bandelier, J. L. Stephens y W. H. Homes. Sus
investigaciones -aun cuando ahora pueden ser consideradas de
aficionados-, pusieron su atención en el entorno mesoamericano
y abrieron áreas de estudio hacia temas como el “descubrimiento”
de América y la “conquista” de México. En este ambiente, el
impacto institucional toma fuerza y se hace presente con el
compromiso (patrocinio) de algunas de las más poderosas e
influyentes universidades estadounidenses (Harvard, Yale,
Berkeley). En consonancia con lo anterior, es necesario indicar
la aparición de la Hispanic American Historical Review, cuyo primer
número se publicó en 1918 por Duke University.
Como se ha explicado, ciertos episodios del acontecer
nacional han llamado la atención (incluso preocupado) en
Estados Unidos no sólo a académicos, sino también a escritores.
Tomemos como referencia a la Revolución Mexicana y la obra
que sobre dicho tema se elaboró en su momento por los autores
norteamericanos identificados como “militantes”.7 Desde las
crónicas comprometidas de J. S. Reed [Insurgent Mexico, 1914] y J.
K. Turner [Barbarous Mexico, 1911], hasta las sólidas investigaciones
de F. Tannenbaum [Méxican agrarian revolution, 1929 y Peace by
revolution: Mexico after 1910, 1933], muestran la multiplicidad de
enfoques que se generaron desde aquel país sobre el nuestro. Cabe
mencionar que parte de la obra de Prescott, Bolton y Tannenbaum
es utilizada por el autor en el texto abordado.
7 Mauricio Tenorio, “Viejos gringos. Radicales norteamericanos en
los años treinta y su visión de México”, Secuencia (1991) 21 septiembrediciembre: 99.

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De este breve recorrido puede advertirse que, el interés
de autores estadounidenses por estudiar los procesos históricos
-aunque también está presente aquellos de tipo literario y
arqueológico- sobre México, inició hacia la mitad del siglo XIX.
También es posible afirmar que sus conclusiones respecto a la
tradición mexicana como objeto de estudio, las hacen extensivas
para América Latina. Por otra parte, puede afirmarse que en
dicho lapso descollaron dos grandes epicentros de actividad
académica: uno desde la región de Nueva Inglaterra (Prescott);
otro en California (Bancroft, Turner). Al iniciar el siglo XX,
circunstancias como el fin del dominio español en el continente,
su respectivo relevo hegemónico por parte de Estados Unidos,
el estallido de la Primera Guerra Mundial, el fin de la fase
imperialista y la crisis del 29, provocarán que los estudiosos de
la realidad latinoamericana se enfoquen en temas cada vez más
contemporáneos (por ejemplo, qué responsabilidad debía asumir
la potencia del norte respecto a Latinoamérica).8
Lo “otro” no es sólo el pasado (como lo explica de Certeau),
también puede ser lo extraño, lo ajeno, lo diferente y, en general,
todo aquello que nos es difícil comprender.
Sobre nuestro autor
Escribo “nuestro” en itálicas por tratarse del objeto de estudio
que he identificado y, a partir de ciertos datos e información y
bajo un enfoque específico, construido. Expuesto lo anterior,
¿cómo posicionar al autor en las diversas líneas esbozadas? ¿Acaso
8 Pedro L. San Miguel, “Muchos Méxicos”. Imaginarios históricos
sobre México desde Estados Unidos, p. 274.
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encaja en esa tradición historiográfica norteamericana que data
de mediados del siglo XIX?
Lesley Byrd Simpson nació el 21 de marzo de 1891 en St.
Louis, Missouri y falleció el 23 de septiembre de 1984 en Berkeley,
California. Al estallar lo que entonces se denominó la “gran guerra”
de 1914 a 1918 (que después será conocida como Primera Guerra
Mundial), este oriundo del medio-este se enlista en el ejército de
su país donde sirvió como piloto de la fuerza aérea y alcanzó el
grado de capitán. En la década siguiente comienza su formación;
su interés en temas mexicanos puede decirse arranca con el
estudio y aprendizaje del español (Bachelor of Arts in Spanish),
para después continuar con su especialización (Philosophie
Doctor In History). Ambos grados los obtuvo en University of
California-Berkeley y es desde ahí donde elabora su obra.9
Su labor como historiador formó parte de lo señalado
respecto al interés de diversos académicos estadounidenses sobre
variados aspectos de la cultura mexicana. Así, un punto de partida
es su libro The Encomienda in New Spain: forced native labor in the spanish
colonies, publicado en 1929. El impacto del texto le brindó a su autor
la posibilidad de volver a publicarlo bajo una versión revisada en
1950, con el título The Encomienda in New Spain: the beginning of spanish
Mexico. Para 1970, se elaboró una versión al español intitulada
Los conquistadores y el indio americano. En síntesis, el planteamiento
versa sobre la población indígena de esa zona mesoamericana y la
afectación que sobre ella tuvo la conquista (elaboración y aplicación
de reglamentos, ordenanzas, leyes y estatutos como punto de
partida de las tempranas instituciones coloniales). En dicha línea
9 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): 353.

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argumentativa, aparecerá otra investigación de su autoría: The
population of central Mexico in the sixteenth century publicado en 1948.
La afinidad en cuanto al tema de investigación con otros colegas
de su país, le valdrá integrarse a proyectos con historiadores por
entonces reconocidos como W. W. Borah y Sh. F. Cook. Llama la
atención que además del trabajo académico mencionado, Simpson
desarrolló traducciones del español al inglés de obras de distinta
índole (desde una de las más anticipadas biografías sobre Hernán
Cortés escrita por Francisco López de Gómara hasta novelas de
Mariano Azuela sobre la época de la Revolución Mexicana).10 El
último dato no es menor, pues nos revela a un académico completo
que no sólo estudió problemáticas propias del especialista (en este
caso, acerca de la población indígena mexicana y las formas de
control en un periodo de la etapa colonial), sino que contaba con
una preparación sólida más allá de su área de investigación.
Sobre el texto
Como suele suceder en una investigación, quien la realiza
se ve obligado a delimitar su objeto de estudio (es lo que en
términos metodológicos se llama tomar una “muestra”). Ante la
imposibilidad de abarcar el “todo”, se ubica y define una parte
de ello para enfocar de la mejor manera posible el trabajo. En
nuestro caso y luego de mostrar en líneas generales la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX
hasta las primeras décadas del XX, decidimos tomar el texto ya
mencionado de este historiador.
10 Woodrow Borah, “Obituary. May 01, 1985. Lesley Byrd Simpson
(1891-1984)”, Hispanic American Historical Review, (1985) 62 (2): pp. 354356.
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Como se señaló, Many Mexicos fue publicada por vez primera
en 1941.11 Se trata de una síntesis sobre la historia de México, en
la cual presenta de manera cronológica aquellos eventos que
considera más relevantes. A juzgar por las subsecuentes ediciones
del título en las siguientes décadas, se advierte que en Estados
Unidos (y en otros países angloparlantes) resultó una publicación
exitosa (situación extraña para el historiador profesional).12

Imagen tomada de internet: https://www.
amazon.com.mx/Mexicos-Silver-AnniversaryEditon-Revised/dp/0520011805

Pasemos ahora a la arquitectónica de la obrita. Para ello,
tomamos la propuesta conceptual de José Gaos en “Notas sobre
historiografía”.13 A decir del filósofo español exiliado en México,
11 New York, G. P. Putnam´s son.
12 Hasta mediados de la década de 1960, contaba con 4 ediciones y 4
impresiones [1941, 1946, 1952 y 1966]. Para el presente trabajo, utilizamos la
“cuarta edición revisada” [fourth edition revised] de 1969. Asimismo, la edición
contiene los prefacios tanto de la tercera como de la cuarta ediciones y en
ellos aclara algunos de los motivos de su obrita. En 1977, el Fondo de Cultura
Económica publicó una versión al español, cuya traducción se acredita a Luis
Monguio y al propio autor.
13 Apareció en Historia Mexicana [vol. IX, núm. 4, abril-junio 1960,
pp. 481-508]. Para el presente trabajo, utilizamos la que forma parte de la

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todo texto posee su articulación, composición y disposición;14 bajo
tal premisa, es posible deducir que la preparación, el dominio y el
conocimiento del autor sobre el tema, le permitió agrupar y exponer de manera coherente su versión de la historia mexicana. El libro tiene 389 páginas, lo componen 27 apartados y le acompañan
5 mapas (uno sobre la división política, otro sobre las condiciones
geográficas, otro sobre precipitación y uno más sobre las órdenes
mendicantes en la época novohispana). En la exposición de dichos
apartados, pueden advertirse las tres “grandes etapas” de la historia nacional: el periodo colonial (donde muestra al lector que, como
especialista, lo conoce bien), el siglo XIX -en el cual pone énfasis
en tres figuras: Santa Anna, Juárez y Díaz- y el siglo XX (donde le
llama la atención la constitución de un “nuevo” régimen político
tras la Revolución). Un detalle que salta a la vista en esta breve exposición del contenido temático, es la ausencia del indio como elemento clave del relato. Dicho detalle llama la atención, si se toma
en cuenta que una de sus líneas de estudio fue las condiciones de la
población autóctona (como se señaló).
Los motivos del autor
Tratemos de explicar qué llevó a Simpson escribir el texto en
cuestión. De entrada, se trata del trabajo de un académico con
una sólida preparación y colocado en un ámbito profesional
(para entonces, es un historiador reconocido con una trayectoria
compilación La teoría de la historia en México (1940-1968), publicada en 2015
por el Fondo de Cultura Económica.
14 José Gaos, “Notas sobre la historiografía”, en La teoría de la historia en
México (1940-1968), p. 244.
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dilatada). Bajo tales circunstancias, desde el principio el autor
deja claro que su interés es estudiar de la forma más equilibrada
(científica) posible su objeto de estudio (México y los mexicanos).
En el prefacio a la tercera edición, expone su justificación en
los siguientes términos: Mexico as a subject of discussion seems to be
charged with emotion beyond reasonable necessity. There seems to be no
confortable halfway station in which to take shelter, pleasantly remote from
extremes of love and hate.15 Al reconocer las tempestades que genera
ahondar en el pasado mexicano -como se explicó con la tradición
historiográfica estadounidense desde mediados del siglo XIX-,
este historiador opta por la mesura. Quizá ahí radica el éxito del
texto entre lectores angloparlantes.
Al propio tiempo, advierte ciertos aspectos que aborda en su
trabajo como “los hábitos” que conforman la cultura mexicana (…the
study of habit gives meaning to history). En consonancia con lo anterior,
también advierte que estar en el “sitio” (México) le permitió hacer
una especie de lo que podríamos llamar labor etnográfica (Notes
of friendly observer…), así como interactuar con personas durante el
lapso que estuvo en nuestro país (A lot of conversations…). En dichas
conversaciones asevera que no sólo habló con gente de cierta
preparación (schoolarteachers, college professors and writers); también
admite haber platicado con personas de diverso oficio (bus drivers,
barbers, priest, politicians, hotel keepers, bartenders…). Si nos atenemos
a lo anterior, es posible concluir que tuvo un panorama amplio,
variado y rico en cuanto a puntos de vista que escuchó.
Otro aspecto que resulta toral en este caso tiene que
ver con el receptor del texto. Para el historiador profesional, el
15 Simpson, Many Mexicos, p. vi [Preface to the third edition].

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lector suele ser alguien inmerso en el ámbito; es decir, puede ser
un colega especialista que analiza y valora las aportaciones o los
límites de una investigación, o bien algún estudiante interesado
en el tema. En el caso de Simpson, sus lectores -al menos de este
libro-, lo conforman un público más amplio. Al respecto, en el
prefacio a la cuarta edición no oculta su satisfacción e indica: The
gratifying acceptance that Many Mexicos has long enjoyed carries with it
a growing sense of responsability towards its readers.16 De entrada, me
pregunto cuántos historiadores pueden concluir que su trabajo (en
concreto, lo que escriben y publican), tiene un grado de aceptación
en un potencial público lector. En consonancia con lo anterior, las
ponderaciones que aparecen en la contraportada de la edición que
ahora utilizamos -una de Los Angeles Times y otra de New York HeraldTribune-, corroboran su éxito (palabra extraña en el ambiente
académico). Para continuar con el contraste, tómese en cuenta lo
que suele suceder con las actividades del historiador profesional:
cada vez más alejadas de un posible lector y, por lo general,
orientadas -diría asfixiadas- por las directrices burocráticas.
Primero estar
estar, después ser
El tema con el que comienza el texto aludido, indica la relación de
las culturas mesoamericanas con su entorno; es decir, se identifican
las relaciones que vinculan a dichos pueblos con los territorios
en donde se asentaron. A mi entender, tal premisa apuntaría
a señalar elementos presentes en la naturaleza que acabaron
otorgando una suerte de identidad a aquellas civilizaciones del
México antiguo (puntualmente, Mesoamérica). En concreto,
16 Simpson, Many Mexicos, p. v [Preface to the fourth edition].
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nuestro autor se centra en el maíz y cómo a lo largo de milenios se
ha convertido no sólo en elemento de sustento alimenticio, sino
también ha definido una identidad nacional.
Un primer aspecto que se destaca es considerar a dicha
planta como invención de las culturas mesoamericanas (“…progress
of intelligent people”, “early American scientists”).17 Por lo visto, ya no se
trató de grupos que llegaban a asentarse en algún lugar y tomaban lo
que estaba a su alcance para sobrevivir; a decir de Simpson, aquellas
culturas modificaron dicho cultivo (domesticación y elaboración
de variedades) para alimentar a sus poblaciones. Así, destaca
como en multitud de grupos étnicos -mayas, toltecas, zapotecas,
mixtecas, tarascos y aztecas-, lograron semejante invención (…was
one of the most important achievements of mankind anywhere).18
Pese a reconocer ese “progreso”, en el libro se explica la
manera en la que aquellos grupos indígenas fueron incapaces
de desarrollar otras formas para abastecerse de alimento,
convirtiendo de manera dramática dicha actividad en un
monocultivo (Maize would brook no competitors. It made ancient Mexico
a one-crop country).19 De tal manera que lo anterior limitó a los
pueblos mesoamericanos al menos en dos sentidos: por un lado,
su alimentación habría quedado reducida a esta planta; por otro,
al concentrar buena parte de sus esfuerzos en producirlo, terminó
como factor de “atraso”. El apartado remata sus argumentos
atribuyendo al maíz el grado de destrucción tanto de las culturas
indígenas como de su medio ambiente (Maíze extraits another and
17 Simpson, Many Mexicos, p. 13.
18 Ibid, p. 13.
19 Ibid, p. 14.

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more insidious tribute from her slaves. It is one of the most soil-exhausting
of crops…).20 Su conclusión aparece desde el título del capítulo:
Tyrant; en efecto, un producto cuyo uso provocó una serie de
problemas (deforestación, destrucción de tierras) que, al paso
de los siglos, implicaría desgaste de los suelos y una posterior
insuficiencia alimentaria para su población.
Con todo -y por contradictorio que parezca-, el maíz
sigue siendo símbolo de mexicanidad. Asimismo, llama la atención
que es el único apartado del texto donde da crédito a la población
indígena en un plano general. Retomando el argumento inicial,
aquella población indígena mesoamericana representada por el
historiador estadounidense, pareció apelar a la naturaleza para
constituir uno de sus principales rasgos identitarios.
Negación del pasado
En los años setenta del siglo anterior, Octavio Paz escribió sobre
lo que consideraba “pendientes” de los mexicanos. En específico,
se refería a su historia y a la manera en que cada etapa parecía
negar la anterior. Su conclusión la planteó en forma de pregunta:
“¿cómo reconciliarnos con nuestro pasado?”21
La Conquista sirve de ejemplo, pues hasta la fecha se sigue
considerando como una muestra de barbarie, saqueo y dominación.
Su consecución, el periodo colonial, no ha corrido con una suerte
distinta, pues para muchos aun representa humillación. La fuerza
de toda esa argumentación suele dirigirse a un personaje (Hernán
20 Ibid, p. 15.
21 Octavio Paz, “Prefacio” en Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe.
La formación de la conciencia nacional, p. 18.
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Cortés) y al férreo veredicto en su contra (villano). Ni dicho periodo,
ni tal personaje serían los únicos ejemplos de ese resentimiento que
sigue presente en muchos mexicanos.
Simpson dedica un apartado al extremeño y, en efecto,
comienza por advertir que no hay lugar en nuestro país que haga
alusión al conquistador (pueblo, villa, municipio, ni siquiera algún
parque, colonia o avenida). Incluso señala a quienes, en su momento,
hicieron “investigación” para elaborar su retrato; a dichos trabajos
el historiador estadounidense los considera poco convincentes.22
Al respecto, el autor indica una circunstancia que desde el
punto de vista histórico resulta innegable: In any case it is true that
Cortés put end to Aztec power. And yet, while destroying that civilisation
(or, rather, its political and religious structures), Cortés become the founder
of modern Mexico, unless we are willing to deny all meaning to the word.23
Tal planteamiento puede -y debe- sustentarse en las condiciones
de aquel siglo XVI -incluso antes-: me refiero al cúmulo de lo
que hoy se consideran grandes acontecimientos -hallazgos,
descubrimientos, conquistas-, que abrieron paso a la civilización
moderna. Sin olvidar la destrucción que ello supuso, al mismo
tiempo significó el inicio de algo nuevo; para las Américas, supuso
la constitución de una nueva geografía política que, más adelante,
hará posible la proyección de los Estados nacionales (entre ellos
22 Simpson, Many Mexicos, p. 23. En particular, habla de la arqueóloga
Eulalia Guzmán (1890-1985) -a quien considera “an enthusiastic Cortéshater”-, quien habría representado al conquistador a partir de adjetivos
despectivos (“undersized”, “bowlegged”, “chinless”, “repulsive cretin”). Tales
posturas permanecen y me hacen recordar un acontecimiento relativamente
reciente: el retiro en octubre de 2020 de la estatua de Colón en la Ciudad de
México.
23 Simpson, Many Mexicos, p. 26.

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México). Incluso nuestro autor considera ciertos detalles en sus
decisiones para matizar el actuar del conquistador; en tal sentido,
al compararlo con otros conquistadores de la época como Pizarro
en Perú o Nuño de Guzmán en Nueva Galicia, llega a la conclusión
que Cortés no perpetró masacres innecesarias.
Al terminar el periodo colonial, comenzaría a permear
aquella preocupación expuesta por Paz: el osado capitán español
quedaría como villano y, por extensión, se niega ese pasado
novohispano. Ejemplo de ellos fueron las posturas de liberales
radicales (como I. Ramírez), quienes concluyeron que la tradición
nacional comenzaba con el proceso de Independencia. Simpson lo
expone así: Since Independence, and especially since the Revolution of 1910,
it has been the fashion among the liberals elements to decray of things Spanish,
a fashion which of late has been carried to the absurd extreme of denying
Mexico´s Spanish heritage altogether.24 Hay algo que debe tomarse en
cuenta tratándose de un estadounidense: y es que mientras en
Estados Unidos su Independencia no significó ruptura con su
pasado colonial -tradición, cultura, valores, historia-, en México lo
que acompañó al proceso de emancipación fue no saber qué hacer
con aquello de lo que alguna vez formaron parte. Lo anterior debe
matizarse, pues voces cultas y moderadas del México decimonónico
-por ejemplo, Vicente Riva Palacio hacia fines del siglo XIX-, ya
anticipaban los argumentos de Simpson, en cuanto que Cortés
y su actuar (Conquista) definieron el inicio de lo que al paso de
los siglos será México.25 Lo curioso, irónico y hasta paradójico de
24 Simpson, Many Mexicos, p. 22.
25 José Ortiz Monasterio, México eternamente. Vicente Riva Palacio
ante la escritura de la historia, p. 152 y ss.
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esta referencia, es que Riva esgrimió tales reflexiones durante el
Porfiriato y al amparo de dicho régimen (otro periodo de la historia
nacional que, hasta la fecha, sigue estigmatizado).
Sobre “irregularidades” e “incertidumbres”
Para México, el siglo XIX supuso un periodo de refundación.
Tránsito entre la etapa virreinal y el Estado moderno, durante ese
lapso de tiempo se constituyeron muchas de las bases que aún
sustentan la vida institucional del país. Sin embargo, en un vistazo
a ese periodo de nuestra historia encontramos que dicho tránsito
tuvo su grado de dificultad, y es que si bien se logró romper con
el régimen colonial, durante décadas fue imposible instaurar otro
estable y duradero; también están documentadas las incontables
luchas intestinas que por distintos motivos -monárquicosrepublicanos, centralistas-federalistas, conservadores-liberales,
regiones-centro- se desataron en una sociedad heterogénea
-mestizos, criollos, indígenas, mulatos, negros-; otro aspecto
conocido es el poco desarrollo de las vías de comunicación en
el territorio nacional lo que incidió en la aislamiento de ciertas
regiones, en la consecuente irrupción de cacicazgos, incluso en la
separación de entidades -Texas lo consiguió, Yucatán lo intentó-;
asimismo, ciertas investigaciones indican la condición precaria
-podría decirse al borde del colapso- de la economía nacional; por
si todo esto fuera poco, hay que recordar las invasiones de los
ejércitos estadounidense [1846-48] y francés [1862-66].
Todo este cuadro anómalo, Simpson lo explica de la
siguiente manera: It is not easy to follow the thread of reason through the
generation following the Independence of Mexico. The loosely cemented strata of
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colonial society had split apart in the cataclysm of 1810-1821, and their mending
is still an uncertain and remote aspiration.26 Una pregunta podría orientar
tal planteamiento para el México y los mexicanos de entonces: ¿qué
hacer después de tres siglos de virreinato? No es un asunto menor,
pues durante ese dilatado periodo se forjaron hábitos, valores,
costumbres, solidaridades y todo un entramado de formas de actuar
y de pensar que conformaron una cultura cívica -en este caso, anclada
en el catolicismo. Hacia principios del siglo XIX se rompió con el
dominio colonial español, pero dicha cultura perduraría.27
Tal disyuntiva -entre Dios y la patria-, habría sido para
nuestro autor el comienzo del caos (…the beginning of the age of
caudillos).28 Ante la ausencia de un poder central que impusiera
orden, inevitablemente pulularon los “hombres fuertes” por
todas las regiones del maltrecho país. A lo anterior, es necesario
agregar los parámetros que este historiador estadounidense trae
consigo, como es el caso del republicanismo, la democracia y el
liberalismo (…no body of citizens).29 Por supuesto, México adoleció
por generaciones de una ciudadanía que articulara al nuevo
Estado. Tales condiciones las sintetiza en una ingobernabilidad
crónica (It was a lawless society).30
Por contradictorio que parezca, en ese mar de inestabilidad
Simpson ubica a un personaje que considera fue capaz de apelar
26 Simpson, Many Mexicos, p. 230.
27 Brian Connaughton, Entre la voz de Dios y el llamado de la patria.
Religión, identidad y ciudadanía en México, siglo XIX, p. 99 y ss.
28 Ibid, p. 230.
29 Ibid, p. 230.
30 Ibid, p. 231.
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a la legalidad: Benito Juárez (…the man of law).31 Lo presenta en los
siguientes términos: Juárez faced the most appaling conditions that any
mexican president ever faced, economic and political chaos, but he faced them
confidently, or stoically. He meant to weld all factions into a nation, a nation
ruled by Law.32 Como se sabe, se refiere a que el oaxaqueño de origen
zapoteco como jefe de Estado asumió el mando en momentos de
invasión y luchas intestinas que llevaban décadas, así como de
crisis económicas y políticas constantes. Sin exagerar, el país
experimentaba su mayor prueba para convertirse en Estado
soberano.
En tal línea argumentativa, Simpson -de nuevo-, pone el
dedo en la llaga al señalar lo extraño, anómalo, incluso grotesco
de la experiencia decimonónica mexicana: en este caso, el arribo
al poder -años más tarde-, de Díaz. Cómo fue posible tal némesis,
es una pregunta que el académico norteamericano parece no poder explicar. Al respecto, escribe: It is one of many charming inconsistences of Mexico that Porfirio Díaz, the military caudillo and bitter enemy
of Juárez, should have succeeded the Lawgiver of Oaxaca and ruled Mexico
for a third of century as an irresponsable despot, under the cloak of the liberal Constitution that Juárez and his devoted company had fought so long
to establish.33 Parecería que nuestro autor expusiera el paso de lo
sublime a lo ominoso, de la cordura a la insensatez; en efecto, esas
“encantadoras inconsistencias” devinieron en dictadura (Porfiriato). Al referirse a la Pax Porfirinana, este historiador concluye
que su precio fue alto: It threw Mexico back into de hands o fan irres31 Ibid, p. 270.
32 Ibid, p. 285.
33 Ibid, p. 287.

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ponsable autocracy, without the Law of the Indies or the salutary fear of a
royal visitor to curb it. Theres was no law but the will of Don Porfirio.34 Pero
lo difícil de explicar y comprender no termina ahí, pues resulta
que el gobierno que encabezó aquel “irresponsable déspota”, logró imprimir cierta estabilidad (a costa de las libertades) que la
nación había perdido durante aquella centuria.
Como lo afirma un renombrado historiador contemporáneo, el siglo XIX (no sólo en México, también en América Latina),
da la impresión de haber sido un periodo extraño, cuyo sello se
asemeja al caos y la anarquía.35 Con todo y su dosis de contrariedad, tal disyuntiva resultó el inicio de los modernos Estados
nacionales para la referida región.
El México ¿moderno?
Nuestro autor cierra el texto en cuestión abordando la Revolución
de principios de siglo XX y el régimen que emanó de dicho
proceso. Para Simpson, se trató de una serie de cambios (nuevas
instituciones, nueva constitución, nuevos líderes), pero dentro del
modelo político-económico vigente. Su argumento es el siguiente:
A new capitalist class had come into being during the Obregón-Calles régime:
generals, provincial caciques, and labor racketeers. The money was invested
the land and industry. The revolucionary plutocrats found theirselves same
boat with their ancient enemies, the old-hacendado-clergy-foreigner complex
of Don Porfirio´s day. Like Díaz, Calles was the policeman of the New Order.
He was also the principal beneficiary.36 Ese capitalismo -ya afianzado
34 Ibid, p. 293.
35 Elias José Palti, El tiempo de la política. El siglo XIX reconsiderado,
p. 13.
36 Simpson, Many Mexicos, p. 316.
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en la época de Díaz y que pudo mantenerse durante las etapas
más violentas de la guerra civil-, prosiguió con los nuevos jerarcas
(autodenominados) “revolucionarios”. Si bien sólo se mencionan
a Obregón y Calles, quienes les sucedieron (Cárdenas, pero sobre
todo durante el periodo de Miguel Alemán), configuraron a partir
de una serie de políticas ese “nuevo orden”. Una de esas políticas
fue constituir una institución capaz de aglutinar los diversos
estratos de lo que se llamó “familia revolucionaria”. The Party of the
Revolution, renamed the Institutional Revolutionary Party (the PRI), has
become a vast burocracy with endless proliferations, and each cell is presided
over by a functionary who owes the party his loyalty and his livelihood. The
President is the titular head of the official family and is bound by the same
discipline as the others members. He is the front man of a monolithic hierarchy
and he has obey its mandates. For better or for worse, Mexico has become a
corporate state under the direction of the Party, and it is the President´s job to
make its program work and to see that the Party gets the credit.37 Fundado
en 1929 como Partido Nacional Revolucionario, fue un esfuerzo
estratégico para integrar a los distintos bandos (políticos,
militares) presentes y activos por todo el país. Rebautizado como
Partido de la Revolución Mexicana en 1938, para finalmente quedar
como Partido Revolucionario Institucional en 1946, significó la
institucionalización del corporativismo (fase necesaria para la
estabilización nacional).
Bajo estas condiciones, en el texto se concluye que
ese entramado institucional resultó la base para un Estado
(autoproclamado) revolucionario con tintes paternalistas. Más
precisamente, Simpson destaca dicho welfare state en los rubros
37 Ibid, p. 330.

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político y económico; así, a partir de la década de 1940 el régimen
promovió la industrialización -que nuestro autor califica como
“mito”, al ser protegida por el propio Estado-, creó empresas
paraestatales que siguen operando -con muchas dificultadeshasta la fecha y controló vía corporativismo (sindicatos y líderes)
a buena parte de los contingentes obreros. Todo este parcial y
relativo desarrollo, contrastó con un control cada vez más férreo
por parte de dicho régimen hacia las libertades -individuales y de
grupo. Lo anterior no es un dato menor, pues si bien en este texto
se menciona a grupos opositores como el sinarquismo (a kind of
mexican Carlist crusade… feeding on the myth of Spanish glory)38 y a un
incipiente Acción Nacional (conservative catholic)39, su actividad e
impacto por ese tiempo resultó acotado.
Pero no todo fue política en el sentido más estricto del
término. Muestra de ello fue la serie de acontecimientos artísticos
e intelectuales que acompañaron el proceso revolucionario. Al
historiador estadounidense le llama la atención tal eclosión cultural
que acompañó al movimiento revolucionario y afirma: The Revolution
could hardly fail to stimulate literary expresión, although its turbulence and
the lack of a large reading public prevented a flowering comparable with that
of the plastic arts.40 En efecto, la mención a personajes como Mariano
Azuela, Gregorio López y Fuentes, así como a Martín Luis Guzmán
es por la ponderación de sus respectivas novelas cuya relevancia
se mantiene hasta nuestros días. A ello agrega la notable obra de
artistas plásticos que dio vida al muralismo mexicano.
38 Simpson, Many Mexicos, p. 336.
39 Ibid, p. 340.
40 Ibid, p. 314.
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Al final y pese a los “logros” de la Revolución, dos
circunstancias le preocupan al autor sobre México respecto
a su futuro: por un lado, una agricultura atrasada; por otro,
una población cuyas proyecciones indicaban que en pocas
décadas se multiplicaría. ¿Cómo será posible que este país sea
autosuficiente?
Pocos años más tarde de la primera edición del texto que
abordamos, circularía una reflexión adusta -y, en su momento,
incómoda- acerca de lo que ocurría por ese entonces en nuestro
país. Me refiero a Daniel Cosío Villegas quien publicó a principios
de 1947 un texto titulado “La crisis de México”41 -que, por
cierto, Simpson menciona. Se trató de un diagnóstico y, a la vez,
proyección sobre la situación nacional; planteó una conclusión
(la Revolución había terminado) y se preguntó qué pasaría con
México. En un momento de aparente estabilidad -incluso de
cierto desarrollo-, este académico mostró su preocupación debido
a la ausencia de un programa que orientara a la nación.42 Pero la
mayor de sus preocupaciones era que se repitiera aquello con
lo que la Revolución había terminado: un régimen (Porfiriato)
cuyo pilar fuera -de nuevo-, un hombre fuerte (en este caso,
quien ocupara la Presidencia). La forma como culmina su texto
Simpson respecto a cómo enfrentaría México sus problemas
más inmediatos: acceso a alimentación y explosión demográfica,
41 Originalmente se publicó en Cuadernos Americanos, marzo de
1947. Asimismo, del 1 al 4 de abril de ese año se reprodujo -sin permiso de su
autor-, en el periódico Excelsior. También se publicó en Extremos de América,
FCE, 1949 y en su versión al inglés por University of Texas Press, 1964. Para
este trabajo, utilizamos la edición presente en la compilación El intelectual
mexicano y la política, 2002.
42 Daniel Cosío Villegas, “La crisis de México”, p. 26.

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se asemeja a lo que poco después escribirá Cosío. La referencia
del historiador estadounidense al politólogo mexicano se debe a
que compartieron una misma preocupación en cuanto al devenir
nacional. Resulta llamativo que tal preocupación irrumpiera a
contrapelo de la época; es decir, ambos académicos cuestionaban
el optimismo del régimen.
Consideraciones finales
Puesto que el propósito es acercarnos a un historiador y su
respectiva propuesta historiográfica, ello obliga a reconocer la
peculiaridad del objeto de estudio. Me refiero a que más allá de
cuestiones de enfoque -ubicarlo en una tradición- o aspectos
de tipo técnico -conceptualizaciones, teorías, metodologías-,
las cuales permiten abordar dicho objeto de interés, el intento
no deja de tener su carga subjetiva -especulativa, incluso. De
tal manera que cuando se expone en este trabajo que Simpson
argumenta, señala o refiere tal o cual cosa sobre México y los
mexicanos, hacemos alusión a la forma en la que construimos
nuestro objeto de estudio. En otras palabras, diré lo que ya todos
sabemos y solemos dar por sentado: los datos -en este caso, autor,
texto y época- los construye quien investiga para darle sentido a
su indagación. Lo que se acaba de presentar sobre Simpson y su
libro, es una lectura entre otras tantas posibles a partir de cierta
información que pudimos conseguir y procesar. Así, quedamos
a la espera de más y mejores argumentos que permitan conocer
otras miradas sobre la historia nacional.
Ahora bien, en lo que corresponde al contenido del libro, su
autor recurre a referencias de opuestos; es decir, se plasma cierta
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tensión entre “sujeto de estudio” (historiador estadounidense) y
“objeto de estudio” (México). Parte de tal tensión está presente en
ese “encuentro/desencuentro”, en cómo el observador lidió con “lo
otro”, con aquello que le es “ajeno”, “distinto”, “distante” -idioma,
religión, tradiciones, historia. Ello nos lleva a una tensión más
paradójica: el problema -para Simpson- de acercarse a “lo otro”,
siempre manteniendo la distancia como historiador profesional
que busca objetividad. Así, como integrante de la comunidad
académica estadounidense nota en el vecino del sur condiciones
de “atraso” y “subdesarrollo”, ambos símbolos de una “barbarie”
con la que parece identificar a nuestro país. Por lo anterior resulta
curioso -por decir lo menos-, notar en su escritura cierta simpatía
por dicho vecino y sus habitantes -pese a esa imagen sombría e
inquietante que construye.
Tales nociones acerca de “lo otro” encontradas en la
argumentación del historiador estadounidense, nos remiten a
una serie de métarécits; es decir, aquellas grandes síntesis teóricoconceptuales mediante las cuales la modernidad se legitima a
sí misma. Si, como se ha planteado a partir del punto de vista
historiográfico, el epicentro lo representa Estados Unidos
como cumbre del modelo civilizatorio occidental, entonces les
resultará “legítimo” exponer -e imponer- asuntos relativos a la
democracia, el liberalismo, el progreso encuadrados en una suerte
de “metarrelatos modernos”.43 La historia -como campo que
estudia el pasado- y la historiografía -su expresión más concreta-,
no escapan a esas formas de legitimidad; por tanto, México y
43 Mauricio Tenorio, “De encuentros y desencuentros: la escritura
de la historia en Estados Unidos. Ensayo de una visión forastera”, Historia
Mexicana, vol. XLVI, núm. 4, abril-junio 1996: 916.

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los mexicanos -con sus tradiciones y en sus circunstanciasparecieran quedar fuera de esas meta-narraciones. Quizás por
ello para Simpson fue “difícil encontrar el hilo de la razón” al
indagar la historia de México; sus parámetros de historiador
estadounidense y nuestra realidad no encajaron, a pesar de
tratarse de alguien que se consideró “amigo” del país vecino.
Otro aspecto para destacar es el posible impacto que
la obra de este historiador habría tenido en historiadores
estadounidenses posteriores. De la pléyade de investigadores
interesados en el estudio de nuestro país, en particular ubico a
John Womack, Jr., quien décadas más tarde también tomará una
parte de México como objeto de estudio. Dicha aventura culminará
con la publicación Zapata and the mexican revolution en 1969, donde
-en contraste con Simpson-, la población indígena destaca por
el papel desempeñado en el proceso. La principal diferencia en
la propuesta de ambos autores resulta sutil: en lo que respecta
a Simpson, elabora una historia general, mientras que Womack
hace una investigación especializada sobre un proceso histórico
específico. Pese al detalle señalado, los textos pueden catalogarse
exitosos en sus respectivos ámbitos: Many Mexicos dedicado a un
público general y Zapata a otro más especializado.
Por otra parte, si bien puede identificarse al libro de Simpson
de “divulgación” -termino que mantiene una carga despectiva
en el ámbito académico-, es necesario advertir que los datos e
información que lo sustentan son propios de un trabajo acucioso.
En tal sentido, se advierten dos tipos de fuentes: bibliográfica y
oficial. La primera corresponde a investigaciones de especialistas,
desde aspectos relativos a la industrialización (S. Mosk) hasta
cuestiones culturales (J. T. Lanning). Incluso integró textos que,
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en su momento, renovaron los estudios sobre los pueblos indígenas
(Ch. Gibson), hasta otros que incomodaron al régimen en México
(O. Lewis). En lo que corresponde a la información oficial, el autor
recurre a las Secretarías de Desarrollo y Economía -en particular
para asuntos de geografía, así como aspectos de políticas públicas
durante la primera mitad del siglo XX.
El impacto del texto en la actualidad puede ponderarse
a partir de las menciones por parte de algunos académicos. En
México, Pedro Sanmiguel -citado en este artículo-, es uno de
los historiadores que recientemente ubicó el texto (así sea para
señalar limitaciones y aun cuando no se centre en él). Si ahora
nos acercamos al librito, es para mostrar los posibles ángulos que
existen para el estudio de los procesos históricos. En este caso,
los mexicanos podemos vernos a nosotros mismos a través de la
mirada del otro.
Por último, cabe mencionar algunos aspectos de tipo
metodológico presentes en la propuesta estudiada. En específico,
llama la atención la forma en que el autor sigue los preceptos
del modelo historiográfico dominante del siglo XIX (remitirse
a los “hechos”), propia de la escuela germano parlante.44 Así lo
atestiguan sus datos geográficos (territorio, costas, montañas,
ríos), demográficos (población) o económicos (productividad).
Tal premisa que suele atribuírsele a Ranke -considerado “padre”
de la historia moderna-, apuntaría a consignar “lo que realmente
pasó”. Bajo tal planteamiento, Simpson ve y se acerca a México
como el “hecho” definido por sus condiciones y, al mismo
tiempo, definible por el historiador que lo estudia (a partir de
44 Carlos Antonio Aguirre Rojas, La historiografía en el siglo XX.
Historia e historiadores entre 1848 y ¿2025?, p. 57.

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conceptos, teorías y metodología). Junto a lo anterior -y aunque
parezca contradictorio-, en el libro es posible identificar cómo
su autor “califica” a los mexicanos (“antiguos” y del siglo XX,
novohispanos y decimonónicos); tal presentación del “otro” se
basa -inevitablemente-, en sus inquietudes, pasiones, ideas y
prejuicios -que, por lo demás, todos tenemos. A eso agregaría
la creatividad, la curiosidad y la preparación del autor para (re)
presentar a un país tan complejo como México.

Referencias
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Intervención Cultural, 2004.
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Connaughton, Brian. Entre la voz de Dios y el llamado de la patria. Religión, identidad y ciudadanía en México, siglo XIX. México:
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�Edgar Iván Espinosa-Martínez / Cómo seguir el hilo de la razón…México y los mexicanos

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México: Fondo de Cultura Económica, 2002.
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México en Estados Unidos. México: Instituto de Investigaciones José María Luis Mora/Consejo nacional de Ciencia y Tecnología [Historia social y cultural], 2016.
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forastera”, Historia Mexicana, vol. XLVI, núm. 4, abril-junio 1996: 899-925.
Tenorio, Mauricio. “Viejos gringos. Radicales norteamericanos
en los años treinta y su visión de México”, Secuencia.
Revista de Historia y Ciencias Sociales (1991) 21 septiembre-diciembre: 95-116.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.91

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Sopa de letras: gastronomía y guerra en la
literatura testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla
https://orcid.org/0000-0003-2940-8862
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-99
Email: jose.carrillo@uaslp.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura
testimonial guatemalteca
Alphabet soup: gastronomy and war in Guatemalan
testimonial literature
José Domingo Carrillo Padilla1
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Bertolt Brecht

Resumen: El artículo examina el lugar que ocupa la cocina
y cocinar alimentos en la narrativa testimonial cuya autoría
proviene de militantes de movimientos armados guatemaltecos
que se publicaron durante los años de conflicto armado (1960–
1996) y posteriormente a la firma de los acuerdos de Paz en el
año 1996. El artículo se sustenta en lectura y recolección de
secciones específicas en las cuales comida, cocinar y alimentos
asoman en medio de los relatos bélicos. Además de confrontar un
oponente superior en tecnología y número de hombres, las líneas
de abastecimiento fueron un obstáculo para el despliegue de la
estrategia de guerra revolucionaria diseñada por la insurgencia
guatemalteca.
1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, México. jose.carrillo@uaslp.mx. https://orcid.org/00000003-2940-8862

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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

Palabras clave: Gastronomía, Guatemala, guerra, historia
reciente, literatura.
Abstract: The article examines the place of cooking and cooking
food in the testimonial narrative authored by militants from
Guatemalan armed movements that were published during the
years of armed conflict (1960-1996) and after the signing of the
Peace Agreements in the year 1996. The article is based on reading
and collecting specific sections in which food, cooking and food
appear in the midst of war stories. In addition to confronting
a superior opponent in terms of technology and number of
men, the supply lines were an obstacle to the deployment of
the revolutionary war strategy designed by the Guatemalan
insurgency.
Key words: Gastronomy, Guatemala, war, literature, recent
history

116

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.99

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

El presente artículo tiene como objetivos: primero, conocer el
lugar que ocupa la culinaria en testimonios provenientes de
militantes de movimientos armados guatemaltecos. En segundo
orden, describir las delicias gastronómicas que degustaban los
guerrilleros, sus apreciaciones sobre aromas, colores, sabores de
alimentos destinados al consumo en el frente de batalla. Tercero,
conocer el significado de cocinar, por consiguiente, comer en
medio de la guerra.
Interesa saber cómo era el abastecimiento de víveres
(Schneider, 1966), quien preparaba los alimentos, en qué
condiciones se llevaba a cabo. Conocer qué papel desempeñó
el origen económico y social, el étnico, el género en el ejercicio
de tareas culinarias. A partir de ahí, advertir cómo se concebía
el espacio de la cocina, lugar exclusivo de procesar materia
prima y transformarla en alimentos o lugar de empoderamiento
femenino debido a que las tareas culinarias fueron las primeras
responsabilidades asignadas a las mujeres incorporadas a la
guerra de guerrillas en Centroamérica (Ávila, 2008).
Esta y otras interrogantes son guías que consienten explorar
la vida cotidiana en los campamentos guerrilleros, observar por
medio de recreaciones literarias las jornadas del día a día, mirada
que deja de lado el accionar militar o político, para dar lugar a
explicaciones que hacen hincapié en la interacción existente entre
alimentos, cocina y combatientes en medio de la guerra.
Este artículo se compone de tres apartados principales.
El primero, titulado terminología, orienta teóricamente la
interpretación de la literatura testimonial seleccionada. Incluye la
estrategia metodológica empleada en la escritura de estas páginas.
El segundo apartado, resume contribuciones bibliográficas que
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dedican su atención al consumo de alimentos correlacionados
a la cultura, la política e ingredientes por supuesto. La tercera
sección examina la afinidad existente entre cocinar, comer y
hacer la guerra en Guatemala. Las conclusiones ponen de relieve
los hallazgos relevantes encontrados en el estudio de la dieta
guerrillera.
1. Terminología
Primeramente se definen conceptos apropiados en el estudio del
consumo de alimentos de acuerdo a las fuentes de información
seleccionadas. Por consiguiente, cocinar y comer, son acciones
biológicas y sociales que explican el lugar que ocupa en los
relatos testimoniales la gastronomía guerrillera. No obstante,
la primacía del acto biológico de alimentarse, la acción de llevar
los comestibles a la boca, se encuentra repleto de un conjunto de
significados culturales.
En primer lugar, anotar que dos conceptos claves son el
fundamento de estas reflexiones. Cocinar, concebido como la
acción que incluye la habilidad y competencia en la preparación
de determinada receta; cocina consecuencia de la acción previa
consistente en preparar platillos y comestibles que refuerzan
identidades nacionales. Ambas, el verbo cocinar y su resultado
la cocina nacional o regional se correlaciona con cultura. ¿Por
qué? Porque cultura definida en estas páginas es el intercambio
de significados de acciones gastronómicas. Cocinar y comer son
experiencias culturales porque reconstruyen simbólicamente la
realidad por medio del paladar. Los comensales cuando degustan
platillos se inclinan por gustos y preferencias de condimentos
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cuyo consumo, azafrán por ejemplo, puede señalar fronteras
entre grupos sociales que conocen la sazón de acuerdo al canon
establecido del buen gusto (Giner, 2006), en particular el deleite
y consumo de lujo opuesto al consumo por necesidad.
En los frentes guerrilleros lo usual fue el consumo por
necesidad, es decir, provisiones de alimentos baratos, grasosos,
pesados para la digestión describe Vera Sánchez. Mientras que,
entre las élites políticas revolucionarias, es decir, liderazgos
insurgentes, privó el consumo y gusto por condimentos exclusivos,
recetas sofisticadas, finos licores, además de los buenos modales
de mesa, determinantes en la manera de consumir alimentos
naturales culturalmente tratados por medio de recetas (Vera
Sánchez, 2007).
Si bien, como afirma Aguirre (2017), comer no es una
acción exclusivamente humana, cocinar si lo es, por consiguiente,
al cocinar elegimos, cocemos, combinamos, freímos, lavamos,
ordenamos, picamos, probamos, sazonamos, servimos.
Disponemos de los restos –el recalentado–. Al compartir alimentos
y clasificarlos se imponen categorías de encasillado social. La
cocina, comiéndola en comensalidad, apunta la autora, une
aspectos biológicos –lo que se puede metabolizar– y simbólicos,
lo que se define y comparte como comida (Aguirre, 2017).
Cultura gastronómica desde la perspectiva de estas
páginas, es concebida por los actos cotidianos realizados mediante
el aprendizaje. Aprender a cocinar, comer y departir es una forma
de interpretar la realidad a través de sabores, aromas culinarios,
delicias que contribuyen a fijar en recuerdos identidad familiar,
local, regional, nacional, experiencias repletas de significados
desentrañados mediante descripción densa, es decir, cocinar con
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alguna finalidad cuando hay códigos sociales establecidos qué
definen qué se come, cuándo y con quién. Son como apunta Geertz
(2003), gestos culturales, una pizca de cultura alimentaria armada.
La alimentación ocupa un lugar privilegiado entre los
humanos. Comer, es lo opuesto a la hambruna (Prado Córdova,
2011) y ambas, generalmente se experimentan en países del
tercer mundo como Guatemala. El instinto de cocinar y comer,
advierte la importancia de escuchar el retumbo de nuestras
tripas (Silvertown, 2019), estridencia que nos recuerda que
somos los únicos animales que cocinan. Una breve etapa de cómo
evolucionó ese hábito desde el descubrimiento de la agricultura
y la ganadería y cuáles son sus resultados se encuentra en cartas
y recetarios: menús que ofrecen al lector en dos columnas,
el deleite imaginario de platillos, de acuerdo con el orden de
aperitivos, entradas, plato fuerte, digestivos y postres, en caso de
restaurantes. En la segunda columna, precios de la pitanza.
Los recetarios de cocina del siglo XIX, preservan,
transmiten saberes y sabores culinarios (Vernot, 2018) que
uniforman el gusto nacional a través de sofisticada gastronomía y
su contraparte, el hambre y los hambrientos, sin cuya inclusión no
sería posible contemplar los hábitos de comer o, como los nativos
mesoamericanos, ser devorados por lebreles conquistadores
durante el siglo XVI (Piqueras, 2006). En algunas ocasiones, la
pirámide alimenticia puede invertir su orden.
Cultura alimentaria en Guatemala, es el concepto
desarrollado por Riddle quien lo define como opuesto al consumo
vinculado de comida rápida. Cultura alimentaria (Riddle, 2016)
es, por consiguiente, el proceso de cultivo, cosecha, producción,
preparación y consumo de comida que se inclina por compartir
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y departir el pan y la sal, en comidas corridas, fondas de barrio
o puestos callejeros en horario laboral, o, en ocasiones festivas
que demandan recetas de comidas exquisitas. A su vez, la cultura
alimentaria significa que socialmente se aprendió a comer tal o
cual cocina, asociada con tradiciones e identidades familiares,
locales y nacionales. Cocinar y comer, son acciones que además de
hecho biológico que conviene la supervivencia humana, favorece
la coexistencia incluso en medio de condiciones sociales adversas
como la guerra.
Pero ¿qué tipo de guerra y de combatientes se trata? Sosa se
inclina por denominar como insurreccionales a los contingentes
de revolucionarios surgidos en la segunda mitad del siglo XX en
Latinoamérica con base en dos criterios, uno, compartieron la
protesta armada, dos, diferían en ideología y propósitos (Sosa,
1998). Sin embargo, en estas páginas serán denominados guerrillas
por el tipo de guerra librada por la insurgencia, es decir grupos
insurgentes móviles que llevaron a cabo escaramuzas sin llegar
a establecer batallas como tales, combates de corta duración en
marcos geográficos específicos (Carrillo, 2008).
Si bien, en campañas militares el comestible es un recurso
estratégico que tiene consecuencias en el desenvolvimiento de
combates, en particular cuando estas son responsabilidad de fuerzas
irregulares que enfrentan dificultades en el sostenimiento de líneas
de suministro de víveres, municiones, uniformes, refacciones y
otros recursos necesarios para vivir en montañas, selvas y ciudades
transformadas en zonas de guerra. De igual forma la organización
de la logística alimentaria fue una preocupación constante entre
ambos bandos en guerra, esto se advierte en las declaraciones de
los propios participantes en las filas insurgentes y también tuvo
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consecuencias en las filas del ejército nacional, institución para la
cual fue dificultosa la manutención de líneas de aprovisionamiento
de alimentos como lo han pronunciado oficiales y soldados rasos
de las fuerzas armadas (Vela Castañeda, 2014).
De ahí que la cocina en campamentos guerrilleros es
lugar para entablar conversaciones, disfrutar de un momento de
relajación o ser el recinto de trabajo de chefs y ayudantes, destino
para personas con oscuros pasados. Decidir quienes ocupan
un sitio en la cocina por razones de género o etnia, conduce a
destinar a estas personas a lugares confinados mal aireados
y abrasadores. La cocina es la historia del dolor de cocineros,
lavaplatos y sommelier (Bourdain, 2011).
Sin embargo, la cocina y cocinar puede también ser nicho
de resistencia cultural, de encendidos debates en torno a las
variantes de una misma receta en diferentes regiones del mismo
país. Cocinar sin utensilios, con leña mojada, sin ingredientes
adecuados, fueron condiciones recurrentes en las cuales se
preparaban los alimentos para la tropa. Por consiguiente,
añorar la cocina de casa fueron recuerdos recurrentes entre los
guerrilleros ante la escasez de alimentos que sobrellevaron con
tiradores hábiles en la cacería y la pesca, con pequeñas hortalizas
posteriormente abandonadas o destruidas por las tropas del
ejército nacional en las constantes batidas que realizaban contra
la insurgencia (Cabezas, 1987).
Las habilidades culinarias por razones de género reforzaron
la creencia generalizada según la cual, las mujeres eran apropiadas
para cumplir esta misión. Los relatos de mujeres en armas
describen primero, que los movimientos armados reprodujeron en

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su seno la subordinación de género a causa de repetir estereotipos
tales como la mujer útil en la cocina, organizar fiestas, recaudar
fondos. En segundo orden de ideas, si bien, los mismos relatos
testimoniales de mujeres en armas apuntan que los hombres en la
guerrilla cocinan, lavan loza y ropa mientras ellas portan sobre sus
espaldas leña y combaten (Fallas Arias, 2012). Ambas narrativas
se contradicen entre sí. De una parte los liderazgos eran ocupados
mayoritariamente por hombres, de otra, la aparente distribución
equitativa de responsabilidades en el frente de batalla no significó
que roles y relaciones de poder entre hombres y mujeres fuesen
simétricas (Castrillón Pulido, 2015).
De acuerdo con las líneas precedentes, cocinar y comer
no son usualmente nombradas en las memorias de guerra por
considerarse actividades marginales, no estelares como hazañas
bélicas o pugnas políticas entre líderes y tropa guerrillera. La
bibliografía existente acerca del conflicto armado en Guatemala
se avoca a temáticas ideológicas, militares y políticas; a construir
héroes y mártires cuya actuación oscurece la acción social
colectiva, entre esas formas de acción se encuentra exponer el
significado que tiene cocinar y comer sin las cuales las acciones
heroicas no se hubieran llevado a cabo.
Así pues, existen oportunidades temáticas en el ámbito
de las ciencias sociales enfocados en desvelar significados de
acciones, conductas y rituales que ofrecen posibilidades de
reconstruir la acción social cotidiana de agentes involucrados
en la guerra de guerrillas. Contribuciones que incrementan el
conocimiento de los movimientos armados guatemaltecos que
hacen hincapié en hábitos como cocinar y comer, que dejan por
fuera complacencias teóricas con el proyecto social sustentado
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por aquellas organizaciones guerrilleras.
2. Breve estado del arte
Este apartado, degustado como tentempié, alude al estudio
de las culturas culinarias, realizados por autores cuyo énfasis
fija su atención en la naturaleza de los ingredientes, es decir, el
origen geográfico, la mano de obra que lo produce, el territorio
productivo, el transporte que lo lleva a la mesa. De igual forma,
esta síntesis bibliográfica se refiere a creencias, ritos y tradiciones
sobre determinados alimentos tales como fechas y ocasiones en
que se prepara determinada receta, la tecnología empleada en la
creación gastronómica y su consumo.
La temática que nos ocupa es deudora del viraje
temático de las ciencias sociales y de la historia en particular. El
desplazamiento del énfasis puesto en narrativas concentradas en
acontecimientos y personajes fue abandonado frente al interés
por mostrar las reglas que explican la lógica de la vida cotidiana
(Burke, 1991), entre ellas, estudios de historia social de la comida,
de comer y de las esferas productivas vinculadas al acto biológico
y social de alimentarse puesto que no es la comida por sí misma,
sino las acciones emprendidas por los guerrilleros en el afán de
obtener, procesar y consumir lo que comían en un medio en el
cual privó la escasez, o lo opuesto, fiestas y comilonas.
De ahí que, ambos extremos, las comilonas y hambrunas e
indigestiones fueron el punto de partida que dio lugar primero, al
estudio de la historia de la alimentación a través de información
aportada por fuentes de consulta de distinta naturaleza. El énfasis
se pone en el consumo alimentario de diferentes clases sociales,

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en el contenido calórico de los alimentos, la composición de las
comidas (proteínas, grasas, hidratos de carbono), variedades
de manjares y bebidas, difusión de nuevos productos, nuevos
destilados y excitantes como el café o el chocolate o postres como
cannabis apunta la bibliografía consultada.
La segunda vertiente ha sido el estudio del gusto culinario,
el desarrollo de una cultura alimentaria de personas con pedigrí gastronómico o que fingen tenerlo. Cuyos marcadores son la evolución
de la despensa, conocimiento de recetas de cocina, uso de especias
exóticas como el azafrán en sustitución del achiote, la cuidadosa
preparación de banquetes, festines, la aparición de refrescos y particularmente, la emergencia del gourmet –el entendido en gastronomía– frente al glotón, comensal que engulle lo que le sirvan.
El mismo concepto de arte culinario, continúa Casado, se
aleja de la mesa monótona de las clases bajas repleta de frijoles y
tortillas de maíz lo que pone de relieve el interés de la disciplina
histórica por desentrañar los significados culturales, los cambios
y permanencias inducidos en la cocina que sitúa en el menú la alta
cocina, pero no la comida callejera, infame e indigna de figurar en
recetarios (Casado Quintanilla, 2008).
Pilcher (2006) apunta que además de analizar recetarios
e inventarios de gastronomías nacionales, deberá contemplarse
producción de flora y fauna comestible, hábitos alimenticios,
creación y difusión de cocinas nacionales, así como distinciones de
clase, etnia y género en la distribución y preparación de alimentos,
en el consumo de especias y víveres exóticos preparados bajo la
guía de recetas elegantes. Pilcher también cita el desempeño de
labores culinarias por género. De ahí que, mientras las mujeres
cocinan de manera cotidiana, los hombres lo hacen en fechas
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y ocasiones especiales lo que provoca el demérito del trabajo
habitual de las mujeres al frente de la estufa y el comal. Finalmente,
el autor concluye que es básico contemplar el papel que desempeña
el Estado en la asignación de recursos alimenticios (Pilcher, 2006).
De acuerdo con Laudden (2019), gastronomía, es la
conexión creada entre comida y ser humano. Cocinar es un
acto cultural, puesto que significa lo producido para subsistir,
proporciona la posibilidad de transformar ingredientes naturales
en comida, consumo reconstituyente determinado por el acto
cotidiano de alimentarse, inducido no solamente por razones
biológicas, también por tradiciones inventadas alrededor de
ocasiones festivas. Animales y vegetales constituyen la materia
prima que habilidades culinarias transforman en platillos
suculentos servidos a la mesa (Laudden, 2019).
Los estudios locales, regionales y nacionales que hacen
hincapié en gastronomías de territorios específicos, concluyen
que echar un bocado de alimentos locales refuerzan tradiciones
e identidades específicas a través de viandas ceremoniales, que
rompen con el consumo de comida cotidiana. En las comilonas
ceremoniales participan varias personas en la elaboración de un
platillo que enriquece el imaginario social (Sagastume García,
2015). Por consiguiente, apunta Sagastume, la gastronomía, su
quehacer y consumo refuerzan los vínculos sociales, cuanto más
ceremonial, más tradicional el alimento que se consume.
Existe bibliografía volcada al estudio de cocinas y
comidas en diferentes países de américa latina cuyos principales
productos han sido desde estudios analíticos que ponen de relieve
significados culturales de cocinar y comer (Anleu Villar, 2012),
hasta diccionarios de cocina que explican conceptos usuales en el
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arte de picar y freír así como recetarios y compilaciones que hacen
hincapié en cocinas nacionales con sus variantes regionales tales
como el Pepian (Pipian en México) negro o colorado en Guatemala
o los diferentes tipos de moles en México. Otros son cartografías
territoriales que localizan zonas productivas, procedimientos
de cultivo, cosecha y los resultados, cocinas y recetas regionales
en ámbitos locales, que se subsumen en la invención de cocinas
nacionales delimitadas territorialmente durante el siglo XIX
(Ávila Hernández, 1988).
Cambios y continuidades en las cocinas latinoamericanas se
advierte en reportes de investigación que citan cronistas y viajeros
para rastrear la historia de la cocina a partir del encuentro entre
el mundo mesoamericano y los descubridores y conquistadores
españoles. La fusión culinaria con especies y productos de uno
y otro continente dieron vida a la cocina nacionalista que en el
transcurso del siglo XIX se reivindica como propia de cada país
que busca distinguirse por medio de exquisiteces culinarias
establecidas como nacionales (Pilcher, 2001, p. 230).
Esta revisión bibliográfica explica el interés por estudiar
la gastronomía a partir de fuentes de investigación específicas que
en estas páginas son testimonios de militantes de movimientos
armados de Guatemala. Ámbito de estudio específico que las
ciencias sociales guatemaltecas soslaya, debido a que según esas
interpretaciones, no contribuyen a formar conciencia de clase
que predisponga a las masas a emprender luchas sociales. Olvidan
que antes de luchar, previamente hay que comer.
3. Metodología y apreciación documental
A continuación se desarrolla una breve apreciación documental del
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corpus testimonial seleccionado y la metodología empleada para
extraer los datos que sustentan las reflexiones aquí presentadas.
En primer lugar, apuntar que la información de la cocina
durante los años de guerra en Guatemala, proviene de testimonios
escritos por los propios actores sociales que participaron en los
sucesos narrados (Carrillo, Pensar la guerra desde la historia:
Mujeres y guerrillas en Guatemala, 1960–1996 222–238,, 2006).
No obstante, ha sido de suma utilidad la consulta de literatura
testimonial proveniente de otros paises latinoamericanos con el
propósito de ampliar el horizonte literario de consulta.
En segundo lugar, indicar que la literatura testimonial
en Guatemala goza de una apetitosa producción editorial que
mezcla experiencias ficcionalizadas por el narrador al momento
mismo de recordar pasajes bélicos de la historia reciente del país.
El conjunto de obras sustentadas en testimonios y resultados
de entrevistas, incluyen contribuciones que explican las
desigualdades sociales en el seno de la guerrilla guatemalteca
(Carrillo Padilla, 2007), hasta aquellas inscritas en ámbitos
específicos de historias institucionales de las izquierdas en
Guatemala (Vásquez Medeles, 2019).
En tercer orden de ideas, las referencias a las controversias
que causaba el hurto de comestibles en los campamentos
guerrilleros ponen de relieve las precarias condiciones en las cuales
la insurgencia entabló la confrontación en el país. De ahí que los
reglamentos internos de los movimientos armados estipularan
los cuidados que debían procurarse en el almacenamiento de
comestibles y en su distribución equitativa entre los miembros
de la tropa.
En la elaboración de esta sopa de letras, fueron localizadas
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páginas específicas del conjunto de textos con el propósito de
extraer referencias en las cuales el autor narra la confluencia de
dos acciones básicas en la vida del ser humano, comer y guerrear.
Estas citas textuales conforman el sustento documental que da
soporte a las reflexiones en torno a cocinar, comer, combatir y al
insaciable apetito por conocer nuevas facetas interpretativas de
las guerrillas en Guatemala.
4. Análisis de resultados
El 12 de septiembre del año 1956, el diario El Imparcial publicó,
como lo hacía habitualmente, la columna Rincón, en la cual el autor
anónimo exalta la gastronomía nacional, apunta que se encuentra
a la altura de la literatura clásica de la antigüedad.
Cuando se habla de un gallo en chicha, digno de figurar en
la mesa de algún prócer; o cuando se menciona un tamal
colorado de los que le servían a Mariano Gálvez; cuando
se cita una gallina en mole, de las que hacían las locatarias en tiempo del alcalde Manuel María Herrera; o unos
chiles rellenos dignos de figurar en la Ilíada de Homero.
(Rincón, 1956, p.6)
Beber, celebrar, cocinar, comer es una característica de la
sociedad guatemalteca que inspiró al autor del artículo a imaginar
al Homero de la antigua democracia esclavista griega, degustar
chiles rellenos, rebosantes de grasa. En el día a día o en ocasiones
especiales, el consumo de alimentos induce a la convivencia en
torno a la mesa, degustar con la mirada, el olfato y el paladar, las
viandas bien servidas. Saborear bebidas espirituosas y concluir
con café y postre el opíparo manjar.
Sin embargo, durante el transcurso de la guerra civil
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en Guatemala, mujeres y hombres empeñados en relevar el
poder gobernante por medio de armas no de urnas, enfrentaron
dificultades en hacerse de comestibles necesarios y oportunos
para sostener el proyecto armado y acallar el sonido de las
entrañas de los combatientes. En la literatura testimonial
ocupan un lugar estratégico las referencias de los procedimientos
empleados en la obtención de víveres tales como la cacería y la
pesca, además de la organización de pequeñas hortalizas. En una
sola obra cuantifiqué, de manera preliminar, cuarenta y siete
relatos en diferentes páginas en las cuales aparecen citas de la
cocina, cocinar y comer.
Así mismo, en otros libros empleados en la escritura de
este capítulo, es frecuente localizar pedazos de texto referidos a
las controversias y riesgos que corrían por encontrar alimentos,
preservarlos, transportarlos para finalmente consumirlos
en medio de cocinas improvisadas en las cuales las recetas
también fueron creaciones culinarias del momento ante la falta
de ingredientes. De ahí que, atraídos por el aroma culinario,
restaurantes, cafeterías y puestos callejeros de comida, fueron
lugares idóneos para conspirar, inclusive aquellos localizados en
las cercanías de instituciones de seguridad del estado.
El 7 de febrero del año 1963, Pablo Monsanto apunta
que se llevó a cabo la reunión de una célula clandestina en el
centro de la ciudad de Guatemala, a pocas cuadras del palacio
nacional de gobierno, en el restaurante Fu Lu Sho, de la 6 avenida y
12 calle de la zona 1 (Monsanto P. , 2013). Así pues, los autores

del testimonio incluyen en su narración lugares de la memoria
colectiva, referencias citadinas para generaciones que conocieron
ese restaurante de comida china apropiado para conspirar y
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disimular la clandestinidad en la que transcurría la vida de los
militantes revolucionarios.
El testimonio escrito, sea por el mismo declarante, sea
por intermedio de la autoridad narrativa de alguien que solicitó
esa declaración de vida, se encuentra repleto de información que
se presenta con alusiones y metáforas que hacen del género, una
narración específica que mezcla ficción y realidad. Los comestibles
en sociedades como la guatemalteca en la cual ha privado el
hambre no es la excepción. Las preocupaciones por disponer o no
de qué comer, ponían en peligro no solamente la salud personal
del guerrillero sino la moral, la disposición para ofrendar la vida
exigía en reciprocidad contar con alimentos disponibles.
Para comenzar es oportuno el aperitivo, es decir, referir
la infraestructura necesaria para elaborar alimentos y bebidas
en terrenos de superficie irregular en los cuales las columnas
guerrilleras instalaban sus campamentos. Por medio del desbroce
de maleza se aplanaban montículos de tierra de forma tal que el
paraje pudiera albergar improvisadas habitaciones al aire libre,
cuya privacidad dependía de la densidad de la vegetación. En la
edificación de la cocina se procedía de manera similar, un lugar
apropiado en el cual cupiera el fogón y colgados de lianas y ramas
de árboles las ollas y sartenes de peltre.
Cada guerrillero, además de portar el armamento personal,
incluía en su carga tecnología tales como cubiertos y platos,
algunos con navajas suizas que facilitaban las tareas. Las fogatas
eran importantes para cocinar, obtener calor corporal, secar
ropa y la posiblidad de reunirse junto al fuego con la discreción
debida para que el humo de la fogata no delatara sus posiciones.
¿Quiénes prepararon los alimentos? Las mujeres que participaron
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en las guerrillas centroamericanas ocuparon tres estamentos. El
primero, mujeres de bajo prestigio que ocuparon cargos como
cocineras, enfermeras, cuidadoras de casas de seguridad y niñeras
de hijos de combatientes. El segundo, mujeres de prestigio medio
compuesto por estudiantes o mujeres profesionistas. El tercero
y último, las mujeres de prestigio alto que ocuparon cargos de
comandante (Kampwirth, 2007).
La temática que nos ocupa en estas páginas se refiere a
cocinar, beber y comer en medio del conflicto armado desatado
entre la insurgencia guatemalteca y las fuerzas armadas.
Frente a la asimetría en disposición de recursos existente
entre la insurgencia y las fuerzas de seguridad del Estado, los
comunistas agrupados en el Partido Guatemalteco del Trabajo
(PGT), diseñaron una dieta con el propósito de que la guerrilla
consumiera adecuadamente la cantidad de calorías para sostener
el esfuerzo de guerra.
El régimen alimenticio, incluyó el consumo por día de
dos onzas de frijol precocido acompañados de una cucharadita
de aceite y una pizca de sal dos veces al día. En un vaso de agua,
diluir incaparina con sal y una cucharadita de azúcar dos veces al
día. Tortillas de harina de maíz, hechas a mano por supuesto, café
soluble y dos pastillas de vitaminas diarias (Monsanto, 2013).
El plan de dieta fue desechado por las mismas condiciones
bélicas y porque el medio ambiente del bosque tropical
húmedo atentó contra la fecha de caducidad de los productos.
O por la competencia de roedores y animales que devoraban
los comestibles ocultos en los llamados buzones, pequeñas
excavaciones en las cuales los víveres se almacenaron cubiertos
con bolsas de plástico. En consecuencia, fue recurrente encontrar
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frijoles con gorgojos y latas de alimentos procesados perforadas.
La escasez recurrente provocaba inquietud entre la milicia, lo
que se explica por lo precario de las líneas de abastecimiento, las
cuales consistían en una persona responsable de llevar a casas
de seguridad en la ciudad de Guatemala cada tres o cuatro días
tambos de plástico con agua y víveres (Payeras, 1987).
Con el propósito de educar a la tropa en el consumo
racional de alimentos y bebidas, la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA), redactó un reglamento interno que buscó
disciplinar la conducta de la guerrilla. En ese cuerpo de reglas
denominado Manual del buen combatiente, se hace hincapié en
abstenerse de consumir bebidas embriagantes:
Quien se emborracha pierde el control de sí mismo, comete muchos abusos, comete muchas fallas a su seguridad personal, hace mal uso de su equipo militar y habla
muchas tonterías. Hay que evitar esas actitudes que solo
desprestigian a la guerrilla, escuchar música, participar en
bailes y celebraciones que se realizan de vez en cuando.
(Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas, 1984,
pp. 59-60, 114)
A su vez, el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),
incluyó en sus documentos internos un decálogo de conducta en
el que se prohibía la ingesta de bebidas espirituosas que ocasionó
la captura y asesinato de algunos de sus militantes (Colom, 2000).
Para olvidar las penas ocasionadas durante el exilio, era frecuente
que los militantes expatriados en México se emborrachaban y
deprimían, regodeándose en sentimientos de culpa y soñando
con Guatemala (Saxon, 2017).
No obstante, las prohibiciones existentes, Santiago Santa
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Cruz relata como los mismos comandantes que tuvieron tropa bajo
su mando, rompieron la disciplina establecida en los reglamentos
de conducta interna. Santa Cruz apunta que cuando la columna
guerrillera de ORPA tomó por asalto La Vega, finca localizada en
el departamento de Suchitepéquez el capitán Pancho apareció en
el balcón de la entrada principal de la casa, llamó la atención de
la concurrencia –guerrilleros y trabajadores– mientras blandía en
su mano una botella de whisky. Cuando se retiraron de la finca al
concluir la reunión política y las arengas revolucionarias a coro
con los campesinos, “el capitán Pancho sacó la botella y ofreció un
trago a todos, diciendo esa era la única forma de poder soportar la
vida dura que llevábamos, y fue el primero en empinársela” (Santa
Cruz Mendoza, 2004, pp. 39, 110).
El consumo de licor fue severamente castigado, en
particular cuando se hacía en comunidades indígenas en las
cuales reclutaban nuevos militantes. Cuando coincidía el arribo
de patrullas guerrilleras con la fiesta patronal del municipio
elegido para realizar propaganda armada, Santa Cruz apunta que
se organizaron pelotones de seguridad que tenían bajo su cargo
velar por el orden y amarrar en sus hamacas a los camaradas
borrachos y claveros, este último modismo se refiere a los ebrios
escandalosos y agresivos.
No obstante, las críticas formuladas por Santiago Santa
Cruz, el mismo admite páginas adelante que, contar con un whiskey
y algunos bocadillos para picar de forma ocasional y discreta era
un deleite extraordinario. Pedro Palma Lau, cuyo seudónimo era
Pancho dedica en el testimonio de su autoría, un capítulo a las
bondades que deparaba consumir escocés de reconocida marca

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(Palma Lau, 2010).
Es recurrente leer en páginas de literatura testimonial, los
apetitos por cierto tipo de comestibles imposibles de encontrar en
la montaña tales como café, crema, chocolate, queso, mantequilla
y pan. El hambre atávica de los guatemaltecos que en la soledad
de la selva conducía a los guerrilleros a añorar platillos humeantes
repletos de carnes, frutas y legumbres para aplacar el hambre
periódica, herencia de la pobreza y la desigualdad social y de la
insuficiente y desorganizada logística de la insurgencia.
A pesar de las restricciones, la tropa realizó convivios con
los recursos disponibles para beber y “picar” fruslerías menos
sofisticadas. En improvisadas mesas iluminadas por la luz de luna
y las estrellas, Juan Francisco Saloj, guerrillero del Ejército de los
Pobres (EGP), narró que las celebraciones fueron acompañadas
de comidas y bebidas que ponían en riesgo vida y misiones
encomendadas. En una noche con la discreción del caso, a orillas
del lago Atitlán, situado en el departamento de Sololá, la patrulla
de Juan Francisco organizó una cena. El menú fue el siguiente y el
resultado casi les cuesta la vida. Narra Saloj que:
Asamos carne, agarramos cangrejos y jutes –caracoles–,
además de los famosos gorditos de Venado especial –licor
destilado– que casi no faltaban. Como a las cuatro de la
tarde algunos se retiraron y solo nueve seguimos la parranda. Con unos tragos encima decidimos ir al otro lado
del lago. Nos montamos en un cayuco a pesar de que otros
dos y yo no sabíamos nadar. Como veinticinco metros
adentro del lago, el cayuco dio vuelta. De milagro nos salvamos. (Saloj J. F., 2002, pág. 7)
Cuando concluían las capacitaciones de formación política
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o de entrenamiento en estrategias y tácticas de guerra, lo usual
fue celebrar la finalización de los ciclos educativos, con festivales
gastronómicos: “mataron cuatro cabezas de ganado, hicimos una
gran fiesta. Después regresamos a nuestro campamento. Tuvimos
que despedirnos, hubo quienes lloraron y los tragos no faltaron”.
(Saloj J. F., 2002, p. 9)
Mientras que en ocasión del 24 de diciembre:
el teniente nos llamó a un compañero y a mí, para ir a comprar vino, uvas y manzanas, además de los cohetes para celebrar. A media noche prepararon una sangría con la fruta.
Nos formamos y pusimos a tiro. Disparamos tres balas al
aire y tomamos un vasito cada uno. (Saloj, 2002, p. 10)
Las fiestas decembrinas invadían de nostalgia a la tropa
de la guerrilla, la narrativa de Pablo Monsanto confirma las
añoranzas por el calor de la cocina familiar de los combatientes
campesinos, “aunque sea tamales y un trago de guaro clandestino
se toman” (Monsanto, 2013, p. 85).
Si bien, los convivios no se realizaron con frecuencia,
cuando se llevaron a cabo en ocasión de nupcias, bautizos y
otros eventos socialité fueron realizados en la clandestinidad,
acompañados de bebidas, danza y música. En el texto Los años de la
resistencia, el autor narra “Cuando llegamos a la fiesta la animación
apenas se iniciaba. Había algo de ron, algo de música bailable, y
a ratos se constituían focos de conversación animada” (Sandoval,
1998, pp. 69-71).
La mesa fue otro escenario en el cual la desigualdad
social en el seno de los movimientos armados se hizo presente.
Mientras la tropa guerrillera recurría a cazar, pescar, recolección
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de frutas y legumbres para surtir el puchero, las elites políticas
revolucionarias, tuvieron acceso a otros recursos disponibles,
entre ellos, servir una mesa sibarita. De nuevo es el testimonio
de Santiago Santa Cruz quien detalla la cena servida en casa
del comandante supremo de ORPA, Rodrigo Asturias Amado
conocido con el seudónimo de Gaspar Ilóm. Instalados en casa del
comandante Rodrigo Asturias, luego de beber algún aperitivo y
degustar algunas delicadezas Santa Cruz refiere que:
La cena de despedida se convirtió en una tradición. Personas cercanas al círculo íntimo de Gaspar asistían, él mismo se encargaba de preparar una pierna de cerdo al horno,
que decía ser su especialidad culinaria. El ofrecimiento de
la silla de la cabecera, que regularmente correspondía a su
persona, el brindis anticipado por los éxitos a obtener y el
disfrute de una mesa bien servida, culminaban el tiempo
de estancia afuera. (Santa Cruz, 2004, pág. 33)
A diferencia de una mesa refinada, en la cual se degusta
pierna de cerdo horneada acompañada de verduras cocidas cuyo
maridaje apropiado es vino tinto. Este menú contrasta con la
carta de Saloj. Mientras unos disfrutaron de una velada bohemia
acompañada de recetas de alta cocina, aperitivos y vinos, la tropa
regular realizó el convivio a las orillas del lago. De manera que
alimentos, bebidas, consumo, preparación, diferían entre uno y
otro segmento del mismo movimiento armado. Sin embargo, a
pesar de la desigual presentación de mesa y platillos de comida
advertidos en los textos citados, en condiciones adversas,
comandantes y tropa regular comieron lo mismo y soportaron
hambrunas a excepción claro está de la cúpula política de la

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�José Domingo Carrillo-Padilla / Sopa de letras: gastronomía y guerra en la literatura

insurgencia que residió fuera del país.
A medida que las incipientes organizaciones armadas
en Guatemala iniciaron su implantación en las regiones del país
elegidas en función de estrategias de guerra definidas previamente,
una de las dificultades fue sostener líneas de suministro de víveres
regularmente. A causa del asilamiento establecido por razones
geográficas entre la ciudad y la montaña, y por la misma presión
de las fuerzas de seguridad del estado, las hambrunas fueron
recurrentes entre las columnas guerrilleras.
De ahí que la organización de bases de apoyo entre la
población rural de indígenas y ladinos fuese estratégica en el
abastecimiento de racionamientos. Monsanto (2013) narra que
en una de las marchas guerrilleras en la Sierra de las Minas, el
hambre, la sed, y las inclemencias del clima causaron estragos
en la tropa. Al anochecer, cuando arribaron al campamento, dos
lancheros conocidos les llevaron algo de comer, la cena consistió
en una lata pequeña de sardinas, y dos panes para cada uno.
El harina de maíz, azúcar, arroz, incaparina, y otros
productos eran transportados en las espaldas por porteadores
quienes además del armamento personal, echaban sobre sus
hombros la dieta de sus camaradas en “bultos” de alimentos
que después serían enterrados y debidamente embolsados para
resistir las inclemencias del tiempo en la selva. Dicha tarea
provocó que el responsable, por falta de tiempo ante las difíciles
condiciones topográficas, decidiera hacer solo dos comidas al día
luego de subir todos los bultos (Monsanto, 2013).
En vista de las dificultades ocasionadas por la escasez de
alimentos, las habilidades para la cacería eran fundamentales para

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sobrevivir. Cuando el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)
inició sus operaciones de implantación de frentes guerrilleros.
Durante la travesía hacia el Chixoy, “uno de los acontecimientos
memorables fue la cacería del venado moro” (Payeras, 1984, p.
57), carne que satisfizo la necesidad de consumo de proteínas.
Sin embargo, los cambios abruptos de dieta ocasionaron
estragos en la salud del aparato digestivo de la insurgencia.
En épocas de abundancia alimentaria, en el campamento de
Las Orquídeas, según narra Monsanto, el arribo de carne
prensada, sardinas, chorreadas, tortillas de maíz salteadas con
manteca de cerdo, lo que provocó diarrea entre los guerrilleros
desacostumbrados al consumo de grasa por algunos meses
(Monsanto, 2013).
Los rituales para engullir los alimentos estuvieron
rodeados de misterio. Según Monsanto (2013), en algunas
ocasiones con el objetivo de preservar la identidad de los
combatientes, usaron gorras pasamontañas de tal manera que los
rostros permanecieran ocultos. Sentados en círculo en torno a la
fogata pero de espaldas a la misma para no observarse mientras
comían. Esta extraña etiqueta contribuía a la seguridad y
clandestinidad de los hombres y mujeres alzados en armas.
Conclusiones
En conclusión y de cara a nuevas investigaciones que incrementen
nuestro conocimiento sobre la cultura alimentaria de las fuerzas
guerrilleras, estas páginas ponen de relieve en primer lugar, el
papel desempeñado por los alimentos, cocinarlos y consumirlos
en las filas de los movimientos armados. La posesión y consumo

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no autorizado o el hurto de los mismos en campaña, podía
concebirse como faltas a la disciplina militar, en particular cuando
la escasez provoca desavenencias entre la tropa hambrienta.
En consecuencia, la pena de muerte podía considerarse para
alguien que sin la debida autorización consumiese algo de leche
condensada y azúcar, por ejemplo.
Acciones como cazar, pescar con anzuelo y atarraya,
recolectar hortalizas y frutos fueron los procedimientos empleados
para hacerse de comida en los días de la selva. El proyecto
revolucionario de guatemaltecos indígenas y ladinos empeñados en
cambiar el país tuvo su primer obstáculo en la logística alimentaria.
Así como los testimonios describen con detalles alimentos y
cocinas de la misma forma aparecen con frecuencia descripciones
de la desnutrición que asoló a los frentes guerrilleros. Retratos de
las consecuencias físicas ocasionadas por la inadecuada ingesta
de proteínas y carbohidratos provocan una imagen de guerrillas
famélicas, mujeres y hombres errantes en medio de la selva con
retazos de uniformes de campaña pegados a los huesos.
En segundo lugar, los testimonios son prolíficos en
mostrar flora y fauna consumida en la montaña que obtenían por
medio de caza y pesca como fue narrado en páginas aneriores. Sin
embargo, a inicios de la década de los años ochenta, en medio de
la ofensiva militar lanzada por el ejército nacional, la precariedad
alimentaria fue agobiante para las columnas insurgentes que
debieron proteger a los refugiados indígenas que huían de las
campañas de tierra arrasada.
Gustavo Porras apunta que “La gente que huía del ejército
era recibida “aquí no van a pasar hambre, tenemos un poco de
comida. Vamos a matar esas gallinas, ese chivo. Todos vamos a
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lograr comer algo y descansar” (Porras Castrejón, 2008, p. 55).
Además de alimentos procesados que escasamente llegaron
a sus manos por las dificultades en el transporte debido a la
vigilancia establecida por las fuerzas armadas en carreteras y
veredas. No obstante, las dificultades geográficas y las de control
policial, el consumo de granos básicos tales como maíz cocinado
en diferentes formas como tortillas o combinado con otros
productos que formaron la dieta junto a legumbres silvestres y
tubérculos son citados en las páginas de los textos. De igual forma
la algarabía cuando la cacería les favorecía y podían disfrutar de
carne asada de animales como venado o monos aulladores entre
otros. El consumo de bebidas tales como café, té o refrescos era
menos frecuente. Eran delicadezas que en contadas ocasiones
podían disfrutar, así como de cigarrillos y un trozo de chocolate.
Los convivios sociales abrieron la puerta para consumir
alimentos y bebidas que no fueron del diario vivir. En esos
episodios autorizados de felicidad colectiva, debido a que eran
actos que culminaban acciones educativas entre la tropa o
reunión de líderes de la insurgencia en las cuales el menú difería
por el origen económico y social de los comensales. De una parte
los gourmet conocedores de recetas y maridajes entre manjares y
vinos, comidas horneadas sazonadas de acuerdo a recetas que
celosamente se guardaban, tanto como los planes de guerra.
Mientras de otra parte se encuentra la tropa regular,
aquellos cuyos oscuros orígenes económicos y sociales los hacían
comer sin distinguir las diferencias de sabor que le imprimen
el achiote o el azafrán al arroz. Eran quienes conocedores de la
jungla, sabían qué frutos y qué animales eran comestibles. Por
consiguiente, lo devoraban todo, incluidas las entrañas de los
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animales. En esas condiciones tanto tropa como estado mayor de
la insurgencia consumían los mismos alimentos. Eran ocasiones
especiales las que indicaron que del plato a la boca se encuentra
una sopa repleta de significados sociales y culturales en el ritual
de la pitanza que indicaba, junto con el obsequio de un Rolex, los
tiempos de volver a la guerra en las montañas de Guatemala.
En la mesa la desigualdad social la indicaba el menú, la
disposición de los cubiertos, las maneras de mesa, los comensales
y las marcas e ingredientes de alimentos y bebidas. Mientras que
durante las campañas militares cocinaron por igual hombres y
mujeres. Fue en los frentes urbanos de la insurgencia en los cuales
las mujeres tuvieron la responsabilidad de la logística alimentaria.
En algunos casos no solamente cocinar, también barrer y trapear,
lavar ropa y ser niñera de hijos de combatientes. Así pues, en el
frente de batalla cocinar y alimentar a la tropa podían ser tareas
compartidas por hombres y mujeres, sin embargo, como se anotó
en páginas anteriores, la igualdad en el plano de acciones tácticas
o de índole doméstica como cocinar o lavar ropa, no significó que
las relaciones de poder en el seno de los movimientos armados
fueran igualitarias, los privilegios sociales seguían siendo
masculinos y mestizos.
Quisiera concluir estas páginas con una anécdota personal.
Durante la realización del trabajo de campo en Guatemala, tuve
la oportunidad de convivir con desmovilizados de la guerrilla
en la colonia 29 de diciembre localizada en el departamento de
Chimaltenango. En una ocasión, me encontraba en casa de una
pareja de ex combatientes del Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP) ambos indígenas kakchiqueles. Después de entrevistarlos
nos sentamos a la mesa a comer.
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Mientras el esposo y yo comíamos, frijoles, tortillas,
bebíamos café, preparados por la mujer de la casa. Ella permaneció
de pie, a un lado de su marido, solícita por si se ofrecían más
tortillas, frijoles o algo de beber. Ella tomó asiento y consumió
sus alimentos cuando ambos no retiramos a la habitación que
cumplía funciones de dormitorio y sala de estar a continuar con
la entrevista. Cuando me retiré a buscar la salida para abordar
el transporte hacia la ciudad, me obsequiaron un tamal de viaje.
Buen provecho.

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas: a
doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame
https://orcid.org/0000-0001-9382-9878
Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2024, Carrillo Padilla, José Domingo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author
and source are credited.

DOI: https://doi.org/ 10.29105/transdisciplinar3.6-80
Email: alonso_hd28@hotmail.com

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Análisis de la libertad religiosa en México y
Chiapas: una exploración doctrinal, normativa y
socio-religiosa
Analysis of religious freedom in Mexico and Chiapas:
a doctrinal, normative and socio-religious exploration
Luis Alonso Hagelsieb-Dórame1
Resumen: El presente artículo de investigación tiene como
objetivo realizar un análisis del derecho fundamental a la libertad
religiosa, abocado al examen doctrinal y normativo, en donde se
contempla la legislación internacional, sin embargo, se enfoca en
la normatividad nacional.
Por ello, realiza análisis cualitativo y cuantitativo en torno al
objeto de estudio en lo que respecta a la realidad socio-religiosa
que se vive en México y en el Estado de Chiapas.
La importancia de este tema es que México se encuentra como
segundo país del mundo con más ciudadanos que profesan
la religión católica, pero, el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos seguidores de la mencionada
religión y con más ciudadanos que no profesan ninguna religión.

1 Universidad de Sonora. Nogales, Sonora, México. alonso_hd28@
hotmail.com https://orcid.org/0000-0001-9382-9878

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Desde una realidad socio-religiosa de la actividad estatal como
eclesial que se vive en México y Chiapas es de suma importancia
el tema, dada la evolución normativa estatal que pasó de ser
un estado confesional a ser un estado laico con los efectos y/o
complicaciones que esto conlleva.
Palabras clave: laicidad, libertad religiosa, pluralismo religioso, religión
católica
Abstract: The objective of this research article is to carry out an
analysis of the fundamental right of religious freedom, focused on
doctrinal and normative analysis, where international legislation
is contemplated, however, it focuses on national regulations.
For this reason, it contemplates a qualitative analysis around
the object of study and also a quantitative analysis regarding the
socio-religious reality that is lived in Mexico and in the State of
Chiapas.
The importance of this issue is that Mexico is in the second
country in the world with more citizens who profess the Catholic
religion, but the State of Chiapas is the federative entity that
has fewer followers of the religion and the entity with the most
citizens who do not prosecute any religion.
From a socio-religious reality of state activity as an ecclesiastical
one that is lived in Mexico and Chiapas, the issue is of the utmost
importance, given the state normative evolution, it went from
being a confessional state to being a secular state and the effects
and/or complications that this entails.
Keywords: Catholic religion, religious freedom, religious pluralism,
secularism.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Introducción
Partiendo de la realidad socio-religiosa que se vive en México,
fuese un error comenzar con la premisa de que México es un
Estado laico, sin antes conocer los antecedentes. Partiendo de
ello, es importante reconocer el contexto señalando que México
a lo largo de su historia fue un estado confesional a partir de la
conquista española, señalando como única la religión católica,
pues bien imponía a la religión católica como religión oficial del
estado mexicano, prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra.
Con el paso del tiempo y la evolución socio-religiosa y
múltiples reformas constitucionales dieron pie al status jurídico
estatal de Estado aconfesional, en donde se enfatiza en la libertad
religiosa de una manera parcial, pues bien, el Estado versaba en
su legislación la protección en el ejercicio del culto católico y de
las demás religiones.
Al examinar la evolución socio-religiosa fue a partir de
la constitución de 1917 cuando México contempla en todo su
esplendor a una verdadera libertad religiosa a partir del Estado
laico, sin enfatizar a ninguna religión y adoptando el pluralismo
religioso, sin embargo, y como se verá en las siguientes líneas el
reconocimiento constitucional se encuentra, pero en la práctica
difiere en sus actividades propias.
En relación con el estado de Chiapas, la realidad es
importante ya que se encuentra con la entidad federativa con
menos católicos, con más indígenas y con más personas que
declaran no tener religión, genera una combinación que se ha
llamado “cristianismo indígena” con la creación muy particular
de su estilo de vida, por ejemplo, el templo de San Juan Bautista, o
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

mejor conocido como “San Juan Chamula”, en donde se practican
expresiones religiosas católicas y mayas, única del país.
Partiendo de la situación particular, es menester reafirmar
el planteamiento del problema que versa en la relación jurídica de
actos religiosos en México y Chiapas, enfatizando en la relación
entre los mismos, buscando la premisa de Estado laico o Estado
confesional a partir de las prácticas de culto religioso, procurando
una verdadera libertad religiosa.
Ahora bien, es necesario esclarecer los principales
conceptos que se utilizarán, por ello, Soberanes (2001) define:
La libertad religiosa es que el Estado garantice a todos
sus ciudadanos la posibilidad de escoger y adherirse a los
principios religiosos que deseen, a llevar a cabo todos los
actos externos que dichos principios exigen, asociarse
con otros para realizar tales conductas y a obtener las facilidades para todo ello (p. 43).
Dicha libertad religiosa se encuentra adoptada en la
normatividad internacional, siendo a juicio propio la más
adecuada, el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos (2015), señala la libertad de religión como:
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento,
de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad
de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de
manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza,
la práctica, el culto y la observancia. (ONU, Párr. 27)
Siguiendo la misma sintonía, en el ámbito internacional, la
Corte Interamericana de los Derechos Humanos ( vid en Arlettaz,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

2011), reconoce en el artículo 12 el derecho a la libertad de conciencia
y de religión, que permite que las personas conserven, cambien,
profesen y divulguen su religión o sus creencias religiosas. Es decir,
un derecho de libertad, en cuanto se reconoce la libre coacción e
interferencias en el actuar personal, tanto de acción u omisión en
el ejercicio de la libertad religiosa (Palomino, 2020).
Por ello, la libertad religiosa se distingue en lo particular
en dos vertientes, por un lado, la faceta positiva, que aboca a las
implicaciones que se tiene desde lo personal hasta la sociedad,
pues, contempla la libertad de culto y de creencias; y la faceta
negativa, que significa que nadie puede ser obligado a creer ni
adherirse o ser clasificado en razón de las mismas.
En lo que corresponde a la actividad de la libertad religiosa,
la Suprema Corte de Justicia de la Nación señala que posee dos
vertientes, por un lado, la faceta interna establece que la libertad
religiosa se relaciona íntimamente con la libertad ideológica,
atiende a la capacidad de los individuos para desarrollar y actuar
de conformidad con una particular visión del mundo en relación
del hombre con lo divino, además protege en contraposición a
ideas; y, por otro lado, la faceta externa se refiere a su multiplicidad
en relación con diversos derechos individuales como son libertad
de enseñanza, de expresión y de reunión.
Por ello, se puede afirmar que el derecho a la libertad
religiosa es de cierta manera intrínseco, ya que todo ser humano
es libre de influencias, es decir, libre de creer o no de no creer,
en algo o en alguien, de profesar o no hacerlo, salvo los casos de
las limitaciones prescritas por la ley o bien cuando esta libertad
afecte a un tercero, a lo que señala el Pacto San José. En su artículo 12 señala las limitaciones de la libertad religiosa que son las
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prescritas por la ley y que son necesarias para proteger los derechos y libertades de terceras personas, así mismo, su seguridad,
el orden, la salud o la moral públicos (Arlettaz, 2011).
El efecto socio-religoso en la vida diaria, es de suma
importancia, como bien menciona Garland (1999): “La convicción
religiosa y la sensibilidad humanitaria desempeñaban un papel
crucial en su motivación y en su comprensión del proceso reformador”
(p. 239). En el ejercicio del derecho a la libertad religiosa tanto en
su actuar particular como en sociedad, por ello, como menciona
Vicenzo (2015): “La acción social es resultado de la interacción entre
varios individuos se desarrolla sobre un escenario ideal” (p. 22).
El mismo escenario ideal ha ido evolucionando a través de
los tiempos, México pasó de ser un estado confesional a un estado
aconfesional, generando así un estado laico y los efectos que ello
conlleva son importantes, más como se verá a continuación en
la relación entre el Estado de Chiapas y el panorama nacional
partiendo de la interrogante ¿México es un Estado Laico o
aconfesional en la práctica?
Libertad religiosa normatividad nacional
Antes de abordar el tema de la libertad religiosa desde la
dimensión actual mexicana, es necesario conocer el actual estatus
socio-religioso en que nos encontramos, siendo un estado laico,
por su principio de laicidad en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Ahora bien, al mencionar Estado laico implica que no se
requiere de la religión para mantener la cohesión social ni para
establecer la unidad nacional:
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Por lo anterior, es menester definir “Estado laico” por lo
que se puede aludir es que el Estado ya no requiere o necesita del
elemento de la religión como elemento para la unidad nacional
y/o integración social. Ahora bien, el elemento laicidad viene a
referir al régimen social en donde las instituciones políticas no
se encuentran legitimadas por la soberanía popular y ya no por
los elementos religiosos. Afinando aún más el concepto de Estado
laico, es cuando el origen de la soberanía recae en el pueblo y ya
no en un elemento religioso como tal (Adame, 2016).
Actualmente México, es considerado como estado laico,
pues bien, la norma suprema desde 1917 lo menciona en su
artículo 24:
Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa
que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, en los templos o en su
domicilio particular, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. (Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos [CPEUM], p. 2)
Consagrando así la libertad de culto y bien la separación
Iglesia-Estado.
Pero, lo anterior no fue siempre así, como se mencionó con
anterioridad, el estatus mexicano de ser un estado confesional
ocurrió desde la conquista de España, pues bien imponía a la
religión católica como religión oficial del estado mexicano,
prohibiendo el ejercicio religioso de alguna otra, como lo menciona
en su artículo 12 la Constitución de Cádiz (1812) “la religión de la
nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica,
romana, única verdadera. La nación la protege por leyes sabias y
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra” (p. 3). Aunado a
lo anterior nos encontramos con la Constitución de Apatzingán
(1814) que también denota el estado confesional señalando en su
artículo 1 lo siguiente: “la religión católica, apostólica, romana, es
la única que se debe de profesar en el Estado” (p.2).
Como podemos analizar desde esta perspectiva
comparativa, la relación de la religión católica con el Estado
es patente, sin embargo, como se mencionó a partir de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917
se crea una verdadera libertad religiosa, adoptando un pluralismo
religioso en toda la República Mexicana.
Ahora bien, el derecho a la libertad religiosa se encuentra
reconocido y protegido en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos en los artículos 1, 3, 24 y 130. En lo
que respecta al artículo primero queda prohibido cualquier tipo
de discriminación, incluyendo la religiosa; en el artículo tercero
tenemos el fundamento de que la educación debe de ser laica, es
decir, ajena a cualquier doctrina religiosa.
El artículo 24 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos señala que: “Toda persona tiene derecho a la
libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a
tener o adoptar, en su caso, la de su agrado” (p. 27); también la
libertad de practicar las ceremonias, devociones o actos de culto,
manifestar ideas religiosas y de asociarse pacíficamente con fines
religiosos; y, por último, el centésimo trigésimo menciona el
principio histórico de la separación del Estado y las iglesias.
Dicha separación entre Estado e Iglesias tiene como
finalidad el principio de laicidad, que a bien aboca a la libertad de
soberanía en relación al régimen social en donde las instituciones
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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

políticas se encuentran legitimadas por la soberanía popular y no
por elementos de índole religioso (Blancarte, 2000).
Y lo curioso es que la fundamentación principal del estado
laico mexicano, no se encuentra en la Constitución Politica de
los Estados Unidos Mexicanos, que no lo menciona, sin embargo,
en una ley secundaria sí, siendo esta la Ley de Asociaciones
Religiosas y de Culto Público (2015) en su artículo 3 menciona
“El Estado mexicano es laico.” (p. 2)
Dada la importancia de lo anterior a nivel social, el modelo
secular se ha convertido prácticamente necesario en sociedades
caracterizadas por su diversidad religiosa, tanto en lo particular
como en lo plural, donde se busca establecer un entorno de
libertad y plena autonomía y coexistencia pacífica (Blancarte,
2004). Con base al principio de laicidad propuesto y protegido
por la normatividad mexicana, dio pie a una serie de factores
socio-religiosos como se verá a continuación.
Pluralismo religioso
En lo que respecta a la vida socio-religiosa de México, se refleja
una latente diversidad de religiones, convocando al pluralismo
religioso, siendo esta una realidad evidente y permanente. En la
cual se observa que ha habido, hay y habrá, un pluralismo religioso
cambiante a partir de los cambios socio-culturales. Abocado lo
anterior a las raíces del hombre de o para acceder a dicho ente
divino (Guerra, 1999).
En la actividad punitiva del Estado Mexicano, es preciso
señalar también las obligaciones que se tienen ante la pluralidad
religiosa y qué postura deberá de adoptar, por tanto, la Suprema
Corte de Justicia de la Nación establece:
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Este derecho impone ciertos deberes a cargo del Estado
para que se pueda materializar. Al respecto, es preciso que el
Estado asuma un rol neutral e imparcial frente a las diversas
religiones que se profesen en su territorio y se ha indicado
su deber de promover la tolerancia entre los diversos grupos
religiosos. Asimismo, el Estado debe abstenerse de intervenir
injustificadamente en la organización de las comunidades
religiosas, y reconocer que la autonomía de estas asociaciones
es indispensable en una sociedad democrática. A través de estas
garantías de protección y abstención el Estado se asegura de que
los creyentes puedan efectivamente ejercer su libertad religiosa y
que no se les inhiba de su expresión tanto en su ámbito interno
como en el ejercicio de un culto público (como se citó en Ibarra,
2021).
En el rol neutral e imparcial que asume el Estado Mexicano,
uno de los señalamientos más importantes es la tolerancia y el
respeto entre las diversas asociaciones religiosas, por tanto, el
Estado como las y los ciudadanos, debemos de respetar y tolerar
de ser así, las creencias y pensamientos de terceras personas, aun
cuando no sean similares a las propias, generando una armonía
vital en el entorno social (Habermas, 2003).
Ahora bien, una vez presentada y explicado la teoría,
se procederá al análisis de una serie de datos cuantitativos con
relación a México y en concreto al estado de Chiapas.
En lo que respecta al contexto nacional presentado por
el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a partir
del Censo de Población y Vivienda la base más actualizada es
la del 2020, en el cuestionario básico en el punto número III.
Características de las personas, en su apartado 4. Religión hacen
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la interrogante: ¿Cúal es la religión de (NOMBRE)? ANOTE LA
RELIGIÓN. Donde nos arroja los siguientes datos:
En una población total de mexicanos de 126,014,024,
nos señala que la religión católica es la más abundante con una
población de 97,864,218, correspondiente al 77.7% de la población.
Como se verá en la siguiente tabla:
Tabla 1
Religiones en México e índice de población
Religión

México

Población

Católica

77.7%

97,864,218

Cristiana

5.4%

6,778,435

Evangélica

1.40%

2,387,133

Testigo de Jehová

1.9%

1,530,909

Otras religiones

0.2%

70,376

Sin adscripción religiosa (creyente)

2.5%

3,103,464

Sin religión

8.1%

10,211,052

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020).

También, dicho estudio nos muestra las edades ahora en
lo especifico de las y los ciudadanos que pertenecen a la religión
católica, como se muestra en la siguiente tabla:
158

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 2
Católicos en México por edades
Edades

Población

0-4 años

7,636,526

05-14 años

16,856,570

15-29 años

22,877,586

30-44 años

20,677,387

45-59 años

16,360,990

60-74 años

9,051,666

75 años y más

3,400,460

no especificó

3,133

Total

97,864,218

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En donde se puede ver, a simple vista, que la mayoría de
ciudadanos que profesan la religión católica se encuentra entre
los 15 y 29 años de edad y la minoría de esta se encuentra en los 75
años en adelante, también, siendo la menor parte del muestreo la
que no se especifica.
Cabe destacar en este momento, que México es un Estado
laico, como se mencionó con anterioridad, un estado neutro,
donde no establece una religión como oficial, tampoco ejerce
algún tipo de apoyo alguno o bien alguna imposición implícita,
sin embargo, domina la religión católica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

Ahora bien, en lo que respecta al contexto Chiapaneco
el mismo estudio proporcionado por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) a partir del Censo de Población y
Vivienda señala que cuenta con una población total de 5,543,828
de los cuales nos arroja los siguientes datos:
Tabla 3
Religiones en Chiapas e índice de población
Religión

Chiapas

Población

Católica

53.8%

2,985,644

Cristiana

5.1%

282,888

Evangélica

3.8%

211,848

Testigo de Jehová

2.5%

141,167

Otras religiones

0.03%

1,974

Sin adscripción religiosa
(creyente)

0.3%

17,966

Sin religión

12.5%

695,496

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020).

En una población total de Chiapanecos de 5,543,828.
Donde nos señala que la religión católica es la más abundante, con
un 53.8% del total de la población. También, dicho estudio nos
muestra las edades ahora en lo específico de las y los ciudadanos
que pertenecen a la religión católica, como lo verá en la siguiente
tabla:
160

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Tabla 4
Católicos en Chiapas por edades
Edades

Población

0-4 años

281,205

05-14 años

612,134

15-29 años

750,742

30-44 años

602,542

45-59 años

422,465

60-74 años

228,978

75 años y más

87,550

No especifico

28

Total

2,985,644

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2020)

Y bien, tomando en cuenta la dimensión que aboca a las y
los que pertenecen a la religión católica en Chiapas, se añade que
se encuentra la mayoría de fieles entre los 15 y 19 años de edad,
por otra parte, la minoría se encuentra de los 75 años en adelante.
Lo curioso es que el Estado de Chiapas es la entidad
federativa que cuenta con menos ciudadanos adscritos a la religión
católica, por otra parte, también es el Estado con menores índices
de ciudadanos que profesan alguna religión, y por consiguiente
es el Estado con mayor número de ciudadanos que no profesan
ninguna religión.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

De acuerdo con Vicenzo (2015): “La religión normalmente
une, pero los conflictos religiosos se encuentran entre los más
sangrientos de la historia humana, frecuentemente con el objetivo
de la eliminación del enemigo “infiel” de la faz de la tierra” (p.
16). Desde una particularidad específica del Estado de Chiapas a
partir del Estado Laico sufre una serie de adhesiones religiosas de
distinta índole, no siempre fueron pacíficas. La transformación
de las creencias y afiliaciones religiosas de la población en
Chiapas ha sido evidente debido a los conflictos que han surgido.
En varios municipios, la diversidad religiosa ha desencadenado
enfrentamientos violentos que, en apariencia, tienen un trasfondo
religioso (Bastian, 2008).
Partiendo de lo anterior, y desde la realidad de Chiapas,
varios son los conflictos religiosos que se han vivido en la entidad
entre católicos y protestantes, uno de los más emblemáticos es
la rebelión de Catarina de San Juan del siglo XVIII, en donde
se vivieron tensiones por razones religiosas entre comunidades
indígenas y frailes franciscanos que buscaban imponer la religión
católica, sin embargo, no pudieron y concluyo con la ejecución de
Catarina de San Juan. O bien por mencionar conflictos actuales,
el conflicto de San Juan Chamula de 1994 que se produjo entre
población católica-indígena y grupos protestantes, centrándose
en el control de las prácticas religiosas y la autoridad local,
abocándose a una amenaza por sus tradiciones religiosas,
resultando en la expulsión de los protestantes de la región. Y
similar a ello, las disputas en Zinacantán en el año 2020, donde
las disputas se centraron por tierras y recursos entre católicos y
protestantes, que también resultaron expulsados de la comunidad
los protestantes.
162

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

A partir de lo anterior, se puede ver una clara diversidad
religiosa, sin embargo, la intolerancia y hasta cierto punto, la
discriminación entre religiones, aun cuando se menciona el
principio de laicidad en México, en la práctica chiapaneca ocurre
distinto, pues sus múltiples conflictos e intolerancia, reflejan lo
contrario, en donde se puede añadir, en que Chiapas es un mosaico
étnico (Bastian, 2012) y que, en las comunidades indígenas, lo
religioso y lo político van de la mano.
Aun así, la infraestructura católica es basta y celebrada
por católicos y no-católicos, a lo largo de sus 124 municipios,
en las festividades patronales, en donde todos por igual, fieles,
simpatizantes y curiosos, se sumergen en la esfera religiosa (Pérez
y Campos, 2022).
Conclusiones
México se encuentra bajo el régimen democrático, y así mismo, es
un Estado laico gracias a la separación de Iglesias-Estado. Desde
su plena autonomía estatal, queda impregnado el principio de
laicidad y también de igualdad ante las distintas confesiones
religiosas, a partir de una autonomía e independencia entre
Iglesias-Estado, desde una evolución socio-jurídica.
Un efecto contundente que se observa en dicha relación
iglesias-Estado es como afectan los datos cuantitativos de
feligreses a la república mexicana la vemos en las celebraciones
de festividades religiosas en las distintas entidades federativas,
por ejemplo Chiapas, donde a lo extenso de nuestro territorio
mexicano los católicos y los acatólicos celebran con el mismo
fervor expresando su libertad, en la cual en muchas ocasiones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

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�Luis Alonso Hagelsieb-Dórame /Análisis de la libertad religiosa en México y Chiapas

es apoyado de sobre manera por el Estado, a lo que habría de
preguntarnos con base en la reflexión realizada. ¿México es un
Estado Laico o aconfesional en la práctica? A partir del análisis
realizado se señala que es un Estado aconfesional entorno a las
múltiples actividades apoyadas por las entidades federativas.
Se analizó el pluralismo y las asociaciones religiosos
más abundantes de México, mostrándose que prevalece
contundentemente la religión católica con un 77.7% y que el
rango de edad que cuenta con más seguidores es entre los 15 y
29 años. Por otra parte, vemos que los mexicanos que no tienen
religión son un 8.1%.
A modo de comparación con el estado de Chiapas que
se encuentra en el último lugar de las entidades federativas
con menor adscripción religiosa, encontramos que prevalece la
religión católica con un 53.8% y que el rango de edad que cuenta
con más seguidores es también entre los 15 y 29 años. Mientras
que los Chiapanecos que no tienen religión constituyen un 12.1%
de la población del estado, siendo la estadística más alta en la
república mexicana. Y, aun así, las diferencias socio-religiosas
del estado de Chiapas han sido, son y serán violentas, generando
un conflicto socio cultural religioso entre los habitantes de dicha
población. Sin embargo, el turismo religioso y sus festividades
patronales celebran por igual, fieles, simpatizantes y curiosos, se
sumergen en la esfera religiosa.

Fuentes de información:
Adame, J. (2016). Estado Laico y Libertad Religiosa. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
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Soberanes, J. (2001). El Derecho de Libertad Religiosa. Porrúa, 43.
Vicenzo, F. (2015). Primera lección de Sociología del derecho. Instituto
de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México, 22.
Vicenzo, F. (2015). Primera lección de Sociología del derecho. Instituto
de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México, 16. https://archivos.juridicas.unam.mx/
www/bjv/libros/8/3920/11.pdf

168

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.80

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La formación superior como capacidad para
el desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development and
well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez
https://orcid.org/0009-0007-0445-2804
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Flor Patricia González-Tapia
https://orcid.org/0000-0002-0823-8617
Universidad Rosario Castellanos
Ciudad de México, México
Fecha entrega: 10-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Hernández-Ramírez, Elizabeth Jenny. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-95
Email: elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
flor.gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La formación superior como capacidad para el
desarrollo y el bienestar
Higher education as a capability for development
and well-being
Elizabeth Jenny Hernández-Ramírez1
Flor Patricia González-Tapia2
Resumen: Este ensayo tiene por objetivo presentar la conexión
existente entre la posibilidad de desarrollo de una vida profesional
y la calidad de vida de las personas universitarias, bajo el marco del
enfoque por capacidades de Nussbaum y Sen. Se plantea que, si bien
la educación superior es un derecho para la ciudadanía, es necesario
otorgar posibilidades reales de desarrollo profesional para quienes
transitan una carrera universitaria, de modo que, al graduarse, puedan
convertirse en ciudadanos del mundo. Se propone que el enfoque por
capacidades sea el eje a implementar en las universidades, como guía
para la formación de personas capaces de reflexionar sobre aquello que
valoran y aquello a lo que aspiran como futuros profesionistas.

1
Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México.
elizabeth.hernandez@rcastellanos.cdmx.gob.mx
https://orcid.org/00090007-0445-2804
2 Universidad Rosario Castellanos. Ciudad de México, México. flor.
gonzalez@rcastellanos.cdmx.gob.mx https://orcid.org/0000-0002-0823-8617

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Palabras clave: Enfoque por capacidades, educación superior, proyecto
de vida, calidad de vida, bienestar.
Abstract: The purpose of this essay is to present the association between
the possibility of a professional life development and the quality of life
in university students, within the framework of Nussbaum and Sen’s
Capability Approach. It is proposed that, although higher education is
a right for all citizens, it is still necessary to grant real possibilities of
professional development to people who go through a college career,
so that they can become citizens of the world after graduation. We
propose the Capability Approach as the axis to be implemented in
universities, as a way of training people able to reflect on what they
value and aspire to as future professionals.
Key words: Capability Approach, higher education, life project, quality
of life, well-being.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

1. Introducción
El presente ensayo forma la antesala del proyecto de investigación
‘Factores que influyen en el proceso de titulación de alumnos de
psicología de la Universidad Rosario Castellanos. Tiene el objetivo
de presentar los lineamientos del enfoque por capacidades
implementados en el ambiente académico, señalando los diferentes
elementos que en el marco de la educación superior puede llevar
a comprender. Las ideas aquí presentadas ayudarán al lector a
tener una noción más amplia de la conexión que existe entre la
obtención de un título profesional, la correspondencia entre la
finalización eficiente de la carrera y la posibilidad de desarrollo y
el nivel de logro en la vida profesional-laboral y su relación con la
calidad de vida y bienestar de las personas graduadas.
Para ello, en el primer apartado se hace un recorrido
por los supuestos que defiende a la educación como la vía de
desarrollo de las sociedades, en el segundo apartado se describe
el enfoque por capacidades -CA, por sus siglas en inglésseñalando sus particularidades en relación con la educación
superior, en la tercera sección se pone en cuestión la percepción
de bienestar relacionado con el deseo y la libertad real que tienen
los individuos para desarrollar sus capacidades y convertirlas
en logros; en el cuarto apartado, se discuten los dilemas entre
la subjetividad estudiantil frente a los retos de la formación
superior.
Finalmente, en la última sección se abordará la lista de
capacidades de Martha Nussbaum, y se pondrá en discusión con
las capacidades de Melanie Walker quien propone, a partir de
un estudio de caso, la aplicación del enfoque por capacidades,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

171

�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

mostrando su potencial como herramienta que permita facilitar
el camino de las y los estudiantes como ciudadanos globales.
2. Origen de la cuestión
La evolución de la educación universitaria se ha entendido desde
diferentes modelos y propuestas sobre qué debe brindar la
universidad y cómo hacerlo. Entre los enfoques que han tratado de
dar respuesta a esa cuestión están los que consideran la educación
como un valor instrumental para generar riqueza económica,
como el enfoque de capital humano de Becker propuesto en 1973,
y los enfoques que, por su parte, defienden que la educación
universitaria debe proporcionar una educación liberal, que tenga
como meta la mejora de la calidad de vida, como la propuesta de
Nussbaum y la de Habermas (Aristizábal et al., 2010).
A la educación universitaria, por otro lado, se le ha
relacionado con el ‘proyecto humanista’ que, desde la época
ilustrada, tenía un objetivo claro: dotar a las personas de
herramientas teóricas, conceptuales y culturales que les
permitieran desarrollar las habilidades suficientes para
convertirse en ciudadanos capaces de tomar decisiones y
plantear un posicionamiento político. Ese proyecto, en palabras
de Sloterdijk (2011), tenía el objetivo de emancipar los instintos
‘bestializadores’, reprimirlos, de manera tal que los humanos se
convirtieran en ciudadanos comprometidos con un proyecto
social enfocado al desarrollo de las naciones.
Esa intención, como lo señala Sloterdijk (2011), fue
criticada por Martin Heidegger en Brief über den Humanismus
(1947) después de la Segunda Guerra Mundial, como muestra
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

fehaciente de que el humanismo no era suficiente para formar
mejores humanos o ciudadanos.
Ahora bien, más allá del objetivo humanista, estudios
actuales ponen en tela de juicio la propiedad de suficiencia de la
educación –en general y superior en particular–, como sinónimo
de desarrollo pleno de las personas. Eberle (2022) señala que
ascender a la educación académica superior se ha considerado
durante mucho tiempo un símbolo de las puertas abiertas hacia la
cima. Sin embargo, las cifras tanto de estudiantes como docentes
de universidad apuntan a una realidad diferente, en la que la
formación académica no constituye necesariamente el elemento
principal para alcanzar bienestar ni calidad de vida.
Después de un largo recorrido en el ámbito académico,
en el de derechos humanos y en el pedagógico, principalmente,
se han replanteado una y otra vez, qué significa tener una buena
educación, o las buenas prácticas en la educación (Durán y Estay,
2016), qué tipo de modelo educativo es superior en relación con
lo que una sociedad pretende obtener de sus ciudadanos, o qué
modelo responde a las necesidades sociales y contextuales de
cada época.
Actualmente, uno de los modelos más utilizados en
las universidades es el modelo centrado en el alumno, que
pretende que los y las estudiantes adquieran no solo una serie
de conocimientos -como era el modelo tradicional, centrado
en el profesor (Suárez, 2012)-, sino que también se desarrollen
procedimientos autónomos de pensamiento. La actividad
espontánea del alumno bajo esa perspectiva es, a la vez, meta y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

punto de partida de la acción educativa; la interrogante que surge
es si ese modelo realmente responde a lo que los estudiantes de
nivel superior necesitan para poder desarrollarse exitosamente,
no solo en el ámbito laboral, sino también, si brinda elementos
necesarios para la calidad de vida.
En ese sentido, Nussbaum (2020a) plantea una discusión
sobre qué significa la excelencia académica ofertada por la mayoría
de las universidades en la actualidad, y cómo esa oferta se puede
entender como una posibilidad real en términos de desarrollo,
calidad de vida, pero sobre todo se cuestiona si al terminar la
educación superior un individuo realmente está capacitado para
ser un ciudadano del mundo. Esto es, “un ciudadano capaz de actuar
como un participante inteligente en los debates que involucran
a las diferencias –raciales, sociales, de género, etc.–, ya sea
como profesional o simplemente como elector, jurado o amigo”
(Nussbaum, 2020a, p. 27).
Para dar respuesta a ese problema, Nussbaum propone la
discusión retomando un proyecto socrático del autoexamen, la
visión aristotélica del retorno a la reflexión y la necesidad estoica
volcada a la recuperación del valor de la persona.
Siguiendo su propuesta, en este texto nos proponemos
reflexionar e identificar qué es lo que brinda en términos reales la
educación superior para la formación de ese tipo de ciudadanos
y qué es lo que, en términos de capacidades, los y las estudiantes
realmente pueden ser y hacer. Esa cuestión pone énfasis no solo
en las prácticas educativas ni exclusivamente en el potencial
subjetivo de los estudiantes, sino que, además, enfatiza en
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

los factores que convierten el potencial de los estudiantes en
posibilidad de elegir libremente con sensibilidad y agudeza mental
(Nussbaum, 2020a) su desarrollo como parte la sociedad.
De esta manera, se discutirá a lo largo del texto cuáles son
los elementos que les permiten a los y las estudiantes potenciar
lo que quieren ser e identificar las posibilidades de lo que realmente
pueden hacer, esto es, poner sobre la mesa lo que Sen (2000) llama
libertades sustantivas que refieren al conjunto de oportunidades
reales para poder elegir y actuar; es decir, necesarias para que
las personas puedan hacer valer su agencia. De esta manera, se
realizará un análisis de la cuestión, a partir del CA propuesto por
Amartya Sen y Martha Nussbaum.
3. Enfoque por capacidades: camino de posibilidad
El enfoque por capacidades es una teoría que cuenta con algunas
afirmaciones normativas, como que la libertad para lograr el
bienestar es de relevancia moral y que además debe entenderse
en términos de capacidades y funcionamientos de las personas.
Entendiendo que las capacidades son posibilidades de lo que las
personas realmente pueden lograr (alimentarse, educarse, viajar,
etc.), mientras que los funcionamientos son las capacidades ya
logradas. Para que una persona logre convertir sus capacidades
en funcionamientos depende de los factores sociopolíticos,
personales y ambientales a los que se les nombra como factores de
conversión (Robeyns y Morten, 2021).
Si bien, algunos aspectos del enfoque por capacidades
se pueden encontrar en Aristóteles, Adam Smith o Karl Marx
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

(Robeyns y Morten, 2021), fue en una conferencia del Ciclo
Tanner sobre los valores humanos pronunciada en la Universidad
de Stanford, que el filósofo y economista Amartya Sen (1979)
expuso su trabajo ‘¿Igualdad de qué?’, en la que introdujo por
primera vez el término de capacidades como un sentido de igualdad
que denominó igualdad de capacidad básica (Urquijo, 2014). En ese
sentido, la propuesta de Sen es un marco que intenta evaluar
la libertad real y las oportunidades disponibles que tiene un
individuo en una sociedad particular.
Posteriormente, Nussbaum (2020b) señala que, con el
concepto de capacidades, Sen revolucionó la forma de entender
la noción de bienestar y calidad de vida, puesto que considera la
perspectiva del individuo y apuesta por un cambio de paradigma
en el desarrollo de políticas públicas que ha tenido relevancia
para los campos de la economía, la filosofía aplicada y la filosofía
de la educación. Además, tiene como objetivo evaluar la calidad
de vida de las personas, en donde una vida buena se define por
la capacidad de las personas para realizar una serie de cosas que
son valiosas para ellas. Esto quiere decir que las capacidades no
son únicamente habilidades con las que cuenta una persona, sino
más bien como una combinación de facultades obtenidas gracias
a factores que se encuentran en el entorno, ya sea político, social
y/o económico. Entonces, una capacidad sería la libertad con la
que una persona cuenta para alcanzar combinaciones alternativas
de logros o funcionamientos (Nussbaum, 2020b).
Asimismo, el objetivo primordial del CA se centra en que el
desarrollo debe ser el resultado de mejorar las capacidades de las
personas para que puedan llevar vidas significativas en términos
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

de calidad de vida y bienestar. Esta teoría ha sido ampliamente
discutida por resaltar temas relacionados no solo con el desarrollo,
el empoderamiento y los derechos humanos, sino sobre todo con
el concepto de justicia social que enmarca lo que las personas
realmente pueden alcanzar de manera objetiva (Sen, 2006).
De esta manera, se puede entender que para que un
funcionamiento devenga en capacidad, son necesarios factores
materiales, sociales e institucionales que participen en el proceso
de conversión, en este caso, se hará énfasis en uno de los factores
de conversión más relevantes: la educación superior.
Nussbaum (2020b) considera que el CA es esencial para
la realización efectiva de los estudiantes en lo que respecta a la
educación superior. En este sentido, la educación superior no solo
debería proporcionar habilidades y conocimientos prácticos, sino
que también debería permitir a las personas desarrollar habilidades
críticas y reflexivas esenciales para la vida en una sociedad
democrática, brindar de herramientas a los ciudadanos para que
puedan pensar por sí mismos, en lugar de remitirse solamente a
la opinión de las autoridades; es decir, que puedan razonar juntos
sobre sus opciones en lugar de limitarse a intercambiar argumentos.
El cuestionamiento que aquí se plantea es si realmente
la universidad, en el contexto mexicano, puede brindar de
tales herramientas para la formación, no solo de individuos
profesionales, sino de ciudadanos que tengan la capacidad de
responder a los desafíos de su época en diferentes contextos.
De acuerdo con Nussbaum (2020b), la educación superior
debe ser accesible para todas y todos, independientemente de su
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

origen, género, nivel socioeconómico, etc. Eso es algo que hasta
hace pocos años en México no era posible, pues el acceso a la
universidad dependía solamente al número de plazas que podían
ofertar universidades públicas como la Universidad Nacional
Autónoma de México, la Universidad Metropolitana, el Instituto
Politécnico Nacional, etc. Eso dio un giro a partir del 2019 que se
abrió un nuevo proyecto de universidad, constituido inicialmente
como la Universidad Rosario Castellanos que ha tratado de
abrir la posibilidad para la universidad para todos –como apela
Nussbaum– tratando de garantizar que todas las personas, que
así lo deseen, tengan acceso. Sin embargo, esto no resuelve la
problemática totalmente, pues habría que valorar el compromiso
que tienen este tipo de instituciones para propiciar experiencias
para el desarrollo, no solo de las capacidades que se pueden
obtener con la educación superior, sino también el acceso a vías
de desarrollo laboral, económico y político, que realmente les
convierta en ciudadanos comprometidos con las problemáticas
actuales más relevantes.
En ese orden de ideas, este ensayo propone un acercamiento
a los elementos más sobresalientes del enfoque por capacidades,
se realiza una distinción entre el deseo y la posibilidad, es decir,
entre lo que los estudiantes quieren ser y la libertad real que
tienen para poder lograr lo que se proponen.
Por otro lado, se distinguen algunos de los dilemas que
implica la subjetividad estudiantil frente a lo que realmente
tienen a su alcance en una institución de formación superior
como el IESRC, esto con la finalidad de problematizar el enfoque
por capacidades en relación con los indicadores de calidad de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

vida y bienestar, no solo a partir de índices objetivos como el PIB,
el ingreso per cápita o variables macroeconómicas que se ligan
con los procesos de crecimiento de los países en desarrollo, sino
como lo propuso Sen, desde una visión más humanizada centrada
en el desarrollo de capacidades que posibilitan el desarrollo y los
logros reales de las personas.
Se profundizará en esa discusión en el tercer apartado de
este trabajo, en el que se plantea qué significa la libertad real en
términos de posibilidad y su relación con el concepto de agencia;
puesto que la agencia se considera un catalizador que pone en
marcha los factores de conversión que hacen posible que las
capacidades se conviertan en funcionamientos.
4. Entre el deseo de ser y el hacer como libertad real
Una de las aportaciones del CA es que realiza una distinción entre
los indicadores subjetivos del bienestar que hacen referencia a
lo que las personas quieren ser, es decir, lo que se conecta con
los propios deseos, el potencial individual, la propia percepción
sobre la calidad de vida, etc., y los indicadores objetivos como
tener una vivienda, alimentación, vestido, entre otros, mismos
que dan cuenta de lo que las personas realmente pueden hacer en
términos de posibilidades.
Existen dos posturas que se debaten sobre el tema de los
indicadores de bienestar o calidad de vida. La primera refiere a la
percepción subjetiva del individuo acerca de ciertas condiciones
de su vida (indicadores subjetivos), mientras que la segunda
considera que el concepto debe incluir tanto los indicadores
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

subjetivos como objetivos -condiciones, regularmente materiales,
que no dependen del sujeto (Fernández, 1998 en Yasuko et al.,
2005). Para Sen (1999) ambas posturas son importantes, lo cual
plantea que hablar de calidad de vida es mucho más complejo, pues
el asunto tiene diferentes dimensiones relacionadas con equidad,
políticas sociales, derechos económicos, sociales y culturales, que
en su conjunto pueden considerarse propiedades fundamentales
para poner al alcance de la mano la libertad sustantiva.
Este tipo de libertad, de acuerdo con Sen (1999), no
significa simplemente la ausencia de coerción o restricciones
externas, sino también la capacidad de las personas para tomar
decisiones que les permitan llevar una vida que valoren. En otras
palabras, la libertad no se trata solo de libertades negativas, como
el derecho a la libertad de expresión o reunión, sino también de
libertades positivas, que permiten a las personas desarrollar todo
su potencial y perseguir sus propios objetivos.
Asimismo, Sen (1999) sostiene que el aspecto más
importante de la libertad sustantiva es la capacidad de elegir el
propio plan de vida. Esto significa que las personas deben tener
acceso a recursos como la educación, la atención médica y el
empleo, que les permitan desarrollar sus capacidades y tomar
decisiones que sean significativas para ellas. Sin acceso a estos
recursos, las personas no son verdaderamente libres para perseguir
sus propias metas y aspiraciones, esto lleva poner en cuestión lo
que se considera como indicadores positivos de bienestar.
De acuerdo con Sen (1987) la apreciación de tales
indicadores puede estar equivocada. Pongamos como ejemplo
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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el caso del consumo de tabaco, una persona que piensa que el
fumar le permite disminuir el estrés o que le permite manejar
mejor las situaciones de trabajo bajo presión, en ese caso, puede
que le otorgue placer a quien lo consume, pero esa acción no
contribuye objetivamente a su bienestar o calidad de vida. Por
lo que, en este sentido, poco importaría el deseo de la persona,
lo más crucial sería crear las condiciones para que la persona en
cuestión se oriente a dejar de fumar gracias a la implementación
de mecanismos sociales y políticas públicas de salud que faciliten
la toma de consciencia por un lado y, por otro, a la modificación
de su comportamiento hacia una vía más saludable.
Continuando con el ejemplo del consumo de tabaco, en
México, a partir de diciembre de 2021 se aprobó una ley nacional
que dio como resultado que el país se convirtiera en la primera
subregión de las Américas 100% libre de humo de tabaco, esto
debido a las políticas implementadas como el incremento de
impuestos (67.6 %), al tiempo que ha implementado cuatro de las
seis recomendaciones de la organización mundial contra el consumo
de tabaco, lo que provocó un descenso en el consumo y para el 2025
pretende haber logrado una disminución del 30 % del consumo en
mayores de 15 años (Pérez, 2022). De manera que la prohibición
de consumir tabaco en lugares públicos, en conjunto con todas las
medidas sobre el aumento de impuestos y venta de tabaco en el país
ha permitido que las personas, que solo son fumadoras sociales, se
contengan más de fumar a cuando podían hacerlo libremente sin
ninguna restricción, es decir, las políticas públicas en relación con
medidas reales de posibilidades de bienestar pueden tener mucho
más peso, que solo la idea o el deseo de alguien de dejar de fumar.
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Otro caso, relacionado específicamente con la educación
superior, puede ser el de un estudiante que desee realizar un
posgrado en el extranjero, podría dedicarse mucho a estudiar,
a realizar las cosas que están a su alcance para poder lograrlo,
pero si no existen las condiciones institucionales, convenios
entre universidades o un programa de becas que haga posible
su transición, será muy complejo que logre satisfacer su deseo si
tampoco cuenta con el suficiente capital económico y redes de
apoyo institucional que le permitan la realización de su deseo en
términos de desarrollo académico.
Casos como estos hacen evidente la incompatibilidad,
en determinadas ocasiones, entre los indicadores subjetivos
del bienestar y los indicadores reales u objetivos (como los
medios institucionales, económicos, asistenciales, etc.) que
suponen la construcción de un camino, en el caso de estudiantes
universitarios, hacia la calidad de vida.
Entonces, ¿con qué realmente cuentan las y los estudiantes
universitarios en términos de capacidades para poder forjar ese
camino hacia el bienestar y calidad de vida? Esta pregunta lleva al
planteamiento de si realmente tienen la libertad sustantiva para
hacer valer su agencia3 en esos términos.

3 Amartya Sen define a un agente como alguien que actúa y provoca
cambios, cuyo logro puede evaluarse en términos de sus propios valores y
objetivos. Esto difiere del uso común del término “agente” que a veces se usa en
economía y teoría de juegos para referirse a una persona que actúa en nombre
de otra persona. La agencia depende de la capacidad de elegir personalmente
los valores funcionales, una elección que puede no correlacionarse con el
bienestar personal (Sen, 1998).

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

5. Dilemas entre la subjetividad estudiantil frente a
los retos de la formación superior
Uno de los objetivos que plantea Nussbaum (2020b) para trazar
un camino de posibilidades en relación con la formación superior,
es plantear la noción de educación liberal en el “sentido de liberar
a la mente de la esclavitud de los hábitos y la costumbre, esto es,
formar personas que puedan actuar con sensibilidad y agudeza
mental como ciudadanos del mundo” (p.27). Tal como argumenta la
autora, para lograr tal objetivo no solo se necesita de los estudiantes
la capacidad de verse a sí mismos, es decir, de que reconozcan sus
deseos y necesidades, sino también de que tengan la posibilidad de
conectarse y crear lazos de reconocimiento y preocupación tanto
con sus pares, como con los problemas de la vida social en todos los
niveles -nacionales e internacionales-, conectarse en tales términos
con lo humano y lo no humano. Sin embargo, habría que plantear
en términos de libertad sustantiva qué es lo que realmente los y las
estudiantes de nivel superior tienen al alcance para el logro de un
nivel de vida que les permita no solo el desarrollo profesional, sino
también tengan lo necesario para vivir con calidad.
En ese sentido, instituciones educativas que, como el
IESRC, ofrecen un modelo educativo híbrido que pretende
poner en vanguardia a la población estudiantil frente al mundo
tecnológico y digital que en nuestros tiempos lo está penetrando
todo, podría ser una capacidad para lograr un funcionamiento.
Sin embargo, es crucial que también se brinden herramientas
que permitan una adecuada selección, análisis y crítica dentro
del mar de información que se puede encontrar en el mundo
digital, pues si bien las plataformas o buscadores de información
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

pueden tener algunas virtudes como la inmediatez, exactitud,
completitud y comprensibilidad (Fallis, 2008), también pueden
resultar contraproducentes para la adquisición del conocimiento
en esta época de la postverdad.4 Es necesario pues, crear un habitus5
que construya una nueva apreciación del mundo, sobre todo de
cómo narramos la realidad.
Asimismo, otro de los factores que es necesario considerar
en los modelos híbridos educativos que se plantean de manera
innovadora y que utilizan la tecnología como herramienta de
aprendizaje es la brecha digital.
Durante la pandemia de COVID-19 el problema de la
brecha digital fue expuesta como uno de los problemas de
millones de personas en una posición vulnerable en todo el mundo.
Particularmente en México, esta brecha digital se hizo más
evidente, sobre todo, en el ámbito escolar. Durante la pandemia,
el índice de deserción escolar -por causa de falta internet y de
insumos digitales- fue del 2.2% de la población de 3 a 29 años
(738.4 mil personas) que declaró no concluir el grado escolar en el
que se encontraba inscrito, siendo ligeramente más alto para los
hombres (2.4%) que para las mujeres (2.0%). Por nivel educativo,
4 El concepto de postverdad es acuñado por R. Proctor y la define como
la relativización y descrédito por la verdad, como mera opinión o manipulación
en el mundo digital. Para profundizar en el tema se puede revisar Proctor,
R. N. &amp; Schiebinger, L. (2008). Agnotology: The making and unmaking of
ignorance. Stanford University Press.
5
El habitus, para Bourdieu, explica las estructuras sociales
internalizadas y encarnadas en un conjunto de disposiciones y esquemas,
mediante las cuales las personas se manejan en el mundo social y reaccionan
ante diversas situaciones, las personas ponen en juego su capital promoviendo
su integración a la realidad (Hamui Sutton, 2011, p. 52).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

es en el nivel medio superior en el que se identificó el porcentaje
más alto de no conclusión del ciclo escolar 2019-2020, con 3.6%,
seguido de la secundaria con un 3.2 % (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
México es un país donde la brecha digital ha existido
durante mucho tiempo. Según datos del INEGI, en 2020 el 43,9%
de la población en México no tenía acceso a internet, y el 65,8%
de los hogares no tenía una computadora. Actualmente, el uso
de internet ha aumentado en 5.3 puntos porcentuales que el año
anterior, sin embargo, el problema aún está presente y no solo eso,
sino que solo el 27,9% de los hogares mexicanos tienen acceso a
una computadora y conexión a internet de banda ancha (Instituto
Federal de Telecomunicaciones [IFT], 2022). Esto significa que
muchas personas no tienen la capacidad de trabajar o estudiar en
línea y se ven obligadas a depender de recursos limitados como
el teléfono celular, desde el cual, realizar las actividades digitales
complejas para la población estudiantil en esa circunstancia
resulta uno de los primeros desafíos a resolver.
Ahora bien, han pasado ya tres años desde que se declaró el
COVID-19 como una pandemia, en la que durante más de un año
el confinamiento fue obligatorio para las escuelas y universidades,
esto provocó que el rezago educativo aumentara, pues a pesar
de que el acceso a internet es un derecho constitucional desde
2013,6 4,8 millones de la niñas y niños se vio privada de asistir a
la escuela en 2019 (Instituto Nacional para la Evaluación de la
6 Desde 2013 el acceso a Internet es un derecho garantizado por el
Artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en
materia de telecomunicaciones (Diario Oficial de la Federación, 2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Educación [INEE], 2019) y cerca de 600 mil estaban en riesgo de
dejar la escuela por la falta de recursos, la lejanía y la violencia
(UNICEF, 2018).
Lo que devela este planteamiento es que, si bien la intención
de este tipo de modelos educativos persigue la inmersión de los
estudiantes en la realidad virtual y tecnológica actual, el tema de
la brecha digital, así como temas relacionados con la justicia social,
resultan ser de impedimento para que muchos de los usuarios de
ese tipo de modelo educativo no sean suficientes en lo que refiere
a las herramientas que deben tener los estudiantes al finalizar una
carrera profesional. Por lo que se deberían plantear, antes que nada,
el acceso no solo a dispositivos electrónicos de manera gratuita
en las universidades, internet de banda ancha (realmente útil) y
gratuito o de bajo costo para zonas marginadas en donde aún no
cuentan con ese servicio, cosa que solo sería posible estableciendo
convenios entre los sectores de comunicación en el ámbito público
y privado, además de políticas públicas que favorezcan el acceso,
no solo de educación pública para todos, sino también servicios
públicos para todos que favorezcan el desarrollo educativo del
país, en términos de justicia distributiva.
De otra manera, las necesidades de desarrollo no se
quedarán más que en términos de indicadores subjetivos de
bienestar, sin que necesariamente se facilite su realización.
6. Lista de capacidades y justicia social: ¿solución o desafío?
Finalmente, en este apartado, se ha llegado al punto de realizar una
discusión sobre la lista de capacidades que propone Nussbaum
186

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

(2020b), poniendo en cuestión su suficiencia para comprender
la problemática de la educación superior, es decir, ¿qué tanto nos
dice esa lista de capacidades en el contexto universitario? ¿Son
suficientes para comprender la relación entre la finalización de
la carrera con el desarrollo y éxito profesional, el logro y calidad
de vida?
Como se señaló al inicio de este texto, el valor de la
educación y/o la formación de los individuos de una sociedad,
radica en una visión instrumentalista; puesto que el éxito y alcance
en términos de desarrollo de un país radica en la posibilidad de que
sus miembros alcancen una formación profesional que les garantice
el acceso a mejores trabajos, la posibilidad de tener un mejor acceso
a servicios de salud, mayor movilidad personal y profesional,
mejora en el nivel de ingresos, participación política, etc. Además,
incide en que las personas logren desarrollar mejores habilidades
en relación con la toma de decisiones y mayor autonomía, lo que en
consecuencia favorece el nivel de calidad de vida de las personas;
esto es, entre mayor formación académica, mejores posibilidades
de desarrollo y calidad de vida (Shields, et al., 2023).
Por otro lado, se piensa que la educación superior contribuye
como factor principal de las sociedades al proceso de desarrollo
económico y competitivo de un país en la economía mundial, este
tipo de afirmaciones llevan a pensar que la creciente importancia
de la institución universitaria en la sociedad del conocimiento ha
ido en paralelo al interés en el capital humano y las habilidades
y atributos para la empleabilidad. (Aristizábal et al., 2010). Esto
es, el alcance a la educación y sobre todo a la educación superior
posibilita el desarrollo en términos de justicia social.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

Sin embargo, de acuerdo con el CA, la educación para los
individuos es una capacidad que tiene que entenderse en relación
con otras capacidades que favorezcan realmente al desarrollo y
calidad de vida.
En relación con ese último punto, para Nussbaum
(2020b, pp. 53-54), un orden político aceptable está obligado a
procurar a todos los ciudadanos y ciudadanas la siguiente lista de
capacidades centrales:
•

Vida: vivir hasta el término de una vida humana, no de manera
prematura o que no merezca la pena vivirla.

•

Salud física: incluida la salud reproductiva, tener una
alimentación adecuada, disponer de un lugar digno para vivir.

•

Integridad Física: poder desplazarse de un lugar a otro, estar
protegidos de ataques violentos; incluidas las agresiones
sexuales y domésticas.

•

Sentidos, imaginación y pensamiento: poder utilizar los
sentidos, la imaginación, en pensamiento y el razonamiento,
de un modo “verdaderamente humano”, un modo formado
por una educación adecuada que incluya la alfabetización y la
formación matemática y científica.

•

Emociones: poder sentir apego por cosas y personas, poder
amar, sentir el duelo, añoranza, gratitud, etc.

•

Razón práctica: poder formarse una concepción del bien
y reflexionar críticamente acerca de la planificación de la
propia vida.

188

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•

Afiliación: poder vivir con y para los demás y disponer de
las bases sociales necesarias para sentir respeto por nosotros
mismos y se nos trate de con dignidad.

•

Otras especies: vivir en una relación próxima y respetuosa
con los animales, plantas y el mundo natural.

•

Juego: poder reír, jugar y disfrutar de actividades recreativas.

•

Control sobre el propio entorno: político y material.

Para la autora, estas diez capacidades se tienen que
entender primero en las personas individuales y posteriormente
en los colectivos, en donde el logro de tales capacidades y la
persona se convierte en un fin en sí mismo. Además, en (2020)
propone otras tres capacidades necesarias en la formación de los
estudiantes como ciudadanos del mundo: el autoexamen crítico,
el ideal del ciudadano del mundo y el desarrollo de la humanidad
narrativa. La pregunta es si la lista de capacidades que propone
Nussbaum es suficiente para poder entender el entramado
persona-educación-logros-calidad de vida.
En esta misma línea de discusión y tratando de
responder a la pregunta ¿es la universidad el espacio propicio de
adquisición de conocimientos, habilidades y entendimiento para
que los estudiantes puedan incrementar al máximo su libertad
como futuros empleados, así como para el desarrollo de su
personalidad individual como ciudadanos informados, seguros y
globales? Melanie Walker (2007 como se citó en Aristizábal et
al., 2010, p.126). También se da a la tarea de proponer una lista
de capacidades en el entorno de la educación superior que en
seguida se mencionan:
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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

•

Razón práctica: ser capaz de realizar elecciones bien razonadas,
informadas, críticas, independientes, intelectualmente agudas,
socialmente responsables y reflexionadas.

•

Resiliencia educacional: La habilidad para negociar el
riesgo, para perseverar académicamente, para responder a las
oportunidades educativas y adaptarse a las restricciones.

•

Conocimiento e imaginación: implica la adquisición de
conocimiento a través procesos de investigación académica
estandarizados. Ser capaz de utilizar el pensamiento crítico
y la imaginación para comprender perspectivas de otros y
formarse juicios imparciales.

•

Disposición al aprendizaje: ser capaz de tener curiosidad y
deseo por aprender. Tener confianza en la propia habilidad
para aprender. Ser investigador.

•

Relaciones sociales y redes sociales: ser capaz de participar
en un grupo para aprender, trabajar con otros y resolver
problemas y tareas. Formar buenos y eficientes grupos de
aprendizaje colaborativo y participativo. Ser capaz de formar
redes de amigos para el aprendizaje y el ocio.

•

Respeto, dignidad y reconocimiento: ser capaz de tener
respeto por uno mismo y por otros, ser tratado con dignidad
y no ser discriminado […] ser capaz de demostrar empatía,
compasión, justicia y generosidad, escuchar y considerar el
punto de vista de las personas.

•

190

Integridad emocional, emociones: No estar sujeto a la ansiedad
o el miedo lo que disminuye el aprendizaje. Ser capaz de
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

desarrollar emociones para la imaginación, comprensión,
empatía, toma de conciencia y el discernimiento.
•

Integridad corporal: seguridad y libertad de todas las formas
de acoso físico y verbal en el entorno de la educación superior.

Como se puede apreciar, la lista de capacidades que propone
Walker, a diferencia de la propuesta por Nussbaum, hace énfasis
en cómo tales capacidades se pueden interpretar como elementos
personales necesarios para el desarrollo a nivel académico.
Siguiendo a Walker, Aristizábal et al. (2010) emprendieron
un proyecto que se focalizó en valorar la implementación del CA
en la universidad de Sheffield en Reino Unido. Su interés los llevó
a explorar cómo el potenciar las enlistadas capacidades, puede
cambiar no solo la experiencia de enseñanza-aprendizaje basada
en la investigación, sino también y de manera más relevante,
la comprensión del propio ser ontológico, entendido como el
razonamiento reflexivo sobre el propio yo y su capacidad de
“convertirse y ser” yo en el mundo, bajo el contexto del CA.
A través de testimonios que obtienen en entrevistas
a estudiantes y profesores concluyeron que el CA aplicado al
ámbito de educación superior, además de facilitar el camino
para construir políticas públicas sobre mejoras educativas,
desmantela también a otros enfoques como el de competencias
y el de capital humano, puesto que estos enfoques podrían
evaluarse como adaptativos y reformistas a diferencia del enfoque
por capacidades, que es crítico y transformador.
Finalmente, lo que se plantea en este trabajo a manera
de conclusión es que el enfoque por capacidades es una teoría
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

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�Flor Patricia González-Tapia, Elizabeth Jenny-Hernández / La formación superior

que nos ayuda a entender a la formación superior como un
camino a recorrer, pero ese camino que las y los estudiantes
tienen por andar, debe estar acompañado de facilitadores, de
factores sociales como el acceso a becas que les permita tener
una estabilidad económica suficiente para que la preocupación
por el transporte, la comida y demás gastos de manutención no
se conviertan en factores que imposibiliten la finalización de
su carrera, ni el logro de su titulación. Por otro lado, también
necesitan de factores ambientales como el transporte seguro,
el acceso a espacios áulicos con los insumos necesarios para el
aprendizaje, además de espacios que favorezcan los encuentros
académicos interinstitucionales y espacios recreativos que
potencien sus redes sociales y el trabajo colaborativo.
La propuesta final de este trabajo es que se entienda a
la educación superior no solo como un factor de medición del
desarrollo social, sino como una capacidad que, en conexión
con otras capacidades y factores, brinde la capacidad crítica
en las y los estudiantes para que puedan no solo sentirse como
ciudadanos del mundo, sino que logren evaluar, decidir y elegir
de manera libre lo que representa la construcción de una vida de
calidad para sí mismos y para los otros humanos y no humanos.
7. Conclusiones
El acceso a una educación superior, si bien debe y es un derecho
para cada uno de los ciudadanos en nuestra sociedad, deben
de considerarse una serie de factores que hagan posible que la
educación que se oferte, otorgando las herramientas necesarias
y suficientes para que las personas desarrollen cada una de las
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

capacidades propuestas por Nussbaum y específicamente por
Walker y que realmente se pueda pensar en que los y las estudiantes
al graduarse se han convertido en ciudadanos del mundo.
Las herramientas que ofrecen en las universidades, no
sólo tienen que corresponder con las necesidades de innovación
y desarrollo en términos generales, sino que también tienen que
considerar las capacidades de las y los estudiantes, para que
realmente puedan convertirlas en funcionamientos.
Se puede considerar que el CA se podría implementar en
el ámbito universitario, como un eje conductor de la formación
de sujetos capaces de reflexionar y reexaminar constantemente el
conocimiento que valoran haciendo valer su libertad sustantiva.
Para terminar, se propone como parte del proyecto de
investigación del cual forma parte este trabajo, implementar el
CA en la Universidad Rosario Castellanos con la finalidad de 1)
identificar aquellas capacidades con las que realmente cuentan,
2) valorar la posibilidad que existe de que esas capacidades
se conviertan en funcionamientos y 3) evaluar en términos
institucionales si la planta docente facilita las herramientas
necesarias para el fomento de la reflexión, la crítica, el desarrollo
de habilidades investigativas, además de habilidades sociales, de
empatía, comprensión, reconocimiento, etc.

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superior desde el enfoque de capacidades: una propuesta para el debate. Revista Electrónica Interuniversitaria De
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en,acceder%20a%20la%20banca%20m%C3%B3vil.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.95

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A
Marxist Theory of the Economic Power of
Capital. Verso. 352 páginas
Andreas Portillo
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad de Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina
Fecha entrega: 07-08-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Portillo, Andreas. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original
author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-125
Email: andreasportillo94@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Mau, Søren (2022). Mute Compulsion. A Marxist
Theory of the Economic Power of Capital. Verso.
352 páginas
Andreas Portillo 1
Desde hace algunos años que estamos ante un resurgir del
marxismo y de grandes proyectos que se proponen no solo una
relectura de la teoría del valor contenida en El Capital y el resto
de las obras de Marx y Engels, sino también una interpretación
política para los tiempos que corren. En este sentido, destacan
los esfuerzos de algunos autores como Michael Heinrich y
su Introducción al Capital, Andreas Malm y el Colectivo
Zetkin con sus análisis del combustible fósil en Fossil Capital,
Black Skin, White Fuel, la problematización de la concepción de
la humanidad y naturaleza cómo algo separado de Jason W.
Moore, la reproducción social como problema fundamental en
los libros de Nancy Fraser y Mariarosa Dalla Costa, la geografía
crítica de Mike Davis y David Harvey, y los textos políticos del
colectivo EndNotes han sido leídos masivamente y debatidos
continuamente en lo que va de la década.
1 Área Sociología, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional de
General Sarmiento. Los Polvorines, Argentina. lmanildo@campus.ungs.edu.ar
https://orcid.org/0009-0004-6934-7376

197

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Sin embargo, hace mucho tiempo que no estábamos ante
un intento de síntesis y ambición como el que realiza Søren Mau
en Mute Compulsion. Como se ha dicho, la amplitud de temas es uno
de los fuertes del libro. No obstante, este empieza con el núcleo
de la teoría marxista: los conceptos de poder y capital. Es que,
para el autor, el concepto de poder en Marx no es entendido como
un atributo exclusivo de las clases o los individuos —siempre
relacional—, sino también de las cosas y las formas sociales como
el valor, el dinero, el capital, y las máquinas. El poder también es
conceptualizado por Marx como una habilidad o potencial para
actuar como valor de cambio, y en este sentido es que se puede
hablar del dominio del capital como trabajo objetivado sobre
el trabajo vivo. En esta senda, Mau propone que la mayoría de
las teorías del poder se basan en una ontología social donde la
voluntad, los deseos e intenciones de los individuos constituyen
la razón última de cualquier fenómeno social y que la sociedad es
una suma agregada de estos individuos. Esta concepción, postula,
presenta al menos cinco problemas comunes: la ya mencionada
ontología social individualista, la tendencia a conceptualizar el
poder de una forma diádica en una estructura dual donde hay
un agente dominante y un subordinado que ignora las relaciones
sociales y la capacidad de ejercer influencia en las condiciones
materiales de la reproducción social, la asunción que el poder solo
puede ser un evento observable y causal, la aseveración de que las
identidades en una relación de poder existen preconstituidas, y
finalmente, el locus del poder en una concepción de la sociedad
dividida en donde el Estado, la economía y lo social existen
separadamente ocluyendo así la economía como una esfera de
poder.
198

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

No tarda en aparecer en escena uno de los teóricos más
críticos de esta concepciones del poder: Michel Foucault, a
quien Mau separa de lo que denomina idealismo constructivista
con representantes como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe,
y Judith Butler. Aquí podríamos hacer una primera crítica
argumentando que estos autores distan de ser tan simples y
que cuando hablan del poder del discurso siempre lo hacen
pensando en su materialidad. Además, propone que Foucault
se distanció del concepto de ideología para distanciarse del
althusserianismo, la ortodoxia marxista del Partido Comunista
Francés, y el maoísmo.
En suma: la relación problemática entre Foucault y
el marxismo y viceversa debe ser tomada con pinzas. Mau
propone leer a Foucault no como una crítica al marxismo en su
totalidad sino a la ortodoxia marxista que era estadocéntrica
y economicista en su comprensión del poder, y su tendencia
a reducir cualquier instancia de dominación a la homogénea
dominación de clase de la burguesía. No obstante, a pesar de
todos los méritos, de la complejización de las relaciones duales
de poder, de la imposibilidad de la preexistencia de identidades
de los sujetos ajenas al poder, de la miríada de relaciones sociales
inmiscuidas en el poder, del rechazo al economicismo y sus
esfuerzos en incluir la esfera económica como un locus de poder,
de la necesidad del poder de transformar a las personas mediante
una red microscópica y capilar en agentes de producción, afirma
que Foucault falla al proponer una teoría nominalista del poder.
En dicho nominalismo se rechaza la influencia de la burguesía
y las clases sociales por la multiplicidad de técnicas concretas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

199

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

y mecanismos de poder. Pareciera que Foucault propone
entender el poder sin tomar en cuenta al capital. Las relaciones
de propiedad son ignoradas porque no encajan con la noción del
poder como un proceso o como un mecanismo que se emplea
para la sujeción de los cuerpos humanos a cierta normatividad.
Para Mau, el poder que se deriva de la propiedad privada no es
un proceso, no puede ser aprehendido examinando las prácticas
sociales concretas. La lógica social que instaura la propiedad
entre productores y explotados es necesariamente ignorada con
la concepción microscópica, el contexto social más amplio en
donde surgen estas relaciones es dejado de lado.
Mau propone una posición superadora del marxismo
ortodoxo, la teoría social tradicional, y la teoría foucaultiana: el
poder del capital como una lógica social.
A primera vista, parecería contradictorio hablar de una
lógica social y de poder, pero el capital tiene poder porque este debe
ser entendido como referido a las relaciones entre actores sociales
como a las propiedades emergentes de esas relaciones. Mau va a
proponer después de un largo rodeo que el poder económico del
capital es el resultado de dos divisiones constitutivas: la sujeción
del proletariado a los capitalistas, y la sujeción de todos los
actores al capital. Y ninguna de estas dos configuraciones puede
ser reducida a la otra porque se derivan de dos formas distintas e
irreductibles de relación social. La compulsión muda del capital
es el resultado de la mediación entre ambas formas: sucede cuando
los proletarios son sometidos a los capitalistas por una serie de
mecanismos que simultáneamente someten a todo el mundo a la
lógica de valorización y lo mismo es cierto en sentido contrario.
200

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Para Mau el elemento mudo del poder del capital es el resultado
de una serie de relaciones de producción históricas y específicas.
Las relaciones de producción en el capitalismo, por
otra parte, si son vistas como un proceso, tienen la habilidad
de transformar una precondición en su propio movimiento,
dinámicas que son resultado y fuente de poder del capital. Es una
paradoja circular que se puede encontrar en la totalidad social y
que opera en múltiples niveles ya sea en la lucha de clases que se
libra en los lugares de trabajo que busca disciplinar, intensificar la
explotación o restructurar la división del trabajo. Esta subsunción
real que busca roer los cuerpos de los proletarios y someterlos a
la temporalidad abstracta de la producción capitalista también se
encuentra en la relación con la naturaleza como fuente de energía,
con los animales, las plantas, todo ser viviente, e incluso el suelo
mismo. Esto sucede a un nivel nacional, regional e internacional
como sabemos desde que existe la división internacional del
trabajo. El espacio es aniquilado y el trabajo reestructurado en el
globo constantemente. El capital está inserto en la reproducción
social de forma omnipresente fracturando y reconfigurando para
la valorización de los valores.
La circularidad de la compulsión muda también se puede
encontrar en la existencia misma de población excedente que
genera la competencia entre proletarios y las crisis cíclicas que se
generan por la presión de la competencia entre capitales que a su
vez tiene como consecuencia una búsqueda de reforzamiento del
disciplinamiento proletario y la intensificación de la subsunción
real de todo lo existente (trabajo vivo, naturaleza y las cadenas de
producción internacional).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

201

�Andreas Portillo / Mau, Søren. Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic Power

Es de esta forma que la compulsión muda que propone
Mau va más allá del poder coercitivo o ideológico. Y buena parte
de los capítulos del libro son un balance y un ajuste de cuentas
con distintas corrientes marxistas que hacen énfasis en uno u
otro aspecto como el materialismo histórico inspirado por Engels
y desarrollado posteriormente por Karl Kautsky, Gueorgui
Plejanov y Franz Mehring, las teorías del Estado como elemento
fundamental y central de la dominación con autores como
Lenin, Rudolf Hilferding o Paul Sweezy, y posteriormente los
derivacionistas como Yevgueni Pashukanis y Joachim Hirsch, o
la teoría de la ideología que hacían énfasis en la centralidad de
esta para la reproducción social como Lukács, Antonio Gramsci,
Theodor Adorno, o Louis Althusser. Y aquí podemos esbozar una
segunda crítica que necesitaría otro texto para profundizar: Mau
hace una lectura parcializada y deficiente de Althusser ya que
su teoría es más compleja y toma en cuenta una lógica que no
se deriva de los sujetos en sí mismos para la reproducción de la
totalidad social similar a la que propone Mau.
El libro también presenta, a lo largo de varios capítulos,
una discusión profunda sobre las constantes antropológicas en
contraposición a lo específico de modo de producción capitalista,
el intercambio metabólico entre humanidad y naturaleza, y la
definición misma de lo humano en términos marxistas que ha
sido tan relegada en el pasado.

Bibliografía
Mau, S. (2022). Mute Compulsion. A Marxist Theory of the Economic
Power of Capital. Verso.
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.125

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Alejandro García García. De la morada
nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez
https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
Universidad Autónoma Indígena de México
Mochicahui, El Fuerte Sinaloa, México
Fecha entrega: 21-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Fernández Velázquez, Juan Antonio. This is
an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-129
Email: jantoniofernandezv@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

Alejandro García García. De la morada nómada
a la vivienda urbana. Los Comcáac, arquitectura
viva entre el desierto y el mar
Juan Antonio Fernández Velázquez1
Estudiar a los pueblos originarios en México, es un desafío
intelectual, pero además es un acto de compromiso social y
cultural. El libro de Alejandro García García es un trabajo muy
completo, que permite, desde una versión más cercana a la
descripción densa2 de Geertz, entender la importancia del espacio, las
actividades económicas, sociales, culturales y cotidianas de una
comunidad como los Comcáac.
Aspectos como la economía, el territorio, su esencia
nómada y los mecanismos de redistribución comunitaria; los
saberes tradicionales expuestos en la cacería como actividad de
esparcimiento, además de la pesca y la elaboración de artesanías,
permiten dar cuenta de las formas y prácticas culturales de un
pueblo enclavado en el noroeste de México. Esa transición de la vida
nómada a seminómada nos muestra su cotidianidad y cosmovisión.
1 Universidad Autónoma Indígena de México. Mochicahui, El Fuerte,
Sinaloa., México. Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9297-9812
2 Clifford Geertz, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.

203

�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

Alejandro García García, analiza cómo es que la
comunidad Comcáac se construye a partir de las formas de
organización social, el sistema de clanes y de parentesco. Esto nos
permite entender que el entramado social también es parte de una
configuración cultural y se establece a partir de la confluencia de
patrones de comportamiento en un grupo.
La cultura Comcáac y su vida cotidiana es otro de los
temas que aporta el autor de este libro; la lengua, la educación
tradicional y moderna, la dinámica demográfica, son elementos
básicos para entender la cotidianidad de un pueblo que se
reconoce con su propia interpretación del mundo, a través de la
cual se muestran prácticas sociales como lo son la religiosidad, la
evangelización, los rituales funerarios tradicionales, las fiestas y
el cúmulo de símbolos que se manifiestan en ello.
En una segunda parte del libro, Alejandro García García
realiza lo que considero un diálogo interdisciplinar entre los
estudios culturales y la arquitectura como disciplina. El autor
entiende a la vivienda como una extensión de la cultura Comcáac;
además de ello, la observa mas allá del espacio físico, destacando
su dimensión simbólica; para llegar a ello, primeramente explica
la transición de las cuevas a la vivienda tradicional, sus funciones
básicas, materiales y rituales.
La construcción de la vivienda implica un conjunto
de sabres y prácticas tradicionales compartidos y puestos en
manifiesto al momento de cimentación y edificación del espacio.
Con sus formas y simbolismos, la ocupación del territorio, el
diseño y la geometría de la vivienda expresan una cultura que es
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

resignificada por los propios integrantes de la tribu Comcáac, un
ejemplo de esto es el círculo, el eclipse y el espiral como formas
estructurales esenciales. El trabajo de campo realizado por el
autor nos permite comprender la relación entre el espacio, la
cultura y sus significaciones. Con la vivienda llegan las formas de
asentamiento, su relación con la vida urbana genera un conjunto
de prácticas diversas que posibilitan un hibrido cultural entre lo
rural y lo urbano, en el sentido más amplio del término.3
En la tercera y última parte del libro, el autor realiza un
recorrido histórico contextual, así como la incorporación de
los Comcáac como sujetos dignos de ser estudiados desde la
historiografía regional. La historia es la disciplina que estudia
el pasado de los pueblos y sociedades, asimismo nos permite
comprender las causalidades de nuestro presente.
La creación de los primeros asentamientos, el inicio de
las actividades económicas, la transición cultural y material de
la comunidad, además del surgimiento del turismo y el trabajo
artesanal como respuesta a la crisis del cooperativismo, así como
el paso de la vivienda tradicional a la vivienda de concreto y la vida
urbana, son aspectos que están inmersos en la Historia Comcáac. En
este sentido, sería complicado entender la historia del noroeste de
México sin incorporar y resaltar la importancia de esta comunidad.
En este libro está presente la confluencia entre el mar y el
desierto, al más puro estilo historiador francés Fernand Braudel
3 Néstor García Canclini, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la modernidad, México,
Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 – 197
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

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�Juan A.Fernández-Velázquez / Alejandro García García. De la morada nómada a la vivienda urbana

y su larga duración4. Con ello, el diálogo entre la arquitectura,
la antropología y la historia complementan la propuesta del
autor, Alejandro García García interpreta las formas de vida,
cotidianidad y cultura Comcáac como procesos de permanencia
y cambio, observando a los Coomcac, no como una estructura
social, estática e inerte, sino como parte un proceso dinámico,
diversos matices y prácticas comunes.

García García, Alejandro. De la morada nómada a la vivienda urbana. Los Comcáac,
arquitectura viva entre el desierto y el mar. (2023). Universidad Autónoma de
Nuevo León/La Biblioteca.5
4 Fernand Braudel, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial,
1990, pp. 47-59.
5 Este libro aborda la construcción, uso y carga simbólica de la haaco
hahéemza: la llamada casa encorvada, que ha tenido un papel central en las
formas de vida milenarias como nómadas en la cultura Comcáac, llevando la
investigación más allá del estudio de caso de este grupo étnico del Noroeste de
México, para explorar el sentido mismo que adquiere el hogar como cavidad
geométrica para la vida, propiciando una reflexión crítica colateral sobre las

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

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Referencias
Braudel Fernand, La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, 1990, pp. 47-59.
Geertz Clifford, La Interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona,
2003, p. 21.
García Canclini Néstor, La puesta en escena de lo popular, en
Culturas Hibridas, Estrategias para entrar y salir de la
modernidad, México, Editorial Grijalbo, 1997, pp. 196 –
197.

formas cuadrangulares, cúbicas, que saturan las ciudades modernas de casi
todo el planeta. Se trata aquí no de mostrar una idealización etnográfica,
folclórica, se documenta también el violento contacto que han enfrentado
con el exterior en términos históricos desde las luchas contra los invasores
españoles hasta llegar a una situación actual que -especialmente con la llegada
de la energía eléctrica y la carretera-, ha provocado una serie de cambios
radicales en el modo de vida de los Comcáac; sobre todo, a partir de 1974,
con la llegada de programas de vivienda, edificaciones hechas con concreto
y muchas de ellas con techo de láminas de asbesto, materiales exógenos -y
hasta probadamente dañinos-, que no están diseñados para cumplir la función
de habitar dignamente las condiciones climáticas en el territorio desértico
sonorense. La haaco hahéemza, morada viva hecha de plantas de ocotillo, salvia,
torote, fue el abrigo familiar de los Comcáac durante milenios y sobrevivió a
una guerra de más de 300 años, primero contra una civilización agricultorasedentaria extranjera y luego con los habitantes mestizos de las viejas y nuevas
ciudades mexicanas. Tal vez sea uno de los últimos ejemplos arquitectónicos
de lo que significó habitar un territorio libre, abierto. Morada que era extensión
de las dinámicas de la naturaleza y que se desprendió, como intuida lección,
de las formas de vida que en su contexto tenían lugar. El trabajo de Alejandro
García contribuye a la recuperación de saberes de los pueblos originarios y
documenta formas primarias de conexión simbólica que existen entre los seres
y formas de vida del mundo natural, su geometría básica y el uso del espacio
habitado, su forma particular de expresar así en lo cotidiano lo sagrado.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.129

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�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
La cooperación académica entre México
y Estados Unidos
César Morado
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Fecha entrega: 28-11-2023 Fecha aceptación: 28-11-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Morado, César. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6-131
Email: cesarmorado614@gmail.com

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

La cooperación académica entre México y
Estados Unidos
Cesar Morado1
En la búsqueda de nuevas rutas para la cooperación académica
entre México y los Estados Unidos, a convocatoria de la Dra.
Verónica Castillo de la Universidad de California en Santa
Bárbara, un grupo de colegas se dio cita en la Casa de la
Universidad de California en México (Colonia Del Carmen 1,
Chimalistac, Álvaro Obregón, Ciudad de México) para asistir el
21 y 22 de noviembre de 2023 al Coloquio Titulado: Rompiendo
barreras. Género, Feminismo y transnacionalismo en la
Revolución Mexicana, que sirve como punto de partida para
poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer el intercambio
académico entre ambos países.
En la apertura del evento, Verónica Castillo, Verónica
Barroso y Anaid Linares explicaron a la audiencia la misión
de Casa California: fungir como enlace entre los campus de la
Universidad de California y los centros académicos mexicanos
interesados en trabajar conjuntamente. Enseguida dio inicio el

1 Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México. Orcid:
https://orcid.org/0009-0008-8825-0376

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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

citado coloquio poniendo a discusión dos tendencias significativas
que han renovado los enfoques sobre la Revolución Mexicana, la
perspectiva de género y el transnacionalismo.
Desde la primera de ellas, se contó con la participación
de María Teresa Fernández Aceves de CIESAS Occidente, quien
expuso un recorrido historiográfico sobre los estudios sobre
las mujeres con perspectiva de género que participaron en la
Revolución Mexicana, producidos desde los años ochenta del siglo
XX hasta la actualidad. Aunque no realizó un estudio interpretativo
sobre los trabajos enumerados, alguna tipología o implicaciones
epistémicas de esta producción, su abordaje cronológico resultó
muy útil para la finalidad de este coloquio. Enseguida Gabriela
Cano, del Colegio de México trazó un perfil de Elena Arizmendi
Mejía que estudió enfermería en Texas en el Colegio del Verbo
Encarnado de San Antonio y trabajó apoyando a la comunidad
mexicana confirmando a dicha ciudad como nodo de exiliados del
conflicto armado. Explicó que se trató de una mujer con recursos
económicos, sexualmente emancipada que publicó en Nueva York
una Revista sobre feminismo. Más adelante, detalló, fue fundadora
de la Liga de Mujeres Ibéricas. Lamenta que se le conozca más como
una de las amantes de Vasconcelos, que como una mujer autónoma
que le supo abandonar a tiempo y forjarse una trayectoria propia.
Para hablar de las mujeres revolucionarias desde la
perspectiva transnacional participó la Dra. Sonia Hernández,
adscrita a Texas A&amp;M University en College Station exponiendo
el caso del transnacionalismo feminista en el noreste de la frontera
méxico norteamericana. Hernández define el transnacionalismo
feminista basado en las tesis de Gloria Anzaldua. Estudia el caso
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

de Tampico y Villa Cecilia –hoy Ciudad Madero- que actúa
como bisagra en tanto puerto para las ideas que entran y salen
de la región. Para Hernández, las mujeres estudiadas profesan
un feminismo más radical que no se interesa solo por obtener
el sufragio, sino que sostienen posturas más radicales contra el
Estado y el sistema capitalista.
Habló de Reynalda González Parra como delegada al
Segundo Congreso Obrero de 1917 realizado en Tampico y que a su
juicio es un reflejo de las ideas de Francisco Ferrer sobre el trabajo y
los derechos de las mujeres a la autonomía económica. Mujeres que
critican el movimiento maderista o carrancista, a los que clasifican
como parte de una revolución burguesa. Destaca el trabajo de
Caritina Piña y su relación con Esteban Méndez Guerra de filiación
villista quien funda un Grupo de Apoyo a Presos Políticos, del que
Piña funge como Secretaria de Correspondencia. Hernández afirma
que, aunque Piña nunca sale de Tamaulipas sostiene redes de
correspondencia. Concluye que el anarquismo influye fuertemente
en el punto de Tampico y como los grupos de anarquistas buscan
castigar a los socialistas del postesgilismo tamaulipeco.
Kevan Antonio Aguilar de UC Irving expuso en inglés las
conexiones de las mujeres mexicanas y españolas durante la Guerra
Civil Española. La polarización que se produce en España llega hasta
estos territorios donde llegan los exiliados. Analiza los mecanismos
de propaganda y los comités de ayuda a los refugiados republicanos
en México a través de la revisión de fuentes documentales de
archivos mexicanos donde examina periódicos, revistas y otros
medios de propaganda. En general analiza la propaganda del
bando republicano durante el año de 1937 donde aparecen mujeres
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

que realizan actividades de solidaridad internacional. Las mujeres
aparecen en reuniones con mantas y pancartas que condenan el
fascismo: maestras, campesinas y mujeres de clase media aparecen
en las imágenes resguardadas en la Cineteca Nacional y que hoy
ven la luz a través de su investigación.
José Alamillo, estudioso de los deportes en perspectiva
trasnacional. Adscrito a California State University en Channel
Island, expuso sobre la organización Cruz Azul Mexicana un
organismo norteamericano que hacia brigadas en apoyo a la
comunidad mexicana. Una organización femenil que combate
la pobreza extrema, con trabajos en San Antonio, El Paso, Los
Ángeles, Nueva York entre otros lugares. En cada ciudad que tenía
comunidades mexicanas amplias, hubo sucursales. En virtud de
que los integrantes de la Cruz Roja en Estados Unidos no hablaban
inglés, la Azul apoyó mucho a las comunidades mexicanas
particularmente en casos de desastre. Destacó el rol de Elena de la
Llata presidenta del Capítulo de los Ángeles de la CAM, originaria
de la Laguna en Coahuila, cantaba opera y recaudaba fondos para
numerosas actividades caritativas en Los Ángeles. En síntesis, se
trata de una de las primeras organizaciones latinas en USA por lo
que Alamillo invita a investigar sobre entidades afines.
Verónica Castillo Muñoz del Departamento de Historia
de la UC Santa Bárbara, experta en la historia de las mujeres en
la revolución particularmente en el área de California, expuso en
esta ocasión las vidas de mujeres y niños que no pudieron cruzar
a USA para refugiarse de la revolución, entre 1913 y 1916 y fueron
recluidos en campos de detención en la frontera estadounidense.
Sin Convención de Ginebra, rodeados de alambres de púas y
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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

custodiadas por soldados del ejército era como permanecían
estos refugiados de guerra. Se trata de un legado racista que aún
perdura. Castillo analizó la imagen de un par de niños solos,
probablemente huérfanos cruzando descalzos de Juárez a El
Paso en pleno invierno. Recordó también que hubo desertores
del ejército federal que huyeron y fueron deportados. En síntesis,
recupera la imagen de caravanas de personas huyendo de las
ciudades fronterizas mexicanas hacia USA, víctimas del racismo
y discriminación a uno y otro lado de la frontera.
La siguiente mesa enfocól los archivos y repositorios que
resultan fuentes útiles para los estudios de las mujeres. En ese
tenor participó Gabriela Pulido directora de Memorica expuso
que el nacimiento de la Comisión para la Memoria Histórica
y Cultural de México, encabezada por Beatriz Gutiérrez, no
nació con la idea de controlar la memoria sino de enriquecerla,
diversificarla, con la meta de establecer el derecho a la memoria
como un derecho humano. Reconoció el Repositorio digital de la
UANL y la reciente Coordinación de Repositorios de la UNAM.
Todo ello reforzó la idea de que es imposible concentrar toda la
memoria en un solo micrositio. Subraya haber hecho lo posible
en cinco años de trabajo en Memorica apegándose al Calendario
Cívico y trabajando en coordinación con otros repositorios. Se
trata de una memoria que construye prácticas democráticas.
Actualmente, Memorica se ha convertido en la oficina de
divulgación del Archivo General de la Nación.
Kimberly Sumano del Instituto de Historia Oral de la
Universidad de Texas en El Paso explicó que dicha institución
fundada en 1972 reúne muchos testimonios de personas que
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sobrevivieron a la revolución. A su juicio es una revolución que
moldeó una conciencia nacional. Sus acervos, son testimonios de
la gente común que no siempre está en los libros o en las historias
nacionales. Son historias orales que requieren interpretación. Se
trata de contemplar a las personas, no solo a los comandantes
militares o políticos relevantes. El miedo a las balas y las
percepciones de inseguridad se percibe en los testimonios. Los
traumas que causaron en las personas los hechos de violencia
sufridos durante la revolución.
Liliana Maria Diosdado del Museo Nacional de la
Revolución destaca la importancia de darle voz a los silenciados.
Habla de la confección de los dispositivos archivo-museo frente al
espectador. El museo, señala es un repositorio, un lugar para dar
visibilidad. La necesidad de contar procesos nacionales, muchas
veces hegemónicos. Hay “muertes de contenido” cuando hay
vacíos en el discurso museográfico. El museo en tanto construcción
moderna es patriarcal y excluyente. Criticó que en ninguna de las
ocho salas del MNR se cuente la historia de las mujeres además
de que el guion curatorial termina en el cardenismo. Explicó que
mediante Exposiciones Temporales se busca subsanar los vacíos
y las omisiones, es el caso de la exposición sobre Ricardo Flores
Magón donde se subrayan nuevas facetas. Para Diosdado, estas
exposiciones buscan revolucionar el pensamiento.
Un debate sobre archivos de la revolución Mexicana no
puede hacerse sin aludir a las imágenes de Casasola. Por ello,
Nadia, depositaria del archivo de la familia de la cual fue una pieza
fundamental Agustín Víctor Casasola (1874-1938), narró como
este empezó a tomar fotos con cámara prestada en el centro de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar3.6.131

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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

ciudad de México. Contó como la fotografía lo llevo a emprender
la Agencia Herrerías y Casasola, de las primeras agencias de
fotografías de prensa en México. Su abuelo, buscaba hacer
libros de historia con fotografías de la agencia. En sus acervos
tienen la icónica foto de la Adelita asomándose desde un vagón
del ferrocarril. Para comprender mejor la narración de Nidia, los
asistentes pudieron recorrer una exposición fotográfica sobre las
imágenes más icónicas de la colección.
Enseguida, Pablo Yankelevich director del Centro de
Estudios Históricos del Colegio de México, expuso la importancia
de que la revolución mexicana contara en América Latina con
una diplomacia revolucionaria. A su juicio, el hecho de contar
con intelectuales en numerosos representaciones diplomáticas,
como por ejemplo el caso de Alfonso Reyes, en Brasil, Argentina,
España, cimentó una buena imagen de México en el exterior que
permaneció vigente varias décadas. Ello, sumado a las posturas
mexicanas de política exterior brindando asilo a los perseguidos
políticos, le dio a México un sitio privilegiado en el horizonte
latinoamericano. Estar junto a Estados Unidos y tener una política
exterior divergente, fue un activo cultural muy importante que se
preserva hasta hoy.
Tampoco podía faltar en un foro de estas características,
la presencia de la Dra. Guadalupe Villa, destacada académica
adscrita al Instituto Mora, descendiente de Pancho Villa y
reconocida investigadora de su aporte revolucionario. Hablo
de la dificultad de ser objetivos frente a la figura del Centauro
del Norte, sobre quien hay trabajos que lo ubican como héroe y
otro como bandido. En general, convocoóa leer sus trabajos que
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buscan reivindicar los aportes del personaje y dimensionar mejor
sus contribuciones y las de sus colaboradores cercanos.
Enseguida, Kelly Lytle Hernández de la Universidad
de California en los Ángeles, una de las voces femeninas más
prestigiadas en lo relativo a estudios chicanos, habló de su
más reciente libro: Bad mexicans. Race, empire and revolution in the
borderlands (2022) de la experiencia maravillosa de buscar en
archivos, en su caso para estudiar los temas migratorios. Habló
de que afortunadamente cada vez hay más y mejores archivos,
algunos ya digitalizadas aunque desde luego no se han abierto
por casualidad sino que se ha tenido que luchar por muchos años
para que estos hayan sido desclasificados.
Casi al cierre del evento, José María Serralde a nombre
propio y en representación de Aurelio de los Reyes presentó a
los asistentes una selección de cine silente sobre la revolución,
imágenes de Madero, Villa y Zapata provenientes de cintas que
han sido restaurados en Canadá y que actualmente se resguardan
como parte de los acervos fílmicos de la UNAM. Para fortuna de
los asistentes, la exposición estuvo fondeada por interpretaciones
al piano del mismo Serralde con las melodías más emblemáticas
del tema aludido en pantalla.
La relatoría del coloquio estuvo a cargo de Fabiola García
Rubio, Consejera de Educación Cooperativa del Consulado de
México en los Ángeles. Señala que aunque el tema del coloquio
es la revolución enfocada desde dos perspectivas: el género y el
transnacionalismo, al parecer se ha trabajado mucho en lo primero,
menos todavía en el segundo. Propone repensar estas historias de
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�César Morado / La cooperación académica entre México y Estados Unidos

mujeres en este movimiento revolucionario. Mapear los circuitos
no solo de mercancías o de migrantes, también de ideas. De lugares
que fungen como bisagras entre México y USA- San Antonio
y los Angeles- por citar solo dos de ellos. Urge a estudiar a los
refugiados y refugiadas de guerra que al no tener una convención de
Ginebra sufrieron las decisiones arbitrarias de los actores locales.
Los archivos y las imágenes guardan esas historias silenciadas.
También de personas que por su liderazgo fueron agentes. Convoca
a dimensionar como las ideas atraviesan las fronteras pues no
requieren visa ni pasaporte para surcar los territorios.
Demanda que existan publicaciones bilingües que
agilicen el proceso de compartir los estudios y los enfoques.
Destaca también la necesidad de mapear los archivos y bibliotecas
con recursos para la investigación binacional. Visibilizar a todas
las mujeres que fueron parte de la revolución. A su juicio, a una
revolución nacionalista, no se le debe estudiar nacionalmente.
La revolución mexicana desbordó al país hacia el norte. Emergió
entonces lo mejor y lo peor de ambas sociedades fronterizas.
¿Qué significa -se pregunta García- pensar la memoria
en tiempos de la posverdad? La disputa por esa memoria es
permanente. La revolución mexicana siempre es la misma, lo que
se propone hoy es enfocarla desde dos lentes, desde dos ángulos:
la perspectiva de género y el transnacionalismo. Se desafían dos
imperios de interpretación, la narrativa patriarcal y la narrativa
nacionalista.
Concluye así el evento, con un mensaje de Verónica
Castillo, con los mejores augurios para que a partir de este
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�Transdisciplinar, vol. 3, núm. 6, enero-junio, 2024

coloquio se puedan detonar más y mejores iniciativas para
estudiar las interacciones entre México y Estados Unidos desde
todas las perspectivas científicas.

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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              <text>Transdisciplinar, Revista de Ciencias Sociales, 2024, Vol 3, No 6, Enero-Junio</text>
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              <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisciplinario  e integral en el ámbito de lo social.</text>
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              <text>Ita Rubio, Beatriz Liliana  de, Directora de la Revista</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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