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                  <text>���UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Santos Guzmán López

RECTOR
Juan Paura García

SECRETARIO GENERAL
José Javier Villarreal

SECRETARIO DE EXTENSIÓN Y CULTURA
Antonio Ramos Revillas

DIRECTOR DE EDITORIAL UNIVERSITARIA
Nohemí Zavala
armasyletrasuanl@gmail.com

EDITORA RESPONSABLE

CONOCE NUESTRAS SECCIONES:

Verónica Rodríguez
veronica.rz@gmail.com

Poesía, narrativa, ensayo literario, textos

DISEÑO EDITORIAL

ÍNSULA
dramáticos, ensayo fotográfico,
ilustración, videoarte, etc.

Karen Villeda
karenvilleda@gmail.com

EDITORA DIGITAL EN ARMASYLETRASENLINEA.UANL.MX
María Melissa Ramírez

COMMUNITY MANAGER
Greta Ramos
Melanie Reyes Vázquez
Ander Urteaga

EDICIÓN, CORRECCIÓN DE ESTILO Y REDACCIÓN

LETRAS DE ARMAS TOMAR
Múltiples abordajes sobre
un tema en específico.
ANATOMÍA DE LA CRÍTICA
Textos críticos que, a partir de un autor,
obra o corpus, reflexionan sobre
el fenómeno literario y su
incidencia estética y social.
ANDAR A LA REDONDA
Temas que rodean el quehacer artístico: la
cultura en general, la historia, la filosofía, la
política y todo aquello que

ARMAS Y LETRAS, Año 27, No. 111, mayo-agosto de 2023, es una publicación cuatrimestral, editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Editorial Universitaria de la UANL.
Casa Universitaria del Libro. Padre Mier 909 Pte., esquina con Vallarta, Centro, Monterrey, Nuevo León,
México, C.P. 64000, Tel. +52 81 8329 4111, http://www.armasyletras.uanl.mx armasyletras@uanl.mx
Editora Responsable: Nohemí Zavala Castrellón. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo:
04-2022-110410165600-102, ISSN en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derechos de
Autor, Licitud de Título y Contenido No. 14,918, otorgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones
y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Registro de marca ante el Instituto Mexicano
de la Propiedad Intelectual, en trámite. Impresa por SEPRIM-HEUA730908AM1 calle Siembra #1
Bodega S-5, Colonia San Simón Culhuacán, C.P. 09800, Alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México. Este
número se terminó de imprimir en agosto de 2023 con un tiraje de 1,500 ejemplares.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa
autorización del editor.

repercute en el panorama de la creación.
DE ARTES Y ESPEJISMOS
Ensayos acerca de la obra del artista
invitado y trabajos críticos sobre arte
plástico, los medios audiovisuales y de comunicación.
TOBOSO
Columnas dedicadas a la reflexión crítica
sobre la situación actual de la literatura
y del arte de escribir.
CABALLERÍA
Reseñas de libros de actualidad,

Impreso en México
Todos los derechos reservados
Copyright 2023

editados por la UANL y otras editoriales
de dentro y fuera del país.

�En portada: El ritual de la sanación [Proceso] / Óleo
sobre lienzo / 150 x 150 cm / 2024
En esta página: Paciencia mis prejuicios / Grafito
sobre papel / 35.6 x 27.9 cm / 2021

ARTISTA INVITADO ANGEL CAMMEN
EDITORA INVITADA MELISSA GARCÍA AGUIRRE

ÍNDICE

ÍNSULA
4
8
11
12

16
23

Poemas / Victoria Marín Fallas

DE ARTES Y ESPEJISMOS
48

Entre cerros y faldas / Erick Vázquez
en colaboración con Angel Cammen

Casa quemada / Elizabeth C. Lara
La mirada en el cuerpo y Bestiario /
Mariana Martínez García

52

Dos mil años luz / Camila Izaguirre

LETRAS DE ARMAS TOMAR

56

Desierto / Michele Pérez-Lobo

¿Puede una colección de arte contar una historia de
amor? / Jonathan Pérez Juárez / Imágenes de Raúl
Rodríguez Valenzuela
Mi lengua es músculo hasta que cierro la boca: el
nombre del ser amado en la poesía homosexual /
Donnovan Yerena

ANDAR A LA REDONDA

TOBOSO
60

[Letras al margen] Sentirse escritor, ser escritor /
Eduardo Antonio Parra

64
67

[La materia no existe] Ruinas / Alberto Chimal

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA
29

Esa mirada de certidumbre. Luis Aguilar contra la
poesía sin experiencia en Qué bellos los ojos de este
idiota / Patricio S. Alejandro

32

En el reverso exacto, todos somos transtextuales /
Óscar David López

ÍNSULA
36

Tríptico familiar / Ángel Hernández Candelaria

Mirar dentro de sí desde las artes vivas. Entrevista a
Irasema Serrano / Liliana Mayte Rocha Ramírez

[Plumas al vuelo] Acerca de esa otra vida, ese otro
tiempo, ese otro todo, que son los sueños –y en
donde sí, ahí sí, puedo escribir– / Jessica Nieto

CABALLERÍA
69

El arte busca alternativas para su supervivencia. /
Melanie Berenice Reyes Vázquez

73

Caminar por la acera de la ciudad del acero / Israel
Guerra

75

No hay acto más rocker que sobrevivir a la guerra /
Gabs Reyes Trejo

�POEMAS
VICTORIA MARÍN FALLAS

Muchacha tebana

ÍN SU LA

Reclino mi cabeza junto a la adormidera
y pienso en ella.
Pienso en ella
y calla el temblor de la imagen.
Todo, incluso el silencio,
reanima la conciencia
que hace ver los caballos del infierno
muchísimo más blancos,
más tristes
y pequeños.
Ahí donde la encrucijada se abre,
el polvo acaricia sus cabezas,
humano corazón.
Madre
Padre
Hermano
eran su único deseo.
Los mira a los ojos con dulzura,
pero ve más de lo que debe,
hace y dice el doble.
No nací para odiar,
sino para amar.1
A causa de su fuerza,
“el lado flaco de una mujer”,
fue censurada y maltratada,
molida en el lecho de la menta,
y el álamo blanco.

1

Sófocles, Antígona.

�Hay algo en ella que también me habita
empuñando días como este,
cuando llueve y las moscas son turba,
cuando nada puede consolarme
y tampoco lo quiero.

ÍN SU LA

Intra muros a veces la siento,
ímpetu gemelo más allá de los márgenes,
sacerdotisa, niña furiosa,
la misma opresión en el pecho.

�Entre Coliseum y West 39th

ÍN SU LA

Soporté el precio de sonrisas
como esta –su herida se abre
desde las comisuras de la boca
hasta la oreja–
con el cabello húmedo, ignominia,
negrura goteando en mi alma,
en mis ojos,
dentro de un cadáver
tan seco como el mármol,
y tan blanco…
padecí el horror de su aliento.
La bestia me dio caza,
quiso partirme en tajos
y lo hizo.
Hoy es incluso más perverso
en sus padres, en sus hijos,
al acecho de tejedoras y hechiceras.
¿Cuánta sangre habrá borrado
llevando la podredumbre a cuestas?
Vean más allá de las partes de mi cuerpo,
moretones y arañazos,
inteligencia “pecadora” e insurrecta.
Soy más que el oscuro de mi ropa,
el labial rojo o el contorno de mis piernas.
Ya no los defiendan.
Ya no los escondan.
Escuchen mi respiración vital,
fresco y amargo de quien se resiste.

�Enseñar los dientes, clavar los colmillos
y luego ofrecer el lomo, no por sumisión,
sino por una derrota humana: civilización y
prejuicio desgarrando el mundo. Más tarde
recibir caricias, sentirse dueña de algo –quizás
de un nudo alrededor del cuello–, encontrar
bajo el escudo una criatura veneno que te
aprieta contra su pecho y te dice que eres
buena, mientras le arrancas la mano y sueñas
con la manada extinta, las montañas y los ríos
inalcanzables hasta que te tumbes en el pasto
tras haber pulverizado el hierro, donde podrás
crecer libremente en el murmullo de las flores,
ese que has de regar con sangre al sacar la bala
de tu sien.

Calcetines
Lápiz sobre papel
35.6 x 27.9 cm
2023

ÍN SU LA

Licantropía

�Desierto
MICHELLE PÉREZ-LOBO

Para LJ

ÍN SU LA

I
yo estoy
en mi cocina pelando
patatas,1 los cuchillos
se quedaron aquí
pero sus resplandores
huyeron
El refrigerador, la comida
para la semana entera,
se pudre
allá
en tus manos
o meu refrigerador não funciona
eu tentei tudo2
No hay gas en la cocina
El combustible
en los muros, goteando:
como después de una explosión
la de “Vendrán lluvias suaves” de Bradbury
la luz capturó nuestras siluetas,
fotografía violenta donde aún es visible
la sombra
de mi espalda desnuda
cuando la recargaste
contra la pared
En este espacio
el pasado
es una plaga:
los insultos y cariños
aquellas mañanas de avena y pleitos por dinero
1

De Alfabeto, Inger Christensen.

2

“Mi refrigerador no funciona / lo intenté todo”, de una canción de
Os Mutantes.

�Algo reventó en esta cocina:
pedazos de nuestra
primera vajilla,
restos de cenas de aniversario
algo
Aquí la electricidad
no enciende la licuadora,
todo lo abrasa todo
lo ennegrece
Aquí
los utensilios olvidaron
sus funciones
y las manos de
sus propietarios
Algo se pudrió
en esta cocina
Alguien
que no sabe
vivir aquí

II
La ropa sucia que dejaste
permanece
aquí
en el piso
tapizado de polvo
y el sudor que guardaste en ella
todavía
la recorre
Al gato le gusta
restregarse sobre la montaña
de playeras
para hacer suyas tu humedad

ÍN SU LA

permanecen aferrados
a las superficies
como cerros de cochambre
impenetrables

�ÍN SU LA

y la mugre,
oler
a lo que olías
tú
Él se reconcilia con
la ausencia
te estrecha
a través de los vestigios,
lo que de ti aún habita
entre nosotros
aquí
Y yo no tengo fuerzas
para lavar
abrazar olvidar
para entender
absolutamente
nada
Tenemos mucho
que aprender
de los otros
animales

III
Tú no eres el desierto que nos atraviesa. No
las partículas secas que se agolpan
en nuestras fosas y nos cortan el aire, no
las caricias como de gato cuando el viento
arrecia, no
la humedad desaparecida, no
los más de doscientos mil kilómetros cuadrados de arena
que cruzan dos países y su frontera, no
las casi tres horas de vuelo que separan
tu sudor del mío
El desierto es
tu ropa tiesa de frío
en nuestro clóset

�Casa quemada
ELIZABETH C. LARA

A diario veía el mecanismo de las cosas:
los trastes limpios se fueron acumulando,
las cortinas blanquísimas hasta la palidez,
nada nunca nadie nunca se movía.
Las larvas fantasmales pudrían las manzanas.
Era siempre la misma estación:
la tristeza vestida de rabia.
El incendio se originó en mi habitación de infancia;
avanzó naturalmente por toda la casa,
las llamas lo consumieron todo:
los veranos en la huerta,
los cocidos de res de la abuela,
la ropa hecha a mano,
la ensalada navideña de la tía,
la palabra familia
se redujo a cenizas.
Es curioso cómo actúa el fuego en la memoria,
lo que antes tenía valor, ahora no es,
sino un montoncito gris
tembloroso ante cualquier aire.

ÍN SU LA

Mi casa se incendió,
no fue un accidente,
tuve diez años para decidir;
nada merecía ser salvado.

�ÍN SU LA

La mirada en el
cuerpo y Bestiario

MARIANA MARTÍNEZ GARCÍA

…secretamente sabía que me había transformado, movida por la
revelación de que los seres humanos crean arte, que ser un artista
era ver lo que otros no podían.
Patti Smith, Éramos unos niños

P

ara que una obra surja debe existir, antes que cualquier
otro motivo, la pulsión de observar. En mi caso, la forma
en la que las ideas se construyen viene a partir de una
base de imágenes que nutro día a día con lecturas, experiencias impactantes, mis gatos, fotografías que tomo, sabores o
elementos naturales como las flores y la lluvia, etc. Las piezas
surgen a partir de la necesidad de cubrir los espacios en blanco
que existen dentro de las propias imágenes; como si cada dibujo o collage no fuese solo una interpretación individual, sino
un conjunto de obras que se alimenta de manera colectiva.
Regularmente mi trabajo tiene la misma raíz: el cuerpo, la naturaleza y el campo semántico que se despliega a partir de dichos
conceptos y lo único que cambia es la representación de estos.

�Mariana Martínez García / La
mirada en el cuerpo / Collage
/ 2023 / Escala de grises

�ÍN SU LA

Mariana Martínez García /
Cephalopoda / Serie: Bestiario /
Collage / 2023 / Escala de grises

�ÍN SU LA

Mariana Martínez García / Lycaste
/ Serie: Bestiario / Collage / 2023
/ Escala de grises

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

Buscando casa
Óleo sobre lienzo
150 x 100 cm
2023

¿PUEDE UNA
COLECCIÓN DE ARTE
CONTAR UNA HISTORIA
DE AMOR?
J ONATHAN PÉREZ JUÁREZ,
CON IMÁGENES DE RAÚL RODRÍGUEZ VALENZUELA

C

uando cumplí 22 años recibí la vacuna contra el coronavirus y un regalo tuyo. Es sorpresa, dijiste. Era 18 de junio,
recién había llegado un cargamento de Johnson &amp; Johnson
al Hospital General de Tijuana. La pandemia no se había ido del
todo, seguían las muertes y los contagios. Planeamos vernos en
el Centro, ir juntos a la primaria donde instalaron el módulo de
vacunación. Con ficha en mano nos encontramos por la Revolución. Ahí estabas. Cabello castaño con las puntas decoloradas y
pantalón acampanado. Sonrisas bajo el cubrebocas. Hicimos fila,
entregamos las fichas hasta que llegó mi turno. Como si arrojara
un dardo, la enfermera me clavó la aguja y me puso un algodón
para que lo sostuviera. Nos pasaron a un salón en el que nos iban
a explicar los posibles efectos secundarios.
Aguardando por los otros me diste mi regalo. Venía en una
carpeta manila. Era un retrato. Tú y yo; una selfie que nos tomamos semanas antes. Me dibujaste con mi color favorito, el púrpura, tú en azul, con un fondo rosa algodón de azúcar.

16

�Jonathan y Raúl por Raúl Rodríguez Valenzuela /
Lápices de colores / 22 x 18.5 cm / 2021

LETR A S D E A RM AS TO M AR

—¿Te gusta? —preguntaste, tus ojos miel-atardecer escudriñando
mi rostro. No pude ni quise luchar contra una lágrima kamikaze.
—Si no me gustara, ¿por qué estoy llorando?
Tan solo un año antes, en mayo del 2020, mi papá había
muerto por covid. Nos conocimos en abril del 2021, formalizamos
en mayo. Sentados sobre los mesabancos me abrazaste.
—Pueden sentir náuseas, cansancio, y fiebre. Es normal
—explicaba el enfermero mientras nos pedían que llenemos un
último formulario.
Nos entregaron una copia y salimos. Fuimos a una farmacia
cercana, compramos ibuprofeno y un suero. En la derecha llevaba
nuestro retrato y en la izquierda tu mano. No nos importó la sana
distancia.

Infancia no binarie por Raúl Rodríguez Valenzuela /
Acrílico sobre lienzo / 45 x 61 cm / 2022

***
Cuando alguien dice la palabra “colección” se nos viene a la
mente una persona rara, que por alguna razón un día decidió
juntar sellos postales o piedras. Si agregamos otra palabra y
decimos “colección de arte”, otra imagen salta: los bancos como
BBVA o Santander con sus pinturas resguardadas, el canon bajo
llave. Pero, eso sí, hay que reconocer los esfuerzos de sus fundaciones por no guardarse el arte para unos cuantos.
Hay en estas dos acepciones una sensación, o muy denostada o muy solemne, de lo que es coleccionar. William James
(1890) explica el concepto del coleccionismo como una extensión del ‘yo’ (self). ¿Y el nosotros (us)? Por supuesto que cada
colección tiene una historia, y a los ímpetus de búsqueda los
mueven diferentes motivos, pero estoy convencido de que a las
colecciones las mueve el amor –tanto a otra persona, como al
arte en sí mismo– y no solo el dinero, no solo la compulsión.
17

�***

LETR A S D E A RM AS TO M AR

Al crecer en la Zona Este de Tijuana, una visita a un museo significaba todo un viaje escolar desde nuestro “no-place” hasta
la “civilización” –dígase la Zona Río o el Cecut. La mayoría del
arte con el que conviví fueron los murales de calidad dudosa
pintados con aerosol sobre los juegos de las ferias ambulantes,
algunas cruces en las iglesias cristianas, las esculturas del sol y
la luna que vendían en los tianguis. Poco más.
Pero la necesidad de coleccionar vino desde el juego. Fue
en los sobreruedas donde conseguía juguetes de todo tipo:
muñecos de lego, funky punkys, figuritas de Batman o alguna
otra animación famosa. De ahí también devino mi devoción
por contar historias. Con mis monos, como les llamaba, ya
no estaba en la Zona Este, sino en los múltiples mundos que
construía. En una casa cargada de tensión eléctrica, en la que
cada grito retumbaba cual trueno, mis monos eran mi arcoíris
tras la tormenta.
Sigo creyendo que los juguetes son obras de arte, y Raúl
también lo piensa así.
Su materialidad es tan valiosa como la de cualquier modelo. En su dibujo Bratz (2022), Raúl se basó en una de mis
muñecas –Sasha–para llevar a cabo su dibujo. El interés de Raúl
por las Barbies se me contagió, y ahora yo tengo mi propia colección de Bratz. Esta forma de saldar las carencias de nuestra
infancia queda constatada en Infancia no binarie (2022). Con
una composición triangular, la obra se ve desde la perspectiva
de un infante que sostiene a un Max Steel maquillado y con
ropa femenina.
Según Werner Muensterberger (1994) esta forma de involucrarse con los objetos tiene disposiciones que se alojan en el
inconsciente. Para el psicoanalista y también coleccionista de
arte africano, la raíz de esas disposiciones se remonta hasta los
primeros años de vida, en los que la posesión ayuda a modificar estados de ansiedad, incertidumbre, y angustia.
Bajo la mirada de los adultos, Raúl jugaba con cochecitos
o súper héroes musculosos en su niñez. Pero cuando se iban,
sacaba una Barbie, escondida debajo de su cama. Ahora, a sus
22 años, Raúl tiene su propia colección de muñecas en las que
proyecta, junto a su pintura, un anhelo por travestir la cicatriz.

18

�MÁS VIHDA por Raúl Rodríguez Valenzuela / Óleo
sobre lienzo / 100 x 70 cm / 2023

***
En su libro, El erotismo (1957), George Bataille sostiene que existe una duplicidad entre la transgresión y lo prohibido, el goce y
el castigo. La experiencia interior erótica muchas veces se logra
cuando el transgresor supera la angustia que funda lo prohibido: “es la experiencia del pecado” (Bataille, 1957: 27). El goce
se da al cruzar la línea de lo prohibido, pero no para eliminarla,
sino para preservarla, como si el transgresor viniera de un lado
a otro de la línea en una danza burlona.
En su pintura La lujuria (2022), Raúl vuelve a abordar el tema
de la trans-gresión. En esta pintura, que lleva por nombre uno
de los pecados capitales, vemos a una mujer trans acostada de
lado sobre un manto rojo –símbolo del deseo–, con una iluminación un tanto tenebrista. “Todo erotismo es sagrado” dice
Bataille (1957: 11). Rodríguez aborda el tema religioso que tanto
se ha encargado de borrar a las disidencias, para retratar desde
su iconografía a una mujer trans con el porte de una Santa, pero
como Dios la trajo al mundo.
No lo he mencionado hasta ahora, pero Raúl se identifica
como no binarie, identidad que entra en el espectro trans, por
lo que su forma de enunciarse en el mundo atraviesa su obra. Es
una forma de encuentro con otres. Isabel Pinillos sostiene que
“la colección es en primer lugar, un discurso para sí mismo, aun
cuando se pueda convertir en un discurso para otros” (2007: 820).

19

LETR A S D E A RM AS TO M AR

La lujuria por Raúl Rodríguez Valenzuela /
Acrílico sobre lienzo / 76 x 50 cm / 2022

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

Bratz por Raúl
Rodríguez Valenzuela
/ Lápiz / 30.6 x
23 cm / 2022

Muñecas prestadas por Raúl Rodríguez Valenzuela /
Técnica mixta / 40 x 50 cm / 2023

***
Con motivo del 28 de noviembre, Día de la Remembranza Trans,
en 2021 entrevisté a Sanv, una mujer trans que hacía drag en la
escena tijuanense, para un reportaje llamado “Atransvesando el
género”. Meses después Sanv posó para Raúl, en su pintura de
La lujuria (2022), anteriormente descrita.
En 2022, conversé con Axcel Reyes, cuyo nombre drag es
Alanina, para otra pieza periodística de nombre “VIHVIR SIN
CULPA”, por el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Casi al
mismo tiempo de mi investigación, Axcel fue modelo para Raúl,
quien le realizó un retrato de cuerpo entero. En MÁS VIHDA
(2022), el rojo-sangre invade el fondo, al centro Axcel se encuentra desnudo, con semblante retador. La pintura toma su
nombre del tatuaje del modelo, quien lleva esa frase coronada
por un listón rojo, en solidaridad con las personas que han
muerto por sida.
Más que encontrar similitudes en los temas, nuestras obras
se intersectan. No van en paralelo, van de la mano.

***
Famosa es la historia de los Vogel, pareja de coleccionistas de
arte contemporáneo en la segunda mitad del Siglo XX.
Al comenzar, su intención no era la de construir una colección, sino encontrar trabajos con los que quisieran vivir.
Para celebrar su compromiso, Herb y Dorothy compraron un
jarrón de cerámica de Pablo Picasso. Durante su luna de miel en
Washington D. C., en 1962, la pareja visitó la National Gallery
20

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

of Art (NGA) por primera vez. La primera compra que hicieron
como casados fue la escultura Untitled (1962), de John Chamberlain, además de que en ese mismo año hicieron su primera
visita al estudio de un artista. En agosto de 1965 compran una
obra de Sol LeWitt, iniciando su colección de forma seria. Años
más tarde LeWitt ganaría fama mundial.
Nunca vendieron ni una obra, al contrario. Su pequeño
apartamento en la Gran Manzana estaba abarrotado de arte.
Pinturas debajo de la cama, esculturas en el techo, dibujos
sobre los muebles, hasta que fue imposible vivir así. En 1992
donaron su colección a la NGA con una condición: la exhibición
debería ser gratuita y permanente. Además de ello, distribuyeron 2,500 piezas a lo largo del país, 50 para cada uno de los 50
estados de EE. UU.
No por nada se llamaban a sí mismos “coleccionistas de
arte proletario”. Herbert trabajaba en el Servicio Postal, y Dorothy era bibliotecaria de la Biblioteca Pública de Brooklyn. Para
lograr reunir las piezas, se valían del sueldo de Dorothy para
sobrevivir, mientras que el sueldo de Herbert se iba en pagar las
piezas, muchas veces a plazos. Otras obras las consiguieron a
cambio de favores. Herbert murió en 2012 a los 89 años. Dorothy
sigue dando conferencias sobre su labor titánica, manteniendo
vivo su legado, su historia de amor.

***
Coleccionar implica un “fuerte involucramiento emocional”
(Pinillos, 2007: 810). Acorde a Ondina Rodríguez (2004: 129), la
relación sujeto-objeto trae consigo “un tinte más pasional”. No
es una mera fijación por guardar insectos en una caja, o un juego especulativo del capital. Pinillos sostiene que la colección va
más allá de un conjunto ordenado de objetos, es, sobre todo,
“una forma de pensar y concebir relaciones significativas entre
objetos y de estos con el ‘mundo’ o el contexto social al cual
pertenecen” (2007: 816).
Durante dos años hemos reunido 23 obras en las que se
exploran inquietudes que nos interesan a les jóvenes de la Generación Z de Baja California y México: la experiencia queer y no
binaria, la ternura, la angustia, etc. Les artistas incluides en la
colección hasta ahora son: @mexicana_silvestre, @asiáticafalsa, @felipen.morales, @linn_.art, @ojosflotando y @jessaland.1
1

Las obras pueden apreciarse en la primera edición de este ensayo, realizada
por Leyendera Editorial en Querétaro, 2023: https://issuu.com/jonpj1999/docs/
colecci_n_p_rez-rodr_guez

21

�***

LETR A S D E A RM AS TO M AR

Junio, 2023. Nos vimos en el estacionamiento de la plaza Carousel, antes de ir al cine. A lo lejos alcancé a ver que cargabas una
bolsa alargada.
—Hola, bebé. —te acercaste lo suficiente para que fueran visibles las manchas de óleo en tu antebrazo derecho. Nos besamos
y me ofreciste la bolsa—Ya sé que no tuve mucho dinero, pero te
hice este.
Saqué el cuadro de la bolsa. Una Barbie con su vestido original y Jade, de las Bratz, aparecían sentadas en una banca rosa.
Como en Las dos Fridas, Barbie y Jade también se tomaban de la
mano. En la parte de atrás se leía “Muñecas prestadas (2023)”.
—Somos nosotres. Feliz cumple.

REFERENCIAS:

Bataille, G. (1957) El erotismo. Barcelona: Tusquets.
James, W. (1890). The principles of psychology. Vol. 1. Nueva York: Henry Holt.
Muensterberger, W. (1994). Collecting: An unruly passion. Princeton University Press.
Ondina Rodríguez. (2004). Coleccionar: ordenar, manipular y re-escribir.
Universidad de Los Andes: Revista Estética.
Pinillos, I. (2007). El coleccionista y su tesoro. Asociación Española de Dirección
y Economía de la Empresa (AEDEM). Vol. 1: Ponencias. 2007.
Vogel 50 x 50. The Dorothy and Herbert Vogel Collection: Fifty Works for Fifty
States. Disponible en https://vogel5050.org/#

22

�D O NNOVA N

LETR A S D E A RM AS TO M AR

YERENA

Sin título
Grafito sobre papel
35.6 x 27.9 cm
2023

Mi lengua es músculo hasta que
cierro la boca: el nombre del ser
amado en la poesía homosexual

S

omos seres únicos e independientes, percibimos nuestro
entorno a través de los sentidos y creamos significados al
nombrar lo que vemos, olemos, sentimos, oímos y probamos. Construimos redes, comunidades, familias, hogares,
grupos de amigos con base en nuestra percepción del mundo
y de nosotros mismos. Nuestras conexiones se forjan en el río
de infinitas posibilidades que conforman al ser, nuestro ser se
configura dentro de la inmensidad del otro, la bendita y tan
codiciada otredad.
Uno de los mayores espacios en el que podemos estrecharnos y enlazarnos los unos con los otros es la literatura, y en
mayor condensación, la poesía. Un poema es la ventana a un
departamento recién arrendado, es la carta de presentación de
un vendedor novato, incluso puede ser la persona que responde
del otro lado del teléfono.

23

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

Llamas para preguntar por Pedro, tu pretendiente, pero no
contesta él sino su padre, y se te llena la cara de arrepentimiento
y la boca se ensaliva en vergüenza y apenas puedes gesticular un
silencio que casi te delata.
—Bueno, ¿quién habla?
Pero no dices nada, quieres preguntar por Pedro, hablar con
él, ser de él. Y de nuevo callas. Se te escapa un susurro nervioso de
los labios que te expone.
—Bueno, ¿hay alguien ahí?
—Sí, hola, soy Francisco… Ummm…
¿El amigo de Pedro?, ¿un conocido de Pedro?, ¿su compañero
de trabajo, ayudante, abogado? No te decides, tartamudeas. Hola,
habla el casi algo de Pedro, señor. O, bueno, no casi algo, nos
conocimos en Jardín Wateke hace seis meses, hemos salido varias
veces y conversamos sobre las plantas que su mamá le regala
cuando viene de visita, sobre mis gatos y su perico Salomón;
tenemos planes de vivir juntos, sí, ya sé que suena precipitado, señor, pero créame cuando le digo que su hijo es el amor de mi vida…
—¿Bueeeno?
La saliva se hace costra en tus muelas y la piedra que se forma cae hasta tu estómago obligándote a decir:
—Número equivocado, disculpe.
Y cuelgas. Cuelgas para no volver a llamar, cuelgas para no
tener que enfrentarte al silencio que marca tu sentencia, cuelgas
para pasar a ser uno más de los tantos hombres que colgaron la
llamada de la libertad. Para algunos de estos hombres, esa llamada colgada son versos que se esconden en huecos que pueden ser
llenados por lo esperado.

Sin título
Grafito sobre papel
20.9 x 27.9 cm
2021

24

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

Regresando a la acción de nombrar, los versos deciden no llamar por su nombre el amor entre dos hombres, la pasión y el
deseo. De hecho, lo publican bajo el nombre de “La realidad
y el deseo” y esa realidad son Los placeres prohibidos, de Luis
Cernuda.
Cernuda perteneció a la Generación del 27, al lado de escritores como Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Pedro
Salinas y García Lorca, su confidente. Se le percibía como un
hombre fino y elegante, de trato frío a consecuencia de su
perfeccionismo y, creo, de una verdad sabida que les escaldaba la lengua a pedazos. Sin embargo, su preferencia sexual
no fue escondida e incluso dignificó lejos de la banalidad su
condición. El ensayista Víctor Mora recuerda en “Florecer será
un crimen” que:
Federico García Lorca creó el concepto de “epentismo”. Él era
epéntico. Un sintagma adjetival encriptado, referencia oculta a
la forma de ser y desear que aún en tiempos republicanos se
mantenía proscrita. Una estrategia de comunicación con allegados para hablar (sin decir) sobre lo que se prohibía nombrar.
Lo epéntico podía ser, quizá, además de apunte a orientaciones
clandestinas, aquello que emerge de pronto, de improviso, como
significante espontáneo en un contexto que ni lo espera ni, desde luego, aprueba formas disidentes de existencia. (Mora, 2019).

Sabemos cómo Federico fue perseguido, castigado y sepultado.
Sabemos el motivo. ¿Queremos saber si la clandestinidad le fue
suficiente? Quizás a Luis Cernuda sí, o quizás no. ¿Lo sabremos?
Tal vez, si leemos sus poemas y lo imaginamos frente a nosotros pueda decirnos si le bastó o no. Pero como eso no es
posible, recurro a sus poemas y dejo que me diga lo que tanto
quiso y no pudo, o no le permitieron, o no le alcanzó el verbo.
Uno de sus poemas dice que:
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo […]1
Iguales en figura, iguales en amor iguales en deseo.
Aunque solo sea una esperanza,
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.2

1
2

De: “Si el hombre pudiera decir lo que ama”.
De: “No decía palabras”.

25

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

Y yo pienso en lo que un hombre siente por otro, con la esperanza de que sea recíproco. Me llena de esperanza la dicha de
saberse correspondido, de responder a la incógnita del deseo
con aquello que todos saben: el amor. El ser amado, el mío, el
tuyo, el nuestro, el que nos arrebataron, el que perseguimos en
sueños y al que le dedicamos versos que no llegan, llamadas
que son colgadas y maletas que se cierran sin ser siquiera preparadas.
¿Qué hay de aquellos tiempos en los que no podía ser,
aunque se quisiera con todas las fuerzas? Probablemente todos
escribiríamos:
Yo sería al fin aquel que imaginaba;
aquel que, con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de
estar preso en alguien.3

Hace unas semanas me quedé de ver con un amigo poeta para
tallerear unos textos. Cuando me leyó sus poemas noté algo
muy particular, una cadencia casi imperceptible pero presente.
Nombró (con nombre y apellido) a su ex, en tres ocasiones:
recuerdas josé olivares / que nos conocimos / en una fila para
orinar / esperaba detrás de ti / y lucha villa / una mujer transexual / grotesca / cantaba vestida de rojo / teníamos ganas
de morirnos / tú llevabas un overol / y habías maquillado / tus
ojos con brillantina / y yo celebraba / la publicación / de mi
primer poemario… recuerdas josé olivares / que siempre teníamos tiempo / aunque tuvieras ensayos en el teatro / para
vernos / para acostarnos / para ser felices con tan poca cosa /
con las películas de tom ford / con el sushi y con las dietas… y
recuerdas josé olivares / un día lo mandamos todo a la mierda
/ y te fuiste a oaxaca con alguien más / parecía que eras feliz /
bailaba tu cerebro / como el cerebro de pina bausch

Platicamos sobre esta necesidad, de nosotros los homosexuales,
de versar en torno a nuestro amor, que no quede a interpretaciones lo que por mucho tiempo fue un secreto. Trajimos
sobre la mesa a Cernuda y a sus versos que tan bellamente se
resguardan en el anonimato. Ahora son otros tiempos, decía mi
3

26

De: “Si el hombre pudiera decir lo que ama”.

�LETR A S D E A RM AS TO M AR

amigo Jesús después de limpiarse el bigote con una servilleta
mal doblada. Ahora no nos da pena decir qué nos gusta, ni nos
condena la verdad y hasta nos empecinamos en hacerlo notar.
Después de pensarlo, estoy de acuerdo. Creo que escribirte,
Emmanuel, José, César, Tadeo, Alberto, es un acto de rebelión,
de resiliencia, de amor.
Esto lo sé por vivencia propia, me delata la experiencia.
Quisiera decir que no, pero me he enamorado más veces de
las que he mordido mi lengua. Cuando era más pequeño, la
lengua se me entumía ante la más pequeña provocación. No
sabía cómo debía decir lo que tenía por dentro. ¿Cómo se le
nombra al miedo a nacer? Es demasiado tarde, ya todos hemos
venido. Cuando estudiaba la secundaria me hicieron burla sobre
la manera en la que pronunciaba algunas palabras, pensaban
que era inútil y las maestras decían que no, que más bien el
ratón me había devorado la lengua. Nunca nadie supo que en
realidad había algunas palabras que ardían tanto que hacían
sangrar mi lengua. Después de seis años de terapia he podido
volver a decir algunas: lichi, niño, larva, papá, pantalón, colmillo
y aunque me cuesta un poco más, logré decir mi novio.
Mi primer novio lo tuve a los diecisiete años. Le gustaba ir
a mi casa a escuchar música de Caloncho y Little Jesus en la
bocina pequeña de mi cuarto, comíamos atún y nos dábamos
besos en el piso. Atún, eso lo hacía feliz. Él a mí me hacía feliz,
pero nadie podía saberlo. Por eso inventé un lenguaje de señas
(con emojis) que solo él y yo pudiéramos entender: un corazón
amarillo y uno verde en honor a Bálsamo, el nuevo disco de Caloncho; un sol dibujado con líneas delgadas para decir te quiero
y como si fuera su firma de atún, un emoji de pez azul. Con
esos códigos podía dedicarle historias, publicaciones sin que
nadie supiera más que él y yo. Una nueva manera de epentismo,
de resguardar y cuidar lo que por momentos es frágil. Por eso
ahora siento los poemas de Cernuda tan cercanos a mí:
Tú lo sabes, Corsario;
Corsario que se goza en tibios arrecifes,
Cuerpos gritando bajo el cuerpo que los visita
Y solo piensan en la caricia
Solo piensan en el deseo […]
Otros cuerpos, Corsario, nada saben;
déjalos pues.
Vierte, viértete sobre mis deseos…4
4

De: “Adónde fueron despeñadas”.

27

�Yo también lo sé, Cernuda. A mi cuerpo también lo han habitado
arrecifes y me han acariciado la conciencia y el deseo, peces
de todos los colores, tornasol. Y esos cuerpos, todo lo saben.
Saben de amor, de calor y de cercanía. Mi Pez es testigo de esto
en poemas que le escribo por aquí y por allá:
LETR A S D E A RM AS TO M AR

Le prometí a Pez que cuidaría de él siempre. Echó sus aletas sobre
mis muslos y durmió un centenar. Quise correr cuando llegaron
las colmenas, pero no podía, no podía perturbar sus sueños de
algodón y avena. Sus dedos pintaban figurillas sobre mis vellos, un
coral aquí y más allá un fósil de pescado alado. No es posible querer ser lo que no se es. Pero Pez era lo que quería ser. Era un pez.
Hice mis manos cuna y lo guardé dentro. Los abejorros rompieron
mi piel, escarbaron en busca de lo mío. Oculté a Pez dentro de mi
cavidad más profunda para que no pudieran perturbarlo. Tenerlo
dentro me cosquilleaba la conciencia y me alborotaba el corazón,
pero él seguía dormido. Ni siquiera se dio cuenta cuando mi cuerpo
pasó a ser cúmulo de hojas anaranjadas y enredaderas moradas,
mis pies se enraizaron, mi corazón se desfloró. Mi cuerpo se hizo
monte, los abejorros construyeron ciudades y panales sobre mí,
pero Pez sigue aquí dentro, durmiendo en burbujas que construí
para él, alimentándose de la miel que escurren mis extremidades.
Ahora yo soy tu hogar.

Hoy, después de muchos poemas, de muchos amores, muchas
manos, muchas miradas en la calle, comentarios en el metro,
difamaciones; luego de tantos golpes, sangre, muertes, pérdidas,
puedo decir que escribir sobre ti, con tu nombre, me nombra a
mí como un orgulloso homosexual, dispuesto a amar por todos
aquellos que no pudieron y tuvieron que recurrir a los eufemismos,
a las reuniones clandestinas, a poemarios dedicados a medias, a
cartas que no llegan, a llamadas que se cuelgan solas. Ahora sé
que la lengua es más fuerte cuando se palpita más de tres veces al
día, cuando sale de la guarida en busca de nuevas formas de decir
te quiero. Me nombro con tu nombre en el pecho, en el papel, y en
mi aliento, para que nunca más se tenga que decir que:
Con la voz última que aún abran mis labios,
Diré amargamente cómo te amo.5
REFERENCIAS

Cernuda, L. (2008). La realidad y el deseo. Valencia: Renacimiento.
Mora, V. (2019) ¿Quién teme a lo queer? – Florecer será un crimen. “1 de cada
10” en 20 minutos. Disponible en: https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/06/07/florecer-sera-un-crimen/#more-8507
5

28

De: “Adónde fueron despeñadas”.

�Esa mirada de certidumbre
Luis Aguilar contra la poesía sin experiencia en

A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

QUÉ BELLOS
LOS OJOS DE
ESTE IDIOTA

Sin título
Colores sobre papel
21 x 14.5 cm / 2020

PATRICIO S. ALEJANDRO

El único género escrito que no
necesita de nada más, es la poesía
Rodolfo Usigli

H

acer arte quebrantando la fe no es nada
nuevo, pero hacer arte, sin fe en el mismo
arte, es lo de hoy. “El arte no ha pasado
hasta ahora de ser una simple intención que a
veces se realiza”, planteaba Usigli en su Epílogo
sobre la hipocresía del mexicano (1938: s.n.).
En el amplio territorio literario, es el poeta
Luis Aguilar, en Qué bellos los ojos de este idiota
(Vaso Roto, 2022) quien a partir de una reflexión
que reclama el ahogo de la poesía, hace arte.
29

�A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

En esta entrega, con una temática distinta a
la usual, el autor pone en relieve una serie
de cuestiones que ya han despertado una
poética en otros autores mexicanos. Y es que
existe una labor principal de la poesía: la revelación. Un quehacer, que, sin duda, se realiza
a través del lenguaje y que requiere un nivel
de sensibilidad, de experiencia. A partir del
cuestionamiento de la misma literatura, y del
arte en general, Luis Aguilar expone la superficialidad de quienes se expresan sin la mínima
necesidad de hacer; de quienes fabrican yo(s),
sin serlo.
El mismo Usigli señaló que en México
impera, por un lado, la hipocresía, y por otro,
el creerse siempre personalmente aludidos,
aun cuando no haya alusión alguna. Así que, si
usted no es de esos que escribe persiguiendo
una ventaja o una ganancia y hasta recitan la
ecuación cuadrática de memoria, siéntase en
libertad de abordar este breve ensayo, y más
aún el libro al que refiere.
En este poemario, dividido en cuatro
apartados, un yo ácido e ingenioso, tal como
el poeta, expresa que la voz, artificiosa o no,
siempre tendrá un pedazo del ser, ser, que
necesariamente se impregna a partir de confluencias entre el que escribe, el yo poético, y
la experiencia, logrando una extraña simbiosis
que resultará en el objeto artístico.
En el primer apartado Cuidado con el perro,
expone todo sobre la construcción falsa del yo
para complacer. ¿Quién no se ha cuestionado
la falta de verdad –no solo en la poesía– sino
en toda la escritura que se crea hoy en día?
Basta con ver la homogeneidad de los títulos,
los premiados y las temáticas para percatarnos de la realidad: el miedo a no ser nada nos
hace otros que no fuimos en un principio. Y
es que, en este momento de lucha de espacios, han gentrificado hasta la literatura para
responder al clamor de unos cuantos que, por
supuesto, se reconocen entre ellos.
30

La poesía sin experiencia es
una falta a la verdad y “solo
la verdad puede fascinar”,
dice Usigli (1938: s. p.)
La obra continua con Ejercicio en tercera
persona, una serie de poemas que, con el yo,
juegan para construir poemas con tonos distintos que, sutilmente, siguen la primicia del
primer yo.
Porque este náufrago / de océanos ni mareas entiende, plantea Aguilar. He de confesar
que yo no sé navegar y podría hablarles de
un él que sabe de botes, nudos especiales de
altamar, pero, aunque crea que la tercera persona me salva, siento la soga al cuello.
La poesía sin experiencia es una falta a la
verdad y “solo la verdad puede fascinar”, dice
Usigli (1938: s. p.). Lo que principalmente construye el comportamiento humano son las vivencias sociales y las relaciones humanas que
marcan nuestro comportamiento en una serie
de intercambios. Para Simmel estos intercambios que nos construyen: “el intercambio es la
acción recíproca más pura y más elevada de las
que componen la vida humana […] intercambio
es toda conversación, todo amor, todo juego y
toda mirada mutua” (Simmel, 2002, 114).
Entonces, imaginemos que suprimimos
la experiencia a cambio de un premio, una
beca o un proyecto, en donde ‘libro’= [ – b ±
√ (b2 – 4ac) ] / 2a. Vemos el panorama actual:
entonces no servirá decir / que no fuiste ese,
escribe el poeta, porque la culpa no solo recae
en quien escribe, sino que los –abro comillas–
buenos lectores –cierro comillas–, alias jurados, presentan incapacidades específicas
para hacer una buena lectura, pues ya lo había
advertido: la falta de concentración, por una
parte, y por otra, la falta de verdad en la
vida, obstaculiza la poesía, el arte, pero / ni
eso justifica ocultamientos.

�31

A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

Posteriormente, aparece Protocolo de cada oficio, y que, al menos en el panorama
aneurismas, donde encontramos una poética nacional, uno no puede ser poeta de tiempo
más característica del autor, retomando ese completo. Por lo tanto, el juego del lenguaje
reclamo al yo que se esconde, ese yo que pre- comienza a variar y a presentarse como nofiere morir ante el miedo, a un sentimiento que vedades que no lo son. Es ahí donde radica
no se siente como lo contaron y que, a pesar la necesidad de, si bien no saber todo, famidel paso del tiempo, no se ha ido.
liarizarnos a la existencia del otro, pues como
Después de todo, las cosas se dicen, se manifiesta Aguilar eso / es el conocimiento: /
escriben y se comienzan a repetir exponencial- condena del yo / a no escapar de lo aprendido
mente, a tal grado que cuanen donde la novedad se
do son dichas realmente, lo La verdad es que presenta como un lienzo
dicho no tendrá importancia: crear sin el yo nos en blanco y que no sirve ya
Sabremos, sí, / qué cosa no
lleva un arte vacío, cuando se sabe todo, pues
beber de nuevo / [por demala ignorancia es un salvaa p r o y e c t o s q u e vidas cuando un yo puede
siado que arda], porque lo ficticio, aquella tercera persona r e s p o n d e n a l a construir todo de la nada.
que se da a luz para dar a una novedad.
Usigli dice que “la
mentira que no busca el arte
capacidad mexicana de
ni la verdad sino lo otro, es una contradicción gesticulación es infinita” y, por ende, el mexifatal de la poesía y, por ende, del poeta, del cano todavía no puede ser actor en el teatro,
arte.
pues “cuando se es actor de modo permaSobre este libro se podría hacer un análisis nente, todos sus gestos se dirigen fuera de su
completo con el enfoque dramatúrgico de la profesión” (1938: s.p.). Algo similar encontrainteracción simbólica de Goffman. Qué tanto mos en Qué bellos los ojos de este idiota, pues
se ha convertido el panorama literario en un levanta cuestionamientos sobre el yo poético
escenario social donde se moldean fachadas actual, ese yo que debe ser perpetuo, no una
para cumplir las expectativas ajenas: “una herramienta efímera, además, indaga sobre las
mentira individual que pretende volverse aptitudes de algunos poetas contemporáneos,
colectiva para hacerse verdadera”, diría Usigli incapaces de ser poetas, de hacer poesía, pues
(1938: s. p.).
en esta infinita necesidad de hacer poesía a
La verdad es que crear sin el yo nos lle- partir de todo lo que le es ajeno, todo lo que
va un arte vacío, a proyectos que responden se le dicta, hace que sea imposible voltear a la
a la novedad, y como dice Aguilar, los poetas experiencia, ésta se ha ido, y la esperanza, no
teóricos piensan un poco, / solo un poco, que ayuda más.
en poesía / no sirve la experiencia. Hay veces
que lo real no es suficiente y lo necesario se REFERENCIAS
vuelve imprescindible para la construcción de Aguilar, L. (2022). Qué bellos los ojos de este idiota. Ciudad
la verdad, pero que un él preestablecido atiende México: Vaso Roto.
da al discurso mientras que el yo se esconde, Simmel, G. (2002). Cuestiones Fundamentales de Socioloes rayar en lo vulgar.
gía. Barcelona: Gedisa.
Por último, encontramos Fe de erratas, Usigli, R. (1938). Epílogo sobre la hipocresía del mexicano.
un apartado único y breve que, como síntesis
Disponible en https://www.cervantesvirtual.com/
obra/epilogo-sobre-la-hipocresia-del-mexicano/
reconoce que los lugares comunes varían en

�A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

EN EL
REVERSO
EXACTO,
TODOS
SOMOS
TRANSTEXTUALES
Sin título
Grafito sobre papel
35.6 x 27.9 cm
2021

ÓSCAR DAVID LÓPEZ

Soy vertical
Pero preferiría ser horizontal
Sylvia Plath

S

i el deseo, como afirma Lacan, pertenece
al reino de lo simbólico donde el sujeto
aprende el lenguaje a partir de una falta
o una ausencia, entonces quien nombra, quien
habla, quien escribe, quien le da vuelta al texto o lo rompe o lo escupe o lo defeca es alguien que está deseando, pero ¿qué?, ¿cuál es
el objeto del deseo? El reverso exacto del texto
(Centaurea Nigra Ediciones, 2007), segundo
libro de poemas de Margarita-Sayak Valencia
Triana, nos nombra seis posibles piezas (mediante ese mismo número de apartados) que
se embonan en la búsqueda de un deseo que
no es otro, sino el del lenguaje y su aprehensión y liberación.
1

32

Con permiso del autor y de la editora, recuperamos este
ensayo publicado originalmente el 13 de agosto de 2007
en el sitio web https://lostubos.com

�Sin embargo, la escritura es un deporte de alto
riesgo, símil de alta fiesta:
El lenguaje que corre por mis venas
es jugar a la ruleta rusa
con una pistola automática.

El encuentro con el otro, sea el mundo o sea el
rival, es un profundo túnel hacia lo recóndito
de una diosa de aparador, de escritorio, de jarMientras escribo
dín, creada en muchas otras representaciones,
Alguien también,
según sea el gusto y el deseo particular.
me escribe escribiendo.
Dice Jean Baudrillard que actualmente
todos somos transexuales porque hemos creEn este primer apartado llamado El lenguaje es cido con el deseo de recrear nuestros cuerpos
una bala, la ausencia es un reclamo al tiempo, con la imagen ideal representada por los pauna presencia que todo lo opaca, que flota y radigmas extremos del macho muy macho, de
sobrevive al deceso. Para
la mujer muy mujer,
la poeta, el lenguaje es un Para la poeta, el lenguaje es del maricón muy
arma con la cual se juega un arma con la cual se juega maricón. Sin ema la ruleta del querer-decir a la ruleta del querer-decir bargo, hemos caído
donde se busca nombrar
en la búsqueda
donde se busca nombrar
aquello que se tiene, pero
absurda por definiraquello
que
se
tiene,
pero
que se echa en falta. Aquí
nos sobremanera,
puede ser Tokio o el Tex- que se echa en falta.
cada uno ha dado
to, para fines geográficos
su salto individual
el goce está en la boca y en lo que se dice:
por alcanzar su autenticidad y al volver a tocar tierra nos hemos dado cuenta que en ese
Esta ciudad es de cielos apocalípticos.
brinco hemos adoptado prótesis símiles a las
Esta ciudad recuerda a los atardeceres frente de muchos otros.
[al Nilo.
En palabras de Baudrillard, lo transexual
Esta ciudad no tiene nombre o éste se ignora. reposa en el artificio, ya sea el anatómico de
La voz en off dice: Esto es Tokio.
cambiar de sexo o el juego de los signos induLa voz se equivoca.
mentarios, morfológicos o gestuales caracteAquí no es Tokio.
rísticos de los travestis. En palabras de Sayak:
Aquí no es ningún sitio.
Aquí es Aquí.

Este es el regreso a la identidad.

Aquí es el Texto.

El regreso con los brazos abiertos hacia mí

Aquí es.

[misma.
El milimétrico surco,

El goce es el leitmotiv que discurre por las páginas en el afán de conseguir algo, tal vez un
nombre, un artículo, un punto impronunciable.

La carne excavada,
El goce de volver a ser lo atroz que el tiempo
[creó.

33

A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

La escritura, el arte, la performance son mutaciones o comuniones, en este caso, del cuerpo
psíquico del artista. El discurso poético debe
ser un efecto trasgresor para el idioma de las
calles, de la historia, del testimonio. Valencia
Triana lo sabe y por eso apuesta por un libro
donde el lenguaje a su vez apuesta por sí
mismo. Muy cercana al poema Hermandad de
Octavio Paz, la voz poética nos dice:

�A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

En esa búsqueda por la identidad y por diferenciarnos del otro, la voz poética nos afirma
que hemos conseguido el otro lado, lo trans,
del propio deseo: no ser diferentes sino ambiguos e indiferentes. Curiosamente aquí no
aplica esa máxima de que el deseo al cumplirse
se pierde porque en los transexuales, al igual
que en algunos versos de Valencia Triana, esa
forma es la protección del discurso, de la melodía, del ponerse unos tacones y una barba y
salir al escenario con micrófono en mano para
cumplir un deseo interminable con el reverso
del lenguaje.
Ser uno mismo, dice Baudrillard, se ha
vuelto una performance donde el look es una
forma superada de la moda. O como dice La
Agrado en Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar: una es más auténtica cuanto más
se parece a lo que ha soñado de sí misma. O
como Sayak nos dice:

Me gustan los hombres
Con caras de muñequitas de porcelana
Con cuerpos tan delgados como alfileres
Con ojos espléndidos, brillantes, hundidos
				[y ungidos.
Me gustan los hombres que parecen mujeres
Y las mujeres altas, mujeres-mujeres.

En esos versos encontramos la espina dorsal
de la poética de Valencia Triana. El amor es
una solicitud, no de empleo, sino de carencia.
El amor, dice Lacan, es dar lo que no se tiene
a alguien que no lo necesita. Sin embargo, la
poeta escribe cartas, declaraciones, se sienta
a esperar hasta que el abismo, y entonces nos
cuenta:

Soy la de púas-en-la-voz
La no-doy
La tampoco-fío
La no-pido-permiso
La reflexiva-y-sin-reveses
La que va-a-donde-sea
La que No-Se-Calla
La Yo-Misma.

La androginia, el travestismo y la transexualidad han logrado vencer las prohibiciones
eternas del deseo, del placer, de las formas
que delimitaban una frontera que advertía
que después del cruce no habría regreso. Los
textos de Sayak son fronteras abiertas para su
exploración. Por ejemplo, ¿ustedes creen que,
para tratar con esta libertad a Lacan, yo soy
psicoanalista? Pues no, pero me acosté con
uno, con una, con uno, con una. ¿Cuántos fueron? Ahora las prohibiciones nos indican sus
goces. Como lo he dicho, el gozo es el leitmotiv
del canto:
34

Esta es la falda que aún no
tengo / Grafito sobre papel /
27.9 x 20.9 cm / 2021

�Solicito:
Mujer Cerebral.
Abstenerse aquellas
con tendencia cervical, servicial.

Estos versos casi escritos como un silogismo
solo se pueden traducir por medio de una
exploración con lupa al texto poético, a su
fondo, a lo connotado. Si somos capaces de
trasvasarnos en la poesía de Valencia Triana,
podremos correr en su misma versificación,
esa donde el yo poético es un ente transtextual.
Aquel que camina de un lado a otro,

barrocos que están llenos de un erotismo cuyo
look oculta una determinación genérica capaz
de dominar el imaginario de la episteme del yo
que se basa en cruzar las líneas de lo sexual y
de lo textual, logrando con ello poemas que
irradian vitalidad.
Una vez realizada la lectura de El reverso
exacto del texto (una lectura quizá infinita,
abierta en posibilidades de retomar y rearticular estos versos), la liberación de los poemas
ofrecerá “una sensación en la mente del lector”
que lo pondrá en busca de su “texto”, de su
identidad poética y textual, mismas cada vez
más alejadas del mito en el cual la poesía es
una barrera y nunca una catapulta:

es el hombre más valiente del mundo,
se atreve a desplegarse y perderse.

Pienso en poemas que disparan.
Pienso en pistolas.

Y se preguntan ¿por qué un ente transtextual?
El discurso poético de Sayak cruza los géneros,
literarios y de cualquier otro tipo, ataca en
el blanco de la poesía hueca, melosa, fácil y
aparentemente libre, pero que solo oculta sus
propios atenuantes y deseos. Sayak profetiza:
Ser una mujer border es muy fácil,
A menos que te pase a ti.

Entonces, el texto, que era ajeno, ahora ha
cruzado porque somos nosotros los puestos
en duda, no importa que la poeta se refiera
a una “mujer”, todos podemos ser el sujeto,
estos textos son transexuales, transtextuales.
El reverso exacto del texto es una indagatoria
poética, concisa, de pulsión honesta, donde
nos enfrentamos con poemas simbólicamente

El regalo más grande para nosotros, que somos los lectores de este libro, es una amalgama formada por la multiplicidad de registros,
la voz clara y sin embargo indefinida, la imagen
del goce endémico y la certeza de que Valencia
Triana está de nuestro lado, enfrente, encima,
al otro lado, a través de nosotros, sitiada en la
posición del deseo que, como deseosa, ocupa
ese mismo lugar donde la alteridad busca su
traslado, su translucidez, su transgénero, y sin
embargo, descubrimos que El reverso exacto
del texto es un placer entre varios, único, el
inter de y hacia lo Otro:
Cuando le clavé el cuchillo en la mano le dije:
¿Verdad que se siente como humo entrando
en los ojos?
35

A N ATO M ÍA D E L A CRÍ TI CA

El discurso poético de Sayak cruza los géneros, literarios y de cualquier otro tipo, ataca en el blanco de
la poesía hueca, melosa, fácil y aparentemente libre,
pero que solo oculta sus propios atenuantes y deseos.

�TRÍPTICO FAMILIAR

ÁNGEL HERNÁNDEZ CANDELARIA

Padre joven

ÍN SU LA

I

Estrellita
estilando su bola quebrada
dile
que la errancia no solo es modo
de estar en abandono
se constituye
síntoma de búsqueda
un buen presentimiento
allegado a la ventana
el festín
el hambre centenaria
tan parecida a una confesión
que sale de un lugar
para llegar
a otro momento de descanso
muy joven para enamorarse
el fósil que quedó de su derrota
la comparsa
es un modo de ser
permanente abandono
su fe
sus armas
síntoma de sed
ser un lugar
para llegar a otro más favorable
mirar desde lejos
un ser aéreo
desasido
sin sitio
propio
estrellita

�ÍN SU LA

II

Padre joven por Ángel Hernández
Candelaria / Serie: Tríptico familiar
/ Collage / 2023 / Escala de grises

�III

ÍN SU LA

el rey de copas

es un personaje sumamente humano
la aparición del rey de copas
puede significar que
se ha alcanzado la madurez suficiente
como para saber realmente
lo que le importa en la vida		
y
tiene
la experiencia requerida
para vivir en perfecta armonía
con los principios que defiende
también se asocia con una cualidad
preciada como es la bondad		
la
ternura
el rey de copas
es la simbiosis perfecta entre instinto
creatividad
afecto
y a veces se considera
como el rey con mayor dignidad del tarot
representa un hombre
mediana edad		
sentado en su trono
con barba que simboliza su gran sabiduría
el rey de copas
desprende cierta dulzura
símbolo de culminación
del poder benefactor
impulsado por el amor
la empatía
sostiene en su mano
una larga copa abierta

�Mazatlán en el ochenta y ocho
malecón a oscuras
sentado en un muro de piedra
descalzo
de espaldas
de fondo
algún pelícano nocturno
algún guijarro
alguna angustia
mi viejo a sus veintiún años
es un buen tipo
sentado en un muro de piedra
descalzo
recién abandonado el culto
mi viejo
camisa abierta
reloj de oro
es un buen tipo
de espaldas
mira la cámara
bardeada noche de fondo
en silencio

1

Fotografía de mi padre mi apá papá de en la noche en
con, su juventud a raya a cuestas; la noche noche negra
negrísima profunda; mi padre mi apá papá, papá Flores
Carreón pelícano; de espalda al mar a la noche sentado
cansado descalzo en su silencio

ÍN SU LA

[REVERSO]1

�Madre con poeta-niño

ÍN SU LA

I

Después de un año
bajo la tierra
si no creyera		
en la locura
hice un nudo del pañuelo
no conforme
con tus ojos		
sigo aquí
ya todo lo llenas tú
mujer para adentro
palacio de diamantes
júbilo hervido con trapo y lentejuela
en el delirio
y ya no sé cómo explicárselo
a estas manos		
a la mano
con
puñal
aunque puedas vivir
eternizado de dioses
para todo lo que estalla te pierdo
gracias doy a la desgracia
que se rompe en el espacio
cuando pasas
simplemente
caminando
en algo puro
hasta el borde del alba
no sufriré tu altivez
mujer para afuera
igual que sobreviviente
si no creyera		
en lo que
ronde
a mi propio entierro
sola
llorando
seguiré mi viaje
a la hora del naufragio
quiera Dios
que ya		
no llore

�ÍN SU LA

II

Madre con poeta-niño por Ángel Hernández
Candelaria / Serie: Tríptico familiar /
Collage / 2023 / Escala de grises

�III

ÍN SU LA

un corazón al aire y tres espadas:

el corazón
es un símbolo
de emoción
y belleza
mientras
que las espadas
penetrantes
representan
capacidad
poder
intelecto
lógica
hacer daño
a las emociones
al cuerpo
a otra persona
un momento sombrío
violento
puede haber traición
ruptura
inesperada
sorpresiva
soledad
quebranto
abandono
el aguijón del rechazo
implacable
divorcio
todo lo que relaciones
al dolor
que anuncia
con tiempo
según
el cristal
con que se mira

�qué cosa fuera
de nuestra casa
de no habérsenos quebrado el nombre
como aquél Cristo roto
que colgaba
sostenido por estambre
rojo sobre el muro de la sala
qué cosa fuera
de nuestra familia
si no hubiérasete olvidado
que el cerrojo del baño no funciona
qué cosa fuera
de nuestra mirada
de no habérseme ocurrido
meterme con algún hombre
qué cosa fuera
del amor
si no hubiérase convertido en vicio
escuchar algún trovador
de habérsete ocurrido escapar por carretera
de la vida que tu vientre
derramaba
pasados cinco meses
o cierto peso fundamental para el desarrollo
del feto
qué cosa fuera
de estas paredes
de no habérsete ocurrido solicitar
los papeles de divorcio
Ay
qué cosa fuera
del amasijo que llevamos en el pecho
de no habérsenos ocurrido llorar
cuando frente a Dios
como quien está sangrando
papá y tú
me inyectaban
una poquita de morfina
2

Fotografía de mamá mi madre mi amá con niño su hijo
conmigo en brazos alzado al sol; yo, niño niñx en brazos
dormidx; qué cosa fuera. Mamá mi madre mi amá, mamá
Rimbaud Sosa Candelaria; sin filo apenas risible suspendida
sonríe iluminada queda como quien está sangrando.

ÍN SU LA

[REVERSO]2

�Hermanito

ÍN SU LA

I

a un lugar así soñaba con ir
hijo de hombre
cómo me apena
verte llorar
en el día
al calor
que hoy comienza
azul eléctrico
un lugar
el tiempo
la cima
frágil
danza al aire
todo
así soñaba
llegará

�ÍN SU LA

II

Hermanito por Ángel Hernández
Candelaria / Serie: Tríptico familiar /
Collage / 2023 / Escala de grises

�III

ÍN SU LA

la fuerza te enseña

una mujer
con sombrero en forma
de infinito
o directamente el signo
en la cabeza
abriendo
con sus manos
el hocico de un perro
o un león
que parece lamer su mano
usualmente simboliza
voluntad que se antepone
a cualquiera
para encauzarlo
la lección principal
de esta carta
es que las emociones
deben
ser trascendidas si deseas despertar
tu voz se ahoga
por el ruido dominante
del ego
del miedo
deja de lado
estas emociones
crea el silencio
conquista
controla impulsos,
no pierdas paciencia
deja ir

�alguien dijo
en otros ojos
se reconoce
un nos-otros 		
alguna vez
cuando otros
atreven a mirarse
también dijo
yo veré
la sangre
pasaré de ti
y la plaga no caerá sobre ti
no te destruirá
cuando yo castigue la tierra
y nos traiciona la infancia
cuando abrimos este libro
limpiamos el polvo
que quedó de las casas
una vez desierto el yugo que protegía de los
relámpagos
la estrella que hoy se mueve
río arriba
infancia arriba
alguien dijo
en mi corazón
vivirás
nunca
te voy a dejar solo
herida abierta
y otros mandamientos
se derraman cuando tu espalda cae
alguien dijo
no sé qué hacer
ya no te aguanto
desierto entre las manos

3

Fotografía de Juan, mi hermano, mi hermanito, mi carnal,
niño envuelto en una en por en contra del frío; juan,
mi hermano, mi hermanito, mi carnal, niño atlas virgo
pequeño tranquilo en su ignorancia.

ÍN SU LA

[REVERSO]3

�D E A RTES Y ESPE JI SM O S

La muñeca de selene
Óleo y pastel sobre papel
100 x 70 cm
2022

ENTRE
CERROS
Y
FALDAS
E RI CK VÁZ QUE Z , E N

COL ABORACI ÓN CON
ANGE L CAM M E N

48

�A

ngel vive a las faldas del Cerro del Topo
Chico, desde la ventana de su estudio
se ve puro verdor y no se escuchan
más que los pájaros. Esta calma natural que
Angel procura proteger, un silencio discreto
en una ciudad grande y tosca, contiene su
amor por su oficio de pintor, vocación que
es solo proporcional a su amor por Jonathan,
con quien vive en esta casa que discreta susurra la atención a los detalles en su pintura.
La directa relación entre la vida íntima y la
producción artística de Angel Cammen no
solo recuerda la importancia de visitar a los
artistas en su estudio, es también la cuestión
enigmática de un pintor de autorretratos que
se oculta mediante la estrategia de mostrarse
minuciosamente, que aprende a conocerse, a
construir su lugar en el mundo en el reflejo
de un espejo que él mismo fabrica.

Su autorretrato “Mamá, estoy viviendo con
un hombre” es tal vez su obra baptismal, la coma
en el título, la pausa de la confesión íntima que
inaugura una postura. La declaración de la propia
sexualidad ante la madre es siempre el ensayo
de una invocación, una invocación que pretende
separarse de la madre al mismo tiempo que
quiere conservarla, declaración sembrada en la
fe de que el amor puede acaso transformarnos,
liberarnos de la Historia. Lo delirante de esta
apuesta loca es que, el amor, y sobre todo
el amor de una madre, puede efectivamente
obligarnos a la aceptación, la locura del amor es
que realmente tiene el potencial de romper los
prejuicios altamente resistentes de la burguesía,
que después de dos siglos se perpetúa con el
vigor del sistema económico que la sostiene
vigente. El exceso de la extimidad que conlleva
un autorretrato honesto, el mostrarse sin
49

D E A RTES Y ESPE JI SM O S

La declaración de
la propia sexualidad
ante la madre es
siempre el ensayo
de una invocación.

�D E A RTES Y ESPE JI SM O S

El regaño y juguete de feria
Óleo y pastel sobre papel
100 x 70 cm
2022

El juguete favorito
Pastel sobre papel
46 x 36 cm
2022

¿Qué es la infancia? ¿Por qué la
recordamos como si fuese otra vida
y no un capítulo en consecuencia?
vergüenza, es la osadía requerida en una ciudad
homofóbica y agresiva contra todo tipo de vida
interior. Una sociedad es agresiva contra la
vida íntima de sus sujetos porque sabe que ahí
radica la posibilidad de la resistencia, el asiento
de la memoria, y Angel busca en sus recuerdos,
en su infancia, en el inventario de sus juguetes
más queridos reunidos en una caja que intentó
recuperar, sin lograr encontrarlos. Los pintó de
memoria.
La pintura del objeto perdido es posible
porque los juguetes viven en el recuerdo de
las manos que fueron pequeñas –y no sé si la
búsqueda del tiempo perdido y la reconstrucción
constante de la propia identidad sean cosas
distintas–, las manos recuerdan la forma de lo
50

que han sostenido y le indican al ojo la perspectiva de una dimensión simbólica. ¿Qué es
la infancia? ¿Por qué la recordamos como si
fuese otra vida y no un capítulo en consecuencia? Tal vez porque acaso no lo sea. El corazón de un niño se ausculta con una técnica
distinta del estetoscopio, porque la frecuencia
de los latidos se inscribe en un rango de normalidad diferente al de un corazón adulto. El
corazón de un niño, hasta alrededor de los siete años, tiene una variabilidad que responde
por su sensibilidad al medio ambiente, que le
permite comprender la relatividad del tiempo;
el corazón siempre está compensando, pensando las diferencias formales y sus relaciones
con el espacio. Angel encontró el camino de su

�lenguaje pictórico en las imágenes semirurales
del noreste que marcaron su niñez, imágenes de
camioneta y sombrero, tierra y rocosa que en
la pintura hace suyas para expresar un tiempo
en un léxico formal que expresa la niñez, de las
caricaturas de la tele y las ilustraciones infantiles,
confirmando que la imagen regional entre más
honesta mejores posibilidades tiene de trascender la localidad de una realidad.
Para hablar de pintura, la más vieja después
de la danza y el canto y ancestralmente sistemática de las prácticas artísticas, es inescapable

hablar de influencias. Frida Kahlo y Julio Galán
son evidentemente la escuela a la que Angel
pertenece, la técnica de una mirada directa al
espectador, mirada de un personaje que se rodea
de una constelación de signos privados que nos
hablan de soledad y nos quieren explicar el contexto de la misma. Curiosamente, la influencia de
Julio Galán en Angel Cammen se manifestó sobre
todo por fuera de la pintura: siguió su ejemplo
de pintarse los labios y andar así por la vida de la
escuela preparatoria aunque eso le trajera hostilidad porque le hacía sentirse protegido. Esta
ambivalencia de una estrategia es la misma
del autorretrato, siempre desafiante, mostrarse para arroparse. Pero la de Julio Galán
es una realidad sin esperanza, el sarcasmo
descarnado al que fue orillado por la violencia de la ideología de San Pedro, Garza
García. Sin esperanza de amor. La estrategia de Angel es distinta, ya protegido por
una herencia de la que puede hacer uso a
su manera, ejercita su práctica con ternura,
y por eso cobija sus deseos con la fuerza
de la infancia, un rasgo distintivo que no
se encuentra ni en Frida Kahlo ni en Julio
Galán. La ternura hacia los seres que ama
y hacia sí mismo es la aportación de Angel
Cammen para el mundo y para la historia
del autorretrato, y ¿qué es la ternura?
Tender hacia el otro, un ejercicio particular
de la línea, la solución que sin recurrir a la
mancha Ángel usa en su dibujo y pintura
para distinguir figura y fondo.
51

D E A RTES Y ESPE JI SM O S

La ternura hacia los seres que
ama y hacia sí mismo es la
aportación de Angel Cammen
para el mundo y para la historia
del autorretrato.

�D E A RTES Y ESPE JI SM O S

DOS
MIL
AÑOS
LUZ
Camila Izaguirre / There’s no
place like home / Óleo sobre
lienzo / 25 x 20 cm / 2023

CAMILA IZAGUIRRE

L

legué a la pintura a través de un recorrido
abrupto de emociones y experiencias. A
pesar de haber crecido acompañada de un
marcado interés por las artes, mi acercamiento
a la pintura es reciente.
Antes de adentrarme en el terreno de la
práctica pictórica recuerdo un momento tenso
en el que no creí estar a la altura técnica o tener
el ingenio suficiente para pintar. Creía que si
tenía la intención de ser pintora necesitaba dos
elementos para el éxito artístico: habilidades
agudas e ideas de una fuente inagotable de inspiración para plasmar en el lienzo. Iluso como
se lee, esta expectativa poco realista me hizo
evadir la pintura por miedo a fallar en el intento.
Me encontraba al centro de mis inseguridades, en un proceso complejo de autodescu-

52

brimientos y cuestionamientos existenciales.
Entonces, pensé en un escape para alejarme de
las cosas que me aterraban: el fracaso, el manejo emocional, las relaciones interpersonales.
Hui hacia un tiempo y espacio que me permitieran fugarme de las ansiedades y conflictos.
La calle y la noche se convirtieron en un refugio
para protagonizar una suerte de relato donde
podía ser un personaje menos inestable, un
sujeto con el poder de disfrutar de la soledad y
vivir aventuras extraordinarias.
A partir de aquí, de modo intuitivo, surgió un
registro fotográfico que capturaba mis lugares
recurrentes por las noches. Calles penumbrosas,
esquinas alumbradas por una sola luz, terrazas,
clubes nocturnos o los estudios de mis amigos
en la madrugada, eran los sitios donde pasaba

�la mayor parte del tiempo, escenarios de un
universo que después llevaría a los bastidores.
Reconozco que estos primeros documentos fotográficos se separan de mi producción
artística y, más bien, fueron el puente para el
proceso de las obras posteriores. Sin muchos
conocimientos técnicos y sin el afán de que la
fotografía fuera un trabajo a largo plazo, dicha
fase delató una naturaleza particular de imágenes, una mirada atraída por las crónicas que
ocurren en el vacío, las anomalías del espacio
y los sentimientos contenidos en la narración.
Hacia el 2020, la llegada de la pandemia nos
confinó en nuestros hogares por un largo tiempo. En mi caso me orilló a buscar una alternativa
a la vida urbana y el trabajo que realizaba al
fotografiar la calle. Fue muy difícil debido a que
tenía una relación extraña con los lugares de
mi casa; no me resultaban familiares, cómodos,
mucho menos propios. Ante esta alienación y
un profundo estado de insomnio durante varios
meses, comprendí que la noche podría tratarse
de un estado anímico.
Encontrarme con la noche dentro del espacio doméstico me hizo confrontar la soledad y un
temperamento melancólico que aparecía todos
los días, sin excepción. Fue un episodio nostálgico donde también me di a la tarea de revisitar
recuerdos del pasado y eventos de mi infancia
cuyo impacto modeló mi carácter del presente.1
El tiempo que pasé en el reducido espacio de mi recámara por los meses que duró el
encierro fue decisivo para enfrentar memorias
del dolor y aprender a sobrellevar esa carga.
1

Queda para un texto a futuro la recopilación de otros proyectos fuera de la pintura que surgieron en cuarentena y
que fueron importantes para la creación de un cuerpo de
obra en torno a los síntomas de la melancolía.

Por ello retomé algunos pasatiempos o intereses fugaces en distintas etapas de mi
vida. Mantenía la cabeza ocupada y parcialmente alejada
de pensamientos fatalistas.
Encabezando este conjunto yace el interés
por tópicos de divulgación científica que por
temporadas llamaban tanto mi atención como
para investigar del tema. He de acotar esta idea
para aclarar que, si bien pienso que muchas
áreas del saber científico son fascinantes, tuve
una pronunciada inclinación por la astronomía.
Todo lo relacionado con las estrellas, cometas,
planetas distantes, galaxias y secretos del cosmos maravillaba mi mente. Leía a diario sobre
lo relevante en materia astronómica, aunque
poseía apenas un entendimiento básico de sus
fundamentos gracias a un curso de la universidad. En cualquier caso, me quedaba claro que lo
más atractivo del asunto no era teorizar sobre
los misterios cósmicos a partir del lenguaje
científico, sino adentrarme en el imaginario de
los cuerpos celestes. En contraste con los términos y conceptos complejos que rodean a una
disciplina tan especializada como la astronomía,
las imágenes que la ilustran me parecían una
aproximación sensible, inteligible y más amable.
Un ejemplo que evidencia este criterio es
el método que rescata algunos de los titulares
de revistas científicas como premisa para una
ficción que toma lugar en la pintura.
Otro proceso todavía más extenso, proviene de una exploración en el archivo de la fotografía astronómica del día, publicado por la
NASA desde 1995 en una interfaz html.2 Me di a
la tarea de ajustar un calendario con las fechas
de valor emocional y autobiográfico desde mis
primeros recuerdos hasta la actualidad, de ahí
rastreaba la fotografía tomada por los telescopios en determinadas fechas.
2 Astronomy picture of the day archive. Disponible en
https://apod.nasa.gov/apod/archivepixFull.html

53

D E A RTES Y ESPE JI SM O S

Encontrarme con la noche dentro del
espacio doméstico me hizo confrontar la
soledad y un temperamento melancólico
que aparecía todos los días, sin excepción.

�D E A RTES Y ESPE JI SM O S

El resultado presentaba una serie de diA través de esta investigación, me he dado
bujos que asociaba las imágenes del telesco- cuenta de algunas similitudes estéticas entre la
pio con metáforas sobre mi comportamiento, obra de diversos artistas y las que he trabajado
experiencias y emociones predominantes en los últimos años, aunque pertenecemos a
de aquel día. Este oráculo dictaba analogías distintas épocas y lo que nos llevó a retratar
entre la forma de cuerpos celestes y los sen- la noche proviene de experiencias y contextos
timientos, contemplaba el potencial poético biográficos diferentes.
de los astros a mitad del cielo oscuro que me
Quizás el misterio que plantea Durero alrehabían deslumbrado desde el comienzo. El dedor de la atmósfera melancólica de Saturno
cielo profundo al salir a la calle por la noche es a su obra lo que las estrellas, cometas y
y la penumbra en sitios al interior de mi co- agujeros negros a mis propias reflexiones y
tidianidad se sentían completos gracias a la apuntes visuales. Cada cual con sus connotaaparición de estos elementos siderales.
ciones particulares. En el caso del imaginario
Pensaba también que la imagen astro- y conceptos alrededor de Saturno, provienen
nómica estaba cargada de
de una herencia respaldada
una energía mística sobre la
por vestigios de la mitología
Este recorrido
cual se leen señales para la
griega hasta la poesía moderhistórico
por
las
humanidad. Lo que los telesna; mientras que, en cuanto
copios capturan a través de imágenes de la
a mi proceso, identifico una
una lente sofisticada puede noche revela la
lista de referencias que tamretornar a la pupila en un
bién se apoyan del registro
conexión humana
mensaje para los seres huhistórico-iconológico de los
con el cielo y las
manos.
astros y la noche, pero tamestrellas,
pero
lo
Existe una tradición icobién abarcan otras interprenológica que recupera la idea más esencial de
taciones. He creado un atlas
de una lectura subjetiva de esta relación es
personal de imágenes, música,
la noche y sus protagonistas
películas, cuentos y poemas
que ocurre bajo un
cósmicos. Casi tan antigua
en torno al tema; el consumo
como la creencia de que los manto melancólico. de estos materiales se integró
astros influyen en el destino
a mi vida diaria, pero más que
y la conducta humana, se encuentra un regis- alimentar el humor de mi personalidad de años
tro de la representación nocturna en el arte. atrás, ahora me reconcilia con la parte más
Este recorrido histórico por las imágenes de nostálgica de mí misma.
la noche revela la conexión humana con el
En un principio, creía que la noche me
cielo y las estrellas, pero lo más esencial de alejaba de una realidad sentimental difícil de
esta relación es que ocurre bajo un manto sobrellevar. Al procesar una constelación de
melancólico.
imágenes estelares me di cuenta de que no se
Quizá el más claro ejemplo de esta co- trataba de un escape, sino de una alternativa
rrespondencia y su representación artística para entender la sensibilidad humana.
sea el mítico grabado Melancolía I de Albert
Si las estrellas pudieran hablar dirían algo
Durero, cuyo análisis en el texto Saturno y la sobre los fantasmas del pasado, los cometas
Melancolía fue de gran utilidad para aterrizar hablarían sobre los miedos, los agujeros neideas y algunas conclusiones personales.
gros sobre la soledad. Traer estas metáforas a
54

�D E A RTES Y ESPE JI SM O S

Camila Izaguirre / Unexpected rays and aurora /
Óleo sobre lienzo / 30 x 20 cm / 2022

Camila Izaguirre / View from the balcony on a Halloween
night / Óleo sobre lienzo /50 x 40 cm / 2022

Camila Izaguirre / Rêverie / Óleo sobre lienzo / 40 x 30 cm / 2023

la pintura reafirmaba la idea de que mi proceso
artístico no fue lineal, me hizo viajar a una
nebulosa de recuerdos y especular sobre el
futuro desde una visión de túnel.
Las urgencias emocionales al momento de
trabajar esta serie reproducen una galaxia espiral de inquietudes acerca de acontecimientos simultáneos de un universo macrocósmico
y mis propias microoperaciones internas. La

pintura que realizo intercambia la escala de
estos componentes a fin de acercar el cielo y
poner a la conciencia en la proximidad de una
estrella.
Con todo y sus contrastes, tanto visuales
como conceptuales, considero que el misterio
más complejo que me propuse abordar desde
la pintura fue el de una paradoja que explica
el asombro con el que observamos el cielo
nocturno. Al habitar un universo repleto de
miles de millones de estrellas, la razón por
la que volteamos hacia un cielo teñido por la
oscuridad se debe a una cuestión de tiempo y
distancia. Dado que la luz tarda cierto tiempo
en llegar a la Tierra y que los astros se ubican
a grandes distancias, los destellos que observamos son apenas el eco de las estrellas más
viejas. El resto de este espectáculo luminoso
tardará infinitamente más tiempo en revelarse
a un planeta como el nuestro, que no ha vivido
lo suficiente para verlo.
55

�A N D A R A LA RE DO N DA

LILIANA MAYTE ROCHA RAMÍREZ

El color rosa
Lápices de cera sobre papel
Monotono
35.6 x 27.9 cm
2022

Mirar dentro
de sí desde
las artes vivas
ENTREVISTA A IRASEMA SERRANO

56

�terapeuta, investigadora. ¿Cómo trabajas con
estos diversos cruces?
IRASEMA SERRANO: Comencé estudiando Relaciones Internacionales y, a la par, en talleres
de teatro. Me interesaba más ese proceso de
construcción y de deconstrucción del carácter
y de la personalidad, cómo se trabaja con el
imaginario. Parte de mi investigación tiene que
ver con la noción del espacio arquitectónico,
espacio-cuerpo, espacio sensible. Tampoco lo
llamaría metodología más bien hago mi propia
especialización, y la forma en la cual lo abordo
en mi laboratorio es parte de mi propia investigación. No es algo que yo separe, sino que
digieres toda esa información, la haces tuya, la
acuerpas, entonces, experimentas y haces lo
que tienes que hacer.

parte, a mamá le encanta pintar, las manualidades, la escultura y todo eso. Desde ahí, hubo
siempre este interés de acercarnos a las artes.
Es curioso que mi investigación se gestara en
esos momentos, desde el nivel relacional, en
las atmósferas que son como el lenguaje de
los espacios, el cómo se percibe el espacio en
la psique, el espacio arquitectónico. Y creo que
el teatro comenzó siendo ese lugar de “cómo
crear otro mundo, otro imaginario”.

Con este proyecto la idea
es mapear las experiencias
sensibles por territorio
nacional a través de
este laboratorio que es
Movimiento Alquímico.

LMRR: ¿Hubo más influencias aparte de tu expe-

riencia con el teatro en la universidad?, ¿sabías,
desde antes, que había algo que te llamaba a
las artes?
IS: Sí, cuando tenía 6 años más o menos. Mi
papá es investigador físico matemático y mi
mamá es pedagoga; viajé mucho por el trabajo
de papá, entonces, estuve alrededor de gente
que tiene el pensamiento abstracto bien
ejercitado; por otro lado, mamá pensaba que
tienes que salir y caerte, esas cosas que al final
todos tenemos que hacer para experimentar
la realidad que estamos compartiendo. Un
tiempo, papá, mamá, mi hermana y yo estuvimos viviendo en el INAOE (Instituto de Astrofísica Óptica y Electrónica), que es un centro
de investigación que está en el bosque de
Tonantzintla en Puebla. A papá siempre le ha
gustado mucho la música, y en el centro, había
un grupo de físicos que tocaba covers de rock
los jueves por las noches, Los Rucolín; por otra
1

Realizada en el marco del Taller de Movimiento Alquímico,
impartido por Irasema Serrano, como parte de las actividades del Séptimo Festival Internacional Universitario de
las Artes Escénicas FAE UANL 2022.

LMRR: Todo esto con lo que trabajas, el arte

relacional, el espacio, lo corpóreo, la memoria,
el archivo; y el proyecto que llevas a cabo; ¿por
qué estos temas son importantes?, ¿por qué es
necesario hablarlo y escucharlo?
IS: Respecto al proyecto Archivo Histórico Sensible, en el contexto actual se le está dando
más espacio a la investigación artística; aun así,
todavía hay una lucha de intereses entre por
qué es o no tan relevante. Con este proyecto la
idea es mapear las experiencias sensibles por
territorio nacional a través de este laboratorio que es Movimiento Alquímico. En C.O.S.A
(Cuerpos Orbitando Sistemas Artísticos), una
de nuestras líneas de investigación tiene que
ver con esta concientización y atención plena,
de tomar en cuenta, todos los días de tu vida,
a todas horas, la interrelación entre contexto
y cuerpo, y cuando hablo de cuerpo hablo de
carne, pero cuando hablo de carne hablo de
psique. Por otro lado, hablar de contexto es hablar tanto de lo que está pasando a nivel social
como en el sistema en el cual estamos inmer57

A N D A R A LA RE DO N DA

LILIANA MAYTE ROCHA RAMÍREZ: Eres artista, psico-

�A N D A R A LA RE DO N DA

Uno de los objetivos de este laboratorio es conocernos
y abrazar lo que somos para salir al mundo y poder
relacionarnos, extendernos y expandirnos.
sos; pero también de las cuestiones climáticas,
el cómo afectan la química corporal y cómo
influyen en la manera que piensas y traduces
la información. Cuando prestas más atención a
que esta interrelación nunca se detiene, pienso
que hay una ganancia en donde puedes tener
otro tipo de perspectiva y de comprensión porque las corporalidades procesan de otro modo
la información.
LMRR: ¿Cómo surgió Movimiento Alquímico?,

¿cuáles son sus objetivos?
IS: Comencé a desarrollar Movimiento Alquímico como una metodología de trabajo para la investigación en escena, pero, para mí, la escena
no está separada de lo cotidiano. Las artes trabajan mucho con la memoria, así que empecé
a trabajar e investigar cómo cualquier tipo de
emoción se guarda en una parte específica del
cuerpo. Después, durante la pandemia, decidí
compartir ese proceso que desarrollé y llevé
conmigo en aquellos años con un laboratorio
en el que, durante 7 días observaríamos, a través del movimiento, qué información emanaba
de una parte específica del cuerpo. Una línea
muy particular en mi investigación es trabajar
en la oscuridad ya que así empieza a emanar
mucha información de la psique, de la memoria, y desde ese lugar observas y confrontas
las memorias; a partir de ahí, comienzas a preguntarte ¿quién soy?, ¿en dónde estoy?, ¿qué
necesito?, de esta manera, la percepción se
expande y experimentas el espacio donde vives
y convives, donde la escucha, la mirada, el estado mental y emocional cambian y entras en
otro estado de atención. En particular, uno de
los objetivos de este laboratorio es conocernos
y abrazar lo que somos para salir al mundo y
poder relacionarnos, extendernos y expan58

dirnos. Comprender que el contexto no es un
“allá” sino que todos somos ese contexto en el
que hay una responsabilidad social y personal
que me implica porque estoy compartiendo,
cohabitando y conviviendo.
LMRR: ¿Cómo llevas tu proceso artístico? Desde

el abordaje de ideas, armar el proyecto y realizarlo.
IS: Me gusta meditar más que esquematizar.
Al inicio, mi pensamiento es como una especie de neblina donde ves una cosa y que, al
esparcirse, ves las otras; me ha pasado que,
estando en el parque viendo a la nada, llega
un momento donde se genera o se visualiza
más la interconexión creativa. Además, me es
muy necesario socializar las ideas. Por ejemplo,
estoy en un colectivo llamado Trafico Libre de
Conocimientos (TLC), quienes vienen de las artes visuales y plásticas, y es lindo compartirles
las ideas que tengo porque cuando estoy tan
abstraída en una pieza y solo veo un camino,
en ese intercambio, surgen otras perspectivas
que me dejan avanzar. Sobre el proyecto nacional Movimiento Alquímico, este salió hablando
con una amiga, directora de C.O.S.A., ella es
de Sonora y yo de Baja California, pero las dos
vivimos en Ciudad de México y coincidimos en
que la tierra que pisas te cambia y que el carácter también es modificado por el clima donde
vives. En ese momento dijimos que sería interesante que Movimiento Alquímico sucediera
en los 32 estados de la República para hacer un
archivo sobre la sensibilidad que concluyera en
un Archivo Histórico Sensible con la finalidad
de beneficiar a la historia de la humanidad. La
realidad es colectiva, creo que así se gestan las
ideas pues la idea que piensas que es tuya, tal
vez ya fue pensada en otro tiempo y lugar.

�también has colaborado en un proyecto de
Casa Abierta. ¿Cómo te relacionas con ellos?
¿De qué manera estás involucrada?
IS: Casa Abierta es un festival que sucede en
Oaxaca a cargo de Evelyn Méndez Maldonado. Es
un festival de artes vivas que funciona desde la
colectividad. El TLC es un colectivo al cual entré
por curiosidad, me parecía muy interesante la
forma en la cual desarrollaban sus proyectos, les
dije que me gustaría ir a sus juntas para ver cómo
trabajaban; en algún momento me empezaron a
involucrar ya que era la única persona cercana a
las artes escénicas y así empecé a colaborar con
ellos. Ahí aprendí sobre la organización dentro de
un equipo de trabajo de investigación. En cuanto
a C.O.S.A, es un organismo que inicié en el 2016
porque me interesaba tener un grupo de trabajo
de investigación cuyo proceso de vida fuera el
tejer redes y hacer amigos, como lo hace una
persona; frente a los aspectos individualistas
de la competencia siempre hay que compartir
contactos, experiencias, habilitar las puertas. La
base del organismo somos Zara Toloza, Fermín
Martínez, María Fernanda Almela, Daniel Benítez
y Guillermo Basoco y, al ser de distintas áreas, los
conocimientos vienen de distintas materias y se
interrelacionan todo el tiempo. Algo que aprendí
al estar dentro de este colectivo de artistas, es

que comparten las ideas desde el respeto, la
amistad y también desde un lugar de admiración,
de decir yo creo en lo que tú haces y te quiero
ver crecer.
LMRR: ¿Qué invitación harías a aquellos que no

están familiarizados con tu tipo de trabajo en
las artes vivas?
IS: He tenido la oportunidad de compartir mi
trabajo y mis laboratorios a personas que no están dentro de las artes y, de repente, hay mucho
miedo porque al descubrirte, cuando mueves el
cuerpo, automáticamente se mueve el interior y
ahí hay tantas emociones guardadas. Una de las
cosas más bellas que te dan las artes escénicas
es justo el conocimiento de poner atención, de
habilitar otro tipo de escucha hacia ti lo cual es
sumamente importante. Te dan la oportunidad
de existir nuevamente desde otro lugar porque
la existencia es una constante con relieves donde la danza y el teatro, el movimiento, te da eso,
la posibilidad de verte, de aprenderte de otras
formas. Yo veo el cuerpo como un laboratorio alquímico donde hay un constante proceso y para
mí siempre es importante estar en constante
aprendizaje. Incluso para las relaciones interpersonales, las artes te pueden dar ese tipo de
herramientas de investigación y constante autodescubrimiento para una experiencia del mundo.

El sillón rojo
Óleo sobre lienzo
100 x 100 cm
2023

59

A N D A R A LA RE DO N DA

LMRR: Referente a tu vínculo con los colectivos,

�EDUARDO ANTONIO PARRA

La mordida
Grafito sobre papel
27.9 x 35.6
2023

TO B O SO

[LETRAS AL MARGEN]

Sentirse escritor,
ser escritor

S

iempre resulta difícil determinar cuándo se convierte
alguien en escritor. ¿Se nace así, o se empieza a serlo en el
momento de sentir “el llamado de la vocación”? ¿Cuando
realiza sus primeros intentos sobre el papel o en la pantalla de
la computadora, o al concluir la primera obra, sea poema, cuento o ensayo? ¿Cuando publica en una revista o un suplemento?
¿O hasta que se imprime su primer libro? Si bien la respuesta
puede ser cualquiera de las anteriores, estoy convencido de
que quien decide ser escritor comienza a sentirse como tal en
el instante mismo de tomar la decisión, aunque quizá la timidez o la inseguridad le impida responder “Soy escritor” cuando
alguien le pregunta a qué se dedica, y cambia la respuesta a un
modesto “Estoy intentando escribir”.
En la actualidad abundan los talleres literarios, las escuelas
de escritores y hasta las carreras de Escritura Creativa en varias
universidades tanto en México como en Estados Unidos, y tal
vez en otros países. Sin embargo, me es difícil aceptar que uno
es escritor porque recibe un título universitario –como si fuera
60

�y hubo discusiones, pleitos y
hasta burlas. Mi padre insistía
en que estudiara una carrera
“normal”, de las que generan
ingresos. Escuché cientos de
veces la pregunta “¿De qué
carajos vas a vivir?”, sin poder
responderla, porque en realidad no lo sabía.
Me mantuve firme, aunque
no tenía idea de cómo se hace
un escritor. En ese tiempo –los
ochenta del siglo pasado– no
existían las carreras de creación literaria, ni las escuelas de
escritores y jamás había oído
hablar de los talleres literarios.
No conocía a ningún escritor,
ni a nadie que tuviera contacto con uno. Pregunté, y nadie
sabía decirme. Me acerqué al
maestro de literatura. “Inscríbete en la carrera de Letras”,
me aconsejó. Hasta entonces
nunca había oído que existiera
la tal carrera ni en qué consistía. Pero fui a pedir informes,
y me sorprendió que en esos
años hubiera carrera de Letras
en cuatro universidades de la
ciudad: en la UANL, en el Tec,
en la UdeM y en la UR. Revisé
los programas y el que me
resultó más atractivo fue el
de la Universidad Regiomontana, pues daba prioridad a la

61

[LETRAS AL MARGEN]

médico o abogado–, o un
diploma donde se consigna
que cursó todos los laboratorios o clases de escritura,
o una credencial “de escritor”,
como otorgaba años antes la
Escuela de Escritores de la
Sogem, que lo identifica como
tal. Desde mi punto de vista,
la escritura no es una carrera
sino un oficio. Se trata de un
ámbito en el que nunca se
deja de aprender, en el que lo
más valioso es la experiencia
(el oficio), y no el documento
que da una institución.
En lo personal, tomé la
decisión de dedicarme a este
oficio varios años antes de hacer mis primeros intentos en
la escritura. Ocho años, más o
menos. Cursaba el último semestre de la prepa cuando se
me atravesó una novela que no
sé si cambió mi destino, pero
sí lo hizo con mis intenciones
inmediatas. En esos años
juveniles me inclinaba hacia
las matemáticas y las ciencias
exactas, y mi intención era
estudiar Física, pero, tras leer
aquel libro levanté la cabeza y
dije “Ya sé lo que quiero hacer
con mi vida”. Todos en mi familia se sorprendieron, por no
decir que se decepcionaron,

literatura, por encima de las
lingüísticas y las teorías literarias. Me inscribí, sin saber lo
que me esperaba, y comencé a
ir a clases.
Al cursar Letras, lo primero que el aspirante a escritor
descubre es que no se trata de
una escuela de escritores, sino
de literatura. Es decir, ahí no se
enseña a escribir, sino a analizar
los libros que otros escribieron
desde el punto de vista de las
teorías en boga. Otra cosa que
se advierte desde el primer día
–al menos así era en la UR–, es
que los estudiantes de Letras
constituyen una ínfima minoría
entre la población estudiantil:
nuestra facultad tenía, en su
época de mayor auge, veintiséis alumnos, repartidos en todos los grados y en los turnos
matutino y nocturno. Así, llevé
alrededor de veinte asignaturas
como único alumno, recibiendo clases particulares. Y, para
rematar, puedo decir que “yo
soy mi generación”, pues cuando acabé la licenciatura fui el
único alumno que se graduó.
Contaba veintiún años, en diciembre de 1986.
Ya lo dije: aún no escribía
nada, y al iniciar Letras tampoco era un gran lector. Creo
recordar que llegué a la carrera
con un bagaje de unos treinta
libros. Mis compañeros, al contrario, habían leído muchísimo
(entre ellos se hallaba Hugo
Valdés, quien se convirtió en
mi principal guía de lecturas,

TO B O SO

Me inclinaba hacia las matemáticas
y las ciencias exactas, y mi intención era
estudiar Física, pero, tras leer aquel libro
levanté la cabeza y dije “Ya sé lo que
quiero hacer con mi vida”

�[LETRAS AL MARGEN]
TO B O SO

mucho más que mis maestros).
Y traté de alcanzarlos, leyendo
como loco. Noté entonces
algo extraño: varios alumnos
que escribían desde la prepa,
o incluso antes, iban dejando
de hacerlo conforme cursaban
la carrera. ¿Por qué? Tardé
tiempo en entenderlo, pero
creo que se debía a que, los
narradores, por ejemplo, luego
de escribir un cuento, en clase
les encargaban leer y analizar
uno de Chéjov o de Borges o
de Inés Arredondo, y caían en
la cuenta de que el suyo estaba
a una distancia insalvable de
esas obras maestras, y optaban
por abandonar, declarándose
incapaces. Lo mismo, pienso,
ocurría con los incipientes
poetas que, luego de pergeñar
unos versos, leían a Quevedo,
a Góngora o a Octavio Paz y
llegaban a la conclusión de que
nunca alcanzarían ni la mitad
de esas alturas. Solo siguieron
insistiendo en el oficio los más
tercos, como el mencionado
Hugo Valdés, y alguno como
yo, que aún no escribía, y por
lo tanto no experimentó decepciones similares.
Luego de haber pasado por
la facultad de Letras en plan de
leerlo y absorberlo todo, volví
a la casa familiar, que ahora
se hallaba en Ciudad Juárez,
dispuesto al fin a escribir, pero
tras unos breves intentos supe
que aún me faltaba preparación, lecturas. Conseguí un
empleo que me quitaba pocas
62

horas y dediqué el resto del
tiempo a seguir leyendo. Tomaba apuntes, copiaba en mis
libretas frases y párrafos que
me parecían interesantes, al
ser cercanos a mi propia manera de contemplar el mundo.
Anotaba posibles argumentos
para narraciones y ensayaba
inicios o finales. Con la familia
viví un par de años en Ciudad
Juárez y unos seis meses en
San Luis Potosí, hasta que regresé a Monterrey, donde fui
vendedor de chatarra y luego
maestro de literatura. Por esos
tiempos, Hugo Valdés publicó
su primer libro, lo que significó
para mí un poderoso acicate,
pues siempre hablábamos de
“ser escritores” y él era el primero en tener una evidencia
palpable de que ya lo era.
Entonces, tras haber copiado con mi puño y letra infinidad
de párrafos de mis autores más
admirados, creí que ya me sería
posible escribir algo propio. Y
lo intenté en serio por primera
vez. Tras varias salidas en falso,
un relato comenzó a crecer en
las páginas de mi cuaderno, en
forma lenta, con muchas tachaduras y harto papel hecho
pedazos. Pero crecía. Tardé
algunos meses hasta verlo
terminado. Un cuento de aproximadamente dieciocho cuartillas. ¿Ya era escritor? Sí y no.
Mientras lo escribía, mientras
luchaba con las palabras, con la
lengua española, para elaborar
alguna frase que me dejaba sa-

tisfecho, me sentía en realidad
un escritor. No tenía dudas. Sin
embargo, nadie, aparte de mí,
lo sabía. Nadie me había leído.
¿Cómo decirle a los demás, al
mundo, que yo era un escritor?
Tenía veinticuatro años y
daba clases en la misma institución donde estudié, al tiempo que cursaba unas materias
de maestría ahí mismo, cuando
la UR publicó la convocatoria
interna para un certamen de
cuento. Envié el que había
escrito. Ganó. Desde entonces creo que, cuando alguien
gana un concurso literario, por
modesto que sea, surge una
voz que susurra en el oído del
ganador: “Algo estás haciendo
bien, sigue así”. El premio en
metálico desaparece pronto,
mas la palmada en el hombro
que significa haberlo ganado
permanece para siempre en la
consciencia, y en el currículum.
Había ganado un premio de
cuento, ¿ya era escritor? De
nuevo sí y no. Alguien me dijo
entonces que uno no lo es sino
hasta que tu texto llega a los
lectores. Unos meses más tarde, la revista de la universidad,
Urbi, publicó en sus páginas
aquel cuento. ¿Ya era escritor?
Por lo manos algo tenía claro:
estaba en el camino.
Cualquier premio otorga
seguridad, y también ambición.
Ambición literaria en este caso.
Con la publicación, además,
recibí los primeros comentarios
de lectores a quienes les había

�así, Hugo me dijo: “Tienes que
publicar. Si no estás publicado,
no existes como escritor”. En
ese momento sufrí lo que puede equipararse a una crisis de
identidad. Si no era un escritor,
¿qué era? Trabajaba entonces
en Comunicación Social del
gobierno, escribiendo la crónica gubernamental. Escribía para
vivir. Mas no tenía libro. Mis
cuentos habían ganado algunos
premios estatales y nacionales,
estaban publicados en revistas,
y aun así mis colegas no me
consideraban uno de los suyos;
no tenía lectores, más que los
jurados de los concursos.
Debía hacer algo. Reuní
mis cuentos, los leí, los revisé,
eliminé algunos y armé un volumen. Meses antes me había
tocado acompañar a Toscana
y a Hugo Valdés a la capital a
dejar sus manuscritos en las
editoriales y supe que tenía
que hacer lo mismo. Saqué
copias, engargolé y fui. Solo fui
a dos editoriales; en la primera
no me recibieron el libro, en la
otra sí. Regresé a Monterrey a
esperar. Me hablaron: el libro
se iba a publicar. Pasó casi un
año, hasta que recibí el primer
ejemplar de Los límites de la
noche, editado por Era. Al tenerlo en las manos –llegó por
correo– empezaron a difuminarse todas las dudas que me
habían acompañado durante
los últimos trece años.
Pero aún persistía una:
¿alguien lo leería?
63

[LETRAS AL MARGEN]

ñeros había otro desconocido
que, como yo, también se
iniciaba, David Toscana. Las lecturas de los demás, sus críticas,
el tallereo, funcionaron: afinaba
el estilo, quitaba sobrantes,
agregaba faltantes, le daba
dirección a la historia, ganaba
experiencia y oficio. Tras un
año, se acabaron la beca y el
taller y yo no concluía la novela, que se alargaba cada vez
más. En los dos años siguientes
llegó a casi seiscientas páginas
e iba a seguir creciendo, hasta
que decidí parar. No le veía el
fin. Decidí cambiar de género y
volver al cuento.
Ya para estas fechas varios
escritores incipientes, y Hugo
Valdés, que tenía tres libros en
su haber, habíamos formado
un grupo, el Panteón y tallereábamos semana a semana.
Escribíamos con constancia,
nos criticábamos sin piedad y,
cuando los textos salían bien,
brindábamos por ello. Y, sin
embargo, luego de tres años de
sentirme un escritor sin lugar a
dudas, recibí un golpe que me
hizo dudar otra vez de si lo era.
En ese entonces abundaban
los encuentros de escritores
en diversas partes del país, y
las invitaciones llegaban con
frecuencia, primero para Hugo
Valdés, después también para
David Toscana, que publicó
su primera novela en Tierra
Adentro. Para mí ninguna. Por
supuesto, me resentía, me sentía excluido. Un día, al verme

TO B O SO

gustado. Y me propuse que lo
siguiente no sería otro cuento,
sino una novela. La inicié. Llevaba dos capítulos escritos –unas
cuarenta cuartillas– cuando
me enteré de la existencia del
Centro de Escritores de Nuevo
León, cuya convocatoria se
publicó en los periódicos. Había que enviar a concurso un
proyecto a desarrollar y una
muestra de escritura. Lo bueno
de los proyectos para pedir una
beca es que, para los jóvenes
que no tienen bien visualizado
lo que quieren escribir, funcionan a modo de escaleta, de guía
argumental. Me apliqué a trazar
mi proyecto lo más preciso que
pude, y lo acompañé con mi
cuento ganador y los dos capítulos concluidos. Salieron los
resultados: me habían otorgado la beca. Ahora sí era escritor.
¿Por qué? Porque los otros a
los que les dieron el apoyo
eran escritores. Yo había leído
en el suplemento Aquí vamos
por lo menos a Leticia Herrera
y a Joaquín Hurtado, y sabía
que Luis Lauro Garza tenía un
libro en la editorial Siglo XXI.
Además, pertenecía al Centro
de Escritores. Ya era, pues.
La beca obligaba a asistir a
un taller literario semanal entre
todos los becarios, coordinado
por Héctor Alvarado, lo que, al
menos a mí, me hizo adquirir
una constancia en la escritura
que no tenía antes. Dejé de ser
un diletante para adentrarme
en el oficio. Entre mis compa-

�En este país la mayor atracción son las ruinas.
José Manuel Aguilera

E

sta es una foto que tomé
hoy, afuera del edificio en
el que vivo.

TO B O SO

[ L A M AT E R I A N O E X I S T E ]

RUINAS

ALBERTO CHIMAL

Lo que se ve es una muñeca
de plástico, medio rota, tirada
al lado de un árbol, entre hierbajos. La sostienen la estructura de metal de una estantería o
macetero, que tampoco está en
muy buen estado, y un trozo de
ladrillo contra el que se apoya
uno de los pies. Una hoja entra por un hueco en la cabeza
de la muñeca, que ha perdido
muchas hebras de su cabello
artificial. Su codo izquierdo
está perforado. En el fondo se
ve un edificio cualquiera.

64

Aunque el edificio no está
dañado, y en realidad se ve
muy poco de él, podríamos
decir que la foto es la imagen
de una ruina. La ruina es la
muñeca, que ha estado ahí
durante años, deshaciéndose
poco a poco.
Se pueden encontrar (y
fotografiar) muchas vistas así
en cualquier ciudad del mundo. Objetos, construcciones
y paisajes descuidados, en
descomposición, que señalan
el reverso de la apariencia de

belleza y permanencia que
es el lugar común. Sí, nuestro
tiempo está repleto de obras
de ficción que se refieren a la
destrucción, e incluso a la catástrofe apocalíptica, pero no
tantas recuerdan que la ruina
está siempre entre nosotros, y
casi siempre moviéndose despacio, de forma insidiosa, aliada a la entropía. No hace falta
una invasión de zombis o una
guerra atómica para que una
urbe de rascacielos brillantes
se convierta en una ruina: basta dejar de prestarle atención,
dejar de mantenerla en pie y
de reparar sus descomposturas constantes.
(Por esta razón, las personas empleadas en labores de
limpia y mantenimiento siempre serán más importantes y
vitales que los políticos y las
celebridades, aunque se nos
olvide casi siempre. Pero eso
es otro tema.)

�Mi foto se parece a miles
que aparecen todos los días en
redes sociales porque hay, actualmente, una moda (una estética, dicen personas jóvenes,
para desconcierto de todas las
demás) alrededor de las ruinas.
Lo viejo, lo dilapidado y lo devastado se ven bien, en cierto
sentido irónico, o cuando se
les contempla con melancolía.
(Esto vale incluso, o especialmente, para la nostalgia de lo
que nunca se ha vivido.) Las
texturas de los materiales y
superficies desgastados tienen
una complejidad más rica e
intrigante que las de lo nuevo.
Hay una impresión particular
del paso del tiempo: de una
amplitud o profundidad ajena
a nuestra propia experiencia. Y,
como en el caso de la muñeca,
es posible conjeturar toda clase de historias y explicaciones
detrás del estado actual de
cada objeto.

Un precursor involuntario
de esta tendencia en México
es una antología de fotos,
publicada por el Fondo de
Cultura Económica en 1985
y titulada Historia natural de
las cosas. Seleccionadas por
Pablo Ortiz Monasterio, las
imágenes –cada una de un
fotógrafo diferente– muestran exclusivamente espacios
deshabitados, objetos sin
uso, construcciones cuyas
formas se vuelven abstractas,
espacios perturbados por un
momento de caos. La imagen
más inquietante, desde una
perspectiva contemporánea,
debe ser la habitación vacía,
con sus muebles y paredes
cubiertos de agujeros de bala,
que Agustín Víctor Casasola
fotografió en 1913. Titulada
“La decena trágica”, la imagen
hace referencia a la insurrección que derribó la presidencia
de Francisco I. Madero, así

como a la muerte violenta de
éste. No hay cuerpos visibles,
la sangre está reducida a un
gris oscuro sobre las sábanas,
pero la destrucción de la materia a la vista es irreparable,
igual que la de los cuerpos que
murieron en aquel tiempo y
(acaso) la de un futuro que entonces, hace 110 años, parecía
posible para México.
Quienes prefieren imágenes más sensacionales y morbosas, aun con las objeciones
que se les puedan hacer actualmente por su obscenidad
o su cinismo, podrían decir
como excusa que hace falta la
violencia directa para conmover (o al menos para llamar la
atención). Pero los buscadores
de ruinas de nuestro tiempo
van detrás de algo distinto,
incluso si no lo saben. Tienen
antecesores todavía más remotos en el romanticismo: en
poemas como “Ozymandias”

65

[ L A M AT E R I A N O E X I S T E ]
TO B O SO

Hay una impresión particular del
paso del tiempo: de una amplitud o
profundidad ajena a nuestra propia
experiencia.

�[ L A M AT E R I A N O E X I S T E ]
TO B O SO

de Percy Bysshe Shelley (1818),
que en un puñado de versos
puede representar la vanidad
de los seres humanos y las ruinas en que sus obras se convierten, o en pinturas como
el Paisaje con acueducto de
Théodore Géricault (también
de 1818), que vuelve a una ruina medio comida por tallos y
malezas parte de las vistas cotidianas de un pueblo. Varios
artistas de aquel movimiento
(Goethe entre ellos) llegaron
a crear ruinas nuevas, exactamente como las decoraciones
minuciosas que se pueden
encontrar hoy en Instagram o
Tumblr. La evocación se volvía,
como ahora, más importante
que aquello que se evocaba.
Por esta razón las ruinas diminutas, metafóricas como la
que yo fotografié se codean
en internet con imágenes de
la ciudad fantasma de Prípiat
(aún inhabitable después del
accidente nuclear de Chernóbil en 1986) o de malls abandonados en los Estados Unidos.
Tal vez será que –como
se ha puesto de moda decir
en los últimos años– nuestro

tiempo de cambios es de hecho uno de declive, y atestiguar la declinación de lo que
nos rodea es una forma de
reducir la inquietud y el miedo
que tendría que producirnos.
No podemos detener esta catástrofe en cámara lenta, pero
al menos la aprehendemos,
nos la apropiamos, la reducimos a nuestra propia escala
diminuta.
O, hablando de escala, tal
vez será que reconocer esa
pequeñez, la transitoriedad de
las vidas y los esfuerzos humanos, es reconfortante por
sí mismo, en especial cuando
se contempla desde un lugar
seguro y cómodo. Historias
de reinos, países, lugares desaparecidos abundan tanto en
la ficción como en la historiografía.
Estos son los argumentos
a los que me lleva el pensar
en otras ruinas modernas, no
previstas ni deseadas, que por
estos días están apareciendo
en todos lados. La estancia
devastada, con fragmentos de
muebles y charcos de sangre
en el suelo, de una casa en un

kibutz israelí. Los restos de un
edificio bombardeado, reducido a cascajo en la franja de
Gaza. La costera de Acapulco,
arrasada por el huracán más
potente que haya habido jamás en aquel puerto.
Serán otros, mucho después de este tiempo, quienes
puedan decir qué es esta época, qué era esto que estamos
viviendo. Serán otros quienes
pongan nombre a las catástrofes que parecen acumularse
ahora mismo en el mundo
entero y quienes determinen
si pudimos afrontarlas como
era debido. Ahora no podemos
ver con claridad el presente, ni
queremos pensar en el futuro
(porque también estamos con
miedo de que no haya ninguno para la especie humana,
aunque nos sea casi imposible
decirlo o concebirlo siquiera
de manera honesta).
Tal vez, también, lo que
pasa ahora con nuestro afecto
por las ruinas es que nos permite jugar a que ya existimos
en ese otro tiempo: a que la
angustia y la incertidumbre de
éste ya no son las nuestras.

Atestiguar la declinación de lo que
nos rodea es una forma de reducir la
inquietud y el miedo que tendría que
producirnos.

66

�J E S S I CA NIETO

Para Mary

odo comenzó aquella noche cuando, al hacerme
consciente de que estaba
en el sueño, alguien de por ahí
me dijo: esta es tu vida cuando
duermes, este espacio y este
momento realmente ocurren y
seguirán ocurriendo mientras
tú así lo decidas. Tenía 14 o 15
años, y llevaba algunas semanas soñando una historia que
me concernía totalmente. En
ese entonces, el que un ente
onírico me interpelara así, tan
directamente, no me resultó
extraño porque apenas algunos
años atrás había dejado de tener las visiones habituales que
me acompañaron durante toda
mi infancia, las cuales iban y
venían y me resultaban muy cotidianas. Pero debo admitir que,
al principio, sí me sorprendió
que cada noche, al quedarme
dormida, mi otra vida seguía en
el mismo punto donde la había
dejado la noche anterior, y las

personas y situaciones que ahí
experimentaba seguían ahí,
como en mi vida real. Por tres
o cuatro años, mis sueños no
fueron escenarios dispersos en
donde o se me caían los dientes,
o volaba, o andaba por las calles
desnuda, o me encontraba
rodeada de serpientes… En mis
sueños, yo hacía cosas normales
como estar en casa, ir a una
escuela, conocer personas,
enamorarme, inmiscuirme en
conflictos… Incluso, en esa
vida, tuve un hijo, cuyo nombre
no recuerdo, pero recuerdo
la sensación de sostenerlo,
de acariciarlo. Quizás lo que
ocurrió en esa otra vida no
importa mucho ahora, sino
el hecho de haberla vivido.
El hecho de haber tenido esa
posibilidad.
“El sueño cierra el bucle de
un cierto tiempo de nuestra vida
para abrir otro. Es la seña de que
alguna cosa llega. Ni solamente

presagio,
ni
únicamente
expulsión que ha escapado
a las garras de la censura, es
portador de este continuum
de vida en el que es tan difícil
proyectarse”, sostiene la difunta
filósofa y psicoanalista francesa
Anne Dufourmantelle en su libro
Inteligencia del sueño, el cual
he comenzado a leer y me ha
hecho recordar esa época en la
que los sueños eran –supongo
que siguen siendo– vitales para
mí, porque me otorgaban la
posibilidad, no de vivir más, sino
de vivir diferente.
Puede ser, claro, que yo
estuviera muy descontenta
con mi vida real, como Coraline
que huye a otra casa, con otra
madre y otro todo, porque su
vida le resulta sumamente
anodina y sus padres, que
están igual de aburridos, la
ignoran. “Tal vez soñamos con
el solo fin de experimentar
eso: ser un sobreviviente”, dice
67

TO B O SO

T

Acerca de esa otra vida, ese
otro tiempo, ese otro todo, que
son los sueños –y en donde sí,
ahí sí,puedo escribir–

[PLUMAS AL VUELO]

Bottoms
Óleo sobre lienzo
150 x 100 cm
2023

�TO B O SO

[PLUMAS AL VUELO]

Seguramente a todos nos ha pasado
algo así, pero pocos somos los que
reconocemos su relevancia, la forma en la
que estar en el sueño nos trastoca.
Dufourmantelle. Sobrevivir a
la vida, claro, a ir sorteando los
días para llegar a la hora del
sueño y decir: “lo he logrado”.
Pero tampoco me es relevante
enfatizar el por qué yo tenía ese
“escape”. A esta edad, siento
mucha nostalgia por esa época
de mi vida –¿mi otra vida?– en
la que tuve la certeza de que
cada noche algo llegaría y me
cambiaría. Luego uno crece
y eso se pierde. Pienso que
cuando eres pequeña o joven,
se posee cierta sensibilidad que
nos permite acceder a espacios
y momentos que la adultez
nos niega. O más bien, que la
adultez tiene negados. ¿Por qué
cuando crecemos dejamos de
ver esas formas en la oscuridad?
¿Por qué dejan de escucharse
esos sonidos, esas voces que
nos decían…? ¿Qué decían?
Quizás por eso la urgencia de la
escritura. Escribir el sueño, para
fijarlo. Transformarlo, por las
palabras, en otra cosa.
Cuando tuve esos sueños,
comencé a escribir lo que en
ellos vivía. Mi idea era escribir
una novela, así que me era
básico recordar con detalle todo.
En los sueños me mantenía
atenta, memorizaba, no dejaba
de lado ningún cabo suelto.
No quería “completar” con mi
interpretación lúcida y despierta
68

lo que había experimentado
dormida, quería traspasarlo tal
cual. Sostiene Dufourmantelle:
“Las palabras que dicen el
sueño parecen extranjeras
al sueño, pero ellas revelan
al soñador. Contar un sueño
es, en un sentido, soñarlo de
nuevo”. Volver a soñar. Eso era,
exactamente, lo que yo buscaba
a través de la escritura: soñar
otra vez. No solo recrear o
reinterpretar o reconstruir, sino
ser capaz de invocar al sueño, tal
y como el sueño me invocaba a
mí. Porque en ese sueño, yo ya
escribía. En mi vida real, apenas
iba perfilando esa intención,
pero acá ya era. Así, se trataba
de escribir el sueño para soñar
de nuevo que ya escribo. Sí, en
presente, porque no debemos
olvidar que el tiempo en los
sueños es distinto. Todo sucede
todo el tiempo; todo está ahí. Y
esa era, y es, la posibilidad; esa
era, y es también, la certeza. La
gran verdad que habitaba en mi
sueño era la escritura misma de
ese sueño.
Hablar sobre los sueños, así
sin más, como pura experiencia,
puede ser intrascendente. ¿Qué
más da que haya vivido eso?, se
podrá objetar. Lo que creo es
que seguramente a todos nos
ha pasado algo así, pero pocos
somos los que reconocemos su

relevancia, la forma en la que
estar en el sueño nos trastoca.
Pocos lo decimos por su nombre.
Lo normal es decir: soñé esto o
aquello; pero casi nadie admite
haber estado ahí. Estar ahí para
recibir el mensaje que el sueño
nos comunica, un advenimiento:
“Es un presagio, no en el sentido
de la bola de cristal en la que
podríamos leer el alcance de tal
acontecimiento o tal persona en
nuestra vida, sino en el sentido
literal de una anunciación; la
gestación de un mundo por venir
que nosotros ya llevamos y en el
que las premisas nos son dadas
en la enigmática presencia de
nosotros mismos en el sueño”,
dice Dufourmantelle.
Cuando intenté escribir
todo esto, yo era una adolescente. Había muchas cosas que
me daba miedo nombrar, o que
desconocía cómo nombrarlas.
Usé las palabras que tenía a mi
alcance y mi escritura fue muy
limitada. Con el tiempo lo dejé.
Con el tiempo, el sueño terminó.
La posibilidad de volver a soñar,
es decir, la posibilidad de escribir,
quedó ahí. Y me sigo preguntando: ¿Por qué cuando crecemos
dejamos de ver esas formas en
la oscuridad? Algunos, algunas,
resisten. Por eso podemos
encontrar escrituras que nos
transportan y que también nos
transforman. Que nos ofrecen
la posibilidad de vivir diferente.
Ah, la literatura. En mi sueño, la
literatura me era, porque ahí, ahí
sí, podía escribir.

�N

unca he sido entusiasta de merodear
en Barrio Antiguo,
en parte, porque la mayoría
de los establecimientos encajan con la descripción de
antro-bar. Recorrerlo ciertos
días y a ciertas horas implica
caminar por calles pintorescas, sí, pero rodeadas de negocios cerrados que bajaron su
cortina quizá de madrugada.
Sin embargo, si te adentras lo
suficiente encuentras lugares
tremendamente acogedores.
Como escritora y estudiante de letras, soy fan de
los espacios que garanticen
mi tiempo a solas con pluma
y papel en una mano y un café
en la otra, así que ahí estaba,
intentando fantasear lo suficiente para plasmar algo. Me
encanta imaginar escenarios
que para nada existen en la
vida real, pero que por obra del
arte terminan siendo creíbles.
Y como todos aquellos artistas
recién salidos del horno suelo
preguntarme: cuando termine
la carrera, ¿quién me leerá?,
¿mi escritura es digna de ser
leída?, ¿vendrá alguna editorial

a ofrecerme la publicación y
cobertura de los costos de
maquetación y la difusión de
mi libro? Como dije, me gusta
imaginar cosas que no le pasan a cualquiera.
A partir de esos cuestionamientos derivé dos ideas
sobre el estado del arte. La
primera, el arte está sujeto al
potencial de su consumo y el
consumo está sujeto al poder
adquisitivo. La segunda, si
quiero plasmar mi arte en otra
cosa que no sea una libreta
que nadie va a abrir, tendría
que recurrir a lo que en su
momento Eliud Nava definió
como “un pensamiento punk”.
Y es que fue en esos días en
que hacía estas reflexiones
que recibí la invitación de Armas y Letras a escribir a partir
de una lectura del libro Entre lo
instituyente y lo instituido, del
que Nava es autor.
El libro salió en 2020,
como resultado de una exhaustiva investigación sobre
espacios independientes dedicados al consumo, difusión y
exposición de obras realizadas
por artistas emergentes. Dicha

investigación corresponde al
periodo entre 1990 y 2020,
donde se percibe un aparato
cultural asentado en el imaginario de la población.
No es necesario pertenecer al medio por el que se
mueven las artes para hacerse
preguntas como, ¿hacia dónde
va la cultura de nuestro estado?, ¿existe algún sistema
que satisfaga las necesidades
del medio cultural y artístico?, ¿es cierto que el nuestro
es un terreno estéril para un
desarrollo humano a la par del
económico? Si bien el libro no
contiene todas las respuestas,
nos brinda información que
podría encaminarnos a encontrarle sentido al hecho de que
la difusión cultural y artística
en Monterrey difícilmente
brinda las suficientes oportunidades para hacer de nuestro
estado un lugar que se apropie
o cree un sentido de cultura.
Al ser una sociedad consumida en los preceptos del capitalismo, e industrial por sus
grandes fábricas y empresas,
Monterrey ha dejado que el
arte vaya en picada. Debemos

69

C A BA LLER ÍA

EL ARTE BUSCA
ALTERNATIVAS PARA
SU SUPERVIVENCIA

�C A BA LLER ÍA

aproximarnos al pensamiento
colectivo regiomontano para
promover una solución a esta
problemática.
Nava menciona diferentes
factores que fungen como
depresores del desarrollo
artístico en el estado. El alza
de violencia que tuvo lugar
alrededor del año 2006 influyó en el cierre de diversos
negocios, galerías y pequeños
espacios ubicados en Barrio
Antiguo, tales como Buco Art,
establecido por Roció Cárdenas Pacheco a inicios del 2006,
donde se vendían objetos de
autor y de arte. El Triángulo,
que funcionó como un espacio
independiente del año 2009
al 2011 y estuvo a cargo de
Gabriel Garza. En El Triángulo
se realizaron alrededor de seis
exposiciones que podían durar
de dos semanas hasta un mes
con una inauguración y una
clausura.
Este trabajo evidencia
que, aunque se ha demostrado que el arte y las actividades
culturales son una alternativa
para el desarrollo interpersonal de las comunidades, combatiendo de alguna manera las
actitudes que propician la violencia, el gobierno del estado
permitió que se les redujera el
apoyo a los espacios independientes del arte.
Sin embargo, no todo es
color gris, algunos proyectos
dedicados a la difusión y promoción de artistas emergentes,
70

TÍTULO: Entre lo instituyente y lo

instituido. Espacios independientes
de arte en Monterrey
AUTOR: Eliud Nava
EDITORIAL: Patronato de Arte
Contemporáneo / Editorial TRANS,
AÑO: 2020

como Object Not Found, dirigido
por Rubén Gutiérrez se mantienen activos, siendo un ejemplo
de que aun en las peores situaciones, el arte y las humanidades pueden prosperar.
La sociedad acepta, absorbe y consume lo que no
escapa de su imaginario adquirido, o sea que, dentro de
millones de habitantes, más
del ochenta por ciento de
estos realizarán las acciones
que el imaginario capitalista
ha creado para el desarrollo
de su sistema económico. Ya
lo ha dicho Cornelius Castoriadis (en quien Eliud basa
algunas de sus inferencias),
la imaginación es el factor
creador de la realidad. Y este
imaginario que nos construye
día a día se relaciona con el
poder humano de la creación.
Entonces, si se me pregunta,
el imaginario actual puede
hacer dos cosas con respecto
al estado del arte y el afán
de sus artistas: suprimirlos
progresivamente o eludirlos
como en otras ocasiones,
hasta que el mismo arte se

vea en la necesidad de buscar
alternativas para su supervivencia.
Tras repasar el trabajo
de Eliud, me di a la tarea
de contactarlo. Bastó una
búsqueda en internet para
dar con su correo. Y es aquí
donde le agradezco haberme
respondido con rapidez, para
luego organizar una entrevista
donde yo simplemente dejaría
mis preguntas sobre la mesa y
él se encargaría de resolverlas.
¿A qué se refería con espacios independientes? ¿Es
posible que exista un espacio
fuera del imaginario capitalista
que funja como un difusor de
arte y siga teniendo de alguna
manera ganancias para sustentarse a sí mismo? ¿O todos
esos espacios que estaban en
Barrio Antiguo y que se vieron
en la necesidad de cerrar sus
puertas, son una prueba de
que no lo es?
Entonces me explicó que
independiente, autogestivo y
alternativo, pese a lo que la
mayoría de los artistas cree,
no son sinónimos. Es decir,

�institución, se dio a la búsqueda de un espacio que sirviera
para presentarse. El segundo
piso de una escuela de enfermería, deshabitado e inhóspito, funcionó como receptor de
muchas exposiciones.
Para Carlos Limas, Espacio de Alto Riesgo permitía
“un sentido de colaboración,
apoyo, de simplemente ir estableciendo una forma distinta
de integrarse (…) una manera
de ir abriendo espacio y hacerlo comunitario” (Carlos Limas,
entrevistado por Nava, p. 133).
Con esa cita en mente fue
que le pedí a Eliud algún consejo para los artistas que, como
una servidora, están a punto
de salir del mundo académico
o a quienes ya se han recibido
y aún no saben cómo llegar
a la comunidad. De todas las
respuestas que yo esperaba,
la que me dio, me tranquilizó.
“Procúrate a ti misma(o)”. Pudo
haberme dado una respuesta
negativa, esa que muchos
académicos, profesores e incluso instituciones dan a los
artistas emergentes por no
dar la talla, sin embargo, Nava
sugiere que construyamos
plataformas propias.
Para Eliud, la centralización de nuestro país y
de nuestro estado necesita
romperse comenzando por
los individuos que tienen la
capacidad de mover el centro,
dejar de buscar en otros lados
lo que pueden realizar aquí.

¿Qué medios necesitamos
para lograr el éxito con nuestro
arte? Retarnos a nosotros
mismos, pues en cuanto comprendamos que la sociedad
en la que vivimos impone lo
mediático, el consumo, el dinero, en fin, una definición de
éxito sistemático, podremos
deshacernos de todas las limitantes.
El eje rector de un espacio
independiente debe ser esa
cuestión de rebeldía, esa
cuestión de ir a tomar un espacio, de adueñarse de un espacio (…) hablar de lo mal que
esta la situación económica,
política y social; estarle picando con una puntilla al
sistema político, cultural o
como sea, y estarle haciendo ver esos errores. (Damián
Ontiveros, entrevistado por
Eliud Nava, pp. 144-145).

Los espacios alternativos
mueven la centralización y se
posicionan como una disidencia que no busca prescindir de
las instituciones, sino que se
apoya en el trabajo individual
de los artistas para llegar a
ellas. Desde mi perspectiva,
son dispositivos sociales que
tienen el potencial para aportar nuevas formas de cultura a
la constante reconfiguración
de una sociedad formada por
individuos educados en el régimen de lo instituido por los
grupos de poder.
71

C A BA LLER ÍA

uno puede forjarse desde la independencia para liberarse de
agendas o de condiciones para
que otros reciban su trabajo,
pero eso implicaría estar fuera
de la lógica del mercado. Por
otro lado, podríamos ser creadores de un espacio alternativo que comparta vínculos con
el estado actual del mercado y
sea otra opción más accesible
para los artistas emergentes.
Si eres un artista autogestivo,
te permites a ti mismo crear
herramientas parar emerger,
difundir y presentar tu propio
trabajo. Una escalera para llegar a las instituciones y conseguir un currículo más amplio.
De todas las referencias
que Eliud se encarga de presentarnos en su libro, siempre
me ha gustado Espacio de Alto
Riesgo. Resulta algo poético, ya
que incluso en los lugares más
desolados y poco viables para
la inauguración de una galería
se pueden realizar grandes cosas. La voluntad de los artistas,
la necesidad de los ciudadanos
por un lugar que conectara
con sus sentidos y la prevalencia de los valores de apoyo,
integridad y colaboración en
una sociedad sistemática, son
una muestra de que Monterrey
cuenta con un gran potencial
de autogestión artística.
Carlos Limas, desde la
necesidad por difundir su
trabajo, junto con el de otros
becarios de CONARTE que no
contaron con el apoyo de la

�C A BA LLER ÍA

Pienso en Velocidad Crítica
(2000-2007), publicación autogestiva que buscaba estimular
la crítica formal en el circuito
del arte regiomontano; NoAutomático (2008-2020) espacio
independiente de arte dirigido
por el mismo Nava, donde se
presentaban exposiciones de
arte contemporáneo y actividades culturales.
Monterrey es una ciudad
que no necesita cimentarse
en el pasado para decir algo,
al contrario, el arte contemporáneo es un referente de
nuestra identidad cultural,
pues no está sujeto a ninguna
historia, sino que va creando

e innovando constantemente.
Monterrey es un espacio fértil
para la cultura y las artes.
Ahora camino por las calles de Barrio Antiguo y pienso
en las personas que vieron la
oportunidad de exponer su
arte en un pedacito de algún
muro. Me siento en una cafetería donde los libros no están
a altos precios y me permito
leer las sinopsis de cada uno,
pensando que detrás de ese
texto hay algún escritor o escritora que optó por autopublicar su trabajo.
Me gusta pensar que más
artistas están apostando por
sí mismos para formar lugares

de continua recreación social,
apelando siempre por las humanidades y llenando vacíos
que el gobierno ha dejado. Si
revistas como la que comparte
hoy este compendio de dudas
resueltas se están interesando
por las prácticas de los espacios alternativos en Nuevo
León, es porque hay inquietudes en común. Así que, para no
cesar aquí el diálogo, si por casualidad, Eliud Nava, lees esto,
espero, a mi nombre, la copia
de tu libro, esa que me dijiste
que enviarías.
Melanie Berenice
Reyes Vázquez

Ropa tendida
Óleo sobre lienzo
100 x 70 cm
2023

72

�CAMINAR POR LA ACERA DE LA CIUDAD DEL ACERO
la soledad
Y alimentar recuerdos dolorosos
Hasta que todo se consume y lo
único que queda son dos cuerpos
Extraños Ajenos
Que aprenden a completarse y se
convierten en
Adictos
Al silencio en compañía
Juan José González, Guion técnico

E

para video (p. 11)

n mi encuentro con el
libro Los Juanes antagonistas del cuerpo en
diferencia en la ciudad de Monterrey en la década de los ochenta
y noventa, de Rocío Cárdenas
Pacheco, y cuya imagen de
cubierta es una fotografía de
registro del performance Tralalá que realizó en 1994 el artista
Juan José González, se me
ocurrió plantearme qué y cómo
es lo que comunica un cuerpo,
cuando se le puede considerar
más allá del encuadre de una
fotografía.
Si la construcción de la
realidad es netamente social,
canónica, e incluso decimonónica, la figura humana es lo único
visible, tangible, del cuerpo. Lo
cierto es que el aspecto de cada
uno de nosotros se modifica
constantemente en función de
intereses que, con frecuencia,
son contrarios o de poca importancia para la persona.

Esta lectura me ha permitido
dar forma a ciertas inquietudes:
cómo es la convivencia entre el
cuerpo y la persona que lo habita,
que intenta habitarlo bajo un régimen social y político con estándares y estereotipos muy específicos. Cómo se han transformado
ciertos prejuicios en décadas pasadas y cómo podrían perdurar
o no otros veinte o treinta años.
Nos enfrentamos a realidades diversas respecto al género y sus
disidencias. Cuestionamos el presente y sabemos que le antecede
un pasado cuestionable.
En específico, Los Juanes
antagonistas del cuerpo en diferencia…, posibilita una lectura de la homosexualidad frente al progreso industrial que se
vivió en los ochentas y noventas en la ciudad de Monterrey.
Ante el escenario de ser marginado y excluido, el homosexual
es orillado a “colaborar” con
un medio en el que la identidad masculina se asociaba a
las características del trabajador o el obrero ideal, circunstancia que aplicó también a los

empleados de la esfera cultural del arte:
La imposibilidad que tenían
Los Juanes de expresar sus
deseos sexuales mediante el
campo artístico los confrontó
a las prohibiciones explícitas
que nacían de la representación hegemónica del cuerpo
en Monterrey. Entonces estaban limitados en su condición
artística a causa de la imposibilidad de descubrir “otro cuerpo” que no cumpliera con las
normas de conducta impresas
sobre el varón desde los valores empresariales.
Las representaciones hegemónicas del cuerpo que
prevalecen en la sociedad regiomontana a nivel histórico
están ligadas a la figura del
obrero (p. 44).

Es gracias al trabajo de establecer un contexto histórico
que puede sostenerse una parte
importante de la vida de los
creadores que, en dicho tiempo,
fueron censurados e incluso

TÍTULO: Los Juanes antagonistas del cuerpo

en diferencia en la ciudad de Monterrey
en la década de los ochenta y noventa
AUTORA: Rocío Cárdenas Pacheco
EDITORIAL: Tresnubes / Conarte
AÑO: 2021

73

C A BA LLER ÍA

No saben que el secreto es aceptar

�C A BA LLER ÍA

criminalizados. Percibo tres estrategias por parte de Cárdenas
Pacheco: hacer convenir la historia de otra manera, distinta a
la oficial; exponer lo que parece
menos importante; generar
memoria de los lugares en los
que se miró con rechazo a los
cuerpos “diferentes”.
En este libro se construye,
desde la práctica del archivo, una
propuesta sobre cuáles eran los
intereses del trabajo artístico de
Juan Alberto Pérez Ponce y dos
de sus contemporáneos con los
que estuvo en constante diálogo:
Juan Caballero y Juan José González. Muestra, principalmente,
registro fotográfico de performances, espacios intervenidos y
acciones en la calle, obra plástica
y recortes de prensa; guiones
para video y correspondencia.
En sus primeras páginas, el
libro despliega manuscritos y
borradores que registran la presencia de una mente disidente
dentro de un contexto que se
acerca a la visión o mirada de los
otros cuerpos abyectos. Estas
voces nos sitúan en el momento
histórico al que alude el libro,
hacen constar un caminar por la
acera de la ciudad del acero, cual
si se tratase de una ruta de fuego por donde transitan personajes como los Juanes, artistas
y profesores de artes visuales,
performers disidentes que tuvieron que recurrir a otros medios
o espacios para revelar la mirada
profunda de sus distintas pero
similares ópticas.
74

Los Juanes generaron tensio- a nivel internacional, promovines entre el hecho de “ser uno das por el sector empresarial.
mismo” y “actuar un papel”, De este movimiento, Cárdenas
entre la realidad material del Pacheco hace una comparativa
objeto artístico y el campo entre la recepción que no tuvo
expandido de las artes visua- el trabajo de Los Juanes, y sí el
les. [… ] sus prácticas artísticas de Julio Galán, artista abiertamanifestaron sus intereses mente homosexual –radicado
personales dentro de un siste- en Monterrey– que contó con el
ma artístico local que empezó éxito económico y legitimación
a centrarse únicamente en la a nivel internacional:
producción material de los objetos artísticos y no en el pro-

Otra diferencia notoria en la

ceso artístico.

obra de Julio Galán frente a

Este proceso de produc-

las prácticas artísticas realiza-

ción material de los objetos

das por Los Juanes es su inte-

estuvo ligado al resurgimiento

rés en la pintura europea y de

de la pintura durante la década

ámbitos globalizados ligados al

de los ochenta… (p. 49).

mercado del arte norteamericano. En contraparte, Los Jua-

Rocío Cárdenas Pacheco,
en este trabajo, problematiza la
heteronormatividad que hace
del norte un escenario misógino
y hegemónico-patriarcal, para
cuestionar nuestra realidad, que
me parece de particular interés
por lo que hoy experimentamos
los jóvenes ¿Cómo son aceptados o marginados los cuerpos
que no cumplen con este código? ¿Soy suficiente, necesaria,
necesario para habitar más que
un cuerpo, una ciudad que hace
todo masivo, incluso la censura?
El libro se pregunta por la
representación de los cuerpos en la obra de los Juanes,
frente al surgimiento de otras
manifestaciones del arte contemporáneo, como fue el neomexicanismo, tendencia dentro
del arte difundida fuertemente

nes identificaron en sus discursos problemas colectivos,
como los intercambios sexuales homosexuales en espacios
públicos, la censura por parte
de las instituciones religiosas y
el desprecio por su dolor frente
a la epidemia VIH / SIDA (p. 134).

En el capítulo Género y
resistencia, las prácticas de Los
Juanes son consideradas en
relación a otras del contexto
latinoamericano, como son la
de Las Yeguas del Apocalipsis,
en Chile –con Pedro Lemebel
y Francisco Casas Silva– y el
proyecto, Museo Travesti del
Perú, de Giuseppe Campuzano,
frente a las que se trazan, a
profundidad, experiencias de “género y resistencia”, la incidencia
de las “sexualidades en dife-

�pública, la escritura como forma
de autorrepresentación, que dio
señales y dotó de una poética al
espacio de las disidencias; y la
apertura de los espacios políticos y artísticos de la sexualidad
en diferencia, que finalmente dio
la pauta para una nueva crítica de
carácter disruptivo entre el arte
mismo y el arte contemporáneo.
En Los Juanes antagonistas
del cuerpo en diferencia en la ciudad de Monterrey década de los
ochenta y noventa, Rocío Cárdenas Pacheco indaga las circunstancias que propiciaron el que
se descartara el trabajo de estos
tres artistas “de la memoria oficial del arte regiomontano” (p.
23). Plantea una lectura de nues-

tra sociedad y nos aproxima a
manifestaciones artísticas locales, contemporáneas al lenguaje
visual y estética neomexicana, y
que quizá pudiéramos considerar, –por nuestra cercanía con los
Estados Unidos– neofronterizas.
Para la mirada actual, este libro
nos aporta una manera de leer
lo social, los espacios públicos,
el museo, los centros culturales.
Nos ofrece también un antecedente importante, un punto de
partida histórico para propiciar
un diálogo capaz de restituir el
lugar que las manifestaciones
de “los cuerpos en diferencia”
tienen en nuestra sociedad.
Israel Guerra

NO HAY ACTO MÁS ROCKER
QUE SOBREVIVIR A LA GUERRA

C

omo muchas lecturas,
esta la comienzo en el
camión, pero esta vez
por las calles de una ciudad diferente, con personas que aún
no logro reconocer, lo que me
obliga a centrarme en las páginas que sostienen mis manos.
Leo el prólogo de Cártel
de una chica (no) rocker (Oficio,
2021), de Alma Vigil, que termina
con la advertencia de que sus
textos carecen del llamado rigor
periodístico, y pienso: excelente, escritura no mediada por el
formalismo sofocante.
Lugares comunes son con
los que conecto conforme voy
leyendo, la cotidianidad de una

ciudad que conozco bien me
rodea, y la música, que ha sido
parte de mi vida desde que tengo memoria.
La forma en la que Vigil
comienza sus textos es bastante cercana, como si estuviera
hablando con una amiga a la
que le encanta la música pero
que no veía desde hace rato.
Casi al inicio, describe que el
soundtrack de su infancia eran
las Spice Girls, Backstreet Boys
y otras tantas bandas que,
por lo menos una vez en la
vida, todos hemos escuchado.
Después declara: “¿Ver MTV o
Telehit? No, eso era para los
privilegiados con cablevisión”,

otro punto de encuentro más
que me hizo recordar que mi
familia siempre estuvo rodeada
de televisión abierta y de los
discos que a lo largo de su vida
estuvo coleccionando mi papá.
¿Cablevisión? Hasta que estuve
en la prepa, y duramos con él
si acaso un año porque la crisis
económica se iba y regresaba.
Entre bandas locales, suplementos de periódicos nacionales y el deseo por emprender la
carrera de periodismo musical,
Vigil nos enfrenta a una realidad
regiomontana que hasta el día
de hoy sigue abriendo heridas: la
guerra contra el narcotráfico que
declaró Felipe Calderón en 2006.
75

C A BA LLER ÍA

rencia en los espacios políticos
y artísticos”, homoerotismo, lo
“cuir latinoamericano”, el “travestismo y la performatividad
de género”. Con estos elementos, se establece un marco crítico desde el cual dar lectura a
las manifestaciones artísticas de
Juan Alberto Pérez Ponce, Juan
Caballero y Juan José González.
Segmenta además los distintos temas que destacan en
toda la brecha entre la manifestación del arte y la configuración
del ser social en ese contexto
industrial, tales como la politización del arte en Monterrey, que
dio pie a la creación de grupos
artísticos en contra del poder hegemónico de la representación

�C A BA LLER ÍA

“Jamás pensé que secuestrarían, desaparecerían y matarían a amigos solo por salir
a divertirse y que yo escribiría
sobre ello”. Yo, menor que ella,
en ese entonces tampoco
entendía lo que estaba sucediendo, pero la atmósfera se
percibía distinta: ya no podía
salir a jugar con mis amigos
de la calle, ni ir a la tienda sin
compañía, o visitar a familiares
de noche. “Deambular en una
ciudad fantasma después del
éxodo masivo que silenció a las
tierras regias”, escribe.
A mis hermanas menores
les tocaron entre dos y tres
balaceras cuando estaban estudiando la primaria; a mí, lo
peor que llegó a pasarme, fue
que cancelaran el concierto de
mi entonces banda favorita, los
Jonas Brothers, por las amenazas de grupos del narcotráfico.
Vigil, por el contrario, estuvo
presente en muchos de los
acontecimientos violentos que
sucedían en tocadas: “A más
balas menos música”.
El registro es importante
porque así es como no olvidamos, y el ejercicio que logra
Alma Vigil en su Cártel de una
chica (no) rocker me deja casi
sin aliento. La resignificación
de un tiempo en el que ella
deseaba dedicarse a la música
que le gustaba y que, después
de leerse a sí misma, enriquece
esas experiencias con los paralelismos que en la sociedad
regiomontana vivimos durante
76

aquel sexenio tan devastador,
que no solo nos arrebató música, suplementos, periódicos,
cine y otra tanta infinidad de artes, sino que también nos dejó
la herida abierta de todos los
muertos que nunca pudieron
tener justicia.
Así como escribe Vigil en
una de sus enriquecedoras notas al pie de página, fueron tiempos violentos, pero unos que
no podrían ni haberse colado
en la imaginación de Tarantino:
el huracán Alex, los asesinatos
de Jorge y Javier en el Tec, las
actividades en el Río Santa Catarina, el rock, las drogas, la vida
de noche y todo lo demás que,
entre 2006 y 2012, fue dejando
una ciudad fantasma.
“Paralelismos en mi mente: yo tomando cheve hasta
morir en un concierto con olor
a espíritu adolescente; en otra
dimensión, dos chicos de mi
edad morían asesinados en su
escuela a manos de quien debía
protegerlos. Creería que hay
99.9 por ciento más probabilidades de peligro en el antro en
el que andaba que en una uni-

versidad. ¿Por qué Jorge y Javier
murieron y yo seguía viva? Era
un dado al aire”, reflexiona.
Alma Vigil no solo recopila su trabajo como cronista
musical, sino que logra transportarnos a tiempos que tal
vez empezamos a olvidar con
el propósito de reconstruir lo
perdido, pero son tiempos que,
queramos o no, están marcados
en la piel de la comunidad.
Leer a Vigil no solo me
removió escombros que terminaron por dar a luz recuerdos
ya casi olvidados, sino que
también me hizo cuestionar las
propias ganas de rehusarme a
vivir y crecer en tierras regias:
¿aquellos hechos que se suscitaron durante seis años, habrán
sido el génesis que me provocó
empacar y huir a la primera
oportunidad que tuve? Tal vez
las prohibiciones, las preocupaciones y la tristeza, terminaron por ser palabras que se
incrustaron como balas en mi
imaginario cada vez que alguien
habla de Monterrey.
Gabs Reyes Trejo

TÍTULO: Cártel de una chica (no) rocker
AUTORA: Alma Vigil
EDITA: Oficio
AÑO: 2021

�Isidro
Óleo sobre lienzo
70 x 70 cm
2022

�ANGEL CAMMEN. (Nuevo León, 1997). Estudió Li-

cenciatura en Artes Visuales en la UANL. Ganó
el primer lugar en pintura (2019, 2021) y dibujo
(2020) en el Certamen de las Artes de dicha
institución. Ha participado en exposiciones
colectivas y fue seleccionado en la primera
edición de ‘‘ARTFACT, Convocatoria para la
producción de arte visual’’ 2023-2024.

COLABORAN:

MELISSA GARCÍA AGUIRRE. Artista visual, escritora,

arteterapeuta interespecie y divulgadora científica. Ha presentado su trabajo dentro y fuera
de México en diversas plataformas artísticas y
científicas. Actualmente colabora con La Perrera,
espacio indefendiente y pertenece a la Red Internacional de Científicas Planetarias GeoLatinas.
VICTORIA MARÍN FALLAS. Es filóloga clásica. Estudia

Filosofía y la Maestría en Literatura Clásica en
la Universidad de Costa Rica. Actualmente trabaja para el IIP de la misma institución. Ganó el
XIV Concurso de Escritura Creativa en Lenguas
Extranjeras (UCR) en la categoría de poesía en
lengua portuguesa. En 2022 publicó su primer
poemario La Edad de Hierro (Medusa Editores).

de poetas mexicanas (1989-1999) (Los Libros del
Perro, 2020); así como las revistas: “Fractal” de
San Diego Poetry Annual, Periódico de Poesía,
Punto de Partida, entre otras. Fue becaria del
PECDA BCS con el proyecto Impropias.
MARIANA MARTÍNEZ GARCÍA. (Ciudad de México, 1990).

Estudió Bibliotecología en la FFyL de la UNAM y
Pintura y otras técnicas en la Academia de San
Carlos. Es ilustradora botánica, experimenta a
través de la escritura, fotografía y collage.
JONATHAN PÉREZ JUÁREZ. (Tijuana, 1999). Periodis-

ta. Licenciado en Literatura de Hispanoamérica
por la UABC. Cursó el diplomado de Escritura
Creativa y Crítica Literaria de la UNAM. Colaboró en las revistas Punto de Partida, Penumbria,
Gramanimia, Hipérbole Frontera y en Neotraba.
RAÚL RODRÍGUEZ VALENZUELA. (Tijuana, 2001). Estu-

diante de Artes Plásticas en la UABC. Participó
en la exposición “El Arte de la Sexualidad”, de la
Facultad de Artes UABC. Su obra fue seleccionada
en la XXIV Bienal Plástica de Baja California 2023.
DONNOVAN YERENA. De Morelia, capital del estado

MICHELLE PÉREZ-LOBO. Escribe poesía y hace con

ella experimentos visuales. En 2018 publicó Lo
que perdimos y otros poemas (Aquelarre Editoras) y montó su exposición “Un texto es un
lienzo es un texto” en la Universidad del Claustro de Sor Juana. En 2019 obtuvo una beca del
Programa Jóvenes Creadores del FONCA en
poesía, y fue mención honorífica en la residencia de escritura Casa Octavia-Dharma Books
2022. Es editora en Ediciones Era.
ELIZABETH C. LARA. (La Paz, 1992). Es egresada

de la Licenciatura en Lengua y Literatura de la
UABCS y los diplomados en Creación Literaria
y Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas
del INBAL. Participó en las antologías: Selfie
Poética (Los Pinos, 2020) y Novísimas. Reunión
78

de los pescadores. Estudiante de Letras Hispánicas fuera del agua. Formó parte de la segunda
generación del Centro de Creación Literaria de
la Casa del Libro de la UANL. Primer lugar en el
Certamen de Literatura Joven Universitaria UANL
con un cuento sobre añoranza y té. Es autor de
Los peces que jamás serán pescados (UANL, 2023).
PATRICIO S. ALEJANDRO. (Monterrey, Nuevo León,

1995). Poeta, narrador e investigador. Licenciado
en Letras Hispánicas y Maestro en Artes Visuales por la UANL. Ha recibido reconocimientos
en poesía y cuento, además de múltiples becas
enfocadas en creación literaria e investigación.
ÓSCAR DAVID LÓPEZ. (Monterrey, 1982). Escritor

y artista multidisciplinario. Como narrador y

�poeta, ha recibido diversos premios nacionales e internacionales. Autor de Cancer Queen
(2019), Mapping (2015), Farmacotopía (2014),
Kitsch de cuarzo (2012), Roma (2009), Perro semihundido (2008), Gangbang (2007) y Nostalgia
del lodo (2005). Junto a RZKXPX es coautor del
EP “The Gangbang Show” (2008). De 2013 a 2017
escribió la columna “Gracias por su preferencia
sexual” en la revista Vice.

ciones humanas de lo que la rodea, por medio
de técnicas tradicionales, digitales y mixtas.

ÁNGEL HERNÁNDEZ CANDELARIA. (Monterrey, 1997).

ALBERTO CHIMAL. (1970). Escritor, practicante y

Poeta y tarotista, licenciadx en Letras Hispánicas
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, exbecarix del Centro de Creación Literaria Universitaria de la misma institución en su edición 2021.

estudioso de la escritura digital. CNN México
incluyó su cuenta de Twitter en una lista de
las 140 mejores del país. Mantiene el sitio web:
www.lashistorias. com.mx

ERICK VÁZQUEZ. (Monterrey, 1977). En el 2000 reci-

JESSICA NIETO. (Monterrey, 1982). Editora, ensayista

bió una beca del Centro de Escritores de Nuevo
León. En el 2002 recibió el Premio Nacional de
Literatura para la Crítica de Artes Plásticas Luis
Cardoza y Aragón. Gestor y coordinador del Primer Diplomado de Crítica de Arte de la UANL
en 2016. Ha publicado en catálogos de arte contemporáneo y en diversas revistas como Tierra
Adentro, Luvina, Art Nexus, Crítica y Replicante.
En el 2009 publicó La naturaleza de la memoria
en el Fondo Editorial Tierra Adentro.

y aspirante a calígrafa. Fue becaria del Centro de
Escritores de Nuevo León en 2010. Ha publicado
el libro Metal de la voz. Ensayos en torno a la
escritura literaria (Ediciones Intempestivas, 2011).

CAMILA IZAGUIRRE. (Monterrey, 2000). Licenciada

ISRAEL GUERRA. (Paracho, 1997). Es actor, poeta y

en Artes por la UDEM. Ha expuesto en las galerías Peana, Castilla / Klyuyeva y Centro Cultural
Plaza Fátima. Participó en el programa Artista
Manifiesto para creadores emergentes. En 2021
colaboró en el espacio independiente Arte Sideral y, desde 2022, en la plataforma Onda MX. Es
responsable del Centro de las Artes en la UDEM.

formador de escritores jóvenes. Licenciado en Letras Hispánicas, y Diplomado en Arte Dramático,
ambos por la UANL. Es autor de Un paria perseguido (El Parlamento de las Aves, 2020). Ha participado en distintos congresos de estudios literarios
y lingüísticos, y publicado en revistas de difusión
literaria e interés social de México y Sudamérica.

LILIANA MAYTE ROCHA RAMÍREZ. Artista mexicana

GABS REYES TREJO. Egresadx de la Licenciatura

nacida en Guadalupe, Nuevo León. Técnica en
Diseño y Comunicación, actualmente estudia
Artes Visuales en la UANL. Practica diversos
rincones de creación para la expresión de su
entendimiento por la vida y gusto por las emo-

de Letras Hispánicas de la UANL. No binarix y
orgullosx perteneciente de la comunidad cuir.
Escritorx nunca conforme y siempre en construcción. No sabe qué quiere de su vida, pero
en algún momento lo descubrirá.

EDUARDO ANTONIO PARRA. (León, 1965). Narrador y

MELANIE BERENICE REYES VÁZQUEZ. (Monterrey,

2000). Estudia la Licenciatura de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Cuenta con dos antologías de cuentos
como proyectos académicos.

79

COLABORAN:

ensayista. Por el relato breve “Nadie los vio salir” ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000.
Fue becario de la John Simon Guggenheim
Memorial Foundation en 2001. Su libro más
reciente es Laberinto (2019).

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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