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                  <text>Vol. 02 MayoN. 03 Agosto 2024

�Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

EDITORIAL

Dr. Santos Guzmán López

CRONOGRAFÍA
Pá g i n a 4
A diez años de la par�da de Antonio Peña Guajardo - Claudia Ceja Andrade
Pá g i n a 6
Un ilustre inves�gador de Nuevo León: Antonio Peña Guajardo - Félix Torres Gómez

Rector

Dr. Juan Paura García
Secretario General

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Pá g i n a 1 6
Antonio Peña Guajardo y su análisis polí�co del siglo XIX - Luis Enrique Pérez Castro

Lic. Humberto Salazar Herrera
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

Pá g i n a 1 8
Antonio Peña Guajardo y la historia colonial de Nuevo León - Javier Rodríguez Cárdenas

Coordinadora del Centro de Información
de Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
M.C.R. Emilio Machuca Vega

Pá g i n a 2 2
Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 18671885. Monterrey, México: Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp. - Ulrich F. Mar�nez Barrón
Pá g i n a 24
Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la
primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 153 pp.
- Moisés Alberto Saldaña Mar�nez
GENIO Y FIGURA
Pá g i n a 2 6
Claudia Roxana Domínguez García: “Toño Peña siempre estaba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes”. - Ana Paulina Rodríguez Medellín
EPISTOLARIO
Pá g i n a 3 2
Nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña
Guajardo (2005) - Myrna Karen Garza Cantú

Director de la revista

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

Cultura Regional, volumen 2, número 3, mayo-agosto
2024, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, otorgado
por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. ISSN en
trámite. Responsable de la última actualización de este
número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

Inves�gador, catedrá�co y escritor, Antonio Peña Guajardo fue representante de una generación de historiadores nuevoleoneses que, en los albores del siglo
XXI, renovaron los estudios históricos regionales con
trabajos que abordaron temas antes casi inexplorados.
Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 13 de abril de
1974, Peña fue profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde contribuyó decisivamente en la formación de varias generaciones de historiadores. Es bien sabido que
sus principales líneas de inves�gación fueron la polí�ca
regional durante el periodo de la República Restaurada
y la economía del septentrión novohispano en la época
virreinal. Su fallecimiento repen�no, ocurrido el 23 de
julio de 2014, dejó profundamente conmocionada a la
comunidad académica de Nuevo León.
Pues bien, en este 2024 se conmemoran cincuenta
años de su natalicio y diez años de su par�da �sica.
Ambos aniversarios coinciden además con la conmemoración del primer medio siglo de existencia del
Colegio de Historia de la UANL, donde él se desempeñó
como profesor. Por consiguiente, el Centro de
Información de Historia Regional ha considerado que es
momento oportuno para rendir homenaje póstumo a
quien fuera uno de los pilares académicos de dicho
colegio universitario.
Así pues, el tercer número de Cultura Regional está
dedicado íntegramente a evocar la vida y legado intelectual, educa�vo e historiográfico de Antonio Peña
Guajardo, quien a una década de su fallecimiento, se
man�ene como un historiador de referencia para estudiantes y egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. Para cumplir con este obje�vo, el equipo
editorial de Cultura Regional ha logrado reunir las plumas de amigos/as, colegas y estudiantes de Peña, quienes aquí honran con sus palabras y sus recuerdos la
memoria de tan dis�nguido historiador regiomontano.
Esperamos que este número de Cultura Regional sirva
no sólo para recordar a Antonio Peña Guajardo y para
divulgar su obra, sino también para inspirar a las nuevas generaciones de historiadores/as a seguir su
ejemplo de dedicación y entusiasmo por la inves�gación del pasado regional.
M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�familia vivía en Nuevo León. El médico explicó que no podía operarlo
a menos que la orden fuera firmada por un familiar. Respondí entonces que yo era su pareja y que firmaría el documento, instándolo
a operarlo ya que llevaba varios días en el hospital sin tener un diagnós�co preciso.
CRONOGRAFÍA

A diez años de la partida
de Antonio Peña Guajardo
Claudia Ceja Andrade 1
Universidad Autónoma de Querétaro

Conocí a Antonio Peña Guajardo en 2002 en el Ins�tuto Mora,
donde ambos estábamos estudiando la maestría en Historia
Moderna y Contemporánea. La primera vez que lo vi, su aspecto llamó mi atención: tenía el cabello semi largo, un bigote al
es�lo del cantante de Metallica, pantalones de mezclilla, una
camisa roja y tenis blancos. Su rostro reflejaba seriedad absoluta; rara vez se reía y siempre prestaba atención a lo que la
o el profesor decía. Al finalizar las clases, sin entablar conversación con nadie, salía del aula y se dirigía directamente a la
biblioteca, donde pasaba prác�camente todo el día. Ese era
Antonio, o más bien, Toño, como todos preferíamos llamarlo.

Pero en lugar de enfocarme en su destacado trabajo como historiador, que sin duda es un pilar importante en la historiogra�a mexicana, especialmente en el noreste del país, prefiero
hablar sobre nuestra amistad. Quiero resaltar cómo, a pesar de
los desa�os inherentes de la vida académica, como la competencia y las exigencias, aun así, logramos construir una amistad
sólida y duradera.
Con Toño y otro gran amigo de la maestría, Othón Nava Mar�nez, solíamos salir a comer y tomar cerveza. Nuestras conversaciones abarcaban desde los trabajos que debíamos entregar
para pasar nuestras asignaturas, hasta anécdotas del momento
y discusiones sobre la polí�ca nacional. Además, compar�mos
varios viajes juntos a lugares como Campeche, Mérida, Tlaxcala,
San Luis Potosí, entre otros. Asis�mos a conciertos musicales,
par�cipamos en mí�nes y marchas. Todo ello hizo que la amistad se fuera afianzando con el paso del �empo.

Debo admi�r que al principio tuve poco contacto con él. Fue
en nuestra primera fiesta, donde todos los compañeros de la
maestría nos reunimos, que empezamos a conversar y desde
entonces surgió nuestra amistad. Quienes lo conocieron saben
que no exagero, aunque a primera vista Toño parecía ser hosco
e indiferente; sin embargo, una vez que lo tratabas, descubrías
que era un individuo noble, solidario y sorprendentemente
sensible, aunque reconocer esta úl�ma faceta a él le resultaba
di�cil. Le gustaba pasar desapercibido, aunque su personalidad hacía que eso fuera un tanto di�cil. Recuerdo claramente
cuando le preguntamos cuál era su fecha de cumpleaños, y
como no le gustaba celebrar, nos respondió que el 31 de abril.
Más tarde nos dimos cuenta de que había intercambiado los
números y en realidad era el 13. Con todo, varias veces le festejamos su cumpleaños.

En 2009, concluimos nuestras clases en El Colegio de México y
nos adentramos en la etapa de elaboración de la tesis. Esto
implicaba que Toño necesitaba viajar con frecuencia entre
Monterrey y Ciudad de México. Por esta razón, me pidió si podía alojarse en mi casa cuando tuviera que venir a la capital, a
lo cual accedí sin dudarlo. Durante esos períodos, discu�amos
el progreso de nuestras inves�gaciones, pero también comenzamos a compar�r aspectos de nuestra vida personal. Nos
dimos cuenta de que teníamos situaciones familiares bastante
similares, lo que nos llevaba a reflexionar sobre ello. Con el
�empo, se convir�ó en una costumbre; cuando Toño regresaba
después de estar fuera por dos o tres meses, lo recibía con algo
de comida y cervezas en el refrigerador. Al verlo llegar,
intercambiábamos saludos y de inmediato le preguntaba:
“¿Qué no�cias hay de la familia Peña Guajardo? Mira que, de
los Ceja Andrade, tengo varias para contarte”.

En el ámbito académico, demostró un compromiso notable
con el estudio y su labor. Su inclinación por la lectura era evidente; siempre estaba inmerso en libros, ar�culos o periódicos. A pesar de su naturaleza reservada, no esca�maba en
par�cipar ac�vamente en clase, especialmente al comentar
sobre las lecturas asignadas, lo que lo dis�nguía entre nuestros
compañeros. Su tesis de maestría recibió elogios y fue publicada. Nuestro camino se separó al finalizar la maestría en
2004, cuando él se trasladó a su amado Nuevo León. Sin
embargo, tres años más tarde, nos reencontramos en la Ciudad de México, donde ambos cursábamos el doctorado en el
Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una vez
más, destacó como estudiante en esta nueva etapa académica.
Lamentablemente, su tesis quedó inconclusa debido a su
prematura par�da, pero estoy convencida de que ese trabajo
habría sido publicado y recibido más de un reconocimiento.

Recuerdo cuando Toño enfermó. Se encontraba muy mal, pero
insis�a en que era solo un problema estomacal insignificante y
se negaba a consultar a un especialista. Un día recibí una
llamada informándome que lo habían llevado de urgencia al
hospital de El Colegio de México. Varios amigos y yo nos turnábamos para visitarlo, y coincidí en estar presente cuando el
médico lo examinó. Me preguntó si era su esposa para poder
firmar la orden para operarlo, pero le expliqué que no lo era,
que Toño era estudiante en la Ciudad de México, y que toda su

Aquellos días representaron un desa�o para él al estar separado de
su familia, de su trabajo y sus amistades. No obstante, estoy convencida de que se percató del cariño y apoyo que le rodeaba. A pesar de la
distancia, aquellos que no podían visitarlo en el hospital se mantenían
en contacto por teléfono para seguir de cerca su progreso. Además,
algunos de sus estudiantes de Nuevo León tuvieron la amabilidad de
visitarlo, y tuve el placer de conocer a algunos de ellos.
Una vez recuperado, regresó a su hogar. Aunque no lo manifestaba
abiertamente, su preocupación por su inves�gación, sus clases y sus
estudiantes era evidente. Recuerdo haberle preguntado una vez:
“Toño, si te ofrecieran un puesto de profesor en otro estado del país,
¿te mudarías?”. Con una ligera sonrisa, me respondió rotundamente:
“No”. Aunque nunca lo expresó explícitamente, comprendí el profundo amor que sen�a por la universidad y su lugar de origen. Quedó
claro para mí que nunca abandonaría Nuevo León.
La úl�ma vez que lo vi, quedó grabada en mi memoria de forma
imborrable. Como de costumbre, llegó a casa y compar�mos una
conversación sobre el fallecimiento de su madre, un evento que lo
afectó profundamente, aunque tratara de disimularlo, y también sobre su estado de salud. Durante nuestra charla, le recomendé cuidarse y alimentarse adecuadamente para evitar una recaída, a lo que respondió con confianza: “Sí, sí, además, los Peña Guajardo somos muy
longevos, lo llevamos en la gené�ca”, mientras se golpeaba el pecho,
demostrando su fortaleza.
Le mencioné que había conseguido una estancia postdoctoral en
Querétaro y que tendría que mudarme allí. Entonces él dijo: “Bueno,
lo que haré ahora es tomar el camión de Nuevo León a Querétaro,
pasar unos días con�go y luego con�nuar mi viaje a la Ciudad de México”. A lo que respondí: “Excelente idea, Toño”.
Cuando se preparaba para irse, se despidió y abrió la puerta. En ese
momento, le recordé: “Toño, ¿por qué te llevas las llaves del departamento si ya no estaré aquí, sino en Querétaro? Sería mejor que
las dejaras”. Él respondió con una risa �erna: “Sí, �enes razón, si ya no
te volveré a ver… al menos aquí.” Asen�, me entregó las llaves y se
marchó. Esas úl�mas palabras que me dijo resonaron en mi mente
cuando me enteré de su fallecimiento.
Recibí varias llamadas expresando condolencias y preguntando sobre
su par�da, pero la más conmovedora fue la de mi madre. Al otro lado
del teléfono, escuché su voz entrecortada mientras me decía: “Hija, lo
siento mucho. Sé que Toño era como un hermano para �...”
Casi una década después de su par�da, su ausencia aún se siente
profundamente.

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, maestra en Historia Moderna y Contemporánea por el Ins�tuto Mora y doctora en Historia por El Colegio de México. Actualmente es profesora de la Universidad Autónoma de Querétaro.

CULTURA REGIONAL

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5

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un ilustre investigador de Nuevo León:
Antonio Peña Guajardo
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para ser franco, Antonio Peña Guajardo no era mi
amigo, pero desearía haber cul�vado amistad con él.
Y quizá haberlo acompañado a la inaccesible Mesa de
Catujanos, lugar de la hacienda y tumba de San�ago
Vidaurri, el controversial gobernador de Nuevo León
que indudablemente Peña conocía muy bien dadas
sus inves�gaciones. En 2005, el maestro José Reséndiz Balderas, entonces director de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), organizó una fascinante visita a la
Mesa de Catujanos con estudiantes del Colegio de
Historia, viaje al que asis�ó Peña y que, incluso hasta
el día de hoy, es recordado con mucho afecto por todos los que par�ciparon de la excursión.

Colegio de Historia de la UANL. Por úl�mo, también
estuve presente en su funeral.
Pero quiero detenerme en un evento especial, que fue
cuando ingresó a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C. (SNHGE), la agrupación
de historiadores más an�gua que existe en el noreste
de México, fundada en 1942. Es un hecho que casi todos los grandes inves�gadores de la historia de Nuevo
León han pertenecido en algún momento a esta organización. Y Antonio Peña Guajardo contaba con el
pres�gio de haber sido ganador en 2005 del Premio de
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, otorgado
por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, la UANL, el Archivo General del Estado de Nuevo
León y otras ins�tuciones.

En realidad, yo conocí a Antonio Peña cuando el maestro José Reséndiz llegó como director del Centro de
Información de Historia Regional de la UANL en el
2009. Él me pla�có que Peña había sido su asistente
de inves�gación en el proyecto Historia del Porfiriato
en Nuevo León, trabajo que le daría material para su
tesis de licenciatura en Historia �tulada: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Además, Peña par�cipó como
moderador y como ponente en los Congresos Internacionales de Historia que organizó el Centro de
Información de Historia Regional en el Colegio Civil
Centro Cultural Universitario. En el segundo congreso
par�cipó con la ponencia La Formación de
Intendencias en la Monarquía Hispánica, mientras
que en el tercer congreso su par�cipación fue con
El circuito comercial novohispano a través del enlace
mercan�l de la ciudad de San Luis Potosí, 1747-1808.

Así, el sábado 20 de julio de 2013 se presentó en el
auditorio del Museo de Historia Mexicana, en la ciudad de Monterrey, un Antonio Peña Guajardo como
nunca lo había visto: con traje y corbata, pero conservando su habitual cabello largo y bigote en
herradura. Encabezaba la sesión el maestro José Reséndiz Balderas, entonces presidente de la SNHGE,
bajo cuya ges�ón, cabe señalar, ingresaron muchos
de los que fueron sus alumnos en el Colegio de Historia de la UANL. Al tomar la palabra el presidente
de la Comisión de Admisión de Socios, el licenciado
Francisco Valdés Treviño, informó que dicha comisión analizó el trabajo de ingreso y que formuló el
siguiente dictamen:
En relación a la solicitud presentada por el ciudadano Antonio
Peña Guajardo para ingresar en calidad de socio ac�vo a la socie-

No fue sino hasta el cuarto congreso cuando lo conocí
y cruzamos algunas palabras. Pocas en realidad,
porque él era bastante serio y yo también. Después lo
volvería a ver en otros eventos (donde tuve la oportunidad de conservar breves momentos en fotogra�as
con mi cámara): en un seminario organizado por El
Colegio de la Frontera Norte y en una comida realizada en la Hacienda San Pedro con egresados del

dad que usted dignamente preside, y tomando en cuenta el curriculum vitae del interesado y habiendo analizado su trabajo de
inves�gación �tulado El ascenso de Jerónimo Treviño como figura
prominente de Nuevo León, el cual presentó con el fin de ser admi�do en nuestra sociedad, los suscritos integrantes de la comisión de admisión de la misma, nos permi�mos emi�r el presente
dictamen en el sen�do que es de aprobarse su ingreso.

1 Arquitecto, investigador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y profesional medio en Artes Plásticas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es investigador del Centro
de Información de Historia Regional de la UANL, donde también es responsable de la museografía y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

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El licenciado José Manuel Reyna de la Fuente, como
maestro de ceremonias de la sesión, presentó a Peña
señalando primeramente que era muy joven y que
nació y vivía en Monterrey; que cursó su licenciatura
en Historia en la UANL, que obtuvo su maestría en
Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora y que era doctorando en Historia en el pres�giado Colegio de México, especificando que su tesis
de doctorado sería Fiscalidad y economía en la
intendencia de San Luis Potosí durante el periodo de
1787-1808. Agregó que era maestro de la Facultad de
Filoso�a y Letras de la UANL desde el año 2000, y que
entre otras inves�gaciones era autor de Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León, 1867-1885; La economía novohispana y la elite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII; Nuevo León bajo el gobierno de Jerónimo Treviño y también La economía ganadera del Nuevo Reino de
León en el siglo XVIII. Posteriormente invitó a Peña a presentar una síntesis de su trabajo El ascenso de Jerónimo
Treviño como figura prominente de Nuevo León, expresando que el nuevo consocio engrosaría las filas de
miembros dis�nguidos de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

riador británico Robin George Collinwood y que resaltaba por su
sencillez y dedicación a la lectura. Siempre encontramos a Antonio
leyendo en cualquier rincón ¿verdad? Antonio Peña se forjó al
igual que muchos de los presentes en el trabajo y la disciplina que
imponen el Colegio de Historia de nuestra universidad. Su gusto
por la inves�gación y el ape�to exquisito por los documentos que
existen en los archivos históricos de Nuevo León y de la Ciudad de
México han quedado plasmados en sus trabajos, muestra inequívoca de su calidad y dedicación. De manera franca y pública lo expreso, puedo asegurar que respeto la labor docente y de inves�gación que Toño realizó en estos años. Basta decir que fue el
primer ganador del Premio Israel Cavazos con su trabajo en La
economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en
la primera mitad del siglo XVIII, su trabajo de la maestría en Historia Moderna en el Ins�tuto Mora de la Ciudad de México, y su doctorado en El Colegio de México, creo que son algunas de sus cartas
de presentación que nos muestran inequívocamente la calidad de
sus trabajos y de su dedicación profesional.

De esta forma, el maestro Eduardo Cázares resumió el
gran valor como inves�gador que veía en Peña y
con�nuó comentando el trabajo que acababa de presentar su amigo, mencionado que éste era parte de
una saga de estudios que Peña realizó sobre los generales del norte, Francisco Naranjo y Jerónimo Treviño, dignificando su labor polí�ca y militar con un buen
sustento de inves�gación. Peña mostraba pues el
ascenso militar de Treviño en el Ejército del Norte al
lado de Zuazua, Zaragoza y Escobedo, sus glorias militares durante la Guerra de Reforma y la Intervención
francesa, así como su protagonismo en el campo de
batalla a favor de la causa republicana, consolidándose como el caudillo del noreste durante la República
Restaurada, Cázares concluyó lo siguiente:

Antonio Peña comenzó su presentación diciendo que
agradecía su aceptación en la SNHGE y que dedicaba
su trabajo de ingreso a la memoria de Artemio Benavides, quien había falleció recientemente en
diciembre de 2012, y quien había sido director del Archivo General del Estado de Nuevo León, porque fue
una de las personas que más lo apoyaron en sus trabajos y con el que tuvo una conexión de cercanía.
Aquí cabe señalar que Artemio Benavides, como director del archivo de Nuevo León, fue quien le publicó
a Peña su primer libro dentro de la colección Cuadernos del Noreste.

Si exis�eran dos palabras que definieran la persona de Antonio Peña,
estas serían: sobriedad y sencillez. Por ello es un privilegio ser parte
de este proceso de ingreso a nuestra sociedad, de un humanista que
ha dado mucho por la memoria colec�va de su ciudad y que es,
aparte de eso, un excelente ser humano. Bienvenido Antonio Peña a

En cuanto a su inves�gación, aseveró que en la segunda
mitad del siglo XIX exis�eron tres figuras importantes en
Nuevo León: San�ago Vidaurri, Bernardo Reyes y Jerónimo Treviño. Comentó que de los primeros dos exis�an
trabajos relevantes, pero que a Jerónimo Treviño se le
había dedicado poca atención, por lo que él se dio a la
tarea de inves�gar su periodo como gobernador para
averiguar cómo se cons�tuyó en el poder y cuáles
fueron los recursos con los que logró conservar esa posición polí�ca importante, incluso a nivel nacional, ya
que llegó a rivalizar con Porfirio Diaz como un posible
candidato a la presidencia.

la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.

Por su parte el maestro José Reséndiz Balderas expresó:
Reconocemos y agradecemos el trabajo de inves�gación presentado
por el maestro Antonio Peña Guajardo, así como los comentarios del
maestro Eduardo Cázares Puente. Es un trabajo en realidad bastante
interesante, de una figura nuevoleonesa de las más connotadas que
ha habido y polémica, eso sí muy polémica, porque le tocó vivir la parte de reconstrucción del país, después de la salida de las fuerzas
francesas intervencionistas. Tanto Naranjo como Treviño lograron ser
de los caudillos regionales más famosos del Porfiriato. Ambos, como
decía Toño en su trabajo, tuvieron dimensiones presidenciales. Estudiar la historia de Nuevo León durante el Porfiriato exige necesa-

No es este el lugar para comentar a detalle toda la exposición de Peña. Sin embargo, cabe detenernos en la
contestación que realizó el maestro Eduardo Cázares
Puente, uno de sus grandes amigos y consocio de la
SNHGE designado para comentar el trabajo de ingreso. Él expresó que sen�a mucha alegría de que un
inves�gador de su clase y profesionalismo se integrara a las filas de la SNHGE. Que a Peña lo conoció en los
pasillos de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL
alrededor de 1995:

riamente estudiar el papel que desempeñó Jerónimo Treviño. Toño
nos presenta una imagen parcial de la obra de Jerónimo Treviño y nos
parece en realidad un trabajo donde hay mucha, mucha consulta,
como decía Eduardo. Antonio se caracteriza precisamente por ser una
persona demasiado estudiosa y muy apegada a los informes que hay
en los archivos. Es un trabajo bastante interesante y poco estudiado
con la profundidad como lo ha hecho Antonio. Tiene ya varias publicaciones, �ene un libro que habla del caudillismo en Nuevo León del
caso de Francisco Naranjo, que fue el compañero inseparable de Jerónimo Treviño. En un libro que un servidor coordinó que se llama Nue-

En los corrillos del Colegio de Historia se hablaba de un muchacho

vo León entre la Independencia y la Revolución, él �ene allí un trabajo

alto, güero y de gran bigote que admiraba los ideales del histo-

sobre Jerónimo Treviño bastante interesante. Si alguien ha leído a Jerónimo Treviño en esta etapa de Nuevo León es precisamente Antonio.

7

�Finalmente, el maestro de ceremonias pidió al presidente
de la SNHGE que Antonio Peña Guajardo rindiera protesta
como miembro de la organización. Así se realizó, se le colocó la venera de la SNHGE y se le entregaron los reglamentos y estatutos. Terminó la ceremonia con la felicitación de
los consocios durante el convivio y con un refrigerio en el
ves�bulo del Museo de Historia Mexicana. Ahí aproveché
para tomarle la fotogra�a para su credencial de la SNHGE,
y para capturar con mi lente a los consocios y amigos de
Peña. A la distancia, me he percatado de que en ninguna
de las imágenes aparece sonriente, como lo confirman
algunos amigos en común, como Gerardo Ortega, egresado del Colegio de Letras Españolas de la UANL.

al menos tuve esa impresión. Por un momento me
pregunté cuál sería la reacción de cualquiera que, sabiendo que Peña había fallecido, viera a su hermano, sin saber que tenía un tenía un gemelo casi idén�co. Los
miembros de la SNHGE que asis�mos a su funeral montamos una guardia de honor, y de esa manera despedimos
a un gran inves�gador de la historia de Nuevo León.
Como dijo una vez Eduardo Cázares, se trataba de un
gran ser humano, sobrio y sencillo, o como llegó a decir
Gerardo Ortega: “estudiaba mucho y sonreía poco, pero
rápidamente era posible percibir su alma de niño, muy
puro, muy honesto”.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Lamentablemente, Antonio Peña Guajardo falleció un
año y tres días después de esta ceremonia, es decir, el 23
de julio de 2014. Tenía apenas 40 años de edad, ya que
nació un 13 de abril de 1974. Al enterarme de su muerte
por el maestro Reséndiz, me di a la tarea de diseñar un
cartel luctuoso con su fotogra�a, con los datos de su nacimiento y fallecimiento, y con los logo�pos de la UANL y
de la SNHGE, es decir, de la universidad que lo formó y de
la que fue catedrá�co, y de la sociedad a la que acababa
de ingresar. Llevé este cartel a la funeraria de Apodaca
donde fue velado, y allí me sorprendí mucho al ver a su
hermano gemelo. Algunos lloraban con él y lo abrazaban
con dolor, como si se tratara del propio Antonio Peña, o

Cázares Puente, Eduardo, Francisco Valdés Treviño, Antonio Peña Guajardo y José Reséndiz Balderas (2013). Audio
de la sesión ordinaria del 20 de julio de 2013. México: Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C.

Imagen 3. Antonio Peña en Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 2. Antonio Peña en el interior de la capilla junto a la tumba de San�ago Vidaurri.

Saldaña Mar�nez, Moisés Alberto (2022). “Antonio Peña
Guajardo, historiador y maestro de generaciones”, en:
Ludivina Cantú Or�z y Humberto Salazar Herrera
(coords.). Forjadores de cultura. Un homenaje al profesorado de la Facultad de Filoso�a y Letras en sus 70 años de
historia. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Las fotogra�as reproducidas a con�nuación son de mi autoría y pertenecen a mi archivo personal, salvo las
primeras dos imágenes, que fueron amablemente proporcionadas por el maestro Eduardo Cázares Puente.

Imagen 4. Antonio Peña con Iván Reynaldo Silva Ramírez, Eduardo Cázares Puente y Rosa Lili Salguero Báez durante el Segundo Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 1. Estudiantes del Colegio de Historia de la UANL frente a capilla de la Meseta de Catujanos. Al frente, Antonio Peña Guajardo
con playera blanca y paliacate rojo. Atrás, Eduardo Cazares Puente con playera azul y gorra. Al fondo, José Reséndiz Balderas con playera
y gorra azules.
Imagen 6. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal y Guillermo Isaí Hernández Lara
en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 5. Antonio Peña con Alejandro Treviño Villarreal en el Tercer Congreso Internacional
de Historia, UANL.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

Imagen 7. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

magen 10. Antonio Peña y Francisco Valdés Treviño en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 8. Antonio Peña y Oliva Noguez en el Tercer Congreso Internacional de Historia, UANL.

Imagen 11. Antonio Peña en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México, acompañado de Juan Antonio Alanís, Francisco Valdés Treviño, Angelica Murillo,
Arturo Delgado Moya y otros personajes.

Imagen 9. Antonio Peña y Arturo Delgado Moya en el Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste de México de la SNHGE y la UANL.

Imagen 12. Antonio Peña con José Luis Cavazos Zarazúa, Adrián Garza Dragus�novis, Juana Margarita Domínguez, Manuel Ceballos Ramírez, José Reséndiz Balderas, Jacobo
Cas�llo Olivares y Jorge San�ago Alanís Almaguer en Quinto Seminario de Historia del Noreste “Personajes del Noreste” de El Colegio de la Frontera Norte en 2012.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Imagen 13. Antonio Peña en convivio en la Hacienda San Pedro de la UANL con varios egresados y estudiantes del Colegio de Historia. Entre otros, ubicamos a Reynaldo de los
Reyes Pa�ño, Jacobo Cas�llo Olivares, José Reséndiz Balderas y José Luis Cavazos Zarazúa.

Imágenes 16 y 17. Antonio Peña tomando protesta de ingreso en la sesión de la SNHGE.

Imagen 14. Antonio Peña presentando su trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca.
Imagen 18. Antonio Peña recibiendo la venera de la SNHGE.

Imagen 15. Eduardo Cázares Puente comentando el trabajo de ingreso de Antonio Peña, en la sesión de la SNHGE.

CULTURA REGIONAL

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Imagen 19. Recepción de los estatutos de la SNHGE de manos de Francisco Valdés Treviño.

13

Imagen 20. Antonio Peña y José Reséndiz.

�CRONOGRAFÍA

Imágenes 21 y 22. Antonio Peña con amigos del Colegio de Historia. Entre otros, podemos iden�ficar a José Reséndiz, José Luis Cavazos Zarazúa, Jacobo Cas�llo Olivares, José
Eugenio Lazo Freymann, Rodrigo Escamilla Gómez, Juana Margarita Domínguez, Reynaldo de los Reyes Pa�ño y Mayra Jocelin Mar�nez.

mágenes 24 y 25. Guardias de honor durante el funeral de Antonio Peña. Entre otros, aparecen José Luis Cavazos Zarazúa, Leopoldo Espinosa Benavides, Jacobo Cas�llo Olivares,
José Reséndiz Balderas, Mireya Sandoval Aspront, Juana Margarita Domínguez y Juan Antonio Vázquez Juárez

Imagen 26. Póster luctuoso de Antonio Peña Guajardo.

Imagen 23. Antonio Peña con Sócrates Rizzo García y José Eugenio Lazo Freymann.

CULTURA REGIONAL

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15

�CRONOGRAFÍA

control polí�co sobre los habitantes del norte de Nuevo León. La base de

Antonio Peña Guajardo y
su análisis político del siglo XIX
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

La producción académica de Antonio Peña Guajardo
representó un punto de inflexión muy favorable para
la ac�vidad histórica a nivel local. En 2002 le correspondió inaugurar la colección Cuadernos del noreste
publicada por el Archivo General del Estado de Nuevo
León, con la que fue su tesis de licenciatura: Francisco
Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885.

de las inves�gaciones de historia económica (empresariado, producción fabril, ac�vidad obrera).
Lo anterior no quiere decir que no se hayan examinado los asuntos polí�cos regionales en esa temporalidad; sin embargo, los estudios precedentes se caracterizaron por su sen�do monográfico más que
analí�co. En este sen�do, en su obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo
León 1867-1885², Antonio Peña realiza una importante contribución a esta línea historiográfica.

De la misma forma, sentó un precedente para las nuevas generaciones de historiadoras e historiadores al
salir del espectro local para estudiar la maestría en el
pres�gioso Ins�tuto de Inves�gaciones Dr. José María
Luis Mora, donde obtuvo su �tulo con la tesis La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. En 2005, este
úl�mo texto fue galardonado con la primera edición
del Premio a la Inves�gación Histórica Israel Cavazos
Garza, otorgado por el Consejo para la Cultura y las
Artes de Nuevo León (CONARTE). Esta laureada ac�vidad historiográfica fue acompañada de la impar�ción
de cátedra en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con
la coordinación de un seminario extrains�tucional
para asesorar a estudiantes en sus respec�vos procesos de inves�gación.

Si bien se trata en forma inicial de una inves�gación
de corte biográfico al recapitular la vida y obra del
militar oriundo de Lampazos, Peña Guajardo establece todo un análisis de los vínculos y dinámicas polí�cas desarrolladas por este personaje con los pobladores de la zona norte del estado de Nuevo León.
De alguna forma, el autor regiomontano incursionó
en el estudio de la(s) cultura(s) polí�ca(s), es decir, el
conjunto de símbolos, códigos, creencias y prác�cas
sobre las relaciones sociales comunes a una colec�vidad en torno al poder³.
A lo largo del documento, Antonio Peña establece la
forma en que los pobladores de Lampazos, Bustamante, Villaldama y Sabinas regularon su vida social
con la autoridad militar de Francisco Naranjo. Aunque
no recurre directamente al concepto de cultura polí�ca per se, su análisis bien responde a esta categoría;
por otro lado, parte de una perspec�va sociológica
para revisar este caso de estudio:

Este 2024 se conmemoran 50 años de su nacimiento
y 10 de su repen�no y lamentable fallecimiento. El
mejor homenaje que se puede realizar a Antonio
Peña es el de revisitar y resignificar su obra, legado
que trasciende a su ausencia. De forma par�cular, se
examina la contribución de Peña Guajardo al análisis
polí�co del siglo XIX nuevoleonés, una línea de análisis que entonces fue emergente frente al predominio

Nuevamente se aprecia el eje weberiano del poder carismá�co que condujo la interpretación de las principales
figuras de la en�dad, pero además contribuye a la recuperación del complejo sistema de redes personales y de
compromisos establecidos entre los diversos personajes
analizados. En este sen�do, Antonio Peña contribuye a la
desmi�ficación del hombre norestense “hecho a sí mismo”,
versión construida y reproducida por la historiogra�a del siglo pasado –y hasta cierto punto por el discurso público–,
pues evidencia la colaboración entre individuos con fines
polí�cos compar�dos.

nación carismá�ca basada en su pres�gio militar para llevar a cabo su

CRONOGRAFÍA

esta dominación era la aspiración a la tranquilidad pública por parte de
los pobladores, por lo que, en el momento de quebrantarse dicha
esperanza, las relaciones entre Naranjo y la población del norte de Nuevo León se trastocaron drás�camente⁴.

Esta dimensión interdisciplinar resulta sumamente per�nente para el análisis de fenómenos sociohistóricos que se presentaban anteriormente como “naturales” dentro de la historiogra�a regional, es decir, que no respondían a una dinámica
compleja de elementos polí�cos. Aunado a lo anterior, Peña
Guajardo esquema�za conceptos tales como caudillo, cacique, nación, liberalismo, entre otros, contextualizándolos en
el Nuevo León de la segunda mitad del siglo XIX.

Lo anterior fue argumentado de la siguiente manera: “Treviño contaba con dos elementos favorables que le ayudaron a impulsar su carrera polí�ca: había adquirido un buen
pres�gio militar […] y conservaba una red de subordinados
militares que se mostraban siempre leales […], en esto consis�a su capital polí�co”⁸. Esta úl�ma afirmación es un guiño a la teoría de los capitales de Pierre Bourdieu, uno de los
más importantes sociólogos contemporáneos; en esta teoría, los sujetos sociales acumulan recursos mediante la socialización que le facilitan acceder, mantenerse y ascender
dentro del campo polí�co⁹.

Ello le permi�ó problema�zar situaciones como los múl�ples
conflictos por el poder polí�co entre las diferentes esferas de
poder, tanto ins�tucionales (cuerpos militares, municipio, estado y federación), como extraoficiales (caudillos, vecinos, insurrectos). En este sen�do, la obra de Antonio Peña Guajardo
se preocupó por rebasar la dimensión meramente descrip�va del Nuevo León decimonónico, para analizar la realidad
histórica de Naranjo y los pobladores del norte de la en�dad
mediante un sustancial marco conceptual.

De esta manera, el análisis de Antonio Peña Guajardo no se
limitó al carácter formal de los acontecimientos históricos
registrados en archivos documentales. A través de su análisis fundamentado en importantes bases epistemológicas,
el autor regiomontano contribuyó firmemente a la renovación historiográfica local. Por esta razón, los textos revisados se man�enen como un referente que permiten replantear la perspec�va sobre las complejas relaciones
sociopolí�cas del siglo XIX en el noreste.

Esta situación se reitera, aunque de forma más breve, en su
ar�culo “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”.⁵
En dicho documento, Antonio Peña brinda un panorama general acerca de las condiciones en las que Treviño, aliado polí�co de Naranjo, formó en torno a su persona un séquito de
aliados para conseguir y mantener el control polí�co del estado en el marco de la República Restaurada.
Si bien esta obra reduce significa�vamente su marco conceptual, su valor se encuentra en otros dos elementos. En primera instancia, lleva a cabo un rastreo de los principales
perfiles asociados con Jerónimo Treviño: militares, comerciantes y profesionistas que sustentaron su campaña por
la gubernatura del estado mediante el apoyo polí�co en toda
la en�dad. Por otro lado, con esta revisión Peña Guajardo
cues�ona la historiogra�a tradicional en la que se veía a Treviño como un simple militar usurpador y desinteresado por
los asuntos polí�cos y administra�vos de la en�dad. El autor
presenta una interpretación que contrasta con la sustentada
por San�ago Roel respecto al hecho de que Jerónimo Treviño
“no se dis�nguió ni entonces ni después como gobernante”⁶;
Peña respondió de la siguiente forma:

FUENTES DE INFORMACIÓN

Almond, Gabriel y Sydney Verba (2001). “La cultura polí�ca”,
en: Albert Ba�le (ed). Diez textos básicos de ciencia polí�ca.
España: Ariel, pp. 171-201.
Bourdieu, Pierre (2002). Campo de poder, campo intelectual.
Argen�na: Montressor.
Peña Guajardo, Antonio (2005). “Jerónimo Treviño y su grupo polí�co (1867-1871)”, en: Artemio Benavides Hinojosa
(coord.). Sociedad, milicia y polí�ca en Nuevo León, siglos
XVIII y XIX. México: Archivo General del Estado de Nuevo
León, pp. 215-254.

Esta visión [de Roel] es simplista, ya que no toma en cuenta los elementos

Peña Guajardo, Antonio (2002). Francisco Naranjo: caudillo
de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. México: Archivo General del Estado de Nuevo León.

de fondo que influyeron en las decisiones y las acciones que se efectuaron
Tomando en cuenta los planteamientos teóricos de Weber, se

durante la ges�ón de Treviño como gobernador. Treviño no se encontraba

puede afirmar que Naranjo empleó una cierta forma de domi-

solo; era parte de un grupo polí�co, del cual era su figura principal, debido
al pres�gio militar adquirido durante la guerra de Intervención. En dicho
grupo exis�an miembros con proyectos e intereses propios, quienes, al
aliarse con Treviño y sus subordinados militares, fortalecieron su presencia

1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, maestro en Ciencias Políticas y doctor en
Filosofía con acentuación en Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y socio de número en la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, A.C.
2 Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada.
3 Gabriel Almond y Sydney Verba, “La cultura política”.

CULTURA REGIONAL

16

polí�ca en el estado.⁷

4
5
6
7
8
9

Antonio Peña Guajardo, Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada, p. 79
Antonio Peña Guajardo, “Jerónimo Treviño y su grupo político”, pp. 215-254.
Citado por: Ibid., p. 216.
Ibid., p. 217.
Ibid., p. 253. Cursivas propias.
Pierre Bourdieu, Campo de poder, campo intelectual.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Antonio Peña Guajardo y
la historia colonial de Nuevo León
Javier Rodríguez Cárdenas 1
El Colegio de Michoacán, A.C.

La época colonial de Nuevo León ha sido un periodo
histórico poco atrac�vo para los historiadores locales,
quienes prefieren estudiar los siglos XIX y XX. Las
temá�cas más abordadas han sido la industrialización,
el empresariado, la cultura popular o las migraciones
de otros estados del país. Han sido muy pocos estudios
los que se han hecho sobre los siglos XVI a las primeras
dos décadas del siglo XIX.

La influencia de Peña Guajardo fue tan grande que, al
poco �empo, ya tenía estudiantes interesados en estudiar la época colonial. En Intelectuales nuevoleoneses
de cara al proceso de independencia de la Nueva
España (1808-1811), Claudia Roxana Domínguez
García presentó de manera general la génesis de la
ideología polí�ca que a lo largo del siglo XIX le proporcionaron caracterís�cas propias al grupo gobernante de la región. Secundariamente, buscó aportar
información a la historia regional en lo que respecta a
la iden�ficación de los intelectuales locales y su rol en
la sociedad a principios del siglo XIX⁶. Esta fue la única
tesis sobre historia colonial que Peña Guajardo dirigió
como profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Gráfica 2. Direcciones de tesis de la licenciatura
en Historia y Estudios de Humanidades de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

En el 2014, mientras Peña Guajardo impar�a los seminarios de inves�gación en la licenciatura en Historia y
Estudios de Humanidades, en la Facultad de Filoso�a y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el
entonces profesor logró conformar un grupo de estudio que posteriormente se llamó Seminario de historia
colonial. Inicialmente el grupo estaba conformado por
diez estudiantes que se encontraban elaborando proyectos de inves�gación sobre los siglos XVI-XVIII en
Nuevo León. Algunas de las temá�cas que se pretendía
estudiar eran temas vinculados con la historia polí�ca,
económica, social, demográfica, cultural y de la salud.
Desafortunadamente, de los diez proyectos de inves�gación, solamente lograron defenderse como tesis de
licenciatura tres, de los alumnos que trabajaron directamente con Peña Guajardo previo a su deceso⁷.
Aunque a estos deben añadirse dos tesis más: una que
sí se trabajó directamente con Peña Guajardo, aunque
no perteneció al Seminario de historia colonial, y otra
inves�gación que no se trabajó directamente con el
historiador pero que recibió influencia de su obra⁸.

Gráfico 1. Temporalidad de las tesis de licenciatura sobre Nuevo León defendidas en la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, 1981-2019

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (Coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El obje�vo de este texto es presentar un balance de la
historia colonial en Nuevo León, haciendo énfasis en la
influencia que tuvo el historiador Antonio Peña Guajardo. Su promoción ha sido muy importante. Quizás no
con un efecto inmediato, pero sí al largo plazo. La generación de especialistas en la historia colonial de Nuevo León fue una de las principales contribuciones de
este destacado historiador. Pero es necesario valorar
en qué medida su impacto puede considerarse como
un parteaguas entre lo que ya se había escrito y lo que
sus alumnos han propuesto.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde
la cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1981-2019.

El poblamiento apareció como una interrogante que
comenzó a discu�rse en las posteriores inves�gaciones
universitarias en Nuevo León. Pero otro periodo histórico, dentro del “colonial” que también comenzó a estudiarse, fueron los albores del movimiento que se
desencadenó contra el régimen español.

La historia colonial de Antonio Peña Guajardo
La primera tesis sobre historia colonial en ser defendida en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue la de Raúl García
Flores. Esta inves�gación se in�tuló Poblamiento,
familia y calidad en San Felipe de Linares (17601810)². Con esta inves�gación, se inició una serie de
estudios que buscaban comprender el modo en que
se fue dando el poblamiento local, a par�r de estudios de caso. Posteriormente Valen�na Garza Mar�nez explicó, a escala regional, el proceso de poblamiento en el “noreste novohispano”, incluyendo la
villa de Sal�llo, Nuevo Reino de León y Coahuila,
durante los siglos XVI y XVII³.

En el 2004, la obra de Antonio Peña Guajardo La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de
León durante la primera mitad del siglo XVIII fue
condecorada en la primera edición del Premio a la
Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza, organizada
por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en
Nuevo León. Desde una perspec�va neoins�tucional,
Peña Guajardo demostró cómo la élite del Nuevo Reino

1 Historiador e inves�gador. Es licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestro en Historia por El Colegio
de San Luis y actualmente doctorando en Historia en El Colegio de Michoacán.
2 Raúl García Flores, Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810).
3 Valen�na Garza Mar�nez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano: siglos XVI-XVII.

CULTURA REGIONAL

de León labró su patrimonio a par�r de dos ejes: la
par�cipación en las campañas de poblamiento y pacificación locales, y los negocios que se sostenían con diversos puntos de las Indias septentrionales, como la Ciudad de México, Durango, Guadalajara, Zacatecas,
Guanajuato, Querétaro, Acapulco o Veracruz⁴. Esta
inves�gación reveló que la oportunidad de incrementar
la fortuna, el patrimonio y los bienes estaba limitada a un
grupo muy pequeño que eran los primeros pobladores.

18

Era la primera ocasión en la que Peña Guajardo incursionaba en la historia colonial. Su tesis de licenciatura
hizo una dis�nción entre el caudillismo y su comparación con el cacique. Esto fue fundamental para la
elaboración de su inves�gación, tomando en cuenta
que el poder polí�co que cons�tuía el caudillo en la
región norte del país dio paso a la trasformación del
caudillismo en una forma de gobierno⁵. Se desconocen
las razones que mo�varon a Peña Guajardo a incursionar en la historia colonial. Pero, a juzgar por ambas tesis, resulta evidente que el poder polí�co que concentraba un personaje en un determinado momento
histórico no surgió de forma espontánea. Se trató de
una construcción histórica. Seguramente el autor, rastreando los orígenes familiares de los caudillos del siglo XIX, encontró un vínculo con las principales familias
del norte de la Nueva España, razón que lo llevó a estudiar las élites gobernantes y de comerciantes del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.

El deceso de Peña Guajardo detuvo la efervescencia en
los jóvenes estudiantes por inves�gar sobre el periodo
colonial de Nuevo León. A tal grado que, una vez que el
historiador falleció, más allá de su influencia, no hubo
ninguna otra tesis que estudiara el periodo español en
la localidad. Aunque desde el centro de México
también se ha despertado un interés por estudiar el
“noreste novohispano”, los estudios se concentran
mayormente en el pasado colonial de Tamaulipas o,
mejor dicho, en el Nuevo Santander⁹.

4 Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII, pp.14-45.
5 Antonio Peña Guajardo, Caudillismo y poder polí�co en el norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885).
6 Claudia Roxana Domínguez García, Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España (1808-1811).
7 Mijael Obando Berland Silvano, El desarrollo de la autonomía administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825), 152 pp.; Javier Rodríguez Cárdenas,
Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800, 198 pp.; Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Tierras fronterizas: guerra y diplomacia en el sureste del
Nuevo Reino de León, 1670-1748, 205 pp. Tras el deceso de Antonio Peña Guajardo, las tesis de Berland Silvano y de Rodríguez Cázarez fueron dirigidas por Alberto
Barrera Enderle, mientras que la tesis de Rodríguez Cárdenas fue dirigida por José Luis Cavazos Zarazúa.
8 Jaime Sánchez Macedo, El sistema jurídico novohispano y su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte del periodo virreinal, 1770-1810, 120 pp.;
Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada, La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial, siglos XVII-XVIII, 175 pp. La tesis de Jaime
Sánchez Macedo fue dirigida por Juan Jacobo Cas�llo Olivares mientras que la de Diana Xóchitl Gu�érrez Cañada la dirigió Cecilia Sheridan Prieto.
9 Ana Gabriela Arreola Meneses, Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y San Antonio de los Llanos,
siglos XVII-XVIII; Nancy Selene Leyva Gu�érrez, Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766).

19

�Gráfico 3. Tesis de licenciatura en Historia sobre la época colonial en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019.

administra�va, militar y comercial en Nuevo León (1811-1825). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Domínguez García, Claudia Roxana (2007). Intelectuales nuevoleoneses de cara al proceso de independencia de la Nueva España
(1808-1811). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
García Flores, Raúl (1998). Poblamiento, familia y calidad en San Felipe de Linares (1760-1810). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo
León.

Fuente: César Morado Macías y César Herrera (coords.). Desde la cantera.
Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, 1981-2019.

Este impulso es mo�vado por dos pres�giosas historiadoras,
Valen�na Garza Mar�nez y Patricia Osante, quienes han influido
mucho en que sus estudiantes fijen su mirada ante la gran veta
de inves�gación que representa el pasado colonial de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas. Sin embargo, en Nuevo León la
academia también se ha visto influenciada por las corrientes historiográficas estadounidenses. Académicos como Alberto
Barrera Enderle y Luis Alberto García García, formados en Estados Unidos, también han reconocido el trabajo iniciado por
Antonio Peña Guajardo y ayudaron a canalizar a sus estudiantes
para que pudieran seguir cul�vando sus líneas de inves�gación¹⁰.
Conclusiones
Sin duda, Antonio Peña Guajardo fue un pilar en la inves�gación
histórica de Nuevo León. No sólo por su labor como inves�gador,
sino porque desde las aulas mo�vaba a sus estudiantes a emprender una carrera en la inves�gación histórica. Incen�vando el
diálogo, la crí�ca construc�va, la retroalimentación y el trabajo
en los archivos, su constancia y disciplina fueron indispensables
para que, siguiendo su ejemplo, nuevas generaciones de historiadores aceptaran el reto de la inves�gación basada en fuentes
de archivo.
Desafortunadamente, no pudo obtener el grado de doctor en
Historia por El Colegio de México debido a su fallecimiento
prematuro. Algunos de sus estudiantes ya se han doctorado o están en proceso de obtener el grado mencionado. No obstante, su
legado está presente en los trabajos que ellos están presentando. Se han replanteado esquemas de análisis y se intenta una
comprensión del “pasado colonial” que rebase los ámbitos regionales. Comprender el Nuevo Reino de León dentro de los márgenes del septentrión oriental, en las Indias Occidentales o como
parte de la monarquía hispánica, es un buen indicador de que la
historiogra�a local sobre los siglos XVI al XVIII sigue en construcción y hacia buen puerto.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Arreola Meneses, Ana Gabriela (2014). Poblamiento y conformación
espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río
Blanco y San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Berland Silvano, Mijael Obando (2015). El desarrollo de la autonomía

Garza Mar�nez, Valen�na (2002). Poblamiento y colonización en el
Noreste novohispano: siglos XVI-XVII. Tesis de doctorado en Historia. México: El Colegio de México.
Gu�érrez Cañada, Diana Xóchitl (2019). La transformación ambiental en el suroeste del Nuevo Reino de León y su impacto territorial,
siglos XVII-XVIII. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Leyva Gu�érrez, Nancy Selene (2016). Tiempo y des�empo. La polí�ca misional en la fundación del Nuevo Santander (1748-1766). Tesis de licenciatura en Historia. México: Universidad Nacional Autónoma de México.
Morado Macías, César y César Herrera (coords.) (2017). Desde la
cantera. Comentarios a las tesis sobre historia presentadas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, 1981-2019. México: Editorial
Bajo la Higuera.
Peña Guajardo, Antonio (2001). Caudillismo y poder polí�co en el
norte de Nuevo León. El caso de Francisco Naranjo (1867-1885). Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Peña Guajardo, Antonio (2005). La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII.
México: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.
Rodríguez Cárdenas, Javier (2016). Poblamiento, familias y migraciones en Monterrey, 1668-1800. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Rodríguez Cázarez, Nelson Jofrak (2016). Tierras fronterizas: guerra
y diplomacia en el sureste del Nuevo Reino de León, 1670-1748. Tesis de licenciatura en Historia y Estudios de Humanidades. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Sánchez Macedo, Jaime (2016). El sistema jurídico novohispano y
su aplicación en el Nuevo Reino de León durante la úl�ma parte
del periodo virreinal, 1770-1810. Tesis de licenciatura en Historia
y Estudios de Humanidades. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

10 Alberto Barrera Enderle fue director de tesis de licenciatura de Mijael Obando Berland Silvano y de Nelson Jofrak Rodríguez Cazarez y Luis Alberto García
García su lector. Mientras que de Javier Rodríguez Cárdenas solamente Alberto Barrera Enderle fue su lector.

CULTURA REGIONAL

20

21

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2002). Francisco Naranjo: caudillo de la República
Restaurada en Nuevo León, 1867-1885. Monterrey, México:
Archivo General del Estado de Nuevo León, 113 pp.

Ulrich F. Martínez Barrón 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Antonio Peña Guajardo, originario de Nuevo León, fue un des-

nacional durante dicho periodo, destacando las repercusiones

tacado historiador, académico, docente y escritor, que se

que se presentaron a largo plazo en la conformación de la iden-

interesó por temas como la economía en el septentrión orien-

tidad nacional. Advierte que, aunque la consolidación de un Es-

tal novohispano o la política regional en tiempo de la República

tado republicano y laico avanzó, las tensiones entre los diferen-

Restaurada. Fue licenciado en Historia por la UANL y maestro

tes proyectos políticos de nación persistieron, lo que influyó en

en Historia por el Instituto Mora, además de que se encontraba

el desarrollo político y cultural en las décadas subsiguientes.

cursando el programa de doctorado en Historia en El Colegio de
México al momento de su deceso. Su destacada investigación

El estudio de Francisco Naranjo ocupa el lugar central de

en el ámbito regional le valió reconocimientos, y dejó un

la obra. Peña Guajardo explora las tensiones posteriores

importante legado a través de diversas publicaciones y de las

al Segundo Imperio, en el que Naranjo se convirtió en

vidas de sus estudiantes, quienes lo recuerdan como una per-

un mediador que trascendió las divisiones políticas y

sona sencilla y generosa.

étnicas de la época. Su visión de un Nuevo León unificado
y en crecimiento fue una especie de brújula en medio de una

La obra Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada

época turbulenta de la historia mexicana. De tal modo, la figura

en Nuevo León 1867-1885 emerge como una contribución sig-

de Francisco Naranjo se revela no sólo como un líder militar es-

nificativa a la historiografía regional, pues ofrece una mirada

tratégico, sino también como un agente fundamental en la

analítica y contextualizada sobre la vida y legado de un perso-

configuración de Nuevo León en el siglo XIX. Su papel como

naje clave en la historia de Nuevo León. A través de una inves-

caudillo no se limitó a los campos de batalla, sino que se ex-

tigación meticulosa, el autor nos sumerge en la compleja trama

tendió a la gestión de la estabilidad política y la redefinición de

de eventos que definieron la aportación de Francisco Naranjo

la identidad regional.

a la construcción de la República Restaurada en la región. No
solamente ofrece una narrativa histórica, sino también

Sin embargo, a través de la obra también se revelan las

una invitación a reflexionar sobre el precio del li-

contradicciones y dilemas que acompañaron la

derazgo en momentos cruciales de la historia.

búsqueda de la estabilidad por parte de Naranjo. La
complejidad de su papel como caudillo se manifies-

El autor comienza explicando el contexto histórico

ta en las decisiones difíciles que tuvo que tomar

del último tercio del siglo XX, que estuvo caracteri-

para mantener el orden y la cohesión de una región

zado por la fragmentación del poder en caudillos y

fracturada por la guerra. De esta forma, al reflexionar

caciques, mismos que emergieron como actores clave

sobre su obra, nos enfrentamos a preguntas esenciales

en la configuración del escenario político y social. Además,

sobre el liderazgo y la justicia en momentos críticos de la his-

analiza las interacciones entre el proyecto liberal y la ficción

toria. ¿En qué medida las acciones de Francisco Naranjo fueron

1 Historiador. Es originario de Monterrey, Nuevo León, y actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

22

necesarias para lograr la estabilización de Nuevo León y hasta

vo León 1867-1885 es una aportación importante a la historia

qué punto se vieron comprometidas tales acciones en el proce-

del noreste de México, ya que analiza las complejas dinámicas

so? Estas cuestiones subrayan la complejidad inherente a la

de poder que se presentaron a nivel regional, con base en el

labor de los líderes en tiempo de crisis.

análisis de una figura política relevante. En definitiva, la obra
sirve como punto de partida para futuros estudios sobre la his-

A medida que se avanza en la lectura, el libro invita a estudiar

toria política de Nuevo León. Su enfoque exhaustivo y la forma

la influencia de Francisco Naranjo, personaje multifacético que

en que desentraña los matices de la vida de Francisco Naranjo

contribuyó a la construcción del moderno Estado republicano.

exponen ante las y los historiadores un campo fértil para más

Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nue-

investigaciones sobre el tema.

23

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR AFÍA

01

Antonio Peña Guajardo (2005). La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de
León en la primera mitad del siglo XVIII. Monterrey, México: Fondo Estatal para la Cultura y las
Artes de Nuevo León, 153 pp. ISBN: 968-5724-42-3.
Moisés Alberto Saldaña Martínez

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

Este libro fue la tesis del autor, Antonio Peña Guajardo,

Para brindar un panorama sucinto de las aportaciones de esta inves-

para obtener el grado de la Maestría en Historia Moderna

�gación, se ahondará enseguida en torno a cinco planteamientos ge-

y Contemporánea por el Ins�tuto “Dr. José María Luis

nerales contenidos en el libro. Los primeros dos se relacionan con las

Mora”. Asimismo, la inves�gación fue galardonada con el

condiciones locales y las implicaciones de las mismas. En primera ins-

Primer Premio de Inves�gación Histórica “Israel Cavazos

tancia, la presencia de grupos indígenas seminómadas en la región, lo

Garza” en 2004; este reconocimiento derivó en la publicación

cual conllevaba que había abundancia de �erras en la zona, por la ca-

de tan destacada tesis de posgrado, la cual fue editada por el Fondo

rencia de un régimen previo de propiedad. Asimismo, esta condición

Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

explica los rasgos de las encomiendas y congregas en la localidad, con
las que se obtenía mano de obra prác�camente esclava que era pa-

La obra presenta una sólida base cien�fica y define con precisión la

gada solamente con maíz.

hipótesis que se buscó verificar. Este supuesto conlleva que los
miembros de la élite local del Nuevo Reino de León fueron parte

Otras implicaciones de la presencia de comunidades seminómadas

importante, en términos cualita�vos, del sistema comercial estableci-

fueron la preponderancia de las milicias y la condición de “guerra

do en la Nueva España. Lo anterior porque desempeñaron los papeles

viva”. Estas circunstancias predominaban sobre la polí�ca, y conlleva-

de abastecedores de productos primarios (como lana, carne y plo-

ban el autofinanciamiento y la rela�va autonomía de las élites locales,

mo), así como de redistribuidores de otras mercancías, como los tex-

con privilegios fiscales y el “derecho” de cazar, esclavizar y vender

�les. Los medios por los que dicha oligarquía controlaba la economía

indígenas. Pero esta situación derivó también en conflictos con los

del Nuevo Reino de León consis�an en la apropiación de los recursos

propietarios foráneos de ganado trashumante y con el gobierno

principales, como la �erra y el agua, así como la protección de sus

virreinal, especialmente en 1714, lo que desembocó en la

intereses a través de la par�cipación en las milicias y las ins�tuciones

intervención de Francisco de Barbadillo y el intento de implemen-

polí�cas formales.

tación de algunas reformas en torno a los pueblos de indígenas, las
misiones y la compañía volante.

El texto está dividido en tres capítulos; a saber: primero, el contexto
de la estructura económica del Nuevo Reino de León en la primera

El segundo planteamiento que descuella en el libro es la mínima exis-

mitad del siglo XVIII; en segundo lugar, la organización militar y polí-

tencia de minas de plata en el Nuevo Reino de León. Esto derivó, por

�ca del reino en la misma temporalidad; y, en tercera instancia, las

una parte, en la explotación de los metales disponibles, como el plo-

relaciones entre el Nuevo Reino de León y la Nueva España. Todo lo

mo, y en la preponderancia de espacios como el Real de Minas de San

anterior, fue abordado por el autor desde un enfoque económico

Pedro Boca de Leones, con haciendas de beneficio circundantes. Pero

neoins�tucionalista, lo cual implicó analizar el contexto de las ins�tu-

también conllevó la necesidad del aprovechamiento de la abundancia

ciones. Éstas fueron entendidas como conjuntos de reglas que organi-

de pas�zales y agostaderos para la cría de ganado menor: trashuman-

zan y ar�culan las interacciones económicas, sociales y polí�cas entre

te de propietarios foráneos, especialmente en el sur de la región, y de

individuos y grupos sociales, tales como las milicias y las congregas,

propietarios locales en otras zonas, para el aprovechamiento de carne

circunscritas a la jurisdicción del Nuevo Reino de León. Este análisis

y lana, así como para la renta de �erras.

está sustentado en una sólida evidencia, con una gran riqueza de

Por otro lado, los siguientes tres planteamientos destacables de la productos agrícolas (especialmente el maíz) se des�naban al consumo
obra se vinculan con el análisis de las ac�vidades económicas. El local, las élites locales también tenían medios de ar�culación econótercero de ellos es la afirmación del autor de que la economía regional mica con el Virreinato. Dichas estrategias eran: el abastecimiento de
de la época se ar�culó en torno a dos ejes: la minería de extracción de plomo a algunos centros mineros (como Zacatecas), esencial para la
plomo en San Pedro Boca de Leones y sus haciendas en el norte, y la fundición de la plata; la venta de lana a los obrajes de diversas regiones,
cría de ganado menor en las haciendas del sur. Lo anterior implicaba como Querétaro, para la ropa de los mineros; y el envío de carne de
que Monterrey no era entonces el ar�culador de la economía, sino sólo carnero a algunos centros urbanos, como la Ciudad de México.
el centro polí�co y almacenador-redistribuidor de mercancías. De hecho, la población de la capital del Nuevo Reino de León era de apenas Asimismo, las élites regionales recibían financiamiento desde el centro
236 vecinos (no se refiere a individuos, sino a propietarios y jefes de del Virreinato y fungían como comerciantes intermediarios, distribufamilia) en 1740, los cuales producían sólo para el autoconsumo.

yendo mercancías desde otras áreas de la Nueva España, y también
desde Europa y Asia. Los intercambios y pagos se realizaban en buena

La cuarta aseveración significa�va del libro gira en torno a la consoli- medida en especie, dada la poca circulación de moneda acuñada. Pero
dación de una élite local durante el periodo estudiado. En efecto, se también se presentaron conflictos, como el acaecido en 1714, donde se
destacan figuras como los peninsulares Antonio López de Villegas y vieron favorecidos los intereses del centro del Virreinato.
Luis García de Pruneda, y los criollos Pedro Guajardo y Francisco Báez
Treviño. Según el autor, las fortunas de dichas élites ascendieron a En conclusión, Antonio Peña Guajardo sostuvo a través de esta acuciosa
unos cien mil pesos y concentraban la mayoría del circulante. Su es- inves�gación que el eje ar�culador de la dinámica económica novotrategia para el enriquecimiento era la diversificación de sus ac�vi- hispana era la plata, tal como habían aseverado autores como Carlos
dades, como la minería, la ganadería y los préstamos, así como el do- Sempat Assadourian y Ángel Palerm. Y, en torno a dicha ac�vidad preminio del comercio inter e intrarregional. Pero también controlaban ponderante, se cons�tuyó un mercado interno, una mercan�lización,
las ins�tuciones: las milicias, las congregas (para abastecerse de aunque con una débil mone�zación. La economía del Nuevo Reino de
mano de obra), la gubernatura, la capitanía mayor, las alcaldías mayo- León no fue ajena a esta dinámica, sino que se ar�culó principalmente

fuentes primarias y bibliográficas.

res y el cabildo civil de Monterrey.

a través del plomo y la lana. De tal modo, el autor tuvo el acierto de
analizar las par�cularidades de los procesos regionales, pero sin su-

La quinta y úl�ma aportación destacable del libro es el análisis de los puestos de aislamiento o excepcionalidad, sino vinculándolas con el
1 Historiador, catedrático e investigador. Es licenciado en Historia, maestro en Ciencias con especialidad en Ciencias Sociales, y doctor en Filosofía con acentuación en
Estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Es autor del libro El anticlericalismo oficial en Nuevo León, 1924‒1936.

CULTURA REGIONAL

24

intercambios y la vinculación intra e interregional con la economía no- resto del territorio, las dinámicas y las ins�tuciones novohispanos.
vohispana. Al respecto, el autor señala que, si bien la mayoría de los

25

�GENIO
En segundo semestre también nos dio unas cuantas semanas de

nera porque en algún momento le comenté que tendríamos que

clase en Teoría de la Historia II, pero fue el �empo en el que fue

tener un poco más de formalidad, que se entregara un escrito por

admi�do en el Ins�tuto Mora para hacer su maestría, entonces nos

an�cipado, que hubieran algunos requisitos para presentar los tra-

dejó. Lo sen�mos mucho. Esa clase ya no fue igual y me acuerdo

bajos, porque a veces eso terminaba siendo como una charla entre

que cuando lo veíamos, le decíamos: “Toño, ¿por qué nos dejas-

amigos y no tanto una exposición de un trabajo. Pero Toño decía

Claudia Roxana Domínguez García:

te?” Nos costó más trabajo acoplarnos a la nueva maestra, pero

que si se hacía, se caería en otras formalidades, y las y los estu-

siempre que venía nos preguntaba cómo íbamos, nos recomenda-

diantes no iban a asis�r porque se sen�rían muy presionados. Él

“TOÑO PEÑA SIEMPRE ESTABA MUY DISPUESTO

ba lecturas, su conocimiento sobre autores era muy extenso. Él sa-

prefería que fueran, independientemente de si tenían estructu-

A ESCUCHAR A SUS ESTUDIANTES”.

bía todo, te daba referencias de todo. Entonces sí era una persona

radas o no sus ideas o sus proyectos. Ya en el transcurso del semi-

con un amplio conocimiento historiográfico, ¡y accesible! Era muy

nario, se iría dando forma a esa idea, pero lo importante era que

accesible con sus estudiantes.

estuviéramos ahí.

La promoción de la inves�gación histórica fue
uno de los sellos caracterís�cos del profesor
Antonio Peña. ¿Podría contarnos cómo eran los
seminarios de inves�gación que organizaban
José Reséndiz y Antonio Peña? ¿Quiénes par�cipaban y qué temá�cas abordaban?

Y al final de cada sesión, el maestro Reséndiz nos invitaba los tacos,

Y FIGURA

Ana Paulina Rodríguez Medellín

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La doctora Claudia Roxana Domínguez García es licenciada en His-

lenta, se veía in�midante y decíamos: “qué bueno que no nos tocó

toria por la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestra en His-

clase con él”, porque nos iba a regañar a todos o al menos teníamos

toria Regional Con�nental por la Universidad Michoacana de San

esa impresión por su �sico.

Nicolás Hidalgo, y doctora en Humanidades por la Universidad Au-

por lo que se volvía también un momento de convivencia. Este
espacio lo que facilitó también, además de encontrar algunos
puntos en común de intereses de inves�gación, fue el conocernos
más a nivel personal, porque a veces, estando en semestres dis�ntos, nos veíamos solamente en los pasillos, no había otros
espacios en donde pudiéramos convivir con estudiantes de semes-

tónoma Metropolitana. Actualmente es profesora-inves�gadora de

Ya después, en tercer semestre, él era asistente del maestro Ber-

la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de

nardo Flores. El maestro había sido director de la facultad y ya era

La verdad, ahí tuvimos la suerte de que se conjuntaran varias per-

tres de más arriba o de más abajo. Yo siempre trataba de estar pre-

Nuevo León, donde además fue coordinadora del Centro de Inves-

una persona de cierta edad, y pues Toño era su asistente e impar�a

sonas al mismo �empo en la facultad. El maestro Reséndiz siempre

sente, creo que fui de las más constantes. En este seminario par�ci-

�gaciones Históricas. Es especialista en historia intelectual y polí-

la materia de Teoría de la Historia, e igual siempre muy serio, era

estuvo muy interesado en impulsar la inves�gación histórica y pues

paron personas como César Salinas, Roberto Lara, Dámaso Beltrán,

�ca de Nuevo León durante la primera mitad del siglo XIX, y ha es-

una persona muy seria a la hora de exponer su clase. La dinámica

Toño, cuando regresó de su maestría, se dio cuenta también de que

Gerardo Pantoja Zavala, Miriam Mar�nez y Jacobo Cas�llo. Al ma-

tudiado temas como la transición del régimen virreinal al

de la materia era que él daba toda la clase, el maestro Bernardo de

era necesario tener un espacio para impulsar la inves�gación con

estro Moisés Saldaña no pudimos convencerlo de que viniera, para

republicano tras las guerra de independencia, y el papel de las éli-

repente hacía algunos apuntes, algunas reflexiones, pero quien lle-

fuentes primarias, ya más formal. Entonces, en el periodo en que

él su fin de semana es sagrado, pero sí estaba al tanto de la exis-

tes y del ayuntamiento de Monterrey en este complejo proceso.

vaba el peso de la materia era Toño, siempre muy amable. Lo que

estuvo José Reséndiz como director, nos brindó facilidades, como

tencia del seminario. Diego Or�z, Óscar Cázares, ellos estaban

nos llamaba mucho la atención, que era una par�cularidad de él en

tener un espacio el sábado para reunirnos; se abrió la convocatoria

también presentes en las sesiones.

Domínguez García fue además estudiante, asesorada, colega y ami-

sus clases, era que le costaba trabajo mantener el contacto visual.

a todos los estudiantes del colegio, no importaba el grado ni el

ga personal del historiador Antonio Peña. En entrevista, la doctora

Como que veía un punto en el fondo del salón y ya, no conseguías

tema de inves�gación. Bueno, se suponía que era sobre el siglo XIX

A par�r de este seminario surgieron varias tesis. De hecho, también

nos comparte cómo lo conoció, cómo eran los seminarios de inves-

que te observara, salvo que le preguntaras algo directamente; en-

en Nuevo León, pero a final de cuentas terminaron presentándose

se publicó un libro en donde se incluyeron ar�culos de quienes

�gación que él promovía, cómo fue su experiencia como tesista de

tonces sí era una par�cularidad de su es�lo de dar la clase, pero

temas de la Revolución, de la época colonial y de otras temporali-

par�cipamos en este seminario. Yo creo que sí rindió bastantes fru-

Peña y cuál fue, en su opinión, el mayor legado académico, intelec-

siempre muy esquemá�co, puntual, preciso en sus clases, eso

dades, ya no precisamente del Nuevo León decimonónico. Por eso

tos. Tengo entendido, aunque la verdad nunca lo he corroborado,

hacía que la materia fuera mucho más digerible. Las materias de

yo creo que, el que fuera un espacio tan libre y tan diverso, favo-

que mi tesis fue la primera que se presentó después de mucho

teoría, en tercer semestre, eran un balde de agua fría y decías:

reció que más personas estuvieran interesadas en par�cipar. Nos

�empo de que ya no se presentaban tesis en el colegio, y mi asesor

“esto está muy complicado” y aparte, en mi caso, traíamos una idea

reuníamos los sábados de cada mes, por lo general en la sala de

fue el maestro Antonio. Creo que el que empezaran a hacerse tesis

diferente de lo que iba a ser la carrera, pensamos que íbamos a

juntas de la dirección, porque el resto de las aulas estaban ocu-

fue un logro del seminario. Es diferente el hacer las ideas, redac-

aprender historia. Pero con las materias de teoría y metodología

padas. En ocasiones el maestro Reséndiz estaba, en otras ocasiones

tarlas, pero luego cuando las �enes que exponer, las �enes que

nos dimos cuenta de que era algo más, no era solamente aprender

no; tenía muchas ac�vidades, pero los que siempre estuvieron

compar�r, las �enes que explicar, y aparte te cues�onan sobre lo

todos los de primer ingreso en el edificio de posgrado. Allá tenía-

o saber de hechos, de nombres, de personajes o de fechas, sino re-

fueron Antonio Peña y Jacobo Cas�llo.

que estás pensando, lo que estás hablando, pues ya hay como un

mos las clases y él no nos dio clase en ese semestre, pero sí lo veía-

flexionar de cues�ones como el �empo, el pasado, la forma en la

tual y docente de este historiador.

En�endo que usted fue cercana al profesor Peña.
¿Podría contarnos cuándo y cómo lo conoció?
La primera vez que lo vi fue en el primer semestre. Nos tenían a

ajuste en las ideas, en lo que uno está pensando, en lo que uno está
proponiendo. Y creo que ese ejercicio se hizo posible en el semina-

mos cómo llegaba, porque daba clases a otros grupos, siempre

que se escribe la historia. Entonces, la forma en la que él impar�a

Los asistentes eran a veces intermitentes: iban, presentaban sus

muy serio, ensimismado y como era una persona bastante corpu-

sus clases nos ayudó a entender esto de manera más sencilla.

trabajos, sus avances y luego dejaban de ir. Luego otros iban y pre-

rio y el que fuera así, tan abierto, tan libre, hacía que uno tuviera la

sentaban, era muy libre. Pero a quienes iban, se les quedaba algo

confianza de hacerlo, sin presiones. Sí come�amos errores, pero

de lo que los demás presentaban, y a lo mejor les surgía después el

era también un espacio para aprender.

1 Historiadora. Actualmente es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

26

interés de ellos proponer algo. Yo creo que Toño lo vio de esa ma-

27

�tuvo sobre los inicios del protestan�smo en Nuevo León. Iba, sacaba las

dillos y las guerras en Nuevo León. Posiblemente Luis García también

opté por estas otras universidades. Yo quería otra experiencia, y pues

fichas y ahí me lo encontraba. A par�r de ahí, también pude verlo y

haya sido influenciado por el trabajo de Antonio Peña, aunque Luis García

busqué una opción que fuera una ciudad más pequeña, más tranquila,

pla�car con él en otro espacio, fuera de la facultad, y pues las plá�cas so-

no venía tanto al seminario, pero él convivía con él en el Archivo del Es-

bien conectada, en donde pudiera yo ser más libre. Después, otros

bre historia se extendieron.

tado, en donde también estaba el director del archivo que era Artemio

compañeros se fueron también a estudiar su posgrado: Reynaldo de

Benavides, y estaban también César Morado y Miguel González. En-

los Reyes, Jaime Sánchez, Miriam Mar�nez y Felipe Bárcenas. Algunos

Ahí, en el archivo, me decía que revisara ciertos fondos y ciertos documen-

tonces, era como otro grupo, pero también Toño par�cipaba en ese gru-

se fueron a la Universidad de Guadalajara y otros a El Colegio de San

tos. Así fue como me fue dando herramientas para ir construyendo el pro-

po. Ya después, creo que posiblemente Nelson Jofrak Rodríguez y Javier

Luis. Vimos así esa posibilidad de ir a otras universidades. Y también

tocolo, y lo que yo quería hacer de tesis. La verdad es que siempre fue muy

Rodríguez, en la parte del Nuevo León colonial. Porque ya Toño estaba en

nos decía que era importante conocer otras formas de trabajo, otras

abierto a escucharme, a tomar en cuenta lo que yo pensaba, lo que yo

otra etapa: de estudiar más del siglo XIX se fue hacia atrás, para estudiar

ideas, otros grupos, no estar tan encerrados a lo de Nuevo León.

quería hacer. A veces hasta me prestaba libros, de hecho, me trajo un

Nuevo León en la intendencia de San Luis Potosí. Estaba más en el ámbito

También lo que nos decía mucho era que teníamos que hacer redes y

montón de libros para que los leyera, libros que él se había traído de Ciu-

colonial. También su tesis de maestría fue del siglo XVIII, entonces sí esta-

nexos con otros inves�gadores y otros estudiantes. Y él mismo lo esta-

dad de México, y que eran di�ciles de localizar aquí. Incluso en la biblio-

ba en el ámbito colonial.

ba haciendo, él par�cipaba de varios seminarios en la Ciudad de Méxi-

teca del Museo de Historia, que es un repositorio especializado en histo-

Peña fue tutor de muchos tesistas del Colegio de
Historia, y como lo acaba de mencionar, sabemos
que también llegó a asesorarla a usted. ¿Cómo
fue su experiencia con la elaboración de su tesis
de licenciatura? ¿Qué orientaciones y consejos
recibió del profesor Peña?

co, incluso a nivel internacional, entonces creo que esa fue una ense-

ria, a veces era complicado encontrar bibliogra�a más actual sobre estos

De hecho, cuando le planteé mi proyecto para la maestría, me dijo: “te

ñanza que nos dejó. Y también que par�ciparamos en los encuentros

temas. Entonces sí, siempre fue de mucho apoyo, pero también me dio

puedes ir para adelante o te puedes ir para atrás”, y le respondí: “pues es

de estudiantes, que era como el inicio y ya de ahí venía todo lo demás.

esa libertad de hacer y de ir desarrollando esas ideas con respecto al tema

que en la paleogra�a no soy tan buena, entonces mejor para adelante”. Y

Entonces influyó de esta manera y pues yo creo que todos sen�amos

de inves�gación.

así fue, porque me fui hacia la primera república. Pero otros de sus estu-

mucha admiración por él, por lo que él había logrado, por sus ense-

diantes fueron hacia atrás, al periodo colonial, como él. Entonces yo creo

ñanzas y eso también inspira.

En lo que creo que sí diferíamos un poquito fue en los métodos. Yo

que sí influyó bastante. Y es normal, ¿no? Si hay afinidad en la inves-

quería tener todo ya bien estructurado y, una vez con el protocolo, vi-

�gación, creo que así es como se van formando los grupos de inves-

sitar el archivo para encontrar la documentación que respaldara lo que

�gación: hay un proyecto como un nodo, y de ahí se van adhiriendo otros

De entrada, él fue el que me sugirió el tema. En ese �empo estaba

estaba planteando. Y él me decía que no, que era al revés: “�enes que

proyectos, cuyos temas están relacionados, ya sea en la temporalidad, en

tomando la clase de Historia de México del siglo XIX y estaba

ir al archivo primero, ver qué hay y entonces ya irte a los libros y hacer

el espacio o en la temá�ca. Yo creo que sí influyó bastante.

también muy me�da en parte de la literatura del siglo XIX, y yo que-

ese nexo entre lo que hay en el archivo y lo que hay en la bibliogra�a.

ría hacer un seguimiento de Joaquín Fernández de Lizardi, el

Porque si no, se fuerzan las cosas”. Yo fui muy necia en ese sen�do y sí,

precursor de la prensa en este periodo convulso. Y luego, pues el

primero me dediqué a revisar la bibliogra�a y luego fui al archivo, y re-

maestro Miguel González nos hablaba mucho de los grandes erudi-

sulta que en el archivo no había documentación que yo necesitaba

tos del siglo XIX y estas figuras polí�cas que además de estar crean-

para hacer mi tesis. Y él me dijo: “bueno, si no hay, pues �enes que

do estas propuestas de nación, también eran unas lumbreras en las

explicar por qué no, por qué no hay”. Yo quería encontrar a esos inte-

letras, en el discurso. Entonces yo decía: “quiero estudiar esos inte-

lectuales por acá, a un Andrés Quintana Roo o a un José María More-

lectuales”. Y le pla�qué a Toño. Porque aparte, Toño siempre esta-

los, alguno así, que fuera el que llevara las riendas de la insurgencia en

ba muy dispuesto a escuchar a sus estudiantes. Te lo encontrabas

Nuevo León. La verdad es que no había. A lo mejor lo hubo, pero no

en los pasillos y siempre nos escuchaba a todos, a veces yo creo

hay forma de rastrearlo porque no hay registro del ideario polí�co de

Hablando de mi caso, yo no sabía que había posgrados en general, y pues

van modernizando, hay también muchas luchas sociales, muchos mo-

que lo fas�diábamos mucho, porque tenía a la bolita ahí alrededor

las personas de esa época, salvo lo que el ayuntamiento de Monterrey

mucho menos en historia. Pero ya cuando él dijo: “me voy a estudiar una

vimientos ya en estas épocas. Pero la primera mitad del siglo XIX es así

de él o estábamos haciendo fila para hablar con él.

estableció en su momento. Y muy acotado, porque era un cuerpo de

maestría a México”, pensé en que, si quieres ser profesor-inves�gador en

como: “puras guerras, pura inestabilidad polí�ca, qué aburrido”.

Peña estudió posgrados en Historia en el Ins�tuto
Mora y en El Colegio de México. Usted por su parte,
estudió sus posgrados en la Universidad Michoacana de San Nicolás y en la Universidad Autónoma
Metropolitana. Por lo visto, un factor común entre
los discípulos del profesor Peña fue su interés por
los posgrados. ¿Nos puede decir algo sobre eso?

Hoy los libros y ar�culos del maestro Peña son de
referencia casi obligada para las y los historiadores
de Nuevo León. ¿Cuáles considera que fueron las
principales aportaciones de Peña al conocimiento
de la historia del noreste?
Primero, haber caracterizado bien la figura del caudillo, de estos líderes carismá�cos del siglo XIX, como Jerónimo Treviño y Francisco
Naranjo. Creo que el siglo XIX había sido (y creo que ahora otra vez) un
siglo muy olvidado, en el sen�do de que lo colonial llamaba más la
atención: la cultura virreinal, el nexo con España, el sincre�smo, todas
estas cosas. El siglo XX es más cercano, incluso desde el porfiriato
empiezas a ver cómo México y Nuevo León se van transformando, se

gobierno de élite que veía más bien por los intereses de su grupo. De

la universidad, �enes que tener un posgrado, ya que la licenciatura no

Porque además, si no se están peleando en el Congreso por medio de

Y él me dijo: “sí, sí puedes hacerlo”. Y esa idea de los intelectuales deri-

la provincia, sí, pero también de su grupo. Y descubrimos que era muy

alcanza. El requisito es estudiar un posgrado. Y Antonio iba mucho por la

discursos, es en las facciones, los caudillos, los jefes regionales, etc. Y

vó después en que empecé a inves�gar sobre la Independencia y el

pragmá�co, se movía para un lado, se movía para el otro, dependiendo

especialización la verdad. Era así. De hecho, tenía esta cosa de “los histo-

es trágico también, porque tenemos la guerra con Estados Unidos, en

periodo de Independencia aquí en Nuevo León, al menos de manera

de sus intereses o de cómo estaba el asunto a nivel del reino. Y pues

riadores puros” y “los historiadores no puros”. ¿Cuáles eran los histo-

donde se pierde parte del territorio, y la Intervención francesa, que

bibliográfica, y me di cuenta de que no había casi nada. La mayoría del

Toño fue el que me ayudó a darle forma a todo eso, porque si no había

riadores puros? Los que hacían la licenciatura en historia, luego la maest-

también es otro momento en que la nación mexicana estuvo some�da

relato era casi una copia del relato nacional, no había algo más especí-

intelectuales, entonces había que explicar por qué no.

ría en historia y el doctorado en historia. Todo era en historia. Los “no

a una potencia extranjera. Y es muy solemne también, porque en el

puros” eran los que a lo mejor habían estudiado historia, pero después

siglo XIX se suscita la formación de la nación. Estos acontecimientos

Es bien sabido que los principales intereses de
inves�gación de Peña fueron la historia de la economía novohispana y la historia de la polí�ca en el noreste durante la República Restaurada. ¿Diría usted
que los estudiantes y tesistas de Peña fueron influidos por él al momento de elegir sus propias líneas
de estudio?

iban a la antropología o a la sociología o a las letras, o que se habían

son los que se nos recalcan mucho en la escuela, cons�tuyen mucho la

formado en otra área del conocimiento y ya después hacían un posgrado

historia de bronce.

a los archivos y allí me lo encontraba a él también. Empecé a ir más

En parte sí. La muestra está en que, por ejemplo, Roberto Lara y César

Yo a par�r de los encuentros de estudiantes, vi otras opciones, no

colonial pero la verdad es que no. Muy pocas personas le entran a los

porque fui asistente del maestro Miguel González en un proyecto que

Salinas hicieron sus tesis sobre estos períodos del siglo XIX, sobre los cau-

solamente las que él había experimentado en la Ciudad de México y

archivos, a los documentos, a realmente revisar qué es lo que hay en

fico sobre Nuevo León o sobre Monterrey. Y él me dijo: “yo te recomiendo que leas a François-Xavier Guerra, su libro Del An�guo Régimen a la Revolución, y tú puedes hacer eso, analizar el paso del
an�guo régimen colonial a la creación del Estado”. Entonces ese fue un
elemento, y él también me impulsó a seguir con este tema de la Independencia, porque yo había pla�cado con el maestro Miguel González,
quien era el que me había incitado a estudiar el siglo XIX, y me dijo:
“no, ese tema no, aquí no, no vas a encontrar fuentes, busca otra

en historia. Aquí no había posgrados en historia, de hecho, todavía no hay
posgrados. Entonces había la necesidad de ir a otras universidades con

En ese �empo tratábamos de desligarnos de la historia de bronce. Y yo

esta consigna de tener un respaldo para desarrollar la inves�gación histó-

creo que Toño regresó a las fuentes, tomó estos temas, esta temporali-

rica. Había que irse a estudiar un posgrado, y yo creo que muchos lo en-

dad y les dio otra luz, otras perspec�vas. Es uno de los principales

tendimos así y seguimos su ejemplo.

aportes, y yéndose un poco más al periodo colonial, igual nos dimos
cuenta de que pensábamos que habíamos estudiado mucho el periodo

cosa”. Pero Toño me dijo: “hay que ver en los archivos”. Y empecé a ir

CULTURA REGIONAL

28

29

�Y con Toño, también esto de siempre buscar par�cipar en los encuen-

siempre consejos de su parte. Y si no, pues al menos te escuchaba.

tros, en los congresos, de hacer todo lo posible por ir a estudiar un posg-

A veces era muy serio. Yo me quedaba con la duda: “¿me está �ran-

rado. El ser ellos mismos, los tres, ejemplos de la labor del historiador,

do de loca? O ¿lo estoy atosigando demasiado?” Pero siempre fue

de la historiadora, al hacer sus inves�gaciones, pero también ser docen-

una persona muy respetuosa y muy paciente. Nunca me dijo: “no,

tes y formar grupos y ser enfá�cos en el trabajo colec�vo, que muchas

esto no, esto que estás pensando no �ene sen�do, no funciona, me-

veces así se trabaja en historia (o debería trabajarse en historia, a veces

jor busca otras cosas”. Por ejemplo, si yo come�a algún error o esta-

somos muy solitarios, pero tenemos que aprender a ser más par�cipa-

ba pensando algo equivocado, la forma de decirme las cosas para

�vos). Y los profesores actualmente creo que tratamos de inculcar eso

que yo entendiera que estaba mal, pero sin decirme directamente:

en nuestros estudiantes: que se preparen, salgan, expongan sus ideas,

“eso que estás pensando no es correcto”. Pues sí, muy amistoso

escriban, se organicen, que hagan cosas. Creo que en ese sen�do hemos

siempre, muy amable, muy correcto, nunca hubo ninguna falta de

tratado de seguir con estas enseñanzas que nos dieron a nosotros

respeto de ningún �po. Entonces, yo creo que eso hacía también
que todos nosotros tuviéramos la confianza de acercarnos a él.

Más allá de haber sido un gran inves�gador y un profesor sobresaliente, Antonio Peña fue un buen amigo
de muchas personas dentro y fuera del gremio. ¿Qué
recuerda de su amistad con él?

Ya para finalizar, ¿algo más que deseo compar�rnos?
Creo que… que se nos fue muy rápido. Y todavía se le extraña mu-

Pues yo recuerdo que… Curioso, ¿no? Uno nunca se imagina que tu maestro

cho. El enterarnos primero de su enfermedad y después de su
par�da, fue algo muy repen�no, muy doloroso, y sí se sin�ó ese

los documentos, a leer la caligra�a colonial. Entonces todos nos ba-

esa va a ser otra contribución muy importante; precisamente porque se ha

va a vivir cerca de tu casa. Yo no vivía allá en la Unidad Modelo, pero su herma-

samos en lo que decían Eugenio del Hoyo e Israel Cavazos, y son

dicho que Nuevo León no era nada en ese �empo, y hay que descifrar si es

na vivía más o menos cerca de donde yo vivo todavía. Entonces cuando iba a

vacío por mucho �empo. Yo recuerdo cuando estaba en el docto-

cierto eso, y si sí es cierto, pues por qué razones. Hay que explicarlo.

visitarla me lo encontraba en el camión y ahí pla�camos. ¡Pobre! Además de

rado, me lo encontré allá en varias ocasiones, pero yo iba a la UAM,

atosigarlo aquí en la escuela, también lo atosigaba en el camión. En otras oca-

él estaba en el COLMEX terminando también el suyo. Compar�mos

siones, cuando tuve la oportunidad de ir a hacer un verano de inves�gación

muchas cosas allá, me prestaba libros. Lo vi unos días antes de que

cien�fica en la UNAM, él estaba ya estudiando en el Mora y pues nos contac-

se pusiera mal en la primera parte de su enfermedad, la libró de mi-

tamos y nos encontramos allá. Me enseñó otras bibliotecas, me llevó al Ins-

lagro. La verdad es que era una persona que seguía una forma de

�tuto Mora, me presentó a sus amigos. Era muy de compar�r lo que él sabía,

vida muy estricta y para él enfermarse no era algo importante, algo

lo que él tenía. Súper paciente, yo no he conocido a una persona más paciente

que lo quitara de su quehacer. Entonces ahí yo creo que fue en

que él. Él hablaba con todo el mundo, escuchaba a todo mundo, tenía �empo

donde se confió demasiado. Debió poner un poco más de atención

para todo el mundo. Siempre te recomendaba alguna lectura, un autor, había

a su salud, y creo que muchos lo extrañamos bastante.

como verdades que ya se compran. Como si todo ya estuviera dicho.
Pero a la hora de regresar a las fuentes, nos damos cuenta de que
hay otros elementos que no fueron tomados en cuenta. Las mismas
metodologías de la historia han ido cambiando y no les habíamos
puesto atención. No se habían retomado temas que podían historiarse a par�r de esas fuentes.
Entonces yo creo que una de las contribuciones que hizo el maestro
Antonio es, primero, demostrar que el Nuevo Reino de León no estaba
aislado económicamente, sino que formaba parte de mercados regio-

Antonio Peña fue discípulo de José Reséndiz, quien a
su vez fue discípulo de Mario Ceru�. Los tres fueron
pilares fundamentales del Colegio de Historia. Hoy
usted es catedrá�ca de la misma ins�tución. ¿Cuál diría usted que es el legado que todos ellos han dejado
en la Universidad Autónoma de Nuevo León? Y
¿cómo le han dado con�nuidad las nuevas generaciones de profesoras y profesores?

Tratamos de seguir sus enseñanzas, su forma de tratar a los estu-

nales y que, si bien no era un punto tan relevante, sí estaba conectado
a par�r de la producción y la comercialización de plomo, de ganado

Yo pienso que, por ejemplo, el legado de Mario Ceru� es la profesiona-

diantes y de impulsarlos para que desarrollen sus ideas, sus propios

menor y de piloncillo. Entonces ahí se destruye este mito de que Nue-

lización del ejercicio de hacer historia. Pero, además, no se quedó solamen-

caminos. Ya para cuando estaba en la fase final del doctorado, en lo

vo León está aislado durante el periodo colonial, esto no era del todo

te aquí, en Nuevo León. Mario Ceru� empezó a hacer nexos también con

personal lo extrañé mucho más, porque ya nada más con escuchar-

así. Sí estaba en un ámbito periférico, pero no aislado. Por otro lado,

otras universidades, con otros inves�gadores y en todos lados, si dices que

nos nos brindaba esa seguridad de decir: “bueno, no estoy tan mal,

también se empieza a configurar la ciudad regiomontana, es decir,

estudiaste aquí en Nuevo León, te preguntan por Mario Ceru�. Es el re-

más o menos ahí la llevo con lo que estoy proponiendo”. Porque mu-

Monterrey empieza a tener ya otras caracterís�cas. Ya no es el asenta-

ferente de historia en otras universidades, en otros estados.

chas veces nos leyó antes de presentar los avances. Entonces fue una
pérdida bastante significa�va y pues uno piensa también en todo lo

miento desolado que nos pla�can en las crónicas de los primeros gobernadores, o los reportes que hacían los gobernadores y los visi-

El maestro José Reséndiz, yo creo que con todo el impulso que dio, por

que se quedó en el �ntero, las ideas y los trabajos que no alcanzó a

tadores, sino que empieza ya a tener un carácter más urbano, acotado

ejemplo, a la existencia del seminario, a que se llevaran a cabo los

desarrollar, en todos aquellos y aquellas que ya no lo conocieron. Era

también. Obviamente no va a ser como la Ciudad de México u otras

encuentros regionales, los encuentros de estudiantes de historia, uno

una persona muy inspiradora y muy generosa siempre con su �empo,

ciudades coloniales, pero sí empieza ya a cambiar.

regional y uno nacional, el apoyo a que los estudiantes fueran a los

con su conocimiento, con su trato. Creo que en todos dejó una huella

encuentros, a que los maestros pudieran hacer estancias de inves-

importante. Y le debemos mucho de lo que somos ahora.

Y bueno, también la formación de la élite. Empieza él a hablar de estas

�gación y par�ciparan también en congresos. Creo que esto le dio un

familias y de cómo se va conformando esta élite que va a dominar no

impulso al colegio y a la carrera. También tengo entendido que se

solamente el ámbito económico, sino también el ámbito polí�co de la

hicieron estos programas de promoción en las preparatorias de la

provincia. Y que esto después se conecta, o yo lo conecto, con la élite

licenciatura. Entonces nos abría otros horizontes e invitaba a los más jó-

que va a transicionar hacia la primera república federal. Yo pienso que

venes, a los preparatorianos, a estudiar historia. Muchos de ellos ni si-

en su trabajo sobre la intendencia (ojalá que se publique pronto) vamos

quiera sabían que exis�a la carrera.

a saber mucho más del desarrollo económico de la provincia, y yo creo

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�Epistolario

Nota periodística sobre el otorgamiento del I Premio de Investigación Israel Cavazos
Garza a Antonio Peña Guajardo (2005)
Myrna Karen Garza Cantú 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

En el 2005, el gobierno de Nuevo León, a través del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), y otras ins�tuciones
como la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Archivo General del Estado de Nuevo León y la Secretaría de Educación, Cultura y
Deporte del municipio de Monterrey, ins�tuyeron el Premio de Inves�gación Histórica Israel Cavazos Garza. Su propósito era no sólo
rendir homenaje al epónimo del galardón, sino también incen�var el estudio sobre el pasado de la en�dad y reconocer las aportaciones
más relevantes al conocimiento de la historia regional.
El Premio Israel Cavazos Garza era otorgado a través de una convocatoria anual, y los trabajos ganadores eran seleccionados por un jurado calificador integrado por reconocidos especialistas, mismos que dictaminaban ciñéndose al proceso de revisión académica por pares
de doble ciego. El premio consis�a en un incen�vo económico (que en su primera edición fue de 50 mil pesos, pero que en años posteriores llegó hasta los 75 mil) y en la publicación del trabajo ganador. Cabe señalar que la úl�ma edición del Premio Israel Cavazos Garza se
otorgó en 2018.

El Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, la UANL y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte de
Monterrey realizaron la convocatoria con el propósito de es�mular y fomentar la inves�gación de la historia de la en�dad.
Israel Cavazos Garza, cronista de Monterrey, manifestó que él espera que el concurso sea es�mulo para que los historiadores par�cipen en los campos que faltan por inves�gar. La premiación se realizó en las instalaciones de la Cineteca,
donde el ganador obtuvo de manos de Israel Cavazos Garza el premio en efec�vo. (MSA).

FUENTES DE INFORMACIÓN
Hemerografía
El Porvenir. Monterrey, México.

Pues bien, el ganador de la primera edición de este premio fue el historiador Antonio Peña Guajardo, quien por entonces tenía 31 años
y era profesor de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Peña Guajardo se hizo acreedor de este
galardón con el trabajo �tulado La economía novohispana y la élite local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII,
mismo con el que había optado por el grado de maestro en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto Mora.
El trabajo fue publicado en ese mismo año, y se convir�ó en un hito de la historiogra�a regional, toda vez que vino a renovar los estudios
históricos sobre la época virreinal en el noreste, hasta entonces todavía dominados por los trabajos paradigmá�cos de Eugenio del Hoyo
e Israel Cavazos Garza.
En la ceremonia de premiación estuvieron presentes Carlos Velázquez, director para la preservación del patrimonio cultural, histórico y
ar�s�co de Nuevo León de Conarte; María Elena Quiroga, secretaria de educación, cultura y deportes de Monterrey; y el propio Israel
Cavazos Garza. A con�nuación, se presenta la transcripción de una nota que apareció publicada en la sección cultural del periódico
El Porvenir el 14 de mayo de 2005, y que reseñaba dicha ceremonia:

Disipa dudas sobre economía novohispana trabajo ganador de premio de historia
Un estudio regional de la economía novohispana en el Nuevo Reino de León recibió ayer el I Premio de Inves�gación
Histórica “Israel Cavazos Garza”. Antonio Peña Guajardo mereció el premio por su trabajo de “La economía novohispana
y la élite local en el Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII”.
La inves�gación buscó comprobar la existencia del mercado interno basado en los procesos de terratenientes para exportar ganado o minería. El trabajo de Peña Guajardo se ubica en un contexto al debate académico, en donde la discusión era sobre si realmente exis�ó o no el mercado interno en el periodo novohispano.
Antonio Peña Guajardo, docente e inves�gador en la Facultad de Filoso�a y Letras, explicó que en dos años terminó la
inves�gación, con la que obtuvo el grado de maestría en Historia Moderna y Contemporánea, en el Ins�tuto Mora de la
Ciudad de México en octubre pasado. Además, la inves�gación que realizó será publicada y contribuirá para desarrollar
más estudios que profundicen en los procesos económicos del siglo XVIII, ya que es un periodo poco estudiado, según
señaló el ganador.

1 Abogada especializada en Derechos de Autor. Es licenciada en Derecho y maestra en Derecho con orientación en Derecho del Trabajo por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es la responsable de asuntos jurídicos, servicio social, redes sociales y difusión del Centro de Información de Historia Regional de la UANL.

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: Antonio Peña Guajardo en 2013, fotogra�a de Félix Torres Gómez; pp. 8-9: Antonio Peña Guajardo en excursión a la Meseta de Catujanos en 2005, fotogra�as facilitadas por Eduardo Cázares Puente; pp. 9-15: imágenes varias de Antonio
Peña Guajardo, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p. 21: túnel de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata;
p. 23: portada del libro Francisco Naranjo: caudillo de la República Restaurada en Nuevo León, 1867-1885 de Antonio Peña
Guajardo, editado por el Archivo General del Estado de Nuevo León; p. 25: portada del libro La economía novohispana y la élite
local del Nuevo Reino de León en la primera mitad del siglo XVIII de Antonio Peña Guajardo, editado por el Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes de Nuevo León; p. 26: Dra. Claudia Roxana Domínguez García, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 27-28: Antonio Peña Guajardo y Claudia Roxana Domínguez García durante la defensa de tesis de licenciatura de esta úl�ma en 2007, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 30: Antonio Peña Guajardo y un grupo de colegas, entre los que se encuentran Claudia Roxana Domínguez
García y Juan Jacobo Cas�llo Olivares, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: Miriam Mar�nez Wong, Juan Jacobo Cas�llo Olivares,
Claudia Roxana Domínguez García, Moisés Alberto Saldaña Mar�nez y Antonio Peña Guajardo, fotogra�a tomada de Facebook; p.
33: nota periodís�ca sobre el otorgamiento del I Premio de Inves�gación Israel Cavazos Garza a Antonio Peña Guajardo, imagen
tomada de El Porvenir, 14 de mayo de 2005; p. 34: bailable en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Politíca del siglo XIX</name>
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