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                  <text>�Presentación No. XVIII: El tercer espacio en una metrópoli prematura. Hacia una definición conceptual.
The third space in an early metropolis. Towards a conceptual definition.
Eduardo Sousa-González1

El espacio urbano como base principal y generadora
de las diversas formas en que se asienta físicamente
la sociedad metropolitana del sur global, en donde
procesalmente en el tiempo produce en el espacio
público y en el espacio privado toda la gama
diferenciada de usos del suelo; es enlazada, en esta
reflexión, en la esfera que contextualiza al concepto
de sobremodernidad líquida (SL), noción que ha
sido propuesta anteriormente (Sousa-González:
2010, 2011) y que es definida como:
“…la SL tiene una relación directa con la
postura antropológica de Marc Augé (2005) y lo
que él propone como figuras del exceso (tiempo,
espacio y ego: Augé, opus cit.:36-42) y la postura
sociológica de Zigmunt Bauman (2004), donde
formula la noción de modernidad líquida;
entonces, entendemos a la sobremodernidad
líquida en la esfera de las características
cambiantes de la época actual, esto es, como una
condicional generalizada en la esfera mundial y
muy probablemente vinculada al fenómeno de la
globalización; considerando a la liquidez como
una metáfora que permite entender la naturaleza
de la modernidad, donde el tiempo-líquido y los
excesos: de tiempo, de espacio y de ego (Augé:
2005); indican el cambio de una modernidad
solidad-estable, a otra con movimiento perpetuo y
cambio constante, que no alcanza a solidificarse,
entre otras cosas, por su enmarcamiento en
una mundialización galopante, que superpone
procesos concomitantes de informacionalización
y de difusión urbana generalizada (Castells,
2002), los cuales adquieren características
sui generis, en los países dependientes y de
subdesarrollo intermedio (Di Filippo,1998:8),
como aquellos del sur global: los sólidos cancelan

el tiempo; para los líquidos, por el contrario, lo
que importa es el tiempo.
Desde está posición reflexiva-interpretativa
que expresa la particularidad de una modernidad
líquida y cambiante, que involucra: la producción,
la reproducción, la diversificación expansiva de
orientación periférica en el suelo metropolitano
y a las diversas características derivadas de uso
privado y público que la sociedad hace de éste;
no sólo en el espacio urbano, sino también en la
transversalidad espacial, llámese federal, estatal y
municipal, expresada en la figura 1; es claro que el
uso del suelo público y privado guardan múltiples
características disímiles: son dicotómicos,
relacionales y antónimos, definiéndose cada uno
como antítesis del otro.
Figura 1. Lo público y lo privado en la transversalidad.

Fuente: Sousa, E. 2013; pp. 44.

1

Mexicano, Doctor en Filosofía con orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos; maestría; profesor adscrito a la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) ratificado en el Nivel
2; miembro de la Academia Mexicana de ciencias AMC; correo electrónico: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

7

�Sousa-González

En este sentido y como presentación de este
número de la Revista Contexto donde se aproxima a
una temática superpuesta en lo urbano, abordaremos
muy sucintamente una caracterización del espacio
público desde dos ópticas: i. La sobremodernidad
líquida, definida anteriormente y ii. El concepto de
metrópoli prematura.
Así, tomando como base central los párrafos
anteriores, inicialmente, es posible afirmar que
mientras la sobremodernidad líquida, ya definida
conceptualmente, es una condicional superpuesta
en la esfera mundial, permeándolo todo; la noción
de metrópoli prematura está enmarcada más bien,
en mayor o menor grado, en las particularidades
físicas, sociales, económicas del lugar, ya que
según otras investigaciones (Sousa, E.: 2011),
la metrópoli prematura estaría identificada en
un espacio territorial definido, el cual agrupa
a un conjunto de ciudadanos de características
diferenciadas, pero que están asentados en áreas
urbanas de diferentes municipios, formando todos
el conglomerado metropolitano.
Entonces, ese espacio territorial llamado
metrópoli, liderado trasversalmente por un gobierno
estatal y otros municipales que no alcanzan a establecer
en tiempo y forma, ni políticas públicas equitativas
socialmente, ni un control espacial que permita un
crecimiento demográfico-territorial de expansividad
controlado y de orientación periférica apropiada
en el lugar, por lo que en un impulso demográfico
tempranamente anticipado, “…desatiende, no sólo
a la regulación espacial que permite la expansión
horizontal y transversal »que agrega áreas de varios
municipios« de la zona, sin la verificación orientativa
adecuada; sino también, el incremento numérico de
sus pobladores, tendiendo a una fallida maduración,
donde paulatina y contradictoriamente se disminuye:
la capacidad de sostenibilidad económica, ecológica,
espacial, de dotación de servicios gubernamentales,
y de bienestar generalizado para la mayoría de los
pobladores del lugar. Esto es, inicialmente el sitio se
pobló solamente expandiéndose territorialmente y en
forma no planeada, sin la correspondiente prosperidad
y satisfactores para sus habitantes: creció por una
alteración demográfica, dinámica y prematura, no
logrando el desarrollo en la sobremodernidad líquida,
convirtiéndose en una metrópoli prematuramente
alterada” (Sousa, E.: 2011).
En este marco conceptual caracterizado por una
contemporaneidad líquida y un espacio metropolitano
prematuro, entendemos al espacio público como una
variable dialéctica e interdependiente, que se impulsa
8

en la esfera de una trilogía de uso social:
Primero: como el espacio de aparición, de
expresión plural, de acción comunicativa de
un público constituido por personas privadas
(ciudadanos);
Segundo: como un mundo compartido del
hombre mediante la palabra y el acto (discurso
y acción), vinculado y reglamentado por la
estructura de lo público, esto es, por el Estado,
aún y con todas sus modificaciones interpretativas
manifestadas en la actualidad y;
Tercero: como parte de la triada fundamental,
que imbrica al mundo social en el mundo
construido del espacio territorial de asentamiento
del poblador; lo cual está representado:
a. como un espacio real, materializado y
construido ex profeso o primer espacio;
b. como una forma de traslación de significados
simbólicos: espacio simbólico, imaginado e
identitario, o segundo espacio y;
c. como el espacio de la otredad, el tercer
espacio, donde la espacialidad pública concatena
y adquiere su máximo potencial de uso, ya que es
en este tercer espacio donde no sólo, se aprecia
su materialidad concreta, simbólica e imaginaria;
sino también, se reconoce la existencia real, o por
lo menos, física del Otro, no como objetos o cosas,
sino como personas iguales con identidad, como
humanos diferentes en esencia de pensamiento,
palabra y acción y con derecho a la ciudad.
Desde esta perspectiva que involucra a las
ciudades y sus múltiples variables intervinientes,
los doctores Rosalía Chávez Alvarado, José Manuel
Camacho Sanabria y David Velázquez Torres
profesores investigadores de la Universidad de
Quintana Roo, proponen un modelo metodológico
que evalúa la resiliencia en tres ciudades costeras
del Caribe Mexicano (Chetumal, Tulum y Playa del
Carmen) ante la amenaza de huracanes. El modelo
está basado en la visión de sistemas complejos
adaptativos, la gestión del riesgo, algunos aspectos
de gobernanza y la planificación y ordenamiento
territorial. Mencionan que su construcción es resultado
de una serie de trabajos, metodologías y métodos
cualitativos y cuantitativos que han sido consultados
en documentos y acuerdos internacionales, así como,
artículos de revistas indexadas sobre los conceptos
mencionados, ante el cambio climático.
El trabajo del Dr. Gerardo Vázquez Rodríguez
profesor investigador de la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
intenta reflexionar sobre los principios de la
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Presentación

sociedad de consumo, su proyecto de ciudad y sus
principales dinámicas ideológicas; considerando
que los modelos y proyectos urbanos acrecentados
desde la primera modernidad llegaron a un rápido
desuso social, el orden impuesto por el progreso
en las ciudades fue puesto a prueba por duras
críticas, el resultado fue un cambio radical en la
visión de los nuevos proyectos de ciudad tanto en
Europa como en América. Después de varias etapas
urbanísticas de cambio, el consumo se transformó
en un hegemónico factor ideológico mundial que
permitió unir diferentes visiones de crear espacio
público; las dinámicas de este consumo urbano se
han desarrollado como grandes impulsores de una
ardua vida urbana.
En el caso de la Dra. Fabiola Garza-Rodríguez,
del Instituto Universitario de Investigación en Ciencia
y Tecnologías de la Sostenibilidad en la Universitat
Politècnica de Catalunya, España; toma como caso
de estudio el centro de Monterrey, el artículo examina
las manifestaciones de cultura en el territorio a partir
de la identificación de recursos culturales en el tejido
urbano. Se utiliza un método mixto que conjunta
datos cuantitativos con métodos cualitativos
de análisis como valoraciones de actores clave,
observación directa e investigación documental.
Los resultados muestran que el centro cuenta
con un rico tejido cultural dentro de su trama
urbana, el cual debido a la proximidad entre unos
y otros permite identificar un clúster cultural en
donde suceden dinámicas distintas al resto del
territorio. Esta investigación contribuye en mostrar
alternativas sobre como analizar la cultura en la
ciudad.
Los profesores Carlos Gándara Woongg y
Cuauhtémoc Robles Cairo de Facultad Arquitectura
y Diseño de la Universidad Autónoma de Baja
California, mencionan que texto examina el tema,
postulando la vivienda portátil como alternativa
para un sector de la población contemporánea;
incluye una breve reseña de su evolución histórica
y su planteamiento teórico, su caracterización
tecnológica y normativa, el perfil del usuario
emancipado de su lugar de origen, además de
mostrar los desafíos y alternativas a los que se
enfrenta el arquitecto contemporáneo ante una
sociedad cambiante. Se presenta este trabajo para
sentar un marco teórico que de sustento al estudio
posterior sobre el uso de la vivienda portátil en
la frontera norte de México, donde el fenómeno
migratorio incide con las formas de vida más que
en otras regiones del país.
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

En el caso del Dr. Franco Marchionni,
Investigador CONICET. IADIZA-Instituto
Argentino de Investigaciones de las Zonas
Áridas, CCT Mendoza, Argentina, nos reseña
el libro de Paulo Cesar Xavier Pereira:
Reconfiguração das cidades contemporâneas.
Contradições e Conflitos. São Paulo; donde
se menciona que el libro, en pocas páginas
y con un diseño editorial básico, alza su voz
con fuerza para advertir sobre las importantes
transformaciones del paisaje urbano en el
siglo XXI. Señala que tales transformaciones
no están siendo acompañadas de modo
adecuado por la producción de conocimiento
sobre ellas y sobre las sociedades que las
producen. Tampoco está contribuyendo
para una adecuada comprensión de las
contradicciones y conflictos urbanos en
cuanto a manifestaciones de problemas
emergentes, los cuales exigen nueva teoría y
perspectivas históricas divergentes.
Por último el Dr. Martín Francisco Gallegos
Medina de la Facultad de Arquitectura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, reseña el
libro de los doctores: Sousa González Eduardo; Leal
Iga Carlos y Edel Cadena Vargas (coordinadores);
denominado “Espacio Metropolitano contemporáneo.
Posiciones, desafíos y propuestas de acción”; donde
se menciona que el proyecto editorial cuenta con
nueve capítulos que abordan los problemas actuales
que presentan las grandes ciudades. Investigadores
expertos comparten, en este volumen, sus trabajos
académicos en busca de soluciones que contribuyan
a hacer de la ciudad un lugar a la altura de lo
humano aunque, en el fondo de cada aportación
hace falta voltear con determinación hacia quien
vive la ciudad, el hombre, y dejar muy en claro
quién es éste en cuanto a su estructura antropológica.
Aproximarse a la búsqueda de respuestas partiendo
de datos ontológicos ofrecería mayor claridad del
problema a resolver (capítulo IX). Incluir en este tipo
de investigaciones las aportaciones antropológico
filosóficas ayudaría a agudizar la mirada y prestar
atención con mayor precisión hacia el verdadero
problema de la urbe.
Como comentario final, los miembros del
equipo que conforman la Revista CONTEXTO
revista de la Facultad de Arquitectura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, estamos
plenamente convencidos que el investigador y el
lector común interesado en la diversa temática
expuesta, encontraran a través de las páginas
9

�Sousa-González

que componen este proyecto editorial, un tópico
con una visión interdisciplinar, de actualidad e
internacional; enfocada en diferentes esferas del
quehacer investigativo, en donde, investigadores de
alta calificación, han colaborado con sus trabajos
personales o grupales en la generación de este
número.
Seguramente los artículos que se incluyen
aquí serán no solamente de interés, sino también
de utilidad concreta en futuras investigaciones,
complaciendo al investigador y al lector más
exigente.
Finalmente, es necesario reconocer que lo
expuesto a través de este número de CONTEXTO,
es un esfuerzo continuado a lo largo de muchos
años por mantener una calidad de excelencia
editorial, que ha sido compartido por autores,
pares de evaluadores, el Comité Editorial, la
Coordinación Editorial, el equipo de apoyo y
por supuesto, las autoridades institucionales
que forman la Facultad de Arquitectura y la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Referencias bibliográficas.
Augé, Marc (2005). Los no lugares. Espacios del
anonimato. Barcelona: Gedisa.
Castells, Manuel. (2002). La era de la información.
México, FCE.
BAUMAN, Zigmunt. (2004). Modernidad líquida.
México: FCE.
Filippo DI, Armando (1998). La visión centro
periferia hoy. Revista de Comisión económica
para América latina CEPAL. Número
extraordinario.
Sousa, Eduardo. (2013). El espacio público, Una
visión interpretativa desde la visión de Jürgen
Habermas y Hanna Arendt. En Sánchez y Egea
(2013). La ciudad un espacio para la vida.
Universidad de Granada, España.
Sousa, Eduardo. (2011). La espacialidad urbana en
una metrópoli prematura: su visión imaginaria
desde la otredad. En revista Cuadernos del
CENDES; # 76; pp. 23-47
Sousa, Eduardo. (2010). De la ciudad a la
metrópoli. Una interpretación teórica del
fenómeno expansivo ligado a la vivienda, a
la vulnerabilidad y a la pobreza. En Revista
INVI; Vol. 25, (69); pp.19-102. Universidad
de Chile
Sousa, Eduardo. (2011).
10

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�El camino hacia un modelo metodológico para realizar
un índice de resiliencia en ciudades costeras (IRCC) del
Caribe mexicano ante huracanes e inundaciones.1
The road towards a methodological model to realize a resilience index in coastal
cities (RICC) of the Mexican Caribbean in the face of hurricanes and floods.
Recibido: Mayo 2018
Aceptado: Febrero 2019

Rosalía Chávez Alvarado2
José Manuel Camacho Sanabria3
David Velázquez Torres4

Resumen

Abstract

El objetivo de este trabajo es presentar el camino
hacia la construcción de un modelo metodológico
que evalúe la resiliencia en tres ciudades costeras
del Caribe Mexicano (Chetumal, Tulum y Playa del
Carmen) ante la amenaza de huracanes. El modelo
está basado en la visión de sistemas complejos
adaptativos, la gestión del riesgo, algunos aspectos
de gobernanza y la planificación y ordenamiento
territorial. Su construcción es resultado de una serie
de trabajos, metodologías y métodos cualitativos y
cuantitativos que han sido consultados en documentos y
acuerdos internacionales, así como, artículos de revistas
indexadas sobre los conceptos mencionados, ante el
cambio climático. El trabajo se estructuró ubicando una
jerarquía de lecturas, para hacer una propuesta sobre
la evaluación de resiliencia en la región caribeña de
México la cual será de las más afectadas por el cambio
climático. Construir una metodología innovadora que
pudiese ser replicada en toda la nación, considerado
la limitada vida de las bases de datos, además
considerando que los tomadores de decisión requieren
herramientas básicas y expeditas ante el cumplimiento
de la norma nacional para obtener presupuestos
ante la recuperación y reconstrucción tras un evento
catastrófico, como los huracanes.

The objective of this paper is to present the path
towards the construction of a methodological model
that evaluated resilience in three coastal cities of the
Mexican Caribbean (Chetumal, Tulum and Playa del
Carmen), in the face of the threat of hurricanes. The
model is based on the vision of complex adaptive
systems, risk management, some aspects of governance
and planning and territorial ordering. Its construction
is the result of a series of qualitative and quantitative
works, methodologies and methods consulted in
international documents and agreements, as well as
journal articles indexed on the aforementioned concepts
in the face of climate change. The work was structured
placing a hierarchy of readings, to make a proposal on
the evaluation of resilience in the Caribbean region of
Mexico, which will be the most affected by climate
change. Build an innovative methodology that could
be replicate out throughout the nation. Considering the
limited life of the databases, also considering that the
decision makers require basic and expeditious tools
before the fulfillment of the national standard to obtain
budgets before the recovery and reconstruction after a
catastrophic event, such as hurricanes.

Palabras Clave:

Resiliencia, sistemas complejos adaptativos, gestión
del riesgo.

Keywords:

Resilience, complex adaptive systems, risk
management.

1

Este trabajo es parte de un proyecto financiado por CONACYT 248375: Resiliencia en ciudades costeras Del Caribe Mexicano ante desastres
por huracanes: Chetumal, Tulum y Playa del Carmen.
Nacionalidad: mexicana; Doctora en Filosofía con orientación en Asuntos Urbanos. Universidad Autónoma de Nuevo León. Cátedra
CONACYT en la Universidad de Quintana Roo. rosaliadf@gmail.com
3
Nacionalidad: mexicano; Doctor en Ciencias Ambientales. Universidad Autónoma del Estado de México. Cátedra CONACYT en la
Universidad de Quintana Roo. SNI Candidato. jmanuelcs@live.com.mx
4
Nacionalidad: mexicano; Doctor en Geografía. Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor-Investigador en la Universidad de
Quintana Roo. SNI I. davvelaz@gmail.com
2

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

13

�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

1. Introducción.
El riesgo de desastre en los asentamientos urbanos
aumenta por la concentración masiva de la
población en las ciudades, sobre todo cuando están
altamente expuestos por su ubicación geográfica a
la ocurrencia de amenazas de origen natural, como
las zonas costeras (Organización de las Naciones
Unidas ONU, 2016a). Hasta ahora, las sociedades
evolucionan adaptándose ante los periodos de
crisis que son multidimensionales siendo más
evidente en ámbitos urbanos (Fernández y Morán,
2012). El periodo de auge demográfico en América
Latina y el Caribe inició en 1970 y de ahí hasta
2010 la población global se incrementó en un 87
% en áreas propensas a ciclones; esta conjugación
de factores demográficos y ambientales resultó en
las ciudades costeras del Caribe Mexicano que
económicamente dependen del turismo y que,
por la rapidez de su crecimiento, los planes de
ordenamiento territorial y ambiental escasamente
guían la expansión de las ciudades.
La exposición física global a ciclones tropicales
aumentó en un 192 % de 1970 a 2010, es decir,
prácticamente se triplicó el número de personas
expuestas a riesgos por inundación concentradas
las ciudades de los países emergentes (ONU, 2011).
El Banco Mundial (BM) (2013) menciona que los
eventos ciclónicos duplicarán sus periodos de retorno
entre los años 2000 y 2050, afectando al mundo, sin
embargo, la mayor vulnerabilidad social será en países
emergentes. En Centroamérica, incluyendo el sur de
México y el Caribe, se encuentra una región expuesta
a enfrentar fenómenos hidrometeorológicos, en la que
se ubican las ciudades de Chetumal, Tulum y Playa
del Carmen, la elevada prevalencia de estos eventos
naturales, aunado a las condiciones precarias, ha
conducido al desencadenamiento de desastres (ONU,
2015), acompañados de impactos significativos en
materia de pérdidas humanas, socio-ambientales y
económicas (Ibarra, 2005).
Se observa que los indicadores de los Marcos
Internacionales pueden resultar un largo camino
hacia la construcción de un nivel de resiliencia
social e institucional en países en desarrollo.
Para lograr una evaluación contextualizada, se
propone indagar sobre los entornos costeros
actuales para construir una metodología que
evaluará la resiliencia en el Caribe Mexicano,
que por su dinámica demográfica y similitudes
de afectación por inundación destacan en el

14

ámbito nacional. Las preguntas que dirigen este
trabajo son: ¿qué factores sociales, económicos,
institucionales y ambientales que imponen los
acuerdos internacionales para construir ciudades
resilientes? ¿Estos acuerdos incluyen aspectos,
como la interacción de las instituciones y en las
acciones la participación ciudadana en la gestión
del riesgo? Hasta ahora, la revisión literaria muestra
trabajos sobre resiliencia enfocados a crear índices
de resiliencia que engloben el total de actividades en
la ciudad, lo cual resulta extenuante y complicado
al manejar los datos para explicar un fenómeno
de tantos que ocurren en la ciudad. El objetivo de
este trabajo es mostrar un camino metodológico
para determinar un índice de resiliencia, basado
en los acuerdos internacionales y otros autores,
cuyos métodos sean moldeables y discutibles para
enriquecer el trabajo, conduciendo a los tomadores
de decisiones a la elegibilidad de datos apegados a la
explicación del fenómeno en un contexto específico.

2. Marco referencial.
El Marco de Acción de Hyogo 2005-2015: Aumento
de la resiliencia de las naciones y las comunidades
ante los desastres (MAH), fue aprobado por los
Estados miembros de las Naciones Unidas en 2005.
Desde entonces sirvió de guía para las políticas
nacionales y las organizaciones internacionales
en sus esfuerzos para reducir sustancialmente las
pérdidas ocasionadas por las amenazas naturales,
promovió la descentralización de la autoridad y de
los recursos para impulsar la reducción del riesgo
de desastres a nivel local.
En 2010, la United Nation Office for Disaster
Risk Reduction (UNISDR) y sus organizaciones
sociales pusieron en marcha la Campaña Mundial
“Desarrollando ciudades resilientes - ¡Mi ciudad
se está preparando!”, un intento de empoderar a
la población en la toma de decisiones sobre la
gestión del riesgo. Los objetivos de la campaña
fueron aumentar la comprensión sobre los
desastres naturales, fomentar el compromiso de
los gobiernos locales y nacionales para que la
reducción de riesgos, la resiliencia y el cambio
climático sean una prioridad de sus políticas.
De esta forma, el Marco de Acción de Hyogo
sirvió de soporte para abordar más de cerca las
necesidades locales (ONU, 2012).
El Marco de Sendai para la Reducción
del Riesgo de Desastres 2015-2030 expone

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�El camino hacia un modelo metodológico para realizar un índice de resiliencia en ciudades costeras (IRCC)...

la necesidad de incluir en los planes de
desarrollo urbano aspectos de la gestión del
riesgo o de los atlas de riesgo. Estas acciones
permitirían fortalecer la gobernanza ya que
implica la participación de diversos actores
académicos, sociales, empresariales, así como el
establecimiento o la utilización de presupuestos
para prevenir y atender desastres. Hasta ahora,
estos documentos han omitido mencionar cómo
realizar dichos objetivos. En octubre de 2016
los países miembros de las Organizaciones
Unidas (ONU) adoptaron oficialmente la Nueva
Agenda Urbana en el marco de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el
Desarrollo Urbano Sostenible (también conocida
como Hábitat III). La Nueva Agenda Urbana
promueve conceptos y lineamientos para que las
ciudades sean inclusivas, seguras, resilientes y
sostenibles (ONU, 2016b). (Ver figura 3)
El Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes
(CRPP, por sus siglas en inglés) provee a gobiernos
nacionales y locales herramientas necesarias para
medir y aumentar la resiliencia frente al impacto
de múltiples amenazas. Desarrolla un enfoque de
planificación y gestión urbana amplio e integrado
para elaborar perfiles y acompañar la resiliencia
de una ciudad frente a los posibles peligros, su

principal enfoque es observar la tendencia de la
infraestructura en las ciudades y de ahí determinar
el grado de resiliencia (ONU-Hábitat, s.f.), lo
cual parece una visión parcial y diminutamente
analítica. La Red de Ciudades Resilientes, de la
cual forma parte México a través de la Secretaría de
Gobernación (SEGOB) y la Secretaría de Desarrollo
Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), tiene
como finalidad incrementar la capacidad de
recuperación de las urbes en caso de desastres
provocados por fenómenos naturales. A esta red se
ha integrado Playa del Carmen (SEDATU, 2016a),
que el mes de junio de 2017 publicó su documento;
sin embargo, presenta áreas de oportunidad para
mejorar, una observación notable es la ausencia
mapas y señalamiento de áreas peligrosas, datos
sobre desastres, montos, afectaciones, acciones de
recuperación y reconstrucción.
Considerando lo anterior, en México, se elaboró
a nivel federal la Guía de Resiliencia Urbana. El
objetivo principal es capacitar a las administraciones
locales, sociedad y sector privado sobre la urgente
necesidad de transformar las ciudades en lugares
seguros y habitables, a través de la incorporación
de medidas de adaptación y recuperación del
impacto de fenómenos naturales y antrópicos
(SEDATU, 2016a). Fue evidente observar que el

Figura 1. Marcos internacionales sobre la gestión del riesgo y la construcción de ciudades.

Fuente: Elaboración propia con base en ONU (2005), ONU (2012), ONU (2015a), ONU (2015b), ONU (2016b).

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

15

�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

documento carece de especificaciones: quiénes
capacitarían a funcionarios, cómo se realizará la
integración entre instituciones de diversos niveles,
federal, nacional y local. Un esfuerzo por lograr
objetivos fue actualizar en 2017 la Ley General
de Asentamientos Humanos en México, cuyas
atribuciones se incrementan con factores de sanción
jurídica y penal, favoreciendo la aplicación de
otros instrumentos de planificación. Sin embargo,
hasta ahora no está en marcha la Procuraduría de
Asentamientos Humanos, así que la permisividad
es un factor continuo que favorece la vulnerabilidad
social. Por otro lado, la serie de atribuciones que le
cedieron a la SEDATU, puede ser un estímulo para
mejorar la planificación de asentamientos humanos
y el ordenamiento territorial, es una Secretaría que
tiene presencia en las reuniones internacionales,
firma los acuerdos y distribuye la información en
otras dependencias para conocer y llevar a cabo
acciones a fin de cumplir los convenios firmados
sobre ciudades.

3. Fundamentos metodológicos
para seleccionar indicadores.
El enfoque de sistemas complejos adaptativos
asume que los sistemas sociales y sistemas
ecológicos son interdependientes y no lineales,
con retroalimentaciones en diferentes niveles que
permiten al sistema auto-organizarse, adaptarse
continuamente y cambiar de una manera
impredecible (Schianetz y Kavanagh, 2008).
La complejidad de los sistemas socioecológicos
conduce a incertidumbres y, a su vez, a la autoorganización de la emergencia en el comportamiento
colaborativo entre los elementos del sistema, se
aprende de la experiencia y en resultado se adapta
siendo indeterministas (Cardona, 2001). Aunque
las acciones humanas siempre han transformado
el ambiente natural, una característica de nuestra
época es que estas transformaciones han alcanzado
escalas planetarias, por ello, algunos científicos
han comparado este milenio con una nueva era
geológica: el Antropoceno (Crutzen, 2002). Un
sistema socioecológico es analizado considerando
el subsistema social y el subsistema ecológico,
el primero conformado de comportamientos,
que incluyen a las instituciones políticas,
económicas y sociales, y a la tecnología, e ideas,
que considera los valores, el conocimiento, la
ideología, la espiritualidad, las artes y la cultura.
16

Mientras tanto, el subsistema ecológico incluye
todos los ecosistemas, minerales, hidrología,
clima, procesos físicos, químicos y biológicos
de la biósfera (Raskin, 2006). Se considera
que las ciudades son sistemas socio-ecológicos
adaptativos conformados por ambientes que
interactúan entre sí, de esta manera, existen
jerarquías entre los ambientes llamados factores,
entre los factores de diversos ambientes existen
relaciones, interacciones y adaptaciones por la
dinámica. La presencia de fenómenos naturales es
parte de las interacciones entre ambientes, donde
el gran sistema, o sea, la ciudad, se ve modificada
drásticamente y, cada ambiente deberá estar sujeto
a retroalimentaciones adaptativas.
a) Ambiente social: Conocer la situación
actual de la población y la manera en que, tras
las amenazas de huracán, se retroalimentan y
auto-organizan para modificar su status a través
de la experiencia hacia la construcción de la
resiliencia. Es importante identificar los grupos
vulnerables y las necesidades de los mismos, si
hay un grupo de adultos mayores o niños en una
población específica, qué tipo de apoyo requerirán
al momento de un desastre, quiénes son el grupo
de personas que pueden ser sustento de otros,
canalizar grupos de otros lugares, entre otros.
b) Ambiente económico: Ejemplifica la
condición económica y la forma en que la población
podrá o no enfrentar el desastre tras un huracán
o inundación. En la bibliografía internacional
(Cardona, 2001; Chakraborty et al., 2005; Cutter
et al., 2003; HelpAge, 2007; Warner, 2007)
queda expuesto que la población más vulnerable
es aquella que económicamente no puede hacer
frente a su recuperación y, en el contexto de este
estudio, la población tiene empleo flotante por
temporadas. Otra condición de vulnerabilidad es
que la ciudad solo tenga un perfil económico, una
falta de diversidad que permita que la población
siga su vida y sea sólo un grupo de personas las
que esperen la recuperación.
c) Ambiente construido: Considerar los
equipamientos y la infraestructura crítica que
responde a las necesidades básicas de la población
a fin de evitar que el desastre incremente otro tipo
de problemas de morbilidad y mortalidad. Algunos
estudios mencionan la necesidad de contar con
hospitales, clínicas de especialidad, lugares que
sirvan de refugios, vías de comunicación que
permitan la evacuación de la población, evitar
la proliferación de viviendas construidas con
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�El camino hacia un modelo metodológico para realizar un índice de resiliencia en ciudades costeras (IRCC)...

materiales precarios, ya que se convierten en basura
y proyectiles que pueden aumentar la amenaza de
la población (Cutter et al, 2003).
d) Ambiente organizacional: La estructura
gubernamental y los servicios ofrecidos deben
ser parte de la respuesta a las amenazas y la
construcción de la resiliencia. La capacidad de
gobernar debería ampliar la participación social
y empresarial al tomar decisiones, elaborar
normativas y defender los recursos humanos,
naturales y culturales de la región. Donde hace
falta reforzar la confianza es con la comunidad
local. La politización de las inundaciones genera
un proceso negativo en la gestión del riesgo donde
los grupos vulnerables por causas distintas a la
inundación, se convierten en más vulnerables. En
México, hasta ahora, las obras de mitigación ante
las inundaciones son: desazolvar, rectificación
de cauces, nuevas conducciones (entubamiento)
y plantas de bombeo. La reconstrucción de las
avenidas y los puentes afectados son el principal
factor de inversión, dichas obras pueden tardar
más de un año y la justificación sigue siendo la
politización de las inundaciones, la falta de agilidad
en el recurso monetario del gobierno federal al
estatal, sin pasar nunca por el gobierno local.
Castillo (2013) menciona que las historias causales
son parte de un discurso cientificista-técnico de las
autoridades que contribuye a justificar las obras de
solución y la inversión gubernamental.
e) Ambiente cultural: La experiencia ante las
amenazas y la forma en que se relaciona la población
con su entorno son elementos indispensables para
la prevención y enfrentamiento ante desastres por
huracanes.
f) Ambiente natural: El IPPC (2007)
expone los factores ambientales que crearán
incertidumbre por efectos climáticos o puntos de
inflexión, afectando zonas costeras y marinas,
mayor frecuencia e intensidad de fenómenos
hidrometeorológicos en zonas costeras, incremento
de la exposición a enfermedades por vectores,
aumento de temperatura y clima cambiante,
impactos en las cuencas hidrográficas por la
alteración de regímenes pluviométricos, posible
extinción paulatina de la selva tropical y, pérdida
de biodiversidad e integridad de ecosistemas.
g) Ambiente de amenaza: La oportunidad de
registros históricos y conocimiento de situaciones
peligrosas disminuye la vulnerabilidad social,
algunos datos son, los vientos, mareas, oleaje,
todos los datos que se han recopilado de los
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fenómenos naturales históricos, estos datos
proporcionan la oportunidad de calcular periodos
de retorno, tipos de afectación, coacciones
continuas y duración de las mismas.
La perspectiva de la resiliencia se utiliza cada
vez más para entender las dinámicas de los sistemas
socio-ecológicos, donde su principal característica
es la adaptación para enfrentar los cambios que
surgen de crisis o disturbios del sistema (huracanes).
Esta capacidad de adaptación permite la renovación,
reorganización y desarrollo, en donde los disturbios,
por ejemplo, eventos climáticos extremos, son
parte de la dinámica del sistema y representan
oportunidades para el cambio o la adaptación
(Castillo et al., 2015, Yamin et al., 2013; Holling et
al., 2002; Walker et al., 2002; Folke, 2006; Walker
y Salt, 2006).
Se considera que una ciudad resiliente es aquella
en la que los pobladores se recuperan rápidamente
de los desastres, donde se construyeron barrios con
infraestructura y servicios adecuados, alejados de
áreas expuestas al riesgo, se cuenta con un gobierno
local incluyente, competente y responsable que
procura una urbanización sostenible. La resiliencia
también necesita del conocimiento y comprensión
de las autoridades locales y la población sobre
el significado de desastre, amenaza y riesgo, y
sobre quién está expuesto y quién es vulnerable;
con una población empoderada para participar,
decidir y planificar su ciudad conjuntamente
con las autoridades locales, tomar medidas para
anticiparse a los desastres, mitigar su impacto;
capaz de responder, implementar estrategias
inmediatas de recuperación, restaurar rápidamente
los servicios básicos para reanudar la actividad
social, institucional y económica tras un desastre
(ONU, 2012).

4. Metodología.
4.1. Área de estudio.
México cuenta con 2.456 municipios de los cuales
6,7 % tienen frente de mar o están colindantes a un
cuerpo de agua costero y, en conjunto, concentran
el 14.7 % de la población nacional (INEGI,
2010a). Estas ciudades han sido afectadas por un
incremento en la ocurrencia de desastres debido al
cambio climático, principalmente por la presencia
de huracanes e inundaciones. La Península de
Yucatán frecuentemente azotada por huracanes
provenientes de la porción Este del Mar Caribe,

17

�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

en el Océano Atlántico, siendo el periodo de más
afectación entre los meses de junio y noviembre.
De acuerdo con Ihl y Frausto (2014), entre
1866 y 2007 se han registrado 40 huracanes
de distintas magnitudes que han afectado al
Estado de Quintana Roo; alta probabilidad de
peligro extremo ante el impacto de huracanes.
El área de estudio corresponde a las ciudades de
Chetumal, Tulum y Playa del Carmen, ubicadas
en el estado de Quintana Roo, representado
sistemas socioecológicos expuestos a la constante
presencia de huracanes y lluvias atípicas, así
como sus similitudes en el tamaño demográfico
y afectaciones territoriales y ambientales por el
crecimiento urbano.
Su selección para este trabajo, se debe a la
continua amenaza del paso de huracanes, que a
cualquier distancia de las costas del Caribe, sus
remanentes son causa continua de fuertes lluvias,
vientos, marea de tormenta, que convierten
cualquier objeto de la ciudad en proyectil, además,
son las tres ciudades de la entidad y, de México,
que comparten tasas de crecimiento por encima
del 10% anual, siendo la representación de este
proceso transversal de México, de la explosión
de las ciudades en zona costera con un entorno
geográfico frágil. En el estudio se consideró
que Cancún quedara fuera por sus dimensiones,
siendo objeto de un trabajo distinto.

La ciudad de Chetumal tiene una población de
151.243 habitantes y una tasa de crecimiento anual
de 2.18 %; Playa del Carmen registra 149.923
habitantes y una tasa de crecimiento anual de 12.7
%; y Tulum reporta 18.233 habitantes y una tasa
de crecimiento anual de 10.1%, siendo la tasa
nacional de 1.2 % (INEGI, 2010b). A la fecha son
escasos los trabajos realizados en estas ciudades
sobre temas de planificación territorial, de ahí la
inquietud de proponer una forma de evaluar la
resiliencia, observar las limitaciones y ventajas
que tiene la geografía del lugar, la experiencia ante
huracanes y, la gestión del riesgo que favorezca el
bienestar de la población.
4.2. Métodos para la construcción del índice de
resiliencia.
A fin de hacer revisiones correspondientes se
formaron talleres participativos, compuestos por 19
investigadores, estudiantes y apoyo académico en
cada taller se realizaba una o dos lecturas, mismas
que están incluidas en el marco conceptual de este
articulo para discutir todos sobre la pertinencia de
seleccionar indicadores, ambientes, metodología.
Cuadro 1. Resultado de los talleres.

Figura 2. Áreas afectadas por huracanes en Quintana Roo.

Fuente: Elaboración propia con base en CENAPRED, 2010, en
http://132.248.68.83/portal/images/PHPcenapred/index/fase1/Hidros.

4.3. Los recursos disponibles para evaluar la
resiliencia.
La revisión de un gran marco referencial condujo
a la selección de documentos que acercaran al
objetivo del trabajo, hacer un marco conceptual y
conocer las metodologías aplicadas y probadas para
proponer una en el contexto del caribe mexicano.
Referenciando lo más destacado y similar a los
datos en México.
Fuente: Elaboración propia con base en CENAPRED, 2010, en
http://132.248.68.83/portal/images/PHPcenapred/index/fase1/Hidros.

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�El camino hacia un modelo metodológico para realizar un índice de resiliencia en ciudades costeras (IRCC)...

Cuadro 2. Marco referencial.

Fuente: Elaboración propia con base en Adger et al., (2005), Grothmann et al., (2005), Davoudi et al., (2012), SEDATU, (2016b), Resilience Alliance
(2010), Rockefeller Foundation-Arup (2015), United States Department of Homeland Security (2016).

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

19

�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

Hasta ahora, existen diversos trabajos que
exponen diversos factores de análisis para la
resiliencia, al comparar con la disponibilidad de
información en México, es notoria la necesidad
de generar estudios que permitan la conformación
de bases de datos históricas, confiables y,
geográficamente comparables, el proceso es contar
con la oportunidad de reforzar las herramientas para
las instituciones públicas, privadas, académicas,
sociales e internacionales, hagan una toma de
decisión más acertada y rápida.
4.4. Personajes clave para la gobernanza en la
gestión del riesgo.
En países como México, la gestión del riesgo
de desastres tiene a sus actores clave en las
autoridades locales y estatales, en ellos recae la
toma de decisiones, aplicación de presupuestos y,
por lo que se plantea en este trabajo, el supuesto
de que, sus actuaciones y discurso institucional
son la representación simbólica de un bagaje sobre
la adaptación forzada, que se transforma lenta
y repentinamente, debido al cambio climático,
plasmando la construcción limitada y parsimoniosa
de su resiliencia. Las instituciones internacionales
proponen la transversalización de la gestión del
riesgo de desastre a fin de integrarla en todos los
aspectos sociales y políticos de un país (PNUD,
2014). Aún es esencial considerar a la población
en general, como parte de una estrategia social de
gestión del riesgo. Si la población afectada sigue
sin participar en la prevención y atención ante
riesgos, será complicado el trabajo institucional,
ya que se refleja la falta de liderazgo social para
emprender la gestión del riesgo. Demares (2016),
enfatiza la necesidad de anexar una gobernanza
climática global que signifique el trabajo de
gobiernos locales e internacionales para generar
una conciencia social generalizada en las acciones
tendientes a disminuir los efectos negativos del
cambio climático. Se requiere revisar esquemas
de participación ciudadana o social fomentada por
las instituciones públicas para la construcción de la
resiliencia, sobre todo, en incrementar la confianza
social. La concepción institucional de la gestión del
riesgo de desastre, su cultura y perspectiva de grupos
vulnerables define la forma de actuar y responder
ante un riesgo. Por ello, el trabajo incluyó la
entrevista semi estructurada para conocer la forma
en que se coordinan las instituciones municipales
con las estatales para gestionar el riesgo de
desastres. Destacó, la sumatoria de la amenaza,
20

vulnerabilidad y capacidad de adaptación como
elementos comprometedores en la evaluación de la
resiliencia. La comprensión de un problema social
y local debe ser tarea de funcionarios y población
en general, para ello, instituciones académicas y
las organizaciones sociales deben tener funciones
específicas en la gestión del riesgo. La formación
de personas desde pequeñas en cuanto a lo que
significa la amenaza continua y cómo enfrentarla,
es un proceso paulatino y posible de adaptación.
En México, existen normativas de planificación
urbana y rural, de ordenamiento territorial, de áreas
protegidas, sin embargo, han sido las autoridades las
mismas que permiten cambios de usos, invasiones
y modificaciones para ampliar la mancha de
asentamientos humanos, esto solo demuestra la
neutralidad ante el riesgo a que se expone la población
o que el riesgo se convirtió en un negocio político.
4.5. Encuesta y muestreo.
Se considera imponderable la aplicación de una
encuesta que ofrezca información sobre población
y la gestión del riesgo. Para hacer una selección
de la muestra cuyo fundamento sea la población
vulnerable se extrajeron datos de INEGI (2015)
revisados desde el año 2000, a fin de permitir
la continuidad (Cuadro 3), puede hacerse un
nivel de estratificación a través del Análisis de
Conglomerados con K-medias para lograr encuestar
a todos los grupos socio-demográficos.
Cuadro 3. Variables de estratiﬁcación por análisis de
conglomerados con K-medias

Fuente: Elaboración propia.
Nota: Las variables fueron extraídas de INEGI (2010b). Variables
representativas de población vulnerable.

La selección de indicadores requiere de
considerar su manejo sencillo, la pertinencia en el
análisis, accesibilidad en la información, adaptarse
a los cambios del contexto, sencillez de medidas,
tiempos de actualización de información y, la
participación y colaboración de las instituciones y
la sociedad civil. Finalmente, se decidió seleccionar
tres componentes para evaluar la resiliencia dirigida
a conocer el grado de involucramiento de la sociedad,
de las instituciones sobre la participación ciudadana,
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la actualización de la normativa correspondiente y
el grado de conocimiento en el tema (Cuadro 4).

Resiliencia (RE) = Amenaza (AM) +
Vulnerabilidad Social (VS) + Capacidad de
Adaptación (CA)

Cuadro 4. Indicadores ﬁnales y su ponderación.

Fuente: Elaboración propia.

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�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

El valor cuantitativo de cada componente
se obtuvo mediante la suma de los valores de
Estandarización*Ponderación de los indicadores
que los conforman. Fue necesario hacer un
tratamiento de las variables y sus componentes por
separado, esto debido a las distintas escalas de cada
variable, además de la forma en que se justificaba su
presencia en un índice de resiliencia, por ejemplo,
algunas variables de la vulnerabilidad tienen valor
negativo para lograr la explicación de una pronta
recuperación.
A partir de este dato y con base a las escalas
de clasificación (Cuadros 5 y 6) se asignó el valor
cualitativo a los componentes. Cabe resaltar que,
la primera clasificación (5) se aplicó a las tablas de
amenaza, vulnerabilidad y capacidad de adaptación
y, la segunda (6) a la tabla de indicadores en la
construcción de la resiliencia urbana.
De esta manera, los rangos cercanos a cero con
la clasificación cualitativa a), indican baja amenaza,
vulnerabilidad o capacidad de adaptación, según
sea el caso y; entre más cercanos sean a uno,
ésta será mayor. En cambio, los rangos cercanos
a cero con la clasificación b), expresan que, entre
más próximos estén a éste, la contribución del
componente amenaza, vulnerabilidad o capacidad
de adaptación respecto a la resiliencia será menor
y; entre más próximos sean a uno será mayor.

Para realizar el cálculo del (IRUC) fue necesario
asignar un peso específico a cada componente,
esto de acuerdo a su influencia sobre la resiliencia.
Por tanto, los pesos establecidos para la amenaza,
vulnerabilidad y capacidad de adaptación fueron
0.25, 0.25 y 0.50, respectivamente. Posteriormente,
se multiplicó el valor del indicador (ID) de cada
componente con su respectiva ponderación (P),
obteniendo de esta manera el valor cuantitativo.
Respecto al valor cualitativo, éste se retomó de la
escala de clasificación de los componentes obtenida
en la tabla de indicadores. Una vez realizados
los cálculos para la amenaza, vulnerabilidad y
capacidad de adaptación, se hizo la suma del valor
cuantitativo de cada uno de estos componentes,
consiguiendo así, el valor cuantitativo del índice
de resiliencia y a su vez el valor cualitativo al
signarle una escala de clasificación con base en los
siguientes rangos (Cuadro 7).

Cuadros 5 y 6. Escala de clasiﬁcación cualitativa
asignada a los componentes amenaza, vulnerabilidad y
capacidad de adaptación.

Fuente: Elaboración propia.

Cuadro 7. Escala de clasiﬁcación cualitativa asignada
al índice de resiliencia urbana costera.

Fuente: Elaboración propia.

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5. Resultados.
Figura 3. Índice de resiliencia urbana costera de Chetumal, 2017.

Fuente: Elaboración propia con base en resultados de trabajo de campo (2017) e INEGI (2010a).

La figura 3 muestra a la ciudad de Chetumal con
una resiliencia Alta en las áreas más elevadas
de la ciudad, donde existe un número mayor
de unidades de vivienda con materiales de
construcción resistentes donde habitan familias
de 4 integrantes o menos, esto es familias jóvenes,
que han adquirido su vivienda por medio de
financiamientos, como INFONAVIT, FOVISSSTE
o Marina Nacional, en fraccionamientos con
todos los servicios, equipamientos y cercanos a
refugios anticiclónicos. Son notorias las variables
sobre la documentación y coordinación de las
autoridades ante el riesgo, lo que representa que
se han realizado esfuerzos por ser la capital del
estado y el asiento del gobernador.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

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�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

Figura 4. Índice de resiliencia urbana costera de Tulum, 2017.

Fuente: Elaboración propia con base en resultados de trabajo de campo (2017) e INEGI (2010a).

Destaca en las áreas con un índice de resiliencia
Media la existencia de un mayor número de personas
envejecidas, cuyos asentamientos humanos está
a nivel del mar, con viviendas de más de 30 años,
sin mantenimiento, en barrios deteriorados por
la inseguridad y falta de servicios básicos, como
el drenaje sanitario y pluvial. En las áreas más
céntricas el nivel Medio está determinado por ser
el asentamiento de algunas viviendas en áreas de
inundación, con un suelo calcáreo que propicia
movimiento y rompimiento de pavimentos y de
muros de concreto. En estas áreas aún están presenten
predios baldíos. Las variables que determinan el
conocimiento de las familias sobre el riesgo y su
organización, están dentro de la explicación de
los niveles menores que explican la resiliencia. Es
notoria en la ciudad en general, la indiferencia social
ante la amenaza continua y la afectación cada lluvia
por las inundaciones.
En Tulum se observa una mayor presencia de
resiliencia Media, esto debido a la presencia de
24

grupos vulnerables, considerados los inmigrantes
nacionales e internacionales, los cuales están ajenos
al conocimiento de los protocolos de actuación
ante huracanes. Destaca la menor presencia de
documentos de planificación urbana y atlas de
riesgo, que por ser un municipio de reciente
creación, las autoridades está en la articulación
de instituciones gubernamentales y, presupuestos
cortos por el número de población formal, ya que,
las mismas autoridades declararon que el 40 % de la
población está en asentamientos informales, donde
se desmontó la selva y con materiales precarios se
han erigido sus viviendas sin servicios básicos. Esas
unidades de estudio estuvieron fuera del análisis por
datos y seguridad del equipo en el levantamiento de
campo.
Tulum es una ciudad lineal, las unidades
territoriales con resiliencia Alta representan
los sitios donde se han desarrollado unidades
de vivienda con materiales de construcción
resistentes, la instalación de servicios básicos y
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�El camino hacia un modelo metodológico para realizar un índice de resiliencia en ciudades costeras (IRCC)...

equipamientos, así como la instalación de drenaje
pluvial y pozos de absorción. La población que
conocía los protocolos de actuación es mayor que
en las demás unidades, su capacitación se debe que,
en su lugar de trabajo, hotel o restaurante, lo han
capacitado para atender a los turistas extranjeros,
de ahí que traslada su conocimiento a su familia.
La figura 5 muestra a la ciudad de Playa del
Carmen, una de las ciudades con mayor contraste
de las que componen este estudio, existe una
dispersión de asentamientos humanos que se fueron
desarrollando de manera informal. A pesar de ser
una ciudad que buscó tener su propio crecimiento,
creando sus propios marcos normativos para
el ordenamiento territorial, Playa del Carmen,
creció de manera espontánea, sobre todo fuera de
la zona de costa, la cual tiene un índice Medio de
resiliencia debido a que es propiedad privada de
extranjeros que han utilizado normas externas para
la construcción y la seguridad de sus clientes, en
su mayoría extranjeros que se hospedan y divierten
en la Quinta Avenida. Sin embargo, la exposición
se incrementa por su ubicación, debido a la marea
que continuamente mueve las dunas y acerca los
sitios turísticos al margen del mar. Su amenaza
constante es la marea de tormenta, los vientos y el
oleaje. Fuera de esta zona, el índice de resiliencia
oscila entre Alto y Medio.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

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�Chávez Alvarado, Camacho Sanabria, Velázquez Torres

Figura 5. Índice de resiliencia urbana costera de Playa del Carmen, 2017.

Fuente: Elaboración propia con base en resultados de trabajo de campo (2017) e INEGI (2010a).

Aquellas unidades territoriales con índice
Medio fueron asentamientos informales que aún
carecen de servicios y equipamientos para salud
y educación. Están habitados por familias jóvenes
o personas que comparten las viviendas con otros
inmigrantes, debido a ello, se considera que una
variable importante es la población vulnerable, por
desconocer los protocolos de actuación y hablar
lengua indígena, lo que limita sus redes de apoyo.
Las unidades territoriales con índice Alto se
conforman por unidades habitacionales construidas
por empresas privadas, donde existen servicios
básicos y equipamientos para educación, salud
y recreación. Destacó la población que tiene
conocimiento de los protocolos de actuación frente
a huracanes, que están organizados en familia y por
comunidad para enfrentar los huracanes, esto debido
a su capacitación en su lugar de trabajo.
Es importante mencionar que, en las tres
ciudades se ubican áreas territoriales donde No
aplica el índice, en ellas, se ubican fraccionamientos
26

residenciales cerrados, unidades hoteleras, grandes
centros comerciales, asentamientos informales y
predios baldíos.

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6. Conclusiones.
Como parte de sistemas socioecológicos adaptables,
las ciudades de estudio requieren de regulación (Adger
et al., 2005; Davoudi et al., 2012) y de conjuntar
la planificación territorial con la gestión del riesgo,
evitando la amenaza exponencial que se reproduce
cada año al exponerse al paso de los huracanes.
Los resultados presentan situaciones repetitivas que
ameritan modificación que favorezca la resiliencia,
por ejemplo, dar continuidad en los trabajos
municipales, sobre todo en lo que es protección
civil, planificación territorial, vivienda y seguridad
pública. Estos rubros municipales señalados como
notables, deben contar con registros históricos. Por
otro lado, elaborar una encuesta continua que permita
observar los avances o limitaciones de la amenaza,
vulnerabilidad y capacidad de adaptación de una
ciudad, su nivel de preocupación y preparación ante
la amenaza de los huracanes.
A pesar de mostrar una serie de indicadores que
podrán ser tratados de manera cuantitativa, hace
falta agregar trabajo de tipo cualitativo para indagar
con los actores clave sobre limitaciones y avances
en materia de gestión del riesgo. La comprensión
de conceptos, métodos, redes de apoyo, la forma
de expresar problemas específicos y relacionados
con la gestión del riesgo, abrirá más la oportunidad
de crear propuestas innovadoras a fin de capacitar
personal institucional que transmita mensajes a la
población y a sus compañeros. Esto es crear líderes
institucionales.
La elaboración de documentos como el
Atlas de Riesgos merece discutir los distintos
indicadores que favorecen la resiliencia, lo que
obligaría a analizar cada tres años los factores
sociales, económicos, políticos, ambientales, etc.,
que deben ser prioritarios en las agendas locales.
La coordinación entre instituciones permite
analizar el ambiente organizacional institucional,
el liderazgo de grupos gubernamentales para
coordinar acciones de prevención, atención,
recuperación, reconstrucción y mitigación de
los riesgos. Este trabajo evidenció la diminuta
comunicación entre gobierno y sociedad, la forma
en que los funcionarios transmitan datos, anuncios,
alertas, es la forma en que se tendrá o no éxito
con la logística para movilizar a las personas y
disminuir afectaciones. Las personas se comunican
a través de redes sociales, sin embargo, el uso de
esta tecnología puede apoyar en la gestión del

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

riesgo, para ello es relevante la actualización de
los sistemas de alerta temprana (SAT), que, por la
región y la actividad económica, deberán estar en
otras lenguas e idiomas.
Los resultados por ciudad muestran las
oportunidades que pueden existir de coordinación,
estructurar información, organizar comunidades,
transmitir alertas y, otras acciones que, en las
ciudades de estudio han definido como construir una
cultura ante huracanes y, que el liderazgo logrado,
permita ingresar a la toma de datos de lugares aún
inaccesibles, como fraccionamientos residenciales.
El uso de diversas metodologías permite acceder
a la información, además refuerza el conocimiento
sobre la situación actual de la gestión del riesgo,
coordinaciones, redes y personajes diversos de
toma de decisiones. Así, al plantear propuestas de
acción, los caminos más cortos permitirán llegar
a una meta real y aunque, a nivel internacional
signifique un avance mínimo, en América Latina
y el Caribe es un paso mayor hacia la construcción
social de la resiliencia. En este continente sucede
un proceso demográfico de movilidad, afectación
del ambiente y el cambio climático, así que resulta
importante continuar y esforzarse en la creación
de información disponible para la población en
general, sobre todo porque el escenario actual
es un cambio mundial que merece contar con
investigaciones desde diversos matices para la toma
de decisiones (Aguilar y López, 2016, RF-Arup,
2015, United States Department of Homeland
Security, 2016). Este primer extracto de resultados
se alinea a lo enmarcado en Sendai y Quito,
buscando asegurar jurídicamente la resiliencia, sin
embargo, la capacitación, la razón y la lógica de
funcionarios en diversos niveles de gobierno, así
como empresarios, es un reto importante para que
los avances, tratados y objetivos sean efectivos.

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�Fundamentos de la sociedad y la ciudad de consumo.
Señalamiento a sus dinámicas habituales.
Foundations of the society and the city of consumption. Positioning its habitual
dynamics.
Recibido: Agosto 2018
Aceptado: Febrero 2019

Gerardo Vázquez Rodríguez1

Resumen

Abstract

Desde diferentes enfoques el siglo xx trajo consigo
intensos e imprevistos cambios sociales que al día
de hoy siguen teniendo actualidad, varios de los
cambios más significativos a nivel global en estos
años fueron las grandes transformaciones urbanas
suscitadas en la segunda mitad de este siglo pasado.
Los modelos y proyectos urbanos acrecentados
desde la primera modernidad llegaron a un rápido
desuso social, el orden impuesto por el progreso en
las ciudades fue puesto a prueba por duras críticas,
el resultado fue un cambio radical en la visión de los
nuevos proyectos de ciudad tanto en Europa como
en América. Después de varias etapas urbanísticas
de cambio, el consumo se transformo en un
hegemónico factor ideológico mundial que permitió
unir diferentes visiones de crear espacio público;
las dinámicas de este consumo urbano se han
desarrollado como grandes impulsores de una ardua
vida urbana. Así el presente documento intenta
reflexionar sobre los principios de la sociedad de
consumo, su proyecto de ciudad y sus principales
dinámicas ideológicas.

From different approaches, the twentieth century
brought with it intense and unforeseen social
changes that are still relevant today. Several of the
most significant changes at the global level in these
years were the great urban transformations that took
place in the second half of this past century. The
urban models and projects increased since the first
modernity came to a rapid social disuse, the order
imposed by the progress in the cities was put to
the test by harsh criticism, the result was a radical
change in the vision of the new city projects. in
Europe as in America. After several urban stages of
change, consumption became a hegemonic world
ideological factor that allowed to unite different
visions of creating public space; The dynamics of this
urban consumption have developed as great drivers
of an arduous urban life. Thus, this document tries
to reflect on the principles of the consumer society,
its city project and its main ideological dynamics.

Palabras Clave:

Keywords:

Consumer city, Consumer society, Urban
planning.

Ciudad de consumo, Sociedad de consumo,
Urbanismo.

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Doctor en Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, España; miembro del Sistema Nacional de Investigadores reconocido en el nivel 2. Correo electrónico:
gerardo7vazquez@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

31

�Vázquez Rodríguez

1. Introducción: Sociedad y ciudad
del consumo.
Los principios de la sociedad de consumo y su
proyecto de ciudad están trazados desde hace
doscientos años bajo las condiciones impuestas por
la época llamada revolución industrial, época de
convulsiones sociales y tecnológicas. El siglo xx
fue moldeado desde variadas perspectivas, así el
consumo de masas, la alta producción de objetos de
diseño, la publicidad y los medios de comunicación
tuvieron durante los años treintas a cincuenta la
labor no necesariamente planeada de establecer las
estructuras básicas sobres las cuales se sustentan
la sociedad y su ciudad de consumo, su inicial
nicho de desarrollo fue Estados Unidos, país que
después exportaría rápidamente el modelo hacia
gran parte del planeta. Para los norteamericanos
está dinámica de consumo represento una fracción
creciente de la economía del país. Mark (2007)
menciona que para finales del siglo XX, dos tercios
de la economía doméstica de Estados Unidos se
dedicaba a la producción de bienes de consumo:
sólo una tercera parte proporcionaba bienes para la
producción. Se habían invertido las proporciones
de principios. La revolución del consumo trajo
con ella también diferentes aporte sociales que se
acrecentaron en EUA y después se expandieron
a la mayor parte del mundo consumista, libero a
la mujer de los trabajos más pesados del hogar y
gracias a lo cual pudo acrecentar su participar en
más ámbitos de la vida, como el trabajo, la política
y exigir un trato igualitario. Durante la posguerra, la
economía de EUA, motor de la economía mundial
durante la mayor parte del siglo XX, fue alimentada
sobre todo por la revolución del consumo. Los
estadounidenses llegaron a equiparar las compras de
bienes de consumo con la libertad , de manera que
condenaban a la Unión Soviética por la ausencia de
esa libertad de consumo. Marcuse (2005) sostiene
que para los años cincuentas el gobierno de EUA
sólo quería dos cosas de sus ciudadanos : consumo
y anticomunismo.
En los años cincuentas y aprovechando el
decaimiento del modelo industrial, la sociedad de
consumo se extendió a Gran Bretaña y Canadá y
en los años sesenta a Francia, Italia y otros países
de Europa Occidental, Japón y algunos sectores de
ciudades latinoamericanas. Y con la sociedad de
consumo, el automóvil y una demanda cada vez
mayor de petróleo. Este modelo de sociedad se

32

fundamenta en la disponibilidad de energía barata:
gasolina para la cultura del automóvil, electricidad
para mantener la iluminación y motores en marcha
en cada casa. Si el siglo XIX había sido la edad del
carbón, el hierro y el ferrocarril, el siglo XX fue
la edad del petróleo, el acero y el automóvil. En
poco tiempo la refinación del petróleo y la quema
de gasolina contaminaron el aire de prácticamente
todas las principales ciudades de EUA, Europa y
Japón. El tema medioambiental es un gran debate
que va muy de la mano de la sobreproducción
de objetos por parte de los productores y una
desmedida demanda de los mismo por parte de los
usuarios o consumidores.
Durante los años setenta, la demanda de bienes
de consumo como los aparatos de refrigeración y
las televisión expandieron aun más el modelo de
consumo, llegando a lugares como Alemania del
Este, que era comunista, y a Checoslovaquia. Tanto
China como la Unión Soviética no fueron abarcadas
en estos primeros años por la idea del consumismo,
más sin embargo la generación de objetos de diseño
fue paralela al bloque de consumidores occidentales,
los comunistas siguieron la idea del pruduccionismo
pero la diferencia fue que la distribución de objetos se
hacia solo por canales oficiales apegados al gobierno
y no por libre consumo. De una u otra manera estos
años de principio del siglo xx y hasta bien entrado el
siglo fueron de una intensa y constante producción
de objetos de diseño para el consumo, tanto para
cubrir las necesidades básicas de los consumidores
como para enaltecer el modelo consumista.
Estos hechos moldearon un siglo marcado por
tecnología, consumo y grandes cambios sociales,
los entornos donde se dieron todos estos cambios
fueron principalmente en los ámbitos urbanos,
el predominio de la ciudad y sus características
sustentaron los grandes acontecimientos de estos
últimos años.

2. Urbanismo y consumo.
La importancia del espacio publico en las nuevas
sociedades se volvió trascendente de atender, en
las ciudades ahora habitaban grandes cantidades
de individuos, sus vidas transcurrían en estos
escenarios y ellos mismos creaban perspectivas de
vida desde sus interacciones con los demás dentro
de las urbes. En la década de los sesentas del siglo
pasado se acrecentó la conciencia de los factores
que implicaban habitar la ciudad y como sus
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Fundamentos de la sociedad y la ciudad de consumo

características moldeaban las circunstancias de los
individuos. Surgen en este entendido publicación
de varios documentos que abordaban críticamente
el tema del espacio público en las sociedades
modernas progresistas, eran variadas las diferentes
perspectivas que demandaban iniciar un debate
sobre el tema de lo urbano y el espacio social en las
ciudades. Trabajos como el de Jane Jacobs, Henry
Leffebvre, Paul Virilio y Richard Sennet, entre
otros más, son manifiestos convincentes contra el
urbanismo de la época; estos autores generarían un
destacado análisis de los factores y características
que explicaban y manifestaban el vacío existente
en la vida urbana de la época y aclaraban de alguna
manera que era el resultado de una visión extraída
desde la modernidad funcionalista. Estos debates
se alargarían hasta abarcar el contexto de las crisis
económicas mundiales de la década de los setentas
y se acentuarían como discursos de rechazo y ardua
critica al estilo de vida planteada oficialmente. Está
forma de vivir en espacios de un funcionalismo
acentuado provenía en mucho desde la influencia
de la escuela racionalista, donde su principal
impulsor fue Le Corbusier, quién en las últimas
décadas había inspirado gran parte de la producción
en toda Europa. Entre los principales problema que
se le criticaban a este tipo de urbanismo masivo,
estaban, el generar una fragmentación social entre
sus habitantes, acrecentar la acelerada propagación
del uso del automóvil y la poca conciencia de
sus espacios para buscar un estado de bienestar
y comodidad en sus habitantes, impregnando
más a sus habitantes de una lógica de control
y orden riguroso no necesariamente benéficos.
Para los años ochenta, en Europa, se acentuarían
problemáticas documentadas en los escritos de los
años sesentas, como, la repentina interrupción del
crecimiento demográfico, la desindustrialización
de las ciudades como resultado de la crisis industrial
en la que se encontraba el consumo masivo y la
descentralización urbana debido en gran parte
a la crisis estatal, así estos problemas se harían
significativamente visible y se transformarían
en ejes centrales de la investigación y la política
urbana (Duhau E y Giglia A, 2016, p.64) .
Para Duhau y Giglia (2016) Ejemplo de la
evolución urbana de la segunda mitad del siglo xx
en Europa se encuentran las periferias populares
que surgieron de grandes grupos de hogares de
bajos ingresos en Francia, los llamados HLM
(Room à Loyer Modéré) y los edificios públicos
de la periferia en el Reino Unido, estos nuevos
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

espacios de viviendas se observaron y etiquetaron
inmediatamente como espacios problemáticos,
significaban un fracaso para el estado de bienestar
que se había tratado de promulgar con toda la
ideología de progreso, eran lugares separados y en
ruinas. Estos espacios son en parte resultado de las
altas tasas de desempleo y la poca integración de los
trabajadores migrantes cuya llegada se promovió a
Europa en las tres décadas posteriores a la segunda
guerra mundial. De esta manera, el principal
problema de las ciudades ya no era la reproducción
y sostenimiento de la población trabajadora, que
se expresa de manera concreta en las ciudades de
la revolución industrial y de posguerra, ahora se
empezaban a definir nuevas implementaciones
sociales, se acrecentaban actividades económicas
y de integración social, también era innegable que
ya no se podría garantizar un sostenimiento salarial
para la población en la medida en que se había en
las décadas posteriores, era ya inexistente el apego
al sueño de modernidad y progreso europeo.
Los gobiernos de las ciudades y las ciudades
fueron vistos a partir de estas crisis como importantes
actores políticos y sociales que podrían promulgar
soluciones en este contexto, así se les asignaron
sistémicamente nuevas competencias para la
gestión de las crisis locales; la planificación y la
política urbana se desarrollan apresuradamente bajo
apartados que se volverían predominantes para finales
del siglo xx, cuestiones como la descentralización,
el desempeño de la comunidad, la mejora de los
barrios, gestión de proyectos urbanos que reemplazan
la planificación a gran escala, la proyección de
la imagen urbana, el rescate, los programas de
mejoramiento o la privatización de la vivienda de
interés social o simplemente la demolición de grandes
urbanizaciones sociales problemáticas de vivienda
social, se volvieron prioritarios. Es en este contexto
que en Europa emerge con fuerza la cuestión de los
espacios públicos y el rescate de los valores de la
ciudad moderna. En España, el proyecto Barcelona
92, asociado a los juegos olímpicos que se realizarían
en este año, al papel del gobierno autónomo catalán y
a un protagónico gobierno de la ciudad, se convirtió
en un paradigma que hoy todavía está vigente y
ampliamente difundido, en este proyecto se rescataron
espacios públicos, se acentuó la imagen urbana, y se
dio un fuerte énfasis en el papel integrador de la ciudad
y de la democracia local. Pero si Barcelona es el caso
mas conocido y mejor difundido, no es el único ni
tampoco el primero, además de no estar exento de
críticas (Duhau E y Giglia A, 2016, p.66). Barcelona
33

�Vázquez Rodríguez

iniciaría un nuevo apartado en el urbanismo, donde
la transformación de la ciudad se fundamenta desde
una lógica multidisciplinar que ayuda a generar una
ciudad marca con guiones y patrones de consumo
claramente establecidos en su propuesta formal de
vida y edificación.
A la par de la revolución urbana Europea de las
décadas finales del siglo xx en los Estados Unidos
se acentuaron social y políticamente varios factores
que dieron pie a otro tipo de visión urbana, entre estos
factores se encontraban una ardua restructuración de
la industria, aumento en la tasa de desempleo a nivel
nacional y a su vez se incremento en esta época la
concentración de altos ingresos en pequeños grupos
sociales o corporaciones privadas que a la postre
generaría una alta desigualdad de márgenes sociales
en la población; todos estos componentes acabarían
por transformar rápidamente el escenario de las urbes
estadounidenses. Las estrategias norteamericanas
para mitigar las características de está crisis del
proyecto moderno fueron diametralmente opuestas
a las Europeas; en Norteamérica el sistemas formado
por gobierno y capitalistas nunca confluyó con un
modelo de estado benefactor al igual que lo haría
Europa, aunque se crearon fuertes y coherentes
programas que intentaban dar solvencia y asistencia
social, estos nunca crearon una verdadera incidencia
en la sociedad norteamericana. Las políticas publicas
que se articularon cuidaron más una visión desde el
entendido del orden conservador y desde la lógica
del mercado neoliberal, dejando de lado proyectos
que premiaban un bienestar colectivo o una
asistencia social. Para Duhau E y Giglia A, (2016)
el plan estadunidense para estos tiempos consistió
principalmente en facilitar la restructuración
económica mediante la flexibilización del
mercado de trabajo, la inversión privada en nuevas
tecnologías apalancadas en la maquinaria militar,
la restructuración económica y la renovación física
de las ciudades por medio de coaliciones de actores
políticos y económicos estructuradas en torno a la
inversión en y el crecimiento de la base económica
, según el modelo de las llamadas growth machines
(maquinas para el crecimiento ) de
Harvey Molotch, el problema desde esta visión
no consistía en afrontar los nuevos problemas a
través de políticas sociales e urbanas impulsadas
por el sector público.
Las ciudades norteamericanas impulsaron
principalmente la proliferación de proyectos
urbanos con vocación de crear atractivos mercados
inmobiliarios que fueran ampliamente atractivos
34

para ser fácilmente consumidos por las nuevas
corporaciones, las clases medias y altas, estás
nuevas áreas de gran desarrollo inmobiliario
basaban sus ideas de negocios en crear lugares
que intentaban dar alojamiento a actividades que
jerarquizaban ideales económicos en ciudades y
regiones, como por ejemplo, centros destinados
a servicios financieros, desarrollo de tecnologías
de la información y la comunicación; así como a
procurar una atractiva y gran oferta de espacios
recreativos y de ocio.
El enfoque estadounidense urbano también
encontraría un claro ejemplo de su principal
expresión en la renovación y recuperación de
espacios tradicionales, convertidos en áreas temáticas
de esparcimiento y alto consumo, tomaron muelles,
centros urbanos, espacios de talleres en desuso, ruinas
de la modernidad y los transformaron en enclaves de
marcas turísticas, generando la llamada gentrificación
(sustitución de población pobre por población de
mayores ingresos) de áreas residenciales que habían
conservado cierto atractivo a su imagen urbana
pero que se encontraban en situación de relativa
decadencia, y la producción de nuevos centros
comerciales y temáticos en una escala inédita (Duhau
E y Giglia A, 2016, p.68). La contraparte de todo
esto: por un lado, la presunta presencia de un grupo
creciente de excluidos que eran inadaptados desde los
nuevos modelos de generar economía, la renuncia a
gran parte de la ayuda pública y del bienestar social
(derivados de los recortes presupuestarios de estas
instituciones) en las áreas centrales. Las personas
sin hogar, comerciantes y vendedores ambulantes
comenzaron a desarrollarse como el otro lado del
paisaje urbano de la metrópolis estadounidense.
Y, por otro lado, una amplificación sin precedentes
del problema de la inseguridad como un elemento
fundamental y constitutivo de la experiencia urbana
actual, que es reforzada exponencialmente por los
medios y los generadores de la política de seguridad
urbana (Duhau E y Giglia A, 2016, p.69).
Desde estos enfoques de urbanizar las ciudades
en esta nueva sociedad transformada se desarrollaron
nuevos debates dentro del urbanismo tradicional; se
inician discusiones sobe sobre filosofía, ecología,
globalización, seguridad, decadencia o fin del espacio
público, gentrificación, información y tecnología,
marketing, etc.
La segunda mitad del siglo pasado y en el
desarrollo de los presentes años, la metrópolis
se volvió para los teóricos un tema central para
entender las grandes transformaciones sociales.
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Fundamentos de la sociedad y la ciudad de consumo

Estos desarrollos teóricos apuntan a una serie de
procesos y relaciones que se transfieren entre el
espacio público y las nuevas formas de vida, de
trabajo, de consumo y diversión.
Simplificando los planteamientos anteriores,
por un lado, el planeamiento centralizado,
predominantemente Europeo, funcional para
objetivos sociales pero que poco a poco fue
atenuado ante el urbanismo Norteamericano
que sugería más un crecimiento por proyectos,
estratégicamente guiado por el mercado y el
consumo, esto reflejaría el giro neoliberal del
conjunto de políticas globales regulatorias
hacia lo urbano. Por otro lado, si el urbanismo
funcionalista había despreciado los criterios
formales y había reprimido el capital
simbólico, el nuevo urbanismo se desarrolla
más en base por la estética y la diversidad
(Harvey, 1990: 85). Dentro de la “ideología”
urbanística contemporánea, se produce una
creciente relevancia del diseño urbano y de la
adquisición de símbolos de identidad por parte
de la demanda solvente. Para Harvey (1990:
100­
101), ésta sería una fuerza determinante
en los procesos urbanos de “remodelación,
producción de comunidad, rehabilitación de
paisajes y recuperación de la historia, fuera esta
real, imaginada o reproducida como pastiche”,
que en última instancia persiguen la atracción
de capitales y la dinamización del consumo.

3. Dinámicas de la Ciudad del
Consumo.
La sociedad del consumo por medio de su proyecto
de ciudad, desde sus inicio organiza espacios y
tiempos de un modo diferente a la modernidad de
principios del siglo xx, estas urbes están atravesadas
por la lógica del escaparate; se tratan de espacios de
tráfico y de deseo que intentan generar desarrollos
económicos fundamentalmente, bajo esta mecánica;
nuestras ciudades actuales asumen primordialmente
una estrecha relación con los bienes y productos antes
que crear vínculos con las necesidad primordiales
para sus habitantes, recompensando ante todo la
dinámica de mercado antes que la solución a las
carestías sociales. Lefebvre (2017) denominaría
sociedad de consumo dirigido al espacio donde
los núcleos urbanos se convierten en escenarios de
y para el consumo (lugar de consumo y consumo
de lugar, diría Lefebvre), es decir, donde la ciudad
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

pasa a ser sustancialmente valor de cambio. Las
dinámicas de la ciudad del consumo están ligadas
a fenómenos culturales, sociales, económicos,
entre otros factores, pero todos estos elementos
cuentan con la particularidad de tener una amplia
significación representativa en objetos de consumo
que cuentan con variadas características, matices y
significaciones.
De este modo, los objetos que prevalecen y
se exponen en las urbes de consumo adquieren
un nuevo significado, no son solo objetos o
bienes que se adquieren en el mercado sino que
se transformarían a partir de sus formas y sus
entendidos publicitarios en una red de pautas
culturales, de signos a través de los cuales esos bienes
se presentan y adquieren sentido por la información
que ofrecen para quien los adquiere; por ello es
posible decir que esos bienes no se consumen sino
que tienen una función que va mucho más allá de
la mera satisfacción de necesidades: el troquelado
(moldeado) del consumidor de acuerdo al phatos,
considerado como el conjunto de emociones que
detonan la acción humana y al ethos (Ehses H.
2009), entendido como el entramado de emociones
que se consideran adecuadas dentro de la cultura
imperante de la tribu con los que, en un territorio
tejido entre los espacios de la urbe, lleva a cabo sus
actos cotidianos. Son estos motores y reguladores
emocionales de la conducta urbana, los potentes
troquelados del consumidor, ante ellos la razón,
el logos retórico, no pasa de ser un pretexto para
mantenernos en el sistema de consumo en el que
se nos hace sentirnos cobijados al habitar en los
laberintos de la urbe (González y Torres, 2012).
En relación a los conceptos anteriores pero
dentro de los principales paradigmas de dinámicas
intrínsecas en la relación consumo y urbanismo,
Díaz y Salinas (2016: 112) citan el trabajo de
Bourdieu (1988: 172­174), quien señala el sentido
del gusto asociado invariablemente a la condición
de clase: El gusto funciona como un generador de
estilos de vida (ensamblajes de preferencias) dentro
de un sistema de signos distintivos (ideológicos).
Estos signos califican ciertos comportamientos y
objetos (consumibles) como distinguidos o vulgares,
lo cual torna el comportamiento de clase en una
expresión simbólica del estatus. Bourdieu (1988:
172­174) también menciona: El gusto es poseído
por grupos privilegiados con libertad para elegir
en el ámbito del consumo, mientras los grupos no
privilegiados consumen de acuerdo con la simple
necesidad económica. Los estilos de vida generados
35

�Vázquez Rodríguez

a partir de la necesidad sólo pueden ser definidos
en sentido negativo por la ideología dominante
como el mero opuesto del buen gusto. La filosofía
sobre el gusto representa unos de los principales
mecanismos de acción que sostiene a una sociedad
habida de consumir en esmero de reflejar ante los
demás un lugar determinado en la clase social
y justificación de ciertas creencias particulares.
Lo anterior crea subsecuentemente una segunda
dinámica del consumo urbano, lo simbólico, el
gusto y su apropiación consecuente del objeto nos
da inmediatez hacia la transformación del capital
económico o cultural en símbolos de apropiación.
La posesión de objetos simbólicos legitima la misma
posesión de riqueza y conocimiento asociándola
al resultado de los méritos personales (Bourdieu,
1988: 172­174).
El concepto de gusto y su dinámica de
simbolismo característico forman parte del
conocido concepto habitus de Pierre Bourdieu,
conjunto de ideas que este sociólogo reúne
en la década de los setentas para explicar la
disposición o esquemas de obrar, pensar y sentir
asociados a la posición social de los individuos.
El habitus hace que personas de un entorno
social homogéneo tiendan a compartir estilos
de vida parecidos, pues sus recursos, estrategias
y formas de evaluar el mundo son parecidas.
Los objetos bajo esta premisa se vuelven
predominantes para poder expresar en estas
sociedades y ciudades de consumo la hegemonía
social de los grupos que las forman.
Lefebvre, de forma bastante consistente con las
observaciones de Bourdieu, concibe el consumo de
espacio urbano no sólo como consumo de volúmenes
habitables, sino de símbolos de distinción y estilos
de vida, en la medida en que el espacio se encuentra
semiológicamente marcado. Ejemplo de los anterior,
los vecindarios en la ciudad de consumo se vuelven
espacios de representación, con significados morales
muy precisos en un sistema de valores compartido
por el conjunto de la sociedad (Lefebvre, 2013).
Bourdieu (1999) también menciona, vivir en un
buen vecindario implica una virtud, mientras que
vivir en un barrio marginal supone cargar con el
peso de un estigma.
También el espacio urbano de estos tiempos
ha utilizado el consumo como medio hegemónico
poblacional, al estar incrustado el consumo como
ideología básica en la vida de los individuos
se generaría una normalización de los propios
habitantes. En relación Rubert de Ventos, describe
36

sobre el consumo y el poder en la urbe: “La ciudad
es un espacio para la normalización del ciudadano,
para hacer de él una personalidad definida y
circunscrita: como la cárcel ha de transformar a los
miembros del hampa en delincuentes “normales”,
las nuevas ciudades tenderán a hacer de la fauna
cosmopolita de las ciudades clásicas, ciudadanos
“normales”, es decir, individuos perfectamente
sincronizados con su profesión, ansiosos respecto
de su status y su futuro, realizándose mediante el
consumo de bienes, cultura, información y demás
servicios” (Ventos R. 1986 p.41). El sistema
económico e ideológico preponderante permea
enérgicamente sobre los patrones de nuestras
urbes, o al menos así lo hace desde la lógica más
formal y planeada de nuestras ciudades, nuestros
espacios urbanos más destacados están orientados
a la normalización de los sujetos, guían a los
individuos a la estandarización y normalización
significada desde el permanente afán de consumo.
En forma de compendio para estos tiempos
de gran transformación social y urbana que se
presentan durante el siglo xx y en estos primeros
tiempos del subsecuente siglo, menciona Žižek
(2011: 228): Así la debilidad del estado nación
daría paso a una profusión de identidades y estilos
de vida cuyo único nexo sería el capital, “siempre
dispuesto a satisfacer las demandas específicas de
cada grupo y subgrupo”. Estas líneas subrayan en
mucho lo que se empezó a suscitar como eje de los
modelos europeos y norteamericanos de sociedad
y de urbanismo, el capital y sus múltiples formas
de consumo formarían el principal valor de las
nuevas propuestas de ciudad y sociedad.
También entorno a lo anterior menciona Žižek,
(2008: 36). Este “capitalismo cultural” implicaría
una sobreinversión simbólica de las mercancías,
donde los productos no son consumidos por su
utilidad, sino en mayor medida por su capacidad de
representar y aportar sentido al propio consumidor.
La propia ciudad circundada por los nuevos
modelos de urbanismo más contemporáneos de
diseñar ciudad ( Marca Ciudad, Nuevo Urbanismo,
Gentrificación, entre otras formas de nuevos
modelos de diseño urbano) se le podrá asignar un
trato de objeto de consumo donde sus dinámicas
y características estarían muy ligadas a las teorías
del propio diseño para consumidores.
Bajo estas premisas del tiempo actual, el
urbanismo de grandes proyectos diseña de una
amplia manera la ciudad bajo las dinámicas de
gusto y simbolismo encausados al consumo y a la
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Fundamentos de la sociedad y la ciudad de consumo

gestión de economía. Por su inercia poco social estos
diseños pueden llevar a la aplicando de segregación
y jerarquización de usos y funciones, ampliando
las posibilidades de propiciar desigualdad social,
generando expulsión o aceptación de la población
en determinados sitios de la ciudad. Para Delgado
(2017, 12) Esto generaría diversos tipos de guetos:
residenciales (tanto para la clase obrera como
para las clases acomodadas), creativos, pero
también guetos del ocio, máxima expresión de la
incorporación del territorio al valor de cambio.
Como una generalidad de la ciudad de
consumo que se elaboro como rompimiento
después del fallido modelo urbano de modernidad,
Gonzales y Torres (2012) señalan: Estas ciudades,
no constituyen un marco para la realización entre
los individuos, sino, en el mejor de los casos, un
marco para el consumo en el sentido amplio; en
el tejido urbano encontramos multitud de sistemas
de distribución de bienes, mensajes, estímulos,
normas, controles, etcétera, hechos todos para
consumirse sin esfuerzo. En dependencia de
lo anterior, es realidad que estas ciudades de
consumo no están enfatizadas o diseñadas para
establecer de forma natural vínculos de afiliación y
comunicación entre los individuos, la ciudad actual
cumple más con patrones de conducta dictados por
el diseño que premia nodos urbanos incentivadores
de las dinámicas de consumo masivo.

4. Conclusiones.
Tempranamente y generando una coherente
prospectiva Lefebvre (1968) denunció la
pretensión del urbanismo funcionalista por
someter a la ciudad, el poder percibía como
amenaza, un espacio insano, sospechoso,
incontrolable. El intento de ordenar tanto el
espacio como las funciones y otros elementos
urbanos a través de la fragmentación daba
como resultado la muerte de la ciudad, la
homogeneidad, la monotonía. Podrá postularse
desde un enfoque contrastante que la ciudad
de consumo es ampliamente atractiva en la
población debido al gran control que se ejerció
urbanísticamente durante el proyecto moderno
y sus historias anteriores; pero los excesos de
este amplio gusto por la autonomía de consumo
también llegaron prontos, la libertad y el
bienestar del hombre en la era del consumo ha
sido equiparada a la capacidad que se tiene de
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

adquirir objetos.
El espacio publico también se considera
primordialmente por las nuevas sociedades como
un producto consumible y que genera estatus
según su conformación y su coste de adquisición o
de accesibilidad a sus espacios, así el consumo del
espacio en la sociedad presente surge desde una
tendencia compulsiva por destacar enérgicamente
en una ardua superficialidad de grupos sociales; por
lo tanto se ha vuelto imperiosos para los individuos
que habitan espacios con este modelo de urbe tener
la habilidad para incrustar dentro de los diferentes
estratos sociales, el consumir ciertos productos y
generar patrones de comportamiento determinados
le consolida al individuos su mejor adaptabilidad
para permanecer en los colectivos y entonces desde
esa plataforma poder generar una identidad como
sujeto con valor social. La ciudad se evidencia
como un gran escaparate para el consumo y surge
para cumplir con procesos y ciclos económicos de
compra venta permanentes; actualmente y por lo
menos desde hace tres décadas el espacio publico
no se proyecta primordialmente para la utilidad o
el mejoramiento de calidad de vida.
Lefebvre (2017) menciona que la ciudad no es lo
urbano. La ciudad es una base práctico-sensible, una
morfología, un dato presente e inmediato, algo que
está ahí: una entidad espacial inicialmente discreta,
es decir, un punto o mancha en el mapa, a la que
corresponde una infraestructura de mantenimiento,
unas instituciones formales, una gestión funcionarial
y técnica, unos datos demográficos, una sociedad
definible. Lo urbano, en cambio, es otra cosa al mismo
tiempo social y mental, que no requiere por fuerza
constituirse como elemento tangible, puesto que
podría existir como potencialidad, como conjunto
de posibilidades. Lo urbano es una gran posibilidad
maleable para mantener y crear circunstancias
más satisfactorias de habitar en un escenario de
ciudad. El equilibrio urbano entre proyectos de
ciudad donde predomine la razón y el control o
que en contraparte predomine proyectualmente una
postura emocional y de consumo exacerbado tendrá
siempre dificultades posibles; el justo equilibrio en
nuestra realidad urbana no es natural y tampoco es
alcanzable, más sin embargo es muy probable que
existan mejores posibilidades de recintos urbanos
para la humanidad que los actuales, lugares que
sean más cercanos al utópico punto de equidad que
se pueda lograr desde el conocimiento permanente
de la natural oscilación de la existencia en la ciudad.
Desde una perspectiva crítica se vuelve
37

�Vázquez Rodríguez

necesario, el análisis de la ideología dominante
en la ciudad de consumo, debe ser la base para
explorar la valorización simbólica del espacio y
la internalización de los patrones de consumo por
individuos, en la medida en que éstos sirven a la
reproducción de la sociedad capitalista ( Díaz y
Salinas, 2016: 112). La ideología dominante es
básicamente un campo de significados complejo
y conflictivo que, entre otras cosas, condiciona
el orden de posibilidad del consumo. En este
sentido, el trabajo ideológico estaría dirigido a
producir ciertos tipos de consumidores. No se
trata aquí de negar la libertad dentro de un margen
de elección del consumidor, sino cuestionar el
propio margen de elección y los condicionantes
que permiten hacer generalizaciones sobre estas
cuestiones. Al fin y al cabo, la demanda es un
impulso socialmente regulado y generado, sobre
el que intervienen desde la publicidad hasta la
imitación, pasando por patrones de políticas
concretas (Appadurai, 1986: 50).
Deliberando sobre una posible conclusión
ideológica, el centro de esta ideología de consumo,
se centra en el acto de comprar que se ha convertido
en algo básico para nuestra existencia, y la vida
moderna está siendo jugada en el lugar donde se
compra y no en el teatro, ni en el foro político,
ni siquiera en la familia (Oswald L. 1996, p.48)
. Consumir bienes y servicios en nuestra sociedad
actual tiene un significado y una función mucho
más allá de la superación de las necesidades
básicas de abastecimiento; es más bien un acto
fundamental en la constitución de una identidad
personal y social. Subsecuente a lo anterior, en
los últimos años los estudio relacionados con la
cultura de consumo tienen por objeto estudiar el
acto metafísico que significa comprar en el día de
hoy, pues formaría parte de procesos psicológicos
complejos en los cuales se crea y confronta la
identidad a través de los valores reales o simbólicos
de la adquisición de bienes y servicios. A través
de la compra, estilos, códigos y valores son
asimilados por los individuos en una producción
activa y comprometida de la relación ser sociedad
(De Simone L. 2009, p.3).
El consumo en sí y por lo tanto deberá ser
concebido no como un simple intercambio de
compras y ventas, ni tampoco un distintivo de la
estructura económica que da forma a nuestra vida
en el contexto contemporáneo, si no que deberíamos
de empezar a observarlo desde la lógica de un lugar
imaginario y simbólico para la representación del
38

sujeto y sus interacciones más profundas en la
cultura del consumo. El lugar físico, la urbe, juega
un papel definitivo, es el espacio público el que bajo
características de profundo estudio en el consumo
y sus dinámicas el que podría dar las claves en la
correcta constitución y diseño del espacio subjetivo
y generar efectos significativos de bienestar en los
cambios de modelo social.

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Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

39

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey.
Un análisis de caso.
Identifying cultural clusters in Monterrey city center. A case study.
Recibido: Junio 2018
Aceptado: Febrero 2019

Fabiola Garza-Rodríguez1

Resumen

Abstract

La cultura como herramienta de regeneración
urbana se utiliza desde hace varias décadas, dirigir
la revitalización de centros urbanos y barrios
degradados. Si bien existe una gran cantidad de
estudios que investigan el fenómeno, hace falta
ampliar el debate hacia la etapa del diagnóstico,
específicamente hacia el concepto del mapeo cultural
como herramienta de análisis urbano. Tomando
como caso de estudio el centro de Monterrey, el
artículo examina las manifestaciones de cultura en
el territorio a partir de la identificación de recursos
culturales en el tejido urbano. Se utiliza un método
mixto que conjunta datos cuantitativos con métodos
cualitativos de análisis como valoraciones de
actores clave, observación directa e investigación
documental. Los resultados muestran que el centro
cuenta con un rico tejido cultural dentro de su
trama urbana, el cual debido a la proximidad entre
unos y otros permite identificar un clúster cultural
en donde suceden dinámicas distintas al resto del
territorio. Esta investigación contribuye en mostrar
alternativas sobre como analizar la cultura en la
ciudad. En específico, el trabajo contribuye en el
uso y entendimiento de la técnica de mapeo cultural
como herramienta de diagnosis e instrumento de
análisis en un contexto latinoamericano.

The use of culture as a tool of urban regeneration
is not recent, since several decades ago, it has been
used as a preferred concept to direct the revitalization
of urban centers. Although there are large number
of studies that research the phenomenon, it is
necessary to broaden the debate towards the
diagnostic stage, specifically towards the cultural
mapping as a tool of analysis. Taking as a case
study the center of Monterrey, located at northeast
Mexico, the article examines culture in the territory
through the identification of cultural resources in the
urban center. We use a mixed method that combines
quantitative data with qualitative methods of
analysis like key actors narratives, direct observation
and documentary research. Results show that
the center has a rich cultural presence within its
urban plot, which due to the proximity between
each other allows us to identify the existence of a
cultural cluster where dynamics that are different
from the rest of the territory happen. This research
contributes to show alternatives on how to analyze
culture in urban geography, specially through the
use of cultural mapping in a Latin American context.

Palabras Clave:

Keywords:

Urban regeneration, Cultural mapping, Cultural
clusters, Center.

Regeneración urbana, Mapeo cultural, Cluster
cultural, Centro.

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción: Instituto Universitario de Investigación en Ciencia y Tecnologías de la Sostenibilidad en la Universitat Politècnica de Catalunya, España; doctora en sostenibilidad. Correo electrónico: fabiola.grz@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

41

�Garza-Rodríguez

1. Introducción.
En una época en donde se ha estudiado de manera
extensa el fenómeno urbano desde diversas
disciplinas es necesario volver a los elementos
básicos para buscar nuevas respuestas para las
necesidades actuales. La cultura, por ejemplo, es
uno de estos elementos por moldear la sociedad
y por tanto, las ciudades. El carácter holístico
del concepto la hace aplicable a todas las áreas
del desarrollo pudiendo ser utilizada como
herramienta de desarrollo y planeación urbana
(Hawkes, 2001; García, 2004; Miles y Paddison,
2005). Donde su objetivo va desde mejorar la
imagen urbana hasta optimizar las condiciones
y calidad de vida de los habitantes (Bianchini y
Parkinson, 1993; Dinardi, 2012).
No es reciente utilizar la cultura para promover
el desarrollo sostenible urbano y por tanto,
regeneraciones urbanas (Bianchini y Parkinson,
1993; Hawkes, 2001; García, 2004; Miles y
Paddisson, 2005). Pero visibilizar los valores y
recursos culturales que existen en un determinado
lugar a partir de su reconocimiento para impulsar
el desarrollo local (Tavano Blessi et al., 2012;
Soini y Birkeland, 2014; Duxbury et al., 2016) es
la aportación que hoy en día produce.
La evolución hacia economías orientadas
a servicios sitúa a la cultura como motor de
desarrollo urbano. Se ha dejado de entender
a la cultura como solo arte y patrimonio para
considerarla un activo económico que genera
nuevas oportunidades, negocios y profesionistas
en la ciudad (Zukin, 1995) sirviendo a su vez
como herramienta de regeneración urbana.
El interés de esta investigación nace de analizar
la geografía de la cultura en lo urbano enfocado
en un contexto latinoamericano: la ciudad de
Monterrey. Ubicada al noreste de México,
Monterrey es una metrópolis dinámica, global y
vibrante que se desarrolla de manera acelerada
de cara a la globalización. Su crecimiento
económico, urbano y demográfico crecen a
ritmos acelerados. Monterrey es una de las
ciudades con mayor índice de desarrollo humano
(IDH) en México y entre las que más crecimiento
económico y aportación al producto interno bruto
(PIB) genera en el país. Sin embargo, la ciudad se
enfrenta ante una serie de problemáticas urbanas,
ambientales, sociales y culturales que necesitan
atenderse. Su crecimiento urbano ha sido

42

desmedido, deviniendo en un área metropolitana
extensa, aunado a esto, la crisis ambiental que
hoy en día enfrenta la ciudad la convierte en
una de las más contaminadas de Latinoamérica.
Por si no fuera poco, su centro urbano presenta
problemas de abandono, degradación, pérdida
de población y patrimonio. Éstas problemáticas
son generalizadas en los centros de ciudades
latinoamericanas, en donde el centro pierde
jerarquía por la consolidación de las periferias
(para ejemplos ver Rojas, 2004). A pesar del estado
en el que se encuentra el centro, se parte de la
idea de que tiene elementos culturales que pueden
reforzar la identidad colectiva y revitalizarlo
desde la perspectiva de la sostenibilidad cultural.
El centro cuenta con equipamientos culturales,
recursos patrimoniales y simbólicos que a partir
de su reconocimiento y revalorización pudieran
regenerar y convertir el centro en un ecosistema
urbano resiliente y sostenible.
El objetivo de esta investigación consiste
en analizar el centro de Monterrey a partir de la
concentración de recursos culturales dentro de
sus límites e identificar la existencia de clústers
culturales donde pudieran estar sucediendo
transformaciones urbanas alternativas a las
oficiales. La intención es visibilizar y analizar desde
una perspectiva distinta concentraciones de cultura
dentro de un territorio y entender las dinámicas
socio urbanas que los caracterizan. La aportación
es analizar el centro desde un conjunto de valores
culturales y que este método pudiera replicarse en
contextos urbanos distintos. El análisis contribuye
en el entendimiento de las dinámicas que suceden en
el centro de Monterrey a través de diversas fuentes:
documentación histórica, métodos cuantitativos
y las valoraciones de la comunidad local sobre el
territorio a modo de diagnóstico de cara a nuevas
investigaciones o intervenciones sobre el sitio.

2. Cultura, regeneración urbana y
sostenibilidad.
Los aspectos culturales del desarrollo sostenible
eran discutidos hasta hace poco desde el marco
social. La inclusión de la cultura como cuarto
pilar del desarrollo (Hawkes, 2001; Axelsson et
al., 2013) ha hecho que se desarrolle el concepto
de sostenibilidad cultural, ganado autonomía y
visibilidad. Se define como el reconocimiento de

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

la cultura en su entorno físico y social, identifica
el valor de expresiones existentes en cada lugar
a través de su patrimonio, geografía, historia,
estilo de vida, arquitectura, tradiciones locales
y costumbres, narrativas, fotografías, relatos y
memoria colectiva (Soini y Birkeland, 2014;
Duxbury et al., 2015).
El concepto de sostenibilidad cultural responde
a valores propios del siglo XXI que además son
de interés en la planeación urbana contemporánea
como: el empoderamiento ciudadano, la cohesión
social, la equidad, la identidad, la diversidad, el
sentido de pertenencia y la resiliencia urbana
(Oktay, 2011; Degen y García, 2012; Soini y
Birkeland, 2014).
La cultura como herramienta de intervención
urbana es un elemento esencial para el desarrollo de
la ciudad porque combate la inequidad social (Degen
y García, 2012) ayudando a mejorar aspectos socio
económicos (Miles and Paddison, 2005; Degen
y García, 2012) influyendo positivamente en la
competitividad urbana. Por lo tanto, por su potencial
para intervenir en la planeación urbana (Hawkes,
2001) es una alternativa viable para mejorar las
condiciones y calidad de vida (Axelsson et al., 2013;
Duxbury, 2014; Soini y Birkeland, 2014)
El marco de la sostenibilidad cultural permite
a gobiernos locales identificar recursos culturales
del entorno urbano para aplicar intervenciones de
forma estratégica y alcanzar objetivos de desarrollo
sostenible y comunitario. La cultura como
elemento y estrategia de desarrollo debe integrarse
a políticas públicas que reconozcan la ciudad
como un ecosistema vivo y cambiante compuesto
por una diversidad de recursos culturales. Antes
de generar políticas al respecto, estos recursos
deben ser reconocidos, cuestionados y valorizados
por la comunidad (Bianchini y Parkinson, 1993;
Bianchini y Ghilardi, 2007). Investigaciones
demuestran que utilizar la cultura para promover
la sostenibilidad genera impactos positivos tanto
en la reestructuración del tejido urbano como en
el desarrollo de comunidades locales (Lazarevic
et al., 2015; Cuachi-Santoro, 2016). Por lo tanto,
la sostenibilidad cultural no puede separarse de la
parte social, por lo que propone un acercamiento
integral y coalición entre políticas públicas,
academia, sector privado y sociedad civil (Soini y
Birkeland, 2014).
Las estrategias culturales que más se utilizan
en la ciudad van desde proyectos de regeneración
urbana basados en la creación de proyectos
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

emblemáticos o equipamientos culturales diseñados
por arquitectos de marca (Bianchini y Parkinson,
1993; Evans, 2005; García, 2004) como por
ejemplo, el Guggenheim de Bilbao (Valdés Lange,
2018) o la red de parques-biblioteca en Medellín,
Colombia (Duque Franco, 2015); hasta la creación
de industrias creativas o culturales (Landry, 2003;
Montgomery, 2003; Evans y Shaw, 2004), como
el Poblenou en los 90 en Barcelona (Martí-Costa y
Pradel i Miquel, 2011); o a partir de la creación de
políticas culturales orientadas en apoyar y respaldar
procesos de regeneración urbana existentes
mediante la inclusión de agendas culturales que
promueven eventos, exposiciones, conciertos o
festivales (Bianchini y Parkinson, 1993; Landry y
Bianchini, 1995; Duque Franco, 2015), como es
el caso del proyecto Capital Europea de la Cultura
(García, 2004).
Las estrategias culturales mencionadas no
deberían ser replicables arbitrariamente, ya que los
contextos urbanos, sociales y culturales de cada lugar
son distintos entre sí teniendo recursos y valores
propios que los conforman dándo un valor único a
la comunidad. Como una manera de sistematizar el
proceso de regeneración cultural a cualquier contexto,
es importante, primero, reconocer los recursos
culturales tangibles e intangibles del lugar. El valor
de reocnocerlos, consiste en que la comunidad los
reconozca como propios, fomentando regeneraciones
urbanas integrales, deviniendo en más oportunidades
de éxito. Una manera de identificar los recursos
culturales de determinado lugar es mediante mapeo
cultural. A continuación definiremos el concepto, su
origen y las formas en que se aplica como herramienta
de investigación y análisis.

3. El mapeo cultural como
herramienta de análisis socio
territorial.
La cultura es parte importante de la agenda urbana del
desarrollo (Dinardi, 2012), por lo que para proponer
estrategias que busquen la sostenibilidad, es necesario
valorizar los recursos culturales presentes en el
territorio para la toma de decisiones multi-sectorial
(Duxbury et al., 2015). La importancia de reconocer
elementos culturales radica en que componen el
ecosistema urbano, produciendo beneficios para sus
habitantes como calidad de vida y desarrollo humano
(Daniel et al., 2012).

43

�Garza-Rodríguez

El mapeo cultural es una alternativa utilizada
para cartografiar recursos culturales de un
determinado territorio. Instrumento que permite
la producción de conocimiento sobre un sitio o
comunidad para reconocer las características
culturales que los identifican. El mapeo cultural
debe ser visto a modo de diagnóstico para
proponer futuras estrategias de mejora y ayudar
en la toma de decisiones (Freitas, 2015; Chiesi
y Costa, 2015; Aliyah et al., 2017). Autores
como Duxbury et al., (2015) definen el concepto
como “modelo de investigación emergente”,
mientras que otros autores lo consideran más
como una herramienta de análisis (Freitas,
2015). Si bien, el enfoque entre autores difiere,
es importante manifestar la adaptabilidad del
concepto, pudiendo aplicarse para el fin que sea
requerido, ya sea como instrumento de análisis o
como método de investigación. Por lo tanto, su
aplicación y definición puede variar y adaptarse
de acuerdo a la necesidad. Un elemento que no es
negociable es la participación de la comunidad,
jugando un rol fundamental a partir de sus
valoraciones, reconocimientos y la puesta en
valor de los recursos culturales locales (Duxbury
et al., 2015).
Inicialmente, el concepto surge para investigar
y proteger la diversidad cultural en pueblos
indígenas (Crawhall, 2007; Duxbury et al., 205;
Freitas, 2015). Sin embargo, se puede ampliar
su uso hacia otros territorios y contextos,
especialmente el urbano (Bianchini y Ghilardi,
2007). El objetivo del mapeo cultural consiste en
identificar los recursos culturales de un lugar para
tener una especie de compilación para a partir de ese
reconocimiento, contribuir en la planeación urbana
y en la implementación de acciones y estrategias
orientadas hacia fomentar la sostenibilidad y la
resiliencia socio urbana del lugar (Freitas, 2015;
Duxbury et al., 2015; Aliyah et al., 2017). El
mapeo cultural centra su enfoque tanto en el medio
físico como en el social (Pillai, 2013). De ahí
que sea indispensable reconocer las valoraciones
de la comunidad local sobre el tejido urbano que
habitan, ya que solo a partir de las apreciaciones
locales es posible entender dinámicas existentes.
Los recursos culturales son tangibles e intangibles.
Los tangibles son cuantificables, espacios físicos
como equipamientos culturales, organizaciones
culturales, industrias culturales, patrimonio cultural,
arquitectura u otros elementos materiales (Duxbury
et al., 2015; Cuachi-Santoro, 2016; Jeannotte, 2016).
44

Los intangibles son cualitativos y se componen por
valores y normas, creencias, narrativas, historias,
memorias, relaciones, rituales, identidades y
sentido de pertenencia (Duxbury et al., 2015:02;
Longley y Duxbury, 2016; Cuachi-Santoro, 2016).
Uno de los principales retos del mapeo cultural es
cartografiar los recursos intangibles ya que al no
ser cuantificables, se complica su identificación
(Jeannotte, 2016). Sin embargo, su aportación
es de gran valor ya que le dan sentido al tejido
urbano por basarse en percepciones, valoraciones y
narrativas de la comunidad local respecto al entorno
donde habitan (Duxbury et al., 2015; Freitas, 2015;
Cuachi-Santoro, 2016; Jeannotte 2016).
Siguiendo ciertos métodos y herramientas
cualitativas es posible cartografiar recursos
intangibles. Un ejemplo es partir del análisis de
narrativas y memorias de actores clave y residentes
locales (Chiesi y Costa, 2015; Jeannotte, 2016;
Cuachi-Santoro, 2016), donde la finalidad es
proveer una descripción sustancial de los elementos
intangibles presentes. Las valoraciones locales
fomentan el sentido de pertenencia (Chiesi y Costa,
2015) y la identidad local (Cuachi-Santoro, 2016).
Por lo tanto, las valoraciones y percepciones de
actores clave son una herramienta efectiva para
construir mapas culturales que cuenten la historia
de un lugar. Capturar narrativas es un método
que se desarrolla de manera no lineal dotando de
significado a un lugar, por lo que su validación y
uso como material para mapear lo intangible debe
seguir validándose como método de evaluación y
reconocimiento del territorio.
Un mapeo cultural puede realizarse desde
estrategias top-down y bottom-up (Freitas, 2015;
Chiesi y Costa, 2015). La top-down se dirige
por expertos, orientada a conseguir beneficios
económicos basado en técnicas cuantitativas de
análisis (Freitas, 2015; Chiesi y Costa, 2015).
Mientras que la bottom-up es más colaborativa,
basada en técnicas cualitativas en donde los
residentes o actores locales definen el proceso
y las estrategias a seguir a partir de necesidades
locales (Freitas, 2015; Chiesi y Costa, 2015).
Dentro de los mayores retos del mapeo cultural
está utilizar estrategias adecuadas para equilibrar
la preservación de recursos culturales y por otro,
implementar estrategias que promuevan el desarrollo
sin comprometer la pérdida de identidad o vitalidad
urbana (Hawkes, 2001; Freitas, 2015; CuachiSantoro, 2016). Además, el mapeo cultural ayuda a
reconocer la existencia de zonas de concentraciones
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�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

de cultura o clúster culturales. La identificación de
un clúster cultural permite entender las dinámicas
del territorio, influyendo de manera positiva en
la planeación urbanística. Permite la creación de
políticas públicas culturales y urbanas, asignación
de fondos, creación o mejora de infraestructura,
planeación pública urbana (Duxbury et al., 2015;
Freitas, 2015), implementación de turismo cultural,
rutas y paseos culturales, así como estrategias de
regeneración urbana enfocadas en la recuperación
de patrimonio cultural, histórico y arquitectónico
(Cuachi-Santoro, 2016).

4. Los clústers de sostenbilidad
cultural.
El mapeo cultural reconoce la localización y
distribución de recursos culturales geográficamente.
Ayuda a identificar zonas donde se concentran
recursos culturales o se da una determinada
actividad. Un clúster cultural es una zona que
presenta concentración de equipamiento e industrias
culturales, acompañado de políticas de desarrollo
enfocadas a la generación y/o distribución de
servicios culturales que mejoran la economía y
competitividad de la ciudad (Zukin y Braslow,
2011; Zarlenga et al., 2016).
Los clúster culturales favorecen la revitalización
de un área –abandonada o no- a partir del desarrollo
económico y las actividades generadas por la
cultura. Se producen desde diversas dinámicas
sociales como a partir de la concentración espacial
de industrias culturales, lo que genera beneficios
económicos por su proximidad (Miles y Paddison,
2005; Zarlenga et al., 2013). Un ejemplo es el
barrio de las industrias de la cultura (Cultural
Industries Quarter) en Sheffield, Inglaterra el cual
se compone por una concentración de más de 100
empresas destinadas a la cultura en una zona del
centro de la ciudad (Moss, 2002). También estan
aquellos producidos a partir de concentración de
equipamientos culturales, los cuales usualmente se
planean desde una iniciativa política que favorece
la economía de escala (Miles y Paddison, 2005;
Zarlenga et al., 2016). Como ejemplo podemos
mencionar la Isla de los Museos en Berlín, en
donde en un área determinada se concentran 5
museos. Otros clúster culturales se producen bajo
una estrategia de regeneración que involucra la
creación de distritos culturales para potenciar
zonas de la ciudad, creando espacios mixtos de
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difusión y consumo cultural (Zarlenga et al., 2016).
Un ejemplo de esta tipología es el Temple Bar en
Dublín, barrio donde se concentra gran cantidad
de equipamientos culturales y artísticos, y que a
su vez también es sede de mercados, industrias y
eventos culturales. Su modelo de consolidación
y gestión se diferencía del resto porque surge
desde la iniciativa pública mientras que después
es la iniciativa privada junto con la sociedad civil
quienes genera dinámicas de acción e intervención
desde el ámbito cultural, creativo y/o de ocio
(Zarlenga et al., 2016).
Los tres modelos se producen a partir de
iniciativas top-down por parte del sector público
o asociaciones entre público-privados (Bianchini
y Parkinson, 1993; Miles y Paddison, 2005).
También existe un modelo alternativo: clúster
culturales producidos a partir de dinámicas de
barrio, desde enfoques bottom-up, sin planeación
política o administrativa que los sustente y que
han logrado regenerar tanto el tejido social como
urbano (Zarlenga et al., 2016). Surgen desde
dinámicas bottom-up, en donde los residentes
junto con creadores y consumidores de diversas
formas de cultura generan una concentración
urbana de espacios y movimientos culturales
produciendo efectos positivos (Landry, 2003).
Uno de los casos más representativos es el de Villa
Crespo, barrio argentino que se transforma a partir
de la gran cantidad de artistas que se asientan allí,
favoreciendo la economía y recuperación del lugar.
Los beneficios producidos por los clúster culturales
van desde ámbitos estéticos, urbanos, económicos e
inclusive sociales, debido a la densidad de relaciones
e intercambios que suceden entre agentes (Markusen,
2007; Wu, 2005; Zarlenga et al., 2016). Los procesos
bajo los cuales se producen los clusters culturales
permite diferenciar las características y dinámicas
de consolidación y funcionamiento, permitiendo
reconocer el territorio de manera más integral a partir
de estrategias específicas de intervención, actuación
y conservación.

5. Metodología.
Para identificar la existencia de clúster culturales se
utiliza una combinación de métodos cuantitativos,
cualitativos y cartográficos. Se parte del análisis
urbanístico junto con su historia y evolución, así
como del planeamiento y las políticas implementadas
anteriormente (Garza-Rodríguez, 2015). Se hace
45

�Garza-Rodríguez

una caracterización socio demográfica a escala de
Área Geo Estadística Básica (AGEB), -unidades
territoriales utilizadas por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI)-, junto con un
levantamiento cartográfico de los recursos culturales
tangibles, realizado a partir de búsqueda en bases de
datos del INEGI. Una vez obtenidos los datos, se
categorizan las variables culturales en: (1) Espacio
Público, (2) Espacios Culturales Independientes
(ECI), (3) Equipamientos Culturales, (4) Centros
Educativos y (5) Elementos Patrimoniales-Simbólicos
(ver tabla 2); se aplica un ratio de 600 metros a cada
categoría por ser la distancia recomendada que
favorece la proximidad (Rueda et al., 2013).
Cuadro 1. Categorización propuesta para cartografiar
Recursos Culturales Tangibles.

15 entrevistas en total, en donde el objetivo es
emplear una muestra representativa a través de
un análisis en profundidad y no en extensión.
Los informantes se elijen por su interés por
mejorar el centro. Se busca que tengan distintos
perfiles para obtener respuestas diversificadas.
La entrevista está compuesta por 14 preguntas
semi-estructuradas, donde se pregunta sobre
los espacios urbanos que conforman el clúster,
sobre la existencia y valoración de espacios
públicos y áreas verdes, sobre cuáles son
los más utilizados y por quién, sobre el tipo
de población que los frecuenta. Se pregunta
también sobre características arquitectónicas del
clúster: si existen edificaciones representativas o
identificativas y cuales tienen mayor valor para
la comunidad. También se explora si el clúster
cuenta con grupos u organizaciones culturales, y
de ser así, identificarlos y responder cuales son los
más activos. La entrevista termina preguntando
sobre los cambios urbanos sucedidos en la zona,
sobre quien los ha promovido, si ha mejorado o
empeorado y con propuestas de mejora para el
barrio. Consideramos las entrevistas como una
especie de cartografía verbal que nos permite
dibujar y entender desde un sentido narrativo el
centro de Monterrey y el clúster cultural.

Fuente: Elaboración propia.

El ratio permite generar un mapa de calor de
Intensidad Cultural. En él, se visualizan zonas del
territorio con mayor densidad o concentración de
recursos culturales. Obtenido el mapa de calor
se cruza en formato vectorial información socio
demográfica a nivel de AGEB -la única disponiblepara analizar el perfil socio-demográfico.
Se distinguen 3 niveles de intensidad en el
mapa de calor: alto, medio y bajo. Las intensidades
hacen referencia a la proximidad de recursos
culturales. Bajo significa poca proximidad entre
ellos, mientras alto significa alta proximidad. Por
lo tanto, se identifica el clúster cultural a partir
de la alta proximidad de sus recursos. Una vez
identificado, se sigue con la valoración de recursos
culturales intangibles mediante la aplicación de
entrevistas en profundidad a informantes clave
que habitan dentro del clúster. El perfil de los
informantes está compuesto por académicos,
representantes vecinales, de colectivos y de
espacios culturales independientes. Se realizan
46

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�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

6. Resultados.
A continuación se muestran los resultados obtenidos
de acuerdo a la distribución espacial de los recursos
culturales tangibles, mostrando su localización
en el territorio y la proximidad entre unos y otros.
Además se discuten y analizan las valoraciones
de actores clave sobre el clúster identificado, con
la finalidad de que en conjunto, tanto el análisis
de la distribución espacial como las valoraciones,
permitan generar una diagnosis sobre las dinámicas
generadas dentro del clúster cultural.
Identificación de clúster culturales en el centro
de Monterrey mediante mapa de Intensidad
Cultural.
El centro de Monterrey es un territorio que cuenta
con un fuerte tejido cultural desde el enfoque de
proximidad, ya que casi todo el polígono está
cubierto por una tipología específica de recursos

culturales (ver fig. 1). De estos recursos, en el
centro predominan los Elementos SimbólicosPatrimoniales los cuales se conforman por
Monumentos Históricos, Centros Espirituales y
Religiosos y Patrimonio Histórico-Arquitectónico.
Los Centros Educativos son los recursos culturales
que después de los Elementos SimbólicosPatrimoniales predominan; éstos se componen
en su mayoría, por universidades, preparatorias
y escuelas secundarias. Resulta irónico que los
Equipamientos Culturales son los que menor
presencia tienen en el centro de Monterrey, los
cuales se pensaba podrían predominar. En cuanto
al Espacio Público, compuesto por plazas y áreas
verdes, si bien son escasas, su principal ventaja es que
al menos dos de ellos son grandes espacios públicos
como es el cerro del Obispado, la Macroplaza y el
Parque Fundidora, aunque aún así, son insuficientes.
Investigaciones señalan que una ciudad con áreas
verdes de calidad produce orgullo ciudadano porque
genera entornos saludables tanto para el capital social
como para el natural (Oktay, 2011).

Figura 1. Mapa del total de recursos culturales cartografiados en el centro de Monterrey.

TOTAL VARIABLES

Fuente: Elaborado por Helena Grau y la autora.

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47

�Garza-Rodríguez

Figura 2. Mapa de calor de intensidad cultural en el centro de Monterrey.

MAPA DE CALOR DE INTESIDAD CULTURAL

Fuente: Elaborado por Helena Grau y la autora.

Los cálculos arrojan resultados similares para
cada nivel de intensidad (ver tabla 1), por lo que no
representan diferencias significativas entre zonas.
Es importante aclarar que estos cálculos se obtienen
del Censo de Población disponible más reciente
el cual data del 2012, antes de que se produjeran
algunas de las transformaciones urbanísticas
ligadas a la gestión y promoción cultural del
centro. Los resultados muestran, aparentemente,
que las características de la población habitante
en el centro a inicio de la década eran bastante
homogéneas, por lo que es necesario contrastarlo
desde un enfoque cualitativo para valorar si se han
producido cambios en estos términos.

El mapa de Intensidad Cultural permite
reconocer el centro a partir de la distribución y
proximidad de los recursos culturales existentes
y conocer características socio demográficas
y económicas de la población que habita en
cada intensidad, como por ejemplo la edad de la
población, la Población Económicamente Activa
(PEA), Ocupados, Desocupados, población de 18
años y más con educación pos-básica, es decir,
educación más allá del nivel secundaria y las
viviendas particulares habitadas. A partir de estas
variables es posible entender el territorio desde
características socio demográficas y económicas.

Cuadro 2. Resultados en porcentaje del perfil socio-demográfico por intensidades
(valores relativos a la población de cada grado de intensidad).

48

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

Sin embargo, este análisis cuantitativo no
demuestra el impacto que ha tenido la cultura en
el entorno urbano, es decir si se han producido
fenómenos urbanos diferenciados, desde procesos
top-down o bottom-up y que además, ayuden a
profundizar si ha habido efectos sobre su población.
Es por ello que recurrimos al análisis cualitativo
partiendo de revisión documental, histórica y de la
planificación urbana y, muy especialmente a partir
de las entrevistas realizadas a actores clave con la
finalidad de responder a este gap.
Construyendo una narrativa: Valoraciones locales
del clúster cultural.
El clúster cultural identificado representa un área
territorial de 150 hectáreas. El mapa (Fig.2) identifica
la concentración de recursos culturales en el centro de
Monterrey. Se contabilizan 96 recursos culturales, de
los cuales 31 son elementos simbólico-patrimoniales,
31 son Espacios Culturales Independientes, 20
son Centros Educativos y 14 son Equipamientos
Culturales. En cuanto al espacio público, éste suma
un total de 14 hectáreas entre plazas públicas y áreas
verdes, representando el 21% del territorio del clúster.
La población que habita en la intensidad alta es del
9%, valor relativo a la población total del centro. En
valores relativos al clúster, la estructura poblacional se
conforma mayormente por población adulta (43%),
mientras que el 18% es población mayor a 65 años.
La población infantil y joven se mantienen constantes
(entre el 13% y 14%). El 50% de los habitantes son
económicamente activos, mientras que el 56% cuenta
con estudios más allá de la preparatoria (bachiller),
lo que refleja que la población que habita en el
centro cuenta con un nivel educativo alto. De 68%
de viviendas totales, solo 38% están habitadas dentro
del clúster, lo que indica que un 30% de las viviendas,
poco menos de la mitad, están en situación de
abandono. En resumen, los resultados muestran que
el centro de Monterrey cuenta con un clúster cultural
compuesto por una diversidad de recursos culturales
tangibles, mientras que la estructura poblacional
que habita próximo a estos recursos es mayormente
adulta, seguida de población envejecida, población
que además cuenta con alto nivel de estudios.
Partiendo del reconocimiento de estas
características, pasamos a analizar las valoraciones
obtenidas a través de las entrevistas. Analizaremos a
partir de narrativas o story-telling (Jeannotte, 2016),
los resultados obtenidos con la finalidad de crear una
discusión analítica sobre lo que perciben los actores
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

clave sobre los recursos culturales del centro.
Los entrevistados reconocen el centro de
Monterrey como un tejido urbano que contiene
elementos culturales de gran valor por ejemplo,
a partir de sus equipamientos culturales o zonas
de interés cultural como monumentos históricos.
El interés por “devolverle la vida al centro” es un
discurso que ha estado presente constantemente en
la administración municipal, ya que reconocen que
desde hace varias décadas el centro se ha convertido
en un lugar deteriorado, lo que ha devenido en
despoblamiento y a su vez, en mayor inseguridad
y abandono. Esto es algo que tienen claro los
entrevistados, por una parte reconocen que el centro
cuenta con muy poca población habitante, pero
por el otro, argumentan que en el día es un lugar
dinámico donde se dan actividades relacionadas
principalmente al comercio y servicios. Argumentan
que el abandono se presenta en las noches, cuando
el centro se vacía de la población que trabaja ahí. Se
reconocen los esfuerzos que tanto la administración
estatal como municipal han realizado por regenerar
y revitalizar el centro, materializándose a partir de
propuestas de regeneración urbana para dinamizar
la zona. Por ejemplo, la primer regeneración urbana
que tiene lugar en el centro es la que se da para
construir la Macroplaza a inicios de la década de los
80. Después de este proyecto de regeneración que
implicó la destrucción de manzanas que contenían
edificaciones de carácter histórico-patrimonial,
siguieron otros proyectos de regeneración de gran
escala como la construcción del Museo de Historia
Mexicana junto con el pequeño canal Santa Lucía
que años después recuperaría de manera artificial el
“ojo de agua” creando un gran espacio público que
conecta la Macroplaza con el Parque Fundidora.
Las estrategias bajo las cuales se producen
las regeneraciones urbanas en el centro se han
producido desde modelos top-down, a partir
de proyectos creados, diseñados, gestionados y
financiados por el sector público. Sin embargo, estas
regeneraciones que involucran gran inversión y que
además, tienden hacia la monumentalidad, no han
logrado los objetivos esperados. Prueba de ello es
el abandono generalizado que aún prevalece y que
sigue extendiéndose. Si bien, se han creado nuevos
equipamientos junto con mejoras en la calidad del
espacio urbano, esto ha sido a costa de la pérdida y
destrucción de patrimonio histórico y arquitectónico
construido y el desplazamiento de la población,
como lo ilustra el siguiente argumento:

49

�Garza-Rodríguez

“De entrada aquí hubo un proceso de
urbanización autoritario para construir lo
que es la Macroplaza, hubo una expulsión de
muchísimas familias, la destrucción de muchas
casas, hogares, esa expulsión hizo que crecieran
otras zonas de la ciudad…” (Representante de
colectivo).
La migración de población se pude ver
influenciada por diversos factores, en algunos
casos por la pérdida de identidad colectiva la
cual se relaciona directamente con la pérdida del
sentido de pertenencia entre residentes locales.
En ocasiones, el desplazamiento responde a
fenómenos orientados al encarecimiento de la
zona, al término conocido como gentrificación. El
sentido de pertenencia refleja las experiencias en
un lugar, pero también los significados culturales,
religiosos, históricos y personales vividos en el
sitio, esto es lo que moldea interacciones sociales
pasadas y actuales (Chapin y Knapp, 2015), de ahí
la importancia de mantenerlo vigente.
Por otro lado, reconocer y preservar el
patrimonio cultural permite entender la historia
del lugar, siendo un punto de partida de cara
hacia regeneraciones y políticas urbanas que
consideren el perfil cultural (Cuachi-Santoro,
2016). Por lo que la conservación del patrimonio
cultural, histórico y arquitectónico podría ser un
elemento que refuerce el sentido de pertenencia
de la comunidad.
Por ejemplo, en el clúster identificado, un
30% de las viviendas están abandonadas. El
abandono no sólo es visible en viviendas, sino
también en espacios públicos, locales comerciales,
construcciones sin terminar, así como calles enteras.
La principal causa que produce esta situación es
que no existe un programa de fomento público
que promueva la rehabilitación y/o ocupación de
estos lugares o algún tipo de subsidio que permita
el acceso a vivienda en el centro. Acciones como
éstas, han logrado rehabilitar y repoblar centros
de ciudad en otros contextos, como por ejemplo,
en Santiago de Chile (Contreras Gatica, 2011).
El enfoque que el sector público ha puesto en
marcha para regenerar el centro es a través de de
planes y programas de regeneración urbana que no
terminan por consolidarse debido a factores como
falta de continuidad en administraciones o falta de
presupuesto. Por su parte, el sector privado impulsa
regeneraciones a partir de la construcción de
edificios de usos mixtos, usualmente construcciones
50

verticales de gran altura con el que buscan ‘redensificar’ el centro y resolver el tema de vivienda.
Sin embargo, aún está por verse que tanto resuelven
estas estrategias ya que el público al que se dirigen
tiende a ser de un estrato medio - medio alto y las
opciones de vivienda no son muy atractivas.
“El abandono es importante, hemos dejado
de pensar en el centro como un lugar habitable,
hay muchas casas abandonadas y no hay un
seguimiento, ni un programa para reactivarlo”
(Representante de colectivo).
La zona en donde se ubica el clúster cultural
se caracteriza por ofrecer dinámicas económicas,
sociales y culturales heterogéneas. El uso de
suelo está destinado a bares, discotecas, antros,
turismo y a la escena cultural (museos, galerías
de arte) de Monterrey y en menor medida, con
uso de suelo habitacional. Destaca por ejemplo, el
caso del polígono del Barrio Antiguo. Conocido
como el centro histórico de la ciudad, desde hace
más de 20 años se ha convertido en el polo de
ocio nocturno del centro y del área metropolitana.
Esto ha originado que el sector público produzca
actuaciones urbanísticas enfocadas en mejorar su
imagen urbana a través de intervenciones estéticas
(Prieto González, 2011). El polígono también
se caracteriza por ser sede de la escena cultural y
bohemia de la ciudad, con la presencia de artistas
que tienen sus talleres de arte en el barrio junto con
comercios destinados a la venta de antigüedades,
creación de mobiliario o espacios que promueven
el arte y la cultura. Una de las desventajas de la
actividad nocturna del Barrio Antiguo es que ha
provocado malestar y descontento entre residentes
locales, generando desplazamiento de población
y pérdida de identidad. Los establecimientos
nocturnos además de alterar el contexto urbano y
poblacional alteran la tipología arquitectónica al
modificar construcciones declaradas patrimonio
arquitectónico. A pesar de estar catalogadas por
instituciones públicas de protección del patrimonio
como el Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH), no son protegidas para evitar su
modificación y/o destrucción. Con el paso de los
años estos sucesos generan pérdida de identidad y
desarraigo del lugar por no conservar la arquitectura
original, ni promover dinámicas que reflejen su
pasado histórico y que mantengan presente la
memoria colectiva.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

“Barrio Antiguo es la zona de antros y galerías
de arte, se ha tratado de decir que ahí hay una
comunidad pero en realidad es una comunidad
de negocios, no de habitantes” (Representante de
colectivo).
Por otra parte, dentro del clúster se encuentra el
Barrio de La Luz, polígono orientado a las artes y
oficios del Monterrey antiguo. El barrio era lugar
de talleres y espacios destinados a ofrecer servicios
como sastrerías, carpinterías, joyerías, talleres
de arte, ferreterías, zapaterías. Hoy en día, aún
permanecen algunos de estos establecimientos,
reforzando esta identidad. Es el caso, por ejemplo
de una ferretería que tiene más de 30 años en el
barrio, de un taller relojero o del taller de piñatas
del barrio. La permanencia y conservación de
los pequeños comercios es un fenómeno que se
reconoce como parte del barrio, dándole un valor
añadido a su tejido socio urbano por reforzar su
identidad como área destinada a ofrecer servicios
culturales específicos. Algo similar sucede en el
barrio de Savamala en Serbia, en donde iniciativas
culturales independientes han logrado impulsar
y revitalizar culturalmente esta área a partir de
enfoques bottom-up (Lazarevič et al., 2015).
Las entrevistas permiten saber que el Barrio de
la Luz ha sido uno de los pocos que no ha perdido
población. A inicios del 2013, en el polígono se
ha dado un fenómeno interesante de aparición
de espacios culturales independientes (ECI)
destinados a talleres de arte, galerías, librerías,
escuelas artísticas y cafés culturales que surgen
desde la misma sociedad civil, apareciendo de
manera autónoma para llenar el gap cultural
que la actuación pública ha dejado en la ciudad.
De paso ayuda a promover la descentralización
de la cultura. El análisis de recursos culturales
previamente realizado arroja la existencia de una
marcada concentración de espacios culturales
en el barrio, contabilizándose alrededor de 20.
Esta proliferación de espacios culturales ha
desencadenado efectos positivos tanto en la
población como en el tejido urbano del lugar
ya que al estar agrupados en un determinado
lugar, las redes colaborativas entre artistas,
dueños, habitantes y ocupantes de los espacios
han reforzado la identidad colectiva del barrio.
Las redes sociales contribuyen en mantener la
vitalidad del lugar ya que se utilizan para publicar
eventos, talleres, conferencias o festivales,
permitiendo mayor difusión. La escala de barrio
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

permite que haya un reconocimiento entre los
habitantes y ocupantes del barrio, generando
confianza entre vecinos.
“Toda la gente se conoce, esta lleno de
lugares como comercios pero culturales porque
tienen una gran parte de cultura por ejemplo la
ferretería, la papelería, o sea cosas que ya en
otros lugares no existen” (Activista del clúster).
Por otro lado, los edificios arquitectónicos
que más valor tienen para la comunidad varían
de un lugar a otro dentro del clúster. Al contener
un espacio territorial tan amplio, se visibiliza la
existencia de distintas realidades arquitectónicas
dentro de su tejido. Por ejemplo, en la parte sur
del clúster, las edificaciones que más valor tienen
para la comunidad local son los equipamientos
culturales y religiosos. Esto se debe a que en la
zona predominan estos equipamientos, los cuales
tienden hacia la monumentalidad y a lo simbólico.
Entre los más representativos destacan el Palacio de
Gobierno Estatal, la Capilla de los Dulces Nombres
y el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO),
por mencionar algunos. Todos ellos corresponden
a épocas distintas de construcción y a movimientos
arquitectónicos muy distintos entre sí.
“La Capilla de los Dulces Nombres tiene
un valor histórico […] el Palacio de Gobierno
Estatal es muy importante, es un símbolo de
la ciudad, del poder, pero también es símbolo
turístico, de identidad, también es el lugar por
excelencia de las protestas, de meetings políticos,
huelgas de hambre” (Investigador).
Por otro lado, en la parte norte del clúster,
las edificaciones que más valor tienen para la
comunidad son la iglesia de la Luz y la plaza. Esto
se considera lógico ya que es de los pocos barrios
-sino es que el único- que dentro de su forma
urbana cuenta con plaza e iglesia propia. La plaza
es un lugar de recreación y ocio para los habitantes,
siendo el punto de reunión vecinal. También
destacan casonas antiguas de estilo neocolonial,
las cuales no están catalogadas como elementos
patrimoniales pero representan un fuerte valor
para la comunidad ya que son ejemplo tangible
del pasado histórico del barrio. Las entrevistas
identifican que se cuenta con un alto grado de
reconocimiento del paisaje urbano por parte de
los entrevistados. Sin embargo, el problema al que
51

�Garza-Rodríguez

se enfrentan la mayoría de los inmuebles es que
no están protegidos por instituciones del sector
público, por no aparecer dentro de un catálogo de
protección. En la zona norte del clúster no se han
dado procesos de depredación de patrimonio o de
arquitectura tan graves e invasivos como los que
se han dado en otras partes del clúster, en donde
ha habido procesos de destrucción del patrimonio
de manera más generalizada. El derrumbe de
los inmuebles, sepulta la identidad y memoria
arquitectónica del lugar, la cual se sustituye
por nuevas edificaciones que contrastan con la
tipología de escala del centro, convirtiéndose en
el peor de los casos, en áreas de estacionamiento.
La pérdida del patrimonio construido no es
un fenómeno aislado del centro de Monterrey.
Sucede en todo el mundo, desde Dublín, con la
inminente destrucción del edificio histórico y
protegido Boland’s Mill, como parte de un plan
de regeneración urbana para modernizar la zona,
hasta la ciudad de Buenos Aires, en donde una gran
cantidad de patrimonio arquitectónico se ha perdido
para dar lugar a nuevas edificaciones o plazas
de estacionamiento público. La importancia de
revalorizar y conservar edificaciones patrimoniales
-o de valor para la comunidad- radica en que
contribuyen en la consolidación de la identidad
colectiva de los habitantes y en su sentido de
pertenencia (Cuachi-Santoro, 2016). Proteger y
revalorizar el patrimonio es uno de los grandes retos
para alcanzar la sostenibilidad cultural en la ciudad,
ya que una de sus premisas clave es poner en valor
las características locales del lugar.
Una forma en la que se manifiesta un
intento de recuperación y rehabilitación del
espacio urbano del centro se produce a partir
de la realización de actividades culturales. Por
ejemplo, está el que se da los domingos en el
Barrio Antiguo con el ‘Callejón del Arte’ o
‘Callejón Cultural’, en donde una calle que
atraviesa el barrio es cerrada a la vialidad (9am8pm) para convertirse en un bazar cultural
que ofrece artesanías, antigüedades y obras de
artistas locales. La venta se complementa con la
presencia de escenas artísticas como conciertos
o representaciones de arte escénico en la calle. El
Callejón del Arte surge a inicios del 2004 como
un programa público para promover la cultura
en la ciudad, el cual se ha mantenido a lo largo
de 18 años. Como en todo, hay opiniones a favor
y en contra del proyecto. Residentes locales
están en descontento por la ocupación invasiva
52

alrededor de sus viviendas. También hay quien
dice que las intenciones en un inicio eran buenas
y positivas y que hoy en día, el Callejón del Arte
se ha convertido en un tianguis. Sin embargo,
lo destacable en una ciudad en donde hay poco
espacio público y se hace poca vida en la calle
es la dinámica generada alrededor de esta
actividad, que se mantiene a lo largo de los años
y que además, permite el recorrido peatonal de
una calle que normalmente solo es transitable en
coche. Con el paso de los años, ha ido en aumento
la ocupación de inmuebles en los alrededores del
callejón como restaurantes, librerías, y galerías
de arte. Produciendo una mayor atracción para
los habitantes de la ciudad creando mayor
espacios de recreación y ocio que promuevan la
vida en la calle. Otras manifestaciones culturales
alternas que se dan en el clúster son a partir de la
generación de eventos, festivales, conciertos al
aire libre y expresiones de arte urbano.
“Ahora hay mucho arte urbano en varias
paredes de calles de toda esta zona, arte urbano
que ha sido de artistas urbanos individuales o
por ejemplo del festival Callegenera, este festival
el año pasado fue puro centro de la ciudad,
todo lo hicieron en el centro y los murales están
increíbles”(Líder de colectivo).
La mayor cantidad de manifestaciones artísticas
y culturales que tienen lugar en el centro ocurren
dentro del clúster, esto se explica debido a la alta
concentración de artistas y espacios de carácter
cultural ubicados allí. Un ejemplo de manifestaciones
artísticas son las expresiones de arte urbano
realizadas en propiedades privadas con permiso
de los dueños. Se realizan murales urbanos con la
finalidad de transformar de manera visual la estética
del barrio, argumentando que es preferible ver una
obra de arte urbano en un edificio que verlo en estado
de abandono, degradado y sin mantenimiento; de
esta forma, los murales se convierten en una forma
de acercar el arte a los ciudadanos además de ser un
indicador de resistencia social ante el abandono de
los inmuebles.
“La barda de enfrente estaba bien fea y
buscamos quien se la quería aventar y ‘El Doce’
(artista visual local) se la aventó y mejoró
mucho con el grafiti y los arboles; ya no se ve
abandonado” (Dueña ECI).

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

En ciudades mexicanas como en Xanenetla,
en Puebla, el muralismo urbano ha sido utilizado
como estrategia de regeneración urbana, realizada
desde un enfoque bottom-up. A través de él, se
fortalece la identidad colectiva del barrio y la
cohesión social, produciendo una revalorización
cultural del lugar y actuando a modo de resistencia
hacia procesos de gentrificación (Kurjenoja e
Ismael, 2015). Por lo tanto, el muralismo y el arte,
son alternativas para mejorar la imagen urbana
del lugar produciendo efectos positivos en los
residentes como apropiación del espacio, sentido
de pertenencia y valorización. Ejemplos como este,
también suceden en el centro de Monterrey, como
el caso del barrio del Nejayote, barrio degradado
y abandonado que ha transformado su imagen
urbana a través de la mejora estética de sus aceras,
creando imágenes relativas a la identidad local de
la ciudad mediante la técnica del trencadís, esto es,
con pedacería de mosaicos de colores.
Por último, se ha visto la llegada de nuevos
vecinos, sobre todo en la parte norte del clúster,
jóvenes artistas en busca de un lugar con dinámicas
de barrio, -tan difíciles de encontrar hoy en día
en la ciudad-, en donde es posible hacer vida de
manera compacta. Esta cualidad urbana atrae a
jóvenes artistas a ubicar sus galerías, talleres de
arte o espacios culturales en esta zona, por ser
uno de los pocos lugares en el centro –si no es que
el único- en donde se puede vivir de manera más
cohesionada y alternativa a lo que conocemos en
la ciudad.
Los resultados obtenidos reconocen que dentro
del clúster cultural existen distintas zonas compuestas
por características específicas muy diferenciadas
como uso de suelo, perfil de población, elementos
arquitectónicos, dinámicas culturales que no pueden
valorizarse desde una visión generalizada. Por lo
tanto, el clúster cultural se diferencia en dos nodos
que responden y provocan distintas valoraciones y
percepciones, los cuales se analizarán de manera
independiente en futuras publicaciones. Esto con
la finalidad de reconocer qué estrategias tanto
urbanas como sociales y culturales se desarrollan en
cada nodo para entender dinámicas y procesos de
regeneración urbana alternos.

7. Conclusión.
Este trabajo contribuye al estudio de la
sostenibilidad cultural en el urbanismo y en
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

las formas en que la cultura se manifiesta en la
geografía urbana, específicamente el trabajo
contribuye en el uso y entendimiento de la
técnica de mapeo cultural como herramienta de
diagnosis e instrumento de análisis socio urbano
en un contexto latinoamericano. La investigación
explora a través de la revisión de literatura
científica las formas en que la cultura se materializa
como estrategia y herramienta de regeneración
urbana a través de proyectos y/o actividades
culturales específicas en el territorio urbano. En
los últimos años se ha reconocido la importancia
de la cultura como elemento y motor de desarrollo
urbano (Degen y García, 2012; Jeannotte, 2016),
por lo que su uso como respuesta a problemáticas
socio urbanas cada vez es más utilizado por el
abanico de intervenciones que puede generar
(Zukin, 1995; Miles and Paddison, 2005). De
esta forma, la cultura se torna el mecanismo de
transformación, ejerciendo un rol integrador
entre esferas que actúa como conciliador entre
instituciones y actores (Lazarević et al., 2015).
En el caso del centro de Monterrey, el
mapeo cultural ayuda a conocer la distribución
geográfica de los recursos culturales del territorio,
identificando un clúster reconocido a partir de la
concentración de recursos culturales. Se identifica
una zona en donde existe un mayor grado de
concentración o densidad de recursos culturales
en el territorio, de esta forma se reconocen zonas
en donde se da una mayor actividad cultural
en el centro, a partir de los recursos culturales
tangibles ahí presentes. En el clúster cultural
identificado existen realidades y procesos de
regeneración y consolidación distintos. Por una
parte, está la zona que corresponde a un modelo
orientado a la concentración de toda clase de
equipamientos desde culturales y educativos
hasta de consumo y ocio nocturno (MacroplazaBarrio Antiguo), mientras que otra zona está
produciendo dinámicas culturales a partir de
aglomeración de artistas y espacios culturales que
trabajan de manera colaborativa por mejorar el
barrio, influyendo de manera positiva en mejorar
la cohesión social de la zona (Barrio La Luz).
El presente estudio debe verse como un
modelo estratégico para futuras investigaciones
y propuestas de intervención urbanística desde la
perspectiva cultural. Donde se consideren tanto
equipamientos culturales como actividades e
implementación de políticas públicas urbanas para
mejorar el estado actual del centro desde un enfoque
53

�Garza-Rodríguez

cultural. Finalmente, se reconoce que hacen falta
más contribuciones de sentido práctico hacia la
búsqueda de la relación entre regeneración urbana
y sostenibilidad cultural, así como manifestaciones
en el entorno socio urbano, sobre todo en el ámbito
latinoamericano. Este estudio pretende ser una
primera aproximación, sin embargo se reconoce la
necesidad de considerar más factores que ayuden a
tejer la realidad cultural de un territorio desde los
agentes que la provocan, a partir de sus dinámicas
generadas e intervenciones realizadas.

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56

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Hábitat sin raíces.
Habitat without roots.
Recibido: Octubre 2017
Aceptado: Enero 2019

Carlos Gándara Woongg1
Cuauhtémoc Robles Cairo2

Resumen

Abstract

Desde los orígenes de la humanidad el hombre se
ha trasladado de un territorio a otro en búsqueda
de bienestar. Estos flujos poblacionales generan
la necesidad de una arquitectura portátil, que
pueda reubicarse según sea requerido. Dentro
de los espacios que las sociedades demandan
para su desarrollo, la vivienda es la edificación
básica, que el hombre busca para satisfacer sus
condiciones de vida de forma segura y confortable
ante las condiciones adversas externas. El texto
examina el tema, postulando la vivienda portátil
como alternativa para un sector de la población
contemporánea; incluye una breve reseña de su
evolución histórica y su planteamiento teórico, su
caracterización tecnológica y normativa, el perfil
del usuario emancipado de su lugar de origen,
además de mostrar los desafíos y alternativas a los
que se enfrenta el arquitecto contemporáneo ante
una sociedad cambiante. Se presenta este trabajo
para sentar un marco teórico que de sustento
al estudio posterior sobre el uso de la vivienda
portátil en la frontera norte de México, donde el
fenómeno migratorio incide con las formas de
vida más que en otras regiones del país.

Since humankind´s origins, man has moved
from place to place looking for well-being. this
migratory flow generates the necessity of a portable
architecture, able to be relocated as required. in the
areas where society develops housing is the basic
building which men seek to satisfy their life style in
a safe and comfortable to face external unfavorable
conditions. the text examines this matter and
proposes the portable housing as an alternative for
a contemporary population sector ; includes a brief
review of its evolution and theoretical approach,
its technological and regulative characteristics, the
profile of the user emancipated of its origins, in
addition to showing the challenges and alternatives
that the contemporary architezct faces in a changing
society. This paper is presented to establish a
theoretical framework that supports the later study
on the use of portable housing on the northern border
of Mexico, where migratory phenomenon affects life
forms more than in other regions of the country.

Keywords:

Portable, Housing, Migration.

Palabras Clave:

Portátil, Vivienda, Migración.

1
Nacionalidad: mexicano; adscripción: Facultad Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma de Baja California. Maestro en Arquitectura. Correo electrónico: carlos.gandara@uabc.edu.mx
2
Nacionalidad: mexicano; adscripción Facultad Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma de Baja California. Maestro en
Arquitectura. Correo electrónico: cuauhtemoc@uabc.edu.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

57

�Gándara Woongg, Robles Cairo

1. Introducción.

2. Movilidad, vivienda y sociedad.

El presente texto tiene como finalidad acercar al
lector a una problemática específica, donde el factor
tradicional de permanencia del objeto arquitectónico
se rompe e invita a optar por esquemas no
tradicionales como la arquitectura portátil, la cual
se define como edificaciones diseñadas para ser
relocalizadas a lo largo de su vida útil.
Para entender una problemática de esta índole
es indispensable reconsiderar a la arquitectura
como reflejo de la sociedad y de su memoria
colectiva. Para ello, es preciso evaluar el fenómeno
con cierta dualidad: uno es cómo el paisaje urbano
de las ciudades fronterizas ha estado marcado por
la temporalidad, producto de la transitoriedad de
los flujos constantes de migración; otro fenómeno
es resultado de una forma de vida, donde los
actores deciden vivir en la transitoriedad y no
anclar su proyecto personal a largo plazo a un
espacio específico, esta forma de vida es resultado
de una influencia cultural de EUA a México.
Como toda tipología arquitectónica, ésta
requiere de un estudio desde sus diferentes
ángulos e implicaciones. Por ello se propone partir
desde el conocimiento de sus orígenes históricos,
antecedentes teóricos que la respaldan, así como
sus expresiones contemporáneas. Un factor
crucial en la evolución de la arquitectura es la
tecnología que cada vez más se incluye como parte
integral de la edificación y a su vez la necesidad
de regulación y ordenación que permite mantener
estándares de calidad y seguridad. Otro de los
factores que resulta esencial para el desarrollo
de cualquier edificación es el entendimiento del
usuario, por lo que se profundiza en cómo es que
estos habitantes emancipados viven, así como sus
motivaciones e inquietudes.
Por último, se invita a la reflexión de los desafíos
y alternativas que presenta la arquitectura en nuestros
días ante un mundo y sociedad globalizada, donde los
cambios son cada vez más rápidos y de mayor escala,
a los que el arquitecto debe responder de forma
creativa y en algunos casos romper paradigmas.
Por ello se busca sentar las bases para el posterior
desarrollo de temas comunes, específicamente entre
la relación migración y formas de vida en la frontera
norte de México, una zona del país que en las últimas
décadas presenció una rápida transformación.

La arquitectura hoy en día experimenta incesantes
cambios en pro de adaptarse a las exigentes
necesidades de sociedades cada vez más complejas,
donde la capacidad de inventiva, investigación
y creatividad del arquitecto, son recursos
indispensables para solucionar los requerimientos
espaciales actuales. Esta situación ha ocasionado
que los diseñadores se encuentren en una búsqueda
constante de opciones novedosas en torno al tema
de la vivienda. Debido a esta evolución social
incesante, cada vez a mayor velocidad, con marcada
tendencia hacia la funcionalidad, cambio constante
y con la agilización de los procesos, ciertos temas
globales cobran mayor importancia, tales como: la
economía, la comunicación, las redes sociales, la
tecnología, la política y la ecología, que vienen a
determinar la manera en que se habita el planeta
(Echeverria, 2005).
La capacidad de movilidad de los objetos,
de cualquier índole, ha sido una propiedad
valorada desde principios de la humanidad. El
objeto arquitectónico, no se encuentra aislado
de las tecnologías desarrolladas por el hombre
para proporcionar este desplazamiento, y con los
cambios constantes mencionados, se hace necesario
incorporar versatilidad a ciertos edificios, con
el fin de que se adapten a las necesidades de las
poblaciones contemporáneas. Entre las variaciones
están edificios portátiles que son diseñados para ser
reubicados, suelen ser versátiles y flexibles y pueden
brindar servicio por un determinado tiempo, en
diferentes áreas de la ciudad o región, y en algunos
casos permiten tener un mejor rendimiento de
recursos, porque con una misma inversión se puede
beneficiar a un sector mayor de población, con la
opción de funcionar por temporadas en diferentes
lugares de una localidad.
La humanidad en busca de mejores oportunidades
vive cambios demográficos vertiginosos a nivel
global, determinados por factores económicos y
de seguridad, como son los conflictos bélicos y la
migración; aunado a esto, cada día se extienden
nuevas redes que conectan al mundo, como pueden
ser una mayor cobertura del Internet, menores
costos en los sistemas de transporte, tratados de libre
comercio, acuerdos migratorios, entre otras. Lo
que motiva y amplía las posibilidades del hombre
contemporáneo, no sólo a cambiar de residencia,
sino a adoptar la idea de que el lugar en el que reside,

58

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Hábitat sin raíces

no tiene porqué ser permanente. Una vez asimilada
la probabilidad de un constante cambio, es cuando
surgen las incógnitas de cómo habitar un espacio sin
echar raíces.

3. Orígenes, teorías y presente.
El concepto de arquitecturas portátiles no es algo
nuevo, incluso es considerado de origen primitivo,
el hombre desarrolló esta tipología con el fin de
resolver dos necesidades, la principal fue protección
del medio ambiente y la segunda que el objeto
arquitectónico se adaptara a su estilo de vida
como cirqueros, gitanos, beduinos. Las sociedades
nómadas que adoptaron este método para construir
sus viviendas, muestran diferentes casos que con
el tiempo se llegaron a perfeccionar, tanto que
incluso hoy en día siguen en uso, como el tipi de los
nativos americanos, la yurta de la tundra rusa y la
jaima de los beduinos. Estas culturas se encuentran
esparcidas en diferentes partes del planeta con
climas y condiciones totalmente diferentes (figura
1) (Kronenburg ,2008).
Figura 1. Ejemplos de viviendas portátiles
de culturas nómadas.

transportada a Australia para su hijo (Minguet, 2012).
A partir de la Revolución industrial, estos edificios
evolucionaron con la introducción de nuevos
materiales como el acero y textiles, que les permitió
una mayor versatilidad. Con la adaptación de la línea
de producción automotriz, desarrollada por Henry
Ford, a la fabricación de vivienda a principios del
siglo XX, las edificaciones prefabricadas dominaron
el mercado de la construcción alternativa; esto se
vio reflejado principalmente en Inglaterra y Estados
Unidos de América (EUA), debido a que estos
países gozaban de un mayor desarrollo económico y
tecnológico, aunado a la alta demandan de vivienda
que se suscitó después de la Segunda guerra
mundial. Cabe destacar que no todas las viviendas
contaban con la capacidad de ser reubicadas una
vez instaladas (Costa, 2009). Además, la vivienda
móvil o casa rodante se encontraba relegada a usos
de recreación, principalmente para vacacionar.
A mediados del siglo XX la vivienda portátil
empezó a desplazar a la vivienda prefabricada,
debido a una mayor aceptación y a los bajos
costos de producción; además, la clase media
se encontraba en constate crecimiento y al no
poder costear una habitación tradicional, optaron
estacionar estas viviendas móviles y convertirlas
en residencia permanente(figura2). Esta situación
llevó a EUA e Inglaterra a regular su fabricación
y emplazamiento, frente a la necesidad de
reglamentar la seguridad y calidad de la vivienda
móvil. Además del surgimiento de los “Trailer
Parks” (estacionamientos para tráiler), en los
cuales se empezaron a emplazar estas viviendas
sin responder a un orden y a los planes de
desarrollo de urbano.
Figura 2. Trailer Park, Calexico, California, EUA.

Fuente: Kronenburg, Robert. (2002), Houses in motion: the genesis,
history and development. Padstow: Wiley-Acadamy, pp. 30.

Fuente: Elaboración propia.

No fue hasta 1830 que por primera vez se
documentó la utilización del término “portátil”,
cuando el inglés John Manning diseñó una vivienda
con un sistema práctico de madera, la cual fue

Los arquitectos por su parte no se han mantenido
ajenos a esta situación, desde principios del XX y con
el surgimiento del movimiento moderno, diversos
personajes del gremio de la arquitectura decidieron

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

59

�Gándara Woongg, Robles Cairo

incursionar en esta tipología, en la cual se llevaría a
su máxima expresión una de las principales ideas,
que consistía en proporcionar arquitectura a toda
la población mediante los sistemas de producción
industrializada.
Entre los arquitectos pioneros que decidieron
introducirse en esta área se encuentra Frank Lloyd
Wright, quien en 1911 fue uno de los primeros
en comprender el potencial de la fabricación de
viviendas en serie, al fundar la American System
Built Houses y ya en la última fase de su carrera
realizó la Jacobs House en Madison, Wisconsin. En
1922 Adolf Mayer y Walter Gropius en conjunto
diseñaron un sistema estándar llamado Baukasen
(figura 3); el último de estos arquitectos siguió en
el desarrollo de esta idea con el diseño de la Copper
House en 1931 y la Packaged House en 1941, las
cuales no contaron con éxito en ventas, por lo que
se valora más su aportación como planteamientos
Figura 3. Baukasen.

Fuente: Schoel, Nina.(2009), Mobile und modulare Bauten [en línea].
Hamburgo. [14 de Septiembre de 2016]

conceptuales. Otro arquitecto de renombre que
decidió apostar por estas edificaciones fue Marcel
Breuer, quien en 1942 propuso la Yankee Portables,
la cual estaba enfocada a la vivienda económica,
emulando a la línea de producción automotriz,
pero utilizo madera (Minguet, 2012).
Como se mencionó anteriormente, la movilidad
en la arquitectura no es algo nuevo, desde mediados
del siglo XX algunos artistas, arquitectos y filósofos la
consideraron para propuestas urbanistas visionarias.
A continuación se muestra la postura de tres autores
acerca de las estructuras portátiles como alternativa
para solucionar problemas sociales.
Constant Nieuwenhuys realizó en 1974
un proyecto urbano utópico de una ciudad
planetaria, la cual llamó la Nueva Babilonia,
que consiste en una crítica social, política y
económica en la que propone que el hombre
sería capaz de determinar libremente el tiempo
y el espacio de su vivencia, y viviría como
nómada. La emancipación del lugar de trabajo
tendría como consecuencia la independencia
con respecto a la vivienda y al lugar donde se
vive. La sociedad fluctuante favorecería en un
grado más alto los contactos y los encuentros
fortuitos que las comunidades estables. La
movilidad definiría a la Nueva Babilonia
como una ciudad nómada. Esta tendría que
ser una estructura móvil, flexible e indefinida
(Taracha, 2011).
Constant se inspiró en la vida nómada de los
gitanos y tomó como modelo sus campamentos en
Italia. Esas construcciones urbanas efímeras, en
constante cambio, eran fabricadas con elementos
transportables e intercambiables. Por lo que
Constant se imaginó una ciudad construida con
elementos móviles, bajo un techo común. Una casa
compartida, una vivienda provisional, en constante
transformación, un campamento nómada en un
nivel global (figura 4).

Figura 4. Sección de la ciudad modular de la Nueva Babilonia.

Fuente: Wigley, Mark.(1998), Constant´s new Babylon. the Huper-Architecture of Desire [en línea]. Rotterdam.[ 17 de Septiembre de 2016].

60

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�sin raíces
La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio del multifamiliarHábitat
en CU-UNAM.

Por su parte el arquitecto y filósofo francés
Yona Friedman, publicó en 1958 su primer
manifiesto sobre “arquitectura móvil”. Sus
propuestas consistían en diferentes estrategias y
acciones para adaptar la creación arquitectónica
a las necesidades del usuario moderno, en lo
referente a la movilidad social y física. La
transitoriedad y la continua renovación de las
relaciones personales, sociales y económicas
requería de estructuras de otro tipo, diferente
a las estructuras estables vigentes. El tema
de la vivienda lo propone como cápsulas de
habitación autonomizadas por medio de pilas
foto-eléctricas, prefabricadas y desmontables,
que podrían colocarse con toda libertad sobre
esqueletos estructurales (figura 5).
Esta idea se opuso radicalmente a la forma
habitual de trabajar del arquitecto, según la cual,
el cliente era convertido de forma autoritaria en
un usuario promedio o usuario-tipo, otorgando al
arquitecto la capacidad de decidir.
Figura 5. Apunte perspectivo arquitectura móvil
Yona Friedman.

En las teorías de estos creadores se destaca
la idea de liberación de las antiguas estructuras
opresoras, que limitan al hombre, por eso dirigen
sus propuestas hacia posibles fórmulas de
habitabilidad que podrían garantizar la igualdad, y
la libertad como valores sociales del nuevo paisaje.
Estas ideas trataban de trascender de tal forma que
rompieran el paradigma de ¿cómo se diseñaba? en
esos momentos. Los proyectos eran sólo utopías
o visiones futuristas, difícilmente realizables
entonces, pero que hoy en una sociedad globalizada
se empiezan a materializar. En la actualidad son cada
vez más los arquitectos y diseñadores industriales
que se han aventurado al diseño de edificaciones
portátiles, en las cuales ven una opción e incorporan
conceptos como sustentabilidad, tecnología y
diseños vanguardistas.
Entre los despachos de diseño que han
incursionado en el tema se encuentran: LOTTEK, OMD, Philippe Barrariere Collective,
NMDA, 70°Narkitektur, por mencionar algunos.
Como precedente de la relevancia que representa
la movilidad en los edificios, algunos de los
ganadores del prestigioso premio Pritzker como
Tadao Ando, Renzo Piano y Glenn Murcutt
cuentan con proyectos de esta índole. Incluso la
empresa automotriz japonesa TOYOTA Motors,
invirtió en estas construcciones incluyéndolas
a sus líneas de producción, por lo que fundó
TOYOTA Housing Corporation, la cual fabrica
y distribuye viviendas en Japón.

4. Tecnología y ordenanza.
Fuente: Trachana, Angelique. (2011), "Consecuencias de New Babylon"
[en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como
espacio plural, vol. 3, núm. 1, pp. 195-222.

La propuesta de Frei Otto, se basa en estructuras
flexibles, susceptibles a transformaciones. Las
estructuras adaptables, modificables y renovables
serían como las casas que se desplazaban con
los hombres en épocas pasadas, las tiendas. Pero
perfeccionadas porque ofrecerían el máximo
confort en todos los climas de la Tierra. Frei Otto
es la mayor autoridad en estructuras tensadas
y membranas ligeras, encabezando avances en
matemática estructural e ingeniería civil. Su trabajo
se encuentra ligado con temas de espacios de gran
eficiencia espacial, edificios inflables, estructuras
tensadas y membranas (Taracha, 2011).
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

Existen diferentes definiciones de arquitectura
portátil, diversos autores acentúan aspectos
distintos, según el enfoque de los estudios que
realizan. Una de las definiciones generales es de
Kronenburg, que la denomina como toda aquella
edificación que desde su diseño y construcción
se considera que cuente con la capacidad de
ser transportada, debido a que no se emplazará
de forma permanente en el mismo predio
(Kronenburg, 2002).
Por su parte Echeverría, habla de estos edificios
en un sentido urbano, enfatiza su relación con
el medio, donde la Arquitectura portátil es una
forma adecuada de habitar un ambiente en un
determinado lugar y tiempo, capaz de reaccionar
e interactuar con los crecientes cambios sociales y
culturales, ciudades complejas, territorios inciertos
61

�Gándara Woongg, Robles Cairo

y límites imprecisos (Echeverria, 2005).
Siegal, aclara que la diferencia entre la
arquitectura estática y la que está en movimiento
es una cuestión de perspectiva; porque se puede
considerar a un edificio como objeto cuando es
utilizado o recorrido, y como un proceso, cuando
las modificaciones, construcción o reubicación
son perceptibles por el usuario, destacando
la capacidad de movilidad por encima de la
permanencia estática (Siegal, 2002).
En la primera norma implementada por el
Departamento de Desarrollo de Vivienda y
Urbanismo (por sus siglas en ingles H.U.D.) de
EUA, en 1974, se definió a estos edificios como:
“Una estructura, transportable en una o más
secciones, que cuenta con el modo de viajar. Con
un cuerpo de 8 pies (2.438m) o más de ancho
y 40 pies (12.19m) o más de longitud que una
vez montada en el sitio, es de 320 pies cuadrados
(29.72m²) o más y que está construido sobre
un chasis permanente y diseñada para ser
utilizado como una vivienda con o sin una base
permanente cuando se conecta a los servicios
públicos y contiene en el mismo la fontanería,
calefacción, aire acondicionado y sistemas
eléctricos.” (Department of housing and urban
development, 2013)
Por su parte las leyes del Reino Unido (por
sus siglas en inglés U.K.) establece en la Ley
de caravanas de 1968 la definición de casa móvil
como:
“cualquier estructura diseñada o adaptada
para la vida humana que es capaz de moverse de
un lugar a otro (ya sea remolcado, o transportado
en un vehículo de motor o remolque) por
cualquier vehículo de motor diseñado con ese
fin o adaptado” (Modular and Portable Building
Association, 2013)
Integrando las diferentes definiciones se puede
entender como arquitectura portátil a los edificios
diseñados o adaptados para ser habitados por
el hombre, que cuenten con la capacidad de ser
transportados un número indeterminado de veces,
independientemente del sistema constructivo
utilizado y el número de piezas en el que se pueda
descomponer para su traslado. Éstos cuentan
con una serie de características, de las cuales
se hace uso para facilitar la propiedad de poder
cambiar de ubicación varias veces durante su vida
útil. Por ejemplo, el contenido de la materia de
Construcción Tradicional y Medioambiental de la
licenciatura en arquitectura de la Universidad de
62

Alcalá, España, se agrupa en cuatro características
básicas que se muestran a continuación:
1. Ubicación: pueden ser ubicados en
función de las orientaciones solares y los
vientos.
2. Estructura: siempre ligera y en muchos
casos flexible para su fácil transporte y
montaje.
3. Envolventes: preferentemente materiales
ligeros y de baja inercia térmica y en algunas
ocasiones textiles.
4. Flexibilidad: permiten plegar y desplegar
secciones de la envolvente para el paso de luz
o ventilación.
Si bien las características mencionadas son
propias de estas edificaciones, no todos los ejemplos
deben presentar en la misma medida estas cualidades
para ser consideras como portátiles.
Las estrategias constructivas con las que se
pueden resolver estos edificios son varias y Robert
Kronenburg, las agrupa en tres, que se pueden
subdividir en la aplicación de diferentes tecnologías
constructivas, que aportan características particulares
a cada caso. Por lo que a continuación se presenta
una tabla que contiene detalles de las estrategias
para diferenciar unas de otras y ver sus ventajas y
desventajas así como sus usos comunes (figura 6)(
Kronenburg, 2002).
Figura 6. Estrategias constructivas
en la arquitectura portátil.

Fuente: Elaboración propia.

La primera regulación registrada en EUA
para la construcción de casas móviles fue
propuesta en 1951 por A lo largo de la evolución
de la sociedad se ha hecho necesario establecer
normas, reglamentos y leyes que contribuyen a
un desarrollo ordenado de las comunidades. La
arquitectura no se encuentra exenta, y con el fin de
garantizar que las edificaciones cuenten con los
requerimientos mínimos de seguridad, higiene
y funcionamiento, es que los reglamentos de
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Hábitat sin raíces

construcción surgieron. Conforme la arquitectura
portátil se fue introduciendo, principalmente en
la vivienda en países desarrollados, se empezó a
presentar la necesidad de regular su fabricación.
Al encontrarse estos edificios fuera de los
reglamentos de construcción. Las primeras
propuestas surgieron por parte de asociaciones
formadas por los mismos fabricantes, con el fin
de proporcionar una mejor calidad y seguridad
de sus productos.
La Asociación de Vehículos de Remolque (por
sus siglas en ingles TAC), en la cual se establecían
estándares de construcción de carácter opcional.
En 1958, la Asociación de Viviendas Móviles
Manufacturadas (por sus siglas en ingles MHMA),
desarrolló estándares en los que se consideraba
las cuestiones mecánicas y los materiales de
sus componentes. En 1964, las normas y los
estándares de la CA y MHMA se combinaron
para unirse al Instituto Nacional Americano de
Estándares (por sus siglas en inglés ANSI),el cual
todavía se encuentra en uso (Hesselbart, 2013).
Como respuesta al elevado número de casos
registrados de personas lesionadas e incluso muertas
por defectos en las viviendas de esta tipología en
EUA, en 1974 el Congreso aprobó la Ley Federal de
Viviendas Prefabricadas, que regula la construcción
y seguridad de viviendas prefabricadas. El Congreso
le asignó al Departamento de Vivienda y Desarrollo
Urbano(HUD) la autoridad para elaborar el código
de construcción nacional que tendría como objetivo
reducir costos de seguros y daños a la propiedad,
para mejorar la calidad y la durabilidad de
fabricación. Es a partir de 1976 que entró en vigor
la ley federal, a la cual se incorporan reglamentos
extras añadidos por los estados y condados de dicho
país (Coon, 1999).
En la actualidad en EUA, el diseño, fabricación
e instalación de estas edificaciones están reguladas
por el Código Federal de Vivienda y Desarrollo
Urbano, donde se establece, en que artículos se
incluye a la vivienda prefabricada de la misma
manera que a la vivienda estática. En caso de
existir diferencias se remite a la ley de 1974 de
Estándares Nacionales de Seguridad para la
Construcción de Vivienda Prefabricada donde se
disponen los requisitos mínimos de instalación en

sitio, aunque para la mayoría de los estándares
se hace referencia a lo establecido en la vivienda
estática.
La ley de 1974 de EUA, se basa en tres
ejes principales, el primero hace referencia al
ordenamiento territorial y cuestiones legales de los
asentamientos; el segundo relaciona la vivienda
prefabricada con el manual de Normas Mínimas
para Propiedades de Vivienda, edición 1994
(4.910,1), integrado por seis capítulos abordando
los siguientes temas: uso general, criterios generales
de aceptación, diseño de sitio, diseño de edificios,
materiales y construcción. El último eje explica
detalladamente las consideraciones para la correcta
instalación de las viviendas.
En el Reino Unido (RU), se elaboró la Ley de
Control y Desarrollo de Caravanas de 1960, que
a diferencia con la ley propuesta en EUA, buscaba
principalmente el ordenar y reglamentar la gran
cantidad de caravanas de pobladores gitanos. Por
lo que establece, no solamente las cualidades
físicas de la vivienda, sino que además estipula la
situación legal y de financiamiento, así como las
responsabilidades, obligaciones y derechos de los
propietarios.
En la actualidad, las autoridades del RU, en
respuesta a la situación de deterioro ecológico, en
2005 propusieron la regulación de construcción
para la conservación de combustible y energía en
los edificios nuevos también, conocido como L2A3,
con la que se busca reducir las emisiones de CO2.
En ésta solamente se considera a los módulos que
cuenten con más de 50 m², esto por la presentación
de un estudio por parte de la Asociación de edificios
portátiles y modulares, donde demostró que por sus
características, la energía requerida en su fabricación
no es pérdida, porqué el edificio es transportable y
por consiguiente la energía también.
Los reglamentos responden a los diferentes
problemas que aquejan a cada país, se tomaron
estos dos países por ser en los que se utiliza con
más frecuencia las construcciones portátiles, no
por ello quiere decir que no existan reglamentos
en el resto de las naciones.
La fabricación de estos edificios no se ha
logrado con gran éxito en México; por ello la
regulación de la construcción y emplazamiento no

1
L2A es el reglamento del Reino Unido con el cual se busca garantizar la conservación de combustible y energía en los
edificios nuevos en el cual se incluyen: requisitos, estándares, mínimos de calidad y la documentación requerida buscando
el diseño de edificios energéticamente eficientes.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

63

�Gándara Woongg, Robles Cairo

ha resultado una prioridad para las autoridades y
en la actualidad no se cuenta con un reglamento
específico que garantice la calidad y habitabilidad
de estas edificaciones. A pesar de no tener una
ley o reglamento específico, estas construcciones
son mencionadas escuetamente en algunos de los
reglamentos de construcción estatales y locales.
Entre las Normas Oficiales Mexicanas no existe
alguna específica para edificios portátiles, sin
embargo, en el proyecto de norma oficial mexicana
NOM-001-SEDE-2012, de instalaciones eléctricas,
se incluyen a las viviendas móviles como parte de
la vivienda en general, partiendo del precedente de
que en algunas no se excluye a estas edificaciones,
y al no aclararlo se podrían tomar como referencia
para las normas de eficiencia energética. Cabe
mencionar que uno de los factores determinantes
del descuido por parte de las autoridades mexicanas,
podría radicar en que la mayoría de las empresas que
venden o distribuyen estos edificios realmente los
importan de EUA y sólo en ocasiones específicas se
diseñan y construyen en el país.
En la frontera norte la situación de las viviendas
portátiles es diferente al resto de México, debido
al hecho geográfico y a una estrecha relación
con EUA donde son comúnmente utilizadas. Se
pude ver un mayor uso que en el resto del país.
A pesar de esta realidad, las autoridades no han
desarrollado reglamentos que establezcan con que
características deberían contar para garantizar la
seguridad y confort de los ocupantes.

5. Hábitat y habitantes emancipados.
Partiendo de los resultados presentados por la
Organización de las Naciones Unidas en su
Reporte de Migración Internacional 2015, en la
última década hubo un crecimiento de la migración
del 70%, pasando de 173 millones en el año 2000
a 244 millones en el 2015, por lo que resulta
necesario entender las motivaciones y situaciones
específicas de cómo estas poblaciones habitan la
frontera (Department of Economic and Social
Affairs , 2015).
El factor principal que influye en estos
flujos poblacionales, es un planeta cada vez más
interconectado, tanto que se ha convertido en
una realidad que afecta a casi todos los rincones
del mundo, a menudo hacer distinciones entre
los países de origen, de tránsito y de destino es
obsoleto. El transporte moderno hace más fácil,
64

barato y rápido que las personas se trasladen de
un país a otro. Al mismo tiempo, los conflictos,
la pobreza, la desigualdad y la falta de puestos
de trabajo dignos son algunas de las razones que
obligan a las personas a abandonar sus hogares en
busca de un futuro mejor para ellos y sus familias.
Hablar del tema de la migración en México
no es algo sencillo, sus condiciones específicas
destacan entre los demás; es el segundo país con
más ciudadanos viviendo en el extranjero con 12
millones sólo detrás de India, de los cuales el 98%
radica en EUA. México a pesar no encontrarse
entre los principales receptores del mundo,
da asilo durante su travesía a los migrantes
procedentes de Centro y Sur América para llegar
EUA, país con el que comparte la frontera norte
y es mayor receptor mundial con 47 millones de
migrantes radicando en su territorio.
Los fenómenos migratorios al interior de México
son procesos complejos y multifacéticos, motivados
principalmente por necesidades o aspiraciones,
emanadas por la insatisfacción de diversos factores
como la inestabilidad económica, movimientos
sociales, seguridad, falta de oportunidades, entre
otras que agravan el problema migratorio en el
país (Priego y Garcia, 2009). Desde hace algunas
décadas en México, la migración y movilidad se
han convertido en factor estratégico para entender
la distribución de la población en el tiempo y en el
espacio. Esto debido a la intensidad y dinamismo de
la migración y a los diferentes tipos de movilidad
que han incrementado notablemente, en relación
con las otras dos variables centrales del análisis
demográfico: las muertes y los nacimientos, cuya
importancia relativa ha disminuido con la evolución
de la sociedad (Goodkind y West, 2002).
La migración se presenta de múltiples formas,
según las escalas espaciales y temporales que
se utilicen. En términos espaciales, se pueden
presentar desde un ámbito global hasta dentro de
una misma ciudad. En cuanto a tiempo de duración,
algunas migraciones son permanentes (involucran
un cambio definitivo de lugar de residencia); pero
otras son temporales (no implican un cambio
definitivo, sino provisional, de lugar de residencia)
y entre éstas, se pueden distinguir migraciones de
largo plazo (cuando los migrantes permanecen
en el destino por varios años); estacionales (que
se repiten de acuerdo a las estaciones del año,
especialmente entre los migrantes del campo);
periódicas (que usualmente duran algunos meses) y
diarias (que pueden o no involucrar pasar la noche
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Hábitat sin raíces

fuera del hogar), entre otras. A este último tipo de
migración sería más correcto llamarlo movilidad
(Lewis 1982).Por lo anteriormente mencionado
surge el término de población flotante, que es la
población que utiliza un territorio, pero cuyo lugar
de residencia habitual es otro (Garrocho, 2011).

6. Desafíos y alternativas.
Por último, se plantea abordar los desafíos a los
que se enfrentan estas estructuras en una sociedad
que si bien se encuentra en constante cambio, aún
está en proceso de desenraizar sus costumbres
domésticas, para darle la bienvenida a las
alternativas que las nuevas tecnologías ofrecen
y adoptarlas como parte de la vida cotidiana
contemporánea. A pesar de su naturaleza carente
de permanencia, las construcciones portátiles
deben de ser incluidas como alternativas ya que
están presentes desde que el hombre se inició
en la edificación, incluso antes de conformarse
las primeras civilizaciones. Su evolución está
marcada por los avances científicos y tecnológicos;
aunque en algunos casos se encontró que algunas
tipologías permanecen prácticamente intactas
con el paso de los siglos. Aunadas a la historia se
desarrollaron teorías que sustentan la movilidad
en la vivienda como solución a las necesidades
del hombre moderno.
La relevancia arquitectónica de proyectos
de esta índole, es analizada por Solà Morales
en su texto “Presente y futuros. La arquitectura
en las ciudades” donde propone cuatro áreas de
experimentación e innovación en la vivienda, una
de ellas es la siguiente.
"Casas para inmigrantes, casas para un solo
individuo, casas para situaciones transitorias,
casas para los sin casa. En torno a este tipo de
usuario especial encontramos exploraciones que,
probablemente por la novedad de identificar y
resolver una necesidad menos convencional,
dan pie a arquitecturas ciertamente atractivas. A
menudo situadas en áreas intersticiales, residuales;
con medios económicos reducidos; con programas
distintos a los habituales, estos proyectos gozan,
casi siempre, del antiguo privilegio moderno de
ser productos promovidos por la administración
pública para usuarios que no van a tener muchas
posibilidades de escoger, rehusar o proponer otro
tipo de arquitecturas. Precisamente porque en estas
áreas de necesidad marginal todavía aceptamos el
Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

despotismo ilustrado de los poderes del arquitecto,
en el fondo éste reencuentra su vieja aspiración
iluminista de redimir a la comunidad a través de
su obra más allá de ser únicamente el diseñador
de un producto comercial."(Sola, 1996:16)
Es importante resaltar la oportunidad que
ofrece México y especialmente su región fronteriza
norte para esta alternativa, por ser sus ciudades
relativamente jóvenes, con una diversidad cultural,
que difícilmente se identifica con tipologías
específicas como el resto del país, queda abierta a
nuevas expresiones arquitectónicas para acogerlas
como propias. Que además cuenta con un incesante
flujo poblacional bidireccional entre el norte y el sur.
El resultado final, invita a la reflexión de las áreas
pendientes por explorar del diseño arquitectónico
y los paradigmas pendientes por romper en la
arquitectura que día a día se aleja más de los preceptos
de Vitrubio: firmeza, utilidad y belleza, que fueron
las bases del diseño arquitectónico durante siglos.
En la actualidad los espacios respondan a diferentes
variables y una de ellas es el temporal.
Quizá la lección más importante que este
documento muestra, sea reconocer que la vivienda
portátil ha representado históricamente una opción
viable de vida para diversos grupos sociales, su
vigencia se fortalece en la medida en que grupos
de población de diversos orígenes, edades y de
distintos lugares la acogen de nuevo como un
instrumento u objeto que les facilita una vida
presente y dinámica sin cargar con el paradigma
de enraizarse con una vivienda permanente y un
entorno delimitado de acción territorial. Aunque se
reconoce que en muchas instancias busca satisfacer
una de las necesidades básicas del hombre, la
presencia de ciertas variantes ha representado una
irrupción en ámbitos tradicionales, también se
observa que aún las más arraigadas costumbres
se pueden desprender para dar entrada a nuevas
experiencias en la arquitectura.

7. Referencias bibliográﬁcas.
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Mobile Home [en línea].New York: Local
governmentservices, [abril de 2013].
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International Migration Report 2015.[en
65

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de 2016].
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línea].
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Sola Morales, Ignasi.(1996) Presente y futuros:
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Trachana, Angelique.(2011),"Consecuencias de
New Babylon" [en línea]. En: Ángulo Recto.
Revista de estudios sobre la ciudad como
espacio plural., vol. 3, núm. 1, pp. 195-222.

66

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Reconﬁguração das cidades contemporâneas. Contradições e conﬂitos (2016).
Xavier Pereira Paulo Cesar
Recibido: Diciembre 2018
Aceptado: Febrero 2019

Franco Marchionni1

Este libro, en pocas páginas y con un diseño
editorial básico, alza su voz con fuerza para
advertir sobre las importantes transformaciones
del paisaje urbano en el siglo XXI. Señala que tales
transformaciones no estan siendo acompañadas de
modo adecuado por la producción de conocimiento
sobre ellas y sobre las sociedades que las producen.
Tampoco está contribuyendo para una adecuada
comprensión de las contradicciones y conﬂictos
urbanos en cuanto manifestaciones de problemas
emergentes, los cuales exigen nueva teoría y
perspectivas históricas divergentes.
Se origina a partir de un proyecto de
investigación plurianual ﬁnanciado por el CNPq
(Concelho Nacional de Desenvolvimento Cientíﬁco
e Tecnológico) en torno a “Producción Inmobiliaria
y reconﬁguración de ciudades contemporáneas:
Contradicciones y conﬂictos urbanos” y condensa
las discusiones y los resultados consolidados en
ese proceso de indagación. Reﬂeja comprometidos
trabajos asociados al proyecto urbano, sus imágenes,
las periodizaciones históricas, el paisaje y el territorio.
La hebra que entrelaza estos conceptos es el capital
y sus lógicas. La mirada intencional de Paulo Cesar

Xavier Pereira sintetiza la trama aludida y resalta al
mismo tiempo la riqueza, pluralidad y ocurrencia
de los trabajos compendiados. Estos resultan una
herramienta útil para abordar la discusión sobre la
disolución del espacio urbano y la emergencia del
espacio metropolitano. Esta discusión ahora mismo
se vuelve relevante para pensar el futuro de la vida
urbana y la construcción de las ciudades.
Está estructurado con una introducción,
siete trabajos a modo de capítulos y un epílogo,
y concluye con un índice de autores. Su lectura
es amena y está acompañada de gráﬁcos, tablas,
mapas, fotografías y sugerentes imágenes virtuales
(pp. 9-30). Los capítulos, como es de esperarse,
condensan intereses diversos. Algunos pueden
resultar más atractivos que otros, pero el lector se
encontrará innegablemente animado con su lectura
en conjunto.
Un aspecto a mejorar en esta edición consiste
en que las imágenes que acompañan los textos
carecen de un marco común de referencia. Es, sin
dudas, una omisión que desmerece la propuesta,
aun considerando que se trata de una publicación
evidentemente gestionada con un presupuesto

1

Doctor en arquitectura por la Universidad de Mendoza. Investigador CONICET. IADIZA-Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas, CCT Mendoza. Correo electrónico: fmarchionni@mendoza-conicet.gob.ar

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

69

�Marchionni

acotado. En este trabajo las hay de dos tipos: en
blanco y negro y a color, y en la enorme mayoría
de los casos con proporciones y disposiciones
disímiles. Estos detalles, aun cuando son menores,
deberían ser revisados, pues restan carácter a la
obra reseñada.
Este libro tiene como destinatario un público
amplio: estudiantes, docentes, profesionales,
investigadores y personas interesadas en la
comprensión de los procesos que están llevando la
idea de “espacio urbano” a una instrumentalización
por la reproducción del capital en el contexto
latinoamericano, y en el caso particular del
Brasil actual. Esta transformación de ciudades en
metrópolis, empujada particularmente por medio
de procesos expoliativos asociados a proyectos
inmobiliarios y ﬁnancieros constituye el ojo de
la tormenta caracterizado en esta provocativa
propuesta.
El compilador busca interpelar al mayor
número posible de personas sobre la consideración
del espacio de la ciudad instrumentalizado por el
capital como un fenómeno global que se diferencia
y particulariza conforme coordenadas de tiempo
y lugar. Aún en una escala muy pequeña, los
casos presentados resultan útiles y estimulantes
para alcanzar los objetivos que se propone.
Paulo
Cesar
Xavier
Pereira
es
Licenciado en Ciencias Sociales por la
Universidad de São Paulo USP Brasil (1975),
Magister en Ciencias Sociales (1977-1984) y
Doctor en Ciencias Políticas (1985-1990) por la
misma universidad. Asimismo, se postdoctoró en
la Ècole d'Architecture de Grenoble (1992). Aún
ejerce como docente-investigador en la FAUUSPFacultad de Arquitectura y Urbanismo de la
Universidad de São Paulo en el Departamento de
historia de la arquitectura y estética del proyecto,
tarea que sostiene desde 1978.
Fue asesor de la Pro-Rectoría de Cultura y
Extensión Universitaria de la USP, presidente
de la Comisión de Graduación de los cursos de
Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la FAU,
participó en la CoCAU-Coordinación del Curso de
Arquitectura y Urbanismo y participó del Consejo
del departamento de historia de la arquitectura
y estética del proyecto y de la Coordinación
del Grupo de Disciplinas de Fundamentos en
diferentes momentos de su vida académica.
Su línea de investigación reﬁere el estudio
histórico de la construcción social de la ciudad
desde la perspectiva de la producción del espacio.
70

Se sirve de la historia urbana para comprender
la constitución socio espacial de la ciudad, las
condiciones del desarrollo técnico e industrial
considerando también los impasses y las
potencialidades de la política habitacional y urbana
frente a la propiedad y la renta de la tierra. Se ha
interesado además por articular en su linea de
investigación arquitectura, urbanismo, historia de
la ciudad, política habitacional, industrialización de
la construcción, segregación y conﬂictos urbanos,
metropolización, globalización y reestructuración
inmobiliaria.
La obra “Reconﬁguração das cidades
contemporâneas. Contradições e Conﬂitos” señala
con especial interés que la metrópolis como
negación de la ciudad emerge como una innovación
capitalista y alternativa para la superación de
sus propias crisis. Frente a este supuesto, los
diversos autores que componen el volumen se
interrogan sobre las acciones -de diversas escalas
y complejidades- que contribuyen a caracterizar
temporal y espacialmente las deﬁniciones que
asume el capital en clave de metrópolis. Señalan
además las heterogeneidades y conﬂuencias en la
conformación de las herramientas conceptuales,
instrumentales, argumentales y de perspectivas
escalares que constituyen las casuísticas sobre las
que se despliegan los procesos de investigación
y debates que argumentan las contradicciones y
conﬂictos urbanos -en cuanto manifestaciones de
problemas emergentes- asociados a las vertiginosas
transformaciones urbanas de São Paulo.
Finalmente, el autor señala que tanto la historia
de la propiedad del suelo urbano -bien discutida
y documentada en Brasil- como las formas de
producción inmobiliaria han contribuido en la
comprensión de los procesos que llevaron a la
producción inmobiliaria por encargo a una producción
inmobiliaria traccionada por el capital asumiendo la
ﬁgura del condominio.
La propuesta de Pereira condensa un potente
planteamiento crítico con base en las nociones de
democracia y derechos civiles. Retoma hipótesis
lefebvrianas haciendo foco en las aceleradas
transformaciones urbanas como artíﬁces de
profundas desigualdades sociales y espaciales.
Quizás estos son los aspectos más fuertes que
llevan a que el trabajo aquí reseñado merezca el
tiempo de ser leído.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

�Espacio Metropolitano contemporáneo. Posiciones,
desafíos y propuestas de acción (2018).
Sousa González Eduardo, Leal Iga Carlos, Edel Cadena Vargas.
Recibido: Diciembre 2018
Aceptado: Marzo 2019

Martín Francisco Gallegos Medina1

La concentración de población en un delimitado
territorio es un fenómeno que desde mediados del
siglo XX e inicios del XXI tiende considerablemente
a la alza. Las razones que llevan a concentrar grandes
cantidades de seres humanos son multifactoriales
pero sin duda, una de las más poderosas causas
de dicha concentración es la búsqueda de mejores
condiciones de vida económica y de servicios.
Esta concentración de masas ha llevado al
hombre a reﬂexionar sobre la gran problemática
que trae consigo: limitados recursos naturales
como el agua; problemas de movilidad; la
inseguridad social que se genera, en especial en
ciudades con un modelo neoliberal; el problema
del transporte público; el exceso de automóviles
que invaden las calles generando altos índices de
contaminación; la aparición de la gentriﬁcación
en ciudades turísticas; el alto riesgo que puede
sufrir la población ante desastres naturales; la
segregación, entre otros muchos más problemas.
Abordar la problemática enmarcada en diferentes
escalas urbanas, es el objetivo que este compendio,
“Espacio metropolitano contemporáneo”, se propone.
Subdividido en dos partes: el espacio urbano y el
sistema urbano, bajo la coordinación de los Doctores

Eduardo Sousa-González, Carlos Leal Iga y Edel
Cadena Vargas. Los autores que contribuyen en
esta publicación buscan dar soluciones viables tanto
en la planeación urbana como en la gestión y en el
mantenimiento de las grandes ciudades.
Este proyecto editorial cuenta con nueve
capítulos que abordan los problemas actuales que
presentan las grandes ciudades. Investigadores
expertos comparten, en este volumen, sus trabajos
académicos en busca de soluciones que contribuyan
a hacer de la ciudad un lugar a la altura de lo humano
aunque, en el fondo de cada aportación hace falta
voltear con determinación hacia quien vive la
ciudad, el hombre, y dejar muy en claro quién
es éste en cuanto a su estructura antropológica.
Aproximarse a la búsqueda de respuestas partiendo
de datos ontológicos ofrecería mayor claridad del
problema a resolver (capítulo IX). Incluir en este tipo
de investigaciones las aportaciones antropológico
ﬁlosóﬁcas ayudaría a agudizar la mirada y prestar
atención con mayor precisión hacia el verdadero
problema de la urbe.
El problema de gentriﬁcación en el centro de
Monterrey se aborda, en un primer capítulo por el
Dr. Carlos Leal; y en un séptimo capítulo por los

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Doctor en Filosofía con
orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

71

�Gallegos

Doctores Rebeca Moreno y Mario Alberto Jurado.
Monterrey, como muchas ciudades mexicanas
y del mundo, sufren este padecimiento, que va
a la alza, en especial en ciudades que apuestan
por el turismo, que en los últimos años ha ido
en incremento permitiendo la movilidad local,
nacional e internacional, con el único propósito
de activar la economía.
Con una investigación relacionada a la
gentriﬁcación, el Dr. Ramón Ramírez trata el
problema de la segregación a través, sea de
ciudades amuralladas o imaginarios soberanos
que ponen en evidencia la necesidad humana de
agrupación pero, el problema viene cuando esta
segregación somete o discrimina (Capítulo VIII).
El Dr. Sousa, en un segundo capítulo aborda el
problema de la segregación espacial, se borda el
caso de la ciudad de Monterrey, con su estudio deja
claro que nuevamente, en un mundo globalizado,
el sistema neoliberal es quien determina el
crecimiento de la ciudad y la forma en que esta
responde a las necesidades de esta ideología de
oferta y demanda.
La vida cotidiana de la ciudad, en especíﬁco
la vida del hombre de ciudad, es un elemento
fundamental a observar, al ﬁn de cuenta, es el
hombre quien vive y padece la ciudad. En un
tercer capítulo del libro, el Dr. Alejandro García
y el MC. Eduardo Loredo voltean la mirada a
la movilidad cotidiana y la calidad de vida, en
especial en los municipios cercanos a la zona
metropolitana de Monterrey. Al mismo tiempo,
en el quinto capítulo se aborda el problema de
la movilidad, esta vez a cargo del Dr. Humberto
Montemayor.
Otro de los problemas que padecen los
habitantes en la ciudad es en el alto riesgo
que viven, sea ante los posibles desastres que
pueden ser causados por la estructura misma de
la ciudad o bien, por los desastres naturales que
inevitablemente suceden en muchas ciudades,
el caso de los huracanes en Playa del Carmen y
la gestión ante el riesgo es abordado por la Dra.
Rosalía Chávez y el Dr. José Manuel Camacho.
La gestión del riesgo de desastres naturales, es un
punto fundamental a tratar, en especial en aquellos
lugares donde el riesgo es mayor, como el caso de
Playa del Carmen. Los autores, evidencian la falta
de procesos efectivos que ayuden a la ciudadanía
a enfrentar con acierto este problema.
Finalmente, los Doctora López Avedoy, a
través de un estudio con metodología mixta
72

aborda el problema de la vivencia de los espacios,
en este caso bajo la observación de la Biblioteca
Vasconcelos, ubicada en la Ciudad de México.
El conjunto de investigaciones, presentadas
en este libro, permite visualizar la ideología
imperante en la conformación de las ciudades del
siglo XXI: el neoliberalismo. La problemática de
la ciudad continuará con todos sus matices puestos
a disposición en este compendio que aborda
el estudio del espacio. La pregunta es si hemos
pensado que una posible propuesta de solución es
cambiar la visión parcial que se tiene del hombre
y refrescar la mirada integrando todas las áreas
del saber en especial de la ﬁlosofía, como madre,
que ha dado a luz a todas las ciencias y retomar
con ello el ideal hegeliano.

Contexto. Vol. XIII. Nº18. Marzo 2019

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