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!&gt;. .•

O H Y .s''

F''I\' "lD f, e · ,'.JO CO
VARRUBIAS

COOPERACION
ORGANO DE LA ACADEMIA DE ES.
TUDIOS SOCIALES Y POLITICOS DEL
PARTIDO COOPERATISTA NACIONAL

Director.

Secretario de Redacción,

JULIO JIMENEZ RUEDA

GABINO A. PALMA

TO M O 11
NUMERO6

México, D. F., mayo de 1923

�Proye'cto de Ley de Paros
Exposición de motivos

FONDO RUB\AS

RICARDO COVAR

CAPILL� AL

ON S-iÑ-,

BIBLIOTECA UNIVE'RSITARlA

u . A . N . L:

:

&amp;

Una de las pruebas de que el artículo 123 constitucional no
es exprofeso para extorsionar a los patronos, la encontramos
en el hecho, puesto de manifiesto en varios de los incisos del re­
petido artículo, de que en todos los casos en que es posible y
justo, se da a éstos un derecho correlativo al que se da a los tra­
bajadores. Al dar a los obreros el derecho de coaligarse para
defender sus intereses, la Constitución da a los patronos igual
derecho y con igual fin. Cuando da a los obreros el derecho de
huelga, reconoce a los patronos el derecho de par (lockout)
para que en todos los casos pueda mantener la producción en un
límite de precio costeable. Así como el derecho de huelga que
se otorga a los obreros es condicional, el derecho de paro otor­
gado a los patronos es condicional también. Las condiciones
constitucionales para que patronos y obreros practiquen esos
derechos, son exactamente las mismas: que al hacer uso de ellos
no lesionen los intereses de la colectividad. Los obreros no pue­
den llevar a cabo una huelga cuando no tienen la necesidad
razonable en que se funda el ejercicio del derecho de huelga;
esto es: la Sociedad prescinde momentáneamente de las activi­
dades, que le son indispensables, de cierto grupo de trabajado-'
res, para que éstos puedan obtener las condiciones de trabajo
que sus patronos no han querido darles, pero no puede sacrifi­
carse autorizand'O el uso del derecho de huelga cuando los inte­
reses de los obreros no se vean lesionados por algún desequili-

�COOPERACION

br o entre las condiciones que éstos tienen y las que tienen los
patronos.
Del mismo modo, los patronos tienen derecho de recurrir
al paro, que puede lesionar los intereses de un grupo de obreros,
cuando tienen necesidad de hacerlo para salvar la producción,
sin lo cual, la Sociedad se perjudica al fin: pero ésta no puede
permitir que a una parte de ella, a un grupo de obreros, se le
prive hasta del sustento, sino cuando haya una razón suficiente­
mente seria que la obligue a poner sus propios intereses por en­
cima de los de ese grupo. Las razones de equidad y de justicia
social que fundan, el derecho de paro, desaparecen cuando no
existe esa '' razón suficientemente seria'' de que hablamos.
Por tanto, el derecho de huelga y el derecho de paro, son
facultades que la Sociedad confiere a los obreros y patronos,
respectivamente, para salvaguardarse a sí misma de posibles
complicaciones que podrían surgir si el ejercicio de esos dere­
chos no fuera reconocido o no estuviera suficientemente garan­
tizado ; por lo cual sólo pueden concederse esos derechos con las
limitaciones necesarias que hagan que únicamente sean usados
cuando así convenga a los intereses mismos de la Sociedad.
.Aun cuando las condiciones de ejercicio del derecho de paro
y del derecho de huelga están condicionados p9r el bien públi­
co, ni su origen, ni su funcionamiento, ni sus fines, son iguales.
La huelga que paraliza la producción, se hace con objeto de
equilibrar los derechos de los patronos con los de los obreros;
el paro, que también suspende temporalmente la producción, se
hace para mantener el precio de ésta dentro de un límite cos­
teable. De manera que la Constitución, al hablar al mismo
tiempo de huelgas y de paros, no hace una confusión de dere­
chos pretendiendo asemejarlos, sino que sólo concede al patro­
no y al obrero iguales oportunidades para defender sus intere­
ses, dando a uno y a otro medios diferentes para ello, supuesto
que diferentes son los intereses que tienen que defender.
Para conservar el orden establecido por la Constitución
presentamos ahora el siguiente proyecto de ley de paros después
de haber presentado uno de huelgas. Este proyecto ha sido con­
cebido con el mismo espíritu. de equidad que norma el de huel-

PROYECTO DE LEY DE PAROS

5

gas. Si en un momento dado, pareciera que nos salimo� de esa
línea de conducta, será conveniente que los que tal opmen re­
serven su fallo para después de que estudien la exposición de
motivos que venimos formulando y que tengan siempre en cuen­
ta que el moderno derecho industrial no solamente no puede
basarse siempre en los cánones del antiguo derecho, sino que en
muchas ocasiones inspirado en otras ideas directrices, animado
de un mayor espíritu de solidaridad social y de igualdad de
clases llega a conclusiones enteramente distintas y a veces
opues�as a las que se derivaron, por muchos siglos, de la prác­
tica de los principios del derecho clásico. La expresión mexi­
cana usada por Juárez "El respeto al derecho ajeno es la paz"
sigue siendo verdadera; lo que ocurre es que en la actualidad
determinadas clases sociales han conquistado nuevos derechos
negados a ellas o desconocidos, antes, derechos que es preciso
garantizar y defender, porque ello es justo y porque significa
un paso seguro hacia un nuevo estado social más adelantado
y mejor.
La misma dificultad que encontramos para tener antece­
dentes de la materia cuando estudiamos el proyecto de ley de
huelgas, hemos tenido ahora, debido a que en la mayor parte
de los países apenas se hacen intentos, muy tímidos a veces,
para modificar la influencia que todavía tiene el derecho clásico
sobre la vida de la Sociedad en todas sus manifestaciones, in­
fluencia que en muchas ocasiones no solamente es inconveniente,
sino hasta perniciosa, porque ciertas fórmulas de dicho derecho
no pueden ser acondicionadas a los modernos fenómenos que
presenta el proletariado en sus relaciones con la Comunidad de
que forma parte. Los mismos ensayos que nosotros estamos ha­
ciendo ahora, están haciéndolos, más tímidamente algunas ve­
ces, los legisladores extranjeros.
.Artículo lo. Este artículo define el paro en función de las
diversas condiciones que debe reunir la cesación de labores para
que pueda recibir ese nombre. Efectivamente, el paro es u�a
suspensión de labores que no rescinde los contratos de trabaJo
de los obreros afectados por él, y no los rescinde porque dicha
cesación por ningún motivo puede afectarlos, dado que :n,o reco-

�6

COOPERACION

noce como origen dichos contratos, si�o la mayor o menor de­
manda de la producción. Esa suspensión puede ser total o
parcial, es decir, en una factoría puede declarar el paro en una,
en varias, o en todas las dependencias del patrono. El otro ele­
mento de la definición que caracteriza también el paro, es que
éste es impuesto por el patrono, pues sólo él tiene derecho de
efectuarlo. Además, el paro debe ser temporal; no puede ser
definitivo, porque el patrono no puede saber si su producción
va a estar siempre fuera del precio que la haga costeable. Como
est� última circunstancia es la razón eficiente del paro y su
duración no puede conocerse, tampoco puede darse por defini­
tiva ·1a presión que hará sobre el patrono llevándolo al paro.
Los elementos de que hemos hablado forman la definición
de paro que presentamos.
Artículo 2o. El artícul-o 2o. es una transcripción del inciso
XIX del artículo 123 Constitucional en la parte que correspon­
de. Efectivamente, no es posible concebir ninguna otra razón
para llevar a cabo un paro, tal como se entiende el término
según su definición, sino en los casos en que el hecho de conti­
nuar la producción no sólo aumentaría las pérdidas del patro­
no, sino que, posiblemente, podría originar en un momento da­
do, una sensible baja de salarios, o una superproducción que a
la larga redundaría en perjuicio de los mismos trabajad'ores.
Artículo 3o. Este artículo es consecuencia de la misma
fracción XIX que ya hemos citado.
Artículo 4o. Al fijar los casos en que los paros serán ilíci­
tos, hemos querido hacer una clasificación completa, aun cuando.
puede parecer redundante en algunas de sus partes. Los dos
primeros incisos de este artículo se refieren al paro ilícito oca­
sionado por la inexistencia de las; condiciones necesarias para
que sea lícito, o bien porque éstas sean ficticias o producidas
por mala fe, debidas a especulaciones inmorales, o al propósito
de crearlas para poder efectuar el paro. Porque es incuestio­
nable que un patrono por afán inmoderado' de lucro, por pre­
parar una competencia por abatir el precio de los artículos ela­
borados por sus competidores y _hasta por una maniobra para
bajar el tipo de salario, intencionalmente puede hacer que so-

PROYECTO DE LEY DE PAROS

7

brevenga un exceso de producción que a sabiendas de él le lleve
a declarar un paro o a tener razones aparentes para solicitar
autorización para parar. La ley no puede amparar al patrono
que tal haga, y si le ampara, debe hacerlo con taxativas tales
que constituyan realmente una sanción para su actitud.
Los incisos III, IV y V confirman la autoridad de las Jun­
tas de Conciliación y Arbitraje en materia de paros, emanada
de los incisos respectivos del artículo 123 Constitucional.
Artículos 5o. y 60. Estos artículos son de mera reglamenta­
ción de la forma en qúe intervendrán en los paros las Juntas
Municipales de Conciliación y Arbitraje. Es de hacerse notar
que en este artículo se indica que las Juntas antes de fallar de­
ben oír a los obreros en la negociación en la cual se pretenda
declarar un paro; esta medida es indispensable, supuesto que
ellos pueden completar, con datos muy importantes y muy de
,enerse en cuenta, la� investigaciones que conforme al mismo
artículo deben llevar a cabo las Juntas.
También es importante dar a éstas las facultdes que seña­
lan los incisos V y VI y que se refieren a la fecha en que el paro
deba iniciarse y a la duración máxima del mismo. Estas medi­
das se toman en vista de que un paro es un acontecimiento grave
en una industria, que afecta a mnchos intereses y que, por tal
motivo, debe ser debidamente controlado para que no cause
mayores perjuicios que aquellos que necesariamente debe cau­
sar para salvar intereses de mayor cuantía.
El inciso VII, al facultar a las Juntas para que señalen las
dependencias de un patrono que deben parar, también tiende
a que el paro se efectúe dentro de los límites justos.
Como las Juntas pueden llegar a tener datos suficientes
para juzgar de la situación industrial de la zona de su jurisdic­
ción, es conveniente darles facultdes para que, cuando lo juz­
guen oportuno, sugieran a las autoridades los medios de preve­
nir o aminorar las crisis que no remediadas a tiempo pueden dar
lugar a los paros con todas sus penosas consecuencias.
Artículos 7o. y 80. A pesar de la naturaleza del paro, puede
no dar margen a que éste se resuelva por conciliación, debido
a que generalmente no se discutirá la posesión del patrono ,con

�9

COOPERACION

PROYECTO DE LEY DE PAROS

relacin a sus trabajadores, sino la del primero con relación al
estado económico de la industria que maneja; en previsión de
casos que es salgan de esta regla y también para hacer más equi­
tativos los procedimientos de las Juntas de Conciliación hemos
procurado conservar una especie de segunda instancia que se
llevará ante las Juntas Centrales de Conciliación, que también
en materia de paros revisarán los fallos de las Juntas Municipa­
les cuando la revisión les sea pedida legalmente. Además, si
bien es cierto que no hemos hablado claramente de que esos con­
flictos puedan resolverse por arbitraje, porque la materia no se
presta para ello, sí hemos iniciado la p()sibilidad de que se siga
ese procedimiento en cuanto sea posible; supuesto que hemos
dado a los obreros cierta intervención para que sus informes
puedan influir sobre las Juntas.
A las Juntas Centrales de Conciliación y Arbitraje se
les da la facultad de revocar las autorizaciones de paro cuando
la revocación sea pedida después de que la autorización respec­
tiva haya causado ejecutoria. Al hablar del artículo 9o. hare­
mos hincapié en esas revocaciones.
Para que en la segunda instancia las Juntas Centrales pue­
dan obtener todos los datos que necesiten y obrar ·oportunamen­
te y con justificación, el inciso IV les da, para que las ejerciten
en los casos de su competencia, las facultades que el artículo 5o.
da a las Juntas Municipales.
Como el fallo de la segunda instancia es de mera revisión,
hemos estimado qµe el plazo que necesitan para fallar puede ser
menor que el dado a las Juntas Municipales, por lo cual hemos
fijado el de cinco días en el artículo So.
Artículos 9o., 10, 11 y 12. Estos cuatro artículos reglamen­
tan las condiciones en que los obreros o los patronos pueden pe­
dir la revocación de una autorización de paro o la revocación de
la no autorización. Desde luego, los cuatro artículos se refieren
únicamente a los casos en que los fallos hayan causado ejecu­
toria.
Como la situación del patrono puede cambiar de un momen­
to a otro y éste puede no dar por terminado el 'paro, se necesita
facultar a los obreros que dependen de él o a las organizaciones

de que aquéllos formen parte, para que pidan la revocación
de la autorización de paro presentando los informes y pruebas
debidos. Pero como si esta facultad se diera sin ninguna limi­
tación ocasionaría continuos trastornos, debe imponerse la con­
dición de que sea solicitada después de que haya trascurrido
cuando menos una tercera parte del tiempo concedido para la
duración del paro y la de que si es denegada la petición, sólo
pueda pedirse nuevamente cuando hayan transcurrido las dos
terceras partes de dicho tiempo. De lo contrario, al día siguien­
te de que una autorización de paro sea concedida, los obreros
pedirían que fuera revocada, la cual aparte de ser inútil, sería
inconveniente para la buena marcha de las labores de las Juntas.
También un patrono puede pedir nuevamente que le sea
concedida la autorización de paro que antes le haya sido nega­
da. El patrono puede alegar nuevas razones que demuestren
su necesidad de parar, en cuyo caso sería inconveniente negarle
los medios de obtenerla. Pero como si no se le marcara a esa
facultad un límite daría lugar a dificultades y controversias
muy semejantes a las que ya vimos que tendría la facultad re­
lativa dada a los obreros para pedir la revocación a que se refie­
re el artículo 9o., se hace indispensable fijar un término dentro
del cual el patrono pueda recurrir nuevamente ante la Junta
Central de Conciliación en nueva demanda de permiso de paro.
En el artículo 11 hemos fijado ese plazo en la mitad del de la
duración. de paro pretendida por el patrono en su primera so­
licitud.
En el artículo 12 hemos previsto el caso de que los patronos
y los obreros necesiten que sean reformadas las condiciones en
que haya sido autorizado un paro, y para el efecto se marca
un plazo dentro del cual puede ser pedida dicha reforma.
Artículo 13. Este es uno de los artículos que puedan parecer
más radicales y que pueden tildarse de parciales en favor de
los obreros. Para proponerlo, hemos tenido en cuenta que sólo
con argumentos '' traídos de los cabellos'' puede pretenderse
que los obreros orillan a sus patronos a verificar un paro. Si los
obreros no son culpables de un paro y en cambio éste les per­
judica muy seriamente supuesto que les priva de los salarios

8,

�10

COOPERACION

que les permiten vivir, se hace indispensable áliviar siquiera
en parte su situación, haciendo que se les acuerde una ayuda
pecuniaria que no será fijada arbitrariamente en ningún caso,
sino que estará en relación con las posibilidades del patrono.
Más aún: por difícil que sea la situación que lleve a un patro­
no a verificar un paro, nunca será éste tan grave que no le sea
posible a aquél hacer un esfuerzo para ayudar económicam�mte
a sus obreros. Finalmente, hay que tener en cuenta que el paro
siempre protege al capital y que lo protege precisamente con
detrimento del bienestar de los trabajadores que quedan en
una situación bastante crítica.
Artículos 14, 15 y 16. Estos ar'tículos previenen las penas
que se impondrán a los patronos cuando desobedezcan la· ley
y la manera de hacerlas efectivas, nos ha parecido que la san­
ción más eficaz es la de declarar rescindidos por su culpa los
contratos de trabajo y obligarlos a que paguen a los obreros
afectados por su actitud la indemnización constitucional de
tres meses de sueldo, supuesto que el hecho de que un patrono
lleve a cabo un paro sin autorización legal, equivale a que sin
causa justificada separe de su trabajo a los obreros.
Como es necesario que cada transgresión a la ley tenga
su correspondiente sanción, que ésta sea eficaz y práctica y
que, si es posible, mediante su imposición se reparen los daños
causados por la falta que la origina, hemos creído oportuno
que si el patrono se niega a pagar los tres meses dé sueldo a que
se refiere el artículo 14, la negociaciónrespectiva sea incauta­
da por las autoridades; en la inteligencia de que el artículo 16,
que previene esa incautación, indica que ella sólo servirá para
que los obreros no pierdan la repetida indemnización. En to­
dos los casos el patrono recibirá las utilidades líquidas y a que
tengan derecho en cuanto la incautación sea levantada.

Proyecto de Ley de Paros
Artículo lo. Paro es la suspensión t�tal o parcial de labores
sin rescisión de los contratos de trabajo respectivos, impuesta

PROYECTO DE LEY DE PAROS

11

temporalmente por el patrono cuando la producción no resulta
costeable.
Artículo 2o. Los paros serán lícitos únicamente cuando
el exceso de producción haga necesario suspender el trabajo
para mantener los precios en un límite costeable.
Artículo 3o. Para llevar a cabo los paros, los patronos
deberán pedir la autorización necesaria a la Junta M�nicipal
_
de Conciliación y Arbitraje rsepectiva, la cual la dara, siem­
pre que sea procedente conforme a la ley.
Artículo 4o. Los paros serán lícitos:
I. Cuando no existan las condiciones que el artículo 2o.
determina;
II. Cuando las circunstancias de que habla el artículo 2o.
sean :ficticias, producidas por mala fe, o debidas a especula­
ciones inmorales, o al propósito de crearlas para poder declarar el paro;
III. Cuando no se haya pedido autorización a la Junta
Municipal de Conciliación y Arbitraje respectiva;
IV. Cuando sean declarados a pesar de la no autorización
expresa de la Junta Municipal de Conciliación y Arbitraje
respectiva, y
V. Cuando continúen a pesar de que la autorización haya
sido revocada por la Junta Central de Conciliación y Arbitraje
correspondiente.
Artículo 5o. Coáesponde a las Juntas Municipales de
Conciliación y Arbitraje, en materia de paros:
I. Conocer de la solicitud del patrono, · de autorización
para efectuar el paro;
II. Hacer las investigaciones necesarias para comprobar
la realidad de las condiciones económicas alegadas por el pa­
trono;
III. Oír a los obreros afectados por el paro;
IV. Dar o negar dicha autorización, en la forma y condi­
ciones que convengan al bien público;
V. Señalar la fecha en que el paro deba iniciarse;
VI. Señalar la duración máxima del paro;

�12

COOPERACION

VII. Señalar las dependencias, sectores o departamentos
para los cuales se autoriza el paro y aquellos para los que no
.
se autoriza;
VIII. Señalar la ilicitud de un paro, en su caso, y deter­
.
m:mar, de acuerdo con esta ley, la sanción que debe aplicarse
al patrono responsable;
IX. Notificar al Presidente Municipal correspondiente1 de
la ilicitud o licitud de los paros que se verifiquen y en su caso
las sanciones que procedan para que sean aplic;das por dich�
funcionario, y
X. Proponer - al Ayuntamiento respectivo para que éste
l�s lleve a cabo o las proponga a quien corresponda, las me­
didas que juzguen oportunas para evitar o aminorar las crisis
que dan lugar a los paros y las consecuencias de éstos.
Artículo 60. El plazo dentro del cual deberán fallar siem­
pre las Juntas Municipales de Conciliación y Arbitraje será
de quince días improrrogables, contados a partir de la fecha
en que hayan recibido las solicitudes respectivas.
Artículo 7o. Corresponde a las Juntas Centrales de Con­
ciliación y Arbitraje:
I. Conocer, en revisión, de los fallos de las Juntas Muni­
cipales de Conciliación y Arbitraje, siempre que dichas revi­
s�ones sean pedidas por algunas de las partes afectadas pre­
cisamente dentro del plazo improrrogable de cinco días con­
tados a partir de la fecha de los fallos recurridos. C�ando
la huelga no ocurra en la Capital del Distrito o Territorio
Federal, se concederá, además de los cinco días de plazo, uno
más por cada cuarenta kilómetros que haya de distancia entre
la Capital donde resida la Junta Central y el Municipio en
que la huelga exista;
II. Conocer de las solicitudes de revocación de autoriza­
ción de paro, fallado sobre ellas en un plazo no mayor de cinco
días, contados a partir del de recibo de las solicitudes res­
pectivas;
III. Revocar, confirmar o reformar, total o parcialmente,
los fallos de que habla el inciso I y las autorizaciones a que
se refiere el inciso II, y

PROYECTO DE LEY DE PAROS

13

IV. Ejercitar en los casos de su competencia, las faculta­
des concedidas por el artículo 5o. a las Juntas Municipales de
Conciliación y Arbitraje.
Artículo So. Los fallos de las Juntas Centrales deberán ser
dados en el plazo im;prorrogable de cinco días, contados a
partir de la fecha de recibo de los pedimentos correspondientes.
Artículo 9o. Podrá pedir la revocación de una autoriza­
ción de paro que haya causado ejecutoria, cualquiera de los
obreros o de las organizaciones obreras afectadas por dicho
paro.
Artículo 10. La revocación de que habla el artículo 9o.
· deberá ser pedida ante la Junta Central de Conciliación y Ar­
bitraje respectiva, conforme al inciso III del artículo 7o.; a
condición de que haya transcurrido cuando menos una tercera
parte del plazo de tiempo concedido por la duración del paro.
Si esa revocación es negada, no podrá ser solicitada nueva­
mente, sino hasta que hayan transcurrido, cuando menos, las
dos terceras partes del plazo concedido para la duración del
paro.
Artículo 11. En el caso ·en que un fallo de no autorización
de paro haya causado ejecutoria, el patrono no podrá solicitar
nuevamente la autorización de paro, sino ante la Junta Cen­
tral de Conciliación y Arbitraje respectiva y siempre que ha­
ya transcurrido, cuando menos, la m¡tad del plazo de dura­
c·ión de paro pretendido por él la primera vez, contado a partir
de la fecha del fallo pronunciado a aquel efecto.
Artículo 12. Tanto los obreros como los patronos afectados
por un paro podrán pedir la reforma de las condiciones del
mismo prescriptas por un fallo que haya causado ejecutoria,
siempre que lo hagan cuando haya transcurrido, cuando me­
nos, la tercera parte del tiempo de duración total autorizada
del paro y ante la Junta Central de Conciliación y Arbitraje
respectiva.
Artículo 13. En todo caso de paro autorizado, el patrono
dará a los obreros por concepto de indemnización, una canti­
dad igual a quince días de· salario, como mínimo, que podrá
ser hasta de cuarenta y cinco días de sueldo como máximo. La

�14

COOPERACION

Junta Municipal de Conciliación y Arbitraje o la Central res­
pectiva, en su caso, fijará esa cantidad con sujeción a lo que
este artículo previene, y al hacerlo, tendrá en cuenta : Si el
paro es por superproducción, y si después de declarado, el
patrono puede realizar productos que tenga ahn:acenados y
con qué utilidades ; las condiciones de la región, la demanda
que haya de trabajadores, la situación económica del patrono,
lo que éste hizo para evitar el paro o si dió motivo a él por
falta de elemental previsión ; y en general todas las circuns­
tancias que medien en el caso.
Artículo 14. -Cuando un patrono declare un paro sin dar
aviso a la Junta Municipal de Conéiliación y Arbitraje, sin
esperar su autorización o sin que ésta le sea otorgada en el
fallo de dicha Junta, los contratos de trabajo quedarán res­
cindidos y el patrono pagará tres meses de sueldo a todos los
obreros. En igual pena incurrirá el patrono en el caso del
artículo 4o., fracción II.
Artículo 15. La prevención del artículo anterior regirá
el caso de que la autorizaci"ón sea revocada por la Junta Cen­
tral y el paro continúe a pesar de ello.
Artículo 16. Si el patrono se niega a pagar los tres meses
de sueldo a sus obreros, en el caso del artículo anterior, o está
imposibilitado de hacerlo, el Ayuntamiento de la Municipali­
dad en que el paro incurra se incautará la negociación de que
se trate, bajo las siguientes bases :
I. La incautación durará el tiempo necesario para pagar
a los obreros los tres meses de sueldo que previene esta ley,
más los salarios de los días que para tal efecto trabajen y para
que el Municipio cobre una cantidad igual al monto de los
salarios e indemnizaciones de que se habla, por concepto de
gastos de incautación, y
II. Si hubiere utilidades le s�rán entreg·adas al patrón,
sujetándose esta disposición a las prevenciones de la Ley de
la Repartición de Utilidades.

PROYECTO DE LEY DE PAROS

15

Transitorios

l. Esta ley es reglailllentaria de los incisos XVI, XIX, XX,

XXI y XXII del artículo 123 de la Constitución Política de

los Estados Unidos Mexicanos, por lo que se refiere a paros
en el Distrito y Territorios Federales.
2. Quedan derogadas todas las disposiciones que se opon­
gan a las de la presente ley.
3. Esta ley comenzará a regir desde la fecha de su promulgación.

�LA ESCUELA RURAL

17

pos presenta caracteres especiales que requieren procedimientos
adecuados para realizar en ellos una obra educacional efectiva.
Atenta esta consideración, señalaré las condiciones que, en
mi concepto, debe llenar la escuela rural en general, y en se­
guida indicaré las modalidades que deban imprimírsele cuan­
do se trate de una escuela exclusivamente para indios.

La Escuela Rural
TEMA: Cómo debe ser la educación
qúe se imparta a los niños del campo
en las escuelas primarias, .para que
responda a las necesidades y condicio­
nes de ellos.

Introducción
El tema que se me ha encomendado estudiar, es, a no du­
darlo, uno d'e los más trascendentales de la educación nacional,
porque en él se trata de resolver la mejor forma de impartir
educación a los niños del campo, que constituyen la mayoría
de nuestra población escolar, y que son los llamados a consoli­
dar en lo porvenir nuestras instituciones y dar vigor a nuestra
nacionalidad .
Son y han sido siempre los hombres del campo quienes
han prodigado su sangre en defensa de los sacrosantos dere­
chos de la patria, y son ellos también quienes con su esfuerzo y
su inteligencia abren el surco de donde brotan los ricos dones
de la Diosa Ceres, que proveen a nuestra subsistencia . En con­
secuencia, todo esfuerzo que se haga en pro de su mejoramien­
to, redundará en beneficio de la gran familia mexicana.
El problema de la educación del niño campesino, no · es
otro que el de la escuela rural, que tan malamente se ha en­
tendido y tan desastrosamente se ha pretendido resolver.
Al estudiar este problema, debemos tener en cuenta que
la población rural de la República se divide en dos grandes
grupos étnicos : mestizos e indios, y que cada uno de estos gru-

Antecedentes históricos
Pero antes de abordar el tema, juzgo indispensable hacer
un poco de historia, para que se vea lo que hasta hoy se ha
hecho en esta materia, y así podamos precisar lo que nos falta
por hacer.
En los primeros años de la dominación española, los frai­
les y misioneros encargados de difundir el cristianismo entre
los indios, establecieron escuelas que tenían como :finalidad
principal la enseñanza de la doctrina, y como aditamento la
enseñanza imperfecta del alfabeto.
A pesar de la de:ficientísima organización de aquellas es­
cuelas, ellas sirvieron para poner de manifiesto que el indio
era un ser racional, capaz de asimilarse a la civilización euro­
pea, y esto produjo un estado de zozobra entre los dominado­
res, quienes vieron un peligro inminente en la instrucción de
los vencidos .
A esto se debió, sin duda alguna, que posteriormente se
hubieran cerrado las puertas de la escuela al indio, y que sólo
se permitiera el acceso a las aulas a los descendientes más o
menos lejanos de los blancos .
En esa época, al indio apenas si se l.e enseñaba a mascullar
el Bendito y el Padre nuestro y a practicar automáticamente
las más sencillas ceremonias del culto católico, sin perjuicio
de seguir las no olvidadas prácticas idolátricas de sus antepa­
sados ; pero se tuvo cuidado especial en mantenerlo en la más
completa ignorancia en todos los ramos del saber humano, co­
mo condición indispensable para conservarlo en la servidumbre.
2

�18

COOPERACION

Realizada la independencia de México, · durante más de
medio .siglo se mantuvo inextinguible la guerra civil, que no
permitió a los gobiernos ni a los particulares atender a la edu­
cación popular. No fué sino hasta el último tercio del siglo
XIX cuando comenzó un movimiento intenso en favor de la
educación de las clases desheredadas, y se pensó en la reden­
ción del campesino, particularmente del indio, por medio de
la escuela.

Labor del Congreso dé Instrucción de 1 889

El Congreso de Instrucción Pública reunido en México el
año de 1889 -que puede considerarse como el Constituyente
de nuestro sistema de educación nacional-, estudió el proble­
ma relativo a la educación primaria obligatoria, y dió las ba­
ses fundamentales sobre las cuales debía asentarse la escuela
'
mexicana.
En el seno de aquella docta asamblea se consideró el pro­
blema de la escuela rural, no en su aspecto técnico, sino ex­
clusivamente en su faz económica, y desde este punto de vis­
ta, dada la penuria del erario, se prescribió para la escuela
rural un programa mínimo de instrucción, que de hecho la con­
virtió en escuela rudimental.
Pronto los Estados de la República adoptaron la legisla­
ción federal en lo relativo a instrucción obligatoria, y con más
o menos actividad extendieron e intensificaron la acción de la
escuela primaria.
A imitación del Gobierno Federal, los Estados, en su ma­
yoría, prescribieron para las ciudades un programa de ense­
ñanza primaria más o menos completo y para los pequeños
poblados un programa Ill¡Ínimo de enseñanza, que apenas si
contenía los rudimentos de la lengua nacional hablada y es­
rrita y una deficientísima idea de los números.

LA ESCUELA RURAL

19

Frutos obtenidos con nuestra deficiente
organización escolar

Después de un tercio de siglo han podido apreciarse los
resultados de aquella organización escolar.
De los centenares de miles de niños campesinos que han
pasado por las destartaladas escuelas que se han puesto a su
disposición, la inmensa mayoría, después de soportar tres o
cuatro años de penitencia, han regresado a su hogar sin nin�
gún conocimiento útil, pero sí con tendencias viciosas que los
alejan del trabajo y que los predisponen a la maldad. Esto
quiere decir que para la casi totalidad de estos niños la influen­
&lt;:ia de la escuela ha sido nula, y en muchos casos perjudicial.
Un buen número de los muchachos campesinos que han
aprovechado las enseñanzas impartidas en nuestras escuelas,
han abandonado sus hogares y su terruño para venir a la ca­
pital a engrosar las ya compactas filas de los holgazanes que
con cualquier denominación viven en los grandes centros con­
sumíendo sin producir.
Como excepción a la regla general, algunos de esos mu­
chachos han llegado a ser hombres útiles en las ciencias, en las
· artes o en las industrias y ellos han compensado, siquiera en
parte, los esfuerzos de los gobiernos en pro de la educación.
Pero de todos modos, el resultado general de nuestro sis­
tema educacional, por lo que a la escuela rural se refiere, de­
bemos considerarlo desastroso ; porque, lejos de mejorar las
condiciones del campesino, las ha e:m/peorado, despertando en
él aspiraciones que resultan utópicas, ya que no se le ha dado
la conveniente preparación para satisfacerlas.
La enseñanza formalista y libresca desprovista de finali­
dades utilitarias, que ha constituído la base fundamental de
nuestro sistema escolar, ha sido de resultados contraproducen­
tes para la población rural del país, porque, lejos de modificar
favorablemente el medio económico y social del campesino,
frecuentemente le ha arrancado a sus hijos, que pudieron ha-

�20

COOPERACION

ber sido elementos de producción, para convertirlos en pará­
sitos sociales.

Necesidad de una reforma
Atentas las consideraciones precedentes, se comprenderá
fácilm:ente la urgencia que hay de revisar nuestro sistema es­
colar para introducir en él las reformas que sean indispensa­
bles, a fin de que responda a las rn:¡cesidades del momento.
Convencidos como estamos de esta urgente necesidad,
ocurre desde luego preguntar : 1, Cómo y en qué sentido debe­
mos reformar nuestro sistema educacional 1
Y a esto podríamos responder lisa y llanam,ente : " Procu­
rando que la escuela haga de cada individuo un elem'ento de
producción y de cooperación. ' '
En este solo propósito encontraremos todo un program!1
de educación mediante el cual substituyamos la enseñanza for­
malista hasta hoy impartida, por otra, teniendo como base
las actividades infantiles, que enriquezca el espíritu del niño
de conocimientos útiles, a la vez que fortalezca y adiestre sus
músculos en el trabajo y fortifique su voluntad.

Condiciones de nuestro campesino
Entre _las características de nuestros campesinos podemos
anotar las siguientes, que han sido funestas para su progreso :
l. Pasividad y negligencia �ongénitas.
2. Falta absoluta de aspiraciones.
3. Inconsciencia de su valor como unidad social.
La escuela rural necesita arrancar al campesino de esta
obscura situación y convertirlo en un elemento activo de pro­
ducción y de cooperación, que represente un valor efectivo
en el seno de la colectividad.

LA ESCUELA RURAL

21

Nuevas orientaciones de la escuela rural
Al efecto, es indispensable que la escuela rural, apartán­
dose de los viejos moldes de la pedagogía, eduque al niño cam­
pesino en el trabajo y para el trabajo ; que le inculque, me­
diante una persistente práctica, hábitos de cooperación ; que
le críe necesidades y le despierte aspiraciones, pero a la vez
lo capacite para satisfacerlas ; que le haga sentir, en fin, de
una manera intensa, el valor positivo que representa como
unidad en el concurso social.
Esto quiere decir que la escuela rural debe ser una insti­
tución cuya base fundamental sea la actividad del niño y cuya
finalidad debe ser el desarrollo de aptitudes que capaciten al
hombre futuro para la lucha por la vida.

Actividades de la escuela rural
Ahora bien ; ¡, qué género de actividades deberemos utili­
zar en la escuela rural 1
Todas aquellas que tengan relación con la vida del cam.­
po, y que tiendan a mejorar las condiciones económicas y so­
ciales de los campesinos.
Esto significa que la escuela rural frecuentemente se con­
-1:undirá en su aspecto exterior con la escuela-granja, y algu­
nas veces con la escuela-taller, de acuerdo con las condiciones
telúricas, sociales y económicas de la región o del poblado en
que se establezca ; mas no por ello se crea que la escuela pri­
maria rural debe producir agricultores o artesanos, ni que los
niños deban convertirse en peones a quienes se explota.
La escuela primaria rural combatirá la pasividad y la
negligencia ancestral de nuéstros campesinos, habituando a
los pequeños a una constante actividad física y mental ; des­
pertará en ellos aspiraciones de mejoramiento, mediante la

�23

COOPERACION

LA ESCUELA RURAL

emulación ; y, finalmente, creará en cada uno de los educandos
necesidades que tiendan a elevar su nivel moral, y a aumentar
su vigor físico.

un múltiple campo de observaciones, que darán oportunidad
para impartir todo género de enseñanza, cuanto porque, a la
vez que forman en los niños el hábito de la actividad, pueden
ejercer una saludable influencia como instituciones prevocacio­
nales, despertando en los campesinos el gusto por los trabajos
agrícolas y el amor a la tierra.
Este último aspecto de la educación impartida por la es­
cuela primaria rural es de lo más importante, porque él traerá
como resultado la transfonna.ción progresiva del medio, con
el propósito de dar arraigo a la población rural, que es uno de
los más elevados propósitos que trajo inscriptos en sus bande­
ras la última revolución.

22

Bases que deben servir de fundamento
a la escuela rural
Para alcanzar esta desiderata, es indispensable asentar el
nuevo edificio sobre las cuatro bases de sustentación que en
seguida exponem,os :
I. Dotar a la escuela primaria rural de un local a propósito
y de terreno suficiente, para realizar en ella los trabajos agrí­
colas e industriales que deben constituir la base de la edu­
cación.
II. Dar al personal docente la preparación indispensable
para llevar a cabo de modo eficiente su cometido, teniendo en
cuenta que el maestro de escuela rural debe ser un leader de
la comunidad en que actúa.
III. Ajustar los programas a las condiciones telúricas,
sociales y económicas de la localidad, tendiendo siempre a· me­
jorar, por medio de la escuela, el género de vida de los habi­
tantes.
IV. Hacer efectivo el precepto de educación obligatoria
en todas las poblaciones rurales, proveyendo, al efecto, a las
necesidades de transporte, alojamiento y asistencia de todos
los niños que por su pobreza no estén en condiciones de cum­
plir dicha obligación.

Importancia de la educación agrícola
Juzgamos de primera importancia que la escuela primaria
rural tenga como base de sus actividades las industrias agrí­
colas en todas sus manifestaciones, tanto porque ellas ofrecen

El local
Hemos dejado asentada la tesis de que la escuela rural
debe contar con un local a propósito y con terreno suficiente­
mente amplio para realizar en ella los trabajos agrícolas o
industriales que deben constituir la base de la educación.
En efecto : una · escuela rural sin terrenos anexos, resulta
tan absurda como una escuela de artes y oficios sin talleres, o
una carpintería sin herramientas.
Podemos concebir una escuela rural sin salas de clases, es
decir, a cielo descubierto ; pero con terreno suficiente para las
labores agrícolas. Bien podrían inaugurarse las clases a la
sombra de un árbol, y más tarde, a medida que las circunstan­
cias económicas lo permitieran, se irían haciendo con la cola. boración de los mismos alumnos, las construcciones que fueran
indispensables.
En los lugares montañosos podrían hacerse construccio­
nes de madera, enteramente rústicas, al menor costo posible,
y en las cuales tuvieran una activa participación los niños y
sus padres, a efecto de que unos y otros vean al establecimien­
to como algo que les pertenece y que están obligados a con­
servar.

�24

COOPERACION

En un país como el nuestro, donde la tierra es tan barata
y donde se encuentran todavía enormes extensiones de tierra
sin cultivo, es enteramente factible obtener para cada escuela
primaria rural, una extensión mínima de una a dos hectáreas,
suficiente, en nuestro concepto, para dar actividad a los niños.

El personal docente
Hemos sentado como segunda base de sustentación de la
escuela rural, dar al personal docente la preparación indis­
pensable para llevar a cabo de modo eficiente su cometido,
teniendo en cuenta que el maestro de escuela rural debe ser un
leader de la comunidad en que actúa.
Esta parte del problema es, segura·mente, la más difícil
de resolver en breve tiempo ; porque no se trata únicamente de
que los maestros se penetren en táctica, de las orientaciones que
debe tener la escuela rural, sino de que adquieran los conoci­
mientos científicos indispensables, a la vez que las habilida­
des prácticas de un campesino laborioso y emprendedor.
El maestro de escuela rural necesita ser, no un �nseñador
de ciencia, sino un hambre de habilidades prácticas, diestro
en toda clase de labores de campo, que con la palabra y con el
ejemplo pueda ser el guía de sus educandos, y el permanente
consejero del vecindario.
El maestro rural necesita poseer, además de los conoci­
mientos propios de su profesión, otros muchos de los que cons­
tituyen la ciencia de vivir ; deberá conocer algo de higiene
preventiva y de medicina doméstica, a fin de que, cuando falte
médico en el vecindario, él pueda prescribir algo de pronta
providencia ; necesita saber algo de leyes, para aconsejar a los
vecinos en el arreglo de sus negocios y para terminar en la
mejor forma posible, sus pequeñas reyertas ; será preciso que
conozca algo de ingeniería práctica, para dirigir las construc­
ciones escolares y para dar instrucciones útiles a los vecinos,
cuando con tal objeto ocurran a él ; y descendiendo un poco

LA ESCUELA RURAL

25

a las necesidades y 'menesteres de la vida cuotidiana, es pre­
ciso que el maestro rural no se deje influir por el medio_ que
le rodea, sino que, por el contrario, tenga la entereza su:fic1� nte
y las habilidades necesarias para sobrepone�se a ese med_10 Y
para procurar levantar el nivel moral y somal de los vecmos.
Cualesquiera que sean las condiciones del lugar en que
vaya a operar el maestro rural, procurará siempre comer en
mesa y no en el suelo ; sentarse en una silla o banco fabricado de
tablas ; usar para comer, de la cuchara y los cubiertos ; andar
siempre calzado ; bañarse con frecuencia ; ir siempre as� ado
y sin la ropa desgarrada ; no rehuír el trato de los vecmos,
pero mantenerse siempre en forma de merecer atención Y res­
_
peto ; concurrir a sus fiestas de familia, pero conservando sie� ­
pre en ellas su respetabilidad ; ser indulgente con las deb1h­
dades de los vecinos, pero haciéndoles notar prudentemente
sus faltas, para corregirlas ; ser tolerante con toda clase de
ideas pero combatir la superstición y el fanatismo ; ser, en fin,
sobr: todas tstas cosas, un hombre de honradez acrisolada Y
de recta conciencia, para merecer el papel de mentor univer­
sal del vecindario, sin defraudar jamás las esperanzas que
cifren en él quienes soliciten sus consejos.
' ' Es necesario convertir cada escuela rural -al decir de
un maestro uruguayo- en el faro luminoso del distrito, del
cual irradien la sabiduría, la moralidad y el respeto ", y la
chispa generatriz de ese faro lm:�l.Ínoso, debe ser el maestro
rural.
Como se ve, el papel del maestro rural adquiere los relieves de un verdadero sa;cerdocio -y esto no es cosa que poda­
mos improvisar-. Será preciso dar a las escuelas normales
regionales de toda la República, una organización adecuada
e impartirles todo género de atenciones, para preparar con­
venientemente los maestros rurales que necesitamos.

ITARl�

�26

27

COOPERACION

LA ESCUELA RURAL

Mejoramiento de los maestros rurales

programa doctrinas filosóficas no bien digeridas, que si pre­
sentan algo novedoso, en lo general sólo sirven para extraviar
los criterios que no están sólidamente orientados.

Indudablemente, entre los abnegados maestros que hoy
actúan en los calllJ)os, hallaremos materia prima para formar
los futuros redentores del campesino ; pero necesitam'os darles
las enseñanzas y hab_ilidades indispensables, a la vez que for­
talecer .su fe y su voluntad.
A llenar esta ingente necesidad responden los cursos de
invierno recientemente instituídos por el Departamento Esco- ·
lar de la 8ecretaría de Educación Pública ; pero esto no es
más que la iniciación de una labor que es urgentísimo extender
e intensificar, si deseamos que sea fructífera.
A la vez que se procure aumentar la cultura del personal
docente, mediante cursos breves en los grandes centros, o por
medio de conferencias en su propio terruño, habrá que esta­
blecer un sistema de recompensas, que constituy!n un estímu­
lo para esos maestros que consumen sus energías allá en lo
más intrincado de las montañas.
Señalar sueldos proporcionales a los años de buenos ser­
vicios ; ascensos y recompensas de otro género para quienes
más se distingan en su labor ; pensiones de retiro para quienes
agotan sus energías en el servicio escolar, serán otros tantos
medios de hacerle sentir al maestro que no está solo en su ruda
labor y que la Nación a quien sirve, se preocupa por asegu­
rarle un porvenir.
Para mejorar día con día la cultura de los maestros rura­
les habrá que instituir con- toda regularidad los cursos de in­
vierno y de verano ; darles facilidades para que hagan excur•
siones periódicas a los grandes centros industriales y culturales ;
proveerlos de bibliotecas pequeñas, pero selectas, que aúmenten
su caudal de conocimientos útiles ; hacer llegar hasta ellos con
toda oportunidad, una revista de educación encargada de dar
a conocer los últimos descubrimientos científicos y las doctri­
nas ped11gógicas más avanzadas, en una forma enteramente
accesible para los maestros del campo ; pero excluyendo de su

Programas
La tercera de las bases que · consideramos fundamentales
para la organización de la escuela rural, es dar a los progra­
mas una orientación que esté de acuerdo con las condiciones
· telúricas, sociales y económicas del lugar donde se establezca
la escuela.
Si convenim:os . en que la escuela rural debe educar al
niño por medio del trabajo y para el trabajo, debemos, igual­
mente, convenir en que sus actividades deben responder a las
necesidades de la localidad y a las condiciones geográficas,
sociales y económicas de la misma.
La escuela rural deberá entrenar al niño en las diversas
actividades a que más tarde seguramente deberá dedicar sus
energías en la lucha por la vida ; al mismo tiempo, le mostrará
nuevos horizontes hacia los cuales pueda dirigir sus activida­
des, despertando en él aspiraciones de mejoramiento, y siem­
pre que sea posible, trate de hacerle sentir las comodidades que
ofrece la vida civilizada.
En virtud de lo expuesto, los programas de enseñanza de­
ben tener como base las labores propias de la localidad, o aque­
llas que puedan establecerse para mejorar las condiciones de
vida, especialmente de aquéllas que tengan relación con la ex­
. plotación de la tierra, como son : cultivo de cereales, jardinería, horticultura, cuidado de animales domésticos, apicultura,
sericultura, cerámica en sus aplicaciones a la vida agrícola,
cestería, carpintería aplicada a la vida rural, lechería, curti­
duría, cerrajería, fabricación de jabones, etc.
Los niños desempeñarán todos los trabajos que sean com­
patibles con su edad, y se les hará partícipes de las utilidades,
en la forma que mejor convenga, a juicio del maestro.

�28

COOPERACION

Las nmas desempeñarán, además, labores propias de su
sexo, como son : lavar, planchar, cocinar, surcir y componer
sus vestidos ; barrer, pintar paredes y pisos, teñir ropa, ligeras
nociones de puericultura y de economía doméstica, etc.
A fin de que los trabajos escolares puedan repercutir en la
localidad, se procurará que la escuela quede situada en un
lugar céntrico, accesible para todos ; que cuente con terrenos
de labor y de riego, fácilmente mejorables y que sea atendida
con todo empeño, para que pueda presentarse en todo tiempo
como un modelo de lo que debe ser una pequeña granja.
El ideal en lo que se refiere a las labores desarrolladas
en la escuela rural, lo encontramos en las siguientes líneas que
copiamos de los ' ' Anales de Instrucción Primaria del Uru­
guay ", correspondientes al primer trimestre de 1921.
" La parcela escolar de tierra sería un campo reducido de
experimentación planeada por un director competente, que,
sin descuidar todo cultivo posible, diera preferencia a la hor­
ticultura y arboricultura ; cada clase de labor realizada por
grupos de alumnos para mejorar el rendimiento del tiempo
y del trabajo y el desenvolvimiento del espíritu de cooperación
tan necesario en nuestra campaña ; los productos equitativa­
mente distribuídos entre los noveles trabajadores, como incen­
tivo de acercamiento del hogar a la escuela y por reciprocidad,
infiltración del espíritu de la escuela en el hogar. Abierta al
vecindario en días convenientes para que pudiera apreciar su
funcionamientc y sus resultados, con el atractivo de alguna
sencilla .fiesta campestre, realizaríase el concepto de la escuela,
como el de centro promotor de las actividades de la localidad.
Si se alcanzara ese objetivo, resultaría más fácil la extensión
escolar, no sólo en cuanto concierne a las prácticas inteligentes
del cultivo de la tierra, sino aun en lo que respecta a la cultura
ideal, con la institución de los círculos de la lectura como com­
plementos de la biblioteca escolar, llamados a apartar al cam­
pesino de las atracciones vulgares o groseras que con harta
facilidad brinda el medio en las horas de descanso. ' '

LA ESCUELA RURAL

29

Educación obligatoria
Mas todo lo dicho será música celestial si no se dictan
disposiciones tendentes a hacer efectivo el precepto de la
educación obligatoria.
Entre los disímbolos elementos que constituyen nuestra
población rural, hay quienes, adivinando la -�ran im'portancia
de la educación, desean impartírsela a sus h1Jos ; pero que sus
condiciones económicas no se lo permiten ; otros, en mayor
proporción que los anteriores, viven en ese :i�bo de pasividad
y negligencia congénitas que es car_act�ristico_ de nuestros
campesinos, y éstos ven con la mayor md1fere,nc� a todo lo que
se refü:re a la educación de sus hijos ; y, por ultimo, un tercer
grupo, en el que entran las diversas familias_ de_ los in?ios que
pueblan nuestro territorio, no sólo ve_n con md1ferencrn la es­
cuela sino con una m,arcada prevención.
Ésto auiere decir que para hacer efectivo el precepto de
la educactón obligatoria entre nuestra población rural, no
basta con establecer escuelas y organizarlas debidamente, siuo
que hace falta dictar disposiciones punitivas las unas, Y pro ·
pulsoras las demás, a fin de que todos los niños mayores ca:1:­
pesinos, concurran a las escuelas y tengan l�s may?re : fac1h­
dades posibles para permanecer en ellas el tiempo mcl i spensa­
ble para hacerles sentir su acción bienhechora.
Entre Jan providencias que los gobiernos deben tomar,
están las de proveer a las necesidades de transporte, aloja­
miento, alimentación y vestidos de los niños que, por su po­
breza ' no estén en condiciones de cumplir la obligación de que
se trata.
En todos los casos en que el Estado tenga que proveer a
las necesidades de conservación de los niños pobres, lo hará
no en calidad de benefactor, sino de administrador de los
bienes comunales, que •tiene el deber de atender al bienestar
de los componentes de la comunidad ; y los niños recibirán
aquella ayuda, no como una caridad, sino como una justa

•

�30

COOPERACION

compensací6n a las labores que desempeñan en su propia es­
cuela. De este modo, aprenderán desde muy pequeños esta
máxima : todos tenemos el derecho de ,consumir, pe110 también
la obligación de producir ; que no es sino un corolario de la
sabia ley divina : comerás el pan amasa4o con el sudor de tu

frente.

Modalidades de la escuela rural en las
congregaciones de indios
El problema de la efectividad del precepto de la educa­
ción obligatoria se complica cuando se trata de los indios,
porque éstos, con su odio ancestral, perfectamente justificado,
a los blancos y sus descendientes, rehuyen lo más que pue­
den el trato con ellos y s.e rehusan a enviar a sus hijos a la
escuela. Se equivocan quienes desde el gabinete legislan para
educar a los indios, suponiendo que éstos constituyan una
masa pasiva fácilmente moldeable ; muy al contrario, se en­
cuentra en eRta labor una gran resistencia, que sólo puede
vencerse a fuerza de perseverancia. Pero no es todo lograr
que el indio concurra a la escuela ; por medios punitivos 'más
o menos violentos, se ha logrado la asistencia escolar en las
congregaciones indígenas ; pero después de permanecer los ni- ,
ños tres o cuatro años en la escuela, vuelven a sus viejas cos­
tumbres y alvidan totalmente las enseñanzas adquiridas.
Para (lUe la educación del indio sea efectiva, es preciso
que ella influya en el educando, cambiando su idiosincracia
y haciéndolo incorporar en la civilización europea, que es la
que nos sirve de tipo.
Es indispensable- que la escuela influya en el indio, cam­
biendo totalmente sus hábitos ; enseñándolo a vestirse, a co­
mer en mesa, a dormir en la cama alta, a sentarse en una silla,
a hablar en español, a vivir, en fin, como la gente, dejando sus
hábitos de bestia de carga, bajo los cuales ha estado aherrojado
por muchas centurias.

LA ESCUELA RURAL

31

Y para lograr esta transformación, habrá que establecer
escuelas rurales con internado ; pero no el internado-cuartel,
que tan funestamente se ha adoptado algunas veces en los esta­
blecimientos educacionales ; sino el internado-hogar, donde el
niño siente el calor de la familia y donde, · medíante una labor
lenta y persistente, se logre redimir de verdad a esos infelices
parias que, CO'mo autómatas, atraviesan silenciosos y tristes
las grandes avenidas de nuestras ciudades, que ellos conside­
ran como extranjeras.

José María BONILLA.

�LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

La Sierra Norte de Puebla
Ligero estudio con motivó de la jira que la Secretaría
de Educación Pública y un grupo de Diputados
al Congreso de la Unión, organizó durante el mes de marzo retropróximo
Para el señor licenciado José Vasconcelos

La Sierra Madre Occidental, que invade el rumbo de le­
vante en el Estado de Puebla, y se extiende profusa por el
Norte para continuar hacia el Septentrión del país, tiene por­
tentos de belleza natural y estupendas riquezas que padecen
nostalgia de iniciativa y de acción.
De las tres zonas en que el Estado se divide, es ésta donde
crestas y ramificaciones llenan un fuerte relieve comprendido
entre los paralelos 20 y 21.
El clima es húmedo y varía desde 3 grados bajo cero has­
ta 38 grados a la sombra con una media anual de lluvia de
tres metros y medio.
Las nieves, los temporales y los nortes, son frecuentes y
los vientos dominantes que soplan del Norte y del Noreste,
son siempre seguidos de una neblina espesa que oculta a las
miradas del viajero cuencas gigantescas, laderas intermina­
bles, profundos cañones y cúspides soberbias ; ríos torrenciales
y corrientes caudalosas, que rápidos se hunden en el abismo
azul de los desfiladeros de donde surgen herlll¡osas cataratas.
Todo esto y una vegetación espléndida, invade y esconde esa

33

neblina particular que ordinariamente motiva un descenso
de la temperatura en ocho y hasta en quince grados.
La mayoría de las cabeceras que pertenecen a la vertiente
Occidental de la Sierra, se sitúan en alturas de más de mil qui­
nientos metros sobre el nivel del mar, soliendo algunas, como
Zacatlán, llegar hasta dos mil cincuenta, al paso que los po­
blados establecidos en la vertiente Oriental, difícilmente lle­
gan a mil metros.
Esta Sierra maravillosa y abrupta, se considera levantada
por una fuerte acción eruptiva, y contiene : pizarras arcillo­
sas, micáseas, calizas ( con fósiles, como en 'rlatlauqui, y sin
ellos ) , stibnita, vetas cupríferas, cinabrio, obsidiana, cuarzo,
placeres auríferos, lava, tobas basálticas, plata, chalcopirita,
antimonio, criaderos de carbón y de asfalto, pirita, fierro, mar­
casita, alumbre, argentita, plomo, galena, bromirita, ópalo,
hematita, piedra de sillería, kaolín, blenda y azufre.
Son frecuentes las ruinas indígenas y existen varias gru­
tas hermosísimas de estalactitas y de cuarzo, de que nos ocu­
paremos adelante.
Con algún fundamento se supone existencia de petróleo
en las riberas del Metsonate (Distrito de Tlatlauqui ) , en las
cercanías de Tetela, en los alrededores de Teziutlán, en la
parte Oriental de Zihuateutla y en la región de Metlaltoyuca,
del Distrito de Huauchinango.
Todas las vertientes son al Golfo, y sus corrientes princi­
pales son los ríos de Necaxa, Pantepec, Chila, San Marcos,
Axaxalpan, el Tetela o Aquixtla, y el Apulco, los cuales, por
virtud de lo accidentado del terreno, dan motivo a la forma­
ción de grandiosas caídas, tales como las de Necaxa, la de
Tenango, la de Mixpolihui, de Quetzapala y las de Atexacaco,
Xincayucan, Puxtla y Huauxtla.
También existen aguas sulfurosas y termales de verda­
dera importancia, como las de Chignahuapan y las de Tlalte­
nango (Municipio de Chiconcuautla, Distrito de ¡Huauchi­
nango ) .
Al lado de estos ríos y de estas cascadas pueden verse
cumbres estupendas, como Chignautla, Tlatlauquitepec, Chila y
3

�34

COOPERACION

Ahila, cumbres de Apulco, el gran Cerro de Zempoala, el Ce­
rro Verdé y las cumbres de lVIilmán.
Sus tierras fértiles y de clase varia son ricas en humus, y
aunque es una ínfima parte la que se cultiva, puédese admirar
desde la nota roja de los caminos, _un sistema curioso de ta­
bleros policromos, que lo mismo se embarran en las gargantas
de las altísimas cumbres, que se empinan por la comba de las
cuencas gigantescas o se extienden pintorescos por los valles
o hacia la vega de los ríos.
Prolijo resulta enumerar los productos ; pero a guisa de
curiosidad citaré algunos : maíz, frijol, chiles de toda clase,
:figurando el famoso chile serrano o huauchinango ; cebada,
arvejón, trigo, garbanzo, haba, papa, arroz, tabaco, caña de
azúcar, café, algodón, vainilla, zacatón, ramié y toda clase
de legumbres ; plátanos, melón, sandía, naranja, higo, capulín,
chirimoya, anona, ahuacate, pahua, mamey, durazno, mango ,
guinda, piña, manzanas, pera, perón, zarzamora, nuez, acazapo
o uva silvestre, membrillo, lima, limón, sidra, uvas, granada,
de China, zapote blanco, prieto y amarillo, ciruela de Espa­
ña, y del país, papaya, cacahuate y guayaba ; maderas, como
cedro, caoba, ébano, álamo, ahuacate meco, nogal, liquidám­
bar, avellano, rosadillo, encino roble, texmol castaño, pino,
sabino, chico zapote, tlacuillo, xijol, ayacahuite, palo de qui. na, fresno, moral, rosal, trompillo, tlaxcal, oyamel, y madro­
ño ; tintóreas, como el añil, el ilite, el alampepe y la curcuma ;
hule y gomas, cera vegetal, chicle, pimienta, higuerilla, po­
chote que da un :finísimo algodón, palo picante, maguey, plan­
tas forrajeras y helechos arborescentes.
Plantas medicinales, como zarzaparilla, ayacahuite, tocho­
mitillo, raíz de Jalapa, zacatlaxcal, sangre de grado, conchái­
ra, guácima, axoxopac, la escobilla, la candelilla, la cañuela,
la chacra o palo Ín'ulato, la yerba de víbora, la trompetilla y
otras.
Flores de todas clases, y b asta recordar que hay ciudades
como Huauchinango, convertidas en verdaderos jardines, que
abastecen de plantas de ornato a la ciudad de México, Pachu­
ca, Puebla y otras ciudades.

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

35

Prolijo sería igualmente formar una lista cabal de la
fauna ; sólo diré que es riquísima y mencionaré los tipos que
me vienen a mientes : puma, tigre, venado, lobo, coyote, jabalí,
mono, armadillo, tejón, tuza, zorra, puerco espín, ardilla, mar­
ta, perro de agua, nutria mexicana, lagarto, y víboras, como
el cascabel, coralillo, mahuaquite y nahuyac, sumamente ve­
nenosas.
En sus ríos se pesca huauchinango, bobo, trucha, anguila,
chacal o cangrejo 9-e río y acamiayas.
Aves de alto vuelo, como águilas, aguilillas, auras, zopi­
lote-rey, halcones y gavilanes ; pájaros de hermoso canto, como
clarines, zezontles, jilgueros, calandrias y primaveras ; aves de
plumaje admirable, como las esmeraldas, las reinas, garzas ro­
sadas, blancas, loros, cuatotolas, pericos, picos de canoa, coto­
rras, faisanes, cojolites y guacamayas.
La región boreal de la Sierra se inicia en Teziutlán, y son
Tlatlauqui, Zacapoaxtla, Coetzalán, Tetela, Zapotitlán, Chigna­
huapan, Ahuacatlán, Zacatlán, Olintla, Jopala, Chiconcuau­
tla, Huauchinango, Villa Juárez, Necaxa y Pahuatlán, po­
blaciones a cuyo derredor se extiende una risueña colmena de
villorrios.
Sus razas van por este orden : mestiza ( con ciento cua­
renta y cuatro mil quinientos habitantes ) , azteca ( con 133,900) ,
totonaca ( con 41,300) , otomí ( con 3,800) y tepehua ( con 500) ,
que dan un total aproximadÓ de 324,000 habitantes, casi la
tercera parte del Estado que, como se recordará, tiene una
población de 1.092,500.
Predomina la religión católica, con hermosos y viejos
templos, de arquiectura colonial pura ; se profesa algo de la
religión protestante y los indígenas persisten en su idolatría
y superstición atávicas.
Los mestizos, como se ve, son en menor número que los
indios ; constituyen el factor principal del progreso, y aunque
abrevaron en las fuentes del liberalismo clásico y firmaron
con su sangre la derrota francesa ; aunque sellaron su lealtad
a Juárez al lado de los Oravioto, áe Juan N. Méndez, de Juan
Crisóstomo Bonilla y de Juan Francisco Lucas y atesoraron

�36

COOPERACION

toda su fe en la vieja Constitución, estos chinacos, bravos, so­
ñadores Y sufridos que, por ende, son susceptibles de una mo­
derna orientación, no han recibido por cierto de nadie noción
a�guna °:i conciencia d� la vida nueva. Por otra parte, ha­
biend? sido esta región teatro de proezas revolucionarias y
refug10 constante de hombres alzados. en armas, tienen que
lamen�ar en estos días el estado agudo de pobreza a que los
conduJo el paro de producción de una década y el forzoso sos­
tenimiento de los fuertes núcleos rebeldes, y, como natural
consecuencia, del aspecto destructivo de nuestra conmoción
social, carecen aliora de comunicaciones telefónicas' sus ca.
, .
mmos son pes1mos
y sólo al poder de un noble empeño van
restaurando sus desmedradas y ruinosas escuelas.
Por su estado de_ alejamiento, su incomunicación y desam­
paro, la acción benéfica de los Gobiernos general y local no
puede ha·cerse dejar sentir, y es a esto seguramente a lo que
1,1e debe que estos moradores sean, para la acción oficial, pesi­
_
�1stas Y suspicaces, acción oficial que siem-pre ha sido desgra­
ciadamente lenta y anodina y a veces ha motivado, sin querer­
lo, en la natural ignorancia de estos regionales, amargas y
do �orosas sos� echas. Sin embargo, el turista es siempre aga­
s �Jado Y na ��e puede desmentir la notoria y proverbial gen­
tileza, amabilidad, franqueza, sinceridad y magnífico espíritu
de hospitalidad de esta gente.
El e�tado de incultura es desastroso y a esto se debe que
.
el licenciado Vasconcelos haya hecho la reciente jira de mar­
zo retropróximo, así como su propósito de que muy pronto se
vean de lugar en lugar y en los claros de las intrincadas se­
rraní�s, ba�deras nacionales izadas, que dirán al viajero de
la existencia de una e�cuela federal, yunque del alma de la
Patria y esperanza postrera de los hombres de bien.
Las razas aborígenes arrojan una población de 179,500
.
habitantes ; son por lo general desconfiados, trabajadores, sa­
_
nos, m�y fuertes, bien formados, de una resistencia increíble ;
sus muJeres son bellas, y algunas, como las de los huachinangos
y aztecas, son arrogantes.

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

37

Todos son industriosos : se tejen las telas de sus atavíos ;
manejan con habilidad las armas ; trabajan bien la palma ; tie­
nen un profundo conocimiento de su flora, especialmente de las
plantas medicinales, y su ocupación preferente es la agricultu­
ra, dedicándose, además, al comercio, a la cacería y a la pesca.
Son singularmente limpios y llama al atención el fuerte
poder de asimilación que manifiestan para las artes.
Su estoicidad hace pensar, a priori, en que son insensi­
bles (refiérome principalmente a los aztecas y totonacos) , y,
en efecto, pecan de huraños ; pero intimando, descubren una
. gran emotividad y una pureza extraordinaria de sentimientos
y son los mejores amigos de la vida.
Es curioso ver cómo conservan sus antiguas costumbres
y cómo imponen, hasta en los principales centros m�stizos,
actos de tradición, como sucede con los tianguis semanarios,
bellos y pintorescos, cuyos días difieren de pueblo a pueblo,
para ventaja y comodidad del comercio.
Los aztecas de esta región son, sin duda, los más notables
indígenas de la República. Predominan y suelen mezclarse,
aunque moderadamente. Dados al juego del volador y a sus
danzas ancestrales, tienen, por demás, una curiosa indumen­
taria : la de las mujeres es vistosa ; consiste en el huepil ancho
y sin mangas, con bordados de colores brillantes, que repre­
sentan plantas, flores, aves y grecas, prefiriendo los colores
rojo, negro, azul, verde y blanco. Sus negras y abundosas
trenzas, van anudadas con hermosos listones de color ; un
cueyetl, o enagua de lana azul, de un solo lienzo, que mide
hasta siete u · ocho metros, plegado elegantemente y detenido
con una hermosa faja de algodón blanco, con bordados azules
y rojos ; afectas a los aretes, arracadas, anillos de plata y
oro y collares de vidrio y coral, llevan a la cabeza un albo
lienzo doblado en cuatro o en ocho. Los hombres usan el ca­
bello largo ; su piel es bronceada y herm:osa, sus formas correc­
tas ; musculosos, ágiles y árpitros en todo ej ercicio viril ; usan
sombrero de palma, cotón azul de lana, pañuelo al cuello y
calzón ancho y remangado hasta dejar ver sus fuertes y her-

�38

COOPERACION

osos muslos. Los más van calzados con huaraches ; son faná­
�
ticos y dados a la embriaguez. .
i Emb iaguez, fanatismo e ignorancia ! Las tres llagas
_r
que constituyen, hoy por hoy, un ingente problema, que urge
resolver a base de educación.
Agregad los rábulas, los caciques y una mayoría de hom­
bres funestos y rufianes, en cuyas manos suele estar la auto­
ridad, Y tendréis : plagas de hábito que menguan la maravi­
llosa fortaleza de esta raza ; la inicua explotación de la con­
ciencia, que relaja el concepto más bello y más íntimo de
Dios Y que desquicia el sutil equilibrio interior • el enO'año
la burl�, la injusticia y el robo� que los ofende y' los me:gu�
en sus mtereses materiales y, en fin, el aletargamiento y la
atrofia mental, que nó sólo los hace impreparados y víctimas
de los ventajosamente dispuestos, sino incapaces de fortale­
cer su fe, que tramonta, y de tener un concepto justo. exacto
y elevado de al vida.
Los totonacos, desconfiados y supersticiosos se mezclan
bien poco y son muy ceremoniosos en sus entierros, casamientos
Y demás actos sociales ; tienen la tez amarillenta y habitan
ll}gares de la vertiente oriental, que se inclina hacia la costa.
Usan jubón de cuadros de color café y blanco, con peque­
_
nas mangas, sombreros de palma y calzón corto de manta
cubriéndose a veces con hermosas piele.s de león ' o de tigre'.
Muchas de sus mujeres son verdaderamente bellas. Se
.
visten con �uixquémil entretejido con sedas y estambres poli­
,cro �os '. pernada de dos trenzas, unidas abajo con cintas rojas
Y_ ª :°'arillas ; enaguas como las de las aztecas, atadas con faja
similar, y cubriéndolo todo, un chal blanco, de forma romboi­
d�a, abierto en el centro y embrocado, donde dejan estas in­
dias un derroche de :filigranas y bordados legítimamente azte­
cas, de color azul, negro y rojo.
Los totonacos, como los aztecas, son afectos al baile y al
volado: �ue, según di:,en, es un símbolo del ciclo cronológico
astronom1co de 52 anos Aunque algo indolentes, cultivan
vainilla y cereales, que venden a contratistas extranj eros y

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

39

e
nacionales, los cuales exportan estos productos, que siempr
realizan a precios fabulosos.
Y
Por lo que atañe a los otomíes, forman una minoría
son
as,
nada nuevo hay que decir. Ahora bien ; los tepehu
insignificantes y tienden a desaparecer.
a no
En cuanto al aspecto industrial, si la Sierra de Puebl
iento
movim
1:n
nota
se
que
d
verda
es
sí
es la· primera zona,
_
intenso y ascendente en este orden de la actividad.
aguar­
Se desarrolla la industria del hule ; hay fábricas de
ceráde
,
jabón
de
,
frutas
de
diente, de aguarrás, de vinos
as ;
gaseos
aguas
de
y
vas
. mica, de cigarros, de puros, de conser
algo­
de
telas
es,
zarap
;
sombreros de palma, tena tes y petates
de q;1e­
dón y de lana, cepillos, lazos y cordeles ; f�bricación
erias,
panad
;
ra
prime
de
sos, mantequilla y jocoques ; mantecas
instru
salen
�entos
carpinterías, talleres mecánicos, de donde
te­
hoJala
;
les
sencillos de labranza y hasta relojes monumenta
a
Y
etc.,
rías sastrerías curtidurías, imprentas, zapaterías,
de
tal �rado pued� la buena fe, la dedicación y el amor propio
Y
estos provincianos, que las aguas gaseosas de Villa Juárez
o
Distrit
el
en
ni
das
iguala
son
no
o,
Huauchinango, por ejempl
vinos
los
con
ce
aconte
igual
e
,
alguna
Federal ni en parte otra
de Zacatlán, premia dos en exposiciones extranjeras ; con las
­
famosas mangas de hule de Mecalapa, Villa Juárez y Tlatlau
abejas
de
miel
famosa
qui, con el piloncillo de Pahuatlán y la
de la Sierra.
En suma, todas las industrias se desarrollan ; desde la
fabril, manufacturera, extractiva y minera , hasta la ganadera
y agrícola, que tiene especial y mayor desenvolvimiento.
El comercio es intenso y proporcional a su industria. Sus
llaves de salidv. están en Teziutlán, en Chignahuapan Y IIuau­
chinango ; pero interiormente es demasiado deficient� el sis­
tema de comunicaciones.
Con exclu.sión de Zacatlán, Teziutlán y Tlatlauqui, los
demas Distritos carecen de teléfon os ; los telégrafos sólo exis­
los
ten en las cabeceras y en �uy escasas municipalidades, Y
son
años,
doce
s
último
los
caminos, por su abandono durante

�40

COOPERACION

verdaderamente intransitables, con especialidad durante la
época de lluvias, que es la más ·grande del año.
Hace poco tiempo se inició la construcción de dos carre­
t:ras : una que parte de Teziutlán y pasa por Tlapacoya, Mar­
tmez Y Papantla y llegará a_ Nautla ; y la otra, que principia
en 1Zaragoza, toca a Zacapoaxtla y Cuetzalán y continuará
hasta Tecolutla.
En la zona de Huauchinango existen actualmente, por
cuenta del Gobierno, trabajos de construcción de un ferroca­
rril, que unirá a Tuxpan ( centro importantísimo de la zona
petrolera) con la Capital de la República. Este ferrocarril
es la continuación del Hidalgo, -cuya terminal es la estación de
Beristáin.
Ofrece colosal importancia, porque resuelve la comuni­
cación más corta y más rápida entre el Golfo y la ciudad de
México ; conexionará la región más interesante de la Sierra
Y del rumbo petrolero, y promoverá la explotación de infini­
tas riquezas naturales muertas hoy día, así como dará fácil
salida a la vasta producción agrícola del rumbo.
E�te_ asunto , por su tras�endencia, merece cap.ítulo aparte,
Y es lastima que tales trabaJos marchen con una lentitud des­
esperante.
En la a�tualidad van por el kilómetro ocho, y sólo para
llegar a la Villa de Juárez, que es el término del máximo esco­
llo Y que se halla a menos de la mitad del camino' faltan cincuenta kilómetros por construir.
Como calculan a razón de quince kilómetros por año
dadas las posibilidades del presupuesto, resulta que esta ví�
vendrá a terminarse en unes seis años, en el supuesto de que
no surjan otras dificultades.
Si hubo época en que la Sierra de Puebla iba a la van­
guardia de la cultura del Estado, hoy no puede pensarse lo
mismo, a despecho del magnífico poder receptivo y de la pode­
rosa intuición artística de estas razas.
La nueva orientación educativa que la actual Secretaría
desarrolla en el país ; el espíritu práctico y vigoroso que ac­
tualmente se da a las instituciones educacionales, la teoría

LA SIERRA NORTE DE PUEBLA

41

sterio, que consiste en
revolucionaria y justa de nuestro núni
en extensión, aun­
ndo
gana
o,
venir de la periferia al centr
hermoso renaci­
un
over
prom
;
que se pierda en intensidad
la y acomo­
ándo
retoc
stral
miento de nuestra civilización ance
vida multá­
tra
nues
de
des
dándola a las modernas necesida
de tantas
ón
izaci
abet
nalf
nime ; el bello propósito de la desa
indígena
ión
urac
cult
de
a
masas ignaras ; el luminoso program
el yun­
en
os
nuev
itus
y el salvador propósito de forjar espír
anidad,
hum
de
llena
más
que de una justicia más cristiana y
a y la
seren
y
ima
altís
fe
hacen germinar la simiente de una
ón
regi
esta
para
feliz
y
esperanza de un porvenir próspero
la.
Pueb
de
do
Esta
del
privilegiada y particularmente bella
.
En México, mes de abril de 1923
Saltiel OLIVER Y C.,
Diputado al Congreso de la Unión.

�TRABAJADORES NO INCLUIDOS EN EL ARTILULO 123

Trabajadores no incluídos en el Artículo
1 2 3 Constitucional
Seis años escasos llevamos y nadie pone ya en duda, al
menos en lo que respecta a los jóvenes de la presente gene­
ración, la necesidad de todas_ las ideas apuntadas en el artículo
123 de nuestra Constitución Política. Todos estamos conven­
cidos plenamente de su elevado espíritu de justicia y de su
acierto en el difícil problema del Tarbaj o ; sobre sus princi­
pios dscansará mañana, fuerte y vigorosa, la futura sociedad
mexicana.
Por su misma necesidad y por sus innegables humanita­
rios propósitos, se ha imbuído tan hondamente en el alma po­
pular, tanto se ha identificado con las justas aspiraciones de
nuestras clases laborantes, que de seguro ocasionaría una nue­
va y sangrienta revolución, tan cruel como la que últimamente
conmovió a la sociedad mexicana, si se intentara retirar de
sus preceptos una sola fracción de las treinta que constituyen
el referido artículo, uno de los verdaderos y legítimos triunfos
que hemos alcanzado.
Pos si se analizan con atención y detenimiento las diver­
sas faces y las innumerables dificultades por las que este pre­
cepto constitucional atravesó para llegar a cristalizar en aque­
lla célebre Asamblea de Querétaro ; si se recuerdan los debates
que entonces se suscitaron y la premura del tiempo para dejar
terminada aquella obra, se llega con suma facilidad a com­
prender el por qué este artículo que no estaba considerado en

43

el famoso proyecto de Constitución, el mismo que ridículamen­
te quiso depositarse en una conocida Notaría Pública de esta
ciudad ; se comprenderá, digo, el por qué lastimosamente olvi­
daron, pues no cabe pensar otra cosa, nuestros constituyentes
de 17, incluir en ese mismo artículo 123, una parte muy sufrida
de nuestras clases trabajadoras ; los obreros (obreras en su
mayoría) del trabajo a domicilio, de esta insignificante y ra­
quítica industria, que por un verdadero descuido, yace sin
protección, como con el deliberado propósito de dejarla como
pasto al desenfreno y criminal lucro de los ya clásicos " patronos ' '.
En su mayoría estos trabajadores son obreras, infelices
y sufridas mujeres que largas horas de noche y de día pasan
acabándose al pie de su máquina, para alcanzar sarcástica­
mente un miserable y problemático sueldo que no siempre les
es suficiente para su sustento y necesidades de su familia. Es­
tos sencillos trabajadores sufren como sufrieron lo obreros de
las fábricas ant�s de organizarse ; llevan una verdadera vida
de miseria y de dolor a la que los someten los patronos, a fin
de sacar de ellos el mej·or rendimiento posible en su insaciable
sed de oro. · Viven sin protección. Y se les ha olvidado, según
parece .. Y no se piense que en el precepto constitucional a que
me refiero, se encuentre incluído el trabajo a domicilio, como
equivocadaiiiente afirmaba hace algunos días un diputado ; no
está considerado, porque el artículo 123 sólo habla del trabaj o
a base de salario del obrero de taller ; si se estudia con atención
cómo funciona esta institución llamada industria a domicilio,
se verá qu� su forma de remuneración es bien distinta de la
del obrero de la fábrica ; sus condiciones de trabajo, sus rela­
ciones con el patrono, en fin, todos sus aspectos se hacen
característicos y se diferencian de los del obrero del taller. El
trabajo en la fábrica y el trabajo a domicilio, son ,pues, dos
instituciones completamente distintas, por los diversos ele­
mentos que las constituyen.
En diferentes países de Europa, Alemania entre ellos, se
ha tratado de proteger el trabajo a domocilio, proponiéndose
para el efecto diversas soluciones, entre éstas, en lo particular,

�44

COOPERACION

sociedades de caridad para intermediar entre el patrón y la
obrera, vigilando que a ésta se le proporcione habitación hi­
giénica, seguros para su familia y todas las comodidades para
vivir ; pero más de una ocasión este medio ha fracasado por la
avaricia y por el excesivo lucro que siempre desea sacar el pa­
trono. Esto mismo ha sucedido en Francia.
En .Alemania también se han propuesto otras soluciones
para beneficiar el trabajo a domicilio, organizando las obreras
en forma de sociedades de producción, eliminándose de esta
manera al patrón y al intermediario, principal responsable de ·
los muchos males de que adolece esta clase de laborantes ; pero
tanto en estas soluciones, como en otras varias que se han
indicado, la estadística ha demostrado elocuentemente el poco
éxito de estas sociedades.
Lo cierto y positivo es que el problema está en pie y se­
guirá probablemente así, en caso de que se le siga mirando con
tanta indiferencia, como hasta hoy, quedando de este modo
como una mancha en medio de las soluciones que se van inten­
tando en todas las cuestiones del trabajo en nuestro país.
Lo más acertado potj_ su rapidez y más equitativo por su
justicia y sus nobles fines, sería formar con estas infelices mu­
jeres sociedades cooperativas que, a no dudarlo, en poco tiem­
po comenzarían a dar sus buenos resultados como ya lo esta­
mos palpando en algunas' organizaciones obreras.
Los directores del Partido Cooperatista Nacional' tienen'
con esto, una bella oportunidad para realizar uno de los puntos de su programa de acción social. .Así se sumaría el Partido
una victoria más de las muchas que se ha conquistado en su
valiente lucha por el bienestar colectivo. Podría comenzarse
en esta capital donde la industria a domicilio es bien intensa.

A. GARCIA TOLEDO.

Cómo debe ser el militarismo
· en Centro América
Es en Centro .América una idea ya muy generalizada que
la mayor parte de nuestras desdichas se deben al militarismo.
Deber nuestro es por lo tanto, dar a conocer las verdaderas
causas de esas d�sgracias y hacer, si no la apología del mili­
tarismo, sí la: historia de nuestros verdaderos errores Y parti­
cularmente de nuestra magna desventura : nuestra segmentación política.
Uno de los factores negativos más poderosos para realizar el ideal unionista, ha sido la fatal inestabilidad con que
siempre se ha manifestado la supremacía de una de nuestras
partes sobre las otras, lo que ha dado margen al disociador
fenómeno de alternabilidad y hegemonía. Una hojeada su­
perficial · de nuestra historia hace ver el hecho clarísimo de
la estabilidad y hegemonía más que el principio d� la forma­
ción del Unionismo Centro .Am,ericano. .A raíz del nacimiento
a la libertad y como fruto de nuestro malestar económico Y
resultado de nuestra impericia de noveles en la política autó­
noma, así como del choque de tendencias imposibles de conci­
liar, estallaron disidencias que buscando llevar demasiado alto
· los ideales regionales, quisieron hacer la lucha, hoy ya de carácter atávico y endémico en nuestro medio por y en contra
de la supremacía del Estado dominante ; muy pocos años habían
corrido desde que ingresamos al concierto de los pueblos libres
cuando se inició la lucha en perjuicio de la hasta entonces

�46

COOPERACION

supremacía clerical y aristocrática, cuya sede era Guatemala
herencia histórica del período de las capitanías generales y
en la que la voluble suerte de las armas puso en nuestras ma­
nos inexpertas durante la dominación, el primado que a nues­
tros pendones victoriosos había dado el acaso.
Después esta supremacía arrancada a un partido y a un
Estado al mismo tiempo ha pasado por las manos de todos los
Estados, excepto Costa Rica, que alejada por su posisión geo­
gráfica de los teatros de la lucha, ha vivido casi ajena el des­
envolvimiento de la vida centra americana. Y la lucha se fué
haciendo constante : los unos, conscientes de su fuerza, lucha­
ban por conservar un poder que se trataba de arrancarlo tan
prematuramente de sus manos, y los otros que buscaban la pose­
sión de ese poder esperando que el caos político les propor­
cionara la oportunidad de alzarse de la impotencia de la me­
dianía.
Muchas han sido las luchas que durante el siglo pasado
ensangrentaron nuestro suelo de índoles diversas la generali­
dad de ellas, no pocas veces los Partidos mudaron sus ideales
por llenar una finalidad ocasional.
Y así es como hemos visto erguirse por la Unidad de Cen­
tro América al partido que se llamó Conservador Guatemal­
teco, buscando siempre en menoscabo de la soberanía de los
otros Estados la centralización del poder, convirtiéndose así
en sostenedor del ideal federal que siempre ha sostenido el
Partido que tiene como bandera los ideales de IVIorazán.
A principios de este siglo la tiranía, que tiene una facul­
tad generadora de cohesi\511 inmensa, había logrado aparente­
mente que Guatemala, compacta y fuerte, preparándola a la
sordina, para ejercer el predominio nefasto de que necesitaba
el déspota con el fin de estabilizar ese sistema de opresión que
durante 22 años fué el estigma y escarnio de América.
Honduras, por un fenómeno que pudiéramos llamar adap­
tación de la nacionalidad al terreno geográfico, obligada a re­
_
coger sus lmderos por la codicia agresiva de sus vecinos se ha
visto obligada a cambiar sus fronteras de las antiguas' líneas

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 47

que nos legara . la división territorial del régimen espa�ol, �
que no tenía más base que la conveniencia admi�istrat:va m
_
más perdurabilidad que la que le daba el condomm10 hispano
que no daba lugar a la tendencia exactiva por otras razones
más de acuerdo con el papel que el espíritu alevoso de nuestra
política ha marcado a nuestras fronteras : el de barreras.
Así todas las fronteras nuestras que antes eran verdade­
ros linderos prediales, se apoyan y se delínean actualmente,
sobre acidentes del terreno, verdaderas líneas estratégicas na­
turales, que en caso de ataque, son los obstáculos verdaderos
parapetos a c�yo abrigo la resistencia se identifica al grado de
hacer casi un hecho el ideal militar : en la integridad territorial
la inmutilabilidad del territorio.
Pero este proceso no reconoce sólo causas etnológicas secu­
lares. También contribuyen a él y no en poco los procedimientos,
las argucias de la rapacidad de nuestros vecinos que ha tenido
a nuestra inercia nacional, sueño de pueblo que se envilece en
el olvido de la cosa pública, traducido por ese respeto indo­
lente, ese reconocimiento pasivo al hecho consumado, nos ha
arrebatado aquellas porciones de territorio que, enajenados
con el propósito de lograr la centralización por la distancia
y el medio, era empresa fácil para el vecino siempre avizor.
Así, y a pesar de que al consumarse la independencia, el
Estado de &lt;1uatemala no tenía costas sobre el Atlántico, orien­
tado en aquel sentido el expansionismo, la ocupación pacífica
y lenta del curso bajo de los ríos Polochic y Motagua le creó
el derecho fundado en el reconocimiento del acto por la pasiva
lenidad de nuestro gobierno a la posesión de una parte de nues­
tro litoral. Respecto al Salvador, controversia de fundamento
casi infantil : errores de medición, sinonimias geográficas, etc.,
han planteado la cuestión de límites como se plantea una cue� ­
tión de verduleras para crear una fuente propicia y abundante
de casos, con el fin de mantener así en una espectativa de in­
quietud a los pueblos interesados·, que, verdaderas greyes pro­
piciatorias con un alto cohe:ficiente de belicosidad y espíritu
de agresión van a la matanza como al festín ; los laudos ha�
sido siempre cursos de necios al que han acudido con su serv1-

�COOPERACION

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 49

lismo digno de mejor empresa nuestros gobiernos. Constituye
una humillación material y moral la apelación a ese juicio que
en síntesis es una negación al criterio y al derecho, pues todos
esos torpes émulos de Salomón, los hábitos que parodian, el
fallo del hijo disputado, no tienen ni criterio ni honradez para
que la decisión sea aceptada.
Del estudio de los fallos, que en distintas cuestiones han
dado individuos o tribunales, ajenos por su actuación al cono­
cimiento justo de los casos, se desprenden las consideraciones
siguientes : que todos los fallos no pueden tene11 más que una
de estas dos bases :
I.-El interés cuando falÍa un miembro que es parte in­
teresada en la discusión aun cuando tal interés sea indirecto
y lejano. Interés en favorecer a determinado Esta.do por ra­
zones políticas, muchas veces de alcance intensamente peli­
groso, cuando el papel de árbitros pone en sus manos la ca­
lidad de prominentes benefactores que esperan ver un agra­
decimiento traducido en silencio o sumisión después del insul­
to o el atentado.
Las cancillerías de los grandes destinos, las de los fallos
verdaderamente inapelables, esperan y ven llegar con gusto la
ocasión de vender a plazo la complacencia y el lenocinio.
II.-El deseo de no causar enojo y el de apelar, reconocien­
do implícitamente su incompetencia, el juicio más tonto · e in­
justo que cabe en criterio humano buscando una complaciente
atribución a lo disputado, como si para albaceas y no para
jueces hubieran sido llamados.
Como es natural, los intereses así no pueden salir ilesos
y los que fueron a mendigar justicia y a implorar opinión, de
ningún modo quedan satisfechos y surge inevitablemente la
controversia. Los perjudicados por el fallo ponen el grito en
el cielo, y perdida la confianza y la paciencia, recurren al
'' Juez Magno ' ', al de los fallos inapelables indiscutibles : las
armas, cimentando así sus derechos en el Jus quiritum. Y
cuando el estallido no es perentorio, la tempestad se. moviliza
en el horizonte y se establece un statu quo franco a todas las
agresividades, como haciendo la tea de fácil manejo para en-

cender en el momento oportuno la lucha fratricida empuján­
donos a un caos eterno de disputas explicadas por el deseo de
la revancha a que recurran siempre los gobiernos para dar jus­
tificación a sus agresividades.
Estamos todavía en la infancia. Después de una centuria
de luchas por la santificación del derecho, hemos llegado a
creer que el derecho consiste en una tendencia traidora de
disociación. Es el agigantamiento de un concepto por la
atrofia de otro : hemos olvidado el deber. Así, pues, de ese
olvido y fundándonos en el reconocimiento del error, debe salir
nuestro programa de regeneración.
Nos descomponemos rápidamente, y lo peor del caso es
que hay interesados en acelerar nuestro aniquilamiento.
La demografía nos hace reconocer un sistema indiscutible :
el decrecimiento de la población. Honduras, que a principios
de este siglo tenía una población cercana al millón, en cuatro
breves lustros y debido más que todo a una política incierta,
plagada de errores y abusos ha perdido casi un cuarenta por
ciento de su población. Naturalmente muchos atribuirán este
período a la miseria reinante, pero esta misma miseria no es
sino efecto de la mala, pésima administración.
La administración Soto hizo llegar al país antes que nin­
gún otro de los centro americanos, los adelantes principales.
Pero después parece que fatigados de " tantos progresos ", los
gobiernos se han concretado a descansar después del trabajo
ajeno. Y es verdaderamente doloroso ver cómo ocupamos en
la actualidad uno de los últimos lugares ; no es extraño ver
en Honduras perdidas en las selvas obras de ingeniería que
acusan un descuido craso de la población.
Y todo eso significa energías perdidas. Y es vergonzoso
el hecho de que séamos los únicos, que, en la senda del progre­
so, demos paso atrás.
En la esfera económica es muy sensible el desorden ; el
capital extranjero que pudiéramos llamar sano, que suj eto a
los límites de la expansión económica, es aj eno a la ambición
conquistadora, devoradora de soberanías, se muestra huraño
Y retira su contingente de fuerza y energía. El noventa por

48

4

�COOPERACION

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 51

ciento de capital extranjero invertido en nuestro país es de
angloamericanos o de extranjeros que confían la salvaguardia
de sus intereses al yanqui. La falta de un elemento de fuerza
que en manos de los mandatarios asegure el orden público
interior, se hace sentir notablemente. Entendemos por orden,
la razón, que se traduce en hechos (Hanotaux. ) El despotismo
es la horma forzada de un orden ficticio. La pasividad ante el
atentado no debe considerarse como una revelación del orden.
No debemos sostener esas masas armadas, verdadera casta
aparente, de intereses y aspiraciones especiales que permane­
cen impertinentes ante el atropello y que son el mecanismo de
opresión de las tiranías organizadas. Debemos sustituir esas
masas armadas por un ejército genuinamente nacional, que,
consciente de su misión y de su responsabilidad histórica, no
se preste a hacer el papel de ariete del despotismo contra la
nación.
Es tiempo ya de que evolucionemos por nuestra propia
cuenta, y sin prejuicios; que forjemos ideas propias; que con­
sideremos métodos especiales por medios sociales particulares
y que así al fundar un militarismo, lo hagamos apoyándolo en
un ejército que al par que lo sea del pueblo, venga a constituir
como el esqueleto del organismo del Estado.
Es necesario que veamos en el fondo de nuestro escenario
las fauces abiertas de los que no respetan sino la fuerza y que,
preparados en la observación de la caída del vecino, no cai­
gamos. Así es como es posible agigantarse. Todo está en orien­
tar el esfuerzo, en agigantar las energías. Resurjamos y ha­
gámonos respetar, abandonemos la política de genuflexión, y
alzando la frente clamemos por nuestro derecho. Para resur­
gir necesitamos rejuvenecernos, rejuveneciendo el organismo
político, excluyendo de la o· bra, a los incapaces para la tarea,
jóvenes ineptos o wiejos decrépitos. No seamos fetichistas.
Arranquemos de las manos decrépitas el ejercicio del mando
para salvar así a la nación de una prematura senectud.
Expurguemos nuestra representación actual para extirp ar
nuestros errores que hubo en e\ pasado. Hay que relegar al
museo o al crematorio esos cadáveres políticos de exponenciales

nulas que no pudiendo hacer aplicación de energías construc­
tivas, se dedican a la comisión de errores que pugnan con la
lógica de la historia y de los acontecimientos. Que se cese de
vociferar sobre el derecho; que cesen esas vociferaciones que
ya hartan, y que se emprenda, por una juventud mejor pre­
parada para el sacrificio y refractaria al personalismo, el apos­
tolado del deber.
No nos momifiquemos. Todavía manejan nuestra política
los mismos que la manejaron hace más de dos décadas. Y se
perfila en la plataforma política una momia que petrificará, de
triunfar, nuestra vida de pueblos jóvenes con derecho a la
· lucha y a la evolución, no es posible que la humanidad, las pau­
tas sociales sean rígidas; creer en eso ha sido el mayor error
de nuestros legisladores. Somos únicos, únicos en nuestra for­
mación, en nuestra situación, en nuestras tendencias. Nuestro
proceso evolutivo es el resultado de factores etnológicos, his­
tóricos, geográficos y económicos especiales, quieren modelarlos
3 imagen y semejanza de Francia, de los Estados Unidos, como
si la organización social solamente así fuera posible. Quieren
poner legisladores cuyos dogmas son de deber abstracto en
pueblos que como el nuestro viven en la agresiva idolatría del
derecho personal, olvidando las máximas del apoyo mutuo y
atento sólo al engrandecimiento del individuo.
Y en- ese medio tan peculiar, tan genuinamente nuestro,
sólo cabe un método de regeneración : militarizar.
Necesitamos encarrilar las energías por el cauce de la or­
ganización colectiva, para que los esfuerzos no sean nulos. Y
ya que no tenemos el concepto del deber, del deber consciente,
debemos tener el deber sancionado.
Y toda sanción ha necesitado del imperio de la fuerza.
Debemos, pues, organizar esa fuerza. Debemos organizar una
institución de fuerza que garantice el respeto de los derechos
y el cumplimiento de los deberes así en el interior como en el
exterior.
Pero esa fuerza debe' tener una organización ad-hoc. No
podemos ni debemos organizar un militarismo a la francesa,
ni a la prusiana, ni a la inglesa, ni a la yanqui. Debemos or-

50

�COOPERACION

CúMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 53

ganizarlo por cuanto a nosotros particularmente se refiere, a
la hondureña. Nuestros fracasos se deben a la pereza intelec­
tual. Por no tomarnos el trabajo de formar juicio, aceptamos
el ajeno sin ninguna crítica, en globo, como si la conciencia
nacional fuera algo así como un bloque de argamasa absoluta­
mente plástico y capaz· de todas las deformaciones; como si
el pueblo no tuviera en sí una tendencia a formar determinadas
e irreductibles opiniones que se traducen en un Estado de una
inadaptabilidad completa para otras.
Y una tras otra las componendas ignominiosas han ido
acrecentando hasta el infinito ese acervo de oprobio, ludibrio
que vence nuestros hombros impotentes y cansados.
Nuestros políticos no se han ocupado nunca de nuestro
deber. Los encargados de defender intereses nacionales se
han dedicado a labrar una fortuna personal a favor de la oca­
sión y a expensas del país.
Y lo peor del caso está en que muchas veces no hay error
sino propósito deliberadq' de hacer mal una cosa en provecho
de una ambición irrefrenable. Son políticos protervos que
quieren culminar y estabilizarse en la cumbre de cualquier
modo : para ellos el fin' justifica los medios. Así Estrada Ca­
brera, con su administración de oropel, hacía del país una
amalgama en la cual todos los problemas se resolvían por eli­
minación de las energías oponentes.
Así fué también como apoyado por los yanquis mantuvo
insoluble la cuestión de límites para exacerbar los ánimos y
encauzar de este modo los exaltamientos populares por falsos
derroteros. Así es como el error de 1906 no debe considerarse
como una sangría que conjuró la explotación de las energías
libertarias. Fué así también como el Salvador en pleno des­
potismo hacía demostraciones bélicas contra sus vecinos. De
esta manera es como se han venido cometiendo muchos errores,
que, en justicia, no deben considerase como errores, sin-o como
crímenes de lesa raza que arrojan simienta de funestos valla­
dares entre pueblos hermanos, y alejan más y más, hasta asi­
milarlo a una utopía el magno ideal en Centroamérica.
Y: detrás de todos estos errores voluntarios aparece fatí-

dica la sombra del Coloso que tiene poderío para humillar e in­
centivos para envilecer. La política del siglo, ver�adero pro­
tocolo de una ergástula, ha llevado al colmo de lo vll a las Can­
cillerías de sus gobiernos, pigmeos por sus actos; nos ha lle­
nad-o de oprobio ante la conciencia de los pueblos libres.
y los tratados bajo la férula yanqui, no son sino la con­
sagración de contubernios nefastos para la vida de los pueblos
centroamericanos.
y el síntoma alarmante se acentúa : nos envilecemos por
odio estúpido al pretorio nacional. Van mezq�inos com� �or­
. dioseros nuestros directores políticos a mendigar l_a �adiva,
premios de sus canallescas cuestiones ante los capitolios ex-

52

tranjeros.
.
Se estigmatiza el servicio militar diciendo que . es entr�mzamiento del asesinato. Y los que impiden el estudio conscien­
te de la ciencia militar son los que e� realidad ª�:sinan �or
torpeza. y no asesinan individuos : asesman a la nac10n, pomendola en pública subasta.
, .
Hay que guardar estos estigmas para las maffias pol�tic�s,
para esos politicastros de aduar que no llevan a� �oro p�bhco
más anhelos que los personales impulsos de �mbiciones mco;1fesables estos politicastros son los que en la tierra de Marazan
y de B¡rrumbia han ensalzado la tiranía de Cabrera, el nepo­
tismo de Meléndez y la satrapía de los Chamorro. Ellos· que
en su impotencia �e han visto obligados a manejar el incen­
siario, deben cambiar de oficio y dar otro fin a sus esfue:,'zo� Y
dedicarse a fundir la espada y el escudo, a formar un eJercito
y n:o una caterva de hombres sin nociones ple�as de �us d�re­
chos, un rebaño de pueblos satélites del yanqui. &amp; Sera posible
que no haya espartacos en la patria, que en nuestro pais haya
más vileza qúe en las ergástulas proveedores de carne de
circo Y
Organicémonos para la vida pacífica, para la autonomía
respetada, preparándonos para la lucha. La grandeza de l �s
pueblos no estriba en su territorio, ni en . su número de habi­
tantes; estriba en la magnitud, en las virtudes del alma colectiva.

�54

COOPERACION

El determinismo en esa materia no existe. Creer en él es
una morbosidad criminal. No hay motivos para que seamos
ilotas. Carecemos del respeto exterior porque nuestras can­
cillerías han dejado a su paso una estela de vilezas. Porque
se cree que somos pueblos parias, cuerpos en descomposici6n
inconscientes de nuestros derechos a la vida como pueblos li�
bres. Nos indigesta el ideologismo del abuso, todavía no somos
fuertes para organizarnos, y ya intentamos desorganizar al
más débil. Esto nos ha venido a crear una especie de deter­
minismo, considerando nuestra debilidad, un fatalismo incom­
prensible, una idea de la imposibilidad de nuestra existencia
ante el inexorable expansionismo del norte. En los cerebros
atrofiados en el sueño del medio evo, no cabe la concepci6n de
la vida de los pueblos débiles por el respeto del derecho.
Toda su política está explicada en el proverbio : '' el pez grande
se come al chico. ' '
Con una falsa, alharaquienta previsión libertaria se han
ufanado nuestros hombres públicos en destruir el germen de
lo que ellos en su pesadilla de tiranía ajena, llaman el pretorio.
En un país como el nuestro, ese peligro es casi nulo. No
tene�os, como Guatemala, un porcentaje tan alto, de popula­
cho ignaro, apto para los crímenes gregarios inconscientes .
El Ejército nacional no es sino el pueblo en armas, y el
.
umforme no revoluciona las condiciones tan radicalmente de
modo de transformar en absoluto a un individuo de educación
cívica, paladín de democracias, en esbirro dócil de tiranías.
Una de las ventajas del servicio militar obligatorio es la
realización efectiva de la igualdad, el sacrificio, el privilegio
_
ocas10nal en aras del servicio patrio.
?tro obstáculo, tal vez el má� fundamental, es el género
de vida de nuestra población, somos un pueblo agricultor, y
esos hombres que las armas arrancan del arado, no producen
la parte que les corresponde para la conservación de la vida
nacional y no es necesario siquiera atormentarse el magín. La
revolución es obvia . . . . y de Perogrullo : primitivisarnos.
Los antiguos que tuvieron también ese problema, siempre
así lo resolvieron ; la historia nos dice que en la antigüedad

COMO DEBE SER EL MILITARISMO EN CENTRO AMERICA 55

todas las compañías se hacían en las épocas que las estaciones
y el género de vida de los hombres les dejaba tiempo libre para
la acción. Los mismos romanos, hasta antes del asedio de V e­
yes por Camilo, lo siguieron ; ¿ por qué no hemos de seguirlo
nosotros ?
Que se establezca un período de acuerdo con las circuns- tancias de una duración de 5 a 7 meses para que durante él los
cuerpos acudan a los campos de instrucción a recabar la edu­
cación militar necesaria.
Instrucción militar que, contra lo que muchos opinan, no
es superflua, sino indÍspensable, pues como dijo Vegeccier : " si
el entrenamiento es inútil, i qué diferencia puede haber entre
tropas bien disciplinadas y masas armadas 1 ' '

Juan Luis C. ESPAI\IA.

�57

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

Países de moneda cara

Caja Internacional de Conversión
Por EMILIO FRERS

Regular�ación de los cambios monetarios

El mundo económico se mueve dentro de un círculo vicioso.
El intercambio de productos está completamente trastornado,
sobre todo, por las enormes diferencias del cambio monetario
entre los países de moneda cara y los de moneda depreciada.
Los primeros no pueden vender el excedente de su producción
a los segundos, y éstos, a su vez, se ven en graves dificultades
para obtener la materia prima y los alimentos que necesitan
adquirir de los primeros. Es particularmente ilustrativa a
este respect.&gt; una estadística publicada no hace mucho por el
National City Bank of New York. ( 1 ) Conforme a los datos
que ella da, el comercio de veinticinco Naciones principales ha
tenido las siguientes oscilaciones : las importaciones, que en
1913 eran de 14,598 millones de dólares, suben en 19 20 a
44, 205 millones, pero bajan en 1921 a 28,0 14 millones, es decir,
que el descenso de 1920 a 1921 representa el 36.7 pon ciento.
Las exportaciones, por su lado, fueron de 13,3 08 millones en
1913, de 35,152 en 19 20 y¡ sólo de 23,565 millones en 192 1, es
decir, que el descenso fué de 33.1 por ciento. Pero es notable '
sobre todo, la proporción en que sufren este descenso los países
de moneda cara en el transcurso de 1920 a 1921, según lo de­
muestra el siguiente cuadro formado con los mismos datos :
(1) O. P. Austin. El comercio internacional de 1920 en el boletín de
The National City Bank of New York, abril de 1922.

E. Unidos .
Inglaterra .
Suiza . . .
Noruega .
Suecia . .
Japón . .
España . .
Cuba . . .
Argentina .

diminución
. .

.
. .
. .

"
"
"
"
"
"
"
"

Importación

Exportación

52 . 5
43 . 8
45 . 9
34 . 8
62 . 5
32 . 5
45 . 9
38 . 0
28 . 0

45 . 9
47 . 4
44 . 8
61 . 6
53 . l
37 . 0
20 . 8
64 . 5
34 . 9

%

,,
,,
,,
,,
,,

"

,,
,,

o/o
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,

Por el otro lado están los países de moneda menos sana o
depreciada, cuyo comercio aparece en las siguientes condi­
ciones :

Países de moneda depreciada

Francia .
Bélgica .
Brasil .
Italia .

diminución

"
"

aumento

Importación

Exportación

53 . 0 o/o
21 . 8 "
19 . 2 "
18 . 7 "

19 . 8
19 . 3
2 .4
13 . 2

o/o
,,
,,
,,

Es de toda evidencia que las causas de estos quebrantos
en el comercio mundial son sumamente varias y complejas. El
caso de Italia lo confirma. Pero nadie podrá desconocer que
una de las causas más importantes, y manifiestas, es la insta­
bilidad de los cambios y las pérdidas enormes a que está ex­
puesto el intercambio de productos entre países que tienen
{¡na moneda muy valorizada y los que la tienen depreciada. Así
se explica el hecho de que el coe,ficiente de depresión sea mu

�58

COOPERACION

cho mayor, por regla general, en el comercio de países entre los
cuales la diferencia es muy considerable y menor en los que
tienen una fórmula monetaria aproximadamente igual. Es típico
el caso de Suiza : m:ientras que su exportación a todos los países
de Europa ha descendido de 2,346 millones de francos que al­
canzó en 1920, a 1,249 millones de francos ; en 1921, subió en
cambio, su exportación a Estados Unidos, de 283 millones, en
1920, a 585 millones en 1921, es decir, que en el primer caso
bajó a la mitad y subió en la misma proporción en el segun­
do. (1) Es una demostración palmaria de que los países de alto
tipo monetario, como es Suiza, sólo encuentran colocación para
sus productos en otros países de tipo análogo y recíprocamente,
que éstos últimos se verán en la imposibilidad de vender los
suyos a los países de moneda depreciada. Según Mr. Sinclair,
de Minnessota, los Estados Unidos vendieron a Europa, en
1919, 332.000,000 de libras de carne, y 1,238.000,000 de tocino,
en tanto que en 1921 sólo le vendieron 21.000,000 de lo primero
y 489.000,000 de lo segundo, lo que ha producido en la ganadería de los Estados Unidos una pérdida de dólares . . . . . . . . . .
2,600.000,000 en el valor de sus ganados. ( 2 ) Es el círculo vi­
cioso de que hablamos al comenzar. Y es un círculo funesto,
porque lleva a la ruina al mundo entero, según lo están demos­
trando todos los economistas que se ocupan del asunto.
El restablecimiento del intercambio comercial es condi­
ción ineludible de salud universal, como quiera que el mundo
económico es solidario, de tal modo que si uno de sus miem­
bros importantes se arruina y quiebra, arrastra a los demás y
. les causa malestar, cuando menos. A nosotros los argentinos
afecta enormemente la falta de poder de compra de Austria,
Alemania o Rusia, porque es causa de la falta de poder adqui­
sitivo de muchos otros clientes nuestros. Y nos arruinaríamos
fatalmente si no se restableciera en aquellos el equilibrio in­
dustrial y comercial.
Y bien : si la causa más inmediata de las perturbaciones
comerciales es la inestabilidad de los cambios, producida por
(1)
(2)

Pahrb. f . Nationaloekon. u. Statistik vol. 119, julio 1922.
The Annals of the Am. Atad. of Pol. and Soc. Science, julio 1922.

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

59

la depreciación catastrófica de los rublos, coronas, marcos,
liras o francos, parece evidente que el remedio de tal situación
mundial debe encontrarse en el restablecimiento del equilibrio
monetario, es decir, de la estabilidad de los tipos de cambio
internacional.
Los proyectos que se han publicado, como ser, el del Ban­
co Internacional del gran banquero norteamericano Mr. Frank
A. Vanderlip, el de emisiones de Gibson, el del Bando de Na­
ciones del senador Hitchcock, tienden a crear verdaderos
institutos de crédito o a centralizar su dirección en determina­
das Naciones. ( 1 ) Es, fuera de duda, entretanto, que el mal
no estriba tanto en la falta de crédito como en la pérdida del
poder de compra de los países " empapelados ", en general,
y sobre todo con relación a los de moneda sana, como ha podido
verse, sin contar con que se tropezaría con la dificultad de
reunir el capital colosal que se necesitaría para la fundación
de tales establecimientos de crédito, siendo evidente, asimismo,
que ellos deben tener por base la más amplia neutralidad de
su administración. El remedio más inmediato de lá situación
consistiría, sin duda alguna, en ' ' empapelar ' ' a todo el mundo,
es decir, en ponerlo todo entero en un mismo nivel de desva­
lorización monetaria, ya que no sería posible ponerlo en igual
nivel de valorización. En este sentido, tal vez, habría conve­
niencia en adoptar el proyecto del Dr. Vissering, el conocido
Presidente del Banco de los Países Bajos, ( � ) expuesto breve­
mente por el director de " The Economic World", Mr. A. R.
Marsh, en ' ' Inter America ' ', en una disertación que ya se ha
publicado aquí. El Dr. Vissering propone organizar un gran
Banco Internacional ' ' de cambio ' ', al estilo del famoso Banco
de Cambio de Amsterdam y del Banco de Cambio de Hamburgo,
que existieron hace algunos siglos. La nueva institución ser­
viría para saldar cuentas internacionales creadas para el inter­
cambio de mercancías, y los pagos se realizarían tomando por
base no los valores relativos absolutamente inciertos y fl.uc­
tua¡tes de la moneda legal en los diversos países, según los
( 1 ) Inter-America. New York, septiemb_re 1922.
.
(2) A. R. Marsh. La Relación del cambio en Inter-Amenca, septiem.
1922
bre

�60

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

COOPERACION

c �mbios ordinarios , sino ficticias ' ' unidades de cuenta ' ' ; por
eJemplo, ,.'. �arcus de oro ' ' ficticios o ' ' florines de oro ' ' igual­
mente fictic10s, que representarían el costo real de producción
de las merca�erías en los países interesados y, por lo tanto,
valores materiales equitativos de cambio.
a verdad es que el problema es, más que otra cosa, de
.� _
eqmhbr10 monetario Y, pur lo tanto, habría que proponerse
esta �lternativa : o se valoriza de algún modo la moneda des­
valorizada por las emisiones excesivas, o S'e desvaloriza la de
todo el mundo.
Lo primer_o, la val'Oriza_ción, es actualmente imposible,
por lo menos s1 se ha de efectuar en término tan breve como
se necesit�ría para el restablecimiento del equilibrio industrial
Y come: mal. La desvalorización, en cambio, podría ser obra
de un dia ? poco menus con sólo desmonetizar el oro y la plata
Y convertirlos a papel o a ' ' unidades de cuenta ' ' como lo
prop�ne el Dr. Vissering. ¿ Pero habrá alguna Nación, de las
que tienen oro amonedado, que quiera aceptar este plan t Me
parece muy dudoso ; mejur dicho, me parece inútil pensar en
ello. Y puesto el mundo ante el problema, pienso que tendrá
q�e reso��erlo mediante un plan de restablecimiento del per­
dido e ��1hbrio mo��ta:io en plazos muy largos y con la menor
alterac10n del eqmhbrrn comercial.
Pa�a este fin ?reo que podría servir la idea de constituir
una CaJa I�;ernac�onal de Conversión, análoga a nuestra Caja
de Convers10n �ac10nal. No sería un instituto de crédito desti­
_
nado dar utihda�es a ca bio de los riesgos que implican las
�
op erac1ones �e prestamo, smo una Caja Central que no haría
,
mas que servir de intermediario para los pagos internacionales
Y para la consiguiente conversión de las monedas de oro a pa­
pel, y, recíprocamente, de las de papel a oro, cuando llegue
el caso.
El punt? �e partida de este plan es la idea. de que es me­
nester constitmr una verdadera ' ' cooperativa ' ' mundial par
'
ev1·tar 1a catastrof
'
e económica. En consecuencia se formaría
un tesoro internacional con la cooperación de todas las Naci
nes civilizadas que tienen reservas metálicas . Estas Nacion:s

ª.

ª

61

formarían una Confederación Monetaria. La Caja Interna­
cional de Conversión se establecería en Ginebra o donde se pre­
firiese y estará bajo la admlinistración de una Junta Interna­
cional, compuesta de un número limitado de miembros que se­
rían elegidos por los representantes que cada Nación designa­
ría en proporción a la cantidad de metálico con que hubiese
contribuído a la formación del Tesoro Internacional. Conforme
a las normas que se :fijarían, la Caja Internacional podría tener
una organización análoga a la de la Federal Reserve, de los
Estados Unidos de América, estableciendo Agencias o sucursa­
sales donde fuere conveniente.
La Caja Internacional de Conversión emitiría una moneda
de papel que se distinguiría con el nombre de ' ' as ' ' o cualquier
otro que la diferenciara de las monedas existentes, y que ten
dría sus submúltiplos decimales. Su valor nominal sería equi­
valente a un dólar en oro de los Estados Unidos de Norte Amé­
rica. Por cada dólar que se le entregue en oro, la Caja Inter­
nacional de Conversión daría un ' ' as ' ' en papel.
Esta moneda de papel serviría exclusivamente para la can­
celación de deudas provenientes de operaciones comerciales
efectuadas entre Naciones distintas, y no podría hacerse uso de
otra moneda a ese efecto. Serían considerados legalmente nulos
y sin valor los pagos efectuados en otra clase de moneda en
todos los pa"íses que formen parte de la Confederación Moneta­
ria, siempre que tengan por causa aquellas operaciones.
Una vez que la Caja Internacional de Conversión hubiese
acumulado 1,000 millones de dólares 'O su equivalente en oro
amonedado, podría acordar emisiones de papel con depósito
de oro efecti v. o limitado hasta el 50 por ciento del monto de
dichas emisiones, siempre -que se le den garantías reales de
otra clase, como títulos en caución, acciones, hipotecas, etc.
La Caja Internacional de Conversión convertiría en mo­
nedas de oro los " ases " o monedas de papel emitidos por ella
cuando se le solicitase, y podría rescatar sus emisiones a la
par cuando su administración lo estimase conveniente.
Los gastos de establecimiento de la Caja serían cubiertos
por los Estados que intervinieran en él, a prorrata de su parti-

�63

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

cipación y los de administración lo serían mediante el cobro
de una comisión adecuada sobre las operaciones que efectuase.
Tales serían los grandes lineamientos de esta nueva ins­
titución, los que, como es obvio, necesitarían ser completados
con todos los detalles del caso. Implicaría la creación de una
moneda internacional que ya ha sido propuesta en más de una
ocasión, pero se agregaría una garantía metálica, que era el
elemento de que carecían los proyectos de que tengo conoci­
miento.
Las finalidades de esta institución serían, en resumen, las
siguientes :
la. Crear un medio de cambio internacional que esté a
cubierto de los vaivenes de la especulación y que al contribuir
a la regularización del intercambio de productos, ofrecerá la
posibilidad de reconstituir gradualmente la situación comer­
cial de todo el mundo y la estabilidad monetaria de los países
que actualmente están en bancarrota.
2a. Oonservar, asimismo, el patrón de oro, dando base
metálica a la moneda fiduciaria internacional, porque el oro
del Fondo o Tesoro Internacional no estaría en la caja de Con­
versión sino con este objeto y a título de depósito, sin necesi­
dad de cambiar de dueño.
3a. Dejar a cada país en libertad de emitir billetes incon­
vertibles para su circulación interna. Esta emisión, por gran­
de Y abusiva que fuese, perdería la mayor parte de sus actua­
les efectos deprimentes y perturbadores del comercio interna­
cional. Cada país tomaría las medidas necesarias para imi­
tarla sin intervenciones extrañas. Su propio interés le indu­
ciría ne ?esariamente a buscar su rehabilitación comercial y
m�net�ria, Y para ello podría apelar con más libertad y con
mas tiempo a todos los demás recursos y combinaciones que
puedan ?frecérsele, tales como empréstitos, quitas, remisiones,
moratorias, etc.
Acaso se arguya que es inútil todo este mecanismo, dado
que así como hoy los países de moneda depreciada tienen que
comprar su oro con inmenso sacrificio para los pagos interna­
cionales, del mismo modo tendrían que adquirirlo para lle-

varlo a la Caja Internacional de Conversión. Pero me parece
evidente que la situación es muy distinta en un caso y otro.
En primer lugar, hay que considerar que la Caja ofrece todas
las garantías de desinterés y honestidad, que no siempre es
posible suponer en el comercio privado del oro, el cual, como
es natural, puede explotar la desventura y el apremio de los
que lo necesitan, y en segundo lugar, que no siempre se en­
cuentra el oro donde se le precisa, de modo que representa,
desde luego, una gran ventaja comercial su concentración en
un gran depósito central bajo la custodia de todas las Na­
ciones.
Para establecer la Caja Internacional de Conversión se
requerirá, como es evidente, el consentimiento de todas las na­
ciones más importantes de Europa y América, y la constitución
inicial de un fondo metálico de cierta consideración, mediante
el acuerdo de ellas.
Acerca de la posibilidad de constituirla efectivamente,
y, sobre todo, de constituir el Fondo o Tesoro Internacional,
poco hay que decir. Es más que nada cuestión de buena vo­
luntad de parte de los Estados que hoy están en posesión del
oro amonedado. Como es notorio, son los Estados Unidos de
Norteamérica el país que actualm,ente dispone de las más
grandes reservas de oro, como que, agregado lo que se encuen­
tra en los Bancos de la Federal Reserve a las reservas par­
ticulares, alcanzarán a cerca de 4, 000 . 000, 000 de dólares, o sea
a poco menos de la mitad del oro amonedado existente en todo
el mundo ( 1 ) , que, como es sabido, se estima en unos 9, 000 ó
10, 000 millones de d'ólares. Para comprobar cómo con buena
voluntad es posible realizar · la idea de este Fondo o Tesoro
Internacional como base de la Caja de Conversión, conviene
considerar el siguiente cuadro, que indica en cifras aproxima­
tivas los encajes de los principales Bancos de Emisión de Euro­
pa y América en mayo del corriente año de 1922, convertidos
a dólares americanos a la par, así como el monto de sus res-

62

(1) Edwin W. Kemmerer en Rev. de Cienc. Econ. Buenos Aires, ju­
lio 1922.

�64

65

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

pectivas em1s10nes y la relación porcental del encaje con la
circulación en billetes. ( 1 )

economía de los propios Estados Unidos acumular más oro en
sus arcas.
El funcionamiento de la Caja Internacional de Conversión
sería más o menos el siguiente :
La Caja emitiría en " ases ", ( 1) es decir, en la moneda de
papel convenida, una cantidad equivalente al valor en dólares
de las remesas de oro que se le hubiesen hecho. Inmediatamen­
te entrarían en circulación los billetes de la Caja para cubrir
'tos pagos provenientes del intercambio internacional. Una ope­
ración determina otra y otras y multiplicándose éstas al infi­
nito y repitiéndose el proceso de cambio de oro por papel podría
llegarse poco a poco a una rehabilitación general del comercio,
y, por lo tanto, a una normalización paulatina de las relaciones
monetarias.
Las remesas iniciales de oro tendrían que hacerlas los Es ­
tados fundadores de la Caja, como es evidente ; mas en lo su­
cesivo ésta funcionaría automáticamente en virtud del movi­
miento comercial que ella vendría a facilitar. El comerciante
alemán, ruso o italiano que tuviese que pagar mercaderías com­
pradas en Londres, por ejemplo, cambiaría por oro sus marcos,
rublos o liras al precio de su respectiva depreciación y lo en­
viaría a la Caja Internacional para girar sobre Londres en bi­
lletes de moneda internacional.
La Caja atesoraría el oro y gradualmente constituiría el
gran Fondo Internacional que, una vez alcanzada la suma equi­
valente de 1,000 millones de dólares, la colocaría en situación
de atender a las necesidades de la circulación comercial y de
emitir billetes con depósito parcial de garantías prendarias o
inmobiliarias hasta el límite que se juzgase prudente.
Es fácil darse cuenta del efecto que esta última forma de
emisión produciría en el comercio mundial y, particularmente,
en el de los países que carecen de reservas metálicas y cuyo
poder de compra se ve anulado por la depreciación de su
moneda propia. En pudiendo adquirir oro a precio fij o y
equitativo, mediante la caución de títulos, acciones, bonos

Encaje.
Millones de
dólares

B. de France .
1.105
Bank of England .
643
302
B. de Holanda .
Banco N. Suizo .
108
Reichs, Sueco .
68
504
Banco de España .
Federal Reserve de E,
Unidos .
3.005
Caja de Conversión Argentina .
470
6.205

Circulación

Tanto por
ciento

de encaje

7.225
610
520
156
141
844

15.4
105.4
58.2
69.2
48.2
59.7

2.230

135.2

1.362

34.5

13.088

47.4

Suponiendo que estos grandes establecimientos se cotiza­
sen tan sólo con un capital en oro de mil millones de dólares o
sea menos que el encaje del Banco de Francia, para iniciar ias
operaciones de la Caja Internacional, la proporción de su en­
caje total con respecto a la circulación, apenas descenderá en
su conjunto en poco más del 7 1 12 por ciento, lo cual sería poco
menos que insensible en el mercado monetario universal sin
contar con que los Estados Unidos por sí solos podrían s�mi­
nistrar aquella suma, conservando, asimismo, un encaje extraor­
dinariamente alto. Lo reconocen así explícita o implícitamente
el gran financista americano Vanderlip y el senador Hitchcock
autor del proyecto de Banco de Naciones (2) ; John F. Sinclai;
y otros renombrados financistas norteamericanos (3) , al mani­
festar con insistencia la opinión de que no es conveniente a la
(1)
(2)
. . (3)
Julio de

Jahrb. f. N�tionaloekon. u. Statistik vol. 119, julio 1922.
Inter-Amenca vol. VI, número 3 , septiembre 1922.
The Annal of the Am. Acad. of Pol. and Soc. Science vol. CII
1922.

( 1 ) Propongo la voz latina "as" (plural "ases") , para evitar tener
que usat la denominación de "paper dollars" o "pesos papel " .

5

�66

67

COOPERACION

CAJA INTERNACIONAL DE CONVERSION

·u otras garantías, estarían en situación de disminuir la suma
de las emisiones inconvertibles que actualmente se ven preci­
sados a lanzar sobre las ruinas de su propio crédito, y en vez
de hundirse cada vez :más profundamente en el abismo de la
depreciación, podrían em'¡)render el camino tan lento y labo­
rioso como se quiera, pero seguro, del restablecimiento co­
mercial, que es el primer paso; del restablecimiento finan­
ciero, que es el segundo, y del restablecimiento monetario,
que sería el coronamento final de la obra de reparación.
Podrá dudarse de que los Estados poseedores de 'Oro quie­
ran deshacerse de él entregando la garantía de sus propias
emisiones fiduciarias. Acaso sea este rasgo de egoísmo nacio­
nal el inconveniente más serio con que pudiera tropezar la
idea de crear una moneda internacional con su correspon­
diente fondo de conversión. Pero para obviarlo basta consi­
derar que el oro del encaje particular de cada Banco o Estado
no haría más que mudar de sitio ; que en vez de estar deposi­
tado en las cajas de Buenos Aires, de la Federal Reserve o del
Banco de lnglaterra, lo estaría en las de l.a Caja Internacion�l
de Conversión, bajo la custodia y garantía de todas las nacio­
nes interesadas, sin que éstas pierdan su título. a la propiedad
del mismo o de una suma equivalente, dado que se trata de
cosa fungible.
¿ Habrá que temer que se extraiga el oro de la Caja Inter­
nacional de Conversión para aplicarlo a objetos extraños a sus
fines 1 ¿ Sería el caso de la ley de Gresham, es decir, que
saldría de la Caja la moneda sana y quedaría la mala ? Es
indudable que si pudiese ocurrir cualquiera de estos supuestos,
el plan fallaría lamentablemente. Pero bastará representar­
se el juego o funcionamiento de la Caja Internacional para
darse cuenta de que eso no puede ocurrir. Supóngase, en
efecto, que la Caja ha recibido paulatinamente mil millones
de dólares en oro y que ha dado en cambio mil millones de
' ' ases ' ' o dólares de papel, que · han entrad� a la circulación
mundial. Los tenedores del papel lo llevan de nuevo a la
Caja y sacan el otro equivalente, con el fin de jugar, de es�

pecular, de comlprar marcos, florines u otras monedas depre­
ciadas. Supuesto que en el comercio mundial no se puede
emplear otra moneda que la de papel de la Caja, o sea los
" ases ", el comercio de todas las naciones de la Confederación
Monetaria tendría forzosamente que llevar de nuevo a la Caja
tanto oro como ' ' ases ' ' necesite para el pago de sus saldos
internacionales ; y como los saldos internacionales son muy
superiores a los encajes de oro, es evidente que habría más
demanda de "ases", que de oro, es decir, que éste se quedaría
en la Caja y saldrían de ella los " ases", o sea sus equivalen­
tes en papel. Se cumpliría así exactamente el mismo proceso
que se realiza espontáneamente en los grandes Bancos de emi­
sión con circulación interna de curso legal.
¡ Podrán los Bancos de emisión de cada Nación en particu­
lar desprenderse de sus encajes metálicos impunemente, es
decir, sin desvalorizar sus propios billetes de cambio 1 ¡, Po­
dría hacerlo, por ejemplo, la Caja de Conversión Argentina 1
A mi juicio, en nada se afectaría el valor de la mon.eda argen­
tina de papel, si nuestra Caja de Conversión cambiase su oro
por " ases " de la Caja Internacional. El encaje de oro que
le sirve de garantía, no habría hecho más que cambiar de sitio
y de custodia. En vez de estar en la Oaja de Buenos Aires,
bajo la custodia de su directorio, estaría en la Caja Interna­
cional, bajo la de una Junta responsable de ella. Y lo mismo
sucedería con todos los billetes de Banco convertible.
Todo será cuestión de que no falte el acuerdo y el concur­
so generoso de todas las grandes naciones de Europa y Amé­
rica, y que se cumpla honestamente la ley de moneda interna­
cional convenida.

�LA CHEKA DEL SOVIET

La cheka del soviet
Por EDWIN W. HULLINGER

' ' Sí, tomaré té con usted ; pero permítame · que antes le
avise por teléfono a mi mujer. Si no vuelvo a las cinco como
prometí, estará loca de angustia. Creerá que estoy arr es­
tado. ' ' Mi interlocutor había sido en su tiempo periodista,
diplomático y propietario. Trabajaba ahora como traductor
en una de las misiones extranjeras en Moscú ; desde luego,
siendo sospechoso, automáticamente, de ser agente extranjero.
En el año anterior había sido arrestado dos veces. La última
fué cuando consiguió el trabajo d.e traductor. Fué puesto en
libertad, tres días después, por empeños de sus jefes. " Cuan­
do salgo de mañana -agregó- nunca sé si volveré a mi casa.
Para tranquilizar a mi mujer, le telefoneo de vez en cuando
mientras estoy fuera de casa por algún tiempo. Ella, yo ;
una sobrina, somos los únicos que hemos quedado. Antes de
la revolución, tenía sesenta y un parientes en Moscú y Petro­
grado. Todos los demás ya han muerto. ' ' Otra vez estaba
sentado en el salón de la familia de un anterior diplomático.
La hija hizo una observación sobre la situación de Rusia. Fué
de pronto una crítica inofensiva y casual, como la haría cual­
quier niña en Estados Unidos, sin que a nadie le llamar a la
atención. La madre, al instante, la miró con reproche, mien­
t��s sus ojos la revelaban su ansiedad. " Sh-sh ", dijo, repren­
diendola, " no puedes saber quién está del otro lado de la
puerta o de la pared. ' '

69

' ' No hacen tantos arrestos ahora como hacían antes, ' ' me
dijo uno que anteriormente había sido burgués, ' 'pero todavía
arrestan. Nunca sabemos cuando puede aparecer un agente
y llevarnos presos. ' '
En este fondo de temor y recelo está engastada l a vida
de las anteriores '' clases elevadas'' y aun de muchas de la
clase baja en Moscú actualmente, formando un trágico marco
en que se computa cada día. Envuelve el mañana en un velo
de incertidumbre, que jamás puede penetrarse. Intensifica la
lucha p rimitiva por la existencia en que se ha visto reducida
la vida en Moscú. A las cargas que pesan sobre los nervios
sob reexcitados, forzados a punto de estallar durante estos
cinco años de sufrimientos, se agrega el tener que callar cons­
tantemente, por estar siem,pre bajo una posible vigilancia de
temor, que una me ra observación trivial haga entrar en sos­
pechas ; o un acto impensado o insignificante acarree terribles consecuencias.
Esto no le parecerá ,cierto a un argentino o a un estadounidense, acostumbrado a vivir su vida como le plazca, a ex­
presarse a su antojo y a obrar según le convenga, siempre que
no cometa ningún crimen. Así me pareció a mí, hasta que viví
durante meses en Rusia, ví a muchos caer víctimas del Cheka
y hablé con gentes de todas clases que habían vivido más de
cuatro años bajo este cielo. Sólo entonces comprendí com­
pletamente la extensión del sistema, cómo penetraba todas las
sendas de la vida, alcanzaba hasta la intimidad de los hoga­
res, horadaba todas las clases de la sociedad ; y hablando cate­
góricamente, convirtiendo a Moscú en una enorme galería,
donde lo que se susurra, se oye agrandado y se pasa al que
escucha abajo, para registrarse por alguna utilidad futura;
Entrese en una panadería pidiendo usar el teléfono. Si tiene
teléfono, se puede estar seguro que alguno de los empleados
es un informador secreto del Cheka. Váyase a las oficinas de
cualquiera de las organizaciones de socorro en Moscú. La
conver sación no podrá escapársele a algún oído cheka. Eiduc
el Hebert Hoover de Rusia, el funcionario que sirve de '' trait

�70

71

COOPERACION

LA CHEKA DEL SOVIET

d 'union' ' entre el Soviet y la organización de socorros, es uno
de los principales chekaístas.
Váyase a un baile o a una pequeña reunión, en cualquier
círculo o clase social que se elija. Se puede estar seguro que
habrá entre la concurrencia una o dos personas encargadas
de embaucar a los asistentes que pertenecen al servicio secre­
to Y, tal vez, hasta agentes profesionales.
Puede usted invitar a sus amigos a comer en un restau­
rant. Tendrá que ser de los más pobres si no cuenta por lo
menos, con un mucamo, pagado por el Cheka. O dé usted una
recepción y elija a sus propios invitados. Si llegan a diez o
quince, puede estar seguro que· habrá un delator cheka entre
ellos, que sólo después conocerá.
Durante mi estadía en Rusia elegí mis amigos y conocidos.
Eran de todas dases, sin tener en cuenta a la política o a las
distinciones sociales anteriores o actuales. Pero hoy sé que
nunca reuní a una docena de amigos a tomar té juntos, sin
que hubil'ra entre los invitados uno o casi siempre dos prote­
gidos chekas. " Nunca sabemos con quién conversamos ", me
dijo amargamente el hijo de una de las familias más ricas de
Rusia. ' ' Me encontré el otro día con una niña lindísima, en
un baile. Me enamoré de ella. Al día siguiente desapareció.
He sabido después que estaba en el Cheka. ' '
La propia hermana de este joven estaba emplea�a en el
Cheka, según supe más adelante. Yo creo que él no lo sabía
y estoy seguro que su anciana madre lo ignoraba. Era una
niña encantadora, llena de personalidad. Las guardias rojas
entraron en su , c asa hace algunos años y se la llevaron tal
como estaba vestida, con un kimono. Le dijeron que iba a
ser fusilada.
Me preguntó en Londres el editor de un magazine : ' ' Pon­
gamos, por ejemplo : si se tiene una reunión en los suburbios
de· Moscú, digamos, ¿ cuánto tiempo después sabrían que tiene
lugar, en la oficina central del Cheka, que está a distancia de
varias verstas T ' ' M i contestación fué :
' ' Mucho antes de que se reuna. ' '

La seguridad del Kremlin de revuelta interna, depende
de este sistema de espionaje de largo alcance. Antes de que
cualquier complot contrarrevolucionario pueda alcanzar nada
semejante a organización, los espías dentro de sus propias
filas' han delatado el movimiento al servicio secreto Y han
desaparecido sus jefes rápidamente.
El Cheka, llamado oficialmente ahora el G. P. U. (Ministerio Político Gubernamental) , emplea miles de personas en
un enorme cuerpo civil de espionaje, que opera bajo la ins­
pección de la Jefatura profesional de los detectives y se ex­
tiende por todas las grandes ciudades de Rusia, un organismo
preciso y que funciona perennemente, capaz de advertir los
primeros síntomas de actividad hostil al Gobierno. Es invi­
sible, silencioso y sie:mip re vigilante : un ejército que trabaja
debajo de la superficie de la vida. Un extranjero que llegase
a Rusia, nunca se daría cuenta de su existencia, a pesar de
estar rodeado por él. Pero los rusos saben que ahí está. Lo
han sentido. Han visto las consecuencias de su trabajo en los
arrestos y muertes de sus parientes. Viven bajo su · sombra,
conociendo. que existe.
Esto les ha obligado a desarrollar un sexto sentido, que
� menudo los habilita para olfatear un agente, parte por in­
tuición, parte por observación aguda de lo que en apariencia
es un rostro agradable e inofensivo.
Hasta que hube pasado un cierto número de meses en
Rusia, no pude darme exacta cuenta de este fuerza y cono­
cerla, mientras que se desplegaba a mi alrededor. Y luego,
mientras la observaba y se me revelaba durante las últimas
semanas de mi estadía en Rusia, ví palpitando a mi alrededor
un mundo extraño, un mundo tenebroso y traicionero, lleno
de tragedias humanas, de debilidades humanas, de astucias ; un
universo pequeño y nuevo completo en sí, m.'uy organizado,
activísimo, impuesto sobre el otro mundo, el visible, corriendo
a través de éste, a su alrededor, debajo de él, como corren
por el cuerpo humano las hebras de los nervios.
Observé cómo los habitantes de ese mundo trabajaban

�72

COOPERACION

solapadamente Y sin descanso, reuniendo datos sobre los babi.
tantes del otro mundo. Supe cómo se enviaban estos datos
a las oficinas generales centrales, donde se clasificaban se
coordinaban, se estudiaban y se archivaban, para utiliz:rlos
en lo futuro, en forma de un " sumario ", que podía entregarse
a un agente para ser utilizado al instante, proveyéndolo de un
s�rprendente número de datos acerca de su víctima : qué ha.
b�a hecho, qué había dicho, en varias ocasiones y en varios
Cll'culos ; los aspectos varios de su carácter, sus rasgos más
fuertes, sus puntos vulnerables, sus vanidades. Era extra•
ordinario el grado a que se llevaba este psicoanálisis en el caso
d: los extranjeros que llegaban a Moscú ; y también lo era el
n�mero de p�rsonas que se ocupaban de levantar esta " ficha ' \
�i:z� por pieza y 1:1emana tras semana. Probablemente e s
mutil la m_ayor parte d e l o que ponen. Sin embargo, u n inci.
_
de;1te trivial puede, a veces, resultar sumamente útil. Ojos
_
mas avizores que los de ellos pueden ver una clave o una su.
gestión de carácter personal, que pueda utilizarse más ade.
lante.
Cua_ndo, por fin, vino a verme un agente, pude recons­
.
trmr, mientras él hablaba, mucho de la energía y del trabajo
que ve�ía desde lejos. Uno tras otro, los detalles fluían de
sus lab10s, q�e habían s!do recogidos por personas que, al pa­
_
r�cer, no teman entre si nmguna conexión, en lugares distan­
mados 1:1nos de otros de tiempo y de espacio. Mientras que
_
recapacitaba mentalmente, mi experiencia podía inferir el ori­
gen de cada observación. Recuerdo el agente que estuvo con­
_
migo. Cuando trató de tocar ciertas idiosincrasias de mi
carácter, recor�é cómo otros agentes habían tratado de pro­
barme en los mismos puntos, hacía algún tiempo. Eran deta­
lles triviales e insignificantes. En su mayoría incidentes en
la con:ersación de hacía algunos :meses, y me sorprende que
se hubiera tomado alguien la molestia de consignarlos. Pero
es�o �emuest�a con qué minuciosidad el sistema recoge las
miga� a_s , por mfimas que sean, y las conserva, tal vez con el
propos1to de mostrar a la víctima lo cuidadosamente que ha

LA CHEKA DEL SOVIET

73

sido vigilada, con la esperanza de asustarla hasta confesar
si tiene algo que desea ocultar. Casi todos los detalles, al pa•
recer, de todas las conversaciones que había tenido durante
meses, me fueron repetidos palabra por palabra, por el Cheka
X. Me dijo un individuo a quien había arrestado : " Conver•
saciones que yo había creído eran confidenciales, a menudo
meros detalles de ninguna importancia en sí, hasta que co•
meneé a darme cuenta que conocían todos los secretos de mi
existencia. ' '
tJna tarde estaba comiendo con un amigo comunista, que
había pasado tres meses en una celda, prisionero en el Cheka.
Pasó un hombre que supuse ser un agente. Llamé su aten­
ción. " Sí, lo es, con toda seguridad", contestó mi amigo.
" Mire sus ojos. Conozco esa expresión. Durante tres meses
la he visto en los ojos de esa gente: ' '
No comprendJ en ese momento. Ahora ya lo comprendo.
Yo también, más tarde, ví esa expresión muchas veces y llegué
a reconocerla en los ojos de los ,ciudadanos de ese mundo de
tinieblas. Eran los ojos de una persona que había mirado al
terror frente a frente, se había debilitado en el pánico y había
vendido su alma por salvarse. Se había salvado ; pero el sello
de ese momento había quedado grabado en sus ojos, ese temor
de lo que debía seguir, ese furtivo y ansioso modo de eludir,
que temblaba ante cualquiera para retroceder por detrás. Te­
nían agujeros en los ojos.
Más tarde, cuand.o llegué a saber alguna de las circuns­
tancias que los habían llevado hasta allí, comprendí. Algu•
nos se habían vendido en el momento del peligro, perdiendo
su valor para salvar su vida, y una vez vendidos, estaban a la
merced de su salvador, el Cheka, suspendidos como títeres en
una cuerda que se sacudía desde arriba. Otros se habían ven­
dido para proteger algún pariente querido, por cuya seguri­
dad o sahd temían. Otros, en un momento de desesperación,
aplastados por la carga abrumadora de la lucha contra las
fuerzas superiores, aparentemente sin esperanzas en la brega
por la existencia que ahora priva en Rusia, habían cedido a la
tentadora oferta de un agente del Cheka, de ganarse la vida

�74

COOPERACION

más fácilmente, aumentando sus escasas ganancias espiando
a sus semejantes. Otros habían sido pillados en alguna ac­
ción que daba a un agente potestad sobre ellos. Supe la tra­
gedia personal que formaba el fondo de sus vidas y que los
empujó dentro del Cheka. Una vez adentro, ví cómo el sis­
tema los envolvía en su organización monopolizadora y absor­
bente. Otros eran simples instrumentos dedicados a buscar
una manera fácil para adquirir rublos y privilegios especiales.
Observé que el sistema buscaba a sus títeres entre los des­
alentados y entre los heridos por la pobreza, eligiendo a los
de voluntad más débil, esperando astutamente hasta que lle­
gara el momento de quebrar · su resistencia moral con incita­
ciones de dinero y con ofrecimientos de privilegios especiales,
a veces inapreciable.s para el que los recibía, aunque necesi­
tando poco esfuerzo o desembolso del donante. He conocido
las circunstancias que han arrojado en brazos del Chake, en
algunos casos, a los hijos e hijas de ias mejores familias de
Rusia.
He visto a esta legión de delatores maniobrando a mi
alrededor. Sólo podía suceder en Rusia, una tierra en que la
frágil fibra de la integridad humana cede después de cuatro
años del mayor sufrimiento a que ha sobrevivido cualquier
Nación europea. Sobre esta descomposición moral, trabaja
el Banco Cheka, con su empadronamiento de reclutas.
El papel moneda no cuesta nada, más que el costo de la
impresión ; pero con él pueden comprarse alimentos. Los pri­
vilegios especiales que ofrece el Cheka a sus secuaces, casi
siempre le cuesta sólo el darlos. A los que los reciben puede
significar la vida de un pariente enfermo que necesite algunos
meses de aire y de sol, o de una residencia en el campo. Podrá
significar otras ganacias igualmente inapreciables.
Rusia siempre tuvo su policía secreta. Muchos están
ahora en el Cheka. Pero nunca el antiguo Ochrana alcanzó
a tanta profundidad en la vida de los pueblos, porque nunca
hubo circunstancias que favorecieran tanto la extensión del
colapso del sistema moral ; pobreza y desesperación tan espar-

LA CHEKA DEL SOVIET

75

do so­
cidas. Así, el sistema sigue extendiéndose, construye�
uJe
so
títeres
sus
de
ía
? � �es Y
bre la desgracia. La mayor
ac1ones
msmu
sus
a
tibles
suscep
nmas ; siendo ellas las más
tes.
y, tal vez, sus espías más eficien
.
.
n de
Parece un cuento de Edgar Allan Poe, esta h1sto �
y de vidas
este bajo fondo de tenebrosas tragedias humanas
quebradas.

�¿DE QUIEN ES EL PODER?

¿De quién es el poder?
Un reto a la juventud
Por AMOS PINCHOT
Hay actualmente en los Estados Uni­
dos �na formidable tendencia para
r�accionar en contra de los actuales
sistemas educacionales de ese país
Tal de_seo se ha hecho más sensibl�
despues de la Gran Guerra, en razón
de que el poder público ha pasado a
�a�o.s de un pequeñísimo grupo de
mdividuos, que, más que representan­
tes del_ pueblo_, son representantes de
trusts mdustnales, ferrocarriles, ban­
cos, e_tc. Y como un gran número de
colegios y universidades se hallan bajo
la dependenci:i económica de ese gru­
po, la educación que se imparte en
tales �entros, más que responder a las
necesi_dade� populares, r e's ponde a
las exigencias de quien les da vida lo
cual, naturalmente, ha empezad� a
preo�upar hondamente a la opinión
púbhca estadounidense.

El propósito de los " colegios " de los Estados Unidos de­
,
b1a ser preparar a los estudiantes para accionar en el mundo
en cuanto ellos abandonen el colegio, tal como el propósito de
l�s escuelas preparatorias es preparar a los jóvenes para la
v�da del ' ' colegio ' ' profesional. Los cursos dados en los cole­
gios preparatorios están modelados y limitados por la necesi­
dad de llevar a un muchacho hasta un punto de donde pueda

77

él entrar al colegio profesional y hacer con éxito el trabajo
que allí le exijan. Todo es explicable. Pero cuando un hom­
bre sale dél colegio, ¿ se halla preparado para la lucha por la
vida f Realmente no. Por el contrario : a menudo se encuentra
con qui, su cerebro se ha embrutecido, con que su curiosidad
y su ingenio se han hecho torpes, y conque su imaginación
constructiva desencanta de tal modo que en realidad no se
halla preparado para nada. Se encuentra intelectualmente
más o menos donde estaba cuando abandonó la escuela preparatoria.
Pero este estado de cosas en una nación que tiene enfrente
problemas tan trascendentales, la mayoría de los cuales son
n uevos y requieren, en su totalidad un alto grado de trabajo
analítico, una imaginación y capacidad constructiva. es extre­
madamente lamentable. Y es particularmente sensible, por­
que en los Estados Unidos hemos sido al mismo tiempo afortu­
nados y desafortunados con la presencia de un problema per­
fectamente visible y definido, el cual es de tal importancia, que
hace a la j uventud inmediatamente una vibrante llamada, ofre­
ciéndole una fascinante aventura. Y en esta aventura, es la
juventud la que debe guiar, ya que la generación vieja no tiene
ni la energía ni la visión ni el entusiasmo que requieren tales
casos.
En los últimos treinta años, años de maravilloso y rápido
desenvolvimiento en las fuerzas financieras e industriales, he­
mos visto cómo la balanza del poder en los Estados Unidos,
gradualmente ha pasado de las manos del p ueblo a manos de
-una jerarquía industrial y financiera, compuesta de un peque­
ño grupo de individuos representantes de nuestros trusts in­
dustriales, ferrocarriles, bancos, y compañías de seguros. He­
mos visto el poder de estos hombres, o más bien el de los trusts
ferrocarrileros,_ bancos y seguros que los respaldan, crecer y
concentrarse hasta el grado de absorber el gobierno y hacerse
más fuertes que todo el pueblo. Hemos observado a este poder
dominar nuestras industrias principales, sujetándolas al dicta­
men de grupos centrales monopolizadores. Hemos notado que
esos grupos determinan la actitud de periódicos y magazines

�79

COOPERACION

¿DE QUIEN ES EL PODER?

q?'e ciegan los canales a través de los que la educación, espe­
cialmente en escuelas y universidades sostenidas por donacio­
nes, debe correr.
Los hemos visto controlar nuestra política, tanto la nacio­
nal como la internacional. Y, finalmente, hemos llegado a la
conclusión de que no somos un pueblo libre y demócrata, ni
parecemos legar a serlo, ya que permitimos que la soberanía
resida y sea ejercida por un pequeñísimo grupo que usa su
poder de un modo imprudente, tan solo porque los individuos
q�e lo forman aunque ni menos estúpidos ni menos perversos
_
(sm1ster) que el resto de nos.otros, son, sin embargo, personas
de éscasa cultura, pues la mayor parte de ellos son tan sólo
especialistas en hacer _dinero, y sus actos e ideas son guiados
principalmente por ·el instinto de adquisición.
Hasta cierto punto, nos encontramos en terreno seguro.
Nada ha sido dicho que no haya sido suscrito prácticamente
por casi todos los liberales inteligentes. Nos hallamos perfec­
tamente enterados de todo esto, y estamos de acuerdo con ello.
Pero cuando surge la necesidad de idear nuevos medios para
cambiar esta situación, de quitar el poder de manos de los que
lo sostiene el presente para ponerlo en manos del pueblo' nos
.
.
sentimos mmediatamente perdidos. Ninguno tiene un plan
bien pensado y definido: apenas una que otra persona puede
ser encontrada en todo el grupo liberal, que haya hecho un
estudio serio de los orígenes de ese poder, de los medios por
los cuades el poder ha sido robustecido, del modo con que se
le mantiene, de la técnica por: medio de la cual nos controla,
de la manera por la cual puede ser destruído o distribuído
nuevamente, al menos hasta el grado de imponer a la sociedad
un orden democrático tan amplio como sea posible concebir.
Y aquí es donde podríamos volver los ojos a los estudian­
tes, ya que alguno debe estudiar la naturaleza del poder en el
moderno Estado industrial. El problema debe ser resuelto por
cerebros preparados científicamente, técnicamente, con un es­
píritu de paciente e incansable investigación, exactamente co­
mo si fuera un problema de química. Para tal trabajo no po­
demos menos que volver los ojos a la Universidad. Si_n em-

bargo, hasta el día de la fecha la Universidad ha sido en ge­
neral, inútil, más que negativa en su contribución. La Econo­
mía y la Ciencia Política, como se enseñan en la Universidad,
tienen poco o nada que hacer en los actuales negocios y la po­
lítica. No hay una docena de profesores en nuestros colegios
que den a los estudiantes una idea inteligente, de cómo el mun­
do en que ellos viven es gobernado por las fuerzas que hacen
a la sociedad lo que es. Los textos sobre Política y Economía
se hallan lamentablemente fuera del día. No buscan como ob­
jetivo tratar los hechos salientes del problema moderno del
poder. Y simplemente se limitan a dejar a un lado la peli­
grosa cuestión. El asunto de la soberanía que en una sociedad
tal corno la nuestra se basa en la gran industria, combustibles
y transportes, es algo con referencia al cual se permite a la
inmensa mayoría de nosotros, salir del colegio en un estado de
virginal ignorancia. Y no solamente no hemos aprendido nada
acerca de ello, pero ni siquiera nos hemos percatado de su exis­
tencia. Nuestra curiosidad permanece dormida, y esa cosa ex­
traña y formal llamada educación de colegio, nos ha¡ provisto
apenas con un vestigio de equipo para tomar una parte cons­
tructiva en la evolución del tiempo y lugar en que vivimos.
¡, Cómo puede ser cambiada esta situación ? Desgraciada­
mente no podemos esperar sino m,uy pequeña ayuda de los
cuerpos directores de nuestros colegios. En lo general, yo su­
pongo desde el punto de vista de ellos, que ellos mismos se
sienten justificados al dar esos cursos que decepcionan y que
pueden tender a exponer desnudos los procesos políticos y eco­
nómicos, a través de los cuales son acumulados los fondos de
los que se derivan las donaciones que reciben. No creo que séa
una exageración decir, que, en las universidades que dependen
de donaciones, los profesores no sentirían segura la posesión
de sus sillones si dieran cursos reales en vez de cursos imagi­
narios acerca de Política y Economía.
¡, Qué, pues, puede hacerse ? Tanto corno yo puedo imagi­
nar, los estudiantes mismos deben actuar a través de clubs y
publicaciones liberales, que no solamente se atreverán a discu­
tir problemas vitales, sino que desearían, comprendiéndolo así,

78

�81

COOPERACION

¿DE QUIEN ES EL PODER?

como ell s deben comprenderlo, el interés tremendo, inconte­
nible que llevan dentro de sí mismos. En primer lugar, los
estudiante debían tener oportunidad de comprender que la
causa del poder es, sin comparación, la más fascinante en todo
el mundo ; que la historia de la civilización, o al menos lo
que tiene de más sugestivo e interesante, ha sido la historia
de los conflictos por la posesión del poder. Y quien no com­
prenda esta inquisición y conflicto, conoce poco del mundo en
que vive, de sus estímulos, sus guerras, sus crisis espirituales
e intelectuales, sus artes y sus religiones.
Hasta el presente día, todo esto ha sido tatnbién un libro
cerrado para el estudiante en- la mayoría de los colegios de los
Estados Unidos.
El no comprende la civilización como términos de poder.
Imagina que la distribución del poder, que efectúa un grupo
que cotrola a una nación para fines completamente diferentes
que para aquellos de beneficio público, es una normal, inevita­
ble condición acerca de la cual es infructuoso especular. Por
otra parte, se convence a través de la actitud de sus profeso­
res, cuando no por un montón de palabrerías, que equellos que
comprenden la posibilidad del progreso son destructores, radi­
cales, socialistas ; él no puede concebir que un grupo interesado
en el progreso pueda perseguir alguna cosa benéfica o desear
el mejoramiento de la sociedad, sin destruirla. La Universidad
de los Estados Unidos, es benévola solamente para una opinión
uniforme de inactividad. El hombre que es sorprendido usan­
do su cerebro con vigorosa independencia, es colocado en una
categoría poco deseable (undesirable ) . Actualmente en -el
mundo no podemos descubrir esterilidad intelectual mayor que
la que existe en las universidades angloamericanas.
¿ Quién es el responsable de esto f Seguramente que no es
el estudiante, pues el cerebro y el espíritu de la juventud en
todo tiempo y nación es en gran parte el mismo: sutil para el
conocimiento, receptivo para todos los hechos vitales, ansioso
por la realidad, y cansado, incomparablemente cansado' como
.
mdudablemente debe estarlo, por el aliento seco e insulso que
la Universidad le ofrece. Es solamente la actividad de los

cuerpos directores, su sumisión al dinero, a quienes puede ha­
cerse culpables de todo esto : y esta actitud lleva consigo mis­
ma un verdadero y real peligro para el estudiante. Pues en el
momento en que falla la juventud para enfrentarse con el or­
den de cosas existentes, en ese momento pierde su agudeza pa­
ra seguir la ruta luminosa; en el momento en que la Universi­
dad logra éxito persuadiendo a la juventud que el mundo no
ofrece más que dos alternativas : conformid'ad por un lado Y
proscripción por otra, la juventud se ha perdido a sí misma.
Su valor peculiar y su grandeza, su poder regenerador Y nuevo
se esfuma. Y ya no es por más tiempo, juventud. O, si fuera
juventud, entonces de cualquiera manera son preferibles los
viejos. Pues la juventud, como la edad, es una cualidad del
cerebro tanto como del cuerpo, y el experimento de los cole­
gios angloamericanos educando a hombres de cuerpos jóvenes,
pero con cerebros marcados por la falta de independencia e
imaginación, características especiales de la vejez, no es un
experimento ni de prudencia ni de sabiduría. Puede surtir a
nuestro$ trusts y casas bancarias con mozos atentos, pero no
producirá las cualidades que colocan a un pueblo a la vanguar­
dia de la civilización.

80

Versión del inglés, por
Gabino A. PALMA.
'

6

�LA HISTORIA, LA CIENCIA Y EL ARTE

La Historia, la Ciencia y el Arte
A violentas controversias -ha dado lugar el problema re­
lativo a definir con precisión si la historia es o no es una cien­
cia y si podemos catalogarla en las actividades humanas cuyo
conjunto de leyes tienen un fin puramente pragmático, prác­
tico, utilitario, como son la química, la física, la mecánica.
Resuelto este problema, viene la tarea de señalarle a la histo­
ria el sitio que debe ocupar entre las varias disciplinas que
forman la actividad del hombre.
Si consultamos lo que sobre el particular han dicho sabios
y pensadores, encontramos que gana terreno la tesis que con­
sidera a la historia, no como ciencia, sino como una disciplina
sui generis que participa de la índole de la ciencia y del arte.
Shopenhauer le niega rotundamente su carácter científi­
co : ' ' La historia, dice, es un saber, no es una ciencia porque
en parte alguna reconoce lo particular por lo general y se ve
obligada a percibir directamente el hecho individual. " Spencer
afirma que no hay ciencia de lo particular.
Del bando contrar io citaremos a Ingenieros, quien consi­
dera a la Historia como una ciencia natural, que explica los
fenómenos sociales por la adaptación al med io y la lucha por
la vida lo que caracteriza a las sociedades animales. Los so­
cialistas dogmáticos le dan a la historia un carácter puramente
material ista, reduciendo todos los hechos sociales al factor
económico sin tener en consideración los factores políticos,
los religiosos, los intelectuales, los morales, etc,, o a lo más los
subordina a la producción y a la distribución de las riquezas ;

83

el ilustre Xénopol, en su iml)ortante libro titulado ' ' TEORIA
DE LA HISTORIA", divide los hechos científicos en dos gru­
pos : hechos de repetición y hechos de sucesión ; entre los pri­
meros coloca a las ciencias en las que el efecto es concomitante
con la causa, y en los segundos a los que el efecto sigue a la
causa ; entre estos últimos coloca a la historia y señala como
base científica de esta d isciplina, no los valores morales, puesto
que éstos son de carácter individual, sino que basa el conoci­
miento en lo que él llama ' ' Series de hechos históricos ' ' y se
esfuerza en demostrar que la disciplina que nos ocupa, es una
ciencia.
Pero esta afirmación es falsa, ya que en las series históricas, como la Edad Media, el Renac imiento, la Revolución Fran­
cesa, la Guerra Mundial, etc., es muy difíc il establecer leyes
generales y explicar los hechos por sus causas, pues éstas, ade­
más de ser sumamente complejas, puesto que el elemento psí­
quico es uno de los principales factores, no son de carácter
universal.
Además, la historia no tiene el recurso supremo de las
ciencias : la repetición y la experimentación y sus conclusio­
nes no pueden comprobarse conforme a los cánones lógicos ;
sería preciso que, dadas las mismas leyes, se produjeran los
mismos hechos, los mismos resultados. Ante este imposible,
el historiador citado, aboga por la formac ión de lo que él llama
la lógica de sucesión,
Sin embargo, la Historia partic ipa de la índole de la ciencia, porque al investigar el pasado, busca la verdad, Discrepa
de las disciplinas científicas, porque éstas sirven para prever, _
en tanto que la historia ve retrospectivamente, se esfuerza
por reencarnar el pasado, por revivir lo que fué. Frecuente­
mente se arguye diciendo que la historia es la maestra de la
vida, la previsora de los acontecimientos sociales, el arúspice
de los pueblos ; pero desgraciadamente esto no es cierto, ya
que la vida, en su avatar constante, no puede encerrarse en
estrechas fórmulas, escapa a todo cálculo, a todo dato pura­
mente estadístico, a toda previsión lógica, fluye produciendo
resultados que jamás se esperaban, sucesos que desorientar

�84

COOPERACION

al pensador y al hombre de ciencia. La función de prever
no pertenece a la historia, sino a la filosofía de la historia, al
dominio de la Sociología. Si comparamos la Historia de Romia
tal como nos la presenta Tito Libio, con los comentarios de
Maquiavelo, veremos que éste se funda en la experiencia, en
tanto que aquél, no. Nacida la Filosofía de la Historia, es­
cribe Marcelino Menéndez y Pelayo, comienza a hacerse cada
día más filosófica y menos histórica en Vico y Herder.
Nuestros viejos manuales escolares definen la historia,
diciendo sencillamente que es la narración de los hechos pa­
sados. En verdad no otra cosa han hecho muchos de los que
entre nosotros han escrito historia ; narran seca, fríamente,
acontecimientos que, decolorados, borrados por el tiempo, ellos,
los dómines, nos los ofrecen cual si se tratare de objetos exhu­
mados impasiblemente por la mano de un arqueólogo.
Leemos la historia de los antiguos pueblos que existieron
en lo que hoy es territorio mexicano, y después de tal lectura
soporífera, no tenemos un concepto de cóm.o sintieron, cómo
amaron, cómo lucharon con el medio, de cómo vivieron, en
suma, quiénes como recuerdo de su paso nos han dejado in-:
contables monumentos. Los manuales escolares sólo han ser­
vido para inyectar odio en los jóvenes corazones : odio a muer­
te ·al extranjero, odio canino al que piensa de modo distinto,
odio sin cuartel al hom:bre, mutilando dolorosamente el con­
cepto de nacionalidad. No se ha hecho labor civilizadora,
labor de amplia comprensión, sino labor de destrucción y de
antropofagia.
Mas ésta no es la índole de la historia, su misión no se
reduce a catalogar hechos y a señalar fechas. La obra de la
historia es muy otra, su actividad tiene por objeto reencarnar
el pasado, darnos redivivo lo que fué de tal manera que al
pasar nuestras miradas por sus páginas nos sintamos Césares
y Napoleones, Hidalgos arengando a las multitudes en la Misa
de la Libertad, Morelos defendiendo Cuautla, Guerrero para
hacer del zarape del arriero el uniforme del general.
Al leer la historia, afirma Emerson, necesitamos conver­
tirnos en griegos, romanos, sacerdotes y reyes, mártires y

LA HISTORIA, LA CIENCIA Y EL ARTE

85

verdugo s. Tucídides narrando la guerra del Peloponeso, Je­
nofonte la retirada de los diez mil, Polibio en su historia ge­
neral y los historiadores clásicos han sabido reconstruir el
pasado.
Carlyle, en su monografía sobre Federico el Grande, en
el Culto de los Héroes, con su lirismo desbordante viste de luz
sus personajes, nos presenta redivivo lo que estaba muerto,
hace actual el momento ido. Pero dejemos al Viejo Mundo ;
aquí entre nuestros buenos historiadores descuella la marmó­
rea figura de don Justo Sierra. Baste leer su libro monumen­
tal su libro profundamente vivido y amado, " Juárez, su Obra
y �u Tiempo ". Cuando describe la tierra de Juárez, die� :
' ' Guelatao, que tenía su templo en ruinas, sus casucas de paJa
y sus naranjos en oro o en flor ". Y si buscamos al retratista,
leamos el párrafo relativo a Altamirano : ' ' El Cuerpo peque­
ño el color rojo cobrizo de los aztecas de las colonias milita­
re� de Ilhuicamina, la nariz ancha y palpitante entre los pó­
mulos enérgicos y sobre la boca amplísima y abultada que
dejaba entrever sin cesar el relámpago nacarado de los in­
maculados dientes, los ojos obscuros y hundidos y fulminantes
e irónicos o dulces a veces, con aterciopelamientos de hondas
piedades o de reclam¡o s voluptuo sos ; la cabeza echada atrás
para dejar bien la frente pequeña, pero preñada de imagina­
ción y de verba ; la melena lacia, larga, inverosímilmente negra
y lustrosa en que se perdía entera su mano pequeña y elegante
de mujer nerviosa. ' '
Hemos indicado que la historia es reencarnación, pero
para realizar esta tarea es preciso que el hi�t�riador la a�e
identificándose con la época que trate de revivir ; debe medir
los monumentos construídos entonces, interrogar el gesto del
ídolo reconstruir donde sólo encuentre columnas rotas, capi­
teles ' fragmentados, sillares dispersos ; recoger aquí Y acullá
los acontecimientos históricos, y después de haber separado
lo accesorio, de haber formado la cadena de los acontecimien­
tos, de haber recortado las aristas de lo inverosímil, ofrecer­
nos la verdad tal como ella sea. Al don de concordar las pa­
labras con la vida, que diría Séneca, al esfuerzo que hace para

�86

COOPERACION

vivir la época ida, debe sumar el don de saber interpretar la
serie de hechos acaecidos, haciendo la separación de causas
de carácter sumamente complejo, pero que se relacionan con
la vida de un pueblo, ya· se trate de sus caídas dolorosas o
de sus resurgimientos y triunfos gloriosos.
El historiador realiza una labor gemela a la del artista,
pero no hace obra de arte en el sentido lato de la palabra,
puesto que el arte es desinteresado, busca la armonía de la
forma por la forma misma , el color por el color, el ritmo por
el ritmo y hace uso de lo ficticio ; recoge impresiones y las
combina de mil modos, en tanto que la historia busca el cono­
cimiento y no puede alterar los hechos. En suma, la Historia
participa de la índole de la ciencia, porque como ésta investi­
ga la verdad, y de la del arte, porque el historiador ilumina
intuitivamente los sucesos de la vida de los pueblos con sus
complejidades múltiples· con sus tendencias desconcertantes
le dice al pasado : " LAZARE VENI FORAS. "
México, abril de 1923.
Juan

B. SALAZAR.

Go ethe
Por KURT DOHNER. de
la Universidad de Munich

No pocos han dicho que el Fausto, de Goethe, es un dra­
ma puramente alemán. Eso puede ser justo, si se atiende a
ciertas consideraciones. Pero esperamos que, al fin de este
ensayo, se pueda aceptar conmigo, que el Fausto de Goethe,
es el drama más universal y más humano que existe en la lite­
ratura alemana. Verdad es que la figura histórica de :F'austo
es alemana y no puede salirse del ambiente alemán. Pero el
problema de Fausto, tal como lo concibió y sublimó Goethe,
es tan trascendental y humano, que así deben comprenderlo
los lectores de todas las lenguas y naciones. Y aunque tal
vez el drama de Goethe no sea .conocido en muchas partes, las
figuras inmortales que creó su genio, son familiares para todos,
porque el artista y el músico las han propagado en la imaginación popular.
El drama de Goethe es un misterio. Siempre el lector o
espectador sentirán algo que ya habían experimentado y sufrí-·
do sus propias personas. En todos nosotros hay un Fausto y
Mefistófeles que se combaten, existe lo divino y lo material que
están en pugna, hay lo bueno en contraposición de lo malo.
" Tua res agitur ", se dice a cada uno que lee o mira este
drama.
· Es un problema antiquísimo el que se trata en el Fausto,
problema que ya expuso bien el filósofo místico alemán del
siglo XVII, Jacobo Boehme, en su escrito " La Aurora ". Si

�88

COOPERACION

la natural!iza ha dotado de valiosos talentos a un hombre docto
Y sabio, el diablo se esfuerza con gran ardor en seducir a ese
hombre a concupiscencias carnales, a vanidades, o a la codicia
de ser rico y poderoso. Así es como se apodera el diablo del
hombre, Y triunfa lo malo sobre lo bueno. La literatura cien­
tífica que en Alemania se ocupó del motivo del Fausto una
'
.
literatura mucho más grande que la pequeña obra en volumen
que la originó, esta literatura, digo, ha escudriñado con solidez
Y pedantería todos los motivos faústi.cos y todas las leyendas y
figuras faústicas. Se entiende que no voy a exponer todas
esas disquisiciones pura·mente _doctas, para no cansar la bené­
vola atención de los lectores. Pero hay una pequeña parte
que
merece estudiarse detenidamente. Lástima que un Lloren
te
que se dedicó eon tanto interés al problema de Fausto, no co�
nociera más que el comento de Heinrich Duentzer ( Goethe
s
Faust, erlautert von H. D.) , comento puramente :filosóf
ico.
Y lástima es todavía más, que no pudiese conocer el libro
me­
ritísimo de Kuno Fischer, ' ' Goethes Faust ' ' ( es decir
: el Faus­
to de Goethe ) . Tal vez si Llorente hubiera conocido esta
obra
de Fischer, habría acabado el comento castellano, que
tenía en
proye c:º· En c anto a las ediciones alemanas -y
�
las hay
_
much1s1mas- qmero citar solamente unas de las
más reco­
��ndables : la que hizo el Dr. Erich Schmidt, en la gran edi­
c1�n secular de la casa de Cotta, y la que hizo
el Dr. Max
W1tkowsky, en la edició n de la casa de Hesse y
Becker.
Entre los comentos, y cito otra vez el de Kuno
Fischer, yo
.
personalmente me sient
o muy obligado a las conferencias de
mi venerable maestro, el profesor Franz Muncker de
la Uni­
versidad de Munich, con quien traté dos veces el ;roble
ma de
Fausto.
El personaje de Goethe es siempre para los intelectuales
alemanes un problema que debe resolverse en eada época.
En este lugar debo abstenerme de citar todos los documentos
modernos y las biografías :modernas. En otro lugar voy a
extenderme sobre el :mismo tema.

GOETHE

89

Si ahora voy a referirme a algunos hechos de la historia del
motivo del Fausto, no lo hago ·para demostrar la trascendencia
que posee ese motivo y con el fin de presentar lo que alcanzó
crear el gran maestro Goethe, de esta materia tan amplia y
multiforme.
Empieza ya, siglos antes del cristianismo, una leyenda,
sombría y fogosa, que trata de un hombre que, fuera de los
límites del género humano, codició dotes y milagros que perte­
necen solamente a los dioses, de un hombre que después entre­
gó su alma a las potestades de las tinieblas, para obtener, du­
rante su vida, · goces ilimitados y poder subrenatural.
Así, ya los griegos tenían su Prometeo, que luchó contra
los olímpicos, y ,contaban de Icaro que se atrevió a volar a los
cielos con las alas hechas por él mismo. Refiere el Talmud de
los judíos que el rey Salomón tenía íntimas relaciones con
espectros y sombras siniestras. Existía todavía en la Edad
Media un libro de magia, de Salomón, del cual se sirve tam­
bién el Fausto de Goethe ; y se conserva por toda la antigüe­
dad y por toda la Edad Media, hasta los tiempos modernos,
la creencia en el arte de comunicarse con los espíritus, cuyo
arte se dice que lo saben hombres extraordinarios, es de.cir,
la creencia en la magia blanca y la negra. Antiquísima tam­
bién es la creencia en las fuerzas del infierno, tratando de ha­
cer caer a las almas. Puede decirse que la aspiración más
allá de loa límites que corresponden al género humano, es un
drama. Hay algunos impacientes que no se contentan con el
desarrollo lento de la humanidad y tratan de romper las ba­
rreras de época, y para ese fin evocan la ayuda de los de­
monios.
La idea cristiana más antigua de Fausto, es la figura de
Sim:ón el Mago, encantador bastante conocido en la historia
de los apóstoles, a quien maldijo el apóstol Pedro. Refiere la
leyenda cómo ese Simón creó ante el emperador Nerón a un
hombre, de manera artificial, cómo hizo ensayo de volar, cómo
se unió con Elena y hasta tuvo un hijo de ella. Todos estos

�90

COOPERACION

rasgos los encontraremos después en la historia del propio
Fausto.
Otra figura faústica es el mago Cipriano Antioquía, que,
según una novela griega del siglo V, hizo un pacto con el
diablo, para hacer la conquista de su amada por mediación
de este espíritu maligno. Pero su amada, Santa Julia, lo con­
virtió al cristianismo y lo salvó. Esa leyenda llamará más
la atención en países de lengua española, si se nota la relación
que existe entre ella y el drama de Calderón : ' ' El mágico
prodigioso ' ' , que es una modificación de la antigua leyenda.
En la literatura alemana encontraremos, por primera vez,
el motivo de Fausto, en un drama de la monja Rhoswitha,
del siglo X, drama que durante toda la Edad Media fué limi­
tado muchas veces, Teófilo, obispo de Cilicia, hace alianza
con el diablo para obtener honores jerárquicos . Al fin se
arrepiente, y Santa María le salva. Sucede lo mismo con la
papisa Juana, en un drama alemán del siglo XV.
Pero me extendería mucho si quisiera .citar otras leyendas
parecidas. Me concreté a hablar de la referente al filósofo
inglés Bacón de Verulam y también a la del obispo Alberto de
Regensburgo, que se dice evocan espíritus. Y más tarde se
refería al abad Tritenio de Esponheim y al médico Paracelso,
así como a otros hombres ilustres que tenían relaciones muy
íntimas con el mundo de los espectros.
Durante la Reforma se aumentó la creencia en los demo­
nios. Lutero mismo creía en la existencia de ellos. Hoy toda­
vía se muestra en el Castillo de Wartburgo, donde Lutero
pasó cierto tiempo traduciendo la Biblia, una mancha de tinta
en la pared que, se dice, proviene de un tintero que Lutero
arrojó contra el diablo que quiso desvirtuarle en su interpreta­
ción. Es de notar que antes de la Reforma, siempre salvan las
fuerzas divinas al hombre infeliz que se ha entregado al diablo,
y que frecuentemente la salvación viene de la Virgen María.
Con la Reforma hubo otra comprensión : el que se liga al dia­
blo, debe sucumbir sin salvación posible e irse al infierno.
En estas leyendas están fundados los primeros elementos
de la historia del doctor Fausto. Pero es el caso que aquellos

GOETHE

91

elementos tomaron cuerpo en un individuo de nombre Fausto,
que tuvo vida real y fué convertido por la fantasía popular en
11.n personaje tan extraordinario como famoso.
Hay datos verídicos sobre Fausto, entre ellos uno del
.
amigo de Lutero, Melanchthon : existía realmente en la prime­
ra mitad del siglo XVI, en las universidades de Wittenberg,
Leipzig, un doctor Fausto, dado a la vida alegre y bulliciosa,
que adquirió fama de alquimista y brujo, y después de una
existencia desordenada, murió trágicamente. Apenas muerto,
corrió la voz de que se lo había llevado el diablo.
En muchas ciudades alemanas existen toda vía plazas Y
calles que llevan el nombre de Fausto. Así, en Erfurt, en la
ciudad natal del que escribe estas líneas, hay un callejón
llamado "Fausto " y la conseja popular dice que Fausto con­
virtió un carro tir�do por dos bueyes, en dos escarabajos unci­
dos a una paja, para conducir esta yunta por el estrecho ca­
llejón. Otros sucesos de esta clase que, según la leyen�a,
ejecutó Fausto en Erfurt, están representados en grandes pm­
turas que se conservan en la Casa del Ayuntamiento de esa
ciudad. Cuando yo era niño, muchas veces me detuve delante
de ellas mirándolas con interés y entusiasmo.
Pe:o, cuál fué el :B'austo histórico, si hacemos abstracción
de todos los rasgos accesorios y legendarios 1
Fué el doctor Fausto un representante de aquellos estu­
diantes vagabundos que existieron durante toda la Edad :1'1 e­
dia, y todavía a principios de los tiemp?s modernos: mitad
genio universal' erudito y profundo, mitad charlatan que,
e
complaci.§:.idose en el aplauso de la gente créd�la, vagaba �
habia
��e
irse
p��sum
de
Es
país.
en
lugar en lugar, de país
.
muchos Faustos, pero en una persona reumo la trad1c10n todos
s
los rasgos característicos de los otros: lo que ,ºb�; rvamo
Eulens
aleman
aro
c
pi.
del
a
también en el origen de la leyend
piegel ' ' .
¿ Qué cosa habrán hecho estos errantes . charlata�es 1
la
Sabemos que dirigían su interés principal a eJerc �r
anfabric
Y
vulgo
al
do
curan
profesión de médico y droguista,

�92

COOPERACION

do Y vendiendo remedios contra los diversos males que afli­
gen a los hombres y animales, por ejemplo : elíxires para ganar
a u� amante reservado o a la amada modesta ; también
pro­
nosticaban el porvenir, viendo los líneas de las manos y
co­
nocían reretas para ganar oro con materias de menor valor
•
tal como lo hacen aún hoy, los merolicos, que divertían y
se�
ducían a sus clientes con cuentos chistosos, cuentos que siem­
pre tendían a la venta de las mercancías. Mientras
mejor
era el charlatán, tanto mejor vendíait.
Debe de admitirse que el Fausto histórico es realmente
una figura bastante interesante ; por otra parte, debe
admi­
tirse también que él nunca se· inquietó por el problema
de los
límites del conocimiento del hombre, ni sintió la bondad
de la
aplicación espiritual o la desesperación que nace de la
peque­
ñez de la naturaleza humana.
�o debe extrañar al que conozca esa época del siglo XVI,
tan 1mp�egnad a y sacudida por las ideas religiosas,
que el
Fausto impresionara tanto al pueblo. Basta recordar
que
hoy día todavía existen gentes que creen en remedios sobren
a­
turales y hechicerías.
Por eso no es de admirarse que el vulgo de ese siglo
sin­
ceramente haya puesto como figura central de su leyend
a la
figura histórica del Fausto, adornándola con todas
las a�éc­
dotas que circulaban acerca de semejantes charlatanes.
La leyenda de Fausto se cristalizó muy pronto en
los li­
bros populares de Fausto, " Volksbucher ", como
se dice en
alemán.
El primero de estos libros se dió a la estampa en
el año
de 1587, en Frankfurt, ciudad natal de Goethe.
La historia del descreído doctor escribióse con la
idea
de apartar ª los buenos creyentes, de tentaciones peligr
o­
,
sas, presentand
oles como ejemplo aquella vfotima del espíri­
tu malo.
El Juan Fausto de la leyenda era, en verdad, perití
simo
en las ciencias más útiles y doctor profundo en teolog
ía. Pero
no se perdió por ese camino, sino por ser un hombre
mundano'

GOETHE

93

libertino e incrédulo, que para gozar todos los placeres de la
vida, estudió ciencias ocultas en la gran escuela de magia de
Crocovia y, renunciando a las letras sagradas, llamóse doctor
en medicina, astrólogo y matemático. En un bosque cercano
a Wittenberg, evocó cierta noche al diablo que, con gran apa­
rato de fuego, se presentó al fin, bajo la forma de un fraile
gris, diciendo llamarse Mefistófeles ; hízose el pacto, escrito
con sangre de Fausto, que ofreció su alma al espíritu infernal
en un plazo de veinticuatro años, y al cabo de este tiempo y
después de una vida de goces desenfrenados, reventó el doctor
lastimosamente, a poco de una cena que había invitado a sus
amigos y discípulos de libertinaje, para darles' cuenta de que
se acercaba su última hora, sin que le valiese su tardío arre­
pentimiento.
El devoto autor de la historia horripilante, que se complace en pintar con colores vivísimos las apariencias inferna­
les, no nos dice gran cosa de las dichas que el diablo le pro­
porcionó, ni de la satisfacción que halló Fausto en ellas.
Lo más interesante de lo poco que nos cuenta, es la apari­
ción de la her·mosísima Elena, que el doctor hizo asistir en
una de sus comilonas, a ruego de sus comensales, y de la cual
quedó tan prendado, que la obligó a volver, teniendo más
tarde de ella un hijo, a quien llamaron Justo Fausto.
Es allí donde radica el germen de aquella concepción
grandiosa de Goethe : en que el mundo helénico y el mundo ger­
mánico, se contraponen y se completan de una manera tan
nueva y tan poética.
La vida de Fausto hízose, desde luego, popularísima en
Alemania. Repitiéronse las ediciones, redactáronse nuevas
historias, y antes de concluir el siglo XVI, circulaban, ya tra­
ducidos varios de estos libros, por Holanda, Francia e Ingla­
terra. 'En el fondo, la leyenda era tosca y pueril ; pero había
algo en ella que impresionó mucho al corazón humano, eterna­
mente predispuesto a admirar toda audacia, toda temeraria
ruptura de los lazos terrenales que nos oprimen.
En 1590 un predecesor de Shakespeare, Cristóbal Mar-

�94

COOPERACION

lowe, se apoderó de la piadosa historia, desarrollándola en su
drama " Faustus ", que, según sabemos, se representó por vez
primera en 1594, publicándose diez años después.
El mérito de este " Faustus " de Marlowe consiste en que
el poeta crea aquella primera escena cuando Fausto, desespe­
rado, examina todas las ciencias a las que hasta entonces se
hubiera dedicado. En el resto del drama Marlowe imita el
libro popular. Como poeta, Marlowe es eÍ primero que reco­
no_ció la profundidad de la leyenda. Es extraño que Goethe
no haya conocido el drama de Marlowe antes del año de 1818.
El drama fué traducido al alemán por el poeta Wilhelm
�úller. Pero hubo otras sugestiones del drama inglés, que
mfluyeron en Goethe desde el siglo XVI, y después, en el siglo
XVII, cuando comediantes ingleses , recorrían Alemania re­
presentando sus drámas improvisados. Y era precisamen�e el
Fausto uno de los más favoritos de su repertorio.
El drama de los autores ingleses influyó pronto en los
teatros alemanes, sobre todo, en los teatritos de marionetas
en cuyo repertorio el Fausto :figuraba, y aún figura hoy día e�
_
primer lugar.
El que escribe esto recuerda siem:r&gt;re con gusto el interés
que tuvo en las representaciones de Fausto en el teatro de
marionetas de Munich, durante el tiempo consagrado al estu­
dio del asunto, con su venerable maestro el profestory doctor
Franz Muncker, en Munich, en cuya ciudad se cultivan las re­
presentaciones de títeres.
En el manuscrito original de la conocida novela ' ' Wilhelm
Meister ", como se dice en alemán, en el " Urmeister " ma­
nuscrito �ue se halló en 1910, Goethe nos cuenta que ;l pe­
queño Wllhelm admiró muchas veces al Fausto en la escena
de títeres.
�s bien sabido que la historia ' ' Wilhelm Meister ' ' p;ede
considerarse como una autobiografía del poeta, en muchos
aspectos ; de manera que puede presumirse que también Goe­
the conoció en su niñez el Fausto en el teatro de marionetas.
En la época en que Goethe hacía sus estudios en Leipzick,

GOETHE

95

entre los años 1765 y 1768, vió nuevamente el Fausto en varias
ocasiones en el teatro más famoso de esa ciudad.
En la misma ciudad de Leipzick, en la Bodega de Auer­
bach, el joven poeta vió a menudo representadas plásticamente
algunas acciones de la antigua leyenda de Fausto. A todas
esas impresiones se agrega ron los estudio s a los cuales se de­
dicó Goeth e despu és de su regres o a su ciudad natal, en 1768,
rela­
estudi os de libros que trataban de problemas alquimistas,
.
diablo
el
ciones místicas y pactos con
Leemos en la autobio grafía de Goethe : " Mi vida, poesía
y verdad ", que el poeta concibió por primera vez el drama de
Fausto, durante el tiempo que consagró a sus estudios de De­
recho en la Universidad de Estrasburgo, entre los años de 1770
y 1771. Los biógrafos de Goethe nos refieren que el poeta,
en aquellos tiempo s, disertó mucho entre sus compañeros acer­
ca del destino impuesto por las leyes a los infanticidas de esa
época. Goethe , correspondiendo a su manera de ser, se en­
tregó con ardor a la formación de este drama, que ya antes
él mismo había experimentado y sufrido en su propia vida.
Su manera de ser le obligó a esta confes ión íntima, porque
todo lo que el poeta nos dejó, es, según él mismo lo refiere des­
te
pués, tan sólo un fragmento de una gran confesión. Duran
una
en
idilio
un
empezó
su estancia en Estrasburgo, Goethe
aldea cercana a la ciudad, en Sesenheim, con la hija del pastor
de la ald�a , Feder ica Briom .
El lazo amoro so tuvo una influencia decisiv a en la evolu­
este
ción de su poesía lírica. Pero la imagen pura y serena de
poeta
amor, se nubla, debido a que, siendo muy joven -el
tenía a la sazón veintiún años- y no pudiendo pensar aún
to
en un enlace civil, se vió obligado, empujado por el inquie
mu­
esta
a
mente
frívola
nar
abando
demonio que le guiaba, a
en
chacha, que había llegado a formar parte tan importante
su vida.
El genio del poeta sufrió con este rompimiento, lo que no
podía suceder de otra manera.
a su
Y, siguiendo el impulso de su índole peculiar, libró

�96

GOETHE

COOPERACION

espíritu l!iel remordimiento de esta falta, compensándola con
la tragedia de Margarita.
No importa que algunos biógrafos de Goethe nos digan
que la primera amada que tuvo el jovencito en Wolfgang, se
ll�maba Margarita, y presuman que este precoz amor se cris­
talizó después en la tragedia de Margarita. No importa todo
esto. La verdad no es así.
Aceptemos que Goethe tom.ó de su primer galanteo el
nombre de la querida: Pero, en total, la tragedia de Marga­
rita es la confesión sutilizada y sublime de lo que experimentó
Y sufrió Goethe al romper el lazo amoroso que le unía con Fe­
derica Briom.
La imagen encantadora de Margarita fué creación exclu­
siva del genio de Goethe. No hay rastro de ella en ninguno
de los " Faustus " anteriores, por más que se mencione en un
libro popular, un lío amoroso habido entre el Fausto de la le­
yenda y una criada de aldea.
Desde esta época de Estrasburgo hasta el fin de sus días
el objeto de Fausto persiguió incesantemente a Goethe' lle�
nando una gran parte de su vida, tan activa y multiforme.
Muchas veces, contra su gusto y voluntad, pues la obsesión
era más fuerte que él, entendiéndose que Goethe durante su
juventud, mantuvo delaciones artísticas diferent;s a las que
cultivó como anciano ministro y dignatario del Gran Duque
de Weimar.
Hay que hacer notar este detalle, porque solamente des­
pués de examinar los cambios de su vida y de sus obras po­
dríamos darnos clara idea de las dificultades que se op�nen
a la comprensión de su Fausto.
En aquella época, tan fecunda, en que creó su Werther
y su Goetz, el poeta concibió también su Fausto. Los biógra­
fos han averiguado con seguridad que Goethe, en 1765, al ir a
Weimar, llevó consigo el manuscrito de su Fausto, y proba­
blemente también esas escenas de Elena, que más tarde for­
maron la segunda parte del drama. Fué este manuscrito al· que
llamó la historia de la literatura alemana el ''' Urfaust", trabajo

97 '

realizado entre los años de 1773 y 1775, tiempo que pasó el
poeta, después de haber concluído sus estudios en Estrasburgo,
en la casa de sus padres, en Franchurt.
En W cimar, Goethe mismo leyó, para la corte del Gran
Duque, su manuscrito, quemándolo más tarde.
No sabía Goethe que una de las damas de la Gran Du­
quesa, entusiasmada con el Fausto, lo copió después de pedirlo
prest'ado al poeta, y esta copia de la señorita Goechhausen
fué encontrada en 1887 por el doctor Erich Schmídt, más tarde
profesor muy reputado de la Universidad de Berlín. Antes
de este descubrimiento, nada se sabía acerca de la primera
forma del Fausto de Goethe.
De los años de 1776 a 1786 -diez largos años- Goethe
se dedicó a un trabajo muy serio, desempeñando su empleo
como ministro del Gran Ducado de Weimar.
Y por eso casi todos sus planes poéticos permanecieron
en suspenso. En 1786, cuando el poeta, para salvar su vida,
huyó a Italia, otra vez reapareció el plan de Fausto en este
país. Pero como otros motivos poéticos predominaban, tales
como la Ifigenia y el Tasso, el Fausto no prosperó. A su re­
greso a W eimar, Goethe tampoco trabajó en la formación del
drama. Lo modificó sensiblemente y lo publicó como frag­
mento en la primera edición de sus obras, en el año de 1790.
Con esta publicación, el poeta creyó haberse librado de la crea­
ción de su Fausto. Por eso "podría suponerse, sin exageración,
que cuando Goethe volvió a trabajar en el motivo del Fausto , no
la hizo de un modo espontáneo, sino bajo un impulso extraño.
Y en verdad : fué el genio de Federico Schiller, por haberse
encontrado reunidos estos dos héroes de nuestra literatura
clásica, el que estimuló a Goethe a terminar aquel fragmento.
Y fué así cómo, en 1797 volvió a trabaja r en el motivo del
Fausto.
¡ Qué razones tuvo Goethe para considerarse libre de la
publicación del Fausto, con sólo la publicación de un fragmento 1

7

�98

COOPERACION

Ya dij"mos que Goethe concibió el plan de Fausto en la
época en que su alma fogosa se extraviaba después de la sepa­
ració � de Federica Briom. La profundidad de su alma y la
seremdad con que sufrió este incidente, habían inspirado al
poeta su obra como una improvisación. Y después de los diez
años de trabajo al servicio del Estado, al regreso de Italia,
Goethe se desprendió de la obra, dándola a luz. ¿ Por qué, no
pudiendo aceptar el concepto formado en sus días de ju­
ventud, ni modificarlo completamente, Goethe lo publicó de
una vez ?
Sabemos que Schiller empujó a Goethe a volver al motivo
del Fatrnto. En 1797 Goethe escribió la hermosísima dedica­
toria y los prólogo'S que anteceden al drama. No cabe hablar
aquí de las diferencias existentes entre el " Urfaust ' ·, el frag­
mento de 1790 y el drama completo que consiguió publicarse
en 1808, tres años después de la nuuerte de Schiller.
Extraño es que esta publicación de 1808 no haya impre­
.
s10nado tanto al público como hoy podríamos presumirlo. Pe­
ro no hay que olvidar que hacia esta época la situación políti­
ca de Alemania absorbía toda la atención e interés del públi­
co, a causa de haUarse Napoleón precisamente en la cumbre
de su poderío.
El esplendor del Congreso de Príncipes de Erfurt, ciudad
muy cercana a Weimar, donde los actores del Emperador
hacían representaciones únicamente para testas coronadas bo:
rró la impresión y el interés del Fausto.
Además, como ya lo habían hecho notar los primeros crí­
ticos, la obra necesitaba una segunda parte complementaria.
Faltaba a Goethe el amigo que le aconsejara y estimulara a la
continuaci�n d � su drama. Por otra parte, y poco después
_
de la pubhca ?10n del Fausto, Goethe se dedicó en cuerpo y
alma al estud10 de las ciencias físicas y naturales, de las cua­
les resultaron más tarde sus escritos sobre la teoría de los
colores y la morfología.
No antes del año de 1821, Goethe volvió a su obra y fué
.
.
un motivo muy aJeno, venido del exterior, el que le hizo vol-

GOETHE

99

ver a la continuación del Fausto. Lo'S combates que libraban
los griegos por su independencia, que tanto entusiasmaron al
poeta inglés Lord Byron, recordaron a Goethe sus escenas de
Elena. Ya dijimos que probablemente Goethe escribió estas
dos escenas al mismo tiempo que el " Urfaust ".
Hacia esa fecha las completó y las publicó como acto
tercero de la segunda parte. (Año de 1827.)
En el año siguiente, el poeta terminó el motivo principal ,
de la segunda parte. En 1830 se terminaron los tres prime­
ros actos, y por fin, en 1831, un año antes de que muriera
Goethe, fué completada la obra, publicándose como póstuma
en la primera edición total de las. obras de Goethe.
Recapitulación : desde 1770 hasta 1831, sin considerar las
interrupciones, Goethe estuvo ocupado en los motivos del
Fausto. Se comprenderá así fácilm,ente, que la obra no puede
tener una completa unidad, como no sea la unidad ideal que
ofrece la gran personalidad del Poeta.
Por otra parte, es de importancia fundamental recordar
que el drama no desarrolla su tema como una investigación
científica. Y si, leyendo, entramos a la interpretación de la
traO'edia, fácilmente percibiremos varias asperezas en la com­
posición, asperezas que el intérprete tiene obligación de mos­
trar expresamente .
i De qué manera consiguió Goethe la fábula de su drama?
Después de un trabajo rudo y sincero, Fausto acierta a ver
que el último conocimiento se niega a la aplicación del hom­
bre, y reconoce que son inútiles todos los esfuerzos humanos.
Es por esto que Fausto se dedica a la magia, a aquel arte que da
fuerzas sobrenaturales, y por conducto del cual Fausto espera
lograr por fin los conocimientos que tan fervientemente anhela.
De este modo es como Fausto comete la primera culpa, a resul­
tas de la cual vienen otras, de tal manera que al fin de la pri­
mera parte, ]:&lt;'austo es un expiador agobiado por el peso de un
pecado, por más que abrigue la esperanza de salvar�: ·
La expiación necesaria p ara lograr esa salvac10n se pre­
senta en la segunda parte. Allí encontramos al Fausto en
perpetua actividad, tan activo, que puede pronunciar : las hue-

�100

COOPERACION

llas de mis días en la tierra no p o drán borrarse c on el tiem­
�o ' ', _ Y c �nta en la peroración' del drama un c o ro de ángeles :
Quien siempre se aplica c on t o do su ser, puede ser perdo­
nado . "
Así se nos presenta el Fausto de G o ethe c omo un evanO'e­
lio del trabaj o, del trabaj o so cial, al que el p oeta mismo ha­
bía c o nsagrado tanto de su existencia incomparable. Y c omo
una c onsecuencia inevitable de todo l o anterior, aparece fi­
nalmente el tema del Faust o de Go ethe de la manera más
sencilla.
Es verdad que hay dificultades para entenderl o . Pero
estas dificultades se refieren más bien a la m;mera de revestir
el lenguaje y la expresión que a la fo rma y a l os pensamiento s.
En cuanto a la fo rma, no debemos olvidar que la había
preparad o ya la tradición en l os libros populares.
El drama de Goethe se diferencia mucho de aquell os li­
bros en un ·punto : en que su Fausto no hace un verdadero
pacto c o n el diabl o , sino una apuesta que c orresp onde a la
apuesta hecha entre Dios y el diabl o para pro bar la virtud de
Paust o . Esto último se desarrolla en el prólogo, en el cielo .
Lo que Dios profiere acerca de Faust o es c omo sigue :
" Un h ombre de bien en la tendencia c o nfusa de su razón sabe
distinguir y seguir la vía estrecha que c onduce a lo bueno .
Co nsiderando esto, no debe haber ningún tem or de lo que
finalmente ac ontecerá a �'aust o .
No puede negarse que Paust o pierde la apuesta que hiz o
c on Mefistófeles en la primera parte, d onde se atreve a decir :
' ' Si es po sible que yo pueda tenderme en un lecho para rep o ­
sar, que se me dé al instante ; si puedes lis onjearme hasta el
punto que esté c o ntento de mí mismo ; si puedes seducirme con
placeres, que este día sea el último para mí. Yo te ofrezco la
apuesta. ' '
N o viene este mo mento durante la primera parte, donde
Fausto, insaciable corre por el camino de los goces sensuales
que no le dan satisfacción ; pero llega este moment o al fin de
la segunda parte, cuando Fausto exclama : ' ' en tan feliz ins-

GOETHE

101

tante, p o dría yo decir : detente to davía. ¡ Eres tan bello ! dis­
fruto aho ra del momento más bello de mi vida. ' '
Pero no es este un instante de go ce sensual y van o, sino
el instante de un hecho so cial y grande, p orque Fausto acaba
de crear un paraíso en la tierra, paraíso donde viven ho mbres
libres y felices.
Formalmente, el diablo gana su apuesta. Pero la gracia
celeste libra a Fausto de las mano s de Satanás. En el drama
de Go ethe, Faust o no es llevado p or el diablo, c om o siempre
sucedía en l o s libr os p opulares, sino que es salvado y perdo­
nado, c o m o ya l o ha,bía proyectado anteri ormente Lessing,
aquel regenerado r de nuestra literatura, en su plan de Fausto .
El encadenamiento de las ideas no se rec o no ce siempre
muy fácilmente, y esto se debe c on particularidad a que el
p o eta dejó, de intención, en su obra varios pasajes obscuro s.
Y para entender estos pasajes es precis o un trabaj o muy es­
pecial y asiduo, sobre t o do en cuanto se refiere a la segunda
parte. Y esto no se puede l o grar clara y exactamente c o n una
sola lectura. Estas c o nsideracio nes me indujeron a buscar
una interpretación del drama, interpretación sistemática y
lenta, que no puede encerrarse en unas cuantas líneas.
El p oeta, ya lo sabemos, trabajó durante to da su vida en
este tema. Y yo creo que se necesita la experiencia de to da
una vida para interpretar el Fausto con exactitud.
Es c ostumbre en Alemania creer que lo s jóvenes entre
los diez y siete y veinte año s se hallan p oseído s p or la fiebre
del Fausto , y luchan enérgicamente c ontra las fuerzas del no ­
table pers onaje. Sería muy bueno meditar aquí la célebre
frase de Mme. Stael acerca del Pausto de G o ethe : " El Fausto
hace reflexio nar so bre to d o y so bre alg o más que todo eso . "
Es el Fausto de Go ethe el p ostrer drama que se lee en l os
últimos año s de la preparato ria alemana, antes del examen
final. Y en tanto que los demás recuerdo s de la última ép o ca
esc olar no so n muy agradables a causa de los rudo s trabaj o s
del examen, la lectura del Fausto queda grabada en t o das las
memo rias, dejando indeleble una gran impresión para t o da la
existencia.

�102

COOPERACION

Y así s como hay mom�ntos durante nuestra vida en que,
a la vez que releemos el célebre drama, gozamos nuevamente
de la sabiduría y preciosidades de la obra singular. Ordina­
riamente, .una nueva lectura tiene mucho m.ás valor que todos
los comentos.
En Alemania, donde el :B1 austo pertenece al repertorio
general del Teatro, una buena representación se ofrece siem­
pre como el mejor comento. Con deleite recordamos de una
función del " Urfaust ", que dió la Sociedad de Goethe, hace
diez años, en Weimar, en presencia del descubridor del " Ur­
faust ", profesor y doctor Erick Schmidt.
Ya para terminar, es preciso hacer especial hincapié en
lo siguiente : el Fausto de Goethe cumple una función religio­
sa, y esto no debe decirse en sentido dogmático, sino en la
acepción de que es religioso lo que une a muchos hombres en
el mismo sentinúento.
El Fausto de Goethe no es un drama alemán, sino un dra­
ma universal : no pertenece a Alemania, sino a la humanidad.

Notas de actualidad nacional
Las Relaciones entre México y los Estados Unidos
Con el propósito de buscar la reanudación de las relacio­
nes diplomáticas entre los dos países, los gobiernos de Wash­
ington y México, respectivamente, nombraron cua� ro Delega­
dos, dos por cada país, para que celebraran una serie de �onf�­
rencias en las que se tratará de llegar a una decorosa mte_h­
gencia, buscando el restablecimiento inmediato de las relae10nes oficiales.
El Presidente Harding nombró como Delegados para que
lo representaran en las conferencias que se celebran actual­
mente en México, a Mr. Charles B. Warren, y a Mr. John Bar­
ton. El Presidente Obregón nombró como Delegados al Sr.
Ramón Ross, y al Lic. Fernández González Roa.
Las conferencias se inauguraron el lunes 14 de mayo a
las 10 de la mañana en la casa número 85 de la calle de Buca­
reli.
Al inaugurarse las conferencias, el Sr. Ross, en nombre de
la Comisión Mexicana, dió la bienvenida a los señores Delega­
dos estadounidenses en los siguientes términos :
' ' Señores Miembros de la Comisión Americana :
' ' Es un gran placer para nosotros, en la apert�ra de_ estas
conferencias dar a ustedes nuestra más cordial bienvemda . al
país y dese�rles una larga permanencia entre nosotros. El
.
Presidente de la República ha quedado altamente complacido

�104

, •¡

COOPERACION

de ver que 1 Presidente
•
de los Es tados Unidos,
su Excelencia
Warren G. Harding, h
a tenido a bien
e
s
cog
er como represen­
tantes suyo s a dos perso
nas de tan alta distin
ción y de tan
eminentes cualidades
intelectuales y morale
s.
_ Por nuestra parte, no
s otros consideram
os un privilegio al
es tar asociados en esta
s labores con caballero
s tan recto s y
tan a ltas mtiras.
de
E speramos que nuestra
s juntas sean un
paso considerable
hacia el acercamiento
am/istoso de nuestros re
spectivo s pa íse
y con esta esperanza da
s,
mos principio a las con
ferencias. '
El Delegado Warren
'
contestó en los siguien
tes términos :
Señores :
' 'Apreciamos muy altam
ente la cordialidad con
sido recibidos en
que hemo s
México, la cordialidad
de que hemos sido ob­
jeto por t odos y en tod
as partes. Tenemos
mucho gusto en
corresponder a lo que
ha expres ado el Sr. Ro
ss en nombre de
la Comi sión Mexicana
, manifestándole la satis
facción que te­
nemos de que el Gobie
rno Mexicano ha ya no
mbrado para con­
ferenciar con no s otro
s a do s caballe
ros de tan alta distinc
Tenemos confianza de
ión.
que estamos perfecta
mente justificados
de esperar una verd ade
ra cooperación de pa
'
rte de ellos para
llegar a un resul tado
s atisfactorio.
He
mo
s
venido aq uí ani­
m ados de las más am
igables intenciones con
la esperanza de
llegar a un acuerdo pa
ra que México y los
Es
tado s Unidos
puedan una vez más rea
nudar sus relaciones
morales con tod a
cordialida d. Ni el Go
bierno ni el pueblo de
los Estados Uni­
dos tratan de obtener
ventajas especiales en
México, ni nin­
gún derecho que Mé
xico no esté dispues
to a compartir con
otros pa íses. No tenem
os ni la intención ni
el deseo de inter­
venir en asuntos que afe
cten la s oberanía de Mé
xico. Tenemos
la convicción, sin emba
rgo, de que hay cierto
s principios que
consider amos esencia
les como base de la
co operación econó­
mtica entre las nacio
nes. Los principios
de justicia reconoci­
dos po r el derecho int
ernacional deben prev
alecer siempre en­
tre las naciones, a fin
de que el intercambio
comercial pueda
efectuarse con abs oluta
confianza y seguridad
entre los dife­
rentes pueblos. Nosotros
estamos seguros que deb
e existir en-

NO'fAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

tre ambos lados de la :frontera la convicción de que el inter.
.
cambw comerci a1 pue de desenvolver se con ab s oluta seguridad
y garant,ias.. N0 hemos vem'do aqm, ª 1·ntervenir en las cuesmtenor
•
.
de Me'xi·co, pero no podetiones locales o de poi-t·ca
l I
mos dejar de ll�m�r: la aten . ,
la necesidad que hay de
;t: ª
xperiencia de la humanidad
aplicar e sto s prmc1p1os que
.
ha demostra do que s on esenc1�1es para las relaciones amisto­
sas y comerm· a 1es p ara la s naciones.
t conferencia no será una
Sinceramente_ espera os u
desilusión para mnguno �e l;s �:: :aíses y que estos gobier­
nos puedan, después reanudar sus relaciones sobre una base
.
' d o d 1 seo•uridad a lo s comerciantes
que tendrá por res�lta
ª
\o: .p!tlses de que en el futuro no
y hombres de negoCios, de am
No sería prudente dar
.
tendran
, nad a de que preocuparse.
ahora un pas o que no fuese fi rmc, n1. echar cimiento s poc o so.
.
hdos. Lo que se haga ah ora d eb e h acerse con el fin de esta.
blecc r nuevas relac10nes entre ambos países, que sean de ca,
racter
permanente No debe haber transacción posible con
.
·
. t e1.
. funclament les que son esenc1·ales para el m
los princ1p10s
.
ª
,
· 1 . Hacer1 o no seria ma•' s que dar cabida a una
cambio comercia
.
, .
desconfianza maléfica que imp; a·lrI'a l a cooperación econom.1ca
- . para ambos paises. Estamos aqlÚ para demostan benefic10sa
.
.
,
trar que los Estados Umdos desean ser tm buen vecmo de Me.
.
,
.
las condiciones que
XICO, Y no tenemos mas ansia que lograr
hagan esto posible. , ,
La Liga Panamericana de Estudi�ntes de Nueva york

y las Conferencias

El Delegado por el Peru, a�tc e1 Consejo Internacional de
.
la Liga Panamencan� de E studiantes de Nueva York' Sr. Antonio Reyes :M:onta lvan, en repr�sentación de la Liga entregó
.
•
.,
a la Delegac10n Amene ana la sigmente cart a ..
-Excelentísimos seño" Nueva York, 5 de mayo de 1923
. .
res Embajadores : La Liga Panamericana de Estudiantes de

�106

COOPERACION

Xueva York, constituída por representantes de las intelectua­
lidades de todas las naciones del Continente Americano, tie­
ne el l1onor de dirigirse a VV. EE. para permitirse solicitaros,
en estos momentos en que se va a discutir un asunto de serio
interés l)ara la armonía y concordia que deben rein�r en nues­
tras Américas, que apelan en todos momentos a la recta justicia
y a la uobl e conciencia de VV. EE. para que el resultado de
e:;as coufo1·encias sea una victoria para los amantes de la Paz
y la Justicia, como sois vosotros, y un sello final a las discre­
pancias que, por desgracia, existen hoy por hoy entre los Es­
tados Unidos y México.
Fundamos nosotros, los que desde hace años luchamos fer­
vorosamente por los bellísimos ideales del Panamericanismo,
nuestro derech o a dirigirnos a VV. EE. en las siguientes ra­
zones :
lo. En que, como intelectuales, nos corresponde el sagra­
do deber de velar por el mejor entendimiento que debe existir
entre todos nuestros pueblos, sin distinción de raza, de exten­
sión territorial o de poder.
2o. En que, cuando llega el momento de zanjar dificulta­
des entre extranjeros, es siempre deber ineludible del má�
fuerte, cristalizar su amplitud de espíritu e hidalguía, destru­
yendo todos los obstáculos que pudieran presentarse para la
feliz solución de aquellas dificultades.
3o. Que en este caso, son los Estados Unidos, l a parte más
fuerte de los litigantes y que, por lo tanto, corresponde a ellos
hacer todos los esfuerzos posibles para eliminar toda causa
tendente a ocasionar, directa o indirectamente, entorpecimien­
tos en la solución del problema que se presente a discusión.
4o. Que la Nación Mexicana ha sido siempre víctima de
las más crueles y odiosas calumnias y que, por lo tanto, la
Delegación Norteamericana a las conferencias que van a tener
lugar en México, al discutir el problema presente, debe hacer­
lo partiendo de bases justas, teniendo en cuenta la situación
actual de México, y dejando a un lado todo criterio hecho con
anterioridad, ya que durante los años de guerra civil han ocu­
rrido hechos lógicamente derivados de aquellas luchas intes-

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

107

tinas, las cuales en nada deben afectar �i, afecta� la situación
político-administrativa actual de la Nac10n Mexica�a. .
5o. Que México disfruta actualmente de paz bie� cimen­
tada habiendo desaparecido por completo hasta los mas re1:1,o­
tos síntomas de desacuerdo entre la familia, ? que, a excepc10n
de unos insio·nificantes grupos disidentes, sm valor represen­
tativo de ni�guna especie, y sin ideales ni bai�dera algunos,
t.odo el pueblo mexicano se encuentra hoy ded�ca�o a 1� r�.,
· IJaís , con un patnot1smo srn hconstrucc10n econo'mi· ca de su
mi·t es que ha merecido el a1Jlauso del mundo entero.
.
.
.
ha _demostia60. Que la actual Administración _1\�e�rnana
do prácticamente su capacidad para dingir los -�estmos de la
nación acertada y patrióticamente, como tam.bien sus deseos
de coo�erar en todo momento, con los demás pueblos del �un­
do hacia e l establecimiento de una amistad Y armonía positiva­
mente sinceras.
7o. Que es humanamente indispensa�le que, en el programa de VV . EE · , para la solución de las. dificultades entre vuestra grande nación y la República Mexicana: ,no i_n
· fluya _ e1 pre
dominio de índole comercial, sino que tamb:e� eJ�rza su noble
·nfluencia en aquellas conferencias el esp1ntuahsm.o estado­
�nidense, aquel espiritualismo filantrópi�o de que, con tanta
frecuencia, hace uso la nación norteamer�cana.
Perfectamente confiados, con la cert1dumb e n:as g�ande,
_r
con esperanzas justamente fundadas, y en la mtehgenma an­
helada de que, a los estudiantes, que son lo� _e�labo�es ue
:
.
unen 1 a cadena humana , cuyo rumbo han de d1r1gir
mas tarde,
. .
se les debe escuchar, y aceptar sus msrnuaciones, y� que en
ellos no obran más sentimientos que los de concordia Y · fra­
ternidad universal, hacemos votos sin�ero� porque vuestra
permanencia en nuestra hermana república sirva para que que­
d e demostrada la justificación de nuestro exhorto a VV . EE.
os enviamos anticipadamente las felicitaciones calurosas de
ias juventudes americanas que representamos, Y que os con­
templan con ansiosa expectación en estos momentos de prue­
ba para toda la América.

�108

COOPERACION

LIGA PANAMERICANA DE ESTUDIANTES DE NUE­
VA YORK. A los Excelentísimos señores Charles B. Warren y
John B. Payne, Enviados Extraordinarios del Gobierno Nor­
teamericano a la República Mexicana.

Inauguración del Primer Congreso de Escritores y Artistas

El miércoles 16 de los corrientes, a las once y media a. m.,
en el Salón de Actos de la Escuela de Minería, y bajo la Pre­
sidencia del Sr. Lic. José Vasconcelos, en representación del
Sr. Presidente de la República, tuvo lugar la formal inaugu­
ración del Primer Congreso de Escritores y Artistas. Duran­
te la sesión de la tarde se presentaron a la consideración del
Congreso, entre otros, los siguientes proyectos : Fundación de
la Casa del Artista, del Sr. Manuel Sierra Magaña ; Proyecto
de Confederación de Productores Mentales, del Sr. José Ma­
ría Benítez, y Proyecto de Cooperativa de Producción y de
Resistencia Artística y Científica, del Gral. Lauro G. Caloca.

El Tercer Congreso Nacional de Ayuntamientos
El domingo 20 de los corrientes, a las diez y cuarenta mi­
nutos de la mañana, bajo la Presidencia del Ejecutivo Fede­
ral, Gral. Alvaro Obr_e gón, tuvo lugar la solemne inauguración
del Tercer Congreso Nacional de Ayuntamientos, en el Teatro
Principal de esta ciudad. El Lic. Gabriel García Rojas, Pre­
sidente de la Comisión Permanente del Segundo Congreso Na­
cional de Ayuntamientos, saludó a los Delegados haciendo bre­
vemente la exposición de los principios conquistados por la
revolución que inscribió en sus banderas, entre otros, el prin­
c_ipio de la Libertad Municipal, afirmándolo en la Constitución
de 1917, promulgada en Querétaro.

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

109

Convención Nacional de Mujeres
El 20 de los corrientes, a las once horas, �omenzó a fi::n.
cionar en M'ex1·co l a Primera Convención. Nacional de, :MuJe.
algun tiemres, d· e acue rdo C on la convocatoria expedid a hace
.
, .,.,..
.
.i.uuJePanamericana Cte
.....,.., Mexicana de la Liga
.u,a.. ...,,..,
po por 1a n
· ·
.
,
,
,
IDJmsF
res, fundada el año pasado con motivo del Co�g1eso_ �
ta de Baltimore. El acto tuvo lugar en � l _Salon_ p rmcipal de
la Escuela Nacional de Conwrcio Y Adllllrustrac1on.
Entre los puntos más importantes del progra� ª de este
,
Congreso se cuentan los que se refieren a la educac: o� sexual,
control de la natalidad, la Paz Universal y la abohc10n de la
pena de muerte.

El Ayuntamiento fundará varias escuelas
El Alcalde de la ciudad ele México_, Sr. Jorge Prieto Lau­
rens h a anunciado que el Municipio va a proceder en breve
a la 'construcción de edificios que se destinarán a escuelas sos­
_
tenidas por el Ayuntamiento. El plan bajo d cual func1��a­
rán nuestras escuelas ha sido confiado a expertos en educac10n.

Las fiestas de la Primavera
Con i�usitado entusiasmo la ciudad celebró, e� 20 de los
corrientes, las fiestas organizadas por el Ayuntam�ento de la
.
_
ciudad .para dar la bien venida a la Pr1mavera, habie� d? obte­
nido el primer premio, en el d� sfi1 e, de Carros A 1 e oncos, el
_,
,�
Carro " La República Cooperativa y el. de la , Federac10n
de Estudiantes ".
Ocupando un automóvil cuya ca�rocería se oc ultaba baJo
,
un tupido a;rmazón de flores, el Presidente Obregon, acompa1

�110

COOPERACION

ñado de su esposa y familia, también tomó parte en el desfile
de carros alegóricos. El carro la ' ' República Cooperativa ' '
fué encargado a la Unión de Ebanistas.
Sobre e � tablado, que representaba la tiel'l'a de la Repúbli­
ca Cooperativa, se encontraban caracterizadas todas las activi­
dades : Una pequeña se encontraba sentada frente a la máquina
de c_:,oser ; un niño :apatero hacía un par de zapatos ; un pe­
queno sastre atendia la hechura de un traje ; y todos los ofi­
cios estaban allí representados : Ferrocarrileros Agricultores
etc., etc. Esta fiesta floral constituyó una briÚante nota so:
cia1 Y un legítimo triunfo para el .Ayuntamiento capitalino.

El nuevo Gobernador de Sonora
En sesión celebrada el 14 de los corrientes, 1a Legislatura
del Estado de So'nora nombró Gobernador interino del mis­
mo Estado al Sr. Flavio A. Bórquez, que había venido des­
empeñando el puesto de Contralor General de la Nación. La
Legislatura sonorense concedió al Gobernador Constitucional
Sr. de la Huerta, un nuevo permiso para que siguiera desem�
peñando el cargo de Secretario de Hacienda en el Gabinete del
Presidente Obregón .

Pasajes Standard en las Líneas Nacionales
Según publicaciones hechas en la prensa del 14 de los co­
rrientes, en el último acuerdo que el Secretario de Comunica­
ciones cele�r� con el Presidente de la República, quedó apro­
bada la sohc1tud que elevó a ese Departamento de Estado la
Direc? ión de los Ferrocarriles Nacionales, relativa a que se le
autonzara para standa,rizar las tarifas de pasaje en todas las
líneas del sistema.
Las tarifas aprobadas señalan la cuota de cuatro y medio
centavos por kilómetro en primera y dos y medio centavos en
segunda, sin recargo de ninguna especie.

Notas de actualidad extranjera
Las diversas religi�nes en el mundo
dedor de 1,746. 000 ,000
En el mundo viven actualmente alre
son cristianos y más de
de habitantes, de los que 566. 204,000
religiones.
mil millones pertenecen a diferentes
:
en
en
ivid
Los cristianos se subd
de cismáticos grie­
27 3.500,000 de católicos, 121. 801,000
estantes. Los cristianos
gos ortodoxos y 170 . 000 ,000 de prot
374.000 ,000 en Europa,
viven : 141. 000 ,000 en las Américas,
y 14.100,000 en Oceanía.
30 . 000 ,000 en Asia, 7.500,000 en Africa
, 000 diseminados en
Los judíos son alrededor de 14.000
las cinco part es del mun do.
los que cerc a de
Los mahometanos son 350 . 000, 000 , de
en
0 en Africa, 40 . 000 , 000
220 .000 ,000 viven en Asia, 8 0. 000 ,00
s.
rica
o en las Amé
Oce anía, 8. 000 ,000 en Europa y el rest
vive n en Asia.
que
000
,
000
135.
Los budistas son
en el Indostán. Los
Los hindús son 210 .000 ,000 y viven
en su totalidad en China,
confucistas son 30 2.000,000 y viven
dispersos en diferentes
con excepción de 180 ,000 emigrantes
partes del mundo.

El nuevo Primer Ministro de Inglaterra
Por renuncia de Mr. Andrew Bonar Law, el Canciller del
•resoro, Mr. Stanley Baldwin, fué designado por el Rey Pri-

�112

COOPERACION

mer Ministro de la Gran Bretaña, el 22 de los corrie ntes. El
nombramiento d e Mr. Baldwin, aunque ya era espera do, no
d ejó de p roducir se nsación en Londr e s, pues algunos p romi­
nentes funciona rios aseguraban que Lord Curzon e ra e l que
mayores probab ilida de s t enía para lle gar a la Je fatura d el
Gabin ete.

El valor del marco
Comunican de Londres qu e e l marco alemán ha sufrido
una nueva de pre ciación y que en la actualidad se cotiza en el
me rcado a 290,000 por libra esterl ina, lo qu e viene a establ e­
c er un nue vo recor d de depreciación.

Nuevo Cable Submarino entre Londres, Islas Azores
y Estados Unidos
El 22 de mayo e l Pre side nte de la Postal Te legraph Com­
m ercial Cables anunció en Nueva York que la compañía qu e
preside acaba de firmar contrato para la instalación del
cable más grande del mundo entre Nueva York y Londre s.
Los trabajos come nzarán e l día primero de agosto próximo.
El cable está ya en construcción en la Te legraph Construction .
Desde 1910 este es e l primer cable trasatlántico entre Europa
y América. Mr. Mackay asegura que la nueva línea prestará
un servicio igual a dos de las e xistentes en la actualidad
aventajando a todas e n su rapi d ez. Las dimensiones del n ue�
vo cabl e exce de n a to das las e xistentes e n e l presente y se cal­
cula que en ambas direcciones pu e de n ser · transmitidas 600
letras por minuto. La ruta elegida es la línea de las Azores.
Allí se e stablec erá una conexión con el cable ya existe nte. La
distancia de Nu eva York a las mencionadas islas es de 2 760
mi llas. El cable se unirá a otro de 320 millas que se te nderá
este verano entr e Inglaterra e Irlanda.

NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

113

de Rusia
500 fusilados por conspirar en contra
de Pet rogrado que
El 16 d e los corrientes comunicaron
n contrarrevolucionaria
se había descubierto una conspiració
rsonas fueron aprehendi­
en Moscú. Varios c entenares d e p e
res :
suce diendo lo mismo en estos luga _
das en la capital rusa,
i­
cap
,
n
a
Kaz
en
y
a Rusia,
Kharko:I' y Kie:I', Ukrania ; en Tul
das
pasa
n
o
r
fue
p ersonas
tal de la República Tártara. 548
por las armas.

a de las Naciones
Abisinia quiere entrar a la Lig

a de las Naciones ha
Comunican de Ginebra que la Lig
hay en Abisinia más de
sido informada de qu e actualmente
bres, mujeres Y niños, Y
dos millones de esclavos entre hom
i­
r año. Des de qu e te �
qu e este tráfico ha aumentado año po
m­
su
r
sabe
izo
h
ierno de Abisinia
nó la Gran Guerra el Gob
pero quedó
e admiti era en la Liga ;
l
e
s
que
r
cita
i
tención de sol
la pri­
será
vos
escla
e
ión de tráfico d
e stableci do que la abolic
uta la
disc
se
que
de
tes
mera condición que se impondrá an
solicitud.
El imperialismo yanki y Mr. Hughes

El S e cretario de Estado Hughe s, al pronunciar un dis­
curso e l 16 de los corrientes, ante la Confe rencia Nacional de·
Trabajos Sociales, manifestó que era ocioso hablar de pros­
cribir la guerra mie ntras los pueblos no se emp eñen en man­
tener la paz. Re firiéndose a las Repúblicas de la América
Latina y a la política qu e debe seguirs e para su desarrollo _ Y
para ' ' asegurar su indep endencia e inmunidad contra la m­
triga e xtranjera ' ', de claró que sólo aquellos que sufren de
' ' indigestión m ental no pue den comprender que los Estados
Unidos no tie nen designios imperialistas. ' '

�114

COOPERACION

Y luego agregó : " Pero yo pon
go en tela de juicio si los
esfuerzos de este Gobierno dur
ante cien años han dado por
resultado el promover un ent
endimiento de buena voluntad
en la América Latina, como los
recientes y bien dirigidos es­
fuerzos de los filántropos norteam
ericanos para combatirr- las
enfermed�des han contribuíd
o directamente al bienestar de
la humarudad. "

El sistema Parlamentario en Ru
sia
Infor�a� de Moscú qlie poc o a poc
o se va implantando en
_
R�sia el regimen parlamentario.
El Parlamento se compon­
d�a de dos Asambleas: la Primera
Cámara con stará de 360
miembros nombrados por los Con
gresos de los Soviet; la Se­
gunda Cámara contará de 128 mie
mbros. Será una especie de
Congreso Federal.
usía Ukrania, las ocho Repúblicas
. �
autónomas y los 14
:
Distritos mdependientes que com
ponen la Rusia Soviet ten­
drán, cada uno, cuatro representan
tes en esta segunda Cá�ara.
Estos representantes serán nombra
dos por el Comité Eje.cutivo
d� cada Nación. El sufragio dire
cto del pueblo no tendrá
nmguna intervención en la Constit
ución de este Parlamento
'
que obdecerá ciegamente las órdenes
de los Soviet.

Los diez hombres más ricos del
mundo
Hace 20 _años xistía en Detroit
un hombre ape llidado
_
Ford, de oficio mec:amc
o, que tenía participación en una
em­
presa automovilística que giraba
apenas veintiocho mil dóla­
res. Hoy el nombre de Ford corr
e en la· historia del mundo
com� el hombre más rico de la
industria automovilística, cu­
yos mgres s netos son de 119 mill
�
ones de dólares al año, que
al 5 por ci nto representan un
capital pot encial de 2,380 mi­
:
llones de dolares oro. Este hom
bre extraordinario 1 hablando
a un corresponsal del " New Yor
k Times ", ofreció la lista de

NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

115

los 10 hombres más ricos del mundo, colocándolos en el si­
guiente orden por categorías de capital : Henry Ford, John D.
Rockefeller, el Duque de Westm5nster, Sir Basil Saharoff,
Rugo Stinnes, Percy Rockefeller, Barón H. Mitsui, Barón K.
Iwasaaki, J. B. Duke, George F. Baker y T. V. Walker. Esto
por lo que respecta a la riqueza individual, pues en cuanto a
la riqueza familiar, Ford la clasifica de la siguiente manera :
Roth Sholds Desoues Huggenheims, los Vanderbilts, los We­
yerhaeusers, ' los Lewyerhausers, los Astors y por último los
Mellons . Sin embargo, hace observar que ninguna familia
tiene una fortuna que supere a la de quinientos cincuenta mi­
llones de dólares en que se calcula la de Ford.
Santo Domingo y la Quinta Conferencia Panamericana

Con motivo de la reciente Conferencia Panamericana ce­
lebrada en Santiago de Chile, el Delegado dominicano, según
los cables, " promovió un verdadero escándalo al protestar
enérgicamente contra la ocupación militar de Santo Domin• go, por fuerzas de los Estados Unidos. ' '
El Congreso Nacionalista de la República dominicana, le­
jos de desautorizar a su representante, confirmó su actitud
enviando al Presidente de la Conferencia el siguiente escrito :
" Congreso Nacionalista de la República Dominicana.-San­
to Domingo, R. D., mayo 2 de 1923.-Presidente Quinta Con­
ferencia Internacional Americana.-Santiago de Chile.-El
Congreso Nacionalista, Institución creada por los patriotas dó­
minicanos para defender y preservar la integridad política ·y
territorial de la República Dominicana, por vuestra honorable
mediación ocurre a fa Quinta Conferencia Internacional Americana, y expone :
Que el entendimiento recién concertado en Washington
entre el Secretario de Estado Norteamericano y algunos cau­
dillos políticos dominicanos no constituye una justa, franca Y
sincera revocación del estado de vasallaje político Y econó­
mico que el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica

�116

COOPERACION

le viene imponiendo al inerme pueblo dominicano, desde hace
siete años, por la fuerza de las armas, y en ostensible violación
del Derecho Internacional Público, así como de las Conven­
ciones Especiales a que han debido estar recíprocamente su­
jetos el Estado opresor y el oprimido. Que por lo tanto, lejos
de constituir una honesta solución libertadora, dicho convenio
no es otra cosa esencialmente que una humillante legitimación
del atentado cometido por el ejército norteamericano contra el
derecho, el honor y los intereses vitalicios de la República
Dominicana, al par que la perpetuación de semejante orden
de cosas y sus desintegrantes _ consecuencias. Que el pueblo
dominicano denuncia y repudia el protectorado que por virtud
de tal convenio se pretende imponerle subrepticiamente, mien­
tras mantiene inalterable su protesta contra la ocupación mi­
litar norteamericana y afirma su resolución de recatar y hacer
valer y respetar, sin restricción alguna, los atributos de so­
beranía a que tiene derecho como entidad política indepen­
diente. Y a fin de que la propia determinación de los pueblos
sea una viviente realidad en cuanto a las naciones que cons­
telan el Mundo Americano y en interés de afianzar los lazos
de confraternización continental en cuya leal insistencia el
ideal panamericanista no pasará de ser noble aspiración eva­
nescente, suplicamos a la Quinta Conferencia Panamericana
que pida al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica
la inmediata cesación de toda ingerencia usurpatoria en los
negocios públicos de la República Dominicana y la incondi­
cional evacuación del ejército que mantiene abusivamente des­
tacado en los dominios territoriales de la misma. Doctor Amé­
rico Lugo, Presidente ; Comité Ejecutivo : Lic. R. Estrellas
Ureña, Presidente ; Presbítero Rafael C. Castellanos, Luis F.
Vidal, Doctor Federico Henríquez y Carvajal, Félix E. Me­
jía, Lic. Emilio Prudhomme, Doctor Luis E. Aybar, Emilio A.
Billini, Lic. Manuel Piña Benítez, Enrique Valdez, Lic. Mario
A. Savillón, Doctor Miguel E. Castro, Fabio Fiallo, Doctor
Teófilo Hernández, Andrés Pérez, Gral. Ramano, Lic. Enrique
Henríquez, Lic. M. A. Peña Battle, Secretario. "

J U N T A D I RE C T I V A D E L A A C A D E M I A
Presid ente, Licenciado Emilio Portes Gil.
Secretario, Julio Jiménez Rueda.

Grupo de Estudios Históricos:
.
Presidente, Juan de Dios Rob! edo .
Secretario, Ignacio B. del Castillo.
.
Vocales: Ricardo Covarrubias, Roberto Nieto e Y.
Pérez Vargas.
Grupo de Estudios Filosófi � os: .
.
Presidente, Licenciado Alfonso Crav10to.
Secretario Xavier Serondo.
Vocales:
Traslosheros y José Bulnes S.

A.

Grupo de Estudios Sociales:
.
.
Presidente, Licenciado Ezequiel Padilla .
Secretario, Onésimo González.
Vocal, Aurelio M. Peña.

Grupo de Estudios Políticos:
Presidente, Doctor Jqsé Manuel Puig y Casauranc.
Secretario, Miguel Torner.
Grupo de Estudios Económicos:
. . ·
.
Presidente. Licenciado Aqmlmo � - � ama..
Secretario, Licenciado Manuel Villavicenci o :
_
Vocales: Eduardo Beltrán y Mendoza, Mauricio Gomez, Salvador Wing F. e Ignacio Centurión.
Grupo de Estudios de Legi slaci � n y Jurisprudenci �: • .
_
_
•
Presidente, Licenciado Gabnel Garcia Ro1as.
Secretario Licenciado Víctor J. Velázquez .
Vocales: Licenciado Moisés Huerta, Luis Ramírez
Corzo y J. Reyes San Germán.
Grupo de Estudios Estadísticos:
Presidente,
Secretario, Francisco J. Gamoneda.
Grupo de Estudios Educacionales:
.
Presidente, Profesor Carlos Mariano Samayoa.
Secretario, Gabino A. Palma.
Vocales: Marcos Esmerio, Pedro Suárez, Hum
berto Gómez Landero y Julio S. Hernández.
GruJo de Estudios Literarios y Artísticos:
Presidente, Jesús B. González.
Secretario, Francisco González Guerrero.
Vocales: Guillermo Marín y Salomón Kahan.
Grupo organizador de la Universidad Popul�r:
_ Vizcarra.
Presidente, Profesor Ruben
Secretario, Luis Enrique Erro.

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GUILLERMO MARIN

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                <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Cooperación, 1923, Tomo 2, No 6, Mayo</text>
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              <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Artículo 123</name>
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      <name>Militarismo en Centroamérica</name>
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