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                  <text>�Presentación No. XIX: La planeación del espacio urbano: escenarios contraindicados.
Urban space planning: contraindicated scenarios.
Eduardo Sousa-González1

Seguramente se estará de acuerdo en que existe
una relación de correspondencia biunívoca entre
el crecimiento expansivo de orientación periférica
de las ciudades y su grado desarrollo económico;
ya que es en las áreas urbanas del mundo
conocido, donde no sólo se genera una diversidad
de usos del suelo y se ofrece la mayor cantidad
de servicios infraestructurales, que proveen a la
población de los elementos indispensables para
hacer más efectiva su movilidad y las actividades
cotidianas de los ciudadanos; también es aquí
donde los equipamientos de salud, seguridad
social, educativos y otros, además de ser más
diversificados, están al alcance de la mayoría la
población residente.
No sólo esto, es en la ciudad donde existe una
mayor posibilidad de conseguir un empleo y claro
está, es aquí donde se realiza el proceso productivo
que da pie a la producción de todo tipo de mercancías,
provenientes del sector industrial y del de servicios,
y por supuesto, es el lugar donde se obtiene la
plusvalía para forjar los capitales2; por lo tanto,
resulta sorprendente que los gobiernos responsables
no hayan establecido los instrumentos, mecanismos
jurídicos y de planeación que regulen con eficiencia,
eficacia y efectividad EEE, el desarrollo urbano en
las ciudades, para tender a un equilibrio espacial en
beneficio de todos sus habitantes. En cambio, se
han tolerado acciones proclives, entre otras, como
la delincuencia de cuello blanco que ciertamente, es
una de las razones que nos tienen a los mexicanos en
este estado de hechos; ¿Qué hacer?: David Harvey

propone “reclamar la ciudad” (2019:171).
El predominante proceso de urbanización de
México, se ha caracterizado por un cambio paulatino
de las estructuras rurales en urbanas3, esto genera
el fenómeno de la división social del trabajo y de
la especialización, transfiriendo y modificando la
forma de producción de mercancías, privilegiando
en el proceso a las actividades secundarias y
terciarias, convirtiendo al sector primario en un
apéndice de los otros dos; reduciendo además, su
participación en el producto interno bruto.
En México el asunto del ordenamiento
territorial como una forma indicativa de la
dosificación, la orientación y la regulación de
los usos del suelo, tiende a relacionarse con la
concepción de la Carta Europea de Ordenación
del Territorio (OT), la cual indica que:
”La ordenación del territorio es la expresión
espacial de la política económica, social, cultural
y ecológica de toda sociedad, cuyo objetivo es
el desarrollo equilibrado de las regiones y la
organización física del espacio según un concepto
rector” (Salinas, M.: 2008: 15; Troitiño, M.:
2008:34).
En este sentido, la perspectiva que propone
María Salinas de que el ordenamiento territorial
OT sea visualizado como una: “ciencia, técnica
y política” (Salinas, M.: 2008: 18); nos parece
limitado, a esta propuesta habría que agregar
el componente artístico, otro filosófico, y, por
supuesto, el componente ciudadano-participativo,
lo cual nos lleva a entender al ordenamiento del

1

Mexicano, Doctor en Filosofía con orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos; maestría; profesor adscrito a la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) ratificado en el Nivel
2; miembro de la Academia Mexicana de ciencias AMC; correo electrónico: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx
2
Inicialmente la plusvalía se construye desde lo agrario, desplazándose posteriormente hacia lo industrial; distinguiéndose tres momentos
en la teoría marxista (Marx, C.:1978; 1976): i. Su formación: cuando se desplaza a lo urbano, como centro de producción; ii. La realización:
que involucra al comercio y al sistema bancario y; iii. La participación: que evidentemente nunca ha sido y seguramente nunca será
equitativa.
3
A propósito de la hipótesis de Henry Lefebvre donde menciona “la urbanización completa de la sociedad” (1980:1).

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

7

�Sousa-González

lugar de la siguiente manera:
a. Como planificación física en la esfera nacional
regional, subregional, metropolitana;
b. Como planificación económica y social; y
c. Como desarrollo territorial.
De ahí la importancia de la elaboración
metodológica de los instrumentos de planeación,
que propongan las mejores formulaciones para el
ordenamiento del lugar; no obstante, está claro que
en el ámbito metodológico, en términos generales,
existen diversas técnicas y procesos para la
elaboración de estos instrumentos de planeación
mencionados, algunos autores proponen que los
planes deben de contar con dos grandes etapas:
i. La formulación y
ii. La implementación del plan (Pineda, N.;
Franco, R.; 2008:179);
Sin embargo, desde la posición de esta
investigación se propone, por lo menos, dos
etapas más que se consideran indispensables:
iii. La consulta ciudadana, como base fundamental
de las políticas públicas de alteridad4
iiii. Aquella etapa que es la responsable de la
retroalimentación, la evaluación y el control de
las políticas públicas aplicadas en el plan: sin la
implementación de esta fase el futuro del lugar
está comprometido. (Ver diagrama 1)
Así, la urbanización de México ha producido
e incrementado el número de ciudades, lo cierto
es que independientemente de sus características
demográficas, estas deben considerarse, entre
otros, como espacios físicos donde se producen,

distribuyen, se consumen mercancías y servicios,
y, donde se establecen todo tipo de relaciones
sociales. De ahí la importancia de implementar
acciones de política pública efectiva tendiente a
equilibrar el desarrollo urbano en las ciudades;
principalmente en aquellas que se perfilaban
para desbordar su población urbana como: las de
México, Guadalajara, Monterrey y Puebla.
Es claro que no sólo las zonas metropolitanas
principales del país anteriormente mencionadas, sino
la mayoría de las ciudades de México, han dedicado
esfuerzos extras e individuales para enfrentar los retos
que representan las variables exógenas (globalización
y subdesarrollo) y endógenas (económico, cultural,
político, territorial, socio-demográfico y otras),
intervinientes en el proceso de la expansión urbana,
con el propósito de facilitar las actividades sociales
y productivas que incidan positivamente en la
cotidianeidad; así como crear los instrumentos de
planeación y mecanismos jurídicos, para planear el
desarrollo urbano y competir con las ciudades de
otros países.
Sin embargo, se ha descubierto que también
se da la existencia en el proceso de planeación
expansiva del lugar de intervención, de
escenarios contraindicados y que evidentemente
son adversos a la evolución transformacional de
la zona, no sólo para el equilibrio espacial, sino
también para toda la actividad productiva y social;
propiciando lo que se llama una planeación
simulada. La mayoría de estos escenarios
proclives están vinculados a lo que se llama

Diagrama 1. Los apartados de la ordenación del territorio: visión española y de México.

Fuente: Romá Pujadas (Pujadas, R.; Font, J.: 2008:22) y Noel Pineda (Pineda, N.: 2008:179).

4

Concepto propuesto por el autor de esta investigación, para profundizar consultar Sousa, E.: 2018; 2014.

8

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Presentación

corrupción institucionalizada, proveniente de las
instituciones normativas ligadas a la planeación
institucional, particularmente de:
i. Servidores públicos;
ii. Los propios instrumentos de planeación
espacial;
iii. El ámbito jurídico;
iiii. Otros; según se explica en el diagrama 2.
Diagrama 2. Ciudad metropolitana de planeación
simulada: escenarios endógenos contraindicados.

Fuente: Datos generados en el proceso de esta investigación a partir de
Sousa, E. 2013.

Desde esta perspectiva que involucra a las
ciudades y sus múltiples variables intervinientes, el
doctor Jorge Javier Acosta Rendón de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Sinaloa; analiza los conceptos duales concentración
dispersión utilizando la distribución espacial de
las densidades habitacionales de la población
residente de Culiacán Rosales, esperando con
este análisis tener una visión clara en cuanto a la
concentración o dispersión de la población y la
relación, que estas dinámicas variables urbanas
tienen con la forma urbana de esta ciudad a partir
de las formas de ocupación del suelo, entendiendo
la concentración como la forma en que un grupo de
población ocupa el espacio urbano, considerando
que cuanto más pequeña sea el área que un grupo
ocupa mayor es su concentración; en tanto que la
dispersión, proceso inverso menos frecuente por la
creciente ocupación del espacio urbano, consiste
en la progresiva salida de población de algunos
sectores o zonas de la ciudad hacia la periferia u
otras ciudades, para finalizar teniendo elementos
de juicio que determinen si Culiacán Rosales es
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

una ciudad concentrada o dispersa.
El doctor Eduardo Sousa-González de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León; aborda el asunto del
crecimiento expansivo de las metrópolis del sur
global, planteando, como caso de estudio, la zona
metropolitana de Monterrey desde el enfoque
evolucionista planteado por Henry Lefebvre,
donde se plantea la “urbanización completa de
la sociedad” (Lefebvre, H.:1980:1); explorando
a partir de un análisis deductivo que va desde
lo general, con la variable exógena vinculada
globalización, para involucrar desde ahí, las
particularidades que se han dado sobre el proceso
de urbanización de la zona metropolitana de
Monterrey, Nuevo León, México. En ese sentido,
se muestra la forma en que el proceso evolutivo
de urbanización de Monterrey, ha modificado sus
linderos periféricos influidos por variables de
corte exógeno como la globalización y el grado
de desarrollo del lugar, en México catalogado por
Di Filippo (1998) como subdesarrollo intermedio
y, endógeno vinculado a lo: económico, político,
territorial y socio-demográfico.
En el caso del doctor Francisco Javier Fuentes
Farías de la Universidad Michoacana de San
Nicolás de Hidalgo; nos presenta una reflexión
sobre el espacio urbano mencionando que éste
se encuentra vinculado a cuestiones sociales,
culturales, político-económicas, y también
epistémicas y filosóficas, por lo cual éstas son
áreas de interés para el diseño. Planteando que
no es posible conocer dichas cuestiones sin antes
revisar el sentido que damos a los conceptos
que permiten incluir el punto de vista de la
gente, entre ellos: espacio público y mundo de
vida, identidad cultural, imaginarios urbanos, o
representaciones sociales. Examinando dichos
conceptos bajo la idea de su interdefinición; es
decir, que para explicarlos debemos recurrir a
otras conceptualizaciones, y que al hacerlo la
arquitectura y filosofía se encuentran. Pudiendo
confirmar ciertas dificultades en su estudio,
tales como su carácter subjetivo, es decir, su
inaccesibilidad al método científico, donde
observamos algunas teorías que, como el
posmodernismo y el posestructuralismo, ofrecen
nuevas pistas desde la fenomenología y las
ciencias cognitivas. Otros ejemplos provienen
de la geografía constructivista y la llamada
Teoría Social. En esa línea, se concluye que los
especialistas en diseño interpretan el punto
9

�Sousa-González

de vista de las personas mediante su propia
experiencia como habitantes de la ciudad.
Para los doctores Reina Loredo Cansino, Carlos
Eric Berumen Rodríguez y Lorena Gertrudis Valle
Chavarría, de la Facultad de Arquitectura, Diseño
y Urbanismo de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas; reflexionan sobre el fenómeno de la
arquitectura moderna desde la periferia de aquellos
territorios que paradójicamente el desarrollo y
la modernización han fragmentado. Tomando
como caso de estudio la ciudad de Tampico,
Tamaulipas. El documento describe el proceso de
modernización de la ciudad a partir de una revisión
bibliográfica, hemerográfica y de archivo con el fin
de contribuir a la discusión en torno a los impactos
que los procesos de modernización tuvieron en
las ciudades-puerto asociados al ferrocarril y el
petróleo a inicios del siglo XX. Se muestra cómo
los procesos de modernización se sustentan en un
modelo que promueve la fragmentación urbana y
se concluye que en el caso de Tampico las lógicas
de modernidad perpetuaron la fragmentación del
ámbito urbano exacerbando la desigualdad social.
El doctor Edgar Tlapalamatl Toscuento de la
Universitat Internacional de Catalunya, España;
menciona que ante cualquier acción física o
cognitiva como diseñar, aprender, caminar, leer
o el juicio de belleza de un objeto arquitectónico
requiere la puesta en marcha de diversas estructuras
cerebrales, la participación de varias regiones
celulares, en una interconexión asincrónica y fluida
de la que los individuos no son conscientes. El
sistema nervios desempeña un papel fundamental
en el desarrollo, adaptación y supervivencia del
ser humano y de este dependen todas las acciones
(físicas y cognitivas) que los individuos llevan a
cabo a diario. Por lo tanto, para poder entender
al hombre y los fenómenos que subyacen del
mismo, es necesario conocer la estructura y
función del sistema nervioso en su interacción con
el entorno circundante. Es así que se plantea una
nueva línea de investigación denominada neuroarquitectura, se plantean sus objetivos, campos
de acción, así como los métodos y técnicas a
implementar. Como ejemplo de implementación
de la neuro-arquitectura se analizan y describen
los procesos fisiológicos y cognitivos cerebrocorporales que se activan en los individuos al
evocar un juicio estético arquitectónico, además
se describen algunas estructuras cerebrales que se
encuentran relacionadas con algunos fenómenos
arquitectónicos.
10

Para la doctora Aymeé Alonso Gatell de la
Universidad de Camagüey, en Cuba; presenta una
investigación donde se menciona que el proceso
de diseño en arquitectura es sin duda una compleja
operación intelectual, espiritual, imaginaria y
virtual, cuyos resultados se expresan mediante
la modelación, consistente en dibujos, maquetas,
memorias descriptivas etc., que permite hacer
realidad una obra de edificación. Siempre se está
anticipando e imaginando un resultado, aún incluso
antes de iniciar el proceso diseñador propiamente
dicho. Entender el proceso de diseño en arquitectura,
ayudará a imaginar y a poner en marcha nuevos
procesos pedagógico-docentes orientados hacia el
aprendizaje de aquellos conocimientos, habilidades,
competencias y desempeños conducentes a un
manejo más pleno del proceso diseñador. El texto
tiene la intención de destacar el proceso formativo
del arquitecto centrado en el conocimiento de
métodos que se utilizan para estructurar la secuencia
lógica del proceso de diseño, como elementos
centrales para su futuro desempeño profesional en el
perfil de proyectista. Se destaca cómo la formación
permite que se adquieran competencias que
conllevan a imaginar, idear y diseñar los espacios
que conforman los proyectos de arquitectura, para
luego materializarlo en obras arquitectónicas. En tal
sentido el proceso de diseño es también una forma
de conocimiento, de imaginación creadora, de
reflexión y de anticipación.
En el caso de la doctora Aurora García García
de León de Facultad de Ingeniería, Arquitectura
y Diseño. Campus Ensenada, de la Universidad
Autónoma de Baja California; indica que el artículo
aborda, desde los imaginarios de la niñez, las
representaciones urbanas de la ciudad de Ensenada,
Baja California. Se parte de la premisa de que
mirada de la niñez sobre la ciudad, bajo la analogía
flâneur, aún está despojada de expectativa y por lo
tanto no existen prejuicios sobre cómo imaginarla
y expresarla a través del dibujo. Por lo tanto, sus
representaciones sobre lo que es Ensenada son
imágenes que serán producto de su memoria, de
su imaginación, o incluso producto de su deseo,
y que pueden brindarnos nuevas interpretaciones
sobre lo que esta ciudad significa. Así, a partir de
las narrativas del vivir y el habitar la ciudad se irá
reconfigurando una Ensenada que se ve poco a
sí misma en la que cobran mayor relevancia los
elementos del paisaje marítimo sobre los urbanos.
Por último, el doctor José Luis Crespo-Fajardo
de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Presentación

Universidad de Cuenca. Ecuador; nos presenta una
reseña del libro Revelando el sistema de carreteras
en Ecuador. Anotaciones sobre La ordenación de
la red vial. El cantón Cuenca”, de Enrique Flores;
mencionando que esta obra de 122 páginas
contribuye al entendimiento de la planificación
vial en su relación con la planificación territorial.
Inicia desde conceptos teóricos, pasando a unas
pertinentes observaciones históricas, para después
realizar un diagnóstico de la situación del cantón
Cuenca. Con esta base se traza un plan vial con
un modelo de gestión, el cual podría servir de
proyecto para una futura aplicación práctica en las
áreas urbanas y rurales. Algo a considerar es que
los sistemas viales, al ser el medio de enlace a los
asentamientos poblacionales, son utilizados para
traslado de personas y mercancías, por lo que su
trascendencia socioeconómica es innegable. En
este sentido, las carreteras de Ecuador, de acuerdo
al Ministerio de Transporte y Obras Públicas
de Ecuador (MTOP), son consideradas como
eficientes, seguras y sostenibles. Sin embargo, la
realidad es que hay necesidad de mejoras, por lo
que plantear una planificación de ordenamiento
vial en el cantón Cuenca, uno de los más grandes
del país, resulta apremiante.
Como comentario final, los miembros del
equipo que conforman la Revista CONTEXTO.
Revista de la Facultad de Arquitectura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, estamos
plenamente convencidos que el investigador y el
lector común interesado en la diversa temática
expuesta, encontraran a través de las páginas
que componen este proyecto editorial, un tópico
con una visión interdisciplinar, de actualidad e
internacional; enfocada en diferentes esferas del
quehacer investigativo, en donde, investigadores
de alta calificación, han colaborado con sus
trabajos personales o grupales en la generación
de este número.
Seguramente los artículos que se incluyen
aquí serán no solamente de interés, sino también
de utilidad concreta en futuras investigaciones,
complaciendo al investigador y al lector más
exigente.
Finalmente, es necesario reconocer que lo
expuesto a través de este número de CONTEXTO,
es un esfuerzo continuado a lo largo de muchos años
por mantener una calidad de excelencia editorial,
que ha sido compartido por autores, pares de
evaluadores, el Comité Editorial, la Coordinación
Editorial, el equipo de apoyo y por supuesto, las
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

autoridades institucionales que forman la Facultad
de Arquitectura y la Universidad Autónoma de
Nuevo León.

Bibliografía.
Filippo DI, Armando (1998). La visión centro
periferia hoy. Revista de Comisión económica
para América latina CEPAL. Número
extraordinario.
Harvey, D. (2019). Ciudades rebeldes. Del
derecho a la ciudad a la revolución urbana.
España; Akal., pensamiento crítico.
Lefebvre, Henry. La revolución urbana. Madrid:
Alianza.1980. 200p.
Marx, Carlos. (1978).Contribución a la crítica de
la economía política. México, Ediciones de
cultura popular.
Marx, Carlos. (1976). Contribución a la crítica de
la economía política. México; Ediciones de
cultura popular.
Pineda, Noel; Franco, Roberto. Propuesta
metodológica para la elaboración de un
diagnóstico en el ordenamiento territorial
municipal. En Salinas María. El ordenamiento
territorial. Experiencias internacionales.
México; Secretaría del medio ambiente y
recursos naturales (SEMARNAT). 2008.
Pujadas, Romá.; Font, Jaume. Ordenación y
planificación territorial. Madrid; Síntesis.
2008.399p. ISBN: 978-84-773846-1-8.
Salinas María. El ordenamiento territorial.
Experiencias
internacionales.
México;
Secretaría del medio ambiente y recursos
naturales (SEMARNAT). 2008.
Sousa, E.; Leal, C.; Cadena, E. (2018). Espacio
metropolitano contemporáneo. Posiciones,
desafíos y propuestas de acción. México, Río
subterráneo.
Sousa, E. (2014). Políticas públicas de
alteridad como guías estratégicas de acción
metropolitana: el caso de Monterrey, N.L.
México. Colombia. Revista Bitácora Urbana;
N° 24; pp.31-41
Sousa, E.; Palacios, A.; Cadena, E. (2013). Espacio
urbano. Reconstrucción y reconfiguración
territorial. Chile, Universidad del Bío-Bío:
pp. 255-271
Troitiño, Miguel. Ordenación del territorio y
desarrollo territorial. La construcción de las
geografías del futuro. En SALINAS María.

11

�Sousa-González

El ordenamiento territorial. Experiencias
internacionales. México; Secretaría del
medio ambiente y recursos naturales
(SEMARNAT). 2008. 27-52

12

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La forma urbana efecto de la concentración dispersión
de la población en Culiacán Rosales.
The urban form effect of population and housing dispersion concentration in
Culiacan Rosales.
Recibido: Mayo 2018
Aceptado: Agosto 2019

Jorge Javier Acosta Rendón1

Resumen

Abstract

Este trabajo es un avance de investigación en
proceso. Se estudia la dispersión o concentración
urbana a través de indicadores de densidad de
población y vivienda construidos en el contexto
de Culiacán Rosales, en un intento de explicar
la forma urbana que tiene entendida como la
estructura urbana que adquirió producto de las
diferentes formas en que la población ha ocupado
el suelo al asentarse en la ciudad partiendo de las
teóricas de los usos de suelo urbano y del modelo
monocéntrico, y sus derivados policentricos,
definidos en la escuela de Chicago. Las distribución
de las actividades económicas es también un factor
importate que explica también la forma urbana de
la ciudad, en este articulo no se analiza.
El articulo concluye con algunas reflexiones,
resultado de las teorías y los indicadores de
densidad de población y vivienda analizados, en
la búsqueda de las posibles causas que expliquen
la actual forma urbana que adquirió la ciudad de
Culiacán Rosales.

This work is a research in progress. The urban
dispersion or concentration is studied through
population and housing density indicators
constructed in the context of Culiacán Rosales,
in an attempt to explain the urban form that is
understood as the urban structure that acquired
product of the different ways in which the
population has occupied the land by settling
in the city based on theories of urban land uses
and the monocentric model, and its polycentric
derivatives, defined at the Chicago school. The
distribution of economic activities is also an
important factor that also explains the urban form
of the city, this article is not analyzed.
The article concludes with some reflections,
the result of the theories and indicators of
population and housing density analyzed, in the
search for possible causes that explain the current
urban form that the city of Culiacán Rosales
acquired.

Palabras Clave:

Urban form; Dispersion concentration;
population and housing density; Culiacan
Rosales.

Forma urbana; Concentración dispersión; Densidad
de población y vivienda; Culiacán Rosales.

Keywords:

1
Nacionalidad: mexicano; adscripción: Universidad Autónoma de Sinaloa, Facultad de Arquitectura; Doctor en Ciudad, Territorio y
Sustentabilidad. Profesor del Núcleo Académico Básico del posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I; correo electrónico: jacoren5573@uas.edu.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

15

�Acosta Rendón

1. Introducción.
El el presente articulo2 se analizan los conceptos
duales concentración dispersión utilizando
la distribución espacial de las densidades
habitacionales de la población residente de
Culiacán Rosales3. Se espera con este análisis
tener una visión clara en cuanto a la concentración
o dispersión de la población y la relación que
estas dinámicas variables urbanas tienen con
la forma urbana de esta ciudad a partir de las
formas de ocupación del suelo, entendiendo la
concentración como la forma en que un grupo de
población ocupa el espacio urbano, considerando
que cuanto más pequeña sea el área que un grupo
ocupa mayor es su concentración; en tanto que
la dispersión, proceso inverso menos frecuente
por la creciente ocupación del espacio urbano,
consiste en la progresiva salida de población de
algunos sectores o zonas de la ciudad hacia la
periferia u otras ciudades, para finalizar teniendo
elementos de juicio que determinen si Culiacán
Rosales es una ciudad concentrada o dispersa.

2. Agotamiento de los modelos
teóricos.
Desde la ultima década del siglo veinte han sido
fuertemente cuestionadas las teorias que tratan
de explicar los usos del suelo urbano basadas
en los modelos monocentricos4, derivados de la
escuela de ecología humana de Chicago, desde el
modelo de los círculos concéntricos de Burguess
desarrollada en 1925, el modelo sectorial de Hoyt
desarrollado en 1939, y el modelo de núcleos
múltiples de harris y ullman desarrollado en
1945; debido a su incapacidad para explicar
de manera general las actuales formas de
organización y ocupación de los espacios urbanos
y la localización de las actividades económicas
basadas en los usos del suelo, ya que explican

solo en un momento determinado el crecimiento
de algunas grandes ciudades (Pinto, 2007, 85).
El modelo de Burguess concebia la ciudad como
un sistema de zonas monofuncinales de uso del
suelo organizadas en anillos y sectores alrededor de
un distrito central de negocios especializado (CBD)
en usos comerciales y administrativos. Por su parte
Hoyt estableció 8 factores relacionados con las
condiciones de la vivienda y el entorno residencial
que trataban de explicar la localización y desarrollo
residencial por medio de tres proposiciones: 1) Las
personas de mayor nivel socioeconómico prefieren
localizarse en áreas en las cuales tengan acceso
al lujo y/o servicios; 2) Los residentes de mayor
nivel socioeconómico utilizan su automóvil para
desplazarse entre la casa y el trabajo, por lo tanto
pueden ubicarse lejos de las áreas industriales pero
cerca de los principales ejes viales; y 3) Los uso del
suelo similares se agrupan para crear y/o potenciar
el desarrollo del “sector”. Harris y Ullman en su
modelo de núcleos múltiples encontraron que las
ciudades estaban desarrollando áreas de tamaño
significativo que no se ligaban directamente con
el CBD principal sino con centros más pequeños
ubicados hacia la periferia. Encontraron además
que existían ciudades que no se desarrollaban
a partir de un CBD central sino que éste se
forma dada la integración progresiva de núcleos
separados, que posteriormente se definieron como
subcentros, los cuales en tanto se desarrollan se
especializan y diferencian (Pinto, 2007, 174).
La perdida de vigencia de los modelos
tradicionales propició la emergencia de nuevos
enfoques teóricos que pretenden describir y
explicar desde diferentes disciplinas la forma
como se organizan y funcionan ahora los
espacios urbanos de las ciudades, como la teoría
de los sistemas complejos y la de subcentros. En
este contexto algunos estudiosos de la ciudad
consideran que el capital económico global
puede explicar la creación de estos subcentros
que gradualmente sustituyen al centro tradicional
y han propiciado el estudio de la ciudad

2

Este trabajo es un producto del proyecto de investigación científica aplicada 0247832 “análisis georeferenciado de la división social
del espacio en Culiacán Rosales, Sinaloa” aprobado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en la convocatoria Proyectos de
Desarrollo Científico para atender Problemas Nacionales de 2014.
3
Culiacán de Rosales es una ciudad media, capital del Estado de Sinaloa, localizada al noroeste de la república mexicana entre las
coordenadas 106°56"50" y 107°50"15" de longitud oeste y 24°02"10" y 25°14"56" de latitud norte. Tiene una altitud promedio de 53 msnm
(Enciclopedia de los Muncipios de México. Sinaloa. http://www.inafed.gob.mx/)
4
En el modelo mononcéntrico predominante desde los años sesenta la ciudad es circular y tiene dos grandes tipos de usos del suelo, el
de empleos y el residencial, donde los empleos están en un círculo central. Dada una restricción presupuestal, las familias gastan más en
suelo cerca del centro si prefieren ahorrar en transporte, o gastan más en transporte si ahorran en suelo con una localización más alejada
del centro (Alegría, 2009, 57).

16

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La forma urbana producto de la concentración dispersión de la población en Culiacán Rosales

considerando la existencia de múltiples centros
(policéntrica). Este fenómeno incide también
en la forma urbana más evidente en las grandes
ciudades que tienen buena infraestructura
tecnológica para la información y comunicación
(TIC) que los grandes capitales aprovechan
para desarrollar magnos centros comerciales,
consorcios y corporativos alejados de los centros
tradicionales pero cerca de las viviendas de los
empleados y de las principales vías de acceso.
Sin embargo la forma urbana de las grandes
ciudades es la que más se aleja de los prototipos
basados en el modelo monocéntrico pues en estas
la mayor parte de las actividades económicas ya
no se realizan en su centro tradicional sino mas
bien se observa una dispersión generalizada
que se sustenta en la accesibilidad que permite
el automóvil y la construcción de grandes
obras de infraestura vial que genera ventajas de
localización (Alegría, 2009, 64).

acumulado de la población residente, y de las
viviendas particulares habitadas, contenidas en
las AGEB censales de cada contorno. La regresión
se realizo con las densidades de población y
vivienda sumando los porcentaje existentes en
las AGEB censales contenidas en cada contorno
de tal modo que los porcentaje de la población,
y la vivienda, acumulados en cada contorno se
expresan como el porcentaje del total existente en
la ciudad. Así los porcentajes correspondientes al
contorno 3, el más alejado del centro, equivalen
al 100 por ciento de la población residente y de
las viviendas particulares.
Los modelos de regresión lineal para la
distribución espacial de las densidades de población
y vivienda son:

3. Metodología.

donde:

En este análisis se utilizó la carta vectorial de
2015 del INEGI de la ciudad de Culiacán Rosales
para dividir la mancha urbana en cuatro circulos
concéntricos, llamados contornos, cuyo centro
geométrico coincide con la “zona centro” o “centro”
de la ciudad. Cada circulo esta formado por las
AGEB censales que encierra. El primer circulo
corresponde al “Centro”, o zona centro, y tiene un
radio de 1 km, el Contorno 1, circulo contiguo al
“Centro”, tiene un radio de 3 km; el contorno 2
tiene un radio de 5 km y el contono 3, circulo más
periférico, tiene un radio de 7.5 km. La finalidad
de esta divisón geográfica de la estructura urbana
de Culiacán Rosales es explorar la forma urbana
a través del análisis de la distribución espacial de
las densidades habitacionales utilizando estos
contornos. Se define la zona más central como la
zona con mayor grado de centralidad porque en ella
se realiza la mayoría de las actividades terciarias. En
este caso coincide con el centro geográfico de esta
ciudad.
La tendencia estadística de la distribución de las
densidades de población y vivienda en el espacio
urbano de Culiacán Rosales se determinan con
una regresión semiparametrica donde la variable
independiente explica el efecto de la distancia
lineal desde la zona central hasta la periferia y
la variable dependiente determina el porcentaje
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

%Py = 6.1324Dx - 0.2963
%Vy = 5.9149Dx + 0.601

%Py = Porcentaje de la población total acumulada
desde la zona centro de la ciudad hasta el contono
más periférico.
%Vy = Porcentaje del total de viviendas acumulada
desde la zona centro de la ciudad hasta el contono
más periférico.
Dx = Distancia lineal desde el punto más céntrico
de la ciudad hasta el limite exterior de cada
contorno.
Estos modelos tienen un coeficiente de
determinación o bondad de ajuste (R²) de 0.8319
equivalente al cuadrado del coeficiente de
correlación de Pearson.

17

�Acosta Rendón

Figura 1. Asentamiento informal y fraccionamiento
cerrado en Culiacán Rosales.

Fuente: Elaboración propia.

4. Forma urbana concentrada o
dispersa.
La forma urbana de una ciudad puede definirse,
de acuerdo con Tito Alegría (2009, 169), como el
patrón que representa la distribución espacial de la
población residente y las actividades económicas
que en ella se realizan conceptualizada y definida
por diferentes teorías entre ellas los usos del suelo
urbano. Explica que la definición más utilizada
para explicar los usos del suelo esta basada en el
modelo moncentrico y sus derivados policéntricos
emanados de la escuela de Chicago, y sus
posteriores derivados, sin embargo como se dijo
estos, estos han mostrado su agotamiento teórico
para determinar el crecimiento de la mayoría de
la ciudades, sobre todo las consideradas grandes.
De acuerdo con Emilio Pradilla Cobos
(2011, 5) en las ultimas décadas las ciudades
han cambiado hacia una forma difusa, caotica,
dispersa, expandida, estallada, derramada,
archipiélago, y otras denominaciones que según
otros autores se popularizan en muchos textos
como “caracterizaciones teóricas” de formas y
etapas actuales como modelos inevitables del
devenir de las ciudades en todos los paises del
mundo. Además las tecnologías de la edificación,
la infraestructura y la movilidad también son
determinantes de la forma que adquiere la
estructura urbana y el medio ambiente, según
Burgess (2011, 67). Incluso, la emergencia de
nuevos asentamientos informales (imagen 1)
en la periferia de las ciudades y la modalidad
de encerramiento de los asentamientos de clase
media y alta al interior de la ciudad, se incluyen
tambien como un importante factor que influye en
la configuración de la forma urbana de la ciudad.
18

Fuente: Propia. 2017.

Según López Rangel (2011, 229) la forma
urbana de la ciudad esta vinculada de manera
compleja con los “contenidos”, es la configuración
geométrica regular o irregular de una “mancha
urbana” que se asienta y desparrama en el
territorio tanto a nivel de sus delineados externos
como a sus densidades externas. Expone que en la
extensión de la mancha urbana con su estructura
de vialidades, espacios abiertos y cerrados,
publicos y privados, se observan movimientos
complejos de "ida y de regreso" con diferentes
velocidades, direcciones y retroacciones, segun
el punto de referencia, que generan nuevas
centralidades y "lineas de desarrollo formal" que
se expanden en diferentes direcciones que junto a
las densidades habitacionales cuentan en la forma
urbana de la ciudad.
López Rangel explica también que la
organización formal de la ciudad se complica
si consideramos que en la ciudad conviven
de manera constante y simultánea fenómenos
relacionados con aspectos económicos, sociales,
ambientales, demográficos, culturales, educativos,
delicuenciales, etc., que dividen, fragmentan y
segregan los espacios urbanos, lo que intuye la
complejidad para analizar el funcionamiento de
toda la estructura espacial urbana, que en realidad
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La forma urbana producto de la concentración dispersión de la población en Culiacán Rosales

conforma el sistema ciudad, lo que hace necesario
utilizar modelos matematicos5 para su análisis
desde la perspectiva cuantitativa. Concluye que la
formación de nuevas colonias, fraccionamientos,
conjuntos, pueblos tradicionales históricos y
asentamientos habitacionales, con sus diferentes
modalidades, así como la conurbación de
municipios en las ciudades grandes, han influido
en la forma urbana de las ciudades mexicanas.
(Lopez Rangel, 2011, 230).
En este contexto lo que sorprendio a Emilio
Duhau al observar enormes conurbaciones como
la ciudad de México es más bien lo contrario,
es decir, una persistente tendencia a que los
procesos de poblamiento tiendan a generar una
aglomeración compacta. Lo que ocurre, explica,
es que cuando se producen esos “huecos” o
espacio urbanizado no utilizado (imagen 2) , se
"rellenan" con el tiempo (Duhau, 2008, 164).
Según el enfoque socioespacial, analizado
por Janoshka (2004), las etapas del desarrollo
urbano en las ciudades están relacionados con los
cambios en la economía política de la sociedad.
Aun se discute la forma exponencial en que
ha ocurrido el crecimiento urbano sin respetar
los patrones naturales que le han dado forma a
la estructura de las ciudades en búsqueda de
satisfacer las necesidades espaciales de una
sociedad de consumo en crecimiento. En este
contexto la ciudad es un espacio físico con
vida propia que nace, crece y se desarrolla a
consecuencia de factores económicos, sociales,
culturales diferentes, tal como lo apunta Martha
Schteingard (2010, 348) “una ciudad es producto
de la historia y los fenómenos que en ella ocurren
afectan a la ciudad como una unidad”.

Sin embargo el crecimiento urbano no siempre se
acompaña del desarrollo. El crecimiento de la ciudad
alude a cuestiones materiales y objetivas relacionadas
con el aspecto económico, con el tener, como tener
casa, automóvil, bienes, una embarcación; los
edificios, la calle, el parque, etc., el crecimiento es
entonces tangible. En tanto que el desarrollo es un
proceso subjetivo que se relaciona con el ser, encierra
aspectos como educación, cultura, empleo, la familia,
gobierno, gobernabilidad, relaciones sociales, etc.
En este aspecto donde entran los fenómenos urbanos
de división social y segregación que evidencian
crecimiento sin desarrollo. El desarrollo es entonces
intangible (Boisier, 2010). Por tanto los procesos
contemporáneos del desarrollo económico llevan a
la forma urbana a estar concentrados o dispersos, de
esta manera la forma de los espacios ue integran los
asentamientos de la población esta relacionada con
los modos de organización de la economía (Imagen
3). Lo anterior significa que los patrones espaciales
importantes que definen la organización espacial de
la sociedad, que a su vez definen la forma urbana,
están correlacionados con aspectos específicos de las
características económicas, políticas y culturales de
los modos de organización de la sociedad.

Figura 2. Huecos urbanos en Culiacán Rosales.

Figura 3. Desarrollo comercial en Culiacán Rosales.

Fuente: Propia. 2017.

5
Actualmente se disponde de diversos instrumentos cuantitativos para el análisis del territorio que utilizan metodos factoriales multivariable
que se sustentan en la correlación entre proposiciones analíticas y sintéticas para reemplazar a la realidad mediante axiomas no evidentes.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

19

�Acosta Rendón

5. Distribución espacial de las
densidades de habitacionales.
De acuerdo con Tito Alegría (2009, 174), la
distribución espacial de las densidades de
población es una de las principales características
en el análisis urbano. En el modelo monocéntrico
la densidad decrece desde el centro hacia la
periferia. Expone que este modelo explica
la distribución espacial de la densidad como
resultado del comportamiento de la oferta y la
demanda de vivienda al enfrentar el precio del
suelo, el cual decrece desde el centro hacia la
periferia de la ciudad. Así por el lado de la oferta
los constructores utilizan más el factor que menos
cuesta por unidad de vivienda, por ello, a medida
que se acercan al centro de la ciudad utilizan más
materiales de construcción y menos suelo, como
resultado aumentan el número de pisos y con
ello la densidad habitacional. Por el lado de la
demanda las familias con ingresos bajos pueden
elegir gastar más en suelo y tener menos metros
cuadrados de superficie con mayor densidad si
deciden asentarse cerca del centro, porque cerca
del centro el valor del suelo es más alto pero se
reduce el gasto del transporte, en comparación si
eligieran asentarse en la periferia.
Según el Censo de Población y Vivienda de
2010 del INEGI la ciudad de Culiacán Rosales

tenía 675,773 habitantes (hab) y 176,799 viviendas
particulares habitadas (vph) que sumadas a las
35,533 deshabitadas y 8,812 de uso temporal
hacen un total de 221,144 viviendas (Gráfico 1 y
tabla 1)) distribuidas en un territorio urbanizado
que cubría 12,584.50 hectáreas (ha). Por tanto
en ese momento las densidades habitacionales
promedio eran 53.7 hab/ha y 14.0 viv/ha. Estas
bajas densidades indican que la ciudad ha tenido
un crecimiento expansivo con un alto consumo de
suelo lo cual ha incidido de manera importante en
la actual forma urbana que tiene esta ciudad.
En este sentido el uso habitacional del suelo,
generador de la forma urbana de Culiacan Rosales
creemos que tiene explicaciones similares a las
que encontró Tito Alegria (2009, 175) en su
análisis de la Metropolis Transfronteriza Tijuana,
México - San Diego, Estados Unidos. De acuerdo
con su análisis una primera apreciación tiene
que ver con que en que las grandes ciudades
la distribución de los precios del suelo no es
estrictamente decreciente desde el centro debido
a que hay subcentros6 terciarios que elevan el
precio del suelo lejos del centro principal de la
ciudad. Si la densidad de población sigue a los
precios del suelo, explica, la distribución de esa
densidad no será claramente decreciente desde el
centro de la ciudad. Explicación que se apega más
al enfoque del modelo policéntrico.

Gráﬁco 1. Dinámica demográﬁca y habitacional de Culiacán Rosales, Sinaloa.

Fuente: Elaboración propia con información del INEGI 2010.

6

Las debilidades del modelo monocéntrico dieron cabida al surguimiento de modelos alternativos de usos del suelo entre ellos los
modelos policéntricos. Desde la visión neoclásica, estos modelos trataron de extender para dos o más centros (policentrismo) la lógica del
balance entre renta del suelo y costo de transporte que hacen los agentes cuando deciden su localización intraurbana La teoría del modelo
policentrico explica el funcionamiento de la ciudad considerando la emergencia actual de subcentros (endógenos o exógenos) que están
sustituyendo al centro original.

20

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La forma urbana producto de la concentración dispersión de la población en Culiacán Rosales

Tabla 1. Distribución espacial de la población y la vivienda.

Fuente: Elaboración propia.

Una situación similar la encontramos en la
ciudad de Culiacán Rosales donde las densidades
crecen desde el centro a la periferia, contrario
a lo que establece el modelo monocentrico,
sin embargo este crecimiento es diferenciado
pues existen zonas dispersas por la ciudad que
concetran actividades complementarias que
pueden ser subcentros en formación, escenario
que estamos en proceso de estudio aplicando
la regresión paramétria donde la variable
dependiente explica el valor del suelo y la
independiente la distancia al centro principal.
En una segunda apreciación Alegría (Op.Cit.)
expone que un supuesto implícito en el enfoque
monocéntrico es que el mercado de la vivienda
debe funcionar de manera perfecta para ajustar
oferta y demanda, sin embargo, se sabe que
estos tienen varias imperfecciones. Una de ellas
es que, en todo el país, más de la mitad de la
población urbana tuvo acceso a una vivienda
fuera del mercado formal7 mediante el proceso de
invasión de suelo urbano. Esto quiere decir que
la densidad de población de al menos la mitad
del territorio urbano de las ciudades mexicanas,
en la cuales se incluye Culiacán Rosales, no se
constituyó debido al precio del suelo regulado por
el mercado formal sino por procesos irregulares
relacionados con la invasión de tierras en las
periferias urbanas. Además, la vivienda se
considera patrimonio familiar cuyo desarrollo
es progresivo y se extiende a lo largo de varios
años, incluso décadas, en los cuales cambia la
estrucutra familiar y con ello cambia también la
densidad de población. Coincidimos también con

la tercera apreciación de Alegría (Op.Cit.) donde
expone que las actividades terciarias compiten por
suelo accesible imponiendose en una localización
central al ofrecer más capital por metro cuadrado
donde la vivienda no puede competir igual por
lo que es expulsada al cambiar el uso del suelo
con lo que disminuye la cantidad de personas
que residen en el centro y con ello la densidad
habitacional.
En la tabla 1 anterior se muestra que en la zona
centro de Culiacán Rosales las densidades de
población y de vivienda son más bajas que en los
contornos más periféricos. Se puede ver que estás
van desde 25 hab/ha y 8.3 viv/ha en la zona centro
hasta 65.6 hab/ha y 16.7 viv/ha en los contornos
más alejados del centro. Sin embargo, en el
contorno 3, el más periférico, las densidades son
más bajas que en el contorno 2 menos periférico,
debido a que en el cotorno 3 hay una gran cantidad
vacíos urbanos, lotes de suelo urbanizado que
permanecen ociosos en un claro proceso de
especulación que el capital esta “engordando”
para futuros desarrollos inmobiliarios. Por tanto,
y siguiendo este enfoque, la distribución espacial
de las densidades habitacionales que se presenta
en Culiacán Rosales (mapa 1) no se puede explicar
con el modelo monocéntrico pues en esta ciudad,
como ya se explicó, la densidad habitacional es
más alta en la periferia contrario a lo que explica
el modelo moncéntrico.

7

El mercado formal de la vivienda en México es que oferta vivienda construida por desarrolladores inmobiliarios financiada por organismos
nacionales como el INFONAVIT, principalmente.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

21

�Acosta Rendón

6. Reﬂexiones ﬁnales.
Considerando que Culiacán Rosales es una ciudad
media en la que su centro tradicional aun concentra
la mayor cantidad de los empleos y las actividades
económicas dominantes, desde el punto de vista
económico su forma urbana puede ser explicada
por el modelo monocéntrico dado que no muestra
evidencias contundentes de que en su territorio se
estén formando subcentros sino mas bien se observa
una dispersión generalizada de actividades terciarias
sustentadas en la accesibilidad que permite el
automóvil y la construcción de infraestura vial
que genera ventajas de localización. Sin embargo,
dispersos también por diferentes zonas de la ciudad,
empiezan a emerger concentraciones de actividades
terciarias, tipo plazas comerciales con tiendas de
marcas globales, que se hace necesario estudiarlas
con más herramientas para el analisis urbano donde
se consideren otras variables como el valor del
suelo, el ingreso de los hogares, y otras variables
que reflejen las condiciones del entorno, que ayuden
a determinar si estos ambientes emergentes están
formando subcentros y pueden tener explicaciones
basadas en el modelo policentrico, y si además estos
escenarios estan influyendo en la cambiante forma
urbana de esta ciudad.

Por otra parte desde el punto de vista sociológico
la forma urbana y los usos del suelo que definen el
funcionamiento de la ciudad de Culiacán Rosales
no se acomodan para que puedan ser explicados
por el modelo monocéntrico pues la densidad
habitacional no decrece desde el centro hacia la
periferia como lo establece este modelo, sino por
el contrario en este caso la densidad es más alta en
la periferia, situación explicada de mejor manera
por la definición de subcentros terciarios fuera
del centro tradicional que sustentan al modelo
policéntrico.
Otra caractrística de Culiacán Rosales que incide
en la forma urbana que actualmente tiene consiste en
que dispersos por toda la ciudad, aunque en mayor
concentración en los contornos 2 y 3 periféricos,
existe una gran cantidad de suelo urbanizado ocioso
que generan grandes vacíos urbanos formados a
causa de la expansión generalizada de asentamientos
que se localizaron en la periferia modificando
los limites urbanos de la ciudad en un proceso
de especulación del capital inmobiliario, que de
acuerdo con Emilio Duhau (op. cit.) son “huecos”
que se “rellenan” con el tiempo después que se han
revalorizado por las acciones urbanas realizadas por
el municipio encauzando la ciudad hacia una forma
urbana compacta.

Mapa 1. Distribución espacial de las densidades habitacionales en Culiacán Rosales, Sinaloa.

Fuente: Elaboración propia.

22

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La forma urbana producto de la concentración dispersión de la población en Culiacán Rosales

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13, núm. 27, julio-diciembre, 2010, pp. 11-37
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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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Schteingart, Martha (2010). La división social del
espacio en las ciudades. Revista Herramienta
N° 48. SociologíaCiudad y territorio. Octubre
de 2011 - Año XV.

23

�Las tres dimensiones metropolitanas: lo espacial, lo institucional y lo ciudadano. Hacia un modelo de compatibilización ideal.
The three metropolitan dimensions: The space, institutions and the citizen. Towards an ideal compatiblization model.
Recibido: Diciembre 2018
Aceptado: Agosto 2019

Eduardo Sousa-González1

Resumen

Abstract

El propósito sería abordar el asunto del crecimiento
expansivo de las metrópolis del sur global, planteando,
como caso de estudio, la zona metropolitana de Monterrey
desde el enfoque evolucionista planteado por Henry
Lefebvre, donde se plantea la “urbanización completa de la
sociedad” (Lefebvre, H.:1980:1); explorando a partir de un
análisis deductivo que va desde lo general, con la variable
exógena vinculada globalización, para involucrar desde
ahí, las particularidades que se han dado sobre el proceso
de urbanización de la zona metropolitana de Monterrey,
Nuevo León, México. En ese sentido, se muestra la
forma en que el proceso evolutivo de urbanización de
Monterrey, ha modificado sus linderos periféricos influido
por variables de corte exógeno como la globalización y el
grado de desarrollo del lugar y, endógenas vinculado a lo:
económico, político, territorial y socio-demográfico.
Para esto, se hace una exploración de la dinámica urbana
y de la manera en que los procesos de globalización de la
economía fueron insertándose en México como país y en la
zona metropolitana de Monterrey; para finalmente concluir,
con una exploración del proceso de urbanización 19402019 en Monterrey y una propuesta donde se involucra a
las tres grandes dimensiones metropolitanas: lo espacial, lo
institucional y lo ciudadano; las cuales, desde la óptica de
esta investigación, son factibles de compatibilizar.

The purpose will be to address the expansive south global
metrolpolis growth, using as study case the Monterrey's
metropolitan zone, with an evolutionary approach proposed
by Henry Lefebvre where the proposed therm "societies
complete urbanization" (Lefebvre, H.:1980:1), explored
from a deductive analysis that goes from the general, with
the exogenous variable inculcated with the globalization
one, to involve from there, the particularities that have been
developed from the urbanization process of the metropolitan
area of Monterrey, Nuevo Leon, Mexico. In that way, it's
shown the way the evolutionary urbanization process of the
Monterrey's metropolitan area has modified the peripheral
boundaries influenced by the exogenous variables such
as the globalization and the development grade, and the
endogenous linked to the: economic, political, territorial
and socio-demographic aspects.
For this, an exploration about how the urban dynamic
and the way in which the economic globalization process
inserted in Mexico as a country and in the metropolitan
area of Monterrey is done, to finally conclude, with an
exploration of the urbanization process from 1940 to 2019
in Monterrey and with a proposal where the three large
metropolitan dimensions: the spatial, the institutional and
the citizen, the ones that are feasible to make compatible.

Palabras Clave:

Proceso de urbanización; Dimensiones
metropolitanas; variables endógenas y exógenas.

Keywords:

Urbanization process; Metropolitan dimensions;
Endogenous and exogenous variables.

1

Mexicano, Doctor en Filosofía con orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos; maestría; profesor adscrito a la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) ratificado en el Nivel
2; miembro de la Academia Mexicana de ciencias AMC; correo electrónico: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

25

�Sousa-González

1. Las variables exógenas
intervinientes en el proceso de
urbanización metropolitano.
Desde la perspectiva que involucra al proceso
de crecimiento físico-expansivo-periférico en el
espacio urbano, por lo menos del sur global y
en la mayoría de las regiones del mundo urbano
conocido, esto es, aquello que involucra al
fenómeno vinculado al proceso evolutivo de una
ciudad-transformación-metrópoli, es indudable
que la visión teórica propuesta por Henry Lefebvre
donde postula, no sólo la “urbanización completa
de la sociedad” (Lefebvre, H.:1980:1 y ss.),
sino también el derecho a la misma (Lefebvre,
H.:2017:139; Delgado, M.:2017:19); no estaba
del todo apartada de una realidad proclive,
contemporánea, y líquida, y en franco desarrollo
progresivo; sobre todo a partir de la visión que
postula Lefebvre, H. donde propone, desde una
posición teórica evolucionista, un proceso de
transformación del espacio urbano que da lugar
a diferentes mutaciones físico-morfológicas,
sociales, culturales, identitarias y otras, propias
de cada lugar, transitando en un corte espaciotiempo-diferencial desde una: ciudad política, a

otra comercial; hasta llegar a lo que este autor
designa como la ciudad industrial: aquella que
personifica justamente a la industrialización y a
su posterior evolución hacia lo que se ha llamado
como post-industrialización; que ha implicado
procesalmente en el tiempo la subordinación
completa de lo agrario, marcando además, el
proceso de la manifestación conocida como la
implosión y explosión expansiva de lo urbano, o
mejor, de la sociedad urbana; según se indica en
el diagrama 1 (cfr.).
De hecho, como se menciona en el diagrama 1
(cfr.), en esta temática que involucra la hipótesis
lefebvriana de la urbanización completa de la
sociedad, que transformaría a la colectividad
en una sociedad urbana, precisamente derivada
de esta urbanización completa; Lefebvre, H.
menciona tres campos (momentos), en el proceso
de la urbanización de la sociedad (Lefebvre, H.:
1980:39).
i. Lo agrario,
ii. Lo industrial y
iii. Lo urbano.
En este contexto Lefebvre, H. hace referencia
a la forma en que los países subdesarrollados,
por ejemplo, los del sur global, atraviesan
simultáneamente
estos
tres
momentos

Diagrama 1. Enfoque evolucionista lefebvriano espacio-tiempo de la ciudad
(modificado en términos de la contemporaneidad).

Fuente: tomado de Sousa, E.: 2011, modificado en esta investigación, a partir de: Lefebvre, H. 2013:39; 1980: 22; Bettin, G. 1982:127.

26

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Las tres dimensiones metropolitanas

“acumulando problemas pero no las riquezas”
(Lefebvre, H. opus cit: 39):
i. El momento agrario corresponde a la esfera
puntual la necesidad; donde se da reiterativamente
una limitada producción del campo permeada por las
particularidades de la naturaleza y sus indomables
contingencias: aquí domina la escasez así como
las particularidades de cultos, de religiones, de
creencias y otras, pertenecientes a cada grupo socialrural; incluso las formas de propiedad inmobiliaria
son características: tribal, feudal, ejidal y otros.
ii. El período industrial pertenece al trabajo, un
período de producción de mercancías mecanizadas
para el uso, disfrute y comercialización de la
sociedad. Incluso nombrado a éste como destructor
de la naturaleza, ya que sustituye la producción
tradicional agrícola, por una manufactura metódica,
mecánica y encadenada a un sistema de producción
particular centrado en la plusvalía2.
iii. Finalmente está lo urbano, donde la
producción de mercancías en la ciudad industrial,
el espacio-tiempo como forma de asentamiento
humano y la diversidad de usos del suelo adquieren
nuevas connotaciones: pensamiento urbanístico,
planeación urbana, forma urbana y una multiplicidad
de conceptos vinculados, forman parte de esta
topografía espacial diferencial.
En este orden de ideas, referido a la evolución
espacio-tiempo-diferencial que tiende procesalmente
a transformar a una ciudad, llámese industrial
o post-industrial, en una agrupación indefinida
de cabeceras municipales o también llamada
metrópolis, es claro que en la posición teórica
de autores como Henry Lefebvre, entre otros, no
involucran en su justa dimensión aquellas variables
exógenas intervinientes, que contribuyen de manera
significativa en esta evolución transformacional de la
ciudad-metrópoli. La referencia es específicamente
al fenómeno de la globalización de la economía3 y a
la característica particular del proceso evolutivo de
desarrollo del lugar; particularmente el comentario
sería a lo que se conoce como subdesarrollo o países
en vías de desarrollo, como la mayoría de los que
integran el sur global.

En el primer caso, referido a la mundialización
como una variable exógena interviniente en este
proceso que transforma una ciudad, en un espacio
de conurbación de diferentes áreas urbanas: una
metrópoli; es claro que los procesos que involucran
a este fenómeno de globalización de la economía
no son exclusivos de la sobremodernidad en la
que nos corresponde vivir, de hecho si revisamos
el diagrama 1 (cfr.) la mención de otras ciudades,
tiene una relación directa con el llamado período
de regulación económica y la formación de las
ciudades mercantiles, algunas anteriores como
Fencia, Cartago, Roma, el mundo Helénico, China,
la India y otras (Chonchol, J. 2002: 18); las cuales
formaron alianzas estratégicas para la producción
y circulación de mercancías, con claros fines
mediáticos de acumulación primaria de capital,
según se aprecia en la tabla 1.
Tabla 1. Periodos de regulación económica.

Fuente: elaborado en esta investigación a partir de: Chonchol, J. (2002: 15).

En esta sucinta exploración del proceso de
la globalización, la forma en que éste influye en
el espacio urbano y el modo en que la economía
global lo ha promocionado, se perciben, por lo
menos, dos posturas opuestas: la primera se
relaciona con aquellos que la interpretan como
una herramienta ideológica que promueve
desigualdades de todo tipo: regional, nacional,
étnicas, de género y evidentemente de clase social;
implementado en un mundo de dos dinámicas
diferentes: Desarrollo Vs. Subdesarrollo; la
segunda, la descifran como un proceso inscrito
en las estructuras operativas del modo capitalista
de producción global, argumentando el fin de los

2
Inicialmente la plusvalía se construye desde lo agrario, desplazándose posteriormente hacia lo industrial; distinguiéndose tres momentos
en la teoría marxista: i. Su formación: cuando se desplaza a lo urbano, como centro de producción; ii. La realización: que involucra al
comercio y al sistema bancario y; iii. La participación: que evidentemente nunca ha sido y seguramente nunca será equitativa.
3
El término global inicialmente en la época moderna lo manejaron algunas universidades americanas como Harvard, Stanford y otras,
básicamente en el sentido de comercialización de tecnología (I + d + i) asociada a los procesos económicos, esto, en virtud de la práctica
de desregularización y liberación implementada por la mayoría de los Estados-nación; así, era factible hacer negocios en cualquier lugar
del mundo, solamente habría que organizar y orientar las políticas de comercialización, adecuándolas a la zona de la tierra en la que se
pretendiera negociar. Paralelamente surge el término de mundialización en algunos medios europeos, como alternativa al de globalización,
argumentando que la palabra mundo representa específicamente el fenómeno (Guerra-Borges, 2002:16).

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27

�Sousa-González

problemas económicos con la promesa de que
se logrará una rápida modernización: nada más
alejado de la realidad contemporánea.
Dentro de cada una de estas posturas se han
incorporado diversas variaciones de enfoque,
vinculadas a similares esferas disciplinares; por
ejemplo: economistas como Hirst y Thompson
(1999,1996:176), Carmona, E. y González Navarro
(2002), Fujita (2000); sociólogos como Anthony
Guiddens (2003, 2000), Ianni, O. (2007), Castells,
M. (2002), Dos Santos, T. (2004), Amin, S. (1999) y
otros; lo que sí queda claro es que cada una de esta
posiciones está circunscrita además de a un espacio
territorial, también a un tiempo diferenciado; donde
las economías emergentes están aumentando cada
vez más su dependencia (Gutiérrez 2003; Dos
Santos 2004, 2002; Cardozo, 2002), no solamente
por su vulnerabilidad a los cambios disruptivos que
se producen en el avance de la economía globalizada
(Ianni 2007; Cavanagh 2003; Castells 2005) y la
empresa trasnacional; igualmente por la manera en
que se comprometen: los recursos, el territorio, la
cultura, la invasión de la cotidianidad; esto, con el
propósito de lograr mayor productividad, destacando
que el dinero se convierte en el parámetro de las
relaciones sociales (Simmel 1951/1988; Sabido
2007; Watier 2005) ya reificadas (Marx 1978;
1976), escalando una cosificación creciente, donde
el espacio metropolitano se “organiza en función de
este proceso económico monetario de dinero-cosa,

cosa-dinero” (Sousa, E.: 2018:35). Propiciando,
además de esa actitud blasée de: indiferencia,
individualista e indolente, mencionada por George
Simmel (Simmel 1951/1988); una dependencia
paradójica cada vez mayor, según se muestra en el
diagrama 2.

2. México y Monterrey, Nuevo León
en la esfera de la globalización
contemporánea y de sus procesos
de expansividad espacial.
En el caso de México como país, el fenómeno de la
globalización tiene una manifestación de impacto
muy importante y con la suscripción y puesta en
práctica del GATT (1986) y el Tratado de Libre
Comercio de América del Norte TLCAN (1994)
entre México, Estados Unidos y Canadá4, se inicia
la incorporación de los mexicanos al proceso de
globalización moderno, en una etapa en la que
el país ha experimentado no sólo un crecimiento
demográfico explosivo, característica de los países
en vías de desarrollo o como lo llama Di Filippo
de “subdesarrollo intermedio” (Di Filippo: 1998:
26); sino también, como lo ha pronosticado Henry
Lefebvre un éxodo del campo a la ciudad, sobre
todo en aquellos espacios urbanos con mayor
crecimiento en los sectores secundario (industria) y

Diagrama 2. Economías emergentes:
dependencia paradójica.

Fuente: elaborado en esta investigación a partir de Sousa, E. (2018: 35).

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�Las tres dimensiones metropolitanas

terciario (servicios), como las ciudades de México,
Monterrey, Guadalajara y Puebla; por ejemplo: en
el México de 1950 la población rural era de 57.4
por ciento del total, en el año de 1990 la proporción
se revierte drásticamente sumando 57.5 por ciento,
pero de población urbana, incrementándose a 61
por ciento en el año 2000 y a 77.8 en el año 2018:
ver tabla 2.
Aunque no se profundizará en las características
particulares de este tratado trilateral, después de
veinticinco años es posible afirmar que este acuerdo
permitió, entre otras muchas cosas: la liberación de
los flujos de capital (FC) y la inversión extranjera
directa (IED) que ha dado entrada a las compañías
multinacionales y trasnacionales, en el marco del
modelo neoliberal5, que como mencionábamos
anteriormente ha minimizado al Estado-nación;
privilegiando así, las políticas de intereses
particulares, principalmente de acumulación de
capital, que las empresas de carácter multinacional
y trasnacional tienen. Éstas se han circunscrito
oportunamente en el marco espacial de la
globalización, mediante sus tres procesos básicos:
i. Movilización internacional de capital;
ii. Internacionalización de mercancías y
iii. Velocidad ascendente de ambos, ver la
figura 1.
Finalmente como se ha atestiguado, en
México casi todo es factible de privatizar6, pero la
pregunta sería qué sucederá con aquellos sectores

de desarrollo social que históricamente fueron
asumidos y blindados por el Estado mexicano,
sectores subsidiados o de recuperación lenta de
capital como: la educación pública, los servicios de
salud, la vivienda de estratos de bajo ingreso, entre
otros. Es claro que los inversionistas extranjeros
han encontrado formas de obtener ganancias por
las condiciones actuales en estos sectores, incluso
se observa un abandono de inversión pública,
sobre todo en el ramo de la educación, los servicios
de salud, el petróleo y otros más; representando un
serio obstáculo para el desarrollo de México como
país y la seguridad de sus pobladores.
Figura 1. Procesos básicos de la empresa trasnacional.

Fuente: datos generados en esta investigación.

Tabla 2. México: población total, urbana y rural (cifras en miles)

Fuente: elaborado en esta investigación a partir de Sousa, E. (2018: 35).

4
En el año de 2019 el TLCAN está en proceso de revisión por los países involucrados, a la fecha septiembre 2019, se informa que aunque
se ha llegado a acuerdos importantes, pero todavía no se concluye del todo con este acuerdo comercial; incluso hasta el nombre (TLCAN)
es posible que se modifique.
5

El modelo neoliberal al parecer agotado en México, ha sido descalificado por el nuevo gobierno (2019) el cuál acusa de una corrupción
e impunidad de los agentes políticos que recién terminan su gestión (2013-2018).
6
Esto se ha corroborado con el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto que ha comprometido: el petróleo, la electricidad, la educación y
otros sectores más.

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�Sousa-González

3. Monterrey: globalización y
proceso de metropolización.
En el ámbito interno de las ciudades particularmente
del sur global, existen variables intervinientes
exógenas como la globalización y componentes
endógenos como aquellos que son propias del
lugar7 y se mencionan en el diagrama 1, estas
variables son las que las conducen evolutivamente
por sendos procesos urbanos espacio-tiempo
diferenciados (Lefebvre, H.:1980:44), llevándolas
a convertirse en esos espacios sui géneris
conocidos como metrópolis; dichas ciudades,
entre otras muchas cosas, se caracterizan por
poseer un dinamismo demográfico creciente que
indefectiblemente tiene impactos progresivos en
la expansión de sus linderos territoriales; en donde
por una deficiente elaboración de los instrumentos
vinculados a la planeación de los diversos usos
del suelo y a la aplicación de los mismos en los
procesos espaciales asociados al crecimiento
expansivo urbano, la población tiende a dispersarse
multidireccionalmente sin un control orientativo
gubernamental eficiente, eficaz y efectivo (EEE) .
En este sentido, el espacio territorial metropolitano
por definición, es el que incorpora a las áreas urbanas
de los municipios que procesalmente en el tiempo y
por las estrechas interacciones entre la población y
sus actividades cotidianas, secundarias y terciarias
tienden a la conurbación; precisamente, como se
mencionó al inicio de este apartado y en algunos
otros párrafos, el instrumento de planeación espacial
debe de ser el que indica el establecimiento de los
límites perimetrales del territorio metropolitano,
evitando, o mejor, controlando, direccionando
orientativamente y dosificando, ese crecimiento
expansivo multidireccional de los usos del suelo y
sobre todo aquellas espacialidades de características

marginales y de segregación espacial. De ahí la
importancia de lograr la eficiencia, la eficacia y la
efectividad, en las acciones estratégicas de política
pública y de agenda de gobierno de competencia
oficial; las cuales, desde esta posición, deben de ser
consideradas integralmente tomando en cuenta todo
el territorio de la conurbación.
Aún más, dado que el espacio urbano de
referencia debe de tener como eje central a la
sociedad, no solamente como una población
susceptible de direccionar y normar en los procesos
de la planeación espacial de los usos del suelo, sino
como entes vivos y participativos, fundamentales
en los procesos decisorios que involucren estos
instrumentos mencionados de planeación del
lugar; aquí se mencionarán sucintamente en este
apartado cuatro puntos a considerar en los procesos
de planeación espacial.
1. Lo cultural. Como la sociedad y sus
relaciones son el eje central a considerar en el
proceso de planeación, es necesario identificar las
particularidades de las matrices sociales radicadas
en el lugar, así como sus usos y costumbres,
regionalismos, símbolos identitarios y otros; además
de hacer efectiva su participación en el proceso de
integración del instrumento final de planeación
(Gúel, F: 2000: 17 y ss.; Pujadas, J.:2008: 365).
2. El territorio. De importancia fundamental
puesto que es el espacio físico de asentamiento de
la población y donde se desarrollan los diferentes
usos del suelo, y toda la actividad económica y
cotidiana, aquí es importante contextualizar la
variable territorio y su planeación por lo menos
desde dos puntos de vista: por ejemplo en
España (Pujadas, J.:2008: 23) los 5 ámbitos de la
planeación son utilizados para el ordenamiento
de las diferentes esferas territoriales: la provincia,
la comarca, las áreas metropolitanas (AM) y el
municipio ver el esquema 1.

Esquema 1. Los cinco apartados
de la ordenación del territorio:
visión española.
Fuente: Pujadas, R. (2008:22)

7

Desde la perspectiva de esta investigación, los componentes endógenos se agrupan en aquellos de tipo: económico, político, territorial y
socio-demográfico; los cuales se han integrado en otras investigaciones (Sousa, E: 2010…) en los conceptos propuestos llamados: fuerzas
centrífugas de expansión y fuerzas centrípetas de contención.

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�Las tres dimensiones metropolitanas

En cambio en los países Europa del Este:
Bulgaria, Polonia, Alemania O., Hungría, y otros«
que tienen una planificación centralizada, donde
el principio igualdad-eficiencia debe equiparar
en regiones y ciudades: confort, servicios,
accesibilidad y otros más; el estado es el único
gestor de los recursos y el que organiza la vida
económica y social de un modo rígido; en el ámbito
de la planificación, según Ferrer, M. (2002:173),
implica que las autoridades centrales hacen los
planes de forma sectorial, deciden la distribución y
localización de los equipamientos e infraestructura,
para dejar que los mandos urbanos los coordinen
y ejecuten… y ¿La acción participativa de la
población?
3. Lo político institucional; en México lo
institucional representa el eje jurídico-legal en que
se basan las acciones gubernamentales en las tres
esferas del gobierno: Federal, Estatal y Municipal
y estas se basan en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, Códigos Civiles,
reglamentos y leyes específicas.
4. Lo económico; tiene una relación con el
modelo económico adoptado por el país, y con
su grado de desarrollo; en particular México,
como menciona Di Filippo (1998) “un país de
subdesarrollo intermedio”, se orienta a un cambio
de modelo: de uno neoliberal a otro que recién se
implementa; según se indica en la figura 2.
Figura 2. Consideraciones en el proceso de planeación.

Fuente: datos generados en esta investigación.

Finalmente queda claro, que el trabajo de
las autoridades gubernamentales es incidir
positivamente en la consecución de instrumentos
de planeación, consensuados con la sociedad

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

radicada en el lugar de intervención, haciendo
efectiva su participación, para generar un
mecanismo con mayor dosis de eficiencia, eficacia
y efectividad, que forme en el proceso, políticas
públicas compatibilizadas: gobierno-ciudadano,
ciudadano-gobierno. Pero, ¿Qué son las políticas
públicas? ¿Cuáles son los ejes transversales y
longitudinales de intervención en la metrópoli?
¿Las políticas públicas de orientación espacial
consideran la visión de los ciudadanos? ¿Existe
un proceso de compatibilización entre las tres
dimensiones metropolitanas: el espacio, la política
institucional y lo propuesto por los ciudadanos?
En este abordaje que involucra al espacio
metropolitano, su crecimiento expansivo y algunas
de las variables exógenas y endógenas intervinientes
en este proceso transformacional ciudad-metrópoli,
sería una condicionante sine qua non indicar la
relación de correspondencia biunívoca que existe
entre: el crecimiento espacial, su relación con la
agenda de gobierno y las políticas públicas que
de ahí resultan. Por esa razón, la importancia de
contextualizar el concepto de políticas públicas en
la esfera que lo asocia directamente, en el ámbito
del sector gubernamental; ya que la evidencia
histórica indica un encadenamiento inseparable
entre está triada:
i. Crecimiento físico-expansivo;
ii. Agenda de gobierno y;
iii. Políticas públicas espaciales.
De hecho, el asunto de las políticas públicas
en una visualización contextual generalista, al
interior de un espacio urbano constituido, tiende a
enlazar, o mejor, involucra indefectiblemente por
lo menos a tres actores sociales:
1. Al Estado-gobierno como institución de
mando-autoridad, aquella legítimamente constituida,
en cualquier transversalidad diferenciada: federal,
estatal o municipal;
2. A los hacedores directos de las políticas,
representados por los funcionarios públicos adscritos
al Estado-gobierno y que son evidentemente los
servidores públicos de la sociedad, y finalmente;
3. En la esfera longitudinal: al o los grupos
sociales de referencia; a la sociedad en su conjunto,
al sector u otros pobladores a la que éstas van
dirigidas.
Aún más, esta visualización contextual propuesta
quedaría incompleta, si no se considera a uno de los
elementos identitarios fundamentales que soportan a
estos tres actores sociales, nos referimos justamente,
al espacio físico: el público y el privado, que es la
31

�Sousa-González

base del asentamiento de la sociedad. En este caso
la referencia estaría ligada al espacio metropolitano,
en el cual se desarrolla la vida cotidiana en sociedad
y donde se hace operativa la acción pública
institucional (Cabrero, M.: 2006:17-68), derivada
de dichas políticas8, ya sea en el ámbito: nacional,
regional, estatal, metropolitano, local, de barrio y
otros. De hecho, el espacio físico-territorial se ha
considerado en otros escritos (Sousa, E. 2010: 85),
como un común denominador, un divisor que tiene
la particularidad de situar en un mismo campo de
conocimiento y de un equivalente tiempo-espaciodiferencial (Lefebvre, H.1980: 44), a vertientes
conceptuales provenientes de disciplinas disímiles,
según se indica en la figura 3.
En este sentido debe de quedar claro, que
dentro de las disciplinas que tienen una relación
concomitante con las políticas públicas, como por
ejemplo las ciencias políticas, han profundizado
de una manera conveniente en el contexto
que circunscribe su campo de acción teóricooperativo, el cual está enlazado, en gran parte,
al gobierno como administración pública, en sus
diferentes ambientes de aplicación; no obstante,
quizá una de las vertientes en la que menos se
ha profundizado, como lo menciona Aguilar, L.
(2007:6), y con la cual se coincide; es aquella que
se relaciona con la manera en que éste construye,
desarrolla y evalúa, algunas de las decisiones
enlazadas a las políticas públicas, no sólo en la
esfera de la transversalidad asociada al ámbito
federal; sino también, en el estatal y en lo local,
esto es en: la esfera de los ámbitos nacionales.
Aquí los cuestionamientos girarían en torno a
¿Cuál sería la utilidad de esta posible dilucidación?
¿Qué importancia tendía la cuantificación de los
logros sociales de las políticas públicas? Una
contestación pronta a este cuestionamiento y
quizá con cierto dejo de ligereza, sería la de
mencionar que una exploración comprensiva y
posiblemente fenomenológica9 del proceso que
imbrica la construcción, el desarrollo, la puesta
en práctica y la evaluación de las políticas
gubernamentales en la sociedad; llevaría a no
sólo a delimitar, sino también orientar y reorientar
las posibles decisiones institucionales de política
pública espacial del Estado-gobierno, que de

alguna manera pudieran considerarse como
irracionales, negativas, proclives o permeadas
por factores vinculados con los procesos de la
corrupción institucional; tendiendo a otorgar
mayor eficiencia, eficacia y efectividad EEE,
en la asignación y distribución de los recursos
públicos siempre escasos.
Figura 3. Ámbito espacial de políticas públicas por
ejes de intervención: espacio transversal y grupo social
longitudinal.

Fuente: datos generados en esta investigación.

Es claro que la elección racional de entre
diferentes proyectos de orden gubernamental,
tendrían que llevar intrínsecamente una evaluación
sobre los impactos sociales positivos ex ante y
también ex post; ya sea en la esfera de intervención
transversal que pudiera permear las políticas
públicas: federales, regionales, estatales y locales;
hasta aquellas de enfoque abarcatívo longitudinal,
ligadas a los diferentes grupos sociales, o a
sectores específicos del lugar »económicos,
políticos u otros« de la sociedad, en un espacio
identitario definido, por ejemplo: el municipal, o
el del conjunto metropolitano, según se muestra en
la figura 3.
Lo que resultaría fundamental, es el cuestionar si
existen los mecanismos metodológicos operativos ad
hoc para tal evaluación de la acción gubernamental
y si estos dispositivos, son efectivamente utilizados
por los operadores de las políticas públicas; esto
es, aquellos funcionarios públicos adscritos a las
diferentes dependencias oficiales, lo cual será

8

El concepto de acción pública tiene una relación de correspondencia biunívoca que vincula al Estado y a la sociedad, en una interacción
concomitante, donde las políticas públicas serían uno de los elementos que deben intervenir en su definición o posible evaluación.
9
Entendiendo esto, en términos muy generales, como el estudio filosófico de los fenómenos, que consiste esencialmente en describirlos y
en describir las estructuras de la consciencia que tienen que ver con ellos (Bachelard, G. 1993:10).

32

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Las tres dimensiones metropolitanas

abordado en otras investigaciones.
En el marco de lo escrito anteriormente
como un referente teórico por el que transitan
las ciudades que se transforman en metrópolis y
a manera de conclusión, se explorará en términos
sucintos algunas particularidades de la zona
metropolitana de Monterrey, Nuevo León, México
y la posibilidad de estableces lineamientos para
compatibilizar las políticas públicas institucionales
con la visión y las necesidades de la población.

4. Conclusión.
En el caso de la zona metropolitana de Monterrey,
Nuevo León, México; con casi un 80 por ciento
de población urbana en el año 2019, es indudable
que la manifestación de esta variable exógena
interviniente llamada globalización sobre el
espacio urbano metropolitano de Monterrey,
ha tenido una importante expresión sobre el
crecimiento físico-expansivo de la zona; esto, en
virtud de que la metrópoli regiomontana cuenta
con una historia y tradición vinculada al sector
secundario, que lo ha convertido en un importante

polo de atracción poblacional, el cual ha
trascendido el ámbito local y regional, adquiriendo
una importancia significativa en la economía
nacional e internacional; aún y con los cambios en
los modelos económicos que se han adoptado en el
país: el de sustitución de importaciones en el año de
1930, el llamado neoliberalismo en 1983 y ahora
en el 2019 el nuevo modelo que está adoptando el
gobierno federal basado en lo que ellos llaman la
cuarta transformación, la cual trata de desterrar los
principales problemas de México: la corrupción y
la impunidad.
En este proceso que se ha mencionado en
párrafos anteriores vinculado a la mundialización,
se ha constatado en las diferentes etapas de
metropolización por las que ha atravesado
Monterrey y su zona metropolitana en el espaciotiempo, que aunado a la evidente transformación
en la composición morfológica de los linderos
periféricos del lugar, ver el mapa 1 y 2; también
se ha dado una disposición y variabilidad de los
disimiles usos del suelo constituidos en el proceso
de urbanización.

Mapa 1. Zona metropolitana de Monterrey: perímetro 2019.

Fuente: datos generados en esta investigación a partir de INEGI y en ArcGis.

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33

�Sousa-González

De hecho, en el diagrama 1 (cfr.) se sostiene
como premisa inicial en esta investigación que la
globalización constituye un factor interviniente
exógeno, que influye directamente y ha influido
históricamente en la forma en que se ha dado el
crecimiento vertical y de orientación expansiva
periférica; modificando, en este proceso evolutivo
espacio-tiempo-diferencial, además de su
orientación productiva que ha trascendido de una
producción preponderantemente industrial, como
la base fundamental en la obtención de plusvalía,
a la combinación estratégica, por economías de
aglomeración, con el sector servicios, según se
aprecia en la tabla 310; también en este proceso de
urbanización se han modificado las características

morfológicas y orientativo-expansivas en la
periferia de la zona metropolitana de Monterrey,
para convertirlo transformacionalmente de una
ciudad monocéntrica en un espacio metropolitano
consolidado que funcionalmente agrupa diez y
ocho cabeceras municipales11.
La metrópoli regiomontana inicia el proceso
de metropolización en la década de 1950-1960,
donde se incorporan cuatro municipios que tienen
características de concentración de actividades
industriales; sobre todo aquel que pertenece al
centro metropolitano de Monterrey: Monterrey,
Guadalupe, San Nicolás de los Garza y San Pedro
Garza García (ver tabla 4 y 5).

Tabla 3. Población total y PEA
porcentual por sectores año 2000.
Fuente: Sobrino, J. (2003:529)

Tabla 4. Tasa de crecimiento demográfico: municipios por año de incorporación AMM.

Fuente: INEGI: Estadísticas del medio ambiente: 86.
10
Aunque los datos son del año 2000: por un lado, si consideramos céteris parivus el comportamiento de los sectores, el terciario tiene una
mayor población económicamente activa PEA; por el otro, si se comparan las zonas metropolitanas mostradas en la tabla 3, la metrópoli
regiomontana ocupa el último lugar de PEA en este sector; a diferencia del industrial que ocupa a la mayor PEA de todas con 38.0 por ciento
y un 0.2 por ciento en el sector primario. ¿Será este proceso de descenso de la PEA en el sector agrícola al que se refiere Henry Lefebvre
cuando menciona a la “urbanización completa de la sociedad” (Lefebvre, H. 1980:1)?
11
Hasta el mes de septiembre del año 2019 se evalúa por parte de las autoridades estatales y municipales, la pertinencia de agregar a
la conurbación actual de 13 municipios seis más, agrupando diez y ocho; pero a diferencia de décadas anteriores donde los procesos de
expansividad territorial se daban, en su mayoría, por el impulso en los componentes: socio-demográficos (tasa de crecimiento poblacional),
económicos y otros; en esta ocasión la principal variable interviniente de expansión periférica-territorial, parece ser el componente de la
fuerza política, que en esta ocasión el Estado es uno de los primeros impulsores visibles de la estrategia expansionista; aquí la pregunta
sería: ¿Esta política pública expansionista está consensuada con los ciudadanos?

34

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Las tres dimensiones metropolitanas

Actualmente la zona metropolitana de Monterrey
enfrenta características muy disímiles a las
descritas en los párrafos de este apartado: desde la
implantación del modelo económico de sustitución
de importaciones en 1930, o el neoliberalismo en
1983 y los acuerdos internacionales anteriormente
mencionados, los cuales perfilan la incorporación en
procesos de globalización irreversibles; no sólo a la
zona metropolitana de Monterrey (ZMM), sino de
una u otra forma a todo el territorio mexicano, con
todas las modificaciones en los patrones urbanos y de
producción económica que involucran.
Efectivamente, debiera entenderse esta
interpretación general, desarrollada en el apartado
en proceso, el cual involucra a fenómenos de
referencia mundialista, en claro contraste con una
realidad urbana existente, innegable e influida
morfológicamente por estos mismos procesos
de globalización; una situación que evidencia
la ocupación del suelo en un escenario urbano
estructurado con un sinnúmero de arterias viales
congestionadas, con mezclas indebidas de usos del
suelo, con ocupación de vivienda en zonas de alto
riesgo; inseguridad, transporte caro y deficiente,
falta de equipamientos y otros muchos más.
Incluso, con densidades de ciudadanos no
sólo diferenciadas, sino proclives, generando en
el proceso, transformaciones en los usos del suelo
que delatan altas concentraciones periféricas,
sobre todo de las clases sociales económicamente
menos favorecidas, contrastando con los niveles

socioeconómicos altos, los cuales se desarrollan
en sectores exclusivos del espacio urbano,
existentes en la mayoría de los municipios que
integran la zona metropolitana de Monterrey;
lo cual evidencia una falta de compatibilización
entre las tres dimensiones mencionadas al inicio
de este artículo: lo espacial, lo institucional y
lo ciudadano, dimensiones que conformarían
el concepto del equilibrio en el crecimiento
expansivo ideal.
Con el posible incremento en los municipios
conurbados (ZMM-18) que impactarán el proceso
de crecimiento expansivo actual de la metrópoli
regiomontana, es posible que al contrastar esta
acción con teoría de la metropolización12 se
plantea la posibilidad de proponer un cambio
estructural en esta teoría mencionada; esto es, una
etapa consecutiva a la de desurbanización, etapa
actual en la que se encuentra la zona metropolitana
de Monterrey: aquí se propone llamar como etapa
de dispersión generalizada; lo cual implicaría,
por el número de áreas urbanas conurbadas (18)
y por la extensión territorial de la conurbación,
un cambio disruptivo espacial y mayores retos;
no sólo en la compatibilización de lo espacial, lo
institucional y lo ciudadano que es la propuesta de
esta investigación; también en los procesos que
involucran a: la planeación espacial, el control
expansivo, la dosificación de los usos del suelo,
la dotación de equipamientos e infraestructura y a
otros más (cfr. Tabla 5 y mapa 2).

Tabla 5. Crecimiento demográfico: municipios por año de incorporación ZMM (en miles).

Fuente: INEGI: Estadísticas del medio ambiente: 85. *Estimaciones en base a CONEVAL (2007); **Gobierno del Edo. N.L. Plan
metropolitano 2021: 37, 143. Los datos del año 2015 son en base a en información proporcionada por SEDATU, CONAPO e INEGI.

12

Por limitaciones de espacio no es posible abordar esta teoría, para profundizar consultar Sousa, E: 2009, 2010.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

35

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Mapa 2. Perímetros metropolitanos 1990, 2000 y 2015.

1990

2000

2015

Fuente: Datos generados en esta investigación.

Por último, sería de importancia fundamental
para evitar o retardar tanto la carga negativa
que representaría la consolidación de la zona
metropolitana de Monterrey como un espacio
de crecimiento desordenado y sin la visión de
compatibilización dimensional13, así como impedir
la réplica y la diversificación de los espacios
anticiudad y el crecimiento multidireccional
periférico sin control; no sólo la construcción de
instrumentos de planeación estatales y municipales
fundamentados en las leyes vigentes, sino que estos
deben de contemplar acciones de compatibilización
con las visiones de ciudad que pueda aportar el
ciudadano residente; esto es, que la población
cuente con la posibilidad de opinar e influir en
el proceso de la construcción de los instrumentos
de planeación metropolitana y en aquellos otros

estudios que impliquen la zonificación primaria y
secundaria de todo el conjunto metropolitano.
Debe de existir el instrumental que elimine la
simulación de la consulta pública, posibilitando
contrastar lo que hemos llamado:
i. La visión institucional de la ciudad,
proveniente del funcionario gubernamental; con;
ii. La visión ideal de la ciudad, que tiene el
habitante metropolitano que sufre la ciudad día
con día, con;
iii. El espacio físico metropolitano.
Con el fin de desarrollar una zona metropolitana
con tendencias al equilibrio espacial en la
dosificación y orientación de sus usos del suelo;
así como en la dotación de los equipamientos y la
infraestructura necesaria. Tal como se muestra en
el esquema reflexivo del diagrama 3.

Diagrama 3. Espacio metropolitano visión de compatiblización
dimensional.
Fuente: Sousa, E. (2010:138), modificado
en esta investigación.

13

El concepto de compatibilización dimensional se refiere a: Lo espacial, lo institucional (gobierno en sus tres ámbitos: federal, estatal y
municipal) y lo ciudadano.

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Las tres dimensiones metropolitanas

5. Bibliografía.
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públicas. México; Miguel Ángel Porrúa.
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espacio. México: Siglo XXI.
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37

�Espacio público y vida cotidiana: hacia un cambio de teorías en diseño urbano y arquitectónico.
Public space and daily life: towards a change of theories in urban and architectural
design.
Recibido: Mayo 2018
Aceptado: Agosto 2019

Javier Fuentes Farías1

Resumen

Abstract

El espacio urbano se encuentra vinculado a
cuestiones sociales, culturales, político-económicas,
y también epistémicas y filosóficas, por lo cual
éstas son áreas de interés para el diseño. Planteo
que no es posible conocer dichas cuestiones sin
antes revisar el sentido que damos a los conceptos
que permiten incluir el punto de vista de la
gente, entre ellos: espacio público y mundo de
vida, identidad cultural, imaginarios urbanos, o
representaciones sociales. Examinaremos dichos
conceptos bajo la idea de su interdefinición, es
decir, que para explicarlos debemos recurrir a otras
conceptualizaciones, y que al hacerlo la arquitectura
y filosofía se encuentran. Podemos confirmar ciertas
dificultades en su estudio, tales como su carácter
subjetivo, es decir, su inaccesibilidad al método
científico, donde observamos algunas teorías que,
como el posmodernismo y el posestructuralismo,
ofrecen nuevas pistas desde la fenomenología y las
ciencias cognitivas. Otros ejemplos provienen de la
geografía constructivista y la llamada Teoría Social.
En esa línea, concluimos que los especialistas en
diseño interpretan el punto de vista de las personas
mediante su propia experiencia como habitantes de
la ciudad.

Urban space is linked to social, cultural, politicaleconomic, and also epistemic and philosophical
issues, according to which design discipline need to
face it. I argue that it’s not possible to know these
questions without first reviewing some key concepts,
such as urban culture, social representations,
identity, and others coined to seek for people’s mind,
interacting, and dwelling, including public space
and life-world. But to define these key concepts we
need another conceptual categories, so in that way
architecture and philosophy meets. Those examples
demonstrate the current problem about the scientific
status of people’s inner world or subjectivity,
as in postmodernism, post-structuralism, and
deconstructivism. Rather than explain this, I will
summarize some theories that offer new clues from
phenomenology and cognitive sciences, such as
constructivist geography and so-called social theory.
In this line, we conclude that design specialists
interpret people's point of view through their own
experience as urban inhabitants.

Keywords:

Social cognition; Phenomenology; Posmodernism.

Palabras Clave:

Cognición social; Fenomenología; Posmodernismo.

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; fuentes88@hotmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

39

�Fuentes Farías

1. Introducción.
El presente trabajo forma parte de una línea de
investigación del autor de este escrito, acerca del
espacio arquitectónico y sus aspectos simbólicos
y epistémicos, tema que, según recientes
hallazgos, atañe a distintas disciplinas científicas
y humanísticas. En ésa temática he llamado
la atención2 sobre el espacio construido y la
problemática acerca del papel de las personas –
los agentes, o actores urbanos- en los procesos
constructivos y de diseño.
Entre otros temas específicos, he planteado
antes el interés por la arquitectura moderna y
posmoderna en la medida que manifiestan una
nueva tradición, es decir, un cambio de teorías y
conceptos acerca de las categorías y concepciones
fundamentales del quehacer arquitectónico. La
importancia de la arquitectura moderna puede
valorarse en la medida que se plantea nuevos
retos, ya sea desde la necesidad de nuevas
herramientas de diseño urbano y arquitectónico,
como de afrontar la creciente complejidad de los
procesos constructivos y los nuevos materiales
disponibles. Al mismo tiempo la figura humana
cobró gran importancia y surgió el interés por los
espacios públicos de las nuevas ciudades.
Lo que Giedion (2009) llama una nueva
tradición, corresponde a la idea de que “el objetivo
de la arquitectura ya no es la forma independiente
y sin relación, sino la organización de formas en
el espacio: la concepción del espacio”. (p. 21)
Esa nueva concepción se refiere, en suma, a la
necesidad de “salvar la brecha entre pensamiento
y sentimiento” (Norberg-Schulz, 2005: 249),
mediante la construcción de un nuevo lugar, un
espacio significativo para la existencia humana,
para habitar.
En otros escritos he planteado esta
problemática, no sin señalar su importancia en
las disciplinas del diseño. Una premisa en el
presente trabajo es que este tipo de conocimiento
acerca de las subjetividades humanas, o sea de
la cultura simbólica y las interacciones sociales,
es indispensable para que quienes diseñan el
espacio construido tengan dicha perspectiva para
así poder integrarla en los procesos de diseño.
Por ello, trataré dicha cuestión, que es el punto de
vista de las personas, o el punto de vista subjetivo
2

o cualitativo, expresado en los espacios públicos
de las nuevas urbanizaciones de la posguerra,
mediante la categoría conceptual de “mundo
vivido”, o “vida cotidiana”, según la Teoría
Social y los estudios urbanos contemporáneos.
(Giddens, 2006; Lindón, 2014, 2012; López y
Tena, 2015; Duhau y Giglia, 2007; López, 2008,
2014, 2015)
Este tema lo abordé antes en otros escritos
donde revisé algunos conceptos clave empleados
en distintas disciplinas interesadas en la relación
entre el espacio construido y las personas que lo
habitan, conceptos como identidad urbana, cultura,
imaginarios urbanos, representaciones sociales,
“espíritu del lugar”, subjetividad, agencia social,
habitabilidad, espacio existencial, y otros.
Entre otros resultados teníamos que, entre otros
cambios fundamentales, el objeto arquitectónico
dejó de pensarse como algo separado de su contexto,
y al mismo tiempo se cuestionó la idea de los objetos
como contenidos en un espacio neutro e inmutable.
Es decir, cambiaron las concepciones o categorías
conceptuales fundamentales en arquitectura, como
el espacio y el objeto arquitectónico. Así por
ejemplo, con movimientos como el posmodernismo
tenemos un creciente interés por el contexto de la
obra arquitectónica, por las relaciones entre dicho
objeto y los demás objetos construidos circundantes,
y por los significados de los lugares públicos y del
todo construido.
En suma, pueden mencionarse dos puntos
importantes: uno, el cambio de las concepciones
tradicionales de la arquitectura, de “aquello que se
creía eran las persistencias en arquitectura: sujeto
y objeto, figura y fondo, sólido y vacío, y las
relaciones de la parte con el todo”. (Eisenmann,
2011: 16) Y dos: “el gran giro epistemológico,
el cambio de concepciones y teorías acerca del
ser humano, de la cultura, lo simbólico, y lo
subjetivo, como objetos de interés surgidos al
mismo tiempo en distintas disciplinas científicas
y humanísticas.
Así, en la siguiente sección aportaré algunos
elementos con el fin de mostrar que, en primer
lugar, comprender y explicar nuestro problema de
estudio –la relación entre espacio público y vida
cotidiana- requiere un cambio de teorías, sustentado
a su vez en una crítica y elucidación conceptual, lo
que podemos apreciar en los ejemplos incluidos

Citaré artículos de mi autoría publicados en revistas indexadas, o inéditos, en proceso de dictamen por revistas arbitradas e indexadas.

40

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Espacio público y vida cotidiana

aquí: las categorías conceptuales de espacio
público y vida cotidiana. Dicho cambio tiene como
características la síntesis o fusión de horizontes
disciplinares, entre ciencias y filosofía, y entre
distintas disciplinas que se plantean compartir un
enfoque constructivista como el de la epistemología
genética de Jean Piaget, el cual es correlativo a los
puntos de vista en los ejemplos mencionados.
En una segunda sección presento algunos
aspectos del tema general ya descrito, mediante una
comparación con otros conceptos clave acuñados
de manera correlativa al surgimiento de nuevas
corrientes filosóficas, científicas, y humanísticas
(algunos ya mencionados), enfocadas al estudio
de la subjetividad humana en general, un tema
que parecía tabú desde el pensamiento científico,
y que en ciencias sociales se planteó como un
cuerpo teórico-conceptual llamado Teoría Social,
bajo nuevas consideraciones sobre la teoría del
conocimiento y sobre la complejidad creciente
de los procesos de urbanización. Como ejemplo
tenemos los llamados “giros” o cambios en los
fundamentos teóricos del pensamiento urbanístico
y los estudios urbanos, las ciencias sociales y la
geografía humana, entre otras disciplinas.
El problema ha sido que toda experiencia subjetiva
resulta inaccesible al pensamiento cartesiano, y
que en tal caso resulta conveniente echar mano de
los paradigmas hermenéutico y fenomenológico,
ampliamente referidos en la teoría social y en
recientes aportes a la teorización del diseño urbano
y arquitectónico.
Así, antes de examinar directamente el espacio
público y el mundo de vida de las personas, parece
necesario esclarecer el sentido de cómo acordar
criterios entre las distintas disciplinas, empezando
por arquitectos, historiadores, y sociólogos, para
asegurar que efectivamente hay un conocimiento
objetivo acerca de las distintas vertientes de los
fenómenos y procesos urbanos señalados como
correlacionados con el espacio público y con
quienes habitan la ciudad. Por ello, planteo que
una revisión y crítica de las mencionadas nociones
fundamentales en diseño urbano y arquitectónico
permitiría tener una visión de conjunto de las
principales ideas prevalecientes en cuanto a la
correlación antes señalada.
Concluiremos señalando que, en materia de
teoría, crítica, e historia de la arquitectura, hemos
visto un cambio conceptual y metodológico
necesario para comprender y diseñar el espacio
construido, entre ellos la idea del espacio como
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

una totalidad que incluya sus aspectos simbólicos
y sociales. Así, emprender el estudio de los
lugares públicos en la actualidad, desde distintas
perspectivas científicas y humanísticas, permite
al especialista en diseño comprender e interpretar
el punto de vista de quienes habitan el espacio
construido.

2. La Posmodernidad y las nuevas
reglas del diseño.
En escritos anteriores he abordado el tema
de la llamada Nueva Tradición en arquitectura,
periodo histórico que abarca el Art Noveau,
la arquitectura moderna, y el posmodernismo,
tema cuya complejidad ha requerido ampliar
las fronteras de la arquitectura para abrazar los
paradigmas de la fenomenología, hermenéutica,
y de los estudios de la complejidad. (Montaner,
López,
Como mencioné arriba, los cambios ocurridos
a partir del periodo moderno se resumen como un
cambio de conceptos y teorías en el diseño urbano
y arquitectónico, toda vez que, en la posguerra, se
presentaban retos como la construcción de nuevos
asentamientos y nuevos edificios, en los cuales la
figura humana jugaría un papel preponderante, lo
cual cobró el interés de distintas disciplinas hacia
los procesos urbanos.
Los
cambios
en
las
concepciones
fundamentales de la arquitectura, reflejados en
una nueva tradición, son correlativos a “un gran
cambio de paradigma epistémico caracterizado
por la idea de que conocimiento y lenguaje son
interdependientes, y de que ante una realidad
compleja y cambiante se requiere un enfoque
interdisciplinar y transdisciplinar”. Esta ha
sido una de las premisas que he sostenido
anteriormente, por lo cual se argumenta aquí
la importancia metodológica de una revisión y
crítica de conceptos y teorías acerca del diseño
urbano y arquitectónico.
Entre otros ejemplos he señalado el
deconstructivismo (la Deconstrucción en
arquitectura) “como una actividad o un proceso
mediante el cual tomamos conciencia de los
límites del lenguaje y del pensamiento”. (Davies,
2011: 37) Este autor arguye que solo podemos
comprender el mundo “por medio del lenguaje
y otros sistemas de signos”; ya que para hablar

41

�Fuentes Farías

de los signos se requieren otros signos, y para
hablar de éstos se requieren a su vez de otros, se
vuelve un juego de espejos, “una cadena sin fin”.
Por ello no puede darse por sentado la existencia
de una realidad fija e inmutable, “a la que el
lenguaje se pueda referir”.
Aquí es evidente el cuestionamiento de una
base teórica que proviene del reduccionismo
cientificista, por llamarle así al paradigma de
la ciencia cartesiana y el positivismo lógico.
Ante ello, hacia mediados del siglo anterior
surgen nuevas categorías conceptuales como
las de sistema, emergencia, autoorganización,
hologramaticidad, retroalimentación, y otras
que confirman la idea de Montaner acerca de la
muerte del objeto arquitectónico y el surgimiento
de un objeto complejo.
Entre otros ejemplos específicos de influencias
en arquitectura tenemos el posestructuralismo,
cuyas premisas se basan en que el espacio
construido es como un lenguaje, y éste a su vez
es un sistema complejo, una totalidad cuyos
significados hay que buscarlos en la relación entre
las partes y el todo, y, en cuanto al diseño urbanoarquitectónico, entre la morfología urbana,
las formas construidas, y aquellos cuyas vidas
transcurren cotidianamente en dicho espacio. Tal
relación puede observarse claramente cuando
dicho espacio manifiesta funciones simbólicas
y sociales, por ejemplo en el caso del espacio
público, término con el cual nos referimos a las
calles, plazas, jardines, y otros elementos que
forman la traza urbana, en los cuales transcurre
la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad.
Podemos ver cómo en el pensamiento
urbanístico contemporáneo, y en general, en los
estudios urbanos, se ha planteado la necesidad
de elaborar nuevas preguntas, ya que: “en el
conocimiento de las determinaciones del diseño
juega un papel fundamental el esclarecimiento de
los actores sociales involucrados en el proceso
de diseño, ya que es evidente la naturaleza sociohistórica de éstos” (López, 2014: 24).
Así pues, en anteriores escritos se concluyó
que:
la complejidad y diversidad de aspectos
a considerar tanto en los procesos de diseño y
construcción del espacio habitable, como del
instrumental o bagaje teórico y conceptual
necesario para investigar y comprender tales
procesos, es difícil de abordar sin antes emprender
una crítica de las categorías tradicionales,
42

empezando por el espacio construido y sus
implicaciones en lo social e histórico.
Concluimos también que en cuanto a las
categorías conceptuales ya mencionadas, aquellas
referentes a la subjetividad de los actores urbanos,
tales como cultura e identidad, representaciones
sociales, imaginarios sociales, etc., podían
entenderse como como procesos de producción e
interpretación de signos, símbolos, y significados,
y finalmente como procesos cognitivos de
percepción, categorización, conceptualización, e
interacción social.
Como resultado de tales observaciones, en
particular sobre el problema de la subjetividad
y el papel de los individuos en la sociedad, se
concluyó también que era necesario “ir al fondo
de la problemática sobre el estatuto científico del
habitar humano, (Lindón) y sus repercusiones
en la filosofía y las humanidades”, pero también
en la configuración de nuevas corrientes de
investigación como las llamadas ciencias
cognitivas, y otras citadas aquí, que otorgan
“una creciente validez” a los paradigmas de la
fenomenología y hermenéutica.
Por ello señalé antes, siguiendo a López
Rangel la necesidad de
…valorar la influencia de la hermenéutica, la
fenomenología, la semiótica, y la epistemología
misma, en los estudios urbanos y el pensamiento
urbanístico en general, y proceder a elaborar un
cuerpo teórico interdisciplinar, empezando por la
construcción de los procesos urbanos en términos
de sistemas complejos, lo cual no es una tarea
científica sino filosófica.
Dicho cambio puede resumirse como una
crítica al modelo del conocimiento que proviene
del empirismo lógico, del dualismo cartesiano,
y de la racionalidad científica, cuyos aspectos
principales ya puntualizaron Piaget y García.
(García, 2006)
En cuanto al espacio público como objeto
de estudio, ha motivado infinidad de enfoques y
teorías, tanto en arquitectura y urbanismo como
en otras disciplinas interesadas en la subjetividad
de los actores urbanos, entre ellas la antropología
y las ciencias sociales, la psicología social, la
geografía humana.
Recordemos que:
…en la vida más en general, está por un
lado el andamiaje externo –el lugar físico o la
arquitectura, el juego, las reglas, o simplemente
las costumbres-, y por el otro, mis capacidades
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Espacio público y vida cotidiana

corporizadas y cognitivas: capacidades que
comienzan y continúan siendo sensoriomotoras,
perceptivas, y orientadas a la acción”. (Gallagher,
2014: 243)
La cita de Gallagher, como ejemplo de las
nuevas corrientes interdisciplinares que estudian
el espacio habitado, permite argumentar que es tal
la complejidad del tema en cuestión lo que hace
de la disciplina del diseño una especialidad que
linda con la filosofía, las ciencias sociales, y otras
corrientes interdisciplinares como las ciencias
cognitivas, la fenomenología sociológica, y la
geografía constructivista.
Un estudioso del espacio público como Jordi
Borja, en el prólogo a “Identidad y Espacio
Público” (Sánchez y Domínguez, Coords.; 2014:
11), señala que desde su dimensión urbanística
el espacio público debe ser considerado “como
la base estructural de la ciudad”, esto es, debe
considerarse el factor principal de ordenamiento
en términos de calidad ambiental, y de la imagen,
accesibilidad, movilidad, y transición entre
espacio público y privado.
En otra observación (Íd.: 13), Borja
indica que “el concepto de espacio público es
multidimensional, puede abarcar aspectos muy
abstractos tratados desde la filosofía y la teoría
social, política y jurídica.” Al mismo tiempo
tenemos el interés sobre distintos aspectos de la
ciudad expresados mediante dicho concepto, ya
sea sobre determinados lugares, barrios, esquinas,
y su relación con colectivos sociales, por parte
de disciplinas como geografía, antropología,
etnología, sociología, psicología, e incluso el
periodismo, agrega Borja. Y todo ello atañe a
las especialidades de urbanistas, planificadores,
arquitectos, y científicos sociales “interesados
en la relación entre las formas urbanas y los usos
sociales”. (Ib.: 14)
En otros ejemplos mencioné antes el trabajo
del Dr. López Rangel, para quien es necesaria
una re-conceptualización de los nuevos tipos de
desarrollos urbanos surgidos durante las últimas
cinco o seis décadas, también hace imprescindible
plantear nuevas preguntas y nuevas problemáticas,
formular nuevas hipótesis, e innovar métodos
y modelos de análisis (Cfr. López Rangel, en el
prólogo a López y Tena, 2015: 7).
Tal preocupación es compartida en distintas
líneas de investigación acerca de las prácticas
socio-espaciales o metropolitanas (Cfr. Duhau
y Giglia, 2008: 47, 437, 536), es decir, aquellas
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

que “tienen que ver con la vida cotidiana”, bajo
“ciertas pautas recurrentes en la forma de usar y
vivir la metrópoli.” Algunos ejemplos provienen
de la geografía constructivista (Lindón, Claval,
Debarbieux), y de la mencionada Teoría Social,
donde tenemos la fenomenología sociológica
de Gallagher y otros contemporáneos,
además del llamado Pensamiento Urbanístico
Contemporáneo (López, ), donde citamos a Tena,
Duhau y Giglia, Domínguez, etc.

3. El punto de vista subjetivo y el
enfoque fenomenológico.
En el ámbito del diseño resulta que no podemos
separar los aspectos formales de los cualitativos,
es decir, aquellas cuestiones de estructura,
tectónica, simetría, lleno y vacío, y otras de
carácter espacial y compositivo, con asuntos más
complejos como los sociales, políticos, estéticos,
etc. De tal modo estos conceptos, necesarios para
el desarrollo del diseño formal, se encuentran
relacionados e interdefinidos con otros de carácter
cualitativo.
En otros ejemplos provenientes de la teoría
social “el interés explícito por el sujeto” (Lindón,
2012: 606) se replantea como el interés por un
“sujeto habitante”, colocado “en el meollo de la
cuestión”, un sujeto inserto en un mundo social
y cultural, pero además vinculado, de distintas
maneras, “con el territorio y los lugares”. Y es
que, como señala López Rangel (2008: 35), sólo
de ese modo podemos identificar y conocer a “los
actores sociales que transforman la ciudad”, lo
cual solo es posible observando su vida cotidiana
y los espacios públicos donde transcurre.
En tal sentido, tendríamos que, si bien todo lo
relacionado con los procedimientos constructivos
y de diseño tiene una base epistémica, esto
es, científica, no puede afirmarse lo mismo si
hablamos de experiencias cualitativas y de crítica
conceptual. La percepción de un espacio público
agradable, o de unas formas arquitectónicas
“bellas”, lleva a preguntarnos por una teoría
del conocimiento que pueda responder por las
sensaciones, acciones, percepciones, y otras
experiencias subjetivas de las personas en su
andar cotidiano por el espacio urbano.
Ya mencioné antes el término teoría social
como una corriente de investigación en ciencias

43

�Fuentes Farías

sociales enfocada a temas tan examinados
antes, cuan complicados, como las acciones
e interacciones sociales. Uno de los teóricos
más importantes de la segunda mitad del siglo
anterior, sobre la acción social como un aspecto
de la subjetividad en relación con el espacio
público y la morfología urbana, ha sido Anthony
Giddens, (2006) cuyas aportaciones teóricas son
una vía de acceso a nuevas concepciones del
conocimiento y la sociedad, en particular la idea
de construcción o estructuración (sic) social. En
este caso tenemos el concepto contextualidad,
entendido como “el carácter situado de una
interacción en un espacio-tiempo, que incluye
el escenario de una interacción, unos actores
copresentes, y una comunicación entre ellos”.
(Giddens, Ob. Cit.: 394) Éste autor observa una
continuidad espacio-temporal donde es “el cuerpo
en sus empeños activos con los mundos material y
social” (Giddens, Ob. Cit.: 82) de donde surge la
percepción, y es el uso de esquemas perceptuales
lo que permite elaborar “la temporalidad de
una experiencia”, como parte sustantiva de la
reflexión sobre cualquier acción en general.
Además revisé antes también otro autor, Pierre
Bourdieu, (2007) otro investigador multicitado
por su gran capacidad para elaborar conceptos
en el proceso de ordenamiento del conocimiento
sobre la sociedad y la cultura, ha planteado una
integración de puntos de vista acerca de los
agentes sociales: subjetivo y objetivo.
Para este investigador la corporalidad de
las personas, como factor indispensable en
el contexto de que se trate, tiene que ver con
los conceptos clave heredados de la tradición
fenomenológica, el de mundo de vida, término
que luego se ajusta como mundo vivido, así como
en espacio vivido, (Cfr. Lindón, 2012a: 611) para
señalar precisamente las prácticas cotidianas
que Bourdieu (2007) llamó sentido práctico, y
Giddens (2006) agencia e intencionalidad.
Como mencioné antes, una premisa en éste
trabajo es que para comprender y explicar la
relación ciudad-agentes sociales, es necesario
una crítica de conceptos y un cambio de teorías.
Uno de los temas centrales en la epistemología
genética de Piaget-García tiene que ver con el
cambio de teorías y de categorías conceptuales,
y que la reflexión acerca de estos aspectos es
3

cuestión filosófica.
La cuestión conceptual concierne más a las
formas de representación que a asuntos de certeza
o falsedad; se refiere más bien a la descripción de
las relaciones lógicas entre conceptos (Bennett y
Hacker, Ob. Cit.: 4-5)3, por ejemplo, entre memoria,
pensamiento e imaginación, o entre percepción,
sensación, y categorización, o entre experiencias
subjetivas y eventos neurofisiológicos. Así, el
trabajo conceptual no se relaciona con la ciencia
empírica sino en la medida que le permite a ésta
elucidar los conceptos necesarios para referirse
a los recortes teóricos con respecto a la realidad
que se va a estudiar.
Por otra parte, ya antes varios estudiosos
comprendieron, entre ellos Giddens y Bourdieu,
que tanto los científicos sociales como las
personas, agentes sociales o actores urbanos,
utilizan los mismos recursos cognitivos tales
como la conceptualización y el aprendizaje de
teorías mediante las prácticas sociales, para
comprender el mundo que les rodea.
De tal modo, podemos sostener también que
las personas perciben el mundo que les rodea –el
espacio edificado- como parte de una construcción
de sentido, de significado, en la cual el mundo
percibido se manifiesta en términos de objetos
distribuidos espacio-temporalmente, es decir, con
una continuidad temporal y cognitiva. Lo que
afirma la epistemología constructivista es que “la
percepción de los objetos como tales, distribuidos
en el espacio y con una cierta continuidad en el
tiempo, si bien es temprana en los niños, no es
innata.” (García, 2006: 41)
En tal sentido, existen diferencias
fundamentales en el tipo de conocimiento
necesario para entender el aprendizaje de
categorías conceptuales, y el cambio de conceptos
y teorías mismo. Es decir, si como vimos, las
experiencias subjetivas de las personas, su vida
cotidiana en relación con el espacio público,
pueden entenderse como procesos cognitivos
que también se identifican con la identidad y
la cultura simbólica, con los imaginarios y las
representaciones urbanas, etc., tenemos al mismo
tiempo distintas formas de entender como sucede
ello, lo cual resumí antes como una crítica al
dualismo cartesiano y el surgimiento de un nuevo
paradigma del conocimiento.

Véase Bennett, Maxwell, et al, 2007. Neuroscience &amp; Philosophy. Brain, Mind, and Languaje. New York, Columbia University Press.

44

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Espacio público y vida cotidiana

Finalmente, en este nuevo paradigma el
conocimiento científico y el humanístico se
complementan, ya que mientras podemos entender
los procesos de percepción y ordenamiento del
espacio mediante un enfoque neurocientífico,
éste puede ser allanado utilizando por ejemplo, en
cuanto al conocimiento de la actividad simbólica,
conceptos ya elaborados en psicoanálisis, la
poética, y la historia de las religiones (Cfr.
Ricoeur, 2003: 66 y siguientes), además de la
arquitectura, claro.

4. Resultados.
La nuevas reglas del diseño, que vimos en los
ejemplos anteriores de la nueva tradición, la
geografía constructivista, y la Teoría Social,
tienen un común denominador con otras
disciplinas científicas y humanísticas, en las
ciencias sociales, y otras de reciente cuño,
interesadas en el espacio público y en la vida
simbólica de los actores urbanos.
Vimos en primer lugar, que el problema de
cómo examinar la vida simbólica o subjetividad
de los habitantes urbanos en su relación con el
espacio público es correlativo al problema de
cómo el conocimiento científico puede explicar
o investigar lo que otros piensan, sienten, actúan
y perciben. Es decir, se trata del problema de la
subjetividad de los actores urbanos y su estatuto
epistémico en el conocimiento científico. En tal
sentido, las categorías conceptuales mencionadas
arriba como instrumentos metodológicos para
investigar esta problemática, tales como los
imaginarios, representaciones, identidad, cultura
simbólica, etc., pueden entenderse como procesos de
producción e interpretación de signos, símbolos, y
significados, y finalmente como procesos cognitivos
de percepción, categorización, conceptualización, e
interacción social.
En sentido amplio tenemos dos puntos
importantes para la disciplina del diseño: uno
acerca del objeto de estudio –la obra arquitectónica
y urbana-, y dos, la teorización sobre su
conocimiento, que aquí he planteado a partir de
una revisión de ciertas categoría conceptuales
fundamentales para nuestra disciplina.
Así, como un aspecto del primer punto
he señalado el gran cambio ocurrido a partir
del modernismo, en el siglo anterior, de las
concepciones fundamentales de la arquitectura y
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

del diseño urbano y arquitectónico, en la medida
que dicho cambio puede entenderse como parte
de otros cambios en el conocimiento, la filosofía,
las ciencias y las humanidades. (Mallgrave, 2013;
Montaner, ob. Cit.)
Dicho cambio se resume en:
1 crisis del objeto arquitectónico
2 nuevo paradigma del conocimiento
Entre otras consecuencias de ello tenemos el
surgimiento de nuevas corrientes de estudio sobre
el papel de los actores urbanos en el diseño urbano
y arquitectónico, puesto que, en la actualidad,
cualquier aspecto de la realidad que queramos
examinar es tan complejo, y se encuentra
interrelacionado con multitud de otros procesos
y planos de realidad, que solamente rebasando
las fronteras disciplinares podría abarcarse como
tema de estudio.
Y este referente ontológico es por ello mismo
el referente de una concepción del mundo ya no
como una sucesión de eventos lineales, de causas
y efectos, de formas y de funciones, sino de la
idea de que el universo no es lineal, y de que,
como señaló Jencks, mas bien avanza a saltos.
En la discusión de los resultados tenemos
que, si bien la complejidad de los procesos
urbanos surgidos con el modernismo ha requerido
enfoques interdisciplinares sobre todo respecto
de fenómenos donde se involucra la subjetividad
humana, tales como la identidad urbana, los
imaginarios, las representaciones sociales, etc.,
dichos enfoques no son suficientes si sólo se
limitan a ofrecer su perspectiva desde su propia
frontera disciplinar y metodológica, sino que el
reto será establecer metodologías en las cuales
se acuerde un problema de estudio y un marco
teórico en común.
Un ejemplo de ello lo ofrece la epistemología
constructivista, tema ya revisado que se refiere a los
tres grandes campos de todo enfoque constructivista:
el caso de estudio en particular, o sea, la porción de
realidad que el diseñador quiere abarcar en su obra;
los procedimientos para su estudio, o metodología,
lo que implica una revisión y elucidación conceptual,
y un tercero es un eventual cambio de teorías sobre
el espacio construido, lo cual tendrá que conducir a
un cambio epistémico y filosófico.
Esto quiere decir que antes que todo parece
necesario puntualizar cómo se ha dado un cambio
en la forma en que las disciplinas científicas
organizan el conocimiento. Luego de ello se
requiere una crítica conceptual para sustentar
45

�Fuentes Farías

los cambios en el conocimiento, y en particular
del estatuto epistemológico de las categorías
conceptuales señaladas, los cuales también
pueden ser referidos como esquemas cognitivos
de acción, interacción, y representación.
Por ello, tenemos primero que se requiere un
doble enfoque, tanto científico como filosófico
(o humanístico), mismo que podemos ver
concretado en las corrientes de estudios ya
señaladas aquí. En particular, el estudio de las
subjetividades, representaciones, imaginarios,
e interacciones simbólicas, que es también el
problema de la acción y atención conjunta,
requiere a la vez un enfoque interpretativo desde
el cual se da relevancia a la cultura simbólica y al
lenguaje narrativo de los individuos, como vimos
con Lindón al inicio de la sección 2 (Lindón, Íd.:
31, 33; Lindón, 2011: 21).
Ante ello, en cuanto al papel del diseñador no
queda sino interpretar las experiencias fenoménicas
de otros mediante sus propias experiencias como
habitante de la ciudad.

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47

�Identificando clústers culturales en el centro de Monterrey

Los costes de la modernización: desigualdad social y fragmentación urbana en Tampico, Tamaulipas.
The cost of modernization: social inequality and urban fragmentation in Tampico, Tamaulipas.
Recibido: Diciembre 2018
Aceptado: Agosto 2019

Reina Loredo Cansino1
Carlos Eric Berumen Rodríguez2
Lorena Gertrudis Valle Chavarría3

Resumen

Abstract

El artículo reflexiona sobre el fenómeno de
la arquitectura moderna desde la periferia de
aquellos territorios que paradójicamente el
desarrollo y la modernización han fragmentado.
Tomando como caso de estudio la ciudad de
Tampico, Tamaulipas. El documento describe el
proceso de modernización de la ciudad a partir
de una revisión bibliográfica, hemerográfica y
de archivo con el fin de contribuir a la discusión
en torno a los impactos que los procesos de
modernización tuvieron en las ciudades-puerto
asociados al ferrocarril y el petróleo a inicios
del siglo XX. Se muestra cómo los procesos
de modernización se sustentan en un modelo
que promueve la fragmentación urbana y se
concluye que en el caso de Tampico las lógicas
de modernidad perpetuaron la fragmentación del
ámbito urbano exacerbando la desigualdad social.

The article reflects on the phenomenon of modern
architecture from the periphery of those territories
that, paradoxically, development and modernization
have fragmented. Taking as a case study the city of
Tampico, Tamaulipas. The process of modernization
of the city is described from a bibliographic,
newspaper and archive review in order to
contribute to the discussion about the effects of the
modernization processes in port cities associated
with railways and oil. early twentieth century. It
shows how modernization processes are based on
a model that promotes urban fragmentation. To
conclude that in the case of Tampico the logic of
modernity perpetuated the fragmentation of the
urban environment exacerbating social inequality.

Palabras Clave:

Keywords:

Modern architecture; Urban segregation;
Industrialization.

Arquitectura moderna; Segregación urbana;
Industrialización.

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Doctora en Proyectos Arquitectónicos, Profesor de tiempo
completo Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; reina.loredo@gmail.com
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Doctor en Conservación y Restauración del patrimonio
histórico-artístico. Profesor de tiempo completo Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; cberumen@docentes.uat.edu.mx
3
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Doctor en Conservación y Restauración del patrimonio
histórico-artístico. Profesor de tiempo completo Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo; lvalle@docentes.uat.edu.mx
2

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

49

�Loredo Cansino, Berumen Rodríguez, Valle Chavarría

1. Introducción.
En el contexto histórico latinoamericano la temprana
industrialización, la urbanización acelerada y el
impacto del desarrollo económico en contextos
rurales, fue una constante en ciudades periféricas
localizadas en las rutas de comercio internacional
y/o en los polos de producción/exportación. Estas
ciudades han sido caracterizadas como monoproductivas, transitorias, dependientes de las
metrópolis y con una baja jerarquía sociocultural.
Esta caracterización promueve el binomio
sociedades dominantes/sociedades dominadas,
lo que implica sin lugar a duda un fenómeno
de jerarquización a partir de la modernización.
(Castells, 1973; Hardoy, 1974; Segre, 1975;
Almandoz, 2015). De acuerdo con lo anterior en
este artículo se revisa el proceso de modernización,
entre 1890 y 1920, de una ciudad portuaria ubicada
en el Golfo de México para dar cuenta del impacto
social de algunas de las transformaciones urbanas
que ocurren a partir de estos procesos.
Por otro lado, en estas ciudades periféricas
como en las grandes capitales, la arquitectura
y el desarrollo urbano se convirtieron en los
emblemas visuales y concretos del camino
hacia la modernidad. “La influencia de la Bella
Época en las agendas de gobierno de muchos
países latinoamericanos se tradujo en reformas
sanitarias, propuestas de renovación urbana y
expansión residencial”, (Almandoz, 2002:28).
Así, la trasformación de la estructura urbana y
edilicia de Tampico durante el período puede
asociarse a diversos fenómenos entre los que
sobresale el proceso de modernización porfirista
influenciado totalmente por Europa.
Reflexionar acerca del fenómeno de la
arquitectura moderna desde la periferia de aquellos
territorios que paradójicamente el desarrollo y
la modernización han fragmentado permitirá
reconstruir la historia urbana desde el ámbito
de lo social (Fernández, 1998). De este modo,
los datos surgidos de la revisión bibliográfica,
hemerográfica y de archivo contribuyen a entender
la manera en que los proyectos arquitectónicos y
urbanos construyen un imaginario de modernidad.
Como se argumentará en las siguientes
páginas, los procesos de modernización a
inicios del siglo XIX impulsados por el Estado
en áreas estratégicas para el crecimiento
económico nacional propiciaron la inversión de
50

capitales extranjeros y un modelo de desarrollo
espacial caracterizado por la fragmentación, la
privatización y la segregación urbana.
Para desarrollar este argumento se describirá
la importancia del ferrocarril y el puerto en el
proceso de configuración urbana de la zona de
estudio. Posteriormente, se describirá la relación
entre dos industrias claves, ambas con inversión
extranjera, en el período de modernización: el
ferrocarril y el petróleo. Destacando una serie de
proyectos arquitectónicos y urbanos asociados a
ambas industrias. Finalmente, se hará hincapié
en los espacios habitacionales surgidos del
modelo de desarrollo espacial que la industria
petrolera establece para concluir que el costo
social del proceso de modernización perpetuó la
segregación y fragmentación urbana a partir de la
desigualdad social.

2. El ferrocarril y el puerto de
Tampico.
El período histórico que tuvo lugar entre los
años 1876 y 1911 conocido como el porfiriato es,
además de una permanencia inédita en el poder
ejecutivo por más de tres décadas, un parteaguas
de una profunda transformación económica y
desarrollo comercial con grandes infraestructuras
que tuvo lugar a lo largo y ancho de la república
mexicana. El Estado promovió la transición hacia
la modernización, que inició primordialmente
con las vías de transportes y comunicación.
Las costas del Golfo de México fueron los
espacios geográficos claves para las actividades
intensivas de expansión comercial del interior
al exterior del país; por su estratégica ubicación
natural y geográfica, la ciudad y puerto de
Tampico se convertiría en uno de los principales
puntos de salida para los productos de exportación
durante este importante período.
Para llevar a posicionarse como uno de los
más importantes puertos de México, se impulsó
la modernización de la red portuaria y ferroviaria
local, pues, aunque ya funcionaba Tampico como
puerto de altura desde 1827 no había carreteras,
solo caminos y todo el comercio era por vía
marítima. Los cambios significativos para la
modernización vinieron con el ferrocarril.
Dos compañías fueron las encargadas de ello:
la primera, Ferrocarril Central Mexicano inició
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Los costes de la modernización

sus actividades en el año de 1880 uniendo a la
capital de la república con el norte del país. La
estación de Tampico se puso en explotación con
el ramal de la línea Chicalote-Tampico y la Barra
pasando por San Luis Potosí en el año de 1891
con un tendido de 670, 560 km. de extensión;
la segunda, Ferrocarril de Monterrey al Golfo4,
que conectaba a Tampico con el norte del país
y la ciudad de Monterrey. Esta red ferroviaria
se terminó de construir el 13 de septiembre de
1891. Durante el porfiriato fue signo de orgullo y
modernidad abarcando una extensión de 591,756
km. Corre desde Treviño, estación del ferrocarril
Internacional en el Estado de Coahuila, hasta
Tampico pasando por Monterrey y Ciudad
Victoria, Tamaulipas (Román, 1933).
De esta manera Tampico quedó rápidamente
inmerso en la nueva red de transportes terrestres,
acaparando el movimiento de mercancías,
principalmente minerales. Los ferrocarriles
transportaron importantes cargas desde o hacia
regiones distantes a más de mil kilómetros del
puerto. Es necesario mencionar que estos son solo
ramales de las grandes vías troncales instaladas
en el país como verdaderas columnas vertebrales
que corren de sur a norte y transversalmente5.
Ahora bien, las conexiones ferroviarias hicieron
necesarios los trabajos de modernización portuaria,
ya que resultaba indispensable un puerto profundo
para ampliar el carácter comercial de la inversión.
La intención era ampliar el intercambio comercial
internacional de las ciudades del interior. San Luis
Potosí y Monterrey, importantes centros mineros e
industriales, podrían acceder al comercio marítimo
de forma directa (Ocasio Meléndez 2012). La
adecuación y canalización del río Pánuco facilitaría
el tránsito de las grandes embarcaciones de vapor
que arribaban del extranjero.
Las obras iniciaron en el año de 1890 con el
dragado del río Pánuco, ya que su “barra” natural
tenía un fondo de 7 a 9 pies de profundidad,
mismo que se incrementaba entre 11 y 15 pies
en épocas de lluvia, siendo aún insuficientes para
la navegación de grandes barcos mercantes. La
compañía Ferrocarril Central Mexicano, obtuvo
el contrato de construcción y ésta subcontrató
a su vez a la Louisiana Jetty and Lighterage
Company para realizar el proyecto. Los trabajos

continuaron durante 5 años; al final se logró que
el río alcanzara una profundidad de 22 pies con la
consigna de que dicha profundidad se mantuviera
constante durante 10 años.
Figura 1. Construcción del ferrocarril Tampico, 1890.

Fuente: US Library of Congress.

Se construyeron dos escolleras paralelas que
son la entrada al puerto desde el Golfo de México:
primero se construyó la escollera norte con 1470
m de longitud y luego la sur, con 1,445 m., (Ver
Figura 1). La distancia entre éstas es de 300 m.
El canal de navegación es de 19 km. Los barcos
de mayor calado ingresaban por el río Pánuco,
mientras que las embarcaciones menores lo hacían
por el río Tamesí. Asimismo, se construyeron
espaciosos muelles en la ribera del río Pánuco
para facilitar el arribo de las embarcaciones
mercantiles y de su carga y descarga. Hacía 1892
existían tres lugares para el desembarco de carga:
el llamado La Barra a la entrada del río Pánuco,
el del ferrocarril en Doña Cecilia y el muelle
fiscal frente a la Aduana de Tampico (Hernández
Elizondo 2006).
La inversión en la construcción de las
escolleras fue enorme y los efectos de su
explotación económica fueron inmediatos. En
las memorias del proyecto, presentadas en la
Louisiana Purchase Exposition, de 1904, Elmer

4

En 1902, Ferrocarril Monterrey al Golfo sería absorbido por Ferrocarril Central Mexicano, monopolizando las actividades comerciales
del puerto de Tampico
5
Durante el gobierno de Porfirio Díaz se construyeron más de 19,000 km. de vías férreas.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

51

�Loredo Cansino, Berumen Rodríguez, Valle Chavarría

L. Corthell6 describe el éxito técnico y comercial
del proyecto:
“Los ingenieros hidráulicos, con experiencia
en tales trabajos, apreciarán el gran éxito de estas
obras, en la fabricación y el mantenimiento...
Los resultados comerciales no han sido menos
satisfactorios. Tampico, geográficamente, está
bien situado para una gran empresa comercial. Está
enfrente del centro de la República Mexicana. Las
dos líneas ferroviarias centrales que irradian desde
allí, una hacia el oeste y la otra hacia el noroeste,
cubren toda esa parte de México. La finalización
de la línea directa proyectada desde Tampico a
México le da al Puerto una mayor ventaja y lo
coloca en una posición para controlar el tráfico de
una gran parte de México” (Corthell, 1904:12).
El contrato para la construcción de las
escolleras7, firmado en 1888, por Ferrocarril
Central Mexicano preveía también la construcción
de una vía férrea que comunicaría las obras del
puerto con el sistema ferroviario nacional. Así,
se construyen las extensiones de la línea férrea
en el área portuaria con el tramo a La Barra.
Originalmente el tendido se construyó para el
traslado de las rocas que formarían las escolleras.
Más tarde, la compañía ferroviaria fundó en la
ribera del Pánuco sus instalaciones. Ahí construyó,
además de los muelles La Barra y Doña Cecilia,
talleres, la “casa redonda”, bodegas y un edificio
fiscal (Herrera, Vera y Martínez 2015).
A través de las líneas del ferrocarril un nuevo

modo de ordenamiento del espacio y el territorio
surgió. La infraestructura ferroviaria y portuaria
sirvió de columna vertebral a una serie de
espacios producto de la industrialización. Estos
espacios llegaron a conformar un sistema que
alteró la forma de la ciudad.
Si observamos el plano del Puerto de Tampico
(1903), desarrollado por Elmer L. Corthell
(Ver Figura 2), podremos notar como las redes
ferroviarias y las obras portuarias al paso de los
años definieron el establecimiento de puntos de
conexión indispensables para la modernización
de la ciudad. Entre las obras más sobresalientes
que se construyeron durante el proceso de
industrialización podemos señalar:
-Edificio de la Aduana de Tampico (18961902)8, estructura de elementos prefabricados
de hierro colado y mampostería, desarrollado
en dos niveles, de 300 metros de largo y 46 de
ancho. La planta baja funcionaba como almacén
y recepción/entrega de mercancías y la planta alta
albergaba las oficinas aduanales. Las vías férreas
atravesaban el edificio para permitir la llegada
de los carros de carga y el acceso directo a la
aduana. El muelle alcanzaba 350 metros de largo
con un ancho de 15 metros. Las condiciones del
terreno obligaron la construcción de un sistema
de cimentación a base de pilotes. (Ver Figura 3)
-Canal de Chijol, el proyecto estaba
contemplado años atrás (1860) pero fue durante el
porfiriato que se ejecutan los trabajos de la limpia,

Figura 2. Plano del Puerto de Tampico, 1903.

Fuente: Elmer L. Corthell, 1904. p. 12.

6

Jefe de proyectos de las escolleras del Mississippi y jefe de ingenieros de las escolleras de Tampico, quien presentaba un resumen de las
características destacadas de las obras en Tampico a través de cuatro modelos en relieve y un álbum de cincuenta y tres fotografías, que
muestran todas las fases de los trabajos, los métodos de construcción, los resultados físicos y las instalaciones comerciales.
7
[Contrato de construcción. Archivo Histórico de PEMEX, caja 2094, exp. 56703, foja 22]
8
También construida por la Compañía Ferrocarril Central Mexicano.

52

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Los costes de la modernización

mejoramiento y ensanche del canal de Chijol
desde su desembocadura en río Pánuco hasta la
Laguna de Tamiahua. Las obras iniciaron en el
año de 1903 y concluyeron en el año de 1907.
Esta vía fluvial comunica al puerto de Tampico
con el puerto de Tuxpan, Veracruz. Todo el
canal debió tener una anchura de 10 metros y una
profundidad de 1.50 m. Su objetivo era facilitar
las comunicaciones entre los puertos de Tampico y
puntos intermedios, ribereños, atravesando lugares
de gran potencial económico. (Ver Figura 4)
Figura 3. Proyecto de la Aduana de Tampico, 1895-1898.

Fuente: Mapoteca Orozo y Berra.

Figura 4. Canal del Chijol, 1874.

Fuente: Mapoteca Orozo y Berra.

El tren Tampico-La Barra funcionó hasta
los años cuarenta. Durante estas décadas la
ciudad se extendió acompañando el recorrido
del ferrocarril no solamente de grandes obras
de infraestructura, sino también de una gran

cantidad de asentamientos obreros. La Compañía
Ferrocarrilera Central Mexicana, constructora,
operadora y administradora del ferrocarril y
del puerto, hizo grandes convocatorias para la
contratación de personal obrero. En 1890, al
iniciar los trabajos preliminares de limpieza de la
barra se hizo un llamamiento de mil trabajadores
en San Luis Potosí9.
Así, el tren se convirtió en una línea de
comunicación para una oleada de migrantes
nacionales y extranjeros, atraídos por la pujanza
del puerto y a quienes el centro de la ciudad ya
no podía albergar. Estos asentamientos fueron
concentrándose en los terrenos aledaños a la línea
férrea, que hasta 1890 estaban deshabitados:
“También se construyeron chozas y casas
a lo largo de los once kilómetros de caminos
establecidos por el Central Mexicano entre
Tampico y la escollera norte construida en La
Barra. Una locomotora daba servicio a ese caserío
transportando hombres y materiales hacia y desde
Tampico. Se convirtió en la forma de transporte más
importante para los trabajadores y sus familias que
vivían a lo largo de la línea. De esta manera se dio
el desarrollo de la población y la suburbanización
en los barrios Árbol Grande, Doña Cecilia y La
Barra” (Ocasio Meléndez, 2012:128).
El
ferrocarril
provocó
también
la
transformación del paisaje (Ver Figura 5). Se
favoreció el acceso “masivo” a la playa, que
ya era un centro de veraneo para la clase alta
tampiqueña antes de la construcción del tren, pero
que a partir del proceso de modernización empezó
a plantearse como un espacio de explotación
turística. Contando con el tendido de las vías,
a partir de 1895 un tren de vagones comenzó el
traslado de pasajeros entre Tampico y la playa.
“A la par, comenzó a ser un sitio de interés
para el creciente número de empleados de las
compañías extranjeras, navieras y ferrocarrileras,
principalmente de estadounidenses y británicos,
lo mismo que sus familias, quienes fueron los
que detonaron la costumbre de ir a la playa en
sus tiempos de ocio” (Herrera, Vera y Martínez,
2015:397). A partir de entonces, las inversiones
nacionales y extranjeras para la construcción de
hoteles y otras instalaciones se sucedieron en las
siguientes décadas.

9
[Nota periodística.“La barra de Tampico, Diario del Hogar, 29 marzo, 1890, HNDM, consultado 15 febrero, 2019], http://www.hndm.
unam.mx

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

53

�Loredo Cansino, Berumen Rodríguez, Valle Chavarría

Figura 5. Río Pánuco y los muelles desde el faro, entre
1880 y 1897.

Fuente: US Library of Congress.

3. La infraestructura ferroviaria y
la industria petrolera.
A finales del siglo XIX, las estructuras productivas
de los países industriales se transformaron. “El
petróleo y la electricidad desplazaron al carbón
mineral como principal energético. Su bajo
costo, su poder calorífico, facilidad de manejo
y almacenaje hicieron del petróleo un elemento
básico en los procesos industriales, comerciales

y de transporte modernos” (Álvarez de la Borda,
2005:31). Sin duda, el proceso de modernización
en Tampico nace con el proyecto porfiriano para el
desarrollo del ferrocarril y tuvo continuidad en la
explotación petrolera. En este sentido, “las obras
portuarias concesionadas al Ferrocarril Central
fueron muy importantes para entender por qué el
puerto se convertiría, a lo largo de las primeras
décadas del siglo XX, en centro de la actividad
de la explotación petrolera, de su administración,
refinación y transporte” (Gamboa Ramírez y Paez
Flores, 2012:138).
En 1895 la primer refinería, no dedicada a la
exploración y explotación de la Waters Pierce
Oil Company se estableció en Árbol Grande10.
Esta compañía importaba el crudo de los Estados
Unidos y lo procesaba en productos refinados
del petróleo para venta en México. Más tarde, en
1901, la Pierce compró la Compañía Ferrocarril
Central Mexicano. Así nace un monopolio, que
fusiona comunicaciones y energía, que dominó
al puerto de Tampico hasta 1907 cuando el
ferrocarril fue expropiado.
A partir del cambio en el Código de Minería
para la explotación de los recursos del subsuelo
(1884) que permitía la explotación de los recursos
subterráneos al dueño del suelo, y el decreto de la
Ley Petrolera (1901) que autorizaba al Ejecutivo
a conceder permiso de exploración petrolera, la
llegada de exploradores y explotadores petroleros
a Tampico no se hizo esperar. Para 1918, según
podemos observar en el plano de la California
Investiment Company (Ver Figura 6), otras
compañías se establecieron a lo largo de la línea

Figura 6. Tampico, 1918.

Fuente: Brown, 1993, 192.

10
Anuario estadístico del Estado de Tamaulipas, formado por la Dirección General Técnica a cargo del Ing. Espiridión Ledesma, Año de
1901, Ciudad Victoria, establecimiento Tipográfico del Gobierno, t.I, num. 1.

54

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Los costes de la modernización

férrea y portuaria en ambos lados del Pánuco.
Así, la Magnolia Petroleum Co., la Mexican
Petroleum Co., la Huasteca Petroleum Co, la
National Petroleum Corp., la Standard Oil y la
Mexican Eagle Oil se suman a la Waters Pierce.
La primera producción importante de la zona
llegó en 1904. El pozo No. 1 de La Pez, explotado
por la Mexican Petroleum Company arrojaba
1,500 barriles de crudo diario. La Mexican
Petroleum hizo un contrato con la Compañía
Ferrocarril Central Mexicano y a finales de 1905
las locomotoras del ferrocarril Tampico-San
Luis Potosí utilizaban por primera vez petróleo
extraído en la región como combustible (Álvarez
de la Borda, 2005).
Más tarde, en 1910 el pozo Casiano No. 7,
explotado por la Huasteca Petroleum, tuvo una
producción inicial de cien mil barriles diarios de
crudo lo que consolidó la infraestructura industrial
de la zona: se construyeron oleoductos, tanques
de almacenamiento, represas, etc.. Por su parte, la
Mexican Eagle Oil con capital inglés, considerada
entonces la compañía petrolera más poderosa de
México, construyó en 1912, amplios muelles en
los casi cuatro kilómetros de la margen izquierda
del Pánuco donde estableció en 536 hectáreas la
refinería El Águila.
La carta del Puerto de Tampico en la
desembocadura del Río Pánuco de 1923 (Ver

Figura 7), da constancia detallada del sembrado
de las instalaciones industriales asociadas a
la actividad petrolera. A estas instalaciones se
sumarán oficinas técnicas y administrativas que
las compañías petroleras construyeron en el
centro de la ciudad.
En este contexto, el desarrollo de la ciudad
se despliega simultáneamente con una fuerte
inversión en el tendido de redes de transporte, de
energía y servicios para el desarrollo industrial.
La construcción de la infraestructura petrolera
consolidó la ciudad y más tarde la infraestructura
ferroviaria la configuró. Porque no se puede
separar la llegada del ferrocarril a la consolidación
del puerto, ni la construcción de calles y avenidas a
la de oleoductos. Tampoco se puede ignorar que la
necesidad de alojamiento para el personal técnico/
administrativo y obrero de la industria petrolera
conformó la organización de las zonas residenciales
de Tampico (Batorila y Loredo, 2017).
La actividad económico-comercial del puerto
y las infraestructuras petroleras convirtieron a
Tampico en el segundo puerto exportador del
mundo a principios de la década de los veinte
(Sánchez Gómez,1998). Esto provocó un cambio
notorio en la ciudad, que se convirtió entre
1910 y 1920 en una ciudad moderna. El cónsul
estadounidense en Tampico, Claude I. Dawson,
la describe así en 1920:

Figura 7. Plano del Puerto de Tampico, Autor: José Garduño, 1924. Secretaría de Comunicaciones y OP.

Fuente: Mapoteca Orozco y Berra.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

55

�Loredo Cansino, Berumen Rodríguez, Valle Chavarría

“…una ciudad cosmopolita con calles de
asfalto, uno de los mejores sistemas de iluminación
de cualquier ciudad de su tamaño en cualquier
parte del mundo, con tranvía eléctrico y edificios
modernos y de departamentos. El viejo Tampico
era una ciudad de edificios de una sola planta,
la mayoría de los cuales permanecen, y sobre la
cual se elevan las enormes estructuras nuevas, un
ejemplo interesante del desbordamiento moderno
del último siglo.”11
En un contexto nacional donde las ciudades
con mayor desarrollo estaban siendo dotadas de
los principales servicios, se plantearon en Tampico
proyectos de modernización que dejaban atrás el
transporte y las comunicaciones para implicar
la imagen urbana y la condición higiénica y/o
de saneamiento. Ejemplo de infraestructuras de
servicios con carácter industrial son:
-La planta de luz Andonegui que entró en servicio
en el año de 1923 con dos generadores de 6000 kw;
supliendo a la anterior planta. El edificio cuenta
con dos galeras de gran altura de mampostería y
ensambles de fierro y lámina galvanizada en techos.
Dio servicio de 1923 a 1979.
-La planta potabilizadora Hidros, construida
entre 1926 y 1929, utilizaba sistemas de filtraje
altamente sofisticados para el período, así como
maquinaria y equipo importado desde Alemania.
El edificio es un pabellón de techos altos y grandes
ventanales, construido en tabique y concreto.
A partir de alcanzar su máximo histórico en
la producción petrolera en 1921, llegó su declive.
El acelerado crecimiento de Tampico durante el
período al que nos hemos venido refiriendo no es
equiparable al de ninguna ciudad o región en el
país. En ningún sitio se registró tal concentración
industrial y/o crecimiento demográfico, comercial
y financiero. Sin embargo, “este excepcional
desarrollo, presentó contradicciones y limitaciones
urbanas, ambientales y de servicios, que sí pueden
referirse a otras ciudades petroleras de América
Latina, como Maracaibo y Cabinas en Venezuela”
(Hernández Elizondo, 2006:115).

11
[Nota periodística. “Mexico making headway” New York
Times, 17 noviembre, 1920, consultado 31 enero, 2019], https://
timesmachine.nytimes.com
12
Específicamente en Doña Cecilia, localidad perteneciente a
Tampico, adyacente a la línea de tren.
13
[Nota periodística. “News, notes and comments from
Modern Mexico,” The Mexican Herald, 9 julio, 1898], HNDM,
consultado 8 enero, 2019, http://www.hndm.unam.mx/consulta

56

4. La fragmentación de la ciudad,
el costo de la modernización.
Las noticias en 1880 de la llegada del ferrocarril
atrajeron a Tampico a un gran número de migrantes,
nacionales y extranjeros, interesados en participar
en los nuevos trabajos ofertados en la ciudad.
Posteriormente el desarrollo de las infraestructuras
portuarias y petroleras provocó una serie de
crecimientos demográficos que se extendieron por
décadas, según lo muestra la Tabla 1.
Tabla 1. Población de Tampico asociada a tipos de desarrollo entre 1879-1922.

Fuente: Elaboración propia con base en Ocasio Meléndez, 2012, p. 253.

El crecimiento asociado al desarrollo
ferroviario y portuario implicaba no solamente
la construcción del tendido, sino también su
mantenimiento y reparación lo que trajo la
contratación constante de trabajadores. Sin
embargo, la ciudad no estaba preparada para
este crecimiento demográfico. Los migrantes
que llegaron a Tampico estaban obligados a
vivir en “chozas multifamiliares rentadas en
terrenos pantanosos a las orillas de la Laguna del
Carpintero…o bien a construir casuchas en tierras
alejadas al norte o al este del centro de la ciudad”
(Ocasio Meléndez, 2012:128).
Sin embargo, esta no era la condición de
habitación de todos los trabajadores del sector.
La Compañía Ferrocarril Central Mexicano
además de instalar sus edificios operativos y
administrativos en La Barra12 también construyó
viviendas en el mismo sitio para sus empleados
de confianza mayoritariamente norteamericanos.
Un observador señala la apariencia de un
auténtico american railway town que tenían estos
complejos habitacionales.13
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Los costes de la modernización

Con la refinería instalada en Árbol Grande,
en 1895, el desarrollo petrolero aterrizó en
La Barra. La oferta laboral se multiplicó de
manera exponencial, lo que atrajo a muchos más
inmigrantes a instalarse ahí. Con el tiempo la
compañía permitió el establecimiento irregular
a obreros en los vastos terrenos de su propiedad
aledaños al tren con la intención de evitar pérdida
de tiempo por traslados. En 1896 un observador
describe:
“La población del puerto continúa aumentando.
El suburbio de Doña Cecilia contiene una
población de aproximadamente 4.500 almas,
y Árbol Grande, un pueblo comparativamente
nuevo, cerca de 500 personas, propiamente en
Tampico no hay edificios vacantes, y aunque se
están construyendo nuevos edificios, pasará algún
tiempo antes de igualar la demanda.”14
Al expropiarse los ferrocarriles en 1907 los
terrenos propiedad de Ferrocarril Central Mexicano
en La Barra pasaron a ser parte del Estado que
terminó arrendándolos o vendiéndolos a las
compañías petroleras que aterrizaron en la zona.
Esto no cambió la situación de estos asentamientos
o barrios obreros, todo lo contrario, la irregularidad
se generalizó. Así, en respuesta a una lógica ajena,
sustentada en el sistema hegemónico de explotación
se gestaron transformaciones radicales en la ciudad
y formas de vida, que mantenían un perfil rural en
concentraciones con baja densidad de población a
todo lo largo de la línea de ferrocarril entre Tampico
y La Barra. “Doña Cecilia y Árbol Grande eran
barrios proletariados lejos de Tampico que debido
a sus características físicas y sociales lucían más
como pueblo interiores y rurales que como barrios
de una ciudad moderna…” (Adleson,1982:105).
Barrios sin servicios básicos, donde proliferaron
viviendas de diversas tipologías que compartían dos
elementos en común: precariedad e insalubridad.
Por el contrario, y como hemos visto en el
apartado anterior, el centro de Tampico a partir de
1910 contaba con los servicios de agua potable,
drenaje, electricidad e iluminación; además de
contar con el servicio del tranvía eléctrico, se
habían asfaltado sus calles y la arquitectura que
se desarrollaba en la ciudad correspondía a los
estándares que la modernidad marcaba.

En el contexto nacional era común que estos
servicios fueran suministrados por empresas
extranjeras. Tal era el caso del tranvía y el sistema
eléctrico, propiedad de la compañía El Águila,
que de ninguna manera se conformaron con la
explotación de recursos y servicios. Pronto los
inversionistas de la empresa fueron conscientes
de las posibilidades económicas que tendría el
desarrollo inmobiliario en la ciudad. Las políticas
de esta empresa cambiaran en muchos sentidos el
crecimiento urbano de Tampico.
En 1913, la compañía planteó el proyecto de
construcción de una colonia para sus empleados.
Se trataba de un terreno, de 60 hectáreas, ubicado
en el norte de la ciudad con excelentes vistas y
paralelo a la ruta del tranvía. Ahí se construirán
mansiones para la élite de la sociedad nacional
y extranjera. El Águila se sumará así a otras
colonias construidas previamente por iniciativa
de ciudadanos norteamericanos, como Donald
Campbell, donde la tipología habitacional
tradicional local comienza su transformación:
“…edificaciones con techos a dos aguas
recubiertos de tejamanil, amplias galerías
exteriores protegidas con mosquiteros, pórticos
sobreelevados del terreno por un basamento,
áticos y sótanos en las viviendas; construcciones
que utilizaban madera, si no exclusivamente, si en
una proporción notablemente diferente a la de las
arquitecturas locales y -algo que en mi juicio es
sumamente importante- la inclusión de elementos
de hierro, industrializados y estandarizados para
la construcción en columnas, farolas, balcones,
etc.,” (Narváez Tijerina, 2006:45)
La implantación de nuevos patrones
económicos, culturales e ideológicos vinculados al
medio urbano moderno llegó para aplastar muchas
de las tradiciones locales constructivas y de formas
de vida que eran parte del tejido cultural local.
Además, separó de forma dramática y visible dos
mundos que funcionaban a partir del fenómeno
de la modernización: la élite industrial, dominada
por extranjeros, y los obreros. Así, “comienza la
estratificación del espacio urbano siguiendo la
lógica piramidal del control empresarial”15.
La estratificación urbana separó la sociedad en
tres grupos: los dos primeros, la élite empresarial y

14

[Nota periodística.“Trade of Mexico,” The Mexican Herald, 9 noviembre, 1897, HNDM, consultado 29 noviembre, 2017], http://www.
hndm.unam.mx/consulta
15
Ibidem p. 45

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

57

�Loredo Cansino, Berumen Rodríguez, Valle Chavarría

los empleados especializados se concentraban dentro
de los límites municipales en colonias exclusivas
que ofrecían viviendas de varias habitaciones,
drenaje, agua potable y acceso al tranvía. No todos
gozaban de los mismos edificios, pero al menos
estaban integrados en un mismo espacio urbano.
El tercer grupo estaba formado por obreros
y desempleados. Se pueden señalar tres tipos de
vivienda para estos: chozas para obreros (Ver
Figura 8), construidas con materiales inflamables
e instaladas peligrosamente cerca de talleres
de ferrocarril y tanques de petróleo; casas para
trabajadores calificados construidas cerca de las
refinerías, ambos tipos eran propiedad de las
compañías y se rentaban o cedían a los trabajadores
temporalmente, (Ver Figura 9). Finalmente están
las casas propias. Estas viviendas eran espacios
reducidos, entre 45 y 60 m2 aproximadamente,
dónde habitaban hasta tres familias, (Ver
Figura 10). Constaban de dos recámaras, salacomedor, cocina, baño y el porche tradicional16.
Generalmente eran construidas por el trabajador
en terrenos arrendados o de apropiación irregular
que pertenecían al municipio o a las propias
compañías.
Figura 8. Doña Cecilia, circa 1902.

Fuente: US Library of Congress.

Figura 9. Doña Cecilia, sin fecha.

Fuente: US Library of Congress.

58

Figura 10. Primera página El Mundo , 26 octubre 1924.

Fuente: Benson Latin America Collection.

Esta segmentación geográfica, económica y de
clases fue un gran determinante para la división
política ocurrida en la municipalidad de Tampico
en 1924, cuando la ciudad se fragmenta y nace
Ciudad Madero. El nuevo municipio, primero
llamado Villa Cecilia, estaba conformado por los
asentamientos de Doña Cecilia, Árbol Grande,
Refinería, El Águila, La Barra y Miramar, además
de otras partes del norte de Tampico. Existieron
muchas razones políticas y económicas que
hicieron posible esta fragmentación. Pero sin
duda, una razón de gran peso fue la distancia
social que la modernización había abierto durante
el auge ferroviario, portuario y petrolero.
A partir del movimiento revolucionario las
organizaciones de trabajadores asentados en La
Barra descubrieron su capacidad de movilización
en eventos de huelga capaces de paralizar la
producción petrolera. El siguiente paso fue
buscar la regularización urbana de los terrenos
donde habitaban y los servicios públicos básicos.
La independencia que aquellos obreros, pobres
y migrantes reclamaron, esos quienes forjaron
a base de su fuerza la edad de oro de Tampico,

16
[Nota periodística. “Modelo económico de una casa para
obreros, cómoda y sencilla,” El mundo, 26 octubre, 1824],
Benson Latin American Collection

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�costes de laen
modernización
La cultura del departamento en la modernidad: el caso de estudio delLos
multifamiliar
CU-UNAM.

pero que vivieron siempre en la periferia nos
muestra en muchos sentidos los costes de la
modernización forzada.

5. Conclusiones.
Los procesos de modernización aceleraron de
una manera brutal y casi explosiva el ritmo y
crecimiento de ciudades periféricas en muchas
partes de Latinoamérica. Especialmente aquellos
espacios que se establecieron como nodos en la
trama de comunicación ferroviaria establecida a
finales del siglo XIX.
Gestionado principalmente por la explotación
sistemática de los recursos naturales disponibles
a cargo de una oligarquía capitalista extranjera
auspiciada por el gobierno nacional el proceso
de modernización de Tampico, Tamaulipas,
corresponde a un momento histórico, social y
cultural centrado en la industrialización. Siempre
bajo un modelo inspirado en la idea de modernidad
europea. Este modelo, sin embargo, perpetúa la
lógica de la fragmentación del ámbito urbano,
dando espacio a la consolidación de espacios
habitacionales privilegiados para las clases
acomodadas, generalmente extranjeros, mientras
que una gran parte de la población solo podía aspirar
a la periferia urbana con infraestructura y servicios
de menor calidad.
La desigualdad se hizo evidente en el tipo y
sistemas constructivos de las viviendas, así como
por la calidad de la infraestructura y los servicios
con que se contaba. De esa forma llegaron a
configurarse dos paisajes que, finalmente se
convirtieron en dos ciudades. La fragmentación
espacial que se originó con la modernización de
Tampico persiste aun en la conciencia colectiva
e impide asumir la interdependencia de un área
metropolitana para proyectar un futuro común,
así como reconocer su herencia compartida.
Detrás de conceptos como modernidad,
industrialización y desarrollo se ocultan los procesos
de segregación y fragmentación que caracterizan a
la modernización. En estos procesos una gran parte
de la población, sino la mayoría, quedo excluida
de ciertos espacios, servicios o infraestructuras,
a través de la creación de enclaves urbanos. La
revisión de estos procesos sirve como ejemplo para
entender el papel que juega la arquitectura moderna
en estos espacios en México y algunos otros
países de América Latina en cuyas ciudades se ha
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

profundizado la desigualdad. Una extensa cantidad
de kilómetros de vías, espacios ferroviarios,
edificios de equipamiento e infraestructura son
testigos del momento histórico más importante de
la ciudad y del país. También son ejemplos que
cumplen con los cánones formales modernos y sus
respectivos imaginarios, de cierta forma son objetos
y espacios que demarcan jerarquías y contribuyen a
la desigualdad.

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60

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro.
The architecture product of the brain.
Recibido: Julio 2018
Aceptado: Agosto 2019

Edgar Tlapalamatl Toscuento1

Resumen

Abstract

Ante cualquier acción física o cognitiva como
diseñar, aprender, caminar, leer o el juicio de
belleza de un objeto arquitectónico requiere
la puesta en marcha de diversas estructuras
cerebrales, la participación de varias regiones
celulares, en una interconexión asincrónica y fluida
de la que los individuos no son conscientes. El
sistema nervios desempeña un papel fundamental
en el desarrollo, adaptación y supervivencia del
ser humano y de este dependen todas las acciones
(físicas y cognitivas) que los individuos llevan a
cabo a diario. Por lo tanto, para poder entender
al hombre y los fenómenos que subyacen del
mismo, es necesario conocer la estructura y
función del sistema nervioso en su interacción con
el entorno circundante. Es así que se plantea una
nueva línea de investigación denominada neuroarquitectura, se plantean sus objetivos, campos
de acción, así como los métodos y técnicas a
implementar. Como ejemplo de implementación
de la neuro-arquitectura se analizan y describen
los procesos fisiológicos y cognitivos cerebrocorporales que se activan en los individuos al
evocar un juicio estético arquitectónico, además
se describen algunas estructuras cerebrales que se
encuentran relacionadas con algunos fenómenos
arquitectónicos.

Any physical or cognitive action such as design,
learn, walk, read or the beauty judgment of an
architectural object requires the action of various
brain structures, the participation of several cellular
regions, in an asynchronous and fluid interconnection
unconscious for individuals. The nervous system
plays a fundamental role in the development,
adaptation and survival of the human being and all
the actions (physical and cognitive) that individuals
carry out on a daily basis depend of it. Therefore,
in order to understand man and the phenomena that
emerge it, it is necessary to know the structure and
function of the nervous system in interaction with
the surrounding environment. Thus, a new line of
research called neuro-architecture is proposed, are
described the objectives, fields of action, as well as
the methods and techniques to be implemented. As
an example of neuro-architecture implementation,
are analyzed and described the physiological and
cognitive processes that are activated in individuals
when evoking an architectural aesthetic judgment,
also some brain structures that are related to some
architectural phenomena are presented.

Keywords:

Neuro-architecture; Physiology; Cognition.

Palabras Clave:

Neuro-arquitectura; Fisiología; Cognición.

1

Adscripción: Universitat Internacional de Catalunya; investigador, línea de investigación Neuro-arquitectura. Director del grupo de
investigación con el mismo nombre (Neuro-arquitecturamx); edtlapalamatl@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

61

�Tlapalamatl Toscuento

1. Introducción.
Aunque las personas pasan la mayor parte de sus
vidas en el interior de espacios arquitectónicos e
interactúan a diario en ellos, poco se sabe, sobre
¿cómo el entorno arquitectónico influye en el
comportamiento, pensamientos, emociones,
sentimientos, conductas y genes de los individuos
que habitan dichos objetos arquitectónicos? Aun
cuando, la arquitectura ha sido abordada desde
diversas perspectivas, con el conocimiento de
diversas ciencias y disciplinas (como la historia,
sociología, antropología, psicología entre otras),
aun no es posible responder a dicha pregunta.
Es por ello que se plantea una nueva
perspectiva arquitectónica, acorde al avance
científico, tecnológico, e ideológico actual,
que contribuya al desarrollo de la disciplina
arquitectónica. Dicha perspectiva parte de la idea:
para poder entender cualquier fenómeno humano
deberíamos entender los procesos cerebrales.
Ello debido, a que, en el cerebro subyacen todas
las acciones y cogniciones humanas, por lo tanto,
algunos fenómenos humanos incluyendo los
arquitectónicos podrían ser resueltos a través de
dicho conocimiento. En consecuencia, entender el
funcionamiento del cerebro desde los mecanismos
celulares de estos procesos, hasta las reacciones
conductuales generadas, como un proceso global
mecanicista, permitirá reestructurar las ideas
y paradigmas actuales en el entendimiento de
diversos fenómenos humanos.
Tal es la apuesta científica de esta idea,
que en los últimos ocho años se han puesto en
marcha varios proyectos de investigación, a los
cuales se les ha asignado millones de dólares,
con el objetivo de responder a la pregunta
¿cómo funciona el cerebro? De ahí que, dicho
conocimiento sirva para resolver muchos de los
problemas humanos actuales y ¿por qué no? dar
paso a una evolución biotecnológica-humana. Por
ejemplo, el Proyecto Cerebro Humano apoyado
por la Unión Europea, tiene el propósito de
simular el funcionamiento del cerebro a través
de modelos informáticos, otro es el proyecto
Conectoma Humano apoyado por los Institutos
Nacionales de la Salud de los Estados Unidos de
América, con el objetivo de cartografiar las vías
neuronales del cerebro humano durante diversos
trastornos cerebrales, otro más es el ¨Proyecto
Neurotecnologías Innovadoras Avanzadas¨

62

(BRAIN) el cual tiene como finalidad, estudiar
en su totalidad el funcionamiento del cerebro
humano (Kaku, 2014).
Al igual que estos grupos de investigación
y siguiendo esta idea científica, considero que,
para poder entender la arquitectura, debemos
entender al hombre en su interacción con el
objeto arquitectónico, ya que es el individuo
quien diseña, crea, habita, interactúa, modifica e
imagina la arquitectura (entre otras actividades)
y dichos fenómenos arquitectónicos subyacen
del mismo. Es decir, entender la arquitectura
implicaría entender los procesos fisiológicoscognitivos que se llevan a cabo durante esas
actividades arquitectónicas.

2. Arquitectura-individuo.
Los seres humanos contemporáneos pasan la
mayor parte de sus vidas dentro de espacios
arquitectónicos, por ejemplo, en la escuela donde
estudian, en la oficina donde trabajan o en la
casa donde comparten momentos en familia o
descansan. De acuerdo con la Encuesta Nacional
sobre el Uso del Tiempo 2009, los mexicanos
dedican más del 60% de su tiempo semanal en
actividades dentro de espacios arquitectónicos
como estudiar, trabajar, labores domésticas y
cuidados (INEGI, 2009), aunque la cantidad
de horas por semana de esas actividades varía
de acuerdo al sexo, es importante puntualizar
al ambiente arquitectónico como elemento
fundamental en la vida de los individuos. Hoy
sabemos que el ambiente influye activamente
sobre el ser humano y el ser humanos influye
activamente sobre el ambiente, es decir es un
proceso cíclico (Holahan, 2012). Pero ¿En
qué medida? y ¿de qué manera el ambiente
arquitectónico influye en la vida diaria de las
personas? ¿Cómo afectan o benefician los
espacios arquitectónicos a las personas que los
habitan?
Preguntas que los arquitectos no se plantean
a la hora de diseñar, producir o enseñar
arquitectura. Sin embargo, sin saberlo, los
espacios arquitectónicos influyen en la vida diaria
de los individuos. Por ejemplo, algunos espacios
arquitectónicos y urbanos generar una serie de
reacciones cognitivas que posteriormente se
evocan en conductas. (Lazarus y Folkman, 1984;
Holahan, 2012; Tlapalamatl, 2017). Conductas
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro

de diversos tipos, que muchas veces las personas
dejan pasar sin cuestionarse ¿cómo suceden? o
¿por qué suceden? Sin embrago, dichos patrones
conductuales son generados por la interacción
de los individuos con el ambiente arquitectónico
y urbano, procesos constantes de adaptaciónmodificación, desde el nivel genético hasta el
nivel conductual (Redolar, 2009; Weitzman,
2011).
Es por ello, que en este artículo se plantea la
necesidad de conocer los procesos fisiológicos
(cerebrales-corporales) y cognitivos que se activan
por la percepción e interacción de las personas
con diversas características arquitectónicas,
conocer que estructuras cerebrales intervienen en
que procesos y su comunicación con el sistema
nervios, que dan origen a las conductas humanas.
Reconociendo la importancia de estos procesos
fisiológicos-cognitivos en la respuesta de varios
hechos arquitectónicos, se plantea una nueva
línea de investigación a la que denomino neuroarquitectura.

3. Neuro-arquitectura.
La neuro-arquitectura es una línea de investigación
científico-arquitectónica, que tiene como objetivo
explicar y resolver hechos arquitectónicos
desde una perspectiva biológica-cognitiva. Este
planteamiento implica la colaboración de varias
ciencias (las neurociencias, psicología, biología,
fisiología, anatomía, epigenética, ente otras)
con la arquitectura, en consecuencia, generar
un constructo teórico de la relación individuoobjeto arquitectónico, que permita entender dicha
interacción, y así mejorar algunas modalidades
del quehacer arquitectónico como: el diseño,
producción, y enseñanza arquitectónica.
El objetivo principal de esta línea de investigación
es explicar los procesos cerebrales y corporales de
los individuos en su interacción con el ambiente
construido, procesos como cognición perceptiva
y descriptiva, por ejemplo, algunos mecanismos
perceptivos como: la belleza, el juicio de valor, la
toma de decisiones, la simulación cognitiva entre
otros más. Explicar el funcionamiento cerebral de
los individuos en su interacción con la arquitectura,
implica estudiarlos desde diversos niveles de
conocimiento, es decir, desde el nivel molecular
hasta el nivel conductual.
La arquitectura como actividad humana o
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

como objeto habitable debe de entenderse a partir
de su relación con el individuo. Ya que todas
las actividades, que se desarrollan en torno a la
arquitectura, dependen de procesos fisiológicoscognitivos que se generan en los individuos
durante el desarrollo de estas. En otras palabras, la
arquitectura es producto del cerebro. De acuerdo
con la neurociencia ante cualquier actividad
humana (sea cognitiva o física), desde la acción
más simple como levantar una pluma y hacer un
trazo en un pedazo de papel, el observar un paisaje
o el conversar con tu mejor amigo, implica la
puesta en marcha de diversos procesos fisiológicos
cerebrales y corporales de los que no somos
conscientes.
Es decir, a nivel cerebral, existe una serie de
interconexiones de diversas estructuras que activan
otros mecanismos fisiológicos-corporales, a dichos
procesos se les denomina sistemas funcionales
(Goldberg, 2014), la puesta en marcha de estos,
tiene la finalidad de preparar al organismo para
llevar a cabo cualquier actividad física o cognitiva.
Por lo tanto, para poder entender al hombre y los
fenómenos que subyacen del mismo, es necesario
conocer la estructura y función del sistema nervioso
en su interacción con el entorno circundante. Ya
que los procesos fisiológicos-cognitivos son el
producto directo de la intercomunicación de varias
regiones cerebrales y corporales (Clark, Boutros y
Méndez 2010).

4. Sistema nervioso: estructura y
función.
La función principal del sistema nervioso es
recibir los estímulos que llegan tanto del medio
externo (entorno circundante) como del interno
(pensamientos y reacciones del organismo),
organizar, procesar y significar esa información,
generando una respuesta adecuada, que le permita
al individuo adaptarse y sobrevivir. La función
principal de todo organismo es la supervivencia
es por ello, que las reacciones fisiológicascognitivas se evocan con ese objetivo.
Los estímulos procedentes del medio externo
son recibidos por varios receptores situados en
diferentes órganos corporales. A estos órganos
se les conoce como órganos de los sentidos,
los cuales son un producto de la evolución,
instrumentos de comunicación entre el medio

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�Tlapalamatl Toscuento

externo e interno, que le permiten al individuo
adaptarse y sobrevivir. La información que
reciben estos receptores es variada, desde
estimulo electromagnéticos, sonoros, mecánicos
y químicos, por ejemplo, el tacto recibe estímulos
de deformaciones mecánicas, por otro lado, el
gusto y el olfato reciben estímulos químicos,
el oído estímulos sonoros y la vista estímulos
electromagnéticos. Cada uno de estos órganos
recibe información del mundo externo, la cual
es transformada en estímulos químico-eléctricos
que es trasmitida por el sistema nervioso al
cerebro, donde esta información es transformada,
modificando el medio interno a fin de proporcionar
las respuestas adecuadas a cada situación vivida.
El sistema nervioso es una estructura biológica
constituida anatómicamente por el Sistema
Nervioso Central (SNC) y Sistema Nervioso
Periférico (SNP), el primero compuesto por el
cerebro, encéfalo y medula espinal, el segundo
por los nervios craneales, espinales y ganglios
nerviosos. Desde el punto de vista funcional el
sistema nervios se subdivide en sistema nervios
somático (SNS) encargado de las reacciones del
organismo con el medio externo y sistema nervios
autónomo (SNA) encargado de las reacciones del
organismo con el medio interno (orgánico) el
cual se subdivide en sistema simpático y sistema
parasimpático (Clark, Boutros y Méndez 2010).
Anatómicamente, el sistema nervioso somático
(SNS) está compuesto por nervios medulares y
craneales, los primeros emergen de la medula
espinal y se divide en dos ramas, una sensitiva
aferente y otra motora eferente y los segundos
emergen del cerebro. Por otro lado, el sistema
nervioso autónomo (SNA) también conocido
como sistema neurovegetativo, se compone de
raíces, plexos y troncos nerviosos, los cuales
se encargan de regular y mantener constante
reacciones involuntarias del organismo como:
la frecuencia cardiaca, motilidad gástrica, la
frecuencia respiratoria, la temperatura entre otros
(Brailowsky, 2012).
El cerebro
El cerebro (A) es una estructura que pesa
alrededor de 1500 gramos, compuesta por dos
hemisferios asimétricos, los cuales se encuentran
comunicados a nivel cortical y subcortical a
través del cuerpo calloso y comisuras anterior y
posterior. Estos enlaces permiten que el cerebro
64

trabaje de manera unificada, aunque existen
diferencias funcionales entre estos (Goldberg,
2014). La neocorteza es una estructura superior
que se pliega sobre el cerebro formando
circunvalaciones, dividida en cuatro lóbulos:
a) lóbulo frontal, b) lóbulo parietal, c) lóbulo
occipital, y d) lóbulo temporal, en estos lóbulos
se desarrollan las funciones cognitivas humanas
más elevadas (Kaku, 2014).
El cerebro tiene alrededor de 100.000 millones
de neuronas y 1000.000 millones de células
gliales interconectadas contiguamente, formando
una red celular que se comunica a través de los
contactos de sus prolongaciones o sinapsis.
Dichas células nerviosas generar una red intricada
que se intercomunica con todas las estructuras
cerebrales, estas vías nerviosas trasmiten
información eléctrica y química que es recibida
y modificada del medio exterior e interior (Mora,
2017), que posteriormente es transformada en
pensamientos o en movimientos corporales de los
más básicos a los más complejos. Las situaciones
más complicadas de la vida, es decir los procesos
mentales y conductas más complejas, dependen
del lóbulo frontal, ubicados en la parte delantera
del cerebro (Goldberg, 2014).
En el cerebro se producen y segregan
varias sustancias químicas, denominadas
neurotransmisores. Sustancias fundamentales
en el funcionamiento del cerebro, que tienen la
finalidad de estimular o inhibir a otras células
de manera instantánea o prolongada, alterando
diversas estructuras cerebrales que se traducen en
acciones y cogniciones humanas. Algunos de los
neurotransmisores más comunes son: acetilcolina,
dopamina, serotonina, péptido, e histamina por
mencionar algunos (Brailowsky, 2012).
La medula espinal
La medula espinal (B) es una estructura
compuesta por fibras nerviosas y cuerpos
celulares rodeados de vértebras, anatómicamente
la medula espinal se divide en cuatro partes: a)
cervical, b) torácica, c) lumbar y d) sacra, su
función principal se basa en proteger la medula
espinal y los nervios que se distribuyen por el
cuerpo a través de esta (Brailowsky, 2012).
El diencéfalo: hipotálamo y tálamo
El diencéfalo (C) es una estructura cerebral
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro

circundante al mesencéfalo (D), en la que se
ubican dos pequeñas estructuras: el hipotálamo
y el tálamo estructuras esenciales para el
funcionamiento adecuado del cerebro, las cuales
están compuestas por varios cuerpos celulares.
El hipotálamo (E) es la estructura que mantiene
y controla las funciones autónomas así como el
comportamiento adaptativo ante situaciones del
medio interno o externo, por otra parte, el tálamo
(F) es la estructura que comunica la información
sensorial con la corteza cerebral (G) de manera
recíproca para un análisis ulterior de dicha
información (Clark, Boutros y Méndez 2010), es
por ello, la importancia de esta estructura, ya que,
como se mencionó anteriormente todo cognición
y acción compleja requiere de la participación
de la corteza cerebral esencialmente de lóbulo
frontal, y el tálamo funge como estación de paso
hacia esa estructura.
El sistema límbico
El sistema límbico es una estructura compuesta
por varios cuerpos celulares: como el hipocampo
(H), la amígdala (I), el cíngulo (J), el hipotálamo,
los cuerpos mamilares (K) y el septo pelúcido
(L), su función principal es la evocación de las
emociones como impulsos básicos de supervivencia

(Brailowsky, 2012). Las emociones son reacciones
químicas y neuronales que conforman un patrón de
acción, todas cumplen un papel regulador, destinado
a mantener la supervivencia del individuo, siendo
seis las emociones básicas: felicidad, sorpresa, ira,
asco, tristeza y miedo (Damasio, 2000). Cada una de
estas emociones está relacionada con la segregación
de alguno o algunos neurotransmisores.
Por lo tanto, el sistema nervioso es un sistema
vivo y dinámico en el que diversas estructuras
neuronales interactúan entre sí, creando una vasta
variedad de reacciones fisiológicas y cognitivas,
que tienen como producto final una vasta variedad
de ideas, pensamientos, movimientos corporales,
actividades cotidianas entre otras, incluyendo las
actividades del que hacer arquitectónico, incluso
los procesos fisiológicos y cognitivos se mantienen
activos cuando los individuos están en reposo.
Aunque en los anteriores párrafos solo se
mencionan algunas de las estructuras cerebrales,
es importante tener en cuenta, que solo son
una pequeña parte de las existentes, ya que,
el objetivo de este artículo no es presentar un
resumen anatómico del sistema nervioso, sino
mencionar la importancia e influencia de este, en
las acciones y cogniciones humanas, incluyendo
las relacionadas con la arquitectura, por esa razón
solo se presentan las principales.

Figura 1. Estructuras cerebrales relacionadas con fenomenos arquitectónicos.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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5. Neuro-arquitectura en acción:
El juicio estético arquitectónico.
Ante diversos hechos arquitectónicos como la
habitabilidad, la belleza, el diseño y la producción
arquitectónica, hay una activación de diversos
mecanismos fisiológico-cognitivos, conexiones
celulares entre diversas estructuras cerebrales y
corporales que dan origen y acción a diversos
fenómenos arquitectónicos. Uno de estos fenómenos
y quizá el más utilizado por arquitectos y por
personas sin alguna educación arquitectónica es el
juicio de belleza o juicio estético arquitectónico,
el cual analizaremos a continuación desde la
perspectiva biológica cognitiva.
Aunque los mecanismos fisiológicos y cognitivos
se generan de manera unificada, para poder entender
esos procesos en el juicio de valor estético se
explicaran de manera separada, sin caer con ello en
el problema de la dualidad mente cerebro el cual
ya ha sido superado gracias al desarrollo científico
en neurociencia. Para analizar y entender el juicio
estético arquitectónico partamos primeramente
del fenómeno. El museo Soumaya es un recinto
cultural-artístico ubicado en la ciudad de México,
este objeto arquitectónico parece ser un elemento
ajeno a su entorno circundante, quizá sea la forma
y los elementos que lo componen las variables que
determinan esa percepción, pero ¿es bello el museo
Soumaya? Probablemente esta pregunta ya se ha
planteado por muchos arquitectos y por no arquitectos
también. Quizá para algunos sea un elemento
arquitectónico bello y agradable, pero para otros será
feo y aversivo, si se realizará una encuesta para poder
conocer la respuesta a la pregunta antes planteada,
tendríamos un sin número de juicios subjetivos.
Más allá de saber si es bello o es feo y conocer
el porcentaje estadístico de dicha pregunta el
enfoque neuro-arquitectónico se plantea preguntas
como: ¿Cómo se genera dicho juicio estético?
¿Por qué se genera? ¿Qué estructuras cerebrales y
celulares intervienen en dicho proceso? ¿Cómo se
activan? ¿se podrá estimular arquitectónicamente
para generar juicios de belleza o aversión? Son
algunas de las interrogantes que se ponen sobre la
mesa ante dicho fenómeno. Por lo tanto, partamos
analizando la primera pregunta ¿Cómo se genera
dicho juicio estético?
Desde una perspectiva fisiológica, cuando
el individuo observa el museo Suomaya, el
estímulo visual (ondas electromagnéticas) que

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reciben las células fotorreceptoras ubicadas en
las retinas de los ojos (a través de una refracción
de la luz por la pupila y cristalino), se forma una
imagen del mundo externo (objeto arquitectónico
y contexto), después se genera un proceso de
transducción, donde las células fotorreceptoras
convierte la energía electromagnética en un
cambio bioquímico, generando un cambio de
potencial eléctrico que se trasmite por el nervio
óptico (1) (Braun, 2011). Este impulso eléctrico
se distribuye por diversas estructuras cerebrales
asincrónicamente. Primero pasa por el cuerpo
geniculado lateral (2) donde esta señal se
transforma y posteriormente se dirige al lóbulo
occipital (3) que está a cargo del reconocimiento
visual (Rubia, 2007).
Después se genera una comunicación neuronal
entre las diversas áreas visuales V1, V2, V3, V4
y V5 ubicadas en la corteza visual (4) encargadas
del procesamiento visual de los objetos como: el
color, la profundidad, el movimiento, entre otros.
De las áreas visuales el impulso eléctrico se dirige
a la vía cortical-visual-ventral (5) compuesta por las
cortezas inferotemporales (6) posterior y anterior
encargadas de la construcción de formas complejas,
de aquí la información pasa a la corteza prefrontal
(7) donde se cree se genera el proceso de abstracción
y categorización de los objetos (Mora, 2017).
Después esta información pasa por el sistema
límbico generándose una comunicación celular
asincrónica entre sus diversas estructuras,
generando potenciales eléctricos y bioquímicos
que se destituyen por el cerebro y el cuerpo de
los individuos mejor conocido como emociones
(Damasio, 2000), algunas emociones como
el miedo y la ira pueden alterar diversos
mecanismos como la respiración, la presión
sanguínea y la actividad dérmica, modificando el
sistema homeostático de los individuos. Después
la información se dirige al lóbulo temporal
derecho (8), que se encarga de emitir el juicio
estético de las cosas, pasando posteriormente
por el hemisferio izquierdo (9), el cual lo traduce
en palabras (Goldberg, 2014). Y es así como, el
individuo desarrolla y evoca un juicio de belleza
arquitectónica.
Ahora desde una perspectiva cognitiva, cuando un
individuo observa el museo Soumaya, primeramente,
atribuye cualidades positivas o negativas al objeto
arquitectónico (Frondizi. 2005), clasificándolo de
acuerdo a factores biológico-cognitivos como: el
conocimiento filético, los estados emocionales
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro

y las características predisponentes individuales
por mencionar algunos (Rubia, 2007; Holahan,
2012), en otras palabras, el objeto arquitectónico
es clasificado como positivo, negativos o neutro
de acuerdo al conocimiento generado durante
el proceso de desarrollo cerebral del individuo,
asociando elementos, situaciones, y sentimientos
vividos al objeto percibido, asociaciones agradables
o desagradables dependiendo del parentesco o
similitud situacional vivida.
Si un objeto es clasificado como negativo, se
desarrollarán una serie de reacciones en el cuerpo
del individuo que reafirmarán el desagrado por
el elemento o la situación percibida, reacciones
como: sudoración, palpitación rápida del corazón,
sensación de intranquilidad entre otros, dichas
reacciones son conocidas como sentimientos
(Damasio, 2000). Sin embrago, si se clasifica
como positivo los sentimientos presentados serán
de bienestar, alegría, satisfacción entre otros.
Por ejemplo, si un sujeto encuentra una casa con
características muy parecidas a las de la casa
donde creció y vivió los mejores años de su vida,
entonces al percibirla se generar emociones y
sentimientos positivos, reviviendo las situaciones
vividas de su infancia. Como lo menciona Gaston
Bachelard (2010) en el libro la poética del espacio,
las imágenes arquitectónicas guardadas en la
memoria de los individuos evocan reacciones
emocionales dependiendo de las experiencias
vividas en dichos espacios.
Después el individuo genera otra evaluación
cognitiva en la que, si la situación percibida es
categorizada como estresante, fea o desagradable,
pero en realidad no genera ningún problema
físico al individuo, se resignifica la situación
como menos estresante y el sujeto se adapta a
esa (Lazarus y Folkman, 1984). Posteriormente
se genera otra evaluación cognitiva en la que
los individuos reestructuran sus ideas de manera
lógica de acuerdo a su conveniencia. En esta
evaluación existe un proceso de simulación del
futuro, donde el individuo simula cognitivamente
las posibles consecuencias que tendrían sus
acciones o ideas en su entorno, con la finalidad
de elegir y poner en práctica la que mejor le
convenga, por ejemplo, un objeto o situación
puede ser agradable y placentero para un sujeto
pero quizá no le conviene decir que los es, por
lo tanto dirá que es desagradable y aversivo,
los individuos pueden asignar evaluaciones
falsas a objetos si así les conviene, por lo tanto
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

la evocación de los individuos se basa en la
supervivencia social del mismo, no siempre
la evocación de una impresión es la verdadera
ya que los seres humanos son maestros del
engaño. (Este es uno de los problemas al que se
enfrentan quienes evalúan la arquitectura a través
de métodos subjetivos ¿cómo saber que dice la
verdad?).
La evaluación cognitiva que realizan un
individuo no es más que la manifestación de su
propia realidad, es decir el sujeto evoca su propia
idea de lo que observan. Por lo tanto, la impresión de
una cosa o situación nunca será la misma para otros
individuos e incluso podrá ser diferente para el mismo
individuo en otro momento, debido a los factores
psicológicos y emocionales del mismo (Redolar,
2009). En consecuencia, al final de estos procesos
el individuo considerara agradable o desagradable
estéticamente el objeto arquitectónico percibido,
y es en este momento cuando el individuo puede
evocar dicho juicio. El juicio estético arquitectónico
se genera de manera inconscientemente y quizá sea
esta la razón, por la que no se cuestiona ¿por qué
sucede? o ¿cómo sucede?
De ahí que, ante cualquier acción física o
cognitiva, como el juicio de belleza de un objeto
arquitectónico (que quizá nos parezca trivial e
insignificante), requiere la puesta en marcha de
varias estructuras cerebrales, la participación
de diferentes regiones neuronales, en una
interconexión asincrónica y fluida. Aunque esta
descripción es ciertamente básica de lo que
realmente sucede en el cerebro, permite describir
la importancia de los procesos fisiológicos y
cognitivos en toda acción y cognición humana
incluyendo la actividad arquitectónica.
Después de haber descrito la importancia
de las estructuras cerebrales en las acciones
y cogniciones humanas se podría conjeturar
la relación de diversas estructuras cerebrales
con diversos fenómenos arquitectónicos, en
consecuencia, generar un punto de partida en la
actividad científico-arquitectónica, que permita
entender y explicar la arquitectura en su relación
con el individuo.

6. Conjeturas neuro-arquitectónicas.
Entendiendo al ser humano como un sistema
unificado, una conducta o cognición (cualquiera
que sea) no es el producto de la acción de una sola
67

�Tlapalamatl Toscuento

estructura cerebral, sino de la interacción de varias
de ellas por influencia del entorno. Por ejemplo,
el juicio estético (anteriormente mencionado),
es un proceso fisiológico-cognitivo que implica
la puesta en marcha de diversas estructuras
cerebrales, que tiene como producto final, la
significación estética (agradable o desagradable)
de un objeto arquitectónico.
Entonces diversas estructuras cerebrales están
relacionadas con algunos fenómenos arquitectónicos,
ante la ignorancia de cuales estructuras intervienen
e influyen en que fenómenos arquitectónicos, se
plantean algunas conjeturas, dichas hipótesis se
plantean de acuerdo a los hallazgos presentados
por neurocientíficos, la mayoría de esas por la
presencia de lesiones cerebrales infringidas por
accidentes a individuos. Dichos hallazgos plantean
la incidencia e importancia de estructuras cerebrales
con funciones cognitivas y físicas, a partir de ello
se plantean conjeturas relacionadas con fenómenos
arquitectónicos.
A continuación, se describen las estructuras
cerebrales que podrían estar relacionadas con
diversos hechos arquitectónicos, estructuras que
probablemente se encuentren al inicio o al final
de los procesos fisiológicos-cognitivos, pero que
sirvan como punto de partida al entendimiento de
los fenómenos arquitectónicos. Por ejemplo, se
plantea que el sistema límbico es una estructura
fundamental para el entendimiento de algunos
fenómenos arquitectónicos, ya que, las acciones
y cogniciones desde las más simples a las más
complejas se ven influenciadas por este sistema
emocional, en otras palabras, la percepción
arquitectónica está influenciada por una serie
de reacciones químicas y neuronales que dan
sentido a lo que se está percibiendo, permitiendo
al individuo entender el entorno y actuar en
consecuencia para mantenerse vivo.
Por lo tanto, ¿Cómo influye el sistema límbico
en la significación de un objeto arquitectónico
como agradable o desagradable?, ¿Qué hace
que se presente esta polaridad de significación?,
¿Se podría intervenir para generar reacciones
agradables o desagradables ante objetos
arquitectónicos? es decir ¿se podrían modificar
estas significaciones de agradable a desagradable o
viceversa? Son algunas preguntas que se plantean
ante la relación de las estructuras cerebrales del
sistema límbico con fenómenos arquitectónicos.
En la figura 2 se presentan algunas conjeturas
neuro-arquitectónicas, las cuales considero
68

relacionadas con fenómenos arquitectónicos,
aunque la posibilidad de que sean verdaderas o
falsas se mantiene en balance de 50% a 50%,
hasta que estas no sean sometidas a verificación y
explicación científica. Sin embargo, la finalidad es
describirlas, sacarlas a la luz para que arquitectos
y científicos interesados sometan dichas hipótesis
a experimentación desde el nivel biológico celular
hasta el nivel conductual. Con el propósito de que
dichas conjeturas sirvan como punto de partida en
el desarrollo de la neuro-arquitectura. Por ende, que
dichas investigaciones proporcionen conocimiento
para mejorar la actividad arquitectónica desde sus
diversas modalidades y en consecuencia mejorar la
vida de las personas a través de la interacción con
los objetos arquitectónicos.

7. Métodos de estudio.
No había sido posible estudiar y entender los
procesos neuronales hasta hace algunas décadas,
gracias al desarrollo de potentes tecnologías en
neuroimagen funcional, escáneres magnéticos
cerebrales, actividad eléctrica extracelular e
intracelular, optogenética, entre otros métodos.
Todos ellos basados en propiedades de la física, que
literalmente han proporcionado una ventana para
observar, medir, activar e inhibir el sistema nervios.
Estas herramientas tecnológicas facilitan el estudio
y comprensión del funcionamiento del cerebro
desde diversos niveles, desde los mecanismos
moleculares siguiendo por la organización celular,
hasta la organización de sistemas que dan origen a
la cognición y conducta de los individuos.
Estudiar el funcionamiento del cerebro en
relación a fenómenos arquitectónicos requiere la
utilización de diversos métodos. La elección de cada
uno de ellos, dependerá de las estructuras cerebrales
y de los procesos fisiológicos corporales que se
pretendan medir, en relación a las características
físicas arquitectónicas relacionadas a específicos
fenómenos. Teniendo en cuenta que los diversos
métodos tienen diversas variables intrínsecas, las
cuales proporcionan información diferente en
diversos niveles y dimensiones. Estas variables son
la espacialidad, la temporalidad, la invasibilidad y el
nivel de conocimiento que arrojan.
La espacialidad se refiere a la propiedad macro
o micro de estudio de los procesos cerebrales, es
decir, a la manipulación y estudio desde el nivel
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro

Figura 2. Conjeturas neuro-arquitectónicas, estructuras cerebrales y fenómeos arquitectónicos relacionados.

celular hasta los procesos cerebrales generales
(Silva, 2011). Por ejemplo, la microscopia
electrónica es un método con una propiedad
espacial micro, ya que la potencia amplificadora
de un microscopio óptico permite una resolución
de 300 nm (nanómetros), permitiendo la
manipulación de los neurotransmisores en los
botones sinápticos. Por otra parte, la imagen
por resonancia magnética es un método con una
propiedad macro, ya que permite observar las
regiones cerebrales que se activan por la presencia
del algún fenómeno.
La temporalidad se refiere al periodo
determinado durante el cual se realiza una acción
de registro de los procesos químicos-eléctricos
cerebrales (Silva, 2011). Por ejemplo, hay métodos
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

como la imagen por resonancia magnética de
la cual se pueden obtener imágenes anatómicas
tridimensionales del cerebro en cuestión de
segundos, o hay métodos como las lesiones
cerebrales que permiten estudiar las disfunciones
cerebrales por días, meses e incluso años
La invasibilidad se refiere al grado de
manipulación de las estructuras cerebrales, las
cuales pueden implicar daño a células, grupo de
células o estructuras completas, (ello limita la
aplicación de ciertos métodos sobre humanos, la
mayoría de ellos son llevados a cabo en animales)
(Silva, 2011). Por ejemplo, el corte de ciertas
partes del cerebro, permite a los científicos conocer
la función de esa parte en la conducta del animal
lesionado, provocando lesiones cerebrales de
69

�Tlapalamatl Toscuento

por vida. Por otra parte, el electroencefalograma
es un método no invasivo que permite medir
la actividad eléctrica de diversas estructuras
cerebrales por medio de parches colocados en el
cuero cabelludo de los individuos.
Juan Silva (2011) introdujo un nivel más al
que denomina nivel de conocimiento, este hace
referencia al nivel de conocimiento que dichos
métodos alcanzan, desde procesos de dominio
específico hasta procesos de dominio general. Por
ejemplo, el procesamiento de nivel específico se
refiere a aquellos modelos neuroanatómicos que
explican un tipo muy específico de procesamiento
como el lenguaje. Mientras que los procesos
de dominio general se refieren al conjunto de
procesamientos específicos que involucran a
sistemas como la memoria.
En neurociencia existe una gran diversidad
de métodos que sirven a los investigadores como
herramientas para estudiar el funcionamiento
del sistema nervioso. Cada uno de eso métodos
proporciona información diversa, rica en
información. Por lo tanto, la utilización de cada
uno de ellos dependerá de las preguntas científicas
que se planteen, de las variables temporales,
espaciales, invasivas y de nivel de conocimiento
intrínsecas a cada método.
En la tabla 1 se presentan algunos métodos
utilizados en neurociencia y psicología, como se
puede observar algunos métodos carecen de una
buena resolución espacial, pero presentan una

excelente resolución temporal, es decir, mientras
se aumenta la resolución espacial con facilidad
se pude perder la temporal e inversamente.
Los métodos presentan excelentes cualidades
en una dimensión y carecen de otras, debido a
las limitaciones que pueden presentar algunos
métodos, los investigadores en neuro-arquitectura
deberán planear el uso de más de un método con
el objetivo de tener un panorama global de hecho
a estudiar y como lo describe Juan Silva (2011)
"Ello permitirá no solo generar explicaciones y
teorías más allá de un solo nivel de conocimiento
sino generar puentes entre los niveles de
conocimiento".

8. Conclusiones.
La arquitectura como actividad humana o como
objeto habitable debe de entenderse a partir de su
relación con el individuo. La relación cíclica entre el
individuo y la arquitectura de acción reacción deja
ver que no es coherente estudiarlas y entenderlas de
manera separada, por lo tanto, para poder comprender
los fenómenos arquitectónicos debemos de entender
dicha relación. Estudiar las reacciones biológicas y
cognitivas cerebro-corporales que se desarrollan en
los individuos cuando estos interactúan y perciben
diversos espacios arquitectónicos, permitirá
entender como estos influyen en la modificación
de los comportamientos, las conductas, estados

Tabla 1. Métodos de estudio: neuro-arquitectónicos, adaptado de silva, 2011 y Brailowsky 2012.

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�La arquitectura producto del cerebro

emocionales y los genes de los individuos, ello
implica estudiar dichos procesos desde el nivel
celular especifico hasta el nivel conductual general.
Debido a ello se planteó una nueva línea de
investigación denominada neuro-arquitectura, se
describieron sus objetivos específicos y campos de
acción, así como los métodos y técnicas que pueden
ser ocupados para poder desarrollar investigaciones
desde esta perspectiva, además de plantearon
diversas conjeturas neuro-arquitectónicas, como
posibles hipótesis de análisis a mediano y largo
plazo. El delinear los lineamientos básicos de
seguimiento permitirá el desarrollo de esta ciencia,
esperando que la neuro-arquitectura tenga un
desarrollo significativo en los próximos años, en
consecuencia, ello permita entender los fenómenos
arquitectónicos y mejorar la calidad de vida de
quienes habitan e interactúan con la misma.
Entendiendo que ante cualquier actividad
humana (sea cognitiva o física), incluyendo las
arquitectónicas como realizar un boceto, enseñar
procesos constructivos o construir un edificio
implica la puesta en marcha de diversos procesos
fisiológicos-cognitivos cerebro-corporales de los
que no somos conscientes, justifica el hecho de que
la arquitectura es un producto del cerebro. A nivel
cerebral se generan procesos de comunicación
entre diversas estructuras cerebrales de manera
asincrónica, contigua y fluida que activan otros
mecanismos y funciones dando paso a diversas
actividades como las anteriormente mencionadas.
Por lo tanto, una actividad (sea cognitiva
o física) no es el producto de la acción de una
sola estructura cerebral, sino de la interacción
de varias de ellas por influencia del entorno. Las
características del entorno y los estímulos que los
individuos perciben, determinaran la puesta en
marcha de diversas estructuras cerebrales, ello
debido a que hay una relación directa entre lo que
se percibe y los procesos fisiológicos-cognitivos
que se desarrollan, ello no implica, que sean
procesos estáticos, sino totalmente lo contrario
son procesos dinámicos, que el ambiente
cambiante en el que se vive va modificando y
restructurando. La plasticidad cerebral es una
de las cualidades más importantes del sistema
nervioso, permitiendo que los individuos se
adapten y sobrevivan a las exigencias cambiantes
de los entornos en los que se desarrollan, y sin
duda los espacios arquitectónicos influyen sobre
dichos cambios, es por ello que se plantea la
necesidad de conocer dicha incidencia.
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

Existen diversas estructuras cerebrales que están
relacionadas con algunos fenómenos arquitectónicos,
estructuras que se activan por la interacción de
los sujetos con diversas características fiscas
arquitectónicas, es así que se describen algunas
conjeturas neuro-arquitectónicas, hipótesis planteadas
que posiblemente faciliten el entendimiento de
diversos fenómenos arquitectónicos y permitan
un entendimiento y desarrollo de la disciplina
arquitectónica. El ejemplo analizado y descrito en
este artículo presenta de manera básica los procesos
tanto fisiológicos como cognitivos que suceden en el
cerebro y cuerpo de los individuos cuando se genera
un juicio de belleza arquitectónica, conocimiento que
permite explicar dicho fenómeno.
La riqueza de la perspectiva neuro-arquitectónica
es la multidisciplinariedad que plantea, ello implica
el uso de diversos niveles de conocimiento por ende
el conocimiento de diversas ciencias y disciplinas, a
su vez ello determinara la elección de los métodos
y técnicas a emplear para poder estudiar, medir y
comprobar los planteamientos hipotéticos. En
neurociencia existen diversos métodos, cada uno de
ellos proporciona información diversa, en diferentes
dimensiones como la espacial, la temporal, la
invasiva y del nivel de conocimiento, el empleo de
cada uno o de varios de ellos dependerá de la célula,
grupo de células o estructura cerebral a estudiar,
de las variables intrínsecas de los métodos y de las
características físicas arquitectónicas a las que está
relacionada el fenómeno a estudiar.
En consecuencia, esta nueva perspectiva (neuroarquitectura) permitirá desarrollar constructos teóricos
que faciliten el entendimiento de los fenómenos
arquitectónicos y por ende del mejoramiento de
los espacios arquitectónicos como generadores de
calidad de vida en sus diversas modalidades.

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�Tlapalamatl Toscuento

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72

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del
arquitecto. Particularidades en Cuba.
The meaning of the design process in the training of the architect. Particularities
in Cuba.
Recibido: Junio 2018
Aceptado: Agosto 2019

Aymeé Alonso Gatell1

Resumen

Abstract

El proceso de diseño en arquitectura es sin duda
una compleja operación intelectual, espiritual,
imaginaria y virtual, cuyos resultados se expresan
mediante la modelación, consistente en dibujos,
maquetas, memorias descriptivas etc., que permite
hacer realidad una obra de edificación. Siempre
se está anticipando e imaginando un resultado,
aún incluso antes de iniciar el proceso diseñador
propiamente dicho. Entender el proceso de diseño
en arquitectura, ayudará a imaginar y a poner en
marcha nuevos procesos pedagógico-docentes
orientados hacia el aprendizaje de aquellos
conocimientos, habilidades, competencias y
desempeños conducentes a un manejo más pleno
del proceso diseñador.
El texto tiene la intención de destacar el
proceso formativo del arquitecto centrado en el
conocimiento de métodos que se utilizan para
estructurar la secuencia lógica del proceso de
diseño, como elementos centrales para su futuro
desempeño profesional en el perfil de proyectista.
Se destaca cómo la formación permite que
se adquieran competencias que conllevan a
imaginar, idear y diseñar los espacios que
conforman los proyectos de arquitectura, para
luego materializarlo en obras arquitectónicas. En
tal sentido el proceso de diseño es también una
forma de conocimiento, de imaginación creadora,
de reflexión y de anticipación.

The process of design in architecture is a complex
intellectual, spiritual, imaginary and virtual
operation without a doubt, the results are express
by modelation, consisting of drawings, maquettes,
descriptive memoirs etc, That allows doing
reality a work of edification. Anticipation and
imagination are always present, even before the
design process began. Understanding the process
of design in architecture, will help to create and
to get starting new pedagogic teaching processes
guided to the learning of knowledge, abilities,
competitions and conducive performances to a
most complete handling of the designer process
This text has the intention to highlight the
formative process of the architect focusing in the
knowledge of methods that are use to structure
the logical sequence of the design process, has
central elements for his future professional
performance in planner's profile. . Stands out how
the formation allows to acquire competitions that
bear to imagine, to dream up and to design the
spaces that conform the architectural projects, for
later materialize it in architectonic works. The
design process is also a form of knowledge, of
imagination, reflection and anticipation.

Keywords:

Formation of the architect; Design process;
Methods of design.

Palabras Clave:

Formación del arquitecto; Proceso de diseño;
Método de diseño.

1

Nacionalidad: cubana; adscripción: Universidad de Camagüey; aymee.alonso@reduc.edu.cu

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

73

�Alonso Gatell

1. Antecedentes y precisiones
conceptuales.
En la actualidad se han dado importantes pasos
para comprender y explicar cómo opera el proceso
de diseño en sí. El concepto de proceso de diseño
integrado (Trebilcock, 2009), aparece definido
como algo esencial para alcanzar estándares
de sustentabilidad y eficiencia energética en la
arquitectura. Este autor plantea que el proceso
debe evolucionar de un modelo tradicional donde
el proyecto transita de forma lineal, que parte desde
el arquitecto y seguidamente a los especialistas,
hacia un proceso integrado donde todos los
miembros del equipo de diseño trabajan en forma
colaborativa desde los inicios.
Por otra parte, Timmling (2009) sintetiza
en su trabajo “Reflexiones en torno al proceso
de diseño en arquitectura” las opiniones de
cinco grandes “maestros” de la arquitectura
internacional: Frank Lloyd Wright, Le Corbusier,
Walter Gropius, Frank Gehry y Oscar Niemeyer
como reflexiones metafóricas que evidencian
las complejidades que acompañan al proceso
de diseño en arquitectura. En todas ellas se
hace mención a algunos de los principios
primordiales que las rigen y estructuran, como
son la necesidad de tener “visiones de futuro”, de
considerar lo “impredecible” y el transformar la
“incertidumbre” en una oportunidad diseñadora.
Otros principios implícitos son el de la
“incógnita recurrente”, la importancia de adoptar
una “conciencia auto-evaluativa y crítica”, la
necesidad de trabajar con “certezas verificables
y relevantes” y el contar con referentes valóricos
que sean social y culturalmente representativos y
transversales. Siempre confiar en la creatividad
y nunca dejar de proponer innovaciones, que las
sociedades tanto necesitan para tener éxito en sus
desarrollos.
El proceso de diseño en la enseñanza de la
arquitectura.
Parte del proceso de formación de los
estudiantes de arquitectura para un futuro ejercicio
profesional incluye considerar que, si bien no
construye o determina la forma de la ciudad, puede
con sus diseños crear los espacios urbanos y/o
transformarlos, generando un impacto ambiental
que puede llegar a ser positivo o negativo. De

74

allí la necesidad de abordar los problemas de la
ciudad a partir de la comprensión de conceptos y
herramientas del diseño urbano (Trebilcock, 2009).
En tal sentido, el proceso de aprendizaje del diseño
urbano-arquitectónico, resulta complejo tanto en
su aspecto operativo y metodológico, como en su
aspecto conceptual.
El proceso de diseño permite la significación
y la transformación de la realidad. Produce obras
concretas, pero igualmente busca que el usuario
se emocione con los valores y cualidades formales
que estas obras proporcionan, por medio de
vivencias espaciales y de uso. Estas experiencias
conducen a la creación de imaginarios culturales
comunes y al surgimiento de identificaciones de
pertenencia y de integración social. El proceso
de diseño representa también una forma de
actuar, de intervenir y de transformar el mundo.
En dicho proceso se concatenan, simultánea o
secuencialmente, procedimientos y operaciones
con metas y objetivos y, ellos a su vez, con
expectativas y visiones de futuro. Esto incluye
valores y motivaciones, siempre en la perspectiva
de lograr calidad, confiabilidad y concordancia
en los resultados. Es parte fundamental de este
proceso la visualización de las consecuencias y los
impactos en los contextos, sean ellos territorialespaciales, sociales, económicos, culturales o
medioambientales, cuyas implicaciones desbordan
y muchas veces superan el accionar del propio
diseñador.
A la vista de lo descrito, se debe potenciar
la comprensión volumétrica de las formas, la
percepción espacial de los modelos virtuales y el
desarrollo de la creatividad unida al pensamiento
crítico (Redondo, E, el al, 2012). El medio digital
aparece como un entorno adecuado para propiciar
el conocimiento. La impartición de la docencia
con ayuda de las TIC acompañada del dibujo
tradicional, facilita el interés y las aptitudes del
alumnado en el proceso creador (Rodríguez,
M.L, y Ricardo, L, 2007). Otros autores (Alonso,
A, Leyva, C. L, y Campos, E, 2012), aportan en
el contexto de la enseñanza de la arquitectura
sobre el empleo de las herramientas digitales
para favorecer la formación del estudiante
y la adquisición de actitudes creativas y
comprometidas con la mejora del entorno.
El proceso de diseño desarrolla capacidades
reflexivas, predictivas, creativas e innovativas.
En su capacidad integradora, asocia factores y
circunstancias diversas y además construye líneas
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

o cadenas lógicas de acción, que van buscando
y encontrando un cauce de salida a propuestas y
procedimientos. Una amenaza se transforma en una
oportunidad si nuestras visiones y predicciones son
inspiradoras, creativas e innovadoras. El proceso
de diseño representa el “aprender aprendiendo”
y de esa manera desencadena un “saber haciendo
cada vez más predictivo y estratégico” declarándose
como una forma de aprendizaje extraordinariamente
efectiva para modelar, configurar y transformar el
mundo.
Pérez (2004), define el método de diseño no
como resultado aislado o final, sino como un
proceso, o sea una secuencia íntegra de pasos en
etapas y fases dirigidos a la solución del problema
(las necesidades). La realidad que enfrenta el
diseñador es compleja y variada, de hecho, el
objeto real de la profesión es dinámico, y para
su conocimiento y acción proyectual es válido
el empleo de diferentes métodos específicos,
aunque en el diseño arquitectónico se trata
de unificar una concepción general según el
“Método General para el análisis de la realidad
y el proyecto”, como plantea el programa de la
Disciplina de Diseño Arquitectónico y Urbano y
el plan de estudios en Cuba.
Los métodos de diseño expresan posiciones
ideológicas, filosóficas y epistemológicas de
sus autores. La base del método de diseño
arquitectónico que se aplica en la enseñanza en el
país, está en correspondencia con la concepción
científica del mundo, con el método científico y en
particular, dado el carácter altamente socializado
del objeto de la profesión, se relaciona con el
método de investigación de las ciencias sociales.
Otros autores (Briceño Ávila, Morella, Gómez
Rosales, Luz J, 2011), conciben el proceso de
diseño desde la perspectiva de favorecer una
discusión permanente entre especialistas, cuya
área de interés específica es precisamente aquella
referida al estudio del hecho arquitectónico, no
como un elemento disociado de su entorno, sino
como un componente más de un conjunto mayor.
Este enfoque desde el punto de vista conceptual,
tiene su pretexto en que las secuencias espaciales,
el respeto por la diversidad, y un férreo sentido de
la identidad cultural, se erigen como condiciones
siempre y cuando den una respuesta proyectual
urbana. La idea fundamental de los autores sobre
la cual se sustenta el proceso de diseño, es entender
a la arquitectura como conformadora del lugar en
el que se desarrolla la actividad del hombre. Este
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

lugar no es más que la ciudad, definida, física y
espacialmente, por los objetos arquitectónicos y
sus interrelaciones.
Los antecedentes de los métodos de diseño y
los de enseñanza actual se ubican en las primeras
décadas del siglo XX, relacionados con los cambios
que ocurrían en la arquitectura y el diseño en esa
época. La experiencia de la Bauhaus en 1919 fue
un punto clave, pues en el propósito de integrar
arte y técnica desarrollaron nuevos métodos
para el diseño. Las posiciones academicistas
que prevalecían hasta el momento fueron
sustituidas por el gradual ascenso del denominado
Movimiento Moderno; se niegan los elementos de
estilo y los métodos academicistas conservadores
y se plantea un método basado en la integración
de aspectos como los funcionales, constructivos y
estéticos. Se concibe que el resultado del diseño
sea determinado por factores condicionantes, y a
partir de la función del edificio.
Walter Gropius fue uno de los principales
arquitectos y docentes que aportó a los métodos
de diseño, cuando emigra a EUA por el ascenso
del fascismo en Europa y la II Guerra Mundial,
plantea aún estas ideas: “...introducir un método
de acercamiento que permita hacer frente a los
problemas según sus peculiares condiciones...”, a
los jóvenes arquitectos, crear “…de acuerdo con
las condiciones técnicas, económicas, y sociales
en las que se encuentra…”
En los años ´60, en la carrera de arquitectura
en La Habana se aplicó en el método de diseño
un esquema propuesto por el profesor de
origen español Joaquín Rallo. Este se centraba
fundamentalmente en la parte del análisis de los
factores del diseño. Los factores a analizar para
un problema de diseño se integraban por:
•
Análisis conceptual
•
Análisis funcional
•
Análisis ecológico
•
Análisis técnico-constructivo
•
Análisis formal
Estos aspectos tienen vigencia y utilidad, y
aún se mantienen como una base para desarrollar
el análisis de los proyectos arquitectónicos en la
carrera de arquitectura.
Posteriormente se dieron influencias de las
corrientes cientificistas que se daban a nivel
internacional sobre los métodos de diseño. En tal
sentido en Cuba se publicaron textos de autores
como Broadvent y Best, en un material docente
compilado por la Universidad Central de Las
75

�Alonso Gatell

Villas en la década de los años ´70 bajo el título
Metodología del diseño arquitectónico.
También se aplicaron concepciones del método
de Rozas (1976), quien publicó un material sobre
el tema; este incluía aplicación de elementos
matemáticos en el diseño como los grafos y
matrices, las cuales se usan actualmente en el
diseño para el análisis funcional y la organización
espacial de un programa arquitectónico dado,
aunque se mantiene también el esquema de
factores de Rallo. Por otra parte, no todos los
factores de diseño se pueden parametrizar
matemáticamente.
Los contenidos sobre método de diseño fueron
tratados desde la década del ´60 en tres vertientes
principales:
•
A través de las asignaturas de Diseño
Básico previas a las asignaturas de proyecto:
manejaban los aspectos formales y espaciales
del diseño.
•
Asignaturas de Historia de la Arquitectura:
manejaban los aspectos de significados
culturales y condicionamiento social, además
de otros factores condicionantes (circunstancias
generales y específicas).
•
Asignaturas de Proyecto: manejaban los
aspectos funcionales del diseño.
En los años ´90 con la aplicación de un
nuevo Plan de Estudios, se comienza un proceso
de mayor integración interdisciplinaria de la
carrera, y a partir de este momento, con sucesivos
perfeccionamientos ha resultado un factor clave

para el proceso docente educativo de la carrera,
hasta la actualidad. Una característica de este
perfeccionamiento curricular es la unificación
en una concepción metodológica integral
para las asignaturas de diseño de la carrera en
sus diferentes años. Por supuesto que existen
particularidades según cada semestre en cuanto a
nivel de desarrollo de las habilidades, tipo de obra
a proyectar, asignaturas que se integran etc.
En este sentido, se consideran adecuadas las
perspectivas de Granados, M (2017) y Miranda,
V y Esteves, M (2018), quienes enfatizan
en sus respectivos estudios, que para que la
interdisciplinariedad surta efecto debe haber un
cambio profundo que sea definitivo en la manera
de pensar las disciplinas en sí y la producción de
conocimiento que de ellas se deriva, en el caso
del último texto, lo contextualizan desde la propia
arquitectura.
En la década mencionada se convocaron en
el Instituto Superior Politécnico “José Antonio
Echeverría (ISPJAE) de La Habana dos eventos
sobre enseñanza de la arquitectura; en el de
1995, el II Seminario Internacional Pedagogía
de la Arquitectura, se apreciaron dos enfoques
metodológicos sobre el diseño:
a- El enfoque científico-metodológico: caracterizado
por el uso de métodos de diseño, e integración de
otras disciplinas.
b- El enfoque intuitivo-tipológico: caracterizado por
aspectos formales, por procesos intuitivos y por el
papel importante dado a la tipología, los arquetipos,
los modelos. (ver Gráfico 1).

Gráfico 1. Ejemplo de método
basado en el enfoque intuitivo-tipológico.
Fuente: Basado en Conferencia de
proyecto arquitectónico, Dr. C. Oscar
Prieto Herrera, Universidad de
Camagüey, 2005.

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

Aunque en las definiciones conceptuales se ha
referido el término método de diseño, consecuente
con el plan de estudios vigente en Cuba, los
autores de esta investigación coinciden con Pérez
(2004), al concluir que en realidad lo que se
aplica en la disciplina de Diseño Arquitectónico
y Urbano es una metodología, considerando
este término en su acepción como un conjunto
de métodos, tanto teóricos como empíricos. En
cierta medida esta metodología se puede calificar
como ecléctica, posee un basamento científico,
pero armoniza métodos teóricos, racionales, con
métodos del conocimiento empírico, intuitivo. La
aplicación de esta metodología ha permitido dar
un salto cualitativo en la formación de los futuros
profesionales de la carrera de arquitectura.

2. Análisis sobre métodos de diseño.
La arquitectura se rige por principios básicos,
estos principios son:
1. El principio de sistemas
2. El principio de subordinación a factores
condicionantes
3. El principio del proceso de diseño
4. El principio de la significación
5. El principio de la estructura en imágenes
(que explica una relación entre pensamiento
lógico-científico y el pensamiento estructurado
en imágenes).
Lo relacionado con método de diseño se
incluye con mayor significación en el principio
No.3, o sea el método es la herramienta teóricoconceptual y práctica para desarrollar el proceso
de diseño. Aunque lo metodológico sobre diseño
se relaciona con los demás principios.
En el contexto de la diversidad de autores,
existen métodos de diseño arquitectónico enfocados
hacia ciencias sociales, algunos tratan de aplicar las
ciencias exactas como la matemática y la cibernética.
Otros consideran aspectos más subjetivos o
intuitivos de la creación; no son métodos basados
en la lógica del pensamiento científico, sino en el
pensamiento intuitivo, en el conocimiento artístico,
la inspiración y la creatividad propia de las artes.
Esto es reflejo de las polémicas sobre la arquitectura
concebida como arte o como técnica. De hecho, la
arquitectura resulta doblemente relacionada con
el conocimiento artístico y con el conocimiento
científico, aunque el siglo XX fue el momento
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

de cambios que enfocaron la arquitectura como
ciencia, y esto se reflejó también en los métodos de
diseño y en la enseñanza de la carrera.
En el desarrollo de los métodos de diseño se
han enfrentado las dos tendencias contradictorias
antes mencionadas: las que enfatizan la intuición
y las que enfatizan la cientificidad; esto no
significa que la segunda tendencia sea siempre
acertada. El fetichismo científico-técnico ha
absolutizado lo técnico y ha hecho separación de
los componentes humanistas de los científicostecnológicos, fenómeno que ocurrió en países
capitalistas industrializados en los años 60 y 70
del siglo XX.
La clasificación general de las principales
tendencias de los métodos de diseño se basa en la
manera en que actúa el diseñador, tradicionalmente
se clasifican las siguientes, que fueron resumidas en
la mencionada publicación docente “Metodología
del diseño arquitectónico”:
Diseñador como “caja negra” :
diseñador
como sistema cerrado, se produce un salto
creativo, predomina el pensamiento intuitivo
Diseñador como “caja de cristal”: sistema
transparente, se exterioriza el proceso (es
observable y explicable), sigue pasos ordenados:
información, análisis, síntesis, evaluación
Diseñador como sistema auto-organizado:
un proceso auto dirigido hacia la meta final, es
una búsqueda de la solución adecuada y control
del sistema de búsqueda, se potencia el proceso
de toma de decisiones, existe total control del
proceso
El método de diseño aplicado en la docencia
tiene como una de sus características principales
la estructuración como un proceso que tiene una
serie de pasos lógicos:
Información &gt; Análisis &gt; Síntesis &gt; Evaluación
&gt; Retroalimentación
Estos pasos pueden aplicarse cíclicamente
por niveles de desarrollo de la elaboración del
diseño, es decir la retroalimentación da paso a
un nuevo ciclo de información, análisis, síntesis,
evaluación, pero en niveles más altos de detalle y
acabado de la solución de diseño.
Este método analítico-sintético en esencia es de
tipo racional. El diseño como actividad creadora
en general, tiene características comunes, aunque
77

�Alonso Gatell

se trabaje en diferentes escalas como son diseño
gráfico, industrial, arquitectónico y urbano etc.
A continuación, se presenta la valoración
de diferentes métodos como parte de la
profundización en el tema, y se presentará también
el que se aplica en la Carrera de Arquitectura de la
Universidad de Camagüey.
Propuesta metodológica de Fundora.
Fundora (1986, 1988) propone lo que denomina
“modelo para el proceso creador de la proyección
arquitectónica”. Este se basa en el método
problémico y tiene la siguiente estructura (Ver
Gráfico 2).
En este método se aplica la concepción
racional, de tipo analítico-sintético, pero además
se observa que trata de armonizar el pensamiento
lógico-racional y las formas del pensamiento
intuitivo, del salto creativo que se produce
en el diseñador. Aunque no tuvo la suficiente
implementación por parte de los docentes, el
método aplicado actualmente tiene rasgos de
estos aportes, por ejemplo en aspectos como
el squeeze que tienen aplicación para elaborar
síntesis parciales del proceso.

Gráfico 2. Modelo para el proceso creador de la proyección arquitectónica.

Fuente: Elaboración en base a Fundora (1986, 1988).

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

Método de Rozas.
Similar en concepción al método racional y
analítico–sintético propuesto por Fundora, Rozas
(1976) elaboró un esquema metodológico para
racionalizar el diseño. Como se explicó en el
punto de evolución histórica, este incluye aspectos
matemáticos tratando de dar exactitud y objetividad.
El modelo de Rozas plantea las cuatro etapas
básicas del método analítico-sintético y las
desarrolla en cuatro niveles de elaboración del
proyecto. A continuación, se muestra el esquema
metódico (Gráfico 3).
En el nivel IV se plantean conocimientos más
específicos o soluciones detalladas como son los
aspectos constructivos, tecnológicos, ecológicos,
estéticos, etc.

Gráfico 3. Método analítico-sintético.

Fuente: Rozas (1976).

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�Alonso Gatell

Método de Hepler y Wallach.
Como parte del estudio de fuentes bibliográficas
sobre el tema, se analizó la propuesta de estos
autores norteamericanos. El texto es de carácter
práctico y referido especialmente al diseño de
viviendas (Hepler y Wallach 1991), pero es
posible extraer la secuencia metodológica que está
contenida en el desarrollo de la obra. El modelo
propuesto de manera resumida, se muestra en el
Gráfico 4.
Como se observa, este método concibe el
proceso de manera muy práctica, se inicia con la
entrevista al cliente y termina con la construcción de
la obra. Una diferencia con el método aplicado en
Cuba es en lo que se denomina conceptualización,
ya que en el caso cubano el análisis conceptual
se considera un momento inicial de la etapa
de análisis y en este caso, se denomina así a los
pasos posteriores al análisis, por lo que esta es una
conceptualización principalmente gráfica a través
de bocetos con ideas de solución del proyecto.
Gráfico 4. Método de Hepler y Wallach.

Fuente: Elaboración propia, basado en Hepler y Wallach (1991).

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

Método de racionalización de la creatividad:
“Creática”.
El término de creática trata de definir el método
que organiza o sistematiza el pensamiento analítico
y el sintético, integrados en el proceso creativo.
El esquema presentado por Moya (1991), es un
método de creática aplicable a la arquitectura y
otras actividades de creación de perfil tecnológico;
tiene tres fases principales y cada una se compone
de cuatro etapas (Gráfico 5).
En este método de creática, las formas de
pensamiento predominantes de las etapas 1 y 3
serían de carácter analítico, y las etapas 2 y 4 de
carácter sintético.

A modo de comentarios finales sobre métodos
de diseño, se observa que se proponen muchos
métodos de diseño que desarrollan alternativas
para la etapa inicial de análisis. En algunos casos se
conciben procedimientos de análisis relativamente
complejos, pero no siempre resulta claramente
explicado cómo lograr el salto o transición del
análisis a la síntesis, a la idea de diseño como una
expresión integrada, con un grado de concreción.
También se observa que algunas disciplinas
científicas que se aplican en el análisis de las
variables o factores de un problema de diseño, se
han desarrollado mucho más como disciplinas en
sí mismas. Pero no siempre los diseñadores logran
competencias para aplicarlas o incorporarlas de
manera asequible a las soluciones de diseño. Aunque
en este sentido las herramientas informáticas
actuales hacen más viable la aplicación de estos
conocimientos científicos a la actividad del creación
de espacios arquitectónicos.

Gráfico 5. Método de racionalización de la creatividad, "Creática".

Fuente: Elaboración basada en Moya (1991).

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�Alonso Gatell

3. Análisis de ejemplos:
métodologias de diseño en ámbitos
específicos.
Ejemplo 1. Método de proyecto en una empresa
de Camagüey.
Para la profundización en el tema se incluyó el
análisis del modo en que se realizan proyectos
en el ámbito profesional. Para ello se seleccionó
la Empresa de Proyectos No.11 de Camagüey,
Cuba, donde se realiza la actividad de diseño
más compleja en proyectos de obras turísticas,
hospitales, escuelas y otros programas.
Por medio de entrevista a especialistas de
la entidad se determinó cómo se organiza este
proceso, en particular el diseño de obras de
turismo, fundamentalmente hoteles y villas
turísticas de playa y de ciudad (ver Gráfico 6).

En este método está presente el esquema
básico conocido, de información - análisis
- síntesis - valoración. Los diferentes pasos
se corresponden con el momento o nivel de
complejidad por el que transita la elaboración
del proyecto. El análisis conceptual incluye los
diferentes factores de diseño. En la valoración
participan diversas entidades como el proyectista
general y su equipo, el inversionista, y un grupo
que representa al Ministerio del Turismo en
Cuba. En relación con la información que aporta
el inversionista, se observa que no sólo plantea
requerimientos funcionales del programa, sino que
establece algunos criterios de estilo. Esto implica
que el resultado de la expresión formal tiene
influencia y en alguna medida es predeterminado
por el inversionista, y el diseñador debe lograr las
formas que responden a los criterios que le han
planteado.

Gráfico 6. Proceso de diseño para obras del turismo. Empresa de Proyectos No. 11 de Camagüey.

Fuente: Elaboración propia, en base a la información de proyectistas de la empresa.

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

Ejemplo 2. Método de diseño para proyecto
de viviendas, en la docencia de arquitectura
(ISPJAE La Habana).
El ejemplo que se presenta es la organización del
proceso de diseño para un proyecto de viviendas
en una zona existente. Este fue elaborado por
estudiantes de Arquitectura del ISPJAE, dirigido
por la Dra. Dania González Couret. Estudios
posteriores (González, D., 2012 y 2015), valoran
la evolución del pensamiento académico sobre
el tema de la vivienda, materializado en los
enfoques teóricos y metodológicos desarrollados
en la Facultad de Arquitectura de La Habana
(Gráfico 7).
Gráfico 7. Método de diseño para proyecto de viviendas, equipo de estudiantes ISPJAE La Habana.

Fuente: Elaboración propia, en base a la información de los proyectos de estudiantes.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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�Alonso Gatell

Ejemplo 3. Método aplicado en la docencia en
Universidad Autónoma de Puebla, México.
El ejemplo que se presenta corresponde a un
proyecto de octavo semestre de la carrera de
arquitectura de la BUAP. El proyecto consiste es
parte de la tesis como ejercicio de titulación de
licenciatura en arquitectura.
En este caso, el método planteado busca la
solución de manera más directa o intuitiva, y se
exterioriza menos en los pasos detallados que se
siguen en el proceso. El tipo de proyecto es de
alojamiento turístico en zonas de playa (Gráfico 8).
En este método, se observa que hay elementos
de la tendencia o enfoque intuitivo-tipológico,
caracterizado por aspectos formales, por el papel
importante dado a la tipología (los arquetipos,
los modelos). Por ejemplo, en el paso de criterios

de composición, los alumnos seleccionan una
tipología arquitectónica determinada y trabajan con
esos códigos. Por otra parte, para la implantación
del conjunto en el terreno asignado hacen una
geometrización de la parcela buscando ejes, trazados
interiores, particiones y otros elementos geométricos
que le sirvan de base para el plan general de la
obra. Este procedimiento puede facilitar el trabajo
compositivo a escala de la parcela, pero también
resulta algo rígido en algunos casos, al forzar la
solución espacial arquitectónica a una geometría
predefinida.
En el aspecto didáctico desarrollan el proyecto
bajo asesoría de tres docentes diferentes, cada
uno representando tres ejes: tecnología, diseño
y teoría. Estos docentes desempeñan también en
el método de diseño la función de valoración de
etapas parciales.

Gráfico 8. Método aplicado en un proyecto de obra de turismo en Universidad Autónoma de Puebla, México.

Fuente: Elaboración en base al análisis de proyectos de estudiantes de arquitectura de octavo semestre, entre 2004-2006.

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Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

Ejemplo 4. Método de diseño en la Disciplina
de Proyecto Arquitectónico y Urbano.
Universidad de Camagüey. Cuba.
El método que se aplica en la carrera de arquitectura,
a partir de los proyectos de segundo año, de manera
general se corresponde con el siguiente esquema
(Gráfico 9).
En este método están presentes en general los
principios del método analítico-sintético antes
expuesto, aunque para cada año, según el problema
profesional a resolver y el nivel del año tendrá sus
adecuaciones de implementación.

Por otra parte, en las condiciones académicas de
formación en la universidad, los aspectos detallados
del método tienen un tratamiento más minucioso
con el fin de su aprendizaje. Es así que la Fase 1
de conceptualización, se trabaja de manera detallada
(Gráfico 10).

Gráfico 9. Método de diseño, Disciplina de Proyecto Arquitectónico y Urbano. Universidad de Camagüey. Cuba.

Fuente: Pérez (2001).

Gráfico 10. Fase de conceptualización.

Fuente: Pérez (2001).

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�Alonso Gatell

Esta fase se elabora por medios verbales y
gráficos, y se supone que tiene gran importancia
para el desarrollo ulterior del proyecto. En
algunos casos la deficiencia está en que los
estudiantes analizan factores, pero no logran
sintetizar en la fase de conceptualización, o
sea no logran cristalizar verdaderos criterios de
diseño. En ejemplos estudiados, se observa una
tendencia a conceptualizar mediante el lenguaje
gráfico, lo que es positivo en el estudiante pues lo
acerca más al objeto de la profesión. No se debe
confundir conceptualización con explicaciones
verbales puras, ya que esta también puede
expresarse estructurada en imágenes, combinada
con las formas verbales.
En relación con este último ejemplo, más cercano
a la experiencia docente de los autores, se comenta
sobre aspectos cognoscitivos y de las habilidades
que se forman cuando se sigue el método de diseño.
En principio los métodos de diseño arquitectónico
también están relacionados con los procesos
cognoscitivos, que en el sujeto se manifiestan en
su relación con la realidad externa, y desde allí al
reflejo interno para construir un conocimiento,
tomar decisiones, imaginar la solución del problema.
Y nuevamente se regresa a lo externo cuando su
actividad de diseño se expresa en el lenguaje del
diseñador, a través de dibujos, maquetas, croquis,
memorias, calculos etc. el estudiante expresa el
resultado.
Pero en el diseño podemos plantear que
existe una contradicción muy importante cuya
implicación se palpa en los resultados concretos
de los alumnos. Dado que el método de diseño es
analítico-sintético en esencia, la tendencia regular
del estudiante es desarrollar la etapa analítica por
procedimientos verbales, por pensamiento lógicoracional procesando información en forma de
documentos escritos, organigramas, datos técnicos,
esquemas simbólicos y otras formas. Pero en la
síntesis, dado que el objeto de la profesión tiene una
estructura en imágenes, una manifestación espacial,
es sumamente difícil para algunos producir el salto
de lo verbal a lo gráfico espacial.
Las situaciones de insuficiencia del aprendizaje
observadas confirman esta dificultad, así por
ejemplo se dan algunas como las siguientes:
•
Algunos estudiantes descomponen los
factores que determinan en su diseño y desarrollan
el análisis de los mismos relativamente bien,
86

pero al integrarlos y traducir esto en la síntesis
gráfico-espacial, esta no se corresponde con el
análisis y tiene pobre calidad. Y paradójicamente
puede no tener relación, por ejemplo cuando el
estudiante analiza requerimientos del factor de
acondicionamiento ambiental que debe cumplir
su proyecto, y al representarlo en la síntesis
gráfica del edificio no se cumplen los requisitos
declarados. Esto por supuesto no es un problema
puramente cognoscitivo del estudiante, es también
un problema didáctico a resolver por el profesor
con los métodos de enseñanza aprendizaje.
•
Otros estudiantes son reacios a pensar
aplicando habilidades de razonamiento lógico en la
etapa analítica, como la comparación, clasificación,
relación entre variables, jerarquizar decisiones a
tomar, etc., y en lugar del razonamiento previo
para obtener una decisión de diseño, tienden a un
automatismo gráfico y plantear algún bocetaje
intuitivo aproximado desde un punto cero, para
perfeccionar la solución, generalmente deficiente,
mediante un método empírico similar al de ensayoerror o el de diseñador como caja negra que espera un
salto imaginativo. Pero el proyecto de arquitectura
no es una actividad propiamente de inspiración
creativa artística, ya que opera con variables que
se expresan en datos, magnitudes, requisitos de
funcionamiento del edificio que exigen un análisis
para buscar las soluciones más adecuadas.

4. Conclusiones.
El tema analizado permitió evidenciar la
importancia y la complejidad que tiene en
la Disciplina de Proyecto Arquitectónico y
Urbano lo relacionado con el método de diseño.
El llamado Método general de análisis de la
realidad y el proyecto, aún requiere mayor grado
de elaboración para integrarlo como el esquema
conceptual-metodológico rector del diseño.
Los contenidos sobre método de diseño son
menos trabajados que los contenidos que reflejan
temas específicos del objeto de la profesión; en
este sentido la metodología de diseño debe ser
asimilada en su esencia, en el modo de actuación
del profesional.
Aunque en las definiciones conceptuales se ha
referido durante todo el trabajo el término método
de diseño, consecuente con lo planteado, se puede
concluir que en realidad lo que se aplica en la
disciplina de Proyecto Arquitectónico y Urbano
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Significado del proceso de diseño en la formación del arquitecto

es una metodología, considerando este término en
su acepción como un conjunto de métodos.
La metodología aplicada en Cuba puede calificarse
como ecléctica, posee un basamento científico, pero
armoniza métodos teóricos, racionales, con métodos
del conocimiento empírico, intuitivo. Por ejemplo:
el renovado interés que se le da nuevamente a las
tipologías para el diseño, es un conocimiento de tipo
empírico, aunque esté sistematizado en estudios que
lo hacen asequible para su aplicación.
El texto presentado constituye un resultado
que puede aplicarse en la disciplina para facilitar
el dominio del tema por parte de los docentes. Su
desarrollo permitió plantear algunas preocupaciones
o problemas que son de interés para el trabajo
metodológico, estas son a modo de propuestas
preliminares:
Las relaciones entre metodología de diseño y
las técnicas, procedimientos o herramientas que
maneja el estudiante en los proyectos, tales como
las TIC, las técnicas de investigación social,
el dibujo a mano alzada en etapas del proceso
creativo entre otros. El papel de la metodología
de diseño en la integración con el resto de las
disciplinas. La relación entre metodología del
diseño y métodos de enseñanza. La relación
entre metodología del diseño y organización de
la ejecución del proceso docente. La metodología
del diseño y el diseño de los temas de proyecto
de la carrera.
Resulta estratégico adquirir un modo de
enfrentar proceso de diseño con una fundamentación
metodológica sólida. Los problemas específicos
son los que pueden variar en cada circunstancia
pero la lógica que permite seguir el proceso de
trabajo para cualquier caso es algo estratégico.

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�Ensenada imaginada:
representaciones urbanas desde la niñez.
Imagined Ensenada: urban representations from childhood.
Recibido: Febrero 2019
Aceptado: Agosto 2019

Aurora García García de León1

Resumen

Abstract

El artículo aborda, desde los imaginarios de la
niñez, las representaciones urbanas de la ciudad
de Ensenada, Baja California. Se parte de la
premisa de que mirada de la niñez sobre la ciudad,
bajo la analogía flâneur, aún está despojada de
expectativa y por lo tanto no existen prejuicios
sobre cómo imaginarla y expresarla a través del
dibujo. Por lo tanto, sus representaciones sobre lo
que es Ensenada son imágenes que serán producto
de su memoria, de su imaginación, o incluso
producto de su deseo, y que pueden brindarnos
nuevas interpretaciones sobre lo que esta ciudad
significa. Así, a partir de las narrativas del vivir
y el habitar la ciudad se irá reconfigurando una
Ensenada que se ve poco a sí misma en la que
cobran mayor relevancia los elementos del paisaje
marítimo sobre los urbanos.

This paper is about the urban representations of
the city of Ensenada, Baja California from the
childhood imaginaries. It is based on the premise
that the look of childhood on the city, under the
flâneur analogy, is still devoid of expectation
and thaerefore there are no prejudices on how to
imagine and express it through drawing.
Therefore, his representations of what Ensenada
is are images that will be the product of his memory,
his imagination, or even the product of his desire,
and that can give us new interpretations of what
this city means. Thus, from the narratives of living
and inhabiting the city, there will reconfigurate
an Ensenada that doesn't look at itself in wich
the elements of the maritime landscape are more
relevant over the urban ones become more relevant.

Palabras Clave:

Imaginarios urbanos; Ensenada; Dibujo.

Keywords:

Urban imaginaries; Ensenada; Drawing.

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Autónoma de Baja California; Doctora, Profesora Investigadora; Facultad de
Ingeniería, Arquitectura y Diseño. UABC Campus Ensenada; correo electrónico: arq.aurora@gmail.com

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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�García García de León

1. Introducción.

2. Imaginarios urbanos de la niñez.

La ciudad es un escenario dinámico en el que
constantemente se construyen múltiples imágenes
de ella (Jaramillo, 2013). La arquitectura es
el elemento narrativo que por naturaleza va
proveyéndole de sentido e identidad a las
ciudades. Su imagen va permeando en la memoria
urbana de los habitantes y la ciudad como idea
va siendo refigurada en la memoria colectiva de
formas insospechadas. Los imaginarios trabajan
como puentes entre las representaciones de la
realidad edificada y los mensajes arquitectónicos
y urbanos que nos quiere transmitir a través de
sus significados. Es por ello que la representación
visual, cual imagen plasmada desde el imaginario
de ciudad, puede arrojarnos nuevas lecturas e
interpretaciones sobre lo que Ensenada significa
para su gente y los mensajes que transmite.
Para Ricœur (2002) existe un proceso
de representación creativo que en caso de la
edificación (el construir) pasa por las mismas
tres fases. 1. Prefiguración, equivalente al acto de
habitar; 2. Configuración, equivalente al acto de
construir heideggeriano; 3. Refiguración, habitar
que rehace la memoria del construir.
“La refiguración del relato se hace mediante
la lectura, que es el modo de recibir (recepcionar)
lo escrito. La lectura sería equivalente al habitar
adaptándose a la edificación. Habitar como
replica al construir. El habitar receptivo y activo
implica que se habita. La recepción del entorno
urbano implica el aprendizaje en la yuxtaposición
de historias (estilos) de vida cuyas huellas llevan
los monumentos. Todo lugar construido es un
lugar de memoria.” (Ricœur, 2002:18)
En el caso de la ciudad de Ensenada, los
lugares de memoria están asociados no solo a la
arquitectura patrimonial que encierra sus propias
características físicas, históricas, etc. sino a un
estilo de vida concreto, relacionado con una
serie de valores diferenciadores de este puerto y
símbolos que han ido construyendo sus propios
habitantes. Pero ¿cómo refigurar la ciudad sin
paradigmas? Es ahí donde trabajarán la imagen y
el imaginario de ciudad, partiendo de la hipótesis
de que en la niñez dichos paradigmas no se han
instituido aún. El objetivo de este trabajo es
explorar en la mente de los niños y así interpretar
los imaginarios urbanos sobre Ensenada a partir
de sus propias representaciones.

Gaston Bachelard (1975) afirmaría: “el vocablo
fundamental que corresponde a la imaginación,
es el imaginario. Gracias al imaginario, la
imaginación es esencialmente abierta. Es en el
psiquismo humano la experiencia humana de la
apertura, la experiencia misma de la novedad”.
Partiendo de este presupuesto teórico resulta
pertinente la figura del flâneur, el concepto francés
del paseante urbano sin rumbo que Baudelaire
utilizaría para poetizar sobre las calles de París y
que luego retomaría Walter Benjamin como objeto
de interés filosófico para explorar la experiencia
urbana en la modernidad. Sobre esto se han
emanado diversos conceptos como la “deriva”
propuesta por el movimiento situacionista de Guy
Debord a partir de la psicogeografía, así como los
“walkscapes” o el andar como práctica estética
que plantea Franceso Careri para el transeúnte
contemporáneo. Todos estos planteamientos
recaen sobre la figura del flâneur y su psiquis, que
en tanto que andante sin prejuicios se le equipara
con el andar de un niño y su mirada que, desde
la admiración, va descubriendo un mundo que se
desarrolla a su alrededor como hecho novedoso.
“No es la primera vez, ni antes ni después que
se establecen analogías entre la mirada del flâneur
sobre la urbe y la del niño sobre la vida que inicia.
Auguste LaCroix, en el artículo mencionado, ya
había establecido esta equiparación. Diecisiete
años después, en 1963, Baudelaire publicó el
ensayo El artista, hombre de mundo, hombre de
la multitud y niño, perteneciente a El pintor de la
vida moderna, donde declara, en relación con el
artista flâneur : ‘El niño lo ve todo como novedad;
está siempre embriagado. Nada se parece más a
lo que se llama inspiración que la alegría con que
el niño absorbe la forma y el color. […] el genio
no es más que la infancia recuperada a voluntad’
(Baudelaire, 1996:357). Se puede plantear como
hipótesis que la equivalencia entre la mirada
asombrada hacia las novedades de la urbe y la
del niño era de uso corriente en el momento en
el que Baudelaire escribió su ensayo.” (Cuvardic,
2009:23)
La mirada de la niñez, por lo tanto, es una mirada
a la vez que agudizada, despojada de expectativa
alguna. De tal manera que sus imaginarios
urbanos, más allá de estar constituidos por sus
percepciones ciudadanas desde donde viven, usan

90

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Ensenada imaginada

y evocan la ciudad realmente existente (Silva,
1999), se configuran a partir de sus procesos de
socialización y de reconocimiento de una ciudad
en descubrimiento.
Por ello, dada la inconmensurabilidad de la
ciudad como concepto (y la propia ciudad de
Ensenada como objeto), vale la pena mencionar
la noción de microterritorialidad que propone
Aguilar (2011) al estudiar las significaciones
imaginarias sobre la ciudad en la niñez. Se trata
de territorios delimitados y específicos a los
cuales se les dota un sentido subjetivo como
puede ser su escuela, su casa, las áreas recreativas
que frecuenta y los sitios a los que acompaña a
sus padres. Una acepción que desborda a la del
territorio como lugar antropológico, en el que
habitan nuestros antepasados, se establecen las
relaciones afectivas y se configura la identidad
tanto individual como colectiva (Jaramillo, 2013).
Ahora bien, ¿cómo acceder a los imaginarios
urbanos de los niños y las niñas? El debate
en torno a este tema es extenso y suele estar
asociado con la memoria: “El pensamiento, en
particular, sólo puede referirse a los objetos y
los acontecimientos si éstos son asequibles a la
mente de alguna manera. En la percepción directa
pueden verse y aún, a veces, manejarse. Por lo
demás, se los representa indirectamente por lo
que se recuerda o se sabe de ellos. Aristóteles,
al explicar por qué necesitamos la memoria,
señalaba que ‘sin una representación, la actividad
intelectual es imposible’” (Arnheim, 1986:110).
Al respecto, este autor hace referencia a John
Lock, quien señalaba que las ideas abstractas no
son tan evidentes o sencillas para los niños o en
las mentes todavía inexperimentadas, a diferencia
de las ideas particulares (entiéndase perceptos,
por ejemplo) en donde existe una correspondencia
entre la imagen y aquello de lo cual es la imagen:
a cada elemento de la imagen debe corresponder
un solo elemento en el representado.
Así, ante esta temprana incapacidad implícita
en la niñez de poder abstraer la idea de lo que
es Ensenada, se puede recurrir a la imaginería
(o imagen-pensamiento) propuesta por Robert
H. Holt como una “representación débilmente
subjetiva… presente en la conciencia vigil
como parte de un acto de pensamiento. Incluye
imágenes de la memoria e imágenes de la
imaginación”. Por lo que se parte de la hipótesis
de que si la memoria es capaz de extraer de su
contexto las cosas y mostrarlas aisladas, los niños
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

a través de sus representaciones de lo que para
ellos es Ensenada irán arrojando elementos por
medio de imágenes particulares que configuren
un imaginario de la ciudad, ya sea producto de su
memoria, producto de su imaginación, o incluso
producto de su deseo.
Para ello acudimos a Wittgenstein, quien
abordaría esta complejidad desde la filosofía
del lenguaje y propone el Tractatus LogicoPhilosophicus (1914-1916), donde el lenguaje
es concebido como una imagen de la realidad.
Para Zamora (2006) este tratado plantea a la
imagen como representación lógica del mundo
y lo explica por medio de un esquema triangular
interdependiente en el que pensamiento, lenguaje
(la imagen del mundo) y realidad forman un
“todo orgánico” (Zamora, 2006:307). Estas
aportaciones guardan estrecha relación (en
tanto que instrumentos estructurados desde tres
perspectivas que solo se conciben integradas)
con la tríada lacaniana retomada y espacializada
por Zizek (2012), dividida en lo real, lo
simbólico y lo imaginario (figura 1). Así, pues,
tanto el instrumento (el dibujo infantil) como la
metodología esbozada anteriormente, además de
poseer un vínculo con el psicoanálisis, responden
a inquietudes planteadas desde los estudios
socioespaciales; el entendimiento a partir de
las narrativas (en este caso representaciones
simbólicas) del vivir y el habitar la ciudad.
Figura 1. Dimensiones del psicolanálisis
y la filosofía del lenguaje.

Fuente: Elaboración propia a partir de la filosofía del lenguaje de
Wittgenstein y el psicoanálisis de Lacan, desde la interpretación
filosófica de la imagen de Zamora (2006) y la filosofía espacial de Lacan
retomada por Zizek (2012).

91

�García García de León

La interpretación de la imagen que los niños
tienen de Ensenada se apoyará entonces en esta
lógica de base triádica (Silva, 1999) por medio
de una lectura en el sentido de las manecillas del
reloj (figura 1), a partir de la realidad (como verdad
ontológica), su pensamiento o imaginería (en este
caso en la mente de los niños) y sus representaciones
simbólicas por medio de un taller iconográfico.
La inmediatez de la imagen -y por lo tanto de su
consumo- (Durand, 2004) siempre sobrepasará a la
velocidad de lo imaginado. De ahí la importancia
de que se dibuje lo imaginado. Esta metodología ha
sido utilizada como herramienta de reconstrucción
de la memoria urbana para el análisis de las
ciudades (Méndez, 2016), así como dinámica para
el diseño participativo como formas alternativas de
representación del lugar (Narváez, 2017).

2. De la realidad al dibujo:
las obras de la imaginación.
Para explorar los imaginarios de la ciudad de
Ensenada a partir de las representaciones desde la
niñez, se aprovechó la coyuntura de la celebración
de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología
durante los meses de octubre en los años 2016 y
2017, en la Facultad de Ingeniería, Arquitectura
y Diseño. Estos eventos son organizados por la
Universidad Autónoma de Baja California en
colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia
y Tecnología (CONACyT) y el Consejo de Ciencia
e Información Tecnológica de Baja California
(COCITBC).

En cada una de las ediciones, organizadas por
Aurora García, Laura Zamudio y Claudia Calderón
con el apoyo de alumnos de la Licenciatura en
Arquitectura, participaron alrededor de 800 niños
de preescolar y primaria del municipio de Ensenada
(que contempla el centro de población de Ensenada
y poblados como Maneadero, Chapultepec y
Guadalupe) que visitaron el módulo “Dibuja tu
ciudad” en el cual se les invitaba a utilizar todo
tipo de materiales de dibujo (crayolas, lápices de
colores, pasteles, plumones).
Se partió de la premisa de que en esta etapa
(la niñez) todavía no aparecen los prejuicios en
cuanto a la expresión gráfica y poco a poco se va
renunciando a explorar esa capacidad por miedo o
por asociar al dibujo con las disciplinas visuales,
que valoran la técnica y en ocasiones priorizan la
estética. Es por ello que se les pidió a los niños
que imaginen su ciudad y la representen en una
imagen. Es decir, que por medio de la imagen
representen en papel y con diversos colores y
técnicas cómo se imaginan a Ensenada, su ciudad.
La convocatoria ha sido completamente libre
y la idea apremiante ha sido que ante esa libertad
el niño plasme aquellos elementos urbanos que
permanecen en su memoria y que vincula con su
imaginario de ciudad, con su casa, con su hábitat.
A pesar de que en un principio se pudo percibir
una especie de bloqueo generalizado, lo más
estimulante del experimento ha sido invitarles a
que dibujen lo primero que se les vino a la mente
cuando se les anunció que el juego consistiría en
dibujar Ensenada.

Imágenes 1 y 2. Taller Iconográfico “Dibuja tu Ciudad” durante la edición 2016 de la Semana Nacional de Ciencia y
Tecnología en UABC, Campus Sauzal, Ensenada.

Fuente: Aportación del autor.

92

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Ensenada imaginada

Para entender por qué se han generado las
imágenes que vamos a analizar, vale la le pena
señalar las condiciones climatológicas de esta
ciudad, pues de alguna manera inciden en la
percepción que se tiene de ella. Ensenada es una
ciudad que destaca por su clima, donde “los veranos
son cortos, calientes y áridos; los inviernos son
largos y frescos y está mayormente despejado
durante todo el año. Durante el transcurso del año, la
temperatura generalmente varía de 10 °C a 30 °C y
rara vez baja a menos de 6 °C o sube a más de 33
°C.” (weather spark, 2018). Además, se trata de
una ciudad portuaria que ha llegado a consolidarse
como el segundo destino con mayor arribo de
cruceros en México, convirtiéndose en el principal
punto en el pacífico mexicano con 39% del volumen
de pasajeros (La Crónica, 2016). Actualmente,
Ensenada tiene una importante afluencia de turismo
que se encuentra en constante incremento debido a
la concentración del 90% de la producción nacional
del vino y su reciente nombramiento como Ciudad
Creativa por la UNESCO, gracias a su gastronomía
(Agencia informativa CONACYT, 2016). Esto
ha consagrado a la Ruta del Vino como una de las
rutas temáticas más concurridas y ha potencializado
la producción de nuevos espacios que faciliten y
diversifiquen el contacto con la vitivinicultura en esta
región del municipio.
En ese contexto la ciudad de Ensenada, que
comenzó como un pueblo pesquero, se ha ido
configurando como un puerto mercantil, turístico y
fronterizo que despierta lecturas pluridimensionales.
Por lo que el análisis iconológico realizado aquí nos
permite ir develando elementos del paisaje urbano
que tienen preponderancia en el registro del infante.
Los dibujos generados por los niños de preescolar y
primaria que asistieron a este módulo reafirman una

primera hipótesis: que su libertad de representación
es infinita, pues en todo momento fueron capaces de
dibujar con todo tipo de técnicas (crayola, plumón,
pastel, pluma, prismacolor, etc.); por otro lado,
que para el ensenadense su ciudad es azul (figura
2) debido a la predominancia del paisaje marítimo
(el océano pacífico) en sincronía con el cielo
(mayormente despejado el 91% del tiempo).
La diversidad de resultados de este taller
iconográfico nos hizo realizar una primera selección
de 374 dibujos en 2016 y 169 dibujos en 2018. Esto
nos llevan a una interpretación intersubjetiva de 543
dibujos, que será dividida en tres tipos 1. Elementos
urbanos, 2. Elementos no urbanos, y 3. Deseos.
Dicha división responderá a la manera de representar
la ciudad, pues aunque más de un 68% de los dibujos
contiene elementos urbanos y el otro 42% consiste
en dibujos del paisaje natural y eminentemente
marítimo, una gran mayoría de los elementos
urbanos han sido dibujados relacionándolos con
el entorno natural (donde la presencia del mar
está siempre presente). Esto, debido a que como
veremos, Ensenada es interpretada por los niños
por fragmentos o microterritorios que a veces
convergen en sus representaciones y que en otras
ocasiones nos hacen posicionar al niño dentro
de la ciudad y observar junto con ella lo demás.
Así mismo, aunque los dibujos suelen tener un
contenido onírico, tratándose de niños de entre 5
y 12 años, se pudo identificar en su narrativa oral
de los mismos (es decir, lo que decían mientras
dibujaban) la expectativa de reunir lo que para
ellos es significativo en su ciudad e incluso lo que
les gustaría ver, tener o visitar. De esta manera
podemos considerar a su vez este tipo de dibujos
una antropología del deseo ciudadano (Silva, 2006).

Figura 2. Paleta cromática generada a partir
de la vista preliminar de
una muestra de dibujos
realizados por los niños
de Ensenada.
Fuente: Elaboración propia.

Fuente: Aportación del autor.
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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�García García de León

Elementos urbanos.
Para muchos de los niños que participaron en el
módulo “dibuja tu ciudad”, la bandera mexicana
que se encuentra en el malecón encierra la
metonimia de lo que es Ensenada. Esto debido a
la preponderancia que dicha bandera tiene en el
paisaje urbano, pues es observable desde la mayor
parte de la ciudad y sus grandes dimensiones
causan mayor impacto en la escala de un niño.
Sobre esta insignia resulta interesante cómo ha
llegado a formar parte de la identidad de Ensenada
a pesar de su corta existencia en relación con otros
emblemas. Cuando el malecón fue inaugurado
por Ernesto Zedillo como “Ventana al mar” en
junio de 1997, esta explanada no tenía prevista la
instalación de un asta bandera. Fue precisamente
estando ahí que al entonces Presidente de la
República le surge la idea: “Esta tarde vamos a
inaugurar un asta bandera en la Base Aérea, pero
quisiera que muy pronto, y hace un momento el
señor Secretario de la Defensa me dijo que se
va a poner a trabajar en eso, ojalá que podamos
tener esa bandera aquí, en esta "ventana"” (La
Jornada, 1997). Así fue como de inmediato la
bandera comenzó a formar parte del skyline
de Ensenada y desde entonces este malecón es
visitado por los ensenadenses y los turistas. Lo
que resulta de interés al interpretar las diversas
representaciones de la bandera es su disposición
en diversos sitios (no solamente el malecón)
como por ejemplo el mar, en un barco, en una isla
(figura 3), o incluso sobre un edificio (figura 5).
Todos ellos, sin embargo, sitios relacionados con
su emplazamiento original, pues hay una estrecha
relación entre el malecón y la actividad marítima,
de ahí su nombre de ventana al mar.
Figura 3. Dibujos realizados por niños de kínder y
primaria durante los Talleres Iconográficos en el
módulo “Dibuja tu Ciudad”

Fuente: Aportación del autor.

94

En este mismo malecón turístico, oficialmente
nombrado “Plaza ventana al mar” han ido
capitalizando diferentes espacios para la recreación
como un área de juegos infantiles, una concha
acústica, área de venta de comida y bebidas, así
como la instalación de unas fuentes interactivas
en el año 2016, que la población de Ensenada
ha venido a llamar “fuentes danzantes” por el
movimiento de las formas del agua propulsada y de
colores en aparente sincronía con la música. Para
los niños, esta atracción resulta por demás atractiva
y en el imaginario de la ciudad de Ensenada de
muchos de ellos es un espacio central (figura 4).
Figura 4. Representaciones de las fuentes danzantes
del malecón de Ensenada realizados por niños de
kínder y primaria durante los Talleres Iconográficos
en el módulo “Dibuja tu Ciudad”

Fuente: Aportación del autor.

Sin embargo, para efectos del tipo de análisis
que en principio se pretendería realizar, el
malecón con su bandera y sus fuentes danzantes
son elementos urbanos que no concretan la idea
de la arquitectura como realidad construida,
ni como elemento narrativo que nos transmita
mensajes arquitectónicos concretos. Sí lo logra,
en cambio, el edificio del Hotel Villa Marina, que
con sus doce niveles llegó a ser para 1986 (año
de su inauguración) la construcción de mayor
altura en Ensenada. El edificio es representado
de manera aislada, lo cual sugiere que para
los niños el edificio tiene importancia aunque
parece desconocen que se trate de un hotel o
al menos el nombre del mismo, pues incluso
en uno de los dibujos tiene el letrero de “Hotel
Riviera” (figura 5). Esto nos sugiere que la
interpretación del infante al hablar de ciudad lo
lleva a una asociación de imágenes relacionadas
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Ensenada imaginada

con edificios de altura, claramente delineados,
ortogonales, llamativos. Por sus características,
el hotel Villa Marina reúne las particularidades de
“edificio” debido a su altura y su preponderancia
en el skyline de la ciudad. Sin embargo, resulta de
gran interés cómo es abstraído a figura de edificio
anónimo en algunos de los dibujos, incluso cómo
llega a incorporarse el color rosa (o en su defecto,
rojo) como el representativo de lo concerniente a
la arquitectura (figura 5 y 6).

Figura 6. Representaciones de la ciudad de Ensenada
realizados por niños de kínder y primaria durante los
Talleres Iconográficos en el módulo “Dibuja tu Ciudad”.

Figura 5. Dibujos realizados por niños de kínder y
primaria donde se representa la figura de un gran
edificio rosa que representa en algunos casos al hotel
Villa Marina.
Fuente: Aportación del autor.

Fuente: Aportación del autor.

Con todo ello, la representación de la arquitectura
no se agota en la torre de un hotel, pues aunque
el rojo y el rosa incorporan el discurso gráfico
para representar la mayoría de los edificios en
los dibujos de los niños (figuras 5, 6 y 7), resulta
interesante cómo para muchos de ellos la ciudad
de Ensenada se re-figura a partir de su relación
con el mar (figuras 6 y 7). Este aspecto es de
suma importancia para entender por qué muchas
de las asociaciones imaginarias de los niños sobre
su ciudad no están en función de lo urbano o de
la arquitectura sino de su relación con el paisaje
marítimo (figuras 8, 9 10, 11 y 12). La ciudad es
percibida por el infante como una aglomeración
de edificios conectados de alguna manera con el
mar o bien como un conjunto de equipamientos
de todo tipo, en donde -cual ciudad consolidadase concentran los servicios públicos (figura 6).
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

La figura estereotipada de la casa, con losa de dos
aguas, fue reproducida en diversas presentaciones
por parte de los niños como un elemento clave en su
concepción de ciudad. Una casa que probablemente
poco tenga que ver con su realidad pero que en su
imaginario funciona como una proyección, un deseo
de acercar la casa a algo más: al mar, al parque, a
la carretera (figura 7). También cabe mencionar
que dichos dibujos fueron mucho más recurrentes
entre los niños de kínder, por lo que el estereotipo
de casa viene a ser un ejercicio de iniciación en el
dibujo obligatorio. Sin embargo, cabe la posibilidad
de que las pocas casas patrimoniales estilo búngalo
(balloon frame), ubicadas en su mayoría en el primer
y segundo cuadro de la ciudad, se hayan instalado
en su imaginario.
Figura 7. El imaginario de la casa, representado por
niños de kínder y primaria durante los Talleres Iconográficos en el módulo “Dibuja tu Ciudad”.

Fuente: Aportación del autor.

95

�García García de León

Elementos no urbanos.
El emplazamiento de Ensenada con su litoral hacia
el mar pacífico y orientación predominantemente
hacia el poniente posibilita el atestiguamiento de
irrepetibles atardeceres. Este fenómeno, por más
cotidiano que sea, es un evento que constantemente
genera fascinación en los habitantes de la
ciudad debido a que particularmente en el litoral
californiano la luz cobra tonos muy característicos.
En el imaginario del niño cabe la contemplación
del atardecer y el sol es dibujado de manera
sobredimensionada, como elemento central y en la
mayoría de sus representaciones es plasmado justo
durante su descenso (figura 8).
Figura 8. Dibujos de Ensenada donde predomina el
atardecer en el mar, realizado por alumnos de educación preescolar y básica.

Fuente: Aportación del autor.

El imaginario marítimo no se agota en estas
representaciones, pues para el infante existe otro
elemento predominante en su imaginario: el barco.
La economía de Ensenada, hasta el embargo
atunero (1991), estaba basada primordialmente
en la pesca y al puerto llegaban barcos pesqueros,
que en conjunto con la instalación de decenas de
empacadoras de pescado hicieron ver a esta ciudad
años de pujanza económica. Posteriormente el
puerto se abriría para el comercio y el arribo de
un crucero procedente de Los Ángeles dos días
por semana. En los últimos años (que son los que
han presenciado los niños de Ensenada) arriba al
menos un barco diariamente (menos los lunes) y
en ocasiones llegan dos. Estos cruceros arriban
con alrededor de 62 mil pasajeros a bordo, de los
cuales se estima desembarcan 40 mil personas
para recorrer la ciudad y conocer sus principales
atractivos. Durante ese tiempo, el barco se
encuentra atracado, de sol a sol (llega al amanecer,
se va al atardecer), por lo cual es observable casi
desde todos los puntos de la ciudad a lo largo del
día y por ello se ha instalado en el imaginario
colectivo de los ensenadenses (figura 10).
Figura 10. Dibujos donde se representan todo tipo de
embarcaciones realizados por niños de kínder y primaria durante los Talleres Iconográficos en el Módulo
“Dibuja tu Ciudad”.

De igual importancia la playa y el mar aparecen
representados, no tanto para su contemplación pues
en ellos hay interacción con los habitantes de la
ciudad. En el imaginario del infante sobre Ensenada
habita el surf (una actividad consolidada en esta
región), la arena, los animales marinos (figuras 9 y
11); el contacto con el mar representa diversión.
Figura 9. Representaciones de la playa y el mar realizadas por alumnos de educación preescolar y básica
durante la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología
en UABC, Campus Sauzal.

Fuente: Aportación del autor.

96

Fuente: Aportación del autor.

Otro dibujo recurrente fue la fauna marina,
representada en su mayoría por medio de
ballenas, tiburón ballena o delfines (figura 11).
En este caso resulta curioso pues, a excepción
de las focas o lobos marinos que se pueden
observar desde la ventana al mar, las ballenas son
un atractivo de temporada y solamente visibles
por medio de una excursión. En el entramado
cultural de la ciudad el avistamiento de ballenas
se ha consolidado como una actividad tradicional
de Ensenada y por consiguiente en el imaginario
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Ensenada imaginada

de los niños su ciudad también representa eso.
Mientras que dentro de la educación básica así
como la ciudadana se hace mucho hincapié en la
cultura del cuidado para el rescate de dos especies
en peligro de extinción: la vaquita marina y la
totoaba.
Figura 11. Dibujos donde se representa la fauna marina realizados por niños de kínder y primaria durante
los Talleres Iconográficos en el Módulo “Dibuja tu
Ciudad”.

Deseos.
Se ha decidido abordar una tercera categoría de
imaginarios urbanos desde la niñez, debido al
componente onírico de sus representaciones de
la ciudad de Ensenada. Si partimos del hecho
de que el taller iconográfico fue titulado “dibuja
tu ciudad” y que a los niños se les pedía que
la dibujaran la primera imagen que viniera a
su mente, muchos de ellos estaban asociados
con el imaginario de gran metrópoli. En sus
creaciones podemos ver rascacielos (uno de
ellos de características similares al Hotel Villa
Marina), aviones, así como casas tanto dentro de
aglomeraciones urbanas como de manera aislada
(figura 13).
Figura 13. Dibujos de "la ciudad" realizados por
niños de kínder y primaria durante los Talleres Iconográficos en el Módulo “Dibuja tu Ciudad”.

Fuente: Aportación del autor.

De igual manera la bufadora (un géiser marino a 29
km al sur de Ensenada) es otro sitio que, además de
ser el atractivo turístico por antonomasia de la zona,
forma parte de los lugares atesorados por la gente
que reside en esta ciudad. Para los niños la bufadora
es representada como un gran chorro de agua que
estalla a gran altura y que, para las proporciones del
infante, probablemente esté sobredimensionado en
su imaginario (figura 12).
Figura 12. Diversas representaciones de "La Budafora" realizadas por niños de kínder y primaria durante los Talleres Iconográficos en el Módulo “Dibuja tu
Ciudad”.

Fuente: Aportación del autor.

Fuente: Aportación del autor.

Otra imagen recurrente fue la UABC, representada
como un edificio imponente al cual se llega en
coche. Al respecto habría que señalar que el
campus Sauzal, donde se realizaron los talleres
iconográficos, queda en la zona norte de la ciudad
(casi considerado “las afueras”) y que para llegar
a este campus los niños fueron trasladados en
autobuses. También comentar que el edificio más
imponente de dicho campus, si bien no se trata de
una torre (como la dibujada por los niños), es un
edificio de cuatro niveles desplantado sobre una
colina, lo cual le da mucha mayor preponderancia
visual que se exacerba a la mirada de los niños
(figura 14).

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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�García García de León

Figura 14. Representaciones de la UABC hechas por niños
durante los Talleres Iconográficos en el módulo “Dibuja tu Ciudad”.

Fuente: Aportación del autor.

Para muchos de los niños pensar en la ciudad era
pensar en su propia casa. Para muchos otros pensar
en la ciudad consistía en pensar en lo que hay fuera
de su casa. Una manera de relacionares con su
entorno es precisamente a través de la recreación
y el consumo. Algunos de los dibujos reflejan
aspiraciones por acudir a alguno de esos espacios
o bien pasar el día con su familia en alguno de
estos establecimientos. Por eso podemos ver cómo
representan un oxxo en contacto con el mar, un
cine, la fachada de un Maccdonald’s e incluso el
interior de este establecimiento (figura 15).

como un sueño en el que todo es posible, donde
se fusiona el mar con la ciudad, donde es posible
estar en contacto con la naturaleza en muchas de sus
representaciones, donde se posibilita la convivencia,
crecen las flores y salen arcoíris (figura 16).
Figura 15. Representaciones oníricas de la ciudad,
realizadas por niños de kínder y primaria durante
los Talleres Iconográficos en el módulo “Dibuja tu
Ciudad”.

Figura 15. La ciudad de Ensenada
dibujada por los niños.

Fuente: Aportación del autor.

3. Conclusiones.

Fuente: Aportación del autor.

Y si bien, para muchos de los niños dibujar su ciudad
consistiría en elegir ciertos elementos urbanos y
representarlos de manera aislada, para otros tantos
sus dibujos fueron una proyección de deseos,
98

Hemos visto cómo las representaciones simbólicas
del vivir y el habitar la ciudad son emanadas de
un imaginario que condensa la memoria urbana,
la imaginación y el deseo; que poco tiene que
ver con las referencias arquitectónicas que
podrían haberse buscado, como lo son edificios
patrimoniales y emblemáticos de la ciudad.
Siendo el más relevante el antiguo hotel Riviera
(1930) para la ciudadanía, pero para los niños
tiene una presencia mínima (1%). Los dibujos

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Ensenada imaginada

realizados por los niños y niñas de preescolar
y primaria de Ensenada se generan a partir de
su psiquis, compleja sin duda, pero vinculada
con una significación del ser y el hacer en la
ciudad (Aguilar, 2011). Por ello, resulta del
todo interesante la manera en la que jerarquizan
cada elemento. El sol, por ejemplo, es un
elemento que dibujan en grandes proporciones
y que siempre tiene una relación directa con el
océano. Mientras que la bandera, por su cercanía
con el puerto es un elemento que en repetidas
ocasiones incorporarán a los barcos a pesar de
que la bandera no se pose en ellos.
En el imaginario de la niñez la ciudad poco se ve
a sí misma. Ensenada se puede interpretar como una
ciudad contemplativa: contempla el mar, el barco,
la bandera, el atardecer, los cerros o las playas. Es
una ciudad que atestigua su entorno. Por otro lado,
se reconfigura a partir de microterritorialidades,
lugares concretos que no se relacionan con el resto
de la ciudad y que están en función de su memoria y
su descubrimiento cotidiano.
Ensenada, para los niños, no es percibida
necesariamente como una ciudad turística. Las
actividades del turismo coexisten con las de la vida
cotidiana de los niños a pesar de que muchos de los
lugares referenciados son los mismos que visita el
turista. Por otro lado, cuando la interpretación del
niño se orienta a una representación más urbana,
es consecuencia del eco que en ellos ha hecho la
palabra “ciudad” (para ellos Ensenada parece no
ser necesariamente una ciudad). Por ello, llama la
atención cómo los elementos que se incorporan
son los edificios, los coches, los parques, las
señalizaciones y ambientes aglomerados ya sea
de gente o de arquitectura imaginada que no
necesariamente pertenecen a Ensenada.
Se propone aquí que la ciudad imaginada por
los niños, más allá de los sueños y evocaciones, es
una ciudad idealizada. En su mayoría han dibujado
lo que añoran de la ciudad, lo que disfrutan y lo
que rememoran con alegría. Una ciudad que no
necesariamente es representada como tal y que
transmite tan solo valores desde una perspectiva
en la que la realidad urbana no ha sido todavía
ultrajada. En ese sentido los imaginarios urbanos
que se construyen desde la niñez parten de la
mirada asombrada hacia las novedades de la urbe,
siendo la ciudad un laboratorio para constantes
descubrimientos.
Por último, se sugiere que esta metodología
puede ser empleada como alternativa en los
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

procesos participativos para el rediseño de
las ciudades, que permitan la construcción de
nuevas microterritorialidades como espacios de
interacción e identificación ciudadana expresada
en esa nutrida simbología urbana.

4. Referencias.
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palabras del Presidente Ernesto Zedillo durante
la ceremonia en la que inauguró el Malecón de
Ensenada, hoy en la mañana. Recuperado de:
http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/disc/
jun97/01jun97.html [12/04/18].
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100

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

�Revelando el sistema de carreteras en Ecuador.
Anotaciones sobre La ordenación de la red vial. El
cantón de Cuenca (2016).
Enrique Flores
Recibido: Agosto 2019
Aceptado: Agosto 2019

José Luis Crespo-Fajardo1

El libro que venimos a comentar, La ordenación
de la red vial. El cantón Cuenca, se editó en
2016, por parte de la editorial de la Universidad
de Cuenca (Ecuador), donde su autor, Enrique
Flores Juca, es en la actualidad Decano de la
Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
Esta obra de 122 páginas contribuye al
entendimiento de la planiﬁcación vial en su relación
con la planiﬁcación territorial. Inicia desde conceptos
teóricos, pasando a unas pertinentes observaciones
históricas, para después realizar un diagnóstico de
la situación del cantón Cuenca. Con esta base se
traza un plan vial con un modelo de gestión, el cual
podría servir de proyecto para una futura aplicación
práctica en las áreas urbanas y rurales.
Algo a considerar es que los sistemas viales,
al ser el medio de enlace a los asentamientos
poblacionales, son utilizados para traslado de
personas y mercancías, por lo que su trascendencia
socioeconómica es innegable. En este sentido, las
carreteras de Ecuador, de acuerdo al Ministerio de

Transporte y Obras Públicas de Ecuador (MTOP),
son consideradas como eﬁcientes, seguras y
sostenibles. Sin embargo, la realidad es que hay
necesidad de mejoras, por lo que plantear una
planiﬁcación de ordenamiento vial en el cantón
Cuenca, uno de los más grandes del país, resulta
apremiante.2
La infraestructura vial es un factor de desarrollo
territorial, pero el estudio de estos sistemas ha sido
habitualmente olvidado en las investigaciones
urbano-regionales, de manera que este trabajo,
aunque se centra en el cantón Cuenca, resulta
esclarecedor y necesario porque describe la situación
vigente de las redes viales de todo Ecuador.
En efecto, Enrique Flores inicia su descripción
con las redes viales estatales primarias arteriales,
de las cuales existen un total de doce en todo
el país. Tales arterias se nutren, asimismo, del
tráﬁco recolectado desde las redes viales estatales
secundarias. De esta manera se computan los
kilómetros de cada tipo de red de Ecuador,

1
Nacionalidad: ecuatoriano; adscripción: Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad de Cuenca. Ecuador. Doctorado en Bellas
Artes por la Universidad de Sevilla; luis.crespo@ucuenca.edu.ec
2
Tras las provincias, el cantón es la siguiente división administrativa territorial en Ecuador, existiendo un total de 221. Los cantones se
subdividen, a su vez, en parroquias, las cuales pueden ser urbanas o rurales. El cantón Cuenca forma parte de la provincia de Azuay, al
sur del país, y cuenta con aproximadamente 591.996 habitantes (censo de 2016). Es, de acuerdo a estas estimaciones, el tercer cantón más
poblado de Ecuador. La ciudad de Cuenca, donde mayor porcentaje de población se reúne, es la cabecera cantonal.

Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

103

�Crespo-Fajardo

destacando que hay evidencia de mal estado en
el 70% de la red vial provincial terciaria, y en el
75% de la red vial provincial vecinal.
La red vial cantonal urbana y rural también es
estudiada, proporcionándose detalles de normativas
de tráﬁco, como los límites de velocidad permitidos
o la separación a desnivel que deben presentar las
intersecciones. El autor también identiﬁca sistemas
viales peatonales e incluso los chaquiñanes
(senderos ancestrales), si bien no se los considera
en profundidad, planteando algunas advertencias y
recomendaciones.
Vista nocturna de Cuenca, Ecuador.

Igualmente, se estudian indicadores de medición
que calculan la calidad y el servicio de los sistemas,
de modo que se pueda conocer la realidad de la
red vial de Cuenca. Entre los mismos está la
longitud de la red, la jerarquía funcional de las
vías, las densidades y el marco normativo, las
leyes y competencias sobre vialidad asignadas
a las distintas administraciones. Otro aspecto a
tratar es la planiﬁcación de las vías ecuatorianas
de acuerdo al Plan Nacional del Buen Vivir, y
una serie de objetivos anexos entre los que hay
que destacar la necesidad de reducir la tasa de
congestión vial, y la mortalidad por accidentes de
tráﬁco a 13 fallecidos por cada 100000 habitantes.
En La ordenación de la red vial. El cantón
Cuenca se realiza un estudio histórico breve
pero suﬁciente para comprender el proceso de
implantación de las vías en Ecuador. De la época
prehispánica llama la atención la alusión al
camino Qhapaq Ñan, la vía andina principal que
conformaba una carretera norte-sur que facilitó
la expansión del poder del imperio Inca. Existen
todavía algunos tramos operativos. Con la llegada
de los conquistadores españoles se aumentaron las
sendas entre comunidades, indispensables para la
colonización y el transporte extractivista. Desde
el primer periodo republicano hubo una mejora
en las comunicaciones entre el norte y centro de
104

Los Andes a través de trenes y vías carrozables,
uniéndose Ecuador con Colombia. El traslado de
determinadas materias primas comerciales, como
la quinina o los productos de tagua (una semilla
grande, conocida como marﬁl vegetal, utilizada
para la elaboración de artesanías), promovió
el enlace entre provincias hasta llegar al gran
hito que supuso la construcción de la Carretera
Panamericana. De todo ello, la lección histórica
que se entrevé es que la red vial ecuatoriana, en
gran medida, es consecuencia de las necesidades
poblacionales, no de una planiﬁcación territorial
para un desarrollo organizado. Y es por esta
razón que, sobre todo en las carreteras rurales, se
evidencian problemas de diferente orden.
El diagnóstico que Enrique Flores realiza parte
de la identiﬁcación de cuatro áreas geomórﬁcas
dentro del cantón Cuenca, diferenciadas por el
clima, la cobertura vegetal y la topografía. Se
puede advertir, en efecto, una zona de páramo, en
la cima de la cordillera occidental, con altitudes
que van de los 4560 a los 2900 msnm, una zona
de altitud, de entre 2900 y 2300 msnm, otra zona
ubicada en la vertiente occidental, que desciende
de los 3200 a los 2900 msnm hacia la costa del
Pacíﬁco, y una zona de piedemonte, que es la
banda costanera del cantón.
Una vez hecho el diagnóstico, se plantea el
diseño de un plan vial que, a través de una serie
de propuestas, sirva para mejorar las condiciones
vigentes. Aquí se esbozan ideas referentes a
parámetros de diseño vial (peraltes, pavimentos,
tipos de superﬁcie de rodadura, señalización…), un
sistema de movilización alternativa (ciclovías), y
estrategias de seguridad, eﬁciencia, accesibilidad,
socioeconómicas y medioambientales.
Las conclusiones indican que, en lo referente
a la movilización poblacional, del área rural del
cantón se dan excesivos desplazamientos a la
ciudad de Cuenca. Los datos muestran que desde las
cabeceras parroquiales próximas hay una media de
desplazamientos por persona de más de una vez al
día. Sin embargo, gran parte de las vías no están en
buen estado y su diseño no responde a las acuciantes
necesidades. De ahí que sea importante que esta obra
haya generado objetivos y parámetros de diseño
vial para la mejora del modelo vigente, en especial
para las zonas rurales del cantón. Su aplicación
supondría un gran paso para lograr mayor seguridad
en las carreteras ecuatorianas, comenzando con
una premisa de respeto a los peatones y atención al
medio ambiente.
Contexto. Vol. XIII. Nº19. Septiembre 2019

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                <text>Revista anual de la Facultad de Arquitectura de la UANL. Presenta artículos sobre medio ambiente, arquitectura, urbanismo, materiales, economía, imaginario urbano, filosofía, teoría, crítica, además de noticias y reseñas sobre el mundo de la arquitectura</text>
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              <text>Contexto, Revista de la Facultad de Arquitectura, 2019-2020, Vol 13, No 19, Septiembre-Marzo</text>
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              <text>Revista anual de la Facultad de Arquitectura de la UANL. Presenta artículos sobre medio ambiente, arquitectura, urbanismo, materiales, economía, imaginario urbano, filosofía, teoría, crítica, además de noticias y reseñas sobre el mundo de la arquitectura</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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