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ORGANO DE LA
AC ADEMIA DE
ES.
TUDIOS SOCIA L
ES Y POLITICOS
DEL
PARTIDO C OOP
ERATISTA NACIO
NAL

Director,

Juuo ]IMENEZ RUEDA

Secretario de Red

acci6n.

GABINO A. P
ALMA

TO M O ll
NUMERO]

r

México, D. F., ju
nio de 1923

�Derecho de propiedad
Por el Lic. A. GOMEZ CAMPOS

FONDO
RICARDO COVARRUBIAS

CAPILLA ALFONSINA
BT.P-T,H)Tfi'C." r:�•HTr-::&gt;$JTAR!A

,.

Los antiguos fundaron el derecho de propiedad sobre
principios que no son los de las generaciones presentes, de allí
que las Leyes que garantizan aquel, por estar basados en di­
chos principios, deben ser esencialmente distintas.
Pero haciendo una ligera comparación entre los precep­
tos que antiguamente fundaban el derecho de propiedad y al­
gunos de los que hoy tenemos en vigor, advertimos que, aun­
que ahora rigen principios distintos, siguen las Leyes infor­
mándose en los viejos principios.
Ante todo, sabemos que algunas razas jamás han estable­
cido ni conocido el derecho de propiedad, y otras que estable­
cieron la propiedad pri�ada relativamente hace poco tiempo.
Los tártaros conciben el derecho de propiedad solamente sobre
los rebaños, pero no sobre la tierra. Sabemos que los antiguos
germanos, dentro de cada tribu, asignaban anualm,ente a cada
uno de sus miembros un lote de tierra para que lo cultivara,
pero no le adjudicaban la propiedad de él, ya que al año si­
guiente era distinto el lote asignado. Otras tribus tenían por
costumbre poner en común sus cosechas y en comlÚn las con­
sumían, resultando por una contradicción muy marcada el he­
cho de que eran dueños de la tierra, pero no lo eran de sus
frutos. Aristóteles refiere que en Creta y Esparta cada cual
daba cierta cantidad de sus cosechas, pan, harina, vino, fru­
tas, etc., para el consumo de las comidas comunes.

�5

COOPERACION

DERECHO DE PROPIEDAD

Pero no es nuestro intento formar un análisis sobre la
organización de la propiedad privada en las razas más anti­
guas, en las que fueron inseparables la religión, la familia y
la propiedad, sino solamente patentizar que en nuestras socie­
dades modernas no obstante haber caID¡biado los principios
que fundan el derecho de propiedad, las Leyes que lo garan­
tizan siguen palpitando los viejos principios de escuelas en
desuso.
Cuando se hizo en Francia la famosa Declaración de los
Derechos del Hombre, la propiedad se consideraba con el cri­
terio de la escuela individualista, entonces imperante, como
uno de tantos derechos naturales de que el homJbre se haya
investido desde el momento mismo de su nacimiento por el
solo hecho de ser hombre; de ese modo todos los hombres tie­
nen naturalm¡ente la obligación de respetar los derechos indi­
viduales de los dem'ás, y esta obligación era el fundamento del
mismo Derecho, era la regla social, de tal manera que por la
misma fuerza de las cosas la salvaguardia de los derechos in­
dividuales de todos, hacía neecsaria la limitación de los dere­
chos individuales de cada uno ; con tal escuela individualista
partían del derecho subjetivo para elevarse al derecho obje­
tivo; fundaban el derecho objetivo o sea la Ley sobre el dere­
cho subjetivo, natural e intocable para el hombre. Esta doc­
trina individualista vino a encontrar su fórmula precisa y con­
creta en los siguientes artículos que sancionaron los revolu­
cionarios franceses; '' Los hombres nacen y permanecen libres
en derechos. El fin de toda sociedad política es la conserva­
ción de los derechos naturales e imprescriptibles del hom­
bre .... El ejercicio de los derechos naturales de cada hom­
bre, no tiene otros límites que aquellos que aseguran a los de­
más miembros de la sociedad el disfrute de esos mismos dere­
chos". Artículos lo., 2o. y 4o.
Pero los autores de la Declaración no sólo fomularon esa
tesis general, fundada en la teoría del derecho individual, ya
pasada de moda, sino que votaron el artículo 17 que puso bajo
la salvaguardia de la Nación como intocables esos derechos
naturales, especialmente considerando como sagrado el derecho

de propiedad cuando dijeron: "Siendo la propiedad un dere­
cho sagrado e inviolable, nadie puede ser privado de ella, a no
ser cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, exi­
giere el sacrificio de ella, bajo la condición de una justa y pre­
via indem¡nización� Final:m,ente, el 18 de marzo de 1793, la
Convención decretaba la pena de muerte contra quienquiera
que "propusiese una ley agraria u otra subversiva de las pro­
piedades territoriales, com�rciales o industriales.''
Indiscutiblemente que el legislador francés constituyente
entendió la propiedad en su mera acepción romana: -El de­
recho de usar, gozar y abusar de una cosa, es decir, el concep­
to eminenteme, nte individualista; y tan fué así, que el Código
Civil, encargado de prestar eficacia a los preceptos constitu­
cionales y que llegó a llamarse el "Código de la Propiedad",
definía ésta en su artículo 544. La Propiedad es el derecho de
disponer de una cosa de la manera más absoluta, siempre que
no se haga de ella un uso prohibido por las Leyes.''
La idea que dominaba a los autores de la Declaración, era
que la conservación de las propiedades debería ser respetada
como un derecho contra el cual el propio legislador no podría
atentar sin hacer la indemnización respectiva. Se plantearon
la cuestión como juristas romanos, pero no com;o filósofos o
economistas; dijeron que la propiedad era intangible pero no
dieron la razón por qué lo era, ni siquiera investigaron el fun­
damento del derecho de propiedad; establecieron un derecho
objetivo, comp regla de conducta, como ley imperativa, reco­
nociendo un derecho subjetivo, la propiedad como algo natu­
ral, intangíble e invariable, sin investigar el fundam:�nto de
ello.
No obstante que en nuestros tiempos l){"evalece un con­
cepto distinto del fundamento del derecho de propiedad, sos­
tenido por la escuela llamada del "Derecho Social", en contra
de la escuela llamada del "Derecho Individual"; no obstante
que en los tiempos modernos, para fundar los derechos del hom­
bre debe partirse de los derechos de la sociedad, del derecho
objetivo para llegar al derecho subjetivo; no obstante que el
derecho de propiedad no es ya la fa·cultad de "usar", "gozar"

4

�6

COOPERACION

Y "abusar" de una cosa supuesto que, si así fuere, ese derecho
sería también para no usar o no disfrutar de una cosa; y es
incuestionable que un individuo no tiene derecho para dejar
sus tierras sin cultivo, no tiene facultad de poseer sus casas,
sin ser habitadas, sus solares urbanos sin construcciones ni sus
capitales mobiliarios improductivos; no obstante esto, decimos,
varios preceptos de nuestra Legislación, en materia de propie­
dad, están forjados en iguales moldes, en idénticas formas de
la Legislación francesa. Así, el artículo 730 del Código Civil _
declara sagrada la propiedad invidual cuando dice : '' La pro­
piedad es inviolable; no puede ser ocupada sino por causa de
utilidad pública y previa indemnización". El mismo estrecho
círculo férreo e infranqueable del Derecho Roro.ano se nota en
el artículo 729 del propio Ordenamiento cuando dice: "La pro­
piedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa sin más
limitaciones que la que fijan las Leyes.''
Nuestra propia Constitución contiene preceptos que sos­
tienen y aseguran para el hombre con carácter netamente in­
dividualista ese sagrado derecho de propiedad. "Nadie puede
ser privado de sus propiedades sino con formalidades esencia­
les de procedimientos". (Art. 14.) "Las expropiaciones sólo
podrán hacerse por causa de utilidad pública mediante indem­
nización." (Art. 27).
Y de tal manera predomina la escuela individualista en
estos preceptos, por más que hayan estado anim;ados de crite­
rio socialista los constituyentes, que sancionaron el derecho
de propiedad como derecho natural del hombre elevándolo a
la categoría de garantía Constitucional diciendo: '' En los Es­
tados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garan­
tías que otorga esta Constitución"; (Art. lo.) y garantía, se­
gún la misma Constitución, es el derecho de propiedad en los
términos precisos de los artículos 14 y 27 antes citados, dere­
cho y garantía que sólo pueden restringirse como en el dere­
cho antiguo individualista '' por causa de utilidad pública y
mediante indemnización''; derecho y garantía tan absolutos
.que sólo pueden restringirse en los casos graves, tan graves

DERECHO DE PROPIEDAD

7

como la invasión del territorio mexicano, la perturbación gra­
ve de la paz pública, etc., según el artículo 29 Constitucional.
No, las doctrinas del derecho social que se halla en estado
de elaboración, el concepto evolutivo del derecho socialista
que pudiéramos llamar, tiende a reemplazar dondequiera, en
la cátedra, en la doctrina, en la jurisprudencia, y debe serlo
en la ley positiva, el concepto individualista por el concepto
de la interdependencia social.
El punto de partida de la doctrina del "Derecho S9cial"
es el hecho de que el hom¡bre vive en sociedad, ha vivido en
sociedad y seguirá viviendo, siendo esa sociabilidad un hecho
primitivo y no producto de la voluntad humana; de hecho el
hombre nace miembro de una colectividad, con todos los lazos,
con todas las -obligaciones y restricciones que le impone la so­
lidaridad social. Sus pretendidos derechos naturales no deben
ser por consiguiente absolutos, sino que deben estar sujetos
por aquel hecho a todas las obligaciones que im:pone el man­
tenimiento y desenvolvimiento de la vida colectiva, por con­
siguiente, los derechos, entre los cuales está el de la propiedad,
deberán estar sujetos a todas las emergencias, exigencias y
eventualidades que vaya exigiendo la vida colectiva.

�EL ENCICLOPEDISMO Y LA ESPECIALIZACION

El ·enciclopedismo y la especialización
La simple observación del progreso del saber hum.ano nos
demuestra que se ha ramificado en forma tal que no puede ya
existir un cerebro que abarque un cúmulo de conocimientos
completos que se refieran a todas sus múltiples manifesta­
ciones.
La división del trabajo con sus brillantes resultados es la
prueba más palpable de las grandes ventajas productoras del
sistema de especialización, puesto que si para fabricarse una
máquina cualquiera cada obrero tuviese que hacerla toda en­
tera jamás sería tan perfecta su producción, ni tan rápida, ni
tan económica, como haciendo un especialista cada parte del
mecanismo total. Esta es ya una verdad indiscutible, fuera
de toda duda, admitida en forma definitiva. Ahora bie�, se
pretende que si eso es en las necesidades de la práctica, lo con­
trario sucede en lo que se relaciona con el desarrollo intelec­
tual de un escolar, asegurándose que nada hay mejor que for­
mar un sistema de conocimientos en la mente del niño siguien­
do la clasificación científica positivista, que se juzga lógica y
razonable, aduciéndose en favor de tal idea, que va tendiendo
de lo abstracto a lo concreto. Nada tenemos que objetar a es­
te argumento, puesto que en efecto es ese para el niño el ca­
mino m.ás llano en sus estudios, pero esto no es óbice para que
afirmemos terminantemente que el sistema enciclopedista que
pretende crear una escala de conocimientos, por muy bien en­
cadenados que estén unos con otros, es un fracaso absoluto, ya
sea considerado como base de cultura elemental, o bien sea

9

tomado como sistema de ejercicio intelectual. Queremos refe­
rirnos principalmente a la educación que se imparte en nues­
tras Escuelas Primarias. Cualquiera bachiller o profesionista
graduado hace dos o tres años que se ponga a hojear un cua­
derno de apuntes de algún alumno de tercero o cuarto cursos
de instrucción elemental quedará asombrado de que un núme­
ro tan grande de conocimientos pertenecientes a las más di­
símbolas materias se dé a los niños de nueve a diez años de
edad, y lo más curioso es que ese bachiller o profesionista no
recordará nada absolutamente de aquellas enseñanzas. Pre­
guntad a cien abogados y a cien médicos si saben sacar raíz
cuadrada a un número dado y no sabrán sino dos o tres de
ellos; interrogadlos acerca de una sim.iplicísim. a suma de que­
brados y no podrán verificarla . . . . Habréis escuchado y no
sin embeleso hermosísimas piezas oratorias y habréis quedado
pasmados de los amplios conocimientos sobre historia' economía, derecho, astronomía, etcétera, de que hacen gala los tribunos; pues bien, preguntadles si los han aprendido en la Es­
cuela y si son sinceros os responderán que no, pues que cuanto
pudieron asimilarse de las enseñanzas de maestros primarios y
_
secundar10s lo habrán olvidado para siempre. El cinemató­
grafo con sus lujosas creaciones sobre motivos históricos' los
cuentos y leyendas, las novelas de Alejandro Dumas y de Víctor Rugo en esa materia, las de Emilio Salgari y de Julio Ver­
ne por cuanto toca a Geografía, las reseñas de la Guerra Eu­
ropea Y de otros conflictos con millares de episodios y de anéc­
dotas, las revistas ilustradas de todos los países la lectura del
ier�quillo Sarniento, del Quijote, de las granded obras griegas,
a opera, el drama y la comedia, abriendo constantemente
nuevos horizontes al espíritu humano son maestros más efica­
ces que todos los de las universidades y planteles mientras se
trate de conocimientos generales enciclopédicos. Y a esta
c�ltura multiforme y abundante, que es verdad que carece de
sistema, la llaman lo.s bachilleres y profesionistas : '' cultura a
la violeta". Esto no obstante, el m,édico recuerda a su maes­
tro, a su libro y a su escuela cuando va a recetar, el abogado
corre a su código, a su plantel y a su viejo profesor cuando va

�COOPERACION

a formular un alegato en un juicio; empero, ambos cuando
van a dar una conferencia, a formar un discurso o a dar cima
a cualquiera acto social o político, por mucho que tenga direc­
ta relación con suJ carrera profesional recurren a la cultura
"a la violeta". Quiere decir esto no que nosotros ataquemos
a todo sistema ordenado de enseñanza, sino que tratamos de
preconizar que deben verse los resultados prácticos de los dis­
tintos sistemas para hacerlos más en conformidad con la ver­
dad de las cosas, que deben dejar de ser meramente teóricos,
que deben ser menos especulativos en la acepción ideológica
del vocablo, para pasar a ser eficientes, aplicables, útiles, positivos, naturales, ciertos.
Ocupémonos de la instrucción primaria. El gran error de
los planes que han estado en vigor en esta parte de la ense­
ñanza es el suponer que los seiscientos '◊ setecientos alumn�s
de una escuela primaria van a ser profesionistas, pues los seis
años de su labor los emplean: Primero. En aprender a leer me­
cánicamente. Segundo. En aprender las cuatro operaciones
fundamentales de la aritmética, sin que ni con mucho sean há­
biles para hacerlas. Tercero. En aprender a escribir, si _por
ell'O se entiende hacerlo sin ortografía, sin redacción propia Y
sin la suficiente aptitud para formar vn memorial o una sen­
cilla carta mercantil o social. Y Cuarto. En tratar de asimi­
larse cerca de quince materias desde la Gramática hasta la Ins­
trucción Cívica, con los resultados prácticos que ya hemos dejado asentados.
.
,
.
Tomemos como ejemplo dos materias: la Geografia Umversal y la Física: el niño al salir de sexto año no sabe dónde
está el Peñón de Gibraltar ni el Puerto de Sebastopol, sólo
recuerda que el mundo tiene cinco partes y cinco grandes ma­
res pero confunde a los de menor imp·ortancia, al Caspio con
el Rojo y a éste con el Negro .... preguntadle por los límites
de Alemania y enmudecerá o hará omisión de uno o dos de
ellos; preguntadle sobre la población total de la tierra Y ni re­
m'◊tamente se aproximará; sabe que los globos suben porque
tienen hidrógeno, recuerda muy bien los estados de la materia
y sabe que el aire favorece la combustión, pero si se le incendia

EL ENCICLOPEDISMO Y LA ESPECIALIZACION

11

el traje corre y aviva las llamas en vez de arrojarse al suelo o
de arroparse, y no sabrá explié'aros por qué razón un vaso de
cristal se "revienta" con agua muy caliente, asombrándose
de que resista más el delgado que el grueso.
Nuestra pregunta es ésta: t, el esfuerzo que hace la Na­
ción para educar a los niños en las Escuelas Primarias y los
seis años que cada alumno dedica a esa enseñanza, están bien
empleados para lograr los resultados que dejamos señalados?
Contestamos rotundamente que no. En efecto, de seiscientos
alumnos cuando más veinte o treinta van a seguir una carrera
profesional, pero aun suponiendo que fueran cien (téngase
presente que es un promedio exagerado porque hablamos tam­
bién de los Estados de la República)� t, es razón que pierdan
seis años quinientos alumnos para que hagan ejercicios inte­
lectuales los otros cien que van a pasar a las Escuelas Secun­
darias 1 Y todavía si esos ejercicios fueran útiles para ellos,
pero ni aún eso. Heriberto Spencer sostenía brillantemente
que un niño no debiera posar sus ojos sobre un libro antes de
los doce años de edad; el sistema de los Jardines de Niños con­
tradice esta idea, pero ambas buscan libertar a la niñez de
ese terrible tirano que se llama banco de la Escuela. Es la ti­
ranía más espantosa, la más inícua, la más insufrible, la de
llegar a las tres de la tarde en los meses de mayo y junio a
sentarse en tales potros de tormento a estudiar geometría y
química . . . . cuando el niño siente la inclinación de correr, de
leer novelas o historias divertidas .... y al niño hay que se­
guirlo. No va gran distancia de la doctrina aquella famosa de
los "dómines irritables de gramática", de hacer entrar con
sangre la letra a la de sentar seis horas diarias a los niños a
oír cuarenta mil enseñanzas pesadísimas de todas clases, du­
rante seis años .. .. para nada.
A este sistema odioso, torpe � inservible llamamos el sis­
tema enciclopedista y nosotros le enfrentamos al de la espe­
cialización. Afortunadamente el señor Licenciado José Vas­
concelos, actual Ministro d� Educación Pública, ha reacciona­
do brusca Y enérgicamente para derribar ese sistema ilógico y

�12

COOPERACION

absurdo para tratar de seguir al niño, prefiriendo el tecnicis­
mo que necesariamente se liga con otro: la especialización.
En' nuestro concepto el niño, al entrar a la Escuela Pri­
maria' no debe recibir del maestro sino dos enseñanzas: Aritmética elementalísima, constantemente repasada, sin pasar de
las reglas más usuales en el Comer�io, sin llegar a las famosas
raíces cuadradas y cúbicas, y Lengua Nacional, prefiriendo
las lecturas selectas, la habilidad y facilidad en la redacción,
la costumbre de formar cartas, memoriales, documentos, etc.,
y dejando aparte las escabrosas reglas gramaticales que ape­
na� debieran ser tocadas. Nos es indiferente la gritería de
protesta que esto levante ; enseñadles a los niños, si gustáis,
lo que son adverbios, tiempos, modos, adjetivos, etc., ellos se
encargarán de olvidarlo . . . . Decidme si hay tres profesionis­
tas de cien que escojáis que sepan emplear debidamente las
palabras: "habría, hubiera y hubiese". No nos hagamos, pues,
ilusiones. Y finalmente, dejad a los niños que completen su
educación, dadles libros, novelas, revistas, periódicos, cuentos,
todo en forma sugestiva para ellos, ponedlos a sembrar o ha­
cedlos que elijan un oficio y ponedles talleres en las Escuelas
y ellos seguirán su disposición natural, ellos se especializarán.
Unos inevitablemente buscarán los artefactos de carpintería,
otros preferirán los versos, aquellos elegirán la música y así
todos tenderán a su impulso propio, a su afición verdadera.
Marden indicaba que no hay que poner a muchachos cuadra­
dos en agujeros redondos.
Este sistema aparentemente anárquico y destructor ten­
drá al fin que imponerse, sólo que sus peores enemigos serán
los maestros de Escuela, rutineros por: lo general y conserva­
dores; no habrá que hacerles caso, sino oírlos, replicarles e im­
plantar el sistema de Especialización. Pensad en que si el
niño va a hacer carrera, en la Escuela Secundaria se le prepa­
rará para ella y en la Profesional estudiará su ramo detenida­
mente, y si no va a hacerla es mejor, mil veces mejor, que la
Escuela Primaria le forme una tendencia propia, definida, un
carácter muy suyo y le dote de un solo conocimiento, o de dos,

EL ENCICLOPEDISMO Y LA ESPECIALIZACION

13

de muy pocos, pero sólidos, de su gusto, que aprenderá bien y
seguirá después inevitablémente.
Nosotros no somos educadores, escribimos nuestras ideas
sobre esta materia como fruto, según dijimos antes, de la sim­
ple observación de los hechos; las damos a los demás para que
puedan ser útiles como el reflejo de lo que son los sistemas en­
ciclopedista y especialista ante el sentido común.

Eduardo DELHUMEAU, Jr.

/

f

(

�INFLUENCIA DE LAS ESCUELAS TECNICAS

15

ap�end er c ualquie r trabajo, con l a convicción de poder d es em­
p enarlo en una form a verd ad eram ent e práctic a, en poco ti em�
.
p � Y sm grandes . preámbulos d e preparativos y consultas.
Sm duda que esta mflu encia h a sido ya p ercibida por toda la
_
socie dad, pues b ast a ver l a pre dile cción que tiene por el in­
greso a estos tipos de escuel as, manifes tado con el aumento
d e inscripción que arroj an los da tos e stadísticos a que s e hace
r efer encia en este inform e .

Influencia de las Escuelas Técnicas
Influencia de las Escuelas Técnicas en general y particularmente de la de Inge­
nieros Mecánicos y Electricistas en el progreso material del país.-lnforma­
ción relativa a Planes de Estudios, referente a estas escuelas.-Organización
de los Centros de Cultura Popular.-Proyectos para el año próximo en
materia de educación técnica.

Por el h e cho de s er no rmal en estos establ ecimi entos e du ­
cat ivos e l que cuando me nos el 50 por cient o del ti empo se
h aya d e dicado a la aplic a ción d e la te orí a y a la s práctica s
de T aller y L abor ato rio, etc., se h a logra do qu e la enseñanza
que en la actualidad s e imp arte , de j e de ten er e l carácter n eta­
m ente libre sco d e o tras époc a s, y que el paso de los a lumnos
de la e S¡cue la a l a call e , s ea ins ens ible , es de cir, qu e s e encuen­
tr en en el trabajo c asi e n l as misma s condicion es qu e cuando
e st aban en l a p r im er a.
Esto h a da do por r esultado que todo
e l p er sonal salido d e l as mi sm as s e v ea c apacit ado para e xt en­
der sus iniciativas en forma activ a en difere nt es ram as de la
ci encia y d e la industri a , y que la soci e dad haya llega do al
convencimi e nto de que la e ducación que en estas e scue las s e
imp art e, es l a ver dad eram ente id eal en l a époc a por que atra­
ve sa mos, e s de,cir, tener los conocimi entos ne c es arios y sufi­
cien tes p ara luch ar con éxito y pod er comlp etir en bu en a lid
con los d e la mism a profe sión u oficio. Como los conocimi en­
tos que s e adqui ere n son, como antes s e dij o, los n e ce s arios
y sufici ente s y, sobr e t odo, s e han aprendido en la aplicación,
que es como realme nt e s e apr e nden los principios, cada alumno
salido de· estas e scu elas se siente ,con fuerza pr opia p ara

Escuela de Ingenieros Mecánicos y Ele
ctricistas
Aprendizaj es y carrer as.-Estudios
p ara obreros.-Cur­
sos d�urnos carpintería , h errería , t orn
;
e ría , fundición, plom e ría
Y hoJ al atena, en dos años.-Estudios
p ara ma estros : un año
�á� p ara amplia ción y p erfe ccion ami ento de los mismos con
o­
mmi��tos. 3 aüo s. �studios p ara Ma
e s tros M e cán icos , Auto­
-::m.�v1hstas Y E � e ctr11c 1stas : ampliación
de conocimi entos y en­
s en�nzas especiales y e duc ativas,
4 años.-Estudio s p ara In­
gem e�os M e cánicos y Electricist
as : los mis mos dich os
y otr os
sup enore� en 7 año ..-Cursos noc
turnos : Estudi os p ara
�
'.
ob re­
ros, los �rusmos ofic10s citados, 2
años .-Para M ae s tros,
com
o
n lo s dmrnos, 3 año s.-Para M ae
stros El e ctricistas, 4 años ,
;
_
� _mismo que p ara M aestr os M e cán icos y Mae stros
Automo­
ih
; �tas.-Es�udios p ara Ing enieros Mecánicos y Ele ctricis tas,
. ano s, lo mIS mo que en los cursos diurnos.-Todos estos es tu­
dios son en clases te óricas y
p ráctic as d e taller o de aplicación.
-�ara s er aiumno d e número
de los c ursos de obreros s e re­
u
_i � ere : Acre �itar más de 15 años de e da d. T ene r l a �ptitud
isica n e c esari a para los
tra b ajos d el t all er y
no p a de cer en­
fermeda d contagiosa .
E star r e cientemente vacunado ·
Present�r certi· fic a do ofi •
cial de h ab e r termina do la e duc a ción
p rimar�a e l em ental. Ac
re di tar buena con ducta
po
r
med
.
io
d
'
e
un
certific ad 0 ofi cia1
.
exte ndid o por la p erson
a
a
cuy
o
se
r
vici
o
b i. er e stad
h u? en los últimos mes e s p re c e d ente s a l a solicitud
o P:r el dire
cto r d e la e scuel a en donde hubiere
h e cho sus ·

�16

COOPERACION

est udios prima rios. Para ser aluilllilo re gular en los c ursos de
Maestros, se necesita, además : Certificado de Instrucción Se­
c undaria y sustentar un exam en de adm¡isión sobre l e ctur�, .
dictado, gramática elemental, aritmBtica, en problemas senc�­
llos O'eometría plana y valorización de volúmenes. Los asp1ran�e� a la carrera de Ingenieros M ecánicos y Electr icistas
d eben además, obtener en cada uno de los cursos y pr ácücas
que h�gan durante los tr es primeros años, la calificació� mí­
nima de 7.-Todos los alumnos, a excepción de los pens10na­
dos y de los pobr es, deberán pagar las cu otas correspon­
diente s.

Escuela de Artes y Oficios para Hombres

Ap rendizajes y certificados qu e expide : Par a obr eros y
para Maestr os.-Cursos de : Ebanister ía, Tapicería, Cob rería,
Hojalat ería, Talabarter ía, Herrería Artística, Fun�ición, en
2 años • siendo la ense ñanza teór tco-práctica y debiendo cur­
sar un ' año preparatorio los alumnos qu e no hubier en termi­
nado su instrucción ele mental.-Para ob reros se exige en su
admisión qu e sepan le er y escribir y la,s op er aciones elementa­
les de aritmética, para los cursos de carr era ; y para los apren­
dizajes de oficios libres, solamente que tengan buena condu cta
y cumplida asi&amp;tencia, pudiendo ingr esar a la e scue la desde
los 12 años. Esta Escuela e stá en constru c.ción.

Escuela de Maestros Constructores

Apr endizaj es y carr eras.-Estudios para ob rer os, en 2
años : Albañilería y piedra artificial, c emento armado, cante­
ría y mármol, carpintería de construcción, h errería y c erraj e­
ría de construc ción, plomería y ob r as de lámina, pintura, es­
tucado y decóración, vidriería de cor ativa, electricista monta-

INFLUENCIA DE LAS ESCUEL
AS TECNICAS

17

dor .-Los mismos c urso s par a Ma
e str os Téc nic os e n 4
,
~
año s
'
mas
e n.senanzas educativas
: Castellano, Escritura, Aritmét ica '
Alge bra, G eom e tría, Trigonometr
ía, Fís ica y Química elem en­
tale s, Mecánica, con ocim i entos de
Materiales y He rramientas
Dib uj o ornamental, arquitectónico,
g e ométrico y de máquinas'.
Fisiología e Higiene, Saneamiento
de Edificios, L egislación
_
relativa, m,edición y nive lación, Con
tabilidad Industrial Elec­
tricidad, Geo grafía e Historia, Gim
nasia, Dep ort es, Pr es�pues­
tos Y avalúos.-Los curso s de esta
s mat erias pue den ser
e stu­
diados libr e:m ente.-Los requisitos
de admisión so n : ser ma­
yor d e 14 año s, acr editar buena con
ducta y hab er con cluído
1� e duca,ción primaria el emental,
pudiendo , sin embargo, admi­
tll'se alumnos que no la hayan te
rmin ado y qu e ingres
arán
a la vez que a lo s cursos antes dich
os, a uno preparato rio en la
misma escuela, d e un año y en com
binación con las dem ás en­
señanzas. Estar vacunado. No
pad ec er enferme dad conta­
gio sa Y pagar las cuotas correspond
ientes.-La e scueta ad:m ite
obreros par a s u perfe ccionamien
to en · cualquier gén ero de
d�c hos conocimientos, y los curso
s son diurnos y noc turnos
Y en clases de aplicación, de talle
r y d e teo ría.

Escuela Tecnológica para
Maestros

Tie ne por objeto preparar
maestros d e enseñanza indus­
.
trial Y de traba jos manuale
s, para servicio de las escuela
s ele­
m entales, s e cundarias y
normales.-Los c ursos son par
a
Ma es­
tros ForJ·adores Y Torn
e ros, e n 6 sem e st r es,
y para Ma estros
ebanistas, en 4 s em estr
es.-Para Profesore s de Enseña
nza Ma­
nual, en 4
sem e str es, y para Profeso res
de
Art
e
s
Ma
nuales
I��ustriale s, en 5 sem estr
es ; y de carrera o libres.-La
s con­
d:cio n es d e admis
ión son las generale s.-Esta
e scue la e stá en
vias de fundaci
ón.

2

�COOPERACION

INFLUENCIA DE LAS ESCUELAS TECNICAS

Escuela de Industrias Textiles

Escuela de Artes · y Oficios para Señoritas

Los cursos serán teórico-prácticos en los ramos industria­
les de algodón, lana, seda y fibras diversas, dividiéndose en
tres grados.-Al primer grado corresponderá la carrera com­
pleta de Ingenieros Textiles ; al segun do, la de Maestros de
ros TexFábri ca, y al tercer o, la de Obreros Técnic os.-Ingenie
.,
prepacc10n
instru
la
tiles. Para esta carrera será necesaria
ales.
especi
ratoria abreviada y después dos años de estudios
-Maestros de Fábrica. Deberán recibir la instrucción pri­
un
maria superior y después ,cursar án materias especiales en
ins­
de
cado
certifi
tar
año.-Obreros Técnic os. Deberán presen
és
trucción primf:.ria, o recibirla en la propia escuela, y despu
en­
hacer los cursos relativos, elec"tJvamente, de las siguientes
ero,
Cañon
or,
Hilad
ero,
Pabil
r
dero,
señanzas : Preparador, Ca
Urdidor Engomador, Tejed or, Tintorero, Acabador. Todos
écnico
estudia;án la aplicación de las tarifas de salarios.-T
los
Manufacturero de Hilados y Tejid os. En 4 años ; siendo
ia.
estudios ilustrativos fundamentales y especiales de la mater
En
1
año.
os.
Tejid
y
os
Hilad
-Maestros de Preparación de
s, en
-Maestros de Hilados y Tejid os, en 2 años.- -Tintorero
Esta
es2 años.-Cond iciones reglamentarias, las generales.cuela está en vías de fundación.

Tiene por objeto la enseñanza de, trabajos manuales co­
munes a la mujer : modistas, confeccionadoras de sombreros,
confeccionadoras de ropa de niños, bordadoras y encajeras,
peinadoras, floristas, fabricantes de objetos artísticos, dibu­
jantes de modelos para labores, cocineras, reposteras , confi­
teras, fabricantes de salchichonería y artistas en fotografía.
Los cursos se hacen en dos y tres años para las carreras y
electivos libres, por materias : diurnos y nocturnos. Compren­
diendo la enseñanza materias ilustrativas, fundamentales y
educativas, como Lengua Nacional, aritmética y geografía
elementales, e�critura, dibujo, canto \Coral y ejercicios físicos.
-Los requisitos de admisión son los generales indicados.

18

Escuela de Artes Gráficas
Tiene por objet o enseñar y perfeccionar : encuadernado­
res, fo­
res, rayadores, tipógrafos, linotipógrafos, fotograbado
urs
s
s.-Lo
alista
especi
ntes
? �s de
tocrom.otipógrafos y dibuja
ias libres.
mater
derse
apren
carrera serán en 2 años y podrán
ment;:i­
funda
nes
-Los requisitos de admisión serán los comu
en
vías de
les de las eséuelas similares.-Esta es.cuela está
fundaci6n.

19

Escuela de Arte Industrial "La Corregidora
de Querétaro"
Tiene por objeto la enseñanza de diversas artes industria�
les remunerativas y propias del trabajo femenil, en mayor
e�tensión que las impartidas en la de Artes y Oficios, cuyo ca-,
racter elemental es diverso ; y a la vez, la instrucción y edu­
cación de la mujer para prepararla convenientemente a la
vida activa, social y d·el trabajo.-Las carreras que se enseñan
s�n : Batik, Bonetería, Bordado a mano, Bordado a máquin_¡1,
Cmematografía, Co,cina y Repostería, Conservación de Le­
gum,'bres y frutas, Decoración en porcelana, Encuadernación
Fabricación de Estuches , Manufactura de flores, Fotograb ado'.
Industrias domésticas, Confecci ón de vestidos y sombreros,
�o dela� o, Pa�agüe:'ía, Pasa_manería, �einados, Masage, etc.,
leteria, Perfumena, RepuJado , Sl;tlch1chonería y Tintorería'
.
'
s-iendo los cursos ,c1orrespondientes
en uno y dos años.-Hay
cursos de materias libres y la enseñanz
a es en clases diurnas

�20

COOPERACION

y nocturnas.-Para ser admitida como alu�na, � e r� quiere :
_
presentar certificado de 60. año de instrucc10n primaria supe­
,
rior O sustentar examen indispensablemente, y los demas re­
.
quisitos comunes de conducta, salud y pagos correspondien­
tes . tener 17 años.-En todas las escuelas enumeradas, de en­
señ�nzas industriales, el aprendizaje se hace e� aulas Y talle­
res, procurando la aplicación práctica e inmediata de los c ? ­
nocimientos y el aprovechamiento de los �� oductos ��l :rabaJo
realizado y puesto a la venta en exposiciones periodicas especiales.

INFLUENCIA DE LAS ESCUELAS TECNICAS

21

Escuela Comercial para Señoritas
"Miguel Lerdo de Tejada"
Es del tipo de enseñanza elemental de la ' ' Doctor Mora ' ',
y su programa semejante ; teniendo un curso de tres años,
que una vez b6cho acredita a las alumnas como Tenedoras de
Libros, Oficinistas o Secretarias, Taquimecianógrafas. Los re­
quisitos de admisión son los repetidos.-Edad, 14 años ; cer­
tificado de 60. año o examen.

Escuela Superior de Comercio y Administración
Tiene por objeto la enseñanza y educación comercia� más
completa, y su Plan de Estudios está dividido e� dos periodos.
-Primer período : Un curso de tres años, el mismo y funda­
mental para toda 1carrera comercial, al final del cual se alcan­
za el grado de Bachiller de Comercio u Oficinista, o Tenedor
de Libros O Corresponsal.-Segundo período : Un curso de dos
años de enseranza superior especialista, al fin del cual la Es­
cuela titula al alumno como : Comerciante y Agente de Co­
mercio, 0 Contador de Co·mercio, o Contador Público, o Con­
tador Fiscal, o Actuario y Auditor, o Profesor de Escue,1a de
_
Comercio.-Los alumnos están obligados a ha-cer la practica
en trabajo efectivo, dura�te seis meses.-Los reJuisitos de
admisión son los ya repetidos comunes a las demas escuelas.

Escuela Comercial "Doctor Mora"
Como la Superior acabada de citar, prepara elementos de
trabajo para Oficinas del Comercio y la Administra:ión, pe� o
elementalmente, pues sólo tiene un curso de tres anos, s�tis­
t'echo el cual. la Escuela ac'I'edita al alumno como Bachiller
de Comercio, Oficinista, Tenedor de Libros o Correspúnsal.
-Sus requisitos de admisión son los mismos.

Escuela de Taquimecanógrafos
De carácter especialista, imparte enseñanza de Mecano­
grafía, Taquigrafía, castellano e inglés, en un curso de dos
años, otorgando diploma al alumno que los satisface, como
Taquimecanógrafo Corresponsal.-Los mismos requisitos de
admisión.-Los cursos en estas Escuelas Comer,ciales son tam­
bién diurnos y nocturnos, de carrera y electivos.

Escuela Nacional de Enseñanza Doméstica
'l'iene por objeto preparar a la mujer para sus funciones
sociales del hogar, proporcionándole conocimiento en trabajos
manuales apropiados, que puedan proporcionarle remunera­
ción.-Las carreras que enseña la Escuela, son : Profesora de
Ec·onomía Doméstica, en 4 años . Ama de Casa, corte, cocina,
confección de sombreros, repostería, lencería, bordado a má­
quina, en 2 años Estudiándose durante la enseñanza de ca­
rrera, materias ilustrativas, diversas y educativas y siendo los
cursos diurnos y nocturnos y también -electivos.-Los cursos
nocturnos duran cinco meses.-Los requisitos de ingreso son

�22

COOPERACION

Ama de Casa,
los :mismos dichos excepto para los cursos de
los cuales sólo . ,es
.
de Corte ' de Coci�a y de Sombreros, para
año de mstruccion
ne,C'esario presentar certificado hasta de 4o.
elemental.

Escuela Hogar para Señoritas "Gabriela Mistral"
Semejante a la anterior, imparte enseñanzas técnicas de
trabajos manuales y pequeñas industrias de la casa y otras
ilustrativas fun damentales y educativas.-La enseñanza se
divide en tres categorías : lo. Curso de Educación para el
Hogar, 2 años.-20. Cursos libres, 1 año y medio. Modas,
encajes, sombreros, bordado, cocina, conservación de frutas,
curtido y confección de pieles, industrias na.cionales, jabone­
ría, perfumería. puericultura, economía doméstica, pintura de­
corativa, lavado, planchado, desmanchado y tintorería, galo­
nes y peinados.-30. Materias aisladas, por las que recibirán
ias· alumnas solamente boleta de examen en vez de certificado
d�. :fin · de curso.- -Como requisito de admisión, especial, estas
escuelas tienen el de recibir alumnas :con sólo 12 años cum­
plidos, siendo las demás condiciones las usuales.-Los cursos
son diurnos y nocturnos.
A fin de tener una base de que partir para ver qué ense­
ñanzas, fuen, de las generales, es decir, de la lectura, escri­
tura y elementos de aritmética, era necesario impartir a las
personas que probablemente asistirían a los referidos centros,
y fuera de las que de una manera general se había proyectado
que se cursaran en los mismos, se procedió a hacer una inves­
tigación lo más minu,ciosa posible en diferentes rumbos de la
ciudad ( en aquéllos en que desde luego debieran establecerse
esos Centros), y así se pudo dar cuenta esta Secretaría de lo
que realmente necesitaban y pedían esas personas, por este
procedimiento se pudieron formar grupos que en los cuatro
rumbos de la ciudad pudieron recibir las referidas enseñan­
zas. En la parte Norte de la misma se tiene establecido un

INFLUENCIA DE LAS ESCUELAS TECNICAS

23

Centro, en la casa número 51 de la Avenida Peralvillo • del
lado Oriente, en la casa número 135 de la calle de Capu&lt;ihinas .
del lado Poniente, otro en la Escuela Normal para Señoritas:
y en la parte central, el del edificio que ocupa la Escuela
·
. " . S e tiene
" D octor B a1mis
en proyecto el establecimiento
de otros Centros, debiendo establecerse en primer lugar, uno
en la prolongación de las calles de Bolívar. Los cuatro Cen­
tros anteriores son para mujeres, y la asistencia a los mismos
es de personas de diferentes edades y con diferentes clases de
con-0cimientos, teniendo obreras analfabetas, alumnas que de­
sean aprender un oficio o practicar una industria y que tienen
conocimientos rudimentarios de instrucción primaria, y otras
que, con malos conocimientos de instrucción primaria, tienen
conocimiento de algún oficio o industria y desean perfeccio­
narse. La enseñanza se ha proye, ctado llevarl a a la práctica
en �a forma siguiente : dividiendo el tiempo en dos partes,
dedicar la primera a enseñanzas teóricas y la segunda a los
oficios o industrias sencillas. D e esta manera se puede obte­
ner que cada alumna cuando menos dedique el 5 por cient9
de su tiempo para las aplicaciones. Las analfabetas, 40 por
_
ciento del tiempo para estas últimas y el 60 por ciento restante
para desana.fabetización. De una manera general se pretende
que exista una labor de equilibrio entre los conocimientos teó­
ricos y prácticos de las educandas y llevar a cabo las enseñan­
zas en forma tal, que la primera parte de las mismas sea edu­
cativa, y en la segunda parte, la mitad educativa v la otra
mitad utilitaria. A lo antes dicho hay que agrega; que por
medio de conferencias a propósito de Higiene y Civismo se
puede decir que las personas que asisten a los Centros, e;tán
capacitadas para luchar en buenas condiciones en las diferen­
tes ramas que hayan aprendido. Se ha tenido cuidado en los
grupos de analfabetas, de separarlas por edades, agrupando
a las de corta edad y separándolas, para la enseñanza, de las
adultas, lo cual ha dado muy buenos resultados. Es de notarse
que ,con la sencilla organización antes esbozada, se ha logrado
tener una asistencia suficientemente constante y que el número
de alumnas que asisten a los Centros, no sea mayor en cada

�24

COOPERACION

de las
uno de ellos, solamente por falta de local ; pues a pesar
ahora, de
incomodidades con que se trabaja y de la falta, por
clases
sus
a
rren
elementos útiles herramientas, etc., concu
o
venid
han
con verd¡dero e�tusiasmo. Los referidos Centros
desde ha­
a llenar de una manera efectiva, una necesidad que
la clase
de
nas
perso
para
ce mucho tiempo se hacía sentir,
mencionada.
Para el próximo año de 1924 ,se proyecta aumentar el
número de Centros Culturales Nocturnos para Obreros, hasta
al, Y,
lograr obtener 100, correspondientes al Distrito Feder
­
Prepa
la
además, se va a proponer la creación de una Escue
ratoria para Escuelas Técnicas.

La psicología del periódico
Por R. ESPARZA MARTINEZ

Desde que el genio batallador de Guttemherg realizó con
su invento la más sublime de las revoluciones del pensamiento,
el periódico es y ha sido arma poderosa de la imaginación y de
la inteligencia, y su influencia ha sido decisiva sobre el pro­
greso y desenvolvimiento de las sociedades humanas.
Apenas el obscuro inventor de Maguncia lanzó a los miste­
riosos mundos de la publicidad la primera edición de la Biblia
y el amplio espíritu del periodismo, llevando a los cerebros el
aliento vivificante . de cultura que circunscribe su misión alta­
mente moralizadora y benéfica, hizo difundir por todas partes
las luces iridescentes de la verdad y de la ciencia, a través de
los errores de los tiempos y de las tenebrosidades de la igno­
rancia imperativa.
Y no fué preciso esperar el magno descubrimiento de la
imprenta para que el ideal de la hoja impresa se manifestara
en el esfuerzo noble y avanzado de seres superiores. La apa­
rición del primer periódico fué precursora del intenso movi­
miento civilizador que sucedió a la invención de Guttemb erg,
Y, al señalar a la humanidad nuevos horizontes de investiga­
ción y de estudio, planteó en la mente escrutadora de los sabios
el problema· que la imprenta vino a resolver.
Es sin duda el periódico la expresión genuina de los sen­
timientos más marcados y arraigados de un pueblo que viene
� ser como el objeto que mejor refleja la potencialidad de los
impulsos culturales de una raza.

�26

COOPERACION

LA PSICOLOGIA DEL PERiúDICO

No hay aspecto de la actividad individual donde no se
descubra la influencia del periódico, ni tampoco se concibe
fuerza alguna que obre sobre el adelanto de las naciones, en la
que no se manifieste el influjo potente y provechoso de la
prensa.
Tiene el periódico la virtud de expresar cuanto de grande
y excelso engendra el pensamiento, y, a despecho del despo­
tismo de los gobiernos, de la tiranía de los próceres, de la edu­
cación y de la tutela aherrojadora de los llamados mentores de
las clases desheredadas, hace llevar hasta las conciencias timo­
ratas el eco victorioso de redención y libertad que repiten sus
caracteres imborrables y que en boca de los hombres es acalla­
do por la incompetencia de sus jurados enemigos.
La prensa traduce los anhelos y las aspiraciones de sus
fervientes y apasionados cultivadores y entraña en sus es­
peranzas el más preciado y grandioso símbolo de la confrater­
nidad y victoria.
· Es para la sociedad cuyos designios representa como el
centro a cuyo derredor convergen todos los elementos que lu­
chan por el advenimiento de la razón y de la evidencia y em­
blema purísimo de regeneración que palpita en cada una de
las concepciones que el espíritu humano alcanza a concebir.
Representa el periodismo el esfuerzo intelectual de una
época, y es la manifestación patente del temperamento de un
pueblo, que cifra su porvenir en el progreso de sus ideas de
liberación y justicia.
Es la prensa intérprete fiel de los dolores de una raza, y
como tal debe condensar sus necesidades, sus sufrimientos y sus
tendencias.
Y es el periodismo un manjar que mujeres y hombres ape­
tecen : desde el político de profesión que procura satisfacer en
la noticia diaria su curiosidad de lector empedernido, hasta la
niña romántica que busca en las páginas literarias un consuelo
para su alma entristecida, todos encuentran en el periódico un
pasatiempo útil y agradable.
Solamente que el periódico, para llenar los requisitos que
le impone su misión benéfica y altamente progresiva, debe mar-

char por el sendero que la moral y el respeto a la vida privada
le han señalado, y ajustarse a los principios sagrados de la cir­
cunspección y cordura.
Porque sólo así, apegándose a las exigencias del medio y
a las reglas invariables que la prudencia y el decoro aconse­
jan, podrá ceñirse al cumplimiento de los deberes y obligacio­
nes que la civilización le ha impuesto ante las sociedades, el
llamado Cuarto Poder.

27

�¿PARA QUE?
! :::

::::::,t::::::::::

::::: = :::::

¿Para q ué?
' 'Emprendamos una fuerte campaña
en pro de la cultura nacional, ataque­
mos de. frente el hondo problema, bus­
quemos, indaguemos y pongamos �n
práctica medios, procedimientos, sis­
temas distintos de los carcomidos de
hoy . . . ' ' , decía yo no hace mucho a un
profesor. Y su respuesta, dicha con
tono brusco, impregnado de pesimis­
mo, fue esta: ¿PARA QUÉ? • . •

I

Consideré inútil insistir. Centenares dicen lo mismo. ¡, Pa­
ra qué ? ¿ Para qué emprender una obra inmiensa, una labor co­
losal que apenas iniciare:m,os y que nos traerá grandes sinsabo­
res ? ¡, Para qué abandonar esta calma que nos rodea ? . . . .
Nunca, como en esos momentos, quise abordar el estudio
de la idiosincrasia nuestra, ahondar en el espíritu de esas ma­
yorías saturadas de pesimismo y envueltas en un ambiente que
les mata todo entusiasmo y elimina de ellas todo ideal.
II

Inevitablemente, cuando estas cuestiones se estudian, sur­
ge imperiosa la necesidad de descubrir, de una vez por todas,
las hondas causas que determinan el estado actual del organis­
mo nacional. Y también sin poder evitarlo nos vemos irreme­
diablemente ante el paisaje de la vida nacional en el momen­
to -trascendental para la América- en que el Hispano pisó
tierra trayendo a la diestra un estandarte de conquista disfra­
zado con el ropaje de los misioneros.

29

Allí está la clave del problema, la respuesta a la magna
jncógnita que surge, inmutable, cuando el cerebro navega en
busca de las causas de esa triste idiosincrasia nuestra.
Es indudable que las razas de Anáhuac -que asombraron
con su civilización al hispano no obstante que estaba hecho a
todas las grandezas, como dijo una vez Fernando de Ibarzábal,
galano cronista de " Universal " de la Habana- poseían todas
las características de las razas jóvenes, en cuyo cerebro-colec­
tivo, sano como su cuerpo, germinan vastos ideales y energías
suficientes para realizarlos. Indudablemente también que ca­
recían, por tanto, de las grandes lacras que enferman el orga­
nismo de las viejas naciones y cierto que su varonil contextu­
ra, im1)onente y severa, diríase hecha en bronce y hierro.
Como pueblos jóvenes, viriles y optimistas, desconocedores
y libres de las hormas que torturan el cerebro y el organismo
de los pueblos antiguos, su vida mental y social carecía de
complicaciones ; su religión misma no tenía por base sino el
agradecimiento a todo lo que les producía bienestar. Por eso
adoraban al Sol, que era un enigma para ellos, ignorantes de
las teorías de Laplace y de Copérnico, y a la Luna, y al Agua
y al Aire. Su religión carecía en absoluto de cosas impenetra­
bles e inexplicables.
Tenían también, claro está, los defectos de todo pueblo
joven que se alucina con el brillo de su progreso rápido y con
la contemplación de su misma fuerza y de su misma juventud
Por eso gustaban del sacrificio humano y por eso, en la guerra,
hacían alarde de crueldad.
Pero es indudable que poseían la mayor parte de los atri­
butos de los seres saludables : ' ' talento, optim;ismo, alegría,
éxito ' ', según la fórmula del doctor Ingenieros. Teniendo un
cuerpo sano, poseían, necesariamente, un alma sana.
Ahora bien, nubló el tranquilo cielo de la vida de Aná­
hua c la llegada s-6.bita de hombres que vestían brillantes arma­
duras, más brillantes aún por el beso del Sol y que, jinetes en
brio sos corceles dirían.se, por sus rubias cabelleras, hijos del
Sol. Vomitaban, en efecto, sus arcabuces y sus morteros to-

�30

cooPERACION

rrentes de fuego y anonadaba su gallardía que parecía herma­
narse a su fuerza.
Eran los buenos tiempos de la hegemonía de España y es­
taba de moda emJprender latg os y peligrosos viajes para llevar,
con las armas en la m:ano, 10, religión cristiana a las más remo­
tas regiones de la tierra.
El hidalgo español, en altecido con sus grandezas -pues
que en sus dominios no se ponía el sol- y tonificado con el or­
gullo de su estirpe, no perseguía con sus conquistas, claro está,
sino la gloria, estaba ávido de gloria.
Ahora bien ; el español de aquella época era, sin duda, ex­
cepcionalmente apto para la conquista, pues era osado, audaz
y astuto ; pero hay varias clases de conquistas y la de pueblos
es, sin duda, una de las más difíciles : en aquellas épocas aún
más. Los latinos en general son, por su misma idiosincrasia,
poco apropósito para la conquista de pueblos, pues su carácter
exaltado los impele a menudo a usar de la fuerza y de la vio­
lencia antes que del convencimiento, no sucediendo lo mismo
eón el sajón que gusta ver ltis cosas a través de la frialdad de
sus razonamientos. En la ép oca de don Hernando Cortés este
problema era aún más complicado, pues no cabe duda de que
el tiempo es un factor decisivo en la transformación de las
ideas.
El gran error de los conquistadores estuvo en que creye­
ron que dejaban la vida y el progreso donde ponían el pie y
que en cada sitio en el cual estallaban las granadas de sus mor­
teros quedaba im1&gt;lantada, súbitamente, la rancia civilización
hispana. Sin embargo, todos sabemos que, más aptos para la
guerra que las razas autócto11as, pues conocían de tiempo atrás
medios de destrucción más efi caces, bien pronto -después de
una serie de heroísmos- pusieron su planta sobre el cráneo de
los vencidos pensando, en medio del natural ofuscamiento pro­
ducido por el triunfo, que todo había concluído y que lá glo ­
riosa epopeya no tendría may ores consecuencias. Pero olvida­
ron que en el pecho de cadn uno de los supervivientes de la
catástrofe y en cada cerebro de los seres de la nueva raza
-producto de la mezcla de ainbas- se agitaba el gérmen de un

¿PARA QUE?

31

odio profundo que el tiempo, a pesar de su tendencia destruc­
tora, no ha podido borrar.
El organismo de la nueva raza presentaba, inevitablemen­
te, todos los síntomas de un organismo enfermo.
Las mujeres -desde luego- no podían encontrarse sanas
Y fuertes después de presenciar la hecatombe. Ni las madres
c�yas hij as les habían sido arrebatadas para satisfacer la luju�
_
na del hidalgo español, ni ellas mismas, indignadas ante tanta
b arbarie, podí �n dar vida a una raza fuerte y sana. Recordad,
_
SI no, el empuJe brutal del hispano ébrio de oro y de lujuria y
la resign �ción admirable de las mujeres de Anáhuac que, luego
de ver como eran fulminados los hombres de su raza, fueron
forzadas a aceptar la esclavitud salvaje de los aventureros a
quienes debían entregar sus cuerpos y sus almas y también Íos
de sus hijas.
No es posible contener el desfile interminable y horrible
de las escenas que ilustran las páginas de la historia nacional .
involuntariarn:ente aparecen ante nuestras pupilas dilatada�
por el asombro, primero la vida admirable de las razas de Te­
noxtitlán con su sencillez pasmosa y su indiscutible belleza .
luego el instante en que el hispano ' ' ansioso de gloria, . . . . . �
nada más que de gloria ' ', pisó tierra de Anáhuec y después 1;
epope�a,, el choque de dos razas fuertes y el brutal empuje del
,
conqmstador, mas ducho que el mexica en el arte de la guerra
Y ensoberbecido también con su abolengo. En seguida . . . . la
esclavitud horrible y la tortura del vencido ante la songa del
vencedor ; �uestras mujeres sirviendo para saciar los apetitos y
para dar vida a una nueva r�za hija del dolor y del libertinaje ;
a una raza enferma, adolorida, sin entusiasmos ¡ cómo podría
tenerlos ! sin ideales, sin fuerza de voluntad, falta de espíritu
de empresa (no era posible que fuese de otra manera) y menti­
rosa Y débil y abúlica e inconsciente y horriblemente viciosa
a�entando, eso sí, un terrible odio, el odio que cada .mexican�
s�ente por la raz·a que nos legó sus lacras sin poder transmi­
tirnos sus virtudes y sus grandezas indiscutibles ( ¡ cómb podía
·, ·
·
hab erlo h ec ho SI· e1 eJercito
conqmstador se componía de la
.
es coria
de la nación española ! ) En cada corazón, inevitable-

�32

¿PARA QUE?

COOPERACION

mente, se encendió una llama de odio. En efecto, no necesitá­
bamos haber recorrido las páginas de la Historia para ver co­
mo en una pantalla el horrible ejército de mujeres abandonadas
y de huérfanos sin asilo y sin pan, preguntando a sus madres
por los autores de sus existencias y bebiendo desde pequeños
el dolor y el odio. ¡ Hijos de la lujuria . . . !
De dos razas enfermas no podía haber resultado sino otra
enferma también y débil, desequilibrada, pesimista, triste y
propensa al fracaso, repitiendo la fórmula asentada y que sola­
mente por un esfuerzo tenaz y enérgico podría salvarse por sí
misma.
Efectivamente, la nueva raza presentaba estas caracte­
rísticas :
a) Los defectos, las lacras de ambas razas se habían su­
mado.
b) Las virtudes, o sean las cualidades buenas, se habían
restado.
Como resultado :final se encontró que la raza nueva reunía
las siguientes condiciones :
Cualidades : Buenas o virtudes (restadas con el cruza­
miento ) . En mayor o menor escala, según diversas condi­
ciones, predominan en un reducido número de seres, la fuerza
de voluntad, la claridad de los juicios y el talento de la raza
extinta. (E�tos fueron quienes después utilizaron la llama
de odio que se encendía para arrojar al conquistador. )
Cualidades malas, defectos o lacras (sumadas con el cru­
zamiento) . Físicas : debilidad, anemia, completa ausencia, en
fin, de salud Morales : voluntad nula, a:mor a la mentira,
servilismo, i11constancia, falsedad, odio al " gachupín ", cruel­
dad, propensión a la rapiña ( en sus múltiples grados) .
Herencia :filológica : la jerga que usa el pueblo bajo, el
léxico en el cual tienen cabida los pseudo vocablos " pader ",
" mama", " truje ", " venemos ", " pos ", etc1
Herencia religiosa : la súbita transir.ión de las creencias
diáfanas y perfectamente comprensibles de los antiguos m.e­
xicas, carentes de toda complicación y sin cosas inexplicables,
a una religión nueva y llena de misterios, no pudo dar sino un
•

33

resultado : la adopción, por miedo · a la bota del vencedor, del
dogma que se les presentaba, la falsa adopción de una reli­
g10n que no acaban aún de ,c•omprender. Confirma esto el
hecho de que_ aún en la actualidad, entre los indígenas se
estila colocar el ídolo (al que en realidad veneran) detrás
del Cristo. Y también que en todos los demás miern'bros de
esa raza se ve meridianamente que la adopción de esa religión
es, a todas luees, superficial, y falsa, visto esto, naturalmente
con la lente de la más profunda serenidad y sinceridad de que
seamos capaces.
Concluyamos. Toda raza en la cual se encuentran fren­
a
te frente dos herencias disociadas, es de.cir, que no pueden,
en modo alguno, llegar a amalgamarse, es un producto " hí­
brido ' ', y las dos herencias tenderán a exterminarse entre sí '
luchando, si no irremediablemente, sí con toda la fuerza _ de
destrucción de que están dotadas, hasta concluir con el indi­
viduo mismo. Quiere decir que toda raza híbrida tiende a
acabarse a sí misma, envenenándose paulatinamente, sin darse
cuenta, en medio de su inconsciencia -estado inherente a
todo hibridismo-, de su suicidio.
Y como resultado de un balance general encontramos el
predominio de las lacras sobre las virtudes y, por tanto, la lu­
cha desigual y ventajosa entre unas y otras. Y si tenemos
en cuenta que el poder de destrucción y la inconsciencia que
caracteriza a estas mezclas fatales, nos impelen -aunque ja­
más irresistiblemente, sí con suficiente fuerza, suficiente para
�a escasez de la que posee'mos- a destruirnos, claro está que
cada nueva generación es, indefectiblem,ente, inferior a la an­
terior y que, a esos pasos, bien pronto tendremos, merecida­
mente por cierto, la bota del rudo imperialismo yanqui, sobre
la nuca.
Encontramos, pues, primero, una irreflexión harto grave
-aunque de acuerdo con el estado intelectual de la época­
en el ibero, quien no pudo pensar nunca que daba vida a una
raza en cuyo interior se ocultaba la llama de un odio irrefre­
nab le, qn e tarde o temprano habría de estallar, engolosinado
c o·mo se encontraba, con su falsa victoria, que le llenaba los
3

�34

¿PARA QUE?

COOPERACION

re sus m a­
an ch aba con san g
_
bolsillo s d e oro y que, aunque m
nas si e1:es
eña p ersp e ctiv a d_e . �
fr
lag
a
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a
l
rar
mi
cía
nos , le ha
pués , una sumis10n. extr. ana,
coronadaS Por la gl ori a • y des
imp erios os
nueva ra z a a lo s
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c asi al armante, de parte de la
se
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, no dando s enale� d aprestar
m andatos de su fatal herencia
.
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m
que
endiéndola con la ur gencia
a co nt rarrestarla, at
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n
icu�
e diato y como conse
Ahora bien ; com o r esultado inm
cio­
na
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cia d e e s e e stad o morbo s o colect
se
,
a
az
r
a
l a d ebilidad de l
nal . como atributo i nh erente de
,
pes ar de · tod o ante las almas
y er �ue, por encima de todo y a
El Dol or .
la c ara ho sca e irónic a d e S. M.

III
dado _Y
emp o y con tod o cui
A reservE&gt;, de es tudiar a su ti
i
ia
fermeda d endém�c a que a gob
·minucio si dad, e sta terrible en
ctual, per­
emo s el pr oblem a a _
el . organismo de l a raz a, plante
tud .
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a
ciado en t o da _su �
.
mitiendo que sea visto y apre
a
p en� ble , smo
s ol ame nt e e s mdi s
o
n
ue
q
a
y
s
o
am
Asentáb
i a . Ahora
darle una solución s atisfa ctor
urg ente, apremi ante,
e r e solv er defi­
a que pue de y deb
bien . la educac ión es la únic
r d e lo � : du­
en est e cas o la labo
nitiv�mente el p roblem a . Y
o
p adres o �adres d e farr:1ha,
cadores mo derno s -ya s ean
r o : a im:pul­
u e es s en cillo y cla
m a estros - se re du ce a algo q
u enas de la
b
es
d
cualfda
a flot e , las déb iles
s ar , ha st a ponerl as
goma d oloro s a y a com­
en medio de 1;1-na �
ra za, que s e d eb aten
eno mt eh gent e , sus lacras o d
b atir sin de scanso y con ma
fe cto s .
· na1
· , n na cio
nuev a e duca � 10
He a quí tod o el secreto de la
ar ­
a
ap
Tod o lo que t ienda
ser .
y he a quí también su r azón de
que ser, n e ce sariamente, defici�nte
tars e de est e camino, tiene
e infructuoso .
valor
ra, g ra nd e por su alto
Llevar a cab o e sta grande ob
lo s que bus quen por c a ideal de
.
1· ntr,inse co , deb., ser el gr an
dien do que e, sta lleºue a 1 a
· i· er to"',., l a gl ori a, preten
mi· nos 1nc
(Y

35

mayo r brevedad. Obra p erdurable y única será ésta, y quien
l a realice pued e muy bien e star seguro d e que la Patria, gran­
de d e spués y fuerte, coloc ará sobre sus sienes la s imbólica
coro na de laurel.
Pero estudi emos serena y d espasionad amente, con l a se ­
r i e d a d qu e el ca so lo r equi ere, aun qu e de modo s omero, los
male s principales, que c ansan los espíritus de lo s individuos
del conglom erado na cional, y lo que hasta hoy h emo s h e cho
por no sotr os mi smos, en nue stra defens a .
Iniciemos el estudio repitiendo lo que ya asentáb amos e n
página s anteriores, relativo al poder de d estrucción que c a­
ra cteriza a to do raza híbrida . As entáb amo s que , sobre to do
en el cas o nu est r o, exist en do s tendencias opuestas y disocia­
das, por tanto, que se encuentran en el'.l¡c'arnizada luch a en
nue stro organismo y que le im'p elen a d estruirse . en el más
breve tiempo.
Observando, en efecto, con c alma y s erenidad la o rgani­
z a ción d e nue stras instituciones, lle g amo s a la conclusión in­
eludible d e que se encuentran conformad as ' ' ad hoc ' ' p ara la
gran ob ra de d es trucción inicia da con gran entusi asmo po r
lo s conserva dores , como medio e:fic a císimo de afianzarse en l a
dir e cció n de los a suntos públicos . El hogar y la escuela son,
incons ciente mente -preferible es creerlo así-, los c entros
d e mayo r activida d en este s entido.
La primera mira, la fund amental, consiste justam'e nte e n
la de strucción d el ideal. Y j ustament e el peligro está allí.
Por e s o el mexic ano cuando homb re , no ti ene ideal alguno :
e s una nave sin timón, y una nave sin ti'món es arr as tra da
contra la ro,ca abrupta. La Na ción entera se dirig e hacia la s
pod eros as mu ralla s -construídas por ell a misma ; y el choque
será ine vitable si, como lo hemo s dicho ya, no se pone un vio­
lento y eficaz rem edio.
P ero, muy lejos de ello, vemo s que , por el contrario, la
ma sa tod a, ce diendo ant e el formidabl e impulso de la fuerte
here ncia dis ociad a que se agit a en el interior de c ada s er, se
apresta a sostener el estado a ctual, reaccionando, si aca so, en
senti do adverso, contrario a su s mi smo s i ntere se s .

�36

COOPERACION

¿PARA QUE?

Observemos ahora cómo coincide esta destrucción indivi­
dual y colectiva con los síntomas que presentan los organismos
enfermos : el tuberculoso sabe ( t, lo sabrá de veras 1) que nece­
sita imprimir a su vida una orientación distinta, opuesta en
verdad, para salvarse y no lo hace : cede ante el empuje de su
_
misma enfermedad. El alcohólico cree saber que los licores
espirituosos están matando su organismo, y sin embargo cede
ante el empuj e de su enfermedad misma. Citemos un caso elo­
cuente : un conocido médico, reputado como sabio, acostumbra­
b a analizar en las cantinas el proceso y los estragos del tequila
en el organismo, y después ·de haber disertado brillantemente
acerca de tales asuntos, ingería la bebida. . El fumador sabe
de memoria, porque lo ha leído infinidad de veces, que la nico­
tina hace estragos en el organismo y se complace en encender
un cigarrillo después de haber tenido en sus manos un lib:o
.que habla de estas cosas en forma sugestiva. En fin, el a�cio­
nado empedernido al bello sexo, nada ignorante de los peligros
a que expone este vicio, experimenta placer en obrar en forma
opuesta, arrepintiéndose falsamente de que el mal le devora, Y
volviendo en seguida a caer en el mismo vicio.
1, No os parece que un poder, que diríase sobrehumano, im­
pele a estos seres a obrar en esa forma 1 Mil casos más podrían
presentarse como prueba de que el organismo que así obra es
un organismo enfermo en cuyo interior lucha el morbo des­
tructor, acabando principalísimamente con la voluntad : la mu­
chacha que se entrega, el hombre que miente, el criminal, etc.,
etc. La conocida frase " nadie experimenta en cabeza ajena "
es una consecuencia de la debilidad del organismo enfermo.
Es, en efecto, una de las frases sin razón. de ser, creadas al ca­
lor del ambiente predominante. Inútil es decir que todo orga­
nismo sano tiende a seguir el camino contrario.
Haciendo un resumen de lo tratado con relación a la pri­
mera e inmediata consecuencia de nuestro hibridismo, podemos
anotar lo siguiente :
I. El conservador es, necesariamente, el tipo predominante
en la raza indo-hispana, existiendo m,ayor número de reaccio­
narios que de retrógrados.

II. En México todas las instituciones están conformadas
" ad-hoc " para la gran obra de destrucción, cuyos gérmenes
se agitan en nuestro mismo organismo.
III. La labor de destrucción se• inicia con el extrangula­
miento del ideal, para obtener lo cual se acude a la destrucción
de la fuerza física (salud) y a la debilitación lenta y tenaz de
la fuerza intelectual, labor que se ha realizado en la Escuela
Primaria, pretendiendo aplicar programas contra-naturales y
adaptados a otros ambientes completamente distintos.

37

Consecuencia inmediata de la labor anterior es el auge de
todo lo falso, lo irreal, lo mentiroso. Todo organismo débil
profesa, en efecto, extraño cariño a cuanto se aleja de la ver­
dad, a la que teme, como el murciélago a la luz. Lo real, lo
exacto, lo verdadero, es relegado al olvido y cuando se ve
frente a frente de ello irremediablemente, experimenta extra­
ordi-nario disgusto.
Así la primera mentira que defendemos con amor y con
verdadero arrojo, consiste en sublimizar todo lo malo, todo lo
falso, todo lo irreal.
' ' Es verdad que tal o cual cosa no es exacta ; pero lo pa­
rece, y eso basta ". " Cierto que esto o aquello es una mentira,
una ilusión ; pero consuela, agrada, es bello ". t, No será esto,
lectores amigos, un grave error ?
La consecuencia inmediata de ello es, indudablemente, que
en fuerza de querer encontrar bello lo mentiroso, lo irreal, lo
que no es, nos hemos formado un alma de porcelana de Sévres
o de cristal de Bohemia, produciéndonos un extraño sacudi­
miento la sola presencia de lo real, sacudimiento y desasociego
que se traducen irremediablemente en forma de dolor.
Y no solamente nos hemos creado un alma hecha a todo
artificio, sino que hemos invadido el ambiente con el incienso
embriagador de una gama interminable de cosas falsas, noto­
riam ente fuera de la verdad, que nos agobian verdaderam,ente,

�COOPERACION

¿PARA QUE?

cuando al leve placer de sus bellezas peregrinas, el inevitable
dolor en el cual, también, hemos llegado a encontrar belleza,
como lo demostramos más adelante.
Nuestra irresistible devoción por lo que se aleja de lo real,
de lo que es en verdad, nos hace poseer creencias, antes que
ideas, quiere decir, que en la adquisición de normas de nuestra
vida, tiene predom!i.nio la fe. Creer es eso, seguir tal o cual
camino o adoptar tal o cual norma de vida sin pretender disec­
cionarla para ver si es verdadera o falsa. Creer, equivale, pues,
a renunciar a todo esfuerzo mental, es nulificar nuestro cere­
bro. Cree el que sigue un dogma. Ninguna creencia, por tan­
to, admite discusión. ' ' Creo porque quiero creer ' ', es la frase
del alucinado, muy especialmente del enfermo de amor. ' ' Amo
a Fulana porque la amo. La quiero como sea : buena o mala, y
no discuto sus méritos. ' '
Huelga afirmar que el' ser sano y saludable se rige por la
idea opuesta : posee ideas antes que creencias.
Claro está, también, que toda creencia se encuentra fuera
de lo natural, es decir, que toda creencia es falsa : la verdad
admite siempre la intervención del bisturí y del escalpelo de
la crítica.
Entre nuestras creencias se encuentra la de que somos una
resultante directa del medio, es decir; que nuestros organismos
están conformados, inevitablemente, al ambiente que nos rodea
y que es irrecusable la influencia que ejerce sobre el ser inte�
lectual y moral del individuo, lo que equivale a creer irreme­
diable nuestro fracaso actual, y si esto fuera una verdad, sería
un verdadero castigo del Sér Omnipotente, lo cual, también, es
un gran absurdo.
Creemos, por tanto, que es imposible ser libre en este am­
biente asfixiante que todo lo invade, y así lo aseguramos muy
a menudo, agregando que ' ' el veneno que aquí se respira todo
lo ahoga, lo extermina todo : la libertad, hija de la luz y de la
vida, murió cuando la luz huyó y cuando la vida fué un delito. ' '
Hasta inspirados somos cuando tratamos de defender y de
justificar nuestra propia manera de ser, endeble desde todos
los puntos de vista.

.Ahora bien ; de lo que nosotros mismos aseguramos, se des­
prende que sentimos devoción por una nueva mentira que nos
consuela hondamente : nosotros no somos culpables de lo que
nos sucede, es decir, la verdadera causa de nuestros desastres,
está fuera, lejos de nosortros. Nos halaga pues, desechar toda
responsabilidad, atribuyendo lo adverso a causas vagas, estra­
falarias, que nada dicen y nada significan en realidad, como
" el medio " (en la acepción usada por nosotros) , " el ambien­
te ", " el destino ", " la suerte " . . . .
Cualquiera de estas· mentiras nos abruma de una manera
verdaderamente pasmosa. Un caricaturista que se dedicara a
la admirable obra de presentar sugestivamente, ridiculizándolas
con ingenio, cada una de las lacras raciales que nos maniatan
y nos aniquilan, podría ponernos muy bien con las manos im­
plorantes al cielo y atadas con un hilo de araña. El hilo podría
llamarse de cualquiera de las maneras indicadas más arriba :
" el medio ", " el destino ", " la suerte ". O podría poner a la po­
bre fracción de Humanidad que mora en la Metrópoli, apretu­
jada dentro de la pared sutil de una pompa de jabón, dema­
siado fuerte, no obstante, para la escasez de nuestras fuerzas
y poderosa ante nuestra abulia.
Por eso quien afirm'a entre nosotros que la responsabilidad
individual no existe, dice una gran verdad. En efe:cto ; el
espíritu latino apadrina la peregrina idea de que " la suerte "
(Schopenhauer- dice : " La gente llama " suerte " a sus propias
tonterías ") decide, y " el destino " ordena. Y claro que, de
esta manera, no hay víctimas de sí mismas, sino del medio, del
ambiente, del d estino, de Dios.
Y así, ct1 ando un hombre fracasa en la lucha de la vida,
por débil e inepto, se dice que es una víctima del medio y que
ha sido extrnngulado por los absurdos reinantes, que todo lo
invaden ; pero nunca se afirma que fué una víctima de sí mis­
mo. Y en México. todo el que sufre, todo el que llora, clama
c ontra el fatalismo reinante y acusa al " medio ".
Como consecuencia de lo anterior, se asegura as1'm1smo
-y esto es muy común- que el ambiente nacional es irreme­
diablemente adverso a todas las innovaciones y que se com-

38

39

�41

COOPERACION

¿PARA QUE?

bate ruda y cruelmente a quienes pretenden llevarlas a cabo ;
se dice que la vida intelectual de la. Metrópoli es como un vasto
jardín : cada inteligencia es un arbusto, y hay una mano que,
armada de fuertes tijeras, los poda, conservándolos a la misma
altura, al raz del suelo, sin perdonar a nadie, sin permitir que
uno d e ellos surja. Pero nunca se nos ha ocurrido pensar
que bien puede existir también quien, armado de talento, pode
a quien tal labor lleva a cabo . . . . . Quiere decir, que se está
manifiestamente descontento y nos duele este estado de cosas ;
pero nada más.
Hemos sufrido, por último, durante muchos años, contem­
porizando verdaderamente con una vieja teoría sentimental,
completamente falsa. Esta teoría, tras la cual nos escudamos
los ·mexicanos, es, también, un producto inmediato de nuestra
debilidad y de nuestro amor a lo irreal.
Pretendemos, en efecto, que el fuerte nos respete, es de­
cir, que no ejercite su fuerza para devorarnos, que se compa­
dezca de nosotros.
Ahora bien ; ignoramos, gustando de creer lo contrario,
que, :c omo enfermos que somos, enfermos sin deseo .alguno de
salvación, la Naturaleza, nada sentimental, nos ayuda a su­
cumbir : los séres débiles no tienen derecho a la vida. Las
plantas, los animales, los individuos aislados, en general, no
aptos para enfrentarse al enemigo en la lucha de la vida, son
ayudados a desaparecer. La Naturaleza cede la fuerza de to­
dos los débiles a un nuevo ser, fuerte para resistir ; da ener­
gías suficientes a los poderosos para dominar a los débiles :
la vida en una lucha.
Las naciones, como los individuos, están sujetas a la
misma ley. Sí, hay, por tanto, serena y desapasionadamente
visto, una justrncación en el dominio que los pueblos débiles
sufren de los fuertes : en el cerebro, las ideas luchan : sobre­
vive la más fuerte ; en el organismo,, las celdillas luchan : la
vida y la muerte, en eterno combate, deciden el p orvenir del
ser -planta o animal- según su energía vital. Se hace un
bien al enfermo irremediablemente condenado, matándole.

Estas ideas, un poco duras para el sentimentalismo del
indohispano, han sido co·mprendidas y asimiladas desde luego
por el saj ón, quien nos las muestra aplicadas a la práctica en
la forma como procede en las epidemias y ante cualquier peli­
gro. Estudiamos ampliamente el asunto en su oportunidad.
Pongamos punto final aquí al estudio de las mentiras que
nos inspiran verdadero cariño por efecto de nuestra idiosin­
cracia.
Hagamos solamente un somero resumen de lo tratado a
este respecto.
I. Consecuencia de nuestra debilidad misma es la predi­
lección de nuestro ser por todo lo que es falso y mentiroso ;
II. La primera mentira a la que rendimos culto, consiste
en querer ver grandes y bellas todas nuestras pequeñeces, ha­
biéndonos formado un alma débil y enclenque que se asusta
ante lo real :
III. 'l'enemos creencias antes que opiniones ;
IV. La segunda mentira que sostenemos y veneramos,
consiste en que nosotros no somos culpables de lo que nos su­
cede, y sí el medio, el ambiente, el destino, Dios, etc.
V. Hemos sufrido durante mucho tiempo, adorando una
mentira de a folio : pretendemos, en efecto, que los fuertes no
ejerciten su fuerza con nosotros, es decir, queremos que la
Naturaleza se vuelva ,contra sí misma, ignorando que la vida
es una lucha y que antes que todo hay que ser fuertes.

40

Ahora bien ; una simple ineptitud para percibir la verdad
con rapidez y en toda su magnificencia, nos ha hecho, hasta aho­
ra, postrarnos ante las mentiras y los absurdos que hemos exa­
minado. Esa ineptitud no tiene otra causa que la ignorancia
o falta de conocimientos.
Estudiand o el punto, encontramos que, de la misma ma­
n era que en los organismos enfermos se desarrolla un germen
que ordena imperativamente que se destruyan, en los organis-

�42

COOPERACION

mos sanos ese· impulso se opera en sentido contrario, es decir,
obligándoles a elevarse en todos sentidos : física, intelectual
y moralmente.
La ignorancia es, pues, una simple resultante de la debi­
lidad física, siendo ésta la determinante del poco o ningún
deseo de adquirir 1conochnientos.
Y justamente, los mexicanos ignoramos todo ; ignoramos
quienes somos, qué deseamos y qué poseemos. Ignoramos
quiénes somos, porque no sabemos ni quere:mos saber cómo
está constituído nuestro organismo y cómo funciona, es decir,
la anatomía y la :fisiología humanas, refiriéndome aquí a la
última palabra en estos asuntos y no a las nociones elemen­
tales que obtenemos en nuestras deficientes escuelas ; ignora­
mos, por tanto, cómo funciona nuestro cerebro, cómo se elabo­
ran nuestras ideas, qué es eso de pensar, sentir y querer ; en
dónde reside el centro director exclusivo del organismo y cómo
la fuerza física, la fuerza intelectual y la fuerza moral están
tan íntimamente ligadas ,que las variaciones de una repercu­
ten en las demás.
Nos gusta, por otra parte, eso de no estar enterados de lo
nuevo. Estamos conformes con saber que hay cuerpo y que
hay alma y que el alma es un ' ' algo ' ' intangible, incorpóreo
y 'misterioso, q_ue vuela cuando el individuo muere, yendo a
unirse con el Creador . . . . . Lo dem'ás, ¿ para qué ?
El indohispano vive, pues, porque tiene las características
más elementales de los seres vivientes ; pero la idea de ' ' ser
humano " es desconocida para él ; no le son conocidas, en rea­
lidad, las diferencias entre el racional y el irra¡cional : los
maestros no las enseñan nunca. Prueba de que no las cono­
cemos, ni tenemos idea de ellas, es que mil y una veces por
día obramos como irracionales, es decir, en la :misma forma
que podrían hacerlo los perros o los gatos.
Ignorando quiénes somos, ignoramos también qué desea­
mos, es decir, carecemos de ideal alguno definido, e ignora­
mos de la misma manera qué poseemos, tanto en nosotros
mismos, como cerca y lejos de nosotros.

¿PARA QUE?

43

Ignoramos, por tanto, que la vida es un eterno aprendi­
zaje. Para nosotros, la vida no es eso : ha sido y es, apenas,
una cadena interminable de dolores y ni el milagro de una
"buena nueva ", ni una ilusión lejana, tCorren el velo de nues­
tro pesimismo.
Ignoramos, por último, la manera de ser felices, es decir,
no sabemos que nuestros males tienen un remedio inmediato y
radical que, puesto en práctica, mataría nuestra infelicidad.
Ignoramos, en resumen, la manera de combatir al Dolor.

IV
Terminemos este estudio, dedicando unas cuantas pala­
bras al :poderoso Monarca, al verdadero Imperator, hijo de la
debilidad : S, M. EL DOLOR.
¿ Habrá algo que tenga un Imperio tan universal como el
Dolod Sus dominios son, efectivamente, inabarcables, ya que
tal o cual sitio al que dirígense nuestras miradas, es un campo
fértil y propicio al dolor.
Imagínolo con forma pavorosa de monstruo indes-cripti­
ble. Le conozco, sin embargo, solamente en el momento en
que ataca, clavando su garra en una carne alabastrina de mu­
jer o en la débil y suave alma de un niño.
Cuando clava su garra en una alma de mujer y estruja
entre los garfios la carne blanca y suave o la tersa carne mo­
rena, saltan lágrimas en los ojos n:rorenos y las pupilas azules
se desvanecen en un lampo de perlas licuadas.
Hay algo sublime en toda mujer que llora, y también algo
trá gico. Sus lágrimas opacan el paisaje luminoso, conges­
tionan el ambiente, esfuman el brillo de la luz. De la mis:ma
manera que una mujer que ríe, puebla el ambiente de luz Y
aureola la senda emlorándola de rosas, una mujer que llora
pone niebla en el paisaje. Yo no he podido ver llorar a una
mujer, sin inmutarme. Pienso, al :mirarla, que soy culpable
de su dolor, que su alma sutil y volandera pena por mí, Y me

�45

COOPERACION

¿PARA QUE?

imagino siempre que el remedio a su dolor y a sus lágrimas,
está en mí, aunque no sea sino un espectador 1casual de sus
desventuras.

Cada drama de dos actores : un verdugo y una víctima, es
un nuevo absm·do, una nueva miseria, una lacra ; porque ya
se dijo que el dolor aniquila y destruye como destruye y ani­
quila una endemia.
' ' El dolor ehgrandece las almas, las sublimiza ' ' -dijo
una vez una escritora, entusiasta panegirista de las mujeres
dolientes-. " Sublime en el dolor " y " ¡ Qué grande en el
dolor ! ' ' -se dice muy a menudo por gentes que nos merecen
toda clase de respeto-. ¡, No será esto un gran disparate, un
absurdo ? ¿ No estaremos ensalzando y glorificando con tales
palabras, una manifestación completamente inferior de las
razas ? ¿ No estaremos sublimizando la debilidad y la infe­
rioridad ?
Ahora bien ; a los mexicanos nos duele todo : el cuerpo y
el espíritu, y nos duelen siempre.
Preguntemos, si no, a cualquiera, simplemente : ' ' cómo
está ", y nunca dirá, llana y abiertamente : " Perfectamente
bien " o " Completa·mente satisfecho".
Responderá :
-Sí . . . . . es verdad que tengo buena salud ; pero el es­
píritu !
-Sí . . . . . as verdad que he triunfado ; pero no como yo
habría querido.
-Cierto es que me encuentro satisfecho moralmente ; pe­
ro esta dolencia física . . . . .
¡, No os parece que, serena, desapasionada y sinceramente
visto, estas personas dicen lo que saben ; pero casi nunca saben
lo que dicen ?
En cambio, somos exactos cuando, aun wcabando de cono­
c er a un ser humano, le preguntamos :
-¡, Y sus males ?
-¡, Pero es que conoce usted mis males ? responderá un
Poco asombradc.
-Sí, señor ; sus males físicos, sus males morales . . . . .
-¡ Ah, si, señor ! Comienzo a sanar de esa enfermedad
que me agobiaba ; pero el mal -moral no sana todavía ; quizás
no sane nunca.

44

*

·'!:

*·

El dolor es, como lo hemos hecho observar en páginas an­
teriores, uno de los atributos de los séres débiles, un verda­
dero mal permanente y terco como ninguno, una enfermedad
endémica, en fin, que aniquila como cualquiera otro mal.
Puede afirmarse, por consiguiente, sin temor de equivo­
carse, que los fuertes, los sanos, no sufren. Sufren los pobres
de espíritu y los pobres de cuerpo ; los que no han logrado
acaparar para sí salud y fuerza ; y puede decirse que es, en
consecuencia, un termómetro admirable del estado de fuerza
física, intelectual y moral de un ser, el mayor o menor número
de cosas que l e proporcionan dolor. Esto es indiscutible.
Surge a la vista, asimismo, que la ignorancia es factor
principal en el auge o depresión que se observa en el dolor,
porque es indudable que sufre el ignorante, el que se halla en
las tinieblas, el que no sabe có'mo ni en dónde encontrar la
felicidad.
Por eso la raza indohispana, débil y enferma por excelen­
e;ia, es la heredera directa del dolor, viniendo a ser un estado
normal y permanente en nuestros espíritus en eterna tortura.
Basta observar a la masa, para convencerse de esto. Un cla­
mor sordo, apagado, casi agónico, surge de todos los pechos.
Se siente verdaderamente la fatiga del enorme fardo del do­
lor sobre las espaldas ; se anhela, naturalmente, arrojarlo al
abismo y sepultarlo ; pero no se hace : se ignora la manera de
hacerlo. Se sufre ; pero no se sabe cómo destruir el sufri­
miento. Se llora ; pero no se sabe cómo matar el dolor. Y
precisamente para saber hacer todo esto, sirve el talento, que
es un atributo de la salud.
Todo drama, en consecuencia, es la apoteosis de la debi­
lidad, un concurso de debilidades disfrazadas de grandezas,
el desfile de los pobres de espíritu.

�46

¿PARA QUE?

COOPERACION

Y �uien esto afirma -increíble parece- no se ha puesto
a re:fl.ex10nar nunca que lo que está diciendo es un gran dis­
parate, que habla muy poco en su favor.
Ahora bien ; nos gusta y nos disgusta (paradoja!, ¿ no es
.
cierto ?) esto de que el dolor sea el patrimonio de los me­
xicanos.
Nos gusta, porque nuestra misma enfermedad hace des­
ap arecer -c ?mo asentamos ya- con belleza de epopeya, con
tmtes sugestivos, nuestro dolor. Un satírico podría envolver
a un miserable con un manto de Emperador y hacerle admirar
ante un espejo, para représentar nuestra disposición a gustar
de las cosas f�lsificadas. Nuestro dolor es, para nosotros,
como un rey disfrazado de mendigo, siendo, como es' justamente lo contrario.
• • . . . Y nos disgusta que el dolor sea el patrimonio de los
mexicanos, porque se dice por los mismos que aseguran lo
con�rario, que es un castigo del Ser invisible y un castigo de­
masiado duro que no merecemos, por cierto.
¡\ Verdad que somos raramente absurdos ?
i Oh ! Pero nosotros no nos damos cuenta de ello, aunque
una tarde se nos ocurra principiar nuestro examen de con­
ciencia.
En Psicología se aprende que se da el nombre de intros­
pección o introversión, al he,cho de poder examinarnos inte­
riormente, des-menuzando nuestro ser intelectual y moral y
_
haciendo un balance de nuestro activo y de nuestro pasivo .
pero cuando salimos de la Cátedra nos halaga arrojar a 1�
hoguera el texto y proseguir nuestro camino, con el fardo de
nuestros errores a cuestas. Es un hecho curiosísimo y digno
de estudio.
1

Ahora birn ; en la Escuela está el remedio del mal. Ata­
quémosle desde sus comienzos, desde su germen, implacable
y rudamente, sobre todo, en la mujer.

47

Cuando una mujer llora, cuando sufre una mujer, quie­
nes tienen en ella una luz y quienes miran, al mirarla, sus pro­
fundos entusiasmos y su halagüeño futuro, sufren también.
Una mujer débil, debilita a quienes la rodean, mata los entu­
siasmos de quienes viven para ella, enferma las almas salu­
dables.

V
El observador, luego de recorrer la vieja .ciudad, tiene en
su alforja el material suficiente para preparar su balance y
determinar la marcha de su vida. Observar es aprender ;
quien observa realmente, graba en su cerebro, con la energía
de un trazo de cincel en la piedra, la percepción hecha, trans­
formada en conocimiento, en noción nueva e imborrable : la
vida es un eterno aprendizaje.
Hay que tener confianza, por otra parte, en el pervenir,
quiero decir, no hay que perder la esperanza. A estas almas
que viven en un ambiente suavemente oloroso al incienso de
toda una gama de mentiras, hay que irlas retirando muy po,c,o
a poco, sin brusquedad, porque ellas mismas serían las prime­
ras opositoras. Imbuyámosles un día una verdad, y hagamos
que la digieran minuciosamente y que la asimilen en su tota­
lidad. Sólo con un tratamiento de esta clase, cuidadosamente
aplicado, se obtendrá la victoria indispensable, forzosa : es
necesario, urgente, en efecto, arrancar de ese ambiente pleno
de mentiras y de errores a la masa; porque cada ser que vive de
errores, cada ser que sufre, cada ignorante, en fin, de la ma­
ravillosa ciencia de la vida, nos perjudica grandemente : obs­
truye nuestro camino, impidiéndonos ser íntegra:mente fe­
lices .
Ahora bien ; ya dijimos que es indispensable emprender
una verdadera cruzada contra el dolor que agobia al organis­
mo nacional, es decir, que urge que todos los que nos rodean,
las mujeres, sobre todo, sean felices, bebiendo en pequeños
sorbos el elíxir de la sabiduría. Porque es indudable que la

�48

COOPERACION

felicidad humana varía en razón direicfa del acopio de conoci­
mientos reales que se poseen : los seres de talento no sufren,
no podrían sufrir.
Lo repetimos : la vida nacional es una nave sin timón
aún : cada espíritu de buena fe intenta conducirla por un ca­
mino ideado ; pero el camino verdadero y único aparecerá con
la reflexión y el estudio : será hijo de ellos. Los hombres, en
pugna inteligente, harán ver la luz.

Julio S. HERNANDEZ.

Las Universidades Populares
alemanas
Se trata del método mejor para ejercer la función social
del estudiante.
Según nuestro criterio, hay dos caminos para lograr tal fin :
lo. El camino de la lucha para llevar a cabo las altas mi­
ras de la función social del estudiante.
2o. El trabajo tranquilo, pacífico, pero focesante para el
acercamiento al mismo fin.
Hablaremos hoy del segundo camino, porque en Alemania,
donde no tenemos un cuerpo estudiantil homogéneo en el sen­
tido político interior, sino donde hay entre los estudiantes to­
dos los partidos políticos en igual número que entre los demás
ciudadanos, hemos tenido excelentes resultados en este segun­
do camino.
El objeto que se pretende es la nivelación de los contrastes
so ciales, la verificación del entendimiento mutuo entre las di­
ferentes clases, el aniquilamiento de los límites que hoy toda­
vía separan las diferentes clases sociales.
A este fin sirven en primer lugar los cursos que ya hace
muchos años, en la m:ayoría de las Universidades Alemanas, fue­
ron instalados para el desarrollo intelectual del trabajador. Se
ha ido observando que las diferencias sociales no habrían po­
di do tomar un carácter de enemistad y las diferentes clases se
hub ieran entendido unas y otras. Y el entendimiento mutuo
sol am ente es posible si los miembros de una clase conocen bien
4

�50

COOPERACION

a los de la otra. Los mencionados cursos deben promover un
entendimiento m,utuo.
El gremio estudiantil propone difundir la enseñanza a los
diferentes gremios de trabajadores.
Como base para la enseñanza de estos cursos y para el tra­
bajo en las diferentes clases, sirven los conocimientos que el
trabajador haya adquirido en las escuelas primarias desde los
seis hasta los catorce años de edad.
En estos cursos se trata de materias que al trabajador
sean útiles para su estudio, enseñándole en su propio idioma
el cálculo, aritmética, geometría o conocimientos técnicos especiales.
Para trabajadores de determinados ram,os de trabajos, hay
cursos que corresponden a sus respectivas exigencias de tal
modo que cada trabajador encontrará un curso de positiva
utilidad.
El éxito inmenso que resulta de estos cursos para nuestro
problema, es el siguiente : el estudiante que en aquellos cursos
trabaja cerca del trabajador, llega a conocerlo, no como ene­
migo en la lucha por las ideas sociales, sino como hombre tra­
bajador y amigo con el cual cuenta como colaborador en sus
ideales de desarrollo para mejoramiento de la humanidad.
El logra en estas horas de trabajo común hacer que brote
del alm,a del trabaj ador un destello de simpatía, y con los co­
nocimientos que le transmite derriba de una sola vez las ba­
rreras que la lucha social había levantado entre los dos como
representantes de diferentes clases. Y el trabajador verá que
el estudiante no es un amo de esclavos como hasta ahora lo ha
venido tomando, sino el compañero amigable que lo guía en
las dificultades de la enseñanza y también fuera de la clase,
no solamente dándole consejos, sino también sosteniéndole de
hecho.
Así resulta del odio mutuo, un entendimiento mutuo. Y
trabajadores y estudiantes ya no pensarán en separarse de las
otras clases, sino que trabajarán para derribar todas las difi­
cultades y contrastes que todavía existen, hasta lograr un im­
perio efectivo de la igualdad y de la justicia.

LAS UNIVERSIDADES POPULARES ALEMANAS

51

Los estudiantes no cederán para alcanzar este objeto, cuan­
do , ya convertidos en profesores, médicos, abogados, políticos,
0 en otra posición, hayan llegado a ser personas prominentes
en la vida social.
En la mayoría de las ciudades de Alemania, hay institutos
semejantes a aquellos cursos, en los cuales, miembros de las
clases más instruídas, trabajan -como los estudiantes- ins­
truyendo a trabajadores y artesanos.
Son los Volks hochschulen, o sean, en español, Universida­
des Populares, en las cuales trabajan los antes estudiantes,
ahora profesores, ingenieros, médicos, abogados, etc., al lado
del comerciante, del artista, del periodista, para allanar los con­
trastes sociales.
Otro camino hay en Alem,ania, especialmente desde la ter­
minación de la guerra, que nos facilita el acercamiento pacífico
a este fin. La guerra, y el tiempo después, han ocasionado en
Alemania que el sueldo por el trabaj o en general haya subido
mucho, mientras que los ingresos de la clase m�dia de los tra­
bajadores, intelectuales, empleados, etc., ha disminuído pro­
porcionalmente de un modo considerable.
La miseria entre estas clases es en general mucho más
grande que entre los trabajadores.
La mayoría de los estudiantes se reclutaban hasta hoy en
la clase media, y por eso la mayoría de los estudiantes que sa­
len de esta clase social, y que representa la más grande del
gremio estudiantil, carecen de recursos. El estudiante que
antes se dedicaba completamente al estudio sostenido por sus
p adre s, ahora tiene que trabajar para ganarse la vida, además
de estudiar.
De esta manera se ha formado el Werk -estudiante- el
estudiante trabajador, conocido también en los Estados Unidos
Y en Suecia.
. E l puede trabajar para poder estudiar, dando clases par­
tic ulares, trabajando en casas comerciales, bancos, bibliotecas,
ocupado com� secretario particular, cajista o mesero en hote­
les ; pero también puede hacerlo aprovechando el período de
sus vacaciones como peón en la agricultura, minería o indus-

�52

COOPERACION

LAS UNIVERSIDADES POPULARES ALEMANAS

tria, periódica o temporalmente, cosa lamenta?le porque de
este modo interrumpe constantemente sus estudios.
Así en el último año, estuvieron en Tubingen 360 estu­
diantes 'en busca de trabajo, y haee algunos días recibimos
aquí en México la noticia de que la mina de carbón de Glad­
beck recibió como simples trabajadores a un gran número de
estudiantes.
Esta ocupación acarrea al estudio muy grandes perjuicios,
ya que al estudiante le falta tiempo para estudiar, o por la in­
terrupción del mismo pierde lo que antes había ganado.
Si por un lado estas circunstancias significan un gran per­
juicio para el estudio, el estudiante tiene por otro lado la ven­
taja de que él, trabajador intelectual, junto al otro, formará
un contacto muy íntimo en su mismo lugar de trabajo, com­
partirá sus penas, sus afanes y alegrías, comenzándose a com­
prender mutuamente.
El trabajador a su vez ve obrar a su lado al estudiante, lo
ayuda y es ayudado, no viendo en él al enemigo en la lucha
social.
Verá sólo al colaborador y compañero.
Así se da lugar a una liga formada por el Werkstudenten,
que une dos clases diferentes y evita luchas sociales.
El 4o. Congreso de estudiantes alemanes en Erlangen, este
año, formuló en una de sus resoluciones que el trabajo manual
que los estudiantes ejercitan durante las vacaciones al lado del
trabajador, allanará el camino para la unidad de la nación.
Pero el Werkstudenten, es decir, el estudiante que debe
trabajar para poder estudiar, no es el ideal del estudiante.
El trabajo es muchas veces un obstáculo para el estudio,, Y
esto no debería ser, por lo menos, con el más inteligente de am­
bos sexos.
Los más inteligentes de una nación tienen derecho de ser
llevados al más alto nivel actual de las ciencias, así como tam­
bién cada nación, y hasta la humanidad entera, tienen el dere­
cho de exigir que los más inteligentes de su juventud, una vez
que estén a la cabeza de la nación, lleguen a ser exploradores Y
guías en las ciencias de las diferentes clases.

Por eso cada cuerpo estudiantil debe exigir que su nación
dé los fondos necesarios para que los m�s inteligentes de su
juventud, reciban la instrucción necesaria y puedan dedicarse
completamente al estudio sin interrupción.
Por eso el 4o. Congreso de estudiantes alemanes en Er­
]angen, en el presente año, ha tomado la siguiente resolución :
El estudiante debe se:r librado de todas las dificultades eco­
nómicas, y su entrada a la Universidad deberá depender sola­
mente de su capacidad intelectual.
D e este modo los estudiantes saldrán de las diferentes cla­
ses sociales de la nación, descollando así las mejores inteH­
gencias y lográndose un entendimiento más efectivo con el
trabajador. Y así el profesor, el médico, etc, cuyo padre fué
trabajador, ya no tendrá odio contra la clase de la cual sale.
Y el trabajador a su vez que sabe que su hijo puede llegar a
ser médico o profesor, etc., igualmente estimará más a la otra
clase social.
Tres son las cosas de que hemos tratado al hablar sobre el
método pacífico para ejercer la función social del estudiante.
la. Cursos para el trabajador y universidades populares.
2a. Werkstudenten, o estudiantes trabajadores.
3a. Responsabilidad del Estado para el estudio, de los
más inteligentes de todas las clases.
Nuestros deseos acerca de esto, los formularemos en la si­
guiente resolución, y rogamos al Congreso se sirva aceptar­
las, (1)

53

Kurt DOEHNER.

b (l) Discurso leído en el Congreso Internacional de Estudiantes, cele­
rado en México, en septiembre de 1921.

�LA ORGANIZACION OBRERA EN RUSIA

La organización obrera en Rusia
En los periódicos b{irgueses de últimas fechas, se leen
noticias sobre la pésima suerte de los obreros rusos bajo el go­
bierno sovietista.
Así, se cuenta que allá los obreros están esclavizados, y que
las reuniones obreras no son de hecho más que instrumentos
en las manos del gobierno de los soviet para dominar mejor
la clase obrera. Basta, no obstante, analizar las bases de la
organización de alguna Unión obrera rusa para ver cuan
mentiroso y calumnioso es el balbuceo de la prensa: burguesa.
Tomaremos para ejemplo la Unión de obreros de meta­
lurgia, una de las ramas más importantes de la industria rusa.
A fines del año de 1922 el número de los obreros ocupa­
dos en esta industria alcanzaba 425,000 más o menos, de los
cuales 406,000 o 95 por ciento estaban organizados. En los
países donde el proletariado se halla mejor organizado, Ale­
mania y Suecia, a las uniones correspondientes pertenecen, en
la primera, el 60 por ciento y en la segunda 62 por ciento. El
hecho de que los obreros, de un modo tan espontáneo, (95 por
ciento ) se afilien a la unión, demuestra que allá el obrero en­
cuentra algo más que un mero instrumento en las manos del
gobierno.
Miembros de la unión pueden ser todos los obreros o em­
pleados ocupados en la industria metalúrgica. No pueden ser
miembros de la unión, los que pertenecen al personal admi­
nistrativo de esta industria, y que tienen voz y voto para nom­
brar o cesar a los obreros y empleados, o en gestiones de suel­
dos y salarios.

55

El poder supremo de la unión es la junta general. Ade­
más, cada empresa tiene su Consejo de Obreros local, al cual
pueden pertenecer únicamente miembros de la unión. Este
Consejo elige sus representantes, quienes se ponen en contacto
con la unión y cuidan de los trabajos de la empresa. Si en
algún distrito hay algunas fábricas metalúrgicas, se unen los
Consejos particulares en un Consejo del Distrito. Actualmen­
te se encuentran en Rusia Consejos de Distrito que representan
a 1,000 empresas metalúrgicas.
Desde el punto de vista político, en los Consejos existen
actualmente : comunistas, 57.9 por ciento ; de otros partidos, 5
por ciento. No pertenecen a ningún partido 41.6. Es cara.cte­
rística la abrumadora mayoría de los obreros (81 por ciento)
en relación con la inteligencia trabaj adora ( 19 por ciento) en
los Consejos. Es este un resultado de la desconfianza que se
apoderó de las masas obreras después de haber colaborado
con tanto fervor en las aventuras fracasadas de Denikine, Se­
menof, Petlura, Kolchak y Wrangel.
El Comité Central de la Unión se compone de represen­
tantes de los Consejos de las empresas y del distrito y está
sometido por su parte al Congreso General de la Unión.
El 77 por ciento de la Unión son hombres, 17 por ciento mu­
jeres y 6 por ciento menores de edad. Las mujeres aparecie­
ron en la industria metalúrgica en los años de la guerra, reem­
plazando a los hombres que fueron enviados, por fuerza, a los
campos de batalla.
El 97,4 por ciento de la Unión trabaja en empresas del
Gobierno. 1,5 en empresas particulares. El 1.1 por ciento tra­
baj a en em.presas que el gobierno alquiló a las sociedades
co oper ativas.
Todos los miembros pagan su cuota, 2 por ciento de su
suel do. De estas sumas se cubren los gastos de administra­
ci ón, de los consejos locales de distrito y del Comité Central.
Además, fueron creados en el año de 1922 fondos especia­
l es de la Unión que alcanzan ya sumas considerables. Exis­
ien actualmente cajas de seguros, para los sin trabajo, para
os huelguistas, etc .

�56

COOPERACION

La creación del último fondo, demuestra de un modo muy
claro que los obreros no están del todo esclavizados, pues el de­
recho de huelga se les ha asegurado en el sentido más amplio
de la palabra.
Sostenedores de todas estas cajas son (lasi todos los miem­
bros de la unión.
Como se ve, las uniones en Rusia son grandes, indepen­
dientes e influyentes, a pesar de que lo nieguen los periódicos
burgueses.
Salomón

KAHAN.

Solidaridad mundial
Por la consolidación de la paz
Por BAL :\SAR BRUM.
Ex-Presidente del Uruguay

La América ha de promover todo lo
que acerque a los pueblos, y abominar
todo lo que los aparte.
MARTÍ (prócer de Cuba).
Desde que tantas alianzas se hicie­
ron para imponer lo arbitrario, bien se
podrá en lo porvenir, hacer una para
imponer la paz.
BATALLE Y ÜRDONEZ

(1)

· En la conferencia sobre " Solidaridad Americana " (2)
que dí a los estudiantes de la Universidad de Montevideo, in­
diqué, entre otras conclusiones, (3) la necesidad de organizar
( 1 ) Expresidente del Uruguay, discurso pronunciado en la Conferencia
de la Haya en 1907, fundando su proyecto sobre Sociedad de las Naciones.
(2) Baltasar Brum. "Solidaridad Americana".
(3) He aquí las conclusiones mencionadas:
"a) Todos los países americanos considerarán como agravio propio el
,
, ' qu� fuese inferido por naciones extracontinentales a los derechos de cual­
' '.quiera de ellos, debiendo originar, por tanto, una reacción uniforme y común.
" "b) Sin perjuicio de la adhesión a la Sociedad de las Naciones, deberá
. .con stituirse una Liga Americana sobre la base de una completa igualdad
de to dos los países asociados.
"c) Ningún asunto que, según las leyes de un país, debe ser juzgado
",P◊r los jueces o tribunales, podrá ser substraído de sus jurisdicciones na­
. t�rale
s por medio de reclamaciones diplomáticas, y estas sólo serán admi.. ti
das cuando se tratare de un caso evidente de denegación de justicia.
" "d )_ Todo hijo de extranjero nacido en el Continente Americano tendrá
la nacionalidad del país del nacimiento, salvo que llegado a la mayoría de

�58

COOPERACION

una Asociación integrada por todos los países del Nuevo
Mundo.
Refiriéndome entonces a tan importante asunto, dije, entre
otras cosas, lo siguiente : ' ' La organización de ésta, a mi juicio,
es una consecuencia lógica del Tratado de Paz de Versailles
que, al reconocer y respetar expresamente la Doctrina de Mon­
roe, parece querer limitar la actuación de la Sociedad de las
Naciones en cuanto a los asuntos referentes a la América.
" Por otra parte, el Consejo Supremo de la Sociedad de
las Naciones está formado, principalmente, por los delegados
de las grandes potencias, habiéndose excluído de él a casi
todos los pa-íses americanos. Estos necesitan, pues, crear un
organismo poderoso, que vele por ellos en las decisiones de la
Sociedad de las Naciones, y ese organismo no puede ser otro
que la Liga Am,ericana, basada en la absoluta igualdad de
todos los países asociados.
"La Liga Americana tendría entonces esta doble finali­
dad : ocuparse de los conflictos con las naciones extraconti­
nentales y. ad emás, de los que surgieren entre los países
asociados.
La primera finalidad beneficiaría enormemente a los pue­
blos de la Liga, mediante la organización de una gran fuerza,
que actuaría en defensa de sus derechos. En cuanto a la se­
gunda, con la acción conjunta y armónica de la Liga Amieri­
cana, impediría la intervención europea en nuestros asun­
tos. " (1)
"edad y, encontrándose en el país de origen, expresara su deseo de optar
' 'por la nacionalidad de éste.
' 'e) Todas las controversias de cualquier naturaleza y que por cualquier
"causa surgieren entre los países americanos, deberán ser sometidas al jui­
' 'cio arbitral de la Liga, cuando no puedan resolverse directamente o por
' 'mediación amistosa.
' 'f) Cuando un país americano tuviere alguna controversia con la So­
ciedad de las Naciones, podrá pedir la cooperación de la Liga Americana.
' 'Tales son, en mi opinión, las normas de una acertada política exterior,
' 'que harían de la americana fuerza, capaz de de influir en los destinos del
' 'mundo. El triunfo de sus ideales de justicia y democracia, asegurarían,
"para el porvenir, que los pueblos pequeños no fueran víctimas, como lo
"fueron en el pasado, de las tremendas injusticias de los grandes" . (a) •
(a) Baltasar Brum. "Solidaridad Americana" .
( 1 ) Baltasar Brum. "Solidaridad Americana" .

SOLIDARIDAD MUNDIAL

59

En el programa de trabajos del V Congreso Panameri­
cano, a reunirse próximamente en Santiago de Chile, se ha
incluído un tema que permitiría tratar la organización de la
Liga o Asociación Americana, cuya constitución me parece de
evidente utilidad.
Como algunos consideran que ese organismo sería contra­
rio a la existencia de la Sociedad de las Naciones, trataré de
demostrar que tal creencia es errónea, ya que la nueva agru­
pación servirá más bien para robustecerla y para prestigiarla.
Hasta el momento de producirse la Gran Guerra, la paz
europea se cimentó en un sistema de alianzas, formado por
la Triple, con Alemania, Austria-Hungría e Italia, por un lado,
y la Entente, con Inglaterra, Francia y Rusia, por otro. Es­
tas alianzas, opuestas y de fuerzas equivalentes, deberían ori­
ginar un equilibrio capaz de alejar la eventulidad de cual­
quier conflicto armado ; pero como, desgraciadamente, eran
rivales ' estaban animadas de mutuas desconfianzas y se observaban recelosamente ; cualquier gesto se consideraba como
una provocación, y la menor incidencia que debilitara a algu­
no de sus componentes o lo alejara del grupo, bastaba para
romper el equilibrio y afirmar la supremacía del otro.
De ahí que cada co,nflicto, aun de pequeña importancia,
colocase a Europa al borde de la . guerra ; y por eso, cuando
Austria cometió el error de presentar su ultimatum. a Servia,
quedó planteado un terrible dilema : si no obtenía plena sa­
tisfacción a su dem,anda, podría parecer vencida, juntamente
con su aliada, Alemania ; a su vez, el sometimiento de Servia
importaría una derrota para su protectora, Rusia, cuya humi­
llac ión alcanzaría a Francia, aparejando un aumento de pode­
río austroalemán. El dilema resultó sin solución y acabó por
arrastrar a casi todo el mundo a los horrores de la guerra.
Este caso, semejante a otros muchos que la Historia re­
cuerda, dem11 cstra que el contrapeso de los pactos, como el de
una balanza. se rompe con la más pequeña ventaja que se
p onga en uno de los platillos . . . .
Fundar, pues, la paz en la equivalencia de las alianzas, es

�COOPERACION

SOLIDARIDAD MUNDIAL

un juego peligroso y un error fatal, que ya ha producido dolo­
rosos desengaños a la humanidad.
¿A qué medio recurrir, entonces, para evitar la guerra
y los actos arbitrarios de las naciones Y
No hay duda de que, en principio, la norma básica por la
consecución de ese gran ideal, ha sido ya indicada y hasta ha
recibido un principio de ejecución.
Lo fórmula consiste en instituir una autoridad superior,
que imponga , por el prestigio e imparcialidad de sus fallos,
o aun por la fuerza, si fuese necesario, soluciones de justicia
en cada conflicto internacional.
Ya en el año 1907, Batalle y Ordóñez, como delegado del
Uruguay ante la Conferencia de La Haya, propuso la forma­
ción de una Liga, llamada a curn;plir esa función de paz ; y
luego el Presidente Wilson, con un proyecto de Sociedad. de
las Naciones, logró que la humanidad diese un paso hacia ade­
lante en la realización de esa obra, que es, sin ninguna duda,
una de las más trascendentales de la historia del mundo.
La actual Sociedad de las Naciones puede contribuir a
mantener la paz ; y es un deber de los que aman el triunfo de
la justicia internacional, secundar su acción y luchar, por to­
dos los medios, para mejorarla.
Es necesario, a ese efecto, universalizar las Sociedades
de las Naciones, en forma que comprenda todos los pueblos, y
que su acción se haga sentir satisfactoriamente en los conflic­
tos, de cualquier naturaleza que fuesen, que pudiesen surgir
entre ellos. Para alcanzar tal resultado, es menester organi­
zarla, como lo digo más adelante, sobre normas análogas a las
que rigen los países confederados.
Sólo así podría crearse una situación de solidaridad entre
pueblos,
que hiciera considerar el ataque injusto como una
los
agresión a todos, capaz de provocar una reacción uniforme y
común contra el agresor.
Se establecería un acuerdo general, que no estaría desti­
nado a combatir un país o a un grupo de naciones determina­
das, sino a cualquiera que, en caso de disidencia, se negara,

sin justa causa, a aceptar las soluciones pacíficas, prefiriendo
imponer su voluntad por la fuerza.
Imaginemos a los países de Europa, en 1914, agrupados
en una gran alianza, y a Alemania y a Austria formando parte
de ella, pero animadas de propósitos agresivos. Hubiera bas­
tado darles la seguridad de que, en caso de que provocaran
una guerra, tendrían en contra, además de Francia y Rusia,
el Imperio Británico, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suiza,
Italia, Escandinavia, los países balcánicos, Japón, China, el
Continente Americano, etc., para que, desaparecida ante tales
fuerzas, la posibilidad de una lucha victoriosa, se aplacaran
sus ímpetus bélicos y se avinieran a fórmulas conciliadoras.
En caso, pues, de que ocurriera una discordia entre dos
países, y de que las gestiones directas resultasen infructuosas,
la Sociedad de las Naciones le ofrecería sus buenos oficios o la
solución arbitral. Si uno de los litigantes se manifestase
accesible al arreglo amistoso, mientras el otro, confiado en la
superioridad de su fuerza, se negara a aceptarlo, prefiriendo
la aventura guerrera, la Sociedad prestaría su ayuda al paci­
fista y sólo con eso, sin duda alguna, se evitaría la guerra.
Tal alianza general, concierto, sociedad, Asociación de
las Naciones, o ,como quiera llamarse, tendente a mantener la
paz en el mundo, debe tener ,como fundamento el principio de
solidaridad ir,ternacional, según el cual el atropello a los dere­
chos de un país, constituye, en realidad, un ataque a todos
los asociados.
¿ Sobre qué normas deberá organizarse para que sea real­
ment e eficaz esta Sociedad de Naciones Y
En el estudio de la Historia encontraremos esas reglas.
Es claro que no serían las que rigieron ciertas agrupaciones,
como, por ejemplo, la Santa Alianza, que sólo respondía al
prop ósito d-e asegurar la hegemonía de un limitado número
de pot encias, sino las que sirven para mantener la unidad de
Gobie rno en países de grandes extensiones territoriales. Paí­
se s que comprenden, como en el caso del Brasil, el Estado de
Sergipe, c on una superficie de 39,000 kilómetros cuadrados,
Y el de Amazonas, cuarenta y ocho veces m:ayor, o sea con

60

61

�COOPERACION

SOLIDARIDAD MUNDIAL

1.094,724 kilómetros cuadrados, o sea el de los Estados Uni­
dos, que posee el Estado de Texas, con una superficie de
688,343 kilómetros cuadrados, y el de Rhode Island, con sólo
3,227 ; pudiendo, todavía, recordarse la Conferencia Británica,
que abarca las regiones más apartadas y las razas más diver­
sas del globo.
La división política del mundo se asemeja mucho a la
composición territorial de las •Confederaciones citadas. Ve­
mos, en efecto, al lado del Brasil, con 9.000,000 de kilómetros,
la República del Uruguay con 186,000, y próxima a los Esta­
dos Unidos, con sus 9.000,000 de kilómetros, vive la República
de Haití, con 28,000 kilómetros. En el Viejo Mundo existe la
Rusia, de 20.500,000 kilómetros, y la Bélgica, con 30,000 !
¡, Por qué, pues, si se pretende asociar las naciones sepa­
radas por largas distancias, que tienen desiguales superficies
territoriales, costumbres, lenguas y religiones diversas, así
como cuestiones especiales, no adoptar el sistema de Gobierno
de los pueblos confederados ? ¡, Por qué no examinar deteni­
damente los problemas de comunicaciones, de razas, de densi­
dad de poblaciones, de distancias, de extensión territorial, de
intereses antagónicos, que se presentaron a los fundadores
de las grandes naciones, investigar la forma en que fueron
resueltos, así como sus consecuencias prácticas ? Debemos ha­
cerlo y, en mi opinión, hay que aprovechar las enseñanzas que
se derivan de esos valiosos casos prácticos en la organización,
ya no de un país, sino de esa Magna República humana que se
llama la Sociedad de las Naciones.
La Historia nos demuestra, en forma inequívoca, que el
sistema federal -que está basado en la existencia de Estados
autónomos y d(, un Gobierno común para los asuntos de interés
general-, es el más apropiado para regir vastos territorios.
Si cuando se emanciparon las colonias inglesas de la
América del Norte, se hubiera pretendido gobernarlas de
acuerdo con el régimen unitario o centralista, se habría pro­
ducido, irremisiblemente, su disgregación, dando lugar a que
se constituyeran varias Repúblicas en vez de una sola, por­
que aun los pueblos de idéntico origen, poseen problemas pro-

pios, que no interesan o que no pueden ser resueltos por una
autoridad de la cual están separados por grandes distancias.
Los gobiernos regionales tienen, en el sistema federal, la
misión de dilucidar los asuntos que afectan a una zona deter­
minada, descargando de muchas funciones a la institución
central, que sólo se ocupa de las que se relacionan con toda
la comunidad.
Por haber adoptado este régimen, los congresales de Fi­
ladelfia lograron organizar los Estados Unidos de América ;
por idéntico motivo la Gran Bretaña conserva incólume su
fabuloso imperio federal, y el Brasil nos ofrece el espectáculo
de la unión del habitante del Estado de Matto Grosso con el
del Estado de Amazonas, que están a cinco mil ochocientas seis
millas de distancia, o sea a veinticuatro días de viaje en vapor.
En cambio, por no haber seguido el ejemplo de los cons­
tituyentes norteamericanos, los próceres argentinos vieron des­
prenderse del antiguo Virreinato del Río de la Plata, a las
hoy Repúblicas del Paraguay, Bolivia . y Uruguay.
Si los principios federales son indispensables para fun­
dar una gran Nación, con mayor motivo deben serlo cuando
se pretende crear un organismo con jurisdicción sobre asun­
tos de todos los países del mundo, asuntos que, como lo vere­
mos, tienen una evidente analogía con los de los Estados que
componen una Confederación.
Los problemas internacionales se' dividen también en dos
clases : los que interesan a todos y que son susceptibles de
comprometer la paz general, y aquéllos que carecen de esta
característica y sólo afectan a una región determinada.
Algunos ejemplos servirán para ilustrar mejor el alcance
de esas afirmaciones.
Una cuestión capaz de producir una guerra entre Alema­
nia y Polonia, puede originar una conflagración europea y,
por consiguiente, alterar la paz lIIJUndial ; pero una, entre
Bakun y Arzcbaijan, o entre Honduras y Costa Rica, sólo in­
fluye sobre una localidad determinada. Luego una debería
pertenecer a la jurisdicción de la Sociedad de las Naciones y
la otra a la de una Liga Local.

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�COOPERACION

SOLIDARIDAD MUNDIAL

Una institución m¡undial que pretendiera tratar toda clase
de asuntos, lucharía, sin duda alguna, con estas dos dificul­
tades : lo., la imposibilidad absoluta en que se hallaría un
órgano central para atender debidamente la multitud de cues­
tiones que se promueven en el mundo ; 2o., la indiferencia de
muchos países por problemas de carácter local, indiferencia
que persistiría mientras, por cualquier evento, no adquiriesen
una impo,rtancia '.mayor.
La primera dificultad haría im\Posible la vida de la socie­
dad, como sería .contraria a la existencia del Imp�rio Britá­
nico la pretensión del Gabinet� de St. James, de resolver no
sólo los asuntos generales, sino también, pongamos por caso,
los de un municipio australiano. La segunda dificultad es de
igual evidencia. Si el Consejo de las Naciones fuera llamado
a estudiar un conflicto entre Honduras y Nicaragua, podría
suceder que el representante de China o el de Suecia, lo cono­
cieran debidamente ; pero es muy probable que tanto el pueblo
chino como el sueco, lo mirasen con bastante indiferencia. Lo
mismo le ocurriría al pueblo brasileño o al paraguayo, con res­
pecto a una disidencia entre Estonia y Libonia.
De aquí que cualquier decisión del Consejo sobre tales
asuntos, carecería del prestigio que tendrían los que fuesen
entusiastamente apoyados por todos los pueblos en él repre­
ientados. Interés o entusiasmo que podría existir para China,
si se tratara de un asunto entre Japón y Rusia ; para Suecia,
si fuera entre dos países bálticos, o para ambas, aun las leja­
nas disputas, cuando fueran capaces de comprometer la tran­
quilidad mundial.
Esos hechos que menciono son de una evidencia manifiesta
y nos inducen, necesariamente, a sostener que cualquier orga­
nización que se intente dar al mundo, debe ser análoga a la
que tienen los países federales, es decir : organizaciones regio­
nales o autónomas para ciertos asuntos, y una central para los
que sean de interés general, afecten más de una región o se
deban tratar en apelación, ya que dicha autoridad superior
tendrá que hacer las veces de una Corte de últimia instancia.
No se debe confundir el sistema de las Ligas regionales

que preconizo, con el de equilibrio de alianzas que tan funesto
ha sido para la paz del mundo.
Pero, se e.irá : ¿ no existiría el peligro de que esas Ligas
a rivalizar unas con otras y acabaran por parecerse
aran
lleg
a las Alianzas regionales, con los · mismos defectos que hemos
s eñalado 7
Es indudable que ese peligro existe ; pero también lo es
que puede ser evitado, si se toill\an medidas preventivas.
Conviene recordar que el mayor inconveniente del sistema
de los acuerdos parciales, o de la política de equilibrio, se debe
a que sobre ellos no existe una fuerza superior, que modere
sus ímpetus bélicos.
Una Liga regional, supongamos la del Báltico, tendría
por objetivo 1·esolver los conflictos que se suscitaren entre sus
componentes ; pero los que se originasen con los afiliados a
otras Ligas, deberían ser fallados en última instancia por una
autoridad suprema, la Sociedad de las Naciones, que dispon­
dría de fuerza material y moral para hacer acatar sus de­
cisiones.
En Europa podrían formarse varias Ligas regionales ; por
ejemplo : la Báltica, la Danubiana, la Balcánica, la Mediterrá­
nea, etc. En el Continente Asiático, la del Extremo Oriente,
la del Asia Menor ; y en el Americano, unidos todos sus pue­
blos por sentimientos de verdadera solidaridad, que provienen
de comunes instituciones democráticas, de un mismo espíritu
tolerante y liberal, se concebiría una gran Liga, que podría
comprenner al gunas seeciones o subligas regionales, que faci­
litaran la solución de sus asuntos.
La Liga Americana tendría, por ejemplo, entre otras mu­
chas finalidades, las siguientes : Prim:ero : fomentar la amistad
entre todos los pueblos de la tierra. Segundo : resolver las
cuestiones interamericanas. Tercero : patrocinar ante la So­
ciedad de las Naciones, los derechos de sus asociados que estu­
vier en en pugna ,con los de países situados en otros continentes.
Cuarto : prestar su concurso moral y material para dilucidar
l os prob lemas de interés general o que se relacionen con la paz
del mundo .

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5

�66

COOPERACION

SOLIDARIDAD MUNDIAL

A su vez, la Sociedad de las Naciones podría ocuparse :
Primero, : de los asuntos que tuvieran atinencia con la tran­
quilidad o bienestar del mundo. Segundo : de los que afecta­
sen los intereses de dos Ligas regionales. Tercero : de los que
éstas les sometieren en apelación.
La Sociedad de las Naciones se vería libre, de ese modo,
de una multitud de cuestiones secundarias, que perturbarían
sus deliberaciones y le impedirían dedicarse a las fundamen­
tales, con lo cual se evitaría el m·a1 efecto que nos produce
cuando, a pesar de tener facultad para ello, no intervienen
determinados conflictos regionales, ya sea por no interesar
a la mayoría de sus asociados o por producirse a largas distan­
cias ; pero que podrían ser tratados o resueltos en forma pres­
tigiosa por las Ligas regionales respectivas, sin perjuicio del
derecho de la Sociedad de las Naciones, a intervenir cuando
adquirieran tales proporciones que comprometieran la paz ge­
neral, es decir : cuando afectaran el interés de todos.
En resumen, la organización de la Sociedad de las Nacio­
nes en forma federativa, aseguraría su éxito y también servi­
ría para hacer desaparecer la resistencia que ha suscitado el
artículo 10, desde que ya no sería necesario que países leja­
nos fueran llamados a ocuparse de confHctos de carácter local.
El plan trazado deja subsistente la objeción de que la
Sociedad de las Naciones •constituye una especie de superesta­
do ; pero creo que eso es una consecuencia natural de la evolu­
ción que se va operando en el mtundo y que nos lleva del prin­
cipio individualista al de la solidaridad. Así, el señor feudal,
que vivía en perpetua guerra, concluyó por recono.cer las ven­
tajas que derivaban del principio de la unidad nacional ; y no
sería extraño que los países actuales también se convencieran
de que el principio de solidaridad es el que regula, pese a quien
pese, las relaciones de los pueblos, y terminasen por admitir
una pequeña limitación a sus prerrogativas, con tal de dar
al mundo el inmenso bien de la paz. Por otra parte, en la
práctica, esas limitaciones a la soberanía aparecen en casi todo s
los tratados que habitualmente se firman sin que provoquen
mayores alarmas populares.

¡, Cóm¡o deberían constituirse las autoridades directivas
de la Sociedad de las Naciones y de las diversas Ligas Re­
gi on ales ?
En mi concepto, cualquier fórmula que se adopte, debe
armonizar el principio de la igualdad moral de todas las sobe­
ranías, con la necesidad de contemplar la inmensa despropor­
ción de intereses que existen entre los asoiciados.
Es el régimen federal el que mejor satisface esa condición
ya que posee una entidad : el Senado, en la cual todos los Estados, con independencia de su superficie o del número de sus
habitantes, tienen idéntica representación. Así, en el Senado
Americano, tanto pesa Texas con sus 688,343 kilómetros cua­
drados, que pesa Rhode Island, con sus 3,227 kilómetros
cuadrados.
El sentimiento de soberanía, de igualdad, de amor propio
o como quiera llamarse, de los asociados, queda amplia:mente
contemplado con la institución senatoria, que sirve de tribuna
del pequeño, como del grande, para velar por el cumplimiento del pacto de unión.
Pero el principio de la igualdad de derechos no debe lle­
varse a tales extremos que som\eta los más a los menos. De
ahí que, en el régimen federativo, se establezca también la re­
presentación por habitantes (que en el fondo es de intereses)
en la Cámara de Diputados y en el Poder Ejecutivo.
El tratado de Versailles estipuló para el Gobierno de la
Sociedad de fas Naciones, una organización semejante a la del
régimen federal, al 1crear la Asamblea formada en igualdad
de condiciones por todos los adherentes y el Consejo, que,
además, está integrado con carácter permanente por las cinco
principales potencias.
Nada tengo que observar en cuanto a la esencia misma
de esa orgarnzación ; pero sí en cuanto a la forma adoptada.
Como lo he expresado, la Constitución del Consejo debe
c ontemplar los intereses de los grandes países ; pero debe ha­
c erlo de acuerdo con los procedimientos democráticos, con­
forme lo propuso la República Argentina, y no por una sim­
pl e im posición de los interesados. Bastaría para ello estipular

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COOPERACION

SOLIDARIDAD MUNDIAL

la renovación de los miembros del Consejo, reconociendo a la
Asamblea el derecho de reeligir algunos, limitando esta fa­
cultad para ctros y suprimiéndola en ciertos casos, a fin de
que todos los países se turnasen en el Consejo.
Trataré de explicar ese procedimiento.
Admitimos que los miembros del Consejo sean 15 en vez
de 11 ; duren tres años. en el ejercicio de sus funciones ; se re­
nueven anualmente por terceras partes y se distribuyan en
tres grupos de cinco potencias.

En resumen : creo que los hombres que tienen responsabi­
lidad de Gobierno, deben avocarse, libres de prejuicios y ani­
mados de sinceros propósitos pacifistas, el estudio de una or­
ganización internacional, que sea capaz de mantener la con­
cordia mundial.

Primer grupo

lo. Estados Unidos.
2o. Italia.
3o . . . . . . . . , . . . .
4o.
5o.

Segundo grupo

lo. Inglaterra.
2o. Alemania.
3o . . . . . . . . . . . . .
4o.
5o.

Tercer grupo

lo. Francia.
2o. Japón.
3o . . . . . . . . . . . . .
4o.
5o.

En cada grupo se reelegirían indefinidamente los dos pri­
meros miembros ; se permitiría la reelección de los dos si­
guientes, siempre que hubiese el intervalo de un año, entre
cada dos períod os, y se prohibiría la reelección del quinto,
mientras algunos de los asociados no hubiesen formado parte
del Consejo.
Existiendo en cada período eleccionario tres cargos dispo­
nibles para satisfacer las aspiraciones de los demás países, sería
muy improbable que quedara fuera del Consejo alguna de las
poderosas naciones que hoy lo integran como miembros per­
manentes.
Para evitar que los países más fuertes ejercieran desde
el Consejo una hegemonía abusiva, convendría mantener las
reuniones anuales de la Asamblea, constituída con idéntica re­
presentación de todos los asociados y que sirve, com'o en eJ
Senado Federal, para que los pequeños países puedan velar
por el respeto a sus derechos y por el cumplimiento del pacto
de asociados.
Lo que d ejo expresado es aplicable tanto a la Sociedad de
las Naciones como a la Asociación de los Países Americanos
o a cualquier otra Liga regional.

69

�LAS ARTES POPULARES EN MEXICO

Las artes populares en México
Entre las múltiples cualidades que caracterizaron a nues­
tros indígenas, sobresalió de modo particular su habilidad ma­
nual para construir primorosos artefactos que aparte de llenar
una necesidad en la vida privada de esos pueblos, constituían
una manifestación de belleza estética de primer orden.
Magníficos artífices, no sólo se distinguieron en la arqui­
tectura construyendo los admirables monumentos de grandio­
sidad insólita como los que se levantan aún en Yucatán, Teo­
tihuacán, Mitla y otras regiones del país, y los desaparecidos
de la hoy ciudad de México, sino que sobresalieron en la escul­
tura y aun en la pintura dejándonos muestras de su adelanto
en los grandes monolitos, verdaderas obras maestras, y en los
frescos de Chichen-Itzá y algunos más, así como portentos de
decoración en mosaicos de pluma y en la cerámica de Cholula.
Tan aptos y capaces, bastó a ellos tener maestros en los
insignes misioneros, para entender, crear y producir todo lo
que vieron, no siendo ajenos ni aun a asuntos tan serios y com­
plicados como son la escultura estatuaria, la pintura y la arqui­
tectura en lo que llamamos ' ' Arte Colonial ' '.
Claro está que quienes tuvieron los datos necesarios para
acometer tales empresas, tenían la competencia para hacer mul­
titud de objetos que no por ser industriales estaban divorcia­
dos del arte, en el sentido de belleza, de forma, colorido y de­
coración.
Fué esa la manera como nacieron las artes populares, las
propias a nuestro tiempo, pues si me he referido a épocas leja-

1

71

nas, es por tomar el origen de lo que andando los años, cons­
tituyó ese acervo rico, vasto, exuberante de que, no sin orgullo
nos preciamos tener.
¡, Quién no ha sorprendido en una vasija una hermosa de­
coración 1 No hay más que citar los nombres de ciertas regio­
nes del país : Guadalajara, Oaxaca, Tonalá, Cuernavaca, etc.,
para recordar estimadísimas cerámicas, cada una tan bella, tan
representativa y variada dentro de su técnica propia, que son
piezas completas cada uno de los ejemplares. Igual cosa pasa
con respecto a la universalmente celebrada talavera, o mejor
dicho, mayólica de la colonial ciudad de Puebla. Nacionales
y extranjeros poseídos de idénticos propósitos, buscan y co­
leccionan los productos de nuestra incomparable mayólica po­
blana.
Si fijamos nuestra atención en las industrias textiles, nues­
tro asombro sube de punto ; qué infinidad de dibujos, qué téc­
nica y qué diversidad de colores, qué riqueza de motivos de
ornamentación. Sin exagerar, se puede decir que desde el hu­
milde ayate de pita de maguey bordado con hilos de colores
hasta los sarapes de Saltillo y Oaxaca, incluyendo las prendas
de ropa indígena : quixquemitl, tzincueitl y hupili, todos y
cada uno representan una obra de arte.
Santa María, Tulancingo, Oaxaca y otros, son los centros
productores del clásico rebozo, la prenda más mexicana que
con donaire y gracia lucen nuestras mujeres. Nada más bello
que un rebozo de tejido finísimo, de puntas artísticas y enor­
mes, tan sutil y delicado que puede pasar por la estrecha cavi­
dad de una sortija. Y ya que de indumentaria tratamos, cita­
ré con elogio las camisas de finísimos bordados ya en chaquiras
Y sedas de colores, como las usan las yucatecas y tehuanas, ya
al deshilado, y tejidos como por manos de hadas, así son de
deli cados y finos. Con ser tantos los bordados, randas, puntas
Y encajes, difícilmente se encuentran dos iguales, pues en sus
motivos entran hasta asuntos arquitectónicos, como he visto
en el Pueblo de Mitla, Estado de Oaxaca, en donde las grecas
que exornan los viejos palacios prehispánicos, han inspirado
curiosos arreglos de bordados y tejidos.

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73

COOPERACION

LAS ARTES POPULARES EN MEXICO

Y hasta en las cárceles se tejen piezas notables, y éstas las
hacen los reclusos. Fajas o ceñidores, bolsas y tilmas comple­
tan la serie de tejidos de nuestra magnífica producción po­
pular.
Otra grande y próspera industria es la de los tejidos de
palma y de tule. Desde el humilde petate, tan popular como
usado hasta los vistosos adornos que en días solemnes se cuel­
gan a las puertas de los templos en los pueblos de indígenas en
donde abunda esta planta.
De la palma se hacen infinidad de objetos que no por co­
munes dejan de ser artísticos, -tales como los tompeates de Pue­
bla y Tehuacán, los de Oaxaca en donde también se fabrican
hermosas esteras de un fino acabado ; de palma son los som­
breros, grandes, monumentales, parecidos al techo de una glo­
rieta.
Los juguetes populares son tal vez la mejor expresión del
arte del pueblo. Hechos con amor, lo mismo alegran al niño
rico que al pobre ; ante la expansión inocente de ambos, el ju­
guete es un complemento que toma parte en su vida, con él
dialoga, lo pasea, y como siempre el juguete mexicano es vis­
toso y barato, tiene un radio de acción amplísimo ; enumerar
los juguetes populares sería formar una interminable lista de
nombres y descripciones, pero para citar algunos, diré que son
muy apreciados por hermosos, los charros de cartón, las más­
caras, los carritos con m,atraca, las matracas que reproducen
toda clase de objetos, tinas, autos, regaderas y hasta aeropla­
nos ; los monos, de palo cubiertos de pelo de conejo y de otros
animales, y que por medio de un ingenioso y sencillo mecanis­
mo se mueven ; las reproducciones minúsculas de toda clase d e
cacharros de uso doméstico : cazuelitas, ollas, jarros, etc., pero
tan pequeños como una lenteja ; mas ya que de cosas minúscu­
las se trata, no olvidaré esas :figuritas de hilo vestidas en la
punta de un alfiler, y así de pequeñas tan bien caracterizadas
pudiendo atestiguar por sus detalles al torero, al charro, a la
china poblana, al elegante, o como dice nuestro pueblo ' ' el roto
de leva y sorbete ", a la señora a la última moda, etc. ; notables
por su pequeñez son también las cajitas de dominó cuyas fichas

no exceden del tamaño de un confetti, las delicadísimas :figu­
rit as de vidrio, los monitos tallados en almendras de durazno
y en cáscaras de nuez de castilla en donde también suelen
verse escenas típicas de nuestro pueblo, pero en figuras infini­
tamente pequeñas como se comprenderá, lo que hace de tales
obj etos verdaderas obras m13,estras de belleza y paciencia.
Mucho queda ciertamente por decir de los trabajos en hie­
rro, tales como frenos, espuelas, estribos, etc. ; de los artefac­
tos de cuero : la indumentaria del charro m.exicano, las montu­
ras recamadas de oro y plata ; de la orfebrería en sus artísticas
y delicadas manifestaciones como las :filigranas ; del mobiliario
humilde de nuestra clase pobre, pero interesantísimo : los tras­
teros, las camas, las sillas, que como las de Michoacán y los
' ' equipales ' ' de Jalisco, son tan apreciados.
Capítulo aparte y muy extenso habría que consagrar a la
manifestación artística más representativa .de nuestro senti­
miento popular : las jícaras de Uruapam y los maqueados de
Olinalá, y así se ve claramente que no hay industria por pe­
queña que sea, que al caer en manos de nuestro pueblo no se
ennoblezca con una nota de arte ; arte tan puro, tan espontá­
neo, que lo mismo florece en la montaña embelleciendo la cerá­
mica, que en los suburbios de la ciudad flameando en los múl­
tiples y policromos papeles de china entretejidos y recortados
con que parecen empavesarse las pulquerías.
Arte popular de un pueblo que sabe sentir y expresarse en
cantos dolientes y :filosóficos, impregnados de honda melan­
colía. Arte, fuego sagrado que el pueblo cuida como un sacer­
dote celoso y observante. Arte popular, la más grande y pre­
ciosa de nuestras supervivencias atávicas, por eso es loable la
labor de quienes dirigen la parte artística de la niñez, de quie­
nes preparan para la vida a la juventud, loable, sí, por tratar
de que esas supervivencias no mueran, no sucumban ante el
empuje que todo lo extranj eriza ; digno de encomio es ver
com o en centros como la Escuela de Arte Industrial ' ' Corre­
gidora de Querétaro ' ' se impulsan ya convenientemente las la­
bores hacia una tendencia marcadamente nacionalista, porque
no hay que permitir que el alma verdadera de nuestro pueblo

�74

COOPERACION

�

desaparezca y que su sentimiento artístico vaya a confundirse
con el de otras naciones, sentimiento que aun suponiendo fuese
más valioso que el nuestro, al fin y al cabo sería extraño, en
una palabra, sería exótico en nuestro medio.
Al contrario, hay que alentarlo, que hacerlo prosperar y
vivir, que esas obras de paciencia y de ingenio, hechas con
amor por nuestras clases populares, esas obras en que parece
siempre haberse quedado un jirón del alma del artífice, en sus
decorados, en su colorido y en su forma, son el alma de la
patria.
' ' País del Arte y en dónde todos son críticos de arte ' ' co­
mo dijera un gran artista italiano al presentarse ante un pú­
blico de veinte mil personas . . . Si la incurable nostalgia de tu
carácter melancólico te convierte en callado y estoico, da vuelo
a tu imaginación fuerte, potente y creadora y pon tu amor
todo, tu alma, mejor dicho, en esas manifestaciones de arte que
por ser nuestras las amamos más y a cuya vista surge en cada
una, la distante evocación de la niñez, de alegría y de recuer­
dos íntimos.
México• junio de 1923.

Gustavo GOMEZ DE OROZCO.

De número de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes
correspondiente de la Real Hispano­
Americana de Madrid .

El Gran Inquisidor
Dostoievski

Solo, aislado de los demás hombres, está el juez de la hu­
manidad. Permanece impasible porque Yl:l- ha experimentado
las angustias de la muerte ( en el patíbulo ) , y se ha compene­
trado de la serenidad augusta de lo eterno.
Y ante este juez pasan cortej os de hombres. Y él lee en
sus almas y corazones, y penetra hasta los más · recónditos
secretos de sus pensamientos. Y juzgándoles, les obliga a que
ellos se juzguen a sí mismos. Y su fallo es severo : el demo­
nio es el dueño del alma y el hombre es impotente para so­
breponérsele. El hombre es débil cuando se siente solo y abú­
lico cuando se halla en comunidad de otros hombres, donde
irremisiblemente adquiere las señales psicológicas que carac­
terizan al rebaño. Y el veredicto del juez es que la humani­
da d estará sumida siempre en eterna miseria y será por siem­
pre incapaz de llevar una vida libre y magnífica, sin fuerza
Para realizar grandes hazañas y sin coraj e para cometer gran­
des pec ados.
Solo, aislado de todos los hombres, y ajenos ellos de su
Presenci a, está el idealista. El no vive en este mundo. Pero
este mundo, con todas sus imperfecciones y hermosuras vive
en él. Y el idealista, inflamado de amor para toda la creación
n o p uede concebir cómo " baj o este mundo viven ciertos hom­
br es irritables y repugnantes. ' '

�76

COOPERACION

EL GRAN INQUISIDOR

El alma de este idealista es una mezcla de fantasía ca­
lenturienta, de una fervorosa creencia en el futuro mejora­
miento de los hombres, y de una especie de amable pesimis­
mo, de una como inevitable renunciación a corregir los defec­
tos de los mismos hombres, que él juzga irremediables . .
En el fondo de la efectividad prosaica de la vida, él con­
jura a los hombres todos a la alegría y a la felicidad, dicién­
doles que eso los hará magníficos y bellos. Pero, por otra
parte, el mismo soñador se siente, de vez en cuando, bajo el
poder de Satán, lo cual le hace envidiar a la mayoría de los
hombres, quienes, al menos, tienen el sentimiento de una vida
más real, mientras que él se considera como un sueño sin fin,
condenado eternamente a una difusión quintaesenciada. Y en­
tonces, este espíritu, antes fervoroso y creyente, empieza a du­
dar, convirtiéndose en implacable juez de sí mismo, ante el tri­
bunal augusto de la muerte y del silencio. En esta lucha de lo
demoníaco contra lo divino, del Bie11¡ contra del Mal, consiste
precisamente el martirologio del alma de Dostoievski. Y por
esto son tan trágicos " Los hermanos Karamazof" y los per­
sonajes representativos de sus obras cardinales : ' ' Crimen y
Castigo " y " Los Demonios ".
El singular talento psicológico-analítico de Dostoievski
( del que Nietszche dijera que había sido el único de quien
aprendiera algo en psicología) lleva el autoanálisis de sus per­
sonajes hasta el grado de hacer que ellos mismos se azoten y
torturen, haciendo creer al lector que eso es más que una cui­
dadosa introspección, un delirio febril, el resultado de una
pesadilla imposible, pues no puede creerse en la existencia de
un hombre que tenga el coraje suficiente para desgarrar y
hacer jirones, de una manera terriblemente implacable, los se­
cretos más recónditos de su alma.
Esto no obstante, las obras de Dostoievski, lejos de ser
áridas exposiciones psicológicas, rivalizan en colorido y vive­
za con las obras más ultrarrealistas.
En la parte positiva de sus tendencias sociales, Dos­
toievski, el cristiano por excelencia, es el portavoz de ' ' los
oprimidos y ultrajados " y de "los hombres pobres " y un eter-

no protestante contra todas las mentiras convencionales cau­
s ada s por la moderna cultura de las ciudades, entre cuyas pa­
redes ' ' él siente ahogarse. ' '
Los libros de Dostoievski l o revelan como uno de los pre­
cursores de nuestras presentes convulsiones sociales.
Después de la Gran Guerra en todas las naciones del mun­
do, pero principalmente en las naciones vencidas en la san­
grienta contienda, Alemania y Austria-Hungría, crece y au­
menta el interés por conocer todas las manifestaciones de la
cultura rusa, y en, particular por las creaciones de sus mejo­
res artistas y más grandes escritores, entre los cuales llama vi­
vamente la atención, Dostoievski.
Cabe hacer notar aquí que en la literatura rusa de la mi­
tad del siglo pasado, fué Dostoievski el que defendió con más
ardor la originalidad del pensamiento y la cultura eslavos
frente a la cultura del resto de las naciones europeas, afirman­
do que Rusia era tan grande y disponía de tantos elementos
para crear su propia genialidad, que era de todo punto inútil
el importar a territorio ruso la cultura occidental.
Actualmente en Alemania y Austria-Hungría, se plantea
este problema : Schiller o Dostoievski, es decir, la tesis in­
versa : los pensadores más avanzados de esas naciones dirigen
sus miradas a Moscow, en tanto que los moderados y conser­
vadores buscan la originalidad de sus países en su pasado ro­
manticismo occidental.

77

El Gran Inquisidor
I
" Por su misericordia El está entre los hombres con la
misma forma humana conque estuviera entre ellos, por tres
año s, hace quince siglos. El desciende a la ciudad calurosa
del Sur en la que un día antes se efectuó un Auto de Fe mag­
nífic o, que presenciaron el Rey, la Corte, los caballeros, car-

�COOPERACION

EL GRAN INQUISIDOR

denales, hermo sísimas damas, la multitud de los habitantes de
toda Sevilla, y en el que casi un centenar de hereje s fué que­
mado por orden del Cardenal y Gran Inquisidor ad majorem

m ente, una vez más pronuncian : TALIFA CUMI, y " ¡ Leván­
tate, niña ! ' '
Y la niña · s e levanta del ataúd, se sienta, y mira sonrien­
do con sus ojos ingenuos y sorprendidos. En sus manos tiene
un ramo de rosas blancas que empuñaba cuando estaba tendi­
da en el ataúd.
En la gente hubo un sentimiento de cons ternación : gri­
tos, lloros y plegarias, mientras, y de pronto, pasa frente a la
igl esia, en el atrio, el mismo Gran Cardenal e Inquisidor.
Es un anciano de noventa año s, alto, erguido, con las me­
jillas secas y con lo s ojos hundidos, cuyo resplandor brilla to­
davía como dos chispas llameantes. ¡ Oh ! pero él no lleva aho­
ra las magníficas vestiduras de Cardenal con las que s e pavo­
neara ayer ante la gente, cuando quemaban a los enemigo s de
la Fe de Roma. No. En este momento sólo lleva su vieja y
tosca sotana de monje. Tras de él y a· cierta distancia' le si.
guen sus s erviles y sombrío s ayudantes, y la Guardia Santa.
Se detiene ante la gente y observa de lejos. Y lo ve todo : ve
cómo descienden el ataúd a Sus pies ; y ve cómo resucita a la
niña. Y su cara se hace más sombría. Y mientras frunce el
entrecejo, su mirada brilla como fuego sinies tro. Extiende el
índice y ordena a la Guardia que Le aprehendan.
Y �e ahí, tanta es su fuerza y a tal grado la gente ha
aprendido a s erle s umis a, que, obedeciéndole, la multitud s e
.
abre en seguida
ante los guardias, y éstos, ante un silencio de
tumba, ponen las manos sobre El y Le llevan. La multitud en
el acto, toda como un hombre, s e inclina hasta poner la frente
en el suelo, ante el anciano Inqui sidor. Este, sin decir una
palabr a, pasa siguiendo su camino.
La Guardia lleva al Prisionero a las antiguas cárceles del
Santo Oficio, en donde Le encierra en un sombrío y estrecho
c alabozo de techo aboveda do.
Pasa el día. Llega una noche de esas de Sevilla calurosas y o b scuras, en que
e1 ambiente
'
e s pesado y n o s e puede
s
irar.
El aire " huele a limón y laurel ". Entre profundas
;� �
iniebl �s, de pr nto s e abre la puerta de hierro de la prisión,
�
Y el mi smo anciano Gran Inquisidor, llevando un hachón en

78

gloriara Dei.

.A.parece quedamente sin que ninguno se aperciba de ello.
Pero todos luego Le reconocen : la gente, impulsada por una
fuerza irresistible, se dirige inmediatamente hacia El, Le ro­
dea, aglomerándo s e, y Le sigue. El, callado, pasa¡ entre ellos
con una dulce sonrisa de conmiseración infinita. El s ol del
amor arde en su corazón y sus ojos destellan rayos de luz, sa­
biduría y fuerza. Y cuando estos rayos alcanzan a los hom­
bres, estremecen sus corazones de amor mutuo. Y El tiende
las manos hacia ellos, bendiciéndolos. Y el solo contacto de
sus vestiduras produce emanaciones curativas.
Un anciano, ciego desde la niñez, exclama : ' ' ¡ Señor : cú­
rame para que yo también Te vea ! ' ' Y cae como una escama de
sus ojos, y el ciego Le ve.
La gente llora y besa la tierra que tocan Sus pies. Los
niños Le arrojan flores y cantan y claman : " ¡ Hosanna !
¡ Es El ! "
" ¡ E s El mismo ! ", repiten todos. " ¡ Ese debe s er El ! ¡ Nin­
gún otro que El ! ' '
Y El s e detiene en el umbral de la iglesia de Sevilla, en el
mi smo momento en que, llorando, llevan al templo un pequeño
ataúd, blanco y abierto, en que reposa una niña de siete años,
la única hija de un ciudadano conocido. El cadáver de la niña
reposa entre flores.
" El resucitará a tu niña " -exclaman algunos de la mul­
titud, dirigiéndos e a la madre, de shecha en lágrimas . . . .
El presbítero de la iglesia, que ha salido al encuentro del
ataúd, mira perplejo y frunce el ceño.
Pero he aquí que s e alargan lo s lamentos de la dolorida
madre, que cae de rodillas a Sus pies, y exclama extendiendo
las mano s hacia El : ' ' Si eres Tú, resucita mi niña. ' '
La procesión se detiene. El pequeño ataúd es colocado a
Sus pies. El la mira con conmis eración, y Sus labios, queda-

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EL GRAN INQUISIDOR

la mano ' lentamente se dirige al calabozo . Entra solo Y la
puerta se cierra inmediatamente tras de él. Se detiene por
unos instantes y largamente examina la cara al Prisionero . . . .
Al fin, quedamente, se Le acerca, pone el hachón en la
mesa, y Le dice : ' ' ¡, Eres Tú, Tú ? ' ' Mas no obteniendo ningu­
na respuesta, agrega prontamente : ' ' No respondas ; calla.
Mas, ¡, qué podrías decir ? Demasiado sé lo que dirías. Pero
Tú no tienes derecho a agregar nada a lo que has dicho en otro
tiempo. ¡, Por qué has venido a perturbarnos ? Y Tú mismo
lo conoces. Pero ¡, sabes lo que Te sucederá mañana ? No sé
quién eres y no quiero saberlo. · ¡, Ere� Tú, o sólo Su imagen ?
Pero mañana yo Te juzgaré, Te condenaré y Te quemaré, como
el más perverso de los herejes. Y esa misma gente que hoy
besó tus pies, mañana mismo, al solo conjuro d� mi mano, Te
arrojará más brasas en la h¿guera. i, Sabes Tú esto ? Sí. Es
posible que lo sepas ", agregó el Inquisidor, sumido en una me­
ditación penetrante, no quitando ni por un momento la mirada
de su Prisionero.

y al fin logra expresar todo lo que callara durante noventa
años.
ALOSHA.-Y el Prisionero también calla, le mira y no
pronuci a ninguna palabra.
IVAN.-Pero así debe de ser en todos los casos, se soltó
riendo Iván. El mismo anciano Le advierte que El no tiene ra­
zón de agregar nada a lo que ya ha dicho en . otro tiempo. Si
quieres, en esto consiste el rasgo fundamental más caracterís­
tico del Catolicismo Romano. A lo menos tal es mi opinión.

.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..

ALOSHA.-¡ Oh ! No comprendo del todo. I ván, ¡, qué es
esto ? -preguntó Alosha, que había callado todo el tiempo, es­
cuchando la relación.
¡, Es eso una desenfrenada fantasía, o alguna equivoca­
ción del anciano, un imposible quid pro quo?
IVAN.-Concibe aun lo último, se soltó riendo Iván, si el
realismo contemporáneo te ha impregnado tanto que no pue­
des aceptar nada fantástico. ¡, Quieres quid pro quo? Sea eso.
Eso es verdad. Se soltó riendo otra vez Iván. El anciano es
un nonagenario y hace tiempo que podía haberse vuelto loco
por su idea. El Prisionero podía asombrarle con su aspec to .
Eso, en fin, podría ser un delirio, el fantasma de un anciano
de noventa años, antes de su muerte, impresionado por el Auto
de Fe del día anterior en que fueron quemados cien herejes.
Pero no es eso igual para nosotros dos, aun siendo, como di­
ces, solamente un quid pro quo o una desenfrenada fantasía ,
La cosa consiste en que el anciano debe expresar lo que pie nsa

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.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..

' ' Todo has entregado al Papa y por esto ahora tod-o está
en poder del' Papa. Así, no vengas más ahora, o a lo menos
no nos perturbes sino hasta cierto tiempo ". En este sentido
no sólo hablan sino también escriben los jesuítas. Yo he leído
esto mismo en los libros de sus teólogos. ' ' ¡, Tienes Tú derecho
a· anunciarnos uno de los Secretos de aquel Universo del cual
has descendido ? ", le pregunta mi anciano. Y él mismo se
responde : ' ' No. No tienes. ' '
' ' Así no agregarás nada a lo que ya fué dicho antes, y que
quitaría a los hombres la libertad, de que fuiste tan pervers-o
partidario cuando estuvista en la tierra. Todo lo que de nue­
vo anunciaras atentaría en contra la libertad y la fe de los
hombres porque aparecería como un milagro. Y su libertad
Y su fe fueron para Tí lo más caro de todo, hace quince siglos.
¿ No eres Tú quien ha hablado muy a menudo : " Quiero hace­
r os libres ? " Pero he aquí que ahora Tú mismo has visto " li­
bres ' ' a estos hombres -agrega de pronto el enciano con una
inte
. ncionada sonrisa. ' ' Sí. Esta cosa nos ha costado caro ' ' '
si gue él hablando y mirándolo severo. " Pero nosotros al fin
he mos concluído esto y lo hemos hecho en tu Nombre. Quince
siglos nos hemos visto atormentados con esta libertad. Pero
todo ha terminado y concluído para siempre. ¿ No crees que
todo ha terminado para siempre ? ¡, Me miras dulcemente
y no
m e haces digno ni aun de tu indignación ? Pero sábelo
: ahora
est o s hombres están más seguros que
nunca, de que son com­
pl�tamente libres. Y, mientras tanto, ellos mismos nos han sa­
crifica do su libertad y humildemen
te la han puesto a nuestros
6

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COOPERACION

EL GRAN INQUISIDOR

pies, y esto, lo hemos hecho nosotros. ¿ Y es esta la libertad
que Tú has soñado Y "
ALOSHA.-De nuevo n o comprendo, interrumpió Alosha.
El Inquisidor ríe, ¿ se burla de El Y
IVAN.-De ningún modo. Es que piensa que son él y los
suyos a quienes corresponde el mérito de haber conquistado la
libertad. Y lo han hecho así, buscando la felicidad de los
hombres.
" Pero solamente ahora ( el anciano habla del tiempo de la
Inquisición) es posible pensar por primera vez acerca de la fe­
licidad humana. El hombre fué organizado como un ser re­
belde. ¿ Acaso un rebelde puede ser feliz ? Te han prevenido,
Le dice, no Te han faltado prevenciones ni indicaciones. Pero
Tú no has hecho caso de ellas ; has rechazado la única indica­
ción por medio de la cual puede hacerse felices a los hombres.
Pero afortunadamente, cuando Te fuiste, dejaste su suerte en
nuestras manos. Tú lo has prometido y afirmado con Tu pa­
labra. Tú nos has dado el derecho para hacer y deshacer. Y
ya está todo concluído. No puedes aun ni pensar en quitar­
nos ahora este derecho. ¿ Por qué, pues, has venido a pertur­
barnos ?
ALOSHA.-t Y qué significa : " No te han faltado preven­
ciones ni indicaciones Y ", preguntó Alosha a Iván.
IVAN.-En esto precisamente consiste lo esencial de lo
que el anciano no quiso expresar.
" Espíritu terrible y sabio, Espíritu de Exterminación.
Espíritu del No Ser, sigue diciendo el anciano. Un Gran
Espíritu ha hablado contigo en el desierto y nos ha reve­
lado en los Libros cómo Te ha tentado. ¿ Es esto así ? ¿ Y
acaso se podría decir algo más verdadero de lo que el Espíritu
Te ha anunciado en las Tres Preguntas que Tú has rechazado
y que en los Libros se han llamado Tentaciones Y Pero si hubo
en algún tiempo en la tierra un verdadero milagro, ese fué en
aquel día de las Tres Tentaciones. Precisamente en la apari­
ción de estas Tres Cosas consistió el milagro. Si fuese posibl e
pensar, aunque fuera sólo para una prueba y ejemplo, que
estas Tres Preguntas del Espíritu Terrible, que se han perdido

en los Libros sin dejar ninguna huella, se les debe restaurar,
meditar y componer, reuniéndose para esto a todos los sabios
de la tierra -gobernadores, sacerdotes, hombres de ciencia,
filósofos y poetas- y se les planteara el problema diciéndoles :
pensad, componed tres preguntas, las cuales, además de co­
rresponder a la importancia del aconteci:miento, expresen en
tres palabras, sólo en tres frases sencillas, toda la historia
futura del mundo y de la hum·anidad ; ¿ acaso piensas que toda
la sabiduría de la tierra reunida, podría concebir, imaginar
todavía algo semejante a la fuerza y la profundidad de estas
Tres Preguntas, las cuales Te fueron entonces propuestas por
el Espíritu Todopoderoso y sabio en el desierto ? Estas Tres
Pr3guntas por sí mimas, y el milagro de su aparición, enseñan
que debemos aceptar que aquí no tenemos la intervención de
una simple inteligencia humana, sino la revelación de algo
eterno y absoluto. Pues en estas Tres Preguntas está, como
encerrada y profetizada totalmente, toda la futura historia
humana, y son como a manera de tres cuadros en los cuales se
encontraran representadas todas las contra&lt;n¡cciones de la na­
turaleza de los hombres, y que hasta ahora todavía no han
sido resueltas. Cuando el Espíritu Te formuló estas Tres
Preguntas, no puq.ieron ser tan claras, porque el futuro era
incierto. Pero ahora que han pasado quince siglos, vemos
que en estas Tres Preguntas todo está adivinado y profetizado
y hasta tal grado se ha cumplido, que no puede agregarse ni
disminuirse nada a ello. Decide, pues, Tú mismo, quién tenía
razón. ¿ Tú o aquel que entonces Te interrogaba ? Acuérdate
de la Primera Pregunta, que Te fué formulada, y que, aunque
no Te la repita hoy literalmente, fué así : ' ' Tú quieres ir
al mundo. Pero irás con las manos vacías y sólo con una pro­
mesa de libertad que los hombres, por la tontería e indolencia
con que vienen desde la cuna, no podrán percibir, porque la
temen. Pues no hay, y nunca hubo, nada más insoportable
para el hombre y para la sociedad en que vive, que la libertad.
¿ Ves Tú esas piedras en ese desierto ardiente y desnudo '/'
Convi értelas en panes y presto te seguirá la humanidad, como
un rebaño agradecido y sumiso, aunque marche estremecién-

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EL GRAN INQUISIDOR

dose eternamente, ante el temor de que cesen los panes al reti­
rarse la Mano que los brinde. Pero Tú no quisiste quitar al
hombre la libertad, juzgando que no hay libertad, posible si
la sumisión debe ser comprada con panes. Tú has replicado
que no sólo de pan vive el hombre. Pero sabes que en nombre
de este mismo pan se sublevará contra Tí el espíritu terreno,
luchará contigo, Te vencerá, y entonces todos le seguirán cla­
mando : ' ' ¡ Quién es semejante a esta bestia ! El nos ha dado
el fuego celeste. ' ' Sabes Tú que transcurrirán siglos y siglos
y la humanidad, por medio de su _sabiduría y su ciencia, pre­
gonará que no hay crimen y, en consecuencia, no hay pecado,
sino solamente hambrientos ? " Hártalos, y solamente enton­
ces podrás exigir de ellos virtudes. ' ' Eso es lo que ellos es­
cribirán en su bandera, la cual izarán 1contra de Tí, cobiján­
dose bajo sus pliegues para arrasar tu Templo. Y en lugar
de tu Templo, alzarán un nuevo edificio, una moderna torre de
Babel. Y, aunque como la antigua, no podrá quedar comple­
tamente edificada, Tú podrías evitar esta nueva torre y, de este
modo, reducir por mil años, los sufrimientos de los hombres.
Pues somos nosotros a los que vendrán, después de haberse
atormentado por mil años con su torre ( Y ellos de nuevo nos
hallarán escondidos bajo la tierra, en las catacumbas (pues
de nuevo seremos perseguidos y atormentados) . Y nos habla­
rán y gemirán desesperados : ' ' Hartadnos, pues los que nos
han prometido el fuego celeste, no nos lo han dado. ' ' Y en­
tonces seremos nosotros los que por completo edificaremos esta
torre, ya que solamente aquél que harte a los hombres, podrá
edificarla por completo. Pero nosotros los hartaremos dicién­
doles que los hartamos en tu Nombre, aunque esto sea men­
tira. ¡ Oh, nunca, nunca podrán ellos hartarse sin nosotros !
Ninguna ciencia podrá darles pan mientras sigan siendo
libres. Y ellos acabarán por sacrificar su libertad a nuestro s
pies, diciéndonos : ' ' ¡ Esclavizadnos, pero hartadnos ! ' ' Al fin
ellos comprenderán que para nadie son compatibles la libertad
y abundante pan terrestre, pues jamás serán suficientement e
�abios para repartírselo igualmente entre ellos mismos. Ellos
también se convencerán de que tamipoco podrán ser nunc a

libres, porque son débiles, v1c10sos, nulos y rebeldes. Tú les
h as permitido el pan celeste. Pero, lo repito de nuevo : acaso
puede ser com'p arado el pan celeste con el pan terrestre a los
ojos de la tribu humana, eternamente viciosa y egoísta ? Y
aunque Te sigan centenares y aun millares de hombres en nom­
bre del pan celeste, t, qué sucederá con los millones de seres
que serán demasiado débiles para abandonar el pan terrrestre
por el pan celeste ? t, O, acaso son caros para Tí únicamente
los 'millares d.c los grandes y los fuertes, y los demás millones
de seres, que también Te aman, y que son infinitos como las
arenas del mar, deben servir solamente de material para los
mismos fuertes ? No. Para nosotros los débiles también son
caros. Aunque ellos son viciosos y rebeldes, al fin también
han de volverse dóciles. Ellos nos admirarán, considerán­
donos dioses, s9lamente porque aceptamos dominarlos subs­
tituyéndolos en la carga de la libertad, que ellos temieron.
¡ Tan terrible les parecerá al fin el ser libres ! Pero les di,
remos que nosotros tampoco somos libres y que dominamos
solamente en tu Nombre. Y así los engañaremos de nuevo.
En este engaño consistirá nuestra tortura, porque tendremos
que mentir. He aquí lo que significa esta Primera Pregunta
en el desierto, y he aquí también lo que Tú has rechazado en
nombre de la libertad, que Tú has considerado sobre toda otra
cosa. Pero en esta misma Pregunta consistió el gran secreto
de este mundo.
Aceptando los " panes " habrías respondido a la eterna
angustia humana. Así a la de un solo individuo como a la de
los seres todos. Es decir, ' ' Ante quién prosternarnos. ' ' No
hay preocupación más incesante y angustiosa para el hombre,
que no hallar ante quien proternarse cuando se siente libre.
Pero el objeto de la adoración del hom,bre debe ser tan indis­
cutible, que todos se prosternen unánimemente delante de él.
Pues estos seres miserables se preocupan no por hallar un ob­
jeto de adoración para los otros, sino en hallar tal objeto para
que todos juntos crean y se prosternen delante de él. He aquí
que esta necesidad de la prosternación común es el sufrimiento
lllás hondo que la humanidad y cada hombre sienten desde

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COOPERACION

el principio de los siglos. Esta exigencia de prosternación
general fué causa de que los hombres se exterminaran mutua­
mente por medio de la espada. Ellos se crearon dioses dicién­
dose unos a los otros : ' ' Rechazad vuestros dioses delante de
los nuestros ; de lo contrario, vuestros dioses perecerán jun­
tamente con vosotros ! ' ' Y así será hasta el fin de los siglos.
Cuando hayan desaparecido los dioses, entonces los hombres
se prosternarán ante los ídolos. Tú supiste, no podías ignorar
este secreto fundamental de la naturaleza humana. Pero Tú
has rechazado la única y absoluta bandera que se Te había
propuesto, con el fin de forzar a todos a prosternarse sola e
irre'misiblemente ante Tí ! Has rechazado la bandera del pan
terrestre, y lo has hecho en nombre de la libertad y del pan
del cielo. Mira, pues, lo que has hecho, al fin. Y todo esto lo
has hecho, como antes dije, en nombre de la libertad. 're digo
que el hombre no tiene preocupación más honda que hallar lo
mjás pronto posible el don de la libertad, con la cual este ser
miserable nace. Pero solamente se apodera de su libertad
quien puede tranquilizarles sus conciencias. El pan era para
Tí una bandera indiscutible. Si le das pan, el hombre se pros•
ternará ante Tí, ya que no hay nada tan indiscutible como el
pan. Pero si al mismo tiempo algún otro se apodera de su
conciencia a pesar tuyo, entonces él rechazará tu pan, y se­
guirá el seductor de su ,conciencia. En esto Tú tenías razón,
pues el secreto del ser humano consiste no en saber por qué
vive, sino en saber para qué ha de vivir. Sin saber exacta­
mente para qué vive, el hombre no querrá vivir, y antes se ex­
terminará a sí mismo que permanecer en la tierra, aunque a
su alrededor todo sea pan. Esto es así. ¿ Pero cuál es el re­
sultado de todo esto ? En lugar de apoderarte de la libertad
de los hombres, se la has aumentado. ¡, O has olvidado que
para el hombre la tranquilidad y aun la misma muerte, son
más caras que la libre elección de la ciencia del bien y del mal ?
No hay seducción mayor para el hombre, que la libertad de
su conciencia. Pero no hay también para el hombre un supli­
cio más espantoso que ese. Y he aquí que en vez de principios
firmes para la tranquilización eterna de la conciencia humana,

EL GRAN INQUISIDOR

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has escogido todo lo que es más extraño, todo lo que es más
incierto y vago. Has escogido, en fin, lo que no correspondía
a las fuerzas de los hombres. Y por esto has obrado como si
absolutamente nada les amaras. Y eso todo, ¿ quién lo ha he­
cho ? i Aquél que ha venido a sacrificar su vida por ellos !
En vez de apoderarte de la libertad de los hombres, se la
has acrecentado aún más, abrumando para siempre su reino
espiritual &lt;'On los sufrimientos que ella causa. Tú has querido
el amor libre del hombre, para que libre Te siguiera, sedu,cido
y cautivado por Tí mismo. En lugar de la firme ley antigua,
el hombre debía decidir en adelante, con libre corazón, cuál
es el Bien y cuál es el Mal, teniendo ante sí únicamente tu Ima­
gen como guía. ¡, Pero es posible que Tú no hayas pensado
que él, al fin, rechazará y combatirá aun tu misma Imagen
y tu misma Verdad, oprimido por tan terrible carga, como es
la libre elección 1 Ellos, al fin, exclamarán que la Verdad
no está en Tí, ya que no era posible dejarlos en dudas y sufri­
mientos mayores que los en que los has puesto Tú, habiéndoles
dejado tantas preocupaciones y problemas . no resueltos. De
este modo Tú mismo has puesto el prin:cipio para la destruc­
ción de tu propio Reino, por lo cual no podrás después culpar
a nadie. ¡, Es esto, acaso, lo que Te propusieron 1 Hay tres
únicas fuerzas en la tierra, que pueden vencer y seducir para
siempre la conciencia de estos débiles rebeldes, para lograr la
felicidad de ellos mismos. Estas fuerzas son : milagro, secreto
Y autoridad. Tú has rechazado lo primero, lo segundo y lo
tercero, sirviéndoles, por consiguiente, Tú mismo de ejemplo.
Cuando el Terrible y Sapientísimo Espíritu Te habló en
la cima del Templo, diciéndote : " Si quieres saber si eres Tú
Hijo de Dios, entonces arrójate a la tierra, pues ha sido escrito ·
p or Aquél, que los ángeles· Le sostendrán, Le llevarán, y no
caerá1, y no se hará daño ; y entonces sabrás si Tú eres Hijo
de Dios, y sólo entonces demostrarás la fe honda que tienes en
tu Padre ", Tú, después de oír esto, rechazaste la proposi­
ción. Resististe y no Te arrojaste. ¡ Oh ! En verdad que
obraste aquí como un dios orgulloso y magnífic o. Pero los
hombres, esta tribu rebelde, no son dioses. ¡ Oh ! Tú com-

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EL GRAN INQUISIDOR

prendiste entonces que con sólo haber dado un sólo paso, al
primer movimiento para arrojarte, en seguida habrías tentado
a Dios, p erdiendo al mismo tiempo toda tu fe en El, y Te ha­
brías estrellado en la tierra, que hoy Tú mismo has venido a
salvar. ¡ Y entonces el Espíritu Sabio, que Te había tentado ,
se habría alegrado ! Pero, lo repito : ¡, acaso hay muchos como
Tú Y f, Y es posible que Tú hayas podido pensar, aun por un
momento, que los hombres tendrían bastante resistencia para
soportar tal tentación ? ¿ Acaso ha sido ,creada la naturaleza
humana para poder rechazar el milagro y para poder quedarse
solamente con libre decisión del ·corazón en los terribles ins­
tantes de la vida, o cuando se siente dominada por las funda­
mentales y angustiosas cuestiones del espíritu ? ¡ Oh ! Tú su­
piste que tu hazaña sería conservada en los Libros y lograría
la eternidad de los tiempos y los límites del Universo. Y has
esperado que el hombre, siguiéndote, se quedaría con Dios
y no tendría necesidad del milagro. Pero Tú no supiste que
apenas el hombre rechace el milagro, cuando en seguida re­
chazará también a Dios, pues el hombre busca no tanto a Dios
como milagros. Y 1como el hombre no puede vivir sin ellos,
creará sus propios milagros y se prosternará ante los de los
charlatanes y ante los embrujamientos de las ' ' babas ' ' (nom­
bre dado a las aldeanas ignorantes de clase baja en Rusia ) ,
aunque sea cien veces refractario, rebelde, herético y ateísta.
Tú no descendiste de la Cruz cuando ellos, gritándote, bur­
lándose de Tí y hostilizándote, dijeron : ' ' Desciende de la
Cruz y entonces creeremos que eres Tú. ' ' Pero Tú no descen­
diste, porque no querías esclavizar al hombre por el milagro,
porque has querido una fe libre y no una fe de milagro. Tú
tenías sed de un amor libre y no éxtasis de un esclavo ante
una potestad que lo hubiera aterrorizado para siempre. Pero
Tú has juzgado a los hombres demasiado alto, y ellos son, cier­
tamente, esclavos, aunque se les críe como rebeldes.
Mira en derredor y juzga : han transcurrido quince siglos.
Y contempla a los que has levantado hasta Tí. Juro que el hom­
bre ha sido creado más débil y bajo de lo que has pensado.
¿ Acaso puede él hacer lo mismo que Tú haces Y Aunque tanto le

respetes, has obrado como si hubieras dejado de compadecerle,
pues has exigido demasiado de él. ¿ Y quién lo ha hecho ?
¡ Aquél que le ha amado más que a Sí mismo ! Si lo hubieras
respetado menos, le habrías también exigido menos y esto
estaría más cerca del amor, porque la carga sería entonces más
ligera. El hombre es débil y ruin. ¿ Qué importa que él
ahora y en todas partes se rebele contra nuestro poder y se
enorgullezca de su rebeldía ? Es solamente como el orguHo ·
de un niño y discípulo. Ellos son como chiquillos que se hu­
bieran rebelado y expulsado al maestro. Pero el entusiasmo
de los chiquillos tocará a su fin y entonces el entusiasmo les ha­
brá costado caro. Ellos arrasarán los templos y empaparán de
sangre la tierra. Pero los niños estúpidos adivinarán que,
aunque son rebeldes, son seres débiles que no pueden soportar
ni aun su propia rebeldía, y derramando lágrimas tontas, por
fin confesarán que quien los ha criado rebeldes, sin duda
quería burlarse de ellos. Eso es lo que gritarán desesperados,
y siendo eso una blasfemia, ellos mismos se harán más infeli­
ces, pues la naturaleza humana no soporta blasfemias y al fin
ella misma acaba por vengarse del ultraje. Así, la suerte ac­
tual de los hombres, después que Tú has sufrido tanto por su
libertad, es : intranquilidad, angustia y desventura. Tu gran
Profeta, en su visión y alegoría, dice que ha visto todos los
partidarios de la Primera Resurrección, y que fueron doce
mil de cada tribu. Pero aunque fueron tantos, ellos no fueron
hombres, sino dioses. Ellos, hambrientos, han soportado tu
Cruz por decenas de años en el desnudo desierto, alimentán­
do se de langostas y raíces.
Y es cierto que pueden indicar con orgullo que ellos son
los hijos del amor libre, del voluntario y 'magnífico sacrificio
en tu Nombre. Pero acuérdate que ellos fueron solamente
unos miles, que eran dioses. ¿ Pero los demás ? ¿ Y qué culpa
tienen los demás hombres débiles que no pudieron soportar
lo mismo que los fuertes ? ¿ Qué culpa tiene una alma débil,
carente de fuerza para no poder albergar dones tan terribles ?
&amp; Y es p osible q_ue Tú, efectivamente, hayas venido sólo por los
escogida s y para los escogidos ? Pero si eso es así, tal cosa es

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COOPERACION

EL GRAN INQUISIDOR

un secreto que nosotros no podemos adivinar. Y si es un se­
creto, nosotros tenemos derecho para propagarlo y enseñarles
que el amor y la decisión libre de sus corazones no importan
sino al secreto al cual deben ellos someterse ciegamente, aun
a pesar de su conciencia. Y así lo hemos hecho.
Nosotros hemos corregido tu hazaña basándola sobre " el
milagro, el secreto y la autoridad ". Y los hombres se han ale­
grado de ser llevados nuevamente como rebaños y de que de
sus corazones se ha quitado al fin un don tan terrible que les
había causado tal tormento. Dí si tenemos razón obrando de
este m,odo. ¿ Es posible que no hayamos querido a la humani­
dad habiendo confesado tan humildemente su debilidad, y, ali­
gerando con amor la carga, excusádole, por su naturaleza
débil, aun el mi.smo pecado, por más que siempre sea cometido
éste con nuestro permiso previo ? ¿ Por qué, pues, has venido
a perturbarnos ? ¡, Y por qué me miras así, con ojos dulces y
de modo tan callado y penetrante ? Enójate. Yo no quiero
tu amor porque yo mismo no Te amo. ¿ Y por qué me he de
ocultar de Tí ? ¡, O no sé con quién hablo ? Lo que tenía que
decirte todo lo conoces. Yo leo eso en tus ojos. ¡, Es posible
que yo Te pueda ocultar nuestro secreto ? Tal vez Tú quieras
oírlo precisamente de mis labios. Si así es, escucha : nosotros
no estamos contigo, sino con EL ¡ Y he aquí nuestro secreto !
Ya hace largo tiempo, ocho siglos,' que no estamos contigo sino
con El. Ocho siglos justos hace que recogimos de Sus manos
lo que Tú habías rechazado con indignación. Aquél último
don que El Te había propuesto al enseñarte todo el misterio
de la tierra. Nosotros hemos recogido de sus Manos, Roma y
la Espada de César. Y nos hem:os proclamado solemnemente
reyes de la tierra, Césares únicos, aunque hasta el día no halla­
mos logrado llevar nuestro propósito hasta su completo fin. Pe­
ro ¿ quién tiene la culpa ? ¡ Oh ! Este asunto está ahora apenas
en su principio ; pero al fin ya está empezado. Por largo tiempo
todavía se tiene que esperar su conclusión, y mucho tendrá
aún que sufrir el mundo. Pero lograremos nuestro fin y sere­
mos Césares, y entonces pensaremos en la felicidad humana .
Mas Tú podrás todavía entonces empuñar la espada de César.

¡, Por qué has rech'azado este último don ? Aceptando este úl­
timo consejo del Espíritu Poderoso, habrías satisfecho todo lo
que busca el hombre en la tierra, es decir : ante quien pros­
ternarse, a quién entregar su conciencia, y en fin, de qué modo
reunirse todos en un hormiguero común e indiscutible, ya que
la necesidad de fraternidad universal es el tercero y último
sufrimiento de los hombres. La humanidad toda siempre ha
anhelado organizarse en una colectividad única y universal.
Muchos fueron los pueblos de grande historia. Pero cuanto
más altos, tanto más desgraciados fueron, pues ellos, de un
modo más intenso que los otros, reconocieron la necesidad de
una comunión entre todos los hombres.
Los grandes conquistadores, los Tamerlanes y Gengiska­
nes, han cruzado sobre la tierra como huracanes, pretendiendo
conquistar el universo. Pero ellos también, aunque de un modo
inconsciente, han expresado la misma grande idea de la huma­
nidad acerca de la unión común y universal. Aceptando el
mundo como está y el pórfido de César, habrías fundado un
reino universal y habrías dado al mundo paz eterna. ¿ Pues
quién tiene que dominar los hombres si no los que dominan su
conciencia y en cuyas manos está el pan que eilos necesitan ?
Por esto nosotros somos quienes desenvainamos la espada de
César, y habiéndola desenvaiando, Te hemos constantemente
rechazado, y seguimos al Espíritu. ¡ Oh ! Todavía transcurri­
rán orgiásticos siglos del libre pensamiento de su ciencia y de
su antropofagia, porque habiendo empezado a ·alzar su torre
de Babel sin nosotros, ellos acabarán por antropófagos. En
ese entonces se arrastrará a nosotros la Bestia y nos lamerá los
pies, humedeciéndolos con las lágrimas sangrientas de sus ojos.
Y entonces nos sentaremos sobre esta Bestia y elevaremos una
copa sobre la cual estará escrito : SECRETO. Pero solamente
entonces llegará para los hombres el reino de la tranquilidad
y de la felicidad. Tú te enorgulleces con tus elegidos. Pero
Tú tienes solamente elegidos, y nosotros tranquilizaremos a to­
dos. Sin embargo es dudoso que sean tantos los elegidos. ¡ Cuán­
tos de estos poderosos hubieran podido llegar a ser tus elegidos !
P ero se cansaron al fin de esperar y han llevado y aún lleva-

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EL GRAN INQUISIDOR

COOPERACION •

rán las fuerzas de su espíritu y la llama de su corazón a otros
campos, acabando por izar su " libre" bandera en contra de
Tí. Pero Tú mismo haz izado esta bandera contra de Tí. Y con
nosotros todos serán felices y no se rebelarán más. No se ex­
terminarán uno al otro, en todas partes, como en el reino de
tu libertad. ¡ Oh ! Nosotros les convenceremos de que ellos se­
rán felices solamente cuando renuncian a su libertad en nues­
tro provecho, sometiéndosenos. Y entonces, ¿ tendremos razón
o mentiremos ? Se convencerán ellos m;ismos que tenemos ra­
zón, porque se acordarán hasta qué horrores de esclavitud y
angustia los ha conducido tu libertad.
La libertad, el libre pensamiento y la ciencia los conduci­
rán a tantas espesuras y los pondrán ante tales milagros y se­
cretos no resueltos, que muchos de ellos, refractarios y feroces,
se exterminarán entre sí mismos . . . . Otros, también refracta­
rios, pero débiles, se exterminarán mutuamente '• y el resto '
débiles y desgraciados, se arrastrarán a nuestros pies y nos
jmplorarán : ' ' Sí, vosotros, teníais razón. Vosotros poseíais
Su secreto, y volvemos a vosotros. Salvadnos de nosotros mis­
mos ". Recibiendo el pan de nosotros verán claro que les to­
mamos el pan amasado por ellos con sus propias manos para
dividírselo después entre ellos mismos sin ningún esfuerzo.
Ellos verán que nosotros no hemos convertido en panes las pie­
dras. Pero ellos se alegrarán más verdaderamente por recibir
el pan de nuestras manos, que por el pan mismo. ¡ Pues recor­
darán muy bien que los mismos panes, amasados por ellos, se
convertían en sus manos únicamente en piedras. Mas cuando
se volvieron a nosotros, las piedras se convirtieron en panes.
i Ellos estimarán muy bien lo que significa esto de una vez y
para siempre ! Y mientras los hombres no entiendan esto serán desgraciados. Dí, ¿ quién más que nadie ha apoyado esta
ignorancia ? ¿ quién ha dividido el rebaño, diseminándolo por
ignoradas direcciones ? Pero el rebaño se reunirá otra vez.
De nuevo se someterá, y entonces será para siempre. Entonces
nosotros les daremos una felicidad silenciosa y humilde, una
felicidad de seres débiles correspondiente a su natural debili­
dad. ¡ Oh ! Nosotros les convenceremos al fin para que no se

l

93

enor gullezcan más, ya que Tú los has elevado demasiado ense­
ñándoles, por esto mismo, a ser orgullosos.
Nosotros les demostraremos que ellos son débiles ; que
ellos son únicamente niños míseros, pero que la felicidad de
la niñez es más dulce que ninguna otra. Ellos llegarán a ser
tímidos y se arrimarán a nosotros como las avecillas bajo el
plumón de su madre. Ellos se asombrarán y se sentirán ate­
rrados cuando nos vean, sintiéndose al mismo tiempo satisfe­
chos de que seamos tan orgullosos y tan sabios. Y desfalle­
cientes se estremecerán ante nuestra ira. Sus juicios se harán
tímidos. Sus ojos se inundarán de lágrimas, como los de las
mujeres y los niños. Pero a nuestra sola indicación, ellos tam­
bién, pasarán fácilmente de la tristeza a la risa, a la luminosa
alegría y feliz canción de la infancia.
Sí, nosotros les haremos trabajar. Pero en las horas des­
ocupadas les arreglaremos su vida como un juego de niños :
con danzas inocentes y con canciones infantiles cantadas a coro,
¡ Oh ! Nosotros también les permitiremos el pecado, ya que
ellos son débiles y desvalidos. Y nos amarán como niños, por­
que les habremos permitido pecar. Les diremos que cada pe­
cado será redimido, si es hecho con nuestro permiso. Diremos
que les permitimos pecar porque les amamos, y que en cuanto
a su castigo nosotros nos hacemos responsables. Y haciéndo­
nos responsables de sus faltas ellos nos venerarán como a bene­
factores que les han sustituído en la carga de sus pecados ante
Dios. Y ellos no tendrán ningunos secretos para nosotros. Y
les permitiremos vivir con sus mujeres y amantes, y tener o
no tener hijos. Todo esto como recompensa a su obediencia.
Los más torturantes secretos de su conciencia, todo, todo lo
llevarán a nosotros. Y nosotros lo resolveremos todo, y ellos
verán con alegría nuestra decisión, porque ella los libertará
de las grandes preocupaciones y de los terribles sufrimientos
actuales producidos por la necesidad de una decisión indivi­
dual y libre. Y todos serán felices, salvo el centenar de miles
que los dirija. Pues solamente nosotros, que guardaremos el
s ecreto, seremos infelices. Habrá miles de millones de niños
felices y cien mil mártires, que habrán tomado para sí la mal-

�94

EL GRAN INQUISIDOR

COOPERACIO:N

dición de la ciencia del Bien y del Mal. Ellos morirán silen­
ciosos, quedamente se apagarán en tu Nombre y tras del se­
pulcro se les concederá únicamente la Muerte.
Pero nosotros guardaremos completamente el Secreto, y
para la felicidad de ellos mismos los seduciremos con el premio
celeste y eterno. Pues si aun hubiere algo en este mundo, no
sería ciertamente para tales miserables. Se dice y se profetiza
que Tú vendrás y de nuevo vencerás. Que Tú vendrás con
tus fuertes y orgullosos elegidos. Pero nosotros diremos en­
tonces que ellos se salvaron a sí mismos, en tanto que nosotros
salvamos a todos.
Se dice que será infamada la hembra errante y luego sen­
tada sobre la Bestia, que tiene en sus manos, el SECRETO.
Se dice que los débiles se rebelarán de nuevo y que harán pe­
dazos el pórfido de esta mujer, al desnudar su cuerpo ' ' asque­
roso ". Pero yo entonces me levantaré y te mostraré miles de
millares de niños infelices que no conocen el pecado. Y nos.
otros, que habremos tomado sus pecados, buscando la felicidad
de ellos mismos, nos pondremos ante Tí y diremos : ' ' Júzganos
si puedes y Te atreves ". Sábete que yo no Te temo. Sabe que
yo también estuve en el desierto ; que ·yo también me alim,enté
de langostas y raíces ; que yo también bendecía con la libertad
con que Tú has bendecido a los hombres, y yo m:e preparé a
ser uno de tus elegidos y fuertes, anhelando completar su nú­
mero. Pero yo me desperté y no quise sostener más esa locura.
Volví y me adherí a los que han corregido tu hazaña, Y para
la felicidad de los humildes me volví a ellos, dejando a los or­
gullosos. Lo que Te digo se cumplirá y nuesti;o reino se forta­
lecerá. Te repito que mañana Tú verás cómo este rebaño, dó­
cil a mi primera indicación, se apresurará a arrojar brasas
llameantes a la hoguera en la que Te quemaré por habernos
venido a perturbar. Pues si hay elguien entre todos que más
merezca nuestra hoguera, ese eres Tú. Mañana te quemaré.
D1x1' ' .

......... ....... ........... ............... ........

Ivan dejó de hablar. La conversación le había excitado

95

y había estado hablando con ardor. Y cuando hubo terminado,
de pronto sonrió.
Alosha, que le había oído en silencio, estremeciéndose con
viva agitación, intentó varias veces interrumpir el discurso de
su hermano, conteniéndose con dificultad. De pronto empezó
a hablar levantándose bruscamente de su asiento.
Pero eso es un disparate -gritó poniéndose rojo-. Tu
poema es un elogio y no una blasfemia a Jesucristo, como lo
querías. ¡, Y quién creerá en lo que dices acerca de la libertad ?
Así no debe entendérsela.
Eso es Roma y aun no Roma toda. Eso no es verdad. Esos
son los peores de los católicos, los jesuítas . . . . De ningún modo
es posible que exista un personaje tan fantástico: como tu In­
quisidor. ¡, Cuáles son los pecados de que ellos libraron a los
hombres, tomando el castigo para sí ? ¡, Quiénes son los que
llevan los secretos y que han tomado para sí el yugo de la mal­
dición a la felicidad de los hombres 1 ¡, Cuándo has visto algu­
no 'I Nosotros conocemos a los jesuítas. Y se habla mal acerca
de ellos. ¡, Pero acaso son ellos como te los imaginas ? De nin­
gún modo . Ellos son una simple arma de Roma, para el futuro
reino de la tierra, encabezado por el Emperador y Pontífice
Romano . . . . He aquí su ideal, pero sin secreto alguno y sin
tristeza sublime . . . . Es eso un simple deseo de poder, una ansia
de sucios placeres, un deseo de esclavizar. Semejante al anti­
guo derecho de servidumbre, únicamente que ellos llegarían a ·
ser los terratenientes : . . . Eso es todo. Es probable que hasta
en Dios no crean. Tu angustiado Inquisidor es tan sólo una
fantasía.
IVAN.-Mas detente. No hables más. No, Alosha. Cómo
te has excitado. Dices que es una fantasía. ¡ Sea ! Ciertam,ente
es fantasía. Pero escucha, sin embargo : ¡, es posible que tú
efectivamente pienses que todo el movimiento católico de los
últimos siglos sea de hecho un simple deseo de poder para sa­
ciar sucios placeres ? ¡, Acaso el padre Paisí te ha enseñado a
que pienses de este modo 1
ALOSHA.-No, no ; de lo contrario, de lo contrario. El
p adre Paisi habló una vez algo semejante a lo que dices . . . . .

�97

COOPERACION

EL GRAN INQUISIDOR

aunque de ningún modo lo mismo. Se corrigió bruscamente
Alosha.
IVAN.-A pesar de que dices que " de ningún modo ", eso
es lo mismo, eso es un conocimiento precioso. Soy yo quien te
pregunta ahora : ¿ por qué tus jesuítas inquisidores se han reu­
nido solamente para asquerosos pleceres materiales Y ¡, Por qué
no puede hallarse entre ellos ni aun siquiera un solo mártir que
por su amor a la humanidad, sea atormentado por la gran tris­
teza Y Atiende : imagínate que se ha hallado a uno de todos
estos que desean solamente repugnantes placeres terrenos ; si­
quiera uno, tal como mi anciano Inquisidor, el cual había comi­
do raíces en el desierto y estuvo poseído por el demonio, ven­
ciendo a su cuerpo para hacerse libre y perfecto, y quien, sin
embargo, ha amado toda la vida a la humanidad, y que de
pronto ha visto la luz, descubriendo que no es grande el placer
moral que consiste en el logro del perfeccionamiento de la vo­
luntad, cuando al mismo tiempo uno se convence que los demás
millones de seres humanos se quedan organizados a modo de
burla, y que nunca tendrán :fuerzas para soportar su libertad ;
que los rebeldes pigmeos nunca se convertirán en gigantes para
concluir el edificio de la Torre, que no para tantos y mezquinos
gansos ha pensado el Gran Idealista en su armonía. Habiendo
entendido todo esto, el Inquisidor, volvió y se adhirió . . . a los
hombres sabios. ¡, No es posible que haya sucedido eso �
ALOSHA.-¡, Aquién se ha adherido Y ¡, Cuáles son esos
hombres sabios Y, casi al azar exclamó Alosha. Ellos no tienen
el juicio o sabiduría de que hablas, y tampoco dominan tales
misterios y secretos . . . sino solamente el ateismo. En esto con­
siste todo su misterio. Tu Inquisidor no cree en Dios. He ahí
todo su secreto.
IVAN.-Y aun siendo así. ¡ Por fin has adivinado ! Ver­
daderamente es así ! Es verdad que en eso consiste todo el se­
creto. ¡, Pero no es eso tam,bién un sufrimiento para un hombr e
como él, que ha sacrifiicado toda su vida para realizar una ha­
zaña en el desierto, y no obstante no se ha curado del amor a
la humanidad Y En el ocaso de sus días él se convence clara­
mente que sólo los consejos del Grande y Terrible Espíritu po-

drían, de un modo reducido, organizar a los desvalidos rebel­
des. ' ' A esos ensayos de seres incompletos que han sido crea­
dos a modo de sarcasmo ' '. Y he aquí que después de haberse
convencido de eso, él ve que se necesita seguir las indicaciones
del Espíritu Sapientísimo, del terrible Espíritu de la Destruc­
ción y de la Muerte, y que para eso es necesario aceptar la men­
tira y el engaño, y conscientemente llevar a los hombres a la
muerte y destrucción, engañándolos durante toda la jornada,
para que ellos no adviertan, de ningún modo, adonde se les
lleva, para que así, aun en el cam;ino, estos míseros ciegos se
consideren felices. Y sábete que el engaño es en nombre de
Aquél en cuyo ideal el anciano Inquisidor tan apasionadam,ente
creyó toda su vida. ¡, Acaso no es eso una desventura Y Y si se
encontrase aún un hombre tal a la cabeza de todo ese ej ército
' ' que anhela el poder sólo para placeres sucios ' ', ¡, no bastaría
la sola presencia de tal hombre para causar una tragedia ? Y
eso sería todo : bastaría con sólo un hombre como ese, a la ca­
beza del ejército, para que por fin se hallara la verdadera idea
que sirve de guía a toda la Iglesia de Rolll!a, con todos sus
ejércitos y jesuítas, logrando así encontrar la idea superior
de todo este asunto. Te digo sinceramente que estoy seguro de
que este hombre no ha :faltado nunca entre los que encabezan
este movimiento. ¡ Quién sabe ! Es posible que este maldito
anciano, que tan obstinadamente y de modo tan original ama
a la humanidad, de hecho exista ahora en :forma de muchos
ancianos semejantes, sin que esto sea una manifestación del
momento, sino que existe como el resultado de una alianza se­
creta, celebrada hace mucho tiempo con el fin de guardar me­
jor el secreto de los hombres míseros y desvalidos, buscando
con ello hacerles más felices. Así es precisamente y así tiene
que ser. Me imagino que aun los masones tienen algo de este
mismo secreto en su doctrina, y que por esto los católicos los
dete stan tan profundamente : porque ven en ellos los com;peti­
dores que causan la división de la unidad de su idea, mientras
ellos consideran que el rebaño debe ser uno solo y también uno
solo el pastor . . . . Por lo demás, defendiendo mi idea, m;e pa-

96

7

�98

::::-:-: : = ::: : ;:::::::::::::::: : ::::: :; ::: ::::: ::: : ::: ::::: ::: ====,: :

COOPERACION

rezco a un autor que no resistió tu crítica. Y basta ya de ha­
blar acerca de esto.
ALOSHA.-Tú mismo probablemente eres masón, ex­
clamó de pronto Alosha. Tú no crees en Dios, prosiguió con
una tristeza extraordinaria, mientras tenía la impresión de que
su hermano le miraba zumibonamente. ¡, Cuál es el final de tu
poema 1, preguntó de pronto, poniendo la mirada en el suelo.
¿ O no está todavía terminado 1
IVAN.-Yo desearía concluirlo así :
' ' Cuando el Inquisidor calló, esperó por algún tiempo a
que el Prisionero respondiera. El silencio del Prisionero le ha­
_
bía sido molesto . . . . Vió cómo el Preso le escuchó todo el tiem­
po con vivísimo interés, mirándole directa y silenciosa:m-ente a
los ojos, pareciendo no querer objetar nada. El anciano In­
quisidor habría deseado que el Preso replicara algo, aunq?-e
fuese amargo y terrible. Pero EL, de pronto, se acerca al ancia­
no y quedamente le besa en los labios exangües y nonagena­
rios. He ahí toda su respuesta.
' ' El anciano se estremece. Algo palpitó en las comisuras de
sus labios. Se dirige hacia la puerta. La abre y le dice : Már­
chate y no vengas más. No vuelvas de ningún modo . . . ¡ Nun­
ca, Nunca ! Y Le deja salir a los ' ' obscuros rincones ' ' de la
ciudad . . . . "
ALOSHA.-¿ Y el anciano 1
IVAN.-El beso arde en su corazón. Pero el anciano per­
siste en su antiguo pensamiento . . . . .
Fragmento de ' ' Los Hermanos Karamazof ' '.
Traducción directa del ruso al español, por

Salomón KAHAN y Gabino A. PALMA.

Notas de actualidad nacional
El Presidente no intervendrá
en las elecciones

1

Con motivo de algunas informaciones periodísticas, el Sr.
Presidente de la República dirigió a la ·prensa para su publi­
cación una carta concebida en los siguientes términos :
' ' Presidente de la República.-México.-Palacio N acio­
nal.-23 de junio de 1923.-Sr. Prof. Mariano Samayoa.-Di­
rector de " El Heraldo ".-Humboldt, 47.-Ciudad.--Estimado
Señor.-La prensa de hoy, al dar cuenta de la última junta
celebrada en el Hotel Regís, a iniciativa del Sr. Gral. J. Agus­
tín Castro, Gobernador del Estado de Durango, hace mención
a una carta que el subscripto dirigió al citado Gobernador en
contestación a la que éste le enviara comunicándole su deci­
sión de celebrar la serie de juntas que ahora se están efectuan­
do ; y, como aparecen algunos conceptos que desvirtúan su
texto, me permito relllíitir a Ud. adjunta una copia fiel de di­
eha carta, suplicándole muy atentamente darle publicidad en
ese importante diario que Ud. acertadamente dirige, con ob­
jeto de que el público le conozca.-Le anticipo las debidas gra­
cias y quedo de Ud. con toda atención como su afmo. y S. S.,
A. OBREGON.-Palacio Nacional.-Mayo 29 de 1923.-Sr.
Gral. J. Agustí:µ Castro, Gobernador del Estado.-Durango,
Dgo.-Muy estimado General y fino amigo.-Me he enterado
de la atenta carta de usted fechada el 23 de los corrientes, y
pa&amp;o desde luego a contestarla.

�100

COOPERACION

El firme propósito que tengo de no tomar ninguna inter­
vención en lo que se refiere a la campaña política relacionada
con el ciudadano que debe substituirme en el puesto, me inca­
pacita para emitir m¡i opinión en lo que respecta a la proyec­
tada Junta en esta capital y para lo cual ha girado usted la
circular que se sirve adjuntarme.
Pecaría de hipócrita si le dijera que no me despierta gran
interés este acto, que es de la más alta trascendencia, o si tra­
tara de ocultarle mis deseos muy sinceros de que el Partido
Liberal, que llevó a cabo el movimiento revolucionario y ha
venido sosteniendo las reformas que· de él emanaron, conserve
su cohesión ; pero los deseos de que hablo, por muy legíti� os
que sean, no m,e autorizan para ejercitar actos que pudieran m­
terpretarse como una intromisión en las funciones electorales.
La historia nos ha demostrado cuán funesta resulta, para
las funciones democrático-electorales, la intervención de los
Poderes, y consecuente con esta experiencia y con los dictados
de mi propia conciencia, he reafirmado el propósito a que me
refiero en el párrafo segundo de esta carta.
Excúseme usted, pues, de no emitir mi opinión, la cual
excusa se basa en los motivos que antes expongo.
Sírvase recibir las seguridades de mi afecto y particular
aprecio.
Su atto. amigo y S. S.
(Firmado) : A. ÜBREGON .

Se funda la Asociación Nacional de
Maestros Normalistas
El sábado 23 de los corrientes en el Salón de Actos de la
Escuela Normal para Maestros y acudiendo a una invitación
hecha por los Sres. Mariano Sam.ayoa, Juan B. Salazar, Jacin­
to Lara, Julio S. Hernández, Toribio Velasco, Matías López,
Gabino A. Palma y Manuel Valásquez Andrade, se reuniero n

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

101

un buen número de profesores normalistas con el fin de discu­
tir las bases constitutivas de la Asociación Nacional de Maes­
tros Normalistas. El Proyecto presentado por la Comisión
encargada de formular esas bases fué aprobado en lo general.
Los fines que perseguirá la Asociación serán, principalmente,
el mejoramiento económico de los asociados y el mayor éxito
posible en la aplicación de los sistemas educa.cionales.

Pérdidas durante el año pasado por causa
de las huelgas
El Departamento de Trabaj o de la Secretaría de Indus­
tria formuló recientemente un cuadro estadístico acerca del
movimiento de huelgas registrado durante el año pasado, con
expresión de la localidad, nombre de la negociación, número
de obreros afectados y cantidades perdidas por obreros, y
negociaciones industriales. Según estos informes, en 1 922 se
registraron en la República 199 huelgas, en las que tomaron
parte 102,115 trabajadores, entre adultos y menores de ambos
sexos. Del total de huelguistas, 71,382 tomaron participación
activa en los movimientos, y 30,733 fueron obligados a holgar.
Las negociaciones afectadas por las huelgas, resintieron pérdi­
das por valor de $4.135,779.90, y los obreros dejaron de perci­
bir salarios por valor de $1.214,898.34, lo que hace un total de
$5.350,678.24 que, de hecho, fueron segregados de la circula­
ción, trayendo los consiguientes trastornos en la economía del
pais.

Nuevo Ministro del Gobierno de México en Suecia
Por noticias recogidas el día 25 de los corrientes en la
Secretaría de Relaciones Exteriores, el público ha tenido co­
nocimiento de que el Sr. Dn. Rafael Nieto, actual Gobernador

�102

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

del Estado de San Luis Potosí, ha sido designado por nuestro
Gobierno para representar a nuestro país ante el Gobierno de
Suecia en calidad de Enviado Extraordinario y Ministro Ple­
nipotenciario. El Sr. Nieto substituirá a don Julio Madero
'
que pasa a Roma en lugar del Sr. Eduardo Hay, que renunció
hace pocos días al puesto de Ministro de México en Italia.

vorcios efectivos por sentencia judicial. De éstos 105, 99 co­
rresponden a divorcios necesarios y 15 a voluntarios por am­
bas partes. De un modo más detallado : como 40 correspon­
den a delitos de uno u otro cónyuge, 35 a incompatibilidad de
caracteres, 15 a cuestiones de intereses, here:r;icias, etc., y un
promedio de 10 a 15 por causas de índole privada. De estos
divorcios, 70 pertenecen a la clase media : pequeños burgueses,
empleados, comerciantes, profesionistas, etc., etc., y 35 a per­
sonas de buena condición social y económica. No se registra
ningún caso de divorcio entre las clases bajas, pero esto es
perfectamente comprensible, pues desconocedoras de las leyes,
y de bajo nivel moral e intelectual, están lejos de prácticas
para ellas inabordables. El Lic. Manuel l. Fierro, Procurador
de Justicia del Distrito, se expresó en los siguientes términos
refiriéndose a este asunto : esta cifra de 105 divorcios en un
año en todo el Distrito Federal, que atrojan con su precisión
matemática las estadísticas, lejos de ser un dato que indique
incultura en el medio o repulsa a las leyes civilizadas, es alta­
mente consolador, porque demuestra· la moralidad del hogar
mexicano y el concepto de amor familiar de los hijos. Es cier­
to que se presentaron en los Tribunales más de las 105 que se
fallaron, pero no todas llegaron a su fin, por la avenencia de
los cónyuges en el juicio y el desistimiento de las demandas.
Los divorcios en punto de intereses materiales pueden llegar a
su terminación, pero ante el escollo de los hijos, que engendran
complicados problemas morales, se detienen. "

la desanalfabetización de los indígenas
en la República
Según informes proporcionados por el Departamento de
Cultura Indígena de la Secretaría de Educación en la actua­
lidad dicho Departamento cuenta con 110 Mae;tros Misione­
ros, 598 Maestros Rurales y 783 Escuelas. La labor de los
Maestros Misioneros ha despertado un gran entusiasmo entre
las familias de los campesinos, que se han comunicado con los
indu�tri�le� agricultores capitalistas de sus respectivas regio­
nes, mclmandolos a la fundación de establecimientos de edu­
cación en las haciendas, fábricas, ingenios, etc., etc., contán­
dose en la actualidad con cerca de 150 escuelas particulares
establecidas sobre las bases y con los programas propuestos por
el Departamento de Cultura Indígena. Sumadas las cifras
parciales dan un total de 736 Escuelas, que puede decirse son
dobles, pórque el 80 por ciento de ellas dan clases diurnas y
nocturnas. La Secretaría de Educación nombró recientemen­
te un cuerpo de inspectores que recorrerán todo el país visi­
tando estas escuelas para comprobar el grado de adelanto de
los alumnos y la aplicación de vida de los programas técnicos
respectivos.
Los divorcios en el Distrito Federal en 1 922
Según informes publicados recientemente por la Sección
de Estadística de la Procuraduría · del Distrito Federal duran­
te el año de 1922 se registraron en el Distrito Federai 105 di-

f

103

La fecundidad de la mujer en el Distrito Federal
Según datos publicados por el Departamento de la Esta­
dística Nacional en el D. F., tenemos : 37,829 mujeres infecun­
das entre casadas, viudas, y divorciadas o separadas. Tenemos
en cambio 13,174 mujeres, también entre viudas y divorciadas
o separadas. Contamos igualmente, entre las mujeres de los
aludidos estados civiles, un total de 543 mujeres que han teni-

�104

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

do 16 o más hijos. Y tenemos, por último, entre casadas, y viu­
das menores de 20 años de edad, 26 que han tenido 5 hijos cada
una. De entre las casadas menores de 20 años de edad, 3,234
no han tenido hijos, y 3,234 que sí los han tenido pero que ac­
tualmente no les viven. Mujeres que han tenido un hijo, y que
les vive, tenemos 2,741. Y mujeres que también han tenido un
hijo, pero que no les vive, tenemos 2,768. Muj eres que han
tenido dos hijos, 780, y mujeres que han tenido dos hijos, pero
que no les viven, 572. Que han tenido tres, 204 ; que también
los han tenido, pero que no les viven, 122. Con cuatro hijos.
69 de las que les viven, y 28 de las que no les viven. Con cinco
hijos, 23 de las que les viven y 13 que no les viven. Y por úl­
timo, con seis o más hijos 11 que les viven. Estas últimas de­
ben haberse casado muy jóvenes para que a los 20 años conta­
ran ya con seis hijos de familia.
En cuanto a las mujeres de 20 a 30 años : sin hijos o sean
infecundas, 10,906 ; que han tenido hijos pero que actualmente
no les viven, 12,970 ; con un hijo, 11,903 ; con dos, 9,836 ; con
tres, 6,730 ; con cuatro, 4,063 ; con cinco, 2,218 ; con seis, 1,196 ;
con siete, 534 ; con ocho, 252 ; con nueve, 115 ; con diez, 63 ; con
once o más, 53.
Mujeres casadas de 30 a 40 años : sin hijos, 6,764 con un
hijo, 5,165 ; con dos, 5,398 ; con: tres, 5,175 ; con cuatro, 4,598 ;
con cinco, 3,798 ; con seis, 3,193 ; con siete, 2,160 ; con ocho,
1,147 ; con nueve, 1,072 ; con diez; 718 ; con once, 481 ; con doce,
289 ; con trece, 96 ; con catorce, 50 ; con quince, 28 ; con diez y
seis o más, 31.
Mujeres casadas de 40 a 60 años : sin hijos, 4,755 ; con un
hijo, 2,852 ; con dos, 2,877 ; con tres, 2,637 ; con cuatro, 2,535 ;
con cinco, 2,256 ; con seis, 2,079 ; con siete, 1,639 ; con ocho,
1,653 ; con nueve, 1,196 ; con diez, 1,078 ; con once, 800 ; con
doce, 804 ; con trece, 353 ; con catorce, 254 ; con quince, 134 ;
con diez y seis o más, 202.
Mujeres casadas de 60 o más años : sin hijos, 7,062 ; con
un hijo, 323 ; con dos, 300 ; con tres, 264 ; con cuatro, 272 ;
con cinco, 520 ; con seis, 210 ; con siete, 204 ; con ocho, 191 ; con
nueve, .J.47 ; con diez, 163 ; con once, 112 ; con doce, 146 ; con tre-

ce. 58 ; con catorce, 38 ; con quince, 28 ; con diez y seis o
más, 37 .
Resumen de la fecundidad de las muj eres casadas : me­
nores de) 20 años, 7,062 ; de 20 a 30 años, 47,869 ; de 30 a 40
años, 40,663 ; de 40 a 60 años, 28,194 ; de 60 ó más años, 3,323.
Mujeres viudas menores de 20 años : sin hijos, 156 ; con un
hijo, 183 ; con dos hijos, 50 ; con tres, 16 ; con cuatro, 4 ; con
cinco, 3 ; con seis o más, ninguna.
Viudas de 20 a 30 años sin hijos, 1,239 ; con un hijo, 2,029 ;
con dos hijos, 1,272 ; con tres hijos, 674 ; con cuatro, 334 ; con
cinco, 1,508 ; con seis, 95 ; con siete, 47 ; con ocho, 25 ; con nueve,
12 ; con diez, 3 ; con once o más, 4.
Viudas de 30 a 40 años : sin hijos, 2,140 ; con un hijo, 2,364 ;
con dos hijos, 2,051 ; con tres, 1,600 ; con cuatro, 1,319 ; con cin­
co, 992 ; con seis, 759 ; con siete, 508 ; con ocho, 357 ; con nueve,
200 ; con diez, 127 ; con once, 78 ; con doce, 65 ; con trece, 24 ;
con catorce, 16 ; con quince, 13 ; con diez y seis o más, 11.
Viudas de 40 a 60 años : sin hijos, 4,774 ; con un hijo, 3,497 ;
con dos hijos, 3,454 ; con tres, 2,952 ; con cuatro, 2,751 ; con cin­
co, 2,272 ; con seis, 1,946 ; con siete, 1,542 ; con ocho, 1,392 ; con
nueve, 1,051 ; con diez, 855 ; con once, 534 ; con doce, 629 ;
con trece, 259 ; con catorce, 196 ; con quince, 126 ; con diez y
seis o más, 117.
Viudas de 60 ó más años : sin hijos, 2,276 ; con un hij o,
1,494 ; con dos hijos, 1,484 ; con tres, 1,242 ; con cuatro, 1,174 ;
con cinco, 931 ; con seis, 930 ; con siete, 800 ; con ocho, 789 ; con
nueve, 634 ; con diez, 562 ; con once, 401 ; con ·doce, 533 ; con tre­
ce, 200 ; con catorce, 219 ; con quince, 141 ; y con diez y seis o
más, 154.
Resumen de la fecundidad de las muj eres viudas :
Menores de veinte años que han tenido hijos, 412 ; de vein­
te a treinta años que han tenido hijos, 5,892 ; de treinta a cua­
renta que han tenido hijos, 12,624 ; de cuarenta a sesenta años
que han tenido hijos, 28,349 ; de sesenta a más años, 14,394 ;
Fecundidad de las mujeres divorciadas o separadas :
Los que siguen, son datos referentes a la fecundidad de
las mujeres divorciadas o separadas :

105

�107

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

Menores de veinte años que no han tenido hijos, 66 ; que
han tenido un hijo, 238 ; que han tenido dos hijos, 5 6 ; que han
t �nido tres, 11 ; que han tenido cuatro, 2 ; que han tenido cinco,
nmguna ; que han tenido seis, l.
Divorciadas o separadas de veinte a treinta años :
Que no han tenido hijos, 246 ; que han tenido un hijo, 43 9 ;
que ha� tenido dos hijos, 341 ; que han tenido tres, 223 ; que
han temdo cuatro, 183 ; que han tenid'O cinco, 120 ; que han teni­
do seis, 83 ; que han tenido siete, 51 ; que han tenido ocho ' 42 '.
que han tenido nueve, 24 ; que han tenid·o diez, 2 ; que han tenido once o más, l.
Divorciadas o separadas de treinta a cuarenta años :
Que no han tenido hijos, 148 ; que han tenido un hiJ· o ' 43 9 '•
que han tenido dos, 341 ; que han tenido tres, 223 ; que han tenido cuatro, 183 ; que han tenido cinco, 120 ; que han tenido
seis, 83 ; que han tenido siete, 51 ; que han tenido ocho, 42 ; que
han tenido nueve, 24 ; que han tenido diez, 22 ; que han tenido
once, 9 ; que han tenido doce, 11 ; que han tenido trece, ningu­
na ; que han tenido catorce, 2 ; que han tenido quince, ninguna ;
que han tenido diez y seis o más, l.
Divorciadas o separadas de cuarenta a sesenta años :
Que han tenido hijos, 93 ; que han tenido un hijo, 245 ; que
han tenido dos hijos, 154 ; que han tenido tres hijos, 149 ; que
han tenido cuatro, 118 ; que han tenido cinco, 8 9 ; que han te­
nido seis, 81 ; que han tenido siete, 52 ; que han tenido ocho, 58 ;
que han tenido nueve, 42 ; que han tenido diez ' 29 '· que han te.
mdo once, 21 ; que han tenido doce, 24 ; que han tenido trece,
12 ; que han tenido catorce, 4 ; que han tenido quince, 1 ; que
han tenido diez y seis o más, 4.
Divorciadas o separadas de sesenta o más años :
Que no han tenido hijos, 22 ; que han tenido un solo hijo ,
3 6 ; que han tenido dos, 18 ; que han tenido tres, 14 ; que han te­
nid'O cuatro, 10 ; que han tenido cinco, 7 ; que han tenido seis ,
9 ; que han tenido siete, 6 ; que han tenido ocho, 11 ; que han
tenido nueve, 9 ; que han tenido diez, 7 ; que han tenido once,
4 ; que han tenido doce, 5 ; que han tenido trece, 1 ; que han te-

nido catorce, 3 ; que han tenido quince, 1 ; y que han tenido
diez y seis o más, l.
Resumen de la fecundidad de las divorciadas o separadas :
Menores de veinte años que han tenido hijos, 374 ; de vein­
te a treinta años que también han tenido hijos, 2, 266 ; de treinta
a cuarenta años que también han tenido hijos, 1, 699 ; de cua­
renta a sesenta años, 1,17 6 ; y de sesenta o más años, 1 64.

106

Altos intelectuales del Brasil en México
El 22 de los corrientes llegaron a la capital de la República
dos prominentes p ersonalidades intelectuales del Brasil : el Dr.
Rodrigo Octavio y el poeta Ronald de Carvalho.
El Dr. Octavio es abogado. Su carrera profesional lo ha
llevado a ocupar altos puestos en su país, éontándose entre ellos
el de Subsecretario de Relaciones Exteriores. En la actualidad
es Consultor General de la República. El Dr. Octavio fué re­
presentante de su país en las Conferencias ·de Paz de Versailles.
En cuanto a Ronald de Carvalho, tenemos noticias de que
la juventud del Brasil lo conceptúa como el más alto de sus
poetas en los tiempos actuales. Sus obras principales son
" Historia de la Literatura Brasileña ", " Luz Gloriosa ", poema
publicado en 1923. " Poemas y Sonetos ", premiada por la Aca­
demia de Letras, ' ' Epigramas Irónicos y Sentimentales ' ' y ' ' El
Espejo de Ariel ".

Tampico, puerto de primera categoría
Según un� estadística publicada por la Secretaría de Re­
laciones, el aumento del comercio de exp·ortación e importación
realizado por Tampico, ha aumentado en proporción del 300
p or ciento, de igual manera que, las importaciones hechas p or
las compañías petroleras y consignadas a Tampico 'O a las re-

�108

109

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD NACIONAL

giones cercanas ha crecido en una proporción de 200 por cien­
to. Las exportaciones han crecido en mayor suma que las im­
portaciones.
En el Muelle Fiscal de Tampico, sigue la referida estadís­
tica, se manejó carga durante un año con un peso de 255,000
tonel�d�s por la Empresa de Maniobras Marítimas en que se ha
,
constitmdo el Gremio
Unido de Alijadores, el cual se ha en­
cargado del alijo y estiba de la carga. Este volumen de flete
ha rec�perado para Tampico el rango de puerto de primera
categoria, y en un :futuro próximo superará a muchos puertos
d_e !ºs Estados Unidos y Europa. - Esto será cuando den prin­
.
c1p10 los trabaJos de reparación de las escolleras y el dragado
del Río Pánuco.

No se llegó a acuerdo práctico alguno, decimos, porque el
Estado de Arizona no está de acuerdo hasta la :fecha con el con­
venio celebrado en 24 de noviembre de 1922 por los represen­
tantes de Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo Mé­
xico, Utah y Wyoming, y el señor Herbert Hoover, quien asis­
tió a las negociaciones en representación del Presidente de los
Estados Unidos.
Este convenio debería ser ratificado por las Legislaturas
de los Estados mencionados y después por el Congreso de los
Estados Unidos ; pero como lo decimos antes, el Senado de Ari­
zona, no lo ha querido ratificar después de haberlo aceptado
la Cámara de Diputados local.
Según los informes enviados por los Delegados mexicanos
en correspondencia particular, se han movido :fuertes intereses
tanto políticos como financieros del Estado de Arizona en con­
tra de la aprobación de este convenio por la Legislatura, con el
propósito de sacar ventaja los industriales principalmente en
el aprovechamiento de la energía eléctrica de compañías par­
ticulares, a lo cual parece que se opone el gobierno del Estado.
Como el Senado de Arizona está ahora en receso, y no se
reunir� sino hasta agosto, entonces se volverá a tratar de la
cuestión de la ratificación del convenio y posteriormente se
volverán a reunir los delegados a la convención recientemente
celebrada sin éxito alguno.
Asistieron a la citada convención como enviados de Mé­
xico, los señores ingenieros Fernando P. Serrano y Armando
Santacruz, jr., en representación de la Secretaría de Relaciones
de la que es ingeniero consultor el primero y jefe interino de la
Comisión de Límites el segundo ; y por parte de la Secretaría
de Agricultura y Fomento, concurrieron los ingenieros Julio
Quiroz, Becerril Colín, y Sánchez Mej orada, quienes se concre­
taron a tener simples cambios de impresiones con los repre­
sentantes de la Liga del Suroeste Americano, que tienen forma­
da los siete Estados de la vecina República, antes mencionados,
y con el de la Unión Americana . No tuvieron oportunidad
de tratar, en consecu encia, los asuntos relativos a los intereses
de México en la distribución de las aguas del Colorado ; pues

Las conferencias sobre las aguas del Río Colorado

caban de celebr�rse en la ciudad de Santa Bárbara, Ca­
. �
hfor�ua, las conferencias en las que estuvieron representados
los siete Es�ados del Suroeste Americano, el Gobierno de los
Estados Umdos, Y el de México, para discutir la distribución
de las aguas del Río Colorado y la ejecución de algunas obras
en e� curso del citado río, para captación de sus aguas y pro­
ducción de energía eléctrica.
Las con:f�rencias citadas estaban anunciadas para el día
de
los corrientes, pero a última hora se adelantó su celebra­
2�
ción, según noticias recibidas en esta capital y enviadas por los
Delegados que representaron a México en ellas.
Puede d� cirse que en estas conferencias no se llegó a re­
,
sultado practico, Y en tal virtud habrá de celebrarse una nueva
re�nió_� a fines del presente año, para discutir la equitativa dis­
tnbuc1on de las aguas del Río Colorado.
Estas reuniones no tienen carácter oficial internacional ;
.
sm embargo, México :fué invitado a ellas para que por medio de
sus representantes se diera cuenta de los tópicos tratados y
presentara, si así lo consideraba pertinente, sus puntos de vista .

�110

COOPERACION

aparte de que la junta fué con el objeto de rec-oger la ratifica­
ción de los Estados de la Liga del Suroeste, la abstención del
Estado de Arizona de ratificar el convenio de noviembre ante­
rior, fué causa de que en las conferencias no se entrara en la
discusión formal del asunto.

..
Notas de actualidad extranjera
Catástrofe en las calles de
Nueva York
El 25 de los corrientes comunicaron de la ciudad de Nue­
va York que murieron diez personas, resultand10 heridas cua­
renta, cuando dos carros de madera cayeron desde el ferroca­
rril elevado de Brooklyn sobre la calle, que en esos ·momentos
estaba llena de tráfico.
Los dos carros del tren estaban atestados, c·omo de cos­
tumbre a esa hora, de pasajeros. Los carros salieron de la
vía, destruyeron la barrera que defiende la carrilera y cayeron
sobre la calle haciéndose añicos, habiendo arrastrado en su
caída un alambre eléctrico, que incendió los despojos.
Los bomberos y las ambulancias llegaron pronto y em­
prendieron la tarea de apagar el fuego y recoger a las víc­
timas.
Se necesitó trabajar activamente durante dos horas para
despejar la vía, apagar el incendio y retirar de los escombros
a los heridos y a los muertos.

Inglaterra no venderá ninguna posesión
en las Antillas
Según informes publicados por la Prensa Asociada el 25
de los corrientes, el Jefe del Gabinete británico, Mr. Stanley

�112

COOPERACION

NOTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

Baldw'in, dijo en la Cámara de los Comunes que la Gran Bre­
taña no tiene la más ligera intención de vender o alquilar
ninguna posesión de las Antillas inglesas en pago del total o de
una parte de la &lt;leuda de Inglaterra a los Estados Unidos.
Esta declaración fué una ratificación de la que hizo Lloyd
George en 1920, cuando era Primer Ministro.

Congreso de estudiantes latinoamericanos
en Massachussets

La deuda de guerra de Italia a los Estados Unidos
Recientemente el redactor diplomático del " Daily News ",
de Londres, publicó en su periódico que el Primer Ministro
italiano, Mussolini, enviará en breve a Washington una nota
relativa a la deuda de guerra de Italia con los Estados Uni­
dos, pidiendo al Gobierno estadounidense participar completa
y activamente en la reconstruc,ción de Europa.
Si los Estados Unidos no aceptan esa invitación, Musso­
lini les hará comprender la dificultad de que puedan hacerse
efectivos los pagos de las deudas que las diferentes naciones
europeas tienen con los Estados Unidos.

4,000 niños rusos sentenciados por delincuentes

Según informes publicados recientemente en Varsovia,
la criminalidad infantil en Rusia ha tenido un aumento nota­
ble en los últimos tiempos, a juzgar por la última estadística
publicada oficialmente en Mos,cú, de la que fueron tomados
los siguientes pormenores : durante los dos últimos meses, so­
la'mente en la ciudad de Moscú, 4,608 niños fueron sentencia­
dos por los juzgados especiales y por diversos delitos.
Treinta y siete habían cometido asesinatos a mano armada.

113

•

Durante los últimos días del mes de junio tuvo lugar en
Springfield, Massachussets, un Congreso de Estudiantes ?�ti­
noamericanos con el fin de estudiar los problemas pohtico­
sociales existentes entre los Estados Unidos Y la América
Latina.
El 22 de junio fué establecida la organización perman;nte
del Congreso de Estudiantes Latinoamericanos, que habra de
reunirse anualmente y cuyos propósitos principales serán
desarrollar la buena amistad entre Norte y Sudamérica.
Los que asistieron a la conferencia salieron compla �idos
del modo con que se les trató y de los resultados obtemdos.
El Comité OrO'anizador
elegirá nuevo presidente para suceder
o
al peruano Valdés Longaray a fin de que presida las ses10nes
de diciembre.
La conferencia resolvió recomendar a todos los gobiernos
latinoamericanos que se tenga más cuidado en la selec,ción
de los estudiantes enviados a Norteamérica, en la atención
que se les preste y en la utilización de sus servicios c�a:1do
regresen a suR respectivos países. El programa de la prox1ma
conferencia será el siguiente :
I. El estudio de los problemas de los estudiantes latinoame­
ricanos en los Estados Unidos y en otros países extranjeros ;
II. El estudio de las relaciones de la América latina con
los Estados Unidos y otros países ;
III. El desarrollo de un práctico entendimiento entre los
estudiantes latinoamericanos ;
IV. El desarrollo de relaciones internacionales prácticas,
justas y humanas ;
.
.
lativ. La organización de clubes locales de estudiantes
noamericanos en las instituciones norteamericanas ;
VI. La organización en la América Latina de Clubes de
Estudiantes que hallan regresado de las Universidades Norteamericanas, y
8

�114

COOPERACION

VIL La federalización de las organizaciones de estudian­
tes latinoamericanos que actualmente existen.

Uruguay aumenta su empréstito exterior
El 22 de los ,corrientes el Consejo Nacional Uruguayo
resolvió aumentar el empréstito extranj ero de Uruguay, que
tiene en proyecto, de 15 hasta 35 millones de pesos, oro.
Se estudian actualmente las proposiciones de los banqueros
europeos y norteamericanos para ver quiénes son los que ofre­
cen mejores condiciones. Y según los arreglos preliminares,
el Presidente Serratos, en cuanto firme el convenio respectivo,
hará expedir la primera serie de bonos, con un valor de 20
millones de dólares.

Convenio internacional acerca de la guerra aérea
La Comisión técnica especial del Gobierno norteamerica­
no acaba de presentar un proyecto de Tratado para reglamen­
tar las operaciones militares de los aviones de combate. Dicho
proyecto fué formulado por la Comisión de Juristas nombra­
da por las principales potencias, según el acuerdo tomado en la
Conferencia del Desarme en Washington. Los puntos con­
tenidos en ese convenio han sido transmitidos ya a las respec­
tivas potencias.
Uno de los más im'portantes artículos del proyecto de con­
venio, que puede muy bien ser la base de un tratado, prohibe
el bombardeo de las ciudades, pueblos y villas, alojamientos y
edificios que no se hallen situados e'n las inmediatas cercanías
del sitio en que operen las fuerzas de tierra.
Este precepto condenaría bombardeos aéreos, tales co­
mo los llevados a cabo por los alemanes contra Londres, Pa­
rís y otras ciudades.

NO'l'AS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

115

De acuerdo con las regulaciones propuestas, los bom� ar­
deos aéreos serían legales sólo cuando se dirijan e� cl:18 iva­
mente sobre las fuerzas militares, obras Y establecimientos
militares y fábricas donde se tenga la certeza de que se dedi­
can a la manufactura de armas y municiones o artículos neta­
mente militares, así como líneas de comunicación Y transporte
utilizadas para las operaciones militares.

Alemania busca mejorar su moneda
De acuerdo con disposiciones dictadas oficialmente en
ese sentido, el 22 de los corrientes los cambiadores d� moned a
en Berlín han sido privad os del privile gio de maneJar mone­
das extranjeras en el mercado extraoficial.
Las disposiciones acerca de las transacciones fueron
anunciadas en un Decreto Oficial public ado el mismo día 22
en la noche, y puesto en vigor inmediatamente, constituyendo
éste el primer paso del Gobierno en su campaña para apoyar
y mejorar las condiciones de la moneda alemana.
,
. .
Desde esa fecha, las monedas extranjeras podran utili­
zarse solamente según la tarifa oficial de cambio.
El Gobierno cree de este modo poder regularizar las ope­
raciones y hallarse en condiciones de controlar las transa ccio­
nes llevadas a cabo por los especuladores fuera de la Bolsa
y que habían sido consideradas como el principal factor para
hacer bajar el marco por la noche o los días en que la Bolsa
era cerrada.

Inglaterra y Estados Unidos prorrogan el
tratado de 1 908
El 23 de los corrientes fué firmado por el Secretario de Esta d o, Mr. Charles E. Hughes y el Embajador Británico en

�116

COOPERACION

Washington, Geddes, un convenio prorrogando por cinco años
el tratado de arbitraje angloamericano de 1908.
Se estipula en dicho convenio que las dificultades en ma­
teria legal o relativas a la interpretación de los tratados que
no sea posible arreglar diplomáticamente, serán enviadas al
Tribunal de la Haya, siempre que no afecten los intereses vita­
les de independencia y de honor de los dos países, y que no
afecten también los intereses de un tercero.

Servicio aéreo en el Canal de Panamá
En su reciente viaje a Panamá, el Secretario de Guerra de
los Estados Unidos, Mr. Weeks, discutió con los funcionarios
panameños y los funcionarios Norteamericanos encargados de
la vigilancia del Canal, el problema relativo a la navegación.
aerea a través del mismo Canal, llegando a la conclusión de que
tal servicio de transporte podría permitirse sin peligro bajo re­
glamentos adecuados.
El 22 de junio el Departamento de Estado autorizó al Se­
cretario de Guerra, W eeks, para conceder permiso a Panamá, a
fin de que los aeroplanos de esa Nación puedan volar a través
del Canal.
El gobierno de Panamá desea establecer un correo aereo
entre la ciudad de Panamá, por la parte más baja del Canal, y
David, en la parte Norte de la República, cerca de la frontera
de Costa Rica y otros pueblos de esa región con los cuales son.
difíciles por ahora las comunicaciones. Probablemente después
que se establezcan las relaciones diplomáticas entre Panamá
y Colombia, y se negocie el tratado comercial, se ampliará el
servicio aéreo, de Bogotá a la ciudad de Panamá, facilitando
así �os negocios entre los dos países.

N OTAS DE ACTUALIDAD EXTRANJERA

117

Alemania y las construcciones navales
Por estadísticas publicadas últimamente, se sabe que Ale­
mania ocupa el segundo lugar entre las naciones constructoras
de barcos mercantes, lo que hace entender inmediatamente los
esfuerzos extraordinarios que realiza el pueblo alemán para
lograr su reconstrucción económica a pesar de las condiciones
tan desfavorables que le impone el tratado de Versailles.
Inglaterra marcha a la cabeza con millón y medio de tone­
ladas al año, en cifras redondas, y Alemania le sigue con medio
millón aproximadamente, que fué lo que construyó durante los
últimos doce meses. En los Estados Unidos ha venid°' dismi­
nuyendo constantemente la fiebre de construcción de barcos
que se apoderó de ese país al terminar la guerra.

�J U N T A DI R E C T I V A D E L A A C A D E M I A
Presidente, Licenciado Emilio Portes Gil.
Secretario, Julio Jiménez Rueda.
Grupo de Estudios Históricos:
Presidente, Juan d e Dios Robledo.
Secretario, Ignacio B. del Castillo.
Vocales: Ricardo Covarrubias, Roberto Nieto e Y.
Pérez Vargas.
Grupo de Estudios Filosóficos:
Presidente, Licenciado Alfonso Cravioto.
Secretario, Xavier Sorondo.
Vocales: A. Traslosheros y José Bulnes S.
Grupo de Estudios Sociales:
Presidente, Licenciado Ezequiel Padilla.
Secretario, Onésimo González.
Vocal, Aurelio M. Peña.
Grup o de Estudios Políticos:
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Secretario, Miguel Torner.
Grupo de Estudios Económicos:
Presidente Licenciado Aquilino E. Rama.
Secretario, Licenciado Manuel Villavicencio.
Vocales: Eduardo Beltrán y Mendoza, Mauricio Gómez, Salvador Wing F. e Ignacio Centurión.
Grupo de Estudios de Legislación y Jurisprudencia:
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Secretario, Licenciado Víctor J. Velázquez.
Vocales: Licenciado Moisés Huerta, Luis Ramírez
Corzo y J. Reyes San Germán.
Grupo de Estudios Estadísticos:
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Grupo de Estudios Educacionales:
Presidente, Profesor Carlos Mariano Samayoa.
Secretario, Gabino A. Palma.
Vocales: Marcos Esmerio, P e d r o Suárez, Hum­
berto Gómez Landero y Julio S. Hernández.
Grupo de Estudios Literarios y Artísticos:
Presidente, Jesús B. González.
Secretario, Francisco González Guerrero.
Vocales: Guillermo Marín y Salomón Kahan.
Grupo organizador de la Universidad Popular:
Presidente, Profesor Rubén Vizcarra.
Secretario, Luis Enrique Erro.

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Secretario de Redacción,

GABINO A.
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LA CLASE MEDIA, ENCONTRARAN
EN ELLA ESTUDIOS Y PROYECTOS
QUE TIENDEN A SU MEJJORA­
MIENTO. - LA ACADEMIA DE ES­
TUDIOS SOCIALES Y POLITICOS.
DEMOSTRARA POR LA REVISTA
COOPERACitoN LO QUE VALE
UN TRABAJO HONRADO, CONS­
CIENTE E INSPIRADO EN FINES
NETAMEMTE PATRIOTICOS.,!,IJ

COOPERAOION ES,
PUES, UNA REVISTA
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DAMENTALMENTE
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1 6 D E SEPTIEMBRE, NUMERO 2

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GUILLERMO MARIN

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                <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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                <text>Academia de Estudios Políticos y Sociales del Partido Cooperatista Nacional</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784902&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Cooperación, 1923, Tomo 2, No 7, Junio</text>
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              <text>La revista Cooperación, la cual, se editó mensualmente a cargo del Lic. Julio Jiménez, a través de la Academia de Estudios Políticos y Sociales (AEPS), entre diciembre de 1922 y octubre de 1923, como el medio de divulgación oficial del Partido Cooperatista Nacional. Su objetivo era tejer lazos de solidaridad entre el Congreso y la Universidad a través de la publicación de disertaciones que, mediante el estudio de la realidad mexicana, propusieran formas de solucionar los grandes problemas nacionales. Su lema: Es una revista abierta a todas las tendencias del espíritu.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Arte popular mexicano</name>
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