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                  <text>�La ciudad metropolitana. Una visión inherente a sus
procesos expansivos.
The metropolitan city. An inherent vision of its expansive processes.
Dr. Eduardo Sousa-González1
La orientación direccional y la forma en que se
desarrollan los procesos expansivos espaciales de
los usos del suelo en las áreas metropolitanas del
sur global, en virtud del incremento en la tasa de
crecimiento del número de pobladores asentados
en el lugar, es claro que constituye para la esfera
de la planeación espacial, que dosifica los
diferentes usos del suelo y dota de infraestructura
y de los equipamientos necesarios a la población
del sitio, no solamente un desafío para los
gobernantes en turno; sino también, la cada vez
más insistente y participativa demanda explícita
de una sociedad visualizada como el Otro
(Habermas, J. 2004), que lucha por formar parte
de los procesos decisorios, que imbrican a las
políticas públicas en una agenda de gobierno cada
vez más abultada y con mayores problemáticas
urbanas que atender.
De hecho, en este asunto vinculado a los procesos
transformacionales generados por la evolución de
la expansividad del suelo urbano, se ha
encontrado en investigaciones recientes (Sousa,
E.: 2013, 2015 cfr.) que éste obedece a
determinadas fuerzas que se han denominado
fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas, las
cuales serían las responsables de los movimientos
históricos y contemporáneos de la población
hacia los linderos periféricos de la ciudad; sin
embargo, atrás de todas estas fuerzas de
contención (centrípetas) y de expansión
poblacional (centrífugas), está latente y presente
en la contemporaneidad, la que es considerada
como madre de todas las fuerzas urbanas, que es
el capital económico, el cual se ha identificado en
otras investigaciones (Sousa, E. et al.:2015a)
dentro de los que se llama el trívium capitalista,
identificado en la figura 1.

Figura 1. Círculo iterativo del trívium capitalista.

Fuente: 2015. Sousa, E.; Álvarez, J.

Donde el suelo urbano de asentamiento
representado por todos sus usos del suelo está
vinculado: al capital, al trabajo y sobre todo a la
plusvalía; representando un proceso iterativo que
transforma paulatinamente al espacio urbano, en
una ciudad metropolitana de crecimiento
expansivo periférico y sin límites, pronosticado
por H. Lefebvre hace muchas décadas como una
tendencia a “la urbanización completa de la
sociedad” (H. Lefebvre: 1980).
En este cambio de ciudad-metrópoli se
circunscribe el concepto de progreso, ya que
evidentemente todo el espectro metropolitano
está permeado por los avances tecnológicos del
momento; sin embargo el progreso como tal estría
asociado por un lado, a la clase empresarial como
propietarios de los medios de producción, del
capital y de la tierra y por el otro, al trabajo como
medio de producción de plusvalía; entonces sería
posible asociar: la relación de progreso, la clase
social empresarial y tierra de asentamiento, con el
trívium capitalista mencionado en la figura 1; en
donde se vincula, el capital como apropiación de

1

Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos, Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Profesor-Investigador de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Nuevo León y miembro del Sistema Nacional de
Investigadores (CONACYT), reconocido en el Nivel 2. E-mail: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

5

�Sousa González
plusvalía, el trabajo como producción de
plusvalía y el suelo urbano reificado como el
lugar de negocio.
De tal forma no solamente se transforma la ciudad
en ciudad metropolitana, sino también esta
evolución-progreso trae aparejado los aspectos
diferenciales que están vinculados a las
características de los usos del suelo, de su
infraestructura y de la gama de los diversos tipos
de equipamiento instalados en el lugar; generando
en este proceso evolutivo, desde aquellos
espacios
caracterizados
por
inversiones
económicas extremas, que se ligan a
determinadas políticas públicas y que se
identifican, por ejemplo, con los espacios del
turismo y con aquellos lugares de habilitación
extrema,
ocupados
por
las
clases
económicamente dominantes; hasta los de su
antípoda, identificados por aquellos lugares
difuminados, olvidados y excluidos de las
transformaciones urbanas, que aunque se
encuentran localizados dentro de los linderos de
la metrópoli, debido a su cerco panóptico
(Bauman, Z. 2011; Foucault, M. 1976), su falta
de habilitación, su rezago infraestructural y de
equipamiento urbano, las hemos denominado
espacialidades anticiudad.
Por estas razones en la esfera del sur global y en
el ámbito internacional es claro el interés que
representan los estudios de las ciudades y todas
las variables que las identifican, precisamente,
como el caso de Julio Pérez y Elidar Puente San
Millán de la Facultad de Construcciones,
Universidad de Oriente en Cuba, donde los
autores exponen la evolución, características y la
relevancia para el Movimiento Moderno cubano,
de la arquitectura realizada por la oficina de
Fernando Salinas y Raúl González Romero entre
los años 1955 y 1959. Pérez y Puente parten de
ubicar la labor de dicha firma en su contexto
histórico, profundizando en su devenir con
énfasis en la revisión de sus principales obras
construidas: la casa Jacinta, el edificio de
apartamentos Vilató, la casa de Juan Salinas y la
casa de Higinio Miguel. Mencionan que el
análisis mostró que los arquitectos desarrollaron
un proceso de constante experimentación y
alcanzaron un lenguaje de expresión propio que
los distinguió dentro del ámbito arquitectónico de
la época.
Se concluye que la relevancia de
su obra radica en que enriqueció, mediante sus
aportes, el universo de la arquitectura del
Movimiento Moderno cubano.

6

El caso de Maritza Granados del Departamento
de Estética, Facultad de Arquitectura y Diseño,
Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá; surge
de una investigación realizada en la Facultad de
Arquitectura de la Universidad Javeriana de
Bogotá, y se desarrolló alrededor de una reflexión
sobre la constitución de saberes, como un lugar
que debe hacerse por fuera de una disciplina
específica y que transgreda los límites propios; se
presentan los resultados del proyecto mencionado
que fue socializado en el Paper Art Fest de Sofía
de 2015. Finalmente, se hace una reflexión sobre
la aparición de la indisciplina, como un lugar de
oportunidad para pensar como cruzar las fronteras
de un saber específico y fundar nuevos
conocimientos que sean concebidos desde la
complejidad de las relaciones tanto disciplinares
como humanas.
Los investigadores María Esther Morales Fajardo
del Centro Regional de Investigaciones
Multidisciplinarias de la Universidad Nacional
Autónoma de México, Marcos Mejía López y
Araceli Galeana Estrada de la Facultad de
Arquitectura y Diseño, de la Universidad
Autónoma del Estado de México, nos presentan
una investigación conjunta que permite proveer
información acerca de la destrucción y la
recuperación del patrimonio arquitectónico y
cultural de la humanidad de los Budas del Valle
de Bamiyán y el Sitio de Palmira; a partir de la
destrucción al patrimonio causada por los
Talibanes y El Estado Islámico respectivamente.
El documento analiza las ideas de destrucción de
los dos grupos extremistas, describe el patrimonio
y la destrucción de los sitios. Se enfatiza en el
mercado ilegal del patrimonio como fuente de
financiamiento de estos grupos y la recuperación
de ambos sitios. Así mismo, se concluye que para
el proceso de anastilosis de los Budas de Bamiyán
se requieren de fondos internacionales; mientras
que para el sitio de Palmira aún no se cuenta con
un proyecto específico para su recuperación en
virtud de la complejidad del conflicto bélico.
Raúl Holguín Ávila de Universidad Autónoma de
Baja California y Luis Campos Medina del
Instituto de la Vivienda de la Universidad de
Chile, mencionan en su aportación, que el debate
sobre la sustentabilidad ha ido incluyendo
perspectivas como la económica, la social y la
cultural, ganando potencial heurístico de modo
progresivo. Indican que en este artículo se
continúa ese impulso articulando los referentes
afectivos y representacionales en la comprensión

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La ciudad metropolitana. Una visión inherente a sus procesos expansivos.

de la sustentabilidad socio-ambiental. Para ello,
se realizó un análisis de discurso de 26 entrevistas
en profundidad con jóvenes usuarios de dos
parques urbanos de Ciudad Juárez, enfatizando en
los afectos y su incidencia en la construcción de
la sustentabilidad socio-ambiental de dichos
espacios.
Entre los principales hallazgos se encontró que la
sustentabilidad socio-ambiental de estos espacios
se basa, en gran medida, en significados
atribuidos a una intervención integral que
establece un antes y un después en la experiencia
de los usuarios, quienes ven en ella una forma de
reconocimiento y respeto que opera como pivote
para el desencadenamiento de representaciones
positivas y prácticas de conservación de un
espacio público considerado valioso.
Para José Alfonso Baños Francia, profesor
investigador en el Centro Universitario de la
Costa de la Universidad de Guadalajara, nos
presenta una investigación sobre Puerto Vallarta,
que es un destino turístico en el Pacífico
mexicano. Indica que una de las principales
ventajas competitivas de este puerto, se basa en la
imagen de pueblo típico con arquitectura serrana
en el Centro Histórico. En los últimos años se
presenta una decadencia reflejada en el abandono
de visitantes y habitantes en esta zona. Para
enfrentar esta dinámica, el gobierno en sus tres
órdenes (nacional, estatal y municipal) ha
recurrido a estrategias de reposicionamiento para
cumplir con los imaginarios de los turistas.
Menciona que para este caso se profundizó en la
problemática específica y se condujo una
investigación con instrumentos de enfoque
cualitativo, considerando la participación de
actores vinculados a la dinámica. En los
resultados se sugieren políticas y acciones de
regeneración que promuevan la revitalización del
Centro Histórico de Puerto Vallarta.
Por último, Franco Marchionni de Facultad de
Arquitectura Urbanismo y Diseño de la
Universidad de Mendoza, Argentina, nos reseña
el libro de Roberto Masiero. (2015). “Paesaggio
paesaggi. Vedere le cose”, mencionando que en
la reseña se interactúa con la ventana de Luciano
Francalanci, uno de los artilugios que componen
las intervenciones no textuales propuestas por la
obra de Masiero.
Como comentario final, los miembros del equipo
que conforman la Revista CONTEXTO revista de
la Facultad de Arquitectura de la UANL, estamos
seguros que el investigador y el lector común

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

interesado en la temática expuesta, encontraran a
través de las páginas que componen este proyecto
editorial, un tópico con visión interdisciplinar, de
actualidad e internacional; enfocada en diferentes
esferas del quehacer investigativo; en donde,
investigadores de alta calificación, han
colaborado con sus trabajos personales en la
generación de este número. Seguramente los
artículos que se incluyen aquí serán no solamente
de interés, sino también de utilidad concreta en
futuras investigaciones, complaciendo al
investigador-lector más exigente.
Finalmente, es necesario reconocer que lo
expuesto a través de este número de
CONTEXTO, es un esfuerzo continuado a lo
largo de muchos años por mantener una calidad
de excelencia editorial, que ha sido compartido
por autores, pares de evaluadores, Comité
Editorial, equipo de apoyo y por supuesto, las
autoridades institucionales que forman la
Facultad de Arquitectura y la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

Referencias bibliográficas.
Bauman, Zygmunt. (2011). La sociedad sitiada.
Buenos Aires: FCE
Foucault, M. (1976). Vigilar y castigar. Siglo
XXI
Habermas, Jürgen. (2004.). La inclusión del otro.
Buenos Aires: Paidós.
Lefebvre, Henri. (1980). La revolución urbana.
Madrid. Alianza.
Sousa, E. (2015). De la ciudad a la metrópoli.
Nuevas realidades territoriales. Chile; Trama
editores
Sousa,
E.
(2013).
Espacio
urbano.
Reconstrucción y reconfiguración territorial.
Chile; Trama editores.
Sousa, E.; Álvarez J. (2015a). La tópica urbana de
la ciudad contemporánea. Revista Ideas y
Valores; pp. 199-221; Colombia.

7

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero
en la modernidad cubana.
The architecture of Salinas-González Romero studio in Cuban modernity.
Recibido: 20/08/16
Aceptado: 07/05/17

Julio Cesar Pérez Velázquez 1
Elidar Puente San Millán 2
Elena del Carmen Cambón Freire 3

Resumen
El objetivo del presente trabajo es exponer la
evolución, características y relevancia para el
Movimiento Moderno cubano, de la arquitectura
realizada por la oficina de Fernando Salinas y
Raúl González Romero entre los años 1955 y
1959. A partir de ubicar la labor de dicha firma en
su contexto histórico, se profundizó en su devenir
con énfasis en la revisión de sus principales obras
construidas: la casa Jacinta, el edificio de
apartamentos Vilató, la casa de Juan Salinas y la
casa de Higinio Miguel. El análisis mostró que los
arquitectos desarrollaron un proceso de constante
experimentación y alcanzaron un lenguaje de
expresión propio que los distinguió dentro del
ámbito arquitectónico de la época. La relevancia
de su obra radica en que enriqueció, mediante sus
aportes, el universo de la arquitectura del
Movimiento Moderno cubano.

Palabras Clave:
Estudio Salinas-González Romero, Movimiento
Moderno cubano, arquitectura.

Abstract
The main goal of the present paper is to expose
the evolution, characteristic and relevance for
Cuban Modern Movement of the architecture
made by the office of Fernando Salinas and Raúl
González Romero between 1955 and 1959.
Starting from locating the work of this studio in
its historical context, it was deepened in its
history with emphasis in the revision of their main
built works: Jacinta's house, Vilató's apartments
building, Juan Salinas's house and Higinio
Miguel's house. The analysis showed that the
architects developed a process of constant
experimentation and they reached an own
expression language that distinguished them in
their architectural context. The relevance of their
work is that it enriched the universe of the
architecture of the Cuban Modern Movement
through their contributions.

Keywords:
Salinas-González Romero studio, Cuban Modern
Movement, architecture.

1

Nacionalidad, cubano. Adscripción Facultad de Construcciones, Universidad de Oriente: E-mail: julioc@uo.edu.cu
Nacionalidad, cubano. Adscripción Facultad de Construcciones, Universidad de Oriente: E-mail: elidar@uo.edu.cu
3
Nacionalidad, cubano. Adscripción Facultad de Construcciones, Universidad de Oriente: E-mail: elenacambon@uo.edu.cu
2

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

11

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire

1. Introducción:
La arquitectura moderna cubana de la década de
los cincuenta fue especialmente prolífica.
Fundamentalmente en La Habana, existían
oficinas de arquitectura ya establecidas que
acaparaban la mayoría de los encargos y erigieron
edificaciones con una fuerte presencia en el
paisaje urbano. En ese contexto, un pequeño
estudio formado por los entonces jóvenes
arquitectos Fernando Salinas González de
Mendive y Raúl González Romero logró
construir solo algunas obras que sin embargo
llamaron la atención por la creatividad
desplegada en cada solución.
La casa de Juan Salinas y la de Higinio Miguel,
las más conocidas del estudio Salinas-González
Romero, han aparecido en varios libros sobre
historia de la arquitectura cubana y caribeña,4
siempre descritas de manera general. Otras
publicaciones dedicadas a la vida y la obra de
Fernando Salinas, también han hecho referencia a
dicha
sociedad
y
su
obra,
aunque
fundamentalmente a partir de la reproducción
esporádica de fotos y de brindar algunos datos
generales.5
Las principales publicaciones dedicadas
específicamente al estudio fueron: “Muebles y
decoración interior” (1959) y “Residencia del Sr.
Higinio Miguel y familia” (1960), ambas en
Arquitectura Cuba; “Fernando Salinas: años de
búsqueda”, publicado en Arquitectura y
Urbanismo; “Estudio Salinas-González Romero
(1955-1967). Testimonio e impulso de una
arquitectura” (2006) y “Repertorio. Residencia
privada” (2006), que aparecen en el número 5 del
Boletín Docomomo_Cuba. Todos ellos se
centraron fundamentalmente en la historia del
estudio y en la Casa de Higinio Miguel, sin llegar
a una caracterización de su obra o de dicha
vivienda.
Tres investigaciones realizadas en los últimos
años han abordado la obra de la oficina, estas
fueron la tesis de maestría “La dimensión
ambiental de la obra de Fernando Salinas”

(2010); y los trabajos de fin de carrera “La obra
de Raúl González Romero, un arquitecto cubano
con más de cincuenta años de creación” (2014) y
“La obra relacionada al tema de la vivienda del
estudio Salinas-González Romero. Regularidades
en su solución formal” (2015). Esta última es la
única que plantea la caracterización de varias de
sus obras construidas en cuanto a la solución
formal.
La revisión de las mencionadas fuentes
bibliográficas denota que el conocimiento de la
historia de la oficina y su obra se ha ido
construyendo gradualmente, pero aún existen
vacíos de información, fundamentalmente
relacionados a los proyectos menos conocidos.
Esto puede estar dado a que tanto Salinas como
González Romero han sido profesionales con una
participación decisiva en la arquitectura cubana
de la segunda mitad del siglo XX, lo que en
muchos casos ha limitado los pocos años de
funcionamiento del estudio a una etapa más
dentro del extenso recorrido de la obra de cada
uno de los arquitectos. También, a la pérdida de
información gráfica de la mayoría de sus
proyectos,6 lo que de por sí limita cualquier
intensión de análisis exhaustivo.
El presente trabajo pretende contribuir al
conocimiento de la obra del estudio SalinasGonzález Romero. La arquitectura moderna
cubana, habanera, de la década de los cincuenta
del siglo XX es el ámbito del que parte la
investigación. Se muestra un breve recorrido por
la historia de dicha oficina de arquitectura. Luego
se profundiza en cuatro de sus siete obras
construidas, las cuales son escogidas atendiendo
a que son las únicas de nueva planta y donde los
autores lograron desarrollar con mayor libertad
sus
principales
intereses
proyectuales.
Finalmente, y a partir de una mirada al conjunto
de la obra proyectada por los arquitectos, se
obtienen criterios acerca de la evolución de su
arquitectura, sus características y relevancia para
el Movimiento Moderno cubano.

4

Entre ellos los libros de Roberto Segre: Arquitectura y urbanismo de la Revolución cubana (1989) y La Arquitectura Antillana del Siglo
XX (2003); y los libros de Eduardo Luis Rodríguez: La Habana. Arquitectura del siglo XX (1998), The Havana guide. Modern architecture,
1925-1965 (1999) y La arquitectura del movimiento moderno. Selección de obras del registro nacional (2011).
5
En este caso están el libro Y el perro ladra y la luna enfría. Fernando Salinas: diseño, ambiente y esperanza (1994) escrito por el arquitecto
mexicano Carlos Véjar; Enfoques teóricos (1996) editado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República Oriental del
Uruguay; y el número 3 del 2002 de la revista Arquitectura y Urbanismo, monográfico dedicado a Fernando Salinas.
6
La firma ocupaba un apartamento de un edificio ubicado en la calle M esquina Calzada del Vedado, frente a la embajada norteamericana.
En 1960 el local fue intervenido por oficiales de la seguridad revolucionaria, en momentos en que los arquitectos no se encontraban,
perdiéndose en este proceso buena parte de la documentación de los proyectos. Entrevista a Raúl González Romero, noviembre de 2013.

12

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

2. Materiales y métodos.
La investigación partió de una exhaustiva
revisión de toda la información bibliográfica
existente del estudio Salinas-González Romero,
además de planos y fotografías de archivo que
permitieron definir los objetivos y alcance del
trabajo, y establecer un inventario de sus
principales obras. El método histórico lógico
posibilitó ubicar la obra de la oficina en su
contexto, así como conocer su devenir. El método
teórico de análisis y síntesis se empleó en la
revisión de las obras seleccionadas atendiendo a
los aspectos funcionales, técnico constructivos y
formales, con énfasis en las principales
soluciones de diseño que aparecen en cada una de
ellas. La información recopilada se procesó a
través de estudios cuantitativos, cualitativos y
comparativos, lo que permitió arribar a
conclusiones. El método empírico se basó
fundamentalmente en la visita, observación y
recogida de datos de cada uno de los edificios, así
como las entrevistas realizadas.

3. Resultados.
3.1 La arquitectura moderna cubana de los
cincuenta
En la década de los cincuenta del siglo pasado, la
arquitectura moderna se instaura definitivamente
en Cuba. Su introducción durante los treinta y
cuarenta había sido paulatina, sucediéndose una
serie de estilos -Art Déco, Monumental Moderno,
Neocolonial- que contribuyeron en su asimilación
progresiva y fundamentalmente, en ir formando
una conciencia acerca de su adaptación a las
condiciones de la Isla.
En su difusión contribuyó la visita de varios
arquitectos de renombre internacional, que
además de impartir conferencias tenían intereses
profesionales en Cuba. Entre ellos Josep Lluís
Sert, Walter Gropius, Joseph Albers, Richard
Neutra, Philip Johnson, Mies van der Rohe y
Franco Albini. Además, se daba amplia cobertura
a obras nacionales y extranjeras en revistas,7 se
realizaban un gran número de exposiciones y
concursos, y aumentó la participación de
profesionales cubanos en eventos internacionales.

Desde el punto de vista político y económico fue
una década convulsa, golpeada por la dictadura de
Fulgencio Batista que reprimió a las clases más
desfavorecidas y protegió los intereses
norteamericanos en la Isla. Ello le garantizó una
expansión económica, de afluencia de capitales
en una economía dominada por el comercio y las
finanzas, que repercutió en un auge constructivo
promovido fundamentalmente por la iniciativa
privada.
La alta burguesía cubana invertía en obras de su
interés: mansiones, edificios de oficinas, tiendas,
centros recreativos, clubes privados, iglesias,
entre otros. También aumentó el interés de
compañías transnacionales de turismo que
invirtieron en la construcción de hoteles, y en la
modernización de La Habana y de otros centros
en el interior del país: Isla de Pinos, Trinidad y
Varadero. Hay además un acelerado aumento de
la construcción de viviendas y edificios de
apartamentos destinados al lucrativo negocio de
la renta, favorecido por la promulgación de la Ley
de Propiedad Horizontal8 en 1952 con la
consecuente proliferación de torres de
apartamentos en La Habana. La iniciativa del
Estado, por su parte, se limitaba a algunos
edificios públicos y conjuntos habitacionales de
carácter representativo que respondían más a los
intereses económicos y de cualificación de la
burguesía que a resolver problemas urbanos. La
Habana, como reflejo del desequilibrio entre la
capital y el resto del país, sería el ámbito por
excelencia en que se desarrolló todo un proceso
de
experimentación
arquitectónica
que
caracterizó a esos años.
La
arquitectura
era
desarrollada
fundamentalmente por oficinas privadas, con
algunas que por su relación con el Estado y la
pertenencia a la alta burguesía llegaron a
capitalizar los principales encargos. Entre ellos
Morales y Cia., Moenck y Quintana, Gobantes y
Cabarrocas, Arroyo y Menéndez, Max Borges
Recio, Pérez Benitoa e hijos, y la oficina de
Junco, Gastón y Domínguez. Los profesionales
jóvenes, debían recurrir a encargos menores,
principalmente relacionados a la vivienda y el
comercio de la pequeña burguesía, pero que al
calor del apogeo constructivo también le
permitían cierta libertad creativa.

7

Circulaban revistas cubanas como Arquitectura -del Colegio de Arquitectos- y Espacio -de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura, además de numerosas revistas provenientes de Estados Unidos y Europa.
8
El 16 de septiembre de 1952 Fulgencio Batista firmó el Decreto-Ley No. 407 que reglamentaba el sistema de construcciones llamado de
Propiedad Horizontal. El 20 de marzo de 1953 refrendó el Decreto-Ley 750 por el que se creaba el Fomento de Hipotecas Aseguradas.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

13

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
En la arquitectura moderna cubana de los años
cincuenta se desarrollaron algunas tendencias
bastante marcadas. Los alardes estructurales se
hicieron visibles en la ubicación de amplios
voladizos y la expresión estética de la estructura,
desarrolladas con gran maestría por arquitectos
como Humberto Alonso y Antonio Quintana.
Otra vertiente respondió al vínculo entre la
arquitectura y las artes plásticas, al incorporarse a
muchos edificios obras de destacados artistas
como: Wifredo Lam, Amelia Peláez, Rita Longa,
Mariano Rodríguez, Carlos Enríquez, Mario
Carreño, René Portocarrero, y otros. Pero el
elemento fundamental que distinguiría a la
arquitectura de esos años fue la combinación
apropiada de las formas del Movimiento
Moderno con elementos tradicionales o propios
de la cultura local y caribeña. Fue un profundo
proceso de búsqueda desde lo formal y espacial
que permitió que la arquitectura de la década
alcanzara una identidad cultural válida, a la par de
las mejores realizaciones de Latinoamérica y del
Caribe. (Segre, 1990: 205)
3.2 La oficina de arquitectura de Fernando
Salinas y Raúl González Romero
Fernando Salinas (1930-1992) inició la carrera de
ingeniería aeronáutica en 1948 en el Rensselaer
Polytechnic Institute, Nueva York. Al percibir
que no podría desempeñarse como ingeniero
aeronáutico en Cuba decide cambiar a la carrera
de arquitectura. Más tarde suspendió su beca y
matriculó en la Universidad de La Habana en
1949. Raúl González Romero (1932) también
obtuvo una beca en Rensselaer que rechazó para
inscribirse en la Facultad de Arquitectura de la
Universidad de la Habana en octubre de 1949,
coincidiendo con la llegada de Salinas a esa
institución.
Ambos jóvenes iniciaron una amistad que pronto
se convirtió en colaboración, llegando a realizar
juntos el trabajo de fin de carrera titulado
“Planeamiento de una comunidad en La Habana
del Este”, graduándose en diciembre de 1955. Ese
mismo año crean la oficina de arquitectura
Fernando Salinas y Raúl González Romero que
situaron en un pequeño apartamento en la calle M,
número 51, esquina Calzada de El Vedado
(Figura 1). Según Salinas:
Uno de los objetivos básicos propuestos fue hallar
nuestro propio lenguaje, expresivo de una interpretación
personal, creativa de la herencia histórica, de las

14

condiciones ecológicas y la modernidad, filtrada a través
de la realidad cubana. Tratamos de mantenernos
equidistantes, tanto de las tendencias locales
desarrolladas por los profesionales de prestigio como de
los modelos internacionales que imponían los maestros
del Movimiento Moderno; Frank Lloyd Wright, Le
Corbusier, Mies van der Rohe, Richard Neutra, Marcel
Breuer, etcétera. (Segre, 2002: 75)
Figura 1. Fernando Salinas (con espejuelos) y Raúl
González Romero en el Estudio.

Fuente: Archivo de Dalia López.

Tuvieron varios asociados y colaboradores a lo
largo de la vida del estudio, entre ellos: Manuel
Rodríguez Gallardo, Rafael Mirabal, Severino
Rodríguez y Enrique Govantes Jr. Paralelamente,
los arquitectos trabajaban con otras firmas, lo que
les posibilitaba cierta solvencia económica
además de forjar una experiencia profesional
básica y ganar las necesarias relaciones para
mantenerse dentro del competitivo ámbito de la
arquitectura de los años cincuenta.
Fernando Salinas trabajaba desde 1952 en la
oficina de Nicolás Arroyo y Gabriela Menéndez,
en la que permaneció hasta 1958. Allí participó
en obras de gran envergadura como el Coliseo de
la Ciudad Deportiva (1957), el Hotel Habana
Hilton (1958), así como el proyecto del Hotel
Mónaco para el que esa oficina estuvo asociada
con Philip Johnson; lo que le permitió, en 1957,
trabajar durante casi un año en Nueva York como
contraparte cubana del proyecto y conocer a Mies
van der Rohe.
De la cercanía a esos dos maestros, Salinas
menciona que le impresionó el rigor técnico de
sus proyectos, el preciosismo de los detalles, la
calidad de los materiales empleados y las
referencias constantes a las vanguardias
internacionales. Esa etapa la aprovechó para
estudiar nuevamente la obra de Frank Lloyd
Wright, quién según el propio Salinas, fue el que
tuvo mayor influencia en la formación de su obra.
A su regreso a Cuba trabajó como colaborador en
un proyecto para La Habana del Este (1958)
realizado por el arquitecto italiano Franco Albini.
(Segre, 2002: 76)
A su vez, Raúl González Romero trabajó desde
1955 en la Junta Nacional de Planificación del

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

Ministerio de Obras Públicas que colaboraba con
José Luis Sert y Paul Lester Wiener en el Plan
Director de La Habana, dirigido por Mario
Romañach, y los de Varadero y Trinidad dirigidos
por Nicolás Quintana. En estos últimos colabora
directamente con Quintana y bajo su asesoría
realiza varios proyectos. Según González Romero
esta etapa le dio una visión general del
planeamiento urbano y la experiencia de trabajo
en equipo. (Martínez, 2014: 34)
No obstante, a las diversas colaboraciones, el
estudio Salinas-González Romero desarrolló una
intensa labor. Al no pertenecer a la alta burguesía,
sus encargos procedían de maestros, pequeños
comerciantes, ingenieros, doctores, con los que
tenían relación de amistad o parentesco. Lo que
explica que en su corta trayectoria construyeran
muy pocas obras de nueva planta, todas de una
escala pequeña o mediana.
Los propios arquitectos se han referido a que
hicieron alrededor de noventa proyectos, (Segre,
2002: 75) siendo la gran mayoría reparaciones,
remodelaciones o ampliaciones. Sin embargo, a
partir de la revisión bibliográfica y las entrevistas
solo se han podido identificar 13 obras, situación
en la que ha influido la masiva pérdida de
información gráfica que ha sufrido el Estudio.
Las siete obras que lograron construir son: la casa
Jacinta (1955), dos apartamentos mínimos que
añaden tiempo después en el segundo nivel de la
primera, una pequeña jardinera adosada al
edificio del restaurante “El Caribeño” (1955), el
edificio de apartamentos Vilató (1956), el de
apartamentos Prieto (1957-58), la casa de Juan
Salinas (1958) y la de Higinio Miguel (1958).
Además, diseñaron varios muebles y objetos que
incorporaron a la última.
Para poder acceder a mejores encargos los
arquitectos invirtieron en la participación en
concursos, logrando varios resultados destacados:
cuarto lugar en el concurso para el club náutico
de Varadero (1955), el primer lugar para el Club
Náutico Internacional de La Habana (1959)
realizado en asociación con Enrique Govantes Jr.,
y el tercer lugar en el concurso organizado por el
Ministerio de Obras Públicas para la
rehabilitación del Instituto de Segunda Enseñanza
de Villa Clara (1959-1960).
Los tres proyectos no construidos que se conocen
de la oficina son: las casas para el reparto La Boca
en Trinidad (1957-1958), la remodelación del
Hipódromo Nacional (1959), además de una torre
de apartamentos (1959) que se ubicaría en Calle

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Línea cuya construcción no fue posible a raíz de
las políticas tomadas por la triunfante Revolución
cubana para contrarrestar la especulación.
Entre 1959 y 1960, los arquitectos deciden cerrar
el estudio para integrarse a las tareas planteadas
por el nuevo gobierno. Según González Romero:
“Con el triunfo de la Revolución, los cambios que
esta trajo y el éxodo masivo de profesionales,
nuestra asociación decide anularse. El país
necesitaba dos profesionales que pudieran
trabajar en áreas separadas, y no un equipo
acometiendo un mismo proyecto”. (Martínez,
2014: 25)
Pero la gran amistad entre Salinas y González
Romero los mantuvo juntos en algunas tareas
posteriores. Se vincularon a la enseñanza en la
Escuela de Arquitectura en 1959, para la que
elaboran el que sería su primer plan de estudios, a
petición de la dirección de la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU). También se
desempeñaron como profesores responsables de
diseño y ejecución de la Cooperativa “Menelao
Mora”, al frente de un grupo de estudiantes.
Además, realizaron el proyecto para la Unidad
Habitacional no. 2 de La Habana del Este (19591960), para el recién creado Instituto Nacional de
Ahorro y Vivienda (INAV). Años más tarde
colaborarían nuevamente en las que serían sus
últimas obras de conjunto, las propuestas para los
concursos de anteproyectos Euro-Kursaal (1965)
y del Pabellón Cuba en la Expo 67 de Montreal.
3.3 Casa Jacinta
La primera obra construida del estudio fue la Casa
Jacinta en 1955 (Figura 2). Resultó de un encargo
hecho por la profesora Jacinta Verane y se
localizó en el municipio Cerro, en la calle Marta
Abreu entre Enrique Villuendas y Ayestarán; en
una parcela medianera de 10m de ancho por 25m
de profundidad (250m2), rodeada de varios lotes
vacíos y edificios de imagen moderna. El
proyecto, aunque realizado por Salinas y
González Romero, fue firmado por el arquitecto
Manuel Rodríguez Gallardo, recurso utilizado
como mecanismo de legitimidad (Martínez, 2014:
26), dado que todavía los autores eran
estudiantes.

15

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
Figura 2. Casa Jacinta. Fachada principal.

Figura 3. Casa Jacinta. Planta.

Fuente: Archivo de Dalia López.
Fuente: Elaborada por los autores.

La vivienda presenta un programa básico de
mediana burguesía cubana donde en una planta
concentrada de un solo nivel se incluyen un garaje
y un área donde se concentran los locales del
servicio, separados perceptivamente de los
espacios de vida familiar y con acceso propio. En
este caso, los arquitectos optaron por organizar
varias zonas claramente definidas dentro de una
planta rectangular. Hacia el frente ubicaron el
garaje y el acceso principal como un espacio
único que separa al resto de la casa de la calle. Un
tramo de losa protege el paso hasta la puerta de
entrada. El interior de la casa quedó estructurado
por la sala-comedor a todo lo ancho, y por el
pasillo central que aparta a los locales del servicio
del área de dormitorio compuesta por dos
habitaciones y un baño intercalado. (Figura 3)
El sistema estructural utilizado es de muros de
carga. En este caso los autores concentraron los
muros portantes hacia el interior de la casa,
consiguiendo grandes vanos en las fachadas
laterales y permitiendo que la cubierta de
hormigón armado tenga amplios voladizos en la
mayor parte de su perímetro.
Dicho esquema estructural resulta coherente con
la forma del edificio, la que se puede entender
como la articulación de planos verticales y el
plano horizontal de cubierta, dispuestos de
manera tal que crean una sensación de fluidez
entre ellos. En función de lo último, los autores
desarrollaron toda una serie de soluciones que
buscan reforzar esa imagen dinámica.
Primeramente, evitan alinear los planos, lo que se
aprecia fundamentalmente hacia el frente de la
vivienda donde los muros que flanquean al garaje
quedan proyectados hacia el frente, y por delante
de ellos la cubierta de amplios voladizos.
Igualmente se aprecia en los antepechos de las
fachadas laterales que se adelantan a los límites
de la sala y la cocina. (Figura 4)

16

También los autores tratan de desmaterializar las
uniones entre los distintos planos. De lo anterior
participa la carpintería, integrada por ventanas de
madera tipo Miami, lucetas de cristal fijo y paños
de cristal fijo; y dispuestas como “superficies
permeables” que separan a los distintos planos
como sucede con los paños corridos de ventanas
ubicados entre los antepechos de las fachadas
laterales y la losa de cubierta. Otra solución en
este sentido, es que tanto las zapatas como las
vigas de cerramiento son más estrechas que las
paredes, de modo que se pierde la percepción de
unión entre planos horizontales y verticales;
recurso en particular que le otorga un gran
atractivo a la imagen de la losa del frente, la que
parece flotar sobre los muros del garaje. (Figura
2 y 4)
Además, aprovechan la expresión de los
materiales para distinguir los diferentes planos.
Primero los diferencian según su posición: los
muros ubicados en sentido longitudinal son de
bloques de hormigón a vista, mientras que los
transversales y la losa de cubierta son lisos. En
segundo lugar, diferencian los muros de bloques
a vista según la carga que reciben: los bloques
están colocados en posición horizontal en los que
sostienen a la cubierta y en posición vertical en
los antepechos de las fachadas laterales.
Finalmente utilizan una gran franja de piso de
mosaico de color rojo que va desde la entrada y
atraviesa la sala, destacándola con respecto al
resto de los espacios cuyo piso es de mosaico de
color blanco. (Figura 2 y 4)
En esta obra los autores no se separaron de los
cánones imperantes en la arquitectura cubana de
entonces; del uso de planos lisos, voladizos y la
marcada horizontalidad de moda. Quizás, con la
intención de asegurar el éxito de ese importante
primer encargo, necesario para el desarrollo de
toda carrera proyectual. Sus referencias se pueden
encontrar en el juego de planos del Pabellón de

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

Barcelona9 de Mies van der Rohe, siendo en este
sentido un interesante ejercicio del uso de esa
composición en una vivienda de clase media y en
un clima tropical. Aun así, demuestran un
dominio de todos los detalles del proyecto en
plena coherencia con el diseño integral. Además
de que logran una gran riqueza formal en un
edificio relativamente pequeño.
Figura 4. (Izquierda) Fachada lateral Este de la casa.
(Derecha) Interior de la sala-comedor.

Fuente: Archivo de Dalia López.

El único elemento que parece anunciar cierta
voluntad de diseño diferente, menos conformista,
es la cerca que se ubicó en el frente de la casa.
Realizada en madera, como la simple disposición
de listones horizontales y verticales suspendidos
en buena parte de su extensión, su estética es tanto
minimalista
como
singular,
enfocada
fundamentalmente en no obstaculizar las visuales
hacia la fachada principal (Figura 2).
3.4 Edificio de apartamentos Vilató
El edificio de apartamentos Vilató (Figura 5),
construido en 1956, aun cuando no tuvo la escala
de los que se realizaban entonces en La Habana,
debió constituir un encargo de importancia para
el estudio Salinas-González Romero a tan solo un
año de haberse creado. Había sido solicitado por
el Sr. Miguel Vilató con la condición de que su
familia dispondría de uno de los apartamentos y
el resto los daría en alquiler. Sin embargo, el
principal desafío de esta obra resultó su reducida
área y su ubicación desfavorable al fondo de una
parcela rectangular y muy estrecha, de solo 6,83m
de ancho por 51,22m de profundidad (349,83m2);
situada en la Avenida Paseo entre las calles 5 y 7
de El Vedado. Por lo que quedaba en medio de la
manzana rodeado de construcciones altas en un
contexto ecléctico muy ocupado incluso en esa
época.
Los arquitectos debieron optar por una
organización funcional simple con énfasis en el
9

aprovechamiento del espacio. En cada planta,
ubicaron dos apartamentos mínimos a ambos
lados de una pequeña escalera de ida y vuelta, en
un área de tan solo 93,50m2. El edificio posee
cuatro niveles de altura, cada uno con la misma
configuración en planta, para un total de ocho
apartamentos contenidos en un bloque prismático
con predominio de la verticalidad.
La entrada al inmueble se ubicó en la fachada
Noroeste que corresponde a la principal del
edificio, que dada su desventajosa posición no es
su frente visible. Esto determina que el acceso se
haga a través de un sendero de aproximadamente
30m de longitud desde la Avenida, situado a la
izquierda de la parcela. (Figura 5)
Figura 5. Edificio de apartamentos Vilató.
(Izquierda) El edificio al fondo de la parcela.
(Derecha) Detalle de la caja de escaleras.

Fuente: Archivo de Dalia López.

En los apartamentos, debido a lo reducido del
área, los arquitectos optaron por fundir las
funciones afines en un mismo espacio. Cada uno
cuenta con sala-comedor, cocina-patio de
servicio, una sola habitación y un baño. Este
último tiene entradas desde la sala y la habitación,
protegiéndose la privacidad de la segunda (Figura
6). Para apoyar la actividad de secado de ropas
ubicaron unos insertos con tendederas sobre la
fachada Sureste a los que se accede desde las
ventanas del patio y el baño.
Figura 6. Edificio de apartamentos Vilató. Planta.

Fuente: Elaborada por los autores

Además del juego de planos, el uso de las texturas para diferenciarlos parece inspirarse en el Pabellón Alemán.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

17

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
Debido a la colindancia con edificios ya
existentes se limitaba la cantidad de aberturas y
por tanto la iluminación, ventilación y privacidad.
Para responder a ello los autores diseñaron
especialmente las ventanas y lucetas de batientes,
realizadas acertadamente de cristal texturizado
sobre marco de acero ya que el primero deja pasar
la luz, pero no las visuales.
En el caso de las ventanas de la sala y la
habitación que debieron ser estrechas, fueron
ampliadas hasta el suelo para ganar área. Las de
la cocina y baño, que dan a la fachada Suroeste
menos comprometida, resultaron en una pieza
continua que ocupa ambos espacios con una parte
de cristal fijo en el centro que oculta a la pared.
Las lucetas por su parte, poseen el diseño más
elaborado en este sentido. Ocupan todo el ancho
entre columnas, a una altura de 2,20m del suelo
sobre un dintel de sección en forma de semicanal
y se ubicaron retiradas de la línea de fachada. Esta
configuración posibilita que permanezcan
abiertas sin que se afecte la privacidad. En la
habitación se ubicaron dos en posiciones opuestas
lo que permite un flujo cruzado de aire. En la sala
solo aparece una, por lo que la ventilación
cruzada está supeditada a que la puerta de la
cocina esté abierta.
Una de las soluciones más interesantes del
edificio Vilató es la manera en que los autores
integraron el sistema de esqueleto con el de muros
de carga, y como el resultado de esta simbiosis la
utilizaron para generar el lenguaje formal unitario
del inmueble en concordancia con la expresión de
los materiales. A partir de la colocación de los
muros de bloques de hormigón a vista, en el área
donde se unen a las columnas de hormigón
armado también a vista, prescindieron de los
medio bloques y las columnas llenaron los
espacios que los anteriores ocuparían (Figura 5).
El resultado es una forma dentada entre ambos
elementos, enfatizada mediante el resalte de los
muros por sobre las columnas, que fue utilizada
como patrón que se repite en disimiles detalles
llegando a un nivel de elaboración formal que
roza lo rebuscado, en contraste con la imagen
racional que se tiene del edificio cuando se
observa desde la Avenida.
De hecho, Salinas y González Romero le dan al
patrón dentado un valor decorativo que no parte
de la simple superposición de elementos, sino que

nace de la propia lógica constructiva. Es así que
aparece en los extremos sobresalientes de las
vigas transversales, en los bloques volados
intercalados en el borde de la caja de escalera, en
los barrotes de las barandas de los pequeños
pasillos, en la pared que separa a la sala de la
cocina y baño dentro de los apartamentos y hasta
en los enchapes de azulejos del baño y la cocina.
Incluso en el centro del pasillo, el embaldosado a
rompe juntas de los mosaicos denota la figura
dentada, diferenciando el color amarillo claro del
piso de los apartamentos del lado Suroeste, del
gris claro de los del Noreste. (Figura 7)
De manera general la dura expresión de los
materiales, la racionalidad de la forma y
especialmente el patrón dentado predominante le
dan una estética al edificio de obra en
construcción o inacabada; una solución singular
que no era nada común en la arquitectura cubana
de los cincuenta10 y que evidencia la voluntad de
experimentación de los arquitectos. Da la
impresión de que se cuestionan el uso de
terminaciones como el repello fino o la pintura y
apuestan por una expresión natural de los
materiales sin renunciar a la riqueza formal que
se puede extraer de su propia lógica constructiva.
Figura 7. (Izquierda) Interior de la sala-comedor con
entradas a la habitación y el baño; véase el patrón en
el muro. (Centro) Detalle de enchape en el baño.
(Derecha) Patrón repetido en muros, pasamanos y
piso.

Fuente: Fotos Tomadas por Filipe de Jesus Vicente Baião.

3.5 Casa de Juan Salinas
Las casas de Juan Salinas (Figura 8) y de Higinio
Miguel serían las primeras que el estudio SalinasGonzález Romero construye en Miramar,11 lo que
les significaba una mayor visibilidad dentro del
circuito de la alta burguesía habanera. Por otra
parte, ambas viviendas mostraron un cambio en
el lenguaje de diseño que venía haciendo la
oficina. Si bien se mantiene el cuidado de los
detalles, el interés por la expresión de los
materiales y por la unidad formal del conjunto, en

10

Uno de los pocos ejemplos de la época donde se utilizó una estética similar fue la también singular casa de Félix Carvajal (1955) de
Mario Romañach. En ese caso no aparece el patrón dentado.
11
El barrio de Miramar era el hábitat representativo por excelencia de la alta burguesía habanera.

18

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

este momento hay una mayor aproximación a la
arquitectura orgánica, en especial la de Frank
Lloyd Wright, y comienzan a aparecer las curvas
y las referencias a formas vegetales: hojas y
pétalos.
Este cambio pudo estar dado a la intensa
experiencia acumulada por ambos arquitectos que
les permitía probar nuevas soluciones y a que eran
estudiosos de la obra de Wright. (Martínez, 2014)
Salinas en particular, para esa fecha había
regresado de los Estados Unidos y al decir de
González Romero: “La estancia (de Salinas) en
la oficina de Philip Johnson en New York, le
permite conocer a Mies van der Rohe, y visitar
algunas obras de estos arquitectos y de Frank
Lloyd Wright.” (2002: 19)
Si bien la casa de Juan Salinas se inicia primero,
su construcción en 1958 coincide en tiempo con
la de Higinio Miguel. De ahí que ambas posean
algunas semejanzas, y entre una y otra se perciba
la maduración de algunas soluciones de diseño.
La casa en cuestión fue un encargo del ingeniero
civil Juan Salinas, pariente de Fernando. Se ubicó
en una parcela medianera en la calle 60, entre las
avenidas 1ra y 3ra de Miramar, la cual tiene una
forma rectangular con 15m de ancho por 30m de
profundidad (450m2). El sector donde se
encuentra no se había edificado completamente
hacia finales de los cincuenta, razón por la que
existía un fuerte vínculo visual con el frente de
mar cercano, mientras que las pocas
construcciones del entorno mostraban un claro
lenguaje moderno. Al referirse a esta vivienda
Salinas menciona: “(…) en la residencia de la
calle 60, privilegiamos la dimensión horizontal,
elemento básico de nuestro paisaje marino: la
línea azul del horizonte que rodea toda la Isla.”
(Segre, 2002: 75)
Los arquitectos dispusieron la vivienda como un
bloque único al centro del lote, acompañada por
dos jardineras de planta cuadrada que flanquean
el frente, las que, con su ubicación y baja altura,
enfatizan la simetría del conjunto, indican la
posición de los accesos, protegen los bordes
anteriores y establecen una gradación de las
alturas con el muro perimetral que nace desde la
mitad de los laterales hasta el fondo de la parcela.
(Figura 8)

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Figura 8. Casa de Juan Salinas. Fachada principal.

Fuente: Archivo de Dalia López.

La casa presenta una planta simple con los
espacios organizados uno detrás del otro, a ambos
costados de un pasillo central que une el acceso
principal con una salida al fondo. Hacia la
primera mitad aparecen los espacios menos
privados -sala, garaje, bar y comedor-. Mientras
que a un lado de la segunda mitad está el área de
las habitaciones orientadas al Sureste, y al otro
lado los locales del servicio con accesos laterales
independientes. La necesaria privacidad se logra
mediante varias puertas dispuestas en el pasillo.
(Figura 9)
Figura 9. Casa de Juan Salinas. Planta.

Fuente: Elaborada por los autores.

La estructura soporte es una combinación de
muros de carga y sistema de esqueleto. Es así que
los autores ubicaron ocho columnas, cuatro
alineadas en la fachada principal y cuatro en la
posterior, mientras que el resto de las cargas la
reciben los muros que fueron situados
mayormente en el interior de la planta,
posibilitando amplias aberturas en las fachadas.
La forma de la casa se puede entender entonces
como un gran bloque prismático con otros de
menor altura yuxtapuestos a cada una de sus
caras. Cada uno de esos prismas está rematado
con una losa plana, ubicándose la cubierta
principal sobre el central. De esa manera aparecen
las tres características más apreciables de su
imagen: las losas a diferentes alturas en un
edificio de un solo nivel; la preponderancia de la
cubierta principal con su amplio voladizo hacia el
frente y marcada horizontalidad que establece el
diálogo con el mar cercano; y la
desmaterialización de las esquinas, que parecen

19

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
invertidas o retiradas de las líneas de fachada.
(Figura 8 y 10)
Constructivamente, los arquitectos logran la
forma con muros que parten desde las caras de las
columnas, proyectados hacia el exterior y
quedando perpendiculares a las fachadas. Esos
muros flanquean entre sí al resto de los cierres
perimetrales y sostienen a las losas más bajas. El
espacio que queda entre las últimas y la cubierta
principal es utilizado para ubicar las lucetas. La
solución de las esquinas invertidas resalta el
juego de planos en diferentes posiciones y le
otorga riqueza y ligereza visual al volumen de la
casa. También son utilizadas como patrón para
lograr una composición unitaria siendo repetidas
en las losas de cubierta. (Figura 10)
Figura 10. Detalles de las esquinas, muros y losas.

Fuente: Archivo de Dalia López.

Con la selección de los materiales se evidencia el
interés por diferenciar los distintos elementos
arquitectónicos de lo que también participa el
color. En este caso las zapatas, columnas, vigas y
losas son de hormigón armado terminado en
repello fino color blanco; mientras que en la
imagen general predomina el tono rojo de los
muros de ladrillo a vista. Lo mismo sucede en el
piso siendo los del exterior de hormigón y
baldosas de cerámica roja en el portal, y de
terrazo integral color crema en el interior.
Para garantizar la ventilación y la iluminación los
autores se valieron de amplias ventanas de
madera tipo Miami y de lucetas ubicadas en las
fachadas principal y posterior, y en algunos
puntos de las laterales. El diseño de estas últimas
hace un mayor énfasis en el tratamiento de la luz
interior mediante las pantallas de cristal fijo en
tonos azules, y en hacer cierta evocación a los
vitrales de la arquitectura colonial cubana por sus
bordes redondeados. (Figura 11)

12

Figura 11. (Izquierda) Interior de la sala. (Derecha)
Interior del espacio destinado inicialmente al bar.

Fuente: Archivo de Raúl González Romero.

Aunque no con un carácter predominante, las
curvas aparecen en el diseño de diferentes
elementos, adquiriendo un valor decorativo. Las
columnas son rematadas con salientes
semicirculares en su parte superior a modo de
capitel, determinando la forma de las lucetas. La
losa principal tiene huecos cilíndricos que se
repiten rítmicamente en todo su perímetro. Según
González Romero, esta solución en particular se
diseñó para concentrar en esos puntos la
evacuación del agua creando una especie de
cortina en momentos de lluvia,12 además
enriquece la sombra proyectada y le resta peso
visual a la losa a partir de los claros y obscuros
que se generan en su cara inferior. Las formas
orgánicas aparecen en las gárgolas de
ferrocemento que se adosan a las losas más bajas.
Estos elementos junto a la expresión del ladrillo a
vista contribuyen a darle un tono de calidez a la
imagen de la vivienda y contrarrestan la
ortogonalidad entre planos verticales y
horizontales. (Figura 10)
La influencia de la obra de Wright aparece
claramente en esta vivienda en soluciones como
la desmaterialización de las esquinas, las losas
voladas en diferentes direcciones, el uso del
ladrillo a vista en contraste con los elementos de
hormigón armado y el interés por lo decorativo,
que pueden encontrarse en obras ejemplares
como la Casa Arthur Heurtley (1902) o la Casa
Frederich C. Robie (1909). Pero, además, en el
manejo de algunos elementos propios del
lenguaje clásico, lo que no era común en la
arquitectura moderna cubana de los cincuenta. En
este caso, la simetría que rige la planta y las
fachadas posterior y principal; y, en segundo
lugar, la definición de una base, cuerpo y remate,
que se logran a partir de las zapatas resaltadas, los
cierres y la cubierta principal respectivamente.
Sin embargo, esa influencia se puede considerar
más como una aproximación o una interpretación

Entrevista a Raúl González Romero, noviembre de 2013.

20

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

de la obra del maestro norteamericano, ajustada a
la escala de una vivienda de mediana burguesía
cubana y a condiciones tecnológicas y culturales
propias, muy alejadas de la escala de los
mencionados modelos.
3.6 Casa de Higinio Miguel
La casa de Higinio Miguel (Figura 12), construida
en 1958, sería la residencia unifamiliar más
grande del estudio y su obra más conocida. El
cliente, un joven médico amigo de González
Romero, les confió su diseño que incluyó el de
todo el mobiliario. Según el arquitecto, desde el
principio se tuvo en cuenta las características de
Higinio, al que le gustaban las fiestas y disfrutaba
bailar. Por lo que le propusieron espacios para
desarrollar actividades sociales además de que se
le consultaron constantemente las soluciones de
diseño.13
Sobre como compatibilizaron las aspiraciones del
cliente con la posición de la oficina, Salinas
menciona: “Higinio Miguel nos solicitó una casa
en “Renacimiento español” y poco a poco lo
fuimos llevando a la asimilación de la
arquitectura
moderna
hasta
aceptar
incondicionalmente nuestro proyecto.” En el
diseño de la vivienda “(…) adoptamos una
estructura
compositiva
clásica
vertical,
asumiendo la tradición de la casa colonial y la
monumentalidad de las palmas reales (…)”.
(Segre, 2002: 75)
La casa fue emplazada en una parcela medianera
de 18,9m de ancho por 45m de profundidad
(850,5m2), ubicada en la Avenida 7ma, entre las
calles 2 y 4 de Miramar. Un área entonces poco
edificada cercana al río Almendares, lo que
motivó que se le conociese también como “Casa
del Río”.
Figura 12. Casa de Higinio Miguel. Fachada
principal.

Fuente: Archivo de Dalia López.

13

La mayor área disponible les permitió a los
autores diseñar una planta más articulada,
organizando las funciones en tres bloques
yuxtapuestos entre sí en torno a un patio interior,
situados al centro de la parcela. Hacia el costado
Noreste, aprovechando la orientación más
favorable, ubicaron el bloque de la sala seguido
por el patio interior y luego el bloque de
dormitorio con tres habitaciones. En el costado
Suroeste organizaron en un mismo bloque, el
garaje seguido del baño de invitados, un pasillo,
bar y comedor, bien delimitados de los locales del
servicio. (Figura 13)
Figura 13. Casa de Higinio Miguel. Planta.

Fuente: Elaborada por los autores.

Esta mayor libertad de la planta les permitió
establecer una gradación de la privacidad entre la
sala, la zona del patio interior, bar y comedor, y
las habitaciones que están más resguardadas hacia
el fondo del lote. También posibilitó que los
espacios de uso común contaran con amplias
aberturas hacia áreas libres situadas dentro de la
parcela.
Nuevamente los autores emplearon una
combinación de muros de carga y sistema de
esqueleto, dando a este último una de las
soluciones más interesantes de la vivienda.
Utilizaron columnas de sección rectangular de
0,2m de ancho por 1,075m de profundidad,
dispuestas en planta a partir de una retícula de
3m*3m, elemento que no había sido utilizado tan
explícitamente en obras anteriores. En los
bloques de servicio y dormitorios, las columnas
se ubicaron en el perímetro de manera que se unen
en las esquinas formando una “L” o esquina
invertida (Figura 13). La cubierta plana se apoya
directamente sobre ellas quedando arriostradas
mediante los dinteles de sección acanalada. Con
dicha configuración los autores logran una
especie de cajón que ofrece cierta flexibilidad a
los cierres -muros y carpintería-, los que son

Entrevista a Raúl González Romero, noviembre de 2013.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

21

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
colocados en el extremo interior o exterior según
lo requieren los espacios. También absorben la
ubicación de las rejas para que se aprecien
integradas estéticamente al edificio. En el bloque
de la sala, aparecen columnas de 4,2m de altura
formando las esquinas de este espacio de planta
cuadrada; y otras tres de 2,5m de altura al centro
y en posición perpendicular a cada una de las
fachadas del volumen, rematadas por una losa que
incorpora al dintel que sostiene la carpintería de
arriba.
El diseño y disposición de las columnas muestra
un mayor interés de los autores por expresar
estéticamente la estructura generada a partir de
una lógica compositiva a nivel de planta, basada
en un mayor uso de la retícula que puede deberse
a la influencia de la obra de Wright. También
evidencia nuevas búsquedas que los acercan a
conceptos como repetitividad, modularidad y
flexibilidad -desarrollados más ampliamente por
Salinas en la década de los sesenta-, aunque en
esta obra quedan circunscritos a un ejercicio
formal en correspondencia con las exigencias del
hábitat burgués.
Dentro de esa lógica compositiva se encuentran
también las esquinas, que están entre las partes
más trabajadas de la forma del edificio. Si en los
bloques de servicio y dormitorios están
determinadas por las propias columnas a modo de
“L”, las que se crean por la yuxtaposición entre
bloques aparecen como la substracción de ese
sector, generándose un intersticio a manera de
“C”. Algo similar ocurre con las del volumen de
la sala y los muros que se ubican en su lateral
Este. En cualquier caso, se trata de una estética
basada en la substracción de las esquinas,
utilizada además para generar un lenguaje formal
unitario llegando a un nivel de detallismo que
supera al de la casa de Juan Salinas, ya que se
repiten en los bordes de las zapatas, de las
columnas, de las losas de cubierta, de la escalinata
de entrada y hasta de los muros que rodean la
parcela y forman las jardineras, entre otros
elementos. (Figura 12 y 13)
La forma de la casa se puede entender entonces
como la de tres bloques prismáticos yuxtapuestos.
Los de servicio y dormitorios son de marcada
horizontalidad mientras que el de la sala queda
jerarquizado por su mayor altura, por estar
elevado sobre una plataforma que se convierte en
su escalinata de acceso y por la simetría que

imponen las columnas de su frente. La imagen
prismática de los bloques se desmaterializa por
las columnas perpendiculares a las fachadas, lo
que le resta peso visual y le otorga una gran
riqueza volumétrica al edificio. Finalmente, la
forma queda rematada en su parte superior por los
maceteros que incorporan la traza orgánica
distintiva de la casa.
Los maceteros se solucionaron como piezas
prefabricadas de ferrocemento adosadas a la parte
superior de las columnas mediante barras de
acero. Los arquitectos diseñaron dos tipos, uno de
amplio voladizo de metro y medio que rodea el
bloque de la sala y otro más pequeño para el resto
del edificio (Figura 14). El círculo fue utilizado
como figura básica para generar sus formas a
partir de la substracción de sectores circulares en
planta y perfil. Especialmente los del bloque de la
sala fueron pensados para que, con el paso del
tiempo, la vegetación colgara y se creara una
cortina vegetal alrededor de ese volumen,
sirviendo además como elemento de protección
solar.
El diseño de los maceteros aparece relacionado al
interés de los autores por hacer referencias a
formas vegetales, a las palmas reales
mencionadas por Salinas que en esta vivienda
buscan generar cierta sensación de verticalidad y
prestancia. Abren así nuevos caminos estéticos
que incorporan las curvas y la plasticidad de la
forma, pero que también tienen que ver con
establecer una conexión con elementos propios
del paisaje natural cubano como manera de
interpretar una realidad cultural.14 No obstante, se
puede afirmar que con los maceteros intentan ir
un paso más allá del mero interés estético ya que
buscan incorporar la vegetación como elemento
partícipe de la propia vida del edificio.
Figura 14. (Izquierda) Maceteros sobre el bloque de
la sala. (Derecha) Detalle de ambos tipos de
maceteros.

Fuente: Archivo de Dalia López.

14

Elementos de formas orgánicas habían sido empleados por Ricardo Porro en las gárgolas de las casas de Abad-Villegas (1954) y de
Timothy James Ennis (1957). En esos casos las referencias provenían de órganos reproductores sexuales.

22

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

En la casa de Higinio Miguel se aprecia tanto una
influencia de la arquitectura “Wrightiana” como
la recuperación de elementos de la arquitectura
cubana del período colonial, aunque en ambos
casos basados en una reinterpretación de esos
referentes y no en la copia mimética.
En la primera vertiente están el uso de muros de
ladrillo a vista en contraste con los elementos de
hormigón armado -zapatas, columnas, dinteles,
losas- de color blanco, el esquema clásico basecuerpo-remate y el mencionado tratamiento de las
esquinas entre otros rasgos que aparecen también
en la casa de Juan Salinas.
La solución de la carpintería por su parte,
establece la conexión con la tradición de la casa
colonial cubana. Los arquitectos incorporaron
amplias ventanas y puertas de batientes -que
permiten abrirlas completamente- con persianería
francesa sobre la hoja protegida por batientes de
cristal en su parte interior a manera de
contraventanas. Una vez más, las lucetas son los
elementos utilizados para manejar la luz tropical
y conseguir mayor claridad, así como distintos
matices. Fueron diseñadas de dos tipos; en la sala
aparecen como amplios paños de cristal fijo
situados sobre dinteles por encima de las puertas,
protegidas del sol por celosías de madera en el
exterior y por cortinas en el interior; mientras que
en el resto de la vivienda son paños rectangulares
de cristal translúcido fijo con algunos detalles en
color azul y ámbar, y están retiradas de las líneas
de fachada, encajonadas entre las columnas,
dinteles y la cubierta.
Del hábitat colonial cubano proviene también el
patio interior, que en esta casa presenta una
relación directa con la sala y con el bar. Ello
responde al énfasis que pusieron los arquitectos
en cumplir las expectativas del cliente generando
espacios versátiles y de gran prestancia, donde
Higinio Miguel pudiese recibir visitas en un
ambiente formal acorde a su condición
profesional, como realizar reuniones de tipo
social. Muestra de lo anterior es la pista de baile
ubicada en el patio, la que podía ser convertida en
espejo de agua cuando no se utilizaba a partir de
accionar un surtidor con tragante ubicado en el
centro de la plataforma circular ribeteada,
resultando en una de las soluciones más
interesantes y singulares de la casa. (Figura 15)

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Figura 15. (Izquierda) Espejo de agua en el patio
interior. (Derecha) Comedor y pasillo principal

Fuente: (Izquierda) Archivo de Dalia López. (Derecha) Archivo de Raúl
González Romero.

El lenguaje formal unitario del conjunto se ve
reforzado por el diseño de la herrería y del
mobiliario, también a cargo de Salinas y
González Romero. En ellos utilizan líneas
verticales que se abren en su parte superior, otras
que se expanden sugiriendo hojas, el círculo en la
composición de las patas de las butacas y mesas,
y la plasticidad lograda mediante en modelado del
contrachapado. De su autoría son las butacas, sofá
y mesa centro de la sala; todo el equipamiento del
bar; una pantalla de madera que reviste la pared
del pasillo principal y contiene las puertas al bar;
la mesa, sillas y la mampara del comedor; y el
tirador de la puerta principal entre otros objetos
que además destacan individualmente por su
belleza. (Figura 15 y 16)
Figura 16. Interior y muebles de la sala y el comedor.

Fuente: Archivo de Dalia López.

4. Discusión de los resultados.
No es un acto sencillo evaluar de conjunto la
arquitectura realizada por el estudio SalinasGonzález Romero debido, en lo fundamental, a
que la mayor parte de la información gráfica de
sus proyectos se puede considerar como perdida.
A ello se suma su reducido número de obras
construidas, sin desestimar las siempre presentes
limitaciones a la voluntad creadora en función de
las demandas del cliente, que pudieron haber
forzado a los arquitectos a tomar uno u otro

23

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
camino. Y finalmente, por una razón que puede
considerarse en sí misma una característica de su
quehacer: la constante experimentación que los
llevó a dar soluciones diferentes en cada
oportunidad y que por tanto hace difícil
desentrañar regularidades o recurrencias.
A pesar de ello, la representatividad de los
ejemplos expuestos, ubicados ordenadamente en
relación a las demás obras que se conocen del
estudio, hacen posible acercarse a la evolución de
su arquitectura y a sus principales características.
4.1 Evolución de la obra del estudio SalinasGonzález Romero
La Casa Jacinta, primera obra construida de la
firma, es en la que más se apegan a los cánones
modernos. Sin embargo, exceptuando los
pequeños apartamentos que tiempo después
agregan en su segundo nivel donde repiten la
forma para lograr una coherencia, abandonan este
camino para explorar otros más arriesgados a
pesar de la calidad estética que habían logrado.
Muestra de lo anterior son los apartamentos
Vilató y Prieto. Si en el primero predomina la
expresión de los materiales pareciendo un edificio
inacabado; en el segundo, que surge de la
remodelación casi completa de una casona de
estilo Neocolonial, optaron por la rememoración
de elementos característicos de la arquitectura del
período colonial, de los arcos de medio punto y
los vitrales (Figura 17) en una época en que se
defendían a ultranza las formas modernas en casi
todo tipo de intervenciones. Ambas obras
plantearon nuevos caminos expresivos singulares
dentro de la arquitectura de los años cincuenta
que, una vez más, no serían repetidos en lo
adelante.
En las últimas obras de la oficina los arquitectos
parecen encontrar un camino de expresión con el
que se sienten más identificados. En este caso el
uso de curvas y de formas que recuerdan a hojas
y pétalos son los rasgos distintivos de la casa de
Juan Salinas, la de Higinio Miguel, el proyecto de
edificio de apartamentos de Calle Línea (Figura
17) y también en el proyecto para la Unidad
Habitacional no. 2 de La Habana del Este. Esta
última propuesta, aunque fue realizada por los
arquitectos luego de que la firma cesara
legalmente su actividad, resulta significativa en
cuanto a la aplicación, en un conjunto urbano de
gran escala, de recursos que ya habían sido
explorados en mayor o menor medida en la Casa

24

del Río. Incluso a nivel de apreciación de la
maqueta, se percibe con claridad la composición
a partir del círculo, la traza orgánica a manera de
hojas, la plasticidad de las formas y la vegetación
incorporada a los edificios. (Figura 18).
Se puede afirmar entonces, a tono con lo dicho
por el propio Salinas, que uno de los principales
intereses de los jóvenes arquitectos fue encontrar
un lenguaje de expresión propio; y que en los
últimos años de la firma habían logrado
configurar dicho lenguaje que, sin embargo, no
pudieron materializar en una mayor cantidad de
obras.
Figura 17. (Izquierda) Edificio de apartamentos
Prieto. (Derecha) Proyecto de edificio en Calle Línea.

Fuente: Archivo de Dalia López.

Figura 18. Maqueta del proyecto para la Unidad
Habitacional no. 2 de La Habana del Este

Fuente: Archivo de Dalia López.

4.2 Principales
arquitectura.

características

de

su

Con independencia de las diferentes conclusiones
que se puedan extraer de la interpretación de la
obra presentada, en este trabajo se señalan las
siguientes características, entendidas como
rasgos que aparecen con mayor recurrencia y que
indican los principales intereses de los
arquitectos.
Primeramente,
la
ya
mencionada
experimentación constante dirigida a la
búsqueda de un lenguaje de expresión propio. Si
bien la obra de la oficina se inscribe dentro del
Movimiento
Moderno,
los
autores
constantemente probaron nuevas soluciones que
los diferenciaban tanto de las tendencias

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�La arquitectura del estudio Salinas-González Romero en la modernidad cubana.

internacionales como de las modas imperantes en
Cuba.
El uso de sistemas estructurales combinados
entre muros de carga y de esqueleto. Aunque no
se pueda asegurar que los arquitectos sintieran
una especial preferencia por este tipo de
soluciones, comunes en la época, si supieron
aprovechar sus posibilidades para lograr amplias
aberturas y para generar una coherencia entre
sistema estructural, resultado formal y
satisfacción de las necesidades funcionales.
El minucioso diseño de todos los detalles, desde
la solución del conjunto, los distintos elementos
arquitectónicos hasta las terminaciones. Esta es
una de las cualidades más apreciables de sus
obras construidas, estrechamente relacionada a
otra importante característica: el manejo de un
lenguaje formal unitario en todo el edificio, que
pusieron en práctica a partir de la repetición de
patrones formales y la selección adecuada de
materiales, texturas y colores, además de la
integración formal del mobiliario.
El interés por la expresión de los materiales es
quizás uno de los rasgos que más se repite. Desde
la aspereza de los bloques de hormigón visto, la
calidez del ladrillo hasta la plasticidad del
ferrocemento y sus posibilidades para conseguir
formas complejas. Tanto para significar el
proceso constructivo como para diferenciar los
distintos elementos.
Se puede decir que los arquitectos sentían interés
por el manejo de la luz natural para conseguir
diferentes efectos tanto en los exteriores como en
los interiores. Aunque el número y escala de sus
obras construidas no les permitió desarrollar más
este aspecto, en este sentido utilizan varias
soluciones que van desde orificios en la losa,
paños de cristal para conseguir una entrada
directa de luz y otras para tamizarla con cristales
de colores, celosías y hasta cortinas vegetales. La
luceta fue uno de los elementos al que recurrieron
constantemente y del que desarrollaron
interesantes soluciones.15
Hay una revalorización de lo ornamental o
decorativo, incluso de rasgos propios de la
composición clásica, siempre a partir de la propia
lógica constructiva, de las cualidades y
posibilidades de los materiales, tratando de
alcanzar una adecuada integración con los
códigos modernos.

Finalmente, la característica que destaca a la
firma es el ya mencionado uso de la curva y de
formas que recuerdan a hojas y pétalos, lo cual
se relaciona a una interpretación propia de
elementos del paisaje como parte de la cultura
cubana, constituyendo un rasgo que aparece en
las últimas obras y que las singulariza.
4.3 Relevancia de la obra del estudio SalinasGonzález Romero para la arquitectura moderna
cubana
Atendiendo a todo lo expuesto en el presente
trabajo, cabría preguntarse cuál es la relevancia
de la obra del estudio Salinas-González Romero,
en una década especialmente fecunda para la
arquitectura cubana, donde funcionaron una gran
cantidad de oficinas que lograron realizar más
edificios y de mayor escala.
La obra del estudio Salinas-González Romero se
inscribe en las búsquedas desarrolladas en la
arquitectura cubana de los años cincuenta por una
interpretación de los códigos modernos
adecuándolos a las condiciones ecológicas,
culturales y tecnológicas de la Isla, y a los
intereses creativos de los propios autores. Con la
cualidad de que llegaron a desarrollar un lenguaje
de expresión propio que, aunque con influencias,
se diferenció tanto de corrientes foráneas como
nacionales. Por lo que se puede considerar que la
relevancia de su obra radica en que aportó nuevos
caminos creativos, soluciones de diseño y
edificios bien logrados, que enriquecieron el
universo de la arquitectura del Movimiento
Moderno cubano.

5. Conclusión.
La oficina de arquitectura de Fernando Salinas y
Raúl González Romero funcionó durante un
período de tiempo corto. Lograron construir
pocas obras de una escala que se puede considerar
como pequeña o mediana, que tienen un impacto
discreto en la trama urbana en que se insertaron.
Sin embargo, hicieron una arquitectura de calidad
y alcanzaron un lenguaje propio que los
distinguió. Asumieron cada proyecto como una
oportunidad, de búsqueda, de expresión, de
expansión conceptual y práctica a pesar del
riesgo, donde legaron un universo de soluciones

15

Las lucetas no son empleadas solo por Salinas y González Romero. De hecho, son muy utilizadas en la arquitectura moderna cubana con
gran variedad de soluciones.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

25

�Pérez Velázquez, Puente San Millán &amp; Cambón Freire
que señalan los principales rasgos de su
producción. Sus aportes marcan su innegable
relevancia en el contexto de la arquitectura
cubana
del
Movimiento
Moderno,
específicamente de la década de los cincuenta del
siglo XX.

Facultad de Construcciones, Universidad de
Oriente, Santiago de Cuba.

6. Referencias bibliográficas.
Consejo editorial (2006), “Estudio SalinasGonzález Romero (1955-1967). Testimonio e
impulso de una arquitectura”, Boletín
Docomomo_Cuba, núm. 5, pp. 11.
Consejo editorial (2006), “Repertorio. Residencia
privada”, Boletín Docomomo_Cuba, núm. 5, pp.
11-12.
González Romero, Raúl (2002), “Fernando
Salinas: años de búsqueda”, Arquitectura y
Urbanismo, Vol. XXIII, núm. 3, pp. 16-21.
Martínez Lemes, Sindy (2014), “La obra de Raúl
González Romero, un arquitecto cubano con más
de cincuenta años de creación”. Trabajo de fin de
carrera, Tutora: Lic. Florencia Peñate Díaz,
Departamento de Historia del arte, Facultad de
Artes y Letras, Universidad de La Habana, La
Habana.
Pérez Velázquez, Julio Cesar (2010), “La
dimensión ambiental de la obra de Fernando
Salinas”. Tesis en opción al grado científico de
máster, Tutoras: Dra. Arq. Graciela Gómez
Ortega y Dra. Arq. Flora Morcate Labrada,
Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.
Salinas, Fernando y Raúl González Romero
(1960), “Residencia del Sr. Higinio Miguel y
familia”, Arquitectura Cuba, Vol. 28, núm.
327,328 y 329, octubre-noviembre-diciembre, pp.
54-55.
Segre, Roberto (1990), Lectura Crítica del
Entorno Cubano. La Habana, Letras Cubanas.
Segre, Roberto (2002), “Los espacios del hombre
pleno. Entrevista a Fernando Salinas (19881992)”, Arquitectura y Urbanismo, Vol. XXIII,
núm. 3, pp. 72-81.
Véjar, Carlos (1994), Y el perro ladra y la luna
enfría. Fernando Salinas: diseño, ambiente y
esperanza. México, UAM-UNAM.
Vicente Baião, Filipe de Jesus (2015), “La obra
relacionada al tema de la vivienda del estudio
Salinas-González Romero. Regularidades en su
solución formal”. Trabajo de fin de carrera,
Tutor: MSc. Arq. Julio Cesar Pérez Velázquez,
Departamento de Arquitectura y Urbanismo,

26

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Arquitectura, arte y papel.
Architecture, art and paper
Recibido: 20/12/16
Aceptado: 07/06/17

Maritza Granados Manjarrés 1

Resumen

Abstract

El trabajo que se presenta a continuación surge de
una experiencia investigativa que se tuvo en la
Facultad de Arquitectura de la Universidad
Javeriana de Bogotá, y que se desarrolló
alrededor de esa pregunta y su lugar en la
interdisciplinariedad. A través de una reflexión
sobre la constitución de saberes como un lugar
que debe ser pensado como común y su
robustecimiento en la oportunidad que surge de
que dicha constitución se haga por fuera de una
disciplina específica y transgreda los límites
propios, se presentan los resultados del proyecto
mencionado que fue socializado en el Paper Art
Fest de Sofía de 2015 en una instalación.
Finalmente, se hace una reflexión sobre la
aparición de la indisciplina como un lugar de
oportunidad para pensar como cruzar las fronteras
de un saber específico y fundar nuevos
conocimientos que sean concebidos desde la
complejidad de las relaciones tanto disciplinares
como humanas.

The work presented below comes from a research
experience had at the Faculty of Architecture at
the Universidad Javeriana in Bogota, which was
developed around that question and its place in
interdisciplinarity. On one hand this paper makes
a reflection on the constitution of knowledge as a
common matter and presents the importance of
having this constitution pushed out its own limits
and outside a specific discipline. On the other
hand, the results of the mentioned project, which
was raised in the interstice between art and
architecture, are shown along with the artistic
installation that was presented in the Sofia Paper
Art Fest 2015. Finally, a reflection around
indiscipline is made as a place of opportunity to
think how to cross the borders of a specific
knowledge and found new one that is conceived
from the complexity of both human and
disciplinary relationships.

Palabras Clave:

Keywords:

Arte; arquitectura; interdisciplinariedad; papel
doblado.

Art; architecture;
paper.

interdisciplinarity;

folded

1

Nacionalidad: colombiana. Departamento de Estética, Facultad de Arquitectura y Diseño, Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá:
granados.m@javeriana.edu.com

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

27

�Granados Manjarrés

1. Introducción:
"What men are among the other creatures of the
earth, artists are among men" - Friedrich Schlegel

¿Qué resulta de pensar la arquitectura? Parece que
pensar la arquitectura se ha convertido en pensar
desde el intersticio de muchas disciplinas. Cada
vez son más los cruces que hay entre la
arquitectura y otros saberes y en los últimos 20
años un número importante de disciplinas
académicas como geografía, antropología,
historia, arte o estudios culturales han empezado
a hacerse preguntas sobre la ciudad y el habitar,
lo que ha producido una cantidad de lugares
interdisciplinarios que han reformulado la manera
en que el espacio es entendido.
Ahora, la arquitectura siempre ha tenido una
importante curiosidad por las artes, y en nuestra
contemporaneidad parece tener que ver con la
percepción que se tiene de las artes como un lugar
aparentemente libre, con menos presiones y
demandas sociales, y potencialmente subversivo;
mientras que las artes ven a la arquitectura como
un lugar donde hay un rol funcional y un supuesto
propósito (Rendell, 2006).
“El arte ofrece un lugar y una ocasión para
nuevas relaciones con “la función” entre la
gente. Si consideramos esta versión expandida
del término función con relación a la
arquitectura, nos damos cuenta que la
arquitectura pocas veces se da la oportunidad de
no tener función alguna o de considerar la
construcción de conceptos críticos como su más
importante propósito” (Rendell, 2006: 15-16)
En ese texto de Rendell, después de una
minuciosa mirada a la relación entre el arte y la
arquitectura, particularmente a lo que denomina
arte público y escultura social, llega a la misma
conclusión a la que han llegado varios, y es que
para desarrollar la arquitectura como una práctica
crítica debe moverse fuera de sus límites
tradicionales y situarse en el intersticio de las
disciplinas, y el arte ofrece el lugar ideal para la
reflexión crítica.
Esto quiere decir, y es a la conclusión a la que se
ha llegado desde la práctica, que pensar la
arquitectura no necesariamente da como
resultado arquitectura tradicional, los resultados
pueden situarse justamente en los cruces que se
mencionan, y es porque en esos cruces se gestan
los cambios de paradigmas.
Así, de esta reflexión se derivan dos lugares que
serán desarrollados a lo largo del texto. Por un
lado, el resultado de un proyecto de investigación
28

llevado a cabo en la Facultad de Arquitectura de
la Universidad Javeriana (Bogotá) entre 2014 y
parte de 2015 cuyo objetivo reposa parcialmente
sobre la pregunta por la interdisciplinariedad,
particularmente la relación entre arte y
arquitectura, y por el otro, la propuesta de
Najmanovich en 2008 sobre interdisciplinariedad
como solución a la crisis del modelo moderno.

2. Pensando la arquitectura, su
lugar y su transfiguración.
Volvamos a la pregunta que originó esta
reflexión, y es que el resultado de pensar la
arquitectura parece transitar por varias disciplinas
y se enreda en distintos saberes, que más allá de
lo que de ahí se derive, ciertamente nutren el lugar
en el que se inscriben, es decir, las preguntas
sobre la arquitectura y sus múltiples respuestas
nutren constantemente el suelo que las soporta.
En la Conferencia Inaugural del II Seminario
Internacional Capitalismo Cognitivo – Economía
del Conocimiento y Constitución de lo Común
que se celebró en Río de Janeiro en 2005, Antonio
Negri afirmaba que es desde la singularidad que
se explica lo común. Para él nuestro momento
histórico se define desde las categorías de
multitud, común y singularidad. La primera se
define como la cooperación de singularidades, es
decir como una red que supera la suma de sus
partes, muy distinta a la individualidad que opera
por sí sola, sin relacionarse con otros, sin
embargo, la singularidad reconoce en el otro una
realidad distinta, y en ella define la propia. A la
luz de esta afirmación Negri planeta un escenario
sinérgico muy sugerente diciendo que “(…) si
consideramos que el mundo está hecho de
singularidades que consisten en relaciones y que,
por lo tanto, existen en la medida que están en
relaciones, aumentamos nuestra capacidad de
acción” (Negri, 2005) y al existir esta relación hay
lugar para la discusión.
Cada una de nuestras singularidades como
pensantes y militantes de la arquitectura ayudan a
fraguar la disciplina, y tal y como lo afirma este
filósofo no hay verdades que no sean
interdependientes, es decir que todas ellas nacen
de su relación con la otras, así que nuestra
propiedad común, aquella que gestionamos en
comunidad, es la arquitectura, y además esa
urdimbre de pensamiento es también capaz de
modificar constantemente tales singularidades.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Arquitectura, arte y papel.

El lugar desde el que se piensa la arquitectura,
finalmente lo que hace es establecer un marco
para el sentido de las cosas, para la construcción
de su significado, porque para ser trascendentales
y asombrosos debemos erigir fuera de él (Thomas
Anderson, 1997). Cuando este discurso se mueve
a la arquitectura, o en general a cualquier saber,
amplía la manera en la que puede ser abordado;
cada una de las preguntas que atraviesan una
disciplina amplifican su lugar, lo ensanchan para
que pueda ser entendido desde tantos frentes
como sea posible, de ahí la importancia sobre lo
interdisciplinario.
Ahora, el resultado de pensar la arquitectura
desde otro lugar responde a la urgencia de
entender el campo de acción en el cual nos
inscribimos, de hecho, cuando Peter Zumthor
publica en 2004 'Pensar la Arquitectura' que
resulta ser la compilación de varias de sus
reflexiones alrededor de la arquitectura y su
propia obra, se detiene en el aprendizaje de la
arquitectura y sostiene:
“Hacer arquitectura significa plantearse uno
mismo preguntas, significa hallar, con el apoyo
de los profesores, una respuesta propia mediante
una serie de aproximaciones y movimientos
circulares. Una y otra vez. La fuerza de un buen
proyecto reside en nosotros mismos y en nuestra
capacidad de percibir el mundo con sentimiento
y razón. Un buen proyecto arquitect6nico es
sensorial. Un buen proyecto arquitect6nico es
racional” (55).
Al margen de que se refiera casi que
exclusivamente al quehacer tradicional del
arquitecto tiene razón al decir que nos
configuramos en nuestro saber en la medida en
que nos planteamos inquietudes y en el intento de
despejarlas nos van surgiendo otras que además
de cimentar nuestra postura, también se
incorporan en el universo de lo posible sobre
dicho saber. Esas posibles respuestas, que en este
caso reposan en la relación entre arte y
arquitectura tienen múltiples maneras de ser
abordadas, y acá interesa particularmente aquella
que tiene que ver con lo que resulta de pensar el
quehacer del arquitecto, de la concepción del
espacio y de la manera de habitarlo, las preguntas
sobre el territorio y la ciudad, y como estas
reflexiones pueden ser alimentadas desde el
cruce.
El artista contemporáneo parece estar centrado en
un fenómeno emergente enmarcado en la
arquitectura y no pensada de forma utilitaria, sino

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

más bien pensada como medio, lo que de
cualquier forma invita a ver la arquitectura de otra
forma, pues cada vez es más notorio como la
arquitectura media el entendimiento del arte
como tal; en consecuencia, parte del arte
contemporáneo se sitúa como complemento de lo
construido y como un lugar legítimo para la
interpretación, el análisis y la crítica (Wallace &amp;
Wendl, 2013).
Probablemente el cruce disciplinar tiene sus
orígenes en el límite desdibujado entre la obra y
el espacio, esa interacción con el espacio
construido o no, que supera a la mera ocupación
de este y pasa a volverse parte de él.
Consideremos la obra de Doris Salcedo (Bogotá,
1958) que, entre octubre de 2007 y abril de 2008,
interviene directamente en el Turbine Hall de la
Tate Modern de Londres. La obra que llevó por
nombre Shibboleth (Figura 1), en vez de ocupar
el espacio, abre una grieta cada vez más grande y
profunda en el piso de la Sala de Turbinas,
cambiando la percepción sobre el espacio que
interviene, y proponiendo preguntas sobre la
interacción de la escultura y el espacio. La obra
sin esa arquitectura no podría ser posible, al
menos no de esta manera, y el cambio de mirada
sobre el edificio no es posible sin la obra; ambas
están irremediablemente liadas para cobrar
sentido y afianzarlo. De estos ejemplos la
variedad es infinita, las intervenciones anárquicas
de Gordon Matta-Clark, casi toda la obra de
Christo y Jeanne Claude y aquellos que se
adhirieron al Land Art, Rafael Lozano-Hemmer y
su magnífica capacidad de cambiar la lectura
sobre los espacios, y un sinnúmero de otros
artistas.
Ahora, estas intervenciones eventualmente
resuenan en los campos de cruce, se empiezan a
tener nociones distintas porque la aproximación
se hace desde un lugar distinto.
Figura 1. Shibboleth, Doris Salcedo, 2007

Fuente: Fotografía por: Strifu ©

29

�Granados Manjarrés
Prueba de esto es la obra del artista-arquitecto
Edgar Guzmanruiz (Bogotá, 1969), quien
desarrolló durante 2013 un proyecto que
evidencia con claridad como pensar un lugar
desde otro, y como esa exogamia robustece
ambas disciplinas.
Ahora, estas intervenciones eventualmente
resuenan en los campos de cruce, se empiezan a
tener nociones distintas porque la aproximación
se hace desde un lugar distinto. Prueba de esto es
la obra del artista-arquitecto Edgar Guzmanruiz
(Bogotá, 1969), quien desarrolló durante 2013 un
proyecto que evidencia con claridad como pensar
un lugar desde otro, y como esa exogamia
robustece ambas disciplinas.
Durante septiembre de ese año fue expuesto en la
Academia de las Artes de Berlín el proyecto
Matrioshka XI (Figura 2) que busca confrontar la
ciudad actual de Berlín con el mito de Germania
planeada por Albert Speer, arquitecto de Hitler.
La obra es un modelo a escala 1:2500 del distrito
gubernamental de Berlín al cual se le ha
superpuesto otro modelo termoformado de los
proyectos más importantes de Germania, y así
“partiendo de la arquitectura presente se busca
hacer "tangible" una arquitectura ausente y sus
persistentes consecuencias” (Guzmanruiz, 2015)
Figura 2. Matrioshka - Modelo de Germania
(Matrioshka Xi). Herencia incómoda – tras las
huellas del mito Germania

Fuente Fotografía Yomayra Puentes ©:

Estas dos obras dejan ver dos de los modos
posibles de abordar esta relación, una que tiene
que ver con el vínculo que se construye entre la
obra y el espacio, y otra que habla de la reflexión
de la arquitectura a través de las artes.
En la intersección de estos dos modos se funda el
proyecto de investigación mencionado, que buscó
no solo reflexionar sobre la arquitectura y el
nacimiento del espacio, sino que el producto que
se esperaba debía tener algún impacto sobre el
espacio, y que promoviera, en palabras de
Rendell, la construcción de conceptos críticos, en

30

este caso alrededor de la manera en que se piensa
la arquitectura y qué resulta de pensarla.

3. Un producto de la relación.
Como ha sido dicho a lo largo del texto, asistimos
a un momento histórico que nos ha permitido
entender la arquitectura desde otras disciplinas y
que ha legitimado cruces e intersecciones que han
nutrido su discurso, y además han permitido
transfigurar innumerables lugares para que se
cristalice. Desde una de estas confluencias se
propone una singularidad, un lugar para pensar el
problema del habitar. Si nuestro lugar común es
la arquitectura, su transfiguración, su constante
pensar, su irremediable aparición cotidiana y su
habitación, son los que permiten que aparezcan
esos lugares utópicos que se fundan en otras
miradas.
Estamos viviendo el proceso de determinación
cultural más potente y prepotente de todos los
tiempos. Los criterios de legitimación de
contenidos y procesos establecidos en los centros
de poder intentan abolir toda expresión
particular, negando la pertinencia de
consideraciones contextuales específicas. Para el
caso la Morfología es un ejemplo significativo
puesto que desde hace medio siglo su estudio y
desarrollo se estableció, se produjo y difundió –
con distintos nombres, pero con espíritu similar–
en todas nuestras escuelas de Arquitectura,
Diseño y Artes. La presencia de la Morfología
como campo determinado de saber y de hacer es
una marca distintiva que no se observa en otras
latitudes. Esta construcción ya hereditaria de
nuestro Contexto debe ser preservada
profundizada y en lo posible diseminada porque
en ese conocimiento y producción de la Forma
anida la posibilidad de una capacitación
apropiada y auténtica (Doberti, 2009).
Ese proceso al que se refiere Doberti, y las
posibilidades que de allí emergen tienen una
presencia sesgada dentro de la academia, o al
menos su aproximación no se hace desde la
morfología como campo de estudio sino como un
proceso derivado del ejercicio proyectual. Sobre
esa reflexión alrededor de la forma se inscribe una
pregunta que reposa en la aparición del pliegue
como punto de inflexión para la aparición de esta.
Se plantea que el espacio puede ser entendido y
analizado desde la filosofía leibniziana, por su
naturaleza de continuo, tanto como desde el
pliegue y la superficie en la que fragua, pues se

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Arquitectura, arte y papel.

cree que espacio se disipa sobre la superficie de
lo posible modificándola y cada transformación
es entendida como pliegue y como accidente
arquitectónico que altera el espacio construido.
Dicho de otro modo, el pliegue aparece como la
metáfora del espacio y en la manipulación de
superficies plegadas busca ampliar el estudio de
la forma dentro de la academia y en esa
ampliación, procura encontrar un lugar para
posteriores intervenciones y propuestas, no solo
de orden investigativo sino que puedan
extenderse a otros campos en aquello que Chuk
define como morfología generativa, es decir “al
estudio de las leyes de generación morfológicas
que permiten organizar y estructurar el espacio
arquitectónico” (Chuk, 2005, pág. 10), o en otras
palabras que promueva el entendimiento de la
forma en el ejercicio proyectual para poder
argumentar más exitosamente las decisiones de
diseño, mientras se robustece el entendimiento
del espacio.
En el ejercicio práctico, esta metáfora buscó
tomar forma en un material que fuera lo
suficientemente plástico y flexible, para que el
pliegue fuera fácilmente creado, afectara la
superficie, generara las espacialidades que se
buscaban y soportara toda la especulación teórica.
Eventualmente, la búsqueda llegó al mismo lugar
al que llegara Ron Resch – un artista y
matemático reconocido por sus aportes en los
teselados tridimensionales en origami, quien
llegó a proponer muros acústicos de cartón y
diversas estructuras arquitectónicas. (Schmidt &amp;
Stattmann, 2009) – en los 60s; un lugar que
después se convirtió en determinante de toda la
obra, y que además resulta ser el más común de
los lugares: el papel y sus derivados.
Una vez resuelto el material, producto de la
experimentación con varias superficies flexibles,
se hizo un trabajo de análisis geométrico para
encontrar los patrones de pliegues alrededor de
los 28 teselados descritos y graficados en la
literatura matemática (Aslaksen, 2006; Steinhaus,
1999; Wells, 1991), y fueron intervenidos a través
de una metodología de asociación y
descomposición geométrica lo que dio como
resultado 13 familias de objetos, modelados a
escala 1:10. La Figura 3 muestra un ejemplo de
cómo fue dicho proceso en un teselado 2uniforme (que tiene dos vértices distintos, acá
señalados en rojo, que dan cuenta de los
polígonos que utiliza), triedral (que utiliza tres
polígonos regulares para su confección: triángulo,

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

cuadrado y dodecágono en este caso), que fue
descompuesto en su geometría básica y en un
proceso de experimentación dio como resultado
tal patrón de pliegues y modelo.
Figura 3, A. Teselado 3.3.3.3.3.3 - 3.3.4.12. B.
Intervención geométrica. C. Patrón de pliegues. D.
Modelo

Fuente: Archivo Personal

En un segundo momento las superficies fueron
intervenidas nuevamente y el resultado fue
expuesto en la muestra de Bridges: Mathematical
Connections in Art, Music and Science en
Enschede, Holanda en julio de 2013 y
posteriormente en Global Paper III Internationale Papierkunst Triennale 2015, entre
mayo y octubre, en Deggendorf, Alemania
(Figura 4).
Figura 4. Tesselated Filigree &amp; Caterpillar. Papel
180gr Cortado A Laser.

Fuente: Archivo Personal

En su momento este trabajo sirvió para robustecer
la teoría, delimitó la singularidad desde la que se
piensa el espacio y fundó toda suerte de
interrogantes en el ejercicio proyectual, muchos
instalados en el intersticio entre arquitectura,
filosofía y artes; sin embargo, existe una urgencia
imperante de modificar la escala y empezar a
intervenir espacios, es decir volcarse a la
construcción de patrones arquitecturizables, que
en su modelado puedan tener un impacto real
sobre el espacio y puedan reconfigurarlo, con la
limitante de seguir explotando el papel como
material de construcción, pues como se mencionó
resulta fascinante el resultado de la
transformación de un material que hace parte de
una cotidianidad global desde hace casi 2000
años.

31

�Granados Manjarrés
“La construcción es el arte de configurar un todo
con sentido a partir de muchas particularidades.
Los edificios son testimonios de la capacidad
humana de construir cosas concretas. Para mí, el
núcleo propio de toda tarea arquitectónica reside
en el acto de construir, pues es aquí, cuando se
levantan y se ensamblan los materiales
concretos, donde la arquitectura pensada se
convierte en parte del mundo real” (Zumthor,
2004:12).
Ese pensar la arquitectura y convertirla en parte
del mundo real, sumado a la responsabilidad de
pertenecer al ecosistema que formamos como
comunidad pensante de ella, y su solidificación
como bien común, fundó un proyecto de
investigación que fue desarrollado durante 12
meses entre 2014 y 2015 con la premisa de buscar
una intervención que tuviera un impacto en el
espacio
y
consecuentemente
en
el
robustecimiento de la teoría propuesta. El
proyecto que llevó como título 'Espacios
plegados: Exploración teórica y morfológica de
origami plano para la creación de estructuras con
afectación sobre el espacio' utilizó el mismo
proceso descrito anteriormente para los teselados,
esta vez con teselados duales que se forman al
tomar el centro de cada tesela regular como
vértice, y uniéndolos con los de las teselas
adyacentes. Esa experimentación tuvo como
resultado 20 plegados que fueron modelados a
escala 1:10, en su totalidad, tres de ellos en escala
1:5 para descartar los modelos que no serían
utilizados en el producto final, y finalmente solo
uno de los plegados fue modelado a escala 1:1.
Este, como otros trabajos realizados con papel
como único medio de modelización, hace parte de
una tendencia relativamente nueva de artistas del
papel que incluye no solo a quienes se dedican a
la producción de papel artesanal sino a aquellos
que lo utilizan como medio. La mayoría se
encuentran vinculados a la IAPMA (International
Association of Hand Papermakers and Paper
Artists) una organización que se enfoca en el
intercambio de ideas y proyectos artísticos en un
trabajo colaborativo de cerca de 450 miembros de
37 países, y quienes promueven eventos
alrededor de este quehacer a nivel global.
Uno de estos eventos fue desarrollado a mediados
de 2015 por la Fundación Amateras,
organizadores del Sofía Paper Art Fest 2015 y la
Bienal de Arte de Papel de Bulgaria, que, en su
quinta versión, que llevó por nombre Share
Innovations, buscó artistas del papel por todo el

32

mundo para fundar un diálogo intercultural y
multidisciplinario.
El resultado de la investigación mencionada hizo
parte de este festival a través de una instalación
artística, entendida como práctica espacial, que
llevó por nombre Пластиц Гарден - Plastic
Garden (Figuras 5 y 6). El área intervenida fue de
un total de 40m2 y se usaron 56m2 de papel
Tyvek® (80 pliegos de 100 x 70 cms.) para la
construcción de las 10 piezas finales, además de
un circuito de 320 LEDs regulados por un
dimerizador a control.
Figura 5. Plastic garden. Tyvek + Luz

Fuente: Archivo Personal

Figura 6. Plastic garden, Detalle. Tyvek + Luz

Fuente: Archivo Personal

Formalmente, el resultado de intervenciones
como esta, que tiene lugar en las artes pero es
pensada en todo momento desde la arquitectura,
ha nutrido la forma en la que se entiende el
ejercicio proyectual, forjado el concepto de
espacio y además cambió la manera de
aproximarse a la forma pues la creación de
superficies tridimensionales a través de
plegaduras necesita diversas herramientas
geométricas que faciliten ese tránsito a la
tridimensionalidad de una forma controlada y allí
reside una inmensa potencia creativa, pues dicho
tránsito demanda un gran pensamiento
dimensional, que es entendido como la capacidad
de hacer transformaciones de un sistema
dimensional a otro diferente, como del 2D al 3D
y viceversa, los cambios de escala o la

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Arquitectura, arte y papel.

cartografía, que además requieren una
conceptualización de las dimensiones más allá de
la forma como las conocemos (Root-Bernstein &amp;
Root-Bernstein, 2000), en otras palabras y como
diría Hayes, “un escultor que talla sobre piedra o
modela arcilla empieza con un medio que ya es
tridimensional, pero alguien que dobla papel debe
visualizar el objeto sólido en la superficie plana e
informe, y esto requiere una fuerte intuición
geométrica”. (Root-Bernstein &amp; Root-Bernstein,
1999: 212). En la teoría tanto como en la práctica,
estas intervenciones reafirman como el espacio
puede ser entendido como vivo, como capaz de
fluir en el universo de lo posible, configurar
formas y modos de habitar y finalmente fraguar
costumbres, lugares, tradiciones, críticas y
militancias.

4. Indisciplina.
En marzo de 2012 Denise Najmanovich fue
invitada para hacer la conferencia magistral del
XIX Simposium de Educación de la ITESO y en
su intervención sostiene que:
“Trabajar en el arte dialógico, construir una
perspectiva del universo, entramada, vital
afectiva y cognitivamente significativa nos obliga
a jugar con la maraña de la vida, no sabemos
cuál es el comienzo y no tenemos ni la menor idea
de cuál será el final, pero sabemos que la puesta
vale la pena porque los valores de la sinergia, el
encuentro, la colaboración, el trabajo conjunto,
la legitimidad de unos y otro en el encuentro, no
son una meta a alcanzar sino precisamente esa
ética estética que constituye el punto de partida
para construir otros sentidos” (Najmanovich,
2012) .
Esta afirmación es a todas luces una invitación a
reconfigurar continuamente la manera en la que
se plantea la interdisciplinariedad, para que no se
convierta en una de esas frases de efecto que se
instala en el imaginario pero que nadie sabe a
ciencia cierta cómo ejecutar. Constantemente y
sobre todo en la academia, aparece la idea de
entender la constitución del saber cómo una
urdimbre
de
conocimientos
particulares
intrincadamente tejidos, sin embargo a la hora de
ponerlo en práctica no hay un único modo de
hacerlo, las estrategias son numerosas y todas
igualmente válidas, lo cierto es que para que dicha
interdisciplinariedad surta efecto debe haber un
cambio profundo que sea definitivo en la manera

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

de pensar las disciplinas en sí y la producción de
conocimiento que de ellas se deriva.
Najmanovich (2008) plantea que si asistimos a un
momento en el que lo único que invariablemente
permanece es la transformación, debemos
aprender a sortear las consecuencias de la crisis
que nos afecta, mientras el sujeto se está
cuestionando sobre su lugar, las formas de
producción y sus paradigmas; pareciera que este
no puede ser más que un buen momento para
promover y provocar un cambio. Por otro lado,
hay también una exigencia que se debe al
desmoronamiento del proyecto de la modernidad
donde el conocimiento era único, puro y
verdadero, y cualquier intento de entenderlo de
otro modo significaba la expulsión del paraíso.
Ese proyecto significó una descomposición del
mundo en sistemas cerrados muy desarticulados
entre sí, donde la razón era dominante y no había
cabida a relaciones dialógicas con otras redes, sin
embargo, con ese alud, nuevas ideas trajeron
consigo la multiplicación de mundos posibles y
sobre todo nuevas experiencias del mundo,
entendidas desde la complejidad y los sistemas
abiertos e interactuantes donde se habita con el
otro y en ese acto se produce comunidad.
Por otra parte, hace casi 30 años Alicia Stolkiner
(1987) escribía un texto, que proponía la
indisciplina como el lugar para afianzar la
interdisciplinariedad diciendo:
“La interdisciplina nace, para ser exactos, de la
incontrolable indisciplina de los problemas que
se nos presentan actualmente. De la dificultad de
encasillarlos. Los problemas no se presentan
como objetos, sino como demandas complejas y
difusas que dan lugar a prácticas sociales
inervadas de contradicciones e imbricadas con
cuerpos conceptuales diversos” (315).
Tal y como lo interpreta Najmanovich en la
entrevista que da a la Fundación Prosam en 2014,
la disciplina entendida desde su origen alude a
unas leyes y jerarquías al interior de esta que no
pueden ni deben ser violadas, así que para pensar
la interdisciplinariedad exitosamente hay que
pensarla fuera de ella, en este caso en la
indisciplina, que más que ser una transgresión
rebelde es un lugar para pensar la no
sacralización, donde no hay cabida para la
dominación. Esto significa que, si ese proyecto
moderno pensó las disciplinas con sus objetos de
estudio separados de ellas, la contemporaneidad
ofrece la indisciplina como “imprescindible para
avanzar hacia otros modos de pensamiento que

33

�Granados Manjarrés
superen las dicotomías y atraviesen las fronteras
creando nuevas configuraciones y modos de
producción de saber” (Najmanovich, 2014). El
mundo de las ideas, donde realmente no se puede
avanzar por su condición de intocable ya no
soporta más el mundo al que asistimos, donde ya
no son más ellas las que se interrelacionan sino
equipos reales de gente real que crea diálogos
para nutrir y gestar nuevos mundos.
Ahora, esta perspectiva que ha estado rondando el
medio académico por varias décadas toma un
matiz muy alentador en el que el conocimiento ya
no pasa solamente por los límites duros de la
institución, sino que tiene la posibilidad de
inscribirse en una experiencia estética sensible en
constante diálogo, inscrita en la complejidad
donde cada sujeto no debe ser entendido como
una pieza más del sistema, sino que es una unidad
abierta al cambio que solo se legitima y fragua en
el tejido social. Al finalizar la conferencia del
ITESO y hablando sobre el valor de la diversidad
y en cómo nos vamos a inscribir en el mundo con
el otro y los demás saberes, se pregunta “¿qué
valores estarían privilegiados en una perspectiva
compleja que haga del pensamiento un encuentro
y que conciba la enorme diversidad del universo
dentro de una unidad común de producción
eternamente cambiante?” Y la respuesta que da es
no solamente muy emotiva sino eficazmente
esperanzadora: “los valores son los de la empatía,
la sinergia, la eficacia, la exploración, la alegría y
un término completamente ausente en el universo
del positivismo que es el amor” (Najmanovich,
2012).
La interdisciplinariedad de saberes y sus actores
no solo permitirá entender de formas otras el
mundo al que accedemos y crear nuevos
conocimientos desde lugares tan inesperados
como diversos, sino que nos permitirá leernos
como órganos asociados a una sinergia donde
aisladamente no existimos y necesitamos relación
y ubicación respecto a las otras partes.

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Demiregular Tilings”. In Sarhangi, R. y Sharp, J.
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�Arquitectura, arte y papel.

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Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

35

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y
recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de
Palmira.
Terrorism and Cultural Heritage: destruction and recovery of The Buddhas of
Bamiyan and The Palmyra Site.
Recibido: 23/11/16
Aceptado: 14/07/17

María Esther Morales Fajardo1
Marcos Mejía López2
Araceli Galeana Estrada3

Resumen

Abstract

El objetivo de este documento es proveer
información acerca de la destrucción y
recuperación del patrimonio arquitectónico y
cultural de la humanidad de los Budas del Valle
de Bamiyán y el Sitio de Palmira, a partir de la
destrucción al patrimonio causada por los
Talibanes y El Estado Islámico respectivamente.
El documento analiza las ideas de destrucción de
los dos grupos extremistas, describe el patrimonio
y la destrucción de los sitios. Enfatiza en el
mercado ilegal del patrimonio como fuente de
financiamiento de estos grupos y la recuperación
de ambos sitios. Se concluye que para el proceso
de anastilosis de los Budas de Bamiyán se
requieren de fondos internacionales. Mientras que
el sitio de Palmira aún no cuenta con un proyecto
específico para su recuperación en virtud de la
complejidad del conflicto bélico.

This paper provides information about the
destruction and the recovery of the architectural
and cultural heritage of the Buddhas of Bamiyan
and the Site of Palmyra, as the result of the
damage caused to the heritage by the Taliban and
the Islamic State respectly. The paper analyses
the destruction ideas of both groups, describes the
heritage and its annihilation. It emphasizes the
illegal trade of the heritage as source of funding
by these groups and the recovery of both sites. It
concludes that the anastylosis process for the
Buddhas of Bamiyan requires international
funding, meanwhile the Palmyra site doesn´t have
a recovering project yet due to the complexity
conflict.

Palabras Clave:

Keywords:

Patrimonio cultural; Palmira; Budas de Bamiyán;
Grupos Extremistas.

Cultural Heritage; Palmyra;
Bamiyan; Extremist Groups.

Buddhas

of

1

Nacionalidad: mexicana. Adscripción: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias-UNAM: E-Mail:
moralesf@correo.crim.unam.mx.
2
Nacionalidad: mexicana. Adscripción: Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad Autónoma del Estado de México: E-Mail:
marcmejilop@hotmail.com
3
Nacionalidad: mexicana. Adscripción: Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad Autónoma del Estado de México: E-Mail:
galestra_1991@hotmail.com

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

37

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.

1. Introducción:
Pocos años antes del inicio del siglo XXI, la
humanidad conoció a un enemigo de los vestigios
culturales considerados patrimonio histórico. En
algunas regiones de Siria y Afganistán se
ubicaron dos grupos extremistas: el Estado
Islámico (EI) y los Talibanes, quienes actuaron en
contra del testimonio de las antiguas culturas
asentadas en ambos países.
Dos lugares considerados como Patrimonio de la
Humanidad por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO)4: por un lado, la ciudad de Palmira
del siglo XVIII a.C. (antes de Cristo) reconocida
por UNESCO en 1980. Por otro lado, los Budas
del Valle de Bamiyán del siglo VI d.C (después
de Cristo) inscritos en el catálogo de la UNESCO
en 2004. La primera destruida por el EI y los
segundos por los Talibanes.5
Por la importancia arquitectónica, arqueológica y
cultural que representan se ha enfatizado en la
recuperación y la preservación física para
atestiguar la memoria de la humanidad. Sin
embargo, la literatura científica destaca la
destrucción, más que en propuestas de
recuperación.
En el caso de los Budas de Bamiyán, los trabajos
analizan críticamente la pérdida del patrimonio
histórico. Centilvres (2008) destaca que el ataque
contra los vestigios afganos fue un atentado al
patrimonio, pero resalta que no fue el único
cometido6 y contextualiza otros factores detrás de
la destrucción de los Budas. Leoshko (2011)
expone la importancia de las ruinas como
patrimonio y su valorización en el catálogo de
UNESCO a raíz de su pérdida. Al igual que
Centilvres (2008), Leoshko señala que las
estatuas sobrevivieron a las invasiones
mongólicas de Ghengis Khan, pero no al daño
Talibán. En el trabajo de Simpson (2016) se
describe que no sólo el grupo islámico extremista
destruyó una parte del patrimonio afgano, sino
que, con la invasión soviética y la guerra civil, al
menos 80% de los sitios ubicados en el noreste
del país fueron destruidos.

Con respecto a la recuperación del patrimonio,
existen trabajos académicos que exploran el uso
de las técnicas tridimensionales (3D). Addison
(2001) mostró el empleo de las herramientas
gráficas computacionales para la documentación,
análisis y preservación del patrimonio, en cuanto
a la captura del color, textura y reconstrucción
virtual. Su trabajo fue de los primeros en señalar
el uso de esta tecnología para la recuperación de
las estatuas de Bamiyán. Gruen, Remondino &amp;
Zhang (2003) fueron los primeros en mostrar los
resultados para la reconstrucción computacional
en 3D de la estatua mayor del Valle de Bamiyán.
Este trabajo constata la conformación de un
consorcio para reconstruir el gran Buda en su
forma, tamaño y lugar original.
Manhart (2004) documenta las estrategias
emprendidas por la UNESCO para salvaguardar
Bamiyán, una vez que cayó el régimen Talibán.
Entre ellas se encuentran las misiones enviadas
por esta organización para inspeccionar las
condiciones del sitio.
Con respecto a la ciudad de Palmira, la literatura
científica aborda en mayor profundidad la
destrucción de la ciudad y saqueo de los sitios
como fuente para el financiamiento del grupo
terrorista EI. Con respecto a la destrucción, Kajou
(2014) fue de los primeros autores en advertir el
deterioro de ciudades como Alepo y Palmira, no
sólo por armas de fuego sino por excavaciones
ilegales. Al Azm (2015) reseña el control de las
zonas arqueológicas de Siria por parte del EI.
Cerra et al., (2016) utilizan imágenes satelitales
para la detección oportuna y el registro de daños
causados al patrimonio de Siria, en particular de
Palmira. Y finalmente, Zorich (2016) detalla los
daños provocados a Palmira y propone posturas
sobre la viabilidad de la reconstrucción.
Existen notas hemerográficas sobre el mercado
ilegal de antigüedades como fuente de
financiamiento del EI. Sin embargo, la literatura
científica de Gill (2015) muestra al mercado
ilegal de antigüedades incursionado en el
comercio internacional de Europa y América y el
financiamiento que representa para el EI. En el

4

El patrimonio es un conjunto de bienes cuya pertenencia es referida a una persona de características jurídicas o naturales, lo cual se aplica
a un individuo, grupo en específico y a la humanidad. El Patrimonio de la Humanidad se relaciona a sitios o lugares: monumentos, edificios,
ciudades históricas, paisajes y formaciones naturales, cuya referencia impacta por ser únicos (Pérez y Gardey, 2013). El Patrimonio Cultural
de la Humanidad está referido en la Convención de 1972 de UNESCO; menciona los Bienes Integrantes en tres grandes grupos:
Monumentos, Conjuntos y Sitios (De Prada, 1996). Las ciudades muertas referidas en este documento son evidencias de tipo arqueológico
que corresponden a un pasado remoto.
5
Con los nombres oficiales de Sitio de Palmira y Paisaje Cultural y Vestigios arqueológicos del Valle de Bamiyán.
6
Con la invasión comunista de 1979, la ciudad de Herat y sus monumentos fueron dañados.

38

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

caso de Frith (2015) describe el saqueo del
patrimonio cultural por parte del grupo terrorista.
Respecto a los Budas del Valle de Bamiyán existe
el trabajo de recuperación de los fragmentos
documentado
por
ICOMOS
(Consejo
Internacional de Monumentos y Sitios); mientras
que para Palmira no se ha analizado la
recuperación. Dentro de la academia mexicana no
existen trabajos recientes que ahonden tanto en la
pérdida como en la reparación de ambos lugares.
Por ello, el objetivo de este documento es proveer
información acerca de la destrucción y la
recuperación del patrimonio arquitectónico y
cultural de la humanidad de los Budas del Valle
de Bamiyán y el Sitio de Palmira, a partir de la
destrucción causada por los Talibanes y el EI,
respectivamente.
El documento es resultado de una metodología
cualitativa documental y está dividido en tres
apartados: el primero hace referencia a ambos
grupos terroristas causantes de la destrucción. El
segundo apartado expone los sitios arqueológicos
de los Budas del Valle de Bamiyán y la ciudad de
Palmira. En el caso de esta última se hace
referencia al Tratado de Vitruvio para
comprender la composición arquitectónica de la
ciudad. El tercer apartado analiza su destrucción
y posible recuperación. Finalmente se muestran
las conclusiones del documento.

2. Grupos islámicos extremistas:
talibanes y estado islámico
Los Talibanes y el EI se consideran como
yihadistas por las acciones destructivas contra las
sociedades El yihadismo designa a las ramas
violentas y radicales del Islam político,
caracterizado por acciones terroristas que hacen
alusión a la Yihad o guerra santa en nombre de
Alá (Ministerio de Defensa, 2015).
Estos dos grupos pertenecen a la corriente sunita
del Islam, una de las dos principales sectas o
ramas de esta religión7 y derivada del Sunna o
conjunto de relatos de Mahoma. En esta vertiente
cualquier persona puede ser califa o líder
máximo. La mayoría de los practicantes del
islamismo son sunitas, pero no por ello
extremistas o violentos. Dentro de la vertiente
suní, se encuentra el salafismo que es un

movimiento rigorista y fundamentalista que
promueve el retorno al origen del Islam
(Argumosa, 2015).
2.1 Talibanes: origen, objetivos y destrucción
Los Talib o estudiantes son un grupo de mayoría
étnica Pastún (Pashtun)8 que se localizan en el
territorio afgano. Los Talibanes son un grupo
hostil a otras etnias, a los practicantes chiitas y
omiten la moderación en la aplicación de códigos
religiosos o tribales (Alba, 2013).
El origen de este grupo data de la invasión
soviética a Afganistán en 1979, los rebeldes que
lucharon contra los extranjeros. Su aparición fue
hasta 1994, después de la caída del régimen
comunista afgano (1986-1992) y cuando las
luchas entre las facciones étnicas llevaron al
descontrol del país (Setas, 2013).
De acuerdo con Alba (2013), entre los miembros
de este grupo se encontraban descendientes de los
muyahidines9 y huérfanos refugiados. Con el
descontrol creado tras la caída del régimen
anterior, Pakistán –enemigo histórico de
Afganistán debido a la tensión fronteriza y
territorio intermedio con el rival tradicional de los
pakistaníes (India)— otorgó el apoyo a los
Talibanes, a través de financiamiento, uso de su
territorio y suministro de armamento hasta que
fue presionado por los Estados Unidos (EE.UU.)
(Setas, 2013).
Con el financiamiento de Pakistán, Arabia
Saudita y los Emiratos Árabes Sauditas, el
régimen Talibán logró controlar el 90% del
territorio de Afganistán hasta 2001 (Surke, 2009;
Alba, 2013).
El objetivo Talibán fue apoderarse del control
político de Afganistán para convertirlo en una
sociedad islámica, pese a la existencia de las
numerosas etnias dentro del país y la población
vio con optimismo el orden que consiguieron. Los
Talibanes buscaron la regeneración de la sociedad
musulmana, a través de la aplicación de los
escritos del Corán y el rechazo al progreso
político y económico (Alba, 2013). Sin embargo,
el control del país se logró con el establecimiento
de un régimen de terror, violación a los derechos
humanos y destrucción del patrimonio (Dube,
2002).

7

La otra vertiente del Islam es la chiita, practicada por la minoría de los musulmanes y se diferencia de los sunnitas porque consideran que
el califa necesariamente debe ser descendiente de Mahoma.
8
Etnia de origen indoeuropeo y que hablan Pashto (Alba, 2013).
9
Combatientes islámicos extremistas que lucharon contra los soviéticos.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

39

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.
Las ideas sobre la destrucción del patrimonio
afgano, en particular de los Budas de Bamiyán,
superan la intolerancia religiosa. Tanto Dube
(2002) como Centilvres (2008) destacan otros
motivos: la venganza a las sanciones impuestas
por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
del año 2000 y la destrucción de monumentos
islámicos, como la Mezquita de Babri en
Adyodhya por los hindúes en el año 1992 o el
minarete de la Mezquita de Gôwhar-Shâd.
Además de ser una represalia ante el reclamo del
Mullah Omar por la negativa de Occidente de
reconocer al Emirato Talibán (Centilvres, 2008).
2.2 El Estado Islámico: origen y objetivos
¿Estado Islámico, DAESH o ISIS? Las tres hacen
referencia a este grupo: Estado Islámico es el
mote autodenominado, sin embargo, Francia y
Gran Bretaña han decidido no emplearlo porque
darían lugar a la legitimación formal de un
Estado. DAESH es el acrónimo árabe que
significa Estado Islámico de Irak y el Levante (alDawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham) e ISIS es la
traducción al inglés de Estado Islámico de Irak y
Siria (Islamic State of Irak and Syria), es la
fórmula más coloquial de la prensa anglosajona
para referirse a la organización.
EI es una organización sunita radical
institucionalizada en junio de 2014 en Irak; sus
antecedentes son ligados a Al-Qaeda, como grupo
de excombatientes afganos de la década de los
ochenta.
De acuerdo con Luizard (2015), la crisis de los
Estados como consecuencia de los movimientos
de la primavera árabe y la ocupación
estadounidense en Irak fue el contexto
aprovechado por el EI: en 2013, el ejército chiita
reprimió las manifestaciones pacíficas contra la
marginación sunita de las ciudades de Faluya,
Tikrit y Mosul10 EI surgió como una opción que
luchaba en contra de la inseguridad, corrupción e
inflación del país.
Existen al menos dos fases, según Luizard (2015),
que explican el surgimiento y evolución del EI.
En la primera fase contra el ejército iraquí, el EI
contó con el apoyo de actores locales (jefes
tribales, notables barriales, líderes religiosos
sunitas y antiguos oficiales del ejército).
Argumosa
(2015)
coincide
en
el
aprovechamiento del vacío de poder en Irak, pero

10

argumenta que EE.UU. dejó crecer el
fortalecimiento de esta organización durante las
primeras dos décadas del siglo XXI y no impidió
el rescate de presos por parte del EI en las cárceles
de Irak. El origen fue apoyado financieramente
por potencias sunitas (Arabia Saudita y Qatar) y
Turquía por medio de la apertura de las fronteras.
La segunda fase es la internacionalización del
grupo, a través de la proclamación del Califato y
la eliminación de las fronteras entre Irak y Siria:
“se
elige
la
regionalización
y
la
internacionalización del conflicto, y la
construcción de un Estado transnacional”
(Luizard, 2015:53).
El objetivo del EI es crear un Estado sin fronteras
con poder territorial, a fin de establecer un
Califato (islámico y unitario) (Luizard, 2015;
Argumosa, 2015). Para lograrlo, el EI cuenta con
el apoyo de casi 30 grupos extremistas, como los
soldados del Califato de Argelia, el EI de
Tripolitania, Fezzan y de Barqa en Libia y Boko
Haram en Nigeria (Argumosa, 2015). El EI
controla los fondos privados provenientes de los
países del Golfo, el banco central de Mosul, la
apropiación de pozos petroleros, los rescates por
liberación de presos, el sistema de recaudación
tributaria islámica, el tráfico ilegal del patrimonio
y el armamento abandonado de EE.UU. por el
ejército iraquí (Luizard, 2015).
Gill (2015) y Frith (2015) denuncian que más allá
de la razón por motivos ideológicos o religiosos,
existe un saqueo que se convierte en una actividad
lucrativa y de financiamiento para el EI. Frith
(2015) lo califica como vandalismo cultural y
revela que un informe de 2014 muestra el control
de más de 4 mil sitios arqueológicos de Irak.
La destrucción y el saqueo del patrimonio
exhiben el comercio ilegal para hacerse llegar de
una fuente de financiamiento que está a la vista
de la comunidad internacional, pero que no
despliega acciones concretas para su control.

3. El patrimonio del valle de
bamiyán y la ciudad de palmira.
3.1 Breve historia de Bamiyán
El Valle de Bamiyán se sitúa a 230 kilómetros
(km) al Noroeste de Kabul a una altura de 2.500
metros (m) sobre nivel del mar. La zona
geográfica se localiza entre las montañas Khwaja

En Irak, sólo el 20% de la población es de origen sunita y sólo un 20% del total de la milicia iraquí era de este origen (Luizard, 2015).

40

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

Ghar y Kuh-e Bâbâ que cubren 90% de la zona
(Soriano 2011). El valle fue importante por su
localización en la ruta de la seda que vinculaba a
países del Sur, como India y punto de conexión
de las civilizaciones budista y musulmana.
El budismo se esparció a la región de Bamiyán
bajo el mandato de Asoka en el siglo III a.C.,
durante los emperadores Kushan (del siglo I al III
d.C.). La religión y la cultura se desarrollaron en
una geografía de acantilados, cuevas y nichos
para deidades. La fundación del monasterio
budista en el valle data del siglo II d.C. y fue un
importante centro de peregrinación (Blänsdorf &amp;
Petzet, 2009).11
Entre los testimonios para conocer la vida budista
del Bamiyán se encuentra el del monje chino
Xuanzang, quien en su travesía de Xi’an a la India
pasó por el valle alrededor del año 630 d.C. Entre
los siglos V y VI d.C., el califa Mihirikula realizó
una primera destrucción al monasterio budista y
para el año 770 la región se había convertido al
islamismo (Blänsdorf &amp; Petzet, 2009).
El budismo continuó floreciendo después del
asentamiento del Islam. En 870 Ya’qub ibn Layth
también saqueó el área y destruyó el templo, a la
par comenzó una segunda fase del budismo. En
977 el Islam se volvió la religión dominante en
Bamiyán. Entre el siglo X y XIII, los Budas del
Valle fueron referidos en la literatura persa y
arábiga como maravillas, como los ídolos rojos o
grises (Surkh-but o Khimk-but). La última
mención histórica es en 1218 con Yakut al
Hamawi quien lo describió en su diccionario
geográfico y en el año 1221 Bamiyán fue atacado
por los mongoles (Flood, 2002; Blänsdorf &amp;
Petzet, 2009).
El redescubrimiento de las esculturas del valle
comenzó en el siglo XVIII con las menciones del
primer europeo que se basó en fuentes árabes
orales: Thomas Hyde. Después continuaron las
descripciones de exploraciones europeas,
Alexander Burnes realizó el primer bosquejo de
las estatuas en 1832 y Sir Vincent Eyre elaboró
diversos bosquejos en color en 1842. Ni los
exploradores ni los habitantes conocían que las
estatuas fueran budas (Blänsdorf &amp; Petzet, 2009).
Fue hasta el siglo XIX cuando comenzó el interés
científico de las esculturas con la publicación de
Talbot y Simpson en 1885. Diez años más tarde
se publicó la primera foto que mostró al Buda del
Este. En 1910 H.H. Hayden publicó un artículo

con una serie de fotos de todo el Valle de
Bamiyán. En 1922 comenzó la primera
expedición arqueológica para estabilizar el nicho
del buda del Este por la delegación arqueológica
francesa y el apoyo del rey Amanullah Khan. Así
comenzaron también los primeros análisis para
los murales de las cuevas (Blänsdorf &amp; Petzet,
2009).
Bamiyán resalta por ser uno de los primeros
monasterios budistas hindúes, testimonio de ello
fue la existencia de Budas tallados en las paredes
de los acantilados.
3.1.1 Descripción del patrimonio histórico de
Bamiyán
El paisaje de las ruinas del Valle de Bamiyán
representa un desarrollo religioso y artístico que
en los siglos I y XIII caracterizó a la antigua
Bakhtria, mismo que integraba influencias
culturales dentro de la escuela Gandhara del arte
budista. Existen alrededor de mil cuevas en el
valle que conforman el centro monástico budista.
Algunas fueron grandes santuarios y salones para
asambleas que contienen decoraciones de relieves
y frescos o esculturas. Otras son simples celdas
de monasterios (TISA, 2003).
El patrimonio del Valle de Bamiyán inscrito en el
Patrimonio Cultural de la Humanidad, incluye al
Gran Buda y el Buda de menor escala de 55m y
38m respectivamente y sus cuevas. Las cuevas
del valle de Kakrak con la cueva del buda de pie.
Las cuevas Qoul-l Akram y Kalai Ghamai en el
valle Fuladi, los vestigios de ciudades y
fortificaciones como Shahr-i-Zuhak (localizados
a la entrada del valle a 15 km al Este de la ciudad
de Bamiyán y considerada la fortificación más
espectacular por los diversos niveles ubicados en
la colina de la montaña), Qallay Kaphari (que
comprende dos áreas, localizadas a 12 km al Este
de la ciudad de Bamiyán) y Shahr-i-Ghulghulah
(a 2 km del Sureste de Bamiyán). Por el objetivo
de este documento solo se hace referencia a los
Grandes Budas.
En el Norte del valle se localizaban los Grandes
Budas, caracterizados por un nuevo estilo
iconográfico y pictórico como lo demuestran los
frescos de Kakrak (TISA, 2003). Klimburg-Salter
(1988) menciona que la construcción de los
grandes budas debió ocurrir a final del siglo VI

11

Cerca de Bamiyán existen otros centros budistas de gran importancia como el Valle de Kakrak que cuenta con una escultura de Buda de
10m o las cuevas de Qoul-i Akram y Kalai Ghamai en el Valle de Fuladi (Blänsdorf &amp; Petzet, 2009).

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

41

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.
cuando la ruta central del comercio pasó por
Bamiyán e impulsó su importancia.
Las esculturas fueron parte de un complejo
budista, junto con las cuevas. Los nichos de las
cuevas de los budas fueron cortados en las rocas,
las cuevas y túneles fueron adornados con
pinturas. El Buda Pequeño o del Este era
identificado por los afganos como el Gris o Buda
Luna Blanca; el Gran Buda o del Oeste es
conocido también como el Buda Rojo. En el siglo
XVIII, la gente los identificó como las estatuas
femenina y masculina. Blänsdorf &amp; Petzet (2009)
señalan que la diferencia entre ambos es la forma
de los nichos: mientras el buda del Este está
erguido, el otro muestra huecos a la altura de los
hombros.
Ambas esculturas están de frente, lo único que
sobresalía eran sus antebrazos. La vestimenta
cubría desde los hombros hasta la parte media de
la pierna y su diseño permitía apreciar la anatomía
del cuerpo. Sus pies estaban desnudos; algunas
excavaciones demostraron que estaban parados
sobre un pedestal. Los rasgos visibles del pelo
rizado se conservaban cerca de las orejas. Las
manos y rostro aparecían cortados (Blänsdorf &amp;
Petzet, 2009).
El Buda Pequeño tuvo dimensiones de 38m de
altura por 16m de ancho. Su nicho estaba
decorado con frescos y 8 cuevas accesibles desde
la parte baja, la mayoría de ellas octagonales,
abovedadas y decoradas con pinturas murales.
Los frescos fueron severamente dañados con el
clima y el paso del tiempo, pero permanecieron
hasta su destrucción por los talibanes. Alrededor
del nicho existieron cuatro grupos de galerías en
las cuevas, cada galería compuesta de una o más
grutas, inicialmente empleadas como santuarios,
salas de consejo o celdas de monjes. Las galerías
se extendían en varios niveles y algunas tenían
acceso al buda por escaleras. Un complejo de
cinco grutas está localizado a 80m al Este del
nicho (TISA, 2003).
El Gran Buda se situó a 850m del pequeño buda.
El nicho estaba decorado con pinturas que
representaban a Buda y Bodhisattvas (aquellos
que estaban en el camino hacia la iluminación),
tuvo dimensiones de 58m de altura, 24m de ancho
y 16m de profundidad, además de un acceso a 10
grutas a nivel del suelo. Al nivel de los brazos,
dos galerías daban acceso a la parte superior del
nicho donde se encontraba la cabeza de la
escultura (TISA, 2003).

42

3.2 Breve historia de Palmira
El sitio de Palmira se localiza en la República
Árabe de Siria. La primera denominación de la
ciudad fue Tadmor que significa “la ciudad de los
dátiles”; su nombre latino es Palmira o “lugar de
las palmeras” (tomado entre el 14 y 37 d.C.). La
ciudad tuvo una larga y compleja historia, donde
llegaron a convivir diferentes poblaciones, como
en el Periodo Omeya (661-750) que permitió la
convivencia entre cristianos y musulmanes
(Meyer, 2014). Por su locación fue paso de rutas
comerciales que conectaban a Oriente con el
Mediterráneo, llegó a tener entre 30 y 200 mil
habitantes.
Los inicios de Palmira se remontan a tiempos
bíblicos, según el historiador Flavio Josefo en su
momento fue reconstruida por el mítico rey
Salomón (en Blázquez, 1981), en el libro de reyes
es conocida como “la tierra del desierto”. Al
inicio del siglo I d.C., las legiones de Marco
Aurelio ocuparon el sitio y surgió una próspera
ciudad romana. Palmira se encontraba
estratégicamente dentro de la ruta de la seda y
permitió relaciones culturales y económicas de
Oriente y Occidente en el mundo conocido
(Monferrer, 2012).
A mediados del siglo II d.C., con la presencia del
emperador Adriano, le otorgó la denominación de
ciudad libre, le denominó Palmyra Hadriana y le
concedió prerrogativas y ciertas autonomías. Era
un lugar con características multiculturales,
rasgos romanos, griegos, helenísticos y semíticos.
Existió una intensa actividad religiosa, cultural,
lingüística que la modelaron como una ciudad
“cambiante” (Monferrer, 2012).
Hacia el siglo III d.C., acontecieron problemas de
orden, seguridad, transporte de productos y
ataques por parte de grupos nómadas. Con la
decadencia del imperio romano, ocurrió la caída
de Palmira y de su sociedad. Así inició la
sociedad preislámica (Monferrer, 2012).
3.2.1 Los aportes de
comprensión de Palmira

Vitruvio

para

la

Por la influencia del estilo Grecorromano que
caracterizó a Palmira, el Tratado de Vitruvio es
una referencia para comprender los conceptos
arquitectónicos. En primer lugar, se destaca el
estilo jónico, aunque Vitruvio menciona que la
denominación entre dórico, jónico y corintio va
de acuerdo a la relación de composición de las

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

columnas (véase figura 1). El orden jónico se
caracteriza por la proporción que guardan las
columnas, de acuerdo a la altura y ornamentación
de los capiteles, donde éstos corresponden a
figuras de roleos o espirales.

Figura 2.
Porciones de torres con fines de guerra descritas en
Vitruvio, Libro I. Capítulo V (Alzados)

Figura 1.
Distintos órdenes griegos descritos en el tratado de
Vitruvio.

Fuente: Elaboración propia con base en láminas del Tratado de
Vitruvio.

Fuente: Elaboración propia con base en láminas del Tratado de
Vitruvio, donde se observan los estilos Jónico, Corintio, Dórico y
Toscano.

Sobre la construcción de murallas y torres con
fines de guerra predominan las recomendaciones
por formas circulares debido a la isóptica y con el
fin de vigilar a los atacantes (véase figura 2).
Es evidente la influencia de las culturas del
oriente, como la egipcia, al hallarse en el Sitio de
Palmira, columnas de estilo egipcio. Y ejemplos
helénicos como el tetrapilon (del griego tetra:
cuatro) que es un pequeño espacio rodeado por
cuatro puertas con pilares en sus esquinas.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Figura 3.
Planta de templo con ubicación de espacios propios y
períbolo

Períbolo

El orden corintio conserva la misma proporción
que la columna jónica, pero el capitel presenta
una mayor elevación y esbeltez. Estos capiteles
con su decoración de hojas de acanto, se
caracterizan por una proporción compleja; el
martillado y remachado alude a la conformación
de los materiales y al sistema de proporciones del
cual se realiza el trazo. Como variante aparece la
pilastra que es un tipo de columna contigua a un
muro de las fachadas y que limitan las paredes.
Vitruvio los describe como característicos de los
templos, dichos elementos contribuyen a dotar de
jerarquía y elegancia a los espacios, por lo que
constituyen parte fundamental de la arquitectura
Grecorromana.

Vitruvio describe que la cella (también llamada
naos en griego) es el espacio interior del templo
o bien una cabina orientada a la calle. Para el caso
de los templos griegos, Vitruvio define las
proporciones con énfasis a su longitud, donde la
cella se debe extender hasta las pilastras de las de
las paredes del pórtico (véase figura 3). El
pronaos (antes del naos) es el espacio previo, este
tratado hace referencia a las dimensiones que se
deben de guardar para el uso de los espacios. En
tanto que el períbolo consiste en los espacios de
terreno libres entre varios templos, comúnmente
utilizado para esculturas (véase figura 3).

Naos
o
Cella

Pronaos

Fuente: Elaboración propia con base en láminas del Tratado de
Vitruvio.

El tratado de Vitruvio hace alusión a la
importancia de la simetría en los templos griegos,
con el objetivo que guarden armonía y proporción
con la figura humana; así mismo describe las
principales partes de un templo griego
denominadas: nave, próstilo, anfipróstilo,
períptero,
pseudoperíptero,
hipetro.
Se
referencian las 5 clasificaciones de los templos,
los cimientos apropiados según el espacio
geográfico de emplazamiento del templo y las

43

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.
modulaciones para que la proporción de las
alturas sea acorde a la planta (véase figura 4). En
el caso de los templos de Asia, el autor comenta
que se caracterizan por la proporción de los
diámetros de separación entre las columnas.
Figura 4.
Plantas de tipos de templos, descritos según Vitruvio

Pseudo- perípteros

Pseudo- dípteros

Perípteros

Dípteros

Fuente: Elaboración propia con base en láminas del Tratado de
Vitruvio.

Los teatros griegos son mencionados de manera
muy especial por Vitruvio, explica la importancia
de conocer las normas de correlación musical
para poder componer los módulos del espacio y
la acústica. Además, hace la recomendación de
materiales apropiados para dichos fines, entre
otros son madera y mampostería; además de
aconsejar el trazo y proporción de los mismos
(véase figura 5).
Figura 5.
Plantas de trazo de teatros, según Vitruvio

Fuente: Elaboración propia con base en láminas del Tratado de
Vitruvio.

12

3.2.2 La descripción del patrimonio histórico de
Palmira
La Gran Columnata fue construida a mediados
del siglo II d.C. Durante el periodo Islámico de
los Omeya fue transformada en un amplio
mercado con pequeñas tiendas entre las columnas
(Meyer, 2014). Situada en la vía principal de la
ciudad y formada por un alineamiento de pórticos
y columnas de estilo corintio de 9 m de altura.
Mide más de un km e integrada por más de 200
columnas, algunas con dedicatorias a Zenobia y
Odenato. La Gran Columnata vinculaba el templo
de Bel con el campo Diocleciano y constituía el
eje principal de la ciudad.
El templo de Bel, erigido en el año 32 d.C., fue
símbolo de la victoria del Dios Bel l-Marduk, la
divinidad más importante de Palmira, sobre
Tiamat, Diosa del Caos. Se integró por un templo
y cuatro edificios más reducidos (altar, el sitio de
las purificaciones, el salón de banquetes y un
pequeño espacio de nichos). Fue un templo de
forma griega, construido por una nave con dos
bastidores que ocupó un área de 205m x 210m.
Alrededor de la nave existió una fila de columnas
que corrían sobre todas las fachadas del muro con
una altura media de 15.81m. Las columnas
contaban con capiteles en forma de troncos,
presumiblemente envueltas en un ornamento
corintio de bronce martillado y remachado. Las
paredes norte y sur de la nave indicaban un estilo
jónico por las columnas entre pilares que
formaban pilastras, lo cual destacó la
superioridad de este estilo sobre el corintio
(Hammad, 2005).
Existió un podio donde se ubicó una cella rodeada
de columnas corintias en la que se rendía culto a
otras deidades (Agudo, 2015). Destacó la pintura
que decoraba la bóveda del templo, donde se
observaba un dios en el círculo central y rodeado
por siete planetas. En el círculo exterior aparecían
los signos del Zodíaco y las figuras de cuatro
sirenas en los ángulos12. En cada esquina del
edificio existían escaleras que llevaban a terrazas
y rampas que conducían a los animales al
sacrificio.
El altar (12m x 12m aproximadamente) fue
levantado sobre un pódium de piedras. El sitio de
las purificaciones fue construido entre la parte
suroeste del templo y el períbolo del mismo. La
sala de banquete (15m x 38m aproximadamente)
se situaba entre el altar y el períbolo, su techo

En el mundo helenístico la divinidad central del universo era representada por el Sol (Figueras, 2001).

44

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

medía entre 7m y 8m y fue decorada en el exterior
por columnas y arquerías (Hammad, 2005).
En el siglo XVIII fue redescubierta la ciudad y el
templo fue transformado en una mezquita.
El Campamento Diocleciano fue un conjunto de
amplias construcciones de origen militar
próximas a la ciudad, que incluyó parte del
camino de la Gran Columnata, los cuarteles
romanos, el Templo de los Estandartes (o lugar
donde los militares eran confinados), el Templo
de Allat y la Puerta de Damasco en la muralla del
sur. Fueron construidos entre el 284 y 305 d.C.
por el gobernador sirio Sosianus Hierocles. Una
de las recientes construcciones estudiadas ha sido
la capilla Principia que se encontraba a 108m de
la Gran Columnata y que contó con una sala de
21.57m x 12.77m pavimentada con grandes losas
y con un ábside al este. Este monumento fue
usado en el periodo Bizantino como iglesia, pero
erigido antes para actividades políticas y
comerciales (Gawlikowski, 2008).
El templo de Baal-Shamin fue dedicado al “señor
de los cielos”, que explicaría el triunfo de la lluvia
en el desierto, por su localización en un oasis. En
este templo, la figura principal estaba
acompañada por dos dioses: Agliblol (Lunar) y
Malakbel (fertilidad). Fue construido en el siglo
II d.C., rodeado de columnas corintias. La cella
tenía cuatro columnas de acantos egipcios y sus
muros eran adornados con pilastras. “El interior
[presentaba] tres capillas formadas por elegantes
columnas de fuste estriado y capiteles corintios”
(Agudo, 2015:12).
El Templo de Nabu, similar al Templo de Bel,
construido en la última parte del siglo I d.C. era
un edificio dedicado al dios babilonio Nabu, dios
de la Sabiduría. Conserva las ruinas de columnas
que rodeaban la cámara rectangular.
El arco monumental se erigió sobre una planta
rectangular que orienta la Gran Columnata hacia
el Templo de Bel. El arco fue decorado con
relieves de vegetales y las dovelas fueron
desplazadas. El tetrapilón o antiguo monumento
helenístico fue conformado por cuatro pabellones
de granito rosa que sostenían una estatua;
enmarcaba la unión de las dos vías principales de
la ciudad.
El teatro romano situado al este del Templo de
Nabu fue construido en el siglo II d.C. a
semejanza de los típicos teatros romanos.
Contiene nichos y columnas originales, los
13
14

asientos están separados por el espacio de la
orquesta y una barrera de losas verticales. La
Ágora era la plaza pública o centro de reunión,
estaba decorada por estatuas y se encontraba
ubicada al suroeste del Teatro (Agudo, 2015).
El Valle de las Tumbas conocido como la
Necrópolis de Palmira se situó al Oeste de la
ciudad,13 contó con cuatro tipos de
enterramientos: las Tumbas-torre, los Hipogeos,
los Hipogeos-torres y los templos funerarios. Las
primeras se utilizaron entre la época helenística y
hasta el siglo III d.C., constituyeron torres de
planta cuadra, construidas sobre un pódium y con
varios pisos comunicados por una escalera
interior. La tumba-torre de Elahbel fue la más
importante, contó con 400 nichos, casetones de
estuco decorados con una roseta y cuatro bustos
de sacerdotes en el centro de su composición (Del
Hoyo, 2006).
Los Hipogeos, eran cámaras de sepulcro
subterráneas para albergar tumbas, constituidas
por un pasillo cortado por dos estancias laterales,
con paredes recubiertas con estuco decorado con
motivos geométricos, vegetales o mitológicos.14
Del Hoyo (2006), menciona que la decoración
denotaba la vestimenta y hábitos de la cultura
palmirena. Los Hipogeos-torres eran formas de
enterramientos mixtos pues podían ser hipogeos
y tumbas-torres a la vez.
Los templos funerarios fueron los últimos en
construirse y se asemejaban a templos. El más
conocido estaba ubicado al final de la Gran
Columnata, se construyó con seis columnas en el
frente, un frontón y pilastras (Del Hoyo, 2006).

4. Destrucción del patrimonio
histórico.
En los años 2001 y 2015, los sitios del Valle de
Bamiyán y la ciudad de Palmira fueron dañados
por los grupos de Talibanes y EI,
respectivamente. Su destrucción ha sido objeto de
análisis por la pérdida invaluable del conjunto
para la humanidad y para las sociedades afgana y
siria por su historia y legado.
Existen ordenamientos jurídicos internacionales
emanados desde la UNESCO que llaman a la
protección y conservación del patrimonio cultural
de la humanidad. Entre ellos, la Convención de la
Haya para la Protección de los Bienes Culturales

Existen otras necrópolis ubicadas en la parte sur.
Una de las más representativas era el hipogeo de Iashaï, conservado en el Museo Nacional de Damasco.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

45

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.
en caso de conflicto armado (1954) y sus dos
protocolos, la Convención de 1970 sobre Tráfico
Ilícito de Bienes Culturales, la Convención de
Paris de 1972 relativa a la Protección Mundial
Cultural y Natural y el Convenio de Unidroit de
1995 sobre los bienes culturales robados o
exportados ilícitamente.

dañados los frescos que adornaban las paredes de
los nichos (TISA, 2003).
El pequeño Buda fue casi en su totalidad
destruido. Algunos frescos de las cuevas situadas
en el parte Oeste de las estatuas también fueron
puestos en peligro.
4.1.1 La recuperación de los Budas de Bamiyán

4.1 La destrucción de los budas de Bamiyán
El régimen Talibán se apoderó del control de
Afganistán cuando cayó el gobierno comunista
afgano. En 1999, los Talibanes habían
comunicado la protección del patrimonio cultural
del país, sin embargo, en los últimos días de
febrero de 2001, el Mullah Omar anunció la
destrucción de las grandes estatuas del Valle y
desencadenó la movilización de la comunidad
internacional: “La necesidad de tolerancia
religiosa y de preservar un patrimonio cultural
estaba en el centro de esta protesta” (Centilivres,
2008:3).
Tanto los budas como el monasterio habían
sufrido ataques siglos atrás con las conquistas
mongólicas y las invasiones musulmanas. En el
siglo XX, la invasión soviética y los conflictos
políticos religiosos con los vecinos Pakistán y la
India conllevaron diversos ataques al patrimonio
de Bamiyán y a mezquitas musulmanas
(Bernbeck, 2013).
De todos estos ataques el más destructivo ha sido
el perpetuado por el régimen Talibán. El decreto
del Mullah mencionaba que todas las estatuas y
sepulcros no islámicos eran considerados como
ofensivos para el Islam. Un primer intento fue
hecho con artillería y el disparo de cañones. El 11
de marzo de 2001, este grupo islámico dinamitó
los grandes budas, así como los budas pequeños
que se encontraban entre ambas estatuas15. De
acuerdo con el reporte de la primera misión de la
UNESCO, enviada entre diciembre de 2001 y
enero de 2002, el Gran Buda fue completamente
destruido. Debido al uso de dinamita, se
desestabilizaron las montañas, los nichos y las
cuevas donde se encontraban los budas y fueron

Después de la destrucción, la UNESCO y
Ministerio de Afganistán acordaron que la tarea
primordial consistía en la estabilización de las
montañas, nichos y cuevas. En la primera misión,
en julio de 2002, se acordó que los remantes y
fragmentos de los budas deberían ser puestos en
conservación, a fin de contemplar el concepto
arqueológico anastilosis, referido en el artículo 15
de la Carta de Venecia: la recomposición es
permitida
de
partes
existentes
pero
desmembradas.16 En la segunda misión en
octubre de 2002 se desarrollaron medidas de
protección de los grandes fragmentos de las
estatuas y de estabilización de las piedras que
pudieran caer y dañar aún más el sitio.
En 2003, la misión de ICOMOS logró ubicar la
posición original de algunos fragmentos de las
estatuas. Al año siguiente se aseguraron las
paredes de los nichos a través de redes de acero.
Se construyeron almacenes especiales para
conservar estos fragmentos de las inclemencias
del tiempo y comenzó su clasificación de forma
cuidadosa. En 2005 fue posible recuperar casi dos
tercios de los fragmentos del buda del Oeste. Con
métodos geológicos se precisó la posición
original de algunos fragmentos, que pudieron ser
integrados en los modelos 3D de los nichos.
También se discutió el proyecto del rayo láser
para la proyección artística de las imágenes de los
budas 17(Pretzet, 2009).
En 2006 se completó la estabilización del nicho
buda del Este. Se inició la colocación de un
andamio y comenzó la documentación por medio
de un escáner de imagen láser 3D, como base de
las futuras medidas de consolidación y para una
reconstrucción virtual. En los trabajos de
exploración de ese año se encontró una reliquia a

15

De acuerdo con un testimonio, los Talibanes utilizaban a los prisioneros para cargar los explosivos que habían transportado en caminos,
tardaron tres días en colocar y pegar los explosivos en las estatuas para después hacerlos estallar. En la primera explosión sólo se destruyeron
las piernas, por lo que repitieron esta acción hasta destruirlos completamente (Behzad y Qarizadah, 2015).
16
Con la finalidad de mostrar los fragmentos originales en su localización y contexto original se necesitan estructuras más o menos amplias.
Los límites de este sistema es cuando las piezas están muy esparcidas y aparecieran en estructuras provisionales como una suerte de
decoración.
17
El proyecto fue propuesto por el artista Hiro Yamagata y consistía en la proyección de 13 budas sobre el valle. Se mostró interés para un
futuro desarrollo como atracción de turismo. Sin embargo, los paneles solares y los cables no deberían interferir con el paisaje del Valle.

46

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

nivel de piso del Buda del Este que se pensó que
estaba vinculada a la creación de la estatua. Bajo
los escombros de esta escultura se hallaron
fragmentos de un escrito sobre corteza de abedul,
guardados en una bolsa textil, dos hojas de cobre
con decoraciones florales y dos bolas de arcilla
(Petzet, 2009).
En el siguiente año se trabajó en un andamio
tubular de acero para el nicho del buda del Este
que llegó hasta lo que fue la altura de los hombros
de la estatua. Con esta estructura fue posible
inspeccionar las frágiles paredes de la parte de
atrás del nicho, así como la detección de otras
zonas en riesgo. En el 2008 se reconstruyó la
parte de atrás de las paredes de las cuevas, lo cual
era necesario para estabilizar la pared trasera de
los nichos. Gracias a la documentación 3D, el
nicho del Buda del Este fue reconstituido. En
2009 fueron recuperados todos los fragmentos del
buda del Oeste. Con respecto a la otra estatua, se
completó el andamio del nicho y su
estabilización, así como la determinación de los
fragmentos que podrían ser utilizados en la
anastilosis (Petzet, 2009).
Entre 2009 y 2010 se dispuso una grúa
permanente en el nicho del Buda del Este para el
mantenimiento y la conservación. Entre 2011 y
2013, se recomendó que las galerías bajas del
nicho del Buda fueran protegidas y sus muros
reconstruidos para de la estabilización del nicho
(Petzet, 2014).
En 2014, se estableció un andamio para el nicho
del Buda del Oeste y se consolidó la
estabilización de la pared posterior y el corredor
superior de acceso al nicho.
Lo más importante de esta recuperación es que las
misiones japonesas y sobretodo alemanas por
parte de ICOMOS y diversas fundaciones
trabajan con miras al proceso de anastilosis bajo
un enfoque integral, vinculado con un programa
de recuperación de estatuas con base en estudios
técnicos y sociales.
El costo del proceso de recuperación de los budas
es elevado para un país como Afganistán por lo
que requiere del apoyo financiero global. La
recuperación, clasificación y almacenamiento de
los restos de los dos budas se han prolongado por
más de 15 años. Las misiones de rescate que han
participado al menos lograron clasificar 500
toneladas de los escombros. A la par de los
procesos de recuperación y clasificación de los
restos, en 2015 un proyecto chino permitió la
proyección de las imágenes de los budas en 3D.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Los hologramas se proyectaron por una noche y
recordaron la majestuosidad de los dos grandes
Budas.
4.2 Destrucción de Palmira
Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, la
ciudad de Palmira corrió el riesgo de ser dañada
militarmente ya fuera por el ejército sirio, las
fuerzas rebeldes o el EI. En 2012, el lugar fue
ocupado militarmente por el ejército sirio y se
comenzaron a construir barricadas, estructuras
temporales y caminos cerca de la zona
arqueológica que afectaron a los monumentos.
Algunos de estos daños se reportaron al exterior
de los muros y el colapso de algunas columnas
dentro del templo de Bel; mientras que la
construcción de los caminos conllevó a la
remoción de numerosas tumbas, torres funerarias
y pérdidas en el área Diocleciana (Danti, et
al.,2015; Ali, 2015).
A la par comenzaron excavaciones ilegales y
robos reportados en el Valle de las tumbas y el
campo Diocleciano. Para finales del año 2014, las
imágenes satelitales reportaron de moderados a
severos daños en la mayor parte de los
cementerios y deterioros en el Templo de BaalShamin, el Templo de Bel, la Gran Columnata y
el Arco Monumental (Danti, et al.,2015).
En mayo de 2015, los ataques entre el ejército
sirio y las fuerzas del EI en Palmira fueron más
intensos y, prácticamente a finales de ese mes, el
EI se hizo del control de la ciudad. El 26 de mayo
de 2015, el EI anunció sus planes de destrucción
de las estatuas del lugar, pero no la destrucción de
los sitios monumentales.
En agosto de 2015, Unitar (2015), el Instituto de
Naciones Unidas para la Formación y la
Investigación, señaló con base en su programa de
aplicación satelital la destrucción del templo del
Baal Shamin y, al final del mes, en el Templo de
Bel había sido destruida la nave principal y parte
de las columnas.
Con respecto al Templo de Bel, Ali (2015)
reportó al pórtico y al muro Oeste con daños
provocados por el bombardeo y la artillería, así
como el colapso de algunas partes de soporte de
la estructura del pórtico. En la parte Sur, el pórtico
y el muro también fueron maltratados por el
combate, algunas columnas se deterioraron por
las balas y fragmentos de la artillería, otras
estuvieron significativamente afectadas en las
bases, pero sin colapsar y otras fueron demolidas

47

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.
de la parte superior o media de las estructuras. En
la parte Este, el mayor daño fue provocado por la
apertura de dos agujeros uno que medía 2m x 1m
y el segundo de 1.5m x 1.5m. Mientras que en la
parte Norte presentaba rota la columna del
pórtico. Prácticamente en todos los muros existen
evidencias de fuego provocados por la artillería.
En la cella también se ubicaron rastros del fuego
y de metralla en las paredes y que provocaron, la
caída de bloques de piedra o la pérdida de los
elementos decorativos en las columnas.
Otros monumentos dañados durante el combate
fueron: el Arco Monumental, la Gran columnata
que reportó el colapso de algunas columnas y la
presencia de maquinaria de construcción
(bulldozer) en el área del campo Diocleciano que
dañó la zona arqueológica (Ali, 2015). Expertos
como Danti (en Zorich, 2016) señalan que la
destrucción del patrimonio de Palmira por parte
del EI inició como una “limpieza cultural” y
arrasó con sitios que eran místicos incluso para
grupos islámicos pero cuyas creencias son
contrarias al grupo extremista (como fue el
saqueo de algunas tumbas); después, el grupo EI
colocó como objetivo la destrucción de
prominentes sitios con menos conexión religiosa
(como el Arco Monumental).
Asimismo, se reportaron los robos de pequeñas
estatuas, mosaicos, manuscritos, pequeñas
figuras, bustos tallados en piedra de los
monumentos funerarios y monedas con el fin de
colocarlos en la venta ilegal de bienes culturales
(Dittmann &amp; Almohamad, 2015).
Gill (2015) expone el mercado ilegal de
antigüedades derivado del saqueo de los sitios de
Siria y que ahora están en colecciones privadas o
museos de Europa y América, donde el mercado
más lucrativo es la extracción de pequeños
objetos (monedas, anillos, mosaicos) por lo que
llama a la ética de los profesionales en el
momento de las transacciones.
La evidencia muestra el grado de destrucción, así
como el saqueo ilegal de sitios arqueológicos y de
museos y colecciones públicas y privadas que
representan una fuente de financiamiento para los
grupos extremistas. De acuerdo con Lizaranzu
(2016), el Departamento de Estado de los EE.UU.
acusa al EI de cobrar un impuesto del 20% sobre
los bienes provenientes de excavaciones ilegales;
mientras que el director del museo de Louvre
calcula que la venta o tráfico ilegal de bienes
culturales puede representar hasta el 9% del
financiamiento para el EI.

48

A cinco años del conflicto, la pérdida del
patrimonio histórico en Siria es enorme: 209
monumentos han sido afectados, 24 han sido
destruidos (en más del 75% de su estructura) y
104 reportan daños severos (entre un 30 y 75%)
(Lizaranzu, 2016).
4.2.1 La recuperación de Palmira
A mediados de marzo de 2016, la ciudad de
Palmira fue recuperada por parte del ejército sirio
e interpretada como un símbolo de victoria ante
el grupo extremista. El 5 de mayo de ese año se
realizó el concierto “Oración por Palmira. Música
que devuelve la vida a los muros antiguos” a
cargo de la Orquesta Mariisky en el teatro
romano, edificio que logró sobrevivir a los
ataques.
Los planes de recuperación del sitio arqueológico
aún son inciertos dada la amenaza que todavía
representa el EI y el conflicto en el país. Se
estiman al menos 5 años para la restauración del
sitio de Palmira y sólo si existe el dinero y la
ayuda internacional suficiente (Abdulkarim en
Zorich, 2016).
Para otros especialistas, Palmira es un escenario
que vivió la violencia, “un lugar donde la gente
fue ejecutada” (Cune en Zorich, 2016), como lo
fue el Teatro Romano y quizás por ello,
sobrevivió a la destrucción. Para Harrowell
(2016), la reconstrucción física no es un simple
proceso, estará vinculada con el cuestionamiento
de la identidad, la memoria e inclusive podría ser
un acto de resistencia para algunos. “Reconstruir
Palmira sería un acto de resistencia en contra de
la narrativa totalitaria del EI” (Harrowell, 2016:
82).
La misión de la UNESCO enviada a Palmira en
abril de 2016 emprendió la evaluación del daño al
sitio y al museo, el salvamento, la evacuación e
inventario de las colecciones que quedan en el
museo y detalló en 3D la exploración y
documentación del sitio. La misión no pudo
revisar los daños causados por ejemplo en el
Valle de las Tumbas, al suponer que es todavía
una zona minada, además de documentar
sistemáticamente todos los daños ocurridos:
descripciones detalladas, fotografías, imágenes
satelitales, escaneos en 3D y todas las técnicas
necesarias para la documentación (UNESCO,
2016).
La restauración del sitio es incierta y los planes
prematuros. En todo conflicto armado, las

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Terrorismo y Patrimonio Cultural: destrucción y recuperación de los Budas de Bamiyán y del Sitio de Palmira.

prioridades son las vidas humanas y la
recomposición del tejido social. El patrimonio y
las estructuras antiguas, aún con el legado
histórico que representan, no poseen una
relevancia. Sin embargo, deberían considerarse
como parte de la recomposición de este tejido
social.

5. Conclusiones.
El objetivo de este documento fue destacar la
destrucción por grupos extremistas y la
recuperación de los sitios de los Budas del Valle
de Bamiyán y de Palmira. Su proceso de
reconstrucción ha llevado a replantear diversas
estrategias de rescate que, de acuerdo con el
Segundo Protocolo de la Convención para la
Protección de los Bienes Culturales en caso de
Conflicto Armado, debería de suceder al final de
las hostilidades.
En el caso de los Budas de Bamiyán, la anastilosis
es el medio para reincorporar elementos
disgregados de la forma fiel a lo que fue la pieza
original y es la técnica considera dentro de la
Carta de Venecia. De acuerdo con las misiones de
ICOMOS, para los restos de las estatuas, aunque
en algunos casos son muy pequeños, se planeó
realizar la investigación para conocer su
ubicación dentro del Buda. La colocación de los
andamios responde a la ubicación de los
fragmentos encontrados de los dos budas,
asimismo se proyecta la reconstrucción de piezas
a partir de materiales locales (Wenzel, 2009).
Las problemáticas que implica el proceso de
anastilosis para los Budas son, en primer lugar, la
total recuperación, clasificación, ubicación y
catalogación de los fragmentos, como lo
evidencian las misiones de la UNESCO; en
segundo lugar, la cantidad de recursos humanos
especializados en estas labores y recursos
financieros para llevar a cabo estas actividades.
Para un país como Afganistán, el costo de este
proceso no puede ser sufragado por el erario
público y tampoco cuenta con los especialistas
suficientes para ello. Por lo que requiere de
fondos internacionales para asegurar el éxito de la
recuperación del sitio.
Otra de las formas de recuperación de los Grandes
Budas es la reconstrucción virtual. De acuerdo
con las misiones del ICOMOS (Petzet, 2009), los
primeros planes de esta técnica se vincularon a la
proyección de los hologramas en el Valle de
Bamiyán en los nichos de las dos esculturas. La

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

proyección permanente fue un tema debatible por
el posible daño que la instalación del cable y
equipo pudiera ocasionar al paisaje. Entre 2002 y
2009, las primeras formas de utilización de
tecnología 3D se limitaron a la documentación de
la mayor cantidad de información posible sobre
los restos de las estatuas, vinculada al proceso de
anastilosis. A pesar de las diversas posturas, la
proyección tridimensional es una opción viable
en materia de financiamiento en comparación con
el largo y complejo proceso de la anastilosis. La
problemática de la recuperación virtual subyace
en la complejidad de una adecuada y verídica
información que proyecte la realidad de los
monumentos. La tecnología podría tender a la
reproducción de detalles inexistentes.
Para la recuperación del Sitio de Palmira, el
problema es mayor porque el conflicto aún está
presente y no se cuenta con un programa
detallado sobre su rehabilitación. Por lo tanto, es
todavía incierto reconocer que existan proyectos
de recuperación a corto a plazo y más aún de la
conservación de los restos monumentales que
quedan como vestigios. Como se ha dejado
evidencia en este documento, los especialistas se
han dado a la tarea de proyectar en el corto plazo
una recuperación 3D y salvaguardar lo que aún
queda del sitio.
Para ambos casos, la recuperación y la protección
del patrimonio requieren de la cooperación
internacional: fondos internacionales, misiones
especializadas que documenten los estados de
conservación de forma fidedigna, diagnósticos y
planeación de la recuperación del patrimonio.
Asimismo, en los dos casos, la recuperación
apuntaría hacia un consenso social local. Si bien,
por una parte, la recuperación de los sitios
representa una fuente de ingresos por vía del
turismo para los dos países, por otra parte, existen
grupos de la sociedad actual que han sufrido las
consecuencias de los conflictos bélicos que
quieren conservar los sitios destruidos para
preservar la memoria histórica de la magnitud de
la destrucción humana.

49

�Morales Fajardo, Mejía López, Galeana Estrada.

6. Anexos.

7. Referencias Bibliográficas.

Imagen 1. El Gran Buda antes y después de la
destrucción

Fuente:https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3ATaller_Buddha_of_Bamiyan_be
fore_and_after_destruction.jpg

Imagen 2. El Buda Pequeño, el proceso de anastilosis
y estabilización del nicho

Fuente:
ttps://commons.wikimedia.org/wiki/File%3ABamyanBuddha_Smaller_1.jpghttps://co
mmons.wikimedia.org/wiki/File%3ABuddha_statues_in_Bamyan.JPG

Imagen 3. El Templo de Bel antes y después de la
destrucción

Fuente:https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Views_of_the_Temple_of_Baa
l_in_Palmyra#/media/File:Temple_Bel_Flickr_3694329449.jpghttps://upload.wikime
dia.org/wikipedia/commons/c/cb/Palmyra_after_freedom_%284%29.jpg

Imagen 4.La Gran Columnata antes y después de la
destrucción

Fuente:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/84/Site_of_Palmyra139593.jpghttps://commons.wikimedia.org/wiki/File%3APalmyra_after_freedom_(7).
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52

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la
construcción de la sustentabilidad de un parque
urbano.
Affections, representations and practices in the production of the sustainability
of an urban park.
Recibido: 04/01/2017
Aceptado: 14/07/2017

Raúl Holguín Ávila 1
Luis Campos Medina 2

Resumen

Abstract

El debate sobre la sustentabilidad ha ido
incluyendo perspectivas como la económica, la
social y la cultural, ganando potencial heurístico
de modo progresivo. En este artículo
continuamos ese impulso articulando los
referentes afectivos y representacionales en la
comprensión de la sustentabilidad socioambiental.
Para ello, hemos realizado un análisis de discurso
de 26 entrevistas en profundidad con jóvenes
usuarios de dos parques urbanos de Ciudad
Juárez, enfatizando en los afectos y su incidencia
en la construcción de la sustentabilidad socioambiental de dichos espacios.
Entre los principales hallazgos encontramos que
la sustentabilidad socio-ambiental de estos
espacios se basa, en gran medida, en significados
atribuidos a una intervención integral que
establece un antes y un después en la experiencia
de los usuarios, quienes ven en ella una forma de
reconocimiento y respeto que opera como pivote
para el desencadenamiento de representaciones
positivas y prácticas de conservación de un
espacio público considerado valioso.

The debate on sustainability has been including
different dimensions as the economic, social and
cultural, gradually gaining heuristic potential. In
this article we continue that momentum
articulating the emotional and representational
references in the understanding of the socioenvironmental sustainability.
To achieve this purpose, we conducted a
discourse analysis of 26 in - depth interviews with
young users in two urban parks in Ciudad Juarez,
emphasizing the affections and their impact on
the construction of the socio-environmental
sustainability of such spaces.
Among the main findings we highlight that the
socio-environmental sustainability of these areas
is based largely on meanings attributed to a
comprehensive intervention that distinguishes
between before and after in the experience of
users, who see it as a form of recognition and
respect which operates as a pivot for triggering
positive representations and conservation
practices of a public space considered significant.

Palabras Clave:
Sustentabilidad socio-ambiental; espacio público;
afectos; prácticas; jóvenes.

1
2

Keywords:
Socio-environmental sustainability; public space;
affections; practices; young.

Nacionalidad mexicana. Adscripción Universidad Autónoma de Baja California: rholguinavila@gmail.com
Nacionalidad chilena. Adscripción Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile: luiscampos@uchilefau.cl

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

53

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina

1. Introducción:
Nuestro interés en este artículo es abordar la
sustentabilidad desde la perspectiva de los
afectos, las representaciones y las prácticas
vinculadas, con el propósito de mostrar la
plausibilidad de pensar en estos elementos a la
hora de interrogarse por las formas de producción
de la sustentabilidad socio-ambiental.
Para ello, hemos tomado como caso de estudio
dos parques urbanos de Ciudad Juárez, en
relación a los cuales hemos aplicado, durante el
año 2015, 26 entrevistas en profundidad dirigidas
a jóvenes, que son los usuarios más recurrentes de
estos espacios en sus respectivos barrios,
identificando en sus discursos elementos
detonantes de la sustentabilidad socio-ambiental.
La pregunta guía de este trabajo ha sido conocer
cuál es la incidencia que tienen los afectos y las
representaciones sobre el despliegue de prácticas
sociales que favorezcan la sustentabilidad socioambiental del parque como espacio urbano.
Ligamos esa pregunta a otra interrogante, referida
esta vez al interés de estimar cuán difundidas
están dichas prácticas entre la población juvenil
que utiliza el parque. Al abordar de este modo la
construcción de la sustentabilidad socioambiental, se vuelve posible ampliar las
perspectivas de la sustentabilidad, generando
herramientas
teórico-metodológicas
principalmente cualitativas, dado el enfoque
empleado-, orientadas hacia el análisis de lo
sustentable en espacios complejos, debido a su
diversidad de connotaciones objetivas y
subjetivas, como lo es el espacio público.
Mediante el análisis de la información arrojada
desde los propios jóvenes, queda en evidencia el
rol activo desempeñado por los mismos en el uso
y conservación de los parques, pues en la medida
en que convierte al usuario en un actor reflexivo,
que no sólo tiene una disposición favorable al
respeto y cuidado del espacio, se vuelve visible la
adquisición de conciencia del valor que tiene su
propia práctica en la producción de la
sustentabilidad del mismo, aspecto que hace
plausible reflexionar sobre la sustentabilidad
desde una pragmática de los afectos y las
representaciones.

54

2. Breve reseña al debate sobre la
sustentabilidad.
A lo largo de los últimos 60 años, la reflexión
sobre la sustentabilidad ha ido ganando
complejidad y desarrollo, reconociéndose en la
actualidad la implicación de múltiples
dimensiones y su articulación de modo holístico
y sistémico. Así, lo sustentable ha pasado a
entenderse como el resultado de la interacción
entre varios niveles de espacio y tiempo, y de
variados ámbitos de organización humana, entre
los que se cuenta la cultura, la economía y la
política, todos ellos articulados en función de
“mantener el equilibrio en las actividades de la
naturaleza y las humanas” (De Hoyos Martínez,
et. al., 2010: 15).
Junto con ello, el conocimiento sobre la temática
de la sustentabilidad, particularmente en el
ámbito urbano, ha incluido de modo creciente la
pregunta por los modos de inserción e integración
de los sujetos, y por sus formas de actuar en
sociedad, especialmente en el marco de procesos
de planificación participativa y otros procesos en
los que se destaca aspectos relacionados con el
derecho a la ciudad y la conservación de
identidades colectivas. Dicha pregunta por los
actores y sus modalidades de acción es la que han
posicionado
con
fuerza
enfoques
complementarios o alternativos al discurso
dominante sobre sustentabilidad, vale decir, lo
que puede denominarse de modo genérico, el
enfoque de la sustentabilidad social.
En efecto, la sustentabilidad social aparece no
sólo como una dimensión de la sustentabilidad,
sino que, hasta cierto punto, se concibe como un
enfoque alternativo, en tanto que busca responder
a preguntas que el enfoque dominante no toma en
cuenta, como las vinculadas a la justicia social, la
equidad y las condiciones de vida (Foladori,
2007: 25). Esto, sin embargo, no significa que se
generen,
necesariamente,
perspectivas
antagónicas, puesto que la perspectiva de la
sustentabilidad social busca, principalmente,
integrar con mayor amplitud la condición social y
sus diversos componentes en los preceptos de la
sustentabilidad ambiental, en el entendido que las
prácticas, las identidades y los significados en
torno a los espacios y los sujetos que allí tienen
su cotidianidad, son elementos que también
conforman el medio ambiente. Esta es la
perspectiva que ha llevado a plantear la
pertinencia de la noción de “sustentabilidad

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

socio-ambiental” (Foladori, 2002), destacando la
relación recíproca entre los componentes
ambientales y los fenómenos sociales.
La relevancia del enfoque de sustentabilidad
socio-ambiental, radica en que, según Antonio
Aledo y José Domínguez, en esta perspectiva se
destaca que “las influencias entre sociedad y
medioambiente son bidireccionales, pues al igual
que la acción antrópica modifica o altera los
ecosistemas naturales, del mismo modo los
fenómenos y procesos sociales se ven influidos
por los sujetos ambientales en un proceso
continuo de retroalimentación” (Aledo y
Domínguez, 2001: 7).
El uso de la perspectiva socio-ambiental, supone,
entonces, la inclusión de elementos que apuntan
hacia una concepción de mayor amplitud, en la
reflexión de los fenómenos que impactan y
configuran la construcción de la sustentabilidad,
intentando dar cuenta de fenómenos complejos
que
están
modelando
las
ciudades
contemporáneas y que influyen directamente
sobre las formas de vivir, percibir y construir la
ciudad. De esta forma, la sustentabilidad socioambiental puede ser entendida como el resultado
de la inclusión de los sujetos y su vida colectiva
en la construcción y preservación de su medio
ambiente, mediante la creación y transmisión de
sentidos y significados que permiten la
apropiación del espacio y el surgimiento de
prácticas de cuidado de sus componentes
naturales y sociales a lo largo del tiempo.
En este sentido, nuestra propuesta busca mostrar
la relevancia que tienen las prácticas sociales que
despliegan los actores en su vida cotidiana en la
preservación del espacio público y que, a su vez,
tales prácticas adquieren forma y sentido en
función de, primero, ciertas representaciones que
poseen los sujetos que utilizan tal espacio y,
segundo, en función de ciertos afectos a partir de
los cuales dichos sujetos se relacionan con estos
espacios. Es lo que veremos con mayor detalle en
los apartados siguientes.

3. El espacio público como
laboratorio de la sustentabilidad.
Habiendo desarrollado la importancia en la
conjunción de los enfoques social y ambiental de
la sustentabilidad, es de interés en la presente
propuesta, precisar lo referido al espacio público
como espacio de análisis, puesto que tal concepto
además de ser un referente de cohesión (Sorkin,

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

2004), “es también el territorio donde a menudo
se manifiesta con más fuerza la crisis de la vida
en la ciudad. Es uno de los ámbitos en que
convergen y se expresan posturas y
contradicciones sociales, culturales y políticas de
una sociedad y de una época determinada”
(Segovia y Jordán, 2007: 21). Siguiendo estas
pistas proponemos comprender el espacio
público, y particularmente el parque, como un
“laboratorio” para comprender las dinámicas de
la sustentabilidad.
Nos inspiramos aquí, por cierto, en la metáfora
propuesta casi un siglo atrás por R. Park (1929) y
la Escuela de Sociología de Chicago, para quienes
la ciudad era un verdadero laboratorio para
observar las problemáticas y fenómenos que
incidían en la vida social de aquel tiempo. En este
sentido, los espacios públicos emergen ante
nuestros ojos como lugares en los cuales se puede
expresar con mayor fuerza y complejidad las
dinámicas socio-ambientales relevantes para la
sustentabilidad. Más aún, en el caso del parque se
trata no sólo de un espacio público, sino que de
uno que conforma el entorno de vida cotidiana de
un grupo de la población, permitiendo una posible
vinculación entre sujetos diversos.
Al abordar el espacio público desde la perspectiva
de la sustentabilidad socio-ambiental se observa
la convergencia el medio natural y el medio
construido, los que devienen elementos propios
de la trama urbana y se vuelven fundamentales
para la integración de los sujetos con sus espacios
inmediatos (Onainda, 2007). El espacio público
es entorno de vida y posible escenario
significativo donde emergen prácticas cotidianas,
condiciones de vida materiales, subjetivas e
intersubjetivas que, de acuerdo con Schütz
(1972), son construidas en el diario vivir.
“Ese lugar privilegiado de estar en – y hacer – la
ciudad, así como se constituye un punto de
enfoque de la vida urbana: permite reposar de las
prisas citadinas, mirar el entorno y en nuestro
interior, reflexionar acerca de lo posible y de las
limitaciones de vivir la ciudad, un referente
espacial de la urbanidad…producto de sujetos
que los usan, significan y simbolizan un
despliegue constante de prácticas, de memoria y
proyección imaginal. Por lo que se puede decir
que la red que transitan sus usuarios inserta
física y significativamente al lugar en su
dominio…siendo el parque uno de los pocos
lugares donde la alteridad puede ser observada
con mayor detención, constituyendo el espacio de

55

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina
construcción de la convivencia” (Vergara, 2006:
151-154).
Al concentrarnos en el parque pretendemos
abordar un espacio que otorga cualidades a sus
usuarios, particularmente en relación a las
maneras de hacer y vivir la ciudad. Pero, además,
se trata de un espacio cuyo uso implica muchas
veces el surgimiento de diversas dinámicas que
no siempre pueden calificarse de positivas, puesto
que pueden ser sinónimo de exclusión social,
inseguridad e, incluso, de consumo inadecuado de
recursos energéticos. En este sentido, el parque
como referente de urbanidad, con las dimensiones
antes referidas, comienza a ser objeto de nuevas
aproximaciones de estudio que, si bien siguen
destacando su importancia como espacio urbano,
se sitúan en función de sus aportaciones hacia la
sustentabilidad en las ciudades, es decir, la
condición del parque como sustentable.
Adoptamos aquí un concepto de espacio que ya
no lo considera sólo como un elemento inherente
y ordinario dentro de la ciudad, sino que como
una dimensión que es construida y producida
socialmente, la cual, además de incluir aspectos
naturales y físicos, es generada por las prácticas
sociales (Werlen, 1993) las que, a su vez le
otorgan significados y simbolismos. Son todos
estos elementos los que entran en juego al pensar
en el parque como espacio público y, en
particular, al pensar en él respecto de su
sustentabilidad.
En efecto, al poner el énfasis en la relevancia de
las prácticas sociales en la producción del
espacio, estamos destacando el rol que cobran las
interacciones y los procesos comunicativos en la
condición pública del mismo, considerando que
esas son las formas cotidianas a partir de las
cuales los sujetos construyen, objetiva y
subjetivamente, su mundo de vida (Schütz y
Luckmann, 1977), y en las que ponen en juego
sus representaciones, imaginarios y afectos
(Lacarrieu, 2007).
Las prácticas construyen socialmente el espacio
generando una dinámica permanente con las
estructuras materiales que lo componen, las
cuales no dejan de tener trascendencia directa en
el sujeto en particular, puesto que ahí se expresa
la vida cotidiana, la percepción y la construcción

de las representaciones y afectos. Como ha
señalado Guy Di Meo “La construcción social
permanente de los espacios, no puede resultar
más que de una interacción constante entre las
estructuras objetivas del espacio (obras de las
sociedades) que se traducen en imágenes,
representaciones
y
distintas
ideologías
individuales, aunque con esencia social, que da
forma a la conciencia de todo ser humano” (Di
Meo, 1999, citado en Lindón, 2007: 35).
Es desde esta perspectiva que nos abocamos a la
observación de dos parques situados en Ciudad
Juárez: el parque Granito, ubicado en la parte
serrana al poniente de la ciudad, y el parque
Clouthier, que se localiza el suroriente de Ciudad
Juárez. Nos concentramos en la observación de
los/as jóvenes3 por dos razones: primero, por una
cuestión de carácter práctico y operativo, ya que
se trata de la categoría de población que más
utiliza los dos parques considerados, pudiendo
observarse un uso casi permanente, destacando su
presencia de lunes a domingo (con menor
presencia el fin de semana) principalmente de las
18:00 a las 23:00 horas. Segundo, la relación que
esta categoría poblacional mantiene con el
tiempo, puesto que permite pensar en una
situación futura e, incluso, permite pensar en la
observabilidad futura de dicha relación: un joven
actual podría, hipotéticamente, usar el parque en
un futuro lejano y, en ese sentido, se trata de una
categoría poblacional relevante para la reflexión
sobre la sustentabilidad.

4. Afectos, representaciones y
prácticas en la producción de la
sustentabilidad socio-ambiental
del parque.
Nuestra apuesta interpretativa es que la condición
de espacio público se juega en las interacciones y
comunicaciones sociales y que, a su vez, éstas
cobran forma y sentido en función de
representaciones, afectos y prácticas que se
producen en la vida cotidiana de los sujetos y que
llevan a que las acciones se realicen de ciertos
modos y no de otros.

Joven o la juventud, “es una construcción social…la cual adquiere sentido y significado tanto por las condiciones objetivas de la estructura
social particular, como por las relaciones simbólicas que lo sustentan” (Fimbres, 2011, pág. 121), por lo que más que una clasificación
etaria es una construcción social que oscila y se percibe desde diversas posturas a través del tiempo y la cultura, que se idealiza, encanta y
desencanta en diversos momentos de la historia Definida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y referida por la United
Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) como aquel sector de la población cuya edad comprende entre los
15 y los 24 años (UNESCO, 2015).
3

56

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

Por ello, nuestra propuesta es que
representaciones y afectos dan forma a la
práctica, debido a que le entendemos desde un
enfoque pragmático, vale decir, un enfoque que
se pregunta por la acción y sus consecuencias,
más que desde un enfoque semiótico, de acuerdo
al cual el interés se pone en comprender los
contenidos específicos de cada una de estas
entidades. De esta forma, con base en la
psicología social (Jodelet 2003, Abric 1994),
concebimos las representaciones como imágenes
mentales que hemos construido respecto de
entidades específicas de nuestro entorno para
desenvolvernos en él, sólo que ellas constituyen
una reducción hecha en función de una
intencionalidad práctica (Lacarrieu 2007: 53). Por
su parte, los afectos, siguiendo la clásica
perspectiva de Spinoza, los comprendemos como
“estados del cuerpo que aumentan o disminuyen
la capacidad de éste para la acción, que favorecen
dicha capacidad o la limitan pudiendo favorecer o
no la conciencia de esos estados” (Spinoza citado
en Vigotsky, 2010: 5).
Tanto afectos como representaciones se
constituyen en motores de las prácticas, las que, a
su vez, se presentan como “productoras de una
espacialidad que incluye la producción y la
reproducción, las localizaciones particulares y los
conjuntos espaciales característicos de cada
formación social”, pero también como “medio y
resultado de la actividad, del comportamiento y
de la experiencia humana” (Contreras, 2006:
114).
En consecuencia, la pregunta que nos guía es la
de conocer cuál es la incidencia que tienen los
afectos y las representaciones sobre el despliegue
de prácticas sociales que favorezcan la
sustentabilidad socio-ambiental del parque como
espacio urbano. A continuación, nos interesa
estimar cuán difundidas están dichas prácticas
entre la población juvenil que utiliza el parque.
Daremos respuesta a estas preguntas a través del
estudio de dos parques urbanos de Ciudad Juárez:
Granito y Clouthier, mediante la aplicación de
entrevistas en profundidad a sus usuarios jóvenes.

5. Metodología del estudio.
Bajo un enfoque cualitativo, aplicamos
entrevistas en profundidad a un conjunto de 26
jóvenes de entre 15 y 24 años durante los meses
de mayo – agosto de 2015, cuyas características
detalladas se entregan en las Tablas 1 y 2 (ver

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

anexos). Las entrevistas se concentraron en
comprender las interacciones de los sujetos que
cotidianamente utilizan el parque, identificando
configuraciones a partir de sus experiencias
personales, sus representaciones y posibles
referentes simbólicos, así como la asignación de
significados en base a afectos y representaciones.
Las entrevistas fueron realizadas in situ, en
diversos horarios, por parte de uno de los autores,
en el marco de un trabajo de campo mayor que
incluía observación participante y distanciada de
estos dos parques urbanos y que se extendió por
tres meses. Las entrevistas fueron transcritas en
su totalidad y luego fueron procesadas mediante
el programa Atlas-ti, aplicando un análisis
temático simple (Riessman 2008; Bernasconi
2011), que nos permitiera identificar la relevancia
de los factores indicados -afectos y
representaciones- en la producción de prácticas
orientadas a generar sustentabilidad socioambiental, así como también observar cuáles son
dichas prácticas.
Las formas de vincular las estructuras y
elementos físicos del parque a partir de las
interacciones y las prácticas sociales, los usos que
se le dan a las mismas y los referentes afectivos
que se afianzan en y hacia el parque, permitió
dilucidar la construcción de perspectivas en
alusión a la sustentabilidad socio-ambiental
dentro del parque. El periodo de observación fue
de tres meses en ambos espacios, cubriendo
diversos horarios y días de la semana para cada
uno.

6. Los casos de estudio: el parque
Granito y el parque Clouthier.
De acuerdo al trabajo realizado por el Instituto
Municipal de Investigación y Planeación de
Ciudad Juárez, por sus siglas IMIP (2012)
titulado “Evaluación del impacto y percepción del
programa de rescate de espacios públicos”, el
parque Granito (Mapa 1 en anexos) fue fundado
en los sesentas en la colonia Morelos y se
encuentra en una zona cuya topografía se
compone por arroyos, relieves y cerros;
elementos que caracterizan al poniente de la
ciudad.
Algunas de las características más importantes de
esta colonia son, de acuerdo al Inventario
Nacional de Vivienda, con datos del Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI) 2010 las siguientes: Primero, que el total

57

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina
de población de la colonia Morelos es de 3,187
personas, siendo la población joven el 40,59% de
la población total. Segundo, que no se trata de un
área urbana consolidada, debido a que el total de
viviendas ubicadas en la colonia no cuenta con el
100% de los servicios de drenaje, agua potable,
recubrimiento de piso y servicio sanitario.
Asimismo, en tercer lugar, no todas las vialidades
se encuentran pavimentadas. La localización de la
colonia permite tener colindancia con otras como
Socosema y Lomas de Morelos.
La intervención surgida en el parque Granito,
iniciada en el 2010, favoreció las condiciones no
sólo del parque, sino también de su entorno en los
aspectos social y físico, efectuando una
intervención de carácter integral que permitió la
creación de sendas peatonales, cancha de usos
múltiples, bancas, vegetación, área de juegos
infantiles, cancha de fútbol rápido con pasto
sintético, gradas, sombra y un domo, así como la
intervención social a través de diversas
instituciones con el objetivo de fomentar la
integración familiar, inserción laboral de jóvenes,
rehabilitación comunitaria del espacio público,
actividades para la apropiación del espacio y la
cohesión social.
Referente al parque Clouthier (mapa 2 en
anexos), este se encuentra situado en el sur
poniente de la ciudad, cuya zona se caracteriza
por tener una topografía plana y de acuerdo a
información presentada por el IMIP (2012),
contiene un suelo principalmente arenoso y se
constituye como una colonia relativamente
nueva, pues fue fundada a mediados de los
noventa y principios del dos mil.
Las características del sector donde se encuentra
este parque de acuerdo al Inventario Nacional de
Vivienda, referentes a la población, vivienda y
servicios dentro de la colonia Clouthier, son las
siguientes: primero, que la población total en la
colonia Manuel J. Clouthier es de 4.960 personas,
de las cuales, la población joven representa el
23,60%, siendo el tercer grupo de importancia en
la colonia por número de persona, por debajo de
la población ubicada entre los 30 a 59 años y de 0
a 14 años. En segundo lugar, dadas las
características de la colonia, ella no puede
considerarse un área urbana consolidada debido a
que no se cuenta con el 100% de las viviendas
equipadas con los servicios de drenaje, agua
potable, recubrimiento de piso y servicio
sanitario. Asimismo, en tercer lugar, no todas las
vialidades se encuentran pavimentadas.

58

La intervención de carácter integral realizada en
el parque Clouthier, iniciada en el 2010, tuvo un
impacto en el entorno mismo además del espacio
delimitado al parque, ya que se construyó
corredores peatonales en el entorno del parque, se
puso bancas, vegetación y pavimento. Dentro del
espacio público se dotó de una cancha de usos
múltiples, equipamiento en general, área de
juegos infantiles y un domo de concreto para la
realización de actividades diversas. Asimismo, se
efectuó una intervención social a través de
diversas instituciones con el objetivo de fomentar
la integración familiar, inserción laboral de
jóvenes, rehabilitación comunitaria del espacio
público, actividades para la apropiación del
espacio y la cohesión social, convivencia vecinal
y aspectos como sexualidad y adicciones.
La temporalidad y la ubicación geográfica de
dichos espacios, permiten tener diferencias, pero
también similitudes, pues ambos se encuentran
contextualizados en zonas urbanas periféricas, en
donde la dotación de servicios e infraestructura
hacia los residentes de dichas colonias ha ido
aumentando con una velocidad moderada en el
transcurso de los últimos veinte años.
Además de la temporalidad de dichos espacios o
sus dimensiones, la realidad social y física de los
mismos, condujo a realizar las intervenciones
integrales en ambos espacios en el 2010 bajo la
estrategia federal “Todos somos Juárez” debido
principalmente a los altos niveles de violencia en
jóvenes presentados en la ciudad del 2008 al
2010, situación que dio como resultado el
mejoramiento
en
el
equipamiento
e
infraestructura de los parques, así como la
implementación de programas orientados a la
recuperación del tejido social, mismos que en
ambos casos, fueron producto de una política
federal traducida en el programa de rescate de
espacios públicos.
Asimismo, al enfatizar principalmente la temática
de los jóvenes, aunque estos no sean la población
predominante de los sectores donde se ubican los
espacios públicos antes mencionados, permite
trabajar con un sector de la población que ha sido
impacto fuertemente por las condiciones de
violencia que se habían presentado en la ciudad,
sobre todo en áreas con condiciones periféricas y,
que dentro de los espacios públicos ahí ubicados,
son los usuarios más activos de los mismos antes
y después de la intervención, lo que otorga a los
jóvenes esa condición dinámica dentro del
espacio, que sin embargo, no se limita a definir a

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

los jóvenes en una condición estrictamente etaria,
sino de contenido, no se busca una descripción
simple del interactuar de los jóvenes en estos
espacios, sino de generar explicaciones de esas
interacciones orientadas en las dimensiones de la
sustentabilidad.

7. La incidencia de los afectos en
las prácticas para la construcción
de la sustentabilidad socioambiental.
7.1 La dimensión temporal: la memoria en la
construcción de un antes y un ahora.
Un primer elemento identificado es la relevancia
de la dimensión temporal, puesto que el parque
emerge como un mundo materializado, asimilado
y observado en el tiempo. Se observa que los/as
jóvenes establecen una clara diferencia entre un
tiempo pasado, “antes”, y un tiempo posterior,
“ahora”, en función de la cual organizan y
significan las transformaciones experimentadas
por ambos parques, indicadas en la información
de cada uno de ellos.
El carácter de las entrevistas juega un papel
importante en lo anterior, por cuanto se parte
desde la memoria de los jóvenes para apelar al
relato sobre el espacio, el cual permite situar el
parque en una dimensión temporal. Sin embargo,
este rasgo no determina el establecimiento de una
distinción temporal tan nítida como la encontrada
en el relato de los/as entrevistados/as, quienes
identifican un ahora diferente al ayer, en el que se
perciben nuevas prácticas, el contexto es otro y el
parque es algo que hace tiempo no era, un espacio
para estar e interactuar.
Considerar el tiempo en la construcción social,
conlleva al posicionamiento de los jóvenes en
relación al contexto actual, pues un recorrido en
el tiempo desde la memoria trae consigo el
inevitable resultado de situarse en el ahora, pero
la importancia del ahora en relación al parque, no
es sino producto de la diferenciación de
características que definen estos espacios en
relación al tiempo pasado. Aparece aquí el eco de
Lefebvre quien planteaba que “el espacio de la
imaginación y de lo simbólico dentro de una
existencia material, como el espacio de usuarios
y habitantes donde se profundiza en la búsqueda
de nuevas posibilidades de la realidad espacial”
(Lefebvre, 2013: 16). Aquí son los/as jóvenes

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

quienes expresan otras realidades espaciales
sobre el parque:
“Desde que lo remodelaron, pos [sic] cambió
todo, o sea metieron canchas, dos canchas, un
domo, he una cancha de futbol rápido y pos [sic]
han sido actividades para que los jóvenes se
motiven a, pos [sic] a no andar en, en otras cosas
y venirse a hacer deporte, o sea que unos pos
[sic] tiene estas otras cosas para hacer, lo ves y
te da gusto venir, te sientes contento ¿no? de ver
este pues a los chavos tirando bola o
platicando… antes nada de eso, como estaba tan
mal, lleno de basura y destruido y puros
drogadictos, pues se sentía uno como con miedo
de ese espacio, como le quiero decir, pues ni te
parabas aquí, no había nada que hacer aquí, era
este pues un espacio que daba desconfianza”
(Hombre, 22 años, parque Granito).
“Pues ahora tiene árboles, tiene juegos... la
cancha, el domo, no está tan, tan destruido, no es
tan malo pues, para los niños, para los chavos.
Uno puede venir a estar aquí bien, porque hay
gente, hay luz, pues se hicieron este pues muchas
cosas que hace que la gente venga, que uno venga
también pues, que estés segura, tranquila, que
sepas que este es un lugar para venir, como
cuando estás en tu casa y dices: voy a ir al parque
un ratito porque sabes que la vas a pasar bien”
(Mujer, 15 años, parque Clouthier).
“En sí todo cambió, este pos [sic] pusieron
mallas, este piso nuevo, cancha, gradas, juegos
pa’ los niños… la gente comenzó a salir, hubo
más, pos [sic] más, hasta más comercio aquí, la
gente empezó a salir, hay fútbol, la gente empezó
a… convivir más, no es como antes que que te
pueden hacer bronca por cualquier cosa, no.
Ahora está tranquilo y la verdad que nos
llevamos bien entre todos, eso está muy chido”
(Hombre, 22 años, parque Granito).
“Ahora es un ambiente agradable para andar,
tranquilo, como relajante, aunque haya ruido.
Por ejemplo, tú te fijas, los niños andan solos sin
que nadie los ande [sic] cuidando. Pos [sic] es
algo que se respeta (el parque), por ejemplo,
respetan la cancha, respetan los jueguitos,
respetan el domo, por ejemplo, la gente que viene,
se sientan a ver los juegos ya uno está aquí
tranquilo, contento, la gente, más bien nosotros
pues todos ¿no?, lo vemos como algo que pos
[sic] hacía falta, es algo importante para el
barrio, para las familias, pos [sic] para todos…”
(Hombre, 21 años, parque Clouthier).

59

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina
“El parque para mí…este…para mí es un lugar
de entretenimiento, descanso de sentirme
relajada y contenta para convivir con mi niño, es
lo más importante, él es el que va empezando vea
[sic], yo, por ejemplo, yo viví el parque cuando
niño cuando no era nada, entonces, a mí me
gustaría que él viviera lo que está ahorita y lo que
sigue, vea [sic], por ejemplo, el para mi es el
futuro de él y también quisiera que se sintiera
contento y relajado cuando sea este más grande
¿vea?”
(Mujer, 24 años, parque Clouthier).
7.2 El antes y el ahora diferenciados en clave
afectiva: el respeto.
Este último extracto de entrevista es sugerente en
indicarnos parte importante del cambio ocurrido
en la relación entre los/as jóvenes y el parque. Se
trata de la noción de respeto. De acuerdo a
Sennett (2012), una de las tres maneras de ganar
respeto es la de retribuir a los otros, retribuir a la
comunidad. Nuestra apuesta interpretativa es que
las intervenciones y modificaciones de los
parques -ampliamente comentadas en las
entrevistasson
significadas
como
modificaciones que materializan una nueva forma
de consideración de los habitantes y usuarios de
esos sectores. Una consideración en la que
ellos/as aparecen como dignos de respeto. En este
sentido, la noción de respeto es similar a la de
reconocimiento propuesta por Axel Honneth. En
palabras de este autor “la vida social se cumple
bajo el imperativo de un reconocimiento
recíproco, ya que los sujetos sólo pueden acceder
a una autorrelación práctica si aprenden a
concebirse a partir de la perspectiva normativa de
sus compañeros de interacción, en tanto que sus
destinatarios sociales” (Honneth, 1997: 114).
La insistencia en describir los cambios realizados
en los parques sugiere que dicha intervención fue
potente en transformar los espacios, pero también
lo fue en modificar la consideración de sí mismos
que tenían sus usuarios, desencadenando
prácticas tendientes a cuidar y conservar los
nuevos parques.
“Pos [sic] ahora es el deporte, este la
convivencia de estar con los amigos y la familia
pos [sic] pasándola bien aquí, tranquilos,
contentos, a eso venimos, a jugar fut y traer a sus
hijos los que tienen, distraerte de los problemas
de la casa y de todo ¿no?…lo que no me gusta
que pase es que pos [sic] destruyan cosas, eso no

60

está bien, como si algunos no le dieron este pos
[sic] al parque un buen uso, aunque te diré, esa
gente luego no es de aquí ¿son jóvenes también?
Sí, Cuando ves que andan rayando allá la sombra
o quebrando las lámparas pues se les dices que
qué onda, que se respete el espacio, que es para
nosotros y que si ven que alguien más lo haga
¿verda qué no? Entonces pos [sic] eso no está
bien, es para estar bien, pero parece que no todos
lo ven así”
(Mujer, 21 años, parque Clouthier).
En lo expresado por los jóvenes se puede
constatar que el proceso de construcción social
del significado del parque es, en la actualidad,
fuertemente positivo, y que ese significado
descansa en la valoración de los elementos físicos
del parque, es decir, las mejoras realizadas por la
autoridad, las que son significadas, de acuerdo a
nuestra perspectiva, como depositarias y
generadoras de respeto. Esto es, se las considera
un signo de respeto hacia lo que son los usuarios
del parque y, además, en esa condición, las
mejoras gatillan un comportamiento respetuoso
hacia lo que es y lo que permite hacer el parque.
En este último sentido, la condición mejorada del
parque hace posible el despliegue de actividades
altamente valoradas por los/as jóvenes,
generando un sentido de integración y
estabilidad, incluso en el caso del simple hecho
de estar y pasar el rato en el parque.
“Me siento contento aquí, o sea pues así feliz y
tiene que ver conque pues, como estaba antes a
como está ahorita, pos [sic], antes pensabas para
entrar, porque podría ser que hasta
te…atentaran con tu vida, los/ las personas que
estaban aquí drogándose, ahorita ya no, pos [sic]
es un ámbito, bien, un ámbito que se vive de, de
puro…de puro deporte se podría decir y de
encontrarse con los amigos” (Hombre, 24 años,
parque Clouthier).
En consecuencia, la construcción social de estos
espacios se encuentra en estrecha relación con los
objetos físicos ahí dispuestos y con los cuales se
interactúa de forma cotidiana. En este punto,
queremos remarcar dos elementos. El primero
tiene que ver con las actividades que son ahora
posibles gracias al nuevo equipamiento y el
segundo remite a la sensación de bienestar y
confort que se genera en el espacio.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

7.3 Una dinámica relacional positiva.
Las modificaciones hechas a los parques
comienzan a definir la propia participación dentro
del espacio, así como las formas de la presencia
de los otros y las formas de vinculación con ellos.
Esto es, el parque, en su versión actual (el ahora),
permite el despliegue de prácticas que antes no
tenían cabida y que son valoradas positivamente
por sus usuarios, generando sensaciones de
felicidad y bienestar (estar contento, feliz, etc.).
Se trata de afectos que, retomando el concepto
indicado anteriormente, favorecen la capacidad
de los cuerpos para un tipo de acción de encuentro
con los otros, para el despliegue de interacciones
de beneficio mutuo y que, en una suerte de círculo
virtuoso, aumentan la conciencia del beneficio
proporcionado por estos estados corporales.
“A veces me pongo más tranquilo, más relajado
cuando vengo al parque, o sea pos [sic] me siento
bien, contento de estar aquí, y me da mucho gusto
ver a este pues los demás chavos que… o sea me
da gusto que el parque ayuda a los jóvenes /
chavos a que se distraigan en otras cosas y no
simplemente en las drogas, porque, les ayuda a
despejar su mente y… a que hagan deporte en
lugar de que anden asaltando o robando, es un
lugar que nos da felicidad…(risas) me da un poco
de vergüenza porque nunca nadie me había
preguntado cómo me sentía de venir al parque”
(Hombre, 19 años, parque Clouthier)
“Yo me siento este pues contenta (risas)… porque
aquí pues está bonito, te ríes, platicas con este
pues con tus amigas y amigos (risas) es un lugar
en donde puedes venir a desestresarte, este… a
aclarar tus ideas, a hacer ejercicio, am… a pues
sí, a tener un ambiente familiar, a traer a tus
hijos, am… pues si sentirse bien, feliz de estar
aquí al aire libre”
(Mujer, 20 años, parque Clouthier).
Al situar los jóvenes en los parques, también se
posicionan en espacios que, si bien se manifiestan
en la actualidad como espacios de encuentro,
tienen la connotación de públicos, y bajo esa
connotación, el espacio pasa a conformar un
espacio cotidiano, en la medida que “son espacios
de fácil acceso, que incluso aparecen como
territorios naturales donde transcurre gran parte
del tiempo de los jóvenes” (Jara, 1999: s/n).
“Es muy chido estar aquí en el parque, venir y
armar las retas de fut o el cotorreo con los
compas es algo que te da felicidad, es algo que
me pone contento porque es algo que me gusta

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

hacer… porque aquí convives con toda la raza y
pues haces más compas de aquí y de otros lados,
te ríes, platicas, juegas, pos [sic] todo, es sentirse
en otro ambiente sin pensar en trabajo o la casa,
no hay broncas (a veces en los juegos de fut) pero
leves, en general es este pos [sic] un ambiente
agradable, familiar, un lugar que te hace sentir
feliz y alivianado, con todo lo que tiene, está
cuidado y se ve bien, creo que también eso ayuda
a que uno se sienta bien y contento de andar
aquí”
(Hombre, 17 años, parque Clouthier).
Es pertinente enfatizar, entonces, que la
construcción social del parque, por parte de los
jóvenes, indica que éste no es ajeno a las prácticas
y las interacciones que se dan dentro de él, sino
que éstas devienen elementos fundamentales en la
identificación de cualidades y la generación de
representaciones, las que dan forma a la
experiencia de los propios jóvenes en el parque.
Esto se ve reforzado, a su vez, por la convergencia
y consistencia en el tiempo entre, por un lado, los
aspectos simbólicos y representacionales, y por
otro, las características físicas y materiales del
parque con posterioridad a la intervención de las
autoridades.
La presencia constante de los jóvenes en dichos
espacios, pone de manifiesto que son ellos los que
con mayor frecuencia ocupan los parques y, por
lo tanto, hacen uso de su equipamiento. Sin
embargo, la presencia de los jóvenes en los
parques, aparece no sólo como una dinámica de
uso, sino que estos establecen representaciones
hacia los parques que son dotadas de elementos
representativos en la medida que les dicen algo
sobre el parque, y que se ve traducido en
condiciones afectivas asociadas con su
incorporación e interacción dentro de los parques
de manera cotidiana.
Tales convergencias y consistencias en el tiempo
son, a nuestro juicio, las piedras angulares para la
instalación de una sensación generalizada de
bienestar y confort, por parte de los jóvenes
usuarios de los parques. En efecto, como
indicamos, la dinámica relacional positiva que se
despliega en el parque genera dichas sensaciones
en los jóvenes, las que se ven reforzadas por el
hecho de percibirlas en convergencia -o buena
sintonía- con la infraestructura actual del espacio.
Esa convergencia es percibida de modo reiterado
en la vida cotidiana de los jóvenes, lo que le
otorga consistencia. Esto quiere decir que el
bienestar y el confort se proyectan en el tiempo y

61

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina
adquieren el carácter de la finalidad práctica del
uso del parque, una finalidad que alienta el tipo
de uso actual del mismo, caracterizado, como
dijimos, por el respeto y el cuidado.
“Yo este pos [sic] me siento contenta de este, de
pos [sic] de venir y estar aquí viendo los juegos y
platicando o hasta sentada en las sombras de los
árboles para ver el fut, porque este es estar
descansado, porque por ejemplo no hay
preocupaciones de que hay viene esto, que ahí
viene la policía, de que se andan peliando [sic] y
que esto y lo otro, no… llegas y a disfrutar el
juego y los amigos”
(Mujer, 17 años, parque Clouthier).
“Aquí es un lugar tranquilo, no, no es prob/
problemático, vea [sic]. Se puede cotorrear
hasta, hasta bueno hasta muy tarde, sentirse bien
agusto [sic] de estar aquí sentado ya sea este
pues estar nomás aquí o estar jugando como sea,
pero pos [sic] se siente uno bien con lo que este
viene siendo el parque, con lo que hay con todo
lo que tiene, a mí me gusta venir a relajarme y
sentirme este pues si…tranquilo”
(Hombre, 18 años, parque Clouthier).
Proponemos, en consecuencia, que este rasgo
calificable de “hedonista” en el uso del parque, es
estratégico en la proyección temporal de una
dinámica de uso que propende a la conservación
del parque. El placer de estar en el parque se
presenta de modo permanente en transcurso del
uso y no sólo al final de una actividad concreta y
precisa. Es un uso placentero y gratificante.
“El parque me trae buenos recuerdos de las
cosas que este hago con mis amigos, de cuando
los veo, de cuando jugamos pos [sic] de muchas
cosas que uno puede hacer aquí, entonces este
nunca había pensado si venir aquí me hiciera
feliz, pero pensándolo bien, sino fuera feliz pos
[sic] no vendría ¿no? entonces me acuerdo de las
cosas que hago aquí y de lo que hay y que pasa y
si me siento feliz, es un lugar que está este pues
muy agradable, que te hace pasar bueno ratos
con los amigos” (Hombre, 18 años, parque
Clouthier).
La cita anterior no es nada trivial. En efecto,
ilustra de buena forma el componente hedonista
que acabamos de sugerir. Pero, además, sugiere la
presencia de estados de ánimo -afectosextremadamente expresivos del valor asignado en
la actualidad a los parques como espacios en los
que transcurre la vida cotidiana de los habitantes
de estas colonias. Recordemos que en éstas no
hay otros espacios equivalentes, tanto por sus

62

rasgos de infraestructura como por las cosas que
en ellos ocurren.
“Para mí lo que siento cuando ando aquí, como
te digo, es como una fuente de distracción cuando
andas estresado, así, estilos así, cuando tienes
problemas en tu casa, pos te vienes un ratillo
aquí, te hechas un toque y relax. O sea, te distraes
aquí, te pones contento alivianado, porque si tu
das el rol por la colonia, no hay otro lado donde
te sientas así ¿no? chido de venir, sin broncas de
nada…” (Hombre, 20 años, parque Granito).
“Estar aquí en el parque me hace feliz porque,
cómo te diré, la vida no es rutina, porque, porque
días, día tras día ves cosas diferentes, este…estas
en el parque, pero, el parque es el mismo, pero
hay cosas diferentes, eso a mí me gusta me pone
contento que sea algo diferente que no sea lo
mismo siempre, a veces vienen personas que pos
[sic] tú ni siquiera conocías y les vas hablando y
se van haciendo más amistades, eso es algo que
me gusta mucho de venir aquí…”
(Hombre, 19 años, parque Clouthier).
Ponerse contento y sentir felicidad gracias al uso
de un espacio son dos situaciones no
necesariamente habituales en la vida urbana
actual, lo que ya les asigna un valor propio. Pero,
además, ellas dan cuenta de disposiciones para la
acción altamente favorables al reforzamiento del
carácter público del espacio. Vale decir, no se
trata de una disposición favorable sólo al cuidado
material del parque, sino también al
mantenimiento de la dinámica relacional que
tiene lugar en él.
“Venir al parque a jugar fut o estar con los
amigos es estar tranquilo, a veces cuando estás
en la escuela o en la casa te pones a pensar lo que
vas hacer en el parque o a quien te vas a topar y
pos [sic] te da alegría ¿no? o sea sientes, así
como ánimos, gusto de pensar en que vas a venir
porque pos (sic) se siente uno contento de jugar
de correr, de ver a la gente aquí pasándola bien,
al menos yo me siento contento de andar por
aquí, y como se ven el demás pos [sic] también”
(Hombre, 16 años, parque Granito).
Además del cuidado material referente al
equipamiento y la vegetación principalmente, la
importancia de esta última respecto al confort del
usuario y de la imagen que se genera hacia los
parques, no existe referente que atribuya otro tipo
de funciones referentes a la vegetación del
espacio, es decir, para los jóvenes de ambos
parques, la cuestión de la vegetación cumple
funciones estrechamente relacionadas con la

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

comodidad generada principalmente por los
árboles y acompañada por arbustos y cubre suelos
lo que puede apuntar a un primer referente sobre
el desconocimiento ambiental en las funciones de
la vegetación, que sin embargo, no amerita una
desvalorización de dichos elementos como parte
integral de su entorno de vida.
Esto permite considerar que aun cuando no existe
un conocimiento ambiental sobre la función de la
vegetación en el espacio público, la asignación de
significados a estos elementos está presente en
relación a las comodidades y la imagen que
proveen dentro del espacio.

8. Conclusión: Dimensionado la
sustentabilidad socio-ambiental
del parque.
Al considerar las transformaciones de los parques
a partir de sus intervenciones físicas como se
señaló con anterioridad por los entrevistados, se
manifiesta no sólo la modificación del espacio
como tal, sino también de sus representaciones y
de las prácticas que ahí se generan. En este
sentido, el parque como espacio público,
establece la conformación de prácticas generadas
a partir de una nueva configuración del espacio y
con ello de nuevas formas de interactuar y vivir
un espacio que en expresiones de los jóvenes así
lo permite, esta nueva configuración establece
relaciones objetivas y subjetivas en el espacio y
entre quienes están en el espacio.
Las nuevas prácticas en los parques, implican un
cúmulo de conocimientos, vivencias, afectos y
representaciones por ser estos espacios de vida
dotados de temporalidad, lo que permiten
posicionar a los jóvenes en relación a las prácticas
establecidas y aceptadas en divergencia con
aquellas de los otros que no forman parte de esa
aceptación social, en cuanto a la conformación de
las prácticas que permiten situar a los parques
bajo ciertas representaciones que se comparten
sobre lo que es y debe ser el parque
El manifiesto en cuanto a las acciones y las
conductas
está
expresado
como
una
condicionante sobre lo correctamente aceptado en
los parques, convivir y practicar deportes marcan
las condiciones sobre lo que debe ser el uso que
se le da a los espacios, en lo que parece ser el
establecimiento de una norma socialmente
aceptada para producir y reproducir socialmente
el espacio y sobre cómo debe ser la relación con

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

los objetos que integran los parques. No es que
exista un reglamento sobre el cómo deben ser los
comportamientos dentro de los espacios, ni existe
un lineamiento tácitamente manifestado de forma
impositiva que dicte las acciones a realizar para
el buen uso del espacio, es la construcción del
espacio bajo representaciones homologadas lo
que hace visible las prácticas socialmente
aceptadas dentro de estos espacios, aquello que es
rechazado y excluido del espacio, es situado en la
otredad y deben señalarse las condiciones
sociales sobre lo que implica construir el espacio
para justificar el rechazo de las prácticas de los
otros, las que no están ubicadas en las
condicionantes que permiten para los jóvenes
mantener en el momento su representación del
espacio como lugar para estar, convivir y
practicar deporte.
El parque deviene en un mundo de sentido común
(Bourdieu, 2008: 94) dentro del cual se puede
identificar las condiciones que desde los jóvenes
se manifiestan para establecer las relaciones y las
conductas aceptadas. La importancia de este
comportamiento de los jóvenes radica en que son
precisamente ese sector de la población más
activo en los parques y los que mayor interacción
tienen con estos espacios y sus diversos
elementos, por lo que podría señalarse que ese
mundo de sentido común, es el mundo que se
construye desde las prácticas de los jóvenes a
partir de su posicionamiento y representaciones
dadas sobre esos espacios en ese momento en
particular.
Recurriendo a las memorias en torno a los
parques, el pasado indica que las prácticas ahí
manifestadas estaban vinculadas a elementos
catalogados por los jóvenes como desfavorables
para el uso de esos espacios, mediante la posterior
intervención
de
dichos
espacios,
las
representaciones y los afectos en esos espacios
cambian, aunque la condición es que antes como
ahora, eran los jóvenes quienes veían en el parque
un lugar para estar, el espacio sigue siendo eso,
precisamente un lugar para estar, pero las
estructuras se han reestructurado en el tiempo
para
transferir
nuevos
sistemas
de
representaciones que tienen que ver con el
posicionamiento de los jóvenes en lo que se
percibe como un nuevo espacio, los usos y
representaciones de los espacios se han ido
homologando, lo que ha permitido generar y
organizar prácticas, las cuales se han adaptado
para alcanzar una meta que es mantener el parque

63

�Holguín Ávila &amp; Campos Medina
como lugar para estar e interactuar, el del parque
como espacio de sentido común.
Estas representaciones de los parques no son
explícitas, pero tienden a normar lo que ahí
sucede, permean la cotidianidad de los parques ya
que son manifestadas en el acontecer diario de
estos contextos de vida. Esto lleva a considerar la
constancia de las prácticas en los espacios como
una forma de concretizar lo socialmente
aceptado, eso que construye los espacios de
acción en un marco espacio temporal
determinado. En este sentido, el parque como
contexto de vida forma parte de la cotidianidad de
los jóvenes, ahí construyen representaciones
individuales y colectivas, se manifiestan afectos
en común que se ven asociados con las prácticas
estableciendo formas de vivir y entender el
espacio cotidianamente.
Las cualidades como espacios de interacción y
convivencia, así como los usos señalados,
permiten posicionar a los jóvenes en un ahora
desde el cual los procesos de asimilación de los
parques se construye desde adentro, pues la
postura desde donde se observa y vive el espacio
está en función de su propio interactuar con los
mismos y quienes los integran, son partícipes de
la construcción social de estos espacios y no
espectadores desde afuera, aquí la experiencia de
vivir los espacios está siendo construida como
actores en la actualidad de los parques, como
parte de una cotidianidad que en función de los
objetos y las interacciones, se ha vuelto
integradora de usuarios y prácticas, que en la
memoria de los jóvenes eran ajenas en dicho
espacios.
Respecto de este último punto conviene recuperar
la cita de entrevista que utilizamos líneas atrás:
“...me da un poco de vergüenza porque nunca
nadie me había preguntado cómo me sentía de
venir al parque…”. En esta cita queda en
evidencia la escasa importancia que se ha
asignado,
por
parte
de
autoridades,
planificadores, investigadores, etc., a las
opiniones y valoraciones de los propios usuarios.
Si bien en las entrevistas realizadas queda en
evidencia el rol activo desempeñado por los
jóvenes usuarios de los parques en su uso y
conservación, es importante considerar que
existen otros procesos simultáneos respecto a la
sustentabilidad de los parques que se vuelven
notorios al interactuar en ellos y con sus usuarios,
los cuales pueden clasificarse en tres momentos:
el primero tendría que ver con una valoración

64

significativa que conlleva a prácticas socialmente
aceptadas e instauradas por los propios jóvenes,
donde se establecen las formas mediante las
cuales se usa y se interactúa en el parque y sus
elementos, el cual ha sido el aspecto central de
este artículo. El segundo momento se refiere a la
identificación de actores señalados como
responsables de ejecutar acciones directas en vías
del mantenimiento y preservación del parque, en
general debido a la obtención de recursos
económicos a partir del uso de las instalaciones
de propio parque. Finalmente, el tercer momento,
se asocia a la proyección futura para la
incorporación de sí mismos en acciones directas
de mantenimiento y preservación bajo una
compensación económica generada por los
actores identificados como responsables.
En los tres momentos, la tendencia a la
preservación del espacio aparece bajo escenarios
diferenciados en donde los jóvenes son participes,
a excepción de aquel donde sitúan la
responsabilidad de su preservación a los otros. En
términos ambientales, la participación de los
jóvenes en vías de la sustentabilidad del espacio,
aparece como implícita en la vida cotidiana bajo
el objetivo de mantener un lugar que genera
afectos positivos, confort y una imagen que
favorece a la representación del lugar vinculada a
la vegetación, principalmente cubre suelos,
arbustos y árboles. Sin embargo, puede asumirse
que dicha participación se ejerce de manera
general y de forma temporal, en la medida que el
espacio favorezca a las condiciones y se
presenten los momentos antes mencionados, pero
sobre todo mientras los jóvenes sigan
encontrando en el parque un lugar al que
identifiquen como característico en su contexto,
que forme parte de su imaginario y sea construido
socialmente.
Los tres momentos indicados dan pie para
proponer la consideración de tres dimensiones a
ser considerados, tanto en intervenciones como
estudios futuros que quieran tomar en cuenta los
aspectos representacionales y afectivos. Estas
son, siguiendo la secuencia del análisis
propuesto: a) la memoria afectiva, que refiere al
modo en que los actores tienen registrada en el
plano emocional, la trayectoria de uso del espacio
público considerado; b) el vínculo emotivo con
los agentes de la intervención, que, como su
nombre lo indica, refiere al modo en que se
registra afectivamente el comportamiento de
dichos agentes y la relación que se establece con

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Afectos, representaciones y prácticas en la construcción de la sustentabilidad de un parque urbano.

ellos, y; c) la dinámica relacional, que apunta a
caracterizar el tipo de vínculos afectivos que se
establece (se interviene, se modifica) entre los
propios beneficiarios de la intervención.
Finalmente, en la medida en que se considere al
usuario como un actor reflexivo, que no sólo tiene
una disposición favorable al respeto y cuidado del
espacio, sino que gana conciencia del valor que
tiene su propia práctica en la producción de la
sustentabilidad del mismo en asociación con
elementos físicos que le brindan comodidad y
formas de identificar el espacio como parte de su
contexto de vida, creemos hace plausible
reflexionar sobre la sustentabilidad desde
enfoques poco abordados como los afectos y las
representaciones, pues ello permite incluir
distintas líneas de análisis que no recaigan
estrictamente en el aspecto físico de los parques,
sino en la vinculación, apropiación, integración y
permanencia de los mismos, como espacios de
sentido común.

Tabla 1: Detalle de actores participantes parque
Granito

Fuente: Elaboración propia

9. Anexos.
Mapa 1: Polígono de estudio Parque Granito

Tabla 2: Detalle de actores participantes parque
Clouthier

Fuente: IMIP, 2015

Mapa 2: Polígono de estudio Parque Clouthier

Fuente: Elaboración propia

10. Referencias Bibliográficas.

Fuente: IMIP, 2015

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Abric, Jean-Claude (1994), « Les représentations
sociales: aspects théoriques », en Abric, JeanClaude, Pratiques sociales et représentations,
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65

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Editores.
De Hoyos Martínez, Jesús Enrique; et al (2010),
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�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta,
México.
Una aproximación para la revitalización.
Recibido: 27/02/2017
Aceptado: 20/06/2017

José Alfonso Baños Francia 1

Resumen

Abstract

Puerto Vallarta es un destino turístico en el
Pacífico mexicano. Una de las principales
ventajas competitivas se basa en la imagen de
pueblo típico con arquitectura serrana en el
Centro Histórico. En los últimos años se presenta
una decadencia reflejada en el abandono de
visitantes y habitantes en esta zona. Para enfrentar
esta dinámica, el gobierno en sus tres órdenes
(nacional, estatal y municipal) ha recurrido a
estrategias de reposicionamiento para cumplir
con los imaginarios de los turistas. Abundando en
la problemática se condujo una investigación con
instrumentos de enfoque cualitativo considerando
la participación de actores vinculados a la
dinámica. Los resultados se sugieren políticas y
acciones de regeneración que promuevan la
revitalización del Centro Histórico de Puerto
Vallarta.

Puerto Vallarta is a tourist destination on the coast
of the Mexican Pacific. One of the main
competitive advantages is based on the image of
a typical village with rustic architecture in the
traditional Downtown. Over the last few years a
decline reflected in the abandonment of visitors
and inhabitants in this area has occurred. To cope
with it, the three levels of Government (national,
State and municipal) has resorted to repositioning
strategies to address the matter. To understand the
problem an investigation was carried out using
instruments of qualitative approach considering
the participation of actors linked to the dynamic.
The results suggested policies and regeneration
actions that promote the revitalization of the
traditional Center of Puerto Vallarta.

Palabras Clave:

Keywords:

Declive turístico, ciclos de vida, Centro
Histórico, regeneración, Puerto Vallarta.

1

Tourist decline, cycles of life, historical centers,
regeneration, Puerto Vallarta.

Profesor investigador en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara. E-mail: cyberponx@yahoo.com

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

69

�Baños Francia

1. Introducción:
Puerto Vallarta es un destino turístico en México
que en 2015 recibió más de cuatro millones de
visitantes (SETURJAL, 2016). Integra el segundo
asentamiento con mayor población en el estado
(provincia) de Jalisco detrás de la zona
metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Los beneficios de la actividad turística no han
permeado equitativamente y se presentan
expresiones de desigualdad, segregación y
marginación
(Baños,
2012b).
Estas
externalidades también ocurren en el Centro
Histórico que es el espacio fundacional con fuerte
raigambre en el imaginario colectivo y cuya
jerarquía se ha venido diluyendo.
Por ello, se condujo una investigación orientada a
identificar las causas y tras la reflexión de las
dinámicas, proceder a sugerir alternativas de
actuación. El análisis se estructuró con tres
medios: encuesta de percepción a residentes;
dinámica de participación colectiva con actores
significativos (Grupo Foco); y entrevistas
individuales con personajes relevantes. Con los
datos obtenidos, se proponen políticas de
revitalización.
El trabajo se hilvanó con dos supuestos. El
primero, que la fisonomía original del Centro
Histórico se basó en la tipología de arquitectura
serrana que pervivió durante más de un siglo. Las
características de “pueblito típico” mexicano
constituyeron la principal ventaja competitiva al
inicio del ciclo turístico local, sin embargo, este
patrimonio se diluyó con la paulatina inserción de
edificios ajenos al tejido tradicional.
El segundo, aventura que el modelo de turismo
masivo ha trastocado el equilibrio entre economía
y sociedad. Los sistemas turísticos como el “todo
incluido”, “tiempo compartido” y la masiva
edificación de conjuntos de vivienda secundaria
han concentrado el ingreso en un número
reducido de empresas que dificultan la
redistribución social de los beneficios del
turismo.
Las conclusiones sugieren que la decadencia en el
Centro Histórico de Puerto Vallarta es resultado
del desgaste generado por un sistema turístico
depredador para la economía local; pese a ello,
aún es posible intervenir con políticas públicas
enfocadas a la revitalización para el disfrute de
los habitantes y turistas.

70

2. Aproximación a Puerto
Vallarta.
Desde la época prehispánica, la región de Puerto
Vallarta fue habitada por grupos que dejaron
manifestaciones de su presencia (Mountjoy,
1993). Guzmán y Anaya (2009: 45-51) sugieren
seis fases en un periodo que abarca unos 2,200
años, entre el 600 a.C y el siglo XVI, lo que
comprueba la presencia de asentamientos
indígenas durante la primera incursión española
comandada por Francisco Cortés de San
Buenaventura, sobrino de Hernán Cortés en 1525.
Desde entonces, muchas de estas poblaciones se
conservaron.
Durante los siglos XVII y XVIII, la Bahía de
Banderas (que alberga a Puerto Vallarta) fue el
sitio de fondeo, descanso y provisión de
alimentos y agua dulce de embarcaciones que
realizaban actividades comerciales, sobre todo en
la ruta de Acapulco a Filipinas, y en menor
medida, de piratas holandeses e ingleses
(Munguía, 1997).
En 1851, Guadalupe Sánchez Torres, arriero y
comerciante de sal para las minas de la serranía
circunvecina se estableció en las márgenes del río
Cuale, acompañado por familiares y amigos
fundando Las Peñas de Santa María de
Guadalupe. El nombre original se conservó hasta
el 31 de mayo de 1918, cuando el Congreso de
Jalisco lo decretó como municipio propio,
modificando su nombre por el de Puerto Vallarta.
El poblado creció, favorecido por la llegada de
migrantes provenientes de Mascota, Talpa y San
Sebastián del Oeste, dedicándose a la agricultura,
ganadería y pesca en menor escala.
La composición de un paisaje que incluye litoral
y serranía envuelta en la armonía del contexto,
favorecieron la práctica del turismo durante el
siglo XX, generando un polo de desarrollo
regional que detonó el crecimiento demográfico
con tasas superiores a la media nacional. La
población se duplicó en veinte años; en 1990 el
número de vallartenses era de 111,457 mientras
que en 2010 ascendía a 255,681 habitantes
(INEGI, 2010).
La vocación turística de Puerto Vallarta ha traído
beneficios contribuyendo en la generación de
divisas, creación de empleo y fomento del
crecimiento regional (Baños, 2012a). Sin
embargo, por las características y rapidez en el
proceso
de
expansión,
se
generaron
externalidades que se advierten en el incremento

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta, México.

de la desigualdad, violencia y la pérdida de
identidad y valores culturales.
En la actualidad, Puerto Vallarta atraviesa por un
periodo de definición, caracterizada por una crisis
resultante del desgaste en su modelo turístico
masivo. En lo externo, destaca la competencia de
otros destinos fuera y dentro de México, el
incremento de la violencia vinculada al crimen
organizado en ciertas regiones del país, así como
el ambiente de estrechez económica a nivel
mundial. En lo interno, ha influido un modelo
donde los intereses privados se imponen sobre los
colectivos, malas decisiones de política pública,
un sistema turístico depredador de la economía
local e incapacidad para renovar las opciones
recreativas con innovación e interés.

2.1.- Códigos de arquitectura vallartense
La fisonomía arquitectónica original en Puerto
Vallarta se deriva de la experiencia serrana,
debido a que los primeros habitantes provenían de
poblados cercanos, como San Sebastián del
Oeste, Mascota y Talpa de Allende trasladando
con naturalidad su expresión constructiva. Esto le
confería al poblado un aire de rústica simplicidad,
con calles empedradas, muros encalados, y
cubiertas con teja de barro, adaptándose a la
topografía y predominando tres colores: gris en
empedrados, blanco para muros y rojo en
cubiertas. La traza urbana se estructuró con una
cuadrícula perpendicular, tanto en las zonas
planas como montuosas, por lo que las calles
suben y bajan de acuerdo con los accidentes del
terreno (Baños, 2010).
Las características fisonómicas se conjuntaron de
manera natural y armónica, conservándose sin
alteraciones por más de un siglo consolidando la
imagen de “pueblito típico” mexicano, elemento
que constituyó el principal atractivo para la
comercialización inicial de la marca turística de
Puerto Vallarta. Esta particularidad es poco
frecuente, ya que la arquitectura se forjó con una
identidad serrana pero implantada en un poblado
costero y de clima tropical.

Figura 1.- Arquitectura serrana en Puerto Vallarta

Fuente: Dominio público.

Con la adopción del turismo y la gradual
transformación de la vocación económica a
finales de 1940, se presentó una ruptura en la
fisonomía serrana recurriendo como medio de
expresión de la modernidad vallartense al estilo
funcionalista2. Los primeros hoteles formales
(Rosita, Paraíso y Chulavista) se diseñaron con un
lenguaje austero para adaptarse a las necesidades
de la actividad turística modificando la geometría
y tecnología edilicia imponiéndose la simplicidad
de líneas (Baños, 2013).
Figura 2.- Arquitectura funcionalista en Puerto
Vallarta. El hotel Rosita hacia 1960.

Fuente: Dominio público.

El funcionalismo no sería el único medio de
transformación arquitectónica; con la aportación
de autores como Fernando Romero, se forja un
nuevo estilo, el Vallarta, reformulándose los
códigos constructivos e involucrando expresiones
modernas pero ancladas en la tradición e
identidad del lugar (Arel, 2014). La suma de estas
dos fuentes representó la materialización espacial
de una sociedad local que se adaptaba a nuevos
usos, materiales y técnicas.
Tanto el funcionalismo como el estilo Vallarta se
consolidaron como tipologías que forman parte
del tejido arquitectónico vallartense a pesar de

2

Se conoce como arquitectura funcionalista al medio de expresión surgido en Europa en la primera mitad del siglo XX donde el principal
objetivo era cumplir con la función antes que la forma. Sus códigos estaban desprovistos de ornamento y se basan en líneas geométricas
básicas.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

71

�Baños Francia
que su imagen no sea tan clara en el imaginario
colectivo local. Estos edificios forman parte del
patrimonio cultural y son un referente
significativo.
Figura 3.- Vivienda proyectada por Fernando
Romero. Ejemplo de arquitectura “Vallarta”

adecuarse a las características locales, resultando
en referentes que expresan nuevas lecturas y
tipologías.
Las manifestaciones recientes de arquitectura en
Puerto Vallarta trastocan el concepto de identidad
y la vivencia cotidiana del lugar adquiere otras
tesituras (Baños, 2012c). Los elementos
tradicionales, modelados con paciencia y
sabiduría durante décadas expresaron los valores
sociales de cada etapa histórica siendo
desplazados por la inserción de objetos
dislocados (Olivera, 2013) auspiciados por la
lógica de rentabilidad impuesta por el mercado
inmobiliario.
2.2.- Ciclos de vida en la actividad turística

Fuente: propia.

Entre 1970 y el 2000, la construcción de la
infraestructura turística (planta hotelera,
habitacional recreativa, centros comerciales) y de
soporte a la población (vivienda para
trabajadores, equipamientos y zonas productivas)
incidió en las soluciones arquitectónicas,
adoptándose formas y elementos ajenos
transformándose la identidad y valores edilicios
conocidos hasta entonces.
En fechas recientes, ante la pérdida de
competitividad y percepción de crisis turística de
Puerto Vallarta en el contexto mundial, el Estado
y los promotores turísticos apostaron por la
regeneración de espacios emblemáticos con el
ánimo de relanzar la marca turística local. Dos
fueron las intervenciones más significativas
concentradas en el Malecón y Muelle, donde el
lenguaje empleado responde a las tendencias de
la arquitectura mundial que adoptan el simulacro
del espacio en detrimento de la identidad local
(Baños, 2014).
La expresión de estos espacios públicos tiende a
la interpretación del lugar como fragmentos de
paisaje contenidos en artefactos comunes, de fácil
lectura y escaso compromiso con el lugar.
La arquitectura contemporánea parece alejarse de
los elementos estéticos que los precedieron y los
edificios se erigen como emblemas para satisfacer
las aspiraciones del mercado inmobiliario,
particularmente con la masiva construcción de
conjuntos habitacionales en el espacio turístico en
detrimento de la planta hotelera tradicional.
La conformación de paisajes genéricos recurre al
talento de reconocidos arquitectos en una
cuidadosa
estrategia
de
mercadotecnia
inmobiliaria donde los desarrollos se insertan sin

72

A lo largo de su evolución como ciudad turística,
Puerto Vallarta ha transitado por diferentes etapas
que coinciden con el ciclo de vida de un destino
turístico maduro, mencionando:
a) Etapa de la Exclusividad; periodo
comprendido entre 1940 y 1970,
caracterizado por la escasa presencia de
visitantes, algunos de los cuales se asentaron
parcial o definitivamente, rentando casas o
construyendo viviendas, particularmente en
la parte montañosa del Centro Histórico, en
el barrio conocido como Gringo Gulch
(Arel, 2014, Munguía, 1997). Dos
características destacan en este momento: i)
el interés de los residentes extranjeros por
habitar dentro del poblado; y, ii) el deseo por
adaptar las viviendas al contexto
arquitectónico local. Un medio de difusión
significativo fue el rodaje de la película La
Noche de la Iguana en 1963.
b) Masificación Temprana; etapa desarrollada
entre 1970 hasta 1980; se adopta el modelo
de sol y playa y comienza la masificación del
destino impulsado por la operación de
hoteles de cadena, así como la labor
concertada entre líneas aéreas, touroperadores y otros actores. La estructura
urbana divide la costa para la práctica
recreativa formando el espacio turístico,
donde se instala la infraestructura hotelera y
de soporte. Ello se muestra en la Zona
Hotelera Norte, que alberga a gran parte de
la infraestructura turística.
c) Etapa de la Masificación en Expansión; el
periodo transcurre entre 1980 y 1990; se
presenta el mayor crecimiento turístico,

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta, México.

c)

d)

e)

urbano y poblacional de Puerto Vallarta.
Destacan la urbanización de Marina
Vallarta, fraccionamiento de vocación
turística y la aparición de los primeros
signos de saturación del destino. Para
entonces, comienza a ofertarse la modalidad
de Tiempo Compartido, donde el hospedaje
se adquiere por medio de un contrato para el
uso temporal basado en el despliegue de una
poderosa fuerza de ventas.
Diversificación
Turística;
etapa
contemplada entre 1990 y 2000, donde se
advierten signos de desgaste del modelo de
sol y playa, experimentándose una
desaceleración en el crecimiento. Se
promueven alternativas para diversificar la
oferta y se anotan problemáticas propias de
una ciudad en expansión como el
incremento poblacional y la deficiencia en la
provisión de servicios públicos.
Etapa del Turismo Residencial; dicho
momento se caracteriza por la intensa
edificación de conjuntos de vivienda
secundaria turística a partir del año 2000 en
detrimento de la planta hotelera, proceso que
coincide con otros destinos de playa en
medio de la burbuja inmobiliaria mundial
(Soros, 2008; Fernández Durán, 2006;
Hiernaux, 2005). La ciudad se consolida
como centralidad de servicios de alcance
regional al tiempo que la hotelería deja de
ser el motor del crecimiento turístico
(Baños, 2010).
Pérdida de Competitividad y crisis; etapa
marcada por la crisis de los mercados
financieros globales en 2008 así como la
alerta sanitaria por la propagación del virus
H1-N1 en México un año después. Se pierde
presencia en el mercado turístico mundial a
pesar de la intensa promoción de Puerto
Vallarta, las opciones recreativas se abaratan
y la identidad local se desvirtúa con la
inserción
de objetos basados
en
arquitecturas ajenas, con escasa relación
local. Ello se ejemplifica en la edificación de
torres de vivienda vertical, la masiva
urbanización y la sustitución del Malecón
Histórico por otro de ajena manufactura
(Baños, 2014).

Los ciclos de vida del turismo local han
correspondido a la oferta y demanda permeando
en los imaginarios sociales (Olivera, 2012). En el
génesis de la actividad, las condiciones de
pueblito típico mexicano conformaron una
imagen de distinción, aislamiento y exclusividad.
Durante la evolución, se fue imponiendo el
modelo masivo surgiendo externalidades que
transformaron el territorio y tejido social, como
se nota en la dinámica del Centro Histórico.
Queda por definir si las nuevas estrategias de
reposicionamiento influirán en la recuperación de
esta zona esencial de Puerto Vallarta.

3. El centro histórico en Puerto
Vallarta.
El sitio de asentamiento original y fuente de la
fundación de Puerto Vallarta se conoce como el
“Centro”. En este caso, la traza urbana se
estructura a partir de vialidades longitudinales
que corren en sentido norte a sur y se compone
por bloques manzaneros de forma reticular
derivado del modelo urbanístico virreinal
mexicano en el que las rugosidades de la
topografía no fueron incorporadas. Hoy en día, la
extensión del Centro Histórico es de cincuenta
hectáreas aproximadamente.
Figura 4.- Traza del Centro Histórico de Puerto
Vallarta

Fuente: H. Ayuntamiento de Puerto Vallarta y adecuación propia.

La tenencia del suelo es peculiar al corresponder
a una enfiteusis3. En México, esta modalidad fue
acogida por los Códigos Civiles de 1870 1884. A

De acuerdo a la Real Academia Española, la enfiteusis es “la cesión perpetua por largo tiempo del dominio útil de un inmueble, mediante
el pago anual de un canon por la enajenación de dicho dominio”. Se deriva del Derecho Romano aplicable al derecho enajenable y
transmisible a los herederos para usar y disfrutar de un fundo ajeno con la obligación de cuidarlo y pagar un canon al propietario (Cervantes,
3

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

73

�Baños Francia
partir de 1928 se suprimieron las disposiciones
relativas, por lo que ya no es posible constituir
nuevas enfiteusis. En el Centro Histórico de
Puerto Vallarta, se adoptó erróneamente la
variable jurídica de Censo Enfitéutico, toda vez
que el último antecedente en Jalisco corresponde
al Código Civil de 1887. Para armonizar este
precepto, el Congreso estatal emitió el decreto
13,603 del año de 1989, mediante el cual se
ratificó la existencia y vigencia de esa figura
(Cervantes, s/f).
La modalidad de enfiteusis se incorporó debido a
que el propietario original del casco fundacional
fue la empresa minera Unión en Cuale, sin
embargo, no obran contratos en los que se hayan
cedido los predios al municipio (FONATUR,
2012). En 1921, la superficie sujeta al Censo
Enfitéutico se delimitó con treinta y nueve
hectáreas y para 1935 se aprobó una sección de
cincuenta hectáreas para constituir el Fundo
Legal, situación que se oficializó un año después.
En la actualidad, se presenta un abandono
paulatino de residentes. Como se observa en la
tabla 1, el Centro Histórico ha perdido 4,930
habitantes en veinte años, ubicándose con una
población menor a 9 mil vecinos, registrando un
crecimiento anual negativo del -3.1% en el
periodo. Este fenómeno de despoblamiento
expresa una irregularidad en la dinámica urbana
ya que lo normal es que se presente crecimiento
aún sea por reproducción natural.

También se ha modificado el peso relativo de los
pobladores del Centro Histórico respecto al total
municipal. En 1990 concentraba el 15% de la
población, mientras que al 2010 esta cifra pasó al
4.3% (FONATUR, 2012). Esta dinámica se
relaciona con el cambio de giros, usos de suelo y
actividades generados por la actividad comercial
vinculada al turismo, ocasionando una presión
hacia inmuebles que originalmente fueron
viviendas y que se han transformaron para
adaptarse.
Todo ello muestra la compleja dinámica que
ocurre en el Centro Histórico de Puerto Vallarta,
expresándose en el paulatino abandono de
vecinos, comerciantes y negocios. La

transformación de la imagen e identidad, así
como la emergencia de nuevas centralidades y
opciones de entretenimiento fuera de esta zona
han incidido en la percepción de crisis. Para
comprender la problemática y sugerir políticas de
revitalización, se formuló un diagnóstico
incorporando las variables que permitieran
identificar las causas de este proceso. Las
actividades se desarrollaron en el primer semestre
del 2014 con el apoyo del Colegio de Arquitectos
de Puerto Vallarta.

4. La Investigación.
El método de investigación para conocer las
condiciones actuales en el Centro Histórico de
Puerto Vallarta consideró tres instrumentos: i)
encuesta para vecinos y usuarios para obtener una
muestra amplia sobre tendencias que se suponía
estaban aconteciendo; ii) Grupo Foco con actores
sociales seleccionados con el objetivo de matizar
los resultados obtenidos en la encuesta y
profundizar los resultados; iii) entrevistas con
informantes clave buscando decantar el análisis
alcanzado hasta ese momento y completar la
visión desde un ámbito cualitativo.
4.1.- La encuesta
La encuesta se basó en 9 preguntas y 46 reactivos;
la muestra incluyó 320 informantes individuales
de una población de 255,681 habitantes (nivel de
confianza mayor al 95%) siendo aplicada
aleatoriamente a quienes viven o trabajan en la
zona, seleccionando muestras en comercios o
viviendas cuyos números eran impares y de ellas,
una de cada tres fincas, considerando una
extensión de 60 manzanas del Centro Histórico.
El instrumento se levantó entre febrero y marzo
del 2014.
Los resultados obtenidos arrojaron que el 74% de
los entrevistados asiste entre 5 y 7 veces por
semana a la zona de estudio, infiriéndose que los
informantes tienen conocimiento de la
problemática y dinámicas sucedidas. En relación
con los años de residencia en Puerto Vallarta, el
dato mayoritario correspondió a más de 10 años
(73%) seguido del rubro entre 5 a 10 años, con
13%.

sin fecha). En el caso que nos ocupa, el propietario es el Ayuntamiento, pero los posesionarios tienen derechos de antigüedad por la tenencia
de los predios.

74

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta, México.

Ello sugiere que se tiene un sentido de
pertenencia e identidad, apego al terruño y
conocimiento local. En cuanto a la actividad, el
52% menciona que su actividad es trabajo
seguido por comercio con 23%; ambos suman el
75% en labores productivas. En cuanto a la
tenencia y propiedad, un 53% manifiesta ser
arrendatario mientras el 30% es propietario.

Para los encuestados, el principal responsable de
la problemática del Centro Histórico es el
Gobierno en sus tres niveles (57%). El resto se
relaciona con la deficiente movilidad, referida a
la accesibilidad inadecuada, falta de
estacionamiento y exceso de taxis / unidades de
transporte urbano.

Dentro de las mejoras físicas posibles en el
Centro Histórico, el 54% de los encuestados
considera pertinente que haya espacios con
vegetación y el restante se inclina por la
colocación del mobiliario adecuado.
El 72% de los encuestados subraya que han
disminuido la frecuencia de visitantes en el
Centro Histórico destacando que un 64%
identifica que la pérdida de atractivo se remonta a
más de dos años. Ello es significativo ya que la
debacle coincide en la crisis sanitaria de la
Influenza H1-N1 del año 2009 así como los
trabajos en la remodelación del nuevo Malecón
(mayo-diciembre 2011). Sobre las razones de
pérdida de atractivo, se enfoca al cierre del
Malecón con 46% seguido de pérdida de
atractivo.

Una de las principales deficiencias sentidas en el
Centro Histórico se refiere a las dificultades de
accesibilidad y movilidad. En este sentido, el
59% de los encuestados atribuye a problemas de
tráfico como la principal causa, seguido por el
21% en relación a la dificultad para acceder a la
zona. La pérdida de atractivo en la apariencia
física se atribuye a la inadecuada iluminación
seguida por la percepción de suciedad y descuido.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

En relación a la mejora y aplicación de
reglamentos, los resultados se distribuyen
equilibradamente entre los cuatro conceptos.

El último concepto gravitó en relación a
propuestas de intervención para reactivar al
turismo y comercio; las opciones planteadas eran
ocho; la mayoritaria se refirió al incremento de
actividades culturales y recreativas (32%)
seguido de mayores áreas de estacionamiento.
Estos resultados pueden orientar en la mejora de
esparcimiento, accesibilidad, así como otras
ofertas culturales que incrementen el flujo de
visitantes.

Una vez concluida la encuesta se percibe que los
informantes tienen conocimiento sobre el proceso
de decadencia en el área. Manifiestan opiniones
divididas sobre ciertos temas y no es clara su
intención de proponer mejoras concretas de
revitalización. Estas expresiones de la percepción
ciudadana ampliaron la perspectiva sobre
aquellos elementos que estaban incidiendo en la
problemática del Centro Histórico de Puerto
Vallarta. Con la puesta en marcha del siguiente

75

�Baños Francia
instrumento, se matizaron los conocimientos
adquiridos.

descrita?”. Las respuestas se enunciaron por
escrito.

4.2.- Grupo Foco
En febrero del 2014 se llevó a cabo el Grupo Foco
considerando tres actividades: i) cuestionario; ii)
análisis FODA (fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas); iii) formulación de la
Imagen Objetivo.
Se contó con 13 participantes que son actores con
presencia en la zona y cuyas actividades son
predominantemente
turísticas
(hotelería,
gastronomía,
actividades
comerciales,
promotores sociales y asociaciones vecinales)
quienes sus saberes y experiencias cotidianas.
Las coincidencias y desacuerdos individuales se
transformaron en temas colectivos para ser
discutidos entre todos. Los resultados se
agruparon en relación a las actividades realizadas.

El tercer elemento consideró la pregunta: “¿Qué
debe de ser mejorado?”, opinando los actores en
los siguientes conceptos:

4.2.1.- Cuestionario
El inicio de las tareas fue la aplicación de un
cuestionario para contextualizar la problemática y
conocer la opinión sobre 6 dimensiones: i)
económica; ii) urbana; iii) social; iv) gestión; v)
políticas públicas; vi) oferta cultural). Los
principales datos se muestran a continuación:
La última parte del cuestionario del Grupo Foco
cuestionaba en relación a: “¿Qué deben hacer los
actores en el Centro Histórico?” (Gobierno,
habitantes, empresarios, prestadores de servicios)
siendo las respuestas:

El segundo cuestionamiento fue: “En su opinión,
¿Qué ocasiona la situación actual anteriormente

76

Una vez concluida esta etapa se realizó una
discusión abierta sobre la situación en el Centro
Histórico de Puerto Vallarta con tiempo límite 20
minutos. Los resultados apuntaron en la
necesidad de mejorar la coordinación entre

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta, México.

actores (sociedad y gobierno) y robustecer la
gestión en la zona.
4.2.2.- Análisis FODA
La segunda actividad del Grupo Foco fue
construir entre los participantes una matriz FODA
(fortalezas, oportunidades, debilidades y
amenazas) por concepto referido a lo económico,
urbano, social, gestión, políticas públicas y
acción cultural, resultando en:

Esta última etapa del proceso de trabajo del
Grupo Foco fue interesante y enriquecedora toda
vez que los participantes ya estaban
sensibilizados de las problemáticas que aquejan al
Centro Histórico de Puerto Vallarta. Las
aspiraciones y visión compartida fueron
significativas conformándose una visión
ampliada sobre los retos y desafíos por atender,
pero se extrañó la presencia de autoridades
municipales quienes también fueron invitadas a
este ejercicio de construcción de alternativas de
revitalización para la zona.
4.3.- Entrevistas

Con la conclusión de esta etapa se amplió la
visión sobre las condiciones existentes en el
Centro Histórico de Puerto Vallarta, así como los
recursos con que dispone; ello puede facilitar la
identificación de estrategias pertinentes de
revitalización. Al analizar estos factores con otras
experiencias de conservación en centros
tradicionales de destinos turísticos de playa,
como Mazatlán o Acapulco, se identificó que la
presión comercial ejercida por el turismo pone a
prueba al patrimonio cultural local trastocando en
ocasiones los tejidos modelados por el tiempo.
4.2.3.- Imagen objetivo (Visión). Realidad
deseada y posible.
La última etapa del Grupo Foco consistió en
compartir aspiraciones sobre la realidad deseada
y posible en el Centro Histórico de Puerto
Vallarta para constituir una imagen objetivo. Los
conceptos se expresaron en palabras clave,
resultando en:

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

Las entrevistas se desarrollaron con seis
personajes representativos con una guía de
preguntas semi-estructurada. El objetivo del
ejercicio fue ampliar la visión para percibir de una
manera más comprensiva las dinámicas
sucedidas.
El primer informante refirió con nostalgia que el
sentido de pertenencia e identidad es débil y que
hay una disminución de la actividad comercial.
Ello ha motivado la apertura de centros nocturnos
(discotecas) particularmente en el Malecón,
generando problemas sobre todo en la jornada
nocturna como venta de drogas, alcoholismo,
orinar y defecar en la vía pública y pleitos
callejeros. También subrayó el deficiente servicio
de transporte urbano expresado con exceso de
unidades en las calles principales generando ruido
y contaminación. Finalmente comentó que los
gobiernos en sus tres esferas (nacional, provincial
y local) carecen de sentido social para la
implementación de políticas públicas adecuadas.
En la segunda entrevista se resaltó que los
cambios drásticos en el Centro Histórico son el
efecto de prácticas donde impera la anarquía,
mala ejecución de la planeación urbana y pérdida
de identidad del “pueblito típico mexicano”. Ello
ha restado competitividad e impactado en la
actividad económica, reduciendo su vigencia y
vitalidad. También se volvió a mencionar que uno
de los factores de debilidad es la mala gestión del
transporte público.
El tercer informante insistió en que la
reconstrucción del Malecón fue una mala
decisión al destruir uno de los íconos más
significativos en el imaginario de los vallartenses.
Además, el beneficio que traería el cierre al
tránsito vehicular no se cumplió y la regeneración
urbana se quedó corta en alcances y posibilidades.

77

�Baños Francia
En la cuarta entrevista se subrayó que no se
dispone de suficientes espacios para el
estacionamiento vehicular; dicho déficit se
incrementa en los horarios de oficina ya que los
trabajadores de la zona dejan sus vehículos en la
calle impidiendo la rotación constante del parque
automovilístico. Esta es una de las causas por las
que se han ido retirando paulatinamente oficinas
de profesionales que se mantuvieron durante
décadas.
El quinto informante resaltó que los proyectos e
inversiones en el Centro Histórico son decididos
en la esfera gubernamental al amparo de grupos
de poder y que hay poca consulta con los vecinos
acerca de la pertinencia de los trabajos. Además,
cada vez hay menos residentes en la zona.
Así señala que:
“A los que vivimos en el Centro no nos
toman en cuenta, se forman grupos de
poder que hablan de rescatar el turismo,
pero no entienden al Centro, yo soy la
presidenta de los vecinos y a mí nunca me
han invitado y ni siquiera son gente de
Vallarta. ¿Dime dónde viven?? ¿En
calidad de que convocan…?”
En la última entrevista se abundó en el valor
sentimental y simbólico que el Centro Histórico
representa para los residentes pese a los escasos
incentivos para mantenerse. A ello se suma la
complejidad en la gestión urbana y la
disminución de atractivos. Así, apunta:
“Yo viví el Vallarta de antes, el de lujo;
cuando en el Centro teníamos los grandes
restaurantes, las tiendas de ropa típica
tan bonitas. El Centro era muy bonito;
tenía una identidad propia, preciosa,
todos los visitantes la admiraban se iban
fascinados con Vallarta”.
La percepción de los entrevistados permitió
contar con una perspectiva ampliada del Centro
Histórico reforzándose el sentimiento de pérdida
de las condiciones positivas del lugar. Sus
experiencias se nutren de la vivencia cotidiana y
del apego que sienten por esta porción territorial.
El capital social y simbólico de los habitantes
sugirió que la solución de la actual situación de
crisis debe ser atendida con múltiples acciones
pero que cuenten con un plan de acción claro y
con metas alcanzables. Para ello es esencial
mejorar la coordinación entre actores y promover
una gestión integral en la zona.

78

5. Análisis de problemática.
Con la metodología de recopilación de
información e intercambio de conocimientos
sobre la situación actual del Centro Histórico de
Puerto Vallarta, se procedió a realizar un análisis
de los factores identificados, clasificándose en
dos rubros: internos y externos.
5.1.- Factores internos
Dentro de las causas internas que inciden en la
problemática del Centro Histórico se
consideraron seis conceptos: económico, urbano,
social, gestión, políticas públicas y cultura
destacando:

5.2.- Factores externos
En cuanto a las causas externas que influyen en la
problemática se subrayan:

Los componentes endógenos y exógenos sugieren
que la paulatina decadencia y abandono del
Centro Histórico es resultado de un sistema
turístico fuertemente depredador de la economía

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�El declive del centro histórico en Puerto Vallarta, México.

local basado en la explotación masiva de los
recursos culturales y naturales.
Esta dinámica parece contradictoria ya que, en la
fase turística inicial de Puerto Vallarta, los dos
principales elementos diferenciadores fueron la
imagen de pueblito típico mexicano y las
bondades del medio natural. Dicha fortaleza
confería al destino una particularidad respecto a
la competencia de otros destinos turísticos en
México como Cancún, Acapulco, Los Cabos, así
como del extranjero. De acuerdo a la experiencia
local, la gestión turística no consideró estos
aspectos derivando en una progresiva
transformación de los elementos originales. En la
actualidad se opta por copiar las características y
atractivos ajenos que no coinciden con el
imaginario vallartense.

6. Sugerencias y alternativas de
actuación.
Con la investigación se establecieron sugerencias
y alternativas de actuación para revitalizar al
Centro Histórico de Puerto Vallarta.

La metodología empleada permitió vislumbrar
aspectos de la problemática en el Centro
Histórico de Puerto Vallarta en varios sentidos.
El primero, referido a la importancia de compartir
información entre actores sociales. Este capital
social se encuentra desarticulado y no dispone de
mecanismos eficientes para garantizar una
participación
ciudadana
plena.
En
el
levantamiento de las encuestas, muchos
entrevistados manifestaron su sorpresa ante el
trabajo resaltando el desinterés de la autoridad
por conocer los fundamentos de los problemas.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

El segundo se vincula a la fortaleza que implica
conocer la realidad desde diferentes perspectivas
y disciplinas. La complejidad de la dinámica no
puede ser resuelta desde la visión parcial de
especialistas, empresarios o residentes. Se han
elaborado suficientes diagnósticos, pero ellos no
han incidido en la mejora de las condiciones de la
zona.
El tercero se relaciona con la oportunidad que
implica la generación de conocimientos nuevos
sobre la gestión de una porción urbana en
decadencia, siendo conveniente socializar y
compartir los hallazgos entre los diversos actores
que puedan incidir en la revitalización.
Finalmente, se considera de vital relevancia
conocer con amplitud de miras la problemática
del Centro Histórico de Puerto Vallarta para
entonces poder ofrecer caminos y alternativas
posibles de solución.

7. Apuntes finales.
Como corolario se exponen siete conclusiones,
tres de ellas estratégicas y cuatro de aplicación en
el corto o mediano plazo.
La primera, de evidente dificultad de aplicación,
sugiere replantear el modelo de turismo masivo
en Puerto Vallarta y su región al ser altamente
depredador para la economía y población local.
Los beneficios del turismo no llegan de manera
efectiva a los vallartenses y ello genera
frustración, violencia y desestabilidad social ante
la desigualdad percibida. Los esquemas de Todo
Incluido, Tiempo Compartido o Vivienda
Secundaria inhiben que los visitantes gasten fuera
de sus instalaciones afectando la redistribución
económica. Parece que los aspectos negativos de
la actividad turística se derivan de la estructura
actual de la oferta y de la demanda, pero ello es
difícil de cambiar en un escenario de corto plazo.
El segundo se refiere a la urgencia por atender la
problemática actual del Centro Histórico de
Puerto Vallarta como una necesidad estratégica y
vital para la supervivencia turística del destino.
En este sentido, la ventaja competitiva que
generan los atractivos turísticos debe ser
aprovechada como elemento de diferenciación
ante otros destinos.
La tercera subraya la necesidad de creer que es
viable revitalizar esta zona pese al aparente
fracaso que ha implicado la constante inversión
económica, en particular en los últimos ocho años
pero que en la práctica no se observan los

79

�Baños Francia
resultados positivos. La inversión en obras físicas
ha sido paliativa pero no resuelve integralmente
la compleja problemática.
El cuarto se refiere a la necesidad de lograr los
acuerdos necesarios con los personajes y grupos
de poder, quienes en aras de conservar sus
intereses y beneficios están afectando
negativamente al Centro Histórico. Ello es
particularmente relevante en el tema del
transporte urbano y taxis, cuya gestión
inadecuada resta competitividad. Es deseable
continuar empujando la implementación de la
Agenda Ciudadana hasta convertirla en políticas
públicas municipales, en especial con la
conformación del IMPLAN (Instituto Municipal
de Planeación), el Instituto de Movilidad y el
Observatorio Turístico.
La quinta aborda la urgencia de mejorar la gestión
en el Centro Histórico. Una posible solución
radica en el respaldo al trabajo del Patronato del
Centro Histórico para asegurar la actuación
pertinente y entrega de resultados a corto plazo.
Para ello deberá cuidarse su integración,
conservando el propósito de coadyuvar con la
autoridad municipal para que la normativa se
cumpla. La conformación del Consejo debe ser
integral y con líderes comprometidos de la
sociedad civil, empresarios y académicos.
La sexta consiste en socializar las intervenciones
de política pública con todos los actores que
tienen intereses en la zona, en particular con los
vecinos que aún residen ahí. Hay que fortalecer el
trabajo compartido, articulando intereses desde
una perspectiva de ganar-ganar. Ello implica
empoderar la participación vecinal.
Finalmente, se sugiere promover los resultados,
atractivos, lugares y acciones positivas
desarrolladas entre la población local y turistas
para volver a poner en valor esta zona estratégica.
La revitalización integral del Centro Histórico de
Puerto Vallarta no llegará de la mano con
inversión en obras públicas, implementación de
planes y reglamentos o instrumentos de gestión
basada en políticas públicas. Deben articularse
acciones completas y pertinentes para revalorar a
todo el destino que representa Puerto Vallarta.
Como señala Torres Bernier (2014):
“El problema de fondo es que Puerto
Vallarta se ha convertido en un conjunto
de productos-negocios, pero no en un
destino; así, el destino es un ante todo una
apuesta social en un concierto de

80

gobernanza y para ello hay que desarrollar
políticas estratégicas al respecto”.
La elaboración del diagnóstico en el Centro
Histórico abona en el método para revitalizar
tejidos de los entornos turísticos que en su propio
ciclo de vida van quedando obsoletos. Lo primero
fue identificar las causas de la debacle integrando
a diversas voces conocedoras y con ello, analizar
alternativas de gestión eficientes. Los destinos
turísticos de litoral en México se han
transformado velozmente y en esta dinámica, se
diluyen los valores que les dieron origen. Aún se
puede intervenir y darle viabilidad de largo
aliento a los Centros Históricos como el de Puerto
Vallarta.

8. Referencias Bibliográficas.
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Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

81

�Paesaggio paesaggi. (Vedaré le cose). (Masiero,
Roberto.2015)
1

Franco Marchionni 2

En el amplio debate del “paisaje”, de “tutela del
paisaje”, de “paisaje como bien común”, se
advierte un riesgo de heterogeneidad de los fines,
es decir, se crean las premisas para reducir estos
discursos a simples retóricas, que en el fondo
dejan librado sin rumbo ni orden, al saqueo y a la
destrucción del ambiente (Masiero, 2015:9). Esta
situación depende de un dato esencial: el
“paisaje” no es una cosa, más bien es “un modo
de ver las cosas”. Por lo tanto [el paisaje] no
puede ser simplemente tutelado, como si se
tratase de una utilidad o beneficio, dado que la
cosificación del paisaje determina la absorción
inmediata en el circuito de valorización privada.
La primera intención de este trabajo es
esencialmente “política”, caracterizada por un
esfuerzo teórico, un enfoque amplio que pone en
tela de juicio el propio texto de la pregunta. El
volumen se enriquece con ensayos de Marco
Assennato y Anna Longo y de un pequeño
aparato iconográfico: "imágenes de paisajes" de
un artista, un cineasta, un diseñador, un arquitecto
y un músico. Es un libro desafiante en su lectura
y en muchos sentidos un manifiesto para la
acción. Es denso, ocurrente, amplio, convocante
y desestructurado en el planteo de las reflexiones.
Un verdadero tesoro para lectores y bibliotecas.
De hecho, se podría apuntar que la obra de
Masiero es más que un libro, constituye un
artilugio perspicaz -considerando sobre todo los

aportes de Luciano Francalanci- para reflexionar
sobre paisaje.
Por el lado de las sombras llama la atención que
las imágenes recopiladas en el apartado
Paesaggio paesaggi immagini (p. 239) carezcan
de alguna referencia o mediación de parte de los
autores del libro. Constan los créditos de autoría,
pero se echa en falta algún estímulo que guíe su
apreciación. Además, hubiera sido deseable que
la obra contara con un capítulo concluyente que
retomara las concusiones parciales de sus tres
ensayos. Son, a mi entender, aspectos de la
edición reseñada que podrían reverse.
El autor, en el modo que presenta su pensamiento,
busca interpelar al mayor número posible de
personas y se vale para ello de la lúcida
colaboración de Anna Longo y Marco Assennato.
Por ese motivo, los tres ensayos que componen la
estructura del libro, resultan útiles, sugerentes y
eficaces para alcanzar los objetivos propuestos.
Roberto Masiero es profesor ordinario de
Historia de la Arquitectura en el IUAV-Instituto
Universitario de Arquitectura de Venecia. Es,
además, un reconocido estudioso de las artes y las
ciencias en el contexto general de la historia de
las ideas. Ha publicado numerosos textos
editados en inglés, alemán, francés, español y
turco, y ha sido curador de importantes muestras
de arte3. Anna Longo es Doctora en Filosofía
Estética por la Université Paris 1 - Panthéon

1

Quisiera hacer una mención especial al PROGRAMA ELARCH-Euro-Latin America partnership in natural Risk mitigation and protection
of the Cultural Heritage, coordinado por la Universitá degli Studi della Basilicata (Italy) y agradecer por la concesión de su ayuda con
número 552129-EM-1-2014-1-IT-ERA MUNDUS-EMA-21-ELARCH scholarship assignment-2nd Call, para la ejecución de este trabajo
que hace parte de mis acciones en el mencionado programa.
2
Nacionalidad, argentino. Adscripción Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño de la Universidad de Mendoza:
fmarchionni@mendoza-conicet.gob.ar
3
En sus últimas publicaciones puedo destacar: Non si dà vera vita nella falsa, prefazione a T.W. Adorno Parva Aesthetica, Mimesis, Milano,
2012; La sfida della cupola, in Enciclopedia italiana Treccani, 2013 (con D. Zannoner); Nel - il + Livio Vacchini Disegni 1964-2007,

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

85

�Franco Marchionni
Sorbonne y por el SUM -Istituto Italiano di
Scienze Umane- de la Università degli Studi di
Firenze. Su línea de investigación se ocupa de la
relación entre arte y los sistemas complejos de
investigación científica desde el punto de vista de
la génesis de lo trascendental. Ha dirigido con el
profesor Roberto Masiero Il devenire della
conoscenza, Mimesis, Udine 2013, ha publicado
junto a Quentin Meillassoux Tempo senza
divenire, Mimesis, Udine 2014, traducido al
inglés y al gallego y ha dirigido y co-editado junto
a Sarah De Sanctis una colección de ensayos
sobre Realismo especulativo denominada
Breaking the spell. Contemporary realism under
discussion, Mimesis internacional, Udine 2015.
Vive y trabaja en Paris. Marco Assennato, es un
investigador independiente que vive y trabaja en
Paris. Se ocupa de filosofía política y
arquitectura, y es autor de diversos artículos sobre
el pensamiento crítico italiano y francés.
Colabora con diversos portales de investigación
independiente, tales como “Alfabeta2” y
“Euronomade”. En 2011 ha publicado, Linee di
fuga. Architettura, teoria, politica (: duepunti
Edizioni), en 2013 ha coordinado el volumen
Pensare l’Europa (Edizioni Mimesis) y en 2015
ha editado junto a Masiero y Longo la obra que
aquí me ocupa.
La obra reseñada despliega una formidable
capacidad de interpelación. Su lectura es
profundamente recomendable y está apoyada en
reveladores textos e imágenes, cuyo conocimiento brinda diversas posibilidades para repensar el “paisaje”. Recorre el espacio -en sus
distintas categorías y acepciones- y la historia,
con asombrosa pericia. Está explícitamente
recomendado para arquitectos ya que los autores
suponen que es el saber del arquitecto el que está
en estrecha relación con el paisaje. Sin embargo,
su público es mucho más amplio. Además,
presume un alegato, muchas veces anhelado, en
favor de reivindicar el paisaje por sobre el
observador.
A lo largo de sus 276 páginas, estructuradas en
una introducción, tres capítulos -cada uno con su
conclusión, notas y bibliografía- y un apartado de
imágenes, el lector se aproxima al resultado de un
arduo trabajo multidisciplinar que pone en
discusión el paisaje desde una perspectiva que

está en las antípodas de la enorme mayoría de los
estudios producidos hasta el momento.
En el primer capítulo Roberto Masiero atribuye al
ascenso de Petrarca al Monte Ventoso un carácter
paradigmático y, con ello, comparte la idea de que
el paisaje es un peculiar producto de la
modernidad, una invención suya. ¿Qué fue lo que
ocurrió en ese día de 1336 en Mont Ventoux que
resultó tan trascendental? Luego de llegar
penosamente a la cima Petrarca aparta la mirada
de la vista que se le presentaba al frente y posa su
atención en el siguiente pasaje de las Confesiones
de San Agustín: “Y los hombres van a admirar los
picos de las montañas y las enormes olas del mar,
las vastas corrientes de los ríos, el océano y la
rotación de los astros, y no se ocuparan de sí
mismos”, (p.18 y ss.). Esto es lo que sucedió: el
paisaje nació de la separación del hombre de
aquello que lo circundaba, de su posicionamiento
frente al mundo, de su autonomía. Sólo para
dejarlo claro, Masiero sostiene que en ese fatídico
día no nació la idea moderna del paisaje, sino el
paisaje como tal. En consecuencia, el nacimiento
del paisaje -la “conceptualización” de la
naturaleza en cuanto paisaje- coincide con el
nacimiento del sujeto moderno, de aquel sujeto
que busca fuera de sí la “correspondencia” con su
interioridad, muchas veces caracterizada por la
dimensión sentimental que siempre ha connotado
el paisaje.
Cualquier cosa menos "natural", por lo tanto, el
paisaje resulta del encuadre de la naturaleza en la
“perspectiva” -que resulta en pintura, nacer en la
misma época- de donde procede la mirada del
sujeto, por consiguiente, como sugiere el epígrafe
de esta obra, el éxito más coherente de las
reflexiones de Petrarca -su radicalización, que
termina por privarlo incluso de la “ilusión de la
perspectiva”- se puede rastrear en el cuento de
Borges El hacedor (2006), el título lo dice todo,
donde el hombre que se propone diseñar el mundo
reconoce como resultado de su obra, la imagen de
su rostro.
Quizás esto -la definición de paisaje como
“artificio” y como “producto” de un sujeto que
aspira a hacer de la naturaleza un “objeto
estético” para ser contemplado, la particular
contribución de Paesaggio Paesaggi se agregaría
-desde un lugar privilegiado- a una muy nutrida y
cualificada bibliografía sobre el argumento.

Libria, Melfi, 2013; Tra il fare e il pensare, in Il divenire della conoscenza, Mimesis, Milano, 2013 (a cura di A. Longo); Dalla smart city
alla smart land, Marsilio, Venezia, 2014 (con A. Bonomi) entre otras tantas. Es también miembro del Comitato scientifico della Fondazione
Francesco Fabbri y del Comitato direttivo della Fondazione Collodi.

86

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

�Paesaggio Paessagi. Vedere le cose.

En el segundo capítulo, sobre la base del realismo
especulativo y de su modo de aproximación,
Anna Longo intenta establecer la cuestión de
aquello que está por fuera del hombre -la llamada
“naturaleza- sin la mediación del paisaje, es decir
del sujeto que observa y representa. La autora
señala que el paisaje es una cuestión filosófica y
no simplemente cultural, económica o política.
Intenta
un
encuadre
por
fuera
del
antropocentrismo, lo que equivale de algún modo
a realizar un cambio de paradigma para así
trascender los límites que hasta ahora no nos
permiten conocer la realidad en sí, en su ser
independiente de aquello que es para nosotros (p.
181). Según ella, lo antes señalado constituye una
de las necesidades más urgentes de nuestro
tiemplo presente. Y este capítulo, que hace parte
de la propuesta de Masiero, logra con claridad y
soltura aportar interesantes reflexiones en tal
sentido.
En el tercer capítulo, Marco Assennato, en
cambio, propone usar el mismo dispositivo del
paisaje -aquel dispositivo que produce
naturaleza- pero a partir del “punto de vista” de
una subjetividad no más del tipo moderno. Según
el autor estas cuestiones son dejadas justamente
abiertas,
además
por
ser
cuestiones
eminentemente políticas. Assennato se pregunta
si el paisaje es un bien común. Y responde con
fuerza y objetividad que ¡no! El paisaje, de hecho,
no es un bien común porque es presa de la
especulación, del robo, de la mercantilización del
territorio, de la renta que produce su suelo. A
pesar de una gran cantidad de dispositivos
jurídicos -como el artículo 9 de la Constitución
Italiana, el Código de Bienes Culturales, la
Convención Europea del Paisaje- dedicados a la
tutela de este bien común -a preservar y defendertales instrumentos parecen carecer de la fuerza
necesaria para alcanzar los objetivos con los que
fueron creados. Día tras día el ambiente es
progresivamente
estrangulado
por
la
contaminación, nada detiene el consumo de suelo
y el paisaje continúa siendo destruido (p. 201). En
definitiva, el paisaje es tratado como un producto
sujeto a mecanismos de apropiación, es en nuestra
sociedad una mercancía como otras y sería
verdaderamente sabio darse cuenta para poner
remedio a esta situación. Y es en esta misma línea
que el libro pretende aportar a la idea de que el
paisaje no es una cosa, sino un modo de ver las
cosas.

Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

El objetivo evidente es reconstruir la dialéctica
que la irrupción posmoderna ha producido y
sugiere una serie de temas útiles tanto para la
arquitectura
como
para
la
política
contemporánea. No otra discusión sobre la
supuesta matriz ideológica, ni reductivamente, de
la relación con el poder político (la economía
determina la arquitectura ¿o viceversa?). Los
autores nos exhortan a redefinir la arquitectura
como participe de los conflictos y tendencias
sociales, económicas y políticas, trazar líneas de
fuga para una legítima aspiración al futuro. Esta
invitación es el lado más brillante del libro.
Se trata, en definitiva, de renunciar a aquella
página donde Luciano Francalanci ha recortado
una “ventana”, una de las intervenciones no
textuales propuestas en este volumen. Se trata de
mirar sin marcos, sin perspectiva, sin medida. Es
que los autores y los artilugios propuestos en el
libro, pretenden trascender “la foto” que el
observador construye del paisaje. Aquí es
oportuno reflexionar sobre lo apuntado por Susan
Sontag respecto de los encuadres, la fotografía y
la propuesta de Paesaggio paesaggi. Vedere le
cose: Roberto Masiero con la asistencia de
Luciano Francalanci propone renunciar a los
encuadres fotográficos del paisaje -en tanto
representación de observador- “Porque seccionan
un momento y lo congelan, […]” Sontag
(2010:25). Entonces cabe preguntarse con los
autores: ¿Es aún más descomunal el paisaje?

Referencias bibliográficas.
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Contexto. Vol. XI. Nº15. Septiembre 2017

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              <text>Contexto, Revista de la Facultad de Arquitectura, 2017-2018, Vol 11, No 15, Septiembre-Marzo</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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