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                  <text>�Contexto del urbanismo
y ordenación del territorio
desde la perspectiva social
Diego Sanchez-Gonzalez*

Del estado del arte a la práctica
El siglo XVIII vio nacer una sociedad
contemporánea urbana e industrial, aquejada
por los incipientes conflictos socioespaciales
que, 250 años después, el vigente modelo de
crecimiento económico y demográfico global
no solo no ha conseguido minimizar sus
efectos colaterales, sino que se han visto
seriamente agravados, planteando la
necesidad urgente de discutir la esencia misma
de un modelo en crisis (Ramírez-Vázquez,
1995).
En las últimas décadas la preocupación por la
cuestión urbana han desembocado en la
proliferación de estudios sobre urbanismo,
planificación urbana y ordenación del territorio,
cuyas temáticas y metodologías han
experimentado cambios significativos. Las
transformaciones territoriales y sociales han
favorecido el desplazamiento de temas
tradicionales, dando cabida a nuevas
exigencias sobre los recientes escenarios
urbanos, metropolitanos y regionales, donde
son reseñables las contribuciones desde
enfoques teóricos y metodológicos
disciplinarios e interdisciplinarios, para la
comprensión de la ciudad y su territorio.
Asimismo, este resurgir de lo urbano ha
propiciado la crítica y la necesaria discusión a
partir de la redefinición de los conceptos y la
relectura de diferentes autores clásicos desde
heterogéneos posicionamientos
epistemológicos (Castells, 1978; Borja y
Castells, 1997).
El paradigma actual de nuestra sociedad es
comprender y discutir las diferentes teorías
sobre los retos de los asentamientos humanos
y sus regiones, a través de distintas
aproximaciones al urbanismo y la ordenación
del territorio (Sanchez-Gonzalez, 2011a).

El siglo XXI comienza con la urgente necesidad
de acometer las transformaciones en las
regiones urbanas de los países desarrollados
y, sobre todo, en los países en desarrollo, en un
contexto de Cambio Climático y Globalización,
imbuidos por una crisis económica global sin
precedentes.
La región de América Latina y el Caribe, como
exponente del modelo de crecimiento urbano
no planificado e insostenible, se enfrenta a la
incertidumbre de afrontar y gestionar los
crecientes riesgos naturales y sociales
(Sánchez-González, 2011b), la discriminación
de las minorías y grupos sociales vulnerables,
como los niños, adultos mayores,
discapacitados, indígenas, inmigrantes, entre
otros.
El desafío consiste en superar visiones
parciales y escalas espacio-temporales
inadecuadas para posibilitar la comprensión de
la compleja y convulsa realidad socioespacial
urbana y territorial, que demanda superar el
predominio de los estudios excesivamente
descriptivos y posibilitar investigaciones
analíticas que contribuyan al cambio anhelado
(Hiernaux y Lindón, 2006; Sánchez-González y
Egea-Jiménez, 2009).
En las ciudades mexicanas y, en general de
América Latina, se ha experimentado un
agravamiento de las heterogéneas
desigualdades socioespaciales y de la pobreza
urbana, lo que se ha denominado
“urbanización de la pobreza” (Lozano, 1997).
Este escenario actual es propicio para discutir
sobre los temas prioritarios de la ciudad, donde
el urbanismo social es una respuesta a las
complejas cuestiones sociales, que deben ser
*Doctor en Geografía por la Universidad de Granada (España). Profesor-Investigador
Titular de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, CONACYT (México). Correo:
diego.sanchezgn@uanl.edu.mx

05
septiembre 2011 contexto 33

�comprendidas en un contexto de agravamiento
de las áreas metropolitanas, marcadas por la
segregación socioespacial de las periferias y
centros históricos degradados.
El análisis de los asentamientos humanos y
sus regiones permite discutir sobre los
complejos procesos socioespaciales
derivados de la huella indeleble de los
heterogéneos escenarios surgidos de la
estructura urbana y la conformación y
participación desigual de los diferentes actores
sociales en un contexto de crisis política,
económica y medioambiental.
Los verdaderos protagonistas de la literatura
contenida en estas páginas son los espacios
urbanos y, sobre todo, los ciudadanos
anónimos, que con mayor o menor
representación, se disputan y padecen los
desequilibrios de la ciudad. Es necesario
propiciar un urbanismo social donde los
ciudadanos son personas conscientes con
derechos y deberes, actores validos,
necesarios e irremplazables en un complejo
mecanismo de intereses, donde está en juego
el futuro de la construcción de los
asentamientos humanos. Para ello, será
imprescindible cambiar la forma de cómo
vemos, estudiamos y vivimos las urbes,
reivindicando el derecho inalienable a la
ciudad, a través del ejercicio de la planificación
urbana y la ordenación del territorio.
Las contradicciones gestadas a la sombra de la
crisis económica mundial propician el debate
sobre los verdaderos intereses de la
centralidad de las políticas urbanas,
demasiadas veces supeditadas al capital. La
crisis del capitalismo pone de relieve la
dependencia y el uso desmedido e irracional
del territorio, especialmente a través de la
especulación del suelo urbano, y favoreciendo
la segregación y desigualdad social.
En este escenario complejo y convulso surge
la necesidad imperiosa de llevar y defender el
discurso académico en el escenario de la
política, como formula para corregir los
profundos desequilibrios socioespaciales
gestados en las áreas metropolitanas y
favorecer un modelo socializador de
construcción de las urbes y sus regiones.
El quinto número de la revista Contexto se
centra e n l a cuestión urbana y su región,
06 contexto septiembre 2011

a través de diferentes aproximaciones de las
ciencias sociales y humanidades, tales como
urbanismo, geografía, economía y sociología.
En el material publicado se expresan un
conjunto de reflexiones y estudios relativos a
los conflictos socioespaciales en el escenario
urbano de Estados Unidos y América Latina,
donde la ciudad es presentada como un
proceso de construcción social, determinada
por diferentes crisis políticas, sociales,
económicas, culturales y medioambientales.
El primer artículo, realizado por Ardeshir
Anjomani, Ali Saberi y Naveed Shad, del
University of Texas at Arlington, Estados
Unidos, se centra en el empleo del modelo de
Sistema Espacial de Soporte de Decisiones
(SDSS) en la planificación del territorio y medio
ambiente, a través del uso de los Sistemas de
Información Geográfica. Mediante un estudio
de caso, se presenta un modelo para el análisis
y desarrollo de alternativas en la gestión del
uso del suelo en la periferia de las áreas
metropolitanas. El estudio defiende el uso de
un modelo de optimización que permita reducir
costos y efectos negativos, a partir de un
enfoque más sensible con los recursos del
medio ambiente. El modelo proporciona un
índice que permite a los planificadores y
tomadores de decisiones conocer la magnitud
del ahorro de los costes relativos, y favorecer la
planificación de las áreas metropolitanas y sus
regiones.
A continuación, Alfredo Palacio, de la
Universidad del Bio Bio, Chile, nos presenta
una visión social del urbanismo en América del
Sur, concretamente en Chile. Partiendo de
concepciones teóricas gestadas en las
ciencias sociales, se analiza las
contradicciones de la evolución y situación
actual del urbanismo chileno, anclado en la
legitimación del discurso del Bicentenario de la
Independencia. Un debate ineludible que no
elude la crítica, en un contexto de hacer frente a
los paradigmas de la globalización y la
necesidad de propiciar un urbanismo
socialmente comprometido.
El siguiente artículo se centra en la economía,
el empleo y la productividad en las áreas
metropolitanas de México, un estudio realizado
por Edel Cadena, Guadalupe Hoyos y Juan
Campos, de la Universidad Autónoma del
Estado de México, México.

�El trabajo analiza distintas bases de datos
oficiales para posibilitar la comprensión de las
diferencias regionales en materia económica
de las 56 zonas metropolitanas del país. Los
resultados permiten comprender dos procesos
presentes y antagónicos en las urbes
mexicanas: el aumento del crecimiento
demográfico y el progresivo estancamiento del
dinamismo económico de las mismas en
materia de empleo y productividad.
El cuarto artículo es autoría de Adolfo Benito
Narváez, de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, México, quien aborda el problema
de los imaginarios urbanos en un contexto de
crecimiento urbano a nivel global. El autor parte
de los planteamientos teóricos sobre la ciudad
utópica del celebre arquitecto estadounidense
Frank Lloyd Wright (1867-1959), uno de los
principales exponentes de la arquitectura del
siglo XX y conocido por la arquitectura orgánica
y funcional de sus diseños. El diseño de
Broadacre City (1930-1935) es un proyecto
experimental, influenciado por la Ciudad Jardín
y la idea de la descentralización, que se
convirtió en una critica al congestionamiento
urbano y a la planificación urbana moderna,
que ha tenido una enorme trascendencia en la
forma de leer y entender la ciudad del siglo XX,
y está materializada en algunos elementos
visibles en los procesos de creación de las
ciudades redes a nivel planetario en el
presente siglo XXI.
Asimismo, en la sección Noticias y
Comentarios se presenta una síntesis de un
trabajo realizado por Ana Ramona Cabrera,
Nora Livia Herrera y María Teresa Ledezma, de
la Universidad Autónoma de Nuevo León,
México, sobre el impacto de la rotación del
personal laboral en las empresas
constructoras en el área metropolitana de
Monterrey, México.
Los resultados, basados en una muestra de 17
estudios de caso, plantean la hipótesis de que
la rotación del personal en el sector de la
construcción está relacionada con la
productividad y la eficiencia de las empresas.
La precariedad en el empleo, asociada a los
bajos salarios y la informalidad, así como a la
ausencia de programas de capacitación, entre
otros factores sociolaborales, favorece la
rotación de personal, repercutiendo en la baja
productividad y eficiencia del sector en la
región.

El presente número incluye dos interesantes
novedades editoriales, el libro Entrada al
Diseño. Juventud y Universidad (2009) de Luis
Porter, editado por la Universidad Autónoma
Metropolitana, y reseñado por Jesús Antonio
Treviño, de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, México; y el libro Emulación del valor
inmobiliario y dinámica territorial (2010) de
Jesús Manuel Fitch, editado por la Universidad
Autónoma de Nuevo León y la Universidad
Politécnica de Cataluña, y reseñado por Adolfo
Benito Narváez, ambos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, México.
Este número de Contexto incorpora artículos
y trabajos de notoria actualidad y relevancia
teórica y empírica, que favorecen la discusión
teórica y metodológica, así como permiten
contribuir a la comprensión del fenómeno
urbano y su territorio. El comité editorial de
Contexto y la Facultad de Arquitectura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León afirman
su compromiso de contribuir al desarrollo y
divulgación de la investigación sobre
arquitectura y asuntos urbanos y regionales
desde los diferentes campos disciplinarios e
interdisciplinarios de las ciencias sociales y
humanidades a nivel nacional e internacional.
Referencias bibliográficas
Borja, J. y Castells, M., (1997), Local y global. La gestión de las
ciudades en la era de la información. Madrid: Editorial Taurus.
Castells, M., (1978), La cuestión urbana. México: Siglo XXI
Editores.
Hiernaux, D. y Lindón, A. (dir.), (2006), Tratado de Geografía
Humana. Barcelona: Editorial Anthopos.
Lozano, W., (1997), La urbanización de la pobreza. Santo
Domingo: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
Ramírez-Vázquez, P., (1995), Ramírez Vázquez en el
urbanismo. México: Instituto Mexicano de Administración
Urbana.
Sánchez-González, D., (2011a),"Reflexiones sobre Geografía
Urbana, Urbanismo y Ordenación del Territorio en países en
desarrollo. El caso de México", en Sánchez-González, D.,
Ledezma Elizondo, María Teresa; y Rivera Herrera, Nora Livia
(coord.): Geografía Humana y crisis urbana en México.
Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León, pp.
15-36.
Sánchez-González, D., (2011b), "Precipitaciones extremas y sus
implicaciones en procesos de remoción en masa en la
planificación urbana de Tampico, México", en Cuadernos
Geográficos, Nº 48, 2011-1, Abril-Septiembre, Granada: Editorial
Universidad de Granada, pp. 135-159.
Sánchez-González, D. y Egea-Jiménez, C., (2009),
"Vulnerabilidad sociodemográfica y ambiental, viejos y nuevos
riesgos", en Cuadernos Geográficos, Nº 45, 2009-2, Granada:
Universidad de Granada, pp. 9-10.

septiembre 2011 contexto 07

�Enviromental and land use Planning
decision support system: An
application example.
*Ardeshir Anjomani, Ali Saberi and
Naveed Shad.

Resumen

Abstract

Ordenación Ambiental del Territorio
sistema de apoyo a la decisión: Un
ejemplo de aplicación.
Este artículo trata sobre el uso del suelo /
problemas de planificación ambiental y se
describe la aplicación de un enfoque de
planificación innovador para desarrollar
soluciones alternativas de uso del suelo. Se
proporciona un ejemplo de implementación de
un marco que se puede aplicar a una variedad
de complejos problemas de la planificación
ambiental y uso de la tierra.
El primer artículo presenta brevemente un
proceso de análisis relacionados con el
sistema espacial de soporte de decisiones
(SDSS), que utiliza modelos de SIG y de
optimización, los cuales se han desarrollado en
trabajos anteriores. A continuación, se intenta
demostrar que el proceso y el SDSS se pueden
utilizar en situaciones del mundo real para
ayudar en el análisis y la planificación de la
distribución espacial de las actividades. Esto
se logra mediante la aplicación del innovador
uso de la tierra enfoque de planificación de una
zona situada en el borde de una próspera área
metropolitana, que incluye un lago de nuevo
desarrollo y las principales carreteras.
Palabras clave: planificación ambiental,
optimización, desarrollo, procesos.

This paper deals with land use/environmental
planning problems and describes the
application of an innovative planning approach
to develop alternative land use solutions. It
provides an implementation example of a
framework that can be applied to a variety of
complex environmental and land use planning
problems. The paper first briefly introduces an
analysis process and a related Spatial Decision
Support System (SDSS), which utilizes GIS and
optimization models, both of which were
developed in previous works.
Then it attempts to demonstrate how the
process and the SDSS can be used in real world
situations to help in analysis and planning of
spatial distribution of activities.
This is accomplished by applying the innovative
land-use planning approach to an area located
in the fringe of a thriving metropolitan area,
which encompasses a newly developed lake
and major thoroughfares.
Keywords:
enviromental planning,
optimizatión, development, processes.

* Professor at the School of Urban and Public Affairs, University of Texas at Arlington. Professor Anjomani holds a Ph.D. and M. P. from
University of Southern California, and a M. Arch from University of Tehran. Dr. Anjomani's research interests include urban and regional
economics, economic development and developing countries, research and analytical technique, analysis of urban development,
transportation planning, land use analysis and modeling, land use planning and urban design, and use of GIS technologies for spatial
analyses. Email: anjomani@uta.edu

09
septiembre 2011 contexto 33

�Introduction

T

oday p l a n n e r s deal with many
complicated issues, such as land use
a n d environmental problems. Many
of the problems arising from these issues are
too complex to be solved by a purely
speculative approach based on experience,
intuition, and imagination. On the other hand,
an inductive analytic approach based solely on
a detailed study of the problem is also
insufficient.
A more effective approach
involves including elements of the two
approaches in a scientific process based on a
combination of experimentation, observation,
and explanation.

This paper provides an implementation
framework of this more effective approach
which can be applied to a variety of complex
environmental and land use planning
problems.
1
This example uses
a Spatial Decision Support
System (SDSS) which integrates optimization
models, Geographic Information Systems
(GIS), and the knowledge and expertise of the
planner-analyst.
The planner-analyst also
incorporates the community's wants and
values into the planning process.
The
framework integrates the existing and recently
developed ideas and theories into the SDSS
The goal of this Spatial Decision Support
System (SDSS) is a more sensitive approach
to land use planning which considers
environmental and other important issues.
The SDSS also strives to make use of
technological advances to overcome some of
the traditional problems and important non
quantifiable considerations in land use
planning.
The potential of the Spatial Decision Support
System will also be investigated by applying it
to a real-world situation.
The land use study presented can be used as
a prototype by professional planners involved
in a variety of related spatial problems, such as
regional planning, location analysis,
environmental planning, and landscape
design problems of macro and micro scale.
10 contexto septiembre 2011

Background
Early in the 20th century the impact of human
activity on the environment became an issue
with physical scientists.
With U.S. cities expanding rapidly beyond
traditional urban centers, concern surfaced
about the urbanization of the rural landscape.
In 1970, popular support for improving
environmental quality and mitigating future land
impacts led to the enactment of the National
Environmental Protection Act (NEPA). In more
recent years, local and regional efforts have
begun to recognize the effect of land use on the
quality of the environment, and improved land
use has resulted in a reduction of
environmental hazards and land use conflicts.
Efforts in the United States and Europe started
basing land use decisions on land resources.
Ian McHarg (1969) based a comprehensive
plan for the development of an entire region on
environmental and land resource
characteristics.
McHarg also used land suitability analysis by
applying overlaying map techniques.
McHarg (1969) used the traditional suitability
analysis both for analysis of a highway location
and also for land use planning for Staten Island
which popularized the technique.
With the
advent of the computer and ever abundant
digital data the analysis technique has evolved
and has been integrated as one of the major
component of GIS (for overview of the land use
suitability analysis technology and projects see
Collins et al., 2001). However, according to
Jiang et al. (2000), "it is widely recognized that
GIS still needs integration of new analysis and
modeling methods if it is to achieve its potential
as a general-all-purpose tool for environmental
and urban planning" (in this point see also
Goodchiled, 2000).
Integrating GIS and suitability analysis with
other land use related emerging fields such as
agent based modeling and land-cover change
is a newer development first discussed by
Gimblett (2002) and Westervelt (2002). (Also
see Brown et al., forthcoming.) Similarly, land
use change and land use dynamics is a more
recent interest and have captured attention of
several researchers including Veldkemp and
Verburg (2004) and Verburg and Veldkemp
(2005).

�Currently, the allocation of land resources for
human uses is seen as critical to ecological
stability and energy conservation.
The question today is:
Can spatial arrangements of land use be
found that yield significant improvements in
energy consumption, ecological stability, or
agricultural production? This question can be
answered only by comparing existing patterns
to the best known patterns.
As a step toward determining optimal land use
patterns, Anjomani (1984 and 1992) suggested
applying optimization models in the suitability
analysis stage of the land use planning
process, instead of the traditional overlaying
map technique or its new variants as one of the
major functions of the GIS packages.
He argued that because traditional suitability
analysis and related GIS applications do not
consider demand, the results are not useful.
To achieve results that consider demand, he
suggested applying an optimization model as a
relatively simple or more sophisticated
optimization models.
These models are
special type of linear or quadratic programming
models (Mirchandani and Francis, 1990).
Replacing the overlay technique in suitability
analysis with these type of models is important
for several reasons, some of which will be
discussed in this paper.
At this point, however, the significance of this
replacement in relation to GIS should be
discussed. GIS is becoming an indispensable
part of any spatial analysis because of its
important attributes and capabilities.
Given the technological advancements of the
past two decades, especially in regards to
information and computer technology, it is only
natural that GIS will also become an
indispensable part of planning activities.
GIS's spatial analysis functions, such as
overlays, buffers, measures of contiguity, and
the like, along with the facilitation of data
manipulation, analysis, and display and was
demonstrated by Albers (1991), Miller et al.
(1998) and others make GIS a necessary tool
for every land use/environmental analysis.

GIS has also been a very useful tool in applying
suitability analysis.
The combination of this feature with the
functions and facilities mentioned above makes
GIS a unique tool for land use/environmental
planning.
All the features offered by GIS are needed in
different stages of the land use/environmental
planning process such as the one used in the
proto-type example in this paper, however, our
discussions are concentrated more around the
suitability analysis aspects of GIS.
The suggestion to replace the overlay
technique with the optimization model in
suitability analysis is not intended to undermine
the use of GIS for land use/environmental
planning. What is needed, however, is a
consensus on the best technique for suitability
analysis. The technique can then be included
in planning related GIS packages. Indeed,
similar developments in facility location
analysis have already resulted in the inclusion
of similar optimization models in some of the
GIS packages such as ARC/INFO,
(Environmental Systems Research Institute
[ESRI], Redlands, California, USA).
This article will attempt to briefly demonstrate
the superiority of the proposed optimization
model.
This article will attempt to briefly demonstrate
the superiority of the proposed optimization
model.
Recent advances in computer
technology have greatly improved methods
and models and their potential applications in
planning. Two examples of this methodology
are optimization models (Mirchandani and
Francis, 1990) and (GIS) (Tomlin, 1990,
Huxhold, 1991).
Both approaches have
characteristics that make them useful for a
variety of applications.
Harris (1988)
encouraged the use of GIS in conjunction with
analytic models, and Harris and Batty (1993)
suggested linking GIS to models used in the
planning process.
Anjomani and Saberi (1992) proposed a
Spatial Decision Support System (SDSS, see
Dansham, 1991 and Greenman and Stillwell,
2002).
As illustrated in Figure 1, aside from the data
collection stage and assessment of land and

11
septiembre 2011 contexto 33

�Figure 1

environmental factors, this SDSS has four
major components: 1) data manipulation, 2) an
optimization phase to replace the overlaying
technique of suitability analysis, 3)
visualization, graphic analysis, and mapping
(Ducrot et al., 2004), and 4) interaction with
SDSS by the planner/analyst to manipulate and
improve the results.
An optimization model was used in the
optimization phase, and GIS was used for
visualization, planning analysis, and data
manipulation. This paper will examine and
evaluate the applicability of this process and
the SDSS in solving the problems of allocating
land uses and preserving environmentally
sensitive areas. The SDSS will be applied to a
lakeside suburban area in the Dallas Fort Worth
metropolitan and will provide details of how
such a process can be applied in a real setting.
Before describing the example, however, a
summary review of the theoretical framework
and the model will be discussed.

Theoretical Framework
Suitability Analysis is the traditional method for
determining land use allocation, and is a major
stage in the Chapin and Kaiser (1979) sevenstage and Kaiser et al. (1995) five-step landuse planning process.
12 contexto septiembre 2011

Suitability Analysis is the traditional method for
determining land use allocation, and is a major
stage in the Chapin and Kaiser (1979) sevenstage and Kaiser et al. (1995) five-step landuse planning process. The main purpose of
suitability analysis is to find the most suitable
land area for each land use under
consideration. The results of suitability analysis
"are used as input to the land use design
process and they help suggest more optimal
spatial allocation of future urban activities and
open space" (Chapin and Kaiser, 1979, p. 291).
The overlaying map technique has been the
traditional method for suitability analysis.
Hopkins (1977) provided a useful overview of
suitability analysis, and some of the variants
are provided by GIS software.
Anjomani
(1984) argued that the overlaying map
technique only deals with the supply-side (i.e.,
which land is good for what use) without
considering the demand-side (i.e., how much of
each use is needed). As a result, the analysis
normally shows oversupply of some uses and
undersupply, or even lack of, other uses. This
leads planners to select an area for a use in a
less optimal location, or to not select a use in a
more optimal location.
Our previous studies concluded that the results
of conventional suitability analysis can be
misleading 2.

�Anjomani also argued that the overlaying map
technique minimizes the negative effects for
individual parcels, rather than for the whole
area under study; and therefore, the results are
not globally optimal.
To overcome this problem he suggested use
of an optimization model. In particular, he
suggested an optimization model that
considers the demand for land uses and
maximizes the total net effects (or minimizes
the total negative effects) 3 , as opposed to
maximizing or minimizing the effect of each
individual parcel as was commonly done in
deriving composite effects in traditional overlay
techniques. Furthermore, the total cost figure
of the optimization model provides a measure
that can guide the planner in selecting
alternatives or evaluating suggested changes
at the later stages in the development process,
based on observed cost increases or
decreases.
Our previous studies discussed the need for a
method of measuring the effect that proposed
changes in zoning would have on the outcome
for the areas as a whole and the need for a
more precise land-use plan.
Also, it was asserted that land use planning
"is a special process that a planner/analyst
goes through using his/her tools, intuition, and
knowledge;" and therefore, deriving one shot
results from any particular tool or model for
land-use/environmental planning is unrealistic.
Furthermore, since different tools require
different ways of doing things, today's
computerized methods necessitate
modification of the process itself. As such, a
main part of the SDSS is a planning process
which employs the suggested optimization
model as a tool in different planning stages
which is used repeatedly and iteratively inside
this process; therefore, the results from the
optimization model are not final by themselves
and gradually improve through the application
of the process.
The process for use of the model in large-scale
planning has been suggested in previous
related studies as summarized below:2
Stage 1: Data manipulation and preparation of
final ratings. Application of the optimization
model to derive the first optimum solution.

Stage 2:
Preparation of a general
thoroughfare plan.
Stage 3: Overcoming the problems in the first
optimal solution by considering the
thoroughfare plan, design and community's
input.
Stage 4: Checking the plan with respect to the
problems discussed above.
Stage 5: Overcoming the problems by design
inputs and by incorporating the intuition
and expert knowledge of the planner.
Stage 6: Manipulating the data based on
improvements (removal of the related data for
cells that do not need improvements) and
running the optimization model again.
Stage 7: Repeating Stages 3 through 6 until
the results become satisfactory.
Stage 8: Further refining the results and
applying the process to major sub-regions and
different jurisdictions of the study area.
This process will fine-tune the plan to the needs
of different localities so that it realistically
reflects the situation. More details about this
process will be presented in the application
example.
If the suitability of an area for a particular use is
assumed to be a linear function of several
factors, such as soil condition, slope,
accessibility, etc., then the development
suitability of location i for land use j, Sij, can
be represented as:
Sij = b1 F1ij + b2 F2ij + b3 F3ij + .... + bk Fkij

(1)

or
Sij =

k bk Fkij

(2)

where F 's are ratings of each factor according
to the degree of its effects, positive or negative,
on each of the selected land uses, j ; and b' s
are coefficients, measuring importance
(weight) of the k selected factors, F ‘s, in
determining suitability of location i for land use
j . Multi criteria
evaluation
techniques
(Saaty 1980,
septiembre 2011 contexto 13

�Voogd, 1983, Massam, 1988 and 1992 and
Malczewski, 1999) can be used to determine
the importance weights (b). Anjomani (1984)
suggested use of the Delphi technique
(Lindstrom and Turoff, 1977) to derive the
coefficients. This technique is used in the
application described in this paper.
When these coefficients are derived, data are
collected for factors and encoded for each zone
of the study area and each land use and their
ratings are prepared accordingly. Suitability
scores for each land use, Sij's, can then be
calculated by multiplying coefficients and the
related factor rating scores. They are then
summed up as shown in equations 1 and 2.
Since the suitability scores for each land
use, Sij's, are, in a sense, representing overal
negative or positive effects of the factors on
land uses. In deriving the composite suitability
of all land uses, therefore, the goal of the
overlaying map technique can be achieved by
selecting the land use with the smallest cost
score (or, the highest net benefit score) for each
cell. Anjomani (1984) criticized this technique,
and, suggested using an optimization model
which uses Sij to derive suitabilities with global
optimization and demand consideration. (For
further information on optimization models see
Mirchandani and Francis, 1990, and on linear
programming see Killen, 1983).

Optimization and the Model
Optimization models have been used in
previous land use studies by several
researchers (for review of these works see Van
Ittersum et al. (1998) and Briassoulis (2002).
Herbert and Stevens (1960) formulated a
residential model which placed households in
different socioeconomic groups based on their
choice of housing type.
The location of each housing type was based
on maximizing the difference between the
housing budget and the cost of housing. This
resulted in the allocation of households in an
optimal configuration.
In 1965, Schlager
formulated one of the first applied
mathematical programming models as a landuse plan-design model. His model minimized
the cost of land development in the study area
while meeting the development demands and
other constraints.
14 contexto septiembre 2011

Barber (1976) formulated a land-use plandesign model as a multi-criterion problem and
used the same village that Schlager used as a
case study to illustrate the application of the
model in twenty four zones. Brotchie et. al
(1973) proposed a model that determined
least-cost allocation of activities to zones.
Gordon and McReynolds (1974) formulated a
model of optimal urban form which used an
optimization model and applied it to the Los
Angeles metropolitan area which was divided
to 30 study zones. Churieco (1993) attempted
to integrate linear programming and GIS for
land use modeling purposes. Even though
these studies were land-use related, none of
them were used for suitability analysis, and
only a few used similar models.
Furthermore, most used a much smaller
number of zones (usually below 50), and the
zones were much larger in size with a
combination of different land uses.
The variants of optimization models which can
be used for the purpose at hand normally
selects land parcels with a minimum resource
loss (or maximum net effects) for the proposed
activities. In simplified terms, the cells with the
least resource (or dollar) losses were selected
first.
Additional sites were selected
sequentially with higher and higher losses until
all the cells were filled with the specified
activities. Similarly, the variant of the
optimization model presented in this paper
selects the cells with the least resource losses
so that the proposed development area
(33,027 cells) is filled with the seven land uses
to a pre-specified limit based on the demand for
particular land uses. Let Xij stand for the
allocation of land use j to cell i where i = 1,....,
33,027, in our application example explained
below, and j is the selected land use category
according to the demand in the application
example. If land use j , allocated to cell i, Xij
will take the value of 1; otherwise, Xij will take
the value of 0, which indicates land use i is not
allocated to cell j . As such, Xij is the solution
matrix for the land use problem as formulated in
the optimization model:
Z = i j Sij Xij
i Xij = Mj
for all j's, j=1, 2,....,7
j Xij = 1 for all i's, i=1, 2,...., 33,027
Xij = 0 or 1 for all j's

Maximize
Subjet to

(3)
(4)
(5)
(6)

�Z is the total net benefit for the area as a whole.
M represents the demand for each use, as
explained in the next section, for the seven land
uses of low, medium-low, and medium-high
density residential; low and high intensity
commercial; light industrial; and open space;
respectively. The set of constraints (equations
4 to 6) is needed to constrain land use to only
one land use allowed to be allocated to a cell.
The objective function to be optimized is a
function of suitability indices Sij whose values
record the suitability of assigning use i to cell j
as discussed before.
It is important to note that the net benefit
(cost) indicator from the model output, Z, will
determine the total benefits or net effects (cost
or negative effects) of the final solution in
relative terms. In addition, it also provides a
helpful device for comparing alternatives, since
an alternative with a "less cost" indicator is
normally preferred to one with a "more cost"
indicator.

Application Example
As previously mentioned, the process of land
use allocation is determined by the interaction
between the model and the planner analyst.
The allocation model seeks to minimize the
overall costs of development (or to maximize
the net positive effects), whereas the planneranalyst seeks to improve the relationships
between activities and bring intuitive
considerations, community values and desires,
and other important aspects into the plan. This
interactive process leads to the creation of a
discrete number of alternatives for land use
allocation.
In one stage of the interaction process the
planner traces the street network for each of the
alternatives.
Proposed roads are most
commonly the subject of this combined land
use thoroughfare analysis.
At this stage the planner selects the least-cost
or least-environmentally-impacted corridors
between points. Costly parcels are set aside,
and favored areas are selected and entered
into the computer to form the basis for
progressive interactive searches.
The study area described in this paper
surrounds the newly developed Joe Pool
reservoir lake in the Dallas Fort Worth
metropolitan area.

The study area encompasses six city
jurisdictions and covers approximately 87,400
acres. For the purpose of this analysis, the
study area is divided into 33,027 individual grid
cells. This total number of cells is also reflected
in equation 5 of the optimization model.
The first phase in applying the Spatial Decision
Support System (SDSS) to the lakeside setting
involves data collection and manipulation
based on Anjomani (1984) and Turner II et al.
(1995). Six environmental land features--soil
strength, soil stability, flooding and drainage,
visual resources, slope and tree coverage; and
four man made land features--proximity to
major sanitary sewer lines, access to major
Six environmental land features--soil strength,
soil stability, flooding and drainage, visual
resources, slope and tree coverage; and four
man made land features--proximity to major
sanitary sewer lines, access to major highways,
proximity to water lines, and compatibility of
adjacent existing land use were selected as
major factors affecting land development.
These factors were then inventoried within
each of the cells of the study area and encoded
for each cell. When these were completed for
all cells, it was necessary to rate each land
feature according to its effects for each of the
selected land uses.
The selected land uses were low density,
medium low density, and medium high density
residential, low intensity and high intensity
commercial, light industrial, open space, and
road location.4 However, road location was
used only for preparing the thoroughfare plan
and road locations. Land features (factors) and
land uses used in the study are shown in
Table 1.
Demand for each of these land uses was
derived from an average land use mix of more
than twenty cities in the metropolitan area. An
adjustment was made to the average land use
mix to take into account the large amount of
recreational and open space necessary to
accommodate a lake such as the one in this
study. Table 1 also shows the land-use
percentages that were determined. The landuse percentages multiplied by the total number
of cells constitutes the demand figures for each
land use, M, in equation 4 of the optimization
model.
15
septiembre 2011 contexto 33

�TABLE 1: LAND FEATURES (FACTORS) AND LAND USES USED IN THE STUDY
Environmental

Man-Made

Land Features
1-Soil Strength
2-Soil Stability
Residential
3-Flooding and Drainage
Residential
4-Visual Resources
5-Slope
6-Tree Coverage

Land Features
1-Proximity to Sewer Lines
2-Access to Major Highway
3-Proximity to Water Lines
4-Compatibility with Adjacent
Existing Land Use

The importance weight for factors (the b
coefficients in equations 1and 2) are need to be
determined at this stage. Banai (1993) and Wu
(1998) use analytic hierarchy process. In this
application, as mentioned earlier, the weights
for factors were obtained using the Delphi
technique. (Lindstone and Turoff, 1977). This
technique was used to determine the
importance weights of each factor for each land
use. A group of knowledgeable persons not
involved in the plan development were selected
as experts and surveyed to determine the
relative importance of the factors. The purpose
of the repeated rounds of Delphi surveys was to
reach a consensus among the experts in
weighting the factors.
The purpose of the repeated rounds of Delphi
surveys was to reach a consensus among the
experts in weighting the factors. During the
course of these surveys, the experts had the
opportunity to compare their responses with
those of other experts and to make changes
accordingly or to offer a rationale for their
choices.
Because in the Delphi technique the anonymity
of the experts is maintained, the experts are
able to make their responses without any
undue pressure. The experts selected for this
study represented a variety of backgrounds
related to the planning and development fields
(planners, developers, architects, landscape
architects and engineers). This allowed for a
variety of viewpoints and considerations
beyond the technical aspects.
16 contexto septiembre 2011

Land Uses
1-Low Density Residential
2-Medium-Low Density
3-Medium-High Density
4-Low Intensity Commercial
5-High Intensity
6-High Industrial
7-Open Space

The survey instrument consisted of
background information and a description of
the project, the land uses to be considered, the
factors to be weighted and the weighting
system. Numeric weights consisted of discrete
values ranging from 0 to 10 with 10 meaning
very high importance and 0 no importance. In
applying the process, three sounds of survey
were conducted with each of the Delphi group
members to reach the consensus.
The given weight of a land feature was then
multiplied by the numerical ratings of the land
features that provided the Sij matrix. At this
stage the optimization model was applied to
this data set, Sij, resulting in the first optimal
solution for the area of study 4. The results are
depicted in map form in Figure 2 5.
As Figure 2 shows, the first round of results
shows what the "final composite map" of the
suitability analysis (overlaying map technique)
should have provided: the most suitable
location for each of the seven land use
categories.

Evaluation of the First Optimal Solution
After the first application of the optimization
model, the optimal solution is based solely on
land and environmental resources, such as
soil, slope, vegetation, etc., and the existing
man made features in the area, such as street
access and proximity to sewer lines and water
pipes.

�In order to overcome many of these problems,
intervention by the planner analyst is
necessary.
This intervention becomes
possible through application of the planning
process laid out earlier in the Theoretical
Framework section.

Applying the Process
It is important to point out that the conceptual
planning and design process begins at the
Stage 2 of the process and goes hand-in-hand
with the subsequent stages. The conceptual
planning and design process starts by
identifying the most important planning
elements and then deciding their approximate
locations. Simultaneously, the thoroughfare
plan and plan for other infrastructures are
developed.
The process is then extended by stepping down
gradually to less important elements.

Figure 2

Five categories of problem with the plan at this
stage of development have been identified in
previous related studies.
First, the interactions between zones are not
considered and secondly, they do not take the
thoroughfare plan into consideration. These
problems are inherent in the optimization
procedure itself (or even in conventional
suitability analysis).
For the first problem the adjacency and
external effects have not been considered, and
for the second problem, the trip type interaction
effects related to the thoroughfare plan have
not been considered 6.
The third problem with the optimization model
was that the selected locations were either too
dispersed or too concentrated for the specified
activities. The fourth problem involved those
planning and design considerations that
require the planners' intuition and design
knowledge. Lastly, as Harris (1989) asserted,
most large planning problems cannot be solved
optimally with computers alone. The last three
problems are related to the degree of
concentration or spread of activities in the
domain of subjective planning design.

Thoroughfare Plan and Important
Land Use Elements
In Stage 2 the planner-analyst develops a
rough thoroughfare plan for the whole region.
The planner starts with a preliminary
consideration of land use and transportation.
This stage of the work began by considering the
overall location of more important land use
elements.
The elements are such things as major and
minor activity centers including high intensity
commercial activities, and in this particular
example, location of open space around the
lake for environmental considerations as well
as accommodation of recreational activities.
These also would be the best factors for
providing guidelines for preparation of the
thoroughfare plan.
The location of major land use elements, such
as centers and open spaces, are identified
using a 'bubble' diagram or a marked area map
and a technique discussed below.
GIS features, like buffer zones and the analysis
of scenarios, can be helpful in this step,
however, the planners' intuition, design
principles and community's wishes are the
driving forces behind both selection of overall
location of important land use elements and the
thoroughfare plan.
17
septiembre 2011 contexto 33

�FIGURE 3: Results of Improvement Technique for Open Space

Technique to Help in the Selection
Process
The selection process can be facilitated by
informed decision making, based on the
behavior of the model. Several runs can be
performed in which demands for the land use
type under consideration are changed, one at a
time in small increments, to see how the model
selects the incrementally selected preferred
locations (second best, third best, etc.).
For example, knowing that the maximum
demand for open space in this area is 7,752
cells (26.5%), the demand is increased
incrementally from 20, to 30, to 40, to ... percent
to discover the direction in which the
incrementally added open space development
would go.
By repeating this procedure several times, it
readily becomes apparent how the model will
behave in each circumstance. Figure 3 shows
application of such a procedure for open space.
Figure 4 shows the result of this procedure for
the peninsula, as a focus area of study. The
best combination of commercials, and light
industrial activity pattern and other related land
uses for this area which was selected for this
purpose in the previous stages also can be
seen in Figure 4.
After completing the above procedure, the
analyst has a better idea of how the model
responds to changes and he/she can begin
involving issues that have not been considered
18 contexto septiembre 2011

by the model (i.e., interactions between zones,
socio economic factors, and political
considerations).
Those sites with the potential of becoming
regional centers, preservation areas, open
spaces, etc., will become apparent, and, after
several runs and the consideration of the
thoroughfare and infrastructure plans, the best
arrangement for allocation of activities (land
uses) can be selected. In the sample study
area, the process helped to identify major
nodes (Figure 4) as was discussed earlier.
The lower part of the peninsula was identified
as the major business district.
The southeast part of the sector and the central
part were identified as low
and high
commercial intensity centers.
The next step involves putting aside the scores
assigned to the cells of those areas that were
selected above for the specific development,
deleting them from the input data set, and
running the model to obtain the first generation
alternative solutions (Figure 4). By doing this,
the cells selected by the analyst are not
included in the optimization procedure.
Therefore, since their uses have already been
assigned, the cost factors (or rates) should not
be considered during the next round of applying
the optimization process.
By fixing some locations and rerunning the
model the resulting land use pattern for the rest
of the area will also be affected. In the sample
study area the results of the run were
compared, and their outcomes indicated that

�FIGURE 4: Results of Improvement Technique for Peninsula
Figure 18

Figure 20

Run 1

Figure 19

Run 3

Figure 21

Run 2

the policy restrictions caused a major
difference in the settlement patterns (Figure 5).
The result of the solution overall helps to satisfy
more goals of the project.
The result of the solution overall helps to
satisfy more goals of the project. Comparing
these results, and the changes that process
is allowing, with the static result from the
traditional overlaying map technique, Figure 6,
shows how much these two results differ and
the potential that the new process and SDSS
provides for improving the land use planning
process. Putting all of the findings together, the
planner is now able to use the GIS to overlay
the proposed transportation map on this basic
land use map. The planner can then begin to
adjust the boundaries of the selected sites to
generate a preliminary land use plan.
FIGURE 6: In the sample study area, it was
decided to designate an area around the
intersection of two state highways as a regional
activity and retail area and also to centralize the
scattered commercial activities at a peninsula
near a state highway. This latter concept was
supported with a bypass extension of a loop
next to the site, as it was proposed in the
regional transportation plans.
This
arrangement also improved access to the
central part of the study region and ultimately
affected the overall planning of the surrounding
area.

Run 4

The planners also created a network of major
arteries about a mile apart in accordance with
the transportation network already developed
or planned in the surrounding area.
This thoroughfare plan will play a major role in
later stages of analysis when the preferred
alternatives for activities inside the study region
are selected.

FIGURE 5: The Results of Third Round Application

19
septiembre 2011 contexto 33

�In the sample study area, important resource
protection policies were considered, including
the preservation of specific environmentally
sensitive areas adjacent to the lake, the
allocation of subcenters, the designation of
critical intersections and lands adjacent to
major highways and the preservation of sites
for industrial development. In order to do this,
these areas were deleted from the active data
set, and after adjusting the demand factors, the
model was run for the next set of optimum
results.

FIGURE 6

The selected location of the main commercial
development can be seen in Figure 5.
After selecting the location of the high intensity
commercial area the area is deleted from the
database, the demand is adjusted accordingly,
and the optimization model is run a second
time. Figure 4 also shows the results of the
second run of the optimization model because
of the deletion of the designated amount of a
high intensity commercial area from the data
base with resultant adjustment of demand for
the rest of the area. The second run of the
model will produce a new selection pattern for
the calls. This result constitutes the new best
selection given the new demand specifications.
These changes are observable in the new
results in Figure 4.

Continuing Interaction and Locating
Other Important Elements
As stated earlier, the main goal of the
Interactive Model Planner approach is to
introduce new information into a plan based on
the planner's and the community's objectives.
Planners and community objectives involve
issues such as the preserving of certain
resources, the locating of development on
remaining lands based on least cost, the
concentrating of certain land uses in certain
areas, or the achievement of a meaningful
overall distribution of land uses.
20 contexto septiembre 2011

This process emphasizes the interaction
between the optimization model and the
planner. Using this process along with GIS and
its special features, a best solution to the landuse problem is sought. The interaction process
breaks with the traditional static approach of
urban spatial structure models which assume
"all of the relevant information is initially known
to the planner and there is no need for
additional information to enter to the system
throughout the procedure" (Berechman, 1974,
p. 249). At the conclusion of the process a
discrete number of alternatives are generated
that are concerned with more sensitive issues
such as aesthetics, socio economic political
considerations, and transportation issues.
Putting all of the findings together, the planneranalyst can use GIS to overlay the proposed
transportation map on this basic land-use map.
The planner-analyst can then begin to adjust
the boundaries of the selected sites to generate
preliminary land-use plan. This is important to
note that every time the model is run, aside from
the results which were discussed; it also
produces the total net benefit measure, Z in
equation 3, which can be compared to previous
measures to see the overall effects of the
changes made. This measure, then, in a
sense, provide an index which helps in deciding
changes and understanding the tradeoffs
involved.
The above procedure should be repeated
several times, giving planners the opportunity
to use their intuition about locational decisions
in fixing the use, deleting the cost factors from
the main data set, running the model, and
evaluating the locations suggested by the
model. This will ensure that the land use and
thoroughfare plans will be considered
simultaneously.

�The chart below shows the summary of procedures:

Summary of the Procedures
The analyst in the regional base interaction with the
preliminary land use solution:
1. Determine model behavior by increasing or
decreasing activities one at a time, and observing
the results using GIS.
2. Fix the preferred locations for major and minor
CBD developments, based on the planner's
professional judgment and intuition. The planner
used basic planning principles and considered
community and regional needs and preferences in
making these decisions.
3. Delete the cost factors related to the selected
sites from the main data set.
4. Run the model to find the optimal solution for the
region based on the changes made in the previous
steps. The first optimal solution was based on
information collected by the study group and was
determined without any interaction.
5. Transfer the computer output in the form of a land
use map using GIS and make further adjustments to
the boundaries of the land use areas.
To further refine the derived plan, a similar process
should be applied to important subregions and
varying jurisdictions within the study area.

Discussion
By applying the SDSS to the study area, a plan
was developed which avoids hazardous areas
and loss of land resources, determines the
most suitable sites for new development based
on the considerations of the social, economic,
and environmental values. This is made
possible with the use of the optimization model.
The model shows the optimum solution in every
interaction and in every stage of the process.
This allows deliberate intervention by the
planner-analyst who also brings the
community's values into the process. The
process employs the optimization model as a
tool for continuous use, as opposed to a
conventional one-shot approach, and in this
way overcomes some of the problems
associated with these models (see for example
Harris, 1989). This, along with the inclusion of
the planner-analyst's intuition helps in deriving
more meaningful results.
Different land use solutions can be examined
for a given area and the best combination of
uses can be selected.

The human factor is preserved by providing a
way for the planner-analyst to interact in the
process. He/she can control the demand and
improve the results step by step. This is
important since the common belief today is that
science and technology based planning
models cannot replace human value
judgments.
While a computer model can provide estimates
on such things as resource and flood potential
or ecological compatibility, trade off decisions
should be subjectively evaluated by the planner
analyst.
This can be given analytical support by
alternative generating techniques (Brill et. al,
1982 and Chang et. al, 1982). The planner can
base a decision on existing and future socio
economic conditions and a community's
objectives and desires, using compatibility,
access, environmental, and other tangible and
intangible factors.
This type of land modeling allows analysts to
test many alternative scenarios and examine
the sensitivity of the SDSS process to small and
large changes in different criteria (i.e., natural
features of the land: slope, soil characteristics,
etc.).
Policy analysis can be greatly aided by the
ability to choose the least objectionable areas
for specific types of development.
This benefit to policy analysis has become
possible partly through the total benefit (or total
cost) figure being produced by the process in
every step or for every alternative which, as a
policy index, allows in a sense the planner or
decision maker to ascertain the consequence
of any policy or land use changes.
General land use patterns, new developments,
transportation facilities, recreational facilities,
and the overall potential of surrounding areas,
as much as possible, are all taken into account
in formulating an acceptable plan.
The plan is the result of simultaneous planning
processes based on both physical
environmental and socio economical aspects
of the area. Using the SDSS process in the
land use plan design is helpful to planning
authorities who must deal with uncertainty and
complexity, with ambiguity.
21
septiembre 2011 contexto 33

�Conclusion
This paper provided a concrete implementation
example of ideas and theories in landuse/environmental planning that has been
presented in the literature for several decades,
as well as more recent ideas and modifications.
The process discussed in this paper attempts
to provide a comprehensive approach to
environmental and land use planning on a large
scale. This process aids decision makers in
overcoming the negative effects, costs, and
uncertainties in the planning process for
relatively large areas. This is accomplished by
providing pertinent information on specific
locational decisions for a variety of applications
partly through the overall measure provided by
the model which guides planners and decision
makers in evaluating changes and selecting
alternatives.
The four major components of this
approach are:
1) the assessment of land resources, 2) the
optimization model that derives the land use
plan, 3) visualization and plan manipulation
using GIS, and 4) the interaction between the
planner and the computer model.
In this last step the planner changes the
solution suggested by the computer based on
his or her understanding of reality. The spatial
pattern of the most efficient sites which would
generate the most environmentally beneficial
and cost effective development can be
determined, or, in broader terms, the
development with the highest net benefit to the
society can be created.
The computer aided Spatial Decision Support
System presented in this study demonstrates
savings in overall cost and negative effects
which can be achieved by taking a more
sensitive approach to the environment and
resources through use of the optimization
model.
The model's overall net benefit measure serves
as an index in the planning process, that
allowing planners or decision makers to know
the relative savings cost magnitude as a result
of planning decisions.
22 contexto septiembre 2011

More importantly, this paper shows how this
approach can be a tool for planners and
decision makers in examining the multitude of
land development or spatial planning options
which exist.
The planner can objectively analyze the options
and determine the ones which best resolve
conflicts or make the most of available
opportunities. The options which avoid heavy
environmental costs can also be identified.
These approaches help decision makers,
planners, and private citizens in the following
ways:
1.
Use environmental land use
planning as a learning tool providing
opportunity for monitoring cost and negative
effects of land use change.
2. Rapidly generate alternative plans
expressing a variety of community objectives
and showing desirable and undesirable
aspects.
3. Help make the planning process
more logical by providing accurate and
objective land use comments to the general
public in a comprehensive fashion
This process helps in the understanding of
environmental hazards and degradation, a
region's land resources, and development
opportunities.
This information can be combined with other
relevant information to make informed and
intelligent planning decisions which not only
respect short term economic concerns, but also
long term environmental conservation and
community goals as well.
Further research needs to be directed toward a
better understanding of related problems and in
identifying and evaluating any possible
problems in the steps of the application
process. Also, further research is needed in
the application of the SDSS in related areas,
and it is important to further explore any other
potential uses of the process. In addition,
research into the implications of using SDSS in
areas with multiple economic regions and
multiple political jurisdictions is needed.

�ACKNOWLEDGMENTS
The authors would like to thank Professor Jeff
Kenington of the Operational Research
Department, Southern Methodist University, for
providing the NETFLOW program used for the
model and for his support and help in modifying
the program for use in the optimization portion
of this paper. Thanks goes also to Professor
Joseph Sarkis of the Graduate School of
Management, Clark University, for his
continuous support and help in formulation of
the optimization models.
This application originally started as a
laboratory course in the City and Regional
Planning Program, School of Urban and Public
Affairs, The University of Texas at Arlington.
The authors would like to thank the students for
their part in carrying out the research and for
their innovative way of handling problems.

FOOTNOTES
1. Harris and Batty, 1993, based on Harris,
1991, suggested that four interrelated
approaches to the spatial world determine the
Spatial Decision Support System:
computation, social and functional planning,
planning theory and spatial representation.
2. Some of the ideas discussed in this paper
have been presented in more details in
Anjomani (1992). This includes these steps
and the overall process as well as problems
with suitability analysis.
3. When the net effects are negative but
treated as positive numbers (absolute values),
the problem becomes a minimization problem.
4. For more information and details on data
collection and manipulation see Anjomani
(1984).
5. Anjomani (1984) provides explanation for
all these steps along with numerical and
graphical examples including the Sij matrix and
the solution matrix and comparison of results to
the results of the overlaying map technique.
6.
Other variants of the optimization
models, such as quadratic optimization or
multi-objective programming, can handle the
adjacency and transportation problem.
However, other problems and limitations may
be encountered, such as the number of land
areas (zones) which can be handled.

REFERENCES

Albers, B. (1991): "Planning in Paradise:
Developing an Environmentally Sound Resort
in the Caribbean," Geo Info Systems,
November/December: 27-38.
Anjomani, A. (1992): "A Planning and Design
Support System for Land Use and
Environmental Planning: GIS, Optimization
Models and Spatial Decision Support
Systems," apaper presented at the 34th Annual
Conference of the Association of collegiate
Schools of Planning, Columbus, Ohio, October
November 1992.
Anjomani, A. and Saberi, A. (1989): "Land Use
Planning Using GIS and Optimization Models
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authors information Ardeshir Anjomani
anjomani@uta.edu
The University of Texas at Arlinton
Ali Saberi Email Oracle Corporation
Naveed Shad Email Northrop Grammen

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25
septiembre 2011 contexto 33

�Visión Social del Urbanismo:
de la teoría a la práctica
Alfredo Palacio Barra 1

Resumen

Abstract

Este trabajo, trata sobre el interés de los
asuntos sociales de la academia en relación al
territorio y las ciudades y los intentos de
desarrollo urbano implementados en Chile.
Interesa analizar, la cambiante relación entre
las ciencias sociales de acuerdo a la visión
académica y la planificación de la
administración y el gobierno nacional y local, la
que al plantear los proyectos y programas
públicos de desarrollo de la ciudad, genera
tanto conflictos como un necesario y
contradictorio proceso de urbanización.
Este proceso, ha pasado por varias etapas y su
evolución contrasta distintos espacios
temporales y territoriales. En este artículo, se
identifica una renovación de esos esfuerzos a
partir del Programa Bicentenario, en que el
estado chileno plantea celebrar los 200 años
de independencia con una renovada imagen
urbana que dé muestra del "nuevo rostro" que
pretende proyectar el país.

Urban Social Vision:
from theory to practice

Palabras claves: ciencias sociales, desarrollo
urbano, planificación y administración
territorial, bicentenario, renovación urbana.

I.Introducción

This article deals with the interest of the
Academia on social matters in relation with
territory and cities; and urban development
initiatives implemented in Chile. It analyses the
changing relationship between social sciences
according to an academic vision and the
planning policies generated by local and
national authorities that propose public projects
and programmes for the development of the
city, generating conflicts as well as a necessary
and contradictory process of urbanisation.
This process, has gone through various stages
and its evolution combines different temporal
and territorial spaces. In this article, it is
possible to identify a renovation of these efforts
since the Bicentenary Programme, by which
the State of Chile plans to celebrate its 200
Anniversary of Independence with a renovated
urban image that reflects the "new face" that the
country wants to project.
Keywords: social sciences, urban
development, territorial planning and
administration, bicentenary, urban renovation.

E

s evidente que en los últimos años del siglo recién pasado, en Latinoamérica se
distanció la brecha entre los intereses académicos de las ciencias sociales con las
instituciones de gobierno, en un lapso que incidió fuerte y negativamente en la definición de
cualquier gran proyecto socio-territorial. Las ciencias sociales al resentirse, entraron en una fase
de confrontación y renovación academicista, alejándose de los temas y dinámicas del cambio
social que la doctrina neoliberal planteaba ya con fuerza. Sólo recientemente en los inicios de este
milenio, renovados aires revelan los atisbos de ir saliendo de esa situación y proyectándose
1 Académico Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño, Universidad del Bio Bio, Doctorado en Ciencias Ambientales, Universidad de
Concepción, E-mail: apalacio@ubiobio.cl

27
septiembre 2011 contexto 33

�un visionario debate político que incide en las
nuevas visiones urbanas que demuestran lo
apremiante que resulta orientar y apoyar
comprensivamente la progresión de los
asuntos urbanos y territoriales bajo la impronta
de la sustentabilidad.
En los últimos años, la planificación de las
ciudades ha provocado un inusitado interés
entre la ciudadanía, la que durante largo
tiempo languideció como un asunto técnico
que poco parecía incidir, o que era
impermeable a la vida urbana cotidiana. La
planificación, se "estiraba" entre el
obligatoriedad, el tedio y la pesadez
burocráticos, mientras que los nuevos tiempos
la muestra como centro de interés de la
imaginación política y ciudadana, e incluso,
noticiosa. Las amplias polémicas ambientales
y urbanas alrededor de la estrategia de
expansión propuesta en los distintos
programas e instrumentos de planificación
urbana, coinciden con cierto renacimiento de la
ciudad alrededor de proyectos emblemáticos
en el manejo del espacio y las construcciones
públicas.
En Chile, particularmente la
planificación se ha vuelto un asunto
significativo y vital en la vida de la ciudad, lo que
se reproduce de una manera u otra en casi
todos las áreas metropolitanas y municipios de
cierto tamaño, incluído el Gran Concepción,
tercera área metropolitana en población del
país, del que visualizaremos algunos de los
cambios que la ciudad ha ido experimentado a
partir de las nuevas políticas y proyectos.

II. Los Asuntos Sociales en
la Visión Académica
En este escrito, se analiza la cambiante
relación entre las ciencias sociales y la
planificación urbana, que más allá de cualquier
acomodamiento técnico-burocrático, trata de la
compleja relación entre el conocimiento
sistemático sobre el cuerpo social urbanizado y
las fuerzas que lo ordenan, entre la producción
académica del conocimiento y la producción
social del espacio, entre las instituciones
académicas y las del Estado local, entre el
conocimiento y el poder, en fin, la localización y
pertinencia de las ciencias sociales en la
organización del conflictivo y contradictorio
proceso de urbanización.
28 contexto septiembre 2011

Esta relación, permite sustentar una tesis
sencilla, en cuanto a que las ciencias sociales y
particularmente el Urbanismo están mostrando
los primeros indicios de salir, después de más
de un par de décadas, del enclaustramiento en
el que se había sumido por su desvinculación
con el proceso de desarrollo social, político y
económico vigente que en esos años se
vivieron.
La preocupación de los ciudadanos y grupos
sociales por el territorio y el futuro de las
ciudades, tiene, por cierto, una
correspondencia en el interés de las ciencias
sociales en el espacio. En medio del cambio
incesante e incontenible en el que hoy vivimos,
ha surgido el espacio como una categoría
fundamental para entender la dialéctica del
presente. Fenómenos espaciales como la
globalización, la geopolítica y la
sustentabilidad ambiental, entre otros, se
reconocen como temas centrales en las
agendas y dinámicas actuales de las ciencias
sociales.
Parece prudente aclarar que el término
planificación urbana, más allá de las
actividades propias de las 'oficinas'
encargadas de la preparación de planes físicoespaciales y el control de los usos del suelo,
vincula el conjunto de prácticas de los
gobiernos nacional y/o local con el fin de
regular la organización socioespacial de las
ciudades, apoyado en la legislación y las
instituciones públicas.
Así, la planificación se caracteriza por
atenerse a la normativa institucional (dada su
constitución práctico-política), a diferencia del
urbanismo que estudia las formas urbanas y de
vida urbana sin este amarre, por lo que le es
posible investigar, proyectar y aventurar sin
compromisos predefinidos.
Por oposición, la planificación incorpora el
poder, los conflictos, las realidades materiales
e ideológicas. Se nutre del urbanismo y de las
ciencias sociales en general, al tiempo que
está sujeta a los vaivenes de la vida política;
oscila entre el conocimiento sistemático de las
condiciones de las ciudades y las
circunstancias político-partidistas que
determinan los límites de la acción
institucional. Esta oscilación, y especialmente
las relaciones que se establecen entre las
ciencias sociales y un urbanismo que surge
con fuerza como corriente alternativa en la
innovación social de la arquitectura, hasta

�hasta la práctica planificadora de uno de los
proyectos más emblemáticos
institucionalizados en Chile como es el
Programa Bicentenario, es un tema central de
análisis de este trabajo,

II.1.De la Arquitectura Funcional
al Urbanismo Social
La construcción del esfuerzo discursivo de la
interrelación de las ciencias sociales y el
urbanismo, ciertamente se inicia a partir de la
enorme fuerza de esas ideas en el ciclo de la
evolución de la Arquitectura y el Urbanismo a
partir de la Revolución Industrial, la que no es
explicable en base sólo a los problemas y
temas atingentes a estas disciplinas.
La realidad económico-social y la estructura
del mundo occidental, habían entrado en un
período de evolución vertiginosa y como
consecuencia, aparecieron diversas
corrientes, tanto en el plano ideológico como
estético cultural, las que a partir de la post
guerra de 1918 y organizados en grupos y
asociaciones profesionales o movimientos
artísticos, intentan una organización de la
sociedad europea y el desarrollo de una nueva
estética.
La riqueza, variedad y diversidad de estos
movimientos en arquitectura y urbanismo
como el Constructivismo, el Futurismo, el
Jugenstijl, el Esprit Nouveau, el Expresionismo
y el Bauhaus, que son algunos de ellos, no
ocurría de un modo total en Europa
posiblemente desde el mismo Renacimiento.
La preocupación central de los nuevos
movimientos que surgen, además de
orientarse al diseño de las ciudades y al
planteamiento de nuevos métodos, se dirigió a
una crítica radical de la situación imperante y al
planteamiento de n u e v o s p a r a d i g m a s
sociales 2 . Los principios de carácter global,
radical y utopista, que rechazan totalmente la
situación histórica anterior, proponen una
nueva alternativa que impulsará a la
humanidad desde la técnica a la organización
social y política.
Desde el constructivismo soviético, nacido a la
sombra de la Revolución de Octubre con la
proclama de la "dictadura futurista del arte" y
acogido entusiastamente en Europa como

el arte de la era industrial, a la Bauhaus de
Walter Gropius que definió la idea de un arte
social y representativo de una sociedad de
masas junto a la "función" como parte
sustancial de una obra arquitectónica-urbana y
fundamento de la forma, se desarrolló entre los
dos grandes guerras un Arte de la
Construcción vista como un instrumento al
servicio del cambio, con una ética social más
allá del problema estético puro, relacionando el
arte, la docencia y el trabajo como un modo de
vida y pensamiento.
Si bien en el Bauhaus el urbanismo no
aglutinó las mejores ideas, éste aparecerá con
fuerza unido a la reforma o el "espíritu nuevo"
de la arquitectura europea que se organizó en
torno al grupo del Primer Congreso
Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM)
en 1928 y que no vino a disolverse hasta su 11º
Congreso en 1959, treinta años después.
El primer CIAM realizado en el castillo suizo
de La Sarraz (1928), se organizó a partir de los
primeros arquitectos que afirmaban
expresamente que "el urbanismo no debe
determinarse por consideraciones de orden
estético, sino por datos o preocupaciones de
orden funcional", con lo que se acentuó el
marcado carácter funcionalista de sus
congregados.
La preocupación por lo urbano y lo social en
la arquitectura, se acentuó singularmente
después del segundo Congreso CIAM de 1929
en Frankfurt que trató sobre la "Vivienda para el
Mínimo de Existencia", con lo que abrió
necesariamente las fronteras estilísticas de la
arquitectura a su contenido social y
tecnológico.
Desde la Carta de Atenas,
enunciada en el 4º Congreso CIAM en 1933
que proponía una "ciudad funcional" en
consistencia a la zonificación de las cuatro
funciones colectivas de vivienda, trabajo,
esparcimiento y circulación3 , se inicia la época
más fructífera e innovadora del CIAM de los
años 40 del siglo XX con Le Corbusier como
figura señera, incluída la etapa de inicio de la
crisis del CIAM a inicio de los años 50, cuando
distintos grupos de arquitectos se encontraban
polarizados y divergentes entre las opciones
de urbanismo, planificación y arquitectura.
2 Carvajal, Carlos, Arquitectura Racional de las Futuras Ciudades, Santiago, 1912
3 4º Congreso CIAM, Atenas, Paris, 1933

29
septiembre 2011 contexto 33

�Cuando la disidencia transparenta sus
intenciones al constituir un grupo alternativo y
de transición urbano-arquitectónica
denominado Team 10, que viene a cuestionar y
nuevamente proponer un cambio hacia un
nuevo orden urbano y de la arquitectura,
comienza el fin definitivo del CIAM. Será el
grupo del Team 10 el que convoque el 11º y
último Congreso CIAM de 1959 en Otterlo,
Holanda, llamado el "congreso de la
disolución".
A partir de allí, termina la historia canónica
del Movimiento Moderno y se inicia la fase
fuertemente reflexiva de la década de 1960. El
CIAM culminaría a raíz de sus propias utopías,
y "el verdadero vencedor no sería el Team 10,
sino el tiempo"4.
En general, los CIAM a través de sus
sucesivos congresos, actas y numerosos
documentos, plantearon un método de análisis
global para el diseño y los problemas urbanos
en torno a las distintas disciplinas pero
convergentes de la "arquitectura" y el
"urbanismo". Esta e s c u e l a, humanista e
internacionalista, desde su inicio promovió una
integración de la arquitectura con todas las
bases socio-culturales del momento,
postulando su acción a partir del hombre y de la
satisfacción de las exigencias materiales,
espirituales y sentimentales y sobre todo, el
reconocimiento de la transformación del
fenómeno social y económico de la época.
Una nueva generación de arquitectos y
urbanistas haría reaccionar la concepción de
una ciudad tiranizada bajo los conceptos del
funcionalismo, abriendo una perspectiva
innovativa de la arquitectura y el diseño urbano
hacia visiones sociales de mayor compromiso.
Ellos, representarían una especie de
parlamento de intereses que coexistirán dentro
de un pluralismo de enfoques, estilos y países.

II.2. Las Nuevas Disciplinas
Sociales y Urbanas.
Los antecedentes de una interesante visión
empírica y teórica post CIAM, se gesta a partir
del problema de la ciudad entendida ésta como
un ente social, geográfico y económico, que
podía ser abordado por las ciencias sociales e
implementada tecnológicamente.
30 contexto septiembre 2011

Esta alternativa, se originó y definió desde
las disciplinas nuevas que desde el CIAM se
habían organizado, entre las que se reconocen
el "landscape architecture" (arquitectura
paisajística), el "town-planning", el "cityplanning" o "amenagement urbain"
(planificación urbana), hasta llegar al marco
territorial mayor del "regional-planning"
(planificación regional).
Estas orientaciones, conllevaban la inclusión
de una serie de disciplinas y teorías que habían
surgido desde fines del siglo XIX o inicios del
siglo XX, como la geografía, la sociología y la
localización económica al campo urbano, la
que finalmente en 1968, fue llamada
"urbanología" 5 como una opción última de
estudio específico de la ciudad. En rigor, lo que
intentaban hacer surgir era una verdadera
"ciencia de la ciudad", más allá de su mera
definición o fabricación arquitectónica o
puramente social.
De allí que es necesario referirse a otras
visiones, que no nacen de la tradición empírica
ni de las propias orientaciones teóricas de la
arquitectura, en razón que explican y
completan esta evolución y esta crisis en un
contexto mayor.
Quien estudie el desarrollo de nuevos
métodos y ciencias, notará que en la cultura
anglosajona y particularmente en los Estados
Unidos, es común que los propios problemas
hayan originado las especialidades y
disciplinas, y las que se han desarrollado con
un enfoque acentuadamente empírico y
científico, especialmente desde la academia.
Tales especialidades, aunque diversas en su
origen, más tarde se llamaron Arquitectura
Paisajista, Planificación Regional, Geografía
Urbana, Ingeniería, Planificación Urbana,
Diseño Urbano, Sociología, Economía,
Administración y finalmente, Ciencia Política.
Hasta la fecha, estas disciplinas han
constituido campos interdisciplinarios abiertos
que se organizaron bajo la acción de grupos
estatales, profesionales y sobre todo,
universitarios, desde 1960, en diversos modos
y programas que implicaban conexiones
interdisciplinarias, bajo el tema común del
Diseño Ambiental (Enviroment Design).
4 Drew, John, La Tercera Generación, Editorial Gustavo Gili, Barcelona,
1973
5 Urbanology. Término utilizado por el sociólogo de Harvard y Senador por Nueva
Cork, Daniel P. Moinihan, como ciencia global de las ciudades, Revista Time, Mayo
de 1968.

�En Estados Unidos, la enseñanza moderna
de la arquitectura -que se originó con la reforma
de los programas de Meaux Arts y con la
introducción que en 1939 hizo Gropius en
Harvard de las ideas del Bauhaus y del CIAMse hace dentro de un medio académico y
profesional en el que además del diseño o de la
arquitectura, otras especialidades también
están abocadas al estudio del fenómeno
urbano en forma empírica y científica.
Esto significó que, cada vez más, en la
mayoría de las más importantes Escuelas de
Arquitectura y/o Diseño se incluyeran cursos
de Arquitectura Paisajista y Planificación, y/o
Diseño Urbano. En muchos países, además,
existe una tradición profesional importante que
consideran oficinas abocadas a estudios
completos de urbanización y construcción,
tanto como de análisis de factibilidad y
planificación, así como de gestión económica y
social necesaria. El aparato estatal, finalmente
replicaría esta capacidad de planificación y
gestión.
Como resultado de estudios especializados,
la ciudad, a diferencia de la línea CIAM, se
estudió efectivamente en cuanto fenómeno
controlable y observable científicamente y ha
requerido de métodos de análisis
desarrollados desde las ciencias sociales y que
le darán al "planning", la disciplina q u e
estudios, características diferentes del
"urbanismo" CIAM y al "design", una
connotación más general y concreta, que a la
"arquitectura" moderna ya tradicionalizada.
La tradición europea de la escuela CIAM, en
cambio, que mantuvo un carácter "integralista"
al plantear métodos y equipos
multidisciplinarios especialmente a través de
proposiciones como el Plan Mars de Londres o
el Grupo Ascoral de Francia, definió al
arquitecto urbanista como el "Jefe del equipo",
el hombre síntesis, imagen que influyó y se
mantuvo en muchos otros países como
orientación profesional hasta hace muy poco
tiempo, y que se mantiene especialmente en
América Latina.
El método y la "grilla", los congresos, las
exposiciones y proyectos que se elaboraron en
el CIAM, indudablemente que fueron obra de
arquitectos, pero de arquitectos ya
sensibilizados (aunque no necesariamente
comprometidos) por los aspectos sociales de la
especialidad.

El método se abocó a una constatación
general, más que a la precisión analítica de
problemas urbanos -sean sus aspectos
administrativos, sociales, económicos o
físicos- a presentar doctrinas y proposiciones
de proyectos formalizados netamente en el
plano de diseño y de instrumentación física.
Por este motivo, se llegaría muchas veces
como resultado a simplificaciones y utopías
arbitrarias, sin poder avanzar con los años
hacia un proceso metodológico que permitiera
por primera vez abordar efectivamente las
inquietudes iniciales de La Sarraz en 1928
o las del Cuarto Congreso sobre la "Ciudad
Funcional" y la Carta de Atenas de 1933 6.
El tema no se presentaba solamente en los
postulados que surgen y que diferencian los
campos disciplinarios, métodos y doctrinas.
El tema central era, ¿Qué es una ciudad y
cuáles son sus componentes?, ¿Hasta qué
punto es construcción y proyecto o realidad
social y agente económico?, ¿De qué manera
es dependiente o autónoma la arquitectura y el
urbanismo como técnica, arte o disciplina y de
los factores externos a ellas?
El problema, en definitiva, se centró en la
definición de la relación misma entre
arquitecto, urbanista, arquitectura y ciudad.

II.3. El Diseño y la Planificación
Urbana Moderna
La década del 60 al 70 del siglo XX, en
América, Europa y Japón, fue un período de
transición y definición entre las disciplinas del
diseño y la planificación, a partir del último
CIAM del año 1959, que coincidió con el
establecimiento del primer curso de Diseño
Urbano de 1960 en Harvard. Las formulaciones
teóricas y los proyectos y realizaciones, fueron
explicitando un nuevo modo de actuar y un
campo cada vez más específico. Comenzaron
diez años intensos de revisión y avance en
Europa y Estados Unidos del diseño y el
planning urbano, que culminarían en el año
1973 con la Trienal de Milán y la fundación de la
Revista "Oppositions" y del Instituto de
Estudios Urbanos de Nueva York. El Diseño
Urbano, aparecía entonces como la respuesta
a una necesaria arquitectura total de la ciudad
y el planning como el instrumento que
permitiría concertar esas ideas.
6 Jacobs, Jane, Life and death of American Cities, La Metrópoli en la Vida Moderna,
Buenos Aires, 1961

31
septiembre 2011 contexto 33

�Desde 1960, esta nueva forma de
planificación urbana comenzaba a ser un
hecho establecido, ya que estaban en
ejecución los planes de los centros y regiones
metropolitanas de Moscú, Caracas, La
Habana, París, Helsinski, Estocolmo,
Barcelona, Copenhague, Londres, Viena,
Tokio, Washinton, San Francisco y Chicago.
Todas estas ciudades contaban ya con equipos
técnicos y métodos establecidos para el control
y gestión de sus centros urbanos. Los primeros
graduados en planificación, formados en
Estados Unidos, Inglaterra o Francia, habían
llegado a diversos países de América Latina,
especialmente a Venezuela, Colombia, México
y Chile. En este último país, el Plan Regulador
Intercomunal de Santiago y la constitución de
una Oficina del Plan Intercomunal, habían sido
organizados entre 1959 y 1962.
Esta década, reveló una variedad de
importantes ejemplos, desde el Plan de Tokio
de Kenzo Tange, para una ciudad construída
sobre pilotes en la bahía de Tokio para 10
millones de habitantes, a la "Ciudad del
Océano" levantada sobre megaestructuras
flotantes de Kikutake; del "Domo Geodésico
Urbano" que Buckmisnter Fuller propuso ese
año, contrastando con el proyecto de
Metrodown para Baltimore, planteado en base
a un corredor de transporte público.
Desde 1961, se publicaron o construyeron
interesantes proyectos en Europa y Estados
Unidos: la nueva ciudad de Hook, al sureste de
Londres para 80.000 habitantes; Toulouse-Le
Mirail, como ciudad satélite de Toulouse para
100.000 habitantes; la Ciudad Universitaria de
Berlin, propuesta con una trama o
megaestructutra tridimensional o el Plan de
Washington 2.000 como un esquema lineal de
corredor metropolitano. Las nuevas ciudades
que se fueron desarrollando en este período,
también fueron variadas y reflejaron diferentes
metodologías y configuraciones de diseño, que
precisaron el campo de esta nueva disciplina
cada vez más independizada del urbanismo
CIAM. Cumbernauld en Escocia, Senri y Kosoji
en Japón, Santo Tomé de Guayana en
Venezuela, Halen en Suiza o Milton Keynes en
Inglaterra, son algunas de las principales
ciudades nuevas de la época.
El crecimiento -proceso de urbanización- y sus
cambios -el metabolismo-, se constituían en
temas fundamentales.
32 contexto septiembre 2011

Ese mismo año, Jean Gottman publicaba un
estudio sobre la "conurbación noreste" de los
Estados Unidos 7, haciendo un análisis global
del fenómeno de "conurbación" como entidad
urbana y regional integrada, en la cual el
tamaño y la interdependencia de los factores
locacionales, la infraestructura, el territorio y
las comunicaciones, presentan un ente nuevo
y continuo que reúne la más alta concentración
de población, actividades productivas,
educacionales y políticas en un paisaje
continuo semiurbanizado de 500 millas de
largo, con tasas de crecimiento y desarrollo
hasta la fecha desconocidos.
En este período se inician también obras y
proyectos de gran envergadura. La influencia
de la alta tecnología entró rápidamente al
diseño urbano.
El grupo Archigram desarrolló Plug-in-City,
ciudad desarmable y con planteamientos de
alta tecnología (high-tech), que intenta abordar
a la ciudad como un inmenso artefacto
modular, móvil, cambiante o adaptativo. Del
metabolismo de los japoneses se pasó al
mecanicismo brutalista de los ingleses, como
en los casos de los grandes campus
universitarios de la Universidad de East Anglia
de Dennos Lasdum y de la Universidad de
Loughborough de ARUP Associates.
En el plano de la acción pública y de la
administración, en 1966 se crearon en los
Estados Unidos y en Chile, los primeros
Ministerios de Vivienda y Urbanismo de las
Américas.
La organización política y administrativa del
proceso urbano cobraba una creciente
importancia y comenzaba una nueva etapa
para la acción, en el que las estrategias y
proyectos tendían a ser más integrales y el
Estado y los organismos públicos jugarían un
rol cada vez más activo en políticas de uso del
suelo y transporte, en la remodelación urbana y
creación de nuevas ciudades y conjuntos
habitacionales 8.
En el campo de la teoría, se pueden señalar en
este período tres textos que complementan las
ideas de las ciencias sociales y la planificación,
desde distintos enfoques que revisan los
objetivos y métodos del "urbanismo" y el
"diseño".
7 Jean Gottman, Megalópolis, Ciudad de México, 1959
8 Curso de Graduados, Mención en Diseño Urbano, CIDU.IPU, Universidad Católica
de Chile, 1966

�Uno, el libro "Urbanismo: Utopías y
Realidad" de Francoise Choay 9, publicado en
Paris en 1965, que revisa la historia y
cuestiones sobre ideología y práctica en el
urbanismo. El segundo texto, es "Notas sobre
la síntesis de la Forma" de Christopher
Alexander 10, publicado en 1968 en Cambridge,
que resumió las ideas de sus tesis doctoral
como graduado de matemáticas y arquitectura.
El último libro de la trilogía de este período es
"Ekística, una introducción a la ciencia de los
asentamientos humanos" de Constantino
Doxiadis11, publicado en Londres, en 1968, en
el que se expone un análisis fundamental para
la definición teórica y metodológica del diseño
urbano, así como la presentación de casos en
diseño que comparan las fases de desarrollo y
los elementos de estructuración básicos para
los procesos urbanos.
Se había avanzado entonces, del
voluntarismo técnico o del idealismo estético
9
de los urbanistas,
profetas, utopistas sociales o
los inventores del "mass media", a una
conciencia responsable, hacia un mundo de
urbanización explosiva en que la ciudad dejaba
definitivamente de ser artefacto. El paisaje y
los recursos naturales no podían ser dejados al
arbitrio de los hechos irremediables. Existían
elementos manejables y experiencias
transmisibles, no obstante el planeta estaba
plagado de centros urbanos inhumanos y
contaminados y la arquitectura urbana distara
mucho de asomarse siquiera a la de un
parecido al período clásico.
Hacia los años 70 del siglo pasado, nadie se
sentía muy seguro de las soluciones acerca de
la calidad del ambiente de las "ciudades
satélites" de Europa, ni de los "Siedlungen"
alemanes, ni de los "town-centers" del medio
oeste estadounidense. Aparecían como
modelos, la volumétrica regularidad de Brasilia
(Costa) o Chandigarth (Le Corbusier), la forma
y el crecimiento de Daka (Kahn) de Islamabad
(Doxiadis), la Universidad de Bagdad
(Gropius), la Universidad de Concepción
(Brunner-Duhart) y las nuevas ciudades de los
califatos árabes.
Quedaban avances, experiencias y nuevas
preguntas.
El Diseño Urbano y la Arquitectura de la ciudad,
seguían todavía requiriendo integración con
l o s c o m p l e j o s p r o b l e m a s de gestión
, administración y habilitamiento del m e d i o

ambiente, el que estaba definitivamente
trastocado por la expansión de las ciudades, la
tecnología, las comunicaciones y el transporte.

III. Planificación Urbana y
Ciencias Sociales.
No obstante que desde la década de los años
60 del siglo pasado, la evolución secuencial y
lógica de una serie de ideas, escuelas y
movimientos que en forma lineal gestaron una
preocupación coherente y sistemática por
temas previamente acotados y después
abordados, el desarrollo urbano no fue
resultado necesariamente de ello. Y ello,
porque en el origen de la vertiente funcionalista
moderna, la presencia de un quiebre en
realidades de la arquitectura, el arte y la
técnica, aparecen connotaciones de valor,
significado e instrumentación ideológica y
social adicionales.
La interacción entre técnica-ciencia y
ciencias sociales, fue la más radical en sus
efectos ya que reorganizó intelectualmente a
una sociedad industrial transformándola en un
arquetipo para todo el mundo y configurando el
mundo moderno en base a la tecnología y la
ciencia.
Sin embargo, era claro que las ciudades que
se construían no revelaban una nueva síntesis
y alternativas distintas y efectivas. La ciudad,
consecuentemente, no pudo
enmarcarse
como un mero hecho espontáneo, ni como un
problema de arte, un objeto cultural.
A inicios de los años 70 del siglo XX, tampoco
ni la estética de la máquina, ni los prismas
simples, ni las cuatro funciones de la vida
colectiva que constituyeron la base de la
reforma de los CIAM y de la nueva ciencia y
arte del urbanismo, habían conseguido llevar la
arquitectura de la ciudad a un grado aceptable
o a un estado tranquilizador de que se estaba
en el camino correcto. En varias partes del
mundo, se perfilaban nuevos y graves
problemas y la crítica entre los arquitectos y
urbanistas y hacia los arquitectos y urbanistas,
9 Choay, Francoise, (1970) El Urbanismo, Utopías y Realidades, Barcelona Ed.
Lumen.
10 Alexander, Christopher ,(1966) Notes on the Síntesis of form, Harvard University
press,
11 Doxiadis, Constantino, (1968) Ekistics, an Introduction to the Science of Human
Settlements, Londres.

septiembre 2011 contexto 33

�se multiplicó e hizo común, especialmente en
algunos países de escasa gestión política y
técnica en sus procesos urbanos, como la
mayoría de los de América Latina.
El carácter instrumental de la
planificación urbana exigía y se legitimaba en
las ciencias sociales, mediatizadas en buena
parte por arquitectos e ingenieros. Las
posiciones críticas no desafiaban esta
concepción instrumental de la planeación sino
que la reforzaban al señalar sus debilidades
inherentes debido a las características propias
del Estado del que dependía.
Si bien, pese a sus avances tecnológicos, la
ciudad no había surgido a partir del desarrollo
moderno funcionalista como más eficiente ni
más económica que los prototipos anteriores,
ni había destacado su relación con factores
sociales y políticos de gestión urbana y
sustentabilidad, al menos su cercanía con la
visión de las ciencias sociales era
incuestionable en la reorganización intelectual
de una sociedad industrial.

III.1. Marginalización de las
Ciencias Sociales
En los años 90 del siglo pasado, en América
Latina la estrecha relación entre las ciencias
sociales y el Estado se debilitó, dado que
cambios significativos en el clima ideológico
relacionado con cierto desencanto con el
'proyecto moderno' (tanto sus presupuestos
epistemológicos como los resultados sociales
y las perspectivas políticas), conducían a un
cansancio y a un rechazo de los esquemas
‘globalizantes’, viéndose con desdén el gran
proyecto o diseño, no sólo desde las ciencias
sociales sino también dentro del urbanismo.
En el abandono apresurado de los
paradigmas teórico-conceptuales de la
modernidad, se proclamaba la necesidad de
“repensar la ciudad” . Esta llamada, articulaba
el descarte del gran proyecto urbano y un viaje
de intereses académicos hacia las
especificidades locales, sean de barrio, región,
etnia, micro-procesos de urbanización y
construcción de hábitat, identidades y lugares
construídos por grupos sociales o ‘actores’
concretos. Involucraba el rescate del actor
social (exigido por el tema de la participación y
el r e c l a m o por la gestión democrática de
34 contexto septiembre 2011

las ciudades, en el cual estaban
personalmente comprometidos un buen
número de académicos) y de las subjetividades
socio-espaciales, al tiempo que se desplegaba
en el trabajo académico - en la selección de
temas y la nominación de enfoques - un
alejamiento de los poderes institucionales, un
descentramiento que se describe como un
rechazo a la explotación instrumental de las
ciencias sociales.
Las consecuencias del cambio paradigmático
en el campo de los estudios urbano-regionales,
fueron dramáticas, ya que se produce la
escisión entre las preocupaciones académicas
y las dinámicas de cambio afectando a las
ciudades y la vida material de los ciudadanos.
De manera especial, se evidenció el
distanciamiento de las ciencias sociales con el
Estado, precisamente en el período del
replanteamiento radical del papel y la
configuración institucional de éste, y la
transferencia de la dinámica social al mercado
y los actores privados. Por ello, el proceso de
modernización del Estado, encontró un mínimo
de oposición o siquiera atención crítica entre
los académicos (especialmente las ciencias
económicas y políticas) en ese entonces.
Tampoco les importaba que el proceso
privatizador de la economía y la desregulación
de la vida social significaba el rompimiento
bilateral de la relación histórica de la
modernidad.
Después de todo, las ciencias sociales ya
estaban predispuestas a aceptar que la
modernización del Estado exigía que éste se
deshiciera también de todo el bagaje
discursivo de las ciencias sociales construido
durante cuarenta años - descarte equiparable
en su significado social al paralelo desmonte
regresivo de las reivindicaciones laborales
alcanzadas por los trabajadores y del sistema
de bienestar social, - para abrir campo libre a
las fuerzas del mercado.
En el campo de la planificación urbana, el
rompimiento de esta relación íntima entre las
ciencias sociales y el Estado tenía fuertes
motivos pragmáticos, en la medida en que la
ingeniería, tanto social como infraestructura,
retrocedía del campo de sus preocupaciones e
intervenciones.
Las reformas del Estado
realizadas durante los años ochenta hicieron
redundantes las habilidades tradicionales de
los planificadores en este sentido.

�Por un lado, la cesión general de funciones
sociales al mercado, hacía obsoletos los
expertos administradores de programas de
desarrollo integral, que antes supervisaron
tales pretensiones del Estado local;
simplemente, estos expertos, junto con su
conocimiento especializado, quedaron
redundantes con la disolución del (pretendido)
control sistemático de todos los aspectos
(físicos, económicos y sociales) de la vida
urbana.
En términos más concretos, la tendencia
privatizadora arrancaba de las manos de los
gobiernos locales y sus administradores
generales la responsabilidad directa de
proporcionar vivienda, infraestructura física,
servicios de transporte, agua potable y
alcantarillado, salud, educación y empleo.
La legislación posterior, otorgó a estos
'atributos' urbanos un manejo puramente
técnico, regido por una normativa y una lógica
autónomas, sin importar que las empresas
prestadoras fueran de propiedad pública,
privada o mixta. Como resultado de lo anterior,
la planificación urbana asumió una cara más
procesal y práctica, hasta confundirse con la
gestión pragmática de los dictámenes del
neoliberalismo en cuanto a la administración
espacial.

III.2. En la Periferia de los
Nuevos Discursos
Por otra parte, un nuevo campo de problemas
prácticos comienza a vislumbrarse y tomar
fuerza: el medio ambiente. La creciente
experiencia y conciencia de los problemas
ambientales urbanos, le abrió la puerta por
primera vez a las ciencias naturales. En la
medida en que fenómenos como los desastres,
las inundaciones y los deslizamientos, la
contaminación del aire y el agua, la escasez
energética, la destrucción de bosques y
humedales, entre otros, empezaron a
conformar un conjunto sentido, legítimo y
legalizado de objetos de intervención, se
produjo la necesidad de incorporar aquellas
disciplinas científicas cuyo dominio cubría tales
fenómenos: la geomorfología, la hidrología, la
ecología, entre otras. Posteriormente las
ciencias sociales se acomodaron al rededor de
estos nuevos objetos y su manejo, pero en un

lugar secundario y con una función
operacional.
De todas maneras, la priorización de los
problemas ambientales parecía confirmar la
marginalización de las ciencias sociales del
análisis y proyección de lo urbano. Hoy, las
ciencias sociales se ubican en la periferia de la
planeación, en la periferia de los programas
curriculares, desplazadas por los discursos
contemporáneos del desarrollo; en la periferia
de la acción social, o por lo menos fuera del
ámbito de las instituciones del Estado y
localizado más bien en las organizaciones
sociales que ahora participan en los procesos
de planeación.
En la investigación, las
ciencias sociales tienden a plantear problemas
de conocimiento con un bajo perfil político,
coadyudando en esta falta de crítica incisiva en
la discusión de los asuntos urbanos.
En el plano académico y de la formación de
expertos (investigadores y profesionales), se
produjo un gradual replanteamiento de la
contribución de las ciencias sociales en cuanto
a las nuevas tareas de administración socioespacial.
A lo largo de los años ochenta y noventa
desaparecieron de los planes curriculares
entre otros, la 'sociología urbana', la 'economía
urbana', la 'geografía urbana', y la 'psicología
ambiental’, como cuerpos organizados de
conocimiento pertinentes o necesarios para
abordar las nuevas funciones tanto
legitimadoras como administrativas de los
gobiernos locales.
Las disciplinas sociales ya no ordenan. Ahora
predomina el discurso desarrollista que
absorbe y subyuga las autonomías de las
disciplinas académicas y profesionales,
organizado alrededor de cinco campos
discursivos que dominan las preocupaciones
territoriales contemporáneas: la globalización,
la informatización, el desarrollo sostenible, la
modernización del Estado y la democracia
participativa.
Ahora son los discursos desarrollistas los
que ejercen el control sobre las disciplinas
puestas al servicio del estudio del territorio:
la globalización controla la economía, la
informatización a la sociología, la
sostenibilidad a las ciencias naturales, la
modernización a las ciencias administrativas, y
la democracia participativa a la ciencia política.
35
septiembre 2011 contexto 33

�También interactúan en conjunto para ordenar
la interdisciplinariedad de tal manera que el
esfuerzo intelectual y práctico converge
sumisamente sobre estos grandes bloques
temáticos.
En el proceso, los cuerpos conceptuales
propios de las disciplinas se encuentran
subordinados o marginados y los discursos
desarrollistas pretenden no sólo describir la
actualidad sino determinar el futuro. Tienen
intenciones prácticas. Quizás el campo
discursivo que mejor ilustra esta faceta es el
desarrollo sostenible, el que, desprovisto de un
contenido propio, se define por lo que no es,
sometido a la lógica de las prácticas y
articulado a los efectos sociales deseados 12 .
Mientras tanto, en los otros campos
discursivos, dotados históricamente de más
sustancia, las ciencias van perdiendo ese
espíritu de lucha discursiva para establecer
contenidos, significados y alternativas. Incluso,
tanto en lo ambiental como en los otros
campos, aquellas perspectivas que se oponen
a los discursos dominantes, y que en
consecuencia se encuentran al margen de los
debates, han sido alejadas de las instituciones
académicas y profesionales; se desarrollan
principalmente e n l a s ONG, d o n d e la
marginalización discursiva e institucional está
a c o m p a ñ a d a p o r a c t o s abiertamente
represivos cuando esta oposición discursiva
traspase determinados límites.
En el caso de la acción social, es evidente
que el Estado y sus instituciones han
abandonado las pretensiones de
administración social con base en un gran
proyecto o diseño. En las condiciones de una
economía neoliberal, el esfuerzo principal
consiste en el control de las variables
macroeconómicas y el establecimiento de
mecanismos de regulación económico y social.
Son el mercado y los agentes privados los que
determinan la dinámica general de las
sociedades, donde los vestigios del Estado de
bienestar se limitan a programas focalizados
(social y espacialmente) en los más pobres.
En este sentido, las tareas administrativas
del Estado sufren una transformación radical.
Abandonado el gran proyecto, la acción estatal
se dirige hacia la empresa privada y hacia sí
mismo, proceso en el c u a l los criterios de
12 Enkerlin, Ernesto, Edit., "Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible", Internacional
Thompson Editores, México, 1997

36 contexto septiembre 2011

productividad y eficiencia se interiorizan en las
instituciones públicas y sus programas
mínimos e hiper-focalizados, desligándose de
la sociedad en su conjunto. Las necesidades
del conocimiento experto se reducen a las
prácticas de la 'gestión de proyectos' y la
'administración de empresas', al tiempo que la
administración social y la regulación del
comportamiento pasan a manos de los medios
masivos de comunicación, privatizados en
buena parte. A grosso modo, el control social
deja de ser un proyecto (moderno)
fundamentado en el conocimiento, para
basarse en un ejercicio de seducción/
represión.
Desafortunadamente, las implicaciones y
contribución de la arquitectura y la planeación a
este fenómeno (mediante, por ejemplo, las
urbanizaciones cerradas y la proliferación de
centros comerciales, la estratificación socioeconómico de barrios, el desmonte de
subsidios y su reemplazo por el sistema de
valorización y concesiones), han sido poco
exploradas aunque constituyen un fuerte tema
de investigación socio-política y cultural a nivel
internacional. El fenómeno de la fragmentación
cultural continúa fascinando a la antropología y
la fragmentación territorial anexada a los
estudios políticos, pero divorciados ambos de
un sentido práctico-político y propositivo que
permitiría su articulación progresista a las
prácticas de intervención en la administración
urbana.
En cuanto a la investigación, las ciencias
sociales fueron renuentes a identificarse con la
transformación de la organización empresarial,
pero tampoco encontraron otra manera de
vincularse con los procesos de desarrollo. La
sociología entró en crisis, y las ciencias
sociales en general se vieron marginadas por
el desplome del gran proyecto, ya sea gestado
por el Estado u organizado desde la empresa
privada o ideado desde los sectores de centro
democráticos. Podría argumentarse que esta
desvinculación del poder formal fue una
especie de liberación, que permitió a las
ciencias sociales por un lado revisar sus temas
y objetos, reorganizarse internamente,
explorar otros paradigmas de investigación y
en otros casos con la introducción de las
nuevas corrientes postmodernas, llegar al
colapso de algunas disciplinas en el que la
sociología urbana fue especialmente notoria y
lamentable.

�III.3. El Contexto Socio Urbano
Actual y su Opción según
las Tendencias
Tomando en consideración los procesos
históricos que dieron lugar a la urbanización de
las sociedades de América Latina, y Chile,
desde el siglo XIX, hasta desembocar en la
crisis urbana de los años '70 y '80 del siglo
pasado, es fácil comprender cómo los
diferentes proyectos de modernización
nacional afectan, no sólo la configuración de
las ciudades, sino sobre todo los tipos de
relaciones sociales que permiten en su interior,
y las formas de vida que se promueven. En los
tiempos del desarrollismo, detrás de una cierta
industrialización y democratización de las
ciudades y las clases medias, se buscaba
romper con el atraso del mundo tradicional, se
fomentaba la consolidación de la identidad
nacional y la homogeneización de la sociedad.
Con el advenimiento del neoliberalismo, las
te n d e n ci a s e me rg e n te s, e n ca mb i o ,
promueven la fragmentación y la privatización
de los espacios públicos, permitiendo la
diferenciación y la individualización de las
sociedades, apoyados en la lógica del
consumo como elemento determinante de las
relaciones sociales, y del acceso a las redes
internacionales de información como
configurador cultural.
Así pues, en la actualidad más que participar
de un colectivo con proyecto histórico, lo
determinante es el nivel de acceso a los
espacios sociales (geográficos o virtuales), a
los bienes (materiales o simbólicos), y a los
adelantos tecnológicos que lo hagan posible.
Los planteamientos más recientes de la
teoría de la planificación y la reflexión
sistemática sobre la naturaleza de la actividad
específica de la intervención en la organización
socio-espacial de las ciudades, tienen de
soporte el conocimiento experto de las ciencias
sociales. Desposeída de instituciones,
presupuestos financieros y conocimiento
especializado reconocido - es decir, todas las
herramientas que legitimaron e hicieron viable
su actuación en nombre del bien común en la
modernidad clásica - la planificación tuvo que
replantearse a sí misma. La teoría
comunicativa, se fundamenta en la proposición

de que la actividad primaria de la planificación
consiste en facilitar el proceso de deliberación
e n l a búsqueda de acuerdos ad hoc. Se
argumenta que el planificador de ahora,
desarmado de un contexto estatal fuerte,
desprovisto de una agenda sustantiva propia, y
actuando frente a una diversidad de actores
sociales, ya no impone su racionalidad
tecnocrática e instrumental sino que opera en
condiciones sociales e institucionales más
complejas. En consecuencia, el planificador
no organiza espacialmente a la sociedad, sino
que organiza los debates mediante los cuales
se logran definir colectivamente los contornos
de esta organización espacial. Es decir, que el
planificador no produce espacialidades, sino
que coordina la formulación de las
representaciones discursivas de la voluntad
colectiva. En este sentido, su tarea principal
consiste en perfeccionar los procesos
comunicativos para que incorporen, también,
las voces de las minorías en una sociedad
fragmentada, multicultural y pluriétnica, para
así consolidar el proceso democrático de toma
de decisiones.
En cuanto a las prácticas de planificación tanto los modos y objetos de intervención en el
espacio urbano como los procesos mediante
los cuales estos objetos se construyen - se
pueden hoy plantear tres tendencias mayores:
- El renacimiento de la planificación
física, expresado en las nuevas prioridades del
ordenamiento territorial, el espacio público, el
diseño urbano y la arquitectura de la ciudad.
Las intervenciones puntuales asociadas con
los megaproyectos, los retos de la renovación
urbana, el mejoramiento de habitat, el
compromiso con la calidad de vida, etc., hacen
que se perfile un nuevo urbanismo,
relativamente autónomo en sus teorías,
conceptos y prácticas de aplicación.
- El medio ambiente y el desarrollo
sostenible como marcos de referencia para
debatir la ciudad. No es tanto la ecología en sí
la que anima socialmente la preocupación por
el medio ambiente, sino el hecho de que, en
condiciones posmodernas, constituye un
medio para pensar el futuro, reinstaurar la ética
y la política a largo plazo como asuntos
pertinentes , y concretar cuestiones de calidad
y equidad urbanas.
37
septiembre 2011 contexto 33

�Su agenda problematiza el patrón de desarrollo
dominante, y proporciona retos novedosos
para las ciencias sociales.
- La globalización como dinámica
subyacente a todos los fenómenos socioespaciales, trayendo consigo desafíos nuevos
en cuanto a cómo comprenderla y manejarla.
Por un lado, la competitividad, por otro lado las
contradicciones socio-espaciales que
conducen a la desigualdad, la segregación, la
transformación en la forma y prácticas del
Estado, la oferta y organización del trabajo y
también los imaginarios culturales, la
construcción de identidades y el
comportamiento de los grupos urbanos.
Claramente, las ciencias sociales en América
Latina tienen un acercamiento todavía precario
a estas tendencias. La planificación urbana
reclama con urgencia la ampliación de los
estrechos temas privilegiados de las ciencias
sociales para incorporar las dinámicas urbanas
y los fenómenos espaciales que están s
revolucionando la organización, construcción y
experiencia de las ciudades. Sobre todo, urge
el rescate de una perspectiva crítica, una
economía política crítica que contribuya a
reedificar los valores de la justicia, la equidad y
la solidaridad. Sin ellos, es poco probable que
las nuevas tendencias de pensar e intervenir
en la ciudad puedan contrarrestar las
consecuencias nefastas de la pobreza, la
desigualdad, la alienación, el desamparo, la
ausencia de oportunidades y la violencia
generalizada en las relaciones sociales
urbanas.

IV. El Urbanismo en Chile
Desde sus inicios, en Chile el urbanismo se
fundamentó en las propuestas del
modernismo en la arquitectura y la planeación
(CIAM y Le Corbusier) y si bien tales
propuestas captaron la imaginación a través de
su radicalidad formal, dependían conceptual y
políticamente de un Estado fuerte para
ponerlas en práctica, lo que determinó que
tuvieran un impacto mínimo en las ciudades
chilenas. De allí que en Chile, la influencia
urbanística del modernismo ‘puro’ se reduce
a u n o s pocos planes ‘m a e s t r o s’ y la
38 contexto septiembre 2011

reconstrucción de algunos sectores
experimentales en las grandes ciudades. Pero
también con el modernismo, subsistía la idea
de que la manipulación de las formas
arquitectónicas y urbanísticas podría, en sí
misma, transformar las condiciones de vida de
los habitantes y hacer más equitativas,
eficientes y agradables las ciudades, con lo
que nació la corriente funcionalista del
urbanismo.
En contraposición, y frente a las evidentes
limitaciones de tales propuestas en la práctica,
surgió en Chile en los años sesenta una crítica
basada en la teoría urbana marxista de la
escuela francesa, la que se dedicó a explicar el
carácter de la planeación urbana como práctica
social del Estado explícitamente capitalista,
cuya función principal consistía en garantizar
las condiciones generales necesarias para la
reproducción del capital y su condición
superestructural e ideológica, que era incapaz
de incidir significativamente en el
mejoramiento de las condiciones generales de
las crecientes poblaciones urbanas.
Mientras existían estas pretensiones de
administrar integral y radicalmente las
ciudades, existió una estrecha relación entre
el Estado y las ciencias sociales, cuando el
modernismo urbanístico se sustentaba en el
conocimiento sistemático de las sociedades
urbanas y en la aplicación de nuevas
tecnologías en la construcción y
funcionamiento de las ciudades. En otras
palabras, en el momento en que se planteaban
aspectos sobre el conocimiento experto
orientado hacia un gran proyecto o diseño
liderado por el Estado.
Desde la creación del Ministerio de la Vivienda
y Urbanismo, (Minvu, 1966), éste asumió un
papel innovador en materia de gestión del
desarrollo urbano y por lo mismo, vino a llenar
un vacío en cuanto a resolver las necesidades
de suelo urbano para implementar políticas
habitacionales que lleva a cabo la Corporación
de la Vivienda, Corvi y de mejoramiento urbano
que propicia la Corporación de Mejoramiento
Urbano, Cormu. La función más importante
asignada al Minvu en materia de urbanismo en
su ley orgánica, era la de "mejorar y renovar las
áreas deterioradas de las ciudades mediante
programas de desarrollo
urbano" que
contenían las ideas imperantes en la época

�sobre remodelación y rehabilitación,
conteniendo modelos de cambio o
transformación muy radicales, pero que
progresivamente incorporan elementos sobre
protección del patrimonio cultural y natural de
las ciudades. El Minvu, asumió en cierta
medida, un papel crítico sobre el proceso de
modernización que había orientado hasta
comienzos de los sesenta, la creación
arquitectónica y urbanística, a través de las
propuestas, algunas ejecutadas y otras que no
lo fueron, como es el concurso internacional de
1972 y la propuesta de un plan metropolitano
para Santiago de 1975.
Para el Minvu, el mejoramiento urbano, debe
considerar proyectos que permitan crear una
"estructura urbana" a través de elementos
básicos como valorización de lugares de
encuentro, creación de barrios con programas
de densificación, integración de estratos socioeconómicos y jerarquización de vías de
circulación. Pero estos proyectos deben estar
contenidos en un estudio de las relaciones
urbanas, del uso del suelo y de la vialidad de un
sector del área urbana, teniendo como marco
de referencia los planos reguladores. El
instrumento que define las relaciones urbanas
del proyecto con la estructura urbana, es el
Plan Seccional.
El Minvu ha aplicado lo que se denomina
"mejoramiento urbano", como una adecuación
de la estructura especial a los requerimientos
del Desarrollo Económico Social y que se
realiza mediante las líneas de acción de 1) la
remodelación urbana (mejoramiento de un
barrio reemplazando antiguos edificios por
nuevos ya sea con el mismo uso u otro), 2) la
rehabilitación (mejoramiento de edificios o de
barrios existentes ya sea para destinarlos al
misma uso actual o cambiarlo), 3) la
densificación (creación de nuevas poblaciones
en terrenos desocupados dentro del casco
urbano y en áreas consolidadas) y 4) el
equipamiento especializado (parques
industriales, terminales de buses, mercados,
parques, y otros).
En efecto, cuando la planificación urbana
empezó a asentarse en los municipios chilenos
en los años setenta, y especialmente después
de los inicios del proceso de descentralización
en el segundo lustro de ese decenio (Conara,
1976)13 ,la legislación ya se había
comprometido con los 'planes integrales de
desarrollo’ para los m u n i c i p i o s y s u s

respectivos instrumentos formales de
planificación, pese a ser éstos todavía muy
escasos.
Esos instrumentos, pretendían
orientar el desarrollo económico, social y físico
de los entes territoriales, con un fuerte énfasis
en las ciudades o cascos urbanos. Exigían
análisis extensos de las condiciones
socioespaciales y grandes cantidades de
datos, y presuponían una capacidad de
intervención estatal que superaba con creces
las posibilidades reales de las
administraciones locales y las instituciones
públicas. Desde luego, los planes integrales
de desarrollo no fructificaron, y las ciudades
seguían creciendo a partir de otras lógicas.
No obstante este abismo entre proyecto y
realidad, las ciencias sociales no sólo
legitimaron los propósitos del Estado y
proporcionaron los instrumentos de análisis
para los ejercicios de planificación, sino que
también enmarcaban e impulsaban en buena
parte el debate urbano.
La ciudad como
espacialidad constitutiva de la acumulación de
capital, el desarrollo dependiente, la
marginalidad y segregación socio-espacial, el
Estado y la lucha de clases, constituían
categorías importantes de análisis y discusión
junto con una crítica a las prácticas políticas y la
manipulación de las instituciones públicas. En
fin, las ciencias sociales proporcionaron tanto
las herramientas instrumentales como los
recursos teóricos (positivistas y críticos) para
orientar la intervención en las ciudades.

IV.1. Operatividad Urbana:
El Programa Bicentenario
Rescatando los aspectos de mejoramiento
urbano definidos por el Minvu bajo las 4 líneas
de acción antes reseñadas, el estado chileno
se dió a la tarea de celebrar y recibir los 200
años de independencia nacional que se
cumplen el 18 de septiembre de 2010, con una
imagen urbana que diera muestra del "nuevo
rostro" que pretende proyectar el país. En vista
de ello, a inicios del año 2.000 se creó la
comisión Bicentenario con la misión de
“elaborar programas para canalizar y coordinar
los esfuerzos que todos los sectores de la
13 Comisión Nacional de Reforma Administrativa, Ministerio de Planificación y
Coordinación, Gobierno de Chile, 1974-1978

39
septiembre 2011 contexto 33

�sociedad desarrollen en el marco de esta
c e l e b r a c i ó n "14 . U n a d e s u s m e t a s
fundamentales es desarrollar una serie de
planes de intervención urbana en las
principales ciudades del país, cuyos proyectos
serán realizados en lugares significativos del
espacio público, sea remodelándolos o
recuperando zonas subutilizadas o sin utilizar.
Respondiendo a la convocatoria del
ejecutivo, entidades e instituciones públicas,
corporaciones privadas, empresas y
universidades, se plantearon el 2010 como
horizonte objetivo para las diversas iniciativas
de rescate patrimonial, preservación de
valores e inventario de los bienes históricos
que nos identifican como pueblo 15 .
Aprovechando la oportunidad para efectuar
una suerte de balance nacional, romper
simbólicamente con las cadenas del pasado y
enfrentar el futuro con nuevos aires.
Originalmente, se c o n t e m p l ó la
generación de proyectos en las ciudades de
A n t o f a g a s t a , Va l p a r a í s o , S a n t i a g o , y
Concepción, sin embargo, dado el entusiasmo
que despertó la iniciativa en las autoridades
locales a lo largo del país, se hizo extensiva la
invitación a todos los centros urbanos con más
de 75 mil habitantes. En la actualidad, el
Proyecto Bicentenario ha incorporado obras en
las 15 regiones del país, dotando a sus
principales centros urbanos16 de nuevas obras
de vialidad, parques y áreas verdes, paseos
peatonales, edificios institucionales, además
de la habilitación de bordes ribereños,
lacustres y marítimos.
Para tal efecto, se creó el Directorio Ejecutivo
de Obras del Bicentenario cuya misión es
seleccionar, patrocinar y promover las obras
que se presenten, asignándole la categoría de
proyecto bicentenario, no sólo a las nuevas
obras propuestas, sino también a gran
cantidad de proyectos anteriores, varios de los
cuales ya se encontraban en ejecución. Su
principal función es coordinar esfuerzos y
voluntades, en la búsqueda de vías de
financiamiento a través de la alianza de
capitales públicos y privados.
Asimismo, la fundamentación del Programa
se sostiene en base a tres ejes: a) la necesidad
de mejorar la infraestructura nacional que
permita abordar los desafíos de la creciente
integración a un mundo globalizado.
40 contexto septiembre 2011

b) la idea de un programa de país,
expresado en un proyecto de modernización
nacional compartido por sus principales
fuerzas políticas, económicas y sociales; y
c) la necesidad de que la ciudadanía asuma
como propias las iniciativas enmarcadas en la
celebración del Bicentenario.
La Comisión establece, en sus líneas de
acción, que tal conmemoración "pertenece a
todos los chilenos y chilenas, por ello, la
Comisión
se
ha propuesto
impulsar,
coordinar y orientar las ideas e iniciativas que
desarrolle cada persona, grupo u organización
pública o privada y de la sociedad civil de
aquí al 2010" 17 . En la misma dirección, el
Decreto Supremo nº 176, por el cual se creó la
Comisión, plantea que "... es deber de todo
chileno, especialmente de los jóvenes de este
país, crear, imaginar, innovar y descubrir los
nuevos espacios que el país ha comenzado a
crear para todos".
Se sobreentiende que tales declaraciones
de principios sólo corresponden a un marco
referencial y que su valor se limita a enunciar la
importancia de la iniciativa como proyecto
histórico para la ciudadanía, sin hacer alusión
a sus fundamentos conceptuales, o sus
objetivos manifiestos. Sin embargo, aun así
evidencia la relevancia que se le concede a la
creación de espacios públicos para la
ciudadanía, particularmente aquella que hará
uso de los espacios públicos del país en el
futuro, considerando que en la actualidad más
de la mitad de la población aún no cumple 30
años.
Es posible agrupar los objetivos
concretos que persigue el proyecto en tres
principios fundamentales: a) La integración
de Chile y sus Regiones que se traduce en la
preocupación por mejorar la infraestructura del
país; b) La Interrelación con el entorno natural,
referida a la necesidad de propiciar un
mejoramiento en la relación de la población con
los entornos naturales en que habita,
posibilitando el acceso a los diferentes
elementos q u e configuran su geografía; y
14 Comisión Bicentenario: Objetivos, Presentación. www.chilebicentenario.cl
15 Ramos, Leopoldo, www.revistaoccidente.cl
16 Arica, Iquique, Calama, Copiapó, La Serena, Coquimbo, Ovalle, Viña del Mar,
Con, San Antonio, Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Los Ángeles,
Talcahuano, Tomé, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt, Castro (y Curaco de
Vélez), Coyhaique y Punta Arenas; además de una serie de proyectos interurbanos e
interprovinciales.
17 Comisión Bicentenario: Objetivos. Lineas de acción, en: www.chilebicentenario.cl

�y c) La valoración de las condiciones de
habitabilidad de las ciudades, que apunta a la
configuración de ciudades más modernas y
amables, lo que debiese traducirse en el
progresivo mejoramiento de la condiciones de
vida de sus habitantes.
Ahora bien, junto con estos principios, y los
objetivos específicos de cada una de sus
obras, el proyecto implica también una serie de
objetivos implícitos, los cuales sólo pueden ser
comprensibles si lo enmarcamos dentro del
discurso del desarrollo que lleva adelante el
estado. En este sentido, es posible entender el
Proyecto Bicentenario dentro del proceso de
profundas transformaciones económicas y
sociales llevadas a cabo desde fines de los '70,
conocido como "modernización neoliberal", y
de cierto modo, constituye la representación
simbólica del triunfo de su principal objetivo,
alcanzar el umbral del desarrollo.
Haciendo uso de su capacidad de
controlar, o al menos incidir en los sucesos
comunicativos, el estado ha instalado el
Bicentenario como un hecho social en el seno
de la opinión pública, para su discusión, y
sobre todo como medio de legitimación social.
Antes de comenzar un debate, que se
presupone libre y espontáneo, sobre la
importancia de cumplir dos siglos de vida
independiente, ya se habían decido las líneas
generales a seguir, los objetivos que se
buscaban e incluso el sentido que debieran
adoptar las iniciativas propuestas. Bajo un
marco ideológico aparentemente inexistente,
cuidadosamente despolitizado con el
argumento de que los intereses superiores de
la nación están por sobre las opiniones
políticas de cada ciudadano, y ante la actitud
condescendiente de la población, el Proyecto
Bicentenario pretende parecer, naturalmente,
como la suma solidaria de los esfuerzos de
todos los estamentos de la nación en pos de un
ideal superior, la modernización nacional.

IV.2. Programa Bicentenario:
Lugar de Convergencia
Discursiva.
Partiendo de la base de que las ciudades son
espacios sociales de confluencia discursiva, y
que buena parte de estos discursos pueden
e x p r e s a r s e e n lenguaje arquitectónico

y urbanístico, al analizar el desarrollo de las
ciudades, y el nacimiento del urbanismo en
Chile, es posible observar que la configuración
del espacio urbano se encuentra condicionada
por los proyectos históricos de modernización
nacional, que se llevan a cabo.
Al "liberalismo-oligárquico" del siglo XIX (y
principios del s. XX), le correspondieron
ciudades en expansión, escasamente
planificadas, con un naciente urbanismo de
corte "arquitectónico" (o de los trazados) y
temerosas de los riesgos que implicaba el
incremento de la marginalidad urbana.
Mientras que el "nacional-desarrollismo" de
mediados de siglo XX (1930-1973) es
coincidente con la urbanización de las formas
de vida del grueso de la población, la
consolidación de las clases medias y un mayor
desarrollo de la planificación urbana
preocupada de los elementos funcionales de la
ciudad, que caracterizó a la metropolización de
las grandes capitales latinoamericanas18.
Siguiendo la misma lógica, los efectos del
actual modelo de modernización sobre la
ciudad, derivan en la progresiva privatización y
fragmentación de los espacios urbanos 19 .
Es ese el marco, donde se instala la
celebración bicentenaria de la vida
independiente en Chile. De cierto modo,
condensa en una iniciativa gubernamental, una
serie de discursos que de modo fragmentario
se vienen oyendo, con mayor o menor fuerza,
al menos desde de los '80, cuyos principales
ejes son: a) la importancia de abrir la economía
hacia el exterior; b) la necesidad de controlar el
gasto fiscal, mediante la reducción del tamaño
del Estado; c) en concordancia con lo anterior,
dejar en manos de privado la administración
de las empresas del Estado, así como, de la
salud, la educación y las pensiones; y d) la
busqueda de una política de consensos que
inhiban la polarización política de la sociedad,
lo que ha derivado en su despolitización. Por
lo tanto, el análisis del proyecto, sea en
dimensión arquitectónica, funcional, social, o
discursiva, no puede dejar de considerar estos
elementos.
Antes de abocarse al análisis
del Proyecto Bicentenario como discurso,
debe r e v i s a r s e su b a s e i d e o l ó g i c a
18 Outtes, Joel: (2002) "Disciplinando la sociedad a través de la ciudad. El origen del
urbanismo en Argentina y Brasil (1894 - 1945)", en EURE, vol. 28, nº 83, Santiago.
19 Janoschka, Michael: (2001) "El nuevo modelo de la ciudad latinoamericana:
Fragmentación y privatización", en EURE, vol. 28, nº 85, Santiago.

41
septiembre 2011 contexto 33

�(el proyecto neoliberal de modernización
nacional), conocer las transformaciones
históricas del espacio urbano donde pretende
plasmarse dicho discurso, y la evolución
sociocultural de la sociedad que hará uso de
dichos espacios.
En relación al Proyecto Bicentenario el
análisis de su discurso expresado en lenguaje
urbanístico o arquitectónico 20, presenta dos
grandes dimensiones, por un lado nos enfrenta
al problema de la interacción cotidiana de los
interlocutores, en este caso los habitantes de la
ciudad, con los textos (obras, edificios,
autopistas o parques), y la compresión tácita o
manifiesta de su significado, entendiendo que
el significado se da en la interacción de los
habitantes con los espacios urbanos. Y por otro
lado, al problema de la intertextualidad, y es
decir, al hecho de que el mensaje que conlleva
cada signo (obra, emplazamiento, elemento
estructural, detalle constructivo o color), en el
caso de la intervención urbana, es la
traducción de un discurso concreto desde un
tipo de lenguaje, en este caso la lengua
castellana (escrita y hablada) a otro, el
lenguaje urbanístico y arquitectónico.
En síntesis, al analizar cualquier proyecto de
intervención urbana como el impulsado por la
Comisión Bicentenario, tenemos en primer
lugar que comprender las implicancias del
discurso promovido por el Estado (la
modernización nacional); en segundo lugar,
establecer en que medida las obras impulsada
efectivamente "materializan" ese discurso, de
acuerdo a ciertos parámetros de validez
socialmente aceptados por los principales tipos
de poder en juego (el mercado, el Estado y la
ciudadanía); y en tercer lugar, a partir de la
interacción de los habitantes con las obras
llevadas a cabo, aventurar en que medida
éstas representan simbólicamente los
principios que se pretendían plasmar.
Entendiendo que el espacio urbano es un
lugar donde convergen distintos tipos de
discursos y estos se materializan en acciones
concretas, portadoras de significado, resulta
necesario tener claridad sobre cuales son las
principales corrientes discursivas que se dan
cita en el. De la pléyade de discursos que se
pueden expresar en una ciudad, es posible
identificar al menos cuatro tipos de corrientes
discursivas principales que convergen en el
espacio urbano:
42 contexto septiembre 2011

a) El discurso del 'proyecto país', expresado
por en modernizaciones, proyectos,
remodelaciones, renovaciones y programas,
con toda su batería informativa que sirve como
marco de legitimación para un segundo nivel
discursivo
b) El discurso del 'poder local', que se
manifiesta en la pretensión de independencia
de la administración comunal, a través de
autoridades, de las redes políticas
tradicionales, enfocándose a la gestión
eficiente y a la resolución de "problemas
concretos", estableciendo estrechas alianzas
con el sector privado, y que constituye una
suerte de réplica a escala del discurso del
proyecto país.
c) El discurso 'consumista del mercado', que
tiende a permear a los otros dos con su lógica
de servidores y clientes (particularmente nítido
a nivel municipal), instalando el lenguaje
publicitario en el seno de las relaciones
sociales.
d) El discurso de la 'globalización', expresado
en el surgimiento de una cultura internacional
popular 21 que circula por las redes
desterritorializadas de información, integrando
casi a todo el globo de acuerdo a determinados
patrones culturales comunes, sirviendo como
marco de legitimación de los otros tres,
resignificándolos y condicionándolos
permanentemente, pues se ha instalado como
el contexto al que se alude y el marco final de
referencia.

IV.3. Legitimización del
Discurso Bicentenario
De las cuatros grandes corrientes discursivas
que se expresan en el espacio urbano, y por
extensión en el espacio público, no se dan de
manera pura y separadas unas de otras, ya que
generalmente tienden a complementarse y
entrelazarse aludiendo constantemente unas a
otras, presentando dominantes
interdiscursivas que dan cuenta de
determinadas i d e o l o g í a s o cosmovisiones
20 Lenguaje es un tipo de representación, el cual requiere de algún medio para su
expresión, un medio es el soporte de información y comunicación, es decir, el vehículo
del mensaje. (Levy, Pierre: (2001) Cibercultura", Dolmen, Santiago). En el caso del
espacio urbano, el lenguaje utilizado para la expresión del discurso es el arquitectónico
y el medio utilizado es la propia ciudad.
21 Ver, Ortiz, Renato: (1997) "Mundialización y cultura", Buenos Aies, Alianza Editorial.

�compartidas, o contradictorias, con las
finalidades perseguida por los grupos que se
legitiman a través de ellos (la interdiscursividad
es una buena herramienta, para explicar en
qué medida el discurso -el texto expresado en
lenguaje arquitectónico, en este caso- del
urbanismo, remite todo el tiempo el discurso de
la modernización planteado por el Estado
hacia el discurso dominante de la globalización
como único horizonte posible).
La importancia del discurso, manifiesto e
implícito, es crucial. Dada la relevancia e
impacto social que significan las obras
promovidas, los mecanismos
comunicacionales utilizados para explicar,
difundir y materializar dichas iniciativas,
adquieren una especial centralidad y, lejos de
ser un apéndice operacional neutro, constituye
una poderosa herramienta de legitimación
social. Es decir, cumple un rol de doble
legitimador, pues sirve para justificar la obra y
para reafirmar la ideología que la sustenta.
Detrás del Proyecto Bicentenario, como
discurso específico del modelo de
modernización nacional, descansa la intención
cultural de construir un tipo de sociedad
concreta, impulsada por determinados grupos
de poder, político y económico, que
aprovechan, por un lado, la aparente
inevitabilidad de los procesos económicos y
culturales que implican la globalización, y por
otro, el debilitamiento progresivo de la
sociedad civil, y su pérdida de poder de
ingerencia en los asuntos públicos, a fin de
llevar adelante sus intenciones.
Circunscribiendo el análisis al Proyecto
Bicentenario y mirando un poco más allá de la
funcionalidad de las obras, no resulta difícil
identificar el objetivo que se persigue con dicha
iniciativa: "Queremos hitos que sean un
recuerdo histórico y que, al mismo tiempo,
permanezcan en la memoria histórica como
emblema del avance de esta Región"22 . Es
decir, los hitos que marquen el nacimiento de
una nueva etapa en la historia de Chile, y por
ende, de cada una de sus regiones.
Levantando los edificios patrimoniales del
futuro, y los hitos urbanos que debieran
simbolizar el momento en el que se plasmó en
el espacio urbano local el desarrollo nacional.
Así pues, la construcción de grandes obras
sirve, además de su utilidad funcional, para
que las futuras generaciones reconozcan, a
través de ellas, a los gobiernos que marcaron

nítidamente un antes y un después, sentando
las bases del Chile del mañana. No está
demás recordar, que junto con cambiar el
"rostro" de las principales ciudades de Chile, el
proyecto de país contempla una serie de
reformas a la salud, la educación, los servicios
públicos, las fuerzas armadas o la justicia, que
vienen a profundizar las grandes
transformaciones y al proceso de
modernización del país iniciadas desde los
primeros años de los '70 e incluyendo la
totalidad de la década de los '80.

IV.4. El Programa Bicentenario
en Concepción
Uno de los principios fundamentales del
proyecto en la urbe de Concepción, ciudad de
casi un millón de habitantes, es la recuperación
del río Bio Bío que rescate la antigua idea de
abrir la ciudad hacia sus márgenes a fin de
romper con siglos en los cuales le ha dado la
espalda (Plan de Pascual Binimelis, 1857). "La
idea es transformar a Concepción en una
ciudad fluvial, lo que representa una nueva
proyección inmobiliaria y urbanística del borde
del río que ahora se entrega a la ciudad como
reconocimiento e integración"23 .
En consecuencia, el centro de las
preocupaciones del proyecto en Concepción
se concentra en el programa de recuperación
del río, para lo cual se decidió el traslado del
Barrio Cívico y los principales servicios y
edificios hacia un sector de costanera de ese
fluvio. Del mismo modo en otras zonas de la
intercomuna, se desarrollan proyectos como la
remodelación de la bahía de San Vicente, la
ruta Interportuaria, la recuperación (y
descontaminación) del canal El Morro y la
remodelación del parque Laguna Grande en
San Pedro, todas enmarcadas en el principio
de mejorar la interrelación urbana con el
entorno natural.
La construcción del Barrio Cívico es la obra
central de todo el proyecto Bicentenario en
Concepción y se fundamenta en el principio de
valoración de las condiciones de habitabilidad
de las ciudades, tendiente al mejoramiento de
la calidad de vida de la ciudad, y su relevancia
22 Ministerio de Obras Públicas, 17 de octubre de 2003. www.mop.cl
Revista Cultural Pencopolitana, Año 3, n° 3 / Dic. 2002 - Ene. 2003, Concepción, p. 4
23 Revista Cultural Pencopolitana, Año 3, n° 3 / Dic. 2002 - Ene. 2003, Concepción, p. 4

43
septiembre 2011 contexto 33

�se explica tanto por su envergadura como por
el significado asociado a él. Contempla cinco
grandes obras individuales: el edificio Servicios
Públicos, la Plaza Bicentenario, la Av. Nueva
Prat, el Parque Central y el Parque Ribera
Norte, al costado del cual se emplazará el
futuro Teatro Pencopolitano, proyectado a
orillas del río, al otro lado de la avenida
Costanera.
La obra más importante de las cinco, es sin
duda es el Edificio de Servicios Públicos, pues
constituye la pieza que le da sentido a todo el
conjunto. El objetivo p e r s e g u i d o por las
autoridades es que se constituya como “el
espacio de comunicación entre la comunidad y
el gobierno central que permitirá descentralizar
y al mismo tiempo concentrar e interrelacionar
los distintos servicios públicos regionales en
pro de una mejor atención de la comunidad" 24.
Para comprender la concepción de ciudadanía
condicionada por el discurso del mercado, que
subyace al proyecto, el Barrio Cívico puede
ser comparado con un gran mall del ciudadano,
tanto por la concentración de servicios que
conlleva, "donde la gente podrá encontrar
respuesta a todas sus inquietudes
relacionadas con los servicios públicos" 25 ,
como por su estética "vanguardista", en acero,
hormigón y vidrio, que puede ser percibida
como una analogía a un moderno centro
comercial. Resulta paradojal que el edificio
cuya misión es convertirse en un importante
referente urbano, cargado de significados
sociales e históricos, se acerque a la imagen de
un gran mall, a través de su estética neutra,
abstracta y monumental, cercana a los diseños
desterritorializados de la arquitectura
sobremoderna, sin buscar su referencialidad
en el entorno social e histórico-cultural de la
ciudad.
Junto con las obras del barrio cívico
y la recuperación del río, que dado su carácter
simbólico y su emplazamiento se espera que
conlleven un alto impacto como referentes
urbanos, existen otros dos grupos de obras de
obras que vienen a completar el programa de
intervención urbana en la comuna. Por un lado
las obras tendientes a la remodelación del
centro histórico (Proyecto Zócalo de
Concepción y Boulevard Barros Arana), y por
otro, las relativas al mejoramiento de la
conectividad vial entre los distintos sectores de
la intercomuna 26 , que se fundamentan en el
principio de mejorar la integración de Chile y
sus Regiones.
44 contexto septiembre 2011

IV.5. Reflexión del Programa
Bicentenario
Desde los inicios del urbanismo en Chile, el
desarrollo de las ciudades ha sido practicado
con un fuerte énfasis en el ordenamiento de las
circulaciones y de la trama urbana, velando por
la seguridad de los habitantes y que ha
concluído con el correr del tiempo, en una
forma de ordenamiento social y territorial entre
lo urbano y lo periurbano tal que, en los hechos,
esos espacios se complementan entre sí en
función de sus características espaciales,
propias de la geografía del emplazamiento de
que se trate.
Cada ciudad de Chile y su respectivo entorno
periurbano poseen su propia identidad, y
acaso, también, su propia idiosincrasia. De ahí
también que, algunas de las más importantes
ciudades del país (no más de cinco), Santiago
primero, hoy en día no resulten comparables a
ninguna otra ciudad de Chile, no sólo por causa
del gran tamaño comparativo de población,
sino que, básicamente, porque como son
lugares del mundo globalizado pueden contar
con sus propias reglas del juego para poder
regular satisfactoriamente la ocupación y el
uso del suelo de su territorio, y procurar así su
consecuente desarrollo sustentable. Ninguna
del resto de las demás ciudades de Chile posee
aún este rol global, ni está en igual etapa de
desarrollo urbano.
Reconocer este hecho sobre esas ciudades,
Concepción entre ellas, es sustantivo, así
como también lo es valerse de la experiencia
acumulada en materia de urbanismo en Chile.
La valoración del Programa Bicentenario, más
allá de sus objetivos manifiestos representa la
condensación de una serie de discursos
fragmentarios materializados en el espacio
urbano en la forma de una iniciativa de
intervención urbana, cuya finalidad responde a
intereses comunicativos y simbólicos que
tienen como horizonte la idea de alcanzar el
umbral de las naciones desarrolladas.
24 Dirección de Arquitectura - Ministerio de Obras Públicas, Transportes y
Telecomunicaciones. www.mop.cl
25 Diario "El Sur", viernes 18 de octubre de 2003. www.elsur.cl
26 La continuación de la Av. Costanera (entre Concepción y Chiguayante), el
mejoramiento del acceso al Aeropuerto Carriel Sur, la remodelación de la rotonda
General Bonilla, el ensanche de la Av. Paicaví, la ya mencionada ruta Interportuaria,
la conexión entre los puertos de San Vicente y Talcahuano, el proyecto de
transporte público "Biovías", entre otras.

�No obstante este sentido, el Estado hace uso
de un discurso parcial asociado a la
celebración del bicentenario de la
independencia para promover y legitimar las
obras tendientes al mejoramiento de la
infraestructura y la remodelación de los
espacios urbanos de las principales ciudades
del país, buscando alianza con el sector
privado pero sin asociarse con la ciudadanía.
Los objetivos del proyecto, y de cada una de
sus obras, en términos generales responden al
objetivo de asegurar la conectividad vial,
mejorando la infraestructura caminera,
portuaria y aeroportuaria del país. Está por
verse, sin embargo, si su desarrollo permitirá
responder a los desafíos que se planteó
tendientes a crear espacios para el
fortalecimiento de la ciudadanía, y la
integración de las diversas áreas públicas
proyectadas con la trama urbana de la ciudad.
Por ejemplo, en relación al parque costanera,
en el desarrollo del proyecto faltó una
adecuada conceptualización del espacio
público, ya que se echan de menos "espacios
flexibles de mayor magnitud, capaces de
acoger actividades urbanas en contacto con el
río, además de un mejor manejo de la escala
urbana y un mejor dialogo con la ciudad" 27.
A partir de los antecedentes recopilados, es
posible plantear la hipótesis de que dichos
problemas se deban a que independiente del
discurso manifiesto y de las intenciones de
algunos de sus diseñadores, el objetivo
implícito del proyecto no sea generar espacios
públicos donde pueda ejercerse la ciudadanía
o solucionar problemas urbanos concretos,
sino simplemente reflejar la capacidad
modernizadora y transformadora del gobierno,
comunicando un mensaje a la ciudadanía y a
las futuras generaciones aprovechándose de
la posibilidad que ofrece el espacio urbano
como medio de comunicación.
En ese sentido, tres puntos afloran a partir de
esta mirada al proyecto. En primer lugar, la
búsqueda de legitimidad en la que el proyecto
concedió la categoría bicentenario a una serie
de obras que ya se encontraban en ejecución y
que respondían a los intereses determinados
poderes locales y servicios públicos, no
necesariamente congruentes con los objetivos
del proyecto.

Segundo, si bien uno de los puntos centrales
dice relación con la creación y habilitación de
nuevos espacios de uso público para la
ciudadanía, el proyecto generó una alianza
estratégica con capitales privados, obviando la
participación ciudadana. De algún modo, el
Proyecto Bicentenario deja en evidencia la
pérdida de importancia del rol de la ciudadanía
en la creación y apropiación del espacio
público, el cual sólo parece ofrecer un espacio
vacío, o de circulación y encuentro anónimo,
bajo fórmulas controladas, previamente
formateadas y predefinidas por el poder. Buena
parte de estos espacios están articulados e
integrados únicamente por grandes vías de
circulación rápida impidiendo su integración a
la trama urbana. Es decir se crearon espacios
de uso público, pero no se fomentó el
enriquecimiento del espacio público, como
entidad social.
Tercero, por sobre las consideraciones
técnicas y los objetivos formales del proyecto,
su finalidad es intrínsecamente comunicativa y
simbólica, cuyos mensajes es posible
resumirlos en los aspectos siguientes: a) le
está diciendo al resto del mundo que Chile
constituye un país eficiente y confiable, en el
cual las promesas se cumplen y los proyectos
se ejecutan, al mismo tiempo que actualiza su
infraestructura -vial, portuaria y de
comunicaciones- de acuerdo a parámetros
internacionales; b) le comunica al sector
privado, luego del corto pero ofensivo proceso
de estatización de la década 1964-1973 y del
período de reconstrucción económica
posterior, que Chile volvió a constituir una
comunidad donde es posible reunir
mancomunadamente al estado junto a
capitales privados y a los representantes
locales, para lograr objetivos comunes; y c) le
dice a la ciudadanía, que al fin el país está
dejando atrás la condena del subdesarrollo,
preparando el terreno para integrarse
plenamente al primer mundo.

V. Conclusiones
La interrelación entre las ciencias sociales y el
urbanismo, se inicia con fuerza a partir de las
nuevas ideas que surgen a principio del siglo
pasado, cuando la realidad económico-social y
27 www.cafedelasciduades.com.ar

45
septiembre 2011 contexto 33

�la estructura del mundo occidental habían
entrado en un período de evolución
vertiginosa. Además de orientarse al diseño de
las ciudades y al planteamiento de nuevos
métodos, esos movimientos dirigieron una
crítica radical d e l a situación imperante,
planteando nuevos paradigmas sociales y
principios de carácter global, radical y utopista,
que rechazaban la situación histórica anterior,
proponiendo una nueva alternativa que
impulsará a la humanidad desde la técnica a la
organización social y política.
Esos movimientos, contienen, a no dudar,
una riqueza, variedad y diversidad que no se
había visto desde el mismo Renacimiento y
que se mantendrán prácticamente por el resto
del siglo veinte.
Sin embargo, es evidente que las ciencias
sociales en las últimas décadas de esa
centuria, se alejaron del proceso de desarrollo
social, político y económico vigente,
básicamente por un cambio ideológico que
determinó el debilitamiento de su estrecha
relación con el Estado, incluyendo la
planeación urbana, aunque de algún modo se
las arregló enmarcar e impulsar en forma
soterrada el debate urbano. Esta realidad,
más un reflejo de la tendencia postmoderna
que el resultado de una crítica autónoma del
proceso de urbanización, provocó en América
Latina y por cierto en Chile, el descarte del gran
proyecto urbano y un viraje de intereses
académicos hacia las especificidades locales
de barrio, etnia, identidad, ambiente, hábitat,
seccionales o micro procesos de urbanización,
construídos prácticamente desde la academia.
El renacimiento de la planificación física
expresada en las prioridades del ordenamiento
territorial, el espacio público, el diseño urbano y
la arquitectura de la ciudad, más la visión
medio ambiental y el desarrollo sostenible
como marcos de referencia para debatir la
ciudad, y la globalización como dinámica
subyacente a todos los fenómenos socioespaciales, muestran hoy un nuevo perfil de las
ciencias sociales que intentan salir del
enclaustramiento en el que se habían sumido,
fundamentalmente por su desvinculación con
el proceso de desarrollo social, político y
económico vigente.
El mejor ejemplo de tal rescate, lo constituye
en Chile la definición del Programa
Bicentenario, que condensa los d i s c u r s o s
46 contexto septiembre 2011

señalados y que han permitido a las ciencias
sociales, secundariamente y con una función
operacional, acomodarse a esos nuevos
objetivos.
El caso de Concepción (ciudad intermedia a
nivel metropolitano) es un buen ejemplo, ya
que las amplias polémicas ambientales y
urbanas alrededor de la estrategia de
expansión propuesta en los distintos
programas e instrumentos de planificación
urbana, coinciden con cierto renacimiento de la
ciudad alrededor de proyectos emblemáticos
en el manejo del espacio y las construcciones
públicas.
Si concluimos que el principal valor social a
que se atiene la práctica del urbanismo en
Chile, es el bien común, el Programa
Bicentenario en esencia, su arquetipo y el
principio básico inalienable que lo tipifica
socialmente, bien o mal incluye estos valores y
que, como paradigmas de la globalización y
modernidad, son internalizados en su propio
diseño con gran dimensión y fuerza.

VI. Referencias
Alexander, Christopher, (1966): "Notes on the
sintesis of form", Harvard University Press.
Arendt, Hannah, (1996): "La condición humana",
Barcelona: Ediciones Paidós.
Augé, Marc: "Los no lugares" en Globalización:
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Cursos de Formación General; Universidad de
Chile, Vicerrectoría de Asuntos Académicos.
Baigorri, Artemio, Juilo (1998): “Hacia la urbe
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48 contexto septiembre 2011

�Economía, empleo y productividad
en las metrópolis de México.
Edel Cadena Vargas 1
Guadalupe Hoyos Castillo 2
Juan Campos Alanís 3

Resumen

Abstract

Este artículo analiza la evolución de la
economía, empleo y productividad de las 56
zonas metropolitanas de México, de 1989 a
2004. Concluye, a través del análisis
estadístico, que este tipo de ciudades siguen
siendo un gran foco de atracción de la
población, pero sus actividades económicas
disminuyen gradualmente o se deterioran. Por
ello, de continuar esta tendencia al
estancamiento, se vislumbra a corto plazo un
futuro sombrío para las metrópolis de este país
.
Palabras clave: Metrópolis, economía urbana,
producción, empleo, productividad.

Economy, employment and productivity in the
metropolis of Mexico.
T h i s p a p e r a n a l y s e s t h e e c o n o m y,
employment, and productivity of 56
metropolitan zones from Mexico. Concludes
that, through statistical analysis, this kind of
cities keep being a big attraction focus of
population, but its economical activities
decrease or damages gradually. For that, if this
tendency to stagnation continues, in the short
term will be a gloomy future to the metropolis for
this country.
Key words: Metropolis, urban economy,
production, employment, productivity.

1. Introducción

U

n primer problema para el análisis del fenómeno metropolitano en México es la falta de
consenso -entre los estudiosos del tema- acerca del número de metrópolis, los criterios de
integración, así como los municipios que componen cada una de ellas. No obstante, a pesar
no estar enfocado al estudio de las metrópolis, el gobierno mexicano ha logrado un acuerdo acerca
de los criterios para definir las zonas metropolitanas de este país. Para ellos -la Secretaría de
Desarrollo Social SEDESOL, el Consejo Nacional de Población CONAPO y el Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI- hay 56 zonas metropolitanas
en México,
compuestas por 345 municipios, dideridos a partir de la siguiente tipología: ( SEDESOL y otros,
2007: 17 20)
1. Municipios centrales. Corresponden a los municipios donde se localiza la ciudad principal que
da origen a la zona metropolitana.4 (…)
2. Municipios exteriores definidos con base en criterios estadísticos y geográficos. Son municipios
contiguos a los anteriores, cuyas localidades no están conurbadas a la ciudad principal, pero que
manifiestan un carácter predominantemente urbano, al tiempo que mantienen un alto grado de
integración funcional con los municipios centrales de la zona metropolitana.5 (…)
1 Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro del cuerpo académico Estudios Territoriales y Ambientales.
ecadena@uaemex.mx
2 Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro del cuerpo académico Estudios Territoriales y Ambientales.
cereza222@prodigy.net.mx
3 Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro del cuerpo académico Procesos Socio-Economicos y Espaciales.
juan_campos70@hotmail.com
4 Las características de estos municipios, según el gobierno mexicano, son: "1a. Municipios que comparten una conurbación intermunicipal, definida ésta como la unión física entre
dos o más localidades censales de diferentes municipios y cuya población en conjunto asciende a 50 mil o más habitantes. 1b. Municipios con localidades de 50 mil o más habitantes
que muestran un alto grado de integración física y funcional con municipios vecinos predominantemente urbanos. 1c. Municipios con ciudades de un millón o más habitantes. 1d.
Municipios con ciudades que forman parte de una zona metropolitana transfronteriza, con 250 mil o más habitantes.". (SEDESOL y otros, 2007: 20)
5 Las condiciones a cumplir, para el gobierno mexicano; son: "2a. Su localidad principal está ubicada a no más de 10 kilómetros por carretera pavimentada y de doble carril, de la
localidad o conurbación que dio origen a la zona metropolitana en cuestión. 2b. Al menos 15 por ciento de su población ocupada residente trabaja en los municipios centrales de la
zona metropolitana, o bien, 10 por ciento o más de la población que trabaja en el municipio reside en los municipios centrales de esta última. 2c. Tienen un porcentaje de población
económicamente activa ocupada en actividades industriales, comerciales y de servicios mayor o igual a 75 por ciento. 2d. Tienen una densidad media urbana de por lo menos 20

49
septiembre 2011 contexto 33

�3. Municipios exteriores definidos con base en
criterios de planeación y política urbana. Son
municipios que se encuentran reconocidos por
los gobiernos federal y locales como parte de
una zona metropolitana, a través de una serie
de instrumentos que regulan su desarrollo
urbano y la ordenación de su territorio,
independientemente de su situación respecto
de los criterios señalados en el punto anterior. 6
Por ello, el presente trabajo parte de la
delimitación del gobierno mexicano a fin de
analizar los procesos socioeconómicos en las
56 zonas metropolitanas de México durante la
época de las políticas de ajuste estructural
1989 2005,7 utilizando una regionalización
convencional para agruparlas en grandes
zonas dentro del territorio nacional.

2. Población
De 1990 a 2005, las 56 zonas metropolitanas
pasaron de tener 42 millones 554 mil 959
habitantes a 57 millones 878 mil 905; es decir,
de ser 52.4% de la población nacional en 1990,
hoy día al menos 56.0% de los mexicanos vive
en este tipo de lugares.
Entre éstas metrópolis destacan 10 -Valle de
México, Guadalajara, Monterrey, Puebla
Tlaxcala, Toluca, Tijuana, León, Juárez, La
Laguna, y San Luis Potosí- ya que ahí viven
36.4% de la población nacional y 64.9% del
total de los pobladores de las metrópolis.
Significa lo anterior que en tan solo 167 mil 28
kilómetros cuadrados habitan las dos terceras
partes de la población metropolitana, y poco
más de la tercera parte de la población
nacional.

Zonas metropolitanas de México por región
Centro

Norte Noreste

Occidente Centro Norte

Sur Sureste

Apizaco-Tlaxcala

Chihuahua

Aguascalientes

Acapulco

Cuautla

Guaymas

Colima-Villa de Álvarez

Acayucan

Cuernavaca

Juárez

Guadalajara

Cancún

Pachuca

La Laguna

La Pîedad-Pénjamo

Coatzacoalcos

Puebla-Tlaxcala

Matamoros

León

Córdoba

Querétaro

Mexicali

Morelia

Mérida

Tehuacán

Monclova-Frontera

Moroleón

Minatitlán

Toluca

Monterrey

Ocotlán

Oaxaca

Tula

Nuevo Laredo

Puerto Vallarta

Orizaba

Tulancingo

Piedras Negras

Río Verde-Ciudad Fernández

Poza Rica

Valle de México

Reynosa

San Francisco del Rincón

Tehuantepec

Saltillo

San Luis Potosí -Soledad de G.S.

Veracruz

Tampico

Tecomán

Villahermosa

Tijuana

Tepic

Xalapa

Zacatecas-Guadalupe

Tuxtla Gutiérrez
Zamora-Jacona

La información estadística utilizada en esta investigación se deriva de los censos económicos y de
población del INEGI, así como del Conteo de Población de 2005. Se extractó lo concerniente a
cada uno de los 345 municipios y se reagrupó por cada zona metropolitana. Las cifras relativas a
salarios y valor agregado fueron deflactadas a pesos de 2006 para su comparabilidad.
6 Para incorporar estos municipios, según el gobierno mexicano, se deben cumplir las siguientes características: "3a. Estar incluidos en la declaratoria de zona conurbada o
zona metropolitana correspondiente. 3b. Estar considerados en el programa de ordenación de zona conurbada o zona metropolitana respectivo. 3c. Estar reconocidos en el
Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio vigente." (SEDESOL y otros, 2007: 24)
7 A lo largo de este trabajo conservamos -a fin de evitar confusiones respecto de las fuentes la notación de los censos económicos del INEGI, a pesar de que su fecha de
levantamiento fue un año antes.

50 contexto septiembre 2011

�No obstante, el crecimiento poblacional de las
metrópolis tiende a disminuir, ya que de 1990 a
1995 su incremento promedio anual fue de
2.6%, de 1995 a 2000 disminuyó a 1.9% anual,
y de 2000 a 2005 a 1.5% anual. En conjunto, de
1990 a 2005 las metrópolis de México
crecieron a un ritmo promedio anual de 2.1%.
Pero este crecimiento no ha sido homogéneo
en todas las zonas metropolitanas, sino que
hay metrópolis ganadoras y perdedoras en
este proceso de concentración de la población.
En efecto, las zonas metropolitanas del Valle
de México, Poza Rica y Minatitlán han
disminuido su importancia relativa respecto del
total nacional en -0.5 puntos porcentuales la
primera, y -0,1 puntos porcentuales las dos
últimas. En cambio, las metrópolis ganadoras
han sido Guadalajara, Toluca, Juárez, Cancún,
Monterrey y Tijuana, que han incrementado su
peso relativo de 0.3 a 0.5 puntos porcentuales
respecto del conjunto del país. Cabe destacar,
entre aquellas que han sido más dinámicas en
su crecimiento, el caso de Tijuana, que ha
duplicado su población en tan solo 15 años, y
Cancún que la ha triplicado en el mismo lapso.
Por otra parte, 26 metrópolis conservaron su
importancia nacional, y fueron: La P i e d a dPénjamo, A c a p u l c o, Monclova - Frontera,
G u a y m a s , Rioverde - Ciudad Fernández,

Coatzacoalcos, Tampico, Orizaba,MoroleónU r i a n g a t o , Te c o m á n , A c a y u c a n ,
Córdoba,Tehuantepec, La Laguna, ZamoraJacona, Ocotlán, Tula, San Francisco del
Rincón, Tulancingo, Zacatecas-Guadalupe,
Piedras Negras, Colima-Villa de Álvarez,
Cuautla, Tepic, Veracruz y Xalapa.
Sin
embargo, visto por regiones, la población
tiende a concentrarse
m á s
e n las
Región Centro, en tanto que su peso respecto
del total nacional aumentó 1.9 puntos
porcentuales; la Región Norte Noroeste, por su
parte, incrementó 1.4 puntos; la Región
Occidente Centro Norte 0.4 puntos; y la Región
Sur Sureste perdió -0.1 puntos porcentuales.
En relación al total de población que habita
en las metrópolis, las zonas que aumentaron
su importancia relativa son, en orden
descendente, Tijuana, Cancún, Juárez, Toluca
y Querétaro, que han incrementado su
población entre 0.8 y 0.3 puntos porcentuales
en el lapso de 1990 a 2005.
Por el contrario, las metrópolis que han
disminuido su peso relativo en el conjunto
metropolitano son: Moroleón-Uriangato,
Córdoba, Rioverde-Ciudad Fernández,
Coatzacoalcos, Orizaba, Guaymas, MonclovaFrontera, La Piedad-Pénjamo, Tampico, La
Laguna, Minatitlán, Acapulco, Poza Rica y
Valle de México.

Total de habitantes, peso respecto del total nacional y metropolitano, y tasas de crecimiento de las zonas
metropolitanas de México 1990-2005
Porcentaje respecto del total
nacional

Porcentaje respecto del total
metropolitano

1990 1995 2000 2005

1990 1995 2000 2005

Centro
Occidente Centro Norte
Norte Noroeste
Sur Sureste

35.4 36.1 36.6 37.3
5.4 5.6 5.6 5.8
9.3 9.8 10.1 10.7
2.4 2.4 2.3 2.3

67.5 67.0 66.9 66.5
10.3 10.3 10.3 10.4
17.7 18.3 18.5 19.0
4.5 4.4 4.2 4.1

1.9
2.6
3.0
2.9

1.5
0.1
0.7
2.1

0.8
1.2
2.1
1.2

2.0
2.1
2.6
1.4

Total de Zonas Metropolitanas

52.4 53.9 54.7 56.0

100.0 100.0 100.0 100.0

2.6

1.9

1.5

2.1

Región

Tasa de crecimiento promedio anual
1990-1995 1995-2000 2000-2005 1990-2005

Fuente: Elaboración propia a partir de Secretaría de Desarrollo Social SEDESOL, Consejo Nacional de Población CONAPO e Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática INEGI, 2007: Delimitación de las zonas metropolitanas de México 2005 , México: SEDESOL, CONAPO e
INEGI.

51
septiembre 2011 contexto 33

�Establecimientos en las metrópolis de México, respecto del total nacional, 1989-2004
Zona Metropolitana

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste
ZM Total
Total nacional

1989

1994

1999

2004

Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje
431,300
152,212
153,746
104,153
841,411

32.9
11.6
11.7
7.9
64.2

1,311,333 100.0

670,449
263,448
261,089
173,270
1,368,256

30.7
12.1
12.0
7.9
62.6

2,184,558 100.0

829,193
315,453
332,705
217,085
1,694,436

30.5
11.6
12.2
8.0
62.4

2,716,161 100.0

859,847
320,613
345,279
221,537
1,747,276

30.3
11.3
12.2
7.8
61.6

2,837,689 100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994:
Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:
Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

Es importante destacar que ésta última ha
disminuido su importancia relativa en 3.3
puntos porcentuales, siendo un caso único, ya
que el resto de las zonas perdedoras solo han
descendido su importancia entre -0.1 y -0.2
puntos porcentuales.

3. Establecimientos
De 1989 a 2004 el número de unidades
económicas en las metrópolis aumentó de 841
mil 411 a 1 millón 747 mil 276 establecimientos,
lo que supone un crecimiento promedio anual
de 5.0%.
A pesar de este crecimiento
inusitado, el numero de unidades económicas
metropolitanas respecto del total nacional
disminuyó de 64.2% a 61.7%.
A pesar de este crecimiento inusitado, el
número de unidades económicas
metropolitanas respecto del total nacional
disminuyó de 64.2% a 61.7%. Este descenso
se explica por solo 13 metrópolis, que son:
Valle de México, Monterrey, Veracruz, Poza
Rica, Guadalajara, Tampico, Mexicali, Mérida,
Orizaba, La Laguna, Guaymas, San Luis
Potosí -Soledad de G.S. Entre éstas, resalta
sobremanera el caso del Valle de México,
metrópoli que pierde 3.9 puntos porcentuales
en su importancia nacional de unidades
económicas.
52 contexto septiembre 2011

A la par de este proceso de incremento
inusitado del número de establecimientos en
las metrópolis de México, también se observa
la tendencia a la concentración, ya que en tan
solo 10 metrópolis se agrupa más de 40% de
los establecimientos de todo el país. Estas
metrópolis son: Valle de México, Guadalajara,
Monterrey, Puebla-Tlaxcala, Toluca, León,
Tijuana, Cuernavaca, Mérida y San Luis Potosí
-Soledad de G.S. Incluso. Tan solo en la
primera, el Valle de México, se encuentran 2 de
cada 10 establecimientos respecto del total
nacional. Las metrópolis ganadoras en
importancia nacional de establecimientos
fueron: Toluca, con 0.6 puntos porcentuales,
así como León, Morelia, Tijuana, Cuernavaca y
Cancún, con 0.2 puntos porcentuales.
Sin embargo, visto por regiones, la única región
que ganó en importancia nacional fue la
Occidente Centro Norte, mientras que el resto
de las regiones disminuyó su peso relativo,
siendo la región Centro la que más perdió
importancia nacional.
De igual forma, tomando como universo el
total de unidades económicas en las zonas
metropolitanas, se observa que en solo ocho
metrópolis se concentra más de 60% del total
de los establecimientos metropolitanos, y son:
Valle de México, Guadalajara, Monterrey,
Puebla-Tlaxcala, Toluca, León, Tijuana y
Cuernavaca.

�A la par de ello, hay zonas ganadoras y
perdedoras en importancia respecto del total
de las metrópolis. Solo 9 de ellas ?Valle de
México Poza Rica, Veracruz, Tampico
Mexicali, Monterrey, Mérida, Guaymas y
Orizaba? disminuyen su importancia relativa y
47 la aumentan. Destaca la pérdida de
importancia del Valle de México, zona que ha
disminuido -4.7 puntos porcentuales.
Por regiones, la Centro es la única que pierde
importancia, -2.0 puntos porcentuales,
mientras que la Occidente Centro Norte es la
de mayor dinamismo dentro del total de las
zonas metropolitanas, al aumentar 1.5 puntos
porcentuales; la Norte Noroeste y Sur Sureste
ganan marginalmente 0.3 puntos
porcentuales.
Visto por sectores en el total de las zonas
metropolitanas, la proporción de
establecimientos del sector manufacturero,
comercio y servicios, se mantuvo -con ligeras
variaciones- a lo largo de esos quince años. No
obstante, analizados por zona metropolitana el
panorama es muy diferente.
De las 56 zonas metropolitanas, 17 de ellas las mayores- disminuyeron su proporción de
unidades económicas de tipo manufacturero,
respecto de los servicios y comercio, y son:
Juárez, Río Verde-Ciudad Fernández, Tepic,
Chihuahua, La Laguna, León, Monterrey,
Tijuana, San Luis Potosí - Soledad de G. S.,

Aguascalientes, Puebla-Tlaxcala, Valle de
México, Matamoros, Mexicali, ZacatecasGuadalupe, Saltillo y Morelia.
Las restantes aumentaron la proporción de sus
establecimientos manufactureros, siendo el
caso de Moroleón el más llamativo, ya que
aumentó en 6 puntos porcentuales la
participación relativa de este tipo de unidades.
Por regiones, la Occidente Centro Norte y la
Sur Sureste son las que han aumentado el
peso de sus manufacturas, en 0.4 y 1.5 puntos
porcentuales, mientras que la Centro y la
Norte Noroeste la han disminuido en -0.2 y -0.7
puntos porcentuales.

4. Producción
Para el año de 1989, en las metrópolis de
México se generaba alrededor de las cuatro
quintas partes de la producción nacional.
No obstante, su importancia tiende a diminuir
de manera acelerada conforme avanzan las
políticas de ajuste estructural.
Efectivamente, de 1989 a 2004, el valor
agregado censal bruto en las metrópolis
disminuyó -5.3 puntos porcentuales respecto
del total nacional. Dentro de este proceso, 16
zonas disminuyen su importancia nacional,
entre -7.8 y -0.1 puntos porcentuales, 19 la
conservan, y 21 metrópolis la aumentan entre
0.1 y 1.0 punto porcentual.

Establecimientos en las metrópolis de México, respecto del total de las zonas
metropolitanas, 1989-2004
Zona Metropolitana

1989

1994

1999

2004

Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

431,300
152,212
153,746
104,153

51.3
18.1
18.3
12.4

ZM Total

841,411 100.0

670,449
263,448
261,089
173,270

49.0
19.3
19.1
12.7

1,368,256 100.0

829,193
315,453
332,705
217,085

48.9
18.6
19.6
12.8

1,694,436 100.0

859,847
320,613
345,279
221,537

49.2
18.3
19.8
12.7

1,747,276 100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
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53
septiembre 2011 contexto 33

�Tipo de establecimientos en las metrópolis de México, 1989-2004, porcentaje respecto
del total de cada zona
Manufacturas

Comercio

Servicios

Nombre de la Zona Metropolitana

1989 1994 1999 2004

1989 1994 1999 2004

1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

10.0 10.3 10.7 9.8
10.0 10.3 10.5 9.3
11.7 12.5 14.1 12.1
8.4 9.8 10.9 9.9

58.7
54.3
56.0
58.1

ZM Total

10.1 10.6 11.4 10.2

57.3 55.5 53.0 55.6

56.5
53.7
54.5
55.3

54.8
51.3
51.3
51.6

57.1
54.2
54.2
53.9

31.3
35.7
32.2
33.5

33.2
36.0
33.0
34.9

34.5
38.2
34.6
37.5

33.1
36.6
33.8
36.1

32.5 33.9 35.6 34.2

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx;
Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

Las zonas que disminuyen su importancia
nacional en valor agregado censal bruto,
respecto del total nacional, son: Valle de
México, Saltillo, Cuernavaca, MonclovaF r o n t e r a , M o n t e r r e y, G u a d a l a j a r a ,
Coatzacoalcos, Tampico, Acapulco, Poza
Rica, Minatitlán, Veracruz, Orizaba, San Luis
Potosí -Soledad de G.S., Guaymas y ZamoraJacona. Resalta el caso del Valle de México,
zona metropolitana que disminuye su
importancia -7.8 puntos, mientras que el resto
de las zonas perdedoras solo descienden de 0.3 a -0.1 puntos porcentuales.
Por regiones, llama poderosamente la
atención que es la Zona Centro es la única que
desciende, con -7.3 puntos porcentuales,
mientras que la Sur Sureste permanece igual,
la Norte Noroeste crece 0.2 puntos
porcentuales y la Occidente Centro Norte
aumenta 1.8 puntos. Significa lo anterior que el
valor de lo producido en las metrópolis del
centro del país es lo que explica esta pérdida
de importancia.

Las metrópolis que disminuyen su
importancia en el valor agregado censal bruto
son, en orden descendente: Valle de México,
Saltillo, Cuernavaca, Monclova-Frontera,
Coatzacoalcos, Acapulco, Tampico, Poza Rica,
Minatitlán, Veracruz, Orizaba, Guaymas y
Zamora-Jacona. Resalta el caso del Valle de
México que se abate en -7.0 puntos, mientras
que León aumenta su importancia en 1.4
puntos porcentuales.

Analizado el total de valor agregado censal
bruto metropolitano como universo, destaca
que solo en 13 zonas, en 1989, se producía
80.9% del total, y son, en orden descendente:
Valle de México, Monterrey, Guadalajara,
Saltillo, Puebla-Tlaxcala, Cuernavaca, Toluca,
Juárez, San Luis Potosí - Soledad de G.S.,

A la par de esta pérdida de importancia, la
estructura de la producción ha cambiado
sustancialmente en las zonas metropolitanas
en los quince años de análisis, ya que el sector
manufacturas desciende de manera notable, 16.5 puntos porcentuales, mientras que los
sectores de servicios y comercio aumentan.

54 contexto septiembre 2011

Chihuahua, Tijuana, Querétaro y León. Tan
solo el Valle de México, en ese año, producía
43.5% del total. Es decir, dos de cada cinco
pesos de valor agregado se generaba, en
1989, en una sola metrópoli.
No obstante, quince años después el
panorama se modifica sustancialmente, ya que
13 zonas disminuyeron su importancia entre 0.1 y -7.0 puntos porcentuales, 14 la conservan
y 29 la aumentan entre 0.1 y 1.4 puntos
porcentuales.

�Valor agregado censal bruto en las metrópolis de México, respecto del total de las zonas
metropolitanas, 1989-2004 (millones de pesos de 2006)
Zona Metropolitana
ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste
ZM Total

1989

1994

Cantidad Porcentaje
647,116
54.7
293,009
24.8
146,778
12.4
95,877
8.1
1,182,780

1999

Cantidad Porcentaje
843,845
54.5
338,432
21.9
220,321
14.2
145,767
9.4

100.0 1,548,365

2004

Cantidad Porcentaje
983,263
51.0
506,971
26.3
300,955
15.6
135,820
7.0

100.0 1,927,009

Cantidad Porcentaje
896,325
49.0
488,922
26.8
283,517
15.5
158,626
8.7

100.0 1,827,390

100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

Por zonas, en 33 se presenta esta
disminución, entre -1.7 y -55.7 puntos
porcentuales, y en 23 metrópolis aumenta
entre 0.4 y 43.6 puntos porcentuales.
Las metrópolis cuyo descenso en el valor de
las manufacturas es mayor al promedio
metropolitano son, en orden descendente:
Poza Rica, Acayucan, Valle de México,
Córdoba, Oaxaca, Querétaro, MonclovaFrontera, Tehuacán, Monterrey y San Luis
Potosí -Soledad de G.S.

Las que, por el contrario, aumentan la
proporción del valor agregado manufacturero
son, en orden ascendente: Colima-Villa de
Álvarez, San Francisco del Rincón, Tula,
Matamoros, Xalapa, La Laguna, Tehuantepec,
Pachuca, Moroleón, Aguascalientes, Nuevo
Laredo, Acapulco, Tijuana, Guaymas, Juárez,
Reynosa, Piedras Negras, ZacatecasGuadalupe, León, Cuautla, Mexicali,
Villahermosa y Tecomán.

Valor agregado censal bruto por sector en las metrópolis de México, 1989-2004,
porcentaje respecto del total de cada zona
Zona Metropolitana

Manufacturas
1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

61.0
67.7
54.0
53.6

47.1
54.1
49.4
53.7

38.0
54.4
53.0
40.6

36.1
57.1
48.0
48.3

ZM Total

61.2 49.6 44.8 44.6

Comercio
1989 1994 1999 2004
25.5
21.4
33.5
28.8

27.0
25.0
33.0
25.8

25.7
23.4
30.5
33.7

25.2
23.4
31.9
30.0

25.7 27.3 26.4 26.2

Servicios
1989 1994 1999 2004
13.5
10.9
12.5
17.6

25.9
20.9
17.6
20.4

36.3
22.2
16.6
25.7

38.7
19.5
20.1
21.7

13.1 23.1 28.8 29.2

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx;
Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

55
septiembre 2011 contexto 33

�Valor agregado censal bruto en las metrópolis de México, respecto del total nacional, 1989-2004
(millones de pesos de 2006)
1989
Zona Metropolitana
ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste
ZM Total
Total nacional

Cantidad Porcentaje
647,116
45.6
293,009
20.6
146,778
10.3
95,877
6.8
1,182,780
83.4
1,418,955 100.0

1994
Cantidad Porcentaje
843,845
45.9
338,432
18.4
220,321
12.0
145,767
7.9
1,548,365
84.2
1,839,500 100.0

1999
Cantidad Porcentaje
983,263
46.3
506,971
23.8
300,955
14.2
135,820
6.4
1,927,009
90.6
2,125,831 100.0

2004
Cantidad Porcentaje
896,325
38.3
488,922
20.9
283,517
12.1
158,626
6.8
1,827,390
78.1
2,340,052 100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía
e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

Analizado por regiones, en todas ellas
desciende la importancia del valor agregado
censal bruto manufacturero, pero es la región
Centro donde se abate casi la cuarta parte, 24.8 puntos porcentuales, mientras que en la
Norte Noroeste es -10.6 puntos, la Occidente
Centro Norte -6.0 puntos y la Sur Sureste -5.3
puntos porcentuales.

5. Empleo y remuneraciones
El número de empleados promedio en las
zonas metropolitanas ha crecido de 5 millones
11 mil, en el año de 1989, a 9 millones 593 mil
en 2004.
Este aumento supone un crecimiento
promedio anual de 4.4%, cifra 2.1 puntos
porcentuales por arriba del incremento
poblacional en estos mismos lugares. Visto por
zona metropolitana, es de destacar que el
empleo en todas ellas, excepto Tepic,
Monclova-Frontera, Orizaba y ApizacoTlaxcala, crece por encima de su población.
No obstante su crecimiento neto, la
importancia nacional del empleo metropolitano
tiende a disminuir, toda vez que en 1989
representaba 75.9% del total del país, y para
2004 descendió -3.1 puntos porcentuales, para
ubicarse en 72.8%.

56 contexto septiembre 2011

La casi totalidad de este descenso se explica
por la Región Centro, que perdió -4.8 puntos
porcentuales respecto del total nacional,
mientras que la Sur Sureste tuvo una baja de 0.1 puntos.
Las demás aumentaron su importancia,
destacándose la región Occidente Centro
Norte que incrementó su peso proporcional en
1.4 puntos porcentuales, y la Norte Noroeste
0.4 puntos.
Tomando como universo las zonas
metropolitanas, destaca el hecho de que la
proporción de empleados tiende a disminuir en
11 zonas, en 13 se mantiene estable, y en 32
tiende a aumentar su importancia.
Destaca el caso del Valle de México, metrópoli
que disminuye su peso relativo en -6.4 puntos
porcentuales, mientras que Querétaro,
Cancún, Toluca, León, Guadalajara y Tijuana
aumentan su importancia metropolitana entre
0.4 y 1.1 puntos porcentuales.
Analizado el empleo metropolitano por
regiones, la Centro perdió -4.5 puntos
porcentuales respecto del total de las zonas
metropolitanas, mientras que región Occidente
Centro Norte creció 2.6 puntos porcentuales, la
Norte Noroeste 1.6 puntos y la Sur Sureste 0.3
puntos porcentuales.

�Personal ocupado promedio en establecimientos metropolitanos de México, respecto del
total nacional, 1989-2004
Zona Metropolitana
ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

1989

1994

Personas Porcentaje
2,462,090 37.3
1,262,475 19.1
801,433 12.1
485,925
7.4

ZM Total

5,011,923

Total Nacional

6,599,377 100.0

1999

2004

Personas Porcentaje Personas Porcentaje Personas Porcentaje
3,303,090 35.7
4,312,649 34.0
4,283,296 32.5
1,727,639 18.7
2,586,531 20.4
2,569,807 19.5
1,168,624 12.6
1,736,178 13.7
1,779,369 13.5
663,518
7.2
869,511
6.9
961,509
7.3

75.9

6,862,871

74.1

9,257,079 100.0

9,504,869

74.9

12,687,090 100.0

9,593,981

72.8

13,176,946 100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional
de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e
Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

En relación a la estructura de la ocupación,
destaca que el empleo metropolitano tiende a
terciarizarse, ya que el sector manufacturero
disminuyó casi 10 puntos porcentuales,
mismos que son trasladados al sector servicios
y comercio. No obstante, analizado por zonas
resalta el hecho de que en 43 zonas disminuye
el peso del empleo manufacturero, y en 13
aumenta. Los casos más dramáticos de este
proceso de terciarización son los de las zonas
metropolitanas de Minatitlán, M o n c l o v a F r o n t e r a , Tehuantepec, Toluca y Orizaba,
donde el peso relativo d e los e m p l e o s
manufactureros descendió entre 20 y 33
puntos porcentuales respecto del total de
empleados.
En contraparte, resaltan los casos de
Mexicali, Tijuana y Guaymas, metrópolis que
han aumentado la proporción de empleo
manufacturero entre 8 y 19 puntos
porcentuales.
Por regiones, el proceso más acelerado de
terciarización está en la Centro, ya que
disminuye su empleo manufacturero en -15
puntos porcentuales, seguido por la Sur
Sureste, con -10.3 puntos porcentuales, la
Occidente Centro Norte -7.6 puntos y la Norte
Noroeste con -2.7 puntos porcentuales.

Por otra parte, las remuneraciones globales
de las zonas metropolitanas pasaron de 299
mil millones de pesos en 1989 a 543 mil
millones en 2004. Apesar de este crecimiento
notable, estas remuneraciones globales de las
metrópolis disminuyeron respecto del total
nacional -4.6 puntos porcentuales.
Este
descenso drástico se explica básicamente por
el caso del Valle de México, zona que
desciende -6.7 puntos porcentuales. Por
regiones, la Centro y Sur Sureste disminuyeron
su importancia nacional, no así las regiones
Norte Noroeste y Occidente Centro Norte, que
sí aumentaron su peso relativo en las
remuneraciones globales.
Aunado a ello, la estructura de las
remuneraciones globales muestra una
disparidad notable respecto del tipo de empleo
en las zonas metropolitanas, ya que la mayor
parte de ellas son del sector manufacturero, a
pesar de que el empleo en este sector es
minoritario. Aunado a ello, tienden a disminuir
de manera dramática, ya que los sueldos
totales en las manufacturas disminuyen -12.6
puntos porcentuales respecto del total de
remuneraciones de las zonas metropolitanas,
siendo la región Centro la más afectada en esta
pérdida de importancia, ya que disminuyó 20.6 puntos porcentuales, mientras que en la
región Sur Sureste la caída es menos drástica,
-11.9 puntos.
57
septiembre 2011 contexto 33

�Personal ocupado promedio en establecimientos metropolitanos de México, respecto
del total de las zonas metrpolitanas, 1989-2004
Zona Metropolitana

1989

1994

1999

2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

Personas Porcentaje Personas Porcentaje Personas Porcentaje Personas Porcentaje
2,462,090 49.1 3,303,090 48.1 4,312,649 45.4 4,283,296 44.6
1,262,475 25.2 1,727,639 25.2 2,586,531 27.2 2,569,807 26.8
801,433 16.0 1,168,624 17.0 1,736,178 18.3 1,779,369 18.5
485,925 9.7
663,518 9.7
869,511 9.1
961,509 10.0

ZM Total

5,011,923 100.0

6,862,871 100.0

9,504,869 100.0

9,593,981 100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

Mientras que en el conjunto nacional
disminuyó -172 pesos, en las zonas
metropolitanas el salario perdió -254 pesos de
cada empleado.
No obstante, visto por zona, hay lugares
donde el promedio salarial ha aumentado, y
metrópolis donde ha descendido de manera
dramática.

En la Norte Noroeste el desplome es de -2.9
puntos y en la Occidente Centro Norte se
redujo -8.6 puntos porcentuales.
En relación a las remuneraciones promedio
por cada empleado metropolitano, resalta el
hecho que han disminuido de manera
constante en los quince años del análisis, pero
de manera más acelerada que el promedio por
empleado a nivel nacional.

Tipo de empleados en las metrópolis de México, 1989-2004, porcentaje respecto del
total de cada zona
Nombre de la Zona Metropolitana

Manufacturas
1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

42.7
49.9
39.9
28.1

34.9
47.1
35.7
21.7

31.0
48.2
38.1
19.9

27.6
47.1
32.3
17.8

ZM Total

42.6 36.8 35.9 32.7

Comercio
1989 1994 1999 2004
30.7
27.3
34.3
38.1

32.8
27.1
35.4
40.0

30.6
23.8
30.7
37.4

36.7
29.0
37.7
43.5

31.2 32.5 29.4 35.5

Servicios
1989 1994 1999 2004
26.6
22.8
25.8
33.8

32.3
25.8
28.8
38.3

38.4
28.0
31.2
42.6

26.2 30.7 34.7 31.8

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994:
Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx;
Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:
Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004:
Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

58 contexto septiembre 2011

35.7
23.8
30.0
38.7

�Remuneraciones globales al personal ocupado en las metrópolis de México, respecto del
total nacional, 1989-2004 (millones de pesos de 2006)

1989

1994

1999

2004

Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje Cantidad Porcentaje
ZM Región Centro

160,461

45.4

286,476

46.2

290,369

45.1

261,377

38.6

ZM Región Norte Noroeste

79,445

22.5

135,993

21.9

157,402

24.5

167,973

24.8

ZM Región Occidente Centro Norte

35,133

10.0

70,942

11.4

73,409

11.4

75,231

11.1

ZM Región Sur Sureste

23,842

6.8

36,114

5.8

35,213

5.5

38,280

5.6

ZM Total

298,881

84.7

529,525

85.5

556,393

86.5

542,861

80.1

Total nacional

353,070

100.0

619,617

100.0

643,465

100.0

677,814

100.0

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:Censos económicos 1989, México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:Censos económicos 1999, México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática INEGI, 2004:Censos económicos 2004, México INEGI www.inegi.gob.mx

Analizado por regiones, los que más perdieron
fueron los trabajadores de las zonas
metropolitanas de la Región Sur Sureste, que
en promedio disminuyeron sus percepciones
mensuales en -771 pesos, mientras que en la
región Centro disminuyeron -346 pesos y en la
Occidente Centro Norte -130 pesos
mensuales. No obstante, la única región que
aumentó sus salarios mensuales promedio fué

En efecto, en 24 zonas metropolitanas el
salario promedio real ha subido entre 63 y 1 mil
610 pesos mensuales, mientras que en el resto
ha bajado entre -53 y -4 mil 354 pesos
mensuales. Destaca el hecho de que en
Monclova-Frontera, Minatitlán, Orizaba,
Cancún, Cuernavaca, Toluca, Tula, Acapulco y
Xalapa, la disminución fluctuó entre 900 y más
de 4 mil pesos mensuales.

Remuneraciones globales por sector en las metrópolis de México, 1989-2004,
porcentaje respecto del total de cada zona
Zona Metropolitana

Manufacturas

Comercio

Servicios

1989 1994 1999 2004

1989 1994 1999 2004

1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

59.8
65.9
56.5
52.7

47.0
58.7
49.9
38.2

40.4
60.4
51.8
38.4

39.1
63.0
47.9
40.8

ZM Total

60.4 49.8 47.4 47.8

20.4
17.9
25.6
24.0

20.7
16.8
25.3
27.5

17.6
14.5
21.2
25.1

19.5
17.1
27.4
30.5

20.6 20.8 17.7 20.6

19.9
16.3
17.8
23.3

30.7
22.5
23.1
33.0

42.2
25.4
27.2
36.7

41.4
20.0
24.7
28.8

19.0 27.7 35.1 31.6

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
Censos económicos 1989 , México INEGI
www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994:
Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx;
Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:
Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004:

Censos económicos 2004

, México INEGI www.inegi.gob.mx

59
septiembre 2011 contexto 33

�Remuneración promedio mensual al personal ocupado en las zonas metropolitanas de México 1989-2004
(pesos de 2006)
Zona Metropolitana

Totales
Manufacturas
Comercio
Servicios
1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

5,431
5,244
3,653
4,089

7,227
6,560
5,059
4,536

5,611
5,071
3,524
3,375

5,085
5,447
3,523
3,318

7,607
6,930
5,176
7,681

9,750
8,173
7,072
7,991

7,308
6,351
4,794
6,503

7,199
7,274
5,227
7,617

3,599
3,434
2,727
2,576

4,561
4,073
3,618
3,123

3,226
3,086
2,429
2,263

2,701
3,202
2,558
2,326

4,064
3,737
2,524
2,816

6,857
5,722
4,059
3,908

6,160
4,602
3,076
2,902

5,900
4,566
2,905
2,463

ZM Total

4,970 6,430 4,878 4,715

7,048 8,699 6,432 6,890

3,288 4,113 2,931 2,737

3,593 5,812 4,943 4,688

Total Nacional

4,458 5,578 4,227 4,287

6,679 8,155 5,810 6,573

2,837 3,483 2,511 2,544

3,155 4,994 4,189 4,062

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
Censos económicos 1989 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e
Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:
Censos económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx;
Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004:
Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

la Norte Noroeste, cuyos empleados ganaron
quince años después, 203 pesos mensuales
más.
Otro proceso que destaca en las zonas
metropolitanas es el de la pulverización de las
unidades económicas, ya que, conforme
avanza la política neoliberal, se reduce de
manera constante el número de empleados por
cada uno de los establecimientos.
Efectivamente, a nivel nacional el total de
empleados por establecimiento se redujo de
5.0 a 4.6, y en las zonas metropolitanas pasó
de 6.0 a 5.5 trabajadores. No obstante, este
descenso ha sido diferencial, y, en todo caso, a
costa de las manufacturas, ya que el sector
industrial metropolitano ha reducido -7.4
empleados por cada uno de sus
establecimientos.
Visto por zona, en solo 13 zonas el sector
manufacturero aumentó su promedio de
empleados, mientras que en el resto se redujo
dicho promedio.
Hay reducciones dramáticas, como es el
caso de las zonas de Monclova - Frontera,
Minatitlán, Coatzacoalcos, Tula, Matamoros,
Toluca, Querétaro, Veracruz, Orizaba,
Cuernavaca, Nuevo Laredo, Valle de México,
Villahermosa y Zamora-Jacona, que redujeron
entre -10.4 y -49.2 su número de empleados
por establecimiento manufacturero.
60 contexto septiembre 2011

En contraste, en las zonas de La Laguna,
Guaymas, Reynosa, Mexicali y Tijuana,
aumentaron su promedio de empleados
manufactureros entre 8.8 y 20.3 trabajadores a
los ya existentes.
Por región la que más pierde empleos
manufactureros es la Centro, que desciende su
promedio en -10.4 trabajadores por unidad
económica, la Sur Sureste en -7.8, la
Occidente Centro Norte en -3.0 y la Norte
Noroeste una disminución marginal de -0.5
empleados por establecimiento.

6. Productividad
Contrario a sus propias predicciones, la
economía de mercado abate de manera
consistente la productividad, y con ello reduce
las posibilidades de insertar a México en un
esquema de competencia internacional.
Efectivamente, analizado el total de las
unidades económicas, resalta que el valor
agregado por cada establecimiento se redujo 23.8% a nivel nacional, mientras que en las
metrópolis descendió -25.6%. Es decir, el
abatimiento de la productividad es mucho
mayor en las grandes ciudades que en el resto
del país. Visto por zona, en solo 13 zonas
metropolitanas aumentó la productividad por
establecimiento -entre 1.4 y148.8%- y son:
Z a c a t e c a s - Guadalupe , Cuautla, Juárez,

�Reynosa, Mexicali, La Laguna, Piedras
Negras, Aguascalientes, Tehuacán, León,
Morelia, Villahermosa y Tecomán.
En cambio, las zonas restantes disminuyeron
su productividad por establecimiento entre -3.0
y -70.1%, de 1989 a 2004.
Por regiones, en todas ellas la productividad
por establecimiento disminuye. No obstante, la
región Centro abate su productividad en 30.5%, la Sur Sureste en ?22.2%, la Norte
Noroeste en -20.8%, y la Occidente Centro
Norte en -14.0%.
Sin embargo, este descenso -de por si
drástico- ha sido a costa de las manufacturas,
ya que es este sector el que se ha ido
desmantelando conforme avanza la economía
de mercado.
En efecto, tanto a nivel nacional como en el
conjunto de las zonas metropolitanas, el valor
agregado censal bruto por establecimiento se
redujo casi a la mitad, alrededor de -46%. Solo
en 13 zonas aumentó dicho valor, en
porcentajes que oscilan entre 18.0% y 369.4%,
mientras que en el resto ?43 zonas? decreció
entre -0.4% y 96.4%. Las zonas más afectadas
en este proceso de desindustrialización son:
Poza Rica, Acayucan, Oaxaca, Cuernavaca,
Monclova-Frontera, Puerto Vallarta, Minatitlán,
Coatzacoalcos, Tuxtla Gutiérrez, Cancún,
Zamora-Jacona, Saltillo, Valle de México y
Córdoba.

Por el contrario, las zonas que aumentaron su
productividad manufacturera son, en orden
ascendente, Morelia, Cuautla, Tijuana,
Reynosa, La Laguna, Piedras Negras, Juárez,
Aguascalientes, Mexicali, León, ZacatecasGuadalupe, Villahermosa y Tecomán.
Por regiones, la Centro ha disminuido su
productividad manufacturera -58.1%, la Sur
Sureste -40.5%, la Norte Noreste en -27.9% y
occidente Centro Norte -25.8%.

7. Conclusiones
Es lugar común -en países como Méxicoafirmar que hay un proceso de concentración
de población y actividades en las metrópolis,
acompañado de una tendencia a la
terciarización de su economía.
Tienen parcialmente la razón quienes así lo
piensan para el caso de México, porque, en
efecto, la población tiende a concentrarse de
manera consistente en las metrópolis, pero no
de manera paralela con las actividades
económicas.
Es decir, hay una paradoja irresoluble en el
desarrollo de las metrópolis en México: la
población tiende a trasladarse a las metrópolis,
pero las actividades económicas languidecen
en este tipo de lugares.

Personal ocupado por unidad económica en las zonas metropolitanas de México 1989-2004
Totales
Zona Metropolitana

Manufacturas

1989 1994 1999 2004

Comercio

Servicios

1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

5.7
8.3
5.2
4.7

4.9
6.6
4.5
3.8

5.2
8.2
5.2
4.0

5.0
8.0
5.2
4.3

24.4 16.7
41.3 30.1
17.7 12.8
15.5 8.5

15.0 14.0
37.6 40.8
14.1 13.8
7.3 7.8

3.0
4.2
3.2
3.1

2.9
3.3
2.9
2.8

2.9
3.8
3.1
2.9

3.2
4.3
3.6
3.5

4.8
5.3
4.2
4.7

4.8
4.7
3.9
4.2

5.8
6.0
4.7
4.6

5.4
5.2
4.6
4.7

ZM Total

6.0

5.0

5.6

5.5

25.1 17.4

17.7 17.7

3.2

2.9

3.1

3.5

4.8

4.5

5.5

5.1

Total Nacional

5.0

4.2

4.7

4.6

19.0 12.2 13.0 12.8

2.9 2.7 2.8 3.2

4.2 3.9 4.5 4.3

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999: Censos
económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004: Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

61
septiembre 2011 contexto 33

�Valor agregado censal bruto por unidad económica en las zonas metropolitanas de México 19892004 (miles de pesos de 2006)
Totales
Zona Metropolitana

Manufacturas

Comercio

Servicios

1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

1,500 1,259 1,186 1,042 9,158 5,787 4,192
1,925 1,285 1,607 1,525 13,025 6,767 8,321
955 844 905 821 4,393 3,336 3,411
921 841 626 716 5,862 4,608 2,321

3,836
9,395
3,261
3,489

652
759
571
457

601
598
510
393

557
733
537
408

461
658
484
399

649
586
371
484

981 1,248 1,219
744 935 813
450 433 488
492 429 429

ZM Total

1,406 1,132 1,137 1,046

8,500 5,281 4,482 4,587

631

557

566

493

565

770

919

891

Total Nacional

1,082

6,052 3,391 3,047 3,260

517

433

448

424

450

586

469

645

842

783

825

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989:
Censos económicos 1989 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:
Censos económicos 1999 , México
INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004:

Censos económicos 2004

, México INEGI www.inegi.gob.mx

toda vez que hay una descenso constante en
la proporción de establecimientos y
empleados, así como del valor del producción y
productividad de las metrópolis de este país.
Probablemente esto tenga que ver con la
emergencia de nuevas regiones donde hay
condiciones más favorables para la inversión,
la dinámica propia de algunas zonas, y , sobre
todo, con las políticas de ajuste estructural
que se aplican en México desde 1983, que

De ahí que el conjunto de las actividades
económicas tiendan a perder importancia en el
total de las metrópolis, pero de manera más
notoria en las de la región Centro y Sur Sureste,
y en particular el Valle de México.
Es más, lo que se deduce del análisis
precedente, es que está en ciernes un proceso
de relocalización de las actividades
económicas en municipios no metropolitanos,

Valor agregado censal bruto por empleado en las zonas metropolitanas de México 1989-2004
(miles de pesos de 2006)
Totales
Zona Metropolitana

Manufacturas

Comercio

Servicios

1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004 1989 1994 1999 2004

1989 1994 1999 2004

ZM Región Centro
ZM Región Norte Noroeste
ZM Región Occidente Centro Norte
ZM Región Sur Sureste

262.8
232.1
183.1
197.3

133.8
110.7
88.7
102.6

ZM Total

236.0 225.6 202.7 190.5

338.8 303.9 252.8 259.8

195.0 189.6 182.1 140.5

117.7 169.8 168.3 175.0

Total Nacional

215.0 198.7 167.6 177.6

318.2 277.3 234.9 255.2

177.5 163.2 161.0 134.1

106.6 148.4 103.1 150.3

255.5
195.9
188.5
219.7

228.0
196.0
173.3
156.2

209.3
190.3
159.3
165.0

375.4
315.4
248.1
377.4

345.7
224.5
260.9
544.1

279.4
221.2
241.2
317.9

273.6
230.5
236.7
449.0

218.0
181.8
179.0
149.2

210.4
181.1
175.4
141.9

191.8
192.3
171.9
140.4

144.0
153.2
134.9
114.0

204.5
158.3
115.0
117.1

215.2
155.8
92.1
94.2

226.7
155.7
106.7
92.3

Fuente: Elaboración propia a partir de Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1989: Censos económicos 1989 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática INEGI, 1994: Censos económicos 1994 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 1999:Censos
económicos 1999 , México INEGI www.inegi.gob.mx; Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática INEGI, 2004:Censos económicos 2004 , México INEGI www.inegi.gob.mx

62 contexto septiembre 2011

�básicamente están orientadas a la reducción
del empleo y el deterioro de las condiciones
laborales de quienes si lo tienen.

Referencias

A la par de ello, es posible inferir un proceso,
gradual pero consistente, de descentralización
de las actividades económicas, donde el Valle
de México, y en general las metrópolis de la
Región Centro y las de mayor tamaño, dejan de
tener el peso específico que por muchos años
habían tenido.
Incluso, no es improbable suponer que la
terciarización creciente de la estructura
económica de las metrópolis -y del país en
general- genera otra aporía insoluble y
riesgosa. Como sociedad estamos
sustituyendo empresas y empleos de mejor
calidad -los manufactureros- por trabajos
precarios en el sector terciario.
Porque, si de algo hay certeza, es que el
trabajo en el sector comercial y de servicios es
con salarios ínfimos, sin seguridad social o
laboral, carente de servicio médico, temporal, y
donde, para colmo, las organizaciones
sindicales están prácticamente ausentes.
De igual forma, del análisis anterior es posible
comprobar que los ajustes estructurales en
México, y por ende en sus metrópolis, no han
generado mayor productividad y, con ello, la
competitividad se abate.
Por el contrario, conforme avanzan las
políticas neoliberales en las metrópolis, y en el
conjunto nacional, el valor agregado que se
produce por cada persona o establecimiento
disminuye aceleradamente, en un contexto
donde las economías de otras latitudes lo
aumentan. Y como no va a ser así, si hay una
ínfima inversión en ciencia y tecnología, la
industria se pulveriza o desaparece, el costo de
los insumos aumenta desproporcionalmente,
los empleos son cada día más escasos, los
establecimientos reducen día a día su número
de trabajadores, los salarios pierden el poder
adquisitivo aceleradamente, y la riqueza se
concentra brutalmente.
Por ello, el futuro de las metrópolis es
sombrío y desalentador. Mientras sigamos con
el mismo modelo de desarrollo para nuestras
ciudades, éstas tendrá cada vez más
habitantes, pero habrá menos empleos y, los
que subsistan, serán de ínfima calidad. Nos
convertiremos, a este paso, en un país de
vendedores y no de productores.

INEGI, (1989): Censo económico de México.
Aguascalientes: Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática.
INEGI, (1994): Censo económico de México.
Aguascalientes: Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática.
INEGI, (1999): Censo económico de México.
Aguascalientes: Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática.
INEGI, (2004): Censo económico de México.
Aguascalientes: Instituto Nacional de
Estadística Geografía e Informática.
SEDESOL - CONAPO - INEGI (2007):
Delimitación de las zonas metropolitanas de
méxico 2005. México: Secretaría de desarrollo
Social, Consejo nacional de Población e
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática.

63
septiembre 2011 contexto 33

�El imaginario urbano eurocéntrico
y la anticiudad utópica de Wright.
Adolfo Benito Narváez Tijerina*

Resumen

Abstract

El presente trabajo aborda el problema de los
imaginarios urbanos que subyacen a las
extensas áreas urbanas en surgimiento y
desarrollo en diversas localizaciones del
planeta. Se plantea la hipótesis de que las
diversas formas urbanas abrevan de ideas que
se hicieron presentes en el programa político y
social de los Estados Unidos de América a
partir del pensamiento de sus padres
fundadores, y que cristalizaría en una utopía
urbana muy importante del siglo XX: Broadacre
City de F.L. Wright.

The Eurocentric urban imaginary and utopian
against-city of Wright.
This paper addresses the problem of urban
imaginaries underlying the emerging large
urban areas and development in different
locations on the planet. It is hypothesized that
the various urban forms watering of ideas that
were present in the political and social agenda
of the United States of America from its
founding fathers thought, and crystallized in a
major urban utopia of the twentieth century :
Broadacre City FL Wright.

Palabras clave: Imaginarios Urbanos, Ciudades-red,
historia de las mentalidades.

Keywords: Urban Imaginaries, Cities,
network, history of mentalities.

Introducción

E

ste trabajo s e enmarca e n e l ámbito d e l o s e s t u d i o s sobre imaginarios
urbanos. Los imaginarios urbanos son construcciones intersubjetivas que configuran
la percepción de las personas sobre el medio construido en el que habitan y modelan las
maneras en las que los mismos construyen su hábitat. Los imaginarios urbanos se
presentan como un conglomerado de ideas ( narratizaciones en el sentido de que involucran el uso
de una forma de inteligencia lingüística) e imágenes (en el sentido de que está constituido por
memorias visuales y creaciones imaginarias que tienen propiedades visuales predominantemente
y que implican el uso de una forma de la inteligencia visual-espacial) que en su interacción
configuran parte del universo imaginario del habitante urbano, permitiéndole a c t u a r e n
el hábitat e interactuar efectivamente con otros actores situándole en el tiempo, en el medio
físico y en el espacio social 1 . Una hipótesis plausible sobre cómo se organizan en la cognición y
en la acción estos instrumentos del pensamiento alude a la característica tensión que se manifiesta
en la formulación y en el silencio en torno a estos. Hay una tensión que ha sido observada por
Lindón y luego por Hiernaux entre los llamados imaginarios Dominantes y de La Resistencia,
señalando los primeros a los que se relacionan con las ideas e imágenes del poder establecido, en
tanto que los otros serían los de la transgresión, la ruptura con ese poder.
Este planteamiento puede ser completado a partir del encuentro con otra tensión, que ha sido
caracterizada por Narváez (2008) y se refiere a los imaginarios manifiestos frente a los latentes.
* El autor es profesor investigador de la UANL es Doctor en Arquitectura (UNAM, 1997), actualmente es nivel 3 en el SNI y miembro regular de la Academia
Mexicana de Ciencias. Actualmente trabaja sobre el problema de la morfogénesis de las ciudades-red

65
septiembre 2011 contexto 33

�Las representaciones del ambiente que no
están que los habitantes exteriorizan por medio
del dibujo o la vida cotidiana que no están en el
ámbito de la tensión dominación - resistencia,
sino que se concentran en el operar del día a
día, de la adaptación.
Existen evidencias de una tensión de estos
con imaginarios no exteriorizables, latentes,
que se encuentran al margen de lo narrado o
dibujado pero que imponen fuertes límites a
estos. Estos imaginarios han sido descritos
como hallazgo de un estudio de campo en
Narváez (1999).
Esta investigación plantea como hipótesis la
de que en el ámbito de las ciudades-red los
imaginarios dominantes tienden a imponerse
con una gran fuerza a través de los medios, lo
cual genera una profunda tensión en la
producción de los espacios, que se manifiesta
en una creciente diferenciación de los lugares
habitados, así como en una segmentación
creciente de la vida local, frente a la vida
supralocal, con el surgimiento de formas
hegemónicas en la morfología urbana
dispuestas para generar fragmentación y
compartimentación como estrategias de los
imaginarios dominantes para imponerse sobre
otras maneras de concebir desde la localidad al
ambiente construido.
Es posible suponer que el imaginario
eurocéntrico enraíza en las ideas de la
modernidad desarrolladas a partir del siglo de
las luces, hechas programa político por el
incipiente gobierno de los Estados Unidos de
América y luego por Francia tras su revolución,
pero que se alimentaban a su vez de poderosas
imágenes religiosas.
Como imaginario de estas urbes de hoy
existen diversas versiones en cada época.
Una de las que más fielmente retratan lo que
ahora vemos al cruzar veloces por las
carreteras de Renania o del área de Boston, en
los atestados trenes metropolitanos de OsakaKobe o en las autopistas sin fin de Los Ángeles,
lo elaboró el insigne
arquitecto
estadounidense F. L. Wright en los albores del
siglo XX, quizás como una poderosa síntesis
de varias corrientes de pensamiento unidas por
la ilustración y desarrolladas durante el siglo
XIX y los inicios del siglo XX.

Ciudades red. Vida e imaginarios
en un suburbio infinito. Los
orígenes de la utopía wrighteana.
Los orígenes de la utópica ciudad extensa de
Wright los podemos encontrar en la rica
tradición intelectual liberal norteamericana
desde los padres fundadores de esa nación.
Thomas Jefferson ya se refiere en sus escritos
y epístolas a la necesidad de preservar la vida
en el campo bajo una libertad renovada: la de la
propiedad de la tierra, la de la mínima
intervención del gobierno.
Un siglo de
cambios profundos en la mentalidad y en el
experimento de esta nueva nación, que le l
levaría de ser la utopía de la libertad realizada
en la que Alexis de Tocqueville se inspirara
para plantear todo su pensamiento político,
hasta el más rudo y descarado imperio que se
expandiría territorialmente a costa de guerras
cruentas libradas con países débiles, intrigas
palaciegas, espionaje y alianzas oscuras, y
que conduciría en paralelo a incorporar la
tecnología capaz de hacer de este país un
gigante industrial, lo que sería el acicate para
que se librara en su interior una de las más
crueles guerras civiles del siglo XIX, producto
de la desigualdad creciente entre un norte
próspero, industrial y urbano y un sur agrario,
esclavista y depauperado, acarrearía un
importante y acelerado proceso de
industrialización y urbanización en el noreste
triunfante, una masiva inmigración a finales del
siglo XIX, la transformación en una nación con
intereses hegemónicos en el mundo, hasta ser
víctima de una de las mayores crisis
económicas de la historia moderna: el crack de
1929.
En este escenario es que Wright planteó las
principales ideas para su utopía urbana. En
el proyecto de Broadacre City es posible
encontrar, bajo la dura piel de los esquemas
de distribución de funciones en el territorio,
todo un plan de conversión de la nación
federada en una ideal "Usonia" cima de las
aspiraciones nacionalistas de Wright y sus
seguidores.
Broadacre, es además la
síntesis del pensamiento agrarista de los
intelectuales norteamericanos antiurbanos

1 Un imaginario urbano es una de las manifestaciones del marco cultural en el que un individuo se desenvuelve, y por lo tanto está restringido por aquel, es
decir, que los límites del marco serán los del imaginario. Un imaginario urbano habilita al individuo a ver su mundo y a transformarlo en un cierto sentido
restrictivo y a la vez único en el contexto de la cultura en la que éste se enmarca.

66 contexto septiembre 2011

�decimonóicos, que alimentaron una rica
tradición desde los padres fundadores de esa
nación, hasta los anarquistas, literatos y
filósofos que, sujetos como estaban al ideal del
pionero, del forjador de la frontera en
expansión, no pudieron más que huir de las
viciadas ciudades del vetusto este.
Pero estas ideas no se quedarían sólo en la
cabaña de troncos de Henry David Thoreau:
mezclada con esta visión, fruto de su
raigambre en la tradición de los intelectuales
norteamericanos protestantes, se puede
encontrar la aceptación de los impresionantes
avances en la ciencia y el desarrollo de nuevas
tecnologías y artefactos, producto del
desarrollo industrial de la segunda mitad del
siglo XIX. La ciudad ideal de Wright integrará
una nueva visión sobre lo que puede ser una
ciudad del futuro: ya no más constreñirse a un
territorio cerrado, aislado de los bárbaros
alrededores, en una limpia ciudad para unos
ciudadanos ideales y pedestres, como en la
visión de Tomás Moro; ahora, el automóvil y los
incipientes transportes aéreos harían posible la
ciudad de los amplios espacios, una ciudad
para la inmensa pradera estadounidense, el
escenario en el que el mito del pionero, en el
que la visión de la frontera podría realizarse
plenamente.
Así, la propuesta de Wright se transformaría
en una síntesis cultural muy rica, puente entre
la visión puritana y tradicionalista, con un vivo
futurismo; acaso, producto también de lo que
sucedía en Chicago tras las grandes
transformaciones de las últimas décadas del
siglo XIX: el surgimiento de los suburbios, y con
ello la entrada de las clases medias altas a un
escenario de vida absolutamente diferente del
que habrían experimentado las generaciones
que les precedieron en el interior de las
ciudades del este estadounidense en las
postrimerías del siglo XIX.
Este nuevo ámbito, que surgía como
producto de grandes procesos de expansión
urbana a principios del siglo XX, haría llegar a
esas clases favorecidas, una nueva promesa
de espacio, que al conectarse a grandes
parques urbanos, producto del movimiento City
Beautiful del siglo XIX, llevarían a estos
pobladores hacia una fantasía agraria: la de la
recuperación de la vida cabal, la que sólo sería
posible encontrar junto al lago Walden, en una
cabaña construida con el esfuerzo personal, la
idea anarquista de Thoreau de la autonomía

acaso podría vivirse -cuando menos como un
sucedáneoen esos preciosos parques
urbanizados para los ricos.
A este escenario arribaría Wright a vivir y a
trabajar en las orillas de chicago a XIX, en Oak
Park. Allí sería en donde la raigambre en la
tradición intelectual protestante y anarquista
de la América anglosajona, haría que esta
utopía tomara cuerpo como una ciudad
extensa, amplia, con posibilidades de
autosustento basadas en la vuelta a las labores
agrícolas, aquellas a las que Jefferson habría
considerado como las que realmente definen al
hombre con dignidad.
La idea Jeffersoniana de la autonomía
basada en la entrega al duro trabajo, tiene su
contraparte política en su postulado sobre el rol
del gobierno que será mejor en la medida en
que gobierne menos, otorgando mayores
libertades a la vida civil.
En la utopía urbana de Wright, este ideal
adquiriría un valor superior al someter los
ámbitos de gobierno a los ámbitos de la vida
privada. Para Thomas Jefferson, una buena y
justa sociedad sería aquella en la que el
gobierno no fuera central, sino basado en el
más absoluto apego a los ideales de la
democracia.
Esta idea, traducida a la
estructura de un territorio, sea de toda una
nación o de cualesquiera de sus células
constituyentes, se convierte inevitablemente
en una descentralización.
En Broadacre, el
ideal de la descentralización se transformaría
en la urgencia de descontaminar a las
atestadas y densas urbes estadounidenses de
finales del siglo XIX, que centralizaban el
poder, el capital, las industrias, los trabajos:
todo en una apretada trama. La idea de la
descentralización sería más concomitante con
las de los nuevos agraristas estadounidenses,
que afincados en las ideas manadas del sur
perdedor de la guerra civil estadounidense,
clamaban por una repartición más equitativa
con los "auténticos pobladores de esa nación",
con los descendientes de las trece colonias
originales.
Esta visión, que apelaba a los viejos ideales
de los fundadores de los Estados Unidos, así
como también de ser producto del rencor, de
las ganas de desquite por la sujeción política a
un norte urbano e industrializado, tendría su
más horripilante expresión en la llamada a la
unidad anglosajona protestante y agraria del
tristemente célebre Ku Klux Klan.
67
septiembre 2011 contexto 33

�Broadacre se fundaría sobre las ideas,
experiencias, políticas y las visiones de un gran
número de personas e instituciones, sin
embargo, sobre todas ellas, sobresalen
algunas que por la afinidad a los valores del
anarquismo individualista americano, son
especialmente visibles en su planteamiento,
por lo que no pueden dejar de mencionarse
para el análisis. Jefferson insiste -decíamosen sus escritos políticos y en los intercambios
epistolares sostenidos con compañeros de la
lucha armada, políticos e intelectuales, en que
habría que rechazar para la nueva nación que
surgía a fines del setecientos el modelo
urbano europeo basado en la congregación
alrededor del poder autárquico de unas
minorías nobles; que habría ocasionado una
inequitativa distribución de la tierra y de los
bienes.
La noción de Jefferson, más centrada en los
ámbitos de la vida política que en la
arquitectura y el diseño urbano, luego se
volcaría en la edificación efectiva de una nueva
nación, una moderna vida afincada en unos
modelos urbanísticos igualmente nuevos. Es
interesante que el mismo Jefferson, luego se
interesara en el arte de construir y tomara al
neoclasicismo como el modelo para la nueva
nación.
En el plan desarrollado para la capital federal,
Washington, trazado por Pierre Charles
L'Enfant, Jefferson jugó un papel importante en
la definición conceptual del modelo, si bien
produjo un plan independiente basado en el
trazado de la ciudad de Filadelfia que nunca
llegó a consumarse, estableció efectivamente
fuertes directivas para la adopción del estilo
neoclásico predominante en la capital
estadounidense.
Esta elección pudo haber tenido su origen, tal y
como lo revelan sus escritos, en un rechazo por
el vetusto y maloliente pasado de las más
importantes capitales europeas con las que
tuviera contacto. La cercanía conceptual de
la gran desigualdad observada por Jefferson
en París en los años previos a la Revolución
Francesa, con una ciudad medieval, de calles
estrechas y serpenteantes, t a l v e z f u e
el acicate para que buscara un trazado amplio,

de vistas francas hacia los principales
monumentos, hechos todos considerando la
más moderna fábrica: aquella basada en las
últimas investigaciones y creaciones de los
académicos europeos.
La realización de tales obras, sin duda no
encontrarían un mejor escenario para
desarrollarse que en la naciente nación
norteamericana, así como la realización de su
tesis sobre la propiedad de la tierra.
En sus ideas insiste en que la igualdad política
en un estado moderno no puede estar lejos de
la plena propiedad de cada uno de sus hijos,
así, y tomando esta tesis en su modelo, para
Wright, que hacía eco a las ideas
prevalecientes entre los Southern Agrarians,
que a su vez basaban la fuerza de sus
argumentaciones en las ideas y escritos del
padre Jefferson, la propiedad de la tierra
suficiente para dar independencia económica
a cada poblador, era una medida exacta para la
planeación urbana.
Con este dato, fruto más que de un cálculo
cuidadoso, en la convicción en la verdad
jeffersoniana, era posible formular un modelo
urbanístico, tal sería entonces la lógica
subyacente de una ciudad extensa como la
que el maestro americano planteara. Lo que
para Jefferson, con los recursos tecnológicos
del setecientos era el plan para dividir
equitativamente a la nación 2, para Wright, con
el automóvil y los transportes aéreos, serviría
para plantear la posibilidad de una ciudad
extensa para toda la población
estadounidense, basada en ideas de igualdad
política y autonomía económica.
El impacto de las ideas de Jefferson tras la
pérdida de valor de su tesis por el hipertrofiado
desarrollo urbanístico del Este
estadounidense, hacían eco de su reclamo por
no llegar a la corrupción europea, por no perder
el prístino aire de la nueva tierra conquistada:
"Creo que nuestros gobiernos seguirán siendo
virtuosos durante muchos siglos, al menos
mientras sean principalmente agrícolas; y esto
sucederá mientras existan terrenos libres en
toda América. Cuando se aglomeren en las
grandes ciudades, como sucede en Europa, se
corromperán como en Europa" 3.

2 La Retícula Territorial Nacional de los Estados Unidos de América tiene su origen en la propuesta de Jefferson para la división del territorio, ahora puede
verse desde el damero de la periferia del centro histórico de Denver en Colorado, hasta el manzaneado de la isla de Maniatan en Nueva York.
3 Carta de Thomas Jefferson a James Madison del 20 de diciembre de 1787, citada en Ciucci, Giorgio (1975) La ciudad en la ideología agraria y F.Ll. Wright.
En: Ciucci, Giorgio, et alt. La ciudad americana. Barcelona, Gustavo Gili. Pp. 306-307.

68 contexto septiembre 2011

�Y este eco llegaría hasta las crisis urbanísticas
por el gran crecimiento urbano e industrial
experimentado por los Estados Unidos en las
postrimerías del siglo XIX y el inicio del siglo
XX. Se calcula, según datos censales y
estimaciones demográficas que en 1860
solamente había 6 ciudades en Estados
Unidos cuya población comprendía entre los
100,000 y los 250,000 habitantes; ello se
relaciona con el bajo índice de urbanización de
Norteamérica que por ese entonces era del
orden del 19.8% de la población de ese país,
agrupada en tan solo 392 ciudades. De éstas
únicamente 93 tenían una población superior a
los 10,000 habitantes.
Hacia 1900 se presentaría un dramático
incremento de la población urbana en los
Estados Unidos, en ese tiempo con 39.7% de
su población viviendo en 1737 ciudades. Para
esa época el número de ciudades con más de
10,000 habitantes se habría incrementado a
440. 10 años después, estas cifras seguirían
creciendo drásticamente: en 1910 la población
urbana se aglomeraba entre 2262 ciudades, y
representaba el 45.7% de la población total
estadounidense; 597 ciudades ya rebasaban
para este año a los 10,000 habitantes. Es a
raíz de esta explosión urbana que entre 1907 y
1917 más de 100 ciudades inician proyectos de
planificación urbana, estos datos ya indican
que a partir del inicio del siglo XX, la
problemática urbana adquiere una dimensión
nacional. La expansión acelerada de las
grandes ciudades se emparejó con la entrada a
la Gran Guerra del ejército estadounidense. La
vuelta del ejército victorioso significó el
reacomodo social y económico de los
veteranos. Una renovada ola agrarista recorrió
las tierras de ese país; el hacer de cada
veterano un granjero se transformaría en uno
de los estandartes del gobierno de la primera
posguerra a través de las ideas de Franklin K.
Lane. Ya en la década de 1920, siendo
secretario del interior del presidente Woodrow
Wilson entre 1912 y 1920 y acérrimo defensor
de la vuelta a la tierra y uno de los que
apoyarían con sus acciones y con sus
discursos el renacimiento del mito agrario

señalaría: "el espíritu de la democracia no
prospera allí donde el hombre vive sin la
esperanza de la propiedad de la tierra. Hay
algo particularmente sutil en la sensación de
que un pedazo de tierra es tuyo. Esto lleva a
un más fuerte y elevado concepto de
ciudadanía. Esto permite el nacimiento de la
lealtad, esencial para la vida nacional y para la
salud de la vida en los hogares"4. Factores más
complejos que la explosión urbana e industrial
experimentada por Norteamérica en las
primeras décadas del siglo XX, provocarían
que se disparara la diferencia de la riqueza
entre los habitantes urbanos y los habitantes
campesinos, aunado a ello una gran época de
sequía y malas cosechas, sumiría aún más en
la desesperación a los depauperados
habitantes campesinos, a los que se les
desplazaba de sus trabajos con la introducción
de nuevas tecnologías de labranza en los
nuevos proyectos agrarios (Rifkin, 1994), que
implicaban una tecnificación del agro a como
diera lugar, con tal de conseguir la tan ansiada
supremacía en la producción de alimentos en
el orbe 5 .
Ello provocaría grandes procesos de
inmigración a las ciudades por parte de estos
habitantes, lo que luego daría lugar al
engrosamiento de las clases pobres urbanas,
que transformadas en clase trabajadora,
colaborarían para la expansión industrial en el
ámbito urbano en crecimiento.
Este escenario de acumulación de capital y de
empobrecimiento del agro sería el que
encontraría la gran depresión económica
desatada el año de 1929, dejando en el
desamparo y la desesperación a grandes
masas de habitantes de aquel país.
El
proyecto de recuperación de la economía
estadounidense que se conocería como New
Deal, que incorporaba las principales ideas del
economista John Maynard Keynes y la
experiencia de los estados benefactores
europeos, tendría un significativo impacto en la
organización territorial de aquel país.
Franklin D. Roosevelt, presidente por el
partido demócrata, tendría por fuerza que
oponerse a los grupos de poder republicanos

4 Departament of the Interior. Annual Report, 30 de junio de 1918. p. 11.
5 "El proceso de desaparición del trabajo humano y su substitución mecánica ha seguido un patrón ordenado de desplazamiento por sectores de la
economía. Heilbroner (1994) sugiere que el detonante de este proceso fue la introducción del tractor en el agro, que ocurría en las postrimerías del siglo XIX,
aunque Rifkin (1994) establece un antecedente en el arado de acero, que desplazó a los bueyes e introdujo al caballo como fuerza motriz, lo que hizo
sensiblemente más rápida y eficiente la labor en el campo, la introducción del tractor definitivamente abre el proceso de pérdida del trabajo en las
poblaciones rurales y su ulterior desplazamiento hacia los centros urbanos en auge" (Narváez, 2006: 37). Lo cual impactó positivamente en la
productividad: "En 1880 eran necesarias más de 20 horas/ hombre para cosechar 0.4 hectáreas de un campo de trigo... en 1916 la cantidad se había
reducido hasta 12.7. Tan sólo 20 años más tarde se requerían 6.1 horas/ hombre" (Rifkin; 1994: 139).

69
septiembre 2011 contexto 33

�que afincaban su riqueza económica en la
industria instalada en las principales capitales
del este estadounidense. Sin embargo, el
espíritu práctico de su gobierno, las alianzas -a
veces secretas- con importantes grupos
financieros e industriales afincados en casa,
pero en "territorio enemigo", y la urgencia de
los tiempos que se vivían: la gran depresión y
una geopolítica que se inclinaba hacia el
surgimiento de regimenes violentos y
totalitarios, hizo que el programa territorial de
su gobierno no fuera tan agrarista como lo
habría planteado su campaña para la
presidencia, ni tan consonante con las
conservadoras ideas del grupo de los Southern
Agrarians.
La tecnificación del agro siguió siendo
implacable, la extensión de grandes obras
públicas; presas, plantas de generación de
energía, carreteras, líneas de conducción de
energía, se hicieron con el fin de dar
cumplimiento al programa de recuperación
nacional que no se daría sino a partir de la
entrada de los Estados Unidos a la Segunda
Guerra Mundial (Rifkin, 1994).

El impacto de estos programas para la
recuperación nacional daría lugar a valiosas
experiencias que sembraron el camino para el
s u r g i m i e n to d e l a s e x te n s a s z o n a s
urbanizadas que hoy contemplamos en ese
país.
Una de las experiencias más interesantes de
la aplicación de las políticas manadas del
programa New Deal, fue la que emprendió la
Tennessee Valley Authority, una ambiciosa
iniciativa del gobierno de Roosevelt para la
recuperación de esa región del sur del país. La
iniciativa se afincaba en una inmensa inversión
pública tendiente a incorporar una gran
cantidad de infraestructura para el desarrollo
de esa región especialmente pobre de esa
nación.
A pesar de ello, y como hemos señalado antes,
estas acciones de reconstrucción de la
economía durante la Gran Depresión, no
fueron tan bien vistas por los ideólogos más
conservadores del sur estadounidense, que
veían cómo se gestaba un escenario para la
incorporación de más industria y no de la

Fig. 1. La evolución posible de la ciudad red del Este de Norteamérica, las áreas en negro son las mayores aglomeraciones urbanas
seguidas por las áreas en diversos tonos de gris, que señalan aglomeraciones menores y sus áreas de influencia o de futuro crecimiento
hasta hacer surgir una gigantesca ciudad red en un plazo relativamente corto en tanto la escala de tiempo de desarrollo de las ciudades.
Esta es una ciudad multinacional que podría abarcar desde la frontera de Canadá con los Estados Unidos al norte, hasta la frontera
mexicana norteamericana en el noreste de México. Nótese en este contexto la conurbación Reynosa- Mc. Allen- MatamorosBrownsville en la frontera Mexicana y el área de rurururbanización difusa desde Winnipeg en Canadá hasta la frontera con Estados
Unidos.

70 contexto septiembre 2011

�nuevo, basado en la descentralización y el
impulso de la población a la nueva frontera
para alcanzar un nivel de vida mejor: "La
solución del problema consiste en la
descentralización de las industrias y en el
desarrollo de un nuevo tipo de ciudad industrial
suburbana, posible hoy en la era de la
máquina" ( Wilson, 1933: 50)
El modelo sobre la que descansaría el plan de
Norris Town y las iniciativas de Wilson sería el
de las aldeas y ciudades de los Mormones.

Del mito religioso al mito agrario
Una imagen que prevalece en la ideología de
los agraristas desde la época anterior a la
independencia de los Estados Unidos es
justamente las de las comunidades religiosas
como Cuáqueros, Mormones, Amish, Shakers,
que intentaron -y en muchas ocasiones con
bastante éxito- construir comunidades aisladas
y autosuficientes basadas en los ideales
religiosos del cristianismo reformista, que
trataba de recuperar a las comunidades de los
primeros cristianos del medioevo. La idea de
un gran contacto con la tierra, la austeridad y
una fuerte vida comunitaria basada en la
religación a sus creencias, unida a una
ideología que podríamos calificar con bastante
justicia como protoanarquista, impulsó a que
estos grupos construyeran fuertes
comunidades en los Estados Unidos, algunas
de ellas bastante desconectadas política y
económicamente del gobierno de esa nación
como los Amish de Pensilvania.
Este modelo de vida sería tal vez una de las
inspiraciones de los anarquistas
estadounidenses: Thoreau, Howard, Bellamy,
etc., pero sería también al que ellos se
opondrían como antípoda de una planeación
nacional eficaz: "es evidente, a todas luces,
que los nacionalistas no creen en las colonias
cooperativas para difundir la fe.
La razón está en el hecho de que una colonia
sólo se convierte en una gran ventaja
económica si forma parte de un sistema
competitivo más amplio" (Howard, citado en
Buder, 1969: 397). Sin embargo, llegaría a
formar parte del contenido simbólico del
suburbio y de la vida a la que aspiraban sus
habitantes.
72 contexto septiembre 2011

Esta mítica imagen alimentada por una
pléyade de escritores y filósofos del siglo XIX
tendría su epítome en la conquista de los
territorios arrebatados a México después de la
guerra de intervención y que formaría otro gran
mito: el de la conquista de la frontera. En 1893
en el marco de la exposición colombina en
Chicago, Frederick J. Turner formularía en un
discurso la imaginería que alimentaba las
fantasías populares de anchas tierras salvajes
por conquistar, de los espacios sin límite:
"el desarrollo americano ha sido un continuo
comienzo, un punto de partida siempre nuevo,
sobre una frontera móvil. Este perenne
renacimiento, esta fluidez de la vida americana,
esa expansión hacia el Oeste, con toda su
gama de infinitas posibilidades, su contacto
continuo con la sencillez de la sociedad
primitiva, alimentan y ofrecen las fuerzas que
dominan el carácter de los americanos. El
verdadero punto de vista para entender la
historia de esta nación no es la costa del
océano Atlántico, sino el gran West" (Turner,
1967: 6).
Para la década de 1920 estas ideas anclarían
en un experimento anarquista acaso basado en
las ideas expuestas por Thoreau en Walden,
pero afincadas en un pensamiento social más
sistemático, basado en el movimiento
distributista.
Ralph Borsodi, autor de dos influyentes libros
que rechazaban abiertamente la civilización
urbana prevaleciente This Ugly Civilization de
1929 y Flight from the city. Autoexiliado de
Nueva York, edificaría una finca autosuficiente
para él y su familia que daría luego lugar a la
construcción de la comunidad de Sufren, una
ciudad "completamente autosuficiente y con
una producción casera de alimentos, tejidos y
confección, con artesanía de madera y metal.
Una propuesta de vida integrada que lleva al
replanteamiento de la estructura de la
sociedad; un ideal de descentralización donde
la familia vuelve a ser el centro de la vida
asociada y comunitaria." (Ciucci, 1975: 351).
Un tiempo después Wright reflexionaría sobre
la experiencia de Borsodi, justificando el
abandono de las ciudades tal y como eran en
ese turbulento tiempo y lo que podría ser un
nuevo y mejor mundo para todos: "Las
ciudades son grandes bocas, Nueva York es la
mayor boca del mundo.

�recuperación de la vida campesina manada de
toda la visión mítica heredada de los padres
fundadores y exaltada por los intelectuales
anarquistas del siglo XIX.
La mirada de estos ruralistas se alejaba hasta
la antípoda del espíritu progresista que ellos
mismos identificaban con todo aquello que
viniera del bando vencedor en la Guerra Civil.
Sus imaginarios se afincaban fuertemente en
la sociedad medieval europea, basada en la
vida en el campo, pero más que todo en la vida
puritana de las originales 13 colonias en los
albores de la nación. Esta visión estaba basada
en parte en la idea de un mundo integral,
autónomo y no contaminado por otras visiones;
se trataba de la imagen y la idea de un mundo
sin divisiones y con una clara supremacía
anglosajona y protestante, como aquel que
prevalecía antes de la Guerra Civil en el
esclavista sur. ¿Por qué esta visión se
encendería justamente en el período de una de
las mayores explosiones urbanas en los
Estados Unidos?
La respuesta acaso se encuentre en el proceso
de consolidación de las urbes del este
estadounidense en el período. Si bien la
introducción de nuevas tecnologías al campo
fue desplazando a los habitantes con rumbo a
las principales ciudades, muchas de ellas
localizadas en la zona de ocupación más
antigua del país, que correspondía con el sitio
de las 13 colonias inglesas en América, para,
como apuntábamos antes, conformar una
emergente clase pobre urbana, otra gran parte
de los nuevos habitantes la constituyó una
nutrida inmigración proveniente de los países
europeos, principalmente, que venía a
afincarse a los Estados Unidos, tras feroces
procesos de empobrecimiento, guerras y
hambrunas, vividas en sus naciones de origen.
Es interesante el proceso social que siguió a la
incorporación de estos grupos a esta nación,
que al basar su Estado de Derecho en la vieja
legislación británica, admitía una pluralidad de
naciones en el territorio y un sistema de
exclusión social basado en el origen étnico de
cada habitante.
Este hecho pudo haber empujado a estas
grandes masas de pobladores a agruparse y
generar pequeños sistemas económicos
basados en un contrato social no escrito, pero
garantizado por raza, credo y origen. La
experiencia de muchos de estos pobladores
como viejos habitantes urbanos, h i z o q u e

entendieran más rápidamente las nuevas
reglas del juego que planteaba la emergente
sociedad urbana e n Norteamérica, c o n lo
que ya por este pasado poseerían ventajas
copetitivas muy claras frente a los inmigrantes
campesinos estadounidenses.
A este hecho se uniría otro muy importante:
sobre todo los inmigrantes irlandeses e
italianos, que constituirían una de las fuerzas
más pujantes del desarrollo industrial y
comercial de las ciudades del este
estadounidense, llevaron consigo a una
importante masa de creyentes católicos a un
país mayoritariamente protestante.
La identificación de estos pobladores con las
ciudades vencedoras de la Guerra de
Secesión, zanjaría aún más los diferendos
entre los conservadores y protestantes
sureños agraristas, y los católicos habitantes
urbanos del norte.
Esta divergencia de visiones es ciertamente
una que tiene en su seno conflictos religiosos
arrastrados del pasado europeo de estos
pobladores hacia el nuevo mundo.
El New Deal intentaría construir para el sur un
escenario en el que se sintetizaran sus
aspiraciones agraristas con las del progreso
basado en la industrialización. El proyecto de
Wright intenta igualmente esta síntesis al
inventar una forma urbana basada en la
extensión de la ciudad hasta "diluirla" en el
campo.
Las experiencias manadas de los programas
de la Tennessee Valley Authority, y otras
experiencias -utópicas o llevadas a la prácticaserían los ingredientes de la utopía urbana de
Wright. Entre estas experiencias sobresale la
llevada a cabo en Norris-town en Tennessee.
Esta nueva población comenzada a construir
en 1934 por iniciativa de Arthur Morgan,
miembro de la Tennessee Valley Authority, y
basada en la ideología de la mayoría de los
seguidores de Roosevelt, se situó junto a una
presa productora de energía y se diseñó como
un enclave abierto, en fuerte contraste con la
idea de ciudad. Milburn Wilson, director de la
Division of Subsistence Homesteads, el
organismo de la administración de Roosevelt
encargado de hacer el primer programa de
usos del suelo de esa nación, declararía que
esta clase de iniciativas representaban un ideal
71
septiembre 2011 contexto 33

�Del otro lado del río Tennesse se insinúa con el
trazo de otras autopistas estructuralmente
similares a las que ocupan el primer plano de la
perspectiva, la posibilidad de una urbanización
paralela y relacionada con Muscle Shoals que
pudiera extenderse igual que la ciudad
proyectada.
La representación de la utopía de Ford permite
imaginar una extensión mucho más grande que
las ambiciosas -para esa época del siglo XX- 75
millas de longitud de la urbe. Sugiere que la
ciudad podría ser tan extensa como el río,
conectar a los campos sembrados, convertir
este medio agrícola en una nueva ciudad
solamente con la introducción de vías de
comunicación.
Las iniciativas de reconstrucción de la
economía alemana en la década siguiente a la
presentación de este proyecto partieron de un
programa colosal de construcción de
infraestructuras de este tipo. De pronto, por en
medio de un campo sembrado o de un viejo
bosque se construía una autopista, túneles y
puentes sobre cañadas y a través de las
montañas. Hoy una visión de satélite de vastas
áreas del río Rin podría fácilmente ilustrar a la
vieja utopía de Ford. Muscle Shoals acaso fue
uno de los motivos más importantes para que
Wright proyectara su ciudad agraria, las
coincidencias conceptuales entre estos dos
modelos son muy importantes, toda vez que se
introduce en el corazón de la tesis agrarista de
la recuperación de la dignidad de la vida de los
campesinos, la de la utilización intensa de una
tecnología ubicua y que haga funcional y viable
una ciudad con la capacidad de dotar a cada
uno de sus habitantes de tierra suficiente para
alimentarse. Wright destaca esto precisamente
en uno de sus visionarios escritos sobre la
ciudad futura:
“Únicamente cuando la ciudad se convierta en
algo pura y simplemente utilitario, podrá
alcanzar ese orden que es belleza, y esa
sencillez que la máquina en manos
competentes puede ofrecer egregiamente
como un servicio para el hombre.
Esto puede ser dejado en manos de la
máquina. Esta, la única máquina ideal posible,
vista como ciudad, será invadida a las diez y
abandonada a las cuatro, tres días a la
semana. Los otros cuatro días de la semana
se dedicarán a los problemas más o menos

agradables, de una vida que discurre en otro
sitio y en las condiciones naturales del hombre.
Las líneas que dividen la ciudad del campo
están, ahora, desapareciendo gradualmente,
así como también sus diferentes condiciones.
El campo absorbe la vida de la ciudad, así
como la ciudad se retrae en las actividades
utilitarias que pueden justificar, por ahora, su
existencia. También la concentración con fines
utilitarios, como ya hemos dicho, ha de
desaparecer, como resultado del empuje de la
descentralización de la industria. Muy pronto
ya no será necesario concentrar a las masas
por cualquier motivo. La unidad individual,
agrupada sobre el terreno, crecerá más fuerte
en una libertad trabajosamente conquistada y
obtenida, en primer lugar, por aquellos
elementos de la ciudad no prostituidos por la
máquina. Henry Ford afirmó esta idea en su
plan para el desarrollo de Muscle Shoals.
Incluso la pequeña ciudad es demasiado
grande. Será sumergida, gradualmente, en el
desarrollo general no-urbano. El ruralismo,
como forma distinta del urbanismo, es
americano y verdaderamente democrático"
(Wright, 1953: 191-192).
La visión de una ciudad extensa a costa del uso
intensivo del automóvil chocaba con la
tendencia a la centralización de los grandes
industriales del noreste y de los sucesivos
gobiernos de esa nación. Ni siquiera Roosevelt
en la elección de 1932 pudo frenar el ansia
centralizadora de los gobiernos que le
precedieron, pese a lo que, tras la introducción
de importantes redes carreteras, el automóvil
se impuso como la única respuesta razonable
para el impostergable surgimiento de extensas
ciudades que llenarían bastos ámbitos rurales,
transformando definitivamente las condiciones
de vida del campo en los Estados Unidos, el
agro sería así la última gran frontera en su
epopeya conquistadora de casi un siglo.

Imaginarios y experimentos tras
la utopía.
En medio de este ambiente y rodeado por
estos eventos históricos es que surgió el
proyecto de Broadacre de Wright; la tesis de
una ciudad descentralizada y extensa como
corazón mismo de la mítica Usonia.
75
septiembre 2011 contexto 33

�Con una distribución general de alimentación y
bienes de consumo sobre toda el área de un
terreno agrícola, uno de los elementos vitales
que apoyan la construcción de la ciudad
desaparece para siempre, disolviéndose en el
suelo de donde proviene: productos locales
que encuentran un beneficio inmediato y
directo, mientras que antes era necesario un
beneficio que pasaba por varias manos"
(Wright, 1953: 193). La convergencia de las
ideas anarquistas de Wright con la ideología de
los Southern Agrarians fueron admitidas por la
crítica especializada, con lo que se le llegaría a
calificar por aquellos -gracias al proyecto
visionario de Broadacre City- como un profeta
que anunciaba un nuevo modelo urbanístico en
el cual llevar a cabo sus ideales de vuelta a las
comunidades sostenidas en la tierra y de plena
distribución de la propiedad.

La utopía y su componente
tecnológico: la ciudad ideal de Ford
en la concepción de Broadacre.
Uno de los antecedentes del programa urbano
desarrollado por Ford indudablemente lo
constituyó la utopía de William Dean Howells, A
traveler from Altruria. En este popular libro, el
autor propone una nación basada en la
destrucción de los monopolios, la cooperación,
el altruismo y la utilización de la tecnología para
aumentar el bienestar humano.
Haciendo eco de los intelectuales del siglo XIX,
Howells parte de una dura crítica a las ciudades
envenenadas y pestilentes por tanta
contaminación, así como por el sistema social
prevaleciente, basado en la exclusión de unos
habitantes pobres por otros habitantes ricos.
Para de ahí dibujar un nuevo mundo que, tras el
arribo del commonwhealth habría abandonado
este escenario en pos de un sistema con una
estructura más funcional y "moderna":
"capitales, una para cada región de nuestro
país y una para todo el commonwhealth… En
las capitales se encuentran las universidades,
los teatros, las galerías, los museos, las
catedrales, los laboratorios y los invernaderos,
y las aplicaciones de cada arte y ciencia, así
como los edificios administrativos… En las
capitales todos los transportes, sean de ocio o
de trabajo están basados en la electricidad, y la

capital de cada región se une a los pueblos que
reparten por los cuatro puntos cardinales por
medio de veloces trenes eléctricos… Los
pueblos están habitados principalmente por
quienes prefieren la vida rural; son aldeas de
agricultores… La casa es el verdadero corazón
del sistema altruriano… en ella un hombre
nace, vive y muere, junto a su familia, y de
nuevo poseemos aquel dulce sentido de la
vecindad, de la hermandad que consagraba la
edad de oro de la primera república cristiana…
Las máquinas, enemigas y dueñas, una vez
del trabajador, son ahora sus amigas y
esclavas" (Howells, 1968: 187- 195).
Para Ford, un programa urbano que
recuperara el ideal perdido de una nación bien
distribuida y poblada por habitantes libres,
como lo planteaban los ideales de los Southern
Agrarians y de los míticos padres fundadores
de la nación, necesariamente tendría que
incorporar a la nueva tecnología.
Descentralizar a la industria hasta llevarla
hasta los más remotos confines de la nación,
pero a la vez desconcentrar el capital, hacer
pequeños talleres en cada comunidad,
atendidos por los habitantes, para que estos
recuperaran el fruto de su trabajo.
Se trataba, en el fondo, de un programa
centrado en acabar con la explotación de los
grandes capitalistas. Si bien este plan tenía
muchos puntos de contacto con el programa
para la recuperación de Estados Unidos
propuesto por Franklin D. Roosevelt, y fue
hecho con bastante anticipación a aquel
(1921), el mismo fue duramente tratado por los
congresistas, que veían en el plan de Henry
Ford una escaramuza para hacerse de tierras
baratas y ricas por un largo tiempo y
prácticamente de regalo, y además como el
peligro político de que el rico y popular
industrial pudiera colarse hasta la Casa Blanca
si alcanzaba el éxito proyectado.
Los viejos industriales del sur no apoyaron la
propuesta que iba a llevar a la industria a una
de las zonas más pobres del sur
estadounidense en uno de los márgenes del río
Tennesse e hicieron que el gobierno dejara
definitivamente a la propuesta a la deriva.
73
septiembre 2011 contexto 33

�En julio de ese mismo año, Ford presentaría
una nueva propuesta ahora basada en
recursos de la industria y en un arriendo de las
tierras del lugar por un largo período, con lo que
él corría con los gastos para la construcción de
las instalaciones para la extracción de nitratos
para fabricar fertilizantes y para la extracción
de metales para sus fábricas de automóviles.
W. Norris en el 67 congreso, bajo la presidencia
de Roosevelt, planteó serias dudas sobre el
carácter desprendido y benefactor de la
empresa de Ford y lo acusó de querer llevar a
cabo una instalación industrial para su
beneficio a costa de inversión pública, con lo
que generaría una de las mayores
controversias políticas de la década de 1920.
Por su parte, los defensores del plan de Ford
harían eco de las ideas expuestas por los
agraristas del sur al plantear que era una de las
más dignas maneras de devolver la propiedad
de la tierra a cada habitante, de hacer
autosuficiente alimentariamente a la clase
trabajadora estadounidense. Wright, después
de conocer el plan para la ciudad ideal Muscle
Shoals opinó que "Ford es un hombre de quien
el futuro tiene derecho a esperar algo que vaya
más allá del sentimentalismo. Es un hombre de
sentido común. Es un hombre que ha dado
realmente una gran contribución a nuestro
país. Tiene ideas de éxito. Su propuesta para
Muscle Shoals fue una de las mejores cosas
que yo he conocido para solucionar una
mecanización excesiva… ¿Qué hacer con el
hombre ligado a la máquina? La propuesta de
Ford fue descentralizar la industria. Si hubiese
podido llevar a la práctica Muscle Shoals,
habría creado una gran cantidad de pequeños
talleres. Su intención era desmembrar la gran
industria. Quería volver a colocar al hombre
sobre la tierra. Habría dado a cada hombre un
par de acres de tierra en propiedad. En verano
los hombres trabajarían la tierra. En invierno
irían a trabajar en las máquinas del taller,
simplificadas de tal modo por la mecanización
que no necesitarían trabajar en la fábrica más
que cinco o seis meses al año" (Wright, Citado
en Gutheim, 1941: 114).
Diez años después de hecha la propuesta de
Muscle Shoals al gobierno estadounidense, en
plena crisis económica, Ford propondría al
gobierno de nuevo un plan para dotar de tierras
a los obreros de Detroit para provocar el
surgimiento de comunidades autosuficientes
74 contexto septiembre 2011

basándose en la práctica de la agricultura en
pequeños huertos, 50,000 huertos, según el
plan de Ford serían plantados en la ciudad y
anunciaba que a partir de 1932 ningún
empleado de Iron Mountain de Michigan podría
conservar su empleo si no combinaba su
trabajo en la fábrica con el cultivo de un huerto
familiar.
El Plan de Ford para Muscle Shoals , aun y
cuando nunca fue ilustrado por él, se basaba
en la hipótesis de una ciudad extendida por
espacio de 75 millas, mucho más grande que la
ciudad de Detroit en esa época, proyectada
como una ciudad lineal, como la propuesta de
Soria y Mata, que llevaría serpenteando por el
campo una ciudad difusa poblada de huertos y
en la que el acceso a los servicios se facilitaría
mediante una intensiva utilización del
automóvil. La propuesta de Ford es la de una
tremenda descentralización, es la de la ruptura
de la ciudad tradicional, basada en una
geometría radial concéntrica, con una fuerte
identidad con un espacio social piramidal, que
además en esa época era idealmente densa y
caótica, y la substituía por la imagen de una
ciudad sin centro, en la que predominaba el
paisaje natural.
La revista Scientific American ilustró la idea de
Ford con un curioso mapa en perspectiva de la
ciudad de 75 millas de extensión en una
edición de septiembre de 1922. En la
ilustración del artículo se presenta una
pequeña ciudad radial rodeada
completamente por hipertrofiadas carreteras
bordeadas de árboles. Sobresale en esta
imagen, que podría remitirnos a los paisajes de
la escuela flamenca del siglo XVI, un
interminable horizonte de campos sembrados
y otros muy cercanos a la villa principal. Para
resaltar la idea de la descentralización, el
artista anónimo de la utopía Fordista, situó
aguas arriba de la ribera del Tennesse otro
centro de población bordeado por la
omnipresente autopista.
Cada uno de estos subcentros de Muscle
Shoals estaría rodeado totalmente por
carreteras anchas para la circulación de
automóviles, de la zona central de cada uno de
los nodos de la ciudad utópica de Ford surgían,
hacia todas las direcciones, grandes avenidas
radiales que se integraban mediante troncales
bien diseñadas a la vía de circunvalación y ésta
a la autopista ribereña.

�La experiencia de Wright en Italia, de un
campo completamente domesticado por una
urbe que lo penetraba en muchos sitios,
sincopándose con los bosques y generando
una suerte de paisaje totalmente humanizado,
lo cautivó y fue quizás uno de los motivos más
fuertes de la obra urbanística del maestro
americano.
A su vuelta de Europa emprendería varios
proyectos que serían antecedentes directos
del de Broadacre, experimentos que luego
entrarán a formar parte de este otro proyecto.
Algunos de los críticos de Wright suponen que
más que un planteamiento en sí, Broadacre
sería una suerte de gran síntesis, un escenario
ideal en el cual situar la obra del maestro, en
donde se pudieran desarrollar todas las
posibilidades sobre su visión acerca de la
arquitectura y el urbanismo del futuro.
Experimentos propios como el proyecto de
1909 Como Orchards Summer Colony, el
proyecto para una manzana tipo en la periferia
de Chicago (1913) o el Falansterio para un
millón de personas (1921), pueden ayudarnos
a comprender la evolución de su pensamiento
urbano, que va desde el planteamiento de
viviendas prototípicas y la búsqueda de la
adecuación de las ideas agraristas al proyecto
de una ciudad que permitiera la
descentralización industrial y la introducción de
la tecnología moderna, pero sin apartar a los
habitantes de la vida ocupada por las labores
agrícolas, por el contacto con la familia y los
vecinos y por la buena práctica religiosa; hasta
el adecuado manejo de la vivienda para
trabajadores, buscando cierto grado de
concentración de la función habitacional
dedicada a las clases trabajadoras.
Broadacre se presenta así, además, como la
síntesis de una visión sobre una sociedad bien
clasificada, en donde existiera un estamento
superior al mando y estamentos inferiores
encargados de la dura carga laboral que
hiciera funcionar ese mundo que imaginaba.
Esta visión no era muy diferente de la
estructura que se desarrollaba en las más
importantes ciudades estadounidenses, de
hecho, la reflexión sociológica aquí se aleja
bastante de ser revolucionaria o en la
búsqueda de señalar las debilidades del
sistema prevaleciente en Norteamérica. La
experiencia de Wright con clientes de la
clase media alta en Chicago y otras regiones
d e l o s Estados Unidos, y su acendrado
76 contexto septiembre 2011

conservadurismo puritano, anglosajón y
protestante, lo obligarían a adoptar una
postura que defendiera ese mundo que se
perdía con el ascenso de los advenedizos
inmigrantes que en masa transformaban las
mayores capitales del continente.
Con todo y ello, el trabajo de planeación de
Broadacre deja ver la gran imaginación de
Wright para proponer innovadoras formas de
utilizar el espacio como la respuesta
antiurbana que esperaban los ideólogos del
agrarismo y todas las fuerzas que pugnaban
por un cambio estructural profundo en los
Estados Unidos. La mirada de Wright se
volcaría sobre las ideas de Belloc, Turner,
Thoreau, Emerson, en la búsqueda de una vida
idealmente autónoma, autosuficiente y sujeta
de un gobierno pequeño.
La individualidad anarquista expuesta en la
tesis de Broadacre se deja ver en la búsqueda
de basar el desarrollo en la justicia social, en la
igualdad en el derecho, en el respeto por las
diferencias -que en muchos de los casos se
derivaban de una posición social heredada- en
el acceso pleno a la propiedad. Las ideas de
Belloc se dejan ver en el hecho de que la base
de la planeación de Broadacre sería la familia
que cuida y cultiva su tierra; "Broadacre se
convierte, exactamente, en el proyecto de un
asentamiento humano basado en la hipótesis
jeffersoniana de autogobierno" (Ciucci, 1975:
365).
La huída al campo, el abandono de la ciudad,
que se plantea en el programa anarquista de
Thoreau, Wright lo invierte al hacer que el
campesino -habitante ideal de su utópico
planteamiento- extraiga de la ciudad lo que
necesite y lo use para su beneficio, pero sin
abandonar las bondades de una vida cercana a
la naturaleza. Este proyecto, no obstante, es
bastante pragmático, pues se presentaría
justamente en el momento en el que la gran
crisis de 1929 hacía que el gobierno volviese
sus ojos hacia una reestructuración del
sistema de vida en el campo, apoyándose en la
creación de una serie de comunidades
autosuficientes.
Pero el planteamiento de Wright sería
bastante distante de las tesis centralistas de
Roosevelt, pues "Broadacre y Usonia, de
hecho, permanecen aisladas y autónomas,
individualistas, encerradas en una cultura
que es la cultura de Wright; alrededor hay

�un territorio indiferente, regulado y controlado
por leyes extrañas" (Ciucci, 1975: 367).
Broadacre se funda en la idea de la
descentralización y de la destrucción del
gigantismo de la ciudad americana: "casas
pequeñas, industrias pequeñas, escuelas
pequeñas, una pequeña universidad,
pequeños talleres, pequeñas haciendas.
Pero la descentralización general debe
acompañarse de la reintegración
arquitectónica" (Ciucci, 1975: 367).
Espacialmente el plan de Wright es un
programa cuidadoso de subdivisión que se
basa en la Retícula Territorial Nacional
propuesta por Jefferson, que intentó parcelar
equitativamente el territorio, pero que en
Broadacre, estableció la localización de los
principales sitios públicos (un estadio, un
teatro, la universidad ) así como el sitio de
vivienda de las clases acomodadas, en donde,
basándose en el modelo de Taliesin, intentó
crear habitaciones autónomas y dedicadas al
cultivo de las actividades del espíritu, junto a
las labores de autosustento a partir de la
práctica de la agricultura en una escala
doméstica.
Aunque Wright soporta su programa de
movilidad urbana en el uso intensivo del
automóvil, para lo cual destina en la
planificación vías bien preparadas para el
tránsito a altas velocidades, es sorprendente
que en las perspectivas que presenta incluye
unos ubicuos helicópteros de aspas retráctiles
y dentadas y con cabinas en forma de burbuja
(figuras 3, 4 y 5), que inducen a pensar en un
escenario que mira más allá de la estrechez
tecnológica que en ese tiempo vendían las
fábricas, con lo que su visión se antoja de un
futuro más lejano que el planteado por los
maestros europeos de la época, que retratan
aviones biplanos volando entre los blancos y
aislados bloques de habitación, que ahora nos
hacen recordar con nostalgia a Santos
Dumont, los hermanos Wright o al Barón
Richtoffen.
Las perspectivas de Broadacre (figuras 2, y 3)
se concentran en la cobertura de árboles, en un
paisaje abierto tachonado de pequeñas
viviendas y huertos, no obstante que la
planeación responde estructuralmente a otros
principios.

Fig. 2. Maqueta de Broadacre City, utopía urbana de F. L. Wright

El modelo se funda, al igual que Muscle
Shoals, en la ciudad lineal: "La ciudad de
Wright se apoya sobre un eje viario principal, al
que se conectan todos los servicios
automovilísticos y las industrias, y del que se
ramifica una red secundaria que apoya la
residencia y los servicios. Pero esta ciudad
lineal se puede ensanchar en el territorio en
cualquier dirección con la introducción de un
nuevo medio de transporte, el helicóptero, que
elimina la necesidad de una estructura
decididamente dirigida; únicamente el tráfico a
nivel del suelo, ligado al automóvil y al
monorraíl, mantiene una direccionalidad
determinada, a la que se reconduce siempre el
conjunto de la organización" (Ciucci, 1975:
373).
La planeación sería para la ocupación de
1400 familias, que, con una media de cinco o
más personas por familia daría lugar a un
asentamiento de unas 7000 personas.
Este modelo sería adaptable a las tierras del
norte o del sur de los Estados Unidos. Se trata
de la suma de tres elementos: las vialidades,
con tráficos diferenciados; los parques y las
instalaciones fundamentales y la residencia,
que incluye también a los talleres, con lo que se
plantea una solución práctica para conectar
trabajo y residencia y descentralizar bastante a
las actividades industriales.
77
septiembre 2011 contexto 33

�Pero como tal visión se anclaba tan
fuertemente en la tradición anarquista, acaso
inspirada en el pensamiento político de los
padres de la nación, Broadacre se convertiría
en paralelo en la ciudad del individuo. ¿Cómo
empatar el proyecto de la vuelta a la vida local,
a la pequeña comunidad y la familia, con lo
potencialmente sociófugo del proyecto vital
anarquista y de una ciudad diluida en las
extensas praderas y montes? ¿Cómo
pretender una recuperación del mito agrario en
medio de máquinas automáticas, de un
desplazamiento del contacto con cualquiera
fuera de los habitantes de la propia casa?

El proyecto político y social
bajo Broadacre.
Fig. 3. Imagen de Broadacre City, utopía urbana de F. L. Wright.

Sólo en una pequeña fracción del desarrollo se
considera la instalación de pequeñas
industrias. La faja de avenidas está situada
justo delante de los huertos, estacionamientos
y mercados, con lo que constituye un colchón
para las actividades más ruidosas y
contaminantes de la calle. Tras ese filtro se
localizarían las viviendas, rodeada por estas se
encuentra la zona de parques, escuelas,
centros comunitarios, centros de investigación
y en la parte más recóndita del desarrollo las
viviendas de lujo (figura 2).
Aquí el valor de la casa no tiene sólo que ver
con su tamaño intrínseco, sino con su
localización. El tamaño de la casa, más que
con el número de ocupantes, tiene que ver con
el número de automóviles que la familia posea.
De hecho para Wright esta posesión es uno
de los inventos clave para hacer posible la
ciudad extensa que imagina. Sin el auxilio de
tres inventos desarrollados hasta niveles
industriales en los albores del siglo XX: la
electricidad y las comunicaciones (teléfono,
telégrafo), el automóvil y los medios de
transporte motorizados y las máquinas
expendedoras de productos situadas en las
ubicuas estaciones de servicio, Broadacre no
sería posible.
Hay un énfasis puesto en la descentralización
de las funciones. La ciudad extensa de Wright
sería, así, un sueño de democracia y justicia
social.
78 contexto septiembre 2011

El proyecto político tras la puesta en marcha de
Broadacre consiste en 5 fórmulas sencillas: el
uso intensivo de la electricidad, que extendería
sus redes hasta los rincones más apartados,
llevaría el progreso a todos por igual, igualando
la cuota energética, evitando concentrar la
producción de la energía alrededor de las
grandes y tradicionales zonas de industrias;
garantizar el derecho a la tierra, suficiente para
que cada familia tuviera la posibilidad de ser
autosuficiente en la alimentación,
jurídicamente responsable y beneficiaria de un
d e r e c h o ad perpetuam, y l i b e r a n d o a
la persona del pago de gravámenes por la

Fig. 4. Imagen de Broadacre City, utopía urbana de F. L. Wright.

�posesión (abolición del single tax); la
integración del campo y la ciudad extendiendo
hacia una y hacia el otro los beneficios de
ambos, aire puro del campo, contra beneficios
económicos y sociales de la vida urbana;
abolición del gobierno, en última instancia, o
cuando menos que el gobierno central cediera
poder frente a los gobiernos locales y una
difusión del bienestar para que cada trabajador
se convirtiera en un exitoso capitalista. Ello
abriría el escenario para el planteamiento cuando menos teórico en esa época, pero
brutalmente real en vastas zonas del territorio
actual de los Estados Unidos en el presente- de
una ciudad ilimitada, extendida linealmente a
través de una red de caminos que enlazando
primero a puntos de alta concentración urbana,
con el tiempo se convertirían en espinas
dorsales de una urbanización lineal.
Por otra parte, el plan para extender esta
ciudad más allá de los caminos principales,
hacia el ancho territorio compartimentado por
la Retícula Territorial Nacional, indujo a Wright
a plantear la imagen de una urbanización
plena, no ceñida a la estructura de la red de los
transportes.

Fig. 6. Imagen de Broadacre City, utopía urbana de F. L. Wright.

con el tiempo estableciendo la posibilidad de
extender la red primaria a otras redes
secundarias y terciarias pero dependientes en
gran medida de la primera urbanización lineal
obligada por la presencia de la red de
interconexión entre los centros de población
más viejos. Esta urbanización lineal más
compleja, en última instancia podría ocupar el
territorio entre los centros urbanos conectados,
estableciendo inicialmente una ciudad de
bajísima densidad extendida por el campo
otrora salvaje o dedicado a las labores
agrarias.

Con el tiempo, el desarrollo de estas ideas
haría visible la tendencia de la ocupación del
territorio a partir del desarrollo de la red de
caminos. Diríamos que esta red originaría la
forma urbana extensa primero a su vera,
estableciendo un "cilio" de urbanización entre
nodos con mayor densidad y extensión, pero

Conclusiones.

Fig. 5. Imagen de Broadacre City, utopía urbana de F. L. Wright.

Es interesante ver cómo este proceso ahora, a
la vista de los desarrollos urbanos recientes de
diversas regiones planetarias (figura 1), como
las que hemos mencionado a lo largo de este
trabajo y en otros que le preceden, resulta ser la
lógica de ocupación del territorio en muchas de
estas regiones, lo que hace pensar que el
desarrollo de las ciudades red va tomado de la
mano del desarrollo de las infraestructuras y las
tecnologías del transporte.
A la luz de un entorno dominado por los
asentamientos rurales y por la visión que se
genera en estos confines de poca dependencia
y prácticamente autogobernados en muchos
asuntos de la vida civil, resulta interesante
cómo se anticiparon muchos de estos procesos
en esa síntesis del pensamiento de toda una
época y de un lugar que representa el proyecto
de Broadacre de Wright.
79
septiembre 2011 contexto 33

�Esta anticipación planteó los elementos más
importantes y visibles de los procesos de
creación de estas ciudades redes planetarias
de las que ahora somos testigos.
Podríamos anticiparnos sugiriendo que el
proyecto de Wright representa un programa
morfogenético al cual acudió una buena parte
de la civilización occidental para desarrollar
sus formas urbanas y las de los territorios que
aculturaba, aunque esto es pretender
demasiado. Es evidente que lo que representa
Broadacre es una confluencia, una síntesis de
los programas que los pensadores y creadores
de toda una época plantearon como las
posibilidades de la vida que luego tomarían
cuerpo precisamente en la materialización de
las moradas de las generaciones que
prosiguieron a su marcha por este mundo.
El gran desarrollo de los movimientos
emancipadores de las postrimerías del siglo
XVIII, la búsqueda de la insumisión ante el
poder omnímodo y hereditario de las rancias
aristocracias, el desarrollo de pensamientos
tendientes a ver al ser humano como igual en
cuanto a sus derechos y obligaciones, que
cristalizarían en las repúblicas federales y
centrales del siglo XIX.
El gran desarrollo de las comunicaciones y de
fuentes de energía vastísimas, la acumulación
de riquezas de manos de prácticas capitalistas
que en muchos casos sojuzgaron y sumieron
en la miseria y la esclavitud a grandes
poblaciones de este planeta, el desarrollo
importante de nuevos materiales y
procedimientos de fabricación, la disolución
paulatina de los antiguos lazos de sujeción de
los clanes y otras formas tradicionales de
agrupación de fuertes comunidades de base
local, la ampliación de las redes comerciales,
con la hegemonía final de un sistema
financiero amenazante, la supremacía de
expresiones culturales manadas de esos
centros de poder planetarios identificados con
los lugares de mayor acumulación de la
riqueza y el bienestar; todo ello contribuyó al
desarrollo de las peculiares formas urbanas
que ahora vemos emerger.
Todo ello forma parte de ese programa
morfogenético que ahora hace que la lógica de
desarrollo tenga tantos puntos de confluencia y
semejanza estructural en regiones
civilizatorias diferentes por su origen y
desarrollo histórico.
80 contexto septiembre 2011

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city. En: The future of Architecture. Nueva York, Horizon
Press.

�El impacto de la Rotación de Personal
en las empresas constructoras
del estado de Nuevo León.
Ana Ramona Cabrera Piantini 1
María Teresa Ledezma Elizondo 2
Nora Livia Rivera Herrera 3

Resumen:

Abstract:

Dada la importancia del factor humano, en la
actualidad, es preciso realizar un estudio de su
comportamiento para ver de qué manera
influye en la empresa. Por tal motivo, esta
investigación tiene por objeto de estudio la
rotación de personal, la productividad y la
eficiencia de los obreros de la construcción,
como elementos del factor humano en el
contexto de las empresas constructoras
actuales. La importancia de esta investigación
radica en que determinó la relación entre la
rotación del personal con la productividad y la
eficiencia, lo que se traduce en pérdidas o
ganancias para la constructora.
El presente trabajo se realizó considerando
una muestra estadística de 17 empresas
constructoras medianas del AMM, a las cuales
se les aplicó un instrumento de medición a
través de un cuestionario. Posteriormente se
analizaron los resultados y se procedió a
describir las variables y a determinar su
relación.
Palabras clave: Rotación de personal,
productividad, eficiencia.

The Impact of Turnover in construction firms
the state of Nuevo Leon.
Because of the importance oh the human
resource, is important to do a research about
their performance and how influence in the
company. The object of this project is the
turnover, the productivity and the efficiency of
the construction workers, how element of the
human resource in the actually construction
companies.
The important of this research is that was fount
the relationship between the turnover, the
productivity and the efficiency which means
earns and losses for the construction
companies. This research did taking the base a
survey applied at 17 construction companies in
the AMM. Them this results were analyze and it
was described the relationship between the
variables.
Key words: Turnover, productivity, efficiency.

Introducción:

D

esde el estallido de la revolución industrial las empresas y la producción se han
convertido en los principales focos de atención en la búsqueda de la satisfacción de
necesidades y el incremento de la riqueza. Todo este proceso también arrastró
a las empresas constructoras, quienes pusieron la mirada hacia la productividad y la
optimización de recursos, sobre todo a raíz del incremento de las necesidades de una
considerable gama de infraestructuras civiles.
1 Ingiero Civil de la Universidad Iberoamericana de la República Dominicana, anacabrera@hotmail.com
2 Maestra e Investigadora, Facultad de Arquitectura, UANL, maria.ledezmae@uanl.mx
3 Maestra e Investigadora, Facultad de Arquitectura, UANL, nora.riverah@uanl.mx

83
septiembre 2011 contexto 33

�La industria de la construcción ha tenido que
aumentar la intensidad de sus operaciones y
hacer más sistematizadas las construcciones
poniendo especial cuidado ya no sólo en el
proceso constructivo y en los materiales, sino
también en su fuerza laboral, como un factor
relevante para el funcionamiento de las
empresas. Este pujante crecimiento de la
industria de la construcción se evidencia con
más fuerza en ciudades con altos niveles de
industrialización, en donde la gama de obras
civiles es más variada. Este es el caso de
Monterrey, en donde dicha industria juega un
papel significativo al proveer bienes de capital
fijo indispensable para el funcionamiento de las
industrias y de la sociedad misma.
La industria de la construcción en Monterrey,
según la Encuesta Nacional de Industrias
Constructoras del INEGI 4 (2009), comprende
unidades económicas dedicadas
principalmente a la edificación residencial,
como vivienda unifamiliar y multifamiliar; a la
edificación no residencial, como naves y
plantas industriales, inmuebles comerciales,
institucionales y de servicio; a la construcción
de obras de ingeniería civil, como: puentes,
carreteras, presas, vías férreas, centrales
eléctricas, puertos; a la realización de trabajos
especializados,
como
cimentaciones,
montaje de estructuras prefabricadas,
instalaciones en construcciones de equipos y
materiales prefabricados; a los trabajos de
acabados en edificaciones; y a otros trabajos
especializados, como demolición, relleno de
suleo, movimiento de tierra, excavación,
drenado y otras reparaciones a los suelos.
Es por esto, que al quedar establecida la
importancia del recurso humano y el papel
relevante de las empresas constructoras para
el desarrollo de la región, se precisó realizar un
estudio de su comportamiento para ver de qué
manera influye en la empresa el factor
humano.
Por lo anterior expuesto, este proyecto tiene
como objetivo la rotación de personal, la
productividad y la eficiencia, como elementos
del factor humano en el contexto de las
empresas constructoras medianas actuales.
La importancia de la investigación es que a
través de ésta, se determinará la relación entre
la rotación del personal con la productividad y
la eficiencia, lo que se traduce en pérdidas o
ganancias para la constructora.
84 contexto septiembre 2011

Fundamento teórico
Al conceptualizar las variables de ésta
investigación tenemos que las tendencias
innovadoras de los últimos tiempos han puesto
énfasis en los "trabajadores del conocimiento",
como elemento principal para el desarrollo de
las organizaciones en un mundo cada vez nás
competitivo.
Estos trabajadores del
conocimiento, son el capital intelectual con el
que dispone la empresa. Dentro de este
contexto, del c a p i t a l intelectual y de los
recursos humanos, se enmarca esta
investigación que estudia la rotación de
personal. Al respecto, para Chiavenato la
rotación de personal es:
"…el termino de rotación de personal se utiliza
para definir la fluctuación de personal entre una
organización y su ambiente; esto significa que
el intercambio de personas entre la
organización y el ambiente se define por el
volumen de personas que ingresan en la
organización y el de las que salen de ella."
Chiavenato (1999:188)
Pero cabe destacar que este flujo de
empleados no necesariamente es un efecto
negativo, debido a que si la rotación es muy
baja produce el estancamiento o
envejecimiento del personal de la
organización.

Imagen 1. Trabajadores en la construcción.
4 INEGI: Instituto Nacional de Estadística y Geografía

�" La rotación de personal es el retiro voluntario
e involuntario permanente de una
organización. Puede ser un problema, debido
al aumento de los costos de reclutamiento, de
selección, de capacitación y de los trastornos
laborales. No se puede eliminar, pero se puede
minimizar, sobre todo entre los empleados con
un alto nivel de desempeño y de los difíciles de
reemplazar."
Otra definición interesante para análisis es la
expuesta por Galarza (2000: 227) donde
expresa que la rotación de personal:
“…define la relación entre el número de
empleados que ingresan y los que dejan de
trabajar en la organización. La tasa de rotación
de personal puede ser un indicador importante
en la estabilidad del personal…”
Y es justamente en la importancia de la
rotación de personal como indicador de la
estabilidad de la organización, donde radica lo
relevante del estudio de la rotación de personal
como elemento de la administración de
recursos humanos para fomentar la estabilidad
y la productividad de la organización. Si bien la
rotación puede ser positiva o negativa,
dependiendo de si es voluntaria o no, es por lo
que conviene diferenciar estos conceptos.
En tal sentido, Hollenbech (2000:354)
establece la diferencia entre rotación de
personal voluntaria e involuntaria. La primera,
causada por la iniciativa del empleado (esta es
la que ocasiona inconvenientes para la
organización), y, la segunda, es la provocada
por la iniciativa de la organización (ésta es
positiva en función del grado de planificación
de la organización).

Fuente: Dra. Nora Livia Rivera.

Por lo que la rotación de personal ayuda a la
empresa a adquirir nuevos recursos, siempre y
cuando sean mayores las entradas que las
salidas, para impulsar las operaciones y
aumentar los resultados. Sin embargo, debido
a que los efectos negativos por lo general son
mayores que los positivos, la literatura hace
mayor énfasis en éstos.
Asimismo, otros autores definen rotación de
personal en función de las desvinculaciones de
personal y de las causas que pudiesen
originarla (si es voluntaria o no), como es el
caso de Robbins (1998:343), que dice:

Imagen 2. Trabajadores en la construcción.

Un estudio relevante para este investigación,
es el realizado por IImakunnas(2005:395), el
cual establece la relación entre rotación de
personal y el crecimiento de la productividad de
la organización. También, es importante el
apunte de Sheehan (2001:699), acerca del
impacto de la rotación de personal sobre la
productividad de los trabajadores que se
quedan.
Al respecto, Richard (1982:110-123), explica
que los primeros estudios sobre rotación de
personal se desarrollaron a mediados de la
década de los cincuentas poniendo énfasis en
las causas de la rotación del personal y en la
medición de la rotación.

Formas de medir la rotación de
personal.
Son variadas las metodologías propuestas por
diferentes autores para medir la rotación de
personal, en función de índices; sin embargo,
la mayoría se basan en una relación entre
entradas, salidas y los recursos humanos
disponibles en un cierto período.
Las diferencias radican básicamente en lo que
se desea buscar con los diversos índices.
En este sentido se establecieron índices para
la medición de la rotación siendo el más
utilizado el índice de separación propuesto por
Chiavenato (1999: 190-194):

85
septiembre 2011 contexto 33

�Is =

D
PE

D

= número de desvinculaciones

PE

= promedio efectivo del período
considerado

Este es el índice que se utilizó en esta
investigación ya que refleja una tendencia
general de dejar la organización a pesar de la
ocupación del empleado.

Productividad y eficiencia.
El concepto de productividad, se ha vuelto
muy importante en las últimas décadas, lo cual
ha motivado diversas acepciones
desarrolladas en función de la evolución en el
estudio del mismo. Entonces, comenzaremos
a describir sus orígenes.
La preocupación por la productividad se
origina a partir de la revolución industrial, y de
la necesidad de producir en serie, como
producto del aumento de la eficiencia técnica.
Pero fue hasta 1883 que Littre define
productividad como la "facultad de producir".
Sin embargo, el auge de la productividad
comienza a partir de las investigaciones de
Frederick Taylor, a principios del siglo XX, en
donde intentaba aumentar la productividad en
el nivel de producción en la llamada
"Administración científica".
En tal sentido, en 1950, la OCEE 5 define
productividad como:
"… el cociente que se obtiene al dividir la
producción por uno de los factores de la
producción. De esta forma es posible hablar de
productividad del capital, de la inversión o de la
materia prima..." Citado en Sumanth (1990:1)
Así queda relacionada la productividad con lo
producido, y los medios empleados para
hacerlo.
86 contexto septiembre 2011

De 1950 a 1970 surgieron varias
definiciones y enfoques de la productividad,
los cuales a continuación se sintetizan:
Ÿ

Davis (1955): Cambio en el producto
obtenido por los productos gastados.

Ÿ

Fabricant(1962): Siempre una razón
entre la producción y los insumos.

Ÿ

Kendrick y Creamer (1965):
Definiiones funcionales para la
productividad parcial, de factor total
y total.

Ÿ

Siegel (1976): Una familia de
razones entre la producción y los
insumos.

Ÿ

Sumath (1979): Productividad total:
la razón de producción tangible
entre insumos intangibles.

Debido a que la definición misma de
productividad involucra a los insumos de la
producción, algunos autores han definido la
productividad en función de su relación con
éstos insumos. Uno de los más estudiados se
refiere a recursos humanos y a como
incrementar la productividad de los
trabajadores (productividad del trabajo o
productividad laboral).
Esta es la medida de la productividad que se
utilizó en esta investigación.
La medición de la productividad en la industria
de la construcción, no es una práctica habitual,
a pesar de la ya comprobada importancia de la
misma. Sin embargo; la productividad en la
construcción, es la variable clave para lograr el
éxito del proyecto.
Los factores que afectan la productividad en la
industria de la construcción, pueden variar,
dependiendo del tamaño del proyecto, pero se
han establecido cuatro principales:
1.
El factor humano: como se ha
establecido anteriormente, la productividad de
la mano de obra, es el trabajo en horas, durante
un tiempo determinado, dividido por la cantidad
realizada.
5 OCEE: Organización para la Cooperación Económica Europea

�La baja productividad se define como una
reducción en el avance por hora-hombre,
ocasionada por factores que afectan a los
trabajadores en la obra (fatiga física, fatiga
mental por estrés, por el medio ambiente, por el
ruido, entre otros factores) y aspectos
culturales de cada una de las áreas de la
construcción (dueño, diseñador, contratista,
obreros, entre otros).
2.
El sistema constructivo: para el cual se
tiene que elegir las herramientas o elementos
necesarios para ejecutar la obra. En México,
los sistemas constructivos son: los
tradicionales, preindustrializados e
industrializados.
3.
Insumos y equipos: entre los más
importantes a la hora del estudio de la
productividad se encuentran: el
abastecimiento de materiales, el
almacenamiento y los desperdicios.
4.
Factores externos o imprevistos:
algunas condiciones que pueden producir baja
productividad son: clima adverso, tiempos
extras, problemas con la entrega de recursos,
regulaciones del gobierno, problemas
sindicales, entre otros.
La medición de la productividad es una tarea
difícil, sin embargo, es de suma importancia. La
medición de la productividad, debe satisfacer
criterios económicos, simplicidad, flexibilidad y
exactitud; además de cumplir, con un sistema
de evaluación. Los principales métodos para
medir las cantidades de obra son: el método de
unidades completadas y el método de
porcentaje completo (Gámez, 2002:24).
Al respecto, Sánchez (2004:34) sostiene que
existen diferentes métodos para evaluar y
controlar la productividad, entre los cuales
destaca:

Ÿ
Incentivos: este método asocia el uso
de los esquemas de incentivos económicos,
como elementos base para que las personas
trabajen de forma positiva, logren un mayor
rendimiento personal, y reducir el tiempo de
realización de la actividad.

Finalmente, analizaremos el concepto de
eficiencia. El estudio de la eficiencia tiene su
origen en la administración científica, con el
análisis del trabajo, el estudio de los tiempos y
de movimientos, que buscan la mejor manera
de ejecutar una tarea, y aumentar la eficiencia
del operario. Cabe señalar, que comúnmente
se habla de eficiencia de las organizaciones,
pero también se ha definido la eficiencia de los
trabajadores, siguiendo el mismo fondo
teórico.
En palabras de Richard (2005:22), eficiencia se
define como:
"La eficiencia es la cantidad de recursos que se
usan para obtener las metas de la
organización. Estos se basan en la cantidad de
materias primas, del dinero y empleados
necesarios para producir a un nivel dado de
producción".
La eficiencia del empleado se ha definido como
la relación entre el desempeño real y el
desempeño establecido previamente como
eficiencia igual al 100% (tiempo estándar,
determinado por la organización racional del
trabajo o sea los métodos de trabajo para
establecer los estándares de desempeño en
las tareas.
De esta manera se puede
establecer que la eficiencia está orientada
hacia los métodos de trabajos y hacia los
recursos, así como a la mejor manera de
utilizarlos.
Con frecuencia el término eficiencia se
confunde con eficacia, por lo que se considera
relevante distinguir entre éstos términos.

Ÿ
Estudio del trabajo: son técnicas para el
estudio de métodos de estudios de tiempos y
control de retrasos de los periodos de tiempo.

Da Silva (2007:19) establece diferencias
entre estos dos conceptos:

Muestreo de actividades: es un método
para controlar la productividad, sin tener que
esperar hasta que finalice una fase de trabajo o
tener que seguir las operaciones de forma
continua.

"Eficiencia, significa operar de modo que los
recursos sean utilizados de la forma más
adecuada. Eficacia, está relacionada con el
logro de los objetivos/resultados propuestos;
es decir, con la realización de actividades que
permitan alcanzar las metas establecidas".

Ÿ

87
septiembre 2011 contexto 33

�A modo de resumen, se puede establecer que
cada empresa debe considerarse desde el
punto de vista de la eficiencia y la eficacia al
unísono, para el funcionamiento óptimo de la
misma.
Una reflexión final en cuanto a la medición de la
rotación de personal es la siguiente:
“Al observar el efecto de la rotación de
personal en la planeación de los Recursos
Humanos y el reclutamiento, no son el único
factor que se debe considerar. La calidad de los
empleados que abandonan una organización,
es también importante. El hecho de que se
vayan los empleados mediocres (lo que los
especialistas llaman "rotación de personal
funcional") puede ser benéfico para la
organización, ya que los costos de mantener a
trabajadores improductivos, pueden ser más
altos, que los costos de reclutar y capacitar a
otros más eficaces" (Bohlander, 2008:90).

Metodología.
La investigación se realizó siguiendo un
enfoque cuantitativo y un alcance descriptivo
correlacional. La población del estudio fueron
las 31 empresas constructoras medianas
registradas en la CMIC 6 de las cuales se
extrajo una muestra de 17 empresas a las
cuales se les aplicó un cuestionario que arrojó
un índice de confiabilidad del 0.947 7 .

Resultados.
Con los valores de las respuestas de los
cuestionarios aplicados, se calcularon las
medidas de tendencia central (media, moda y
mediana) así como las medidas de dispersión
(desviación estándar y la varianza) para las
variables y para las preguntas de los
cuestionarios.
Al relacionar estos valores con las preguntas
relacionadas tenemos que la principal área de
oportunidad encontrada es el mal estado o la
no existencia de registros de control de
variables de recursos humanos como son la
rotación del personal, la productividad y le
eficiencia, debido a que fueron las preguntas
con media y mediana más bajas.

88 contexto septiembre 2011

Tabla 1. Resultados estadísticos.

RP
P
E
Media 48 71 61 70 59 76
Mediana 51 73 64 62 64 76
Rango 28 69 32 83 32 64
S
11.55
3.40
6.33
S2
76.41 11.55 40.04
Fuente: Datos de la encuesta aplicada.
RP = Rotación de Personal P = Productividad E = Eficiencia

Las preguntas con rango más bajos están
relacionadas con el salario percibido por los
empleados, al desempeño laboral lo que
muestra al elemento salario como un causante
indirecto de la rotación, debido a que a pesar
de no contribuir a que los empleados dejen la
empresa, tampoco significa un factor de
retención.
Las preguntas con media y mediana más altas
están relacionadas con el esquema de
descripción de puestos de las compañías, la
productividad de la empresa y las condiciones
laborales de los empleados, mostrándose
estas como fortalezas dentro de las
constructoras.
A continuación se muestran los niveles de
rotación que presentaron las empresas
encuestadas.

Tabla2. Niveles de rotación.

Rotación(%)
0 – 20
21 – 40
41 – 60
61 – 80
81 – 100
N.R.

No.
empresas
6
3
5
2
0
1

Porc.
(%)
35.29
17.64
29.41
11.76
0
5.83

Fuente: Datos de la encuesta aplicada.
6 CMIC: Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción
7 0.947 es el valor arrojado al calcular el alpha de Cronbach

�De esta manera se muestra que para la
mayoría de las empresas encuestadas los
niveles de rotación de personal se registran en
menos de un 20%. Además el 64.71% afirma
que es rotación voluntaria.
Otras conclusiones reveladas por el estudio
están orientadas a la determinación de las
causas de altos índices de rotación de
personal, así como
causas bajas en
productividad y eficiencia.

Los resultados mostraron datos interesantes
de análisis, como es el hecho que el 76.47% de
los encuestados afirmaron haber tenido
problemas a causa de la rotación de personal,
mientras que el 23.53% dijo que no. Sin
embargo también se afirmó que para el 70.59%
de las compañías constructoras operan con
personal suficiente. Lo que refleja que
fácilmente pueden conseguir reemplazo para
los trabajadores que decidieron marcharse.

Gráfica 1. Causas de Rotación de personal.

En las encuestas realizadas se estableció que
el 76.47% de las compañías encuestadas han
tenido retrasos por falta de personal, mientras
que el 23.53% afirmó que no. Lo que muestra
una relación de la rotación de personal con las
bajas en productividad. A su vez el 40.63% de
los encuestados afirma que la eficiencia está
íntimamente relacionada con la productividad
de los obreros y un 28.12% afirman que tienen
relación con la rotación de personal.

Ofertas de trabajo
Salarios
Cantidad de contratos
de la compañía
Supervisión

Conclusiones y
recomendaciones
Gráfica 2. Causas de baja productividad

Disponibilidad de mano
de obra
Actitud del trabajador
Programa de obra
Capacitación
Supervisión
Manejo de Imprevistos

Gráfica 3. Causas de baja eficiencia.

Programa de obras
Capacitación
Disposición de recursos
apropiados
Compromiso del
empleado
Motivación

Atendiendo a la ubicación de Monterrey, al
índice de industrialización y la competitividad
de la ciudad es que se decidió realizar esta
investigación hacia el fenómeno de la rotación
de personal. Es así como se procedió a la
recopilación de un marco teórico que nos
pudiese guiar en la búsqueda de establecer
una relación entre la rotación de personal y
factores como son la productividad y la
eficiencia. Como se muestra en los resultados
de este estudio el 94.12% de los encuestados
afirma que la rotación de personal afecta la
productividad y la eficiencia de los obreros.
Además queda reflejado en los resultados
que el 64.71% de la rotación es voluntaria, por
lo que la empresa no tiene control sobre este
fenómeno y el 76.47% afirma que ha tenido
retrasos a causa de rotación de personal. Lo
que evidencia que la rotación de personal es un
serio problema para las compañías, debido a
que, a pesar de la relativa facilidad con la que
pueden recuperar personal, este nuevo
personal tiene que adaptarse a la dinámica del
grupo, lo que trae como consecuencia
perdidas de productividad y de eficiencia de
grupo.

Rotación de personal

89
septiembre 2011 contexto 33

�Entre las conclusiones más importantes de
esta investigación esta la determinación de las
causas de los altos niveles de rotación y las
bajas de productividad y eficiencia, las cuales
se muestran en los resultados.
Por lo que se recomienda a las empresas poner
énfasis en los aspectos que puede controlar
para la reducción de rotación de persona de
varias maneras:
Ÿ

Ÿ

Ÿ

Ÿ

Tener salarios más competitivos siempre y
cuando sea por medio de bonos al buen
desempeño , a l cumplimiento d e l o s
objetivos y referentes al tiempo en servicio.
Mejores controles de supervisión y mejor
reación supervisor - obrero, por lo q u e
s e r í a importante impartir c ur s o s de
manejo de r e cu rs o s humanos a l o s
suervisores, d e b i d o a q u e p o r lo
general los supervisores son ingenieros
o arquitectos, los cuales no siempre tienen
conocimiento sobre manejo de personal.
Llevar registros de rotación de personal, ya
que éstos le proporcionarían a la empresa
herramientas p a r a la búsqueda de un
personal m á s estable, además d e que
tendrían m a y o r conciencia s o b r e el
problema y sería un punto de partida en la
búsqueda de soluciones.
H a c e r que los obreros se sientan más
identificados con la compañía y que vean
los logros de la misma como logros que
van a re p e r c u t i r en el beneficio d e l
obrero, ya sea por medio de bonificaciones
o incentivos.

También se recomienda tomar medidas que
ayuden al incremento de la productividad y la
eficiencia, como son:
Ÿ Establecer rigores de calidad en cuanto
a la ejecución del programa de obras, al
manejo de imprevistos y a la disposición
efectiva de los recursos necesarios.
Ÿ Revisar y reforzar los sistemas de

capacitación de empleados, así como
programas de motivación a los empleados.
90 contexto septiembre 2011

Ÿ Promover la integración entre los
empleados nuevos y los que ya se
encuentran en el proyecto.
Ÿ Determinar y registrar los niveles de
productividad y eficiencia para localizar
las áreas de oportunidad que pudieran
registrarse.

Líneas futuras de investigación.
De esta manera, la presente investigación,
deja abiertas líneas de investigación
relacionadas con la el impacto de la gerencia
de obra en la productividad y la eficiencia, así
como también, el impacto de las actitud de los
trabajadores sobre la rotación de personal.

Referencias.
Bohlander, G. (2008): Administración de
Recursos Humanos. Gengace Learning. 11ª.
Edición.
Cámara Mexicana de la Industria de la
Construcción información disponible en:
http://www.cmic.org/información/EconomíaEst
adistica/sic98/secformal/sha1.htm
Chiabenato, I. (1999): Administración de
Recursos Humanos. México: Mc Graw-Hill
Interamericana. 5ta edición.
D a S i l v a , R . ( 2 0 0 7 ) : Te o r í a d e l a
administración. Thompson.
INEGI (2009): Encuesta Nacional de Industrias
Constructoras. Aguascalientes: Instituto
Nacional de Estadística Geografía e
Informática.
Galarza T., J. (2000): Administración
Contemporánea. México: Mc Graw Hill.
Gámez, S. (2002): Productividad operativa en
obras de la construcción de casa habitación.
México: ITESM.

�Referencias.

Hollenbech, N. (2000): Human Resourse
Management.New York: McGraw-Hill.
Richard, M. (1982): Employee-0rganization
Linkages. New York: Academic Press.
Richard, D. (2005):
Teoría y Diseño
Organizacional. Thomson.
Robbins, S. (1998): Administración. México.
Perason Educación.
Sánchez, A. (2004): El impacto de la calidad y
la productividad en empresas de construcción.
Tesis de Licenciatura. Puebla : Universidad de
las Américas Puebla.
Sheehan, E. (2001): The effects of turnover on
the productivity of those who stay, in The
Journal of Social Psichology. Vol .133, Nº 5:
699-706
Sumanth, D. (1990): Ingeniería y
administración de la productividad. México:
McGRAW HILL.

91
septiembre 2011 contexto 33

�Reseñas

�Entrada al diseño:
juventud y universidad
Luis Porter Galetar, 2009
Ciudad de México:
Universidad Autónoma Metropolitana

Entrada al diseño: juventud y universidad

E

n el primer renglón del prefacio e l
autor s e ñ a l a que este libro es el
primero de una trilogía.
Los d o s
libros en espera de ser publicados
desarrollan temas que preocupan al autor en
este primer volumen: la relación maestroalumno y el uso del lenguaje escrito. El libro de
Porter consta de 12 capítulos. Aunque el autor
confiesa que cada capítulo es elaborado con
cierto grado de autonomía, el lector pasa de un
tema a otro de manera natural. Los capítulos
están hilvanados entre sí conformando un texto
coherente completo. Esta coherencia es
heroica. El autor no sólo escribe de manera
sucesiva o secuencial experiencias de
conocimiento que ocurren simultáneamente,
como en la música, sino que hilvana
organizadamente experiencias de vida que
frecuentemente no son sistemáticas o
coherentes.

El lector tiene dos guías para adentrarse en el
contenido del libro. En el prólogo, Luis Antonio
Rivera Díaz sintetiza el trabajo de Porter en
cuatro argumentos principales:
1. El estudiante como foco de atención desde
una experiencia particular, en una institución
específica y un sistema de enseñanza
particular: la amplia experiencia del autor en el
sistema de módulos en la División de Ciencias
y Artes para el Diseño de la UAM-Xochimilco.

2. La narrativa como instrumento para conocer
a los estudiantes y enseñar a diseñar.
3. Volver a los clásicos, por lo menos a Dewey y
Freire. El primero para atender las
necesidades de los estudiantes y el segundo
para aprender de ellos.
4. Utilidad de la oralidad y la escritura para
enseñar a pensar. La premisa central en este
argumento es que el hábito de cuestionar de
manera oral y escrita es condición para el
pensamiento reflexivo. El movimiento pendular
entre la teoría y técnica del diseño es un ir y
venir entre techné y episteme.
La segunda guía al texto, por oficio o
imposición de la expresión escrita, la
proporciona el autor en la introducción. En
estas líneas, seguiré la guía del autor para
integrar mis comentarios.
Porter divide su libro en dos partes. La
primera es el cuerpo principal del escrito
desarrollado en los primeros once capítulos.
Está dedicada a la importancia del manejo del
lenguaje oral y escrito para conceptualizar y
tener "capacidad de proyecto." La segunda
parte (Capítulo 12) presenta un futuro
imaginado, optimista y promisorio, de la
universidad y la enseñanza del diseño.

93
septiembre 2011 contexto 33

�El capítulo 1 presenta la importancia de la
construcción de la identidad del estudiante
universitario. El autor declara que la meta más
alta en la educación, y en el texto completo de
su libro, es combinar razón y corazón mediante
el conocimiento de sí mismo.
Entre los distintos procedimientos para este
conocimiento destaca la siguiente
recomendación: que el estudiante "discuta con
el autor del libro objeto de su lectura, buscando
el sentido de ese texto" (p. 59). Esta práctica de
aprendizaje, en el caso extremo, la ilustra
Maquiavelo:
Llegada la noche regreso a casa y entro en mi
estudio, y en el umbral me despojo de aquella
ropa cotidiana, llena de barro y lodo, y visto
prendas reales y curiales; y, decentemente
vestido, entro en las antiguas cortes de los
hombres antiguos, donde, recibido
amorosamente por ellos, me alimento de esa
comida que es solo mía, ya que nací para ella;
allí no me avergüenzo de hablar con ellos y
preguntarles la razón de sus acciones; y ellos,
por su humanidad, me responden; y durante
cuatro horas de tiempo no siento tedio alguno,
olvido todo afán, no temo la pobreza, no me
asusta la muerte: me transfiero del todo a
ellos 1 .
El capítulo 2 presenta la relevancia histórica de
los cursos de introducción al diseño y la
importancia de estos cursos para la enseñanza
del mismo.
El capítulo 3 inicia el análisis de la
introspección para la elaboración del
fundamento y la forma en el diseño.
El capítulo 4 expresa el desencanto de la
enseñanza tradicional autoritaria e impositiva y
manifiesta la necesidad de una educación
como proceso de liberación (Freire) que
considere la situación de los estudiantes
(Dewey).
El autor señala que no se necesita talento o
dotes especiales para "ser estudiante de
diseño", sino fortalecer la personalidad.
Aprovechando la experiencia de Anne
Ruggles Gere en Escribiendo por encargo,
Porter subraya la diferencia entre escribir para
presumir y escribir para aprender.
94 contexto septiembre 2011

Aprovecho este punto para señalar la situación
en México. Quizás habría que añadir, escribir
para sobrevivir. Me explico.
Los investigadores en México escribimos para
la docencia (para aprender y enseñar), para la
creación de conocimiento (para aprender y
enseñar), para la consultoría (por encargo o
para la toma de decisiones) y, el colmo en la
universidad pública, para hacer puntos para el
CONACYT (para sobrevivir).
El capítulo 5 continúa esta misma idea. Se
expone la falacia de los "superdotados" versus
los "sin talento" para mostrar el perfil ideal de
un diseñador: Racionalidad y sensibilidad
potenciadas por la dedicación, empeño,
laboriosidad, libertad interior y atrevimiento
para romper inercias.
El capítulo 6 se dedica a valorar la importancia
de la techné y el sacrificio que ello implica:
horas y horas para lograr la maestría en las
manos.
Los capítulos 7 y 8 se dedican a los desafíos
internos y al contexto universitario en el
aprendizaje del diseño.
El capítulo 9 aborda la importancia de la
epistemología para mirar el mundo y para el
diseño.
El capítulo 10 desmitifica el método científico
(probablemente por herencia de Carl Rogers a
través de los escritos de Donald Schön) pero
reconoce su utilidad para guiar el proceso de
diseño como una investigación que sigue
determinados pasos.
El capítulo 11 está dedicado a la narrativa y las
herramientas del lenguaje, particularmente la
retórica y el diálogo, para enfrentar una
audiencia y defender una propuesta de diseño.
No hay que olvidar que, como escribió Erich
Fromm
en El Corazón del Hombre,
"razonable" para la mayoría de la genteno tiene
nada que ver con la razón, sino con el
consenso.
1 Citado por Maurizio Viroli. 2002/1998. La Sonrisa de
Maquiavelo. Barcelona: Fábula Tusquets (p. 183).

�Muchas propuestas de diseño deben lograr
consenso. El origen del consenso no es la
razón sino el convencimiento.
La razón es sólo una de los medios de
convencimiento, probablemente las menos
efectiva. Están, además, la promesa de la
recompensa inmediata y el llamado a la
sensibilidad de las personas, por mencionar
algunos.
El Capítulo 12 presenta un futuro que se basa
en los valores positivos de la cultura mexicana
y que confía en nuevos docentes con
capacidad de crítica y autocrítica.
Reconozco, como parcialmente lo indica
Rivera Díaz (el Virgilio de este libro de Porter),
un hilo de pensamiento presente en todos los
capítulos. Entre la numerosa bibliografía citada
destaca notablemente el pensamiento de
Donald Schön (el practicante reflexivo y, por
tanto, las ideas sobre educación de John
Dewey y el análisis centrado en la persona de
Carl Rogers), Paulo Freire (la educación como
práctica de libertad) y Carlos Matus
(planificación de situaciones).

En breve, parafraseando a Thoreau, el libro de
Porter debe ser leído con la misma intención,
dedicación y reserva con que fue escrito 3 .

2 "Dicen que habiéndole dado a leer Eurípides un escrito de
Heráclito, como le preguntase qué le parecía, [Sócrates]
respondió: Lo que he entendido es muy bueno, y juzgo lo será
también lo que no he entendido; pero necesita un nadador delio".
Diógenes Laercio. Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos
más ilustres (Siglo III d. C.).
3 La cita original es "Books must be read as deliberately and
reservedly as they were written", escrita por Henry David
Thoreau en Walden.

Dr. Jesús Antonio Treviño Cantú
Maestro de la Facultad de Arquitectura Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Ph.D. en planificación urbana y política pública.
Experiencia Internacional (2011) enseñando cursos
sobre autocorrelación espacial y regresión espacial en la
Universidad de Estatal de Kansas (KSU-Geography) y
Universidad de Texas (UTA- Schoool of Planning and
Public Affairs).

Resumo mi comentario final apoyado en
Sócrates y Thoreau:
1. Parafraseando a Sócrates, concluyo que lo
que entendí es muy bueno y, por ello, juzgo que
lo que no entendí también lo es .
La gama temática es amplia y las
provocaciones al lector son múltiples y
2
variadas. Abordar todas
ellas demanda el valor
y el entrenamiento de un nadador delio (diría
Sócrates) o, por lo menos, la dedicación de un
profesor o estudiante universitario.
Porter piensa en los estudiantes y profesores
en la esfera del arte. Yo, modestamente, creo
que las reflexiones y sugerencias del autor
también son válidas en todas las ciencias
sociales.
2. El libro de Porter, como un manjar, ebe
abordarse y digerirse con reposo. No es una
lectura que, como una hamburguesa o fast
food, pueda devorarse de prisa y con la mente
ausente.

95
septiembre 2011 contexto 33

��Emulación del Valor Inmobiliario
Y Dinámica Territorial
Jesús Manuel Fitch Osuna, 2010
Universidad Autónoma de Nuevo León

La incorporación del valor público a la
propiedad privada en la práctica del
valuador.
Reseña del libro: "Emulación del valor
inmobiliario y dinámica territorial", de Jesús
Manuel Fitch Osuna. (UANL, UPC-CPSV,
2010, 299 p. Il. Con Introducción de Pilar
García Almirall).

L

a axiología es la parte de la filosofía que
se encarga de describir y entender lo
referente a los valores y las valoraciones
En general, las respuestas sobre la
naturaleza de estos ha recalado en los modos
clásicos de aproximarse a los objetos del
conocimiento en la epistemología, es decir a
considerar que los valores o bien son un
atributo intrínseco de los objetos (acercándose
al idealismo) o bien que son un atributo de la
percepción, concibiendo que el valor es
concedido por quien ejerce el acto valorativo
(acercándose así al empirismo).
En el ámbito de la valuación de bienes es en
ocasiones visible que nos volcamos sobre la
idea de que los valores de las cosas están
sentados perfectamente en una equivalencia
material exacta, quizás por el papel del valor de
cambio con el que el dinero en el paso del
tiempo se ha convertido en un bien en sí: La
paulatina desmaterialización y generalización
del valor de cambio del dinero que de su valor
metálico de antaño ha pasado a poseer
atributos ligados a la fuerza del estado que lo
respalda (visible a través del escudo presente
en las monedas) y a reproducirse por la fuerza

de la derogación de las leyes contra la usura a
partir de la reforma protestante en Europa, ha
hecho que el dinero en sí se haya convertido en
una unidad de medida incontrovertible.
Pero en el fondo, el valor de cambio del dinero
podría ser el fruto de un acuerdo, de una
consideración colectivamente asumida, como
lo es la elección de un lugar para vivir o para
vacacionar, la elección de una universidad
para educarse, la elección de algún producto
que comprar. ¿Existe una materialidad
intrínseca en el valor o es la valoración el fruto
de la consideración colectiva, del acuerdo?
Una posición intermedia entre estos puntos de
vista a todas luces irreconciliables tiene que
ver con considerar a la realidad en la que
vivimos a diario como una suma de
dependencias mutuas, como un sistema. Visto
desde esta perspectiva, la posición relativa que
tomaría un bien a adquirir en un momento dado
sería el fruto de los ajustes de este bien con
respecto al valor observado en los objetos
(tangibles e intangibles) de su contexto. Ello
puede verse como el resultado cambiante del
equilibrio de un sistema de dependencias
mutuas, como un bosque tropical bajo la lluvia.
¿Ello define una nueva manera de existir del
valor en el objeto (en tanto se objetualizan las
dependencias entre los objetos materiales o
intangibles) o amplía el acuerdo valoral a los
procesos de una "mente social"? J. Fitch parte
de considerar primero hacer una
caracterización de los atributos presentes en
los bienes para luego estudiar las
dependencias mutuas entre estos y sus grados
de variación.
97
septiembre 2011 contexto 33

�Uno de los logros más importantes de este
trabajo es el de contribuir a reflexionar sobre la
importancia relativa de diversos atributos de
los bienes y sus variaciones, para revelar
cuáles serían los aspectos más "duros" para la
asignación de valor en el ejercicio de la
valuación inmobiliaria.

Además de que documenta las dinámicas
inmobiliarias de Barcelona en el inicio del siglo
XXI, lo que es útil en la medida en que forma
parte de un esfuerzo de J. Fitch para hacer
estudios comparados entre ciudades de cara a
entender cómo cada población valora la
elección residencial en su propio territorio.

Para ello, su trabajo se concentra en analizar la
dinámica de mercado de un bien inmobiliario
de trascendental importancia para el
ensamblado de lo urbano: la vivienda.
Y en efecto, J. Fitch demuestra mediante un
acucioso estudio realizado a través de
métodos cuantitativos, de análisis
multivariante y por medio de emulaciones
computacionales del comportamiento de los
valores de la vivienda en el territorio, que
existen factores clave para definir por qué son
más exitosos ciertos negocios inmobiliarios de
vivienda que otros. Una respuesta interesante
la encuentra al resaltar la importancia de los
atributos ambientales que provienen de la
amenidad del paisaje y de la calidad de la obra
pública en la elección de la residencia que
hacen los compradores.

Una aportación importante del libro reside en
desvelar que son los atributos intangibles los
que mayor incidencia presentan en la
valoración, lo que abre la investigación de J.
Fitch a uno de los terrenos más actuales en la
materia y a demostrar que las metodologías
basadas en los precios hedónicos serían las
que generarían aproximaciones más finas a la
estimación del valor.

Esto luego nos puede mover a reflexionar
sobre el importante papel de la obra pública, de
la belleza de una localización, de su limpieza y
su preservación como valores que se van a
integrar al valor de las propiedades privadas,
convirtiéndose o bien en un medio para la
captura de plusvalías y su recuperación a
través del financiamiento de esfuerzos por
mantener en buen estado los espacios
públicos y por conservar a la naturaleza, o bien
en el medio por el cual es justificable que
hagamos ciudades en las que la calidad de la
obra pública sea buena y bien diseñada y el
impacto en la naturaleza se minimice al
máximo, finalmente, como lo demuestra J.
Fitch, es una manera de que los propietarios se
hagan más ricos, que incorporen más valor a
sus bienes inmuebles.
En el terreno de la teoría de la valuación
inmobiliaria, este libro reviste la mayor
importancia en tanto preenta metodologías
claras, de un importante poder predictivo y que
pueden incidir en la toma de desiciones
privadas y públicas para la producción del
espacio urbano.

98 contexto septiembre 2011

Se trata de un buen libro, bien escrito, ameno
aún que se trata de literatura para
especialistas. Es remarcable que se trata de un
esfuerzo producto del trabajo interinstitucional
que el Cuerpo Académico Estudios sobre
Diseño, al que J. Fitch pertenece, ha
emprendido en la formación de redes de
investigación internacionales y que ahora
presenta un fruto producto del trabajo hecho
entre la Universidad Autónoma de Nuevo León
a través de su Facultad de Arquitectura y la
Universidad Politécnica de Cataluña, a través
del Centro de Políticas de Suelo y
Valoraciones.
J. Fitch aporta un libro valioso para el
desarrollo de nuestros programas de
postgrado e investigación, recomiendo
ampliamente su lectura y estudio.
Dr. Adolfo Benito Narváez T.
Profesor - investigador de la UANL es Doctor en
Arquitectura (UNAM, 1997), actualmente es nivel
3 en el SNI y miembro regular de la Academia
Mexicana de Ciencias. Actualmente trabaja sobre el
problema de la morfogénesis de las ciudades-red

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