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                  <text>Vol. 01 SeptiembreN. 01 Diciembre 2023

�Índice
CRONOGRAFÍA

Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL
Pági n a 4
Arqueología de la UANL: primera cátedra de medicina, 1828 (José Antonio Olvera Sandoval).
Pági n a 9
La disputa por la Universidad de Nuevo León, 1933-1935 (Edmundo Derbez García).
Pági n a 1 4
Gregorio Morales Sánchez, el gobernador que fue rector… al mismo �empo (Susana Julieth Acosta Badillo).

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pági n a 1 7
La refundación de la Universidad de Nuevo León, 1943 (César Morado Macías).

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

Pági n a 2 0
Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de Información de
Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp. (Victor E. Cas�llejos Magaña).
Pági n a 2 1
Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León,
siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 257 pp. (Laura Andrea Flores Sánchez).
GENIO Y FIGURA
Pági n a 24
Juana Margarita Domínguez Mar�nez: “los historiadores deben empezar a hacer algo por las nuevas
generaciones” (Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez).

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Rosario Elena Lazo Freymann
Asistente editorial
Cultura Regional, volumen 1, número 1, septiembrediciembre 2023. Revista tetramestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro. Domicilio de la publicación:
carretera a General Zuazua, km. 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, México, C.P. 65750. Teléfono: 825 247
0500. Editor responsable: M.C.R. Emilio Machuca Vega.
Reserva de derechos al uso exclusivo e ISSN en trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Las opiniones y contenidos expresados en los
artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.

EPISTOLARIO
Pági n a 3 1
Decreto mediante el cual el ejecu�vo de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para la creación del Colegio Civil (1857) (José Ricardo Treviño Chavarría).
Pági n a 3 4
Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)
(Dinorah Zapata Vázquez).

Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Aunque en sep�embre de 2023 la Universidad Autónoma de Nuevo León conmemora el 90 aniversario de su fundación, debe quedar en claro que su existencia no fue ininterrumpida, y que tampoco ostentó desde siempre el mismo
nombre. La Máxima Casa de Estudios abrió sus puertas el 25 de sep�embre de
1933 con el nombre de Universidad de Nuevo León. Las ac�vidades de esta
primigenia ins�tución apenas duraron un año, pues el 28 de sep�embre de
1934 el gobierno estatal dispuso su clausura y la derogación de su ley orgánica.
En cambio, el 3 de octubre de ese año se ins�tuyó la comisión organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León, centro de estudios superiores que
tampoco sobrevivió más de doce meses, pues el 4 de sep�embre de 1935 fue
disuelto, para dar lugar al Consejo de Cultura Superior de Nuevo León. Este
tercer organismo educa�vo estuvo en operaciones por espacio de ocho años,
hasta que el 29 de octubre de 1943 entró en vigor una nueva ley orgánica que
refundó la Universidad de Nuevo León. Casi tres décadas después, y luego de
grandes movilizaciones estudian�les y de trabajadores, en 1971 la Universidad
de Nuevo León pasó a ser la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Como una especie de analogía metafórica del proceso anterior, las publicaciones periódicas editadas por el Centro de Información de Historia Regional de
la UANL han recorrido también una trayectoria sinuosa. La primera revista editada por esta dependencia fue Bitácora, cuyo primer número apareció en diciembre de 1987. Publicada con interrupciones hasta 1993, resurgió en mayo
de 1997, aunque de esta segunda época sólo se llegó a publicar un número.
Más adelante, a par�r de 2006 se comenzó a editar Haciendo Brecha, órgano
que subsis�ó por dos años hasta que dejó de publicarse en 2008. Posteriormente, entre 2013 y 2014 fue publicado el bole�n Cronistas e Historiadores,
que tuvo difusión principalmente a través de internet. Y en 2019 reapareció
Bitácora como nueva era, misma que fue editada hasta el presente 2023.
Ahora bien, para llevar a efecto el trámite de la reserva de derechos al uso
exclusivo y el ISSN, el Ins�tuto Nacional del Derecho de Autor requirió al
equipo editorial que el nombre de la revista fuese modificado, dada la existencia de otra publicación con un nombre muy similar. De manera que la tradicional Bitácora ha dejado de exis�r, y ahora el Centro de Información de Historia Regional presenta una nueva revista, que pretende ser heredera de
todas las anteriormente mencionadas: Cultura Regional.
Asimismo, se ha considerado que la mejor forma de dar inicio a este nuevo
proyecto es ofreciendo en este primer número un dossier temá�co conmemora�vo del 90 aniversario de la UANL. Desfilan por estas páginas autoras y
autores de gran trayectoria, como Dinorah Zapata Vázquez, Edmundo Derbez
García, César Morado Macías, Antonio Olvera Sandoval y Susana Acosta Badillo, a lado de jóvenes talentos que se abren paso en la inves�gación: Fá�ma
Aguillón Gu�érrez, Ricardo Treviño Chavarría, Víctor Cas�llejos Magaña y
Laura Flores Sánchez. Ojalá que esta edición de Cultura Regional, volumen 1,
número 1, sea la primera de una larga saga por venir.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

Arqueología de la UANL:
primera cátedra de medicina, 1828
José Antonio Olvera Sandoval 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Pero no murió, quedó siempre viva en el ánimo de los buenos la idea de una Escuela de Medicina en un Hospital.
Eduardo Aguirre Pequeño.

El 18 de octubre de 2023, se cumplen 195 años del establecimiento de la primera cátedra de medicina en Monterrey.
Aunque en el imaginario colec�vo se da por sentado que la ins�tucionalización de la enseñanza y la atención médica se llevó
a cabo entre 1859 y 1860, de la mano del Dr. José Eleuterio
González “Gonzalitos” (1813-1888), es per�nente recordar
que desde 1828 se dieron pasos importantes para emprender
el estudio de las ciencias médicas en el naciente estado de
Nuevo León.
Hacia 1820, la en�dad apenas rebasaba los 80 mil habitantes y
su capital contabilizaba más de 12 mil². Los principales ingresos económicos provenían de las ac�vidades agropecuarias, debido a que la minería había retraído su producción y el
comercio estaba limitado a unos cuantos productos, derivado
de las barreras arancelarias, el contrabando y la inseguridad de
los caminos. En lo polí�co se gozaba de una ilimitada
autonomía respecto a las autoridades centrales. La lejanía e inmensidad de los territorios norteños impusieron un carácter
recio y decidido a la población de estas �erras septentrionales.
Uno de los primeros en destacar el carácter de los habitantes
norteños fue el coahuilense Miguel Ramos Arizpe (17751843), en su memorable discurso pronunciado ante las Cortes
de Cádiz en 1811, con cierto dejo de exageración los definió
así: “ocupados noche y día en el honesto trabajo de la �erra,
percibiendo de ella y no de otro hombre su subsistencia, son
ciertamente inflexibles a la intriga, virtuosamente severos,
aborrecedores de la arbitrariedad y el desorden, justos
amadores de la verdadera libertad, y, naturalmente, los más
aptos para todas las virtudes morales y polí�cas y muy aplicados a las artes liberales y mecánicas”³.
Estos rasgos sociales se manifestaron con marcada singularidad
en algunos grupos parentales: en la élite que dominó sin interrupción el escenario polí�co local durante la primera mitad del
siglo XIX. “Los diferentes espacios de poder, tanto civiles como
eclesiás�cos, fueron ocupados por miembros provenientes de
las familias más ricas de la región y vinculadas al régimen colonial, es el caso de los de Llano, García Dávila, Mier y Noriega, de
la Garza, Ballesteros o Gómez de Castro, por citar los de mayor
relieve. Hombres de la transición, nacidos en el todavía Nuevo
Reino de León, creadores de las ins�tuciones de donde surgirá

el estado de Nuevo León, resultado de las limitaciones impuestas por la necesidad de conciliar su herencia liberal española y
un marcado provincialismo con el novedoso e incipiente liberalismo económico, que posteriormente delinearía el estado
nacional mexicano de la segunda mitad del siglo XIX”⁴.
Influenciados por los ecos de la Ilustración de finales del siglo
XVIII y por el incipiente liberalismo polí�co que emerge a par�r
de la etapa independiente, varios integrantes de la élite provincialista se ostentarán como los principales portadores de la
modernidad que paula�namente secularizará las ins�tuciones
públicas y los órganos de gobierno del primigenio estado. En el
ámbito social, destacarán sus planes para la creación de ins�tuciones de regulación o asistencia, como escuelas, hospitales, cárceles o casas de beneficencia con cargo al erario, sin
embargo, debido a la precariedad de recursos y las condiciones polí�cas adversas “las buenas intenciones no llegaron
más allá de los decretos, pues nunca llegaron a concretarse y
la escuelas elementales, el único hospital y la única casa de beneficencia, siguieron operando bajo la protección y administración del clero”⁵.
A pesar de que los cambios se dilatan con una inercia desesperante, no
se debe desdeñar el desempeño de algunos gobernantes fieles a sus
principios y convicciones de transformar al laicismo las ins�tuciones sociales, educa�vas y culturales. En este escenario destaca la figura de
José María Parás Ballesteros (1794-1850), integrante de una oligarquía
agrícola conformada en el fér�l valle del Pilón –la actual región citrícola
de Montemorelos–, primer gobernador cons�tucional del estado libre
y soberano de Nuevo León durante 1825 y 1827 y uno de los gestores
de la educación superior. Entre sus principales acciones al frente del
ejecu�vo estatal se pueden enumerar: el establecimiento, por decreto,
de una casa de corrección, educación y beneficencia para la enseñanza; el establecimiento, en todas las cabeceras de distrito del estado, de sociedades patrió�cas para fomentar la agricultura, la minería,
el comercio, las artes y oficios; la adaptación del Seminario Conciliar de
Monterrey como universidad; el nombramiento de una junta protectora de la libertad de imprenta; la orden de que en las escuelas y doctrinasseleyeralaCons�tuciónalosniños;lareglamentacióndelgobierno
interno de los distritos; la organización de las milicias locales, y la
creación de un periódico semanario Gaceta Cons�tucional, como órgano informa�vo del gobierno⁶.

1 Historiador y escritor. Es coordinador e inves�gador de la Sala Museo “Dr. Ángel Oscar Ulloa Gregori” de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González” de
la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Estadís�cas Históricas de México, tomo I, pp. 11 y 24
3 Citado en: Ernesto de la Torre Villar, Lecturas Históricas Mexicanas, tomo II, p. 60.
4 Benjamín Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, pp. 18 y 19.
5 Ibíd., p. 63.
6 Los Gobernantes de Nuevo León. Historia, pp. 55 y 56.

CULTURA REGIONAL

Es importante destacar que la única ins�tución educa�va que
brindaba estudios superiores en la localidad era el Seminario Diocesano de Monterrey, fundado en 1792 por el obispo zacatecano Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés (1725-1799), donde además de teología
se impar�a la enseñanza básica y media, esta úl�ma proporcionada a
los hijos de la familias más acaudaladas de la región. La propagación
de los seminarios a escala mundial fue aprobada por el Concilio de
Trento (1545-1563), permi�endo que se inscribieran no sólo los aspirantes a una carrera eclesiás�ca, sino todos los estudiantes que requirieran una preparación para desempeñarse en la administración
pública o en los negocios privados de sus familiares, “por lo que el de
Monterrey se abrió para clérigos y no clérigos”⁷. En este colegio iniciaron su preparación personajes de la talla del padre Mier y el
referido Ramos Arizpe, figuras indiscu�bles del México independiente
y de los procesos cons�tucionales de 1812 y 1824, así como el futuro
gobernador nuevoleonés José Joaquín García de la Garza, quien no alcanzó a concluir sus estudios básicos.
El 19 de enero de 1824, en las aulas del Seminario se va a fundar la
primera cátedra de Derecho Civil, por el jurisconsulto Alejandro de Treviño y Gu�érrez (1759-1830). “Esta cátedra nutricia fue el origen no
sólo de las escuelas y facultades de Derecho en Nuevo León, sino, inclusive, de la educación superior del Estado”⁸. A par�r de entonces, en
dicha ins�tución se formarán los profesionales del derecho de la
primera mitad del siglo XIX, la mayoría pertenecientes a la élite provincial, basta con citar a: Juan Nepomuceno de la Garza Evia, Bernardo Ussel y Guimbarda, José Ángel Benavides, Trinidad de la Garza Melo,
Simón de la Garza Melo, Lázaro de la Garza Ballesteros, Manuel P. de
Llano, José María Parás Ballesteros, entre otros. El rector del Seminario fue el Dr. José Francisco Arroyo y Villagómez (1775-1847), quien
había estudiado teología en la Universidad de Guadalajara y ocupado
puestos en las altas esferas de la Iglesia. Fue representante de
Guadalajara en las Cortes Españolas de 1820-1821. Diputado cons�tuyente por Nuevo León en 1824, presidente del Congreso del Estado en 1825 y diputado de 1827 a 1831⁹. Para el sostenimiento de la
cátedra, el Cabildo Eclesiás�co de Monterrey determinó que se des�naran 300 pesos anuales de la renta de las fincas del Seminario. Para
sumar esfuerzos, el Congreso del Estado decretó el 2 de abril de
1824, obsequiar la misma can�dad que el Cabildo había autorizado,
con lo que lograría solventar sus necesidades básicas.¹⁰
Es conveniente señalar, desde ahora, la relación indisoluble que exis�ó entre la primigenia cátedra de derecho civil de 1824 (también
llamada de jurisprudencia) y el proyecto de la futura cátedra de enseñanza médico-quirúrgica de 1828 (a la que varios historiadores denominan indis�ntamente como escuela de medicina y farmacia). En
primer lugar, los conocimientos del derecho y la medicina resultaban
fundamentales para modernizar la estructura jurídica y la base social
(educación laica en los diversos niveles, higiene, salud pública, etc.)
del nuevo estado. En segundo lugar, estas transformaciones aunque
paula�nas y con al�bajos, serían llevadas a cabo por los integrantes
de la élite polí�ca y económica que nunca carecieron de ilustración ni
de voluntad para ges�onar proyectos que allanaran un futuro promisorio para la sociedad norestense. Gracias a los estudios profesionales, los jóvenes estudiantes se cons�tuirán “en actores protagónicos de la transferencia de un conjunto de valores nuevos que
marcarán distancia con las representaciones del pasado. Con sus acciones favorecerán el acercamiento a una nueva cultura polí�ca cuyas
filiaciones celebran la preponderancia de las virtudes cívicas del es-

píritu republicano en un ambiente secularizador de mayor integración”¹¹. En tercer lugar, personajes compar�dos con sen�mientos encontrados, por un lado, dos alumnos formados en el Seminario llegarán a ocupar en varias ocasiones la gubernatura de Nuevo León,
Parás Ballesteros y García de la Garza, desde donde impulsarán el establecimiento de la primera cátedra de medicina y, por el otro, el director de este plantel, Arroyo y Villagómez, durante su desempeño
como legislador local le tocó analizar, cues�onar y echar abajo –no sin
razón– el proyecto primigenio de la cátedra médica, como se verá
más adelante.
Mientras que la enseñanza del derecho se mantenía en ascenso, en
contraste, las inicia�vas para impulsar el estudio de la medicina brillaron por su ausencia hasta antes de 1825. La incipiente ac�vidad
médico-quirúrgica se llevó a cabo en un modesto hospital a cargo de
la Iglesia –llamado Nuestra Señora del Rosario o de los Pobres,
fundado el 5 de agosto de 1793–, el cual contaba con una bo�ca y fue
por mucho �empo el único nosocomio permanente en el noreste
mexicano. La estadía de los médicos –profesionales o empíricos–
nunca fue estable, iban y venían, por lo que la atención de la salud
recayó en los curanderos y comadronas, sin faltar los charlatanes que
ponían en grave riesgo a los enfermos que por desgracia caían en sus
manos. A esto hay que sumar la ausencia de un órgano legal que supervisara e impusiera sanciones a quienes ejercían la medicina y la
farmacología.
El panorama de la atención médica en Monterrey era desolador. En una
de sus obras clásicas Los Médicos y las Enfermedades de Monterrey, el
Dr. Gonzalitos sinte�za el estado crí�co en que se encontraba el ejercicio
de la medicina en los albores del siglo XIX: “En 1814 vino el general Arredondo a establecer aquí la Comandancia General de las Provincias de Oriente, y trajo de cirujano de la tropa al sr. Pagés y de prac�cante a D. Francisco Arjona y a D. José María Reyes. Pagés y Arjona eran españoles y
Reyes era negro guineo. […] En 1821 al hacerse la independencia se
fueron de aquí las tropas; se fueron con ellas el cirujano Pagés y el negro
Reyes y sólo se quedó en Monterrey D. Francisco Arjona, que era prac�cante.
Con el ejemplo de los médicos que había habido aquí y leyendo los tratados de medicina domés�ca de Tissot, Buchan, Esteyneffer, Venegas y
otros por este es�lo, se habían formado algunos curanderos, que eran los
que ejercían la medicina en Monterrey. De estos eran los más notables D.
Cornelio Vara, D. Antonio Mier, D. Marcos Ayala y D. José La Madrid. En
este estado estaba el ejercicio de la profesión médica al establecerse la
República y erigirse Nuevo León en estado independiente, es decir en
1825”¹². Líneas más adelante, aclara que Arjona, debido a la polí�ca de
expulsión de españoles, decretada a nivel nacional entre 1827 y 1829,
tuvo que abandonar Monterrey en 1828, para irse a radicar a los Estados
Unidos de donde regresó 12 años después con el �tulo de médico.¹³
Por fin, el 27 de febrero de 1826 –a menos de un año de haberse sancionado la Cons�tución Polí�ca del Estado– el gobernador Parás Ballesteros (1825-1827) expidió el Decreto provisional número 73, que contenía un ambicioso plan de educación que abarcaba desde la enseñanza
básica hasta la profesional, incluyendo un proyecto para establecer una
cátedra médico-quirúrgica en el Hospital de Nuestra Señora del Rosario.
El cual constaba de cinco prevenciones (de la 33 a la 37, véase anexo I),
donde se asentaba que el gobierno asumiría la responsabilidad de la salud pública en tres esferas: contratar a un médico, que además de ser

7 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 25.
8 Ibíd., p. 19.
9 El Dr. José Francisco de Arroyo y Villagómez fue diputado cons�tuyente, electo el 11 de julio de 1824, presidió el Congreso y formó parte de los once legisladores que firmaron la Cons�tución
Polí�ca del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, expedida el 15 de marzo de 1825. Par�cipó en las primeras legislaturas cons�tucionales de la en�dad: 1826-1827, 1827-1829 y 18291831. Véase: Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León, pp. 31-36.
10 José Antonio Por�llo Valadez, La Cátedra de Derecho Canónico y Civil, p. 27.
11 María Candelaria Valdés Silva, Ateneo Fuente: La forja de un patrimonio escolar, p. 52

5

�CRONOGRAFÍA

faculta�vo en el Hospital, se hiciera cargo de formar profesionales de
la salud y controlara a quienes ya ejercían la medicina en el estado, o
pretendieran ejercerla¹⁴. En la prevención 35 se determinó que el
profesor debería de ser un “cirujano, virtuoso, de talento, aplicación,
prác�ca y erudito”. Sus honorarios serían cubiertos por el estado,
comprome�do a dotarlo con ochocientos pesos anuales vitalicios,
además de otros doscientos que aportaría el ayuntamiento de
Monterrey, por lo que el faculta�vo recibiría mil pesos anuales¹⁵.
En cuanto a la impar�ción de la cátedra, la prevención 36 estableció
“enseñar cada día media hora medicina, y otra media hora cirugía. Los
jueves enseñar solo una media hora o anatomía o química o botánica
según convenga al aprovechamiento de los cursantes. Los domingos,
enseñar media hora algún tratadito de partos y enfermedades de
mujeres y niños, a matronas de conducta y ap�tud”¹⁶. Finalmente, en la
prevención 37, instruía al catedrá�co para que concediera licencias para
el ejercicio de médicos, cirujanos y parteras que se desempeñaran en
Nuevo León. Conviene reiterar que estas disposiciones tenían el carácter legal de provisionales, faltaba que el Congreso local les otorgara el
rango de ley; sin embargo, eso no obstó para que las autoridades dejaran de ges�onaran el proyecto de la cátedra de medicina.
Para sorpresa y desencanto del efusivo gobernador Parás, ningún
médico de los que ejercían en la en�dad se interesó en la propuesta,
por lo que ésta se mantuvo en el �ntero hasta la siguiente administración. Fue durante la gubernatura de Manuel Gómez de Castro (18271829), cuando se retomó la propuesta de la cátedra y para efecto de
darle cer�dumbre se encomendó al diputado federal Manuel María
de Llano¹⁷ y al senador Simón de la Garza, para que en representación
del gobierno estatal, contrataran en la Ciudad de México a un faculta�vo que estuviera dispuesto a trasladarse a Monterrey para impar�r la enseñanza de la medicina. Los legisladores nuevoleoneses
habían iniciado sus funciones desde el 1 de enero de 1827, por lo que
se dieron �empo para encontrar al galeno que aceptara el reto de
emprender la anhelada cátedra de medicina.
En cumplimiento a lo anterior, el 5 de agosto de 1828, en las oficinas
del notario público Severiano Quezada, en la Ciudad de México, los
referidos legisladores celebraron un contrato con el médico italiano
Pascale Costanza (1790-1859) –oriundo de Castellammare di Stavia,
Italia, graduado en la Universidad de Nápoles, tenía dos años de radicar en la capital mexicana–¹⁸, quien se comprome�ó a fundar la
cátedra de enseñanza médico-quirúrgica, dirigir con la anuencia de la
Iglesia el Hospital de Nuestra Señora del Rosario e instruir a las
parteras en el arte de la obstetricia (véase anexo II). Aunque no encontramos referencias sobre las impresiones que les causó a los legisladores nuevoleoneses el médico napolitano, antes de llevar a cabo
el protocolo notarial, algunos historiadores consideran que éste gozaba
de pres�gio y buenas relaciones entre la comunidad médica de la capital de la república. La carrera de medicina que presumiblemente realizó
Costanza en su natal Italia, se desarrollaba en cinco años de estudio y
uno de prác�ca, bajo la guía de un médico experto, lo que le daba
derecho a presentar examen para obtener su �tulo. La universidad en
cues�ón, pretendía formar médicos expertos en la prác�ca con una

metodología cien�fica, la cual consis�a en la observación junto a la
cama del enfermo y, sobre todo, en la disección de cadáveres¹⁹. Con estas referencias académicas, además de la capacidad de persuasión del
Dr. Costanza, el senador De la Garza y el diputado De Llano consideraron
haber encontrado al profesor médico que reunía las cualidades es�puladas en la prevención 35 del Plan de Instrucción Pública, esto es, un
cirujano virtuoso, de talento, aplicación prác�ca y erudito.

trato di comienzo a mis clases en un improvisado jacal, donde no
había ni sillas para sentarse, pero las principié para que después no se
creyera que yo iba a disfrutar de mis honorarios sin trabajar. Empecé
a enseñar el tratado de los huesos del cuerpo humano, auxiliado por
un esqueleto de un norteamericano difunto, sepultado hacía muchos
años por el barrio de la ‘Cuesta Blanca’ [por la actual colonia Nuevo
Repueblo] y para encontrarlo tardamos una semana entera, ayudado
por mis alumnos y por unos indios que conocían bien el si�o.

Además de las cláusulas referidas, en el contrato se es�puló que su
duración sería de seis años, los honorarios que anualmente percibiría el Dr. Costanza se integrarían: con 800 pesos que erogaría el
gobierno estatal, el ayuntamiento de Monterrey aportaría otros 300
–después se acordó que solamente serían 200 pesos–, además de la
remuneración que recibiría de la autoridad eclesiás�ca por estar a
cargo del hospital. Los gastos de traslado, de la ciudad de México a
Monterrey, correrían por cuenta del estado, quien adelantaría un
año de sueldo al faculta�vo para efecto de que adquiriera una casa
y fijará su residencia en la capital nuevoleonesa.

El padre Álamo, de la Villa de Guadalupe, nos proporcionó varias calaveras extraídas del panteón de esta Villa, que mucho nos sirvieron
para estudiar la anatomía de los huesos. Me puse a trabajar también
en la formación de un manual especial para las parteras, en vista de las
dificultades que hubo para entrenarlas de viva voz, y bastaría que lo
leyeran con cuidado y atención, para que aprendieran las cosas esenciales al ejercicio de su arte”²². De esta manera, el proyecto de la
cátedra de medicina reforzó sus expecta�vas, quedando pendiente
que el médico italiano enviara a las autoridades estatales su propuesta
de anfiteatro y jardín botánico.

En el ínterin, el galeno se comprome�ó a enviar al Congreso del Estado, para su aprobación, el plan de la cátedra, las lecciones que impar�ría, así como un proyecto para establecer una cátedra de botánica-médica y otra de anatomía prác�ca, considerándose de
antemano en el contrato que “para que estos establecimientos sean
ú�les necesita de un jardín botánico en que se cul�van plantas medicinales que han de ser el objeto de las lecciones de aquella cátedra y
un anfiteatro en que se prac�quen las operaciones de ésta”, señalándose que estas instalaciones se implementarían en cuanto el gobierno contara con los recursos necesarios: “el Estado cuando lo tenga
a bien proporcionará ambas cosas”²⁰. Esta cláusula, la tercera del
contrato, será un punto de controversia entre el médico italiano y las
autoridades estatales, en la medida que se dificultó –por la estrechez
del erario– la construcción del jardín botánico y el anfiteatro.

En el mes de marzo de 1829, durante la Semana Santa, concluyó el
primer curso y los alumnos presentaron su examen público. Sobre este
evento, Gonzalitos señaló: “…el Dr. Costanza… siendo él mismo el examinador… presentaron lo que él llamó la Ciencia de la Craneología, es decir,
que aquellos niños sabían el nombre y descripción de los ocho huesos
del cráneo y nada más. Aún vive en Monterrey uno de estos discípulos
examinados, que es el Sr. Don Pedro González Amalla”²³. Los pormenores que se han difundido sobre la primera cátedra de medicina se
circunscriben a lo antes referido. No hay muchas pistas sobre el desempeño del catedrá�co y sus alumnos, todo indica que las primeras lecciones versaron sobre osteología, sin que existan evidencias documentales de otros cursos, ni durante ese lapso ni en los meses siguientes.

El 27 de agosto de 1828, el ejecu�vo estatal remi�ó al Congreso local
una copia del contrato para enterarlo y poner a su consideración las
cláusulas del mismo, quedando pendiente, además, la ra�ficación
del propio gobierno de Nuevo León. A pesar de que faltaba la aprobación de los diputados locales, el Dr. Costanza no tuvo reparo en ello,
por el contrario, preparó su mudanza a Monterrey, la cual según su
propio tes�monio, le causó una serie de problemas que afectaron su
patrimonio y su �empo. Después de varios percances, llegó a
Monterrey a mediados de sep�embre de 1828. El día 27 de este mes,
se hizo cargo del puesto de faculta�vo en el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario²¹; días después se anunció en el Periódico Oficial
que las clases de medicina y cirugía iniciarían el día 18 de octubre de
ese año. Se inscribieron cinco jóvenes: Carlos Ayala Mier (sobrino de
fray Servando), Francisco Gu�érrez, Pedro González Amaya, Antonio
Cuellar y José Ma. Carrillo.
Fue más el entusiasmo del profesor y los alumnos que las condiciones materiales para desarrollar la cátedra, según relata Costanza:
“Aún cuando no tenía seguridad de donde dar mis lecciones, pues el
Congreso todavía no aprobaba ni el gobernador ra�ficaba mi con-

12 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 71-72.
13 Ídem.
14 Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante: AHFM-UANL), fondo: Correspondencia con el Gobierno del
Estado, caja 1, carpeta 1, Plan de Instrucción Pública, prevenciones generales, 22 de marzo de 1826. “Este decreto […] lo firmaron como diputado presidente, el c. Julián
de Llano, y como secretarios, los cc. Francisco de la Garza Benítez y José Manuel Pérez; y aunque no era sino un proyecto de ley, se comunicó al gobierno, al poder judicial,
al jefe de hacienda y a los ayuntamientos, para observarse con carácter de decreto provisional”. Véase: David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, tomo V, p. 226.
15 Ídem.
16 Ídem.
17 Nacido en Monterrey en 1799, perteneciente a una familia de arraigo polí�co y económico, de joven se trasladó a la Ciudad de México para estudiar medicina, aunque
no concluyó la carrera. Se puso en contacto con los personas que comulgaban con las ideas liberales de principios del siglo XIX, lo que influyó en su futura formación
polí�ca. A su regreso a Monterrey, se incorporó como médico al primer batallón de la Milicia Cívica y durante muchos años ejerció la medicina, tanto en la cátedra como
en la clínica. Senala el Dr. José Eleuterio González que De Llano “había ido a México […] a estudiar medicina, se vino sin concluir la carrera y sin recibirse; así ejerció aquí
la medicina muchos años con buena aceptación porque era hombre de buenos conocimientos, aunque más dado a la polí�ca que a la ciencia”. Véase: Francisco Guerra,
José Eleuterio González, p. 71.
18 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 15.
19 Ibíd., p. 27.

CULTURA REGIONAL

Posteriormente, el 22 de abril, el gobernador Joaquín García de la
Garza (1829-1833) solicitó al médico napolitano remi�era al Congreso
local su plan de estudios para someterlo a la consideración de los legisladores, con apego a lo dispuesto en el contrato celebrado en la
capital mexicana. De inmediato respondió el Dr. Costanza, en un documento que sinte�za la misión del médico, los campos del saber que
debe cul�var, así como el orden y los contenidos de las asignaturas
que formarían parte de su carrera profesional. En primer lugar, advierte que el estudiante de medicina deberá contar con conocimientos previos de �sica, química y botánica, cuyos obje�vos son la
atracción, la afinidad y la fuerza vital²⁴.
En cuanto a su vocación, “el médico estudia el hombre a fin de
conocer su salud y sus enfermedades, para conservar la primera y
prevenir o curar la segunda: una y las otras dependen del estado de
la vida; y ésta, del modo regular o irregular de ejercerse las funciones de los órganos de cuya estructura forman estas úl�mas el
resultado. El médico pues para estudiar la medicina debe principiar
del examen de los órganos que componen la máquina humana, a
cuyo examen debe seguir el de las funciones, de la vida, de la salud,
las enfermedades, y del modo de curarlas”²⁵.
Respecto a las asignaturas básicas, que en conjunto deberían de
cursarse en un lapso de siete años, establece entre otras: la anatomía (enseña la estructura de los órganos del cuerpo humano); la

fisiología (examina las funciones de dichos órganos, del complejo
de las cuales resulta la vida); la geología –higiene– (marca el estado
de salud y da preceptos para conservarla); la patología (trata de las
enfermedades en general); la nosología (hace cuadros descrip�vos
de las enfermedades en par�cular) y la clínica (verifica estos cuadros, y comprende la semió�ca y la terapia). Se reitera que el conocimiento general de la medicina requería cuatro años de estudio;
para aprender cirugía dos o tres años más y si se deseaba estudiar
la obstetricia un año más²⁶.
El plan contenía otras necesidades adicionales, como un terreno des�nado para la huerta botánica, en donde se cul�varían las plantas
medicinales; el teatro anatómico, con los instrumentos necesarios
para la disección y una sala clínica con “absoluta dependencia del
catedrá�co, bien asis�da para observar fielmente el curso de las enfermedades y la eficacia de las medicinas: ella no debe contener menos
de ocho enfermos”²⁷. Sobre este úl�mo aspecto, habría que considerar que el faculta�vo daba por un hecho que la autoridad eclesiás�ca
le facilitaría la administración del hospital, “un sistema que se seguía
en las escuelas de medicina del sur de Italia desde la Edad Media; un
antecedente del hospital escuela”²⁸. Finalmente, sobre los autores
que deberían de estudiarse, no se especifica ningún texto, solamente
se señala que “serán aquellos mismos que están dictándose en la Universidad de México”²⁹.
El 25 de abril, el Congreso del Estado aprueba en lo general la propuesta del Dr. Costanza, la que a juicio de los legisladores les llegó tarde
–considerando que el contrato y clases se había efectuado hacía más
de cinco meses– y “sin los presupuestos de gastos que se indican, especialmente los del pequeño anfiteatro de anatomía y los de la huertecita botánica medicinal…”³⁰ En el documento que se giró al gobernador del estado, se refiere que:
1º. Se aprueba el orden de enseñanza de las partes de la medicina y cirugía y ramos cien�ficos anexos por los mismos autores
que se enseñan en Méjico.
2º. Se aprueba el �empo asignado para cada estudio pues está
en conformidad con lo prevenido en las leyes de la materia.
3º. En los gastos de la huertecita botánica medicinal y anfiteatro
procederá el gobierno con todo el miramiento que demanda la
escasez del erario³¹.
Es importante observar como en el apartado 3º, el gobierno aprueba
el establecimiento de la huerta y el anfiteatro, pero advierte que será
en la medida de sus posibilidades económicas. Esto significaba que las
clases a impar�rse en el segundo semestre de 1829 se realizarían sin
contar con las adecuaciones solicitadas por el faculta�vo.
El 14 de mayo, los legisladores a través del gobernador solicitaron al Dr.
Costanza que les enviara el presupuesto pormenorizado que debía inver�rse para el anfiteatro y la huertecita botánica. Cinco días después el faculta�vo remi�ó el documento en donde plantea las caracterís�cas y la
funcionalidad que deberían de tener el anfiteatro, la huerta botánica y la
sala clínica³². Por cues�ones de espacio no daremos todos los detalles
que contenía esta propuesta, en que se exponían ampliamente los requerimientos para implementar las instalaciones y el equipo básico para
sustentar la enseñanza de la botánica, las disecciones anatómicas y la

20 AHFM-UANL, Contrato del Dr. Costanza para su cátedra de medicina en Monterrey, 27 de agosto de 1828, (versión digital). En el Archivo General del Estado de Nuevo León, ramo: Salud, se
localiza el expediente Pascual Costanza 1828-1829. El Archivo Histórico de Medicina cuenta con una copia digital que proporcionó el archivo estatal y es la que u�lizamos en el presente
ar�culo.
21 Armando Or�z, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos, p. 53
22 Hernán Salinas Cantú, Biogra�a del Dr. Pascual Costanza, pp. 24-25.
23 José Eleuterio González, Los médicos y las enfermedades de Monterrey, pp. 3-4.
24 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 22 de abril de 1829.
25 Ídem.
26 Ídem.
27 Ídem.
28 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 15.
29 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
30 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 24 de abril de 1829.
31 Ídem.
32 AHFM-UANL, Plan de estudios para la enseñanza de la medicina del Dr. Pascual Costanza, 19 de mayo de 1829.

7

�CRONOGRAFÍA

clínica³³. A par�r de este comunicado, la relación entre el médico italiano
y los legisladores tomó un giro dis�nto al que había mantenido durante los
meses en que iniciaba la cátedra de medicina.
La sesión legisla�va para analizar el presupuesto referido se llevó a cabo el
27 de junio, en la que se acordó rescindir el contrato del Dr. Costanza y por
consiguiente, cancelar la cátedra de medicina. Denunciando que el faculta�vo había incumplido varias cláusulas del contrato como el ausentarse
o llegar tarde al hospital, debido a que prefería atender sus pacientes par�culares y que después del curso de craneología ya no impar�ó clase a sus
alumnos. En descargo de esto úl�mo, el médico aseveró que para con�nuar las clases era necesario contar con el anfiteatro, el jardín botánico y
el acondicionamiento de las salas del hospital.
En el fondo, las autoridades estatales no querían reconocer la falta de recursos
para llevar a cabo lo solicitado y, por otra parte, la fijación del médico italiano
de querer contar desde un principio con una infraestructura que requería sumas de dinero con las que el gobierno no contaba. Al respecto, el dictamen de
los diputados deja en claro cuál era su perspec�va a la hora de aprobar la
cátedra de medicina: “al proyectarse la primera escuela médico quirúrgica en
nuestra ciudad, que iba a estar reducida a una sola cátedra y a un solo maestro, ya se dejaba ver que no se pensaba tener la escuela más perfecta del
mundo, como la ha hecho D. Pascual, sino tan solo una incipiente escuelita
para tener el comienzo de este género de instrucción, como se ha hecho en
todos los lugares donde se ha creado algo semejante”³⁴.
Porsuparte,elfaculta�voseñaló:“cuandoyoaceptélaresponsabilidaddeabrir la escuela de medicina en Monterrey, mi ferviente deseo era preparar
buenos médicos en ella, no curanderos; faculta�vos capaces, no solo prac�cantes; ministros e intérpretes de la naturaleza, no sus verdugos. En mi plan de
estudios expuse todo cuanto de esencial era indispensable para obtenerlo,
pero si por culpa de ustedes no se puede conseguir para lograrlo, yo no puedo
faltar a los principios de la sana moral, porque esto causaría males muy trascendentales”³⁵. No pretendemos juzgar a ninguna de las partes, lo que resulta
obvio es que no exis�an las condiciones materiales para construir una escuela
de medicina con las dimensiones solicitadas por Costanza.
Este primer intento de enseñanza médica se truncó y de los alumnos inscritos cuatro reiniciaron sus estudios en la Escuela de Medicina de México y
uno, Carlos Ayala, en Guadalajara, todos con el presupuesto originalmente
des�nado a la cátedra médico-quirúrgica de 1828. Solamente dos concluyeron la carrera: Ayala³⁶, que regresó a esta ciudad, donde ejerció hasta su
muerte en 1889 y Francisco Gu�érrez, que radicó en Tampico –se había ido
a perfeccionar a Francia– hasta su fallecimiento prematuro en 1840. Un farmacéu�co de Guanajuato, Ignacio Sendejas sus�tuyó al Dr. Costanza en la
dirección del hospital³⁷, quien se quedó a radicar en la en�dad y solamente
se ausentó unos años cuando realizó un viaje a los Estados Unidos, falleció
en Monterrey, el 3 de febrero de 1859, a la edad de 70 años³⁸.
Algunos historiadores locales mencionan “la cátedra de Pascual Costanza” como una idea personalista, pero en realidad debe hablarse de
un proyecto educa�vo de Estado, que persis�ó de 1826 a 1830, apoyado por tres gobernadores: José María Parás, Manuel Gómez de Castro
y Joaquín García, con soporte jurídico de documentos notariados, leyes
y decretos en la esfera local, así como el pago de honorarios del
catedrá�co³⁹. Como señalamos al principio del texto, el plan para establecer una cátedra de medicina respondía al proyecto liberal ostentado por la élite provincial que pretendía secularizar la enseñanza superior y crear profesiones que sirvieran de base para la configuración

del nuevo estado. La cátedra de medicina de 1828, será la primera semilla que dará importantes frutos en los años subsecuentes. Fue el
primer esbozo de lo que posteriormente sería el hospital-escuela de
1859-1860, fundado luego de varios intentos por el sabio benemérito
Dr. José Eleuterio González.
CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivos
Archivo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (AHFM-UANL). México.

Edmundo Derbez García 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Bibliogra�a
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33 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 45.
34 Véase: Armando Ortiz, Salvatore Sabella y Erika Pérez Maldonado, Pascale Costanza. Un médico de dos mundos.
35 Ibíd., pp. 41 y 42.
36Carlos Ayala Mier, nació en Monterrey en 1809. Hijo de Marcos de Ayala y Josefa de Mier (hermana del Padre Mier). Estudio Medicina en la Universidad de Guadalajara.
En 1841 fue regidor primero del Ayuntamiento. En 1859 se integra a la planta docente de la Escuela de Medicina como catedrático de Fisiología e Higiene. Véase: Benjamín
Galindo, El provincialismo nuevoleonés en la época de Parás Ballesteros, p. 189.
37 Francisco Guerra, José Eleuterio González, pp. 44 y 45.
38 Hernán Salinas Cantú, Biografía del Dr. Pascual Costanza, p. 67.
39 Donato Saldívar Rodríguez, Siglo y medio de historia de la Facultad de Medicina de la UANL, p. 17.

CULTURA REGIONAL

La disputa por la Universidad
de Nuevo León, 1933-1935

En sus primeros años de existencia, la Universidad de
Nuevo León fue el escenario de un conflicto antagónico escenificado por dos tendencias polí�coideológicas que buscaron influir en la orientación de
la ins�tución y finalmente en su control: el sector liberal, defensor de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, y la tendencia socialista, defensora de
la reforma de ese signo promulgada por el régimen de
la Revolución mexicana. Con base al desarrollo de
esta disputa, se configuraron tres intentos de modelos de universidad en tan solo tres años. El siguiente
es un apretado recorrido de ese periplo.

dejando atrás los viejos esquemas de la enseñanza
clerical. Así, en 1859 aparecieron el Colegio Civil del
estado y la Escuela de Medicina, cuyas clínicas interna
y externa se enseñaron en el Hospital Civil, ambas ins�tuciones fundadas por el doctor José Eleuterio
González “Gonzalitos”.

La e�mera Universidad de Nuevo León

La fundación de la Universidad de Nuevo León en
1933 vino a cons�tuir el corolario de ese proceso
donde la educación nacional era elemento fundamental en la reconstrucción y definición del nuevo estado mexicano posrevolucionario. De hecho, fue una
creación del régimen del llamado Maximato, es decir,
dominado por el Jefe Máximo de la Revolución, como
se proclamaba al general Plutarco Elías Calles, a través
de la administración del gobernador Francisco A.
Cárdenas, quien ges�onó ante el Secretario de Educación Pública, Narciso Bassols, un comisionado, en este
caso, Pedro de Alba, encargado de las tareas preliminares de la organización de la Universidad de Nuevo León.

La actual Universidad Autónoma de Nuevo León es
producto de un legado de tres procesos históricos
fundamentales en la vida del país: la Independencia
de 1821, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910.
Esta afirmación está basada en el hecho de que su Escuela de Jurisprudencia surgió en 1824 en las aulas
del Real y Triden�no Colegio Seminario de Monterrey,
de acuerdo al decreto del Soberano Congreso Cons�tuyente del 13 de octubre de 1823, que dio facultades a los colegios de la nación que no la tuvieran,
“para establecer cátedras de Derecho Natural, Civil y
Canónico, y de conferir los grados menores”.
Esta disposición civil se aplicó en una ins�tución
eclesiás�ca porque era la única ins�tución de educación superior que exis�a en el noreste de México. De
esta manera, una medida del régimen mexicano independiente, como fue la creación de una carrera profesional, se vinculó con otra de la an�gua Corona española, como el seminario, cuya fundación fue alentada
por las reales cédulas de Carlos III de agosto de 1768.
Otras dos dependencias de la universidad fueron
centros de altos estudios surgidos del pensamiento
liberal que predominó en el siglo XIX, cuando el gobierno federal dispuso que la enseñanza oficial y los
grados académicos fueran atendidos por el Estado,

Finalmente la Escuela de Enfermeras en 1915 y las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón
en 1930, fueron obras de los gobiernos revolucionarios,
impulsadas por actores sociales que en su mayoría surgieron de la con�enda armada de 1910-1917.

Las autoridades recogían de esta forma una inquietud
manifiesta por los círculos educa�vos, intelectuales y
sociales, incluyendo los jóvenes estudiantes de la
clase media urbana, representantes de los planteles
existentes como eran Jurisprudencia, Medicina, Colegio Civil, Normal y Farmacia, teniendo como portavoces visibles a la Federación de Estudiantes de Nuevo
León y a un grupo de jóvenes librepensadores reunidos en el Grupo Alfonso Reyes como Juan Manuel
Elizondo, José Alvarado Santos y Raúl Rangel Frías.
Por esa razón, Pedro de Alba aglu�nó en el Comité Organizador de la universidad a las más diversas fuerzas
que actuaban en la en�dad, lo mismo que en la composición del primer Consejo Universitario. En el

1 Historiador, escritor y periodista. Es licenciado en Historia y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, y actual coordinador del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL.

9

�CRONOGRAFÍA

primer caso, reunió representantes de los estudiantes, los profesionistas, el gobierno, el par�do oficial, la
empresa, la banca, la prensa y diversas organizaciones sociales y profesionales. Así, se pretendió conver�r a la
universidad en una inicia�va y realización colec�va, la universidad era “obra de todos”, señaló². Sin embargo, en
la organización de la universidad estuvieron ausentes sus promotores. Debe tomarse en cuenta que, aun antes
de iniciar el proceso fundacional de la ins�tución, Rangel Frías, quien terminó el bachillerato en el Colegio Civil
en 1931, se fue a la Ciudad de México a estudiar derecho en la Universidad Nacional, siguiendo los pasos de José
Alvarado que marchó desde 1930.
El 31 de mayo de 1933 culminó uno de los trabajos esenciales del Comité Organizador al promulgarse la primera
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de servicio público des�nada “a procurar la educación
integral del hombre en un plano de absoluta igualdad y en justo equilibrio de fuerzas, valores y ac�vidades”,
según el obje�vo señalado en su ar�culo primero³.
Aunque la ley no lo plasmó con ese término, adquirió entonces la universidad una especie de autonomía ins�tucional, en cierta forma limitada o indirecta, al conceder al Consejo Universitario las atribuciones de nombrar al
rector y a los directores, de ternas que le presentara el ejecu�vo del estado; además, siguiendo el precepto de
la enseñanza laica, es decir, alejada de las influencias religiosas.
Sus ac�vidades académicas iniciaron el 25 de sep�embre de 1933 con 239 alumnos de licenciatura de las cuatro
facultades incorporadas a ella: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Química y Farmacia e Ingeniería; y 1,440
de seis escuelas: Colegio Civil, transformado en Escuela de Bachilleres, las escuelas industriales “Pablo Livas” y
“Álvaro Obregón”, donde se estableció la preparatoria técnica para servir de puente a la carrera de Ingeniería, y
Enfermería y Obstetricia. La Escuela Normal, por su parte, fue añadida a la Universidad y la Facultad de Filoso�a,
Ciencias y Artes se estableció por la Ley Orgánica e inició ac�vidades por medio de ciclos de conferencias con
profesores extraordinarios de la UNAM.

Cobertura de la UNL en el periodo escolar 1933-1934
Medicina

130

Derecho

71

Química

29

Ingeniería

9

Álvaro Obregón

402

Pablo Livas

206

Bachilleres

492

Normal

340

Apenas nacía la ins�tución y, como ninguna en el país, pudo sustraerse de la situación polí�ca reinante al
plantearse una reforma educa�va de orientación ideológica socialista desde dis�ntos frentes. Uno desde el Primer
Congreso de Universitarios Mexicanos, celebrado del 7 al 14 de sep�embre de 1933 en la Ciudad de México, convocado por la Confederación Nacional de Estudiantes (CNE) y la UNAM, donde prevaleció la posición sostenida por
el líder obrero Vicente Lombardo Toledano⁴; otro desde la línea marcada por el Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles,
el 20 de julio de 1934, de inaugurar un nuevo periodo revolucionario: el psicológico o de conquista espiritual⁵; y
desde el futuro presidente Lázaro Cárdenas en su programa de gobierno, llamado Plan Sexenal (1934-1940).

2 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante: AHCU), acta del Consejo Universitario no. 4, 20 de octubre de 1933, año
escolar 1933-1934/2, pp. 1-2.
3 Gerardo de León, Las cuatro leyes orgánicas de la Universidad.
4 “1929: autonomía, ya”, p. 6.
5 Gaceta Universitaria, agosto de 1934. Monterrey, México, p. 40

CULTURA REGIONAL

La reforma educa�va generó una profunda división en
el seno de la ins�tución entre el grupo ligado al
par�do gobernante, con Calles hijo a la cabeza, y los
grupos liberales provenientes del vasconcelismo y los
de filiación católica. El Lic. Pablo Quiroga, designado
gobernador sus�tuto con el encargo de con�nuar y
finalizar el periodo gubernamental de Francisco A.
Cárdenas, en octubre de 1935, pretendió llevar a la
prác�ca la reforma en la Universidad de Nuevo León⁶.
En la parte ideológica, el gobernador Quiroga señaló
“que ningún tema envuelva prejuicios sociales o religiosos; fomentar la nacionalidad, conciencia de los
orígenes del pueblo mexicano, que las realidades
nacionales sean bien interpretadas, fomentar el coopera�vismo y la solidaridad humana”⁷.
Conforme a las atribuciones que le confería la Ley Orgánica, el ejecu�vo presentó al Consejo Universitario
la terna para renovar la rectoría, integrada por colaboradores muy cercanos. Al Dr. Ángel Mar�nez Villarreal se le declaró electo rector con 23 votos del escru�nio secreto⁸, no obstante estar impedido para
ocupar el cargo al no cumplir con el requisito de la
edad legal establecida en la Ley Orgánica y ocupar un
cargo de elección popular en el ayuntamiento de
Monterrey⁹. Estudiantes liberales y católicos, aliados
incluso con elemento del Par�do Comunista¹⁰, fueron
capaces de adquirir fuerza y organizar una reacción
enérgica contra una doctrina impuesta en las aulas,
no consensuada, pensando que se actuaba tal como
en la Unión Sovié�ca. El grupo opositor estaba liderado por jóvenes que no pertenecían precisamente
al proletariado, sino a clases medias y de mayor posición social, entre ellos los que aún permanecían del
Grupo Alfonso Reyes: Fidencio de la Fuente, Roberto
Hinojosa, Raúl González y Juan Manuel Elizondo.
La Federación de Estudiantes Universitarios, por medio de Fidencio de la Fuente y los grupos católicos con
Pedro Mar�nez Torres, establecieron “un enlace
polí�co” con grupos organizados por gente de la
misma religión para reforzar su movimiento. Aunque
los estudiantes opositores rechazaron, por supuesto,
cualquier alianza con el clericalismo y la reacción, el
gobierno tuvo pleno conocimiento de la intervención
de enemigos del sistema en la agitación estudian�l,
provocándola y es�mulándola. Al mismo �empo hicieron venir desde la Ciudad de México a Raúl Rangel
Frías con un plan premeditado de interrumpir la ceremonia de inauguración de los cursos del año escolar
1934-1935 realizada en el Teatro Independencia.

“No podemos permi�r –dijo– que toda la juventud
caiga en una odiosa servidumbre burocrá�ca al servicio de un par�do polí�co¹¹”. Luego afirmó la incongruencia de establecer una universidad socialista cuando
a consecuencia de las elevadas cuotas, “se deja sin
educación a muchos obreros y muchos campesinos
que no pueden pagarlas”¹². Lo que Rangel quiso
afirmar fue la improcedencia de la reforma socialista
dentro de un régimen capitalista como era el mexicano. Pero Rangel Frías reconoció “hasta ahora la
universidad sólo se ha abierto para una cierta clase y
por eso �ene filoso�a conservadora”¹³.
Las demandas del movimiento que planteó una huelga
de importantes repercusiones polí�cas y sociales, iniciada el 17 de sep�embre de 1934 y la toma del Colegio
Civil, fueron a favor de la autonomía de la Universidad, la
garan�a de la libertad de cátedra, educación abierta a
todos los horizontes del pensamiento, teorías e ideologías universales para la formación de los estudiantes.¹⁴
El gobernador Quiroga aceptó una salida semilegal a
la crisis, seguramente sugerida por Calles y Cárdenas
tras reunirse con ellos en la Hacienda de la Mota, que
pretendió desac�var la agitación. La medida consis�ó
en la clausura de la Universidad mediante el decreto
número 97 del 28 de sep�embre de 1934¹⁵. En su exposición de mo�vos el gobernador resaltó con un
tono discursivo an�clerical y comba�vo, muy caracterís�co del callismo, la “extraña alianza” entre conservadores y comunistas, des�nada a comba�r la doctrina y acción social de la Revolución, usando como
pretexto la socialización de la enseñanza. “Las organizaciones capitalistas y clericales, que desean para sus
adictos el privilegio de la enseñanza, han provocado
una agitación trastornadora del orden público, sin
detenerse en usar como instrumento de defensa de
sus posesiones amenazadas por la reforma pedagógica socialista, a la juventud universitaria”¹⁶.
La utopía de la Universidad Socialista
Desaparecida la Universidad de Nuevo León, el
siguiente paso consis�ó en asumir el control de los
planteles de la ex universidad con elementos iden�ficados con los sectores de izquierda integrados a la estructura del par�do oficial, el Par�do Nacional Revolucionario (PNR), y al gobierno estatal con la creación,
días después, de la llamada Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista de Nuevo León (USNL),
presidida por el ex rector Ángel Mar�nez Villarreal.

6 Mario Treviño Villarreal, “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, p. 42.
7 Pablo Quiroga, Informe de gobierno 1934-1935, p. 25.
8 AHCU, acta del Consejo Universitario no. 26, año escolar 1934-1935/2, p. 1.
9 Tomás Mendirichaga, “La Universidad de Nuevo León”, p. 365.
10 Juan Manuel Elizondo, Memorias improvisadas: mi universidad, pp. 107 y 113.
11 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
12 El Porvenir, 14 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
13 Raúl Rangel Frías, Escritos, p. 346.
14 El Porvenir, 16 de septiembre de 1934. Monterrey, México, p. 4.
15 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 1-2.
16 El Porvenir, 29 de septiembre de 1934. Monterrey, México, pp. 4-5.
17 Momento, año 1, no. 5, septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.

11

�CRONOGRAFÍA

La Comisión Organizadora quedó integrada por el presidente
del comité estatal del PNR, Generoso Chapa Garza; el director
de educación primaria y secundaria, Ciro R. Cantú; el director
de educación federal, Juven�no Torres, y el literato Eusebio
de la Cueva, militante ac�vo del par�do. Sus oficinas funcionaron en el Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno. Con
el liderazgo y control polí�co en sus manos, inició lo que
puede considerarse una verdadera “purga” de direc�vos,
catedrá�cos y administra�vos que, por no estar iden�ficados
con la ideología revolucionaria, caían en la categoría de conservadores o reaccionarios. Así se narra, por ejemplo, cómo
se sus�tuyó en la cátedra de Humanidades a un viejo y pres�gioso maestro que “fue arrojado por católico”¹⁷ y, en cambio, se entregaron nombramientos a profesores “tomando en
cuenta la ideología de los elegidos netamente revolucionaria
y socialista”¹⁸.
En cuanto al control y unificación ideológica y polí�ca ejercida
sobre la población universitaria a par�r de los postulados socialistas, se vio reflejado en los mecanismos de representación
estudian�l. La Federación de Estudiantes Socialistas (FES), cons�tuida el 1 de octubre de 1934, fue la única organización estudian�l oficial que no sólo limitó, sino neutralizó la acción de
grupos disidentes que carecían de medios dentro de la ins�tución para canalizar sus demandas y defender sus intereses.
Adheridos a la FES estaban los llamados “bloques” formados
en cada escuela y facultad. La FES restringió las diferencias
de opinión y eliminó cualquier otra forma de asociación al
exigir como requisito de ingreso a la futura universidad socialista la pertenencia a la Federación mediante la presentación de su credencial de afiliado. De esta forma, la Federación de Estudiantes Universitarios que dirigía Fidencio de la
Fuente prác�camente desapareció.
El ciclo escolar 1934-1935 inició después de 54 días de suspensión de clases, el 20 de noviembre de 1934 en Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Química y Farmacia,
Bachilleres, Normal de Profesores, Industrial Álvaro Obregón
y Femenil Pablo Livas, funcionando tanto en el orden técnico
como en el administra�vo en la misma forma que lo habían
hecho, dependiendo directamente de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
En las aulas de escuelas y facultades –que regresaron a su
carácter de profesionales por no exis�r universidad–, las
labores escolares se desarrollaron siguiendo los mismos
planes y programas de estudio de la ex�nta Universidad de
Nuevo León, sin ninguna modificación de índole ideológica y
alejada del espíritu de la reforma socialista. Esto debió ocurrir por no estar listos los trabajos ni la ley reglamentaria para
normar la aplicación del ar�culo tercero cons�tucional, reformado el 10 de octubre de 1934, que establecía que la
educación impar�da por el estado a nivel nacional sería socialista.
La propuesta pedagógica del gobierno de Lázaro Cárdenas, en
la presidencia del país desde el 1 de diciembre de 1934, era
a�n a la ideología nacionalista y revolucionaria. Buscaba im-

plantar inicia�vas del socialismo como el laicismo, coopera�vismo y educación popular que nada tenían que ver con postulados del marxismo-leninismo. La implantación de la reforma
apuntaba solamente a la Escuela Normal, mientras las escuelas
y facultades con�nuaron, como hasta entonces, con sus planes
y programas académicos sin contenidos de ideología socialista
que llevar a la prác�ca escolar.
Dos ins�tuciones producto de la reforma se agregaron a la
futura Universidad Socialista. La primera de ellas fue la Escuela de Coopera�vismo, un proyecto inaugurado meses
antes, el 1 de febrero de 1934, sostenido directamente por el
Par�do Nacional Revolucionario y puesta a cargo del profesor
Mateo A. Sáenz, quien fungió como representante del PNR
ante la ex�nta universidad. La finalidad del plantel consis�a
en preparar a los hijos de campesinos y de trabajadores para
encargarse después de la orientación en materia de coopera�vismo en las comunidades²⁰.
La segunda dependencia fue el Ins�tuto de Orientación Social, cuyos cursos estuvieron diseñados y dirigidos a los alumnos de la Normal y al personal docente del sistema educa�vo,
par�endo del planteamiento de la Secretaría de Educación
de que los maestros eran quienes iban a cargar con el
proyecto sobre sus hombros y era necesario crear en ellos el
compromiso con los ideales de la Revolución mexicana. Este
Ins�tuto no funcionó de manera permanente, sino mediante
cursos breves sobre historia del movimiento proletario,
derecho revolucionario mexicano, sistemas educa�vos contemporáneos, coopera�vismo e historia de las religiones,
economía social, geogra�a económica de Nuevo León, teoría
y prác�ca de las sociedades coopera�vas, arte y literatura
proletaria, e higiene de la adolescencia²¹.
Sin embargo, no quiere decir que no estuviera abierto a los
universitarios, a los obreros tanto organizados como libres, a
los trabajadores y a los campesinos. La experiencia no debió
diferir mucho a la de otros estados con sesiones que se conver�an en largas disertaciones, por ejemplo, en la historia de
las religiones, sobre hinduismo, budismo, cris�anismo,
taoísmo, confucianismo, sintoísmo y judaísmo que, en realidad no representaban una demanda o requerimiento para
su quehacer co�diano²².
El Ins�tuto de Cultura Superior
El debilitamiento polí�co y la fractura interna del callismo a
nivel local tras la declaratoria de nulidad de las elecciones a
gobernador del 28 de julio de 1935, en la que contendió Plutarco Elías Calles hijo, al �empo en que el presidente Lázaro
Cárdenas rompió con el callismo, determinó el desmoronamiento de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León.
Sus integrantes fueron renunciando de uno en uno. Por
ejemplo, Eusebio de la Cueva se re�ró a su natal Hidalgo,
Nuevo León, y Generoso Chapa salió a la Ciudad de México
llamado por el dirigente nacional del PNR, Emilio Portes Gil, y
aunque concluyeron el proyecto de ley para la nueva univer-

18 El Porvenir, 21 de noviembre de 1934. Monterrey, México, p. 5.
19 Victoria Lerner, Historia de la Revolución mexicana. Tomo 17: La educación socialista.
20 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, p. 107.
21 Publicaciones de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León, no. 2, diciembre de 1934. Monterrey, México, pp. 3-5.
22 Lourdes Cueva Tazzer, La educación socialista en Sinaloa (1934-1940), p. 108.

CULTURA REGIONAL

sidad socialista, quedó sin aprobarse²³. A unos días de
terminar su ges�ón, el gobernador Quiroga en el úl�mo decreto que expidió el 7 de sep�embre de 1935,
declaró la gratuidad de la educación universitaria, la
disolución de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista y estableció las bases para el funcionamiento del Servicio de Cultura Superior.
Esta figura jurídica que fungió como una coordinación
de escuelas y facultades encargada de las funciones
de la ex�nta universidad, se ensayó también en
Jalisco con la Ley Orgánica de Servicios Culturales.
Aunque en sus bases de funcionamiento y gobierno
se omi�ó la alusión a la educación socialista, tuvo
entre sus obje�vos cumplir con los propósitos establecidos en el primer párrafo del ar�culo tercero
cons�tucional. De manera inesperada, el gobernador
provisional Gregorio Morales Sánchez asumió la presidencia del Consejo de Cultura Superior exactamente
un mes después de su llegada al poder, enviado por el
presidente Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica en
su estrategia de ir reduciendo a los grupos callistas.²⁴
La medida de asumir el ejecu�vo la presidencia del conMe propongo el cumplimiento del ar�culo tercero cons�tucional –dijo– no para que sirva de
arma de combate en lides internas de profesores y estudiantes, sino para que venga a realizar el noble impulso que le dio vida. Daré todo
mi apoyo moral y material a fin de mantener la
tendencia socialista en la enseñanza.²⁵
sejo representó una solución para desac�var un posible
conflicto que pudiera haber ocasionado el nombramiento del rector. La autonomía que la ex�nta universidad
tuvo para designar mediante el Consejo Universitario a
los directores y rector se perdió con el Consejo de Cultura Superior al establecer el decreto de su creación
que esta facultad correspondía al gobernador.
Durante otros ocho largos años, el Consejo de Cultura
Superior encauzó los estudios superiores tanto técnicos
como profesionales en la en�dad y la marcha de sus
planteles, sin que de manera contundente se hiciera
presente en la prác�ca académica la premisa de la educación socialista, promoviendo una educación más popular e ins�tucional, marcada por el proyecto polí�co
cardenista original que es�pulaba una visión laica, con
una interpretación racionalista y an�rreligiosa²⁶

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (AHCU). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Gaceta Universitaria. Monterrey, México.
Momento. Monterrey, México.
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
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Bibliogra�a
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Cueva Tazzer, Lourdes (2001). La educación socialista en
Sinaloa (1934-1940). México: Universidad de Occidente.
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mi universidad. México: Facultad de Filoso�a y Letras,
Universidad Autónoma de Nuevo León.
León, Gerardo de (1989). Las cuatro leyes orgánicas de la
Universidad. México: Centro de Información de Historia
Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.
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17: La educación socialista. México: El Colegio de México.
Mar�nez Assad, Carlos (2020). El laboratorio de la Revolución. El
Tabasco garridista. México: Fondo de Cultura Económica.
Medin, Tzvi (2013). El minimato presidencial: historia
polí�ca del maximato (1928-1935). México: Ediciones Era.
Mendirichaga, Tomás (1971). “La Universidad de Nuevo
León”, en: Humanitas, no. 12.
Rangel Frías, Raúl (1994). Escritos. México: Biblioteca de
Nuevo León, Gobierno del Estado de Nuevo León.
Sáenz, Mateo A. (1968). Anecdotario. México: Ear.
Treviño Villarreal, Mario (2018). “Una tregua: armar un Consejo de Cultura Superior, 1935-1943”, en: César Morado
Macías (coord.). Una historia con futuro. 85 años de la UANL.

Donde mejor cristalizó ese anhelo de educación popular
fue en las secundarias nocturnas dependientes de Extensión Universitaria, la 1 y 2, y otras cinco en el estado, y
en las escuelas industriales Álvaro Obregón y Pablo Livas
que abrían sus puertas a los hijos de los trabajadores y de
los campesinos, así como a la mujer, para dedicarse a alguna ac�vidad industrial. En cambio, la educación superior, paradójicamente, siguió siendo exclusiva de las clases
medias y medias altas, a la que no tenía acceso las
grandes masas del proletariado, una contradicción que
en su momento señaló Raúl Rangel Frías.
23 El Porvenir, 25 de septiembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
24 Carlos Martínez Assad, El laboratorio de la Revolución. El Tabasco garridista, p. 270.
25 El Porvenir, 25 de noviembre de 1935. Monterrey, México, p. 4.
26 Tzvi Medin, El minimato presidencial: historia política del maximato (1928-1935), p 141.

13

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Gregorio Morales Sánchez,
el gobernador que fue rector…
al mismo tiempo
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL) dos rectores han sido gobernadores después de su ges�ón frente a la ins�tución: Raúl Rangel
Frías (de 1955 a 1961) y Eduardo A. Elizondo (de 1967
a 1971); y uno ha sido rector después de ser gobernador: Genaro Salinas Quiroga, quien después de
fungir como gobernador interino en diferentes ocasiones durante el segundo trienio de la administración gubernamental de Rangel Frías, cubrió también
un interinato en la rectoría de la Universidad entre
agosto y octubre de 1973.
Los casos anteriores demuestran el lazo entre la universidad pública y la élite polí�ca del estado, mismo que se
puede iden�ficar en otras épocas y contextos de la historia universitaria, y que no resultó extraño pues la Universidad nació en 1933 como un apartado más del
erario estatal. Esta relación ín�ma entre Universidad y
Estado se hizo aún más estrecha en 1935 cuando un
gobernador se hizo cargo de la rectoría (o presidencia)
de forma simultánea, caso que no se ha repe�do en 90
años de historia de la UANL. En este breve ar�culo se
describe la actuación de Gregorio Morales Sánchez
como presidente del Consejo de Cultura Superior (ins�tución sus�tuta y con�nua de la Universidad de
Nuevo León), puesto que asumió a un mes de haber
sido nombrado gobernador interino y que mantuvo por
seis meses hasta la designación de Enrique C. Livas.

para organizar la denominada Universidad Socialista,
como parte del nuevo sistema educa�vo a implementarse en el sexenio entrante con Lázaro Cárdenas.
No obstante, la idea no encontró aceptación por
parte del alumnado universitario y para evitar la prolongación de conflictos estudian�les, el gobierno del
Estado decidió la creación de un nuevo organismo: el
Consejo de Cultura Superior, cuya ley se publicó el 7
de sep�embre de 1935. En el traspaso de UNL a comisión organizadora de la Universidad Socialista y después a Consejo de Cultura Superior (en adelante CCS),
fue siempre �tular el médico Ángel Mar�nez Villarreal, simpa�zante de la nueva reforma educa�va y
con declarada tendencia de izquierda. El gobernador
era el sus�tuto Pablo Quiroga, quien asumió la
gubernatura después de la renuncia de Francisco A.
Cárdenas, el gobernador que fundó la UNL en 1933.

1935: un año de conflictos

Al entrar en funciones el CCS en sep�embre de 1935,
recogió las mismas dependencias que estaban bajo
jurisdicción de la UNL, aunque con extensivo control
polí�co y administra�vo del gobierno, con el nombramiento del rector y directores por el ejecu�vo del
estado, y mediante la reorganización de la Escuela de
Coopera�vismo e Ins�tuto de Orientación Social, ambas con filiación marxista y perfiladas desde la comisión organizadora de la Universidad Socialista². Aunado al descontrol en el ámbito universitario en 1935,
con constantes cambios administra�vos, el estado entró en el proceso electoral para el próximo gobernador.

El contexto de 1935 fue conflic�vo para la naciente
casa de estudios. La Universidad de Nuevo León (UNL)
se había instalado en sep�embre de 1933, pero un
año después su primera ley orgánica fue derogada

Sin entrar en detalles del proceso electoral de 1935,
pues no es el obje�vo de este ar�culo, la tensión estudian�l era sólo una parte del conflicto polí�co que se
vivía en el estado, relacionado con el gobierno de Láz-

1 Historiadora, catedrática e investigadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Actualmente es profesora de la Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha
dependencia.
2 Daniel Sifuentes Espinoza, La Universidad Socialista, pp. 106-110.

aro Cárdenas y la pretensión de Plutarco Elías Calles de
extenderse en el poder³. En 1935 el hijo de Calles, del
mismo nombre que su padre, buscó la gubernatura de
Nuevo León y el proceso fue tan problemá�co e incluso
violento, que la virtual victoria del oponente, Fortunato
Zuazua, terminó por ser invalidada. Ante esta situación,
el 26 de sep�embre de 1935, el Superior Tribunal de
Jus�cia designó al general y profesor normalista
Gregorio Morales Sánchez como gobernador provisional, hasta la reanudación de nuevas elecciones.
“Viejo revolucionario ostenta una ejecutoria intachable como soldado y como ciudadano. Es Jefe del 26
de Infantería”. De la anterior manera presentó El Porvenir, diario local, al nuevo gobernador, resaltando en
su nota la figura revolucionaria de Morales, como si
ese aspecto fuera indispensable para restablecer el
orden en el estado. Otro detalle que lo posicionó
como el indicado fue que Morales no se encontraba
en el estado durante la temporada de conflicto, pues
tenía su base en Mina�tlán, Veracruz, como comandante del 26º Batallón y jefe de dicha zona militar⁴. Es
decir, era una figura neutral, al menos en teoría. Morales arribó a la ciudad de Monterrey la noche del 2 de
octubre para tomar posesión del cargo de gobernador interino el tradicional día 4, de manos de Pablo
Quiroga y con apoyo del presidente Lázaro Cárdenas
y “la recomendación del general Francisco J. Mújica”⁵.
Hasta ese día, Ángel Mar�nez Villarreal con�nuaba
como presidente del Consejo de Cultura y no se hablaba de posibles cambios.

[…] la tenaz y desesperada lucha que hubo que
sostenerse contra significa�vos elementos conservadores y religiosos que a toda costa y empleando toda clase de recursos, trataron siempre
de estorbar la acción del gobierno, en su afán de
desvirtuar el establecimiento de un ins�tuto de
consonancia con los lineamientos trazados en el
ar�culo 3º cons�tucional.⁶

Lo dicho por Mar�nez hacía clara referencia a los intentos frustrados de instalar la Universidad Socialista
y que hasta entonces seguían en pie, además de reflejar la delicada situación con el sector conservador, es
decir, con los empresarios e industriales, conflicto que
más tarde cobraría factura a Morales. Al escuchar la
reseña de Mar�nez, según hace constar el acta de
Consejo, el gobernador declaró que tenía una “muy
raquí�ca información sobre el par�cular” y se confesó
sorprendido de lo delicado de la situación. En la sesión siguiente, del 8 de noviembre, Gregorio Morales
ya figura como presidente del CCS.
Tanto en prensa como en actas del CCS es notorio que
Morales quiso proceder con cautela, pues ni siquiera su
nombre es mencionado en el registro de las actas como
presidente del Consejo. La autodesignación como presidente del CCS claramente respondía a establecer control en el estado, tomando también las riendas de uno
de los principales focos de agitación: la ins�tución educa�va. Por otra parte, entre las intenciones también estaba el asegurar la afiliación de la casa de estudios superiores a la nueva reforma educa�va.
Morales asumió la presidencia del CCS el 4 de
noviembre y la primera sesión que encabezó fue cuatro
días después. Esta sesión transcurrió de lo más normal,
discu�endo temas como nombramientos de maestros
y el calendario escolar, aunque en el tercer punto se revisó la sugerencia del presidente del CCS sobre “el establecimiento de un Departamento de Educación Física
que dependiendo del propio Consejo controle esta
ac�vidad en todo el estado […]”⁷. Sobre este asunto, se
nombró a Franklin O. Westrup como coordinador.

Nota de la designación de Gregorio Morales como gobernador
interino de Nuevo León. El Porvenir, 27 de septiembre de 1935.

El gobernador-rector
La primera referencia de Morales en una sesión del
CCS, es la verificada el 9 de octubre, cuando Morales
acudió como asistente honorífico. Durante la reunión,
Mar�nez le presentó al gobernador un informe detallado que recogía los principales hechos desde la
creación de la UNL, ahora ex�nta, hasta la instalación
del CCS. Durante su reseña, Mar�nez destacó:

La par�cipación estudian�l en decisiones del CCS fue
otro tema que Morales consideró. La ley orgánica de
1935 no contemplaba la intervención de estudiantes en
el CCS, pues se es�pulaba que sólo le podían cons�tuir
“los directores de los diversos ins�tutos, facultades y escuelas que impartan el servicio de cultura superior”, todos bajo jefatura del presidente, y con�nuaba: “la designación de todos corresponderá al ejecu�vo del
estado” (art. 6). Con respaldo de este ar�culo, Morales
se había autodesignado presidente del CCS.
Conforme avanzaron las sesiones presididas por Morales, se acordó representación estudian�l en las juntas direc�vas, un estudiante por dependencia, y en el

3 Véase: Alex M. Saragoza, La élite de Monterrey.
4 El Porvenir, 27 de septiembre de 1935, Monterrey, México, p. 4.
5 Los Gobernantes de Nuevo León, p. 226.
6 Archivo Histórico del Consejo Universitario (en adelante AHCU), acta no. 2, año escolar 1935-1936, 9 de octubre de 1935, pp. 1 y 2.
7 AHCU, acta no. 3, año escolar 1935-1936, 8 de noviembre de 1935, p. 1.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CCS un estudiante de manera global. Esta representación era
menor a la acordada en la primera ley orgánica de 1933,
donde se es�pulaba representación estudian�l al seno del
Consejo por dependencia, no por federación como finalmente se estableció. Así, la representación estudian�l era
prác�camente inexistente⁸.
El 29 de noviembre, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño solicitó
la reanudación de clases en el Ins�tuto de Orientación Social. El ins�tuto había entrado en funciones en abril de 1935,
como parte de la planeación de la Universidad Socialista y
era encabezado precisamente por Aguirre Pequeño, y monitoreado desde la capital del país por Manuel R. Palacios,
ideólogo de la Universidad Obrera de México⁹. Fue diseñado
para capacitar maestros en la implementación de la reforma
educa�va socialista e inició segundo periodo de ac�vidades
en enero de 1936, según lo es�pulado en actas del CCS.
La Escuela de Coopera�vismo, otro producto de la Universidad Socialista, también fue reorganizada bajo dirección de
Mateo A. Sáenz, profesor de declarada vena izquierdista. A la
par que el Ins�tuto de Orientación Social, encontró renovado respiro y en diciembre de 1935 recibió nueva sede en
el Parque Anáhuac, en instalaciones antes pertenecientes a
la Escuela al Aire Libre¹⁰. En otros asuntos, también se discu�ó sobre las ausencias de profesores, pues faltas y renuncias constantes eran un problema latente entre las dependencias del CCS. Por lo anterior, en los primeros días de 1936
se aprobó un reglamento para control de faltas y en su
primer ar�culo es�puló: “las faltas de asistencia de los profesores se clasificarán en jus�ficadas e injus�ficadas”. En jus�ficadas se consideró enfermedad propia o de un familiar,
luto, desempeño de alguna comisión o cualquier mo�vo a
juicio del director. Las injus�ficadas eran todas las que no encontraban lugar en las razones anteriores. Por tres faltas injus�ficadas al mes, el profesor sería sancionado con un descuento en su sueldo, un día por cada falta; pero si llegaba a
faltar cuatro veces al mes, la sanción sería el despido¹¹.
A manera de cierre
Enero fue el úl�mo mes de rela�va calma para Morales como
gobernador-rector (o presidente) del estado-consejo, pues a
par�r de febrero todo fue en escalada. El 5 de febrero se registró una magna manifestación organizada por el Centro
Patronal de Nuevo León y según El Porvenir, en Nuevo León
no se tenía memoria de un acto semejante, pues era la inicia�va privada la que se manifestaba¹². Las memorias de
Mateo A. Saénz dan un recuento de dicha manifestación e incluso cita algunos carteles, con leyendas que esclarecen aún
más la situación a la que Morales se enfrentaba:

Los carteles fueron muchos, citaré solo algunos:
“Contra el trapo roji-negro”[…]“¿Tienes hijas? El
comunismo te las quitará para dedicarlas al amor
libre”; “No permitas que tus hijos te los robe el Estado”; “Religión o comunismo”[…]“Fuera de
México los comunistas” […]“Que se largue Mar�nez
Villarreal a Rusia”¹³[…]

A la manifestación patronal le siguieron la organización de
ambas facciones, la de derecha y la de izquierda, y la tendencia de Morales de favorecer la incorporación de la filoso�a socialista en la educación pública no jugó a su favor.
Con constante tensión polí�ca en crecimiento, Morales
concluyó su actuación frente al CCS el 30 de abril, y un día
después frente a la gubernatura del estado, en medio de
renovadas y complicadas elecciones. Fue sucedido por el
también general Anacleto Guerrero en el gobierno y por el
médico Enrique C. Livas en la presidencia del CCS.
FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo Histórico del Consejo Universitario (UANL). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México
Bibliogra�a
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(1990). México: J.R. Fortson.
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Sifuentes Espinoza, Daniel. (2013). La Universidad Socialista de Nuevo León. México: Centro de Documentación
y Archivo Histórico de la UANL.

8 César Pámanes, “La Universidad Autónoma de Nuevo León y sus leyes orgánicas”, p. 41.
9 César Morado Macías, “La humanidad como horizonte, 1933-1935”, p. 35.
10 AHCU, acta no. 7, año escolar 1935-1936, 13 de diciembre de 1935, p. 2.
11 AHCU, acta no. 10, año escolar 1935-1936, 28 de febrero de 1936, pp. 2 y 3
12 El Porvenir, 6 de febrero de 1936, Monterrey, México, p. 4.
13 Mateo A. Sáenz, Anecdotario, pp. 134-135.

CULTURA REGIONAL

La refundación de la Universidad
de Nuevo León, 1943 1
César Morado Macías 2
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre 1940 y 1946 el país fue gobernado por el presidente Manuel Ávila Camacho, quien adoptó un
proyecto de carácter desarrollista, cuya finalidad era
reconciliarse con la inicia�va privada para instaurar
un régimen de economía mixta bajo la rectoría del Estado. En el marco de la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), Ávila Camacho estableció una polí�ca
de “unidad nacional”, que minimizaba las diferencias
entre trabajadores y empresarios para favorecer el
esquema de industrialización a través del modelo
sus�tu�vo de importaciones³. Entretanto, en Nuevo
León la polí�ca estuvo dominada por dos figuras centrales que gobernaron la en�dad: Bonifacio Salinas
Leal (1939-1943) y Arturo B. de la Garza (1943-1949).
En este contexto fue creada la “segunda” Universidad
de Nuevo León (UNL), mediante el decreto número
79 expedido por la cuadragésima novena legislatura
local, con fecha del 18 de agosto de 1943. Aunque la
expedición de la ley correspondió al gobernador Salinas Leal, es obvio que Arturo B. de la Garza influyó en
el contenido del documento, ya que fungía por ese
entonces como secretario de gobierno y se trataba
del des�no de su alma mater⁴. Apoya esta idea la afirmación del gobernador saliente: “mi sucesor es un
elemento universitario joven, que permite asegurar el
éxito de este organismo”⁵.
La redacción del decreto ostenta precisión jurídica y
polí�ca. En su ar�culo primero señala: “se establece
en el Estado una corporación pública con personalidad propia y capacidad jurídica... denominada Universidad de Nuevo León”⁶. No par�culariza si alude al
“Estado” como en�dad geográfica o como ente
polí�co. Más adelante, el rector Enrique C. Livas precisaría su convicción en el “Estado educador” como
rector del modelo educa�vo. Se daba el mismo nivel
de flexibilidad en la interpretación de la ley con el segundo ar�culo, al señalar que: “se depositan en la
Universidad de Nuevo León... las atribuciones del Es-

tado en el servicio público de la educación. En consecuencia, las ac�vidades docentes, ar�s�cas y sociales, se sujetarán a lo previsto en el ar�culo tercero
de la Cons�tución general de la república”.⁷
Desde una perspec�va estrictamente jurídica, la universidad fue socialista de sep�embre de 1943 a octubre de 1946, fecha en que dejó de serlo al ser modificado el ar�culo tercero cons�tucional. Con precisión
quirúrgica, los redactores de la ley –Livas Villarreal,
Arteaga Santoyo, Rangel Frías– previeron el cambio
en la carta magna, pero evitaron explicitar an�cipadamente una definición polí�ca al respecto, dejándola
flexible al rumbo que tomarían los acontecimientos
nacionales. Así, a par�r de octubre de 1946 la universidad nuevoleonesa podía girar el rumbo de su orientación social sin alterar su aspecto legisla�vo.
Respecto a los fines de la universidad, señalaban en resumen tres: 1) impar�r la enseñanza profesional, técnica y toda la posterior a la secundaria con excepción
de la normal; 2) realizar y fomentar la inves�gación
cien�fica; y 3) difundir la cultura en todos sus aspectos.
Es en el ar�culo cuarto donde se permea la intención
de funcionalizar la universidad para ponerla a disposición del desarrollo económico regional, al señalar que
“procurará que el número y calidad de sus egresados
responda a las necesidades económicas, sociales y
polí�cas del país y del estado de Nuevo León en par�cular, despertando y afirmando en ellos una conciencia
clara de su responsabilidad humana y social”.⁸
Queda claro que la eficacia de la nueva universidad
dependía de la mano reguladora del gobierno estatal
y la rectoría, quienes supervisarían la necesaria correspondencia entre número y calidad de egresados
con el sector produc�vo. Ello se subraya también en
lo rela�vo a la orientación de la inves�gación, donde
se aclara que deberá enfocarse a la resolución de los
“problemas específicos de Nuevo León, singular-

1Estear�culoretomapartesdelsegundocapítulodelasiguienteinves�gación:CésarMoradoMacías,Lafuncionalizacióndelauniversidadpúblicamexicana.Elcaso
de la Universidad de
Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
2 Historiador, catedrá�co e inves�gador. Es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL, miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores, corresponsal en Nuevo León de la Academia Mexicana de la Historia y coordinador del Centro de
Estudios Humanís�cos de la UANL.
3 Rafael Loyola, Entre la guerra y la estabilidad polí�ca.
4 El decreto fue promulgado el 13 de sep�embre de 1943 por el todavía gobernador Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo
León el miércoles 29 de sep�embre. Sin embargo, el decreto entró en vigor hasta treinta días después de su publicación, es decir, el 30 de octubre de 1943.
5 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Memorias de Gobernadores, Informe de gobierno de Bonifacio Salinas Leal, 1942-1943.
6 Periodico Oficial del Estado de Nuevo León, 29 de sep�embre de 1943. Monterrey, México, p. 1.
7 Ibíd., p. 2.
8 Ibíd., p. 1.

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�CRONOGRAFÍA

mente el conocimiento de sus recursos naturales, las
posibilidades de su aprovechamiento y la mejor produc�vidad del trabajo humano en todos los ordenes”.⁹
Administra�vamente, fiel al modelo napoleónico, la
universidad quedó integrada por cinco facultades y seis
escuelas, dándose a conocer el 13 de octubre los funcionarios que las dirigirían. La Facultad de Medicina
dejó de estar comandada por el Dr. Nicanor Chapa y
pasó a manos del Dr. Ángel Mar�nez Villarreal. Por
mucho, la facultad más importante para la rectoría, no
sólo por los montos presupuestales que le fueron asignados, sino por su peso polí�co. Con Mar�nez Villarreal al frente, con destacada influencia en los jóvenes,
el grupo dirigente intentaba asegurar su control
polí�co y desarrollo académico. Además, con�nuaba
incorporada a esta facultad la Escuela de Enfermería.
En el modelo universitario imperante, la segunda facultad
en jerarquía fue la de Derecho y Ciencias Sociales. En ésta,
cesó en sus funciones el Lic. Jesús C. Treviño y asumió la
dirección el Lic. Manuel Treviño Cavazos, quien había
fungido como secretario del Bloque Polí�co de Profesionistas, en apoyo a la campaña polí�ca de Arturo B. de
la Garza a la gubernatura. En la Facultad de Ciencias
Químicas fue nombrado director un destacado ingeniero:
Bernardo Dávila Reyes. Su trabajo al frente de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Alvaro Obregón había
convencido al grupo dirigente para confiarle el des�no de
una en�dad que tendría una considerable expansión, es�mulada por la industria química regiomontana. Una facultad pequeña, la de Ingeniería, fue confiada al Ing.
Manuel Mar�nez Carranza y por vez primera la nueva ley
reconoció el status de facultad a la de Odontología –que
había funcionado como escuela anexa a la de Medicina–
ahora dirigida por el Dr. Francisco Albuerne.
Sin embargo, el grueso de la matrícula universitaria
no estaba en la educación profesional sino en el
bachillerato. De las seis escuelas restantes, a la mayoría se le cambió director: en la Escuela Diurna de
Bachilleres dejó el mando el Dr. Enrique V. Santos y lo
asumió el Lic. Bernardo L. Flores; en la Escuela Nocturna de Bachilleres, al ser cesado el Dr. Óscar
Decanini, lo asumió el Dr. Roberto Flores Escobar; en
la numerosa Escuela Industrial y Preparatoria Técnica
Alvaro Obregón fue relevado el Ing. Bernardo Dávila
Flores, responsabilizándose de su dirección el Ing.
Ernesto Villarreal; en la Escuela Industrial Femenil
Pablo Livas asumió el mando la profesora Julia Garza
Almaguer; la de Enfermería –anexa a Medicina– estaría a cargo del Dr. Francisco L. Rocha; y finalmente,
la Escuela de Música, que había venido funcionando
apoyada por el municipio de Monterrey, pasaba a la
UNL, dirigida por el profesor Isaac Flores.
En general, se trataba de un grupo compacto de directores, cercano al gobernador, que había combinado
su quehacer universitario por una postura polí�ca favorable al par�do gobernante. Dentro del nuevo esquema organizacional destacaron –además de la ab-

sorción de la Escuela de Música– dos hechos fundamentales: la creación del Ins�tuto de Inves�gaciones
Cien�ficas y el Departamento de Acción Social Universitaria. El primero estuvo a cargo del Dr. Eduardo
Aguirre Pequeño, un joven y destacado inves�gador,
quien había apoyado la campaña polí�ca de Arturo B.
de la Garza a la gubernatura, mediante un comité
cons�tuido en la capital de la república, donde figuraban el Dr. Fernando Valdez Villarreal, el Lic. Generoso
Garza Chapa y Juan Manuel Elizondo, entre otros.
Para el otro departamento, se eligió al Lic. Raúl Rangel
Frías, un joven abogado e intelectual, que se había
desempeñado como jefe de prensa del gobierno estatal, oficial mayor, además de ser uno de los tres diseñadores del nuevo proyecto de universidad. Explícitamente, el gobernador saliente reconocía la voluntad
de que ambas en�dades fuesen columnas vertebrales
de la universidad.
El otro cambio significa�vo fue el referente a la exclusión en la nueva ley del sistema educa�vo universitario a la Escuela Normal y a la Escuela Normal
Superior, que pasaban a ser administradas por la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria
en el Estado, junto con la nómina de su personal direc�vo, docente, administra�vo y de intendencia. No
apareció un mo�vo explícito para tal decisión; muy
probablemente ello se debió a la intención de deslindar a la UNL de la idea de federalizar todos los niveles
educa�vos. Aún así, Bonifacio Salinas Leal señaló en
su informe que buscaría su reincorporación, pero ésta
nunca se produjo.
Por lo que se refiere a la estructura de gobierno de la
UNL, la nueva ley –tratándose de una universidad no
autónoma– evidentemente centralizó la toma de decisiones en el gobernador y, en menor medida, en el
rector. Arturo B. de la Garza no sólo nombraba al �tular de la rectoría, sino a todos los directores de escuelas, facultades o departamentos, con base en las
ternas que le remi�a el Consejo Universitario, a diferencia de la ley de 1933, donde este úl�mo órgano era
el único facultado para elegir a los directores. La figura
del rector fue fortalecida: podía remover libremente al
secretario general y al tesorero. En la ley anterior requería la aprobación del consejo. En síntesis, la nueva
legislación concentró el poder en el gobernador y
rector, en detrimento del Consejo Universitario. A este
úl�mo, con escaso margen de maniobra, sólo
accedían, como consejeros electos, un maestro de
cada facultad o escuela y cinco representantes de la
Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades o Escuelas Universitarias. Como las decisiones en
el Consejo Universitario se tomaban por mayoría
simple, el gobernador tenía asegurados 16 votos de los
miembros ex oficio (once directores, tres jefes de departamento, rector y secretario), dejando a la “democracia” once votos de consejeros maestros y los cinco
de los representantes estudian�les (con el agravante
de que en caso de que todos los consejeros electos estuviesen en contra, el rector tenía voto de calidad).

Estos hechos, aunque se subrayan, no deben sorprendernos. Se trata de un momento histórico en que la democracia no es la preocupación central en la toma de decisiones: quienes gobiernan, asumen la Revolución
mexicana como el mayor plebiscito. Consecuentemente,
el Estado y la educación que éste ofrece, estaba suficientemente definida y legi�mada como para ser consensada. La universidad, como parte del “Estado educador”, era la dependencia estatal encargada de la
educación superior. Lejos de posibilitar una mayor par�cipación estudian�l en la toma de decisiones, la nueva legislación sólo concedió cinco representantes alumnos
ante el Consejo Universitario, mientras que la primera ley
orgánica concedía un consejero alumno por cada escuela
o facultad.¹⁰ Los consejeros alumnos sólo serían cinco representantes de la Federación de Sociedades de Alumnos
de las Facultades y Escuelas Universitarias, única en�dad
reconocida por el consejo. A su vez, esta corporación
formaba parte de la Federación de Estudiantes Socialistas.
Veladamente se aseguraba una representación estudian�l congruente con la línea polí�ca del gobierno estatal.
Estos voceros, que durarían tres años en el cargo, fueron:
Antonio Cos�lla, por la Facultad de Medicina; Leopoldo
Valdez, por la de Ingeniería; Víctor Villarreal, por la Escuela Alvaro Obregón; Raúl Caballero Escamilla, por la
Facultad de Derecho; y Encarnación Pérez Gaytán, por la
Escuela Nocturna de Bachilleres. Para los dos úl�mos,
ésta sería su plataforma de proyección polí�ca que los llevaría a conver�rse luego en un importante líder sindical
del PRI y en un destacado ar�fice del Par�do Comunista
en Nuevo León, respec�vamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

Hemerogra�a
Periodico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Morado Macías, César (2002). La funcionalización de la
universidad pública mexicana. El caso de la Universidad
de Nuevo León (1943-1949). Una aproximación crí�ca.
Tesis para optar por el grado de maestro en Enseñanza
Superior. México: Facultad de Filoso�a y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Loyola, Rafael (1990). Entre la guerra y la estabilidad
polí�ca. El México de los cuarenta. México: CNCA, Grijalbo.
Portan�ero, Juan Carlos (1978). Estudiantes y polí�ca en
América La�na, 1918-1938. El proceso de la reforma universitaria. México: Siglo XXI Editores.

Mediante esta correlación de fuerzas polí�cas al interior de
la universidad, se aseguró una rela�va hegemonía que permi�ó un periodo de estabilidad y trabajo académico, una
relación Universidad-Estado mucho más fluida que la que se
había dado durante el funcionamiento del Consejo de Cultura Superior; una valiosa estabilidad, si la comparamos con
la conflic�va situación que vivía durante este periodo la Universidad Nacional de México o la de Guadalajara, Jalisco.

10 Cabe señalar que las universidades latinoamericanas y, entre ellas la de Nuevo León, habían accedido a la representación estudiantil gracias
al movimiento de Córdoba, Argentina, de 1918, que cambió las reglas de participación de los sectores de la universidad, al crear el principio de
representación y las elecciones. Fueron demandas centrales de este movimiento: 1) el establecimiento del cogobiemo estudiantil; 2) la autonomía
política, docente y administrativa de la universidad; 3) la elección de todos los mandatarios de la universidad, por asamblea con representación
de los profesores, estudiantes y egresados. En las universidades mexicanas, sólo se concedió capacidad de decisión a los dos primeros sectores.
Véase: Juan Carlos Portantiero, Estudiantes y política en América Latina, 1918-1938.

9 Ídem.

CULTURA REGIONAL

19

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
fig

Juan Alanís Tamez (2018). Nuevo León y Pedro Infante. Monterrey, México: Centro de

01

Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 72 pp.
Victor E. Castillejos Magaña

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Pedro Infante Cruz, mejor conocido como Pedro Infante,

El libro también menciona los reconocimientos que Pedro Infante ha

fue un reconocido actor y cantante mexicano que dejó

recibido de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como los

una huella imborrable en la industria del entretenimi-

homenajes y altares de muertos dedicados a él en la región. Se men-

ento. Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán,

cionan varios libros publicados sobre la vida y obra de Pedro Infante,

Sinaloa, y falleció trágicamente el 15 de abril de 1957

escritos por autores nuevoleoneses o vinculados con Nuevo León.

en un accidente aéreo. Infante se convirtió en uno de los

También incluye anécdotas menos conocidas; como el evento en la

ídolos más queridos y admirados de la Época de Oro del

XEFB en el que Pedro Infante recaudó fondos para La Ciudad de los

cine mexicano. A lo largo de su carrera protagonizó más de 60

Niños, en el que solicitando a las damas regiomontanas que donaran

películas y grabó numerosos álbumes musicales, los cuales lo

un peso a cambio de un beso suyo. El evento fue un éxito y se re-

catapultaron a la fama en México y más allá de sus fronteras. Su

caudaron más de mil pesos para la noble causa (p. 30).

estilo único, carisma y talento innato le valieron el reconocimiento y el cariño del público.

Se destaca el papel de Nuevo León en los primeros pasos de Pedro
Infante hacia la fama, así como su influencia en la mercadotecnia

Pedro Infante tuvo un fuerte vínculo con Nuevo León, el cual fue

y venta de discos (p. 32). Se mencionan las diversas manifesta-

investigado por Juan Alanís Tamez y, desde la perspectiva del

ciones de aprecio hacia Pedro Infante en Nuevo León, como

autor, conoceremos más del mismo. Desde su infancia, el autor ha

películas, libros, fotografías y objetos con su imagen. Además de

escuchado a sus padres y abuela mencionar a Pedro Infante y su

los fanáticos en homenajes, donde se interpretan canciones y se

importante conexión con el estado de Nuevo León. El artículo

recrean personajes icónicos de las películas de Pedro Infante.

destaca la amistad duradera entre Pedro Infante y Eulalio
González Ramírez, conocido como “El Piporro”, intérprete nacido

La meticulosa investigación realizada por Alanís tuvo como objet-

en Los Herreras, Nuevo León.

ivo conocer la historia de este ícono nacional en tierras nuevoleonesas. Este texto se lee, más que una pieza académica, como

En Nuevo León y Pedro Infante se relata cómo el cantante sinaloense

un homenaje al hombre que vive dentro y fuera de Monterrey y

visitaba frecuentemente Monterrey, además de su par�cipación en

sus montañas. En sus páginas destaca la importancia de Pedro

películas como “Cuando lloran los valientes” y “Los tres García”, junto

Infante como ídolo mexicano y su arraigo en el corazón de los

a talentosos ar�stas locales como Rogelio A. González. La amistad

nuevoleoneses.

entre Pedro Infante y Eulalio González se fortaleció a lo largo del
�empo, incluso Pedro insis�ó en que su amigo interpretara el per-

No importa si dentro del acervo �lmico personal no está la trilogía

sonaje del viejo “Piporro” en las películas de Mar�n Corona.

“Pepe, el Toro”, si “Amorcito corazón” no es la elección predilecta al
reproducir una canción mexicana o si tampoco hay registro del rostro

La narración destaca el amor de Pedro Infante por Monterrey, su

de esta persona, el actor nacido en Sinaloa es uno de los pilares de la

fascinación por las montañas, la comida tradicional y las mujeres

cultura mexicana. En defini�va, Nuevo León y Pedro Infante se ha

de la región. Se menciona también su conexión con la poesía de

conver�do en una nueva fuente para todos aquellos que busquen

Alfonso Reyes, y cómo modificó los versos de una de sus obras

conocer con mayor profundidad la historia del hombre que, con su

para su famosa canción “Las Mañanitas”. Pedro Infante cantó con

fallecimiento, terminó con la mejor época del cine mexicano.

pasión sobre Monterrey en canciones como “Mi lindo Monterrey”,
donde elogia la belleza de las mujeres norteñas.

1 Originario de Oaxaca de Juárez, Oaxaca, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Miguel Ángel Frías Contreras (2018). Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León, siglo XVI-XVIII. Monterrey, México: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León, 257 pp.

Laura Andrea Flores Sánchez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Miguel Ángel Frías Contreras, nacido en la Ciudad de México en

de una extensa investigación y un enfoque multidisciplinario, el

1956, fue profesor de tiempo completo en la Universidad

autor nos invita a explorar la presencia vasca en esta región y

Autónoma de Nuevo León, miembro destacado del Consejo

su impacto en diversos aspectos de la sociedad y la cultura

Metropolitano de la Crónica A.C., y cronista honorario de Lam-

local. En esta reseña, analizaremos los temas clave abordados

pazos de Naranjo, Nuevo León. A lo largo de su carrera, ha real-

en el libro, su enfoque metodológico, así como su contribución a la

izado diversas publicaciones que abordan temas históricos y

comprensión de la historia e iden�dad del Nuevo Reino de León.

culturales de la región. Entre sus obras se encuentra La Familia
Sobrevilla, del Valle de las Salinas a Lampazos de Naranjo,

El autor comienza el libro al situar en el contexto

siglos XVII al XIX, un estudio detallado sobre la historia de esta

histórico del Nuevo Reino de León y presenta los even-

familia en un amplio periodo de tiempo. Asimismo, ha parti-

tos clave que dieron lugar a su fundación en el siglo XVI.

cipado como coautor en el libro 70 años de la Sociedad Nuevo-

Frías Contreras nos sumerge en la época de la coloniza-

leonesa de Historia Geografía y Estadística, que conmemora las

ción española en la región, muestra cómo se estableci-

siete décadas de esta importante institución.

eron las bases para la formación de una sociedad multicultural y diversa. El planteamiento de dicho escenario histórico

Además de sus contribuciones en formato de libro, Frías

es fundamental para comprender la llegada de los vascos y su

Contreras ha escrito numerosos artículos que han sido publica-

influencia en el Nuevo Reino de León. Uno de los aspectos

dos en reconocidas revistas especializadas. Algunas de estas

destacados de este libro es el análisis detallado de la migración

publicaciones incluyen Actas: Revista de Historia de la Univer-

vasca hacia el Nuevo Reino de León y su impacto en la región.

sidad Autónoma de Nuevo León, Atisbo: Una mirada a la His-

El autor examina las razones detrás de esta migración, como la

toria, Reforma Siglo XXI y Roel. Con su sólida trayectoria

búsqueda de oportunidades económicas y la búsqueda de tier-

académica y su compromiso con la investigación histórica,

ras fértiles para la agricultura y la ganadería. Además, se ex-

Miguel Ángel Frías Contreras ha dejado una huella significativa en el campo de la historia y la cultura de

ploran los roles desempeñados por los vascos en la política, el comercio y otros ámbitos de la vida social.

Nuevo León. Su dedicación a la docencia y sus
valiosas contribuciones escritas son un testimonio

El libro destaca la importancia de los vascos como

de su pasión por el estudio y la difusión del

agentes de cambio en el desarrollo socioecon-

conocimiento histórico.

ómico del Nuevo Reino de León.

El libro Personalidad e influencia de los vascos en el
Nuevo Reino de León escrito por Miguel Ángel Frías

Frías Contreras dedica una sección significativa del libro
a examinar la preservación de la identidad vasca en el Nuevo

Contreras, es una obra que profundiza en el legado histórico y

Reino de León. A través de una meticulosa investigación, el

cultural de los vascos en la región noreste de México. A través

autor muestra cómo los vascos mantuvieron sus tradiciones,

1 Originaria de Reynosa, Tamaulipas, actualmente es estudiante de la licenciatura en Mercadotecnia y Gestión de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Comunicación
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

costumbres y prác�cas culturales a lo largo del �empo. Desde el

cómo el estudio de la influencia vasca nos permite apreciar la

idioma vasco, la gastronomía hasta las danzas tradicionales y las

diversidad cultural, así como la mezcla de tradiciones que han

fes�vidades. Es así como a lo largo del libro, destaca la importancia

dado forma a la región. Además, plantea preguntas sobre la

de la iden�dad vasca en la configuración de la sociedad local.

preservación de este legado histórico y cultural, y sugiere posibles vías para mantener viva esta herencia en el futuro.

El autor también analiza el legado duradero de los vascos en el
Nuevo Reino de León. A través de un enfoque intergenera-

Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León

cional, el libro muestra cómo las contribuciones de los vascos

es una contribución significa�va al campo de la historia regional

han dejado una marca indeleble en la identidad y la cultura de

en México. Miguel Ángel Frías Contreras ha logrado presentar

la región. Desde los prominentes apellidos vasco-mexicanos

una inves�gación sólida y exhaus�va sobre la influencia vasca en

hasta las instituciones educativas y religiosas fundadas por los

el Nuevo Reino de León, destacando su impacto en áreas como

vascos, el autor nos muestra cómo su influencia ha perdurado

la economía, la polí�ca y la cultura. El libro nos invita a reflex-

a lo largo del tiempo.

ionar sobre la importancia de preservar y valorar la diversidad
cultural y el legado histórico en nuestras sociedades. En defin-

A medida que avanzamos en la lectura, el libro nos invita a re-

i�va, esta obra es una lectura imprescindible para aquellos in-

flexionar sobre la importancia de comprender y valorar la his-

teresados en la historia virreinal del Nuevo Reino de León.

toria y la identidad del Nuevo Reino de León. El autor destaca

23

�GENIO
Y FIGURA
batuta), en la prác�ca nos hizo independientes, nos hizo valorar, mi

encantaba el pasado, porque me llevaba mejor con los adultos que

mamá es defensora de la mujer. Por ella estudiamos e hicimos

con los niños. Tuve una infancia muy feliz, a pesar de algunas caren-

Juana Margarita Domínguez Martínez:

muchas cosas. Entonces Juany Margarita desde pequeña comenzó

cias que vivimos. Desde muy pequeña me encantaba el pasado, me

“LOS HISTORIADORES DEBEN EMPEZAR A HACER

a cues�onar mucho y a defender a la mujer. Siempre estoy

gustaba preguntarle a los adultos acerca de lo que habían vivido.

pensando, de hecho nunca dejo de pensar, siquiera en sueños.

Por ejemplo, en la escuela, cuando hablaban sobre los aztecas, yo

ALGO POR LAS NUEVAS GENERACIONES”.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

imaginaba esa época. De hecho, nunca me gustó lo que a las demás
1

Universidad Autónoma de Nuevo León

En todo esto del cues�onamiento y de la defensa de la mujer, lo primero

sí. A mis compañeras les gustaban las canciones de mi época, pero

que quise ser cuando era niña es beisbolista. Yo me crié muy cercana a

a mí me gustaban los valses. O las casas: a mí me encantaban las

mi papá, y él un día me preguntó: “hija ¿qué quieres ser de grande?” Y

casas con arcos, hechas de adobe y sillar. Desde muy pequeña me

yo, sin dudarlo ni un segundo, le dije: “beisbolista”. Él se quedó muy

enamore de un secreter y es algo que quiero hasta día de hoy.

serio, y enseguida le dije: “¡y quiero jugar con los sultanes!” Me gusta
El pasado 15 de julio del 2023 tuvimos la oportunidad de entrev-

madres son excepcionales, pero mi mamá me enseñó muchas co-

mucho el béisbol desde pequeña, y mi papá me dijo: “hija, eso no se va

He de confesar que en secundaria no me gustaba la historia,

istar a la Dra. Juana Margarita Domínguez Mar�nez, quien es licen-

sas y, entre las millones de cosas que le agradezco, es que me haya

a poder”. Entonces yo le pregunté por qué no, y mi padre contestó:

porque el maestro era terrible. Y cuando salí de la preparatoria, yo

ciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

cuidado y haya tenido paciencia conmigo. Si yo hubiera nacido en

“porque tú eres mujercita”. Él diciéndome la verdad de ese �empo, y yo

no sabía qué estudiar. Hice las pruebas vocacionales y salían car-

maestra en Educación Superior por la Universidad de Monterrey, y

este �empo, me hubieran diagnos�cado con TDAH (Trastorno por

seguía cues�onando el qué tenía que ver que fuera “mujercita”, si yo

reras humanís�cas, así como de ciencias exactas. Así que fui a la

doctora en Artes y Humanidades por el Ins�tuto de Comunicación,

Déficit de Atención e Hiperac�vidad), porque siempre fui muy in-

tenía dos brazos, me encantaba el beisbol y me iba a aprender las reglas.

universidad a revisar los programas de estudio. Me llamó mucho la

Artes y Humanidades de Monterrey. Actualmente se desempeña

quieta desde pequeña. De los ocho hermanos varones que tengo,

Mi papá buscaba la manera de no romper mi corazón, y yo le respondía

atención la carrera de biología, por la materia de paleontología: el

como jefa del Archivo Histórico de Monterrey y también ejerce la

yo soy la más inquieta. Mi mamá nunca fue al hospital tantas veces

de vuelta, siempre tenía una respuesta para todo.

estudio de los fósiles. Pero yo sabía que quería estudiar algo de

docencia y la inves�gación. En entrevista, la doctora Domínguez

con ellos como conmigo, y es verdad no me puedo quedar quieta.

nos habla de su formación académica, de sus inves�gaciones, de su

Aún en la actualidad, en la computadora tengo que tener de cuatro

Me encantan las locuras, tengo mil ideas, entonces siempre he

decían mucho: Estructuras socioeconómicas del mundo I y II, His-

vida como docente y de su día a día en uno de los repositorios doc-

a cinco temas diferentes para poder funcionar, si no, me aburro.

pensado que una persona, un historiador, una historiadora, puede

toria contemporánea I, II y III, etc. En ese �empo te inscribías en

umentales más importantes del noreste de México. Al mismo

ciencias sociales. Las materias de la carrera de historia no me

hacer tantas cosas como su mente lo indica y puede transformar al

rectoría: en la fila yo estaba aún pensando qué carrera elegir, le pedí

�empo, nos muestra su perspec�va sobre las nuevas generaciones

Juany Margarita es muy inquieta, es muy sensible. Tengo un cuerpo

mundo aunque no lo vea. Como dice el poema del sembrador:

a Dios que me ayudara, y me decidí por la Facultad de Filoso�a y

de historiadores que entran por primera vez a los archivos, y brinda

muy fuerte gracias a Dios, es decir, soporto el dolor. El umbral del

“Siembro robles y pinos y sicomoros, quiero llenar de frondas esta

Letras, la Licenciatura en Historia. A la primera semana, al ver cómo

recomendaciones para que puedan ejercer esta disciplina con é�ca

dolor que tengo es muy alto, de tal manera que he estado con

ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros, que darán estas

era la carrera, me enamoré de nuevo de la historia y de la facultad.

y hones�dad, tanto hacia ellos mismos como hacia la historia.

dolores fuer�simos, incluso dando clases. Pero el corazón de Juany

plantas cuando yo muera”. Pienso que la diferencia la hacemos

Margarita sí es muy sensible, entonces doy gracias a Dios por cómo

cada uno de nosotros si empezamos a trabajar, si nos compromet-

me hizo él. Me gusta muchísimo la vida, pero me gusta mucho el

emos, si en todo lo que emprendemos no sólo ponemos la inteli-

pasado: siempre he pensado que regresar al pasado sería

gencia sino también el corazón. Lo úl�mo que quisiera decir de mí

fantás�co. Confieso que una de mis oraciones es: “permíteme

es que lo más importante para mí es Jesucristo. Intento ser como

volver al pasado”. Gracias a Dios por la época en que nací, en la cual

él, me falta muchísimo para ser como él, quiero amarlo y cumplir

Fueron autores y fueron maestros. Primero fue una deconstrucción

puedo hacer muchas cosas como mujer; de hecho Juany Margarita

su propósito. Él me puso aquí con un propósito y quiero cumplirlo.

de lo que yo era como académica. En mi plan de estudios sólo

Juany Margarita es una persona muy inquieta. Dice mi mamá que

desde pequeña se dio cuenta de que necesitaba defender a la

Claramente tengo muchas áreas de oportunidad, este año he

podías cursar tres asignaturas por semestre, porque eran muy

nunca he dormido lo suficiente, de hecho, cuando era bebé no

mujer, no me gusta cuando la balanza se inclina hacia un lado,

aprendido muchísimo, sobre todo a aceptar la voluntad de Dios.

pesadas y los maestros eran muy duros. Nadie sacaba 100. En mi

dormía lo suficiente. Siempre fui una bebe muy inquieta. Somos

pienso que tanto hombres como mujeres merecemos lo mismo,

nueve hijos que tuvieron mis padres. Mi papá se llamaba Juan

merecemos respeto. Esto de la defensa de la mujer es por mi

Manuel Domínguez y mi mamá Reina Mar�nez Rivero. Gracias a

mamá. Aunque mi madre �ene un discurso algo patriarcal (porque

Dios la tengo conmigo, una mujer excepcional, pienso que todas las

en su época se decía que el hombre es el que debía llevar la

No sé si nos pueda pla�car un poco sobre usted.
¿Dónde nació? ¿Quiénes son sus padres? ¿Quién
es Juany Margarita? Dejando de lado un poco a la
doctora, la mujer...

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es
becaria del Programa de Apoyo a la Investigación del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolla el estudio titulado Transformaciones de la moda femenina durante el porfiriato en Monterrey, 1896-1910.

CULTURA REGIONAL

Ya en la carrera de historia, cuando comenzó a
formarse como historiadora, ¿cuáles fueron los
autores que marcaron su concepción de la historia?

generación, y en generaciones pasadas a la mía, los 100 eran muy

Tras todo ese proceso logramos ver el nacimiento
de un criterio propio. Pero ¿de dónde nace esa
pasión por las humanidades? ¿De dónde salió la
idea de estudiar historia?

escasos, porque el 100 le pertenece a Dios, el 90 al autor del libro,
el 80 al maestro y el 70 a �. Los tres primeros profesores que tuve
fueron José Reséndiz, Bernardo Flores y Mario Pérez, los cuales
eran muy diferentes. Una de las cosas que me gustaría subrayar es
que los profesores de la Facultad de Filoso�a y Letras eran tan di-

Yo creo que desde que nací. Soy consciente de eso desde muy

versos, tan heterogéneos, con una capacidad de cues�onamiento

pequeña, así como sabía que quería ser beisbolista, sabía que me

que nos impresionaba, con metodologías tan diferentes, pero to-

25

�dos eran homogéneos en lo que nos exigían. Por ejemplo, el maes-

sobre todo, el compromiso. Tienes que ser muy obje�vo y compro-

tro Bernardo no me daba metodología, pero si yo le fallaba en met-

me�do, al igual que poner la mente y el corazón.
ernización del Archivo Histórico de Monterrey que emprendimos entre

odología, él me reprobaba. Estaban los tres en el mismo canal, eran
muy unidos y recuerdo que uno de los primeros autores que me
impactaron fue Adam Schaff, con el libro Historia y verdad. Para
una joven preparatoriana, que no sabía entonces conceptualizar e
ir más allá, sen�a que mi cerebro ya no funcionaba. Le dije al maes-

Es muy interesante todo el proceso académico que
la formó como historiadora. ¿Qué inves�gaciones
ha hecho a lo largo de su trayectoria? ¿Cuáles son
sus líneas de inves�gación?

2001 y 2003. He recibido también reconocimientos justamente por enseñar las funciones archivís�cas, la norma ISAD-G, etc. Y como inves�gadora, he recibido reconocimientos por ins�tuciones o grupos,
como el Colegio de Genealogistas y la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

tro que algo andaba mal: “¿qué es eso de la obje�vidad y la verdad?” No entendía nada y el maestro, muy amable, me tranquilizó

Una de mis primeras inves�gaciones fue sobre la licenciatura de His-

mencionando que sería un proceso de aprendizaje.

toria. Empecé a cues�onar mi licenciatura: ¿por qué a nadie le gusta la

Pero el más grande reconocimiento ha sido de mis alumnos. Cuando

historia y no se meten a estudiarla? ¿Por qué no tuve el plan de estu-

yo salí de la carrera, les decía a mis alumnos que un historiador podía

Cada uno de los maestros del Colegio de Historia pusieron su

dios que se suponía iba a tener? (El plan académico con el que entré

hacer lo que quisiera, porque antes se pensaba que sólo podía ser in-

granito de arena y me aportaron mucho. Mario Pérez me enseñó

tuvo muchas complicaciones, agregaron y quitaron materias). La

ves�gador o docente, pero no ambos. Si ustedes ven mi curriculum, se

metodología, a pesar de que en primer semestre nos mandaba a la

primera ponencia que llevé a un encuentro de estudiantes fue justa-

darán cuenta de que, gracias a Dios, un historiador puede incursionar

biblioteca a hacer más de doscientas fichas y era tedioso, pero fue

mente sobre eso, cues�onando el plan de estudios: La enseñanza de la

en lo que quiera: estuve como reportera de El Porvenir, como locutora

una enseñanza que aplico hasta el día de hoy. El maestro Herón

historia en el Colegio de Historia, 1983-1988. Fue una de mis primeras

de XFB, como actriz de teatro profesional y como guionista en el teatro

Pérez era muy di�cil, pero un gran académico: él sabía lenguas

inves�gaciones, y de ahí en adelante, una de mis inves�gaciones a la

amateur. Vaya, un historiador puede estar en cualquier ámbito que le

semí�cas, lenguas muertas, los libros en la�n los traducía al es-

que más le puse alma, corazón y vida fue sobre la enseñanza-aprend-

apasione, sólo debe formarse un poco más en lo que quiere y eso lo he

pañol, era algo increíble. Uno de los que nos acompañó en toda la

izaje de la historia. Me da mucho sen�miento, ya que son inves�ga-

demostrado.

formación fue el maestro Miguel Ángel González Quiroga. La

ciones que no he retomado. Soy de las primeras inves�gadoras en hab-

primera materia que nos impar�ó fue Historia contemporánea III

lar sobre la enseñanza y aprendizaje de la historia. Me cues�onaron

Una segunda cosa, los historiadores deben empezar a hacer algo por

en quinto semestre, a pesar de que esa materia era de décimo

muchos los historiadores, según ellos porque entré en materia de ped-

las nuevas generaciones. En 1988 aprendí que debía es�mular el

semestre y a pesar de no haber tomado Historia contemporánea I

agogía, a lo que yo defendía que la historia puede incursionar donde

aprendizaje del alumno. La inves�gación da reconocimiento y sa�sfac-

y II. Estábamos en un grupo con los grandes, los que más habían

sea, y que la enseñanza y aprendizaje de la historia la debe inves�gar

XIX y XX, y lo que se �ene registrado del siglo XXI. Un caso muy interes-

ción, me encanta todo eso, pero cuando tú enseñas a otros, tú estás

leído, los más diestros y hábiles con la discusión. Varios de ellos no

un historiador, porque sólo él �ene la teoría de lo que es la historia.

ante de los registros de difuntos es el de Juan Meza: su fallecimiento

formándote a � mismo y formando a las nuevas generaciones. El

está registrado como “atropellado por un tranvía”. Juan Meza fue un

mayor de mis reconocimientos es cuando un alumno que al inicio del

para leer. Los viernes nos apuntaba la bibliogra�a en el pizarrón y

La primera pregunta que hace el alumno es: ¿qué es la historia? ¿Para

ciudadano regiomontano anónimo, pero al encontrar su caso lo em-

semestre comenzó diciendo que no le gustaba la historia, al finalizar

teníamos que correr a la Capilla Alfonsina para sacar los libros.

qué sirve la historia? Marc Bloch, en su Introducción a la historia, comi-

pezamos a inves�gar. Me ayudó un genealogista y empezamos a bus-

está más mo�vado y quiere seguir aprendiendo y especializándose. O

Aprendí mucho a deba�r, a defender puntos de vista. Con el maes-

enza de la siguiente manera: “papá, explícame para qué sirve la his-

car en el archivo histórico y conseguimos más información sobre él.

que de pronto ya terminó el semestre, pasaron varios años, te re-

tro Miguel aprendí mucho, a pesar de que no se reflejó en mis

toria”. El alumno se frustra y ya no quiere aprender historia, pero si tú

Meza había nacido en la primera década del siglo XIX, había vivido toda

conozcan en la calle, y te digan: “¡maestra! ¿se acuerda de mí?” Un

notas: mi calificación más baja de toda la licenciatura fue de 76.

le dices: “la historia es una aventura”, entonces se queda intrigado y de

su vida en la ciudad de Monterrey, y pidió al gobierno municipal un ter-

alumno no te va a decir maestro cuando no te reconoce como tal fuera

leían, ya que el maestro Miguel solía pedirnos más de diez libros

ahí se puede empezar a explicar que la historia es una ciencia al igual

reno en la colonia Industrial. Ahí hizo su casa, cerca de su hogar pasaba

de la ins�tución, pero cuando se dirige a � de esa manera, fuera de la

En los exámenes de todas las materias iba el maestro, nos ponía las

que las matemá�cas, que �ene un método y un objeto de estudio. Que

el tranvía. Una noche, mientras caminaba, lo atropelló el tranvía. Se lo

ins�tución, te está reconociendo, es como si te dieran una medalla. El

preguntas en el pizarrón, y se iba. Decía: “en tal �empo terminan y

es una ciencia que estudia el pasado, pero cuyo obje�vo no es

llevaron a su casa y ahí falleció, siendo inhumado en los panteones mu-

mayor reconocimiento es cuando un alumno te dice: “maestra, nunca

me lo dejan en coordinación”. Nadie se copiaba porque eran pre-

quedarse en el pasado, sino entender el presente y ver hacia el futuro.

nicipales. ¿Cómo supimos todo esto? Porque buscamos en los regis-

me olvido de lo que usted me enseñó”.

guntas �po ensayo. De ahí aprendí la hones�dad y la é�ca, así

De ahí la definición de Pierre Vilar: “la historia es la ciencia que estudia

tros mediante una inves�gación histórica y genealógica, de manera

como redacción. En una ocasión, el maestro Miguel González nos

el pasado, para comprender el presente y vislumbrar el futuro”.

que Juan Meza ya no es más un hombre anónimo.

cinco. El examen comenzó, lo terminé, lo entregué y en mi cabeza

También inves�gué sobre la historia de la primera cátedra de derecho

La úl�ma y más grande inves�gación que estoy haciendo es sobre la

pensé: “lo hice genial”. A la siguiente clase, llegó el maestro muy

en Monterrey. ¿Cómo surgió la cátedra de derecho? Y otra que me ha

historia de la Iglesia protestante en Monterrey. Todavía no existen in-

Empecé a impar�r clases en 1987, antes de salir de la carrera, e ininter-

serio y nos comenzó a exhortar, porque todos habíamos reprob-

encantado muchísimo es la historia de los oficios a punto de desapare-

ves�gaciones sobre eso, aunque tenemos inves�gadores especializa-

rumpidamente he dado clases. Muchos alumnos han pasado por mis

ado. Le pregunté al maestro “¿hasta yo salí mal?”, y me respondió:

cer. Está pendiente y si alguien quiere retomarla, los invito y ofrezco los

dos en historia de la Iglesia católica en Monterrey. Pero sobre el prot-

aulas, así que no sabría decirte cuántos alumnos he tenido en toda mi

“Juany Margarita, sí”. Había sido la más alta, con 64. Como era el

materiales necesarios. En esta inves�gación, me llamó mucho la aten-

estan�smo me fascina porque fueron tres personas de diferentes

carrera docente. He estado en ins�tuciones como la UR, el Tecnológico de

maestro que más quería, sen� que le había fallado. Al finalizar la

ción que estamos perdiendo esa cultura de los oficios. Por ejemplo, el

denominaciones religiosas las que se unieron para crear la primera ig-

Monterrey, la UDEM, la Universidad Mexicana del Noreste, el CEDIM, el

clase, salí detrás de él porque yo quería saber en qué me había

panadero: en las �endas comerciales no hay panaderos como tal, son

lesia evangélica de Monterrey.

ICAM, la Universidad José Mar�, la Preparatoria Pablo Livas, la Facultad

equivocado. El maestro Miguel, con toda la paciencia del mundo,

máquinas las encargadas de realizar el pan, con empleados que

me empezó a explicar mis errores. Aprendí que muchas veces no

agregan las can�dades con las que puede trabajar la máquina. Estamos

escribimos como pensamos, y el maestro Miguel me enseñó a

perdiendo muchos conceptos de aspecto cultural, al igual que otros

tener una buena redacción.

oficios como el del zapatero, el sombrerero, etc. Otra de las inves�ga-

puso en el pizarrón diez preguntas, de las que teníamos que elegir

¿Cuántos años se ha dedicado a la docencia? ¿En
qué ins�tuciones y qué asignaturas ha impar�do?

de Filoso�a y Letras, y la Facultad de Derecho en la cual estoy actual-

¿Nos podría comentar qué reconocimientos ha recibido a lo largo de su trayectoria?

mente. Donde también estuve y me forjé muchísimo fue en el CONALEP.
Estuve en dicha ins�tución en 1989 y 1990, tuve alumnos de bajo nivel
socioeconómico, algunos procedentes de familias disfuncionales, y tam-

ciones que estoy haciendo, en la cual necesito ayuda, es: Enfer-

Bueno, recibí un reconocimiento de parte del Colegio de Cronistas e

bién tuve grupos de alumnas que habían sido violentadas en muchos ám-

De mis maestros aprendí no sólo lo académico, sino también lo

medades, muertes y panteones, siglos XIX y XX. Esta inves�gación va

Historiadores “Israel Cavazos Garza”, una medalla como inves�gadora.

bitos. Yo era una maestra nueva, jovencita, en un ambiente que no

forma�vo, lo é�co, lo profesional, el respeto al otro, no importa si

más allá del estudio histórico, pues se solapa con el ámbito médico. Lo

He recibido sobre todo reconocimientos como archivista, por la mod-

conocía, pero aprendí mucho de ellos, unos alumnos hermosos.

piensa diferente a mí, al igual que u�lizar la metodología en todo y,

que queremos hacer es un compara�vo entre las muertes en los siglos

CULTURA REGIONAL

27

�Es muy hermosa la forma en la que habla de su
vida en la docencia, pero quisiéramos ahora adentrarnos un poco en su vida como inves�gadora. La
forma en la que cuenta la historia es una de las más
interesantes que me ha tocado escuchar. ¿Cómo
llegó usted a esta forma de difundir la historia?

Estoy haciendo una inves�gación sobre las colonias, sobre la colonia
Industrial y empecé a encontrar muchas cosas. Esta inves�gación
que les comento quiero que sea muy grande. Yo comencé este tema
de la colonia Industrial hace dos años, en noviembre del 2021. Yo no
sabía qué regalarle a mi madre por su cumpleaños. De pronto
comencé a pensar más específico en su regalo y recordé que mi
mamá había sido adoptada, y que siempre había querido una foto-

Sólo es Dios ayudándome en mis locuras. En cuarto de primaria des-

gra�a de su verdadera madre. Así que empecé a buscar datos sobre

cubrí que me gustaba mucho hablar en público y que Dios me había

su verdadera madre con toda información que ella me había dado,

dado la capacidad de hacerlo. No sólo la capacidad sino también la

la contrastaba con la información que tenía en el archivo y entonces

valen�a de poder hacerlo, porque de pronto son cosas muy locas y

también le pedí ayuda a genealogistas.

hacer las cosas diferente a veces es complicado. Yo sé que fui creada
para esto, para estar en el archivo, aunque nunca me lo imaginé. Al

Empecé a encontrar muchísimas cosas y entre todas esas cosas des-

llegar me di cuenta de que hacían falta muchas cosas. Se hizo la pá-

cubrí que su verdadera madre murió de bronqui�s crónica y tengo el

gina de Facebook y me dijeron que tenía que hacer una publicación

acta de defunción que lo prueba. En el caso de su padre, ella quería

diaria. Era mucho trabajo, es casi como hacer un ar�culo diario, y

saber más información sobre él, y de él sólo tenía su nombre y dónde

que la gente lo lea es algo impresionante. Son casi cuatrocientas lec-

había nacido. Ella siempre había dicho que su padre había nacido en

turas diarias, incluso hay una publicación que rebasa el millón de

la hacienda de Peo�llos. Bueno, con estos dos datos te preguntas:

lecturas. Eso significa que le está gustando a la gente. Se trata de

¿qué puedo hacer? No importa lo poco que tengas, lo primero que

ejercer tu propósito, por eso digo que no soy yo, es Dios a través de

debes de pensar a la hora de hacer una inves�gación es preguntarte:

mí, ese es mi secreto.

¿qué quiero? Si no te gusta ese tema, déjalo y busca otro.

Muchas gracias por compar�r con nosotros todo
esto. Y ahora que tocó el tema del archivo, ¿nos
podría comentar cómo es su día a día en el archivo?

Pero bueno, empecé a buscar información y descubrimos que el
verdadero papá de mi mamá había nacido en la segunda mitad del
siglo XIX en San Luis Potosí, en esa hacienda de Peo�llos, que se
había casado por primera vez y empecé a descubrir muchísima in-

En este úl�mo año he aprendido a dar gracias a Dios por todo, sobre

formación sobre él. Toda esa información la comencé a contrastar

todo paciencia y tolerancia. El archivo es una aventura, porque hay

con la documentación histórica y luego la empecé a buscar con la

mil cosas que hacer: académicas, administra�vas y de toda nat-

colonia en la que ella nació, en la colonia Industrial. Fui en-

uraleza. Por ejemplo, este viernes tenía una idea de lo que iba a hacer

trelazando dicha información, le escribí a mi mamá la información

con los pendientes que tenía, pero en eso llegaron unas personas al

en un pequeño libro, como si fuera un relato, y se lo regalé en di-

archivo, una de las cuales era invidente; la estaba atendiendo otra

ciembre del año pasado. Estaba muy emocionada, abrazaba ese

persona mientras me mandaron llamar. Salí y al ver que era invidente,

pequeño libro artesanal diciendo: “¿cómo supiste todo esto?

los invité a pasar y comencé a atenderlos, dejando de lado unos pen-

¿Cómo encontraste todo esto?” Ver eso fue la mejor sa�sfacción.

dientes. Para mí fue una bendición y una enseñanza: no importa que
no puedas ver, aún puedes hacer inves�gación histórica. Este maestro

Decidí con�nuar con la inves�gación, quisiera incluir otras colonias,

quería que lo apoyáramos en la inves�gación sobre la guerra entre

porque no hay historia de las colonias en Monterrey, o historia de

México y Estados Unidos y fue fascinante, porque hablando con él no

los anónimos de Monterrey. Mi madre es una anónima, no para mí

nada más fue proporcionarle información para su inves�gación, sino

claramente, pero para la sociedad, y así muchas personas más. Esos

también contactos. Ese día, hice una nueva amistad.

son los días en el Archivo Histórico de Monterrey, son fascinantes,
son de aventura y de templanza.

También, al paleografiar, encuentras cosas magníficas o macabras. Por
ejemplo encontré un expediente de 1909 que tenía la descripción de
los cadáveres que se encontraron en varios municipios de la hoy Zona
Metropolitana de Monterrey, y a pesar de ser macabro es fascinante

Siguiendo con el tema archivís�co, ¿cuáles son los
retos que logra iden�ficar entre los nuevos historiadores que se acercan por primera vez a un archivo?

para la inves�gación histórica, porque detallan todo: sus ropas, su
rostro, su �sico en general, y ves cómo se expresaban en esa época.

La primera área de oportunidad, yo le llamaría, es que todavía no se

También lloras en el archivo, sufres en el archivo, te engentas en el

conoce qué es un archivo, a pesar de toda la información y tecnolo-

archivo, amas en el archivo, son muchos sen�mientos y te vas al pas-

gías que tenemos. Otra área de oportunidad es que no hay amor

ado. Es Dios contestando mi oración, porque voy al pasado y me en-

por los archivos y en eso hemos fallado las generaciones anteriores,

cuentro con todas esas vidas, con diferentes épocas. La semana pas-

porque no hemos mostrado bien qué es un archivo. Cuando dices la

ada encontré una de las colecciones más grandes contemporáneas,

palabra “archivo” no se te viene nada a la mente o se te viene algo

relacionada con la junta de mejoras.

muerto. Algún día, todos los que trabajamos en archivos nos vamos

CULTURA REGIONAL

29

�Epistolar io

Decreto mediante el cual el ejecutivo de Nuevo León y Coahuila recibió
facultades para la creación del Colegio Civil (1857)
José Ricardo Treviño Chavarría 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Aunque la Universidad de Nuevo León fue fundada en 1933, la historiogra�a reconoce a varias ins�tuciones educa�vas previas como
antecedentes de la Máxima Casa de Estudios: el Seminario de Monterrey, el Colegio Civil, la Escuela de Medicina, la Escuela Superior de
Enfermeras, la Escuela de Jurisprudencia, la Escuela Industrial Álvaro Obregón, y la Escuela Industrial Femenil Pablo Livas.
De entre todos, el Colegio Civil ocupa un lugar singular en la historia de la educación en Nuevo León. Su creación se remonta al decreto
del 4 de noviembre de 1857, emi�do por el Congreso del estado de Nuevo León y Coahuila durante el gobierno de San�ago Vidaurri, pues
en medio de la instauración del régimen liberal se pensó que la enseñanza profesional impar�da en el Seminario de Monterrey era
insuficiente y deficiente dado el talante confesional de la ins�tución². Debido a la turbulenta situación polí�ca por la que atravesaba
entonces el país, los efectos de dicho decreto no se verificaron inmediatamente. Fue hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el
gobernador interino José Silvestre Aramberri, con base en lo es�pulado en el decreto de 1857, dispuso la fundación oficial del Colegio
Civil, con programas de estudios que abarcarían instrucción preparatoria y superior, tanto de jurisprudencia como de medicina
quirúrgica.

a tener que ir. ¿Y quiénes son los que van a entrar? ¿Sabrán manejar

trabajos no es la falta en sí misma, sino que refleja que no valen como

un archivo? Hay una tesis del doctor Víctor Cavazos, de la que fui

inves�gadores ya que se creen incapaces de crear sus propias ideas.

sinodal, que habla de la problemá�ca de los museos y lo mismo pasa

Pero si tú �enes el compromiso con�go mismo, vas a aprender a in-

con los archivos. Él menciona que la gente no cuida los museos

ves�gar y redactar, aunque se te haga muy complicado hacerlo, lo vas

porque no los siente parte de ellos. El Archivo Histórico de Monter-

a lograr. Hay que ser honesto con las fuentes.

rey es de todos los regiomontanos, y sin embargo, muchos no lo sienten suyo. Cuidamos aquello que sen�mos que nos pertenece,
pero como se piensa que el archivo pertenece exclusivamente a las
autoridades, pues lo desconocemos, y cuando llega la hora de entrar
en él, no sabemos qué buscar.

Durante toda la entrevista ha dejado entrever algunas de las ap�tudes que debería tener un historiador. Pero ahora más específicamente quisieramos preguntarle: para usted ¿qué cualidades
debería tener un historiador?

Ojalá todos compartamos la mayoría de dichas
cualidades, pues son muy necesarias. Para finalizar esta entrevista, ¿qué nos puede recomendar
a los nuevos historiadores?
Lo primero que les diría es: sean honestos consigo mismos. De pronto
queremos muchas cosas, pero ¿de verdad las queremos? ¿Qué quieres de tu vida? ¿De verdad quiero dedicarme a esto de la historia? Si
quieres dedicar, por más loco que suene lo vas a lograr. Sólo �enes que

Un nuevo historiador necesita la capacidad de lectura: necesita saber

viértete con este propósito, con todos los trabajos que hagas, es una

leer entre líneas, y �ene que formarse en diferentes habilidades, como

de las sa�sfacciones más grandes que vas a tener. Disfruta haciendo

la redacción, el análisis de los diferentes contextos, la paleogra�a. Tam-

fichas y todo lo que esté en el proceso de tu formación. Cues�ónate

bién necesita formarse en idiomas, sobre todo dominar la lectura de

todo lo que puedas, pregunta desde lo más mínimo: ¿por qué el plan

textos en otros idiomas. Necesita compromiso consigo mismo, com-

de estudios de historia es así? ¿Por qué me impar�eron esta asigna-

promiso con la sociedad, compromiso con la disciplina histórica,

tura? Date la oportunidad de preguntar y también es importante com-

porque si no se �ene el compromiso consigo mismo, entonces no vas

prometerte con�go mismo, con la sociedad y con la historia. Para final-

a poder formar esta é�ca que todos necesitamos. Una de las cosas que

izar, cuando pones tu vida en Dios, él hace lo demás.

CULTURA REGIONAL

Asentado todo lo anterior, a con�nuación se presenta la transcripción del decreto del 4 de noviembre de 1857, mediante el cual el
Congreso de Nuevo León y Coahuila otorgó facultades al ejecu�vo estatal para la creación del Colegio Civil. El documento original se
encuentra resguardado en el Archivo General del Estado de Nuevo León, y fue publicado en El Restaurador de la Libertad. Periódico oficial
del gobierno del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila el 4 de diciembre de 1857:

San�ago Vidaurri, gobernador del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila, a todos sus habitantes, hago saber: que
el honorable Congreso del mismo ha decretado lo que sigue.
Núm. 13. El Congreso del estado libre y soberano de Nuevo León y Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1o. Se faculta al ejecu�vo para que a la mayor posible brevedad, proceda a establecer un colegio civil de instrucción pública, en el local que juzgue más conveniente y a propósito para el efecto.

�enes bien planteadas tus respuestas y ya decidiste qué es a lo que te
trabajar muy duro, por más obstáculos que haya, los vas a superar. Di-

más le digo a mis alumnos es que lo más lamentable de que se copien

A lo largo de los siguientes años, el Colegio Civil con�nuó incrementando su oferta educa�va así como su alumnado, lo que sentó las
bases de la profesionalización de la educación en Nuevo León. Algunos de los cambios más relevantes en la historia de Colegio Civil
fueron: la separación de las escuelas de Jurisprudencia y de Medicina en 1877, así como la creación de otras escuelas como la de
Enfermería en 1915, las escuelas industriales Pablo Livas en 1922 y Álvaro Obregón en 1930, así como la Escuela de Farmacia en 1931.
Con la intención de con�nuar con el crecimiento y expansión de la educación, en 1933 los representantes del Colegio Civil y de la Escuela
Normal del Estado presentaron ante el Congreso de Nuevo León la propuesta de creación de una universidad pública. Aprobada el mismo
año por Francisco A. Cárdenas, gobernador de Nuevo León, se dictó la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, ins�tución que
inició sus cursos el 25 de sep�embre de 1933 bajo la dirección del doctor Pedro de Alva³.

Art. 2o. Son fondos para el colegio civil:
I. Un con�ngente de todas las municipalidades de un tres por ciento de sus rentas.
II. Una pensión que pagarán por su asistencia los alumnos internos.
III. La can�dad de cuarenta pesos que pagará cada abogado y escribano que se reciba, al expedirse su �tulo.
IV. Las dos terceras partes de los productos de registro, revalidación y concesión de mercedes de aguas.
V. La mitad de las herencias vacantes.

1 Historiador, investigador y escritor. Es Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actualmente bibliotecario de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías.
2 “Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En
línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020111575/1020111575.html
3 Israel Cavazos Garza, El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia, p. 125.

31

�VI. La mitad de pensión que pagan todas las herencias ya sean ex-testamento y ab-intestato, no siendo directas forzosas, de las
cuotas que señala el ar�culo 70 de la ley de 10 de agosto del presente año.
VII. La misma pensión y en igual cuota que pagarán todos los legados y mandas, sean de la clase que fueren.
VIII. La can�dad de cuatro mil pesos que por esta vez se señala de los fondos públicos, cubiertos que sean los gastos de administración, para que el gobierno lleve a efecto esta ley, mandando empezar la construcción del edificio.
Art. 3o. La recaudación de estos fondos se hará por la tesorería del estado, llevando cuenta por separado; y cuidando el ejecu�vo de su escrupulosa inversión en el objeto a que están des�nados.
Lo tendrá entendido el gobernador del estado, mandándolo imprimir, publicar y circular a quienes corresponda para su cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857. Ignacio Galindo, diputado presidente. Manuel P. de Llano, diputado secretario. José
María Dávila, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule, y se le dé el debido cumplimiento. Monterrey, noviembre 4 de 1857.
San�ago Vidaurri.
Jesús Garza González, secretario.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
Cavazos Garza, Israel (1957). El Colegio Civil de Nuevo León: contribución para su historia. México: Universidad de Nuevo León.
Fuentes electrónicas
“Reseña histórica de la fundación del Colegio Civil y la Preparatoria 3 (Nocturna para Trabajadores). 55 años” (1992), en: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En línea, consultado el 18 de julio de 2023]. Disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/
1020111575/1020111575.html

�Epistola r io

Entrevista del periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas al doctor Pedro de Alba (1933)

Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre los principales impulsores de la creación de la Universidad de Nuevo León, debe reconocerse el papel que jugó el
doctor Pedro de Alba, médico, educador, político e intelectual, nacido el 17 de diciembre de 1887 en San Juan de los Lagos,
Jalisco. De Alba había estudiado medicina en la Universidad Nacional de México, y posteriormente dirigió la Escuela Preparatoria y de Comercio de Aguascalientes. Fue asimismo diputado federal, senador, catedrático y director de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, y director de la Escuela Nacional Preparatoria².
En el marco de las reformas sociales y económicas implementadas por el régimen revolucionario, Pedro de Alba se convirtió
en promotor de la educación en el país, toda vez que consideraba que todos los mexicanos debían tener acceso a servicios
educativos, independientemente de su condición socioeconómica. De manera que en 1933 arribó a Monterrey, comisionado
por la Secretaría de Educación, para integrarse como secretario general al comité organizador de la Universidad del Norte,
instancia presidida por el entonces gobernador de la entidad, el ingeniero Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el 31 de mayo
de 1933 vio la luz la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, y el 25 de septiembre de ese mismo año la nueva
institución universitaria inició sus actividades³.
Pues bien, el 22 de febrero de 1933, el periodista Leopoldo Ramírez Cárdenas se reunió con el doctor Pedro de Alba en el
Hotel Colonial para hacerle una entrevista. El diálogo fue publicado al día siguiente en las páginas del periódico El Porvenir,
y es revelador porque muestra las aristas del proyecto original que Pedro de Alba tenía en mente: la fundación de una universidad interregional, con sede en Nuevo León, que aglutinara a las escuelas de educación superior ya existentes, que
recibiera apoyos de los otros estados del norte de México, y que lograra consolidar una presencia a nivel nacional y continental. Asimismo, describe en qué consistía exactamente la comisión que había recibido por parte de la Secretaría de Educación:
intervenir en la creación del nuevo centro de estudios superiores, resolver todos los puntos que se fueran presentando en el
camino, y difundir el proyecto en los estados colindantes con Nuevo León para obtener de ellos su apoyo.
Pedro de Alba falleció en París, Francia, el 10 de noviembre de 1960, mientras se desempeñaba como delegado mexicano en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A modo de homenaje póstumo, y por su gran relevancia
para la historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a con�nuación se presenta la transcripción de la entrevista hecha por
Ramírez a De Alba, misma que puede consultarse en la edición del 23 de febrero de 1933 de El Porvenir:

“Mi concepto de Monterrey ha servido de guía y de modelo en diversos aspectos de la vida social
y económica de México”: Dr. Pedro de Alba.
El doctor Pedro de Alba, cuya alta personalidad es ampliamente conocida en los círculos intelectuales de México, arribó ayer
en la mañana a esta ciudad, según lo expresamos ya en nota por separado. Cumpliendo el ofrecimiento que hiciera el señor
gobernador, una vez terminado su período de acción al frente de la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria ha venido
a Monterrey con el fin de prestar su cooperación al desarrollo del programa rela�vo a organización de la Universidad del
Norte. Por tal mo�vo, el arribo del destacado intelectual encierra posi�vo gran interés para la ciudad, aún para la región
norte del país, toda vez que la Universidad vendrá a beneficiar a varios estados de la república.
Una entrevista
Con el deseo de no abrumar la atención del distinguido viajero acudimos a su alojamiento del Hotel Colonial
horas después de su arribo, siendo recibidos amablemente. Impuesto del objeto de nuestra visita, se dispone
a atendernos con el detenimiento que el caso requiere. Ante la mesa de trabajo, escuchamos sus primeras
palabras, mientras coloca en orden algunos papeles. La estancia guarda completa compostura: sobre el to-

1 Investigadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y
actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma institución de educación superior.
2 Edmundo Derbez García, “Pedro de Alba, vocación de educador”, pp. 3-5.
3 Guadalupe Lozano Alanís, Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 7.

CULTURA REGIONAL

cador, un estuche personal hace brillar los mangos de sus utensilios niquelados. En la mesa hay una gran cartera
de cuero negro, un reloj dorado, un memorándum y, poniendo la nota íntima, un retrato familiar: una dama con
un pequeño en sus brazos. En el ir y venir. la cabellera gris del Dr. de Alba tiene raros reflejos que inundan confianza, por una de esas extrañas asociaciones de efectos que se encuentran a veces. Tras breve pausa tomó
asiento y habló extensamente sobre los tópicos que abordamos.
Valiosa opinión
En este punto interrogamos: ¿cuál es su concepto sobre Monterrey, como asiento de la Universidad del Norte? La respuesta es amplia. Nuestro entrevistado habla pausada, lentamente, pegando las palabras y enmendando los conceptos cuando no los encuentra a la medida deseada. “Mi concepto de Monterrey –dice– ha
servido de guía y de modelo a una infinidad de aspectos de la vida social y económica en la ciudad de México.
Por lo tanto, el establecimiento aquí de un centro revelador de alta cultura como es la Universidad, le dará a
esta ciudad la significación elevadísima no solamente en la parte material, sino que vendrá a ser también un
faro, una antorcha para el mantenimiento de impulsos espirituales”.
La organización
Le interrogamos luego acerca de la forma en que ha de organizarse la Universidad para su funcionamiento,
obteniendo esta interesante respuesta: “creo, en principio –dice el doctor de Alba– que Monterrey cuenta con
elementos bien preparados y capaces en el orden intelectual para integrar el personal idóneo que fuera el
fundador del gran cuerpo de profesores universitarios. Por lo tanto –continúa– la obra principal será de los
mismos regiomontanos: es decir, el pie veterano de antiguos profesores del prestigiado Colegio Civil, de la
Escuela de Derecho y de la Facultad de Medicina, quienes al fundarse la Universidad contarán con más
elementos materiales y con un mejor ambiente para sus estudios”.
Influencia de la federación
A continuación formulamos esta pregunta: ¿en qué forma cooperará la federación para el funcionamiento de la
universidad? La respuesta es amplia, expuesta siempre con mesura, en los siguientes términos: “La federación
ve con grande interés y simpatía la fundación de una Universidad en el norte de la república. El hecho de que
la Secretaría de Educación me haya comisionado no solamente para intervenir y resolver en algunos puntos en
que se me crea útil, sino también me haya encargado que haga una propaganda en los estados limítrofes para
que todos ayuden al mejor desarrollo de este alto propósito, demuestra que cuenta de momento con un apoyo
moral, sin perjuicio de que al desarrollarse íntegramente el plan, se vea la forma en que la federación otorgue
algún subsidio económico o comisione elementos para que formen parte de cuerpo docente. O proporcione
algunos recursos materiales para la instalación”.
Los demás estados
¿Cómo habrán de cooperar –interrogamos– los demás estados del norte al sostenimiento de la Universidad?
“El gobernador Cárdenas –dice nuestro entrevistado– con muy buen sentido, ha pensado en interesar a los
demás estados del norte en la fundación de la Universidad y al mismo tiempo, él piensa que la principal base
económica debe radicar en las propias posibilidades de Nuevo León. Dará por otra parte todo género de facilidades a los estudiantes fronterizos que vengan a hacer sus carreras en Monterrey, en cuyo caso se pedirá que
los gobiernos de los estados vecinos establecieran algunas becas a ese fin”.
La significación
Tratamos después de sondear el ánimo de nuestro entrevistado acerca de la significación que pueda tener la
fundación de la Universidad del Norte en esta ciudad, para fortalecimiento del espíritu nacional, obteniendo los
bellos conceptos que enseguida transcribiremos. “Desde luego –nos dice el doctor de Alba– se sentirá el influjo
de la Universidad como un estimulante, no solamente para el estudio, sino para la investigación sobre los problemas de la cultura. La Universidad del Norte de México, puede asegurarse, llegará a tener un papel continental, y seguramente que todos los elementos de mexicanismo y de latinidad, merecerán una preferente atención
de parte de los que sostengan la Universidad, de los que trabajen en ella y de las nuevas generaciones que allí
se formen”.
Los especialistas.
Tomamos finalmente un delicado punto acerca del funcionamiento de la Universidad, interrogando: ¿cómo ha-

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�brá de proveerse y quién procederá a las cátedras de especialización de maestros debidamente preparados y
remunerados? “Como el temperamento de los profesionistas e intelectuales del norte es tan dinámico, tan franco y abierto, seguramente que ellos mismos promoverán las visitas temporales o el establecimiento definitivo
de algunas de las personas especialistas en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo y dejen desde luego
una simiente fecunda en toda esta región, que es un campo admirablemente preparado. La fuerza de iniciativa
y el empuje creador y constructivo de esta zona, cuyo centro es Monterrey, va a tener una espléndida oportunidad para demostrar que por aquí en estos rumbos, las cosas no solamente se planean, sino que se ejecutan y
se llevan a buen término.
Un comité
Después nos habló extensamente de puntos generales relacionados con los trabajos iniciales para la fundación de la
Universidad. Nos informa que el señor gobernador del estado convocará a una junta el día de hoy, en la que par�ciparán
representantes de las dis�ntas escuelas y también algunos elementos regionales de la industria, la agricultura, etc., para
que cada uno aporte su con�ngente. En su oportunidad se dará cuenta de los acuerdos que se tomen a este respecto.
“Faltan solamente –nos informa– pequeños pormenores, ya que las ideas principales han sido completadas por el
gobernador y la legislatura local, así como por los elementos intelectuales regiomontanos”.
Está agradecido
Por lo que respecta a su sen�r muy personal se encuentra profundamente agradecido al señor gobernador, y de las
personas que asis�eron a recibirlo a medio día de hoy, y a quienes �ene conceptos de es�mación y aprecio.
La junta de hoy
Se considera sumamente importante la junta para hoy. El señor gobernador del estado ha citado a los directores de
facultades, los representantes de profesionistas, los directores de educación del estado, así como los elementos que
trabajan en la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”. En esta junta se formará un comité que presidirá los trabajos proorganización de la Universidad, de cuya acción se vendrá dando cuenta periódicamente.

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliografía
Derbez García, Edmundo (2010). “Pedro de Alba, vocación de educador”, en: Memoria Universitaria, vol. 1, no. 8.
Lozano Alanís, Guadalupe (1993). Datos históricos sobre la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo León. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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�REVISTA CULTURA REGIONAL
CONVOCATORIA PERMANENTE

La revista Cultura Regional es una publicación tetramestral fundada en 2023, publicada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, cuyo obje�vo es poner al
alcance de todos el conocimiento de la historia regional del noreste de México. Recibimos ar�culos, reseñas de libros, entrevistas y transcripciones documentales.
Las colaboraciones deben respetar las directrices para autores/as, que se pueden consultar aquí:
h�ps://culturaregional.uanl.mx/index.php/revista/about/submissions
Todos los ar�culos deberán remi�rse a través de la plataforma de Open Journal Systems (OJS) de la
revista Cultura Regional (para lo cual, se solicita el registro e inicio de sesión:
h�ps://culturaregional.uanl.mx/index.php/revista/user/register),
o bien como documento adjunto al correo culturaregional@uanl.mx

Créditos fotográficos
Imagen de portada: torre de rectoría, tomada del libro Universidad Autónoma de Nuevo León, 1933-1993: una historia
compar�da (1994). Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 561; p. 15: nota sobre la designación de Gregorio Morales como gobernador de Nuevo León, tomada de El Porvenir, 27 de sep�embre de 1935, y
proporcionada por la maestra Susana Julieth Acosta Badillo; p. 21: portada del libro Nuevo León y Pedro Infante, editado por el CIHR-UANL; p. 23: portada del libro Personalidad e influencia de los vascos en el Nuevo Reino de León, editado por el CIHR-UANL; pp. 24, 25, 27, 28, 29 y 30: fotogra�as varias proporcionadas por la doctora Juana Margarita
Domínguez Mar�nez; p. 33: decreto mediante el cual el gobernador de Nuevo León y Coahuila recibió facultades para
erigir el Colegio Civil, tomado del Archivo General del Estado de Nuevo León, y proporcionado por el licenciado José
Ricardo Treviño Chavarría; pp. 37 y 38: entrevista del periodista Leopoldo Ramírez al doctor Pedro de Alba, publicada
en El Porvenir, 23 de febrero de 1933, y proporcionada por la licenciada Dinorah Zapata Vázquez.

CULTURA REGIONAL

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�CULTURA REGIONAL

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