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                  <text>Nuevo León 1810-1910
La construcción de una nación y la defensa de la soberanía

��1010

Entorno

Biccmtwiurio de la /ndepende11cia
Cemenurio de la Revolución
Con argulln w11wl'. ilario Jeste1emo. ·
México

,,

Indice

Pág.
2

Presentación
Myrella Solís Pérez
Universidad Autónoma
de Nuevo León
Dr. Jesús Ancer Rodrlguez
Rector

lng. Rogelio Guillermo Garza Rivera
Secretarlo General
Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Lle. Rogello Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura
MC Alejandro Galván Ramirez
Director de Estudios del
Nivel Meido Superior

1810-1910: la construcción de una nación y la defensa
de la soberanía

3

José Antonio Olvera Sandoval
Isidro Vizcaya Canales: la Independencia, la guerra
viva y el desarrollo del noreste
César Morado Macias
Independencia en Nuevo León: sangre y fuego en 1813
Armando Hugo Ortiz Guerrero

Biól. Myrella Solls Pérez MEC
Directora

La aventura insurgente de Bernardo Gutiérrez de Lara
Benjamín Galindo
Un joven liberal del siglo XIX; Juan C. Ooriay su circunstancia
histórica
Andrés Mendoza
El mito nacionalista: Monterrey en la Revolución
Miguel Ángel González Quiroga

5
11
16

22
29

Revista de la Preparatoria 16, UAN L
Afio 11, Num. 32 Septiembre 2010
Biól. Myrella Solls Pérez
Directora
Ernesto Castillo
Editor
Aracell Guadalupe Alvarez Carva¡al
Luis E. Gómez
Corrección de estilo
Jorge Adrián Villarreal
Diseño y Formato
.

dl'

10/11
B1ce111i:11ariu de /u l11d,pc·mle11, ÍtL
C nrt nario de la R ,, tllu ió11
Con, r¡pd/11 1111ÍlW'.\'itc1riv k1teJ&lt;'mo1
\lbico

Mujeres y vida cotidiana en Nuevo León durante la Revolución
María Zebadúa Serra

36

Sueño imperial, pesadilla revolucionaria: Asia en el
Bicentenario
Francisco Javier Haro Navejas

42

Referencias de autores

51

Portada: "A pleno sol", acrí lico y
óleo sobre tela, 15 0 m X 2.00 m.

Cootr.qx:,nada: "Plenilw1io". aaílico y
óleo sobre tela 1.50 m :!.00 m.

Obras de Sergio Villarreal (fotografia de la obra de Yillarreal: ésar F. Gaytán).

-

�2010

Entamo

Bicenrenario de la Independencia.
Centenario de la Revo/11ció11
Con orgullo universitario fe rejemo
México

Presentación
Nuestra universidad
el e pacio ociocuJtural idóneo para
reflexionar sobre do movimientos que contribuyeron a que
hoy tengamos una sociedad más ju ta qu garantizaron una
educación para todos: la Independencia y Revolución mexicanas.

Ge ta ' hi tórícas que dieron libertad a nuestros antepasado
y nos pr por ionaron una Carta Magna que da sustento a
nuestro Estado de derecho; acontecimientos sobre las cuale
habrá que eguir inve tigando, para tener una visión cada vez
más objetiva de ambos procesos.
En ese sentido, nuestra Univer idad Autónoma de Nuevo
León se ha sumado para conmemorar tan relevantes fechas
y de manera específica la Preparatoria 16 también se une a
e o n bles propó ito .
La Preparatoria 16 no ha sido ajena a los festejos históricos
relevante , por ejemplo, y dentro de la administración
del ingeniero Jaime César Vallejo Salinas, editamos el libro
Monterrey, voces del viento, dentro de lo festejos de Monterrey
400, en el cual participaron distinguidos historiadores y e
refrendó la vocación humanística que ha distinguido a nuestra
escuela; del mismo modo, se organizó un ciclo de conferencias
histórico-regionales para nuestros alumnos.
l loy, y en el 36 aniversario de nuestra escuela queremos
eguir con la mi ma iniciativa, y para ello hemos convocado
a un onjunto de e pecialistas que han reflexionado obre el
tema de la Independencia y la Revolución, cuyas contribuciones,
estamos seguros, enriquecerán nuestro panorama histórico y
la memoria regional.
Por lo tanto, quiero agradecer la valiosa colaboración de
los historiadores que hicieron posible esta edición especial
de Entorno Universitario: Miguel Ángel González Quiroga
Armando Hugo Ortiz Guerrero, Cé ar Morado Macías
Benjamín Galindo, María Z badúa, Francisco Javier Haro
aveja , André Mendoza y Jo é Antonio Olvera
andoval (qui n coordinó e to trabajos); mi mo qu ,
ademá de unirles aspecto hwnanfstico , han estado vinculados
a nuestra Má ima Casa de studios, como alumnos ,
docentes o investigadores.

N

,ca

a.

También queremos hacer un reconocimiento a la trayectoria
de ustede en u campo profesional pue abemo de us
conferencia y aportacion en el extranjero, en el paí y en
nue tra localidad· felicidades por sus diversas publicaciones;
gracias por haber dedicado parte de su valioso tiempo a escribir
un artículo para nuestra revista. Enhorabuena.
Myrella Solís Pérez
Directora

�2010
81cen1ennrio de la independencia
Ce111enario de la Revolución
Con orgullo universitaria f estej emos
México

EntEII

1810-1910: la construcción de una nación y
la defensa de la soberanía
José Antonio Olvera Sandoval

duras decisione . Además como fenómeno ocial tien
que analizarse desde varias perspectivas, iendo los
studios regionales y la microhistoria elem ntos
fundamentales para entender los proceso globale y
de largo alcance, por lo qu lo iete artículo que integran
esta edición especial de Entorno Universitario seguramente
contribuirán a dimensionar la relevancia que tuvo
Monterrey y su e pacio geográfico de influencia
durante las gestas históricas que hoy estamos
conmemorando.
Plaza Hidalgo.

A punto de cumplir dos iglo de la hazaña histórica
del Grilo de Dolore , ímbolo de nuestra identidad y
baluarte de la memoria colectiva y a poco meses para
Uegar al primer centenario de la proclama revolucionaria
del 20 de oviembre, es pertinente reflexionar sobre
la relevancia de dichos acontecimientos y, sobre todo,
reconocer el pap I que jugó la ociedad norteña de
aquel ti mpo, n cuanto portadora de ideas, intereses e
in tituciones; la contribución y I papel decisivo que e
tuvo en algunos proc sos del cambio social y político, así
como ontrarrestar cualquier planteamiento que desd ñc
la parti ipación de Monterrey ue o León y el nor te
en el inicio. d sarrollo y consolidación de la
1ndependencia y la R voluci n.

Uno de los pilares de la investigación histórica
sobre la Independencia y el iglo XIX lo fue el maestro
Isidro Vizcaya anales (1917-2005), de quien César
Morado Macias hace un recuento historiográfico de u
obra, de tacando lo trabajos que resultaron detonantes
para la investigación regional, como En los albores de
la Independencia. Las Provincias Internas de Oriente
durante la insurrección de don Migu el Hidalgo y
Cosliila . . ., texto clave para comprender la participación
de Nu vo León y l nore te en la en rucijada de
la revuelta popular iniciada por el cura Hidalgo. Don
Isidro Vizcaya nos deja como legado, ademá. d una
asta obra, su ejemplo d entrega y constancia en la
inve tigación documental.

A la cuestión de qué tanta resonancia tuvo el estallido
d L8 I O en nue tra región, Armando Hugo Ortiz ilustra
i algo caracteriza a la sociedad mexicana, desde J81 O a detalle, basado n un texto d I ben mérito Jo Eleuhasta 1940, es la def n a de la soberanía nacional, la terio González, la angrienta batalla del 3 de julio de
bú qu da de un sistema político que propi ie el 1813 en que José de Herrera, aliado de Bernardo Gutiérrecimiento económico y social la inlegración de las rez de Lara -que promo ía la causa en la pro incia
di ersas regiones n torno a un proyecto de nación y, del ucvo Santand r, hoy Tamaulipa , y Te as- ataca
como con ecuencia, la unificación de la diversidad Monterrey y varios puntos aledaiios, siendo finalmente
ocial mediante la concordia y el reconocimiento de repelido por las fuerzas realistas, sucintándo e, egún
sus derechos fundamentale . 1 movimiento de el autor, una guerra civil ti na de excesos de crueldad, exindependencia, la guerra con Estados Unidos, la lucha perimentados por primera vez en Monterrey. Además de
entre liberales y con ervadore , la intervención los detalles militares, Ortiz recrea el contexto en el que
fran e a, la dictadura porfirista, la revolución de 191 Oy las élites locales se hacen proclives al llamado del cura
sus diver a etapas hasta lograr su in titucionalización, Hidalgo y posterionn nte
alinean de lado del régimen
on los momento delerrninantes en que se d fine virreinal.
preci amente el rumbo del Estado-Nación y e ientan
las base para el desarrollo del país.
La ruta de la derrota insurgente es abordada por
El periodo l 10-191 Oha ido un tramo histórico ba tante
largo, lleno de dilemas. contradicciones, regresiones y

"'CI

i'

Benjamín Galindo al referir e a la aventura insurgente
de Bernardo Gutiérrez de Lara. · ste colabora con c.:a
Hidalgo y Allende, quienes 1 16 de marzo de 1811 lo

�20 / (J

Entmm
nombran ministro pi nipoten iario ante los Estados Unidos,
otorgándole el cargo de teniente coronel t ni nd
además de la misión diplomática, el encargo de ublevar
a lo puebl
norteño del nore te contra el régimen
e pañol. Gal indo destaca que despu ' s de la capturad
lo jefes insurgentes, Gutiérr z de Lara di curre en un
mar de penalidad y lru tracion políticas, principalmente
por no obtener el apoyo y el reconocimiento d l gobierno
norteam ricano.
Andres Mendaz.a., por u parte, aborda una etapa trascendental
de e le larg centenario: la guerra entre liberales y
con ervadore y el imperio de Maximiliano destacando
la figura de un jov n políti o linaren e que a pesar de
u mo edad participó activamente en las contienda
decisi as que dieron el triunfo a los liberal
y
permitieron la re tauraci n de la República: Juan
Doria, quien muere a los O año d edad con un futuro
político más qu promet dor, dejando un I gad
de patrioti rno y convicción liberal, su participación,
corno la de muchos otros nu ol oneses, debe alorars
y dár ele u justo r c n cimiento.
Migu I González Quiroga, a partir de lo ucedid en
onterrey durante 191 O y 1920 hace un llamado de
atención a las interpretacion
monolítica que
pretenden imponer sus categorías por encima d la
realidad hi tórico- o ial. u trabaj demue tra
m
el mito nacionali ta fue relati o en el Mont rre
revolucionario, espacio con una fu rte intercan 10n
onom1ca con tad Unid , ituación que dificilmente
diluiría con la Revolución, tuvieron má peso los
ínculo económicos y las n cesidades mal riale qu
la cu stión ideológica, p r I qu e uestionable afirmar
que el nacionali mo se apoderó del pueblo me ·icano
durante la contienda de 191 O, como lo u tentan alguno
hi toriadores.
La historia d la Revolución n
ºbió con sangre
y fuego de hombre enardecido por la injusticia y la
e plotación, también las muj re contribuyeron n 1
rumbo de los acontecimiento , logrando emancipar
gradualmente su papel como protagonistas sociales. El
análisis de la vida cotidiana d
u vo León le permite
a la hi toriadora María Z badúa destacar los diferentes
role de empeñados por las mujeres y la s rie de
obstáculos legales, social y culturale que tuvieron
•
qu afrontar debido a la desigualdad de género. Aparte
de la inseguridad y el miedo, las mujer s tuvieron que
proveer a sus familias en los mementos en que lo marido
a. estaban en pie de guerra además de que muchas de

Bicentenario de la Independencia
Centenario de la R111•0/11ción

Con org11/lo unil'er iranofesrejemos
,\léxico

el la atendieron enfenno y herido tanto en u ca a
como en los campo de batalla. Los diverso
t stimonio · onjuntado por Zebadúa, de mujere d
diver os estrato ociale , conllevan a e tablecer que
la lucha armada tran formó la ida cotidiana familiar,
donde la condición d g 'nero adquirió c nnotaciones
p lítica , ciale y c nómicas.
i ant lo n rt ameri an
hubo trato heterogéneo,
egún las regiones y lo grupos sociales, ante otras
nacionalidad
no u dió l mi mo, ya que,
gún
Fran i co Har
av ja , el raci mo en éxic fue de
lenta incubación, deri ado, entre otros factores de la
política int rnacional di ñada d sde la tapa
independiente ha ta lo gobierno revolucionario . La
sociedad me icana, y particularment us gobernantes,
tu ieron po a laridad para in ertar e favorablem nt
en el i tema económico internacional , i ndo uno de
u puntos má críti o la r lacione po o acertada
on lo paí e a iátic , ante quiene e dieron lrato
enofóbicos en tiempos de la R volución obre todo
con I migrante chin .
t trabajo vien a mostrar
la gran paradoja que todavía no resuel e el paí en
momentos en que la globalización mpieza a mostrar
u ''bondade " y erdade intere e .
gradecemo la invitación de la directora de la
Pr paratoria 16, Biól. Myr lla Solí Pérez, por
confiarno la coordinación de e te número e pe ial, al
maestro Ernesto a tillo Ramírez por su dedicación y
m ro para sacar ad lante la dición d I dossier y a
tod
lo hi t riad re que amable y p rtunament
respondieron a la convocatoria de colaborar en Enlomo
Universitario una publicación qu ha madurado y qu
ya forma parte de la divulgación humaní tica de nuestra
universidad.

�](} / ()

Entorno

8iceme11urío de la l1Jdepe11dencia
Centenario de In Rew1/11rirí11
C. ·on Of1!:ul/o u11iwrs11ario fes1ejemos
México

Isidro VIZcaya Canales: la Independencia,
la guerra viva y el desarrollo del noreste 1
César Morado Macias

R ci ntemente la om1 10n de Festejos del En e te 2010 s cumplieron 57 año de qu apareció
Bicentenario de la Independencia y el Centenario publicado por primera vez un te to de la autoría del
de la Revolución en ue o León reeditó la obra ingeniero V12caya e trata de un folleto de 43 cuartillas,
1 10-1910 un siglo de Monterrey, desde el grito de titulado Agricultura en uevo León 2 dado a la
Dolore ha ta el Pian de San luis, del de tacado e tampa por la lmpre ora del orle.
hi toriador regiomontano don I idro Vizcaya
Canales. La aparición de este volumen con tituye La hí toria per onal de don I idro, nacido en Laredo
un homenaje a la trayectoria d un historiador local Texas, el 12 de dici mbr de 1917 arranca de de
qu trabajó arduament en los archivos y biblioteca , el su lo, desde la ti rra cuando publicó obr la
con I propó ito d fundamentar us inve tigacione agricultura de u vo León en 19 53, justo el mi mo
en fuentes de prim ra mano y ofrecer datos originales año n que apareció publicada en pañol la obra
obre cuestiones histórica poco escudriñada . de Femando Braudel, El Mediterráneo y el mundo
E te merecido reconocimiento nos remite al que le del Mediterráneo en la época de Felipe Segundo,3
rindió la Asociación de Hi toriadores Profesionales obra magistral de la hi toriografia del iglo XX, por
del ore te de Mé ico, en 2003, cuando todavía el
u propuesta de integrar el hombr al territorio, o más
ingeniero Vizcaya s encontraba entre nosotros.
bien, el territorio al hombre, ademá de plantear el
problema de la corta y la larga duración. En 1959,
na mañana de 2003 en un desayuno con los el~ enológico de Mont rrey publica una Hi torio de
organizadore d I citado homenaj , José Antonio Europa moderna,~ producto de la pluma de Isidro
Olvera andoval planteaba a don Isidro la invitación Vizcaya, el cual rá u ado orno libro de te to
para que n s acompañara n dicho vento explicando para aria gen racione d
tudiante .
que e trataba de un homenaje a u trayectoria. La
re pue ta inmediata de Vizcaya fue "¿por qué? y
n 1968 aparece la obra / nvasión de los indios
¿para qué?".
bárbaros en el noreste de México, 1 40-1 41 5
publicada por e t mi mo in tituto, en el número
trav ·s de esto apuntes int ntar ' dar respue ta 7 de la importante colección llamada Historia
a e ta lacónica pregunta que no hizo don I idro de gra íadarnent d aparecida. E la obra rá la
aquella mañana, fiel a u e t.ílo irónico. I idro Vizcaya primera parte d lo qu lu go con tituirá un texto ya
fue un hombre que cr ió en la frontera, con un clá ico: Tierra de guerra viva. 6 n opinión nue tra,
enonne apeg a la ti rra, n ' lo por ser ingeni ro se trata de la obra má atracti a d I ídro Vizcaya
agrónomo, sino porque u infancia transcurrió en o por lo meno la que a la hora del aldo histórico
Lampazos, punto fronterizo que intetiza en buena llama más la atención.
parte la dinámica de la hi toria noresten e· dicha
población fue primero una mí ión luego un presidio, Resulta muy innovador e te .interé de don l idro
una villa e pañola, un e ntro minero, un enclave por el a unto de la guerra viva. un conflicto qu
revolucionario un territorio cercenado por e capa a la dinámica de la guerra modem que
Anáhuac, que hoy e puent internacional para el racionalizan el u o d la iolencia en aras de la defen a
libre comercio entre Mé ico y
tados nido . de un Estado nacional; e ta guerra en general han
Todos esto acontecimiento eguramente marcaron
ido abordadas por hi toriadore locale y nacionale , -a
u ida y u forma d ent nder cómo es que lo
in embargo, el problema del indio no e abordaba
hombre construyen la hí toria de de la frontera.
de manera si temática, al meno ha ta lo año
en
esenta, en la bi toriografia me icana.

�20/()

EntllCIID

Bicentenario di! la ludepe11dencit1
CentenuriQ de la Re&gt;'olución
Con orgullo 1111iversirario fés1e1emos
Mb ico

El auge industrial.

De ahí el mérito de Isidro Vizcaya en enfocar e ta
guerra de bárbaro contra civilizado , una guerra
que no e cifte e trictamente por la consecución de
objeti o políticos o miJitare tan estudiado por
Clau ewitz el célebr e tratega militar, sino, má
bi n una guerra como xpresión pura de la violencia·
una gu rra que e sustenta n la defensa deJ territorio,
qu busca la aniquilación absoluta del enemigo
una guerra de civiJización para usar lo términos
de la ociología histórica de Norbert Elias. 7 En ella
Vizcaya nos introduce ra treando la huella d los
mjlitares norestenses n la búsqueda de la negociación,
deJ enfrentamiento y de la extinción de los indios
bárbaros. Ésta parece ser la única guerra que
auténticamente libran lo habitantes del nore te,
la demás
rán guerras política , conflicto
ide lógicos, pero la única guerra a muerte es esta
guerra viva que nos narra Isidro Vizcaya, quien fue
el primero en el norte d México en documentarla
amplia y profusamente.
Exi ten otras 21 obras de su autoría, tres de ellas
publicadas durante los ano se enta, la primera
titulada El Periódico Oficial del Gobierno de
Nuevo León en el Siglo XIX, 8 publicada en el
ca Anuario Humanitas de la Universidad de Nuevo
a. León, en 1968· la egunda es el artículo Composición
étnica de la población de Nuevo León a La

=

consumación de la independencia, 9 publicado n
1969, en el citado Anuario y, finalmente, al filo
d la década Los orígenes de la industrialización
de Monterrey. Una historia económica y ocia/
de de la calda del egundo Imperio ha ·ta el fin
de la Revolución 1867-1920 10 también impre o
por el Tec de Monterrey. Se trata d un texto
que constituye la primer mirada al proce o
industrializador de la capital regiomontana, aca o
anticipada nada má por la magnífica pluma del
inve tigador francé Fr deric Mauro, que había
investigado en la ciudad durante los anos s enta,
que publicó us investigaciones en francé y que
ca i nadie cita cuando e plica el proce o
industrializador de Monterrey. Tanto Mauro 11
como Vizcaya compartieron n sus textos conclusiones
y líneas de investigación que habrían de seguir en
lo años ochenta otros investigadore encab zados
por Mario Cerutti.
La década de los setenta fue un momento prolífico para
nuestro homenajeado, pues aparecieron publicado sei
textos suyos, el primero de ellos titulado Montemoreios
en la primera mitad del siglo XIX,· 12 apareció
una segunda edición de su texto clá ico obre lo
orígenes de la indu trialización de Monterrey e
publicaron, también en Hu manitas, dos ensayo , el
primero titulado Factores adver, o para el desarrollo

�10/0
B1ccmenario de lo lndepende11c,a
Ce111t·nario di! la Re,·o/11nó11
Co11 orx11llo 1111/Ver.,itarm /este/emos
\léxica

de la Provincia Interna en lo último · a110 de
la dominación e paF10/a 13 y I e crito sobre Don
Ambro 'io de Llanos y Va/dé , 14 un intere ante
esbozo biográfico de este per onaje. Pero ante de
cerrar la década apareció uno de u te to más
emblemáticos: En lo albores de la independencia,

las Provincias Internas de Oriente durante la
in urrección de don Miguel Hidalgo y Co tilla,
1810-181 /, 15 editado por el Tec de Monterrey,
texto que ha dado motivo para rendir e te homenaje
a don I idro en el marco del natalicio de iguel
Hidal 0 0 y lo inicio de la Gu rra de lndep nd ncia.

Durant los años ochenta, la totalidad de las obras
de Isidro Vizcaya fu ron publicada por el Archivo
General del E tado de uevo León, e trató de

Entama
tr s publicacione , la prim ra fue el Diario de lo
ocurrido a La milicias del uevo Reyno de León
al mando de su comandante el capitán don Pedro
Herrera Leyva en su operacione contra los
insurgentes, 16 publicado durante 1985. Tres años
de pué apareció Monterrey bajo sitio, octubre 23
y 24 de 1913 un texto que formó parte de la serie
uad mos del Archivo, corr pondiéndole a Vt2caya
el número 23 de la citada colección. 17 Pero, sin
duda, la aparición de el archivo del insurgente José
Rafael de lriarte 18 constituye la más interesante, a mi
juicio, de esta tre obras debido a qu en djcha
publicación don Isidro transcribe, íntegramente,
importantísimos documentos r lativos al proceso
ind pendenti ta que no eran c n idos hasta entonces.
Durante lo año noventa pub) icaron cinco título de
Isidro V12caya, dos de ellos por el Archivo General
del Estado, uno por la A ademia de Inve tigación
Humanística y tr más por el Centro de Infi rmación del
Estado de hihuahua este último fue la Jnstrucción

reservada de don emesio Salcedo y Salcedo,
comandante general de la Provincia /nternas a
u suceso,: 19 De lo producido en e ta década
de tacan, por u método y aporte, do texto , el
prim ro de ello titulado Monterrey 1882, crónica
de un año memorable, en el que realiza una
minuciosa crónica d doc meses qu marcaron
un parteagua n la historia d Monterrey y d 1
noreste en u conjunto. 10

La otra obra e Un siglo de Monterre}~ desde el
grito de Dolores ha tael Plan deSm1 luis, 1810-1910,
publicada por la Academia de In estigación

Chiriccahua apache.jefe (Foto: !l1dio., apache.,. G )

Humanística y ganadora del primer lugar en la
categoría de Siglo XIX, en el concurso convocado
por la Comi ión de Hi toria del Patronato Monterrey
400. 21 Sobr sa obra, 1coordinador del concurso,
Manuel Ceballo Ramírez, t timonia que: "no
asaltaba la pregunta de quién podría er el que bajo
el eudónimo de Bmno Tbáñez había e rito tal
t xto, pues no cualquiera podría pre entar un texto
tan bien escrito, con tanto conocimiento del pasado
de la ciudad y con una fluidez sorprendente.
Cuando el notario público que daba fe del concur o
abrió lo obre de los ganadores, resultó que el
tal Bruno lbáñez era don Isidro Vizcaya Canales, -a
lo dictaminadore abíamo que no no habíamo
equivocado'' .22

.....

�20/U

Entorm

8ice11te11ario de la /11depe11dencia
Cemenario de lo Rem/ución
Con orgullo u11h'ersitario(~tejemo
,\1exico

En lo último año , a partir d I terc r milenio,
concretamente de 2001 la Academia de Investigación
Humaní tic a publicó Tierra de guerra viva:

En primer lugar, delin ó u interé por el nore te
como unidad histórica dejando de lado el 'nfasi
en la front ra política de Tamaulipa , uevo
León, Coahuila y Texa ; todavía no re olvemo en
la actualidad sí el noreste es una región, un sistema
de regione o sólo una tentativa pemicio a de lo
historiadores por fijar en el mapa un pedazo de
territorio pero la di cu ión y la argumentación en
tomo al nore t como unidad hi tórica, e de ir,
como la huella del hombre sobre 1 territorio e tá
presente en la obra de Vizcaya.

invasión de lo indio bárbaro al noreste de
México, 1821-1885, volumino o y bi n docum ntado
trabajo que reún , n 467 páginas, 1a historia de
e te azaro o y dramático conflicto por la posesión
del territorio.
En 2002,
rchivo G n ral de uevo León
real izó una terc ra dición del te to obre Orígenes
de la industrialización de Monterrey. En e ta
misma institución se en uentra en prensa I texto
que reúne la corre panden ia entre antiago Yidaurri y Santo B navide , un conjunto de cartas
que Vizcaya tran cribe, comenta y compila para
ilu tramos la participación de e tos polémicos
e in emprendido personaj ~3

Un egundo ra go de su obra e el ton de enfadado
y desmintificador, a vec irónico, en que Vizcaya
ve a los actores de la historia para despojarlos d
su aureola de emprendedores infalibles, con que
alguno aficionado a la historia han de crito a lo
fundador s de ont rr y y demás pobladore del
eptentrión.

De manera que e trata de 22 obra escrita a lo
largo d 40 año dedicado a la investigación.
t
olo h cho ju tificaría l homenaje que realizó la
A ociación de Hi toriadores Profe ionale del
oreste de Mé ico y otra in titucione afine a
un hombre que in er historiador profe ional,
tran itó de u prof 1 • n de ingeniero agrónomo a
lo dominio de Clío y no ólo e o , ino que
delineó algunos aspecto su tanti o de la di cu ión
actual en la e critura de la hi toria local.

Fábrica La Lt:ona (F 10: México. el rmi.1 del porvenir. uevo León: J92--1923).

Un tercer rasg de la bra izcayana e u fidelidad
y preocupación por el documento, por u fe p itivi ta
en mostrar a los hechos tal como son, e d cir, tal
como aparecen en lo documentos, el terreno de la
e peculación o d la intriga es e itado, eguramente por
la rigidez con que u ojo de ingeniero agrónomo
e cudriñan la realidad.

�]()JO
Bice11tenario de la /11depe11dencia.
Cenrenario de la Remlució11
Con o,xullo universitarw fes tejemo.1·
México

El problema con i t
n ubicar lo
elemento qu no tán pr s nte
en la obra d Viz aya: 1
pr bl ma de la larga duración,
d I tiempo lineal en la historia
de la insufici ncia de los
docum ntos escritos para
explicarn latotalidad de lo
real, au nte en u obra
y en la de mucho otro
hi toriadore
locale
p ro w1a pr gunta
peor e plantearnos
el a unto de cómo
vamo a uperar la
obra de don T idro,
i partimo de que en
la hi toria de lo que
e trata e ju tamente
de superar lo e crito
por lo predece ore a
cargo d lo uc ore
egún la dinámica qu
no e plica el filósofo e
historiador Paul Ri oeur. 24

Entorno
Lo estétiro o no del texto una ~ i ó n
e trictamente literaria, deben ser los
lit rato los preocupado por
e cribir te to bonitos y no los
historiadores quiene
e
mortifiquen por
cribir
texto agradable , que no
tienen una ola referencia
a pie de página y que se
ha n pasar como texto
de historia, aunqu ólo
sean un caso de buena
literatura.

Hayden Whit ha
Uevado e a postura
al ab urdo, diciendo
que historia y literatura
en tant e tructura d
discurso son lo ll1ml o. 25
o compartirnos sta
id a po moderna de la
hi toria y i bien e cierto
qu debe m jorar
la
redacción de los textos, no
reemo que u tilo ea un
Creo qu uno de los elemento
l m nto que obstaculice
que ha dificultado y retardado la
totalm nte u lectura. Tamp co
asimilación de la obra izcayana
el
Hegel, Heidegger y Paul Ricoeur
ai lamiento inl lectual con qu la ha
I idro Vi1..caya •
son acce ibles y, in embargo, u te tos
realizado la falta d interlocutore en Monterrey
on ab olutamente impre cindible para
para una bra tan va ta en tema y matices ha nu tra con epción del tiempo y d la hi toria. unca
propiciado l hecho d que no se di cuta u obra
erán leído masivamente y tamp co hace falta
y ni iqujera se lea, obre esto último hay quien s
us texto como lo de Isidro Vizcaya, habrán de
opinan que la historia que e cribe Vizcaya tan
er l ído por lo intere ado , quienes dimensionarán
llena de cita tan profu a n docum ntos de corr ctamente sus aportes y e deleitarán en la
archivo es una hi toria aburrida y que ahuyenta profu amente documentada cita exi tente a pie
a lo lectore .
de página.
Quiene hacen e ta crítica ignoran profundamente la
razón del aber hi tórico. La tarea del historiador e
fundamentalment metodológica y epi temológica
es decir lo que le preocupa e la con trucción de
preguntas pertinentes de inve tigación de probables
hipóte i , de método d comprobación y ólo al
final el hi toriador se encuentra ante la nece idad
de contar con un relato oherent , donde la lógica
dé cuenta de una sucesión causal de acontecirruento .

Don I idro Vizcaya e tuvo con no otro entre
191 7 y 2005 e decir, falleció do año de pué
de recibir el homenaje d la A ociación d
Historiadores del Noreste de México, quizá el
único reconocimiento públi o a u tray etaria.
Por ello re u Ita muy ignificativo que en el marco ,::s
del Bicent nario e recuerde u vida y se relea u 9 .
obra.

••

•(foto'. Diccionario biográfic o de

uevo l eón de Israel

avazos).

�.0/0
!Jice/1/enario de lu Independencia
Cemenario de la Revolución
Con orgullo 11níver 1/arío fe rejema
México

Entar■
otas bibliográficas
1 Versión

modíficada del discurso de homena¡e que ofreció la Asociación de
Historiadores Profesionales del Noreste de México en la clausura del Coloquio
CCLAniversario del natalicio de Miguel Hidalgo y Costilla, celebrado el 18 y 19 de
junio de 2003, en el Centro de las Artes, Parque Fundidora, Monterrey, N.L.

1•

1 Vizcaya

Vizcaya Canales, Isidro, Monterrey bajo sitio, octubre 23 y 24 de 1913,
Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León. 1988 (Serie Cuadernos
del Archivo N° 23).

Canales, Isidro. Agricultura en Nuevo León, Instituto de Estudios
Sociales de Monterrey, 1953.

3 Braudel, Fernand. El Mediterráneo y el mundo del mediterráneo en la época de
Felipe 11, México Fondo de Cultura Económica,1953.

• Vizcaya Canales, Isidro, Historia de Europa moderna, Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey, 1959.
' Vizcaya Canales, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al noreste de México
en los años de 1840--1841, Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey,1968.
Vizcaya Canales, Isidro, Tierra de guerra viva: invasión de los indios bárbaros al
noreste de Méxiro 1821-1885. ~
. kademía de lrM!Stigadón HlJrallsbca, 2001 .

Vizcaya Canales, Isidro, Diario de lo ocurrido a las milicias del Nuevo Reyno
de León al mando de su comandante el capitán don Pedro Herrera Leyva en sus
operaciones contra los insurgentes. Monterrey, Archivo General del Estado de
Nuevo León, 1985.
11

Vizcaya Canales, Isidro, El archivo del insurgente José Rafael de /fiarte,
Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León,1985.

18

111 Vizcaya Canales. Isidro, Insurrección reservada de don Nemesio Salcedo y
Salcedo comandante general de provincias internas a su sucesor, Chihuahua,
Centro de Información de Chihuahua, 1990.

Vizcaya Canales, Isidro, Monterrey 1982. Crónica de un año memorable,
Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León, 2° Edición, 1998.

20

!

• Elias, Norbert, El proceso de la civilización. Investigaciones soc10genéticas y
psicogenéticas, México. Fondo de Cultura Económica,1987.

22 Caballos Ramirez, Manuel, "La conciencia del noreste: semblanza historiográfica
de Isidro Vizcaya Canales", en, Humanitas, Monterrey, Anuario de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2002, pág. 752

Vizcaya Canales, Isidro, Correspondencia SanUago Vidaurri-Santos
Benav1des. Compilador, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León.
(Serie Archivo Santiago Vidaurri) -en prensa.

23

1 Vizcaya

Canales, Isidro, 'El Periódico Oficia! del Gobierno de Nuevo León en
el siglo XIX' en: Humanffas, Vol. 9, Monterrey, Anuario del Centro de Estudios
Humanlstlcos de la Universidad de Nuevo León, 1968. pp. 405-415.

1'

Ricoeur. Paul, Tiempo y narración, 3 volúmenes, México. Siglo XXI, 1996.

25

White, Hayden, Metahistoria La imaginación histórica en la Europa del siglo

ªVizcaya Canales, Isidro, ·composición étnica de la población de Nuevo León a
la consumación de la Independencia", en: Humanítas, Vol. 10, Monterrey, Anuario
del Cenlro de Esludios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
1969. pp. 447-450.
10 Vizcaya Canales, Isidro. Los orígenes de la industrialización de Monterrey: una
h1stona económica y social desde la calda del Segundo Imperio hasta el fin de la
Revolución 1867-1920, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León,
31 edición, 2002.

11 Mauro, Frederik, El Desarrollo económico de Monterrey, Monterrey, Instituto de
Investigaciones Económicas, 1964. Al año siguiente aparecieron también Apuntes
históricos sobre la industrialización de Monterrey, de José P. Saldaña; Crónica re•
giomontana, de Salvador Novo, publicado en 1965 y también la obra de Nemeslo
Garcia Naranío, Una industria en marcha Para 1966 se publicó el texto clásico
de Jesús Puente Leyva, titulado Distn'bución y redistribución del ingreso en el área
metropolitana de Monterrey: un análisis socioeconómlco.
11 Vizcaya Canales, Isidro, 'Montemorelos en la primera mitad del siglo XIX', en:
Humanitas, Vol. 12, Monterrey, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971. pp. 325-330.
11 Vizcaya Canales, Isidro, "Factores adversos para el desarrollo de las Provincias
Internas en los últimos a/los de la dominación espanola", en: Humanitas, Vol
13, Monterrey, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1972. pp. 293-300.

=
'";;

" Vizcaya Canales, Isidro, "Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez' en:
Humanitas, Vol. 14. Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1973, pp. 457-467.
" Vizcaya Canales, Isidro, En los albores de la Independencia, las Provincias
Internas de Oriente, durantelainsurraccióndedon Migue/Hidalgo y Cos/J11a 1810--1811,
Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1976,
(Serie Historia Nº 14).

XIX, México. Fondo de Cultura Económica,1992.

�2f/10

Entorno

81cet111:11úrtO d,, la lndepc11denc1a
Ce111ennrin Je la Remluciá11
Con org11llo 1111i1•er.lirario {esteje11101
.\ léxico

Independencia en Nuevo León:
sangre y fuego en 1813
Armando Hugo Ortiz Guerrero

oficia alarmante
La ciudad d Monten -capital d I ue o Reino
de León- era a principios del iglo IX un poblado
d n má de 10 000 habitant s, de co tumbr
ncilla y ida m d ta. u po a ali n tenían
nombres, y por doqui r había ncharcamiento u ,
ad má d dificultar el tránsito de persona y
v hículo d carga, ran foco de infec ión y daban
un imag n urbana d nigrante.

uce
acont cido en el pueblo
, uanajuato. 1 domingo 16 d
ptiernbr -de ta aba el parte militar- l párroco
d I lugar, Migu I Hidalgo y C tilla, in itó a la
pi b a r helar e contra la autoridad irr inal
la cual s cundó u llamado y en poca
mana
habían cupado militann nt varia p blacione
d lar gión.

En virtud d
Un de lo vento rná
perado durant todo 1
año ra la fl ria de la cercana ciudad del Saltillo
a celebrarse en octubre, a donde e desplazaba bu na
cantidad de r in ro ; fu la má farno a d la
Pro incia Interna de Oriente (que conformaban
el ue
antander, hoy Tamaulipa , oahuila,
Texa y el ue o Reino de L ón).
a entaba la comandan ia de
dicha Pro incia por tal moti o, d d eptiernbre
de 1 1O, iajó hacia altillo buena part del
d tacam nto mj]itar para cuidar I orden.
En e ta circun tan ia llegó a onterr
a fine
de epli rnbre de e e año un correo urgente para el
go mador d I Rein , Manu I d anta María, a isándole

p
d
d

· ·

es
a
ic

s
u

o

olicitaba tornar las
har un conting nt
a fr nar el a anc

.

El gobernador anta María atendió el llamado y a
nivel lo al dictó medidas de emergencia, enviando
un pequeño grupo de oldado aJ ur del Reino, en
lo límite con San Lui Poto í.

Soberanía ejimera
Sin mbargo, a I pocos me

n enero de 1 11,
el uevo Reino de León e d ciaré ind pendiente .,,
de la autoridad irreinal; de manera pacífica y in
iolencia pre ia
cundó la convocatoria h cha m
por el cura Miguel Hidalgo y o tilla.

=

�20/0

Ent1m1

En noviembre de l 81 O, los insurrectos tomaron la
ciudad de San Lui Potosí y po teriorment Saltillo,
siendo importante destacar que gran parte d la tropa
realista se les unió sin haber di parado un olo tiro.
Los de pachos remitidos al gobernador de Nuevo
León, Manuel de Santa María, contabilizaban más
de 20,000 rebeldes; mi ntras que su destacamento
militar no r unía ni mil efectivos. Esta enorme
de igualdad influyó para que De anta María y las
fuerzas política lo ales aceptaran la invitación de
Mariano Jiménez, jefe de los insurgentes, de unirse
a la causa independentista. El gobernador nuevoleonés
recibió un cargo militar junto con Juan Ignacio
Ramón: oficial de la milicia locale .

Esta emancipación duró menos de do meses hasta que

Bicen/enario de la /11depi!11de11cia
Ce11/e11ario de la Revolución
Ca11 orgullo 1111iver iwrlofe,1ejemo,i
Mexica

Aunque no hubo en la ciudad má
insurrección, se tenían noti ia de qu vario
grupo rebelde incursionaban en diver o punto
de la Provincia Interna de Oriente. Do año má
tarde en 1813 e suscitaría el único epi odio violento
escenificado en Mont rrey durante la Guerra de
Independencia.
El rebelde Jo é de Herrera
Fue un desertor del destacamento reali ta d Féli
María alleja, que se incorporó a la causa de Hidalgo
y, po teriorm nte, a las fuerza d Bernardo Gutiérrez
de Lara, que promovía la causa en las provincia del
Nuevo Santander y Texas. En 1813, Gutiérrez de
Lara tomó a angre y fuego la capital de esta última,
San Antonio de Béxar, y asignó a José de Herrera la
tarea de incursionar en Coahuila y Nuevo León.

lo cabecilla del movimiento insurgente fueron
aprehendidos en Acatita de Baján, el 21 de marzo
de 1811. Entre los capturados figuraban estos dos La noche del 3 de julio de 1813 e te reb Id atacó
personajes, fusilados luego en Chihuahua, junto Monterrey con una guerrilla de 200 hombres
con los principales jefes de lar belión. Fueron los procedentes de Pesquería Grande (hoy García,
uevo León); incursionaron a la ciudad por la
S:::! primeros jefes políticos del Nuevo Reino de León
actual
calle de Hidalgo. La tropa realista al mando
caídos en este conflicto. Tras u captura, las
.&amp;r autoridades locales vuelven al redil y reiteran su del capitán José María de Sada, ofreció resistencia, a
pesar del ataque imprevisto. Luego de una refriega
A- fidelidad al amadísimo soberano Femando VII.

�JO /O
B,cemenarin de la Independencia
Ce/1/&lt;!nario dt' /1.1 Revolución
Can Of'Rullo tmiversilurio je.&lt;tejemos
Wéxico

de varias hora lo atacant se retiraron, llevándose
un cañón. En el trayecto se les unieron alrededor de
200 personas, la mayoría gente humjlde y algun
oldado d sertore de la plaza.

En la d fen a lalleci ron do p r onaj locale :
Julián de Arre e y Al jandro de la Garza primera
baja ci ile durant la Gu rra de Independencia.
Per i tió la incertidumbre, pu
e e peraba un
nue o ataque de Herrera. Lo reali tas s aproximaron
al pueblo de Pe quería, in enfrentár el . n tant ,
lo rebeld in rementaron u efi ctivo con la llegada
de un contingente de indígena 0 arza y azayagua ,
al mand d un " gandul " llamado Doroteo o Julián
Villagrán.

La ciudad e preparó con parapeto en las entrada ,
acopiando h mbr • armamento información obre
1en migo.
n tanto, lo in ur ent , atrinch rado en P quería,
pagarían su novatez militar con errore co to o .
Lo cabecilla H rrera y el indio Julián Villagrán
dudaban entre atacar Monterrey
altillo, al final
decid n viajar a Val! cilio, pu blo al norte del
R ino, donde tendrían mejor defen a. 1 17 de
julio d
e año, n u trayecto, fueron atacado
en campo llano, por el ejército e pañol al mando de
Ti moteo ontañ z y Adeodato Vivero en el paraje
de la harreada, de la parr quia de alina .

El cañón que e llevar n lo revolucionario de
Monterr y no le ayud mucho, y la ine periencia
militar provocó la de organización y de bandada.
Hubo 52 muerto , numero o heridos y 27
prision ro , rná otro capturado de pu· . Vario
de ello fueron pa ado por la arma .
Franci co Javi r r vifio, sacerdote local, mae tro
de ceremonia d la Catedral, e cribió un Diario con
apunt
obre e te episodio. Menciona lo nombre
de alguno de e to mártir de la Independencia
n u vo León aunque la mayoría qu dó en el
anonimato. te párroco d ~ó testimonio de la crueldad
y e ce o de una guerra civil xperünentados por
vez primera n la capital nuevoleone a. El doctor
José Eleuterio González en u te to clásico: oficia

y documentos para la historia del e tado de Nuevo
León, contenido n sus Obra completa re rea
e te importante acont

imiento.

Entlll!DD
Lo de orejado
Al término de la batalla, lo primero que ordenó
teniente Montañez fue remitir noticia a Monterrey
de d la parroquia de al ina y, "para credencial
de la muertes enemigas" en ió 52 orejas del lado
derecho, y el mandato d qu fu ran colgada de un
hilo en la picota [p st ], en medio de la plaza. '

la currutaca
AJ ini io de la batalla en la Ch rreada, el mando reali ta
se sorprendió, pues "comenzó la gran chusma d
muj re , la má montada a caballo, a per uadir
gritando a nu tros soldado qu no fue n ingratos
a su mi mo hermano , y que dejando tal locura e
reunie en a u fuerza americana que e e ponía a
morir, por al ar a todo de ta patria".~
No funcionó la excitati a fem nil , y al grito de
"Vi a el R y y mueran lo reb lde ' lo oldado
realistas iniciaron el combate. n la fuga, lo inswgent
aband nar n a "la eñora doña
inera y
sirvientas qu habían acado de Pe quería, bajo las
grand e p ranza de que la h nrarían con título
má brillantes en correspondencia del buen mérito
qu n todo lo erv1c10 lo habían distinguido
voluntariament .3
lguna tomaron parte activa en el combate, y do
de ella "quedaron muertas de las bala que las
alcanzaron, in valerle a una I túnico d indianilla
amarilla que la cubría para u gala, ni el e fuerzo
qu hizo di parand do pi tola ". 4

Al día igui nte llevaron a iete prisioneras a Monterrey
como part del botín de guerra; n la plaza de
arma ' nu tro tambore hacían vi ta por lo
ombrero qu lleno d galanas ro a de listón
habían quitado a la currutaca co inera de
Pesquería, cuando ofreciendo manifiesto peligro
I fuego contrario, a que no ólo
uj taron, pue
qu hici ron otra pre a ... y la doña Dul inea
se repartieron al s rvicio de la casas de esta ciudad,
como a í quedaron otra en aquel lugar ... trajeron
también mucho de nuestra tropa a su amparo algunas
criaturas inocentes, que la mayoría no llega a lo
cinco años, en vista de que las madres las abandonaron
en el campo d batalla, por ponerse a custodio con
la fuga". 5

i·

Leandro de la ruz, soldado artillero de la compañía de ES
Monterrey, que e unió al bando in urgente durante

�EntorJUJ
la incursión del 3 d julio, encargado del manejo
del cañón decomisado, e le realizó juicio sumario

20 / 0
Bicemenario de la Independencia
Ce111enario de la Revolución
Con orgullo 1111iversitario fes 1ejenios
México

N. Rodríguez, acusado de robar unos fardos la
noche del ataque a Monterrey.
N. Ruiz desertor por segunda vez.

Cañón en el Museo de Lampazos (Foto: Erik Lara).

en Salinas y fue pasado por las armas. Se verificó
en la plaza de aquella parroquia y el cuerpo quedó
colgado a un árbol, como a seis leguas de distancia
de esta ciudad, en el camino de Pesquería a Salinas.

José Urbina Cantú, vecino de San Lucas, jurisdicción
del Saltillo, capturado por vecinos de Santa Catarina,
por eductor a la insurrección del bandido capitán
Herrera de Pesquería, se le condujo a Monterrey.
1 20 de julio, a los ocho y media de la mañana,
fue llevado a espaldas de la cárcel [actual plaza
Hidalgo], "presentado con el rostro cubierto de un
paño blanco, la manos atadas con un cordel,
manteniendo en ellas la Santa Cruz, y puesto de
rodillas en el banquillo, respondiendo a la oración
santa del Credo se le dispararon a las espaldas cuatro
arma de fuego con bala de cañón, cayó en tierra;
pero alzando no obstante la cabeza, le repitieron as[
caído cuatro tiros más, y siguiendo con movimiento
aunque leve, le hicieron tercera descarga de sólo
dos armas con lo que acabó de expirar, entregando
su espíritu en manos de Nuestro Creador,
perdonándolo como lo creemos, respecto a que
precedió a su muerte el lavarse con repetición en
las aguas de la sagrada piscina del Sacramento de
la penitencia, y se fortaleció con el Pan de la Eucaristía
tres hora antes de su suplicio" .6

José Francisco Carrasco. Oficio escribiente,
"estuvo oculto tres días antes del ataque al capitán
bandido Jo é de Herrera prestándole completa
noticia del estado de nuestras armas, conocimiento
de individuos, disfraces para que fa compañía visitase
cuarteles, entradas y salidas de esta ciudad, y su
seducción de unos cuanto plebeyos, según
delación del artilJero Leandro de la Cruz, pre ·o
desde el día 5 de julio". 7
A los tres mencionado e les sentenció a muerte y
el 22 de julio en la plazuela a espaldas de la cárcel,
a las once de la mañana, e les puso en linea, cubiertos sus
rostros con lienzos blanco , y cuando se encomendaban
con la oración del Credo, les dispararon en el pecho
y la cabeza doce armas de fuego. Por la tarde se le
dio sepultura eclesiástica a . Ruiz. Los cadáveres
de Rodríguez y Carrasco fueron colgados en árboles,
en el camino a Pesquería.
Pedro Cervantes, Francisco Peña, Pedro de Ávila,
Juan Rodríguez (vecinos de Pesquería Grande)
Fra □ ci co López, Antonio Reye
de Parras) y
Guillermo de Ávila, fueron fusilados el 26 de julio
bajo ]a acusación de complicidad. Sus cadávere
quedaron suspendidos a unos árboles, en lo camino
de ingreso a la ciudad.
José Maria Peña, desertor del presidio de San Femando,
declaró haber andado en la compañía del rebelde,
coop rando en el asalto a Monterrey, fusilado el 28
de julio.
José María Guajardo (alias Cobarrubias) Juan José
García, José María Guerrero naturales vecino del
Saltillo, y Jo é Rafael Reye , de San Luis Potosí,
condenados a muerte por infidencia piden como
última gracia se les dé sepultura ecle iástica y que
su cuerpos no sean suspendidos de árboles
o escarpa . Se les concede u solicitud y el 2 de
agosto, a las siete de la mañana, con los ojos
vendado , se cumple la fatal sentencia.

Horas más tarde, un piquete de ocho hombres se
dirigió al lugar donde yacía el ajusticiado, para
que el individuo destinado por la justicia militar
le cortase la cabeza, la que se mandó con cuatro
::!: oldados al puesto de Santa Catarina, donde quedó
ca clavada sobre una escarpia [garfio] para escarmiento
.ti de la gente. El cuerpo se transportó al cementerio Francisco Valtierra natural de Guanajuato, asistió
~ de esta Parroquia y se sepultó.
a algunas expedicione del difunto cura Hidalgo,
·········································································································································································•·"·······················································.. ···· ···"·'''''""''' ' '

...
1

�20 11)
Bicenrenario de la Independencia
Ce1111mario de /u Revolución

EntomJ

Con nrJ,!ltllo 1mi1·ersilario.feste;emos

México

habiendo acompañado de pué al rebelde Herrera,
traído a Monterrey el 4 de agosto.
Miguel E camilla, natural y vecino de Ciénega de
Flores, acusado de haber e unido a Herrera desde
u entrada a Pe quería, conducido a Monlerrey e e
4 de agosto.
Ambos fueron :fusilados el 6 de agosto, a cuyo
efi cto e interesaron las má santas preparacione ,
cumpliéndo la ejecución a las siete y media de la
mañana. e les concedió que sus cadáveres fueran
epultad en el cementerio de la igle ia Catedral.

De!i10s de americani mo
Un lépero. El 12 de julio por la mañana se puso en la
picota a un lép ro, pues en el momento de máxima
alerta en estado de ebriedad, alarmó al vecindario
la noche anterior por la calle de la Presa (Diego de
Monternayor) gritando"¡ Viva la Amér;ca! ".
Un enemigo di perso. El 21 de julio en Monterrey,
como a las once y mediad la noche, una avanzada
e cuchó hacia lo rnontecilJo cercanos, voce de
" ¡ Vi va la América, soldados alcahuetes .' ". Dieron
aviso de inmediato y diez oldado inspeccionaron
aquel paraje, encontrando al autor de dichas voces,
sin arma ni resistencia, aunque era de los enemigos
dispersos: lo llevaron a la cárc 1, para po teriorrnente
enjuiciarlo.
El indio pam José María González, de la misión
de la Divina Pa tora, el 27 de julio, al preguntar do
soldados "quién vivía ", conte tó que la "América ",
al intentar apresarlo opuso resistencia. En la cárcel no
se le entendió mucho por ser muy "bozal" [necio].
o obstante demostrar que era irviente de los Lermas,
se le condenó a muerte. Fue imposible darle lo
últimos sacramentos, por su suma ignorancia y por
tal motivo e le perdonó la vida.
Lo encordado
El 23 de julio, como a las nueve de la mañana, se
sacaron de la cárcel ocho prisioneros, los fueron
amarrando de uno en uno en la picota de la plaza,
bajándole lo calzones ha ta la corva , recibieron
de l O a 50 azote , regresándolo luego a la cárcel,
para dictár ele ent ncia definitiva.
Ago to 23. A las tre de la tarde, y bajo la cu todia
uficiente, acaran de la cárcel a todo los reos

alistado y para que verificaran u caminata al día
siguient , se les amarraron la mano con e po as
de hierro, y del pe cu ezo o garganta, on una
Cuerda frescal de cuero de res , que los hací a
dep nd runos de otro , quedando ligado de do
en dos, hasta formar la cuerda de cincuenta y uno
y medio pares de los individuo .
Fueron llevados a la Villa d Aguayo [actual Ciudad
Victoria, Tamaulipa J a entregar al gobernador de
la Provincia de Nuevo Santander, qu por cordillera
los r mitió a u re pectivo de tino a cumplir sus
condena , principalmente a las prisiones de Perote, an
Juan de Ulúa en Veracruz, y La Habana, Cuba.
El rebelde José de Herrera y el indio Dorot o o
Villagrán e caparon ileso del combate de
la Chorreada, e hicieron incursiones a pueblos
y villa del norte del uevo Reino de León y el
Nuevo Santander. Herrera fue capturado y fu ilado
posteriormente en an Lui Poto í; Doroteo cayó
durante la implacable persecución de las tropas de
Joaquín Arredondo.
Juliá □

Bibliogrníía

Gon.t.álet, José El¡:uterio, Obra., completm., tomo 2, Ed iciones del Periódico
O fi cia l. Imprenta de l Gob ie rn o en Palacio a cargo de Viviano Flores,
Monterrey, 188S.
Citas

' José Eleuterio González (1 885): Noticias y Documentos para la Historia del
Eslado de Nuevo León .. p.611
2 ldem p.604.
3 ldem p. 605
' ldem p.617
5 /dem p.617
ª ldem p.617
7 ldem p.614 .

�2()/(/
Bicc11tenarío de la lndepender,ci"
Centenario e/¡, la Revo/r, cio11
0 11 Orf!:11/10 universitario fes tefemos

Entlll!IIO

México

La aventura insurgente de
Bernardo Gutiérrez de Lara
Benjamín Galindo
¿Quién era Bernardo Gutíérrez de Lara? Un contemporáneo
lo describe como un hombre de aproximadamente
40 año d edad, estatura regular, atlética, d ingenio
sagaz y caráct r ardiente. Era originario d Revilla,
población front riza d I Nuev
antander (hoy
Tamaulipa ), ademá. de er un pró pero comerciante
su familia poseía grandes e tensiones de tierra en esta
región. Bernardo era, ante todo, un hombre cosmopolita
el cumplimiento de su misión lo conduce a tratar con
políticos y e tadista de diferent nacionalidade ,
principalm nt norteamericano , cubru10 , haitiru,os
y fran
n t da las limitante en que e tuvo
envuelto u de empeño político y militar, se debe
considerar como el primer diplomático de una nación
embrionaria, en cuya circunstancia histórica también
e denotan los e fuerzas de e perado de la orona
espanola por acotar el expan ionism nort americano,
que ya desde el iglo XVIII había pue to la mirada en
1 territorio má
pt ntríonal y extenso de la Provincia.
Interna de Oriente.

En enero d 1811, el capitán Juan Bauti ta Casa se
pronunció t!:n Be ár a fa or del movimiento de
Independencia, iniciado en el Bajío por Hidalgo y
Allende. Se organizó una Junta de obi rno y e
procedió al encarcelamiento de lo e pañole
penin ulare y al embargo de sus bíene . asas fue
legido gob mador int rino, pue to que le fue
confirmad por I gen ral Mariano Jiménez. El breve
mandato de a a se caracterizó por us exceso y
despótica decisione , haciéndol insoportable para
la población de Bexar, lo que originó que un grupo
de ecinos, encabezados por el cura Juan Manuel
Zambrano, lo depusierru, el 1° d marzo. e con tituyó
una Juntad Gobierno realista con lo principales
vecinos de an Antonio, proclamando su adhesión al
rey y a la religión católica. n el golpe realizado por
Zambrano, re ultaron pre o los agentes de
1a in u rrección, enviad a I Estados Unidos como
repr sentantes diplomáticos, el licenciado Ignacio
Aldama y el cura Juan Salazar.
Mientras esto sucedía en la provincia de Texa , 1 14
de marzo d 1811, Bernardo Gutiérrez de Lara y su
hermanos, José Antonio y arique, alieron de u
hacienda San P clro, rumbo a la hacienda anta María,
ubi ada en la cercanías de Saltillo, para ponerse a las
órd n de los j f, s in urgentes. 1 El 17 de marzo e
entrevi taran con Hidalgo y Allend , quienes teniendo
e n cimiento del apri ionami nto d u mi arios,
nombran a Bernardo Gutiérrez de Lara mini tro
plenipotenciario ante lo Estado Unido , y le otorgan el
grado de teniente coronel. El fronterizo pr dujo grata
impresión en los dirigentes de la insurgencia, no ólo
por su entusiasta adhesión a la causa Iibertaria, sino
porque mantenía buenas relaciones en ueva Orleans,
lo qu ignificaba la posibilidad de adquirir hombres
arma y municione para la continuación de la guerra.
Esta razone eran uficientes para con iderarlo un buen
su tituto del licenciado Aldama. Sin embargo, la
representación oficial de Bernardo Gutiérrez de Lara
quedó sin efecto a los pocos días, como resultado de
la aprehensión d los caudillos revolucionarios en las
norias de Baján el 2 J de marzo de l 811. 2

División geográfica en la época de Gutiérrez Lara (Foto: Pliegues en la
m embrana del tiempo de Ricardo Elizondo).

La captura de los jefes insurgentes no le impidió
continuar con su cometido, acompañado de 14 persona
emprendió un viaje por tierra de más de mil

�1010
B1em1e11urio de la l11d~&gt;pe11dencia
Centmorio áe la RJ:,.o/ució11
Con &lt;1,¡t;Ul/0 unil'er itariofestejemos
México

cuatrocientas legua
ha ta ( legar a la capital
estadouniden se; atravesó los estados de Texas,
Luisiana, Arkansas Tennessee y Kentucky. Una
travesía de cuatro meses y medio de duración en que
sufrió toda uua serie de calamidades, producto de una
geografía dilatada e inhóspita, plagada de indios
alvajcs, montañas, pantanos y caminos intransitables.
u d comunal esfuerzo no dio los resultado e perados,
no fue r cibido como speraba, u nombramiento de
embajador había quedado invalidado por La captura de
lo in urgentes además de la extremadas demandas
territoriales del gobierno norteamericano a cambio de
su ayuda. Se regresó con una carta de recom ndación
del Departamento de Estado para el gobernador de
Lui iana, W.C.C. Clairborne y se e tableció en ueva
Orlan.
Lo qu no obtuvo por la negociación pública lo
alcanzaría por la negociación privada. Clairbome lo
ayudó a organizar una expedición contra los españoles
en Texas y le presentó a un agent de James
Mo nroe, WiUiarn Shal r, qu e convirtió en consejero
de Gutiérrez de Lara. En la mi ma ciudad también trabó
r (ación con el gen ral Jame Wilkin on y uno de u
ub a lte rnos , el teniente William Magee. 3
Rápidamente organizaron un cuerpo expedicionario
de 500 hombr s, la mayoría norteamericano , con
algunos france e y e pañoles. Formabru1 la oficialidad
de e ta tropa lo norteamericanos Kemper, Lockett,

Entomo
Perry y Ross. En su avance a Nacogdoches, incrementó
el número de sus hombres con indios coxates y cazadore
de la región, llegando a 700 el número de efectivos .
En dirección a Bexar, después de cruzar el río Colorado
llegó a la Bahía del Espíritu Santo, en los primeros
días de novi mbr d 1812. Este punto ra importante
por e tar fortificado y r sguardado por una campaña
presidia(, lo in urgente llegaron orpre ivament ,
logrando ocuparlo in resistencia por la huida de
algunos soldados presídiales y los que se quedaron se
incorporaron a la insurgencia. Mientras tanto, Las fuerzas
realistas al mando de Manuel Salcedo y Simón de
Herrera, con 2 000 hombre , se dirigieron a su encuentro
y llegaron a la Bahía del Espíritu Santo el 7 d novi mbre.
Al cab de ocho día los real i ta
de idi ron a atacar
el fuerte, pero era inútil oponer a lo in urgente ,
fueron rechazados por los defen re oca ionándole
muertos y heridos. Para vitar
pérdidas humanas, Manuel de
Salcedo optó por bloquear la
bahía, sabiendo que pronto
e agotarían la provi
de los itiado , lo
que en efecto sucedió,
salieron en bu ca
de reses y maíz
provocándose
enfrentamiento

Guliérrez de Lara es nombrado mi nistro plenipotenci ario ante lo Estados Unidos por Hidalgo y Allende en marzo de I l J ( Foto: images.googl e.com).

�2010
Bicem enario de la Independencia
Ce111enario de la Reva/11ción
0 11 orgullo 11nivers 11an ojestejemos
J féxico

--

~
Imagen de las primeras sátiras políticas contra el despotismo (Foto :
Proce a Bi-Centenario, fascículo 12, 2010).

con las consecuent s pérdida de hombres para los dos
bandos. 1 invierno hacía más dificil la situación, no
sólo para lo fortificado , también para los realistas, por
las condiciones penosas de su campamento. El j fe
reali ta no tuvo más remedio que emprend r el a alto
de la fortificación, pero los defensores ondearon una
bandera blanca para parlamentar. o s llegó a ningún
acuerdo sobre las condiciones de la rendición y e
emprendió el asalto para ser rechazado, ocasionando
graves pérdidas para Sale do. Lo realistas decidieron
retirar e, pero fueron alcanzados por la fuerzas
multinacionales y tejanas Sale do Herrera y doce
oficiales se rindieron a discreción y se entregaron a
Gutiérrez de Lara con la promesa de re petar sus vidas.
obre esta victoria don B rnardo e cribió con jactancia:
Tuve la gloria de ver humillado a mis pies todo el
despotismo y arrogancia europea, pues ambos
gobernadores salieron personalmente ha ta mi
campo a rendirme como me rindieron la arma :
y subiéndome basta los cielos con los título má
halagueños, pomposos y honoríficos, postrados de
rodillas imploraron de mí el perdón, la piedad y la
gracia de la vida. 4

la Junta consistió n la formación de un Cons jo d
Guerra destinado a juzgar a Salcedo Herr ra y lo
ficiale españoles, quienes, después de ser apresados.
on tratados como malhechores. El Consejo d Guerra
e taba viciando desde su campo ición, ya qu I fiscal
y la mayoría de los vocales eran nemigos p rsonal
de Herrera y Salcedo. Como ra d sp rar e, !jurado
los s ntencia a mu rte, v r dict que propició el
desacuerdo de lo norteamericano y extranjero de
la tropas por considerar el castigo excesivo y cruel.
Los inconformes fueron tranquilizados con el engaño
de que los prisioneros iban a ser repatriados a España.
Con una escolta de 60 hombres los sacó de
la población II ándolo a un arroyo e rcano, dond
fueron d gallado , a e e pción de Salcedo, qu
uplicó le permutaran e te tipo de muerte p r el
fu ilamiento. La ejecución de los realistas dificilmente
podía mantenerse oculta a los norteamericanos ésto
además de la indignación se sintieron burlados por
Gutiérrez de Lara. Kemper y vario oficiale le reprocharon
el poco respeto al derecho de guerra; el caudillo insurgente
ju tificó su conducta alegando el trato recibido por sus
amigos y parientes de los españoles. Con la retirada
del coronel Kemper y sus hombres las fu rzas d Gutiérrez
de Lara quedaron muy reducidas, esto los obligó a
manteners stacionados en Bexar. La inacti idad de
las tropa originó acto de indi ciplina y fricciones
entre lo e tranjero mandados por Ross y los
novohispanos, para empeorar la situación, empezó la
escasez de ví eres y la noticia recibida de la presencia
de una fuerza de mil hombres al mundo d Ignacio
Elizondo.
Los norteamericanos y demá extranjero e taban
pr sto a combatir a lo reali ta , en contraste con la
pasividad de los novohispano . Al mi mo tiempo, Ross
recibía informes d su amante, una residente de Bexar,
alertándolo de qu las tropas no ohispana de la ciudad
habían acordado unir e con Elizondo para enfrentar
a los e tranjero y matarlo a todo . Alarmado,
Ross convocó a us soldados para preparar la retirada,
pero fue en vano, sus hombres lo ignoraron. Por lo
que decidió irse de la población y quedó al mando 1
oficial Perry, éste rechazó el ofrecimiento de Elizondo
consistente en permitir la retirada de u fuerzas con
la condición de entregarle a Gutiérrez de Lara y los
novobispanos responsables de la muerte de Salcedo,
Herrera y los oficiale e pañoles ejecutados. 5
El 6 de abril de 1813 Bernardo Gutiérrez de Lara

I! El I de abril Gutiérrez de Lara hizo u entrada triunfal dirigió una comunicación con Bartola Pérez a Ignacio
O

JI

D.

a Béjar y el día 5 estableció una Junta de trece personas
la cual lo nombró generalísimo y gobernador de
la provincia de Texas. El primer acto de gobierno de

Elizondo, planteándole al jefe realista detener el
derramamiento de sangre entre compatriotas, dada
la inexistencia del rey y por la claras muestras de

�2010

Bic,mlenario de la lmlepentlencin.
Ce111e11ario de la Revolución
Con orgullo 11mversitariv Jes1e¡emos
\léxico

su íntegro y decidido patriotismo, lo exhortaba a
unirse a la insurgencia para la pronta apreb nsión
de lo en migo d la cau a y la incau tación de su
caudal para 1 o tenimi nto del ejercito in urgente.
Lo trata d intimidar cuando dice recibir noticia
fa orabl d u amigo en los Estad Unid o q u
pr umiblem nt lo au iliarían con 3 000 hombre ,
quiene e taban pró irnos a LI gar y n e p ra de cruzar
el río abina , a í como la II gada por Matagorda de
lre barco con armas ív r y per ona . La cau a
in urgente
vería norm m nt b neficiada con la
adhesión de Elizondo, y a í p dría borrar u acción n
Baján mi ma qu • egún utiérrez de Lara, fue inducida
no por u ini iativa, ino p r lo tiranos opre ore d
lo am ricanos.
Quede u ted seguro de mi buen afeclo hacia super ona
ofreciéndome ser de II ted un fiel herrnano y no un
jefe, y que e ·to_r enteramente decidido a promo1 er el
bien de nuestra patria y el de u ·red en particular
por todos los medios que e tén a mis alcance , como
un verdadero patriota y amigo de usted que lo ama y
atento u mano be a. 6
Pero ni el patrioti mo criollo in
ad
ni el tono
educti o o amenazante de su carta, 1 graron convencer
a Elizondo. ·ste
mantuvo fim1e en u lealtad al bando
reali ta. 1 16 de abril le re. p nde motejándolo d
protestante homicida y traidor a u patria. lizondo
estaba bi n infom1ad y rebate todas las exag racion o
mentira de Gutiérrez de Lara; pues ab qu no enía
ningún auxilio d I
tado Unid , le reprocha y
con razón que us \ i toria han ido producto d la

EntarJID

entrega de los traidores
o d su capacidad mi litar,
en cuanto al patriotismo.
ondo no podía d
ionar
hacia la insurg ncia, p
taba con
id
p lear
n sta
rra por u
n, u re
p
. P ro
la c
a tra lucir
ecto d
a
vancia
ob
ígene de la
ución de la Independencia,
1d
eranía. Elizondo tenía muy laro qu aún
cuando el rey murie e en cauti erio quedaban muchos
heredero de la corona y a falta de · stos qu daban
lo diputado
provinciales reducto de la soberanía
de la nación
ñ
la legalidad d 1 gobi mo,
esto t nía mu
i mo d ta a
mo
las diputacio
al
habían bech
igual agachu
y
la indivisibilidad
de La nación
conjunto finnado
por la península lb
I
o ·
·c
.
ne te
I
n
z
S

CI

,

partidas
,
ompleta
ítima y c ngruen
arco
d la 1 galidad imperante. ontradictorio y onfu o,
orno toda onducta humana es el cierre de la mi iva
en iada a Gutiérrez de Lara:
... e toy re uelto a que i en los infiernos le mete que

erá tu último refugio, sacarte de las greñas, sal con
tu ejér ito de bandido · al campo de batalla y sabrás
que si cortan la espada de Coahuila y Chihuahua, y
i tu cobardía no le dejara salir yo te sacaré y abrá
al hombre que has ofendido con tu carta embustera y
eductiva: no obstante por lo que lengo de católico me
compadezco de tu triste ituación y le deseo la olución y
que el e1ior de lo ejército te libre del infierno que
tiene merecido por tu criminaie exceso .1

�20/0
Bicentenario de lo lndepe,u:Jencia
Centenario de la Re .,olución
Con org ullo universitario festejemos
México

Entamo
Después del infructuoso intercambio epistolar, las
fuerzas de Gutiérrez de Lara se dispusieron a ir al
encuentro de los realistas la noche del 17 de abril, y
al día siguiente la suerte les favoreció, al atacar las
tropas de Elizondo, mientras celebraban una misa,
e te de cuido del jefe realista significó su completa
derrota. Pero alzarse con la victoria militar sobre los
realistas no era suficiente, debe tenerse presente la
heterogeneidad nacional de las fuerzas insurgentes y
el hecho innegable de que la expedición hacia T xas
s había organizado desde suelo norteamericano, entonces
era indi pensable contar con el beneplácito del gobierno
de E tado Unidos. Estaba pendiente el incidente de
lo oficiales degollados acto que propició no sólo la
deserción de los norteamericanos de su ejército, sino
también la descalificación del gobierno yanqui al liderazgo
de Gutiérrez de Lara, las consecuencias fueron su
destitución y relevo por uno de sus colaboradores:
José María Álvarez olerlo, é te logró atraer
y reintegrar a us fuerzas al coronel Kemper y sus
oldados norteamericanos. Ante los progresos d
la insurgencia en Texas, el virrey concedió mayor
importancia a los insurgentes fronterizos y nombró
general, de todas las tropas realistas de las Provincias
Internas de Oriente, al brigadier Joaquín de Arredondo,
el 28 de abril d 1813. Este general acabaría con la

efímera independencia de Texas y su reinserción al
imperio espai'.íol, con la contundente derrota infligida a
las fuerzas insurgentes de Toledo, en los márgenes del
río Medina, el 18 de agosto de 1813.
Después de la derrota d las fuerzas insurgentes
Bernardo Gutiérrez de Lara huyó a ueva OrJeans y,
en asociación con el general napoleónico Jean Humbert,
intentaron organizar una nueva expedición contra las
Provincias Internas de Oriente. Se abe que para mayo
de 1814 ya babía en ueva Orleans un cuerpo
expedicionario denominado Ejército Republicano
Mexicano del Norte, del que Humbert era general en
jefe, así como una .Juntad Gobierno, cuyo presidente
era Gutiérrez de Lara. Ante e to el ministro plenipotenciario
de España ante los Estado Unidos , Luis de Onís,
elevaba sus quejas al gobierno norteamericano por su
falta de cooperación, pue é te eguía con su plan de
apoderarse de La Florida y de apoyar a la in urgencia
novohispana. Los reclamos del Mini tro español e
justifi caban y confirmaban cuando Bernardo Guti érrez
de Lara le escribía a su hermano José Antonio, confiándole
la seguridad de que los E tados Unidos apoyarían todo
intento americano por sacudirse la tutela de cualquier
gobierno europeo. La alianza se debería hacer, pero
con reserva, tomando las pr cauciones necesarias en

La hacienda de Zuazua perteneció a los hermanos Guti.érrez de Lara (Foto: lmages.google.com ).

�201 ()
B,cemenarw de la Independencia
Ce111e11ario de la Revoludón

Entor.no

Con orgullo 1miver~·ifurio fe.l'lejemos
\léxico

vista del evidente interés del gobi mo y pueblo norteamericano por las riqu za de México. 8
En marzo de 1815, Onís informaba que Gutiérrez de
Lara planeaba la toma de Tampico, para apoderars
de lo caudales que llegaban al pu rto. Para ejecutar
su plan contaba con la colaboración de Humbert y lo piratas
de Barataria, conjunto de i la próxima. a ueva
Orleans. 9

Nota
La hacienda San Pedro fue vendida en 1814 por los Treviño a la fam1ha
Gutiérrez de Lara. Se le conoció como Potrero de los GuUérrez por el
incremento de la actividad ganadera y al igual que otros hacendados. pagaban
a sus traba¡adores en especie para tenerlos siempre endeudados asegurando
de esta manera la mario de obra existente en el Valle de las Salinas Carlos
Leal Velasco "Hacienda de San Pedro Zuazua. Nuevo León'. en. Origen y
evofuc16n de la hacienda en Mex,co: siglos XVI al XX. El Colegio Mex1quense,
México, 1989.
Filisola. Memorias para la hIstor,a dr! la guerr11 de Tejas, Editora
Nacional S.A., México, 1952, p. 48.

1 Vicente

Los insurgentes buscaron respaldo internacional para
su causa no sólo en los Estados Unidos, también lo
hicieron ante el gobierno de Haití. Bernardo Gutiérrez
de Lara dirigió una carta desde la ciudad de Nueva
Orleans, con Pedro Girard, el 22 de julio, solicitando
apoyo para la r cuperación de la provincia de Texas,
en nombre del gobierno de México. La respuesta
obtenida a su petición fue más desalentadora que la
del gobierno norteamericano, M. Alexandre Petión
presid nte d Haití, le re pondió lo iguiente:
... La República qu tengo l honor de pre idir
se con idera en paz con toda la naciones, y
babi ndo en consecuencia adoptado un i tema
d perfecta neutralidad, no puede hacer ningún
armam nto ni expedici ne algunas ino para
la seguridad de su interior de su territorio.
Vuestra solicitud no puede de tal manera de ser
atendida por mí. Haré suministrar a don Girard,
como lo solicitáis, los alim nto de qu haya
necesidad para su regreso. engo el honor de
saludaros. P tion. 1º
La realidad es que los insurgentes nunca recibieron
apoyo oficial de ningún gobi rno extranjero, y n
especial del gobierno norteamericano. Se advierte
un optimismo desorbitado y cierto candor de los
dirigentes del movimiento de independencia en la
creencia de que los Estados Unidos les brindarían el
reconocimiento diplomático d una forma inmediata·
es difícil concebir a Gutiérrez de Lara como
embajador, i ni iquiera abía hablar inglé y su
predecesor diplomático, el guatemalteco Pascasio
Ortiz de Letona, nombrado por Hidalgo y Allende,
de conocía el paí que representaba y fue apreh ndido
por lo realistas mientras e dfrigía al puerto de Veracruz.
Otros emisario insurgentes como adeo Ortiz, José
Manuel Herrera y Juan Pablo Anaya no corrieron
mejor suerte, también fueron desdeñados o tratado
con indiferencia por lo p líticos norteamericano .

J Historiadores mexicanos como Carlos Sánchez Navarro. Alberto Maria
Carreilo, Vito Alessio Robles e Isidro V12caya coinciden en desvalorizar la
figura de Bernardo Gutiérrez de Lara al definrrlo como una figura nominal.
señalando a Augustus Willlam Magee como el verdadero ¡efe de la expedición
filibustera. En cambio, los historiadores norteamericanos describen a algunos
de los socios de Gut1érrez de Lara en térmmos nada favorables, así Samuel
Kemper era un filibustero dueilo de una taberna emproblemado con las
autoridades españolas, Magee, un resentido del e¡érc1to norteamericano. y el
general James Wllkrnson, corrupto, traidor de su pals y agente pagado por la
corona espaílola.

• Bernardo Gutiérrez de Lara, Breve apología que el Coronel don José Bernardo
Gut1érrez de Lara hace de las imposturas calumniosas que se le articU/i1n en
un folleto .... Imprenta de Don Pedro González, Monterrey, 1827, p 15.
• Además de Manuel $alcedo y Simón de Herrera. los o1iclales ejecutados
fueron su hermano Gerónimo, Juan lgnacm Arrambíde, Francisco Pereyra,
Gregario Amador, Juan de Echavarría. José Goseascochea, Jose Mateos
y e! soldado Antonio López. Los oficiales criollos eran Bemardino Montero,
Miguel de Arcos y sus hijos Francisco y Luis, todos ellos nacidos en el Nuevo
Santander; y Juan Caso, originario del Nuevo Reino de León Vease· Isidro
Vizcaya Canales, En los albores de la indepem:renc,a. Las provincias internas de
Onente durante le Insurrección de don Miguel Hidalgo y C-Ostil/a 1810-1811,
Archivo General del Estado de Nuevo León, Monterrey 2003, p 218.

ª Juan E. Hemández y Davalas, Colecc1on de documentos pa,a la h1slana de
la guerra de independencia de f 808 a 1821, torno v. Coord1nac1ón de Alfredo
Avila y Virginia Guedea, UNAM. México, 2008, p. 2.
1

/bid. pp 3-4

ª Juan Ramón de Andrés Martln, La reacción realista anle las consp,racianes
insurgentes en /as fronteras y costas de Texas Primeros antecedentes de la
in~asión de Javier Mina en 1817, Signos Históricos Núm. 18, Mex1co, JUiio
- diciembre, 2007, p.16.
Algunas costas e Islas del Golfo de México y del Mar Caribe constituyeron
durante el periodo de la guerra de Independencia una zona propIc1a para las
actividades corsarias. Se instalaron en lugares como Haití tribunales de presas
donde se legalizaban y comerciahzaban los bolines capturados durante sus
travesías marilimas. Las bases corsarias de estos lugares se mantenlan en
contacto permanente con los puertos norteamencanos de Nueva Orleáns y
Balt1more. Aunque los corsanos eran de d1feren1es nac1onahdades destacaban
los franceses que ambaron a Norteamérica después de la derrola de Napoleón
y el destronamiento de su hermano Jose en España Se da una 1dent1ficac1on
de los filibusteros. contrabandistas 1 corsanos con los rebeldes insurgentes
por diversas razones pero principalmente por el afan de enriquecimiento personal
y el incremento de sus acUvidad85 en el sureste de los Estados Unidos todo
esto propiciado por la 1ndefinic1on de las fronteras pohlicas motivo de acres
disputas entre el 1mpeno espa~ol y la república norteamericana Véase Johana
Ven Grafenstem Gare,s, Pe/notas y piratas en un territorio en disputa 1810
-1819. Theorethikus.Año 111, número 1, enero-marzo, Universidad Francisco
Gavid1a, San Salvador, El Salvador 2 000. p.17.
Citado par Genaro Estrada, Obras Completas, vol.2, Siglo XXI, México.

1988. p 108.

�20/0
81cen1enarin de la Independencia.
Centenaria de la Revo/11ció11
Can arg,11/0 univer,fitarin f es tejema.,
Aléxico

Entamo

Un joven liberal del siglo XIX: Juan C.
Doria y su circunstancia histórica
Andrés Mendoza
n el largo periodo de la historia de Méxic , qu
va desde la intervención norteamericana, ha ta la
República re tau.rada, configura I p rfil "moderno''
de la nación, mediante un proceso económico políti o
y social que derrumba la e tructura impu tas por
la olonia y propicia el arribo de nuevas formas de
organizar la sociedad inspiradas principalmente en el
liberali mo dicho proce o f·ue de garrador y iol nto
para la generacion s que com nzaban a participar en
los a untos del Estado, quienes con la idea y las
arma e e forzaron por e tabl cer un mod lo de
oci dad má justa igualitaria. En esta simbiosi
social y política, ue o León y el nore te fueron tierra
fértil para la ge tación d h mbre comprom tidos con
1cambio social y la configuración del Estado-Nación.
En medio de e to vaiven
de la tradición y la
mod mirlad, emerge la figura histórica del joven
nor len e Juan C. Doria.
Juan risó tomo Doria nace en Real de Barbón h y
Villagrán Tamaulipas el 27 de nero de 1839, nue e
años después, en l 4 fue en iado a e tudiar a la
pobla ión de Linar s, egunda ciudad en importancia
de uevo León. Por esos años, esta localidad fue sede
de lo poderes del e tado, ya que el 30 de octubr de
184 7, ante la ocupación de Monterrey por las tropas
estadounidenses el gobernador, don Manuel María de
Llano, decretó qu Linare fue e la capital provi ional
del estado.
El niño Doria contempló impot nte la humillación y
la derrota que sufriera el ejército nacional ante la bien
armada y organizada tropa extranjera, y que a la p tre
concluyera vergonzosamente con los tratados de
Guadalupe-Hidalgo en loscuaJesMéxicosecomprometía
a ed r má de la mitad de su territorio; la generación
de Doria creció con el estigma de esa derrota.
N
N

La ciudad de Linares era en ese tiempo una de la
.s principales entidades del stado y motor conómico
.ti
a.. de la región centro-sur de uevo León incluyendo

las zonas aledaña de I
Luis Potosí.

e tado de arnaulipas y an

Al concluir su educación básica, 1 joven Doria
se traslada a Mont rrey n la década de 1850 para
pro guir sus estudios en el
legio Seminario de
Monterrey. Posteriormente e tra lada a la ciudad de
é, ico, con el propó ito de seguir su e ludio
profesionales, así en 1 54, e tá in crito en I Colegio
de an Juan de L trán, uno d los más prestigiado
centr educati o desde la época de la olonia.
Su estancia en la Ciudad de México coincide con una
serie de acont imiento de gran trascendencia para la
vida política del país y particulannente del noreste de
Mé ico. El 1° de marzo d 1854 se proclama el Plan de
Ayutla, que en abeza el general Juan Álvarez di ho

�:'1)/[J

8i

11tuurit1 de

Entot

la ln"'-r"-'lldtmC'iu.

1 n1, 11t1rw de /11 Ri!l'u/ucw11

C.111 org11/lr1 u11irr!r 11,ir,o fe tej.:mo.1
\fe:ctCo

plan prop nía derrocar al general anta Anna, acabar
·on el abu o } la corrupción burocrática, uprimir
lo altos impue to y terminar con la ine tabilidad
p lítica.

Este plan generó una erie de mo, imiento políticos
d importancia para ue o León. Con el poyo d lo
pueblo de la región, Santiago Vidaurri y Juan Zuazua
organizaron sus hue te baj el n mbre de "Ejército
Re taurador de la Libertad".
duigieron a
'vfonterrey, upándola. de pués de un ligero combat .
el 23 de mayo d I 54.
La era Vidaurri inaugura un periodo de profundos
cambio económicos. polític
ociale
líder
indi ulible en I noreste de Mé, ico, el gobernador
antiago Vidaurri, d sd 1855, organizó un ejér ito que
llegó a tener má de cinco mil hombr ocupando n
ólo I gobierno de uevo León sino que establ ció
un sistema de poder regí nal, el hi toriador ario
Cerutti eñala al respecto: "Vidaurri s conv rtiría en
un político reconocido y en un c mandante militar de
notoria influencia en la zona de fronteras: jugaría a i,
un pap I ignificath en el marco de la cri i nacional.
enrre 1855 y principios de 1864' . 1

honor nacional y conservando, lesa la integridad del
t rritorio na ional".
Sin embarg , la anexión n
r alizó in la po ición
del gobierno federal y de algw1as fuerLas política
como las d 1 poblado de Linares, del sur del tado de
Nue o León y del estado d Coahuila.
Estos sucesos quedaron profundamente grabados en la
genera ión del joven D ria, así c m otro ac ntecimiento
políti o de igual importancia. lo cual impul aron
a una parte del liberali mo a luchar en contra del
cacique n rteño, obr todo cuand
e adhiri' a las
fu rzas de Maximiliano d [ labsburgo.
En 1857. Juan C. Doria se in cribe c:n el Colegio
Seminario. En esta etapa de u ida leía libro de
filo ofia, historia, derecho teología y lo periódico ,
para e tar informado; 1 int ré de Doria por la ultura
se rebela más tarde n su apoyo d cidido a la
educación y manife tacione artí ticas.
u interé por la ciencia y la literatura I llevó a abrevar
en la única bibliot a la d I antigu ol gio eminario: "La

u 17 año , Doria ob en ó. con gran expectatÍ\ a,
cómo el hombre fuerte del n reste, Santiago Vidaurri,
en una deci ión política arri gada y contrario a lo
deseo. del gobierno central, ane ·ó a uevo León el
e tado de Coahuila, ,¡ 19 de D brero de 1 56: el
decreto estipulaba lo siguiente:
··Gobernador y Comandante eneral del Estado
Libre y oberano ele uevo León y oahuila: antiago
Vidaurri .
Con idcrando: qu lo pueblo del e lado de
oahuila han manifc tad espontáneamente, y de
manera pública y oficial u voluntad obcrana de
pertenecer a u evo León . egún con ta Ias acta que
han dirigido al gobierno. ora por carecer de lo elemento
necesarios para
i tir como E tado. ora por disfrutar
de lo goce sociales qu no han obtenido mientra
han permanecido en aquella categoría, y ra en fin
porque unidos a uevo eón, formarán un todo má
grande y compacto que resi ta con firmeza
1as incw ione de los bárbaros
las injusta agr ione
de los a enturero
tejano. , poniendo a cubierto I

,::i

Mariano Escobedo.

�Entotno

2111/J
Hít·ente11ario di! la /11depet1dencin
Cen1e11ar10 de la Revolucion
Con mxullo umversitario fe.ue1emo.1·
,\léxico

Fnlrada triunfal de Juárcz a la Ciudad de México.

bibli t ca del
legi
minari tenía en u acervo
numerosos libros referent s a estas ár as (humanidad s
ciencia , filo ofia teología y derecho).
o
exi t n docum nlo por lo cuales e pu dad t rminar
el número de títulos que encerraba la biblioteca del
minario, cabe inferir, por lo que hay en su actual
acervo que se fue formando a lo largo de la mitad del
iglo XIX, y qu debió r importante en proporción
a la época y a las características d lar gión ... parte
de la bibliotecas particulares de los obi pos más
ilu trado. qu llegaron a ue o León e tubieron bajo
la custodia del seminario". 2
n es año s promulga la Constitución liberal d 1 5
de febrero , bajo estas circunstancias políticas los
1 gi ladore local e iniciaron lo trabajo para elaborar
la onstitución Política d I Estado Libre y oberano de
Nuevo León y Coahuila. En ella se incluyó el precepto
d promov r la in trucción pública. 14 de novi mbre
dio el Congreso su decreto número 13, facuJtando al
gob mador antiago Vidaurri para que proceda a
stablecer un Colegio Civil d Instrucción Pública. Se

d tuvo el pr yecto por la Gu rra de Reforma hasta
qu , en 1859, el general José Silvestre Arramberri,
gobernador interino, fundó el olegi
ivil, el 30 de
octubre de ese año , anexándole la cátedra de
jurisprudencia, que había funcionad en el olegi
eminario, y la de medicina.
La expectativa d I joven Doria en el aspecto
educativo y cultural fueron satisfecha cuando e
inauguro el Colegio ivil en el cuaJ tudia juri prudencia,
formando el prim r cur o de práctica forense en
compañía de Viviano Villarreal, Genaro Garza García,
Ramón Treviño y otr importante per onajcs de la
localidad. oncluye sus estudios profesionales en
dicha institución, que para entonces era dirigida por el
ben mérito Dr. Jo é I ut rio Gonzál z.
Recién tenninado sus estudios de jurispcudencia, y n pi no
apogeo de la Intervención francesa, colofón de la lucha
entre lfüerales y con ervadores Vidaurri eJ hombr fuerte
de la front ra, quiere con ervar su autonomía política
en su dominios del nore te y se enemista con la

�!(}/(/
81c ,,,1,,norro de la lnd,:pendc'11dn.
(e11ti•nt1rw

de la

R¡,1•0/11do11

Cim ,,,,milo 1111i1·er.,itarit1 {e.\/ttJ1·11101·
Méxir-o

En el va1 en de la guerra e nlra la intervención, el
1 de abril de 1864, Jcsú María Benít z y Pinill
e n mbrado por Juár z gobernad r y comandante
militar de ue o León, con este mo imiento político,
Doria, cercano colaborador de Benitez, e aproximaba
al poder. Como habla demo trado dotes de líder y
administrador. ad má d contar con e Ludios
profe ionale , fue alioso para la administración liberal:
en el gobierno de Benítez e desempeñó com oficial
mayor.
:;n abril de J865, la tropas al mando del general
Mariano
cobedo toman nue amente la ciudad de
Montcrre y e te militar e. proclamado gobernador
de uevo León; ya para cnl nce. Juan . Doria había
. ido n mbrad alcalde del municipio de Linare',
de de donde trató de aplicar su liberali mo económico
al " uger ir al ayuntamiento que se ubasten lo solares
de 300 habitante. de La Petaca debido a que é tos no
se atr en a construir u. ivienda · porno er pr pietario
de los terreno ". 3
Dura poco n este argo ya que e. requerido p r Escobedo

l h1ondo. W06).

dirccci · n nacional d l juarismo, con esto el lib rali mo
nuc oleon ·
di ide, mientras que unos apoyan el
proyecto p lítico de Vidaurri, la gente del centr - ur
del estado . e inclinan abiertamente por la política de
Jmín.:z, entre e tos últimos e encontraban pcr onajcs
como Aramberri, - cobedo e Ignacio Zaragon.
Doria, en e te difí il tran e p lític , e integra al
mo 1micnlo qu comand::i ramberri, ya que es amigo
e rcano d Je Ú!&gt; aría Beníte/ y Pinillos, uno de los
princ1pale lídere de Linare. que lo ecunda. · sta
importante p blación se con irtió en una de la
ciudades opositora al idaurri mo, y cuando el
caudillo nore len
da el paso para adherir e al
Imperio francés, lo linaren e
enemi tan con él y
el 11 d marzo de 1864, junto a un puñado de v ino
comandado por el coronel ruz Tijerina y Francisco
. Valde7 y un conting nte de tamaulipecos
qu
omandaba Juan . Doria aJ grito de '¡Viva el
pre idenlc d la Repúbli a! i ueran I s traidores!'',
e reb !aron en contra del otrora ''hombr fuerte de la

para ontinuar la lucha contra 1 • inva ore france e .
En marzo de 1 66. en carta de Manuel Z. Gómcz a
Benito Juárez, Doria fu pre entado com "un buen
patriota y j ven apto y d · cid ido partidario d 1
u prcmo Gobierno" .4
En 1866, Doria ya e secretario particular del general
E ·cobed . n e. e añ , 1 Ejército del orte establece
·u c ntro d opcracionc en Linares de de donde, el

16 d junio, lanza

I ataque al jército francés en

la ramosa batalla d la m a de anta
rtrudi , que
~ convirtió en un golpe demoledor para el domino del
imperialismo n el n re t del paí, la ictoria le abrió al
ejercito me icano la. puerta de Monterr y y altillo y
L da la 7011a del noreste. ne ta refriega destacaron
gente como Gerónimo Treviño, ostenes Rocha y Juan
. Doria, entr tr , .
La
fuerza lib rale abrió nueva '
pcr pe tivas para lo partidari s del juarismo en uc o
León scobedo toma el poder del estado y llama a
pue tos clave de la admini trnción a connotados liberale
como fue el caso del Dr. Jo é ◄ leuterio onzález
"Gonzalit ", que e· nombrad director del olegio
ivil.

.'.~?.~.~~.~~'. '.: .......................................................................................................... , ......................................................................................................................... .

�1010

Bicemenario de la Independencia
Cemenario de lt1 Revolución
Con orgullo umverslrariufesrejemos
México

Entll!■

orden al Jefe político del Distrito del Sur que haga lo
mismo escribiendo U. a Pedro Gómez a Linares para
que aliste su fuerza y marche inm diatamente con ella
a Montemorelo . Por acá todo sigu bien, la brigada
de Vanguardia de nue tras fuerza se encuentran en la
Villa de Guadalupe delante de Matehuala".~
La ciudad de Querétaro se convirtió en el último
reducto de los france e . Lo mejor del ejercito nacional se
reunió en los alrededores de dicha ciudad para iniciar
un itio que se prolongó del 9 de marzo al 15 de mayo
de 1867.
l ,~
uevo León (Foto: México, el país del porvenir. Nuevo León

Como había la intención, por parte del gobierno, de
cam biar el Colegio Civil a otro edificio, Gonzálitos
le dirige una carta a Doria, en octubre 1866, en
estos términos "estimado amigo ... suplico a U. que si
puede, m haga el favor d interesarse con el General para
que no e cup el Obi pacto con el Colegio Civil.
Mu ho creerán que yo lo solicité e te cambio y nadie
sabe mejor que U. que no es así.
Si m mandan mudar l Colegio al Obispado lo har'
con mucha pena, pero no quisiera que se hiciera cosa
qu pudiera dar motivo a entimientos a personas con
quien he llevado iempre mejor amistad. El Colegio
e tá bien donde e tá ... ". 5
Este cambio finalmente no se llevó a cabo, por lo que
Doria mostró sus buenos oficios administrativos y
sen ibilidad política como secretario particular. Por
ello, el general E cobedo, ante us ausencias para ir
a combatir a los restos del ejército enemigo, que e
encontraban diseminadas en varios puntos del noreste,
lo nombró, con atribuciones generales, gobernador del
estado de uevo León.
Pero la guerra de liberación seguía, y el ejército francés
y sus aliados mexicanos se estaban replegando al centro
del paí por lo que el Ejército del Norte se desplazaba
para combatir en esa región. Desde la ciudad de Sal tillo,
Escobedo se dirige a Doria, que se babia convertido en
su principal colaborador al confiarle la organización
de las fuerzas del estado de Nuevo León, para que se
preparara a combatir en el centro del país:
"Le recomiendo a U. que sigan en eso arreglando la
fuerza con la mayor actividad posible y repita la

Los principales generales republicanos que combatieron
en el sitio fueron Mariano Escobedo, So tene Rocha,
Aurelio Rivera, Ramón Corona, entre otros. En e a
batallas combatió Doria y de él tenemos dos visiones
como soldado. La primera es la de su j fe Mariano
E cob do, qu señala que Doria "es joven y siempre
que e ofrece deja la pluma para empuñar la espada'';
la otra es la de su compaftero de armas, Sost nes Rocha,
que afios después del sitio de Querétaro r flexiona
sobre Doria: "aunque este caballero es muy pundonoroso
y honrado careciendo de aquel valor indispen able
sobre todo para el soldado de caballería".7
Sin embargo, Doria fue considerado como un hombre
de extrema confianza para el ejército liberal, al terminar
el sitio con la rendición de las fuerza francesa y us
aliados mexicanos, el capitán Doria fue encomendado
por E cob do para que custodiara al archiduque
Maximiliano de Ha burgo.
D rrotado el intervencionismo francés, el gobierno
r publicano, representado por Benito Juárez, entra
triunfalmente a la Ciudad de México, el 15 de julio de
1867, restaurando la República.
El 25 de julio de 1867 le fue concedido a Juan C. Doria
el grado de coronel del Ejército por el presidente Juárez,
por su destacada labor en la guerra de lntervención.
Ya como gente cercana al círculo del poder juari ta,
en diciembre de 1867 e electo diputado al Congreso
General, representando al estado de uevo León.
La relación de Doria con los hombres de la política
norestense fue estrecha. Amigo y compañero de arma
del general Gerónimo Trevifío, cuya relación fue
amistosa aunque de dos hombres con una bagaje

........................................................................................... ············ ..... ······· ..........................................................................................................................................

f
1

�1111/J
81cem,·11ario de la lndt7iendencia
Ceme,wrio de la Re11uillció11

Co11 Or;!.Ullo w1/l'er.wur1ó festejt•ma.,
.\/crírn

Entor
esLar siempre al pendiente para mediar entre lo
mo imiento político qu
de arrollaban entre la
do jurisdiccion , la relación que tenía Doria con los
grupo políticos del vecino e tado lo ha ían muy útil
tanto para el gobernador Tre iño como para la
federación; fue tanta la importancia de Dori a
entre los turbulento grupo político tamaulipecos.
qu llegó a manejar e I nombre de éste para proponer lo
d gob mador de su e tado.

I

Sin mbargo, su interé por la política na ional
juari ta lo lle ó a otro derrotero . El 21 de enero
de 1 69, el pre ident Juárez lo n mbra gobernador
int rin d I naciente stado de Hidalgo el 2 de 1;mero
de l869, de de Pachuca, capital d I e tado, l e cribe a
u amig el general Tr viño. comunicándole que u
importante nombramiento y poniéndo e a u rdene '. 9
El 29 de enero t ma ficialment po i ' n como primer mandatario d 1 estado d Hidalgo por lo cual e
organizaron grande fie ta para celebrar la erección de
la nueva entidad nacional.

cultural diferente lo que tuvo repercu iones en la
formas de administrar y d hacer política. Tre iño un
h mbre con una personalidad forjada en la práctica de
la armas, h cho en el campo d batalla y prácticam nl
sin formación académica. n contraste, Doria, que se
graduó d abogado y por cir un tancias del momento
que le tocó i ir, s enroló en lo m nestere militare ;
do vi iones que en ocasiones chocaron por las formas
d admini trar la o a pública, en una de esta
quer lla , por un asunto de unjuicio I scrib desde
la ciudad de Linares, el 20 de ago to de 1 6 , iendo
ya Treviño gob mador del estado:

J

"He aquí t d el particular que h tenido en e te negocio: no
creo haber obrado mal (sic) únicamente con la ami tad
y por lo mismo e pero me levantes la excomunión que
me levantan en tu e tado. o estoy enojado contigo
ni tengo moti o para ello: y estoy conv ncido de qu
(lo que) te proponías al decretar el embargo es muy
bu no aunqu la m dida n mi concepto e tán algo
violentas". 8
Sin embargo, ntr Doria y Tr mo i mpr influy ron
la circunstancias política que se desarrollaban en el
plano de lo e tado de Tamaulipa y uev León. al

Una de la prim ras accione que realizó fue la de
tratar d acabar con la gavilla que merodeaban la
capital del nuevo estado. Doria quería poner orden en
una zona en la cual e d arrollaba la min ría a gran
ala qu n ese momento atravesaba por una mala
situación debido a la in eguridad en lo caminos y a
1 robo en diferent parte de la ntidad.
Alguna de la ga illas eran re t de mo imiento
guerrillero indígena • qu habían luchado en contra
de las leyes liberale recién promulgadas, y que afectaban
la propiedad indígena. Una d
ta gu rrillas, la más
fuert , int grada por má de 200 hombre , era liderada
por Lui de León y Mariano Pi o a O ria, al mando
de u fuerza , e pr pu o dar punto final a esta gavilla
y contando con la co peración y ap yo de la escolta
de la ompañía de Minas, el 17 de febrer de 1 69 los
batió compl lamente e hizo más de 50 pri ionero ,
días de pu s fueron muertos en batalla lo cabecilla '
Sosa y De León. 10
Sin embargo, Doria de eaba la tranquilidad y la paz,
como la de earon las principales figuras int lcctuales
que acompañaron a Juárez en procurar hac r a anzar ~
al país por el progre o a ba e de profunda reformas
políticas y sociales. Doria fue un conven ido d
impulsar la ducación, una de las panacea liberale ,

�20/0
Bicenrenario de In Independencia
Centenario de lo Rei·olución

Entor.BO

C&lt;m or¡r11/lo 1111i,·enitario feste;emos
\léxico

qu Ira ría grand beneficio para el paí , por ello
al inaugurar el In tituto ientífico y Literario de
Pachuca, el 3 de marzo de 1 69, señaló:
"La con tante revuelta que e han sucedido en la
R pública de de que e on umó la Independencia, se
deben en gran parte a la falta de in trucción d nu tro
puebl ".' 1
En u corto periodo como gob rnad r e ocupó
bá icamente de la organización d mejorar el crvi io
públi o del estado y poner orden n los caudal d
la tesorería para la mejora de la guridad públ i a y
obre todo la educación "qu in u d ·arroll . toda
las medidas de mej rami nto 5 n ' téril "

Notas
1 CeruttJ, Mario, Econom,a de guerra y poder regional en el siglo XIX
Archivo General del Estado de Nuevo León Monterrey 1983. p 14

2 Flore~ Mertha Historia de las b1bilotecas en Nuevo León
Dirección General de Bibliotecas del Estado de Nuevo Leon. Monterrey,
1993 p. 33
3. Leal R1os Armando Lmaras csudad en llamas, Universidad Autonoma de
Nuevo León, Monterrey.1999, p.75
Sagawara Masae (compilador) Mariano Escobedo. Senado de la
Republ ca LIII Leg1 latura MexlCO 1987 p 168
5 Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL) Correspondencia, 26
de octubr de 1866

6 AGENL, Correspandonc,a, 30 de octubre de 1866.

El 30 de abril de 1 9 inauguró la línea telegráfica de
Pachu a ha la la iudad de éxico, por lo que recibió la
felicita ·ión d I pre id nte Benito Juárez.

7 ocha Sostenes Alberto Han y Samuel 8 ch El s1110 de Que~ taro
Editor a! Pornia M leo, 19S2 p 21

ólo cuatro m se duró u mandato tra eleccion
en el e. tado entregó I poder a ntonino Tagle. como
primer gobernador constitucional, el 28 de ma o d
1 69; día ante· el ongre o de Hidalgo lo había
nombrado ciudadano d 1 e tad .

9 AGENL Correspondene1a. 28 de enero de 1869

Radi ado en la
o, con un en rme
porvenir político, inc peradam nl muere el 16 d
novi mbre de 1869, a 1 30 añ d edad.

p.62

En u fun rafes su amigo Ignacio
le dedicó e ta palabra :

··o

anuel Altamirano

sean a en paz n e ta tierra bendita de la patria, en
e ·ta tierra que tú ayuda te a libertar con tu valor y tu
talento. ¡Feliz tú que ha muerto bendecido por todos y
r petado aún por la maledicencia y la calumnia! La
ombra del árbol de la paz y de la libertad cobija tus
re to y el cielo azul y radiante de Mé ico acaricia con su
reflejo tu modesto sepulcro y tus coronas de !dado.
de patriota, de amigo bueno y padre del pueblo".

S. AGENL Correspondencia 20 de agosto de 1868

10 Archivo General de la Nación (AGN), E/ ConstrtUCIOflBI 27 e julio de
18 7
1 Ballesteros Garcla Víctor Ma uel, Juan C Doria y el lnsrltuto LJterano
Urnveis,dild Au óooma del Estado de H,datgo, Pachuca, Hidalgo 200

�20/0

Entorno

Bu- · itenario de la Jnd1!fH!I1di:ncia
C,m1em1r,o de la Ri:va/u,.ión
C'im org11l/i, 1111/versiwrio féslejemus
\léricn

El mito nacionalista:
Monterrey en la Revolución
Miguel Ángel González Quiroga

Tropas federal

entran a trol.e a los pati · dela Estación Buen

i t.a (Foto: Relatos e historias en México, agosto de 201 0).

E innegable qu el nacionali mo, la doctrina que e alta
a la nación, es una fu rza poderosa. En los últimos dos
siglos ha des mbocado en mucha guerras y millones
d víctima . En la hi toria de Méxic data principalmente
del iglo XJX, durante la lucha contra paña, Fran ia y
lo
tado Unidos, y s fortaleció en el iglo XX obre
todo durante la R volu ión, cuando el pueblo m xicano
luchó por re catar u economía del dominio extranjero,
parli ularm nte el ejercido por los Estados Unid s.
n torno al nacionalismo e han generado muchos
mitos, y el propó ito de este breve ensayo consi te en
derrumbar uno de ellos: aquél que o tiene que el
nacionalismo se apoderó del pu blo mexicano durante
la Revolución. Lo har mo col cando bajo la lupa l
caso de Monterrey. Sin embargo, antes de abordar el
tema
preci o definir el concepto de nación, que
en wrn formulación clásica Benedict Ander on define
om una corirnnidad imaginada, toda vez que "los

integrantes de [una] nación ... nun a cono erán a la
mayoría d lo d má integrant , ni abrán de ello ,
pero en la mente de cada uno radica la imagen de su
c munión". Esto tras iende a las clase sociales porqu
"a pesar de Las desigualdades y la explotación que pr vaJece
[en una determinada comunidad], la nación iempre e
con ibe com una profunda camaradería h rizontal. E
esta fraternidad lo que hace posible ... que tantos millones
de per onas est 'n di pue tos, no tan lo a matar, ino a
morir por [lo que han imaginado]". Ander on 15-16)
La religión, la cultura, el lenguaje y un pasado histórico
común son algunos de los el mentos que unen a un
pueblo y contribuyen a forjar el s ntido d nación.
El t ma del nacionalismo e importante en cualquier ~
tratado de la Revolución mexicana, ya que algunos
historiadores alegan que la asfixiante pr sencia extranjera
obre todo la norteamericana- en la c nomía me icana

=

�EntorJUJ

El Obi~pado.

del porflriato y las intervenciones militares estadounidenses
durante la Revolución, pr vacaron un fuerte re haza
en el pueblo mexicano y contribuyeron a crear el
nacionalismo revolucionario que ejerció un papel
importante en el siglo veinte y perdura hasta nuestros
d[as. (Hart, 348; Ulloa, 191)
Sin embargo como ha señalado Friedrich Katz la
Revolución no fue ni monolítica ni homogénea. y no
todas las regiones de México se aju tan a este modelo.
Por ejemplo la e periencia de Monterrey en la
Revolución revela que en esta ciudad la más importante
en el norte de México aparentemente no hubo una
actitud antinorteamericana g neralizada y cuando se
dio, fue en circunstancias limitada y específicas. (Katz,
-69· Knight, 1987, 87)

fi

2/JJ(}
Hi&lt;'.:menario de la /11depe11dt!11c·ia
Cem enuno de la Revolución
Con orgullo 1m/ve,·siwrio festejemos
.tléxú:o

Para entender mejor la actitud regiomontana bacia los
norteamericanos durante la Revolución, m pennito
relatar un suceso. El 21 de abril de 1914, cuando se
supo que la Marina no,teamericana había d sembarcado
en Veracruz , en Monterrey hubo una serie de
manifestaciones antinorteamericanas al igual que en
el resto de la república, En ese preciso momento, la
ciudad era atacada por las fuerzas constitucionali tas. El
gobernador alomé Botella y 1 alcalde de Monterrey,
Ramón Treviño, pronunciaron di cur o incendiarios
ho11ando a la población a unir e y I vantarse contra
los invasores ya que la patria estaba en peligro. (Cantú,
123-24; lnrnan, 147-48; New York Times 27 abr.. 1914,
p. 1 · FR S, 1914, 659-60; lA, 812.00/11975)
Según un testigo, una inmen a multitud, azuzada por
los discursos, y las bandas de guerra, recorrió las calles
hasta llegar al Consulado americano. Allí los manifestante
arrancaron la bandera estadounidense y la quemaron a
la v z qu el capitán Salvador Villarreal tomó p1isionero
a Philip Hanna, eón. ul general de los Estados Unidos.
1 testigo, el periodista Juan Luis Cantú, relata que
parte de la multitud veía a Hanna y su familia
con respeto porque tenían fama de convivir con todos
y habían apoyado a las clases populares en tiempo de
hambre, y durante la catastrófica inundación de 1909,
que cobró miles de vidas. Cuando se llevaban al
cónsul, la turba se conmovió con la palabras de una
joven (probablemente una de la obrina d 1Lanna)
que dijo: "¿Qué será esto? Si a todo lo mexicano
iernpre los hemos querido mucho". (Can tú, I23-24;
loman, 147-48)

Analicemos algunos elementos que ayudan a e plicar
la ausencia de un espíritu nacionalista y antinortcam ricano
en Monterrey durante el p riodo revolucionario de 19 lO
a 1920. e debe aclarar que en Monterrey había una
amplia comunidad de extranjeros que incluía a
espafioles, alemanes, ingleses y norteamericanos, Al llegar a la prisión, el encargado reprochó a los
entre otros. E te trabajo tiene como enfoque la reacción captores y se rehu ó a a eptar al prisionero diciendo:
ante los norteamericanos y su gobierno, fuente princ i pa 1 "Éste no es lugar para el ónsul Hanna. Es uno de mis
del surgimiento del nacionalismo revolucionario. amigos más apreciados a í como amigo de todos los
mexicanos. Yo no lo recibiré aquí. Tendrán que bu car
Primer , cabe recordar que durante el siglo XIX otro lugar si quieren encarcelarlo' ·. Finalmente lo llevaron
Monterrey fue ocupado por fuerza. extranjeras en la: al Palacio de Gobierno, y lo encerraron en el Salón de
guerras contra Estados Unidos y el Imperio francis · Recepciones, hasta que fue liberado al día s iguiente por
atropellos firmemente arrnigado · en la memoria los carrancistas qu tomaron la ciudad. ( Cantú, 123-24;
colectiva. También había arraigado la dependencia lnman, 147-48; ew York Times 27 abr., 1914, p. l;
que los regiornontanos tenían del vasto mercado FR , 659-60; JA, 812.00/l 19r)
norteamericano al que estaban vinculados, a í como
la oportunidade laborales al norte del Bravo. Ademá
Este relato refleja con claridad el uso y abu o del
estaban acostumbrados a convivir con una comunidad
nacionalismo revolucionario. Las autmidade huertistas al
norteamericana de varias mi le de personas que antes
de 191 O habían hecho de M ntcrrey y uevo León su control de Monterrey se lanzaron contra los dos máximos
símbolos de la presencia norteamericana: la bandera y
nuevo hogar.
el cónsul Pbilip Hanna; pero no lo hici ron por profundos

�2010

Bice11/enario de la /11dependenda
Cemenario de la Re1•0/11ción
Co11 orgullo 1111/wnilaria e rejemo
.\léxico

Entlll!DD

sentimiento nacionalistas, sino más bien para movilizar
Yunificar al pueblo ante el asedio de los constitucionalistas
que ya estaban a las puertas de la ciudad. l gobi mo
y las fuerzas militares hu rtistas usaron al nacionalismo
como arma para promo r u propó ito . Sin mbarg ,
una buena parte del pueblo, qu n nw11ero as ocasione
había r cibido ap yo de Hanna e tuvo en desacuerdo
con la autoridad.
E tá ciar que el nacionali mo le ir ió a todos los
bandos durante la Revolución. 1 gobierno de Nuevo
León, n e mom nto afín a Hu rta, lo utilizó para azuzar
al pueblo· no a fav r de la revolución, sino de la
contrarrevolución .
La fa orable fama pública qu se había ganado el cónsul
Hanna e olvi · a onfirmar en lo primero me es de
1915, cuando una combinación letal de guerra y sequía
causó una hambruna que cobró mucha víctima y
pro ocó estragos ntr la cla
populare . El de astre
habría ido mayor de no haber sido por las acciones de
Hanna y lo empresarios a tra és de la Cámara
acional de Comercio. 1cónsul se mo ió con rapidez.
Se comunicó con la Cruz Roja am ri ana y obtu o
apoyo uficiente para umini trar alimento a muchas
familias pobres de la ciudad . El vicccón ul e pañol ,
J.P. Lagüera, afirmó que Hanna tenía "repartida má de
tres mil tarjetas de au ilio, que repre entaban a no
meno de
inte mil alma , qu ienes do
ece s
por semana recibían maíz y frijol". Lo empre ario.
Y comerciantes trabajaron junto con Hanna para aliviar
la critica ituación, un ejemplo de c laboración entre
mexicanos y norteamericano . (AGENL, REC, 6 jul.. J9 J5)
A diferencia de otras part del paL, lo empre ario
regiomontanos no reaccionaron con h tilidad ante lo
extranjero . Para empezar, el capital foráneo no tenía
una presencia importante en la región. El europeo
wnaba tan ólo 400 miJ p os mient~ el e tadouniden e
wnaba 3.36 mili n , 2.5 de lo uales estaban concentrados
en una sola empr sa: la Am rican Smelting and
Refining Company (ASAR O). Esto palidece ante
lo 17 mil lone de capital local y nacional que movía
a empresas como Fundidora, C rvec ría y Vidriera.
Adicionalm nte las actividades económica de los
extranj ros no comp rían con mpresas regiomontanas
ino má bi n la complementaban. Los servicios de
luz, agua y teléfono que servían al sector empresarial
Y a la población estaban en manos d los e tranjero .
Además, los empr sarios r gio y foráneo comúnmente

' a.si no de ""1 ontemi} Foto: México. ,d paú del por,·enir Nuno Lt.'ún
/9:!2- /923).

colaboraban en proyectos económicos como en la
creación de la Momerrey Building a nd Impro ement
Company para construir un proyecto al norte de la
ciu?ad, p r dond pa arían 1 tranv ía ha ia e l T po
C hico . Entre los accioni s ta hab ía apellido
norteam ricano como Robertson y Buckner, y mexicano
como González, Treviño y Madero. (Vizcaya Canales.
2)
Tampoco se han encontrado e idencias de que los
trabajadore rechazaran la pre ncia norteamericana
de manera generalizada. lgunos de ellos laboraban en
empresas norteamericanas y recibían sueldos competitivos.
Al igual qu todo lo demá , re intieron I i rre d las
fábrica debido a la iolencia re olucionaria así como
la suspensión constante del tran porte que interrumpía
el suministro de materia prima y el envío de mercancía
a lo mercado foráneo . Alan Knight, autor d varios
libro obre la Revolución mexicana, de cubrió qu
en alguno lugares lo pueblerino tomaron las arma
para defender a la empre a norteamericanas - y us
fuentes de empleo - de los bandoleros que la a olaban.
Al referirse aJ nacionalismo antinorteamericano, lan
Knight afinna: ' se entimi oto cerebral intangible
no pudo ostener e contra la nece idade conómicas
apremiantes' . (Knigbt 1987, 60)
En el caso d Mont rr y también hubo ocasiones
en que los obreros e manife taron contra los
norteamericanos.

�Entorao

20/{)
IJ1cente11ario de la /11depe11de11cia
Centenario de la Revolución
Con orgullo univer.m orio Jesre1emo.,
México

na de !Jas fue durant la di, puta laboral ferro arri Iera
d 1912 . Lo operari
y maquinistas me icanos,
que para e e año ocupaban casi 40 por ciento de los
empleo, exigían reempla7..aral resto de losnorteamericanos.
E to último re i ti ron y amenazaron con realizar un
paro na ional. Otro ca o onado e el de la "huelga,
en no iembre de 1914" de los trabajadores d la
Compañía Minera Fundidora y Afinadora Monterr y,
S. A. Una de la d manda fue la "destitución del
mae tro carpintero de origen estadounidense, Mac
alli, un déspota temido en el trabajo por los obreros a
su cargo. ' (IA, 812.00/15829; Knight, 1990, 428)
n dos casos específicos y, in duda, investigaciones
más profundas revelarán otros. Sin embargo deb mos
preguntarnos si stos asas eran la norma o implement
r tlejan la circun tancia particulare de e ento
ai lado . Alan Knight afirma categóricamente que no
exi tió una actitud antiyanki generalizada y que caso
corno 'stos y el de Cananea ran excepciones y no
conformaban un patrón generalizado.
La mayoría de los casos de rechazo y violencia de los
trabajadores contra sus patrones s daba cuando había
maltrato o explotación y te re bazo se dirigía contra
patron s d todas nacionalidade , incluyendo mexi ano .
Más aún, e pued afirmar qu estos ca o obedecieron
a una lógica ituacional - herramienta teórica elaborada
por Karl Popper- que establece que ario elemento ,
inclu o las metas y creencia de lo actores socialc
irven para explicar u accion y la con e u ncia
de é ta . i s a í, lo trabajadores respondían a una
situación específica y no a una actitud generalizada de
rechazo a los norteamericano . (Knight, 1998, 27· Martín,
123-24)

La ··Qui nta Calderón" (Foto· Héxico. el paí., del por1•e ni1: Nuel'o Lt!án
D.

/'l]]-19'!3).

Los campeones equipo Zaragoza YMCA, 1921 .

Otro sector de la población que debernos considerar
e el clero católico. En junio de 1914, los obi pos d
Guadalajara y Monterrey pidieron apoyo del gobierno
de Estados Unidos y, en su caso, asiJo político contra
la p rse ución d que ran objeto por parte de
1
r volu ionario de pués del a esinato d varios
religioso en Zacateca . El gobierno norteam ricano
le pidió a Hanna brindar protección a lo obi p y
us bienes. Esto re ulta intere ante i recordamo que
desde la guerra entre México y Estado Unido ,
la lgl sia católica había r chazado la penetración
angloamericana n México particularmente por la
propagación del prole tanti m , y ahora pedía apoyo
del gobierno estadouniden e para que la protegiera de
su propio pueblo. (FRU , 1915, 1004)
El caso d los obi po refleja una realidad incontrovertible:
independientemente de la actitud en relación con lo
norteamericanos, los Estado Unidos repre entaban
oportunidade y refugio para muchos me icano . Ante
la iolencia re olucionaria, mil d nuc oleoneses emigraron
hacia allá. Lo hermano mari ta , que habían
de arrollado una actividad inten a en uevo L ón, e
i ron obligados a asentarse en San Antonio ante el
lima ho ti! propi iado por el constitucionalismo. El
gobernador Antonio l. Villarreal emprendió una
erdadera cacería del clero, con su decreto d 1 14 de
julio d 1915, qu ordenaba e pulsar a todo lo sacerd te
e tranjero , r tringía I s horarios de las igle ias. y
abolía las confesione y confirmacione . entr olr
medidas r presivas. ( RUS, L915, 874; San Antonio
light 7ene. 1917, p.9)

�:!OJO

Entoroo

Bicemenario de la Independencia.
Ce11tenario de la Revolución
Con orgullu 1111Íl'ers itaria festejem os
México

Antiguo templo de San Frnncisco.

Trabajadore urbanos y del área rural que perdieron sus
trabajo por el cierre de la fábricas o depredacione
de los revolucionarios en el campo, bu caron trabajo y
sustento para sus familia del otro lado de la frontera.
Para el lo encontrar refugio ante la violencia
y oportunidade de empleo superaba a cualquier
entimiento nacionalista. Es ilógico pensar que
estos trabajadores hayan cruzado I Río Bravo gritando
"mueran los gringos".
Otra realidad apla. tan te
la d p nd ncia que había
crecido entre la economía regiomontana y la empresa
estadouniden es. Algunas de las nece idades má
apremiante de Monterrey ólo se atisfacían a tra és
d empresas e tranjeras o norteamericanas. En 19 l 9
cuando el gobierno de la ciudad requería combu tibl
para que iguiera operando la Compañía de Tranvía
Luz y Fuerza Mo triz de Monterrey, a la vez que
chapopote para mejoras de la capital, tuvo que recurrir
a la empresa norteamericana El , guila de Tampico.
(AGENL, NZ, 7 jun., 1919).
Más importante aún, lo gobernante mexicano
reconocieron que tras años de violencia re olucionaria
la recon tru ción del paí requería acceso al mercado
estadounid nse e inversiones de ese país. Esto era aplicable a
pequeño productores como Juan Serrano, d Cad reyta
quien en 1914 suplicó al S cr tario d Gobierno que
se le antara la prohibición para que pudiera vender su
ganado n E tado Unido . E ta lógica e aplicaba con
mayor razón a las grand s empr a como Fundidora
y A AR O, qu a partir d 1918 fincaron buena parte
de su recup ración en el mercado estadounidense y las
demandas generadas por la Primera Guerra Mundial.
(AGENL, SG 24jun., 1914; Flores, 99-100)

La r con trucción nacional no podía prescindir de la
economía estadouniden e. El gob mador
ic ' foro
Zambrano, que admini tra la entidad entre 1917 y 1919,
se dio cuenta de ello. Como gobernador había criticado
amargamente al gobierno e tadounidens por su postura
intervencionista.
o obstante un afio de pués, como
eón ul de México en San Francisco, exaltaba
enérgicament las virtudes de la inversión
ta do unid en e en "la agricultura, industria, minería
y otro ramo ... ", y pidi ' a u uc or, Jo ' E. Santos
que enviara a alguien que hablara inglé a un Congr o
de Comercio Exterior celebrado en an Franci co para
promover productos y posibilidades de inversión que
ofr ía u vo L ón. En la amplia correspondencia
almacenada en el Archi o General d I tado d
u o
León hay muchas olicitude de información de personas
que de eaban promover inversione en el e tado y el
país. (AGENL, REC, 9 mar., 1920)
El de o de reanudar lazo
conómico también
se observaba en el otro lado de la frontera. Mucho
norteamericanos estaban deseoso de regre ar a Méxi o
o establecer sus negocios por primera vez. no de ello ,
el Dr. A. Buerón, d San Antonio, Texas, solicitó
información en 19 I 9 a fin de poner una oficina n
Monterrey en conexión con la que tengo en esta ciudad
para tener a í la fa ilidad de acti ar e negocio y otros
que puedan hacerse con capital americano y gran entaja
para el estado de uevo León". Adicionalmente, pidió
informe sobre la viabilidad de establecer una refinería
de petróleo en uevo León ya que contaba con amigo
que querian invertir en el estado. Siguiendo la mi ma
lógica Paul Marchant, un oftalmólogo de Berkeley,
e cribió al gobierno de ue o León en octubre de 1919
pidiendo autorización para establecer e temporalmente
en Monterrey y brindar servicios de oftalmología a la
población. A partir de 1919, las cámaras d comercio de
di er as ciudades de Estados Unido , inclu o de Dallas,
Hou ton y San Antonio organizaron iaje a e 1co e
incluyeron a Monterrey en sus itinerario . Bu caban
reanudar los provechosos lazos económico que
existían ant s de la Revolución. ( GENL, JS, 6 dic.,
1919 y 28 oct. 1919; Moseley 3 · La Época, 6 abr.,
1919, pp. 1, )
Conclusion
De e t breve recuento d lo acont cido n Monterrey
rend n algunas consideraciones. m
Resulta claro que lo inver ioni ta , grande y ti

durante la Revoluci 'n, sed

�20/()

Bicentenario de la lndepe11de11 ia

Entomo

Centenorio de la Revolución
Con Orf!Ullo u11frer; iraricl festejemos
México

pequeños, ólo p raban que mejoraran las condiciones
para reanudar su' operacione en México, y los
regiomontanos estaban dispue tos a r ibirl . E to
pudo má que las con ideracion s 'tnica , racial o
nacionali tas. La lógica la fuerza d I apita) y el
mercado perduraron a pesar de las p 'rdida y añ de
guerra. A lo largo de la década revolucionaria e
obser a en Monterre una constante tensión y
oca ionales choque entre el nacionalismo mexicano
la nece idad del mercado estadouniden c.
El primero empujaba a México al rechazo del e, tranjero;
la egunda a aceptarlo en ara de la upcrvivencia y la
pr speridad.

El nacionalismo surgía más bien durante episodios
específicos; como cuando la turba linchó a un mexicano
en Te a en noviembre de 191 O, o cuando 1
gobierno e tadounidense invadi · Veracruz en 1914, o
por la Expedición Pershing contra éxico para atrapar
a Pancho VilJa tras el ataque a olumbus. ue o Méxi ,
en 1916. Mas los evento episódicos no tienen el
mismo peso que las continuas necesidades materiales
del pueblo y los profundos vínculos económicos con el
m rcado tadounidense qu . en l caso d Monterrey,
e habían d arrollad a tra é d ca i un iglo.

También se obser a un uso electi o del nacionali mo
para defender intere e particulares o de grupo.
Diverso actore , corno el gobiern , lo bando en
pugna y la lgl ia católica, utilizaban el recur o
nacionali ta uando convenía a su inter e ; lo cual
nos debe lle ar a cu stionar la profundidad de e e
sentimiento d ·• omunidad imaginada .

erzas del general Amonio l. Villarrcal.

�20/0

Entamo

Bicmtenario de· la /11depe11dencia
Cenlenario de la Revolución

Co11 orgullo w1il'er.wario festejenw.1
México

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�20/0
Bicemenario de la Independencia
Centenario de la R evolución
Con nrgul/o 1miverú 1arinfesrejemo,,
México

Entlll!DD

Mujeres y vida cotidiana en Nuevo León durante
la Revolución de 1910
María Zebadúa Serra

r.
Mientras que para 191 O en varias regiones se libraba la
lucha rev lucionaria, n Mont rr y la vida cotidiana n
se veía trastocada con la presencia militar y los combates
entre revoluci nario y federales. No obstante, esa
calma era sólo aparente. n la arena política, partido
clubes, sociedades, organizaciones obreras y
m presariales, cue tionaban al régimen porfirista y
r yista, y luchaban por alcanzar I p der. 2
En el ámbito rural ubyacían descontentos campesinos
acumulados por años d maltrato y falta de incentivos
in r olución. A partir de 1912 e manifie tan do
tipos d reacciones: pacífica y armada. La opcione
de la primera fueron emigrar hacia la capital del estado
y al otro lado de la frontera nort , a í como canalizar
las quejas por la vía oficial;3 en la segunda
situaron
lo levantamiento armad s ("bandidaje", según las
autoridade ) improvi ado s por grupo formados
al calor d la Revolución ('·partidas de r b !de n
lucha ' ) principalmente en el sur del estado, 4
des ta and la toma d D et r Arroyo p r tropa
maderi ta . n ad lante, y hasta 1915 la lucha ntre
diferente faccione revolucionaria y tropa federales
se pre nt ' com una constante en la vida cotidiana de
las poblaciones rurales.
Fueron tiempo de inseguridad, violencia e inestabilidad;
1 que tuvieron recur o , como la familia de lo
grandes empresarios emigraron al extranjero, mientras
que en el campo ·'los habitantes de lo pueblos, preferían
ir a engro ar las fila de la revolución, a-quer r- pre tar
su contingente al ejército federal". s No obstante, la
mayor parte de la familias permanecieron arraigadas
a la tierra, tratand de ons rvar su vida y u mode to
patrimonio. A las mujeres de esas familias nos referiremos
en adelante, t mando como eje de análisi la vida
cotidiana ntendida como "el conjunto de actividad
que caracterizan la reproducción de los hombres
particulare , lo uales, a u vez, crean lapo ibilidad de
fi la reproducción social" 6 iendo sus características princa cipale la "rutina y acto fragmentarios que tienen
un alto nivel de automatización( ...) acciones aparenteca. ment imperceptible de alta repetitividad y eficacia

que cwnplen, como infraestructura y dimensión imból ica,
la tarea de ustentar los edificio ocia le " .7

u.
La cotidianeidad femenina se regía por la nonnativa
de g 'nero y el niv I socioeconómico y político al que
perteneciera cada familia. Ambo factore e o t nían
y validaban a travé de e tructura jurídi o-políticas,
militare e id ológicas legitimándose las accion es
excluyentes y represi as hacia quienes se opu ieran al
orden e tablecido. A e tas fonna generales de represión
e umaban códigos soc iocultural es y morales que la
muj ere debían acatar de ntro y fu ra de l hogar.

Damas de la época ·obre un estrado (r oto: f'/ie~1111s en /u memhrano del
liempo, de Ricardo El i,:ondo).

�]{}/{)

Bicent,mario de la !ndí'fl''"de11c1a
C:menart,, de /u Rew,!11rii&gt;11
Con 011&lt;11/ln m111·en,11a1·in je.,rej '11111,
,\léxico

Entorno

La on titución
igente n
con! mplaba ninguna pr rrogativa
para la mujer. La I gi lación
obre la fam i Iia
ba aba en
tabúe
que, por
otra parte, eran r pr ducid en
el seno del hogar. Ante la ley,
lo derech de la mujer estaban
limitado a la patria pote tad
de algún var n d la familia o
del e:: p o. La mujer altera o
viuda debía er habilitada para
adrnini trar libremente u biene
y ej rcer u d r h
i ile ,
que n la práctica ran tran fi rido
a un abogado o a algún varón
de la familia. P a mujere
accedían a las escuelas o academias
para
ñ rita q
a trabaj
fuera del hogar.
i bien la barrera
ciale y ullurale
el ámbito d acción de la
mujer , hubo mujeres qu
reba aron.
1
ca
d qui ne cur aron
tudio
·or
laboraron com a a]ariada
ho pita!
cu
,
em
omercios, ofici
el enrollado de
ig
n
· · do
. 10
abl
qu
di
emp
oral,
pci ' n
as
día
' reas
a as en
1
gén r para las mujere .
Re pecto a la r muneraci · n que r cibían, en el ector
indu trial los alari
ran bajo , y aún má para la
trabajadora , "en 1 02, d tre empr as n ol n a ,
en once e mantenían salarios ti meninos inferiores a
1 m uJin ; en ie~ , la diferencia era del in uenta p r
ci nto, ólo n un ca o ra uperior I fi m nin ;
y, en tro, no e contaba con fu rza de trabaj
masculina . 11 Más crítica era la situación d las
mujer de nivele bajo , que e de mpañaban en el
rvicio d m · tic , hí el pago por lo regular ra n
e p ci qu podia con i tir n comida o n algo d
r pa usada. En el campo recibían vales para tienda de
la hacienda o pago n peci . A ta condiciones d
trabajo e sumaba el ri go permanente de estar expuestas
a la violencia e ual d amo y patrones. En otra
palabra , las mujer constituían una int r la 12 por

la
lu ión g n ralizada ha ia lla , que en la mayoría
d I ca os era aceptada no ólo p r I
arone , ino
por ella mi ma , omo parte de lo rol s de gén ro
int malizado a lo largo d toda la ida.'3
la mujere c rre pondía la responsabilidad del
bi n tar fí ico y espiritual de los integrante de la
familia . La trascendencia de las actividade realizadas en
el h gar radica en qu ad m · d fortaJ cer el pro eso
r produ ti o biológico y cultural y no recibir ninguna
remuneraci · n ec nómica por I trabaj d mé tico
r alizado I
h gar
on tituían unidades
pr du liva
familiares n donde se pro e aban
artículo y comestible no ól de tinado al
con umo familiar ino n mucho ca o , para su
com rcializa ión -en oc ione obre pedido- n e 1
mercado lo al o foráneo. 14 Una de nu stras
colaboradorasd scribióasílaslab resquer alizaban:
la mujer se p nía a trabajar. a m ler a terciar, a la ar
a plan har t d en u a a .15 Madre , abu las hijas de
prácticam nte todos los nivel socioeconómico en forma
per na) o en familia d niv I
o i conómicos -a
altos, con la ayuda de otra mujeres, ad más de las
labores domésticas se hacían vi ir' con el de hilado m
de ábana y pañu lo bordad
o t j idos la ~

�20/0

Entlll!IID

Bicemenm·io de la lndf'pendencia
Cemenario de la Revolución
Con orgullo 1miver iwriofesrejemos
México

contaban sobre el lo atemorizaba
a las mujere . En otras palabras,
una guerra que tenía como campo d
batalla las mismas calles por las que
la población transitaba para realizar
u trabajo, compras y actividades
fam i I iares y recreativas, significó
en algunos municipio un relativo
aislamiento para las mujeres dedicadas
a su hogar.
En los recuerdo compartidos de las
muJere que ivieron en la ciudad
capital, surge una y otra vez e e
sentimiento de miedo al oír los
ti ro teas y las acciones que tomaban
para proteger a su familia del fuego
"accidental". Puertas y ventanas
. 1
eran atrancada y cubiertas con
colchones de lana, la familia se
concentraba en el lugar de la casa que
ofreciera mayor seguridad aco tanda
a los niños en el suelo para que no
los alcanzaran las balas. 19 Las mujeres
llevaban a ese cuarto lo alimentos y
permanecían con su familia hasta la
conclusión de la balacera. 20 En las
zona rurales seguían por lo regular
Arquitectura regional y el patio central como reuni(m familiar (La Enciclopedia de Monrem.-y, Milenio).
la misma dinámica, si bien el lugar
confección de colchas de lana y otras prendas como para guarecerse era el cuarto-dormitorio, a é te
"la camisa del novio para el día de la boda con muchas trasladaban los alimentos preparados en el cuarto-cocina.
alforcita ".
En la línea gastronómica horneaban En los pueblos, la protección a la familia e realizaba
pane y hacían quesos, compotas de calabaza, en la misma forma siendo frecuente que en ca os de
empanadas, emitas y comidas típicas de la región inseguridad, la familia entera brincara por las barda
en la que vivieran. Estas acciones se traducían en un del patio para protegers en casas de familiares que
ofrccian mayor seguridad. 21
apoyo permanente a la economía familiar.
1~

Ill.
La presencia de las tropas federales o revolucionaria ·
saturó la vida cotidiana con inseguridad y miedo. El
barrio, como lugar en donde se manifiesta el "compromiso"
social de coexistir con los interlocutores ligados en la
proximidad y la repetición, 17 ontinuó aportando a lo
vecinos beneficios simbólicos y de solidaridad, pero
dejó de er el entorno cercano tran ilado in prisa por
las mujeres, ellas tenían miedo a los militares. Aun
cuando "no decían nada los oldados, no eran
groseros", 18 su presencia, con armas enfundadas o en
las manos, inhibía a la población civil y las historias que se

Además de la con tante inseguridad y miedo, como
responsables del hogar, las mujeres enfrentaron el
problema de la falta de alimento . La escasez se debía
al abandono progresivo del campo iniciado en 1912,
la devastación hecha por los ejércitos contendientes
la merma de la producción agropecuaria cau ada
por la sequía de 1914 y lo e peculadores que
tenían repletas sus bodegas, 22 mientras las tiendas
permanecían cerradas o sin alimento ;23 la carestía se
incrementó a medida qu el proceso revolucionario fue
avanzando. Tan grave fue la situación que "el hambre"
se presentó como un problema que las autoridades

�20/()

Entorao

Bicem enurw de la Independencia
Ce11te11ar io de la Rel'Ofució11

Con o,xullo w11vers11arw fesreiemos
México

en turno d bieron olucionar ame los aqueo que
la población hacía de las bodega y e tablecimient .
En 1915, "la e ca ez de producto básicos, originó
gran inquietud popular, la cual e tradujo en d sórdenes
y saqueos al omer io establecido (por lo que) e
ordenó la repartición d tarj ta. d auxilio al pu blo
para la di tribu ión equitati a de maíz y írijol
asimi mo se hicieron íuerzo por controlar u precio en
el mercado"/ 4 a la v z, "se di pu o lo nece ari para
que todo ol i ra a la tranquilidad, implementándo e
una ri d medidas populares como la repartición d
alimento , principalm nt grano ". 25
Dado qu n mu ho h gares de la capital, y en los
municipio al daño , la re ervas de lo impre cindible
producto alimenticio 26 se agotaban día a día, la
mujer cuidaron y apr echaron al má imo el abasto
de us hogares por ej mplo una de nue tras colaboradora
comentó que al quedarse in maíz y trigo pro aban
alvado cereal que comúnmente e de linaba a los
anímale , otra d
lla e · plicó que en oca i ne
e ondían en la parte baja de las macetas, lo cereales
que po eyeran ubri ndolo c n pap I periódico, tierra
y alguna planta. in embargo, no en todos 1 ca o
las familia padecieron hambre o al meno limitacion s
en este s ntido. ntre la familia de mayores recursos
económicos la situación no fu gra
n
uanto pad
r hambr , ólo carecieron
de lo productos de importa i · n que
ac tumbraban incluir en su comidas.27
Resp cto al área rural, 1
te timonio
apuntan que a pe ar de la cri i
revoluci naria, la e ca ez de alimentos
fue menos se era.

E importante señalar que lo recuerdos de las mujeres
ad le centes y j ' vene de e ta época c nflicti a
contra tan con algunas
r ion
g neraliLada
respecto a la actitud de lo revolucionarios. Por ejemplo,
fu
orroborado I asallo a ti nda y la olicilud de
pré tamos forza o a los adinerados· una colaboradora
d Mont rrey a í lomen i nó: " tiraron ncima d
las bod gas de alderón y la de Garza ieto". Por el
c ntrario, el ingre o violento a ca a particulare en
busca de comida no forma parte de los testimonios,
a í
puntualizó: "al pueblo le pedían comida'". n
el mismo cntido, en an icolás d lo Garza r cuerdan
a re olucionarios pidiend comida por la ventana:
"mamá déno comida , como re pu ta la mamá de
nue tra colaboradora e las pa aba por la barda. 28
Y en Topo Chico en l municipio de Monterrey, en
donde no se pa 6 hambre, recordaron a lo
r
lucionario olicitand a la muj re qu le
pr pararan comida con la provi ione que ello
mismo les acercaban. Una de nue tras colaboradora
mencionó qu a u mamá y a ella le lle aban r se que
robaban, mataban abajo, destazaban y entregándole
la carne que ella cocían en bole grand
para darl cald y carn , gún refirió, también 1
llevaban maíz, manl ca, piloncillo, fríjol, harina ... y
agreg · que lo revolucionari
" e arrimaban a la
cocina dond cocinaban las muj res y i 1 s ofrecían
alg I tomaban de pué que ella I probaban" "eran
muy d confiado p rqu d M ' xi o para 1

La stación del Golfo fue un punto medular para la convivencia social.

�20 /0
Bicem enarw de la Independencia
Ci'lllenario de la Revo/11ció11
Con or¡¡,111/0 11m rnrs1tario Jéstejenu.1s
México

Entomo

Vendedores ambulante ( Fotografia de W. cott, reví ta Ati b , número 13).

Norte les habían en enen ado a toda una tropa con
agua". uando los revolucionarios "tocaron retirada",
d jaban gran parte de la provi iones a la familia de
nue tra colaboradora.
La p rman n ia d la mujeres n sus hogares no
obstaculizó que, como antes de la contienda revolucionaria,
continuara funcionando la unidad productiva familiar.
Condicionadas tambi ' n a ólo cuando fue po ib/e,
quiene trabajaban fu ra del hogar como a alariada
o por un pago en especie, acudían a su lugar de
traba-jo en un ambient de ten ión que, en periodos de
ocupación militar, se traducía en miedo y de riesgo o
imp dimento para transitar por las calles durante los
enfrentamientos entre los grupo contendientes. No
obstante la situación de tensión, e tá docum ntado
que, con alguna e cepciones, 29 fábricas e Jnstituciones
pública y privadas continuaron u labore en forma
"ca i" regular.
Tal parece que la violencia y la muert in talada n
una entidad sin un gobierno capaz de detenerlas,
llegan a formar part d la vida cotidiana de al menos
la población juvenil e infantil. uando después de los
tiroteos el ambi nte par cía e tar en calma, una
colab radora,joven en aquellos tiempos, comentó que
un día al ir rumbo a u trabajo, observó en la plaza
d la Puri ima hombres colgados de los postes30 y
a.
siguió in más su amino otra colaboradora mencionó

como algo que sucedía a menudo, que !o niño salían
después de los tiroteos a ver a !os muertos y a recoger
cartuchos.
Hemo referido 1 te timonio de nue tra colaboradora
que e re!a ionan con la !imitadas o nula alternativa
que tenían la mujere para realizarse en e! e pacio
público de la política y la educación formale . La
voces de! pasado presentaron una cotidianeidad que
fom,aba part de !a vida ocia! integral de !a oci dad a
la que pertenecían tal e el caso de la unidades
productivas, del trabajo de alguna de ella fuera del
hogar que, capacitadas o no en la educación forma! ,
hicieron po ible !a dinárni a fabril, !a aten ión a la
salud y a la educación, y el gran espectro en el que se
abre el ector de servicio .
uando la lucha armada tran formó la vida cotidiana
familiar la mujere que in comprender el por qu'
del proceso revolucionario, ni estar involucrada
directamente con ninguno de lo grupo contendientes,
permanecieron con sus familias en sus hogares durante
el tiempo de la ocupación militar y las balaceras, en
una cotidianeidad resignificada en la qu la condición
de género adquirió connotaciones política , sociales y
económicas al luchar por el biene tar de su familia y
apoyar con su trabajo la economía familiar, en medio
de la lucha armada en la que ubyacían el pod r político
y las demandas campesinas.

�]()/(/

Entorm

Bil·ent,mario d,· la Independencia
CemenoriCJ de la Revolución
Con orgullo universilarw festejemos
M&lt;lxico

Notas
' El texto contiene algunas partes de publicaciones y conferencias de la misma
autora sobre la sItuacIón y part1c1pación de la mu¡er de Nuevo León durante el
proceso revolucionario.
' Para ampliar el conocimiento de este acontecimiento histórico, consultase a
óscar Flores (2006), Monterrey en la Revoluc1on Centro de Estudios HistóricosUniversidad de Monterrey I R Ayun tamiento de Monterrey, 2006-2009, Monterrey,
NL
Archivo General del Estado de Nuevo León(AGENL), Conclurdos 1910-1913.
Mario Trevlño Villarreal (1998), Entre vi/listas y carranc,stas, Serie La Historia
y el Derecho. H Congreso del Estado de Nuevo León
Óscar Flores cita un fragmento del informe que Viv1ano L Villarreal presenta al
presidente-Madero, p. 35.
Agnes Heller (1985) ., no hemos considerado las tesis de mayor profundidad
filosófica, sino únicamente lo que se refiere a la vida cotidiana en su sentido
social. Historia y Vida cotidiana, AportacIon a la socIologia socialista. Enlace
- Gnjalbo, México. p.9.
Mabel PIcclnl (1997) hace una descripción de algunas de las formas como se
ha interpretado lo co1Jd1ano y /a vide cot1d1ana, la cita corresponde a ese texto.
'Culluras de la imagen. los fug aces placeres de la vida cotidiana", en Debate
Feminista, Año 8, Vol. 15, México, p. 248
AGENL. Indice General del Periódico Oficial de Nuevo León 1890-1930 Decreto
Num. 23.
1 Por lo regular, las mujeres que estudiaron provenlan de familias liberales o de
nivel socioeconómico medio
' Por lo regular, las mujeres que trabajaron fuera del hogar pertenecian a familias de
niveles SOCJOeconómrcos medios y ba¡os.
11 Mario Ceruffi (1983), Burguesla y capitalismo en Monterrey 1850-1910, Editorial
Claves Latinoamerican as/ Oficina de Investigación y D1fus16n del Movimiento
Obrero, A. C., Cuadros 9 y 10, Monterrey, p. 163.
11 Per la situación de exclusión generalizada hacia la mu¡er, Mary Nash (1985}, utiliza
el término interclase al definir las clases sociales en relación con el proceso de
producción y la vida social, Invisibilidad y Presencia de la Mujer en la Historia.
Historias 70, UNAM, Julio-Septiembre, México.
11 Memoria colectJva: entrevistas a personas que fueron jóvenes o adolescentes en los
años revolucionarios.
" Testimonios de mujeres jóvenes en la etapa revolucionaria originarias de
Cerralvo, Arambefli, San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Topo Chico y Monterrey.
•• Testimonio de colaboradora nacida en 1885 en Topo Chico, Monterrey.
11 Testimonio de colaboradora nacida en 1885 en Topo Chico, Monterrey.
17 A lo largo de su escrito, Pierre Mayol (1999) analiza la importancia del barrio
desde una posición interdiscipllnaria enfatizando la relevancia de las relaciones
humanas en el entorno inmediato, El Barrio, en La invención de lo Cotidíano,
Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Occidente, México, D. F
'' Testimonio de una mujer joven durante el periodo revolucionario, vecina de Topo
Chico, Monterrey.
' 9 Memona colectiva.
m Memoria colectiva.
11 Memoria colectiva.
Z2 Mario Trevino Vlllarreal (1998), Op. cit., p.16.
1.1 Memoria colectiva.
i. Mario Trevii'\o Villarreal, Op. cit. p.41 .
25 !bid, p. 16.
26 Memoria colectiva.
21 Testimonio de una joven en la época revolucionaria radicada en Monterrey.
21 Testimonio de una señora joven en la época revolucionaria radicada en San
Nicolás de los Garza.
;g Cervecería Cuauhtémoc cerró únicamente durante la ocupación villisla, otras
fébricas y negocios lo hicieron cuando los encuentros armados se desarrollaron
en las cercanlas de sus establecimientos.
lOTestimonio de colaboradora de Monterrey.
" Testimonio de colaboradora de San Nicolás de los Garza.

Bibliografia
Archivo General del Estado (AGENL).
1910-1913 Concluidos.
1910-1917 Educaoon, publicaoon del Arduvo, torros I y 11 .
1890-1930 Índice General del Periódico Oficial de Nuevo León.
Decreto Núm. 23.
1828-1936 Salud, publicaoon delAlr:hMJ, torros I y 11 .
Cerutti , Mario (1983), Burguesía y capitalismo en Monterrey 18501910, Editorial Claves Latinoamericanas/Oficina de Investigación y
Difusión del Movimiento Obrero, A. C., Monterrey.
Flores Torres, óscar (2006), en Monterrey en la Revolución, Centro
de Estudios Históricos de la Universidad de Monterrey / R.
Ayuntamiento de Monterrey, 2006-2009, Monterrey.
Heller, Agnes (1985), Historia y vida cotidiana, Aportación a la
sociologla socialista, Enlace - Grijalbo, México.
Mayol, Pierre (1999), El Barrio, en la invención de lo Cotidiano,
Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, México.
Nash, Mary (1985), Invisibilidad y presencia de la mujer en la historia.
Historias 70, UNAM, Juli&lt;rSeptiembre, México.
Piccini, Mabel (1997), "Cuffuras de la imagen: los fugaces placeres de
la vida cotidiana•, en: Debate Feminista, Año 8, Vol. 15, México, p.
248.
Treviño Villarreal, Mario (1998) , Entre vi/listas y carrancistas,
Serie La Historia y el Derecho. H. Congreso del Estado de Nuevo
León, Monterrey.
Zebadúa, Maria (1991), "Situación social de la mujer en las primeras
décadas del siglo•, en: Aprender a Ser, Revista de la Universidad
Mexicana del Noreste, Año XII, No. 49, Monterrey.

Fuentes orales
Mujeres adolescentes y jóvenes durante el proceso revolucionario
de 191Oen Nuevo León.

�20/0
Bicentenario de la Independencia
Cemencwio de la Revolución
Con org1Jllo w,iversllariafestejemus
México

Entor.no

Sueño imperial, pesadilla revolucionaria:
Asia en el Bicentenario
Francisco Javier Haro Navejas 1

El México independiente nació cargando el pesado
fardo de un largo pasado colonial. La elite que accedió
al poder político en 182 l con ideró, por un lado, acabar
con la anarquía provocada por los movimientos sociales
aband radas por M igu I Hidalgo y Costi Ila en 18 1O y
que "tantas de gracia originó al bello paí de las delicia '';
por el otro, uponía, de forma optimista, que una inercia
histórica llevaría a los recientemente independizados
americanos s ptentrionales a ocupar el lugar de Madrid,
tanto en Atlántico como en el Pacifico. Se ocuparía el
lugar hegemónico español en punto geográficos tan
distantes como la Filipinas y las Marianas y se sacaría
el máximo de provecho tanto a la fu rza de trabajo como
a las m rcancías asiáticas. Este escenaiio, proyectado
con gran optimismo carecía de factibilidad, ya que no
consideraba los cambios profundos que se producían en
el mundo del siglo XIX entre los cuales destacan:

de insertarse favorablemente en los procesos globales
referidos, la importancia de la región asiática se diluyó
durante gran parte de esa centuria ha ta que nue o
cambio , entre ello por supue to la creciente fortaleza
estadounidense y la derrota china ante los poderes europeos, trajeron de nuevo a Asia a la escena mexicana.

Un dictamen y un sueño
La historia de México está plagada de planes memorables,
desde el Ilustrador Americano, de José María Co
( 1812), hasta los actuales programas nacionales de
desarrollo, pasando por una enorme ti ta en la que

1. El de censo del imperio español.
2. La debilidad francesa por los fracasos napoleónicos
en Ru ia.
3. Una despreocupación creciente de Moscú en América
y su orientación hacia uropa gracias precisamente
a apoleón.
4. El a censo imparable de Estados Unidos como
potencia mundial, principalmente por su victoria
ante Gran B retafia entre 18 12 y 18 14.
5. Pese a lo anterior, gracia' al impulso del desarrollo
tecnológico, los británicos se convirtieron en el
poder global durante todo el siglo XIX.
6. Finalmente, y sin pretensiones de abarcar todos
los elementos relevantes del periodo, está el
desplazamiento de India y China como potencias
económicas en sus resp ctivos espacios culturales.
En las página que iguen 2 se describe y analiza el sueño
~ imperial respecto a A ia; po teriormenle e
ca
destaca cómo se llegó a la pesadilla revolucionaria de
la xenofobia. Debido a la inestabilidad que prevaleció
en el México independiente y a su imposibilidad

P.RC·SE TAlll□ A LA
1

cfó6era1taJ1,n/ii.
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Portada de un documen10 csccncial en 182.I(Foto Francisco Haro).

�20/0
B1ce111e11ario de la /11depe11dei1cw.
CenMrario de la Rel'o/ución
Con orgullo unfrersitario fes tejema.
México

Ental! o

destacan tanto los Sentimientos de la Nación, de Jo '
María Morelos y Pa ón ( 1813 ), como el zapa ti ta Plan
de Aya la ( 1911 ), por sólo señalar algunos. Para efi ctos
del presente texto, dos documentos son esenciales: El
Plan de Iguala y el Dictamen presentado a la Soberana
Junta Gub ernativa del Imperio Mejicano por fa
Com is ion de Relaciones E teriore , ambos de 1821,
uno de marzo y el otro de diciembre.
La independencia de los americano , que aún no d lo
mexicanos, tomando como referencia 1821 tu o como
acla d nacimiento el Plan de Iguala. El te to, con 24
re olucione e enciales, fue un asomo a la modernidad
nunca alcanzada cabalmente. Lo cual es apreciable n
por lo menos dos s ntido :
a) Se vi lumbraba la posibilidad de tener un imperio
compu sto por per onas de diferente nacionalidade ,
donde lo americano serían olarnente una parte de él,
junto con europeos, africanos y asiáticos· no obstant ,
sería esencialmente homogéneo en lo religio o.
b) S pretendía con tituir una ociedad e encialmente
meritocrática. Quedaba e tablecido lo siguiente:
"Todos lo habitante de la Nue a España sin distinción
alguna de europ os africano , ni indio on ciudadano
de esta Monarquía con opción á todo empleo, egún u
m rito y virtude ". Lo rele ante, de de la perspecti a
de la composición social es considerar que, contrario a
la época colonial, e buscaba contar con una estratificación
acial fle ibl como ba e para el cr imiento conómico
donde el origen e pacial pero obre todo familiar o
étnico, no fuera un factor determinante para la
movilidad o inamo ilidad de la per ona . E te
elemento es enfatizado en la re olución 20'\ en el
contexto de la conformación del ejército de " las Tre
Garantía " e afirmaba que todo empleo ería concedido
al "verdadero mérito á virtud de infonne de sus re pectivo
getes, y en nombre de la nacion pro i ionalmente". El
nue o gobiem e erguía como el principal alentador
de la economía , iendo aún má importante la
recon trucción de la clase sociales y el determinar
su papel en la economía.
El Plan de iguala planteaba, además, la integración de
una Junta Gubernativa la cual vigilaría el cumplimiento
del documento en tanto que las Cortes se reunían
(resolución número cinco). El mencionado órgano
político fue muy importante porque una de sus tareas
esenciales fue la elaboración de una visión del mundo,

Matías Romero pr movió la migra ión asiática.

la ual bus aba ligar el pasado on el pre ent ; pero
sobre todo establecer a dónde y cómo e de eaba llegar,
pretendiendo una recuperación del orden colonial.
El nacionalismo me icano esbozado en el iglo XTX,
sobre todo a partir de la e periencia traumática de lo
enfrentamientos con el ecino país del norte y de la
pugna interna inint rrumpidas a partir de los años
cuarenta tuvo un largo proce o de incubación asociada
antes que nada al binomio espacio e identidad,
complementadas "con el vínculo con el pa ado". 3
Ante de que el perfil mexicano se precisara a ociado a
una det nninada interpretación histórica y ncasillado a
un e pa io limitado, en la i ión de las lites políticas
surgidas después de la proclamación de 1 21 , exi tía
la convicción de mantener rasgos e enciale heredado
durante la etapa no ohispana, destacando u detenninación
de seguir bajo el dominio de la corona española.
El texto del Dictamen presentado a la Soberana Junta
Gubernativa del Imperio Mejicano por la Comision de

�211/0

Entor.DO

Bicem enario de la Independencia

Centenario de la Revolución
Con org ullo universitario f estejemos

Mexfco

• La hipotética ind p ndencia política de las Filipinas
pe1mitiría establecer acuerdos intergubemamentaJes,
siempre en el entendido de que el pacto de alianza
proporcionará utilidad al Imperio [mexicano] , más
no la que necesita para fomentar la población de
las Californias".
La principal ventaja e tratégica del comercio americano
frente a Asia era la plata mexicana acuñada; ademá de
la factible mercantilización de productos como nutria,
perla y concha, entre otras , la cuales podrían ser
intercambiadas por todas las mercaderías usualmente
transportadas por los galeones del Pacífico.

El e critor mexicano Joaquín Fernándcz de Li zardí dio cuenta de la
mi graci ón china en su obra El periqu illo Sarm ien/o escrita en l 16.

Relaciones Esteriores, 4 integrada por Juan Francisco
Azcárate y Ledesma, Manuel de Heras y Soto y José
Sánchez Enciso es fundamenlal para comprender ese
sueño imperial. El texto planteaba las tareas del naciente
imperio: recuperar para sí el espacio del imperio espafiol,
desarrollar la economía mediante la colonización,
construir la fuerza militar necesaria para salvaguardar el
t rritorio y los mares bajo la soberanía imperial; además,
se manifestaba la necesidad de acrecentar la influencia
internacional del nuevo Estado cuyas relaciones
estarían "marcadas por la naturaleza, por la dependencia,
por la necesidad y por la política". La Comisión ubicaba
a las colonias del imperio español administradas desde
la ueva España, obre todo a las asiáticas, en el egundo
círculo concéntrico, bajo el rnbro de la relaciones
exteriores por dependencia. El futuro de estas últimas
uponía dos cuestiones:
• La imposibilidad de que Manila y las demás islas
Filipinas pudiesen permanecer por sí solas sin el
comercio del Imperio Mejicano.

El componente clave del sueño era 1 factor demográfico,
que a la po tre, obre todo en las última parte del
siglo XIX y primera mitad del XX, se convertiría en
el eje de las relaciones transpacíficas. Se suponía que
la población asiática podía colonizar Texas y la Alta
California. Los redactores con ideraban que lo "chinos
má fácilmente vendrán a la California que ningún otro
asiático'. Además, pensaban que la migración asiática
lograría configurarse como una barrera a los avances
territoriales de Rusia en la costa del Pacifico, y atribuían
a la población china virtudes de utilidad pública: ''los
chinos son dedicado al comercio y a la navegación''
y dada su constante movimiento en el UTe e a. i . ·
era "de creer prefieran venir a las Californias, en donde
unos cultivarán renglones importantísimos, qu extraídos
a los mercados de la Asia, activarán I comercio de un
modo extraordinario y útil a nuestro uelo''. La idea era
simple: unos chinos cultivarían en América lo que olros
chinos consumirían en Asia.
Si bien la elite gobernante tenía el ueflo carecía de las
capacidade para llenar el creciente vacío español en el
Pacífico. Como previó la misma comisión iturbidista.
los particulares fueron incapaces de dedicarse al comercio
marítimo, sobre todo porqu carecían de lo recurso
financieros para ello.

Ausencia de Asia en México y el inicio de la
inmigración
En los albores del siglo XIX, Asia se adentraba
fácilmente en la vida cotidiana de algunos de los
sectores de la sociedad de la época aunque ya sin la
fuerza anterior. Al menos eso pasaba a través de la
literatura, en la que sobresale El Periquillo Sarniento
escrito por Jo é Joaquín Fernández de Lizardi y
publicado en 1816. 5

�lfJ/0
Bice111enari0 de la lndepende11cia.
Centennrin de la Rel'Ol11ció11
Con orgullo uni,,ersitnriofestejemos

México

partir d la lndep ndcncia la relación con A ia no
tuvo la inlensidad qu e d eaba. La fuerz
ciale
triunfanl
d I pr ce
independentista me icano
fueron incapace de impulsar políticas y accione para
lograr un avance sustancial hacia e a gran regi 'n.
El interés gubernam ntal de México por hina e
renovó durante el
gundo Imperio ( 1 63-1867), a
partir de la inicia ti a de Gusta van Overbeck o barón
von
erbeck, eón ul de Viena en Hong Kong y pieza
clave del frustrado imp rio colonial au trohúngaro en
ia. Ya cterano en la i la y en pleno auge británico
despué de la cgunda uerra del pi ( 1 56-1 60)
von Overbeck buscó fortalec r a u g biern mediante
la pre encia mexicana en
ia.,. in embargo us
esfuerzo fu ron limitado por vanos factor s, entre
lo que obre alen lo siguiente : la au ncia de
rela ione formales entre la dina tía Qing y el
gobierno de Maximil iano, el control efectivo ejercid por
Londre obre Hong Kong, la incapacidad del efimero
segundo Imperio M ican y, finalmente por la
partida d I diplomático hacia otras latitudes.

Entor•

Lentamente, la inmigración china e fue abriend p o
en Mé · ico a lo largo del siglo I . L Rujo migratorio
se incrementaron por etapas. E posible hablar de una
migración muy p queña, posibl mente en 1 64: olra
mayor n 1 71 y una má en 1 76, n el momenlo del
aseen de P rfirio Díaz al pod r. li das ta
rri nt
migrat ria fueron realm nte I inicio de la
r I ci n gub rn m ntale
n A ia, br t d on
Japón, n primer lugar, y de put! on hina de manera
fonnal; mientra que orea fue d manera informal p r
la pre encia imperial japonesa en la penin ula que era
u colonia. Las primera oleadas lograron a entar e in
menoscabo alguno.
Divididas y debilitada por su interminable disputas
interna , pero también apabullada por el ascenso
interna ional tad unidense. 1 élit políticerintelectuales
mexicana no atinaban a di eñar una p lítica exterior
gl bal y, en todo caso, 61 actuaban de manera
contestataria ante los acontecimientos internacionales.
Para mediados de 1870, la política e ·terior mexicana
buscó un acercami nto, poco exito o, con los gobiernos ; ·
d lo demá paí e para equilibrar el pe o

.,,
g;

�Entorno
cree i ent estadounidense. o es de sorprender que el
acercamiento con Asia fuera lento, inconsistente y poco
fructífero. Las acciones tomadas en materia de política
internacional estaban sustentadas en contrastantes
visiones del mundo y del ser humano, lo cual afectó de
manera sustancial las relaciones en materia migratoria.

La desilustración intelectual mexicana
frente a Asia
El Dictamen ... presentado a la Soberana Junta
Gubemativa del Imperio Mexicano estaba orientado a
su inserción en el sistema internacional sobre la base
d relaciones igualitaria con las potencias, lo cual resultaba
imposible en un mundo dominado por los grande
poderes, como lo mostraron China y el mismo México,
prácticamente al mismo tiempo.
Caso contrario fue el nipón, archipiélago que enfrentó
ituacione imitares. Para evitar un destino imilar al de
su vecino al oeste, desde 1868, Japón inició la reforma
Meiji. Si bien entre 1855 y 1866 Japón se había visto
obligado a ceder algunos de sus puertos y firmar una
serie de tratado de iguales, su eloz transfonnación de
la economía pronto lo pu o en pie de igualdad frente a
las potencias occidentales. Imitó e inclusive mejoró la
tecnología de los piases a los que pretendía contener.
Los procesos asiáticos de modernización divergentes
de los do imperios este-asiáticos. fueron tomados en
cuenta por la imelectualidad mexicana en diferentes
momentos históricos. Lo cual produjo percepciones que
incidieron, a la larga, en acciones racistas respecto a lo
asiáticos.
Los viaje d los mexicanos, muy limitados en
comparac1011 a los realizados por europeos y
e lado un idenses, fueron fuente de conocimiento,
pero también de prejuicios. El ingeniero y geógrafo
Francisco Díaz Covarrubias encabezó una misión de
cinco miembros, para observar el tránsito de Venus
en Japón. Este iaje, que se realizó en 1874,
fue financiado por el gobierno de Sebastián Lerdo
de Tejada, en la que Díaz Covarrubias fungía como
oficial mayor del Ministerio de Fomento. El jefe de la
Comisión Astronómica ra un hombre culto, entusiasta,
informado y conocedor de su mundo. 1 viaje duró 12
!5! semanas que dejaron en él una huella profunda y
positiva obre sociedad sistema político, formas de
organización y cultura japonesas. 7

j

211111
Biremenaria de la lndependencin
Ct&gt;ntenariu Je la Revolucirin
Con org11/!a imiversitario.festejemos
México

Entu iasmado por el viaje, el ingeniero escribió un
infonne donde abogaba por fomentar el comercio
bilateral y la inmigradón de japonese . ello con el fin
de beneficiarse con las grandes capacidade de trabajo
y organización de ese pueblo. Como corolario,
recomendaba establecer relaciones diplomáticas con
ese país asiático.
Por el contrario. fue duro respecto a China. De los chinos
se expresaba en términos acres. Argumentaba que
su menor defecto era ·'el de no amoldarse jamás á lo
que les es extraño". Concedía que, con e e Imperio
" i acaso • habría tan sólo que establecer relacione ,
diplomática . Una posición similar, relativamente más
informada, sofisticada y positivista, fue adoptada por
Francisco Bulnes. 8 En el otro extremo se situaba el
diplomático Matías Romero, promotor del ingreso de
chinos a México como la mano de obra ideal para las
condicione geográficas y económicas de algunas
zonas del país.
En los noventa, ya firmado un tratado bilateral con
Japón (1888) se intensificó el interés mutuo Asia-México.
Desde 1892. y a pesar de que el gobierno pronto
fomentaría el establecimiento de colonias niponas en
México, voce como la de Manuel Fernández Leal,
entonces titular de la Secretaría de Fomento,
consideraban que la política para atraer inmigrantes
había sido lenta y costosa. A la par algunos
chinos estaban muy interesados con la idea de lograr
un tratado. Desde 1884 se intentaron acercamiento
chino-mexicano para lograrlo y permitir Importar
trabajadores chino • pero re ·ultaron infructuosos.~
Contra las esperanzas de Díaz Covarrubias, pero por
encima de las expectativas de Romero, la inmigración
china se abrió paso a ritmo considerablemente rápidos,
y tenninaría asentándose en un número considerable
de regiones.
Otros antecedentes del renovado interés mexicano por
Asia fueron los intentos por traer trabajadores desde
India y establecer una empresa naviera, Compañía
Mexicana del Pacífico, que incularia los puertos mexicanos
con los puertos japoneses ( n particular Yokohama).
Para 1890, la presencia china en México aumentó
sustancialmente, gracia, a las restricciones migratorias
que les impuso Estados Unidos. A Washington le interesaba
controlar el ingreso de chinos, para lo cual nece itaba 1
apoyo gubernamental mexicano. A lo largo del decenio,

�_OJO
Bin•nll(IWrio di! /11 JmJepenrJ,,11&lt; it1
Cem,mario de la Reroluc1ó11
Con urgullu univerlilariu Jesrejemu.&lt;
\férico

Entumo
La relación chino-mexicana se articuló cada vez má
alrededor de la migración. ELpa o más importante de la
relación bilateral fue la in titucionalización de la mi ma
con el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de
1899, con el fin de impul ar I flujo migraLOri que
México n cesitaba ante la ausencia de la ' grand
migra ione e p radas d sde Europa.

bu:hadu de uno de los n:~taurantc, chinos de ma)Or tnuliciún 1.:11 lu c1ud~d de
Mé,1co ( Futu: Octavil1 Castil lo).

los sladounidenses bu caron que "U vecin
sureño colaborara en la cruzada contra lo, asiático ,
para impedir su Lrán it entre ambos paí cs. Por
momento creían ha ían ere r qu funci nario omo
Ignacio Mari cal no verían con malo ojo las restrictiva
1111c1ati a
tadounidcn cs. Desde Washington
dominaban dos posiciones en torno a los movimiento
migralorio : matricular a lo chino que permanecieran
en E tados Unidos e impedir el ingreso de los provenjentes
del sur.
En Mé ico, el problema legal residía en el artículo 11
de la on titución me icana vig nte, hecho del cual
eran on i nte lo fun ionari , d
tado Unido .
Para el gobierno me ·icano al m no en la pluma de
Ignacio Lui Vallarta, precisamente '"el artículo [ 11]
debe entenderse en l amplio sentido que su letra y
spíritu de con umo le dan, in que I d recho
que consagra ... pueda restringir e por autoridad ó
1 y alguna" y sostenía que "fN]uestra constitución tanto
re p ta los derechos del hombr n I chino, como n
el judio, en el europeo como n el asiático''. 10 o
b tant el fuerte liberalism de Vallarta, la po tura
me icana siempre fue fle ible y de colaboración con la
asa Blanca.

En parte gracias al tratado, pero obre todo a la situación
en hina y en lo mi mo Estados Unido , las dos primera
décadas del siglo XX trai:rían con igo la pr encia d
una creciente cantidad de inmigrante chino . Per no
fueron I s único , ya que igualmente arribaron persona
desde la Penín ula oreana corno de Japón. odo estos
flujos migratorio tienen us particularidade , tanto en
su origen como en asentamiento; in embarg , tuvi ron
como denominador común el raci mo tanto en lo o ial
orno en lo político. obr ale el proce o migratorio
que enfr -ntó la xenofobia en el noroe te mexicano. y
n e p cial el lado d onora, aunque dicha actilud
inhumana no se limitó a e a región.
Posterior al e tablecimiento de la colonia japone a
nomoto (Acacoyagua, Chiapas, 1887), decena d
mile de chino arribaron a México en muchas
ocasiones por gestiones de agencias migratorias. n
principio, lo llamada culí chinos se colocaron en
actividades inten ivas en mano de obra, como
construcción, pizca de algodón, cultivo de tabaco,
zafra y minería. Sin embargo, numero o trabajadores
chino lograron una modesta acumulación de capital,
migraron a las ciudades y embarcaron con é íto en
actividades comerciales de diferente tipo. Mientras
alguno establecí ron cafeterías y cantina , otro
fabricaban zapato , establecían lavandería y
organizaban a trería. n no pocas localidade de
Baja California, inaloa y Son ra, lo comer iantes
chinos lograron obtener una posición dominante en 1
mercad al menudeo h cho que contribuye a e plicar
las posteriores agresion de que fueron objelo. 11

La pesadilla de la xenofobia en la Revolución
El gobi rno d Porfirio Dlaz mantu o, en general, una
actitud favorable a la inmigración; no obstante, las
e pectativas de lo inmigrantes asiáticos estuvieron
por encima de la realidad. 1 principal problema que
nfrentaron fue un creciente racismo producto inicialmente del
aseen o d I mismo en tado Unido . Por Lo mi mo,
en ese paí sectore "Liberale ' alentaban a los chino
a ir hacia el sur, siempre mostrando preocupación por
la posible "mongolización" de México.

Más por us a p cto n gativos que por sus virtudes,
el tema migratorio fue el meollo de la relación
gubernamental mexicana con diverso gobi mo
a iáticos mpezando con el chino. Con antecedent s
de violencia en Ch ipas desde 1908 a partí r de 191 O el
vendaval revolucionari n Mé ico condujo el tópico
migratorio hacia una xenofobia violenta en todos los
asp etas, lo mismo físicos que verbales, pero igualm ate
económico e in titucionales. Los detractare de

�Entar.no
la inmigración señalaban que los comerciantes chinos
incurrían en prácticas laborales excluyentes, ya que
únicamente contrataban a sus coterráneos, n detrim nto
de los mexicanos. Lo que llegaría a conocer
orno
"antichini mo" alcanzaría uno de sus puntos más áJgidos
en 1911. Apareció como algo desordenado, pero no
espontáneo pu s durante año , diferente medios
crearon y difundier n p rcepcione negativas respecto
a lo chino . Por lo mi mo no son una sorpresa
los acontecimientos en La Laguna, cuando fuerzas al
mando d
milio Mad ro que inl ntaban controlar la
zona, tanto en Durango com en oahuila lanzaron un
ataque contra Torreón. Aparentemente, la violencia
e capó del control de Madero y el 15 de mayo más de
300 chinos muri ron a manos de lo atacante . i en
orr ón ni otra parte d I paí , como Nayarit o inaloa
la xenofobia era una novedad .
n el cante to de las consecuencias de la r volución
de 181 O, la independencia iturbidi ta, la inmigración
a ·iática, de forma sobresaliente la china, era percibida
como po itiva y clave para el crecimiento económico.
La percepción positiva fue recuperada durante el
régim n porfiri ta, pero pronto el sueño se convirtió
en una pesadilla, principalmente por la influencia de la
nofobia norteam ricana, que pen tró y moldeó las
percepcione me icanas; po teriormente, en un entorno
mplicado para la movilidad socioeconómica d cliferentes
grupos ociales, los inmigrantes fueron capaces d
prosperar hacia el fin d la dictadura porfiri ta.
ituación que ya no fue po ible durante la Revolucióo,
y mucho meno durante su institucionalización.
Prácticamcnt ningún grupo re olucionario estuv
libre d expre ione enofóbica ; obre ale inclu ive
la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano
grupo cuyo programa dio a conocer, desde Missouri, en
julio de 1906, argumentaba prohibir la llegada d lo
chinos al paí , para proteger al trabajador mexicano.
D ac u rd o a e ta argumentación , "la inmigración
china no produce a Mé ico el menor beneficio". n
la posrevolución, la cnofobia alcanzó niv les de violencia
in titucionalizada e n leye y mat rializada en la
expulsión ma iva de hombres y mujeres, no todos ellos
de origen chino. En cuanto al primer aspecto, el legal,
incluso con el apoyo de la uprema orte de Justicia
de la ación, en onora se llegó a contar con un corpu.
= que abarcaba tres aspecto : impuestos especiales para
los chinos, confinación de lo mismo en barrio egregado
a.
y la prohibici ó n para cel brar matrimonios mixtos.

i

101(}

Bicentenario de lo Independencia
Ct!ntenario de la Revolución
Con orgullo 11nivers1tario fes tejemos
México

Durante gran parte de la década de los años veinte e
inicios de la siguiente , los chinos llegaron a ser el
egundo grupo de e tranjeros má grand en México,
lo cual e revirtió lentamente ha ta colocar e en lo s
últimos sitios debido a la deportación masiva
promulgada por lo Calles a partir, principalmente, de
t93 I. No todo regre aron a China, alguno e fueron a
otras entidades mexicanas y unos más a Estados Unido
desd donde regresaron. Sin embargo, el grupo más
inter ante, por us p rip cia y dificultades tanto en
China com en Mé ico, no regre aria ino hasta
inicios de los años sesenta.

El racismo como arma para construir el
régimen posrevolucionario
Una de las grande dificultad
enfr ntada por la
elite política mexicanas ha ido la relativa a su
inserción en el mundo y las formas bajo las cuale
tendría que interactuar con los actores ocioeconómicos
de otras latitudes. De de 1821 , por lo menos, ellas se
enfrentaron a la paradoja de que la independencia
exitosa ignificaba una creciente dependencia re pecto
al exterior, percibido éste esencialment como un
mercado. El tortuo o proceso modernizador del siglo
XIX fue una sucesión permanente de reforma más o
menos exito as, las cuate fueron traumática por
múltiples razones entrelazada , entre las cuate de laca
para lo abordado aquí la imposibilidad de cumplir el
sueño de ocupar I lugar español a ambos lados del
Pacífic y en el aribe. El problema de fondo fue que
las e]jtes económicas mexicana n tuvieron acce o a
elementos vitales para la formación de una economía
fuerte, entre lo que sobresalen materias primas en el
xterior y abundante cantidades d fuerza de trabajo
facilitada por lo inmigrante .
Además, los magros capitales y bajos niveles de ahorro
interno obligaron a qu la modernización se realizara
en gran medida con recursos externos y a una
velocidad considerablemente rápida. Amboselemcnto ,
expresado de manera sencilla, faci Iita ron crecient
tensjon s de diferente origen y objetivo entre grupo
político del régimen n contra de Porfirio Díaz que
pretendían transformarlo el mi mo y sectore socialc ,
lo mismo del campo que de la ociedad, que sentían
que la modernización porfiriana estaba arra ando con
su estatus.
La xenofobia, tanto dentro de la sociedad como de de
el gobierno, urgió en el ontexto anotado. Dentro del

�2010

Bi&lt;·entenariu de /u Jndependenda
Ce11te11urio de /u Re1•0/11ción
Con orgullo ,miw?rúwrio JeMejemo.1
México

Entamo

mi mo obresalen algunos elementos trascendentales:
el primero, la influencia que tuvo en la elites me icanas
el creciente racismo en - tados Unidos, fortalecido a
partir de las L yes de Exclu ión de 1882, e l ual
extendió las isione negativas respecto a los asiáticos
en amplios sectores de la sociedad mexicana; segundo,
mientras qu las Lransformacion . porfirian d plazaban
o debilitaban a alguno grup
sociale , inmigrantes
a iático • principalmente chinos. prosperaban precisamente
gracias a la incertidumbre reinante y al ocupar espacios
en economías regionales desatendidos por lo locales.
La combina ión d la fonnación d perc peían negativa
r pecto a lo chino y ituacione materiales acuciantes,
en un ambiente de creciente violencia a partir de 1908,
permitieron la materialización de lo que párrafos arriba
ha sido considerado como violencia xenofóbica
de ord nada. Por lo meno e · fue lo qu aconteció en
una primera etapa.
n una segunda fase, la pe adilla de la xenofobia e
convi11i' en una herramienta multiu o para fortalecer
en onora a Plutarco lías alles y u allegado , lo
mi 1110 familiare que políticos. ·I racismo e
si tematizó como un mecanismo para lograr por lo
menos lo siguiente: ampliar la base social de apoyo
político, fortal cer la mi ma al meno parcialmente con
la riqueza bi n habida d lo · chino , movilizarla para
pr veer I gitimidad a la fonnación de nuevas instituciones,
y utilizarla como una arma política en contra de los
adversarios políticos.
El racismo en México fue de lenta incubación, desd
por lo menos 1885; pero al llegar la infecci ·na partes
vitales d la sociedad stalló la viol ncia fí i a
alrededor de 1908. Lejos d ser una r acción no
p nsada ante det nninada ituacione , la misma fue
cada vez más articulada: la xenofobia tenía blancos y
objetivos precisos. Pese a su brutalidad, no fue de
ninguna manera irracional.
Do on por lo meno los elementos para reflexionar:
de entrada, las gestas sociales son procesos llenos de
paradojas, con demasiada zonas que sirven de refugi
para qu lo actor expresen d manera descarnada
sus t more ante I ocialmente incierto, despojando
a sus acciones d todo romanticismo; igualment , los
dos siglos d historia demandan replantear la
m icanidad y cuestionar u elementos dominantes,
obre todo lo relacionado con homogeneidad, lo
biológico y lo inadecuado de una sociedad rechazadora

de lo que pre untamente n e integran a ella. Ad más
claro, de evitar el regateo de la mexicanidad alguno
por su origen y la clasificación de los me icanos en
difi rent s tipos, ya que habría mexicanos verdaderos
upongo que lo nacido en u territorio, y mexicano
a medias debido a determinados a p cto legale .

�10/0
Bicentenari-0 de la Independencia
Cemenario de la Revolución
Con orgullo universiJario festejemoJ
México

EntomJ
utas
La mayoría de los temas abordados en este artículo son tratados con mayor
profundidad en· Francisco Javier Haro, José Luis León Manríquez y Juan José
Ramlrez Bonilla, México ante Asia del Paclñco, 1821-2010. De la polltica exterior
evanescente a la sustanciación de las relaciones exteriores, Secretarla de Relaciones
Exteriores, México, 2010.
1

Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana, Taurus,
México, 2002, p. 273.

Relaciones Exteriores, Ca¡a 94, Expediente 73. En los diferentes documentos
consultados existe inconsistencia en el ortografía del apellido.
Francisco Diaz Covarrubías, Viaje de la Comisión Astronómica Mexicana al
Japón para obseNar el tránsito de Venus por el disco del Sol el 8 de diciembre de
1874, Imprenta Poliglota de C. Ramiro y Ponce de León, México,1876.

1

1 Enrique

Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana, Taurus,
México, 2002, p. 273.

3

• Juan Francisco de Azcárate, Dictamen presentado a la Soberana JIElta Gubernativa
del Imperio Mexicano por la Comision de Relaciones Exteriores en 29 de diciembre del
año 1821, Primero de la Independencia. Se puede localizar como: Un programa
de polltica internacional, Secretaria de Relaciones Exteriores, México, 1932.
' Edgar C. Knowlton, Jr., ' China and the Phíllppines in El Periquillo Samiento· en:
HlspB11ic Review, vol. XXXI,# 4, 1963, Filadelfia, pp. 336-347.
Expediente sobre el nombramiento de G. Oberbeck como cónsul del Imperio en
Hong Kong, México, 19 de febrero de 1866, Archivo General de la Nación (AGN),

6

' Francisco Bulnes, El PoNenír de las Naciones Latino-Americanas anre las
conquistas recientes de Europa y los Estados Unidos, Imprenta de M Nava,
México, 1899, cap. 1.
El Ministro en Washington informa sobre envio de una comisión china a México,
Washington, D.C., 8 de junio de 1894, Archivo Histórico Genaro Estrada de la
Secretaría de Relaciones Exteriores (AHGE-SRE), 15-5-5-132.

9

10 Informe de

Ignacio L Vallarta, México, 20 de enero de 1891 , AHGE-SRE, 7-11-28.

11 Evelyn Hu-DeHart, "México. Inmigrantes a una frontera en desarrollo', en:
Banco Interamericano de Desarrollo, Guando Oriente llegó a América: Contribuciones
de inmigrantes chinos, japoneses y coreanos, Banco Interamericano de Desarrollo,
Washington, DC, 2005, pp. 57-58.

Imagen de una edición de lujo que se hizo en 1897 en Barcelona del Periquillo So.n11iemo, en la cual se alude a la presencia asiática en México.

�]O/()

Bicentenario de /u Independencia
Cenrenario de la Revolución
Con org1Jl!o 1Jm\·ersitariofestejemo.
.\léxico

Referencias de autores
Armando Hugo Ortiz Guerrero. Profesor egresado de

la ormal • Ingeniero Miguel . artinez" y maestro
en en eñanza media en matemática por la
cuela ormal uperior de uevo León_. 11~, publicado: ~ancionero
del corrido norestense (compilac1on), 1991; Bwgrafia del
doctor Eduardo Agu.irre Pequeíio (coautoría), 2004; Pasea/e
Costanza. Médico de dos mundos (coautoría), 2008· Tesis
del siglo XJX. Primeros egresados de la Fac11/rad de
Medicina de la UANL (coautoría). 7009 entre otros.
oordinador de la ala Musco Dr. Osear Ángel Ulloa
Gregori de la acuitad de Medicina de la UA L.
é ·ar Morado Macias. Licenciado en filosofía por la
Univer idad de Nu vo León, doctor en ciencias aciales
con e pecialidad en hi toria por la _Univ~rsidad de Guadalajara.
Autor de vario libro · obr h1 tona de Monterrey y el
nore te de éxico. o rdinador del Archiv Históri del
Archivo Gen ral del E tado de u vo León y catedrático
de la FFyL-UANL. Miembro del Sistema acional de
lnve tigadores.
ndré Mendoza Mendoza. Egre ado d I olegio de Historia
de la FFyL-UANL. Articulista de di tintas re'.'istas c_ulturales
d I ár a metropolitana de M nt rr y. Ha 1~vest1gado la
historia d I agua n Mont rrey a finale . del_ 1gl? xrx Y. la
contracultura regiomontana de fin de m1lemo. Tiene vanas
publicaciones en coautoria, d stacan: "Hi toria de las
Bibliotecas Públicas de Monterrey .... '' en: La Enciclopedia
de Monterrey, Grupo Editorial Milenio, 2009: Las _Calles
de Monterrey, tomo IV, U
L; entre las mas rec1~ntes.
Re ponsable del área de servicio al público en la Biblioteca
Central del E tado '·Fray ervando Teresa de Mier'' y
colabora en un programa cultural de radio de la ANL.
Benjamín Galindo
árdcnas . Licencia_do en lengua
y literatura e pañolas por la Normal upenor del
tado

'

oi ' A. áenz", licenciado en hi t ria por la UANL
en admini tración educativa por la ~cuela de
iencias de la Educación. Recientemt:ntc ha publicado: El
provincialismo nuevoleonés en fa época de Parás Bal/estems.
1822 - / 50 Univer idad Autónoma de uevo León 2000;
Cautiverio /servidumbre en Nuevo león (/820 - 1850).
y mae tr

studió la Ji nciatura en
hi toria Univer idad de H u ton, Hou ton, Te as. Mac tria
en hist~ria latinoam ri ana, niver idad de la Américas,
Puebla. Recibió una b ca de la Fundación Rockefeller para
realizar e tudio obre la migración m xícana en l.992.
Algunas de sus publicacione son: "Gue~a y comercio en
torno al Río Bravo ( 1855-1867), Linea Fronteriza,
E pacio conórnico omún , co~u_tor con Mario., erutti
en: Historia Mexicana (octubre-d1c1embre) 1990; Nuevo
León ocupado: pueblo y gobierno durante la guerra
entr
tados Unidos y México" en: México al tiempo de
u guerra con Estados Unidos, oor~inado P?r Josefina" Z.
Vázquez, Fondo de ultura ·conómL_ca, ~éx1co, 1997; _ l8
razones para estudiar a E tado Unido
en: Humamtas,
Anuario de la ni ersidadAutónoma d uevo L ón, 2005;
entre otras. Profesor-investigador del Colegio de Historia de
la FFyL-UANL.

Miguel Ángel Goozálcz Quiroga.

Entorno

María Zebadúa erra. Egre ada de la licenciatura en
hi toria y la maestría en metodología de la ciencia por la
UANL. Profesora investigadora en la FFyL- A L. Entre
us última publicacione de tacan: Vida cotidiana de las
campesinas de Nuevo León,_ ~l, C~legi~ de México, 2~0~;
"Un acercamiento a la cond1c1on Juvenil en uevo Leon ,
en: Revista Quehacer Regio Municipio de Mo1;1terrey, 2007;
Diagnóstico de /asfamilias del s1!r de N_uevo leon, _uadern ,s
del Consejo de Desarrollo ocial (num. 12), gob1 mo dd
estado de Nuevo León, 2009.
Franci co Javier Haro Navejas. Entre u e t~dio de tac~n:
licenciatura en hi toria en la UANL, maestna en estudio
de A ia y África n El Colegí~ d Mé ico, ~ í c~rno una
e ·pecialidad n ciencia política en. la l!mver 1d,ad de
Pekín. Profe ar-investigador en la Un1vers1dad Au_tonoma
M lr politana (Unidad lztapalapa). Entre sus trabaJ_os 11;1á
reciente
obresalen: Beijing frente a fas 'mmonas
11acionules ': la je grande y las fes pequeñas; La identi&lt;!_ad
como eje del conflicto Beijing-Taipeí; Comercio y cooperac1011:
estrategias tai;vanesas de inserción internacio_nal; y The
People 's Rep11blic of China in Central America and f~1e
aribbean: lnternational Policies Based on Symbo/1c.
Política/ and Material lnterests

Jo é Antonio Olvera andoval. Estudió la licenciatura en
historia y la maestría en meto_dolog_ía d~ la ciencia n la
UA L. lnve tigador del Archivo H1 _tónc de la Facu~tad
de Medicina de la UANL. Ha publicado: "Fcrrocaml _Y
Estación del Golfo: perspectiva mu cográfica ", n: ergio
Niccolai y Humberto Moral (coordinadore ), !'! culrura
industrial mexicana. Primer encuentro 11ac1011al de
arqueología ind11 tria/, omité M:x_icano
Pre e~ación
del Patrimonio lndustrial-Benemerlla Umver 1dad Autonoma
de Puebla. México, 2003, pp. 109-120; y, 'Montemor~lo :
el antiguo Valle de~ Pi!ón'',.en:_ ue,,o león a trove ·_ele
su municipios, Editorial M1len10, 2010, entre ·us trabaJos
má. recientes.

para!ª

ergio Villarreal. Muestra inclinación por el dibujo y la
pintura desde los primeros ,ªñ?s. A la edad de 16 aílo
ingresa al Taller de Artes Plast1ca~ de la U,:\NL. en 1966
hace importantes cargos para Televisa. en M~x1c?, D. F. En
19 7 parti ipa en el taller del rnae tro Jose Lu1
uevas.
En 1993 es elcccionado para pasar a formar parte de la
Colección Permanente de la Pinacoteca de uevo León 'fa
la vez obtiene mención honorífica en la Re eña de la Plástica
uevoleonesa Casa de la Cultura, Monterrey, . L. u obra
se encuentra e~ las colecciones de la ecretaria de Relaci one
Exteriores de Malasia., Presidencia de la República Dominica~a,
y en los grupos Televisa, Vitro, Hylsa, Vi a y Te nológ1co
de Monterrey así como en el ongreso del E tado de ue o
León.

En octubre de 2007 expu o en el Mu eo Metropolitano de
Monterrey la obra "Mont rr y, _ol y montañas' • 25 obr~s. 1;11
acrílico y óleo obre tela y n Julto d~ 20 I_0 la ex~os1c1on
"Alfon o Reyes en la pintura de Sergio V1\larreal en las
galerías de la Biblioteca "Raúl Rangel Frias' de la VA L.
Otros cuadros del autor en importantes coleccione. en
lugares como ew York, Houston, Holguín y La Habana.
uba.

���</text>
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                <text>Entorno Universitario es un espacio editorial que da cuenta de las distintas investigaciones educativas en el nivel medio superior; como referente institucional en el ámbito educativo, se encarga de la promoción y divulgación científica y cultural gestada en la Universidad Autónoma de Nuevo León.</text>
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              <text>Entorno Universitario, 2010, Año 11, No 32, Septiembre</text>
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              <text>Entorno Universitario es un espacio editorial que da cuenta de las distintas investigaciones educativas en el nivel medio superior; como referente institucional en el ámbito educativo, se encarga de la promoción y divulgación científica y cultural gestada en la Universidad Autónoma de Nuevo León.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Independencia de México- Nuevo León</name>
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