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                  <text>IAUOTFCi

,.

COóPERACfON

ORGANO DE LA ACADEMIA DE ES­
TUDIOS SOCIALES Y POLITICOS DEL
PARTIDO COOPERATISTA NACIONAL

�mo l.-Núm. 4
�o de 1923

..

�Programa mínimo del Partido
Cooperatista Nacional
El Partido Cooperatista Nacional
fija sus modernas orientaciones eco­
nómico-sociales y define su programa
político.

FONDO

lllCARoo COVARRUBJA9

ONSINA·
A ALF
L
L
I
P
CA
,..nsITARlA
:e·°' l,:', \ '-'
BIBLIO'f¡
N. L:
U. A.

MANIFIESTO A LA NACION
A partir del movimiento revolucionario, es un hecho que
la estructura del país ha sido profundamente conmovida. Re­
sueltas en imperativos de la ley las aspiraciones más legíti­
mas, y elaborados los principios de reforma en una doctrina
nacional, no queda ahora sino la intensa labor de realizar cada
"desiderátum" de progreso.
Por estas circunstancias, obsérvase en todos los ciudada­
no¡;; la tendencia a organizarse debidamente para esta nueva
fase de la lucha, que deberá hacerse de una manera pacífica
Y por los medios establecidos en el vigente Derecho Constitu­
eional. Nada más oportuno, entonces, que las agrupacionc8
políticas se dispoHgan a participar en una labor tan difícil, y
,;;inceramente conh'ibuyan a la orientación de la opinión.
Caracteres de los partidos mexicanos
Desafortunadamente no se ha establecido aún en el país,
,,¡ hábito dem,ocrático que consiste en la función permanente

J:

�COOPERACION

de grandes partidos nacionales e institucionales
, que difiera.u
en sus puntos de vista respecto de la soluc
ión de los proble­
m.a¡¡ patrios, y propongan métodos y procedim
ientos confor­
me a un criterio predeterminado. Se observa
que los elemen­
tos de actividad política, en especial los de
tenden_cias avan­
za.das, se ligan exclusivamente cuando la luch
a reviste el ca­
rácter de un movimiento arma.do, en tanto que
en las conti. en­
das electorales ocurre lo contrario : 1.ma profu
nda división y
a.un subdivisiones, casi por diferencias personales
, que dan
origen a numerosas y deficientes organizaciones,
cuyo único
:fin no parece otro que el éxito electoral.
Las tendencias conservadoras y las
tendencias avanzadas
Se considera, sin embarg·o, que subsisten en pie,
con vida
latente' las dos tendencias contrarias que en la
historia de
I
todos los pueblos se significan: la tendencia. a la
•,
oonservac10
n
de .las instituciones., las costumbres, el derecho y los
mét.odoz
establecidos y tradicionales, y la tendencia aJ. desen
volvimien­
to y reforma progresiva de la. estructura social.
La primera
tendencia se exterioriza por querer el predomin
io de los gra11des intereses privados, para los que se busca
un apoyo exclu.;ivo del Estado, así como por el propósito de
aumentar la ri­
queza fiscal en detrimento de la riqueza pública.
La segunda
tendencia propugua por una jngerencia del Esta
do que refre­
ne el poder de los grandes organismos financiero
s, regule lo¡;;
,1ervicioi;; de interés público y favorezca la. mejo
r distribución
de los inatnunentos de la Industria. Son tales
tendencias l�
qne 6e denominan, con cierta impropiedad
y anacronismo:
tendencias- ''conservadoras'' y tendencias
''liberales.''

PROGRAMA .MINIMO DEl, PAR
TIDO C. NACIONAL

5

Categorías históricas de la polític
a
El atento estudio de los fenómenos
políticos en México,
da empero, la convicción de que ya no
es ajustado a. la. reali­
dad, considerar que la denominación
de ''conservadores'' co­
rresponda a tendencias que luchen,
hoy día, por principios a
intereses, como por los que lucharo
n desde 1856 hasta el de­
rrumbamiento imperialista en Que
réta.ro, de la propia suerte
que no es conforme a la realidad,
a.flrma.r que los elemento.
"liberales" quieran exclusivamente
las tesis proclamadas en
el segundo y último tercios del siglo
XIX, que funda.mental.­
mente se resolvían en la aspiración
al ;Estado laico, y subsi­
diariamente al régimen republican
o nacional. Por el contra­
rio, las orientaciones modernas han
determinado cambios pr0fundos en las premisas de todos los
programas, máxime cuau­
do los puntos antiguos de controv
ersia, a saber: emancipación
de España, federalismo y laicism
o, fueron sucesivamente re­
,-;ueltos en situaciones de hecho,
de acuerdo con las tendencias.
avanzadas, y convertidos sus pri
ncipios en imperativos lega­
les. Constituyen, pues, simples
"categorías históricas", para
hablar en el lenguaje de la inte
rpretación económica.

La revolución
:Nuestro último movimiento
revolucionario, originado por
el asesinato del Presid
ente Madero, es uu palpable eje
mplo cie
que las necesidades del
país y sus deseos, van indudablem
inás allá de los pri
ente
ncipios liberales clásicos '' strictu
así como de que las
sensu' ',
resistencias están significadas por
elementos qu
otros
e, como los grandes capita
les, instituciones ban­
carias Privadas
y terratenientes latifundistas
clnsiv amente
, no son ya ex­
los elementos eclesiástico
s.
Pu
ede citarse en
ªPoyo de nuest
ra afirmación' el decreto de
12 de diciembre d�

�6

COOPltRACION

PROGRAMA MINIMO DE[, PARTIDO C, NACIONAL

1914, decreto que constituyó la bandera social durante la lu­
cha, y en el ·cual se inicia una tendencia a rectificar el Código
Supremo en consonancia con las apremiantes necesidades pú­
blicas y para satisfacer las reformas exigidas por la opinión.
Por tanto, es incuestionable que el carácter dominan te
de las actuales tendencias avanzadas, no es otro que el deseo
de un mejor ajuste de las condiciones económicas y una ele­
vación moral de las clases desposeídas, aspiraciones una y otra
que -son ya universales.

principios, y usurpando el nombre y la bandera del Cooperatis­
mo, constituyeron agrupaciones burocráticas, sin otra mira
que la perpetuación en el poder para su beneficio personal.
El Partido Cooperatista no ha podido por estas circunstancias
intensificar la propaganda de su nueva doctrina en toda la Re­
pública ; pero es indudable que el anhelo de transformar las
condiciones de la vida social en función de la voluntad de
' ' cooperación ' ' económica, ha sido aJgo surgido casi espontá­
neamente en todas partes y vigorosamente apoyado por los
pensadores contemporáneos.

¿Qué significa una: tendencia como la nuestra?
En esta virtud, precisa que cuanto antes las organizacio­
nes políticas de México se definan, adopten una. situación y
una. ideología que les sea particular y esté de acuerdo con los
últimos datos del problema social. Por ello, el Partido Ooope­
ratista. Nacional, se presenta. como una organización que habrá
de resolverse en verdadera fuerza concentradora de las acti!
vidades de todos los elementos progresistas de l a República.
Resueltamente queremos ser los representantes &lt;le estas ten­
dencias de mejoramiento social, e incorporar a nuestro progra­
ma jllSt&amp;mente las cosas que hasta a.hora permanecen indefini­
das o inexpresadas en las demás agrupaciones políticas.

La nueva doctrina de "Cooperación"
El Partido Cooperatista. ha tenido un origen merament e
local, en la ciudad de México y con motivo de las cuestiones
municipales ; tiene una breve y brillante historia, si se consi­
deran los esfuerzos que ha desarrollado cerca del Ayuntamien­
to de México, sus luchas por la efectividad del sufragio, .y las
que ha sostenido en contra de elementos que, habiendo sido
alguna ves acogidos en el seno del Partido, traicionaron sus

Un propósito de solidarizar esfuerzos
Pero ahora, definitivamente vencidos los obstáculos que se
acumularon a nuestro paso en la ciudad de México, y desacre­
ditada en absoluto la causa del grupo que usurpó el nombre
del Partido Cooperatista, así como una vez consolidado con
la sangre de más mexicanos el principio de la inviolabilidad
del sufragio, queremos solidarizar a nuestro esfuerzo el de
todos los ciudadanos que piensen, sientan y quieran como nos­
otros. Ellos deben saber que tendremos enfrente los grupos
vinculados a la actual organización social ; grupos cuyo int0rfis estriba en la conservación de los viejos moldes de los anti­
guos procedimientos que no han hecho otra cosa que favore­
cer la concentración de la riqueza, de las comodidades y de la
�I�s�ración, en manos de oligarquías de todos colores, en per­
Jutc10 de la. inmensa mayoría del pueblo, que es justame
nte la
que trabaja y da positiva vitalidad a la patria.
Los hombres que han sentido la honda preocupación por
el ;P0rvenir ; los brazos que han lucha
do en las fraguas, o han
abierto los surcos de la
tierra, o han tomado un arma para
1 r
t rum har re gímenes opresivos ; los hombres que han medita­
&lt; 0 cu lo que esper a
a nuestros sucesores ' aquellos que quisiel"ill
' sNenerosamente, desde ahora, el cambio de las cosas
, todos
son nuestros correligio
narios, todos ellos serán los que inte-

�l

8

COOPERACIUN

gren nuestras filas, los que se dispongan &amp; org-a.nizar y e, hMW
efectivos nuest1'06 propósitos.
Tres principios fundamentales

Por las consideraciones expuestas, el Partido Cooperaüsk
funda como base de su programa, los principios contenidoe &amp;u
las tres proposiciones siguientes :
Primera : El Partido Cooperatista establece su doctrina
�ocial en : ' ' obtener progresivamente un nuevo ajuste de las
condiciones de la. sociedad, en el que la lucha de clases y la
concurrencia, queden substituídas por la cooperación econó­
mica. y la solidaridad moral ". Bl Partido Cooperatista adop­
ta como lema : ' ' Cooperación y Libertad' ' ; es decir : ' ' eficien­
te sistematización de la actividad individual para un fin co­
mún " y " respeto e inviolabilidad de los individuos, sin ot.ra
l imitación que el interés público.
,,
Segunda : El Partido Cooperatista establece como doctri­
na política : la formación de una vigorosa nacionalidad en Mé­
xico, así como la realidad práctica de las modernas institucio­
nes democráticas. ' '
Y, tercera : El Partido Cooperatista juzga que, dentro de
los lineamientos generales de sus tendencias avanzadas, debe
formularse en cada caso, teniéndose en cuenta tas necesidades
del momento, un programa concreto y práctico, de posible e
inmediata realización, que contribuya a los propósitos funda­
mentales del Pa,rtido.
Quince puntos de acción

En esta virtud , el Partido Cooperatista sostendrá como
" Plataforma Nacional", los siguientes quince puntos :
I. Que la acción de los Partidos Políticos, no se ejercite
exclusivamente en el seno del ·Poder público, sino en todos 106
aspectos de la vida colectiva.

PROGRAMA MINIMO DEL PARTIDO C. NACIONAL . · .� ,, B I A S

II. Que el Estado no sea- ya una simple organización polí­
tica, sin o que cumpla fines �s �ncialmente sociale� .
JII. Que la libertad política, la del pensanuento y la. de
nseñan.Za, estén ampliamente garantizadas, sin otras lim.ita­
:iones que las marcadas por el interés social.
IV. Que la educación se difunda y penetre en toda la Re­
ública I en los campos, en las fábricas y en las ciudades, de­
iiiendo buscarse la autonomía de los Centros Universitarios e
Institutos de especialización técnica.
v. Que se obtenga para cada ciudad. una organización mu­
adecuada, basándola en la autonomía y honorabilidad
pal
nici
de su administración, la equidad en la distribución de las con­
tribuciones y la eficiencia de los servicios.
VI. Que se lleve a efecto el fraccionamiento de la gr&amp;ll
propiedad agraria, mediante justa indemnización se institu­
yan las escuelas rurales, las Cajas Cooperativas de Crédito
Agrícola, y se adopten todas las medidas que tiendan a la
conservación y transmisión de la propiedad fraccionada, la
elevación económico-moral del campesino, la debida restitu­
ción de ejidos a los pueblos y la utilización de los modernos
sistemas de cultivo y los instrumentos mecánicos. Y que se
adopten todos los medios prácticos que conduzcan a la progre1-;iva socialización de la tierra.
VII. Que el impuesto se limite a gravar la tierra, las ga­
nancias y las sucesiones simplificándose el procedimiento fis­
•·al Y dejándose libre toda pequeña transacción y el Patrimo­
nio de familia.
Vlll. Que el Estado favorezca la irrigación de las tierras
Y el progreso de las comunicaciones ferroviarias, los caminos
lla cionales o vecinales, la navegación me1;cante y los canales
.v puertos .
�X. Que se tienda a la socialización progTesiva de la.s gran.
d;8 dustr
ias de servicios públicos ; se dicte una amplia y
1;U
"·
.
, del trabajo ;
a�'eetiva. legislacion
se procure el fomento de las
ocia,
ob
&lt;·oopera ivos �ras Y la difusión y adopción de los sistemas
Y smdicali.stas.

cn;�es

�COOPERACION

PROGRAMA MINIMO DEL PARTIDO C. NACIONAL

X. Que se instituya el servicio civil y la provisión, por
oposición o examen de eficiencia, de los cargos o empleos pú­
blicos que no fueren de elección popular, debiéndose, en este
último caso, exigir condiciones que aseguren honorabilidad �r
competencia en los candidatos.
XI. Que se reforme la organización del Ejército y la Ar­
mada ; se reduzca el efectivo de las milicias de tierra, y se tien­
da a la substitución del Ejército por guardias ciudadanas, en
términos que las hagan un instrumento de educación, con vir­
tudes cívicas, en ningún caso onerosas al Tesoro, y simple­
mente al servicio de las instituciones.
XII. Que la Administración de Justicia se organice efi­
cientemente ; que los funcionarios judiciales tengan respeta­
bilidad, responsabilidad y garantías : que se rectifiquen loi­
CODIGOS CIVIL Y DE PROCEDIMIENTOS conforme a lo8
principios modernos y para ajustarlos a las necesidades y la
rapidez de la vida actual.
XIII. Que se establezcan Colonia¡, Penales, se suprima la
pena. de muerte y se rectifiquen los Códigos Penal y Procesal,
y el Estado provea eficazmente a la Beneficencia Pública.
XIV. Que se rectifique el SISTEMA DE GOBIERNO, li­
mitándose las funciones del Poder Ejecutivo, y elevando la
respetabilidad del Parlamento.
XV. Que en materia internacional, todos los países sea1r
iguales a la luz del Derecho ; se proclame, como un principio
universal, el de " No Intervención ", se busque el acuerdo de
las naciones para acabar con los conflictos armados y los regí­
menes de tarifas prohibicionistas, y en ningún caso los extran­
jeros hagan de su carácter un título de privilegio o de inmu­
nidad, y se mantengan las más amistosas relaciones con todos
los pueblos.

tlretario del Interior, Mariano Samayoa ; Secretario del Exte­
rior, Adalberto Lazca.no Can-asco ; Tesorero Genera] , profeso, ·
José Castilleja ; Subtesorero, Filemón Fierro.
Voc ales : Diputado Candelario Garza, diputado Juan Qui­
roga, diputado Francisco Ollivier, diputado Onésimo González,
Ernesto Vela.seo, Fernando F. Franco, licenciado Adalberto
Gómez Jáuregui, licenciado José María Gutiérrez, Saúl Gómez
Pezuela, :R.oberto Valero, Miguel Orozco, Antonio Yáñez Sala­
zar, Eugenio Ha.rrigan P., Arturo B. Armora.
Comité Ejecutivo : Presidente, diputado Jorge Prieto La.u­
rens ; Vicepresidente, diputado Rubén Vizcarra ; Secretario.
Felipe Buenrostro ; 'l'esorero, Adalberto O. Thom.as ; Vocal, Luis
Gonzá.lez Barrera.

10

COOPERAOION Y LIBERTAD.
México, a 21 de junio de 1921.
Junta Directiva : presidente, Roque González Garza. ; Vice­
presidente, doctor Francisco Reyes ; Vicepresidente, Froilán O .
Manjarrez ; Secretario General, licenciado Aquilino Rama ; Se-

11

�-

.

Ley del Banco Unico de Emisión
Poder .)jjjecuti vo . -Secretaría de Hacienda y Crédito Público .

DecretoF fijando las bases para la organización_ del Bancg
Unico de Emisión, que se denominará Banco de México
Al margen un sello que dice : Poder Ejecutivo Federal.­
fü;tados Unidos Mexica11os.-México.:--Secretaría de Gober­
nación.
El C. Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, se ha servido dirigirme el siguiente decreto :
' ' AL VARO OBREGON, Presidente Constitucional de los Es­
tados Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed :

Que el H. Congreso de l a Unión se ha servido dirigirme
el siguiente Decreto :
" El C011greso de los Estados Unidos Mexicanos, decreta :
Artículo lo. Se autoriza al Ejecutivo de la Unión para
organizar el Banco Unico de Emisión, que se denominará Ban­
co de México, sujetándose a las siguientes bases :
l. 'l'e0:drá la forma de sociedad anónima ; domicilio en l a
Ca.pital de la República ; duración de quince años, prorroga­
bles por el Poder Legislativo, y un capital inicial de veintí­
cinc:o millones de pesos, autorizado hasta cien millones de
pesos ;

...

LEY DEL BANCO UNICO DE EMISION

13

II. La representacióu y participación de l Gobierno li'ede­
ral será de cincuenta y uno por ciento, tanto en el capital co­
mo en las utilidades ;
III. El Consejo de Administración será electo por el cua­
ren ta y nueve por ciento restante, y tendrá las siguientes res­
tricci ones
A) El Secretario de Hacienda :r Crédito Público sel'á
si empre Presidente del Consejo.
B) Los Comisarios de la sociedad serán nombrados por
d Gobiemo Federal
C) El G obierno Federal tendrá el derecho del veto eu las
resoluciones del Consejo, cuando se refieran :
a) A operaciones mayores, cada una, del cinco por ciento
del capital exhibido.
b) A operaciones que sean menores de dicha cantidad
cuando, siendo conexas, sumen juntas más del cinco por cien­
to del capital exhibido.
c) A nuevas emisiones, aun cuando estén dentro de lo!-:
límites legales.
d) A operaciones que, a juicio del Ejecutivo, puedan afec­
tar el equilibrio económico de la República ;
IV. El Gobierno Federal tendrá derecho, al expirar el
plazo de quince años, para adquirir, al precio del último ba­
lance aprobado, las acciones del cuarenta y nueve por ciento
del capital ;
V . Los billetes del Banco de México, tendrán circulació11
enteramente voluntaria, y en ningún caso se considerad, for­
zosa su admisión para e l público ;
. �I. El límite de la emisión de billetes será tal, que dicha
f"tntsion, unida· a los depósitos reembolsables
a la vista o a
dJ')lazo no mayo r de tres días vista, nunca excederá del oble
d
e la existen cia
· en caJa
· en dmero
efectivo
de
oro
v
en
.
,
banas
·
ni etahcas :
V!�· C�mo una compensa ción al ejercicio del privilegio
de nut
ir b illetes, que tendrá el Banco de México, el Gob e
;
i rno
J.'c era1 p er
cibir•á anualm ente sobre los saldos d1ar1os
• • de la
.
,
�ir&lt;!ul
· aci on Produ
cth,a, intereses a un tanto por ciento i ¡:ual

�]4

COOPERACION

a un tercio del tipo que el Banco haya fijado para descuentos,
siempre que éstos sean a un tipo que no exceda del doce por
ciento anual ; pero si excediere, el Gobierno Federal percibi­
rá, además, la tercera parte de las utilidades obtenidas por
el Banco en las operaciones efectuadas con ese tipo ;
VIII. El Banco de México deberá obligarse a entregar al
(fobierno Nacional, el importe de los billetes que en sus res­
pectivos casos no sean presentados por el público para su co ­
bro, quedando responsable el propio Gobierno del pago de los
mencionados billetes, y
IX. El Banco de México se encargará de la concentración
de los fondos de la Nación, sin retribución alguna.
Artículo 2o. El Ejecutivo de la Unión hará -que en la es­
critura y en los estatutos se consignen las cláusulas y dispo­
siciones convenientes, con arreglo a estas bases y sin perjui­
cio de las disposiciones complementarias que se consignen
para el Banco de México en la Ley General de Intituciones
de Crédito.
Emilio Portes Gil, D. P.-M. G. de Vela.seo, S. P.-0. M.
Sa.mayoa, D. S.-A. Acuña Navarro, · S. S. "-Rúbricas.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se 1-B dé
el debido cumplimiento.

�:::::::::::::::::=::::::=:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::�

Cooperativas agrícolas
Es urgeu �e la inmediata organización
de las Sociedades Cooperativas para
poder coronar la labor emprendicia por
la r�volución en pro de los pobres cam­
pesinos.

Con dotar o restituir ejidos a los pueblos, no se resuelve
el problemá agrícola en México, porque la restitución o dota­
ció � de ejidos es solamente una parte del problema general.
Es meficaz la aplicación exclusiva de las leyes de 6 de enero de
1915, d � la de l&lt;7raccionamiento de Latüundios y de la de Apro­
ve�hamiento de Tierras Ociosas, porque son incompletas ; ¿ de
4.ue �ued� servir a un peón que se le proporcione una parcela
&lt;le tmira,
s1 no se le dan con ella los elementos necesarios
,
para trabajarla y hacerla producir 1
El
_ aparent e fracaso del agrarismo no se debe a la falta
&lt;le m
demmzacio
·
· , n a 1os propietarios.
Aunque hubiera 'sido
·
•·
i·ealmente un d espoJo
1
o
que
se
ha
mtentado,
si las consecuen·
.
&lt;;.·i�s dire
ctas hubieran sido en todos los casos favorables' el
�xito hubiera consagrado el despojo, co'.lno ha pasado y pasa eu
t o d suc so
político y social . La propiedad priv¡da tiene
�
en °su orio
.
en
..,
algun
, despoJo,
Y el famoso derecho ' ' quiritario , , ' o s ea el
dere
cho
1
d
1
e
as
anzas, es el. primer capítulo de
.
las civil'izac10n
1
.
.
.
es
m
ode
.
nas
o
,
mismo en la Historia de la
' . · i
f ' on u
q ist d e M:
• exico, que en las historias de los demás países
' .
.,
Aneat1zan do la sit
uacion
en
que
se
hallan
trabajadores
los
1 l el
campo cuan
do reciben un pe d azo de tierra,
. . 1 ori
encontraremos
.
gen d e1 apar
ente fra caso
•
agrario
· ; ,10s peones mexicanos

�16

COOPER ACION

más remotos, en una situación
han estado, des de los tiem pos
originada por los esc aso s jorna ­
económica comprometidísima,
al r etribuirles sus trabaj os ; el
les que se les han entregado
no tienen a la fecha nada eco­
resultado ha sido que, no sólo
son deudores de sus am os, que
nomizado, sino que cas i tod os
par a obligarlos a no pod er sepa­
se han valido de ese sistema
para lograrlo, se les exige la in­
rarse de su servicio, ya que,
lantos con ced ido s arteramente.
mediata devolución de los ade
de la penuria en qu e se en­
Como natural con secu encia
entregárseles las tierras que hau
cuentran, nec esitan que, al
ria
se les imp arta la ayuda nec esa
de trabajar por su cuenta,
n­
ede
r
ores en su ardu a empresa
para que puedan salir venced
endo que existan peo nes qu�
tora. Ahora bien ; aun suponi
las dificultades que se les pre ­
con esfuerzos inauditos venzan
ate
se com ete ría un gra n dispar
senten, es indiscutible que
' ·.
o
róle
pet
"
del
u e puede llamarse
en el siglo en que vivimos, q
el
en
e
tien
aplicaciones que éste
por las infinitas e importantes
·
na.1
ccio
fra
ustria, al pretender
desarrollo de la moderna ind
;
a:,,
tirl
ver
las solamente para con
las grandes propiedades agríco
pu­
arrastrarán vid a aislada, no
en pequeñas parcelas, las que
y
ctu arios trabajarlas raciona}
diendo sus dueños o usufru
car enc ia de elementos.
científicamente, por absoluta
abandonarse el camino tn1
¡, Quiere decir esto que deb a
ie­
t
sus
sin
nes
se queden los peo
zado por la revolución y que
her ­
ndes sacrificios de tantos
gra
rras, hac ien do estériles los
tan
ndo
ira
ron en la lucha, asp
manos nuestros que sucumbie
o11c
al
agrarios ! No, por cierto ;
sólo al logro de sus ideales
nto
ie
debe ser el estricto cumplim
trario : nuestro mayor anh elo
rse
les, procurando que, al crea
de los preceptos constituciona
at
l i­
stituya el más grande de los a1s
la pequeña propiedad, se con
tierr
los usufructuarios de las
os
tod
a
nir
reu
al
s,
dio
fun
dito .
ade s coo perativas de cré i­
ied
soc
en
s,
ída
titu
res
o
s
dotada
s c ar
s que, a manere de ma dre
consum o, producción y seguro
h,1 les,
dres impersona
ma
s
era
dad
ver
as,
sad
ere
int
ié 1 1 ñosas y des
los campesinos, hac
de
as
rgí
ene
as
mid
dor
las
gan des pertar
entr•
ncia per son al, reuniéndose n cil
dol es ver que, de su impote
uu
marse pot encias eco nóm iea s
�í f':Stree ham enf r. puedPn for

------���--:!_
COOPERATIVAS AGRICOLAS

17

idas' Es decir : que a la v ez que se conserve su condiPresum da· d� pequeños propietarios, aprovechen las innu­
isla
ción a
distas.
merables ventaJas de los latifun
.
su envidiable situación
dudarlo,
no
a
debe,
a
marc
Dina
,
· 1 agrrnola' solamente al func10nanuento
,
·
· dustria
agri,coI a e m
.
lo
pued
y
s
fi
resrmarse
a
e
mismo
cooperativa
sus
de
'
o
c
i
ef
ben
·
·Irlanda, Holanda, Bélgica, Alemania, .I.'
u"'·
i.1a
It
a
rancia,
'
p ecto_ a
Espana, etc. , etc .
Es, pues, indispensable, si s e quiere que la lab or de re d en.
. , deI pro I et aria do campesino sea efici ent e, que se proceda
c10n
.
•
·
en
a la mmediata constitución de socieda d es cooperativas
' .
sufridos
nuestros
1
ventaJas
as
peones,
encuentren
seno
cuyo
. . ent es :
s1gm
_Crédi:o : amplio Y a tipo de interés Ill;UY bajo . alimentos
, ' Y cuanto
. . agricola
vestidos, utiles de labranza' maqumaria
.
.
pue dan precisar, a precios de :mayoreo ' que p uedan vender
.
sus productos a precios amphamente remuneradores, evitando
ser las víctimas de los u�ureros Y acaparadores ; que encuen.
tren medí0 d e po d er verificar los
'
seguros que necesiten, pa.
.
gando cuotas o derram
.
as ms��mfi cantes ; que en las épocas de
enferm edadrs p erci' b an auxilios que les eviten hacer sacrifi.
cios ' que pud'ieran
. d ependencia econóponer en peli gro su m
' ·
mica ; que haJ a qmen les mstruya y diriJa
·
en sus labores
. .
ac onsej ándoles I o s procedimientos
que deban de seguir Y lo�
frutos que m._as
, l es conveno-a
º sem brar ; procurando ' a la vez'
· cu
in
·
cuyos surcos abren ha. lcarles un gran am,or a 1 a t ierra,
ciendo resb ala r
e I sudor en su frente
Es un h ech o e i. d ent� que la agric
ultura ha dado un paso
de gigante en
el a:_ado siglo, saltando en pocos años del anti
guo cultivo ruti:ar�o,
al moderno, racional Y científico . peroes muy
tris' te consignar que I a Republica
,
Mexicana apenas
·
emp ieza
a
m
ov
ers e por ese camino, marchando a la zaga de
l as
dem ás n ac
iones
Los ':"ºrand
es t erratenient es solo
, han sabido explotar a los
Peones, !'!1n
.
p
r
eo
cup arse por mtrod
dernos e
· I os procedimentos mou cir
n el cultiv o
_
d. e sus poses10nes,
viviendo alejados en T

•

•

2

�18

COOPERACION

las grandes ciudades, en medio del luj o y de la h olgazan erí a.
La clase pr oletaria, que ha venido aumentand o de día en día y
cuyo s salario s siempre han escaseado , emigrar on siempr e qu e
pudieron, a l a� minas y a los centro s fabriles, llenas de ham.
bre, de miseria, de angustia, exhibiend o , triste Y resignada.
mente, sus amarguras y sus d ol ores.
Para l o grar hallar el equilibrio ec onómico , bastará darle
al peón element os para hacer pr o ducir la tierra que se le ha
entregado , pudiendo así subvenir a todas sus necesidades, en
medio de una gran paz espiri tual. Para p oder llegar a este
estado de c o sas, para l o grar mo dificar la situación pre c aria
hasta c onseguir hacerla no solamente· llevadera, sin o agrada­
ble y buena, bastará c on llevar a cabo la c ooperación agrí­
cola, a fin de que la clase trabajadora halle su,, baluarte, por
medio del cual pueda impunemente desafiar los embates del
destin o .
Hay solamente una obje c ión fuerte y seria que op onen
lo s antiagraristas, y es : ¡, Pa,ra qué pueden querer los pe ones
las ti erras ' si n o tienen c on qué cultivarlas 1 P orque to das
,
las demás raz ones que aducen en c ontra, n o s on m¡as que argument o s más o meno s torpes de· leguleyo s. De ahí que la con­
testación deberá ser firme y resuelta. : Si l o que falta a los
p eones s on element o s para cultivar las tierras que se les en­
tregan' n o hay que de clararse vencid o s, al c ontrario : hay que
crear l o s o rganism o s que sean preciso s para prop orci· onarles
l o que p uedan apetecer, de forma que lo s p ostulado s revolu­
cionario s puedan cumplirse debidamente.
Cuand o al terminar la Edad Media, las diferentes clases
s o ciales estaban as o ciadas en gremio s y otras c orp oracion es
.
similares, to do s sus derechos estab an garant izad os, t o das su s
necesidades satisfechas. La clase agríc ola, c omo t odas laS
demás, vivía y pr osperaba tranquila.
Ahora debem o s de pro curar, igualmente, que la c o op era.
.
a
ción ' c omo antes lo s antigu o s gremio s, sea e1 a, n cora de satv. ,
11
0
c1
i 'mi·1 situ. a ¿
ción que liberte al campesino de la cruenta Y d"f
el
.
por que atraviesa. Es el pro ce d 1mien
, · o p or me di o e
• to umc
· tos, debidam e!lt
· d o s JUn
cual se l ogra que muchos desgracia

COOPERATIVAS AGRICOLAS

19

organizados,, o btengan lo que cualquiera de ellos, aislados,
nunca p o dna enco ntrar : Defensa, ayuda, instrucción, pro greso.
Es, p or end e, la c ooperación, escuela de agricultura
,
.
' donde la clase agnc ola estudia y aprende su profesión ; escuela de
costumbres, do nde aprende a c onducirse c on sus sem ejantes,
y escuela "de caridad, en donde aprende a sacrificarse p or sus
comp añeros ; es, en fin, el med io más c omplet o , más eficaz,
más perfecto y más útil, de que el pequeño agricultor desva­
lido,- halle m;edio s para elevarse s obre el triste y lamentable
estado en que se encuentra, c onsiguiendo , a la par
que su
mejoramiento material e intelectual, su mej oramient
o m o ral .
o sea, la mayor suma de probabilidades de p o der
lleg ar a se;
felices, siendo útil es a su patria, dentro del más
est� icto cum­
plimiento de sus deberes .
México , 20 de febrer o de 1923 .

Lic. Víctor DIAZ DE LEON.

�co :M O G OBIERNA A RUSIA EL PARTID O COMUNISTA

Cómo gobierna a Rusia el Partido
Comunista
Por EJ?WIN W. HULLINGER

El Partido Comunista ruso, ese puñado de varios cientos
de miles de h ombres decididos, que se apoderaron del Gobier­
no de una nación de más de cien millones de almas, lo tuvieron
cinco años y aún se mantienen en él, es único entre las orga­
nizaciones políticas del mundo actual.
Cuando se escriba su historia, éste será uno de l o s capí­
tulos más fascinantes y románticos de la Hiistoria de la Revo­
o­
lución, sobrepasando a cualquiera de los varios cuerpos rev
e­
esf
su
porque
lucionario s de la Revolución Francesa, tanto
casi
es
sí
por
ra de acción alcanza a través de un país que de
en
un continente, como porque su campo de actividad existe ­
n
odeá
una Nación en que la Edad Media y el siglo XX: viven c
el
Y
dose. De modo que su hist oria combina el romanticismo el
d
misticismo del medio evo con la pulsación y el drama
presente.
ion aHoy hablo sólo del Partid o Comrunista en su faz nac in
­
o
lista dentro de Rusia. Su organización como un cuerp c o n­
es
tr
ternacional, horadando secretamente a los países de
un­
tinentes, procurando excitar sus pueblos a una rebelión IIl
º
o g ruP
dial y todo esto bajo el genio directo r de un pequeñ orb�n­
s
de fanáticos en Moscú, es otra historia igualmente ab en cias
u
c
te, y una historia de detectives, de ángulos y c onse
inexhaustas.

21

El P artido C omunista no es un partido político en el sen­
palabra europe o , occidental o estadounidense. Es
tido de la
militar estrechamente organizado y severamente
o
erp
un cu
compuesto de hombres probad o s y de c onfianza,
,
ado
lin
discip
con todo esmero del cuerpo de los comunistas
dos
ona
sele c ci
admitidos
al Partido sólo después de un largo
y
militantes
durante
el cual su lealtad sufre todos los
prueba,
período de
ensayos concebibles a que se les somete. Después de ser ad­
mitid os, deben de sobrevivir a las " cardadas " periódicas anua­
les ,. a veces más frecuentes, del registr o del Partido, durante
las cuales sus antecedentes de miembros activo s se revisan
constantemente y se escudriñan municiosamente. La menor
infracción a las reglas del Partido es suficiente para colocar
al culpable fuera del fav or y en des obediencia, para ser arro­
jad o de la nómina de los partidarios.
Estas " limpiezas " periódicas del Partido son inclemen­
tes. Cuerpos de partidistas encumbrados hacen una jira
completa por el país celebrando " consejos de guerra " como
puede� llamarse c on propiedad en cada centro del Par�ido , y
���eti_end�' cada n ?mbre a �na _ prueba amarga. La última
1 mpiez� , a mediados del mvierno, redujo a los miembros
1 P artido a un cincuenta p o r ciento, dejando apenas d o scientos mil ' ' fi e1es , , . Un comumsta, que era un miembro de
.
. .
estos cuerp os d e " Jueces
viaJero s ", me dijo que describía a
.
l as eswnes secretas, a veces· en un lejano " nezd " (sitio cam­
pestre ) en las estepas heladas, a la luz
de las velas o humeante s farol es' otras veces b
• el resplandor de los candelabros
, aJo
elé ctne
,· os ' en 1 0 que
~
antano
fue el precioso salón dorado del
Palacio
. de un noble, hoy
el
cuartel general de las unidades
c omunistª;, .
mi�mtras el pequeño cuerpo de inquisidores escu­
driñab ª e regi
stro del Partido, midiendo cada hombre o mujer, P ara sab
er si sus hechos estaban conformes c on lo s mandamientos Y credo
del Partido.
Ni· aun la Ord
en
de 1 os Jesmtas, en sus primeros días' imPuso a sus .
. · ·
mi
embr
os _una disciplma
n·18tas e
más estricta. Lo s comustán expu eStos
a
ser
movilizad
o s de día o de noche o
c
en. ualquier p art
e por ºrden de los jefes del Partido. Pueden

ª:

�COOPERACION

COM O GOBIERNA A RUSIA EL PARTIDO COMUNISTA

ser' enviados a cualquier punto del país que desee el Partid o .
Podrán ser cambiados, sin aviso previo, de Petrogrado a Odes ­
sa, y viceversa.
Un día mi propio asistente en Moscú, no llegó com o de
costumbre a mi oficina en la morada de Haritoneko, anteri or­
mente el Rey del azúcar en Rusia. Su mujer me hizo saber
que había partido para la Crimea, previo aviso de cuatro ho­
ras, en una misión secreta del Partido, por orden de sus supe­
riores. En épocas de peligro o de tensión desacostumbr ada'
el Kremlin llama a sus partidarios para proteger los puestos
importantes o los edificios, así como llaman lo s- Estados de la
América del Norte, en cualquier emergencia, a los milicianos.
La desobediencia es una ofensa que está sobre el mismo plano
que si un soldado se rehusara a obedecer la orden de su supe­
rior en tiempo de guerra. El Partido ejerce también un con­
trol sobre la vida privada de sus miemb ros, en ciertos asun­
tos. Como enemigo proclamado de la religión organizada, el
Partido " prohibe " a sus miembros el tomar parte en cual­
quier servicio religioso o de agregarse a cualquier iglesia u
organismo religioso. Los comunistas pueden ser arrojados del
Partido por haberse casado en una iglesia. Recuerdo el agi­
tado debate que se suscitó con motivo de haberse hablado de
este asunto en el coche Pullman privado de Sabiroff, Presi­
dente de la República Tártara, entre una multitud de altos
comunistas, en el camino de Kazan a Moscú. Estaban en el
pequeño compartimento, nublado por el humo del tabaco, el
presidente de la Suprema Corte -anteriormente un obrero
que había metido las narices, en su juventud, algunas veces
en libros de leyes- ; el primer Ministro de la República, el
Director del Tesoro, el mismo Presidente y dos o tres alto s
dignatarios del Partido. La mayoría apoyaba la expulsión
categórica de todo comunista casado en una ig lesia, annqu e
lo hiciera sólo por complacer a la novia, que no fuese comu­
nista. El único que disintió fue el Primer Ministro, de 24 años
de edad, que había abandonado sus estudios de Derech o en la
e
Universidad, para incorporarse a la revolución ; pensaba qu

po día " perdo�ársele " a un hombre que complaciera en este
caso a su novia.
' ' Consideramos a la Iglesia como enemiga del comunismo
y del progreso " -alguien me explicó-. " No creemos que un
homb re pued a servir a dos señores. Deberá elegir entre el
parti do Comunista y la Iglesia. ' '
Se impone y se observa con mu.c ha menos severidad la
ordenanz� del Partido, prohibiendo las bebidas alcohólicas.
En teoría todo buen comunista debería ser un abstinente de
bebidas, si se adhiere al credo de su Partido. Y sea dicho a
su favor, que muchos de sus partidarios más encumbrados lo
son. No pueden hallarse cinco hombres más serios y nás so­
brios que los Grandes Cinco del Kremlin. Y lo mismo puede
decirse de muchos subalternos. Pero a veces no puede decirse
de muchos otros. He visto comunistas -incluyendo altos ofi­
ciales de la República Tártara- engullirse vodka con tanta
alegría como cualquier campesino.
Los he visto ebrios en un Pullman, cruzando una parte del
país donde im:peraba el hambre más atroz. Observé a µ,n hom­
bre muy encumbrado en el Partido en Moscú, bajo la influen­
cia del alcohol. Sin embargo, el Partido que gobierna, con­
serva sobrios indudablemente, a muchos que de otr� manera
no lo estarían.
Se castigan despiadadamente la traición al Partido y la fal­
ta de honradez, cuando se descubren. Los comunistas deben
ser �ntachabl_es en el desempeño de sus funciones públicas. El
castigo más severo, casi siempre la pena de muerte, se impone
los que se les ha probado mala fe. Una Corte de
Justicia per­
�
o�a a menudo a un
oficial que no pertenezca al Partido, a
ui
¡ en se encuentra robando. Casi invariablemente hace fusi­
ar ª un com
unista en las mismas condiciones.
Actualmente la aristocracia gobernant de Rusia,
es este
e
euerP de �ombres
, compacto y bien disciplinado. Constitu­
�
Ye n
Gobi erno de Rusia probablemente
en mayor grado que
sus Peredece
sore s d e raza, b aJ· o el Zar. Son, tanto el Poder Legislativo com
o el E Jecu
"
t'1vo, h asta el Judicial. Pues la gran
lllayorí a ' de lo s .
Jue ces de las cortes existentes son comunistas

22

23

�24

COOPERACION

probados y de toda confianza. El Juez Smirnoff, el Juez que
preside el Tribunal Superior de Moscú, me lo dijo en una
interview, antes de dejar esta ciudad. Lenine lo confirmó en
un discurso que pronunció en la primavera pasada ante los
comunistas.
� Se decide toda la política nacional, las leyes proyectadas
y los movimientos gubernativos dentro de las Cámaras, her­
méticamente cerradas, del Partido. Estas decisiones se con­
firman formalmente por la maquinaria " oficial " del Gobierno
los mismos " Soviets ", que contienen un pequeño elemento no'
partidista. En el Congreso de los Soviets de toda Rusia,. por
ejemplo, como 200, de los 1,800 Delegados son no comunis­
tas., Compárese esto con las cifras de la población, cuan­
do mucho, varios cientos de miles de comunistas en un país
1
de más de cien millones de almas.
Los asuntos que son llevados al Congreso de toda Rusia,
se resuelven previamente en la Conferencia Nacional del Par­
tido que precede al Congreso.
El Congreso de los Soviets, aunque exento de poder real,
sirve sin embargo, como una útil bocina por la cual puede el
Kremlin hablar a todas partes de Rusia. Reune a los campe­
sinos y a los obreros de Odessa a Petrogrado. Los llena del
poder de Moscú. Vuelven a sus hogares impresionados, lle­
nos de ideas nuevas, a esparcir a través de las provincias la
historia del poderío del Gobierno Central. Todos tienen oea­
sión de oír a Lenine, el grande ; a Trotsky, Tchitcherin, Radek
y otros grandes comunistas. Están conmovidos con la inspi­
ración de sus personalidades.
La escena en el teatro Bolshoi no puede olvidarse una vez
que se haya presenciado. Miles de . resplandecientes bujías
eléctricas volcándose sobre un salón todo dorado, con corti­
nas de felpa rojas, un estrado con un fondo sacado de un sa­
lón de justicia, una decoración de ópera, el · escenario llen o,
las tres cuartas partes de oficiales con sus uniformes rojos Y
kaki, guardias rojas con sus cascos y largos rifles ; y la me s a ·
de comisarios, entre los que están el suave Kalinin, Kamene:ff
y algunos otros, ante las candilejas. Tiene una excusa p ara

co M O GOBIERNA A RUSIA EL PARTIDO COMUNISTA

25

por lo menos el espectáculo que ofrece. Según
e�isten cia,
su u e se me ha manifestado por miembros de los Soviets, los
10
partes de Rusia responden a
ets locales de muchas
.�
.
.
JlllS os Sovi , ·
1, en sus d1scus10nes.
"
Al guna
ucac10na
d
e
osito
prop
.
,
un cierto
,
1
maquma
estara'
a
ya
t
onces
en
y
d
er
po
algun
-vez tendrán
para funcionar.
.
.
�ºuta
, , Tomamos nuestras sugestiones del representante local
me dijeron uno tras otro los presi­
del Partido Comunista ",
de la República Tártara. Cerca
locales
Soviets
los
dentes de
dice lo que debemos hacer y lo
Nos
"
:
dijeron
me
de M oscú
Hasta
debemos
someter
nuestros candidatos a la
hacemos .
'
'
s.
nista
aprobación de los comu
Estos representantes locales del Partido Comunista es­
tán diseminados a través de Rusia. En el Distrito de Kazan
encontré hombres de toda Rusia, enviados allí por el Comité
Central de Moscú. El secretario del Partido Comunista de la
República Tártara, nativo del distrito, había servid'O en Moscú
y en varias otras partes de Rusia. Era un hermoso tipo de
hombre, íntegro, valiente y fuerte. Una gran parte de los co­
munistas que ví en mi jira en trineo de 320 verstas, a través
de la Rusia Oriental, eran jóvenes enérgicos y fértiles en re­
cursos y que aparentemente cumplían su deber con eficiencia.
Todos admitían que era una dictadura. No pretendían otra
cosa. Insistían en que la severidad era necesaria. Mi opinión
personal es que en muchos casos había mucho que decir a fa­
vor de este paternalismo que se adaptaba a las necesidades del
��mento. Si no hubiera habido algún joven comunista que
diJ ese "h ágase esto, hágase aquello ", a menudo n ada se haría.
.A.un la gran emergencia del hambre no siempre era suficien­
te pa ra desp ertar a los campesinos de su letargo. En parte,
este let argo apar
ente puede imputarse a la antipatía contra
· no resul
e1 Gob ier
tante
de las confiscaciones de grano. La gran
a rma del
pai· sano ruso es el sabotage. No resiste abiertament Declara sabo tage.
Por esa razón los campesinos sólo semb:aron la
cant1· d ad de grano que precisaban para su uso particular
•
'
· N 0 h ac1an
nada, sino forzados bien por su propia
n e ces·1 dad o
· nado s por los comunistas . Lo que hacían
pres10

�26

COOPERACION

lo era de mala gana buscando siempre una ocasión para el
sabotage.
Así gobierna el Partido Comunista a Rusia. El Partido
Comunista a su vez está gobernado por Lenine, cuando está en
buena salud, y por los cuatro o cinco hombres que cons titu ­
yen una especie de directorio en Moscú. En teoría hasta Le­
nin está sujeto a la disciplina del Partido. De hecho el Par­
tido está sometido a Lenine. No puede negarse que existe una
cierta masonería, dentro del Partido. Todos los miemb ro s
están allí por su gusto. Sólo llegarán hasta allí después · de
haber sido probados. Sus jefes, aunque supremos, una vez
que se ha llegado a una decisión por un Consejo de Partido ,
no siempre quieren imponerse antes de dar el voto. No deja
a veces de haber choques de personalidades en los Consejos,
y, como en la vida, vence el m,ás fuerte.
Cuando Lenine estaba en buena salud, dominaba todas las
reuniones fustigando sin piedad a los que se le oponían. Pues
Lenine no es de aquellos hombres que sufren oposición. Sus
asociados lo admiran, lo quieren, lo respetan, pero convienen
en que es intolerante con aquellos que no piensan como él. Co­
mo alguien lo expresa, ' ' su mente camina con tal celeridad y
percibe con tanta claridad, que no puede comprender cómo
otros no pueden percibir tan rápidamente como él. Es impa­
ciente. Sólo los más valientes se atreven a oponerse a su vo­
luntad en un Consejo de Partido. ' '
Es difícil averiguar la fuerza exacta de la oposici6n ra­
dical dentro del Partido mismo. Todos los indicios que ha­
bía durante mi estada en Moscú, era que estaban en minoría
decididamente, aunque bastante numerosos, tanto que el Go­
bierno no deseaba perder su sostén liquidándolos del Partido,
como amenazó hacer con diez y nueve de los más francos en
la sesión del Comité Ejecutivo Central del Partido, en la últi­
ma primavera.
Londres, octubre de 1922.

Los problemas de América
Discurso pronunciado por el señor
Gabino A. Palma ante el Presidente de
los Estados Unidos Mexicanos, señor
Venustiano Carranza; Gral. Cándido
Aguilar, Secretario de Relaciones Ex­
teriores: Gral. Jesús Agustín Castro,
Secretario de Guerra y Marina; Gral.
Jacinto B. Treviño, Jefe del Departa­
mento Técnico de la misma Secretaría;
diplomáticos, corresponsales de la
prensa nacional y extranjera, y otras
altas personalidades, en el festival ce­
lebrado en Mixcoac, D. F. , por el
Grupo A de la Legión de Honor, el 23
de marzo de 1918.

Señor Presidente de la República :
Alto honor es para mí levantar mi voz para saludar, en
nombre de la juventud, al jefe de uno de los pueblos más gran­
des de América. Grande por los dones con que le ha distin­
guido la naturaleza ; grande por su Historia y grande por los
destinos que le reserva el porvenir en el desenvolvimiento in­
cesant e de la humanidad.
Este f estival, modestísimo por su organizac1on, es, no
0bstªn
te, de un profundo significado en los momento s actua1es de 1 v
ida nacional. Actos CO'mo el presente, son la reve·
1ac1. o, n eloc
'
· ' f orm1uenti's1m
a de que, a traves de la revo 1uc10n
·
dable ue aca
ba de sacudir hasta los más hondos �im'iento s del
p ' q
ais, Persist e
con 1a Juventud
es decir con la floración más
·
fecunda d
.
'
e 1 a vid
a, el anhelo eterno de evolucionar, el amor
a la B ell
eza Y el culto a la Verdad. '

ª

�28

COOPERACION

Y no podía menos que ser así : las revoluciones repre
s en.
tan entre los hombres, lo que los cataclismos en el Co s
mos
Tienen caracteres biológi cos, de una excesiva comple
jidad
para un espíritu miope y obedec en a principios univers
ales.
Es por esto que los que comprendemos tal cosa, no
pro ­
testamos contra una situación como la presente, y sí pon
emos
todas nuestras energías para que los cortejos de males
que
toda convulsión social lleva consigo, nos_ causen lo menos
po­
sible de perjuicio s.
La suerte nos ha hecho vivir en el instant e más solemn
e
que registra la Historia a través de las edades. Las circun
s­
tancias nos han puesto en el caso de ser actores de un dram
a
que tergiversará totalmente todos los valores de la vida y que
determinará ·,ma ,c.ompleta transformación en el espíritu.
En efecto : al soplo devastador de un huracán de muerte
y de locura, los pueblos más adelantados del orbe furiosos
entintan con su sangre los yermos campos de la vieja Euro­
pa . . . . . Y ante este espectáculo, imposible de concebir por
lo estupendo, nadie que tenga una clara noción del papel que
representa en la existencia, egoístamente puede encastillarse
en la impasibilidad.
El equilibrio europeo , producido por una acumulación
material, tenía que tocar a su fin. Había de llegar, forzosa­
mente, un momento en que esa paz m:ecánica, apoyada en mi­
llones de bayonetas, tendría que terminar. Las fuerzas crea­
doras del espíritu, rechazando toda asfixiante opresión, ten-_
drían que crear un nuevo dogma, una nueva doctrina, más
general y más humana, que garantizara las aspiraciones todas
de los hómbres dentro de las facultades y entusiasmos propios.
Somos actores de uno de los moment os más culminantes
de la historia humana ; asistimos al ocaso de la vieja Europa.
Se verifica en estos momentos el balance general de todos los
valores de la civilización contemporánea. La antorcha que
hasta ayer guiara a los hombres, pasa de manos de los euro­
peos a manos d_e los americanos y de los asiáticos. No haY
exageración en afirmar que Europa, como árbitro de los des­
tinos del mundo, toca ya a su fin . Después de la guerra, de-

LOS PROBLEMAS DE AMERICA

29

. , 1 s Estado s Unidos y el Japón. Hay, sin · embargo ,
ci· d 1ran °
· · Mund o, que pue de
de grandes recursos en el VieJO
una fuent e
que en el momento se
profecia
, sar totalmente toda
hac er fraca
.
•
usia.
.
.
.
f0rmule : R
de habitande cien ID1llones
mas
con
cuenta
que
o
l
Pueb
.
.
cultura original y extraordmaria, mezcla de 1. a
tes, Y con. una
• el misticismo de la Eüad Media y de la audacia
.•
1·gnorancia Y
extens10n
. nanu· ento de la edad contemporánea, y con una
.
refi
Y
compararse a u n contmente,. est a'
tern. ton· a1 qu e bien puede
iales que representa, a eJercer
llam.a do , Por las fuerzas potenc
en 1 a orgam·za · ·
· dec1s1va
encia
, de la guerra una influ
despues
ción del mundo.
.,
.
lsr?n,
Los asiáticos, despertados por esta g1ga1:t esea convu
te, su doctrma
proc1aman por boca del Imperio del Sol Nacien
a más allá :
Monroe .. ' ' Asia para los asiáticos. ' ' y van todaví
•
·
�gises preciso acabar con los prejui cios de razas, dicen. - La 1
lación del futuro, más que ser una legisla ción nacionalista,
debe ser un código social de carácter profundament� hu�a�o.
A su vez, los Estados Unidos, con ese carácter imperialis­
ta que ha sido el sello de su historia, procuran, en el m?mento
en que Europa tiene puesta toda su atención en el conflicto, de
aprovecharse de la debilida d de la América latina para con­
trolar, en beneficio propio, los destinos de este Continent e.
Desde el punto de vista de nuestra cultura, los probl_em�s
de América pueden considerarse bajo doble aspecto : conti­
nentales e intercontinentales.
En los problemas internos o continentales, se hallan fren­
te a frente las repúblicas latinoamericanas Y los Estados
Unido s .
Para noso tros los mexicanos, el problema continental está
,
intim,am ent e relac
ionado a nuestra vecindad con una nación
culta, po deros a e
inmensamente rica, al par que desmesura­
damente amb iciosa.
Nación que cuenta con todos los recur­
so s que pued
e propo rcionar la civilización moderna, encamina
1d�s . sus esfuerzos a la conquista lenta, pero efectiva de la
meric a latina.
Factor decisivo en la Gran Guerra, debemos
estªr p en
dientes de su política internacional.

�30

COOPERACION

En vari as o c asi ones hemo s sid o ya sus víctimas, y esto
debe obligarnos a permanecer en guardi a . La d o ctrina ' ' Am.é.
rica para los americ ano s ", tiene para l o s Est ados Unidos un
d oble signific ado : a nte l as na ci ones de allende l os m ares es
un escud o contine ntal. Para el régimen interio r del c onti.
nente implic a l a ide a de que Améric a es p ara l os yanquis .
Y a r obustecer este dúplice aspect o , tienden to do s lo s esfuer­
z os de nuestros vecino s. Y cre ando divisi ones y ma nteniendo
disturbi os civiles, pro curan debilit ar, sistemátic amente, a l as
na ci ones l ati onameric anas, de mo do de l o grar más tarde o más
tempr ano, una hegemoní a en el Nuevo Mundo .
Ayer, arr anc an un jirón de la p atri a . Luego, s ojuzgan
a l a Améric a centr al ; más t arde, e st ablecen un pro tc;-ct orado
en Cub a ; después, s ojuzgan a l a infortuna da Repúblic a de
S ant o D omingo, sin r e c o rdar el desmembramiento de C olom­
bia y, p or últim o, vuelven a h ollar el s o lar p atri o en Vera cruz.
¿ Qué será de México p ar a el futuro ? Sep aradas l as
Améric as p or l a c ort adur a de Panamá, l as fr onteras de l os
Est a do s Unidos, s egún ello s, tienen su fin ma teri al en el Canal
y virtualmente se prol o nga n hasta el Cab o de Hornos . La
p olítica y anqui ti ende a asfixi arnos dentro de un cerc o formi­
da ble : al N orte, l o s Est ado s Unido s ; al Este, Cuba , c on el gri­
llete de l a enmienda Pla tt ; al Sureste, l as naciones semisobe­
r anas de Centroaméric a ; y al Sur y a l Oste, la flo ta del Pa cí­
fic o . Y c om.o si est o no fuera una amenaza suficiente p ara la
c onservación de nuestr a aut o nomí a, se perfil a un nuevo pro­
blem a : ¿ De qué mo do se c onducirán los Esta dos Unid os al
termina r l a c ontiend a europe a, c on ese formidable Ejércit o
que actu almente prep ar an ? ¿ En qué prop orciones crecerá
to da vía más el espíritu imperialist a de l os angloamericanos
despué s de l a educ ación milit ar que el puebl o actualmente
recibe ? ( 1 ) .
Urge, p or lo mismo , l a re aliza ción del sueño del Lib erta­
dor. L os Estados Unidos del Sur, des de el Brav o hasta la

(1) Según los informes publicados por la prensa de los Estados Unidos,
durante la Gran Guerra, 24.234,021 hombres en edad de servicio (de 18 ª
45 años) , fueron registrados en ese país.

A
LO.S PROBLEMAS DE AMERIC

31

---. a , d eben c ontr arrestar ene, rgi· c amente la tendencia
�
n
patag? ta de l os Estado s Unido s del N orte. y la obra no
al
iillPeri l�ble .. l o que requiere es entusi asmo , v olunta d,_ anda s1
tencia . El
es jJ'.Ilp. o
el triunfo en la exis
.
. io
1e �· al or que engendra
tnP
s. No es
c
fi
i
a
cr
a
s
cí '
e sfuerzos. L a gloria exige
r e qui ere
o
do d e 1 a
:x:it
escu
o
m
é .
icana c o
C on f e der ación Latinoamer
la
,
a
c
i
op
1
a
ut
abla esp ano .
, .
. . da d de c a.da na ción de h
s,
individuah
or gulloso s de s1 mi s��
te,
or
N
del
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d
n
U
s
d
a
t
s
L os E
n
o
J
a
s
o
l
�
�e uno de sus escritores : ' ' E\ ang
an p or o ca
m
cla
do
:x:
asa
p
e
. 1 o c on la c or ona imperial del
el nuev o sig
. fim· to en
ingre sa en
su c ab e za ' Y c on el c etro de . l o m
.
y del p resente s o.bre
nac10,
a la mar ea , an si o sa d e
,
stir
resi
ª
o
s
i
�
Q�
� �� .
su.s mano s. ¡,
o pre .
ndia1 �· L o s clam ores del triunf
nahsmo y de mis1on m;u
. a dor del universo Nuestr os ant epat
,
ceden al sajón c onqms
.
ña remac1a c ontine�tal . n o sotro s s o
sup
a
l
sados son- ab an c.on.
do
a
elev
a
h
s
o
Di
b o Creemos que
mos c on el d olllmo de1 glo ·
ra,
o
tut
de
o
d
a
1a de Isra el' al ºar
a nuestra raz a, c omo o tr ora a
depo, si•to s a gra d o p ara las r a. un
o
m
creando y c onservando ' co . . .
la liberta d civil y r ehzas menos vigoro sas, los prmc1p1os de. .
o na 1 . "
giosa Y las f ormas de1 go_b;· erno co nstituci
. de superiorid ad y de
cia,
a
d
u
a
.
y ante esta c oncepcion de .
de l a 1ummo sa
energía, si -no sotro s, c omo di ce el autor
epopeya :
' ' .i dormimo s en m olicie musulm an a ,
' ' el sueño de los bruto s . . . . . M anan a,
os
pim
o
enes
' ' cuando atrap en l os cárm
s,
dere
a
merc
' ' de la hereda d l os burdo s
.
s
re
muje
' ' tendrem os que llor ar como
,,
os !
upim
s
o
n
s
e
' ' lo que guardar c omo h ombr
.
.
Nuestro problema mtercontmenta1 n o es menos complej. o.
.
El despertar de los am arill o s d eb e causarn os pro fundas m.
qui. etudes, p or las mo difi
· dud ablemente h abra, n
. caci one s que m
de sufrir en su organización futura los pueblos de cultura
europ ea
·
.
lización
Los pueblos asi. a, tic
o s h an d esarr o11 ad o una civi.
.
ProPi· a Y complet
de en
pier
e
s
ia
r
o
s
i
t
amente origin al, cuya h

�32

COOPERACION

la noche de los tiempos.
La mism11:1, cultura que lleg
ar a
Europa por el Me diterráen
o, tiene su origen en tierra a
s asiá.
ticas. No hay, por lo mismo
, ninguna justificación par
a c on.
sid erar con desdén a los am
arillos . Per o si la historia
de la
civilización astática no fue
ra suficiente para que nos
otr
o
s
pre ocupáramos por su signifi
nos
cación en el futuro estado
de las
cos as del mundo, nos bas
taría con recordar el peligr
o que
entraña todo pue blo organi
zado con la téc nic a indust
rial y
el esp íritu imperialista de
Europa. Y esto es, pre cisa
me�­
te, lo que en la actualidad
sucede con el Japón, y lo que
tarde
o temprano habrá d� sucede
r con China.
Y no hay ninguna exager
ación en estas afirmaciones
: a
las voc es imperialistas de
los Estados Unidos, que
"
sue
ñan
con el dominio del glo bo, cre
yendo que Dio s ha eleiado
a su
raza, com o otrora a la de
Israel, al grado de tutora,
para las
razas me nos vigorosas ", el
Jap ón con tes ta por boc a del
conde
Okuma, que ' ' las naciones
latinoamericanas, por destin
o his­
tórico, están llamadas a for
mar parte, en no lejano tiem
po,
del poderoso Imperio del Sol
Naciente ", mientras encam
ina
tod os sus esfuerzos a la con
quista definitiva del Orient
e.
¡, Cómo se planteará para el mu
ndo en el futuro el formi­
dab le problema que represent
arán Chi na y Jap ón, con sus
setecientos millones de habitan
tes, organizados a la europea
e impulsado s por el afán de
pagarse en roj a revancha las hu­
millaciones constantes que suf
ren d.e los europeos ?
E l choque de los bla nco s y
de los asiáticos es inevitable
en! el porvenir. Y es incuestion
able que, llegado el pavoros o
momento, las simpatías de la
América latina estarán del lado
de los blancos, porque con
ellos tenemos más afinidad : la
raza, la lengua, la religión,
el arte, el espíritu, en fin, toda
cifra de progreso, las recibim
os de ellos.
Per o, si en tesi s general y por
instinto de conservación pa­
ra lo que es genuinamente nue
stro, las simpatías de los latino­
americanos, en caso de una
conflagración asiático- europ ea ,
estarán del lad o de los bla nco
s, de parte de quién nos incli­
naríamos, si el choque tuviera
efecto entre los Estados Unidos
y el Japón, es decir, entre los
representantes de la raza blanc a

LOS PROBLEMAS DE AMERICA

33

, i. ca y los representantes de la raza amarilla ante el
er
eJJ. .Alll
eb� entenderse que tal representación, en cuanto a los
orb e, D
'
.
.
eventual,
resulUn1dos se �efiere sería completamente
,
.
F}sta dOs
que ,
no
una
representac1on
arbitraria,
ya
fl'
t
y
o,
ic
on
c
tado d. e1 ,
'
'
.
por
calidad
no
son
menos
represendecir
es
nte
'
cialme
.
esen
. os de las razas europeas, los pueblos latmoamericanos.
v
.
.
tati
.
.
.1,,,,.n.U_chos mex1ca nos y no pocos latinoamericanos, hem,os
.
d os
'
d
d
de
oírlo
ya
en
varias
ocasiones,
amma
m a
,
.
teni·ao op ortu
·
t1m1· ento hacia la gran Repubhca saJona,
p or un J·usto resen
,
.
tusiasmo
la necesidad del trmnfo del Japon
en
con
en
'
en
sosti
' d e 1a
sobre . los Esta dos . Unidos , para asegurar la autonomrn
,
.
•,
1
t'na
Es
esto
razonable
1
El
J
apon,
impomen&amp;
·
i
a
� =érica
· sea
• fl uencia
dose los Esta dos Um' dOs, ha logrado que su m
•
•
•
mt�r1or
v1�a
la
para
aun
consideración,
en
toma:a seriamente
. .
, .
sigue
mveJapón
ha
invadido
y
d la Repubhca vecma. El
,
.
� do pac1'fica:mente todas las costas occidentales de la Amedien
.
.
•
son -fuertes, po de rica . y est0, cuando los Estados Umdos
.
rosos y ricos. Cuando los Estados Umdos suenan con e1 do minio mundial.
.
· de
&amp; Cuál sería la suerte de la cultura europea, es_ d ecir,
nuestra cultura, en el moment ° en que fuera vencido por el
el
Japó
pueblo que actualmente, p or su fuerza Y po ten ·
. . n único
,
ciahdad seria una barrera para 1 o qu e el ·mundo conoce con e1.
nombre de " el peligro amarillo , , ? Vencidos los Esta�os Um.
dos y desorgamzad
• a, &amp;. cua, 1 sería el porvemr de la
a Europ
América latina 1 ¡, Cuál sería nuestro destino, carentes �e
.
1as fuerzas necesaria
s para oponernos a los vencedores asia­
tic os Y
Nuestros odios hacia los Estados Um'd os, seran
' tan ciegos
Y tan estúpidos, que prefiramos al pre d onumo
· · d.e ese pueblo de
.
.,
cultura blanca
el predominio de otra cultura, la domma?rnn
de nuestra
raz� por otra raza que no es la nuestra Y que tl�n_e
una espiritu
alidad radicalmente diferente de nuestra espiri­
:ualidad Y Pu
eblos de origen europeo, /, preferiremos � un se­
n r europ
eo, un amo de tez amarillenta, pómulos sali entes Y
?
0J 0s ob
lícuos Y

=

�34

_

COOPERACION

Es indisc utible que j amás acep_t ar em os ser d omina
dos
p or na die.
Pero si fatalmente estam os condenados a te ner tutor
es
entendém o s que, aun en nuestra inmensa dsventura , de
b em os'
evitar el m ayo r daño p o sibl e .
L a civilización europea e s flor exótica e n el Japón.
Es a las fu entes o riginale s de nuestra cultura hacia do
n.
d e d eb emos vo lver los oj os p ar a s aci ar nue stra se d de p er­
fe c ci on ami ent o .
Cua lqui er c omplicidad p ara e l desgaj amiento d el viejo
tronc o bl anco , es un suicidio, y de be c onde nars e p or infame
y criminal.
Nue stro pro bl em a , como l o dijimos y a antf-)riormente
'
tien e un dobl e a sp e cto : c ontine ntal o p olí_ti co, e inter continental, o de ra za. Si no p odemos s alvar el uno, salvemos
el otro .
D ebemos indicar con energía , sin e mbargo , que l a segu­
rida d d e América p ara l a civilización e uropea, dep ende en
gran p a rt e d e l a p olíti c a de Estados Unidos, l os cuales, c on su
imp erialismo, pueden co nducir a l a Améric a L atina a seO'uir
una políti ca peligrosísima p ara l a raza blanca .
Si Europ a llegare a s er s ojuzga da p or l o s amarillos, la
Améri ca será el refugio d e l a c ivilizac ión occidental.
Po r lo mismo , so stengo que hay que ap oy ar decisivamen­
te , c on t odas nuestras fuerzas, a cualquiera de l as n aciones
americana s qu e llegue a estar en contra del Imp erialismo
Amarillo.
Comprendo l a grave dad d e mis p ala bras. Me constituyo
en su más conve nc ido pala dín, y a sumo l a r esp onsabilidad
que p or e llo me c orr esponda ante la Hist oria.
0

Gabino A. PALMA.
�(?TA.-Por juzgarlo ya fuera de oportunidad el aut or ha
supnm1do alguno s párrafos en que se refirió al imperialismo ger­
mánico y a la política intérnacional de Méxic o durante la Gran
Guerra.

áticos
Megalomanía de diplom

l as gr_an.
res entante s diplomátic os de
En o cas1on es ' l o s rep
admiraa
ar l
l o grab an, e n v e rda.d,' d e spe rt
des poten ci as n o
rv ab an su actuac1on.
s oción de l os que obse
mania ven cida aho ra, se les
A los diplom a, f º d e Ale
m ante ­
nto a m an;ras afable s, n o s e
lía reprochar q e , :: :ua
es. Se­
coleg as de otr o s p aís
. e1 qu e sus
:1- m,o mv
nían sob re el mIS
.
·
: se
aún
s
Má
.
ca
i
't
g ener alizar esta en
a, emp ero , un er
iri­
dqu
a
n
a
bí
ha
s
e
s aleman
puede afirmar que \�: diPl o máti co
d
en
o
nd
a
ur
roc
p
.'
,
fab ITI dad
do una té cnic a un tanto forz ada d_e a
os
L
w
•
l
O
Bu
p rmcipe
cierto modo d e imit ar en e s e sentido al
as
h
mue
n
a
acab
austriacos, aristó crat as en su m ay oría , s e dest
veces por su el e gancia .
o res, am able s P o_r
L os diplomáticos fran c es e s, h· oy· ven ced
s d1naturaleza ' acostumbrab an c ontrib mr c on sus dotes a l a. , .
mversiones d e ' ' aquel mundo que no se ab urre " L os bnta
o�
to
n
e
Stros
ae
m
s
e
cos, a su vez se distinguían como grand
ff '
'
gu
e
d
links
'
'
los
los dep ortes . S e les enc ontrab a, tanto· en
como en l as cancillerías.
• 1 0•
Los rusos eran v erdaderos ' ' dilettanti ' ' del arte �1P
s,
�p�rnne
ni.ático, sin ningún sab er bien cimentado . Las e x c
com o p or ej emplo Iswolski, aficiona do a l as m atem ati_cas, 0
Nedidow, arque ólo go y c ol eccionista, no confirman smo la
regl a.
•
Los chinos siempr e tenían un aire un t anto e xótic o, c onse�u:ncia
de su educa ción de m andarines, que v enía a s er una
edición or
iental de lo que en O ccidente se designa con el nom-

�36

COOPERACION

bre d e talmudismo o e s colástica. Sin embargo
, uno no se se
n.
tía t entado a de se char a los diplomáticos
orientales en g en
e.
ral en b eneficio de sus cole gas occident
ales . Con much a f
re .
cuencia he podido comprobar que los repr
esentante s d e Orie
n.
te interpretaban c elosamente su misión
en el sentido de p e
r.
feccionar y mejorar la organización
económjca y la instru
c­
ción de su patria, m e diant e la importa
ción de métodos, ide
as
y energías occidentales . A.sí proc edía
n de particular mod
o
los diplomáticos japoneses . Me pare cía
des cubrir en ellos l
a
decisión d e proceder en los asunto s
grandes y pequeño¡;; co
n.
la misma s eriedad y d edicación . Los japo
ne ses sirven por en­
t ero a un ideal de comunidad sup erior
y a la idea de Estado.
Ello perjudica, probablemente, el indi
vidualismo. S e puede
considerar al Japón como una e speci
e d e Esparta má:s gran
de.
De todos modos, los japones es siempr
e s e m e aparecían com
o
dueños de sí mismJos, muchas vece s
d e sentimientos altivo s.
A. lo chinos, lo s japo neses lo s miran
con particular desprecio.
Recuerdo que en cierta ocasión, un pro
fesor algo distraído se
encontró en mi casa con
el embajador japonés. En el trans­
curs o de la conversación, el profesor
dió el traspié de decir al
jap onés : " Ustedes, lo s chinos . . . " En
un momento oportuno
llamé al buen hombre, l e expliqué s
u equivocación y l e dije :
"Lo que usted ha dicho al embajad
or es como si dij era a un
aris tócrata de la es tirp e de un Schwarzwe
nberg o Liechtenstein,
d e un Furstenberg u Hohenlohe : "
Ustedes, los judíos ". El
japonés tiene siempre los ojos y oído
s bien abierto s . Sus s enti­
d os par ecen centuplicar
s e.
¡ Cuán diferentes son los diplomátic
os turcos ! Pocos hom­
bres he encontrado entre ellos que
hayan tenido una cultura
científica como no s otros la entendemo
s . Poc o s h e vis to también
que hayan trabajado con el ahinco del
occidental. El exministro
d e Hacienda, Djavid B ey, constituy
e una exc epci ón honrosa ;
pero hay que tener en cuenta qu
e Djavid Bey e s " dum ein "
de Salónica, e s decir, un musulm
án de pura s angre hebrea.
Los turcos suelen pasar horas y hor
as charlando ante una taza
de café, con el cigarrillo entre los
labio s . Sus diplomáticos
procuran repres entar un tipo inte
rmedio entre Mahomed Y
1

1

37

MEGALOMANIA DE DIPLOMATICOS

d esprecian el vino, p ero sí la carne d: �erd�.
..-----nd , N o
"'aneyra Uer e s co s Y francos ' y muchas veces más distmgm.J.
Son c ab ª cns
. t·ianos emancipados de los Balkanes ; t amb ie" 'n
s
dos que lo
no poca fre cuencia lib erales como su gran
e antes
son tol � ota cim�; Khayyam, el trovador persa de
Edad
coDlPatn
de
nto,
e
anu
s
n
e
p
libre
del
y
vino
l
e
d
amor
!l{edia, c antor de1
xministro
e
al
rbia
e
ob
s
traducción
dna
s deb em o s
cuyas o'bra
. es Exteriores de Alemania, doctor Rosen.
cion
.
d e Rela
Entre los di lomático s de lo s Balkanes, son los griegos
,
mas se_ a c�rcan a nuestro modo de ser. Por lo gener�l,
los que
. ego es simpar tico ' hospitalario ' cariño so. Con frecuencia
el gri
.
a s e nota 1 a i'n:fluencia d e las .grandes .trad'iciones
en su cultur
.
de la anti gua Hélade. Sin embargo, el griego no tiene 1a cos eza del pas ado con es e ges to
b
tumbre . de apoyarse en la O'rand
.J actanc10 so conque el italiano de origen romano a veces pa ,
.
ece querer amqm·¡ar y fulminar a los otro s, pobres b arbaro s .
d e sus grandes antepasado s y de .1as g1o�. abla con, modestia
. .
rias homencas. E sta modestia del griego contrasta smgular•
mente con el porte orgulloso del romano, de C1:1')Ta ambición
de dominio mundial pos eemos todavía un t e�ti�omo . e; :1
Papado ' Y cuyo credo ambicioso, por no d e cir impena ISt '
. so pasad o d e 1a ant'gua
arraig a en el glorio
Roma y en la grani
.
deza de las reinas de lo s mares, Génova Y Venecia.
Has;a creo
que Venizelos no e s tanto un prototipo de m egalo_�a�ia pan­
helénica como dis cípulo del imperialismo franco-britamco, ata­
viado con la too'a
b de la moderna tendencia democrático-liberal.
•
Los diplomáticos de lo s Balkane s s on, en t e, rmmos
g:neal
r e s, de un corte burgué s democrático, Y lo s d e _Bulgaria Y
Serbia h asta tienen cierto aire de campe sinos, mientras que
los gri e gos y
rumano s frecuentemente pueden jactars e �e su
san gre de ran
cia nobleza. Lo s búlgaros eran una esp_e�i� de
Prusianos d e
la
península balkánica : de e spíritu positivista,
altiv os, ené
rgicos e intransig entes . Lo s s erbios , de una paSta
lllás b landa,
p arecían impulsivo s y testarudos, sentimentales
1 de Po cas
pretensiones en su modo de vivir. El búlgaro des­
P�e ciab a al
cia al c go al serbio más o menos como el japonés despre­
hino. P or otr¡
parte, los búlgaros Y s erbio s s on, tal

!ª

�38

COOPERACION

vez, al menos en lo que toca a la cuestión religio sa ma
, ' s tole
.
rant:s que los griego
s y ruman os. Los diplomáticos de
mama causan con frecuencia la impresión de inJ·ertos
· . en
Up ar1s1
.
ses en la vida del Danubio inferior· Son una " masa
bl
a
n
a
d ' '.,
, una expres10n
segun
que en una conversación conmigo s
.
11 ara
e1 extmto embaJ.ador alemán, von Tschirchky preci
sam ente
'
,
en 1a epoca
en que Rumanía se preparaba para caer en 1
a es
palda a las Potencias Centrales. Sin embar go hay
­
entr
e
'
.
los
· 1omatr
, nos rumanos hombres educados en los coleg
a1p
·
ios llil¡l-·
.
t ares de Prusia o en las Universidades alemanas. Estos
hombres hablan el alemán con un acento del Norte , y suele
n
p er.
.
manec er fl.eles
a la nodriza de su espíritu y a la patria de
los
padres de su rey. Ejemplos : Sturdza, Carp y Baldiman.
�s�a carac!erística de los representantes diplomático
s de
los d1stmtos pa1ses, no sería completa si pasara por encima
de
los representantes de los Estados escandinavos. Mucho debe­
mos a los países del Narte en tesoros espirituales y en gran­
des ejemplos. Así como las noches estivales son más cortas
en e� Norte que en la zona templada, allí también parecen me­
no� mtens�s los prejuicios. Cuando Noruega ya no quiso vivir
baJo un mismo techo con Suecia, se le dejó salir de la unión
personal, sin disputas y sin rencor es. Entre nosotros un ma
trimonio que desea separarse, tropieza con dificult;des más­
grandes que las que se oponían a la separación de los dos paí­
ses del Norte, cuando el anciano rey Osear -filósofo casi co­
mo Platón, el rey ideal- renunció a una corona de las dos
que ceñía, entregandp una de ellas sin envidia a otra dinas­
tía. En Suecia, por lo visto, no existe la ilusión de que la fe­
licidad de los pueblos depende del poder de la dinastía : una
enseñanza sublime para muchos países que se titulan O'randes
potencias. Sin embargo, Gran Bretaña prefería dura�te mu­
cho tiempo continuar su lucha con Irlanda, así como la anti­
gua monarquía austro-húngara seguía riñendo con Hungría,
en lugar de que ambas concedieran buenamente a eso s c oll'.l·
pañeros, contra su voluntad, la independencia apetecida . Des­
de aquellas regiones del Norte, cuna de tantos espíritus ilus­
tres como los Ibsen, Bjornson, Jacobsen, Strindberg, Heidens-

:a ·

---

MEGALOMANIA DE DIPLOMATICOS

39

. 1rup ' Kunt Hamsun ' Nansen, Soderblom, Selma . LaGJe
.
,
·
d es, B ildt,
taill
en Key, NordenskJold, Arrhenms, Eran
Ell
,
of
:l
ge
han irradiado torrentes de una
y tantos otros,
.
· l og1co,
.,rJ elJ en, Steff en
tam' ·
smo
sa' que de su brillo, com10 no es
.
·
,
P. z tan i· nten
1
1 n 1 os
1
E
rno.
omat
d1p
arte
el
y
ica
la polít
�e'n particip aban
bi
también la diplomacia es afortunadamente
avos
ndin
país es es ca
del Norte
, ción del espíritu de casta. Los soberanos
una ue ga
sentantes
repre
los
del puebl o. Y
.
son reyes burgueses, reyes
.
munJero
extra
n en el
Gobiernos, actua
sus
de
s
tico
'
oma
,
1
dip
.
sanos
corte
delegados de sus pueblos, que como
, como
.
.
cho mas
a
s
ad. T ampo co . son. aJeno
Les rodea una atmósfera de libert
.
de toda la miseria, emanao
medi
en
,
ese esp1,r1·tu pacifista que
en los días de l a , i_natanza
ra
causa
ba de allí y que tanto bien
parte ta� activa a la
una
ra
cupie
loca y criminal, en la cual
Presidente habla­
u�o
c
_
,
Oeste
gran República anglosajona del
ra desde la cum­
dicta
ra con la unción de un profeta, como s1
s reveto
bre del Sinaí sus leyes a un mund o sedien de nueva
laciones divinas.
s,
Con mucha altivez' los diplomáticos de Estad. os Unido
. .
en Europa, se titulan hasta en sus documentos oficiales, m:mstros o embajadores de ' ' América ' ' . Exactamente como si no
existiese ninguna América Ceneral y del Sur. Creo, sin em­
bargo, que América del Sur ya no es ninguna ' ' quantité ne­
gligeable. ' '
La América Latina v a ganando terreno en el mundo diplom ático, ante la península ibérica. ¡, Qu� es el Portugal de
nuestros días, en cuanto a extensión, riqueza y seguridad po­
lítica, en comp aración con su hija la República del Brasil 1 Y
por lo que hace a Europa, los disturbios de Marruecos segu­
rame nte no compensan la pérdida de las colonias.
. . El esp añol se caracteriza muchas veces por un cielto aire
d�s�m
guido de fatiga, mostrándose visiblemente saturado de
�:J as glorias, y esta disposición de ánimo se comunica tam­
�ien
a l a diplomacia.
El diplomático argentino, enérgico, dotado de un espíritu
lib eral y p
.
rog ·
e a a1canzar en el S res1sta, parece dispuesto evi' d entemen t
ur lo que en el Norte realiza�on los estadouniden-

�40

ME GALOMANIA DE DIPLOMATICOS

COOPERACION

s es, que en las tradicione s de los tie mpos v enideros fig
urará
tal vez como gigantes de la riqueza y de l trustismo .
Los d�
plomáticos argentinos que tuve el plac er d e conocer,
so
una actividad sorprendente, empeñados continuamente n de
en en.
sanchar y profundizar las relacione s com erciales entre
su p a.
tria y los países europ e os . Los chilenos me causaban
más bien
la impre sión de pose er la ambición de r epresentar la
aristo cra­
cia de l otro h emisferio.
¿ Quién hablaba en Europa antes d e la guerra d e Ur
uguay ?
En las cort es de Austria, de Prusia y d e Rusia, los frac
s cu­
biertos d e ostentosos bordados de los repres entantes
diplomá­
ticos y consular es de ciertos, paíse s d el centro y sur d e
Amé­
rica, solían causar sonrisas, e ntre compasivas y burlonas.
La
mente d e los m e galómanos europ e os cre ía ver alguna r epubli­
que ta de semisalvajes cada vez que se pronunciaba el no
mbre
d e Perú o Guatemala, d e V enezuela o Costa Rica. Con cuán­
to orgullo mostraban ellos sus emperadores o zare s. En aque­
llos paíse s e xóticos todo l es pare cía instable, mientras que sus
propios Estados se l e s antojaban como símbolos de la seguri­
dad. L a miopía europe a consideraba a aquellas Repúblicas
como diminutos dominios e dificados sobre la arena, mientras
que sus propios Imp erios los creían fundados para una eterni­
dad sobre bloque s d e granito. El destino lo ha re suelto de otro
modo . . . m erced al trabajo d e los diplomáticos. Los repre­
sentante s de los tre s Imp erios no habían emprendido impune­
mente la tare a d e dominar el potro d e la alta política. Pos eí­
dos del d elirio de la grandeza, creían haber resuelto la parti­
ción d e la tierra, mientras que los diplomáticos de aquell os
" pequeños " Estados d e nada s e ocupaban, sino de las prosai­
cas tare as d el tráfico y el comercio. La gran política que se
hacía en los Gabine tes de Pe trogrado, B erlín y Viena, ha n au­
fragado. Hoy, una de las pre ocupaciones más graves d e los
representantes de los Estados latino-americanos consiste en
tomar parte en la magna obra d e los socorros en favor de l os
vencidos de la Europa Central y d e Rusia, hoy m endigos, en
cuyo auxilio acudieron también con doble abne gación, 109

41

----º
europ e os que han sabido mant enerse libres
S
o
d
sta
E
� s.
·
p equenºrio
de la grandeza : Suecia, Norue ga, Holanda y Suiza.
de
del li un do yace en ruinas, m erc e d a la m e galomanía de
.
Vn m
, d e . 1a gu", es qu e s e titulan grande s potencias. D espues
.
1s
a
10s p
r ia ?
victo
la
es
quiénes
o
�
quién
e
D
'
.
paz
1
a
o
d
ga
le
ha l
rr a , n o
· Díaz y Pershing contra los Ludendor ff
Foch Ha1g,
s
o
1
e
' H° etzendorff � i No ! 'Los v ence dore s en esta
¿ Dcontr a von
·
y
Johann Bloch , B erta von Suttner, Alfre d Frie d,,
guerra so·n.
el Norman Angel, Lammasch y Drago, as1
-nr
�, erescha gin, Nob '
fi e1e s a su ere do
·
pacifistas que p ermane cieron
·
coroo .los poc o s
m e dº10 d e1. d e en
grito
su
r
vanta
y qu e no h abían cesado en l e.
. .
. to de1 ensob erbecimiento nnperiahsta.
.
s1er
ocCidenEn pres en ci· a del hundimiento de la civilización
. .,
1
tal' es neceSarl· 0 pr e guntar, para prevenir la . rep etic1on de a
.
, trofe : &amp; Dónde , está el culpable 1 No cito nombres, por
catas
,
hombros e1 peso• d e
mas que ciertas personas lleven sobre sus
• ·
' de
era 1 a energia
si_qm
ngamos
e
T
ilidades.
responsab
grandes
malhadado
l
e
_
mpr
e
si
para
ndo
e
spidi
e
d
pasado,
l
e
enmendar
:
sistema de la diplomacia antigua. A este proposito, de�e? con­
tribuir con un grano de arena mediante esta breve critica d e
las representacion e s diplomáticas.
Viena, julio de 1922 .
V

Sigmund MUNZ .

El diplomático mexicano
E l autor no se ocupa d el diplomático me xicano, Y, sin e ­
�
b arg o, el diplom
ático me xicano e s típico e n el mundo. Varia
de un caso a
otr o con la facilidad que muda d e corbata un
diplo mático
europ eo.
Ahora ha surgido de una profesión,
�añan a d e otr a pronto e s el ingeniero que establ e ce el imp e rio d e 1 as m '
"
atemáticas sobre e l protocolo, manana
es me' d ico
que sim
ila
�
a
_
casos d e clínica las infinitas variacione s d e la
P0ht
ic extran
" que
jera ' pasado mañana ' no e s nada m· nadie
V'a a
. .
P as ear su insignificancia a las antesalas de los mimstros

ª

�42

J.Y.[EGALO MANIA DE DIPLOMATICOS

COOPERACION

de ne gocios extranjeros en todo s los país es del mundo p
r
tanto, para el aut or habría sido fundamentalmente difí�il : lo
n
ce.
.
.
, s 1a caract en,st1ca es encial de nuestr
rrar en tres 1mea
o honibr
e
diplomátic o.
Lo que es función es encial en la vida de r elación par
a
.
, e s, en e 1 nuestro no e s smo
otro s pais
un me ro accesorio d
e
nue stra accide ntada política interior. Nuestro s ministros e
n
.
e 1 extranJ ero se rec1utan, de preferencia, entre t odos aquel!
s
elemento s que pue den ser peligroso s en la política int erna �
nuestro país : gob ernador es levantis cos , agitadores de much e�
dumbres, caudillo s peligroso s, rivales posibles, t odo s ello s van
a aumentar el contingente de nuestro s ministros en el extran­
jero ; g eneralmente van a exhibirse como gente fundam ental.
m erite inculta y desprovista de cierta e ducación nec esaria en
la carrera. Cinco o seis ministro s ver daderamente competen­
tes , culto s, e ducado s, patriota s, no siempr e puesto s en lo s si­
tios d e mayor responsabilidad, y quinc e o veinte agentes de
desprestigio nacional.
Su ele hab er ministro s sin finur a, sin flexibilidad intelec­
tual ; bueno s burócr at as, que conside r an como id e al de labor
te ner a sus secr e tario s bo stezando ocho hora s diaria s fr ent e a
sus e scritorios ; amigo s del autobombo qu e info rman a nues­
t ra Cancill ería de agasajo s y demostracione s de afecto que no
e xist en sino en la conv eniencia d el Mini st ro ; los hay que ll e­
van vida completamente provinciana en las grande s capitales
del mundo ; alguno s hablan de lo s brazo s de la Venus de Milo
como de un accident e acae cido ayer al introducir la e statua
por las e s calera s de la Legación ; hay otros que no s ab en se�­
virse de los cubierto s en la mesa y cuelgan d el cuell o la servi­
lleta ; ministro hubo que usara corbata blanca con el srnokin� ;
s·
y si del capítulo de los mini str os pas áramos al d e las ' ' rni ni
aben
'
t ra s ', la co sa se pone peor, su ele haber alguna s que n o s
aY
o
hablar sino de la tristeza en que se encue ntran porqu e n hon
s
e
tortillas ni frijoles en e l país donde resid en ; hay otras qu
modelo de cursilerías en e l vestir ; unas no tienen d e qué
r
blar en las recepciones ; otras hablan mucho, dici end o, p o
tanto, los consiguientes disparat es.

ht�

43

º
----' i. co ha
a ley orgánica . del Cuerpo D ip1 omat
-..ruestra últim
vementes. Ha cre ado un si· st. esubsanar esto s incon
�"
r
s func10e
qu 1�º:J{.t o de org anización diplomática, s eparando lo
. .,
'
J]'.J.l
n hizac10
JXl. 3 . p ol't
los técnico s . Como toda orgam.
.
1 1· co s de
es, en ci erto s entillar10s
estro Cue rpo Diplo mátic o,
nu
e
d
a
brida, l osa.
tu
do, defec
mática termina ahora e n el cargo de Con.
� c�rer a diplo
r es p reparado s, un porvemr
homb
s
lo
a
es
pu
'
· erra'
seJ· ero '· e1
años para recorrer todo el e scalafón, soporDiez
.
e
t
en
y
a
atr
· fe s, es a1 go verda• ros i· gnorantes como Je
mimst
talldo a vec es
·
de un hombre. ¿ Que'
m ezquino en la vida
deramente pobre y
la marcha de lo s
ad técnica de
.
.
.
jmporta que la responsabilid
.
sas r e caiga en lo s rnf enores , si la r espon.
ático
diplom
s
o
t
. ., �
asun
i
erac
s
e
s
L
o
d
.
ion
is
M
la
de
· ·
b·1·d
i 1 ad aparent e está en lo s Jefes
de
resti
g10
p
es
d
en
án
r
da
tos cometido s por un ministro r edun
.
e1
o
d
cuan
tario
e
ecr
s
todo el personal. ¿ Qué pue de hacer un
e,
b:ec
st
e
ley
La
jefe desee cometer un acto impr oc:dente 1
�
­
e
i
s
pues, un divor cio entr e las dos funciones, que r e dundara �
i
d
pre en dificult ades constante s en el desempeño de la labor ­
plomática de nuestros funcionario s en el extranj ero.
¡, Cómo se logra tener funcionario s verdaderamente técnicos 1
En otras partes d el mundo existen curso s e sp e ciales en la
Universidad que preparan a los aspirante s a la carrer a diplo­
mática para ulterio res funcion es p ública s .
Nu estra ley establece un simple examen. Así hemos visto
dar p ate
nte de competencia o negarla en media hora de e x�­
men con todas las lacras que s e descubre n en e sto s actos esco• ,
lare s En s .
s me s es se han p repar ado per sonas que Jamas
ei
·
, n
h bia
d�1Plo tomado un libro s obre mater ias anexas a la carrera
m ' t"i�a,
· 1,
· lante s exámenes de D erecho Internaciona
Con ti. tªucio bril
nal, E conomía Política , Historia de lo s Trat ados , Y
ª..e _ S
1s O si• ete
•
mat eria
s m:á s .
sí la comp et enci· ' cmca
·
· s de carrera
a te · d e 1 o s func10nario
'
es :rnA.
uy relativa
po
sigui e r t odo ell o nuestro Cuerpo Diplomático va a t ener las
ntes carac
terísticas :

�44

COüPERACION

Un personal superior arribista, formado : lo., p or los
Po.
líticos que ambicionan dar un paseo por Europa. Tres m s
e es
·
·
· 1 d e1 v1eJo
·
·
· tro en una capita
contment
o seis de M'1ms
e, con fre.
.
.
,
vecmos ; 2o., por los ind·lV¡..
cuen tes excurs10nes a 1 os pa1ses
.
.
duos que constituyen un peligro para la buena march a d e nues.
.
.
t ros asuntos mtenores y que merecen ser alejados del centr
principal de sus operaciones. ; 3o., por una minoría de perso�
.
.
nas capaces, mtehgentes y educados que no siemp re irán
los puestos de mayor responsabilidad, sino que, por el contra�
rio, quedarán siempre postergadas justamente por falta de
apoyo político.
El personal inferior, antes reclutado, de preferencia en­
tre literatos, estará formado en su mayoría por jóvenes que
han adquirido su cultura diplomática y científica en seis me­
ses y la han acreditado ante un tribunal complaciente o seve­
ro, como sucede en estos tribunales. Alardean sus miembros
de apellidos ilustres en las crónicas mundanas de nuestro me­
dio. Llegarán después de los diez años a Consejeros, colman­
do así su satisfacción personal y su ansia burocrática imposi­
ble de conseguir en otro ramo por deficiencia específica.
Este personal será de peligro para los jefes de Misión po­
líticos, porque halagará todas sus pequeñas pasiones, no se
opondrá a sus caprichos y seguirá inalterablemente la co­
rriente de sus opiniones ; será un peligro para los jefes de
Misión inteligentes, porque constituirá para ellos un lastr e pe ­
sado de insignificancia y pedantería.
Reconozcamos también que la selección se imponía en el
personal de Secretarios de Legación, y que defectuosamente
Y todo, nuestra Secretaría de Relaciones ha hecho bien en re­
glamentar la carrera.·
ti­
¿ Por qué no complementa la labor estableciendo defini
oll
vamente estudios serios para ingresar a ella y acab ando c
las complacencias políticas para los Ministros ?

Julio JIMENEZ RUEDA-

Su majestad el niño
Por el Lic. ISIDRO FABELA.

Un exquisito y sugestivo pintor inglés, enamorado de la
infancia, tuvo la graciosa y dignificante idea, de crear para los
niños, el homenaje más bello, respetuoso y noble que un artista
de corazón de oro pudiera ofrendar a esas flores de carne que
son la sonrisa de los dioses y la alegría del mundo.
Pintó un niño, atravesando solo la calle más concurrida
de Londres, en momentos de intenso tráfico. Un corpulento
policía levanta en alto su bastón de autoridad para detener la
formidable avalancha de peatones y vehículos que amenaza
desbordarse sobre la rúa, mientras el niño pasa '· y el corazón
· dad de Londres, la más grande del mundo por un mode 1ª ciu
'
.'
mento d eJ· a de 1atir
· . . . . . Los pesados cam10nes
cargados de
�r_c ancías ; el wagón eléctrico lleno de pasajeros ; el alígero
..
c1clista .' el .a.pue
sto Jmete ; el tren aristocrático que conduce
nobl s Y eleg
antes damas al Hyde Park ; el carro humilde que
va a� rc
II . �� ado ; la carroza anticuada que viene de catedral con
U c,�...
.
; tiana du eña ; e1 t ax1. rap1
, 'do del hombre de negoc10s
; el
flamante
a
el discr utomóvil del venerable lord ; el ómnibus pletórico '·
.
et
COcotte o se.dan de los enamorados ; el abierto faeton de la
.
d
.
e
l
u.Jc
;i:_
'"lli
· · · · · Y a1 m;ismo tiempo, en las aceras, la motiUa y
8alantea e1 e Studiante ; el burócrata ensimismado y el apuesto
dor ; el anci·
.
.
.
el P
ano pars1momos
obrero,•,
o y el estimable
·
deti· rócer Y el me ndi· go, el
e nen su
honrado y el truhán, todos, todos
mar cha para que pase su majestad
el niño . . . .

�46

47

COOPERACION

SU MAJESTAD EL NIÑO

Y el niño pasa tranquilo, inconsciente, inocent e c omo u
ángel sin al.as, mientras la vida inquieta, nerviosa y tum,ultu n
sa de Londres, se detiene un instante, obediente y atenta , co:
cariño y respeto, para verlo pasar . . . . . Es su maj est ad el
mno, como le llamara el glorioso pintor, es el amo del mundo .
el tirano del hogar, el hijo del amor Y del _ dolor ; el príncip�
de los sue ños paternales, el alma del porvemr, la esperanza de
la human.:.dad, la razón y el encanto de la vida ; la vida misma
que sale del nido para desplegar y batir sus alas ; el ensue.
ño que se enciende ; el brote impoluto de la existencia, que
florecerá -exquisitaru:, ente con el aliento ternísimo de nue stro
corazón y fa. poesía incomparable de las manos maternas . . . . .
Es el niño, e� decir, es nu estra propia sangre qu e retoña, es
nuestro nombre que se repite ; es el amor que palpita y que
revive ; es la raza que se afianza y que perdura, es la patria
que se ensancha y se renueva ; es la humanidad creadora que
avanza y que triunfa.

jenos con adoración, todos, por el hecho de ser
s hij os a
a io e s , estamos obligados al asíduo cuidado y a la desinteh0Ill br
olicitud de los pequeñuelos.
resad; s
to dos, aun aquellos que no tienen prole, debieran, como
el dulce sentiP ellico, ennoblecer . s u alma, con
.
,
ae ons ejaba
.
paterno
;
nutrir
su
espiritu
con
el, mirando
or
am
.
el
JI1,1ento d
,
•
·
y -con reverencia a ese maravil1 oso brote
.
giempre c on •interes
' deJar
11 ama 1a m
· f ancia,
· para d espu es
q
u
e
es
· en
edad
de las soci
acercaran
al
sacrosanto
altar
de
la
religión,
una
ella, como si se
un
vocablo
de
amor,
u
na
plegaria cari­
ens eñanza de virtud,
un
pensamiento
atesorado
en
la más naza­
bien
o
pía,
y
ñosa
que
prendiera
sobre
la
frente
limpísima
miradas,
las
de
a
ren
augurio
de
victoria
para
su
vida
un
que
empieza.
niños,
s
lo
de
Porque los niños se lo merecen todo, por su candor y su
gracia, por su debilidad e ino cencia, por su clara ternura y
eucarística pureza.
Es justo, y honesto, y reconfortante, quererlos y hacerles
el bien, ampararlos de todo mal, y llevarlos de la mano, a la
vera del camino espinoso que es la vida, con la más francis­
cana piedad ; porque vivir es lo m,ás difícil qu e existe en este
mundo, y los· que nacieron sin haberlo demandado, tienen de­
recho a la luz de nuestra experiencia, al sacrificio de nuestras
venturas, al renunciamiento de nuestros egoísmo
s, al holo­
c�usto de nuestra
tranquilidad y al desprendimiento espontaneo y pro• a igo
· d e nuestro amor, e n beneficio
d e su salud ' d e
,
su educaci· on
Y de su dicha.
V-ol y todos habrá de alcanzar nuestra benevolencia y buena
unt ad' para
todo s habremos de llevar un poco de misericordia e n c a
.
da mano Y un rayito
los
de ensueno en cada beso ; para
ni·n- os p ob
_
res
Y
1
os
enfermos,
para los •tristes ' y los degenerados' Par
a 1os huer
,
fanos y los hambrientos, para toda esa teoria infant .
.
il. del Umv
erso, debemos regar y desparramar amor,
Y rev-erencia,
p orque el Rey de la Creación
el niñ _
no es el hombre sino
nes, o ' Pu es en est os tiempos
·
de
cataclism
os y renovaciol
a
_
· ·
·
· to espiritual
ll1i.1o s cultn....a Y el refinamien
qmeren
que este
.
e
..
a el , , sig
lo de lo s niños. '
'

Allí está frente a nosotros, para pedirnos cuenta de su
vida y de su porvenir, de su salud y de su espíritu, de su feli­
cidad y su destino ; nació sin pedirlo y sin quererlo ; es obra
nuestra, del amor o del placer, de la ley o del pecado ; del beso
que se compra o del beso cristiano que se jura en el altar Y ��e
forma, al ascender al cielo, la sublime sinfonía de la p asion
honesta en los -oídos de Dios. Pero es nuestra alma, nue Stra
responsabilidad, nuestro yo.
za, p or
Es el hijo, es el propio espíritu que se reproduce qui·
; es 1:
los siglos de l o s siglos ; es la familia que sigue alentando
5
a
tradición que no se pierde ; es nuestra vejez que se a got Yque
r,
n
levanta ; es la historia bendita y parlera de nuestro am
t o.
o
v
x
e
se conserva como un amuleto y se adora ,como un

* **

·

subliPor eso, ante el niño, todos los que tuvieron el don
l aJllºs
me de la paternidad, lo mismo que aquéllos que conteJJJ..P

ª

�48

COOPERACION

Los padres, sobr e todo, tiene n que cui dar, proteger
'
' Ve.
· de scanso a 1os vastagos
aten der sm
1ar siempre,
·
de su al
no sólo por mandato divino y ley humana ; no sólo p or inst:a,
y obligación, no sólo por pasión espontánea y avasallan
/
sentimiento parternal, sino por egoísmo ; porque en esta vi e
d
todo pasa o se esfuma ; todo se pierde o se va : el trab ajo y loa
8
honores ; la juventud y la gloria ; el oro y los placer e s. Ba st
las obras de arte y de ciencia ; la músi ca y la e statua qu:
aplaudieron todos los públicos ; el libro bien amado que s e
estimara en todos los cenáculos ; el libro que nos costara días
y noch es de encierro y estudio ; el que formamos con ilu­
sión y de sinterés ; el libro mimado que nos hiciera llorar de
alegría cuando le vimos, estáticos e incrédulos, en el escaparate
de la inolvidable librería ; todo se acaba o se olvida en ese
torbellino universal que forman las pujantes juventudes que
llegan e n soberbios pegasos atropellando nuestra alma y ma­
culando nuestra serenidad . . . .
Sólo los h ijos quedan en la isla milagrosa de nuestro co­
razón ; sólo ellos se salvan y perpetúan, para cons ervar nues­
tro nombre y nuestra sangre, prolongando nuestra vida en el
espacio y en el tiempo.

***

Al nacer, el niño adquier e derechos, que son para sus p a­
dres indeclinables y sacrosantos deberes, que es menester que
satisfagan con apremio y con celo, si quieren saldar con su
hijo la responsabilidad de hab erlo engendrado.
.
1untaria·
- sere s qu e mv?
Pero antes de todo, esos pequenos
¿os
mente arriban al mundo a luchar y a padecer, ti ene n . .,,8
'
tlµ,
grandes der e chos de alcance muy hondo en su vi· da 1n
y
y social. Tie ne n derecho, primero, a ser hijos del alllor,
después, a ser hijos de la ley.
b.ijo.S
Ninguna ,culpa 111¡ás trascendente que la de engendrar JlÍ·
r
sin am'.or, y ninguna falta :m:ás peligrosa que la de cre �e i:iJJ
n
o
r
j os a espaldas de la sociedad. Los hijos que surgie

SU MAJESTAD EL NIÑO

49

----,
. r
cálido, que fueron co;nceb i' dos con i'do1atria,
sinee - o y
.,
.
probaesos,
beso dos, con ilusion
arrobo,
con
ntidos
e
y pres
espera
elic es, porque al abrir sus ojos dos rostros
f
án
er
s
e
.
.
, su carita
blelllent
con l'agrimas de
juntos humede ceran
Y
es
1
b
.
a
·
· ef ,
brazos
al tender sus d immutos
lll
. on y de hechizo ; porque
.
.
,
,
8aor.aci atro manos ansiosas
1
de
sesamo
e
seran
unc10sas
y
cu
.
al aire,
es
d
de
porque,
y
;
dolencias
sus
de
bálsa:m¡0
el
y"
sus capric hos
·
·
·
muJer
h
una
y
b
re
oro
un
vagido,
primer
'
el
vida
la
que_ 1anzan a
d
mano , de cara a Dios y con la frente erguida
eogi os de la
.
o , están allí, desde su cuna hasta su muerte, Junto
...,und
.
ante e1 ....
él con el orgullo de haberlo procre ado ante el dios de los
:m;res, y con el valor de d efenderlo contra la maledicencia
y el d estino.
.
En cambio, los que nacieron en un lecho fr10, de conveniencia y cálculo, los h ijos del deb er o la casuali dad, los hijos
del vicio o del delito, esos míseros inocentes llegan a la exis­
tencia con la flor d e lis de la amargura y el escepticismo, por­
que el cuidado de sus progenitores no pudo, en los primeros
años, salvar su espíritu del abandono, y del frío, de ese frío
de las almas, más gélido y atroz que las nieves del invierno ; de
ese frío espiritual que marca las caritas de los niños tristes
con la más cruel y más emocionante de las máscaras trágicas.
Pero hay, quizá, otro yerro más grav e d e los padres ; un
yerro fatal, que muchas v e ces no se aquilata, ni se piensa, ni
se cre e ; un yerro que ofusca y que agrada ; que embriaga los
sentidos y trastorna el
ánimo : el yerro alucinante y atrayente
del am or ilícito.
6 Qu� se; humano no lo tuvo en el p ensamiento cuando no
10 reali
zó i
El amor vedado, el furtivo,
el que se conquista con frui,
cion
·
a los vemtic
· · mco
años,
el
que
no se compra sino que se
reg 1
:i,
u
e
se
e
ntrega
ciego
y
libre
en su culpabilidad y en
811 i:r\
et
e:x:
ese alll.o ion, Y en su misterio estriban su placer y su encanto ;
r
.
· que IIl;J.entras
, nos d ana
- mas
'1 nos s clan destmo
mas
. , nos cerca
e duc e· Y nos
Pl'ofun
arrastra
. . . . . Ese amor es el perpetuo y
d
ii.oso d 0 s em illero de los hijos bastardos ; el paraíso enga­
e 1a f�ri
cidad ; la fuente maravillosa que transforma sus
4

�50

COOPERACION

linfas en lágrim!as ; la gloria m!omentánea de los p adr
es
que
abre a los hijos las puertas del infierno.
Es cierto que la buena o la mála suerte tiene un
a gran
. .
.,
.
.
participac10n
en esas historias
de amor, y en sus cons ec
.
uen
.
.
cias mespera das e mvoluntarias.
.
Pero es precis o ayuda
.
d estmo
con un poco de buen juicio, un mucho de e g o'ir a1
smo
. enorme de voluntad.
y una dosis
El amor es muchas veces más fuerte
, que la razón . =U
"' ,
P? deroso q� e e� respeto los padres ; mas pujante que la, pr
opia convemenci a ; pero asi y todo, hay que luchar con 1 él y
que
vencerlo, pensando, aparte de muchos consideraciones d e f _
milia y de honra, que los am:ores ilícitos, cuando son absol:.
tamente obcecados y ciegos y sordos, crean la desgracia, que
puede ser irreparable y horrible, de dos padres culpables y de
un hijo inocente que, pudiendo gritar a todos los vientos las
palabras sublimes : padre, y madre, tiene que ahogar sus im­
pulsos cariñosos y los latidos de su martirizado corazón, para
balbucir esas palabras divinas en voz baja y que no las oiga
el mundo . . . . . .
¡, Me dáis mayor injusticia 1 Cierto que los padres, cuan­
do son buenos, a todas horas pagan su falta con sólo el círculo
de hierro a que la sociedad lo&amp;¡ constriñe, que todos los días
tortura su pensamiento y hiere su dignidad ; pero esa pena o
esa condenación, no resuelven el problema ni redimen al hijo
de su falsa situación social.
Es preciso, entonces, recurrir al único remedio, al que no
cura de raíz el daño, pero sí lo amengua : el matrimonio O la
legitimación del hijo bastardo.

ª,

* **

h ci a
Una vez en el mundo, el primer deber de los padres a
los hijos, es quererlos ; y el segundo, educarlos.
o ·
Quererlos. creándolos como niños mimado s, es no c :11�:;
pr� nder la mi�ión sagrada de la paternidad ; es ama�l os si:
_
r
a
tehgencia, que vale tanto como hacerles daño. :Mnn
hij os es arrojarlos al infortunio, muy amorosa mente.

SU MAJESTAD EL NIÑO

51

niño debe ser un sacerdocio ; los padres
-----J;a e ducMión del
verdaderos educadores, han de tener
ser
stros ' para
10s ))lae
1 Ch de apó stole s.
JJJ.U ºr O, qué es la educación 1
b. er
hombr e ; y formar al hombre, es· , d ar
Educar, es formar al
nY
_ _ tO do su desarrollo, toda su fuerza, toda la e1evacio
·
·
1 es
ua
3l n1no
t
ec
1
e
t
m
,
son capac es sus facultades, f'1S1Cas
b elleza de ·que
.
morales .
· - salud y vigor
,
mno
Y Educar al hombre, es dar al cuerpo del
, gusto por lo bello, penetray a su . Pspí
- ritu, agilidad, juicio
.,
.
.
.
· so' li' d a.
, memoria
on vivaz
mac1
1mag
.,
e1on f'ac1·1 , elocución clara
. - esdel mno,
Educar al hombre, es robustecer el caracter
encia, cultivar
, y afinar su inclarecer y dignificar su conci
telecto.
pulosam1ente
La educación física y espiritual deben escru
'
Platón : ' ' El hombre n_o es un
completarse, pues como decía
vigor del
espectáculo bello ' más que cuando la belleza y el
cuerp o. "
e
d
1
tez
robus
y
sura
hermo
alma , se armonizan con la
.
Educar, es despertar el alma de los niños ; es dar movimiento y aliento a una existencia en flor ; educar, es crear ; es
sacar de la obscuridad y del sueño la inteligencia latente de
los pequeñuelos.
Los padres, para educar no deben educar demasiado ; no
olvidando nunca que tienen la obligación de ,crear un creador
f no un acusador ; y que cuando a los hijos no se les educa
.
bien, ellos son los primeros jueces, jueces severos que conde­
nan, tal vez con amor, pero que condenan.
Para educar mejor a los hijos, es preciso que los padres
conquisten
su amistad una cordial y sincera amistad, que
d�_rá siempre
mejores frutos que el rigor excesivo Y esa rela­
cion d e re
speto medroso que se establece en ciertos hogares
cuando
el p adre no quiso o no supo ser el companer
- o de
sus hif os.
a
tácu� d� h ay más hermoso en la vida social, que el espec .·
1 O e difica
nte de un padre, amigo y camarada de sus h lJOS.
y nad a m
ás b enéfico para la educación, que esa confianza

�sz

SU MAJESTAD EL NIÑO

COOPERACION

nacida en los albore s d e la vida y anudada p ara si
em,'pre
en. la
juventud.
Obtener la amistad d e los hijos no e s obra difí
cil, sino d
oportunidad y de tacto. Los pequeñuelos, por
ley natur
:
tiend en sus brazos y sus almas a sus pr o g enitores,
por q
l es abrie ron las pue rtas de la vida y p orque las pr u e elt s'
imeras ;.
radas d e ternura, las prim eras caricias, el prim�r
calor y ;�
prim er alimento lo re cib en de sus padres. Pero ese
amor m
· Stintivo d eb e hacer se c onsciente y pr ofundo, de tal
m odo , q
ue
el párvulo y el j o ven vayan a sus
padre s no sólo con resp
eto
'
sino con ale gría y c onfianza, c on e ncanto y con f e .
Para eso, es pre ciso , prim erament e , que l os padre s
p ongan
en l a educa ción de sus hij os, su alma
e nt era ; p o rque quie
n
tiene la responsabilidad de dar una vida al mundo y
no p one
su alma en ella, es un criminal.
P ero no basta el amor para educar, e s necesario
t am­
bién la intelige ncia que encauc e e se amor pat ernal,
a ve ces
cie go, por la s e nda clara de la amistad y del resp e to
mutuos.
¿ Resp eto a los niños 1 Sí, p orque los niños s on hombres
como nosotros, o mej ores que nos otros, porque nacie
ron cuan­
do la evolución d e la vida había avanzado algunas ce n s de
de a
años que nos llevan p or delante en el progreso humano.
Para afianzar la amistad de lo s hijos, es nec esario no
mirarl os nunca c o n air e de sup e rioridad ; y para eso no hay
más que t e ner pres ente que s o n
ellos la g eneración qu e nos
sigue y re ctific a ; que ellos s on e l p orvenir y no s otros el p asa­
do ; y que, com o dic e Skotz-ky : " Nada ayuda tanto al c on�­
cimie nto de nuestro propio ser -e s e gran misterio de la vida-, como el trato sencillo y cordial c on la generac1. o, n que
nos sigue . "
C on la amistad s e crearán la c onfianza y la frauquez�
Y con e llas, e l hijo irá educándose e n un ambie nte de lib erta¡
que r e qui. e re todo ser nue vo , para hac erse fuerte Y p erson;a .
.
L os hijos no s on cosa del padre , sino su &lt;ionti• nua_ c10.....,.
cia
S e p erten ec en a sí m;ismo s. El hijo deb e al p adre ob ediellJll.
c
y resp eto , gratitud y amor ; p ero no sumisión y vasallaj e o O
cre en algunos insensato s cuando tratan a sus hijos c o:rno ª es·

53

naza
.,,-----° P ara someterlos a su autoridad, la ame
u sand
,
s
o
vo
.
t
e
.
az
e
e1a
el b ofetón y l
.
urIª:
anazo de grada a quien lo
l a in j
o físic o ' el simple m
g
sti
a
c
.
y El
lo r e cib e '. sus resultados son contraende a quien
f
·o
'
y
buena educación . Los mnos as1 maltrada
una
a
s
e
t
n
e
c
u
d
o
pr
rencorosos, mentiros os y sensuale s. No se
te.dos, se tor:�: bestias, menos a los niños, que son ��mo
s
gar
.
deb e pe
en la misma sangr e , un corazón sensitivo,
ei:
ti
ue
q
;
nosotros
, l os
impresionable y que , además' son l o s débiles
una a1roa .
11
os 9.
e
a
a
gar
e
p
s
e
l
e
s
e
qu
s
e
A cep tarían l os padr
b
s.
so
n
e
f
e
d
in
c e s, oi pur qué querer para sus hijos lo que no
N o. Pu es enton
,
.
qllleren para si 1
• end en cie
· rtoe
Es un error sostener que sólo a golp es e nti
.
•
Sólo piensan así quienes han t emdo poca p acienh
�uch:: º��
de
a teligencia, poco c elo para corre gir los defectos
c1a,
e
qu
el
r'
o
rr
e
fatal
un
y
ón
ducaci
os muy pr ec aria e
sus
. J '
n
co
y
sclavos
e
los
con
equipara a l o s niños , con los brutos,
las cosas.
·,
Con esos proce dimientos s e llega a la e ducamon más d.eplo
s
e
rable porque con ella se crean entre P adr e s e hijos relacion
de frialdad de mie do ' d e renc or y de desprecio , que r o�p e n_ 1a
'
_
,
ia ;arm.oma
hogarena y abren paso a1 d espego y a la desobedienc
.
y ,cuando la obe diencia perec e , la mala e ducació� comi e�za .
Este grave problema d eb e resolvers e en los pnm�ros a��s ,
para salvar al hijo d e l a in gratitud, d e la d e sconsideracion,
de la maldad, de la p ereza y de l a incultura .
Por naturaleza los niños s on ob e dientes c on sus mayoree,
pero j amás
habrá �ue de jar su e ducación al azar, porque ella
resultarh man
ca o nula.
.. ·
. Por buen natural que t enga un niño, sie mipre habra, que
"1g il arlo Y cor
dienc!�• emplean­
do Para ello re girlo en el s entido de l a ob e
la ser enidad y la dulzura en düsis e qmhbradas, de
manera qu
al tnimo e la primera n o lle gue a la dureza, ni la se gunda
.
. Lo s p a
dres deb en hacerse obe d e c er sin hacerse temtiblee
lli O d '
io sos ; empl eando la p
ersuasión , la t ernura o la en ergia ,
Plleatas en
todo c aso al s ervicio de una fuerte voluntad ; por-

t·

�54

COOPERACION

q�e c�alquier de��ida d de c arácter e n el p adre, rebaj a l ob
a
die ncia e n l os h1J o s . Y deb e s er un ap otegma e duc a
ciollae.l,
porque es un a ':e rda d a dquirida p or la experiencia y Pr
e
tuada p or lo s s abi os, éste : " El que d e veras quiere a sus h:,ep.
J
ti ene l a o bligación de fa cilitarles la o b ediencia e imp on é os,
rs
,
ela
,
- o.
s1º fu ere pre cis
El más serio peligro p ara el p orve nir del h ombre, es
qu
d e niño fuera desob e di e nte. Y si lo fue , sus padres son 1/
culpables. C a da hij o d esob ediente, e s una a cusación v
h,:
contra e l p adre que no sup o e duc arlo, p or deb ilidad, por inc
u­
ria, p o r de samor o p or vici o . Y e s apremiante huir de eso
s
d escuidos, p orque al correr del tie mpo, cuando los hijo s des­
ob e diente s llegan a viej os, no a cusan ni c astigan, pero sí com­
padecen a sus p a dres, que no supieron d arles un a e ducación
e d ific ante, que los prep arara a un a vid a fuerte, buena y bella .
Y cuando los hij os disculpan o c omp adec en a sus padres,
quiere decir que ést o s no supier on cumiplir c on la misión de
su vida .
Por su p arte, los hij o s deb en l evantar a sus p a dres todos
lo s días, un altar s acros ante d e resp et o y gratitud en el más
caro rin�ón de su almari o, d onde r endirles culto y homenaje.
Por ello s somo s amado s y dich osos ; que p ara ell os se a la epi­
fonía d e nuestr o cora zón. Y si faltaron con nos otro s, si come­
tieron yerro e n nue stras vid as, amémosle s más, c omo Cordelia
al r ey Le ar, tratando de imitar a e sa mujer simbólica. Por­
que el amo r, y l a ternura, y la p a ciencia , y el sacrificio fili�le_s
se simb olizan en esa muj er shakesp eriana , cuya b elleza divi­
nam ente humana , principia c on su nombr e sonoro y dulc e a la
ve z, qu e p arec e hecho de p e daz os d e c ora zón y cuerd as de li,:a '.
C o rd elia , p alabra que es a mor y músic a, c aricia y ensue�? '
.
. 10
, treman.te, o un 1ir
· recien
que e vo c a un J o cundo corazon
a bi ert o al sol y perfumad o con los su aves y sutiles olores qt:
Dios y lo s p oetas qui sier on p oner en las matronas idea ?a
i
que p a sa n a través de l a vida com o una · reali da d, p or la wag
creador a y sublim'e del ingeni o y d el genio .

ÑO
SU MAJESTAD EL NI

SS

e com o d eben si empre
sus errores y d e sus

amab a a su padr
------e C or deri a
u
rq
vo
-"
p a dres : a pe sar de

ar a sus
· J·os am
I
h
s
10
· · qm· da d. Y malde a c on mi
. justicia�- .
delia des her ed ad
'
in 1' , a divina C or
el injusto y v10lento rey
am a a su p adre '
los
u
'
up
cr
µ in e s
que v ale m a, s que 1as
c1' da s n el amor. c' a11ado de un c or azón
o
.
1;ear , c
.
d
. �
as
r
e di da sm p ied a '
.
p
b
des
y
a
a
l
z
re
a
fie
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b omm_ada con
a
a,
a,
n
o
h
r
o
c
e
d
su
e
r
rd
Co
. . O rey mcom1wensi·v o y cruel , pie
.
ieJ
�v
�r
y
l
e
os
.
tiv
o
s in m
cuando
: , l a hi a ' abandonada
azo
r
su
y
í
o
1c
er
y
_ �
�1 c ontemplar a su p adre : �1su p od
ordim nt o s '
m
re
,
n
si
terida
cuidados, c orre �a,ci� el
;e
o , sin c ariños ni
so
y
o
m
r
r
e
a
nf
mm
p ar a ilu
JIJ.ario, e
a l o culpó, s ino
donarle , p� r que nunc
pu
s
o
oj
na para per
us
' ro s c om o su
. c on l a luz mc omp ar ab le d e s
ia
su trage d
. ar las an ustias rec ónditas e inferna1 es de1
viz
a
s
u
ra
adres ,
alma ; p a
s de sventur ado de los p
má
d!l
y
es
rey
o
s
l
e
d
más pob re
doras de miel, de c al or,
os firia1 e s , d estil a
con sus b endit as m a- �n
de p az .
de armonía, d. e. carmo_ y
a p or obr a de la
,
fiel s e transfigur
;
Así, la hiJ a b omsima y
' d e1 viej o que l a eng endr ara
pasión filial, en la mad� e - amoro s:
y
s,
a
ás sedantes de sus c arici
s c arici as, l a s
y al amp aro de su
.
o.
gen que, en vez de r enc
arrullado ,con mimo p or e1 pe ch o vir .
Jena do trunc a sus trores, guarda consuel os, e1 mo narc a en a
do ,
.
.
s anat emas p ar a el m1111
nantes 1mpr
e c ac1ones Y sus ru d o
ic a
ún
a
l
ron
, que fue
con estas bellas y cristianas p alabras
a.
eli
rd
o
C
e
r ab l
ecompensa del s obrehumano aroor de l a a do ,
rodillas
.
.
' · one s , yo me p ondr e d e
" Cuando m.e pid
as mis b end 1c1
º
Para pedir
te perd o' n. "
ivino t esor o
¡ Oj alá que t o dos a quellos que tenemos e1 d
olor de
de besar to davía l os c ab ellos de luz y l os sur co s de d
don
nuestras progenitur as, llev ára mos en el pech o , c om o un
celeste, un peda cito del alma de C or delia , p ar a c errar, c on
santo amor, los ojos maternal es.

�----

NACIONAL
LAS ESCUELAS NORMALES Y LA E.

Las escuelas normales y la
educación nacional
El 24 de febrero, y con motivo
del
XXXVI aniversario de la fundación
de la Escuela Normal para Maestros
de México, el señor José Angel Ceni'.
ceros, profesor de Civismo de la mis­
ma Escuela, pronunció el interesante
discurso que hoy ofrecemos en nues­
tra Revista.

Señor Secretario de Educación Pública :
Señoras,
Señores :
Todo aniversario del surgimiento de una institución pide
para todos aquellos que, grandes o pequeños, en ella incorpora­
ron vida, una férvida salutación.
Todo aniversario de una institución es un renacer del pro­
blema del valor de su existencia.
Todo aniversario reclama una renovación de esfuerzos.
A la deferencia de haber sido nombrado para rendir ho·
menaje a la Escuela Normal en su XXXVI aniversario, inten­
tar plantear sus problemas y clamar por una renovación de
esfuerzos, correspondo con buena fe, entusiasmo y sinc erida d.
Que sean mis escudos . . . . .
Educar, conducir, llevar. Viejo problema de llevar y con·
ducir la vida humana hacia la concecusión de un fin. Viej o
problema de hacer del hombre el forjad or del destino del
hombre dando un rumbo al desear y más desear que cara cte ·
riza su existencia.

57

adónde va la ruta T . . . • Adee dónde está ese rumbo,
grita la vida. ¿ Adelante
adelante,
;
motor
o
dese
1, Pg��a el
1ante,
todo es luz, o adedonde
ideal
del
excelsas
s
bre
ia las •cum
ac
es somb ra �.
todo
donde
h
a ia los abismos profundos
.
.
lante h c s páginas de la historia de la humamdad , lo mismo
En la
J· as que en las blancas• ; lo mismo· , en la turbulenta cu' 1 es, pa1en las ro
mansion de
, aposto
erreros que en la qmeta
.
na de gu
el mas grande de 1 os
en el que se ha mcubado
.
ita e1 de seo
Paea1es huYYl anos • el hombre realizando al hombre ; el hombre
1•
con
. imagina' que mata y que destruye, siempre
. , .
que crea y que
titamca,
lucha
esta
En
ser
a
llegar
.
arse,
.
el nu· smo fin , integr
. . . a ; en.
d y la Justici
la liberta
ríos de sangre se derraman por
pero el anhelo del hombre
sueños mueren y esperanzas brotan,
conserv� como el
de llegar a ser, de integrar al hombre, se
género sumo de los ideales. Los locos del porvemr son sus
mejores porta-antorchas.
.
.
.
La historia de la humanidad es la historia de la mtegración del hombre no c�mo ser que ha sido, sino que está siendo ;
que se está incubando en medio de las miserias Y de los dolo­
res del mundo .
La historia de la humanidad es la historia de la educación, p orque educar es formar hombres, moldeando espíritus
Y realizando ideales.
El factor primordial de la educación es el educando mis­
mo Y el campo de acción es la vida ; pero el hogar y la escuela
son las fuerzas que orientan el desenvolvimiento de ese edu­
cando tratando de formar en él un claro y lúcido pensar, un
carácter firm
e y una voluntad pura capaz de desinterés Y de
abne gación
en el mundo del deber y del derecho al amparo
de su madre
común : la libertad.
. . La escuela ha llegado a ser órgano no sólo útil, sino de­
isivo p ar
a la realización de la función s ocial educativa en
:or
no de 1 a c
· 1 es.
· · des soe1a
ual deben girar todas las act1v1da
Se ha dicho
maestro
del
y
manos
con razón que en las
de escu
e1 está el porve
Y que
futuras
nir de las generaciones
de él d
e pen de su'
rege
neración' o su ruína. ¡ Cuán elevada enton--n es
. .
l a m is
, del maestro y por ende qué grande su resion
.LU

ª

•

�COOPERACION

LAS ESCUELAS NORMALES Y LA E. NACIONAL

p onsabilidad ! Y si grande es la responsabilidad del maestr
o
¿ qué diremos de la que corresponde a las escuela
. s normales
.
forJadoras de maestros ? . . .
El XXXVI aniversario del surgimiento de la E scuela :Nor.
mal de México, es un renacer de sus problemas. ¡, Cuáles son
esos . problemas ?
1
Las escuelas normales tienen ante sí por resolver dos
trascendentales cuestiones : la de la educación nacional y la del
maestro de escuela.
Aunque los problemas sociales nacionales son en gran
parte reflejo de problemas mundiales, pues el pensamiento se
eleva por encima de las fronteras y el sentimie nto es flor hu­
mana, la realización de los nuestros exige planteación espe­
cial, única, de acuerdo con las ne cesidades especiales y únicas
de nu e stro país.
La elaboración del tipo de perfe cción que pudiera llamar­
se nuestro, que en su pensar, sentir y obrar refle j e la índol e de
nuestro pueblo y de nuestra raza, es algo que nuestros pensa­
dores no han imaginado todavía, y por mucho ti empo la edu­
cación no ha tenido un ideal claramente definido. G ran parte
de nuestros educadores rehuyen el problema, porque creen que
enseñar a leer, escribir y contar es resolverlo. Nada más fals o.
El problema educativo nacional no es el problema de la des­
analfabetiza�ión, como no es el problema agrario la dotació n
de ejidos.
El problema educativo nacional descansa sobre hon das
raíces económicas que el análisis de nuestra e structura social
p one al descubierto. México ha sido un país turbulento de­
bido a sus desigualdades económicas. Las contínuas luchas
que en él se han sucedido en ello tienen su causa.
Afirma Molina Enríquez que todavía no constituí:mos un
­
solo pueblo, sino un agregado de pueblos más o menos e ntree
d
s
e
d
mezclados, los cuales ocupan posiciones muy distintas
el punto de vista evolutivo.
taEn efe cto, en nuestro país co existen razas diversas Y�JaS
e
puestas por la colonización y la conquista cada una d e
con caracteres psicológicos distintos.

El cruzamiento de las razas caucásica 13Spañola y cobriza
. , ha sido desde la época colonial a nuestros días del todo
india
el hecho de que todavía subsiscom o lo . demuestra
, .
, .
.
irre gular'
. itivas
con
sus
carac teres etmcos y economiprim
des
da
i
n
.
ten u
tamente de:fim'dos.
co s erfec
�spaña recib e con la conquista 2.500,000 aborígenes y nos
· cabo de trescientos años casi igual cantidad, con
.
d e vuelve al
de que esa masa aborigen no forma� a parte
.
la circunstancia
_
rigor ni del pueblo m de la sociedad. La raza m:estiza, pro­
:cto casual como la llamara Justo Sierra, del contacto de dos
razas, inicia su vida independiente en compañía de 1.000,000
de blancos y con la pesada carga desde entonces de cerca de
3.000,000 de indios que por haber vivido separados de hecho
de la Colonia, han visto atrofiarse su instinto de responsabi­
lidad, base de la educación del carácter.
D esde entonces quedan delineadas profundas de sigualda­
des económicas que motivarán más tarde que nuestra vida
nacional sea turbulenta y agitada por lo difícil de la amalga­
mación de sus distinto� eleme ntos, que teniendo diferentes ne­
cesidades con su desenvolvimiento especial, crearán mundos
espirituales distintos.
He ahí, señores, el desequilibrio original de la vida mexi­
cana que originará la tendencia a operar la comunicación y
renovación de las clases sociales por medios violentos.
He ahí, lo que ignora toda esa turba que clama que Méxi­
:0 es e l paí
s de las anormalidade s y condena con la más torpe
e las ce
gueras nue stras revoluciones sociales.
Cien años de vida independiente no han bastado para re­
8 olVer
el gran prob lema
de la unidad de la raza, y en lugar
de 2 5O ,OO
abor
'
�
O
ígene
s,
tenemos
hoy cerca de 7.000,000, como
quie n d i c e, , ,
.,
m as ae la tercera parte de nuestra poblac10n.
8.iete millone
s de indios distribuídos en diversas tribus
en t0 d o
.
el t e rri· to ·
rio
nacional y sm que podamos exclamar que
nos Pert
e e ce n p
or la sencilla razón de que no nos entienden ;
�ivien d 1:1J
nto s no
1:
�
nos comprendemos, porque ni pensamos ni
Bentiino n
i obramos de
la misma manera, por la sencilla razón

58

59

�60

COOPERACION

de que la m,ayor p arte de ellos no h abla el esp añol.
Es
c ausa por la que nuestras almas colect ivas son disti a es 1 a
ntas
El indio, dice el indianista mexicano doctor Díaz
de 1· eo:o.
form a p arte de una p atria que ha conquistado con
su sudo;
y su s angre y no sabe lo que es.
El indio, y no hablo del indio hosco, irreductible
, que sóI
tiene vida en la líric a de algunos de nuestros orador
es sin°
del indio real que vive en pueblo s y congregaciones ;
es � apa�
de ingresar a la civiliza ción. Representa un elemen
to vital
que no se h a sabido aprovechar para intensifica r la
vida pro.
gresiva del p aís.
H asta ahora , ha a got ado sus aptitudes en una la
bor q
han explotado los que han tenido la incomp arable fortu ue
na de
recibir el p an eucarístico de l a instrucción.
En suma , señores, el problema educativo está EN
LA IN­
CORPORACION DE LA RAZA INDIGENA A NUESTRA
CI­
VILIZACION. No es posible otra solución.
Y como el cruzamiento en gran p arte se ha estancado y
la inmigración sólo fa vorecerá a las raz as blanca y mestiza,
creo con Emilio R ab a sa , que la evolución de la raza autóctona
sólo puede encomendarse a la educación intelectua l y moral.
Y elevar la r aza autóctona es una imperiosa necesidad, antes
sin duda que la de la intensifica ción de la educ a ción profesio­
nal que h a llegado a convertirse en una verdadera s anguij uela
nacional.
Punto de p artida p ar a emprender la campaña educ ativa,
es el preparar la fusión de nuestros agrega dos sociales, impo ·
niendo a la raza india el idioma esp añol, a fin de que p odam�s
entendernos, porque ese es el único medio de lograr la a g�utl·
na ción de las inteligencias ; la fusión de las almas col ectivas
existentes p ara formar la unida d de aspira ciones que p or hOY
es sólo un ideal : l a p atria mexicana .
El Imperio Teocrático Aztec a no impuso su lengua, Y 1011
vencidos lo fueron en apariencia .
. �o
Los misioneros españoles quisieron unificar el senti_mien
de los pueblos de la Nueva Esp aña en el amor de Jesus la,
. .,
y te
sub stltuc10
n de una s creenm. as por otras so'l o fu e ap aren

r,AS ESCUELAS NORMALES Y LA E. NACIONAL

61

nquistador no logró im.1poner su idioma a l as razas
que e 1 c o
pbor ígenes, y los misioneros tuvieron que luchar con las difi. .
r
a O
m ente del 1d10ma .
cultades p re cisa
as como
Imp ongam os' pues' el esp añol a l·as r aza·s autócton
smt
'
·
amonos
ararlas p ara la vida na cional .
prep
de
.
'
io
d
e
,úJllco m
- d as
al arguem os sobre ellos nuestr as m anos b ana
apóstole� Y
en luz.
y creo
E�a � la b a se de los problema s sociales n a ciona les,
.
soJuste
a
re
de
·
ctuales
a
momentos
los
en
que
.
eon c onv1ccwn
que
en
morir
o
renovarse
_
a
nhel
,
a
d
a
Humanid
c1al en que la
.
.
.
JUri'd'1c a que se humamza,
,
los nuev oS Postulados de una et1ca
.
.
o e
romp en l oS moldes de l a clásica jurisprudencia ,. orientan d . 1
rio
a
neces
ntll.'
a
r
lo
a
g
de
dere cho hacia su verdadera función
. .,
c a ción de la vida• social ; creo con convicc1on
V
p ara la l·nt"nsi:fi
,
que ha llega do el momento histórico p. ar a este p. ais turb u1 ent o
1 r �nd o
en que la justicia y la injusticia h an librado y siguen l'b
.
rudas luchas, de construir sobre b ases más humanas el edific10
de ia Educ ación Pública.
¿ Pero cuál será el espíritu que nos guíe en tan m agna
empresa ? . . . . .
.
.
, . c ami­
Creo con un ilustre pens ador mexic ano, que el umco
no posible de regener ación está en que ab andonemos p ara �i�m­
pre el ambiente de mentira y falseda d en que hemos vivido
desde antes de la Independencia a nuestros días. Mentira en el
trato diario con el amigo y con el comp añero ; mentira en el
hogar, en
la fábric a , en el t aller, en la escuela. En nomb re del
amor Y de la concordia, hemos tejido t an sólo bella s mentir as.
Las u niones estudi
antiles, profesiona les, inclusive las de m aes­
tros, siempre
h an tenido un doble v alor : el re al c a si siempre
negativo, y
el ficticio que es el que se exhibe en la s fiestas en
llle d·10 d e1 s
· a po l't'
ent
i ica
imentalismo del discurso . L a mentir
h� �
arch ado
a la cabez a, y con el pendón de los grandes prinetp io s han v1· ·
v1d o odios as tir anías que se han deJ· ad o sentir
.
· en
los sist
em as de educ a
ción.
El
el aestculto a nuestro s héroes h a sido un culto fetichista, Y
lll
ro de escuel
.
.
a h a sido el ofici ante.

�63

COOPERACION

LAS ES CUELAS NORMALES Y LA E. NACIONAL

Los cimientos del edificio de la Educación Pública deb
en
ser de amor y de verdad.
Ya los arcaicos moldes de la pedagogía clásic a h an s1•d
0
rotos con el derrumbe de la Europa y por las ideas que nuest
ra
última revolución social llevara en su bandera .
Se hace sentir la necesidad, ha dicho el señor Vasconcelos,
ele que las escuelas sean libres y sean ricas para que sean efi.
caces. Y un distinguido maestro, comentando esta frase s
agrega : escuelas libres implican maestros libres. E s verdad'
y el maestro de escuela en la actualidad no puede llamars�
libre, sólo lo será cuando haya resuelto sus problema s econó­
micos.
Entre el maestro apóstol de la teoría y el maestro de la
realidad, considerado por la sociedad como uno de tanto s de
sus ínfimos sirvientes, hay un abismo. El maestro de escuela
para llenar ese abismo se ha convertido en un demoledor. ¡, Es­
tá la solución en que la sociedad eleve al maestro ? No lo creo,
y ese ha sido el gran error que hasta ahora ha cometido el
maestro. ¡, Dónde está entonces la clave del problema 1 La
clave del problema está en el maestro mismo. El maestro ha
sido el más formidable enemigo que ha tenido el maestro.
Ese ha sido el principal obstáculo en su marcha progre si­
va. En suma, señores, el problema capital del maestro de es­
cuela, es el problema de su propia cultura. Es preciso que el
maestro comprenda esta verdad para que luche intens amente
por su propia perfección dentro del estudio. La finalida d su­
prema de las asociaciones de maestros debe ser eminentemente
cultural. Eso es por lo que se refiere al maestro consider a�º
­
idividualmente ; que en cuanto toca a los interes es del ma gis
n�
e
u
terio en general, no existe más problema que el de una b
­
legislación escolar. Todos los grupos de maestros co n un cri
u
­
r
g
terio muy amplio, haciendo a un lado intereses egoístas de

�I aniversario el más humilde de sus hijos. Al hacerlo,
impulsado por el amor que a dicha escuela profesa y
M P•a o vido de escudo la buena fe, el entusiasmo y la sinceer
s
le hall
, .
d , sus umcos d ones.
·a
a
.
1
.
r
Algo ro. e falta, y es el pedir en primer lugar con todo resor Vasconcelos, Secretario de Educación Pública,
p eto al señ
en ninguna forma esfuerzos, que todo sacrique no escatima
formar maestros y mas maestros, pues hoy
para
ficio es pú CO,
más que nunca existe esa necesidad.
A los maestr os ya existentes suplicar se identifiquen con
ión, trabajando en medio de la concordia y del amor por
mis
su
ción espiritual de su personalidad, base indispensable
egra
int
la
para realizar su obra.
Y a los hijos de la Escuela N·ormal de México, pedir que
como homenaje a la madre intelectual que en nosotros desper­
tó grandes y nobles inquietudes, orientó deseos y sugirió idea­
les, pensando con la época y sientiendo con la hora, con la luz
en la inteligencia que ilumine el sendero, la paz en el corazón
que purifique las almas y la fuerza en la voluntad que guíe en
la acción, hagamos de este aniversario una renovación de es­
fuerzos para ampliar los horizontes de la Educación Nacional.
México, 24 de febrero de 1923.

62

po, deben trabajar en este sentido .
s, 1
Si el maestro no es libre, no podrán serlo las es cuela
no siéndolo, no serán eficaces.
teaci• ÓJ)
sll
Esta es, señor Secretario, señoras y señores, la plan
el)
que de los problemas de la Escuela Normal, formula

J. A CENICEROS.

�----------------�------------� ....

Proyecto de Ley de Inquilinato

,.

A fines del año pas ado se hicieron indicaciones a la Aca ­
demia de Estudios Sociales y Políticos del Partido Coopera­
tista Nacional, sobre la conveniencia de que estudiara un pro­
yecto de Ley de Inqulinato. Atendiendo a ellas, la Acade­
mia formuló el proyecto que sigue más a delante.
Ya con anterioridad algunos ciudad anos diputados se
habían preocupado por el mismo asunto, llegando a formular
proyectos de ley, que estudió la Comisión de la Academia, así
como estudió tambi én las leyes similares vigentes en algunos
Estado s de la República, en Argentina, España, Alem ania y
en el Estado de Nuev a York, del vecino país.
La Academia considera de capital importancia la resolu­
ción de la erisis del inquilinato, que tanto en México como en
otr s gran des
ciudades, se ha presentado a últimas feehas,
�
d ebido a la escas
ez de habitaciones para las clases media y pro­
leta �ia Y a la actitud de los propietarios, que han elevado los
re ios
de los alquileres, inconsideradamente en m:Uchos casos,
� �
8
dar,
en c ambio, mayores ventajas y comodidades a los
11� .
in
qui1ino s.
L as inici&lt;&gt;�tivas
· dadanos diputados
·
de 1 os cm
a que se h ace
rnen . o, n
e
stán basa das
en las siguientes consideracione s : debe
decl;� ,
s
derstin :� e de interés público el arrendamiento de inmuebles
os
Pid o d e r para h ab ita ciones ; y debe establecerse un medio rásolv er 1
do
·
os conflictos
que surJan entre los arrendares y 1oes
ar
re
ndatarios, dando en ellos suficiente interven ­
ción a l
os s eg
undos, para que obtengan un resultado más justo.
5

�67

COOPERACION

PROYECTO DE LEY DE INQUILINATO

Así es � om � _establecen preceptos pa_r a garantiz�r lo s derech
,
de los mquilmos, tales como la fiJ. ac10n de un termin o del os
º 11
trato de alquiler, de dos años forzosos para los pr op ie tar� •
1os .
,
. .
·
, d e un tipo
d e renta que no exce d era del di ez
la fiJaCion
r
ciento anual del valor catastral de la finca ; la interveuc�?
n
de los mismos inquilinos en los conflictos con los propietari�s
por medio de juntas especiales ; la supresión de ciert os modos,
.
legales en los contratos y acc10nes que de ellos se derivan
En el proyecto que ahora se presenta, aparece que tien:
den a hacer efectiva la realización de los propósito s en favor
de los inquilinos. Por ejemplo : se establecen en el proyecto de
la Academia reglas para una más enérgica y mejor aplica ción
de los preceptos del Código Sanitario y de las leyes y regla,
mentos que garantizan la seguridad e higiene de las habita­
e1ones. Se establece el derecho de los obreros dedicados a
pequeñas industrias, para tener sus talleres en las habitaciones
que ocupen, sin necesidad de permiso, y se evita un pretexto
de desahucio y las negativas para rentar habitaciones a obre­
ros. Se dan por nulas todas las estipulaciones contenidas en
los contratos que signifiquen renuncia de derechos de los in­
quilinos o ele sus fiadores y, :finalmente, se establecen condi­
ciones más liberales en los casos ele lanzamiento. Una de las
partes más serias de toda Ley de Inquilinato, es la que indica
la formJa de :fi:iar el monto de las rentas que deberán pagar los
do
inquilinos po; las habitaciones que ocupen. Se han s egui
comúnmente dos tendencias :
.
artir
I. Prescribir que las rentas que deban pagarse, a p
a n en
de la vigencia de la ley, sean las mismas que se pagab
· de la leY•
·
. a la misma
. da, anter10r
ia
·
vigenc
una fecha determma
. to
or c n
( Renta de Paz en Alemania, aumentada en un tanto p _ ; )
lia
para el pago de las reparaciones impuestas por los a ª
en
,
Es? �0 '
Renta de 1919, en Argentina. Renta de 1914
cien '
•
r
po
e
t
aumentada con un impuesto de un diez a un vem
. orte
según el m:onto de las rentas, y
n
nP all
u
u
tener
deberán
rentas
las
que
ir
II. Prescrib
fjj
q
igual al rédito del capital valor del inmueble , ré�ito etr éditO
las leyes. (Procedimiento seguido en la Repúbhca ;

o a un doce por ciento del valor catastral de
, de un och
"ªria

66

º:�

a .)
.
1ª8 cas s rim
era tendencia es buena ; pero no puede aplicarse
La p
co , debi do a las innumerables fluctuaciones de las
en l\i[éxi
muchas especies de moneda que ha habido desde
e tas y la s
r : c ome nzó la carestía de los alquileres. La medida habría
qud
dar, buenos resultados allá por 1916 ; ahora sería real­
º ido
P ente difícil fijar la fecha de la renta-tipo.
lll El segundo sistema es más fácil en su aplicación y tiende
omáticamente se registre el verdadero valor catas­
3 que aut
tral de cada casa. La dificulta! consiste en la fijación del
monto del interés. Parecen bajo8" el ocho y el diez por ciento,
debido a la carestía de mano de obra y materiales, al exceso
de contribuciones y a que, para defenderse de éstas, los pro­
pietarios han procurado abatir los valores catastrales.
El proyecto de la Academia se acoge al segundo sistema
y propone rentas iguales al uno por ciento mensual, del valor
catastral de las fincas, sin creer que, en todos los casos, sea
justa esa renta para los inquilinos.
Tememos que, dadas las condiciones de nuestro medio,
lejos de favorecer a los inquilinos, les perjudique la forma­
ción de tribunales, que proponen algunos diputados, formados
por el juez de la localidad y por vocales nombrados por los
propietarios, unos, y por los inquilinos, otros.
Sabemos la fuerza que tiene el capital en todas sus mani­
festaciones ; la influencia de los representantes de la propie­
da d inm
· ueble en
esos tribunales formados para fallar en todas
1�s cuesti one
s que se suscitaren referentes a inquilinato, sería
siempre indis
,
, .
, en e1 ammo
. y pesana
cut'bl
i ement e superior
mas
del Jue
. z, q
ue la de los inquilinos, puesto que la fuerza que
tengau est
s tribunales será, ni más ni menos, que la que pueo
da d
arle este u, 1t·
mm con su autoridad. De otra suerte, sería
cr ear tri.
·
· , misma,
· 1 es que, por su orgamzacion
se
·
op011dr, b unal es especia
ian
los
p
recepto
s
de
nuestra
Constitución.
Cierta­
e
ni. nte que
forni.a da en Alemania existen esas oficinas de conciliación '
s
·
facilita p or 1os .vecmos
; pero hay viejas costumbres que
n su a ctuac ,
ion en Europa, y no sólo en materia de in-

ª

�68

COOPERACION

quilinato se establecen consejos municipales de hom
bre
dentes, que fallan c.onforme a la costumbre y a falt s p
a d 1'11.
recho escrito, muchos de los asuntos que se dirim e e l)e.
n en
la
localidad.
La creación de un depar�amento de inquilina to
co
pretende el Sindicato de Inquilinos, produciría la fo;m �o
ac1 on
, .
de otro departamento burocrat1 co en nuestras oficinas
PUblicas.
La Academia tiene la convicción de que las actuale s le
Yes
.
·
d e mqm·1mato
no resuelven el problema que las ha originado
Esta opinión la comparten los que han comentado en Méxic�
y fuera de él, las diversas leyes similares de los distintos
países.
Y no resuelven el problema, porque no sólo se trata de
obtener rentas menos pesadas, sino también mayores comodi­
dades de todas clases, dentro de las habitaciones.
Las rentas pueden abatirse, pero no tanto como fuera de
desearse, porque llegaría el momento en que la situación ec o ­
nómica se haría sentir con todo su peso y crearía serio con­
flicto a las leyes mismas, al grado de hacerlas insostenibles.
Puede ordenarse que las casas se higienicen ; pero ni es posi­
ble hacerlo rápidamente, ni tampoco puede hacerse comp leta ­
mente. La ley resulta buena a medias. La resolución e stá
en la formación de c.ooperativas de construcción y en el apoyo
de éstas por parte de las autoridades. El más feo llano de los
que rode9.n a México, puede convertirse en hermosa Y flor e­
ciente colonia de casas, en que sea posible vivir decentement e.
Hasta hoy la iniciativa privada no ha apare cido en_ eStª
º
forma, sino en pequeña escala ; d.e manera que el G ob ier?
s
ha tenido que ser muy parco en sus concesiones. Las reb aJ :
e
n
e
:rn
l
de contribuciones, por todo ello, no han favorec ido re a
co
al pueblo. Tal vez no se ha construído una sol a finea dne
,
don
departamento que reciba menos de setenta peso s, aqu i gal'
ª
hay muchas familias de la clase media, que no pueden P
ni cincuenta pesos mensuales por alquiler.
. d 1as
Cuando· el público se penetre de la importancia �er º
b n
cooperativas de construcción y éstas se formen, el G o

PROYECTO DE LEY DE INQUILINATO

69

, dar deb erá dar, no sólo las facilidades que ahora está

pod;O a l �s constructores, sino muchas otras de carácter fis­
a

d ll efect o de que resulten baratos los materiales de cons­
cal,
que se necesitan para la comodidad
�o'n y demás objetos
truc c1
. .
10
de las habitac nes .
e h1• giene
P
a
El rtido Cooperatista Nacional y las autoridades coopeonto demostrarán lo que puede hacerse en esta
ratistas, pr
ndo se tiene voluntad de resolver un problema.
cua
cuestión,
La Academia presentará en breve el proyecto de Coope­
y el de la ley para favorecerlas.
rativas de Construcción

Ley de inquilinato

Artículo lo. Las casas destinadas para habitación debe­

rán reunir las condiciones siguientes :

I. Tener la suficiente ventilación en todas sus piezas ;
II. Tener las tomas de agua necesarias para el servicio

conveniente de los inquilinos, y
III. Tener las instalaciones sanitarias indispensables para
hacer higiénica su habitación.
Artículo 2o. Para los efectos del artículo anterior, las co­
cinas, excusados y lavaderos estarán siempre fuera de los
cuart os distinados a dormitorios o comedores y llenarán los
requisitos que establec e el Código Sanitario .
. Artículo 3 o. En ningún caso se permitirá que las habita­
o
:
; �es qu e vayan a rentarse estén construídas con materiales
a cument e inflamables. Las paredes serán siempre de tabi­
q�e, tep etate o cualquier otro material incombustible y sufi­
e
:i �tement e duradero y resistente. Los techos estarán con­
enientem ent
e acondicionados para evitar accidentes.
e�c Art'icu1O 4o. Las casas de vecindad que no puedan tener
usad os o
lavaderos para todas las viviendas, destinarán
u n o ar
cad
�
a
dos habitaciones.
i
rticulo 5o. Los
inquilinos serán responsables de la lim­
Piez a Y a
�eo de sus viviendas. Los propietarios lo serán del
de los
P atios, p asillos, escaleras, pasos de servicio, etc.

�70

COOPERACION

Artículo 60. Los inquilinos no podrán tener dent
ro
habitaciones animales que puedan deteriorarlas , p or de las
se r 'Un a
.
amenaza para la salubridad pública.
Artículo 7 o. Los inquilinos no podrán encender
1
.
smo en los lugares expresamente destinados para ello u. mbr e
'
n1
.
.
1as ha b·t
i ac10nes que renten, smo
para los fines expre sameU sar
.
d esignados en los contratos respectivos. En ningún c n te
aso s
.
. . , almacenaJe
permi·t·ira, 1a .fabricacion,
o expendio de mater . e�
ia
.
. fi amables o peligrosas,
m
o de olor o aspecto repugnante, si. �
no
.
.
.
en sitios convementem,ente acondicionados para ell o
Y con
permiso de la autoridad municipal.
Artículo So. Los obreros dedicados a pequeñas industr"1as
,
podran
establecer sus talleres en las habitaciones que ocupen
siempre que ello no cause perjuicios ni a éstos ni a los vecino�
de ellas.
Artículo 9o. El contrato de locación será siempre por
escrito y estrictamente apegado a las prescripciones vi gentes,
sin que el arrendatario ni el arrendador puedan, en ningún
caso, renunciar ni modificar el uso de las disposiciones del
Código Civil. Se tendrán por nulas las condiciones que esta­
blezcan estas renuncias. No afectará a la validez de un con­
trato de alquiler, el hecho de que sean nulas una o más de sus
cláusulas, por razones expresadas en esta ley.
Artículo 10. El precio de alquiler se mantendr á siempre
cubierto en moneda mexicana de circulación forzosa. Para los
efectos de este artículo, la moneda de plata tendrá pod er libe­
ratorio ilimitado .
Artículo 11. Como garantía del contrato, el prop ietari,0
no podrá exigir sino el importe de un mes de rent a en depoi
�
sito. En los casos en que el inquilino garantice con :fia do� ir
ig
:x:
e
á
r
cumplimiento del contrato, el propietario no pod
la garantía del depósito.
. pe
Artículo 12. El término del arrendamiento ser a, siem r 1
a :{¡
de dos años .forzosos para el prop ietario y sei s mese s p�r
ca
notrfi
·
mqm
·1·mo. Al termmo
' ·
·
de1 contrato, el propi· etario
ocup ac ióll
des
con dos meses de anticipación al inquilino, la
ª sll
de la casa. El inquilino lo hará con quince días, c ua 11 dº

PROYECTO DE LEY DE INQUILINATO

71

quier a continuar en la vivienda. Sin la notificación
-vez 11c�iva, se entenderá prorrogado el contrato por igual tiem­
e
resp en idénti cas condiciones, pudiéndose convenir un tiempo
Pº y en este u' lt·1mo cas o.
eJJ. r
Jll :�tículo 1 3. Los arrendatarios podrán subarrendar el toque ocupen. Para el primer caso,
te de la vivienda
.
•
.
do O p ar
d
ener _rermiso �1 propietario ; p �ra e 1 segun d º: no
deb erán. obt
ario dicho permiso, pero quedaran comprometidos
será ne ces
los subarrendadores cumplan los preceptos relativos
3 que
de est a ley.
Artículo 14. El subarrendador quedará obligado a cumplir los preceptos legales y los reglamentos y disposiciones que
se dicten, en los mismos términos del locatorio primero.
Artículo 15. Las rentas no podrán exceder nunca del uno
por ciento mensual del valor catastral actual de la finca.
En los casos en que los precios que tengan habitaciones
cuyas rentas sean di ferentes unas de otras, las rentas de ellas,
sumadas, deberán dar el mismo porcentaje de utilidad sobre
el valor del predio.
Las modificaciones a cada una de las diferentes rentas
que el propietario reciba por las habitaciones del inmueble,
se calcularán teniendo en cuenta las rentas que pagaban esas
hab itaciones el primero de diciembre de mil novecientos vein­
tidós.
Artícul o 16. Las reparaciones a las casas deberán hacerse
p or cuenta del prop i etario, quien será responsable de los daños
que se causen al inquilino si desatiende la petición que éste le
haga en ti e·mpo oportuno.
Artículo 17. En ningún contrato podrá estipularse pena
consistente en pago de mie ses de renta por incumplimiento
del mismo
.
Artículo 18. Cuando el inquilino se niegue a cubrir una
me sualida
cl en el término estipulado en el contrato, el propie­
tar�
io e stará obligado
a darle aviso inmediatamente al fiador.
sin Artículo 19 . Los fiad ores no podrán retirar sus fianzas
!lle : cu�ndo los arrendatarios hayan dejado de cubrir dos
suahdades,
pero seguirán obligados con los propietarios

�72

COOPERACION

al pago de las cantidades adeudadas por los inquirIn
os res.
pectivos.
Artículo 20. Los fiadores no podrán, en ningún cas
o
.
.
nunciar a los beneficios de orden y excusión que estable ' re.
ce e
Código Civil, ni a ninguno de los preceptos de la m isma l
ley
· do nu1as to das 1as cond1c10nes
· ·
que establez can ésto en
sien
1os'
contratos.
Artículo 21. Los propietarios tendrán obligación :
I. De entregar las casas en las condiciones prescrip
taR
por la ley, y
II. De hacer por su cuenta las reparac,ones necesarias
las casas, para que estén siempre en las condiciones que esta�
blezcan las leyes.
Artículo 22. Deberán los inquilinos :
I. Cubrir en su oportunidad el importe de las rentas '.
II. Conservar en buen estado las habitaciones que ocupen, y
III. Hacer por su cuenta las reparaciones de los deterio­
ros que por su descuido se hubieren causado en dichas habi­
taciones.
Artículo 23. Son causas de desocupación :
I. La infracción de la presente ley por parte de los con­
tratantes ;
II. El cumplimiento del término estipul a do en el con­
trato, y
III. La falta de pago de dos de las rentas convenidas por
arrendamiento.
Artfoulo 24. Las desocupaciones por falta de pago de ren­
tas no podrán exigirlas los jueces, sino hasta después de cua­
e
renta y cinco días de pronunciados los autos resp e ctivo s d
o
z s
las diligencias de providencia de lanzamiento. Iguales pla
s,
·
·
· 1mos
·
f 01•roa' d e
se dara' a 1 os mqm
y se contaran en la 1msma
d aJl
pués de dictadas las sentencias de desocupación qu e pr oce .
por cualquiera otra de las causas de la ley.
de
Artículo 25. De acuerdo con los preceptos de la I,eY os
ad
Relaciones Familiare¡¡, en ningún c¡i,so podrán ser emb arg

pROYECTO DE LEY DE INQUILINATO

73

, a menos que exceda el valor a los
bles d e lo s inquilnos
tos J.Jl.U� esos' oro nacional, que establece el mismo ordenal p
d1. �z JUly solamente en el excedente de esta cantidad.
l en
Jll !:tículo 26. El Depart�1�ento de Salubridad será el en­
e vigilar el cumpll'nuento de esta ley, por lo que res­
cargado d
de las habitaciones, debieniciones sanitarias
• •
pccta a las cond .
frecuentemente 1as casas
visiten
mspectores
que sus
do h acer.
modificaciones que éstas
las
de
i i n a los propietarios
o t f c a do
conservarse en buen estado de higiene, se­
�e�an sufrir para
de quince días a dos meses, para llevarlas
n� alánd oles plazo
.
de la re forma. En caso de que
importancia
la
gún
cabo, se
les impondrán multas iguales
se
cumplan,
no
rios
pieta
�os pro
al d oble del importe de las reparaciones ordenadas ; debiendo
proceder el Departamento de Salubridad en estos casos, a la
inmediata realización de las reparaciones de que se trate.
Artículo 27. Los ayuntamientos tendrán las mismas fa­
cultades que el Departamento de Salubridad, cuando se trate
de inspecciones y de reparaciones en las casas, necesarias
p ara garantizar la seguridad de sus moradores, siguiendo el
mismo procedimiento y aplicando las mismas penas que el De­
partamento de Salubridad, en su caso.
Artículo 28. El mal estado higiénico o de seguridad de
construcción, deberán ser denunciados por los inquilinos ante
el D epartament o de Salubridad o ante el Ayuntamiento de la
�unic ip alidad de que se trate, según corresponda. Las auto­
rid des cita das darán preferente atención a las quejas que
�
recib an.
Artículo 29. Si las reparaciones o reformas fueren de tal
lllanera ne c esar1as y urgentes que, de no hacerse, sobrevengan
_ os .
dan
inm ediatos y graves para los inquilinos, la autoridad
corre sp onct ·
ient e las hará, reteniendo las rentas hasta que quede cubie r
.
.
·
, un vemte
t
0 e1 Importe
de las reparaciones, mas
Por ci. ent o.
Artícnlo 30. Cuando la importancia de las reparaciones
que se a ne
· c esar1. 0 hacer a una casa, ordenadas por el Departallle ntº d e
Salubridad o por un Ayuntamiento, sea de tal im-

�74

COOPERACION

portancia que ameriten la desocupación de ella ' el pr
·
ºP 1eta1•
· ·
· d emmzar
·
estara' o bl"1ga do a m
al mqmlmo
con tantos m es 1 0
es d e
renta, cuantos dure la desocupación.
Artículo 31. Las autoridades sanitarias y municip al
.
s di �
tarán las medidas necesarias para hacer efectivas las d�lSpo¡¡¡
.
.
c10nes de esta ley, aplicando las penas necesarias que las . ·
.
.
.
mis.
mas m d'1can en 1os casos de mfracc10nes.
TRANSITORIOS
Artículo lo. Esta ley comenzará a regir desde la fecha
de su promulgación.
Artículo 2o. Los contratos actuales se entenderán hechos
en la forma que prescribe esta ley y comenzarán a contarse
sus plazos desde la fecha de promulgación de la misma.
Artículo 3o. Los propietarios de casas alquiladas darán
un plazo de dos meses para que sus inquilinos se pongan den­
tro de los términos de esta ley, pero las rentas adeudadas serán
pagadas conforme a la nueva tarifa.
Artículo 4o. En todo caso, las oficinas fiscales darán a
conocer a los inquilinos el valor catastral de la casa y la renta
que deben pagar.
Artículo 5o. Las rentas de las casas se fijarán conforme
a los preceptos de la m�sma. Los propietarios que, desobe­
deciendo este precepto, cobrando una renta que no correspo­
na al valor catastral de la finca, serán castigados con multa s
iguales a seis meses de las rentas respectivas.
· · es
Artículo 60. Quedan derogadas todas las dispos1 c1011 ,
o­
que se opongan a esta ley y modificados los términos del O
digo de Procedimientos, en el sentido de la misma.

Tempestad sobre las cumbres
DRAMA EN DOS ACTOS
Para don JACINTO BENAVENTE

Por JULIO J!MENEZ RUEDA

PERSONAJES:

MARIA LUISA
LA DAMA

EL MAESTRO
ALBERTO
BLANCA

Sala de estudio agradable y sonriente. _Paredes bl11;ncas,
de
grandes cristales. Parque al fondo . En tos intercolmnnwsn su
los ventanales y sobre el fondo austero del follajr, destaca Cu­
serenidad los bustos marmóreos de Platón y de Goethe. una
bren los entrepaños de las paredes laterales los plúteos de
biblioteca.
Es de mañana.
Blanca, la hija del sabio doctor don Tomás Muciiio, coloca
en un jarrón, sobre el escritorio de su padre, un breve ramo
de rosas. Alberto-el discípulo-asciende pausadamente la es­
calera del parq11e, lee cuidadosamente un libro, mira a Blanca
unos instantes.

ESCENA I
BLANCA. -ALBERTO

BLANCA.-Ah !
ALBER TO.-Perdone usted, señorita, si la interrumpo .
BLANCA .-Oh ! no. Está todo listo .
ALBERTO.-Sin embarg o . . .
BLANCA .-Son
rosas para mi padre, sabe usted ? Es el
únic
·
r
� e:rnio que puede brindarle su hija.
BERTO .-No diga usted eso.

�76

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

BLANCA.-Lo siento así. No he querid o que trans
curra
este día sin que yo regale a mi padre.
ALB �RTO.-Para el mae_st_ro, _las rosas corta das p or
us.
ted valdran por todas las fehcitac10nes de los amigos
Por
Y
todos los aplausos de los colegas.
BLANOA.-La ceremonia se anunció para las diez de 1
a
mañana. Verdad 1
ALBERTO.-No debe tardar. Debe usted estar orgull0 _
sa. El ma estro asist e en estos instantes a un verdadero a
teosis. Se re conoce su mérito, se premia una vida de dic:;�
exclusivam ente al estudio ! Cuántos sacrificios presupone to­
do ello ! Qué suma de energía se ha menest er para llegar a
lo que el maestro ha llegado ! Encadenar toda la vida a un
gabinete de estudio, vivir para la ciencia, ser útil a la patri a
a la humanidad . . . !
BLANCA.-Cómo estima ust e d a mi padre !
ALBERTO.-Sobre todos los hombres le admiro. Es mi
modelo. Quisiera algún día llegar a ser lo que él en estos ins­
tantes : la primera inteligencia y el :m,ás insigne hombre de
bien de la R epública.
BLANCA.-Mi padre lo estima a usted mucho.
ALBERTO.-Me :favorece demasiado. Vine de provin­
cia, con e l corazón henchido de entusiasmo, el nombre del
ma estro me :fascinaba. He procurado seguir su ej emplo. Me
recibió niño y me entrega hombre. Todo se lo debo a él.
.BLANCA.-Por qué no asistió usted a la rec epción 1
ALBERTO.-Tengo minutos contados para prep arar mi
tesis. Debo doctorarme m;uy pronto y el maestro me aconsejó
permaneciera aquí. Escribo un Ensayo sobre la Voluntad,
exégesis de las doctrinas de Schopenhauer. Usted sí que de­
bería haber concurrido.
BLANCA.-Yo también tengo mis deberes. Soy el ama
de la casa.
ALBERTO.-Usted 1
BLANCA.-Y o, sí. La divfaión del trabajo se obserY�
ll·
rigurosame nte en mi hogar. Mi padre es la podero sa inte
ae.
r
t
gencia que gobierna. Mi madre, la delicada :forma que a

77

cie gamente los dictados de la
la m ateria que obedece
:º
y que se plega sumisa a la :forma que la moldea.
1ntellgen cia padre trabaja, mi madre se relaciona y visita, yo
:En suma, mi
'
la econonu,a de m1· hogar. ·ya ve uste d , l o 11 amo m10.
-velo
su
de
discípula
lente
e
exc
una
usted
Sería
xrBERTO.,
.
padre.
BLANOA.-Por que lo dice 1
admirable clasifica ción de
AL BERTO.-Por esa lógica y
.
hacer
de
d
e
ust
funciones que acaba
vec es he instado a mi padre para que
arias
OA.-V
AN
BL
la Universidad. Mi
e permita concurrir a las cátedras de
Ni aho­
:adre n o ha querido. Tem e demasiado al qué dirán.
padre
ñar
mi
a
ra en este día solemne, me p e rmitió acompa
compras
e
a Ía Universidad. Ella tampoco :fue ; prefirió salir d
No le parece a
· 0 visitar a alguna de sus innumerabl es amigas.
usted tonto eso 1
.ALBERTO.-Oh !
BLANCA.-Dios mío ! Si supiera mi madre lo que acabo
de decir . . . !
ALBERTO.-Tenía grande entusiasmo por concurrir a
la c eremonia.
BLANCA.-Oh ; sí ! Admiro tanto a mi padre . . . ! Lo
quiero tanto . . . ! Tengo, además, grande curiosidad por saber
lo que hac en ust e des los sabios e n los claustros de la Facultad.
Sus vidas deben ser tan dulces . . . ! Ale gría, bullicio, sinceri­
dad. Aman tanto esa vida !
ALBERTO .--Juv entud, s eñorita.
BLANCA.-Blanca, llámeme uste d Blanca.
ALBERTO.-Blanca, sea, créame usted que se siente abandonarla.
BLANCA.-L e falta tan poco para ello . . . !
ALB ERTO.-Un examen, un diploma . . .
B LANCA.-Después, la vida, el amor . . .
ALBERT O.-La lucha . . .
BLANCA.-Doctor, pensará ust e d :formar un hogar . . .
�B ERTO. -Tal vez. Es difícil conseguirlo.
LANCA.-Pero habrá pensado ya en alguien.
80
• y

�78

TEM PESTAD SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

ALBERTO.-Quizás . . .
BLANCA .-(Con anhelo. ) Quién es ella . . . 1
La co noz
co
yo 1 Está cerca de nosotros 1
ALBERTO.-Sí. María Luisa.
BLANCA.-María Luisa !
ALBERTO.-Su amiga, su hermana.
BLANOA.-No.
ALBERTO .-La recogió el maestro muy pe queña
' ha creci'd o y se ha ed1:cado con usted. Ha seguido, como yo,
asiduamente, las ensenanzas del Maestro. Hemos trabajado
junt
Ha escuchado la palabra del Maestro, como yo. Concib
e
ted mi preferencia ?
BLANCA.-Sí.
ALBERTO.-La quise, primero, como hermana, ahora la
amo como a novia. Ahí la tiene usted en estos instantes, tra­
bajando ahincadamente sobre los libros. Apenas si abandona
el gabinete. Siempre al lado del Maestro, con devoción que
yo mismo envidio. Hay que mirarla en clase. Don Tomás
habla, y ella, pendiente de sus labios, escucha, con los ojos
muy abiertos como si quisiera hacer entrar por ellos, en to­
rrente de luz, las palabras pronunciadas en la cátedra. No
pestañea siquiera. No se mueve un músculo de su cuerpo.
Así deben contemplar las celestes visiones los predestinados.
(Pausa. )
BLANCA.-Me voy.
ALBERTO.-Tan pronto !
BLANCA.-Dispense. He charlado mucho. Su tesis lo
espera. No quiero que falte a sus obligaciones por mi culpa.
La vida y el amor le esperan, Alberto. Conquístelos, como
· usted puede hacerlo. Siga el ejemplo de mi padre. Es usted
bueno. Adiós.

i::

79

ESCENA II
ALBERTO (el discípulo) . -DOÑA LAURA (la dama)

(Distinguida, señorial, cabeza blanca de mar­
LA DAMA.. Mira láguidam,ente a través de unos "ún­
ques_a de1 T,r, ianón
marido aún ?
tes )-Buenos días. No ha llegado mi
pertmen ERTO .-No, señora. No debe tardar.
ALB
. . . . �.
, L uISa
LA DAMA.-M aria
ALBERT O.-Trabaja en el gabinete: .
.
su retiro.
LA DAMA.-Hacía tiemp o que no vISitaba
...
ALBERTO.-No habíamos tenido el gusto en verdad
De.
.
.
es
relacion
!
Mis
da
ocupa
tan
LA DAMA.-Estoy
be trab ajarse a gusto aquí.
.
,
ALBERTO .-No podría encontrarse retiro mas agradable.
LA DAMA.-Uste d tendrá mucho trabajo. Sé que pre­
para su examen.
ALBERTO.-Señora, créame usted . . .
LA DAMA.-Pronto nos dejará usted. Sí, sí, es natural.
Obligaciones más urgentes quizás lo llamen.
ALBERTO.-De todas suertes encontrará usted en mí un
servidor, y un discípulo el maestro.
LA DAMA.-Y discípulo predilecto. No le parece a us­
ted que compartamos este mom.ento con Tomás y hablemos
de él 1
ALBERTO.-No hay cosa que para mí sea más agradable.
Al hacerlo Rector de la Universidad, han reconocido en él al
hombre representativo de los hombres de ciencia y de corazón
de la República. Al Maestro por antonomasia. Justo es que
celebremos su triunfo.
LA D AMA.-Sí, sí. No es verdad que en estos instantes
es cuan do más
ha menester de nosotros ? Alberto, es usted
casi de la fa
milia . . .
ALBERT O.-Señora . . .
LA DAMA.-(Haciendo que se aproxime a ella. ) Pero
no cree usted,
amigo mío que esa distinción haga que, en torno a él com ·
�.
·
' · sus enemigos
1encen a trabaJar

�80

COOPERACION

_____

ALBERTO.-Qué enemigos puede tener él, qu
e s ólo ha
hecho bien en su vida ?
LA DAMA.-Es usted joven, Alberto. Eso s e
ne .
pueden existir. La envidia rastrea misteriosamente p � gos
or das
partes . . .
ALBERTO.-La reputación del maestro está sobre t
0
· ·
· famias
1as Illlserias,
· del mu das
sob re to d as 1as rastrenas
' em
na
LA DAMA.-Hay cosas, sin embargo, tan ocultas ºi
misteriosas. Algo que no se sabe ni de dónde viene ni adó �n
n e
va, que siembra la duda en las almas . . . la duda . . .
ALBERTO.-Contra eso hay una arma tan sólo : el des
­
precio.
LA DAMA.-Es que a veces, no se puede . . . . . No se
puede . . . . .
ALBERTO.-Pero es que han pretendido . . . . . 1
LA DAMA.-Hay lenguas que a todo se atreven. Las
más nobles reputaciones, la posición m:ás gallardamente con­
quistada, no es inexpugnable a los ataques miserables de cier­
tas gentes . . . . . La envidia, sabe usted ? La envidia . . . . .
Pero esas murmuraciones pueden tener su razón de ser. Hay
una base, debe haber una base. Es menester que la descubra­
mos . . . . . Sí, sí, para confundir a los murmuradores, para
arrojar a su cara el lodo de su propia infamia y presentar a mi
marido como lo que ha dicho usted que es � el Maestro, el
Maestro abnegado, incorruptible, de moral recta . . . .
ALBERTO.-No hay que hacer caso, señora ; el despre cio
es su mejor castigo.
LA DAMA.-No, no. Es que sabe usted lo que d"icen q·
Yo no lo sabía tampoco. Lo aprendí hoy mismo, en casa de
unas amigas. Me lo han dicho en medio de sonrisas, com o
quien no quiere decir nada. Sentí en esos instantes que :m e
faltaba tierra bajo los pies, que la sangre me subía a la cab e: ª ·
a,
Me sentí humillada . . . . . y es aquí, aquí donde se me en ga n
es aquí, aqui . . . . .
ALBERTO.-Señora . . . . . !
•
a·ie.
LA DAMA.-Y usted debe saberlo meJor que na 0
g '
1
ª
o
Usted, que es su discípulo, su amigo. Habrá ob serva d

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

81

dígame, por favor,
rá obs ervado algo. Dígame,
s,1 h ab erto, d'1game . . . . .
,
s1, ' e , Alb
dígaD1 :ER'f 0 .-Señora, yo . . . . . no sé nada . . . . .
AL B
·
"
·
D.A-MA.-M1 mar1 do t iene una amant e. M e engana,
A
.
.
.
L
.
Usted
cierto
.
es
cierto,
es
;
mundo
abe tod o el
y es o lo s
sa b
lo A�BÉRTO.-(Perplejo, sin saber qué responder, sonríe.)
·
es infantil ! Eso no es posible. Su edad, su
Oh ' sen- ora, eso
.
stidad y de sacrificio, son una garantia ; su apar.
v1da d e hone
mundo . . . . . su despeg o de la v1"d. a .. . . . . Es m.
.
.
tam1ento del
.
. . . . . ¡ Nunca la env1 dia pu do urd1r
mfant1l
es
ora
en
'
s
-1
t1
fan '
y deleznable. Oh, no, no ! ( R'1e
una trama más mezquina
francamente .)
LA Dil:IA.-Usted qué ha de decirme ! Suceden en la
vida ,cosas más extraordinarias aún. Su vida 1 Su amod
Pero es que alguna vez ha amado en la vida 1 Los hom\bres
con demasiado cerebro, tienen enjuto el corazón. Se sintió él
atraído por una mujer de salón, brillante, si usted quiere, pre­
tendida y cortejada. Dejó por unos instantes los libros y
fijó sus ojos en mí. Eso fue todo. Después, a los libros nue­
vamente. Hay demasiada inteligencia para que pueda haber
corazón.
ALBERTO.-Entonces, señora, no comprendo, no puedo
comprender . . . . .
LA DAMA.-Es muy fácil, es absolutamente fácil una
aventura. Suponga usted que ha sido atraído por la gracia
juvenil de una discípula. Que, en fuerza de quererla como
hij a, la ha deseado como a amante. Suponga usted que una
afinidad esp iritual,
demasiado clara y perceptible, ha ligado
dos co raz ones con un lazo más estrecho más impuro que el que
Perm ite la nobl
e comunión de las alm�s. Suponga usted que
al Padre
esp
iritu
al, al maestro ' el destino le lleva a cometer
eas i. un
incesto . . . . . comprenda usted . . . . .
ALBERTO .-(Horrorizado.) No, no . . . . . !
.
LA. DA.11�•.1,,,..A..-L a d"1sc1pu
' 1 a, 1 a h"IJa . . . . . 1.
ALBE RT O.No, no . . . . .

ª

6

�82

COOPERACION

LA DAMA.-Por qué no 1 Las almas se entie
· nde .
n ' P or
qué no ha de ser así con lo demás 1
ALBERTO.-No . . . . . no . . . . . Mienten quienes su
P·onen
tal cosa . . . . . ! No . . . . . no.
LA DAMA .-El la recogió, él la educó, él fue su
.
P adre
.
y su maestro ; e 11a, e 11a es muJer ya, muJer en la p lenitud
de
vida, posee todos los encantos deseables : es bella ' inteli· gen la
te
.
es super10r a mí, (Sordo despecho.) vieja ' acaba da, 1·nU' l 1
t•i '
•

(Rompe a llorar de celos y de rabia.)
ALBERTO.-(Lucha dentro de sí con una duda lacerant
e
y se torna sombrío. )
L A DAMA.-(Al cabo d e un rato de lloro, pretende sere.
narse, enjuga sus ojos, se levanta majestuosamente. Ha vueI.
to a ser la dama inflexible, rígida, señorial, de principios de la
escena.) No quiero que me encuentren aquí y en este esta do.
Procure olvidar lo que acabo de decirle. Vigile, sin embargo,
vigile atantamente. Buenos días, Alberto. (Desaparece la

da:m,a en la sombra del vano. Estalla la pasión que hierve en
el pecho de Alberto y con voz temblorosa grita : )
ALBERTO.-María Luisa, María Luisa !

ESCENA III
MARIA LUISA (la discípula) . -ALBER'l'O

MARIA LUISA.-(Sobresaltada.) Hablas 7

ALBERTO.-María Luisa, es necesario que hab lemos.
Deseo hacerte presente algo, algo inusitado . . . . . interesan­
te . . . . . Piensa en ello.
MARIA LUISA.-Te escucho.
ALBERTO.-No es esta la primera vez que yo voy a de;
cirte ciertas cosas. En otra ocasión he insinuado algo . T u
no has querido contestarme nada.
MARIA LUISA.-Era una tontería.
. ces
ALBERTO.-María Luisa, piensa bien en lo que di i
J1l
Tú sabes que yo he hablado siempre en serio. C onoc es

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

83

de lo que soy capaz, María Luisa. Pues bien ;
, e , sab es
caract �octorarme muy pronto. Tú sabes los sacrificios que
voY
el estudiar. Abandoné a mis padres, pobres y
a co sta do
e hª
Jll: _ os, en provincia ; he luchado a brazo partido en la ciudad
vieJ
logrando al fin. . Me has ayudado tú a
venc er '. lo voy
.,
para
.r avante en alguna ocas10n. Oh ! pero todo lo daba de
sah
·
·
en que pud"iera
porque 11egara e 1 mstante
Luisa,
ar to' María
� te .• mira ' todo lo que he hecho, lo he hecho. por tí . Mi
dbec1r
. son tuyos, como tuyos han sido todos los
título, mi porvemr,
vida. Justos hemos aprendido del Maestro.
instant es de mi
, sufrido y amado. Enlacemos nues­
trabajado
Juntos hemos
• confiadamente hacia el porvenir, que
vaneemos
tras ruano s. A
la senda en el amor. Ha sonado
juntos
es nu estr o. Sigamos
para nosotros la hora en que la naturaleza -corona con sus
más bellos galardones a los elegidos. Sepamos merecerla . . . .
(Pausa.) No dices nada 1 No hablas 1 No te mueves ? Ma­
ría Luisa ! Sí ! Sí ! Verdad que sí ?
MARIA LUISA.-(Lentamente.) No ! No !
A LBERTO.-No ?
MARIA LUISA.-No. No preguntes más, confórmate
con esta breve sílaba. No podría explicarte . . . . . No sabría
decirte nada . . . . .
ALBERTO.-Por qué ?
MARIA LUISA.-dh ! Oh ! Quién sabe ! Día llegará
en que lo adivines y lo sepas, y entonces me agradecerás estos
instantes en que, con tanta franqueza e hiriendo quizás mi
propio cor azón, me atrevo a decir esta breve sílaba : no !
ALBERTO .-Por qué ? Dudas acaso de mi cariño ? Está
sobre to das las cosas,
María Luisa.
MARIA LUISA.-No, lo adivino, lo siento, lo veo. No es
P or eso, no.
ALBERTO .-Entonces 1
MARIA LUISA.-No intentes saberlo. No quieras saberlo
:N ° pue do decirte la verdad . . . . no sabría decirla . . . .
1.1: ,;\LB ERTO.-Y si yo te dijera que la presiento . . . . . .
ar ia
Luisa ! María Luisa ! (Pausa.) Mírame, mírame fija-

�84

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

miente. (Tomándola violentamente de las muñecas .
.
)
que penetre mi vista hasta el fondo de tu alma. Que e D:J a
s d il .
a
ten tus pupilas para franquearle el camino . Así h
' ast a el
fondo . . . . el fondo . . . . el fondo . . . . !
MARIA LUISA.-Alberto ! Alberto !
ALBERTO. -(Soltando sus manos con desaliento .)
No
veo, no veo nada, nada tan falaz como la superficie engañ
osa,
.
, Luisa, serás lo
como su tersura y su pureza. M aria
que d i�n
.
tos OJOS ?
MARIA LUISA.-No serías feliz conmigo. Tú nec esita
s
otra cosa. Tienes un porvenir inmenso . . . . . yo sería un las­
tre. De m'Í conoces un aspecto, el de la condiscípula, no el
otro . . . . . el malo, el perverso . . . . .
ALBERTO.-No puede ser, no puede ser . . . . .
MARIA LUISA.-Oh ! Hay en nosotros, a veces, dos per­
sonalidades inquietantes. Vine a esta casa desde niña. No he
tenido más amigo que tú. Tú lo has sido todo para mí ; juntos
estudiábamos la lección, juntos ejercitábamos nuestra curiosi­
dad ·en el aprendizaje de cosas que a nosotros se nos antoj a­
ban secretos arrebatados a la vigilancia hermética de la es­
finge. Oh ! la perversa e insaciable curiosidad por todas las
,c osas. Si al menos se aplicara a descubrir lo noble, lo bue­
no . . . . . !
ALBERTO,_:_Por eso, porque te conozco, porque sé lo
que eres, ·porque soy tu único amigo, porque te quiero sobre
todas las cosas, te excito una vez más a que contestes afirma­
tivamente.
MARIA LUISA.-No ! No ! No !
ALBERTO.-Enton ces, será preciso que yo averig üe el
motivo de esta rotunda negativa. ,Será preciso que lo sepa
por otro conducto 1 Será preciso que crea a pie juntill as 10
que hace unos instantes me decían en este mismo sitio ?
.
MARIA LUISA.-Qué ? Quién te ha dicho ?
terri­
o
l
,
üco
s
fantá
ALBERTO.-No, eso es superior a lo
ble. No , no será posible ni por tí ni por él.
MARIA LUISA.-Qué ! Qué !

85

palabras no pueden traducir
( Pausa ; momento �� que las
ón de los espll'ltus. )
.
.
la a.,.;t
i:,• aci
,
'
E
.ALB RTO .-T'ienes que d ecirme que s1, M aria Lmsa 1.
azules como el cielo, puros como el firmamento.
Tus ojos son
,
bla
! Sacame de la duda en que me encuentro,
JI bla ! Ha
ves que es terrible ? El maestro, el bueno, el sabio. Tú, la
:�scípula' predilecta, la hija, sí, porque tú eres su -�ija. Habla,
habla . (La sacude fuertemente.) �abla, yo ta�bi en soy_ capaz
de todo. No pensaba yo que este mstante tuvi era una impor­
grande ! Es que van a caer los ídolos y se va a
tancia tan
velo
1 Es que no debo creer en nada ? Habla, ha­
el
rasgar
de
llegar a las afirmaciones ,categóricas o a las
hora
bla ; es
negaciones sempiternas y definitivas. Mi vida, mi carrera
dependen de este instante. Habla ! Habla ! (La sacude
fuertemente.) No ID1e mires así. Habla ! Habla !

ª

ESCENA IV
EL MAES'.l'RO . -ALBER'.l'O. -MARIA LUISA

(En esos instantes se escuchan los pasos del maestro por
las callecillas enareI11adas del jardín. Asciende la escalinata,
se detiene unos instantes en el vano de la puerta. Sorprende
la viva agitación de los discípulos, y con voz apacible y serena
dice :)
EL M AESTRO.-Qué sucede 1 Se escuchan las voces en
el J. ardín . . . . . Al ert
b o!
ALBERTO.-(Con voz débil, los brazos caídos a lo largo
del
cue o,
e ro
N d rp fascina.do por la voz y la autoridad del lll.'cl, s,t : )
señ
a
or
;
discutíamos . . . . sobre e l valor . . . . el valor de
1 avid, a •
. . . . de los imperativos categóricos . . . . . de las ideas
:Puras
·
·'
1a t s · s· · • de 1a duda . . . . de la afirmac10n . . . . 1 a t es1s . . . .
e i · • . . la terminaré en seguida . . . . la voluntad . . . . la
v01un
tad · · • • la enorme voluntad . . . .

ª

�86

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

(Sale de la pieza por la izquierda, como sonámbu1
ría Luisa cae llorando agitadamente sobre una silla.)º· · -lVIa..
ESCENA V
MARIA LUISA . -EL MAESTRO

EL MAESTRO.-Qué ha sucedido 7
MARIA LUISA.-Lo que tenía que suceder tarde O tem­
prano.
EL MAESTRO.-Se ha atrevido . . . . . ?
MARIA LUISA.-Insinuaba hasta hace poco ; ahora se
ha declarado abiertamente.
EL MAESTRO.-Y tú, qué le has dicho ?
MARIA L UISA.-Qué le he decir ?
EL MAESTRO.-Esperanzas . . . . .
MARIA L UISA.-No es posible . . . . .
EL MAESTRO.-Por qué no 7
MARIA LUISA.-Usted mejor que yo lo sabe.
EL MAESTRO.-Eres joven, él lo es también . . . . . te
quiere . . . . . yo soy viejo, declino . . . . .
MARIA LUISA.-Sería un crimen dejarle consentir . . . • •
No, no ; la suerte está echada. La vida ha querido unirnos en
un instante de abandono y . . . . . la suerte está echada.
EL MAESTRO.-Me quieres, verdad que me quieres . • · ?
MARIA LUISA.-No sabría decirle. Ej erció uste d una
influencia tan grande desde que tuve uso de razón. Le veía
admirado de las gentes ; su palabra insinuante, elocuente Y
amorosa ; su aureola de sabio, su prestigio de Maestro, que el
cariño fue formándose poco a poco, sin darrn'.e yo misma cuen­
ta de la llama que crecía. Luego, la curiosidad que embar­
gaba mi esníritu adoles-cente ; después las negaciones, las
e
das de que· sembró usted mi camino. La vida se abría ª�
io,
m:í extraña y magnífii ca, llena de alegría, llena de mister
te
on
La voluptuosidad de la dialéctica, el hedomismo de la c
:�
q
plación . . . . más allá, el caos. Fue así como, el Ma 0str0

ªt

87

discípulos en la práctica del bien, encaminó a su
· c . aba a sus
os
ula por los torcidos recovec del mal.
díS í�L
:MAESTRO.-Calla ! Calla !
MARIA LUISA.-Desde ese día te quise -con toda mi
de tí con un lazo superior a todas mis
igo enamorada
. .
.
.
alm a. S
vieJo,
no ; 1as apanencias son enganosás y
eres
o
N
fuerzas.
.
.
,
, tu esta' virgen para e1 amor. T u corazon
vanas . 'Jiu esp1ri
.
.
'
h
El
d"
1
d"t
estu
10,
a
me
1
aCion
an
consuvigoroso.
,
es j ov en y
ido tu cuerpo, pero eso no es nada ; la forma es perecedera,
espíritu es eterno. Tú lo has dicho : el espíritu vence a la
materia, la anonada. Y tu espíritu es joven, es bello, es digno
de ser amado.
EL :MAESTRO.-María Luisa ! María Luisa !
MARIA LUISA.-No sientes la primavera que llega . . . . 1
EL MAESTRO.-María Luisa ! María Luisa !
MARIA LUISA.-Para siempre . . . . . !
EL MAESTRO.-Tú tienes derecho a pronunciar esa pa­
labra. Tuyo es el porvenir, y el porvenir es eterno. Yo no.
Yo tengo miedo del porvenir. Yo siento que todo se estre­
mece a mi alrededor. Te has apoderado de mi voluntad, de
mi razón, de todo, y lo has aherrojado a tus pies, soy tu es­
clavo. Qué me importa mi reputación, mi vida, mi familia,
todo, todo . . . . . Todo es tuyo . . . . . todo. Nunca pensé que
fueras un espíritu superior, absorbente. Has sido la única
mujer que se ha atravesado en mi ,camino. No seas cruel con­
migo . Pero será verdad que me quieres 1 No puedo creerlo,
no acierto a creerlo !
MARIA LUISA.-No lo estás viendo, no lo he demos­
trado ?
EL M AE STRO.-Puede ser la obsesión de un momento.
Tu fant así a te ha
hecho ver en mí al hombre que no existe .
pUe de
ser un instante de exaltación, tanto, tanto . . . . .
MARIA LUISA.-No, no ; he pronunciado la palabra
so1enine. para .
siempre.
lll .EL MAE STRO.-Los absolutos que no existen, las afiraciones
deleznables. El mundo en perpetuo devenir y tú
pron
un ciando la palabra
que connota lo eterno.
1· 1 1
� c

:i

�88

TEMPESTAD ' SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

MARIA LUISA.-Eterno es el amor.
EL MAESTRO.-Para los jóvenes, para lo s que
ued
discurrir por la vida coronados de flores. Para mí Pº en
juventud está lejos. Eres cruel, María Luisa. La vid: · La
es
.
. .
qmva para 1 os vieJos. N os af erramos a su manto abigar es
rado
y correm·os tras ella ; pero ella nos abandona en el ea
no
:mi
· ' ·1 . As1' 1o h aras
' algún día
como fardo pesa do e mut1
·
·
· ··
Cuando sea yo un mísero guiñapo humano.
MARIA LUISA.-Entonces . . . . .
EL MAESTRO.-Si no te quisiera, María Luisa, te em..
pujaría hacia él. Ahí está la verdad. Ahí está el amor, te
diría.
MARIA LUISA.-Alberto ! Alberto ! No ha tenido va­
lor . . . . . de salvarme . . . . . ha sido ciego y cobarde . . . . .
EL MAESTRO.- . . . . . pero no puedo, no puedo. Por
primera vez la verdad huye de mis labios. El bien ha des­
aparecido para mí, soy despreciable.
(Pausa.)

MARIA LUISA.-Serías capaz de todo ?
EL MAESTRO.-María Luisa, mírame . . . . . . ven . . . . . .
María Luisa.

(Toma entre sus manos la cabeza de la discípula, la mira
fijamente, la besa. Se abre en esos instantes la puerta de las
habitaciones y aparece la dama. )
MAESTRO,-;-Laura !
SEÑORA.-No llego en momento oportuno . . . . .
Tom:ás, es preciso que . . . . .
M AESTRO.-Pase usted, María Luisa.
(María Luisa inclina la cabeza y sale lentamente. )

EL
LA
sé . . . . .
EL

Lo

ESCENA VI
Los MISMOS . -LA SEÑORA

EL MAESTRO.-Qué quieres ?
quí
LA SEÑORA.-Es indispensable que se march e. _A
no puede estar un instante más.

89

. . . . . No puede ser.
:El.J MAE S TRO .-Laur�
?
que
r
A.-Po
E
OR
.A S Ñ
no lo quiero yo.
Porque
TRO..AES
�l.J :M
seré yo la que parta.
ntonces
A.-E
OR
L.A SEÑ
oco.
amp
-T
RO.
:EL MAEST
L.A SE Ñ'ORA.-Seguiremos representando esta comedia
unca.
.
inícua 1 • N
:EL :MAESTRO.-Piensa.
.
L.A SEÑ'ORA.-No tengo nada que pensar. Ya trasmenfuera de casa. Ya se. saben por todas par.
den estos a_moríos
am,'1gas en tono de fisga.
tes. Se comentan en casa de mIS
No puede ser eso.
aciones.
las
convers
todas
de
llo
Son el plati
No, no.
EL MAESTRO.-Oh ! es solamente por lo que puedan decir tus amigas ?
LA SEÑORA.-Por tu hija, por Blanca . . . . .
EL MAESTRO.-No la nombres . . . . . Ella está por en­
cima de todas estas cosas.
LA SEÑORA.-Me alegro que así lo comprendas. De­
biste saberlo antes para no complicarte en el escándalo.
EL MAESTRO.-No padecerá ; estas cosas son exclusivamente de mí y de ella, de María Luisa, exclusivamente.
LA SEÑORA.-Tomás, confiesas . . . .
EL MAESTRO.-Qué ?
LA SEÑORA.-Que la amias.
EL MAESTRO.-No, no es amor.
LA SEÑORA.-Entonces 7
EL MAESTRO.-No sé, no sé.
LA SEÑORA.-No encubras con palabras la desnudez de
las cosas. Sé valiente, como lo has sido siempre.
EL MAESTRO.-No, no.
LA SE ÑORA.-Ella es una niña y tú eres un viejo.
. EL MAE STRO.-Quizás por ello, una ley fatal nos em­
PUJa el uno al o
tro. Ni ella sabe adónde, ni yo tampoco.
LA SE ÑORA.-Tú has sido su padre ; la recogiste de niña,
la has
o m
en su cf r ado a tu imagen y semejanza. No has inculcado
erebro tus ideas, no has sembrado en su corazón tus

�90

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

COOPERACION

sentimientos ? No has modelado su vida, como un e
scu lto»•
modela su ideal en un trozo de arcilla Y
EL MAESTRO.-Sí . . . . . Sí . . . . .
LA SEÑORA.-Y así prostituyes ahora tu obra ? y
as1
la anulas por completo ?
EL MAESTRO.-Laura, Laura . . . . .
LA SEÑORA.-Qué es de tu moral ? Qué es de tu sab
i.
duría Y
EL MAESTRO.-Pero es que tú crees que yo sé lo que
de ellas ? Oh, si lo supiera ! Qué es la inteligencia ante es::
atrac, ción de la carne, ante este torbellino que arrastra nues.
tras vidas por mundos desconocidos ? Nunca ha habido más
divorcio entre la teoría y la realidad.
LA SEÑORA.-Sálvala !
EL MAESTRO.-No puedo salvarme yo mismo. Me en­
cerré demasiado en mi torre de marfil. No ví el mundo, y un
día el mund0 se me entró por las puertas, sin que yo me atre­
viera a detener su invasión. No vivía fincado en al tierra, y
a la entrada violenta de ese raudal de pasiones, las ideas, las
buenas y nobles ideas, huyeron como fantasmas qu e ahuyenta
la claridad estrepitosa del día. Yo fuí cegado también . . . . .
LA SEÑORA.-Ella no debe permanecer aquí ; mancha
esta sala de trabajo.
EL MAESTRO.-Ella, ella, no se puede ir . . . . .
LA SEÑORA.-Vete, vete, Tomás, vete con ella ent onces.
EL MAESTRO.-Piensa . . . . .
LA SEÑORA.-Vete . . . . .
EL MAESTRO.-Piensa . . . . .
LA SEÑORA.-Tú no has pensado. Vete . . . . •
EL MAESTRO.-Está bien . . . . .
(Pausa angustio sa. El mae stro se yergue. Con paso
cilante, va hacia la puerta, s ale. La señora cae en una s
u
Se ha contenido, llora de sconsoladamente. Alberto, con s
libro en la mano, penetra en la sala.)

it:.

91

ESCENA VII
LA SEÑORA. -ALBERTO

Señora !
ALBER'l' O.que temíamos.
LA SENORA.-Lo
a.)
(Rumores, un auto que pas
tándose a la puerta del fondo .)
LA SEÑORA.-(Precipi
Es . . · · ·
,
,
ALBERTO.-Que, que . . . . ·
ando a la puer­
LA SEÑORA.-(Rígida, con el índice señal
....
ta.) Eso, mire usted. Se van, se van .
render.) Ellos . . . . .
comp
a
s
e
er
atrev
ALBERTO.- (Sin
!
(Grito desgarrador.) María Luisa ! María Luisa

TELON.

�COOPERACION

92

II
Sal1n '?iej? de una vieja cafona ju11;to al mar. Imp ortancia
arqueologica indudable. Podria s e rvi r de museo histó uo.
•
Muebles apropiados, grandes tallas, pesados lienzos. Tres ¡
tas. La del fondo a una galería plena de sombras. En el li;:::­
de pared que corta el ángulo izquierdo, ventana con cristal;�
emplomados de algún mérito artístico. Pasan, por sus cuarte­
rones el rumor de las olas que besan la playa y la fJrisa sali­
na que orea el ambiente. Las puertas laterales llevan a las
habitaciones del interior. El maestro medita frente a una pri­
morosa escribanía de caoba. Ha eizvejecido. P1·ofunda arruga
le surca la frente. María Luisa cruza la escena.

ESCENA I
EL MAESTRO . -MARIA LUISA

EL MAESTRO.-Adónde vas, María Luisa ?
MARIA LUISA.-A mi cuarto.
EL MAESTRO.-Continúa el enojo aún 1
MARIA LUISA.-No.
EL MAESTRO.-Sí, sí . . . . . No es tu expres ión habi.
tua1.
ara 11ena de 1uz. R ostro armon10so . . . . . Ven, si éntate junto a mí.
MARIA LUISA.-Déjeme usted, por favor.
0
EL MAESTRO.-Oh ! no seas así, María Luis a. Sé coill
antes. Háblame de tú, como antes también.
usMARIA LUISA.-No puedo ahora. Usted man&lt;la, hO·
ted ha mandado siempre sobre mí, Maestro . . . . . Pero ª
ra . . . . . ahora no puedo.
EL MAESTRO.-No soy tu amor ?

e

-----

TEM PESTAD BOBRE LAS NUBES

93

SA.-Pero sobre eso, ha sido usted y será
:MARI.A LU�
0r.
per1
.
mi su
sieIIl�re
Oh ! Oh !
RO.EST
L M.A
-N
o puedo considerarlo de otra suerte,
UISA.
MARI.A L
dad es grande.
,
,
su autori
EL M.AESTRO .-V en, ven aqm, acercate. No quiero
Sé razonable, hija mía . . . . . yo . . . . . yo sé
verte enoj ada . .
go.
ha
ue
bien lo q
MARI.A LUISA.-Era justo lo que pedía.
EL MAESTRO.-No empecemos . . . . . .
MARIA LUISA.-Déjeme usted, déjeme . . . . . estoy can­
sada . . . . . roe duele la cabeza, quiero estar sola.
EL MAESTRO.-Ven aquí !
MARIA LUISA.-(Rebelde.) No, así no ; pero es que
no voy a tener libertad de hacer lo que me plazca ?
EL MAESTRO.-María Luisa !
MARIA LUISA.-No soy la niña. Soy la muj er. Sale
sobrando, pues, tu energía, tu autoridad. Ya no soy la chi­
quilla loca y caprichosa, en la que mandabas como árbitro y
señor de su ,cuerpo y de su alma. Soy la mujer !
EL MAESTRO.-(Abatido.) La mujer, María Luisa . . . 1
MARIA LUISA.-Sí, la mujer ; la mujer que desea un
poco de más libertad, de vida, que no quiere sufrir la cárcel
de est as paredes, la pesadumbre del ambiente cargado de
emanac10nes salinas. No trato a la gente, no vivo con la gen!e. (Obsequiosa, después de una pausa.) Permíteme unos
lDStantes siquiera de liber
tad, de vida.
EL MAE STRO.-No, no ; cerca de mí lo que quieras. Fue� no, el m'undo es peligroso. Tú eres bella . . . cada día eres
s hermosa . . .
No . . . no.
MARIA LUISA.-Enfermaré de tedio en esta casa. Sola,
!lie
e
arn�P; sola • . . Por única compañera el ama de llaves que
�n � ª p or la casa como som:bra vagarosa de otros tiempos . . .
tarde canta dolientemente, tan dolientemente como el
!ll ar
Tengo miedo de estar sola .
M:AE STRO.-Estás conmigo siempre.

ª

EL

�94

COOPERACION

MARIA LUISA.-Siento frío al recorrer 1�
ga ri as d
siertas. Se ve el mar muy triste desde la terraza
e­
{
vos paran en los aleros. La otra tarde penetró un· · · os cuer.
º � cl cuarto batiendo sus alas negras . . . Escucha cómo can
t el In.ar
palpita com.:o el corazón fatigado del hombre suJ· eto ª
ª escl.av·1-,
tud perenne. Tú no te ocupas de mí. Estudias, 1 ees
.
' v1ves
leJos del mundo. Eres otro.
EL MAESTRO .-Sigo siendo el m:ismo. Te amo co
.
n to
..
da m1 a 1ma, por eso ex1Jo que seas exclusivamente mía T
e ·
·
· d o de perderte. Cuando muera, que será muy ro n
go mie
nto,
P
.
.
, h acer 1 o que qmeras. Seras
, libre
tu, po dras
enton ces e
serva mi ilusión Pº : unos instantes más. Quiéreme co�o �:
qms1mos en un prmc1p10. Amame como entonces, intensa­
mente, definitivamente. Estamos aislados del mundo, no po­
demos ir a parte ninguna sin que se nos señale con el dedo.
Vivamos, pues, para nosotros mismos. Por eso escogí este
retiro apartado de la gente. Cerca del cielo y del mar. No
es bello amarse aquí ? Nada perturba nuestro amor. Encua­
dremos nuestras vidas en un marco de belleza imponderable.
Estos techos han escuchado las protestas de amor de muchas
generaciones. Cada piedra tiene su historia, cada rincón su
leyenda. Aquí entendemos todos los grandes amores del mun­
do. Aquí somos nosotros para nosotros mismos, lejos de la
gárrula zalagarda de las muchedumbres ignorantes. Lejos
del continuo fluir de la vida callejera y ruidosa.
MARIA L UISA.-Y o muero en este viejo caserón adus­
to. Yo no entiendo de la poesía de las cosas pretéritas en un
amor del momento. Qué valen los fantasmas pálidos Y des­
vaídos de edades remotas, cuando vivimos la realid ad de �n
momento apasionado 7 Quiero sol, quiero luz, quiero la gloria
n­
de una vida brillante, el lucir de trajes suntuoso s, el mar �o o
r
e
i
q
u
tem'plado desde una playa risueña . . . Quiero la risa . . .
res
la luz. Basta de obscuridad, basta de . som;l)ras, de arno
trágicos y de leyendas terribles.
ras EL MAESTRO.-Nos iremos, nos iremos, adonde quie pO,
,-r
MARIA LUISA.-(En un violento arranque. ) 1" º'
déjame a mí, a mí sola.

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

95

Li :M.AES TRO .-María Luisa !
E
.ARI.A LUISA.-Sí, sí, camino del mar, en peregrina­
adentro, en persecución de la quimepo sible . . . tierra
., �
Jlll
. esp1r1
' 't u.
e10J1
Il11
ña
ue sue
ra e;� :M.AE STRO.-Qué pretendes 7 Te burlas ? Qué quie....Luisa 1
res, JVJ.aría LUISA .-vlVIr,
· .
:M.ARIA
vivir aquí, vivir conmigo.
RO.-Vivir,
.A
ED :M EST
! me aniquilo, perezco . . .
no
M.ARIA LUISA.-Oh,
!
EL :MAESTRO .-Vivir
M.ARIA LUISA.-Vivir, sí.
(Pausa. La inesperada revelación sella los labios de am­
bos. Despué s de una pausa y dejando traslucir la, honda
amargura de su espíritu : )
EL MAESTRO.-Y en l a Sociedad d e Jóvenes Artistas
? Por eso te empeñas en concurrir a ella . . . María
vive
se
Luisa, María Luisa . . . ! Sabes a lo que te expones ? Ellos, ellos,
son aves de presa que pretenden hincar sus garras en tu po­
bre carne joven . . . . En qué piensas convertirte, María Lui­
sa . . . . !
MARIA LUISA.-Tú me lanzaste por la pendiente, ahora,
la atracción es irresistible.
EL MAESTRO.-Qué has dicho ? . . . (ahogado, anhelan­
te ) Qué has dicho, qué ? Oh ! Oh ! . . . es terrible, es atroz . . .
_
Piensa en tus palabras . . . María Luisa, déjame unos instan­
tes . · • No respondería de mí, no puedo responder . . . Debí
comprenderlo . . . déjame . . . déjame . . . déjame . . . (Maria Lui­
B s�l�. El maestro se deja caer en una silla profundamente
�
ª tido : ) i Ahora sí que me siento más viejo y más loco que
n�nca ! (Alber
to, por el fondo. )

�96

COúPERACION

TEMPESTAD SOBRE LAS NUBES

97

----

ESCENA II
EL MAES'tRO. -ALBER'tO

ALBERTO.-Señor !
EL MAE STRO.-Tú, tú también . . .
Pero es que o s ha.
,.
b e1s
puesto d e acuerdo para tomarme cuen
tas. Vienes
.
su1tarme ? S,1, haces bie�
, s oy un hombre malo , perva inerso.
Vienes a echarme en cara mi vida f Sí,
hazlo. Es el m om
.
.
�
to prop1�10 para tod os los desa hogo s. Aho
ra es el instante en
que debieran saldarse toda s las deud
as. Qué pides f Qué
quieres ? Mi vida 7 Ahí está mi vida, m;i.
pob re vida destro­
zada. Oh ! me asaltó ella a destiem1&gt;0 y
me redujo a lo que
ves, a una triste piltrafa humana. Vien
es a quitármela 1 Oh !
harás un gran bien !
ALBERTO.-No , Maestro, no vengo a es
o.
EL MAESTRO.-Como todo s me odian, creí
...
ALBER'l'O.-No, no. Cierto que usted destr
ozó mi vida
también. Pero fue usted mi Maestro, y es o ,
eso no lo puedo
olvidar. Me enseñó usted la multitud de cosas
bellas y bue­
nas que hay en el mundo , y esas quedan fijas
en el alma como
estrellas de una c onstelación imponderable.
EL MAESTRO .-Pero al m;i.smo tiempo que semb aba una
r
verdad con la palabra, la destruía con el ejem
plo. Y así un
día, el edificio construído con mis propias mano poniendo
s,
en la obra l o más selec to de mi espíritu, ama
sando la fábrica
con sang re de mi sangre y carne de mi carne que no en vano
enjutábase en las vigilias, yo, el artífice, destr
uía mi obra, la
aniquilaba, la pervertía . . . Sí, sí, la hice venir tierra en un
a
instante.
ALBERTO.-Fue rudo el instante. La tempestad no s
envolvió al mismo tiempo en su borrasca.
EL MAESTRO.-Lo s árboles de la cumbre, los ma, s v1. ejos, los más venerables no supieron resistir
el embate de 10 :
elementos desencadenados y cayeron heridos por el ra o.
y Do
más jóvenes . . .

,
�I..if fERTO.-El porvenir fue de ellos. Cua? do _mas :11-ezm la hber. o Y p o bre me consideraba' cuand o n o pose1a
·
quin de ro1. p ropio espíritu ' un rayo. de luz vmo a sa1varme.
t ad
].{ aeStr�- Las verdades eternas brillaron sobre todas las c o n. g euc1as del moment o . Apareciero n únicas, esplendentes.
.
tin
. ort ba el aniquilamiento de nuestra propia
ver d ad ,
·
Qué 1ro. p ª J·era nuestra si sobre ella culmmaba
la ver dad
'
, p asa
'
Precar ia verdad del mundo.
la
a
e tern '
EL MAESTRO.-Pero me o d'ias te . . .
ALBERTO.-Sí, en un principio,_ sí. Mis ideas fueron
Maestro, que las
• 1·1adas , combatidas por usted nusmo,
an1ou
. .
· '
;
habia sembrad o El amor de toda mi vida prostitmd o por
alguien a quien quería sobr� . tod�s las cosas.
MAESTRO.-Alberto, hiJo mio . . ·
ALBERTO.-Se fue, bien está . . . otr o amor vendra prono
a
t ocupar su sitio y la primavera fl orecerá de n�evo en nues­
_
tro c orazón como anualmente florece en los Jardmes.
.
.
MAESTRO.-Yo, pobre Fausto, he querido repetir el milagro . . . Dio s mío . . . no es posible . . . 'rambién se ;ª de mí.
También me abandona ella, también . . . No era un angel, no,
nos engañaba nuestro cariño. Era mujer Y mujer para nos­
otr os quiere decir algo terrible y misteri o so . . . Y algo ado:ra­
ble. Tan adorable, que mis nervios cansado s ya de una ::1da
larg a y penosa, se distienden aun al contemplarla, son Jove­
nes y tornan a vivir la vida de o tros tiempos . . . Pero me aban­
dona . . . . Es bello este retiro, no es verdad 1 La carrera de
los siglos ha dejado en él su huella, huella imperecedera. A
ella le parece sombrío. El m:ar canta muy cerca, a ella le pa­
rece triste la canción del océano. Desde ese balcón se con­
templ a en las n o ches la maravilla de un cielo sin nubes, c onstelado de o r o . No la entiende, no puede entenderla. Qué
distinta de antes, en nuestro gabinete. Pero ah ora · · · ahora
es m ás bella,
más adorable . . . Lloras, Alberto, perdona · · · .
ALB ERT O.-Siga usted, siga, aún me e s grato oír hablar
de ella.
1iAES TRO.-N o, no . . . . a qué has venido 1 Te t o ca ha-

7

�98

COOPERACION

blar . . . Debe ser algo serio Y lo que decimos ahora es i. rn;pro.
pio de las cosas serias . . . Te escucho.
.ALBERTO.-Sí, es algo m;uy serio. Se trata de ellas .
�AESTRO .-De Blanc a ? Está enferma Blan ca �· Le h a
sucedido al go grave •¡
ALBERTO.-No, por fortuna, no .
MAESTRO.-A Laura, entonces ?
ALBERTO.-T ampoco .
MAESTRO .-Ya estoy más sereno. pue dO escucharte
mejor. Dí, dí.
.
ALBERTO . -La situación de ellas se ha hechO apremia
n
· .
te. No cuen tan con recursos suficientes para vivir
MAESTRO .-La pensión, no les basta ?
ALBERTO.-Es tan poco . . .
MAESTRO .-Tienes razón, sigue.
ALBERTO .-Compromisos urgentes las obligan a rematar la casa en que viven.
MAESTRO.-Mi casa . . . !
ALBERTO.-Sí . . .
MAESTRO .-Con todo ?
.ALBERTO .-Sí.
MAESTRO.-Y mis libros ?
�LBERTO.-Primero que nad a. Tienen ofertas muy
ventaJosas de una gran librería .
MAESTRO.-Todo 10 mío. Mi alma puesta en subasta.
.ALBE_RTO.-Es meneSter p ara ello su consentimiento.
No ha h abido divorcio .
MA:IDSTRO .-Mi mujer es una santa .
.
ALBERTO ·-Deb e a, ust ed firmar la escritura . . .
:
MAE STRO.-Si,, s1 . · · Podría salva r . . . ?
ALBERTO.-Desgraciadamente, no.
MAESTRO.-Hemós arruin ado nuestras propias vidas Y
.
,
'.
qmero salvar mi hacienda • • - .1 Que' e go1smo
ALBERTO.-Por Blanca . . .
niña que
:'-1:AESTRO .-Por mi pobre niña. Por l a pob re
e
arrume. Alberto, háblame de ella, estará muy her mosa . • · S

---

ES
TEMPESTAD SOBRE LAS NUB

99

rá. Las culpas de los p a dre s
ronto . . . No, no se casa
casará p los hij os, y tan digna que es de ser feliz .
s obre
caen
á. Tie ne un cor azó n de oro.
ALBERTO.-Lo ser
ar­
verla unos instantes . Contempl
MAESTRO.-Quisiera
que
nto
a
t
ce
Ha
de mirarla . . .
zm ente. Ten go hambre
la fu ga
hes viene a visitarme. La
noc
las
as
ella. Tod
:in.e sep aré de
nc a , inmaculada . Enton­
ecer entre sueños, toda bla
ar
ap
o
e
v
retiro y el mar can­
me par ece negro y obscuro este
que
sí
s
e
dan tan pocos
c
Tráela uno s instantes. Me que
ta tristement e.
con que yo la
venir. Aunque ella no IUe vea ,
de vida. Hazl a
a . . . (Romp e a lloa mis anch as. Pob recita Blanc
ple
em
nt
o
c
o.)
rar como un niñ
. . . No se pon ga ust ed así,
ALBERT O.-Vamos, vamos
erd a
to men os pen s ado. Ella se acu
ella vendrá en el momen
per­
os
hem
lo
o
com
E lla lo per don a
de ust ed mucho , mucho.
en­
um
doc
s
esto
nto. Entérese de
donado tod os . . . Vendrá pro
­
ien
ven
con
s
E
á ust ed me jor .
tos . . . Pase, allá dentro los leer
pae,
Pas
.
Eso le har á bien
te que quede solo unos instantes.
se a su cuarto.
MAESTRO.-Esto es todo .
firme. Después arreglaALBERTO .-Sí, eso ; entérese y
remos lo demás.
un favod
MAESTRO.-Un momento. Harás
ALBERTO .-Sí.
MAESTRO.-De veras ?
ALBERTO .-Sí.
hija 1
MAESTR O .-Llevarás una carta a mi
ALBERTO.-Sí.
no la vea su
MAESTR O.-Voy a escribirla . Per o que
Esp e­
madre . No quiero que la vea, ni que lo sepa , no, no . . .
un
ra, tres líneas nad a más . (Corre a su cuarto con alegría
tanto infantil. Alberto medita. P or la puerta contraria apa­
su
rece María Luisa uedam�nte, se llega a Alberto, toca con
q
mano la cabeza pensativa del discípulo. Salta él en violenta
c onmoción.)

�100

COOPERACION

ESCENA III
ALBERTO. -MARIA LUISA

ALBERTO.-Qué !
MARIA LUISA.-Yo.
ALBERTO.-María Luisa !
MARIA L UISA.-Sí. A qué has venido T T€ lo llevas �
Qué buscas aquí 1
ALBERTO.-No he venido a eso
MARIA LU_ISA.-No debes hac�rlo . . . Ellas te instigan :
la madre y la hij a.
ALBERTO.-María Luisa !
�ARIA LUISA.-Ellas no lo necesitan. Te tienen a ti . . .
.
Lo se, eres el prometido de Blanca , te han visto acompañarla
·
.
v arias veces. Estás enamorado de e11 a. Hasta este retiro
lle.
, murac10nes. No estamos tan lejos del mungan todas las mur
, una
do que no podam,os sorprender algo · No te lo lle ves, seria
mala acción El m per_tenece, nos pertenecemos mutuamente.
.
Nuestras v1d.as se :an ligado para siempre, para siempre , por
.
desgrama . . .
ALBERTO.-Por desgracia, María Luisa �.
MARIA L UISA.-Por desgracia' sí .
ALBERTO Que, has, hecho del Maestro, María Luisa T
MARIA L UISA · Q1;1 e ha hecho el maestro de mí 1
--:-ALBERTO.-Esta viejo.
.
MARIA LUISA ·-Por d esgracia estamos unidos para
.
.
,siempre. Antes su palabra me entusiasmaba
, sus ideas m e
,
,
p ertenecian, era fuerte y vigoroso , gentil aun, ah ora . . .
.
, Lmsa
ALBERTO ·_y ahora, Maria
1
MARIA LUISA.-Está cansado, decrépito. Me ha ence­
rr� do en es_ta cárcel vieja Y sórdida, soy la enfermera soy la
cria da · Mi pobre Juventud
·
se consume bajo la somb ra de
estos te_chos seculares, losas de plomo que cubren mi sepultura en vida . No tengo ni aire, ni sol, ni ale O'ría ni entu sia sm o.
voy marchitándome
com0 una flor en las pagmas
º, . ' de un hbr0•

---

ES
TEMPESTAD SOB RE LAS NUB

101

en que han escrito su sabiduría
casa es un enorme libro
sabia, me
p asaron. Y yo, yo, que quise ser
que
glos
si
lo s
de tanta sabiduría secular, de
risionada en med io
ap
o
t
n
sie
tod o lo seca y
secular, de tanta vida de siglos que
tanto arte
la culpa de
es
crec
con
o
e. Alberto, yo estoy pagand
torpe, hizo
dad
consum
iosi
que en mala hora, hor a de cur
ese amor
atado.
des
lino
u y me arrebató en torbel
presa de mi espírit
os estamos pagando ese
.ALBERT O.-María Luisa, tod
onse envuel­
, en que nuestras almas sintiér
ura
loc
de
nte
sta
in
acán,
que supieron del r ayo y del hur
,
tad
pes
tem
la
por
t as
amor
encabritada y de la ausencia del
del fr a gor de la pasión
os.
cerca de él y le desdeñam
verdadero. Pasamos muy
libre otra vez . Quiero ser
M ARIA LUISA.-Quiero ser
dueña de mí misma.
tu vida.
ALBERTO.-Vuelve a viv ir
lo irremediable.
do
edi
MARIA LUISA .-Ha suc
e, sí . . . (Pausa.)
ALBERTO.-Lo irremediabl
muy cerca de la verdadera
MARIA LUISA.-Estuvimos
dicha . . .
.
ALBERTO.-Huíste de ella . .
ndida por un hombre que
pre
MARIA LUISA.-No, fuí sor
hombre fue apoderándose
sabía más de la vida que yo. Ese
ando mi espíritu, hacién­
poco a poc o de mi voluntad, señore
chiquilla, él podría ser
dose dueño de mi alma. Yo era una
acient e . . . Ahora le
mi padre. Y o era mujer curiosa, imp
odio . . .
odio, le odio con todas mis fuerza s . . . le
ALBERTO.-María Luisa !
con mi corazón de
MARIA LU ISA.-Alb erto, te amaba
ha a tiempo, me
mujer apasiona da. Un a sola palabra tuya, dic
Esperaste, espe­
hubiera salv ado . No supiste pronunciarla.
tarde. Por
raste mucho y cuando llegó a mí era demasiado
s 1 (Llora
bre
qué fuiste cobarde, cobarde como tod os los hom
de despecho, de rabia ; de impotencia.)
...
ALBERTO.-María Luisa . . . María Luisa
as demasia do.
sab
MARIA LUISA.-Estabas cieg o, pen
Oh ! como tu maestro .

:esta

�102

COOPERACION

.ALBERTO.-Yo d eseab a tener un a segurid ad. T erlll.inar mis estudios . Yo no creí . . .
MARIA LUISA.-L as e ternas r azones d e uste des ' eg o'
lStas , ad emás de cobard es . Qué m,e import ab a a mí todo ello
si yo no bus c ab a n ad a, si había me nest er d e un corazón h erma'.
no, si era yo muj er . . .
.ALBERTO.-Perdona !
MARIA LUISA.-Sálvam e , s álv ame , ya no pue do vivir
más aquí, llévam.e adonde quiera s . Ahora estás más bello que
ant es , t e h e a dorado si empr e , Alb e rto.
Acércat e, ven a mí
yo ya no s oy un a niña. No me e ncu entras m:ás h ermo sa 1
ALBERTO.-M arí a Luisa . . . . María Luisa . . . . Sí, sí,
a tí t e h e qu erido s ol ame nte. Tú has sidu l a ilusión de mi vida.
Eres irr esi stibl e , María Lui sa .
MARIA. LUISA.-Vámono s . Pod emo s ser felices aún.
Quítam e d e este sitio funesto. Tú eres jov en . . . . . yo busco
la juv entud. Quiero gozar de mi juventud. Vámonos a otra
parte más risueña. Pod emos goz ar de nuestro amor. Qué
b e llo estás, Alb e rto ! Has sufrido, y los dolores h an impreso
en tí un sello di stinguido, intere sa nt e .
Ven, Alberto, llévame
a otro sitio . . . . . a nuestro nido . . . . . Oh ! es delicios o ser
joven y ama r la juventud.
ALBERTO.-Y él . . . . . él ?
.MARIA LUISA.-Alberto, no pienses en él . . . . . Qué
no s import a él ? Vámonos, vámonos. L a noch e se ac erca Y
la noch e es propici a p ar a esc ap ar. Iremo s pronto muy le­
jos . . . . . L a noch e e s d e luna . . . . . Noch e de amor . • • · ·
E stoy impa-ci ente , Alb erto.
ALBER'l'O.-Ma ría Lui sa, ti enes fiebre .
MARIA LUISA.-Vámonos, ven, v en.
.ALBERTO.-No, no.
MARIA LUISA.--Cob arde otra ve z ! (Desdeñosamente,)
.ALBERTO.-No, cobard e no.
MARIA LUISA.-Así, así, d eja que te contemple bien .
El sol s e pone . Quiero v erte c ar a a l s ol. Fa cciones de fuego

LAS NUBES
TEMPESTAD SOBRE

103

Alberto,
dio s amoroso Y terrible .
un
omo
C
s.
.
dio
n
--u
c olXlo
.
sob re todas l as cos as
. a 1os
º
lXl
sus labios
a
te
llo
. al cue de Alberto, une
s
( Echa los
ro, arme
pri
e
dament
1te:::; se abandona lángui
A
en.
v
o
tes
j
del
UlllOS pa.sos vacilan . Un
,
ente .despues.
rilm
feb
Y
a
s
doro
grito.)

ESCENA IV

ES'l'RO
LOS MISMOS.- EL MA

ganta. )
(La voz se ahoga en su gar
EL M AESTRO.- Oh t.
,
ell a . . . . .
ella . V et e po r
a eso: : emas p or
,
s
nía
e
v
o
s
e
,
Oh ! A ,
, vete ' 'qu e aún ten go
m co mio. V ete
u
lo
r
po
•
.
.
.
mio
•
por lo
....
',
fuerzas . . . . . V et e .
Me voy tamb i en.
.A
IS
LU
m ar ch arMARIA
,
no. yo soy el que d ebo
ALBERT O .-No ' e so
t
lugar es é s e , M aria
Tu
)
o.
poc
a
poco
se
me . (Reponiéndo
Luisa .
ete !
EL MA ES TR O:-V
' mi'o . Tú r espondes d e e'l.
, Dio
s
ALBER'rO.-Si, si,
..···
o
er
P
A.IS
MARIA. LU
, M a.
qui• ta · · · · · Ere s p erv ersa
ALBER TO .-Quit a · · ·
·
·
•
•
de él · Tú r espondes •
ría Luisa . . . . • Tú r esp ?� es
a
una silla' presa de hond
.
cae en
O
v1eJ
El
o.
d
a
A,
b
ur
t
S
.
&lt;W.e
.
(
sa.,
.
mmteligibles. María Lru
agitación. 'Pronuniro.a palabra�
race
Se
jo
vie
rabia. al
inII1¡óvi1, cerca de la. puerta,
.)
bla
ha
cortante, le
ca pausadamente, Y en tono g

·d

�ª::t;

ESCENA V
ARIA LUISA
EL MAES'l'RO , -M

otro. Con el
s era, con
. . Qu e, más da
M ARIA LUI SA .-Si no es con e'l'
vida
que me solicite . Todo es preferi'ble a e sta.
da · No n a cí para
a
ici
d'
s eguir l a corriente 1 Soy jove n, soy co
sierva .

�104

COO PERACION

EL MA EST RO .-( Sin poder h
ablar clara�
· Yo
yo . . . . .
...
, �ARIA Ll!ISA.-Me e nseñaste
a ser libre . Ab.
ri. ste lll
espiritu a los vien tos de libertad
. He sido' p ues,
i
dign a ct·is
, u1a. No es m1. voluntad per
cip
.
man ecer ni un mst
· ante
EL MAESTRO .-María Luisa !
m ás .
MARIA LUISA.-Tú tie nes familia
. . . . de b es volv
e11a. y0 • • • • yo . . . . n o faltará
er ª
. . . . adi ós.
EL MAESTRO .-María Luisa !
(Tiende a ella sus brazos suplic
antes. Atravies
.
�, Mar,
Lmsa la escena. Va a su cuarto.
El viejo co o so a b ia
levanta, da unos pasos vacilantes.
lo,
m
Cae sob�e una
º
bu�a.cma, ufatio-a
--o d o.
T1embla de pi· es a cabeza. Se llev
a las manos al c�e­
llo, desata la corbata ; apóyalas
después sobre el coraz
on.
IVIana
- Luisa
· sale envuelta en un abrigo de
pieles y tocada con
.
una gorn·ta de 1o nns
mo. Pasa cerca del viej o. No
.
.
lo mira
siqui. era. S1gu
e al fondo, y sale. El viej o reu
ne
tod
as sus
fuerzas ; se levanta, apoyá�dose �n
los muebles ; va tras ella.)
EL MAESTRO.-Maria Lmsa, Mar
ía Luisa ! Ven . . . . .
v�n . • • • • María Luisa . . . . . ! (Su
voz va haciéndose más dé­
bil cada vez. Cae, rendido, en el umb
ral de la puerta. Rom­
pe a llora,r como un niño .) . . María
Luisa ! María Luisa !

FIN

Notas de actualidad nacional
El desafuero del Gobernador
de San Luis Potosí
En los últimos días del mes de febrero, la opinión pública
sufrió una verdadera sorpresa al ten er conocimiento de que la
Cámara Local de San Luis Potosí trataba de llevar a cabo el
desafuero del Gobernador del Estado, C. Rafael Nieto, acusán­
dolo de violacion es a la Con.stitución. Sucedió · que el señor
Nieto pidió permiso por ocho días para venir a informar al se­
ñor Presidente de la situación de San Luis. No habien do nece­
sitado todo el tiempo que pidió de permiso, regresó a San Luis
inmediatamente después de haber informado al Ejecutivo Fe­
deral de los asuntos que traía.
Y aquí surge el conflicto : aproximándose la campaña para
Gob ernador del Estado, se han presentado como can didatos el
general Samuel de los San tos, el señor Jorge Prieto Laurens,
Presidente Municipal de la Ciudad de México y el Diputado
Aurelio Manrique. La mayoría de la Legislatura es de filiación
santista, y en emiga de la candidatura Prieto, y no estan do de
acuerdo con la n eutralidad del Gobern ador Nieto, buscaron
aprovechar la primera oportunidad para quitarlo del puesto
q�e constitucionalmente ocupa, pretextando que se había exce­
di tlo en sus facultades al gastar $60,000 sin autorización del
Con greso, din ero que fue ocupado en servicios públicos.
Al lle gar a San Luis, el gobernador nombrado interinamen­
te Par a su
bstituir al señor Nieto, y que es un o de los líderes del

�106

NACIONAL
NOTAS DE ACTUALIDAD

COOPERACION

107

---

s antismo , s e ne gó a e ntre g arl e el p ue sto al G ob ernador
o
tuci onal, pretexta ndo que l a li c enci a aún n o h ab'ia t er � nsti min d0,
.
queri endo , con e sto , g a nar tie mp o p ara el desafuero
.Al fin, aunque de un mo do irregul ar s e llevó a ca
· b o el p
.
rop o, si· to santista . El C. Nieto pidió amp aro
' , e inme di atame nt e
el
fue co nc e di do .
Durant e to do este lfo, el Gobierno del C entro e stuvo r i.
ec .
e
bi ndo m ensaJ. e s de l as p art es interes a das pidi endo urgentem
ent e ap oyo .
l me� aje qu e e l 28 de feb rero el S ecretario d e Gober�
.�
nac10n e nvio al g ob ernador nombra do p or la Le ()'isl
º atura , a·ice
, "M' •
a si :
exrn o , D. F., feb rer o 28 d e 1923. Señ or li c en cia do
E
, ez M acías. S
M artm
an L�is P o t o sí, S. L. P.-Ciu dad an o Presi:
.
dente entero, se con det emmiento mens aj e u st ed, fech ado 26 ac­
tual _en que tran��rib e ra tific ando en todas sus p artes t el e grama
Presidente Comisión Perm anent e esa Entidad , pidien do g aran. ,,
t�,as F ederac10n
p ara h a cer respetar res olu ción Congreso r elativa des afuer o C. Niet o com o Gob ernador C onstitucional Esta­
do Y n o mb ramient o h ech o P erm an ente favo r ust e d p ar a substi­
tuirl o .
En debi da conte st ac ión, p or acue rdo c it ado Primer M anda­
t ari o , p ermít ome ma nifest ar uste d :
Q ue com o co muni c óse P erman ente mensaj e 24 ac tual Eje­
cu�i�o - F e de ral co nsi d e ra indiscutibl e facult ad C o ngres o ' p ara
enJm ciar Gobern ador Est ado , p or delitos ofi ciales form a y tér­
mino est ablec idos artículo 98 C onstitución l ocal y l eye s r egla­
me nt ar ia s relativas.
Que si bie n es ci er to t ant o C ongres o Esta do como Comisión
Per mane nte han comuni cado ofi cialment e e sta S ecretaría haber­
s e d ecr etado desa fu ero goberna dor Niet o , co nsi derándolo res­
p onsabl e delitos o fi cial es y designación he ch a favor de uste d
p ar a substit uirl o , ta mbién lo es qu e por d ocumentos oficial es
auténti co s e inf or me t el e gr áfi co misma C o misión P erm an ente ,
háse teni do co nocimie nt o C. Juez Distrit o e sa Entidad en
j ui c i o am/p aro interpuest o C. Niet o co ntra des afuer o expre­
s ado dic tó r esolución man dand o susp ender d efinitivament e efec­
tos v ere di cto co ntra di cho funcio nari o y aun cuando tanto us-

nsideran r es olución Juez Dis C om isión Perman ent e , co
jurídica , Ej ecutivo Fe deral
te d
ict oria ' ilógi ca y anti
ad
ntr
0
0
�
o rev o que o re f or t ·w
. a qu e mientras autoridad comp etente n
tarla y h a cer1a res est1Ill
e s de su deb er re spe
ión
es olu c
r
·
da
n
e
,
f
.
we r e
da .
'
mino s esta contem
ér
t
r
a
o d e los
t
e
p
o Gobern_ad or e s un
c
.
y c om o susp ensión o ese carg
de cirs e
e
deb
,
o
itad
c
'
es
vec
s
a
nt
a
t
o
t
iatos vere dic
·nmed
.
ele cto s i
p erder car act er , y, en coº ns e et o ' n o h a lle g ado a
Ni
r
ado
n
b
er
i itad o
go
e imp o siºb'l
.
· e cutivo Feder al háll as e legalme. nt
EJ
,
·
i
a
nc
ar­
e
cu
bstituto d el mismo Y p ara imp
ocer u ste d eom o su
n
o
c
e
r
a
r
pa
ada .
tirle ayuda s olicit
ndole
s corresp on_diente s, P; ot está
Comuní cole uste d e fect o
.
les
Cal
as
Ell
r ación.-El S ecretar10.-P.
dsitinguida conside
c o!llO

ª

M. Garza
Muerte del general Jesús

j.

el Gral. �e
ad de M onterr ey,
En 11 de febrero , en l a ciud
,
tr ágic�mente a co,nse �uencia
Brigada Je sús M. Garz a , murió
e
s
o
de un disp ar o que el mism
se gún to das las prob abilidad e s,
os
nervio sidad, caus ada p or l
hizo , en un m omento de exce siva
o
ad
Est
l
de
or
d
a
n
a G ober
trabajos d e l a campañ a el e ctoral p ar
ue
a
l
n
e
Y
to,
a
d
i
� ,
figuraba como cand
de Nuev o L e ón, en la que
ntrrn
ue
q
o
r
gu
ab a , er a se
por l as grande s simp atías de que goz
fara.
l a vid a del d�sap �� eci do
La pr ensa s e ocup ó con d etalle de
a­
a der a estimac10n :3que p or sus virtude s gozab a' de una ver d
ital
aíd o s a l a cap
cional. L o s restos del Gral. G arza fueron tr
en a j e p o r p art e
m
o
h
bli co
de la Rep úbli ca p on d e r ecibi er o n pú
Militar Y Cámar a de
de l a S ecr et ar ía de Guerr a C oma ndan cia
atista d e la
Diput ado s t o dos los mierr:bros del Bl o que C ooper
El duelo
s.
o nia
Cámara a�istieron s olícitos a t o das las cer em
lic a , aco m­
fue pre sidido p or el Primer M a gistrado de l a Rep úb
ad or es,
p añado de sus S ecretario s de Estado , diputados, sen
altos mi embros de la .Administración y numer o s o p úblico .
ij o : ' ' H a d e sR efiriéndose al general G arza , el Presidente d

�108

COOPERACION

aparecido la materia, pero queda el espí
ritu de Jes
•
_
Garza que habra, d e i•¡umm
· s M:aria
arnos desde el infinito. " u

Movimiento migratorio registrado
durante el ano
Seg ún informes proporcionados por la
.
Oficina Gen
.
. .
Migrac10n
, , e1 movimie
nto de este carácter durante eral de
el u'lt·imo
· e : total de inm
ano,
- fue como sigu
igrantes' 90, 859 D e ,
.
.
,
.
esto
6 2,434 hombres y 28,425 muJeres distribm
dos así : 57· 1 05 de razs
a
blanc a ; 3 , 664 m
· d'igenas ; 28,4 88 mestizo s ; 1 , 013 de '
raza amari
lla, 586 negros y 3 de otras razas.
El �úmero m�yor de individuos perten
ece a elementos de
.
nacionalidad mexicana ; 53,9 18 fueron
los emigrantes mexica­
nos ; el resto está dividido así : 1 8,53 2
angloamericanos . 5 979
españoles y 414 sudamericanos ; del tota
l de inmigrantes ' 73:196
sab en leer y 1 7,_6 63 analfabetos. En
cuanto a sus ocupaciones,
16, 121 son agricultores ; domésticos
20 202 '• com erciantes' . . .
'
10 ,39 1 .

Del total de inmigrantes 73, 1 96 sabe
n leer y 17,6 63 son
analfabetos.
En cuanto a la emigración : 63,1 45 sali
eron del país ; de és­
tos, 43,514 fueron hombres y el resto
mujeres ; correspondi endo
el mayor número a elementos de raza
blanca, siguiéndolos en su
orde n los mestizos. Salieron 37,80 7
mexicanos, 13,3 58 anglo­
americanos y 196 japoneses.

La inmigración negra en nuestro
país
Según informes publicados en dive
rsas ocasiones por la
prensa de. la capital, en los Estados
Unidos se han constituído di­
versas compañías con el propósito
de fomentar la salida de ne­
g:os para México. Uno de los diar
ios de esta ciudad publicó re­
cientemente la noticia de que habían
llegado a la Huasteca p o-

----

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

109

esa región. Nos ima.
00 familias de negros para colonizar
to51ºª 4
haber quedado desagrada­
giJ'liamos q e la opinión pública debe
sabemos las
nte s:rprendida al leer esta noticia. 'rodos
.
.
bleJUe
rama1 en un
_
i· ncultades que origina la falta de umdad
d
s
a
ri
se
actua1
, bastantes problemas tenemos ya con nuestra
·
Pueblo• ,Y para aumentarlos con l a presencia
·
consi
d
t
· deipos
e
pobla cion
.,
. .
proe
e
d
b
negra
n
mmigracio
La
· fe.riores racialmente.
�� ro
. se en absoluto. Los $500 . 00 que segun la prensa se va a
. ir
rhib
, son
en e1 pais,
.
ner a cada inmigrante negro para entrar
unpo
.
.
.
,
.
a la mm1gracion negra, ya
· ntes para cerrar la puerta
1nsuficie
.
.
.
o�dmarrnmente de eledisponen
color
de
os
ciudadan
que los
mentos para cubrir la cuota que se les �x1ge. Los negros en el
Sur de Estados Unidos disponen de capitales con que poder res­
paldar cualquier movimiento emigrato�i�. Y hay que h_a ce;
hincapi é en que ponemos en peores co:1dic10nes a n� estros m�1genas con la invasión de negros, en v1:tud de que �stos no solo
dispondrán de capitales para el cultivo de las tier:ras �on� e
se establezcan' sino que también, por una incomprensible iroma
y por el mero accidente de haber nacido en los Est� dos U�idos,
siguiendo el criterio de los angloamericanos, se consideran igual­
mente con derecho de despreciarnos . . . . .

Veinticinco Centros Industriales de Cultura
Según los informes que tenemos, la Secretaría de Educa­
ción Pública se propone fundar veinticinco Centros Indus­
trial es de cultura popular, dependientes de la Dirección Téc­
nica.
Existen ya funcionando cuatro Centros con 3,400 obreras.
Se esp era que en breve se inauguren otros cuatro para hombres,
cal cul ándose que la asistencia llegará a 5,000 alumnos. Los
cur sos son nocturnos y las materias que se dan son las siguien­
tes : L engua
castellana ' Aritmética ' Escritura, Lectura, Geograf'1 elemen
tal, Higiene, Historia y Civismo.

ª

�110

COOPERACION

El Uruguay nombra Ministro en M éxico
El
se recibiero n. informes en la Secreta
. 27 de febrero
.
ria
Relac10nes Exteriores en el sentido de que la Repúblic de
a d1
Uruguay ha nombrado Enviado Extraordinario y Minist
_
ro
nipotenciario en México al doctor Luis Benvenuto, que h
a d;
sempeñado puesto semejante hasta hoy, en la República
de
Cuba.

pt

Arribo del doctor Alfredo

L. Palacios

El 4 de marzo, y procedente de los Estados Unidos, arribó
a la Capital de la República el doctor Alfredo L. Palacios, deca­
no de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Univer­
sidad de La Plata. El doctor Palacios es considerado como uno
de las personalidades intelectuales más prominentes, de la Re­
pública Argentina. Su labor en ese país en favor de las clases
proletarias ha sido de lo más intenso, y durante su actuación en
el Congreso logró la aprobación de las siguientes leyes : ' ' Sobre
el descanso hebdomadario ", " sobre el impuesto progresivo· a
las sucesiones ", " sobre el trabajo de las mujeres y los niños ",
" sobre inspección y vigilancia directa y permanente en los es­
tablecimientos industriales y comerciales ", " sobre trata de
blancas ' ' y ' ' sobre el amparo a los menores abandonados. ' '

Notas de actualidad extranjera
Las últimas tropas británicas
salen de Irlanda
sas residentes
El 17 de diciembre las últimas tropa s ingle
Dublín, abande
calles
en e1 Sur de Irlanda desfilaron por las
'das por 1as
stitm
·
su
b
donando el territorio irlandés, y siendo
tropas libres del Estado de Irlanda.

La renuncia de Mr. Fall en Washington
El 2 de enero Albert Bacon Fall renunció como Secreta­
rio del Interior en el Gabinete del Presidente Harding. Es de
desearse que la separación de Mr. Fall indudablem ente �r�iga
_
determinadas consecuencias en las relaciones d1plomaticas
entre México y los Estados Unidos, ya que el ex-Secretario del
Interior ha sido uno de los sostenes más vigorosos de los ene­
migos e intervencionistas del actual gobierno de nuestra Re­
pública.
1

Renuncia del gabinete chileno
El 3 de enero el Jefe del Gabinete Chileno encabezado
Por Rivas Vicuña, renunció a su puesto seguido de sus cola­
bor;i,dores,
siendo substituído por el señor Braulio Moreno, que
era Presidente de la Suprema Corte.

�112

COOPERACION

El número de vehículos de motor en N ueva

NOTAS DE AC'l'Td ALIDAD EXTRANJERA

york

El 6 de enero en el Estado de Nueva York s e r
eg
1.007,6 17 vehículos de motor contra 81 9 , 223 en l 92 istraron
1 con un
.
mgreso por contribuciones de 12 .705 ,064.1 2 dólares
' siendº así
el aumento de $2 . 240 ,3 65 .7 5 dólares.
La Cámara francesa y la invasión del Ruhr
El 11 de enero la Cámara de Diputados de Francia apro.
. .
,•
bo, 1a pohtica
del Prm1cer M1mstr
o Poincaré con respect o a
1a po l'Itica
· segmda
• en la invasión del Ruhr, por 478 vot·os contra 8 6 , d espues
, �e declarar que tres años de experiencia indic�n que "':lemama nu ca pagará nada y que precisa la pose­
_ �io para
, de cierto territor
s10n
garantizar la deuda.
Conversación radiotelefónica a través del Atlántico
�l 14 de enero un grupo de oficiales del gobierno norte­
americano mantuvo una conversación radio-telefónica, desde
Nueva Ymk, con Guglielmo Marconi, este último en South­
g�te, Inglaterra. La distancia entre ambos lugares es de 3,400

nnllas.

El XV Congreso del Esperanto será en agosto
El 27 de febrero comunicaron de Nurembero- que del 2
al 8 de agosto del corriente año tendrá lugar el XV Congreso
del Esperanto.
_La '1e� gua que se usará exclusivamente en las delibera­
.
ciones sera el Esperanto. Habrá discusiones de carácter es-

113

se reunirán poi' separado los comer­
ecialista en las cuales
eros, ferrocarrileros, y hombres de
s,
ingeni
médico
los
�iaut es ,
etc.
etc.,
ciencia,
Lo que cuesta el gobierno de los Estados Unidos
Según los cálculos que William P. Helm, jr., publica en
" The Budget", Nueva York, el pueblo norteamericano gasta
la séptima parte de lo que gana, es decir, un día de cada se­
mana en contribuir para el sostenimiento de su gobierno.
El costo total del Gobierno de los Estados Unidos en 192 1
fue de ocho y medio billones de dólares, aproximadamente,
distribuídos como sigue :
Gobierno Federal . . . . . . . . . . . . Dlls. 4, 666 . 671, 954
Gobiernos de los 48 Estados . . . . . . . ,, 1, 008 . 540, 232
25 3 Ayuntamientos en ciudades de más de
30, 000 habitantes . . . . . . . . . . .
,, 1, 63 8.2 96 , 052
Ayuntamientos de todos los pueblos y ciu­
43 1. 287 , 0 59
dades de 2,5 00 a 3 0, 000 habitantes .
,,
Gobiernos municipales en 1 2, 90 5 comunida­
des inc-orporadas de menos de 2, 500 ha­
123.147, 68 7
. . . . . . ,,
bitantes cada una .
59 2. 068,97 2
Gobiernos de condados en los 48 Estados . ,,
Costo total del Gobierno Americano en 1 92 1 Dlls. 8, 460. 0 11, 587
Los ingresos de los Estados Unidos han sido calculados
P?r los más renombrados economistas, de sesenta a sesenta y
cinco billones de dólares, anualmente. Suponiendo que sesen­
ta billones sea la cifra correcta, entonces el costo del gobier­
�o es del 14%, aproximadamente -más de un octavo-, de los
ingresos nacionales.
Hay catorce millones de trabajadores en los Estados Uni­
dos. Si el costo del gobierno fuera igualmente distribuído en8

�1 14

COOPERACION

tr e todos ellos, la car ga para cada h ombr e o mujer de
dica dos
.
.
.
a 1 os n eg o c10s
o a v1' da p rofesro
na 1, me 1uye nd o l o s dos
Inil
nes de empleados oficiales, s ería de 220 dólares p or año. lo
S ­
p�niendo famil�a_s de cinc o perso�as, el c osto sería d
e 4�
dolares p or familia, anualmente. S1 el pago s e hiciera en
tr
baJ· o , 1os cator ce millones de obr eros y otros empleados at
en,
.
drian que hacer ma, s de siete s emanas cada año, sin recib ·
nin guna retribución.-(" Literary Digest ".-Febrer o 24, 1923��

Acerca de la última Conferencia Centroamericana
en Washington

" The Literary Digest " del 24 de febrero de 1923 refi­
a la última C onferen cia Centroamericana en Wash­
ington, dice : hasta qué grado l os Estados Unidos han sido
resp onsables p or lo s felice s resultad os de la Conferen cia, debe
n aturalme nte perma n ecer dud os o.
Uno u otro de nuestros
Delegado s, el Secretario Hughes y Summer Welles del Depar­
tamento de E stado e stuvieron presentes en t o das las reuni o­
ne s . M r . Hughes y nuestro Departamento de Estado parecen
haber tenido una buen a participación en la vida de la Confe­
rencia, sea que ellos la hayan d ominado o no . La mayoría
de los comentario s editoriales de nue stra prensa es natural y
altamente laudat oria para la Conferencia y se halla especial­
mente s atisfecha por nuestra participación en ella. A much os
periódicos les parecemos s er prácticamente l os resp onsables
de todos los re sultados .. Entre este c oro casi universal de sin­
ceros elo gios que c onve r gen peligro samente en c ondescenden­
cia hacia otros miembros de la Conferen cia hay profundos
c ontraste s . Varios periódic os s eñalan que nue stra benevo­
lente actividad de he rmano s mayores no e s bien fundada Y
que la idea original de la Conferen cia Centro americana no
e s de Washington, sino que viene de tre s de las Repúblicas
Centro ame ricanas.
Tal vez fue necesaria la invitación del Secr etario Hugh eS
para cristalizarlo y el camp o n eutral de Washin gton haya sido
riénd o se

JERA
NOT AS DE ACTUALIDAD EXTRAN

115

r
o ame rican a s debe �á ­
d pero a las República s Centr
­
n
mie
s
de
de
ulta
dific
::érito de hab er r esuelto sus propias
ec��
sele:y:i
n
a
perm
de sarme
estros tr atados originale s para el
t as nu
s de nuestro s pe:10•
no
Algu
ia.
Ital
e
cia
r por Fran
s�•i� ªt'fica
lar c:e�­
es apr ovec han la oca�ión para seña
d1c �ás notabl
r1s relac10nes co n Ce ntr o ame
o s refer ente s a nuestra
h
ec
h
os
vez
t
rteamericanos. en su gen erariclad , tal
.
ca, las que l os no
en c ons1der. ac1o, n .
nunca han tenido
· nas el " Coutro america
Hablando de las Repúblicas Cen
.
ille, dice :
rner Journal ' ' de L ouisv
oría de las vece s . de
' ' Sus revo lucion.e s han sido la may
'
ia
Diplomac del dólar ' ha. sido
manufactura extranJera. La "
,
rdia en Centro amer1ca_ y
1 , s p o dero so e stímul o de disco
ala y de Méxic o �an sido
;l{ ::i:o·. L os ciudadanos de Guatem
bles de las revolucion es �n
frecmentemente tan poc o resp onsa
lo s terremoto s . en esa nssus país es como pudieran serlo de
t ;;
de esas revoluciones a m o mas .t'ierras. Un gr an númer o
va
n l o s rasc acie l o s de Nue
americanas han si'do emp olladas e
york L ondre s y París. ' '
.
El ' ' Evening Sun ' ' dice :
abortivo s para u�ir
" El últim o de lo s varios intentos
n, fracasó h�ce u a�o .
estas cinc o repúblicas en una sola n ació
�
nos per siste a im­
En algunos de l os Estados cent�o am�ric�
rectamente, por su­
presión de que l os E stados Umdos, mdi
hacer fracasar. el
puesto jugaron un papel im,p ortante para
te�ala, que fue un
plan, �aliéndo s e de la r evolución en Gn�
mstas. Esto,_ n atu­
golpe de muerte para las ideas de lo s umo
e re:uer�a, sm e1;fi•
s
do
n
ral�ente, en cuentra n ega ci ones. Cua
mas vi�al del s�so
t
pun
bargo que el Can al de Panamá es el
eceria extra.no
'
par
o
n
tema defensivo de l os Estad os Um' dos,
p or cualqmer
te
n
e
el que nos otros nos. interesemo s particularm
o sa en sus
der
o
p
n
movimiento que tienda a formar una n ació . ,
, extrema�;na
n
n
inmediaciones. E n caso de guerra tal na�r
damente embaraz osa ( extr emely embarrass mg.)

:S

�116

COOPERACION
NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

El nuevo Presidente del Uruguay
El Sr. José S errato s es, des d e el día primero de marz o,
el
nuevo President
e de la Repúbli ca del Ur uguay. A la
.,
to
m
ª
. .
d e pose s10n a si stieron todos l o s m in i stro s extranJeros
·
'
acr
e
d
i.
,
ta dos ante el Gobi erno d e esa República sudamericana � un
g
·
.
mformes de la prensa, los fe stej o s sobrepasaron en bri�o
a
to�os los :fectuad os anteriorménte para celebrar act ?s d el
mismo caracter. El Dr. Baltasar Brum' hoY ex-pre sidente
,
·
d el Uru guay, se ded icara al p e riodi smo entran d ° a forma
r
P arte d e1 personal de uno de l os diari os d e Montevi de o .

Murió, el internacionalista Ruy Barbosa
. - Uno d e lo s h ombres más notables de la América el bra­
sileno Ruy �arb o sa, murió en la ciud ad de Río de J�neiro el
d os del corrient e marz o, e n la madru g a d a. El Sr. Ruy Bar­
b_osa era un� de los de le g a d o s brasileños a la Corte de Justi­
cia Intern�c10nal ; representaba en el C ong reso a su Estado
i�a�al, Bahia, Y e ra uno d e los líderes p o líticos d e mayor pres­
ti?io en e l país, por s er uno de l os veteranos del estable ci­
miento de la República d el Brasil.

El nuevo Presidente de El Salvador
Con fecha pr imero de l corri ente marzo el Dr Alfonso
.
Molma, tomó pose sión d e la Presi dencia d e ' la Rep�bli ca d e
El Salvador. El Vi cepresidente electo es el señor Pío Bos­
qu e . 1:'- la toma de posesión a sistie ron los representantes di­
,
.
plomaticos _acre ditados ant e el g obie rno de esa R epública, y
otras promuie ntes p ersonal ida d es .

117

Los maltratos a los mexicanos en el sur
de Estados Unidos
e Méx ic o radi cado en
A últimas fechas el Consulado d
recibiend o innumerables quej as
San Antonio T exas ha e stado
d an a cono cer las formas vio­
de mexicanos trabajadores, que
ietarios d e tierras. Dice n
lentas con que los trat an los prop
o trato de esclavos y que
los quej oso s que re ciben verdader
s. El mex ican o Hi giuio
ento
están suj etos a inauditos torm
: " Yo , Higinio Flor e s,
Flores juró ante Notario lo si guiente
di g o y juro :
itado ,
quis
e
r
ciudad ano mexicano, debid amente
o s emp lead os
d
por
que fuí arr estado el 11 d e febrero d e 1923
me dia hora
o
com
n
se me acer caro
de Gary son, Texa s, quie nes
n, 'rexas,
niso
Den
e
d
después d e que habí a llegado a la ciudad
tación
ntes
o
c
mi
y me pre guntaron si busc aba trabaj o . Ante
r esa
ormi
d
para
nte
afirm ativa me ofrecieron un lug ar calie
c on
fuí
me
Yo
noche, y un trab ajo para el día siguiente.
ana
mañ
la
a
d ome
ellos y m e encerraron en la cárcel enseñán
con
obli gán d ome
to,
men
docu
un
de
o
siguiente un esquelet
a
mism
esta. Esa
amenazas a firmarlo , lo que hice bajo prot
a
on
ujer
y me cond
mañana me pusie ron e sposas en las manos
do
esta
e
h
entonc es
Sherman , en un v ehículo de mot or . D e sde
la cuadrilla No . l.
en
o
ad
d
n
o
C
l
e
trabaj ando en los camin o s d
el o j aula d e d oce
Por las noche s se me encierra en una cárc
e un doble enre ­
pies de larg o por och o de anc ho, la cual tien
ar encerraron a
j_ado o p�rrilla de fierro. En el mismo lug
énico y estaba
trece p ersonas, éste era completamente antihigi
es el único
hay
que
infestado de piojos (textual ) . Un bote
las horas
ante
dur
s
e
medio par a depositar las deyecc ione s, pu
i én que me
b
tam
o
de trabajo no se nos permite hacerlo. Jur
y un pedaz o
dan por alimento café sin azúc ar, pan de maíz
de tocino. ' '
d et eni dam e nt e de
En -próximo número nos ocuparemos
este asunto.

�I N DI C E DEL P R I M E R TOMO
N U M ERO U N O

•

Págs,

La República Cooperativa, por J. Prieto Laurens. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El Banco Nacional Cooperativo Rural. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Nuestra Crisis Espiritual , por Gabino A. Palma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Latinoamericanismo de corazón, por J. Jiménez Rueda. . . . . . . . . . . . . . . .
Un nuevo panamericanismo, por Philip L. Green . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La Liga Panamericana de Estudiantes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
I,os dos terratenientes, por Ivan Turguenief. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ley de accidentes industriales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La Academia crea premios para las mejores obras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Fundación de una Universidad Popular Cooperatista . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad política extranjera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad política nacional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3
15
40
49
55

60
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107
108
113

N U M ERO DOS
.En la inauguración de la Academia, por J. Jiménez Rueda . . . . . . . . . . . . .
La organización de un Partido Político Moderno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las normas sociales de la inmigración , por Atilio dell Oro Maini . . . . . . .
La Doctrina Monroe, por Gabino A. Palma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La Federalización del Artículo 123 Constitucional, por M. Torner . . . . . .
La elaboración de leyes industriales, por Commens-Andrews . . . . . . . . . .
El Arte, por Luis Enrique Erro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • • • • • • • • • • •
Los Escitas, por Alexander Block . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • • • • • • • • · •
In E stado Seco, por Ezequiel Padilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • • • • • • .
Jurado para los premios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
Crónica de la inauguración de la Academia . . . . . . . . . • • • • • • • • • • · • • • • · •
Bl Poema de mi alma, por Rubén C. Navarro . . . . • . • • • • • • • • · · · · · · · · · · ·
Notas de actualidad política extranjera . . . . . • • • • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
N°otas de actualidad política nacional . . . . . . • • • • • • · • · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

\

3
9
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90
99
106
107
109
113
122

�II

Ju N T A

INDICE

N UM E RO TRES
Confederación Cooperativa del Trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ley de Pensiones al Profesorado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Nuestras exposiciones comerciales en el extranjero . . . . . . . . . ... . . . . . . . .
Administración y Finanzas, por Aníbal Latino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las huelgas y el servicio público, por Adolfo Posada. . . . . . . . . . . . . . . . . .
El sexo postergado, por Samuel Salomán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Formación Social de México, por J. de Dios Robledo. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sobre Temas del 27, por el doctor J. M. Puig y Casauranc. . . . . . . . . . . .
La Epopeya del Cóndor, por Aurelio Martínez Mutis. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Jurado de Obras Sociales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
I,o que piensan de nuestra Revista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad extranjera. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3
15
21
29
36
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67
80
92
93
97
103
110

N U M E RO CUATRO
Programa mínimo del Partido Cooperatista Nacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ley del Banco Unico de Emisión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Cooperativas Agrícolas, por Victor Díaz de León. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Como Gobierna a Rusia el Partido Comunista, por Edwin W. Hullinger. .
Los Problemas de América, por Gabino A. Palma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Megalomanía de Diplomáticos, por Sigmund Munz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Su Majestad el Niño, por Isidro Fabela. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las escuelas Normales y la Educación Nacional, por J. A. Ceniceros. . .
Proyecto del Ley de Inquilinato . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tempestad sobre las cumbres, por J. Jiménez Rueda. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad nacional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Notas de actualidad extranjera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3
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56
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75
105
111
118

D I RE e T l V A D E L A A e A D E M I A

Presidente, Licenciado Emilio Portes Gil.
Secretario, Julio Jiménez Rueda.

Grupo dy Estudios Históricos:
·
Presidente, Juan de Dios Robledo.
Secretario, Ignacio B. del Castillo.
Vocales: Ricardo Covarrubias, Roberto Nieto e Y.
Pérez Vargas.
Grupo de Estudios Filosóficos:
Presidente, Licenciado Alfonso ·Cravioto.
Secretario, Xavier Sorondo.
Vocales: A. Traslosheros y José Bulnes S.
de
Estudios
Sociales:
Grupo
Presidente, Licenciado Ezequiel Padilla.
Secretario, Onésimo González.
Vocal, Aurelio M. Peña.
Grupo d e Estudios Políticos:
Presidente, Doctor José Manuel Puig y Casauranc.
Secretario, Miguel Torner.
Grupo de Estudios Económicos:
Presidente. Licenciado Aquilino E. Rama.
Secretario, Licenciado Manuel Villavicencio.
Vocales: Eduardo Beltrán y Mendoza, Mauricio Gómez, Salvador Wing F. e Ignacio Centurión.
Grupo de Estudios de Legislación y Jurisprudencia:
Presidente, Licenciado Gabriel García Rojas.
Secretario, Licenciado Víctor J. Velázquez.
Vocales: Licenciado Moisés Huerta, Luis Ramírez
Corzo y J. Reyes San Germán.
Grupo de Estudios Estadísticos:
Presidente,
Secretario, Francisco J. Gamoneda.
Grupo de Estudios Educacionales:
.
Presidente, Profesor Carlos Mariano Samayoa.
Secretario, Gabino A. Palma.
Vocales: Marcos Esmerio, Pedro Suárez, Hum·
berto Gómez Landero y Julio S. Hernández.
Grupo de Estudios Literarios y Artísticos:
Presidente, Jesús B. González.
Secretario, Francisco González Guerrero.
Vocales: Guillermo Marín y Salomón Kahan.
Grup o organizador de la Universidad Popular:
Presidente, Profesor Rubén Vizcarra.
Secretario, Luis Enrique Erro.

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Seis meses . . . . . . . . . . . . . . . Dls. 3.00
Un afio . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 6.00

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Teléfonos: Ericsson, 1 2- 1 - 1 3. Mexicana, 8- 1 S Neri
Administrador.

GILBERTO RUVALCABA

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                <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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              <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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