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                  <text>�D.R. 2024 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 4, No. 8, jullio-diciembre
2024, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 15 de julio de 2024.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Dossier titulado Filosofía chicana: surgimiento, alcances y propuestas,
coordinado por : Mayra Jocelin Martínez Martínez.
Autores
Noé Carrillo Márquez
Carolina Aguilar Román
Mayra Jocelin Martínez Martínez
Reynaldo de los Reyes Patiño
Raúl Reyes Camargo
Jonathan Gutiérrez Hibler
Alfredo Pizano Ferreira
Gabriel Martínez Villarreal
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés
Paula Beatriz Pinales Caballero
Valeria Aimé Dávila Garza
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P r e s e n ta c i ó n

Dossier
Filosofía chicana: surgimiento, alcances
y propuestas
Presentación
Mayra Jocelin Martínez Martínez
Coordinadora
Universidad Autónoma de Nuevo León

La filosofía, como disciplina académica, se caracteriza por
ser un espacio dedicado al diálogo, a la reflexión, a la apertura a nuevas ideas y, especialmente, a la aceptación del
disenso. Sin embargo, cuando la filosofía se ejerce como
una forma de poder—ya sea epistémico, ético o político—
surgen “centros” que tienden a excluir aquello que escapa
del canon establecido, empujándolo hacia los límites y los
márgenes. Desde mediados del siglo XX, las comunidades
chicanas en los Estados Unidos han organizado una serie
de movimientos sociales con el objetivo de visibilizar la
falta de acceso a oportunidades laborales, educativas y de
servicios sociales que enfrentaban. Estos movimientos dieron origen a proyectos artísticos, literarios y filosóficos que
reclamaron un espacio en la academia norteamericana. El
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
1
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2023, pp. 1-2

�Filosofía chicana: surgimiento,
alcances y propuestas

propósito de “Filosofía Chicana: Surgimiento, Alcances y
Propuestas” es reconocer y valorar la producción filosófica
de los y las filósofas chicanas desde la perspectiva de sus
procesos identitarios y sus luchas y movimientos sociales,
así como hacer explícito el compromiso de recuperar y fortalecer el diálogo entre las ideas filosóficas de ambos lados
del Río Bravo.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 1-2

2

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Violencia epistémica y producción literaria chicana:
escribir desde las comisuras
Epistemic violence and chicana literary production:
writting from the corners
Violence épistémique et production littéraire chicana:
écrire depuis les commissures
Noé Carrillo Márquez
https://orcid.org/0009-0003-3693-7583
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Carrillo Márquez, Noé. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-89
Recepción: 14-02-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: noe.carrillo.84@hotmail.com

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana: escribir desde las
comisuras
Epistemic violence and chicana literary
production: writting from the corners
Violence épistémique et production littéraire
chicana: écrire depuis les commissures
Noé Carrillo Márquez1
Resumen: Escribir literatura no es una acción neutral y
democrática a la cual toda persona tiene acceso, conocimiento y las
condiciones materiales para tal. Los textos tampoco se distribuyen
democráticamente, pues están insertos en lógicas de poder que
están relacionadas con jerarquías lingüísticas, literarias, teóricas y
editoriales. En este trabajo se esbozan las circunstancias adversas
que la comunidad chicana enfrenta para hacerse de una voz dentro
de las letras tanto en México como en Estados Unidos: la asunción
del spanglish como inferior, sus textos como carentes de calidad
estética y el eurocentrismo de la crítica sobre las letras chicanas.
Como ejemplos, se abordarán el rechazo de Gloria Anzaldúa a un
programa doctoral y cómo Harold Bloom arremetió contra The
House on Mango Street de Sandra Cisneros.
1
Universidad Nacional Autónoma de México, Cd. de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2023, pp. 3-27

3

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Palabras clave: Literatura chicana, violencia epistémica,
spanglish, Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Abstract: Writing literature is not a neutral and democratic
action to which everyone has access, knowledge and the material
conditions to do so. Nor are texts distributed democratically, as
they are embedded in logics of power that are related to linguistic,
literary, theoretical and editorial hierarchies. This paper outlines
the adverse circumstances that the Chicano community faces
in gaining a voice in the literary world in both Mexico and the
United States: the assumption of Spanglish as inferior, their texts
as lacking in aesthetic quality, and the Eurocentrism of criticism
of Chicano literature. To exemplify this, the cases of Gloria
Anzaldúa being rejected by a PhD program and of Harold Bloom
disparaging The House on Mango Street by Sandra Cisneros will
be analyzed.
Key words: Chicana literature, epistemic violence, spanglish,
Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Résumé: Écrire de la littérature n›est pas une action neutre et
démocratique à laquelle toute personne a accès, connaissance et
conditions matérielles requises. Les textes ne sont pas non plus
distribués de manière démocratique, car ils sont insérés dans des
logiques de pouvoir qui sont liées à des hiérarchies linguistiques,
littéraires, théoriques et éditoriales. Ce travail décrit les
circonstances adverses auxquelles la communauté chicana fait
face pour se faire entendre dans la littérature tant au Mexique
qu›aux États-Unis : l›assomption que le spanglish est inférieur, la
perception de ses textes comme manquant de qualité esthétique
et l’eurocentrisme de la critique vers la littérature chicana. À
titre d’exemple, le rejet de Gloria Anzaldúa à un programme de
doctorat et la manière dont Harold Bloom a attaqué The House
on Mango Street de Sandra Cisneros seront abordés.
Mots-clés: littérature chicana, violence épistémique, spanglish,
Gloria Anzaldúa, Harold Bloom, Sandra Cisneros.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Introducción
La existencia de la comunidad chicana ha estado enmarcada
por circunstancias adversas desde su nacimiento oficial
en 1848 con una anexión política forzada que marcó el
comienzo de una serie de injusticias, como la discriminación
(por ejemplo, el caso de los Zoot suit de Sleepy Lagoon). Su
estar-ahí en el mundo, desde entonces, ha estado atravesado
por dinámicas de poder que emanan de las distintas jerarquías
ya instauradas en términos de espacios geográficos, prácticas
lingüísticas e interacciones culturales., debido a su estancia
periférica (Mignolo, 2000). Esta condición liminal los
ha relegado a las orillas de la política, la economía y la
sociedad; es decir, al no pertenecer totalmente a lo mexicano
o a lo estadounidense, los chicanos han vivido a lo largo de
dos siglos en un ostracismo por partida doble, pues EEUU
los discrimina (Paz, 2006) y México también (Villanueva,
1985). La pensadora chicana Gloria Anzaldúa dilucidó que
la comunidad chicana no atraviesa la frontera, sino que vive
en la frontera, en un espacio de indeterminación (2012), y
desde ahí han cobrado agencia para formarse una voz que
sigue resistiendo los embates provenientes del establishment.
Si se intentara englobar todas sus problemáticas
bajo un mismo lente crítico, se podrían cristalizar en la
conquista de lo chicano como receptáculo ontológico de
su quehacer como comunidad. Por ejemplo, tras el Tratado
de Guadalupe-Hidalgo, no se habló de chicanos, sino
de mexicanos que políticamente fueron adscritos como
ciudadanos estadounidenses; incluso hoy, en los medios
de comunicación no se les llama chicanos, sino que, por
economía discursiva, se les refiere como latinos. A partir
del siglo XIX, todo su ser y hacer está sujeto al vaivén entre
lo mexicano y lo estadounidense: lo político, el lenguaje, lo
económico, la cultura y su arte. En su travesía por acuñar
la etiqueta de lo chicano, la literatura ha sido una de las
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
5
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

conquistas más tardías, ya que no sólo se trata de producción
estética como cualquier otra forma de arte, sino que se
cimenta sobre una plataforma igualmente problemática
entre lo mexicano y lo estadounidense: el spanglish.
Debido a este doble encorsetamiento (arte y lengua),
la literatura producida por chicanos es un gran espacio para
descubrir y repensar el desdibujamiento de lo chicano, no sólo
al interior de la mancha textual, sino también en el exterior,
como lo paraliterario. Con el objetivo de abordar este tema,
el presente trabajo se centrará en tres instancias críticas de
la literatura chicana: el lenguaje natural, el reconocimiento
institucional y la autonomía literaria. Para tal, se tomará
como herramienta crítica el concepto de violencia epistémica
de Gayatri Spivak, el cual se explicará a continuación.
Violencia epistémica
En su texto, ¿Puede hablar el subalterno?, Spivak critica
la supuesta agencia del Otro y acuña un nuevo término
para referirse a las personas sin voz propia: los subalternos.
El término subalterno tiene varias acepciones y matices,
pero debe entenderse de acuerdo con las siguientes
connotaciones: a) grupos heterogéneos que no forman parte
de la élite o de las clases dominantes, b) lugar en el que
las líneas de movilidad social no permiten la formación
de una base para una acción reconocible, c) una posición
sin identidad, d) no hay alguien que pueda decir en ningún
lenguaje que es un subalterno, e) ese espacio donde no
tienen ningún contacto con la lógica del capitalismo o del
socialismo, f) no debe confundirse con el trabajo marginal,
las mujeres, los proletarios, los colonizados, el objeto de la
etnografía, los emigrantes o los refugiados políticos2.
2
Gayatri Spivak, ¿Pueden hablar los subalternos? (Barcelona: MAC-BA,
2009), 72–73.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
6
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Con respecto a la agencia del subalterno, cuando
Spivak lanza la pregunta retórica sobre si le es posible al
subalterno hablar, no se refiere exclusiva y literalmente a la
capacidad física de hablar, sino a ser escuchado, reconocido
y comprendido; asimismo, se refiere a no tener capacidad
de actuar, sino jugar un papel pasivo donde se sufren las
acciones de los otros; y, finalmente, a ser capaz de completar
un acto de habla3. La resolución a este cuestionamiento
es negativa, pues el subalterno carece de una plataforma
propia de enunciación.
Con base en lo anterior, si el subalterno no posee
un espacio propio de enunciación y carece de los medios
materiales para hacerse escuchar y reconocer, entonces
¿cómo se comunica? No lo hace, sino que otros lo hacen
en lugar del subalterno, otros hablan por él y otros lo
representan. A esta representación no ética Spivak le asigna
el nombre de violencia epistémica. A continuación se verá
cómo el chicano es víctima de este fenómeno en su relación
con la escritura literaria.
Spanglish, ¿es pan gris?
El problema de reconocimiento que sufre la literatura
chicana no sólo proviene del origen etno-socio-económicocultural de sus autores, sino también del medio lingüístico
que utilizan para dicha tarea, a saber, el spanglish. Mucho
se ha debatido sobre el fenotipo lingüístico del spanglish
(Fagan, 2013; Saulny, 2011). Las primeras concepciones,
que se pueden encontrar en diccionarios de principios del
siglo XX (Lipski, 2004), son de carácter peyorativo, pues
consideran que el spanglish es una contaminación entre el
español y el inglés; también está la concepción de que existe
3
Spivak, 72–73.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

dicha mezcla lingüística porque los hablantes no tienen la
capacidad de dominar ninguno de los lenguajes naturales
involucrados; asimismo, se percibe el spanglish como una
amenaza contra la pureza tanto del inglés como del español.
Después vendrán los intentos por enarbolar el
spanglish como una lengua de una comunidad compuesta
por millones que la usan a diario, pero dicho intento por
enaltecer su status se verá confrontado con la afirmación
de que no es una lengua, sino una práctica (García-Molins,
2015). Y, más recientemente, han surgido voces que abogan
por no llamarlo spanglish, sino español estadounidense,
con la intención de insertarlo dentro del gran paraguas
del español, como si se tratara del español mexicano, del
español colombiano y demás (Betti, 2016; Moreno, 2022).
Por supuesto, que contra esta postura ha existido desde
hace varias décadas el movimiento English Only que
pretende erradicarlo y asimilarlo al inglés. Son muchos los
actores que han protagonizado algún papel en el escenario
del spanglish, pero, paradójicamente, quienes lo hablan son
quienes menos han tenido protagonismo en estos debates.
Como se ve, se requiere mucha tinta para abordar el
fenotipo del spanglish y quizá es un poco innecesario hacer
un recuento detallado de tal. En cambio, lo que sí interesa
rescatar para este trabajo es su genealogía genotípica.
Después de la muerte del latín como lingua franca en la
Edad Media, se erigen un puñado de lenguas romances
durante la Edad Moderna y que continúan durante la Edad
Contemporánea:
national languages linked to modern European
nations and colonialism (English, French, German)
after the eighteenth century persist as the main
languages of culture of scholarship; knowledge
and forms of knowledge are [articulated,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

packaged, transmitted and] exported like any other
commodity4.

Cuatro países y tres lenguas se erigen como los
estándares del mundo mientras que el resto de naciones
y lenguas se perciben como inferiores y con la tarea de
imitar a los estados desarrollados. Hablar de estos países,
es hablar del comienzo del Estado-nación moderno, es
decir, liberal; con lo cual viene acompañado de la avanzada
en el campo de la filosofía política con su economía
liberal, sistema político democrático y redondeamiento
de diferentes adscripciones cristianas. En pocas palabras,
Inglaterra, Francia y (hoy) Alemania vienen pujando una
conformación política, económica y social que se cristaliza
en el sistema capitalista que termina por enterrar mucho de
lo que fue la Edad Media. Así, este nuevo modo de ser en
el mundo viene de la mano de estos países, por lo que todo
de ellos se vuelve punta de lanza para el resto del planeta
occidental, siendo sus lenguas una propiedad fundamental
para acceder a sus conocimientos.
Como consecuencia, comienzan a surgir las academias
de lengua y los diccionarios en estos países hacia el siglo
XVIII. Por ejemplo, en el caso inglés y español, que son los
que nos interesan, Samuel Johnson crea su Dictionary of the
English Language en 1755 y no es gratuito que lo dedica a
las autoridades aristócratas de Inglaterra. Con el tiempo, y
gracias a sus injerencias políticas en el mundo, el siglo XX
verá el encumbramiento del inglés como la lingua franca
tanto de Occidente como de Oriente, la cual persiste como
tal hasta hoy. Gracias a esto, el desarrollo y la importancia
de la enseñanza del inglés globalmente ha cobrado un brío
4
Walter D. Mignolo, “Bilanguaging Love: Thinking in between Languages”, en Local Histories/Global Designs: Coloniality, Subaltern Knowledges, and
Border Thinking (Nueva Jersey: Princeton University Press, 2000), 262–63.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

como no se había visto en la historia de la humanidad.
Las certificaciones de Cambridge, los exámenes TOEFL y
IELTS, y las escuelas bilingües dan muestra de estar ante
un nuevo tipo de analfabetismo que se busca evitar, pues
quien no sepa inglés no tendrá acceso al conocimiento más
reciente de cualquier área de conocimiento.
Por otro lado, con respecto al español, el año 1492
se considera el annus mirabilis de España por atestiguar
varios eventos de suma importancia. Al mismo tiempo que
se están desterrando a la comunidad judía de España, al
otro lado del Atlántico Cristóbal Colón arriba al continente
americano. Esto consolida el poderío español, pues la
colonización de América le representa posicionamiento
geopolítico, riquezas en metales precioso y adeptos por
decenas de miles. En su expansión, el español se convierte
en el primer idioma europeo que se habla en lo que
hoy es Estados Unidos de América. Con respecto a las
consecuencias del arribo americano, huelga mencionar
las repercusiones, en especial para el apuntalamiento del
capitalismo y la cristalización de la modernidad.
Igualmente importante fue la consolidación del idioma
del imperio español. También en 1492, Antonio de Nebrija
publicó dos obras de enorme envergadura; por un lado, surge
la primera compilación de la gramática española, titulada
Gramática de la lengua castellana y, en segundo lugar,
aparece su Diccionario latino/español. De la mano de un
imperio que ostenta unificar territorios viene la necesidad de
unificar también la religión y, sobre todo, la lengua; he aquí
la importancia de reglamentar e institucionalizar el español,
pues se construyen las bases lingüísticas sobre las cuales unas
décadas después será conocido en la historia como el Siglo
de Oro español por su gran producción literaria en español.
Finalmente, hacia 1713 se funda la famosa Real Academia
Española de la Lengua Castellana.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Como se ve, el inglés y el español se erigieron como
idiomas imperiales y hegemónicos. Hacia comienzos
del siglo XIX, se encontraron cara a cara en el norte del
continente americano. La confluencia interlingüística
comenzó entre la Compra de Luisiana en 1803 y el Tratado
de Guadalupe-Hidalgo en 1848, cuando los estadounidenses
bajaron a la zona que hoy se conoce como el sureste de
los Estados Unidos y tuvieron contacto con los habitantes
oriundos del lugar: familias y comunidades conformadas
por mexicanos. De este contacto, más agreste que
sociable, nace el spanglish5. El spanglish, al ser producto
de dos lenguas de abolengo, puesto que acompañaron sus
respectivos imperios, cimentaron literaturas canónicas, les
crearon academias de lengua y fundaron diccionarios, le
fueron concedidas expectativas muy altas, pues
Cada generación viva reconoce una obligación
hacia la generación anterior. Hay la convicción
de que la estirpe existe únicamente gracias a los
sacrificios y logros de los antepasados. Y éstos hay
que pagárselos con sacrificios y logros propios: se
reconoce una deuda que aumenta sin cesar. (…)
Para los antiguos no existe lo gratuito. Se paga con
sacrificios: templos, fiestas, respeto, obediencia6.

Sin embargo, el spanglish representó un fracaso para el
español y para el inglés porque no acompañó a ningún imperio,
ya que es una lengua no de conquistadores, sino de migrantes
colonizados; del spanglish no se han escrito diccionarios
robustos para urdir por sus sinuosas connotaciones bilingües;
5
Noé Carrillo, “¿Cómo resiste el Spanglish?”, en Fuego en construcción:
Resistencia política en las artes (CDMX: UNAM-IIF, 2020), http://www.librosoa.
unam.mx/handle/123456789/166.
6
Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, Nietzsche III (Madrid:
Gredos, 2011), 130–31.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

aún no se ha fundado ninguna academia en su honor y
tampoco han sido parte de alguna magnum opus hasta el
momento. De tal modo que el spanglish se ha tornado en un
deudor, en la lógica nietzscheana del sentimiento de culpa,
entre los contemporáneos y sus antepasados.
Por este motivo, el spanglish ha sido catalogado de
muchas maneras. El Oxford English Dictionary dice que
es un inglés contaminado por el español, los intelectuales
alienados dicen que es una especie de parche interlingüístico
producto del no dominio de ninguna lengua (imperial y
hegemónica); otros dicen que no es una lengua sino una
práctica, también los hay quienes dicen que no es un choque
sino un encuentro entre dos lenguas, y así ad infinitum. No
obstante, hay una constante que resalta entre todas ellas:
considerarla una lengua inferior. Anzaldúa la concibe como
una lengua bastarda porque proviene de haber mancillado
violentamente a la madre (2012). Toda la carga semántica
que conlleva tal descripción recae en el hecho de existir
pero sin honor, pues ha decepcionado a sus padres al no
pagar su deuda heredada.
De aquí surge el desprecio al spanglish por parte de
ambos padres lingüísticos, y este desprecio trasmina a los
padres estatales. En Estados Unidos el spanglish es mal
visto y en México es mal visto también. En ninguno de los
dos países hegemónicos, lingüísticamente hablando, se le
otorga un espacio o reconocimiento al spanglish, por lo
que lo han relegado a una subalternidad lingüística que ha
abonado a la subalternidad literaria.
Literatura chicana
La comunidad chicana tiene alrededor de dos siglos de
existencia y su andamiaje literario ha sido tumultuoso. Estas
producciones incipientes se encuentran principalmente
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
12
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

en periódicos de hoy Texas, Nuevo México, Arizona y
California, por ejemplo El crepúsculo de la libertad, entre
cuyos escritores están Juan B. Hijar y Haro, J. M. Vigil y
X.X.X. (a quien Doris Meyer identifica como Luis Tafoya).
La producción literaria de este primer siglo de vida es casi
inexistente por varias razones. Es a partir del siglo XX
cuando la producción literaria cobra auge. Desde la década
de 1950, con …Y no se lo tragó la tierra de Tomás Rivera,
los textos chicanos toman escena cuando giran hacia la
lengua inglesa y permean más rápidamente en el mercado
anglo. Sin embargo, que existieran y escribieran no fue
suficiente para ser reconocidos. Como evidencia, expongo
los siguientes dos ejemplos: la postulación al doctorado por
parte de Gloria Anzaldúa y la crítica de Harold Bloom a
The House on Mango Street de Sandra Cisneros.
Gloria Anzaldúa es una de las teóricas chicanas más
ilustres de la comunidad hispanounidense y, sin embargo,
ella misma fue víctima del escarnio académico cuando se
postuló para el doctorado en Estados Unidos en la década
de 1970: “she then applied and was accepted to the doctoral
program at UT Austin, but she grew increasingly frustrated
because the program wouldn’t allow her to pursue chicana
literature as a legitimate subject of study”7. El comité de
selección de la universidad no reconoció la literatura
chicana como literatura, por tanto, el proyecto no estaba
a la altura del PhD, lo cual recuerda al caso de Miguel
León Portilla a mediados del siglo XX cuando presentó
su proyecto sobre filosofía mexicana para el doctorado en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y también
fue rechazado porque el comité no reconoció que las
comunidades precolombinas “hicieran” filosofía. El caso
7
Norma Cantú y Aída Hurtado, “Living in the Borderlands: The Life of
Gloria Anzaldúa”, en Borderlands/La Frontera: The New Mestiza (San Francisco:
Aunt Lute, 2012), 4.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
13
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

de Anzaldúa es relevante porque evidencia sin tapujos la
posición subalterna de la subjetividad chicana en el ámbito
literario en Estados Unidos. Y si esto le pasó a una de las
mejores plumas chicanas, podemos intuir verosímilmente a
cuántas personas chicanas se les negó el acceso a espacios
literarios por ser y escribir chicanamente.
El segundo ejemplo también es de alto calibre. Si
Anzaldúa es la figura más visible en el campo teórico, en
el campo literario se encuentra la chicana Sandra Cisneros,
autora de The House on Mango Street, uno de los libros
más canónicos de la literatura chicana hasta hoy. Su texto
sufrió varios atropellos en sus inicios, por el momento sólo
rescataré uno en particular porque involucra a un gigante
de la crítica literaria inglesa: Harold Bloom. El crítico de
Harvard sacó una serie de libros que fungían como fomento
crítico sobre textos literarios, de entre los cuales (quizá
obligadamente) se encuentra el texto de Cisneros. Intriga
saber qué opina el máximo crítico estadounidense sobre la
máxima escritora chicana; a saber, lo siguiente: “Rereading
The House on Mango Street, some years after first
encountering this book by Sandra Cisneros, is not for me a
literary experience. What matters about this series of linked
narratives is social testimony.”8. El libro de Cisneros data
de 1984, pero la crítica de Bloom es de 2010. Bloom admite
sin ornato que el texto literario de Cisneros no es literatura. A
pesar de los múltiples reconocimientos y canonicidad que el
libro ha logrado, el crítico estadounidense sigue mostrando
al desnudo la opresión hacia los subalternos chicanos. Si en
el caso de Anzaldúa no se le reconoció la escritura como
derecho de aparición, a Cisneros, tres décadas después, sí
se le reconoce una escritura, pero no una escritura literaria.
8
Harold Bloom, “Introduction”, en Bloom’s Guides: Comprehensive Research &amp; Study Guides: Sandra Cisneros’s The House on Mango Street (Nueva
York: Bloom’s Literary Criticism, 2010), 7.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

El caso no termina ahí. En su misma guía, Bloom
proporciona una herramienta a sus lectores incipientes para
aproximarse al texto de Cisneros: “As background (one
among many), to The House on Mango Street, I suggest that
we turn to the greatest of Mexican writers, the poet-critic and
Nobel Prize Winner, Octavio Paz”9. El crítico recomienda
leer a Octavio Paz para después ir a leer a Sandra Cisneros
y lograr entenderla, es decir, un crítico blanco burgués
estadounidense varón de Harvard recomienda a otro varón
crítico burgués mexicano laureado para “entender” a una
escritora mujer de color y chicana. Bloom pide filtrar la
experiencia literaria del subalterno a través de una voz
hegemónica, lo cual, en palabras de la pensadora Gayatri
Spivak, constituye una violencia epistémica. La violencia
epistémica ocurre cuando un sujeto hegemónico representa
y/o re-presenta a una persona subalterna. En este caso,
Bloom autoriza desde Harvard que Paz hable por Cisneros
en términos de literaturidad. Doscientos años de existencia
chicana, 60 años de escritura sólida y una población de 60
millones de hispanohablantes en Estados Unidos son nada
ante la mirada del sujeto hegemónico.
Otra instancia donde el problema de la subjetividad
chicana en el escenario literario se ha visto opacada, aunado
a la opresión de los teóricos y la opresión de las lenguas
madre, ha sido en el terreno de la producción y publicación
de textos literarios. Se ha representado al autor chicano,
pero en un mal sentido:
la palabra «representación» es empleada en dos
sentidos a la vez: representación en cuanto «hablar
por», como en la política, y representación en cuanto
«re-presentación», como en el arte o en la filosofía.
9
Bloom, 7.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

15

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Dado que la teoría es solo «acción», el teórico no
representa (habla por) el grupo oprimido. De ahí que
el sujeto no sea contemplado como una conciencia
representativa (que re-presente adecuadamente la
realidad)10.

En los estudios literarios, identifico tres niveles de
tratamiento: teórico, crítico y autoral. Como ya se vio, los
primeros dos rubros han sufrido injerencia, y sólo faltaría el
espacio correspondiente a la escritura. Desafortunadamente,
este nivel literario tampoco se ha librado.
La lista es extensa, pero, por razones de espacio, sólo
citaré el último caso popular: la novela American Dirt (2020)
de la autora blanca estadounidense Jeanine Cummins. En
dicha obra, la autora hace uso de recursos tradicionalmente
mexicanos, por ejemplo, el Día de muertos, las quinceañeras,
el narcotráfico, etc., pero, sobre todo, y es el elemento por
el cual se ha hecho popular de mala manera, ella narra la
experiencia de cruzar ilegalmente la frontera MéxicoEstados Unidos. Por supuesto, la comunidad literaria
chicana hizo el señalamiento pertinente, pues Cummins,
al estar narrando una experiencia ajena y lucrando con
ella, está cometiendo una violencia epistémica, puesto
que está hablando por los migrantes ilegales, quienes,
paradójicamente, carecen de una plataforma para plasmar
su experiencia, lo cual los relega a la subalternidad.
Es notorio cómo los distintos personajes que han
ejercido opresión sobre el sujeto chicano en el campo
literario comparten rasgos: blanco, burgués, estadounidense,
educado, monolingüe, varón, etc. Sin embargo, otro
frente que ha jugado un papel en la desestabilización de
la subjetividad chicana en el terreno literario ha sido la
10
Spivak, ¿Pueden hablar los subalternos?, 56.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

16

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literaria chicana

aparición de aquellos que, a pesar de no pertenecer a la
hegemonía socio-económica, adoptan un posicionamiento
que somete al Otro, a sus congéneres, en la subalternidad.
Crítica chicana
Como Adolfo Sánchez Vázquez menciona en sus escritos
sobre estética, el arte en la época capitalista sufre una
intervención entre el productor y el consumidor que trastoca
la recepción del objeto artístico. Dicho agente es el mercado,
sin el cual, el arte no llega en masa hacia el consumidor.
Desde su instauración en el Edad Contemporánea, el artista
no ha podido prescindir de las relaciones mercantiles para
lograr diseminar su creación entre un público deseoso
de apreciar el arte, y la literatura chicana no ha sido la
excepción. En el apartado anterior se trató someramente las
implicaciones intrínsecas al proceso creativo de las letras
chicanas; ahora se abordará de maneral general la etapa
posterior a la escritura.
Hubo circunstancias que intervinieron en el proceso
de desarrollo de las letras chicanas. Por mencionar algunos
ejemplos, está el hecho de que, una vez logrado el ejercicio
de escritura, el autor chicano promedio no hallaba apoyo
para publicar sus obras. Ante este panorama, la propia
comunidad chicana se vio forzada a crear sus propias
editoriales, entre las cuales se encuentran Quinto Sol y
Arte Público Press. Éstas nacen durante las décadas de
1960 y 1970 respectivamente, es decir, aproximadamente
dos décadas después de que la pluma chicana dejara correr
tinta ya madura en su haber estético. Es cierto que hubo
grandes escritores en Estados Unidos con ascendencia
latinoamericana, pero, por una u otra razón, no se les
reconocía como “latinos” o “chicanos”, sino como escritores
estadounidenses, por ejemplo, William Carlos Williams.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
17
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Sin embargo, una de las grandes presas que mantuvo a
raya la producción literaria chicana fue la reticencia de
las editoriales por considerar los textos chicanos como
aliterarios desde su comienzo hasta bien entradas las
décadas de 1980 y 1990.
Debido a este rechazo, la comunidad de críticos
y teóricos que buscaban trabajar con textos chicanos se
vieron en la necesidad de retroceder en la producción
literaria por chicanos con la intención de hallar elementos
para validarla como literatura y, de este modo, hacer frente
al desdén editorial anglo. Una segunda batalla académica
se libró en el campo de la crítica literaria, ya que, como
se ilustró previamente, la producción textual por chicanos
no era considerada literatura; de tal modo que los propios
estudiosos chicanos se dieron a la tarea de buscar marcos
teóricos reconocidos a través de los cuales se pudieran
estudiar los textos chicanos.
Joseph Sommers sintetiza los distintos esfuerzos
críticos sobre la literatura chicana en tres grandes grupos,
el primero de los cuales es el siguiente:
The most prominent in academic publications is
that which (...) seeks to validate Chicano texts,
for both Chicano and Anglo readers, as authentic
modern literature.
The methodology varies, but (...) some comparatists
focus on identifying literary influences (for example,
Juan Rulfo on Tomás Rivera), tending to base their
claim for the validity of the Chicano text on its
derivation from sources of recognized excellence11.
11
Joseph Sommers, “Three Critical Approaches to Chicano Literature”, en
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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literaria chicana

Como si las letras chicanas fueran textos huérfanos
y en un afán de valorizar la producción literaria chicana lo
más pronto posible para desacelerar la negligencia editorial,
varios pensadores vieron en los escritores canónicos el
medio para validar los escritores chicanos a través de la
influencia. Es una práctica ya milenaria la idea de hacerse
de autoridad y validación a través del parentesco con los
antiguos; baste recordar cómo los estoicos referencian
a Sócrates, cómo los primeros cristianos se apropian de
términos griegos, o cómo los filósofos medievales rescatan
conceptos platónicos y aristotélicos. Sin embargo, validar
textos marginados por su influencia de textos canónicos es
declarar que los primeros carecen de mérito propio. Las
implicaciones de tal perspectiva son asignarle un estatus
de indigencia estética12 al texto, subrayar una falta de
imaginación del autor y reducir la obra a una condición
parasitaria: “la fuente se vuelve la estrella intangible y pura
que, sin dejarse contaminar, contamina”13. En esto reside el
sesgo de tal aproximación crítica.
Contra el enfoque de orfandad, hubo quienes se
inclinaron en el otro extremo: rescatar lo mexicano y desde
ahí construir elementos para criticar las letras chicanas.
Este segundo grupo cobró auge en la década de 1960
y se le conoce como cultural uniqueness: “The critical
methodology tends to stress descriptive cultural features:
family structures, linguistic and thematic survivals, antiBloom’s Guides: Comprehensive Research &amp; Study Guides: Sandra Cisneros’s The
House on Mango Street (Nueva York: Bloom’s Literary Criticism, 2010), 55.
12
Derivado del latín indigens (que no tiene los suficientes recursos para
sobrevivir), el concepto “indigencia estética” o “indigencia del arte” se refiere
en este caso a la falta de literaturidad, como lo acuñó el crítico Silviano Santiago en “El entre-lugar del discurso latinoamericano” (1971).
13
Silviano Santiago, “El entre-lugar del discurso latinoamericano”, en
Una literatura en los trópicos: Ensayos de Silviano Santiago, ed. Mary Luz Estupiñán y Raúl Rodríguez Freire (Chile: Escaparate, 2012), 67.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
19
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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

gringo attitudes, pre-Hispanic symbology, notions of a
mythic past, and folk beliefs ranging from la llorona to
the Virgin of Guadalupe”14. Sin duda aporta mucho más
que el primer enfoque, pues habla de las raíces de los
chicanos y sus reapropiaciones en el campo literario, pero,
simultáneamente, valorizar un texto solamente por su aporte
cultural es, en última instancia y de manera velada, declarar
que no posee otra cualidad, por ejemplo, la estética.
Un tercer marco teórico que se utilizó a mediados del
siglo XX fue leer los textos chicanos bajo un lente histórico,
pero combativo, es decir, desde el marxismo, tal como lo
afirma Joseph Sommers:
The third line of critical approach [is] a criticism that
is historically based and dialectically formulated.
(...) Since the critic sees literature as a cultural
product, the text is also studied in relation to its
cultural ambience, which means in the light of an
understanding of societal structures15.

Este enfoque también representa un aporte a los
estudios literarios; no olvidemos los escritos de Lukács o
incluso cómo Marx analizaba la obra de Balzac. Explicar
las correlaciones dialécticas-históricas del acontecer
literario chicano da una base material no sólo para entender
de manera más global la producción mexicano-americana,
sino también para combatir la noción esencialista sobre la
literaturidad en Occidente. Sin embargo, analizar textos
chicanos sólo de manera marxista es, de nuevo, pretender
evidenciar una calidad literaria que está ausente en estas
obras.
14

Sommers, “Three Critical Approaches to Chicano Literature”, 57.

15
Sommers, 60.
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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

Por otro lado, la crítica chicana Norma Alarcón
identifica otra aproximación crítica a las letras chicanas.
Habla sobre la “Richard Rodríguez option, whereby one can
affirm that ‘the child who learns to read about his nonliterate
ancestors necessarily separates himself from their way of
life.’ Many people experience this as an incontrovertible
force that calls for abandonment”16. La academia anglo de
literatura ha apostado, (y debe decirse) muy exitosamente,
por las técnicas de lectura de la escuela New Criticism,
cuya particularidad se enfoca en que el lector se enfrente
con el texto sin ningún marco contextual o paratextual. No
obstante, y con razones más que justificadas, han surgidos
críticos y comunidades literarias que no le dan el visto
bueno a dicho proceso de lectura, pues mutila la historia y
los determinantes socio-económicos detrás del autor y, por
ende, de su texto.
Separar el contexto del texto es una postura ideológica,
más que literaria o crítica, pues, por un lado, apuesta por
escindir al sujeto de sus determinantes históricos, parte
de los cuales son la colonización, el empobrecimiento,
el sometimiento de clase, la jerarquización lingüística, la
condescendencia política, etc. Por otro lado, al separar
al individuo de su historia, también se le separa de su
comunidad, pues se desdibuja los lazos que los unen.
Aunque no estemos hablando aquí del proceso de
producción proletario, pareciera replicar el cuarto tipo de
enajenación que Karl Marx describe:
Una consecuencia inmediata del hecho de estar
enajenado el hombre del producto de su trabajo,

16
Norma Alarcón, “Speaking in Tongues: Cruising the Academy”, en
Las formas de nuestras voces: Chicana and Mexicana Writers in Mexico, ed. CISAN-UNAM (CDMX, 1995), 78.
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literaria chicana

de su actividad vital, de su ser genérico, es la
enajenación del hombre respecto del hombre. Si
el hombre se enfrenta consigo mismo, se enfrenta
también al otro. Lo que es válido respecto de la
relación del hombre con su trabajo, con el producto
de su trabajo y consigo mismo, vale también para la
relación del hombre con el otro y con trabajo y el
producto del trabajo del otro17.

No se produce un producto, pero el ejercicio anglo
de lectura sí contrapone al hombre ante su congénere, pues
configura la explicación de la existencia del Otro fuera
del hombre. Esta visión, desde una perspectiva marxista,
pertenece a la ideología de la clase dominante, pues no ancla
la explicación del hombre a la tierra, al hombre viviente,
sino a una suerte de generación espontánea y que debe
analizarse como si flotara en un éter prístino sin ninguna
conexión social o histórica.
Por su parte, Charles Tatum coincide con Sommers y
Alarcón en que el comienzo de la crítica sobre la literatura
chicana tuvo una base histórica: “The Chicano movement of
the 1960s and particularly its impact on university campuses
throughout the Southwest were key to development of at
least two early critical approaches to Chicana/o literature
(...): the cultural-nationalist and the dialectical-historical
approaches”18, perspectivas críticas que ya abordé
previamente. Sin embargo, cabe preguntarse qué fue de
la crítica en las décadas posteriores y, sobre todo, qué tan
efectivos fueron esos marcos teóricos de la década de 1980 a
la fecha, así como qué posibles sesgos pudieron tener.
17
Karl Marx, “Manuscritos económicos y filosóficos de 1844”, en Marx
(Madrid: Grados, 2012).
18
Charles M. Tatum, “Approaches to the Interpretation of Chicana/o Literature”, en Chicana and Chicano Literature: Otra Voz del Pueblo (Tucson: University of Arizona Press, 2006), 13.
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�Violencia epistémica y producción
literaria chicana

La deconstrucción, al igual que los otros modelos
de análisis, ha contribuido al abanico interpretativo de la
literatura chicana. Al centro de las propuestas derridianas,
en dupla con la muerte del autor de Roland Barthes, se erige
el motivo de descentrar el centro y desdibujar la autoridad
del autor con el empoderamiento escritural del lector. En
pocas palabras, uno de los aspectos más rescatados de la
deconstrucción fue desaparecer la voz autoral del escenario
literario, pero la literatura chicana en estos años apenas
estaba consolidándose como una tradición reconocida y
su cultura e historia son imprescindibles no sólo para su
comprensión cabal sino para articular su presencia en un
escenario anglo que los había relegado por décadas. El
chicanismo no podía adoptar un modelo que suprimía por
antonomasia su incipiente voz.
Conclusión
La violencia epistémica está presente a lo largo del proceso
que supone escribir literatura para la comunidad chicana.
Desde la materia prima de la literatura, es decir, el lenguaje
natural, las letras chicanas comienzan su odisea. Al utilizar
una lengua aborrecida tanto por México como por Estados
Unidos, por unificadores del español estadounidense y por
los adscriptos al English Only, por los angloparlantes y por
los hispanohablantes, la literatura chicana está condenada
desde su nacimiento por circunstancias ajenas y que se
encuentran fuera del spanglish. Por otro lado, una vez que
se ha vencido el obstáculo lingüístico, inmediatamente
después comienza la batalla por hacerse o demostrar la
naturaleza literaria de los textos escritos por los chicanos,
pues o los toman como panfletos culturales o como una
oportunidad para ejercer la discriminación positiva, pero no
como literatura. Y, finalmente, cuando se logra sortear ambos
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literaria chicana

obstáculos mencionados, viene la batalla por realizar una
crítica que no soslaye en los derroteros teóricos de Europa o
Estados Unidos, pues analizar la literatura chicana a través
de ellos es como forzar un traje sobre un cuerpo textual que
tienes sus propias formas y características.
De tal forma que las letras chicanas se ven asediadas
por una violencia epistémica que se presenta, al menos,
en tres formas: la discriminación lingüística, la indigencia
estética y la carencia de un marco teórico-crítico apropiado.
Los chicanos en el plano literario han vivido, por un
lado, distorsión representacional, cuando se lee a autores
canónicos para explicar a los autores chicanos, cuando se
omite su historia para analizar sus textos y cuando utilizan
supuestos análogos históricos para explicar la experiencia
chicana. Por otro lado, también han sufrido silenciamiento,
cuando no se les reconoce su valor literario o lingüístico,
cuando hegemónicos hablan sobre la experiencia chicana y
cuando se les omite de los programas académicos.
Las condiciones, la opresión y la violencia epistémica
se siguen ejerciendo a diario tanto en el Rio Grande como
en el Río Bravo. Ceder el micrófono por cuestiones de
discriminación positiva no es la solución. La solución sería
crear las condiciones materiales para hacer valer su voz,
algo que los propios chicanos han estado conjeturando
(escribiendo, obteniendo grados, abriendo editoriales,
creando programas universitarios, luchando políticamente,
etc.) desde su liminalidad porque “no merece la pena venir
con aires de ‘cangrejo ermitaño’ y proclamar que de lo que
se trata es de salvar el alma”19.

19
Franz Fanon, “Introducción”, en Piel negra, máscaras blancas (Madrid:
Akal, 2016), 45.
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24
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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literaria chicana

Bibliografía
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Ed. Tino Villanueva. Distrito Federal: FCE, 1985.

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 3-27

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Apuntes para una epistemología feminista de los
movimientos sociales: aproximaciones desde los
feminismos chicanos
Notes for a feminist epistemology of social movements:
approaches from Chicano feminisms
Notes pour une épistémologie féministe des mouvements
sociaux: des approches des féminismes chicanos
Carolina Aguilar Román
https://orcid.org/0000-0002-6330-1826
Colectiva Académica Narrativas de Fronteras
desde los Feminismos
Ciudad de México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Aguilar Román, Carolina. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-92
Recepción: 15-05-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: mayra.martinezmartinez@unige.ch

�Apuntes para una epistemología
feminista de los movimientos sociales:
aproximaciones desde los feminismos
chicanos1
Notes for a feminist epistemology of social
movements: approaches from Chicano feminisms
Notes pour une épistémologie féministe des
mouvements sociaux: des approches des féminismes
chicanos
Carolina Aguilar Román2
Resumen: El objetivo de este artículo es explorar la pertinencia
de una epistemología feminista de los movimientos sociales. La
pregunta que guía la investigación es ¿por qué una epistemología
feminista de los movimientos sociales? El argumento central
es que los estudios de los movimientos sociales requieren

1
El presente texto se desprende la tesis de maestría de la autora que lleva
por título: Estudio de caso -en clave feminista- sobre las mujeres del movimiento Dreamer en California y Arizona, después de la implementación de la Acción
Diferida para los llegados en la infancia DACA. 2017, UNAM..
2
Colectiva académica Narrativas de Fronteras desde los Feminismo, Cd.
de México.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

de investigación desde el feminismo, así como la inclusión
de personas no ciudadanas como agentes de derechos. En ese
sentido, se busca desbordar la idea de que las y los no ciudadanos
son agentes que buscan conquistar derechos, como sucede
en el caso de las luchas migrantes. Para ello, la utilización de
categorías de análisis de feministas chicanas, como La facultad
de Gloria Anzaldúa y Metodologías de las oprimidas de Chela
Sandoval, nos permiten integrar las epistemologías feministas
de los movimientos sociales. En ese tenor, se presenta como
ejemplo el movimiento Dreamer.
Palabras clave: movimientos sociales, epistemología feminista,
feminismo chicano, lucha migrante, migrantes
Abstract: This article’s objective is to explore the relevance of a
feminist epistemology of social movements. For this, the guiding
question is: why a feminist epistemology of social movements?
The central argument is that studies of social movements require
research from feminism and the inclusion of non-citizens as
agents of rights. In this sense, it seeks to go beyond the idea that
non-citizens are agents who seek to conquer rights, as seen in the
migrant struggles. To do this, using Chicana feminist analysis
categories such as Gloria Anzaldúa’s The Faculty and Chela
Sandoval’s Methodologies of the oppressed allow us to integrate
feminist epistemologies of social movements. In this sense, the
Dreamer movement is presented as an example.
Key words: social movements, feminist epistemology, Chicana
feminism, migrant struggle, immigrants
Résumé: L’objectif de cet article est d’analyser la pertinence
d’une épistémologie féministe des mouvements sociaux. La
question qui guide cette recherche est la suivante : pourquoi une
épistémologie féministe des mouvements sociaux ? L’argument
central indique que les études des mouvements sociaux
demandent une recherche du point de vue du féminisme, de même
que l’inclusion des personnes non-citoyennes en tant qu’agents
des droits. En ce sens, il s’agit de dépasser l’idée que les nonAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

29

�Apuntes para una epistemología
feminista

citoyens sont des agents qui cherchent à conquérir des droits,
nous pouvons citer l’exemple des luttes des migrants. A cette fin,
l’utilisation des catégories d’analyse des féministes chicanas,
comme La Facultad de Gloria Anzaldúa et les méthodologies
des opprimées de Chela Sandoval, nous permet d’intégrer les
épistémologies féministes des mouvements sociaux. Envisagé
de cette manière, le mouvement Dreamer est présenté comme
un exemple.
Mots–clés: Mouvements sociaux, épistémologie féministe,
féminisme chicano, lutte des migrants, migrants

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�Apuntes para una epistemología
feminista

Introducción
Esta investigación parte de una breve revisión de las
teorías feministas y en particular de la crítica feminista a la
filosofía de la ciencia para explorar la pertinencia de tener
una epistemología de los movimientos sociales. Se trata de
clarificar ¿qué se estudia?, ¿quién lo estudia? y ¿cómo se
estudian los movimientos sociales? En ese sentido, cabe
preguntar ¿por qué es necesaria una epistemología feminista
de los movimientos sociales? En principio, se establecen
algunos criterios generales de la epistemología feminista
y sus intersecciones con los estudios de los movimientos
sociales, lo que nos permitirá tener una perspectiva
teórica donde los feminismos y los movimientos sociales
interactúen para examinar las luchas migrantes.
Argumento que los estudios de los movimientos
sociales no son suficientes para explicar demandas de no
ciudadano/as, en particular respecto a las luchas migrantes.
Por otra parte, los feminismos permiten explicar las
estructuras sociales, políticas y económicas que dan cuenta
de las opresiones de las mujeres. En ese sentido, utilicé
como marco teórico los feminismos, al mismo tiempo
que se conjugan con teorías de los movimientos sociales
con la intención de esclarecer la concordancia entre los
movimientos sociales y los feminismos para abordar el
actuar de las y los no ciudadanos. Entonces, para evidenciar
la relación del estudio de los movimientos sociales desde
los feminismos, propongo una aproximación para una
epistemología feminista de los movimientos sociales.
En ese sentido, la presente es una investigación
epistemológica, que busca articular una epistemología
feminista, producto de discusiones en el campo de la
filosofía de la ciencia, con las teorías de los movimientos
sociales. Por lo tanto, se propone dicha discusión con el
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

objetivo de explorar la pertinencia de una epistemología
feminista de los movimientos sociales que interactúe con
las luchas migrantes (no-ciudadanos). Se busca desbordar
las formas en las que, desde la academia, se estudian los
movimientos sociales, en concreto el rol de las mujeres y
de las personas migrantes.
Por un lado, se busca pensar la participación de las
mujeres en los movimientos sociales más allá de su papel
como reproductoras de cuidados, incluyéndolas como sujetos
políticos y líderes que se organizan en diversas luchas, no
solo en las expresamente feministas. Por otra parte, se intenta,
posicionar los protagonismos, liderazgos y particularidades
que existen en la intervención y conformación de movimientos
sociales de las personas migrantes indocumentadas. La
apuesta es pensar nuevas formas de estudiar los movimientos
sociales, que integren las luchas migrantes y a su vez, usen
una epistemología feminista.
Para articular la epistemología feminista con la teoría
de los movimientos sociales, se usa de ejemplo el caso de la
lucha migrante de los llamados Dreamers, es decir, jóvenes
migrantes indocumentados en Estados Unidos. Dicha
articulación, busca poner en práctica la epistemología
feminista a través de reconocer las experiencias particulares
de las, los y les integrantes de la lucha Dreamer. Para ello,
se usan textos escritos por académicas indocumentadas
que explican su propias identidades y prácticas de vida,
compiladas en el libro editado por Leisy Abrego &amp;
Genevieve Negrón-Gonzales, We are not Dreamers:
undocumented scholars theorize undocumented life in the
United States.3
3
Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales, We Are Not Dreamers:
Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States
(Durham, NC: Duke University Press, 2020).
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�Apuntes para una epistemología
feminista

Teorías feministas
Antes de seguir, es preciso establecer ¿qué son las teorías
feministas? De acuerdo con Elizabeth Gross, durante la
década de 1960 las feministas4 comenzaron a darse cuenta
de que las teorías que existían en ese momento creaban
“imágenes, representaciones, ideas y suposiciones” sobre
las mujeres y lo femenino desde discursos patriarcales, o
bien, de que las mujeres estaban excluidas como posible
objeto de investigación.5 Para que las mujeres fueran
incluidas en las teorías y se crearan representaciones
donde fueran consideradas como iguales a los hombres, se
empezaron a tratar asuntos de relevancia directa en la vida
de las mujeres, volviéndose un “objeto relevante y digno
de interés intelectual”.6 En ese sentido, las mujeres se
convirtieron en puntos focales de la investigación empírica
y teórica. Se dio inicio, por lo tanto, a una primera fase del
desarrollo de la teoría feminista: la igualdad. Sin embargo,
todavía se dependía de los conceptos y métodos de las
teorías patriarcales.
Según Gross, las feministas usaban conceptos y
estructuras patriarcales (en su versión izquierdista) para
explicar la opresión hacia las mujeres. Recuperaban a Marx,
Marcuse, McLuhan, Sartre, por mencionar algunos, en un
intento de incluir a las mujeres como iguales en el campo
4
En su mayoría se trataba de mujeres blancas las que dominaban el pensamiento feminista, lo cual, no quiere decir que no hubiera otros feminismos,
solo que no eran reconocidos. No obstante, fue a finales de 1970 inicios de 1980
que las feministas de color (chicanas, negras, asiáticas y latinoamericanas) empezaron a ser reconocidas al denunciar el racismo y clasismo del feminismo
blanco. Véase bell hooks, Teoría feminista: de los márgenes al centro (Madrid:
Traficantes de Sueños, 2020).
5
Elizabeth Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, Debate Feminista, núm.
12 (1995): 85–105.
6
Gross.
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33

�Apuntes para una epistemología
feminista

de análisis teórico.7 Años después, a inicios de la década de
los 1990, otras académicas criticaron los métodos de esos
autores de izquierda, al darse cuenta de que dichos teóricos
formularon teorías que excluyeron el papel histórico de las
mujeres. Ese fue el caso de Silvia Federici, quien argumenta
de manera precisa que Carl Marx, en su análisis sobre el
capital, no reparó en el hecho de que el trabajo de cuidados
no remunerado realizado por las mujeres posibilitó y catalizó
el desarrollo del capitalismo.8 En tal contexto, fue evidente
que algunos discursos, conceptos y métodos patriarcales
no podían ser ampliados o extenderse para incluir a las
mujeres, sin que se transformaran considerablemente.
Lo anterior dio paso a la siguiente fase de la teoría
feminista: la autonomía. De acuerdo con Gross, las
feministas se dieron cuenta que no bastaba con incluir
a las mujeres como objeto de especulación teórica,
sino que tenían que plantearse como productoras de
conocimiento.9 Esto llevó al dilema de ¿cómo mantener
la objetividad del método científico si quien investiga
pertenece al mismo grupo que su objeto de investigación?
En búsqueda de la aprobación de sus colegas hombres,
unas tuvieron que desligarse de su posición como mujeres
y otras hicieron lo contrario, es decir, se incluyeron en la
categoría de sus objetos de investigación.10 El resultado
orilló a que la teoría feminista de la autonomía tuviera por
característica que las mujeres se convirtieran en sujetos,
7

Gross.

8
Silvia Federici, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Madrid: Traficantes de Sueños, 2004).
9

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, 97.

10
Gross argumenta que algunas académicas intentaron apartar y desligar
su condición de mujeres, no obstante, ese intento de separarse de las condiciones sociales que vienen por enunciarse mujeres se presenta como dilema, pues
nuestra representación social nos sigue a todos lados, todo el tiempo.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

así como en objetos de conocimiento; que cuestionaran
los métodos, procedimientos, suposiciones y técnicas de
las teorías (objetividad y neutralidad); y que desarrollaran
conocimiento acerca de cualquier fenómeno y no solo de
mujeres.11
Las teorías feministas pronto pasaron a involucrarse
en un proyecto anti-sexista que implicaba desafiar y
deconstruir discursos patriarcales. En ese sentido, “no
puede considerarse como un discurso competidor o rival”
de los textos escritos desde el patriarcado.12 Estas teorías,
además, son transgresoras porque pretendían transformar el
concepto de razón. Como lo señala Gross, se intenta extender
la idea de razón de modo que, en lugar de excluir conceptos
como experiencia, cuerpo o historia, estén incluidos como
necesarios. Siguiendo está lógica, las experiencias y vida de
las mujeres se vuelven punto de partida para el desarrollo
de la teoría.
Epistemología feminista
La epistemología es el estudio de lo que se puede conocer y
cómo se conoce. La etimología de “epistemología” proviene
del verbo griego eistamai, que quiere decir saber, aprender,
entender, conocer; y logo, que significa razonamiento,
palabra, tratado, tema, cuestión, materia. Por lo tanto, se
encarga de legitimar lo que es digno de estudiarse y los
métodos con los que se estudia (producción y validación de
conocimiento).13
11

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”, 90.

12

Gross, “¿Qué es la teoría feminista?”

13
Norma Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, en Investigación feminista: epistemología, metodología y representaciones sociales
(UNAM, 2012), 21.
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feminista

A finales de los años setenta, de acuerdo con Blazquez,
filósofas y científicas feministas tanto de las áreas naturales,
sociales y de las humanidades argumentaron que las ciencias
no estaban tomando en cuenta dos puntos fundamentales.14
El primero era el género, que, al estar en relación con otras
categorías como raza, clase, etnia, edad y ciudadanía, se
vuelve un organizador de la vida social. Segundo, no es
suficiente entender el funcionamiento y organización de la
vida social, sino que debe buscarse hacerlo más equitativo.
En ese tenor, se entiende que “uno de los compromisos
centrales del feminismo es el cambio para las mujeres en
particular, y el cambio social progresivo en general”.15
Las científicas observaron que el conocimiento y las
maneras de conocer, crean teorías que representan a las
mujeres como inferiores o simplemente, no las incluyen,
sino que las invisibilizan. Resultando en una sistemática
“desventaja a las mujeres, porque se les excluye de la
investigación, se les niega que tengan autoridad epistémica,
se denigran los estilos y modos cognitivos femeninos de
conocimiento”.16 Ante este escenario, los estudios feministas
de la ciencia se plantearon la epistemología feminista como
eje central para el análisis.
La epistemología feminista estudia la influencia
del género en métodos, conceptos, teorías, así como la
reproducción de esquemas y prejuicios basados en él que
estructuran la organización de la ciencia. Siempre teniendo
en cuenta que “el género influye en las concepciones del
14
Dichos argumentos se engloban dentro de la crítica feminista de la
ciencia, véase Norma Blazquez Graf, El retorno de las brujas. Incorporación,
aportaciones y críticas de las mujeres a la ciencia (Cent.ro de Investigaciones
Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM, 2011).
15

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, 21.

16
Blazquez, 22.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

conocimiento, en la persona que conoce y en las prácticas
de investigar, preguntar y justificar”,17 los ejes centrales
de la epistemología feminista son: crítica a los marcos de
interpretación de la observación; la influencia de valores
sociales y políticos en la investigación; y la crítica a la
objetividad-racionalidad-universalidad.
Crítica a los marcos de interpretación de la observación
La construcción de conocimiento requiere de epistemología
(quién puede conocer y generar conocimiento), de un
método (qué tipo de conocimiento) y de una metodología
(qué pruebas se usarán para legitimar el conocimiento).
Las feministas critican la epistemología tradicional
porque ven el mundo desde la visión masculina,
androcéntrica y distante. Sus observaciones de los seres
vivos o fenómenos sociales se basan únicamente en los
intereses para los hombres. En ese sentido, el método es la
técnica para recopilar-analizar información, siendo igual
en las investigaciones feministas. Sin embargo, a pesar de
usar el mismo método que la ciencia tradicional, lo que
se escoge para observar y examinar es muy distinto. Se
observan mujeres, desde un punto de vista de mujer.
Por otra parte, la metodología “elabora, resuelve
o hace funcionar las implicaciones de la epistemología
para llevar a cabo o poner en práctica un método”.18 Otra
crítica de la observación tradicional es que se basa en
una lógica dicotómica excluyente, por ejemplo: mente/
cuerpo, razón/emoción, hombre/mujer, donde el primer
elemento tiene privilegios sobre el segundo. Por último, la
abstracción individual observa a las personas como aisladas
17

Blazquez, 22.

18
Blazquez, 23.
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�Apuntes para una epistemología
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y desconectadas de su contexto, sin poner atención en la
importancia de las intersecciones de raza, clase, género y
ciudadanía. Aunado a ello, se deshumaniza a las personas
para dar paso al objeto de estudio. Se deja de hablar de las
subjetividades y agencia de las personas para hablar solo
de datos.
Influencia de valores sociales y políticos en la
investigación
De acuerdo con Blazquez, hay quienes consideran que al
usar el método científico se asume que tanto sus valores
personales y culturales no afectan el modo en que hacen
ciencia.19 Sin embargo, los prejuicios están presentes todo
el tiempo y afectan todas las etapas de la investigación, ya
que los intereses sociales y políticos tienen un impacto, y,
por lo tanto, modifican las prioridades de la investigación,
qué preguntas son importantes para ciertos temas, el marco
teórico, los métodos, así como los datos que se consideran
validos o inválidos.
Crítica a la objetividad-racionalidad-universalidad
Es pertinente tener en cuenta que la objetividad no viene
únicamente de las, les y los individuos que hacen ciencia,
sino que “es resultado de consensos de comunidades
científicas que trabajan dentro de un contexto cultural”20 y

19

Blazquez, 24.

20
Dicho contexto cultural ha sido históricamente integrado y dominado
por hombres que privilegian el conocimiento occidental basado en una estructura patriarcal que perpetua las opresiones hacia lo femenino. Lo cual complejiza (esperemos que cada vez menos) que las mujeres formen parte de las
comunidades científicas-académicas y una vez que logran entrar, tienen que
librar barreras sexistas para hacer que sus trabajos sean respetados y ellas sean
vistas como pares.
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feminista

presentan la objetividad como una meta a alcanzar.21 Por
su parte, la epistemología feminista cuestiona y critica la
objetividad como meta en las investigaciones, ya que la
percibe como un medio patriarcal de control, donde las
experiencias-vivencias de las mujeres son demeritadas y
percibidas como no objetivas. Además, controlan el tipo de
conocimiento que producen las mujeres, dando lugar a una
racionalidad única donde no tienen cabida el cuerpo, las
emociones y las historias.
Es arriesgado poner el adjetivo de universalidad a
las investigaciones, porque lo que parece ser universal,
comúnmente representa solo a una pequeña parte de la
población y lo hace desde normas masculinas.22 Si bien el
género para la teoría feminista funciona como ordenador
social y categoría que interactúa con otras como clase,
edad, preferencia sexual y ciudadanía, no significa que se
tenga un punto de partida único, pues en la epistemología
feminista la “persona que conoce está situada y por lo tanto
el conocimiento es situado”.23 Esto significa que estarán
21

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”, 26.

22
Una pequeña parte que tradicionalmente pertenece al norte global y
da cuenta de una historia de hombres blancos. En contraste, cada vez se vuelven más necesarios los estudios desde la decolonialidad escritos por mujeres
de color. Véase Por ejemplo, los trabajos de Breny Mendoza, “La epistemología
del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano”, Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano
1 (2010): 19–36; y María Lugones, “Heterosexualism and the colonial/modern
gender system”, Hypatia 22, núm. 1 (2007): 186–219. hacen una crítica al trabajo
de Aníbal Quijano, “Coloniality of Power and Eurocentrism in Latin America”,
International Sociology 15, núm. 2 (junio de 2000): 215–32., En su concepto de
decolonialidad, a pesar de que Quijano habla desde el sur, olvida a las mujeres
en su análisis.
23
La propuesta de conocimiento situado ha sido ampliamente trabajada
por Donna J. Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx (Buenos Aires: Puente Aéreo, 2016). Haraway
critica a la objetividad científica y propone que al hacer ciencia se tome en cuenta el lugar desde el que se investiga y darle importancia a la localización limitada
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reflejados los valores sociales-políticos y perspectivas
de la persona que genere conocimiento. Si se hace una
investigación usando epistemología feminista, y quien
investiga es mujer de color, con determinado pasaporte
y preferencia sexual, todo ello se verá reflejado en su
análisis. Siguiendo esta lógica, para Blazquez existen tres
principales aproximaciones teóricas sobre epistemología
feminista: la teoría del punto de vista, el empirismo y el
posmodernismo.24
La teoría del punto de vista parte de que el mundo
se representa desde una perspectiva particular situada.
Cuestiona el método científico, la objetividad y la
neutralidad y sus implicaciones. Retoma el conocimiento
situado, basándose en que “la experiencia de las mujeres es
lo que nos permite un punto de vista del mundo distinto”.25
Esto no significa que las mujeres tenemos un privilegio
epistémico para entender nuestra propia opresión, ya que
ésta se da de manera diferenciada dependiendo de la clase,
raza y orientación sexual (puesto que ocupamos posiciones
estratificadas).
La segunda aproximación teórica de la epistemología
feminista es el empirismo, cuya propuesta considera a la
experiencia como la mejor forma de legitimar nuestras
afirmaciones de conocimiento y evita defender la idea de
que existe un privilegio epistémico de las mujeres como
grupo oprimido. Considera que los métodos científicos
pueden mejorarse a través de demostraciones y se interesa
en el impacto de las prácticas sociales relacionadas con
género, raza, clase y otras inequidades. Sus sujetos de
conocimiento son comunidades o redes de individuos.
(en contraste de la universalidad que se centra en la trascendencia).
24

Blazquez, “Epistemología feminista: temas centrales”.

25
Blazquez, 29.
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Por último, tenemos el posmodernismo en el
feminismo. Éste trata a las mujeres y lo feminizado en
su condición de excluidas (marginalizadas, no deseadas,
con desventajas) y se centra en un privilegio epistémico
para analizar valores y prácticas de la cultura dominante.
Habiendo hecho un breve repaso por la epistemología
feminista, ahora se presenta un esbozo sobre la teoría de
los movimientos sociales. Esto con el fin de poder hacer
una aproximación a la epistemología feminista de los
movimientos sociales.
Teorías de los movimientos sociales
Para responder a la pregunta sobre qué se entiende por
movimiento social, es necesario recurrir a la teoría de los de
movimientos sociales, en la que se distinguen dos grandes
enfoques. El primero es la teoría clásica de los movimientos
sociales,26 y el segundo, la de los Nuevos Movimientos
Sociales.27 De igual forma, es importante considerar que
la aparición de movimientos en red, en términos de Manuel
Castells, ha modificado la manera estudiar el fenómeno.28
El enfoque de los movimientos sociales que tiene
como principal exponente a Sidney Tarrow, se centra
en la consecución de derechos políticos y laborales
(movimientos obrero-sindicalistas) a partir de la
expansión de oportunidades.29 Desde esta perspectiva, lo
26
Sidney Tarrow, El poder en movimiento: los movimientos sociales, la
acción colectiva y la política (Madrid: Alianza, 2004).
27
Alberto Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia (D.F.:
El Colegio de México, 1999).
28
Manuel Castell, Redes de indignación y esperanza: los movimientos
sociales en la era de Internet (Madrid: Alianza, 2012).
29
Tarrow, El poder en movimiento: los movimientos sociales, la acción
colectiva y la política.
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�Apuntes para una epistemología
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importante para el análisis es el cómo se logran dichas
oportunidades y maximizar recursos, además, la acción
colectiva es determinada por las estructuras políticas,
sociales y económicas. Por otro lado, el enfoque de los
Nuevos Movimientos Sociales (NMS) que surgieron en
la década de 1970 se centra en las formas del conflicto y
en la configuración de identidades colectivas, teniendo
una definición compartida del campo de oportunidades y
construcciones colectivas de las creencias compartidas, lo
cual da lugar a la acción colectiva.30
A partir de los dos enfoques, como señala Alberto
Melucci, tendríamos que un movimiento social es una
unidad que tiene objetivos, elecciones, intereses y decisiones
en disputa con otra unidad.31 Sin embargo, según Amarela
Varela Huerta tanto la teoría de los movimientos sociales
como la de los NMS, centra su atención en las formas de
movilización política ciudadana que expresan algún tipo
de reivindicación mediante un repertorio variado de formas
de protesta.32
Si se aceptara que los movimientos sociales los
llevan a cabo ciudadano/as, quedarían excluidas las luchas
migrantes. Aunado a ello, se suma la idea de que tanto el
enfoque clásico y el de los nuevos movimientos sociales
pretender ampliar y profundizar el arco de derechos ya
conseguidos por las y los ciudadanos en las democracias
occidentales.33 Un puente conector entre las teorías clásicas
de movimientos sociales y las luchas migrantes son los
aportes de Castells. Él analiza las resistencias que hacen
30

Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia, 38.

31

Melucci, 38.

32
Amarela Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la sociología de los disensos”, Andamios 12, núm. 28 (2015): 4.
33
Varela Huerta, 3.
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�Apuntes para una epistemología
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sujetos en diferentes Estados-nación y que tienen demandas
que interpelan a organismos supranacionales y/o múltiples
Estados. La acción colectiva en esos movimientos red,
es determinada por la identidad y prácticas de actuar que
recurre al uso constante de las tecnologías.34
Lo anterior nos lleva a pensar qué pasa con las
acciones colectivas de aquellos que no son ciudadano/as,
pero que exigen derechos. ¿Son o no son movimientos
sociales los protagonizados por ciudadano/as con
existencia jurídica negada? Para Varela Huerta las luchas
de migrantes son un novísimo tipo de movimiento social,
que muestra nuevas formas de performar la protesta social,
entendiéndose como movilizaciones políticas ciudadanas,
aunque protagonizados por no-ciudadanos o personas
que permanecen clandestinizadas.35 Éstas luchan no
por la ampliación del repertorio de derechos, sino por la
universalización de tales derechos para todo ser humano.
Si sumamos la corriente de pensamiento a la que se
adscribe Varela Huerta, tendríamos que los enfoques para
estudiar los movimientos sociales son: el clásico, el de los
NMS, movimientos en red y el de las luchas migrantes.36 En
ese sentido, se pueden establecer por cada enfoque cuatro
elementos: tipo de acción colectiva, análisis, énfasis y tipo
de derechos que buscan.
Para el enfoque de Movimientos Sociales, el tipo
de acción colectiva se basa en el consumo, intercambio,
transferencia o redistribución de recursos entre grupos.
34
Castell, Redes de indignación y esperanza: los movimientos sociales en
la era de Internet.
35
Amarela Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la sociología de los disensos”, Andamios 12, núm. 28 (2015): 6.
36
Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la
sociología de los disensos”, 2015.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

El análisis se centra en la lucha por el control de recursos,
buscando la máxima ganancia. Por lo tanto, el énfasis se
encuentra en el contexto económico e ideología, y el tipo de
derechos que buscan son político-económicos. Un ejemplo
de ellos son los movimientos obrero-sindicales.
En el caso de los Nuevos Movimientos Sociales,
la acción colectiva se encuentra en la identidad, en la
construcción de códigos compartidos. El análisis se hace
desde las estructuras que se construyen a partir de objetivos
y creencias compartidas, por ello, el énfasis es en las y
los actores. El tipo de derechos que buscan son sociales
y culturales, como es el ejemplo de los movimientos
ecologistas y feministas. Por otra parte, para el enfoque
de los Movimientos en Red, la acción colectiva se basa en
tres tipos de identidades: legitimadora, de resistencia y de
proyecto. El análisis viene de las resistencias multisituadas
de sujetos organizados en diferentes regiones, siendo
el énfasis en las redes. Los derechos que buscan son
económicos, sociales y culturales, como es el ejemplo del
movimiento zapatista.
Por último, las luchas migrantes basan su agencia
en la carencia de ciudadanía y en el proceso migratorio.
El análisis se hace desde las y los no ciudadanos, por lo
que el énfasis se encuentra en la agencia y resistencias
de las personas migrantes. Los derechos que buscan son
permanecer y pertenecer al país en el que viven, es decir,
la universalización de todos los derechos económicos,
políticos, sociales y culturales. Como ejemplo tenemos al
movimiento de los llamados Dreamers, que son jóvenes
migrantes indocumentados en los Estados Unidos.
En ese sentido, el movimiento Dreamer nos permite
puntualizar características importantes de toda lucha
migrante: rechazo, desafío, resistencia y en algunos casos
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�Apuntes para una epistemología
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derrota a leyes y procesos de ilegalización-criminalización.37
Además, son diaspóricos-transnacionales, pluriétnicos,
híbridos, y van del estigma a la agencia y están conformados
por migrantes no autorizados (indocumentados-sin papeles)
o por aquellos que buscan refugio.38
De manera general, se puede entender que las luchas
migrantes tienen dos dimensiones, la lucha organizada y
las estrategias de lo cotidiano.39 La primera se centra en
las luchas que están más o menos organizadas, en la que
las personas migrantes abiertamente desafían, derrotan,
escapan o perturban las políticas dominantes de movilidad.
Por otro lado, las estrategias de lo cotidiano implican
“rechazos y resistencias a través de las cuales las personas
migrantes representan sus presencias, incluso si no se
manifiestan como batallas políticas”.40 De la misma forma,
tienen como demandas el libre tránsito, la ampliación del
refugio y el reconocimiento de la existencia jurídica. Estas
luchas entienden la migración como una acción colectiva
y apuestan por el reconocimiento de la agencia política de
los migrantes como eje transversal del análisis. Además
de reconocer a los migrantes como sujetos políticos,41
proponen a quienes investigamos luchas migrantes, que se
considere la peculiaridad híbrida de la identidad política de
estos sujetos, así como reconocer su potencial transnacional
y que se resignifique la noción de ciudadanía.
37
Carolina Aguilar Román, “Centros de detención: racismo y lucha migrante en Estados Unidos”, Andamios 18, núm. 45 (2021): 121–46.
38
Maribel Casas-Cortes et al., “New Keywords: Migration and Borders”,
Cultural Studies 29, núm. 1 (2015): 55–87.
39

Casas-Cortes et al., 80.

40

Casas-Cortes et al., 80.

41
Amarela Varela Huerta, “¿Por qué y para qué investigar los movimientos sociales de migrantes? Sobre el agenciamiento político de los sin papeles”, en
Retos epistemológicos de las migraciones transnacionales (Anthropos, 2008),
319–38.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

La principal razón por la que he decidido utilizar el
enfoque de luchas migrantes, es porque el análisis parte de
que las personas migrantes son agentes políticos. En términos
de Sandro Mezzadra, al ejercer su derecho de fuga (migrar) el
sujeto migrante logra agencia política al desafiar las fronteras
y leyes que lo extranjerizan.42 Empero, esta investigación
también pretende dialogar con la teoría crítica feminista -en
particular la chicana- y llegar a una aproximación teórica
donde teoría de movimientos sociales y el feminismo
dialoguen para analizar un movimiento no feminista.
Haciendo uso del enfoque de las luchas migrantes se
busca hacer un análisis de la participación de las mujeres
en el movimiento de jóvenes indocumentados, los llamados
Dreamers. Además, ya que el presente estudio se centra
en el actuar de las mujeres, resulta preciso hacerlo desde
un enfoque feminista partiendo de categorías clave como
patriarcado e interseccionalidad -cruce de opresiones por
género, raza, clase y ciudadanía-. En ese sentido y siguiendo
las ideas de Varela Huerta, el proyecto político que persiguen
las luchas de migrantes es que la “extranjería carezca de
sentido en un mundo donde el origen étnico, la clase, y el
género no tendrían por qué determinar quién tiene derecho
a tener derechos”.43 Siendo la ciudadanía la que excluye de
derechos, también se hará un puente entre los movimientos
de migrantes y su exigencia a ser reconocidas jurídicamente
desde los aportes de la autonomía de la migración44 y de los
actos de ciudadanía de Engin F. Isin.45
42
Sandro Mezzadra, Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía y globalización (Madrid: Traficantes de Sueños, 2005).
43
Varela Huerta, “‘Luchas migrantes’: un nuevo campo de estudio para la
sociología de los disensos”, 2015, 6.
44

Mezzadra, Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía y globalización.

45
Engin F. Isin, “Therorizing acts of citizenship”, en Acts of citizenship,
2008.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

Apuntes para una epistemología feminista de
los movimientos sociales
Hemos llegado al momento del diálogo. Partiendo de
la teoría que observa que la academia tiende a crear
conocimiento desde los hombres (como si el ser hombre
blanco fuera la única manera de poder existir en el mundo),
las teorías de los movimientos sociales no son excepción.
Por lo tanto, propongo hacer una conexión entre feminismo
y movimientos sociales. Primero, quien investiga debe
asumir que construirá conocimiento situado, pues cada
persona (investigador/a) tiene una perspectiva del mundo
particular, recordando que a cada sujeto se le presenta el
mundo de manera diferenciada. Por ejemplo, un hombre o
mujer estadounidense estudiando al movimiento Dreamer,
seguramente se hará preguntas distintas a las mías. Yo
genero cuestionamientos desde mi ser mujer de color,
joven y académica, elementos que me dan un punto de
vista particular, que me acercan y me hacen preguntarme
aspectos distintos. Parecería un privilegio epistémico,
pero no lo es, pues a pesar de que me reconozca mujer de
color y migrante, las opresiones que nos atraviesan a las
mujeres del movimiento Dreamer y a mí son diferenciadas.
Entonces, el punto de vista de cada persona determinará
qué y cómo se investiga, de acuerdo con el lugar que ocupa
en el mundo.
Segundo, la objetividad y racionalidad que se
usa tendrán como característica una lógica dicotómica
incluyente de mente/cuerpo, razón/emoción, hombre/
mujer donde ningún elemento tenga privilegio sobre otro.
Tercero, se retomarán las experiencias y vivencias de las
mujeres como parte esencial para crear conocimiento.
Además, uno de los fines para la creación de conocimiento
debe ser desestabilizar los discursos patriarcales, con
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
47
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

expectativas a eliminar las opresiones por ser mujeres o
cuerpos feminizados.46
Basándonos en lo anterior, una epistemología
feminista de los movimientos sociales tendría que tomar en
cuenta que el conocimiento situado y que la racionalidad
también incluye experiencias, historias-vivencias,
emociones y cuerpos (diversos). Sería una mezcla del
enfoque clásico de los movimientos sociales, de los NMS
y de las luchas migrantes, pero desde un enfoque de teoría
feminista, donde la acción colectiva se daría cuando los
miembros del movimiento adquieran La facultad, tomando
conciencia de sus opresiones y generen tácticas/estrategias
de supervivencia.
Para Gloria Anzaldúa, La facultad es “la capacidad
de ver en los fenómenos superficiales el significado de
realidades más profundas, de ver la estructura profunda
debajo de la superficie”.47 La chicana señala que, quienes
han sido excluidos por ser diferentes, sobre todo mujeres,
personas de color, gays, lesbianas, transexuales, marginales
o migrantes, son más sensibles a desarrollar La facultad.
Esto se debe a que esas personas han vivido todo tipo de
opresiones, por lo que algunas se ven forzadas a desarrollar
dicha capacidad. En ese sentido se busca “confrontar a todo
lo que desgarra nuestra conciencia del día a día y que nos
empuja hacia un sentido de realidad menos literal y más

46
Para desestabilizar y superar los discursos patriarcales de la ciencias,
“las feministas deben ser capaces de utilizar todos los medios que tengan a la
mano, incluídos los de los sistemas mismos que desafían” Gross, “¿Qué es la teoría feminista?” En ese sentido, se apuesta por conectar las teorías de los movimientos sociales con la teoría feminista y con ello lograr análisis nutridos acerca
del rol de las mujeres en los movimientos sociales.
47
Gloria Anzaldúa, Bordelands: la frontera. The New Mestiza, 4th ed.
(Aunt Lute books, 1987), 60.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
48
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

�Apuntes para una epistemología
feminista

psíquica, aumentando la conciencia y La facultad”.48 Por lo
tanto, La facultad se trata de alcanzar una conciencia que
permita ver más allá de lo superficial y que entienda los
fenómenos de manera compleja.
Ahora bien, siguiendo lo anterior, tendríamos que
la epistemología feminista de los movimientos sociales
tendría los siguientes elementos: acción colectiva, énfasis y
tipo de derechos que busca. Entonces, la acción colectiva se
encuentra en La facultad. En ese sentido, el análisis se hace
desde las tecnologías de las oprimidas que caracteriza Chela
Sandoval,49 centrando el énfasis en superar las opresiones
y en la emancipación. El tipo de derechos que buscan son
la universalidad y la equidad. El movimiento Chicanx y el
Dreamer son ejemplos de este tipo de enfoque.
Ahora bien, ¿a qué me refiero con tecnologías/
metodologías de las oprimidas? Se trata de una categoría
desarrollada por Chela Sandoval para la creación de
una conciencia emancipatoria.50 Usa el termino cyborgconciencia que se entiende como la encarnación tecnológica
de una forma particular y específica de conciencia
opositiva.51 La facultad y la conciencia opositiva/cyborg
son términos similares que se identifican uno con otro, así
que se pueden utilizar ambos para referirnos a lo mismo.52
Entonces, el despertar de la facultad o de la cyborgconciencia ocurre cuando se reconocen las opresiones y
48

Anzaldúa, 61.

49
Chela Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de
los oprimidos”, en Otras inapropiables: feminismos desde las fronteras (Madrid:
Traficantes de sueños, 2004).
50

Sandoval, 86.

51

Sandoval, 84–85.

52
Sandoval, 84.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

49

�Apuntes para una epistemología
feminista

se busca transformarlas. De acuerdo con Sandoval, esa
conciencia se desarrolla a partir de una serie de tecnologías
que, reunidas, componen las metodologías de las oprimidas. Se
trata de cinco argumentos: (1) semiótica, la lectura de signos,
la facultad; (2) deconstrucción, es el proceso de desafiar
los signos ideológicos dominantes, la outsider/intrusa; (3)
meta-ideologizar, es la operación de apropiarse de formas
ideológicas y utilizarlas para transformar su significado en
un concepto nuevo revolucionario; (4) democrática, proceso
de localización, un ejercicio que dirige sus esfuerzos a reunir,
impulsar y orientar las tres tecnologías anteriores; y (5)
movimiento diferencial, que permite la maniobra armónica
de las anteriores ya que con éste se pueden transferir las otras
tecnologías hacia sus destinos.53
Para el caso de las mujeres Dreamers, las
epistemologías feministas de los movimientos sociales se
pueden explicar a partir del feminismo chicano y cyborg.
Particularmente, con las cinco metodologías de las oprimidas
que propone Sandoval.54 Esto nos lleva a preguntarnos
cómo pueden esas metodologías ser estrategias de
epistemologías feministas, ¿acaso no podrían leerse como
metodologías emancipadoras para hombres y mujeres?
Para responder a estas preguntas, vale la pena recurrir al
feminismo cyborg de Donna Haraway,55 quien nos dice que
cyborg puede entenderse en dos sentidos. El primero es el
sentido dominante, “un organismo cibernético, un híbrido
de máquina y organismo, una criatura de realidad social y
también de ficción”.56 Éste es creado para reproducir un
53
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”.
54

Sandoval, 86.

55
Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx.
56
Haraway, 14.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

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�Apuntes para una epistemología
feminista

sistema extractivo, donde “la vida cyborg (la vida de quien
trabaja volteando hamburguesas y habla el dialecto cyborg
de McDonalds) es una vida para la que los trabajadores del
futuro han de prepararse en pequeñas formas cotidianas”.57
La otra manera de entender al cyborg es como un ente
híbrido transgresor, “es la cría ilegitima de la sociedad
dominante y de los movimientos sociales de oposición, de
la ciencia y de la tecnología, de lo humano y la máquina, del
primer y del tercer mundo, del macho/varón y la hembra/
mujer, de hecho, de cada par binario”.58
Entonces, tenemos que el mundo cyborg tiene dos
caras. La primera (a la que se opone Haraway), es una donde
el mundo cyborg es la última imposición de control en el
planeta, el mundo extractivo donde “ocurre la apropiación
final de los cuerpos de las mujeres en una orgía masculinista
de guerra”.59 La segunda (a la que apela Haraway) sería una
de realidades sociales y corporales vividas donde la gente
no tenga miedo de su parentesco con animales y máquinas,
ni de identidades permanentemente parciales (donde se
pude ser una mujer negra francesa o una estadounidense
morena, sin que nadie dude de tu nacionalidad), una donde
no haya identidades fijas, porque se acepta que éstas son
cambiantes e interseccionales.
En ese sentido, y vinculando el feminismo cyborg
con las mujeres del movimiento Dreamer, resulta que las
jóvenes migrantes se encontraban en el mundo cyborg
extractivo que rechaza Haraway. Sin embargo, al desarrollar
“la facultad” transitaron al otro lado del mundo cyborg,
donde la identidad cyborg se vuelve transgresora. Además,
57
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”, 82.
58

Sandoval, 89.

59
Sandoval, 93.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 28-61

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�Apuntes para una epistemología
feminista

para Haraway, somos las mujeres quienes tenemos la
capacidad de ser cyborg opositivos pues nosotras somos
la “descendencia ilegitima del militarismo [colonialismo]
y del capitalismo patriarcal. Pero los hijos ilegítimos
son a menudo infieles a sus orígenes”.60 En tal lógica las
mujeres podemos tener una conciencia cyborg opositiva,
siendo ésta un campo de fuerza que posibilita las prácticas
y procedimientos de las metodologías de las oprimidas,
volviéndose tecnologías opositivas del poder.61 Por lo tanto,
las tecnologías de las oprimidas catalizan las estrategias de
fuga del patriarcado. Si bien dichas tecnologías usadas por
varones les permiten emanciparse, cuando son usadas por
mujeres con conciencia cyborg funcionan además como un
potencializador de las fugas del patriarcado.
Por lo tanto, utilizando una epistemología feminista
de los movimientos sociales para analizar el caso del
movimiento Dreamer, tenemos el siguiente análisis: a raíz
de una serie de opresiones, como el no tener papeles que
acrediten su estancia legal en Estados Unidos de América
y ser mujeres de color en una sociedad racista como la
estadounidense, desarrollan la capacidad de ver desventajas
político-sociales que otras personas no podrían ver, y así,
usan la tecnología de la semiótica. Una vez que tienen La
facultad, deconstruyen el lugar que les había sido asignado,
por ejemplo, el de ser el estereotipo de mujer latina sin
documentos que tiene trabajos de cuidado (mal pagados)
y que regresa a casa a seguir la doble jornada laboral a
cuidar de sus propios hijos. Las mujeres Dreamers se
apropian de categorías como mujeres de color y chicanas,
resignificándolas. Al haber puesto en práctica las tecnologías
60
Haraway, Manifiesto para cyborgs. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo xx, 20.
61
Sandoval, “Nuevas ciencias. Feminismo cyborg y metodología de los
oprimidos”, 85.
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�Apuntes para una epistemología
feminista

de deconstrucción y meta-ideologización, las Dreamers se
identifican mujeres como sujetos sociales que forman parte
de un movimiento social en Estados Unidos. Con esto,
ponen en marcha la tecnología de movimiento diferencial.
En ese sentido, el modelo propuesto de epistemología
feminista de los movimientos sociales para analizar el
movimiento Dreamer se presenta como una aproximación
para abordar y analizar movimientos desde una visión
feminista. En ella se busca que trasciendan categorías
binarias excluyentes, como razón-emoción, para que, al
estudiar las acciones colectivas de diferentes grupos, se
incluyan sus procesos del despertar de la conciencia o La
facultad. Al mismo tiempo, esto permiten que se configuren
como un movimiento de resistencia.
Interpelando a experiencias particulares de jóvenes
Dreamers con la epistemología feminista de los
movimientos sociales
A partir de una serie de ensayos, en su mayoría escritos
en primera persona, recupero las experiencias de jóvenes
Dreamers que han teorizado la vida indocumentada en
Estados Unidos. Dichos textos, se encuentran recopilados
en el libro We are not Dreamers: undocumented scholars
theorize undocumented life in the United States. En él se
recuperan las voces y vivencias de estas jóvenes, con lo que
busco poner a dialogar sus experiencias con la propuesta
de epistemología feminista de los movimientos para lograr
un mejor pasaje de la teoría a la representación de las y los
jóvenes Dreamers.
El movimiento Dreamer es un ejemplo para utilizar
la epistemología feminista de los movimientos sociales.
Es preciso establecer que dicha epistemología debe contar
con las siguientes dimensiones: la facultad, metodología
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53
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�Apuntes para una epistemología
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de las oprimidas, mundo cyborg y la conciencia cyborg
transgresora. Para hacer un análisis utilizando el modelo
de epistemología propuesto se tendría que identificar que
las, les y los integrantes del movimiento consiguieron
construir una conciencia cyborg transgresora. Ésta sería
parte del entendimiento del mundo cyborg, el cual tiene
dos caras: una es extractivista, neoliberal, conservadora; y
la otra es una de identidades cambiantes, comunal, libre. El
entendimiento del mundo cyborg, se origina a partir del uso
de las metodologías de las oprimidas, las cuales, a su vez,
provienen de La facultad, que es el tomar conciencia de lo
profundo, complejo, dinámico, multiespecista y no binario
de la realidad.
Por ello, usando sus experiencias, se hace un
trenzado entre ideas y vivencias para conectarlas con la (1)
conciencia cyborg transgresora, (2) lo no binario y (3) las
identidades cambiantes. En el primer caso, pongo a dialogar
las ideas de Anzaldúa acerca de La facultad, que es una
conciencia de lo hondo, complejo, dinámico, diverso y no
binario que es la realidad, con los argumentos de Joel Sati,
que se centran en las estructuras cognitivas de oposición,
las cuales “se crean en respuesta a las estructuras cognitivas
de quienes tienen el poder o a la luz de ellas”.62 En ese
sentido, la (1) conciencia cyborg transgresora se puede
tejer y leer en los términos del joven indocumentado Joel
Sati. Él sostiene que “analizar las entidades que normalizan
las metáforas y las estructuras cognitivas que surgen de
ellas revela no sólo algo sobre el poder de tales entidades,
sino que también ilumina cómo estas metáforas pueden
volverse significativas de tal manera que no sólo pensemos
62
Joel Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”, en We
Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in
the United States, Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 35, https://doi.org/10.1515/9781478012382-003.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
54
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�Apuntes para una epistemología
feminista

en ellas, sino que pensemos en sus términos”.63 Por lo
tanto, la creación de estructuras cognitivas de oposición
completamente separadas de las dominantes ayudará a la
creación de pensamientos y conciencias más inclusivas.64
En el texto de Gabriela García Cruz, se “demuestra
que las mujeres indocumentadas se niegan a acatar el uso
del miedo por parte del Estado-nación y, en cambio, crean
comunidades de pertenencia”.65 En ese proceso de revertir
el miedo estatal y reclamar su presencia en Estados Unidos,
ellas transformar su conciencia. Por ejemplo, derivado
del miedo, las mujeres indocumentadas dieron origen a
una lucha por el empoderamiento de sus comunidades,
pues “el deseo de convertirse en miembros activos de sus
comunidades representó el empoderamiento de la gente de
su entorno, con la esperanza de liberarse de las cadenas”.66
Por lo que se refiere a (2) lo no binario, el movimiento
de jóvenes migrantes indocumentados, Dreamers, ha
trabajado bastante en posicionar que las personas somos más
que seres dicotómicos. Por ejemplo, María Liliana Ramírez,
joven migrante indocumentada y queer, ha abordado lo
complejo que es desbordar las dicotomías sexo-genéricas,
para incorporar a las diversidades. En ese sentido, “a
diferencia de las típicas narrativas liberales de resistencia
que se centran en nociones de meritocracia, exploro cómo
las personas inmigrantes queer indocumentados reclaman
agencia y resistencia a través de su propia comprensión del
63

Sati, 41.

64

Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”.

65
Gabriela García Cruz, “Contesting ‘Citizenship’: The Testimonies of
Undocumented Immigrant Activist Women”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy
J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 112,
https://doi.org/10.1515/9781478012382-007.
66
García Cruz, 124.
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55

�Apuntes para una epistemología
feminista

ser”.67 Ramírez complejiza las experiencias no binarias,
con el estatus migrante y menciona que “las personas
indocumentadas negocian la aceptación de la condición
de indocumentado y la sexualidad. Salir del armario para
los individuos queer indocumentados no ocurre como un
proceso lineal o narrativa, sino que se manifiesta como
multiplicidades. Salir del armario le sucede más de una vez,
a varias personas y en varios espacios”.68 En consecuencia,
sus identidades son complejas, se manifiestan como
multiplicidades y no solo se quedan con ser queers o
indocumentadas, sino que se trata de encuentros fluidos no
dicotómicos.
Finalmente, respecto a (3) las identidades cambiantes,
menciona que existen “diversas identidades que se cruzan
con el estatus de indocumentado, como raza, género y
antecedentes penales, entre otros”.69 Aunado a ello, el texto
de Gabriela Monico (2020) plantea que las narrativas acerca
de una “única” identidad migrante meritocrática tienen que
ser desbordas, pues son ontológicamente excluyentes. Al
mismo tiempo, desafía a “[…] toda reforma migratoria
que excluye, deshumaniza y divide a los inmigrantes en
cualquier categoría”.70 A partir de su trabajo con un grupo
de jóvenes indocumentados en el norte de California, ella
examina cómo se (re)configuran sus propios reclamos de
67
Maria Liliana Ramirez, “Beyond Identity: Coming Out as UndocuQueer”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy J. Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales
(Duke University Press, 2020), 149, https://doi.org/10.1515/9781478012382-009.
68

Ramirez, 153.

69

Sati, “‘Other’ Borders: The Illegal as Normative Metaphor”, 41.

70
Gabriela Monico, “American’t: Redefining Citizenship in the U.S. Undocumented Immigrant Youth Movement”, en We Are Not Dreamers: Undocumented Scholars Theorize Undocumented Life in the United States, Leisy J.
Abrego y Genevieve Negrón-Gonzales (Duke University Press, 2020), 105, https://doi.org/10.1515/9781478012382-006.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
56
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�Apuntes para una epistemología
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pertenencia. Dicho grupo reivindica pertenencia desde
lo indígena y los derechos humanos. A través de estos
reclamos, exigen que los inmigrantes sean tratados como
seres humanos y libres de daño y explotación.71
Asimismo, para explicar las identidades cambiantes
y diversas, el texto de Ramírez aborda la manera en que
jóvenes indocumentados que se reconocen como queers,
habitan más de una identidad. Por un lado, su condición
de migrantes indocumentados, y por otro, ser parte de la
comunidad LGBTIQ+. Al respecto, el movimiento usó en
un inicio la categoría UndocuQueer, para reconocer las
diversidades sexo-genéricas. No obstante, con el paso del
tiempo, dejaron de nombrarse así, pues señalan que “intentar
fusionar dos identidades fragmentadas para crear un todo,
se queda corto en la creación de una identidad completa,
pues no logran transmitir toda la experiencia del ser. […]
El rechazo de UndocuQueer resalta las imposibilidades de
políticas de identidad, pero también muestra un potencial
para ver UndocuQueer como algo más que identidad.72
Con los ejemplos anteriores, se pone de manifiesto que una
epistemología feminista de los movimientos sociales tiene
implicaciones no solo en el plano conceptual. También
se refleja en experiencias particulares de integrantes del
movimiento de jóvenes indocumentados, Dreamers, lo
que deja abierta la propuesta de que esta epistemología se
presente en diferentes integrantes de otros movimientos
sociales incluyendo a los protagonizados por sin papeles.
Consideraciones finales
El movimiento Dreamer es un ejemplo para utilizar la
epistemología feminista de los movimientos sociales. Es
71

Monico, 104.

72
Ramirez, “Beyond Identity: Coming Out as UndocuQueer”, 161.
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preciso establecer que dicha epistemología debe contar
con las siguientes dimensiones: la facultad, metodología
de las oprimidas, mundo cyborg y la conciencia cyborg
transgresora. Para hacer un análisis utilizando el modelo de
epistemología propuesto, se tendría que identificar que las,
les y los integrantes del movimiento consiguieron construir
una conciencia cyborg transgresora. Esta conciencia parte
del entendimiento del mundo cyborg, el cual tiene dos
caras: una es extractivista, neoliberal, conservadora; y la
otra es una de identidades cambiantes, comunal, libre. El
entendimiento del mundo cyborg se origina a partir del uso
de las metodologías de las oprimidas, las cuales, a su vez,
provienen de La facultad, que es el tomar conciencia de lo
profundo, complejo, dinámico, multiespecista y no binario
de la realidad.
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Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Las nuevas conciencias: Feminismo y ambientalismo en el
Movimiento Chicano
The new consciousness: Feminism and environmentalism
in the Chicano movement
Les nouvelles consciences: féminisme et
environnementalisme dans le Mouvement Chicano
Mayra Jocelin Martínez Martínez
https://orcid.org/0000-0002-6974-0096
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza
Reynaldo de los Reyes Patiño
https://orcid.org/0000-0003-1691-2410
Université de Genève
Ginebra, Suiza
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Martínez Martínez, Mayra Jocelin. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which
permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-94
Recepción: 15-05-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: jocelin.mtz@gmail.com
reynaldo.delosreyespatino@unige.ch

�Las nuevas conciencias: Feminismo y
ambientalismo en el Movimiento Chicano
The new consciousness: Feminism and
environmentalism in the Chicano movement
Les nouvelles consciences : féminisme et
environnementalisme dans le Mouvement Chicano
Mayra Jocelin Martínez Martínez1
Reynaldo de los Reyes Patiño2
Resumen: El movimiento chicano surgió en la década de 1960
como reacción a la marginación y la violencia ejercida contra los
mexicoamericanos en Estados Unidos, particularmente en zonas
rurales y en el sistema educativo. En las décadas siguientes,
aparecieron otras corrientes del movimiento como la chicana
feminism y los ambientalistas, formando parte de una “conciencia
oposicional” que contribuyó a su éxito y reproducción. En este
artículo, analizaremos cómo estos movimientos se diferenciaron
de sus vertientes hegemónicas al destacar su condición de
subalternidad. A su vez, examinaremos cómo estas perspectivas
han derivado en un trabajos académicos, desde la filosofía a
la antropología y la ecología, que siguen una lógica similar,
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.

2
Université de Genève, Ginebra, Suiza.
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�Las nuevas conciencias

cuestionando los relatos hegemónicos y proponiendo alternativas
que, aunque arraigadas en experiencias históricas específicas,
tienen relevancia global.
Palabras clave: Movimiento chicano, Chicana feminism,
Movimientos ambientales, Injusticia epistémica, Injusticia
ambiental
Abstract: The Chicano movement emerged in the 1960s as a
response to the marginalization and violence faced by Mexican
Americans in the United States, especially in rural areas and
the education system. In the next decades, other strands of
the movement like Chicana feminism and environmentalists
appeared, being part of an “oppositional consciousness” that
contributed to their success and reproduction. This article will
explore how these movements distinguished themselves from
mainstream perspectives by emphasizing their subordinate
position. Additionally, it will examine how these perspectives
have evolved into works withing the academic field, from
philosophy to anthropology and ecology, that follows a similar
logic, questioning dominant narratives and proposing alternatives
that, while rooted in specific historical experiences, have global
relevance.
Key words: Chicano Movement, Chicana Feminism,
Environmental Movements, Epistemic Injustice, Environmental
Injustice
Résumé: Le mouvement Chicano est apparu dans les années
1960 en réaction à la marginalisation et à la violence contre les
personnes Mexico-Américains, aux États-Unis, en particulier
dans les zones rurales et dans le système éducatif. Pendant les
décennies suivantes, d’autres courants du mouvement, comme
le féminisme chicana et les écologistes, sont apparus, faisant
partie d’une « conscience oppositionnelle » qui a contribué à leur
succès et à leur reproduction. Dans cet article, nous analyserons
comment ces mouvements se sont différenciés de leurs courants
hégémoniques en mettant en avant leur condition subalternité.
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�Las nuevas conciencias

À son tour, nous examinerons comment ces perspectives
ont conduit à des travaux académiques, de la philosophie à
l’anthropologie et à l’écologie, qui suivent une logique similaire
en remettant en question les récits hégémoniques et en proposant
des alternatives qui, bien qu’enracinées dans des expériences
historiques spécifiques, ont une pertinence mondiale.
Mots-clés: mouvement chicano, féminisme chicana,
mouvements environnementaux, injustice épistémique, injustice
environnementale.

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Introducción
Luego de la muerte de su padre, Gloria Anzaldúa trabajó
cada fin de semana en los campos de algodón del oeste
de Texas. En sus memorias, recuerda cómo ella y sus
colegas tenían que tirarse al suelo cuando los aviones
descendían para rociarlos con pesticidas. A los propietarios
no les importaban los ojos lacerados ni la obstrucción de
sus fosas nasales. No les importó tampoco cuando murió
su perro, sufriendo de arcadas en su patio trasero, con
convulsiones provocadas por el envenenamiento. Gloria
estaba cansada de la vida agraria. Como muchas y muchos
mexicanoamericanos, había nacido en una comunidad
históricamente marginada, trabajando para otros las tierras
que habían sido de los suyos, y sufriendo de numerosas
injusticias sociales y ambientales. Vivía además la
opresión de ser mujer. Los conceptos como “pasividad”,
“obediencia”, “matrimonio” e “hijos” apuntaban a un rol
tradicional que no quería asumir.3
Un solo pasaje de la vida de Anzaldúa nos habla del
conjunto de opresiones al que estaba sometida buena parte
de la población mexicoamericana hacia mediados del siglo
XX. A partir de los años sesenta, emergerían de ella diversos
grupos para reclamar sus derechos por medio de protestas,
huelgas y diversos movimientos organizados. A lado de
ellos estuvieron también movimientos sociales que exigían
detener las políticas discriminatorias y que se reconocieran
sus derechos civiles. El caso más paradigmático fue el de
los ciudadanos afroamericanos encabezados por líderes
como Martin Luther King, Angela Y. Davis o Malcolm
X, quienes, como comunidad, exigían el libre acceso a los
derechos que les habían sido históricamente negados.
3
Gloria Anzaldúa, “La prieta”, en Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en los Estados Unidos, Cherrie Moraga y Ana Castillo
(San Francisco: Ism Press, 1988), 162–63.
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La marginalización de los mexicoamericanos también
tenía profundas raíces históricas. A mediados del siglo
XIX las intenciones de expansión norteamericana habían
llegado a un punto álgido, y por medio de una guerra,
los Estados Unidos orillaron a México a la firma de un
tratado que incluía la adhesión de enormes territorios, que,
básicamente, no estaban despoblados. Como resultado,
de la noche a la mañana un enorme grupo de mexicanos
quedó del lado americano de la frontera. Para denominar
a esas poblaciones in between de esos países, entre una
cultura y otra, comenzó a utilizarse despectivamente la
palabra “chicano” o “chicana”, vocablo que luego adquirió
dimensiones reivindicativas con hondas significaciones
identitarias y culturales.
Ya como una fuerza política y social en la década de
1960, en el Movimiento Chicano destacaron sobre todo los
movimientos agrícolas y estudiantiles. Posteriormente, las
chicanas iniciarían su propio camino, la chicana feminism,4
para atacar los problemas que las aquejaban como mujeres
“tercermundistas”, tales como la discriminación lingüística
e identitaria, así como las injusticas epistémicas. Al mismo
tiempo, los movimientos ambientalistas comenzaron a
reclamar mejores condiciones de vida tanto en el campo
como en las ciudades, donde frecuentemente eran sujetos
de racismo e injusticias ambientales. Estos movimientos
formaron parte de una “conciencia oposicional” que
4
Para este trabajo decidimos utilizar vocablos como “chicana feminism” anteponiendo el artículo “la” para guardar el significado y sentido que
tiene en la lengua-híbrida en la que se produjo este concepto; el spanglish.
Si bien no guarda concordancia de género, nos parece fundamental señalar
que precisamente las chicanas nombran en “femenino” a sus feminismos para
establecer una distancia con el movimiento chicano, si no ideológico, si en
cuanto al lugar desde el cual se enuncia. Comprendemos también la dimensión política que las chicanas establecen al autonombrarse y nombrar su movimiento.
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permitió el éxito y reproducción de estas luchas, y que
además ha dado origen a reflexiones académicas que,
desde la filosofía, la ngía o la ecología, han estrechado los
vínculos entre la academia y el activismo.
Siguiendo a Mansbridge, aquí el concepto de
conciencia oposicional funciona como un “término
paraguas” en el que la conciencia de clase o de raza son
casos específicos. La misma autora considera que un
grupo tradicionalmente subordinado por otro manifiesta
una conciencia oposicional cuando reúne las siguientes
características: reclama su identidad subordinada como
una identificación positiva; distingue las injusticias hechas
al grupo; demanda cambios en la política, economía y
sociedad para rectificar esas injusticias, y comparte con
otros miembros del grupo el interés por rectificarlas.5 La
misma autora sugiere que los activistas “juegan un papel
importante en la creación de esta conciencia oposicional,
en cuanto deciden conscientemente sintetizar ideas,
símbolos, identidades colectivas, marcos de injusticia y
culturas de solidaridad”. A su vez, esta conciencia tiene
su fundamento en una “cultura oposicional” que otorga un
marco de referencia para entender la subordinación a la
que está expuesto el grupo. Aquí los activistas desempeñan
un papel menor, pues esta cultura se ha formado a lo largo
de la historia por los miembros del grupo, frecuentemente
de manera inconsciente.6 Por último, debe señalarse que
la cultura y la conciencia oposicionales no son suficientes
para la movilización, sino que necesitan la participación
de activistas y no-activistas, así como ciertas estructuras
5
Jane Mansbridge, “The Making of the Oppositional Consciousness”,
en Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed.
Jane Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of Chicago Press,
2001), 1.
6
Mansbridge, 16.
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�Las nuevas conciencias

de oportunidad que faciliten la acción colectiva en un
momento histórico determinado.7
Ahora bien, tomando en cuenta tanto los factores
estructurales como los factores culturales, es importante
distinguir entre los tipos de movimientos sociales. Morris
y Braine distinguen al menos tres: movimientos de
liberación, movimientos por la igualdad en situaciones
específicas, y movimientos de responsabilidad social.
Como reconocen los autores, aunque se trata de tipos
ideales, y la naturaleza de su conciencia oposicional se
traslapa en la realidad, es importante hacer la distinción
con fines analíticos. Un movimiento de liberación, como
el de los grupos afroamericanos, busca derrocar el sistema
de dominación. Los miembros de estos movimientos
casi siempre forman parte del grupo oprimido, al que
pertenecen de manera impuesta muchas veces desde el
nacimiento. Por otro lado, un movimiento por la igualdad
en situaciones específicas busca soluciones a problemas
concretos que afectan exclusiva o desproporcionadamente
a un grupo oprimido. Estos movimientos pueden a su vez
movilizar la conciencia oposicional generada por los
movimientos de liberación. Digamos, por ejemplo, los
movimientos en contra del racismo ambiental pueden
movilizar la conciencia oposicional del movimiento
afroamericano, o el movimiento a favor del aborto puede
movilizar la conciencia oposicional del movimiento de
liberación femenina en un sentido amplio. Por último,
se encuentran los movimientos de responsabilidad
social, que buscan que los individuos, corporaciones y
gobiernos actúen de manera socialmente responsable para
7
Jane Mansbridge, “Complicating Oppositional Consciousness”, en
Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed. Jane
Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of Chicago Press, 2001),
243–50.
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beneficio de la humanidad. La principal diferencia con los
anteriores es que en ellos la membresía no es impuesta, es
decir, una persona elige asumir e internalizar la identidad
del movimiento. Aquí podríamos encontrar, por ejemplo,
algunos grupos ambientalistas tradicionales.8
A partir de esto, podríamos deducir en primer lugar que
el Movimiento Chicano en su conjunto es un movimiento de
liberación. Asimismo, como veremos, el chicana feminism
podría entenderse como un movimiento por la igualdad en
situaciones específicas, que surge en una constante tensión
con movimientos de liberación como el chicano o el de
las mujeres. Por su parte, los ambientalismos también son
movimientos por la igualdad en situaciones específicas, que
se encuentran en conexión con el movimiento de liberación
chicano, y en tensión con movimientos de responsabilidad
social, como los ambientalismos tradicionales. En este
artículo, a partir de una revisión de la literatura sobre estudios
chicanos, esbozaremos el recorrido de los movimientos
sociales que derivaron en la chicana feminism y los
movimientos ambientalistas, para mostrar cómo éstos se
diferenciaron de sus vertientes hegemónicas al destacar su
condición de subalternidad. A su vez, examinaremos cómo
estas perspectivas han derivado en trabajos académicos
desde la filosofía, la antropología y la ecología, que siguen
una lógica similar, cuestionando los relatos hegemónicos
y proponiendo alternativas que, aunque arraigadas en
experiencias históricas específicas, tienen relevancia global.
Lejos de ser exhaustivo, este artículo es una primera
aproximación para señalar algunas conexiones entre
8
Aldon Morris y Naomi Braine, “Social Movements and Oppositional
Consciousness”, en Oppositional Consciousness: The Subjective Roots of Social Protest, ed. Jane Mansbridge y Aldon Morris (Chicago: The University of
Chicago Press, 2001), 20–37.
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movimientos sociales y el pensamiento chicano. En un
primer apartado, presentaremos unos breves antecedentes
sobre las condiciones históricas, políticas y sociales que
sentaron las bases del Movimiento Chicano. Posteriormente,
nos concentramos en las rupturas y continuidades que las
chicanas tuvieron con éste y con los feminismos blancos,
para ver cómo configuraron un camino propio tanto social
como teóricamente. En el tercer apartado, mostraremos
cómo los movimientos ambientalistas han estado
imbricados con distintas luchas rurales y urbanas, y cómo
se han diferenciado de los ambientalismos hegemónicos. En
las consideraciones finales se hace una breve recapitulación
del artículo, y se dejan abiertas algunas líneas de diálogo.
Antecedentes histórico-sociales del Movimiento
Chicano
A mediados del siglo XIX, México y Estados Unidos
estuvieron envueltos en diversos conflictos provocados,
por un lado, por la falta de control territorial del gobierno
mexicano, y por otro, por la política expansionista de
Estados Unidos hacia lo que en ese entonces era el territorio
de su vecino del sur. Estos conflictos culminaron con la
firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, en el
que básicamente se cedían los territorios de California,
Nevada, Utah, Arizona, partes de Colorado, Wyoming,
Nuevo México y Texas a los Estados Unidos.9 El conflicto
no solo tuvo consecuencias territoriales, sino sociales,
ya que involucraba a los habitantes de esas regiones que,
de la noche a la mañana, se convirtieron en ciudadanos
estadounidenses, no obstante que esta “nueva ciudadanía”
9
Josefina Zoraida Vázquez, “La Intervención Norteamericana En México”, en México y el expansionismo norteamericano, 1a ed., vol. 1 (El Colegio
de México, 2010), 95–134, https://doi.org/10.2307/j.ctv3f8qzf.8.
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estuvo marcada por la discriminación racial y lingüística
por parte de las autoridades norteamericanas.10
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los mexicanos
que quedaron al otro lado de la frontera estuvieron sometidos
a violencia política, lingüística y social, dando lugar a
fraudes legales que derivaron en la pérdida y despojo de
tierras, así como en linchamientos y actos de violencia
racial.11 Ya en el siglo XX, la población chicana aún padecía
el prejuicio identitario de los norteamericanos, que los veían
solamente como un instrumento para su expansión pero no
estaban dispuestos a su integración social y cultural.12 Un
ejemplo de lo anterior fue la “repatriación” de ciudadanos
norteamericanos de origen mexicano durante la Gran
Depresión, junto a mexicanos que habían migrado por el
proceso revolucionario. Esta situación de vulnerabilidad
llevó a los chicanos a comprender que debían tomar acciones
para luchar por sus derechos en Estados Unidos, y ser
reconocidos plenamente como ciudadanos de aquel país.13
Esta lucha no sería sencilla. Las demandas de los
chicanos por mejorar sus condiciones laborales en el
campo fueron fácilmente evadidas por los empresarios
agrícolas, quienes podían disponer de mano de obra barata
proveniente de México. Esto se debió a que, en el transcurso
de la Segunda Guerra Mundial, México y Estados Unidos
habían implementado el Programa Bracero, que consistía
10
Omar S. Valerio-Jiménez, River of Hope. Forging Identity and Nation
in the Rio Grande Borderlands (Duke University Press, 2013), 4.
11

Valerio-Jiménez, 134.

12
Ma. Isabel Arellano Aguilar, “El movimiento chicano”, en Análisis de
algunos problemas fronterizos y bilaterales entre México y Estados Unidos, ed.
Víctor Carlos García Moreno (México, D.F: Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1982), 46.
13
Mariángela Rodríguez, “El caso de la identidad chicana y su ciudadanía étnico cultural”, El Cotidiano, agosto de 2001.
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en la entrada temporal de trabajadores agrícolas mexicanos
a ese país para cubrir la escasez de mano de obra.14 A pesar
de ello, la oposición fue ganando cada vez un lugar más
estratégico. los activistas César Chávez y Dolores Huerta
fundaron en 1962 la National Farm Workers Association
(Asociación Nacional de Trabajadores del Campo),
que más tarde se convertiría en la United Farm Workers
(Trabajadores Agrícolas Unidos). Una de las acciones más
significativas de esta asociación fue la Huelga de la Uva en
Delano, California, que se prolongó por más de cinco años
y colocó los reflectores en la lucha por la mejora de las
condiciones de los trabajadores agrícolas chicanos en los
Estados Unidos.15
Los huelguistas comenzaron a llamar a su lucha “La
Causa”, bajo la cual se enarbolaron diversas organizaciones
en distintos puntos del sur de Estados Unidos. “La Causa”
no era más que un frente común que buscaba la equidad
en la educación, la política y la mejora de las condiciones
laborales para “la raza”, es decir, los mexicoamericanos.
En ese sentido, en 1968 se fundó el Council of La Raza en
Phoenix, Arizona,16 y un año después, en el mismo estado,
se fundó Chicanos Por La Causa (CPLC).17 En Denver,
Colorado, durante las actividades de la First National
Chicano Youth Liberation (Primera Conferencia Nacional
14
Diana Irina Córdoba Ramírez, “Los centros de contratación del Programa Bracero: desarrollo agrícola y acuerdo político en el Norte de México,
1947-1964” (Ciudad de México, El Colegio de México, 2017), 50.
15
Eugene Nelson, Huelga. The First Hundred Days of the Great Delano
Grape Strike (Delano, California: Farm Worker Press, 1966).
16
Unidos US, Fifty years of an American Institution (Washington, DC:
Unidos US, 2018), 8, https://unidosus.org/wp-content/uploads/2021/08/unidosus_history.pdf.
17
Bryant Partida, Marco Antonio Rosales, y Ben Scolaro, Here We
Stand: Chicanos Por La Causa and Arizona’s Chicano/a Resurgence, ed. Pete
Dimas, 2019, https://issuu.com/chicanosporlacausa/docs/book__digital_.
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Chicana de Liberación Juvenil) apareció el emblemático
manifiesto de la lucha chicana: el Plan Espiritual de
Aztlán, que llamaba a utilizar el nacionalismo como el
común denominador de la movilización de masas y la
organización. “Una vez que nos hayamos comprometido a
la idea y filosofía de El Plan de Aztlán, podemos concluir
que la independencia social, económica, cultural y política
es el único camino hacia la liberación total de la opresión,
explotación y racismo”, señalaba el documento, que
llamaba a la unión de la sociedad chicana: “the barrio, the
campo, the ranchero, the writer, the teacher, the worker, the
professional”, con “La Causa”.18
En efecto, una de las prioridades era articular la sociedad
chicana en todos los frentes posibles. Así como las y los
trabajadores agrícolas sufrían discriminaciones, las infancias
y adolescencias también vivían injusticias epistémicas en
las escuelas públicas norteamericanas. La segregación y la
prohibición del uso del español en las aulas eran parte del
cotidiano de la frontera. Desde la década de 1940, algunos
sectores de la población confrontaron a las autoridades por
la segregación escolar. En ese sentido, el caso Mendez vs
Westminster, de 1946, sentó un precedente importante. El
caso logró que se dejara la práctica de reservarse el derecho
de admisión en las escuelas públicas del distrito de Orange,
California, para los chicanos y afroamericanos, al igual que
el caso Brown v. Board of Education en Topeka, Kansas, en
1954.19 Si bien los chicanos podían ir a la escuela, las violencias
18
Alurista y Rodolfo González, “El plan espiritual de Aztlán”, 1969.
Disponible en International Center for the Arts of the Americas at the Museum
of Fine Arts, Houston. ICAA Record ID: 803398, https://icaa.mfah.org/s/en/
item/803398.
19
Manuel González Oropeza y Marcos del Rosario Rodríguez, “El caso
Mendez V. Westminster y su contribución a la consolidación del derecho a la
igualdad a través de su influencia en el caso Brown V. Board of education”,
Isonomía, núm. 42 (2015): 156.
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epistémicas que se vivían no eran pocas. El limitado acceso a
las universidades y la obligatoriedad de expresarse en inglés
llevaron a los estudiantes chicanos a formar el Movimiento
Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA) durante la ya
mencionada First National Chicano Youth Liberation de
1969.20 Por su parte, la Mexican American Youth Association
(MAYO), fundada un par de años atrás en Texas, proyectó la
Juárez-Lincoln University, el ensayo de educación bilingüe
más importante del sur de los Estados Unidos que funcionó
de 1970 a 1979 en Texas y que dejó una honda huella en la
cultura chicana.21
Con todas estas movilizaciones, el movimiento
chicano irrumpió en la escena política norteamericana. Por
un lado, las corporaciones agrícolas tendrían que ser cada
vez más cuidadosas y mejorar las condiciones de vida de
los trabajadores del campo. Por otro, las universidades se
vieron obligadas a incorporar cada vez más a la población
mexicoamericana a través de sistemas de cuotas y de la
apertura de departamentos de estudios chicanos. Sin embargo,
el racismo, la discriminación y la marginación estaban lejos
de terminar. Los chicanos retomaron otras banderas para
seguir diversas causas específicas, como son los casos de
grupos feministas y ambientalistas, quienes aparecerían cada
vez más al frente de las movilizaciones, y quienes, además
-sin despegarse de la identidad chicana- trazarían caminos
de lucha “oposicionales”, es decir, que tomaban en cuenta
su condición de subalternidad para distinguirse de los
feminismos y ambientalismos hegemónicos.
20
Rubén Ramírez Arellano, Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán
(MEChA), expresión y cultura (Guanajuato, México: Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, 2019), 102.
21
Jaime Rafael Puente, “Juárez-Lincoln University: Alternative Higher
Education in the Chicana/o Movement, 1969-1983” (Austin, Texas, Faculty of
the Graduate School of The University of Texas at Austin, 2013), 33.
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Movimiento chicano y la Chicana Feminism
Para la década de 1970, era evidente que las feministas
chicanas estaban definiendo las condiciones de su propia
lucha al exigir, luego del Chicana Workshop, ser incluidas
en todos los niveles del movimiento, y trabajar por un
mismo fin a favor de la liberación total del pueblo chicano.
Sin embargo, pronto percibieron que debían analizar y
proponer soluciones a los problemas que enfrentaban como
mujeres participantes de un movimiento político.22 Como
señala Sonia A. López, no todas las chicanas en los campus
universitarios ni en el Movimiento Estudiantil Chicano
de Aztlán (MEChA) participaron en estos grupos, pues
todavía no percibían su estatus de “oprimidas” y no querían
ser consideradas como “divisoras” del movimiento, como
muchos chicanos aseguraban.23 A pesar de esto, las chicanas
siguieron trabajando para llevar a cabo programas como
la Primera Conferencia Nacional Chicana celebrada en
Houston, Texas, en mayo de 1971.24
Durante esa primera conferencia, las chicanas
abordaron las temáticas más urgentes en tres rubros:
sexualidad, educación y religión. En torno a la sexualidad,
las chicanas abogaban por el derecho al control de la
natalidad, con acceso a métodos anticonceptivos y abortos
legales y gratuitos. Por las cuestiones educativas, las
chicanas consideraban que las instituciones debían alentarlas
22
Alma M. García, Chicana Thought. The basic historical writings (New
York: Routledge, 1997), 21.
23
Sonia A. López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, en Chicana Thought. The basic historical writings, ed. Alma M. García
(New York: Routledge, 1997), 101.
24
Maylei Blackwell, “Contested Histories: Las Hijas de Cuauhtémoc,
Chicana Feminisms, and Print Culture in the Chicano Movement, 1968–1973”,
en Chicana Feminism. A Critical Reader, ed. Gabriela F. Arredondo et al.
(Durham and London: Duke University Press, 2003), 74.
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a seguir una educación superior con el propósito de mejorar
sus condiciones de vida. Quizá la parte más radical de la
resolución fue la referente a la religión, pues establecieron
que, como mujeres de “la Raza”, -aquellas que cuestionaban
roles de género resignificando las figuras de la Malitzin o
de la virgen de Guadalupe-25 debían reconocer a la Iglesia
Católica como una institución opresiva.26 Desde los primeros
años de las reuniones de chicanas, puede percibirse que las
mujeres estaban tomando un rumbo propio.
Las mujeres dentro del Movimiento Chicano fueron
figuras fundamentales para la consecución de los objetivos
comunes. Un claro ejemplo fue el de Dolores Huerta, quien
participó como cofundadora de la Asociación Nacional
de Trabajadores del Campo (NFWA).27 Ya organizadas
en diversos grupos como las Conferencias Nacionales de
Mujeres Chicanas y la Fundación Mujeres en Marcha,
atendían sobre todo la lucha contra la violencia doméstica,
la falta de acceso a la educación y la baja representación
política. Desde estos frentes, las chicanas pronto se
involucraron en los debates feministas de la época, pero
al acercarse a los feminismos hegemónicos, comenzaron a
experimentar varias incomodidades.28
Las feministas chicanas y las feministas negras, a
diferencia de las feministas hegemónicas, estaban centradas
25
Norma Alarcón, “Traddutora, Traditora: A Paradigmatic Figure
of Chicana Feminism”, Cultural Critique, núm. 13 (1989): 72, https://doi.
org/10.2307/1354269.
26

López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, 103.

27
Stacey K. Sowards, Sí, Ella Puede!: The Rhetorical Legacy of Dolores Huerta and the United Farm Workers (University of Texas Press, 2019),
https://doi.org/10.7560/317662.
28
Maxine Baca Zinn y Ruth Enid Zambrana, “Chicanas/Latinas Advance
Intersectional Thought and Practice”, Gender and Society 33, núm. 5 (2019):
689.
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en analizar cómo se daba la intersección entre raza, clase
y género en la vida cotidiana de las mujeres en la sociedad
estadounidense.29 Por ejemplo, las mujeres chicanas y negras
compartían varios prejuicios identitarios: por un lado, se les
atribuían características como la pasividad, la dependencia e
incluso la infantilización con mucha mayor frecuencia que
a las mujeres de raza blanca. Por otra parte, el papel físico
de la mujer colonizada de color se intensifica, es decir, se
hace hincapié en su destreza sexual y en su capacidad de
procreación.30 En ese sentido, estas feministas que compartían
estas opresiones comenzaron a nombrarse “tercermundistas
de color” y a repensar el papel que jugaba esta identidad.
Podría decirse que la consolidación de los
feminismos chicanos llegó cuando las participantes de
estos movimientos comenzaron a publicar ensayos, poesía,
novelas o panfletos. La aparición de This Bridge Called
My Back, Writings by Radical Women of Color, editada
por Cherríe Moraga y Gloria Anzaldúa en 1981, generó
una reflexión en torno a la identidad de las “mujeres
de color-tercermundistas”.31 Esta autodenominación se
relaciona directamente con entenderse in between de varias
identidades y posicionándose en un lugar de enunciación en
oposición a lo hegemónico. Como escribe Gloria Anzaldúa
en su “carta a las mujeres tercermundistas”:
Para la mujer tercermundista que tiene, si acaso,
un pie en el mundo feminista literario, la tentación
es grande de adoptar las modas actuales de sentir
y de teorizar, las últimas verdades a medias del
29
Alma M. García, “The Development of Chicana Feminist Discourse,
1970-1980”, Gender and Society 3, núm. 2 (1989): 239.
30

López, “The Role of the Chicana within the Student Movement”, 101.

31
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�Las nuevas conciencias

pensamiento político, los axiomas psicológicos
dirigidos a medias de la nueva era que son
predicados por el establecimiento feminista blanco.
Sus discípulas son notorias por “adoptar” a mujeres
de color como su “causa” mientras aún esperan que
nosotras nos adaptemos a sus expectativas y a su
lenguaje.32
Somos los grupos raros, la gente que no pertenece
a ningún sitio, ni al mundo dominante, ni
completamente a nuestra propia cultura. Todos
juntos abarcamos tantas opresiones. Pero la
opresión abrumadora es el hecho colectivo que
no cuadramos, y porque no cuadramos somos una
amenaza. No todos tenemos las mismas opresiones,
pero tenemos empatía y nos identificamos con las
opresiones de cada uno.33

Ahora bien, desde esta sensación de oposición a lo
hegemónico, la Chicana feminism, o feminismo chicano
(también llamado “Xicanisma”), también “habita” esos
espacios marginales de la Filosofía, ya porque se produce
en los departamentos de Estudios Chicanos o de Estudios
México Americanos de las instituciones norteamericanas,34
ya porque su producción epistemológica no encaja con las
producciones filosóficas occidentalocéntricas o del Norte
Global. La Chicana feminism plantea un rechazo claro a las
narrativas que invisibilizan o simplifican las experiencias
32
Gloria Anzaldúa, “Hablar en lenguas. Carta a las escritoras tercermundistas.”, en Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en los
Estados Unidos, Cherri Moraga y Ana Castillo (San Francisco, California: Ism
Press, 1988), 222.
33

Anzaldúa, “La prieta”, 168.

34
Pablo Lópiz Cantó, “Feminismo Xicana”, Daimon Revista Internacional de Filosofia, núm. 63 (el 21 de noviembre de 2014): 99, https://doi.
org/10.6018/daimon/199761.
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de las mujeres chicanas o las mujeres tercermundistas o las
mujeres de color. Como señala Lópiz Cantó:
La teorización feminista Xicana se ha incardinado
en esa larga tradición de luchas contra la
conquista, accediendo con ello al conocimiento
de la temporalidad de los estados-nación, de las
identidades que les van asociadas, y a la percepción
de las fronteras, de su carácter extenso, como
lugares en los que se habita. La Filosofía Xicana
ha reclamado la frontera como el lugar desde el que
abrir la teorización acerca de la subordinación y
la emancipación. Ese lugar desde el que se habla/
escribe es la especificidad étnica de la Mestiza,
quien, en la mezcla, situada entre dos, traza una
línea de fuga sin retorno.35

En su obra Borderlands/La Frontera, Gloria Anzaldúa
“combina prosa y poesía para expresar y conceptualizar los
diversos aspectos de su opresión, identidad y agencia como
chicana-lesbiana”.36 Esta obra, que por momentos navega
entre lo autobiográfico (autohistórico, haciendo alusión
al concepto de “autohistoria” de la misma Anzaldúa), el
testimonio, la poesía y las memorias, tiene como eje central
la conceptualización de la frontera. Si bien la frontera a la que
Anzaldúa se refiere le permite ubicar una realidad externa,
geográfica y cultural, también es un estado de conciencia,
el de la mestiza.37. En su texto, La conciencia de la mestiza/
Hacia una nueva conciencia, Anzaldúa retoma el concepto
de “raza cósmica” de Vasconcelos para plantear su idea del
35

Lópiz Cantó, 110.

36
Zinn y Zambrana, “Chicanas/Latinas Advance Intersectional Thought
and Practice”, 683.
37
María Victoria García-Serrano, “Gloria Anzaldúa y la política de la identidad”, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos 19, núm. 3 (1995): 484.
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mestizaje, señalando que la raza híbrida -aquella se surge
como producto de la mezcla racial, ideológica, cultural y
biológica- tiene una conciencia “ajena”, una conciencia
mestiza, una conciencia de las Borderlands.38 La Nueva
Mestiza tiene la capacidad de desarrollar tolerancia hacia
las contradicciones, pues:
[…] aprende a ser india en la cultura mexicana, a ser
Mexican desde un punto de vista Anglo. Aprende a
hacer juegos malabares con las culturas. Posee una
personalidad plural, opera en un modo pluralista
-nada se desecha, lo bueno, lo malo y lo feo, nada
se rechaza, nada se abandona-. No solo sostiene las
contradicciones, convierte la ambigüedad en otra
cosa.39

Esta idea de la pluralidad de identidades opera
también en la obra de Chela Sandoval, Metodología de la
Emancipación, cuyo proyecto primordial es desarrollar una
teoría, un método de los movimientos sociales opositores
y de la conciencia opositora en el mundo posmoderno, así
como identificar una metodología de las personas oprimidas
como una metodología de la emancipación, y finalmente,
trazar retóricas de resistencia, dominación y conciencia
de coalición.40 Sandoval sugiere que el movimiento social
conocido como “feminismo estadounidense tercermundista”
proporcionó el acceso a una manera distinta de concebir
no solo la conciencia feminista sino también la actividad
opositora en general. Para ella, el feminismo estadounidense
38
Gloria Anzaldúa, Borderlands/La Frontera. La nueva mestiza, ed. Sonia Saldívar-Hull, Carmen Valle, y Karin Ikas (Capitán Swing, 2016), 133.
39

Anzaldúa, 136.

40
Chela Sandoval, Metodología de la emancipación, trad. Julia Constantino, Primera edición (México: Universidad Nacional Autónoma de México,
Programa Universitario de Estudios de Género, 2015), 51.
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tercermundista se concibió en oposición y resistencia a los
feminismos hegemónicos. Por ello, en su desarrollo, fue
capaz de reunir movimientos estadounidenses en pro de la
justicia social, no solo entre sí, sino con los movimientos
globales que trabajaban en favor de la descolonización.41
La pluralidad de identidades no conflictuadas, o
capaces de convivir con la contradicción, es lo que Gloria
Anzaldúa propone como “conciencia de la mestiza”. Para
Sandoval, es un claro ejemplo de cómo una conciencia
diferencial tiene cabida en la práctica dentro del feminismo
estadounidense tercermundista y radical.42 La conciencia
diferencial y el movimiento social se vinculan con la
necesidad de tomar y mantener posiciones políticas y de
identidad sólidas en el mundo social.43 Como hemos visto,
esto fue claro en las luchas chicanas en general, y en las del
feminismo en particular. Asimismo, como veremos en el
siguiente apartado, se volvió evidente en los ambientalistas,
cuyas demandas se articularon y fortalecieron con las de los
chicanos y las de los grupos feministas.
Movimiento Chicano y ambientalismos
A finales del siglo XIX, en medio de la era progresista,
surgieron en Estados Unidos diversos movimientos
ambientales de corte conservacionista y preservacionista.
Ya fuera impulsando la creación de zonas gestionadas por
profesionales, o creando parques naturales para proteger
los paisajes y la vida silvestre, ambos movimientos eran
encabezadas principalmente por hombres blancos de clases
medias y altas. En este sentido, sus preocupaciones no sólo no
41

Sandoval, 46.

42

Sandoval, 133.

43
Sandoval, 121.
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�Las nuevas conciencias

contemplaban a los miembros de la sociedad más afectados
por estos impactos, sino que en ocasiones empeoraron sus
condiciones de vida: algunos grupos de nativos americanos,
por ejemplo, fueron removidos de sus territorios para crear
parques nacionales como Yellowstone,44 mientras que en
las ciudades los habitantes de barrios marginados fueron
expulsados para construir parques urbanos como Central
Park, en Nueva York.45 Los grupos afectados no tardarían
en organizarse como reacción a estas exclusiones. Aunque
no se hacían llamar a sí mismos “ambientalistas”, en cuanto
no tenían las mismas preocupaciones que los ambientalistas
hegemónicos, su lucha por acceder a los medios necesarios
para su subsistencia, y por habitar ambientes sanos, podría
clasificarse como una lucha en contra del racismo ambiental
del que eran sujetos.46
Si la lucha de los indígenas norteamericanos se centró
en los parques y reservas naturales, y la de los afroamericanos
principalmente en las ciudades, la de los mexicoamericanos
tendría su inicio más notable en el campo. Los movimientos
agrarios -que como veremos, también fueron ambientales-,
44
Mark David Spence, Dispossessing the Wilderness: Indian Removal
and the Making of the National Parks (Oxford University Press, 1999).
45
Roy Rosenzweig y Elizabeth Blackmar, The Park and the People: A
History of Central Park (Cornell University Press, 1992), 65–73.
46
En Atlanta, por ejemplo, donde la segregación acrecentaba la marginación urbana, la Atlanta Neighborhood Union se involucró directamente
en el cuidado de su entorno y llevaron a cabo campañas para sanear hogares
y barrios, trabajando para reducir las enfermedades provocadas por el aire y
agua contaminados. Ver: Susan A. Mann, “Pioneers of U.S. Ecofeminism and
Environmental Justice”, Feminist Formations 23, núm. 2 (2011): 12–15. Una
situación similar ocurrió en Chicago durante el periodo de la “Gran Migración”, donde organizaciones como la Chicago Urban League se formaron para
demandar mejores condiciones de vida tras la llegada de miles de afroamericanos provenientes de los estados sureños. Ver: Lisa J. Young y Mangala Subramaniam, “Eco-critical Consciousness Meets Oppositional Consciousness:
Reading Early Chicago Housing Activism Through an Environmental Lens”,
Sociological Focus 50, núm. 2 (2017): 198–212.
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tuvieron una huella profunda en el desarrollo del pensamiento
y la identidad chicana.47 Acusada frecuentemente de tener
prácticas poco eficientes y ambientalmente dañinas, la
población de origen mexicano perdió poco a poco su
propiedad en manos de las compañías agrícolas y de sus
abogados. Esta pérdida de recursos, algunos de ellos de uso
comunitario, derivó en la intrusión de actividades extractivas
como la tala de árboles, la minería, o la ganadería a gran
escala, y finalmente con la subordinación de la mano de obra
mexicoamericana a estos intereses.48
Como mencionamos anteriormente, los movimientos
surgidos en los años sesenta comenzarían a cuestionar cada
vez más esta situación. Encabezados por César Chávez y
Dolores Huerta, la ya mencionada United Farm Workers
emprendió una fuerte campaña contra el uso de pesticidas
en los campos agrícolas de California entre 1965 y 1971.49
Una segunda oleada de ambientalismos, impulsada por la
publicación del libro Silent Spring, de Rachel Carson, había
cobrado fuerza denunciando el uso de pesticidas como el
DDT y sus impactos sobre algunos animales, incluyendo a
los consumidores de productos agrícolas, pero no tomaba en
cuenta a los trabajadores del campo.50 Aunque ambos grupos
47
Aunque no lo tratamos en este artículo, esto es también muy evidente en la literatura chicana. Ver Imelda Martín Junquera, “Ecocrítica, racismo
medioambiental y renacimiento chicano”, en Tendencias de la narrativa mexicana actual, ed. José Carlos González Boixo (Madrid: Iberoamericana/Vervuert/Bonilla Artigas Editores, 2009), 229–44.
48
Devon G Peña, “The Scope of Latino/a Environmental Studies”, Latino Studies 1, núm. 1 (marzo de 2003): 50, 55, https://doi.org/10.1057/palgrave.
lst.8600009. El relato biográfico de Anzaldúa se construye en buena parte sobre
estas experiencias que eran las de su familia, que tras quedarse sin ganado y sin
tierras para cultivar, se vio orillada a trabajar para los “anglos”.
49
Laura Pulido, Environmentalism and Economic Justice: Two Chicano
Struggles in the Southwest, Society, Environment, and Place (Tucson, Arizona:
Uniersity. of Arizona Press, 1996), cap. 3.
50
Sobre este punto, ver Devon G. Peña, Mexican Americans and the
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se oponían al uso indiscriminado de estos químicos, lo que
convertía la lucha mexicoamericana en un movimiento de
justicia ambiental era justamente la “posicionalidad” de los
trabajadores, es decir, la exposición directa que tenían sus
cuerpos ante la toxicidad de esos productos.51
Para los chicanos, este movimiento puede reconocerse
como un antecedente de las luchas que vendrían como
movimientos de justicia ambiental. Éstos serían parte de
una tercera corriente de ambientalismos que durante los
años ochenta retomaron elementos de la ecología radical
para transformar las instituciones políticas y económicas.52
En el caso de los chicanos, los intentos por recuperar
tierras y aguas se convirtieron en un espacio de disputa
no sólo con las autoridades, sino con diversos grupos
ambientales tradicionales. Un claro ejemplo de esto fue el
caso de Ganados del Valle, una cooperativa de desarrollo
comunitaria en el norte de Nuevo México. Durante los años
noventa, esta cooperativa reclamó el acceso a tierras de
pastoreo en una propiedad pública destinada exclusivamente
a los elk (Cervus canadensis), señalando que había espacio
suficiente para ambas actividades. Prejuicios raciales
de grupos ambientalistas hegemónicos como el Sierra
Club -quienes privilegiaban la cacería como método de
conservación- dificultaron sistemáticamente el desarrollo
de las actividades de la cooperativa, que no buscaban sólo la
vitalidad económica de la comunidad, sino la supervivencia
environment: tierra y vida (Tucson: The University of Arizona Press, 2005),
120–22.
51
Laura Pulido y Devon Peña, “Environmentalism and Positionality:
The Early Pesticide Campaign of the United Farm Workers’ Organizing Committee, 1965-71”, Race, Gender &amp; Class 6, núm. 1 (1998): 33–50.
52
Para una síntesis de estos movimientos, y su relación con los movimientos chicanos, ver Peña, Mexican Americans and the environment: tierra y
vida, cap. 6.
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de una actividad tradicional que incluía no sólo la cría de
ovejas, sino la fabricación y venta de productos.53
En cuanto a las aguas, es importante mencionar
a los agricultores de acequias, cuyos movimientos se
convirtieron en importantes actores en la política ambiental
al reclamar sus derechos tradicionales de gestión. Entre
los casos más importantes está el de The Culebra, en
Colorado, que ha luchado contra la contaminación del agua
provocada principalmente por compañías mineras. Esta
asociación nació en los años noventa como oposición de
compañías forestales, y ha luchado además en contra de
otros desarrollos como granjas porcícolas o tiraderos de
desechos sólidos. De manera paralela, surgieron en Nuevo
México organizaciones como The New Mexico Acequia
Association, que se han opuesto al desarrollo de complejos
turísticos.54
Además de estos movimientos rurales, los
movimientos urbanos de justicia ambiental se volvieron
cada vez más importantes a partir de la década de los
ochenta y noventa. Un caso emblemático es el de Mothers
of East Los Angeles (MELA), quienes se movilizaron en
contra del establecimiento de un incinerador de desechos
tóxicos. Pardo ha mostrado cómo la organización de estas
mujeres se articuló sobre redes tradicionales -como la
iglesia- y apelando a valores aparentemente conservadores,
como la categoría de “madre”, para desarrollar una
identidad política que las hiciera visibles.55 De igual forma,
otras organizaciones a principios de los años noventa,
53

Pulido, Environmentalism and Economic Justice, cap. 4.

54

Peña, Mexican Americans and the environment: tierra y vida, 165–67.

55
Mary Pardo, “Mexican American Women Grassroots Community Activists: ‘Mothers of East Los Angeles’”, Frontiers: A Journal of Women Studies
11, núm. 1 (1990): 1–7, https://doi.org/10.2307/3346696.
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como el SouthWest Organizing Project, en Albuquerque,
confrontaron a las industrias y el gobierno demandando aire
limpio, agua, alimentos y trabajos seguro. Esta organización
resultó particularmente exitosa, a decir de Córdova, porque
mostró contar con un conocimiento sofisticado, un alto
nivel de conciencia oposicional, así como con estrategias de
disputa que les permitieron insertarse en los debates sobre
la integración económica entre México y Estados Unidos,
el desarrollo económico local, y cambios a nivel de barrio
que incluyen gentrificación, infraestructura, impuestos,
manejo de recursos, zonificación, entre otros.56
El hecho de que muchos movimientos de justicia
ambiental estuvieran encabezados por mujeres, y de
que muchas veces fueran ellas las principales víctimas
de esas afectaciones, llamó la atención de pensadoras
ecofeministas -que también formaban parte de la tercera ola
de ambientalismos-, quienes se cuestionaron cuáles eran los
vínculos entre la ecología y el género.57 Una de las pioneras
en estos estudios, Ynestra King, postuló que la explotación
económica, el racismo contra los indígenas, así como la
dominación sobre la tierra, tenían sus raíces en la ideología
patriarcal occidental.58 De manera similar, la filósofa de la
56
Teresa Córdova, “Grassroots Mobilization by Chicanas in the Environmental and Economic Justice Movement”, Voces: A Journal of Chicana/Latina
Studies 1, núm. 1 (1997): 49.
57
Una de las pensadoras más importantes en esta materia fue Carolyn
Merchant, quien postuló que antes de la revolución científica moderna, la naturaleza era concebida como un organismo vivo, o como una madre nutricia
para la humanidad. Sin embargo, de la mano de científicos como Francis Bacon, William Harvey o René Descartes, esta visión se tornó en una más bien
mecanicista, llevando al dominio sobre la naturaleza y las mujeres. Carolyn
Merchant, The Death of Nature. Women, Ecology, and the Scientific Revolution
(San Francisco: Harper &amp; Row, 1989).
58
Ynestra King, “Toward an Ecological Feminism and a Feminist Ecology”, en Machina Ex Dea. Feminist Perspectives on Technology, ed. Joan Rothschild (New York: Pergamon Press, 1983), 118–29, https://nature.berkeley.edu/
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ciencia Vandana Shiva señalaría unos años más tarde que,
en su afán de subordinar la naturaleza, la ciencia moderna
pecaba de reduccionista y amenazaba otras formas vida
inspiradas en conocimientos locales y localizados.59
Diversos académicos chicanos han retomado
estas posturas para explicar los movimientos de justicia
ambiental encabezados por mujeres. Sin embargo, la
articulación entre teoría y praxis no siempre es evidente.
Estudios de caso han mostrado que algunas activistas
tienen ideas cercanas al ecofeminismo, aunque no siempre
se identifican con esa corriente o no les resulta familiar.
“Mientras algunas mujeres teorizan sobre la filosofía (del
ecofeminismo), otras están actuando en sus comunidades a
través de complejas intersecciones de género, raza y clase”,
señala Malia Davis, reconociendo que existe una amplia
brecha entre la academia y movimientos comunitarios.60
Algo similar señala Kirk, quien apunta la necesidad de tejer
alianzas entre ecofeministas y activistas, sobre todo en los
programas de Estudios de Mujeres y Estudios Chicanos que
nacieron en las universidades estadunidenses a raíz de los
movimientos de los años sesenta y setenta.61
Un ejemplo de cómo las perspectivas feministas,
ambientales y el activismo chicano se han complementado
exitosamente es el de los trabajos del antropólogo, ecólogo
departments/espm/env-hist/articles/16.pdf.
59
Vandana Shiva, Staying Alive: Women, Ecology and Development
(London: Zed Books, 1988).
60
Malia Davis, “Philosophy Meets Practice: A Critique of Ecofeminism
through the Voices of Three Chicana Activists”, en Chicano Culture, Ecology,
Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona
Press, 1999), 228.
61
Gwyn Kirk, “Ecofeminism and Chicano Environmental Struggles:
Bridges across Gender and Race”, en Chicano Culture, Ecology, Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona Press, 1999), 195.
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y activista chicano Devon Peña. Para este autor, es en
lo político donde la filosofía se vuelve práctica, y donde
la ecología puede desafiar las ideas del crecimiento sin
límites y de la explotación capitalista de la naturaleza.
Tanto la ecología como los estudios chicanos, afirma Peña,
comparten una visión emancipatoria y transformadora de la
política, en cuanto parten del conocimiento local -chicano y
nativo americano- más que de la construcción de verdades
universales.62 Por citar un ejemplo de este conocimiento
local, el mismo Peña recurre a su abuela:
Mi abuela conocía bien el medio ambiente: Cultivaba
un huerto familiar; conocía las plantas silvestres y
sus propiedades medicinales y nutritivas; era una
ferviente conservadora de semillas y comprendía
la importancia de seleccionar las mejores y más
diversas para la siguiente temporada; me advirtió
que me mantuviera alejada del arroyo Chacón
porque estaba lleno de aguas residuales sin tratar
y había observado que otros niños del vecindario
se enfermaban después de jugar en las aguas
contaminadas. En otras palabras, mi abuela
era una etnocientífica indígena. Tenía enormes
conocimientos etnoecológicos y agroecológicos.63

Peña continúa señalando que en la mayoría de las
comunidades con las que ha trabajado existe este tipo de
conocimiento. Sin embargo, en un ejercicio de violencia
epistémica, éste suele ser desacreditado por expertos
62
Devon G. Peña, “Introduction”, en Chicano Culture, Ecology, Politics: Subversive Kin, ed. Devon G. Peña (Tucson: University of Arizona Press,
1999), 3–22.
63
Devon G. Peña, “Structural Violence, Historical Trauma, and Public Health: The Environmental Justice Critique of Contemporary Risk Science and Practice”, en Communities, Neighborhoods, and Health, ed. Linda
M. Burton et al. (New York, NY: Springer New York, 2011), 211, https://doi.
org/10.1007/978-1-4419-7482-2_11.
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tanto de las grandes corporaciones como del gobierno,
calificándolo como muy ‘cualitativo’ o ‘emotivo’, y por lo
tanto ‘no científico’. Esto, concluye Peña, no sólo resulta
poco democrático, sino que poco científico, en cuanto
desacredita formas de conocimiento que contribuirán
a encontrar mejores soluciones para los problemas
ambientales, escapando de los análisis más simplistas
centrados en el costo-beneficio. Es entonces, como señala
Peña, que las cualidades oposicionales de la ecología le
permiten convertirla en una ciencia subversiva, que debe
seguir trabajando a lado de las comunidades chicanas para
hacer frente a las formas explotadoras de la naturaleza que
impone el capitalismo y la ciencia occidental.64
Comentarios finales
El movimiento chicano, entendido como un movimiento de
liberación, tiene profundas raíces históricas que explican
la opresión de la población mexicoamericana en los
Estados Unidos. La emergencia del movimiento en los
años sesenta, basado en una fuerte conciencia oposicional,
fue una plataforma para que surgieran otras formas de
abordar los problemas que aquejaban a la comunidad
chicana, producto de sus condiciones de exclusión. Así,
sin separarse por completo de las luchas por su identidad
política, las vertientes feministas y ambientalistas surgidas
del movimiento chicano, trazaron caminos alternativos a
los feminismos y ambientalismos hegemónicos.
Como vimos, durante la década de 1970 las chicanas se
desprendieron del Movimiento Chicano en un esfuerzo por
atender las demandas específicas de las mujeres en aspectos
de educación, sexualidad, o acceso a mejores condiciones
laborales. Al mismo tiempo, se alejaron de los postulados
64
Peña, 211–15.
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de los feminismos blancos al mantener en su programa la
prioridad de la lucha racial. Su agenda feminista radical -con
un enfoque interseccional compartido con otras feministas
tercermundistas de color- les permitió reflexionar acerca de
las opresiones a las que se enfrentaban, así como teorizar
y publicar sus experiencias y sus estrategias de resistencia.
Por su parte, los ambientalismos chicanos se separaron
de los ambientalismos hegemónicos cuyas preocupaciones
se centraban en la defensa de los parques naturales y la
vida silvestre. Al hacerle frente tanto al racismo como a la
injusticia ambiental, los chicanos tuvieron que enfrentar al
gobierno, las corporaciones, e incluso a los ambientalistas
conservadores. En oposición a los fundamentos de la
ciencia moderna, los ambientalistas chicanos revalorizaron
el conocimiento local y enfatizaron la interdependencia de
los grupos humanos y su entorno. Asimismo, vale la pena
mencionar que en muchas ocasiones las luchas feministas
y ambientalistas han ido de la mano, ya que comparten una
serie de elementos comunes retomados de la conciencia
oposicional chicana.
En suma, podríamos concluir señalando que
el Movimiento Chicano puede analizarse como un
movimiento social con diferentes frentes articulados desde
una misma identidad política. Como vimos, los trabajos
académicos que han analizado esos movimientos, y que
simultáneamente han formado parte de ellos, han seguido
una lógica similar. Desde la filosofía, la antropología o
la ecología, las pensadoras y pensadores chicanos suelen
oponerse a los modelos convencionales de la ciencia
occidental y proponer visiones alternativas que toman como
base su marginalidad y la injusticia epistémica que se ha
ejercido contra otros tipos de conocimiento. Estas miradas
-aunque situadas en un contexto específico- podrían ayudar
a explorar otras formas de leer y entender el mundo, de
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�Las nuevas conciencias

oponerse a lo hegemónico, y de resignificar estrategias y
modos de emprender acciones emancipatorias concretas
que tengan alcances globales.
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96

�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
La degradación del Estado y del sujeto en la ideología
neoliberal
The egradation of the State and the subject in neoliberal
ideology
La dégradation d’État et du sujet dans l’idéologie
néolibérale
Raúl Reyes Camargo
https://orcid.org/0000-0001-8820-7249
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Cuajimalpa, CDMX, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Reyes Camargo, Raúl. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-93
Recepción: 22-05-24
Fecha Aceptación: 11-07-24
Email: raulreyesca84@gmail.com

�La degradación del Estado y del sujeto
en la ideología neoliberal
The degradation of the State and the subject
in neoliberal ideology
La dégradation d’État et du sujet dans
l’idéologie néolibérale
Raúl Reyes Camargo1

Resumen: En el presente escrito se sostiene que la
implementación del libre mercado mediante la ideología
neoliberal en casi todo el orbe ha generado el crecimiento
desmesurado del capital financiero, y se ha vuelto más
poderoso que la mayoría de las naciones, de ahí que no
puedan ser normado por ninguna institución en el Globo.
El capital financiero y el capital productivo concentran
y privatizan: poder económico, tienen el mando sobre
casi todos los mercados; político y jurídico, degradan las
estructuras políticas y jurídicas primordiales para que sean
acordes a sus intereses. Los Estados al ya no poseer soberanía y
al ser degradadas sus estructuras fundamentales se degrada al

“sujeto en los diferentes Estados nación” se erosionan sus
derechos fundamentales, su conexión política y económica.
1
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Cuajimalpa, Cd. de México.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

Palabras clave: Filosofía política, Estado, Sujeto, neoliberalismo,
capital financiero, lex mercatoria.

Abstract: In this paper it is argued that the implementation
of the free market through neoliberal ideology in almost
the entire world has caused financial capital to grow
disproportionately and be much more powerful than most
nations, hence they cannot be regulated by any institution
in the World. Financial and productive capital concentrate
and privatize: economic power, they have control over
almost all markets; political and juridical, they degrade
the primary political and juridical structures so that they
are consistent with their interests. As the States no longer
possess sovereignty and as their fundamental structures
are degraded, the “subject in the different nation States” is
degraded. Their fundamental rights and their political and
economic relationship eroded.
Keywords:
Politic
Philosophy,
State,
neoliberalism, financial capital, lex mercatoria.

Subject,

Résumé: Dans cet écrit, on soutient que la mise place du
libre marché à travers l’idéologie néolibérale dans presque
le monde entier a entraîné une croissance disproportionnée
du capital financier et qu’il est devenu beaucoup plus
puissant que la plupart des pays, de sorte qu’il ne peut
être réglementé par aucune institution du monde. Le
capital financier et le capital productif se concentrent et se
privatisent : pouvoir économique, ils contrôlent presque
tous les marchés ; politiques et juridiques, ils dégradent les
structures politiques et juridiques primaires au point de les
rendre conformes à leurs intérêts. À mesure que les États
ne possèdent plus de souveraineté et que leurs structures
fondamentales se dégradent, le « sujet dans les différents
États-nations » se dégrade, leurs droits fondamentaux et
leur lien politique et économique s’érodent.
Mots-clés: Philosophie politique, État, Sujet, néolibéralisme,
capital financière, lex mercatoria.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

Introducción
El objeto de este escrito lo constituye el conjunto de razones
por las cuales se puede sostener que existe una degradación
del Estado y del sujeto en la ideología neoliberal en
nuestro presente, además resta decirlo, en el sentido de
dicha afirmación. Por ello, el objetivo de este escrito,
consiste en mostrar dichas razones y como fin secundario
establecer una crítica a la práctica del neoliberalismo,
pues las consecuencias de sostenerlo en el orbe global son
severamente preocupantes.
Si se usa el término neoliberalismo se trata de una
ideología dominante, la cual, como bien señala Louis
Althusser es un conjunto de ideas afines practicadas por una
mayoría, por ello, él sostiene que la ideología dominante
interpela a los sujetos desde que nacen, porque son ideas
que se practican por las Instituciones del Estado y por una
gran mayoría. Historiadores como Fernando Escalante, y el
teórico social David Harvey entienden perfectamente esta
característica de la ideología dominante, es una práctica de
ideas que casi no se cuestionan o la crítica no logra cambiar
esta práctica.
Entonces, se debe mostrar cómo se gesta el
neoliberalismo como corriente de pensamiento con raíces
filosóficas y posteriormente forma una ideología dominante
mediante su implementación histórica por la mayoría de
naciones desde la década de los setentas. En el 2008 surge
un evento que modifica al neoliberalismo y le dota de un
poder político privado enorme, pues una falla en el sistema
hipotecario de EUU desencadenó una serie de problemas
económicos en otros países, el mundo sufre una de las peores
crisis económicas derivada de la especulación financiera de
las hipotecas, auspiciadas en la ideología neoliberal que
proclama la desregulación de los mercados. Fenómeno que
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 97-148

�La degradación del Estado

se convirtió en objeto de estudio para varios especialistas.
Posteriormente, se exponen las cuatro razones por las que se
sostiene que el Estado se degrada. La primera explica cómo la
ideología neoliberal debilita las formas políticas de gobierno
de los diferentes Estados-nación, se muestra cómo en los
Estados donde existe un esquema democrático, la agenda
neoliberal se cumple, pero en realidad son democracias
simuladas mediante el voto, ya varios autores, incluso, sin
usar la palabra neoliberalismo, lo habían denunciado antes:
las democracias burguesas implican una representación débil
y esto permite que los poderes financieros implementen
su agenda. En la segunda, se expone una nueva realidad
que no había sido pensada por la filosofía política porque
simplemente es una realidad histórica del siglo XXI, y es
que si el capitalismo tradicional se había distinguido por su
conexión con la producción real, ahora el capital financiero
se distingue por el desarrollo de las grandes corporaciones
financieras que generan ganancias hipergigantes en el sector
especulativo, tan grande es su capital como lo es su poder
político privado. Una de las funciones monopólicas del
Estado que es administrar el Derecho, ahora las grandes
transnacionales lo administran, lo que los juristas conocen
como lex mercatoria. Esto genera, un problema global, pues
el poder político privado que generan los capitales financieros
es tan grande que ningún país lo ha podido controlar. Para
escribirlo con una metáfora inspirada en la obra de Thomas
Hobbes, El capital financiero es una bestia más poderosa que
el Leviatán (El Estado) La cuarta, es que el neoliberalismo
para cumplir su agenda debilita las arquitecturas jurídicas
de las diferentes naciones donde se instaura con el fin de
poder “liberar” hasta agotar las posibilidades el mercado en
todos los ámbitos, lo que produce que el derecho, pierda su
carácter social y político, pues los derechos fundamentales
que fundan el pacto social son reducidos para dar lugar a los
derechos del mercado.
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�La degradación del Estado

En la segunda parte del desarrollo de este escrito
se especifica el sentido en el cual se puede hablar de la
degradación del sujeto. Aquí, se piensa en el sujeto concebido
en su ser político que se corresponde con un Estado. El
sujeto, tiene su dimensión política, jurídica y económica,
lo que Marx no se cansó de señalar acerca de esta última
dimensión. En este sentido si el Estado y sus potestades
se ven degradadas, lo mismo pasará con el sujeto, pues
es una realidad que la sociedad contemporánea no puede
existir un Ciudadano si este no está en un marco regulado
por cuatro grandes aristas: económica, política, jurídica y
social. El ciudadano sin “Derechos fundamentales” tiende
a ser desdibujado de su ser.
Huelga decir, que el método del se abreva es la
iusfilosofía: se utiliza la fenomenología del presente político
y jurídico con el fin de pensar el ser del Estado y el ser
sujeto entendido como ciudadano. Este trabajo requiere
abrevar de otras disciplinas, pero muy cercanas a nuestros
objetos de estudio, por ejemplo, la Fenomenología jurídica
de Edur Velasco, y los trabajos de Jaime Cárdenas, son
primordiales para rastrear y concebir las repercusiones la
implementación de las policies del neoliberalismo. Cómo un
poder “financiero” se ha gestado en el presente y ha logrado
convertirse en un poder político privado y difuso, superior
a cualquier regulación, se requiere analizar las reflexiones
de otros y por qué no, de mirar el presente con las pocas
herramientas que posee la filosofía y las otras disciplinas.
I. Rastros de la ideología liberal
Se relanza la acusación marxista contra la ideología
neoliberal, pues la lógica del capital sigue vigente. Marx
y Engels sostenían en su época que la economía política
era plenamente acorde al capital y toda aquella filosofía
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junto con la religión cristiana ignoraban la materialidad del
hombre y de su trabajo, lo que llevaba a la mistificación de
la concepción del ser humano y a la justificación teórica,
moral y social de la explotación, además, muestra la
fetichización de las mercancías.2 Se incrustaron elementos
metafísicos en la economía política, en las filosofías, La
Filosofía del Derecho de Hegel3 es un ejemplo, y la religión
servían para naturalizar tanto a nivel teórico como práctico
la extorsión de la plusvalía.
Se lee en el capital de Marx:
“La ley de la acumulación capitalista, que se pretende
mistificar convirtiéndola en una ley natural, no expresa,
por tanto, más que una cosa: que su naturaleza excluye
toda reducción del grado de explotación del trabajo o
toda alza del precio de éste que pueda hacer peligrar
seriamente la reproducción constante del régimen
capitalista y la reproducción del capital sobre una escala
cada vez más alta. Y forzosamente tiene que ser así, en
un régimen de producción en que el obrero existe para
las necesidades de explotación de los valores ya creados,
en vez de existir la riqueza material para las necesidades
del desarrollo del obrero4.

Para justificar la expoliación se mistifica mediante la
ideología. La lógica de la extorsión del trabajo de los obreros
del régimen capitalista no ha cambiado en lo esencial, pero
sí han cambiado las envolturas metafísicas5 y la expansión
2
Cf. Carlos Marx, Manuscritos económicos filosóficos, Crítica de la dialéctica hegeliana y de la filosofía de Hegel en general, 51-119.
3
Cf., Raúl Reyes Camargo, “La antifilosofía de Marx en la Crítica a la
Filosofía del Derecho de Hegel y en los Manuscritos Económicos Filosóficos De
1844”. en Aítías, Vol. 2, n.º 4, diciembre de 2022, 155-89.
4

Carlos Marx, El capital, 374.

5
Hayek retoma a Adam a Smith, para sostener que lo más natural es que
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y la sofisticación del circuito C-D-M (Capital-DineroMercancía) mediante el crédito y la financiarización de
la economía. Es decir, desde el siglo XIX al presente, han
sido muy pocas las modificaciones en la lógica del capital,
una de las más significativas es el crecimiento del capital
financiero. La ideología dominante entendida como el
conjunto de ideas que realizan una apología de la extorsión,
de la expoliación del trabajo, se ha relanzado pues ahora se
mistifica la circulación del capital en el sector financiero
especulativo6. La ideología neoliberal, podría decirse, es
una suerte de reactualización de las ideas que encubren la
explotación, operación que realiza mediante la instauración
del libre mercado en las sociedades y postula al individuo
que vive para el mercado y se realiza en éste, solo puede
ser exitoso si el individuo se lo merece, únicamente puede
ser libre en las opciones que le ofrece el sistema del libre
mercado. Fórmulas, repetidas una y otra vez por los
economistas neoclásicos como la panacea de los problemas
sociales, a saber, la libertad de los individuos, la superación
de la pobreza, la satisfacción de todas las necesidades es
posible en el mercado, pero lo cual ha sido cuestionado.
Durante los siglos XVIII y XIX, el liberalismo clásico
como la ideología dominante, bajo su lema laissez faire,
avaló las extorsiones del capital al proletariado, se enquistó
el ser humano busque su beneficio. La conclusión de Hayek resulta obvia, solo
en un sistema donde el Estado mediante sus instituciones, vigilen que el mercado funcione correctamente, es posible que el hombre obtenga sus beneficios.
Se traza la relación biunívoca: el individuo que busca su beneficio, solo lo podrá
lograr en el mercado. Para Hayek esto sería lo más natural de la sociedad humana y no lo que se mal interpretó por los que postulaban el estado de naturaleza y
el derecho natural. Cf., Friedrich Hayek, Los Fundamentos de la libertad, 333y ss.
6
En el tomo tercero de El capital, nos habla de cómo el dinero y el crédito
funcionan como una nueva forma de mercancía intercambiable, lo que genera
la posibilidad de acumular más capital, en función del uso que se le pueda dar
al ciclo, C (Capital) D (Dinero) Mercancía (M) (Cf., Carlos Marx, El capital III.
Crítica de la economía política. 1959, 437-527)
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en las producciones intelectuales7, como representantes
se pueden evocar a Adam Smith y a los fisiócratas. Ante
lo cual muy pocos tuvieron ideas resistentes8 como las de
Marx y las de Engels en pleno siglo XIX. La ideología
se enquista en la consciencia de los individuos y en las
sociedades, lo que conlleva a que la lógica de extorsión del
capital y sus justificaciones se perciban por los individuos
y una gran parte de la sociedad como una realidad dura,
incluso por cierto grupo de intelectuales. A principios del
siglo XX, György Lukács, en Historia y consciencia de
clase,9 explica cómo la consciencia de sí de la clase obrera,
en un gran sector, permanece completamente velada, lo
que provoca que los individuos y sociedades justifiquen
su propio yugo apelando a que solo siguen lo que mejor
se empata con las leyes de la naturaleza, es decir, con las
leyes del mercado: oferta y demanda, autorregulación del
mercado si y solo si es libre, además, la naturaleza del
individuo consiste en conquistar los beneficios del mercado
mediante la meritocracia. A mediados del siglo XX surgió
otra vertiente crítica, la formó Karl Polanyi, el opositor de
Ludwig von Mises y de Friedrich August von Hayek, los
padres intelectuales del neoliberalismo, ya lo advertía en
1944, pues se lee en La gran transformación:
7

Cf., Harold Laski, El liberalismo europeo, 202-224.

8
Alain Badiou, en plena crítica de Louis Althusser señala que si bien hay
ideologías dominantes, también existen ideologías resistentes como aquella de
las masas que se sublevan (Cf., Alain Badiou y François Balmes, De L’ideologie
(1976) en Alain Badiou, Les Années Rouges, 124 y ss.)
9
György Lukács escribe: “La burguesía era ideológicamente fuerte, sin
resquebrajaduras. Todavía lo eran comienzos del siglo XIX, cuando su ideología, la idea de la libertad burguesa y la democracia, la idea de un automatismo
de las leyes naturales en la economía, todavía no había sido minada interiormente, cuando la burguesía tenía aún la esperanza, y podía tenerla de buena fe,
de que esa libertad democrática y burguesa, de que esa soberanía de la economía, habían de traer un día el bienestar de la humanidad (Historia y Consciencia
de clase, 233)
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�La degradación del Estado

pues […] la idea de un mercado autorregulado
implica una utopía absoluta. Semejante institución no
podría haber existido en ninguna época sin aniquilar
la sustancia humana y natural de la sociedad; habría
destruido físicamente al hombre y transformado
la sociedad en un páramo. Inevitablemente, la
sociedad adoptó providencias para protegerse, pero
cualquiera que de esas medidas dañaba el mercado
autorregulado, desorganizaba la vida industrial, y
así, ponía en peligro a la sociedad en otro sentido.10

Polanyi, analizaba el progreso del capital a mediados
del siglo XX y preveía lo que pasaría en las décadas de los
setentas, se implantaría con pretextos utópicos una de las
más crueles distopías de las que hoy somos contemporáneos.
I.1 Definición provisional del neoliberalismo
Una posible definición de neoliberalismo podría basarse
en los trabajos de David Harvey, Fernando Escalante, Kari
Polanyi Levitt y Karl Polanyi, entre otros autores.
Es un conjunto de ideas afines, pese a su diferencia
interna11, que conforma una ideología dominante a escala
global, del topos uranus de las ideas propuestas por sus
fundadores (Ludwig von Mises y Friedrich Hayek) se
traduce en prácticas políticas, jurídicas y económicas que
se justifican bajo una supuesta consecución del bienestar
para el ser humano, y deviene un programa geopolítico12.
Althusser, señala en “La ideología y los aparatos ideológicos
10 Karl Polanyi, La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, 65.
11
Puede encontrarse una problematización sobre las raíces intelectuales
del neoliberalismo en Damien Cahill, Melinda Cooper, Martijn Konings, David
Primrose, The Sage Handbook of neoliberalism.
12
Cf., Ludwig von Mises, Liberalismo. La tradición clásica, 19 y ss.
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del Estado” que uno de los objetivos de una ideología es
conservar y reproducir los modos de producción vigentes,
función propia de la ideología neoliberal, además de
envolver a la mayoría de las naciones. Su práctica podría
explicarse mediante los conceptos de falsa consciencia de
György Lukács, o la consciencia reificada atribuible a Walter
Benjamin13, porque es concebida por los que están sujetos
a ella, como si se tratara de una ley de la naturaleza, o de
la ley de la gravedad. Sus supuestas verdades irrefutables:
el libre mercado y el individuo exitoso. Asimismo, traza
un maniqueísmo, pues cualquier decisión gubernamental
o colectiva que busque el bien común, implica un tránsito
hacia el comunismo o socialismo, se emprende un camino
hacia el mal, las acciones de los gobiernos que benefician
a los colectivos van contra la libertad de los individuos y
significa un paso hacia el “totalitarismo”14.
En esta ideología el papel de las instituciones del Estado
consistiría en crear, preservar y favorecer el libre mercado,
Cf., Walter Benjamin, Discursos interrumpidos I. Podría decirse
lo cotidiano es el espacio de análisis; el ámbito de la fantasmagoría provocada por el mundo de lo material elevado a fetiche.
13

14
Por ejemplo, Milton Friedman escribe: “On peut croire —et c’est mon
cas— que le communisme détruirait toutes nos libertés […]” (Podemos creer, es
mi caso, que el comunismo destruiría todas nuestras libertades.) (Milton Friedman, Capitalisme et liberté, p. 63) O bien se puede leer de Hayek: “El completo
colapso de la creencia en que son asequibles la libertad y la igualdad a través del
marxismo [escribe Mr. Peter Drucker-], ha forzado a Rusia a recorrer el mismo
camino hacia una sociedad no económica, puramente negativa, totalitaria, de esclavitud y desigualdad, que Alemania ha seguido. No es que comunismo y fascismo sean lo mismo en esencia. El fascismo es el estadio que se alcanza después que
el comunismo ha demostrado ser una ilusión, y ha demostrado no ser más que
una ilusión, tanto en la Rusia estalinista como en la Alemania anterior a Hitler”
(Friedrich von Hayek, Camino de servidumbre, 58) Esto coincide con el anticomunismo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan (Gálvez Carcelén, “M. El thatcherismo y su herencia en el siglo XXI. Los británicos entre el conservadurismo
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por ello debe vigilar la calidad y la integridad del dinero, es
decir, las monedas deben de conservar un valor. Igualmente,
debe de ser capaz de normar, implementar y ejecutar, las
medidas de protección para el correcto funcionamiento
de los mercados, pero no para las medidas que consideren
las instituciones del Estado para el bienestar colectivo, el
objetivo de las instituciones consiste en proteger los intereses
de los grandes capitales. Para poder ejecutar la protección a
las transacciones comerciales, entre ellas las financieras, los
Estados nación deben poseer estructuras militares y policiales
para asegurar la propiedad privada ilimitada y el libre
comercio de todos los bienes de consumo, servicios y bienes
financieros. Además, los mercados necesitan “seguridad” de
sus intereses, no le preocupan las normas que emanen de la
voluntad de los ciudadanos de las diferentes naciones ni que
se busquen bienes colectivos o el bien común. Los bienes
y servicios que distribuyen las instituciones del Estado,
entre ellos: educación, recursos naturales (agua, minerales y
petróleo) la salud, la seguridad social, deben de privatizarse,
o como diría la jerga neoliberal, deben de liberarse porque las
instituciones del Estado son incompetentes y son corruptas.15
Hayek sostuvo que si hay bienes y servicios que no pueden
liberarse y queda la responsabilidad de distribuirlos a los
poderes estatales esto no implica el monopolio estatal, sino
que debe de existir la posibilidad de su distribución en el
sector privado16. En este tenor, las instituciones del Estado
deben circunscribirse a funciones mínimas y deben evitar su
intervención, incluso en la normatividad correspondiente a
las transacciones venta compra, inversiones (implementación
y ejecución de leyes) pues si intervienen, atentan contra la
15
Fernando Escalante, narra cómo las instituciones del Estado, al ser
adelgazadas, se vuelve más difícil lograr sus objetivos, eso ayuda a dibujar en la
narrativa neoliberal a las instituciones del Estado como inútiles e incompetentes. (Cf., Historia mínima del neoliberalismo)
16
Cf., Friedrich A. von Hayek, Fundamentos de la libertad, 271-272.
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libertad y echan a perder los beneficios del libre mercado,
en jerga neoliberal el Estado debe adelgazarse. Pues, las
instituciones del Estado si limitan demasiando se vuelven
tiranía17, lo mejor lo ofrece el mercado, para decirlo con
Adam Smith, al fin y al cabo, existe “una mano invisible”
que lo autoregula para que llegue a todos18.
El punto es que el libre mercado no solamente significó
la liberación de los bienes y servicios del Estado, sino que
se amplió sin ninguna regulación el sector de comercio con
los activos financieros. El capital financiero es un fenómeno
que en gran medida se debe a la falta de regulación de su
mercado. La crisis financiera internacional del 2008 inicio
con la desconfianza crediticia en las hipotecas19 e impactó
a nivel global. Esta crisis fue generada principalmente por
el nulo control, o mínimo, por parte las instituciones de
los Estados Unidos de América, es decir, el Estado nación
más poderoso del mundo, no pudo normar, implementar ni
ejecutar un control sobre los capitales financieros ni sobre
sus operaciones en su propio territorio. En otras palabras,
el mercado se amplió tanto que ni siquiera los países más
poderosos pueden someterlo a la ley.20
17
Cf., Milton Friedman, Free to choose, p. 3. La economía capitalista de
libre mercado sería la única posible donde el individuo puede ejercer su libertad. David Harvey, Breve Historia del neoliberalismo, p. 8. Fernando Escalante,
Historia Mínima del neoliberalismo, 17-30.
18

Cf., Adam Smith, El origen de la riqueza de las naciones, 554.

19
Boris Salazar muestra lo complejo de la financiarización de las hipotecas en la crisis del 2008 en Estados Unidos, y las operaciones que se llevan
a cabo dentro del circuito de las entidades financiares, que logran escapar a
los controles fiscales mediante la creación de bancos propios, fondos institucionales y capitales financieros. (Boris Salazar, “Tiempo y capital financiero en el
capital de Marx”, en Revista de Economía Institucional, Vol. 20, No. 39, Segundo
semestre/2018, 108.)

Quizá la única excepción sea China y Rusia, pero bajo muchas
reservas principalmente porque los datos bibliográficos sobre su modelo económico son muy reservados por el mismo país. Los datos que
20

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En la ideología de libre mercado el individuo exitoso,
egoísta que busca su beneficio21 extirpa de toda idea de
sujeto colectivo, de subjetivaciones políticas, artísticas,
científicas (es abandonada la investigación que no sirve para
el mercado) El sujeto es cosificado hasta convertirlo en una
mercancía, lo transforma en un individuo descontextualizado
de su ser social y lo pone en un escenario irreal, donde el
individuo solo puede desarrollarse en la meritocracia, tal
como lo pregonaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan.
Pero, el problema teóricamente es que el neoliberalismo
ha expandido en la práctica al mercado a niveles apenas
conocidos por la humanidad a principios del siglo XXI.
I.2 Algunos problemas teóricos del neoliberalismo
El neoliberalismo entendido como un programa geopolítico
plantea a algunas naciones, su normación, su implementación
y su ejecución mediante la violencia militar. Por ejemplo,
la primera intervención militar en Chile para derrocar a
Salvador Allende, o en Argentina contra Isabel Perón. Es
imperativo subrayar el discurso de odio de los Estados
Unidos hacia lo que ellos llaman comunistas, es decir, es
violencia política y económica en contra de países que
reúsan a seguir las medidas neoliberales, son amonestados
con sanciones económicas como el caso más sangrante de
la historia: Cuba. Otro ejemplo, es todo el discurso de odio
permitiría hacer inferencias correctas.
21
Hayek retoma a Adam a Smith, para sostener que lo más natural es que
el ser humano busque su beneficio. La conclusión de Hayek resulta obvia, solo
en un sistema donde el Estado mediante sus instituciones, vigilen que el mercado funcione correctamente, es posible que el hombre obtenga sus beneficios.
Se traza la relación biunívoca: el individuo que busca su beneficio, solo lo podrá
lograr en el mercado. Para Hayek, esto sería lo más natural de la sociedad y no lo
que se mal interpretó por los que postulaban el estado de naturaleza y el derecho
natural (Cf., Friedrich Hayek, Los Fundamentos de la libertad, 333 y ss.)
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político contra Venezuela, pues cuando Estados Unidos
afirmaba que no existía la democracia y esgrimió un paquete
de sanciones económicas, estableció mecanismos de
sabotaje financiero que coadyuvaron a la crisis económica,
política y social de dicho país. El discurso a nivel político
global y las sanciones a Venezuela cambiaron cuando en
la actual crisis geopolítica de la guerra proxi de la OTAN
en Ucrania contra Rusia, Estados Unidos necesitaba el
petróleo de Venezuela pues ya no se lo compraba a Rusia22.
Los que resisten las modificaciones neoliberales se utiliza la
violencia jurídica y económica. Ésta última es más visible
en las extorsiones del FMI y el Banco Mundial que ejercen
contra sus beneficiaros. Es decir, la ideología neoliberal se
implanta de cualquier forma, sea silenciosa, reproducción
de ideas en la universidad, como los chicago boys de Chile,
o por la vía jurídica como las Reformas estructurales de
México implementadas en los sexenios de Felipe Calderón
y de Enrique Peña Nieto, las cuales buscan favorecer los
capitales supranacionales en detrimento de la soberanía
nacional y de la de la democracia nacional23.
El concepto de ideología neoliberal aunque implica
una base intelectual perfectamente rastreable a las obras de
sus autores icónicos como Mises, Hayek y Friedman, inició
a instaurarse como una ideología dominante, como una
22
Las sanciones fueron relajadas a principios de 2022 y en pleno 2024 se
vuelven a imponer por Estados “Unidos Estados Unidos reimpone sanciones a
Venezuela tras confirmarse la inhabilitación de la candidata opositora María Corina Machado” en línea, https://www.bbc.com/mundo/articles/cxerxj3rgmyo .
23
En este punto resulta importantes dos obras: la de Jaime Cárdenas, El
modelo Jurídico del Neoliberalismo, donde da cuenta de cómo las Reformas estructurales que se localizan en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña
Nieto, obedecen a intereses supranacionales y favorecen a esos intereses, en lugar de favorecer los intereses de la Nación. Además, Édur Velasco Arreguí, en su
libro Fenomenología jurídica de las Reformas Estructurales en México, muestra
cómo se modifican todo el andamiaje jurídico en las diferentes leyes, desde la
Carta Magna hasta la Ley de general de Educación, la Ley Federal del trabajo.
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práctica de gobierno a mediados de 1970 en Chile y de ahí
se expandió a otras naciones. Su programa intelectual nace
como un relanzamiento del liberalismo clásico por parte
de Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek a principios
del siglo XX, que retomaban aquellas ideas de filósofos,
fisiócratas, incluso una de las citas más recurrentes es la
mano invisible del mercado que elabora Adam Smith en El
origen de la riqueza de las naciones. Se coincide con Kari
Polanyi, el relanzamiento tuvo como contexto la oposición
de Hayek y de Mises a las regulaciones de las instituciones
del Estado, tenía alguna relación, en alguna medida, con su
aversión de una implementación defectuosa del socialismo y
el comunismo en las primeras décadas del siglo XX (1926)24.
Entre el liberalismo clásico y el neoliberalismo se
teje la diferencia: la ideología decimonónica pugnaba
por establecer un Estado minimalista, mientras que el
neoliberalismo traslada los bienes y servicios del Estado
al libre mercado25, sus funciones se reducen a proteger
la seguridad, la propiedad privada ilimitada, el papel del
libre mercado se vuelve nuclear y no sigue las normas, las
regulaciones que trate de ejecutar las Instituciones de los
Estados-nación, de hacerlo, de inmediato es colocado por
el discurso neoliberal, en el eje del mal, y posiblemente,
como un objetivo militar, blanco de misiles que llevan
la democracia. En tiempos de Hayek, en sus escritos, la
sociedad debía modificarse, décadas después, la historia de
la humanidad confirma que dicha ideología transformó por
la fuerza o por las buenas a las diferentes naciones, hasta
que las sociedades giraron, y lo siguen haciendo, alrededor
de las necesidades del libre mercado.
24
Cf., Kari Polanyi Levitt, De la gran transformación a la gran Financiarización. Sobre Karl Polanyi y otros ensayos, 57-68.
25
Cf., Ibid, 75.
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En el contexto neoliberal el mercado no solamente es
un sistema de circulación de bienes y servicios26, lo que lo
diferenciaría del liberalismo clásico, para August von Mises
es un gran mecanismo que procesa información, a saber, los
precios de los bienes y servicios se transmiten de forma
eficiente y con ello la información de la oferta y la demanda.
Si el precio de un producto baja mucho, es que su demanda
es mínima, por el contrario, si sube es que tiene una buena
aceptación en los consumidores, por lo que su demanda
es alta, entonces, el mercado sería uno de los lugares más
eficientes que hay para saber lo que quiere el individuo,
puesto que el índice refleja los deseos los miembros de
la sociedad y la disposición para pagar por algo, esto fue
interpretado como una propiedad del mercado, éste posee
una sabiduría especia, pues indica donde es necesario
asignar más recursos; también ofrece una medida de valor
de intercambio al establecer una medida de precios mediante
la ley de la oferta y la demanda. Friedrich von Hayek lleva
más lejos esta idea, pues postula que solo en el mercado se
es libre mediante la satisfacción de las necesidades,27 en
el mercado sin la coacción estatal se puede conseguir todo
lo que se necesita, eso es la libertad para Hayek, por tal
motivo se entenderán que las distintas instituciones de los
Estados no podrán normar, implementar ni ejecutar ningún
instrumento jurídico que limite al mercado. Además, el libre
comercio ofrece una disciplina impersonal y el individuo
puede actuar sin coacción, de ahí que el papel del Estado
sea favorecer el libre mercado.
II. Las dimensiones de la degradación del Estado
El Estado nación y sus instituciones se degradan en cuatro
dimensiones:
26

Cf., Ludwig von Mises, Money, Method, and the Market Process, 45.

27
Cf., Friedrich August von Hayek, Los fundamentos de la libertad, 212.
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En la primera, se postula una forma específica de
gobierno para los Estados nación que son acordes con el
capital, con el libre mercado, con la libertad individual, con
la democracia representativa débil es la que mejor se adapta
según palabras de Hayek28, es decir, el neoliberalismo
subordina “las instituciones del Estado” y a su forma
política29. No solo subordina al gobierno sino al Estado en
su sentido más fundamental. La forma política jamás podrá
devenir en ninguna variable de colectivismo, comunismo,
socialismo, o alguna degeneración de la democracia que
no garantice la libertad individual y la propiedad privada
ilimitada30. La segunda cuestión, el peligro que representa
el capital financiero, después de Chile, de las crisis de los
años noventa, fue sintomática la crisis global del 2008
que generó la financiarización de las hipotecas en Estados
Unidos, porque los entes financieros que tienen capitales
“hipergigantes”, por decirlo con una metáfora, generan un
poder político privado que no puede ser apresado, en la
mayoría de las naciones del mundo, por lo que se vuelven
entidades que están por encima de la ONU, incluso del
FMI, de cualquier ley de cualquier nación, más bien,
estas instituciones y los Estados nación les sirven, pues su
naturaleza es supranacional y los entes de capital financiero
se desenvuelven en conjunto, por ello, también se le llama
el soberano supraestatal difuso31. Las pruebas empíricas del
comienzo de este poder las describe Estévez Araujo mediante
el ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio) que
surgen en 1994 como un defensa de la propiedad intelectual.
28

Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre, 103.

29
Jorque Velázquez Delgado, señala la relación entre la democracia y el
libre mercado surge como una coyuntura histórica de legitimidad del Estado del
bienestar y la etapa neoliberal (Globalización y fin de la historia, 203)
30

Cf., Friedrich A. von Hayek, Fundamentos de libertad, 237.

31
Juan Ramón Capella, La fruta prohibida, 307-312.
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La tercera consecuencia, el capital financiero y las “mega
empresas” escapan al poder de la regulación de cualquier
Estado-nación, porque las naciones ya no pueden tomar
decisiones con soberanía, pues son sometidas al arbitrio de
estos centros de poder económico político privado. Entonces,
degradan las estructuras políticas (democracia32) y jurídicas
de los Estados-nación porque las decisiones vienen de
estas corporaciones, pues en lugar de que en las naciones
se construyan ejercicios de deliberación y participación se
cae solo en la cuestión electoral. La cuarta, consiste en la
degradación de sus arquitecturas jurídicas porque mediante
presiones del poder político privado, del lobby empresarial
y de sus instituciones mascotas, modifican las legislaciones
en las diferentes materias, como recursos energéticos, o
simplemente, pueden sabotear la economía de un país de la
forma más tranquila que pudiéramos imaginar. En México,
esas reformas jurídicas llegaron a la Constitución mediante
las llamadas Reformas estructurales33.
Siguiendo a Badiou, en el L’être et l’événement
(El ser y el acontecimiento) el ser del Estado nación se
puede pensar como el conjunto de los subconjuntos34.
32
Estévez Araujo coincide en este punto, las democracias donde se han
implantado el neoliberalismo son democracias representativas (José Estévez
Araujo, “Las transformaciones jurídicas de la globalización neoliberal”, en José
Estévez Araujo, El derecho ya no es lo que era, 128- 152)
33
Se coincide con Édur Velasco: las Reformas estructurales, actúan como
un todo, como un enjambre, que tiene como finalidad, no solo crear las condiciones para implantar una serie de cambios jurídicos que sirvan para instalar de
lleno un modelo económico, sino también implantar una subjetividad adecuada al nuevo espíritu del capitalismo, Cf., Édur Velasco Arreguí, Fenomenología
de Reformas Estructurales en México, 23-62.
34
Cf., Alain Badiou, L’être et l’événement, 121-128. En esta obra en la
meditación nueve elabora su ontología del Estado, intercambia la teoría de conjuntos con la política. Aquí se hace eco de dicha reflexión. Y son recurrentes la
obras en las que el plantea el problema del Estado en relación con la democracia
burguesa y el fin del comunismo, por ejemplo, en De un desastre oscuro. Sobre el
fin de la verdad del Estado. Declara con todas sus letras que el Estado puede ser
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Éste no es una liga, por ello, resulta inútil el discurso
neoliberal del adelgazamiento del Estado. El problema es
que el crecimiento del poder político privado plantea una
degradación a todos los elementos de los subconjuntos.
Estos son, lo económico y la vida del Estado, se somete a las
determinaciones del mercado; lo político, pues la forma de
gobierno instaurada se debilita, pues ningún subconjunto,
accede a una democracia completa, sino a su simulación;
la jurídica, las arquitecturas jurídicas fundamentales que
sostienen las relaciones entre los miembros del Estado nación
se degradan, y en consecuencia, deviene la disminución de
derechos fundamentales en todos sus miembros.
II.1 La degradación de la democracia
Hayek escribe:
“Por ello, se hace todavía más importante comprender
que sólo dentro de este sistema es posible la democracia, si
por «capitalismo» se entiende un sistema de competencia
basado sobre la libre disposición de la propiedad privada.
Cuando llegue a ser dominada por un credo colectivista, la
democracia se destruirá a sí misma inevitablemente”35. La
concepción de la economía de libre mercado es suturada a
una concepción de la democracia, es decir, Hayek introduce
un problema propio de la filosofía política36, la definición de
la democracia. Lo político, la forma de gobierno que puede
elegir un pueblo debe moldearse para favorecer al libre
mercado. Idea que viene desde la década de 1920 y prosiguió
pensado como el conjunto de los subconjuntos y los problemas que se deriven.
35

Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre, 103.

36
Es importante mencionar que los neoliberales que comenzaron a cimentar su ideología a principios del siglo XX, discuten ideas de talante filosófico, podría decirse, que Hayek, discute con un buen número de representantes
de la filosofía política, por ejemplo, con los iusnaturalistas.
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su desarrollo “intelectual” durante casi cinco décadas, hasta
que se instauró como política en Chile, alrededor de 1976
con el derrocamiento del Salvador Allende y el ascenso de
la dictadura militar de Augusto Pinochet. Se menciona esto
porque Chile es el país emblema del neoliberalismo como la
instauración de policies (políticas) de gobierno de un Estadonación concreto, pero no era democrático. Cuando Hayek
pretendía defender a Margaret Thatcher escribió una carta
al director de The Times de Londres, el 11 de julio de 1978:
“[…]la libre elección debe extenderse más al mercado que a
la urna, ella solamente manifestó una verdad, que la primera
es indispensable para la libertad individual y la segunda no:
la libre elección al menos puede existir bajo una dictadura
que pueda autolimitarse, pero no bajo el gobierno de una
democracia ilimitada”37. Se cita esto porque lo que escribe
Hayek no estaba para nada fuera de contexto. La libertad
a la que se refería, la de libre mercado, no le importa la
forma política, sino el instaurarse. Un mes después, Hayek
pretendía hacer una aclaración sobre lo que escribió, pero
terminó en peores términos: “Ciertamente nunca he sostenido
que generalmente los gobiernos autoritarios aseguran mejor
la libertad individual que los democráticos, sino todo lo
contrario. Esto no quiere decir, sin embargo, que en algunas
circunstancias históricas la libertad personal no pudo haber
estado más protegida bajo un gobierno autoritario que
bajo una democracia”38. La cuestión es si su referente era
la dictadura de Jorge R. Vileda de Argentina, A Augusto
Pinochet de Chile, o la dictadura uruguaya entre otros.
El neoliberalismo como geopolítica busca instaurar
democracias formales y representativas donde existe
poca o nula deliberación y mínima participación de sus
37
Bruce Caldwell y Leónidas Montes, “Friedrich Hayek y sus dos visitas a
Chile”, Estudios públicos (Santiago), Chile, 2015 Núm. 137, 103.
38
Idem.
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ciudadanos. Las democracias requieren mecanismos de
transparencia e información sólida, de lo contrario, los
ejercicios de deliberación y participación se debilitan. En
este punto se coincide con Calcano E. y Calcano F., temas
importantes como la distribución del ingreso, la inserción
internacional, la estructura de la propiedad, podrían ser
objetos de deliberación y resolución democrática39. O como
dice José Cárdenas, puede implementarse el referéndum en
la sucesión del ejecutivo. Para Hayek si se cede al demos
(al pueblo) a la voluntad de la mayoría, ahí tendría lugar
el totalitarismo y el eje del mal. En los ejemplos de arriba
la dictadura sí fue plenamente acorde con la ideología
neoliberal en el terreno de las privatizaciones de los bienes
y servicios que estaban en un programa del Estado, y el
mercado fue liberado de los controles estatales, se redujo a
un mínimo las reglamentaciones.
Como bien sostiene Badiou, en el presente sigue
imperando el capitalismo con sus respetivas ampliaciones
del capital financiero, y con ello su sistema político
predilecto la democracia burguesa que impone sus valores,
pero sobre todo su forma débil de participación ciudadana,
el voto40. La estructura política, la democracia, se degrada.
El neoliberalismo ha logrado introducir cambios en las
decisiones de gobierno interno, pero esto solo es una capa
superficial de la erosión que provoca va al núcleo del Estado:
la forma política. La democracia se ve severamente debilitada,
39
Alfredo Eric Calcagno y Alfredo Fernando Calcagno, El universo neoliberal. Recuento de sus lugares comunes, 178.

Cf., Alain Badiou, Le réveil de l’histoire (Circonstances, 6) p. 13.
Por otro lado, Badiou desmonta las distinciones de democracia burguesa y proletaria como las más importantes, dejando de lado de la democracia burguesa lo meramente formal (Cf., Alain Badiou, Abrégé de
métapolitique) Las democracias que obedecen a la agenda geopolítica
del neoliberalismo con consecuencias tanto para la forma política como
para los ciudadanos de las democracias débiles.
40

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lo que desemboca en que surjan gobiernos autoritarios en
las democracias que sirven no a los intereses propios de los
Estados nación, sino a los intereses supranacionales.
II.2. El surgimiento de un poder más grande que el
Estado
Las empresas han crecido sin parangón desde que se tiene
detectada la ideología neoliberal implementada como un
proceso histórico de gran alcance en Chile. Esto se debe a la
ampliación del “mercado” y las crecientes privatizaciones en
todo el orbe. Un ejemplo, una de las tiendas minoristas más
grandes en el mundo es Walmart, con un valor de 611, 000
millones de dólares en 2023, y tiene mayores ventas que la
mayoría de petroleras en el mundo.41 Incluso, José Estévez
Araujo menciona que si comparamos al 2019, el tamaño del
capital de Waltmart con el ranking de los diez países más
ricos del mundo, dicha empresa, ocuparía el lugar número
diez dejando de lado la economía de 190 países. Todavía hay
compañías más grandes que esta minorista, JPG Morgan, es
una de ellas. Con esto se entiende la importancia, existen
empresas con una economía mucho mayor que la de muchos
países, por tanto, su poder económico y su influencia han de
considerarse en la vida global.
Otro ramo de crecimiento de las empresas son las
Ofertas Públicas de Adquisición de acciones (OPA), éstas
consisten en pagarle a los accionistas de una empresa
por los títulos de propiedad de las acciones más una
prima al valor del mercado. Para esto, se creó un sistema
41
Aunque el dato también es discutido por José Estévez Araujo en el
año 2019, “Las transformaciones económicas de la globalización neoliberal,”.
Se muestra una actualización al 2022, tomando como referencia el sitio de la
fuente: “Forbes Argentina. Walmart, el minorista más grande del mundo, le da
de la peor adrenalina al mercado”.
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financiero que proponía generar fondos emitiendo bonos
del alto riesgo para empresas con dificultades, de ahí que le
llamaran bonos basura, junk bons. Esto data desde 1985 y
la Reserva Federal de Estados Unidos prohibió su uso, pero
se siguen utilizando los bonos de alto riesgo. El problema
es el volumen de las transacciones que se dieron desde
la década de los noventa, suele concentrarse, tanto que
los bancos se han vuelto entes financieros sistémicos tan
grandes que si uno de ellos quiebra tendría repercusiones
a nivel mundial. Por ejemplo, JP Morgan Chase, Bank of
America, Citigroup, HSBC, Agricultural Bank of China
Bank of China, Barclays, BNP Paribas, China Construction
Bank, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Industrial and
Commercial Bank of China, Mitsubishi UFJ, FG, UBS42.
El tamaño del capital de estos bancos y su forma
sistémica los lleva a estar interconectados con filiales y
subsidiarias en todo el globo. En consecuencia, si uno de
ellos quiebra se produce un efecto dominó en casi todo
el mundo, pues poseen múltiples inversiones, el valor de
bonos, títulos, acciones, se ven inmiscuidos en una red
de quiebra. El ejemplo emblema es la crisis del 2008 de
Estados Unidos, en el sistema hipotecario apalancado
por los fondos financieros tuvo efectos negativos a escala
global.
Estos fondos no pueden ser regulados por ningún
Estado nación, pues las compañías son más grandes que
algunos estados, están por encima de las ciento cincuenta
naciones más pobres del mundo43, así, lo que hay que poner
42
“FSB. 2023 List of Global Systemically Important Banks (G-SIBs)” en
Línea. Tan solo el valor de JP Morgan es de 505, 610 mdd (https://www.forbes.
com.ec/rankings/los-10-bancos-mas-valiosos-mundo-2024-n48369)
43
Estévez Araujo, Las transformaciones económicas de la globalización
neoliberal, 28.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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sobre la mesa es el enorme poder político privado que
tiene las empresas y los bancos entendidos como entidades
financieras.44
El nuevo modelo de la financiarización destaca
por: “[…] el predominio de los intereses del capital
financiero sobre los de cualquier otro agente económico y
el sometimiento del estado, las empresas no financieras y
las economías familiares a la lógica financiera”45. La razón
radica en la mayor rentabilidad, ganancias, que se obtiene en
el ámbito financiero en comparación con la rentabilidad de
las empresas tradicionales de la economía real productiva.
Podría plantearse que el sector financiero creció
debido a su especialización y al crecimiento del manejo de
la información, pero parte medular de su gran éxito se debe
al completa desregularización de los fondos financieros.
Hay entidades con funciones financieras, pero formalmente,
en el ámbito legal y administrativo, no están reconocidas
como tales. Por ejemplo, siguiendo a Estévez Araújo, el
mercado de divisas para 2023 fue 752 billones mientras
que el volumen del comercio mundial fue de 32 billones
de dólares46. Además, observa los derivados financieros
en 2019 fueron de 640 billones de dólares. Esto explicaría
el sometimiento de los Estados nación, las empresas y las
familias a la lógica del capital financiero.47
44
Juan Ramón Capella, “La Globalización ante una encrucijada política
jurídica”, Anales de Cátedra, 19-20.
45
José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era, 31.
46
Examen estadístico del comercio mundial de 2023 de la OMC, disponible en, “WTO. Examen estadístico del comercio mundial de 2023”. Además, del
informe global de intercambio de divisas, en “Foreign Exchange Global Market
Report 2024”.
47
José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era y Alfredo Eric Calcagno y Alfredo FerAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Los mecanismos que utiliza el capital financiero
son el mercado del crédito y su deuda, los seguros y la
multiplicación de tipos de títulos valores. Una ilustración,
la aporta la financiarización de las hipotecas en la crisis de
2008, se muestra en el siguiente esquema.

Se narra cómo se pasa de la deuda de la hipoteca,
al mercado financiero, Bancos de inversión, fondos
institucionales, el capital financiero, realizan transacciones
mediante la venta de títulos, las obligaciones de garantía
de la deuda (CDO Collateralized Debt Obligations,) y las
nando Calcagno, El universo neoliberal. Concuerdan en que el capital financiero
y el tamaño de su expansión son los nuevos centros de poder político privado
más fuertes.
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compensaciones por las pérdidas crediticias resultantes
del incumplimiento de un tercero (CDS Credit Default
Swaps), mismas que pueden ser compradas y vendidas en
el mercado financiero. Existen múltiples productos que se
generan de las hipotecas que se adquieren como un bien
real y un deudor real. En este ejemplo, la crisis financiera
nace desde que las hipotecas se volvieron impagables y se
afectaron el valor de cambio de los productos financieros y
al estar interconectados en muchos aspectos a instituciones
bancarias, la repercusión fue global.
La red financiera interdependiente generada por la
conversión de deuda en derivados y del comercio de las
hipotecas. Diagrama elaborado por Boris Salazar.48 Este
cuadro ilustra muy bien, cómo opera la financiarización, y
explicaría el porqué una crisis en este sector conlleva a una
crisis global.
Los fondos de inversión son los que más han crecido
a nivel global, compañías que invierten fondos de terceros
a cambio de comisiones, un ejemplo, de ello son las
pensiones, pues es uno de los mercados más grande a nivel
global, para Holanda representa el 166 % de su PIB en
202149 (173 %-2019)50 Esto explicaría la privatización de
las pensiones en México, prácticamente obligando a cada
mexicano a contratar una AFORE.
Dicho crecimiento conllevó al nacimiento de entidades
financieras sumergidas. Así como en el mundo del internet
48
Boris Salazar, “Tiempo y capital financiero”, Revista de Economía Institucional, vol. 20, n.º 39, segundo semestre/2018, 108.
49
BBVA. Las pensiones del Sistema de Empleo en Holanda representan
la mayor parte de los ingresos de los jubilados. Los datos del 2019, son tomados
de José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”,
en El derecho ya no es lo que era.
50
Cf., Ibid.
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existe una red oscura (Deep web) mucho más grande
que la red pública, existe una red financiera mucho más
grande que el sistema bancario convencional. Comienza a
gestarse una financiarización profunda, acciones bancarias
ilegales, ocultas que no siguen las mismas regulaciones
que un banco normal. Son intermediarios financieros que
se comportan como si fueran bancos. Y no se someten
a las mismas regulaciones, existen distintos tipos: los
intermediarios financieros no bancarios que no son bancos
centrales, bancos o instituciones financieras públicas; las
instituciones financieras que no son bancos centrales,
bancos privados, instituciones financieras públicas,
empresas de seguros, fondos de pensiones o auxiliares
financieros. Las instituciones financieras no bancarias que
realizan actividades peligrosas para la estabilidad financiera
de tipo bancario51 han sido consideradas por las autoridades
como peligrosas para la salud económica global52, pues el
volumen de su capital es de 379 billones de dólares datados
al 2019, Estévez Araujo sostiene que el PIB mundial en el
2018 fue de 86 billones de dólares53.
El poder político privado de las financieras sumergidas
en el abismo financiero y en el borde de la ilegalidad son las
entidades que se dedican al blanqueo del dinero procedente
del mercado negro: trata de personas, el tráfico de drogas
o la venta ilegal de armas, y que utilizan profusamente
las ventajas que ofrecen los paraísos fiscales. No hay que
51
Quien realiza dichos estudios Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board, FSB en sus siglas en inglés) intermediarios financieros
no bancarios (NBFI en sus siglas inglesas; Otros Intermediarios Financieros
(OFI en sus siglas inglesas) (Ibid.)
52
Ibid., 40. La actualización de la información también puede consultarse
“Non-Bank Financial Intermediationiation”
53
Hay que recordar que la palabra Trillions del inglés se traduce al
español como billón.
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dejar de señalar que de la lista de las Fortune 500, el 73
por ciento de ellas, tienen filiales que se desenvuelven
en paraísos fiscales. El mercado financiero a pesar de ser
hipergigante en su misma lógica va ampliando su propio
mercado, sin regulación alguna. Se puede construir una
metáfora basada en el pensamiento de Hobbes, Crece una
bestia más poderosa que cualquier Leviatán.
El tamaño de los capitales financieros y su
apalancamiento sistémico explicaría el poder que tienen. No
es gratuita, que “la apertura que experimentan los Estadosnación respecto de las exigencias de los poderes globales,
especialmente de las multinacionales”54. Es subordinación
al poder y la lógica del poder financiero, puesto que el
Estado, sus instituciones se vuelven garantes del sector
financiero. Por ejemplo, en el caso del FOBAPROA fueron
beneficiados principalmente magnates mexicanos55, el
problema con la globalización, es que los fondos del FMI,
que son nutridos con recursos procedentes de los Bancos de
países miembros, están destinados al rescate bancario, o los
sistemas de Bancos que pueden responder a los intereses de
otros Bancos con total independencia del país de origen, tal
y como sucede con el Comité de Basilea que se encarga de
sugerir recomendaciones para evitar el blanqueo de dinero,
pero en ningún momento funcionan como una ley que se
pueda normar, implementar y ejecutar.
Dado la concentración de su poder y la sistematicidad
del sistema financiero global si un Estado nación, un país,
desea someter o confiscar un gran capital financiero, es muy
fácil orquestar ataques especulativos contra la moneda o
contra las bolsas de valores de un país sin una consecuencia
54
Cf., José Estévez Araujo, “Las transformaciones económicas de la globalización”, en El derecho ya no es lo que era, 45.
55
Cf., “Expediente Fobaproa”, La jornada, 02,08, 1999, en línea.
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legal. En palabras de Juan Ramón Capella: “soberano,
supraestatal difuso se atribuye, a los titulares públicos,
internacionales y privados, de un poder supraestatal que
produce efectos de naturaleza pública o política”56. Es un
poder más grande que cualquier Estado nación.
II.3 El derecho de los Estados nación y su
subordinación a la lex mercatoria
El resurgimiento de la lex mercatoria (ley mercante) plantea
para los intelectuales del derecho, que el poder privado está
por encima de cualquier regulación Estatal o interestatal,
no existe una instancia a la cual los diferentes Estados
nación consensen un sistema de normas implementables
y ejecutables ya que los grandes centros corporativos
establecen sus propios mecanismos de ejecución del
derecho.
La historia es así, con el surgimiento del GATT,Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (del
inglés, General Agreement on Tariffs and Trade) se da
paso a la globalización porque reduce los aranceles a
nivel global para que pudieran circular bienes, servicios y
capitales, lo que ocurrió entre 1986 y 1994. Dentro de los
acuerdos generales sobre el comercio de servicios, en su
ronda Uruguay, protege la propiedad, incluso la intelectual,
en los diferentes países. Asimismo, surge la Organización
Mundial de Comercio, OMC57, (del inglés World Trade
56

Juan Ramón Capella, La fruta Prohibida, 307.

57
Fatoumata Jawara y Aileen Kwa, en su obra Tras las bambalinas de la
OMC, muestran como la OMC en realidad obedece a los intereses de las naciones más poderosas —lo que constituye el norte global— sobre las naciones en
vías de desarrollo —las del sur global— imponiendo su agenda de comercio en
condiciones desfavorables para las naciones del sur. Para concretar una agenda
que solo conviene a unos pocos la OMC finge una democracia interna, pero en
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Organization WTO) que en 1994 inició con 124 países y
en el 2020 con 164. Con dicha organización comenzó la
polarización de las naciones productivas, norte y sur, donde
el norte tiene las producciones de las más altas tecnologías;
pero en el sur, se encuentra las grandes maquiladoras de
productos y de materias primas.58
Frente a este escenario los Estados-nación tuvieron
que expedir garantías para asegurar las adquisiciones e
inversiones frente a las expropiaciones de las naciones
receptoras. Además, aunque hubo un acuerdo de no
liberalizar algunos bienes y servicios en manos de las
instituciones de los Estados nación, estos con el tiempo
se “liberaron”. De este modo, se crearon las empresas
que basan su producción en Cadenas Globales de Valor
(CGV), Apple es un buen ejemplo, pues muchos de sus
componentes son fabricados a bajo costo en distintas partes
del mundo, lo que le permite obtener jugosas ganancias.
Con ello se quiere mostrar que para que funcionen las CGV
de las distintas empresas transnacionales, es necesario
la liberación del mercado a su favor. El FMI y la OMC
presionaron para que los países aceptaran el libre comercio,
México entre ellos con el TLCAN. Los países del sur no
pueden competir realmente con los del norte, por lo que
realmente se entró a una dinámica de empobrecimiento de
los países del sur al verse convertidos en filones de mano
de obra barata.
realidad las decisiones se realizan en la opacidad, se imponen mediante diferentes presiones. Cabe resaltar, pese a que las distintas naciones apelan a que
el libre comercio no ofrece las mejores soluciones, se termina imponiendo el
libre mercado.
58
La distinción entre norte y sur establece la distinción entre naciones
desarrolladas, que constituyen el norte mundial, y el sur las naciones en vías
de desarrollo. El problema es que las naciones desarrolladas, el norte global,
somete a sus políticas al sur global, lo que no significa algún beneficio para las
naciones del sur global.
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Por tanto, en su lógica, las empresas transnacionales
buscaron proteger su propiedad frente a las expropiaciones,
y se comenzó a establecer una protección a los contratos.
Los principales protectores son el GATT y la OMC, quienes
impulsaron que los capitales, bienes y servicios pudieran
circular con alto grado de libertad.
La lex mercatoria surge como mediadora entre
los conflictos y contratos que surge en las empresas
transnacionales, es un medio privado de resolución de
diferencias sin la intervención de un Estado nación. Es la
fundación de un derecho privado protegido por las arbitrales
por la Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución
de las Sentencias Arbitrales Extranjeras ( Convención
de Nueva York, 1958) que comenzó a implementarse en
1985. La Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho
Mercantil Internacional, CNUDMIN, es permisiva con
las grandes corporaciones porque que proporciona un
modelo para los laudos arbitrales, en otras palabras, es
el reconocimiento de las resoluciones de organismos
privados. La jurisprudencia se vuelve una mercancía de
despachos privados internacionales para el salvaguardo de
los derechos de las empresas. Se forma un sistema jurídico
autónomo, donde la costumbre se hace derecho, la fuerza
hace derecho, pues los que acceden a estos sistemas legales
son la nueva clase capitalista transnacional, o sea, los más
poderosos59. En estos litigios privados prevalece el modelo
del contrato, sin la observancia de un poder público y sin
la subordinación a la leyes y principios universales. A final
de cuentas, se logra romper con el Estado de posguerra, las
consignas de Hayek se cumplen.

59
Leslie Sklair, “The Transnational Capitalist Class and Global, Politics:
Deconstructing the Corporate-State Connection”. International Political Science
Review, 2002, Vol 23, No. 2, 159-174.
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La lex mercatoria, en palabras de Juan Ramón
Capella consiste en que: “el derecho se ocupa, pues, de
desregular, es decir, eliminar, o derogar, regulaciones
públicas, o de transferir la regulación a la esfera privada
o agencias independientes.”60 De este modo, lo que antes
eran considerados delitos: el blanqueamiento de dinero de
diversas fuentes no legales, ya no son considerados delitos
y son resueltos de forma discrecional. La normación,
implementación y ejecución del derecho es monopolios
exclusivos de los Estados-nación, de poderes públicos,
ahora, comienza el derecho del más fuerte.
II.4 La degradación de la estructura política, jurídica
y legislativa de los Estados nación
Las arquitecturas políticas, jurídicas y legislativas de los
diferentes Estados-nación y su soberanía son superadas por
el poder político privado. Ante su carácter difuso, casi tras
bambalinas, imperceptible en lo inmediato, se puede estudiar
mediante sus efectos. El poder del derecho privado y la
capacidad de presión sobre las naciones para implementar
los cambios deseados, es lo que vuelve al neoliberalismo un
esquema complejo geopolítico que hace uso de la violencia
para que las transformaciones estructurales que promueven
las clases dominantes sean implementadas en casi todas
las naciones del mundo61. Las decisiones que provienen de
organismos supranacionales, tanto privados como públicos,
carecen de legitimidad por las naciones que adoptan sus
policies, democracias u otras formas de gobierno.
Las políticas neoliberales, por ejemplo, en México
buscaron desmantelar el Estado del bienestar pues se tachó
60

J. R. Capella, Fruta prohibida, 320.

61
Cf., Jaime Cárdenas, El modelo jurídico del neoliberalismo, 4-10.
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de inservible, para lo cual desde 1994, se buscó reformar
la Constitución en detrimento de los derechos sociales,
económicos y culturales de los mexicanos62. La economía
de mercado instauró como solución utópica.
A partir del 2012 con las Reformas estructurales se
aprobaron cambios en materia de inversión extranjera,
propiedad industrial e intelectual, que permite proteger
los bienes las empresas transnacionales de supuestas
expropiaciones (En México la ley minera y de
telecomunicaciones permitió la inversión extranjera en un
100 %) Se centralizó el poder en el ejecutivo con el fin
de negociar con organismos transnacionales, por ejemplo,
la indexación al plan Mérida o el ASPAN (Alianza para la
Seguridad y la Prosperidad de América del Norte).
Lo que influye en el nuevo Estado nación, pensando
más allá de México, bajo la envoltura neoliberal, no posee
controles jurídicos suficientes para limitar el poder político
privado de transnacionales, se han debilitado las instituciones
del Estado, éstas se han vuelto corruptas, ineficientes e
ineficaces, no porque sea la naturaleza de las instituciones
que buscan un bienestar colectivo, sino porque la consigna de
adelgazarlas tanto en su estructura jurídica abstracta, como
en forma de implementar y ejecutar los fines para los que
fueron creadas, en consecuencia, no se les asigna suficiente
presupuesto; no tienen controles anticorrupción ni políticas
de transparencia suficientes para preservarlas.
Los derechos fundamentales no tienen una forma
de garantizarse en su implementación y su ejecución, solo
permanecen formalmente destellando en las legislaciones,
pero palideciendo en el terreno práctico. Los derechos
62
Cf., Bouventura de Santos, Refundación del Estado en Latinoamérica,
13. Aunque el libro se centra en Latinoamérica, bien podría pensarse que a lo
largo del orbe los derechos sociales han disminuyendo.
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sociales, económicos y culturales han sido desterrados poco
a poco de los sistemas jurídicos, no son parte de las policies
de una forma fuerte porque han sido desdibujados, ya sea
en principio, o en su orden de implementación o ejecución,
tal y como lo muestra el amparo de omisión legislativa
413/2021 en el terreno de la educación. Cabe recordar, en
el discurso neoliberal, los derechos sociales están del lado
del mal, de los Estados totalitarios. Tienen más efectividad
las determinaciones de entidades supranacionales que las
nacionales, incluso sobre las Constituciones.
De ser necesario, se modifica estructuralmente las
constituciones y sus leyes secundarias, a lo largo de este
texto se han señalado todo tipo de instituciones como el
FMI, el Banco Mundial o OMC se abstraen del derecho
público y ejercen el derecho privado donde gana el más
fuerte. Las naciones cada vez son menos propietarias de sus
recursos que son percibidos como botines que deben de ser
liberados a los grandes capitales extractivistas y financieros
especulativos. Entonces, el neoliberalismo construye
andamiajes que debilitan desde lo primordial del Estado,
hasta lo más secundario del gobierno para favorecer sus
intereses, si la forma política le estorba tiende a presionar
para debilitarla, de ahí que se establezcan democracias
electorales formales o en los casos más radicales ayuda
en la implementación de dictaduras y les envía los misiles
democráticos como a Salvador Allende. Modifican las
estructuras legislativas y jurídicas que no favorecen sus
intereses hasta que sean acordes.
III. La degradación del sujeto
En la narrativa neoliberal ya no se habla de sujeto, sino del
individuo y su única posibilidad de existencia en el circuito
de la meritocracia donde es el héroe de su propio éxito y
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el culpable de su propia desgracia, y cualquier ayuda por
parte de las instituciones del Estado o de grupos colectivos
de la sociedad civil lo envilecen, en dicha narrativa, lo mal
acostumbran a recibir sin dar nada cambio y lo vuelve un
parásito que peca contra el mercado por no producir ni
ser mercancía explotable o auto explotable en el mercado
laboral. Discurso muy similar al de los fisiócratas, incluso
veían perjuicio en la piedad con el prójimo mediante
limosnas y el cual Rousseau lo debate en la Nueva Eloísa.
La piedad ya no tiene lugar en el neoliberalismo a menos
que pase por la piedad del comercio (Compra tal producto
y se donará en beneficencia).
Existen varios autores contemporáneos que tratan
al sujeto. Alain Badiou, a lo largo de su obra sostiene que
las creaciones del sujeto político, no tienen que ver con
las exigencias de mercado, pues nacen con una máxima
igualitaria en la cual los colectivos conforman un cuerpo
con el fin de la consecución de dicha máxima63. Aunque
se pudiera citar otros autores que hablan del sujeto y su
importancia, como Jacques Lacan desde el psicoanálisis,
Michel Foucault desde la arqueología y las relaciones de
poder64, o el Sujeto que se define a partir de la democracia
de Jacques Rancière65. Se cita a Badiou porque el sujeto que
propone surge en el ámbito del exceso y de lo indiscernible,
se traza un horizonte donde existe una realidad allende al
mercado.
63
Alain Badiou trata el problema del sujeto prácticamente en toda su
obra. Lo que varía son los enfoques, entre los más importantes destacan la visión metaontológica en L’être et l’événement , la lógica trascendental Logiques
des mondes. L’être et l’événement 2. Para una revisión del recorrido del concepto
de sujeto en Alain Badiou, puede revisarse: Raúl Reyes Camargo, La teoría del
sujeto de Alain Badiou, México, UNAM, 2013.
64
Cf., Michel Foucault, “El sujeto y el poder”. Revista Mexicana de Sociología, Vol. 50, No. 3, Jul. - Sep., 1988, 3-20.
65
Cf., Jacques, Rancière, El desacuerdo. Política y filosofía, 52.
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Aquí, se trata del sujeto que es ciudadano de un Estadonación, la hipótesis es que si se degrada la estructura estatal en
sus funciones principales: económica (modelo económico)
política y jurídica por una sumisión a una lógica de comercio
basada en el capitalismo, también se degrada el sujeto en las
mismas dimensiones. En lo económico ya no hay sujeto sino
individuo, mismo que es cosificado y cosifica sus relaciones
sociales. Si el Estado y sus instituciones no pueden cumplir
con las obligaciones fundamentales, porque las instituciones
son empobrecidas, la figura del sujeto político y el jurídico
será degradada porque no accederán a una forma de política:
transparencia, deliberación y participación; y en lo jurídico
no podrán acceder a derechos sociales fundamentales, sino
solo los derechos formales.
Las degradaciones del sujeto son cubiertas por la
ideología neoliberal que sostendrá la figura de un individuo
exitoso que es capaz de enriquecerse si se lo merece, con las
palabras de Marx, el individuo es mistificado en detrimento
del sujeto. Es decir, las dimensiones, económicas, políticas
y jurídicas son reemplazadas por la estructura de relaciones
del mercado.
III.1 La degradación económica del sujeto
En la vertiente económica, desde el siglo XIX, con Marx
se sabe cómo se pasa por la extorsión de la plusvalía66, en
estos tiempos sobre todo en el sur del mundo, centenares
de millones personas son explotadas en el ámbito de la
producción y la prestación de bienes y servicios. Existen
ejemplos tan variados de personas que venden su fuerza
laboral por un salario, o lo que se le parezca, pero dicho
salario no refleja el valor del trabajo realizado. Más bien,
66
Cf., Carlos Marx, Manuscritos económicos filosóficos, Primer manuscrito.
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revela su valor de intercambio en el circuito del mercado
laboral, el trabajo es una completa propiedad del individuo
por ser clara extensión de su persona. Marx, bien señala
que las capacidades del ser humano son plasmadas en el
trabajo. En el circuito económico, lo que poseen millones
de personas para intercambiar es su fuerza de trabajo y
tendrá que ser malbaratada para someterse a condiciones de
inestabilidad y pobreza por un valor menor del real. Salir de
la pobreza no es fácil, son pocos los individuos que logran
el escalafón social. Éste está condicionado incluso por
cuestiones fenotípicas (“raciales”) y hereditarias, es decir,
que las personas que heredan fortunas, tendrán una ventaja
enorme frente a las que no. No obstante, en el discurso
neoliberal, la culpa no es ni de los explotadores, ni de las
circunstancias sociales y familiares, es culpa del individuo
que no desarrolló los méritos para insertarse en las bondades
del mercado. La opción que le quedan a millones de personas
no es el despliegue de sus capacidades y potencias humanas,
y la inserción en el mundo económico mediante su trabajo,
sino que se vuelve una mercancía que tiene que tener la
capacidad de enriquecerse, pero que en realidad sólo enrique
a otros. Entonces, en el problema económico el sujeto se
despoja de una extensión y propiedad de su persona para
mercantilizarse, la relación no es la de un sujeto libre, sino
de individuos condicionados a mercantilizarse en el libre
mercado. La mano de obra, el trabajo, es una mercancía, y
entre menos valga el valor de intercambio entre el trabajo
y el salario mayor es la cotización de las grandes empresas
en las bolsas de valores.
Aparte, resta que le es negada la distribución de la
riqueza, ésta se distribuye de manera injusta, se pagan bajos
salarios, y los poseedores de grandes empresas reciben
beneficios exageradamente altos. Esto es un problema
económico completamente real, se crea un abismo entre
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aquellos que venden su fuerza laboral y los que se benefician
de ésta. Es decir, se crean las clases sociales, que actualmente
se hablan de tres grandes grupos, el proletario, la burguesa
capitalista y la que adquiere ganancias gigantescas el
circuito de la financiarización. Lo que conlleva a la
desigualdad económica, es la famosa estadística del 1 % por
ciento de los individuos son millonarios, mientras que el 99
% son pobres. Globalmente, la desigualdad no la soluciona
el mercado, por el contrario, los individuos marcados
históricamente por la pobreza muy difícilmente podrán
salir de ella, salvo en las películas de Hollywood, en los
mitos narrados en la ideología neoliberal y alguna que otra
excepción, la cual no significa que se podrá repetir como
una constante. Adam Smith, era plenamente consciente que
las riquezas no solucionan el problema de la pobreza.
III. 2 La degradación política del sujeto
La forma política a la que son sometidos una gran parte
de ciudadanos en el mundo es a una democracia débil
y formal, donde se vota por un candidato o por un
grupo político, pero éste no puede proponer un cambio
sustancioso en sus naciones, pues los “políticos” responden
a los intereses del “mercado” y los intereses de las clases
que están en la cúspide.” Entonces, el ciudadano en lugar
ser parte de una democracia, solamente es reducido a un
ser un consumidor. Las actividades de la política como
deliberación, participación en la toma de decisiones son
intercambiadas, por la meritocracia, el consumo y el voto. Su
carácter de ciudadano es practicado mediante la simulación
electoral, los mecanismos de participación ciudadana son
nulos o carecen de una implementación adecuada. Si el
ciudadano es abandonado tanto en su ser político como en
su ser jurídico y es remitido únicamente a su poder como
consumidor o reducido a las virtudes empresariales, como
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sujeto de derechos y participe de una forma política, no
puede ser reducido a un animal comercial. El problema con
los partidos políticos es que no representan la voluntad de
los ciudadanos, sino que en su mayoría están aliados con las
elites nacionales y con las burguesías nacionales, mismas
que son aliadas de los capitales transnacionales, los partidos
políticos responden más a los intereses de los cotos de poder
que a los intereses de los ciudadanos. Y en caso de llegar al
poder grupos políticos o personas con tendencias o policies
de izquierda, simplemente no pueden implementar grandes
cambios porque los ataques de los capitales supranacionales,
es decir, el poder político privado difuso, pueden llevar a
la quiebra de países enteros, o son invadidos militarmente.
Entonces, se cae en el izquierdismo demagógico. La
política a la que puede accederse como ciudadano en la era
neoliberal no es otra que una política débil, por tanto, de
la ficción de las narrativas de un bienestar que contrastan
con las policies neoliberales en casi todo orbe mundial. Por
lo que las configuraciones subjetivas como las que traza
Badiou, solo quedan en el horizonte de un acontecimiento.
III.3 La degradación del ius del sujeto
En el ámbito jurídico, los cambios son implementados
desde las Constituciones (lo político) en la cuales se
enuncia los principios jurídicos de cada nación, son
degradados los derechos a los cuales se pueden acceder.
Como bien menciona, Jaime Cárdenas, en el caso de
México los derechos sobre los recursos naturales, aguas,
minerales y recursos energéticos son presa de la inversión
extranjera, para ello se tuvo que modificar la Constitución
y las leyes que emanan de ella para que pudiera normase,
implementarse y ejecutarse la inversión extranjera. Los
bienes de la nación no son de ella, sino de los capitales
supranacionales. Podría considerarse un ejemplo nacional.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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En el campo del derecho laboral se dio un cambio
importante que lo desvió de sus principios, pues éste tiene un
fundamento social y buscaba proteger a los trabajadores del
poder del patrón, en palabras de Mario de la Cueva, “Derecho
del Trabajo es el estatuto que la clase trabajadora ha impuesto
en la Constitución para definir su posición frente al capital
y fijar beneficios mínimos que deben corresponderle por la
prestación de servicios. Es, por tanto, la norma que propone
realizar la justicia social en el equilibrio de las relaciones entre
el trabajo y el capital”67. Este tipo derecho laboral buscaba
fomentar el crecimiento económico y proteger el desarrollo
social mediante un equilibrio. Pero en el 2012, se instauró
dentro de las Reformas estructurales la Reforma laboral,
que flexibilizó los regímenes de contratación a favor de las
empresas, se abarató el despido de los trabajadores y se avaló
nuevas formas de contratación como la subcontratación, los
contratos de prueba, en palabras de Jaime Cárdenas: “La
principal característica de la reforma laboral de 2012 consistió
en restituir al patrón y a las empresas los mecanismos que
el derecho del trabajo del Estado del bienestar les había
arrebatado”68. Además, Édur Velasco Arreguí, señala que los
que actores principales de la Reforma laboral fue el capital
financiero internacional, ellos ejercieron su poder de forma
indirecta, mediante las siguientes instituciones el FMI, el BM
y la OECD. Los dueños de capitales nacionales y las clases
pertenecientes a las elites, apoyaron por alineación ideológica
(credo) las medidas inducidas por estos organismos69.
El fin era implementar mecanismos que flexibilizan las
contrataciones, pero dejando de lado a los trabajadores y solo
beneficiando a los empleadores, empresas en su mayoría
67
Citado en, Édur Velasco Arregui, Fenomenología Jurídica de las Reformas estructurales en México. Volumen I. La Reforma laboral, 105.
68

Jaime Cárdenas, El modelo jurídico del neoliberalismo, 143.

69
Cf., Édur Velasco Arreguí, op. cit., 105-167.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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extranjeras con intereses supranacionales. Los ciudadanos,
no pueden acceder a un derecho laboral justo, están en pleno
estado de indefensión ante el derecho laboral reformado. La
inestabilidad laboral, los salarios mínimos por debajo del
valor agregado, arrojan a los ciudadanos a un mundo donde la
narrativa ideológica les dicta que dichas relaciones laborales
son ídilicas, que pueden acceder a una mejor forma de vida
si tienen los méritos necesarios, lo cual es contradicho por
la realidad laboral de millones. La reducción de marco legal
laboral, se ha modificado en detrimento de los trabajadores en
el sur global y en algunos países como Francia y España. En
este punto, es necesario hacer notar que desde la redacción a
principios del siglo XX de los escritos neoliberales de Mises
y de Hayek existía un desprecio por los sindicatos, pues según
ellos, estas organizaciones impedían la libre competencia de
las empresas, los sindicatos pueden entenderse también como
construcciones colectivas, subjetivas, que buscan equilibrar
la balanza en las relaciones de poder entre empleado y patrón
( grandes corporaciones con capitales tanto financieros como
capitales conectados con la realidad productiva) El discurso
anti sindical también fue evocado por Margaret Thatcher y
Ronald Reagan. El mismo discurso neoliberal suele repetirse
una y otra vez en diferentes localizaciones geográficas
como históricas, se proscribe las construcciones colectivas
que buscan algún índice de justicia, mismo fenómeno que
podemos visualizar en el Sur Global.70
Para ilustrar otra dimensión de cómo los derechos
sociales son degradados se tomará otro ejemplo del contexto
nacional, pues de alguna u otra forma no son ejercidos de
forma completa. El problema de la educación ilustra en
muchas tonalidades, ya que como derecho puede estar bien
descrita en la Constitución mexicana, pero no llega al ámbito
70
Cf., Alfredo E. Calcagno y Alfredo F. Calcagno, El universo neoliberal.
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de la implementación y de la ejecución de forma plena. Esto
es descrito en el amparo de Omisión legislativa (413/2021)71
donde se le imputa como acto reclamado al H. Congreso de
la Unión, la omisión de expedir la ley reglamentaria de la
actual fracción VIII del artículo tercero de la Constitución,
pues en éste se menciona que el Congreso de la Unión tiene
que fijar las aportaciones económicas para implementar y
ejecutar la educación en la nación, ante lo cual ha mostrado
una parálisis de cualquier acto tendente a expedir la ley
reglamentaria de la fracción VIII del artículo tercero de la
Constitución. Además, omite dar cumplimiento al contenido
del artículo vigésimo quinto de la Ley General de Educación
que obliga a destinar el Ocho (8) por ciento del Producto
Interno Bruto del país (PIB) a la educación pública y el
1% para la investigación científica y tecnológica. También,
resulta imputable el Secretario de Hacienda y Crédito
Público en dicha “omisión”. Esto es muy característico de los
gobiernos neoliberales, en el que se reconoce en algún punto
de su legislación suprema los derechos sociales, como el de
la educación, no los pueden eliminar, pese a su desacuerdo,
porque en la mayoría de las ocasiones se producirían
manifestaciones, pero sí los dilatan en su implementación
y en su ejecución. Actualmente, en el dato más reciente
del reporte IMCO, México solo destina 2.96 % de su PIB
a la educación en todos sus sistemas y variables72. De lo
que resulta que en el sistema educativo mexicano presenta
carencias que afectan directamente en el ejercicio educativo,
como lo son libros, salarios dignos y condiciones dignas
para los profesores, instalaciones de calidad, inversión en
el sistema rural y un sistema de carencias complejas que se
71
El amparo fue iniciado por un sindicato de una institución de educación
media superior en un tribunal administrativo de la Ciudad de México, posteriormente fue rechazado, se utilizó el recurso de revisión de amparo. Posteriormente
fue enviado la Suprema Corte de Justicia, lo regresa al tribunal local.
72
Cf., “Falta presupuesto para atender los retos educativo”, IMCO.
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traduce en un mal aprovechamiento en el sistema público
de enseñanza y que termina siendo defectuoso en muchos
sentidos. Por el contrario, el gasto en educación realmente
le abre las puertas al desarrollo de los individuos y de las
naciones, los incorpora a muchas dimensiones que pueden
crear desarrollo, económico, político y social, por lo que el
aumento en la inversión en educación como derecho social
beneficie al individuo, le permita desarrollar sus potencias y lo
que beneficia al colectivo puesto que impulsa el desarrollo.73
Conclusiones
Pensar el ser del Estado y el ser de sus miembros es un
asunto propio de la filosofía política. El problema es
que el presente ha cambiado desde que nació la filosofía
política con Platón y Aristóteles. Desde Platón y hasta la
fecha sabemos que el Estado es conformado por todos
sus ciudadanos74, sin ellos no es posible formar el Estado;
pero Hobbes postula que el Estado no es la suma de los
individuos, sino que da nacimiento a otra entidad, el Estado
es un Leviatán; Alain Badiou, piensa al Estado como el
conjunto de los subjconjuntos, el cual es más grande que
la suma de los subconjuntos, es decir, el Estado, aunque se
compone de todos sus ciudadanos es diferente de la suma
de ellos. Por ello, resulta poco creíble la narrativa neoliberal
del adelgazamiento del Estado.
Pero sí ha de considerarse lo que pasa con el Estado
cuando sus estructuras fundamentales como la relación
73
163.

Cf., Alfredo E. Calcagno y Alfredo F. Calcagno, El universo neoliberal,

74
El término que usa Platón es de Polis se traduce como Ciudad y Estado,
esto debido a lo pequeñas que eran las poblaciones desde entonces, los miembros de un Estado se le conoce como Ciudadano. Hobbes, cambia el significado
por súbditos.
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política entre los ciudadanos, si es democracia o es tiranía
o monarquía, son disminuidas, pues son vulnerados sus
principios de Derecho político. Los iusnaturalistas entendían
que el Contrato social fundaba el derecho político, una cuestión
de transferencia donde se cedían derechos primordiales para
poder fundar un Estado, se tenía por entendido que se buscaba
el bien común, dentro del cual estaba la forma de gobierno
que se sustenta en un cuerpo jurídico, las Constituciones.
El Estado es construido sobre una relación política jurídica
bicondicional, pues solo el Estado como conjunto es fuente
de derecho y se funda en la relación política.
La forma política es una parte esencial del Estado
y no del gobierno, en este caso se ha pensado en la
democracia burguesa. Casi toda la filosofía política se ha
dado cuenta que cualquier Estado necesita de una sólida
estructura jurídica que sostenga dos cosas, a sí misma y a
la estructura política, y la estructura política traza que tipo
de forma jurídica necesita para perdurar. Hegel fue muy
perspicaz al observar que en el ámbito de la práctica esto
es detectable en las Constituciones de los pueblos. Desde
Platón sabemos que su Estado-nación ideal necesitaba de
instituciones, la primera institución concebida fue la de
los guardianes. Es decir, casi toda la historia de la filosofía
sabe que el Estado concebido como un abstracto es un
imaginario metafísico, de ahí que aunque el Estado seamos
todos, eso no quiere decir que no se degrada, porque al
debilitar sus estructuras primordiales el conjunto entero
también se debilita. La realidad se abstrae para comprender
el ser de las cosas y cómo serían mejores, en este sentido
fueron construidas las utopías. Las abstracciones de los
filósofos no impiden que existan los Estados nación sobre
todo el orbe, por el contrario, los filósofos pensaron el ser
de las construcciones sociales de su época, sea como forma
crítica, utópica o ideológica.
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Al situarse en el contexto actual, que esa fue la intención
de lo expuesto arriba, se cae en la cuenta de que el poder
político privado difuso generado por el capital financiero
rebasa por mucho a los Estados-nación en lo siguiente:
El modo de producción capitalista es una forma de
relación social, al crecer inconmensurablemente mediante la
economía de libre mercado y el sector del capital financiero
ha rebasado cualquier Estado nación en su soberanía, en
su poder político, y en el monopolio de la normación, la
implementación y ejecución del derecho. Y aquí, es útil la
distinción entre gobierno y Estado, pues no solo ha quitado a
los gobiernos sus potestades para implementar sus policies,
el neoliberalismo penetra las estructuras primordiales
de los Estados-nación, a su vez, ha transformado las
relaciones sociales en una forma reificada de cosificación
y mercantilización. La soberanía, el poder que tienen las
naciones de autodeterminarse se ha degrado, no pueden
elegir un modo alterno a la economía de libre mercado, ni
tomar las decisiones que crean convenientes. Han debilitado
sus estructuras políticas, sobre todo en la democracia, en
la mayoría de las naciones existe la democracia débil. El
libre mercado no solo cambia algunas leyes o corrompe a
algunos “gobiernos”, ni solo hace que gobiernos adopten sus
medidas, sino para poder implantarse y defender su forma
de producción y acumulación del capital cambian lo más
medular de cualquier Estado nación, sus constituciones, se
cambia lo que en el terreno fáctico nos permite encontrar una
conexión entre el ser político y el ser jurídico de un Estado,
por eso se menciona a Hegel, él expone en su Filosofía
del derecho la conexión que existe entre un Estado, sus
principios políticos y jurídicos en el ámbito de la realidad.
De ahí, que fue necesario crear fenomenologías jurídicas
por los estudiosos del Derecho, como José Estévez Araujo,
Édur Valesco Arreguí y Jaime Cárdenas que dan cuenta de
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cómo los poderes supranacionales, han creado un poder
por encima de cualquier Estado-nación. Su poder es tan
difuso, tan imperceptible, que no se han llegado a plantear
las verdaderas consecuencias.
Además, para los Estados nación del mundo, ni siquiera
los del norte global, pueden decidir cambiar, o proponer una
nueva forma de produción, todos dependen de la economía
de libre mercado, solo los países aquí denominados los del
norte, puede elegir algunas policies que no erosionen sus
sociedades, pero en plena concordancia con el libre mercado
y el capital financiero. Los Estados naciones del sur son
los más desfavorecidos en la degradación de su soberanía,
en el debilitamiento de su forma política, la erosión de sus
arquitecturas jurídicas, lo cual, se traduce en la degradación
de los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Las naciones no son propietarias de sus propios
recursos, para fomentar la inversión extranjera, no deben
poder expropiar bienes extranjeros, al contrario, sus recursos
son saqueados por países del norte. Al Estado, como
concepto, y en la práctica como nación, se les ha quitado
la potestad de la administración del derecho mediante la
lex mercatoria, es decir, el derecho del más fuerte vuelve a
reinar, donde la costumbre, la fuerza hacen derecho, dejando
en pleno estado de indefensión a centenares de millones
de personas que sufren de las Reformas estructurales en
sus países, implementadas por órdenes del poder privado
difuso emplazado en el capital financiero y en el capital
productivo. Un Estado nación sin poder de someter al poder
económico, es un Estado débil, el país más poderoso del
mundo no pudo someter al capital financiero. Si al Estado
se le arrebata el poder de ejecutar el Derecho y se cede a
la lex mercatoria, se degrada, porque significa que hay una
bestia más grande y mucho más poderosa que el Leviatán
(Estado)
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En la Filosofía política clásica contractualista, la
relación entre ciudadano y Estado nace de una relación
Jurídica, el contrato social. En este tenor, si el Estado
es degradado en sus estructuras política, jurídica, y
es subordinado a un modo de producción y a poderes
supranacionales, también se degradan los derechos
fundamentales y sociales del ciudadano, de los “sujetos” a
los diferentes Estados. La misma sumisión que tienen los
Estados nación a la economía de mercado la padecen sus
ciudadanos, pero con mayor grado de escarnio. Recordemos
que los miembros del Estado, son ciudadanos de carne
y de hueso que están lanzados a las más cruentas de sus
suertes. En el terreno, económico, en el cómo ganarse la
vida, y el despliegue de su ser humano, se ve afectado por
la cosificación mercantil, lo que lo conlleva a una relación
social cosificada, es concebido como si en realidad su
único ser fuera el de individuo, se sustrae de su ser social
y colectivo. Es sometido a la más notable pérdida de sus
derechos fundamentales como ser humano, sus derechos
son complemente una propiedad de su ser, pero como
individuo se le sustrae cada vez más de ellos. Las formas de
existencia del individuo que no pasen por el mercado son
desterradas, como la cultura, el arte, y otras construcciones.
En suma, no se transita hacia otra subjetividad capitalista,
se degrada el sujeto hasta convertirlo en individuo, pues
se tiende a eliminar su ser social, de desenraizarlo de los
colectivos que tienen otros fines diferentes al mercado,
tampoco puede acceder al derecho de la justa distribución
de la riqueza.
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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
La consciencia de la reproductibilidad en Gleyzer y
Mayolo/Ospina
The awareness of reproducibility in Gleyzer and
Mayolo/Ospina
La conscience de la reproductibilité chez Gleyzer et
Mayolo/Ospina
Jonathan Gutiérrez Hibler
https://orcid.org/0000-0002-7686-7896
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza , N. L., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Gutiérrez Hibler, Jonathan. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-91
Recepción: 29-02-24
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�La consciencia de la reproductibilidad
en Gleyzer y Mayolo/Ospina
The awareness of reproducibility in Gleyzer
and Mayolo/Ospina
La conscience de la reproductibilité chez
Gleyzer et Mayolo/Ospina
Jonathan Gutiérrez Hibler1
Resumen: El presente artículo realiza una revisión sobre
los planteamientos de Walter Benjamin en torno a la obra de
arte en su época de reproductibilidad técnica. A partir de los
cambios que han ocurrido en la industria y de los movimientos
revolucionarios, se analiza dos obras cinematográficas donde su
propuesta es consciente del acto de reproductibilidad técnica por
parte del cine desde el Estado y la industria capitalista. Por un
lado, Gleyzer critica la revolución mexicana en la época de Luis
Echeverría Álvarez, mientras que Ospina y Mayolo evidencia
cómo grandes capitales, desde televisoras extranjeras, pueden
usar su capital para convertir la realidad en una mercancía a
modo para sus consumidores. La propuesta de Benjamin sigue
siendo vigente en muchos aspectos, sin embargo, es necesario
replantear algunos de sus planteamientos a partir de las nuevas
dinámicas del cine y del mundo digital en el que vivimos.
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La consciencia de la reproductividad

Palabras clave: Cine, Walter Benjamín, Reproductivilidad
técnica, Consciencia, Revolución.
Abstract: The following paper does a revisiting on the ideas of
Walter Benjamin about The Work of Art in the Age of Mechanical
Reproduction. From the changes inside the industry and the
revolutionary movements, this paper analyses two pieces of
cinema in which the mechanical reproduction is something they
acknowledge whether as a critic to Luis Echeverría’s goverment
or whether the european TV industry. The ideas of Walter
Benjamin are still important in many ways, but it is requiered to
talk again about it because of the new dynamics in cinema and
the digital world.
Keywords: Cinema, Walter Benjamín, Mechanical reproduction,
Awareness, Revolution.
Résumé: Cet article passe en revue les approches de Walter
Benjamin face à l’œuvre d’art à l’époque de la reproductibilité
technique. À partir des changements intervenus dans l’industrie
et dans les mouvements révolutionnaires, on analyse deux
œuvres cinématographiques dont la proposition prend en compte
l’acte de reproductibilité technique du cinéma de l’État et de
l’industrie capitaliste. D’un côté, Gleyzer critique la révolution
mexicaine à l’époque de Luis Echeverría Álvarez, tandis
qu’Ospina et Mayolo montrent comment les grands capitaux,
y compris les chaînes de télévision étrangères, peuvent utiliser
leur capital pour convertir la réalité en une marchandise pour
leurs consommateurs. La proposition de Benjamin est toujours
valable à bien des égards, cependant, il est nécessaire de repenser
certaines de ses approches en fonction des nouvelles dynamiques
du cinéma et du monde numérique dans lequel nous vivons.
Mots-clés: Cinéma, Reproductibilité
Benjamin, conscience, Révolution.

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technique,

Walter

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�La consciencia de la reproductividad

Introducción
Parece que el aquí y el ahora de la obra de arte desaparece con
su reproductibilidad técnica, sobre todo en el cine, donde el
montaje, además del grupo de personas que trabajan en una
producción, plantea un mundo posible. Las cosas pierden
o adquieren una autoridad una vez que se visualizan sobre
un soporte, sin mencionar las redes que convierten a una
película en dispositivo.
Walter Benjamin señala que lo que desaparece de la
obra de arte es su aura. Su concepto es útil, desde un punto
de vista filosófico, porque vuelve evidente un desarraigo
de las cosas y su interacción con una antropología de las
ficciones: accedemos a la realidad por medio de signos que
nos entregan un aquí y ahora, a pesar del tiempo en la ficción,
como un no tiempo, es decir, “…su aparición masiva”2.
En nuestra época es necesario replantear el concepto de
lo masivo debido a la construcción de subjetividades por
medio de algoritmos. Sin embargo, el principio de lo masivo,
como un no tiempo, sigue ahí pero con otra dinámica de
tokens. Benjamin, por su parte y en su época, trata el lado
destructivo del cine: “…la liquidación del valor tradicional
de la herencia cultural”3. El filósofo alemán ironiza el
entusiasmo de Abel Gance cuando exaltaba cómo el pasado
tendría su propia película: las personas muertas podrían
renacer en la pantalla y llegar a más ojos dentro de la masa,
esto claro, desde un enfoque ingenuo o lleno de malicia. El
detalle sobre lo anterior es que no tenemos el aquí y ahora
de una persona, a diferencia de una obra de arte antes de
esta época de reproductibilidad técnica, sino sus filtros a
manera de tropos y las limitaciones del capitalismo en las
2
Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad
técnica, trad. Andrés E. Weikert. (Distrito Federal: Itaca, 2003), 44.
3
Benajmin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 45.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La consciencia de la reproductividad

reglas sociales del arte. Lo que Benjamin plantea es que el
cine tiene la particularidad de liquidar en masa: la estética
es una extensión de la ética.
Hay una relación muy cercana entre la economía
(como poder) y el arte, ya sea desde sus centros o el
padecimiento de lo marginal, cada día más arraigado como
una válvula de escape del primero. Esta relación transforma
las vías y estructura de su recepción. Y esto le interesó a
Walter Benjamin: la percepción se condiciona de manera
histórica, entendida como una materialidad transformada
en medio de la praxis. Los ejemplos más claros son
los movimientos sociales y su impacto en las artes o las
reacciones entre movimientos artísticos como parte de
diferentes campos simbólicos de poder. Sin embargo, para
entender estas transformaciones, el filósofo introduce un
concepto interesante de lo que llama aura: “Un entretejido
muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de
una lejanía, por más cercana que pueda estar”4. Benjamin
se refiere a cómo demandamos la apropiación de las cosas a
través de la copia, en este caso, el cine como un conglomerado
de manifestaciones artísticas y sus diferentes variaciones
audiovisuales. El objeto es destruido y remplazado por la
imagen. La tendencia hacia la homogeneidad por medio del
cine destruye lo que Benjamin llama “el aura” de las cosas.
Y sus alcances son, inevitablemente, ilimitados.
Por esta razón, el filósofo, al considerar que esta
destrucción ocurre en contextos históricos que transforman
la percepción, es que realiza la conexión entre la política y
el ritual. Las obras de arte tienen un carácter cambiante en
cuanto a su recepción, no sólo entendida como la manera en
la que se lee, sino en los usos de éstas dentro de un orden
del discurso. Benjamin describe cómo cambia la dinámica
4
Benajmin, op. cit., 47.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

de las obras cuya funcionalidad de encuentra sometida a un
ritual. Sin embargo, aclara lo siguiente: “Éste puede estar
todo lo mediado que se quiera pero es reconocible como un
ritual secularizado incluso en las formas más profanas del
servicio a la belleza”5. Esto es importante porque los rituales
no son necesariamente sagrados, sino que se practican
otros en lo secularizado, los mitos de alguna forma nos dan
sentido en la construcción de la realidad social, sin importar
las manifestaciones que plantean un arte por el arte, como
el formalismo ruso cinematográfico.
Sin embargo, Walter Benjamin trata una naturaleza
parasitaria de la obra del arte dentro del ritual, y considera
que la reproductibilidad de ésta es la que la separa de
este escenario. La autenticidad pasa a un segundo plano
en un contexto de canales que permiten su masificación:
no importa que tengamos una copia y que no sea la obra
original, salvo para efectos de curaduría o de archivo, en
tanto el contexto permita esa reproductibilidad. Por lo tanto,
si la obra ya no se percibe a través de sus rituales sacros o
profanos, debe existir otra dinámica; es decir, a pesar de
la liberación, crea un nuevo campo de reproducción: “En
lugar de su fundamentación en el ritual, debe aparecer su
fundamentación en otra praxis, a saber, su fundamentación
política”6. El concepto de política de Benjamin no se refiere
a la burocracia, aunque no descarta su poder para destruir
el aura de las cosas, más bien es una visión más amplia:
somos animales del mundo, nos desplazamos en entidades
físicas construidas entre la materialidad y las convenciones
con las que se rige ese desplazamiento de los cuerpos. Por
política se entiende, entonces, a que la obra de arte, para
existir, necesita de cuerpos que la creen, la distribuyan,
5

Ibid., 50.

6
Benajmin, op. cit., 51
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

la consuman e interactúen con ella. En la época de su
reproductibilidad, un clic reafirma su existencia y, en un
nivel más profundo, su percepción de las cosas.
Una vez fuera del ritual, de su valor de culto, la obra
de arte tiene diferentes funciones, no sólo una. Y esto se
construye a partir de un juego, no sólo en el sentido lúdico,
sino como una propuesta de lectura con diferentes filtros.
Estaríamos frente a un espectador implícito, entendido como
estructura de percepción dentro de la misma película. Y todo
juego en una obra de arte parte del dominio de la naturaleza
y de la interacción de lo humano con ésta. Walter Benjamin
llega a la siguiente conclusión: “El cine sirve para ejercitar
al ser humano en aquellas percepciones y reacciones que
están condicionadas por el trato con un sistema de aparatos
cuya importancia en su vida crece día a día”7. Sin embargo,
cabe señalar que el manuscrito manejaba una idea diferente
de la función del cine: los aparatos deben convertirse en
una primera naturaleza para el colectivo. Aunque en una
definición solamente hable del ejercicio y en la segunda un
orden de primera naturaleza, ambas posturas coinciden en el
impacto de los aparatos en la percepción de las masas. El cine
tiene un poder revolucionario además de aquel que destruye
el aura de las cosas: el cine puede restaurar o darle visibilidad
esta aura destruida mediante el montaje cinematográfico.
La razón principal de esta preocupación de Benjamin
es que, contrario a esculpir en el tiempo, su época—todavía
más la nuestra—no contiene un valor de lo eterno.
Una película terminada es todo menos una creación
lograda de un solo golpe; está montada a partir
de muchas imágenes y secuencias de imágenes,

7
Ibid., 56.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

entre las cuales el editor tiene la posibilidad de
elegir—imágenes que, por lo demás, pudieron ser
corregidas a voluntad desde la secuencia de tomas
hasta su resultado definitivo—8.

El cine renuncia a un valor eterno porque puede ser
mejorada como obra. Para Benjamin, el cine todavía no
encontraba el desarrollo, como arte, que el que tenemos en
la actualidad. Sin embargo, aquella crítica sobre la copia
estéril de la realidad no es un aspecto de maduración, sino
de interacción todavía presente.
Benjamin se preguntará qué es, entonces, el cine si
los sucesos reproducidos, de forma aislada, no son obra de
arte (esto en contraposición de la fotografía). El proceso de
producción cinematográfica se produce en los componentes
de un gremio: “El intérprete de cine no actúa ante un
público, sino ante un sistema de aparatos”9. Y estos aparatos
son manejados por personas expertas en cada materia de la
preproducción, producción y posproducción. Sin embargo,
aunque se plantea la presencia de estos aparatos, Benjamin
introduce una paradoja impactante: quien dirige expone su
humanidad a través de máquinas y al servicio de su propio
éxito (uno, por cierto, que depende de lo que llamamos
axiología y genealogía). Lo colectivo y lo individual entran en
conflicto: la consciencia de los límites de la reproductibilidad
técnica en el arte permite una interpretación (como ejecución)
que retome el aura de las cosas.
Por ello, Benjamin retoma los pensamientos de
Pirandello en torno al cine: el intérprete se siente exiliado
porque el cuerpo—el suyo—se convierte en ausencia,
esto como un eco a lo que Derrida planteará en Ghost
8

Benajmin, op. cit., 62.

9
Ibid., 68.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

Dance (1983), de Ken McMullen10. Este cuerpo no es un
cuerpo, sino su fantasma, pero es capaz de meterse en
otros cuerpos. De ahí el silencio de Pirandello, citado por
Benjamin, más allá del cine mudo: al momento de acabarse
ese continuo lo que antes era un objeto de culto se convierte
en la creación de nuevos cultos, incluso fuera de un orden
de lo sagrado. Mientras el arte anterior buscaba ser único
e irrepetible, el cine busca desde el inicio crear copias.
Esto trae como consecuencia (quizá causa eficiente, si lo
vemos en términos aristotélicos) a la exhibición frente a las
masas: “La invisibilidad de la masa incrementa la autoridad
de la supervisión. No debe olvidarse, sin embargo, que
la valoración política de esta supervisión se hará esperar
hasta que el cine haya sido liberado de las cadenas de
explotación capitalista”11. El autor tiene un programa
revolucionario. Teme a que estas cadenas de explotación
creen una serie de fuerzas contrarrevolucionarias, por
ejemplo, el fascismo. De ahí el porqué de la crítica de
Quentin Tarantino en Inglourious Bastards (2009) al cine
producido por el gobierno de Adolfo Hitler, de la mano de
Joseph Goebbels. La preocupación de Benjamin, más que
en el culto de las estrellas, está en el culto del público: la
clase de espectadores, en las masas, que se les rinde tributo,
donde se borra la consciencia de clase.
Hay un fenómeno muy interesante por la época en la
que vivimos: el derecho de los seres humanos a ser filmados
(o negarse, pero ése es otro tema). Walter Benjamin
es consciente de los cambios ocurridos en la literatura
del siglo anterior, cuando la influencia de las ciencias,
principalmente el nacimiento de las ciencias sociales,
10
Ken McKullen/Marcelo Eduardo Bonyuan (3 de enero de 2024). Ghost
Dance [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=dBdbJtWPAPA&amp;ab_channel=MarceloEduardoBonyuan.
11
Benajmin, op. cit., 74.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

impacta en la representación de las artes. Benjamin se
centra en la literatura, aunque esto también es evidente en la
pintura, como en el caso representativo de Las espigadoras
(1857), de Jean François Millet. Más tarde, con los cambios
de la prensa, el público puede escribir ocasionalmente.
El arte se convierte en un bien común. Las redes del
capitalismo que denunciaba en su época Walter Benjamin
no permiten, por orden de la supervisión y especialización,
que sea un bien común donde las personas tienen derecho
de su reproducción. Hoy la historia es distinta con el
llamado capitalismo de la vigilancia. Quizá, para entender
este fenómeno reciente, debamos revisar cómo fuera de la
película se construye una estética de nuestro consumo y
eliminación del Otro. Benjamin ya señalaba esto cuando se
refiere a esta construcción mediante concursos y consultas:
“Todo ello para falsificar, por la vía de la corrupción, el
interés originario y justificado de las masas del cine:
un interés en el autoconocimiento y así también en el
conocimiento de su clase”12. Es decir, detrás de un proyecto
cinematográfico puede existir, sobre todo en las cadenas
más largas del capitalismo, una minoría con intereses
distintos de la masa. Benjamin señala que este capital debe
expropiarse, como urgencia del proletariado. El autor lo
sigue viendo como una dialéctica en la que el Estado es el
único que puede llevar a cabo esta acción, no hay rasgos de
anarquismo en la propuesta de Benjamin.
Finalmente, un aspecto que debe rescatarse del autor
de La obra de arte en su época de reproductibilidad es la
reflexión y crítica en torno a la recepción visual: el cambio
de la participación por parte de las masas. Más que una
dictomía masa-entretenimiento/amante del arte-devoción,
en nuestra realidad es un poco más dinámico:
12
Ibid., 78.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

…quien se recoge ante una obra de arte se hunde
en ella, entra en la obra como cuenta la leyenda del
pintor chino que contemplaba su obra terminada.
La masa, en cambio, cuando se distrae, hace que la
obra de arte de hunda en ella, la baña con su oleaje,
la envuelve en su marea.13

La recepción en la distracción (en relación con
el entretenimiento) es uno de los síntomas, para Walter
Benjamin, en la transformación profunda de la manera en
la que percibimos el mundo. El autor retoma el sentido
estricto de la palabra estética: percibir. En consecuencia,
le preocupa la estética de la guerra, cómo se percibe
ésta, fenómeno que tiene presente en su tiempo, tanto
por el pasado, como lo que se vaticina en el porvenir. El
fascismo, por ejemplo, usa el cine para atraer a las masas,
pero sin darles una representación donde puedan eliminar
la propiedad privada. No hay derecho a la transformación
de las relaciones de propiedad. Y el cine se ha convertido
en un campo de propiedades intelectuales que excluyen
o ordenan la representación de esta consciencia de clase,
principalmente en los cuerpos que se presentan en la
pantalla. No sólo es el fascismo el que crea una estetización
de la vida política; diferentes grupos minoritarios con gran
capital suelen hacer esto, y no es extraño que nuestras
figuras públicas se hayan vuelto influencers.
Sin embargo, esta estetización de la vida política que
preocupaba a Benjamin, donde el proletariado perdiera la
consciencia de su clase y la eliminación de las redes de
propiedad privada imperantes, llevan a mantener el control
de la guerra. Desde el arte es posible embellecer lo terrible.
La guerra es bella porque es el dominio del hombre sobre
la máquina, esto desde los manifiestos del futurismo de
13
Benjamin, op. cit., 94.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

Marinetti14. Ante este peligro, la estetización de la política,
Benjamin plantea la politización del arte.
Replantear a Walter Benjamin
Antes de pensar en los efectos de lo virtual en la transformación
de cómo el ser humano percibe la realidad, es necesario qué
es lo que sucede cuando el intérprete de cine y todo su equipo
tiene una consciencia de su reproductibilidad y los campos
de poder donde se exhibe una película. El arte moderno ya se
cuestiona este aspecto: se representa, pero cuestiona cuáles
son los límites y las consecuencias de la técnica o si hay
otras formas de aproximarse a lo representado. Retomando
la imagen de Benjamin en torno a inundarse en la obra o que
la obra inunda, el arte moderno interroga cómo sucede este
proceso y presenta transgresiones durante su reflexión. En
conjunto, se tiene la consciencia moderna y la consciencia
de clase en la reproductibilidad, el alcance de los aparatos,
sus canales y la estetización de un objeto para mantener las
relaciones de poder.
Darko Štrajn, en From Walter Benjamin to the End
of Cinema, dedica un capítulo de su libro al cambio en la
manera de pensar, es decir, cómo se transforma nuestra
mente a través de la percepción. Štrajn retoma el fenómeno
de las fronteras, no tanto como una cuestión ontológica, sino
cómo la angustia de la falta de éstas también sirve como
un dispositivo en la construcción de relaciones de poder.
El discurso también tiene una estética. La construcción de
fronteras también es una forma en la que yo me creo. El
cine se vuelve una paideia contemporánea, plantea nuevas
14
Además de los conocidos manifiestos futuristas, Marinetti en “Trieste,
nuestro hermoso polvorín” señala que la guerra nos ennoblece (específicamente
nuestra sangre). F. T. Marinetti, Manifiestos y textos futuristas, trad. G. Gómez
y N. Hernández, (Barcelona, Ediciones del Cotal, 1978), 61.
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�La consciencia de la reproductividad

demarcaciones por medio de lo audiovisual. Štrajn señala
lo siguiente:
The overwhelming influence of these institutions
on the value of works of art is becoming common
knowledge in the context of the post-industrial
society nowadays, but it seems that somehow we
are still confronted with a cultural ideology, which
presupposes “true art vs. fake art or kitsch”.15

El autor se refiere a instituciones como los museos,
galerías y otras entidades culturales con una capacidad
considerable, en cuanto a capital, para catalogar lo que es
una obra de arte. El ejemplo lo toma de la introducción
de un estudio sobre la evolución del arte a lo largos de
dos décadas, pero sigue aplicando en un mundo donde
la dialéctica materialista es insuficiente para entender un
mundo de sistemas complejos. Cada producción crea
subjetividades en un mundo de colectividades. Y cada día
es más fácil de vigilar.
El término que introduce Štrajn es el de ideología
cultural, pues la cultura también es otra de las formas
del capital, y quien posee sus medios de producción crea
espacios de percepción. Y este punto es importante para
replantear las aportaciones de Walter Benjamin porque
el Estado, como producto o manifestación del carácter
irreconciliable de la contradicción de clases, a pesar de
proporcionar parte de la emancipación del proletariado
puede crear nuevas clases. La praxis deja como evidencia
que el carácter revolucionario del arte puede ser capturado
por instituciones con diferentes espectros ideológicos: la
15
Darko Štrajn, From Walter Benjamin to the End of Cinema. Identities,
Illusion and Signification within Mass Culture, Politics and Aesthetics (Ljubljana: Pedagoški Inštitut, 2017), 35.
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manera en cómo leer una obra dependerá de los sujetos que
ocupen estos espacios o qué tanto pueden negociar en la
aceptación de otro horizonte de interpretación.
Es en este punto donde Štrajn plantea la percepción
de la percepción. La dimensión metacognitiva del arte
es importante en este entramado de capitales culturales e
intelectuales. Štrajn considera a Benjamin como uno de
los primeros deconstructivistas, antes de la deconstrucción
de Derrida, debido a cómo se aproxima filosóficamente a
la relación entre sujeto y objeto. Por esta razón retoma la
diferencia entre la observación distraída y la percepción
concentrada:
Reproduced aesthetic features have become
attributes of daily life. The notion of “fine art”
therefore lost its full meaning; it became mainly
an expression of a certain view not so much upon
art, but upon society. As the model of competitive
economy in the prosperous Western world (which
now culturally includes most of the former socialist
world) continues to (re)produce class differences,
the mass culture makes symbolic repressions and
expressions of them much more a matter of social
play, or as we could put it with David Chaney
(1993), a matter of “public drama”.16

Al volverse la reproductibilidad algo cotidiano,
en un mercado de estéticas (entendidas como orden de
percepción), la obra de arte no es estática, en el sentido
de que para sostenerse necesita de instituciones para la
preservación de su memoria. No hay aura de las cosas en el
cine, pero sí un mecanismo para quitarle el aura a las cosas,
16
Štrajn, From Walter Benjamin to the End of Cinema. Identities, Illusion and Signification within Mass Culture, Politics and Aesthetics, 40.
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incluso para replantearlas: las poéticas del cine accionan y
deforman los cuerpos.
A partir de esto, Štrajn retoma los trabajos de Gramsci,
principalmente el de hegemonía. Se trata de una anomalía en
las relaciones de poder, desde esta perspectiva. No se trata de
clases sociales que dialogan, sino de voluntades colectivas. La
ideología en una clase hegemónica no tiene necesariamente
un sentido de pertenencia social: “No matter how much
passion, organization and genius, is invested into the creation
of an event, the hegemonic effect can be measured one way
or another by the market response”17. Lo único del arte ya no
de: pende de un objeto irrepetible, sino en su capacidad de
multiplicación. Una obra de arte es una obra de arte porque
el mercado puede repetirla en diferentes espacios. De ahí
la importancia de las masas y los espacios que construyen
subjetividades. Štrajn agrega un comentario necesario para
aterrizar las ideas de Benjamin en nuestra época:
Today’s media, the digital interactive ones included,
are representing a changed and changing reality
marked by an expansion of culture, which is driven
by the strong artistic production. Museums and
galleries, among other “traditional” institutions, are
turning into laboratories of a continuous production
of variations of meanings and interpretations,
sometimes broadening the public’s view on culture
and sometimes confining it to some mystified
canonical signification of whatever they are
presenting.18

Los espacios de representación simbólica trabajan
a partir de diferentes capitales. Por lo tanto, no hay una
17

Štrajn, op. cit., 42.

18
Ibid., 43.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

neutralidad. La obra de arte se convierte en un dispositivo.
Y éste debe tener una exposición múltiple para mantener
un horizonte de interpretación que demarca quién vive y
quién muere: necropolítica. Lo interesante es preguntarse
qué sucede, en su momento histórico, con los artistas que
están fuera de estas instituciones antes de ser asimilados
como dispositivos que crean la percepción de la realidad.
Lo que agrega la aportación de Štrajn es un panorama para
adaptar las ideas de Benjamin en un mundo de sistemas
complejos, donde la realidad no puede ser leída solamente
por una dialéctica materialista clásica, detalle que ya se
deslumbra en las nuevas dinámicas creadas por el triunfo
de las revoluciones del siglo XX y sus relaciones con
diferentes hegemonías, incluso cuando comparten ideas sin
pertenecer a la misma clase.
Del congelador a la traición: un acercamiento a
Gleyzer
La teoría permite dar respuestas a la praxis. Pero ésta
última permite replantear mediante preguntas sin signos
de interrogación lo que comienza a perder claridad en la
primera. Raymundo Gleyzer es un ejemplo de cómo la
consciencia de la reproductibilidad va más allá de una
dialéctica materialista entre el fascismo y la revolución: las
tesis y las antítesis no son estáticas, suelen ser eclécticas
en su síntesis. Gleyzer es uno de los desaparecidos de la
dictadura militar argentina de 1976, pero no sólo cuestionó
a ésta, sino a otras posturas políticas de otros países.
El primer caso es el de México, la revolución
congelada (1970). Raymundo Gleyzer tiene 29 años. En
4 meses (dos de investigación y dos de rodaje), se da a la
tarea—más curiosidad y confrontación del pasado para un
nuevo socialismo—de contar la historia de la revolución
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

�La consciencia de la reproductividad

mexicana, de 1910 a 1968. Después de sesenta años, al
momento de la aparición de este documental, ¿qué es lo
que queda de una revolución y cómo evolucionó? El filme
no es una sentencia de muerte al término revolución, sino
una crítica al gobierno vigente que sostiene su hegemonía
a través de éste: PRI (partido revolucionario institucional).
El momento es sumamente tenso: tan sólo dos años antes
ocurre la matanza de Tlatelolco y está por dar inicio la guerra
sucia, en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, donde el
socialismo era más un amague de la mano izquierda, para
terminar golpeando con la derecha, en el sentido metafórico
de la expresión. No por nada este documental terminaría
siendo grabado en la semiclandestinidad19.
En este punto, estamos frente a lo que hemos
comentado a lo largo de este trabajo: el arte tiene espacios
de reproducción y multiplicación. Una cosa es la realidad
institucional, en este caso, la revolución partidista de un
grupo hegemónico, representado por Luis Echeverría
Álvarez, y otra es la realidad social. La revolución más
que congelada ha sido secuestrada o, en términos de Walter
Benjamin, ha sido estetizada: la guerra como continuidad
de un progreso nacional en medio de represiones que
emulan el fascismo temido por el filósofo alemán. Gleyzer
politiza, si lo leemos desde la concepción de Benjamin, la
revolución contada desde las instituciones. Y esto no es fácil
en la praxis, lejos de los aparatos y el montaje de imágenes:
El documental fue realizado en la «semiclandestinidad» (palabra de Gleyzer) porque en vez
de gestionar los permisos y tener un representante
de gobierno en la filmación, se simuló una
Jorge Ruffinelli, América Latina en 130 documentales (Santiago
de Chile: Uqbar, 2012), 52.
19

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

actividad turística o, cuando más, comercial. Así,
tuvieron acceso a la campaña presidencial de Luis
Echeverría, consiguieron una breve entrevista con
el líder de los trabajadores y hasta (al final, en larga
secuencia) con un representante de la izquierda
ilegítima, el Partido Popular Socialista (cooptada
por el gobierno).20

Lo anterior permitió acceso a material de archivo,
principalmente al producido de forma cinematográfica de
1910 a 1920. El documental se convierte en un ensayo
crítico: cita imágenes mientras la narración y el montaje
de lo grabado en México crean una disonancia entre
la realidad institucional y la realidad social. No es un
documental neutral: la voz en off contrasta con imágenes
y juicios orales la realidad de los campesinos en Yucatán
y el discurso estetizado del gobierno. Es una propuesta
militante del cine latinoamericano.
Antes de comentar algunas escenas de este documental de Gleyzer y su relación con la consciencia de la reproductibilidad, es necesario apuntar dos detalles, uno sobre su
difusión y censura; el segundo, sobre el cine como un ejercicio abierto, como si una película se concatenara con otras,
incluso aquellas que no llegaron a filmarse porque toda la
vida es una larga pregunta en lo breve de la vida. El documental fue prohibido en México y Argentina, sobre todo en
espacios comerciales. Hubo sus excepciones, clandestinas,
por lo general, como el caso de algunas proyecciones en la
Universidad Nacional21. En Argentina, el filme se difundió
en los barrios, fábricas o sindicatos, de manera rústica, sin la
misma estructura del cine hegemónico, debido a la censura
del gobierno argentino, por petición del gobierno de Méxi20

Ruffinelli, América Latina en 130 documentales, 52.

21
Cfr. Ruffinelli, op. cit.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�La consciencia de la reproductividad

co22. Lo segundo es una declaración de Gleyzer: “«Terminada no, porque pensamos añadirle un capítulo que refuerce
la imagen de la penetración norteamericana». Con modestia,
añadía: «Aspira a ser una introducción, un diccionario de temas mexicanos que además sirva de prólogo a nuevas incursiones y las estimule»”23. Lo anterior es importante porque
permite que el cine sea un proceso continuo y no definitivo;
más que un culto, es un espacio de crítica e invitación a otras
perspectivas: Gleyzer veía en ese entonces que los cineastas
de la época le estaban debiendo algo al país. Por esta razón
es importante agregar a la discusión los productos que han
tocado temas como los del halconazo, no sólo desde el cine,
sino desde otras manifestaciones artísticas, tanto de la época, como posteriores. Esta mirada, como invitación, siempre
estará abierta para retomarla en otros espacios. Si no es así,
alguien encontrará la manera de retomarla.
La entrevista con Carlos Sánchez, participante de la
revolución en 1911, es un contraste entre la reproducción del
archivo y los discursos de campaña del entonces candidato
a la presidencia: Luis Echeverría Álvarez. Carlos Sánchez
estaba en las tropas de Emiliano Zapata. Se le pregunta qué
es lo que buscaban: desalojar al hacendado para poseer las
tierras y acabar con la esclavitud de éste. El entrevistado
contesta al final. “ahora somos libres…mmh…¿o no
estamos libres ahora?”24. El documental corta a un resumen
de cómo inicia la revolución, se intercala la narración de
una voz en off y entrevistas con ex revolucionarios ya en su
vejez, en el momento de la producción. Para quien observe
22

Cfr. Ibid.

23

Gleyzer citado en Ruffinelli, op. cit., 53.

24
Raymundo Gleyzer, “México, la revolución congelada,” producido por
Raymundo Gleyzer y Bill Susman en México, 1971, vídeo, Cine club invasión,
1:04:41, https://www.youtube.com/watch?v=Pkxde6X75lY&amp;ab_channel=CineclubInvasi%C3%B3n, 9min14ss-9min18ss.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�La consciencia de la reproductividad

esta parte no le parecerá diferente de los documentales
institucionales: corridos y requintos de fondo, imágenes
de archivo como complemento de la musicalización, así
como la cronología de los hechos históricos narrados por
la misma voz y recordadas por los ex revolucionarios
que participaron de forma directa en este acontecimiento
histórico. Sin embargo, todo este lenguaje que parece
tradicional, capaz de condicionar el sentido de la historia,
se ve impactado por el presente: la tierra es del gobierno,
solamente se las presta a los campesinos para que estos se
mantengan, de acuerdo con el entrevistado Carlos Sánchez.
A partir del minuto 19 se dará un giro al presente: el
filme va de un lenguaje documental, que sirve para establecer
antecedentes, similar al de una historia oficial, al de un
ensayo crítico: las imágenes de archivo y su musicalización
luce como una paráfrasis del poder hegemónico. Y, como
sabemos, no todas las citas textuales o reproducciones
audiovisuales (como cita cinematográfica) son para darle
continuidad e impunidad a un fenómeno.
Gleyzer también expone la desaparición de un
pasado reproducido para las masas: la cultura maya. Lo
que se enaltece de la cultura por medio de una civilización
antigua ya no existe en el presente. Son los relieves los que
conservan su grandeza, pero la voz en off llama a Yucatán
como “…una enorme pampa caliza despojada de vida,
donde sólo puede sembrarse el henequén, la fibra sisal…
”25. Nuevamente, el documental retoma los antecedentes de
los monopolios americanos en la producción del henequén.
La esclavitud es contada por el testimonio de don Gregorio
y su intérprete: no se pagaba nada en la hacienda durante
el gobierno de Porfirio Díaz, de acuerdo con el testimonio.
Sin embargo, a pesar de que la esclavitud termina con
25
Gleyzer, “México, la revolución congelada,” 20min42ss-20min50ss.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Alvarado, don Gregorio sigue trabajando a los 73 años para
no morirse de hambre.
La consciencia de la reproductibilidad en Gleyzer se
expresa por el contraste del archivo y la repetición de estas
imágenes mediante una musicalización, como una época
que ya pasó, pero que dio un presente donde los discursos del
candidato son muestra de que la revolución sigue triunfando.
Dicho contraste, entre el archivo y el panfleto discursivo de
Echeverría, con la realidad del campo en Yucatán obedece
a esa multiplicidad de la obra de arte: la historia es estética,
una forma de percepción desde lo hegemónico a pesar de la
presencia de los términos revolucionarios en esta educación
de las masas. Es necesario citar dicha estética para mostrar
la realidad. Tómese el caso de Eugenio López Hernández,
nacido en Mérida, Yucatán, quien narra brevemente la
historia de su vida. Siempre ha tenido que trabajar desde
niño. “Pues claro, que mientras más somos, las tierras no
crecen; mientras más somos, menos ganamos, y vivimos
completamente sumidos en la miseria porque no nos alcanza
para vivir…Vestir y comer no se puede”26. La voz de este
campesino va acompañada de imágenes suyas y su hijo,
en una carretera tirada por un animal. López, más joven
que los ex revolucionarios, pertenece a otra generación, a la
generación que le dieron la tierra (casi como un eco a Juan
Rulfo), pero que critica las mentiras del gobierno. Incluso
habla de que se necesita un nuevo sistema. El vigente, el
de la revolución institucionalizada, ya no sirve. Llama
la atención que López Hernández menciona la palabra
estructura en su crítica, pues es consciente de que ésta es
vieja y sólo le ha resultado a una clase: los políticos. La
voz en off prosigue con una cronología que permite situar
los acontecimientos de México en un plano global: después
26
Gleyzer, “México, la revolución congelada,” 26min23ss-26min43ss.
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de la primera guerra mundial la explotación del henequén
cambia de lugar (África), uno donde es más barata la mano
de obra. México no es parte de una historia regional, sino
de una dinámica global. De cierta manera, Gleyzer está
sembrando la idea de una revolución internacional, más
allá de la estructura de unos cuantos.
Las críticas continúan a lo largo del documental: el
campesino no puede elegir a quién venderle el henequén,
los hacendados simulan fragmentar sus latifundios con
prestanombres o familiares. Sin embargo, hay una imagen
que desmantela la reproducción de un estereotipo: la gente
del campo es floja. Uno de los entrevistados cuenta cómo
los campesinos no pueden vender su henequén, que son
detenidos por la ley y ésta aprovecha el monopolio para
luego revender a un precio más caro y crear sus palacios. El
campesino, consciente de esto, a manera de protesta decide
no hacer un buen trabajo para que otro goce sin hacer nada.
De acuerdo con esta aportación, éste es un origen de por qué
se dice que el campesino es mal trabajador. Las tierras se
reparten (no del todo), pero la riqueza sigue su curso anterior.
La revolución la congelaron los burócratas, la nueva clase
política, los nuevos administradores de la plusvalía.
La revolución congelada es una muestra de cómo la
consciencia de la reproductibilidad de la obra de arte permite
encontrar una historia estetizada, pero sobre todo es una
crítica a los revolucionarios debido a la falta de inclusión
de las masas en el proceso de repartición de tierras: Lázaros
Cárdenas, a pesar de las hectáreas que se entregaron, no hizo
esto y la oligarquía se adueñó de la revolución. No extraño
observar en una entrevista a una de las dueñas de las tierras
que mantiene vivo el enunciado de que los campesinos son
algo flojos. Gleyzer intercala imágenes, de manera brusca,
diferente al lenguaje audiovisual de las primeras escenas
que sirven de resumen:
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�La consciencia de la reproductividad

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Cuando la dueña del palacio, como la representa
Gleyzer, señala que los campesinos son algo flojos,
alguien le habla de lo fuerte que es el calor. Ella ironiza
con una pregunta retórica que quién va a querer trabajar
en el sol. Inmediatamente, se alternan fotogramas de ella y
campesinos; los cortes en el montaje van acompañados del
sonido del machete en el henequén. El contraste impacta
porque de un lado está el techo de un palacio; del otro, el
cielo abierto, con su sol que sofoca. La oligarquía sentada
en un trono, con el rostro de frente; los campesinos de pie,
sin rostro o con la cara sin un frente.
A pesar de mantener una posición de izquierda,
Gleyzer no oculta los testimonios de los fraudes electorales,
incluso los de la derecha que padeció esto por parte del
Estado, pues los revolucionarios se convirtieron en una
nueva burguesía nacional. La mayor aportación de Gleyzer
está en la consciencia de la reproductibiliad, en cómo la
misma revolución puede adquirir una estética y perder su
carácter político. Hay más ejemplos en esta obra inconclusa,
pero su planteamiento es claro: un grupo minoritario y
oligarca mantiene una estética para acceder a la realidad; si
se quiere una revolución, el cine debe politizar para romper
ese orden de la percepción.
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�La consciencia de la reproductividad

Mayola/Ospina: cuando la reproductibilidad
no quiere agarrar pueblo
Agarrando pueblo (1978) es un cortometraje codirigido por
Luis Ospina y Carlos Mayolo. Se trata de un documental
falso que inicia con la grabación de una grabación. El
elemento metaficcional está desde el inicio y funciona como
consciencia de la reproductibilidad en el cine. A diferencia
del planteamiento de Gleyzer, donde es el Estado quien
secuestra a la revolución, en esta obra de Mayolo y Ospina
son los grupos de interés los que se alimentan de la imagen
de la pobreza, similar a uno de los peligros que señalaba
Benjamin en su ensayo. El género del documental, a través
de los medios masivos, construye una filantropía narrativa:
mostramos la pobreza, por lo tanto, tenemos sensibilidad de
las cosas que pasan en la sociedad.
Sin embargo, el ejercicio de Mayolo y Ospina radica
en que, por medio de un documental falso, es posible
observar cómo se estetiza la historia de abajo, la historia
de los marginados, todo con un fin de lucro, sin resolver ni
entender el problema de raíz. No es casualidad que también
se le conozca a este cortometraje con el nombre de “Los
vampiros de la pobreza”. La miseria se convierte en una
especie de pornografía para ciertos grupos de interés: no
hay una interacción real con la pobreza, sólo formatos para
crear una imagen de ésta. Los elementos para crearla son
propios del cine: el montaje, por ejemplo.
Harold Alvarado Tenorio y Hernán Toro entrevistan,
para el semanario El País, a Luis Ospina el 11 de junio
de 1978, en Cali, Colombia. Establecen cómo a través del
cine critican al mismo, como industria y arte, porque la
pobreza tiene un precio para ser consumida por un mercado
europeo. En esta entrevista, Luis Ospina define qué es
agarrar pueblo:
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Agarrando pueblo es una expresión popular del
Valle que quiere decir embaucar, engatusar. Por
ejemplo, se dice que un culebrero “agarra pueblo”,
que reúne alrededor de él, con su carreta, a la
gente para que vea su espectáculo. En la película,
el título tiene doble significado: el coloquial y el
agarrar la miseria filmada metiéndola en una lata
para exportarla. Con Agarrando pueblo estamos
intentando hacer una crítica de cine con el cine
mismo. El cine que criticamos es el que se ha
denominado cine miseralibista.27

Ospina retoma en la entrevista un ensayo del crítico de
cine Alberto Aguirre Ceballo, donde señala que el burgués
se limpia las manos a través de la imagen de la miseria. Se
trata de un cine con un público, generalmente europeo, en
los festivales. A través del espectáculo y la conmoción crea
una caridad: la burguesía en lugar de combatir la pobreza
saca dinero con ella y se muestra sensible ante la sociedad.
En el momento de la grabación, tanto Ospina, como
Mayola, son conscientes de sus trabajos anteriores donde
utilizan el contraste para la construcción de los espacios,
misma técnica que usa el cine miserabilista para sus
propósitos de caridad y limpieza de la ambición. En la
misma entrevista, Ospina señala lo siguiente:
En Agarrando pueblo combinamos los dos
géneros trabajados anteriormente, el documental
y la ficción, pero alejándonos del recurso del
contraste elemental, sustituyéndolo por algo más
dialéctico que es la utilización del blanco y negro
y el color. Las escenas en color corresponden a lo
filmado por los cineastas-actores, mientras que las
27
Luis Ospina, Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina (Cali: Universidad del Valle, Colección Artes y Humanidades, 2011), 31.
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de blanco y negro corresponden a lo filmado por
los realizadores (Carlos Mayolo y Luis Ospina).
El contraste elemental sólo aparece en las escenas
de color…Este contraste entonces pertenece a la
película que están rodando los cineastas-actores
cuyo título es ¿El futuro para quién?28

Lo interesante en esta entrevista, y al cotejar con el
cortometraje, es que esta obra no es del todo un documental
falso. Juega con la ficción de lo filmado a color, pero su
estructura permite, al final de éste, tener un epílogo con una
persona real donde participan los realizadores de Agarrando
pueblo. Se rompe con dos ficciones a través del epílogo: la
de los actores y la de los mismos realizadores filmando a
los actores. Lo principal es que llama la atención el uso del
término “dialéctica” en la entrevista. Agarrando pueblo es
la síntesis de dos representaciones (documental y ficción, en
el concepto que tienen Mayola y Ospina). Se convierte en
una propuesta para cuestionar los límites de representación
de un cine miserabilista e incluso se cuestiona a la misma
propuesta cuando los realizadores participan en el epílogo.
De la filmación de su primer documental Oiga vea a la de
éste hay una distancia de seis años. La primera improvisa, a
manera de encuesta, y Agarrando pueblo tiene un guion de
años reflexionando lo aprendido anteriormente.
Aunque existe un guion de Agarrando pueblo, hay una
necesidad por la improvisación y la naturalidad. Mayola es
uno de los directores-actores, por ejemplo, al igual que el
camarógrafo. El humor negro sirve como un recurso para
desmitificar lo que ya está “enlatado” en el cine miserabilista.
Desde la primera escena se observa la estetización de la
pobreza por parte de los directores-actores cuando graban a
un hombre con una lata para la limosna: comienzan a moverla
28
Ospina, Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina, 32.
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�La consciencia de la reproductividad

para crear un efecto distinto al del hombre estático, quien se
ríe de este gesto. Una vez que los directores-actores captan
esto, se retiran y ya no vuelven a hablar con él:

Del lado izquierdo: un hombre en calidad de pobreza sostiene una lata.
Del lado derecho: el camarógrafo-actor y el director-actor. La toma está
en blanco y negro (nivel del documental crítico)

Al centro: el hombre se ríe cuando mueven su bote. Lo que captan los
directores-actores está a color en este plano.
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Como puede observarse en las capturas de pantalla,
los directores-actores les interesa sólo encapsular una
versión de la pobreza. Antes de iniciar la grabación a color,
el director le pide a la gente alrededor que se haga a un lado,
con el fin de filmar nuevamente la escena: no se trata de la
realidad, sino de una realidad cercana al retrato, es decir, a
la manipulación de la fotografía, en el sentido semiótico,
a diferencia de una instantánea. Lo instantáneo sería lo
que capta la cámara en blanco y negro. Esto último nunca
llegará a Europa, lugar a donde será exportada esta escena.
La tercera escena, después de que un conductor le
pregunta a los directores-actores para qué están grabando,
permite observar una crítica al derecho a ser filmado
señalado por Benjamin. Un derecho es algo que se reconoce,
no algo que se impone. En el caso de Agarrando pueblo,
los directores-actores graban a una niña en situación de
vulnerabilidad. Después de hacerlo, de obtener la imagen
que saldrá a color, regresan al espacio del conductor y se
escucha en los diálogos lo siguiente: “Camarógrafo: yo
creo que sí, quedó bien/Director: yo creo que quedamos
como unos vampiros, quedamos como unos hijos de
puta vampiros que nos bajamos ahí…”29. Los directoresactores son conscientes del acto de vampirismo que están
realizando, la toma en blanco y negro es curiosa porque
sólo apunta al conductor, quien está de perfil, y cara es de
completa seriedad. Las escenas con el conductor parecen
más una especie de turismo, una forma en volver bella la
pobreza, en un sentido de decoro: la pobreza existe ahí, se
graba, pero con las técnicas e intencionalidad del artista.
En este caso, es crear un producto para ser consumido en
Alemania.
29
Carlos Mayolo y Luis Ospina, “Agarrando pueblo,” producido por
Carlos Mayolo y Luis Ospina en Colombia, 1978. Vídeo, Vimeo. 28 min. https://vimeo.com/6086559, 2min40ss-2min-44ss.
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La película dentro de la película se convierte en un
catálogo de consumo. Los directores-actores hacen una
lista de los tipos de pobres que les hace falta grabar con su
cámara, la cual temen sea robada en alguno de los barrios
bajos de la ciudad. Su interés será buscar prostitutas y
gente loca para completar su trabajo. La sociedad filmaba
poco a poco se irá rebelando contra la producción de este
documental. El tratamiento es gradual para preparar el final
de la película. Uno de los planos más sutiles de esta rebeldía
gradual ocurre después de encontrar a un supuesto loco: un
hombre que traga fuego, que se revuelva en vidrio quebrado
y salta a través de un aro de cuchillos. Los directores-actores
no le pagan por el espectáculo y se largan de inmediato con
el conductor, se escucha a lo lejos la molestia del hombre y
al final se aprecia a la multitud rodear el auto:

La multitud se acerca a rodear el auto después de finalizado el
espectáculo

Mientras los directores-actores le pagan a niños para
que naden en una fuente, la gente discute el tema de la
pobreza y cómo quienes tienen dinero lucran con esto y no
solucionan nada.
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Finalmente, este derecho a ser filmado tiene sus
matices en Agarrando pueblo. El derecho de ser filmado
requiere de una consciencia de clase, de las fuerzas que
oprimen la imagen de la persona. Las imágenes a color
crean una persona desclasada, por lo tanto, una persona
que deja de ser persona. Sin embargo, las imágenes en
blanco y negro muestran lo contrario: tienen consciencia
de lo que los directores-actores y sus jefes están sacando
de provecho. Toda esta gradación de la rebelión del pueblo
culmina con la fabricación de una familia pobre, donde el
habitante real llega a correrlos y a limpiarse el culo con
el dinero de los directores-actores, para después destruir
la cinta con todo lo que habían grabado. Sin embargo, la
escena más importante es el epílogo porque permite llevar a
un grado más crítico la consciencia de la reproductibilidad.
Luis Ospina y Carlos Mayola aparecen al final del
cortometraje con el protagonista del final. Le preguntan al
hombre qué cuál es su parte favorita de la película (Agarrando
pueblo). Éste responde que lo que más le gusta es la sátira:
él es consciente de cómo hay una crítica a un poder encima
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�La consciencia de la reproductividad

de quienes son usados para lucrar con su imagen. Pero lo
que más le gusta es la parte obscena (la limpiada del culo)
por lo siguiente: “Porque la gente no se iba a imaginar que
de que yo iba a tener un lujo que iba a pelar mi cuerpo y me
iba a limpiar con billetes”30. El hombre señala que quienes
agarrar pueblo, por medio del cine, no van detrás de lo
que graban, sino que van en busca del dinero. Lo obsceno
funciona como una sentencia del cuerpo: no se vende a
diferencia de los directores—actores, quienes sólo buscan
el control de la percepción—. Y se retoma el derecho a ser
filmado: no sólo los americanos tienen talento para mover
la cámara, también los colombianos, a pesar de que les falte
cultura, de acuerdo con sus palabras en el cortometraje. Es
decir, no importa que no se tenga con un capital cultural,
se tiene algo que decir y talento para aparecer en la suma
de todos los cuadros. Al final se menciona su nombre: Luis
Alfonso Londoño.
La consciencia de la reproductibilidad: a manera
de conclusión
La reproductibilidad hoy presenta varios retos en la
interpretación del mundo, sobre todo desde una dinámica de
la vigilancia, donde los datos del espectador se convierten en
capital. Por esta razón es importante tomar las aportaciones
de Walter Benjamin y replantearlas en el presente contexto.
Una de las formas en las que es posible resignificar las
preocupaciones de este filósofo es partir de un corpus
cinematográfico, a manera de círculo hermenéutico, que
permita observar la evolución del séptimo arte en cuanto a
sus elementos metaficcionales, deconstructivos y de crítica
a sus propias representaciones.
30
Carlos Mayolo y Luis Ospina, “Agarrando pueblo,” 26min03ss26min13ss.
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�La consciencia de la reproductividad

El caso de Gleyzer es importante porque muestra
cómo el archivo cinematográfico es adaptado por la
propaganda y adapta el discurso revolucionario al
servicio de intereses particulares, lejos de la democracia
y una revolución auténtica. Lo que sucede en México, la
revolución congelada es una muestra de esta consciencia
del poder revolucionario del cine, pero también de cómo
éste puede ser coaptado por pensamientos fascistas. En
gran parte, lo que marca este pensamiento de Gleyzer es
una parte de su pensamiento crítico, el no ver la revolución
como un fin, sino como un medio perpetuo: la praxis en
reflexión, pues un triunfo puede convertirse en jubilación
del pensamiento. Esto es posible verlo en otras obras como
Los traidores (1973), donde se cuenta la historia de cómo
un líder sindical se corrompe con el poder, película en la
que, por cierto, inserta fragmentos de otras películas, en un
ejercicio similar de archivo cinematográfico.
Por otro lado, la aportación de Mayola y Ospina
es un ejercicio importante en el que fondo y forma no
van separados, sino que obedecen a un mismo principio
ético-estético. El cine no sólo sirve como una forma
de adoctrinar para el fascismo—preocupación de
Benjamin—, sino como un instrumento de despolitización
a través de la estética. Los sujetos dejan de ser personas,
para convertirse en objetos de consumo en lo que podría
llamarse actualmente el capitalismo de la culpa: no se
entiende a la persona, sólo los sentimientos de espectador
sirven para disolver su consciencia política por medio de
otros cuerpos que están desposeídos de su aura, de su aquí
y ahora, no en el sentido de obra de arte, sino como dasein:
la persona que existe, la de carne y hueso. El cine deja de
ser paréntesis de la realidad cuando no se le cuestiona sus
límites de representación.
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�La consciencia de la reproductividad

Bibliografía
Benjamin, Walter. La obra de arte en la época de su
reproductibilidad técnica, traducido por Andrés E. Weikert.
Distrito Federal: Itaca, 2003.
Gleyzer, Raymundo. “México, la revolución congelada.”
Producido por Raymundo Gleyzer y Bill Susman en
México, 1971. Vídeo, Cine club invasión. 1:04:41.
https://www.youtube.com/watch?v=Pkxde6X75lY&amp;ab_
channel=CineclubInvasi%C3%B3n.
Marinetti, F. T. Manifiestos y textos futuristas, trad. G.
Gómez y N. Hernández. Barcelona; Ediciones del Cotal,
1978.
Mayolo, Carlos y Luis Ospina. “Agarrando pueblo.”
producido por Carlos Mayolo y Luis Ospina en Colombia,
1978. Vídeo, Vimeo. 28 min. https://vimeo.com/6086559.
McKullen, Ken. “Ghost Dance.” producido por Alan
Fountain, Ken McMullen y Eckart Stein/Marcelo Eduardo
Bonyuan en Francia e Inglaterra, 1983. Video. YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=dBdbJtWPAPA&amp;ab_
channel=MarceloEduardoBonyuan.
Ospina, Luis. Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis
Ospina. Cali: Universidad del Valle, Colección Artes y
Humanidades, 2011.
Ruffinelli, Jorge. América Latina en 130 documentales.
Santiago de Chile: Uqbar, 2012.
Štrajn, Darko. From Walter Benjamin to the End of Cinema.
Identities, Illusion and Signification within Mass Culture,
Politics and Aesthetics. Ljubljana: Pedagoški Inštitut, 2017.

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 149-181

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Jon Elster y el análisis de la justicia transicional.
Problemas sociopolíticos de las variables democráticas
desde un horizonte individualista y racional
Jon Elster and the analysis of transitional justice
Sociopolitical problems of democratic variables from an
individualistic and rational horizon
Jon Elster et l’analyse de la justice transitionnelle.
Problèmes sociopolitiques des variables démocratiques
dans un horizon individualiste et rationnel
Alfredo Pizano Ferreira
https://orcid.org/0000-0002-9563-0421
Universidad Nacional Autónoma de México
CDMX, México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Pizano Ferreira, Alfredo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-90
Recepción: 22-02-24
Fecha Aceptación: 11-07-24
Email: alfredopizanofil@gmail.com

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional. Problemas sociopolíticos
de las variables democráticas desde un
horizonte individualista y racional
Jon Elster and the analysis of transitional
justice. Sociopolitical problems of democratic
variables from an individualistic and rational
horizon
Jon Elster et l’analyse de la justice
transitionnelle. Problèmes sociopolitiques
des variables démocratiques dans un horizon
individualiste et rationnel
Alfredo Pizano Ferreira

Resumen: La presente investigación proporciona al lector
en habla hispana una aproximación teórica a la concepción
de la justicia transicional de Jon Elster. El análisis de sus
presupuestos metodológicos y aspiraciones teóricas no han
sido exploradas en lengua española. El individualismo metodológico y la elección racional son elementos que abonan
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

al realismo político del pensador noruego; aun cuando la
propuesta es teóricamente solvente ésta no ha sido atendida
en sus términos. Este artículo resalta el elemento filosófico
de la propuesta de la justicia transicional de Elster; aunque,
el foco principal de la propuesta elsteriana se vincula con la
filosofía de las ciencias sociales, pero no dicha postura no
sé agota ella. De este modo, la filosofía política de Elster
será enfocada en la justicia transicional desde un horizonte
realista e individualista.
Palabras clave: Justicia transicional, elección racional,
realismo político, contextualismo, individualismo.
Abstract: This research provides the Spanish-speaking
reader with a theoretical approach to Jon Elster’s conception of transitional justice. The analysis of his methodological assumptions and theoretical aspirations have not been
explored in Spanish. Methodological individualism and
rational choice are elements that support the Norwegian
thinker’s political realism; although the proposal is theoretically sound, it has not been addressed in its terms. This article highlights the philosophical element of Elster’s transitional justice proposal; although the main focus of Elster’s
proposal is linked to the philosophy of social sciences, this
position is not exhausted. Thus, Elster’s political philosophy will be approached in transitional justice from a realist
and individualistic horizon.
Keywords: Transitional Justice, Rational Choice, Political
Realism, Contextualism, Individualism.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Résumé: Cette recherche offre au lecteur hispanophone une
approche théorique de la conception de la justice transitionnelle de Jon Elster. L’analyse de ses hypothèses méthodologiques et de ses aspirations théoriques n’a pas été explorée
en espagnol. L’individualisme méthodologique et le choix
rationnel sont des éléments qui soutiennent le réalisme politique du penseur norvégien; bien que la proposition soit
théoriquement solide, elle n’a pas été abordée dans ses termes. Cet article met en lumière l’élément philosophique de
la proposition de justice transitionnelle d’Elster ; bien que
l’axe principal de la proposition d’Elster soit lié à la philosophie des sciences sociales, elle n’est pas épuisée par
cette position. Ainsi, la philosophie politique d’Elster sera
abordée dans la justice transitionnelle à partir d’un horizon
réaliste et individualiste.
Mots clés: Justice transitionnelle, choix rationnel, réalisme
politique, contextualisme, individualisme.

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Introducción
El presente artículo expone la perspectiva de Jon Elster
con respecto a un problema como la justicia transicional.
La perspectiva del pensador noruego defiende una
perspectiva restaurativa ante el problema del cambio de los
regímenes políticos. No sólo para el autor la posibilidad de
transición política tiende hacia la democracia, sino que sus
presupuestos metodológicos son factores trascendentales
para su análisis y consecuencias.
El estudio de la justicia normalmente se concentra en su
nivel normativo, pero Elster y su énfasis en las perspectivas
empíricas de la justicia se apoya en la literatura de la
transitología, motivo que ha sido estudiado a profundidad
desde las ciencias políticas. De este modo, Comprender las
distintas variables, tanto dependientes como independientes,
que afectan a los agentes (I). Por otro lado, conviene
comprender la existencia de los distintos niveles por los que
tiene que pasar la justicia transicional, esto debido a que son
procesos que no nacen del simple capricho de un gobernados
en particular, para lograr su legitimidad a nivel local e
internacional (II). Por último, anexo un pequeño apartado
crítico de la postural del Elster, pues, el factor político es
un punto ciego para el individualismo metodológico; ya
que, pretende ejecutar la justicia de Themis cuando la que se
requiere en las transiciones es la de Diké (III).
I. El marco conceptual de la justicia transicional de
Elster: la transitología
La justicia transicional representa una etapa determinante
en la bibliografía de Jon Elster. El interés de este pensador
político noruego proviene de su preocupación por las
transiciones de las ex repúblicas soviéticas.1 Elster empleada
1
Elster, Jon. Closing the books. Transitional justice in historical perspecAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

una metodología individualista e histórica para el análisis de
las transiciones. Con estas dos coordenadas contextuales es
posible atender los aportes, es decir, el autor se centrará en
un individualismo metodológico y reflexionará a la luz de
distintas experiencias históricas de las transiciones. Estas
coordenadas limitan los alcances del análisis, en palabras
del autor: “…la dependencia contextual de los fenómenos
es un obstáculo insuperable para las generalizaciones.”2
Actores, instituciones e historias son factores claves en la
toma de decisiones al momento de realizar una transición.
Las cuestiones relacionadas con la teoría de la acción
racional no son ajenas a la obra de Elster.3 Pero, aunque
no sea ajeno a la rational choice esta no se límita a dicha
concepción únicamente racional, pues las emociones
y pasiones serán temas importantes para los contextos
transicionales.
La aplicación del individualismo metodológico
a distintos escenarios históricos sustenta la concepción
contextualizada de los posibles escenarios en las transiciones.
Esta decisión metodológica es relevante porque es capaz
de sortear las explicaciones holísticas y la concepción del
rational choice. Al evitar las explicaciones holísticas es
posible comprender a las acciones de los individuos como el
núcleo del análisis social.4 Elster es un pensador que utiliza
el individualismo metodológico, pero esto no lo vincularía
a los autores de la elección racional. Para el autor el uso de
tive. Cambridge: Cambridge university press, 2004, IX-XI.
2

Elster, Closing the Books, 74

3
Elster, Jon. El cemento de la sociedad. Las paradojas del orden social.
Barcelona: Gedisa, 1997; Juicios salomónicos. Las limitaciones de la racionalidad como principio de decisión. Barcelona: Gedisa, 1999; Tuercas y tornillos:
una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales. Barcelona:
Gedisa, 2003; y Psicología política. Barcelona: Gedisa.
4
Elster. Psicología política, 19-29
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

186

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

la acción racional es un empobrecimiento de la complejidad
de las acciones en sociedad.5 La caracterización de Elster
de loa acción racional revela su concepción compleja
del individualismo: “Un actor racional es aquel que está
dispuesto a olvidar el pasado. Es alguien que, por ejemplo,
no busca venganza a menos que le convenga para el futuro
ganarse la reputación de persona que no perdona.”6
En la ciencia política existe toda una rama de
estudios de caso y cálculos de variables para encontrar la
receta adecuada que se han denominados “transitología”.
Los caminos que se desprenden de esta rama de la ciencia
política se pueden resumir en las siguientes 10 vías para la
transición según Linz:7
1. Restauración post intervención extranjera;
2. Reformismo democrático
3. Instalación externamente dirigida
4. Transformación dirigida por el régimen anterior;
5. Transición iniciada por militares (tutelada);
6. Repliegue de los militares en tanto institución;
7. Lucha de la oposición por el poder;
8. Pacto entre partidos para transitar;
9. Las revueltas como herramienta política; y
10. Lucha revolucionaria para tomar el poder.
5

Elster. Juicios salomónicos

6

Elster. Psicología política, 21.

7
Linz, Juan. «Transiciones a la democracia.» Reis- Revista española de
investigaciones sociológicas, nº 51 (1982): 7-33
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
187
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transicional

De uno a tres son las opciones que representa
la irrupción de una guerra. De cuatro a seis son los
paradigmas de las transiciones tuteladas. Por último, de
seis a diez encontramos las situaciones de transición que
implica la lucha por el poder, ya sea diplomático o armado.
Las diez opciones que exponen los transitólogos pueden
aplicarse tanto a las transiciones a la democracia como
a las transiciones hacia la paz, pues su énfasis radica en
encontrar la “formula de la transición”.
Es posible enmarcar la contribución de Elster en el
lenguaje de la transitología, pues el comportamiento de
los distintos agentes en las transiciones es fundamental
para comprender las condiciones que llevaran al éxito o
fracaso de una transición.8 Al situar el comportamiento de
los distintos agentes en la sociedad el autor es capaz de
detectar una serie de variables, agentes y escenarios que
son útiles para reflexionar sobre las consecuencias de las
transiciones.
De lo anterior resulta necesario recalcar que justicia
transicional en el marco conceptual del comportamiento
es una variación de la justicia restaurativa, es decir, por
motivos políticos ciertos actores han sufrido injusticias
diversas y la función de la justicia transicional es restaurar
los daños producidos en un pasado reciente. Por ello, la
referencia fundamental de Elster es el trabajo pionero de
Nino.9
8
Elster, Jon. «Coming to terms with the past. A framework for the study
of justice in the transitions to democracy.» European Journal of Sociology 39, nº
1 (mayo 1998): 7-48.
9
Nino, Carlos Santiago. Juicio al mal absoluto. ¿Hasta dónde debe llegar
la justicia retroactiva en casos de violaciones masivas a los derechos humanos?
Buenos Aires: Siglo XXI, 2015.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

I.1 Las variables dependientes
Elster es un defensor del individualismo metodológico
como el eje articulador de sus reflexiones. El individualismo
metodológico se centra en la agencia que tienen los
distintos actores en situaciones particulares. Teniendo esta
advertencia como antecedente es posible comprender la
distinción trascendental para las transiciones desde la visión
del Elster, es decir, las transiciones pueden ser producto de
guerras civiles o de conflictos entre países.10 Pero, ¿por
qué es posible agrupar las transiciones desde la óptica del
comportamiento?
Elster defiende una postura asociacionista, es decir, el
conflicto político se puede neutralizar cuando estudiamos
el comportamiento de conflictos emocionales y de
intereses entre los distintos agentes de una sociedad. Así,
la justicia transicional se convierte en un tópico relevante
cuando el conflicto político sobrepasó el cálculo racional
de los distintos agentes y llevó a acciones violentas entre
miembros de la misma sociedad o con miembros de otro
Estado. De este modo, es posible detectar las variables de
análisis, tanto las dependientes como las independientes.
I.1.1 El compromiso con la transición
La transición a la democracia es un compromiso, es decir,
la democracia es más que un rótulo que las sociedades
aceptan. La participación y el valor fundamental de los
agentes en la sociedad convierten a la democracia como el
modelo político al que las sociedades deben apuntar. Este
compromiso con la democracia es un elemento que Elster
atiende desde la literatura de la transitología.
10
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 14-17.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

Elster acude a referencias históricas de manera
constante, pasando desde la transición helena, los regímenes
totalitarios (ya sean comunistas o fascistas) y desde las
guerras civiles.11 Aunque para Elster el contraste empírico
es crucial el factor metodológico, es decir, la explicación
del comportamiento de los distintos actores es el foco para
analizar las transiciones.
I.1.2 Identificar a los perpetradores
La justicia transicional debe tener claridad en el alcance
que tiene. A diferencia de análisis empíricos como el de
Goldhagen,12 quien identifica a toda la sociedad alemana
como culpable pasivo de las atrocidades de la Shoa. Pero,
para Elster este juicio moralista no es útil para la restauración
de los distintos daños que durante un periodo definido estos
puedan afectar.
Para lograr este objetivo en el siglo XX los procesos
de justicia transicional han acudido a las Comisiones de
Verdad.13 Estas Comisiones son mecanismos políticos,
regularmente utilizados desde la sociedad civil (para
garantizar la legitimidad del proceso, pues si el valor
proviene mismo Estado la legitimidad se puede poner
en cuestión). Mediante las entrevistas, testimonios y
documentos clasificados es posible reconstruir muchos de
11
Elster es enfático en la importancia que debe tener la justicia empírica
para cualquier análisis de la justicia transicional. El origen de las referencias
empíricas puede venir de las temporalidades más dispares, como puede ser la
antigüedad helena, la reinstauración de la monarquía en Francia en el siglo XIX
o las transiciones de los gobiernos comunistas o dictatoriales del siglo XX. Véase Elster, Closing the Books.
12
Goldhagen, Daniel. Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes
corrientes y el holocausto. México: Taurus, 2019.
13
Véase Hayner, Priscilla. Verdades innombrables: el reto de las comisiones de la verdad. México: Fondo de cultura económica, 2008.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

los actores que ejercieron violencia o se beneficiaron del
régimen anterior.
En la perspectiva de Elster es importante acotar la
temporalidad de los actos que se van a analizar en la justicia
transicional, pues es necesario definir y aclarar cada caso
para poder restituir los daños causados por el régimen del
que se transita.14
I.1.3 Decisiones sobre el destino de los perpetradores
En las transiciones a la democracia existen tres modelos
de respuesta ante los perpetradores de las atrocidades del
pasado reciente. En primera instancia existe un modelo de
tabla rasa; en esta situación se realiza un cambio radical
a nivel institucional, pero las prácticas sociales no se
modifican. El caso español es sobresaliente en este modelo,
pues la famosa frase “España se fue a dormir franquista y
despertó demócrata” refleja de cuerpo entero esta actitud
ante los perpetradores de los crímenes del pasado. Un
segundo modelo se caracteriza por una actitud pragmática
y de negociación entre victimas y perpetradores; el caso
chileno y sudafricano son ejemplares para este modelo, es
decir, en ambos casos se aplican los distintos mecanismos
de la justicia transicional, pero las consecuencias no siempre
son tan severas como deberían, pues la negociación puede
ayudar a que estos agentes no reciban todo el peso de la ley,
pues la reconciliación y la estabilidad política es fundamental
para la sociedad. Por último, tenemos a un modelo integral
donde los perpetradores recibirán su merecido, aún yendo en
contra de las intuiciones o los candados que los perpetradores
utilizaron para evitar estos problemas; este modelo lleva
hasta las últimas consecuencias las exigencias de la justicia
14
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 18.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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transicional

restaurativa. En este último modelo de respuesta a los
perpetradores la ejecución de la justicia va más allá de la
estabilidad social, los casos significativos de este modelo
son Perú ante la guerra civil contra Sendero Luminoso o
Argentina ante la dictadura de Videla.
I.1.5 Identificar a las víctimas y las agresiones
Como se menciona en la variable de la identificación de los
perpetradores, para identificar a las victimas mecanismos
como la movilización social o las Comisiones de verdad
se convierten en los elementos trascendentales para
impulsar una agenda política por parte de la sociedad civil.
Especialmente en contextos de guerras civiles, ya sean
definidas o indefinidas,15 las victimas son los afectados
directos o indirectos de las acciones de los perpetradores.
Las afectados directos pueden ser aquellos que sufrieron
torturas o fueron exiliados, la gama de actos atroces no
se reduce a ellos, o indirectos cuando un familiar fue
desaparecido de manera forzosa o detenido y ejecutado
de manera irregular. Las fuentes para determinar dicha
condición de victima se determina en las movilizaciones
de la sociedad civil o mediante los testimonios que puede
descubrir las Comisiones de la verdad.
I.1.6 Decisión sobre el destino de las víctimas
Elster no es tan ingenuo para querer utilizar una legislación
convencional para atender a los problemas de la justicia
15
Las guerras civiles en el siglo XX se pueden estudiar desde dos conjuntos distintos: las guerras civiles regulares, las cuales se desarrollan entre dos
bandos bien definidos (regularmente son partidos políticos que van más allá
de los mecanismos institucionales); y las guerras civiles irregulares, estas son
comúnmente enfrentamientos ideológicos o raciales.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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transicional

transicional, pues las consecuencias de los actos de los
perpetradores no responden a crímenes “normales”, estos
se sirven de la excepción y, por ello, deben ser atendidos
en dicha excepcionalidad.16 La posibilidad para restaurar
los daños del pasado responde a la intensidad y variedad
de actos atroces que los perpetradores ejercieron sobre
las victimas; de este modo, la justicia atendida desde una
óptica empírica toma su relevancia, pues las consecuencias
de los distintos contextos se deben adecuar a las distintas
variables independientes que confluyen con estas variables
dependientes de la justicia transicional.
I.2 Las variables independientes
Al comprender las variables dependientes, las cuales se
pueden comprender como la brújula política que Elster
utilizará para analizar los distintos casos de la justicia
transicional. Entonces, con los posibles escenarios (ya sea
una guerra civil o un conflicto entre Estados) y las variables
dependientes, las cuales podríamos enunciar como la
fundamentación de dicha búsqueda de justicia, ahora resulta
conveniente comprender las variables independientes o
contextuales.
Por variables independientes Elster entiende los
factores contingentes de los distintos escenarios en donde
los agentes se desenvuelven. Estas variables son las
consideraciones que afectan a los individuos en su toma
de decisiones, es decir, no se trata de aplicar un modelo de
rational choice descontextualizado; tanto la razón como las
pasiones y mecanismos disponibles para afrontar un pasado
atroz.
16
Elster. «Coming to terms with the past. A framework for the study of
justice in the transitions to democracy.», 24.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

I.2.1. Los actores políticos
En el nivel más bajo de los actores que pueden participar
en la comprensión del proceso de transición se encuentran
los agentes, es decir, los sujetos que cuentan la posibilidad
de atribuirles responsabilidad por sus actos. Los tipos de
individuos son17:
1. Criminales, autor material de actos a favor de un
régimen autocrático;
2. Víctimas, §1 declaración de principios fundamentales
de justicia para víctimas;
3. Beneficiarios de los crímenes;
4. Auxiliadores, quienes intentaron aliviar o prevenir los
crímenes en el momento;
5. Miembros de la resistencia, combatientes en contra del
régimen autocrático;
6. Neutrales, individuos que no actuaron en contra del
régimen, pero tampoco a favor;
7. Promotores, actores políticos que deciden llevar
adelante purgas, procesos y reparaciones; y
8. Saboteadores, la gente que intenta impedir, obstruir o
aplazar el proceso.
Estos ocho agentes son los promotores de una agenda
política determinada, es decir, estos agentes se encuentran
en una disputa por las decisiones políticas del nuevo
orden que se puede fundar. Entre estas ocho categorías
son posibles once combinaciones, es decir, el nivel de
17
Elster. Closing the Books, 99-100.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

complejidad práctica es significativa. En situaciones
complejas como alguna de las posibles combinaciones
sería escurridizo emitir un enunciado general que explique
todas las situaciones. Para Elster el uso de mecanismos
explicativos es el primer paso para atender a situaciones
tan complejas como las que justifican las acciones de cada
uno de los agentes señalados anteriormente.
La creación de las matrices que expliquen las
situaciones de estos agentes resulta una tarea que desborda
la exposición de la concepción elsteriana de la justicia
transicional. Aunque las posiciones se podrían dividir
en tres: opositores, promotores y neutrales. Estas tres
posiciones políticas dejan clara la situación política que
impera en un contexto transicional. Es decir, tenemos dos
fuerzas encontradas y una que se mantiene neutral. Con
esto en mente, la situación ideal entre esta situación sería
una transición negociada: “En las transiciones negociadas,
los líderes salientes pueden excluir algunas opciones como
condición para entregar el poder. En otros casos, algunas
opciones se presentan una vez que se han intentado otras
soluciones, y estas han fracasado.”18
En la complejidad de las transiciones políticas nos
encontramos ante un nivel de complejidad alta. La coyuntura
política se encuentra en el reino de la contingencia. Esta
consideración ha llevado a un sano escepticismo que niega
la existencia de un campo de estudio como la justicia
transicional, pero los mecanismos que ha elaborado Elster
brindan una alternativa analíticamente viable para la
comprensión de este tema.
La aplicación de los distintos mecanismos ayuda a
analizar el problema de las transiciones, teniendo como
18
Elster. Closing the Books, 140.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

principal eje rector el individualismo metodológico,
pues de este modo es posible aplicar la fuerza de la ley
respetando el debido proceso.19 Elster nos propone una serie
de situaciones transicionales capaces de darle prioridad a la
defensa de los derechos individuales e inalienables como la
principal preocupación política.
I.2.2. Rendición de cuentas
Para atender a las acciones estratégicas que van a regir los
actos de justicia en la transición es conveniente distinguir
dos tipos de justicia, para atender al segundo punto: la
concepción legal y la política. Existe una tercera concepción,
la administrativa, pero esta solo es atendida en el nivel
procedimental, en cambio, tanto la visión legal y la política
son los dos extremos. Un extremo se puede definir como “lo
que llamara ‘justicia política pura’ tiene lugar cuando el Poder
Ejecutivo del nuevo gobierno (o a la potencia ocupante) de
manera unilateral y sin posibilidad de apelación, señala a
los criminales y decide que ha de hacerse con ellos.”20 De
este modo, existe un x tal que detenta la decisión de quien es
parte del conjunto de criminales y por eso debe ser juzgado.
Los juicios mediante este modelo de justicia se comprenden
como un “juicio orquestado”, estos el objetivo del juicio es
determinar el grado de culpabilidad de los juzgados y obtener
mayor información para los actos posteriores. Por otro lado,
la justicia legal pura se entiende en cuatro aspectos:21
1. Las leyes deben estar “libres de ambigüedad” como sea
posible;
19

Elster. Closing the Books, 142.

20

Elster. Closing the Books, 84.

21
Elster. Closing the Books, 86-88.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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transicional

2. Independencia del poder judicial;
3. Imparcialidad de jueces y jurados;
4. Respeto al debido proceso
Esta concepción pura o ideal de la justicia legal es
un estándar de imparcialidad, de este modo, Elster plantea
elementos de condiciones “normales” de justicia para la
visión legal. A diferencia de la concepción política, en la
perspectiva legal existe un mandato de incertidumbre en la
decisión (“Legal justice requieres that outcome be, to some
extent, shrouded in uncertainty”)22. El funcionamiento
regular de la justicia legal exige la existencia de
incertidumbre, pues en este proceso existe la presunción de
inocencia por parte del criminal. La justicia legal puede ser
poco satisfactoria para la concepción política de la justicia.
En el péndulo entre la visión legal y la política
existe la perspectiva administrativa, en donde el problema
procedimental, es decir, ¿qué hacer con los funcionarios
medios o bajos de un régimen juzgado? En este espectro
de la justicia es donde los problemas de las purgas
administrativas, en este contexto es más común el uso
político de la justicia, aunque también se abre el problema
de la suerte moral de cada uno de los participantes.23
Para Elster existe una limitante geográfica en su
concepción de los procesos de justicia transicional, pues
se enmarca en los límites de un Estado y la pertenencia
de los criminales y víctimas a su membrecía al mismo.24
Aunque existe una limitación geográfica, en el entramado
22

Elster. Closing the Books, 89.

23
Para atender al problema de la suerte moral conviene revisar a (Nagel
1979).
24
Elster. Closing the Books, 93.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

de Elster existe un ámbito de acción internacional, las
instituciones útiles para el proceso y las acciones políticas
se encuentran en un entramado multinivel. Las instituciones
son supranacionales, estatales, actores corporativos e
individuos.
De la lista de Elster el elemento más heterodoxo
es la función de los actores corporativos, el autor señala
las siguientes: partidos políticos, iglesia, empresas
económicas, asociaciones profesionales y los municipios.25
Los actores corporativos son parte del entramado social
para crear confianza entre los individuos, son el vínculo
entre las exigencias individuales y los mandatos estatales,
“los actores corporativos pueden llevar a cabo purgas de
sus miembros o empleados.”26
En el planteamiento de Elster existe una diferencia
entre la justicia privada y la pública, la cual llama legal. La
visión privada puede derivar en problemas extralegales, los
cuales son viables en las condiciones complejas, la toma
de la justicia por propia mano o algunas otras estrategias
de humillación pública.27 La orientación metodológica
de Elster está marcada por sus trabajos previos sobre
racionalidad y justicia. En dichos trabajos existen dos
coordenadas infranqueables en el análisis: los sujetos que
actúan y el contexto en que se realizan las acciones.
La clave analítica para comprender la importancia de
la justicia legal en contextos transicionales se encuentra en el
uso de mecanismos. Cito in extenso: “El rasgo distintivo de
un mecanismo es, no que pueda aplicárselo universalmente
para predecir y controlar los acontecimientos sociales,
25

Elster. Closing the Books, 94

26

Elster. Closing the Books, 96

27
Elster. Closing the Books, 97-99
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

198

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

sino que representa una cadena causal, suficientemente
general y precisa para que podamos aplicarla en situaciones
ampliamente diferenciadas.”28 Con la aplicación de
mecanismos es compatible con una concepción de justicia
que no sea una simple cuestión de coyuntura política. Elster
lo explica de la siguiente manera: “la justicia como una
guía alternativa para la acción política. Dada la fragilidad
del pensamiento instrumental en política, la concepción
escogida de justicia no puede ser consecuencialista, como
la del utilitarismo. Más bien debe concentrarse en los
derechos inherentes de los individuos, a una participación
igualitaria en las decisiones y el bienestar material.”29
La importancia de apelar por la justicia legal en un
contexto de transición radica en prevenir la arbitrariedad de
un juicio político. Es decir, para Elster es importante evadir
la postura política que sostiene la idea de la “justicia de los
vencedores” o el desarrollo posterior de una contra historia
que justifique a los perpetradores del régimen pasado.
I.2.3. Las motivaciones
Elster quiere comprender a la justicia transicional como un
problema de los estudios empíricos de la justicia, con esta
concepción se desmarca de las teorías normativas. El esquema
comprensivo de Elster solicita una atención especial en las
acciones que dan paso a la transición. Resulta revelador que
en la introducción de Closing the books Elster confesó su
acercamiento al problema desde los casos de Europa del
Este. De este modo, resulta complicado definir la justicia en
sentido empírico. Pero es recomendable plantear cuestiones
estratégicas para los actos en los procesos de transición.
28

Elster. Psicología política, 15

29
Elster. Juicios salomónicos, 144.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

Para la eficacia de la transición es útil tomar en cuenta dos
factores: a) aquellos factores que originan el proceso; y b) las
consecuencias del proceso. Con estas alternativas en la toma
de decisiones es posible plantear el problema de la “justicia
de los vencedores”. Para atender a la toma de decisiones en
los procesos de justicia transicional es recomendable tener
en cuenta dos factores clave: los intereses y las motivaciones.
Por ejemplo, “En la justicia transicional, el deseo de venganza
de base emocional puede en cierto sentido ser más fuerte que
el deseo de que se haga justicia de manera imparcial”.30 La
comprensión de una realidad concreta se encuentra anclado
en las acciones, las cuales son motivadas por las emociones y
los intereses de los distintos actores de la política. El proceso
de la justicia transicional se encuentra enmarcado en las
acciones estratégicas que los agentes realicen en el proceso.
En el siguiente esquema es posible concretar las pretensiones
de la justicia que desarrollará Elster31:
Emociones

Intereses

Concepto de justicia

Emociones

Acción

Intereses

Figura 1. Flujo de motivaciones en situaciones de justicia transicional.

La propuesta de la justicia transicional que defiende
Elster se fundamenta en una teoría de la acción racional.
Esta concepción metodológica es fructífera
30

Elster. Closing the Books, 83.

31
Figura 4.1 de (Elster 2004, 81).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

200

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

En teoría de juegos existe la situación estratégica del
halcón y la paloma.32 Se trata de un juego de dos en donde
el objetivo es maximizar las ganancias en una situación X.
Cada jugador mantiene una actitud distinta: una moderada,
a la cual vincularemos con una paloma, y otra agresiva, lo
llamaremos halcón.
La relación entre el halcón y la paloma se puede
representar en una matriz 2x2. Ahora, mediante tres
estrategias le daré valores a la matriz, las cuales reflejan
tres situaciones de cooperación. La primera matriz reflejará
una situación sencilla donde la cooperación en donde los
recursos R tienen un valor de 3. Se segunda tiene como valor
R igual a 2. Por último, el valor de R es 1. La representación
gráfica de estas tres situaciones sería:
En la siguiente tabla se representa la estrategia del
halcón y la paloma cuando el valor de R es igual a 3.
Por la matriz es posible detectar que en esta situación no
existe ventaja significativa cuando el jugador agresivo
compite contra otro halcón, pues el resultado de cooperar
o competir es idéntico. El resultado de una estrategia
agresiva cuando el valor de R es 3 es, estratégicamente
hablando, un desperdicio si el jugador agresivo busca el
mayor beneficio. Obviando la situación en que solamente
un jugador se comporte como un halcón, la mejor situación
con dos jugadores agresivos será la cooperación.

H
P

H
( /2, 1/2)
(0,3)
1

P
(3,0)
3
( /2, 3/2)

Cuadro 1. Exposición de la estrategia donde R es igual a 3.
32
Una explicación detallada de esta estrategia se puede consultar en (Amster y Pinaseco 2020, 196-200).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

La matriz del juego entre el halcón y la paloma resulta
modélica para representar un problema bastante ameno.
Al usar el segundo número primo es posible acceder a
un resultado orientado hacia un reparto equitativo si los
jugadores deciden jugar de manera agresiva. Es decir,
conviene que los dos jugadores adopten una estrategia de
paloma para sentar las bases de una cooperación futura.
Cuando nos situamos ante la segunda representación,
cuando R es igual a 2, nos encontramos con una situación
interesante para el análisis. Se trata de una situación donde
jugar entre halcones o palomas da un resultado idéntico.
Cuando tenemos H-H el resultado es 0 y con P-P tenemos
1. En esta situación encontramos que, parafraseando a Shel
Silverstein, “uno es mayor que cero”.33
H
P

H
(0,0)
(0,2)

P
(2,0)
(1,1)

Cuadro 2. Exposición de la estrategia donde R es igual a 2.
En este momento, queda expuesto el potencial
cooperativo de cualquier agente racional. Mientras que
cuando el valor de R es 3 el valor de la ganancia entre H-H
y P-P es idéntico, cuando asignamos a R un valor de 2 se
hace manifiesta una exigencia de maximización por parte
del jugador agresivo, porque 2 es más que 1, pero si hay
dos halcones en el juego el resultado es nulo. De nuevo,
siguiendo una elección racional, resulta conveniente que
los jugadores cooperen. La razón ahora no es para ahorrar el
esfuerzo que el jugador debe emplear en obtener ganancia,
sino por el hecho de obtener algo del juego.
33
Citado en Sunstein, Cass y Thaler, Richard. Un pequeño empujón. El
impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad. México: Taurus, 2020, 99
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

En el último caso, cuando R es igual a 1, encontramos
la llamada tragedia de los comunes (the tragedy of the
commons).34 En los casos anteriores, R igual a 3 o R
igual a 2, nos encontramos ante una situación en la cual
la cooperación es una alternativa para que los jugadores
agresivos ponderen sus ganancias de manera racional; en
cambio, cuando nos enfrentamos al caso de R=1 tenemos
una exigencia de la razón por cooperar.
H
P

H
(- /2, -1/2)
(0,1)
1

P
(1,0)
1
( /2, 1/2)

Cuadro 3. Exposición de la estrategia cuando R es 1.
Como vimos en las matrices anteriores, el peor
escenario sucedía cuando R es igual a 2 y los dos jugadores
se comportaban como halcones, pero cuando R es igual a 1
llegamos a valores negativos. Dicha situación quiere decir
que los jugadores agresivos han destruido aquello que se
tenía contemplado para repartir en el juego. Esta situación
resulta alarmante cuando únicamente nos referimos a
abstracciones en matrices, las cuales no cuentan con una
intencionalidad clara.
La concepción idealista holística apuntaría a que
las transiciones deberían representar un escenario en que
todos los agentes políticos se comportarán como palomas
y accedieran a las exigencias morales de aquellos que se
beneficiaron de la arbitrariedad. Ante esta postura, Elster deja
claro que los escenarios que estudia la justicia transicional
se parecen más a una situación entre un halcón y una
paloma, donde el halcón son los grupos políticos con mayor
poder. Las limitaciones obvias que implican una transición
34
El primero en utilizar este nombre para el problema fue (Hardin 1968).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
203
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transicional

son las negociaciones entre los grupos más influyentes, los
conflictos económicos que influyen en los distintos actores
y las demandas incompatibles.35 Las transiciones son
problemáticas en los procesos políticos posteriores, pues
las negociaciones y los conflictos de intereses. El peligro
de la destrucción de archivos, evidencias y materiales
relacionados con respecto a la culpabilidad.36 Uno de
los grandes problemas que se derivan de los procesos de
transición es la posible imputación de actores que han
ejecutado acciones que son castigables. Esta consideración
abre la puerta a una diferencia que será trascendental para
la concepción de Elster: la justicia política y legal.
I.2.4. Los mecanismos para trasladar los conflictos
individuales a decisiones colectivas.
El resultado de la acción de estos agentes es una
modificación, en grado del cambio depende del caso
estudiado, en las estructuras político-jurídicas. A partir del
cambio, producto de la transición, se abren una serie de
problemas del régimen por venir:
a. Realizar juicios o no;
b. La cuestión de la verdad histórica contra la verdad
oficial; y
c. Complementar la transición con justicia retributiva y
reparativa;
d. Reclusiones ilegales;
e. Culpabilidad colectiva;
35

Elster, Closing the Books, 221- 251

36
Elster, Closing the Books, 250
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transicional

f. Presunción de culpabilidad;
g. Selección sesgada de jurado y jueces;
h. Falta de procedimiento contradictorios;
i. Falta de mecanismos de apelación;
j. Selección arbitraria de acusados;
k. Tribunales especiales;
l. Negociación de penas;
m. Legislación retroactiva;
n. Extensión o derogación de los plazos de prescripción;
o. Reducción de los plazos de prescripción;
p. Justicia demorada (delayed); y
q. Justicia acelerada.
El núcleo de problemas que señala Elster son las
distintas respuestas que se ha tomado de manera empírica
a los distintos procesos de la justicia transicional.37 Las
respuestas que cada sociedad de a su contexto será el primer
paso hacia un régimen democrático.
Las transiciones implican una serie de decisiones
“sustantivas”. Existen seis decisiones ante las cuales se
pueden aplicar mecanismos explicativos como los que
propone Elster serían los siguientes:
A. Decidir qué constituye un crimen y un criminal.
a. Cuatro categorías de individuos en un crimen:

37
Elster, Closing the Books, 116-135
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transicional

i.

Dieron ordenes;

ii.

Ejecutaron las ordenes;

iii.

Eslabones intermedios; y

iv.

Facilitadores

B. Decidir qué hacer con los criminales:
a. Ejecución;
b. Exilio;
c. Trabajos forzados;
d. Reclusión;
e. Sentencia de prisión en suspenso;
f. Perdida de derechos civiles y políticos;
g. Pérdida póstuma de la condición de víctima;
h. Confiscación de bienes; y
i. Multas.
C. Reemplazar funcionarios públicos, pero sin castigarlos;
D. Lustración;
E. Compensar a las víctimas:
F. Modalidades de las reparaciones.
Estas ideas sustanciales acompañan a las situaciones
mencionadas al inicio del apartado. Las ideas sustanciales
de las transiciones deben de acompañarse de mecanismos
capaces de atender a la complejidad de los distintos
escenarios a los que se enfrentan los individuos. De este
modo, podemos encadenar las premisas que Elster le
atribuye a la justicia transicional, es decir: se entiende la
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transicional

justicia como una motivación de los distintos individuos
involucrados; distinguen la justicia política, la cual se
caracterizaría por su arbitrariedad, de la justicia legal, la
cual se ciñe al debido proceso; el complejo entramado de
los sistemas jurídicos; los distintos agentes que intervienen
en la transición; y los distintos escenarios de la toma de
decisiones.
II. Los niveles de la justicia
¿Por qué es importante para Elster determinar el nivel
en que la justicia transicional va a actuar? La principal
preocupación del Elster radica en la distinción entre aplicar
principios de justicia que se adecuen a la perspectiva de
una justicia legal y evitar los problemas de la justicia
política. Así, “La justicia transicional puede comprender
numerosos niveles institucionales, estados-nación, actores
corporativos e individuales”.38 La razón principal para
circunscribir la justicia transicional a un nivel nacional
es para lograr un proceso jurídico adecuado, evitando la
arbitrariedad o la presión de instituciones externas (otros
Estados u organizaciones internacionales). De este modo,
el proceso de la justicia transicional será una respuesta
adecuada según los distintos mecanismos jurídicos y
sociales para fortalecer a las instituciones del Estado que
está transitando.
Retomemos una idea fundamental del planteamiento
de Elster, es decir, el individualismo metodológico es la
base para comprender a la justicia. Según este requisito
metodológico resulta necesario esquivar cualquier
evocación a corporaciones como agentes necesarios. Un
referente desde una perspectiva filosófica sería Karl Jaspers,
38
Elster, Closing the Books, 93
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

quien en su libro Die Schuldefrage (La cuestión de la culpa)
de 1946 realiza una taxonomía de la culpa para atender a la
responsabilidad que los sujetos tienen ante una situación
catastrófica como es un régimen autoritario. En palabras
de Jaspers “Pero es absurdo inculpar por un crimen a un
pueblo entero. Sólo es criminal el individuo. […] También
es absurdo acusar moralmente a todo un pueblo. No hay
ningún carácter de un pueblo que tuviera que tener cada
individuo por pertenecer a él.”39 Es decir, Jaspers tiene
bastante claro que no es posible juzgar a una nación por
la culpa de sus dirigentes. De este modo, Elster y Jaspers
estarían en contra de un estudio como el de Goldhagen sobre
el contexto de la Alemania nazi.40 Por más que la intención
de Goldhagen sea informativa y que busque defender una
postura política la mezcla entre el historiador y el juez es
una diferencia que no debería cruzarse, pues la diferencia
clave radica entre juzgar y comprender.41
Elster sigue una línea soberanista por parte de
las sociedades en transición. Para él la necesidad de
comprender los procesos históricos es crucial para saber
las distintas alternativas de las acciones que tiene cada
sociedad, esto es, no es recomendable que las soluciones
transicionales lleguen “desde afuera”. La promoción de
otro Estado, ONG o Tribunal internacional o regional no
es suficiente para crear escenarios adecuados de transición.
Tomemos el ejemplo de Elster al analizar los procesos de
Núremberg, los cuales fueron impulsados por las potencias
ganadoras de la Segunda Guerra Mundial, y, en su situación
paradigmática, es una situación excepcional, pero si nos
39
Jaspers, Karl. Die Schuldfrage. Von des politische Haftung Deutschlands. München: Piper, 2020, 27
40

Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler,

41
Ginzburg, Carlo. El juez y el historiador. Consideraciones al margen del
proceso Sofri. Madrid: Anaya, 1993
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trasladamos a procesos impulsados internacionalmente
que han fracasado es posible nombrar el caso de la exYugoslavia o Uganda para tomar en consideración los
problemas de la importación de los procesos transicionales.
De este modo, me interesa dejar claro que la importancia
de circunscribir la justicia transicional a un ámbito estatal
radica en la posibilidad de distinguir a los distintos agentes
que participan en las transiciones, esto con la finalidad de
cumplir con los principios que la justica legal exige y evitar
alguna simulación política en la transición.
III De Themis a Diké, ¿dónde queda lo política?
Ante la propuesta de justicia transicional tan atractiva
como la que propone Elster nos resulta muy conveniente la
anulación del conflicto político, pues este factor es el origen
del problema. Pero, cabría cuestionar de manera política
la propuesta elsteriana, sobre todo teniendo en cuenta las
consecuencias políticas de esta perspectiva.
La primera crítica que podemos plantear a Elster es
su homogenización de los distintos contextos, es decir,
la hueste de ejemplos que el autor utiliza para realizar su
interpretación empírica de la justicia termina realizando
un amasijo atemporal donde demasiados casos pueden
responder a los intereses de la investigación.
La siguiente crítica radica en el problema
metodológico, es decir, en las sociedades complejas es
insostenible el individualismo para la toma de decisiones
políticas. Para afrontar esta crítica es posible acudir al
aclamado problema de la suerte moral. Thomas Nagel
planteó una paradoja muy sugerente para nuestro tema de
investigación: Imaginemos a una persona que sale de una
fiesta y ha ingerido una cantidad suficiente de alcohol que
sobrepasa los límites legales y tiene que manejar de un
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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punto A hacia B. Ante esta situación es posible encontrar
dos situaciones hipotéticas:42
a. Que el individuo bajo los efectos del alcohol realice la
trayectoria de A hacia B sin ningún inconveniente; o
b. Que el individuo cometa alguna falta a las leyes
de vialidad (la cual podría ir desde pasarse un alto,
estacionar en un lugar indebido o atropellar a algún
transeúnte).
Este dilema abre una brecha entre las consecuencias
que un acto ilegal tiene en un determinado orden social, es
decir, manejar bajo los efectos del alcohol puede o no tener
consecuencias externas al sujeto. De este modo, si partimos
de un acto ilegal es posible cometer uno o más actos de
la misma índole. Ahora, la paradoja se plantea bajo esta
cuestión ¿qué situación debe ser castigada? Ya que ambas
implican un origen ilegal y sólo es posible sumar actos
ilegales, las posibles respuestas es castigar o no. Mientras
que la primera respuesta apuntaría a que ambos realizaron
un acto ilegal y que necesitan tener el mismo castigo; la
otra opción apunta a que el sujeto b merece una pena mayor
por la acumulación de actos. Pero ambas situaciones se
encuentran enmarcadas en una visión retroactiva, si el sujeto
A no afecta a terceros no existe ningún problema con su acto
ilegal; en cambio, el sujeto B se encuentra en una situación
distinta. El sujeto B debe responder a las alteraciones en su
entorno, al transgredir de manera explícita la ley.
Las condiciones a las que el sujeto B se encuentra
sometido son denominas por Nagel como: la suerte moral.
En palabras de Nagel la suerte moral sucede “Cuando un
aspecto significativo de lo que alguien hace depende de
42
Nagel, Thomas. «Moral luck.» En Moral questions, de Thomas Nagel,
24-38. Cambridge: Cambridge university press, 1979
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

factores que están más allá de su control, y continuamos
tratándole a este respeto como objeto de juicio moral, a eso
podemos llamarlo suerte moral”.43
Esta crítica puede vincularse con la concepción política
de C. Schmitt, quien parte de la característica esencial de la
política como una relación entre amigos y enemigos.44 La
justicia transicional más allá de un mecanismo de justicia
restaurativa como la plantea Elster puede ser comprendida
como un acto político, motivo al que el noruego considera
fundamental para distinguir.45 De este modo, el problema
de la acción política pasa por la decisión de un sujeto y no
es, necesariamente, el producto de un consenso social.
Ante las acciones políticas de sociedades complejas no
es viable una justicia pura, como la que representa Themis,
más bien, es necesario que la justicia transicional se apoye en
acciones políticas que sean capaces de brindar legitimidad al
nuevo régimen político, pues de este modo se realiza un corte
con un pasado inmediato caracterizado por las atrocidades de
los distintos perpetradores y los beneficiarios de la violencia.
Con esta segunda variante de la justicia transicional nos
acercamos a la justicia de los hombres, de la cual Diké está
representada en el panteón heleno.
Conclusión. Las condiciones de posibilidad de las
transiciones
La concepción de la justicia transicional resulta satisfactoria
para el analista político, pues no se trata de una concepción
que sitúa a los sujetos en situaciones ideales para que
43

Nagel, «Moral luck.», 26.

44
Schmitt, Carl. Der Begriff des Politischen: Text von 1932 mit einem
Vorwort und drei Corollarien. München: Duncker und Humblot, 1932, 26-28.
45
Elster, Closing the Books, 86-88.
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�Jon Elster y el análisis de la justicia
transicional

intenten maximizar sus oportunidades en contextos de
transición. Más bien, Elster busca resaltar la dificultad e
incertidumbre que implica una transición. No busca dar
la respuesta a todas las transiciones, sino que pretende
ofrecer una serie de mecanismos capaces de lidiar con la
complejidad política.
El uso de una metodología individualista ayuda
bastante en el análisis de las motivaciones que llevan a los
distintos individuos a actuar de determinadas formas en
función del sitio que ocupen en el régimen anterior. Elster
siempre tiene en mente la importancia del individuo como
principio metodológico, pero el individuo también es el
garante de un estado de derecho. Debido a la defensa del
individuo es que Elster evade la opción de la justicia política,
la cual tiende a ser arbitraria y responde a consideraciones.
Las distintas situaciones a las que los individuos en
una transición se encuentran son diferentes en distintos
grados, pero existe una manera de explicar las acciones y los
distintos escenarios a los que se enfrentan. La importancia
de los mecanismos en la comprensión de los contextos
transicionales es el principal aporte de Elster al estudio de la
justicia transicional: aunque exista un escenario complejo,
es posible atender a algún mecanismo capaz de atender a un
problema político.
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En Teoría de juegos. Una introducción matemática a la
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Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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debe llegar la justicia retroactiva en casos de violaciones
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mit einem Vorwort und drei Corollarien. München: Duncker
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Sunstein, Cass, y Richard Thaler. Un pequeño empujón. El
impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre
salud, dinero y felicidad. México: Taurus, 2020.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 182-214

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�Aitías
Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
Prolegómenos a una ontología del texto traducido:
Teorizaciones mínimas sobre el «que» y el «qué» de la
traducción
Prolegomena to an Ontology of Translated Texts: Minimal
Theorizations on the “that” and the “what” of Translations
Prolégomènes à une ontologie du texte traduit:
Théorisations minimales sur le «que» et le «quoi» de la
traduction
Gabriel Martínez Villarreal
https://orcid.org/0009-0001-5801-1832
Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, N. L., México
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos,
Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024. Martínez Villarreal, Gabriel. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/aitas4.8-91
Recepción: 12-09-23
Fecha Aceptación: 02-07-24
Email: gabriel.martinezvllrr@uanl.edu.mx

�Prolegómenos a una ontología del texto
traducido: Teorizaciones mínimas sobre el
«que» y el «qué» de la traducción
Prolegomena to an Ontology of Translated
Texts: Minimal Theorizations on the “that” and
the “what” of Translations
Prolégomènes à une ontologie du texte traduit :
Théorisations minimales sur le «que» et le «quoi»
de la traduction
Gabriel Martínez Villarreal1
Resumen: Como cimentación teórica para una propuesta
interdisciplinaria de filosofía de la traducción, se presentan unos
prolegómenos a una ontología del texto traducido. A partir de
las categorías de “ser ahí” y “ser así” en Nicolai Hartmann,
de la noción de relación en cuanto relación como concepto
metafísico absoluto en José Luis Cisneros Arellano y de la teoría
del ensamblaje en Manuel DeLanda, se ofrece una respuesta a la
pregunta ontológica fundamental por el ser de la traducción en
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
215
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

cuanto que ente textual. Tras argumentar a favor de la ontología
como disciplina pertinente para la traductología, se defienden las
tesis correspondientes sobre la traducción como ente relacional,
cuyo vínculo constitutivo con su texto original se expresa en
las relaciones de no identidad y de dependencia ontológica,
tanto en el “ser ahí” como en el “ser así”. Con esto se logra un
esclarecimiento de la estructura ontológica de las traducciones
interlingüísticas escritas.
Palabras clave: Traducción, filosofía de la traducción, ontología,
ente textual, ente relacional
Abstract: As a theoretical groundwork for an interdisciplinary
proposal of philosophy of translation, we present some
prolegomena to an ontology of translated texts. Drawing from
Nicolai Hartmann’s categories of Dasein and Sosein, from José
Luis Cisneros Arellano’s notion of relation as relation as an
absolute metaphysical concept, and from Manuel DeLanda’s
assemblage theory, we offer an answer to the fundamental
ontological question of the being of translation as a textual being.
After arguing in favor of ontology as a relevant discipline for
traductology, we defend the corresponding theses on translation
as a relational being, whose constitutive link with its source
text is expressed in the relations of non-identity and ontological
dependence, both in the Dasein as in the Sosein. With this we
arrive at an elucidation of the ontological structure of written
interlinguistic translations.
Keywords: Translation, philosophy of translation, ontology,
textual being, relational being
Résumé: En tant que fondement théorique d’une proposition
interdisciplinaire de philosophie de la traduction, quelques
prolégomènes à une ontologie du texte traduit sont présentés.
À partir des catégories « Dasein » et « Sosein » chez Nicolai
Hartmann, de la notion de relation en tant que relation comme
concept métaphysique absolu chez José Luis Cisneros Arellano et
de la théorie de l’assemblage chez Manuel DeLanda, une réponse
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

216

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

est proposée à la question ontologique fondamentale de l’être
de la traduction en tant qu’étant textuel. Après avoir argumenté
en faveur de l’ontologie en tant que discipline pertinente pour
la traductologie, les thèses correspondantes sur la traduction en
tant qu’étant relationnel sont défendues, dont le lien constitutif
avec son texte de départ s’exprime dans les relations de nonidentité et de dépendance ontologique, à la fois dans le « Dasein
» et dans le « Sosein ». La structure ontologique des traductions
interlinguistiques écrites est ainsi clarifiée.
Mots-clés: Traduction, philosophie de la traduction, ontologie,
étant textuel, étant relationnel

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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

217

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

La pregunta por el ser de la traducción
Para el buen sentido común, una primera impresión sobre la
actividad de traducir sería suponer que consiste en leer un
texto escrito en una lengua de origen (también denominada
lengua «fuente», «original» o «inicial»), interpretar su
contenido semántico, analizar su estructura gramatical, y
entonces trasladarlo, adaptarlo o transferirlo en su totalidad
a otra lengua de recepción (también denominada lengua
«objeto», «meta», «terminal» o «final»).2 Por simple que
parezca, tal impresión no es del todo imprecisa, pues el
proceso de traducción se define en términos generales como
el acto de: «enunciar en otra lengua (o lengua meta) lo que
ha sido enunciado en una lengua fuente, conservando las
equivalencias semánticas y estilísticas».3
Ahora bien, al margen de la diversidad de métodos y
técnicas de traducción, de la ingente cantidad de problemas
lingüísticos, hermenéuticos y filológicos que ésta conlleva,
así como de las dificultades propias de la actividad según la
estructura, el estilo y el género del texto, desde la ontología
surge la pregunta radical por el ser de la traducción.
Radical, desde luego, en el sentido filosófico de que apunta
a la raíz del asunto, es decir, al ser mismo de este ente. No
se indagará aquí, entonces, sobre el valor y el sentido de
la actividad cultural e intelectual de traducir, ni sobre los
2
Nótese la ironía misma de esta diversidad de alternativas terminológicas para la designación de la lengua en que está escrito el texto original y la
lengua en que está escrito el texto traducido. Cada término, por sí mismo, es
una traducción alternativa de los términos de lengua inglesa source language
y target language, respectivamente. Para efectos prácticos, se advierte al lector
que de aquí en adelante se utilizarán los términos «lengua de origen» y «texto
original» para referir a lo concerniente al ente que es objeto de traducción, y
«lengua de recepción» y «texto final», para lo concerniente al ente que es la
traducción misma.
3
Valentín García Yebra, Traducción: Historia y Teoría (Madrid: Gredos,
1994), 305.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

criterios estéticos y analíticos para juzgar una traducción
como buena o mala, sino por algo más simple y elemental,
pero no por ello menos importante: la cuestión sobre la
naturaleza ontológica de ese ente que es el texto traducido.
El propósito de este artículo es ofrecer un primer
acercamiento a la respuesta a la pregunta ¿qué es una
traducción?, o más concretamente, ¿qué clase de ente es
un texto traducido? En torno a esta pregunta surgen otras
tales como ¿la traducción es —o puede ser— idéntica al
original? ¿En qué y cómo se relaciona ésta con el original?
Se trata, pues, de esclarecer la naturaleza ontológica de
aquellos entes que se denominan «traducciones» a partir
de la pregunta que interroga por el ser de la traducción,
entendida esta traducción como el resultado de un proceso,
no como el proceso en sí mismo. Para dar respuesta a
esta interrogante, se expondrá la propuesta teórica del
texto traducido como «ente relacional», se explicitará la
naturaleza precisa de los principales componentes de esa
relación que lo vincula indisoluble y constitutivamente con
el texto original, y se defenderán las tesis correspondientes
acerca de la relación a través de la cual se configuran la
esencia y la existencia del texto traducido en cuanto que
ente relacional.
Apuntes preliminares sobre la traducción como
actividad cultural y como entidad cultural
Pese al enfoque estrictamente ontológico aquí requerido, a
manera de introducción y de aclaración es justo y preciso
hacer unos apuntes sobre la actividad misma de la que nace
el texto traducido. Aunados al antiguo problema estético y
hermenéutico de la traducibilidad de un texto (en especial
textos sagrados y literarios), tanto la lectura contrastada
de una traducción con su original como el acto mismo de
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

traducir un texto revelan una verdad fundamental sobre
la traducción: parece ser que allí siempre hay algo que se
pierde, por vago y difuso que ese algo sea. La pérdida no
es cuantitativa, sino cualitativa, y refiere principalmente
a los aspectos sintácticos, semánticos, interpretativos
e intertextuales del lenguaje escrito. Basta revisar los
apuntes de San Jerónimo, Martín Lutero, Schleiermacher y
Nietzsche al respecto para atestiguar esta verdad. En efecto,
la traducción nunca reproduce el original, sino que, en
cuanto que interpretación de éste, lo recrea, y al hacerlo, lo
renueva y transforma. Para atisbar la importancia social de
reconocer a la traducción como interpretación, considérese,
por ejemplo, la persistencia islámica de rebajar toda
traducción del Corán a una mera glosa interpretativa de su
revelación original en árabe.
Así pues, en general suele pensarse que tal recreación
interpretativa será mejor o peor en virtud de su grado de
fidelidad o apego a las particularidades del original, es
decir, en función de cuán cabal y satisfactoriamente cumple
con el cometido de hacerle olvidar al lector que lo que está
leyendo es una traducción. Pero, como apunta el crítico
literario George Steiner:
Toda traducción se queda corta. En el mejor de
los casos […] la traducción puede, a fuerza de
autocorrecciones, aproximarse cada vez más a las
exigencias infinitas del original, trazando tangentes
cada vez más precisas. Pero no puede haber nunca
circunscripción absoluta. Una peculiar tristeza
nace del descubrimiento de esta impotencia. […]
Hay una miseria específica de la traducción, una
melancolía posterior a Babel.4
4
George Steiner, Después de Babel: Aspectos del lenguaje y la traducción, trad. Adolfo Castañón (México: F.C.E., 1980), 308.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

El imperativo de fidelidad al que asintóticamente
aspira ajustarse el traductor pondrá énfasis en distintos
criterios no mutuamente excluyentes (precisión técnica,
claridad sintáctica, adaptación idiomática, rigurosidad
métrica, etc.) según la naturaleza del texto a traducir y
los métodos de traducción empleados, pero lo que en
última instancia resalta de todo esto es lo siguiente: si
toda traducción, en efecto, es una interpretación que nunca
alcanza a circunscribir por completo las particularidades
propias del original, entonces, desde la perspectiva
ontológica, habrá que preguntarse en lo sucesivo por el
significado de esta premisa en términos de la categoría
lógica de identidad.
Si bien la ontología no es ni debería ser la única
vía para dar respuesta a la pregunta aquí planteada sobre
el ser de la traducción, ésta es no obstante una pieza
indispensable para lo que, para efectos prácticos, podría
denominarse una filosofía de la traducción. Indispensable
porque constituye el cimiento filosófico básico para
cualquier abordaje no filosófico posterior del fenómeno
lingüístico de la traducción. Pues si no determinamos
ontológicamente de antemano lo que una traducción es
en cuanto que ente textual, es decir, si desde la filosofía
no esclarecemos su estructura ontológica, ¿entonces
qué claridad y distinción habría en cualquier enunciado
no filosófico que formule algo sobre ella? Contra este
último razonamiento, el argumento de regresión infinita
es improcedente, pues no hay tal regresión, y aun si la
hubiera, no sería viciosa: la necesidad de una ontología
previa como condición necesaria para la claridad y la
distinción en enunciados no filosóficos posteriores sobre
estos entes textuales, no elimina la posibilidad de claridad
y distinción requeridas en las formulaciones ontológicas
por sí mismas.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Desde la filosofía, específicamente a través de la
ontología, se intentará entonces delinear aquí un primer
esbozo de diálogo interdisciplinario con los estudios de
traducción o traductología. Tal esbozo se fundará en el
supuesto de que la ontología, en cuanto filosofía primera,
ha de aclarar previamente la especificidad óntica de estos
entes, a fin de que los enunciados no filosóficos que se
formulen sobre estos entes (es decir, los enunciados
formulados principalmente por la traductología) posean
entonces claridad y distinción. No está de más aclarar
que no deberá pensarse esto como un intento forzoso de
imponer a la ontología como una suerte de policía filosófica
que toca inesperadamente a la puerta de los estudios de
traducción, como si los traductores mismos no supiesen
qué es lo que crean cuando terminan de traducir un texto,
o como si la traductología no albergase ya una ontología
ínsita a su objeto de estudio. Más bien se trata, en lo
esencial, de lograr ver a los estudios de traducción desde
una perspectiva filosófica, y con ello sentar una base firme
que explicite tanto la estructura ontológica necesaria y
universal como las condiciones de posibilidad de todo texto
traducido. El provecho de estas aproximaciones teóricas
radica, en un primer momento, en el enfoque novedoso
con que pretendemos entrelazar la teoría de la traducción
con la filosofía, en virtud de que, a diferencia de la gran
mayoría de las propuestas previas, nuestro planteamiento
no pregunta por las condiciones existenciales de los entes
que traducen, sino por el ser mismo de los entes textuales,
cuyo ser es en cuanto que creación de los traductores.
Aparte de las ocasiones en que la filosofía ha recurrido
al fenómeno de la traducción para encarar problemas propios
de la filosofía del lenguaje, es patente que los vínculos
entre la filosofía y la traducción ya han sido establecidos
en el pensamiento de varios referentes, como en el caso de
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. IV, N° 8, Julio-Diciembre 2024, pp. 215-250

�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

la semiótica de C.S. Peirce, al plantear un estudio de los
procesos de producción de sentido entre el objeto, el signo
y el interpretante; o también, más contemporáneamente,
en las posturas de Heidegger sobre las traducciones como
colaboradoras del olvido del ser y sobre la imposibilidad de
entender la filosofía traducida a otra lengua. Por otra parte,
los ataques postestructuralistas por parte de Foucault a las
nociones mismas de autoría y originalidad del discurso
han contribuido a la devaluación de la traducción como
mera reescritura del original.5 Ante ellos, reconocemos sus
aportaciones a la crítica literaria, pero nos proclamamos
partidarios de la importancia de mantener la necesaria y
vigente distinción autoral y ontológica entre el texto original
y cualesquiera de sus respectivas traducciones. A este
respecto, mientras que la discusión sobre la validez de esta
distinción autoral es propia de una consideración aparte, en
lo sucesivo presentaremos por su parte los argumentos a
favor de la distinción ontológica en cuestión.
En general, puede afirmarse que la inmensa mayoría
de los planteamientos en torno a los enlaces disciplinares
entre filosofía y estudios de traducción han indagado más
en la labor interpretativa y en la condición histórico-social
del traductor que en el esclarecimiento de la naturaleza
de esa clase de entes que constituyen su fin más próximo
y concreto: las traducciones mismas, en cuanto que
entes textuales. Así por ejemplo, se ha propuesto una
aproximación a la traducción como problema filosófico
auténtico y de primer orden, a fin de sentar las bases para
la creación de «unos estudios críticos de traducción, en el
buen sentido kantiano, unos estudios de traducción que
objetiven sus propias condiciones subjetivas de producción
5
Vid. Michel Foucault, ¿Qué es un autor?, trad. Silvio Mattoni (Buenos
Aires: Ediciones literales/El cuenco de plata, 2010), 21-30.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

de conocimiento».6 Las condiciones de posibilidad allí
enumeradas se limitan a 1) la diversidad lingüística y 2)
el traductor como sujeto agente que desde su posición y
circunstancia interpela al texto que traduce. Y aunque tales
puntos de partida son perfectamente válidos, aquí añadimos
también: el esclarecimiento del ser de la traducción, en
cuanto que ente textual.
Ahora bien, aunque el enfoque aquí empleado no es
el hermenéutico sino el analítico en un sentido lato, hay
que reconocer que los problemas propios de la traducción
de textos, otrora analizados exclusivamente por la filología
y la teoría literaria, han estado íntimamente emparentados
con la tradición filosófica hermenéutica desde sus orígenes.
Así por ejemplo, siguiendo a Paul Ricoeur, la tarea —o más
bien «prueba» (épreuve), tanto en el sentido de «examen»
como de «sufrimiento»— del traductor lo condena a la
ímproba labor de cometer una traición hermenéutica
hacia la lengua del texto original, sin importar su talento,
experiencia previa, virtudes técnicas, conocimientos
teóricos o ética profesional. “Traduttore, traditore”
(“Traductor, traidor”), reza el proverbio italiano. Tal es
su condición. Las dificultades de esta prueba, imbuidas
en el dilema hermenéutico que oscila entre la fidelidad y
la traición, no solamente son irresolubles debido a aquel
baluarte impenetrable de palabras, términos y expresiones
idiomáticas intraducibles de una lengua de origen (con
sus respectivos aspectos idiosincráticos, dialectales y
sociolectales), el cual se resiste a todo intento de rendir
su sentido en la lengua de recepción; sino además, y más
importantemente aún:
6
Ibon Uribarri Zenekorta, «De la traducción de la filosofía a la filosofía
de la traducción», en Pensar la traducción: la filosofía de camino entre las lenguas. Actas del Congreso (Talleres de comunicaciones). Madrid, septiembre de
2012 (Madrid: Universidad Carlos III de Madrid, 2014), 93.
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texto traducido

porque no existe un criterio absoluto para una buena
traducción; porque para que tal criterio estuviese
disponible, necesitaríamos poder comparar el texto
original y el texto final con un tercer texto que sería
portador del sentido idéntico que supuestamente
circula del primero al segundo.7

Desde luego, para un ente textual cualquiera los
predicados de traducible o intraducible serán verdaderos
o falsos en función de los criterios y parámetros con que
se llegase a juzgar y definir la traducibilidad de un texto.
Así por ejemplo, desde una perspectiva abstracta, muy
afín a las ciencias computacionales, podría concebirse a
la traducción como una proyección o modelado de datos,
es decir, una descodificación de una entrada o mensaje
mediante una transformación formal que, para el mensaje de
salida, deje intactas las relaciones entre ciertas propiedades
del original; de tal manera que la «buena» traducción sería
aquella transformación que «conserve invariantes a través
de ella ciertas propiedades pertinentes del original».8 Pero
incluso bajo esa perspectiva, la elección de las propiedades
pertinentes —la mayoría de ellas designadas bajo el rótulo
de «sentido» del texto— dependería de quienes llevasen
a cabo tal complicada y sutil proyección de datos. Así,
como no sólo no puede haber un criterio absoluto para una
buena traducción, sino que además los parámetros para la
determinación de los criterios relativos variarán según la
índole del texto y según los métodos y técnicas de traducción
empleados, entonces desde una perspectiva pragmatista no
7
Paul Ricoeur, Sur la traduction (París: Bayard, 2004), 39. (La traducción es mía).
8
Marx W. Wartofsky, Introducción a la filosofía de la ciencia, vol. I,
trads. Magdalena Andreu, Francisco Carmona y Víctor Sánchez de Zabala (Madrid: Alianza, 1973), 183.
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texto traducido

quedaría más que aceptar que en el mejor de los casos hay
criterios más útiles y razonables que otros, según los fines y
necesidades de los traductores y de los lectores.
De nuevo, toda traducción se queda corta. No
obstante esta impotencia y esta traición que le son suyas, la
traducción ha sido, es y seguirá siendo valiosa y necesaria
para la comunicación intercultural y para la interconexión
entre las lenguas pretéritas y presentes. Más aún, en virtud
de que las traducciones son para muchísimos lectores
las únicas (o las más importantes e inmediatas) vías de
acceso para la recepción de textos en lengua extranjera o
minoritaria provenientes de una nación o una cultura ajenas,
la traductología cobra relevancia capital para el desarrollo
mismo de la cultura. Aunque no siempre logre franquear
con éxito los innumerables obstáculos del etnocentrismo
y del anacronismo histórico, tal disciplina posibilita no
obstante una mejor comprensión de los procesos mutuos
de interacción interlingüística entre lectores y escritores
de distintas lenguas y culturas: las obras de éstos siendo
traducidas para que aquéllos también puedan leer, compartir
y comentarlas, y viceversa. La magnitud de tal labor decisiva,
en términos de su impacto para el desarrollo cultural,
se ve acentuada además en nuestros tiempos altamente
globalizados, presentando así un gran reto que exige una
toma de conciencia crítica a todos aquellos involucrados
en esta profesión: investigadores, editores, correctores de
estilo, y desde luego, los traductores mismos.9
Por todo lo anterior, es pertinente enmarcar al texto
traducido como una entidad cultural, y en algunos casos,
como obra de arte. Así como toda obra de arte es una
9
Vid. Ibon Uribarri Zenekorta, «Traducción e historia cultural. La ontología política de la traducción», en Caleidoscopio de traducción literaria, eds.
Pilar Martino Alba y Salud M. Jarilla (Madrid: Dykinson, 2012), 122-123.
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texto traducido

entidad cultural, pero no toda entidad cultural es una
obra de arte, de manera similar no todo texto traducido
es un objeto artístico, pero sí un ente cultural. Según la
índole del original que recrea, su variedad comprende
toda clase de textos: literarios, técnicos, científicos,
filosóficos, jurídicos, periodísticos y un larguísimo
etcétera. Esto último es importante, pues sólo es cultural
aquello que es producto de la creación humana, y los
seres humanos, en cuanto entes que producen y viven
en la cultura, son stricto sensu los únicos traductores,
sin importar las herramientas tecnológicas de las que se
sirvan para su labor.
Sin suscribir por completo a la hermenéutica como
paradigma omniabarcante de las humanidades, se admite
no obstante su postura característica de la interpretación
como modo de ser, pensar, actuar y conocer del ser humano.
Más aún, y sin adoptar necesariamente una posición
heideggeriana respecto de la especificidad ontológica
del ser-en-el-mundo (Dasein), se reconoce aquí que el
humano es un ser lingüístico, que no sólo crea y vive en
el lenguaje, sino que se crea identitaria y simbólicamente
a sí mismo en y a través del lenguaje. En este sentido, y en
relación con su estructura biológica ligada al reino práxico
y simbólico de lo sociocultural, se ha propuesto concebir
al ser humano como Homo translator, en virtud de que sus
múltiples y variados actos de significación como organismo
biológico no pueden disociarse de su comunidad lingüística
específica, de tal manera que la traducción, entendida en
un sentido amplio como fenómeno lingüístico, englobaría
procedimientos cognitivos, asociativos e interpretativos
propios de la experiencia humana.10
10
Vid. Karin Riedemann Hall, «Homo translator», Onomázein, no.
1 (1996): 213-215, http://onomazein.letras.uc.cl/index.php/onom/article/
view/30645/40491.
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texto traducido

En lo referente al traductor, si bien en su oficio
opera con signos lingüísticos al igual que cualquier otro
ser humano, su papel de intérprete profesional se restringe
no obstante al de una interpretación que aquí se sugiere
denominar guiada, en el sentido de que está dirigida por
los procedimientos, normativas y principios metodológicos
establecidos e instituidos por una técnica. En efecto: «El
traductor sabe que no tiene nada propio que decir y que
su voluntad debe servir —no a un autor, a un texto, a una
lengua— sino a las artes, a las reglas de un hacer, a una
técnica. Su musa es tejné».11 En términos aristotélicos,
traducir es un arte, cuyos saberes son poiéticos o productivos,
es decir, reglas generales aplicables a casos particulares,
con arreglo a un fin útil y concreto; aunque los actuales
estudios de traducción complementan por su parte a estos
saberes con otros saberes teóricos o contemplativos sobre
qué es traducir y qué es aquello que se produce. Semejante
es el empeño aquí propuesto desde una ontología de corte
más bien afín a la metafísica.
Por último, vale la pena señalar, aunque sea
brevemente, que el elemento ineludible de técnica que
dirige esta labor no justifica por sí mismo su asociación
ni reducción a lo mecánico. Los intentos de automatizar
la traducción mediante el uso de máquinas y sistemas
computacionales, como los actuales sistemas de
inteligencia artificial para el procesamiento del lenguaje
natural, son vanos no sólo por sus flagrantes defectos, sino
sobre todo porque el traductor humano es «irreemplazable,
cualesquiera que sean los progresos que se puedan aportar
11
Ana María Martínez de la Escalera, «Adaptación, interpretación, escritura: los horizontes del texto literario. La traducción: también un problema
de filosofía», Poligrafías. Revista de Teoría Literaria y Literatura Comparada,
no. 4 (2003): 221, https://revistas.unam.mx/index.php/poligrafias/article/
view/31344.
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al sistema para intentar remediar sus defectos».12 En efecto,
el traductor humano es insustituible, pues aun si pareciera
factible la automatización de ciertas traducciones con un
grado muy aceptable de funcionalidad, tanto la factibilidad
de tal proceso computacional como la aceptabilidad relativa
de tal funcionalidad serían parámetros valorativos que sólo
los seres humanos mismos serían capaces de determinar
según sus propios juicios y propósitos; los cuales, por
lo demás, no se limitan —ni tendrían que limitarse—
a los de la utilidad y la eficiencia. Más aún, la noción
misma de sustituir al auténtico traductor humano por una
máquina sofisticada de procesamiento de información
es por entero un grave despropósito, pues no sólo
desestima la condición intersubjetiva y exclusivamente
humana de la labor de traducción, sino que además, y
más alarmantemente, confunde la productividad con la
calidad, la instrumentalidad con la finalidad, y el cálculo
con la comprensión. En todo caso, aun si se admitiese
que las máquinas y sistemas computacionales fuesen
capaces de producir textos considerados cabalmente como
traducciones, la caracterización de la estructura ontológica
de estos entes permanecería intacta, pues los pormenores
de la labor del traductor —humano o máquina— no atañen
a lo propiamente óntico de su producto.
Necesidad de categorías para dilucidar la estructura
ontológica del texto traducido
Para volver a la cuestión central sobre la estructura y estatus
ontológicos del texto traducido, adviértase que desde la
ontología regional deben trazarse algunos postulados
elementales sobre la naturaleza de las obras de arte y de los
12
Jean Maillot, La traducción científica y técnica, trad. Julia Sevilla Muñoz (Madrid: Gredos, 1997), 352.
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entes culturales. En ambos tipos de entes, queda claro que
tanto el platonismo como el nominalismo son insuficientes
para tal fin. En efecto, decantarse por el platonismo implica
tropezar con la miríada de aporías metafísicas sobre la
misteriosa correspondencia entre las formas ideales,
autosubsistentes, atemporales e incorruptibles, y cada
una de sus instanciaciones mundanales; mientras que el
nominalismo, al limitarse a aceptar como existentes sólo
aquellas realidades singulares, conlleva a una visión del
mundo de la cultura que no logra dar cuenta de las complejas
interrelaciones entre los entes que componen su edificación
óntica. Respecto a este último, nótese que el nominalismo
podría argumentar que su visión ontológica en principio sí
podría dar cuenta de las relaciones ónticas entre los entes
culturales, a condición de que una labor argumentativa
efectiva de su parte lograse desenmarañar las relaciones
no materiales del mundo de la cultura. Pero el caso es que
sus propios postulados se lo impiden: lo cultural no sólo
está conformado por un plexo de entidades particulares, y
las relaciones entre las entidades culturales no son por sí
mismas cosas singulares.
Por lo anterior, a fin de comprender los entes textuales
a cabalidad, adoptaremos un realismo concreto según el
cual «las únicas realidades culturales son las concretas,
temporales, históricamente surgidas, con un origen causal
en hechos de la vida social previos y con efectos en otras
realidades sociales».13 Mas por ello no habría que incurrir
en los reduccionismos del materialismo. En efecto, la
identidad ontológica de un objeto material y la de un ente
cultural no se definen según los mismos criterios. En el
caso de las obras de arte se tiene que: «El objeto físico es
13
Lorenzo Peña, «Entidades culturales», en El mobiliario del mundo: ensayos de ontología y metafísica, eds. Guillermo Hurtado y Oscar Nudler (México: UNAM. Instituto de Investigaciones Filosóficas, 2007), 327.
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el material de lo artístico, no lo artístico mismo», es decir,
«sin objetos materiales no puede haber objetos artísticos,
pero una vez creados los objetos artísticos, son lógicamente
independientes de los objetos materiales».14 Lo mismo para
cualquier otra entidad cultural. Así, en el caso del texto
traducido, sea o no una obra de arte, de momento resaltan
las siguientes notas acerca de su ubicación en el mundo
ente: entidad cultural, producto de la creación humana,
situado espacio-temporalmente en la realidad, no reducible
ontológicamente ni a su existencia material ni a sus rasgos
físicos (marcas de alguna tinta o pigmento sobre pliegos,
pergaminos, folios u hojas de algún material sólido, liso y
laminado, etc.).
Lo anterior es útil para situar al texto traducido en
la realidad, pero no para responder a la pregunta que aquí
nos ocupa. Dilucidemos entonces la estructura ontológica
del texto traducido. Antes de continuar, detengámonos
brevemente en lo que aquí se entiende por ontología. Sin
interés por revivir vetustos planteamientos, forzoso es
reconocer el valor y la valía de las antiguas formulaciones
aristotélicas sobre la ontología como ciencia que contempla
el τὸ ὂν ἧ ὂν (ente en cuanto ente, o alternativamente, ente
existente en cuanto existente).15 Reverberando desde hace
más de dos mil años a lo largo de toda la tradición filosófica
occidental, pareciera que sus enigmáticas palabras no tienen
cabida en estos prolegómenos sobre la existencia de un
género tan específico de entes como las traducciones. Pero
como la ontología es el estudio del ser, y el ser mismo no
14
Alejandro Tomasini, «Ontología de la obra de arte», en El mobiliario
del mundo: ensayos de ontología y metafísica, eds. Guillermo Hurtado y Oscar
Nudler (México: UNAM. Instituto de Investigaciones Filosóficas, 2007), 356-357.
15
Vid. Carlos Paván, «Aproximaciones al concepto aristotélico de ontología», Apuntes Filosóficos, no. 14 (1999): 66-69, http://saber.ucv.ve/ojs/index.
php/rev_af/article/view/14152.
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es un género que se predique de algo más, sino que apunta
a lo necesario y lo universal en todo lo existente en cuanto
que existente, entonces la pregunta por el ser del texto
traducido, que interroga precisamente por lo necesario y lo
universal en y de su ser, es netamente ontológica, y exige
por ello un abordaje correspondiente.
Así pues, en un primer momento, bien podría
reducirse al texto traducido a una mera secuencia ordenada
de grafemas (letras, silabogramas, logogramas, etc.) y
signos de puntuación, sin relación ni dependencia alguna
con el original. Mas ello sería atenerse a un reduccionismo
matemático de carácter atomista, que define la totalidad del
texto en términos de sus unidades mínimas e indivisibles
de significación. Para ilustrarlo, considérese “La biblioteca
de Babel”, cuento de ficción especulativa en que Jorge
Luis Borges postula que: «No hay, en la Biblioteca, dos
libros idénticos», pues «la Biblioteca es total y […] sus
anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los
[…] símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no
infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los
idiomas», incluyendo por supuesto «la versión de cada libro
a todas las lenguas».16 Pero afirmar que el texto traducido
es una permutación más en el conjunto de toda la plétora
de posibles permutaciones de una serie finita de caracteres
cualesquiera, ofrece una definición tan abstracta y formal
que carece de la especificidad y de la determinación
ontológicas necesarias para dar con la estructura del ente
en cuestión. Además, no está de más recordar que el todo
no es igual a la suma mereológica de sus partes: en cuanto
que entidad cultural, el ente textual no es sólo una sucesión
lineal de caracteres lingüísticos.
16
Jorge Luis Borges, «La biblioteca de Babel», en Obras completas, vol. I,
ed. Carlos V. Frías (Buenos Aires: Emecé, 1984), 467-468.
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texto traducido

Ante la imposibilidad de conformarse con definiciones
reduccionistas del texto traducido en cuanto que ente textual,
la ontología deberá encargarse entonces de llevar a cuestas
el peso de esta onerosa tarea. Empero, resultaría asaz
anacrónico y desatinado aferrarse cabalmente a la metafísica
aristotélica —es decir, adoptar una postura aristotélica al
pie de la letra, sin modificaciones ni críticas—, y comenzar
entonces, por ejemplo, a teorizar al texto traducido en
términos de substancia y accidente, materia y forma, acto
y potencia, etc. De modo que, para indagar por el ser de
la traducción, hay que adentrarse en las categorías que la
ontología contemporánea ofrece en sus teorizaciones. Las
formulaciones de Nicolai Hartmann son particularmente
fértiles a este respecto. Heredero tanto de la tradición
aristotélica como de la fenomenológica, propuso un retorno
novedoso a la antigua pregunta por el ente en cuanto ente. Su
teoría del ser establece que para acercarnos al ser del ente,
no hay que entender al ente ni como objeto de conocimiento
para un sujeto cognoscente (Kant), ni como fenómeno
que se aparece a la intuición eidética de la conciencia
intencional (Husserl), ni en términos de cómo éste se da para
el Dasein que en la facticidad de su existencia es capaz de
interpretarlo (Heidegger). Más bien, en virtud de que el “ser
en general” —el ser que conviene a todo ente en cuanto tal—
es absolutamente indeterminado, indefinible e inasequible,
entonces hay que buscarlo «allí donde únicamente está dado:
en sus especificaciones».17 Así, tras un contraste y valoración
de las concepciones tradicionales del ente, Hartmann postula
que sus únicas oposiciones ontológicas no triviales son
aquellas entre los modos de ser (efectividad y posibilidad),
las maneras de ser (la realidad y la idealidad) y los momentos
del ser (el “ser así” y el “ser ahí”).
17
Nicolai Hartmann, Ontología, vol. I, 3° ed., trad. José Gaos (México:
F.C.E., 1986), 55.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Por realidad se entiende «todo aquello que tiene en el
tiempo su lugar o duración, su nacer y perecer, —lo mismo
si se trata de una cosa material que de una persona, de un
proceso individual que del curso total del mundo—»18,
mientras que la idealidad corresponde a todos aquellos entes
hacia los cuales «sólo se es guiado, en el mejor de los casos,
por una reflexión especial»19, tales como los entes lógicos
o matemáticos. Éstas, realidad e idealidad, constituyen las
esferas o reinos del ser. En lo que respecta a los momentos
del ser, aquellos «genuinos caracteres de ser, que convienen
ambos al ente en toda su extensión y que únicamente juntos
constituyen el “ente en cuanto ente”»20, por “ser ahí” «hay
que entender el nudo “que algo es”»21, es decir, la existentia
en un sentido lato; mientras que en el “ser así” «cuenta
todo lo que constituye su determinación o especificación,
todo lo que tiene de común con otros o aquello por lo que
se diferencia de otros, en suma “qué es algo”», es decir,
se trata de «la essentia ampliada hasta ser la quidditas,
en la que está acogido también lo accidental».22 Así, en lo
referente a la compleja relación ontológica entre este par de
oposiciones (esferas del ser y momentos del ser), Hartmann
establece la tesis de que: «El ser de todo ente —lo mismo si
es ideal que real— es tanto “ser así” como “ser ahí”; pero el
ser de todo ente —lo mismo si es “ser así” que “ser ahí”—
es un ser, o ideal, o real».23 Con todo esto se tiene que todo
texto traducido es un ente real, constituido por un “ser así”
y un “ser ahí” indisolubles que le son ónticamente suyos.
Determinar la naturaleza de sus respectivos momentos de
18

Op. cit., 83-84.

19

Ibid., 84.

20

Ibid., 103.

21

Ibid., 106.

22

Ibidem.

23
Ibid., 140.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

ser es entonces la tarea fundamental para desentrañar su
estructura ontológica.
Ahora bien, a primera vista pareciera que el
texto traducido puede entenderse en términos de lo que
efectivamente ya es, así como se nos presenta de inmediato,
supuestamente estático y aislado de todo lo demás, sin
necesidad de referirlo a ningún otro ente. Mas ése no es el
caso. En virtud de la propia actividad que le dio ser, el ser
de toda traducción siempre está vinculado al ser del texto
original. Al igual que cualquier otro texto, no hay traducción
que surja ex nihilo. La cuestión entonces estriba en si este
nexo, lazo o vínculo que une al texto final con el ser del
texto original es constitutivo, es decir, necesario y esencial
a su ser. Para abordarla, conviene rescatar primeramente
algunas aportaciones de José Luis Cisneros Arellano.
Influenciado principalmente por Cornelius Castoriadis y
por el filósofo regiomontano Pedro Gómez Danés, Cisneros
Arellano recupera la noción de relación en cuanto relación
para dar cuenta tanto de la multiplicidad del mundo como
de la complejidad de criterios y procedimientos en la
investigación filosófica. Con ello, propone un método
filosófico, denominado ingeniería filosófica, en el que se
busca «identificar las relaciones de todo ente en función
de sus esencias y sus posibilidades».24 A diferencia de
Aristóteles, que niega que la categoría lógica y ontológica
de relación (πρὸς τί) sea por sí misma alguna entidad
o substancia (ουσία)25, Cisneros Arellano defiende una
perspectiva más integral según la cual «el ente es el
producto de un conjunto de relaciones»26, de tal manera que
24
José Luis Cisneros Arellano, «El método filosófico y la relación en
cuanto relación como noción metafísica absoluta», THÉMATA. Revista De Filosofía, no. 66 (2022): 55, doi:10.12795/themata.2022.i66.03.
25

Arist., Cat., 8a13-8b25.

26
Cisneros Arellano, «El método filosófico…», 60.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

«la relación como concepto metafísico alude a la esencia
de un ente».27 Es decir, la relación constituiría la medida
metafísica o unidad mínima de referencia lógica para dar
cuenta de la especificidad óntica de un ente cualquiera.
Sin la relación, sería imposible, tanto metodológica como
cognitivamente, reconocer siquiera al ente. Así, en virtud
de que la noción metafísica de relación en cuanto relación
«es clave para explicar la posibilidad de que aparezca
un ente, de que se modifique, de que se identifiquen en el
más relaciones, de que se le defina»28, cabe preguntarse
entonces por la posibilidad de un ente relacional, es decir,
un ente cuya estructura ontológica misma esté configurada
intrínsecamente por su relación necesaria con el ser de al
menos otro ente.
Texto traducido como ente relacional
A partir de las consideraciones teóricas aquí expuestas,
se postula la tesis de que el texto traducido es un «ente
relacional». Para efectos de su defensa, a manera de
supuestos se establece que: 1) todo ente textual es un texto
que enuncia un sentido, excluyendo así los galimatías y
cualquiera ordenación aleatoria de grafemas carente de
arreglo a las normas gramaticales de alguna lengua; 2) las
únicas lenguas de origen y de recepción traducibles (ya
sean naturales o construidas) son aquellas que poseen algún
sistema de escritura; 3) el acto de traducción a partir del cual
se produce el texto final es única y exclusivamente el de la
traducción interlingüística escrita; 4) el texto original en su
integridad y en su lengua de origen es el principal punto de
27

Op. cit., 61.

28
José Luis Cisneros Arellano, «La investigación filosófica desde la relación: una mirada panorámica a la luz de una propuesta metodológica», Tesis
(Lima) 14, no. 19 (2021): 506, doi:10.15381/tesis.v14i19.20516.
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texto traducido

partida para la traducción al texto final (principal en el sentido
de que durante su labor los traductores suelen consultar otros
textos, como diccionarios y otras traducciones previas del
texto original (si es que las hubiere), sin por ello infringir
la máxima básica de traducir única y exclusivamente la
totalidad del original) y 5) las distinciones empíricas de
formato, presentación y publicación entre textos impresos,
manuscritos, taquigrafiados, mecanografiados, encriptados
o digitales son, para efectos prácticos, indiferentes en la
medida en que la totalidad de su contenido sea inteligible.
Ahora bien, si el texto final es un ente relacional,
hay que determinar la naturaleza precisa de tal relación. La
concepción ontológica del texto final como ente relacional
agrupa una serie de distintas relaciones de carácter lógico y
ontológico. Tales relaciones son:
1)

No identidad. El texto final () y el texto original ()
no son ni existencial ni esencialmente idénticos. Es
decir, el “ser ahí” y el “ser así” del texto final no son
idénticos al “ser ahí” y al “ser así” del texto original:

La no identidad según el “ser ahí” es evidente por
sí misma. Así por ejemplo, aunque un lector en lengua
española nos diga que está leyendo la novela El proceso de
Franz Kafka, lo que estrictamente en verdad quiere decir
es que está leyendo una traducción al español del original
alemán, no una edición que reproduce el texto original de
Der Prozess tal y como Kafka lo redactara y más tarde
su amigo Max Brod lo editara y publicara tras su muerte,
pese a sus solicitudes expresas de que el manuscrito fuera
quemado junto con el resto de sus escritos inéditos. Ahora
bien, siguiendo el hilo de este ejemplo, bien podría uno dar
un paso atrás, dejar momentáneamente de lado el asunto
de las traducciones, y preguntarse por la identidad según el
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

“ser ahí” entre el manuscrito original y sus diversas copias,
ediciones y reimpresiones. Es decir, podría uno preguntarse:
¿La mano del editor no altera el original en su “ser ahí”?
¿Y qué hay de las diversas copias en el mismo idioma?
¿Todas comparten el mismo “ser ahí”? La respuesta a
estas interrogantes es muy sencilla, a condición de que nos
remitamos a criterios congruentes con nuestros supuestos.
Como los entes textuales son realidades culturales, entonces
el criterio para diferenciar un ente textual de otro no es
espacial ni material, de modo que habremos de dirigir la
mirada a la existencia del texto en cuanto tal: la identidad
entre textos solamente se da cuando ambos contienen el
mismo ordenamiento y cantidad de caracteres y signos de
puntuación en la misma lengua, todo ello en el entendido
de que los entes textuales por sí mismos no se reducen a
sus unidades lingüísticas mínimas de sentido. Así, si algún
editor cambiara el texto del manuscrito original del ente
textual, entonces en un estricto sentido la versión editorial
y el manuscrito original serían dos entes con dos distintos
“ser ahí” cada uno, pues sus textos ahora no serían
idénticos. Lo mismo para las nuevas ediciones, siempre
que se haya introducido alguna modificación al texto. Sin
embargo, para el caso de las copias y reimpresiones en el
mismo idioma, cualesquiera de ellas son el mismo texto
con el mismo “ser ahí”. Pero si esto es así, es decir, si
todas las copias, reimpresiones y ediciones de un mismo
ente textual son lógica y ontológicamente idénticos en
su “ser ahí”, entonces ¿la no existencia de una edición o
reimpresión equivaldría a la inexistencia de otras? Una
respuesta afirmativa sería inusitada, pues si suponemos que
todas estas presentaciones del mismo texto en cuestión son
idénticas en su “ser ahí”, entonces si una dejase de existir,
de ahí no se seguiría que otras ya no existan. Tan sólo puede
inferirse que sería equivalente si dejara de existir una u
otra, pues todas en este caso son idénticas. En cambio, en el
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

caso de las traducciones, si la existencia del texto final fuera
idéntica a la del texto original, entonces la no existencia del
texto final sería equivalente a la no existencia del original,
lo cual es absurdo.
Por su parte, la no identidad según el “ser así” se
confirma por la frecuente —casi podría afirmarse universal—
constatación empírica, realizada tanto por traductores como
por lectores de a pie, de que leer un texto original y leer
alguna traducción suya nunca son la misma experiencia
interpretativa, así como las traducciones de un mismo texto
no son idénticas entre sí, aunque todas ellas hayan sido
creadas con base en el mismo original. A lo mucho, suele
admitirse que parece haber una vaga semejanza entre los
textos, aunque habría que preguntarse si esta apariencia de
semejanza no estará condicionada por el hecho de haber
leído previamente el original (o la traducción, según sea
el caso). Tras leer ambos textos, algún lector quizá podrá
tener la noción de que, en términos generales, ambos
dicen «exactamente lo mismo». Pero esa experiencia
interpretativa estaría condicionada por la lectura previa del
texto, ya sea el original o el final. La comparación entre
el “ser así” de los textos y sus traducciones nos dirige
entonces a un atolladero epistémico: no nos es posible
saber si el “ser así” de alguno de estos textos es idéntico a
su contraparte, a menos que hayamos leído a ambos; pero
al hacerlo, entonces el juicio sobre su identidad según el
“ser así” ya estará inevitablemente condicionado por la
experiencia interpretativa de haber leído uno antes del otro.
A todo esto, repárese en que el “ser así” de cualquier
ente textual no sólo está definido en términos de lo que dice
(su sentido o contenido semántico), sino también en función
de cómo lo dice (su forma y estilo). En el caso de todo
texto traducido, ambos factores estarán delimitados no sólo
por las características propias de la lengua de origen, sino
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

además por las complejas y heteróclitas relaciones entre tal
lengua y la de recepción. En última instancia, cabe recordar
la observación de Walter Benjamin sobre la imposibilidad
de que la teoría de la traducción sea una teoría de la copia,
pues «la traducción sería imposible si la semejanza con el
original fuese la aspiración de su más íntima esencia».29 El
original pervive y se renueva a través de las generaciones
gracias a sus traducciones, pero su esencia primigenia (es
decir, su “ser así” propio), se extravía inexorablemente con
cada nueva traducción. Pero esto no es motivo de lamento,
pues nuestra nostalgia, siempre vaporosa pero no menos
potente en su anhelo por aquel Paraíso perdido llamado «el
original puro», no tiene por qué obnubilar nuestra mirada
ni sumirnos en lo sucesivo en el remordimiento de nuestra
Caída. Acaso quien traduce no hace más que intentar
redimir a la Humanidad tras el castigo divino de nuestro
arrogante Babel.
El afán de equivalencia ya ha sido ampliamente
superado por los traductores contemporáneos, en el
entendido de que tal superación no constituye por sí misma
una rendición. La ontología aquí pergeñada asume la verdad
de este paradigma, y defiende entonces la no identidad
respecto del original como relación propia de la estructura
ontológica tanto del “ser ahí” como del “ser así” del texto
final.
2)

Dependencia ontológica. La dependencia ontológica
entre el texto final y el texto original es distinta según
el “ser ahí” y el “ser así” de cada uno. Tal relación de
dependencia se desdobla como sigue:

29
Walter Benjamin, «La tarea del traductor», en Teorías de la traducción:
Antología de textos, ed. Dámaso López García, trad. Hans Christian Hagedorn
(Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1996), 338.
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�Prolegómenos a una ontología del
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i.

Necesidad existencial pretérita. El “ser ahí”
del texto final () no puede existir en un determinado momento () a menos que el “ser
ahí” del texto original () haya existido en algún momento previo ():30

Es decir, el texto final brota del original, sin ser
una mera extensión del mismo. El original simplemente
debió haber existido en algún punto temporal anterior al
surgimiento del “ser ahí” del final. En términos prácticos,
tal original (o algún facsímil del mismo), necesariamente
debió haber existido durante el plazo de tiempo que duró
la elaboración de su traducción. Una vez creado el texto
final, la dependencia ontológica temporal de su existencia
según el “ser ahí” del original necesariamente sólo se dirige
al pasado de éste, nunca a su presente. La dependencia del
final respecto del “ser ahí” del original en el presente es más
bien nula. Bajo el riesgo de valerse aquí de una metáfora
indebida, podría decirse que, una vez gestado y llevado al
mundo en cuanto que ente efectivamente existente en la
realidad, al “ser ahí” del texto traducido le es indiferente
el “ser ahí” del texto original: en lo tocante a su existencia
real, no le importa ahora si el original existe, o si en algún
punto en el futuro seguirá existiendo. A manera de ejemplo,
tal relación de dependencia ontológica existencial entre el
“ser ahí” del texto final y el del original es equiparable a la
relación de dependencia ontológica entre la existencia real
de un hijo respecto de la existencia real de sus progenitores.
El hijo no puede existir sin la existencia previa de ambos
progenitores, pero es evidente que, una vez nacido, la
existencia del hijo no será negada necesariamente por la
muerte de ambos.
30
Vid. Fabrice Correia, «Ontological Dependence», Philosophy Compass
3, no. 5 (2008): 1016, doi:10.1111/j.1747-9991.2008.00170.x.
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texto traducido

Para demostrar por qué ésta es una relación de
dependencia ontológica adecuada para dar con la estructura
ontológica del texto traducido, considérese lo siguiente.
Habiendo establecido que el texto original y el final no son
idénticos ni en la esencia ni en la existencia, en un primer
momento podría intentar definirse su relación en términos
de implicación lógica. Fácilmente podrá descartarse que
la relación consista en una implicación lógica simple,
según la cual el texto original fuera condición suficiente
para el texto final; pues la ingente cantidad de textos
que existen, han existido y de seguro existirán sin nunca
haber sido vertidos a ni una sola traducción basta como
contraejemplo. De modo que la relación lógica tendría
que formularse de manera distinta. Podría invertirse lo
anterior y postular que texto original (), en cuanto que ente
real, es condición necesaria, mas no suficiente, tanto del
“ser ahí” como del “ser así” de la texto final (). Es decir,
. Sin embargo, por extraño que parezca, la inferencia de
la inversión lógica entre el antecedente y el consecuente
en esta relación de implicación no es necesariamente el
caso. Aunque nos veamos tentados a emplear la regla
válida de transposición para inferir que la existencia real
del texto final es condición suficiente, mas no necesaria,
tanto del “ser ahí” como del “ser así” del texto original (),
nada impide que, por algún azar, el texto final sea el único
ente relacional que quede vinculado a lo que alguna vez
fue íntegramente el texto original. A manera de ejemplo,
puede imaginarse un desarrollo alternativo de los sucesos
de la historia en el que todas y cada una de las copias
íntegras de la Metafísica de Aristóteles escritas en el
original griego antiguo se hayan perdido por completo,
y que las únicas copias traducidas a partir de las cuales
hubiésemos podido penetrar en las profundidades de uno
de los pilares del pensamiento filosófico del Estagirita,
hayan sido las del siríaco.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

Con esto último se evidencia que la relación entre el
texto original y el final es asimétrica, lo cual concuerda con
el hecho de que, en un sentido estrictamente ontológico,
el texto original es totalmente indiferente a la posibilidad
de llegar a ser traducido. En términos aristotélicos, la
disposición (δύναμις) de ser traducido a alguna lengua de
recepción no es un accidente que se predique de la esencia
de la substancia primera individual que es el texto original.
En términos modales, ser traducido es una mera posibilidad
cuya realización efectiva no afecta en absoluto ni su
permanencia existencial ni su unidad esencial. Pero estos
razonamientos atañen a las relaciones lógicas y ontológicas
del texto original con el final, la cual sobrepasa el alcance
aquí propuesto.
Por último, adviértase también que, establecida esta
asimetría relacional, podría alternativamente plantearse
que la dependencia ontológica del “ser ahí” del texto final
respecto del original es una de superveniencia. Pero como
toda superveniencia comporta una distinción entre un nivel
superior que emerge de las propiedades fundacionales de
uno inferior, entonces tal planteamiento es improcedente,
pues ¿en qué sentido una traducción sería “más” o “menos”
texto que el texto original? ¿Qué nivel ontológico superior
o inferior supuestamente ocuparía el texto traducido?
ii. Ensamblaje individual emergente. El “ser
así” del texto final () es el resultado individual, histórico y contingente de un proceso
de ensamblaje, de tal manera que la individuación esencial de () emerge del “ser así”
del texto original (), sin reducirse aquél a
éste.31
31
Vid. Manuel DeLanda, Assemblage Theory (Edimburgo: Edinburgh
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

La relación entre el “ser así” del texto final y el del
original no es entonces de identidad, ni de recomposición
de las partes del original en el final, ni de creación de algo
completamente distinto aislado de todo lo demás, sino que
sería más bien análoga a la de los arreglos y variaciones
que pueden componerse a partir de una pieza musical
previa. Esta última metáfora es útil a su vez porque admite
la posibilidad de que sea el autor mismo del texto original
quien lleve a cabo la traducción al texto final, de la misma
manera en que un compositor puede retomar algún tema de
su obra previa y componer una nueva pieza que dependa
de tales componentes según su esencia. Siguiendo tal
metáfora, también pueden incluirse aquellas ejecuciones de
una misma pieza musical, sólo que mediante un instrumento
distinto del pretendido originalmente por el compositor.
Debido a los ajustes de tonalidad musical necesarios para
adecuar una pieza a las exigencias de semejante nueva
interpretación, y a las notables diferencias entre las acústicas
de instrumentos disímiles, los arreglos de una pieza a un
nuevo instrumento cuentan también como traducciones, en
el sentido amplio del término, pese a que ambas partituras
de la pieza indiquen las mismas notas, en el mismo orden,
bajo el mismo tempo y compás.
Ahora bien, en vista del marco teórico de esta
investigación, parecerá poco coherente incluir de pronto
un concepto propio de DeLanda, asociado a la tradición
contemporánea del realismo especulativo, pero con ciertas
influencias y giros deleuzianos. Hay, no obstante, un
motivo bastante convincente para ello. Mientras que, en
su relación de dependencia ontológica existencial respecto
del original, el “ser ahí” del texto traducido estaba sujeto
a un desmenuzamiento modal en términos de necesidad
existencial pretérita, se descubrió que su vínculo indisoluble
University Press, 2016), 137-165.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

según el “ser así” exige planteamientos distintos. La esencia
del texto traducido, aunque no idéntica al “ser así” del
original, depende no obstante de éste. Sin su relación con
la esencia del texto original, la traducción carece de toda
significación en cuanto que traducción. De lo contrario,
en caso de perderse o de no tener noticia del original, el
texto final correría el riesgo de ser admitido ahora o en la
posteridad como el original mismo. El peligro estribaría
allí en la toma del “ser así” de la traducción por el del
original olvidado o desconocido. Desde luego, tal peligro
podría achacarse epistémicamente a una equivocación en
la creencia, debido a la mera ignorancia de la existencia del
original, o incluso a la confusión entre éste y el final. Sin
embargo, si por cualquier causa o motivo, una traducción
fuera tomada universalmente como un original, entonces, en
virtud de la falta de reconocimiento de la condición de su
“ser así” como ensamblaje individual emergente a partir del
“ser así” del original, su “ser así” en cuanto que traducción
cambiaría inmediatamente, es decir, dejaría de ser lo que es
según su esencia individual, y sería efectivamente otro ente,
modificando así su estatus ontológico. Con esto en mente, la
consideración de la relación del “ser así” del texto final como
algo que emerge como ensamblaje nuevo del “ser así” del
texto original, logra salvar al mismo tiempo tanto su relación
de no identidad como su relación de dependencia ontológica.
Para finalizar, adviértase que la asimetría relacional
entre el texto final y el original es también coextensiva
según el “ser así” de cada cual. Aunque ontológicamente
dependiente del original según el “ser así”, una vez que
emerge individualmente, el “ser así” del final es a su vez
independiente por sí mismo del “ser así” del original. Esto
debido a su relación de no identidad según el “ser así”. Con
ello se entiende perfectamente por qué la esencia de una
traducción, si bien dependiente de la de su original, puede
ser juzgada axiológicamente como poseedora de valor,
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

mérito o genialidad propios, distinguiéndose por sí misma
del original o de otras traducciones alternativas. Así por
ejemplo, considérese el elogio que S. Freud, bien versado
en castellano, le dirigió personalmente a Luis LópezBallesteros y de Torres por la elegante traducción de sus
obras a nuestra lengua.32
Con esto último se llega a que en la asimetría
relacional de la traducción respecto de su original hay,
pues, un paralelismo entre este engarce de relaciones de no
identidad y de dependencia ontológica, tanto según su “ser
ahí” como según su “ser así”.
Conclusiones
A partir de los argumentos aquí expuestos en torno a la
noción del texto traducido como ente relacional, se concluye
lo siguiente:
1)

La traducibilidad es una relación de posibilidad que
no constituye la esencia de un texto.

No todo ente textual es, ex hypothesi, traducible, pues
ser traducido siempre es una posibilidad, mas tal posibilidad
no concierne a su identidad, ni esencial ni existencial. De
modo que sí puede haber entes textuales inteligibles pero
intraducibles.
2)

Pese a ser un ente textual al igual que cualquier otro
texto escrito en alguna lengua de origen, la traducción no puede definirse ontológicamente de la misma
manera que un texto escrito cualquiera.

32
Sigmund Freud, «Carta al señor Luis López-Ballesteros y de Torres
(1923)» en Obras completas, vol. XIX, 2° ed., trad. José L. Etcheverry (Buenos
Aires: Amorrortu, 1992), 291.
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�Prolegómenos a una ontología del
texto traducido

En términos lógicos, una traducción y su original son
formalmente indiscernibles en cuanto que entes textuales:
meras ordenaciones particulares de caracteres lingüísticos.
Epistémicamente, un texto escrito cualquiera sólo se
convierte en texto original una vez que entra en relación
ontológica con alguna traducción suya. Mientras que el
texto traducido está configurado ontológicamente por su
relación con el original, el original, si bien es un componente
de tal relación, es indiferente respecto de su contraparte
en cuanto a la esencia y la existencia. De esto se deduce
que es epistémicamente posible que una traducción sea
traducción (respecto de algún original) y simultáneamente
original (respecto de alguna nueva traducción que la tomara
a ésta como base). Ontológicamente, empero, lo que define
a una traducción en términos universales y necesarios,
es únicamente su relación constitutiva con el original.
Relación que, como se estableció, es asimétrica según la
esencia y la existencia.
3)

4)

Ninguna traducción es ontológicamente idéntica a
cualquier otra, ni entre distintas lenguas ni dentro
de la misma, pese a que todas las traducciones del
mismo texto deben su esencia y su existencia a su
vinculación constitutiva con el texto original.
Ninguna traducción de un texto realizada a partir de
cualquier otra traducción previa del texto original,
es por sí misma una traducción del texto original,
independientemente de la fidelidad semánticoestilística y de las afinidades lingüísticas entre la
lengua de recepción de la traducción que se haya
tomado como base y la lengua de origen del texto
original.

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texto traducido

Dado que ninguna traducción es idéntica al original,
por transitividad, ninguna traducción de una traducción
previa es idéntica al original.
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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              <text>Aitías Revista de estudios filosóficos, 2024, Vol 4, No 8, Julio-Diciembre</text>
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              <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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