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                  <text>�Presentación número 17°
Dr. Eduardo Sousa González1

E

n este particular número monográfico de
CONTEXTO, Revista de la Facultad de
Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, se invitó a participar como editores
a los doctores Gerardo Vázquez Rodríguez y Milton Aragón Palacios, profesores investigadores de
reconocida experiencia y pertenecientes a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo León y a la Facultad de Arquitectura de
la Universidad de Coahuila, respectivamente; número en el que se profundiza en una temática que
agudamente se circunscribe a la transformación
procesal e histórica de los espacios de la ciudad,
en un proceso en el que se propone como algo imperativo su recuperación y replanteamiento, desde
el tema de: las humanidades, el conocimiento del
ser y su intrínseca relación con la multiplicidad de
variables relacionadas con el espacio urbano; de
ahí la importancia del abordaje de esta temática sui
géneris que a continuación se presenta.
Es importante subrayar la cuidadosa selección
y el impecable arbitraje de las contribuciones que
forman parte de este número temático, generado y
tutelado en concordancia con la normativa de la Revista, por los doctores Vázquez Rodríguez y Aragón
Palacios, bajo el título de Urbe y Humanismo.
Finalmente, es necesario reconocer que lo
expuesto a través de este número de CONTEXTO, es un esfuerzo continuado a lo largo de
muchos años por mantener una calidad de excelencia editorial, que ha sido compartido por
autores, pares de evaluadores, el Comité Editorial, el Coordinador Editorial, el equipo de apoyo y por supuesto, las autoridades institucionales que forman la Facultad de Arquitectura y la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

URBE Y HUMANISMO:
Dr. Gerardo Vázquez Rodríguez, Dr. Milton Aragón Palacios.
Mauricio Beuchot (2017: 22) menciona que:
“Las humanidades son disciplinas para el conocimiento del ser humano y por eso nos conciernen
tanto, ya que, si no logramos comprender algo al
hombre, estamos perdiendo el fruto de tantas tribulaciones”. Lo dicho por Beuchot nos pone en
el centro de un debate que inacabado y por momentos rezagado en las investigaciones urbanas.
Puesto que las ciudades son humanas y son la
materialización de la necesidad de resguardo del
ser humano que se ha ido estetizando. No sólo es
el edificio por su pura función. Lo importante es
también el sentido que transmite esa forma. La
urbe no debe olvidar lo humano, de ahí que sean
necesarias reflexiones teóricas y propuestas metodológicas para conocer el sentido de lo humano
en el espacio urbano y con ello buscar la armonía
del espacio que permita el bien vivir.
Esto porque la transformación de la ciudad en
los últimos doscientos años, ha sido dinámica, intensa y exacerbada, desde la segunda mitad del
siglo pasado, hasta nuestro tiempo. En el marco
histórico de la humanidad actual podemos describir un escenario sumamente complejo en nuestras
urbes masivas, globalizadas y consumidoras. De
ahí la necesidad de debates permanentes entre
teóricos y especialistas para clarificar y ampliar
las maneras en las que podamos comprender estas
ciudades que habitamos por medio de su estudio.
Debates que intentan nombrarlas adecuadamente
y diagnosticarla meticulosamente, pero esta tarea,
de reflexión, justificación y desarrollo no es sencilla. Y se complica más si sólo se parte desde la

1

Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos, Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Profesor-Investigador de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de Nuevo León; miembro de la Academia Mexicana de
Ciencias AMC y del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT), reconocido en el Nivel 2. E-mail: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

5

�Sousa González
funcionalidad y operatividad de la urbe. El exceso de racionalidad en el discurso urbano hace que
se pierda el sentido de lo humano.
Además, los espacios y los objetos racionalistas del siglo xx y xxi, manifestaron una higiene
de ideologías a manera de tabla rasa que intentaba
negar cualquier contribución del aspecto emocional humano en la vida cotidiana. Las ciudades se
diseñaron para el permanente orden y control. Lo
que trajo como consecuencia, que las ciudades
se volvieran un escenario futurista desde la autoridad de la maquina ante el hombre. Bajo ese
escenario de exceso de tecnificación y racionalización, las ciudades se empezaron a diseñar para
el objeto de progreso antes que para la vida.
Esa alta racionalidad en la que se funda y se
desarrolla nuestro hábitat contemporáneo, es la
que ha generado una ruptura formal, desde su
institucionalización a principios del siglo xx, con
el humanismo. Ante ello, el diseño de la ciudad,
su arquitectura y el diseño, se transformaron racionalmente en procesos programados de producción masiva. Pues por la gran población que estaba
habida de obtener diseño para todos, se justificó
el abandono de la individualidad humanista y su
visión de crecimiento desde el hombre por el hombre. Sin embargo, aunque el humanismo intento
verse desde la lógica de un método que se podría
abandonar a cambio de resultados proyectados y
controlados su ausencia se acrecentó en la vida cotidiana del ser humano y su espacio de vanguardia.
Ante lo anterior, autores como Lefebvre
(2017), denunciaron la pretensión del urbanismo
funcionalista por someter a la ciudad que el poder
percibía como amenaza, como un espacio insano,
sospechoso, incontrolable. El intento de ordenar
tanto el espacio como las funciones y otros elementos urbanos a través de la fragmentación daba
como resultado la muerte de la ciudad, la homogeneidad, la monotonía. Gonzales y Torres (2012)
señalan sobre las ciudades tardo modernas o de
consumo: no constituyen un marco para la realización entre los individuos, sino, en el mejor de
los casos, un marco para el consumo en el sentido
amplio; en el tejido urbano encontramos multitud
de sistemas de distribución de bienes, mensajes,
estímulos, normas, controles, etcétera, hechos todos para consumirse sin esfuerzo. En dependencia de lo anterior, es realidad que estas ciudades
de la tarde modernidad no están enfatizadas o
diseñadas para establecer vínculos de afiliación
y comunicación entre los individuos. La ciudad
6

actual en sus patrones de conducta dictados por el
diseño premia nodos urbanos que incentivan las
dinámicas de consumo masivo y se favorecen por
medio de estas dinámicas el establecimiento de
uniones sociales y de comunicación.
Entonces, exponiendo la temática desde una
gran escala que permita ser incluyente de los diferentes fenómenos urbanos contemporáneo, podríamos asignar nuestro tiempo como el resultado
todavía intenso de un proyecto racionalista ampliamente justificado por el maquinismo de la industrialización y el materialismo como una ideología hegemónica. Nuestro tiempo aun es parte
de un proyecto de liberación ideológica de las
grandes masas sociales por medio de la racionalidad homogénea que se justificó desde las escuelas
fundadas por teóricos como Descartes, Spinoza o
Locke. En muchos sentidos y tras poner en prácticas estas teorías el ser humano se volvió tan solo
un indicador que perdía su cultura en un promedio. Bajo el aspecto urbano funcionalista los individuos se transforman en notaciones que sirven
para tomar decisiones en zonificaciones artificiales y proyecciones de crecimiento.
Bajo este contexto en el cual las decisiones de
la producción de la ciudad dejan de lado al sujeto
y lo vuelven valor numérico, se cuantifica y se
esfuman las cualidades de lo humano. He ahí la
importancia y pertinencia de recuperar el conocimiento del ser en su relación con la ciudad desde
las humanidades. De esto va el presente dossier
que reúne diversos especialistas en disciplinas
humanísticas, como lo son filósofos, historiadores, arquitectos y geógrafos. Reflexionando
sobre la ciudad desde el arte, el espacio, los imaginarios, la historia, la literatura. La ciudad vista
desde más allá de lo numérico, desde su sentido
primordial de lo humano.
El dossier inicia con un texto de Aldo Enrici
sobre la filosofía en el arte de Frida Kahlo, en el
cual a partir del estudio de la obra de la pintora
mexicana, se presenta la colisión cultural entre
los mestizajes. Donde Kahlo, a través del arte
como interpelación de lo urbano, representa la
ambigüedad americana. Jaime Vergara Muñoz, a
partir del Quijote, hace una propuesta de cómo la
literatura puede ayudar a la formación de los arquitectos, por medio de a ubicación de las figuras
literarias presentes en los proyectos arquitectónicos. Catherine Ettinger hace un recorrido por las
propuestas teóricas de la arquitectura moderna de
Richard Neutra en Latinoamérica, presentando su
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Presentación.
enfoque centrado en el ser humano como cuerpo
y ser social, así como la influencia en sus trabajos teóricos de los avances de las neurociencias
de su época que consolidaron su proyecto humanista. En su texto Alejandro Leal Menegus presenta el caso del multifamiliar para maestros de
la UNAM ubicado en la zona de CU, proyecto
de Mario Pani y Salvador Ortega que fue de los
primeros de su tipo en México. Anna Martínez
Duran a partir de lo dicho por Ortega y Gasset
en su libro El tema de nuestro tiempo, hace una
reflexión sobre el sentido de la casa en la modernidad a partir de sus distintos modos de habitar y
construir. Jorge Gasca Salas presentan una propuesta para construir una teoría de la ciudad, en
dicha propuesta se centra en la relación entre la
ciudad y el espacio-tiempo a partir de las implicaciones que se derivan de la discusión filosófica
concerniente. Gabriela Carmona Ochoa y Adolfo
Narváez presentan un texto sobre como alguno
de los imaginarios urbanos presentan vínculos
hacia las ideas sobre eugenesia, manifestándose
en el diseño basado en ideas de perfección presente en las ciudades contemporáneas por medio
del control. Milton Aragón aborda el tema de los
imaginarios desde la propuesta de los correlatos
de los imaginarios de la ciudad y su relación con
la identidad simbólica de éstas, ejemplificándolo en el caso de la ciudad de Monterrey, México.
Antonio Palacios García, Pablo Mateos y Carmen
Hidalgo, presentan una revisión bibliográfica de
métodos para estudiar la vulnerabilidad en ámbitos urbanos. El número se cierra con una reseña
del libro Ciudades inimaginables. El imaginario
hegemónico tras la Globalización de Adolfo Narváez, hecha por Adriana Melissa Ávila Loera.
Esperemos y el presente dossier permita fomentar la reflexión humanista en los estudios de
la ciudad. Con la finalidad de regresar a los seres
humanos como el centro de la investigación y
diseño de la urbe.

Referencias bibliográficas.
Beuchot, M. (2017). Perspectivas hermenéuticas.
México: Siglo XXI/Universidad Anáhuac
Lefebvre, H. (2017). El derecho a la Ciudad. Madrid: Capitán Swing.
González Ochoa, C. y R. Torres Amaya. (2012).
Diseño y Consumo en la Sociedad Contemporánea. México: Designo.

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7

�La filosofía en el arte de Frida Kahlo. La colisión de
mestizajes en América como interpelación de lo urbano.
The philosophy in Frida Kahlo’s art. The collision of miscegenation in America
as an interpellation of the urban.
Recibido: mayo/2018
Aceptado: agosto/2018

Aldo Enrici1

Resumen

Abstract

La colisión cultural expresada en los autorretratos
de Frida Kahlo es algo que América vive filosóficamente entre el Estar y el Ser. Lo precolombino
rodea a la civilización europea como “espacio vital indeterminado” con un horizonte contingente,
confundiéndose con la barbarie vegetal. Lo salvaje
se presenta de un modo inminente. No hay belleza sino una inmensidad sublime, a punto de caer
sobre la cultura urbana dentro de una dialéctica
entre lo bárbaro y lo civilizado. De acuerdo con el
pensador argentino Rodolfo Kusch en América el
espacio vital anterior a la llegada europea o primer
mestizaje no ha sido superado, acecha al segundo mestizaje Americano a partir del contacto con
Europa. Corresponde a una ontología del “Estar”
que siempre vuelve a presentarse. No es un estadio superado sino que acecha constantemente a la
ciudadanía. La colisión entre el primer mestizaje y
el segundo mestizaje se mantiene actualmente. Se
introduce en aspectos urbanísticos que muestran
la ambigüedad americana. Frida Kahlo da cuenta
de esta ambigüedad a través del arte como interpelación de lo urbano. Su rostro persevera estable
en un modo de ser europeo, en cambio su cuerpo
se reentrama con el primer mestizaje. En la obra
“Autorretrato en la frontera” se muestra el contraste entre esos dos mestizajes que, aunque parecen
separados como lo civilizado y lo bárbaro, no obstante mantienen una conexión.

The cultural collision expressed in Frida Kahlo’s
self-portraits is something that America lives philosophically between Estar and Ser. The pre-Columbian surrounds European civilization as “indeterminate vital space” with a contingent horizon,
confusing itself with vegetal barbarism. The wild
appears in an imminent way. There is no beauty
but a sublime immensity, about to fall on the urban
culture within a dialectic between the barbarian and
the civilized. According to the Argentine thinker
Rodolfo Kusch in America, the vital space prior to
the European arrival or first miscegenation has not
been surpassed, stalking the second American miscegenation from contact with Europe. Corresponds
to an ontology of “Being” that always comes back.
It is not a surpassed stadium but it constantly stalks
the citizens. The collision between the first miscegenation and the second miscegenation is currently
maintained. It is introduced in urban aspects that
show the American ambiguity. Frida Kahlo gives
an account of this ambiguity through art as an interpellation of the urban. His face perseveres stable in a European way of being, however his body
is reentrawed with the first miscegenation. In the
work “Self-portrait on the border” shows the contrast between these two mestizajes that, although
they seem separate as the civilized and the barbaric, nevertheless maintain a connection.

Palabras Clave:

Mestizajes; Kahlo; Kusch; Urbano; Filosofía
del arte.

1

Keywords:

Miscegenation; Kahlo; Kusch; Urban; Philosophy of art.

Adscripción: Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Argentina. Doctor en filosofía, área: hermenéutica. aenrici@uarg.unpa.edu.ar

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11

�Enrici

1. Ambivalencia entre Ser y Estar.
El pensador argentino Rodolfo Gunter Kusch
piensa América desde la dialéctica entre el Estar
y el Ser. Si bien no es un filósofo tan difundido,
su recorrido intelectual lo lleva a que muchos de
los actuales intelectuales reconozcan una especial
filosofía, de formación europea, pero de “americanización” inusitada. Kusch maneja la lengua alemana a partir de ser hijo de inmigrantes. Ayudó en
las traducciones a notables filósofos mientras fuera
estudiante. Leyó a Heidegger y, en esta lectura se
dio cuenta de que el Dasein se aproximaba al Estar, que Kusch posteriormente establecerá como
concepto fundamental de la vida americana. Por
otra parte, su idea de mestizaje es particular. Hay
mestizaje en América antes de la llegada de los europeos, quienes producirán un segundo mestizaje
carnal, muchas veces forzado. Un primer mestizaje sin violencia, de mezcla espontánea entre los
componentes vitales del paisaje. Ese mestizaje corresponde al Estar y, no ha sido superado por el
segundo mestizaje. Permanece alerta en América
como dialéctica entre el Ser y el Estar. Asoma en
ocasiones. Su aparición tiene las características de
irrumpir en la “ficción urbana” de tradición Europea, identificada con el Ser. Frida Kahlo es una de
las artistas que con más acierto muestra la constitución del primer mestizaje.
Rodolfo Kusch define el “Estar” como estructura existencial y cultural americana. En otras palabras, mientras “Ser” precisa y hace referencia a
la esencia, el concepto “Estar” señala y ubica a un
ente en una situación particular (alguien está sentado). Kusch distingue entre Ser y Estar. Ser, o “ser
alguien”, es un concepto propio de la actividad
burguesa de la Europa. Estar es considerado como
una modalidad profunda de la cultura precolombina (Kusch, 1962: 7). Nuestro vivir real implica una
“decisión a tomar” entre el ser y el Estar, pero aún
y siempre sin realizarse. Una decisión que no ha de
tomarse, que constituye nuestra autenticidad americana actual. La teoría decolonial mantiene una
cercanía con el pensamiento de Kusch. Se reconoce su impacto en la teoría decolonial por medio
del concepto de “pensamiento fronterizo” (border
thinking). Kusch intenta pensar filosóficamente
desde las “ruinas” de las categorías indígenas de
América (Mignolo, 2010). La teoría decolonial posiciona a Kusch mediante el concepto de “conciencia de inmigrante” (inmigrant consciousness), que

12

contiene el caso de la filosofía europea arribada al
contacto con América (Viveros Espinosa, 2016).
En cuanto al Dasein que Heidegger enuncia
para delimitar al hombre en su etapa existenciaria de Ser y Tiempo tiene similitud con el Estar de
Kusch, aunque para éste, el “Estar” es seminal. El
Estar yace en el origen y no en el final de una larga tradición, como Heidegger encuentra en la filosofía europea. El Dasein es traducido como “ser
ahí”, con el sentido de un “mero Estar”, de desnudo “darse”, aunque en lengua alemana no hay
verbo “Estar”. El Ser es una forma de expresar lo
real que remite a lo esencial (lo que permanece)
en la filosofía europea. Heidegger postula su Dasein como condición del Ser en una época que es
considerada como final de la historia de la filosofía, presuponiendo una historia filosófica anterior
dedicada netamente al Ser (Heidegger, 1963). La
fenomenología que Heidegger hace del Dasein
indica que tomó como objeto al “uno anónimo”
(das Man) que simplemente está (Kusch, 2003:
109-110). La barbarie americana mantiene semejanza con el “Estar” como noción clave y necesaria
para la dialéctica con otra noción, la civilización
que mantiene semejanza con el ser, lo permanente, lo esencial. La barbarie es entendida desde el
romanticismo como una etapa a sortear para aquellos que esperan progreso y civilización (Corbetta,
2014). La barbarie para Kusch no forma parte de
una etapa, sino más bien de una dialéctica sin resolver. Pero también esa dialéctica entre una civilización impuesta, por un lado, frente a la fluidez
compleja de “la barbarie” prexistente conforman
un devenir que no se puede distinguir en términos
de orden y caos. Desde este sitio puede definirse lo
complejo de América. Pese a que desde América,
en muchas situaciones nos acercamos más a una
de las actitudes (civilización, ciudad, acción) que
a otra (tierra, inconsciente, inacción) ello no significa que la barbarie sea una etapa superada. La
barbarie es una característica americana. Hay un
contrapeso que “encarna una realidad muy honda,
que hace que sus contrarios –la conciencia, la acción y la razón– […] manifiesten sus estructuras
ficticias al menor análisis” (Kusch, 2007: 22). El
“Estar” rodea la civilización como inmensidad
sublime. Desde el punto de vista estético la obra
de Frida Kahlo muestra en sus autorretratos una
convivencia ambigua entre mestizajes, donde un
primer mestizaje correspondiente a una barbarie
vegetal y precolombina protege el cuerpo dañado
por la civilización urbana del segundo mestizaje.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La filosofía en el arte de Frida Kahlo. La colisión de mestizajes en América como interpelacíon de lo urbano.

2. Hermenéutica como posibilidad
ontológica.
La hermenéutica, con su afán de comprensión
integradora hace posible interpretar la obra de
Frida Kahlo desde una concepción ontológica.
Puesto que no necesitamos de la vida de la artista para hacer de su arte una expresión digna de
la lectura filosófica. Consideraremos dos hermenéuticas americanas. Por un lado la hermenéutica analógica, encabezada por Mauricio Beuchot
y la hermenéutica pragmática, que ha sido expuesta por Richard Rorty.
Desde la hermenéutica analógica de Mauricio
Beuchot la analogía siempre propone, al menos,
un “hilo común” entre ambos lados (Beuchot,
2005). Es interesante cómo esos hilos también se
manifiestan en Frida Kahlo pictóricamente entre
las raíces (los cables, las capilaridades) que se conectan de diferentes modos como en el espacio
subterráneo en “frontera entre las dos naciones” o
entre su cuerpo y el paisaje precolombino. El hilo
de la hermenéutica analógica ha ha permitido la
disminución de la violencia y el desarrollo de la
comprensión hacia los indígenas en la época de
la conquista. Dentro de la analogía la solidaridad
traspasa la realidad cotidiana pero sin descartarla
para entrar en la alteridad, el Estar, que se emparenta al “ser analógico” en Beuchot. Por ahora,
la hermenéutica de América se mantiene entre el
Estar y el Ser, es decir, en la alteridad leve, rara
e indefinida, queer, no tan extremos como a fines
del siglo XX, tan lingüísticos y tan antiontológicos (2003: 166-173). La analogía ha permitido la
comprensión de la posibilidad de un “cristianismo
americano” distinto al cristianismo conquistador.
La hermenéutica analógica, a su vez, hace posible
una comprensión por parte de nuestros americanos
de los errores eurocéntricos, tal cual ocurre en la
pintura de Frida Kahlo. La comprensión de injusticias no es la aceptación callada sino un esfuerzo
solidario para asimilar la falta de tolerancia analógica o exceso de univocidad en la “racionalidad
moderna” y la generación de argumentos para permitir un pensamiento inclusivo.
Por otra parte la interpretación analógica nos
permite considerar al artista y a la obra de manera separada y relacionada. En este sentido existe
un distanciamiento de la hermenéutica analógica
respecto a la romántica y psicológica. Beuchot,
por el contrario, sin negar la importancia que tie-

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

ne el autor en dicho proceso, no ve en la obra un
puente para llegar al artista. Para la obra de Frida Khalo, de acuerdo a posición mencionada nos
permite que no sea necesario conocer su intención. El texto no es una disculpa para vincularse
al autor. Por el contrario, la obra deja de ser un
pretexto. La vida de Frida es excusa para llegar
a la esteticidad. (Hernández Otañez 2016). Aunque nos movemos de modo analógico, buscando
similitudes, parecidos, pero somos estudiados de
modo digital, como bases de datos, haciendo de
lo analógico algo equívoco. La barbarie “vuelve
a nosotros la realidad profunda” como instintiva
“tentación” de vuelta al vacío acogedor. Hay que
aceptarla con valor, para que deje de perturbarnos
o para aceptar su presencia, lo cual queda de manifiesto en la obra de Kahlo. América en Kahlo se
presenta de modo dialéctico como arte crítico que
reconoce la contención de un paisaje no conquistado, en debate con la construcción europeizante
de lo ciudadano. América se encuentra escindida
entre dos verdades; una ficticia encarnada en la
ciudad y otra real encarnada que suele reaparecer
en el reverso de nuestra vida ciudadana como una
verdad más intensa que esta urdimbre racional
que traemos de afuera (Kusch, 2007: 19). Detrás
de la imagen de orden racional de la ciudad aguarda un tejido territorial colmado de abismos desde
donde sólo es certeza el “aquí y el ahora”. Lo caótico americano como el extremo de equivocidad
en la semejanza ha permitido realizar vinculaciones con el pensamiento europeo unívoco que se
había vuelto univoco. El primer mestizaje vigila
incesantemente lo urbano. Nos asalta, y ofrecemos resistencia, con el rostro inexpresivo que nos
muestra Kahlo. Resulta conveniente hablar de la
imagen sublime que aflora con fuerza territorial,
que solemos identificar con el paisaje del mar, la
selva o el desierto. Entre la vida de ficción que
“percibimos” en el paisaje urbano, cuya belleza
disfrutamos, –edificios, tecnología digital, diseños, “apenas alcanzamos a vivir” la verdad como
un fondo que vuelve a encontrarse con el ser ciudadano, al que llamamos “el Estar”. Nos encontramos cobardemente en un estado de indecisión
montado sobre un constante remolino hasta que
la barbarie reaparece, entre el ser armonioso de la
ciudad y el Estar indiferenciado vegetal.
Desde la hermenéutica pragmática norteamericana de Richard Rorty (1989) se puede decir
que la solidaridad tiene un carácter comprensivo
a partir de reconocer la ampliación del nosotros

13

�Enrici
en otredades a partir de sus propios sufrimientos
cuando nos condolemos del mismo. Rorty explica su idea de la verdad como creación solidaria a
partir de la concepción pragmatista del lenguaje
de Donald Davison y Ludwig Wittgenstein, según el cual el mundo sólo lo hacemos nosotros,
(Rorty, 1989: 26). Las descripciones del mundo
no son verdaderas o falsas pues éstos son atributos que sólo se pueden predicar de proposiciones
lingüísticas o artísticas. La solidaridad es un sentimiento de compasión con aquellos que en algún
momento se asemejan a lo que nosotros podemos
captar como dolor o sabiduría. El concepto de
«nosotros» tiene un sentido propio y no equivale a «toda la humanidad», sino que depende de
semejanzas que nos gustaría incorporar a nuestra
cultura en la forma de nuevos mestizajes. No hace
falta encontrar una esencia común a la raza humana, el reconocimiento de que hay una característica cultural que podemos incorporar a nuestra vida
es bastante para una filosofía pragmatista. Nos
hace entender que las personas dan sentido a su
vida a través de dos modos de contextualización o
mestizajes: a través de la relación con otras personas y con la comunidad (aspiración horizontal de
solidaridad)- o, a través de la relación con objetos
no comunitarios (la verdad o Dios) (aspiración
de vertical objetividad). El pensamiento filosófico
occidental se ha guiado por el apetito de objetividad. Ha tratado de fundamentar las prácticas y las
instituciones sociales en relación con la esencia del
ser humano o de la naturaleza, habiendo logrado
una mejor convivencia cuando se piensa en logros
comunitarios (Rajchman, 1985: 3-19). Es oportuno interpelarnos por la convivencia entre ambos
modos mestizajes tal como creemos que proponen,
cada uno a su manera, Kusch y Rorty.

3. Barbarie americana.
La barbarie en América se presenta de un modo
inminente. Ya no hay belleza sino una inmensidad
que llamaremos sublime, a punto de caer sobre la
cultura civilizada, al modo de acechanza. Desde
la Ilustración se denomina a esta condición como
“barbarie”, para denotar la carencia de civilización. Robert Hullot-Kentor (2010) procura entender la actual “barbarie civilizada”. Tiene presente
que este estado actual de civilización es la verdadera barbarie. La barbarie no es resultado del
retraso cultural o tecnológico, como supusieron
14

otros europeos que vinieron a América, desde artistas hasta religiosos, sino del progreso mismo.
La paradoja de la Ilustración se mantiene en esa
línea, en la que para liberarse de aquellas amenazas mitológicas, el hombre ensanchó su dominio,
generó medios de sumisión más poderosos que
nunca, con los cuales ejerció el sometimiento.
Vivimos la era más catastrófica de toda la historia de la humanidad, de toda la historia natural,
y somos incapaces de saber qué está pasando.
Tenemos la habilidad de convertir cualquier cosa
en un arma y no podemos dejar de hacerlo (Hullot-Kentor 2010: 5). Con idéntica desconfianza
hacia la ficción racional de lo civilizado, Rodolfo
Kusch propone que nos sumerjamos en lo popular
para alejarnos del mito de la civilización urbana.
Para lograr esto, tenemos que dar un “salto atrás”
que nos permita, paradójicamente, adelantar. Ese
salto hacia lo popular, dice, es “un salto hacia lo
embrionario filosófico” (Kusch, 2000: 13). El
mestizaje americano no se inicia con la conquista,
sino que es originario, viene de la época precolombina, amenazando transformar nuestra ficción
europea en una realidad cruelmente autóctona”
(Kusch, 2000: 22). El primer mestizaje, se manifiesta en el demonismo de la tierra expresado en
la comunidad de la selva pre-paisajística indeterminada, en el sentido de no ser aun percibida culturalmente ni superada por el segundo mestizaje.
Encontramos este primer mestizaje en la figura
de la “serpiente emplumada” que, constituye para
el filósofo “un momento de la vida americana”
o de la ambigüedad originaria conformada por
la fusión entre el vuelo de lo espiritual y la vitalidad que se desplaza sin soltarse de la tierra.
El mito de la serpiente emplumada como modo
de colisión vital, –el Quetzalcóatl–, manifiesta
la ambigüedad inherente a la condición de un
primer mestizaje americano, siempre presente en el tradicional segundo mestizaje, marcado
por la llegada europea: la “serpiente” es cuerpo
físico con las restricciones propias de una transición. Las “plumas” llevan los principios espirituales que precisan un asentamiento. No existe
una separación sino una constitución fantástica.
En Europa, según Hannah Arendt, desde el momento de su fundación, el territorio ciudadano
se encuentra ligado a un carácter sacro. Una vez
fundado conserva su valor para todas las generaciones futuras, el territorio restante es parte de
una ciudad central e imperial. El compromiso
político significa la custodia de la fundación de
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La filosofía en el arte de Frida Kahlo. La colisión de mestizajes en América como interpelacíon de lo urbano.

la única ciudad. Esa ciudad fue por primera vez
Roma. No se repetía la fundación de la primera
polis, sino que se integraban territorios a la autoridad de los patres, (Arendt, 1956, 190-210). En
América es discutible que haya sido así y, en este
sentido, esa discusión es la que estamos llevando.
La serpiente temeraria y el ave rapaz separadas y
combatiendo entre sí, son ficciones posteriores a
la serpiente emplumada, como si apareciera una
discontinuidad o un fraccionamiento de este entramado animal originario del primer mestizaje.
Lo ficticio ciudadano depende de lo fantástico
del mestizaje que constituye una verdad que nos
engendra como americanos. La ciudad americana
será ficticia mientras no recupere la vegetalidad
paisajística, al contrario de la voluntad romana.

4. Interpelación pre-urbana.
El arte de Frida Kahlo manifiesta una necesidad
de reconocimiento de la territorialidad pre-urbana de su cuerpo, como nostalgia del primer
mestizaje, tal cual observamos en la fusión con
una naturaleza indiferenciada. Kahlo interpela
lo urbano para verse a sí misma. Se multiplica en
dos en algunas ocasiones, como si remitiera a un
sinfín inicial, o a las dos versiones, la pre-urbana
y la urbana, como si intentara recuperar el “Estar
territorial” perdido.
Ser representación es ser imagen de algo. La
imagen implica una naturaleza más remota. Alejados de un sentido ontológico existe una representación en un sentido político. La construcción
del hombre ha girado en torno al ser filosófico.
Pero la mujer ha girado en torno al concepto de
alteridad, en cuanto territorio de dolor incomunicado del primer mestizaje frente a la llegada de la
cultura patriarcal. Mientras Diego Rivera –esposo
de Frida– ha mostrado cómo las paredes pueden
ser soporte político del arte popular en los murales, Frida Kahlo ha mostrado cómo el cuerpo
puede ser el soporte político de intervenciones estéticas femeninas. En América, antes del mestizaje con los europeos, la naturaleza se mostraba difícil de dominar, y tenía que pensarse la forma de
mantenerse a salvo en ese medio. Rodolfo Kusch
en su idea de que el primer mestizaje constituye
una “barbarie vegetal”, permite advertir un sentido que podemos definir como “femenino” del
Estar correspondiente al primer mestizaje. Como
indica Juan Cepeda, infiere esa cualidad estática
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

en el sentido de Estarse ahí, con su comunidad,
cultivando su parcela. El “Estar” es preexistente, como cualidad fundamental de esta cultura de
la tierra, (2017: 133). La mujer ha sido insertada
culturalmente en la categoría de otredad ontológica desde un inicio, como objeto sin trascendencia
alguna (Domínguez, 2014, 60). La realidad femenina o el ser mujer es una construcción histórica
al igual que la del hombre-varón, con un matiz
altamente diferencial: su situación ha girado en
torno a la alteridad. En el varón la construcción
intenta evitar el miedo de perder las pocas cosas
mantiene, ya se llamen ciudad, policía o próceres (Kusch, 2003. 15-16). La realidad femenina
construye su Estar junto al paisaje, intentando
entramarse en él.
Hasta aquí lo autóctono se compone de una
ambivalencia o mestizaje originario que no implica humanidad o forma carnal humana en el
sentido que lo será el segundo mestizaje, que se
concentra en cuando el hombre impone su razón
civilizante. El ave y la serpiente, son contrarios
irreconciliables para la cultura ciudadana, pero
se comportan en unidad cuando se mitologiza su
vinculación. Esa capacidad de la ambivalencia es
la que obliga a rastrear una ontología existencial
en los escenarios que fueron negados (Cepeda,
2016). En los mitos europeos el Ser es anterior
al Estar. En el sistema crítico de la filosofía de
Frankfort la ilustración, presente en el mito de la
astucia de Ulises, es interpelada en el uso de la
razón instrumental, como paso hacia la dominación, fin último de toda empresa mágica lo mismo que científica. Ilustración y mito instrumental
son, en lo relativo a su función, análogos al ser
igualmente siervos del mismo fondo que prioriza
el ser sobre el Estar: la voluntad de dominio. La
Ilustración y su íntima relación con la ciudad quieren dominar a la Naturaleza a través de su arsenal
conceptual pero no se da cuenta de que no existe tal
cosa como la Naturaleza en primer lugar, si por ella
entendemos un ente “puro” (Arriola 2013). No
existe la “Naturaleza” si por ella entendemos algo
dado perceptible diáfanamente por los sentidos.
Hay un “Estar analógico” que no separa sino que
entrelaza. De este modo toda ciudad es un mestizaje de lugares discernibles y otros indiscernibles
que se reencausará (o perfeccionará) para perpetuarse como un atributo latente de lo autóctono en
una segunda instancia o segundo mestizaje, lo cual
compone una existencia oscilante del continente
americano que atraviesa a lo largo de la historia.
15

�Enrici
A partir de la oposición aparente entre vegetalidad (Estar) y carnalidad (ser) toda forma de
vida se bifurca entre el Estar de lo estable (el ser)
y el Estar de lo inestable (el Estar), entre lo que
es y lo que no es, aunque sigue estando. El primer
mestizaje no remite a una esencia pura y estricta,
que mantienen lejanamente en oposición los extremos en que ya latiera el continente en la época
precolombina. Lo europeo inserto en América se
convierte en modelo de discriminación radiante
al momento de la entrada filosófica de la alegoría
de la caverna (Platón, 1997). Frente a las tinieblas americanas como modo pacífico de vida, que
no están ni distinguen modos binarios a favor del
“dualismo” europeo, el mito de la caverna nos
encadena si no tenemos luz, sabiduría, claridad
para discernir. Las sombras que aparecen reflejadas en la pared componen nuestra falsa realidad.
No sabemos lo que nos aguarda, advierte el arte
de Kahlo, renegando de la alegoría de la caverna.
Lo importante es su cristalización existencial “al
aquí y el ahora de nuestra vida cotidiana” que en
América apunta “hacia abajo”, (Ruvituso, 2017),
hacia la tierra, hacia lo indefinible en su negación
de la verdad adquirida por la ficción ciudadana.
El primer mestizaje, no necesita de colisión con la
cultura iluminada. Se sostiene sin sumisión como
acecho permanente. Se expresa en la naturaleza
indiferenciada, en una relación compleja. El ser
humano no se diferencia en jerarquía de la piedra
o los demás seres vivos. Pero cuando el mestizaje se reitera en un segundo conflicto, en este
caso, el paisaje se erige como distinción limitada
por la construcción de la ciudad que representa
el proyecto civilizatorio de lo humano contra la
naturaleza amenazante. No obstante esta primera
América mestiza no nos abandona, sino que se
filtra por siempre en la cultura ciudadana.

5. Vegetalidad inicial como mujer.
La situación de Frida Kahlo es particularmente
considerado desde su arte. La mujer ha sido insertada en la categoría de “otredad” desde el inicio
del segundo mestizaje, como parte de la barbarie desde la cultura civilizada. Reconocida como
“la otra”, ha permanecido indefinida Noelia Domínguez Romero (2014) como objeto desde una
inmanencia equivalente al “Estar” territorial. La
mujer pertenece al primer mestizaje como naturaleza verdadera. La realidad femenina o el ser
16

mujer es una construcción histórica no equivalente a la del hombre-varón, pero con un matiz altamente diferencial: su situación ha girado en torno
al concepto de alteridad (Domínguez Romero,
2014: 59-77). Frida Kahlo interpela mediante el
arte para situarse en una recuperación territorial
del mestizaje pre-urbano. Lo femenino debe a lo
americano su modo de ser, que “se deja Estar”, en
condiciones preliminares a la fuerza varonil, que
se manifiesta “siendo”. En el autorretrato “Raíces”, Frida “se deja Estar” reclinada sobre un paisaje resquebrajado, como un tronco cortado al que
su sangre nutre. Por su plexo cruzan capilaridades
vegetales que se trasponen entre sí y culminan en
hojas de las que fluye su sangre como una planta
fusionada con la parte más desértica de la Tierra.
Su mirada se presenta frontal. En el torso aparece
un vacío en el plexo abdominal como si fuera una
ventana en el propio cuerpo. Los ramales que se
van extendiendo para alimentar al pedregal desértico de fondo.
Figura 1. Raíces. 1943. Óleo sobre Metal.
Dimensiones: 30´2 x 49´2 cm.

Fuente: Fotografía tomada por el autor.

Estar ahí, sin raíces verticales, como una ordenación horizontal de elementos que no sigue líneas
de subordinación jerárquica sino que cualquier
elemento puede afectar o incidir en cualquier
otro (Deleuze y Guattari, 1972:13), rompe con la
lógica dicotómica. Lo rizomático trepa horizontalmente, carece de unidad centrada. No existen
puntos de ascenso aunque sí líneas interconectadas que se manifiestan en procesos (Fischer Pfaeffle, 2003). Retratándose a sí misma Kahlo se
expone acostada en una superficie indeterminada,
sin remedio, para ser abrazada por el paisaje. El
cuerpo de Frida Kahlo se desanuda de la ciudad,
como si volviera o quisiera reanudar aquel estado de vegetalidad inicial, de tenue salvajismo,
infundida en el paisaje natural. En su producContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La filosofía en el arte de Frida Kahlo. La colisión de mestizajes en América como interpelacíon de lo urbano.

ción plástica hay una evidente dramatización y
politización del cuerpo-rostro que está continuamente elaborándose, haciéndose y deshaciéndose
(Domínguez Romero, 2014, 59). No solamente
pinta para sí misma sino que pinta a “la mujer”
que encarna al primer mestizaje. El rostro varonil permanece estático, sin expresión. Un semblante que manifiesta la colisión con el segundo
mestizaje, o colisión con la civilización europea.
Es el mismo rostro siempre, como si estuviera
grabado para cada tela. Un rostro circunspecto,
sin atisbos de imprudencia sino con una seriedad masculina enfriada. La manifestación facial
acontece como contrapunto del cuerpo ávido de
reanudamientos. Algo tan indolente no coincide
con tantas destrezas corporales, no da cuenta de
dolores ni de placeres. El rostro habla de la seriedad de Europa, del placer lánguido que ajeno a
la barbarie. Una seriedad cínica correspondiente
a los modelos de invasión colonial, al rigor de la
física, de la econometría, del progreso y el rigor
victoriano embebido en la revolución industrial,
a la vez esnobista, como lo ha detectado la composición de Lawrence Alma-Tadema.Kahlo pinta
para el interior de su cuerpo reclinado en el primer mestizaje. Vuelve a la vegetalidad americana
de muchos modos con su cuerpo atravesado por
un accidente ciudadano. Los críticos exaltan su
resiliencia a través del arte. Abatida por la polio
y por un brutal accidente de tránsito fue capaz
de sobrevivir. Lo más notable de esta súbita ascensión del prestigio de la pintura de Frida Kahlo
es la unanimidad en que se sustenta –la elogian los
críticos serios y los frívolos, los inteligentes y los
tontos. Los conservadores y antimodernos ven en
ella una reminiscencia clásica entre los excesos de
la vanguardia (Vargas Llosa, 2002). Pero Kahlo
habla de América con el arte de modo filosófico,
más allá de su sufrida vida.

6. Autoexamen y rizoma.
La obra pictórica de Frida Kahlo es sobre todo
portadora de un sabio autoexamen. Su pintura no
la describe, como podría ocurrir en los dibujos
anatómicos, sino que intenta explicar las consecuencias estoicas que la enfermedad produce en
su estado de ánimo (Amezcua, 2004). Sus autorretratos se amparan en el encuadre paisajístico
precolombino, en su complejidad existencial.
Cada autorretrato va transmitiendo la impotencia
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

y la desesperación, mientras intenta explicarnos
su padecimiento, la obra de Kahlo es víctima de la
racionalidad urbana. Las víctimas no interpelan y
cuestionan, enseñan la sabiduría popular latinoamericana elemental que frecuentemente nace de
situaciones límite ante la injusticia en cada uno
y en los otros. Frida establece con su pintura la
“enfermedad en primera persona”, es decir, cómo
se siente en estado de sujeción urbana, o de qué
modo hace saber que su interés es mostrarse en
estadios sublimes, debatiendo con su estado de
salud, llevándolo a la “enfermedad en tercera persona”, (Amezcua, 2004) al conocimiento biomédico de la enfermedad, que Frida Kahlo exhibe en
forma de instrumentos técnicos quirúrgicos agresivos, varoniles, como si fueran instrumentos de
tortura. la pinza hemostática evita cruelmente que
una de las Fridas siamesas se desangre en “Las
dos Fridas” (1939). La enfermedad física aparece destacada por la Frida ciudadana, con un traje
victoriano blanco, que permite resaltar aún más el
corazón abierto y los vasos que terminan desangrándose sobre su regazo. La otra Frida aparece
ataviada con el traje tradicional tehuano. Sostiene en sus manos un medallón con el retrato de
Diego Rivera. No son dos Fridas, sino una misma, pero “ambiguada”, sin decidir, dentro de la
ambigua realidad americana en cada uno de los
mestizajes. Una larga arteria une los dos corazones para dejar claro que son una misma. Entre la
vida de ficción que “percibimos” en el paisaje
urbano, la verdad real que “apenas alcanzamos
a vivir” como un fondo que siempre vuelve a
encontrarse con el ser ciudadano. Frida Kahlo se
debate sin optar, entre Ser y Estar.
La familia de Frida no estaba de acuerdo con
el casamiento con Diego Rivera. Decían que se
trataba del encuentro de “un elefante con una paloma” (Artola, 2007: 182). La anterior metonimia
acierta en el aspecto estético de ambos. Diego Rivera pinta desde adentro hacia afuera, de un modo
expansivo y social. Frida Kahlo hace lo inverso.
Pinta desde fuera –su invalidez– hacia adentro,
de modo que pueda manifestar su espiritualidad
interior (Artola, 2007). Pero también hace lo inverso políticamente. La realidad femenina en el
caso de Frida es una construcción filosóficamente estoica, en permanente examen de sí misma, en
permanente ejercicio para lograr espiritualidad.
La espiritualidad no puede llegar a dar acceso a
la verdad si no se está en condiciones, a través
de una constante transformación del sujeto, (Fou17

�Enrici
cault, 2006: 40). Hablamos entonces de una construcción refractaria de autenticidad, si se invoca
a la necesidad de artificialidad viril del varón
decimonónico. Frida Kahlo como mujer se plasma estéticamente en el ejercicio de su dolor en la
práctica espiritual mediante el dispositivo estoico. Los escépticos, estoicos y epicúreos aceptan
la analogía entre filosofía y medicina. Estas escuelas aceptan la cercanía entre ellas, pero discutirían cómo se da tal cuidado del alma y por ende
habrían desarrollado diferentes técnicas o procedimientos, llamados ‘ejercicios espirituales’, Pierre Hadot (2006). Un ejercicio espiritual lleva a la
Remisión tal como lo advierte Heidegger, como
Verwindung –un extenso remitirse de una enfermedad- hacia el tiempo en que “todos fuimos
mujeres”, en el que éramos ambiguos ante la imprecisa naturaleza del primer mestizaje, en la que
nos confundíamos con amenidad. La superación
característica de la dialéctica es, en el pensamiento débil de Gianni Vattimo, reemplazado por la
idea de derrumbe o debilitamiento distorsionante
Verwindung, un actitud que caracteriza a la recuperación insistente del paisaje vital “vegetal”, en
el sentido de que no es violento, en contraposición
con la metafísica tradicional, (Vattimo 1983). La
mujer como tiene que devenir-mujer, para que el
hombre también lo devenga o pueda devenirlo.
Cuando fuimos mujeres éramos pura vinculación
indeterminada en aquel estadio en que formábamos parte de un primer mestizaje, de un amasijo
inicial indiferenciado. Este uso de tecnologías del
yo, desde una hermenéutica del sujeto, es lo que
realiza Kahlo en una “pintura de sí” (Foucault,
1988: 16-49) que se aleja de lo urbano. Por otra
parte le permite realizar por sus propios medios
operaciones en sus propios cuerpos y almas, pensamientos, conducta y forma de ser, para para alcanzar el estado de control de sí.

7. La ambigüedad en la frontera.
La frontera entre México y Estados Unidos manifiesta un linde entre un mestizaje y el otro, es
decir, entre lo paisajístico informe, y el paisaje
urbano, cuya energía depende del subsuelo mexicano. En la obra de Kahlo, que describe la frontera entre México y Estados Unidos, esa condición
se observa en la alimentación de las raíces. Si hacemos descripción de “Autorretrato en la frontera
entre México y los Estados Unidos”, nos damos
18

con un cuadro que fue pintado poco después de
su estancia en Detroit (Michigan) junto con su
marido (De Toro, Ceballos, 2014). La amistad
con Wilhelm Valentiener durante su estancia en
Detroit en 1932 permitió que Frida accediera al
arte vanguardista. El resultado de la integración
de las múltiples influencias en la obra de Kahlo
es declarado como un “realismo figurativo” con
elementos fantásticos y el uso de montajes y discontinuidades entre elementos indígenas e industriales (Westheider, 2006).
Figura 2. Autorretrato en la frontera entre México y
los Estados Unidos. 1932.
Óleo sobre metal de 31 x 35 cm.

Fuente: Fotografía tomada por el autor.

Frida Kahlo permanece en la ambigüedad
cuando pinta “Autorretrato en la frontera entre
México y los Estados Unidos”. De pie, desde su
vestido rosa, cruza los brazos. Sostiene con su
mano izquierda una pequeña bandera mexicana y
maniobra un cigarro encendido con la mano derecha. Hay razones para entender su postura Erguida entre la tierra profunda y la cultura industrial,
aunque anticipadamente a ese quebrantamiento.
Frida actúa aquí como la “mujer fronteriza”, entre
dos mestizajes: el fronterizo de sus raíces, México, y el fronterizo territorio con progreso de Estados Unidos, que se alimenta en modo rizomático
del mestizaje de la tierra mexicana. Bajo la tierra
los cables fabriles se vinculan horizontalmente
a los rizomas de los vegetales típicos. Hay una
retroalimentación entre ambas culturas, entre diferentes energías. Una composición de contactos
subterráneos horizontales que no tienen ni sujeto
ni objeto, cambian de naturaleza a medida que auContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La filosofía en el arte de Frida Kahlo. La colisión de mestizajes en América como interpelacíon de lo urbano.

mentan sus conexiones. Frida en este autorretrato
está fragmentada por la cultura política entre la
quietud precolombina y la industria humeante. El
zócalo sobre el que está parada marca el límite
ambiguo entre ambos estilos de vida. El paisaje
de México está predominado por los colores de
la tierra. Las flores con sus raíces visibles ocupan el primer plano. Dos ídolos de la fertilidad
y una calavera en el medio personifican el ciclo
vital. Más atrás, las antiguas deidades mexicanas, aludidas en el sol y la luna, coronan las
desolaciones de un templo. El paisaje de Estados
Unidos de Norteamérica, a la derecha, enrarece el
devenir por la profundidad femenina de América. Los rascacielos verticales se encuentran en el
lugar simétrico a la pirámide de Teotihuacán. En
el subsuelo el variado mundo vegetal del primer
plano mexicano ha sido sustituido, por artefactos
eléctricos cuyos cableados se asemejan a raíces,
mientras que los símbolos del ciclo vital se ven
representados por maquinarias industriales, cuya
contaminación vertical intoxica la bandera de Estados Unidos. Un pequeño generador de corriente
en el suelo norteamericano obtiene energía de las
raíces de la “vegetalidad mexicana” y se conecta al zócalo en que sobre el que se eleva Frida.
Ella es el único punto de contacto entre los dos
mundos (Moscato, 2015). El cuadro propone una
inmediación energética entre la pobreza ancestral
como fuente atávica del sur y el progreso urbano,
que se sustenta bajo la superficie, semejante al vegetal barbárico que nutre a lo carnívoro.

8. Discusión.
La obra de Frida Kahlo no ha sido modificada.
No obstante, como exponente americana y personaje universal necesita intentar una comprensión
artística que se ha tardado y se tardará. Así como
hay dos formas de vida tan extremadamente distintas en cada lado de las fronteras, también hay
dos Fridas que en su obra de arte se evidencian.
Ambas son divididas por elementos crueles como
la columna jónica resquebrajada, que separa el
cuerpo Frida desde su accidente pero también
que la penetra de modo vertical quebrándola en
dos mitades (“La Columna Rota”, 1944). Hay una
Frida cuya vida está penetrada y parcelada por la
cultura. América tiene en su seno algo más que la
pretensión de unidad latinoamericana. Es ni más
ni menos que la frontera y la convivencia entre la
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

América occidental e imperial y la Latinoamérica indígena. En el caso de su vida entre Estados
Unidos y México, la frontera tiene su altar en el
límite donde Frida se instala. No es una situación
en la que moderadamente se pasa de un modelo a
otro sino un choque que es tan impetuoso como
el sufrido en su adolescencia, que la atraviesa del
mismo modo, como parece haber sentido en su
cuerpo y, de hecho, ha sido así. En este caso su
pintura nos hace ver las ambigüedades propias de
América. La colisión cultural, en Frida Kahlo, es
desde siempre, según lo estamos manifestando,
algo que América vive entre el Estar y el Ser. No
es un estadio de linealidad donde una situación
civilizada ha superado a otra, sino una mixtura
de cada lado que no terminan de fusionarse, a la
que Kusch menciona como cobarde ambigüedad.
José Tasat (2013) menciona, ajeno a la estética
de Frida Kahlo, pero cercano a la filosofía de
Kusch, cómo es este límite desde una geo-culturalidad, entre la tensión mestiza, de lo sagrado y
lo profano. Es cuando en la noción de Occidente
se refugia la ciencia, el desarrollo y la innovación, mientras en América, se refugia la magia.
Existen dos mestizajes en convivencia. Tal como
concibe el pensador argentino Rodolfo Kusch, es
algo que le es propio al continente. Se expresaba
en la vida indiferenciada en una relación compleja sin el imperio del Ser. Actualmente se expresa
en una convivencia en la que formalmente imperan los conceptos del mestizaje entre lo bárbaro
y lo civilizado. Tal cual puede observarse en la
obra de Frida Kahlo, en la ciudad es atravesada
por ese segundo mestizaje. La poliomielitis, y
un muy grave accidente de tránsito le devuelven
la posibilidad de hacer un culto de sí horizontal,
atada a cordones vegetarianos que le reabren las
aduanas de aquel primer mestizaje. El arte de
Frida Kahlo en sus obras rompe la moldura de la
tradición del arte político por el que está influida,
que cultivaba Diego Rivera. Un autorretrato de
Kahlo puede ser lo que los zapatos de Van Gogh
para Heidegger. Intrigado por el cuadro, Heidegger le dedicó una lección magistral en la Universidad de Heidelberg (sur). Le sirvió de plectro
para elaborar una tesis sobre El origen de la obra
de arte. Heidegger advierte que el artista cumple
el hecho de producir o traer aquí –hacia a lo urbano del ente– obras, lo cual acontece como traer
de antemano, hace que llegue la entidad a su presencia a partir de su aspecto (Heidegger, 1950).
Buscamos en este artículo el arte para hablar de
19

�Enrici
filosofía, no solamente de Frida y su muy popular vida. Así como Heidegger pregunta por un par
de zapatos de Van Gogh, en América puede preguntarse sobre el arte de la mujer que permanece
acostada cuando pinta. Kahlo ha girado en torno
al concepto de diversidad, en cuanto territorio
de dolor incomunicado del primer mestizaje.
Percibe la necesidad de reconocimiento de la
territorialidad de su cuerpo, como añoranza del
primer mestizaje, tal cual observamos en la fusión con lava de su cuerpo. Pinta para verse a
sí misma, para hallarse como “Estar territorial”
arrebatado. No hay contactos precedentes entre
Rodolfo Kusch y Frida Kahlo entre pensamiento y arte. El presente es un intento de vincularlos. Reconocemos en ambos la intención de
remisión a lo que asoma siempre en América.
Aunque parezca que ha sido un período superado, aún no lo es.

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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�El Quijote visto desde la arquitectura: naturaleza-humanidad-idea.
Quixote seen from the architecture: nature-humanity-idea.
Recibido: noviembre/2017
Aceptado: agosto/2018

Jaime Vergara Muñoz1
Miguel Martínez-Monedero2

Resumen

Abstract

La formación intelectual3 de un arquitecto y su
obra construida es, en cierta manera, un reflejo de
su itinerario cultural. La literatura puesta al servicio de la arquitectura engrandece esta formación
y su propia existencia. En todo proyecto arquitectónico se pueden encontrar abundantes figuras
literarias que son previas a su concepción formal.
La literatura incrementa la riqueza y complejidad
del lenguaje estético y social de la arquitectura en
su fin último, al servicio del hombre.
El Quijote visto desde la arquitectura es una
poderosa herramienta creativa. Enseña a leer el
entorno y convierte los ámbitos en los que el
hombre vive en una enseñanza humanística, clara
y sencilla. El arquitecto debe entender al hombre
como paso previo a la creación artística. Don Quijote de la Mancha recrea un cuadro completo de
la vida, en un libro que, al igual que la arquitectura, forma, instruye y da realidad a lo imaginario.

The intellectual formation3 of an architect and his
work are characterized by the cultural training he
has received. The literature placed at the service
of architecture enhances this formation and therefore its own existence. In every architectural
project can be found abundant literary figures
that are prior to its formal conception. Literature increases the richness and complexity of the
aesthetic and social language of architecture in its
ultimate end, at the service of man.
Quixote seen from architecture is a powerful
creative tool. It teaches you to read the environment and converts the areas in which man lives
in a clear and simple humanistic teaching. The
architect must understand man as a prior step to
artistic creation. Don Quixote de la Mancha recreates a complete picture of life. It is a book that,
like architecture, teaches, instructs and gives reality to the imaginary.

Palabras Clave:

Keywords:

Arquitectura; Literatura; Quijote.

1
2
3

Architecture; Literature; Quixote.

Adscripción: Escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada, España. Doctor en Arquitectura. jaimevergara3@gmail.com
Adscripción: Escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada, España. Doctor en Arquitectura. miguel@mm-arquitectura.com
Adquisición de métodos, habilidades, actitudes y valores en el ámbito de la razón, y del entendimiento.

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�Vergara Muñoz, Martínez-Monedero

1. Introducción.
Todas las artes están emparentadas. Se puede relacionar la pintura con la escultura; la música con
la poesía; la arquitectura con la literatura... En este
último caso se dan ciertas similitudes entre distintos autores, como, por ejemplo: Álvaro Siza y
Fernando Pessoa; Aldo Rossi y Rainer M. Rilke;
o Víctor López Cotelo y Pedro Salinas (figura 1).
Figura 1. Aldo Rossi, Rainer Maria Rilke, Ludwig
Mies Van Der Rohe y Fernando pessoa

Fuente: Fotocomposición del autor. Procedencia de las fotos: Aldo Rossi
[Aldo Rossi working on a litho Houston Fine Art Press, 1966 Photo
Richard Newlin]; R.M. Rilke [Public domain]; Mies [ Public domain];
Fernado Pessoa [By S.A. e Maria José de Lencastre].

El paralelismo existe no sólo porque aparezcan
equivalencias formales en sus obras, espacios ya
descritos en prosa (o simples destellos literarios
en sus memorias) previos a su materialización
arquitectónica, sino porque ambos autores expresan los mismos pensamientos y comunican
idénticos significados.
La buena arquitectura, como los clásicos de la
literatura, alumbra toda la vida. Recogen momentos históricos de la memoria colectiva y los convierten en iconos propios de una generación. Son
obras de arte que sobreviven al tiempo y al cambio,
anclándose para siempre en el momento presente.
La formación intelectual de un arquitecto, y
como consecuencia su obra construida es, en cierta manera, un reflejo de su itinerario cultural. Ese
alimento intelectual es imprescindible para no
caer en la obsesión de “la forma por la forma”. El
buen arquitecto vive preocupado por aumentar su
formación: lee y dialoga con los libros; piensa y
se hace preguntas; escribe y nos muestra su alma.
Estas tres pautas son importantes porque el que

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no lee ni escribe no puede llegar a tener los rudimentos más elementales del pensar.
La lectura para este propósito es esencial: “La
parte más importante del cultivo de la inteligencia
se hace con la lectura de los grandes libros” (Lorda, 2009:50). Leer ejercita la inteligencia y ayuda
a comprender a todo tipo de personas y situaciones. El arquitecto que lee con dominio, facilidad
y gozo aprende a ser mejor arquitecto; más en
serio y con mayor intensidad. Se enriquece interiormente; despierta su inteligencia; conoce más
y aprende a llegar, con sus obras, al interior de
las almas, “… Por medio de la palabra escrita se
experimenta el encuentro con la verdad y con la
belleza” (Bayer, 2005:108).
Hay libros que divierten y enseñan, que dicen
lo que a nosotros nos hubiera gustado escribir,
que cambian nuestro modo de ver las cosas, que
han pasado la prueba del tiempo, que emocionan
y se imponen a nuestro espíritu con la fuerza de
lo imprescindible en cuanto los abrimos. Pero no
se trata de leer mucho, sino de leer bien. Dicho
con palabras de Jaume Balmes: “…conviene leer
los autores cuyo nombre es ya generalmente conocido y respetado; así se ahorra mucho tiempo y
se adelanta más. Estos autores eminentes enseñan
no sólo por lo que dicen, sino también por lo que
hacen pensar” (Balmes, 1950:100).

2. Literatura para hacer arquitectura.
La simbiosis que se produce entre la literatura y
la arquitectura nos permite comparar ambas disciplinas. Las dos se nutren de la preocupación
por las formas cotidianas en las que habitamos el
mundo y las dos constituyen refugios temporales
para el hombre.
Podemos encontrar “arquitectos que escriben,
escritores que proyectan arquitecturas, arquitectos como personajes literarios, personajes literarios especialmente ligados a una arquitectura…”
(Calatrava, 2010:15), etc. Esta interrelación ha
sido estudiada por investigadores como Philippe
Hamon prologuista de Architecture, littérature et
espaces (2006); Juan Calatrava y Winfried Nerdinger en Arquitectura escrita (2010); o David
Spurr en Architecture and Modern Literature
(2012), por citar algunos.
La arquitectura tiene reglas y principios dife-

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�El Quijote visto desde la arquitectura: naturaleza-humanidad-idea.
rentes de la literatura. La primera transforma el
espacio en un lugar habitable para el ser humano;
y la segunda construye un lugar para que los personajes entablen una relación. La distancia entre
ambas materias se acorta en los contornos creativos, y es ahí donde se encuentra la correspondencia y el beneficio recíproco. Hay formas arquitectónicas que habitan en la literatura y textos
literarios que condicionan lo construido.
Es habitual que la relación entre la arquitectura y la literatura se concentre en dos ámbitos. En
la representación formal directa de espacios y, en
la relación a través de una metodología (artística), común entre ambas disciplinas. En el primer
caso, el beneficio de la narración literaria sobre la
arquitectura se produce al tratar el sujeto (creativo) y su relación con el entorno; y en el segundo
caso cuando comparten métodos y se responde a
principios y voluntades comunes (figura 2).

hículo para aprehender e interiorizar el mensaje
arquitectónico. De igual manera la literatura usará herramientas constructivas con la que podrá
“apropiarse del entorno para que no sea un elemento estático y objetivo, sino que se relacione
con los seres que lo habitan” (Fuster, 2014:71).
La escritura y la arquitectura mantienen un
proceso de aglomeración de la experiencia humana en relación con el mundo, como paso previo a
la creación artística. La conexión entre el sujeto
y la obra proporciona belleza a la arquitectura y
bondad a la literatura. En ambas se relacionan de
forma inmediata el sujeto, la narración y el espacio; ambas emplean el rigor y la sinceridad del
lenguaje como camino de expresión; y ambas
muestran –cada una con su lenguaje– la veracidad de la obra creada y la conexión con el sujeto
creador (figura 3).
Figura 3. Obra “Kambiam”

Figura 2. Obra “Mil nou-cents vint motius”

Fuente: Antonia del Río (2015). Colección propiedad
del Banco de Sabadell.

Dicho de otro modo, nos podemos mover en
un vínculo “fiel” y directo entre una obra arquitectónica y un texto –dando como resultado una
relación simplemente formal, puntual o simplemente evocadora del espacio en la novela–; o generar un beneficio en cuanto a la metodología artística y a la capacidad de crear obras autónomas,
tanto del escritor como del arquitecto.
La arquitectura necesita herramientas narrativas para el análisis y la comprensión del edificio.
Este mecanismo de aproximación no se limita a
un simple lenguaje descriptivo, sino que es ve-

4

Fuente: Antonio J. Cabezas Cerro (2016) www.de3de.com

3. El Quijote: naturaleza-humanidad-idea.
La vida nueva, de Orhan Pamuk4, comienza así:
“Un día leí un libro y toda mi vida cambió”

Ferit Orhan Pamuk es un escritor turco, Premio Nobel de Literatura 2006.

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�Vergara Muñoz, Martínez-Monedero
(Pamuk, 2006:8). No siempre se acierta a explicar
qué es lo que nos gusta de las páginas cervantinas, pero comprobamos que para un arquitecto su lectura es muy provechosa. Es uno de los
clásicos de la literatura que perdura y del que se
siguen extrayendo múltiples enseñanzas. Un libro
extraordinario, que nos hace disfrutar de la buena
literatura y que también, como La vida nueva, nos
cambia la vida.
Se le considera el libro de los libros y proporciona un compendio plural de saberes y
visiones. Podemos decir –con símil constructivo– que es una cantera de inagotables sillares.
Entre sus páginas se han encontrado piezas de
variada estereotomía y pulida labra, que se han
utilizado para tantos y tantos edificios de las
artes, las letras y la historia.
Una característica que sorprende –en un
trabajo narrativo tan bello– es lo escaso de sus
descripciones de espacios arquitectónicos o urbanísticos5. La habilidad que prodiga Cervantes
para dar vida a sus personajes, y conocerlos tan
vivamente, nos hace demandar que suceda de
igual manera con aquellos espacios en los que
se desarrolla la escena. Pero no es así. El territorio donde con tanta brillantez se mueven los
protagonistas de su historia quedará sabiamente
velado. La arquitectura que debiera ser escenario natural de la historia de don Quijote se convierte en transparente, casi invisible, fugaz. Lo
construido es descrito con bocetos apenas apuntados, o en breves trazos que se desvanecen sin
desaparecer del todo. Que Cervantes comenzara
su novela escribiendo: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” (I,
1)6, es toda una declaración de intenciones. Además, es una muestra del sigilo que usará como
herramienta literaria, para hacernos descubrir
que, al igual que en la arquitectura, el silencio
puede ser un lenguaje mucho más creativo que
la palabra. No consideró necesario describir
lo evidente y todos sabían del aspecto de una
venta, un palacio o un corral. De este modo,
Cervantes (sobre arquitectura) dice mucho,
por todo lo que calla (Figura 4).

Podemos decir que El Quijote7 es una obra
completa y muy aprovechable para cualquier
profesión, y en nuestro caso (los arquitectos)
por tres motivos: primero, nos ayuda a leer el
entorno (naturaleza); segundo, instruye en el conocimiento del hombre (humanidad); y tercero,
porque su protagonista nos hace pasar de lo imaginario a lo real (idea).
Figura 4. “Brasil”
(Bicicleta brasileña de carga y 100 ladrillos)

Fuente: Héctor Zamora (2013). Fotografía: Marc Domage.

3.1 Naturaleza
La lectura del entorno la obtenemos gracias
a la detenida observación de la naturaleza que
hace Cervantes. De este modo, en su lectura nos
transmite el gusto por lo bello y el respeto por
lo creado. Cualidades que debemos encontrar en
todo arquitecto.
En el itinerario Caballeresco aparecen lugares
que se pueden recrear en un marco de identidad
espacial, fácilmente reconocible en el tiempo y en
escala. Las numerosas ediciones ilustradas han dado
buena muestra de esto y resultan coincidentes en las
representaciones. Su literatura es por tanto gráfica
y su arquitectura se puede leer. No describe literalmente la naturaleza, sino que la reconstruye como
cauce de sus aventuras; y no emplea la prosa como
literatura escrita, sino que la usa como todos la hablan (Endress, 2088). Por eso se le entiende, y el
Quijote resulta una obra con cimientos, estructura y

5
La relación entre el Quijote y la arquitectura también ha sido estudiada por otros autores como en Perucho (2002), Panedero (2004),
Loarce (2006), Rivero (2006) y Vergara (2015) entre otros.
6
Todas las citas del Quijote provienen de la edición de Francisco Rico (2005). Las citas que hacen referencia al Quijote se componen de
dos partes separadas por coma, por ejemplo: (II, 25). La primera parte, en cifras romanas, se refiere al volumen del Quijote; la segunda, en
cifras árabes, se refieren al capítulo; y si se añade una tercera cifra indica la página.
7
Escribimos Quijote (en cursiva) cuando se hace referencia a la obra, y Quijote (en redonda) cuando se refiere al personaje.

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�El Quijote visto desde la arquitectura: naturaleza-humanidad-idea.
cubierta, que todos admiran y que jamás envejece.
La bipolaridad quijotesca, entre lo real y lo
fantástico, exige estudiar específicamente la
presencia y tratamiento de la naturaleza, tanto
en su cordura como en su locura. En el Quijote hay una velada negación de lo urbano “el
manchego no pasa por ninguna ciudad: se aparta de Toledo, no llega a Zaragoza y ni siquiera
se adentra verdaderamente en Barcelona. En
cierta ocasión, se le ofrece la oportunidad de
ir a Sevilla [...] Sin embargo, el atractivo de la
ciudad del Guadalquivir [...] lo rechaza enseguida...” (Redondo, 1997:64). Su paisaje es básicamente, un paisaje rural en el que abunda el
contacto físico con la naturaleza8. En particular
la vida rural adquiere la significación de una
imagen ideal dónde el Hidalgo puede ejercer
de Caballero. Esta vida alejada de la ciudad se
asocia con una sabiduría y una bondad natural e
instintiva. Y “las personas que viven cercanas a
la naturaleza, como los campesinos, los pastores, los gitanos y los salvajes, son literariamente enaltecidas” (Redondo, 1997:65).
Observamos en qué medida don Quijote valora la naturaleza en su discurso sobre la Edad
de Oro. De su lectura entendemos cómo de fondo, entre sus propósitos caballerescos, está el
intenso esfuerzo para restablecer el supuesto
estado natural originario. Un estado lleno de
bondad que la naturaleza garantizaba entonces
por iniciativa propia y que ahora, por la falta de
Caballeros, se está perdiendo. En este discurso
Don Quijote declara: “…a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar
otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de
las robustas encinas que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto.
Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas
les ofrecían” (I, 11).
Cervantes obedece a su propia inspiración y
compone un contexto natural, con su espacio y su
tiempo, donde el Hidalgo construye su historia.
También la arquitectura debiera trabajar un contexto natural con la misma precisión. El proyecto
se hace desde la comprensión del lugar y para el
hombre, en su Naturaleza (figura 5).

3.2 Humanidad
El Quijote instruye en el conocimiento del hombre porque es un muestrario permanente de valores humanos. Cervantes emplea una literatura de
personajes que cambian, evolucionan e instruyen
en el conocimiento del hombre. “En todos, la lectura de la obra de Cervantes provoca actitudes del
espíritu, comportamientos individuales y colectivos, reacciones y, en definitiva, situaciones de la
naturaleza humana que se traducen en presupuestos que orientan las conductas y los modos de ser”
(Barceló, 1987:128).
Figura 5. Molinos de viento.

Fuente: Foto de Jaime González

En cada uno de los 126 capítulos que componen la obra, el autor por boca de sus protagonistas “vierte a cada paso reflexiones, consejos, enseñanzas, máximas y sentencias morales al lado
de las más finas críticas y de las más ingeniosas
agudezas” (Solana, 2013:9). Unas veces usando el
doctrinarismo de don Quijote (hombre de ideales)
y otras veces el prudencialismo de Sancho Panza
(hombre de realidades). Así nos encontramos con
bromas sencillas y aleccionadoras del escudero y
otras veces con profundos discursos de su Señor, y
ambos nos aproximan al conocimiento del hombre
que es tan esencial en la formación del arquitecto.
Con la arquitectura, el proyecto arquitectónico introduce el tiempo futuro en el presente; y
modifica el espacio para adaptarlo a la escala humana. Cervantes, en el Quijote, altera el espacio
conjugando lo terrenal de Sancho con lo imagina-

8

El uso del paisaje como decorado ambiental se puede encontrar en numerosos pasajes (I, 4, 100-101; I, 8, 165; I, 10, 204; I, 15, 290; I,
20, 397; I, 23, 458-459; I, 23, 467-468; I, 24, 476; I, 27, 541-542; I, 33, 658; I, 48, 919; I, 50, 938; II, 8, 140; II, 29, 426-427; II, 30, 438;
II, 61, 861-863; II, 67, 945 y II, 71, 998-999).

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�Vergara Muñoz, Martínez-Monedero
rio del Quijote; y modifica el tiempo con diferentes niveles que se suceden, y se superponen, para
relacionar la ficción con la existencia humana.
3.3 Idea
Y finalmente, su protagonista nos hace pasar de
lo imaginario a lo real porque plantea la eterna
lucha entre lo ficticio (el Caballero) y lo real (el
Hidalgo); entre lo ideal y lo construido; entre lo
proyectado y lo realizado. El combate entre la locura del Quijote y la cordura de Alonso Quijano
aporta tensión a la novela, similar al esfuerzo que
la idea encuentra en la arquitectura, en su pretensión por trascender los límites del pensamiento.
La idea-locura es sueño, equívoco o ilusión.
Necesita algún vehículo de expresión y de conocimiento. La manera de alcanzar esa experiencia
sensible y cruzar el umbral de la imaginación lo
proporciona la ficción literaria. En un comienzo
aceptamos la locura del Quijote como fantasía
creadora (ficción de realidad) y después la entendemos como una realidad de ficción creíble,
interpretable y vital.
Lo real-cordura es la experiencia inevitable, la
percepción habitual de los hechos reales, la interpretación de la experiencia cotidiana. La acción literaria representa a un imaginario don Quijote que
ve gigantes dónde sólo hay molinos; castillos en
vez de ventas; y un ejército cuando sólo son ovejas.
Cervantes hace un esfuerzo sistemático por “…
borrar a Alonso Quijano de su novela y dejar en
primer plano al caballero andante, al loco cuya personalidad se ha trastocado” (Miñana, 2005:106).
Sólo al final de la novela, con la “muerte” de don
Quijote, se nos hace entender que no puede morir –aunque sí Alonso Quijano–al llegar a estar tan
vivo (Castilla, 2005:30). Pues sólo se mueren las
personas en el olvido. En esas últimas líneas hay
un efecto mágico, un cambio de papeles. Ahora
don Quijote está de parte de la realidad y los otros
están, o fingen estar, o siguen estando por inercia,
de parte de la ficción (Clamurro, 2005).
En arquitectura ocurre lo mismo. La obra
tiene prioridad sobre su autor. Esto sucede al final del proceso creativo, cuando se presenta la
verdad-desnuda de la idea-construida (Campo,
2006:11)9. A la que sólo se puede acceder (como
el Caballero de la Triste Figura) “vestido de cuer9

do y desnudo de loco” (II, l). El final del proyecto
no es la muerte de la idea sino su renacer. Es el
desengaño que lo desviste y lo reconstruye para
volver a ser lo que fue en la imaginación del arquitecto, ahora dotada de corporeidad.
Alonso Quijano y don Quijote de la Mancha
son fusionados y liberados en la muerte. Como
el arquitecto y su obra, que morirán del mismo
modo que fueron concebidos: soñados desde la
literatura o construidos en la vida real (Figura 6).
Figura 6. “Don Quijote y Sancho
en busca de aventuras”.

Fuente: Grabado. William Strang.1902. Banco de imágenes del Quijote
www.qbi2005.com

4. Conclusión.
La arquitectura y la literatura mantienen una sólida relación. No sólo por el cultivo de la actividad
intelectual a la que la profesión obliga, sino por
la permanente relación con la dimensión humana
que lleva consigo el desarrollo de la arquitectura.
La arquitectura se relaciona siempre con la
vida de los hombres, y los libros ayudan a construir el camino para adquirir este conocimiento.
En este proceso de ida y vuelta, el arquitecto concreta los límites del espacio y la literatura, posteriormente, certifica lo hallado. La formación del
arquitecto no debería descuidar nunca su vertiente humanística porque necesita una imagen clara
y elemental de lo que es el hombre, de cuál es su
perfección y de cómo se cultiva.

Alberto Campo Baeza simultanea la obra construida con la idea escrita, hasta fundir lo que será el alma de toda su obra, la idea construida.

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�El Quijote visto desde la arquitectura: naturaleza-humanidad-idea.
La literatura proporciona un camino –figuras
literarias previas a la concepción formal– para
que la arquitectura configure bien la relación con
el entorno (situación), mejore la calidad de vida
de las personas (humanística), y alcance, con estos objetivos, la dimensión creativa y estética,
pues incrementa la riqueza y complejidad del lenguaje de la arquitectura.
Leer bien es clave, y el Quijote es un magnífico
libro para alcanzar este conocimiento. Para los arquitectos es una obra nutricia por tres motivos: enseña a leer el entorno; instruye en el conocimiento
de la persona; y finalmente porque la acción literaria
representa a un imaginario don Quijote que combate
la cotidiana inercia de las cosas, como sucede en la
arquitectura en su esfuerzo por construir la idea.
Cervantes en el Quijote ilumina, conforta, y
aporta sosiego y belleza. Nos hace contemplar las
acciones nobles que el ser humano puede realizar.
Crea un espacio donde se desarrolla la ficción y
lo cede a la arquitectura para que proporcione su
forma tangible. Todas las relaciones que encontramos en la narración se pueden estudiar estructuralmente porque están construidas en el imaginario
de Cervantes y en la realidad de cada personaje.
De este modo, el arquitecto debe entender al
hombre. Cervantes habla de él porque recrea un
cuadro completo de la vida. Conocer su libro es
descubrir la relación de lo real con lo imaginario;
entender que el mundo de la arquitectura es lo natural y no lo ajeno, lo humano y no lo ficticio, el
entorno y no el objeto.

8. Referencias bibliográficas.
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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Clamurro, W. (2005). “El tiempo lúdico y mortal
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Miñana, R. (2005). “¿Por qué leer El Quijote
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de Cervantes”, en J. Calatrava y L.C. Izquierdo
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29

�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su
proyecto para América Latina.
Design for human beings. Richard Neutra and his project for Latin America.
Recibido: mayo/2018
Aceptado: agosto/2018

Dra. Catherine Ettinger1

El diseño de estructuras, si nos alejamos
de “lo abstracto” concierne, sobre todo,
labor para y con seres humanos.
(Neutra, 1954: v)

Resumen

Abstract

Richard J. Neutra (1892-1970), arquitecto austriaco emigrado a California en la década de 1920, ha
sido caracterizado en la historiografía del movimiento moderno como un gran técnico que depuró los lenguajes modernos en residencias para su
clientela del sur de California. Esta versión sobre
Neutra opaca contribuciones teóricas relevantes
que se vinculan, por lo menos parcialmente, con
sus experiencias en América Latina y su trabajo en
Puerto Rico, en donde desarrolló diseños para escuelas, clínicas, centros comunitarios y hospitales,
además de reflexionar sobre el tema de vivienda.
Este trabajo rescata de textos éditos como Arquitetura social em paises de clima quente e inéditos
como manuscritos y discursos que dio en distintos
países de América Latina el pensamiento de Neutra sobre el diseño en relación con el ser humano
como cuerpo y como ser social. Se muestra como,
a partir de sus lecturas de neurociencias y la reflexión que hizo en relación con las soluciones que
había ideado para Puerto Rico entre 1943 y 1945,
elaboró fundamentos teóricos humanistas.

Richard J. Neutra (1892-1970), Austrian architect
who emigrated to California in the 1920s, has been
characterized in the historiography of the Modern
Movement as a technical architect who purified
modern languages in residences for his Southern
California clientele. This version of Neutra hid
from view his relevant theoretical contributions
that are related –at least partially– to his experiences in Latin America and his work in Puerto
Rico where he developed designs for schools, clinics, community centers and hospitals and reflected on collective housing. This article –based on
a revision of published texts such as Architecture
of Social Concern for Regions of Mild Climate
as well as unpublished manuscripts and speeches
given in Latin America– Neutra’s thought on the
relationship between design and humans, both as
biological and social beings. It shows how, based
on his readings in Neuroscience and his reflections
on the solutions he had developed for Puerto Rico
between 1943 and 1945 he constructed humanistic
theoretical foundations.

Palabras Clave:

Keywords:

Richard Neutra; Biorealismo; Arquitectura latinoamericana; Puerto Rico.

Richard Neutra; Biological realism; Latin American architecture; Puerto Rico.

1

Profesor-Investigador Titular “C” de Tiempo Completo Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo. Facultad de Arquitectura.
SNI Nivel II . Mail: crettingerm@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

31

�Ettinger

1. Introducción.
La imagen de Richard Neutra (1892-1970) está
irrevocablemente ligada a sus casas californianas.
La fotografía de Julius Schulman de la casa Kaufmann al atardecer, con los cerros del desierto en tonos de gris de fondo y la mujer acostada en un tumbón frente a la alberca, es probablemente una de las
imágenes más reconocidas de su trabajo. Esta fotografía, y otras que difundieron las casas realizadas
para su clientela adinerada del sur de California, es
elocuente en relación con el esmerado tratamiento
técnico de sus obras, el papel central que ocupó el
sitio en sus diseños y la claridad formal que ostentó
en el uso de lenguajes modernos; lo que no logra
comunicar es el profundo interés de Neutra por el
ser humano y su comodidad como asunto medular
en el diseño arquitectónico.
Neutra fue, además de profuso diseñador, profuso escritor. Dejó numerosos textos que, aunque
en ocasiones sean de difícil lectura, dan evidencia
de los fundamentos teóricos de su trabajo y de la
honda reflexión sobre la esencia del quehacer del
arquitecto: el ser humano. Los escritos muestran
otro Neutra, un visionario con inquietudes alejadas de la imagen de una arquitectura glamurosa.
En ellos se reflexiona sobre temas que se tornarían
de interés medio siglo después como el diseño
ambiental o la percepción de la arquitectura. Dan
fe además de su gran preocupación por el sur, por
el trópico y por sus habitantes pobres. Como buen
moderno, creía en la capacidad de la arquitectura
de forjar cambios en los individuos y también en
las colectividades; en su poder de transformación
social. Pregonaba un diseño centrado en el ser humano, atento a las condiciones naturales del sitio
y sensible a las necesidades sociales.
En este sentido, la historiografía de la arquitectura no le ha hecho justicia a Neutra,
caracterizándolo como un técnico (Benevolo,
1977:641) dedicado a la arquitectura residencial
en California (Hitchcock, 1993:117; Giedion,
1967:500). Las omisiones historiográficas han
dado como resultado un renovado interés en
Neutra con atención a sus inquietudes en relación con el sitio (Leatherbarrow, 2000), el psicoanálisis (Lavin, 2005), la neurociencia (Mallgrave, 2011), los países del sur (Tippey, 2016)
y el paisaje (Treib, 2017). Lavin (2005:14) hace
el llamado para considerar a Neutra una figura
principal de la modernidad, aduciendo la impor32

tancia de su producción teórica, que poco ha figurado en revisiones historiográficas.
En relación con América Latina Neutra es un
tema candente. Sus proyectos para Puerto Rico,
las giras que realizó en los años 40 y 50 y la constante publicación de sus obras en revistas de gremio en los países de la región le han conferido
un papel importante. Para el caso de México, se
ha señalado su influencia en la arquitectura residencial de los años cincuenta, particularmente
en el fraccionamiento del Pedregal de San Ángel (Rovira y Rueda, 2014; Rueda, 2009; Santa
Ana, 2014). La presencia constante de Neutra en
la prensa gremial y la consecuente influencia se
examinó también para el caso de Brazil (Critelli de
Campos, 2015; Fraser, 2000; Segawa, 1998:149.)
Lira (2010) ha señalado el interés de Neutra por el
tema de la planificación en la región. Estos trabajos
en conjunto reconocen la importancia de Neutra en
América Latina donde sus publicaciones y su presencia dejaron aportaciones a la arquitectura local.
El presente trabajo se suma al corpus existente sobre Neutra ahondando en su pensamiento en relación con el ser humano. A través de la
revisión de sus discursos, textos inéditos y publicaciones –privilegiando aquellas realizadas
en América Latina–, se identifica dos distintas
maneras de concebir al ser humano en relación
con la arquitectura. La primera como ser social
con atributos culturales y la segunda como ser
corpórea. Ambas concepciones marcaron sus
propuestas para la región.
Este acercamiento invita a revisar las versiones más difundidas sobre Neutra en la historiografía de la arquitectura en varios sentidos. Por
una parte se tiene que enriquecer el potente imaginario forjado de su arquitectura doméstica a
través de la serie Arts &amp; Architecture y su programa de Case Study Houses, para prestar atención
a la arquitectura social, en particular la escolar,
la hospitalaria y la vivienda colectiva. Por otra,
se espera complementar la historiografía que
enfatizó la calidad técnica de su obra, al reconocer su perspectiva desde el ser humano en
relación con la percepción sensorial. Por último, se espera contribuir a una revaloración de
la importancia de Neutra para los arquitectos
latinoamericanos, frente a la historiografía que
al observar la influencia de Le Corbusier, particularmente en Brasil, ha opacado la relevancia
de otras figuras en la región.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina.

2. Neutra, la modernidad arquitectónica y el ser humano.
Resulta una obviedad que el ser humano está al
centro del diseño arquitectónico, pero hay maneras muy distintas de imaginar ese ser. Probablemente la formulación más contundente y diseminado del siglo XX sobre la relación entre
ser humano y espacio arquitectónico resulta de
la analogía entre máquina y espacio. La descripción corbusiana de la casa como “máquina para
habitar” remite a la idea del diseño mínimo y eficiente basado en un habitante estándar. En este
paradigma, el estudio del usuario privilegiaba las
medidas sobre otros aspectos como pudiera ser
la cultura, los usos y costumbres, y presagiaba
el desarrollo de El Modulor publicado en 1950.
Aunque desde luego que el pensamiento de Le
Corbusier, en relación con la vivienda, tenía mayor complejidad, la analogía con la máquina fue
tan potente que opacó otras formulaciones y predominó esta posición maquinista y universal.
Al igual que la modernidad no fue unívoca –
aunque algunas versiones la caracterizan así—la
manera de imaginar al ser que ocuparía el espacio arquitectónico tampoco lo fue. Iñaki Ábalos
(2000: 20-25) ha indagado la idea del hombre
abstraído, el hombre nietzcheano en los proyectos de casas-patio de Mies van der Rohe, donde
el ser humano es un moderno, aislado, solo. El
ser humano que recorre el espacio se asomó en
el trabajo de Eileen Gray con la propuesta de
diseño a partir de trazar los movimientos de los
diferentes usuarios privilegiando los usos y las
acciones sobre la función (Espegel, 2007: 114).
En su Casa E1027 en Cap St. Martín el ejercicio
de dibujar los trayectos del personal de servicio y
de los habitantes de la casa fue determinante en
el diseño. No se quiere sugerir que fuera la única
consideración, pero la idea del ser en movimiento
y de una concepción de las distintas funciones de
las personas que habitaban el espacio se usó para
lograr una eficiencia distinta a la de los espacios
mínimos de Le Corbusier.
Richard Neutra, en sus escritos, mostró diversas posiciones con respecto al ser humano, con
una relevante distinción entre el cliente y el usuario final. Sus ideas al respecto se derivan de varias
experiencias e intereses, incluyendo su cercanía
a la familia de Sigmund Freud en su juventud y
sus lecturas sobre psicoterapia (Lavin, 2005), su

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

interés en las neurociencias (Mallgrave,2011), y
una larga hospitalización de joven cuando, después de contraer malaria y tuberculosis durante
su servicio militar, fue obligado a pasar un año y
medio en un sanatorio suizo. Esta experiencia lo
sensibilizó a la perspectiva no solo del paciente
hospitalario, sino en general a la percepción de la
arquitectura por parte de sus usuarios. Su contacto con Philip Lovell durante el proceso de diseño
de la Casa de Reposo Lovell reforzó sus convicciones al respecto del rol que jugaba la arquitectura en el bienestar de sus usuarios y el desarrollo
de su filosofía de biorealismo.
Lovell y su esposa Leah, abogaban por una
vida sana a través del vegetarianismo y el ejercicio, ideas que difundieron a través de una columna en el Los Angeles Times. Neutra buscó en el
diseño de la Lovell Health House en 1929 –además de la novedad muy difundida de la estructura
de acero– una armonía que fomentara el bienestar
físico y emocional de sus habitantes. Jugando con
distintos niveles, con grandes volados y balcones
suspendidos, creó una serie de espacios interiores
diseñados para lograr el bienestar integral de sus
habitantes –en lo psicológico, lo físico y lo espiritual. Se considera que este acercamiento a los Lovell fue clave en el desarrollo de sus ideas sobre
biorealismo, una filosofía que a grandes rasgos
postulaba el “impacto benéfico de un ambiente
bien diseñado sobre la salud general del sistema
nervioso humano” (Frampton 1980:248). Recordando esta experiencia escribió “Había empezado
a creer que la medicina era mejor cuando estaba versada en prevención y que la planificación
urbana y el diseño edilicio podrían conformar el
paquete más prometedor de medicina preventiva
y un factor de fuerte influencia en impulsar la química interior de bienestar” (Neutra, [1962] 2009:
222). Este deseo de proveer a los espacios con el
poder de originar bienestar lo llevó a incluir áreas
para dormir en el exterior, patios privados para
tomar el sol al desnudo y una cocina adecuada
para la preparación de una dieta rica en vegetales.
La modulación de la luz y la relación establecida
entre los espacios interiores y exteriores abonaron
a la creación de un ambiente armonioso.
Estas experiencias se vinculan con las concepciones del ser humano que aparecen en el discurso de Neutra sobre y para América Latina. En el,
aparece un ser cultural –ya sea latino o indígena–
que tiene una forma de vida que puede entrar en
choque con un nuevo modelo de arquitectura mo-

33

�Ettinger
derna o bien ofrecer oportunidades de continuidad. Por otra parte, y particularmente relacionado
con el tema de clima, está el ser humano corpóreo
que percibe la arquitectura a través de sus sentidos. Ambas formulaciones marcaron su perspectiva sobre la región, así como sus propuestas para
arquitecturas adecuadas a ella.

3. Neutra y América Latina.
Richard Neutra estableció una relación profunda con América Latina a través de numerosos
viajes, el contacto con colegas y la realización
de proyectos en la región. Aunque había viajado a México de vacaciones con anterioridad, su
primer viaje profesional a la región se realizó
en 1937 cuando de visitó México para impartir
una conferencia en el Palacio de Bellas Artes
en la ciudad de México.2 Aprovechó la oportunidad para recorrer el país y establecer contacto
con figuras tan relevantes en el ámbito artístico y cultural como Diego Rivera, Frida Kahlo,
Juan O’Gorman y Carlos Obregón Santacilia
(Hines 1982: 189). En su diario registró su sorpresa ante los contrastes: la presencia prehispánica y los conjuntos de vivienda multifamiliar,
la historia milenaria y la metrópoli, el carácter
indígena y occidental y, “el inmenso Rivera”
y su “diminuta muñeca de pelo negro” (citado
por Hines, 1982:189).
Este viaje le sirvió de introducción a América Latina, región en la cual desarrollaría uno
los proyectos más significativos de su amplia
carrera: el diseño de escuelas, clínicas, hospitales y centros comunitarios en Puerto Rico entre 1943 y 1945 (Hines, 1982: 195). Viajó a la
isla a instancias del Departamento del Estado
de Estados Unidos y a invitación del gobernador Rexford Tugwell para participar en el diseño
de escuelas, hospitales y centros comunitarios,
tanto rurales como urbanos. Neutra fungió como
coordinador de un equipo local; los diseños

realizados –aunque la mayoría no fueron construidos como tal– recibieron mucha difusión a
través de diversas publicaciones. En ellos, Neutra pudo seguir explorando las posibilidades de
diseño en clima templado –que venía realizando
en California– pero ahora con condiciones climáticas más extremas y con fuertes limitaciones
de costo (Architectural Forum, 1945: 126-130).
Aprovechando la cercanía, en marzo 1945 viajó
a Santo Domingo, República Dominicana3 y a
La Habana Cuba,4 donde se reunió con colegas e
impartió conferencias.
Auspiciado de nuevo por el Departamento
de Estado de los Estados Unidos, Neutra realizó una gira de buena voluntad a Sur América
en noviembre de 1945 en el marco de la política de “Buenos Vecinos” que había implementado Franklin D. Roosevelt ante la amenaza de influencias comunistas en la región. En
esa ocasión visitó Ecuador (Guayaquil), Perú
(Lima, Arequipa, Cuzco), Bolivia (La Paz),
Argentina (Buenos Aires), Uruguay (Montevideo) y Brasil 5 (São Paulo, Rio de Janeiro,
Minas Gerais, y Rui Grande do Sul). Por lo
general, sus conferencias fueron precedidas
por visitas a las obras recientes o en proceso
de construcción con la finalidad de que diera
asesoría donde fuera posible. Aprovechó las
visitas para incorporar en sus discursos alusiones a la situación local.6
Para concluir el reporte y resumir la gira,
Neutra escribió:
“Creo que aparte de las reuniones sociales de
costumbre, útiles para fomentar la buena voluntad, mi procedimiento de hacer que los problemas de la ciudad visitada fueran el tema de las
conferencias formales, mesas redondas y transmisiones resultó satisfactorio y fue bien recibido. Evidentemente requirió de un acopio veloz
de información, pero rindió, según mis amigos
locales, la publicidad verdaderamente constructiva y el agradecimiento de esfuerzo de cooperación cultural del Departamento de Estado.”7

2

El evento se realizó bajo el auspicio de la Secretaría de Educación Pública con la participación de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y la Escuela Superior de Construcción.
Archivo Neutra (Richard and Dion Neutra Papers, Colección 1179, Charles E. Young Research Library, UCLA), caja 1419, expediente 29.
3
[Nota periodística. Diario de la Nación, Ciudad Trujillo, República Dominicana, 7 marzo 1945]. Archivo Neutra, caja 1419, expediente 1410.
4
[Nota periodística. Diario de la Marina, La Habana, 15 marzo 1945]. Archivo Neutra, caja 1419, expediente 29.
5
Notas sobre la presencia de Neutra en Brasil aparecieron en O Globo (17 novembro de 1945), Diario da Noite de Sao Paolo (19 novembro
de 1945) y O Jornal de Rio de Janeiro (20 noviembre de 1945). Archivo Neutra, caja 1419, expediente 29.
6
[Report on Visit of South American Republics, 1945], Archivo Neutra, caja 1429, expediente 8.
7
Ibidem, p. 7.

34

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina.
Durante las décadas cincuenta y sesenta varias
agrupaciones y universidades latinoamericanas
recibieron a Neutra. Viajó a Perú (Lima), Venezuela (Caracas), Guatemala (Antigua), Colombia (Barranquilla), Cuba (La Habana), Argentina
(Buenos Aires) y México impartiendo conferencias en salones abarrotados de estudiantes.
A través de su presencia en la región y también de las publicaciones de su obra en revistas
gremiales Neutra se convirtió en una figura de
suma importancia para los arquitectos latinoamericanos sobre todo hacia el medio siglo. Para
dimensionar esto vale la pena señalar que simplemente en Brasil, Segawa (1998: 149) identificó 137 artículos sobre su obra; en México tuvo
una mayor presencia en la prensa especializada
que Le Corbusier, Wright o Mies van der Rohe
e, inclusive, su obra apareció con mas frecuencia que la de Luis Barragan y sus diseños fueron
publicados en Arquitectura México, Arquitectura
y Decoración, El Arquitecto y en Espacios, incluyendo un número monográfico con motivo de su
fallecimiento en 1970 en Arquitectura/México.
Una revisión superficial muestra que su obra fue
publicada en Argentina en las revistas Arquitectura, Canon, Nuestra arquitectura y Sur. En Perú
publicó en Espacio, El Arquitecto Peruano y en
el Educador Peruano, en Venezuela aparecieron
reseñas de su trabajo en El Farol. Adicionalmente el mismo Neutra promovió la publicación
de tres de sus libros en la región incluyendo la
traducción de Survival through Design (editado
por Fondo de Cultural Económica en 1957 con
el título Planificar para sobrevivir), Realismo
Biológico (publicado en Argentina en 1958) y
la edición bilingüe portugués-inglés Arquitetura
social em paises de clima quente /Architecture
of Social Concern in Regions of Mild Climate en
São Paulo en 1948.
Se observa que no sólo dejó huella Neutra en
América Latina, sino que también sus experiencias en la región dejaron huella en él, sobretodo,
el proceso de diseño de escuelas, clínicas y hospitales en Puerto Rico donde pudo experimentar,
reflexionar y profundizar en el tema de proyectos
sociales, además de seguir explorando las posibilidades de diseño en climas templados. Sin duda,
sus experiencias en América Latina enriquecieron sus escritos teóricos y su obra a su regreso a
California (Ettinger, 2018). Resalta el tiempo en
Puerto Rico, no por lo que se construyó, sino por
los planteamientos de diseño y por la difusión que
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

tuvieron en la región. Al respecto, Brett Tippey
(2016) ha referido a su trabajo en América Latina
como trabajo de campo y Puerto Rico como laboratorio para la experimentación de muchas de
sus ideas. El mismo Neutra, probablemente en
reconocimiento de la importancia de este episodio en su carrera, escribió en 1962 “El Sur
abierto es lugar de prueba para Norte cerrado.”
(Neutra, [1962] 2009: 215).

4. El ser biológico y el diseño para
los trópicos.
Desde 1954 Neutra, en un Survival through Design, texto que se ha considerado inaugural para
la disciplina de diseño ambiental, dejó en claro
su visión del ser humano como centro de todo esfuerzo del diseño. En este texto privilegió la idea
del ser biológico, el orgánico, abogando por la
aplicación en el diseño de los conocimientos que
se generaban desde las neurociencias. Partió de
una concepción del ser humano en relación con
un sistema nervioso que oscilaba entre dos estados –uno inhibitorio y otro de excitación– o bien
quedaba suspendido entre ellos en un estado de
descanso (Neutra, 1954:214). El rol del arquitecto
radicaban en manipular los estímulos y, por ende,
tenía que ser experto en el funcionamiento del
organismo humano (Neutra, 1954: 230). Debía
aprovechar los avances en las neurociencias para
comprender los efectos de los colores, las cualidades auditivas y las texturas sobre los humanos para
poder aplicar este conocimiento efectivamente en
el diseño. Los ensayos contenidos en Planificar
para Sobrevivir ilustran su interés en estudios científicos de la percepción, en comprender el rol que
jugaban los sentidos, más allá de la vista.
Sus reflexiones se ampliaron a incluir la percepción de la forma y los juicios estéticos sobre la
belleza en 1962 con la publicación del libro Life
and Shape en que desarrolló en diversos ensayos
que reflejan la consolidación de sus ideas sobre
arquitectura y su filosofía de realismo biológico.
Propuso comprender la percepción de la arquitectura desde las funciones neurológicas; inclusive
aboga por comprender a la forma y la percepción
de la belleza en términos de funciones cerebrales
(Neutra, [1962] 2009: 321).
Estas observaciones, que reaparecieron en
textos y discursos, se vinculan con la inquietud
de Neutra por entender a la arquitectura desde la
35

�Ettinger
perspectiva neurológica (Mallgrave, 2011: 102).
En 1952, durante su visita a México, había insistido en una visión de la arquitectura desde el ser
humano en una suerte de síntesis de la idea de
realismo biológico: “la arquitectura se basa en el
más actual y moderno conocimiento de los seres
humanos… en su fisiología.” Pero, aclaró que al
hablar de fisiología, no solo ser refería al cuerpo sino “a la totalidad de cuerpo y mente.”8 En
otro texto, recomendó prestar particular atención
a “humedad, corrientes de aire, pérdida de calor,
estimulación táctil, la gravedad y la resistencia
del piso y otras respuestas musculares-esqueletales.” (Mallgrave, 2011:106).
En la propuesta de Neutra el cliente figuraba
de manera importante. Sobre el tema dejó varios
textos inéditos en que enfatizaba la necesidad de
la empatía por parte del arquitecto en el trato (Lavin, 2005: 32-35). Pero, al final, en el discurso
de Neutra cobraba mayor importancia el usuario
último de los espacios: el habitante, el niño, el paciente, el estudiante. Al tratar el tema del usuario,
Neutra imaginaba su experiencia del espacio: el
paciente en su cama o el niño en su salón.
En relación con la arquitectura escolar escribió mucho; una preocupación suya era la artificialidad de los ambientes escolares tradicionales
y la institucionalización de la educación que se
alejaba de la escala humana (Neutra 1944: 71)
que podrían llevar a la “deprivación sensorial”
del niño (Neutra, 2009: 327). En 1944 Neutra
explicó sus ideas acerca del salón de clases de la
siguiente manera:
“La estructura física de la escuela debe ampliar
la tendencia a enfatizar y premiar la cooperación
en lugar de la competencia. Los niños que entran
a un salón hoy en día no se quedan sentados quietos, en una suerte de aislamiento paralelo o susurrar furtivamente a sus vecinos en sus pupitres
atornillado al piso mientras supuestamente escuchan un sermón que resuena desde el pizarrón
[…] su interés, su estimulación, su éxito será en
el trabajo en equipo, en el ayudar en lugar de
sobresalir. Una actividad muscular y sensorial
coordinada requerirá de una agrupación flexible
de los humanos y de sus muebles, para ajustar el
ambiente educativo a los esfuerzos concertados
varios y frecuentes.

¡Más espacio, más luz difusa, luz donde se
requiere de más lados, menos colchones de aire
caliente alrededor de los entrenados y menos sistemas de calefacción con contaminación del aire
en aras de la economía!
¡Menos sitios encerrados y fijos, y más extensión hacia el exterior!
Ayudas acústicas hacia el silencio a través
del aislamiento y una controlada reverberación
hacia una articulación distinta de la oferta de sonidos –que serán definidos, no difuminados mientras pasan a las mentes.
Ayudas visuales no solo para la presentación
de un tema en particular, pero para el desarrollo
mental general de los niños a través de la claridad, la simplicidad y la sensibilidad en el diseño,
aplicado al edificio en sí, a sus espacios, detalles
de iluminación y esquemas de color.
¡El arquitecto hasta debe tomar en consideración el bien conocido olor agrio! Las exhalaciones rancias no deben convertirse en anti-estímulo perpetuo. Los materiales de las superficies
que tienen la tendencia de absorber y acumularlos y seguirlos propagando deben evitarse.”
(Neutra, 1944: 71)
Esta larga cita ilustra la importancia de los
sentidos en el diseño; la vista, el olfato, el tacto,
y el oído están presentes en sus reflexiones sobre
el espacio escolar que se derivan la lectura de
textos de Darrell Harmon, quien había realizado estudios sobre la iluminación de los salones
de clase. Harmon argumentaba que hacía daño
a los niños por las postura que adoptaban que
existiera una sola fuente de luz lateral; propuso
ventanas altas y nuevos acomodos de mobiliario escolar para optimizar la visual de los estudiantes (Ogata, 2008: 569-70). Adicionalmente
a los cambios en mobiliario, evidente en la cita
anterior de Neutra, para las escuelas de Puerto
Rico –que tenían dos fuentes de luz– procuró el
reflejo de luz desde el plafón.
Prestó especial atención a la experiencia espacial en relación con el proceso de aprendizaje
de los niños, lo que le sirvió para fundamentar
sus novedosas propuestas en espacios escolares.
Desde que realizó su trabajo utópico Rush City
a principios de los años veinte, Neutra traía importantes ideas de innovación en arquitectura

8
[Address by Richard J. Neutra FAIA, To an audience of architects, students and the public at the Auditorium, Social Security Building.
Mexico City, October 4, 1951], Archivo Neutra, caja 217, expediente 10.

36

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina.
escolar. En este trabajo presentó el diseño de la
escuela en forma de un anillo con espacios verdes (campos deportivos) al centro y hacia el exterior. Promovía no solo un contacto directo entre
el salón de clases al interior y la naturaleza, sin
también cualidades ambientales que fomentarían
la comodidad de los estudiantes. Las ideas presentes en este proyecto de Ringplan School se
realizaron de una manera contundente en la Escuela de la Avenida Corona en Bell, California
en 1935. Se trataba de una ampliación de una
escuela existente que replanteó el espacio de los
salones con continuidad entre espacio interior y
exterior con salones con tres muros sólidos y un
cuarto muro de puerta corrediza de vidrio que
permitía extender el espacio del salón hacia un
espacio ajardinado delimitado por vegetación.
La idea era atender a los niños, inquietos por
naturaleza, en un espacio que abandonaba de la
rigidez típica de la escuela primaria tradicional
a favor de espacios más lúdicos y libres. Estas
ideas se implementaron en otros proyectos escolares que realizó el arquitecto, de manera notable en los proyectos que realizó para Puerto Rico
entre 1944 y 1945.
Figura 1. Diagrama de estudio de asoleamiento y
ventilación para el diseño de salones de clase.

Fuente: Arquitectura social, p. 45.

Figura 2. Solución de estructura con ventilación bajo
el plafón para implementación en Puerto Rico.

Fuente: Arquitectura social, p. 76.

La traducción de estos conceptos en el diseño de proyectos específicos para clima templado
tomó distintas formas. Para lograr confort térmico
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

en los diseños para Puerto Rico ideó una estructura donde los marcos de acero quedaban separados
del lecho inferior del plafón para permitir la circulación de aire; así se resolvía en una misma estructura el problema constructivo con elementos
prefabricados y de fácil montaje y las condiciones
de ventilación y temperatura deseables en el sitio. (Ver Figuras 1 y 2.) Aunque Neutra presentó
varios esquemas, recomendó que las vigas de la
estructura prefabricada se colocaran en el mismo
sentido que el flujo de aire, es decir, perpendiculares al muro que envolvía el salón. Mencionó las
ventajas del incremento de ventilación en su descripción del espacio: “Puertas levadizas permiten
que las brisas agradables y constantes recorran el
húmedo salón tres o cuatro veces por minuto y
con esto retiren las bacterias transportadas por el
aire. Ya no gotea el sudor, sino que se seca agradablemente, enfriando la piel” (Neutra, 1948:
50). Las puertas levadizas tenían la doble función
de proveer sombra y de fomentar la circulación
de aire en el lecho inferior de la cubierta. Acerca
del diseño, escribió:
“La intención es contar con un denso seto de
arbustos, posiblemente de hibisco que separe el
edifico escolar […] del tráfico exterior y segregue
los patios abiertos de cada salón; estos serán utilizados para el estudio, la construcción de modelos o maquetas y la colocación flexible de equipo
portátil.” (Neutra, 1948: 50).
En todo caso, a partir de estas inquietudes,
tuvo una particular sensibilidad en el diseño a
los efectos de clima, de la iluminación y de la
ventilación sobre los niños en sus salones de
clase, los enfermos en camas hospitalarias y
los habitantes de vivienda social, y más adelante, sobre oficinistas, llevando a buscar una
luz difuminada con la implementación de persianas en el edificio del archivo de Los Ángeles que realizó con Robert Alexander entre
1961 y 1962.
El tema de la sensibilidad a la percepción sensorial apareció de nuevo en sus reflexiones generales sobre el diseño en climas tropicales:
“He intentado mostrar que el arquitecto siempre se enfrenta a un cliente multi-sensorial. El
registro sensorial superficial de la temperatura
se entreteje íntimamente con otra información
táctil cutánea de brisas refrescantes, de aire
moviéndose sobre las antenas de los bellos en
cada poro de nuestra piel y con una multiplicidad de sentidos interiores que son causados
37

�Ettinger
por respuestas fisiológicas a la humedad, carga
eléctrica y modificaciones químicas del aire.”9

5. El ser cultural y la introducción
de la arquitectura moderna.
El cometido social de la arquitectura fue pregonado por Neutra a lo largo de su carrera; en discursos en América Latina instigaba a los jóvenes
arquitectos a servir a sus comunidades. Por ejemplo, en México insistía en que no había que servir
solo al “comercio de lujo de la avenida Juárez”
sino a las necesidades del pueblo.10 Aunque es
mejor conocido por su arquitectura residencial,
Neutra había realizado cuatro desarrollos de vivienda social a principios de los años cuarenta en
Estados Unidos—tres en California (Pueblo del
Río Housing, Hacienda Village Housing, Channel Heights) y una en Texas (Avion Village 1941)
(Lamprecht, 2000: 160, 163, 169, 172-5). Esta
experiencia le había proporcionado la oportunidad de observar detalladamente los ajustes en la
vida familiar y comunitaria que implicaba el cambio en el tipo de habitación.
Neutra reconocía desde luego, que el ser humano, además de ser ente biológico era ente social;
al respecto escribió “los organismos son fenómeno grupal y los seres humanos pertenecen a sociedades” (Neutra, 1954: 231). Esta reflexión surgió
precisamente en relación con la idea de cambiar
los hábitos de quienes, habiendo vivido en espacios tradicionales, serían cambiados a conjuntos
modernos. Prosiguió con la reflexión: “en alterar
una tradición o sustituirla por algo más, se debe
tener en mente que nuevos hábitos o fijaciones no
pueden crearse en el vacío, sino que se sedimentan
a través del dominio de la novedad sobre los hábitos establecidos.” (Neutra, 1952: 231).
Los proyectos de arquitectura social que fueron centrales al discurso de Neutra para América
Latina implicaban precisamente la alteración de
algunas costumbres y la adaptación de una nueva
arquitectura moderna a las situaciones locales, y
no solo en relación con factores ambientales. En
el libro Arquitetura social se incluyeron proyectos de escuelas, centros comunitarios, clínicas y

hospitales además de vivienda con la idea de que
pudieran servir de modelos para implementación
en otros países latinoamericanos (Neutra, 1948).
En los primeros casos los proyectos referían los
ejercicios en Puerto Rico, mientras en el rubro de
vivienda social Neutra presentó, además de un
ensayo con consideraciones generales, el proyecto de Channel Heights, un conjunto de 222 unidades multifamiliares para albergar las familias
de 600 trabajadores del astillero de San Pedro en
un conjunto de baja densidad. El mismo Neutra
consideró el último proyecto particularmente
relevante como ejemplo a seguir en la solución
de problemas de vivienda en América Latina,
así su inclusión en el libro.
Las propuestas de Neutra iban más allá de consideraciones materiales o de dispositivos climáticos, para incluir aspectos culturales como el uso
del espacio. Al plantear el caso de las regiones de
clima templado, en particular América Latina, entendió la necesidad de observar las prácticas locales. Por eso, al igual que para el caso ya mencionado de las escuelas, en los centros comunitarios
y en la vivienda colectiva buscó incluir elementos
como patios y porches. Para la vivienda, no solo
se trataba de espacios abiertos para uso de la comunidad, sino como parte misma de la casa: “en
un clima templado no es difícil proveer al usuario
de un refugio pequeño, y el tamaño puede ser pequeño, y el costo puede ser bajo, porque, concebida apropiadamente, el exterior aquí siempre puede ser un ´espacio auxiliar’ natural; el aire libre
aquí más que en ningún otro lado, complementa
el espacio vital” (Neutra, 1948: 194).
En otra referencia que nos remite al tema de diferencias culturales en la vivienda, Neutra notó que:
“Generalmente […] en los países tropicales hay
una desatención nativa hacia límites marcados entre interior y exterior y este límite se define principalmente por el borde exterior del techo. En muchos
de ellos la idea de privacidad es también menos
marcada que entre nosotros, apenas es visual, y de
menor preocupación que el flujo de aire. El calor
húmedo produce una indiferencia extenuante hacia
la privacidad hasta en europeos cuando se trasladan a los trópicos, y su pudor se reduce marcadamente bajo el impacto de la incomodidad…”11

9

[Housing in Mild Climates], Archivo Neutra, caja 161, expediente 8.
[Address by Richard J. Neutra FAIA, To an audience of architects, students and the public at the Auditorium, Social Security Building.
Mexico, City. October 4, 1951] Archivo Neutr.a, caja 217, expediente 10.
11
Ibidem.
10

38

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�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina.
Esta cita muestra el reconocimiento de la estrecha relación entre clima, cultura y casa; la referencia
al pudor y las ideas de privacidad implica no solo
una reflexión sobre los usos al interior de la casa sino
también de los efectos que podía tener la sustitución
de la casa vernácula por una casa moderna. Valerie
Fraser –considerando las propuestas de Neutra sobre la difusión de la tecnología y del consumo que
permitiría un mercado de materiales prefabricados
en aras de la reducción de costos de construcción–
llegó a la conclusión de que Neutra era insensible
a la cultura local. Escribió que había lanzado una
guerra contra “el atraso” con “total desinterés por
cualquier cultura u organización social existente entre aquellos cuyas vidas pretendía mejorar y con un
propósito moral muy cercano al de los misioneros
del siglo XVI” (Fraser, 2000: 169).
Aunque una lectura superficial de Arquitetura
Social puede dar la impresión de que Neutra favorecía la imposición de la modernidad sobre los grupos
tradicionales, se encuentra en su discurso mayor riqueza de reflexión y cierta ambigüedad que oscilaba
entre la necesidad de educar a la población a través
de la imposición de una nueva arquitectura –sobre
todo para el caso de la vivienda– y la adecuación de
los proyectos a las costumbres locales hace patente
su sensibilidad hacia lo autóctono.
La conciliación entre el respeto por las culturas locales y la convicción de que la racionalidad
de la arquitectura moderna representaba la solución a muchos de los problemas que se observaban en América Latina resultó problemático para
Neutra. Sin embargo, implementó soluciones tendientes a lograr esta conciliación.
Figura 3. Centro comunitario para Puerto Rico
organizado en torno a espacios abiertos.

Figura 4. Centro rural de salud con patio para
actividades de la comunidad.

Fuente: Arquitectura social, p. 121.

Por ejemplo, en el diseño de los centros comunitarios para Puerto Rico que reunían la escuela, la clínica rural, un dispensario de leche
y una cocina comunitario en torno a una plaza
central Neutra enfatizó la necesidad de atraer
a la población con visitas de seguimiento. (Ver
Figura 3.) Notó que uno de los problemas principales para el éxito de la introducción de estos
equipamientos tenía que ver con su recepción
por parte de la población local. En el diseño
incluyó espacios de convivencia y privilegió
el diseño de espacios que se adecuaban a las
usanzas locales. Así se lograría el acogimiento
del sitio por parte de la sociedad. Consideró
primordial que los habitantes locales fueran
instrumentos para “difundir [su] nueva fe [en
la medicina moderna] entre las personas de sus
vecindarios” (Neutra, 1948: 123). Para lograr
este fin, incorporó amplios porches con bancas y plazas sombreadas “donde los ‘jíbaros’
o campesinos pobres de la montaña, pueden
disfrutar su propia vida social, jugar dominó en la tarde, tocar la guitarra o bailar en el
amplio porche” (Architectural Forum, 1945:
125). (Ver Figura 4.) En otro gesto atento a la
población local, incluyó en algunos centros de
salud, patios para juegos donde los niños podían esperar a sus mamás (Neutra, 1948:142).
(Ver Figura 4.)

Fuente: Arquitectura social, p. 61.

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�Ettinger

Figura 5. Centro de Salud con área de juego para niños.

Fuente: Arquitectura social, p. 142.

En Arquitetura social Neutra reconoció la
complejidad inherente al proceso de introducción
de vivienda moderna a pobladores rurales. La
propuesta de vivienda nueva era una propuesta
educativa que Neutra describió como la tarea de
“trasplantar y cambiar de maceta de una planta,
pero en masa donde no se puede esperar que las
cosas se resuelvan solas. Tiene que ser una aventura de entrenamiento supervisado con cuidado;
de otra manera, las personas no enraizarán […]”
(Neutra 1948;192-3) En esta cita no hay referencia a los deseos u opiniones de los habitantes, tal
vez de ahí la crítica ya citada de Valery Fraser;
defendió esta posición a través de una analogía
entre el habitante de los arrabales y el alcohólico:
“No son consumidores con elección; son víctimas de las únicas viviendas disponibles que tienen que consumir desde su infancia. No sirve de
nada hablar de moral si a un alcohólico no le
gustan los refrescos y la leche. Se requiere de un
cuidadoso y diligente entrenamiento de su voluntad, iniciativa, gusto y su complexión general de
comportamiento…” (Neutra, 1948:200).
Esto sin duda despierta cuestionamientos
desde la perspectiva actual, pero en su momento era un punto de vista aceptado; la modernidad
arquitectónica aún se veía como la solución no
solo universal por su racionalidad, sino eterna
(Eisenman [1984] 1996), el último estilo. Neutra,
sin embargo, era sensible a la necesidad de implementar los cambios con atención hacia las prácticas espaciales locales. En el libro de Arquitetura
social propuso la introducción de una nueva vi-

12

vienda de manera paulatina. Sugirió al principio
la construcción de unidades de baños y áreas de
lavado que serían compartidas entre varias casas,
replicando algunas costumbres locales de espacios compartidos y de viviendas conformadas por
diversas estructuras dispersas en un gran solar.
Advirtió que el contar con áreas comunes para
estas actividades no iba en contra de la tradición
local (Neutra, 1948:191). En un sentido similar,
propuso la organización espacial en torno a una
fuente central, para tener agua potable a una distancia razonable para cada vivienda.
Neutra también consideró que era importante evitar imponer una planeación rígida, sino que
debía de dejar abierta la posibilidad para futuras
generaciones de implementar “soluciones mejores
y más avanzadas cuando llegara la oportunidad.” A
pesar de las buenas intenciones y el reconocimiento del valor de la casa tradicional, el lenguaje utilizada implica la valoración de lo tradicional como
de alguna manera atrasada, y la casa moderna capaz de ofrecer mejores condiciones de vida.12
Sin duda, aunque Neutra era sensible a las
condiciones y cultura de los países americanos,
tenía un compromiso ineludible con los principios del movimiento moderno y creía en el poder
transformador de la arquitectura y de la tecnología. Para él, al igual que para sus contemporáneos
el rol del arquitecto iba más allá del diseño de
espacios para incluir la educación; era menester
del arquitecto educar y civilizar al habitante de
los trópicos, siendo la arquitectura una herramienta. A pesar de esto, las consideraciones para
el diseño giraban en torno al reconocimiento del
habitante en términos de su cultura no de un ser
abstracto universal.

6. Consideraciones finales.
A través de estas líneas se ha querido enriquecer la perspectiva historiográfica sobre una de
las principales figuras del movimiento moderno
al traer a la luz, por una parte, la importancia de
sus experiencias en América Latina y por otra sus
ideas sobre el ser humano. Como prolífico escritor, Neutra dejó numerosos ensayos que permiten comprender la manera en que su visión del
diseño centrado en el ser humano rescata una

Ibidem, p. 194.

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�Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina.
perspectiva alejada de las abstracciones universales que en ocasiones sirvieron de fundamento
al proyecto moderno en arquitectura. Su ser biológico presagió el ser fenomenológico que aparecería en la literatura algunas décadas después.
Los textos en los que describe detalladamente la
experiencia sensorial del espacio prefiguraron de
cierta manera las formulaciones recientes en la
disciplina. Aunque desde luego desde raíces diferentes –Neutra desde las neurociencias y Pallasmaa (2005) desde la fenomenología– se observan
coincidencias en la inquietud por la percepción de
la arquitectura más allá de la vista. Para ambos,
la experiencia de la arquitectura puede redundar
en sensaciones de bienestar integral, por ende, las
consideraciones de estas sensaciones deben ser
central en el proceso de diseño.
Tal vez en la formulación del ser cultural se
encuentra con menor solidez en los ensayos de
Neutra. El conflicto entre la propuesta absoluta
de la modernidad arquitectónica en su racionalidad y la aceptación de las diferencias culturales y la atención al ser social quedó irresuelto
en muchos de ellos.
En todo caso, a través de esta revisión que
reconoce que, además de sus aportaciones en la
depuración de los lenguajes modernos, en la gestación de una modernidad californiana y en soluciones técnicas para la construcción con materiales industrializados, Neutra fue un importante
precursor de inquietudes contemporáneas en relación con el ser humano.

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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso
de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
Modern apartment culture: multifamily housing at CU-UNAM, a case study.
Recibido: febrero/2018
Aceptado: agosto/2018

Alejandro Leal Menegus1
Alejandro Pérez Duarte2
Bruno Cruz Petit3

Resumen

Abstract

El multifamiliar para maestros de la UNAM es
una singular realización de M. Pani y S. Ortega
de los años cincuenta. Fue su tercer proyecto de
arquitectura habitacional colectiva y en densidad
tras la experiencia de las unidades multifamiliares
más conocidas (CUPA y CUPJ). Su origen se remonta a una planeación urbana y a una problemática específica como fue la fundación de un ambicioso proyecto del México moderno: la Ciudad
Universitaria de la UNAM. Por medio de un estudio de la documentación disponible en archivos y
revistas, se ha problematizado y contextualizado
la génesis, morfología y técnica proyectual de
este caso de estudio, en el cual se observa el desafío de crear un modelo de habitación “moderna”
vertical, en una dificultosa lucha por convencer a
una población apegada a otra cultura doméstica.
Las propuestas iniciales, basadas en estructuras
espaciales que reproducen y/o emulan organizaciones como el de la casa unifamiliar, llevan a
concluir un proyecto, con cierto espíritu pionero,
en el que se consigue crear un inmueble de viviendas en duplex que recuerdan, sutilmente, la
distribución de la casa familiar ancestral.

The multifamily-housing for UNAM teachers is a
singular work by M. Pani and S. Ortega belonging
to their the 1950’s period. It was their third project
dealing with high density residential architecture,
after the experience of their most known dwelling
units (CUPA and CUPJ). Its origin goes back to
an urban planning and to a specific problem as it
was the foundation of an ambitious project of the
modern Mexico: UNAM Ciudad University City.
Through a study of the documentation available in
archives and journals, we problematize and contextualize the genesis, morphology and design
technique of this case in which the challenge of
creating a vertical “modern” building is observed
in relation to a struggle to convince a population
attached to another domestic culture. The initial
proposals, based on spatial structures that reproduce and / or emulate organizations such as the
single family home led to a project with a certain
pioneering spirit, in which it was possible to create
a duplex housing building that subtly recalled the
distribution of the ancestral family house.

Palabras Clave:

Keywords:

Modern mexican architecture; Multifamily
housing; M. Pani.

Arquitectura mexicana moderna; Vivienda multifamiliar; M. Pani.

1

Centro de Investigaciones en Arquitectura Urbanismo y Paisaje, Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México;
Doctor en Arquitectura. arq.leal@gmail.com
2
Universidade Fumec (Brasil). Doctor en Arquitectura. apdf230174@live.com
3
Universidad Motolinía del Pedregal (México). Doctor en Sociología. cruzpetit@hotmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit

1. El problema de la habitación
universitaria.
El multifamiliar de M. Pani y S. Ortega para la
UNAM ha sido analizado de manera relativamente
marginal en comparación con las obras más conocidas del equipo de arquitectos realizadas durante
sexenio del Presidente M. Alemán (1948-1952).
Alba Martínez (1993) le dedica unas pocas líneas;
De Anda (2008: 268) ve en él la confirmación del
modelo de multifamilar trabajado en los años anteriores, con un paralelepípedo “adecuado para resolver orientación, iluminación, ventilación y vistas al exterior”; L. Noelle (2008: 143) lo describe
como “un prototipo de lo que se pensaba que fuera
toda una unidad habitacional para los profesores de
la magna casa de estudios (…) y por tratarse de una
vivienda, se encuentra situado fuera del campus
escolar”; Gómez Porter (2016) no lo incluye en su
artículo sobre los multifamiliares de M. Pani. Y, si
bien la magnitud de la obra no es la misma que la
de las unidades habitacionales previas promovidas
por la Dirección General de Pensiones, a nuestro
juicio, el edificio tiene un interés indudable, al insertar el debate sobre la arquitectura habitacional
moderna en la dinámica más amplia de lo que fue
una de las grandes aportaciones de la modernidad
alemanista: la construcción de Ciudad Universitaria, en el sur de la Ciudad de México.
Figura 1. Multifamiliar para maestros de Ciudad Universitaria. 1953.

Fuente: AHUNAM.

Desde la autonomía universitaria en 1929 uno
de los proyectos más ambiciosos de la Universidad había sido reunir en un nuevo campus todas
sus dependencias con el propósito de asumir el
reto creciente que la masa demográfica y la importancia de los estudios universitarios representaban para el desarrollo del país y de la propia
institución. Este ideal se vio reflejado durante el
rectorado de Ignacio García Téllez (1929-1932)
quien dedicó tiempo y esfuerzo a dicho propósito.
Con el modelo de “ciudad universitaria” europeo
en mente, se concibió unir el tema habitacional al
programa del proyecto de la ciudad universitaria
en el Pedregal de San Ángel. El rector había expresado su voluntad de que el campus incluyera
pabellones (habitacionales) para alumnos extranjeros. E incluso se adquirieron los terrenos para el
proyecto (257 ha). Los terrenos eran colindantes a
la colonia Chapultepec Heights y se encontraban
en los límites entre el Estado de México y el Distrito Federal., Sin embargo, el campus finalmente no
se construyó y en 1937 se vendieron los terrenos.
La decisión de afincar el nuevo campus en las
Lomas de San Isidro y San Joaquín o después,
como ocurrió finalmente, en el Pedregal de San
Ángel, obedeció al hecho de haber adquirido una
cantidad importante de terreno urbanizable en las
cercanías de la Ciudad de México en un buen precio. Es decir, la ciudad universitaria tendría forzosamente una relación periférica o suburbana con
respecto a la Ciudad de México. Desde el primer
intento en la década de 1930, se vio esta circunstancia como un problema potencial, pues tanto los
profesores, como los alumnos habitaban y trabajan
en distintas partes de la ciudad y la distancia podía
generar un descontento (Sánchez (2014: 99).
Para principios de la década de 1950, conforme se fue haciendo tangible la Ciudad Universitaria (CU) en el Pedregal de San Ángel,
la discusión en torno a su lejanía comenzó a
recobrar fuerza4. Tanto trabajadores administrativos como académicos vieron la posibilidad
de hacerse de una vivienda en lo que en efecto
sería una nueva ciudad.
La extensión del terreno y la magnitud de
las obras alimentaban este espíritu, el cual pro-

4

Cuestión que el arquitecto Carlos Obregón Santacilia había recalcado unos años antes en el escrito que redacto cuando formó parte de
la Comisión interministerial de la Ciudad Universitaria en 1946 donde señaló las ventajas e inconvenientes de la construcción de CU
en el pedregal de San Ángel.

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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
gresivamente se convirtió en un instrumento
político; se llegó a condicionar la mudanza física del personal a las nuevas instalaciones si no
se resolvía el tema habitacional (Pérez-Méndez
(2014; 82). De ahí que se formara una Comisión coordinadora del traslado a CU para dicho
efecto y que se justificara la rápida construcción del multifamiliar “muestra” para maestros. Paralelamente también se propuso y luego
se descartó la habitación para estudiantes, pues
finalmente la política del Estado fue fomentar
las universidades estatales y no promover el
traslado de estudiantes del interior del país a
la capital. Pese a ello, el anterior punto estaba vigente al seno de la universidad y el rector
inclusive comisionó al arquitecto Enrique del
Moral para que estudiara el asunto en un viaje
que hizo a Europa en 19535.
La incorporación de los empleados universitarios a la federación de sindicatos de trabajadores al servicio del Estado posibilitó que éstos
pudieran acceder a la vivienda promovida por
la Dirección de Pensiones Civiles y ser inquilinos de los Centros Urbanos Multifamiliares,
como el presidente Juárez. La distancia del
Pedregal de San Ángel respecto a la ciudad en
ese momento hacía en principio más atractiva
la opción de un conjunto habitacional en CU.
El único edificio habitacional que finalmente se edificó en Ciudad Universitaria, conocido
como el Multifamiliar para Maestros, fue construido entre 1951 y 1952 por la compañía In-

genieros Civiles Asociados (ICA), empresa que
había levantado los Centros Urbanos Presidente Alemán y Presidente Juárez. La Dirección de
Pensiones Civiles fue la institución a cargo de
contratar a precio alzado6 la construcción del
proyecto de los arquitectos Mario Pani y Salvador Ortega en un predio de poco más de una
hectárea7 dentro de los extensos terrenos de la
Ciudad Universitaria (730 ha) en el Pedregal
de San Ángel.8 El terreno cedido a dicha institución para este propósito se ubicó al poniente
del conjunto, en lo que en aquel momento se
denominó como “Fraccionamiento para maestros”. Curiosamente, dicho fraccionamiento
sólo se compuso de un multifamiliar y no contó con un área comercial.9 En otras palabras,
fue un multifamiliar desprovisto del concepto
de “centro urbano”, circunstancia que desde
su origen condicionó la forma en que se habitó
y que lo diferencia del resto de multifamiliares de pensiones construidos a mediados del
siglo XX en la Ciudad de México.
Los otros proyectos de habitación en Ciudad Universitaria, la denominada “Unidad tipo
habitación” a cargo de los arquitectos Enrique
Carral Icaza y Manuel Martínez Páez, así como
el “Edificio del Departamento del Distrito Federal para habitaciones de estudiantes” de los
arquitectos Jorge L. Medellín, Antonio Serrato,
Jorge Martin Cadena y el Ing. Roberto Medellín no se realizaron.

5
Visitó Oxford, Paris, Bolonia y Madrid, en donde averiguó no solo aspectos arquitectónicos, sino principalmente cuestiones administrativas, las cuales sintetizo en el memorándum. Ver AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General, caja 324, expediente 1833, 1953-octubre
(De la Asociación de profesores universitarios al rector Dr. Nabor Carrillo). “Memorándum sobre el problema de organización de las Habitaciones de Estudiantes en la CIUDAD UNIVESITARIA”.
6
En el contrato de obra se especifica el costo total en: $1,298,541.86 pesos, al considerar como precio Zbase los $230 pesos por m2
de construcción del Centro Urbano Presidente Juárez más $38.42 pesos por m2 más por “diferencias en sus características” y “mejoras
en sus especificaciones.” Con lo cual, se constata, que más allá del parecido arquitectónico, el costo por m2 de obra fue muy cercano.
También, se especifica dentro las cláusulas del contrato que la obra tiene como fecha de terminación el 31 de octubre de 1952, lo que
seguramente tuvo que ver con la fecha pactada para la Ceremonia de Dedicación de la Ciudad Universitaria por el presidente Miguel
Alemán, la cual ocurrió el 20 de noviembre de 1952. Ver AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General, caja 324, expediente 1833,
1951-noviembre (Entre la Dirección de Pensiones Civiles e ICA). “Contrato de obra a precio alzado.”
7
La superficie cedida a la Dirección de Pensiones Civiles para construcción del multifamiliar fue de: 11,161.60 m2 . Ver AHUNAM,
“Contrato de obra a precio alzado. En contraste, en el libro Los multifamiliares de pensiones se señala un predio de solo 6000m2, es decir
la mitad, de la cual, el desplante del edificio ocupa 1,150 m2, quedando el 80% como área libre (Pani,1952, p.109).
8
Curiosamente en el contrato se señala como un terreno “anexo” a la Ciudad Universitaria, sin embargo, el emplazamiento del
multifamiliar y el fraccionamiento de maestros, no colinda con el límite del terreno de CU. El documento precisa que lo acompaña
un plano de ubicación del terreno, sin embargo, este no está anexado al documento que se encuentra en el archivo. Ver AHUNAM,
“Contrato de obra a precio alzado.”
9
En la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM se resguarda un plano de anteproyecto fechado en septiembre 1950 y
firmado por Mario Pani Arq. intitulado “C.U. Edificio para profesores”. El cual es muy semejante al proyecto que se construyó, salvo
por dos cuestiones, a los departamentos dúplex se accede por la planta alta y se baja a la recamaras (al revés de cómo se construyó) y
toda la planta baja del edificio está destinada a comercios. Coincidentemente en el “Contrato de obra a precio alzado” se indica que el
multifamiliar constará de 32 departamentos dúplex, siendo que en realidad se edificaron 42, 10 más. Teniendo los departamentos restantes un solo nivel, en Arquitectura México núm. 39 los describen como tipo “Alcoba”.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

45

�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit

Figura 2. Plano del anteproyecto del multifamiliar para
maestros de la UNAM en Ciudad Universitaria. 1950.

del Maestro Universitario” (concurso organizado
por Carlos Lazo y Almiro Morantinos en colaboración con la SAM; Pérez-Méndez, 2014:110111), en el que quedó patente que el modelo de
vivienda óptimo para el catedrático era uno más
cercano a las casas en construcción en Jardines
del Pedregal que un apartamento dentro de un
centro urbano. Como vemos en el proyecto del
arquitecto Ernesto Gómez Gallardo la casa se
estructura en dos zonas claramente diferenciadas publico/privada, divididas por una diferencia de nivel (figura 5).
Figura 4. Multifamiliar para maestros: corredor de la
fachada poniente de los apartamentos tipo “alcoba”,
actualmente modificada. 1953.

Fuente: Dirección General de Obras y Conservación, UNAM..

Figura 3. Concurso casa habitación del maestro univesitario, proyecto del Arq. Ernesto Gómez Gallardo. 1951.

Fuente: AHUNAM.
Fuente: AHUNAM.

Una de las razones más importantes detrás
de esta situación fue que en algún momento la
Comisión de la Ciudad Universitaria (después
Comisión Intersecretarial) consideró financiar la
construcción de CU con la venta de parte de sus
terrenos, circunstancia que no tuvo lugar (Sánchez, 2014:146). Pese a ello, se sentó un precedente en cuanto a la posibilidad de real de volver
a vender los terrenos que habían sido fruto de una
expropiación o adquirir más terrenos colindantes
a la propia universidad para resolver las necesidades de sus trabajadores. La Sociedad de Arquitectos Mexicanos realizó en 1951 el concurso “Casa

La Ciudad Universitaria en el Pedregal, que
se fue construyendo desde 1948, fue inaugurada
en 1952 por el presidente Miguel Alemán. Los
estudiantes no empezaron clases hasta la primavera de 1954, continuándose los trabajos del
proyecto inicial hasta 1958, pese a que diversas
partes de dicho proyecto no se llevaron a cabo,
como fue el caso del centro cívico y las unidades de habitaciones para maestros y alumnos.
La excepción fue un único multifamiliar con 42
viviendas, el cual se empezó habitar en 1955.
Todo ello dejó como resultado que el problema
general de la habitación finalmente no se resolvió dentro de Ciudad Universitaria10 y un edificio aislado de 42 departamentos.

10
En 1966 desde la Escuela Nacional de Arquitectura, de la mano de su director el Arq. Ramón Torres se realizó un ambicioso proyecto
habitacional para maestros dentro de los límites de Ciudad Universitaria, sin embargo, tampoco vio la luz.

46

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.

2. Discusiones, avances y dificultades para un modelo de habitación
familiar.
El desafío constructivo del Multifamiliar para
M. Pani y S. Ortega fue crear una nueva forma
habitacional dentro de las ambiciones y espíritu
“moderno” del proyecto para la Ciudad Universitaria. No se trataba simplemente de reproducir
un modelo tradicional de vivienda, sino que, en
nombre de la modernidad, se buscaba la experimentación y la innovación, estando las posibilidades abiertas para cualquier propuesta que
no fuese tradicional. La “cultura de la modernidad” entendía que debía ser introducida una
nueva forma habitacional, siguiendo los ideales
de economía y eficiencia para “una pronta conjuración de la crisis de la vivienda” (Revista Arquitectura/México, 1929, p. 263). Por ejemplo,
del CUPA-Conjunto Urbano Presidente Alemán,
construido en 1948, se decía en la revista Arquitectura/México que representaba “el esfuerzo
más vigoroso llevado al cabo en México [sic]
para la resolución del problema de la vivienda”,
con un “mejor aprovechamiento del terreno”,
atendiendo las “condiciones de amplitud, confort y comodidad de las viviendas” (Arquitectura México: 267). En contraposición con el entusiasmo anterior, la cultura popular recibió con
una mezcla de asombro y consternación aquello
que se proponía, se llegó a calificar al CUPA de
“campo de concentración” (Acevedo Escobedo
cit. en Adriá, 2005: 17), de “palomar, caja de zapatos, grilleras, y otros [apodos] que se apoyaban
en la creencia de que al mexicano le gusta más su
casita con su terrenito”. Enrique del Moral (1964:
11) explica elocuentemente el problema cultural:
Frecuentemente se escuchan discusiones respecto a las ventajas o desventajas que tienen las habitaciones multifamiliares y por regla general la
gente se inclina –sobre todo en nuestro medio- a
preferir la casa unifamiliar. Al llegar a esta conclusión, si hay un arquitecto en el grupo, se tien-

de a reprocharle el pecado de haber proyectado
edificios multifamiliares. El reproche y la preferencia personal de quienes han argumentado
son inoperantes, ya que la solución de construir
habitaciones multifamiliares no es un capricho
personal, ni del arquitecto ni de quien le encargo
la obra esta impuesta por el programa de época.
Así, el problema que enfrenta en el proyecto para
el Multifamiliar de CU en los años cincuenta se
inserta en el tramo final de una década de profundas y acaloradas discusiones sobre el modelo
doméstico ideal11. En este sentido, la propuesta
del multifamiliar en CU debe ser entendida no
solo como un ejercicio de carácter experimental sino como una conclusión de una década de
experiencia en el despacho de M. Pani con un
objetivo claro: convencer a una cultura tradicional popular de las ventajas de una vivienda,
compacta, funcional y verticalizada.12

3. Los dúplex del Multifamiliar de
CU y el planeamiento “en sección”.
Una de las estrategias para lograr el anterior objetivo fue incluir en el edificio (de metraje superior
al CUPA, seguramente por la pretensión de ofrecer
un estatus de acuerdo al perfil de los catedráticos
universitarios) un modelo de departamento que,
alguna forma, incorporaba la morfología de la casa
unifamiliar en un edificio multifamiliar: el dúplex
o departamento de dos pisos, un modelo ampliamente estudiado por los arquitectos en la década de
los años cincuenta. Por consiguiente, para entender
la conspicua propuesta de la célula dúplex para el
Multifamiliar de CU es conveniente tener en cuenta algunos antecedentes y las atrevidas propuestas
que, en esta línea de trabajo morfológico, estaban
puestas en práctica en otras partes del mundo.
M. Pani estaba al corriente de novedades arquitectónica como el edificio Palace Gate (Londres, 1937-39), proyecto de W. Coates, reseñado
intensamente en varias revistas de la época como

11

“La unión de la sala con el comedor no es grata al mexicano, por un íntimo sentido aristocrático que no permite la unión de estos dos
ámbitos y porque la comunión social la realiza en la mesa” (Larrosa, 1985: 98). Según Manuel Larrosa (1985: 161) “la idea de promover
este tipo de propiedad por pisos (en condominio) surgió a raíz de un viaje a Sao Paulo, Brasil, donde en 1952 fungió como jurado de la
Primera Bienal de Arquitectura y conoció de primera mano la experiencia brasileña.”
12
Tiempo después Pani será el impulsor de la ley de condominio, aplicado por primera vez en su propuesta en Av. Paseo de la Reforma
y Guadalquivir: un complejo sistema de organización interna que puede competir con el sistema de privacidad de una casa tradicional
(Pérez-Duarte, 2005).

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

47

�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit
Architectural Record y Architectural Forum, que
desafiaba las formas tradicionales de los departamentos bajo una nueva premisa proyectual: el
planeamiento en sección. Se trata de una técnica
proyectual que consiste en desarrollar la solución
a partir de una vista en corte transversal del bloque
laminar, y no solo bidimensionalmente desde un
estudio de una “planta tipo” (Architectural Record,
agosto 1937). Concretamente, el edificio Palace
Gate aplicó una forma de organización que Coates
llamó 3-2 system, y que dejó gran impacto en Pani,
el cual no dudó en publicar inmediatamente una
reproducción del proyecto en uno de los primeros
números de la revista Arquitectura, de la cual era
editor. Cabe mencionar que en el artículo del número de Arquitectura/México de julio 1939 incluyó un complejo dibujo en isométrico de las “circulaciones y accesos” del Palace Gate. La autoría de
Pani de dicho dibujo (o el desarrollo bajo su supervisión) evidencia su esfuerzo por entender la técnica, denotando particular interés la capacidad de
superar circulaciones entre servicio/propietarios. Y
también el interés por la posibilidad de segregar
circulación de servicio y de propietarios y poder
evitar cruzamientos indeseados. De hecho, la segregación servicio/propietarios es contemplada
por arquitectos contemporáneos como Francisco
J. Serrano (Pérez Duarte, 2005) y Pani la llega a
resolver de forma hábil en el condominio de Av.
Paseo de la Reforma y Guadalquivir (Ciudad de
México, 1956).
Figura 5. Explicación del sistema de circulaciones de los
apartamentos “Tres en dos”.

Fuente: Revista Arquitectura/México, julio 1939.

48

Adicionalmente, en el artículo publicado por
Pani se mencionan diversas ventajas del uso del
“tres en dos”, como acabó traduciendo a la técnica. Entre éstas estaba la reducción de superficies
de circulación y los costes de construcción, aunque también mencionaba la posibilidad de “flexibilidad” para generar varios tipos de departamentos, con diferente número de recamaras, una
cualidad que Pani no llegará nunca a dominar. La
flexibilidad es un aspecto potencial del 3-2 system
de la cual especula Coates, mencionando que “podría llegar hasta 40 variantes diferentes” (Cantacuzino, 1978), aunque nunca llega a ponerla realmente en práctica ni a publicar la solución gráfica.
La percepción de estas singulares organizaciones domésticas en la época es descrita claramente por Xavier Moyssén (2008; 127):
(… ) este tipo de departamentos [de dos pisos] ya
había sido propuesto con anterioridad [al CUPA]
por Mario Pani, en edificios como los de Paseo
de la Reforma 334 y de Río Balsas 36, […] con la
disposición de dos en tres (dos departamentos en
tres pisos), que buscaba incrementar la intimidad
del área de recámaras y emular la disposición de
una casa, lo que por esas épocas constituía una
opción privilegiada por los mexicanos.
A partir de la publicación de julio de 1939 que
hemos comentado puede ser trazada, dentro de la
obra de Pani, una línea de trabajo con gran preocupación por la distribución interna del edificio,
con sensibilización, destreza e interés por generar
un modelo nuevo de departamento desarrollando
el proyecto en sección (usamos la expresión con
la que el propio Coates definió la técnica), dentro
del cual se agrupan proyectos de diferentes programas e intereses.
Según Pani, la idea de construir “con economía de espacio y con esas características de grandes edificios”, como los de la Ville Radieuse de
Le Corbusier y los multifamiliares, fue aplicada
al realizar “algunos edificios altos en terrenos que
entonces había”, concretamente en Reforma 334
(…), una obra muy parecida a otro que aún está
en pie, en la calle Balsas. Ahí experimentó con
el concepto de dos en tres, es decir, dos departamentos en tres pisos, de manera que cada departamento tuviera un piso y medio en la estancia. El
elevador se paraba en un nivel y medio y había
dos puertas que eran para ir al nivel de abajo y al
de arriba. La principal ventaja consistía en que el
elevador no paraba en cada piso, sino en cada tres
pisos” (Mereles, 2008, p. 364).
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
En 1941, apenas dos años después de la publicación sobre el diseño 2-3 de Coates, Pani desarrolla un
proyecto en 1941 para un edificio en la colonia Chapultepec, el cual representa una primera incursión en
el uso del planeamiento en sección. El proyecto se
desarrollaba dentro de una morfología diferente de la
del Palace Gate y, en vez de utilizar un bloque laminar, Pani desarrolla una versión del 3-2 system dentro
de una torre. Y si bien el resultado demuestra una admirable destreza geométrica, las ventajas son dudosas, pues no existe reducción significativa de área de
circulación colectiva (el rellano de elevador se repite
en todos los pisos, con ligeras variantes) ni tampoco
existe posibilidad de generar flexibilidad.
No obstante, la organización conseguía dividir
circulaciones de servicio/propietarios: el elevador
podía abrir, en el caso de los pisos alto y bajo, directamente sobre el rellano de acceso a la cocina,
donde existían adicionalmente dos pequeñas piezas en el lado opuesto a la cocina, llamados “criados” (lo que permite interpretar este espacio como
un área exclusiva de servicio). En los pisos intermedios, el elevador abría sobre las puertas de acceso a los apartamentos.
La propuesta del proyecto en Chapultepec no
llegó a ser construida, pero una versión similar fue
construida en otro lote sobre la calle Balsas, además
de ser publicada en la revista Arquitectura/México
de 1945. Algunas variantes fueron introducidas con
respecto al proyecto anterior, pues lo que eran los
espacios “criados” vienen a ser substituido por una
recámara adicional incorporada al departamento.
En particular, sobre este último proyecto, cabe
observar algunos puntos atípicos de la estructura
habitacional. El acceso de propietarios es realizado
a través de un “vestíbulo”, en el piso medio, que
reparte para una zona de recámaras, estando en el
piso inferior, o superior, la zona pública. Así, una
particularidad aquí era que visitante pasaba, primeramente, frente a una zona de dormitorios para
después llegar a la sala de estar y comedor. La organización era completamente inusual y en contra
del sistema tradicional, con una zona pública inferior y la zona íntima en el piso superior protegida
de las miradas indiscretas. Por otro lado, la sala de
estar era un espacio vistoso, colocado medio piso
por debajo (o por encima) del nivel de acceso, contando con una altura y media de entrepiso, inscrito
dentro de un espacio en semicírculo. Desde el estar
se abrían vistas sobre el paisaje urbano, estando los
usuarios protegidos contra la entrada excesiva de
sol gracias a los brise-soleils.
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Figura 6. Departamentos en calle Balsas (1941).

Fuente: revista Arquitectura/México, ene. 1945 /AAM-FA-UNAM.

49

�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit
Otro proyecto de Pani de 1941 sobre la avenida Paseo de la Reforma 334 (hoy demolido),
consiste en una torre entre medianeras, en la que
aparece una organización similar al 3-2 system.
Tampoco se observa en este caso tentativa alguna de aprovechar las posibilidades de reducción
de circulación horizontal colectiva que incluso
es completamente nula, ya que todos los pisos el
rellano de la escalera y elevador aparecen exactamente con la misma superficie. Por el contrario,
la atípica distribución con recámaras en el mismo
piso del acceso vuelve aparecer.
Estas propuestas deben ser entendidas como
experimentos; lo que Pani está desarrollando es
un auténtico laboratorio de indagaciones, a través
de un camino de prueba y error. La pregunta que
parece subyacer aquí es cómo debe ser la habitación “moderna” y cómo adaptarla a una conservadora sociedad, reacia a vivir dentro de un
modelo verticalizado de departamentos, con una
importante inercia a mantener su forma de vida
y la estructura espacial que le es más cara y más
íntima: la casa familiar mexicana.
Figura 7. Departamentos en Av. Paseo de la
Reforma 334 (1941), Mario Pani.
(Continúa en columna derecha)

Fuente: Archivo de AAM-UNAM.

50

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
Después de la construcción del edificio Balsas detectamos una pausa en los experimentos
proyectuales de Pani, y no existen registros de
planos de habitación colectiva, al menos en su
archivo personal conservado en el Archivo de Arquitectos Mexicanos-UNAM, hasta la construcción de los multifamiliares CUPA (1947-1949) y,
posteriormente, el Conjunto Urbano Presidente
Juárez -CUPJ (1950-52). Es interesante, en esta
coyuntura, volver a observar lo que se estaba divulgado en los medios especializados, principalmente revistas de arquitectura extranjeras, pero
que circulaban en México en publicaciones como
Architectural Forum y Architectural Record (Pérez-Duarte, 2005)13. Dentro de éstas, en relación
con modelos desarrollados con planeamiento en
sección, existe un importante número de publicaciones que elucubran sobre posibles reducciones
de costos de construcción. En términos generales, la argumentación (muchas veces apoyada en
cálculos matemáticos y geométricos) colocaba en
relación, generación de espacio privativo en oposición al espacio colectivo de circulación.
Un modelo llamado skip-stop despertaba entusiasmo14 y frecuentemente se hablaba de éste
con un optimismo de tal magnitud que las disquisiciones llegan a apuntar la posibilidad de ser
utilizado a gran escala, de forma masiva para habitación de interés social15.
Y lo que estaba en la teoría en los años cuarenta
parece consolidarse en los cincuentas, lo que explica la gran cantidad de conjuntos habitacionales
con uso de planeamiento en sección, no solo en
México, sino en todo el mundo occidental16. En
este sentido, como insistentemente defendía Pani
(Garay, 2000), el proyecto y la construcción del
CUPA representa una propuesta pionera.
Particularmente, en relación a los departamentos del CUPA, Pani y Salvador Ortega (quien
aparece como coautor de aquí en adelante en todos los proyectos habitacionales) proponen cinco

tipologías, de las cuales las llamadas tipo “A” y
“C” son las más comunes, y son sorprendentemente próximas al skip-stop, el cual no es asimilable al 3-2 system, pues no cuenta con espacios
de altura y media de entrepiso, siendo considerado por ello una organización más eficiente.
Pani utiliza de hecho el modelo skip-stop posteriormente también en un proyecto denominado “Edificio multifamiliar para empleados
del Hospital Colonia” (1951), en el cual los
departamentos del “edificio B” muestran un
corredor a cada tres pisos. El “Edificio A” del
referido proyecto consiste, por el contrario, en
un bloque laminar, pero con distribución distinta, apareciendo escaleras colectivas entre
dos módulos de departamentos a los cuales da
acceso, que a su vez conectan con un corredor
colectivo a cada tercer piso; una configuración
aún más eficiente, posteriormente llamada de
sistema Verteilergängen (Zumpe, 1978).
Figura 8. Multifamiliar para empleados del Hospital
Colonia (1951), Mario Pani y Salvador Ortega.
(Continúa en página 52)

13

En consultas en archivos personales de diversos arquitectos contemporáneos a Pani, se han encontrado varios ejemplares, algunas veces
con anotaciones y recortes, síntoma de la intensidad con que eran observados estas publicaciones.
14
“Skip-Stop Elevators Permit Low Rent”, Architectural Forum, set. 1946, “Eastgate- A New Plan Type”. Architectural Record, Jan. 1949,
Architectural Record, Jan. 1949, L’Architecture D’Aujourd’Hui, Aug. 1952 “High Apartments or Low”, Architectural Forum, Jan. 1952,
“Skip-Level Elevators and Duplex Apartments Cut Construction and Operating Costs”, Architectural Forum, Jan. 1950.
15
El conjunto Pruitt Igoe (St Louis, 1954), por ejemplo, respondía a una lógica de proyecto derivada de estas discusiones.
16
En Londres, por ejemplo, el programa de London County Council incorporó, de manera casi sistemática, el uso de pisos alternativos, dando lugar a icónicos conjuntos como Golden Lane o Park Hill, contemporáneas al Robin Hood Gardens, de los Smithsons. En
Suiza, el ejemplo de Schönberg (Freiburg, 1967) del programa Sicoop. En América Latina, en Brasil, el conjunto Japurá (São Paulo,
1948), otro ejemplo del programa de los I.A.P.I. En Venezuela, aparecen muchos ejemplos, como la hacienda Cerro Grande (1954)
y la Unidad Quinta Crespo (1952).

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

51

�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit

Fuente: AAM-UNAM.

Aquí la ventaja de utilizar un bloque laminar, y no torre, es evidente; se observa ahora sí
que la disminución de superficie es significativa
(en amarillo en el plano), lo cual llevaba directamente a un menos gasto de construcción, de
acuerdo las discusiones mencionadas. No obstante, una distribución atípica sigue apareciendo
aparece aquí, ya que el visitante era obligado a
pasar frente al dormitorio principal antes de subir o bajar a la sala de estar.
La secuencia de proyectos comentados hasta
ahora abren una discusión que puede explicar la
aparente disminución de eficacia (la posible reducción de superficie de corredor colectivo) con
el rescate de un modelo de dúplex más tradicional
en CU. Pensamos que el dúplex utilizado para una
distribución más conservadora en dos plantas (invariablemente con el acceso y zona pública abajo,
zona íntima arriba) mostraba mayor proximidad
con la casa unifamiliar tradicional, siendo el modelo que acabará siendo utilizado en CU.
El dúplex, representa de cierta forma, un encuentro entre fuerzas opuestas. Por lado, la modernidad funcional, lógica y racional, que reduce
costes de construcción con innovadoras y atípicas
formas habitacionales. Por otro lado, la tradición,
que busca conservar los valores y organizaciones ancestrales, recogidos en la casa unifamiliar
histórica. Y es interesante recordar que, desde la
década de los treinta, venia consolidándose una
forma muy extendida conocida como “casa de
hall”; una casa unifamiliar compacta de dos niveles, organizada alrededor de un espacio central
de recepción y representación, con zona pública
abajo y zona íntima escaleras arriba (Cruz 2015:
556). Pani coloca en práctica el dúplex en un an-

52

teproyecto en 1947, con pequeñas células de apenas 84 m2 (42 m2 por piso), denominado “Departamento tipo para 8 personas” –aunque presenta
una célula con capacidad máxima de 6 personas.
El proyecto consiste en tres bloques laminares, en implantación viaria, organizados mediante
un corredor a cada dos niveles. Sin buscar profundizar mucho en la curiosa distribución interna, sí
es significativo señalar una lógica más próxima a
la tradición de la casa unifamiliar: una zona pública en la parte inferior, donde se accede, y la
planta superior “recámaras”, escalera arriba. En
la parte superior se puede observar la proyección
de la planta por encima de corredor colectivo que,
-sin llegar a la fachada, -para protección de sol
quizá- gana superficie privativa. La propuesta
parece conciliar, por lo tanto, tradición con la
eficiencia “moderna”.
Figura 9. Departamentos para 8 personas
(1947), Mario Pani.

Fuente: AAM-UNAM.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
Una distribución del dúplex se observa también
posteriormente en el CUPJ, en el edifico “C”,
donde aparecen células en dos niveles, con dos
versiones de 3 recámaras (siendo una de estas una
alcoba) y de 2 recámaras, esta última dentro de un
módulo más estrecho, colocadas estratégicamente entre los dos núcleos de escalera para reducir
superficie del corredor colectivo.
En una de las fachadas, los corredores aparecían protegidos por una celosía, aunque eran
innecesarios para protección del sol (reciben
orientación noroeste), aunque generaban una
potente imagen, con franjas en sombra que
aparecían al observar el inmueble desde la
calle; no por otra razón los edificios “C” se
localizaban sobre el eje de la avenida Orizaba,
de forma perpendicular. Se trataba de una apariencia generada desde la lógica de la eficiencia, una circulación horizontal que se reducía
a la mitad colocando en práctica la distribución en dúplex.
Figura 10. Departamentos de los
bloques tipo “C” del CUPJ.
(Continúa en columna derecha)

Fuente: Pani,1952; fotografía de la Colección Mario Pani,
Patrimonio Cultural del Tecnológico de Monterrey.

Fuente: Pani, 1952.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�Leal Menegus, Pérez Duarte, Cruz Petit
El multifamiliar está compuesto por un bloque
laminar, dejando 20% del terreno libre, e implantado de acuerdo con el eje heliotérmico norte-sur,
como la Unité de Marseille, recibiendo sol en “la
totalidad de las habitaciones que ven al oriente y al
poniente”. Pensado específicamente como un modelo “multifamiliar para maestros”, la propuesta
aloja 35 viviendas asimilables a la estructura de
una casa familiar, incluyendo en su programa 42
células, teniendo apenas 10 tipo “estancia-alcoba”, para solteros o recién casados, dispuestos
en la planta baja y basamento. Es en los niveles
superiores donde aparecen los restantes 32 departamentos, una apuesta que muestra una búsqueda
de equilibrar innovación y tradición. Una concesión a la tradición importante aquí es el uso de
un modelo más conservador de “departamentos
de dos pisos”, que coherentemente estructuran la
zona pública “en el nivel de la entrada, la estancia, comedor y cocina”, opuesto a la zona íntima
superior de “dos recámaras, alcoba y baño”.
No obstante, es interesante aquí observar una
particularidad en relación con la organización
vertical en un anteproyecto del multifamiliar de
CU, datado en 1950. Sucede que en la primera
versión del dúplex se puede observar una curiosa
disposición: el acceso es realizado por el piso superior, y no el inferior, donde está la zona pública,
estando la zona intima abajo. La inversión de posición entre zonas era completamente extraña al
orden común en cualquier casa o modelo dúplex.
Un caso similar con inversión de dúplex se puede
encontrar también en un pequeño edifico de cinco
niveles de Enrique del Moral (cfr. Arquitectura/
México, ene.1945).
Figura 11. Detalle del dúplex del anteproyecto del multifamiliar para maestros en CU, 1950.

La explicación de esta disposición atípica responde al ánimo experimental de la época
que hemos comentado. Si se consultan manuales de la época y recopilaciones de edificios de
departamentos, el ruido representaba una de las
principales objeciones en contra de vivir en un
departamento. La molestia, sin embargo, podía
ser evitada con una organización estratégica (Kamenka, 1947: 111).
En el manual de Yorke y Gibberd, que tuvo
numerosas reediciones, anotaban que el dúplex
convencional era “malo desde el punto de vista
del ruido, puesto que la sala del apartamento
está inmediatamente sobre las piezas destinadas a dormir del vecino”, pero se puede resolver con un planeamiento adecuado: “el tipo
maisonette (dúplex, en inglés británico) debería alternarse en la sección para superponer
las salas y dormitorios” proporcionando así “la
gran ventaja de que las zonas de silencio son
adyacentes” (Yorke y Gibberd, 1948: 24). Así,
es posible que el anteproyecto respondiese a
preocupaciones acústicas: el ruido generado en
zona publica del vecino, queda siempre amortiguado por la inserción de un nivel intermedio
de zona de silencio (las recámaras).
A pesar de las posibles ventajas acústicas,
la versión final acabó utilizando un modelo
más conservador de dúplex, con acceso y zona
publica inferior, y subiendo la escalera, las recámaras. La organización dúplex, no obstante,
fue capaz de generar una innovadora imagen de
modernidad pues “de esta manera, las circulaciones horizontales se reducen a una por cada
dos en las que, también se para el elevador”,
y que se refleja en la fachada -igual que en el
edificio “C” de CNPJ.
(…) la unidad de circulaciones […] se acusa
en la fachada Poniente por medio de grandes
celosías de block Pirámide; contrastan agradablemente con los muros cerrados del nivel
de las recámaras, tratados con vitricotta en
colores marrón y almendra [y en la fachada
opuesta] al Oriente, los balcones de las estancias, con muros bajos de concreto, se alternan
cada dos niveles, formando un dibujo rítmico.
(Arquitectura/México, sep. 1952).

Fuente: Dirección General de Obras y Conservación, UNAM.

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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliar en CU-UNAM.
Figura 12. Versión final construida del
multifamiliar en CU.

Fuente: Revista Arquitectura/México. sep. 1952.

El proyecto para el Multifamiliar de CU se encuentra al final de una experiencia de poco más de
una década, en la que se observa una evolución,
con Pani inicialmente buscando poner en práctica
modelos en la línea con la más rabiosa innovación. En el inicio de los cuarenta se observa un
ímpetu que parece madurar con el transcurso del
tiempo, concluyendo en formas que se acercan
más a la tradición doméstica mexicana. Hemos
visto que el dúplex del Multifamiliar en CU remite a una estructura con la cual la población se
encontraba ya familiarizada. Así pues, no es sorprendente que, en el momento de realizar Pani la
propuesta para el Multifamiliar de CU, se observe
prudencia, o quizá cierta sabiduría adquirida después de toda la búsqueda de los años cuarenta. La
modernidad, lógica y racional, no se impone de
forma insensible, sino ahora respetaba el sistema
de privacidad familiar.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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Archivo de la Dirección General de obras y Conservación UNAM (ADGOC).
Archivo aerofoto-ICA.
Archivo Histórico de la UNAM, Fondo UNAM,
Secretaria General, caja 324, expediente 1833,
1951-noviembre (Entre la Dirección de Pensiones
Civiles e ICA). “Contrato de obra a precio alzado.”
AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General,
caja 324, expediente 1833, 1953-octubre (De la
Asociación de profesores universitarios al rector
Dr. Nabor Carrillo). “Memorándum sobre el problema de organización de las Habitaciones de Estudiantes en la CIUDAD UNIVESITARIA”.
AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General,
caja 324, expediente 1833, 1953-marzo (De la Asociación de profesores universitarios al rector Dr. Nabor Carrillo). “Solicitud para apartar terrenos”.
AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General,
caja 324, expediente 1833, 1953-julio (De Roberto Ramos, Consejero de empleados ante el H.
Consejo Universitario, al Rector Dr. Nabor Carrillo). “Solicitud de terrenos para sus hogares dentro o cerca de la Ciudad Universitaria.”
AHUNAM, Fondo UNAM, Secretaria General,
caja 324, expediente 1833, 1953-octubre (De la
Asociación de profesores universitarios al rector
Dr. Nabor Carrillo). “Memorándum sobre el problema de organización de las Habitaciones de Estudiantes en la CIUDAD UNIVESITARIA”.
56

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�La casa propia, territorio de libertad.
The own house, a place of freedom.
Recibido: Enero 2018
Aceptado: Agosto 2018

Anna Martínez Duran1

Resumen

Abstract

La casa que el arquitecto construye para sí mismo
constituye un acto libre, de vida y de arquitectura.
Los arquitectos de la modernidad han construido
casas propias en todas las geografías y con todos
los formatos. Es ésta una de las tipologías de vivienda en la que la experimentación es mayor,
muestra de las diferentes posiciones frente a un
mismo acto, el del hombre que construye su propia
casa. Observar estas obras desde la inversión entre
lo vital y lo racional, que nos propone el filósofo Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo
(1923) nos permite descubrirlas en su mayor plenitud y establecer relaciones dispares entre ellas. En
estas viviendas la relación entre la vida y la arquitectura es intensa, y la casa, como obra artística,
se somete al devenir y al habitar. Pero también el
hombre, a través de su vivir en ellas, renueva su
confianza en la arquitectura. Una lectura de estas
obras a través de los distintos modos de habitar y
de construir nos permitirá descubrir aspectos de
ellas, invisibles ante una lectura más disciplinar.

The house that the architect builds for its own,
constitutes a free act, of life and architecture. The
modern architects have built their own houses in
all geographies and with all formats. This is one
of the housing typologies in which experimentation is greater, as it shows the different positions
facing the same act, the man who builds his own
house. To observe this works from the inverse
relation between the vital and the rational, as the
philosopher Ortega y Gasset proposes in El tema
de nuestro tiempo (1923), allows us to discover
them fully and establish different relations among
them. In these dwellings, the relationship between
life and architecture is intense, and the house, as an
artistic work, submits to becoming and inhabiting.
But also, the man, through his living in them, renews his confidence in architecture. A reading of
these works through the different ways of living
and building will allow us to discover aspects of
them, invisible to a more disciplined reading.

Palabras Clave:

Casa del arquitecto; Proyecto arquitectónico;
Cultura del habitar, poética de lo cotidiano.

1

Keywords:

The architect’s house; Architectonic design; Culture of inhabiting; Poetics of the everyday life.

Adscripción: Escuela de Arquitectura La Salle, Universidad Ramón Llull; España. Doctora en Arquitectura. amartinez@salleurl.edu

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�Martínez Duran

1. La construcción de la casa, un
hecho vital y arquitectónico.
El arquitecto que construye su casa lo hace como
un acto de libertad individual. A la vez un acto de
vida, un acto de arquitectura.
La casa es el lugar donde nos protegemos del
mundo, también el sitio desde el cual observamos
y nos proyectamos sobre el mundo. El lugar al
cual escapar y el lugar desde el cual ordenar el
mundo (Bachelard, 1965).
Son características de las casas propias el no
tener cliente y el representar el ideal arquitectónico del autor. Aunque, al adentrarse algo más en la
investigación, nos damos cuenta que “en casa del
herrero, cuchillo de palo” y que nunca hay prisa
por construir para sí mismo2.
Por el hecho de no tener cliente, estas viviendas son casi siempre ejemplos experimentales,
innovadores y arriesgados, muchos de ellos rozando la legalidad. Siempre en relación con el
resto de la obra propia, constituyen ejemplos paradigmáticos, extremos, de pura arquitectura. Se
construye para uno mismo lo que no puede hacerse para los demás. Nuevas propuestas que no sólo
afectan a la arquitectura, sino también al modo de
habitarla, porque son la expresión de una forma
de posicionarse en el mundo, de un ideal de vida.
Finalmente, es el hecho del habitar en la casa
lo que pone a prueba la misma arquitectura. Ésta
es sin duda, la característica más específica de la
casa propia, su mayor capacidad. Con la vida en
la casa, el arquitecto comprueba su propia arquitectura. También para los que nos aventuramos en
su investigación, será la parte más difícil de conocer, porque una vez terminada, la casa se muestra
al público, y se cierran las puertas. Ante todo, es
el escenario de la vida íntima, y eso es algo que
hay que proteger (Autora, 2011).
En este escrito se adopta genéricamente el
término arquitecto como sujeto de la acción: del
proyecto, la construcción y del habitar en la casa.
Porque si bien es difícil conocer los entresijos de
la vida de estos personajes, más lo será la de quienes comparten con ellos el riesgo de construir.

Valga pues un pequeño homenaje a las mujeres,
esposas, compañeras, muy pocas constructoras,
pero muchas dando apoyo a estas vidas complicadas, a estas obras compartidas.
1.1 Como hecho cultural
La arquitectura moderna va de la mano de la vivienda unifamiliar. Desde el proyecto de casa
propia de Mies van der Rohe en Werder (1914)
han pasado ya más de 100 años, en los cuales los
arquitectos han seguido pensando y construyendo
casas en las que vivir. En las distintas geografías
y con todo tipo de formatos, la casa propia se presenta como ejemplo de diversidad tipológica y de
experimentación arquitectónica.
Riqueza en las soluciones arquitectónicas, pero
también en las diferentes maneras de habitar. Porque
el arquitecto, cuando construye su propia casa, ejerce de hombre libre, plural en las diferentes culturas,
y propone “estas nuevas estructuras, novísimas, en
sus obras y en sus vidas” (De la Sota, 1989, 225)3.
El hombre es por naturaleza manipulador,
hacedor de cosas. La construcción de la casa familiar es en muchas culturas una actividad comunitaria, y constituye un acto de afirmación
colectivo. En nuestro mundo civilizado, sólo los
pájaros, los conejos, los grillos, las hormigas… y
los arquitectos, son libres de ejercer el derecho a
construir su propio hogar.
Escritores, músicos, filósofos, poetas, han
dispuesto históricamente su cabaña en el jardín.
Lugar modesto, reducido, cerrado, alejado del
ruido y el quehacer cotidiano de la casa. Inmersas
en la naturaleza, las cabañas han sido siempre el
lugar donde pensar, donde concentrarse. La más
conocida la de Heidegger en Todtnauberg (Sharr, 2008), pero también Virginia Wolf, Gustav
Mahler, August Strindberg, o el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, disponían de estos lugares
de trabajo, refugios en los que aislarse (Outeiro,
2011). “Cobijo, refugio, trinchera, guarida, tabernáculo, estancia provisional de costumbres o inciertos porvenires…”, estos espacios domésticos
son los lugares “donde la vida se expresa a través
del artificio” (Cid, Sala, 2012).

2

Se parte del presupuesto de que el arquitecto es el propio cliente. Pero sí que tiene familia, un presupuesto a veces ajustado, un trabajo
y una vida no siempre fáciles. Es por ello que se relativiza el término de casa ideal. Es a pesar de ser para sí mismo, y de la libertad de
acción que ello comporta, una arquitectura real, vinculada a la vida.
3
Alejandro de la Sota en “La grande y honrosa orfandad”.

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�La casa propia, territorio de libertad.
En las casas propias es el mismo arquitecto
quien da forma a su cobijo, y nos muestra con ello
su manera de entender la vida y la arquitectura, el
cómo vivir y el cómo construir. Estas viviendas
ejemplifican, más que ningún otro tipo edificatorio, la relación entre el hombre y el arquitecto,
entre el autor y su obra: su vida, sus valores, sus
modos de hacer y de pensar. Y como se comprobará, se trata de una relación profunda, intensa, y
repetida (Autora, 2008).
1.2 Vida y arquitectura
La vida que se instaura con la modernidad tiene
sus propias connotaciones, que la diferencian de
la existencia en el pasado. Nuevos valores en la
vida que coinciden con los del nuevo arte, el que
nace con las vanguardias. En consecuencia, también las relaciones entre ambos, arte y vida, son
distintas en esta nueva época. Nos encontramos
frente a un arte diferente, pero también la actitud y los modos de actuar del artista han cambiado, y con ello sus intereses y preferencias. La
necesidad de verdad de ambas actuaciones es
preconizada por el mismo Mies en la frase: “La
verdadera forma presupone una vida verdadera” (Neumeyer, 1995, 393)4, una afirmación que
pone en relación los dos polos de gravitación de
esta nueva época, el arte y la vida.
En la estimación de esta nueva relación es
el filósofo Ortega y Gasset quien establece las
bases con mayor claridad: “El tema de nuestro
tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo. Dentro de pocos años
parecerá absurdo que se haya exigido a la vida
ponerse al servicio de la cultura. La misión del
tiempo nuevo es precisamente convertir la relación y mostrar que es la cultura, la razón, el arte,
la ética quienes han de servir a la vida.” (Ortega
y Gasset, 1981, 117).
Someter el arte a la vida será la primera consecuencia de su nueva propuesta, pero también sustituir la razón pura por la razón vital: “la cultura
del intelecto abstracto no es, frente a la espontánea, otra vida que se baste a sí misma y pueda
desalojar a aquélla. Es tan sólo una breve isla
flotando sobre el mar de la vitalidad primaria.

4
5

Lejos de poder sustituir a ésta, tiene que apoyarse en ella, nutrirse de ella, como cada uno de los
miembros vive del organismo entero” (Ortega y
Gasset, 1981, 116). Con ello se pone fin a una
época que según él arranca con el descubrimiento de la razón por Sócrates. La racionalidad se presenta como una parte de la vida y por
tanto no con capacidad para dar explicaciones
cerradas del mundo.
1.3 El valor de lo cotidiano
Consecuencia de esta apreciación desinteresada
de la vida, el artista ejerce su trabajo, no como
un “gesto triste que pretende justificarse con patéticas consideraciones sobre los deberes humanos y la sagrada labor de la cultura” (Ortega y
Gasset, 1981, 141), sino más bien como un juego, un deporte, una actividad hecha con humor,
generosa y no impuesta. Al restar trascendencia
al resultado final, se enriquece el camino y el
artista “hará sus creaciones como en broma y sin
darles gran importancia. El poeta tratará su propio arte con la punta del pie, como buen futbolista” (Ortega y Gasset, 1981, 142). Ésta es una de
las conclusiones más interesantes de la propuesta vital de Ortega, y consiste en apreciar que es
el esfuerzo espontáneo, generoso y deportivo el
que dignifica la actividad, más que el resultado
en sí mismo. Esta afirmación tiene una relación
directa con el arte moderno, en el que se valora más el proceso seguido que el resultado en sí
mismo, que además nunca es único, y depende
directamente de él.
Consecuencia de ello y de este “se hace camino al andar”5, adquiere mayor protagonismo
lo cotidiano y diario. No sólo la actividad, sino
los espacios y los objetos que nos rodean. El artista fija la atención en las cosas cercanas, en la
naturaleza mínima y diaria. Aparecen poesías y
canciones en las que son las moscas, los gorriones, las lunas, los amaneceres, las espigas y las
mariposas los protagonistas de los nuevos cantares. En pintura son los platos, las botellas, los
libros o las guitarras, los que entran en juego. En
arquitectura los espacios y los objetos domésticos, los del habitar.

Mies van der Rohe en Sobre la forma en arquitectura.
Convertida en dicho popular, del poeta Antonio Machado en los Proverbios y cantares XXIX, Campos de Castilla.

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2. Modos de habitar, modos de
construir.
En las casas que los arquitectos construyen para
ellos mismos se hace patente de una forma intensa esta nueva relación entre la vida y el arte. Son
casas construidas en el nuevo entorno que la modernidad propone y ejemplifican con claridad este
sometimiento del arte a la vida.
Ser conscientes de este nuevo entorno de lo
vital que Ortega propone, y que las vanguardias
confirman, permite observar estas obras desde un
nuevo punto de vista, otra forma de mirar que sacará a la luz aspectos diferentes, que quedaban
ocultos frente a una lectura más racional.
Se establecen para ello cuatro categorías, que
tienen en cuenta los modos de construir y de habitar
en relación con la naturaleza, con el paso del tiempo, con la tradición, y con el hombre en sí mismo.

Los elementos del paisaje, habitantes del lugar
antes de la llegada del arquitecto, se introducen
en el proyecto (Neutra, 1951): la roca a la que se
pega la casa de Stënnas (1937), el algarrobo de Le
Cabanon (1952) o el lago, frente al que se dispone la casa VDL de Richard Neutra (1932), cuya
cubierta de madera versiona la “Plataforma para
contemplar la Luna” del Palacio Katsura
Figura 2. La Cabanon, Cap Martin (Francia)

2.1 El pacto con la naturaleza
La relación con la naturaleza constituye una premisa básica de proyecto y como no, en su casa,
el arquitecto busca el participar de ella. Refugios
como los de Knut Knutsen en Portör, Noruega
(1949), Marco Zanusso (1964) en la costa de Arzachena, Ramón Vázquez Molezún en A Roiba
(1969), o Ryue Nishizawa (1998) en un claro del
bosque, constituyen ejemplos bien distintos de
implantación en el entorno natural.
Figura 1. Casa Knutsen, Portör (Noruega)

Fuente: Nasjonal Museet.

6

Fuente: Dibujo de la autora.

Introducir el sol en casa o protegerse de los
vientos y la tempestad, son principios básicos
para cualquiera que quiera instalarse en un lugar
en equilibrio con la naturaleza: “…un banco fijo
en la casa de Hellebaek. El sol ahí daba de lleno,
y Lis y yo pasamos horas sentados en este banco, calentándonos” (Moller, 2004)6. Con acciones
cotidianas como prender la chimenea, recoger el
agua de lluvia, cocinar al aire libre, el habitante
participa de los cambios, de los días y las estaciones: “La ventana abierta, el rayo de sol furtivo,
rayos y truenos, la llama chisporreante, la cama
debajo las estrellas, son experiencias emocionantes que no deben ser eliminadas de nuestra vida
diaria” (Schindler, 1984, 40). En la casa de Erik
Gunnar Asplund (1937) la excursión nocturna a
la caseta del inodoro, “al abrigo de un bosquecillo
de donde nos llega un olor a verdor y a musgo”
(Tanizaki, 1994, 15), se convierte para los hijos
del arquitecto en una experiencia de vida. A veces esta cercanía llega a convertirse en una comunión, casi religiosa, con la madre naturaleza,
como en el caso de Luigi Figini en Milán (1934).
Éste recoge, en un libro que pensaba titular “La

Mies van der Rohe en Sobre la forma en arquitectura.

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vida social de los pájaros”, imágenes de los gorriones, mirlos y petirrojos que acuden a las terrazas a picotear en las zarzas, a beber agua en el
estanque, a sorber un trozo de sandía que alguien
ha olvidado.
Figura 3. Casa Figini, Milán (Italia)

un confort artificial, la cercanía con la naturaleza.
2.2 Casas que se mudan
La construcción de la casa propia constituye un
momento importante en la vida del arquitecto.
Coincide con períodos de cambio y nuevos planteamientos vitales, y por ello también se presenta como un punto de inflexión en la obra. Caso
cercano el de Villa Gloria (1959), que reforman
Peter Harnden y Lanfranco Bombelli en su decisión de pasar temporadas en Cadaqués, donde se
acabarán asentando personal y profesionalmente.
Figura 4. Villa Gloria, Cadaqués (España)

Fuente: Archivo Figini AAF.

En estas obras, la vida se somete al orden de
la naturaleza, en un intento del arquitecto “por reinstaurar “las condiciones de la naturaleza” en la
vida de los hombres” (Petit, 1970, 279)7.
En la búsqueda de esta convivencia con la naturaleza se evita la confianza ciega en la técnica, y
se prefieren los sistemas tradicionales de adaptación al clima. En la casa de Rudolph M.Schindler
(1921) se prescinde de los nuevos sistemas de iluminación difusa y calefacción radiante, habituales
en aquellos momentos en California, y se confía en
las ventanas-lucernario para la ventilación cruzada, en las chimeneas para calentar y cocinar, y en
un sistema de lámparas móviles, que escondidas en
las dobles vigas, bajo ramas de eucalipto, proyectaban una luz coloreada y misteriosa.
Otras propuestas más arriesgadas en relación
a climas extremos fuerzan la vida cotidiana en la
casa, y se convierten en experiencias de proyecto:
The Box en Lissma, Suecia, (1941), o Can Lis, en
Porto Petro, Mallorca (1971). Los dos arquitectos,
Ralph Erskine y Jörn Utzon, foráneos, recién llegados, adaptan mejor sus segundas versiones.
En todas ellas, más que la aspiración a tenerlo
todo resuelto, se valora el esfuerzo, el ejercicio diario que enriquece la vida. Porque “las comodidades adormecen los sentidos”8, se aprecia, más que

7
8

Fuente: Fons Harnden-Bombelli. Arxiu Fotogràfic COAC.

Las etapas de la vida: matrimonios, hijos,
soledades… traen diferentes usuarios y distintas
formas de habitar las casas. A veces, vida familiar
y vida profesional se mezclan, como en Hvitträsk
(1903), como nos muestra la bonita imagen de
Pipsan Saarinen en el despacho de los tres arquitectos finlandeses. La presencia de los niños en la
casa se resuelve con ingenio, desde las cortinas de
la casa de Gerrit Th.Rietveld en Utrecht (1936),
que transforman una sala única en varias habitaciones, hasta el ejemplo de Kyonori Kikutake
(1958) que considera que la vida de los hijos en la
casa es temporal, por lo que dispone unas células

Le Corbusier (1957), traducción de la autora.
Dicho atribuido popularmente a E.G.Asplund.

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prefabricadas que se cuelgan de la estructura de
hormigón, y que en ningún momento modifican
la vivienda original.
Figura 5. Casa Saarinen, Hvitträsk (Finlandia)

Otras veces el arquitecto se enfrenta, ya de
mayor, a la reforma de la casa familiar: Coderch en Espolla (1964), que él mismo recupera, tras haber sido vendida por un hereu sin
hijos, la que él llama la “casa madre”. Un caso
parecido es el de Fernando Távora y la reforma
de la mansión señorial de Covilha (1973): “Había que tocarla, y tocarla fue un acto de amor,
largo y lento, persistente y cauteloso, con dudas y certezas” (Trigueiros, 1993, 128)10.
Figura 6. Casa Coderch, L’Espolla (España)

Fuente: Museum of Finnish Architecture.

Pero también está el que, con cada cambio,
se muda y construye otra casa, distinta a la anterior. Son ejemplos de ello las cuatro de Marcel
Breuer y Jörn Utzon (si incluimos Bailey) o las
tres de Josep Lluis Sert y Frank Lloyd Wright
(sin contar Ocatillo, ni las reformas en Taliesin East), todos ellos nómadas modernos. Otros
como Mies, plantean varias veces el proyecto de
vivienda, pero ésta nunca llega a construirse, y
el arquitecto, en su periplo en solitario, se muda
de apartamento en apartamento. También Alvar
Aalto, con Aino y Elissa, José Antonio Coderch,
o Eileen Gray disponen de varias casas propias,
en distintos momentos y lugares, que muestran
los diferentes intereses de sus autores9. Finalmente, las viviendas de Alison y Peter Smithson, dentro de una misma filosofía del habitar,
son muestra de las distintas tipologías: las de la
ciudad (1952-1961-1971) y la de vacaciones en
el campo, Upper Lawn (1962).
Siempre podemos distinguir la casa de juventud, que muestra la fuerza de tener toda una vida
por delante, Schindler en Hollywood (1921), y la
de la madurez, que acoge el retiro, el descanso del
hombre que busca el abrigo del muro y la entrada
suave de luz. Alejada de la ciudad, es un lugar de
reposo, como lo serán Stënnas (1937), Muuratsalo (1953), Sa Penya (1960) o Frigiliana (1971).

Fuente: Fons Català Roca. Arxiu Fotogràfic COAC.

Con los cambios que el paso de los años conlleva, las casas se transforman, en un proceso, no
siempre fácil, por adaptar la arquitectura a la vida.
La casa de Neutra sufre varias ampliaciones, diferentes, en las tres épocas en las que interviene,
la última después del incendio (1932-1939-1965).
También la casa de Julio Cano Lasso en La Florida (1955) es un ejemplo de modificación continua. Pero para ejemplo extremo, la vivienda de
Mogens Lassen en Copenhague (1937-1963), que
el autor transforma sin cesar a lo largo de su vida
en ella. Porque “la arquitectura es como un ser
vivo, se modifica conforme cambian las personas

9

Si Villa Flora (1926) o Plaza Calvó (1946) son primeras casas propias en las que el referente es la arquitectura popular, la casa E1027
(1926) es una apuesta de modernidad, que se hace más local en Lou Pérou (1954).
10
Escrito de Fernando Távora, traducido por la autora.

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�La casa propia, territorio de libertad.
que la habitan. Una casa nunca está terminada, es
un organismo en constante evolución” (Figueroa
Castejón, 1989, 102). La vivienda del arquitecto
dista mucho de ser un objeto intocable y perfectamente acabado. Al contrario, el habitante no duda
en modificarla si es preciso.
La vida de la casa propia transcurre paralela
a la del morador y a través del mutuo proponer
y escuchar, la obra acaba cambiando y envejeciendo, a veces incluso llegando a contradecir intereses que parecían fundamentales en el
proyecto inicial. Con el tiempo la jerarquía de
valores del habitante se modifica, y la vivienda se adapta. Fruto de estos cambios, la obra
acaba por contener elementos dispares que difícilmente podían haber nacido de un solo momento, de un único proyecto, y que finalmente
la hacen mucho más digna y completa.
Para terminar, en algunos casos, la construcción de la casa constituye la mejor y más rica
decisión de toda una vida. Una existencia, la del
arquitecto y su familia, que acabará siendo deudora de la casa, en la que se refugia y protege.
Vidas que se tornan prohibidas sobreviven con
felicidad y equilibrio gracias a la luz, al espacio,
al acierto de la casa propia. Es éste el caso especial y casi escalofriante de Konstantin Melnikov
en su casa de Moscú (1927).
2.3 Tradición y modernidad
Estas obras instauran nuevas formas de vida y
de arquitectura, que incorporan a los valores de
la modernidad, elementos de la tradición. Algunas veces se rescatan costumbres arraigadas en
el pasado, que el arquitecto ve cercanas a desaparecer, y otras se proponen innovadores modos de habitar y de construir, aunque con ello se
arriesgue la vida propia y la de la familia, en una
propuesta a veces difícil de llevar.
La estancia en la que se mezclan las diferentes funciones, propia de la arquitectura popular,
se reivindica en estas casas en sus diferentes
formas. En la sala de Stënnas, el matrimonio
descansa, trabaja, recibe, se asea. También funciona como estancia única la casa de Erwin y
Gisela Broner en Sa Penya, patio y dormitorio
abiertos a la sala central.

Figura 7. Casa Asplund, Stënnas (Suecia)

Fuente: Digitalt Museum.

Distribuciones inusuales para la época son
las de la “Casa Cooperativa” de Schindler, en
las que se asigna un espacio de vida, un estudio,
a cada uno de los habitantes. Y también están
las casas que se transforman del día a la noche,
con muebles que se abren, se pliegan, se esconden: la de Arne y Grete Korsmo en Oslo (1955),
o la cabaña en la que vivió y trabajó Erskine a
su llegada a Suecia. Esta capacidad de soportar
el trajín diario es la mejor garantía de una casa.
En Frigiliana son los espacios exteriores los que
acogen los planteamientos vitales del arquitecto.
Una existencia ejemplar la del arquitecto vienés,
que disfruta sus últimos años en una casa vacía,
de apariencia popular: “lo que hace falta no es
una nueva forma de construir, sino una nueva
forma de vivir” (Fernández Galiano, 2007, 72)11.

11

Bernard Rudofsky en Sparta-Sybaris, citado en el articulo de Luis Fernández Galiano, “Esparta y Síbaris: Bernard Rudofsky,
disciplina y hedonismo”.

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Figura 8. Casa Rudofsky, Frigiliana (España)

los sistemas de construcción en hormigón en
la casa de Schindler o Lassen. Todos ellos realizados con pocos medios y medidas ajustadas,
sujetas al módulo, que llevan al límite las capacidades plásticas y constructivas del material,
y en los que el arquitecto gusta de ver la mano
del hombre: “yo mismo la levanté…un pequeño Panteón” (Balslev, 1989, 73)13.
Figura 9. Casa Melnikov, Moscú (Rusia)

Fuente: The Bernard Rudofsky Estate Vienna.

En la vida moderna, como en el arte, se valora lo cotidiano: los quehaceres diarios y las
cosas pequeñas. No son los grandes acontecimientos, los grandes placeres o las grandes ambiciones los que nos fijan a la vida. Y estas casas
son, entre todas las obras de arquitectura, las que
mejor retienen este carácter del habitar. Lo cotidiano es variable, efímero por naturaleza, como
lo es el interior de estas casas: objetos, muebles,
plantas… todo aquello vinculado al uso del habitante, se transforma, cambia de posición, aparece y desaparece con el paso del tiempo. Esos
espacios domésticos conforman una historia de
la arquitectura en sí mismos, fiel reflejo de una
cultura universal, la del hombre contemporáneo
en su vivir en la casa (Postiglione, 2004).
En la construcción también se mezclan la
innovación con el uso de sistemas tradicionales. Can Lis supone una nueva lectura de un
material local, el marès, que retoma, años más
tarde, Carlos Ferrater en su pabellón de invitados en Menorca (1998). Breuer experimenta
con el balloon frame en sus casas americanas,
llevándolo al límite en New Canaan I (1948)12.
También con ingenio constructivo y aspiraciones vanguardistas, pero recurriendo a sistemas
tradicionales y elementos de pequeño tamaño,
se construye la casa de Melnikov: una retícula
de ladrillo da forma a los cilindros, perforados
como una cesta y cubiertos por un forjado reticular de vigas de madera, que se construye
en un entorno familiar. Artesanales también

12
13
14

Fuente: Desconocida.

Tradición y modernidad se suman en las reformas de Coderch y Milà (1958), Bombelli
(1961) o Federico Correa (1962) en Cadaqués,
de Broner en Ibiza o Sáenz de Oiza en Mallorca (1965-1985). En estas actuaciones en la costa
mediterránea, la introducción de nuevos modos
de habitar, se hace con el rigor geométrico y el
lenguaje plástico de la modernidad, de una forma
elegante y austera (Terradas, 1993). Al trabajar
desde el respeto al lugar y a su historia, las obras
se incorporan a esa cultura milenaria. El arquitecto no impone, sino que recoge, transforma y
aporta nuevos modos, añade un nuevo eslabón en
la cadena de la historia, “como lo fue, en su tiempo, la Catedral de Florencia” (Alday, 1996, 59)14.
Cuando el arquitecto construye su vivienda,
añade al riesgo económico, personal y familiar,
el profesional, porque al adoptar nuevos modos
de habitar y de construir, se sitúa siempre más
allá de lo establecido, de lo usual y conocido, y
porque la experimentación extrema, en el habitar y en el construir, pone a prueba la vida en la

El arquitecto se muda, a los pocos años, a otra casa cercana, New Canaan II, de planta baja, muros de piedra y patios.
Son palabras de Mogens Lassen.
Palabras de Melnikov, citadas en Iñaki Alday, Aprendiendo de todas sus casas.

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�La casa propia, territorio de libertad.
casa. Pero el arquitecto sabe que finalmente es la
casa la que más ofrece, devolviendo con creces
el sacrificio realizado.
2.4 Hombre y arquitecto

pos de descanso, hasta su muerte en las rocas
en 1965 (Autora, 2015).
Figura 11. L’étoile de mer, Cap Martin (Francia)

Finalmente, las vidas de estos arquitectos, como
las de los artistas de Vasari, se muestran siempre
vinculadas a la profesión, al oficio (Vasari, 2002).
Vida y trabajo van tan ligados que la casa aparece muchas veces como resultado de un encargo,
de una inversión, o a cuenta de unos honorarios.
Entre éstos últimos, los ejemplos de Rietveld en
el cine de Utrecht, Aalto en Munkkiniemi (1936),
Neutra en la VDL. Otras veces, promociones que
se planteaban para vender, acaban siendo ocupadas por ellos mismos y sus amigos: Lassen y el
ingeniero Ishoy en Solystvej, Korsmo y Norberg
Schultz en Planetveien.
Fuente: Fondation Le Corbusier.

Figura 10. Casa Lassen, Copenhague (Dinamarca)

Fuente: Dibujo de la autora.

Cuando el arquitecto se asienta en un nuevo lugar lo hace muchas veces por una amistad, un vínculo humano. Coderch introduce a
Harnden en Cadaqués (Arnal, 2012) 15, B.Rudofsky llega a Málaga de la mano de José
Guerrero, quien ya tenía una casa en la vecina
Nerja, obra de Fernández del Amo, y lo hace
con un proyecto firmado por Coderch. Finalmente, es conocida la amistad de Le Corbusier
con la familia Rebutato, que lo acoge durante
años en l’Étoile de Mer, donde construirá Le
Cabanon y residirá en sus vacaciones y tiem-

La relación con la obra propia se da por principio y el arquitecto utiliza el proyecto de su casa
para probar aquello con lo que está trabajando.
Gordon Bunshaft aplica el sistema de vigas de
hormigón pi a su casa en los Hamptons, la Travertine House (1963), ya desaparecida. Egon
Eiermann construye su casa-taller de Baden-Baden (1962), como un ejercicio más de fachada
con elementos ligeros. Dos grandes obras, que
quizás confirman, más que aventuran. En el otro
extremo, El Laberinto de André Bloc en Mojácar
(1972), un experimento más del autor, de escultura a tamaño real, nunca habitado, que ahora se
muestra como icono de la población. También los
sistemas de prefabricación se experimentan en el
propio jardín: la Expansiva de Utzon (1969), o la
casa de veraneo de Kristian Gullichsen, el mejor
ejemplo construido de Moduli (1969).
Pero es éste un camino de ida y vuelta, porque
el habitar en la casa aporta al arquitecto comprobaciones y aprendizajes, que aplicará en obras
posteriores. Es ésta una característica específica
de la casa propia, y su mayor beneficio, la única
ocasión de extender su experiencia a los demás.
Porque por su vocación de servicio, la vivienda propia se presenta a menudo como manifiesto
o como prototipo, “una expresión honesta y fiel

15

En esa población se darán cita en los siguientes años personajes de gran nivel cultural: Staempfli, Duchamp, Callery, Hamilton, Tharrats, Corberó, etc. Ver tesis doctoral de Marc Arnal.

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de su trabajo, que ofrece a los demás lo que desea
para sí” (Lleó, 1998, 127). Le Cabanon es la célula mínima del habitar; la casa cilíndrica de Melnikov forma bloques de viviendas; la de Cambridge
de Sert (1958) se repite en hilera. De una forma
más poética, Figini propone su casa de Milán
como vivienda apilable, porque “un prisma de
aire y de cielo no debería faltarle a nadie” (Savi,
1990, 133)16. Pero ninguna de ellas llegó a repetirse, y se mantienen en la historia como ejemplos
únicos, sólo para sus dueños, casi como un caparazón que acoge y protege la vida del autor.
Con la construcción de su casa, el arquitecto
busca el encontrarse consigo mismo. Vocaciones
y anhelos, pero sobre todo recuerdos, nostalgias
y trozos de la vida, se introducen en estos proyectos. Es este mirar hacia el interior, hacia lo
más íntimo, lo que hace especiales estas casas. La
casa del Barrio de los Periodistas de Figini tiene
su motivo de ser en las vivencias infantiles del
arquitecto italiano: juegos y baños, flores y frutos
en la terraza de la casa materna, y el dormitorio
compartido de la familia Melnikov, en la cabaña
a las afueras de Moscú, en la que el arquitecto
había crecido de niño. O el tapanco de Barragán,
otro rasgo de lo popular en la obra del arquitecto
mejicano: “el lugar de la intimidad, el lugar secreto, un niño nunca puede imaginarse siquiera lo
que hay en un tapanco…, allí sueño y duermo en
la noche” (Riggen, 2001, 111)17.
Algunas veces esa introspección profunda
tiene consecuencias imprevistas para la vida y la
obra del arquitecto. En el caso de Lassen, un largo y obstinado proceso por asentar la casa en el
lugar, por encontrar un lugar ideal en el que trabajar, tiene en la habitación de los conos de hormigón su episodio más sorprendente. Ésta, pensada
como taller de arquitectura, se convierte en un espacio mágico, secreto, que permanece vacío y sin
acondicionar, donde esconderse con los amigos
cuando le sorprendía la lluvia.
Porque como cualquiera que construye su vivienda, el arquitecto busca poder hacer en ella lo
que le apetece, sentirse libre. Aunque muchas veces esta característica, la de vivir, trabajar, y pensar en libertad, les haga ya distinguirse, a ellos y a
sus casas, de la mayoría, “de la gran masa indisci-

16
17
18

plinada donde los individuos viven sin tensión ni
rigor, cómodamente apoyados los unos en otros y
todos a la deriva, vil botín de las resacas” (Ortega
y Gasset, 1964, 31).
La casa propia es pues, territorio de libertad,
y de ello dan fe fotografías entrañables de estos
maestros en su entorno cotidiano: la de Schindler con Moser en el patio, la de un joven Figini
practicando escalada en la terraza a doble altura,
o la del matrimonio Korsmo bailando en la habitación, muebles plegados. Finalmente, las de un
Lassen mayor, fumando en el jardín, o un Melnikov anciano, mirada serena, frente al cristal de la
fachada principal, “espléndido escaparate doméstico”, en su casa de Moscú “una obra animada por
un sueño” (Alday, 1996, 58)18.
Figura 12. Casa Schindler, Hollywood (California)

Fuente: Werner Moser Archive, ETH Zurich.

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�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de ciudad’.
The time-space problem in ‘The theory of the city’.
Recibido: abril/2018
Aceptado: agosto/2018

Dr. Jorge Gasca Salas1

Resumen

Abstract

En este artículo se indaga teóricamente, a modo de
síntesis, acerca del problema complejo de la relación espacio-tiempo indispensable en la construcción de los puntos de partida fundamentales para
el estudio y la elaboración de la teoría social en
torno a la ciudad, la teoría urbana y del espacio humano en general, producido o edificado histórica,
social y culturalmente. Se establecen con claridad
las implicaciones derivadas de la discusión filosófica de la que forman parte y se establece el nudo
problemático que se perfila en la teoría sobre su
problematización así como el esclarecimiento de
la salida fáctica a tal problemática.
Del problema filosófico (ontológico) se establecen los canales histórico-antropológicos que
permiten la resolución humanista y concreta que
dirigen la facticidad de la vida material y espiritual
(objetiva y subjetiva) de los seres humanos que habitan y edifican el espacio social. Destacamos la
dimensión histórica como elemento relevante de
la construcción del mundo material y del sentido
(significatividad), sin lo cual la construcción de
mundo sería un entorno carente de humanismo y
de todo fundamento.

In this article thinks theoretically over, like synthesis, brings indispensable space-time over of the
complex problem of the relation in the construction
of the fundamental satarting points for the study
and the elaboration of the social theory around the
city, the urban theory and the human space in general, produced or built historically, socially and
culturally. Are established by clarity the implications derived from the philosophical discussion of
which they form a part and there is established the
problematic knot that is outlined in the theory on
his problematization as well as the clarification of
the factualexit to this troublesome.
Of the philosophical (ontological) problem are
established the historical-anthropologic channels
that allow the humanist and concrete resolution
that they direct the facticity of the material and
spiritual life (objective and subjective) of the human beings who inhabit and build the social space.
We emphasize the historical dimension as relevant
element of the construction of the material world
and of the sense (significance), without which the
world construction would be an environment lacking in humanism and in any foundation.

Palabras Clave:

Keywords:

Espacio; Tiempo; Significatividad.

Space; Time; Significance.

1
Profesor-Investigador de la Sección de Estudios de Posgrado e Investigación (SEPI), Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, Unidad Zacatenco (ESIA-UZ-), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Ciudad de México, MÉXICO. Mail: jogasca@
ipn.mx y jgs.umbral@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�Gasca Salas

1. Introducción.
El modo como se encuentra el hombre en el
espacio no está definido por el espacio cósmico
que lo cerca, sino por un espacio intencional
referido a él como sujeto.
Otto Friedrich Bollnow, Hombre y espacio
(1969, 241)

Los puntos de partida acerca del espacio toman en
consideración los diferentes sentidos empleados
conciente o inconcientemente, ya sea en su uso
científico (matemático), técnico (físico-geométrico), artístico (danza, música y poesía), político
(económico) o antropológico (histórico-cultural /
geográfico-etnológico). Sin embargo, una y otra
vez brota la dimensión filosófico-ontológica que
obliga al investigador a reflexionar acerca de sus
fundamentos. Del mismo modo sucede con el concepto de tiempo. Ambos constituyen categorías
fundamentales sine qua non, cuya carencia imposibilita la construcción de los puntos de partida de
teoría geográfica, histórica o antropológica alguna.
En relación con el espacio, desde la antigüedad se han empleado sentidos sobre los cuales se
marcha o se dirige de manera empírica en una
o en otra dirección el sentido de su uso. De este
modo: el espacio no puede ser imaginado y, por
tanto no existe (Parménides); el espacio es una
realidad aunque no tiene una existencia corpórea
(Leucipo); la geometría es la “ciencia del espacio” (Platón / “Timeo”); el espacio es la suma
de todos los lugares (Aristóteles); la naturaleza
se basa en dos cosas: cuerpos y vacío, en el que
los cuerpos tienen un lugar y en el que se mueven (Lucrecio); el espacio es una categoría a
priori de la razón pura, diferente de la materia e
independiente de ella (Kant); o bien, espacio es
el conjunto de coordenadas en el que puede ser
representado cualquier punto o lugar geométrico
(Descartes), (Schulz, 1975: 10).
La teoría de la relatividad echó por tierra la
idea de un espacio euclidiano-cartesiano tradicional e introdujo la consideración de espacios
no-euclidianos, no homogéneos y discontinuos,
tetradimensionales, en los que el tiempo constituye la cuarta dimensión. Para Einstein la virtualidad de la matemática y la geometría es perceptible
como en la afirmación: “cuando las proporciones
matemáticas se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no hacen referencia a la
realidad” (Schulz, 1975: 10). Sin embargo, la ra-

70

cionalización del espacio y, por tanto, la edificación humana del mundo sería infinitamente más
pobre sin el auxilio de la geometría y la matemática. El hombre no se reduce a ellas pero tampoco
puede prescindir de su utilidad, la Arquitectura y
el Urbanismo nos recuerdan muy frecuentemente
esta importancia.
La imposibilidad de una definición definitiva
y única del espacio y del tiempo ha generado una
serie de discusiones que invitan a establecer sentidos desde los cuales sería posible colocar teórica y ontológicamente las definiciones de las que
sería posible construir las concepciones básicas
de la teoría social y concretamente la teoría del
espacio-tiempo para el estudio de la ciudad y sus
fenómenos sociales concomitantes.
En lo que sigue puntualizamos las líneas sobre
las que se establecen las discusiones sobre el espacio-tiempo y su salida fáctica.

2. La querella del espacio.
Partimos del supuesto de que la ciudad, tomada
en su conjunto, puede ser concebida como producto social, esto es, como resultado (material)
de la acción colectiva (social: la sociedad o vida
social) de sus habitantes.
Desde ese supuesto, el producto-ciudad como
cualquier otro producto (“natural” o social) pertenece a la querella del espacio, (cambio de forma de la discusión entre realidad e idealidad, o
bien, como “objeto” y “modo de ver”), (Bollnow, 1969: 243). La querella como tal presentada por Victor d’Ors, (Bollnow, 1969: 18), es la
expresión más abstracta y general según la cual
el producto es él mismo espacio, o es de una naturaleza distinta y, más bien, está en el espacio.
Se trata de un problema ontológico que, de forma análoga al problema del tiempo, ha desatado
los más arduos e irresolubles debates, a los que
nosotros aquí no pretenderemos dar “solución”
pero del que sí deseamos hacer notar su entramado problemático básico y la inserción de la
ciudad en él. De esta forma, decimos, el nudo
problemático es triple:
1. El espacio es aquello en lo que yace la materia: la materia ocupa un lugar en el espacio.
2. El producto (objeto), la materia (sustancia)
que lo constituye es ella misma, espacio, esto es,
toda la materialidad existente es espacio físico,

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
esto significa que todo es espacio. El producto (la
materia) es también espacio.
Las dos afirmaciones anteriores conceden la
idea de objetividad y materialidad (interioridad-exterioridad) del espacio como una entidad física, a
diferencia del punto de vista de un espacio subjetivo que favorece una tercera idea, a saber:
3. El espacio es siempre una forma o modo de
espacialidad que depende del existir humano. La humanización espacio-temporal del mundo de la vida.

3. Referentes conceptuales de la teoría del espacio.
a) Martin Heidegger
De los tres puntos anteriores el primero converge con las concepciones cercanas a la geometría,
mientras que el segundo y tercer puntos, rigen de
una u otra manera la concepción de Martin Heidegger sobre el espacio que pone énfasis en que la
“existencia del hombre es espacial” (1999: 126129), como bien lo destaca C.Norberg-Schulz
(Schulz, 1975:18), y que influye ampliamente en
las concepciones de Merleau-Ponty, Bachelard,
Bollnow –nosotros agregaríamos, con mucha
cautela– y Lefebvre:
Es imposible que yo solamente exista aquí, en
tanto que cuerpo encerrado en sí mismo (abgekapselte Leib) por el contrario: soy, existo, manteniéndome dentro de todo el espacio, y sólo así
es que lo puede recorrer.
[...] solamente porque los mortales, conforme a
su ser, se mantienen dentro de los extremos de
los espacios (gemäß Räume durchstehen) es que
pueden recorrerlos.
[...] si yo me dirijo a la salida de esta sala es
porque ya, de alguna forma, soy en ella; pues yo
no podría ni siquiera dirigirme hacia ella si estuviese hecho de otra forma que siendo en ella, que
existiendo en ella2. (Heidegger, 1954: 145-162)
La posición de Heidegger claramente deja la
problemática abierta:
…el espacio no se encuentra frente al hombre.
No es ni un objeto exterior ni una experiencia
interior. No se dan los hombres y, además ‘el’ Espacio. (Heidegger, 1954: 157)

La existencia es, pues, para Heidegger, espacial. Para él, el espacio en general (el Espacio)
no existe, sino sólo en su forma particular, que
recibe su “ser” de los lugares y estos, a su vez,
son “puestos en un sitio”, edificados por el “construir” (Bauen) que, por tanto, “funda” (Stiften) y
ensambla o reune (Fügen) espacios:
El construir, porque instala (errichtet) lugares,
es un fundar (Stiften) y reunir (Fügen) de espacios. Como el construir pro-duce lugares, con la
inserción de espacios, el espacio como spatium
y como extensio llega necesariamente también
al ensamblaje cósico de las construcciones.
(Heidegger, 1954:159)
Para Heidegger el espacio (“Der” Raum), es
un espacio abstracto, irreal, matemático, incapaz
de albergar lugares y, por ello, inexistente:
Lo que se ha introducido, bajo la forma matemática, puede ser llamado ‹el› espacio. Pero ‘el’ espacio (‘der’ Raum), en este sentido, no contiene
ni espacios ni lugares; jamás encontraremos en
él lugares, es decir, cosas del género del [de un]
puente. (Heidegger, 1954:156)
Lo que en Heidegger pareciera una “búsqueda
ontológica” (abstracta) del problema del espacio,
choca con el espacio matemático concebido como
ente y se refugia en el nivel óntico de lo existente,
lo “entitativo” que se vuelve “cosa” y se resguarda en algo como del género “puente”, con una
construcción. El lenguaje de la metafísica se refugia en la “objetividad de las cosas” pero enriquecida bajo la forma de lo que Heidegger denomina
“cura”, esto es, el sentido humano de lo que son
las cosas del mundo. Le otorga una “salida” que
es perfectamente comprensible:
La esencia del construir, es dejar habitar [Das
Wesen des Bauens ist das Wohnenlassen]. (Heidegger, 1954: 160)
El Espacio no es una nada sino el ser del
“ente”, es decir, todo aquello en lo que el entitativo se manifiesta. Heidegger parte de la presencia de “lo que es” (su onticidad) o, dicho
de mejor manera, al ser de los entes que existen como parte del mundo (intramundanos) y
que fundan espacios dejando la respuesta en lo
abierto de su interrogante:
El construir jamás da forma al Espacio, ni me-

2
M. Heidegger “Construir, habitar, pensar”, varias ediciones cotejadas con la versión alemana de Vorträge und Aufsätze, Tübingen, Günther Neske Pfullingen, 1954, (pp. 145-162), p.158.

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71

�Gasca Salas
diata ni inmediatamente. Sin embargo, el construir dado que produce cosas como lugares, está
más próximo al ser de los espacios y al origen de
‹el› Espacio que toda la geometría y las matemáticas3. (Heidegger, 1954: 159)
El construir que pro-duce (hervorbringt) lugares es un producir técnico, en el sentido griego, es decir, en el sentido de la tejne y, por ello,
es un “hacer aparecer alguna cosa, de una o de
otra manera, en medio de las cosas presentes”
(Heidegger, 1954: 160), es un des-velar, un hacer aparecer la “verdad” como aletheia4. (Heidegger, 1954: 160). Heidegger lleva el problema
del espacio hacia donde toda existencia es dotada de sentido: hacia el habitar: “Sólo cuando
somos capaces de habitar, es que podemos construir” (Heidegger, 1954: 161).
Desde la complejidad del pensamiento de
Heidegger pero en aras de su esclarecimiento,
se establecen las siguientes líneas: El Espacio,
es el espacio matemático, geométrico, abstracto,
inexistente. No existe el espacio en general sino
espacios particulares. Los espacios (particulares)
reciben sus seres de los lugares y no de “el” Espacio. Construir es edificar lugares y, por tanto,
fundar y ensamblar espacios. El construir jamás
da forma al Espacio. Construir es producir lugares. La esencia del construir es dejar habitar. El
construir tiene la habitación como finalidad. Entre habitar y construir se da la relación de fin a
medio. Y, por último, la existencia es, por ser en
el espacio, espacial.
b) Otto Friedrich Bollnow
Partiendo de Heidegger, Bollnow y Schulz conciben el espacio como un “espacio vivencial” (Bollnow) y como un “espacio existencial” (existencielle Raume. Schulz).
Para Bollnow, la relación con el tiempo, ha
distinguido entre el tiempo matemático, abstracto,
“medible” con un reloj, y el tiempo “vivenciado”
concretamente por un hombre vivo. Así también,
en relación con el espacio, se puede distinguir del
“espacio abstracto” de los matemáticos y de los
físicos y el “espacio vivenciado” concretamente.
Por lo que, la propuesta fundamental de Bollnow
es la de considerar –siguiendo básicamente a Hei-

degger– que para la comprensión de la relación del
hombre con el espacio, es necesario partir de la consideración fundamental de un espacio “vivenciado”,
concreto, cotidiano, indiscutiblemente existente.
Para Bollnow (1969: 23-31) existe una distinción básica entre espacio abstracto (matemático)
y espacio concreto (vivencial) cuya diferencia es
fundamental en su concepción del espacio:
• El espacio matemático, no está estructurado
en sí, sino es completamente uniforme y de este
modo se extiende hacia el infinito. Se trata de un
espacio tridimensional, euclidiano. Basado en un
sistema de ejes ortogonal, geométrico y homogéneo que, por ello, determina dos aspectos clave:
En primer término, ningún punto se distingue de
los demás; no existiendo ningún punto natural de
intersección de coordenadas. Por desplazamiento de ejes cualquier punto puede ser “centro de
coordenadas”. En segundo término, no hay una
dirección que se distinga de otra; por rotación se
puede convertir cualquier dirección del espacio
en eje de coordenadas.
• El espacio vivencial, es un espacio en el que
las reglas del espacio matemático no son válidas,
pues: 1) En él existe un punto central determinado que de algún modo, viene dado por el lugar
del hombre que está «vivenciado» en el espacio.
2) Hay en él un sistema de ejes determinado, relacionado con el cuerpo humano y su postura
erguida, opuesta a la gravedad terrestre. 3) En
él las regiones y los lugares son cualitativamente
distintos. Sobre sus relaciones se basa una estructura multifacética del espacio “vivencial”. 4)
El espacio “vivencial” muestra verdaderas discontinuidades. 5) Nos es dado como un espacio
cerrado y finito y sólo por experiencias posteriores se ensancha hasta una extensión infinita. 6)
En su totalidad, no es una zona de valor neutral.
Fomenta y frena según el campo de la actitud
vital humana. 7) En él, cada lugar tiene su significación para el hombre. Por ello, en su descripción son empleadas categorías usuales de las
ciencias del espíritu. 8) Se trata del espacio tal y
como existe para el hombre. No es una realidad
desligada de la relación concreta con el hombre,
imposible de separar. (Bollnow, 1969: 24-25)
Para Bollnow “el hombre siempre se encuen-

3

Idem, p.159.
Véase esta idea en M. Heidegger “La pregunta por la técnica”. El vínculo de la aletheia al habitar está dado por un pro-ducir que construye, pero aquí el eslabonamiento desaparece, se interrumpe vertiginosamente. La esencia del habitar tiene que buscarse en el habitar mismo,
en su “posibilidad”.
4

72

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
tra simultáneamente ‘de algún’ modo en el espacio”, pero en ese ‘de algún modo’, el espacio aparece como un “medio en que me encuentro” y, así,
como medio, reaparece la querella del espacio, a
la que enfrenta de la siguiente manera:
En cuanto medio de tal índole el espacio se transforma en algo casi material, en cuanto que ahora nos podemos relacionar verdaderamente y de
manera determinada con él y no sólo con los objetos que lo pueblan, sin objetivarlo además (y sin
subjetivarlo). Como medio es algo intermedio a
“objeto” y “modo de ver”, no es ni un “continente” independiente del sujeto ni un bosquejo
subjetivo. Al dominar el espacio “medio” no queremos reanudar la vieja discusión sobre la idealidad o la realidad del espacio; no debe concebirse
esta denominación como una hipótesis sobre la
esencia del espacio, sino que la empleamos provisionalmente para poder expresar lo que, en la
experiencia inmediata del espacio, está dado de
modo fenoménico: que efectivamente me puedo
relacionar de diversos modos con el espacio. En
este sentido espacio y mundo, ser-en-el-espacio
y ser-en-el-mundo pueden acercarse y a veces
coincidir. Espacio es la forma más general del
mundo, si se prescinde de los diferentes objetos
que lo pueblan. (Bollnow, 1969: 243, 244)
Por ningún lado encontramos en Bollnow una
“solución” (ni siquiera la mínima preocupación
en hacerlo) a la problemática de “el” espacio, lo
que encontramos es una extensión de los señalamientos de Heidegger en torno a la existencia del
espacio “particular” en tanto al espacio como “humano”. En la intención extensiva de Bollnow que
revisamos nos parece que es sumamente destacable, por su trascendencia, la idea –y quizá valga la
pena elevarla a un rango de “categoría fundamental”– de modo de relación con el espacio, pues en
todo modo de relación se expresa la intención, el
sentido y el contenido del acto humano-social que
otorga significatividad a su “ser-en-el-mundo”, a
condición de que este modo de relación sea siempre una inserción en el movimiento de las fuerzas
sociales puestas en relación espacial.
c) Christian Norbert Schulz
La de Schulz es otra concepción cercana a la de
Bollnow. Sugiere –en clara alusión a Heidegger–
la consideración del “espacio existencial” bajo
un importante matiz que considera, por un lado,
la mediatez de la objetividad como algo “dado”
y, por otro, la subjetividad de la inmediatez cirContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

cundante. En la primera dirección, recupera a
Piaget, resaltando la permanencia de objetos que
constituyen el universo conectados por relaciones
causales independientes del sujeto y situadas en
el espacio y en el tiempo. Tal universo, en lugar
de depender de la actividad personal, se halla
impuesto sobre ella formando parte de un todo.
La segunda dirección (convergente con la de Bachelard, Bollnow y Lynch) se refiere, más bien, a
la captación de “elementos circundantes”: paisaje rural, ambiente urbano, edificios y elementos
físicos. A la primera caracteriza como de índole “topológica o geométrica”, y a la segunda de
carácter “concreto” (Schulz, 1975: 19-20). Una
teoría del “espacio existencial”, por tanto, debe
comprender dos aspectos:
Hemos definido el espacio existencial como un sistema relativamente estable de esquemas perceptivos
o “imágenes” del ambiente circundante. Siendo
una generalización abstraída de las similaridades
de muchos fenómenos, ese espacio existencial tiene
“carácter objetivo” .(Schulz, 1975: 19).
Desde ahí, en el sentido de Bachelard y Bollnow, destaca los elementos de un “espacio existencial” (centro y lugar; dirección y camino; área
y región), sus niveles (geografía; paisaje rural o
campiña; urbano; casa; cosa) y arriba a la consideración del espacio arquitectónico (destacando
sus elementos y sus niveles), bajo un procedimiento deductivo (Schulz, 1975: 19).
d) Henri Lefebvre
La concepción de H. Lefebvre es sugerentemente
problemática, pues él de inicio otorga una “respuesta” a la querella del espacio a la que llama la
producción del espacio. Sin dejar de reconocer la
existencia de una multitud de espacios (geográfico, económico, demográfico, sociológico, ecológico político, comercial, nacional, continental,
global, físico, energético) (Lefebvre, 1992: 8) y,
más bien, reconociéndolos por tal multiplicidad,
destaca la necesidad de una “teoría unificada”
(‘unitary theory’) análoga a la teoría unificada
de la física (molecular, electromagnética y gravitacional), mediante la cual sean unificados los
campos (fields) del conocimiento de la realidad
(físico, mental, social) (Lefebvre, 1992: 11). Para
Lefebvre el espacio que se “produce” es el “espacio social” con lo cual no hace otra cosa que
manifestar el sesgo y el punto de vista que adopta ante las distintas modalidades de concebir el
espacio (absoluto, abstracto, contradictorio, di73

�Gasca Salas
ferencial, arquitectónico, social), en general: el
espacio abstracto y el espacio concreto. Ambos se
desvelan cuando son considerados –siguiendo a
Hegel– como lo “concreto universal” en sus momentos general (espacio lógico y matemático);
particular (descripciones o “secciones transversales” del espacio social) y el singular (“lugares” considerados como naturales en su realidad
meramente física y sensorial) (Lefebvre, 1992:
16). Como producción del espacio en tanto que
“social”, ésta responde a una ‘triada conceptual’: i) la práctica social, ii) la representación
del espacio, y iii) el espacio “representacional”
(representational spaces).
La historia del espacio, como espacio “social”,
se inserta en las leyes históricas correspondientes a
determinados modos de producción sin reducirse a
ellas, incluso, puede no corresponder a las periodizaciones más aceptadas (Lefebvre, 1992: 48).
La ciudad tiene una historia; es obra de una historia, es decir, de personas y grupos muy determinados que realizan una obra en condiciones
históricas. (Lefebvre, 1978b: 65).
Como “producto” el espacio es siempre algo
concreto, en tanto que producido es “social” y en
tanto que social es “producido”. En esto Lefebvre encuentra una tautología: “(Social) space is
a (social) product. This proposition might appear
to border on the tautologous, and hence on the
obvious”. (Lefebvre, 1992: 26).
Considerado el caso de una ciudad –dice Lefebvre– un espacio el cual es formado, moldeado
e investido por las actividades sociales durante
un período histórico finito. ¿Es esta ciudad una
obra o un producto? (Lefebvre, 1992: 73)
Para Lefebvre la “obra” es única, el “producto” repetitivo; en cuanto a una “cosa”, esta es
comprada y vendida, es mercancía. Se somete a
las leyes económicas, desdoblando su valor social y mentalmente como cambio y uso (valor de
cambio y valor de uso) (Lefebvre, 1978a: 251).
El “producto” es resultado de la producción del
“dominio técnico y científico de la naturaleza
material”; la “obra” viene del sentido de la apropiación del tiempo, del espacio, del cuerpo, del
deseo. En la vida cotidiana, el sentido de “obra”
está atrofiado, sólo la filosofía y la tradición filosófica, por un lado, y el arte, por el otro, contienen
el sentido de la obra (Lefebvre, 1978b: 169).
La pauta es clara: la ciudad como “producto”
conlleva un objeto material económico, enajenado; la ciudad como “obra” proviene de un objeto
74

cuyo sentido y contenido es extraeconómico, es
artístico. Sin embargo, bajo otra perspectiva, la
señalada por Heidegger, ontológicamente, producto, obra, cosa provienen de la misma fuente
del pro-ducir (Hervorbringen) que “desvela” la
verdad de lo entitativo, lo cósico.

4. La ciudad producto-medio (continente).
La ciudad como producto tiene otra particularidad, se trata de un producto muy sui generis. De
un producto que tiene la peculiaridad de envolver
a sus productores, de acogerlos en su seno, a manera de un recipiente “contenedor” o “continente” (Gefäß). Ya Bollnow al revisar la concepción
aristotélica de espacio, encontró en ella un conjunto de aspectos que vale la pena destacar:
1) El empleo de la palabra griega
[topos] no corresponde a la palabra “espacio”
(Raum) sino, más bien, al sentido de “lugar, sitio
o emplazamiento” (Bollnow, 1969: 33-37).
2) La acepción “espacio” (Raum) tiene mayor
cercanía con la palabra griega
[khora] derivada de
[khoreo] que significa “dar espacio y hacer sitio” y respecto a recipientes/vasijas
quiere decir “poder contener algo”, “tener espacio para contener algo”. De ahí que
[khora]
se expresa en el sentido de “espacio intermedio,
holgura o trecho”.
3) la palabra
[topos] es algo más que
“lugar” (en el sentido de Ort), implica una cierta amplitud, un “volumen espacial”, un “espacio
transportable”, mientras que, por el contrario,
el espacio es “una especie de vasija inmóvil”.
El
[topos] “envuelve a su objeto” es el
“límite del cuerpo envolvente” o la “envoltura del
medio envolvente”. En relación con esta concepción del pensamiento griego, Aristóteles lo define
del siguiente modo:
Concebimos, pues, el lugar como aquello que inmediatamente envuelve y contiene aquel ser de
quien él se dice lugar; entendemos que el lugar
no es nada que forme parte del ser contenido;
además, que el lugar primero e inmediato no es ni
menor ni mayor que la cosa localizada. Y, en fin,
puede ser abandonado por cualquier ser y que es
separable de él. (Aristóteles, 1967: 617).
Hay que tener presentes las consideraciones
que el propio Aristóteles tiene del problema, por
un lado, el lugar “parece ser” algo diverso de los
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
seres que entran en él. En segundo lugar, el lugar
y el receptáculo son algo distinto de uno y otro;
después, la vasija no es una parte del ser contenido en ella pues el continente y el contenido son
distintos; luego, el lugar no puede ser ni la materia ni la forma; por lo que, la materia y la forma
son partes constitutivas del ser que está en el lugar (Aristóteles, 1967: 612-617).
4) El espacio es el espacio hueco limitado
por una envoltura que le rodea y en el cual dicho objeto cabe perfectamente; por ello es necesariamente de las mismas dimensiones que el
objeto que lo ocupa.
5) Los espacios o lugares pueden estar uno
dentro del otro de manera envolvente, mientras
que los “lugares” (en el sentido de Orten) se
encuentran necesariamente uno al lado de otro.
(Bollnow, 1969: 36).
Es distinguible, por un lado, el espacio “capaz
de contener algo” (
/Raum): “vasija inmóvil”; el [topos] o “límite del cuerpo envolvente”:
“vasija móvil”; y el “lugar” (Ort) co-adyacente.
Por otro lado, son identificables los componentes: el status de espacialidad, es decir, como conjunto o síntesis de todos los elementos anteriores correspondientes a los espacios “vivencial”,
“existencial” o “existenciario” que permite y es
consecuencia de la concreción. El “continente”
(“vasija”) y el “contenido”. Una consideración de
esta índole desarrolla una analítica del espacio,
pero fomenta una teoría ingenua de él, reduccionista y simplista que equivaldría a afirmar (lo que
Heidegger criticó por ello) que “por un lado está
el espacio” y “por otro el hombre” (y “por un tercero, sus productos”): substrato de espacio; substrato material y substrato social, reduccionismo
que , mediante las consideraciones de Heidegger,
se viene abajo. El hombre como ser espacial, es
un ser que es en el espacio. Ser en el espacio es
moverse en él instalándolo cada vez. El hombre
es un ser que por su naturaleza instala espacios.
Quizá valga la pena desmantelar la frontera
entre las ciencias físicas y las del espíritu y decir “el espacio no se crea ni se destruye, solo se
transforma”, lo cual no coincide con la afirmación de Heidegger según la cual el hombre no
crea el Espacio ni le da forma al Espacio, sino
que, más bien, le da forma a su espacio (de ahí la
alta trascendencia de la teoría de la “producción
en general” implícita en Marx en la que establece
esta dialéctica socio-espacial o espacio-social, la
teoría de la producción-reproducción social que
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

es, a su vez, objetivación-sujetivación social del
espacio: el hombre le da forma al espacio natural
dándose, al mismo tiempo, forma a sí mismo).
Afirmar lo anterior (como lo hizo Laboisier en
la relación materia-energía) en la relación espacio-materia, es algo que Heidegger no hizo (no
quiso hacer). De ser cierta esa afirmación, eliminaría todos los problemas teóricos al respecto y
tendríamos la libertad y la relativa ligereza para
decir –como lo hizo Lefebvre– “La producción
del espacio”. Esto es algo que el hombre actualmente no puede demostrar, por lo menos no es
demostrable para “el” Espacio (en general) o espacio cosmológico. Sin embargo, el espacio del
que hablan Lefebvre y Heidegger es el mismo
espacio, el “espacio humano”, el que se produce
(Lefebvre) o ensambla (Heidegger) mediante el
develamiento de la verdad del ente en el trabajo,
el conflicto espacial (espacio contradictorio), el
enfrentamiento de intereses, etcétera.

5. La querella del tiempo.
A la querella del espacio, corresponde la querella
del tiempo y viceversa. Esta querella está implícita cuando se afirma –de acuerdo con Heidegger– que el hombre es un ser espacial (Heidegger, 1999: 127) y su correspondiente afirmación
el hombre es un ser temporal (Heidegger, 1999:
407). La colocación en el correspondiente lugar
de la querella como tal es situada por Heidegger
bajo aclaraciones que matizan y delimitan ontológicamente su comprensión del problema:
Ni el espacio es en el sujeto, ni el mundo es en el
espacio. El espacio es, antes bien, “en” el mundo, en tanto que el “ser en el mundo”, constitutivo del “ser ahí” [Dasein], ha abierto un espacio
(Heidegger, 1999: 127).
El análisis de la historicidad del “ser ahí” [Dasein] trata de mostrar que este ente no es “temporal” por “estar dentro de la historia”, sino que,
a la inversa, sólo existe y puede existir históricamente por ser temporal en el fondo de su ser.
(Heidegger, 1999: 407)
En estas afirmaciones aparecen un conjunto
de fundamentos presentes en la discusión ontológica sobre el problema del espacio-tiempo. La
concepción heideggeriana establece lo siguiente, a saber: 1) Su concepción acerca del espacio-tiempo rechaza, como asunto de principio, la
relación sujeto-objeto y, como tal, es inadmisible;
75

�Gasca Salas
por lo que el “sujeto” (siempre entrecomillado en
la ontología de Heidegger), el Dasein (“ser-ahí”),
no está “frente” a un “objeto” espacio-tiempo. 2)
El espacio-tiempo solamente es porque el Dasein
(“ser-ahí”) como ser es (un) ahí, es decir, un ser
en “estado abierto” (Erschlossenheit) y, como tal,
se abre en su ahí, hacia un “mundo”, y por ello
y con ello, hace del espacio-tiempo un ahí: “La
expresión ‘ahí’ mienta este esencial ‘estado de
abierto’. Gracias a éste, es este ente (el “ser ahí”),
a una con el ser ahí de un modo para él, él mismo
ahí” (Heidegger, 1999: 149-150).
Así, en las consideraciones ontológicas de
Heidegger 3) El mundo es determinado por un
ahí esencial que es el ahí del “ser-ahí” (Dasein),
(Heidegger, 1999: 149-150). Heidegger antepone un “ahí” (Da) a un “aquí” (Hier) y a un “allí”
(Dort) de por sí presentes en el mundo. 4) El espacio-tiempo del “mundo” como mundo, sólo puede
ser abierto por un ser que con la apertura de su
“ahí” abre mundo, el mundo del ser-ahí, podemos
decir nosotros, es el mundo “humano”. Y 5) El
tiempo (“humano”) es necesaria y esencialmente
un tiempo-mundo (Weltzeit) y el espacio (“humano”), inseparable de él, es siempre, por tanto, un
espacio-mundo (Weltraum).
Una conclusión fundamental para la comprensión, la discusión y el punto de vista ontológico del problema.

6. Provisionalidad de una salida posible a las querellas espacio-tiempo.
De estas observaciones pueden desprenderse algunos señalamientos provisionales respecto a
estas querellas que conceden salidas provisionales. Podemos ver de ello aspectos fundamentales
como los siguientes:
• El Dasein “ser-ahí”, entendido a contrapelo de Heidegger como “sujeto”, está constituido
de materia real palpable, natural, no es directamente espacio-tiempo, ni el espacio-tiempo es
directamente en el “sujeto”. Entonces queda
negada la identidad:

• Lo único admisible es la concepción del
espacio-tiempo siempre que estos sean parte
de una delimitación de “mundo” en tanto que
mundo humano.
Las leyes “objetivas” de la física y de las
matemáticas no rigen las delimitaciones humanistas de los seres humanos, estas leyes y relaciones con el espacio-tiempo son delimitaciones
que pasan por otros filtros que es necesario introducir como dimensiones fundamentales de la
construcción de mundo (aspectos que estudiaremos en lo que continúa).
Por tanto, podríamos establecer, como consecuencia:
• La delimitación del tiempo humano se hace
solo por una apertura que por su “ahí” gesta
“mundo” y como tiempo-mundo (Weltzeit) es
historia: la existencialidad del “ahí” del “ser-ahí”
(Dasein) como trans-currir, un devenir histórico,
un proceso histórico.
• La ciudad como un lugar que con-centra,
re-une y registra (patentiza) los existenciarios
diversos del “ahí” de un “mundo” en su trans-currir, es con ello y por ello historiografía, en el
sentido de Historie (Geschichtwissenschaft),
historiografía (ciencia histórica).
• La “mundidad” del espacio-tiempo, su humanización expresada como proceso civilizatorio
(gestación de ciudad y campo) es historia (Geschichte, proceso histórico) hundida (oculta) en la
“noche de los tiempos”. Por ello aparece velada,
oculta, “misteriosa”, ilegible. A decir verdad, una
parte de este “proceso” no “aparece”, esto es, es
sólo pasado no registrado, por lo que es ilegible
(pre-“historiografiable”); y la otra es la parte de la
historia que es legible en la ciudad y sólo en ella
encuentra su “centro”, es la historiografía propiamente dicha. Por ello, decimos con Víctor Hugo:
La “historia de piedra”, ese lugar en el que se escribe y se lee la historia, es un libro de piedra. Y
ese libro de piedra es la ciudad (Hugo, 2000: 60).

[ espacio - tiempo ≠ materia ]
Aspecto fundamental de la querella

7. Los conceptos de “significatividad”,
“mundo” e “historicidad” como categorías constitutivas de lo humano en
una teoría sobre la ciudad.

• La idea de una “concepción global” del espacio y del tiempo “objetivos”, independientes del
ser-hombre generales y absolutas es inadmisible.

a) Significatividad
La dimensión del sentido es lo que permite –empleando la terminología ontológica de Heideg-

76

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
ger– que el ahí del ser se comporte como un serahí (Dasein), esto es, que habita un espacio y un
tiempo concretos o específicos (lugar y tiempo),
dando origen a lo que propiamente se le llama
mundo. La significatividad le otorga a la esfera
de lo humano un “mundo”, una dimensión en la
que el individuo colectivo, la sociedad, se expresa como “género” en un “mundo de útiles” (Zeugenwelt) y mediante ellos. “la significatividad
(die Bedeutsamkeit) es lo que constituye la estructura del mundo (die Struktur der Welt) o de aquello en el que el ‘ser ahí’ en cuanto tal es en cada
caso ya” (Heidegger, 1963: 87). Significatividad
es un todo de relaciones que erige un significar
del ser-ahí (Dasein) en cuanto da a comprender
previamente su “ser en el mundo” (“in-der-Weltsein”). Como “todo de relaciones” (Heidegger,
1999: 101, 102), la significatividad es un “causar”, una “causación”, un encadenamiento causal
que, como toda causalidad humana, es manifestación de voluntad y expresión de necesidades y
capacidades de humanización de la naturaleza.
Expresar quiere decir “plasmar proyectos”, y
como en toda expresividad humana hay un empleo de lenguaje, un proceso comunicativo en el
que queda plasmada la esfera de lo humano, a
través de un mundo transnaturalizado:
En el Mundo la naturaleza queda radicalmente transmutada. En el mundo la base física es
soporte y sostén del universo del sentido. En el
Mundo importa sobre todo el sentido; el sentido
y la significación. De hecho, el Mundo es la propia naturaleza, sólo que significada. Entre la naturaleza y el Mundo se intercala ese Límite, esa
frontera que constituye nuestra propia condición:
el Mundo es la proyección de la inteligencia lingüística que nos pertenece sobre la Naturaleza.
Esta queda entonces preñada de signos y símbolos: de los dispositivos que hacen posibles la significación y el sentido. (Trías, 2000: 52).
La dimensión del sentido, la significatividad,
es la esfera gracias a la cual las dimensiones de
lo humano se completan, a decir verdad, gracias
a ella el mundo se “curva” haciéndose orbe, se
cierra completando su dimensionalidad. Sentido
también debe entenderse bajo la forma de ordo
amoris como en Max Scheler:
Me encuentro en un inmenso mundo de objetos
sensibles y espirituales que conmueven incesantemente mi corazón y mis pasiones. Sé que
tanto los objetos que llego a conocer por la
percepción y el pensamiento, como aquellos
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

que quiero, elijo, produzco, con que trato, dependen del juego de este movimiento de mi corazón. De ahí se deduce para mí que toda especie de autenticidad o falsedad y error de mi
vida y mis tendencias, depende de que exista
un orden justo y objetivo en estas incitaciones
de mi amor y de mi odio, de mi inclinación y
de mi aversión, de mis múltiples intereses por
las cosas de este mundo, y de que sea posible
imprimir a mi ánimo este ordo amoris. (Scheler, 1996: 21)
El mundo en tanto “social” deja de ser un
mundo meramente físico-natural-material “tetradimensional” (espacio-tiempo: largo-ancho-alto-tiempo) y se vuelve un mundo “humano”
“metadimensional”, pues además de la tetradimensionalidad física (espacio-tiempo) existe, un
redimensionamiento a escala de lo humano, como
afirma N. Elías, gracias a la inclusión de una
“quinta dimensión”: la dimensión propiamente
humana, la significatividad. Norbert Elias señala
esta idea en la forma siguiente:
Los seres humanos no viven en un mundo cuatridimensional sino en un mundo de cinco dimensiones. Ubican objetos de comunicación
no sólo de acuerdo con su posición en el espacio y en el tiempo, sino también de su posición
en el propio mundo de los hablantes según lo
indica simbólicamente la pauta sonora que
los representa en el lenguaje de los hablantes.
(Elias, 2000: 189)
Sin significatividad no hay “mundo”; la significatividad es la mundidad del mundo.
La esfera de la significatividad, el campo semiótico propiamente dicho, constituye la expresión del acto (praxis) fundamental de la vida social, pero no es el acto mismo, este es necesario
proyectarlo, asumirlo, orquestarlo y plasmarlo
colectivamente.
b) Mundo
La significación de la idea de “mundo” es la de
mundo social, y como tal, atraviesa, en primer
término, por la polisemia del término “mundo”
y permite emplearlo en sentidos y contextos tan
diversos como formas de pensamiento, culturas
e intenciones puedan encontrarse en la historiografía en general o en la historia de la filosofía
en particular. Estos sentidos van desde la idea de
“mundo” como el conjunto de todo lo existente;
como sinónimo de Tierra, de Universo, de Kosmos
[
] e –incluso–, de “Naturaleza”, sin con77

�Gasca Salas
siderar las nociones míticas complementarias de
hiper-mundo e infra-mundo que acompaña a las
culturas antiguas a uno y otro extremo del planeta.
Como veremos, dominan, por lo menos, cuatro sentidos de lo que llamamos “mundo”:
i) a) El “mundo” como lo infinito [ápeiron],
lo “sin-fin”, del arkhé fundante, de Anaximandro,
término correlativo a kosmos y a universo, es decir, en un sentido cosmológico de multiplicidad
ordenada y cambiante no creada (fysis).
b) El “mundo” como el conjunto de todas las cosas creadas por Dios, de acuerdo a la
idea judeo-cristiana.
ii) a) El “mundo” (mundus) como “lo limpio” (ordenado) contrapuesto a lo in-mundo, lo
negativo pecaminoso.
b) En un sentido positivo, aparece con una
significación opuesta en la que lo “mundano” representa lo frívolo, en oposición a la vida piadosa.
Ambas acepciones pertenecen a la vertiente
judeo-cristiana medieval que modifica el sentido
de una creación ex-nihilo del mundo (conjunto
de todas las cosas: universo) simplificándolas a
la inmediatez, a la cercanía de lo humano de las
cosas, a la naturaleza inmediata (en el mejor caso)
transformada por el hombre, en su vida “terrenal”
(aún no planetaria).
iii) Un tercer sentido parte de Platón bajo la
idea de un mundo dual: como «mundo de las ideas»
y como “mundo físico” meramente. El primero sólo
es cognoscible por la razón (mundo inteligible) y el
segundo por los sentidos (mundo sensible).
Si bien, en la historia del pensamiento filosófico, encontramos distintas acepciones de la palabra “mundo”, es Platón quien siembra la semilla y
es él el introductor de la dualidad ser-pensar como
dualidad de “mundo” (mundo de las ideas; mundo de las cosas reales). Descartes no hace sino
profundizar un problema mil años anterior bajo
la versión cristiana de la finitud del hombre (res
cogitans) creado por Dios (res infinita) y puesto
en un conjunto cuya extensión (res extensa) es un
“mundo”. El enfrentamiento (choque) del “hombre” (sujeto-individual), con su “mundo” (objeto
exterior), se hace patente y explícito. Las distintas
variantes de este problema5 aparecen en la histo-

ria de las ideas y de la cultura, como modalidades cuyo centro es –para emplear los términos de
Scheler– el “puesto del hombre en el kosmos”, es
decir, en un sentido cosmológico.
Se trata de un ser desgarrado, errante, apátrida
de “mundo”. El sujeto frente al objeto es un ser
doblemente desgarrado porque es náufrago de la
delimitación de lo humano como “mundo” (mundo de la vida: la Tierra) y del mundo como “mundo humano” (la socialidad). Tanto Marx como
Heidegger son sumamente enfáticos al señalar la
inseparabilidad del sujeto-objeto. Para Marx, la
noción explícita de “mundo” parte de una concepción a la vez como “mundo sensible” y como
“mundo natural”; para Heidegger la “mundanidad” parte de la indivisibilidad del Ser, expresado como pensar-presencia-dación. Para Marx la
separación del sujeto y el objeto es un principio
de enajenación, que solo se da en la mente, en
la abstracción. Para Heidegger ni siquiera allí,
el Ser es unidad.
iv) La cuarta acepción de “mundo” es la que
atañe a su constitución planetaria, haciendo del
problema un asunto que no es ontológico sino
óntico. Onticidad es inmediatez fáctica abstracta,
es –en términos de Heidegger– circunmundidad
en expansión, pero una expansión que tiene como
límite (físico-biológico, químico, geográfico,
geológico, histórico, etc.) la escala planetaria de
la Tierra. No hay vida sin Tierra. No hay vida
humana sin vida en general y sin Tierra. Y no hay
historia sin vida humana y sin Tierra. La Tierra
adquiere sentido sólo por la historia y ésta, por la
vida humana, pero la Tierra sin historia es sólo estatuto planetario viviente, es ya “mundo viviente”
pero aún no un mundo-de-la-vida (Lebenswelt)
entendido como mundo social-humano.
La vigencia de este sentido planetario de
“mundo” no arrancó sino hasta que fue “descubierta” América por Colón en 1492 (marcando
los albores del siglo XVI). Acontecimiento que
no sólo trajo un revolucionamiento de la geografía con sus nuevas demarcaciones en la historia,
la astronomía, la física, etc., sino en la noción
teológica y ontológica de “circunmundidad” y
la postrera “universalidad capitalista mercanti-

5
El “mundo” como causa de las ideas (Locke); como –más bien– causa de las percepciones (Berkeley); como lo que está más allá del
límite de la experiencia (Hume); como lo que, por estar más allá de los límites del conocimiento empírico –como totalidad absoluta– hace
que el hombre choque con antinomias (Kant); como voluntad y representación (Schopenhauer); como Weltanschauungen –concepciones
del mundo– (Fenomenología, Dilthey); o como Lebenswelt –mundo de la vida– (Husserl).

78

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
lista”. Con el “descubrimiento” de América no
se descubre el “Nuevo Mundo” sino un “mundo
nuevo” (enteramente nuevo): lo que se des-cubre
(des-vela) es la planetariedad (completud) de la
Tierra en su circunmundidad, el “Mundo”.
“Mundo” no fue siempre circunmundidad
planetaria, como habrá de desprenderse de las
afirmaciones anteriores. Pues “mundo” es un proceso de edificación cultural, es decir, un proceso genético y de desarrollo civilizatorios. Si por
civilización, se comprende a la edificación de la
ciudad, y ésta es entendida como vida colectiva
en “ciudad” (civis). Entonces el cive (ciudadano),
es el homo civis, la expresión moderna del “animal político”. Por civilizar debe entenderse el levantar o edificar “mundo” en y con la “ciudad”,
encontrando su significado en la trans-formación
del espacio-tiempo rurales en espacio-tiempo
citadinos. Trae consigo la trans-formación de la
vida aldeana y rural en comunidad, en vida colectiva en sociedad. Civilizar es erigir ciudad
enarbolando “mundo”. “Mundo” no fue siempre
el “mundo” sino la suma de espacios individuales; espacios económicos o no-económicos, como
aclara Braudel) (1984) reagrupados por él. A este
micro-cosmos le llamó Braudel economía-mundo, refiriéndose siempre a las sociedades humanas. Braudel define una economía-mundo de la
siguiente manera:
Es una suma de espacios individuales, económicos y no económicos reagrupados por ella;
que abarca una superficie enorme (en principio
es la más vasta zona de coherencia, en tal o
cual época, en una parte determinada del globo); que traspasa, de ordinario, los límites de
los otros agrupamientos masivos de la historia.
(Braudel, 1984 t. III: 8)
Según esto, Europa se convierte en economía-mundo hasta el siglo XI, sin embargo, no
deja de reconocer la presencia de este tipo de emplazamientos a lo largo de la historia.
Siempre ha habido economías-mundo, al menos
desde hace mucho tiempo. Lo mismo que desde
siempre, o al menos desde hace mucho tiempo,
hubo sociedades, civilizaciones, Estados y hasta
Imperios. (Braudel, 1984 t. III: 8)
La afirmación anterior debe ser precisada,
pues no hay sociedad, civilización, Estado, Imperio ni, por tanto, economía-mundo sin «ciudad» y ella no ha existido “siempre”, su antigüedad data de alrededor de 10,000 años, por
lo que la observación de Braudel resulta cierta
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

si su “siempre” o “desde hace mucho tiempo”,
cae en esta “precisión” de tiempo.
c) Historicidad
La historicidad debe ser entendida como tiempo-mundo (Weltzeit), como temporalidad del
mundo, como “acontecer social” que deviene historia (en el sentido de Geschichte). La posibilidad
de que ésta sea estudiada y registrada, obedece
a ciertas condiciones de permanencia por medio
de las cuales ese registro es historiografiable, es
decir, des-cripto, des-codificado, “leído” e interpretado, propiciando su cientifización, dando origen a la ciencia de la historia como historiografia
(Geschichtwissenchaft). Es por todos sabido que
estas condiciones de permanencia pueden constituirse ahora, por los modernos materiales fílmicos y los libros, hasta la tradición oral, los ritos,
etc. Pero, como ya lo vimos en Victor Hugo, el
gran libro de la humanidad es “la ciudad” gracias
a que en ella su perdurabilidad es de duración mucho más larga y, fundamentalmente, de “piedra”,
es decir, de roca transformada, de materiales naturales vueltos espacio social. La ciudad una vez
nacida es, en cada caso, una historia de piedra,
una historia material, stricto sensu, la historización de la civilización material. Podríamos incluso afirmar: la ciudad es, a la vez, perdurabilidad
y permanencia, es “civilización material” y, con
ello y por ello, es una modalidad básica de la larga duración (Braudel). No hay ciudad sin “larga duración”, y no hay “civilización material”»
sin ciudad. La ciudad es, en total, la civilización
material. Por lo que la historia de la ciudad es
la historia de la civilización material, y ésta es la
historia del proceso civilizatorio.
La ciudad como fenómeno de larga duración
(alrededor de 10,000 años), es decir, como fenómeno que es en el tiempo, es –inseparablemente–
tiempo y espacio perdurables. Durar largamente
es permanecer largamente, y «durar» implica una
unidad o patrón de medida gracias al cual es posible decir que algo dura más o menos. Pero sólo
dura lo que con su permanecer hace mundo, historiza el espacio-tiempo “dejando huella”, es decir,
plasmando proyectos de humanidad, haciendo de
la vigencia de cada plasmación de proyecto una
“huella”, un registro que patentiza el sentido de
la edificación de mundo. Historizar es, por tanto, siempre, en cada caso, edificar proyectos de
mundo. Cada “arruga” (Víctor Hugo) representa
el paso del tiempo en el que éste se hace dura79

�Gasca Salas
ción, cuya vigencia permanece como tal o como
“cicatriz” (“huella”). La ciudad hace posible que
esta permanencia se registre y deje constancia en
cada caso, del respectivo proyecto de mundo, la
historia-mundo, edificada cada vez.
Cuando hablamos de trans-historicidad hacemos
referencia a un across section del encadenamiento
histórico de esta larga duración, a los períodos en
que la historicidad se hace vigente. Cada proyecto de mundo emplea su propio código y significación, mismo que como manifestación del proceso
civilizatorio se expresa como grado y constituye
un estadio o pródromo (Marx) de su desarrollo
como tal, esto es, como proceso de evolución
biológico-genética, por un lado, y como proceso civilizador-descivilizador, por el otro (Elias,
1989: 16, 77); por lo que la trans-historización
del proceso es necesariamente una “sucesión de
grados” en el espacio-tiempo citadinos, constituyendo cada uno de ellos un cierto “sistema
global de aglomeración”, producto en cada caso
de su respectiva “matriz elemental edificatoria”
(Caniggia, 1995: 34), determinada históricamente por la sociedad en su conjunto de relaciones
causales generadoras de espacio-tiempo. En la
ciudad, el espacio-tiempo expresan su imposible
separación. Mediante la socialización, el tiempo se redimensiona haciéndose cíclico y toma la
forma de calendario (laboral, biológico, religioso,
festivo), mientras que en su redimensionamiento
global-citadino adquiere la forma de “estilo”, es
decir, se “materializa” espacializándose. En buena medida, Mumford tiene razón al decir:
Las ciudades son producto del tiempo, en ella el
tiempo se hace visible: los edificios, los monumentos y las avenidas públicas caen en forma
más directa bajo la mirada de muchos hombres.
Mediante el hecho material de la conservación,
el tiempo desafía al tiempo, el tiempo choca
contra el tiempo: las costumbres y los valores
sobreviven a las agrupaciones humanas, poniendo de relieve el carácter de los generaciones de acuerdo con los diferentes estratos del
tiempo (Mumford, 1959: 12).
Los “estilos”, como pautas sociales edificatorias son las “tipologías” culturales de la
trans-naturalización, las “arrugas” del rostro de
la ciudad y, como toda “arruga”, son la manifestación del paso del tiempo, su huella acompañada de vivencia y color:
El tiempo ha dado aún más de lo que ha quita80

do, porque él es el que ha impreso en su fachada
aquél sombrío color de los siglos que hace de la
vejez de los monumentos la edad de su hermosura. (Hugo, 2000: 66)
En la ciudad el tiempo se espacializa, mientras que el espacio se “ensambla” bajo “pautas
civilizatorias” que lo dimensionan otorgándole
identidad, estructura y significado, estos tres elementos, de acuerdo con Linch, constituyen una
cierta “imagen del medio ambiente”; delineando
sendas, levantando bordes, edificando barrios,
estableciendo nodos y mojones limítrofes, etc.
(Linch, 1985: 17, 61).
Trans-historización es, por tanto, la permanencia
que el proceso civilizatorio imprime en la ciudad
bajo la forma de grados sucesivos de sistemas de
aglomeración/edificación estructurados y estructurantes de toda la existencia material mediante
reglas o códigos de co-presencia y derivación que
hacen del espacio-tiempo un todo heterogéneo
cada vez más complejo, del que se emulan más
y más elementos. Es justamente esta co-presencia y derivación la que hace de la interpretación
(lectura) del espacio-tiempo citadinos una labor
compleja y, a la vez, un “misterio”, que será correctamente des-velado sólo si se emplea el proceso decodificador adecuado a estas pautas de
trans-historización material significativa.

8. Conclusión.
• Lo que hemos denominado la querella del espacio-tiempo nos ha permitido indagar sobre los
distintos significados, sentidos e implicaciones del
concepto de espacio empleados en la teoría social,
no sin tomar en cuenta las implicaciones para las
ciencias llamadas exactas o físico matemáticas
(connotación científica), la geografía económica,
la historia y las artes, todas ellas involucradas en
las implicaciones de esta discusión y análisis.
• La querella del espacio-tiempo nos invita a reflexionar acerca de la imposibilidad de afirmar
que el espacio y el tiempo son entes físico-materiales y que, a la vez, lo material no es directamente ni espacio ni tiempo, pero que lo material
es el principio de lo existente que permite constituir lugares y sucesiones temporales que desde
los cuales es posible otorgarle lugares a las cosas.
• La reflexión ha permitido establecer un recorrido por diversas consideraciones teóricas con las
que se visualiza el principio de que los seres hu-

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�El problema del espacio-tiempo en ‘La teoría de la ciudad’.
manos somos entidades espacio-temporales, esto
es, que no habitamos el espacio y el tiempo de
otra manera que siendo en ellos.
• Un aspecto fundamental de las consideraciones
sobre la el espacio-tiempo, permite encontrar el
fundamento de lo humano habitando el espacio y
el tiempo. En la medida que habitamos colectivamente y le otorgamos sentido producimos mundo,
un mundo que al significarlo lo volvemos mundo
humano, hecho por y para los seres humanos mediante la plasmación de sentido, una construcción
significativa del mundo.
• El espacio edificado por los seres humanos, la
producción del espacio social en tanto que espacio humanizado es un mundo, y, en la medida que
es en el tiempo bajo circunstancias que integran
sucesión de procesos se vuelve mundo histórico
lleno de sentido y, por tanto de significación. La
dimensión del sentido otorga la expresión de la
completitud de las dimensiones de lo humano.
• La ciudad ocupa un lugar preponderante –si
bien, no el único– en los diálogos ininterrumpidos entre campos, ciudades y espacios naturales,
constituyendo un todo único. Ella ocupa un lugar
central en la construcción de los bienes civilizatorios y juega un papel preponderante en la edificación de la civilización material de la humanidad, edificada históricamente como mundo-ahí y
como concentración de la riqueza del sentido del
espacio tiempo de lo humano.

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81

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de
la perfección.
Social cleansing projects and urban imaginaries of perfection.
Recibido: marzo/2018
Aceptado: agosto/2018

Dra. Gabriela Carmona Ochoa / UA de C1
Dr. Adolfo Benito Narváez Tijerina2 / UANL3

Resumen

Abstract

El artículo trata sobre el desarrollo de las ideas
sobre eugenesia y “purificación de la raza” y su
relación con el diseño basado en ideas de perfección que persiguen las ciudades contemporáneas
a través de la pretensión de ejercer un control en
todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. Se
realizó una netnografía mediante el buscador Google para explorar sobre las imágenes que rodean
a tales búsquedas de control y perfección de los
escenarios de la vida y de los propios habitantes.
Finalmente se reflexiona sobre los imaginarios que
rodean a la búsqueda de una sociedad y una ciudad
perfectas a través del mito de Hybris.

The article deals with the development of ideas
about eugenics and "purification of the race" and
its relation with the design based on ideas of perfection pursued by contemporary cities through the
pretension of exercising control in all aspects of
the life of the citizens. A netnography was made
using the Google search engine to explore the images surrounding such searches for control and perfection of the life scenarios and of the inhabitants
themselves. Finally, we reflect on the imaginaries
that surround the search for a perfect society and
city through the myth of Hybris.

Palabras Clave:

Imaginarios urbanos; eugenesia; netnografía.

Keywords:

Urban imaginaries; Eugenics; Nethnography.

1

Doctora en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad, Investigadora Nacional Nivel 1 de CONACYT, profesora Titular C de la UA de C.
Contacto: gcarmonaochoa@yahoo.com.mx
Doctor en Arquitectura, Investigador Nacional Nivel 3 de CONACYT, Miembro Regular de la Academia Mexicana de Ciencias, profesor
Titular C de la UANL. Contacto: adolfonarvaez@gmail.com
3
Ambos autores comparten en igualdad la autoría, derechos y responsabilidad del presente artículo (ambos deben considerarse para fines
de crédito como primer autor).
2

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

83

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina

1. Imaginarios dominantes de la
purificación y el perfeccionamiento social: la eugenesia.
El inusitado incremento de la población que
experimentaron las naciones industriales hacia
el final del siglo XVIII y durante el siglo XIX,
unido a la merma en la producción de alimentos
para abastecer a estas poblaciones en crecimiento, llevaría a especular sobre la crisis de escasez
que se avecinaba. Thomas Malthus (1798) fue
uno de los primeros pensadores en advertir que
las razones matemáticas de los incrementos en la
productividad de alimentos y de la población eran
crecientemente diferentes, pues mientras que los
primeros lo hacían aritméticamente, la segunda
crecía en progresión geométrica; lo que supuso,
con el tiempo, nos llevaría a una crisis social irremediable por sobrepoblación y falta de alimentos.
Se refirió especialmente a la necesidad de formar
una ética laboral firme que llevara a la sociedad
hacia una responsabilidad sobre la vida común.
Advertiría que eran las clases pobres y los incapaces para trabajar los que se reproducían con mayor abundancia y que era necesario poner freno a
este camino, si no se quería ir hacia el desastre:
“Aun cuando no podemos pretender excluir la
riqueza y la pobreza de la sociedad, si encontráramos una forma de gobierno que permitiese
disminuir el número de personas de las zonas
extremas y aumentar el de la zona media, tendríamos, sin duda, la obligación de adoptarla”.
(Malthus, 1995: 169)
En la historia del pensamiento de occidente,
estas ideas ciertamente no eran nuevas; el espíritu de la eliminación de los indeseables ha anidado en las mentes, como una herencia de la antigüedad. Platón en La República, concluye que
una sociedad perfecta será aquella en la que se
otorguen facilidades para la reproducción de los
más aptos y se obstaculice la reproducción de
los menos aptos:
“De lo convenido se desprende… la necesidad
de que los mejores cohabiten con las mejores
tantas veces como sea posible y los peores con
las peores al contrario; y, si se quiere que el rebaño sea lo más excelente posible, habrá que
criar la prole de los primeros, pero no la de los
4

segundos. Todo esto ha de ocurrir sin que nadie lo sepa, excepto los gobernantes, si se desea
también que el rebaño de los guardianes permanezca lo más apartado posible de toda discordia”. (Platón, 2012: 196)
Del modelo de tratamiento de los alienados sociales basado en el paradigma médico
biológico se transitaría durante el siglo XIX al
higienismo, una doctrina que planteaba abiertamente la necesidad de que el Estado interviniera en la vida y la salud de los ciudadanos
interesándose por su cuidado. Las hipótesis
de Malthus encontrarían una relación evidente con la obra del naturalista inglés Charles
Darwin (1859), que proponía un mecanismo
básico de adaptación para la vida y prevalencia de características en las especies, basado
en la supervivencia del más apto.
Trasladadas estas ideas al plano social, no tardarían los intelectuales en hacer de las observaciones de Darwin sobre las especies animales, una
metáfora de la sociedad de su época y de cómo la
aptitud mayor debería de encontrarse en las capas
más altas de la sociedad, mientras que las capas
sociales inferiores deberían de corresponder a los
caracteres menos aptos (y por lo tanto menos deseables de ser conservados como herencia). Los
pensadores que darían pie al movimiento intelectual después reconocido con el nombre de darwinismo social, sobre la base de la obra de Spencer
(1876), tomarían de J. Lamarck (1809) la idea de
que habría ciertas características de saber adquirido que podrían ser transmitidas a través de linajes familiares por vía germinal4, con lo que, de
desear conservar ciertas habilidades consideradas
como superiores, habría que esperar que las familias que las poseyesen procrearan árboles genealógicos robustos. Lo que se observaría, distaría
bastante de lo que sucedía en la realidad. Galton
(1869), a la sazón, primo de Charles Darwin, haría notar que las características menos deseables
que él mismo observaba en las clases pobres londinenses, se extendían con mayor velocidad que
las de las clases superiores cuyos linajes eran menos numerosos. “Galton sugirió que, así como el
hombre había obtenido extraordinarias razas de
caballos y perros, se podía mejorar la raza humana controlando la reproducción” (Villela Cortés y
Linares Salgado, 2011: 190).

Una idea que en la primera mitad del siglo XX refutaría experimentalmente McDougall (1927, 1930, 1938).

84

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
De estas observaciones llegaría a la conclusión de que las tendencias demográficas de su
época harían con el tiempo que prevalecieran
los rasgos inferiores sobre los superiores, lo que
llevaría a un colapso social. Propondría entonces
que era necesario que se tomaran acciones con el
fin de frenar la reproducción de los linajes que
tuvieran caracteres indeseables y se fomentara la
reproducción de las familias con caracteres superiores. Como si hubiera tomado al pie de la
letra las ideas de Platón, Galton establecía la
necesidad de proteger las buenas fuentes de
herencia mediante acciones directas y generalizadas. Se le atribuye haber inventado una palabra para designar su programa social: eugenesia (eugenics), que significaba literalmente
buena herencia o buen nacer.
Sus ideas no tardarían en ser interpretadas
como piezas clave de una política sobre la población dirigida desde el estado. A decir de Hosbawm (1987):
“la ‘eugenesia’… fue fundamentalmente
un movimiento político, protagonizado casi de
forma exclusiva por miembros de la burguesía
o de la clase media, que urgían a los gobiernos
a iniciar un programa de acciones positivas o
negativas para mejorar la condición genética de la especie humana.” (Hobsbawm, 1987
[1998: 261])
Se planteó como el resultado inexorable de
descubrimientos científicos que indicaban la necesidad de llevar a cabo acciones sobre la población, como el tributario de un conjunto de saberes científicos que los amalgamaba en un cuerpo
socialmente útil (figura 1). Desde el principio se
distinguió a la eugenesia positiva, que implicaba
la formación de políticas de fomento reproductivo dirigidas a clases sociales e individuos que
eran considerados superiores y otra negativa, que
se destinaría a dificultar o eliminar cualquier reproducción humana en capas sociales o individuos indeseables. No tardaron las ideas de Galton
en lograr una gran adherencia, volcándose sobre
ideas inclusive más radicales:
“Eliminar al enfermizo, al deforme y al menos
veloz o potente… así se impide toda degeneración de la raza por la multiplicación de sus representantes menos valiosos. Se asegura también
el mantenimiento de una constitución completamente adaptada a las condiciones del entorno y
por consiguiente productora de un grado máximo
de felicidad.” (Spencer, 1888: 353)
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Figura 12. Cartel publicitario para el segundo congreso mundial de eugenesia, celebrado en Nueva York
en 1921. Laughlin (1923).

Se crearon sociedades eugenésicas primero en
Inglaterra y luego en los Estados Unidos, que empezaron a presionar al sistema político para que
adoptara medidas enérgicas que frenaran lo que
ellos veían era una amenaza a la degeneración de
la raza humana. En 1907, Indiana en los Estados
Unidos fue el primer lugar en el mundo en que
fueron autorizadas las esterilizaciones forzadas
de personas con discapacidad, llevadas a cabo por
el aparato sanitario estatal.
Le seguirían 33 estados norteamericanos en
llevar a cabo prácticas similares que limitarían o
eliminarían la reproducción de ciudadanos considerados indeseables, fundamentalmente personas
con discapacidades de nacimiento, alcohólicos,
personas racialmente no deseables (no blancas),
epilépticos, enfermos mentales, etc. Para 1940 el
Departamento de Salubridad de Estados Unidos
inició una campaña para promover la esterilización como un método para el combate de la pobreza. De acuerdo con datos de organizaciones
defensoras de los derechos humanos, hasta el año
1970, en que se prohibieron esta clase de prácticas en Estados Unidos, se esterilizó a 65 mil personas, la mayoría de las cuales formaban parte de
minorías étnicas no blancas.
En el norte de Europa las ideas eugenésicas
prosperaros mucho, en 1922 el parlamento sueco
aprobó la creación del Instituto Nacional de Biología de las Razas y para 1934 comenzaron las
esterilizaciones forzadas. “Las leyes norteamericanas fueron miradas como un modelo a seguir
por los eugenistas europeos que, azuzados por los
fantasmas maltusianos surgidos tras la Primera
85

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
Guerra Mundial, tomaron la posta de la esterilización eugénica obligatoria aprobando leyes similares” (Sánchez, 2017: 264). Fue hasta el año 1976
que fueron prohibidas esta clase de prácticas en el
país escandinavo. Según cálculos de organismos
humanitarios, se llegaría a esterilizar a 62 mil personas, la mayoría pacientes psiquiátricos que no
dieron su consentimiento.
Otros países que aplicaron políticas eugenésicas fueron Australia, Canadá, Sudáfrica, Singapur, Noruega, Gran Bretaña, Suiza, Chile, Brasil,
Argentina, Perú y México, entre otros. En Alemania durante el Nazismo (1933- 1945) las ideas
eugenésicas llegarían al paroxismo del horror. Se
promulgaría la Ley para la Prevención de la Progenie Defectuosa que obligaba la esterilización
de personas con discapacidades físicas, mentales,
o sensoriales, alcoholismo y enfermedad de Huntington. Quien inspiraría estas ideas en Alemania
en esa época sería el médico estadounidense H.
Laughlin (ver figura 1) a quien, por sus servicios,
la Universidad de Heidelberg le otorgaría el doctorado honoris causa.
Se calcula que las campañas eugenésicas del
nazismo, conseguirían esterilizar en un lapso de
sólo 4 años a 50 mil personas. Ya en plena Segunda Guerra Mundial, el programa siguió existiendo, pero con el horror desencadenado por los
campos de exterminio, las acciones de los eugenistas habrían perdido visibilidad, pero quizás fue
en esa oscura época cuando empezó a probarse
el asesinato de los pacientes psiquiátricos diagnosticados como incurables en cámaras de gas.
Se calcula que 70 mil pacientes psiquiátricos y
personas con discapacidades fueron ejecutados
de esta forma entre 1940 y 1941.
“Otras medidas de eugenesia negativa fueron
en un inicio el infanticidio y, posteriormente y
hasta la segunda mitad del siglo XX, el genocidio.
De forma generalizada, las medidas negativas de
la eugenesia, como la esterilización y la segregación, estaban destinadas a las clases bajas, con
el objetivo último de ‘desaparecerlas.’” (Villela
Cortés y Linares Salgado, 2011: 191)
El horror descubierto en Alemania y algunos
países ocupados tras la derrota del Eje fue de
tal magnitud que después de la Segunda Guerra
Mundial los programas eugenésicos fueron fuertemente cuestionados por la comunidad interna5

cional por su filiación con el nazismo. En 1948 la
Declaración Universal de los Derechos Humanos
pondría fin a las prácticas negativas, no obstante que algunos países, como ya se ha apuntado
antes, siguieron ejerciendo estos programas, pero
ahora desde las sombras, como lo recomendaba
Platón en La República.
El papel que jugaron los Estados Unidos tras
el fin de la Segunda Guerra Mundial, alzándose
como una de las superpotencias hegemónicas,
contribuyó a extender sus ambiciones de control
de la pureza de la raza más allá de sus fronteras.
Las políticas eugenésicas ahora se aplicarían a
otros países de los que dependería el suministro
de materiales para ellos y que amenazaban con su
crecimiento demográfico a la estabilidad interna
de los norteamericanos.
Vemos que los programas eugenésicos realmente nunca se detuvieron. Un funcionario de
vivienda de México al principio de la década de
1960, me comentó que un apoyo recibido por parte
de la Alianza para el Progreso5 para la construcción
de viviendas sociales, se condicionó a que una parte de ese apoyo recibido (no declarándolo públicamente, por razones obvias) se dirigiera a la esterilización de mujeres indígenas en el sur de México.
De esta manera se encubría el financiamiento de
un programa que atropellaba los derechos humanos de muchas personas consideradas indeseables
por el gobierno de los Estados Unidos.
En una época reciente, se desclasificaron documentos del gobierno de los Estados Unidos que dan
cuenta de la continuidad de las políticas de control
eugenésico que ha ejercido ese país (quizás hasta el
día de hoy). Resulta particularmente relevante un
memorándum del Consejo Nacional de Seguridad,
dirigido a la presidencia, conocido como NSSM 200
o Kissinger Report, en honor a quien fuera Secretario de Estado de aquel país en esa época.
El documento confidencial de 123 páginas,
fechado en el mes de diciembre de 1974, señala
como una de sus líneas principales de argumentación, que había ciertos países clave para la estabilidad política, social y económica de los Estados
Unidos, ya que representaban fuentes de suministros de materiales esenciales para su desarrollo
industrial, sobre los que se deberían de enfocar
esfuerzos para el control del crecimiento de sus
poblaciones. Los países que se identifican como

Un programa de “ayuda” a los países en subdesarrollo que se dio durante la administración del presidente norteamericano John F. Kennedy.

86

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
tales en el memorándum son: India, Bangladesh,
Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil,
Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y
Colombia. En el documento se argumentaba que
esas naciones eran las que representaban el 47%
del incremento mundial de la población en ese
momento, por lo que, de no controlarse a esas poblaciones, era fácil que se volvieran políticamente inestables y adversas a los intereses de Estados
Unidos, con lo que se podrían romper las cadenas
de suministros para aquel país.
Lo que plantea el reporte es que se promueva
en estos países una reducción de sus poblaciones
por la vía de la esterilización, la anticoncepción
y el aborto principalmente y otras medidas de
limitación y contención. Viendo este documento panorámicamente, es fácil observar que ahí la
eugenesia es planteada como la eliminación sistemática y soterrada de las poblaciones indeseables
para ellos; en el fondo, ya lejos de sólo considerar
a las personas enfermas, viciosas o con discapacidad como los únicos que eran un problema para
la prosperidad del Estado, ahora se consideraban
como problema a naciones enteras, basándose en
su etnia y en su cultura. Eso, enmascarado en un
discurso de pragmatismo económico, es en realidad puro racismo.
Es muy posible que estas políticas de limitación
del crecimiento de nuestra población por la vía de
la esterilización química a través de alimentos, vacunas o fármacos distribuidos por medio de los organismos nacionales de salud, siga siendo llevada
a cabo actualmente. Esta clase de eugenesia, aún
con la negra historia que le rodea, sigue siendo una
política de Estado, sin lugar a dudas, a través de la
que se diezma a poblaciones consideradas como
no esenciales o inclusive indeseables.
No se puede descartar que, además, se pudiera
ejercer control sobre los objetivos, contenidos y
métodos de la educación que se dirige a ciertas
poblaciones en las que se desea fomentar la producción de buenos y fuertes intelectuales (eugenesia positiva), mientras que a otras poblaciones
se les limitaría el acceso a una educación de buena calidad, con tal de sostener su dependencia y
limitar el surgimiento de pensadores potentes y
críticos entre ellos; ni tampoco se puede descartar
que se limiten otros campos de acceso a bienes,
tecnologías o conocimientos de mayor calidad
(salud, vivienda, producción de alimentos, informática, comunicaciones, etc.) mediante políticas
de Estado dirigidas desde organismos de financiaContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

miento para el desarrollo, como el que describo
antes, promovido por el gobierno de Kennedy;
que pude conocer de primera mano.
A toda esta corriente que se desarrolló a lo largo
del siglo XIX y XX se le conoce como Eugenesia
de Estado debido a que se deja en manos de los gobiernos la implantación obligatoria de medidas de
control eugenésico, limitándose o a veces pasando
por encima de los derechos individuales.
La eugenesia misma ha cambiado con el
tiempo. El descrédito que acarreó esta corriente
al campo de las políticas sociales apoyadas casi
exclusivamente desde la visión médico-biológica, ha llevado a adoptar otros paradigmas de pensamiento y acción en el trato que se brinda a las
personas con discapacidad. Padilla Muñoz (2010)
señala que hubo un cambio en la concepción de
la persona desde ser considerada como “enferma
del cuerpo” a ser el producto de una serie de contingencias sociales limitantes, lo que daría lugar
al planteamiento de un modelo de tratamiento que
ella identifica como de “discapacidad social” que
“postula que la discapacidad no es solamente lo
derivado de la enfermedad de la persona, sino el
resultado de condiciones, estructuras, actividades
y relaciones interpersonales insertas en un medio
ambiente que en mucho es creado por el hombre”
(Padilla Muñoz, 2010: 404).
La eugenesia de Estado prácticamente ha sido
proscrita como filosofía para la creación de políticas públicas, no obstante, en el ámbito privado,
las ideas eugenésicas han proliferado bastante,
sobre todo a partir de la investigación sobre el genoma humano.
Ello ha dado pie a lo que se conoce actualmente como “eugenesia liberal”:
“Caracterizada por tres aspectos diferenciales
respecto de la eugenesia de Estado: 1) ser voluntaria, lo cual implica que la decisión de modificar
la carga genética de los hijos por nacer se efectúe sin coerción; 2) individual, esto es, realizada
por núcleos familiares y únicamente con la finalidad de modificar su progenie, y no para alterar
acervos genéticos de comunidades completas,
y 3) independiente del Estado, para que este no
promueva ningún aspecto genético, evitando así
la creación de moldes.” (Villela Cortés y Linares
Salgado, 2011: 195)
En la actualidad, esta visión consiste fundamentalmente en aplicar el conocimiento sobre
biología molecular que se ha derivado de la completa decodificación del genoma humano para
87

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
realizar diagnósticos e intervenciones genéticas
que buscan cambiar nuestro genotipo con miras a
modificar nuestro fenotipo, de manera que consigamos alterar artificialmente el rumbo de nuestra
evolución biológica, escogiendo sólo aquellas características que harán que nuestra descendencia
se vuelva fuerte, saludable y virtuosa; tanto física
como intelectualmente. El problema que entraña esta visión obviamente radica en definir
cuáles características serían mejores que otras
y las razones para eliminar unas características en la herencia, amén de que ello implicaría
un “adelgazamiento” de la natural diversidad
de rasgos heredables de nuestro acervo genético como especie.
Pero esas razones no pueden explicar completamente la fuerza de esa búsqueda de lo perfecto
en nuestra cultura, que nos lleva a tales extremos
de exterminio de lo indeseable y deseos de transformación por vías que pueden llegar a ser brutales (aunque sea sólo a través de nuestra febril
imaginación de futuro). Pero que al mismo tiempo animan a la construcción de la arquitectura y
las ciudades en las que vivimos.
En el centro de toda esta cuestión parece hallarse una compulsión por el control. Que escala más
allá de toda racionalidad hasta niveles que tienen
que ver con el control absoluto. Una compulsión
que es a la vez megalómana y que se afinca en certezas hondamente enraizadas, que estarían ligadas
a poderosas imágenes de nuestra cultura.
Se trata de imágenes de perfección que tienen
tal poder, que parecen borrar toda sombra de duda
de que se pueda lograr el llegar a una perfección
así y que borran toda capacidad crítica que pudiese cuestionar los medios que tengan que usarse
para llegar a ese estado.

2. La casa y la ciudad perfectas.
Hay un afán de perfeccionar al hombre y a la
naturaleza que subyacen al pensamiento y a las
acciones de los eugenistas. Las pretensiones
(desmesuradas) intentan crear un hombre nuevo, algo que es una idea, una imagen y mucha
fuerza emotiva encerrada en uno de los grandes
mitos que fundan al imaginario en occidente. El
hombre nuevo que surgiría de las cenizas del imperfecto hombre del pasado, sería el adalid que
vendría a reverdecer el campo marchito dejado
por su imperfecto predesesor.
88

Son abundantes los mitos que se refieren al
ascenso del héroe y ya se ha discutido en otros
trabajos de qué maneras se relacionan estas
imágenes, símbolos, narraciones y preceptos, con las pulsiones de poder —de un poder
sin límites, omnímodo y voráz- que quisiera
abarcarlo todo, que es al mismo tiempo colonizador de los territorios y de las conciencias
(Narváez, 2012).
El poder que se dirige al cuerpo, que se encauza a hacer del cuerpo el campo de su expresión y el vehículo por el que sus preceptos
son aprendidos, es el mismo que se dirige posteriormente al lugar en el que ha de habitar el
hombre, especialmente a su casa y a la ciudad.
Es así que como manifestación paralela del
proyecto de “limpieza” que se ha planteado
como núcleo de las ideologías que se han expuesto antes, ha habido la intención de crear un
escenario perfecto para que tenga lugar la vida
de una humanidad “purificada”.
La perfección de la casa y la ciudad que han
perseguido los poderes dominantes, se ha dirigido
hacia un proyecto centrado en la vigilancia, en la
seguridad y en la salud. El emblema principal de
estas ideas quizás lo representen las transformaciones de París emprendidas por encargo de Napoleón
III, al Barón Haussmann a mediados del siglo XIX.
El proyecto de Haussmann consistió en reestructurar el viejo París medieval de estrechas y
serpenteantes calles, principalmente a través del
trazado de amplios bulevares, canalizaciones,
obras para la movilidad y la construcción de edificios púbicos que sirvieron en parte para el embellecimiento de la ciudad y en parte para la ubicación de fuerzas públicas para aplastar cualquier
rebelión popular.
Los bulevares son quizás la parte más visible
del plan de Haussmann y también lo que mejor
refleja a los objetivos de conseguir una ciudad
perfecta: amplios, luminosos, ordenados, ventilados. Afincándose en la idea de conseguir entornos
más higiénicos, que sanearan la atmósfera aplastante, húmeda y pestilente de la ciudad predecesora, ofrecían una imagen que explícitamente
representaba el progreso. Un progreso basado en
un orden predecible a través de ordenanzas que
preveían alturas y alineamientos similares de
los edificios que bordeaban los bulevares, eliminando con ello la variedad, haciendo así una
ciudad más “legible”, en el sentido de hacer
inteligible el conjunto urbano, evidentemente
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
obra de la acumulación de acciones desvinculadas, para hacerlas un solo proyecto, que reflejase una sola voluntad (la del poder). Evidentemente, se trataba de un proyecto que era
fabricado para una mente racional.
Lo que se consiguió con este proyecto, de
acuerdo con la mayoría de los críticos, fue además una sectorización efectiva de París, para de
este modo hacer posible controlarlo mediante la
fuerza pública, previniendo con ello revueltas populares como las que habrían tenido lugar unos
años antes de que se emprendieran las obras de
reforma urbana. Además, los historiadores coinciden en que el proyecto en sí tuvo como fines
(ocultos) abrir a la vieja ciudad a un nuevo mercado inmobiliario que terminó atrayendo al centro a
las clases sociales más acomodadas y desplazando a las clases trabajadoras a las periferias.
La luz, el orden, la claridad esquemática del
proyecto de Haussmann puede intuirse como
herencia de toda una tradición del pensamiento
urbanístico europeo gestado desde el renacimiento. En efecto, en el proyecto de la ciudad ideal es
posible ver los primeros atisbos de lo que pudo
conseguirse a la escala de los grandes proyectos
urbanos del siglo XIX (ver figuras 2a y b).
Figura 2a. Ciudad de Palmanova, Italia, siglo XVI,
atribuida a Vincenzo Scamozzi. Morris (1984).

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Figura 2b. Trazado viario alrededor del Arco del
Triunfo, París. Google maps, 2018.

Se gesta a partir del renacimiento europeo
una manera nueva de ver al mundo. Ya en la
obra de Bacon (1628), que hace referencia implícita a La República, se advierte que la naturaleza tiene que ser doblegada por la razón, lo
que establece un método de trabajo que abandona el cambio de las estructuras sociales a
través de la política y de la imposición de una
nueva ética, para dirigirse al dominio mediante
el uso de la ciencia y la tecnología.
El renacimiento sentaría las bases para el dominio de la razón como medida para el progreso.
Las imágenes que están ligadas a este dominio
tienen que ver con la limpieza, con la luz. En la
equiparación de la luz con la razón, hay una analogía con lo espiritual. Su oposición, las tinieblas,
estarían ligadas a lo corpóreo y de ahí a lo sensual. Hay en el proyecto renacentista un desapego
de lo material que hace necesaria la limpieza de
todo rastro de materialidad.
En esa limpieza se eliminarán los atributos
cercanos, lo táctil, lo olfativo, para dar preeminencia a lo visual y lo auditivo, que así puestos se
transformarán en opuestos, donde por su equiparación, se ligarán a un orden moral que tiende a
apartarnos de lo corporal (la materia) para llevarnos al espíritu (la luz).
La equiparación de las tinieblas con lo monstruoso, con lo deforme, establecerá las bases para
definir a un orden perfecto libre de toda mácula,
que desplazará (hasta desaparecer) a la anomalía.
Los nuevos diseños de las ciudades y de las
casas respondían a un ideal de salud perfecta,
siendo, como es ahora evidente, poco realistas.
89

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
Para deshacerse de esta falta de contacto con la
realidad en la que existía la enfermedad, la discapacidad y la vejez, se crearon instituciones civiles
para corregir y para encerrar a los anormales de
toda índole. En el afán de lograr comunidades que
reflejaran a la perfección, se llegarían a formular
visiones de embellecimiento urbano y de reformas sociales ( entre los que cabría señalar al movimiento City Beautiful, los proyectos de ciudad
jardín, el socialismo utópico, etc.) que en sí planteaban elementos de una visión poderosa: conseguir un mundo nuevo, dirigirse hacia un mundo
sin defectos, que apartara a todo lo indeseable.
Un mundo sin enfermedad, sin pobreza, sin
contaminación, inmaculado, que heredamos del
higienismo y de otros movimientos urbanísticos
del siglo XIX, es el que será la fachada más visible de la arquitectura del movimiento moderno
en la primera mitad del siglo XX, para dejar tras
de sí un proyecto de crecimiento económico, de
productividad y de eficiencia. La ciudad y la arquitectura del movimiento moderno, realmente es la
expresión más brutal del sistema económico capitalista. En efecto, el ideal de este movimiento enmascara la necesidad de contar con todos los miembros
útiles de la sociedad para el trabajo. La ciudad moderna es así indisociable del mundo laboral.
No es posible pensar en la ciudad moderna sin
plantearse que está afincada en el trabajo, por lo
que la enfermedad, la discapacidad, la vejez, serán
enemigos de ese proyecto. Los instrumentos para
proyectar la casa, desde esta perspectiva que busca
la eficiencia y la maximización de los rendimientos
del trabajo, serán aquellos que limiten el costo y el
esfuerzo para construir, para usar o para mantener.
En la obra de la arquitectura moderna, sobre
todo en aquella dirigida a la construcción de la vivienda, el imperativo es la reducción, la eficiencia y el empleo racional de los materiales, lo cual
puede quedar garantizado mediante la modulación,
según lo descubrió Durand a finales del siglo XVIII. Actualmente, la unidad de medida usada para
proyectar la casa es el hombre. Los principales
teóricos y prácticos del movimiento moderno establecerían la base de ello en un hombre idealizado,
para desde sus medidas deducir las de su morada.
Este no es un asunto nuevo en absoluto. Desde la descripción del hombre perfecto del romano
Vitruvio en su tratado, escrito hace más de 2000
años, ha habido esfuerzos por hacer encajar a las
medidas del hombre en esquemas geométricos
y matemáticos que expliquen la armonía de sus
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proporciones. Con bastante éxito se ha demostrado desde la antigüedad que la proporción áurea
puede servir como modelo geométrico para la
definición de las medidas humanas de un hombre idealizado, por lo los arquitectos suponen que
este patrón, al ser usado para el proyecto de arquitectura, ayudará a hacer compatibles a las medidas de la obra con las de los seres humanos.
El célebre dibujo del hombre de Vitruvio hecho por Leonardo, ilustra muy bien estos principios de la investigación sobre geometría antropocéntrica. Le Corbusier (1953), tomaría estos
principios para la producción de un sistema de
medidas que abandonara los sistemas métrico
(geocéntrico) e inglés, de cara a lograr una mejor adaptación del diseño arquitectónico, mecánico y de objetos a las medidas humanas y a la
necesidad de estandarizar los elementos industrializados de la construcción.
Consigue a partir de su investigación sobre la
geometría áurea, crear una rejilla de medidas para
la estandarización de los elementos de construcción.
La base de su medida humana primero fue su propia
estatura (1.75 metros), que se adaptaba muy bien a
la media de los franceses (Le Corbusier, 1953: 41).
De esta investigación, deduce las medidas básicas de un enrejado útil para la modulación del
proyecto, ajustando las medidas de las posturas
humanas con la geometría áurea, dentro de una
progresión de Fibonacci, con lo que considera,
una perfecta adaptación del edificio a las personas. Le Corbusier posteriormente bautizaría a
este enrejado como Modulor 1 (figura 3).
Figura 3. Modulor, Le Corbusier.
Portada de la edición francesa de 1950.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
Su viaje a los Estados Unidos y su encuentro con industriales de aquel país, le hicieron replantear la estatura del hombre perfecto que había considerado para el Modulor 1 y que para el
caso de la media estadounidense de la postguerra
resultaba algo corta. El 1.80 metros de la media
de estatura estadounidense fue “redondeado” a
1.83 (6 pies), con lo que ya conseguía una mayor
compatibilidad con el sistema inglés y con una
posible aplicación industrial de su invento (Le
Corbusier, 1953: 59).
A esta segunda versión le bautizó como
Modulor 2 y a la postre, sería la versión que él
aceptaría universalmente para el proyecto de sus
obras. Pese a que los sistemas Modulor no resultaron aplicados comercial e industrialmente
en la medida que Le Corbusier había soñado,
el modelo de investigación sirvió para alentar
la adaptación de las medidas de los elementos
y materiales de la construcción a unas medidas
humanas estandarizadas y a la creación de ciertos módulos útiles.
La investigación en antropometría y ergonomía, ha demostrado cambios en las medidas
humanas de las diversas poblaciones del mundo a lo largo del tiempo, con lo que la idea de la
universalización de las medidas humanas para
lograr el diseño perfecto, que pretendieron Le
Corbusier y sus seguidores, resulta inaplicable
y hasta ingenua.
El tiempo nos ha mostrado, cuando visitamos
algunas de las obras maestras de la arquitectura
moderna, que éstas han experimentado un paulatino desajuste de sus medidas con respecto a las
del ser humano actual.
Lo que además es necesario ver de este
proceso, es cómo se llegó a estas ideas. Se
parte de la idealización del hombre y de ahí
se deduce la arquitectura, esta forma de abordar el problema contiene fallas enormes, pues
hay grandes variaciones entre las poblaciones
y entre los individuos, sus medidas y sus condiciones de movilidad.
Sin embargo, el proyecto actual de vivienda sigue tercamente unido a esta filosofía industrial profundamente equivocada. Basar el
proyecto en la modularidad de los diseños y
en la repetición, que consiguió grandes rendimientos para los industriales, ahora ha quedado atrás. En muchas áreas de la fabricación
de objetos, ya no se concibe la producción en
serie, por ejemplo; ésta ha sido sustituida por
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

la producción a la medida, con lo que se consigue la fabricación de objetos únicos, pero por
medios industriales.
Esta nueva filosofía de fabricación, al mismo tiempo que ajusta perfectamente el objeto al
usuario, ahorra materiales.
Basamos el diseño de la casa y la ciudad
perfectas justamente en esa idealización, que,
como ha sido demostrado en este trabajo, resulta de una manera de imaginar al mundo que
discrimina, que quiere limpiar la anomalía,
que pretende eliminar lo imperfecto, que es
realmente aquello que no se ajusta a esa visión idealizada del hombre. En el camino de hacer esta ciudad perfecta se cometen injusticias que
no pueden seguir tolerándose, que hacen de esas
“ciudades perfectas”, objetos que en ciertas condiciones pueden resultar inclusive inútiles. ¿Qué
subyace a estas imágenes de cristalina perfección?

3. La perfección y la ciudad en el
imaginario contemporáneo: eugenesia y ciudad en internet.
Realizamos un estudio netnográfico (Carmona, 2015) a partir de la búsqueda de imágenes en Google de las palabras clave “eugenesia-ciudadano” y para ampliar la búsqueda se
introdujeron términos en inglés “eugenics-city”; se analizaron las primeras imágenes que
arrojó el buscador para cada grupo de términos. Hay una jerarquía ordinal en las imágenes provista por la popularidad de consulta del
ítem basada en el algoritmo de búsqueda de
Google (Cassin, 2008), se procedió a realizar
el estudio de los mensajes visuales tal y como
se posicionan por el algoritmo. La jerarquía
observada puede ser isomorfa con la red semántica natural.
El análisis posterior de las imágenes fue tomado del método sobre el lenguaje visual de
María Acaso (2009). Lo primordial en este método es distinguir entre el mensaje que transmite
una imagen a los dos primeros segundos de ser
observada y el mensaje profundo de la misma al
hacer un estudio más detallado, ya que “con este
tipo de mirada superficial son las imágenes las
que ejercen su poder sobre nosotros, logrando
que desarrollemos comportamientos específicos” (Acaso, 2009: 143).
91

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
Figura 4. Primera captura de pantalla
“eugenesia-ciudadano”.

Fuente: Google images, 1-08-2018.

Figura 5. Segunda captura de pantalla
“eugenics-city”.

Fuente: Google images 1-08-2018-19:40.

En una imagen grafica se distinguen dos tipos
de mensajes: el mensaje manifiesto y el mensaje
latente. El método de Acaso (2009) se divide en
cuatro fases: clasificación del producto, estudio
del contenido, estudio del contexto y enunciación
de los mensajes manifiesto y latente.
En total son veintitrés las primeras imágenes
que se pueden observar en la pantalla al teclear
las palabras clave “eugenesia-ciudadano” (figura
4). Del total, siete son el blanco y negro, cuatro
en color sepia y doce sí tienen colores, aunque la
búsqueda se realizó en español hay cuatro imágenes en donde se puede observar claramente la
palabra en ingles escrita en mayúsculas: eugenics, palabra colocada sobre las ramas de un árbol con fuertes raíces (la misma de la figura 1); se
observan en seis imágenes diferentes la figura de
bebés, el bebé que se vé con más claridad evidentemente es de plástico; en cinco imágenes aparecen la cantidad de veintitrés niños pequeños,
en catorce imágenes vemos veinticinco adultos,
en dos imágenes parecen dos personas adultas de
raza indígena; en una imagen claramente aparece
Adolfo Hitler y otra con una persona del ejercito
nazi, sólo se observa una persona discapacitada,
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en una imagen aparece Su santidad el papá Francisco; vemos también sólo dos adultos mayores
y doce adultos jóvenes, cuatro médicos; en total
se observan treinta personas de raza blanca. Hay
tres portadas de libros sobre el tema de eugenesia,
una imagen proveniente de un video en YouTube.
El buscador Google relaciona la búsqueda con
las siguientes palabras: nicht allein, eugenesia
social, elite, eutanasia, Rockefeller, control propaganda, Francis Galton.
De las veintitrés imágenes que se pueden
ver en la figura 4, doce son dibujos, siete son
fotografías, los colores que predominan en las
doce imágenes a color son el azul, gris y un
poco de rojo. Las palabras que se observan claramente en el conjunto de imágenes son: principalmente eugenics, eugenesia, hispanidad,
Europa, one of us, agenda 21.
A simple vista se notan: espacios en blanco,
palabras en español y en ingles, aunque también
hay en alemán, pero son poco notorias, la foto de
Hitler es muy evidente al igual que la imagen del
papa Francisco, el bien y el mal, en una sola página, se observa tristeza y enojo, es una composición de imágenes grises y sin vida. Una discusión
grafica entre lo que está bien y lo que está mal. Es
notoria en esta imagen la aparición de muchas referencias en el idioma ingles, por lo cual nos llevó
a realizar una segunda búsqueda en este idioma
buscando la relación entre la ciudad y la eugenesia; utilizamos como palabras clave para esta nueva búsqueda “eugenics-city” (eugenesia-ciudad).
En total son 30 imágenes las correspondientes
a la segunda captura de pantalla “eugenics-city”
(figura 5). Claramente observamos que el color
general de las imágenes que aparecen es en gris
y en sepia, vuelve a aparecer en cuatro ocasiones
eugenics palabra colocada sobre las ramas de un
árbol; en siete de las imágenes observamos personas, seis de ellas son imágenes antiguas y una
es actual, también vemos que de las imágenes
antiguas cuatro son fotografías realizadas a un
grupo de personas que están reunidas por algún
motivo en especial. Nueve del total de las treinta
imágenes son dibujos el resto son fotografías, en
dos aparecen animales, una cigüeña y caballos;
en una imagen aparece claramente un grafico de
la estatua de la libertad y de fondo el contorno
de la Ciudad de Nueva York pues observamos
el perfil de las desaparecidas Torres Gemelas, el
Empire State y el Met Life Building de Chrysler,
hay doce imágenes en la cuales vemos claramente
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
reflejada la segunda palabra clave que es ciudad,
vemos una imagen que tiene unas ruinas griegas,
una hace referencia a una gran metrópoli que al
igual que la imagen de la estatua de la libertad nos
remite a la Ciudad de Nueva York, en dos imágenes más, se fotografían edificios de arquitectura
funcionalista, fachadas planas, sin ningún adorno,
ventanas en serie, colores neutros; en otra de las
imágenes se observa arquitectura neoclásica. En
el resto, la ciudad está de fondo no es el objetivo
de la fotografía o del gráfico la ciudad. Por último, vemos una serie de gráficas e imágenes de
noticias, pero ambas remiten al pasado. En resumen, este conjunto de imágenes por sus colores,
las personas que se observan, la arquitectura, el
diseño gráfico, la tipografía, nos remite al pasado.
El buscador relacionó nuestra búsqueda con las
siguientes palabras clave: control natal, inmigración, esterilización, propaganda, años 30.
En cuanto al contexto, es decir, quién las hizo
y para qué se crearon las imágenes, se señala que
en el caso de la figura 4, por lo general provienen
de sitios web y sirven para complementar una definición, un ensayo, una noticia, un artículo científico, noticias de difusión de teorías conspirativas y en ciertos casos ilustran activismo político
llevado a cabo en la red.
En el caso de la figura 5, en cuanto al contexto las imágenes provienen de sitios web y sirven
para complementar de manera grafica páginas de
activismo pro-vida, ensayos científicos o artículos periodísticos. Encontramos también la reseña de un video juego, la historia del término,
la historia de un psiquiátrico en NY, activismo
anti-evolucionista y antisemita, historia de las
adopciones, activismo anti-eugenesia, también
encontramos activismo pro-eugenesia de un laboratorio de genética actual, artículos de organizacióones pro-eugenesia liberal, pero a la par se
encontró una denuncia a la organización eugenista de Estados Unidos la que señalan cercana
en sus ideas a las del nazismo.
Es posible determinar con los elementos anteriores el mensaje manifiesto y el mensaje latente
de la imagen en general. El mensaje total que nos
da el conjunto de imágenes que aparecen en la
figura 4 es un mensaje de un tema serio, los colores que predominan son tristes, no hay caras sonrientes por lo contrario hay enojo. Los personajes
que evidentemente se pueden observar (Hitler y
el papa Francisco) son antagónicos, lo que nos
refleja que por una parte en el tema hay maldad
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

y por otra hay bien, al aparecer en varias ocasiones el logo del congreso de 1921 impulsado por
Laughlin, nos damos cuenta de la importancia del
mismo, es decir es una referencia necesaria en el
tema, se observa lo triste del tema, el enojo que
causa, lo falso, lo gris del propósito, hay niños
pero no se aprecia alegría. A simple vista se notan espacios en blanco, palabras en español y en
ingles, aunque también hay en alemán, pero son
poco notorias, la foto de Hitler es muy tan evidente
al igual que la imagen del papa Francisco (el bien y
el mal), se observa tristeza y enojo, es una composición de imágenes grises y sin vida. Una discusión
grafica entre lo que esta bien y lo que está mal.
Por otra parte el mensaje total que nos envía
la figura 5 es referente al pasado, por los colores
y el entorno en general, aunque sabemos cuando
se realizó un búsqueda mas profunda en cada sitio
web que al igual que en las imágenes de la figura
4 existe una discusión en pro y en contra del tema,
en esta imagen no es evidente, en cambio sí es
evidente el pasado, la seriedad, las grandes ciudades como contexto, como referencia al término, y
en especial Nueva York que se le ha considerado
como una de las ciudades globales y todo lo que
esto representa, diversidad, riqueza, cosmopolita,
triunfo, donde suceden las cosas, pero no en este
caso; la ciudad representa otra cosa, representa las
ciudades clásicas, las ciudades funcionalistas, las
ciudades perfectas, hay una resonancia de pasado en
ello de una perfección buscada, encontramos que el
tema está políticamente vivo en la actualidad.
¿A qué imaginarios nos remiten estas representaciones que implican la búsqueda de una humanidad perfecta? ¿Qué significados ha atraído
en la historia esta búsqueda, cuáles son sus raíces
en nuestro imaginario? ¿Qué implican profundamente las imágenes de perfección?

4. Conclusiones. Imaginarios de perfección y pulsión de poder.
Una imagen perfecta es uno de los medios a través de los cuales tenemos la esperanza de conseguir algun control sobre la realidad. Una imagen
perfecta se forma por la necesidad de conseguir
seguridad y certeza, frente a un mundo que se
presenta al ser como algo ajeno y amenazante.
Las imágenes de perfección, al ser las depositarias del deseo de que se alcance un estado que
se intuye será el que se ajuste exactamente con
93

�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
unas condiciones preestablecidas, generalmente
es el origen de impaciencia, frustración, ira y resentimiento, que puede tener manifestaciones en
la vida social. El origen de las imágenes de perfección del mundo como las que se han expuesto
en este capítulo, normalmente es externo y ajeno
a la persona, pero es algo que se experimenta en
forma personal, las imágenes de perfección nos
implican profundamente.
Las imágenes perfectas surgen de modelos
condicionados socialmente que sirven para dar
soporte a posiciones éticas que establecen formas
de relación con los otros. Los modelos que engendran a las imágenes perfectas son por definición
inalcanzables (Valera, 2018). Esa inalcanzabilidad esencial es quizás la que lleva a la persona
hacia esa espiral descendente de frustración, ira y
tristeza que va mermando su poder para hacer y
decidir. En el fondo, los modelos de los que surgen las imágenes de perfección, son como instrumentos que atrapan a la persona, medran y viven
de su energía personal, haciéndola luego esclava
de sus promesas luminosas: se trata de eficaces
instrumentos del poder.
Los modelos a su vez se apoyan en grandes
imágenes míticas. La búsqueda de la perfección
establece la posibilidad de crear un mundo que se
asemeje al paraíso. En efecto, esa poderosa imagen
parece guiar y dar fuerza a la esperanza que anima
la construcción de un mundo que esté “limpio” de
todas las imperfecciones. La búsqueda del paraíso
perdido encierra en sí misma la desazón y el vacío
de una vida luminosa que ya no se tiene. Imágenes
como la bíblica Torre de Babel y su pretención de
crecer hasta alcanzar la altura de Dios, pueden ilustrar a la esperanza de hacer el cielo en la tierra, de
volver a ese paraíso del que se nos ha expulsado.
La mítica Torre, la historia de Prometeo, el
titán que regaló el fuego a los hombres, el prodigioso invento de Dédalo, que llevó a Ícaro a remontar los cielos, todas estas poderosas imágenes
tienen en común la caída, la ruina, y en ésta, la
frustración que es engendrada por una inalcanzabilidad escencial. Pero la caída es llevada fuera
del hecho mismo de buscar una empresa imposible, encarnándola en la tiranía de unos dioses
que destruyen las pretenciones que ellos mismos
califican como desmesuradas.
Para los griegos de la antigüedad se trataría de
hybris, un principio, una fuerza, hija de los dioses
primordiales Érebo (la insondable oscuridad que
rodea al mundo) y Nyx (la noche), que empuja94

ría al hombre a la desmesura. El castigo por tal
comportamiento, acontecía siempre como una
trágica vuelta a la mesura que era expresada a
través de terribles imágenes de castigos eternos
y tan desmesurados como el crimen de exceso
que los había motivado.
Hybris puede entenderse también como una
enfermedad (Owen, 2010), que conduce a la persona desde una autoimagen exacerbada e infalible, hasta comportamientos tiránicos en donde se
tratará de eliminar todo lo que contradiga a la opinión propia (eliminando o minimizando las ideas
y declaraciones de los otros y a veces, como en
el caso de prominentes personajes políticos, eliminando a los mismos disidentes). Por debajo de
esa superficie de suficiencia y perfección imaginada, parece haber sentimientos de insuficiencia
y de carencia; debajo de la apariencia de poder
y dominio, existe en quien padece esta patología
una autoestima muy baja que se relaciona, además, con ansiedad por la amenaza del medio que
le rodea, lo que puede conducir al desarrollo de
delirios de persecución.
La desmesura es castigada en los mitos a
través de imágenes de caída y pérdida. Quienes
han osado intentar acercarse a los dioses son
llevados así a su castigo. Hay una evolución
que se percibe en el pensamiento de occidente
que va desde la primitiva noción de castigo divino hasta la noción de pecado. La desmesura
o soberbia es así planteada por el imaginario
occidental cristiano precisamente como uno de
los posibles orígenes del pecado:
“Algunos dicen que la soberbia se toma en
tres sentidos. Primero, en cuanto que soberbia
significa el deseo desordenado de la propia excelencia. Y así es un pecado especial. En segundo
lugar, en cuanto implica cierto desprecio actual
de Dios respecto al efecto de no someterse a sus
preceptos. Y así dicen que es un pecado genérico. Tercero, en cuanto implica cierta inclinación
a semejante desprecio, debida a la corrupción de
la naturaleza. Y en este sentido dicen que es el
principio de todo pecado” (De Aquino, Tomás
Santo, 1993: 652 c 84 a 2).
Se intuye que para la visión cristiana y de
la antigüedad, existió una limitación a mostrar
ideas, deseos o comportamientos desmesurados,
que serían asociados ya en el imaginario cristiano
con la ofensa a Dios y con la desobediencia.
La soberbia es vista como origen del mal y
también como la que engendra al mal, situánContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
dose en el centro y aparte de las demás: “La soberbia, como vicio universal, no se enumera con
los otros, sino que más bien se la pone como una
especie de reina de todos los vicios” (De Aquino, Tomás Santo, 1993: 656 c 84 a 4). La imagen
del principado de este pecado, cometido según la
tradición por el primer apóstata, Lucifer, sitúa a la
desobediencia, que en su origen tiene la desmesira
de pretender ser más que Dios, por encima de todos
los demás; si se quiere ver esto como una representación militar, se encontraría en su comando.
Esa jerarquía pecaminosa ya establece una estructura útil para el análisis, pues indica por la vía
negativa la importancia dada a la desmesura, pero
también su cura: “Las riquezas se renuncian por
el voto de pobreza; los deleites de la carne, por
la perpetua castidad, y la soberbia de la vida, por
la sujeción a la obediencia” (De Aquino, Tomás
Santo, 1993: 898, c 108 a 4). La obediencia, así
sería el comportamiento que conduce a la luz de
Dios. Diferentes mitos y costumbres en occidente
ponen de relieve la importancia de la mesura como
norma de comportamiento, con lo que subrepticiamente se establecen las bases de una ética encaminada al control y al sostenimiento del poder.
Trasladada la imagen del dios a la del soberano, es en esta medida crucial garantizar la sujeción a su mandato y la mansedumbre de todos
sus actos y pensamientos. “Ofrecemos el becerro
cuando vencemos la soberbia de la carne” (De
Aquino, Tomás Santo, 1993: 822, c 102 a 3)6. El
becerro de oro es ofrecido en sacrificio, cuando se
ha vencido a la idolatría, es decir, cuando se deja
de poner en la materia tosca mayor valor que en
lo espiritual. Esta imagen es muy poderosa como
indicadora de una ética recta para el pensamiento judeocristiano: la gran decepción de Moisés a
la vista de un pueblo que volvía a sus prácticas
idólatras, que era tan duro de corazón como para
no ver los milagros que el Dios verdadero, había
obrado en ellos para su salvación y que les ofrecía
Su ley en manos del profeta, es la imagen de una
regresión, de una involución.
En efecto, esta imagen, que en sí exhibe a la
desobediencia y a la búsqueda de lo material por
encima de lo espiritual, mantiene una de las formas más fuertes del imaginario en occidente, situando en el ámbito del bien al espíritu y a la materia en el ámbito del pecado. La escena bíblica

6

establece una geografía y una topología para esta
indicación moral, situando en lo alto de un monte
al espíritu y en el fondo de la cañada a lo material.
Arriba y abajo se asientan así como antípodas y
se establece una dirección de ascenso (de la materia al espíritu por la vía de la renuncia) como
el camino evolutivo, es por lo que la imagen de
la desesperación de Moisés es poderosa, porque
muestra que en la transgresión hay un alejamiento
del camino recto que asciende a Dios, hay un camino que regresa al hombre a la materia. ¿Es así
en la imagen de la caída de Lucifer?.
Es en la obediencia que se garantiza el orden
social; la imagen de la renuncia a la riqueza o a
cualquier deseo desmesurado y a todo lo pecaminoso que esto atrae a sí, sostiene a la sociedad
moderada, sometida al poder del soberano. Hay
una semejanza que une en lo imaginario a Dios y
al soberano, de una manera bastante real y regulada por rituales y ceremonias de coronación, de
transmisión de poderes, de investidura; lo que se
está tratando de representar es un poder superior
que es infundido o insuflado al soberano, se trata
de la representación de una ligadura del rey con
Dios que hace legítimo su mandato.
Los rituales de investidura en las democracias
han perdido parte de los signos que constituyen la
expresión de este poderoso símbolo, que antaño
implicaba el “aperturar” canales de comunicación
entre Dios y el soberano por medio de la utilización de filtros como aceites santificados, agua y
prácticas (en muchos casos secretas) de los sacerdotes efectuadas en el momento de la coronación.
El poder del soberano, así, es legitimado como
una extensión del poder de Dios, lo eterno entra
así a lo temporal. Es así que la obediencia se convierte en un imperativo moral de primer orden
para sostener al Estado. También se ve claramente a la soberbia como una amenaza de primer orden, originaria. La repetición de la traición original de los ángeles o de los intentos sediciosos de
los dioses, es castigada y proscrita por medio de
las historias que atañen a las consecuencias de la
desmesura (hybris). De tal forma, el imperativo
moral es reforzado, atándolo en lo temporal a la
consecuencia del pecado, al castigo.
La construcción de las imágenes de perfección que hoy atestiguamos, el uso de medios
como la eugenesia, señala en el sentido de una

Se trata de una cita de: Glossa ordin. super Lev. c.1 prol. (I 214B); San Isidoro, Quaest. in Vet. Test, in Lev. c.1: ML 83, 321.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

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�Carmona Ochoa, Narváez Tijerina
perversión del poder, pues las imágenes de
perfección se desvinculan de medios sobrenaturales, situando a lo perfecto (que es siempre
finalidad) en el ámbito de poderes naturales y
asequibles; se transfiere así la potencia divina
que está fuera de este mundo, a una potencia
temporal que está en este mundo, con lo que es
posible alcanzar un estado de perfección final;
se plantea como una posibilidad de aquí, pero
siempre al futuro, la de rehacer el paraíso.
En efecto, hay una desvinculación del poder
del soberano del de Dios, que de esta manera,
establece una imagen de omnipotencia para sí,
usurpándola de la divinidad. Hay en esta usurpación simbólica una patología evidente. En el contenido de los discursos radicales que hemos expuesto, sobresale la imagen de la renovación, del
renacimiento, de la mejora humana a toda costa.
El surgimiento del hombre nuevo, que ligamos
en el imaginario occidental al arquetipo del héroe
y su gesta, parece usurpar el poder de Dios, que
radica precisamente en moira, el control del destino. Robado este derecho a la divinidad, ahora es
tomado por el héroe, el que mueve la historia con
el uso de su propio poder, hasta darle la forma que
él con su voluntad ha proyectado.
El héroe, que toma así el control del destino,
ejerce en lo temporal una atribución de lo eterno.
El destino en manos del hombre poderoso, que por
semejanza de atributos, apariencia, gesta, etc, es
el héroe en el ámbito de las representaciones sociales, se rodea simbólicamente de los atributos de
Dios, sobre todo de los de omnipotencia. Hay una
embriaguez manifiesta en el ejercicio de ese poder
que advierte Owen como síndrome de hybris y que
atenaza a quienes detentan el poder, manifestándose más abiertamente en aquellos casos en los que
se ejerce un poder con autoridad total.
La imagen de una ciudad y una sociedad perfecta tiene en su corazón a la soberbia. La desmesurada esperanza en la propia voluntad, que puede cambiar al mundo7, hasta hacerlo semejante a
lo que se ha soñado, acercándola al deseo, como
hemos visto, ha llevado a cometer los más crueles
excesos. ¿Cuál es esa razón que está debajo de
esa idea desmesurada de la voluntad?
La pulsión de poder, que se encuentra en el
centro del imaginario de occidente (Narváez,

2012), quizás sea el motor profundo de la desmesura de las imágenes de un mundo perfecto. Como
expresión de la voluntad y de la fuerza, se trata de
una energía expansiva, abrasadora, que explota
inflamándose. Esa es justamente la energía con
la que el héroe inflama al pueblo, mostrándole el
camino. Así, la falla del pueblo no se encuentra en
la soberbia, sino en su ciega obediencia a la luz.
Como polillas deslumbradas por el brillo del
héroe, así caminan las multitudes por el camino
que éste ha trazado. No alcanzan a ver la diferencia, por el arraigo de la obediencia al soberano. Tal parece que este elemento del imaginario
atenaza, esclaviza, eliminando toda la fuerza del
juicio libre y crítico. Cuando es expuesto así el
discurso de luz y de claridad, cuando ello se encuentra revestido por el poder del soberano, el
juicio huye, la conciencia se somete.
Entonces es posible aceptar lo inaceptable y la
enfermedad del soberano se convierte en una patología social. “Dar al césar lo que es del césar…”
es una máxima que ya establece un rasero para el
ejercicio de la crítica, que establece los límites de
la obediencia en el imaginario de occidente. Al
mismo tiempo instala una ética inamovible, basada en la religación a lo sobrenatural. Pero en la
brillantez del héroe y su gesta el camino cambia,
redirigiéndose a lo que es evidente, concreto, memorable y la lealtad es llevada para con él.
Es posible plantear que mediante las imágenes
de perfección es que se consigue torcer esa lealtad
y alentar a tomar como positiva una ética que rompe con los valores aceptables e instala los inaceptables. Revistiéndose de luz, es que las imágenes
perfectas consiguen esto. Por la vía negativa, las
imágenes distópicas, con las que se aterroriza a la
masa y se le culpabiliza, actuarían como un acicate
para “tomar por el buen camino”, aquel que termina siendo la imagen de la utopía, de la luz.
De modo que la utopía y la distopía serían dos
caras del mismo instrumento simbólico del poder.
Atrapar mediante estos símbolos a la conciencia
se llevaría a cabo a través de minar a la voluntad
personal. Sea por la vía de inflamar a la multitud a
través del arquetipo del héroe, o por el camino de
la culpa y la vergüenza, el individuo termina siendo drenado de su energía personal por el poder. Tal
parece ser la función de ese aparato simbólico.

7
Por la vía negativa esto es visible en la culpabilización del ser humano por la “muerte de la tierra”. Al mismo tiempo se trata de
una culpa desmesurada.

96

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Proyectos de limpieza social e imaginarios urbanos de la perfección.
Una vía de libertad es necesaria frente a estas imágenes luminosas. Idénticamente frente a la
oscuridad y la culpa de las imágenes de muerte y
destrucción con las que se nos bombardea a diario. ¿Cuál puede ser este camino? Entre los extremos aparentes de esa tensión puesta ahí por los
idealistas de una nueva humanidad, se abre una
oposición de esa luz a la oscuridad, entre la utopía
de una sociedad perfecta y la distopía de la desaparición de la tierra, se establecen dos aparentes
contrarios. Vemos que no es tal esa supuesta oposición, podemos apreciar que hay además una vía
entre esos extremos (que se encuentran del lado
de la desaparición), que es anunciada por la lástima, animada por una conmiseración exacerbada.
Tal parece que el otro camino que se toma
frente a los que no parecen encajar en nuestras
ciudades perfectas es el de una compasión sin
medida, la misma que ha animado a los proyectos
de construcción de inatalaciones para la reclusión, establece un tratamiento para las personas
vulnerables que puede llegar hasta el extremo
de anularles como personas. Considerándolos
como incapaces de llevar una vida “normal”,
establece un cerco de protección, aparta, aísla,
y asume para la discapacidad un sentimiento de
frustración e impotencia.
Si la pulsión de poder que anima a los proyectos de limpieza social se caracteriza por su
expansividad, por ser una energía que va hacia
afuera; la energía que animaría a los movimientos centrados en la exacerbada conmiseración
estarían, también centrados en la pulsión de poder, pero de un poder implosivo, que palidece,
frente a un poder expansivo que es rubicundo.
Entonces vemos que hay una oposición que se
establece sobre el eje del poder (que se expande, que se contrae), que va desde la invisibilidad hacia la lástima.
Esta oposición parece estar presente en el ámbito de nuestros discursos e imágenes alrededor
de la ciudad perfecta. Quizás sea necesaria una
vía intermedia, un justo medio entre la ceguera y
la conmiseración. La búsqueda de la dignidad de
la persona puede ser un camino que deberíamos
caminar para buscar esta vía intermedia.

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98

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Notas para el estudio de los correlatos de los imaginarios de la ciudad.
Notes for the study of the correlates of the imaginaries of the city.
Recibido: abril/2018
Aceptado: agosto/2018

Milton Aragón1

Resumen

Abstract

El texto aborda el tema de los imaginarios desde
la propuesta de los correlatos de los imaginarios.
Para ello, se centra en los imaginarios de la ciudad.
La ciudad la entenderemos como un símbolo que
representa un mundo. Representación que opera
bajo las diferenciaciones funcionales, en las cuales, los correlatos se presentan como elementos de
la comunicación del sistema donde se manifiestan
los imaginarios. Para explicar lo anterior, se presenta el caso de la ciudad de Monterrey, México.

In this text we study the imaginaries from the proposal of the correlates of the adjectival imaginary.
For this, it focuses on the imaginary of the city.
By city will be understood a symbol that represents a world. Representation that operates under
the functional differentiations, in which, the correlates are presented how elements of the communication of the system where the imaginary are
manifested. To explain this, we present the case
of the city of Monterrey, Mexico.

Palabras Clave:

Keywords:

Imaginarios de la ciudad; Identidad simbólica;
Correlatos; Monterrey.

Imaginaries of the city; Symbolic identity; Correlates; Monterrey.

1

Adscripción: Facultad de Arquitectura Universidad Autónoma de Coahuila. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 2.
Correo electrónico: miltonaragon@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

99

�Aragón

1. Introducción.
Hace más de 30 años, Manuel Castells (1981:1),
comentaba que la crisis urbana se producía: “[…]
a partir del momento en que la organización de
las grandes ciudades contradice los valores y necesidades de la mayor parte de los grupos sociales, mientras que, al mismo tiempo, dificulta la
realización de los objetivos que asignan al sistema urbano los intereses estructurales dominantes”. La crisis urbana, estudiada por Castells en
aquellos años, dificultaba el desarrollo social y
económico; a su vez, debilitaba su legitimización
política, llevando a una toma de conciencia por
parte de la sociedad, derivando en lo que él llamaba: ideología urbana. De ahí que esa crisis solo se
podía entender y tratar a partir del estudio de las
relaciones sociales que la configuraban. En años
más recientes, Castells (2006) replantea su análisis de las crisis urbanas. Pasa del estructuralismo
al subjetivismo. Ubica tres grandes tendencias
sociales que transformaron las ciudades contemporáneas: revolución tecnológica, sociedad de la
información y economía global. Las cuales traen
nuevos modos de vida urbana, por ende, nuevos
conflictos que llevan a nuevas formas de crisis urbanas. Para él: “La brecha entre función y sentido, transformada en la tensión que se produce entre espacio de flujos y espacio de lugares, puede
convertirse en la principal fuerza desestabilizadora en las ciudades” (Castells, 2006). Tensión entre
lo local y lo global que lleva a cuestionarnos ¿dónde
se ubica en la actualidad el objeto de estudio de los
efectos de estas crisis y cuales son sus efectos en las
dinámicas e identidades de las propias ciudades, así
como sus formas de vida? Pues todas las ciudades,
en mayor o menos medida, han o están pasando por
crisis urbanas. Entonces es posible que la temática
de los imaginarios nos de claves de cómo afrontarlas, pues estos se resignifican y se transforman conforme lo hacen también las ciudades. Aunque lo que
permite que no se pierda la identidad simbólica de
las ciudades son sus correlatos, pues en estos siempre está de forma latente su imaginario fundacional.
Además, para Olivier Mongin (2006), la ciudad contemporánea presenta dos características
principales: los flujos y los lugares. En los flujos
la ciudad se abre y pierde sus limites. En los lugares se presentan las resistencias de los locales a lo
urbano total. De ahí que llega a plantear que en la
actualidad la lucha de clases se convirtió en una
100

lucha por los lugares. Por lo cual: “Al pasar de un
mundo finito, que daba la posibilidad de ejercer
prácticas infinitas, a un mundo infinito, que sólo
permite ejercer prácticas finitas y fragmentadas,
hemos entrado en el tiempo y en el mundo de la
posciudad”. Una ciudad en la cual sus limites han
de dejado de ser físicos por la red que construye,
más que una red de ciudad, una mega ciudad red.
Ciudad que opera con nuevos correlatos, en cuanto a su imaginario de ciudad, que reconfiguran
la construcción social de lo urbano. Porque esta
nueva ciudad sin limites y de flujos, para Oliver
(2006: 367): “[…] no implica que el imaginario
urbano haya desaparecido; la ciudad como “cosa
mental” o como referencia mítica a un lugar, aun
cuando ya no sea un “lugar común”, todavía existe”. Y sí, el imaginario urbano (aunque es más
preciso, para este texto, imaginario de la ciudad)
no desaparece ni desaparecerá, al contrario, el
imaginario fundante de la ciudad moderna es el
que domina sobre las nuevas formas de significaciones que se presentan en estas nuevas construcciones simbólicas de la ciudad. Esa referencia
mítica a un lugar es lo que corresponde a un imaginario 0 o fundante y que lo podemos ubicar por
medio de los correlatos que de él emergen. Esta
será la hipótesis a seguir en este texto y se ubicará
en el caso de la ciudad de Monterrey.
El por qué hablar sobre imaginarios de la ciudad y no urbanos, se debe a que al referirnos a los
urbanos, nos ubicamos en los significantes dados
por la parte física y morfológica de la ciudad. De
ahí que refiera a lo estático. Lo que construye una
narrativa que dota de sentido al lugar en cuanto a
sus espacios y formas, por lo tanto, sus correlatos
se presentan en un plano perceptivo/representativo. Pero al nombrarlos como imaginarios de la
ciudad, nos permite ubicarlos en lo móvil, en lo
dinámico, en la parte viva y de relaciones de la
ciudad. Se vinculan a la experiencia y la forma en
la que se construye la realidad en la interacción
entre los sujetos con el espacio y otros sujetos.
Por lo tanto, en los imaginarios de la ciudad, no
es necesario estar inmerso en los significantes de
lo real urbano para poder interpretar sus correlatos de lo imaginario. Esta no dependencia del significante urbano posibilita que el correlato de la
ciudad se pueda ubicar a través de la palabra y la
imagen. Donde dicha imagen, no necesariamente,
tiene que ser una referencia a la realidad, al contrario, entre más simbolizada este, más se puede
ubicar el correlato de lo imaginario. De ahí que
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Notas para el estudio de los correlatos de los imaginarios de la ciudad.
dentro del imaginario de la ciudad es por medio de
las analogías como podemos conocer los lugares
sin haber estado en ellos. Donde lo descrito por
el imaginario urbano, pertenece a una realidad de
primer orden, significada por la materialidad de la
arquitectura de la ciudad. Mientras que los imaginarios de la ciudad pertenecen a la intersección
entre la realidad, lo irreal y la imaginación, cuyas
significaciones se simbolizan en la deriva sociohistórica de la ciudad como dispositivo.
De tal forma que este texto tiene como objetivo presentar, a manera de notas, una reflexión
sobre las relaciones entre la identidad simbólica y
los imaginarios de la ciudad. Para ello se explica
de forma general el símbolo y su relación con la
identidad colectiva y los imaginarios. Porque la
parte fundamental de las ciudades son sus sujetos
quienes la construyen tanto física como simbólica e imaginariamente. Cabe recordar lo dicho por
Deyan Sudjic (2017: 239), haciendo referencia a
aquellos modelos urbanos que no toman en cuenta a los sujetos, pues para él: “Una ciudad sin gente es una ciudad muerta. La multitud es un signo
esencial de la vida urbana. Una ciudad viviente
es la encarnación de la gente que la habita. Llenan sus calles y sus espacios públicos; penetran
en ella cada día, para encontrar lo que tiene que
ofrecerles la ciudad”. Entonces la ciudad no se
puede abordar como un ente ajeno al sujeto. La
ciudad es parte de la sustancia de sus habitantes
y por lo tanto es el símbolo vivo de la gente que
lo habita. Donde acontecimientos infames puedes afectar esa simbolización, pero siempre los
sujetos se vuelven a apropiar de su espacio y lo
introyectan como lugar. Son pequeñas insurrecciones ante urbanismos globales impositivos. Justo en estas pequeñas acciones es donde ubicamos
la importancia del estudio de los imaginarios de
la ciudad. Porque lo urbano se edifica desde una
simbolización de imaginarios ajenos a la identidad simbólica del lugar, pero las apropiaciones
del espacio se relacionan a los imaginarios de la
ciudad, que es, el que se presenta en las acciones
de los sujetos, por medio de sus correlatos que se
ubican en sus narrativas espaciales.
Entonces planteamos que si en el espacio urbano mutan sus significantes por el impacto que
tienen los acontecimientos violentos sobre su
significación a microescala, con mayor razón la
representación del espacio urbano muta con las
crisis urbanas, así como su vínculo con los imaginarios, pero estos, siempre guardan un vínculo
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

con su identidad simbólica. La cual se manifiesta
por medio de los correlatos que dotan de sentido
a la ciudad. Este trabajo explorará este fenómeno ejemplificándolo con la ciudad de Monterrey,
México. La cual tuvo una fuerte crisis urbana
producto de la perversa guerra contra el crimen
organizado. Lo que generó resignificaciones interesantes sobre su sentido de ciudad y otras más
perversas sobre la exclusión del Otro, que se observan en los proyectos urbanos postcrisis urbana en Monterrey: Pabellón M, Esfera Monterrey,
Distrito Tec y recientemente el proyecto Distrito Independencia con su interconexión San Pedro-Monterrey y la cruz más grande del mundo.
Proyectos ajenos a la identidad simbólica de la
ciudad y que representan el sentido del mercado
del suelo, lo que genera espacios de exclusión en
la ciudad, tanto físicos como simbólicos.

2. Identidad simbólica de la ciudad y
correlatos de lo imaginario.
Las ciudades desde su origen siempre ha tenido
una fuerte carga simbólica. Es más que eso, es un
símbolo que emerge del imaginario dominante de
cada época. Prueba de ello son los casos de las
ciudades chinas y la génesis de la ciudad occidental. Las cuales en su origen, presentaban una
serie de ritos dados por su cosmovisión para marcar un orden terrenal y separar el bien del mal.
Pues como menciona Steen Rasmussen (2014:
38): “Para los chinos, toda la práctica constructiva era, en realidad, ritual; y si no había unas
reglas establecidas para un caso determinado, había que consultar a los sacerdotes, a quienes se
consideraba en contacto intimo con las fuerzas de
la naturaleza”. Donde a su vez la figura del emperador era la que articulaba la distribución espacial de la ciudad como era el caso de Pekín. Ritos
que también era claves en la elección de sitios de
las primeras ciudades griegas, pues en ellas: “Se
trataba de construir una ciudad ideal que se observaba en el cielo, a través de la contemplación,
cum-templatio, o trazado de «recortes» cruzados
en el cielo; templum, temenós, tiene ese sentido:
lo demarcado, lo recortado” (Trías, 2005:23-24).
Donde el signo era el vuelo de las aves que podían
ser de bien agüero o de mal agüero, que se sabia a
partir de la inspección del hígado de las aves que
eran cazadas, donde: “Ese punto en el cual la caza
tenía lugar, constituía entonces el punto justo de101

�Aragón
finido como lugar de intersección y cruce” (Trías,
2005: 24). De tal forma que el punto de origen de
las primeras ciudades era claramente simbólico y
delimitaba el mundo como un signo del bien sobre el mal, pues como menciona Marcel Hénnaff:
Si la ciudad se presenta como un mundo, es primero porque se entiende como la expresión de
fuerzas que rehacen al mundo. La ciudad opone
al mundo producido al mundo anterior sentido como dador; este último era el lugar de una
alianza igualitaria y de una circulación sobre un
plano común de humanos y no-humanos. La ciudad instaura la separación escalonada de dioses
celestiales, hombres, deidades infernales; ella reconstruye de acuerdo a un nuevo esquema lo que
ha desecho; es un mundo porque lo construye y
porque es simple y sencillamente un nuevo mundo.” (Hénaff, 2014:21)
El mundo era el símbolo de la alianza entre
los humanos y sus dioses, lo que en la actualidad
se podría reinterpretar en la alianza entre el poder
económico y el político en las ciudades modernas.
Pero eso no genera sujetos pasivos, porque esa los
signos de esa nueva alianza son sus edificaciones,
pero de ellas emerge lo simbólico que se anuda
con lo imaginario, generando la ciudad. La ciudad como un símbolo de la libertad de los sujetos, ya que como nos dice Deyan Sudjic (2017:
12): “Un auténtica ciudad ofrece a sus ciudadanos la libertad de ser lo que quieren ser”. Donde
la ciudad es más allá de sus planes de desarrollo
y sus estadísticas para determinar crecimiento e
intervenciones del espacio. Eso corresponde al
urbanismo operacional que lo materializa y cosifica, pero es el sujeto quien lo transgrede y vuelve
suyo el espacio. Esos grados de libertad son dados por ese símbolo que es la ciudad y sus significaciones imaginarias que van mutando por medio
de acontecimientos que los marcan.
Ahora bien, es pertinente explicar como se da
esa relación del símbolo con la ciudad, para ello
se tiene que ubicar al símbolo en su vínculo con el
espacio, la identidad y la cultura, pues para Mauricio Beuchot (2007: 68): “[…] si en los pueblos
se puede hablar de una identidad cultural igual
de fuerte que una identidad biológica, también se
puede hablar de una identidad simbólica tan fuerte como la identidad cultural. Esta identidad está
configurada por símbolos que se comparten; estos símbolos congregan, unifica, dan pertenencia
a una sociedad; a veces no se comparten todos,
pero los que se comparten alcanzan a congregar,
102

más allá de lo geográfico-político, más allá de lo
histórico-social”. De tal forma que al hablar de la
ciudad como un símbolo, hacemos referencia a
esa función aglutinadora que permite la socialización del espacio. Lo que genera un sentido compartido sobre lo que es lo urbano presente en su
identidad simbólica. Ya que cualquier habitante,
de los aproximadamente 3,500 millones que viven en las ciudades, interpreta el sentido general
de la ciudad. En lo particular, se interpreta desde
su identidad simbólica, la cual es fundamental
para comprender la ciudad contemporánea como
lugar de los sujetos, porque: “El símbolo da identidad, una plural. Pero da la suficiente como para
que tengamos una claridad cultural. Estos signos
estructuran el imaginario social, es dimensión inconsciente por la que nos conectamos con nuestra
comunidad, que nos hace pertenecer a una colectividad o sociedad. Se forma como imaginario individual, pero a partir de lo social. Va a través de
la fantasía o la imaginación” (Beuchot, 2016: 56).
Entonces podemos hablar de dos niveles de simbolización de la ciudad contemporánea: la ciudad
global y la ciudad como lugar. Y así como hay
esos dos niveles, los imaginarios operan de forma
similar, donde se tiene ese imaginario colectivo y el
imaginario individual del que nos habla Beuchot.
Los cuales presentan sentidos generales similares,
pero en su significación denotan las particularidades de la identidad de simbólica de la ciudad.
El sentido de los lugares de la ciudad, producido por lo simbólico y lo imaginario, podría
parecer que genera una tensión entre lo global
y lo local. Esto en cuanto a la interpretación del
espacio urbano por parte de los sujetos, el cual
cada vez presenta más formas urbanas comunes.
Pero por medio de los correlatos fundacionales
de la ciudad moderna, es como se mantiene esa
identidad simbólica, que interpenetra los lugares
comunes de las ciudades globales en su significación. De esta forma, se puede disminuir la tensión entre los sentidos literales y simbólicos de
lo global y local, porque: “[…] en el imaginario
hay una tensión entre los dos lados: el de la literalidad y el de la alegoricidad-simbolicidad. El de
la literalidad tiende a quitar su simbolicidad a lo
imaginario y reducirlo a signo meramente arbitrario. El signo es meramente arbitrario, es artificial,
mientras que el símbolo tiene cierta parte de naturalidad; por eso ha de conservarse (o recuperarse)
es parte natural, que es precisamente la de imagen
[…] Hay que salvaguardar esa parte de imagen
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Notas para el estudio de los correlatos de los imaginarios de la ciudad.
de las cosas representadas que tiene el símbolo,
so pena de empobrecerlo demasiado” (Beuchot,
2008: 82). Donde ese literalidad es dada por el
urbanismo operacional y las edificaciones de discursos arquitectónicos globales, como se pueden
encontrar en cualquier desarrollo urbano integral
sustentable. Lo cuales en pos de un discurso de lo
sustentable imponen una narrativa espacial ajena
a la identidad simbólica de la ciudad. Buscando
instituir un imaginario de la ciudad que se necesita. Mientras que lo alegórico y lo simbólico hace
referencia a los modos de vida propios de la
ciudad, la cual produjo, produce y producirá los
correlatos que alimentan el correlato del imaginario fundacional
y su identidad simbólica.
Lo que media esa tensión y hace asimilable los
nuevos espacios urbanos.
Hemos estado hablando de manera recurrente
los correlatos ¿pero qué se entiende por estos? En
un texto anterior (Aragón, 2017) mencionaba que
en el correlatos y la información de la urdimbre de
significaciones se encuentra oculto el imaginario,
siendo un tipo especial de comunicación, la cual
interpenetra libremente en los sistemas sociales.
De ahí que el correlato es una forma simbólica en
donde podemos encontrar elementos del imaginario. De ahí que el correlato hare una referencia
correlacional al orden de lo imaginario, pues si lo
definimos en cuanto a su acepción del diccionario
de la lengua de la Real Academia Española, un
correlato es un: “Término que corresponde a otro
en una correlación”. Que en este caso son signos
y símbolos que emanan del magma del imaginario. Por lo cual el correlato es un tipo de signatura, pues estas, para Giorgo Agamben (2010: 57):
“[…] es aquello que, habitando en las cosas, hace
que los signos mudos de la creación hablen y se
vuelvan efectivos”. Donde es justo esa capacidad
de transmitir un sentido donde podemos percibir
las representaciones del imaginario, porque: “[…]
la signatura no expresa simplemente una relación
semiótica entre un signans y un signatum; más
bien es aquello que, insistiendo en esta relación
pero sin coincidir con ella, la desplaza y disloca
en otro ámbito, y al inserta en una nueva red de
relaciones pragmáticas y hermenéuticas” (Agamben, 2010: 53-54). Siendo el espacio de esas nuevas relaciones el centro de la intersección entro lo
real-el imaginario-lo simbólico que construyen la
realidad de la que contextualiza la identidad simbólica. De tal forma que los correlatos operan en
la parte ontológica de los imaginarios.
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Los correlatos, en cuanto al imaginario urbano, emergen de los morfógenos y se manifiestan
en la alegoría. Respecto a los primeros, Adolfo
Narváez (2015: 160) nos dice: “[...] lo imaginario, que va hacia la construcción de morfógenos
por la vía corporal, y por esta vía transmuta la
energía de lo imaginario en emoción, que aporta
su fuerza y dimensiones al proceso de simbolización, que es en donde esta energía que puede ser
descrita en sí como un único movimiento, como
una potencia unitaria, se parte en polaridades
aparentemente opuestas y paradójicamente (para
la razón) unidas indisolublemente”. Esa energía,
en el caso del correlato, es la signatura presente
en la alegoria del espacio arquitectónico, la cual
para Eloy Méndez (2017: 38) en el caso de las
representaciones de las narrativas del miedo en
la ciudad, nos dice que: “[…] es evidencia visual.
En ella la fortaleza es desagregada en los emblemas de la vida segura, en la hipótesis de que es
el código base de representación del imaginario
urbano útil para resolver las formas visuales de la
narrativa del miedo”. Son los relatos de la seguridad materializados en elementos de protección
espacial. Que es justo en la narrativa donde encontramos las principales manifestaciones de los
correlatos de los imaginarios de la ciudad, pues
producen y cimentan esa identidad simbólica que
le da su particularidad.
Cabe recordar que la ciudad es un espacio de
lugares polisémicos por sus diversas formas de
vida que ahí convergen, pues como señala LLuís
Duch (2015: 19): “[…] la ciudad, toda ciudad,
como el mismo ser humano, es una coincidentia
oppositorum, una magnitud poliglota, que puede hablar y, de hecho, habla muchos lenguajes,
los cuales, cada uno a su manera, son eficientes
y competentes para expresar un aspecto de la
realidad urbana y/o antropológica, pero que permanecen mudos, inducen al mutismo y, a veces,
pasan a ser tergiversadores de la realidad cuando
se pretende aplicarlos a un ámbito, a una faceta
de la realidad del hombre o de la ciudad que no
les corresponde”. Por lo tanto la ciudad presentara realidades diversas producto de la interacción
de distintos sujetos. El querer imponer una narrativa sobre lo que debe de ser la ciudad solamente
la falsifica. Crea espacios urbanos sin identidad
simbólica, pues la impuesta no corresponde a los
sujetos que la habita. Esto resulta interesante en el
tema de los estudios de los imaginarios de la ciudad, pues están fuertemente ligados a la realidad
103

�Aragón
urbana. Por lo que es necesario primero ubicar el
contexto de la realidad para ir hacia la profundidad simbólica en busca del sentido. Las claves
para ello están en los correlatos. Los cuales también se transforman conforme la simbolización de
la realidad lo hace, pero siempre quedan vestigios
que permiten construir su genealogía. Pues esos
correlatos evolucionan recordando siempre el origen de esa ciudad. No un origen histórico, sino
simbólico que remite a la identidad dominante de
la ciudad.

3. El correlato de los imaginarios de
Monterrey.
Al inicio se hablaba de las crisis urbanas y cómo
estas impactan en el espacio físico, social y simbólico de la ciudad, así como en la resignificación de sus imaginarios tanto urbano como de
la ciudad. Los urbanos, en los elementos físicos
materializados por las alegorías de las narrativas
del miedo (Méndez, 2017). Los de la ciudad, en
los cambios de las dinámicas cotidianas y nuevas formas de simbolización y resignificación de
lugares. Se generan nuevas narrativas gatilladas
por los acontecimiento que generan improntas en
el espacio urbano. Entrando nuevas significaciones en los correlatos del imaginario, la cuales si
son demasiado abruptas generan mutaciones en la
identidad simbólica de la ciudad. Más si esa identidad es muy antigua o se ha debilitado por las
nuevas dinámicas y vocaciones, como por ejemplo pasar de una ciudad comercial medieval a una
del turismo en la actualidad. En casos en los que
la identidad simbólica se fraguo en épocas de inicios de la modernidad, esta se mantiene como un
correlato fuerte que le da cohesión. Este el caso
de la ciudad de Monterrey, que inicia su consolidación como ciudad a finales del XIX. Donde
la consolidación como ciudad es lo que marca su
principal correlato del imaginario fundacional.
En una guía de turistas sobre México, que encontré en una cafetería hace unos años, mencionaba sobre Monterrey, más o menos lo siguiente:
“Ciudad del norte de México que puede ser puerta de entrada para quien visita por primera vez
México, lugar donde encontraras muchos centros
nocturnos y lugares de cocina internacional”. Parte del argumento se basaba en la característica de
hibridación que presenta Monterrey, pues es una
ciudad que se ha desarrollado más al estilo gringo
104

que el del centro del país, por su relativa cercanía con la frontera (240 kilómetros aproximadamente). Además que su ubicación geográfica,
hace que sus principales referentes cultural sean
los del EEUU y estados vecinos del norte, y no,
los del sur de México. Pues es una ciudad relativamente joven que se consolida en el siglo XX
por el desarrollo de la industria del acero, vidrio,
cemento y cerveza. De ahí que su imaginario fundante moderno se vincule con la industria. Es una
ciudad industrial que ha construido una identidad
simbólica ligada al esfuerzo y el trabajo como
símbolo que lo aglutina. Lo anterior dota de sentido a otra característica del espacio simbólico, en
cuanto a su relación con el patrimonio, pues en su
centro urbano, núcleo de la ciudad, se derrumbaron
los antiguos caseríos a inicios de la década de los
ochenta del siglo pasado, y sobre ello se construyó
lo que se conoce como la Macroplaza. La cual en
su extremo sur se ubica el Palacio Municipal y en
su extremo norte el Palacio de Gobierno del Estado
de Nuevo León (hoy convertido en museo).
Parte de ese imaginario dominante del trabajo
tiene sus raíces en el mito fundacional del ciudad,
porque el norte de México, se característica por
un predomino territorial de las zonas áridas. Lo
que hizo que los grupos originarios que las habitaban fueran predominantemente nómadas, aunque aquí hay que señalar que la ciudad de Monterrey presentaba un bosque de galería y matorrales
altos, pero el resto, la mayor parte de la superficie
del Nuevo León, sí predominan los ecosistemas
áridos. De ahí que el discurso en el cual se ha
construido la ciudad Monterrey se da en función
del esfuerzo y del dominio sobre la naturaleza. El
cual transmuto y resignifico en el del trabajo, con
la entrada de la industria como articuladora y estructuradora de la ciudad moderna. De ahí que se
pueda plantear la hipótesis que por medio de estos imaginarios fundantes, es como las ciudades
adquieren su identidad y les permiten simbolizar,
significar y resignificar, fenómenos que se le presentan como contingentes. Además, la forma en
la que es representado el espacio de la ciudad y
sus narrativas inherentes tiene en ese imaginario
fundante moderno. Una manifestación de símbolos específicos presentes en las etiquetas dadas a
las ciudades como industriales, turísticas, patrimoniales, del conocimiento, entre otras. Esto en
cuanto a su función contemporánea, no tanto en
su origen fundacional y creacional, sino en su
construcción de la ciudad moderna. El mito funContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Notas para el estudio de los correlatos de los imaginarios de la ciudad.
dacional corresponde a otra forma de significación que se transforma con el tiempo y el desarrollo de las actividades dominantes de las ciudades.
Es este imaginario del trabajo el que ha dotado
de su identidad simbólica a la ciudad de Monterrey en las últimas décadas. Imaginario moderno
que podría ubicar su institución con la apertura
de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey
en 1900, la cual cerró sus puertas en 1986. Dos
años después de su cierre, en el terreno donde se
ubicaba, se creó el Parque Fundidora. Parque que
es detonante, de un megaproyecto urbano, que lo
une con la Macroplaza por medio el río artificial
del Paseo Santa Lucia en el 2007. Aquí se podría
ubicar la resignificación del imaginario del trabajo en uno del conocimiento. Pues justo en ese
año, la propuesta del gobierno en turno, era volver Monterrey una ciudad del conocimiento. Para
ello se invirtió en infraestructura que permitiera
lograr dicho objetivo, como son el crecimiento de
sus universidades publicas y privadas, la creación
del Parque de Investigación e Innovación Tecnológica y la organización del evento que marcaría
esa tercera refundación de ciudad: El Foro Internacional de las Culturas. Pero este imaginario no
se alcanzo a instituir, ya que fue interrumpido por
un hecho que creo una crisis de la ciudad en Monterrey. Este hecho fue una serie de acontecimientos relacionados con la lucha por la plaza entre
carteles rivales, lo cual en un principio se negaba
y se vinculada al Otro. Donde el malo, el narco,
el secuestrador, no eran la ciudad, su origen era
otros lugares como Tamaulipas o del sur de México, pero nunca de ahí. Hasta que llegaron los Zetas y reclutaron a jóvenes de barriadas populares,
lo que origino un imaginario del miedo.
El acontecimiento nefasto que instituyo este
imaginario del miedo, más que los colgados en
pasos a desnivel o los narcobloqueos de avenidas principales, fue el atentado al Casino Royal
en 2011 donde fallecieron 52 personas, la mayoría adultos mayores. Imaginario que modificó las
dinámicas urbanas de la ciudad, ante el Real de
la violencia que ya no encontraba formas de negación, pues la ciudad había dejado de ser una
de las más importantes en vida nocturna, como
era catalogada en esa guía de turistas para extranjeros. Se volvió un referente de la cruel guerra
contra el crimen organizado que desato el gobierno federal y acarreó decenas de miles muertos y
desaparecidos por todo el país. En los últimos
dos años, la ciudad poco a poco ha ido adquirienContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

do su normalidad de años previos a esos nefastos
acontecimientos y, como toda ciudad que quiera
materializar su éxito (en este caso resiliencia ante
la violencia), se construyeron grandes obras arquitectónicas. Una de ellas en un zona deprimida
del centro de la ciudad, la segunda a las afueras
de la ciudad en una de zonas de alta plusvalía por
sus externalidades ambientales. La primera es
una edificio de 200 metros con una semiesfera
que funciona como centro de espectáculos llamado Pabellón M de Landa Arquitectos, con una
clara alegoría fálica en pleno centro urbano de la
ciudad. El otro es el desarrollo Esfera Monterrey,
donde se cuenta con un diseño de Zaha Hadid
Architects. Aquí podríamos ubicar un nuevo imaginario probablemente ligado a la resiliencia que
aún no se instituye, pero obtiene su correlato principal del imaginario fundante de la ciudad moderna que es el del trabajo y cómo por medio de
este, se ha vencido a la adversidad y el clima de
ciudad insegura creado por la guerra del crimen
organizado. Pero estos dos últimos imaginarios
son ajenos a los imaginarios de la ciudad de sus
habitantes. Corresponden a una narrativa externa
de una lógica de imposición comercial sobre la
producción del espacio urbano. No se articulan ni
reflejan la identidad simbólica de Monterrey.
Ahora bien, respectó a esto último, abordemos
un poco más el caso del Pabellón M, por su clara
alegoría que refuerza la identidad simbólica del
espacio, para ello veamos su descripción de la
Wikipedia sobre el proyecto arquitectónico. Donde se menciona lo siguiente:
[…]Actualmente el Pabellón M es un icono del
centro de Monterrey, tras ser el primer edificio
en superar los 200 metros de altura en este punto céntrico de la ciudad. En enero de 2015 fue
el edificio más alto del Área Metropolitana y del
estado de Nuevo León, meses después ocupó el
segundo lugar en altura tras ser rebasado por la
Torre KOI, en San Pedro Garza García, la cual
actualmente es la torre más alta de México; y se
espera que ocupe el 4º lugar después de la Torre 3 del Metropolitan Center (San Pedro Garza
García) y la Torre T.OP (Monterrey). En octubre
de 2015 fue inaugurado el Centro de Negocios y
la Torre, y en junio de 2016 quedó concluida la
construcción del Auditorio. El edificio esta ubicado en una de las principales avenidas de la Ciudad, la Avenida Constitución.
El edificio fue diseñado por el arquitecto
Agustín Landa Vértiz para impulsar la regenera105

�Aragón
ción del Centro, ya que en los últimos años esta
parte careció de inversión y desarrollo mobiliario. Lo notable del complejo es la Torre debido
a su altura y el Auditorio por su forma de elipse
que tiene una capacidad de hasta 4,500 personas.
El propósito del proyecto fue el desarrollo de un
complejo para albergar oficinas o negocios con
un Hotel y Centro de Convenciones para atraer
de nuevo allí nuevas de inversiones.
Antes de su construcción se esperaba que
contara con solo 182 metros de altura. Pero con
el paso del tiempo sufrió diversas modificaciones hasta llegar a los 214 metros. Antes de sus
construcción hubo diferentes proyectos entre esos
estaba la construcción de dos torres, pero luego
fue desechada y modificado al de ahora. Actualmente cuenta con 50 plantas, las primeras once
alberga el Hotel Fiesta Americana calificado con
5 estrellas, el resto son de las oficinas y en lo más
alto de la torre hay un helipuerto. Originalmente
se esperaba que la construcción de este complejo
terminara en diciembre de 2013 e iniciará operaciones en el año 2014. (Pabellón M, s.f.).
Se usa la entrada de Wikipedia, porque esta
opera como una gran fuente de imaginarios modernos, por medio de los correlatos que se observan en sus descripciones. En este caso, presenta varios correlatos del imaginario de la ciudad
moderna: grandes proyectos arquitectónicos que
dotan de una significación de progreso a las ciudades; la regeneración del entorno urbano como
consecuencia de la edificación; el aumento de la
plusvalía de la zona por esa regeneración urbana
por medio de la gentrificación de las áreas centrales de ciudades. Correlatos que se han vuelto
lugares comunes, en todas las ciudades del mundo, constituyendo la narrativa hegemónica de lo
urbano. Esos correlatos se materializan tanto en
la Ciudad Genérica como en la Ciudad Museo,
encontrando aquí sus similitudes, pero que siguen
operando bajo esa diferenciación del Otro, pues,
por lo menos en el caso de Monterrey, donde se
llevo a cabo el proyecto era una zona donde se
encontraba un mercado municipal, había tugurios
y migrantes. Es decir: un lugar del Otro.
Bien cabe preguntarse: ¿Esa es la mejor forma
de afrontar una crisis urbana como la que se vivió
en Monterrey en la peor época de los acontecimientos nefastos de la violencia? ¿Seguir borrando al otro, negándolo o volviéndolo el que trae el
mal sigue siendo la mejor apuesta para hacer y
convivir la ciudad? La respuesta no la tenemos,
106

pero sí pensar posibilidades que entender y conocer al Otro. Pues por medio del interpretar al Otro
es como la ciudad real podrá volverse un símbolo
que aglutine e invite al dialogo multicultural comprendiendo su individualidad en un sentido ético
de una ciudad ideal, que genere una identidad
simbólica que incluya, aunque el sentido siniestro
de la ciudad siempre fue lo contrario. Y en el caso
de la ciudad de Monterrey, los grandes proyectos
urbanos siguen siendo una de forma de expulsión
de la parte negada de la ciudad. Prueba de ello
es el discurso que se ha generado con el proyecto que busca conectar a uno de los municipios
mas ricos de México con la capital del Estado así
como construir una enorme cruz dentro del llamado Distrito Independencia. Conexión por medio
de una enorme vialidad que atravesaría gran parte
de una de las colonias fundacionales del Monterrey moderno: la colonia Independencia. Colonia
de origen migrante con más de 100 años de antigüedad y que es de los pocos barrios viejos que
perduran y resisten al avance de los megraproyectos urbanos que desplazan a los barrios como
lo fue el Distrito Tec. Curiosamente el correlato
del trabajo es lo que estructura el imaginario de la
ciudad de Monterrey, pero a su vez desplaza a sus
barrios obreros que fueron pieza fundamental en
la consolidación de la ciudad y donde se ubica el
núcleo de la identidad simbólica de la ciudad.

4. Conclusión.
Este recorrido general sobre Monterrey, adquiere sentido porque al escribir sobre la ciudad
siempre se tiene el tipo ideal de una. Que principalmente se construye desde la ciudad donde uno
ha vivido la mayor parte del tiempo y, a la cual,
se le agregan elementos de otras en las que se
ha vivido temporalmente o visitado física o simbólicamente por la literatura o el cine. Es a partir de esta encrucijada de dos formas simbólicas:
la real-vivida y la simbólica-imaginaria como se
construye esa ciudad metafórica que es el núcleo
central de los estudios de los imaginarios de la
ciudad. Al vincular la ciudad con lo simbólico,
esta refiere y dota de sentido a las distintas realidades que ahí convergen resaltando su identidad
simbólica. Con lo que podemos obtener elementos
importantes para el estudio de sus formas de vida
e imaginarios por medio de la identificación de
sus correlatos. De tal forma que en la construcción
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Notas para el estudio de los correlatos de los imaginarios de la ciudad.
simbólica de la ciudad entran en juego el sonido, el
lenguaje y las imágenes, los cuales acoplan la comunicación del imaginario de la ciudad por medio
de sus significaciones que producen sus narrativas.
Cabe bien poner atención a lo dicho por Olivier Mongin (2006:25), pues para él: “La nueva
cultura urbana no puede ser solamente patrimonial, artística, arquitectónica; exige que el espacio adquiera una forma política y encuentre una
coherencia que le permita defenderse de la desintegración de lo urbano”. De ahí la importancia de
reencontrar la identidad simbólica de cada ciudad
por medio de la interpretación de los correlatos
de su imaginario fundante, en el cual se presentan
los elementos simbólicos que la congregan y dotan de sentido. Además de que permite proteger
los lugares de la forma perversa del urbanismo
que busca generar lugares comunes en todas las
ciudades, lo cuales son carentes de una identidad
simbólica, generando ese espacio basura de la
ciudad genérica, del cual nos habla Rem Koolhass (2014: 75-76), que es: “[…] un ámbito de
orden fingido y simulado, un reino de transformación morfológica. Su configuración especifica es
tan fortuita como la geometría del copo de nieve.
Los trazados implican una repetición o, en última
instancia, unas reglas descifrables; el “espacio
basura” está más allá de la medida, más allá del
código. Como no puede captarse, el “espacio basura” no puede recordarse [también] no pretende
crear perfección, solo interés. Sus geometrías no
son imaginables sino solo realizables”. Y es justo
esta descripción del espacio basura la que mejor
representa esos grandes proyectos postcrisis urbana que ocurren en Monterrey. Proyectos que
no generan lugares, que no se insertan en el código de la identidad simbólica, mucho menos en
el imaginario de la ciudad. Tan solo materializan
un imaginario urbano global ligado a la puesta en
valor comercial del suelo urbano.
De tal forma, ya para concluir, es importante
ubicar los correlatos de los imaginarios de la ciudad, porque ellos nos dan los principales símbolos
con los cuales se dota de sentido al espacio urbano por parte de tus habitantes. Aunque se quieran
imponer nuevas signos urbanos para simbolizar
al espacio, estos al carecer de un vínculo con el
imaginario de ciudad, tan solo generaran espacios
basura. Cabe recordar que lo que permiten que se
sobrelleven las crisis urbanas es la identidad simbólica de la ciudad. El querer sacar ventaja de esas
crisis tan solo se inserta en una lógica de los flujos
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

que destruye los lugares. La ciudad es un fenómeno
social que evoluciona y transmuta conforme la sociedad lo hace, pero siempre esta latente el imaginario que lo detona y significa como un lugar para su
gente. Frente a la urbe de los políticos y desarrolladores se encuentra la ciudad con toda su riqueza de
símbolos, imaginarios y formas de vida. Todos ellos
compartidos por medio de sus correlatos.

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107

�A theoretical and methodological essay on the concept
of vulnerability.
Un ensayo teórico y metodológico sobre el concepto de vulnerabilidad.
Recibido: enero/2018
Aceptado: agosto/2018

Antonio Palacios García1
Pablo Mateos2
Carmen Hidalgo Giralt3

Abstract

Resumen

This paper presents a bibliographical review on
the concept and methods of identifying vulnerability in urban areas. From systematic bibliographic
searches, the main concepts that orbit around vulnerability are defined, as well as their concretion
around the most disadvantaged groups or groups
such as women, children, the elderly or immigrants. Subsequently, the causes that are usually
presented to explain the phenomenon and its different variants or typologies, environmental, social,
economic, residential or subjective, are analyzed.
In addition, it also outlines the main methods that,
from variables and indices, have been formulated to try to measure and visualize socio-spatial
inequalities in a multidimensional way. Finally,
geodemographic analysis is presented as another
approach to the analysis of socio-spatial differentiation from Sociology and Urban geography.

Este trabajo presenta una revisión bibliográfica
sobre el concepto y los métodos de identificación de la vulnerabilidad en ámbitos urbanos. A
partir de búsquedas bibliográficas sistemáticas se
definen los principales conceptos que orbitan en
torno a la vulnerabilidad, así como de su concreción en torno a los grupos o colectivos más desfavorecidos como mujeres, niños, ancianos o inmigrantes. Posteriormente se analizan las causas
que habitualmente se han planteado para explicar
el fenómeno y sus diferentes variantes o tipologías, ambiental, social, económica, residencial o
subjetiva. Además, también se esbozan los principales métodos que, a partir de variables e índices,
se han formulado para tratar de medir y visualizar las desigualdades socio-espaciales de manera
multidimensional. Finalmente, se presenta el análisis geodemográfico como otro acercamiento al
análisis de la diferenciación socio-espacial desde
la Sociología y la Geografía urbana.

Keywords:

Vulnerability; Social vulnerability; Social vulnerability index.

Palabras Clave:

Vulnerabilidad; Vulnerabilidad social; Índice de
vulnerabilidad social.

1

Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), España. Doctor en geografía antonio.palacios@uam.es
Pablo Mateos. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), México. Doctor en Geografía por
la University of London. pmateos@ciesas.edu.mx
3
Carmen Hidalgo. Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), España. Doctora en Geografía por la Universidad Autónoma de
Madrid. mariacarmen.hidalgo@udima.es
2

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

109

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt

1. Introduction.
Within the field of social sciences, research into
urban inequalities goes back several centuries.
Geographic, sociological and economic studies
have inquired into urban segregation and its different dimensions, along social, economic, educational and racial lines. The majority of these contributions depart from the idea that there
exist differences in the social composition of the
population, but that these do not presuppose an
element of variation in regards to the impacts generated by environmental decline or economic
inequalities. Still, in the last decades a different
focus on studies about socio-spatial differentiation in cities seems to have gained importance.
Since the 1980s up until today, new avenues have
opened up that accentuate how differences in social composition and spatial distribution of populations may be reflected in unequal behaviors
towards environmental and social issues.
Consequentially, scientific literature has produced new concepts such as environmental justice,
social disadvantagement or social vulnerability,
which focus precisely on how unequally distributed populations with differing socio-economic
characteristics have been unequally affected by
environmental, economic and social changes. In
other words, there is greater recognition of the heterogeneity of populations in relation to the impact
of environmental change, as well as in relation to
social, urban, economic and demographic issues.
While concepts such as exclusion and poverty
are both considered vulnerabilities, it is important
to differentiate between the two, even though at
times they might reinforce one another. The idea
of vulnerability itself is much broader and affects
a potentially much larger part of the population
(Morrone et al., 2011). In economic terms the
poor are evidently more vulnerable, but the fact
that we speak here of dynamic concepts does not
imply that they are always necessarily related to
one another. As such, this paper places emphasis
on the social aspect of vulnerability, which is centered on the dynamics of socio-spatial structures
and processes, and how these affect disadvantaged individuals and groups in their daily lives
(Sánchez and Egea, 2011). As the previous report
about human development recognizes, human vulnerability is by no means a new issue; however, it
has become more palpable in recent decades as a
110

result of physical factors such as climate change
and human factors such as financial instability. In
fact, since 2008 there has been a growth deceleration of the Human Development Index (UN) and
its three components in most world regions.
This paper presents a bibliographic review
of the concept and measurement of vulnerability towards environmental and social dangers in
urban contexts. Departing from theoretical and
empirical approximations selected from existing literature, this paper will define the concept
and causes at the root of vulnerability in order to
sketch the main variables and indicators used to
measure and visualize socio-spatial indicators in
a multidimensional way.

2. Objective and methodology.
The main objective of this work is to present a
bibliographic review about the concept and methodology to identify vulnerability in urban areas.
For the purpose of this study, this paper has relied
on systematic bibliographic searches in the field
of vulnerability. It has drawn upon the most relevant academic databases (ISI Web of Knowledge, Google Scholar and Dialnet), chronologically
scanning and organizing works starting from the
year 2000 until nowadays. The analysis has focused on those works that either are of a theoretical
nature and as such were useful in the discussion of
the past and current evolution, or that present a spatial analysis of vulnerability disaggregated at the intra-urban and intra-regional level, and as such are at
the basis of future development of indicators.

3. About the concept.
Vulnerability in and of itself is a multidimensional and multifaceted concept (Alguacil et al.,
2014; Mateos, 2013) for which there exists no
consensual definition or measurement (Sánchez
and Egea, 2011). From a purely etymological
perspective the term eludes physical, economic,
political or social susceptibility, the possibility
of a population being affected by an external and
destabilizing (human or natural) issue or phenomenon (Cardona, 2003), which in the case of
being left unmediated could escalate in more critical situations of disadvantagement, poverty or
exclusion. The latter part of this definition could
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�A theoretical and methodological essay on the concept of vulnerability.
well be supported by the increase of threats and
risks, or by the debilitation of mechanisms that
tackle these (Alguacil et al., 2014). From another
perspective, the term also refers to the “incapacity of individuals, organizations and societies to
bear the adverse impacts derived from exposure
to multiple stressors” (Warner, 2007:14). Decidedly, the exposure to risks of varying nature, the
mechanisms and resources used to confront them
(Morrone et al., 2011; CEPAL, 2002), as well as
the capacity of society to respond and adapt to
them (Coy, 2010) are all linked. In addition, as
other authors (Sánchez and Egea, 2011) have already pointed out, vulnerability can also be understood as a negative state in the case of being
incapacitated or as a state of empowerment in the
case of a capacity to confront risks. It is evident
that this has an enormous influence on implemented social strategies and policies.
This being said, it is important to keep in
mind that analyzing social inequalities in whichever possible context inevitably alludes to
personal issues related to the individuals living
there. In other words, vulnerability, just like any
other phenomenon of this nature, has a clear social component; that is to say, it does not affect
all populations -be they individuals, households,
groups or societies- the same, but it is an internal
factor corresponding to the susceptibility or predisposition to suffer harm (Cardona, 2003). More
precisely, vulnerability is exactly the incapacity
or difficulty that individuals or groups experience
facing a threat or risk, as well as the potential inability to recover from them (Egea et al., 2009). As
professor Ricardo Méndez (2015:11) points out,
vulnerability is also a social construct that may
be conditioned by ideologies (such as neoliberalism), and which may increase the susceptibility of certain localized groups who have a harder
time confronting difficult situations.
Due to the aforementioned lack of consensus,
there are a significant number of additional works
that attempt to define the term and cite the causes
of vulnerability from a variety of perspectives. In
this sense, Cutter et al. (2003) suggest that vulnerability helps to identify the presence or absence
of certain characteristics of communities or individuals that make them capable of preventing,
responding to, or recovering from environmental
dangers. It determines the impact and potential
losses of such dangers in a concrete community
(Kuhlicke et al.,2011).
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

Echoing this, Eakin y Luers (2006) combine
various definitions of vulnerability and propose
that the term really comprises three factors: first,
the exposure to risk or the vulnerability of a population towards environmental risks; second, the
sensitivity of a system to stress. In the words of
Alguacil (2006), this would be the perception of
insecurity and fear of a decrease in social mobility or a concrete worsening of the living circumstances of a population. And, finally, the capacity
or ability of such a system to withstand or absorb
(or to respond to or confront) the impact of those stressors. This is what some authors, departing
from the literature on ecology, define as resiliency
or the capacity for resistance. Or, ultimately, the
ability of a community to respond to, confront,
recover from or adapt to certain dangers (Cutter
et al., 2003). This capacity to adapt can be improved or complicated depending on the environment and strategies, which should not necessarily
be read as mere acquiescence, but more so as a
capacity to understand the new context and act
accordingly (Méndez, 2015). It also addresses a
question that could be seen from the individual
as well as the collective perspective, given that,
in essence, resiliency “tries to guarantee that the
State, the community and global institutions work
towards empowering and protecting the people”
(PNUD, 2014:5). The latter would explain the
existence of prejudices against certain groups of
the population, especially minorities.
According to Sherrieb et al. (2010), this capacity would vary in function of the level of economic development, the strengthening of social
capital, tangible information and communication
(for example, legislation) as well as intangible
(traditions) and, lastly, the ability or individual
and collective aptitude across established social
networks. Hence, the unequal response on behalf
of more or less homogenous communities in the
face of similar environmental or social dangers
or disasters. Furthermore, in relation to resiliency, Gauto (2010:241) points out the importance
of it not just a being matter of confronting threats,
but also of the capacity to overcome them and
come out stronger. This is what the literature calls
“assets.” For the OECD members, Morrone et al.
(2011) groups assets into four categories: economic
capital (the total financial and fixed capital, such as
homes, savings accounts, insurance, housing, investments, etc.); human capital (level of education
and skills applicable to the labor market, health,
111

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt
personal traits such as adaptability or perseverance); social capital (at the family or individual level
these would be the social networks or personal relationships); and collective or public assets, which
refer to the social support mechanisms and public
services, such as public health services, education,
housing or unemployment benefits.
No less certain, as Mateos (2013) points out
based on previous social and economic studies,
is that social vulnerability is not a phenomenon
that comes about suddenly: it is a dynamic process that is influenced by diverse factors such as
the unequal distribution of resources, the action
or inaction of individuals, or historic patterns of
social domination or marginalization. In fact, the
most persistent and recurring kind of vulnerability, in addition to revealing the shortcomings of
public policy and its institutions, stems from long
traditions of historic exclusion, cultural practice
and social norms. Understood as such, it would
be interesting to focus on the fragility of individuals (Bertoux y González, 2015) in more sensitive or vulnerable groups (Thomas, 2013:80),
which could be even more telling if possible.
So whom are we talking about? Morrone et al.
(2011) suggest in their study that the vulnerable
are those who are in need of the so-called assets
necessary to confront negative events (a decrease
of income, unemployment or sickness). This implies that we are all vulnerable to a certain degree
-a fact that is often overlooked- depending on our
own limitations and given that, we find ourselves
susceptible a diversity of risks throughout our life
(Sánchez et al., 2012:57). Regardless, the United
Nations outlines three major types of vulnerable groups. First, there are the poor and socially
excluded, informal workers, who are especially
vulnerable to economic and health crises. Second,
they consider women (due to their often unfavorable position in many developing societies and
countries, as Coy (2010) argues), migrants, disabled persons, minorities and youths. These groups
are particularly vulnerable to natural and social disasters, as a result of their geographic location, position within society, or stage in life. Lastly, there
are entire communities and regions in the midst of
conflict or civil unrest whose situation is worsened
as the result of social disintegration, unresponsive
institutions or ineffective government.
The second group also comprises children
and seniors, given that they face additional difficulties to escape or confront certain risks and,
112

as a result, suffer greater consequences such an
increased health risks due to exposure to contaminants. These two particular groups have been
the focus of a number of interesting studies, such
as these by Bello (2013) about senior citizens in
Havana, Cuba, or by Sánchez (2009) about the
aging of the population in Granada. Along the
same lines there is the sizeable study about social
vulnerability by Sánchez and Egea (2011), which
also focus on the causes and consequences of
old-age vulnerability. Significantly, fewer works
have been dedicated to the study of exclusively
children. Among the notable ones are those by a
group of scholars at the Pontifical University of
Comillas, headed by professor Lázaro (Lázaro,
2014; Lázaro and Mora, 2012). Almost all of the
works analyzed refer to the problems stemming
from early exposure to risk, such as children who
grew up in poverty, and which are associated with
a higher probability of future problems (Young,
2014), be it less apparent in the case of the most
developed countries (Wachs and Rahman, 2013).

4. About the cases.
But what is behind vulnerability? And what causes and factors play into it? The range of definitions discussed earlier equally reveals the variety
of causes that might underlie the concept. In order
to understand such a complex phenomenon, it is
necessary to consult studies that inquire into the
causes that generate vulnerability. This, in turn,
may strengthen the ability of individuals to confront and recover from environmental and social
impacts (Mateos, 2013), keeping in mind that
situation of conditions of individuals and households must be interpreted within the proper context and chronological development (Holand and
Lujala, 2013; Coy, 2010). To be precise, vulnerability is a phenomenon that changes over the course of one’s life, as is apparent when considering
certain groups such as children, youngsters, or the
elderly, who are faced with particular threats that
require specific responses either in the early stages
of life or at the retirement (PNUD, 2014).
Adhering to the issues discussed earlier, vulnerability is intimately linked to risks and threats,
which would be considered the origins of the cause, and which do not tend to be perceived until
the effects are manifested. From the literature,
emerge two different hazard typologies: those haContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�A theoretical and methodological essay on the concept of vulnerability.
zards of a natural character and those of a human
character. The first can be considered to be of a
strictly environmental nature, while the second
are related more closely to the social sciences and
are thus considered to be of a social nature. The
social hazards are less well defined and would be
linked more closely to specific populations that
are more sensitive to its impacts; they can be divided into two types (Egea et al., 2008). First,
there are urban risks or threats, such as insufficient accessibility, speculative market pressures,
deterioration of the built environment, or the
disappearance of landmarks due to large infrastructural interventions. Second, cities are faced
with risks and threats of a social nature as well,
such as social restructuring, criminal activity,
migratory populations, insufficient institutional
intervention, changing socioeconomic composition, housing inadequacies, the composition of
households, the lack of opportunity, or even the
perception of space. In relationship to the latter,
Sánchez et al. (2012) even suggest that in many
cases, social risks are related to the social impacts
created by threat from a natural perspective, leaving aside the risks that are derived from strictly
economic and social characteristics of the population, as well as existing inequalities.
Related to this point, it is also necessary to
consider the importance of the historical, political and social context. For example, the different
degrees of severity of the current metropolitan
crisis in Spain are the result of vulnerability generated by its prior trajectory (Méndez, 2015).
In addition, it is also necessary to consider other
aspects such as the frequency, intensity, and degree of exposure of a group to the phenomenon
in question. There is some consensus in the literature as to the most significant factors of social
vulnerability. These would be the lack of access
to financial, labor and knowledge resources, the
disintegration of support mechanisms (public or
family-bases), crime, poor health, the specific
characteristics of vulnerable demographic groups
(gender, age, level of education, ethnicity, etc.),
the low quality of housing, shortages in resources
and equipment, inequities embedded within the
system itself, as well as the low level of social capital. In relation to this, Couch and Coles (2011)
argue that environmental hazards such as natural
disasters or extreme weather exert a strong pressure, generating a “culture of distress”, internal
communal conflict and interference of external
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

government agencies that ultimately undermine
the capacity of residents to respond.
All these causes confirm the diverse nature
of risks, which explains why human vulnerability might be studied from so many different
perspectives: each with its own focus, definition
and methodology depending on the nature of the
risk (Morrone et al., 2011:6). As a result, different types of vulnerability, attributed to a variety
of causes, have been derived. In particular, there
are three common classifications of vulnerability:
social or social-demographic; economic or socio-economic; and environmental or biophysical.
In the latter category, numerous contributions since the 1980s have focused on natural disasters and
resulting food shortages, as has been reviewed in
the work of Campos-Vargas et al. (2015) as well,which interestingly employs the term socionatural risks to denote the duality of vulnerability
with natural origins yet social effects. Hence why
in many cases social vulnerability in the face of
natural disaster (Thomas, 2013), in a broader sense, is used to describe all the factors that determine the outcome of a natural disaster (Brooks,
2003). Following this logic, Ruiz (2012:18) departs from an analysis of diverse definitions and
suggests three principal focuses from an environmental perspective. On one level, vulnerability is
interpreted as the exposure to natural hazards. On
another, it is understood as a physical characteristic of the landscape, dependent on the type of risk
or hazard. And, lastly, it can also be conceived as
a social component. In addition, other contributions, focused on environmental risks such as sea
level rise, air pollution, soil erosion or the loss of
biodiversity have followed. Currently, scholarship
has focused increasingly on this hazards associated with climate change as well, which contribute
to an increase in vulnerability. Related to the increased natural threats are numerous studies that,
among others, have cited the Intergovernmental
Panel on Climate Change (IPCC, 2011), which
dedicates significant resources to the study of vulnerability and has been the germinator of a specific group of scholars that study its impacts. Even
though the work by Brooks (2003) has been the
main reference in terms of the risks and adaptive
strategies related to climate change, other authors
such as Denton (2002) and Lampis (2013) have
contributed to the discourse as well from a theoretical perspective, while authors such as Bertoux
and González (2015), Córdova and Romo (2015),
113

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt
Adger (1999) or Huang et al. (2005) have contributed from an applied perspective, respectively
focused on the metropolitan area of Guadalajara,
Mexico, the Mexican State of Coahuila, the Vietnamese coast, and Western Canada.
Domínguez et al. (2009) indicate that social
or socio-demographic vulnerability is typical of
urban areas whose inhabitants are at a disadvantage in terms of labor or access to goods and services. In the same vein, Sánchez and Egea (2011)
point out that this is linked to certain variables
that allow the identification of groups vulnerable
to certain risks, such as aging of the population;
declining birth rates and fertility; labor incorporation of women or family changes, which could
add to the complexity of household structures and
present a greater degree of vulnerability to the
weakening of social and family support networks; and the arrival of foreign immigrants, which
could lead to social exclusion and marginalization (Alguacil et al., 2014). In line with the above,
Warner (2007) argues that this modality of vulnerability is generated from the interaction of social
forces, capable of reducing or solving it through
interventions and multiple stress factors that, if
maintained, will reinforce it. Although Brooks
(2003) specifically refers to risks linked to climate change, he argues that the nature of social vulnerability will depend on the very nature of the
hazard to which the space or group in question
is exposed. And, even though social vulnerability
does not depend on the intensity of the natural
risk per se, certain properties or characteristics
do contribute to higher vulnerability. This is precisely what differentiates this modality of social
vulnerability from biophysics, which is indeed a
function of the frequency and severity, a function
of the probability of occurrence of a certain type of
risk. In any case, the intense relationship between
the two types of vulnerability raised so far seems
evident. Hence, some authors incorporate the concept of socio-environmental vulnerability (Moreno
et al., 2016), to refer to the vulnerability of certain
population groups to environmental conditions.
For its purposes, the United Nations narrowly
interprets economic or socio-economic vulnerability as having a low and irregular income, and
uses it to characterize the least developed countries with a low level of human development and
a high rate of structural economic vulnerability.
This modality of vulnerability is analyzed by Coy
(2010) for the case of the Latin American coun114

tries in recent years. The results show an intense
relationship with the incorporation of the area
into global economic circuits, the turbulence of
the international market, the continuous lack of
distribution of wealth, and the application of neoliberal policies. All of this has led to a growing
vulnerability of large, marginalized sections of
society, characterized by growing precariousness of living standards, in rural and especially
in urban areas. This being the case, it is important
to understand that vulnerability as not unique to
developing countries. Nothing is further from the
truth. As the United Nations acknowledges, the
slow recovery following the global economic crisis
in some developed economies is causing unacceptable levels of insecurity and vulnerability among
populations, marked by high unemployment, low
levels of education, decrease of disposable income
and a reduction of the social safety net.
Morrone et al. (2011) argue that although the
ownership of economic assets (money, savings,
housing, etc.) is not sufficient to avoid vulnerability, those who do own assets are better positioned
than those who do not any at the time of experiencing threats in the future. In short, economic
vulnerability would be the sum of limited income
and economic assets that, depending on their level, will determine the intensity of one’s vulnerability. However, it is also necessary to emphasize
the importance of market insecurities (e.g. work)
and exposure to risk (unemployment for example). For their analysis, indicators that include information on the availability or lack of household
assets as well as the subjective perception of one’s
own financial situation should be considered. Something that obviously is not always possible.
While Alguacil et al. (2014) argue in their
conceptual and methodological review of vulnerability that vulnerability derives from social
exclusion and residential exclusion, which feed
one another and tend to be spatially concentrated through the effects of segregation, they add
two additional types of vulnerability. First, thesubjective, which is related to the perception of
the risk that each individual has as a resident of
a social space, and, second, theresidential, which
relates to deficiencies, seniority and shortcomings
of not only housing, but of the built environment
as well4. Given the important role of the built environment in the human condition itself, as well
as the consideration of housing as a determining
factor of social vulnerability, it is necessary to
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�A theoretical and methodological essay on the concept of vulnerability.
unpack this concept a little further. Undoubtedly,
a degraded habitat, both the dwelling itself as well
as the neighborhood, reveals structural deficiencies that can lead to feelings of vulnerability and
exclusion. Especially in the case of substandard
housing, these values could reach extreme limits.
In fact, as Shrestha et al. (2016) confirm, studies
have shown that residential deprivation is one of
the critical links between social structural factors
and health-related environmental inequalities,
in some cases even with serious illnesses such
as cancer (Morello and Jesdale, 2006). However, beyond these premises, this paper raises two
additional issues. First, there is significant difficulty obtaining relevant statistical information,
especially in relation to the urban environment.
Hence, there is a need for qualitative methodologies such as fieldwork. Second, it is necessary
to incorporate socio-economic variables, such as
unemployment or income level, to the analysis of
residential vulnerability. In fact, the most appropriate classification, as seen in other typologies,
would be socio-residential vulnerability.
Subjective vulnerability, more precisely,
is defined by a plethora of physical, social and
psycho-emotional factors that vary considerably
from one population to another. The way in which
threats are internalized is as important a factor as
the objective or measured value of that threat. In
this sense, Couch and Coles (2011) argue that
the stress factors associated with environmental
hazards of a human nature are uncertainty about
the impact on one’s health, insecurity generated
in relation to housing and employment, social
stigma, and media-related and cultural pressures.
It is evident then that the perception of the risk
also depends on the robustness of society and its
expectations to confront the situation. Therefore,
this perception is unequal among populations that
share many similarities in their socio-demographic characteristics (Mateos, 2013).
In their contribution, Guezo and Verrhiest
(2006) speak of two types of vulnerability: the
territorial type, which depends on the geographical characteristics of space and the level of public protection; and the social type, which relates
to capacity for collective (and individual) action
when facing a catastrophic event. In a study on

territorial vulnerability on the island of Mallorca
(Spain), Ruiz (2012) combines the two previous
typologies, suggesting that vulnerability is a multifactorial attribute in which geographical factors
converge, that is, locational, territorial elements
and social issues related to the population and
their capacity to deal with a disaster (social vulnerability). Although there is no direct correlation
between the place of residence and social behavior
or quality of life, some research such as that of
Kennet and Forrest (2006) identifies everyday living space as a key place for access to new opportunities and a diversity of relationships. In short,
vulnerability is thus a relative, contextual, and
perceptive issue that also incorporates a markedly
territorial perspective (Alguacil et al., 2014).

5. About the method.
Now that the central concept of vulnerability
has been elaborated on, it is necessary to look at
how it is actually measured. In this sense, it is
important to focus on, for example, the statistical
variables. Which variables have been most commonly used? What quantitative indicators have
been constructed and/or used? In order to answer
these questions from a variety of perspectives,
this paper will depart from the numerous attempts
made in the last decades. There is no doubt as to
the growing interest in these questions, after all,
US state agencies have for long been interested
in the use of social vulnerability indicators for
the purpose of risk mitigation in planning processes. Similarly, the United Nations entitled its
latest development report "Sustaining Human
Progress: Reducing Vulnerabilities and Building
Resilience." These examples both agree that there remains significant disagreement regarding the
justification of quantitative indicators used for
measurement, quantification and/or representation (Tate, 2013:528).
As has been pointed out, numerous attempts
have been made in recent years to develop indicators and measures for social vulnerability. In
the majority of the literature, definitions and causes are first conceptualized, after which they are
linked to statistical variables and reduced based

4

Based on previous studies, Holand et al. (2011) propose a built-environment vulnerability index (BEVI), which was applied in 2006 to a
set of Norwegian municipalities and uses housing variables (seniority and density) and infrastructures (roads or pipelines).

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

115

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt
on indices (Holand and Lujala, 2013:313). Most
of them analyze inequalities through variables
and dimensions of socio-demographic conditions
(age, race, sex, country of birth, education, occupation, etc.), economic status (social status, income, etc.), or of other characteristics (housing, provisions, social networks, security, etc.) referenced
almost always at the individual or household level. In this sense, Morrone et al. (2011) develop
a methodological proposal for the measurement
of vulnerability based on the four variables mentioned above, and 11 unique indicators such as
the proportion of people who do not have direct
contact with their friends or family members, or
the proportion of people excluded from two or
more essential services. Linking all of the above,
Mateos (2013) analyzes 22 scientific publications
and shows that most of the variables used can be
grouped into only eight categories: demography,
identity, economic capital, human capital, social
capital, material conditions, urban environment,
and, finally, governance.
In this sense, when measuring social vulnerability to environmental risks, most of the studies
opt for methodologies that transform and combine
these variables, constructing indices of socioeconomic status or social vulnerability. Despite their
intended objectivity, Lixin et al. (2014) point
out that they remain qualitative methods and,
therefore, constitute subjective valuations that
are not exportable between countries. The next
step would thus be to use quantitative methods
in the evaluation of the obtained results, thereby
achieving more accuracy. Even so, these indices
help to simplify the multidimensional complexity of
the phenomenon by means of a metric value (Tate,
2013:527) on the one hand, and applied and mapped
Geographic Information Systems in varied urban
scopes and at different scales on the other. This is
what the "hazards of place model" encapsulates.
Thus, in the international literature one of the
main referents is the Social Vulnerability to Environmental Hazard Index (SoVI) by Cutter et al.
(2003), applied in the United States. For their elaboration, the authors use up to 42 different census variables (with 1990 data), which are reduced
to 11 through a principal components analysis.
The method allows quantifying the vulnerability and establishing different levels of intensity.
This article highlights the importance of income
level as a key factor, explaining 12.4% of the variance, but also of age (accounting for 11.9% of
116

the variance), especially in the youngersegment
(less than 5 years) and advanced segment of the
population (over 65). Due to its importance, this
index has been used in different countries. For
example, Holand and Lujala (2013) applied it (a
SoVI Replica) to the 431 Norwegian municipalities in 2006 and concluded that the importance of
context is not to be underestimated. In fact, using
an adapted replica of the mentioned index (SoVI
Adapted), they observe significant differences in
several localities and in the dataset. In doing so,
the replicated index accounts for only 19% of the
variance. Hence why they propose a necessary
conceptual, technical and geographic adaptation
of the index. The same conclusions are found in
the work of Lixin et al. (2014), which applies
the SoVI to 323 Chinese cities from 12 social
variables such as gender, age, educational level,
family structure, immigrants, economic status or
employment. The results show a concentration of
vulnerability in the western half of the country,
coinciding with the most disadvantaged provinces characterized by aridity, depopulation, backwardness and poverty.
In the same way, the relationship between
the environmental and the social is present in
many works. The abundance of literature, which,
through synthetic indicators, general indicators
of social disadvantage, or indexes created ad
hoc, addresses this, demonstrates this fact. This
is the case for the Integrated Environmental and
Social Vulnerability Index (IESVI) by Shrestha
et al. (2016). The aim of this work is to identify
"hotspots" of groups and vulnerable areas with
accumulated burdens such as air quality (PM10
and NO2) or noise pollution, and areas with environmental benefits such as accessibility to green
areas, along with social vulnerability (represented
in young people, elderly, migrants or recipients
of subsidies) in the city of Dortmund, Germany.
The results suggest that spatial information of
multiple burdens and benefits, combined with
information on small-scale social vulnerability,
provides a strong tool for identifying areas of the
population with a higher level of vulnerability
and that suffer from lower environmental quality.
However, there remains only a limited degree of
inequality with respect to social vulnerability for
single and multiple environmental burdens and
benefits in Dortmund, Germany.
In the same fashion, the RECORD Cohort
Study by Havard (2011) looks at residential exContexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�A theoretical and methodological essay on the concept of vulnerability.
posure to traffic noise in Paris, and, paradoxically, concludes that the populations of the most
disadvantaged districts of Paris (taking as selection criterion the spatial distribution of educational levels, the mean value of dwellings, and the
proportion of foreigners), are the ones that suffer
the least. Other studies include the application of
Mitchell and Norman’s (2012) poverty indices for
England in the period 1960-2007 and Wheeler's
(2004) environmental indices in England and Wales, which also reveal environmental discrepancies when relating environmental factors to social
inequality. Finally, the application of the New
Zealand Multiple Environmental Deprivation
Index by Pearce et al. (2011) also concludes
that environmental quality is negatively related
to the health of the inhabitants of the most disadvantaged areas or districts.
Another example along the same lines is Collins et al. (2009) integrated risk map, which is
the result of a proposal to measure social vulnerability in the Mexican city of Juárez and the American city of El Paso. The basic premise includes
four basic elements: institutional capacity, socioeconomic status, access to resources, and, finally,
demographic structure and dynamics. In the latter
case, children and the elderly along with other dependent or non-dependent groups (ethnic minorities, women, the elderly or sick), are two of the variables used for their obvious link to vulnerability.
Furthermore, Andrey and Jones (2008) conducted a study of Greater Vancouver (Canada),
using youths (under 19 years of age) and the
elderly (over 65 years) as two of the 19 significant variables, demonstrating the applicability of
this method for identifying the multidimensional
structure of social disadvantagedness. These authors depart from the fact that groups of variables
with similar patterns are identified as fundamental elements (main components), which, in turn,
make it possible to reveal the unequal distribution
of social vulnerability in the face of environmental and social threats.
By adapting the environmental justice measurement tool of the United States Environmental
Protection Agency, the work of Sadd et al. (2011)
proposes an analysis method (Environmental
Justice Screening Method –EJSM–) that allows

evaluating the ranking of cumulative impacts and
social vulnerability on the California coast from
23 metric indicators, including children (% of the
population under 5 years old) and the elderly (%
of the population over 60). In similar terms, Tate's article (2013) compiles a social vulnerability
index applied to Sarasota County in Florida (based on its census tracts from the year 2000).Tate’s article is part of a larger study that considers
the use of other indices in multiple counties and
proposes the use of three sub-indices and corresponding variables: differential access to resources (income per capita, average price of housing,
employment or level of education); demographic
structure (ethnic minorities, children, the elderly
or single-parent households); and special needs
(foreigners, households without a car or dependents). Its main methodological contribution lies
in the use of the Monte Carlo Method, used for
complex mathematical expressions that can be
evaluated accurately.
The interest in quantifying vulnerability has
reached such a level that supranational agencies
such as the United Nations have developed an
index of structural economic vulnerability. This
is obtained from natural crisis indicators (victims
of natural disasters) and external crisis indicators
(instability in exports or agricultural production),
along with the degree of exposure to these crises. The results show a high vulnerability in the
least developed countries and a slower decline
in the least developed countries compared to
other developing countries.
In the Iberian American context, there are
also numerous contributions on the analysis and
measurement of vulnerability from an applied
perspective. In Spain, one of the main references
is the Catalog of Vulnerable Neighborhoods included in the Observatory of Urban Vulnerability, which was jointly developed by the Ministry
of Development and the Department of Urban
Planning of the Polytechnic University of Madrid5. The diachronic methodology (1991, 2001
and 2006) presented in this work by Alguacil et
al. (2014), is based census data. The identification and analysis of these vulnerable districts is
carried out at the census tract level for cities with
more than 50,000 inhabitants and for provin-

5

This work responds to the pioneering work "Urban Inequality in Spain" by Felix Arias, which constitutes the starting point for many of
the studies on vulnerability in this country.

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

117

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt
cial capitals that do not reach that number. The
work departs from four types of vulnerability:
socio-demographic, socio-economic, residential
and subjective. The methodology is based on the
analysis of demographic features linked to each
of these types, based on 20 different indicators.
For example, the first type of vulnerability (socio-demographic) is related to the aging of the
population, the structure of households, and the
immigrant population. Thus, in order to detect and
assess aging, the methodology uses the percentage of single-person households over 64 years old
and the over-aging rate, that is, the percentage of
people over 74 years of age compared to the total
population. The rest of the phenomena and vulnerability typologies are elaborated on in a similar way, first, in order to detect and characterize
vulnerable neighborhoods, and second to deepen
the analysis. As a by-product of the above, thecontribution of Rodríguez et al. (2016) focuses
on the analysis of the existing residential vulnerability in Spanish cities over 50,000 inhabitants.
This work uses census data from the year 2011
and identifies three variables: the percentage
of the population over 16 years of age that is
illiterate and uneducated, the unemployment
rate, and the percentage of family dwellings
in generally bad or dilapidated buildings. The
results call into question current urban models
and highlight the need for more comprehensive
urban policies, resolving both physical as well
as social problems.
In addition, the work group of the University of Granada headed by Carmen Egea also has
a long history in this area. Examples include the
publication of Egea et al. (2012), entitled "Social Vulnerability: Positioning and Angles from
Different Geographies", which includes varied
and interesting contributions on this subject and
is the result of the Network on Social Vulnerability of the Latin American Population Association (ALAP). The same work group also published an article in 2008 on vulnerability and
disadvantagedness in Andalusia, where a mixed
methodology was designed to detect and analyze
the disadvantaged areas of Andalusia using 32
variables relating to demographic, economic and
housing data. The disaggregation scale used was
the census section (5342 total), with data from the
2001 and 2006 censuses. The results showed two
types of disadvantaged, potentially vulnerable
areas: the historic and consolidated districts, and
118

the peripheral areas up for inclusion in the urban
area. Along the same lines, there’s a third work
by Egea et al. (2009), in which the 182 census
tracts of the city of Granada serve as the basis
for a study on the level of “unfavorability”, obtained from 23 socio-demographic, economic,
labor and housing variables. A study by Sánchez
(2009) confirms that these conditions in the city
of Granada are owed to factors of exclusion, dependence and disability of the elderly population.
The work uses a socio-spatial vulnerability index
of aging, obtained through a mixed methodology
with census data. The methodological success of
these inquiries allowed for their implementation
in other cities. For example, the work of Fabre
et al. (2013) presents a socio-spatial segregation index based on nine demographic, labor
and housing variables, which are applied to
155 basic analysis units and reveal the social
inequalities and territorial imbalances in the
Mexican locality of Xalapa.
A third reference to consider the research
group on geotechnologies and socio-spatial planning (Geoteplan), which in recent years has developed several projects focused on the use of
geographic technologies to investigate phenomena such as environmental justice or vulnerability.
In their work, Moreno et al. (2016) and Moreno
y Martínez (2016) have developed a socio-environmental vulnerability index (IVuSA) applied to
the 1068 census tracts of Barcelona in 2015. Its
main methodological contribution combines certain demographic groups, weak to environmental
threats, with their socio-economic status, serving
as a “modulator” that modifies the fragility of
such vulnerable groups as children or the elderly.
Another important example to consider, be it
for a smaller area (the island of Mallorca), is the
work of Ruiz (2012), which proposes a model for
the calculation of integrated territorial vulnerability (VTI) that brings together various components (the territory exposed to territorial dangers,
territorial value, intrinsic vulnerability and social
vulnerability). Although each of them presents relevant information on their own accord, their synthesis provides a fundamental overview, which also
specifies the results in quantitative monetary units.
Numerous examples of contributions that
attempt to establish vulnerability detection methods are also found in Latin America (Sánchez
and Egea, 2011). Among them is a study by Zulaica (2010) that develops a representative index
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�A theoretical and methodological essay on the concept of vulnerability.
of socioeconomic conditions (ICSE), applied to
the south sector of the periphery of the city of Mar
del Plata in Argentina. This study uses five indicators covering the same dimensions: education,
health and housing services, housing, poverty and
accessibility. The analysis of the 2001 Census led
Zulaica to integrate environmental impacts with
socioeconomic conditions in order to establish different environmental units. Also valuable is the
contribution of Thomas (2013), which develops a
Social Vulnerability Index against natural hazards
(IVSA), based on a principal components analysis (PCA) of twelve variables that allows defining
measurement indicators and gauging specific levels of social vulnerability for a population facing
a given event. Its main methodological contribution lies in the fact that the construction of the indicator is based on the transformation of qualitative data into quantitative data from 143 household
surveys in the Colombian town of Manzanillo.
The results evidenced the absence of an excessive polarization of vulnerability facing potentially
destructive events.
As demonstrated so far, a considerable number of research methods aimed at measuring
vulnerability have been developed in the last decades. Most of these studies analyze socio-spatial differentiation or inequality through various
variables and dimensions taken independently.
However, some of these studies in urban social
geography have incorporated more novel and
innovative methodologies, namely geodemographic methods, aimed at creating socio-spatial
typologies of zones or neighborhoods in a multidimensional and non-hierarchical way (Mateos,
2013). This approach contrasts sharply to those
that independently establish spatial differentiation for each variable, summarizing differentiations through factor analysis or principal components. In contrast, geodemographic analysis
constitutes a multidimensional analysis of social
conditions, departing from the most detailed spatial disaggregation possible such as census tracts,
postal codes, street blocks, or even households or
individuals. This form of joint analysis aims to
develop socio-spatial typologies that go beyond
the use of a general index, while compiling a
specific geodemographic classification for each
typology of threat and place. This allows attributing more weight to more significant variables in a specific geo-historical context and
based on mixed methodologies.
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

6. Conclusion.
The lack of a universally accepted definition does
not deny that vulnerability is a multifaceted and
multidimensional concept. Indeed, interest in the
phenomenon has only increased in the last decades, especially when compared to more traditional environmental and economic scholarship.
At the same time, it has allowed for a greater
understanding of how exposed populations assume and respond to social and environmental
risks. Through the construction of multidimensional indicators of social vulnerability, the
academic literature has shown that the factors
involved are of a diverse nature.
With this contribution, we have tried to present a wide and selective review of the concept
itself and the indicators used for its measurement,
trying to avoid the description and synthesizing
the main trends and methodological approaches.
Having done so, this paper identifies the development of geo-demographic analysis as an opportunity to review the development of socio-environmental indicators in studies on vulnerability.
In spite of the progress made, the analysis of
social vulnerability still faces the challenge of
unifying concepts and methods that come from
closely related disciplines. In fact, as a future line
of work, it is necessary to move towards a certain convergence or standardization in methods
and vulnerability indexes, particularly when addressing some type of specific vulnerability. This
would facilitate application in certain policies.
This is especially important in terms of risks,
groups and responses. It is necessary to continue
to probe what has been coined "double urban
segregation" or the "inverse law of socio-environmental justice", in an effort to emphasize
that the most socio-economically disadvantaged citizens are often the most vulnerable and
exposed to certain environmental and social
impacts. It is therefore necessary to advance
greater knowledge in the field, to actively engage stakeholders, and to detect the most vulnerable groups and areas so that territorial planning
and intervention strategies may effectively target and reduce risks and vulnerability.

119

�Palacios García, Mateos, Hidalgo Giralt

7. Acknowledgements.
This work was carried out under the auspices of
the investigate project “Air pollution, vulnerable populations and health: an analysis of environmental injustices based on geotechnologies”
(Ref. CSO2014-55535-R), financed by the Spanish Ministry of Economics and Competition.

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Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Ciudades inimaginables. El Imaginario Hegemónico tras
la Globalización. (Adolfo B. Narváez Tijerina, 2015)
Recibido: marzo/2018
Aceptado: septiembre/2018

Adriana Melissa Ávila Loera1

La importancia de lo imaginario crece en la
medida en que nos percatamos de que el andamiaje de nuestra experiencia vital total está casi
absolutamente condicionado por la concepción
de mundo, que colectivamente hemos edificado a
través de miles de años de coexistencia.
(Narváez, 2015: 21)

El libro “Ciudades inimaginables. El imaginario
hegemónico tras la Globalización” es obra del Dr.
Adolfo B Narváez, la cual se une a su amplia producción académica relacionada al estudio de imaginarios urbanos. “Ciudades Inimaginables…”,
junto a obras como “Lo Imaginario y sus Morfógenos”(2015) y “Lo imaginario. Seis aproximaciones” (Fitch, Narváez y Vázquez, 2015), entre
otros libros y publicaciones, arman un amplio
análisis sobre lo imaginario y su rol en la creación de nuestro entorno urbano. El Dr. Narváez
es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León dentro de la Facultad de
Arquitectura en donde concentra su trabajo académico en estudios sobre antropología del diseño
e imaginarios urbanos y forma parte del cuerpo
académico sobre Estudios sobre Diseño.
Narváez, en “Ciudades inimaginables. El Imaginario Hegemónico tras la Globalización”, se
aproxima al estudio del imaginario hegemónico
que moldea nuestro territorio urbano en nuestro
contexto actual; un contexto que es globalizado,
interconectado, en el que las ciudades se configu-

ran en red. Los imaginarios, como Narváez ya lo
ha expuesto en otras obras, están fundados en lo
que se conoce como mitos. Tales mitos pueden
ser entendidos como grandes estructuras de cultura que otorgan certeza de lo que, de cualquier otra
forma, podría ser entendido como desordenado o
sinsentido en nuestro mundo material. Narváez
identifica el mito seminal que se ve al centro de
los imaginarios urbanos: “El mito que funda a
Occidente puede ser reducido en última instancia
a esto: Europa como el destino manifiesto de todas las formas de civilización. Europa como una
luminosa y bella verdad. A esta manera de concebir la historia, las artes, las ciencias, las técnicas;
los historiadores le han dado un nombre propio:
Eurocentrismo” (Narváez, 2015: 23).
Narváez nos lleva con él en su recorrido cotidiano haciendo sus observaciones puntuales y
precisas de formas urbanas y experiencias personales que, al enfocar la mirada y el análisis, nos
ayudan a adentrarnos en el análisis de lo que se
entiende como “la emergente civilización global”
(Narváez, 2015: 27), la cual tiene como núcleo

1

Profesora-Investigadora Universidad de Monterrey. Lic. en Estudios Internacionales (Universidad de Monterrey - México), Maestra
en Estudios Latinoamericanos con énfasis en Sociología Urbana (Universidad de Texas en Austin - EEUU), Doctorada en Arquitectura y
Asuntos Urbanos (Universidad Autónoma de Nuevo León - México).

Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

125

�Ávila Loera
el eurocentrismo. Las vivencias personales y el
íntimo vínculo que éstas tienen con nuestro entorno y sus orígenes hacen que la lectura de la obra
simule ir haciendo el análisis y recorrido crítico
de lado de Narváez; viendo lo que él ve, vislumbrando lo que hay más allá de lo material, de lo
individual y etéreo de la cotidianidad.
En el Capítulo 1, “Las Ciudades Red y Lo
Imaginario”, hacemos junto al autor un recorrido por Roma y una reflexión de su expansión y
asentamiento en el territorio. Narváez hace alusión a la red viaria de los romanos y cómo es que
esta infraestructura que funciona como elemento
vinculante ha derivado en coherencia e interconexión en los sistemas urbanos que observamos
en la actualidad. La ciudad red surge de esta idea,
de la evolución de modos económicos, políticos
y sociales que en Europa Central iniciaron a partir de formas particulares de comerciar, transitar,
migrar e interconectarse con su entorno. Es ahí
donde Narváez trabaja la idea de que la manera
en la que nuestras ciudades red – globalmente- se
despliegan, se entienden e interconectan está íntimamente vinculada con el mito del Eurocentrismo.
El análisis del eurocentrismo hace alusión a
cómo éste está al centro del las nuevas formas
urbanas y cómo estas formas terminan administradas como lugares de exclusión, “que alimentan
unas formas de concebir la vida, basadas en la
acumulación de la riqueza por unos cuantos y por
la explotación de las mayorías. Al amparo de políticas que cada vez más enérgicamente aíslan a las
clases económica y políticamente poderosas, con
respecto a las mayorías; constituyendo un cada
vez más impenetrable núcleo de dominio y control.” (Narváez, 2015: 27). Esta rica discusión es
en la que se extiende Narváez; su hipótesis central
es que estas formas de crear espacios urbanos paradójicamente resultan en ciudades tan complejas
y extensas que resultan inimaginables para los habitantes; se trata de “demostrar que estas ciudades
son el resultado final del imaginario eurocéntrico,
en su implacable paso hacia el control de todos los
escenarios de la vida” (Narváez, 2015: 28).
Es justo esta parte central del trabajo de Narváez que resulta muy efectivo en ir más allá del
entendimiento de las representaciones del poder
en la sociedad y lo urbano. Al hacer énfasis en
el análisis de la ciudad red basada en el mito del
eurocentrismo, Narváez enriquece una discusión
crítica para entender la estructura de poder global, reflejado en lo urbano. Él en Ciudades Ini126

maginables hace un repaso sobre la complicada
y extensa discusión sobre poder y eurocentrismo.
Tal discusión la veo como intrínsecamente ligada
a los estudios sobre Colonialidad del Poder, dentro de los cuales colonialidad se identifica como
el conjunto de patrones de poder de larga duración que emergieron con el colonialismo pero
definen la cultura, las relaciones intersubjetivas,
la distribución del trabajo y la producción de conocimientos más allá de los estrictos límites de
las administraciones coloniales (Quijano, 1992).
Hay estudios que profundizan en las dimensiones arquitectónica, urbana y territorial de la
hegemonía occidental eurocentrista desde los estudios decoloniales y de colonialidad del poder en
América Latina. De entre estos estudios surge el
concepto de “colonialidad territorial” formulado
por Farrés y Matarán (2012; 2014), que alude al
conjunto de patrones de poder que sirven en la
práctica territorial para establecer hegemónicamente una concepción del territorio sobre otras,
que resultan ‘inferiorizadas’ y que están íntimamente ligados a las estructuras de poder que son
legado colonial de Europa.
Me parece que el análisis de Narváez extiende
las dimensiones del análisis del eurocentrismo y
su impacto en lo urbano al adentrarse al estudio
de los imaginarios urbanos y las ciudades red. En
el capítulo tres se hace aborda cómo es que el
mito eurocentrista deriva en la evolución de
lo que se entiende como “ecumenópolis”, es
decir, “el resultado de la agregación de pequeñas células debidamente planeadas para que
cumplieran con las demandas económicas, sociales, políticas, técnicas, culturales y estéticas. Células ordenadas internamente en forma
multidimensional, que al agregarse generaran
un nivel superior de organización igualmente
satisfactorio para el desarrollo de la vida humana” (Narváez, 2015: 140).
En el capítulo cuarto es donde se hace una
exploración a fondo sobre los imaginarios de las
ciudades red. Este análisis, un análisis de imaginarios un estudio paralelo sobre los procesos de
evolución del mito eurocéntrico y las imágenes
dominantes que surgen de él, hace evidente las
múltiples dimensiones que crean nuestro entorno urbano. Tomando como base Norteamérica,
Narváez hace una revisión sobre la concepción
del Este estadounidense, el mito eurocentrista y
cómo éste moldeó la evolución de la ciudad norteamericana/ciudad red.
Contexto. Vol. XIII. Nº17. Septiembre 2018

�Reseña: Ciudades inimaginables. El Imaginario Hegemónico tras la Globalización.
Al final, en el quinto capítulo, tenemos un
acercamiento a dos estudios de caso en localidades muy diferentes pero que Narváez encuentra
rasgos en ellas que demuestran que en efecto
están inmersas en un contexto global. Los casos
abordados son (1) la zona transfronteriza del Río
Bravo en México-Estados Unidos (lo que incluye
Reynosa-McAllen y Matamoros-Brownsville) y
(2) la zona transfronteriza de Alemania y Holanda
en la zona de Norte-Westfalia.
El análisis que nos presenta Narváez resulta
imprescindible para todo aquel que quiera profundizar y repensar la creación de ciudades y espacios. Tomar en cuenta y poner al centro a los
imaginarios urbanos permite elucidar la evolución y construcción urbana de una manera más
compleja y completa. El autor nos lleva por un
densa reflexión intelectual sobre la relevancia de
los mitos en los imaginarios urbanos y su impacto
territorial en nuestro contexto actual.

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              <text>Contexto, Revista de la Facultad de Arquitectura, 2018-2019, Vol 12, No 17, Septiembre-Marzo</text>
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              <text>Revista anual de la Facultad de Arquitectura de la UANL. Presenta artículos sobre medio ambiente, arquitectura, urbanismo, materiales, economía, imaginario urbano, filosofía, teoría, crítica, además de noticias y reseñas sobre el mundo de la arquitectura</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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