<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="21707" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/21707?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T02:48:51-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="18003">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/480/21707/Cooperacion_1923_Tomo_1_No_2_Enero.pdf</src>
      <authentication>1897c37778af2e539e3624d2282c4d04</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="606010">
                  <text>l TECA UNJ E'�S!T RJ
.. A'F0. 1:- f ... )..:s'
FON ., A CA, O COVARRUSIA

Bf

COOPERACION

ORGANO DE LA ACADEMIA DE ES.
TUDIOS SOCIALES Y POLITICOS DEL
PARTIDO COOPERATISTA NACIONAL

Torno I.-Núm. 2
Enero de 1923

�.......'...'
'

t

_

·,,::1-��r,
� � 1 ••1 I

.

En la inauguración de la Academia

'J ·.

\''.�-.•/!..f. .�·

- ...

---�...,.....,..:l '
\

�

Publicamos en otro lugar la crónica
de la velada inaugural de la Acade­
mia de Estudios Sociales y Políticos.
En esa velada fue pronunciado el dis­
curso que resume, perfectamente, el
objeto y fines de la misma institución.

�

�·:�:·;-.__

-..;.'.,- ;,,
H--�--

FONDO
RICARDO COVARRUBIAS

INA
LFONS
A
·
L
CA P. 1 L
ERSITARIA
�
A
C
TE
. BIBLIO
. N . L:

u.

J\.

-

He sido honrado por la Academia de Estudios Sociales y
Políticos del Partido Cooperatista, al ser designado como ora­
dor en esta velada inaugural.
Se ha tachado, últimamente, a los partidos políticos, de
estar divorciados por completo de las actividades intelectua­
les del país. Esto sucede no solamente en México. En Europa
misma los políticos son otros que los hombres de estudio. Sólo
en los Estados Unidos hemos tenido a últimas fechas el ejem­
plo de un profesor dirigiendo el destino de la gran nación
angloamericana, y ya sabemos con qué resultado.
Sin embargo, este fracaso no hace sino corroborar lo que
decimos sobre el divorcio entre la acción política: desborda­
miento p.e la acción, sobre la Universidad, y tomamos aquí la
Universidad como núcleo representativo de cultura.
Lo quP, antes fue dominio exclusivo de las Universidades
y colegios, ha pasado a ser ahora dominio primordial del pueblo.
Se ha ganado con ello mayor extensión en la libertad ; per0
meno�· calidad en los ejercitantes de esa libertad; la justicia
nacida en el predominio de los más sobre los menos, no trae
aparejada, necesariamente, la felicidad del pueblo.

�1
4

I,

:
1,
1,

i
1
1

1

'¡,

..,
·'

I': j

:

�

�-

&gt;'

t:

:�

.:-

.'.

,d

'

1
'

COOPERACION

úcleos de libertad fueron las Universidades medioevales,
detentadorn.s de una suma de poder que ni el rey, ni la Iglesia
misma, se atrevían a contrarrestar. De las Universidades me­
dioevales surgieron fuerzas interesantísimas de acción. Llega­
ron a ser baluartes de un librepensamiento más amplio que
el que concibiera el siglo XIX, estúpido siglo, como le llama
León Daudet, afecto a las generalizaciones torpes y a las chatas
concepciones del espíritu.
Un profesor argentino, el actual Decano de la Facultad de
Filosofía y Letras de Buenos Aires, planteaba, en cierta con­
memoración cívica importante, un plan general de acción polí­
tica fundamentalmente ·democrática, pero basada, asimismo,
en fuentes duraderas de seria experiencia científica.
Cree él que toda acción substancialmente fecunda, debe
emanar de dos fuentes primordiales: primero, la Universidad,
seminario de ideas nuevas, almácigo de generosos sentimientos,
principio de enseñanza tradicional, no estancada, sino en cons­
tante renovación, la renovación fecunda que da vida a nuevas
concepciones, el río que corre, no el agua fría y muerta de una
fuente ; después, el comité instigador de audacia, principio de
acción democrática, foco de fuerza centrífuga. Estas dos ins­
tituciones deben guardar, necesariamente, una interdependen­
cia generosa y común.
Desgraciadamente, en nuestro país cada una de ellas ha
ocupado un lugar diametralmente opuesto a la otra.
Nuestra acción política emanada del partido o del comité,
ha sido un empírico movimiento de expansión, sin arraigo pro­
fundo en la realidad, cosa que es y ha dejado de ser en el
'' breve espacio de una mañana''.
Analicemos sinceramente la verdad de esta afirmación.
La prensa ataca, el pueblo no cree, nosotros mismos nos
sentimos escépticos sobre la labor de los partidos en el Parla­
mento. Las leyes, función principalménte técnica, se elaboran
con dificultad; sus disposiones suelen ser zurdas, su aplicación.
difícil, cuando no imposible. La labor de nuestros parlamen­
tos, bien intencionada y todo, es lenta, desesperadamente lenta,
y más lenta parece al pueblo, que tiene necesidad de ver reme-

:BN LA INAUGURACION DE LA ACADEMIA

5

.
dolores con rapidez, que ha menester de un seguro
d1ados sus
.,
para sus dolencias. Los partidos meditan,
alvac10n
s
de
elixir
rminablemente
enamorados de un principio bello,
inte
n,
te
discu
justa,
de
una
aspiración levantada. Pero, a la
causa
a
un
de
postre, no realizan nada, el entusiasmo se esfuma como las nu­
bes, como las sombras.
Ha faltado la fuerza medular que da vida ; la base de ac­
ción, el conocimiento claro de los fenómenos esenciales de la
vida política, y también la disciplina que reduce nuestro pensa­
miento a aeguir un orden lógico de raciocinio. Costumbre en
un trabajo serio de gabinete y estudio. El brazo necesita de la
orden cerebral que lo mueva a cumplir una acción deliberada
y benéfica, y si no hay esa orden, el brazo se agita epiléptica­
mente en el vacío y la mano busca un objeto, inasible.
La Universidad, por otra parte, se ha convertido en un ins­
tituto cerrado. El impulso democrático y libre que la animó
en un tiempo, se ha trocado en un serio espíritu de conserva­
ción. La Universidad se ha convertido en una institución me­
ramente aristocrática, y eso en México como en todas partes.
Los doctores, espíritus cultivados y selectos, pasan a formar
una casta especial, la de los Brahmanes en esta nuestra vida
irreligiosa y utilitaria, donde existen todavía muchos parias
que están pidiendo a gritos una nueva redención cristiana.
�os Brahmanes guardan su ciencia -libros encerrados bajo
siete llaves, fórmulas herméticas-. Los Brahmanes llegan
al Poder y viven para su provecho. Cuando no asaltan los
altos puestos de la gobernación de la República, se dedican
también a amasar una fortuna y a vivir exclusivamente para
sí mismos, desentendiéndose en absoluto de la labor universal
que reclaman nuestros tiempos. Labor de noble desinterés y
elevada caridad.
Depositarios de los secretos de todas las ciencias y las a,rtes,
son los primeros en criticar cualquier obra que emprenden los
hombres de buena voluntad. La técnica del gobierno perte­
nece a ellos. La pesada máquina alministrativa no puede mo­
verse si ellos no hacen funcionar cuidadosamente los resortes
que ellos sólo conocen. La vida se hace pesada y difícil.

�6

COOPERACIO�

No descienden a las turbas porque eso redunda en desdoro
de esta nueva y pedante aristocracia. Espíritus demoledo­
res, no tienen ánimo para levantar un ladrillo sobre otro y que
éste se mantenga en su sitio. La Universidad crea, pues, es­
píritus retardatarios, inertes, demoledores; el comité crea irre­
flexivos, auiaces, violentos e incultos.
Completemos las dos tendencias. Reduzcamos a una sola
vía las corrientes divorciadas; amalgamemos el espíritu del
sabio con el espíritu del líder y produzcamos el verdadero hom­
bre de gobierno.
Que el sabio no se encastille en su laboratorio, que no se
reduzca a contemplar las estrellas, desinteresándose, como el
personaje de la tragedia de Andreiev, de la muchedumbre que
ruge pidiendo justicia.
Que el demagogo no tema al sabio, como se temía a los •
antiguos hechiceros; que le ceda su puesto en los sitios de difi­
cultad técnica; que se aconseje de él para desarrollar, en una
obra común, la obra de bien general.
Esto no es sino un necesario y lógico esfuerzo de coope­
ración.
Ni torres de marfil, ni plazas públicas donde bulla el re­
baño gregario de las muchedumbres ineptas y voraces. La
ciudad ateniense mejor, presidida por la estatua refulgente,
crisoelefantina de Pallas Athenea.
La labor es amplísima:
Internacionalmente debe llevar a la República a una con­
cepción más clara de las relaciones que nos ligan con los demás
pueblos de la tierra. Tender a una inteligencia con los de
nuestra raza, sin desentendernos para nada de los intereses
que nos ligan con otros pueblos cercanos a nosotros, por un
accidente geográfico, que nos obliga a determinadas condicio­
nes de equilibrio. No basta idear una hermosa confederación
de pueblos afines; hay que hacer viable la idea y no basarla en
simples argumentos sentimentales: idioma, religión, sangre,
sino también en una estrecha red de intereses materiales, que
al fin y a la postre son los que más aprietan.

EN LA INAUGURACION DE LA ACADEMIA

7

El mundo es pequeño y la vida de los pueblos es más pe­
queña todavía; hagámosla duradera, injertando en ella una
savia robusta y vivificante, que prolongue su existencia más
allá de los límites de su vida material.
La República espera de esta cooperación una labor eficaz
en pro de los débiles y la realización de una justicia más cer­
cana al paradigma moral que debe regir las relaciones de los
hombre entre sí.
Capitalistas y trabajadores, sujetos a un amplio espíritu
de solidaridad social, ligados por normas jurídicas justas, que
hagan posible una vida en común, tranquila y de efectivo pro­
greso para la patria.
El llamamiento de inteligencias, fortunas y brazos de todas
partes del Universo, que vengan a fecundar con nosotros esta
tierra nuestra, estéril hasta ahora por falta de esfuerzo perso­
nal. Que el milagro de la Argentina, del Brasil y del Uruguay
se repita en nosotros, haciendo de la patria una tierra de pro­
misión para los esfuerzos sobrantes de todos los demás países
de la tierra, siempre que sean honrados y bien dirigidos en
pro de la colectividad.
Borrar todas las dificultades que ahora existen sobre nues­
tra principal riqueza nacional, por medio de una legislación
hábil y por una labor diplomática inteligente.
Laborar, en resumen, por el verdadero y más efectivo pro­
greso de nuestra patria.

* **
Como principio de cooperación se ha establecido la Acade­
mia de Estudios Sociales y Políticos del Partido Cooperatista.
Se le ha llamado Academia, como pudo llam:ársele grupo,
reunión, ateneo, junta. Academia, en el recto y puro sentido
de la palabra, sin querer expresar con ello recinto amurallado
donde la suficiencia y el dogmatismo establezcan su albergue.
La Academia está abierta a todos los espíritus inquietos,
políticos o sabios, hombres de acción con una idea que expre­
sar, o eruditos en todas las cosas del cielo y de la tierra.

�8

COOPERACION

La Academia será fuente de información para resolver
nuestros problemas sociales tan amplios, que han menester de
la cooperación de todos los elementos sociales para su conve­
niente solución.
En pequeño, y reducida a un partido que ya es fuerte, vi­
goroso e impersonal, realiza los fines que para la patria están.
señalados a la Universidad futura.
El comité dispondrá entonces de una fuerza incontrover­
tible y única, vencedora en cien combates para triunfar: el
pensamiento cultivado, puesto al servicio de un corazón entu­
siasta, juvenil, sincero, quw entonará su canción en el pórtico
de esta nueva edad que se ha anunciado con el estampido del
cañón y el flomear de una tea incendiaria, para culminar en el
advenimiento de una mañana serena, temblorosa y diáfana,
en que reine la justicia, y la paz sea un hecho entre los hombres
de buena voluntad.

Julio Jiménez RUEDA.

La organización de un partido
político moderno
Cuando en la mayoría de los sectores sociales interesados
en mejorar el desarrollo públic'O se sintieron nobles aspiracio­
nes de renovación, que estimulaban a la reforma de los valo­
res políticos y sociales, surgió el PARTIDO COOPERATISTA
NACIONAL.
Conmovida profundamente la República al estallido de
la cólera revolucionaria; comprometida gravemente la armo­
nía S'Ocial al golpe de la violencia y la injusticia; desapareci­
das por ineficaces las dos grandes entidades políticas corres­
pondientes a la tendencia liberal y a la conservadora, era de
imperiosa necesidad no una agrupación personalista ampara­
da por una oportunidad electoral, sino un verdadero Partido
político sostenedor en todo tiempo de levantados ideales de
reforma e identificado con intereses definidos de clases: un
Partido de máxima capacidad para los problemas ciudadanos y
Plena energía para desenvolverlos: un partido que involucra­
ra todas las tendencias de los movimientos políticos püsterio­
res: un partido que propugnara el desarrollo orgánico de to­
das las clases sociales, no sólo mediante la acción política, sino
lllediante la ación sindical o cüoperativa: un partido, en fin,
eminentemen te nacional. Y tal fue el PARTIDO COOPERA­
TIS'r A, cuya organización satisface cumplidamente los ge­
nuinos anhelos populares.

�10

COOPERACION

Tanto el espíritu juvenil de sus iniciadores, como la in­
fluencia de la recientísima revolución democrática, trajeron
consigo la constitución asimismo democrática del nuevo Par­
tido, que ha reunido el pensamiento a la acción; equilibrada
la idea con el hecho; sumada a la actividad de la inteligencia
la actividad de la vida.
La fuerza del P.ARTIDO COOPER.ATIST.A NACIONAL
ha superado, por tanto, a la de todos los que han existido en
nuestro país, y lleva camino de aumentar en los años por ve­
nir. Su programa es tan explícito como razonado. Sus me­
dios tan amplios como hónestos. Su obra tan perdurable como
patriótica.
El Partido Cooperatista es el tipo del Partido político
moderno en México.
Actualmente es el único partido político, porque es el
único que ha adoptado postulados fundamentales para todos
los problemas trascendentes; después de estudiar y observar
el problema social, procura resolverlo· preparando reformas
positivas, coordinadas y sucesivas; atento al mejor aprove­
chamiento de la tierra y a la más inmediata emulación de la
agricultura, ha creado el Banco Nacional Cooperativo Rural
y fundado cooperativas agrícolas; pendiente del mejoramien­
to social, se esfuerza por federalizar el artículo 123 constitu­
cional; amante del sufragio efectivo, se dedica a corregir los
defectos del sistema electoral.
Ninguna otra agrupación política constituye al presente
un Partido, y las que usan esta denominación, no son sino fac­
ciones que buscan un mezquino interés y no el bien común;
grupos sectarios que tratan de aprovechar los cambios de Go­
biern:o en beneficio exclusivo ; un fin transitorio les crea, y su
vida es por manera asaz efímera.
Dichas facciones, además, son destructoras; especie de
arietes o catapultas enderezadas contra cualquier punto de
ataque, sus acometidas producen frecuentemente miseria pú­
blica, inutilización de hombres y pérdida de vidas. El Partido
Cooperatista es fundamentalmente constructivo; instituto per­
fecto eu el que cada miembro desempeña una función definida

LA ORGANIZACION DE UN PARTIDO POLITICO MODERNO

11

qvechosa, en el que se cuida lo existente acomodándolo a
y pr
las e�igencias de la mayoría y se repone en el acto lo que falta,
dado que no siendo limitada su acción, sino amplísima e infi­
nita, suK elementos han de formar legión.
Organismo complejo y de funcionamiento vastísimo, el
R
PA TIDO COOPER.ATISTA NACIONAL no será bien com­
pre ndido si no se expone su mecanismo.
Las tareas ejecutivas corresponden a la Mesa Directiva
compuesta de tantos Presidentes honorarios cuantos sean los
salientes, y de un Presidente activo, dos Vicepresidentes, un
Secretario general, un Secretario del Interior encargado de la
.Acción Política, un Secretario del Interior encargado de la Ac­
ción Social, un Secretario del Interior encargado de la Acción
Económica, un Secretario del Exterior encargado de la Ac­
ción Social, un Secretario del Exterior encargado de la Acción
Económica, un Tesorero general, un Subtesorero, cinco .Aboga­
dos consultores y treinta vocales. (Un:o por cada Entidad fe­
derativa.)
Auxilian a la Mesa Directiva:
a) Una Comisión Permanente de Consulta y Organización,
formada de cinco miembros, uno del Bloque de la Cámara de
Diputados, uno del Bloque del Senado, uno del Ayuntamiento
de la ciudad de México, y dos independientes.
b) Un Comité Ejecutivo de Finanzas Nacionales, formado
de tres miembros, cuyo Presidente nato es el Secretario del
Exterior, encargado de la .Acción Económica.
c) Un Comité Ejecutivo Electoral del Interior, formado
de cinco miembros, cuyo Presidente nato es el Secretario del
Interior, encargado de la Acción Política.
d) Un Comité Ejecutivo Electoral del Exterior, formado
de diez miembros, cuyo Presidente nato es el Secretario del
Exte rior, encargado de la .Acción Política.
e) Un Comité Ejecutivo de Acción Social del Distrito Fe­
de ral, formado de diez miembros, cuyo Presidente nato es el
Secretario del Interior, encargado de la Acción Social.
f) Un Comité Ejecutivo de .Acción Social del Exterior,
formado de diez miembros, cuyo Presidente nato es el Secre-

�12

LA ORGANIZACION DE UN PARTIDO POLITICO MODI&lt;:RNO
COOPERACION

tario del Exterior, encargado de la Acción Social.
Hay delegaciones representativas ante las Secretarías de
Estado y del Despacho de Hacienda (tres miembros), de Gue­
rra (tres miembros), de Comunicaciones (tres miembros), de
Educación (tres miembros), de Gobernación (tres miembros),
ante el Ramo Judicial (diez miembros); ante el ciudadano
Presidente de la República (tres miembros); ante los Ayunta­
mientos del Distrito Federal (doce miembros), y ante el Go­
bierno del Distrito Federal '(tres miembros).
Un oficial mayor, q-qe permanece todo el día en las ofi­
cinas generales del Partido, atiende al despacho de las labo­
res continuas, como la de correspondencia, registro de socios,
etcétera, teniendo a sus órdenes inmediatas una planta de
cien empleados.
Nacido en las aulas de la Escuela de Jurisprudencia al
calor de robustos entusiasmos juveniles in•spirados por el más
vivo propósito de normalizar las actividades públicas siguien­
do un programa de reconstrucción; con una :fe capaz de resis­
tir todas las amenazas y un amor capaz de todos los sacrificios,
su voz primera no expresó una codicia insana, ni una ambición
injusta, ni una rebeldía criminal, sino proclamó un principio
redentor, llamando a todos los hombres de buena voluntad a
colaborar en la magna 'Obra reconstructiva, defendiéndolos de
la miseria que debilita; de la idignidad que infama; de la dis­
cordia que divide; de la lucha que destruye y de la desunión
que mata.
COOPERACION :fue la palabra mágica evocadora de todo
el programa amplísimo que habría de encauzar la vida na­
cional.
COOPERACION es lo que ha preconizado y lo que ha lle­
vado a cabo.
COOPERACION es el despertar de :fuerzas nuevas, de
coaliciones originales y :fecundas, que ha venido a hacer más
real y provechosa la idea de democracia en nuestra Patria.
¿ Cuáles han sido los trabajos del Partido Cooperatista?

13

Tan pronto surgió y :fué saludado por calurosos aplausos
e
u
q denotaban la simpatía que provocaban sus principios en
tod as las clases sociales, necesitó no sólo expresar vigorosamen­
te su patriótico anhelo, ni declarar su finalidad, sino dedicarse
desde luego con aplastante voluntad a obtener los medios de
realizar progresivamente su vasto programa. Tomó parte en
la justa electoral que se aproximaba entonces para designar
munícipes del Ayuntamiento metropolitano, ya que sin mando
no puede ordenarse, sin poder es dificil dirigir, y sin presti­
gio pocos son secundados.
Su primera lid se tradujo en una brillante victoria. Ganó
las curules edilicias y demostró en el Concejo la bondad de sus
principios, la integridad de sus miembros y el vigor de su ac­
tuación posterior.
El triunfo le acarreó las mezquindades, los delitos y crí­
menes con que los malvados se oponen a lüs benefactores so­
ciales y a los paladines de la justicia; ocasiones hubo en que
los enemigos del nuevo evangelio social batieron palmas con­
siderándolo perdid'O sin remisión; pero sereno como el justo
y animoso como el intrépido, el gran Partido ha continuado
su senda, sin mirar hacia los reptiles que su planta holló y sin
tomar en cuenta los nuevas acechanzas que intentaran con­
certar su ruina.
Nueva diferencia entre él y las :facciones audaces que
usurpan el nombre de Partido: éstas son rencorosas y persi­
guen enconadamente la ruina del enemigo, excluyéndolo des­
piadadamente de los ramos administrativos que suelen alcan­
zar; aquél perdona, olvida las flaquezas y sólo atiende al bien
colectivo, considerando a la Patria como un in,mens'O hogar
que debe abrigar y beneficiar a todos. Por ello es que el Par­
tido Cooperatista acoge :fraternalmente a quienquiera que se
:muestre deseoso de codyuvar a la obra patriótica que se im­
PUS'O.
Nuevo argumento a :favor del Partido Cooperatista Na­
cion al, es: que a la enunciación de principios dignos, elevados,
regeneradores, principios tales que han constituido una ban­
dera; Y a la conquista de poder necesaria para :fortalecerlos y

�14

COOPERACION

sotenerlos, han seguido la acción social, una acción que hasta
hoy no se había intentado, y sobre atraerle cada día mayor
número de adeptos y simpatizadores, dejará una estela lumi­
nosa en la historia de nuestras desventuradas y casi siempre
estériles contiendas de partido.
Apartándose del camino trillado en que acabamos de ver
actuar de modo transitorio a las facciones de antaño, el Parti­
do Cooperatista lleva ya instituído lo que a continuación re­
señamos brevemente :
La ' ' Academia de Estudios Políticos y Sociales ' ' que con
un campo ilimitado de estudio, y por medio de una observa­
ción metódica, ordenada, juiciosa, se propone formar direc­
tores para los distintos ramos que la preocupan, y ha presen­
tado ya iniciativas de tan alta importancia y trascendencia,
como el ' ' Proyecto de Ley para el establecimiento del Banco
Nacional Cooperativo Rural ", sin perjuicio de hacer suyo el
"Proyecto de Ley sobre Cooperatismo Agrícola ". Estos ocu­
paron recientemente a la Cámara de Diputados, siendo reci­
bidos con aplauso hasta de nuestros más enconados e irrecon­
ciliables enemigos ; ha presentado, asimismo, el Proyecto de
ley sobre accidentes industriales que publicamos en nuestro
número anterior.
A la misma Academia se debe la vida de esta revista men­
sual, cuyas ciento veinte páginas están pletóricas de una lec­
tura amena, instructiva y provechosa.
El Casino Cooperativo establecido en la magnífica mansión
señorial que por lustros fué conocida en Tacubaya con el nom­
bre de ' ' La Casa de Barrón ' ' y se transformó después en el
" Parque Lira ", quedando por último a disposición de los miem­
bros del Partido Cooperatista Nacional, mediante un convenio
con sus actuales propietarios. Ignoramos que alguna otra ins­
titución política de los remotos ni de los actuales tiempos, ha­
ya llevado su celo por el bien de los asociados hasta el punto
de procurarles no sólo las ventajas de que se ha hecho mérito,
sino las que dan el roce social, el cultivo de buenas relaciones,
goces lícitos, el cambio de afectos, de consideraciones y de
servicios que civilizan a los hombres, les hacen amar a sus se-

�ma acción que hasta
�rle cada día mayor
ará una estela lumi­
:adas y casi siempre
aue acabamos de ver
_
3 de antaño, el Part1.e a continuación re-

y Sociales ' ' que con
;idio de una observa­
·opone formar direc­
ocupan, y ha presen­
f cia y trascendencia,
lecimiento del Banc·o
.cio de hacer suyo el
grícola ". Estos -ocu­
Lputados, siendo recienconados e irrecon­
[smo, el Proyecto de
�blicamos en nuestro

a de esta revista roen­
pletóricas de una lec-

. la magnífica mansión
rracubaya con el nom­
sformó después en el
lsposición de los miem­
mediante un conveniu
s que alguna otra ins­
; actuales tiempos, ha­
Dciados hasta el punto
ue se ha hecho mérito,
de buenas relaciones,
consideraciones y de
, hacen amar a sus se-•

l

p111nioo COOPíQATISTA N AtlONAt

-DI RECTIVA -

�LA

PARTIDO
UN
DE
POLITICO
ACION
MODERNO
15
ANIZ
G
R
O
-

robusteciendo
los
lazos
d
el patriotismo, el sen ...
va11
y
s
e J., te
� _ª:to d e la nacionalidad y el culto a la propia dignidad,
t1m1e
.
.
.
�
.
.
.
,,,
1
1nstrucc1on,
l
a
cortes1a,
y,
a
en
resumen,
denc1a,
€n
dep
,
�
.
•
la 111
s
e
l
.
a
i
c
o
s
s
e
d
u
t
r
i
v
as
l
La Confederación Estudiantil, en donde los jóvenes hac en
-w os e nsayos de civis mo, es otro grupo al qu e e.0 11cede
e1
:
11 s p r·im
e dil e cción el Partido, porque sab e que d e aquél al­
pr
ar
gul
:in
roáeig·o pueden. salir plantas gigantescas que con sus frutos
generaciones
v
e nid e ras, legand_o a 11uestros
las
a
bren
om
as
fastos he chos y nombres glorioso�.
Siempre sobre· la bas e de coopera�ión, que es el sustento
d e todo el siste111a, se · han extendido la acción y beneficios del
Partido a los obreros y carripesi_nos, agrt1pánd0los ·en asocia:..
ciones qHe les infuncilen prineip-ios sanos, alej:ándol·o$. de falsas
teorías qne los esclavizan más, baj-o pretexto de hae erlos libres ; s11. mejoF amigo, el Partido Cooperatista Nacional, les
indica med. i os racionales, pacínc·os, infalibles de alcanzar la
prosp- eridad a que co11 just·i cia aspiran.
El propósito · con qu e s e dirigen y fomentan esos - grupos;
es el de formar la Confederación Co,ope,rativa, - del Trabajo, de
obreros y aampesinos, que sin m,ás violencia ·ni derramamiento
de sangre 1�.edíman de la el�gástula y dignifiquen a esas abati­
das cLaJ:;es que mir, ó siempre con insulta11te desprecio el que
las ocupaba.
La r·evolución social en que ac·abamos de ser a&lt;tt• or·es fué
comu todas. las reivi·ndicacio11es violentas un motiv-o para qu e
se ma11ifestara.n los. hom.bre:s dese-o sos de un m'ejoramieJJto eo-.
·
lecti,1ro .
De·l mismo modo que , viene a,tendje.ndo el Partido a todas
esas eosas que a muchos paJ:ecen todavía extrañas y otros con­
sideran utópicas, quiere atender a otro elemento de prosperi­
dad nacional que aun lucha entre nosotros c·on prejuicios
1nveterado, s ; pe. r o que va conquistándose ya e11 otras partes
del mundo un importante pu e sto en todos los . órdenes del saber
Y del prestigio, no estand-o tal vez l ejano ei día en que ascienda
también a los más important e s puestos d e la administración :
Es la m1ujer. Dotada para todo d e iguales facult·a des ql1e
•

•

'

�16

COOPERACION

el ombre digna por todos conceptos de conv1v1r con él, no
debe ser �enospreciada, y el Partido Cooperatista Nacional
no tardará en abrirle las puertas de su instituto en donde
pueda desplegar sus facultades.
Estas miras amplísimas y esta acción íntima, que se reve­
larán todavía en otras formas, porque desea el Partido encon­
trarse donde quiera que haya una necesidad por cubrir o un
anhelo justo por satisfacer, han traído consigo dos exigencias
imperiosas : la de seleccionar y robustecer su grup ? di ectivo,
:1',
y la de atender a todos los detalles de su orga�1,zac10� con
un cuidado nimio y un espíritu moderno que al nusmo tiempo
que el orden, la disciplina y la regularidad, garanticen un fun­
cionamiento fácil .
Se ha preferido por esto el sistema de la división del
trabajo, conforme al cual el grupo directivo atiende sólo � los
_
grandes lineamientos, a las ideas fundamentales, a los prmc1pios doctrinarios, y otras personas a las que no puede llamar­
se inferiores, porque su labor exige también inteligencia y una
conveniente preparación, atiende a los detalles, limitándose a
un sólo ramo. Razones obvias, que no es necesario ni fundar,
hacen que para conservar la indispensable - unidad de pensa­
miento, de acción y tedencias, los grupos secundarios en que
nos ocupamos no sean tan independientes que puedan en oca­
siones comprender la estabilidad del conjunto, y por eso, den­
tro de su libre acción, tienen una interdependencia de la que
darán perfecta idea los dos esquemas que se publican aquí mis_­
mo bajo los numeros dos y tres, y se refieren : el primero,
a la organización general del Parti40 ; y el segundo, a la del
Casino Cooperativo.
En resumen : hemos demostrado ya cómo los partidos difie­
ren de las facciones por sus orígenes, formación y procedi­
mientos, por su viabilidad e influencia.
El Partido Cooperatista Nacional ni siquiera pretende
ser E:xclusivista : ojalá que al ejemplo de él surgan otros de ·
tan amplias miras, y de tan vasta organización, de tan hon­
rados procedimientos y de tan patriótico aliento, para que en
contienda de ideas y de principios, en exposición de sistemas

LA ORGANIZACION DE UN PARTIDO POLITICO MODERNO

17

n o de personalidades, interpreten con justeza los anhelos de
a nación, aconsejen bien a los gobiernos, mod.elen y embellez. can el espíritu nacional y nos hagan, por fin, gratos con nues'­
tra propia manera de ser, a los pueblos que con pretextos
más o menos capciosos nos consideran hoy indignos de su
amistad sólo por que no nos plegamos a sus modalidades y exi­

i

gencias.

Seamos mexicanos a nuestro modo ; pero seámoslo cuerda­
mente.
Estos y no otros sorr los fines en que se empeña el Parti­
do Cooperatista Nacional ; este es el funcionamiento del primer
Gran Partido Político que se organiza en el país ; éstas las
razones de la preponderancia que alcanzó por medios lícitos
y conservará con iguales procedimientos ; ésta la causa de
que su acción se haya extendido del centro a la periferia, pues
muchos Estados secundan su política, que habiendo comenzado
a desplegarse sólo en el Distrito Federal, cuenta ya con centros
importantes en toda la República.
Debiendo terminar aquí este artículo, conviene agregar
por vía de aclaración que si sus relaciones con el pueblo en
que se apoya, son honestas y cordiales, las que cultiva con el
Gobierno General no son, en modo alguno serviles : mirando
por el bien común ha concedido ayuda desinteresada a quienes
manifiestan· tendencias patrióticas y propósitos honrados, nada
más ; pero ni está comprometido a cosas en pugna con sus altos
principios, ni recibe salario, ni claudicará tampoco.

2

�LAS NORMAS SOCIALES DE LA INMIGRACION

Las normas sociales de la inmigración
En ninguna parte como en la Argen­
tina la inmigración ha sido convenien­
temente estudiada y reglamentada por
la ley. La inmigración ha sido una de
las principales causas de la gran riqueza
nacional en Sudamérica. El autor es­
tudia fin aspecto principal del proble­
ma; la interyención de los particulares
en su fomento.

En todos los problemas de caracter público y nacional,
suele darse excesiva preponderancia al factor Gobierno, y es
fácil advertir en los estudios que se proponen aquellos como
objeto, la tendencia a considerar con predilección las' normas
exclusivamente legales. La acción particular queda reducida
a desempeñar un papel pasivo y secundario. Así acontece
con el problema inmigratorio, en cuya solución, si tienen tan
destacada influencia la ley y la intervención administrativa,
no es menos requerida e indispensable la colaboración par­
ticular.
&amp; Cuál debe ser ésta en las actuales circunstancias 1
Juzgamos muy importante considerar este aspecto en los
momentos en que Europa favorece la emigración de sus gran­
des excedentes de energía humana y busca en las nuevas orien­
taciones sociales de sus leyes estimular el movimiento de sus
masas de trabajadores hacia los países nuevos, concertando con
ellos Tratados especiales de protección y estímulo.
La República Argentina tiene a este respecto una gran
superioridad. Europa no puede encarar el problema inmigra-

19

torio sin ocuparse del grave obstáculo que entre los pueblos
levanta la desigualdad legal de nacionales y extranjeros, por­
que toda su legislación civil está fundada en la sujeción estric­
ta del ciudadano a la patria, en la preeminencia absoluta
del Estado en este vínculo, con exclusión de los súbditos ex­
tranjeros. El concepto político de patria subordina toda rela­
ción¡ de derecho privado y produce en su seno la arraigada
desigualdad. El ejemplo del Código Civil Italiano, que desde
1865 reconoció la igualdad civil, no se ha extendido con la
deseada amplitud, y ha dominado hasta hoy en toda la legis­
lacién europea, un estrecho y restrictivo concepto de recipro­
cidad, concediendo cada país el beneficio de · sus leyes a los
súbditos extranjeros en la medida que los demás los conce­
dían a los suyos. Así se explica la preponderancia que este
aspecto legal asume en las naciones europeas.
En nuestro país la cuestión está resuelta en la misma Cons­
titución Nacional. No hay desigualdad entre nacionales y ex­
tranjeros. El Estado argentino pertence a un nuevo tipo de
sociedad política, en el que el factor personal es preponderante •
sobre todo otro concepto de orden político. El derecho de cada
habitante no deriva de su patria y todos, nacionales y extran­
jeros, son iguales. La ley del domicilio que representa el
lugar libremente elegido por el hombre para el desarrollo de
su vida, la fundación de su hogar, el cumplimiento de sus de­
beres, la fuente de su bienestar, es la ley que gobierna sus
derechos. Esta afirmación, ampliamente realizada por la cos­
tumbre, constituye en el orden internacional el reconocimien­
to a cabado de la libertad civil y la consagración práctica de
l a. igualdad. ¡ Hay artículos enteros de la Constitución Argen­
tina que se parecen a las resoluciones laboriosamente adopta­
d.as en la actualidad por la Comisión Internacionl de Emi­
gra ci ón que, bajo los auspicios de la Liga de las Naciones, está
Preparando las bases de una política internacional uniforme
sobr e esta materia !
Los E stad os europeos de emigrac10n, que tienen en sus
1eyes principios
directivos que no son los nuestros, y en virtud
de los cuales
es tan estricta y absoluta la sujeción del indi-

�COOPERACION

LAS NORMAS SOCIALES DE LA INMIGRACION

viduo a la patria, no conciben nuestro sistema. Es natural,
entonces, que al penetrar en un orden de relaciones, más
humano y universal, consideren como progreso lo que rompe
sus viejos moldes, lo que plantea nuevas soluciones en su dere­
cho viejo arraigado al concepto político de patria, aunque no
siempre logren deshacerse de su influ encia que apunta en las
decisiones más avanzadas, como si la patria que ha elegido el
emigrante no lo amparara de veras al incorporarlo a su seno.
Se explica y justifica esta actitud frente a los países del mismo
tipo jurídico ; no frente al nuestro, donde aquellas soluciones
nuevas, son norma habitual de vida colectiva.
Nuestra superioridad de legislación nos obliga, pues, a
adelantar el paso en el camino emprendido por las legislacio­
nes europeas, y aun nos permite llevar al de b ate internacio­
nal el concepto de una realidad propia, un conjunto de no­
ciones prácticas derivadas de la experiencia de nuestras nor­
mas sociales.
La inmigración ha sido y es una fuerza constitutiva de
nuestra nacionalidad, y la constante o b servación de este hecho
vital para nosotros, procura una mejor comprensíón de su téc­
nica íntima, de la complejidad de m,otivos que mueven y em­
pujan a un hombre a elegir una nueva sede de sus activida­
des en procura de bienestar y perfección. Es un hecho huma­
no por excelencia, y como tal no son normas externas, que sólo
contemplan su aspecto jurídico o económico, las que podrán
regularlo con provecho, sino aquellas que logren fijar en una
orientación conveniente la posibilidad del éxito para las ma­
sas aue realizan· tamaño esfuerzo de traslación.
La corrientes contemporáneas, promovidas por las nuevas
modalidades económicas, ro bustecen este concepto. El hombre
que emigra va en busca de una finalidad concreta : huye hoy
de la miseria, de la desocupación, y anhela realizar en alguna
parte, un trab ajo digno y remunerado que le permita, por lo
menos, vivir. El obstáculo con que tropieza, y por el cual con
frecuencia sucumb e, es el de la desorganización económica
universal ; en todos los países están desarticulados los fac­
tores de la producción, y faltan o son intermitentes las opor-

tunidades de trabajo. Si la reconstrucción económica ha de
inciciarse por alguna medida reflexiva, ninguna nos parece más
prá ctica, entre otras, que la de encauzar corrientes de ener­
gía humana hacia sitios de producción, organizada con ese
objeto si es preciso, mediante la inteligencia de los Estados
int eres ados, por órgano de sus gob iernos o fuertes entidades
particulares.
Hay un contraste en el mundo entre la distribución de la
riqueza laborable, acumulada en países en que escasean los
brazos activos, y la distribución de los hombres ansiosos de
trab ajar, nacidos en territorios en que generaciones milena­
rias han agotado su capacidad productiva.
A la creciente necesidad de acercar esos dos elementos
obedecen tantos planes económicos y financieros que los pue­
blos escuchan sin confianza. Conviene destacar entre todos
ellos, el esb ozado por Tittoni en la Liga de las Naciones, con
el apoyo de Suiza y de Bélgica, y que en nombre de Italia
también, defendió el delegado obrero Baldesi en la Conferen­
cia Internacional de Washington, siendo más tarde adoptado
por varias federaciones internacionales de trabajadores. Con­
siste fundamentalmente en un reparto equitativo de las ma­
terias primas entre los países que carecen de ellas, realizado
por el contralor coercitivo · de un organismo internacional.
Contra esta iniciativa se han hecho valer razones de so­
beranía política que amparan la independencia de una nación
libre en el empleo y destino de sus propias riquezas. En nues�
tro concepto existe, además, . otro argumento de valor econó­
mico incontrastable que destruye toda esperanza en el valor
práctic o de la idea. Muchos países ricos en materias primas
como pobres en población, no tiene aquéllas ya preparadas
para exportar ; deben ext aerlas, producirlas, y para elevar su
�
_
cantidad Y su calidad necesitan todavía, miles de millones de
hombres activos, emprendedores, dispuestos a explotarlas. Esos
�:�b �e� �eb en r_n?verse, acercarse a las fuentes de producción.
inutil mmov1lizarlos en la espera de que el trabajo acuda
sus m anos. Debiera, pues, transformarse · este plan en que
e1 factor personalidad humana se queda atrás, inactivo y en-

20

ª

21

�22

COOPERACION

LAS NORMAS SOCIALES DE LA INMIGRACION

cogido, en un plan de conquista económica, de recíproca com­
penetración, de fuerza difusiva y emprendedora, en cuya eje­
cución concurrieran, de mutuo acuerdo, los Estados en energía
humana y los que poseen la materia laborable, por intermedio
de sus gobiernos y de sus organismos privados, tanto de obre­
ros como de capitalistas, porque ha de ser el resultado de
una coordinación internacional de intereses.
Nuestro país está en especiales condiciones para llevar
a cabo un plan semejante de política inmigratoria. Cuando
se afirma que no puede recibir más inmigrantes es porque no se
hace un examen de su receptividad ni se piensa en aumentarla,
renunciándose a todo intento de ejercer una acción directriz
sobrP los hechos de nuestra vida económica. En ocasiones,
nos volvemos a la ley, reclamando la restricción de la entrada
de extranjeros, como si no hubiera otro concepto específico
de selección que el de policía o sanidad. Es un error. Déjese
de lado la intervención legislativa ; ya existe opinión hecha
sobre las reformas a introducirse en nuestro sistema legal
de inmigración, y esperan la sanción de las Cámaras inicia­
tivas útiles y concretas. Amplíese, en .cambio, el programa
más allá de los fines de seguridad y administración, adoptando
medidas que fomenten el desarrollo industrial, diversificando
nuestra producción, creando nuevas ocasiones de empleo útil
a tantas energías dispersas y perdidas, colonizando, en :fin,
eficaz y metódicamente.
Cabe, por último, una acción más inmediata : la de los
particulares. Los directores de la producción, los grandes pro­
pietarios de tierras, tienen muchos caminos para adelantarse
en una materia en que el interés general coincide con el _
particular. Así como en Europa se están organizando coope­
rativas de emigrantes para dirigirse en masa a los países
hospitalarios que les aseguren tierras en propiedad o en lóca­
ción a largos plazos, de la misma manera entre nosotros de­
bieran constituirse, sin fines de especulación, vastas agrupa- ·
ciones de propietarios rurales que, con el concurso de los fe­
rrocarriles y otras empresas interesadas, se propusieran ab­
sorber aquellas energías y valorizarlas, llevando a cabo, por

etapas sucesivas, un plan bien meditado, que podría comenzar
por un régimen adecuado de arrendamientos colectivos y lle­
gar a la creación y fomento de la pequeña propiedad, por
una colonización prudente y paulatina.
No se trata, ni mucho menos, de volver a los funestos
re gím enes de fomento artificial, mediante los cuales se pro­
voca la venida de inmigrantes que llegaban luego al país
sin orientación ni amparo. El plan consiste en organizar aquí
la atracción, ofreciendo las seguridades de un esfuerzo remu­
nerado, Y concertando con los que en el exterior buscan esas
oportunidades, las condiciones inalterables de su ejecución.
Los emigrantes que vienen a la Argentina no necesitan trata­
dos de protección jurídica, sino tratados que consagren estí­
mulos permanentes de valorización personal y económica.
En esta &lt;;&gt;bra vasta y comprensiva, que hoy más que nun­
ca reclama el interés nacional, es indudablemente grande la
fusión del Estado ; pero no es menos importante e indispen­
sable la intervención de los particulares. No todo debe espe­
rarse del Gobierno, particularmente en países nuevos y ricos
como el nuestro ; es preciso también llevar al Gobierno una
realidad legislable y el aporte de la colaboración privada,
amplía, metódica y persistente.
Buenos Aires, jueves 24 de agosto de 1922.

23

Atilio DELL ORO MAINI.

�LA DOCTRINA MONROE

La Doctrina Monroe
La Doctrina Monroe ocupa en la
historia diplomdtica y política de
América, un lugar decisivo . Pocas
veces se ltabrd publicado en México un
artículo tan serio y tan bien documen­
tado como el que ahora aparece en las
páginas de esta Revista.
LA REDACCION.

Estudio presentado por su autor en
el curso de ' 'American Foreign Rela­
tions' ' de la Universidad de Nueva
York y leído en la sesión de clausura
del Congreso Internacional de Estu­
diantes, reunido en la ciudad de Mé­
xico, en septiembre de 1921.

La Doctrina Monroe es la superstición política más ana­
crónica que hayamos tenido en .América y forma una de las
etapas más interesantes de la conciencia universal en la histo­
ria de todas las naciones.
Esta es la conclusión a que se llega después de algunas
lecturas acerca de este tópico, y considerando únicamente el
título y no ese tremendo contenido que nosotros cándidamente
referimos a la llamada Doctrina de Monroe, cuyo verdadero
nombre es: sistema político de los Estados Unidos.
Es indispensable declarar que este criterio mío no es
causa de ningún prejuicio. Este es mi sincero creer y yo me
limito únicamente a señalar los hechos. El sistema político
de los Estados Unidos, por otro nombre la Doctrina de Mon•
roe, está íntimamente ligado a la existencia del país, y su

25

i nc uestionable imperialismo, tiene una explicación biológica.
Este fenómeno se ha repetido siempre en la historia del mundo
y en la vida animal: la absorción del débil por el fuerte. Sin
embargo, la propia conservación no requiere inevitablemente
la comisión de actos que en el futuro puedan devolver peli­
gro s en vez de beneficios.
Y estos actos son los que los directores de la nación de­
ben de evitar a toda costa. La maravillosa grandeza del país
no le hace ni inmortal ni invulnerable a los ataques de sus
enemigos. Las injusticias deben ser evitadas por cuantos me­
dios se puedan alcanzar. La Doctrina de Monroe no necesita
precisamente lesionar los intereses vitales de otra nación. Hoy
por hoy, "Ofrece una tendencia particular que es producto de
una propaganda sin escrúpulo, hecha por un grupo de hombres
prominentes · de este país, que, interesados en especulaciones
económicas en otras naciones, están procurando colocar a la
suya en una posición peligrosa: la creencia de que los Estados
Unidos son la primera nación del orbe en todas las m,anifesta­
ciones de la cultura humana, por lo cual pueden despreciar
a todos los demás pueblos. Esta creencia es rabiosa y sistemá­
ticamente estimulada, con esa superioridad superlativa asig­
nada a todas y cada una de, las producciones del ingenio an­
gloamericano.
Las masas son las mismas en todo tiempo y lugar: el ver­
dadero trabajo consiste en estereotipar en la conciencia po­
pular un_a idea ; pero tan pronto com'O la conciencia de las
masas es profundamente impresionada, entonces la idea este­
reotipada se transforma de cifra mecánica en exponente di­
námico para la futura realización de todo trabajo social.
Y esto es lo que justamente ha sucedido c"On la Doctrina
de Monroe. Es doctrina si se tiene en cuenta el fanatismo que
ha engendrado en las masas ; es transgresión de términos si
iie toma su verdadero contenido.
Pero hay algo todavía más interesante que anotar: mien­
tras que los Estados Unidos han recibido toda clase de bene­
fici os con la Doctrina de Monroe, la .América Latina ha tenido
que sufrir los desastres y humillaciones más tremendos con

�26

COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

ella. Hasta hace medio siglo por lo menos, en los países lati­
noamericanos hubo algunos sinceros creyentes de la Doctrina,
lo cual puede ser explicado sea por falta de visión política
para el futuro, sea por una completa ignorancia o descuido
de los hechos .
Es fácil concebir que el pueblo de los Estados Unidos crea
y defienda fielmente la Doctrina. Pero lo que es apenas con­
cebible es que algunos ingenuos escritores latinoamericanos
hayan mantenido un culto ciego por algo que ha traído tantas
pérdidas y calamidades a sus pueblos.
Seamos francos : nuestra ignorancia nos ha conducido a
una conclusión extravagante. Conociendo la realidad de nues­
tra historia, no cometeríamos tales disparates. Hemos estado
bajo la influencia de cierta clase de escritores sin escrúpulos
que han presentado los hechos completamente deformados o
de acuerdo con sus propios intereses. Y, como un hecho inne
gable, debemos confesar que han tenido éxito.

na1 etc . Sin embargo, la política de los Estados Unidos empie­
za � tomar lineamientos bien definidos bajo la Administración
· en
a e :Monroe, cuando España acababa de perder sus co1ornas
, .
y
la
Santa
Alianza
planeaba
restablecer
el
reg1men
ica
.Amér
esp añol en el Nuevo Mundo.
En la declaración de la política de los Estados Unidos,
Bretaña toma una participación muy importante, co­
ran
la G
continuación
veremos.
a
mo
El 20 de agosto de 1823, Canning, ( 1 ) el Primer Ministro
Inglés, escribía a Mr. Richard Rush, Embajador de los Estados
Unidos en Inglaterra, una carta cuyo contenido esencial era
como sigue :
l. Nosotros consideramos imposible la recuperación de
las Colonias, por España.
2. Creemos que su reconocimiento como Estados Indepen­
dientes es sólo cuestión de tiempo y circunstancias.
3 . Nos consideramos obligados, no obstante, a no obstruir
ningún arreglo entre la Madre Patria y sus ex-colonias, he­
cho por amistosas negociaciones.
4. No perseguimos la posesión de ninguna parte de ellas
para nuestro propio beneficio.
5. No podríamos ver con indiferencia cualquier porción de
ellas bajo la influencia de otro P-oder.
Estas sugestiones muestran claramente que los primeros
pasos que precipitaron la formal declaración de la llamada
Doctrina de Monroe fueron tomados por Inglaterra.
El 26 de noviembre de 1823, Rush informaba que Canning
le había escrito que la Gran Bretaña por sí misma y sin nin­
guna intervención de los Estados Unidos, buscaría su explica­
ción con Francia. Con este propósito, él (Canning ) , había
entrevistado al Príncipe de Polignac, el 9 de octubre del mis­
mo año. El Príncipe de Polignac era Embajador de Francia
ante la Gran Bretaña. El acuerdo Canning-Polignac rezaba :

Autor de la doctrina
En funciones de carácter biológico, no existe en realidad
un autor, aunque es costumbre tomar por tal al primero o pri­
meros que intervengan en las medidas que se tomén para la
preservación del -organismo social.
Desde este punto de vista, el origen de la Doctrina se en­
cuentra ya desde los primeros días de la Revolución America­
na contra el régimen inglés. Un ejemplo de esto puede ser en­
contrado en las declaraciones de Washington, cuando, el 22
de abril de 1793, con motivo de la Revolución Francesa y la
tirantez de relaciones entre Francia y otras naciones euro­
peas, principalmente Inglaterra, propuso " una conducta amis­
tosa e imparcial hacia los poderes beligerantes ' ', siendo apro­
bada por el Congreso la primera Acta de Neutralidad el 5
de junio de 1794. Posteriormente encontramos declaraciones
similares hechas por Adams, Madis-on, Jefferson, Thomas Pow-

27

( 1 ) Maurice Francis Egan , e n el com e ntario que publica � n "The N ew
York Times Review" de 5 de noviembr e de 1922, acerca del libro
de W. P.
Cre sson , intitulado "1.'he Holy Alliance. The Europ.ean Background of the
_
�onroe Doctrine ' ' , dice : ' 'Can nin g himself, who was by n o mean s the ms­
pirer of the Monroe Doctrine . . . . "

�28

29

COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

l. Francia, como Inglaterra, considera imposible la recu­
peración de las Colonias por España.
2. Francia no apoyará ningún intento de reconquista.
3. Francia desea un arreglo amistoso entre la Madre Pa­
tria y sus antiguas colonias.
4. Francia declara que no persigue ningunas ventajas
comerciales exclusivas y sólo desea, como Inglaterra, ser la
nación más favorecida después de España.
5. Francia no sabe su actitud futura en cuanto al recono­
cimiento de las colonias como Estados Independientes, ya que
considera todo gobierno de ellas como algo irrisorio.
6. Francia sugiere la reunión de un Congreso, en el cual
estaría representada Inglaterra, la que no acepta, para hacer
que las colonias resuelvan amistosamente sus disputas inter­
nas y sus diferencias con la Madre Patria, bajo términos sa-­
tisfactorios para ambas.
El 27 de diciembre de 1823, Rush escribió al Secretario
de Estado : " Mi sincero creer es que el sigilo con que Inglate­
rra está tratando los asuntos hispanoamericanos, depende de
que el Gobierno Inglés desea a toda costa evitar cualquier
fricción con la Santa Alianza. Habiendo pasado todo serio
peligro para la América Española, yo no veo por hoy nada
que pueda hacer volver esa amistad efectiva y esa alianza
que hasta hoy ha existido entre nosotros ". (La alianza era
tácita. No existía ningún documento que impusiera determi­
nadas obligaciones a los Estados Unidos en sus relaciones con
Inglaterra. )
El 13 de noviembre de 1823, Canning escribió a Mr. Rush :
" Estoy seguro, Señor, de que Ud. y su Gobierno considerarán
nuestro intercambio de notas como sagrado. Y que no habien­
do llegado a ningún resultado práctico ni lograd-o que nues­
tros Gobiernos tomaran por su cuenta este asunto, debemos
considerarlo como terminado y com-o una cuestión sucedida
entre dos individuos que se confían mutuamente a su honor
y discreción. ' '
Estas declaraciones demuestran claramente que l a Gran
Bretaña había renunciado a toda intervención en los asuntos

de la s antiguas colonias de España y que sus verdaderos fines
eran los de controlar comercialmente a los nuevos Estados
ara su propio beneficio. Cuando Canning invitó a Rush para
pna acci ón conjunta de los Estados Unidos e Inglaterra, fue
uorque Inglaterra n·o estaba aún segura de la política de
irancia, pues el Gobierno Inglés sabía muy bien que la Santa
.Alianza no podría realizar sus planes en América sin la ayuda
de Francia y de la misma Inglaterra. Si Francia hubiera apo­
yado a la Santa Alianza, entonces Inglaterra hubiera obrado
de acuerdo con los Estados Unidos, que eran en esa época una
potencia de muy relativa categoría. Arregland-o Inglaterra
sus dificultades con Francia, había que evitar cualquier com­
promiso con los Estados Unidos.
La verdad de, las cosas es que Rush debía haber exigido
a Inglaterra una solemne declaración por la cual se compro­
metiera a no intentar la adquisición de Cuba y Puerto . Rico, que
era el objeto capital de la política inglesa. Esto era tanto más
importante cuanto que Jefferson, en carta dirigida al Presi­
dente Monroe el 22 de octubre de 1823, le expresaba que la
anexión más importante que podían hacer los Estados Unidos
era la de Cuba, que la independencia de la isla, más que de
España, de Inglaterra, era de vital importancia para los mis­
mos Estados Unidos. ta independencia en sí misma era de
un valor secundario para Washington. Este criterio viene
a robustecerse si se recuerda que los Estados Unidos declara­
ron el disgusto que sentirían en caso de que México y Colombia
favorecieran una expedición a las Antillas para fomentar la
independencia de Cuba y Puerto Rico.
El 7 de noviembre de 1823, el Secretario de Estado,
.A.daros, y el Barón Tuyll, Ministro de Rusia en '\Vashington,
lle gar on a un acuerdo con referencia a la neutralidad de Ru­
sia en los asuntos de los Estados Unidos y los nuevos Estad-os
Esp añoles.
Prevenida ya toda intervención de parte de la Santa
Alianza en los asuntos de América, puesto que Francia e
In glaterra se habían puesto ya de acuerdo, y firmado ya el
Acuerdo Adams-Tuyll, por el cual se comprometía Rusia a no

�31

COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

intervenir en los asuntos americanos, se esfumaba definitiva­
mente el fantasma de toda intervención europea en los asuntos
de América.
Sin embargo, el Gobierno de los Estados Unidos juzgó
necesario delinear su política futura, bajo la excusa de que la
Santa Alianza intentaba la reconquista de las antiguas colo­
nias españolas, olvidando intencionalmente el Acuerdo Fran­
co-Británico y la Inteligencia Adams-Tuyll.

IN TERVENCION EN ESPAÑA Y PORTUGAL. Al co­
menzar las sesiones fue declarado que estaba haciéndose un
gran esfuerzo en España y Portugal para mejorar la condi­
ción de los pueblos de esos países y que tal esfuerzo apare­
cía ser conducido con extraordinaria moderación. Apenas es
necesario hacer notar que el resultado ha sido, a lo más, muy
diferente de lo que entonces fue previsto. En cuanto a los
acontecimientos en esa parte del globo, con la cual mante­
nemos un nutrido intercambio y de la cual se deriva nuestro
origen, nosotros siempre hemos sido cuidadosos y desintere­
sados espectadores. Los ciudadanos de los Estados Unidos
abrigan los sentimientos más amistosos en favor de la liber­
tad y felicidad de sus hermanos del otro lado del Atlántico.
En las guerras de poderes europeos entre sí mismos nos­
otros nunca hemos tomado parte, ni nuestra polític� nos
permite hacerlo así. Es solamente cuando nuestros derechos
sean invadidos o seriamente amenazados, que nosotros nos sen­
tiremos lesionados o haremos preparaciones para nuestra de­
fensa.
SISTEMA POLITICO . En el movimiento en que nos ha­
llamos en este Hemisferio, nos sentimos, por necesidad, más
inmediatamente interesados, por causas que son obvias de ex­
plicar, a todos los observadores desinteresados e imparcia­
les. El sistema político de los poderes aliados, es esencial­
mente diferente, a este mismo respecto, del de América. Es­
ta diferencia procede de la que existe en sus respectivos go­
biernos. Y por cuanto a nuestra propia defensa, la cual ha
sido conquistada a costa de mucha sangre y dinero, y luego
madurada por la sabiduría de nuestros m:ás ilustres ciuda­
danos, nosotros hemos gozado de una felicidad sin prece­
dente, a la cual esta nación le ha consagrado todo su culto.
INTERVENCION EN LOS ESTADOS LATINOAMERI­
CANO S. Nosotros debemos, pues, por sinceridad y por las
arnistosas relaciones que existen entre los Estados Unidos y
aq1:ell os poderes, declarar que consideraremos atentatorio y
Pelig-i--oso para nuestra paz y seguridad, cualquier intento de
Par+ue de los poderes europeos para extender su sistema en

30

El

mensaje

La forma de la declaración hecha por Monroe, después
de oir las opiniones de su Gabinete y de algunos otros esta­
distas, aparece en dos pasajes separados del 7o. Mensaje Presi­
dencial, 2 de diciembre de 1823, y dicen como sigue :
EL PROBLEMA DEL OESTE. ' ' A propuesta del Gobier­
no Imperial de Rusia, hecha por conducto del Ministro del
Emperador residente aquí, se han dado completas instruccio­
nes para arreglar, por amistosas negociaciones, los respectivos
derechos e intereses de las dos naciones en la costa noroeste
de este Continente. Proposición similar ha sido hecha por su
Majestad Imperial al Gobierno de la Gran Bretaña, el que
igualmente ha aceptado. El Gobierno de los Estados Unidos
ha estado deseoso, por este amistoso procedimiento, de mani­
festar el gran valor que él invariablemente ha concedido a la
amistad del Emperador, y su anhelo de cultivar la mejor in­
teligencia posible con su gobierno.
En las discusiones a las que este asunto ha dado lugar,
y en los arreglos por los cuales puede terminar, la ocasión ha
sido juzgada como oportuna para declarar como un principio
en el cual los derechos e intereses de los Estados Unidos se
hallan comprendidos, que los Contienentes Americanos, por
la libre e independiente condición que ellos han asumido y
mantienen, de hoy en adelante no deben ser considerados co­
mo sujetos a futuras colonizaciones de parte de cualquier po­
tencia europea

�LA DOCTRINA MONROE
32

COOPERACION

cualquier porc1on de este hemisferio. Con las colonias que
actualmente dependan de cualquier Poder europeo, nosotros no
tenemos que intervenir en nada. Pero con los Gobiernos que
han declarado su independencia y que han podido sostenerla, Y
cuya independencia nosotros tenemos en gran consideración, Y,
atendiendo principios de justicia, hemos reconocido, nosotros
no podríamos ver ninguna intervención con el propósito de
oprimirlos o controlar de cualquier manera sus destinos, por
.
parte de cualquier potencia europea, sino como una mamfes­
tación hostil hacia los Estados Unidos.
LOS DOS HEMISFERIOS. Nuestra política con refe­
rencia a Europa, la cual fue adoptada casi al principio de las
guerras que por largo tiempo han agitado a esa parte del glo­
bo, permanece la misma, es decir, no intervendremos en los
· asuntos interiores de esas potencias ; consideraremos a los go­
biernos de facto como gobiernos legítim-0s ; cultivaremos re­
laciones amistosas con ellos, y preservaremos esas relaciones
por, medio de una franca, firme y vigorosa política, atendien­
do, en todas ocasiones, a las justas reclamaciones de cual­
quier potencia, sin tolerar injurias de ninguna. .
EXTENSION DEL SISTEMA POLITICO. Pero en cuan­
to a este Continente, las circunstancias son indiscutible y no­
tablemente diferentes. Es imposible· que los poderes aliados
extendieran su sistema político a cualquier porción de este
continente, sin poner en peligro nuestra paz y seguridad ; ni

puede ninguno creer que nuestros hermanos de Sudamérica,
lo aceptaran por propia voluntad. Es igualmente imposible,
por esto mismo, que nosotros viéramos una intervención en
cualquier forma, con indiferencia. ' '
Cuidadosas investigaciones demuestran que e l real autor
de los conceptos vertidos en la llamada Doctrina de Monroe,
fué su Secretario de Estado, John Quincy Adams, aunque al­
gunos otros miembros del Gabinete y el mismo Presidente
Monroe, tomaron una buena participación en la redacción del
Mensaje. ' '

33

Aplicaciones de la doctrina
Como hemos sentado al principio de estas líneas, la Doc­
trina de lVIonroe es una política de propia conservación para
lo s Esta dos Unidos, y así, su aplicación ha estado siempre
suje1. a a tiempo y circunstancias.
La idea de que fué declarada para asegurar la vida e in­
dependencia de las naciones americanas, es un sueño, como
lo demost::..arán ilustraciones posteriores.
L:1 Doctrina de Monroe hace una impresión particular :
es el caso de una ciudad fortificada, cuyos alrededores no
pueden ser atacados, no a causa de que las fortalezas hayan
sido construída¡¡ especialmente para defender tales alrededo­
res, sino a causa de que el enemigo teme colocarse inútilmente
bajo los fuegos del cañoneo. Sin embargo, si los asaltantes
pueden evitar los peligros, pueden aventurarse por los alre­
dedores de la plaza sitiada, cuyos fuertes pueden disparar de
tiempo en tiempo, aunque para ello pongan blancos en los
alred edores indefensos . . . . . los cuales serán destruídos junta­
mente con los invasores ! Y si los defens0res lo juzgan con­
venirnte, conservarán un fuerte desde donde dispararán sobre
los intrusos. Y aun ellos (los defensores ) , irán más lejos :
se apoderarán de plazas imaginariamente amenazadas, para
asegurar el mantenimiento de la paz contra las ambiciones
inmorales de los sitiadores !
Y esto es lo que ha pasado en nuestra América con la
D octrina de lVIonroe. El: momento psicológico en que se hizo
l a declaración de la Doctrina, fue excepcionalmente favorable
P ar a revestirla con un espíritu de desinterés que nunca ha
tenido. La Historia muestra que Inglaterra había' logrado
d e Francia la promesa formal de no intervenir en la América
Españ ola ; acuerdo similar había sido alcanzado entre Rusia
Y 108 Estados Unidos ; Inglaterra misma no buscaba el esta­
b le cimiento de nuevas colonias, sino ventajas comerciales.
¿ S e podría atrever España sola a la reconquista de sus anti3

�COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

guas posesiones, teniendo en contra a Inglaterra, Rusia, Fran­
cia, los Estados Unidos y las mismas ex-colonias 1 Por otra
parte : � los Estados Unidos, un poder débil entonces, apenas
con diez millones de habitantes, sin dinero y sin marina, po­
drían hacer efectiva la Doctrina, teniendo en su contra al for­
midable poder m,arítimo y militar de Europa 1
Pero la declaración de la Doctrina fue hecha, y fue hecha
con tal oportunidad psicológica, que los inocentes americanos
del Norte, tan bien como los angelicales americanos del Sur,
creyeron sinceramente en el espíritu salvador de la Doctrina !

a-ún derecho " para intervenir con nuestros pescadores ". A
:se mismo tiempo, la Gran Bretaña envió un barco, el " Olio ",
y se apoderó de las Islas, agregando que habían sido posesiones
suyas por sesenta años antes. Los Estados Unidos entonces
protestaron, declarando que " ese era un establecimiento pe­
ligroso para nuestro comercio, el cual era necesario, por razo­
nes de propia defensa, evitar de cualquier modo, fuera que el
Gobierno de Buenos Aires tuviera o no tuviera jurisdicción
legal sobre las Islas. ''
Argentina, no obstante, adujo que la acción británica era
una abierta violación de la Doctrina l\fonroe. Pero Inglaterra,
más fuerte que los Estados Unidos y la . Argentina juntos, se
sostuvo en su puesto, y al fin venció. El Secretario Bayard,
de los Estados Unidos, poco después declaró que ' ' como la
reocupación de, las Islas Falkland por Inglaterra en 1833 ha­
bía tenido lugar bajo la reclamación de un título que había
sido anteriormente adquirido por el Gobierno Inglés, no .se
estimaba conveniente la invocación de la Argentina hacia de
la Doctrina Monroe, ya que no tenía ninguna aplicación en el
presente caso. ' '
Por sup uesto, si la Argentina hubiera sido lo suficiente­
mente fuerte para hacer respetar sus derechos, los Estados
Unidos la hubieran reconocido como la heredera legal de las
Islas. Y si los Estados Unidos a su vez hubieran sido tan fuer­
tes como hoy día, entonces sus reclamaciones sobre las Islas
habrían sido respetadas por la Gran Bretaña.

34

Falkland Islands
Las Islas Falkland o Malvinas fueron propiedad de Es­
paña por derecho de descubrimiento y ocupación. En 1764
Francia se apoderó de ellas, pero fueron devueltas a España
algún tiempo después. La Gran Bretaña intervino también
más tarde, en las Islas, surgiendo un conflicto con este motivo,
conflicto que fue resuelto por el Tratado de 26 de enero de
1761, por el cual Inglaterra renunció a cualquier intento pos­
terior de posesión sobre las Islas.
Después de afianzada su independencia, la Argentina, co­
mo las otras colonias españolas en casos similares, fue recono­
cida como la heredera legal de las Islas Malvinas. Sin embar­
go, a poco surgió un conflicto en el qué los Estados Unidos
desplegaron un interés especial y en el cual no se mencionó
para nada la Doctrina de Monroe. Buenos Aires tomó pose­
sión de las Islas en 1829. En 1831 las autoridades argentinas
se incautaron de tres pequeños barcos pescadores americanos.
El capitán Duncan, de la marina yankee, se embarcó en el
' ' Lexington ' ' con rumbo a las Islas, donde se proclamó amo y
señor de ese territorio argentino, arrestando a algunos ciuda­
danos argentinos y ultrajando la bandera de ese país.
La Argentina protestó ; pero el ministro de los Estados
Unidos en Buenos Aires alegó que la Argentina no tenía nin-

35

La protección de Cuba

' ' Casi la única oportunidad para la aplicación de los prin­
cipios territoriales de la Doctrina Monroe, fue la referente a
Cuba, pues NADIE intentaba COLONIZAR ninguna porción
del Continente, de modo que apenas si las reclamaciones de
Inglaterra sobre el Oregón podían justificar la frase de Mon­
roe. Los Estados Unidos codiciaban ardientemente la Isla, y

�36

COOPERACION
LA DOCTRINA MONROE

para asegurarla de cualquier influencia extranj era, todo el
tiempo estaban armando una alharaca acerca de peligros ima­
ginarios en los que Inglaterra o :B'rancia podían apoderarse de
la Isla. ' '
Van Buren en 1829 ; Everett, Ministro de los Estados Uni­
dos en la Gran Bretaña, en 1827 ; Stevenson, en 1837 ; Forsyth,
Tyler y Webster, todos sostuvieron vigorosamente ' ' que los
Estados Unidos· no podrían ver con indiferencia el que Cuba
y Puerto Rico pasaran de las manos de España a las de otras
potencias ". Pero " el real peligro para Cuba estaba en los Es­
tados Unidos, en donde el deseo de anexión se había mantenido
activo por largo tiempo y en donde no encontraba la menor
limitación por parte de la Doctrina Monroe. ' '
Bueno e s recordar que los Estados Unidos siempre s e opu­
sieron :t la independencia de Cuba cuando México y Colombia
intentaron enviar una expedición a la Isla para libertarla del
dominio español. No será necesario hacer nuevo hincapié so­
bre el estado actual de Cuba después de la enmienda Platt que
entregó atado de manos al pueblo cubano, al Gobierno de
vVashington.

Guerra de los Pasteles
En 1838 la Doctrina Monroe sufrió otra manifiesta viola­
ción : una escuadrilla francesa bombardeó el Castillo de San
Juan de Ulúa, frente al puerto de Veracruz, con el fin de ase­
gurarse el pago de una deuda infamante y fraudulenta. Entre
las reclamaciones se contaba la de un pastelero que exigía el
pago de $60,000 .00 que decía haber perdido en un motín ! Fue
esta intervención tan escandalosa, que después de cubrir todas
las reclamaciones, todavía quedó un excedente de la cantidad
total que había fijado Francia.
Los Estados Unidos estaban entonces tan ocupados con
el asunto de 'T exas, que no pudieron escuchar el cañoneo de
los franceses en las costas de América.

37

Inglaterra, no -obstante, intervino amistosamente, y se re­
solvió al fin el enojoso conflicto.

Texas, Alta California, Nuevo México
En la historia del mundo hay tan pocos casos cuya inmo­
ralidad esté tan bien definida como el que se refiere a la ane­
xión de Texas, que es inútil agregar una palabra más :
1845.-' ' Los Estados Unidos comenzaron a rectificar el ma­
pa de Norte América a expensas de; sus vecinos y a mante­
ner con todo su poder que había una cosa misteriosa llamada
la Doctrina Monroe, que prohibía a todo el mundo intervenir
en la América Latina, excepción hecha de los Estados Unidos.
Desde entonces, hasta 1861, cada Presidente y casi cada Se­
cretario de Estado, declararon y modificaron principios que de
acuerdo con su propio pensamiento debían aplicarse a otras
potencias. Sin embargo, casi todos ellos, de tiempo en tiempo
recordaban a Monroe, tal como esa gente sábelotodo que va a
las enciclopedias para confirmar su infalibilidad. El fondo de
todos estos principios que bien pueden ser llamados Monrois­
mos, (" Monrovoid Doctrine ") fue el derecho de despojar a
nuestros vecinos. Polk estimuló hasta lograrla, la anexión de
Texas : él tenía derecho a sentir que las protestas de México
no tenían ningún fundamento ; no había nada en el código mo­
ral, ni en las leyes internacionales, ni en la Doctrina de Mon­
roe, que previniera a las naciones independientes de hacerse
voluntariamente parte integrante de los Estados Unidos. ' '
' ' Monroe no hizo ningún compromiso de que los Estados
Uni dos no se anexarían ningún territorio ; él basó la totalidad
�e su Do ctrina en los privilegios morales e nternacionales que
tie ne n los Estados de darse su propio Gobierno y defender
(to hol d) su propio territorio. Si Polk pecó, lo hizo sin la cus­
t0 d1. a angeli cal de James Monroe. ' '

�38

COOPERACION

Oregon

La disputa del Oregón se refería al territorio comprendido
entre el río Columbia, 42 grados, y el paralelo 54-40. Este vas­
to territorio era reclamado a la vez por Inglaterra, Rusia y los
Estados Unidos.
En 1818 los Estados Unidos y la Gran Bretaña llegaron a
un acuerdo por el cual se prolongaba indefinidamente la reso­
lución de este problema.
En 1821 Rusia publicó un úkase clamando derechos de
posesión sobre la costa del Pacífico, extendiéndose al sud hasta
el grado 51, con jurisdicción sobre el océano hasta cien millas
fuera de la costa. Al fin, por un tratado firmado en 1824, en­
tre los Estados Unidos y Rusia, esta reconoció el paralelo 54-40
como su límite definitivo, al sur. La Gran Bretaña y Rusia
lograron un acuerdo semejante en 1825.
El problema quedaba así planteado ya sólo entre los Es­
tados Unidos e Inglaterra. En 1846 la Gran· Bretaña " pro­
puso aceptar el territorio comprendido entre el grado 49 y el
estrecho de Georgia, y de allí al océano, con derecho a libre
navegación sobre el río Columbia. Esto era más de lo que la
Gran Bretaña había siempre ofrecido, aunque menos de lo que
los Estados Unidos habían expresado aceptar. " Sin embargo,
Polk consultó al Senado y el tratado se firmó en junio de 1846.
Mas a pesar de la decepción producida por Inglaterra a los
Estados Unidos ' ' la resolución dada por Polk a la cuestión del
Oregón fue una obra maestra de diplomacia ; el compromiso,
lo aconsejaba el sentido común, ya que en aquella controversia
Polk tenía enfrente un adversario de primera categoría que
nada tenía que ver con la Doctrina Monroe. ' '

LA DOCTRINA MONROE

39

Otros casos

Podíamos continuar enumerando casos y casos en que la
Do ctrina de Monroe ha gozado siempre de una elasticidad
sorpr endente.
Recordemos, entre otros, los siguientes :
Bombardeo de Buenos Aires por el almirante francés
Leblanc.-1838.
Intervención anglofrancesa en Buenos Aires.-1849.
Intervención británica en Honduras y Nicaragua, en la
que Inglaterra se apoderó del puerto de Bluefields y la costa
de los Mosquitos.
El caso de Belice, territorio mexicano de que también se
apoderaron los ingleses.
Tratado Clayton-Bulwer, en el cual prácticamente los Es­
tados Unidos se olvidaron de la D octrina Monroe.
Intervención francesa en México, con la imposición de
Maximiliano como emperador. Este es el único caso en que
los Estados Unidos podrían justificar, hasta cierto grado, su
falta de intervención en nombre de la Doctrina Monroe, por
causa de su Guerra Civil.
No olvidaremos que la República del Uruguay, al nacer,
tuvo como madrina a Inglaterra.
Conflicto entre España y Chile, en 1866.
Propuestas hechas por el Estado mexicano de Yucatán
para formar parte de los Estados Unidos ( 1848 ) . El caso de
Yucatán fue una oportunidad para agregar un nuevo corolario
a la Doctrina Monroe : ningún Estado americano podía agre­
garse, aun por propia voluntad, a cualquier potencia europea.
Los Estados Unidos, en esa misma fecha, no aplicaron este
criterio a la cuestión de Texas, sosteniendo ' ' que no había
principio internacional ni Doctrina Monroe, que previniere a
cualquier Estado independiente, de dar su consentimiento vo­
luntario para formar parte de los Estados Unidos . . . . ' '
Luego, y ya en años muy recientes, la política de los Es­
t ados Unidos ha asumido un carácter francamente imperia-

�40

COOPERACION

lista (política de garrote ) , iniciándose este período con la ad­
ministración de Roosevelt.
Despojo de Colombia.
Protectorados violentos sobre Nicaragua, Panamá, Gua­
temala y Cuba, para no decir nada de la desventurada Repú­
blica de Santo Domingo, donde hasta se ha proscrito del uso
corriente la palabra independencia, y sujeto al pueblo domini­
cano a humillaciones inauditas.
¡ Ah ! Pero nos queda todavía Haití, donde recientemente,
según informó la prensa, los soldados de la Unión habían ase­
sinado centenares de haitianos, por deporte . . . . .
¡, Sería necesario hacer especial hincapié sobre la política
seguida en los últimos años con México, simplemente porque
ha rehusado someterse a las exigencias del Gobierno de Wash­
ington que, de hacerse efectivas, harían que los mexicanos
tuviéramos, en nuestro propio territorio, menos derechos que
los angloamericanos ? ¡, Sería necesario recordar la política
seguida por ese cristo del siglo XX: llamado \Voodrow Wil­
son, que ha puesto por sobre los principios de justicia uni­
versal, los impulsos de un sentimentalism.o incomprensible ?
¡, Cómo es posible que el Gobierno de los Estados Unidos haya
enviado representantes debidamente acreditados ante hom­
bres de la estatura moral de Pancho Villa y Emiliano Zapata,
Y, al mismo tiempo, haya sostenido también representantes
delante de leaders de la capacidad y energía de V enustiano
Carr&amp;nza 1 ¡, Cómo puede concebirse que el Senado de la Re­
pública más poderosa de la tierra, el Senado de la moderna
Romá, ocupara su tiempo en especular con la moral de troglo­
ditas y bandidos ?
Y todavía más : ' ' Cuando yo me aventuré a leer en el
Congreso -dice el Senador Henry Cabot Lodge en su ' ' The
Story of Mexico ", publicada por el Comité Nacional Repu­
blicano durante la última campaña presidencial- una silueta
acerca de la vida de ese eminente personaje (Pancho Villa) ,
hubo cierto resentimiento, y, según se dice, fue preparada por
el Departamento de Estado, una defensa sobre el carácter de
Villa. ' '

LA DOCTRINA MONROE

41

D espués del triunfo del General Obregón, ha surgido ( de
el cuartelazo de Victoriano Huerta) una
h cho surgió desde
: ' ' México,
:e va modalidad de la llamada Doctrina de Monroe
n
recono- . ,
ser
puede
o
\Vashington,
de
:rgumenta el Gobierno
condiciosiguientes
las
cido , si no garantiza por un Tratado,
27 de la Cons­
nes : eliminación de las previciones del artículo
titución de México, en lo que se refiere a la nacionalización
de los productos del subsuelo, en casos en que los títulos de
propiedad de la tierra hayan sido registrados con anterioridad
a la Constitución de 1917 ; eliminación de las provisiones que
privan a los norteamericanos del derecho de intervención
diplomática de parte de su Gobierno, en casos en que sus pro­
piedades sean intervenidas ; modificación de las provisiones
que no permiten a los norteamericanos (ni a ningún extran­
jero ) , poseer propiedades en determinadas zonas de nuestras
costas y fronteras internacionales ; asegurar que el artículo
33, que provee para la expulsión de e:¡üranjeros perniciosos,
no será aplicado a los norteamericanos sin previa comproba­
ción del cargo que se les haga, ante las autoridades corres­
pondientes ; modificación de las provisiones referentes a las
prácticas religiosas, de modo que los clérigos norteamericanos
puedan ejercer libremente sus funciones, ante sus respectivas
congregaciones. Se sugiere también la creación de una comi­
sión mixta por parte de los dos gobiernos, para atender la
adjudicación de demandas y reclamaciones. " (" Times ", 23
de mayo de 1921.) Nos reservamos todo comentario sobre
estas condiciones, para seguir con la Doctrina de Monroe.
La modalidad a que se refiere el párrafo anterior es, se­
gún el Gobierno de Washington, de carácter moral : la Casa
Blanca no reconocerá a los Gobiernos surgidos de cualquier
movimiento revolucionario ; este criterio se robustece aún más,
según ella, en el caso de Obregón, en vista de que la Constitu­
ción Mexicana, en su artículo 82, fracción VII, previene que el
" Presídente no debe haber figurado directa o indirectamente
en alguna asonada, motín o cuartelazo ' '.

�42

43

COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

Pero aquí está precisamente el secreto : si México firma
el Tratado que se le impone o se sujeta a los dictados de
Washington, el Gobierno de Obregón no es inmoral y la Doc­
trina Monroe no tiene que ver nada con nosotros. Pero si
México resiste, para salvar su independencia y soberanía,
entonces el actual Gobierno cae bajo la sanción moral de la
Doctrina Monroe, y Washington no puede reconocernos . . . . .
olvidando que Monroe declaró que los Estados Unidos " con­
siderarían a los Gobiernos de facto como Gobiernos legíti­
mos " !
Con esta nueva modalídad de la Doctrina de Monroe,
los Estados Unidos se han erigido en jueces de la vida inte­
rior de cada uno de los pueblos de la América Latina. Ellos
son los que juzgan de la moralidad o inm,oralidad de nuestros
gobiernos, y su fallo siempre está sujeto a la resistencia que
los gobiernos de la América Latina hagan a las exigencias
de Washington. Los Estados Unidos deciden de nuestra mora­
lidad. ¡, Y quién decide de la moralidad de los Estados Uni­
dos, no sólo en su régimen interior, sino en sus relaciones con
los otros pueblos ?
¡, Y cuál es el principio de justicia internacional en que se
basan los Estados Unidos, para intervenir, quieras o no quie­
ras, en nuestros asuntos interiores ? ( 1 ) .
Hay que hacer hincapié, no obstante, en que la inmensa
mayoría del pueblo norteamericano permanece ignorante de la
verdadera política que sigue su Gobierno en el exterior, pues
de otro modo la opinión del pueblo hubiera ya condenado, co­
mo siempre lo ha hecho cuando conoce la verdad, cualquier
acto que redundara en perjuicio del crédito de la Unión.
La política de los Estados Unidos con la Do�trina Mon­
roe, después de lograr que la Liga de las Naciones estableciera
en el art. XXI de su Constitución que " nada en este convenio
podrá afectar la validez de compromisos internacionales, tales

inteligencias regionales como la
c oro.o tratados de arbitraj e, o
'
de 1a paz " , a demas
·
asegurar:nento
el
para
Monroe,
Do ctrina
anos,
latinoameric
pueblos
los
de
vida
la
para
osa
de ser peligr
orden
es peli grosa para el mundo, ya que potencias de primer
pro­
pueden
emplo,
ej
por
Japón,
el
como
continentes,
en otro s
los
sean
ellos
cual
la
en
regional,
doctrina
su
también
clamar
continentes.
esos
de
soberanía
y
vida
la
de
únicos árbitros
Por eso repudiamos la Doctrina de Monroe. Porque no es
expresión de un acuerdo continental, sino la imposición arbi­
traria de un pueblo fuerte sobre naciones débiles, algunas in­
defensas. Y mucho menos podemos aceptar el que Europa
deci da, como si hubiéramos delegado en ella facultades para
resolver nuestros .problemas, de nuestra aceptación o protesta
en contra de la Doctrina Monroe.

,( 1 ) Recordemos ? por otra parte, que los � s�ados Unidos, a pesar de sus
escrupulos de moralidad para reconocer a Mexrco, no se resistieron para
reconocer inmediatamente a Orellana en Guatemala, mientras que han apo­
yado sistemáticamente la odiosa dictadura de Juan Vicente Gómez en Ve­
nezuela.

Interpretaciones acerca de la Doctrina Monroe
1823-24.-" Debe ser resistida por todas las Potencias que
tengan intereses territoriales · o comerciales en ese hemisfe­
rio ".-Chateaubriand, Ministro de Relaciones Exteriores de
Francia.
" Mr. Monroe es el Presidente temporal de una República
situada en la costa oriental de Norteamérica. Esa República
limita al Sur con posesiones del Rey de España y al Norte con
posesiones del Rey de Inglaterra. La independencia de esa
República fue reconocida hace apenas catorce años. Bajo
qué título las dos Américas, desde la bahía del Hudson hasta
el Cabo de Hornos, se hallan hoy bajo su inmediato con­
trol ? ' '-' ' L 'Etoile ' '.
' ' La separación de América, de Europa, ha sido comple­
tamente irrevocable ' '.-V on Gentz, estadista austriaco.
' ' Grandes calamidades vendrán sobr e Europa con el es­
tablec imiento de estas vastas Repúblicas en el Nuevo Mundo,
sum adas al poder de los Estados Unidos, de cuyos propósi­
t os ningún hombre puede ma.ntener duda alguna después de
le er el discurso en cuestión . . . . "-Príncipe de Metternich.

•

�LA DOCTRINA MONROE

44

•

COOPERACION

" Los Estados Unidos de Norteamérica han declarado so­
lemnemente que ellos verán como un acto de hostilidad ha­
cia ellos mismos el que las potencias de Europa hagan cual­
quier movimiento en contra de Hispanoamérica y en favor
de España ' '.-Bolívar.
' ' Cuando en mayo de 1824, el primer representante del
Brasil que nosotros recibimos habló ' ' del concierto de las po­
tencias americanas para sostener un sistema general de in­
dependencia en América, el Presidente no hizo ninguna alu­
sión particular en su contestación . . . . ' '-Una frase inoportuna, según Adams.
" Un rapto general de exultación, un sentimiento uni­
versal de amor a la libertad, una consciente y orgullosa per­
cepción de las consideraciones de que gozaba el país, y el res­
peto y honor que le pertenecen, inflamó todos los pechos ".
-Daniel Webster.
' ' Los sistemas políticos de los dos continentes son esen­
cialmente diferentes. Cada quien tiene un exclusivo dere­
cho para juzgar por sí mismo qué cosa es la mejor para sus
propias condiciones y que más estimule su propfa felicidad ' '.
-Henry Clay.-Instrucciones a Joel Poinsett, Ministro de
los Estados Unidos en México.
" El pr()pósito dei este Gobierno es no intervenir en nada
que pueda parecer hostil a Europa o excitar justamente el
resentimiento de sus Estados. Si se considerare oportuno
firmar algún tratado convencional acerca de este tópico, nues­
tras miras no se extenderían más allá de un mutuo compro­
miso de parte de los contratantes para mantener el principio
en aplicación, en su propio territorio, y para no permitir
ningún establecimiento colonial con jurisdicción europea, en
su propio territorio (viene aludiendo a las Repúblicas latino­
americanas) ; y con respecto a intervenciones venidas del ex­
terior, si su carácter futuro puede ser inferido del que ha sido
y tal vez aun sea ejercido en más de uno de los nuevos Es­
tados, una declaración conjunta acerca de su carácter y :fina­
lidades, al mundo, sería probablemente todo lo que tal oca-

45

sión requeriría . . . . "-John Quincy Adams.-15 de marzo de
1 826.
Entre las declaraciones más recientes, se cuentan:
' ' La Doctrina de Monroe puede ser brevemente definida
como la prohibición a Europa de buscar expansión en suelo
de América. No es oportuno (It is not desirable ) definirla
de un modo rígido porque esto equivaldría a prevenirnos
nosotros mism,os de poder variar nuestro criterio de acuer­
do con el interés nacional . . . . ' ' - Roosevelt. - American
Ideals. 222.
" Yo no creo que se pueda hacer mucho con los pueblos
latinoamericanos por medio de espantos o amenazas. No
hay más que la fuerza bruta o una diplomacia enérgica y fina.
Pero, de todos modos, la Doctrina Monroe no debe ser para
la América Latina sino una especie de lobo con piel de ove­
ja ".-Edith O 'Shaugnessy, esposa del Encargado de Nego­
cios en México. ( 1913-1914) . Diplomatic Days. 253.
" Hoy por hoy los Estados Unidos son prácticamente los
soberanos de este Continente y su fiat es ley para los súbdi­
tos a quienes afecte su intervención ". ( To which it confines
its interposition) .-Olney, Secretario de Estado. 1895.
'' Mi argumento es que la Doctrina Monroe es inútil y
peligrosa por cuanto se refiere a Sudamérica. Pero que es
todavía de utilidad para Centro América y el Golfo de Méxi­
co. Por lo mismo debe ser explícitamente restringida a esto
último. (Chap. XIII. ) Tal como nosotros nos hemos apode­
rado sección por sección de la herencia de los Pieles Rojas
en los Estados Unidos, así nos apoderaremos, pedacito por
pedacito (bit by bit) de su herencia en México y Centro­
américa. La profecía está escrita y los centroamericanos la
han leído ya ".-Roland G. Usher.-The Challengue of the
Future. 295.
" Una cosa pasada de moda. " (An obsolete shibboleth. ) ­
I!iram Bingham.
Libros y libros podrían ll_enarse con las opiniones y pun­
tos de vista personales acerca de la Doctrina. Los Gobiernos
l atinoameri canos han pedido una definición clara de ella, sin

�46

COOPERACION

LA DOCTRINA MONROE

éxito. México ha declarado '' que no reconoce la Doctrina
Monroe y que no la considera sino como una declaración he­
cha para el beneficio exclusivo de los Estados Unidos ". (" New
York Times ". 15 de junio de 1919. ) Pero todo es en vano.
Los pensadores y los pueblos están luchando con la defini­
ción de algo que es¡ en sí mismo indefinible, ya que es la ex­
presión de una necesidad biológica. Esta es la v�rdadera
razón por la cual los Estados Unidos han luchado en todo
tiempo defendiendo la Doctrina: porque la Doctrina es la
esencia de su vida.
En el Tribunal de La Haya, en la Liga de las Naciones, en
sus c·onflictos con el Japón; en todas partes, los Estados Uni­
dos siempre repudiarán todo aquello que afecte a la Doctrina,
porque de otro modo se verían lesionados en su propia vida.
Y la propia conservación se halla por encima de cualquier con­
vención o contingencia social porque responde a los principios
de una ley universal.
Repetimos, no obstante, que la propia conservación no
exige siempre sacrificios innecesarios. Y este es el caso pre­
sente. Con mayor razón, cuanto que si se sigue ahondando más
y más el abismo existente entre los Estados Unidos y la Amé­
rica Latina, por torpeza de la política de Washington, lo único
que pasará al final, es que la política latinoamericana favore­
cerá, en la, creencia peligrosa de un mejoramiento problemá­
tico, los designios imperialistas de naciones cuyo predominio
en el mundo sería la más seria amenaza para la Civilización
Occidental.
En algunas ocasiones me he encontrado C"Cm personas de
este país, que, por su cultura, debe incluírselas entre los ele­
mentos directores del pueblo angloamericano. Y estas perso­
nas hablan con un profundo desprecio de la América Latina,
se expresan con desdén de Europa, se burlan de Asia y hablan
con insolencia de los Estados Unidos como el pueblo elegido
por Dios para dirigir la Humanidad en lo futuro. Y escuchan­
do todo esto, me he preguntado con angustia : ¿ Qué, ' ' AME­
RICA FIRST ' ' no será sino una nueva forma del ' ' DEUTS­
CHLA.ND UBER ALLES ' ' 1 Tal cosa en verdad sería la más

grande de nuestras desventuras. La Humanidad tiene pues­
tas sus más caras esperanzas en la cultura que habrá de flore­
cer en nuestra América.
" Se ha observado más de una vez que las grandes evolu­
ciones de la Historia, las grandes épocas, los períodos más lu­
minosos, Y fecundos en el desenvolvimiento de la Humanidad
son casi siempre la resultante de· dos fuerzas distintas y coac�
tuales, que mantienen, por los concertados impulsos de su opo­
sición, el interés y el estímulo de la vida, los cuales desapare­
cerían, agotados, en la quietud de una unidad absoluta. Así.
sobre los dos polos de Atenas y Lacedemonia, se apoya el ej�
alrededor del cual gira el carácter de la más genial y civiliza­
dora de las razas. América necesita mantener en el presente
la dualidad original de su constitución que convierte en rea­
lidad de su historia el mito clásico de las dos águilas soltadas •
simultáneamente de uno y otro p-010 del mundo para que lle­
gasen a un tiempo al límite de sus dominios. Esta diferencia
genial y emuladora no excluye, sino que tolera y aun favorece
en muchísimos aspectos, la concordia de la solidaridad. Y si
una concordia superior pudiera vislumbrarse desde nuestros
días, corno la fórmula de un porvenir lejano, ella no sería de­
bida a la ' ' imitación unilateral ' ' -que diría Tarde- de una
raza � or otra, sino a la reciprocidad de sus influencias y al ati­
nado concierto de los atributos en que se funda la gloria de
las dos. ' '
Y este criterio que sustenta el genial Uruguayo, es el que
debe prevalecer tanto entre los americanos del Norte como en­
tre los americanos del Sur. Los peligros que puedan amenazar
nuestro futuro no vienen precisamente de fuera, sino que sur­
g en dentro de nuestro propio hogar, los alimentarnos dentro de
nuestra propia América . . . . .

47

El P rof. John Musser, Catedrático de Historia en la Uni­
ve rs ida d de Nueva York, después de
leer el estudio anterior
'
anotó con lápiz rojo en el mismo
estudio, lo siguiente :

�48

COOPERACION

R riéndose a la Intervención ll'rancesa en México : ' ' LA
RETIRADA DE LOS FRANCESES EN 1867, NO FUE EN
GRAN PARTE DEBIDA A LA ACTITUD DE LOS ESTADOS
UNIDOS, DESPUES DE LA ' ' GUERRA CIVIL ' ' ?
Refiriéndose al conflicto anglo-venezolano :
" ¿ NO SERIA BUENO CONSIDERAR TAMBIEN LA
ACTITUD DE CLEVELAND CON RESPECTO AL CON­
FLICTO DE FRO�TERAS SURGIDO ENTRE INGLATE­
RRA Y VENEZUELA ?
Refiriéndose a la conclusión final :

' ' Estoy de acuerdo con 1a conclusión de usted, en cuanto
a que la Doctrina de Monr.oe· fue casi una Doctrina de propia
consr.rvamon. No puedo consentir completamente en la supo­
sición de que fue, por necesidad, una cosa funesta para la
América Latina. Tal criterio, en verdad, no fue el punto de
vista de Bolívar. ¿No cree usted que la dificultad radica en
una mala comprensión de la Doctrina, tanto en los Estados
Unidos como en la América Latina? " (1)
Universidad de Nueva York, mayo de 1921.

Gabino A PALMA.

La federalización del artículo 1 23
constitucional
El siguiente ar�ículo, de Miguel Tor­
ner, es un estud10 bastante documen­
tado del artículo 123 Constitucional de
su ?rigen y consecuencias y de la 'ne­
�es1dad_ de f�deralizar la legislación
mdustnal. Bien podría considerársele
como la exposición de motivos del
proyecto de ley sobre esa materia, pre­
sentado en la Cámara de Diputados el
8 �e noviembre de 1922, proyecto que
fue formulado por la Academia de Es­
tudios Políticos y Sociales del Partido
Cooperatista Nacional.
Miguel Torner es secretario del gru­
po de Estudios Políticos de dicha Aca­
demia ): Jefe de l_a Sección de Trabajo
de la Cámara de
y Prev1s1ón Social
Diputados del Congreso de la Unión.

I

( 1 ) La carencia de espacio nos obliga a suprimir la biografía de Monroe
y la bibliografía.

El artículo 123 de la Constitución Política de los Estados
.
Dnidos M ex1canos
·
· es fuerzo para dar a los trabaes un ser10
.
Jadores de la República las garantías de que gozan en los paí­
ses más adelantados del mundo. Significa un paso que puede
ponerla a la altura de los pueblos en los que una civilización
,
1;1-as completa, un mejor conocimiento de los problemas del in. .
c1ustrialismo moderno y un amp 10
1 · criterio para entender que
.
1a lll
dustria , la producción en general y el comercio se ven
S l
ª �guardados con buenas leyes que protejan a los trabaja4

u

�50

COO PER ACI ON

aten ción a és� os ; gasta�do
dor es ; les ha hecho ded icar espe cial
que les permitan apreciar
fuertes sumas par a obtener datos
sosteniendo ofici�as crea d�s
su evolución y sus necesidades,
iernos el material nec esar10
con obj eto de suministrar a los gob
en las leye� y reglamentos
par a realizar constantes mej oras
º esco gi�o personal pa­
que benefician a los obreros y ded icm:�
0n para estos sean pracra vigilar que las medidas de protecc1
.
.
ticadas.
s en las legislac10nes
El 123 descansa en principios aceptado las relaciones ent� e �atro­
modernas, indispensables para que
as a un cartabo n JU��o,
.
nos y trabajadores queden sometid
convemente prot ecc10n,
dentro del cual cada interés teng a su
ntizar el desarrollo . de
basa da en la nece sida d social de gara
ajo, sobre bases eqmtala industria, del com ercio y del trab
tivas.
e injustamente_ por
Da, a los que se pretende -anticuada
lo compran, la situa­
cierto- que venden trab ajo, y a los que
o e1: ot:: os � aíses. No
ción que tienen los que hace n lo mism
,
vac10n musitada en la
es un artículo que repr esente una inno
es un artí�ulo para
legislación mundial del trabajo ; tampoco
e : es un conJ unto de
favorecer exclusivamente a una clas
so:me�e los prob lema s
principios mediante los cuales Méx ico
das que en todo
del trabajo que tiene que resol ver, a las medi
de los mism os ; Y
el mun do se han aplicado para la resol ución
al ser debidamente
es también una serie de postulados que,
pena de no cumplir
reglamentados, protegerán por igual -so
creó- tanto a los
sólo en Méx ico con la función social que los
.
patronos como a los trabajadores.
msta popular.
Dentro de la Revolución, el 123 es una conq
o lucionario u1: asu�to
Apenas habrá dentro del prog rama rev
s. Los rev?luc1onanos,
que más directamente afecte al pa�
a dore�, se dieron �uent�
que conocían la situación de los trab ?�
luc10n social, cuando mscri­
de que la revolución era una revo
n a los trabajadores ; y mucho s
bió en sus banderas la prot ecció
·
1 carse para que
o d'ian sacr1ºfi
de éstos consideraron que bien p
un bienestar que ellos .sol o
sus compañeros llegaran a gozar de
costara su conquista.
habían entrevisto por el sacrificio que les

RALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL
LA :FED E

51

Si el pueblo hizo esa conquista, que en otros países más afor­
tuna dos se ha obtenido con menos sufrimientos ; si la revolu­
ci ón , inspirada muchas veces por la masa que la hacía, ofreció
1 e de nción al asalariado ; si ésta se halla asegurada en la
Constitu ción, Y si, por último, el artículo 123 da a los traba­
j a dores mexicanos lo que ya tienen los trabajadores del mun­
do, puede concluirse que los principios del repetido artículo
representan una de las más justificadas e importantes con­
quistas de la Revolución Mexicana.
II
El 31 de agosto de 1916, cuando ya se maduraba el pro­
yecto de Constitución Política, Carranza expidió un decreto
por conducto de la Secretaría de Fomento, que prohibía a los
Gobiernos de los Estados expedir leyes o decretos y dictar
medidas o disposiciones administrativas sobre organización
del trabajo en las diversas industrias, dando como razón que
" es facultad del Gobierno Federal dar leyes obligatorias en
to �a la R�pública s_obre esa .materia, debido a que el trabajo,
la mdustria, la minería, etc., constituyen las principales fuen­
t:s de riqueza y bienestar nacional, cuya legislación y vigilan­
cia, deben encomendarse a una dirección y administración úni­
cas, a efecto de que, con uniforIJJJidad de criterio y de acción,
Puedan ser encauzadas y fomentadas para la mayor prosperidad
Y e�grandecimiento de l país ; y, además, que cualesquiera leyes
· ·
o dispo s1ciones
de los Gobiernos Locales sobre esos ramos de
·
, no so'l o mva
P ro duce 10:1,
·
d.irian
,
la esfera propia del Gobierno
ped0ral, sino que, complicando y aun haciendo contradicto_
.
rias la s me d'd
i as tend1entes al fomento y desarrollo de dichos
ra u:i,o s, romperían la unidad
legislativa y administrativa neces. arias p ara su meJor empleo y aprovechamiento en pro de los
1nteres es
generales y aun de las empresas particulares. ' ' Con
ese decr
eto, · el Gobierno Pre-Constitucional creía cumplir' y
eUJ.npl'10,
, con el deber que tenía de " cuidar celosamente 110
Sól0 de la c
onservación de las riquezas nacionales, evitando

�52

COOPERACION

f
cuanto pudiera menoscabarlas o disminuirlas, sino de dar a­
cilidades y medidas eficaces para su mayor producción y des­
envolvimiento, que tanto habrían de influir en la sólida paci­
ficación y en el régimen hacendario de la República. ' '
Tanto el Primer Jefe, como sus principales consejeros,
estuvieron de acuerdo en que la legislación citada y lo rela­
cionado con ella, deberían estudiarse concienzudamente por
individuos o corporaciones capacitados para ello. A ésto se
debió que se retardara la expedición de leyes reglamentarias
especiales sobre trabajo , porque algunas habrían encontrado
seria oposición por parte de los capitalistas nacionales y ex­
tranjeros ; y que afirmara la conveniencia de confiar la elabo­
ración de esas leyes al Congreso de la Unión, considerando
que estaría mejor preparado que las Legislaturas Locales,
para abordar esa tarea, por su proximidad y relaciones con
los otros Poderes de la Unión y por contar con mejores ele­
mentos.
Los artículos 5o. y 73 del Proyecto de Constitución, están
de acuerdo con lo dicho : el último reserva lo referente a legis­
lación del Trabajo al Congreso de la Unión. . Lo expuesto
señala las razones principales que tuvieron los autores del pro­
yect0 de Constitución, para desear que la legislación del Tra­
bajo fuera federal. Más adelante diremos qué otras razones
apoyan decididamente esa determinación.
III

Entre los principales consejeros de Carranza hubo cierta
diferencia de criterio acerca de si debía o no ser federal la Le­
gislación del Trabajo. El Encargado de la Secretaría de Fo­
mento, firmó el decreto de 31 de agosto de 1916, fedaralizando
esa legislación. En Gobernación, entonces a cargo del licen­
ciadc, Rafael Zubaran Capmany, también se estudió el asunto ,
con idéntico resultado. El licenciado José N. Macías, por el
contrario, sostuvo que era necesario que los Estados tuvieran
facultad para legislar en la repetida materia. El argumento

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL 53

fué : que el Congreso de la Unión no podría conocer las cir­
cunst�n_cias que pre_valecieran en cada región y que, dentro
del reg1men federalista, no debía quitarse a las Legislaturas
Locales la facultad de legislar sobre Trabajo. El licenciado
Ma cías Y el licenciado Luis Manuel Rojas, formaban una comi­
sión que, por acuerdo del Primer Jefe, se dedicó a estudiar un
Código del Trabajo, Código que se terminó, dándosele cierta
publicidad.
En e� c�rso de la discusión del artículo 5o. del proyecto
,
de Constituc10n, se llegó al acuerdo de dejar lo relativo a
Trabajo, para cuando se estudiaran las facultades del Con­
greso &lt;;le la Unión.
Finalmente, se aprobó un nuevo artículo ' el 123 ' en el
.
que se establecieron las bases que se consideraron suficientes
para garantizar los intereses de las clases �rabajadoras. Al
tratar de este artículo, se convino en reformar la fracción
X �:l artículo 73, en el sentido de quitar al Congreso de la
Umon la facultad que tenía en el Proyecto de Constitución
para legislar en materia de Trabajo.
El cambio a que hacemos mención, fue originado, princi­
palmente, por una iniciativa subscripta por los Constituyentes
Jara Y Aguilar, para que se diera, dentro de la Constitución
toda la n � cesaria importancia y amplitud a las garantías par�
�os trabaJadores. En conferencias privadas que tuvieron los
Interesados en el asunto, se convino en la redacción del 123 '
que es la misma que aparece en la Constitución actual.
. En el curso de las discusiones en el Constituyente, rela­
c10na das con el 123 y antes con el 5o., no se expuso ningún
argumento en pro de que no fuera federal la legislación del
�rabajo. Esto no fue, seguramente, por falta de oportunidad,
sino porque, tal vez, no se le dió al asunto toda la importancia
que realmente tiene. El único posible argumento que se ex­
puso, fue el de que no podía ser federal esa legislación, debido
: qu� :1 Trabajo no era el mismo en toda la República, y las
on&lt;�1c10nes de él variaban con las de cada Estado y cada
regi_ on. Este argumento no se profundizó, ni menos se trató
de d estruir la serie de considerandos terminantes del de-

�54

COOPERACION

creto de 31 de agosto de 1916, del que ya hemos hablado.
Tal vez consideraciones de otro orden, que sólo pueden sos­
pecharse y que no están asentadas en el ' ' Diario de los De­
bates ", fueron las que dieron origen a ese cambio de criterio.
Ent1·e éstas, puede citarse la de que se pensó en que no era
conveniente que se reglamentara pronto el 123, por temor de
que su reglamentación ocasionara trastornos al País y al Go­
bierno, motivados por los capitalistas, trastornos que, se pensó,
podrían ser de graves consecuencias para la estabilidad del
régimen revolucionario, dado que aún no se consolidaba. Los
Constituyentes, que veían como cosa principal terminar su
trabajo -el 123 y el 4o. fueron discutidos en las postrimerías
del Constituyente- y dejar sentados los principios en que
otros legisladores deberían basarse para reglamentar el ar­
tículo 123, no concedieron gran importancia a esa reglamen­
tación y a la manera de hacerla. Para elles fue definitiva la
opinión del licenciado Macías y, además, les pareció muy justo
y muy dentro de la ley -y lo es aparentemente- que las Le­
gislaturas de los Estados fueran las encargadas de expedir las
leyes orgánicas del Trabajo. Los Constitu;y:entes no podían
alcanzar lo que ahora es una cosa común y corriente : que los
Estados no harían nunca una legislación orientada con un
solo criterio y basada en los mismos principios, reconocidos
como únicos eficaces para resolver los problemas del Trabajo.
Tampoco p ensaron en que los Estados harían una legislación
anárquica, a veces, falta de bases científicas y experimentadas
y destinada á fracasar, como ha fracasado, originando graves
perjuicios a las clases trabajadoras y a los industriales.
Está por demás decir que cuando se presentó a discusión
la fracción X del artículo 73, ya sin la facultad que daba al
Congreso de la Unión para asuntos del Trabajo, se aprobó sin
discusión.
IV
La legislación anterior a la Constitución de 1917, fed e­
raliza lo relativo a Trabajo, basándose en la importancia que

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL

55

para los intereses del País y para su salvaguardia, tienen los
asunto s del trabaj o, los del comercio, minería, transportes, etc.
O más bien : se consideró que las cuestiones relativas al trabajo,
a la industria, a la minería, al comercio, a los transportes, re­
quie ren por su importancia, igual cuidado y deben estar bajo
la vigila ncia de la Federación. Dijimos cómo, sin una discusión
amplia, según la importancia del asunt� lo requería, el Cons­
tituyente modificó esas facultades del Congreso, quitándole
la facultad exclusiva de legislar sobre Trabajo.
Vamos a decir las razones por las cuales el Congreso le­
gisla en materia de comercio y de minería, de vías de comu­
nicac1on, etc., y veremos, finalmente, que igual�s razones exis­
ten para que legisle para toda la República en lo referente a
Trabajo.
La fracción X del artículo 73 de la Constitución, da al
Congreso de la Unión facultad exclusiva para legislar en
materia de comercio, minería e instituciones de crédito ; la
fracción XVII del mismo artículo le da facultades para legis­
lar sobre vías generales de comunicación y sobre correos y
postas. El inciso IX del repetido artículo, faculta a dicho
Poder para- expedir aranceles sobre el comercio extranjero
y pa1·a impedir que en el comercio de Estado a Estado se establezcan restricciones.
El artículo 117, que limita las facultades de los Estados,
tiene prohibiciones correlativas de las facultades del Congreso
de la Unión : prohibe a los Estados acuñar moneda, emitir
papel moneda y papel sellado, gravar el tránsito de personas
o de cosas por su territorio ; prohibir y gravar directa o indi­
rectamente la entrada a su territorio y la salida de él, a nin­
g una mercancía nacional o extranjera ; gravar la circulación
Y el consumo de efectos nacionales o extranjeros, con impues­
tos o derechos cuya exención se efectúe por aduanas locales,
requiere inspección o registro de bultos, o exija documentación
que acompañe a la mercancía ; y, finalmente, expedir o man­
tener en vigor leyes o disposiciones fiscales que importen di­
f�ren c ias de impuestos o requisitos por razón de la proceden­
c ia d e m ercancías nacionales o extranjeras, ya sea que esta

�56

COOPERACION

diferencia se establezca respecto de la producción similar de
la localidad, o ya entre producciones semejantes de distinta
procedencia.
'rodas las disposiciones que hemos citado, tienen por ob­
jeto poner bajo una sola dirección y resolver con un solo crite­
rio, todas las cuestiones relacionadas con los transportes, con
la minería -industria extractiva-, con el comercio y con las
cuestiones arancelarias. Tienen por objeto, también, dar toda
clase de fecilidades y seguridades al comercio y a la industria
y remover la material imposibilidad que tendrían esos ramos,
no sólo para prosperar, sino _hasta para vivir, si tuvieran enci­
ma un cúmulo de disposiciones arancelarias; de impuestos de
índole distinta, de condiciones de actuación, en suma, distin­
tas también.
No es concebible que pueda haber leyes ferrocarrileras
en la República, dadas cada una de ellas por cada Estado,
Tampoco se puede concebir que un Estado pretenda someter
a sus propias leyes el tramo de un ferrocarril que pase por su
territorio. No puede tampoco concebirse que haya leyes loca­
les que determinen que tal cual producto deba pagar algo
que sería una especie de derecho de tránsito, n{ tampoco una
alcabala. No es posible admitir que los Estados puedan dictar,
cada uno, sus leyes para que rijan el comercio.
Tales cosas ocurren, debido a la necesidad imperiosa que
hay de que los transportes de todas clases estén sujetos a una
sola dirección, a un solo control, que, si bien no será siempre
directo, sí consistirá en la unidad legislativa necesaria. Se­
mejante necesidad aparece claramente teniendo en cuenta que
es condición esencial de subsistencia de los ferrocarriles y
demás transportes y, por ende, de los servicios que prestan,
que su plan de organización sea uno sólo para cualquier zona
en que actúen, porque de lo contrario no es factible que
den un burn servicio. Si suponemos, por un momento, a Ias
Líneas Nacionales de México, sometidas al sinnúmero de leyes
y demás disposiciones que sobre ellas quisieran dictar los
Estados por los cuales cruzan sus vías, tendremos que conve­
nir en que, con las múltiples dificultades que con semejante

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL

57

situación tendrían dichos ferrocarriles, sería imposible su ser­
vicio y que se originaría, desde luego, una desigualdad abso­
luta en el costo de los transportes, según los Estados en que
éstos se hicieran, lo cual daría al traste con el sitem,a Stan­
dard de precio mínimo por kilómetro recorrido, o bien, ocasio­
narfo. una elevación en dichos precios, que haría que las inde­
bidas pretensiones fiscales de un Estado o su imprudente legis­
lación sobre transportes repercutieran en todos los demás que
utilizaran la red a que venimos refiriéndonos.
Hace muchos años, por medio de convenciones postales,
todos los países del mundo vienen haciendo en un ramo de
transporte, el de la correspondencia y de bultos postales, ges­
tiones encaminadas a que en el mayor número posible de casos,
los portes que esas piezas paguen: en la nación donde residen
los remitentes, no: solamente sean uniformes para una misma cla­
se, para un mismo peso d·e correspondencia y pa.ra el mayor nú­
mero posible de países de destino, sino que también esos pre­
cios sean lo más reducidos. Por de contado que cada uno de
los países que han ido a las numerosas convenciones postales
que se han verificado, antes han logrado implantar una tarifa
mínima y única para sus portes de una misma clase y peso.
Sería imposible alcanzar ese grado de eficiencia si en la Re­
pública dejara de ser federal el ramo de Correos. Los dos
ejemplos de transportes que acabamos de poner, no dejarán
duda sobre la veracidad de nuestro razonamiento, aplicado a
cualesquiera otros transportes.
La necesidad de hacer que el .comercio prospere, a efecto
de dár a la colectividad todo género de facilidades en la ad­
quisición de mercancías para que puedan los comerciantes dar
al menor precio posible los mejores artículos que se presentan ·
al mercado en todo mundo, ha hecho que constantemente los
Gobiernos de todos los países propendan a colocar al Comercio
entre los elementos que mayor atención y mejores franquicias
merece. Ya que el comercio requiere, por parte de los comer­
ciantes, una hábil administración, los Gobiernos se han pre­
ocupado por facilitar la existencia de esta buena administra­
ción ; sería contrario a las más elementales leyes que rigen

�58

COOPERACION

ese género de actividades, permitir que en la República exis­
tiera la posibilidad de que el comercio se viera afectado en
una zona determinada del País, por impuestos o por disposi­
ciones que estuvieran fuera del orden general que debe pre­
dominar. Si suponemos a un Estado de la Federación legis­
lando libremente sobre asuntos comerciales, sin cuidar de per­
seguir la necesaria unidad de criterio, de orientación, de in­
tención en la materia, concluiremos que si la legislación de
ese Estado es de tal manera benévola que haga factible la
existencia del comercio en mejores condiciones que en los
demás Estados, el comercio de éstos, sobre todo de los colin­
dantes con el primero, se verá seriamente amenazado por una
competencia indebida. Así, el progreso del comercio de un
Estado obtenido por medios inadecuados, perjudicará seria­
mente al de otros Estados, lo cual no puede permitirse. Den­
tro de un orden semejante -de desorden-, el comercio de la
República no contaría con las suficientes garantías. Ahora
ese estado de cosas representaría un lamentable retroceso, ya
que la tendencia actual no solamente es la de colocar todo el
comercio de una nación sobre bases de absoluta igualdad en
cualquier zona de ella, sino establecer convenciones interna­
cionules, para evitar perniciosas competencias entre el comer­
cio de dos o más países, sometiéndolo a iguales condiciones y
franquicias en las naciones que subscriben el convenio o tra­
tado relativo.
El actual régimen de la Minería, hace que esta importante
industria extractiva sea regida por leyes que tienen fuerza en
tuda la extensión del país de que se trata. Esa legislación
federal no sólo se refiere al régimen de la propiedad, sino tam­
bién al trabajo de las minas, a la inspección de su explotación,
a la policía minera, etc. La exposición de la ley minera vi­
gente, en su parte relativa, dice : ' ' En acatamiento a los pre­
ceptos de la Const. y por razones de notoria conveniencia,
debe federalizarse, de manera completa, la legislación que
afecta a la propiedad minera. La unidad en este puntu debe
substituir a la diversidad que ocasiona la aplicación constante
de las leyes civiles y procesales de los Estados, en asuntos que

LA FEDERALIZACION DEL ARTICUI.,O 123 CONSTITUCIONAL 59

atañen directamente al régimen de esa propiedad " . . . " Los de­
más preceptos jurídicos aplicables a la propiedad minera y
sus desmembramientos han sido consignados, hasta ahora, en
los Códigos Locales. De aquí una diversidad completa, o si
se quiere, una posible diversidad completa en el régimen de
la propiedad minera, según el lugar en donde las minas se
encuentran ubicadas . . . . . Esta situación no debe subsistir
puesto que corresponde al legislador federal estatuir en todo
lo relativo a la materia que nos ocupa. ' '
En esas industrias quedan incluídas las relativas al pe­
tróleo y sus productos, incluyendo todos los demás hidrocar­
buros gaseosos o líquidos. El altísimo valor que para la rique­
za pública de un país tienen esas industrias extractivas, la
indiscutible importancia internacional de ellas, el cúmulo de
interesei:. nacionalts y extranjeros, creados en torno de las mi­
nas, la imperiosa necesidad de poder apreciar exactamente
esa situación delicadísima, de poder valorar esos intereses, de
poder someterlos en todo caso a las necesidades de la colecti­
vidad, de organizar la activa pero prudente y metódica explo­
tación de los yacimientos, etc.; hacen que todos los pueblos
que en el haber de su riqueza pública cuentan con esta formi­
dable de la minería hayan resuelto someterla, así como todo lo
relativo a la misma, a un solo control legislativo-administrativo.
La importancia mundial de las industrias extractivas, ha­
ce que el interés que en ellas tienen los pueblos -debido a
sus complejas relaciones comerciales, diplomáticas, políticas,
etc.- pase sus propias fronteras y vaya a otros países para
asegurarse de que ese mismo interés no será violentado por
legislaciones inadecuadas que le resten importancia. La ten­
dencia a tener un solo control administrativo-legal en ma­
teria de minería y sus relativos, está pasando las fronteras de
los pueblos. Existe ya una marcada inclinación de los MAS
FUERTES a resolver los conflictos que se suscitan con motivo
de esa fuente de riqueza y de poder, mediante convenciones
inte rnacionales igual que sucedió desde antes y sucede aho­
ra en materia de comercio internacional, en las cuales se fijen
los derechos que cada uno de ELLOS tenga y las condiciones y

�60

COOPERACION

formas de exploración y explotación de tales o cuales yaci­
mientos. 1, ESTOS intereses, siempre crecientes, harán que esas
convenciones lleguen a la larga hasta la creación de una legis­
lación minera internacional TIPO, forjada por intereses encon­
trados que necesitan equilibrarse, legislación que ponga sobre
ciertas bases de igualdad y de equilibrio los intereses de las
naciones que convengan en sostener dicho tipo de legislación ?
Quien sabe. Lo que sí es un hecho incontrovertible QUE TIE­
NE SU RAZON DE SER, en que todo derecho está limita.do
por los de los demás, es lo siguiente : ninguna colectividad rela­
cionada con otras semejantes, pu_ede tomar libremente ninguna
determinación que afecte a las otras.
Es de sentirse que tal situación subsista únicamente para
los pueblos que detrás de sí tienen una fuerza material sufi­
ciente para hacer respetar sus derechos ; y que estos pueblos
fuertes quieran que los débiles sean los únicos que se sometan
a las consecuencias prácticas de esa proposición enunciada,
tan liberal e igualitaria.
Con lo dicho respecto de las facultades del Congreso de
la Unión en materia de impuestos, gravámenes, etc., y acerca
de las razones que hay para que esas facultades sean conside­
radas como convenientes, se ha dicho de qué manera, por cuá­
les razones, la legislación fiscal mexicana es fedéral, en gran
parte.

V
Las relaciones entre el comercio, la minería, los trans­
portes, la producción en general y el trabajo, así como la igual
importancia que tiene cada uno de esos ramos para la vida eco­
nómica y social de la República hacen que: el último deba ser
considerado en la misma forma que los otros ramos y que su le­
gislación sea del mismo tipo que la de éstos. Si las legislaciones
sobre minería, comercio, transportes generales, etc., son fede­
rales y si el trabajo, desde el punto de vista del trabaj o en sí
mismo, es decir, de las condiciones en que debe llevarse a cabo,
como des.de el punto de vista de las relaciones entre él y el

L,A FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL

61

capital, determina en gran parte, el estado del comercio, de la
industria, de la producción, de los transportes, etc., es indu­
dable que también debe estar regido por una legislación federal.
No puede aislarse, en ningún caso, el trabajo del comercio o de los transportes. El comercio, principal elemento del
consumo y los transpurtes, principal elemento de la distribu­
ción de la producción, están .en tan estricta relación con el
trabajo, que las condiciones de éste determinan casi las con­
diciones de los otros. La mano de obra y todos los gastos
que ella 'Origina, determinan el monto de los precios del mer­
cado, supuesto que afectan muy directamente al costo de pro­
ducción y al de transporte. Los movimientos de los obreros .Y
su situación se reflejan en el estado del mercado, lo activan,
lo paralizan y pueden dominarlo. Las relaciones entre patronos
y trabajadores, por su misma naturaleza, pueden, actualmente,
determinar las crisis económicas, resolverlas, aplazarlas.
Si dentro del criterio económico-social no es posible sepa­
rar al trabaj o y al capital de los demás factores que intervie­
nen en la producción y en la venta de ella ; si determinan am­
bos la existencia de una fuente de riqueza pública ; si el tra­
bajo, además, constituye desde el punto de vista de la previsión
social la salvación de muchos cientos de miles de hombres ; es
indiscutible que todo lo que a trabajo y a capital se refiere,
debe estar amparado por leyes federales, conclusión a la que
se llega mediante el mismo razonamiento hecho para federa­
lizar las legislaciones minera, de comercio, fiscal, en gran
parte, y de transportes generales. El mismo alto inte�és pú­
blico que hubo para federalizar las últimas, hay para federa­
lizar la primera.
Hay más todavía : todas las ventajas que conforme al 123
deben dar los patrorros a los trabajadores para que la situa­
ción de éstos mejore, se traducen en erogaciones que determi­
nan un aumento en el costo de producción. La única excep­
ci ón· a esa regla sería la franquicia de la participación de uti­
lidades, y esa excepción solo puede admitirse • en teoría. : La
participación de las utilidades, como su nombre lo indica, debe

�62

COOPERACION

hacer que los 'Obreros tomen una parte de las utilidades del pa­
trono. En la práctica, cuando se trate de fijar las condiciones
de esa participación, se verá que no puede llevarse a cabo nin­
guna medida que dé suficientes garantías de que los obreros
realmente participarán de las utilidades del patrono. Para
resolver esa dificultad, será necesario asegurar a los obreros,
mayores ventajas que les compensen las pretendidas por con­
cepto de reparto de utilidades.
De esta suerte se llega a la conclusión de que las ventajas
que los obreros van a obtener de la aplicación del 123, harán
que el costo de la producción aumente y que se mantenga au­
mentado hasta que las condiciones del mercado hagan que rea­
lizándose mejor toda la producción y aumentándose ésta, sea
posible, por lo menos, disminuir ese aumento.
Desde el punto de vista señalado, esos cargos tienen el
mismo aspecto y el mismo valor que las contribuciones : como
que ambos pagan gastos de la Sociedad. Y los impuestos, los
gravámenes, deben ser repartidos equitativamente, en forma
que no sea posible que mediante los gravámenes desiguales se
establezca " la indebida competencia ". Al marcar ésto, es ne­
cesario hacer resaltar que la concurrencia hace que ·b ajen los
salarios más que los precios y que ahoga la pequeña industria.

VI
. Hemos visto que desde cualquier punto de vista -el de
los trabajadores, el de los patronos, el de la industria, el de la
producción- la federalización de la legislación industrial se
impone por razones de interés público.
Las buenas leyes sobre trabajo -no los buenos reglamen­
tos de ellas- no tienen ni pueden tener cosa alguna que no
sea aplicable a toda la República.
Los Estados legislando para su jurisdicción y no para zo­
nas industriales que en muchos casos abarcan varios Estados,
no pueden impedir la indebida competencia y a veces la pro­
vocan intencionalmente.

I,A FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL

63

Ya se ha dicho que antes de la vigencia de la Constitución
de 17 la legislación sobre trabajo era federal. Razones había
para ello. Algunas, relacionadas con lo asentado en estos últi­
mos párrafos, están expresadas en los considerandos del De­
cre to de 31 de agosto de 1916, dado por el Primer Jefe del
Ejército Constitucionalista :
I. Que es facultad exclusiva del Gobierno Federal, dar
leyes obligatorias para toda la República sobre minería, co­
mercio, instituciones bancarias, bosques, pesca y sobre organi­

zación del trabajo en las diversas industrias.

2o. Que la razón fundamental en que estriba dicha facul­
tad es que los ramos indicados constituyen las principales
fuentes de riqueza nacional cuya legislación y vigilancia deben
encomendarse a una dirección y administración únicas, a efec­
to de que, con uniformidad de criterio y de acción, conduzcan
a encauzarlas y fomentarlas para la prosperidad y engrande­
cimiento del país.
3o. Que entre esas fuentes de riqueza deben conceptuarse
comprendidos los yacimientos de carbón y piedra, las bitúme­
nes, el petróleo y los demás carburos e hidrocarburos líquidos
o gaseosos que se encuentren en el subsuelo del territorio na­
cional y que por su inmensa cuantía e incalculable valor, hacen
de esos productos un elemento importantísimo en el comercio
tanto interior como exterior de la República.
4o. Que cualesquiera leyes o disposiciones de los Gobier­
nos de los Estados sobre esos ramos de producción no solo in­
vadirían la esfera propia y exclusiva del Gobierno Federal,
sino que complicando y aun haciendo contradictorias las me­
didas tendientes a su fomento y desarrollo, romperían la uni­
dad legislativa y administrativa necesarias para su mejor em­
pleo y aprovechamiento en pro de los intereses generales y aun
de las empresas particulares.
5o. Que en las actuales circunstancias es deber imperioso
del Gobierno General que presido, cuidar celosamente, no solo
de la conservación de las riquezas nacionales, evitando cuanto
pueda menoscabarlas o disminuirlas, sino dar facilidades y me­
dios eficaces para su mayor producción y desenvolvimiento

�64

COOPERACION

que tanto habrán de influir en la sólida pacificación y en el
régimen hacendario de la República.
Hasta ahí los considerandos del Decreto de 31 de ao-osto
º
de 1916.
Dupin-Desvraux, en su obra " Legislation Ouvriere et In­
dustrielle ' ', concuerdan con las opiniones ya expresadas :
" Hasta hace poco no existía un Código del Trabajo. No
así como las leyes que interesan al Comercio, que están reuni­
das en un Código de Comercio, las disposiciones relativas al
régimen industrial y a las relaciones entre obreros y patronos,
se encontraban esparcidas en diversas leyes de diferentes
fechas. La legislación obrera aparecía desprovista de un plan
de conjunto y hecha como de piezas y trozos.
Después de varios afros, ha habido la preocupación de po­
ner un poco de orden en esas leyes, y con ese objeto el Gobier­
no (francés) constituyó en 1901 una comisión extraparlamen­
taria de coodificacón de leyes obreras.
Esta comisión ha elaborado un proyecto de Código del
Trabajo y Previsión Social.
El primer libro del mismo fue promulgado por la ley de
] 8 de Dic. de 1910, y está consagrado a Convencione� relativas
al trabajo.
Este grup-o de leyes obreras, hará más fácil · el estudio de
esa legislación y mostrará mejor los grandes lineamientos de
ella y sus fallas. ' '
Woodrow Wilson, e n su obra " El Estado ", expresa clara­
mente que la diversidad de legislaciones proveniente del ré­
gimen federal de la Unión, ha sido duramente atacada debido
a que mediante ella, es imposible alcanzar eficiente unidad
legislativo-administrativa. Es indudable que esa situación la
deben los Estados Unidos a su propio régimen federalista.
Si bien es cierto que en 1:1uchos casos podría alegarse que
_
son exagerados los mconvementes de una legislación propia
de cada Estado, es incuestionable que en muchas materias la
unificación de la legislación significa un progreso tanto más
notable cuanto mayores hayan sido las desventajas que se ha-

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL 65

yan encontrado en la legislación no unificada del ramo de que
se trate.
A pesar de todo, incluyendo el argumento de que se exa­
geran las d'eficiencias de la variada legislación de cada Estado,
desde hace algunos años hay una marcada tendencia en Norte
América a federalizar ciertas leyes, y entre ellas algunas sobre
Trabajo ; sobre todo, a partir de la Presidencia de Roosevelt.
En materia de ferrocarriles, p·ostas, teléfonos, telégrafos y en
la legislación que se refiere a determnadas relaciones comer­
ciales entre varios Estados, a algunas cuestiones industriales,
la unficación es necesaria y esa necesidad, a medida que se per­
cibe mejor, origina trascendentales reformas tendentes a cen­
tralizar las leyes relativas.

VII
Sólo los poderes Federales pueden apreciar en conjunto
la situación de la Industria toda del país, y aplicar, en conse­
cuencia, las leyes que esa situación requiera. No es menos
cierto que por muchas circunstancias, sólo el Congreso de la
Unión puede tener los datos necesarios para conocer la situa­
ción real que prevalece en cada zona industrial. Los Estados
legislan siempre para sí mismos ; por su propia naturaleza no
pueden parar mientes en las ventajas o inconvenientes que una
ley rep-orte para los demás Estados. Cuántas veces legislarán
para hacer posible la competencia con el vecino. Tampoco
pueden cubrir la necesidad de legislar para determinadas zo­
nas industriales que se extienden a varios Estados ; someterán
a las partes de esas zonas que les correspondan, a leyes dis­
tintas de aquellas que regirán en otras partes de las mismas.
Además de que los Estados carecen en muchas ocasiones
de los medios indispensables para legislar bien sobre Trabajo, ·
es un hecho que las buenas leyes generales industriales pueden
ser aplicadas a cualquier zona del país ; como es un hecho que
no atacan el verdadero principio de soberanía de los Estados,
las leyes federales sobre Trabajo. Lo primero, porque los ver5

�66

COOPERACION

daderos princ1p10s económico-sociales que siguen actualmente
las relaciones entre el Trabajo y el Capital, son los mismos,
cualesquiera que sean las industrias, capitales, países, etc., en
que se pongan en práctica. Lo segundo, porque como lo ex­
presó el C. Diputado Romeo Ortega en su discurso sobre la fe­
deralización de las leyes que emanen del artículo 123 consti­
tucional :
' ' Todo lo que se refiere a las relaciones del trabajo con
el capital, a la vida del obrero, a la organización y reglamenta­
ción del contrato del trabajo, está ya, por tendencia social, uni­
versalmente adoptado como de interés público que rebasa los
límites de las consideraciones· egoístas de provincias o de sobe­
ranías artificiales dentro de un pacto político, para venir a con­
siderarse como el hálito de la vida nacional de un pueblo, de
una patria, indispensable para reglamentar no sólo la vida
propia y exclusiva del obrero, sino también para reglamentar,
dentro de la división clásica de la economía política, las fuen­
tes de producción : tierra, trabajo y capital ' ' . . . .
" El artículo 123, cuya reforma solicitamos para poder ex­
pedir leyes federales del trabajo, establece que las legislaturas
de los Estados, tomando en consideración las condiciones de
cada región, del medio, de producción, del obrero, deben regla­
mentarlo. El artículo 123 es por desgracia, un conjunto de
principios más o menos teóricos, sin :finalidad práctica. Es in­
congruente que un problema de tanta importancia, como es el
problema del trabajo, quede sujeto a las facultades legislati. vas locales, y es incongruente, porque la consecuencia que trae
esta facilidad de legislación, este '' aislamiento ' ' de legislación,
es que se produzcan verdaderos conjuntos de leyes que son
anacronismos jurídicos, contradicciones constantes y que no
siguen ningún principio verdadero, sino que obedecen al ca­
pricho del legislador, al de un momento, o de una situación
especial " . . . . . .
" Respecto de los conceptos soberanía, poder, nación y res­
pecto del concepto más amplio, patria, la soberanía no radica
sino real y efectivamente en los ciudadanos que tienen fa­
cultad para elegir a sus mandatarios y hacer las reformas

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL

67

constitucionales, aceptando la soberanía misma que la Consti­
tución nos da para iniciar las reformas de ella ; porque sería
algo muy especial suponer a las constituciones rígidas cons­
ta ntemente, y que no obedecieran al impulso social del momen­
to, para convertirse en legislaciones inútiles para el bienestar
de los pueblos que están bajo su dominio. La soberanía la es­
tamos ejercitando, y como consecuencia de ella, proponemos
una reforma que será ratificada por la soberanía de las legis­
laturas de los Estados en los términos que señala la Constitu­
ción. Por lo tanto, el ataque a la soberanía de los Estados es
un argumento fácil de deshacer, porque tenemos antecedentes
legislativos que tomando en cuenta razones de orden e interés
públicos, quitan esa faramalla que ha sido motivo de nuestras
eternas controversias, quitan ese pretexto de la soberanía de
los Estados ante un problema general nacional, no de Estado,
sino de patria, y lo quitan de momento, para legislar en el sen­
tido del bien público. A este respecto debo hacer constar que
los legisladores y los tratadistas de Derecho Constitucional y
de Derecho Industrial, como Lambert y Garner -dos enormes
intelectuales y profesores que han estado propugnando preci­
samente por el estudio de estos problemas sociales -han ase­
gurado, en todas las circunstancias de su vida intelectual, en
la cátedra como en el mitin, en la conferencia científica y en la
academia, que en materia de trabajo, de comercio, de previsión
social, no debe haber barreras de soberanía, no debe haber más
barrera que el interés público. El eminente constitucionalista
americano Burgges, que define exactamente las divisiones del
gobierno en un país donde por origen, por costumbre, por
constitución, real y efectivamente son federalistas- porque
fueron Estados Libres y Soberanos que por interés general se
unieron para formar esa enorme federación que se llama Esta­
dos Unidos de América- y el tratadista Wilson Brice, en su
libro " La República ", dicen : &amp; Cuál será el gobierno del por­
venir ? Ya no es discusión más o menos filosófica el sitema
central o el sitema federal : 1, Cuál sería el Gobierno del porve­
nir ante los problemas generales que ya no quedan reducidos
al límite geográfic-o de un río o de una montaña, sino que que-

�68

COOPERACION

dan especificados ante el interés de una humanidad que corre
hacia su progreso 1 Son, pues, esos problemas sociales que lle­
van invívito el deseo de mejoramiento individual y colectivo.
¡, Cuál sería ese Gobierno del porvenir 1 Aseguran ellos -y han
hecho enmiendas a la Constitución americana- que ese Gobier­
no del porvenir será única y exclusivamente el centralismo
l egislativo ante el federalismo administrativo. Porque las le­
yes, por su carácter de federales, por una práctica aplicación
de interés colectivo, deben tener la suficiente consistencia, la
suficiente energía legislativa con su correlativa coacción del
poder público, para que puedan, real y efectivamente, llenar
su cometido. La administración federal sí, la administración
dentro de la soberanía, única y exclusivamente para el bienes­
tar y el buen reparto de los fondos públicos. Pero ante consi­
deraciones de carácter general, aceptan ya los enormes federa­
listas americanos que deben darse enmiendas y que se dic­
ten leyes federales en lo que atañe al comercio, a la industria,
al petróleo, a trabajo, a previsión social. ¡, Por qué nosotros
no podríamos aceptar esas ideas que proceden de un país fede­
ralista por excelencia 1 ¡, Por qué nosotros habríamos de tomar
como una barrera infranqueable para la resolución de uno de
nuestros grandes problemas, la decantada soberanía de los
Estados que tiene como iniciación el pretexto :_únicamente­
de crear un sistema federal para 'derrocar a Santa Anna, y que
sirve, tan pronto para que venga a hacer planes de Huejotzin­
go como para que se declare la soberanía del pueblo en medio
de un conglomerado indiferente a los problemas naciona­
les 1 " . . . .

VIII
La industria, el capital y el comercio huyen, con gran
perjuicio para la Sociedad en general y para las clases traba­
jadoras en particular, cuando las leyes no les dan suficiente s
garantías. Todo tiene un límite : La industria no sólo soporta
determinadas cargas que deben imponérsele como justas com -

LA FEDERALIZACION DEL ARTICULO 123 CONSTITUCIONAL 69

pensaciones a los obreros, sino que las sobrelleva fácilmente
por las ventajas que esa conducta le trae, porque al cumplir
con preceptos _ legales justos, se evita molestias y dificultades ;
pero no consiente compromisos cuyo cumplimiento esté fuera
de sus posibilidades. Cuando hayamos cambiado el actual or­
den de cosas económico-social mediante la rápida evolución
que avanza incontenible en todas partes, ya no tendremos que
preocuparnos por la situación del capital, en la forma que
ahora lo hacemos ; pero cuando tenemos que resolver primero
los problemas de hoy, que ya resueltos, nos ayudarán a resol­
ver los de mañana, tenemos que considerar las actuales rela­
ciones entre el Capital y el Trabajo, como originadas que son
por la actual situación de esos elementos formidables.
D entro de ese orden A,CTUAL, tampoco · se beneficia a las

clases laborantes con leyes del trabajo que so pretexto de ser
radicales sean inadecuadas para nuestra situación obrerista.

Y cuando hay una diversidad tan grande de leyes y una
facilidad tan grande también pa;ra modificarlas, ni los trabaja­
dores, ni los patronos, pueden considerarse seguros. Las leyes
que pueden ser modificadas fácilmente, no son respetadas ; de­
jan de ser normas fijas de las relaciones que afectan para . con­
vertirse en peligrosos instrumentos de desorden. Como toda
ley trae aparejado el necesario cumplimiento de la misma, re­
sulta prácticamente imposible para los órganos ejecutivos, ha­
cer cumplir leyes que se cambian constantemente, leyes im­
perfectas que requieren diarias modificaciones. De todo eso
resulta que las leyes no serán obedecidas si no son buenas.
Lo peor que puede ocurrirle a un pueblo es que se acos­
tumbre a no respetar las leyes ; ese defecto llega cuando las
leyes se desprestigian por absurdas.
Las leyes federales no se pueden modificar tan fácilmente
-esta es una de sus más1 grandes ventaj as-, son más firmes
Y también más bien hechas -otra ventaja ya reconocida, in­
apre ciable.
Para que a lo ya dicho le demos más crédito, recordemos
lo que ha sucedido con la industria veracruzana, lo que está

�70

COOPERACION

sucediendo con la poblana y lo que sucedió hace años con la
de Nuevo León.
Puede ser que haya algún país, aparte de México y de los
Estados Unidos, en que la legislación del trabajo no sea fede­
ral. En los Estados Unidos se hacen ahora grandes esfuerzos
por federalizarla y ello con el mejor éxito, ya que la campaña
está dirigida por eminentes hombres públicos y ya que, tam­
bién, se ha logrado que se den leyes federales sobre algunos
puntos importantes.
En México se hace ahora el mismo esfuerzo. El actual
desorden legislativo en materia de trabajo terminará cuando
ya no sea posible que, como ocurre, los Estados pretendan re­
solver problemas idénticos del trabajo con cristerios distintos,
que no pueden ser buenos todos.
En resumen : Para dar verdaderas garantías a los patro­
nos y a los trabajadores, para hacer leyes eficientes sobre tra­
bajo, para que esas leyes estén normadas por un solo criterio,
para que puedan ser aplicadas y obedecidas, es necesario fede­
ralizar la legislación que emane del artículo 123 constitu­
cional.
M. TORNER.

La elaboración de leyes industriales
La necesidad de equilibrar los inte­
reses del capital y el trabajo dentro de
las ideas moderadas de j usticia social,
y el esfuerzo de los gobiernos para
reglamentar las relaciones entre esos
factores de la producción, han dado
origen a la legislación industrial que
es hoy día una de las que mayormente
preocupan a legisladores y sociólogos
y más hondamente afecta a los com­
ponentes sociales.
Para dar una somera idea acerca de
cómo se elaboran las leyes industria­
les, de sus sanciones y del procedi­
miento mediante el cual parece que va
consiguiéndose la cooperación efecti:va
de los patronos para hacerla cumplir,
publicamos las siguientes líneas debi­
das a dos autores de reconocida com­
petencia en la materia.

La legislación industrial es ahora un arte técnico y espe­
cializado. Su elaboración y forma actual, que no es segura­
mente definitiva, han sido precedidas por pruebas, experimen­
tos y fracasos, hasta que se ha obtenido algo provecho� o.
En el proceso de esa legislación, hay dos partes : la dis­
.
cusión de la política que debe seguirse para resolver una situa­
ción, y la forma de las leyes que dan efect� a aquella. La
primera parte es la de los legisladores surgidos del pueblo.
La segunda es el trabajo técnico de los exper�os. La observan­
cia de la ley, es, de hecho, una serie de experimentos y pruebas
sobre los resultados de la misma. Las investigaciones de los
técnicos revelan los huecos y defectos. Estos experimentos e

�72

73

COOPERACION

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

investigaciones proporcionan a los legisladores la información
técnica para las reformas que va siendo necesario introducir
en las leyes. En verdad, cuand-0 la misión técnica, que en mu­
chos casos vigila el cumplimiento de la ley, dicta sus propias
reglas y órdenes, hace la misma clase de trabajo técnico que
cuando ayuda a los legisladores en la elaboración de las leyes.
Las comisiones técnicas, cuando son administrativas, de­
ben ser como los tribunales, deben guiarse por precedentes y
ser conservadoras ; no pueden aceptar voluntariam_ente cosas
nuevas. Sus problemas administrativos son lo suficientemente
grandes para que ellas no inicien por su propia voluntad, ni
impulsen, nuevas líneas de política pública. Su labor es de
perfeccionamiento y de elaboración de la política ya adoptada
La labor de explorar nuevas orientaciones políticas sobre
trabajo, pertenece a los legisladores, a las asociaciones priva­
das, a las oficinas de información legislativa, o a los departa­
mentos políticos de trabaj o. Pero cuando la opinión pública
demanda estas nuevas orientaciones, la investigación adminis­
trativa es superior a la que ha sido delineada antes para inves­
tigar hechos y preparar la maquinaria administrativa. De aquí
se sigue que las sociedades privadas -uniones de trabajo, aso­
ciaciones de legislación industrial, comités de trabajo de me­
nores, ligas de consumidores-, se necesitan no sólo para vigi­
lar la maquinaria administrativa existente, sin:o para explorar
nuevos horizontes para la legislación. Las funciones de tales
asociaciones privadas son más grandes entonces de lo que han
sido antes. Critican cuando es necesario y ayudan cuando es
preciso.

Generalmente se confía demasiado en las sanciones. Al­
gunas veces los funcionarios muestran en sus registros nume­
rosos procesos c-0mo prueba de su eficiencia en sus puestos.
Tales registros pueden probar exactamente lo contrario . A las
penas se les debiera considerar solamente como una fuerza po­
tencial cuya más fuerte prueba de fuerza real se encuentra
algunas veces en la menor necesidad que hay de recurrir a
ellas. Un pequeño número de convictos prontos y susceptibles,
dicen más en favor de la observancia de la ley que varias pá­
ginas de estadísticas sobre procesos. Por otra parte muchos
inspectores de fábricas que en los Estados Unidos proporcio­
nan pocas o ningunas pruebas de procesos, probablemente no
están haciendo cumplir las leyes industriales.
Ningún punto sobre legislación industrial es más incierto
y poco satisfactorio que el de sanciones y procesos.
La dificultad de obtener pruebas de culpabilidad queda
demostrada por un informe del Comisionado Industrial de
Nueva York en 1908.
En treinta y dos casos de empleo ilegal y trabajo extraor­
dinario de mujeres y niños, llevados a jurado durante un pe­
ríodo de tres meses, no se obtuvo una sola prueba de culpabi­
lidad aunque se demostró en un caso, que una mujer trabaj ó
diecisiete horas en un día, y en otro, que un niño sólo tenía
siete años de edad. El informe del inspector por el año de
1907, demostró que en la mitad de los 294 casos en que se ob­
tuvo prueba de culpabilidad, el tribunal condonó la multa y
en la mayor parte de los otros casos sólo fué impuesto el míni­
mum de ella, en un promedio de 26 dollares en cada caso. En
otros Estados de la Unión Americana se nota una tolerancia
semejante.
En la legislación americana sobre trabajo poca atención
se ha dado al cuidadoso ajuste de las penas con respecto a los
males. Las penas parecen ser fijadas en su mayor parte ' ' ad
l ibitum ' ' y hay una gran variedad de ellas en un mismo Esta­
do y en diferentes Estados. Frecuentemente parece que existe
la idea de que mientras más severa es la pena, mayor es la fa­
cilidad de hacer que se cumpla la ley. Esta idea fracasa a me-

Las sanciones e� las leyes industriales americanas

Las leyes industriales y sus reglamentos, tienen sanciones
para los que las violan. La administración sería sólo una so­
ciedad cooperativa si no estuviera sostenida por las penas im­
puestas a aquellos que rehusen. su ayuda.

�74

75

COOPERACION

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

nudo, porque los tribunales y jurados con frecuencia permiten
escapar al inculpado antes que someterlo a una pena fuera de
proporción, según ellos, a la violación cometida. Sin embar­
go, debe distinguirse entre penas p-or una sola violación y pe­
nas por continuas violaciones. La no ratificación del permiso
que para trabajar debe tener un niño, puede considerarse co­
mo una sola violación, pero emplear al niño más allá de las
horas de trabajo, puede considerarse como una violación con­
tinua, repetida cada día que el niño es empleado de esta ma­
nera. El niño ha sufrido un daño '' acumulado ' ' que la ley
trata de evitar ; propiamente d_ebería imponerse una pena aun
mayor, haciendo de fas violaciones de cada día referentes a
cada niño una violación separada y distinta. Por ejemplo, si la
pena por cada infracción fuera de 10 a 100 dólares por lo me­
nos, la pena mínima debía acumularse de manera efectiva. De
otro modo, si se considera una sola infracción por cada niño,
sin tomar en cuenta el tiempo durante el cuál se hubiere co­
metido, la pena no puede ser en proporción de la utilidad ob­
tenida con el trabajo de él.
Este sistema de penas acumuladas ha sido adoptado, más
o menos, por las comisiones de leyes industriales en varios Es­
tados Americanos, haciendo por lo tanto de cada día en que el
patrono deja de cumplir alguna orden de la comisión o una
ley, una infracción por separado.
Las disposiciones sobre penas acumuladas son, sin embar­
go, muy restringidas por los tribunales, y la redacción de las
leyes debe hacerse perfectamente clara. Otra distinción de
importancia es aquella entre la acción criminal y la acción civil.
Antiguamente, cuando los patronos, en su mayor parte, tenían
pocos bienes, las sanciones penales de multa y prisión, que son
las penas ordinarias por violaciones a los reglamentos de poli­
cía, parecían apropiadas. Pero ahora estas sanciones están
prácticamente fuera de aplicación cuando se trata de hacer
cumplir la ley a las actuales corporaciones industriales. Más
aún, en los procesos criminales, el patrono individual tiene
muchas defensas técnicas basadas en la presunción de inocen­
cia. Un método más fácil y más simple es el de la " acción por

deuda ", acción civil empleada para cobrar impuestos, o penas
a título de deudas al Estado. Esta forma de acción se emplea
ahora generalmente cuando se trata de comisiones ferrocarri­
leras y comisiones industriales, juntamente con la pena acu­
mulada.
El procedimiento indicado es más efectivo contra las cor­
poraciones, y reconoce el simple hecho de que los tribunales y
jurados son poco afectos a imponer penas criminales a los pa­
tronos .cuando violan leyess para la protección del trabajador.
Las acusaciones se presentan generalmente en Cortes de
Justicia o en otros tribunales inferiores. Es obvio que tales
tribunales no están capacitados para resolver cuestiones téc­
nicas, y que las limitaciones impuestas por las reglas de prueba
respecto a la admisión de testimonios, hacen prácticamente
imposible para eUos, obtener la información pericial y la opi­
nión esencial para la inteligente decisión de tales casos.
Hay dos clases de cuestiones que con frecuencia son igual­
mente técnicas : La cuestión de hecho, y la constitucionalidad
de la ley, la razonabilidad y validez de una disposición admi­
nistrativa. Una cuestión técnica de hecho es, por ejemplo, si
un cuarto está suficientemente ventilado o alumbrado. Una
cuestión de constitucionalidad o razonabilidad es si una ley o
disposición administrativa que limita el trabajo de una mujer
a cierto número de horas, es válida. Ambas son cuestiones de
hecho, pero pueden separarse.
Si un tribunal de justicia o un jurado en el caso antes
planteado, se rehusa a declarar culpable a un patrono acusado
de haber permitido trabajar 17 horas a una mujer contra la
ley que restringe su trabajo a 10 horas, está decidiendo real­
mente no sólo el hecho de la violación misma, sino también la
razonabilidad de la ley. De aquí que en los Estados America­
nos que tienen comisiones industriales con facultad de dictar
disposiciones, se hace el intento de separar las dos cuestiones :
La cuestión de hecho se determina por un tribunal inferior,
pero la cuestión de razonabilidad o validéz de la ley sólo puede
promoverse en un juicio diferente y ante un tribunal superior.
Al patrono se le permite, en primer lugar, por disposición de la

�76

•

COOPERACION

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

ley, probar la razonabilidad o validez de la disposición vio­
lada en una audiencia ante la comisión. Después tiene el de­
recho de apelar ante un tribunal superior sobre cuestiones le­
gales. Si no hubiere tal audiencia o apelación dentro de deter­
minado tiempo, no puede promoverse cuestión alguna ante un
tribunal inferior, excepto la del hecho del cumplimiento o no
cumplimiento de la disposición u orden de la comisión.
Una facilidad semejante se da a los tribunales inferiores
al tratar sobre cuestiones de hecho, por la disposición que exis­
te para que las comisiones industriales hagan uso de determi­
nadas normas apropiadas para cada ocupación, o aun para un
solo taller en que la norma le'gislativa es susceptible de no to­
mar en cuenta ciertas diferencias reales. Estas normas, si han
sido previamente aprobadas por los comités de representantes
de patronos y trabajadores, pueden considerarse definitivas y
practicables, y, en consecuencia, no hay lugar a controversia
o a solicitar testimonio pericial ante un tribunal inferior.
Esto simplifica el trabajo del inspector de fábricas en el
terreno de la práctica. El es el testigo acusador. Su opinión
de si se viola la ley o no, se da, contra la opinión del ·patrono
o de su representante. Todas las dudas se resuelven en favor
del acusado. Pero con las normas más precisas de una comi­
sión industrial, hay menos suj eción al peso de las opiniones
interesadas. Si una ley sólo dice que los talleres deben estar
" suficientemente alumbrados ", el inspector debe dar su opi­
nión contra la opinión del patrono, sobre si la fábrica está su­
ficientemente alumbrada. El jurado debe entonces resolver
sobre el hecho tanto de la violación cuanto sobre la opinión del
inspector. Pero si al practicar sus investigaciones la comisión
encontrare que un ' ' cuarto de bujía ' ' fuere suficiente por cada
pie cuadrado de pavimento en esa clase de talleres, entonces
el inspector sólo tiene que probar que la cantidad de luz era
menor que ésta.
Esta disposición no significa que pueden ser empleados
inspectores incompetentes. Quiere decir que mucho más tiem ­
po debe darse a la inspección efectiva y menos a las acusacio­
nes. El inspector en las acusaciones ordinarias, pierde una

incalculable cantidad de tiempo en reunir y presentar en los
trib unales la prueba de la supuesta infracción. El tiempo que
destina a inspecciones es distraído cuando debe concurrir a los
tribunales, cuando espera la vista del caso o trata de conven­
cer al tribunal o jurado sobre la precisión y honradez de su
observación de las condiciones con respecto a las cuales alega
que surgió la violación. Cuando debiera estar dedicado a des­
cubrir violaciones y sugerir los medios de evitarlas, está rin­
diendo pruebas y tratando de convencer a terceras partes de
normas ambiguas.
Un método interesante para imponer el cumplimiento de
una ley y el cual se está adoptando cada vez más, es dar facul­
tades a las autoridades para suspender el trabaj o de una má­
quina o de un taller, si con dicho trabajo se viola una ley in­
dustrial. Así es que en varios Estad.os los inspectores pueden
fijar sobre la maquinaria un aviso prohibiendo el uso de ella
hasta que se hayan tomado ciertas medidas de seguridad. En
algunos Estados las minas pueden ser clausuradas. En Mon­
tana y en Delawere y en California en 1915, se hizo extensivo
el mismo principio a determinadas fábricas y talleres. De
acuerdo con las leyes de Delawere a una fábrica de latas que
por tercera vez infrinja la ley, se le prohibe que continúe en .
operación hasta nueva orden. En California está autorizada
la suspensión de los trabajos de campo si en ellos se falta al
cumplimiento de las disposiciones sanitarias que se les han im­
puesto.
Varios medios se han ideado para saber si se cumplen las
estipulaciones de las leyes industriales. La posibilidad de des­
cubrir todas las violaciones por medio de la inspección oficial,
tiene naturalmente un límite. Se necesitaría que un ej ército
de inspectores hiciera visitas constantemente. A los procesos
se les quitaría una gran parte de su carga de pruebas si se es­
tableciera que ciertos hechos constituyeran prueba "prima
facie ". La carga existe siempre en el proceso para probar las
circunstancias que constituyen la violación. Así, en el caso
de una ley que prohibe el empleo de niños menores de 16 años,
excepto en determinadas circunstancias, el proceso de una

77

�79

COOPERACION

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

pretendida infracción debe probar el empleo del muo, que el
niño era menor de 16 años, y que no existen las circunstancias
en que la ley permite el empleo de un niño de esa edad. Este
procedimiento ordinario con respecto a la prueba, puede, sin
embargo, ser modificado por el legislador. La dificultad de po­
ner en práctica la ley del descanso semanario, ha sido subsa­
nada en Nueva York, haciendo que el patrono fije " una lista
que contenga los nombres de sus trabajadores que necesiten y
tengan permiso para trabajar en domingo y designe el día de
descanso para cada uno ' '; debe presentar una copi.a de esta
lista a la comisión industrial. Esta disposición reduce la ne­
cesidad de la inspección al simple punto de si un trabajador
designado en la lista, con derecho a descanso en determinado
día, está trabajando ese mismo día. Esto constituye en sí mis­
mo, una violación de la disposición sustantiva de que " ningún
trabajador será requerido para trabajar, ni ésto se permitirá
en el día de descanso que le ha sido designado ' '. Disposiciones
similares se usan para hacer cumplir las leyes reglamentarias
de las horas de trabajo. La ley de Nueva York reglamenta el
empleo de niños menores de 16 años. Manda que el patrono
de tales niños lleve un registro de los nombres, lugares de na. cimiento, edades, y residencia de ellos, y que lo ponga a dis­
posición de los agentes de la comisión industrial para su exámen
También se le exige que proporcione a las comisiones indus­
triales cuando éstas se lo exijan, el " certificado de empleo "
de los niños. Si no proporciona ese certificado, se le ordena
al patrono que dentro de determinado tiempo exhiba prueba
de que el niño tiene más de 16 años; de lo contrario, el niño es
separado de su empleo. La orden de la comisión pidiendo la
prueba de edad del niño y el hecho de que el patrono no la
dé, es prueba " prima facie " en el proceso por violación de
la ley, de que el niño tiene menos de 16 años y ha sido emplea- ,
do ilegalmente. De las combinaciones de que se ha hecho uso
en Norte América para ayudar a los funcionarios, aquellas
que imponen al patrono la obligación de llevar una especie de
registro corriente acerca de las condiciones o acontecimientos
de su ·organización, son las más importantes ayudas para la

inspección oficial. Los registros de accidentes, los informes
certificados del tiempo diario, los registros y libros de cuentas,
son frecuentemente requeridos por las leyes sobre trabajo.
Hay, sin embargo, una limitación con respecto hasta qué
punto el patrono puede ser obligado a reunir, para el uso ofi..
cial, las pruebas de su propia violación de la ley. Nuestra le­
gislación común generalmente protege al individuo contra
mandatos para que testifique en su contra. Cuando la requi­
sición de registros llega a ser prácticamente un sistema para
obligarlo a dar testimonio en su contra, el patrono puede rehu­
sarse a elevarlo, valiéndose de la garantía constitucional.
La licencia para llevar a cabo un negocio, proporciona
otros medios de aumentar las posibilidades de hacer cumplir
la ley, especialmente si se obliga a dar fianza a quien se con­
cede la licencia. Este sistema se emplea en la reglamentación
de oficinas y en los talleres de trabajos a destajo. Los requisi­
tos impuestos a las licencias, son completados ordinariamente
por medio de la prohibición de ejercicio sin la licencia corres­
pondiente. La no exhibición de la licencia constituye, por lo
tanto, prueba de infracción. Las licencias se expiden por
lo general, bajo la condición de que se· cumpla con las normas
establecidas por la ley .
El temor de perder la licencia y de que semanariamente
se haga efectiva la fianza, da bastante seguridad de que la ley
será cumplida.
La licencia no suprime la necesidad de la inspección ni.
otros medios de prueba para saber si se cumplen las disposi­
ciones legales y las condiciones de la misma licencia.
En el esfuerzo para asegurar el cumplimiento de las leyes
que prohiben o reglamentan el trabajo a destajo, se ha recurri­
do al sistema de sellar los productos elaborados mediante esa
forma de trabajo. En algunos casos la importancia del sello
no se debe tanto al hecho de que ayuda al cumplimiento de las
disposiciones que reglamentan el· trabajo a destajo, sino el de­
mérito que sufren los productos así elaborados en el mercado
debido a que el público desconfía de ellos por estar sellados.

78

�80

COOPERACION

Después de que la prueba de la infracción a las disposi­
ciones de la ley ha sido obtenida, la recopilación y presen­
tación de ellas al tribunal en el que se sigue el proceso, es de
la mayor importancia. Por lo general, es del resorte del pro­
curador local o del procurador general la prosecución del jui­
cio. El departamento que cuida de la aplicación de la ley vio­
lada, tiene, sin embargo, la obligación de obtener las pruebas
de la infracción y presentarlas al funcionario que conozca del
juicio . Como prácticamente tanto el procurador general como
el de distrito, tiene otras obligaciones se pone poco cuidado
en la preparación y prosecución de los juicios por infracciones
a los reglamentos. Los reglamentos para la prueba, principal­
mente en materia penal, son demasiado técnicos. Es difícil,
aun para un abogado, determinar lo que es un testimonio con­
cluyente. Frecuentemente sucede que un inspector de fábri­
cas, sin conocimientos legales o sin consejos de esta índole,
basa la acusación en testimonios que a causa de los reglamen­
tos técnicos no es admisible por los tribunales y, en consecuen­
cia, la acusación no prospera. Esta necesidad de. ayuda legal
constante a los funcionarios administrativos, para _obtener y
proporcionar las pruebas de la infracción, ha dado lugar en
varios Estados a la designación de un procurador especial de
distrito o de municipio para que se haga cargo de las deman­
das por violaciones a la ley que se trata de hacer observar por
determinado departamento administrativo. Un ayudante mu­
nicipal de la ciudad de Nueva York� emplea todo su tiempo en
aconsejar al departamento de casas de alquiler y presentar las
acusaciones relativas a infracciones a la ley de inquilinato.
En Nueva York, en lugar de tener un procurador general di­
putado adscripto a la comisión industrial, la legislatura de­
signa un consejo y tres ayudantes, cuyo deber es ayudar a ¡a
preparación de las demandas y dirigir su prosecución ante los
tribunales por medio de arreglos con los procuradores de dis ­
trito. El consejo o la comisión dirigen la prosecución en los
tribunales penales, pero ésto se hace bajo la dirección del pro­
curador del distrito.

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

81

Cooperación obligada
Las sanciones y los procesos son medios coercitivos de ad­
ministración, pero las leyes de compensación a los trabajado­
res adoptadas en varios Estados de la Unión Americana tienen un nuevo e importante principio administrativo.
Antes de la adopción de estas leyes, los únicos alicientes
ofrecidos a los patronos para que evitaran accidentes a sus
trabajadores, eran las leyes de responsabilidad y las de talle­
res. Al patrono se le trataba como a un delincuente, y natu­
ralmente se rebelaba y obedecía de la ley sólo lo poco a que se
veía obligado a causa de su falta de influencia política o de la
venalidad de los inspectores. Pero las leyes de compensación
que lo obligan por todos los accidentes, en lugar de obligarlo
sólo por aquellos de cuya responsabilidad no puede escapar,
tienden a ejercer sobre él una presión pecuniaria general, como
la de los impuestos, que lo impele a evitar todos los accidentes
y a procurar a las víctimas su pronto restablecimiento. Esto
es especialmente eficaz cuando la ley está concebida en tales
términos que haga hincapié sobre la previsión de los accidentes
y sobre el tratamiento médico quirúrgico.
Esta legislación es cooperativa ·en lugar de ser coercitiva.
De esta manera el patrono toma tanto interés como el tra­
bajador, en que la fábrica cuente con inspectores eficientes y
útiles. Más aún, hace que éstos establezcan su propio " depar­
tamento de seguridad " que siempre vigila y es bastante más
eficiente que el reducido número de inspectores que el Estado
puede sostener. De esta manera el " seguro social " en sus
variadas formas de seguro de accidentes, salud, invalidez, ve­
jez y seguro por falta de empleo, podrá, si las leyes respectivas
son debidamente elaboradas y bien aplicadas, lograr la coope­
ración del patrono, del trabajador y del Estado en todos aque­
llos casos en que los antiguos métodos coercitivos eran inefi­
caces y engendraban antagonismos.
El principio de seguro también hace que los patronos y
los trabajadores dediquen suficiente tiempo y atención a la
6

�COOPERACION

LA ELABORACION DE LEYES INDUSTRIALES

buena aplicación de las leyes relativas. Esta es la necesidad
peculiar y la debilidad de la administración americana .
Los simples ciudadanos dejan la administración a políti­
cos profesionales. Los patronos ocupan abogados para que
los representen en las cuestiones legales. Se necesita una es­
pecie de presión constante para hacerlos tomar parte en la
administración pública, exactamente como lo hacen en la ad­
ministración de sus fábricas. Las ganancias o las pérdidas,
constituyen esa presión general que no depende, por lo mismo,
de las exhortaciones o de la influencia del espíritu público.
En c1::,mbio el seguro social debidamente organizado y admi­
nistrado bajo la supervisión dé aquellos que " pagan " las le­
yes, convierte la prevención de accidentes y la conservación
de la salud, de cuestión sentimental y humanitaria, en un ne­
gocio' con utilidades. Vale la pena de que los patronos dedi­
quen parte de su tiempo al servicio público.
De esa manera, el seguro social logra lo que en Francia
se llama solidarismo como una corrección al individualismo.
La salud y el bienestar de cada jornalero son ' ' afectados por el
interés público ' ' cuando la industria o la comunidad son re­
queridas para reparar las pérdidas sufridas por aquél, en el
servicio de éstas. Entonces cada obrero se convierte en " una
utilidad pública". El individualismo, ayudando al individuo
afortunado, arroja sobre él toda la responsabilidad, la carga
de sus propios accidentes. El solidarismo del seguro social,
hace valer la responsabilidad conjunta del patrono, del obre­
ro y de la comunidad.
El seguro social es un problema administrativo más que
jurídico. Quita de las manos de los tribunales la cuestión de
la responsabilidad individual, y la pone en las de los ej ecuto­
res. Evita el litigio acerca de los accidentes desgraciad-os que
ocurren, y establece la ' ' prevención social ' ' de futuras desgra­
cias. Por esta razón, los funcionarios administrativos del Es­
tado, no pueden tratar con éxito efseguro social, sino por me­
dio de la cooperación de patronos y obreros, y éstos no tendrán
interés en cooperar efectivamente, si no es por medio de la
indicación o de la inducción de la utilidad económica. De aquí

resulta que los planes bien considerados del seguro social, dis­
tribuyen la carga de gastos entre el patrono, el obrero y el
Estado. Esto es obvio en el seguro de salud, en el cual el em­
pleado contribuye con una parte de los premios de seguro.
También es aplicable en aquellos casos de indemnizaciones por
accidentes en que en lugar de negar al trabajador la indem­
nización debido a que el accidente se produce por· " mala con­
ducta voluntaria ", dicha indemnización se le reduce en un
diez o un quince por ciento. De ese modo disminuye el núme­
ro de controversias en los tribunales con respecto a " mala con­
ducta voluntaria ", y se obliga al trabajador a que contribuya
a su propio beneficio cuando es realmente responsable de un
accidente.
Estas y otras combinaciones muestran las diferencias que
hay entre la legislación con su procedimiento judicial que
castiga al individuo por hechos consumados, y la administra­
ción basada en el seguro que lo induce a prevenir futuros
acontecimientos desgraciados y que fácilmente ocurren. El
asunto se resuelve en una serie de ajustes que equilibran el
motivo de la ganancia pecuniaria o de la pérdida contra el
descuido, la avaricia o la opresión que producen la desgracia
y el sufrimiento. Estos reajustes sólo pueden realizarse a través
de las pruebas y experiencias acumuladas de investigaciones
administrativas en las cuales los patronos, obreros y funciona­
rios, estén presentes ; y no por medio de conflictos de partidos
en las cámaras legisladoras o de batallas legales en los tri­
bunales.
De este modo, el ' ' solidarismo ' ' es la meta de la legislación
sobre el trabajo, por lo que puede decirse, en verdad, que
" el mal que se hace a uno interesa a todos. "
Por lo que respecta a la parte financiera, es tal el arreglo,
que las cargas producidas por ese sistema ele seguro social se­
rán sufridas equitativamente por todos los beneficiados. En
cuanto a sus motivos humanos, ese sistema es la abolición del
litigio y del temor al castigo y la adopción de medidas enca­
minadas a sugerir constantemente, la necesidad de evitar la
desgracia y la opresión. En cuanto a la administración, es la

82

83

�84

COOPERACION

investigación cooperativa de las condiciones del trabajo por
los patronos, por los obreros y por el Estado, por medio de
representantes y funcionarios en cuya pericia e integridad to­
dos tengan confianza.
Por cuanto a una más amplia :filosofía social, es el recono­
cimiento de la lucha y de los intereses comunes de ambas cla­
ses -patronos y trabajadores- como hechos permanentes ; y
el ajuste de las leyes industriales y de su administración para
equilibrar las condiciones de esa lucha y utilizar el· interés co­
mún para obtener un beneficio general.

El Arte
Luis Enrique Erro es uno de los jó­
venes de más seria cultura y mayor
agilidad espiritual, buena muestra de
ello es este interesante fragmento so­
bre El Arte.

Todo esto que encerramos en el término comprensivo de
Magia está en lo hondo del Arte -hemos dicho hace poco-.
Quizás vale la pena el asunto de ser meditado.
Y es verdad que la Magia está en lo hondo del Arte. Por­
que el Arte está preñado de nuestras preocupaciones y de
nuestras dudas ; pero no en cuanto a que está sometido a una
evolución histórica que los hombres sufrimos y en el Arte va­
mos retratando. No ; sino en cuanto a que atiende a nuestra
necesidad fundamental de evidencia, de creencia, de fe.
El Arte es, ante todo, aquel lenguaje que convence, así
como la Ciencia es aquel lenguaje que demuestra. Demostrar
es algo que se hace con la lógica, con el concepto, con la idea
de la cosa. Convencer es algo que tiene que hacerse general­
mente a pesar de la lógica, huyendo del concepto, plantándose
frente a la cosa misma. Combarieu, que por otra parte tiene
p obres ideas, lo dice bien claro : (La Musique. Ses Lois, son
evolution) . " . . . . la música, aun cuando tengamos los ojos
cerrados, en el silencio de la noche, nos relaciona directamen­
te , con el alma interior, la esencia, lo interno de las cosas.
Et nous voilá en pleine magie ". Y no importa que la cosa
en sí no exista, si nosotros tenemos la impresión evidente

�86

COOPERACION

de su realidad, si sentimos palpitar el noumeno en el fenóme­
no, ya basta.
Crear una convicción. Crear, elaborar una creencia : este
es el trabajo del Arte. Elaborar la fe. La fe ¿ en qué 1 En
esto o en aquello, lo mismo da. El Arte elabora la fe. Tal y
cual fe. Todas las formas posibles de la fe. Hegel lo dice.
(Porque Hegel era un teorizante de la Estética muy aburri­
do ; pero veía claro en Arte cuando se limpiaba las gafas de
polvos de teoría) . " Si los protestantes quieren representar
a la virgen, no puede haber en ello nada verdaderamente
serio para el artista. Lo que nos hace falta es la Fe. ' '
Si vivir e s obrar. Y necesitamos creencias para poder ac­
tuar, para poder vivir. Y la creencia y la voluntad son dos
cosas que · hacen una sola. Entonces la fe es la condición de
la acción voluntaria que la hace humanamente perfecta como
eficiencia. Tenemos pues una formidable, imperiosa, vital ne­
cesidad de fe en todas las direcciones de nuestra acción po­
sible, de nuestra vida posible. Lo mismo en cuanto a nues­
tros problemas religiosos, que en lo que toca a la� cosas ele­
mentales de la técnica de nuestro vivir.
Cada obra de Arte es un foco propagador de fe. Y la
necesidad de convivir con el hombre nos obliga a ser conti­
nuamente artistas para que los demás colaboren con nosotros
y nos ayuden. El Arte así, por este aprovechamiento continuo
e incesante que hacemos de él en todos los momentos y en to­
dos los mundos de nuestro trabajar, acompaña al hombre
como la linterna al minero en la profundidad oscura de los
pozos y los socavones. La acción incesante de penetrar en el
alma de nuestro prójimo nos es posible en virtud de mil inge­
niosas obras de Arte que hemos aprendido de nuestros ante­
cesores y que continuamente vamos transformando. No hay
diferencia sustancial entre una catedral gótica, y la peluca de
Luis XIV. Si ambas no hubieran tenido tan directa aplicación
en la economía de la vida, no hubieran existido nunca. Ni el
Cristianismo se hubiera convertido en Iglesia Católica, ni
el Estado (los más fuertes) en Imperio.
La lucha por el poder se convierte en la lucha por el Arte.

EL ARTE

87

El esfuerzo decisivo en la historia es el esfuerzo estético.
Quien es m:is capaz de convencerme, ese es más capaz de do­
minarme.
La lucha por el arte, no por el derecho. Las ideas luchan
por parecer hermosas, como las mujeres. Idea es también, co­
mo fragilidad, femenino. Quien dice las ideas, dice todo lo demás.
Ley de Malthus, struggle for life, selecció n natural : estas
son las razones del Arte cuando el hombre las sufre.
Quizás el único y grande problema de la vida es �compa­
ñarnos • romper nuestra soledad, entendernos con algmen, des­
garrar ' los velos tupidos de nuestras simplificaciones prácti­
cas del Universo asir el símbolo del Hombre y penetrar en el
hombre mismo. 'Tener la visión directa de la concreta indi­
vidual de un ser y hacernos en reciprocidad justísima, visi­
bles para él en l; misma forma. Queremos intuir y ser intuí­
dos. Quiero amarte y ser amado por tí. Quiero hablarte Y
que me, entiendas ; quiero escuchar tu palabra y entenderla.
y para esto estoy obligad o a ser artista ; porque d �b � sor­
prenderte en la virginal individualidad de tu ser umco, J'.:
necesito que tú me entiendas, me veas, me contemples as1
también. Para eso tengo que despertar en tí platónicament_e
las profundas, inhablables reminiscencias. ( ¡ Oh !, el gran mi­
to del Fedro ) . Tengo que hacerte conocer la Verdad. Recor­
dártela, puesto que llegar a saber no es sino lograr recor�ar.
Tengo que inducirte a hacer memoria ; tengo que sugerirte
las grandes, divinas, olvidadas visione�. La obra de arte es
esta acción en cuya virtud me es posible despertar tu con­
ciencia . Despertarla de modo que se estremezca y sienta ga­
nas de volar. " La fuerza del ala es, por su propia naturaleza,
s
poder elevar y conducir lo que es pesad o, hacia las altura
cuer-,
del
cosas
las
donde habita la raza de los dioses. De todas
po, son las alas las que más participan de lo divino. Ahora
bien ; lo divino es lo bello, lo justo, lo bueno y lo que es como
tal ". (1)
( 1 ) Fedro. Palinodia d e Sócrates.

�89

COOPERACION

EL ARTE

Yo, artista, te coloco frente a lo maravilloso, sug'iriéndote
el oculto sentido de las cosas, y tú vibras intensamente y
sientes ganas de volar ; yo, mago, tiendo mi mano milagrosa
sobre las cosas vulgares de tu vida vulgar, y todas las cosas
fantásticamente se transforman, se convierten en letras don­
de tú adivinas una palabra de los dioses.
Cuando hago mi obra de arte ante tí, te domino, me apo­
dero de tu voluntad. Cuando hacemos cada quien nuestra obra
de arte, yo para tí y tú para mí, entonces nos amamos porque
nos dominamos y nos poseemos los dos, uno al otro.
El contenido del arte es eL amor. El arte no es más que
el cisne ; el que goza la delicia infinita de los muslos de Leda
'
es Júpiter que amontona las nubes y lleva la égida.
Una palabra más para decir que el Arte es interpretación.
Interpretación y no creación. Interpretación de sentidos ocul­
tos por ·obra de presentimiento.
Las cosas están haciendo siempre gestos, indicaciones;
están continuamente ensayando , comenzando una plática con
el hombre. Plática que hubiera de ser grave y profunda sobre
los grandes secretos del Universo.
Todos sentimos alguna vez esta ansiosa y fracasada gana
de hablar de todas las cosas que nos rodean y eso nos produce
tristeza a veces, fastidio otras. El artista es aquel que sorpren­
de el gesto y lo dibuja, que oye la primera palabra y escribe
la frase, que siente la primera inflexión rítmica y traza la
melodía. El artista es aquel que lleva a su expresión plena un
movimiento que en las cosas se insinúa, se apunta apenas,
y que quizás los demás somos incapaces de percibir. El hace
a nuestros ojos el descubrimiento y nos revela la oculta má­
quina del mundo. El artista hace la caricatura sentimental
del Universo. La caricatura es el. gesto convertido en mueca.
Y hasta se puede decir, sin caer en mentira, que el único
gesto ,que le interesa es el gesto hierático.
Cada uno, dentro de su manera religiosa, impone a las
cosas de que hace obra de arte, una cierta rigidez parcial,
Las de forma, por un cierto lado. Aquel, por el cual son más
que una cosa, un icono, un amuleto, una herramienta de hacer

milagros, una varita mágica. As í como el hechicero llena su
cueva de inscripciones misteriosas, retortas, hornillos, gatos
disecados de erecta cola, murciélagos, buhos y negras maripo­
sas, así los hombres nos rodeamos de la obra de nuestros ar­
tistas como de otros tantos símbolos y talismanes que nos re­
cuerdan continuamente las verdaderas direcciones del vivir
y el morir. San Francisco de Asís quería que los templos de
los hermanos menores estuvieran levantados sin lujo : ni torres,
ni cúpulas, ni costosas custodias, ni gran arquitectura, sino
muros lisos y techos planos de madera, y altares tan pobres
como el Pesebre. ¿ Cómo no darse cuenta, yendo por New
York, way down town, de que aquello es la arquitectura de
la aritmética y la teneduría de libros 1 Colosales columnas de
sumandos. Páginas del Debe y el Haber, paradas sobre el
suelo. Desordenada formación de libros de cuentas, todos pa­
rados y casi todos abiertos. Y a pesar del brutal modernismo
de aquellas preocupaciones petrificadas, hay en todo ello los
mismos viejos símbolos sexuales de los etruscos, de los coptos,
de los vascones, y de las grandes construcciones griegas y gó­
ticas. El artista por excelencia es siemp re el sacerdote; la
obra máxima, la Iglesia. No ésta o aquélla, sino todas. Lo
mismo en Delfos que en Roma o en el Teocali.
Madrid, 1921.

88

Luis Enrique ERRO.

'.

�DOS ASPECTOS DE ALEXANDER BLOCK

Dos aspectos de Alexander Block
El autor de " Los Escitas ", que el mundo conoce éomo
" el poeta de la · revelación " y como el creador de " El Cantar
de los Cantares ' ' de la Revolución Rusa ( el célebre po,-.ma
,
" Los Doce ") , es desconomºdo en su caracter de gran ikcepcionado y profundo pesimista. Todos los que lo han l eído
lo conocen con el fuego del apóstol obsesionado por la reali­
zación de un ideal altísimo, por el cual la vida _siempre se
halla lista para el sacrificio. Pero generalmente ignoran que
es un bloque de hielo el que sirve ele base a ese incen.dio apos­
tólico, un negro pesimiemo el que en principio estimula el
fanatismo del poeta empeñado en el mejoramiento de las ma­
sas; una amargura profunda que le envenena el espíritu y que
le predispone en contra de las alegrías de la existencia.
' ' Dos dones me dió la suerte: sed de libertad y alma de es­
( clavo . . . . . "
Este verso, de otro poeta ruso, es la mejor síntesis del
alma inquieta de Alexander Block.
Junto a las rebeldías del hombre fanático por la libertad,
le a:mlta siempre el pensamiento angustioso de la muerte el
misterio del más allá, obsesión que no le permite darse cu:nta
del instante y que le hace caminar como autómata que ignora
en absoluto la realidad que le circunda. La mirada puesta en
el infinito, no le permite meditar sobre el presente. Los pies
no se dan cuenta del terreno que pisan, porque los ojos van

91

escrutando el ciedo. Delante del poeta surge por todas partes
la formidable, la espantosa interrogación : ' ' Adónde vamos 1
¿ Qué hay más allá de la muerte 1 i Nuesto fin es absoluto ?
;, Será la muerte una forma de vida superior 1 ' ' Y no pudien­
do contestarse, niega la felicidad y duda de la realidad de la
vida. En su dolor, ridiculiza aun a los que sueñan con la
Naturaleza: " Mi amigo se enamoró de la luna y vive de su
engaño. ¡ Qué vaciedad en este mundo ! ' '
Ante esta terrible incertidumbre, &amp; para qué empeñarse
en sacrificios inútiles 1 Vivimos encerrados en una fórmula
de la cual no podemos libertarnos. El único fin cierto que nos
espera, es la muerte. Los libros también engañan: " Los
libros cuentan leyendas ; la vida es prosa. ' ' Y así es como el
poeta llega a maldecir aun sus propios libros, y exclama :
" No hay amistad ; lo que existe es una enemistad enmasca­
rada ' ' Y nuestros espíritus atormentados, no se percatan
de que con nuestro odio envenenamos aun las paredes de nues­
tras habitaciones. Por esto, que a veces es inevitable, es pre­
ferible morir. Esto es la única verdad. Incendiemos todo.
Y perezcamos los últimos en el incendio.
Pero luego viene una reacción. Y entonces el poeta pien­
sa que hay algo que puede consolarle: la mujer. Y dice :
' ' Peca mientras te pueda causar placer el pecado
y mientras tus versos morbosos puedan hacer temblar a las
(bellezas . . . . ' '
Pero buscando la felicidad en la mujer, el poeta se es­
panta ante el peligro de hacerse un nuevo esclavo de sus ideas
y de sus sentimientos :
' ' Eres mío; soy tuya; te quiero, soy tuya para siempre . . . . ' '
El amor es la más dulce de las esclavitudes; pero esclavi­
tud al fin. Por eso el fanático por la libertad, repudia aun
el mismo amor, a pesar de la felicidad que le ofrece en pers­
pectiva.

�92

COOPERACION

'r al vez el consuelo y el olvido estén en los destellos lu­
minosos del vino . . . . . Y entonces la confianza espiritual de
Block vuelve a acrecentarse :
" Todo el mundo es una danza delirante
y encuentros de manos temblorosas que se buscan . . . . "
Luego empieza a perfilarse el poeta de la Revolución :
' ' ¡ Oh ! Yo quiero vivir frenéticamente
Todo lo que existe, hacerlo eterno.
Lo impersonal, humanizarlo.
Lo no cumplido, realizarlo. ' '
Cuando Block habla d.e este modo, el pes1m1smo impe­
rante ha cedido. El poeta se ha convertido en apóstol y re­
belde :
' ' Soy rebelde y libre. Yo dirij o al Destino. '.'
Hay aquí una reversión absoluta entre el que ayer afir­
maba que lo único verdadero era la muerte, y el que hoy se
siente amo del Destino, del Destino que, según la mitología
griega, estaba sobre los mismos dioses.
Pero el nuevo apóstol, vueltos los ojos hacia los deshere­
dados, pregunta : ' ' &amp; Habéis visto a los niños de París, a los
pobres que tiemblan ateridos de frío bajo los rigores del in­
vierno f "
" Abre tus ojos a este espanto de la vida,
mientras la gran tempestad
no lo destruya todo. Y en tu patria
deja madurar el justo enojo.
Y prepara tus manos para el trabajo
diciendo siempre a los inactuales : ¡ NO ! ' '
Y Block se siente herido por aquellos cuyo fin único es
estar " hartándose " durante toda su vida :

DOS ASPECTOS DE ALEXANDER BLOCK

93

' ' Ellos me lastiman desde hace mucho tiempo.
Mientras en derredor todo sueña su sueño de juventud,
ellos se fastidian ·y no viven.
Y arden sus oídos con las súplicas de los que piden pan . . . . .
y con/ la risa roja de banderas ajenas . . . . "
Y pensando en un porvenir de justicia, exclama después
del fracaso de la Revolución de 1905 :
" En su victoria accidental ( 1 )
y o veo l a obscuridad d e l a tumba.
Conserva en tí este germen nuevo.
Vendrá la primavera. Y fecundada con tu propia sangre
madurará un nuevo amor . . . . ' '
Block habla aquí como un profeta. Su voz es mística,
aunque a veces irreligiosa, como puede verse en el poema
" Los Doce ", donde Cristo conduce dulcemente a doce solda­
dos bolcheviques a la conquista de la libertad, llevando entre
sus manos la bandera roja. La sed por el martirio le obse­
siona, y el drama de la Pasión ejerce una influ encia definitiva
no sólo en el espíritu de Block, sino en la generalidad de los
escritores rusos .contemporáneos que, según el Príncipe D. S.
Mirski ( corresponsal ruso del " Mercurio ", de Londres) ,
' ' comparan la agonía de Rusia con la agonía del Señor, ten­
dencia que a menudo linda más con la blasfemia que con la
piedad. ' '
Al estallar la Revolución de 1917, cuando los Aliados
condenaron a muerte a Rusia, bloqueándola, y los alemanes
profanaban, insolentes, el suelo ruso, Block escribió " Los
Escitas ", exaltando las virtudes de ese pueblo de origen mis­
terioso que, a pesar de llevar también los ojos oblícuos de los
asiáticos, siempre se ha opuesto como invencible escudo a las
hordas mongólicas que han amenazado a Europa desde tiempo
inmemorial. Los escitas, que vivieron, según las tradiciones,
entre Europa y Asia, son, para nuestro poeta, los orgullosos
( 1 ) Se refiere a los que viven "hartándose " .

�95

COOPERACION

DOS ASPECTOS DE ALEXANDER BLOCK

ascendientes de la Rusia actual. Y Block es el vocero de los
nuevos Escitas. El conmina a Europa a dejar en paz a Rusia,
o de otro modo, Rusia dejará paso libre a los Mongoles :

Europa sabe si quiere escuchar al poeta, o no. Block,
creyente fanático del porvenir de su raza, soñador panes­
lavista, se limita a indicar a los pueblos de cultura occidental
" el peligro amarillo ", que tanto ha dado que hablar a todos
los escritores europeos y americanos. Rusia es suficientemen­
te fuerte para defenderse sola. Que solos Europa y los Es­
tados Unidos contesten al Japón y a sus aliados naturales . . . .

94

' ' Si no venís, amigos, vosotros lo sabéis . ' '
" Tendréis en contra vuestra nuestros oblicuos ojos. "
Y dice con una voz digna de los profetas bíblicos:
Y cuando el huno llegue ni un movimiento haremos.
¡ Vendrá con sus manadas, por _ valles y barraí'icos,
a la ciudad y al Templo ! ¡ Y quietos le veremos
hurgando los cadáveres ! ¡ Y así nos estaremos
mientras las carnes tuesta de los hermanos blancos . . . . !
Al acabar de leer estos versos se siente calosfrío. Las
hordas de Gengis Khan, Tamerlán y Atila cruzan por las lla­
nuras de Europa, arrasando ciudades, incendiando templos y
violando mujeres. . . . . La Muerte corre .espantosa, sembran­
do el pavor por tod9s lados. Y más allá de los Urales, al
Norte, los nuevos Escitas contemplan con implacable impasi­
bilidad, los últimos estertores de la Civilización Occidental . . . .
" Los Escitas " de Block tienen su antecedente literario
en el poema "El campo Kulikowo ", del mismo poeta, que can­
ta las glorias de los príncipes y el ejército ruso que en 1380
derrotaron a las hordas asiáticas que trataban de subyugar
a Rusia y arrasar a Europa . ¡, Qué fuera de la actual civiliza­
ción europea si entonces Rusia hubiera fracasado � Pero este
sacrificio, que significó un siglo de lucha sangrientísima, Euro­
pa no lo ha querido recordar, y principalmente Inglaterra
orientada por la política: de Disraeli. Y esto es precisamente
a lo que se refiere Block:
Vuelve en tí, mundo antiguo. Tu vieJa fe delira.
Ven al festín fraterno y no haya guerra más.
Por vez postrera vibra indómita la lira
bárbara, y te convoca para el festín de paz . . . . .

El tono que Block usa en su poema es de carácter épico.
Solemne y orgulloso, no se encuentra en ningún otro poeta
ruso contemporáneo. Y es preciso retroceder hasta Pushkin
para encontrarle paralelo, en el canto de este último poeta :
" A los calumniadores de Rusia ".
Comprendemos que en español el poema de Block habrá
sufrido, para algunos que conozcan el original ruso, verdade­
ras profanaciones. Somos los primeros en lamentarlo. Si di­
fícil es traducir en prosa, es más difícil hacerlo en verso, con­
servando la pureza del original. Nosotros hemos hecho más
una traducción de las ideas, que de la forma literaria. Y ape­
nas si, cuando ha sido materialmente imposible, hemos tenido
que agregar algunas palabras que, sin modificar esencialmente
la id.ea, facilitaran la formación del verso español. La caren­
cia de espacio nos impide señalar esas cuatro o cinco frases
que, por lo demás, repetimos, no afectan fundamentalmente el
poema.
" Los Doce " y " Los Escitas " son las obras que mayor
celebridad han dado a Block. Con ellas él tendría derecho a
usar la frase inmortal de Pushkin: ( 1)
' ' Me erigí un monumento eterno.
Mi alma en mi lira sobrevivirá a mis cenizas . . . . "

S. K. y G. A. P.
(1) Block nació en 1880 y murió en 1921.

�96

COOPERACION

DOS ASPECTOS DE ALEXANDER BLOCK

97

Rusia te mira siempre, te mira enternecida,
envenenada de_ odios y trémula de amor.

Los Escitas
Por ALEXANDER BLOCK

Vosotros sois millones. Nosotros muchedumbres,
enormes muchedumbres. Probad nuestros arrojos.
¡ Sí ! ¡ Somos los Escitas, grandes como las cumbres !
Llevamos la rapiña y el Asia en nuestros ojo�Tuvísteis ya cien siglos. Nnestro minuto hoy llega.
Sumisos como esclavos de una indomable tropa,
servimos ya de escudos en la terrible brega
de dos razas hostiles: Mongólicos y Europa.
Golpes de nuestra forja, por incontables siglos,
los tumbos acallaron de tempestad divina.
Y una feroz leyenda de monstruos y vestiglos
creímos las catástrofes de Lisboa y de Messina.
Por centenares de años mirásteis al Oriente,
cazando y refundiendo nuestros diamantes finos,
burlándoos de nosotros y espiando solamente
cuándo volvernos vuestros cañones asesinos.
Pero he aquí que, solemne, por fin llega nuestra hora.
Abre sus alas lúgubres el Angel de la Muerte.
¡ Y siguen los insultos ! Mas llegará una aurora
que no vea ni una huella de vuestra Poestum fuerte.
¡ Oh mundo antiguo ! Mientras respires todavía,
en un desmayo lánguido que es como dulce estigma,
comprende sapientísimo la luz del nuevo día,
detente, como Edipo, ante el antiguo Enigma.
Es una esfinge Rusia, triunfante y afligida,
bañada en sangre negra y llena de pavor.

¡ Sí, sí ! Con el amor de vuestra sangre hirviente.
Ha tiempo que ninguno entre vosotros ama.
Habéis, ¡ ay !, olvidado la más divina fuente :
la del amor, que lleva la muerte con la llama.
Lo amamos todo : el fuego que dan las cifras frías,
las emociones dulces que la existencia esca11cia,
las ansias de Germanía, profundas y sombrías,
y el genio de los galos en ánforas de :B-,rancia_
Sintetizamos todo : frescuras de Venecia,
olor de limoneros y suavidad de lys ;
c olosos de Colonia, la mil gracias de Grecia
y el delicioso infierno del alma de París.
Amamos el color del cuerpo que es inquieto,
su so'focante aroma, sus ansias encontradas . . . . .
¿ Tenemos culpa de que cruja vuestro esqueleto
debajo nuestras patas, si tiernas muy pesadas ?
Son dóciles las riendas a nuestras manos bravas.
Sabemos, por costumbre, quebrar los espinazos
de indómitos corceles. Y a histéricas esclavas
sabemos dominarlas con nuestros rudos brazos.
Dejad, ¡ oh camaradas !, la guerra malhadada,
y en fraternal abrazo unamos nuestras manos.
En tanto no sea tarde, guardad la vieja espada.
¡ Venid, oh camaradas ! ¡ Hagámonos hermanos !
Si no venís, amigos, vosotros lo sabéis.
Nosotros bien podemos hacer una traición.
Y de esa ruina entonces la culpa vos tendréis.
Y oiréis de vuestros hijos eterna maldición.
7

�98

COOPERACION

'f endréis en contra vuestra nuestros oblícuos ojos.
Y llOS dispersaremos en indomable tropa,
con fuertes crispaduras de rabias y de enojos,
muy lejos de las selvas de la risueña Europa.
Las máquinas de acero, brillantes como soles,
en que respira el alma del Cálculo integral,
aquí encontrarán sueltas las hordas de Mongoles . . . . .
¡ Audaces, atrevéos ! ¡ Echaos sobre el Ural !
Pero desde ese instante de angustias y de arrojos,
habremos terminado de ser vuestros escudos.
Y en su avidez profunda nuestros oblícuos ojos,
sólo verán hervir vuestros combates rudos.
Y cuando el huno llegue, ni un movimiento haremos.
¡ Vendrá con sus manadas, por valles y barrancos,
a la ciudad y al Templo ! ¡ Y quietos le veremos
hurgando los cadáveres ! ¡ Y así nos estaremos
mientras las carnes tuesta de los hermanos blancos . . . . !
¡ Vuelve en tí, mundo antiguo ! Tu vieja fe delira.
Ven al festín fraterno y no haya guerra más.
Por vez po�trera vibra indómita la lira
bárbara, y te convoca para el festín de paz.
Traducción directa del ruso por

Salomón KAHAN

y Gabino A PALMA
(Versión libre) .

Por el estado s eco
Discurso del licenciado Ezequiel Padilla en la comida
literaria de "El Universal"
Ampliame,1te discutida está siendo
en los Estaé10s Unidos la conveniencia
de mantener en vigor las prescripcio­
nes prohibitivas contra el alcohol. En
México ya hay una tendencia al esta­
blecimiento de lo que ha dado en lla­
marse el estado seco, de la cual es mues­
tra el artículo del licenciado Padilla
que ahora publicamos.

Señoras y señores:
La fuerza moral del orador reside en la honda armonía
establecida entre la vida y los ideales que defiende ; y me lle­
na de desconcierto sentirme por un momento confundido en
vuestros pensamientos con aquellos que predican a los po­
bres y se sientan a la mesa de los ricos ; que hablan de la
caridad y no saben enjugar una lágrimá ; que defienden el es­
tado seco envueltos en una densa niebla de humedad.
Protesto que soy abstemio por firme y consciente resolu­
ción; y al cargo que pudiera hacérseme de inoportunidad al
sostener mi tesis en este ambiente, debo responder adaptando
a mis labios la réplica de Jesús ; no es en un concurso de cuá­
keros y puritanos donde debo hablar del estado !leco, sino en
un recinto como éste, donde flota el dulce verso de Anacreon-

�100

COOPERACION

te, dispensador de juventud, donde la caricia de seda de Epi­
curo rechaza el gesto rígido de Epicteto y donde los ojos se
apartan del dogma prohibicionista de la leyenda musulma­
na y se vuelven húmedos, en un transporte de tradición cris­
tiana, hacia el huerto de Canaan, donde el divino Nazareno
realiza el más divino de sus milagros, convirtiendo el agua
en vino.
El vino encanta, subyuga después, destruye al final. Per­
mitidme que en este minuto de encanto traiga a vuestra me­
mori,t una dolorosa realidad, porque vivimos en tiempos en
que no es posible encontrar un sitio tan aislado, tan solitario,
tan protegido, al que no pueda penetrar, como en el cuento
macabro de Edgard Poe, en el palacio del Príncipe Próspe­
ro la Máscara Roja. Y así como en los banquetes faraónicos,
se hacía pasar en medio del festín para recordar a los convi­
dados su naturaleza mortal, al símbolo de la muerte, per­
mitidme pasar ante vuestra imaginación exaltada, para recor­
daro3 nuestra responsabilidad social, temblorosos . y patéti­
cos, fatales y dolientes, los espectros de lbsen !
Vamos a descender a la cripta oscura del infiie¡no social
donde yace el décimo sumergido de que habla Carlos Booth:
en combate con tales demonios como el alcoholismo y sus sem­
piternos y siniestros compañeros: la Prostitución y el Pau­
perismo. Vamos a pasar por todos los hogares donde han sido
introducidas la miseria y la angustia, expulsando para siem­
pre '3. la felicidad. Vamos a mirar arrebatadas por un hura­
cán dantesco las almas jóvenes, en las que se ha extinguido
el dorado sueño de la fama, en las que se ha apagado la zar­
za ardiente de la noble ambición. Detengamos una de esas
figuras, hagamos un esfuerzo de recordación y la reconocere­
mes. ¡ La hemos visto en tantos hogares ! ¡ Su perfil trágico
ha sido trazado en la historia de todas las familias ! ¡ Nues­
tros labios comienzan a pronunciar sus nombres ! ¡ Agobiad o
por herencia de siglos ; con el odio y el desprecio del mundo
en su alma ! ¿ Quién lo arrojó en el arrebato criminal y 1&amp;
desesperación Y 1, Quién convirtió la majestad de ese hombre

POR EL ESTADO SECO

101

en bestia que no se queja y no espera ? 1, Qué mano sacrílega
empañó su frente 1 1, Qué aliento maldito apagó la luz de ese
cerebro ?
Desde su innoble presencia, generaciones de dolor ve­
nidas de todos los tiemp-os nos suplican. Largas tragedias
tiemblan a su paso doliente. Desde su espantosa figura, la
humanidad humillada, escarnecida, befada, cargada de des­
honra, lanza su angustiosa protesta, ante la cual ninguna
conciencia recta, ninguna alma iluminada por la simpatía
hacia el padecer humano deja de temblar y estremecerse !
Nobles espíritus de todos los tiempos han rec-ogido esa
protesta. Pero fue hasta principios del siglo que vivimos,
cuando el pueblo comenzó la verdadera campaña contra el
alcoholismo, confundiéndola en el gran movimiento de rea­
juste de las terribles condiciones sociales. Al principio, el
movimiento fue inadvertido, impopular. La ciudad es la ciu­
dad, se argüía con desdén y egoísmo. Una cierta suma de
pecado y de vicio es natural, quizá necesario. ¡ El borracho
y el pobre siempre los tendremos con nosotros !
La gigantesca estructura del múltiple comercio del al­
cohol que representaba miles de millones de dólares, desple­
gó su poderosa defensiva. Baste saber, como dato ilustrati­
vo, que el pueblo americano gastó, en el año de 1913 a 1914,
dos mil millones de dólares en bebidas embriagantes, es de­
cir, tres veces la suma gastada en la educación nacional.
Capitanearon esta defensi�a grandes eminencias ame­
ricanas. Entre ellos Elihu Ruth, Senador, ex-embajador en
México, ex-secretario de Estado, Autoridad Constitucional y
Abogado de la United States Brewers Association, que por
sí sola representa centenares de millones de dólares : Samuel
Gompers, Presidente de la American Federation of Labor, je­
fe de millones de obreros, quien realizó imponentes manifes­
taciones, en una de las cuales, celebrada frente al Capitolio
de Washington, Gompers declaró que terribles consecuencias
económicas y sociales ocurrirían si se privaba de su vino al

1,

�102

COOPERACION

obre�� - El representante Upshaw, de Georgia, replicó en esa
?cas�on con brillantes cláusulas de arengador : " Yo adoro los
mspirados acentos de la ' ' Star Splanged Banner ' ' -himno de
la Nación Americana-, pero las estrellas pierden su belleza y
las barra� su bril l�, y _el ' ' Star Splanged Banner ' ' pierde par-­
.
_
te de su msp1rac10n, si esos emblemas van a servir para alen­
tar el desenfreno de la embriaguez en los trabajadores del
mundo. ' '
La campafia fue espectacular y majestuosa y sin duda
la más gloriosa que ha sostenido la opinión púbiica america­
na, Y la victoria quedó consignada en la XVIII enmienda
co":stitucional. No es verdad que fue una sorpresa esta vic­
toria. Antes de la enmienda había ya Estados secos y des­
pués de a�r? bada en_ el Congreso de la Unión, pudie;on esos
Estados mitigar el rigor de la ley; pero el pueblo enérgica­
mente rehusó hacerlo.
De esa victoria del pueblo americano voy a enumerar
solamente dos rasgos : el uno es la réplica que el Assistant
Atto_rney General Fitts dió a Elihu Ruth, diciendo : La XVIII
e�mienda constitucional ha sido consignada (permitidme de­
cirlo en el fuerte texto inglés) " to preserve the man power
of the N�tion ", para preservar las energías de los hombres
que constituyen la Nación. ¡ Qué fuerte resonancia debe te­
ner en el alma mexicana esta poderosa voz ciudadana : " para
P�;servar las energías de los hombres que constituyen la Na­
cion " !
, Cuando al principio de mi discurso hablé de la víctima
_
del Alcoholismo, probablemente todos vuestros pensamientos
vol�ron al lujoso salón, decorado con cuadros intitulados
" Nmfas � S a' t'iros " o " Las Horas Desnudas ' ', donde la jeunesse doree derrocha sus ocios y exhibe sus vi·c·ios, y causa
.
este terrible mal social : encender con la inmoralidad de sus
. . . . de su
costu�bres _Y 1 a mJusticia
parasitismo privilegiado, las
•
teas mcendiarias de la desesperación y la revancha colec tiva,
·
que des gracia
· damente sólo se apaga con las lágrimas de los
.
mocentes y de los débiles !

POR EL ESTADO SECO

103

s y negros :
Pero vamos a otros planos más desventurado
un gran factor
A la Mesa Central, donde el pulque ha sido
a en masas
para convertir a los hombres de la epopeya aztec
la República,
irredentas y estólidas. A todos los vientos de
ido -por­
donde el alcohol, el tequila y el mezcal han comet
an sin
desat
se
no
res
que las pasiones brutales de los homb
os el
tiemp
los
un incentivo, y el alcohol ha sido en todos
es y
nidad
indig
más poderoso incentivo- tantos crímenes e
irreón
eraci
ha arrojado a la raza en el descenso de la degen

mediable.
y la vo'l'odos los pueblos tienen su vocación histórica,
samente
glorio
,
lírica
cación histórica de México es un tanto
nente
Conti
el
en
o
lírica, de ser la vanguardia del genio latin
­
tradi
a,
fuerz
Americano, y toda sangre, toda verdad, toda
abo­
raza
ra
ción y vida : la de evitar la desaparició n de nuest
Patria.
la
de
alma
el
y
ria
Histo
la
dado
rigen que nos ha
y el triun­
El segundo rasgo es patriótico : en la iniciativa
la organización
fo de la Ley Seca, la obra más poderosa fue
la víctima pro­
de las mujeres. ¡ Y cómo no ! Si es la mujer
r america­
muje
e
fuert
la
piciatorio del Alcoholismo. Si era
el insulto
en
ina
term
na la que sufría ese duro proceso que
e mujer
fuert
la
y el golpe y en el final desamparo. Si era
y de la
ia
americana la que recorría ese calvario de la miser
enza, del
falta de trabajo del jefe de la familia, de la vergü
deshonor.
me¿ Qué decir de la débil, indefensa y resignada mujer
y a
res
muje
las
a
adme
xicana f Víctor Rugo decía : " mostr
pue­
un
de
zación
civili
los niños ! ¡ Apreciaremos el grado de
débiles criablo por la protección que se conceda a estas dos

turas ! ' '
hijos que
Hay que proteger contra el alcoholismo a los
a la mujer que
reciben las lacras de una herencia maldita ;
, del esposo, del
vive esa dramática trilogía: víctima del padre
rarla desde el
tortu
a
na
conde
hijo, a quienes el Alcoholismo
nacimiento hasta la muerte !

�104

COOPERACION

Señores, señores : la campaña Seca comienza en -México.
Seguirá el proceso americano, inadvertida, impopular al prin­
cipio, indefectiblemente victoriosa al final. La combatirán
aquellos que lucran con el comercio del alcohol. A. ellos na­
da los convencerá. En las cumbres del desinterés sólo se
asientan los héroes y los santos. Pero en la vasta llanura hu­
mana el desinterés es chispa fugaz que ilumina la férrea pri­
vanza del egoísmo.
¡ La combatirán los que se han encastillado en las ruinas
del derecho individual clásico y no advierten los signos de
los tiempos nuevos ! A. ellos diremos que el mundo actual só­
lo respeta la libertad mientras no arroja a la colectividal in­
defensa en el desastre, y que la conciencia de la humanidad
actual rechaza todo placer comprado al precio del dolor para
millones de seres.
La combatirán los espíritus financieros, fríos y calculado­
res, que nos dirán que el Estado obtiene más de veinte millo­
nes de pesos por impuestos a la industria y al comercio del
alcohol. A. ellos replicaremos que el Gobierno debe :reconocer
que es una desgracia participar en el provecho de un negocio
que mata a los hombres y destruye la felicidad de la mujer
y de los niños ; que ese provecho está arancado de la vida,
del honor de la Nación, y que el pueblo, tarde o temprano, se
levantará indignado para repudiarlo.
En cambio, defenderán la Ley Seca todos los espíritus que
sientan el noble impulso de evitar el desastre, de integrar
los corazones y las vidas rotas, de asegurar el resurgimiento
de la raza : de la gloriosa juventud que esté inspirada en el
pensamiento de que las naciones nuevas necesitan pueblos fuer­
tes y firmes ; los que piensen que deben relegarse a los cua­
dros de la inquisición, de la esclavitud, de la servidumbre, el
espectáculo de una mujer en la miseria, con un niño al pecho,
y un padre borracho en la taberna de la esquina. La defende­
rán aquellos en cuyas almas tenga ascendiente la dulce voz
de la mujer que ha sido en todas las edades, la fuente de lo
más puro, de lo más noble, de los más heroico del espíritu de

POR EL ES1'ADO SECO

105

i��

los hombres. La defenderán, por último, todos aq lo
.. � :
co o is
sientan como una verdad la frase de Gladstone : el
mo ha causado más desastres al mundo que el hambre y la pes­
te combinados. El hambre y la peste diezman a los pueblos :
la guerra 1·os ma ta. El Alcoholismo primero los deshonra,
· · t e, y al u, 1t·1mo los aru·
después trasmite la maldita
s1mien
·
quila !
México, 25 de septiembre de 1922.
Ezequiel PADILLA.

�Quienes serán los jurados
en los concursos
Como lo publicamos en el primer número de nuestra Re­
vista, damos hoy a conocer los nombres de las personas que in­
tegrarán el Jurado de Obras Literarias, en el Concurso abierto
entre todos los escritores nacionales por " COOPERACION ".
Por cuanto se refiere a las personas que habrán de inte­
grar el Jurado de Obras Sociales, lo daremos a conocer en
nuestro próximo número.

Jurado de Obras Literarias
Los notables poetas Alfonso Cravioto y Sr. Rafael López ,
y el Diputado Jesús B. González, bien conocido en el mundo
intelectual.

Crónica de la inauguración
de la Academia
El 14 del pasado diciembre, en el Salón de Actos del Mu­
seo Nacional tuvo lugar la solemne inauguración oficial de la
Academia d¡ Estudios Políticos y Sociales del Partido Coope­
ratista Nacional , de la que es órgano " COOPERACION ".
Ocupó la Presidencia el Lic. Juan Manuel Alvarez del Cas­
tillo, Presidente del Partido, acompañado del Diputado �uan
de Dios Robledo, y el Lic. Julio Jiménez Rueda, Secretar10 de
la Academia y actualmente encargado también de la Secretaría del Ayuntamiento de la Ciudad de México.
.
Concurrieron al acto todos los miembros de la Mesa Di­
rectiva, los Diputados, Senadores, y miembros más pror_n�nentes
del Partido, acompañados varios de ellos de sus familiares Y
amigos. Estuvieron también presentes los representantes de
la prensa y de asociaciones científicas y literarias , siendo la
capacidad del Salón insuficiente para dar cabida a todos los
asistentes.
El programa desarrollado fue el siguiente :
I.

Un poco andante-allegro molto et
agitato .-Op . 27 . . . . . _ . . . . . E. Grieg.
Cuarteto clásico del Conservatori o
Nacional.
II. Discurso por el Secretario de la Academia . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • Lic. Julio Jiménez Rueda.

�108

III .
IV.
V.

COOPERACION

Rapsodia española. Piano soTo . Señor Mark Gunzburg . . . . . . . . . . . Lizt.
Poesía del señor Rubén Navarro.
A. -Andante . Quinteto con piano . . Sinding.
B. -Scherzo.
Personal

del

Cuarteto clásico

Violín primero, Ezequiel Sierra.
Violín segundo, Juan Lomán.
Viola, Flavio Y. Carlos.
Violoncello, Jesús CamachÓ Vega.
Todos los números fueron desempeñados brillantemente.
El disQurso que pronunció el Lic. Jiménez Rueda, Director de
" COOPERACION ", y que publicamos en las primeras páginas
de esta Revista fue, como verá el lector, no sólo una brillante
pieza oratoria, sino más que todo una serena exposición de las
condiciones sociales reinantes, y una serie de sugestiones ati­
nadas para lograr una buena administración pública,. por me­
dio de un esfuerzo realizado igualmente tanto por los hom­
bres de acción, como por los hombres de pensamiento.
El Cuarteto Clásico del Conservatorio fue obligado a dar
el bis, por la notable interpretación que hizo de la música de
Grieg y Sinding. La rapsodia española de Lizt, tocada magis­
tralmente al piano por el maestro Mark Gunzburg, mereció del
auditorio nutridos aplausos y felicitaciones.
Ofrecemos en estas mismas páginas el fragmento de uno
de los dos poemas que recitó el Sr. Diputado Rubén C. Nava­
rro. La declamación fue hecha con gran sinceridad y los asis­
tentes quedaron gratamente sorprendidos al encontrar en el
señor Navarro no sólo un político sino también un delicado
poeta.

El Poema de mi Alma
(Fragmento)

ENVIO
Amada,
sedeña
y pía :
Tú que vas por la senda ignor ada
que cond uce al doliente Calv ario
donde habrá de morir mi Utopía,
ora y sueñ a
al hojear el breviario,
donde, con sangre de corazones,
te dejo escritas mis oraciones
a nuestra Madre Melancolía ! . . . .
I
Mi novia se ha muerto,
mi novia ilusión,
rto
¡ y todo ha quedado tan triste y desie
como un panteón ! . . . .
Sin dueño la casa, sin flore s el huerto,
sin risas la fuente . . . . y el viejo portón,
desde que sacaron su cadáver yerto,
se ha quedado abierto,
....
para hacer más grande mi deso lació n !

�1 10

COOPERACION

Mi novia se ha muerto,
mi novia Ilusión ! . . . .
. . . . Hace tanto tiempo que nos encontramos
y nos adoramos
con fiebre, los dos ! . . . .
i Pobrecita mía !
¡ Cómo sollozaba cuando se moría ! . . . .
¡ Pobrecita mía !
¡ Ni ella lo pensab a . . . . ni yo lo quería . . . .
. . . . pero . . . . ¡ Dios lo quiso ! . . . .
¡_Bendito sea Dios ! . . . .

Pregunté a las flores, y me respondieron
que sus delicados perfumes le dieron,
cuando la tendieron,
entre cuatro cirios, dentro del cajón ;
pregunté a los hombres, y me contestaron
que la sepultaron,
bajo aquellos fresnos . . . . en el panteón ! . . . .
Pregunté a los astros, y los astros fríos
nada respondieron a mis desvaríos . . . .
. . . . ¡ quién sabe por qué ! . . . .
Ya desesperado, pregunté al abismo
y el abismo, entonces, me dijo : ' ' ¡ Yo sé ! ' '
" No la substituyas ; guarda su quimera :
siente, sufre, ama, ten el heroísmo
de vivir, y ¡ espera ! . . . . yo mismo . . . . yo mismo,
cuando mrnos pienses . . . . ¡ te la volveré ! . . . . ' '

EL POEMA DE M I ALMA

III
En esa vereda triste,
por donde ha mucho partiste
para no volver jamás,
mi perro -que te quería
tanto- aulla todavía,
pensando, quizás, que un día
volverás ! . . . .
i Aulla, compañero amante,
por nuestro Amor tan distante ! . . . .
. . . . ¡ No importa que tu lamento
lo repita sólo el viento,
¡ nadie más ! . . . .
¡ Aulla y ladra en el sendero,
compañero,
que la dulce dueña mía,
la que tanto nos quería,
. . . . ¡ ya no ha de volver jamás ! . . . .

IV
El ciego que nos decía,
versos de Amor y alegría,
cada día,
cuando eterna parecía
la Ilusión,
ya no ha vuelto a mi ventana,
desde la triste mañana
en que dobló la campana
a muerto . . . . en mi corazón ! . . . .

�112

COOPERACION

¡ No vuelvas más, cancionero ! . . . .
Sólo ya ¿ para qué quiero
tu canción ? . . . .
. . . . Me hará daño que me digas
tus cantigas
de Ilusión ! . . . .
. . . . Si sabes versos de Olvido,
¡ dílos hoy . . . . que se ha vestido
de luto mi corazón ! . . . .
Rubén C. NAVARRO.

Notas de actualidad política extranjera
La libertad de los estrechos y los Estados Unidos

Uno de los más serios problemas que se han estado discu­
tiendo en las conferencias de Lausana, es el que se refiere a la
internacionalización de los estrech'Os para el libre tránsito no
sólo de barcos mercantes, sino también de guerra.
Turquía y los Aliados se han empeñado en resolver el pro­
blema de los Dardanelos en las mejores condiciones posibles
para ambos, considerando que de la res'Olución que se dé a esta
situación, depende la paz de Europa y la tranquilidad del
mundo.
Hasta principios del siglo diez y ocho, los turcos persistie­
ron en neg·ar a los barcos mercantes de otras naciones el libre
tránsito por el Mar Negro. Las constantes protestas de Rusia,
cuyos intereses se vieron aun más afectados por el Tratado d.e
1739, que imponía a Rusia la destrucción de los Fuertes
de Azof, prohibiéndole al mismo tiempo la construcción o man­
tenimiento de flota alguna en Aguas del Mar Negro, se resolvie­
ron al fin en 1776 por el Tratado de Kutchuk-Kainardji, bajo
Catarina II, que envió una flota a Turquía por Gibraltar. El
Tratado estipulaba el libre tránsito de barcos mercantes y pro­
hibía estrictamente el de barcos de guerra.
Cuando la Expedición Napoleónica a Egipto, Rusia 'le
unió a los turcos contra los franceses. En 1809 Francia y la
Gran Bretaña l'Ograron los mismos privilegios que Rusia en
1776. En 1830, se concedió el mismo derecho a los Estados Uni8

�1 l4

COOPERACION

dos. En 1 41, la Convención de los Dardanelos, cuya firma·
tuvo lugar en Londres, por la Gran Bretaña, Austria, Rusia,
Turquía, Prusia, y Francia, afirmó una vez más el predominio
del Imperio Otomano en el Bósforo y los Dardanelos. En 1853
Francia e Inglaterra violaron la Convención enviando flotas
a Turquía. Rusia protestó. Turquía se unió a Francia, Ingla­
terra y Sardinia, y concedió libre tránsito a los vapores de
guerra de estos países, por el Tratado de París, en 1856. Des­
pués, por presión de Rusia, el Mar Negro fue declarado neu­
tral. La clausura de los Estrechos por un sistema internacio­
nal según el Tratado de 1871, más tarde, fue un fracaso. En
los últimos años, la independenóa de Rumanía y de Bulgaria
ha venido a complicar aún más este problema, que ha alcanza­
do su punto culminante después de la Guerra Muidial, en la
que Turquía tomó parte del lado de Alemania. Al tratar de
la resolución definitiva del problema, entran dos nuevos fac­
tores : los Estados Unidos y el Japón. No olvidaremos que
Grecia tiene vitales intereses ligados con esta situación.
Rusia el 14 de septiembre de 1922, declaró ·que ' ' no con­
sentiría que los Estrechos fueran abiertos al libre tr:ánsito de
barcos de guerra de cualquier país ' ' y que ' ' Rusia, ·Turquía,
Ukrania y Georgia, a las que de hecho pertenece el Jl,far Negro,
no admiten derecho alguno a cualquier Gobierno para inter­
venir en la cuestión de los Estrechos ". No obstante, el pro­
blema parece que al fin se resolverá satisfactoriamente. Lo
único que preocupa a los Estados Unidos es que en el porvenir
las Potencias exijan el libre tránsito de cualquier clase de bar­
cos por el Canal de Panamá . . . . .
Los japoneses salen de Siberia

El 26 de octubre pasado salieron de Vladivostok diez bar­
cos japoneses llevando las tropas que habían ocupado Siberia.
El Japón tuvo que gastar durante la ocupación, 1.500,000.00
de yens. Los residentes japoneses en ese lugar fueron reduci­
dos de 10,000 a 2,000.

NOTAS DE ACTUALIDAD POLITICA EXT RANJERA

115

Corte Internacional de Arbitraje para las
dificultades comerciales
El 5 de noviembre la Cámara Internacional de Comercio
propuso la creación de una Corte Mundial de Arbitraje para
resolver los conflictos comerciales, con residencia en París.
Veintisiete naciones nombrarán sus respectivos representantes.

Temblores en Chile

El 11 de noviembre las privincias de Antofagasta, Coquim­
bo y Atacamba, sufrieron grandemente a causa de fuertes
temblores. Se perdieron 2,500 vidas.

Alemania y la crisis económica

El 13 de noviembre Alemania propuso a la Comisión de
Reparaciones un plan para evitar que el marco siguiera depre­
ciándose : Alemania sugiere que el Reichsbank adelante al Go­
bierno de Berlín la cantidad de 500.000,000 de marcos de oro
y que las potencias le presten igual cantidad, proveyendo para
que Alemania suspenda sus pagos por otros cuatro 3tños.

Evacuación

del

A sia Menor

El 13 de noviembre los nacionalistas turcos ordenaron a
los cristianos la evacuación del Asia Menor en el plazo de
treinta días. Los cristianos huyeron aterrorizados ante la
conminación violenta de los turcos, que fusilaron en Constan­
tinopla a nueve prominentes líderes enemigos suyos.

�COOPERACION

116

NOTAS DE ACTUALIDAD POLITICA EXTRANJERA

La población de Londres

El 2 de noviembre fue anunciado que, según el censo de
1921, la población de Londres es de 7.480,201 h. Los hombres
disminuyeron en 54,762 y las mujeres aumentaron en 17,600
en 10 años.

Nicaragua y

el homenaje de

Chamorro

a los Estados· Unidos

Todos sabemos las humillaciones que han sufrido bs pue­
blos centroamericanos, especialmente Nicaragua, con la polí­
tica absorbente de ..Washington. En respuesta a los ultrajes
inferidos a su patria, el Presidente Chamorro, en su mensaje
del 20 de diciembre de 1922, declaró ' ' que la Conferencia Cen­
troamericana de vVashington era un medio hacia la paz y la
prosperidad de Centroamérica ". Dijo que la influencia finan­
ciera de los Estados Unidos no menguaba en nada la soberanía
de Nicaragua, y que los marinos norteamericanos podían se­
guir guarneciendo la Legación de los Estados Unidos, como si
el pueblo nicaragüense estuviera formado de foragidos, ya que
la permanencia de los mismos marinos en nada afectaba la dig­
nidad del país.

El senador Ladd pide la desocupación de Nicaragua

El 26 de diciembre el Senador Ladd propuso al Senado de
los Estados Unidos que se hiciera una investigación acerca
de las verdaderas condiciones que existen en Nicaragua ; de la
permanencia de fuerzan yankis en ese país desde 1910, y de las
relaciones que existan entre Chamorro y algunas firmas de
Nueva York. Ladd dijo que no existe un estado de guerra
que justifique la permanencia de tropas angloamericanas en

117

un país amigo, y que el Ejecutivo no tiene facultades constitu­
cionales para mantener esa invasión sin consentimiento del
Congreso. Aludió también a los cargos hechos al Dr. Máximo
Zepeda, delegado a la última conferencia centroamericana de
Washington, acusado de traidor a su patl,'Ía y de ser un militar
puesto al servicio de los banqueros de Wall Street. Hizo refe­
rencia a que estando la capital de Nicaragua en poder de los
oficiales norteamericanos quienes son los que de hecho dirigen
la política del país, esos mismos oficiales son en cierto modo
los que en realidad firmaron con los mismos Estados Unidos
el Tratado por el cual Nicaragua hacía concesiones territoria­
les a los norteamericanos para establecer una base naval y pa­
ra llevar a cabo otras especulaciones comerciales . . . .
¡, Qué dirá Chamorro que no sólo no protesta contra la per­
manencia de tropas angloamericanas en Nicaragua, sino que
aun considera tal invasión como una prueba amistosa de los
Estados Unidos Y

Los mexicanos presos en los Estados Unidos

Nuestra Cancillería ha sido informada por el Cónsul de
México en Houston, que ' ' del total de recluídos en los cam­
pamentos penitenciarios del Sur de los Estados Unidos, el 20
por ciento es de texanos de raza indígena, el 10 por ciento de
negros y el resto de mexicanos. Los presos están suj etos a un
régimen severísimo, vigilados por crueles capataces y por pe­
rros amaestrados para en caso de evasiones ' '. Con pena tene­
mos que decirlo : nuestro Gobierno se ha preocupado porque
nuestros compatriotas no vayan a los Estados Unidos, infor­
mándoles de la suerte que les espera, no sólo con el medio, en
general, sino principlamente con los terroristas Ku-Klux-Klan.
Algunas ocasiones ha enviado fondos para repatriarlos. Pero
la necedad de nuestros trabajadores es más fuerte que los pe­
ligros, y ellos son los únicos culpables de las desgracias que
sufren en un país que sabían desde antes de abandonar el solar
patrio, es muy duro con los mexicanos.

�118

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD POLITIC.A EXTRANJERA

Los fusilamientos de los exministros griegos en Atenas

Asesinato del presidente de Polonia
El 16 de diciembre Gabriel Narutowicz, primer Presiden­
te electo de Polonia, fue asesinado en una exposición de pin­
tura, cuarenta y ocho horas después de haberse hecho cargo
de su alto puesto. El asesino fue un artista llamado Nieva­
domski. El sucesor del Presidente asesinado es Stanislas
Wojciechwsky, que fue Ministro del Interior en el Gabinete
de Skulshi. El nuevo Presidente fue electo por 298 votos de
los 519 emitidos por la Asamblea Nacional, que obra, según la
Constitución como Colegio Electoral. El candidato derrotado,
apoyado por los radicales, fue el Dr. Morawsky, de la Univer­
sidad de Cracovia.

Eamonn de Valera condenado a muerte .
El 22 de diciembre circuló en la Ciudad de Dublíu la no­
ticia de que los funcionarios del Estado Libre de Irlanda ha­
bían ordenado •a sus tropas., que dondequiera que encontraran
a Eamonn de Varela, Comandante en jefe de los republicanos,
le fuera hecho fuego hasta matarlo. Por su parte, los repu­
blicanos han estado ejerciendo crueles represalias para vengar
la pérdida de sus líderes, entre los cuales se cuentan Collins,
y Griffith, el primero muerto peleando y el segundo al ser
operado. La lucha civil en Irlanda ha asumido proporciones
de terror inconcebibles : asesinatos, violaciones, incendios, etc.,
etc. Por nuestra parte, pensamos, después de leer las hazañas
guerreras de los griegos y de los irlandeses, el asesinato del
Presidente de Polonia, y de recordar el nacionalismo " huma­
no ' ' de los Ku-Klux-Klan en los Estados Unidos y el asesinato
de Rathenau en Alemania, que es necesario que México se
guarde muy bien de tener relaciones amistosas con quienes
cometen tales· desacatos a la moral y a la civilización.

119

' !

El 21 de diciembre, el " Daily Express " de Londres pu­
blicó detalladamente, cómo se llevó a cabo la ejecución de lo!!
ex-ministros griegos por los revolucionarios, después del de­
sastre que sufrieron las tropas griegas en el Asia Menor ante
el avance de los turcos : informa el diario que el Comité Revo­
lucionario discutió hasta las tres de la madrugada, hora en que
pronunció la sentencia de muerte. El ex-primer Ministro Gou­
naris, que estaba moribundo en un hospital, fue sacado de allí,
a las once de la mañana, en una camilla, y colocado en un au­
tomóvil que lo condujo al Jugar del suplicio, una milla fuera
de Atenas. Al llegar allí Gounaris fue inyectado con :fuertes
dosis de estricnina para que pudiera caminar hasta el paredón
de la ejecución. Otro de los ex-ministros que había muerto de
un ataque al corazón en el camino al suplicio, fue colocado al
lado de Gounaris, apoyado en unas tablas para que no se des­
plomara. A continuación siguió el resto de las víctimas. Lue­
go los verdugos las interrogaron, inclusive al cadávér, si te­
nían algo que decir. Por respuesta, Baltazzis, quitóse flemá­
ticamente el monóculo, lo limpió y se lo pus·o nuevamente sin
decir nada. El general Hadjanestis, encendió serenamente un
cigarro, sin decir también palabra. Dióse a poco la orden de
fuego. Y ya caídos, los oficiales se precipitaron sobre sus víc­
timas vaciando en ellas sus revólvers, y arrojando luego los
cadáveres a un hoyo lleno de lodo, adonde los familiares acu­
dieron a recoger los despojos. Por la noche, un pequeñ-o ' ' gra
voche ' ' de Atenas, recogió la cabeza del ex-ministro Stratos
y recorrió las calles de la Ciudad ofreciéndola en venta como
reliquia trágica.

El próximo Congreso Panamericano en Chile
El 5 de diciembre se aprobó en Washington el programa
del Qinto Congreso Pan Americano, que habrá de celebarse en

�121

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD POLITICA EXTRANJERA

Chile. El programa consta de diez y ocho puntos de los cua­
les ocho fueron presentados por los Estados Unidos, uno por
Argentina, cinco por Uruguay, uno por Chile, uno por Ecua­
dor, uno por Venezuela y uno por Argentina y Estados Unidos.
Entre los puntos que habrán de discutirse se encuentran : es­
tudio sobre los acuerdos tomados en los Congresos anteriores,
y sus aplicaciones ; organización de la Unión Pan Americana ;
estudio sobre la modificación del Derecho Internacional, cuyo
trabajo fue hecho por el Congreso Jurídico de Río de Janeiro ;
cómo prevenir la propagación de enfermedades infecciosas ;
impulso, reglamentación y coopera,ción en las comunicaciones ;
cooperación mercantil por medio de la unificación de los res­
pectivos reglamentos ; simplificación de los pasaportes ; esta­
dísticas agrícolas e intercambio de semillas ; medidas tenden­
tes a una más estrecha aproximación pan-americana ; aplica­
ciones del arreglo judicial de arbitraje entre las Repúblicas del
Continente ; arbitraje comercial entre ciudadanos de las Repú­
blicas americanas ; reducción de gastos militares y navales ;
revalidación de títulos profesionales e intercambio universita­
rio ; de los extranj eros residentes en cualquier Repúblca ame­
ricana ; de los hijos de los extranjeros residentes en cualquier
República americana ; conflictos por agravios inferidos a cual­
quier nación americana, por naciones no americanas ; protec­
ción de documentos arqueológicos americanos para la historia
del Continente, y medidas tendentes a suprimir el vicio de la
embriaguez. El programa es muy interesante, en verdad. Y
sólo es de lamentarse que los que lo formularon hayan olvidado
una cláusula en que se especificara la actitud de las naciones
americanas cuando alguna de las más fuertes invada los dere­
chos de alguna débil, con el descontento manifiesto de los de­
más pueblos del Continente . . . . .
La situación de México es muy poco airosa con respecto
al futuro Congreso, ya que no estamos reconocidos por el Go­
bierno de Washington, lo cual destruye cualquier gestión pan­
americana por nuestra parte, ya que se estipula que los legal­
mente autorizados para hacerlo son el Secretario de Estado
de los Estados Unidos como Presidente nato, y los Embajadore5

de las naciones americanas cuyos Gobiernos hayan sido recono­
cidos por la Casa Blanca.
En un principio creímos que México no sería invitado.
Sin embargo, a últimas fechas nuestra Cancillería ha dado a
conocer el programa invitación del Gobierno de Chile, para
que México asista a la Quinta Conferencia Pan-Americana.
Es muy sensible que nuestra Cancillería, que seguramente
conocía las probabilidades de que México fuera invitado, si no
es que estaba en antecedentes del asunto, haya dado la noticia
de la invitación con un retraso tan grande. Esto es comple­
tamente perjudicial para nuestras relaciones con el exterior,
ya que lo que nosotros, con justicia supusimos un desaire, dió
margen a comentarios acres de parte de la prensa y de políti­
cos prominentes que contribuyen inevitablemente a hacer más
vidriosa nuestra situación internacional.

120

I

\

�NOTAS DE ACTUALIDAD POLITICA NACIONAL

Notas de actualidad política nacional

123

de su fusilamiento, los diputados Fernindo F. Franco, Vicepre­
sidente de la Cámara, Ignacio C. Villegas, José Gálvez, Enri­
que M. Barragán, Luis Ramírez Corzo y Juan Joachín, sufrie­
ron un serio accidente automovilístico, que puso en peligro la
vida de los representantes populares.
Los señores Villegas, Gálvez, Barragán, Ramírez Corzo, y
Joachín, sufrieron lesiones de gravedad y previa responsiva
médica pasaron a curarse a sus domicilios. El diputado Fran­
co, que resultó gravemente herido, fue trasladado por la
ambulancia de la Cruz Blanca al Hospital de dicha institución.

Quienes integran la Comisión Permanente

El día 25 de diciembre, acatando a lo dispuesto por el ar­
tículo 78 constitucional, después de un ligero debate, se proce­
dió a la elección de los ciudadanos diputados que habían de
integrar la Comisión Permanente, habiendo triunfado por
abrumadora mayoría la planilla Cooperatista. Los ca:qdidatos
triunfantes fueron : Pedro Ignacio Chacón, Enrique M. Barra­
gán, Agustín Castillo, Rubén Vizcarra, Mariano Samayoa, Li­
borio Espinosa y Elenes, Juan G. Abascal, licenciado Ezequiel
Padilla, Juan de Dios Robledo, Arturo J. Valenzuela, licen­
ciado Jenaro V. Vásquez, Gonzalo Bautista, doctor Agustín
E. Vidales, Arturo Campillo Seyde y Jesús B. González.
Por cuanto a la actividad de la Cámara en el último pe­
ríodo de sesiones, nuestros lectores encontrarán una nota es­
pecial en el primer número anterior de nuestra Revista, en
esta misma sección.

Cinco diputados víctimas de un accidente

El día 22 de díciembre al volver de San Cristóbal Eca­
tepec, a donde habían asistido en representación de la Cá­
mara Popular para rendir homenaje al generalísimo insurgen­
te don José María Morelos y Pavón, en el CVII aniversario

La política agraria no ha sufrido cambio

En la entrevista que el señor Presidente Obregón concedió
a los periodístas el 16 de diciembre, al ser interpelado si se
había conjurado la crisis ministerial que se anunció con mo•
tivo del incidente provocado por la Comisión Nacional Agra­
ria, que envió un informe a la Representación Nacional hacien­
do cargos al Gobernador de Tamaulipas, el señor Presidente
dijo que por lo que se refiere a la marcha de la Secretaría de
Agricultura y Fomento, no han sido variadas las tendencias
del Ejecutivo, y se sigue trabajando activamente en estos asun­
tos agrarios, y sobre todo en lo que se refiere a la dotación
y restitución de ejidos.
Control de las finanzas municipales

A propuesta de los ciudadanos Diputados J. P. Laurens,
C. L. Céspedes, y J. V. González, el 28 de diciembre la Cáma­
ra Popular, teniendo en cuenta los constantes fraudes hechos
al Municipio y buscando poner coto a ellos, aprobó· el si­
guiente: ' ' ARTICULO UNICO. Se modifica el artículo 45 de
la Ley de 13 de abril de 1917 en la siguiente forma: Artículo
45. Los Ayuntamientos tienen amplias facultades para dar,

�125

COOPERACION

NOTAS DE A CTUALIDAD POLITICA NACIONAL

con sujeción a las leyes, disposiciones concernientes a los asun­
tos de su competencia así como también para administrar li­
bremente su Hacienda, sujetándose a los ingresos que a pro­
puesta de los Ayuntamientos autorice el Congreso de la Unión,
como Legislatura del Distrito y Territorios Federales, de acuer­
do con la fracción II del artículo 115 de la Constitución, y ob­
servando los sistemas de Contabilidad que implante la Con­
taduría Mayor de Hacienda, la cual tendrá, asimismo, las fa.
cultades necesarias para revisar las cuentas de los propios
Ayuntamientos y practicar visitas de inspección y cortes de
caja extraordinarios a las Tesorerías Municipales de los mis­
mos, y para consignar y perseguir en su caso las irregularida­
des que observe en el manejo de fondos y en la ejecución de las
Leyes de Ingresos y Egresos. ' '

redactores de esta Revista felicitan al señor Presidente Muni­
cipal y al H. Ayuntamiento por la atinada designación hecha
en favor de nuestro Director.

124

Torna d e posesión d e los nuevos concejales
El día primero de· enero tomaron posesión de su cargo los
nuevos Concejales de la Ciudad de México, que en su totali­
dad corresponden a la planilla que sostuvo el Partido Coope­
ratista Nacional durante las últimas elecciones para Muníci­
pes de la Ciudad de México. Al hacerse la designacin del nue­
vo Alcalde de la Capital resultó electo por unanimidad el líder
del Partido, señor Diputado Jorge Prieto Laurens, por cuya
elección esta Revista envía sus más cordiales felicitaciones al
diputado Prieto. A propuesta del nuevo Presidente Municipal
el H. Cabildo designó por unanimidad Secretario del Ayun­
tamiento al licenciado Julio Jiménez Rueda, ex-secretario de la
Legación de México en la República Argentina y actual Direc­
tor de " Cooperación ". El licenciado Jiménez Rueda, es uno
de los miembros más prominentes de la Academia de Estudios
Sociales del Partido Cooperatista Nacional, de la que es Se­
cretario. Su actuación diplomática en Sudamérica es digna de
todo encomio, y su personalidad como escritor es bien conocida
en toda la .América Latina para agregar una palabra más. Los

La labor de la Dirección General de Educación
Por informes que obtuvimos en la Dirección General de
Educación Primaria y Normal del Distrito Federal, sabemos
que durante el último año escolar e·stuvieron funcionando 373
escuelas entre Primarias, nocturnas y jardínes de niños. La
inscripción fué de 108,593 alumnos. La asistencia media duran­
te el año fué de 68,065, y los alumnos aprobados dieron un
total de 57,564. Por cuanto a las tres escuelas Normales que
dependían de la Dirección, la asistencia media fue de 851. Las
mismas escuelas Normales dependerán, de hoy en adelante,
del Departamento Escolar. Aunque el Presupuesto aprobado
por la Cámara sería suficiente para pagar mayor número de
profesores que el año anterior, la Dirección General de Edu­
cación no podrá aprovecharse de éstas ventajas en virtud de
que no existen locales para establecer nuevas escuelas. Hay
todavía algo más : los mismos locales que actualmente se usan
para escuelas se hallan en condiciones verdaderamente lamen­
tables.

La muerte del maestro don Miguel E. Schulz
El maestro don Miguel E. Schulz murió el mes pasado.
Sus discípulos le han rendido un último homenaje de respeto
y cariño. El doctor Schulz fue un gran educador, un gran
maestro. En donde escasean los buenos maestros mucho habrá
de notarse el vacío que deja uno de los mejores que hemos
tenido. El Partido Cooperatista Nacional, la Academia de Es­
tudios Sociales y Políticos del mismo y " Cooperación ", órgano
de élla, dedican estas líneas a la memoria de Schulz. Si no fue­
ran bastantes los méritos del desaparecido, justificaría este

�126

COOPERACION

homenaje el hecho de que los estudiantes fundadores del Co­
operatista Y la mayor parte de los que pertenecen al Partido
fueron �us discípulos. :r¿:iguel E. Schulz, enseñando historia ;
geogr�fia a do generaciones, enseñó algo más que eso : enseñó
�
a sentir la Patria, a verla, a palparla ; enseñó sus relaciones con
otros pueblos -� as buenas y las malas- y junto al escepticis­
�o que � n ocasiones nos transmitía desalentado por las ine­
vitale d1:ficultades por que atraviesa la República, siempre tu­
�
vo 1 � idea oportuna, la palabra adecuada, para hacernos pre­
, _
s:�tir que Mexico será grande por el esfuerzo de sus mejores
hiJos. El maestro Schulz tenía las dos grandes y raras cuali­
dades que hacen de un hombre un verdadero maestro : conocía
ª f�ndo las mat; rias que enseñaba y sabía trasmitir sus cono­
.
cimie�tos. Su catedra era agradable, amena, sencilla. No sólo
trabaJaba para sus alumnos ; no sólo lograba que le escucharan
con atención �espierta, sino que también, en un momento dado,
,
sabia con�e�tirse en un compañero de ellos y entonces bajo su
_
experta vigi�ancia de hábil aducador, oculta ya intencional­
mente a la vista del grupo escolar dejaba que continuaran ex­
p�orando, �nquiriendo en los mapas, en las guías, 0 en las pá­
gmas no siempre claras y completas de los tratados de Histo­
_
ria Y de Geografía. Había momentos en que callaba sabiamen­
te ; entonces recogía los mejores lauros que un verdadero maes­
tro puede a�canzar : podía ver que sus alumnos lo comprendían
Y que P ?ses�onados del método que les había enseñado lo apli­
caban sm dificultad. Eso hacía Schulz: enseñaba un método.
una manera de comprender, un sistema de investigar • y ense�
ñaba el procedimiento para usar ese método, para a�licar el
_
sistema. Er� un guía habilísimo, un compañero de sus alum
nos, que habia sumar su mente y su espíritu. El maestro que a1
ensenar
- l'b
i ertai a l alumno de su tutela, le inculca un método,
le da la manera de enfrentarse con la aridez de sus estUd'ios.
Y de dom�· narlos, para que asimile realmente los conocimiento�
que adqm � re y en fin lo hace más diestro en la aplicación de
;
eso� conocimie�tos y en los métodos apropiados para adquirir­
los , es algo mas que un vulgar repetidor de clase . es lo que
debe ser un profesor que a través del estudio de cu�lquier ma-

D POLITICA NA CIO NAL
NO'fAS DE ACTUALIDA

127

prendan la v�da, su vida, _ la
teria hace que sus discípulos com
la de la humamdad. Tal hizo
de los demás, la de su país,
ública a sus alumnos, logró que
Slchulz : al hablar de la Rep
hablarles del mundo, logró que
la conocieran y la amaran; al
o un futuro campo de acción
lo comprendieran y lo vieran com
amor y con energía. Schulz
en el cual deberían trabajar con
fue, pues un verdadero maestro.
OS DE LA PUBLICA­
DA'l'OS BIOGRAFICOS TOMAD
ANA ". Nació el 11 de oc­
CION " BIBLIOGRAFIA MEXIC
ico; recibió su primera edutubre de J 851 en la ciudad de Méx
de don Joaquín Noren.a, famo­
, cación en el Colegio Particular
él se educaron . De allí pa_só
so por las personalidades que en
a la Escuela Preparatoria,
a la Academ ia de San Carlos y
filósofo don Gabino Barreda,
diriO'ida entonces por el eminente
to que no llegó a terminar,
emp�·endiendo la carrera de arquitec
causa de la muerte de su
n0 obstante sus éxitos escolares, a
ltor, en virt ud de haber
padre, cambiándola por la de escu
e de dicho arte. Sien• ado por oposición una beca en la clas
o·an
b
para atender las necesido insuficiente su profesión artística
esorado elemental en la
dades de su familia, se dedico al prof
subdirección atendió du­
antigua " Institución Kattain " cuya
cursos de educación de
rante varios años, fundando en ella los
onocidos a la sazón en
desc
párvulos y de Lecciones de Cosas,
agogo descollaron en
ped
de
México. Sus singulares cualidades
emáticas, Contabi­
Mat
ujo,
Dib
la enseñanza de los ramos de
grafía e Historia. Del magis­
lidad, Ciencias Naturales, Geo
ial, desempeñando con general be­
terio particular pasó al ofic
fía en la Escuela Nacional Pre­
neplácito la Cátedra de Geogra
2 y las de Cosmografía y Geogra­
paratoria, desde el año de 188
en la Normal para Profesores
fía e Historia General y Patria
los cursos de ese Plantel.
de�de 188 7 en que se inaguraron
comisiones técnicas relativas
Desempeiíó numerosas y honrosas
as p-or el Ayuntamiento de
a la educación pública, encomendad
Gobiernos de diversas Enti­
la Capital, Secretarías de Estado y
fue vocal de la extinta
dades federativas. Durante 16 años
a Y formó parte de los
Junta Directiva de Instrucción Públic
director de la Escuela
Congresos Pedagógicos Nacionales. Fue

�128

COOPERACION

Nacional Preparatoria, introduciendo en ella provechosas re•
formas.' De ahí pasó a ocupar la Jefatura de la Sección de Es­
tadística y Archivo, en la Secretaría de Educación Pública y
Bellas Artes, entonces a cargo de don Justo Sierra. Fue Direc­
tor de la Facultad Universitaria de Altos Estudios, a la qu6
dió amplias y liberales orientaciones ; recibió el titulo de " Dr.
Universitario ex-officio ", a raíz de fundada la Universidad Na­
cional, desempeñando en 1916 la Rectoría de la propia Univer­
sidad. Sus diversas obras, y en particular su ' ' Curso General
de Geografía ' ' son ventajosamente conocidas en la República
y en el extranjero, formando sus discursos y dictámenes; un
conjunto de sabias opiniones dignas de consultarse.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="480">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="605686">
                <text>Cooperación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="605687">
                <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="605688">
                <text>Academia de Estudios Políticos y Sociales del Partido Cooperatista Nacional</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="605689">
                <text>1922-1923</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605719">
            <text>Cooperación</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605721">
            <text>1923</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605722">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605723">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605724">
            <text> Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605725">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605726">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="605744">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784902&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605720">
              <text>Cooperación, 1923, Tomo 1, No 2, Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605727">
              <text>Jiménez Rueda, Julio, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605728">
              <text>Ciencia política </text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605729">
              <text>Sociología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605730">
              <text>Socialismo</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605731">
              <text>Cooperativismo</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605732">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605733">
              <text>Humanismo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605734">
              <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605735">
              <text>Academia de Estudios Políticos y Sociales del Partido Cooperatista Nacional</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605736">
              <text>Marín, Guillermo, Administrador</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="605737">
              <text>Palma, Gabino A., Secretario de Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605738">
              <text>01/01/1923</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605739">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605740">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605741">
              <text>2021109</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605742">
              <text>Fondo Ricardo Covarrubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605743">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605745">
              <text>México, D.F.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605746">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="605747">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="39136">
      <name>Academia de Estudios Políticos y Sociales del Partido Cooperatista Nacional</name>
    </tag>
    <tag tagId="39139">
      <name>Alexander Block</name>
    </tag>
    <tag tagId="39138">
      <name>Artículo 123</name>
    </tag>
    <tag tagId="734">
      <name>Doctrina Monroe</name>
    </tag>
    <tag tagId="760">
      <name>Inmigración</name>
    </tag>
    <tag tagId="39137">
      <name>Partido Coopetatista</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
