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                  <text>�Presentación. El espacio urbano en el año 2020. Reflexiones
en el marco de la contingencia sanitaria
Eduardo Sousa-González1

C

on este número publicado en el mes de
septiembre, CONTEXTO. Revista de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, cierra sus publicaciones
en este año del 2020; primeramente, con una noticia
muy importante para la Revista y seguramente
para todos los interesados en la publicación, ya
que CONTEXTO fue evaluada y aceptada en el
índice de SCOPUS y a la brevedad se terminará
el proceso para completar su indexación; por otro
lado, el año 2020, visiblemente se ha caracterizado
por una creciente e incontrolable contingencia
sanitaria y pandémica mundial.
Un año catastrófico sin paralelismo reciente,
que seguramente será recordado en la esfera
global, no solo por lo lamentable de las cientos de
miles de víctimas mortales que se produjeron por
el virus de la cepa SARS-CoV-2; sino también,
por los desastres que éste ha dejado a su paso en
todas las transversalidades espaciales (federales,
estatales y municipales) y ámbitos longitudinales
(diferentes grupos sociales) de la vida en
sociedad, en todos y cada uno de los lugares del
mundo conocido.
El fenómeno sanitario global por el que atraviesa
la humanidad, ha dejado múltiples lecciones de
vida a todos los pobladores, quizá una de las
más evidentes sería que estas manifestaciones
proclivemente negativas vinculadas a los procesos
globalizantes, los cuales se han explorado, desde
hace tiempo y desde diversas esferas teóricas,
disciplinares y metodológicas, por diversos autores
(Borja, J.: 2002; Ianni, O.: 2007; 2005; McLuhan,
M. 2005; Sassen, 2007 y otros más); indicando
unánimemente que esta manifestación de corte
mundialista y sus expresiones globales; son

capaces de transformar de facto en unos pocos
meses, a toda la superestructura social construida
por la colectividad urbana a través de los siglos. Es
evidente que el mundo conocido ha entrado a una
nueva realidad frágil, expuesta y vulnerable; ya que
como menciona McLuhan: “… nos convertimos
en una aldea global” (McLuhan, M. 2005:57).
Aún más, también estos procesos mundializantes
han hecho entender a los gobernantes y a los
gobernados, la fragilidad del equilibrio que
existe entre la naturaleza originaria y la vida en
la sociedad urbana; sobre todo en las grandes
concentraciones metropolitanas donde la resiliencia
y la sustentabilidad, como procesos operativos
y estratégicos que debieran de alimentar a las
políticas públicas y a la agenda de gobierno, tienden
a representar la única forma para la recuperación de
la ciudad, en una nueva realidad urbana que nos
corresponde vivir en esta contemporaneidad líquida.
Incluso, es en estos tiempos donde conceptos
propuestos anteriormente, por el autor de este
escrito, en la esfera metropolitana de México y
del sur global, como: la metrópoli prematura, las
fuerzas centrífugas expansivas, fuerzas centrípetas
de cohesión poblacional, espacialidades no
ciudad, contemporaneidad líquida y otros más2,
adquieren mayor relevancia de aplicabilidad
teórica, estratégica y metodológica, en el estudio
y en la planeación espacial de estas grandes
concentraciones de población.
Dichos conceptos involucrados en los procesos
territoriales que permiten valorar el grado de
consolidación espacial de las metrópolis, están
enmarcados en la teoría que vincula, por un lado,
a las fases por las que atraviesa lo urbano hacia
lo metropolitano y por el otro, la determinación

1

Nacionalidad: mexicano; Adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México; doctor en Filosofía
con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos; miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) ratificado en el Nivel 2;
miembro de la Academia Mexicana de Ciencias AMC desde el año 2008; eduardo.sousagn@uanl.edu.mx
2
Para clarificar estos conceptos consultar Sousa-González: 2020; 2019; 2015; 2013, entre otros https://www.researchgate.net/profile/
Eduardo_Sousa-Gonzalez/research

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

7

�Sousa-González

puntual que involucra a los ciclos del desarrollo
urbano; estos ciclos mencionados son:
i. De concentración y primacía;
ii. De polarización regresiva; y
iii. De contraurbanización, según se
representan en la figura 1.
Figura 1. Ciclos del desarrollo urbano en el espacio
metropolitano

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir de Sobrino, J. (2003)

Dichos ciclos aludidos tienden a enmarcar
y clarificar el avance transformacional e
iterativo, justamente, de la conurbación espacial
metropolitana; en una sociedad con una cultura, una
idiosincrasia y unos procesos identitarios urbanos
distintivos y caracterizados por una entelequia
adquirida evolutivamente por los ciudadanos;
ya que la colectividad social lleva en su misma
estructura social, histórica, contemporánea y
líquida, aquel dinamismo intrínseco, que les
hace en la cotidianeidad: producir, multiplicar
y replicar las transformaciones espaciales
evolutivas; las cuales tienden a desembocar en
la generación de un dinamismo espacial-urbano
periféricamente expansivo y galopante; el cual
tiende a agregar físicamente cada vez más áreas
conurbadas; modificando dinámicamente los
linderos adyacentes del lugar.
Es en este estado de hechos por el que muchas
de las metrópolis de México y del sur global,
tienden a experimentar sus procesos evolutivos
y de crecimiento espacial expansivo-periférico;
adoleciendo, en muchos de los casos, de un
8

modelo de planeación eficiente, efectivo y eficaz,
que logre equilibrar su ensanchamiento espacial
con: i. La infraestructura pertinente y necesaria;
ii. La dotación de equipamientos imprescindibles;
iii. La forma de producción de mercancías en
los sectores secundario y terciario y; iiii. Los
procesos de sustentabilidad del lugar. Ya que
como menciona Harvey, D. “… la ciudad es
creada por el hombre, pero también condenado a
vivirla” (2019:19).
Es desde esta perspectiva que involucra a los
espacios urbanos, a sus procesos de crecimiento
expansivo, su arquitectura sus formas de diseño
y sus múltiples variables intervinientes, que
este número de CONTEXTO. Revista de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, agrupa ocho trabajos
de investigación de académicos investigadores
de diferentes partes del mundo.
El primero es presentado por el doctor
José Antonio Martínez Prades, quien es el
Coordinador del Área de Historia del Arte del
Departamento de Humanidades Contemporáneas
de la Universidad de Alicante (España); dicho
artículo es denominado “Antonio Serrano Peral
y la construcción de la iglesia de nuestra señora
de gracia en Alicante, España”; donde el autor
se plantea indagar en las posibles fuentes de
inspiración de Serrano Peral y en los procesos
constructivos de la iglesia de Nuestra Señora de
Gracia de Alicante, proyectada en 1945, a partir
de una triple línea metodológica que trata datos
biográficos, aspectos técnicos y condiciones
contextuales de la posguerra española. El
estudio se ha basado principalmente en la
documentación existente en el Archivo General
de la Administración del Estado y en el archivobiblioteca personal del propio autor.
El artículo de la doctora Maritza GranadosManjarrés, colombiana y Profesora Asistente en
la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia,
lleva por nombre “Crear: especular y subvertir”,
mencionando que en éste se establece que, para
hacer propuestas innovadoras en el proyecto
arquitectónico, los diseñadores deben romper
las leyes de lo que saben, ver más allá de lo que
se da y subvertir el statu quo. La propuesta se
sitúa en el cruce entre el ejercicio proyectual y
los procesos cognitivos detrás de la creatividad,
invitando a proyectar desde la ruptura que supone
pensar universos aparentemente inconexos.
En el caso de las doctoras Nieves MartínezContexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Presentación

Roldán y Lola Goytia-Goyenechea, adscritas
a Escuela Técnica Superior de Arquitectura,
Departamento de Urbanística y Ordenación del
Territorio, de la Universidad de Sevilla, España;
elaboran una investigación que titulan “Huella
minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre
los siglos xvi - xix: morfología urbana y planimetría
en el archivo de indias en Sevilla (España). En
donde mencionan que la ciudad de Guanajuato es
una ciudad singular: su localización, paisaje único
e historia han condicionado la morfología urbanoterritorial de la ciudad y su entorno, evolucionando
ambos junto a la minería y generando una
interesante bibliografía y planimetría. Constituida
por un centro histórico no muy longevo y una
serie de asentamientos periféricos producto de la
actividad minera, en Julio de 1982 la ciudad es
declarada Zona de Monumentos Históricos por el
Instituto de Antropología e Historia, en 1988 fue
inscrita por la UNESCO en la Lista de Patrimonio
Mundial bajo el nombre de Ciudad Histórica de
Guanajuato y Minas Adyacentes, y desde 2006
tiene el reconocimiento de ser la Quinta Ciudad
más Bella del Mundo, y todo ello gracias a su
arquitectura y minería como recuerdo de su
pasado colonial. El interés de este artículo radica
en realizar un acercamiento a los elementos que
han dejado su propia huella como consecuencia
de la actividad minera, y referenciarlo a los planos
que se encuentran localizados en el Archivo de
Indias de Sevilla.
Las doctoras Vanessa Nagel Vega y Lourdes
Cruz González Franco adscritas a la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Nacional
Autónoma de México; presentan un artículo sobre
la ciudad de Monterrey, titulado: “Voceando la
modernidad. La renovación arquitectónica de
Monterrey en el periódico El Norte (1945-1963)”,
el cual fue apoyado por el Programa de Becas
Posdoctorales de la UNAM / DGAPA 2019;
mencionando que la ciudad de Monterrey, Nuevo
León, en el noreste de México, se caracteriza por
un temprano desarrollo técnico que transformó la
urbe y marcó su apropiación de la modernidad por
el empleo de materiales locales industrializados
de construcción. La difusión de las renovaciones
arquitectónicas y urbanas que se iban sucediendo
en las páginas del periódico El Norte, aportan una
visión particular de la ciudad que nace industrial
y que busca su conversión en el paradigma de
la ciudad moderna occidental. Los edificios
que se iban divulgando consolidarían dicho
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

imaginario, al mismo tiempo que las carencias
inherentes a las economías en crecimiento de
los países latinoamericanos, marcan una crítica
constante al proceso modernizador. La difusión
en la prensa local, marcada por una fuerte
inclinación hacia las obras de iniciativa privada,
como la pionera construcción del campus del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey, iría dando cabida, paulatinamente, a
las obras de presupuestos públicos, como aquellas
significativas del Instituto Mexicano del Seguro
Social y de la Universidad de Nuevo León. Así,
el presente análisis busca ampliar y enriquecer
las interpretaciones actuales sobre una más de las
distintas modernidades nacionales.
En el caso del doctor Ramón Ramírez Ibarra,
profesor-investigador de Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
México, aborda un artículo titulado “Sociología
de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde
la micrópolis”; donde expone que la movilidad es
un tema central en el urbanismo del siglo XXI.
Ha generado propuestas, acciones y políticas con
importantes contribuciones para el desarrollo de la
ciudad, pero, como objeto de estudio tiende a una
reducción analítica en materia de ingeniería vial
o arquitectura, motivada por una visión centrada
en la morfología o el sitio, visión que refleja una
comprensión parcial del fenómeno urbano, visto
más como un proceso estático, depósito pasivo
de planes, programas o normas de ejecución. En
este trabajo, se propone una reflexión conceptual
del concepto de movilidad en el espacio urbano,
partiendo de una escala micrológica, es decir,
desde la observación social en cuanto fenómeno
particular y emergente del habitar humano como
construcción cultural y tecnológica, tal como se
propone en la sociología comprensiva. Este hecho,
cualitativo, redunda en interés en la medida que el
fenómeno de la movilidad es indisociable de todo
proceso de autocomprensión del sujeto, en cuanto
elemento de experiencia centrada y vinculante
con una realidad cada vez más condicionada por
factores de limitación, selectividad, densidad y
adaptación para su desarrollo existencial.
El doctor Raúl Holguín Ávila profesorinvestigador del Instituto de Arquitectura Diseño
y Arte de la Universidad Autónoma de Ciudad
Juárez, propone una investigación sobre “La
reivindicación del paisaje urbano histórico a
través del espacio público: El centro de Ciudad
Juárez como escenario simbólico de análisis”;
9

�Sousa-González

mencionando que el interés del presente artículo
es el de abordar la reivindicación del paisaje
urbano histórico a través del espacio público y
su relación con las prácticas y los imaginarios
con la intención de establecer la importancia de
incluir estos elementos al cuestionarse sobre las
formas mediante las cuales se interviene, percibe
y preserva el paisaje urbano histórico. Para ello,
se desarrollaron 32 entrevistas en profundidad en
dos tipologías de actores distintas relacionados con
el centro de Ciudad Juárez, las cuales, mediante
análisis de discurso, han permitido enfatizar en
los aspectos tangibles e intangibles que dotan
de significado el centro histórico puntualizando
en el espacio público, las prácticas sociales
y los imaginarios urbanos. Se menciona que
entre los principales hallazgos, se destaca que la
implementación de espacios públicos en la zona
centro de la ciudad, en relación con la asignación de
significados a determinados edificios patrimoniales,
permite ampliar las dinámicas de interacción en
dicho espacio, lo que resulta en la generación de
lugares y prácticas que se orientan a la vinculación
con el carácter patrimonial asignando valores
positivos a las formas de percibir el centro y por lo
tanto del paisaje urbano histórico.
En el caso del doctor Silverio Hernández
Moreno profesor investigador de la Facultad
de Arquitectura y Diseño de la Universidad
Autónoma del Estado de México; profundiza
en una temática sobre los “Requerimientos de
diseño ambiental al interior de los edificios en
México”; mencionando que el objetivo fue la
revisión y análisis de la normatividad mexicana
acerca de Calidad Ambiental al Interior de los
Edificios que fuera equivalente a las normas
estadounidenses que se solicitan durante el
proceso de certificación LEED® v4; con el
propósito de certificar edificios en México.
La metodología se resume en la revisión de
normas mexicanas que tuvieran equivalencia
con la estadounidense y en concordancia con sus
contenidos, su rigor de aplicación y su vigencia.
Como resultado, se obtuvo que en la mayoría de
los requerimientos solicitados por la categoría de
Calidad Ambiental al Interior de las Edificaciones
no hubo equivalencia entre normas, y por tanto
se concluye, en lo general, que mientras las
normas mexicanas no sean lo suficientemente
completas para aplicación en este tipo de
modelos o sistemas de clasificación ambiental en
edificios, se seguirá cumpliendo con las normas
10

estadounidenses o de ISO siempre y cuando
tengan una adecuada adaptación al contexto
mexicano por parte de los proponentes”.
La doctora María Adriana Gebauer Muñoz
profesora-investigadora de la Facultad de
Arquitectura y Diseño de la Universidad de la
Salle en Pachuca estado de Hidalgo, México,
aborda el tema “Borde costero ciudad Antofagasta,
Chile, visto como interfase glocal”; mencionando
que el objetivo de este artículo es, por una parte,
presentar y proponer los lugares, que en el bordecostero de Antofagasta se pueden desarrollar
como interfase entre lo global y lo local, a partir
de considerar análisis y conclusiones de cuatro
dimensiones de abordaje de la Tesis Doctoral:
“Centro Histórico como interfase glocal” para la
inserción de la ciudad intermedia en el sistema
global de ciudades: Caso de estudio Antofagasta,
Chile, 1990/2012” (Gebauer, 2015), considerando
la importancia que, en esta ciudad, adquiere este
borde cuando actúa y se configura como espacio
mediador transnacional, y por otra, incorporar los
conceptos de interfase glocal, Ciudad Intermedia,
CH-ampliado, y ciudad-región ampliada, que
fueron definidos por dicha Tesis.
Por último, en la publicación de la Revista
se incluye una Reseña del doctor Eduardo
Sousa-González; del libro titulado “El espacio
metropolitano contemporáneo. Desde las políticas
públicas hasta el modelo de planeación”; editado
por la editorial Colofón en el año 2020.
Como comentario final, los miembros del equipo
que conforman a CONTEXTO. Revista de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, estamos plenamente convencidos que
el investigador y el lector común interesado en la
diversa temática expuesta, encontraran a través de
las páginas que componen este proyecto editorial,
un tópico con una visión interdisciplinar, de
actualidad e internacional; enfocada en diferentes
esferas del quehacer académico-investigativo, en
donde, investigadores de alta calificación, han
colaborado con sus trabajos personales o grupales
en la generación de este número.
Seguramente los artículos que se incluyen
aquí serán no solamente de interés, sino también
de utilidad concreta en futuras investigaciones,
complaciendo al investigador y al lector más
exigente.
Finalmente, es necesario reconocer que lo
expuesto a través de este número de CONTEXTO,
es un esfuerzo continuado a lo largo de muchos
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Presentación

años por mantener una calidad de excelencia
editorial, que ha sido compartido por autores,
pares de evaluadores, el Comité Editorial, la
Coordinación Editorial, el equipo de apoyo y
por supuesto, las autoridades institucionales que
forman la Facultad de Arquitectura, su Posgrado
y la Universidad Autónoma de Nuevo León. C
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Borja, J. (2002). Local y global. La gestión de
las ciudades en la era de la información.
México; Taurus
HARVEY, D. (2019). Ciudades rebeldes. Del
derecho a la ciudad a la revolución urbana
Ianni, O. (2007). La sociedad global. México Siglo
XXI
Ianni, O. (2005). La era del globalismo. México
Siglo XXI
Ma. Luhan; et al. (2005). La aldea global.
Barcelona, España; Gedisa
Sassen, S. Los espectros de la globalización.
México FCE
Sobrino, J. (2003). Competitividad de las ciudades
de México; El colegio de México.
Sousa-González, E.: (2020). El espacio metropolitano
contemporáneo. Desde las políticas públicas
hasta el modelo de planeación. México;
COLOFÓN
Sousa-González, E.: (2019). El espacio interior de la
ciudad metropolitana. México; COLOFÓN
Sousa-González, E.: (2015). De la ciudad a la
metrópoli. Nuevas realidades territoriales.
Chile; Trama impresores
Sousa-González, E. et al: (2013). Espacio urbano
reconstrucción y reconfiguración territorial.
Chile; Trama impresores

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

11

�Antonio Serrano Peral y la construcción de la iglesia de
Nuestra Señora de Gracia en Alicante, España
Antonio Serrano Peral and the construction of the church of Nuestra Señora de
Gracia in Alicante, Spain
Recibido: diciembre 2019
Aceptado: septiembre 2020

José Antonio Martínez Prades1

Resumen

Abstract

El artículo se plantea indagar en las posibles fuentes
de inspiración de Serrano Peral y en los procesos
constructivos de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia
deAlicante, proyectada en 1945, a partir de una triple
línea metodológica que trata datos biográficos,
aspectos técnicos y condiciones contextuales de
la posguerra española. El estudio se ha basado
principalmente en la documentación existente en el
Archivo General de la Administración del Estado y
en el archivo-biblioteca personal del propio autor.

The article tries to investigate in the possible
sources of inspiration of Serrano Peral and in the
constructive processes of the church of Nuestra
Señora de Gracia in Alicante, projected in 1945,
from a triple methodological line that deals with
biographical data, technical aspects and contextual
conditions of the Spanish post-war period. The
study is based mainly on the documentation
existing in the General Archive of the State
Administration and in the personal library-archive
of the author himself.

Palabras Clave:

Arquitectura religiosa; Alicante; Franquismo

Keywords:

Religious architecture; Alicante; Francoism

1

Nacionalidad: español; adscripción: Coordinador del Área de Historia del Arte del Departamento de Humanidades Contemporáneas de
la Universidad de Alicante (España); Doctor en Historia del Arte; e-mail: jantonio.martinez@ua.es

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

15

�Martínez Prades

1. INTRODUCCIÓN
La iglesia de Nuestra Señora de Gracia de Alicante
constituye una de las obras de mayor envergadura
de la posguerra en la ciudad y su arquitecto, la
figura más importante y prolífica del panorama
arquitectónico del momento. Antonio Serrano
Peral (Elche, 1907-t.1935-1968) ocupó el cargo
de arquitecto diocesano del Obispado de Orihuela
desde 1939 y fue nombrado en 1941 vocal
de la Junta Diocesana de Reconstrucción de
Templos Parroquiales, desarrollando decenas de
proyectos de muy diversa índole, de arquitectura
civil, religiosa y, en especial, reconstrucciones.
Personalidad con destacados contactos en
Madrid, formó parte de la Asamblea Nacional
de Arquitectos en 1940, ostentando plaza de
académico correspondiente de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando (RABASF)
desde 19462. No obstante, y pese a ello, la mayor
parte de sus proyectos no han sido aún analizados
en profundidad y la bibliografía en la actualidad
todavía es escasa, compuesta principalmente
por estudios catalográficos, apuntes dispersos
o referencias en obras generalistas (Jaén i
Urbán, 1978; Candela, 1987; Candela, 1989;
Candela,1990; Jaén i Urbán, 1999; Candela,
2012; Jaén i Urbán, 2012; Jaén i Urbán, 2014;
Martínez Prades, 2016)3
1.1. Objetivos
Los objetivos se han dirigido a desentrañar el
caso de uno de los edificios tradicionales de la
Junta Nacional de Reconstrucción de Templos
Parroquiales y a poner de manifiesto a su vez las
aportaciones personalistas de su autor, muy en
especial, su original forma de aunar diferentes
influencias.
1.2. Elección del templo
La inclinación hacia este edificio viene motivada
porque constituye su primera gran obra religiosa
de importancia, situada en una nueva zona de
urbanización de la capital alicantina de los años 40

y porque en ella se combina una arquitectura muy
tradicional, inspirada en el espíritu herrerianoescurialense, tan presente en el primer franquismo,
con la adaptación a los medios técnicos disponibles,
incluso con el uso del hormigón armado.
1.3. Fuentes y metodología
Como fuentes, ha sido analizada la documentación
sobre la iglesia existente en el Archivo General de la
Administración (Junta Nacional del Reconstrucción
de Templos Parroquiales -JNRTP-, Dirección
General de Regiones Devastadas), la biblioteca
personal de Antonio Serrano Peral en Elche, la
bibliografía específica y la comparación gráfica.
La metodología se basa en tres planos: el personal
del propio autor, el técnico-arquitectónico y el
contextual de la posguerra.
2. EL PROYECTO DE SERRANO PERAL
El caso que nos ocupa se trata de un proyecto
de reedificación de la Junta Nacional de
Reconstrucción de Templos Parroquiales, firmado
en 1945 (Serrano, Proyecto, Memoria, 1945:
1-2). La iglesia preexistente, bajo la misma
advocación, formaba parte del Monasterio de
Franciscanos levantado en la zona denominada
“la Montañeta” en Alicante y, según reza la
Memoria adjunta al proyecto, fue fundado en
los últimos años del reinado de Fernando el
Católico. El convento quedó desamortizado
en 1836, aunque la iglesia permaneció abierta
al culto. Fue incendiada en 1936, quedando
en estado de ruina y, si bien se considera un
proyecto de reconstrucción, en realidad supone
una construcción ex novo, en la que únicamente
se conserva de su antecesora el nombre, pues el
templo proyectado se alzó a muy poca distancia
del anterior, pero en una nueva ubicación. Para
ello, se aprovechó el desmonte de la Montañeta
y la explanada que dejó tal operación (Figura
1), en la que se emplazaron los nuevos edificios
oficiales del régimen y, entre ellos, la propia
iglesia de Nuestra Señora de Gracia.

2

Titulado por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1935 (en 1928, como aparejador), publicó, en 1945, algunos de sus más insignes
proyectos de restauración en la Revista Nacional de Arquitectura sobre la iglesia de Santa María de Elche y la iglesia parroquial de Elda,
ambas en la provincia de Alicante. Datos biográficos procedentes del Currículum Vitae proporcionado por su hijo, D. Antonio Serrano Bru
(en adelante, CVSP), 8 folios por una cara sin numerar.
3
Consúltese asimismo el Proyecto de Reconstrucción del autor sobre Nuestra Señora de Gracia de Alicante. Planos, febrero de 1945;
proyecto, abril de 1945. Dirección General de Regiones Devastadas, Junta Nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales. Archivo
General de la Administración del Estado (AGA), Sección 4, Fondo 081.001, Caja 3398.

16

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Antonio Serrano Peral y la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Alicante, España

Figura 1. Desmonte de la Montañeta

Figura 2. Planta de Nuestra Señora de Gracia, Alicante

Fuente: Obras preliminares de Nuestra Señora de Gracia. Alicante.
[España] Ministerio de Educación, AGA_TOP-76-04-CA-03398-015

El presente proyecto sigue la línea historicista
aplicada por Serrano Peral en gran parte de
su producción; los materiales estructurales
son modernos, con el uso del hormigón y del
ladrillo hueco, en cuya técnica el arquitecto era
experto, pero en las formas y en los materiales de
revestimiento, se guía por lo tradicional. Según
consta en la Memoria, se proyectó trabajar con
teja, mampostería, piedra labrada, pavimentación
de mármol y vidrieras (Serrano, Proyecto,
Memoria, 1945: 4)
En cuanto a las trazas del edificio, toma como
modelo una construcción local, la Concatedral de
San Nicolás, antes Colegiata, edificio de estilo
herreriano. Al comparar la planta de Serrano
Peral con la de San Nicolás (Figuras 2 y 3), puede
constatarse la similar disposición del crucero con
cúpula y las tres naves con tres tramos; tan sólo
difieren en la cabecera, ajustada en esta última al
primigenio diseño gótico, después abandonado.
La cúpula hemisférica, paradigmática de lo
herreriano, representa claramente un elemento
primordial en el nuevo proyecto, tal y como
recoge el propio arquitecto en la mencionada
Memoria (Serrano, Memoria, 1945: 4)4. Por otro
lado, los referentes herrerianos de San Nicolás
se encuentran respaldados por datos históricos,
ya que sabemos que su arquitecto fue Agustín
Bernardino, discípulo del mismo Juan de Herrera
(Martínez Morellá, 1960: 37-38).

4

Fuente: [España] Ministerio de Educación, AGA_TOP-76-04-CA-03398-006

Figura 3. Planta de la Colegiata de San Nicolás. Alicante

Fuente: Vicente Martínez Morellá

3. LAS FUENTES DE INSPIRACIÓN
Como se ha indicado, la obra de Serrano Peral fue
realmente extensa, especialmente en el ámbito
de la arquitectura religiosa, terreno en el que,
como restauraciones, reconstrucciones o nuevos
proyectos, llevó a cabo el diseño y construcción,

“Presidida por una gran cúpula (…), inspirada en la regia arquitectura de la herreriana Colegiata de San Nicolás”

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

17

�Martínez Prades

entre 1939 y 1962, de 28 templos5. Tal magnitud
constructora y esfuerzo de creación contó sin
duda con un abanico de fuentes inspiradoras e
influencias, trabajo de investigación que, en su
mayor parte, está por realizar para comprender
en toda su magnitud la esencia de la arquitectura
del autor ilicitano. No nos explayaremos en este
punto por razones obvias, pero la amistad que le
unía a importes figuras y arquitectos en Madrid
y en otros lugares de España y su presencia en
diferentes eventos nacionales le proporcionó
una gran amplitud de miras para la elaboración
de sus proyectos, tradicionales en sus inicios,
pero evolucionados hacia una arquitectura más
actual y personalista a partir de los años 50.
Por otro lado, esta inquietud por la creación
religiosa, hizo que el autor reuniera, en su biblioteca
particular, obras litúrgicas y sobre construcción
religiosa; y en este sentido, se mantenía informado
de los últimos movimientos de la arquitectura
cristiana contemporánea, incluso en el ámbito
internacional, con publicaciones, no sólo españolas,
sino también alemanas o italianas6. Estas obras
le inspiraron, influyeron e incluso determinaron
algunas de sus creaciones.
Deteniéndonos en este punto y volviendo a
la iglesia de Nuestra Señora de Gracia que nos
ocupa, a tenor del análisis de los citados fondos
bibliográficos, cabe apuntar, a modo de hipótesis,
una nueva lectura de su portada (Candela, 2012:
1127), elemento que, por otra parte, difiere del
resto del templo. Su estructura podría pasar
desapercibida, si no fuera por la existencia de
una publicación, en la biblioteca de Serano Peral,
que puede dar luz sobre sus procesos creadores.
Se trata de una obra de Eduardo Junyent sobre
construcción religiosa, editada en 1940 (Junyent,
1940) (Figura 9), donde se traen casos muy
similares a la solución dada por Serrano Peral
al enmarque del retablo escultórico, es decir,
una estructura en falso frontón, con tejado a dos
aguas, sobre arco de medio punto (Figura 4). En
dicha publicación, véase el Proyecto de iglesia
parroquial mediana (Figura 5) (Junyent, 1940:
151), sin duda inspirado en la iglesia parroquial
de Aprilia (Junyent, 1940: 189) (Figura 6), aunque

5
6
7
8

con la transformación de su pórtico original, con
gran hornacina, en un sistema de arquivoltas;
Serrano Peral incorpora el retablo a este mismo
esquema, por otro lado, composición que
asimismo guarda parecido a otro edificio incluido
en la publicación, Santa Elena de Clignacourt
(París, 1936) (Figura 7) (Junyent, 1940: 249).
Figura 4. Nuestra Señora de Gracia, Alicante

Fuente: Portada, fotografía del autor

Del mismo modo la iglesia de San Félix
Cantalicio (San Felice da Cantalice, Centocelle,
Roma) (Junyent, 1940: 248), aunque más alejada
de estos presupuestos, conforma un gran arco
central bajo un tímpano (Figura 8) y puede
encuadrarse en esta misma estética. Construida
entre 1934 y 1935 (Paniconi, 2014), al igual que
la iglesia de Aprilia, se encuentran dentro de las
construcciones que el régimen fascista italiano
promovió dentro de la modernización del templo
católico (Monzo, 20178).

Datos procedentes del CVSP y del AGA, Sección 4, Fondo 081.001.
Biblioteca personal de Antonio Serrano Peral. Elche. Visita y fotografías facilitadas por su hijo, D. Antonio Serrano Bru (27.02.2017).
La portada la relaciona la autora con las portadas-retablo valencianas (San Miguel de los Reyes de Valencia).
Véase esta obra en relación al contexto de su construcción.

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Antonio Serrano Peral y la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Alicante, España

El retablo de Nuestra Señora de Gracia, situado
en el nicho de la portada (Figura 4), plenamente
herreriano con matices barrocos, está de la misma
forma inspirado en la Concatedral de San Nicolás
(Figura 10). Por otro lado, el susodicho enmarque
de la portada lo aplicará igualmente, aunque
transformado, a la Iglesia de El Salvador de Elche,
proyecto de 1953 (CVSP; Candela, 2012: 1649).

Figura 7. Santa Elena de Clinacourt, París, 1936

Figura 5. Proyecto de iglesia parroquial mediana

Fuente: Eduardo Junyent. Página 151

Figura 6. Iglesia parroquial de Aprilia
Fuente: Eduardo Junyent. Página 193

Figura 8. San Félix Cantalicio, Roma, 1934-35

Fuente: Eduardo Junyent. Página 248

Fuente: Opera Nazionale Combattenti, 1936. Destruida en 1944.
Fotografía Città di Aprilia

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

9

Véase la fotografía que publica la autora.

19

�Martínez Prades

4. ALGUNOS ASPECTOS TÉCNICOS
La arquitectura de Serrano Peral se basó en la
tradición constructiva de las obras tardobarrocas
levantinas, pero acomodada a los avances
contemporáneos, como el uso del hormigón
armado y apoyada a su vez en un riguroso dominio
técnico. Dentro de su formación, ayudaron sin duda
sus contactos en Madrid con destacadas figuras del
momento, como Teodoro Anasagasti, arquitecto y
académico de la RABASF, con el que se relaciona
en 1934 (CVSP; Candela, 2012: 18); siendo a su
vez en el mismo año miembro fundador de los
Seminarios de Urbanismo de la Escuela Superior
de Arquitectura de Madrid, bajo de la dirección del
alcoyano César Cort Botí (CVSP; Candela, 2012:
18). Y, en especial, con el ingeniero Eduardo Torroja,
en 1939, de quien recibe estudios de especialización
en construcciones de hormigón armado (CVSP).
Pero quizás su capítulo más relevante estuvo
constituido por sus estudios sobre bóvedas tabicadas
con Luis Moya en 1940 (CVSP). Conocido es que
Moya poseía unos sólidos principios tradicionales
asentados en la arquitectura clásica, con base en
Vitruvio y que otorgaba una gran importancia a las
bóvedas de raíz romana (García-Gutiérrez, 1993:
27; Moya, 198110) y que, ante la escasez de hierro
y cemento, se propuso desarrollar el estudio de
la técnica tradicional de las bóvedas tabicadas
en su famosa obra publicada en 1927 (Moya,
1927), mostrando un gran interés por las bóvedas
romanas de ladrillo y por las hemisféricas sobre
pechinas (García-Gutiérrez, 1993: 62 y 86). No es
casualidad que los edificios sobre los que trabaja
Serrano Peral, en origen del Barroco tardío, tengan
su base en el ladrillo con el uso de bóvedas sobre
pechinas. Por otra parte, el arquitecto toma también
contacto y gran experiencia con la realidad de este
tipo de templos con la restauración de Santa María
de Elche (1939) y la parroquial de Elda (1940)
(Serrano, S. M. Elche, 1945: 9 y ss.; Serrano, Elda,
1945: 266 y ss.11), que lo colocan frente a técnicas
y materiales auténticamente históricos. En el caso
de Elda, detalla estos materiales de construcción,
por un lado tradicionales, como por otro modernos:
bóvedas de ladrillo hueco, cúpulas tabicadas con
ladrillo, pero arcos de hormigón armado. (Serrano,
Elda, 1945: 271).

10
11

Figura 9. Ejemplar del libro La Iglesia

Fuente: Propiedad de Serrano Peral

Figura 10. Portada de la Concatedral de San Nicolás,
Alicante

Fuente: www.iubilaeummisericordiae.va

Aquí se recoge su discurso de entrada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1953, que muestra su interés por los clásicos.
Documentación: Archivo General de la Administración, Sección 4, Fondo 081.001, Caja 1778.

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Antonio Serrano Peral y la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Alicante, España

Históricamente, las cúpulas tabicadas de
ladrillo de varias hojas (dos o tres) fueron un
tipo de construcción muy abundante en Valencia,
según describe Esther Redondo siguiendo a Fornés
(Álbum de proyectos de 1846, Capitulo Cúpulas
dobles) ((Redondo, 2013: 124). Las mismas
características presentan las del siglo XVIII, según
un estudio que analiza ciertos casos de la provincia
de Alicante, presentando algunas de ellas: cúpula
de ladrillo de dos hojas, con la exterior ligeramente
más peraltada y terminada en yeso la interior (PérezSánchez y Piedecausa, 2015: 7).
Como resulta lógico, Serrano Peral llevó
a cabo la reedificación de Nuestra Señora de
Gracia atendiendo a estas técnicas tradicionales,
pero con la incorporación del hormigón armado.
Así, en su Proyecto de Restauración, de abril de
1945, en el Estado nº5. Mediciones, apunta los
siguientes materiales: mampostería de loseta,
ladrillo macizo en pilares, hormigón armado en
pilares del crucero y arcos de la nave, ladrillo
de tres hojas en cúpula y bóvedas, y teja árabe
(Serrano, Proyecto, Mediciones, 1945: 4-8).
Incluso las proporciones de los ladrillos macizos
se acercan mucho a las del ladrillo pequeño
tradicional: 5x12x25 cm. en Nuestra Señora de
Gracia (Serrano, Proyecto, Precios12, 1945: 1),
3x13x26 cm., medidas del tradicional (PérezSánchez y Piedecausa, 2015: 8), levantando de
nuevo el desaparecido templo primigenio con
respeto a las técnicas y materiales históricos.
5. SERRANO PERAL Y LA
ARQUITECTURA DE LA POSGUERRA
Pero en la construcción del templo de Santa
María, el arquitecto, no sólo tuvo en cuenta la
acomodación de la técnica a la tipología del edificio
y a las limitaciones económicas de la posguerra,
sino algo quizás más importante, la adaptación
a los principios simbólico-políticos del nuevo
estado. Todo indica que su relación con la Iglesia

fue estrecha, así como con altas personalidades
políticas y culturales del régimen, tanto por sus
contactos en Madrid, como por su actividad en la
defensa del Palmeral de Elche (Gaspar, 1989: 828413). Como ya se ha mencionado anteriormente,
fue nombrado arquitecto diocesano del Obispado
de Orihuela en 1939 y, en 1941, vocal de la
Junta Diocesana de Reconstrucción de Templos
Parroquiales, moviéndose, en los años 40, siempre
dentro de unos muy tradicionales diseños, algo
que, por otra parte, era propio de la JNRTP.
Hemos hablado asimismo de la posesión en su
biblioteca del manual de Eduardo Junyent sobre
construcción religiosa editado en 1940 (Figura 9),
referente, sin duda, de la estética historicista del
momento (Plazaola, 1965: 72614). Por otro lado,
aunque desconocemos si Serrano Peral participó
en la Exposición Internacional de Arte Sacro
(EIAS) de Vitoria de 1939, sí podemos asegurar
que tenía conocimiento de la misma por el
Catálogo presente en su biblioteca (Figura 11). La
EIAS se convirtió un evento propagandístico del
franquismo que intentaba presentar falsos aires de
renovación en el arte sacro en contraposición al
ambiente de conservadurismo religioso reinante;
prueba de ello fueron las críticas levantadas entre
clero y la reafirmación de este en los principios
artísticos del pasado (Larrinaga, 2006: 232).
También, Dos años de Arte Religioso, de 1942
(Figura 12), presente en su biblioteca, nos habla
de su formación tradicionalista (Ferrando, 1942).
Tampoco podemos obviar la participación
de Serrano Peral como miembro de la Asamblea
Nacional de Arquitectura en 1940 y 1941,
sucesoras de la I Asamblea, celebrada en 1939
bajo los auspicios de la Falange, que inició el
establecimiento de las directrices que la arquitectura
nacional debía seguir en su desarrollo (Gutiérrez,
193915: 41; Muguruza, 193916: 3-13; Box, 2009;
Portela, 2002). Una de las líneas surgida a partir
de estos debates teóricos se basó en la tradición
herreriano-escurialense, erigida en pretendido

12

Sección Precios asignados a los materiales.
Serrano Peral, ya desde 1933, comenzó a organizar la campaña de defensa de los palmerales ilicitanos (CVSP), hecho que le puso en
contacto con numerosas personalidades que lo visitaron para conceder su apoyo a tan magno proyecto y de cuyas visitas restan diversos
testimonios gráficos. El propio Franco, en 1943, firmó un decreto de declaración como Jardín Artístico.
14
Según Plazaola, Junyent “estudia los elementos integrantes de la iglesia. Omite todo lo referente al movimiento litúrgico y se muestra
muy conservador y académico (…) El primer manual sobre el tema publicado en la España de la postguerra”.
15
“Estas necesidades tienen su expresión en la doctrina del Movimiento Nacional-sindicalista, que ha de realizarse en un plan nacional,
en una perfecta organización que sea fuerte (…). Toda organización responde a una idea, a un fin, y éste debe ser totalitario, dictador,
nacional”.
16
Asimismo, se pronunciaba Pedro Muguruza en la misma Asamblea.
13

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

21

�Martínez Prades

paradigma simbólico del nuevo estado, cuyo uno
de sus más conspicuos defensores fue el ideólogo
fascista Ernesto Giménez Caballero (Giménez,
193517; Martínez, 1917).
Así pues, imbuido del espíritu político del
momento, Serrano Peral diseñó el interior de Nuestra
Señora de Gracia bajo el influjo de El Escorial,
modelo, por otro lado, aplicado en varios casos de
reconstrucción en la provincia de Alicante (Martínez
2016; Martínez, 2018). Aquí, el gran número de
templos destruidos durante la contienda civil hizo
muy abundantes las actuaciones de la JNRTP, cuyos
proyectos de reedificaciones, en principio, se basaban
en la recuperación de los antiguos edificios derruidos,
generalmente del barroco tardío, pero transformados
durante su construcción, prescindiendo de su

decoración original e imprimiendo en su interior
el estilo severo y el espíritu de austeridad que
caracterizan a la Basílica de El Escorial, que puede
constatarse en la iglesia que nos ocupa, salvo por el
cambio de pilastras toscanas a jónicas (Figura 13).
De este modo, queda patente el expresado deseo del
arquitecto de inspirarse en la arquitectura herreriana,
como se ha indicado más arriba.
Figura 12. Ejemplar del libro Dos Años de Arte Religioso

Figura 11. Portada del catálogo de la EIAS

Fuente: Propiedad de Serrano Peral

Figura 13. Nuestra Señora de Gracia

Fuente: Propiedad de Serrano Peral

17

Destacamos ésta entre sus numerosas publicaciones.

22

Fuente: Interior. Fotografía de A. Serrano Peral

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Antonio Serrano Peral y la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia en Alicante, España

6. CONCLUSIONES
En suma, sobre la iglesia de Nuestra Señora de
Gracia, puede concluirse:
1. Que dicho templo constituye su primera
gran obra construida ex novo, a pesar de tratarse
oficialmente de una reconstrucción, evocadora de
lo herreriano, como el propio autor deja reflejado
en la Memoria de su Proyecto, consiguiendo
sugerir el espacio místico escurialense, que
él mismo y otros arquitectos se encargarán de
reproducir en la reconstrucción de otros templos.
2. La gran habilidad creadora del autor en la
adaptación de unas técnicas tradicionales basadas
en el ladrillo y extendidas en la arquitectura del
Barroco tardío levantino, pero actualizadas con
estudios contemporáneos al máximo nivel sobre
sus posibilidades y problemática.
3. La combinación de estas técnicas latericias,
que daban continuidad a la tradición y abarataban
la construcción, con el uso del hormigón armado,
que proporcionaba la solidez necesaria a un
edificio de gran luz y hablaban del arquitecto
como un destacado experto en su aplicación.
4. La adaptación del templo a los principios
ideológicos del régimen en cuestiones de
arquitectura religiosa y, en particular, a la JNRTP,
siguiendo el modelo herreriano; si bien, cabe
reseñar que el catálogo constructivo del arquitecto
fue muy amplio y asimismo incluyó obras de
arquitectura civil moderna, art déco y racionalismo.
En consecuencia, la iglesia de Nuestra Señora
de Gracia constituye una amalgama de formas y
soluciones constructivas inspiradas en diversos
modelos e influencias, que dan como resultado un
edificio con una singular portada, una apariencia
general externa marcada por la tradición
levantina y un interior modulado por la impronta
de El Escorial. C
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43, 266 y ss. Introducción

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Crear: especular y subvertir
Create: speculate and subvert
Recibido: mayo 2019
Aceptado: septiembre 2020

Maritza Granados-Manjarrés1

Resumen

Abstract

¿Dónde está su lugar de creación? Este artículo
establece que, para hacer propuestas innovadoras
en el proyecto arquitectónico, los diseñadores
deben romper las leyes de lo que saben, ver más
allá de lo que se da y subvertir el statu quo.
La propuesta se sitúa en el cruce entre el
ejercicio proyectual y los procesos cognitivos
detrás de la creatividad, invitando a proyectar
desde la ruptura que supone pensar universos
aparentemente inconexos.
Para respaldar esa propuesta, proporcionamos
un marco teórico para entender la creatividad en
arquitectura a la luz de la Teoría de Sistema de
Csikszentmihalyi, definimos el tipo de problemas
que resolvemos como arquitectos y presentamos
la Teoría de Campos de Bourdieu para explicar el
funcionamiento del contexto social que avala la
incorporación de propuestas arquitectónicas en el
universo de lo creado. A partir de esto, proponemos
que el uso de estrategias fundamentadas en procesos
cognitivos, como el pensamiento divergente o el
pensamiento metafórico, pueden promover dichas
rupturas y permitirán la aparición de propuestas
innovadoras que desestabilizarán esos campos e
impulsarán un avance en la disciplina.

Where is your place of creation? This article
establishes that to make innovative proposals in
the architectural project, designers must break
the laws of what they know, see beyond what is
given, and subvert the statu quo.
The proposal is understood at the junction
between the projective exercise and the cognitive
processes behind creativity, inviting to project
from the rupture that thinking about apparently
unconnected universes supposes.
To support that proposal, we provide a theoretical
framework to understand creativity in architecture in
light of Csikszentmihalyi's System Theory, define
the type of problems we solve as architects,
and present Bourdieu's Field Theory to explain
the functioning of the social context. From
there, we propose that the use of strategies
based on cognitive processes, such as divergent
thinking or metaphorical thinking, can promote
these ruptures and will allow the appearance of
innovative proposals that will destabilize these
fields and will promote progress in the discipline.

Keywords:

Creativity; cognition; subversion; project

Palabras Clave:

Creatividad; cognición; subversión; proyecto

1

Nacionalidad: colombiana; adscripción: Profesora Asistente en la Pontificia Universidad Javeriana. Colombia; Doctorado en Arquitectura,
Universidad Politécnica de Valencia; e-mail: granados.m@javeriana.edu.co

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

25

�Granados-Manjarrés

INTRODUCCIÓN
En 1976 Bernard Tschumi escribió 'Arquitectura
y Transgresión' intentando provocar a los
arquitectos alrededor del mundo para que
vieran más allá de las reglas de la arquitectura
mientras exploraban la relación entre concepto y
experiencia en el campo. Cuarenta años después,
la transgresión todavía se espera, especialmente
cuando la veneración de íconos contemporáneos
y la dominación de la imagen ha causado que la
arquitectura pierda su habilidad de transgredir
y subvertir, al punto que Tschumi nos llama la
atención diciendo,
La transgresión es un concepto fundamental,
como el límite entre la vida y la muerte. Siempre
ha estado ahí y siempre estará. Lo que cambia es
su naturaleza (…) siempre habrá nuevos modos
de transgresión, a pequeña o gran escala, sociales
o filosóficos (Mosley y Sara, 2013:36-37)
Sin embargo, ¿cómo se supone que
reconozcamos la relevancia de la transgresión,
rompamos con el statu quo, y finalmente podamos
subvertir la disciplina para poder avanzar?
Proponemos que es desde los estudios de la
creatividad desde donde esto debe ser abordado
pues en nuestra disciplina crear es siempre un
acto de especulación y aunque el especulador
fluctúa con la esperanza de beneficiarse,
también prevé oportunidades vastas y variadas.
Dicho de otro modo, proponemos que pensar el
robustecimiento de la arquitectura requiere una
mirada profunda y arriesgada cuyo beneficio será
el avance de la disciplina, pues solo en la ruptura
del establishment puede haber evolución.
Ahora, para alcanzar dicha evolución debemos
enfrentar procesos creativos más lúcidos. Por
su naturaleza, los problemas en arquitectura y
diseño son los escenarios ideales para el estudio
de la creatividad, y normalmente se asume que,
siendo por definición un campo creativo, ésta es
a todas luces considerada. Sin embargo, por la
novedad de la epistemología de la arquitectura, en
América Latina pocos estudios se han realizado
alrededor de los procesos creativos implicados en
el ejercicio proyectual arquitectónico por lo que a
lo largo de este escrito, vamos a concentrarnos en
delimitar cómo los procesos creativos que se dan
en la arquitectura y propondremos la subversión
como el dispositivo de avance, pues creemos que
26

la ruptura y ese posible adyacente son producto
de procesos creativos más consientes.
CREATIVIDAD
Los estudios sobre creatividad han aumentado en
los últimos años debido a sus implicaciones en las
artes, la educación, la ciencia, la innovación y la
sociedad, y aunque alrededor de la creatividad ha
habido una constante reflexión, la investigación
sobre ésta es relativamente nueva, sobre todo
porque la pregunta sobre la creatividad por dos
siglos fue independiente de la institucionalización
de la investigación. Esto quiere decir que, 150
años después de que la investigación fuera
reconocida y fomentada, emerge el concepto de
creatividad, fruto de decenas de debates sobre
su definición y separación de conceptos como
genio, imaginación u originalidad de modo
que al tratar de definirla empiezan a aparecer
particularidades sobre la dificultad de hacerlo de
forma resumida y concreta, tomando más bien
forma de un intrincado sistema de engranajes
cuyo funcionamiento depende de la actividad y
precisión de cada una de sus piezas. No obstante,
en general sociólogos y antropólogos la van a definir
mayormente como un fenómeno sociocultural, y un
sinnúmero de teorías van a aparecer para explicar
la diversidad de aproximaciones a su definición
(Kozbelt et al., 2010).
Ahora, teniendo en cuenta dicha diversidad este
artículo propone que, en arquitectura, y en general
en las disciplinas proyectuales, la creatividad se
entiende como un sistema recursivo que responde
a una diversidad de componentes enmarcados en
teorías cognitivas, de resolución de problemas y
que puede explicarse con el Modelo de Sistema
propuesto por Mihaly Csikszentmihalyi (2014).
Modelo de Sistema
En las observaciones realizadas por Morris Stein
en los 50s y los estudios de Dean Simonton en los
90s, quedó comprobado que los eventos sociales,
políticos y económicos tenían gran influencia
en los índices de producción creativa y que para
explicar por qué, cómo y cuándo se producían
nuevas ideas o productos y se establecían en
una cultura, estos eventos debían ser tenidos en
cuenta (Csikszentmihalyi, 2014).
Fruto de esa reflexión es el Modelo de Sistema
(Figura 1) que entiende que la creatividad se da
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Crear: especular y subvertir

en la interacción de tres componentes necesarios:
el dominio (conocimiento sobre una disciplina),
el sujeto creativo y el campo (otros miembros de
la disciplina que deciden qué novedades serán
incluidas en el dominio). Esto significa que la
creatividad ocurre cuando un sujeto creativo puede
cambiar un dominio, y este cambio es transmitido a
través del tiempo, una vez es aprobado por un grupo
que toma decisiones sobre qué puede ser incluido
o no dentro del dominio, es decir por el campo,
que es su organización social. Para la arquitectura
esto querrá decir que un novato o arquitecto en
formación recurriendo al acervo teórico-formal
de la disciplina producirá novedades que los
practicantes ya instalados en esta avalarán y
decidirán si deben o no hacer parte del dominio.
Es por esta interacción circular es que se
propone como Modelo para entender la creatividad
en arquitectura pues a diferencia de otras propuestas
que limitan la creatividad a un proceso mental, este
modelo la entiende como un proceso tanto social
y cultural como psicológico, y está claro que no
podemos entender la arquitectura sin su contexto.
En otras palabras, de las perspectivas sobre
procesos creativos propuestas en los últimos

años, este modelo tiene en cuenta todas las
variables que pueden afectar la creatividad,
particularmente el contexto social que debe ser
reconocido para subvertirlo, pues como se verá,
la resistencia solo es posible si se conocen su
normas, reglas y limitaciones.
Prueba de las implicaciones del contexto
son los proyectos Nueva Babilonia, Instant
City y The Walking City que en los años sesenta
y setenta, presentaron nuevos escenarios
de crítica política y social; o Archigram y
Constant que propusieron estructuras para
liberar a la ciudad y disociarla del territorio. A
su vez, en 2005 surge el Movimiento Tinyhouse
como consecuencia del huracán Katrina y la
crisis financiera, proponiendo hogares que no
superaran los 9 m2 (96,8 ft2).
Conociendo entonces ese contexto social,
cultural e histórico y siguiendo el llamado que
hace Didier Fiuza Faustino en la XXI Bienal de
Venecia para cuestionar el lugar legítimo de la
arquitectura como un lugar de acción política y
de exploración de los límites formales y mentales
¿cómo transgredimos el estado de las cosas y lo
subvertimos para que la disciplina avance?

Figura 1. Modelo de sistema

Fuente: Adaptado de: Simonton, Dean (2014), The Wiley Handbook of Genius. Noboken: Wiley-Blackwell, p. 538

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Granados-Manjarrés

CREATIVIDAD Y SUBVERSIÓN
Para entender cómo subvertimos el statu quo de
la arquitectura hay que empezar por definir qué es
lo que resolvemos como arquitectos e identificar
los espacios de solución para el cambio. Así que
primero vamos a decir que, a diferencia de otras
disciplinas donde los problemas son consignas
específicas con objetivos específicos, en las
disciplinas proyectuales los problemas se definen
como 'imprecisos' (ill-defined) y como tal son
problemas ambiguos que presentan informaciones
opuestas y pueden llevar a diferentes soluciones o
situaciones donde ni siquiera es claro si el problema
existe (Reitman et al., 1964), definición que a pesar
de tener más de 50 años sigue aún vigente.
Además de ello, en las disciplinas proyectuales
los problemas deben construirse, un proceso en el
cual son definidos, estructurados y sus parámetros
son delimitados y re-expresados en tantas formas
como sea posible, antes de resolverlos (ReiterPalmon, 2017). Sin embargo, su construcción no
es garantía de un resultado creativo.
De acuerdo con Akin y Akin (1996) el
diseñador debe romper o violar intencionalmente
las restricciones del problema que aborda. Esta
pareja, formuló una investigación en la que
tomaron el problema de los nueve puntos y lo
convirtieron en un problema de arquitectura.
El problema original pide unir 9 puntos con 4
líneas rectas sin levantar el lápiz (Figura 2) y
para solucionarlo se deben extender las líneas
más allá del cuadrado que forman los puntos,
que por lo general es a lo que se restringen
quienes tratan de resolverlo.

Su versión arquitectónica consistió en rediseñar
una fachada existente para una oficina con cinco
espacios, en la que participaron 8 sujetos (4 novatos
y 4 expertos). Su hipótesis fue que a menos que
se rompiera el marco de referencia del alzado,
no había muchas posibilidades de llegar a un
diseño creativo, hipótesis que se comprobó
al analizar los resultados del estudio en que
concluyeron que la habilidad de los diseñadores
de ver más allá de esos marcos hizo posible la
aparición de soluciones innovadoras (Figura
3). No obstante, aunque pueda deberse a una
cuestión de experiencia en un dominio, desde un
punto de vista sociológico dicha subversión tiene
un funcionamiento, es decir no basta con solo
la voluntad de querer promover la indisciplina,
hay que saber cómo perturbar lo establecido para
poder generar un cambio.
Figura 3. Propuestas de experto y novato

Figura 2. Problema de los 9 puntos resuelto

Fuente: Ilustración de la autora

28

Fuente: Akin, Omer y Akin, Cem (1996). “Frames of Reference in
Architectural Design: Analyzing the Hyper-Acclamation (A-h-a-!)”.
Design Studies. Vol. 17, núm. 4, p. 351.

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�Crear: especular y subvertir

Retomando la propuesta de Csikszentmihalyi,
sin importar la teoría que se aborde, la mayoría
de psicólogos van a estar de acuerdo en que
para que algo sea evaluado como creativo debe
ser evaluado socialmente y para el Modelo
de Sistema esta tarea es llevada a cabo por la
organización social del dominio que está formado
por profesores, curadores, graduados, críticos y
demás practicantes de una disciplina que deciden
que productos son considerados creativos o si son
suficiente mejora para ser para ser incluidos en el
dominio. En muchos sentidos el modelo es análogo
al modelo que describe el proceso de evolución que
ocurre cuando un individuo produce una variación
que es seleccionada por su medio y transmitida a la
siguiente (Csikszentmihalyi, 2014).
Por otro lado, la sociedad en sí misma representa
un elemento fundamental en la creatividad, pues
aquella que disfruta de economías estables está
en mejores condiciones de ayudar a los procesos
creativos en la medida en que una sociedad con
mayores riquezas hace que la información esté
disponible más rápidamente, se puede permitir la
experimentación y especialización y está mejor
equipada para implementar nuevas ideas. A su
vez es beneficioso que dicha sociedad permita la
diversidad cultural pues la sinergia de diferentes
ideas es vital en el proceso creativo, y que además
permita innovación; dicho de otro modo, las
condiciones ideales serán un sistema social que
este diferenciado en campos y roles específicos
pero se sostenga de lo que Durkheim (2014)
definió a finales de 1800 como “solidaridad
orgánica”2. Sin embargo, habrá que preguntarse,
¿cómo se acepta una creación en el dominio?
¿quién tiene la potestad para decidirlo? El Modelo
propone que el dominio está protegido por
guardianes (gatekeepers en el original) que tienen
el derecho y que son colectivamente designados
por el campo (Csikszentmihalyi, 2006).
Entonces sugerir cambios, avances y rupturas
en una disciplina requerirá en muchos casos
desestabilizar el papel de aquellos guardianes
que, aunque hayan sido designados por el campo
pueden estar obstaculizando, incluso sin saber,
los procesos de avance al acomodarse a los
privilegios que les da el campo en el que actúan.

Esta coyuntura puede ser explicada a partir de las
propuestas de Pierre Bourdieu que en sus estudios
socioculturales analiza la sociedad como un conjunto
de campos relacionados cuyos actores se enfrentan
por los privilegios de cada uno de ellos.
La ruptura
Aquellos que desafían, obligan a la vieja
guardia a montar una defensa de sus privilegios;
esa defensa, entonces,
se convierte en motivo de subversión.
(David Zwarts sobre Bourdieu)
Alejándose del pensamiento sustancialista que
propone que las prácticas de los actores son
producto directo de su posición social, Bourdieu
propone que en la sociedad existen estructuras que
afectan las prácticas de sus actores y esa afección es
mediada por la subjetividad de estos, es decir plantea
lo social como una estructura multidimensional, no
como un espacio determinado únicamente por sus
relaciones económicas, y para explicarlo plantea
las categorías de campo, capital y habitus.
De acuerdo con Bourdieu un campo se
determina por un capital (económico, social,
simbólico, cultural) que es común a sus actores y
por la lucha por apropiarlo, de modo que el campo
se constituye por un sistema de posiciones sociales
tanto como de relaciones de fuerza entre tales
posiciones. Esto quiere decir que en un campo las
relaciones objetivas entre diferentes posiciones
le imponen a sus ocupantes “una determinada
situación en la estructura de la distribución de las
clases de poder o capital cuya posesión determina
acceso a específicos beneficios inherentes a cada
campo, así como una relación de acuerdo a otras
posiciones” (Chihu Amparán, 1998:182–183).
En estos campos donde un individuo se posiciona
de acuerdo con su capital se crea un espacio
de tensiones con otros de su tipo para retener o
cambiar la distribución de poder producto del
capital inherente al campo que se disputa. De
hecho, su estructura es un momento histórico
en el que la distribución de un capital específico
se ha hecho, y es consecuencia de las muchas
batallas peleadas por los agentes involucrados

2

Se definen como sociedades donde los individuos interpretan roles distintos y su unidad se basa en sus diferencias y no sus similitudes,
ejemplo de ello son las sociedades industriales donde los roles están necesariamente interconectados y su desempeño en la multiplicidad
es vital para que la sociedad funcione.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Granados-Manjarrés

en el campo; esto significa que la estructura es
también las relaciones entre actores e instituciones
involucradas en el juego (Gutiérrez, 2012).
Por su parte, el habitus será el conocimiento
de las disposiciones de los actores de un campo
que se relacionan con las reglas que lo legitiman
y que son sistemas que dan cuenta de los rasgos
de una posición social que se manifiestan en sus
prácticas, interacciones y formas de comportarse
que establecen diferencias con otros actores y sus
prácticas sociales.
En otras palabras, el campo es un dominio que
responde a reglas y contiene las instituciones que
dan sentido a las relaciones entre sus actores y
su posición relativa definida por la estructura y
volumen de su capital. Al reconocer la arquitectura
como un campo, puede también reconocerse
la autonomía que le ha permitido la generación
de élites responsables de legitimar cada acción
dentro de dicho campo, y esta autonomía permite
la emergencia de un capital que es capital de
reconocimiento. Esto significa que hay una lucha
“por imponer una definición de reconocimiento
legítimo, en el cual la victoria conduce a un control
monopolizado de la definición de las formas de
legitimidad que prevalecen en el campo” (Hilgers
y Mangez, 2015:6).
Piense por un momento en esto. Cada dos o tres
años, cerca de 50 festivales, bienales y trienales
muestran lo mejor de lo que pasa en el mundo de
la arquitectura. Desde 1979 el Premio Pritzker,
reconoce a un arquitecto vivo cuya obra demuestre
la combinación de talento, visión y compromiso
con gran significado para la humanidad y el entorno
construido; y además define quién es quién en el
mundo de la arquitectura.
En 1991 Robert Venturi fue galardonado
en solitario a pesar de haber trabajado muy
de cerca con Denise Scott Brown quien no fue
reconocida con la excusa de que los premios no se
hacían colectivamente, situación que dejó de ser
importante al galardonar a Herzog y de Meuron
porque no podrían haber hablado de uno sin el
otro, pero ¿quién toma esa decisión? Usualmente
un grupo de entre 5 y 9 miembros que son en
su mayoría hombres, y que por casi 10 años no
incluyó a ninguna mujer (Heynen, 2012).
Este es un ejemplo de cómo la propuesta de
Bourdieu explica parte del funcionamiento del
ejercicio de la arquitectura al afirmar que los
actores en el campo están normalmente bien
establecidos en él y están interesados en mantener
30

el orden instaurado, o al menos modificarlo
de modos que fortalezcan su dominación. Los
nuevos podrán no tener oportunidad de alterar
ese campo, sin embargo, la subversión moviliza
grupos, la subversión puede activar estructuras
que promuevan otras lógicas y apuestas.
Si entendemos la arquitectura como un modo
único de provocación, el ejercicio proyectual debería
promover variedades de actos subversivos que
desestabilicen los campos en los que se inscriben los
diversos actores a través de hibridaciones alejadas
de los lugares comunes del diseño, poéticas críticas
y progresivas y especulaciones contestatarias de la
realidad oficial normalizada.
Esa desestabilización podrá tomar muchas
formas en el ejercicio de proyecto, pero vamos
a proponer que proyectos afianzados en el
reconocimiento del cruce de sus variables permitirán
la emergencia de fenómenos, experiencias estéticas,
vértigos y utopías, sugiriendo interacciones más
agudas que amplían lo visible y develan aquello que
el sistema no quiere que sea visto.
Para ello vamos a proponer la integración
del pensamiento divergente y el pensamiento
metafórico en el ejercicio proyectual pues como
se verá, han sido probados como herramientas
que promueven nuevas perspectivas, conexiones,
transgresiones y cambios de pensamiento.
PENSAMIENTO DIVERGENTE
El pensamiento divergente es entendido como
el pensamiento donde se generan diversas
soluciones a un problema y según Scott (1999)
requiere diferentes alternativas en relación con
un solo estímulo, lo que permite la aparición de
muchas respuestas, y múltiples alternativas que
pueden satisfacer una serie de criterios.
En términos de la arquitectura, Doaa Hassan
(2016) propone un estudio que buscaba comparar
técnicas representativas del pensamiento divergente
basadas en las propuestas de brainstorming de
Osborn, y las propuestas de pensamiento lateral
desarrolladas por De Bono.
Una de las técnicas propuesta por Bob Eberle y
conocida como SCAMPER (Figura 4) es una guía
que promueve la aparición de nuevas perspectivas
o soluciones a una situación determinada. Cada
una de las letras representa una palabra o frase
como guía para la formulación de preguntas
que, en su resolución, conducen el pensamiento
creativo a nuevas áreas o nuevos territorios
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Crear: especular y subvertir

(Gaubinger, Rabl, Swan, y Werani, 2015). La otra
técnica, es conocida como Flor de Loto (Figura
5) y es la representación visual de las ideas, como
un mapa mental, en el que el diseñador comienza
con su problema principal en el centro sobre el
que desarrollan 8 sub-problemas, y alrededor de
estos se desarrollan 8 ideas más.
En cuanto al pensamiento lateral, en el que
las técnicas divergentes son utilizadas para forzar
a nuestros cerebros a rechazar patrones preconstruidos a través de procesos aparentemente
ilógicos, Hassan escoge la provocación de entre
las siete técnicas conocidas. Para ella, esta técnica
es la que más promueve que el cerebro funcione
en contra su naturaleza, al obligar al diseñador a
hacer afirmaciones ilógicas en las que algo que se
creía cierto de una situación, no lo es.
Hassan propone que las técnicas como
SCAMPER y la Flor de Loto son estructurales,
mientras que las de pensamiento lateral son
procedimentales y se pregunta cuál lleva a un
producto más creativo por lo que propone un
estudio que desarrolló en la Universidad de Ain
Shams en Egipto durante seis semanas en la
cátedra de Teoría de la Arquitectura 2.
Los estudiantes fueron divididos en dos grupos,
a cada uno le correspondió una técnica (Flor de

Loto o Provocación), y la consigna consistía en
hacer dos proyectos utilizando la técnica que le
correspondiera. Hassan llega a la conclusión de
que los procesos de diseño arquitectónico deben
ser liberados de técnicas tradicionales que sigan
los modelos de Análisis/Síntesis y deben adoptar
modelos de Conjetura/Análisis que optimizan el
concepto de creatividad y que sugieren el uso
de técnicas de pensamiento divergente como las
comparadas en el estudio realizado. Por otro lado,
concluye que las técnicas procedimentales son
más útiles en el caso de buscar ideas innovadoras
en poco tiempo, mientras que las estructurales
son beneficiosas cuando se necesiten muchas
ideas, sin embargo, las primeras pueden necesitar
mucha más práctica para ser aplicadas debido a
su naturaleza conceptual.
Estas técnicas son algunas de las posibilidades
para promover el pensamiento divergente y en
este caso queda claro que pueden ser pensadas
en el ejercicio de diseño, no obstante, podrían
también ser utilizadas técnicas de sinéctica,
mapas mentales, los 6 sombreros para pensar y
hasta el sleepwriting de Dalí. Lo importante será
siempre promover la aparición de novedades que
en su elaboración y construcción puedan sugerir
cambios evolutivos para la disciplina.

Figuras 4 y 5. Scamper y Flor de Loto

Fuente: Ilustración de la autora

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�Granados-Manjarrés

PENSAMIENTO METAFÓRICO
Por su parte, para la psicología de la creatividad,
el uso de la metáfora está fundamentalmente
arraigado en los procesos de pensamiento creativo
al afirmar que la asociación entre universos
conceptuales independientes es la fuente principal
de la creatividad, y que entre más distantes sean
dichos conceptos, más productiva será la metáfora
en términos de generación de percepción creativa
(Sánchez-Ruíz, Romo S., y Jiménez J., 2013).
El arquitecto Hernán Casakin (2007) afirma
que las metáforas estructuran el sistema cognitivo,
organizando el pensamiento y permitiendo la
aparición de nuevas formas de pensar al permitir
pensar una situación en términos de otra,
constituyendo una yuxtaposición entre lo familiar
y lo inusual, actividad de mucha ayuda a la hora
de encarar problemas imprecisos.
Es por esto que Casakin, buscando evaluar
la creatividad en el proceso de diseño y su
comportamiento cuando se utilizaba la metáfora,
invitó a 65 estudiantes de primer año a proponer
una serie de edificaciones de uso mixto en una
zona deteriorada de Tel Aviv.
Después del trabajo proyectual, los estudiantes
contestaron una encuesta en la que evaluaban sus
proyectos en términos de su fluidez, innovación,
funcionalidad, estética, valor, productividad,
relación con el contexto físico etc., a la vez que
evaluaban el rol de las metáforas en la organización
del pensamiento, la búsqueda de relaciones
inusuales entre dominios remotos y el problema de
diseño, y el análisis del problema desde puntos de
vista diferente. Casakin concluye que las metáforas
deben ser vistas como una estrategia cognitiva, y
los resultados arrojaron que la innovación fue el
factor dominante en la creatividad.
Como continuación de este estudio, Hey, Linsey,
Agogino y Wood (2008), discuten la relación
entre metáfora y analogía en los procesos de
diseño, apoyándose en entrevistas y experimentos
con estudiantes, para llegar a la conclusión de
que ambas son utilizadas normalmente, con
la diferencia que la metáfora se emplea en las
primeras etapas proyectuales cuando el problema
está siendo enmarcado, y la analogía en la
generación de conceptos. Además, concluyen que
los profesionales las usan frecuentemente, pero
los estudiantes deben ser enseñados a emplearlas
efectivamente, pues está claro que ambas traen
enormes beneficios al ejercicio del diseño, pues el
32

proceso de comparación fomenta la interpretación
de problemas de formas novedosas y la aparición
de propuestas inusitadas.
Prueba de la fertilidad de esa vinculación entre
universos distantes y la ruptura que propician
puede rastrearse a lo largo de una variedad de
propuestas proyectuales: las arquitecturas líquidas
de principios de siglo XXI de Marcos Novak o
Karl S. Chu, el diseño morfogenético del Instituto
de Diseño y Construcción Computacional de
Achim Menges, los cruces entre arte e ingeniería
de Anish Kapoor y Cecile Balmond o la fractalidad
de Serge Salat y Michael Hansmeyer.
Al igual que con el Pensamiento Divergente,
al margen de la técnica que se use para promover
las metáforas durante los ejercicios de resolución
de problemas, lo importante será posibilitar su
aparición para nuevamente producir relaciones
que en su robustecimiento permitan el avance de
la disciplina.
CONCLUSIONES
Vamos a resumir el camino que acabamos de
tomar y la propuesta que surge de hacerlo. Dijimos
que la creatividad en arquitectura se enmarca
en la triada propuesta por Csikszentmihalyi en
tanto es un producto social, histórico y cultural
que depende de su contexto y de la validación
de sus agentes para poder incluirse en el acervo
formal del universo construido. A continuación,
llamamos la atención sobre la imprecisión de los
problemas que enfrentamos como arquitectos e
ilustramos cómo esos problemas demandan una
ruptura de sus marcos de referencia para impulsar
propuestas innovadoras, ruptura que es posible por
la naturaleza misma de los problemas que para ser
solucionados demandan una construcción previa.
No obstante, aparecen acá dos cuestiones, por
un lado, la posibilidad de acceder a dicho acervo,
y por el otro las estrategias cognitivo-formales
para lograrlo.
Una vez instalados en la triada de sistema
como creadores debemos enfrentar a aquellos que
salvaguardan el acceso a un dominio. Tomando la
propuesta de Bourdieu sobre la Teoría de Campos,
es posible que estos agentes opongan resistencia al
estar instalados en un campo donde quieren seguir
ejerciendo su dominio y seguir disfrutando de sus
privilegios, por lo que las rupturas no deberán ser
solo intenciones sino verdaderos cambios que
puedan llegar a desestabilizar el establishment.
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Crear: especular y subvertir

Para lograrlo proponemos utilizar el pensamiento
divergente y el pensamiento metafórico para la
construcción y resolución de problemas en tanto
posibilitan la aparición de propuestas disruptivas,
innovadoras e inesperadas.
Es importante decir que consideramos que en
las prácticas académicas es donde las rupturas se
hacen más necesarias para promover revoluciones
de pensamiento principalmente por dos cuestiones:
por un lado porque tal y como menciona Teymur
(2011) la cantidad de libros sobre educación en
arquitectura es notablemente menor al número
de libros publicados sobre cualquier arquitecto
significativo y en la única revista académica
dedicada a la enseñanza de la arquitectura, la
mayoría de textos no son sobre educación, lo que
deja en evidencia la necesidad (e invitación) de
contribuir a la constitución de una epistemología
y didácticas que nos sean más propias. Por el otro,
porque será de la academia de donde surjan esas
mentes que puedan desequilibrar el sistema y
permitir su avance.
Mikhail Bakhtin define el carnaval como
la relajación de las normas regulares en una
sociedad, es decir el reconocimiento de unas
reglas que después son negadas, lo que nos lleva a
pensar ¿qué sería un carnaval en nuestro campo?
Quisiéramos finalizar este escrito con esa
pregunta. Queremos proponer que empujar esos
límites no es solamente crucial para el avance
de la profesión y la academia, sino que dicho
carnaval será potenciado si prestamos atención al
funcionamiento de los procesos de creación en la
medida en que el sujeto creativo se vuelve más
consciente de su producción. De hecho, creemos
que proponer la interconexión de diversos
universos y disciplinas es la clave para subvertir la
Arquitectura y prepararla para híbridos posibles.
Esta es una invitación a subvertir el statu quo,
a cambiar lo que se le ha dado y especular. Lo
invitamos a proponer un carnaval. C
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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre
los siglos XVI-XIX: morfología urbana y planimetría en el
archivo de Indias en Sevilla (España)
Mining trace in the city of Guanajuato (México) between the XVI-XIX centuries:
urban morphology and planimetry in the archive of Indias in Sevilla (Spain)
Recibido: mayo 2020
Aceptado: septiembre 2020

Nieves Martínez-Roldán1
Lola Goytia-Goyenechea2

Resumen

Abstract

Guanajuato es una ciudad singular: su localización,
paisaje único e historia han condicionado la
morfología urbano-territorial de la ciudad y su
entorno, evolucionando ambos junto a la minería
y generando una interesante bibliografía y
planimetría. Constituida por un centro histórico
no muy longevo y una serie de asentamientos
periféricos producto de la actividad minera,
en Julio de 1982 la ciudad es declarada Zona
de Monumentos Históricos por el Instituto de
Antropología e Historia, en 1988 fue inscrita por la
UNESCO en la Lista de Patrimonio Mundial bajo el
nombre de Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas
Adyacentes, y desde 2006 tiene el reconocimiento
de ser la Quinta Ciudad más Bella del Mundo, y
todo ello gracias a su arquitectura y minería como
recuerdo de su pasado colonial. El interés de este
artículo radica en realizar un acercamiento a los
elementos que han dejado su propia huella como
consecuencia de la actividad minera, y referenciarlo
a los planos que se encuentran localizados en el
Archivo de Indias de Sevilla.

Guanajuato is a singular city: its location, unique
landscape and history have conditioned the
urban-territorial morphology of the city and its
environment, evolving both alongside mining
and generating an interesting bibliography and
planimetry. Constituted by a not very longlived historical center and a series of peripheral
settlements, product of the mining activity, in July
1982 the city is declared Historic Monuments Zone
by the Institute of Anthropology and History. In
1988 it was inscribed by UNESCO on the World
Heritage List under the name of Historic City of
Guanajuato and Adjacent Mines, and since 2006
it has been recognized as the fifth most beautiful
city in the world, all thanks to its architecture and
mining as a reminder of its colonial past. The
interest of this article is to make an approach to
the elements that have left their own trace, as a
result of the mining activity, and to refer it to the
plans that are located in the Archive of the Indies
of Sevilla.

Palabras Clave:

Mining town; profit farm; historical sketches

Keywords:

Ciudad minera; haciendas beneficio; bocetos
históricos

1

Nacionalidad: española; adscripción: Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Departamento de Urbanística y ordenación del Territorio,
Universidad de Sevilla, España; Doctora Arquitecta Urbanista; e-mail: nmr@us.es
2
Nacionalidad: española; adscripción: Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Departamento de Urbanística y ordenación del Territorio,
Universidad de Sevilla, España; Doctora Arquitecta Urbanista; e-mail: goytia@us.es

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

1. TERRITORIO Y CIUDAD MINERA DE
GUANAJUATO
La ciudad de Guanajuato está localizada en las
estribaciones de la Sierra del mismo nombre y
ocupa una estrecha cañada de 12 kilómetros de
longitud. Actualmente pertenece al estado que
lleva su nombre, junto a otros 45 municipios más,
y por su orografía (Sierra Madre Occidental, Eje
Transversal Volcánico y Sierra Madre Oriental)
es un lugar idóneo por la riqueza mineral natural
de su suelo, destacando el distrito minero de
Guanajuato (Sierra Central y Altiplanicie Norte)
y su Veta Madre. Ambas circunstancias han
generado una intensa actividad extractiva durante
cuatrocientos años (Blanco–Parra-Ruiz, 2016,
s/p). Los orígenes de esta ciudad coinciden con
la caída de Tenochtitlan en 1521, el inicio de la
conquista española y sus primeros asentamientos
de carácter militar y temporal. En el territorio
de Guanajuato destacan las expediciones del
español Antonio de Carvajal en 1523 y su
encuentro con chichimecas, grupos dedicados
a la agricultura y caza, dentro de los cuales
conviven otomíes, purépachas (Dávila, 2007, pp
41-46), además de pames, jonaces, guamares y
guachiles (Zamora, 2004, pp 25-44), habitantes
de los asentamientos preexistentes.
En 1526 los misioneros franciscanos fundan
la primera ciudad en el estado de Guanajuato, San
Francisco de Acámbaro, mientras en el territorio
se distinguen asentamientos mineros que explotan
en superficie. En 1537 el virrey Antonio de
Mendoza aprueba las Ordenanzas reguladoras de la
actividad minera en beneficio de la Real Hacienda,
y en 1541 cede las tierras a Rodrigo Vázquez quien
castellaniza su legado (Quanaxhuato por Guanajuato)
reconociéndose en el año 1546 el verdadero primer
asentamiento de Guanajuato-ciudad (Ruiz, 2012,
pp 92-126). Hasta el descubrimiento de la plata
en las minas de Zacatecas en 1546 y en San
Bernabé - San Juan de Rayas en 1548, México
como territorio tiene poco que ofrecer (Brading,
2015, s/p), pero tras los descubrimientos los
españoles comienzan con la actividad minera a
pesar de contar con grandes deficiencias: falta
de alojamientos, escasez de comida y casi nula
mano de obra son los causantes de hostilidades
que son resueltas con las armas (Blanco, Parra,
Ruiz, 2016, s/p). Desde 1550 Guanajuato es
uno de los principales asentamientos de Nueva
España quedando fundado oficialmente en 1554
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con el nombre de Real de Minas de Santa Fe. Ya
en 1557 se contabilizan 40 compañías mineras
en las proximidades de Guanajuato (BlancoParra-Ruiz, 2016, s/p) que irán en aumento tras
el descubrimiento de la denominada Veta Madre
en 1558. Los jesuitas presentes desde 1574 en el
real de Guanajuato-Zacatecas (Blanco-Parra-Ruiz,
2016, s/p) se dedican a la agricultura para alimentar a
4.606 individuos libres y 2.641 individuos forzados
de etnia india y negra (Brading, 2015, s/p). Estos
trabajadores provienen de Comanja, Arantza,
Santa Clara, Chilchota, Uruapan, Pátzcuaro y
Cuitzeo entre otros asentamientos (Blanco-ParraRuiz, 2016, s/p).
En 1619 el rey Felipe III la nombra Villa de
Santa Fe de Guanajuato y tal es su importancia
que, a pesar de la carencia de documentos, se
tiene constancia de que en 1632 se envían desde
España dos tercios del mercurio obtenido en
las Minas de Almadén (Brading, 2015, s/p).
Sin embargo, si se conoce que en 1633 habitan
5.000 personas en las zonas mineras, siendo 300
españoles, y que a final de siglo hay un total
de 16.000 habitantes repartidos entre el núcleo
urbano y los asentamientos dispersos. Así durante
este siglo XVII las minas activas son numerosas,
destacando Rayas, Mellado, Sirena y Cata, y
se contabilizan 47 haciendas de beneficio en
las cuales trabajan por obligación un mínimo
del 4% de individuos de cada asentamiento
(Blanco–Parra-Ruiz, 2016, s/p) - (Brading,
2015, s/p). No obstante, y a pesar del éxito de
Guanajuato, es un momento de crisis económica
general en Nueva España y muchas familias y
hacendados se arruinan cambiando de actividad:
pasan de la minería a la siembra de cereales y
caña de azúcar, y los menos a la cría de ganado
(Brading, 2015, s/p).
En 1741 el rey Felipe V nombra a la Villa de
Guanajuato, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de
Santa Fe de Guanajuato en reconocimiento a las
riquezas proporcionadas a la Corona, siendo las
minas de Mellado, Cata y Sirena explotadas en
superficie y Rayas en profundidad. La subida de
impuestos a los mineros por parte de la Corona
y las condiciones físicas en que se encuentran
los tajos mineros, con escorias interfiriendo
los cauces naturales de agua y provocando
inundaciones constantes en las zonas residenciales
y excavaciones mineras, dan lugar a desacuerdos
sociales provocando las rebeliones de 1766 y
1767 en los distritos mineros de Guanajuato y la
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�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

huida hacia las montañas en búsqueda de un lugar
seguro (Villalba, 2013, p 37). La solución de la
Corona: realizar un nuevo empadronamiento,
ya que la población minera cuenta con 40.000
individuos (sólo el diez por ciento vive en el
núcleo urbano), y un reparto equitativo entre
trabajadores y haciendas de beneficio con la
creación del gremio de mineros para defender
sus propios intereses mediante unas ordenanzas
conjuntas (Brading, 2015, s/p). A partir de
1768 y gracias al descubrimiento de la mina
Valenciana (localizada entre Mellado y Rayas),
la ciudad de Guanajuato se convierte en la
más floreciente de Nueva España (BlancoParra-Ruiz, 2016, s/p): en 1773 existen 175
minas en Guanajuato sin contar los zanguerros
explotados, según la Real Hacienda y Caja de
Guanajuato, por el propietario y 3 o 4 operarios.
En 1780 se estima que la ciudad cuenta
con 50 grandes haciendas de beneficio y 300
casetones de menor tamaño (Brading, 2015,
s/p). Convertida Guanajuato en capital de una
de las doce provincias de México desde 1786,
cuenta con una población que representa el 10%
de la población total de Nueva España, es más,
de los cinco títulos nobiliarios que Carlos III
otorga a Guanajuato tres se destinan a personas
relacionadas con La Valenciana (Manso, 2008, pp
537-589). A finales de este siglo XVIII, según el
censo de 1792, los mineros en Guanajuato llegan
a 6.000 personas, y en las numerosas haciendas de
beneficio se contabilizan 1.896 arrastres para la
molienda del mineral y 14.618 caballos para el tiro
de malacates; incluso algunos mineros adquieren
tierras en propiedad, llegándose a registrar 421
haciendas mixtas y 899 ranchos. Los trabajadores
de las minas están representados por un 42%
de indios, 22% de mulatos, 1,4% de mulatosesclavos, 19% de mestizos, 11% de españoles
y un 3% de procedencia desconocida (Villalba,
2013, pp 53-83). Además de la minería existen
otras actividades tales como comercio, ropa,
alimentos, servidumbre, transporte, agricultura,
trabajadores del metal y madera, combustibles,
escribientes, espectáculos, funcionarios y otros
(Brading, 2015, s/p). A principios del siglo XIX
en el trabajo subterráneo se contabilizan 1.300
personas dedicadas al transporte y molienda, y en
el trabajo en superficie 5.000 personas dedicadas
a la fundición y amalgamación.
En 1803 la Real Hacienda reconoce 75
haciendas de beneficio y 200 zangarreros con
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

1.866 arrastres para la molienda (Brading, 2015,
s/p), pero el inicio en 1810 de la Guerra de la
Independencia de México produce retrocesos
económicos y descensos en la actividad minera
pasando de los 90.000 habitantes en 1810 a sólo
6.000 tras los cerca de diez años de guerra. No
obstante en 1825 dos empresas inglesas se hacen
con la extracción de mineral, la Anglo-Mexican
Mining Association y la United Mexican Mining
Company, aunque los problemas en desaguar
los tajos por el abandono durante la guerra, la
imposibilidad de comunicar para consultas
técnicas, la falta de trabajadores cualificados, la
desconfianza en general hacia el minero mexicano
o la falta de adaptación de patronos-trabajadores,
a lo que se suma que los ingleses sólo pueden
ser arrendatarios y nunca propietarios, hacen
que abandonen dicha empresa (Staples, 2018,
pp 79-102). Entre 1885-1910 justo hasta el
momento de iniciarse la Revolución Mexicana,
la ciudad vuelve a renacer industrialmente y
en 1892 comienzan a operar empresas mineras
norteamericanas: Guanajuato Reduction and
Mines, Guanajuato Cons. Mining and Milling,
Guanajuato Amalgamated Gold Mines y
Guanajuato Development (Uribe, 2001, p
280) potenciando el ferrocarril y facilitando el
transporte del mineral de manera más efectiva.
Sin embargo, la inestabilidad en el precio de la
plata frente al ascenso en su producción obliga
a que en 1907 se paralicen 1.108 minas de las
1.235 que hay en actividad en todo el territorio
mexicano ocasionando problemas de inactividad
importantes (Uribe, 2001, pp 281-297).
Investigadores afirman que las minas de
Guanajuato, y en general la minería mexicana,
tienen un desarrollo cíclico donde cada 20-30
años las minas se trabajaban y abandonaban por
falta de recursos minerales hasta mejorar las
condiciones de extracción y de los trabajadores
(Antúnez, 1964, p 588). Este fenómeno propicia
que la explotación se haya extendido por
varios siglos y que los asentamientos se vean
sometidas a continuos cambios en su localización
(Hausberger, 2009, pp 32-74). A pesar de todo
las grandes empresas sobreviven frente a las
familiares pero ya con una imagen y un paisaje
muy diferente al de los siglos XVI, XVII y
XVIII, dejando de ser hitos en el territorio frente
a simples instalaciones industriales.

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�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

2. LA PLANIMETRÍA DEL ARCHIVO DE
INDIAS: GUANAJUATO
La planimetría guardada en el Archivo de Indias
es una colección principalmente de planos mineros
ubicados entre 1701 y 1786. Entre ellos se
encuentra archivado el plano titulado “La Noble
Ciudad de Guanajuato. Vista desde lo alto del
Cerro de San Miguel por el Poniente” (fig.01)
fechado en 1701 y autor desconocido. En él
se representan iglesias, conventos, hospitales,
casas reales y la alhóndiga pública, y aparecen
referenciadas las minas Valenciana, Mellado,
Rayas y Serena.

Al pie del plano figura la siguiente inscripción:
“Tiene calado esta mina al echado de la vera línea
tierra 3 o 6 varas. Y de andadura tiene el camino
por donde vayan las mulas desde la boca hasta los
cargaderos 820 varas. Y del todo él se ha hecho
ahora nuevamente por el Sr Bracamonte desde el
número 12 para abajo, que son 45 y se ha laborado
en su tiempo desde el número 39”, y en la esquina
superior derecha aparecen nombrados y numerados
los caminos de acceso a lugares secundarios.
Figura 02. Diseño camino interior de la Mina de
Rayas en Guanajuato (1704)

Figura 01. Plano de la ciudad de Guanajuato (1701)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 601

Datos curiosos son que a pesar de su fecha y
estar la Mina La Valenciana en auge a partir de
1768, ya ésta aparece representada como si fuese
un poblado. La inscripción que aparece en el
ángulo inferior izquierdo del plano relata: “Es el
más rico Real de Minas de Nueva España”, y en
el ángulo inferior derecho: “Situada a 267 grados
30 minutos de longitud y 22 grados 50 minutos de
latitud en el signo de Virgo”.
De 1704 se encuentran archivados dos planos
referentes a la Mina de Rayas en Guanajuato
ambos realizadas por José de Ledesma. El primero
de ellos titulado “Diseño camino interior de la
mina de Rayas” (fig.02) representa, con escala
gráfica, el camino entre los diferentes socavones
y cómo los mineros están realizando sus labores
con el torso aparentemente desnudo y chambergo,
o cargan el mineral, con aspecto encorvado, en
bolsas probablemente de cuero y en animales de
tiro, disponiendo para ello de escaleras marinas.
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Fuente: Autor, José de Ledesma. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 97

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

Figura 03. Diseño obras y norias para el desagüe de la
Mina de Rayas (1704)

aparecen varios textos referenciados respecto
a los dibujos y en el derecho la orientación. De
1473 está archivado el plano titulado “Medidas
ejecutadas según las reales ordenanzas de la mina
de Santa Ana” (fig.04), aunque está fechado en
1747 por los archiveros.
Figura 04. Medidas ejecutadas según Reales ordenanzas
de la mina de Santa Ana, Real de Guanajuato (1743)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 107

Fuente: Autor, José de Ledesma. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 96

En el segundo de los planos, también del
mismo autor y titulado “Diseño obras y norias
para el desagüe de la mina de Rayas”, (fig.03)
se representan las obras y norias para el desagüe
de la mina de Rayas a través de un sistema de
bombeo manual con pozos y norias movidas por
animales de tiro. Los mineros se representan con
la misma fisonomía que en el plano de la figura 02.
Al pie del plano se puede leer: “Tiene esta mina
de profundidad a plomo 235 varas hasta el último
plano, y al echado 306. Hasta el venero del agua
200. Varas a plomo como aquí se demuestra por
su pitipié y al echado 264”. En el lateral izquierdo
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En él se localiza la boca de Santa Ana y de San
Vicente, e igualmente hace referencia y localiza
el tiro de la Atalaya formando parte de la mina
de Santa Anita. El plano marca un recinto donde
se establece una profundidad de 60,8 cuadras y a
partir de este punto indica “Echado infinito”.
De 1747 existe un Mapa (Referencia MPMinas-106) de la mina nombrada San Lucas que
forma parte del expediente de demanda del Conde
de San Pedro contra Don Francisco Antonio de
Estrada, en el que se recogen las pertenencias
de la misma con testimonio de Manuel Gómez
Corbán y Alonso Cid Fernández.
El plano titulado “Minas de Santa Anita y
San Lucas con sus bocas, labores, pertenencias,
medidas, con indicación del hilo y echado de
las vetas en el cerro de Atalaya, así como de las
labores del socavón” (fig. 05) está fechado en
1747. En el lateral izquierdo se describe cada una
de las partes de la mina numeradas con letras.
En el plano se representan las excavaciones
de la mina, y a izquierda y derecha hay sendas
representaciones del sol. El plano de 1748 titulado
“Gráficos de los cerros de la Atalaya y Rayas y
Mellado en el real de Guanajuato” (fig.06) está
dividido en dos partes, explicando en el lateral
derecho cada superficie del mapa. En el dibujo
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�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

superior se lee: “Mapa fielmente arreglado a la
pretensión de Don Francisco de Albarado según
las medidas que pide en Santa Anita, suponiendo
que todas las minas que contienen se midieran
por la misma regla”.
Figura 05. Mapa de las minas de Santa Anita y San
Lucas con sus bocas, labores, pertenencias, medidas,
con indicación del hilo y echado de las vetas en el cerro
de Atalaya, así como de las labores del socavón (1747)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 106

Figura 06. Dos gráficos de los cerros de la Atalaya y
Rayas y Mellado en el Real de Guanajuato (1748)

contiene las mismas quince pertenencias que el
de arriba, siendo iguales en ambos las figuras de
los – y Planes”.
A todo ello se añade una rosa de los vientos,
la escala gráfica (pitipié) en varas, limitándola a
120 varas, y en el borde superior hay dibujada
una cruz templaria.
Del año 1749 hay archivado un plano titulado
“Mapa de las cinco minas de Rayas, Catilla, Santa
Anita, San Lucas de Abajo y San Lucas de Arriba”
(fig.07) con la representación de dichas minas.
Es un hermoso plano a color con ornamento de
hojas, flores y pájaros, una cruz cristiana y corona
real en su borde superior y en la inferior una rosa
de los vientos con sumo detalle y colorido. En el
centro del dibujo ambas inscripciones: “Campo
que divide las minas de Rayas y Catilla y de Santa
Anita que se haya macizo y con la veta entera”
y “Campo o macizo que divide a Santa Anita de
San Lucas en lo alto donde está la Veta Virgen”.
En el ángulo superior izquierdo aparece una tabla
referencia para la lectura del plano, y en el lateral
derecho la rúbrica del escribano Juan José de
Zarazúa con firma en 1749 que indica que el mapa
refleja fielmente la copia del delineado geométrico.
Figura 07. Mapa de las cinco minas de Rayas, Catilla,
Santa Anita, San Lucas de Abajo y San Lucas de Arriba
(1749)

Fuente: Autor desconocido. Encargado por José de la Borda. Archivo
General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 97

En el inferior indica: “Mapa que claramente
demuestra la igualdad en todas las pertenencias
que en si incluye, midiendo la mina Santa Anita
en el orden que propongo a Vuestra Alteza que es
el que he observado y observan en otros minerales
que están en los contornos de México, el cual,
40

Fuente: Autor, copia realizada por José de Zarazúa. Archivo General de
Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 104

Del mismo año está archivada la planimetría
titulada “Medición y localización de la Mina de
Santa Anita” (fig.08), también certificada por el
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

escribano Juan José de Zarazúa. En este caso el
plano a pesar de que en apariencia aporta pocos
datos, los que hay son de interés: señala el camino
al “pueblo de Azogues” al que se parte por una
ladera, las quebradas, el cerro en el que está
la mina, las labores, y bocas para “dar la luz y
refrescar el ambiente en las minas” entre otros.
Figura 08. Medición y localización de la mina de Santa
Anita en el Real de Guanajuato (1749)
Hojas 1 - 2 (abajo) - 3 (derecha)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 100

Los últimos tres planos son de 1749. El plano
“Del socavón y de San Lucas de Abajo” (fig.09),
representa dos cuadras con distancias y medidas,
incluye referencias con letras para la lectura del
mismo, y en el lateral izquierdo la rúbrica del
escribano Juan José de Zarazúa con firma en
1749, lo que indica que el mapa refleja fielmente
la copia del delineado geométrico.
Figura 09. Socavón y de San Lucas de abajo del Real
de Guanajuato (1749)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 100

Fuente: Autores, Lázaro Zerrato y Nicolás Zerrato. Archivo General de
Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 99

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

Grafiado en colores y con un fondo elíptico
con oval de flores se enumera cada parte de la
mina y se representa la escala numérica con un
compás. Se dispone de una rosa de los vientos
dibujada con trazos geométricos.
El plano titulado “De la Quadra de San Lucas
de Atalaya y Quadra de Santa Anita, con la Boca
de San Vicente, Pozo de San Antonio y San José”
(fig.10), firmado por Lázaro Zerrato y Nicolás
Esteban Zerrato representa ambas cuadras.

Figura 11. Mapa y tabla geographica de las medidas de las
minas nombradas Mellado, Saucedo y Quebradilla, en el
Real de Guanajuato, sus bocas, puestos, y labores. (1749)

Figura 10. Quadra de San Lucas de Atalaya y quadra
de Santa Anita, con la boca de San Vicente, Pozo de San
Antonio y San José en el Real de Guanajuato. (1749)

Fuente: Autores, Lázaro Zerrato y Nicolás Zerrato. Archivo General de
Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 103

Y finalmente el titulado “Mapa y tabla
geographica de las medidas de las minas nombradas
Mellado, Saucedo y Quebradilla, en el Real
de Guanajuato, sus bocas, puestos, y labores
“(fig.11), donde en la esquina superior izquierda
se lee textualmente su título y añade: “…en
cuyo conocimiento se vendrá por los números
de su correspondencia. Advirtiéndose que las
letras del abecedario de las cuatros esquinas de
las tres minas son las que terminan sus cuadras
de cada una como va figurando”. El pitipié de
varas dispone de medidas de 10 a 120 varas
y en su banda inferior se indica el desglose de
letras y referencias. El plano es cromático y por
varias veces se representan rosas de los vientos
de manera simple y con marcación de los grados
en que se disponen los caminos y acequias.
También es curioso como en este plano se marca
lo “hundido” que se está laborando.

42

Fuente: Autor, copia realizada por José de Zarazúa. Archivo General de
Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 102

De 1767 es el plano denominado: “Croquis de
Guanajuato” (fig.12) que forma parte de un escrito
en el que se relatan los alborotos originados en
Guanajuato por la expulsión de la Compañía
de Jesús. Se representan los asentamientos que
rodean al núcleo principal especificando no sólo
su localización exacta sino la población que
dispone. Parte del asentamiento de Marfil y en
sentido antireloj aparecen referenciados: Santa
Ana, Cabras, Llanitos, Rosa, Garita, Peregrina,
Villalpando, Cubo, Santa Bárbara, San Bruno,
Bufa, Solano, Yerbabuena y Santa Teresa.
Igualmente está representado el núcleo central
de Guanajuato en el que se observan las calles,
las iglesias y lo que pueden ser los patios de las
haciendas de beneficio.
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

Figura 12. Croquis de Guanajuato, situación y bloqueo
(1767)

Guerrero y Querétaro. En el plano aparecen
grafiadas las ciudades arzobispales, obispales y
particulares, además de las villas. También hace
distinción entre pueblos españoles, pueblos con
parroquia y cura, y pueblos pequeños, pero lo
más importante es la localización de haciendas
de ganado, haciendas agrícolas, reales de mina y
minas de cobre y estaño. En el borde inferior se
grafían varias escalas.

Figura 14. Mapa geográfico del Obispado de Mechoacán
(1801)
Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 687

En 1770 se traza el “Mapa de la Intendencia
de Guanajuato” (fig. 13) donde se localizan las
poblaciones, hidrografía y relieve. Según los
archiveros forma parte de la documentación
remitida por el virrey Antonio María de Bucareli
en carta nº 1330, en respuesta a la Real Orden
de 15 abril de 1772, sobre el establecimiento de
Intendencias en Nueva España.
Figura 13. Mapa de la intendencia de Guanajuato (1770)

Fuente: Autor, Tomás López. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 483

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 263

Un último plano referente al territorio y minas
es el titulado “Mapa geográfico del obispado
de Mechoacán, hecho por el manuscrito de D.
Manuel Ignacio Carranza, el de D. José Antonio de
Alzate y Ramírez, y otros documentos” (fig.14).
El citado obispado abarca Michoacán, Colima,
Guanajuato, San Luis Potosí, el límite sur de
Tamaulipas y una parte de los estados de Jalisco,
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Para concluir con la localización de planos
referentes a la huella minera en Guanajuato y
ubicados en el Archivo de Indias de la capital
hispalense, hay archivados dos modelos de
viviendas autóctonas tradicionales prácticamente
iguales a diferencia de algunos trazados internos:
Fechada la denominada “Vivienda de los Altos”
en 1783 (Fig.15) y “Vivienda de los Bajos” en
1786 (fig. 16), aunque en el catálogo general del
archivo de Indias aparecen ambas catalogadas
erróneamente como viviendas en los Altos quizás
por la similitud del trazado. En ambos esquemas
pueden observarse las piezas que conforman las
haciendas y la parte de las mismas destinadas al
beneficio del mineral (patios de ensaye).
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�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

Figura 15. Casas del Real ensaye de Guanajuato;
vivienda de los altos (1783)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 676

Figura 16. Casas del Real ensaye de Guanajuato;
vivienda de los bajos (1786)

Fuente: Autor desconocido. Archivo General de Indias-Sevilla.
Referencia: MP-México, 675

3. PRODUCCIÓN Y HACIENDAS DE
BENEFICIO
Sistemas de producción
En 1548 los españoles inician la actividad minera
44

con el sistema de extracción denominado de
lumbreras, calentando y enfriando las rocas
rápidamente puesto que tanto el oro como la plata
están superficiales. Para el beneficio del mineral
usan el método de fundición con el que llega a
obtenerse la cuarta parte de la plata extraída en
Guanajuato. Posteriormente en 1556 ante la
disminución del rendimiento, tanto por el desgaste
de la riqueza mineralógica del suelo como por el
cambio de las nuevas leyes que no permiten la
esclavitud convirtiéndose los mineros y esclavos
en asalariados, un español usa para el beneficio
del mineral el método alemán de la amalgamación
de plata con el sistema de patio, usando sal, agua,
sulfato de cobre y mercurio en frio, de modo que
extrae plata y oro conjuntamente y posteriormente
separa ambos minerales con ácido sulfúrico en
la casa de la moneda. Este método usado hasta
1905 produce las tres quintas partes de plata del
mundo hasta inicios del siglo XX. Los daños
medioambientales de la época son notables: extraer
los dos metales preciosos y acopiar la ganga en los
cauces de agua que discurren bajo las haciendas
de beneficio, la existencia y localización en el
territorio de haciendas de beneficio sin ningún tipo
de planificación urbanística, arrojar el mercurio
utilizado para el proceso de amalgamación, una
vez utilizado, al suelo y a los cauces de agua
directamente entre otros, nos da la imagen de un
paisaje único.
Desde 1726 se usa también el sistema de
extracción con dinamita permitiendo la obtención
de los metales a mayor profundidad, por ejemplo,
en la parte central de la denominada Veta Madre se
llegan a profundizar hasta 400 metros lugar donde
ya son visibles las corrientes subterráneas de agua.
Con la aprobación en 1892 de la Ley Minera y
la participación de empresas norteamericanas
se introduce la electricidad como fuerza motriz
facilitando en gran medida el uso de maquinaría de
alta tecnología (Ramos-Prol-Siebe, 2004, p 276).
A inicios del siglo XIX, y usando la dinamita
como único sistema de extracción, se pone en
práctica el método de cianuración que se implanta
de manera gradual en todas las haciendas de
beneficio y cuyo residuo de cianuro se vuelve
a verter directamente a los cauces de los ríos y
posteriormente a las denominadas presas de jales,
construidas sin desviar la cuenca y susceptibles
de erosión (Ramos-Prol-Siebe, 2004, p 277).
Geólogos de prestigio han estudiado la posible
contaminación ocasionada por el mercurio y
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

cianuro, y aún no existen pruebas concretas de
un daño medioambiental irreversible (RamosProl-Siebe, 2004, pp 279-283). Durante la
Guerra de la Independencia mexicana las minas
son abandonadas y automáticamente se inundan
de manera natural, hasta que con la llegada
de empresas inglesas en 1825 se consigue
desaguar las minas e introducir nuevos sistemas
de molienda sustituyendo las poleas con fuerza
humana por fuerza animal.
Las Haciendas de Beneficio
La ciudad de Guanajuato, vistos los métodos
de beneficio del mineral, pasa por una serie de
transformaciones urbano-territoriales en relación
a las diferentes etapas de producción (Ordaz-PuyVidarri, 2007, pp 49-50). En referencia a los lugares
en torno a los cuales se desarrolla la manipulación
y extracción de plata y oro, destacan las haciendas
de beneficio para producir las barras de oro y plata
como instalaciones industriales del momento,
aunque no hay que olvidar de la existencia de
haciendas mineras para la extracción de mineral.
Las primeras instalaciones mineras, precursoras
de las conocidas haciendas de beneficio, tienen
su origen en el siglo XVI, y puesto que necesitan
de una fuente de abastecimiento de agua para el
manejo del mineral es lógico que se ubiquen en sus
inicios en las laderas de las cañadas y próximas a
ríos y arroyos (Ordaz-Puy-Vidarri, 2007, pp 5152), escogiendo aquellos lugares donde se prevé
la bonanza minera y que coincide con el futuro
núcleo urbano de la ciudad de Guanajuato. Esta
casuística genera una traza territorial irregular y
difícil de comprender que se incrementa a partir
de 1558 cuando los propios mineros una vez
vista la producción inicial, prefieren adquirir
propiedades para sus instalaciones en la zona de
la cañada antes que seguir haciéndolo dentro del
propio núcleo urbano (Ordaz, 2015, pp 49-59).
Las instalaciones localizadas en el interior del
núcleo urbano pasarán a denominarse haciendas
de beneficio, pues reciben el mineral en bruto de
las explotaciones para el beneficio del mismo,
hasta que en el siglo XVIII se trazan en la periferia
de la ciudad por colmatación obvia de la traza
urbana (Ordaz-Puy-Vidarri, 2007, pp 53-59). El
auge de estos edificios surge a raíz de las reformas
borbónicas (1765-1808) creándose lo que hoy
día se denominaría corredor industrial. Las
superficies construidas de estas haciendas varían
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

entre las más pequeñas localizadas en el núcleo
urbano, y que son las que más transformaciones
por antigüedad han sufrido, y las de un tamaño
considerable localizadas en la periferia urbana
pues como se ha comentado con anterioridad, en
estas haciendas no sólo se beneficia el mineral,
sino que también se dispone de pequeños huertos
y establos para alimentar a los trabajadores. Entre
1686 y 1740 Guanajuato cuenta con 64 haciendas de
beneficio trabajadas por 208 beneficiadores (Torres,
2001, s/p). Las haciendas grandes con el tiempo se
fraccionan para separar a los grupos de trabajadores,
indios y negros, en las denominadas cuadrillas,
llegándose a convertir en alguno de los barrios que
configuran la actual ciudad de Guanajuato.
En lo que al beneficio de minerales se refiere,
las haciendas albergan dentro sus extensiones
territoriales varios elementos arquitectónicos
construidos exprofeso para cada uno de los pasos
que debe seguir el beneficio por amalgamación,
además tienen una estructura espacial diferente
en función de su localización (Ordaz, 2015, pp
59). Los aportes descriptivos y bocetos realizados
por Henry George Ward y su esposa en el libro
titulado México en 1827, y las realizadas por
Friedrich Sonneschmid, un minero con formación
en estudios mineralógicos, sobre las haciendas
de beneficio localizadas en la propia ciudad de
Guanajuato, son las principales fuentes de que se
dispone. En general la hacienda está construida
con materiales del entorno, mampostería y sillería.
En las haciendas de beneficio se realiza el
complejo proceso de amalgamación, el cual necesita
de una serie de espacios específicos desde la salida
del mineral de la mina hasta su transformación en
lingotes. Antes de llegar al patio, elemento principal
en torno al cual se genera la vida minera, se localizan:
la galería de selección, que suele ser un habitáculo
al aire libre, aunque tiene parte techada, con el
fin de recepcionar el mineral y separar de forma
manual lo inservible, y la galería de molienda con
cinco metros de altura y a veces hermosos arcos
de adobe y techado donde se ubican los llamados
molinos de pisones y los de arrastres o tahonas
que requerían de grandes galeras techadas. A
continuación, y en una especie de conducto se
incorpora mercurio, agua y se hace la torta de
mineral (Gómez, 2005, p 86).
La siguiente pieza es el patio, un lugar abierto,
embaldosado y con cierta pendiente para escurrir
el agua y donde se suelen echar los productos
químicos como el sulfato de cobre, mercurio
45

�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

y agua. El tamaño de la superficie es variable
existiendo en Guanajuato haciendas de beneficio
que tienen cabida en sus patios de 30 a 40 cúmulos
de mineral de entre 15 y 33 quintales frente a otras
que llegan hasta 300 cúmulos. Las haciendas con
patios más pequeños suelen ser las ubicadas en el
centro urbano por cuestiones lógicas del espacio
(hoy convertidas en espacios y plazas públicas),
y las más grandes las ubicadas en la periferia
(Gómez, 2005, p 102). Con el patio se comunica
la galería de lavado que dispone, en una superficie
regular, las tinas de lavado donde se separa el
lodo del mineral gracias al movimiento de aspas
con tracción animal, y a la que le acompaña la
construcción del abastecimiento y retirada de
agua. A continuación, se ubica la sala de ensaye
que tiene varias funciones siendo un espacio
pequeño y techado. Finalmente el horno, un
espacio de unos tres metros de altura y techado,
a excepción de la zona del tiro de las chimeneas,
donde se realiza la última etapa y la fundición de
la plata en barras (Gómez, 2005, p 103).
Para guardar las herramientas, utilizadas
tanto en el trabajo manual como en la fragua, se
construyen edificios y almacenes anexos como
por ejemplo la carbonera o la azoguería, o para
guardar el grano que alimenta a los trabajadores
se construye el troje. También los espacios para
uso animal son importantes como el corral para los
caballos o el establo para las vacas. Por supuesto
no se pueden olvidar los espacios destinados a
la residencia pues realmente estamos ante una
hacienda (ver figuras 15 y 16) : la casa principal,
con patio trasero en el que hay un huerto,
construida frente al patio desde donde se domina
prácticamente todo el circuito; la casa del
mayordomo, responsable de la hacienda y del
proceso del beneficio, trazada con una pequeña
sala, dormitorio y cocina; y los habitáculos
construidos con materiales poco estables donde
permanecen los esclavos negros fuertemente
custodiados (Dávila, 2007, pp 52-56) .
Para los operarios (indígenas libres e indígenas
forzados) que trabajaban en el beneficio y comerciantes
(blancos o mestizos) se construyen viviendas simples
con materiales pobres, normalmente de adobe y
de una sola planta con una habitación grande (el
salón), otra más pequeña (el dormitorio), además
de cocina, bodega, y a veces pozo, corral y establo.
Para operarios más especializados las viviendas
son de piedra y dos plantas con más habitaciones y
espacios comunes.
46

4. MORFOLOGÍA URBANA A TRAVÉS DE
LA PLANIMETRÍA
Desde que en 1554 se funda el asentamiento de
Guanajuato y se fundan las primeras instalaciones
industriales, antecedentes de las primeras
haciendas de beneficio de oro y plata que hasta
ese momento tienen uso agrícola, son frecuentes
los asentamientos dispersos y secundarios que
originan asentamientos poblacionales estables y
que son los precursores de los diferentes barrios
de la futura ciudad que cuenta ya con un total de
algo más de 4.000 habitantes. En 1558 con el
trabajo en la Veta Madre se genera la proyección
de verdaderos poblados y campamentos-fortines
como los de Santiago (de Marfil), Tepetapa, Santa
Ana y Santa Fe, considerándose éste último el
principal (figura 01), mientras se construyen en
estos poblados alojamientos para las cuadrillas de
mineros, iglesias y hospitales independientes para
los trabajadores de las minas, indios otomíes,
tarascos, mexicanos y mazahuas que mantienen
una marcada segregación social entre ellos.
Desde que el fortín de Santa Fe adquiere el título
de Villa en 1619, el parcelario se traza de manera
que se eviten deslizamientos del terreno debido a
las escorrentías de agua y siempre en paralelo a
los cursos de agua, y los fortines, que han perdido
su carácter militar, se transforman en poblados
que al igual que los asentamientos mineros se
localizan en lugares aislados y crecen de forma
espontánea. Tan sólo los espacios dedicados al
culto religioso adquieren un papel significativo
y determinan el lugar donde posteriormente se
erigirán las iglesias.
Por otro lado, el hecho de que, durante
los siglos XVII-XVIII, las minas cambien de
propietario y ubicación constantemente en busca
de un mayor rendimiento, provoca el aumento
del número de excavaciones y haciendas de
beneficio (figura 07), que a su vez se dividen en
porciones más pequeñas para ser explotadas de
modo familiar. Esta peculiaridad hace que debido
al sistema de patio para el beneficio del mineral se
duplique el número de patios y a la larga genere
un mayor número de espacios libres en la ciudad
de Guanajuato al desaparecer el uso minero. Ya
reconocida Guanajuato como ciudad en 1741, el
crecimiento continúa siendo mucho más intenso
y continua por ambas márgenes del río, de modo
que la mitad de la ciudad está ocupada por edificios
religiosos y la otra por haciendas de beneficio. La
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Huella minera en la ciudad de Guanajuato (México) entre los siglos XVI-XIX

inundación de 1760 afecta de tal forma al núcleo
urbano que se proyectan muros para encajonar el
rio a su paso por la ciudad, mientras en su periferia
los asentamientos industriales desligados del
centro urbano crecen alrededor de la iglesia
adaptándose a las condiciones físicas del terreno.
A partir de 1768 y gracias a la actividad minera
(figuras 04-07-09-10-11) y al descubrimiento
de la mina Valenciana, localizada entre Mellado
y Rayas (figuras 02-03-06) dentro del área
de la Veta Madre, la ciudad de Guanajuato se
convierte en la más floreciente de Nueva España
(Blanco-Parra-Ruiz, 2016, s/p) y comienza a
densificarse, necesitando el núcleo principal una
infraestructura potente de abastecimiento de agua
y el adoquinado de sus calles más importantes.
En 1770 se realiza el mapa de la intendencia
de Guanajuato (figura 13), y en 1780 se estima
que la ciudad cuenta con 50 haciendas de
beneficio de tamaño grande-mediano y unas
300 de menor tamaño que no son sino casetones
(figura 05) (Brading, 2015, s/p). En referencia
a la configuración urbana del núcleo principal
de Guanajuato ésta es deficiente contando con
pocas calles demasiado tortuosas (figura 12), en
esta situación la población vive prácticamente en
chozas localizadas en los cerros que se ocupan y
desocupan con los avances mineros. Convertida
ya en capital (figura 14) de una de las doce
provincias de México desde 1786, Guanajuato
cuenta con una población de 55.000 personas
que representan el 10% de la población total de
Nueva España necesitando la misma obras de
carácter general: encauzamiento de los arroyos,
reemplazo de los puentes de madera por piedra,
elevación de algunos puntos de la ciudad
sacrificando muchos de los edificios barrocos, y
consolidación del pavimento con adoquines en
las calles que aún eran de tierra. Como proceso
lógico de crecimiento, comienzan a conurbarse
los núcleos dispersos existentes y a reutilizarse
las porciones de tierras de las haciendas que no
se destinan para uso agrícola con fines mineros.
Al iniciarse la Guerra de Independencia en 1810
la ciudad tiene censados cerca de 90.000 habitantes
y está sometida a una serie de irregularidades:
desagua sus desechos al cauce del río así como los
excedentes mineros de las haciendas de beneficio,
las edificaciones están en mal estado y parte de
ellas son afectadas por los acontecimientos, se
han de construir fortificaciones de defensa en los
accesos y periferia, se produce el abandono de
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

algunos asentamientos mineros por la inutilización
de las propias minas, e incluso algunos edificios
religiosos, señas de identidad de los pobladores,
son demolidos.
En torno a 1825 se establecen en la ciudad
empresas inglesas que se hacen con la extracción de
mineral, pero los problemas con que se encuentran
son graves: el consumo indiscriminado de madera
para el apeo de las galerías mineras, la obtención de
leña como combustible para el desgaje de las rocas
por calentamiento, o el consumo doméstico han
convertido a la sierra en un erial que incrementa
las posibilidades de inundación y escorrentías mal
dirigidas, y la desforestación es de tanto alcance
que ni siquiera sirve para dar continuidad en el
servicio a las máquinas de vapor inglesas que
laboran en Guanajuato.
Al mismo tiempo que se realizan importantes
obras de infraestructuras relacionadas con
la movilidad, continúan los encauzamientos
subterráneos, se incorporan nuevas trazas para
el ferrocarril y tranvía urbano, e incluso en 1827
se dota a la ciudad de alumbrado y en 1851 se
equipa la ciudad con un servicio de aseo-baño
de carácter de uso público. Llegado el año
1886 las inundaciones de la ciudad continúan
y es necesario buscar una solución: la ciudad
prácticamente se reconstruye subiéndole el nivel
(Trujillo, 2015, pp 8-14) y se quedan soterradas
construcciones enteras.
El siglo XIX finaliza con la reestructuración
de la ciudad y la mejora de los caminos que unen
el núcleo urbano con los poblados y cuyo límite
son las haciendas de beneficio, en este sentido la
ley sobre Ocupación y Enajenación de Terrenos
Baldíos del 1894 es uno de los desencadenantes
de la revolución mexicana (Guzmán, 2005).
Paralelamente el ralentizamiento de la actividad
minera y el abandono de las haciendas de
beneficio dan lugar a la configuración actual de
la ciudad de Guanajuato que durante el siglo XX
y XXI ofrece un crecimiento sin igual, llegando a
contar con una población de 184.239 habitantes
censados en 2015.
5. CONCLUSIONES. HUELLA DE LA
MINERÍA EN EL SIGLO XX
El inicio de la Revolución Mexicana en 1910
supone un inciso en la evolución económicosocial de la ciudad de Guanajuato, produciendo
importantes reformas para el pueblo mexicano
47

�Martínez-Roldán, Goytia-Goyenechea

y revalorando el Ejido como una célula política
y económica. En 1921 el censo general de
habitantes de Guanajuato publica 19.408
habitantes lo que indica una clara progresión
en alza. Durante todo este siglo la ciudad de
Guanajuato continúa colmatándose: se inaugura
en 1964 la denominada Calle Subterránea sobre
una antigua cañada que cuenta con una longitud
de 2,9 kilómetros, y ante los efectos de mejoras
en salubridad y movilidad se ejecutan otros
túneles para una ciudad que cuenta ya con 65.324
habitantes. Desde este momento la ciudad perderá
su carácter minero y artesanal desarrollándose
una interesante actividad turística apoyada por la
construcción de la Carretera Panorámica en 1973
que rodea a toda la ciudad proporcionando unas
vistas espectaculares sobre el interesante paisaje.
En julio de 1982 la ciudad es declarada Zona
de Monumentos Históricos por el Instituto de
Antropología e Historia. De los 831 Monumentos
Históricos Catalogados sólo están reconocidos
552 y desde 1993 se aumenta a 639. Además en
1988 fue inscrita por la UNESCO en la Lista de
Patrimonio Mundial bajo el nombre de Ciudad
Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes con
un área protegida de 2.264 hectáreas de las cuales
sólo 1.200 hectáreas se encuentran edificadas.
En 2006 tiene el reconocimiento de ser la Quinta
Ciudad más Bella del Mundo, reconocimiento
realizado por National Geographic. En el año
2015 y tras casi quinientos años de existencia,
la ciudad de Guanajuato cuenta con 184.239
habitantes (Ruíz, 2012, pp 149-150). C
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49

�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de
Monterrey en el periódico El Norte (1945-1963)*
Voicing modernity. The architectural renovation of Monterrey in El Norte
newspaper (1945-1963)
Recibido: enero 2020
Aceptado: agosto 2020

Vanessa Nagel Vega1
Lourdes Cruz González Franco2

Resumen

Abstract

La ciudad de Monterrey, en el noreste de México,
se caracteriza por un temprano desarrollo técnico
que transformó la urbe y marcó su apropiación de
la modernidad por el empleo de materiales locales
industrializados de construcción. La difusión de las
renovaciones arquitectónicas y urbanas que se iban
sucediendo en las páginas del periódico El Norte aporta
una visión particular de la ciudad que nace industrial
y que busca su conversión en el paradigma de la
ciudad moderna occidental. Los edificios que se iban
divulgando consolidarían dicho imaginario, al mismo
tiempo que las carencias inherentes a las economías
en crecimiento de los países latinoamericanos, marcan
una crítica constante al proceso modernizador.
La difusión en la prensa local, marcada por
una fuerte inclinación hacia las obras de iniciativa
privada, como la pionera construcción del campus
del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey, iría dando cabida, paulatinamente, a
las obras de presupuestos públicos, como aquellas
significativas del Instituto Mexicano del Seguro
Social y de la Universidad de Nuevo León. Así,
el presente análisis busca ampliar y enriquecer
las interpretaciones actuales sobre una más de las
distintas modernidades nacionales.

The city of Monterrey, in northeastern Mexico, is
characterized by an early technical development that
transformed the city and marked its appropriation
of modernity using local industrialized construction
materials. The dissemination of the architectural
and urban renovations that were happening in the
pages of the newspaper El Norte provides a vision
of the city that is born industrial and that seeks its
conversion into the paradigm of the modern western
city. The buildings that were being disseminated would
consolidate this imaginary, at the same time as the
deficiencies inherent in the growing economies of Latin
American countries mark a constant criticism of the
modernization process.
The dissemination in the local press, marked
by a strong inclination towards private initiative
works, such as the pioneering construction of the
Monterrey Institute of Technology and Higher
Studies campus, would gradually accommodate
public budget works, such as those significant
of the Mexican Social Security Institute and the
University of Nuevo León. Thus, this analysis seeks
to broaden and enrich current interpretations of one
of the different national modernities.

Palabras Clave:
Monterrey; arquitectura moderna; difusión

Keywords:
Monterrey; modern architecture; dissemination

*

La presente investigación ha sido posible gracias al Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM / DGAPA 2019.
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Nacional Autónoma de México; Arquitecta y Maestra en Historia del Arte por la
UNAM. Doctora arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid. Estancia posdoctoral en el Centro de Investigaciones en Arquitectura,
Urbanismo y Paisaje (CIAUP) de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. vanenagel7@gmail.com
2
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Universidad Nacional Autónoma de México; Maestra en Historia del Arte y Doctora Arquitecta por
la UNAM. Investigadora Titular "C", tiempo completo, Facultad de Arquitectura, UNAM, en el Centro de Investigaciones en Arquitectura,
Urbanismo y Paisaje (CIAUP); Directora del Archivo de Arquitectos Mexicanos (AAM), FA-UNAM; Sistema Nacional de Investigadores
Nivel III. lourdescgf@hotmail.com
1

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

51

�Nagel Vega, González Franco

En 1943 la economía nacional se sacudía las
restricciones comerciales impuestas por el programa
bélico estadounidense que paralizaban a la industria
mexicana. De la noche a la mañana, Monterrey
acapararía los titulares por desvelarse la noticia del
encuentro diplomático de los presidentes mexicano
Manuel Ávila Camacho y estadounidense Franklin
Delano Roosevelt, un 20 de abril. Los primeros
mandatarios intercambiarían frases de buena
vecindad y de compromiso en la lucha contra
las naciones del Eje con la Segunda Guerra
Mundial como telón de fondo. Monterrey, capital
del estado de Nuevo León, superaba ya los 200
mil habitantes, en un país que florecía con una
población de veinte millones de personas.
Ese mismo año, en septiembre, el recién
creado Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey, de iniciativa privada,
inauguraría sus clases en un céntrico edificio
cercano a la Plaza Zaragoza. Apenas dos años
más tarde, en 1945, la demanda de nuevos locales
llevó al Tecnológico a iniciar la magna obra de
su campus universitario, pionero a nivel nacional
por integrar aulas, servicios administrativos,
instalaciones deportivas e internado para los
estudiantes foráneos.
Además del Tecnológico, fueron muy diversas
las edificaciones que se conocieron por medio de
la prensa local. Las fotografías de proyectos y
obras fueron construyendo la imagen moderna de
la ciudad de Monterrey. Así, las nuevas industrias,
los edificios comerciales, los centros educativos
públicos y privados, las instalaciones para el cuidado
de la salud y la vivienda perfilarían una modernidad
mucho más heterogénea que la conocida a través
de otras fuentes impresas, como las publicaciones
periódicas de arquitectura. La modernidad a la que
aquí se alude es la entendida como la búsqueda
constante por trascender la condición previa en las
formas de vida, las manifestaciones artísticas, los
objetos, las edificaciones y sus técnicas constructivas
(Ayala, 2013, p. 17).
Abordar la modernidad regiomontana implica
llevar a cabo un riguroso análisis de la plataforma
de difusión de los principales debates sobre la
transformación de la ciudad, sus mejoras y sus
utopías: la prensa local. Para el caso de Monterrey,
los periódicos El Norte y El Porvenir fueron los
principales medios de difusión de la arquitectura
y el urbanismo de la mitad del siglo XX. Las obras
que aquí se revisan diversifican lo que se registra
en las publicaciones periódicas, aportando,
52

además, una visión de primera mano del entorno
político, económico y social de la época.
Desde luego, no se pasa por alto que cualquier
medio de difusión será parcial. Es notable que
los intereses de la iniciativa privada son casi
transparentes en las páginas del matutino El Norte,
respaldado por empresarios locales (Esquivel,
2000). El Norte apareció el 15 de septiembre
de 1938 con una tirada de 15 mil ejemplares,
un alarde para la época considerando que ya
estaba bien arraigado en el público el matutino
El Porvenir y el vespertino El Tiempo. Su primer
editor fue Rodolfo Junco Voigth, entonces a cargo
del vespertino El Sol. Desde su origen, el diario fue
un foro idóneo para consolidar algunos de los valores
bien arraigados en la sociedad neoleonesa, como el
trabajo, el ahorro y los patronos como los principales
proveedores de beneficios sociales: escuelas para
los hijos de los obreros, clínicas e, incluso, vivienda
para los trabajadores. Cabe insistir que, en Nuevo
León, desde su temprana industrialización en el
siglo XIX, está muy arraigado el respeto de los
obreros y empleados hacia sus patrones, ya que
éstos han sido la figura principal provisora de
prestaciones sociales. Esto responde a la historia
particular de la entidad; el aislamiento geográfico
y la distancia con respecto a la capital del país
dio paso a una identidad laboral única a nivel
nacional. Pero, no sólo se apuntalarían conceptos
abstractos, sino que la propia modernidad, en su
aspecto más material y tangible, fue una parte
sustancial de la difusión en la prensa.
EL CAMPUS DEL TECNOLÓGICO DE
MONTERREY
En junio de 1945 daría inicio la construcción
del campus del Tecnológico en la ciudad de
Monterrey. En rueda de prensa en los salones
del Casino Monterrey, y con una exposición
de planos y maquetas, se explicaría el magno
proyecto a los directores, editores y consejeros de
los principales diarios regiomontanos: El Norte,
El Sol, El Porvenir y El Tiempo (“A 5 minutos”,
1945). Se solicitaba a los medios impresos
divulgar el propósito de la institución privada que
beneficiaría a la sociedad regiomontana, ya que
de sus aulas egresarían técnicos y profesionistas
a la medida de la industria local. Durante los
siguientes días verían la luz en El Norte fotos de
la maqueta y de las perspectivas de la planta de
conjunto, de los edificios de aulas, del internado
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de Monterrey en el periódico El Norte. (1945-1963)

con su alberca olímpica [Figura 1], del vestíbulo
de acceso a las oficinas administrativas y de
la biblioteca. El amplio proyecto había sido
encomendado al arquitecto jalisciense, radicado
hacía mucho en la capital del país, Enrique de la
Mora. La difusión del Tecnológico destaca por la
insistencia en determinar su estilo moderno, su
amplitud, belleza y confort. El domingo 17 de
junio se llevaría a cabo la ceremonia oficial del
inicio de obras, en los terrenos adyacentes a la
carretera nacional, al sur del Río Santa Catarina.
El Tecnológico se anunciaba como «el fruto más
hermoso de la iniciativa privada de Monterrey»
(Pedroza, 1945).
Figura 1. Tecnológico de Monterrey, proyecto del
internado. Modernidad de vanguardia en el primer
campus universitario latinoamericano

Fuente: El Norte, 9 junio 1945, p. 7

La importancia de la obra —desde nuestra
perspectiva— no radica tanto en verificar los logros
de los industriales sino en su carácter pionero como
el primer campus universitario latinoamericano. El
proyecto del arquitecto De la Mora —quien en ese
momento se encontraba construyendo en Monterrey
el templo de La Purísima— mostraba una disposición
reticular de edificios largos y equidistantes, partiendo
de un eje principal de composición; todo un ejemplo
de diseño racional y funcional. El proyecto, que se

iría construyendo parcialmente, sería contratado
por el ingeniero Armando Ravizé, igualmente
involucrado en la erección de La Purísima.
El inicio del sexenio de Miguel Alemán
Valdés, en diciembre de 1946, era optimista en
Monterrey. El 4 de julio de 1947 se anunciaría
—en primera plana— la visita del Primer
Magistrado a la capital de Nuevo León. Aunque
basada en «rumores oficiales», había gran
expectativa sobre esta visita, ya que sería la
primera de Alemán como dirigente del país
(“El Presidente”, 1947). Se divulgó que Alemán
había aceptado visitar los primeros edificios
del Tecnológico. Sin embargo, el 7 de julio los
encabezados sobre varias inauguraciones en la
Sultana del Norte —como también se conoce a
Monterrey— recaían en Antonio Ruiz Galindo,
Secretario de Economía, quien, en representación
del presidente de la República inauguraba, además
de los edificios del Tecnológico, una obra de
infraestructura fundamental para los industriales,
y que conseguían después de años de gestiones:
el gasoducto Monterrey-Reynosa de la compañía
Gas Industrial, S.A. (“En Coahuila”, 1947).
La ausencia del presidente de la Nación ese
verano del 47, desde luego, no interrumpiría
la construcción de nuevos edificios para el
Tecnológico. En septiembre de 1948 se daba
a conocer una nueva maqueta de los edificios
centrales. De nueva cuenta, proyecto del arquitecto
De la Mora, el corazón de la composición constaba
de una cúpula ovoide que arrancaba desde el nivel
del suelo y que formaba, toda ella, el volumen
principal de uno de los edificios [Figura 2]3.
Este grupo de edificaciones serviría de salón de
exposiciones, biblioteca, hemeroteca, salas de
lectura y estudio, auditorio, oficinas administrativas
y dirección (Villarreal, 1948).
La modernidad arquitectónica del Tecnológico
se verificaba por sus líneas sobrias, sus espacios bien
iluminados y ventilados y su sistema constructivo
de marcos estructurales de concreto armado. Sin
embargo, esa actualidad convivía con una ciudad
que se mantenía al margen del desarrollo deseado.
Según estudios de la época, las dos terceras partes
de los regiomontanos habitaban casas insalubres,
sin ventilación, de mínimas dimensiones y mal
construidas (Rangel, 1948).

3
Este proyecto del arquitecto De la Mora para el ITESM no llegaría a construirse. Información derivada de la consulta del Fondo Enrique
de la Mora (Documentos caja 2, folder 12), del Archivo de Arquitectos Mexicanos (AAM), Facultad de Arquitectura, UNAM.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Nagel Vega, González Franco

En su curso por posicionarse como la mejor
institución educativa privada del país, el ITESM
mantenía su ritmo constructivo con el Estadio
Tecnológico, que en su primera etapa contó con
capacidad para 20 mil espectadores. El proyecto
se debió al ingeniero Armando Ravizé y al
arquitecto Ricardo Guajardo; la dirección de la
obra durante 1950 estuvo a cargo del ingeniero
José Maiz Mier. El Estadio fue inaugurado en
julio de 1950 —ahora sí— por el presidente
Miguel Alemán durante su primera visita oficial
a la ciudad de Monterrey (“Alemán inauguró”,
1950). Cuatro años más tarde se abriría el edificio
para la biblioteca y las oficinas generales, obra
no ya del arquitecto De la Mora, de quien, como
anotamos antes, se daría a conocer el proyecto en
la prensa, sino del ingeniero Armando Ravizé.4
Este inmueble se volvería emblemático por el
mural de Jorge González Camarena: El triunfo de
la cultura. Tocaría el turno al presidente Adolfo
Ruiz Cortines su inauguración oficial en marzo de
1954 (“Una interesante”, 1954).

color —todo un lujo— insertado en El Norte.
El edificio con el mural de González Camarena
en la primera plana atestiguaba dos décadas de
laboriosa formación de técnicos y profesionistas
[Figura 3]. Lo más valioso de estas páginas es
constatar la actividad diaria de los estudiantes
en los edificios modernos. Los veinte años del
Tecnológico motivaron la visita del presidente
Adolfo López Mateos, quien el 9 de septiembre de
1963 recorrería, entre vítores y porras estudiantiles,
la Escuela Taller —Centro de Capacitación para
el Trabajo Industrial— y una nueva residencia
dormitorio (“Estudiantes aclaman”, 1963). La
Escuela Taller sería diseñada por el ingeniero
Ravizé, prolífico constructor del Tecnológico
de Monterrey. El edificio, característico porque
combina un cascarón de concreto de borde recto
con uno de borde curvo, forma parte actualmente
de la Escuela de Arquitectura (Traslaviña, 2019).
Se confirma, así, el crecimiento incesante de las
instalaciones del Tecnológico y su éxito como
institución privada.

Figura 2. Tecnológico de Monterrey, proyecto de la
Biblioteca

Figura 3. Con el vigésimo aniversario del Tecnológico
se verifica el uso cotidiano de la arquitectura
moderna regiomontana

Fuente: Héctor Villarreal, El Norte, 10 septiembre 1948, p. 6

Sería hasta 1963, con motivo de su vigésimo
aniversario, que el Tecnológico recobraría su
protagonismo en la prensa. El 8 de septiembre
aparecería un suplemento de 36 páginas a todo

Fuente: El Norte, 8 septiembre 1963, p. 1, suplemento

4

La participación del arquitecto De la Mora en el ITESM se limitó al primer plano de conjunto y a los edificios de Aulas I y Centrales I
(ala norte). Posteriormente a su construcción en 1947, el ing. Ravizé modificaría el plan maestro para la construcción de diversos edificios,
como Aulas II, Centrales II (ala sur), Aulas III, Biblioteca (hoy Rectoría), entre otros.

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�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de Monterrey en el periódico El Norte. (1945-1963)

LOS AÑOS DE LA RENOVACIÓN
URBANA Y ARQUITECTÓNICA
El Tecnológico no sería, como cabe imaginar, el
único protagonista de la prensa diaria. Si volvemos
la mirada, de nuevo, al inicio de nuestro periodo
de estudio, encontramos el llamativo titular
«Monterrey se renueva» con que El Norte festejaba
su séptimo aniversario el 16 de septiembre de 1945.
Llenaba la página una selección de obras modernas
surgidas directamente de la iniciativa privada
[Figura 4]. El parque y la clínica de la Sociedad
Cuauhtémoc y Famosa y la Vidriera Monterrey
encabezaban el listado de construcciones que,
poco a poco, iban transformando la ciudad
industrial en la ciudad moderna. Se presumía
el uso generalizado de ladrillo y concreto y el
patrocinio exclusivo de los hombres de empresa
en estas obras materiales (“Monterrey”, 1945).
El que sería entonces el inmueble más alto de
Monterrey estaba en cimientos, el Edificio Chapa,
de doce pisos.5
Figura 4. La modernidad en manos de la iniciativa
privada

Fuente: El Norte, 16 septiembre 1945, p. 1

No cabe duda de que hay una clara intención en
ir construyendo y ofreciendo al lector una visión
renovada de la ciudad. Este propósito se mantendría
los años subsiguientes, alimentado por el número
creciente de nuevas construcciones modernas.
Aunque resulta innegable la voluntad de
enfatizar las obras privadas, las de presupuesto
público también son significativas en la
transformación de la urbe. En 1945, el gobernador
Arturo B. de la Garza presentaba proyectos de
ampliaciones de calles y avenidas y algunos
edificios escolares. A nivel infraestructura urbana
había sido fundamental la compra, por parte del
estado, de la Compañía de Servicio de Agua y
Drenaje de Monterrey, que perdía la concesión
otorgada a extranjeros en 1904, por cuarenta años.
Las obras de presupuesto público no son nulas; lo
cierto es que se pierden entre la letra pequeña del
extenso informe transcrito a ocho columnas en dos
páginas, y sin ilustraciones (“El Informe”, 1945).
Mediando su sexenio, y muy a tono con los
intereses regiomontanos de la iniciativa privada,
Miguel Alemán Valdés convocaba al trabajo
y a la creación de riqueza como símbolo de la
mexicanidad (“Trabajar”, 1949). En septiembre
de 1949 El Norte hacía un llamamiento al
fortalecimiento de la industria en medio de una
campaña nacional pro-consumo de productos
mexicanos. El matutino regiomontano se
enorgullecía de sus nuevos edificios industriales:
la fábrica de muebles La Malinche, la fábrica
de ropa Industrias Monterrey y la fábrica de
vestidos Lolyta eran buena muestra de la exitosa
transformación de la urbe (Canales, 1949). Aun
cuando el periódico no brinda información sobre
la autoría de estos proyectos arquitectónicos,
algunos son muy destacados, como la fábrica
Lolyta, construida entre mayo de 1944 y marzo
de 1946, cuyo autor fue el arquitecto Arturo
Esteban González García (Casas, 2014, p. 280)
[Figura 5].
Esta renovación urbana estaría en pleno
auge cuando Miguel Alemán Valdés, como
presidente de la República, visitó Monterrey
por primera vez. El 16 de julio de 1950 los
regiomontanos se volcarían a las calles para
recibir al Primer Mandatario. Con una recepción
sin precedentes, el presidente desfilaría bajo

5
El edificio se construyó entre 1946 y 1950; el proyecto se debió al arquitecto Guillermo González Mendoza y su construcción estuvo a
cargo del ingeniero Antonino Sava Romero.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Nagel Vega, González Franco

arcos triunfales patrocinados por las principales
industrias de la región (González, 1950). Las
grandes obras públicas brillaban por su ausencia,
supliendo la materialidad con las primeras piedras
de edificaciones que se volverían representativas
de la modernidad regiomontana, como el Hospital
Regional del IMSS (“Primera piedra”, 1950) y,
hablando de infraestructura, la canalización del río
Santa Catarina (Nagel, 2019).
Figura 5. Nuevas fábricas en Monterrey; la construcción
de la modernidad sustentada en la industria

Fuente: El Norte, 11 septiembre 1949, p. 1. Fotografías de Cañón

Figura 6. El sueño de la ciudad vertical en el proyecto
Horizonte al Sur

Fuente: El Norte, 27 septiembre 1951, p. 7

Monterrey se había ganado su lugar como
motor de la industrialización nacional, y esto
se confirmaba a cada paso y a cada página
(Urdiñola, 1950). Aunado al empuje tradicional
de la iniciativa privada, las obras de presupuestos
públicos iban avanzando firmemente a partir
de la visita presidencial de 1950. Sin embargo,
en el papel impreso, se llegaría a confundir la
realidad con la fantasía. En septiembre de 1951
se divulgaría el proyecto “Horizonte al sur”, que
diseñaba la utopía regiomontana para los terrenos
rescatados en la canalización del río Santa Catarina
[Figura 6]. Proyecto del urbanista Kurt Mumm,6
grandes plazas rodeadas de modernos rascacielos
perfilaban una ciudad pletórica de edificios altos
que no se llegó a construir (García, 1951).
Sería hasta 1952 cuando, finalmente, una
imagen consolidada de la ciudad moderna vería la
luz coincidiendo con el décimo cuarto aniversario
de El Norte. Encabezando la primera plana de
la quinta sección una vista panorámica de la
ciudad, con el imponente Cerro de la Silla como
telón de fondo, mostraba una ciudad todavía
predominantemente horizontal, pero ya con
visos de crecimiento en altura (“Surge”, 1952)
[Figura 7]. En esa misma página, fotografías
en primer plano de algunos edificios altos de
reciente conclusión apuntalaban el argumento
de la ciudad moderna. Así, el Edificio Chapa y el
Hotel Ambassador, de presupuestos privados, y el
Hospital Regional del IMSS,7 de fondos públicos,
ilustraban el anhelado desarrollo vertical de la urbe.
La sección completa resultó ser toda una
declaración de intenciones sobre la modernidad
regiomontana, reforzando, con cada encabezado,
la identidad basada tanto en la adaptación al clima
extremoso como en la constante del trabajo arduo
superando las adversidades de su particularidad
geográfica. Recorrer las páginas corroboraba la
transformación urbana.
Las obras públicas del Estado —ese año
1952— gozaban de una difusión inesperada por
su protagonismo en las páginas impresas. No era
para menos, la canalización del río Santa Catarina
se encumbraba como la obra de infraestructura

6
La relación profesional del urbanista Kurt Mumm con Monterrey se remontaba a 1945, cuando Antonio L. Rodríguez, representante de la
Comisión de Planeación de la Cámara de Comercio, contrató al entonces estudiante de urbanismo de la Universidad de Harvard para la realización de un estudio que daría lugar a su tesis profesional con el tema del plano regulador para la ciudad de Monterrey. A partir de entonces, por más de una década y siempre con el apoyo de la iniciativa privada, Mumm estaría involucrado en diversos proyectos de la ciudad.
7
El proyecto se debió al arquitecto Antonio Serrato, entonces jefe de la Oficina de Proyectos del IMSS. Su construcción, igual que la del
Edificio Chapa, fue del ingeniero Antonino Sava.

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más importante en décadas para beneficio de
Monterrey. Si los años anteriores los informes
del gobierno estatal habían sido un interminable
listado de datos duros, para ese año las imágenes
fueron las que llenaron las páginas impresas (“N.
León”, 1952).
Figura 7. La construcción real de la modernidad

Fuente: El Norte, 16 septiembre 1952, p. 1

Figura 8. La obra pública se integra a la transformación
de la ciudad con el Hospital Regional del IMSS

Con una sucesión de inauguraciones de última
hora —en noviembre de 1952— terminaba el
sexenio alemanista y Monterrey recibiría los días
8 y 9 a Miguel Alemán Valdés como presidente
de la República por segunda y última ocasión.
La recepción, según los medios locales, no
tenía precedentes (“Una apoteótica”, 1952).
Se encadenaría, entonces, una serie de eventos
oficiales en los que, a diferencia de la visita
anterior en 1950, la obra pública abundaba. El
Hospital Regional del IMSS8 [Figura 8] sería el
hito indiscutible de la transformación de la ciudad
surgida de los presupuestos públicos (“El más
grande”, 1952).
El 16 de septiembre de 1953, ya con Adolfo
Ruiz Cortines en la silla presidencial, El Norte
cumpliría quince años en circulación en la
capital neoleonesa, consolidándose como el
matutino regiomontano por excelencia. Ese
año el despliegue gráfico para manifestar la
modernidad de la urbe fue muy superior a la de
años previos, manteniendo el flujo de noticias
sobre la ciudad que ya eran una constante
desde la década anterior.
Vistas aéreas de las plantas de la Cervecería
Cuauhtémoc, la Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey, Hojalata y Lámina (HyLSA),
la fábrica de productos alimenticios ACCO,
la Vidriera Monterrey y Cementos Mexicanos
(Cemex) ratificaban la cualidad industrial de
la urbe (“Monterrey”, 1953). Pero, también,
resultaba fundamental mostrar los cambios
generados a pequeña escala con una sucesión
de inmuebles particulares, como los edificios
González, Chapa, Zambrano, Alanís, Pérez
Zozaya y el Banco Regional del Norte (“El
cambio”, 1953)9 [Figura 9]. No se detenía allí el
despliegue de modernidad, pues ésta alcanzaba
a los hospitales y clínicas (“Los hospitales”,
1953),10 escuelas (“Centros”, 1953),11 y cines y
teatros (“En materia”, 1953).12

8

Fuente: El Norte, 8 noviembre 1952, p. 7

Este moderno conjunto hospitalario gozó de enorme difusión
desde la colocación de la primera piedra en 1950 y hasta su
flamante inauguración oficial en 1952, e incluso los años
siguientes, pues, no obstante la visita del presidente Alemán, el
hospital no tendría el equipo necesario para entrar en funciones
sino hasta varios años después…
9
Cabe decir que las noticias consignadas pocas veces incluían
a los autores de los proyectos o de su ejecución. Para estos
inmuebles se sabe que el Edificio Zambrano fue obra del
ingeniero Antonino Sava.
Notas 10, 11 y 12 en la página siguiente.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Nagel Vega, González Franco

Figura 9. Numerosos edificios modernos continúan la
metamorfosis de la urbe

Fuente: El Norte, 16 septiembre 1953, p. 3

LA ERA DE LOS CONDOMINIOS
Como se va viendo, la transformación de la ciudad
y su renovación urbana se valoraba, en mucho,
a partir de su crecimiento vertical. Se esperaba
potenciar este desarrollo con la puesta en marcha
del régimen de propiedad en condominio, que
aumentaría la plusvalía de los terrenos de la zona
comercial de la ciudad, en el centro. Promovida
en Monterrey por las principales compañías
locales, encabezadas por el Banco Popular de
Edificación y Ahorro, en diciembre de 1955 el
Congreso del Estado de Nuevo León aprobaría la
Ley sobre el régimen de propiedad y condominio
de los edificios divididos en pisos, departamentos,

viviendas o locales. Con este antecedente legal
se construiría, entre mayo de 1957 y noviembre
de 1959, el Edificio del Banco Popular, después
rebautizado como Condominio Acero.
El proyecto del Edificio del Banco Popular, del
arquitecto Ramón Lamadrid13 —en colaboración
con Mario Pani y Salvador Ortega Flores— revela
la diferencia abismal en recursos propagandísticos
entre una obra pública y una surgida con todo el
poderío de las empresas regiomontanas, como en
este caso. La inauguración del condominio atrajo a
altos mandos bancarios y comerciales, nacionales e
internacionales, a la Sultana del Norte. Los primeros
días de noviembre de 1959 llegaban a la ciudad,
encabezando la lista de notables personalidades, el
Presidente y Consejero del Eximbank (The ExportImport Bank of the United States) y el Secretario de
Industria y Comercio (González, 1959).
Las noticias sobre la llegada de los funcionarios
gubernamentales y altas personalidades de la
banca y la industria se sucedían en los periódicos
locales, ocupando, incluso, las primeras páginas
(“Hoy llega”, 1959). El acento de los reportajes
estaba en el beneplácito del gobierno hacia las
obras de la iniciativa privada (Guerrero, 1959).
El día de la inauguración —9 de noviembre— la
tercera sección del diario El Norte se destinó a la
divulgación de la obra. Una primera página a todo
color mostró la perspectiva del rascacielos, con
sus veinte pisos y más de ochenta y siete metros
sobre el nivel de la calle, frente a la céntrica
Plaza Zaragoza [Figura 10]. El suplemento,
en varios artículos, explicaba la importancia de
la Banca Hipotecaria, del novísimo régimen de
condominio y de todos los involucrados en tan
importante empresa. Aunado a esto, la publicidad
de los proveedores y contratistas que participaron
en la ejecución del Condominio es un repertorio
muy completo de los sistemas constructivos y los
materiales prefabricados utilizados entonces.
El Edificio del Banco Popular, con todo y ser
el protagonista de las noticias en esos días, no

10
Con fotografías del Hospital Muguerza, Clínica de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa, Clínica y Maternidad Conchita, Centro Médico
Monterrey, Sanatorio del Doctor Manuel Camelo, Clínica Monterrey, Clínica del Dr. Ángel Martínez Villarreal, Consultorios Alameda,
Hospital Universitario, Hospital Regional del IMSS y Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo León.
11
Con imágenes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Colegio Labastida, Colegio Franco Mexicano, Colegio
Mexicano, Instituto Regiomontano, Colegio Civil, Escuela Normal “Miguel F. Martínez”, Escuela Industrial Álvaro Obregón, Biblioteca
de la Universidad de Nuevo León y Escuela “Joel Rocha”.
12
Vistas de los teatros Florida y Elizondo y de los cines Terraza Independencia, Maravillas, Encanto y Monterrey.
13
Ramón Lamadrid se formaría profesionalmente en el ITESM. En este proyecto sería invaluable la experiencia de Mario Pani, quien, en
la Ciudad de México, acababa de inaugurar el Condominio Reforma (1956), primer edificio construido en el país bajo el nuevo régimen
de propiedad.

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de Monterrey en el periódico El Norte. (1945-1963)

fue el único inmueble que acaparó los titulares.
El Condominio Monterrey —que se trata
enseguida— había iniciado su cimentación el año
anterior y, para esa fecha, ya se daba a conocer
como la inversión privada en oficinas comerciales
más cuantiosa de la ciudad, ocupando toda una
manzana, no sería el edificio más alto de la
ciudad, pero sí el más grande en metros cuadrados
construidos (“Prominentes”, 1959).

la primera plana de la cuarta sección [Figura
11]. Es indudable la significación de esta imagen,
denotando éxito, progreso, vanguardia y, sobre
todo, un incuestionable poder económico.
Figura 11. Condominio Monterrey, la mayor obra
construida de la iniciativa privada en el país

Figura 10. Inauguración del Edificio del Banco Popular,
primer rascacielos regiomontano, difundido a todo color

Fuente: El Norte, 27 abril 1961, p. 1

Fuente: El Norte, 9 noviembre 1959, p. 1

Con motivo de la apertura de la XXVII
Convención Nacional Bancaria el 27 de abril de
1961, el presidente Adolfo López Mateos realizaría
su segunda visita oficial a Monterrey (“Abrirá”,
1961). La transformación de la urbe seguía su
curso creando enormes burbujas de prosperidad,
como las dos torres de diez y doce pisos, que
formaban el Condominio Monterrey en las
calles de Padre Mier, Morelos, Leona Vicario
y Juárez. Repitiendo el esquema de la difusión
que tuvo en 1959 el Edificio del Banco Popular
en la prensa, al nuevo condominio también se
le dedicó un suplemento en El Norte y, de igual
forma, éste abría con un croquis a todo color en
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

El principal inversor del condominio había
sido el Banco de México, quien encomendó
el proyecto arquitectónico a Gustavo Struck
Bulnes. Si algo se destacaba en el periódico
era que la construcción de la obra se había
realizado con materiales cien por ciento locales,
un dato fundamental para establecer una de las
particularidades de la modernidad regiomontana.
Así lo demostraban los desplegados de proveedores
y contratistas que habían concertado cancelerías
de aluminio, herrerías, vidrios, instalaciones
eléctricas, sanitarias, tuberías de cobre, pisos y
paredes de mármol, y, desde luego, el cemento.
Aun cuando se había anticipado la inauguración
para que coincidiera con la visita presidencial y
la reunión de los líderes bancarios (González,
1961), la ausencia de noticias sobre la presencia
de López Mateos en el Condominio sugiere
otras prioridades del primer mandatario en su
59

�Nagel Vega, González Franco

visita oficial a Monterrey. La consulta de El
Norte constata que los 36 mil metros cuadrados
construidos del Condominio Monterrey —que lo
situaba como el edificio más grande erigido por la
iniciativa privada en el país—14 no tuvieron más
peso que la Avenida Constitución (“Inaugura”,
1961) —obra pública— o la medalla ‘Alfonso
Reyes’15 impuesta en la Ciudad Universitaria de
Nuevo León por su rector Arq. Joaquín A. Mora
(Garza, 1961).
LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE
NUEVO LEÓN Y EL PRIMER PREMIO
DEL SORTEO DE LA SIEMBRA
CULTURAL 1960 (CASA DE ACERO)
La erección de la Ciudad Universitaria de
Nuevo León se haría de manera constante, con
impulsos económicos muy puntuales. El proyecto
definitivo surgiría de la Oficina Técnica de Ciudad
Universitaria, dirigida por el arquitecto Eduardo
Belden, director de la Facultad de Arquitectura,
y el ingeniero Federico Garza Tamez, director
de la Facultad de Ingeniería Civil y asesorados
—por instrucción directa del presidente Adolfo
Ruiz Cortines— por el arquitecto capitalino
Pedro Ramírez Vázquez (Flores, 2018, p. 159).
La primera piedra se colocaría por Ruiz Cortines
en diciembre de 1957 (“Oleoducto”, 1957). Unos
meses más tarde, en fecha simbólica —un 20 de
noviembre— de 1958 se inauguraban los edificios
de Leyes16 e Ingeniería Mecánica y Eléctrica
(Cárdenas, 1958).17 El Gobernador del Estado,
Raúl Rangel Frías, —acompañado de autoridades
civiles y militares, del Patronato Universitario,
académicos y estudiantes— hacía la inauguración
simbólica de la Ciudad Universitaria, en

donde abrían sus puertas las facultades citadas
(“Inauguran”, 1958). Cabe decir que, si bien es
tangible la difusión de la C.U., no se la compara con
la que los edificios de iniciativa privada gozaban
en los periódicos locales. Aquí, apenas unas breves
notas, sin imágenes de los edificios, reportaban
la inauguración de la más importante institución
educativa pública de todo el noreste mexicano.
Al poco tiempo, en marzo de 1960, Monterrey
recibiría la primera visita oficial del presidente
Adolfo López Mateos. Si por algo resultó
trascendental esa visita sería por la cesión
a la Universidad de Nuevo León de más de
ochocientos mil metros cuadrados de terrenos
urbanizables ganados al río Santa Catarina
después de su canalización en 1952. Esta magna
obra de infraestructura generó casi un millón de
metros cuadrados de terrenos urbanizables en sus
márgenes. Durante todo el sexenio de Adolfo Ruiz
Cortines (1952-1958) no se definió el beneficiario
de esa extensa área con potencial urbano, sino
hasta el periodo presidencial de López Mateos,
quien finalmente los cedería a la Universidad
de Nuevo León para conformar su patrimonio.
Así, la inauguración del edificio de la Facultad
de Ingeniería18 en la Ciudad Universitaria pasaría
casi desapercibida en la prensa ante el anuncio de
los fondos económicos que ganaba la institución
pública, un impulso no conocido en ninguna
administración anterior (“Soluciona”, 1960).
Sin embargo, la venta de los terrenos cedidos
a la Universidad por decreto presidencial —con
los que se estimaba se terminaría de construir la
C.U.—, no interrumpiría el ya clásico Sorteo de
la Siembra Cultural,19 organizado por el Patronato
Universitario y cuyas ganancias serían destinadas
a beneficio de las obras de la Universidad (“La

14
Al Condominio Monterrey se le ha comparado con la Torre Latinoamericana de la Ciudad de México (1956), que, si bien fue todo un
alarde estructural por sus 44 pisos de altura en zona sísmica, en metros cuadrados construidos es considerablemente menor: 28 mil m2 contra
36 mil m2 del condominio regiomontano.
15
La medalla ‘Alfonso Reyes’ es la máxima distinción que otorga la Universidad Autónoma de Nuevo León. Se entregó por primera vez
a Adolfo López Mateos el 27 de abril de 1961 debido al enorme apoyo que dicha institución educativa pública había recibido del Primer
Mandatario el año previo.
16
El diseño del que sería el primer edificio de la Ciudad Universitaria de Nuevo León se atribuye al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
En agosto de 2019 se terminó su restauración que conservó elementos originales como el piso de granzón, el ladrillo de las paredes, las
fachadas de peltre y la piedra del Cerro del Topo Chico. Véase https://puntou.uanl.mx/uanl-transforma/restauracion-primer-edificio-ciudaduniversitaria-uanl/ [Consultada 21 de enero de 2020].
17
La construcción de la FIME (Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica) estuvo a cargo del ingeniero Mario Ledezma.
18
El proyecto definitivo para la Facultad de Ingeniería Civil fue diseñado y calculado por la Oficina Técnica de Ciudad Universitaria,
supervisado por el arquitecto José Ignacio Suárez Leroy y por el ingeniero Domingo Treviño. Su construcción estuvo a cargo del ingeniero
Mario Ledezma.
19
El Sorteo de la Siembra Cultural, de enorme tradición en la sociedad neoleonesa, tuvo su origen en 1954, con la misión de recaudar
recursos para construir la Ciudad Universitaria de Nuevo León. En 2020 el sorteo sigue vigente para apoyar con becas a los estudiantes
universitarios.

60

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de Monterrey en el periódico El Norte. (1945-1963)

Siembra”, 1960). Lo que interesa ahora es que el
primer premio del año 1960 consistía en la Casa de
Acero [Figura 12], patrocinada por la Fundidora
y diseñada por el arquitecto regiomontano
Rodolfo Barragán.
Figura 12. La Casa de Acero patrocinada por la
Fundidora de Monterrey. Primer premio del Sorteo
de la Siembra Cultural Pro-Ciudad Universitaria de
Nuevo León

ciudad, y que inauguraba Adolfo López Mateos
en su tercera visita oficial el 8 de septiembre
de 1961, se encontraban las ampliaciones a la
Planta Termoeléctrica de San Jerónimo, de la
Comisión Federal de Electricidad (“Inaugurará”,
1961). Pero, sin duda, lo que más entusiasmaba el
ánimo regiomontano era la apertura, ese mismo
día, de la torre de la Rectoría de la Universidad,
proyecto arquitectónico de Luis Rafael Cervantes
Salazar, egresado de la Facultad de Arquitectura
de la Universidad de Nuevo León. Aun cuando
la noticia fue cubierta por la prensa el día de la
inauguración (Cárdenas, 1961), el edificio de doce
niveles, ejemplo sobresaliente de la arquitectura
moderna internacional, no aparecería en imagen
sino hasta el 18 de septiembre de 1961, en el
reporte gráfico del informe de gobierno del Lic.
Raúl Rangel Frías, diez días después de la noticia
sobre su inauguración. Una vez más, se constata
la escasa difusión de la obra pública comparada
con la de presupuestos privados.
IDEAL CONTRA REALIDAD: LA
MATERIALIZACIÓN DE LA CIUDAD
MODERNA

Fuente: El Norte, 10 septiembre 1960, p. 14

Aun cuando el acero para formar las estructuras
de las edificaciones llevaba en uso más de seis
décadas en Monterrey, resultaba novedoso que una
vivienda unifamiliar echara mano de dicho sistema
constructivo. Al acero aportado por la Fundidora se
le conferían propiedades de durabilidad, resistencia,
seguridad y comodidad. La prefabricación y la
modulación, aplicados estrictamente al desarrollo
habitacional, ofrecían la oportunidad única de
«evolucionar los métodos arquitectónicos» con
materiales cien por ciento locales. Así es como
se daba a conocer esta peculiar vivienda en El
Norte en septiembre de 1960 (“Los dirigentes”,
1960). El matutino publicaría una entrevista
con el arquitecto Rodolfo Barragán en la que
se aportaba una descripción detallada sobre los
materiales, acabados, equipamiento, distribución
y localización de la casa en el fraccionamiento
Contry, al sur del río Santa Catarina sobre la
carretera nacional (“En interesante”, 1960).
Inusitado para los regiomontanos, el mismo
año de 1961 recibirían dos veces la visita
presidencial, en abril y septiembre. De entre las
obras más relevantes de infraestructura para la
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Los casos que hemos comentado no dejan de
ser puntos diferenciados del paisaje general de
la metrópoli. Un plano regulador que zonificara
y reglamentara el crecimiento de la urbe seguía
siendo el gran ausente, aun cuando los estudios
relativos al mismo llevaban ya varios lustros en
el tintero, como el que realizaba el Instituto de
Estudios Sociales de Monterrey, con sugerencias
para el crecimiento ordenado de la urbe
(“Estudian”, 1962). En cada temporada de lluvias
—especialmente en septiembre— las calles y pasos
a desnivel se inundaban, quedando intransitables.
Los daños se extendían a la propiedad privada,
anegando cientos de casas, resultado de la falta
del drenaje pluvial, otro tema siempre pendiente
(“Diluvio”, 1962). Paradójicamente, el entusiasmo
por vivir una ciudad bella no decaía. En 1962
se organizaría el Comité Pro-Monterrey Bello,
que iniciaría una campaña —única en el país—
para embellecer la ciudad. El “embellecimiento”
consistía en limpiar las banquetas, pavimentar o
repavimentarlas, pintar fachadas y, en el mejor de
los casos, sembrar algún arbolito si se encontraba
algún sitio dónde hacerlo (“Monterrey”, 1962).
En resumen, meros paliativos para los que sufrían
la ciudad moderna.
61

�Nagel Vega, González Franco

Al año siguiente —1963— las carencias todavía
no resueltas de la ciudad se diluían de nuevo ante el
alud de noticias sobre la cuarta visita presidencial
de Adolfo López Mateos a Monterrey. A diferencia
de su recepción anterior —en septiembre de 1961—
el número de obras públicas por inaugurar —y
el costo millonario de las mismas— mereció un
sorprendente despliegue informativo. La principal
obra de infraestructura para la metrópoli,
sin duda, fue la puesta en marcha del Anillo
Eléctrico de Monterrey, de la Comisión Federal
de Electricidad (“López Mateos”, 1963). Cabe
recordar que López Mateos nacionalizaría la
industria eléctrica en septiembre de 1960, por lo
que las obras de la CFE eran las más destacadas
del momento, ocupando siempre los titulares. Del
Instituto Mexicano del Seguro Social se abrirían
dos clínicas —la 15 y la 17— el Club Juvenil y
el Centro de Seguridad Social para el Bienestar
Familiar, proyectos arquitectónicos atribuidos a la
Oficina de Proyectos del IMSS (“Nada escatima”,
1963) [Figura 13] y, en la Ciudad Universitaria,
inauguraría las Facultades de Odontología,
Agronomía, Filosofía y Letras y Arquitectura, que,
Figura 13. La contraparte a la inversión privada.
Cuantiosos gastos en servicios sociales para Monterrey

Fuente: El Norte, 10 septiembre 1963, p. 10

62

como en otros edificios universitarios, estarían a
cargo de la Oficina Técnica de Ciudad Universitaria.
A los pocos días, la pertinaz lluvia norestense
de la temporada recordaba a los habitantes de
Monterrey la realidad de la urbe (“Aguacero”,
1963). Coincidiendo con el 367 aniversario de
la ciudad, una prolongada lluvia que duraría más
de siete horas paralizaría —una vez más— a la
capital industrial de México.
«Cientos de niños se quedaron sin ir a la
escuela y miles de trabajadores llegaron tarde a sus
trabajos al producirse grandes embotellamientos
de tránsito […] Cientos de transeúntes se vieron
precisados a cruzar las calles a pie, zapatos
en riestra, para poder llegar, completamente
mojados, a sus trabajos» (“Diluvio”, 1963).
Después de las fastuosas inauguraciones, los
vivas, vítores y aplausos, la vida en Monterrey
seguía su curso acostumbrado…
REFLEXIONES FINALES
Abordar la modernidad regiomontana tomando
como material principal de consulta al periódico
local El Norte ha brindado un panorama mucho
más rico y heterogéneo que el limitado a las
fuentes tradicionales del periodo, como las
publicaciones periódicas de arquitectura. Es notable
el protagonismo que tiene la propia ciudad en
los constantes debates en la prensa, discusión
inaccesible en otras plataformas de difusión.
También, es considerable el predominio —y el
despliegue informativo— de las obras de iniciativa
privada contra las de presupuestos públicos, sobre
todo, en los primeros años de estudio, desde 1945
y hasta la segunda visita presidencial de Miguel
Alemán Valdés en 1952. A partir de ese año,
no es que se invierta el protagonismo, como se
verifica con los suplementos de los condominios
Acero y Monterrey, pero sí hay una constante
de obra pública, centrada, esencialmente, en las
obras de la Ciudad Universitaria de Nuevo León
y en el impulso que las obras de beneficio social
del IMSS inauguradas hacia el final de nuestro
estudio, en 1963.
Confrontar esta vertiente de la difusión que
en su momento fue testigo de primera mano del
Movimiento Moderno en Monterrey ha dado
como resultado una aproximación justa hacia un
patrimonio construido vulnerable, modificado,
perdido y, sólo a veces, reconocido y salvaguardado.
No se tiene la menor duda de que la divulgación
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Voceando la modernidad. La renovación arquitectónica de Monterrey en el periódico El Norte. (1945-1963)

amplia de las diversas modernidades mexicanas,
desde una perspectiva actual, contribuirá a mantener
en pie, gracias a su difusión, innumerables edificios
a lo largo y ancho del país. C
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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I.T.E.S.M. (2 de junio de 1945). El Norte,
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Abrirá hoy el Presidente la Convención Bancaria.
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trastoca el tránsito local. (14 de septiembre
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Diluvio destroza los caminos. (21 de septiembre
de 1963). El Norte, p. 1.
Diluvio inunda y desquicia la ciudad. (11 de
septiembre de 1962). El Norte, p. 10.
El cambio de la fisonomía de Monterrey. (16 de
septiembre de 1953). El Norte, p. 3.
El Informe del Lic. Arturo de la Garza ante el
Congreso. (18 de septiembre de 1945). El
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El más grande Hospital del Norte de la República.
(9 de noviembre de 1952). El Norte, p. 6.
El Presidente Lic. M. Alemán viene a Coahuila y
N. León. (4 de julio de 1947). El Norte, p. 1.
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

En Coahuila y Nuevo León se inició ya la gran
batalla por el engrandecimiento de México.
(7 de julio de 1947). El Norte, p. 1.
En interesante entrevista, el Arq. Rodolfo
Barragán, da a conocer importantes
datos sobre ‘La Casa de Acero’. (11 de
septiembre de 1960). El Norte, p. 11.
En materia de cines, hay de todos los niveles en
la localidad. (16 de septiembre de 1953).
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Inaugura López M. la Ave. Constitución. (28 de
abril de 1961). El Norte, p. 11.
Inauguran la CUNL. (22 de noviembre de 1958).
El Norte, p. 11.
Inaugurará ALM obras en la Termoeléctrica. (8
de septiembre de 1961). El Norte, p. 15.
La Siembra Cultural. (10 de septiembre de 1960).
El Norte, p. 14.
63

�Nagel Vega, González Franco

López Mateos inaugurará mañana el Anillo
Eléctrico de Monterrey. (8 de septiembre
de 1963). El Norte, p. 8.
Los dirigentes del Patronato Universitario visitan
la ‘Casa de Acero’. (10 de septiembre de
1960). El Norte, p. 18.
Los hospitales y las clínicas que tiene la ciudad
pueden considerarse a la altura de las mejores
que hay en América. (16 de septiembre de
1953). El Norte, p. 7.
Monterrey es la brújula que orienta a la industria
de la República; es el pivote regulador de
incansable progreso. (16 de septiembre de
1953). El Norte, p. 1.
Monterrey es la primera ciudad con campaña
pro-embellecimiento. (2 de septiembre de
1962). El Norte, p. 1.
Monterrey se renueva. Manifiesto vigor de la
iniciativa privada. (16 de septiembre de
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Nada escatima el Seguro en sus obras inauguradas.
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64

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano
desde la micrópolis
Sociology of mobility: understanding the urban from the micropolis
Recibido: diciembre 2019
Aceptado: septiembre 2020

Ramón Ramírez Ibarra1

Resumen

Abstract

La movilidad es un tema central en el urbanismo
del siglo XXI. Ha generado propuestas, acciones
y políticas con importantes contribuciones para
el desarrollo de la ciudad, pero, como objeto de
estudio tiende a una reducción analítica en materia
de ingeniería vial o arquitectura, motivada por una
visión centrada en la morfología o el sitio, visión
que refleja una comprensión parcial del fenómeno
urbano, visto más como un proceso estático,
depósito pasivo de planes, programas o normas
de ejecución. En este trabajo, propongo una
reflexión conceptual del concepto de movilidad
en el espacio urbano, partiendo de una escala
micrológica, es decir, desde la observación social
en cuanto fenómeno particular y emergente del
habitar humano como construcción cultural y
tecnológica, tal como se propone en la sociología
comprensiva. Este hecho, cualitativo, redunda
en interés en la medida que el fenómeno de la
movilidad es indisociable de todo proceso de
autocomprensión del sujeto en cuanto elemento
de experiencia centrada y vinculante con una
realidad cada vez más condicionada por factores
de limitación, selectividad, densidad y adaptación
para su desarrollo existencial.

Mobility is a central theme in 21st century urbanism.
It has generated proposals, actions and policies
with important contributions to the development
of the city, but, as an object of study, it tends to an
analytical reduction in terms of road engineering
or architecture, motivated by a vision focused on
morphology or the site, a vision that it reflects a
partial understanding of the urban phenomenon,
seen more as a static process, a passive deposit
of plans, programs or norms of execution. In this
work, I propose a conceptual reflection of the
concept of mobility in urban space, starting from
a micrological scale, that is, from social observation
as a particular and emerging phenomenon of human
habitation as a cultural and technological construction,
as proposed in comprehensive sociology. This
qualitative fact is of interest to the extent that the
phenomenon of mobility is inseparable from any
process of self-understanding of the subject as an
element of experience centered and binding with
a reality increasingly conditioned by factors of
limitation, selectivity, density and adaptation for
their existential development.

Palabras Clave:

Keywords:

Mobility; urban landscape; urban sociology

Movilidad; paisaje urbano; sociología urbana

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Profesos-investigador de Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León,
México; miembro del Sistema Nacional de Investigadores CONACYT; e-mail: rramib44@gmail.com

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

65

�Ramírez Ibarra

El espacio basura es un ámbito de orden
fingido y simulado, un reino de transformación
morfológica. Su configuración específica es tan
fortuita como la geometría de un copo de nieve
Rem Koolhaas
1. INTRODUCCIÓN
Los movimientos de población hacia y desde las
ciudades son un fenómeno bastante abordado en
los estudios urbanos. El crecimiento y expansión de
las áreas ligadas a este fenómeno han generado un
volumen importante de literatura que contribuye a la
crítica y fundamentación del problema en diferentes
ámbitos y escalas.2 Sin embargo, un aspecto poco
abordado es el referente de los desplazamientos
a escala micro, es decir, la movilidad urbana en
determinadas secciones o emplazamientos que
exceden las tradicionales categorías territoriales
de colonia, municipio o zona metropolitana.
Carlos García Vázquez, muy puntualmente
ha realizado una exposición detallada del
maximalismo teórico y su interpretación de la
ciudad desde una topografía de ciento veinticinco
años que se caracteriza por la asociación y
dualidad entre paradigmas intelectuales, cambios
económicos en los procesos y su entendimiento,
con fines de gestión y control urbanístico (2016).
En esta breve digresión documental
del problema de la planeación, me aparto
conscientemente de este maximalismo teórico
tan bien expuesto por García Vázquez y trato de
acercarme mucho más a un concepto acuñado
por el propio autor como “ciudad hojaldre” en
otro momento, desde el cual hay un importante
desplazamiento conceptual de la planificación
al proyecto (2004), por tal motivo, realizo mi
exposición desde una reflexión ensayística aún
sostenida desde el constructivismo. Cuando
Allen &amp; Moore (1978:28) abordaron el problema
de la escala en su ya célebre Dimensiones de la
arquitectura, partieron de un principio básico
para trabajar con este factor: su alusión a un
ejercicio de naturaleza comparativa desde el cual,
el acto de distinguir entre un determinado edificio

o urbanización guía a un objeto singularizado,
es decir, perceptible al tamaño de algo relativo a
otra cosa. La escala en este sentido, se construye
desde un esquema de colaboración simétrica, pero
horizontal en la conexión con el entorno urbano. La
escala como fenómeno espacial es vinculado por
estos autores a la comprensión existencial entre las
formas, los volumenes, el ambiente y las personas.
Asi, la inversión del esquema clásico de
organización geográfica y territorial, consiste
en hacer evidente el procedimiento deductivo
desde el cual la escala viene determinada por
un movimiento de arriba hacia abajo, donde la
región o la ciudad en sí, como objeto aglutinante
o de expansión creciente en áreas, termina
abarcando los elementos que en algún momento
fueron áreas límite o de términos. La tradicional
dialética entre centro y periferia. Sin embargo,
¿qué sucede cuando las áreas ya expandidas
son parte de un conglomerado urbano que en
lugar del crecimiento, se encuentra sometido
a fuerzas de contracción geográfica? Una de
las respuestas más interesantes a este reto, ha
sido planteada en la relación proveniente de las
arquitecturas significadas dentro de una imagen
móvil o como paisajes de movilidad que hacen
suya la transformación constante distinguiendo
la localidad de esa experiencia. Como sostenía el
arquitecto Michel Roy:
“En efecto, de la ciudad histórica a la ciudad
contemporánea, la ciudad revela las señales
de una mutación perpetua, en pequeña escala,
realizada en el tiempo por medio de añadiduras,
extensiones, superposiciones, supresiones,
rupturas o continuidades” (2002:3).
La mirada sociológica de la ciudad consiste,
partiendo de un enfoque comprensivo, en una de
las formas que siempre ha acompañado la refexión
sobre el espacio y la sociedad desde Simmel (2014)
pasando por Alfred Schütz (1979) hasta Bauman
(2011) compartiendo en conjunto, la reflexividad
sobre la cotidianidad y el mundo de la vida. En tal
sentido de prospección del sujeto, es que propongo

2

Entre estos temas vinculados al urbanismo por la vía de la planeación se encuentran para el público mexicano la obra de Gerardo Sánchez
Ruiz (2008) y frente al público latinoamericano, los importantes esfuerzos realizados desde los años setenta del siglo pasado por la Sociedad
interamericana de planificación a través de su Revista interamericana en la cual se abordan desde diferentes perspectivas y propuestas la
vinculación entre planeación y migración. A nivel global una de las más representativas es Cities, poverty and development de Gilbert &amp;
Gugler (1992) la cual nos muestra un amplio panorama del fenómeno migratorio y las ciudades. Una obra de amplia repercusión en el
mundo de habla hispana por su encuadre intraurbano de estas temáticas, ha sido también La cuestión urbana de Castells (1980).

66

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

las siguiente observación de la realidad urbana y la
moviidad en el sentido antes descrito.
1.1. El límite social como elemento
espaciológico
Para nuestro problema, la escala representa un
sistema de codificación que, en base al tamaño
de las cosas, es puesta a relación entre ellas
distinguiendo conjuntos y, por supuesto, el
movimiento de la gente. Esta labor implica como
primera instancia, el reconocimiento de que la
escala urbana en un determinado sector o distrito
metropolitano parte de una forma de espacialidad
condicionada por la relación entre medio
ambiente y actividad social. Simmel hacía una
imprescindible distinción para guiar la asociación
entre límite y espacio desde la observación:
“El límite no es un hecho espacial con efectos
sociológicos, sino un hecho sociológico con
una forma espacial (..) la forma del espacio,
a que llamamos límite, es una función
sociológica” (2014:603).
En este sentido, el límite espacial externo
de nuestro propio perímetro personal (yo –
otros) definido por la interacción entre sujeto y
experiencia, es decir, el espacio como mundo
de experiencia compartida que constituye el
fundamento de la actividad de grupos e individuos
(Lusssault, 2015) es clave para proyectar las
posibilidades de interacción en una localidad.
Empero, esta noción también es reducida a la
expresión coordinada (planificatoria) y no en
virtud de la aprehensión sintética (sentido), cuyo
significado (objetivista) para la interpretación
de la realidad urbana radica en la conversión de
las sociedades urbanas en categorías naturales
(positivismo). Tal expresión se constituye en el hito
fundamental de una de las primeras experiencias
críticas desde la teoría a los procesos de configuración
territorial en la obra de Bernard Lepetit a manera de
interrogación hace más de treinta años:
“¿Cuál puede ser esa norma local, que se
supone que debe constituir el horizonte de

todo proceso de aculturación, cuando una
proporción siempre considerable de individuos
recién llegados viene a agregarse a las
poblaciones ciudadanas? ¿Y cuál es la unidad
de la ciudad? El trabajo, el matrimonio, la
vecindad, las instituciones de sociabilidad
forman otros tantos canales por los que los
inmigrantes se insertan en la ciudad. Pero su
significado es ambivalente: muchos de ellos
aumentan en gran parte las redes migratorias.
Además, en tanto que normas urbanas ¿no
son suceptibles de vehicular y reproducir
comportamientos anteriores a la migración?
¿Cómo entonces suponer un movimiento en
sentido único (teleológico en su tendencia a
asimilar urbanización, urbanidad y progreso)
de difusión de normas sociales?” (Lepetit,
1996:128-129).
A diferencia de un esquema derivado del
desarrollismo inmobiliario, que ha tratado de
establecer una dinámica de contención basada
en la supresión del espacio público a través
de proyectos que acentúan las diferencias y
las exclusiones sociales,3 en menoscabo de la
relación entre ciudad y ciudadanía, es necesario
recuperar la noción de lo público como forma de
interacción y comunidad. Los movimientos de
ocupación territorial además de ser una forma
de expansión detonada por la rentabilidad y la
especulación económica involucran también
la totalidad del fenómeno socio espacial, es
decir, el vínculo entre naturaleza y cultura en
virtud de la política urbana. Una concepción de
lo urbano y sus equipamientos centrada en la
reciprocidad y lo cualitativo:
“Por medio de su ordenación física, el
acceso de todos sus bienes y servicios y la
redistribución social mediante la cualificación
de los equipamientos y espacios públicos
en las áreas habitadas por las poblaciones
con menos recursos, la ciudad determina la
calidad de la ciudadanía” (Borja, 2013:105).
Desde tal perspectiva, resulta notable destacar
la importancia micro lógica del movimiento

3

Le Corbusier es claro en sus intenciones maximalistas frente a la movilidad: “…hay que suprimir el cinturón piojoso de los arrabales,
trasladar estos más lejos y, en su lugar, constituir, poco a poco, una zona de protección libre que, en su día, dará una libertad perfecta de
movimientos y permitirá constituir a bajo precio un capital cuyo valor se duplicará y hasta centuplicará” (2003:69).

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

67

�Ramírez Ibarra

espacial, el choque, lucha o encuentro de los
individuos por los lugares, pues una de las
características que ha registrado con mucho
acierto el sociólogo Norbert Elías (1982)
proviene de la distinción entre individuos,
sociedad y estructuras mediadas por regímenes
temporales y espaciales específicos. Las acciones
y percepciones del sujeto forman la recepción
y valoración del objeto urbano y no la mera
disposición física de los equipamientos.
Una de las formas de observar la estructuración
de estos regímenes que llamó la atención de
este sociólogo, fue la referente a los cambios
de conducta en determinados momentos de la
modernidad considerando como variables las
formas de ocupación espacial. Por ejemplo,
para la sociedad cortesana (siglo XVIII en el
absolutismo), un momento histórico abordado por
este autor, la ocupación de espacios se regulaba
de forma a priori, siendo determinada por el
origen social del individuo dentro de un complejo
mundo de normas de etiqueta y decoro. Tal
situación se diferenciaría del mundo industrial
y postindustrial que el mismo Elias comienza
a observar bajo el signo de la comunicación
electrónica y el creciente sentido de aislamiento
individual (2000).
Algunos de los fenómenos emergentes de la
desconexión del vínculo identitario, la relación
alter – ego (yo – otros), creciente en las últimas
décadas, se ven reflejados en la gestión y ocupación
del espacio en las ciudades. La asimetría con la cual
el desarrollo urbano ha fincado su ordenamiento
es notable, observando el contraste entre usos de
suelo, distribución de equipamientos o licencias
de construcción en función de una selectividad
inmobiliaria que recurre a distancias o barreras
físicas con el fin de separar una territorialidad
civilizada, beneficiada por la calidad de los
servicios públicos, de otro territorio urbano,
considerado bárbaro o deficiente, castigado con
servicios de mala calidad en transporte, el agua
o la electricidad.4
A nivel país, por ejemplo, es notable el
contraste entre las ciudades turismo que con una

simple avenida demarcan el territorio óptimo de la
inversión y el desarrollo de otras urbanizaciones
consideradas de riesgo, partiendo de un blindaje
suburbano. Otras formas de segregación urbana
recurren a señales más agresivas, como los miles
de urbanizaciones con bardas perimetrales o
blindajes improvisados que ocupan áreas con
propósitos demarcatorios, bajo la consigna de
la seguridad. Algunas de las consecuencias del
crecimiento de la aplicación de esta pretendida
solución urbana, son los constantes quiebres de
flujos de todo tipo (viales, personales, colectivos)
entre la comunidad privatizada y el resto del entorno
considerado ruido, antípoda e incluso, crimen.
Para el urbanista catalán Jordi Borja (2013),
las pautas actuales de urbanización promueven
muros visibles en fronteras invisibles. Esto
significa que tanto el amurallamiento como la
expansión difusa y fragmentada del desarrollo
urbano metropolitano, son síntomas de una
negación del derecho a la ciudad. Esta negación
se expresa en la gradual desaparición del espacio
público como factor de intercambio social y
cultural, la prolongación del conflicto interurbano
y la opacidad de criterios aplicados respecto a las
instituciones gubernamentales que llevan a una
estigmatización de poblaciones no residentes
o de permanencia transitoria en sectores de
urbanización selectiva.
Por lo tanto, nuevas formas de encarar la
organización del espacio público y la comprensión
de la ciudad como expresión incluyente son
indispensables. La movilidad desde dicha
perspectiva es parte de la recuperación del espacio
público, pues la calidad de esta es capaz de
integrar los derechos de una ciudadanía cada vez
más amplia con una expresión democrática plena.
Traducir el derecho ciudadano al espacio urbano
implica, en primera instancia, el reconocimiento
del espacio público como cultura común para
la mediación entre gobernanza y metrópoli. Es
decir, interrogar este espacio desde una noción
de intercambio. Tal intercambio, desde una
mirada sociológica, acontece en la misma escala
de distinción que el yo-nosotros respecto a la

4

Esto implica que aún en propuestas de proyección urbana de orientación social y progresista como las ciudades jardín promovidas
por Ebenezer Howard, consistentes en colonizar áreas de suelo urbano con población y dimensiones compactas organizadas en círculos
concéntricos con un parque al centro delimitado por redes de equipamientos y un tercio de las áreas verdes, prevalece aún el enfoque
racionalizador monopólico: “La proyectación urbana tenía que ver con la forma por lo que se la consideraba como una extensión natural de
la edificación. Este interés por la fisicidad derivó en determinismo espacial: los arquitectos planificadores estaban convencidos de que un
orden urbano armonioso traería aparejado un orden social ético y cívico” (García Vázquez, 2016:43).

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

memoria y la subjetivación, implica la polaridad
entre espacio público y privatización en la medida
en que uno trae a la experiencia de lo interurbano
la noción de comunidad y el otro, la apropiación
interna tanto de la memoria colectiva como la
identidad patrimonial.
El ordenamiento urbano desempeña en
este sentido, el conjunto de reglas, formales y
convencionales a las cuales recurren, según han
observado Duhau &amp; Giglia (2016:99), las personas
en cuanto agentes urbanos, sea de manera tácita
o explícita en el desarrollo de las prácticas que
involucran usos y formas de apropiación de bienes
y espacios públicos. Por tal motivo, el derecho a
la ciudad involucra el reconocimiento de que las
dinámicas de ciudad, organización y ciudadanía
se concretan en lo colectivo como expresión de
accesibilidad, integración, reivindicación de la
memoria e igualdad jurídico – política.
1.1.1. Sociología de la movilidad urbana
Desde hace más de tres décadas la movilidad
constituye un paradigma en materia de gestión
urbana dado que amplifica con notable eficacia la
observación de la relación entre comunicación,
transporte y tecnología. Esta situación, sin embargo,
no ha sido extensiva para América Latina, donde
el fenómeno se supedita aún en los proyectos de
gestión pública a sólo dos de sus manifestaciones
más visibles, la migración y el transporte (Ramírez
Velazquez, 2013).
Ambos fenómenos de gran escala, si bien han
representado importantes avances en el tema, dejan
en segundo plano su vinculación con la escala
doméstica, es decir, aquello que denominamos
movilidad cotidiana y que puede entenderse como
el desplazamiento o interacción entre un área de
residencia y diversos espacios sean de naturaleza
pública o privada, sujetos al factor temporal para su
ejecución. Al referirnos a esto, partimos del hecho
de que todos, en cuanto habitantes de la ciudad, al
utilizar, transitar o permanecer en y por el conjunto
de espacios y artefactos que dan forma a la ciudad
como banquetas, áreas recreativas, vialidades,
infraestructura urbana, siendo susceptibles de

reglas y normas que nos indican, tanto su uso
como las expectativas de comportamiento y las
sanciones, obligaciones o gratificaciones obtenidas
(Duhau &amp; Gilgia, 2016).
Muchos problemas de conexión urbana derivan
de la profunda ambigüedad entre las interacciones
de los individuos y las concentraciones difusas del
territorio. Si bien la planeación en la distribución
de ingresos y recursos colocan al sujeto urbano
en un papel central y, por lo tanto, en la necesidad
de considerar a la movilidad como un factor tan
importante en su desarrollo vital como la salud o la
educación. Pocas estrategias y políticas de gestión
atienden el proceso territoriante5 considerando
los datos particulares que repercuten en el acceso
a bienes y servicios públicos.
Al respecto, quiero destacar la importante
experiencia defendida como debate en torno
al concepto de centralidad urbana propuesta
por Columb &amp; Delgadillo (2017) donde un
cuerpo importante de investigadores enfatizan la
importancia de abordar diferentes asociaciones a
las que se intenta reducir como centralidad y centro
solo en consideración de variables geográficas y
funcionales, por variables de corte simbólico,
histórico y social, situación que concluye con la
pregunta formulada al final del debate por Angela
Giglia en respuesta al urbanista Víctor Delgadillo,
quién aun expresando el punto de vista racional
funcionalista de la planeación moderna, ante el
reto de pensar el concepto de centralidad frente a
nuevos actores interurbanos como corredores de
servicios y centros comerciales, sustituye el papel
del símbolo por una función erosionada que a su
juicio es simplemente la sustitución del sujeto de
una cultura productiva a la de consumo, hecho
que motiva también la presente reflexión. Cito la
interesante respuesta de Giglia:
“¿No serán esos corredores urbanos una
manifestación de la lógica urbana insular o
de los micrordenes urbanos? En el sentido
de que cada vez que estamos más frente a
una forma de producción de lo urbano que
no se preocupa por lo que hay más allá de
una cuadra, simplemente se preocupa por

5

“Los territoriantes son, por supuesto, habitantes o residentes de un lugar, pero no sólo eso. Al mismo tiempo, son usuarios de otros
lugares y visitantes aún de otros. En otras palabras, son habitantes a tiempo parcial, que utilizan el territorio de distinta forma en función
del momento del día o del día de la semana y que, gracias a las mejoras en los transportes y las telecomunicaciones, pueden desarrollar
diferentes actividades en puntos diferentes del territorio de una forma cotidiana (Muñoz, 2010:26).

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

69

�Ramírez Ibarra

garantizar ciertas condiciones de existencia
y de cierto orden en enclaves cada vez más
limitados” (2017:131).
Tal es el papel del límite de lo urbano, partiendo
de la percepción y valoración en términos de
sujeto y por tanto de una deuda respecto a pensar
sociológicamente el espacio urbano en términos
fenomenológicos. Por lo cual, son muchos los
factores que han impedido concretar una estrategia
de movilidad urbana basada en la inducción, es
decir, obteniendo primero información específica
o local de un fenómeno, para luego, conjuntar
esas secuencias de datos, sean cuantitativas o
cualitativas, pero que serán traducidas a estrategias
de intervención o construcción en la realidad
del contacto entre el individuo, la sociedad y
la ciudad. Todo proceso de ordenamiento del
territorio urbano se encuentra sujeto a este proceso
de construcción ya que involucra los esfuerzos de
representar tanto la identidad y valoración de un
espacio determinado, como las características de
usos y actividades de la población involucrada.
En Inglaterra la United Kingdom Statistics
Authority elabora estadísticas con fines de
vinculación a mercados locales de trabajo.
En Francia, también existe una importante
tradición de compilación estadística desde 1983
y en Estados Unidos el trabajo de la Standard
Metropolitan Statistical Areas, da cuenta de
una tradición académica entre información
estadística, trabajo, movilidad cotidiana y
demarcaciones territoriales. A diferencia de estos
países, el desarrollo estadístico sobre movilidad
espacial en referencia al mercado de trabajo es
bastante reciente en México y se plantea a partir
de la recopilación de organismos públicos como
INEGI o la CONAPO (Susino &amp; Martínez, 2010).
El problema de estas bases informativas,
de inestimable valor e indudable servicio
académico es precisamente que, por su tendencia
macrológica, apuntan al entendimiento de las
variables demográficas y económicas en una
estructura cerrada. Para entender la movilidad, si
bien es indispensable la contribución estadística,

es necesario comprender que estamos ante un
fenómeno cultural y por lo tanto, las variables
económicas tienen una traducción en términos
de apropiación territoriante. El fenómeno de la
movilidad involucra interacciones en diferentes
niveles que propician el contacto entre espacialidad,
infraestructuras diversas, cuerpos e individuos, los
micrordenes a los cuales hacia referencia Giglia.
En esta perspectiva, resulta interesante la
pertinencia del concepto de movilidad que
utiliza Mosquera al entenderla “como elemento
estructurante de los modos de vida urbanos, que
se recodifica constantemente, como por ejemplo
al salir de la casa al lugar de trabajo, para ir
de compras, a estudiar, o llevar a los niños al
colegio” (2014:106). La movilidad involucra una
escala doméstica que influye en la apropiación
y valoración de prácticas y hábitos de conducta.
Nos permite superar la idea de una urbanización
demarcatoria y selectiva basada en una mera
ocupación por asignación de estatus e ingresos
para tender un puente capaz de conectar tanto la
necesidad del impulso económico que requiere por
ejemplo, avenidas bien pavimentadas, transporte
de buena calidad, dispositivos tecnológicos de
soporte como el traslado eficiente de las personas
y su capacidad de ofrecer servicios de calidad
en virtud de un adecuado entorno psíquico,
ambiental y laboral.
Este aspecto microsocial,6 es el que procedo
a definir como objeto del presente texto, dado
que todo desplazamiento asociado a espacios
urbanos, arquitectónicos, personas y actividades,
revela dos fuertes elementos de la vida
humana: brindar extensiones de las funciones
corporales (exteriorización) y desarrollar
proyecciones mentales de la experiencia
existencial (internalizaciones).
En tal sentido, es que hoy en día la movilidad
es un proceso que involucra todos aquellos
desplazamientos cuya función es la conectividad
entre espacios vitales y personales. A su vez, este
proceso es capaz de detonar o activar conductas
específicas que repercutiran en el futuro en la
valoración, tanto de las maneras en que los

6

Esta noción micrológica del hecho social ha sido defendida por Erving Goffman desde el punto de vista de la actuación del sujeto en
una territorialidad física específica: “En este estudio concebimos el &lt;sí mismo&gt; representado como un tipo de imagen, por lo general
estimable, que el individuo intenta efectivamente que le atribuyan cuando está en escena y actúa conforme a su personaje. Si bien, esta
imagen es considerada en lo que respecta al individuo, de modo que se le atribuye un &lt;sí mismo&gt;, este último no deriva inherentemente
de su poseedor sino de todo el escenario de su actividad, generado por ese atributo de los sucesos locales que los vuelve interpretables por
los testigos” (2012:282).

70

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

individuos establecen sus referencias de acción
y coacción frente a la propiedad pública o las
autoridades, así como su manera de percibir a
otros, con los cuales se comparte espacios y por
ende, distintas formas de hacer comunidad.
1.1.2. Movilidad: enfoques y paradigmas
La movilidad es un paradigma para entender
el movimiento hacia, desde y dentro de las
ciudades. Su desarrollo se presenta como un flujo
de acontecimientos que tienen como objetivo el
traslado de los individuos hacia puntos de interés
por determinar según sean sus necesidades
o actividades. Su escala de operación puede
dirigirse a grandes movimientos de población
como el desplazamiento campo – ciudad del siglo
XIX-XX que tanto atrajo a los estudios urbanos
y demográficos, centrandose en la observación
de los desplazamientos internos de la ciudad
producto de la valoración inmobiliaria o bien,
tendiendo a la caracterización de aquellos factores
que impactan la calidad en la conectividad de los
servicios públicos y las personas.
Existen diferentes enfoques para abordarla,
ya que durante cincuenta años ha sido un
paradigma que involucra al factor espacial con
posibilidades muy amplias de intervención. Sin
embargo, lo que en otras épocas representaba un
problema, debido a la interpretación positivista
y el deductivismo que subrayaban esquemas
demarcatorios bastante ajustados a prerrogativas
científicas individualizadas, por ejemplo, el
transporte como fenómeno puramente objetual
(infraestructura) asociado a la ingeniería vial o la
consideración de los problemas de accesibilidad
en diferentes sectores socioeconómicos tratados
como compartimentos estancos de acción local
(sociólogos, trabajadores sociales); en la actualidad
exige una renovación ya que estas perspectivas, han
resultado insuficientes para comprender la vasta
complejidad tanto de la conducta espacial como su
intrínseco factor de movimiento.
Tal emergencia de un nuevo sentido fue visible
ya en el informe de la Comisión Mundial sobre el
medio ambiente y desenvolvimiento (1992) donde
se hizo extensiva a todo desplazamiento entre
personas, bienes o servicios, e incluso autores
como Pontes (2010), colocan ya el problema en
la conexión y accesibilidad de oportunidades para
la realización del individuo. En una importante
revisión teórica de las políticas públicas de la
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

movilidad, Velez &amp; Ferrer (2017) abordan una
evolución que podemos dividir en tres frentes
de las nociones de este concepto y su aplicación,
una desde los enfoques de infraestructura,
oferta y gestión de la demanda, en los cuales
la infraestructura de transporte y sus usos aún
siguen desempeñando el rol protagónico de las
estrategias; por el otro, una correlación entre
las políticas de ordenamiento del territorio
urbano y la tendencia urbana sustentable que
dan lugar a una nueva vía desde el enfoque
Smart Mobility (Movilidad Inteligente) que
se caracteriza por el factor tecnológico y la
conectividad de servicios en línea.
En esta perspectiva, el derecho a la movilidad
defendido por Ascher (2005) como un complemento
correlativo de la célebre afirmación del derecho a
la ciudad de Lefebvre (1978), resulta relevante si
entendemos que la evolución de las políticas de
movilidad se orienta en función de la interacción
entre ámbitos de vida, economía y política. Más
que un esquema de desarrollo lineal, la política
pública móvil se sustenta en la comprensión
del sistema urbano como entidad dinámica en
constante cambio y mutación, sujeta tanto a la
complementariedad de sistemas de objetos como
de personas e individualidades.
Si bien la movilidad se encuentra circunscrita
a procesos económicos de largo alcance
(globalización), es necesario entender que hay
variaciones en la forma en que sus lógicas son
impuestas en la realidad concreta de las ciudades y
estas variaciones justifican el entendimiento local
del contacto que se encuentra supeditado tanto a
contextos como a vinculaciones con las prácticas
cotidianas específicas (Duhau &amp; Giglia, 2016).
Figura 1. Movilidad en sistema relacional

Fuente: Elaboración propia

71

�Ramírez Ibarra

La experiencia urbana de la movilidad se
encuentra inserta tanto en el desarrollo geográfico
como en la organización del espacio. Las
transacciones económicas a escalas cada vez mayores,
las condiciones de empleo, los flujos migratorios,
la diversidad cultural, crecientes en el siglo XXI,
en cierta forma, proporcionan los ejes en que se
produce el fenómeno: los desequilibrios entre los
recursos y la población; así como las interferencias
y transferencias de acciones colectivas que se
traducen en la ocupación, tránsito o cruzamiento
del espacio público. Si la movilidad tiene un origen
individual, su desarrollo apela siempre a una
necesidad colectiva implícita en la converegencia
de escenarios que en ocasiones pueden ser
contradictorios, excluyentes o hasta fragmentarios.
La movilidad es un agente dinámico cuya
actividad impulsa la calidad del intercambio con
el entorno. De ahí que como observara Clément
(2018) el juego político del mercado, ejerce una
presión desde el territorio antropizado, la cual en
caso de ser continua, se traduce en una pérdida de
diversidad. Dicha tentación de traducir el espacio
a una producción fragmentaria o excluyente ha
tenido serias implicaciones que son necesarias para
enfatizar un punto de vista sobre la micrópolis,
partiendo de la relación entre sociedad y espacio
público. Como ha ilustrado Muñoz:
“Así, los mercados de trabajo y de vivienda,
los lugares donde se vive y se trabaja, no se
pueden entender ya circunscritos unicamente
a los limites administrativos de cada ciudad
de manera aislada, sino en términos de
auténticas ciudades metropolitanas que
integran espacios urbanos y los territorios
entre ellos. En definitiva, un escenario de
movilidad intensiva y uso extensivo del
territorio…” (2010:22).
Aquí es precisamente donde requiere atención
el problema entre lo público y lo privado que tanto
aqueja al nuevo urbanismo como al fenómeno de la
movilidad. Cuando establecemos la necesidad de
entender a la micropolis como un fenómeno local
y específico, no partimos de la idea de replicar
mediante objetos determinados una especie de
sección o fragmento de la ciudad que cuente
con su propio equipamiento e infraestructura a
nivel individual y por tanto, capaz de resolver
un problema a una escala particular mediante
una dinámica de inclusión/exclusión tal como se
72

hace en múltiples desarrollos inmobiliarios. Esta
visión fragmentaria y separatista del urbanismo y
su movilidad es descrita muy acertadamente por
Manuel Herce:
“La consecuencia ha sido una expansión
permanente de la plusvalía urbana sobre el
territorio periférico de la ciudad, siguiendo
un modelo que produce profundas diferencias
espaciales en el acceso a los servicios, bien
por diferentes gradientes en su penetración
al espacio, bien por precisar de una
financiación-gestión por el sector privado que
se traduce en diferencias del nivel del servicio
recibido según la capacidad económica de los
usuarios. Es un modelo que siempre culmina
en que los ciudadanos de las periferias están
obligados a pagar por servicios que son
gratuitos o más baratos para los ciudadanos
de los centros urbanos, incrementándose así,
frecuentemente, las diferencias en su renta
percibida” (2009:17).
La forma hegemónica de trazar la micropolis
mediante un esquema outlaw, se convierte tarde
o temprano en un reproductor de asimetría que
termina siendo lo opuesto a la movilidad urbana.
Por tal razón, la movilidad que proponemos se
caracteriza por la crítica a las actuales dinámicas
de urbanización, así como la defensa y valoración
del espacio público, la promoción de espacios
abiertos o cerrados polivalentes, capaces de
sustentar usos diversos, el aprovechamiento de
espacios vacantes con la finalidad de facilitar
la transición entre el uso público y privado,
sosteniendo que el derecho a la movilidad
significa acompañar a nuestro entorno de un
derecho al acceso universal a la ciudad.
1.2. Movilidad 3.0 y prerrogativas de gestión
urbana
Las últimas dos décadas se han caracterizado
por la intensa participación de los gobiernos
de muchos países en iniciativas que buscan
facilitar la movilidad económica a partir del
flujo abierto de capitales y mercancías. En
esta transición, interactúan tanto el mercado
libre como nuevas tecnologías de información
y comunicación, lo que detona e incentiva
también movimientos de población y flujos
migratorios en distintas direcciones.
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

Ninguna institución pública o privada puede
darse el lujo de ignorar el fenómeno de la
movilidad. Aquellas organizaciones y gobiernos
basados en el control absoluto de procesos
migratorios y férreos controles territoriales
terminan inmersos en una paradoja emergente
de las necesidades de adaptación del sistema
productivo (mano de obra trabajadora) o incluso,
reproductivo (bajas tasas de natalidad).
Dicha paradoja involucra como ejes la seguridad
pública nacional, un remanente de la idea de soberanía
territorial en el ejercicio gobernativo (Brown,
2015), pero al mismo tiempo implica tolerancia
y selectividad en los distintos desplazamientos y
formas de convergencia entre los inidividuos y la
ocupación espacial dada la necesidad de satisfacer
cada aspecto elemental de la vida en su condición
económica, política y existencial. Así que la
fórmula del cierre o amurallamiento fronterizo
pertenece más a una expresión imaginaria del
territorio que a las necesidades reales de los
intercambios de las poblaciones. Como acontece
en los territorios nacionales, las ciudades exceden
y con mucho, cualquier prerrogativa esquemática
de segregación (gentrificaciones, blindajes,
murallas, cinturones); en sus múltiples vínculos
poblaciones trabajadoras, transporte público
y redes de conexión eficientes, se vueven una
prioridad para las estrategias urbanas.
La movilidad vista como Smart Mobility es
una propuesta sintética de todas las perspectivas
anteriores concentradas en factores específicos:
oferta de infraestructura, gestión de la demanda,
ordenamiento territorial y sustentabilidad, pero
agrega como factor indispensable el reconocimiento
del derecho público a beneficiarse de la tecnología
en su vínculo con los derechos humanos, sea a través
de la forma de ciudad o cualquier otro dispositivo
tecnológico involucrado en su contacto con el
medio ambiente y la cultura.
Por tal motivo, la propuesta de movilidad 3.0
de Vélez y Ferrer (2017) apunta a la construcción
de un modelo cuya base son tres ejes de acción
integral para las políticas públicas: seguridad
vial, gestión del tráfico y medio ambiente. En este
modelo,se apunta particularmente a la relación
entre los desplazamientos al interior del espacio
urbano considerando la estructura de la red de
transporte, su impacto en el medio ambiente a
través, tanto de la tecnología asociada al uso de
vehículos como los procesos de gestión social
que coadyuven al éxito de la movilización.
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Figura 2. Vectores de la movilidad 3.0

Fuente: Elaboración propia basada en Vélez y Ferrer, 2017

Esta postura sobre la movilidad se constituye
en una propuesta de gestión pública organizada
para las ciudades latinoamericanas, en vista de
los altos niveles de congestionamiento vehicular,
contaminación e inseguridad vial que históricamente
aquejan a la inmensa mayoría de nuestras ciudades.
El Observatorio de Movilidad Urbana (OMU) de
la CAF, consigna por ejemplo que en América
Latina la flota de automóviles se amplió de 25
millones de unidades a 35 millones entre 2007
y 2014, lo que representó un aumento del 40%
en apenas siete años al tiempo que el crecimiento
de la población en el mismo período fue de
alrededor de un 10% (BAL, 2017:121). Acorde a
estos ritmos de crecimiento tanto vehicular como
demográfico, las personas invierten en promedio
para desplazarse cuarenta minutos, mientras en
megaciudades como Sao Paulo, Cdmx o Lima
esto representa más de una hora. Por tal motivo,
el transporte representa un gasto mensual que
fluctúa entre el 6 y el 19% de los ingresos de los
hogares latinoamericanos (BAL,2017).
En lo que respecta a México, el crecimiento
de las zonas urbanas en los últimos treinta años
ha generado 59 zonas metropolitanas en ciudades
de más de 500,000 habitantes, lo que indica
una concentración de población del 47.5% en
estos espacios y si, esta cifra se distribuye en
localidades de 2,375 habitantes por todo el páis,
la concentración urbana se eleva hasta en un 77%
de los mexicanos (Baranda Sepúlveda, 2014).
Disponer de elementos, redes y procesos de
movilidad adecuados a los ritmos de crecimiento
73

�Ramírez Ibarra

demográfico y territorial es mas que nunca una
necesidad. Por este motivo, la movilidad mexicana
se consigna en la Ley General de Asentamientos
Humanos, Ordenamiento territorial y Desarrollo
urbano, a través de su artículo tercero, fracción XXV:
“Movilidad: capacidad, facilidad y eficiencia de
tránsito o desplazamiento de las personas y bienes
en el territorio, priorizando la accesibilidad
universal, así como la sustentabilidad de la
misma…
(LGAHODU, 2016)”.
Desde 2013, la coordinación de las estrategias
en materia de desarrollo urbano establecidas en
los planes nacionales (2013-2018), se concentran
en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial
y Urbano (SEDATU). Esto significa que por
primera vez la movilidad urbana y sustentable
desempeña un papel reconocido como meta en la
planeación de las políticas del gobierno mexicano.
El resultado de esta nueva organización es que
ahora se cuenta con planes de desarrollo tanto
federales como estatales y locales que tienen
cada vez más una preocupación genuina por
realizar una planeación conjunta y coordinada
de las relaciones entre usos de suelo, transporte,
distribución territorial y accesibilidad para la
población. A su vez, esto se acompaña de un
uso preciso de los conceptos como sucede con
los términos jerarquía de movilidad o usuarios
vulnerables. En este sentido, se cumple con el
planteamiento de Herce (2009:52) que consiste
en unir el modelo y la gestión distinguiendo
objetivos con acciones precisas, empero, también
hay un riesgo latente que el mismo autor ha
observado y que consiste en la reducción de la
planeación de la movilidad al tema del transporte,
al contar este último tema con una mayor cantidad
de estudios validados técnica y científicamente, lo
que predispone a los gobiernos a tomar medidas
sobre el fenómeno del transporte antes de saber
como está organizada la ciudad y cuanto afecta la
expresión espacial de la movilidad y por ende, el
comportamiento de las personas.
Esto apunta a la crítica muy puntual que hacen
Vélez &amp; Ferrer (2017:183), al mencionar que a
pesar del esfuerzo gobernativo actual por dotar
a la movilidad urbana de un estatuto legal, en su
ejecución, los planes y programas de movilidad
mexicana siguen teniendo como prioridad a los
usuarios de transportes motorizados, es decir,
74

imperan las acciones centradas en la construcción
o adaptación de obras viales: viaductos, pasos
deprimidos o a desnivel, segundos pisos, anillos
periféricos, etc. Por ello, comenzamos esta
participación subrayando las deficiencias del
deductivismo en la comprensión de la ciudad y
como ese entendimiento reductivo del traslado,
repercute en un enfoque centrado en la acumulación
de infraestructuras, pero no en la eficiencia y
calidad del equipamiento para el servicio a las
personas y al colectivo.
1.3. La gestión micrológica y el sitio, una
propuesta de observación
Una imagen del sitio a escala micrológica parte
del acercamiento territorial a través del límite
urbano en términos de movilidad. A diferencia
de los criterios de geolocalización que buscan de
inmediato la visualización del predio con fines
constructivos, venta o remodelación, esta forma
de gestión se centra en el paso de una forma
especial de arquitectura: instalaciones y edificios
que por su escala remiten a formas de conexión
urbana intensa. Es decir, constituida por un área
vinculada a un volumen creciente de servicios,
flujos o población como plazas o centros
comerciales, escuelas, campus universitarios,
desarrollos inmobiliarios, etc.
A diferencia de la proyección interventiva,
de naturaleza deductiva, se apuesta por una
construcción inductiva del lugar, lo que significa
observar el predio, el área y su organización
desde una lógica particular de interés. Antes del
plano, el sujeto habitante en el lugar es el primer
agente indicador de la imagen o paisaje urbano.
Constituye la frontera inicial en la asignación
topológica. La producción de imágenes y secuencias
tendrán por objeto convertirse en un objeto narrable.
Existen múltiples propuestas de intervención en
sitios, determinadas por la proyección morfológica,
como las expresadas por Kevin Lynch en su ya
célebre Imagen de la ciudad (2008) o la Tipología
de la edificación de Caniggia y Mafei (1984)
que involucran el sitio como una estructura de
componentes entre espacios materiales y referencias
abstractas: límites, barrios, nodos, hitos. Todas bien
fundadas y analíticas respecto al sitio.
La principal diferencia entre la propuesta
micrológica respecto a la morfológica, radica en
el interés por focalizar el espacio urbano como
un proceso en agenciamiento móvil, es decir, la
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

morfología aún describe tomando como punto
de partida la proyección abstracta, de ahí que el
estudio de Lynch por ejemplo, si bien trata de
entender la relación entre estructura, identidad y
significación, la imagen resultante es un producto
meramente individual, psicológico. La proyección
micrológica comienza en la comunicación y por
ello, como indica Alicia Lindón una importante
defensora académica de la faceta del órden micro
en la experiencia territoriante:
“De esta forma, no es suficiente con reconocer
que cada sujeto construye su identidad dentro
de su mundo social incorporado en su sí
mismo, en cierto contexto histórico, desde
ciertas posiciones sociales, frente a unas
otredades. Además de todo ello, las personas
necesariamente somos seres territorializados
que construimos nuestra identidad en un lugar
o en varios lugares, o mejor aún entre todos
estos lugares al mismo tiempo” (2014:57).
El sujeto es un habitante y como dice Lindón,
el acto de habitar se presenta en flujos de instantes,
vida cotidiana, estar en distintos lugares, sea
corta o larga la estancia. El mapa, finalmente
no es el habitar sino una técnica para insertarse
en los flujos o en otras palabras, el mapa no es
el territorio. De ahí que la vivencia del habitar
sea directamente contraria a eso que el teórico
finlandés Juhani Pallasmaa (2014) llama con
mucha razón ocularcentrismo, la tendencia a
reducir la perspectiva de un determinado espacio o
lugar a la mirada, la obervación analítica mediante
la imagen. Tal posición imagológica, privilegiaría
por completo la percepción del entorno como
un mero receptáculo contenedor y expositor de
piezas, partes o fragmentos observados desde un
horizonte estático.
1.3.1. El espacio urbano como paisaje móvil
El problema del espacio urbano como una
configuración de movilidades nos remite a

la construcción de otro factor, la integración
de secuencias cuyo desarrollo siempre se
encuentra en función de una hermenéutica
doble como decía Anthony Giddens (2012).7
Dentro de un limitado aspecto selectivo
que todo observador tiene para focalizar el
entorno, existen múltiples accesos y contactos
los cuales son movilidades territoriantes que
en todo momento, pueden ser percibidas como
un horizonte en movimiento, el cual a su vez
tiene una gran dosis de intencionalidad.
El espacio público micrológico es un fragmento
del territorio urbano, si, pero altamente complejo
y regido por fuerzas aleatorias o deliberadas en su
construcción y actuación. Por eso, retomando a
Giddens (2012:13), la acción es un “flujo continuo
de experiencia vivída” que será sujeta a partes o
sectores dependientes de un proceso reflexivo, sea
producto de la consideración de un actor social o
resultado de la atención de otros. No puede exitir
una determinación universal de la acción en el
espacio público, debido a que culturas particulares
con tradiciones y conocimientos previamente
constituidos coexisten y se desenvuelven con
necesidades creativas y motivaciones propias.
Además de la escala de observación con la cual
panoramas, vistas o mapas dan cuenta de una
imagología, el paisaje urbano tiene una escala
temporal auspiciada por su necesidad intrínseca
de movimiento. Todo paisaje urbano denota una
apelación intrínseca de movilidad.
Siendo claros no existe ciudad sin
desplazamientos, la movilidad es un agente
intrínseco tanto de la acción social como de la
ocupación espacial. Toda ocupación del espacio
puede volverse de pasiva en activa, debido a que
la movilidad es latente. Los cruces, cambios,
andares, recurrencias, ocurrencias o concurrencias
vertebran la existencia de seres córporeos en
actividades múltiples. Pero, las formas de relación
entre sociedad y naturaleza se encuentran inmersas
en procesos mediados por la tecnología, el trabajo
y las relaciones de poder (Boehm, 2005).
La ciudad, como un proceso tecnológico y

7

“La diferencia entre el mundo social y natural consiste en que este último no se constituye a sí mismo como provisto de sentido:
los sentidos que posee son producidos por seres humanos en el curso de su vida práctica, y como consecuencia de sus esfuerzos por
entenderlo o explicarlo para sí mismos. Por un lado, la vida social —de la cual estos esfuerzos son una parte— es producida por sus actores
componentes precisamente en función de su activa constitución y reconstitución de marcos de sentido, por medio de los cuales organizan
su experiencia. Entonces, los esquemas conceptuales de las ciencias sociales expresan una hermenéutica doble, que supone penetrar y
aprehender los marcos de sentido que intervienen en la producción de la vida social por los actores legos, y reconstruirlos en los nuevos
marcos de sentido que intervienen en esquemas técnicos conceptuales” (Giddens, 2012:108-107)

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

75

�Ramírez Ibarra

cultural es una agente de modificación natural,
empero, obtendrá en función de su escala
interventiva, una respuesta, la cual refleja un papel
activo del entorno. No es la acción directiva y
lineal de un agente sobre otro (activo-pasivo) como
se plantea el impulso planificador gobernativo, la
transformación presenta determinadas condiciones
a todos los grupos interactuantes en la relación
del sistema urbano y sus circunstancias. Así como
indica Boehm en su análisis del vínculo entre la
representación geográfica, el espacio material
(artificio) y sus habitantes:
“El desciframiento de los signos escritos por
los diversos grupos subculturales en distintos
tiempos y con diferentes caligrafías conduce
a la internalización de los significados de los
lenguajes que, entonces, revelan las diferencias
socioculturales y las expresiones geográficas
de inclusión y exclusión” (Boehm, 2001:59).
Dicha investigadora, propone en su estudio
precisamente la apertura que tratamos de validar
en este ensayo, la necesidad de superar la visión
estática del paisaje, retomando las ideas de Jackson
(1984)8 conducentes a subrayar que la operación
paisajística se reproduce entre interacciones que
abarcan lo efímero, la movilidad, lo vernacular y
por otro, las formas jurídicas, la autoridad y el
orden gobernativo, lo político. Un paisaje urbano
y móvil cada vez más vinculado a las relaciones
entre los órdenes temporales y espaciales que
hacen necesaria una participación y confrontación
constante dentro de una dinámica de observaciónintegración y reconstrucción.
Por ejemplo, antes de lanzarse a la aventura de
construir decididamente una arteria metropolitana a
través de pasos a desnivel o deprimidos, es más que
necesaria la observación haciendo evidentes todos
los elementos intervinientes en el paisaje urbano a
través de sus usos, así la mítica obligación funcional
por parte del experto en diseño racionalista, se ve
constrastada por lo que realmente expresa el
actuar vivencial específico de los usuarios. Tal
punto de vista micrológico de la expresión del
paisaje urbano puede encontrarse ya en proyectos
como el emprendido por el ex alcalde neoyorquino

Michael Bloomberg que en una arriesgada
apuesta por la transformación de la movilidad de
esa metrópoli, legó en la comisión a la urbanista
Janette Sadik-Khan un nuevo rostro citadino
donde la calle y la movilidad en bicicletas con
650 kilómetros de carriles serían indispensables
en la inversión del proceso de gestión social,
donde la ciudad se manifiesta de los usuarios a
los expertos. Esta serie de experiencias quedan
consignadas en la publicación de Street Fight
(2017) obra que expone precisamente la disputa
por las calles y las fuerzas que se encuentran
inmersas entre la inacción y el cambio.
Los órdenes en conjunto acontecen en una
ciudad donde las intenciones del observador, nunca
exceden los límites de lo que puede observar, una
forma realista de encarar el crecimiento de la
forma urbana y las realidades emergentes (micro
órdenes), pues estamos tan alejados ya de la esfera
minimalista del diseño del racionalismo moderno
y sus formas de adoración morfológica que
permitieron el culto absoluto del límite urbano a
través del auto —o ahora las murallas de viviendas
en clara alusión a un bucolismo nostálgico del
aislamiento en la expansión (macrológica)—, que
frecuentemente se olvida que en la proyección
futura de nuestro entorno, la densidad es destino
como dice Sadik-Khan (2017:23) y el territorio
urbano es sujeto de una lucha en la cual coexisten
dos impulsos. En uno, los gobiernos y su
patrimonialización de la política resguardada en la
construcción de enormes obras de infraestructura,
en la cual ellos saben, mediante la justificación
de una tecnocracia financiera, camuflada bajo
sus colores partidistas, lo que es mejor para
todos. En esta figura hegemónica coexiste
también el racionalismo de Le Corbusier por
ejemplo, cuando hablaba frecuentemente de la
administración gobernativa como una maquinaria
de orden y disciplina urbana para unos habitantes
desadaptados e incapaces de seguir órdenes
(2003:10); ya que para muchas de sus obras de
vivienda social el célebre arquitecto hacía firmar
contratos obligando al comprador a procesos
de vigilancia periódica sobre las instalaciones a
fin de comprobar que no se desviara nada de la
proyección de su programa.

8

Señalaba enfáticamente Boehm, parafraseando el texto de Jackson aludiendo al racionalismo y su calificación de la observación
paisajística como expresionismo contemplativo del entorno para “…desechar el abordaje estrictamente estético y fenomenológico —el
paisaje como un fenómeno aislado desnudado de orígenes y funciones, desvinculado de la existencia—“. (1984:147).

76

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Sociología de la movilidad: comprendiendo lo urbano desde la micrópolis

En el otro impulso, sin embargo, se viven las
comunidades en el punto de contacto pleno, a través
de la política de la calle y en su interacción con lo
doméstico, resintiendo el peso de las decisiones en
sus economías locales y personales, es decir, en la
vertiente micrológica de la urbanidad. Contexto
de acontecimientos y necesidades enfocadas en lo
que realmente son los factores de uso e intensidad
de los equipamientos. Por tal motivo, en esta
breve reflexión concluimos e incidimos en el
entendimiento sociológico de la movilidad como
espacio público constutuido por lugares y flujos
(Velazquez, 2015) donde prima una pluralidad
y convergencia centrada en la interacción y el
desplazamiento. Quedando abierta la posibilidad
de ver con una lente micrológica el desarrollo de
la ciudad y sus habitantes mediante el espacio. C
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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del
espacio público. El centro de Ciudad Juárez como escenario
simbólico de análisis
The revindication of the historical urban landscape through public space. The
downtown of Ciudad Juárez as a symbolic scenario of analysis
Recibido: diciembre 2019
Aceptado: septiembre 2020

Raúl Holguín Ávila1

Resumen

Abstract

El interés del presente artículo es abordar la
reivindicación del paisaje urbano histórico a través
del espacio público y su relación con las prácticas
y los imaginarios con la intención de establecer la
importancia de incluir estos elementos al cuestionarse
sobre las formas mediante las cuales se interviene,
percibe y preserva el paisaje urbano histórico.
Para ello, se han desarrollado 32 entrevistas
en profundidad en dos tipologías de actores
distintas relacionados con el centro de Ciudad
Juárez, las cuales mediante análisis de discurso,
han permitido enfatizar en los aspectos tangibles
e intangibles que dotan de significado el centro
histórico puntualizando en el espacio público, las
prácticas sociales y los imaginarios urbanos.
Entre los principales hallazgos, se destacada
que la implementación de espacios públicos en
la zona centro de la ciudad que en relación con la
asignación de significados a determinados edificios
patrimoniales, permite ampliar las dinámicas de
interacción en dicho espacio, lo que resulta en la
generación de lugares y prácticas que se orientan a
la vinculación con el carácter patrimonial asignando
valores positivos a las formas de percibir el centro y
por lo tanto del paisaje urbano histórico.

The interest of this article is to address the
revindication of the historic urban landscape
through public space and its relationship with
practices and imaginary with the intention of
establishing the importance of including these
elements when questioning the ways in which it is
intervened, perceived and preserves the historical
urban landscape.
To this end, 32 in-depth interviews have been
carried out in two types of different actors related
to the downtown of Ciudad Juárez, which, through
discourse analysis, have allowed emphasizing
the tangible and intangible aspects that endow
the historical center with meaning in the public
space, social practices and urban imaginary.
Among the main findings, it stands out that the
implementation of public spaces in the downtown
area of the city that in relation to the assignment
of meanings to certain heritage buildings, allows
to expand the dynamics of interaction in said
space, resulting in the generation of places and
practices that are oriented to the link with the
patrimonial character assigning positive values to
the ways of perceiving the center and therefore
the historic urban landscape.

Palabras Clave:

Keywords:

Centro histórico; espacio público; imaginarios
urbanos; paisaje urbano

Historic downtown, public space, urban
imaginaries, urban landscape

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Instituto de Arquitectura Diseño y Arte de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; Doctor en
Planeación Urbana por la Universidad Autónoma de Baja California; e-mail: raul.holguin@uacj.mx

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

79

�Holguín Ávila

ANTECEDENTES
En este artículo, se exponen una serie de
elementos teórico-metodológicos que tienen
como principal objetivo analizar los elementos
y dinámicas que favorecen a la reivindicación
del paisaje urbano histórico a través del espacio
público, los imaginarios urbanos y las prácticas.
Para ello, se tomó como escenario de análisis
El Centro Histórico de Ciudad Juárez, ubicado
en el Estado de Chihuahua, México; dicho
espacio se localiza al norponiente de la ciudad
y no corresponde al centro geográfico de la
misma. Entre sus características cabe mencionar
que el centro es un área que comprende lo que
inicialmente se denominó Misión de Nuestra
Señora de Guadalupe de Mansos del Paso del Río
del Norte (Paso del Norte), fundada en 1659 y
siguiendo el modelo tradicional de las ciudades
fundadas por españoles en las cuales, se encuentra
en un primer cuadro el mercado, la iglesia y el
ayuntamiento, teniendo como centro la plaza de
armas y siguiendo una traza ortogonal.
Asimismo, el centro es un área limítrofe hacia
el norte con EUA vinculada mediante los puentes
internacionales Santa Fe y Lerdo, teniendo además
elementos físicos históricos con valor cultural y
patrimonial. También resulta importante mencionar,
que el centro constituye un espacio relevante
en la estructura urbana al ser constantemente
utilizado por diversos tipos de usuarios producto
de la convergencia actual y recurrente de
servicios, comercio, movilidad y diversos usos
vigentes, no obstante, es importante señalar que
la connotación histórica y la actividad de usos en
la zona, se han visto impactados principalmente
en los últimos diez años por la implementación
de una serie de intervenciones institucionales,
que han tenido como finalidad principal la
generación o recuperación de espacios públicos,
lo que conlleva a plantear la pregunta del presente
trabajo, la cual fue conocer la incidencia de las
intervenciones en materia de espacio público que,
en relación con las prácticas y los imaginarios
han impactado en la reivindicación del paisaje
urbano histórico del centro de Ciudad Juárez
como escenario simbólico de análisis.
Al establecer la relación que puede suscitarse
entre componentes tangibles e intangibles en
el abordaje del paisaje urbano histórico y su
reivindicación a través del espacio público, se
establecen las pautas para realizar un abordaje
80

que permite ampliar las perspectivas de análisis
de un espacio complejo como lo es el centro,
generando herramientas teórico metodológicas
principalmente de carácter cualitativo, que dado
el enfoque empleado, han permitido el abordaje
amplio de las connotaciones objetivas y subjetivas
que conlleva el estudio del paisaje urbano histórico
y el espacio público en sus diversas dimensiones.
BREVE APROXIMACIÓN SOBRE
EL DEBATE DEL PAISAJE URBANO
HISTÓRICO
Al plantear el abordaje teórico conceptual de lo
que implica hablar de paisaje urbano histórico,
remite en sí mismo a considerar una complejidad
inmediata ante un concepto que hasta hace
menos de veinte años era inexistente y que por
ello se encuentra aún en discusión. Esto implica
encontrarse con una serie de posturas que han ido
incluyendo distintas dimensiones y reflexiones
para su definición mismas que van desde lo
arquitectónico, lo sustentable, económico e incluso
la percepción del sujeto.
Sin embargo, es importante mencionar que
un principio básico para adentrarse en este
concepto y sus implicaciones tiene un origen
institucional, toda vez que la UNESCO en
2011 establece la definición de paisaje urbano
histórico como “la zona urbana resultante de una
estratificación histórica de valores y atributos
culturales y naturales, lo que trasciende la noción
de “conjunto” o “centro histórico” para abarcar el
contexto urbano general y su entorno geográfico”
(UNESCO, 2011, p. 62). Ello implica la necesidad
de “dejar de ver a los centros históricos como
islas urbanas aisladas de su entorno y reconocer
su carácter dinámico y adaptable planteando que
criterios como la “conservación”, “autenticidad”
e integridad” son más utopías que posibilidades
concretas y que el desafío es, más bien, gestionar
adecuadamente los cambios de las ciudades y sus
centros históricos” (Sepúlveda, 2017, p. 146).
Asimismo, al considerar la complejidad inherente
a este concepto y su articulación con diversas
escalas en la trama urbana, también se manifiesta
la necesidad de cuestionarse sobre la integración
de los distintos elementos tanto objetivos como
subjetivos que no pasan desapercibos en el abordaje
y definición del paisaje urbano histórico. Es decir, la
concepción dinámica de la ciudad y los procesos
de cambio en donde las subjetividades son poco
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

abordadas en esta temática.
Lo anterior conllevaba entonces a la ampliación
del significado del paisaje urbano histórico en
cuanto a su aplicación, pues bien, no es sólo asumir
que se trata de un concepto cuyo alcance está
estrictamente aplicado a un especio determinado
como el centro histórico y sus componentes
físicos estáticos, sino que alude a una diversidad
de escalas y dimensiones en la trama urbana
articuladas entre sí en donde la idea de centro
histórico es parte de ello.
Aunque el propio abordaje sobre las
características del paisaje urbano histórico resulta
complejo, hay elementos que bien pueden sintetizar
el sentido del concepto en mención, en tanto que
se pone de manifiesto como señala el trabajo de
Lalan (2011) la necesidad en la preservación
del patrimonio urbano, así como de concebir la
ciudad como ente dinámico y como conjunto
antes de aislar el área patrimonial. Si bien pueden
encontrarse diferencias en cuanto al abordaje de
lo que implica el paisaje urbano histórico, la idea
sobre la preservación o conversación se podría
relacionar en todo caso al objetivo de gestionar
el paisaje y los conjuntos urbanos históricos
para su preservación, lo que también incluye las
dimensiones objetivas y subjetivas.
El abordaje de la discusión del paisaje urbano
histórico permite entonces establecer a grandes
rasgos los alcances que supone dicha temática para
los fines del presente trabajo. Si bien se establece
la idea de considerar algo más que centros
históricos en las reflexiones sobre el tema, el
legado patrimonial tangible e intangible referente
al caso de estudio presentado para este trabajo
da paso una preocupación legítima, que lejos de
reducir el análisis a un elemento territorialmente
definido, busca analizar las formas mediante las
cuales se ha hecho una reivindicación del mismo
mediante la gestión del espacio público, donde
las prácticas, los imaginarios y la sustentabilidad
conforman una parte importante para ello.
EL ESPACIO PÚBLICO EN LOS
CENTROS HISTÓRICOS
En el entendido de que el presente trabajo se
centra en el abordaje del centro histórico como
lugar de análisis en la reivindicación del paisaje
urbano histórico a través del espacio público, es
conveniente precisar lo referente a este último
concepto en tanto que las diversas relaciones
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

posibles en el espacio público dentro del contexto
urbano, llevan a situarlo “como el espacio más
familiar de las ciudades, es decir, las calles y las
plazas, los patios y los parques, fungiendo como
agentes de nuestra cohesión” (Sorkin, 2004,
pág. 13). La diversidad de espacios que pueden
ser acotados dentro de lo público, refieren a una
presencia constante de los mismos dentro de la
trama urbana, mismos que pueden catalogarse
en una amplia variedad de funciones además de
agentes de cohesión como se expresa en Sorkin,
en tanto que se encuentra un referente temporal
que sitúa al espacio público como una constante
en la vida urbana.
Asimismo, al hablar de espacio público se hace
alusión a un elemento presente en la cotidianidad de
la vida en las ciudades, así como referentes de uso
colectivo y espacios de apropiación en sus diversas
dimensiones. Sin embargo, el considerar el espacio
público como una constante en la cotidianidad de
los sujetos y su marco urbano de vida, emerge la
consideración de la permanencia en las funciones
y dimensiones de este, ya no sólo en lo social, sino
también en lo ambiental, pues bien, situar el espacio
público como una constante, implica a su vez,
considerar sus configuraciones en la temporalidad
espacial de la vida en las ciudades. En este sentido,
resulta importante mencionar que “históricamente
han sido los centros fundacionales de las ciudades
los espacios públicos por antonomasia y, pese a
los cambios que han experimentado en términos
de su centralidad, siguen concentrando parte
importante del equipamiento cultural de las
ciudades y muchas de las actividades económicas”
(Sepúlveda, 2017, p. 151).
Además del carácter dinámico, colectivo e
incluso temporal que guarda el espacio público
en su relación con el centro histórico, también es
concebido como aquel espacio “donde pueden leerse
las estructuras de la integración social” (Habermas,
2006, pág. 28), lo que en relación al pensamiento
de Bourdieu, se enfatiza en la interpretación del
espacio público “como un conjunto de relaciones
o un sistema de posiciones sociales que se definen
las unas en relación con las otras” (Bourdieu, 2000,
pág. 14), por lo que se alude a la incorporación del
sujeto desde su concepción individual en un espacio
colectivo, donde la convergencia de posturas y
contradicciones no deja de estar manifestada al
relacionarse con las posiciones sociales que se
asumen en la trama del espacio público y los
elementos tangibles e intangibles que lo constituyen.
81

�Holguín Ávila

Al contextualizar el espacio público en el
marco de un espacio central como lo es el centro
histórico, se expresa la condición multidimensional
sobre la construcción y concepción del espacio
en mención, en donde no obstante, es importante
identificar categorías sobre lo público para una
mejor comprensión distinguiendo cuatro en
particular, a decir, “el espacio público físico como
equipamiento colectivo, el espacio público físico
como trama urbana, el espacio público “no físico”
donde se llevan a cabo las interacciones, y por
último, el espacio público-público, es decir,
el espacio imaginario donde se da la práctica
política” (Castañeda &amp; García, 2007, pág. 37).
Con el desarrollo de las categorías mencionadas,
puede aludirse a una perspectiva de mayor
amplitud sobre lo que implica hablar de espacio
público, por lo que no sólo puede entenderse como
un espacio más de la trama urbana, sino como un
elemento que incluye en sí mismo una diversidad
de dinámicas, significados, prácticas y sujetos
que le otorgan características particulares a cada
una de las representaciones del espacio público,
mismo que además “constituye parte del capital
social” (Neira, 2007, pág. 33). En este sentido,
“es el espacio público a un tiempo el espacio
principal del urbanismo, de la cultura urbana y de
la ciudadanía. Es un espacio físico, simbólico y
político” (Borja &amp; Muxí, 2000, pág. 8)
Por lo anterior, resulta necesario repensar
el espacio público como una serie de sistemas
interrelacionados de objetos y acciones, en los
cuales las categorías arquitectónicas, perceptivas
e inclusive artísticas, ofrecen esa connotación
simbólica del espacio, desde donde se exponen
una serie de significados en primera instancia
individuales, pero que dadas las diversas
categorías del espacio, se ve expresada en una
colectividad social traducida en la asignación
de formas, funciones, dimensiones, símbolos y
procesos interpretativos para la construcción y
la producción del significado social del espacio,
donde la presencia del plano físico, es un elemento
complementario en ese proceso recíproco entre lo
tangible y lo intangible, los elementos biofísicos
y sociales, los cuales se integran en las prácticas
donde confluyen los sujetos para tejer la vida
social en un espacio determinado que en este caso
se sitúa en el contexto del centro histórico.
Al considerar la producción social
del espacio público y sus significados en un
contexto determinado, las cualidades que pueden
82

identificarse dentro de dichos espacios permiten
otorgarle una carga diferenciada de aquellos
cuyas características simbólicas significativas
sean inexistentes, es decir, el espacio público
como lugar en un contexto histórico.
LA INCORPORACIÓN DE LAS
PRÁCTICAS SOCIALES EN EL
ESPACIO PÚBLICO
Al vincular las prácticas sociales con el espacio
público, alude a la composición de un concepto
con diversos alcances en el entendimiento de
los sujetos bajo determinadas características,
historicidad, cotidianidad y un marco espacio
temporal, que sitúa su actuar bajo un referente
de conocimiento construido y acordado. Las
dimensiones del espacio y su connotación de
público en las prácticas sociales, no resultan
desvinculadas al estudio espacial de la ciudad,
por lo que se señala que “las prácticas sociales son
definidas como productoras de una espacialidad
que incluye la producción y la reproducción,
las localizaciones particulares y los conjuntos
espaciales característicos de cada formación
social, siendo además presentada como medio y
resultado de la actividad, del comportamiento y de
la experiencia humana…por último, los espacios
de las representaciones envuelven simbolismos
complejos, algunas veces codificados, otras no,
siendo éste el espacio directamente vivido, el
espacio de los habitantes y los usuarios” (Contreras
Delgado, 2006, págs. 114-116).
El adentrarse en los alcances y referentes teóricos
de las prácticas sociales más allá de su composición
espacial, permite una amplia connotación en la
composición de dicho concepto, en donde la vida
social como un conjunto de relaciones integradas
por intereses de diversos sujetos, se vincula con
ese mundo de los objetos. Asimismo, al precisar
teóricamente en lo referente a las prácticas sociales
estas pueden entenderse como “operaciones
multiformes y fragmentarias, relativas a ocasiones
y detalles, insinuadas y ocultas en los sistemas
de los cuales estas operaciones constituyen los
modos de empleo, y por tanto desprovistas de
ideologías o de instituciones propias obedeciendo
a determinadas reglas (…) en donde la formalidad
de las prácticas puede encontrarse lo referido
a las prácticas de lectura, prácticas de espacios
urbanos, utilizaciones de rituales cotidianos,
nuevos usos y funcionamientos de la memoria a
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

través de las “autoridades” que hacen posibles (o
permiten) las prácticas cotidianas.” (De Certeau,
2000, págs. XLV-XLVI)
En lo señalado por Certeau, pueden identificarse
aquellos elementos que favorecen al desarrollo de
las prácticas cotidianas y que no forman parte de
una teorización académica, sino que constituyen
las realidades de los sujetos y su interactuar en
diversos escenarios de vida. No obstante, otro
elemento importante está vinculado al tiempo, en
tato que la relación entre las prácticas y el tiempo
conlleva a situar las posiciones entre el sujeto y el
objeto con un elemento recurrente y continuo que
acompaña el tiempo, es decir, el espacio.
La relación de reciprocidad entre sujeto y
objeto vinculada a la estructuración de la práctica
social supone además de la continuidad espacio
temporal y la institucionalidad objetiva de la
sociedad, la necesidad de ambas para que los
sujetos organicen su acción y su relación con
los otros, “las personas no pueden satisfacer sus
necesidades sino actuando coordinadamente con
los demás. Esto exige que existan previamente
algunas reglas que aseguren ciertos grados
mínimos de coherencia y predicción a esas
relaciones. Por la otra parte está la necesidad vital
de las personas de poseer un grado de autonomía
y de identidad propia para darle un sentido a su
actuar. Esto es lo que aporta la subjetividad”
(Güell, Frei, &amp; Palestini, 2009, pág. 70).
Asimismo, es importante mencionar que la
realización de las prácticas sociales también está
vinculada a la existencia de reglas, destacando
dos procesos: la interiorización del contexto y el
conocimiento de este, permitiendo a los sujetos
interactuar de un modo y no de otro. Mediante
estos procesos, se adquiere la capacidad de
establecer y crear reglas para la ejecución de las
prácticas sociales a través de la interiorización
del mundo de vida de los sujetos, es decir, se
manifiesta la existencia de un conocimiento sobre
las formas de estructurar la vida cotidiana, por
lo que se generan homogeneidades que permitan
llevar acabo las prácticas sociales, no obstante,
aquellos fenómenos que impactan la cotidianidad
del mundo de vida de los sujetos, ameritan un
conocimiento para interiorizar la trascendencia
espacio-temporal de dicho fenómeno y establecer
reglas que se ajusten al impacto de determinados
fenómenos para la ejecución de las prácticas
sociales, aunque en este punto, la interiorización
de nuevos fenómenos no puede ser producto del
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

conocimiento inmediato de los impactos espacio
temporales, sino que en todo caso, conllevaría a
procesos graduales de interiorización, por lo que
las reglas para llevar las prácticas podrían no ser
homogenizadas en un corto tiempo.
Al posicionar lo objetivo y lo subjetivo para la
comprensión y análisis de las prácticas, se e establecen
enfoques de conocimiento para una definición de
dicho concepto el cual puede entenderse como las
formas cotidianas a partir de las cuales los sujetos
en una temporalidad espacial dada, construyen
objetiva y subjetivamente su mundo de vida en una
relación dialéctica, formulando independientemente
de la individualidad sistemas de relaciones y leyes,
en relación con las representaciones, creencias,
vivencias y sentimientos que están presentes en los
propios sujetos; para llevar acabo las interacciones
de ciertos modos y no de otros en el diario vivir.
En el entorno del centro histórico, la intención
de analizar la incidencia de dichas intervenciones
para le preservación del paisaje urbano histórico,
tiene gran relación con la forma en la que mediante
estas intervenciones se recuperan, consolidan o
instauran prácticas que permiten otorgar nuevas
perspectivas sobre esta zona y que por ende,
fomentan otras formas de interactuar en y con el
espacio contemplando los efectos que ello genere.
LA CONSTRUCCIÓN DE LOS
IMAGINARIOS URBANOS:
CUALIDADES SUBJETIVAS DEL
ESPACIO PÚBLICO
La construcción de los imaginarios urbanos,
incluyen una dinámica social permanente en la
construcción del espacio, por ello, los imaginarios
urbanos permiten de acuerdo con Louiset (2001),
otorgarle inteligibilidad y hacer visibles ciertos
procesos urbanos que desde las diversas miradas
de lo material y tangible, dejan en la penumbra
o directamente invisibilizan. No obstante, es
pertinente aclarar de acuerdo con Lindón (2007) que
estas miradas de lo material y tangible, han sido y
siguen siendo relevantes para entender ese territorio
complejo y multidimensional que llamamos ciudad
y los procesos urbanos que ahí acontecen.
Al incorporar los imaginarios urbanos en
los procesos que se dan en las ciudades, se está
enfatizando en lo subjetivo para devolver la voz
y los sentidos a los mismos usuarios de la ciudad
que pueden considerarse como los sujetos que
en ella interactúan. Los imaginarios urbanos,
83

�Holguín Ávila

tratan entonces de explorar las condiciones
que caracterizan la vida urbana y su expresión
en las sociedades contemporáneas, donde las
formas de entender los diversos espacios en
los que se constituye la trama urbana se han
visto modificadas a través de lo perceptivo,
lo cognoscitivo, lo simbólico y en general del
espacio dotado de significados.
Este mismo concepto, es definido por Armando
Silva “como el uso e interiorización de los
espacios y sus respectivas vivencias dentro de la
intercomunicación social, por lo que dan cuenta de
las múltiples ciudades que conforman la ciudad,
aquellas demarcadas no sólo por las topografías
sino las que produce y revela la topografía
simbólica” (Silva, 1992, pág. 15).
Al considerar los usos y la interiorización de los
espacios para determinar diversas connotaciones
de la ciudad desde quienes la viven y la sienten,
se pone de manifiesto la diversidad en cuanto a
las formas de concebir la ciudad y sus espacios,
ya no sólo como parte de un entorno de vida, sino
como espacios con elementos simbólicos que
permiten diferenciar un espacio de otro desde
diversas posturas, donde Gorelik (2004), aborda
a los imaginarios urbanos como una reflexión
cultural sobre las más diversas maneras en que
las sociedades se representan a sí mismas en
las ciudades, donde construyen sus modos de
comunicación y sus códigos de comprensión de
la vida urbana y la imaginación urbana como
dimensión de la reflexión político–técnica (por lo
general, concentrada en un manojo de profesiones:
arquitectura, urbanística, planificación) acerca de
cómo la ciudad debe ser.
La dimensión espacio temporal que permea
los imaginarios urbanos, refiere al dinamismo
que pueden contener en cuanto a su construcción,
no sólo por la experiencia del sujeto, sino por el
contenido simbólico de esos lugares sobre los cuales
se identifica algo, por lo que en cualquier caso según
Cornelius Castoriadis, el imaginario urbano es “una
creación incesante de figuras, formas e imágenes, a
partir de las cuales solamente puede uno referirse a
algo” (Castoriadis, 1985, pág. 7).
Los imaginarios urbanos pueden ser vistos
como una serie de procesos determinados por
una temporalidad espacial en la cual los sujetos,
a través de su cotidianidad y su experiencia
de vida, interiorizan la ciudad y los símbolos
que los componen, asignando significados y
percepciones, generando una diversidad de
84

lugares dentro de la misma ciudad.
Dichos espacios no refieren a una generalidad
urbana, sino a una interiorización fragmentada
vinculada a las dinámicas y prácticas sociales a
través de las cuales los sujetos han construido
su experiencia de vida, en donde además, dicha
interiorización se ve complementada por la carga
simbólica atribuida a determinados elementos
tangibles e intangibles que constituyen el espacio,
misma que puede mantenerse o mutar con el paso
del tiempo, ya que las dinámicas sociales no son
del todo estáticas y los elementos físicos del
espacio no siempre permanecen constantes en su
estructura o usos.
Por ello, se apunta a los procesos con los
cuales los sujetos en relación con su experiencia
de vida pueden generar una imagen particular del
mundo, o bien, de los espacios que conforman su
diario vivir. En estos procesos, los sujetos pueden
auxiliarse de su imaginación y articular lo vivido
en diversas proyecciones mentales, formas,
imágenes, figuras y significaciones simbólicas
sobre el mundo y el espacio que los rodea, donde el
conocimiento formulado a través de su experiencia
de vida y las prácticas efectuadas le permite
realizar representaciones imaginadas y significados
construidos y producidos por dimensiones sociales
y físicas que favorecen en su interactuar con el
mundo. Sin embargo, dichas representaciones
imaginadas podrían ser selectivas, puesto que se
ven articuladas por aquellos elementos tangibles
e intangibles vinculados en las prácticas sociales
y que pueden resultar representativos, simbólicos,
identitarios y significativos en la vida de los sujetos
y su interactuar colectivo.
METODOLOGÍA DE ESTUDIO
Con un enfoque cualitativo, se aplicaron un
total de 32 entrevistas en profundidad tomando
criterios espacio temporales para la definición
de los actores participantes, de tal manera que
fueron abordados aquellos actores que a través de
su experiencia de vida en el centro, podían referir
sobre las configuraciones espaciales, en los usos y
las prácticas, la existencia de elementos simbólicos
y los fenómenos que han impacto en la zona
En este sentido, se definieron dos criterios
principales para establecer la temporalidad en
la selección de los actores, el primer de ellos, se
refiere a una permanencia como residente en la
zona centro mayor a treinta años, mientras que el
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

segundo considera a quienes tengan más de treinta
años residiendo en Ciudad Juárez, pero no dentro
del centro y que visiten la zona regularmente
Las entrevistas realizadas se aplicaron en el
mismo sitió de estudios con horarios diversos y en
locaciones variadas como viviendas, comercios u
oficinas, exceptuando el segundo grupo de actores,
donde principalmente las entrevistas se llevaron
a cabo en viviendas particulares y negocios.
Es importante mencionar que las entrevistas
realizadas son parte de un proceso más amplio
en la recopilación de información en campo,
misma que incluyó observación participante por
un periodo de seis meses en distintos horarios y
días en el centro de Juárez. Para la transcripción
de las entrevistas se utilizó el programa Atlas-ti
aplicando un análisis por categorías que permitiera
inferir en la relevancia de elementos específicos
(imaginarios, prácticas, interacciones) en la
reivindicación del paisaje urbano histórico a través
del espacio público.

EL CENTRO DE CIUDAD JUÁREZ
COMO CASO DE ESTUDIO
Con un área total de 165.74 ha, el polígono
definido institucionalmente como centro histórico
por el Instituto Municipal de Investigación y
Planeación (IMIP) se comprende por un total
de nueve colonias que son: Chamizal, Centro,
Bellavista, Monumento, Cuauhtémoc, Barreal,
La Chaveña, Partido Romero y Barrio Alto (ver
imagen 1). De este conjunto de colonias que
comprenden lo denominado centro histórico, se
obtiene una serie de características relevantes,
que de acuerdo con el Inventario Nacional de
Vivienda, con datos del Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI)
2015 son las siguientes: El total de la población
de este polígono es de 3,872 habitantes, siendo la
población de 30 a 59 años la que mayor presencia
tiene con un 40%. Asimismo, es importante
considerar que aunque se trate del primer cuadro
de la ciudad, no se contabiliza el 100% de las
viviendas ubicadas en este polígono con la
totalidad de servicio sanitario, agua entubada,
drenaje, energía eléctrica y recubrimiento de piso.

Imagen 1. Delimitación del centro histórico de Ciudad Juárez

Fuente: Plan Maestro de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Ciudad Juárez, IMIP, 2013

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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�Holguín Ávila

Algunas de las intervenciones recientes que van
desde la remodelación de plazas hasta la creación
de nuevos espacios peatonales y recreativos tienen
origen en el 2006 con la construcción de la Plaza
del Periodista y la remodelación del Monumento
a Benito a Juárez y más recientemente la
peatonalización de la Av. 16 de septiembre en
2014 y la creación de la Plaza Juan Gabriel en
2016 con la participación de distintos niveles de
gobierno (ver imagen 2).
Imagen 2. Espacios públicos en el centro de Ciudad Juárez

Fuente: Elaboración propia

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Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

Otro elemento de importancia es que además en
este sector de la ciudad se concentran doce edificios
catalogados como patrimoniales de acuerdo con
Instituto Nacional de Antropología e Historia, los
cuales son: Templo Misión de Guadalupe, Antigua
Presidencia Municipal, Museo de la Ex Aduana
(Museo de la Revolución en la Frontera), Garita de
Metales, Casa del Administrador, Plaza de Armas,
Monumento a Benito Juárez, Centro Escolar
Revolución, Hotel Sur, Templo Bautista, Edificio
San Luis y Edificio Sauer (ver imagen 3).
Imagen 3. Edificios patrimoniales zona centro

Fuente: Elaboración propia

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�Holguín Ávila

EL IMPACTO DE LAS
TRANSFORMACIONES EN LA ZONA
CENTRO PARA LA REIVINDICACIÓN
DEL PAISAJE URBANO HISTÓRICO
El posicionamiento temporal en la percepción
del centro
Una primera aproximación que fue coincidente
en ambos grupos de actores alude principalmente
a la necesidad de establecer un comparativo
temporal en relación con las características que
permean la zona centro en un comparativo que
parte del antes en relación con el ahora. Pues
bien, esto permite clasificar distintos momentos
desde los cuales los entrevistados han ponderado
determinados elementos sobre otros los cuales
principalmente se dividen en las dinámicas
sociales y los aspectos físicos de la zona.
La información obtenida de las entrevistas
permite establecer una noción amplia en cuanto al
conocimiento que los entrevistados tienen sobre los
distintos momentos mediante los cuales, a través
de su interacción con la zona, han descrito las
realidades percibidas detallando particularidades
que sin embargo, se vuelve más nítidas al recurrir
al propio relato de los entrevistados para establecer
diferenciaciones espacio temporales del antes y el
ahora, lo que también arroja los primeros indicios
en la identificación de modificaciones suscitadas
principalmente en la configuración espacial del
centro y los impactos sociales que esto produjo.
Por lo anterior, se mantiene una memoria sobre
el centro que aporta conocimientos para construir
socialmente dichos espacios a través del tiempo,
en tanto que se hace una expresión respecto a lo
que fue y ya no es, es una modificación en las
formas, las prácticas y las representaciones, lo
que lleva a situar la zona en la actualidad.
“Siempre he estado aquí en el centro, aquí
nací, aquí crecí y todo, hay cosas que siempre
han estado aquí, son parte de la historia de la
ciudad, por ejemplo misión y catedral, es un
edificio, son más bien edificios que siempre
están con gente, pero la vista que ahora tienen,
ahora cuando se hizo peatonal la 16 (calle)
cambió la forma en cómo se ve…y no nomás
eso, en sí la forma en la que se ve el centro y
la calle como tal”(Hombre, 50 años residiendo
en El centro histórico).
“A mí me tocó desde muy joven esta idea
88

del centro como lugar de diversión, esta onda
de la vida nocturna de la zona…si lo ves con
esa idea de la diversión se puede decir que
esto ha sido algo que no se ha ido del todo, ha
tenido sus altibajos y aunque las mejoras que
han hecho para pues que se vea mejor en si el
centro son tardadas o muchos no las aprueban,
también es cierto que pues le da otros aires
al sector, porque pues hay más opciones de
este… caminar por ejemplo, eso cambia
todo, nunca ibas a pensar que ahora el lugar
donde este se daban algunos servicios…pues
prostitución pues para ser exactos, fuera ahora
una plaza que si tú vas por ejemplo una noche
de verano, la ves llena de mucha gente de
todas las edades, eso cambió todo aquí y todos
los que vivimos lo notamos rápido” (Mujer,
35 años residiendo en el centro histórico).
“Últimamente han hecho algunas mejoras
en el centro, tampoco no es que vaya muy
seguido, pero por lo menos una vez al mes me
gusta ir. Ese lugar siempre ha tenido gente por
alguna u otra razón siempre hay personas. Si
me pongo a pensar cómo era el centro hace
quince años por ejemplo, era un lugar sucio
y con no muy buena imagen, aunque tenía
algunos atractivos como el monumento a
Juárez, la ex aduana que siempre se vio como
un edificio distinto o la catedral entre algunos
otros que están ahí, pero recientemente han
cambiado cosas, quizá es porque se ve más
bonito que ves más personas en el centro,
inclusive ver actividades culturales sobre la 16
(calle peatonalizada en 2014) le da un sentido
diferente a la imagen del centro” (Hombre, 66
años viviendo en Ciudad Juárez).
“Si tu vienes por ejemplo un domingo o un
sábado al medio día o en la tardes, vas a ver
cómo la calle se utiliza de otro modo, antes
puros carros, la cantinas y los bares siguen
estando quizá ya no como antes, también
es cierto que es inseguro, aunque te diré que
el centro siempre ha tenido una famita de
inseguridad… si han cambiado las cosas eso
no se puede negar, aunque aún falta mucho por
hacer, por rescatar la historia de la ciudad que
está aquí… han cambiado cosas como te decía,
quizá ahora hay más oportunidad de apreciar el
centro porque hay espacios que antes no, quizá
pueda verse con mayor detalle eso que pues
hace diferente al centro del resto de la ciudad”
(Hombre, 52 años viviendo en Ciudad Juárez).
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

Las configuraciones espaciales y sociales en el
centro: claves en una nueva percepción
La idea manifestada desde los actores participantes
sobre las configuraciones en el espacio tanto
físico como socialmente y los impactos en las
formas mediante las cuales este se utiliza en una
comparativa temporal, pone de manifiesto una
parte importante asignada a la idea del cambio en
esa zona. Se trata entonces de una percepción que se
articula con nuevos elementos que permiten trazar
otras perspectivas relacionadas a lo que es el centro,
en comparación con una apreciación previa de la
zona donde actualmente existe una convergencia en
la aceptación puntual de los cambios.
Esto conlleva a replantear aquello que
actualmente es aceptado socialemte en el centro,
lo reconocido por los entrevistados como parte
de las prácticas que de acuerdo a las condiciones
físicas que actualmente determinan el espacio
se vincula con eso. La convivencia en nuevos
espacios, la realización de eventos culturales y
las interacciones que mantienen con los otros,
permiten puntualizar en aquello que hace posible
entender esa representación de el centro a través
de lo expresado por los entrevistados, aludiendo
a “la objetividad que asegura el consenso sobre
el sentido de las prácticas, es decir, el acuerdo
entre el sentido práctico y el sentido objetivado,
en la producción de un mundo de sentido común”
(Bourdieu, 2008, pág. 94).
“Existe la posibilidad ahora de utilizar el
centro de otros modos que antes podríamos
decir eran más limitados. El hecho de contar
con alternativas de lugares donde estar o
realizar algunas actividades recreativas pues
de un modo u otro también permite poder estar
en contacto con los demás, o sea en pocas
palabras podemos estar caminando o viendo
alguna presentación musical un domingo
sobre la calle, antes para que eso sucediera
pues las opciones eran limitadas. Esto no
quiere decir tampoco que la zona sea segura
totalmente, pero al menos hay opciones para
tener otro tipo de actividades para la gente
en general, algo que en algún tiempo había
dejado de suceder” (Mujer, 48 años viviendo
en el centro histórico).
Asimismo, la constancia en la descripción
de los cambios acontecidos en la zona permite
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

considerar un impacto de importancia de estos
en la vida social y en las formas mediante las
cuales se percibe dicho espacio, destacando la
asignación de significados que se ven traducidos
en la concepción que se tiene de la zona en un
sentido positivo:
“Se han realizado algunos cambios que este
pues vienen a favorecer la imagen de la zona,
como todo hay gente en contra y gente a favor,
pero en lo general se han realizado algunas
modificaciones que pues si son importantes
para lo que viene siendo el centro, por la
imagen que se da y por la rehabilitación
que de algún modo se intenta hacer, aún
faltan muchas cosas claro está, pero las
intervenciones que han tenido lugar aquí pues
si aportan a que se aprecie de otra manera y
sobre todo que se vean personas en el centro,
que conviva la gente ahí” (Hombre, 35 años
viviendo en Ciudad Juárez).
“Podría decirse que hay una valoración
positiva respecto a los cambios que se han
dado en la zona, tanto en la recuperación de
espacios, la adecuación que han tenido así
como en la posibilidad de que tengan lugar la
convivencia de las personas en espacios que
eran prácticamente inexistentes en la zona…
esto además implica pensar que pueden
hacerse más y mejores cosas, o bien, que
pues pudieron hacerse mejor, sin embargo eso
no demerita el hecho de que han favorecido
a la condición que se tenía del centro que
generalmente era muy negativa” (Hombre, 44
años viviendo en Ciudad Juárez)
Bajo estas apreciaciones sobre las características
de usos y prácticas en la zona centro, la asignación
de una valoración positiva refiere a una articulación
dada entre las configuraciones en ese espacio y
las formas en las que se percibe a las personas
utilizando esos espacios, que en todo caso, permiten
tener lugares para estar, más allá de la dinámica de
flujo constante que pueda tener el centro asociado
como lugar de tránsito.
Los imaginarios urbanos en la valoración del
centro
Las formas mediante las cuales se describen
cambios y con ellos nuevas dinámicas en cuanto a
la ocupación y utilización de ciertos espacios en el
89

�Holguín Ávila

centro, permiten tener referentes de importancia
mediante los cuales se otorgan significados a ese
espacio. En lo que refiere a la construcción de los
imaginarios urbanos, los entrevistados perciben
y construyen el espacio socialmente a partir
de conocimientos adquiridos por sus propias
experiencias de vida, lo que conlleva a explorar
las condiciones que caracterizan las relaciones
de los sujetos con ese espacio que no deja de
ser público a través de las representaciones,
lo cognoscitivo, lo simbólico y en general del
espacio dotado de significados.
Al establecer la importancia de la experiencia
de los entrevistados y sus formas de comprender
el centro, se permite vislumbrar perspectivas
sobre la generación de imaginarios creados en
función de su experiencia en relación con ese
entorno de interacción social y físico permitiendo
en una primera aproximación, vincular con el
imaginario urbano lo simbólico y sus significados
en relación con este espacio.
Con anterioridad se ha manifestado lo referente
a las modificaciones acaecidas en un marco espacio
temporal dentro del centro, ya sean las prácticas,
los usos y la apreciación del propio centro lo que
ha dado pauta para obtener representaciones desde
los entrevistados sobre este, permitiendo establecer
nuevos símbolos dotados de significado, pues bien,
el centro dejó de ser lo que era para convertirse en
lo que es, un lugar para estar.
Sin embargo, al considerar el centro en su
generalidad como un referente simbólico, es
preciso aunar en los detalles que ello concierne,
pues la información obtenida permite establecer
que dentro de este existen múltiples elementos
significativos que se asocian a la experiencia
de los entrevistados, sus representaciones y sus
afectos del estar ahí y no en otro lugar, lo que
deriva en elementos simbólicos físicos y sociales.
En este sentido, en el centro se observan en una
primera aproximación, símbolos físicos particulares
que determinan el espacio, de tal modo, que se
encuentran elementos tangibles y reconocibles
que adquieren una importancia en particular, a
decir, la misión de Guadalupe, la ex aduana, plaza
de armas, catedral, la avenida Juárez y la avenida
16 de septiembre por mencionar algunos que se
encuentran como un referente significativo que
acompaña a las representaciones visuales del centro:
“cuando pienso sobre las cosas que hay en el
centro y que yo crea significativas, te puedo
90

decir que está la ex – aduana, la Juárez y
catedral, porque son cosas que además de que
siempre han estado aquí, yo las vi llenas de
vida, siempre con gente…aprendí la historia
de esos edificios porque mis papas me dijeron
que era parte de la historia de Juárez, entonces
desde muy temprana edad les di digamos
relevancia” (Hombre, 50 años residiendo en
el centro histórico).
“las cosas más significativas que puede
haber en el centro, es la ex - aduana, la misión
de Guadalupe y la ex - presidencia, por lo que
representan en la vida de Ciudad Juárez, porque
son cosas que siempre han sido importantes
para la ciudad y son de lo más relevante que
puede haber aquí, eso hace que uno sepa que
está en el centro y no en otro lado” (Hombre,
64 años residiendo en el centro histórico).
“Hay cosas que tienen una importancia
aunque mucha gente no sepa porque, o
sea sabes que son relevantes incluso hasta
porque se ven diferentes, es algo que si tú
tienes viniendo un tiempo al centro en algún
momento tuviste que haber visto…con el paso
de tiempo han cambiado, podría pues decirse
que para mejorar…esas cosas que han estado
aquí y que podría digamos dárseles valor
son la misión de Guadalupe por ejemplo,
la ex aduana, la ex presidencia, plaza de
armas inclusive más reciente la propia 16
de septiembre que vino pues a dar otra vista
al centro y si te detienes un poco mientras
caminas, te das cuenta que incluso catedral
o la ex aduana se ven diferentes, es como si
fuera una forma más atractiva de ver el centro,
de recorrerlo y como no, hasta darle una
importancia que quizá no le habías dado por
nunca detenerte a ver, ahora puedes hacer eso”
(Mujer, 38 años residiendo en Ciudad Juárez)
Es importante señalar que además del
reconocimiento de símbolos físicos particulares,
anteriormente se habló sobre nuevas dinámicas
surgidas en el centro, donde los elementos
físicos referenciados como relevantes forman
parte al integrarse en el conjunto de lo definido
como centro, por lo que las dinámicas sociales
que en ellos se generan o bien a sus alrededores
comprobadas a través de la observación, forman
parte de esas características intangibles pero
complementarias entre la relación de lo social y
el plano de lo físico, lo cual, se constituye como
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�La reivindicación del paisaje urbano histórico a través del espacio público

una reciprocidad necesaria para la asignación
de significados.
En este sentido, al ubicar elementos simbólicos
significativos en estructuras físicas en particular,
no reduce al imaginario urbano a un objeto,
sino que en todo caso, es a través del objeto,
que se manifiestan elementos inmediatos de
significado, encontrando en la imagen a través de
lo físico, elementos particulares que le permiten
a los individuos consolidar su imaginario. Por
lo anterior, la construcción de los imaginarios
urbanos en relación con el centro histórico de
Ciudad Juárez se constituye en este caso a partir
de la significación de elementos físicos y procesos
de interacción social que cobran importancia
en tanto que estos pueden generar referencias
sobre lo que es la zona, mismos que a su vez son
plenamente identificables y se caracterizan como
relevantes al momento de otorgar cualidades que
pueden ser descritas y valoradas.
Con ello, la relación entre lo social y lo urbano,
no sólo supone una interacción del individuo con
las características físicas del espacio que lo rodea,

sino que esas características han pasado de ser
componentes físicos del espacio, a símbolos que
refieren a las representaciones generadas de la zona
centro, donde de acuerdo a Salvador Salazar (2010),
las representaciones encuentran su manifestación
concreta en los relatos, pues éstos realizan la
transformación de los lugares en espacios, mismos
que además, en este caso, contiene elementos
suficientes para extrapolar el relato a su escenario
de vida actual, en donde dichos elementos, se ven
referidos a los componentes físicos que figuran
como vestigios urbanos que pueden dar un soporte
a la representación del espacio.
Es importante señalar que mediante la
relación de lo social con los componentes físicos
y las configuraciones espaciales del área, las
prácticas e interacciones que se generan en
relación con esos elementos tangibles determinan
esa otra parte intangible en la valorización de la
zona centro y que inclusive, se relaciona con las
formas mediante las cuales ahora este espacio de
la ciudad es recorrido (ver imagen 4).

Imagen 4. Sendas, hitos y nodos en la zona centro

Fuente: Elaboración propia

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

91

�Holguín Ávila

CONCLUSIONES: LA TRASCENDENCIA
DEL ESPACIO PÚBLICO EN LA
REIVINDICACIÓN DEL PAISAJE
URBANO HISTÓRICO
La relación de las dinámicas sociales y los
elementos físicos existente en el centro histórico
de Ciudad Juárez, ha permitido ubicar símbolos
dotados de significado determinados a través de las
configuraciones espacio – temporales acaecidas en
la zona centro.
En este sentido, la concepción del espacio como
una construcción social, remite a las configuraciones
acontecidas en este espacio y su impacto que
en las dinámicas sociales que entorno a dichas
configuraciones se han desarrollado, lo que también
implica un reconocimiento sobre las propias prácticas
de la zona y sus modificaciones a partir de esto.
Por ello, existen dinámicas que más allá de
caracterizar el centro como lugar de tránsito, de
comercio o de esparcimiento, le otorgan valor en
conjunto con los elementos físicos considerados
como simbólicos, pues estas dinámicas conforman
prácticas que se ven relacionadas con el carácter
significativo que representa lo denominado centro
histórico, en donde la implementación de ciertas
acciones que se traducen en creación de espacio
público, han generado nuevas percepciones que
resultan trascendentes en los actores considerados
para referir lo que es el centro.
Es importante señalar que la relación de lo
social y el medio construido desde la cual los
entrevistados asignan significados a determinados
elementos físicos que componen el área, tendría
que ver no sólo con la relevancia simbólica de
dichos elementos, sino también con las prácticas
e interacciones que se generan en relación a ellos,
los cuales, determinan esa otra parte intangible
en la relación de los social y lo físico en la zona
centro, en donde la generación de espacio público
finalmente consolida o amplía las prácticas que
ahí suceden, promoviendo otras formas de estar
en el lugar y por lo tanto de percibirlo.
La producción del imaginario urbano se genera
entonces a partir del proceso de asimilación del
espacio en relación a las experiencias generadas a
partir de las dinámicas de interacción articuladas en
relación a los componentes simbólico-significativos
ya mencionados y aquí, la posibilidad de los
actores en interactuar en y con el propio espacio,
se ve ampliada al introducir variantes que eran
inexistentes en la zona como la peatonalización de
92

calles o creación de plazas en lugares identificados
como riesgosos, que finalmente tienen repercusión
directa en las formas de reivindicar el paisaje
histórico en el centro.
Si bien las intervenciones generadas en
materia de espacio público dentro de la zona se
encuentran perfectamente delimitadas en áreas
específicas, las posibilidades que dichas zonas
generaron para propiciar nuevas experiencias
que finalmente son valoradas acorde a la
información proporcionada por los entrevistados
y corroborada por la observación en campo, han
ampliado las formas mediante los cuales la vida
pública en este espacio se ha desarrollado, pues
bien, no es entonces la relación que se tiene de los
elementos simbólicos como elementos estáticos
de contemplación, sino que estos han pasado a ser
parte interactiva del espacio público al constituirse
como elementos que potencializan los significados
dados a la zona, generando la identificación de
áreas como simbólicas y significativas por los
elementos físicos que las caracterizan y por las
prácticas que se generan.
En síntesis, las intervenciones generadas en la
zona centro en materia de espacio público, han
permito asignar valores positivos que conllevan
la parte física y social en el momento en que los
usuarios pueden interactuar en dicho espacio
bajo nuevas oportunidades de vivir el centro
en circunstancias que permiten la interacción
con los otros, pero también interactuar con ese
referente histórico que finalmente envuelve la
zona como parte del legado patrimonial más
importante para la ciudad. Aunque ciertamente
la zona centro presenta retrasos importantes
asociados principalmente a seguridad e imagen,
la generación de nuevos espacios públicos
supone una oportunidad, pero también un reto
para la integración del resto de la ciudad en una
zona que a escala urbana, había estado perdiendo
importancia de manera gradual. C
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93

�Requerimientos de diseño ambiental al interior de los
edificios en México
Environmental design requirements for Indoor Environmental Quality in Mexico
Recibido: abril 2019
Aceptado: septiembre 2020

Silverio Hernández Moreno1

Resumen

Abstract

El objetivo fue la revisión y análisis de
normatividad mexicana acerca de Calidad
Ambiental al Interior de los Edificios que fuera
equivalente a las normas estadounidenses que
se solicitan durante el proceso de certificación
LEED® v4, con el propósito de certificar edificios
en México. La metodología se resume en la revisión
de normas mexicanas que tuvieran equivalencia
con la estadounidense y en concordancia con sus
contenidos, su rigor de aplicación y su vigencia.
Como resultado, se obtuvo que en la mayoría de
los requerimientos solicitados por la categoría de
Calidad Ambiental al Interior de las Edificaciones
no hubo equivalencia entre normas, y por tanto se
concluye, en lo general, que mientras las normas
mexicanas no sean lo suficientemente completas
para aplicación en este tipo de modelos o sistemas
de clasificación ambiental en edificios, se seguirá
cumpliendo con las normas estadounidenses o
de ISO siempre y cuando tengan una adecuada
adaptación al contexto mexicano por parte de los
proponentes.

The objective was the review of Mexican
regulations regarding to Indoor Environmental
Quality that were equivalent to the American
standards requested during the LEED® v4
certification process, with the purpose of
certifying buildings in Mexico. The methodology
summarized in revision of Mexican standards that
have equivalence with the United States norms
and in accordance with its contents, its application
rigor and its validity. As a result, in most of the
requirements requested by the category of Indoor
Environmental Quality there was no equivalence
between standards. Therefore, it is concluded while
the Mexican standards are not complete enough
to application in this type of models or systems
of environmental classification in buildings, will
continue to comply with US standards as long as
they have an adequate adaptation to the Mexican
context by the proponents

Palabras Clave:

Keywords:

Indoor environmental quality; LEED®
Certification; environmental classification systems

Calidad ambiental al interior; Certificación LEED®;
sistemas de clasificación ambiental

1
Nacionalidad: mexicano; Doctor en Arquitectura; adscripción: profesor investigador de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma del Estado de México; e-mail: silverhm2002@yahoo.com.mx

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

95

�Hernández Moreno

1. INTRODUCCIÓN
Actualmente existen alrededor del mundo,
numerosos modelos y sistemas de clasificación
ambiental2 para el diseño y construcción de
edificios, tales como LEED® (Estados Unidos),
BREEAM® (Reino Unido), Green Mark®
(Singapur), Green Star® (Australia) etc., que
pueden o no adaptarse a la forma del quehacer
arquitectónico en cualquier país del mundo, es
decir, a la aplicación propiamente de criterios
arquitectónicos, de materiales y sistemas
constructivos propios de una región o localidad
(Awadh, 2017; Abreu, Freitas y Zhang, 2018; Shan
y Hwang, 2018).
Todos estos modelos o metodologías de diseño
ambiental de edificios surgieron con la intención
principal de reducir los impactos ambientales
de los edificios durante todo su ciclo de vida
(Alwisy, BuHamdan y Gül, 2018; Shan y Hwang,
2018), sobre todo por la cuestión de consumos
de energías de origen fósil. Al mismo tiempo
se fue incorporando la necesidad de proveer un
adecuado ambiente al interior de los inmuebles
que incluyera: confort térmico, confort lumínico,
confort visual, confort acústico y control de malos
olores, también para aumentar la plusvalía del
inmueble y mejorar la toma de las decisiones de los
actores involucrados en los proyectos (Sunderland
y Butterworth, 2016), lo que desde el principio, en
las versiones del modelo de LEED® se ha tomado
de manera muy puntual y en concordancia con
normatividad vigente relacionada a los temas de
confort al interior de los inmuebles.
LEED® es un modelo de clasificación ambiental
de edificios, que permite a través de 8 categorías
de diseño sustentable, diseñar, construir, operar
y mantener diversos tipos de edificios acordes
a normatividad referente al control de aspectos
ambientales, económicos y sociales. LEED®
tiene la finalidad de certificar ambientalmente
cualquier edificio, pero el modelo puede ser
empleado también con propósitos de servir como
una guía de diseño de “buenas prácticas3” (Jalaei
y Jrade, 2015) en las disciplinas de Arquitectura y
Construcción en todo el mundo.

Las 8 categorías que conforman LEED® v44
(USGBC, 2014), son:
1. Ubicación y transporte
2. Sitios sustentables
3. Uso eficiente del agua
4. Energía y atmósfera
5. Materiales y recursos
6. Calidad ambiental al interior del edificio
7. Innovación
8. Prioridad regional
El sistema de clasificación de LEED® se
estructura entonces en estas categorías y cada
categoría contiene una serie de pre-requisitos y
requisitos de diseño ambiental en edificios que se
deben cumplir bajo un determinado propósito cada
uno (USGBC, 2014). El máximo puntaje por el
total de las categorías que se puede cumplir son
110 puntos, habiendo 4 distintas certificaciones
según su puntaje:
•
De 40 a 49 puntos se da un certificado
básico
•
De 50 a 59, plata
•
De 60 a 79, Oro
•
De 80 a 110, Platino.
El objetivo principal de este trabajo es
hacer una revisión exhaustiva de normatividad
mexicana y de literatura científica acerca de la
Calidad Ambiental al Interior de los Edificios que
sea equivalente a las normas estadounidenses que
se solicitan durante el proceso de certificación
LEED® v4, con el propósito de certificar edificios
ambientales en México.
El presente artículo, además de esta introducción,
consta de una sección de metodología donde
se explica de manera concisa cómo se realizó
la investigación para alcanzar el objetivo;
posteriormente la sección de resultados arrojó
una tabla en la que se organizaron los principales
hallazgos en materia de revisión de normas y
literatura científica correspondiente al tema
central de Calidad Ambiental al Interior de
las Edificaciones para el cumplimiento de los
requerimientos solicitados por el modelo LEED®
durante el proceso de certificación; finalmente se
emitieron las principales conclusiones respecto a
los resultados obtenidos.

2
Sistema de clasificación ambiental, entendido como un modelo o metodología que ordena y sistematiza una serie de categorías de tipo
ambiental para algún fin, en este caso para certificaciones ambientales en edificios.
3
“Buenas prácticas” entendidas como prácticas de tipo sustentable, con énfasis en lo ambiental.
4
v4 se refiere a la versión del modelo o metodología de LEED®.

96

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

Cabe señalar que el presente trabajo no se
trata de describir los puntajes ni los niveles de
certificación que se pueden obtener a través
del modelo, sino que se enfoca solamente a las
siguientes preguntas básicas:
¿Cómo podemos emplear el modelo LEED®
v4 con el fin de mejorar y certificar la calidad
ambiental al interior de edificios en proyectos
de diseño y construcción en México? Por tanto,
la pregunta principal sería: ¿Cuáles normas
mexicanas deben elaborarse o ajustarse para
alinearse al modelo LEED®?
Por consecuencia de estas preguntas básicas, se
podrá conocer de manera detallada qué normatividad
(tanto mexicana como estadounidense) se debe
cumplir en la solicitud de certificación a través de
LEED® v4, incluyendo su fuente principal para
consulta y revisión.
2. METODOLOGÍA
El enfoque del presente trabajo es desde la
perspectiva del arquitecto y constructor; la
investigación es esencialmente una revisión de
literatura científica, básicamente de normas técnicas
que dan cumplimiento a diversos requisitos de
diseño para obtener una certificación ambiental de
edificios en México, mediante el modelo LEED®
de Estados Unidos de América, el cual es el de
mayor uso y prestigio en el mundo.
El objeto de estudio, fue concretamente, las
normas técnicas, las cuales y a través de una
revisión y análisis cuantitativo y cualitativo de su
contenido, aplicabilidad, vigencia y compatibilidad
entre normas, se pudo determinar la equivalencia
entre las normas estadounidenses con las normas
mexicanas, de la siguiente manera:
1. Se determinó el contexto geográfico de
aplicación para el caso mexicano.
2. Con base a la versión 4 (v4) de LEED®
referente a diseño y construcción de edificios se
definieron los requerimientos (pre-requisitos y
requisitos) de diseño y construcción únicamente
para la categoría Calidad Ambiental al Interior
(EQ por sus siglas en inglés).
3. De cada requerimiento de diseño
ambiental se buscó la equivalencia de la normativa
mexicana en correspondencia con la normativa
estadounidense señalada en cada requerimiento a
través de una revisión exhaustiva de literatura tanto
impresa como electrónica de normas mexicanas.
4. Se analizó en interpretó la equivalencia
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

de la norma mexicana por la estadounidense
para aplicación a proyectos en México, de
acuerdo principalmente con sus contenidos,
rigor de aplicación, vigencia y compatibilidad
de aplicación. Se determinó también cómo
se puede asegurar el cumplimiento en la
aplicación de las normas.
Finalmente se identificaron en qué casos
existieron o no existieron equivalencias de
normas mexicanas (tabla 1) para ver la posibilidad
de aplicar la norma estadounidense o alguna
internacional como ISO igualmente equivalente
y estricta. Se mencionó cómo se debe asegurar el
cumplimiento en la aplicación de las normas.
3. RESULTADOS
El contexto geográfico para la aplicación del
modelo de LEED® v4 corresponde para el
presente estudio a toda la república mexicana,
tomando en consideración que las normas
encontradas como equivalentes a las de Estados
Unidos pueden aplicarse para todo México,
porque son de índole federal.
Los requerimientos (pre-requisitos y requisitos)
de diseño y construcción para la categoría Calidad
Ambiental al Interior (EQ por sus siglas en inglés)
correspondientes al modelo LEED® v4, están
descritas en la columna 1 de la tabla 1, incluyendo
la equivalencia de la normativa mexicana (columna
5) y la de ISO (columna 6) en correspondencia con
la normativa estadounidense (columna 4) señalada
en cada requerimiento. Vea por favor también la
sección de referencias para un mayor detalle sobre
las normas técnicas y sus fuentes. (Ver tabla 1 en
las páginas siguientes)
Tabla 1. Requerimientos de diseño ambiental
para la categoría de Calidad Ambiental al
Interior de los Edificios según el modelo
LEED® v4
Fuente: resultados obtenidos de la revisión de
literatura basada principalmente en: USGBC,
2014; Secretaría de Economía, 2013; Diversas
fuentes de ASHRAE, Normas Oficiales Mexicanas
e ISO. Por favor vea la sección de -Referenciaspara mayores detalles

97

�Hernández Moreno

98

Establecer estándares mínimos de calidad del aire al interior.

Propósito

Prevenir la exposición al humo de tabaco a los
ocupantes del edificio.

2. Control del humo ambiental del tabaco
(pre-requisito obligatorio)

1. Desempeño mínimo de la calidad del aire al interior (pre-requisito obligatorio)

Requerimiento

Requisitos y
recomendaciones
de diseño

Normas que
atender (USA)

Equivalencia en México

Espacios
ventilados
mecánicamente

ASHRAE 62.12010, Sections
4 through 7,
Ventilation for
Acceptable
Indoor Air
Quality
(ASHRAE,
2010).

No hay equivalencia como
tal pero parcialmente están
las normas: Norma Oficial
Mexicana NOM-031STPS-2011, ConstrucciónCondiciones de Seguridad y
Salud en el Trabajo (Secretaria
del Trabajo y Previsión Social,
2011); NOM-023-ENER-2010
(Eficiencia energética en
acondicionadores
de aire tipo dividido)
Secretaría de Energía (2010).

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy). ISO (2008).

Espacios con
ventilación natural
o espacios mixtos:
determinando
apertura mínima
para aire exterior.

ASHRAE 62.12010 (ASHRAE,
2010); figura 2.8
CIBSE; sección
4 de ASHRAE
62.1-2010

No hay equivalencia, pero
parcialmente está la norma:
Norma Oficial Mexicana
NOM-031-STPS-2011,
Construcción-Condiciones
de Seguridad y Salud en
el Trabajo (Secretaría de
Energía, 2010).

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy), ISO (2008).

Monitoreo en
ambos casos

ASHRAE 62.12010

No hay equivalencia, pero
parcialmente está la norma:
Norma Oficial Mexicana
NOM-031-STPS-2011,
Construcción-Condiciones
de Seguridad y Salud en el
Trabajo.

ISO 16814:2008 (Building
environment design -- Indoor
air quality -- Methods
of expressing the quality
of indoor air for human
occupancy).

Para centros de
salud (espacios
ventilados
mecánicamente).
Para espacios con
ventilación natural
usar ASHRAE
62.1-2010; figura
2.8 CIBSE.

Sección 7 de
ASHRAE 1702008 (Ventilation
of Health Care
Facilities), ASHRAE
(2008); 2010
FGI Guidelines
for Design and
Construction
of Health Care
Facilities, tabla 2.12; ASHRAE 62.12010; secciones: 6,
7 y 8 de ASHRAE
170-2008.

No hay equivalencia,
pero parcialmente está
la norma: Norma Oficial
Mexicana NOM-031STPS-2011, ConstrucciónCondiciones de Seguridad
y Salud en el Trabajo.

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy).

Monitoreo en
ambos casos

ASHRAE 62.12010

Prohibir fumar dentro del edificio; prohibir
fumar dentro del edificio excepto en zonas
reservadas a fumadores ubicadas al menos
a 7.5 mts de toda entrada, entrada de aire
exterior y ventana operativa; y prohibir
fumar fuera del límite de la propiedad en
espacios usados para fines de negocios. Debe
haber carteles a menos de 3 mts de todas las
entradas del edificio que indiquen la política
de no fumar. Sellado de puertas y ventanas
exteriores para asegurar un aislamiento
efectivo del aire interno con el externo;
sellar todas las puertas entre unidades y
pasillos comunes; minimizar las vías no
controladas de transferencia de humo y otros
productos contaminantes, tales como ductos
de instalaciones, entrepisos, techos, pisos,
aperturas de suministros bajantes de basura o
ropa sucia, huecos de ascensores o conductos
de correo, etc.

"

No hay equivalencia,
pero hay en México un
Reglamento de la Ley
General para el Control
del Tabaco, donde se hace
referencia a evitar fumar al
interior de los edificios.

Norma ISO

"

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy).

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Espacios que faciliten la comunicación a través de un diseño acústico efectivo.

3. Desempeño Acústico mínimo (pre-requisito obligatorio)

Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

1. Ruido de
fondo de los
sistemas de aire
acondicionado
(máximo 40
dBA).

1. Sección 1,
anexo A.1 de
la norma ANSI
S12.60-2010
(ANSI, 2010);
cap. 48 del
2011 HVAC
Applications
ASHRAE
Handbook; Noise
and Vibration
Control; norma
AHRI 885-2008
(AHRI, 2008).

No hay una equivalencia
como tal, pero hay un
apéndice informativo
13, Recomendaciones
acústicas, en la norma
mexicana NMX-AA164-SCFI-2013 sobre
Edificación sustentableCriterios y requerimientos
ambientales mínimos,
(Secretaría de Economía,
2013).

ISO 12354-1:2017 (ISO,
2017a).

2. Ruido
exterior:
implementar
medidas de
tratamiento
acústico para
mínimizar
intrusión sonora
de fuentes
externas,
procurando
mantener al
interior en horas
pico de ruido un
máximo de 60
dBA.

Clasificando el
ruido exterior
en A, B, C o
D; Tabla A1.2a
2010 de las FGI
Guidelines,
Categorization
of Health care
Facility Sites by
Exterior Ambient
Sound y la tabla
1.3-1 de 2010
SV Guidelines;
en categorías B,
C y D atender
a ASTM E966
Standard
Guide for Field
Measurements
of Airbone
Sound Insolation
of Buildings
Facades and
Facade Elements,
(ASTM, 2010).

No hay una equivalencia
como tal, pero hay un
apéndice informativo
13, Recomendaciones
acústicas, en la norma
mexicana NMX-AA164-SCFI-2013 sobre
Edificación sustentableCriterios y requerimientos
ambientales mínimos.

ISO 12354-2:2017 (ISO,
2017b).

3. Tiempo de
reverberación:
incluir acabados
que absorban
suficientemente el
ruido para cumplir
con la sección 1 de la
norma ANSI S12.602010 Acoustical
Performance
Criteria. Confirmar
que la superficie total
de paneles acústicos
de paredes, acabados
de cielorrasos supere
la superficie total
del techo de los
espacios (excluyendo
lámparas, difusores
y rejillas); y que los
materiales contengan
un coeficiente de
reducción de ruidos
(NRC por sus siglas
en inglés) de 0.7 o
superior para que
puedan ser incluidos
en el cálculo).

ANSI S12.602010 Acoustical
Performance
Criteria;
NRC-CNRC
Construction
Technology
Update N°
51, Acoustical
Design of
Rooms for
Speech (2002).

No hay una equivalencia
como tal, pero hay un
apéndice informativo
13, Recomendaciones
acústicas, en la norma
mexicana NMX-AA164-SCFI-2013 sobre
Edificación sustentableCriterios y requerimientos
ambientales mínimos.

ISO 12354-2:2017

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

99

�100

Mejorar el confort de la calidad del aire de los ocupantes.

4. Estrategias avanzadas de calidad de aire

Hernández Moreno

Opción 1.
Estrategias
avanzadas de
calidad de aire;
Ventilación
mixta: a)
Sistemas de
control de
contaminantes
de ingreso; b)
Prevención de la
contaminación
cruzada en
el interior; c)
Filtración; d)
cálculos de
diseño de la
ventilación
natural; e)
cálculos de
diseño de modo
mixto.

c) Un valor 13
o superior de la
norma: ASHRAE
52.2-2007 (Method
of
Testing General
Ventilation AirCleaning Devices
for
Removal Efficiency
by Particle Size)
(ASHRAE (2007);
d) Sección 2.4 de
marzo de 2005 de
Applications manual
AM10, Natural
Ventilation in Non
domestic Buildings
de la Chartered
Institution of
Building Services
Engineers (CIBSE)
(CIBSE, 2005); e)
Cálculos de diseño
mixto (CIBSE
Application Manual
13-2000, Mixed
Mode Ventilation).

No hay equivalencia en
México.

ISO 16890-4:2016
Air filters for general
ventilation — Part 4:
Conditioning method to
determine the minimum
fractional test efficiency,
ISO (2016a), ISO,
(2016b).

Opción 2. Estrategias
adicionales de
calidad de aire:
en espacios con
ventilación mecánica:
a) Prevención de la
contaminación del
exterior; b) aumento
de la ventilación;
c) monitoreo
del di óxido de
carbono; d) control
y monitoreo de
fuentes adicionales.
En espacios con
ventilación natural:
a) Prevención de
la contaminación
exterior; b) control y
monitoreo de fuentes
adicionales; cálculos
de ventilación
natural "habitación
a habitación". En
espacios con modo
mixto: a) Prevención
de la contaminación
exterior; b) aumento
de la ventilación;
c) control y
monitoreo de
fuentes adicionales;
d) cálculos de
ventilación natural
"habitación a
habitación".

a) Prevención de
la contaminación
exterior National
Ambient Air
Quality Standards
(NAAQS); b)
aumento de
la ventilación
(aumentar tasas de
ventilación al menos
un 30 %, ASHRAE
62.1-2010; figura
2.8 CIBSE; sección
4 de ASHRAE
62.1-2010; c)
monitoreo del di
óxido de carbono,
calculando los
puntos de consigna
con ASHRAE
62.1-2010, apéndice
C; d) control y
monitoreo de fuentes
adicionales (hacer
un plan de control y
monitoreo de fuentes
de contaminación
adicional y utilizar
sensores específicos
para su control;
e) Cálculos de
ventilación natural
("habitación a
habitación"), CIBSE
AM10, sección 4,
Design calculations
para predecir que
las corrientes de
aire "habitación
a habitación"
suministrarán una
ventilación natural
eficiente.

No hay equivalencia como
tal, pero parcialmente está
la Norma Oficial Mexicana
NOM-031-STPS-2011,
Construcción-Condiciones
de Seguridad y Salud en el
Trabajo.

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy).

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Reducir las concentraciones de productos químicos contaminantes que dañen la calidad del aire al interior.

5. Materiales de baja emisión

Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

Control de
emisiones de
Compuestos
Orgánicos
Volátiles (VOC
por sus siglas en
inglés). El umbral
de cumplimiento
de emisiones VOC
va de 90 % al 100
% dependiendo
de la categoría
de materiales y
acabados. Deben
hacerse pruebas
de los productos
del edificio de
acuerdo con el
Standard Method
V1.1-2010 del
Departamento de
Salud Pública de
California (CDPH
por sus siglas en
inglés), empleando
escenarios de
exposición que
procedan. Las
declaratorias del
fabricante debe
indicar el rango
total de VOC a los
14 días; además
para pinturas y
revestimientos de
aplicación húmeda
se debe cumplir
con: California Air
Resources Board
(CARB) 2007;
Suggested Control
Measure (SCM)
for Architectural
Coatings o la
norma 1110
(2011) del South
Coast Air Quality
Management
District; para
adhesivos y
sellantes la norma
1168 de South
Coast Air Quality
Management
District.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Sistemas de
mobiliario
7.6.1 y 7.6.2 de
ANSI/ BIFMA
e3-2011
(BIFMA, 2011);
Declaraciones
del fabricante
directrices de
CDPH SM V1.1
-2010, sección
8, certificadas
por la guía ISO
65; laboratorios
acreditados por
ISO/IEC 17025
(ISO, 2012);
contenido VOC
ASTM D2369- No hay equivalencia en
10 (ASTM,
México.
2015); ISO
11890 parte
1 o ASTM
D6886 -03 o
ISO 11890
parte 2; madera
compuesta
California
Air Resources
Board;
Airborne
Toxic Measure
to Reduce
Formaldehyde
Emissions from
Composite
Woods Products
Regulation.

ISO 11890 (ISO, 2006);
ISO 65; ISO/IEC 17025;
ISO 16000-3: 2010;
ISO 16000: 6-2011; ISO
16000-9: 2006 y la ISO
16000-11: 2006.

101

�6. Plan de gestión de la calidad del aire interior del edificio

Minimizar los problemas de calidad del aire al interior del edificio asociados con la
construcción y renovación más mantenimiento del inmueble.

7. Evaluación de la Calidad del Aire al Interior

Mejorar la calidad del aire al interior durante la construcción y durante la ocupación
del edificio.

Hernández Moreno

102

Durante la
construcción: cumplir
con las directrices
del capítulo 3, del
IAQ Guidelines for
Occupied Buildings
Under Construction,
segunda Edición
2007 (SMACNA,
2008); ANSI/
SMACNA 008-2008
de la Sheet Metal
and Air Conditioning
National Contractors
Association
(SMACNA).
Materiales
particulados; VOC;
Emisiones exteriores
cumplir con NIOSH
Asphalt Fume
Exposures during the
application of Hot
Asphalt to Roof
(2003-112)
(Department
of Health and
Human Services
2003). Tabaco;
ruido y vibración
(BS5228) British
Standards Institution
(2008); Control de
infecciones (FGI
2010 Guidelines
for Design and
Construction
of Health Care
Facilities) Facility
Guidelines Institute
(2010).

ASHRAE
52.2-2007;
Guidelines
for Occupied
Buildings
Under
Construction,
segunda
Edición
2007; ANSI/
SMACNA 008No hay equivalencia en
2008 de la Sheet
México.
Metal and Air
Conditioning
National
Contractors
Association;
BS5228; FGI
2010 Guidelines
for Design and
Construction
of Health Care
Facilities.

ISO 16814:2008
(Building environment
design -- Indoor air
quality -- Methods of
expressing the quality
of indoor air for human
occupancy).

Mejorar la
calidad del
aire al interior
a través del
control de las
concentraciones
máximas de
los productos
tomando en
cuenta los
métodos
y normas
especificadas.

Formaldehido:
ASTM D5197
ASTM (2016);
EPA TO-11
(Environmental
Protection Agency,
2015). o EPA
Compendium
Method IP-10;
Partículas PM 10:
EPA Compendium
Method; Ozono:
ASTM D514902; Compuestos
Orgánicos Volátiles:
EPA TO-1, TO5, TO-17 o EPA
Compendium
Method; Productos
químicos
ennumerados en la
norma del Estado
de California
(CDPH) Standard
method v1.1, tabla
4-1, excepto el
Formaldehido:
ASTM D5197;
EPA TO-1, TO-15
y TO-17; monóxido
de carbono (CO):
EPA Compendium
Method IP-3.

Formaldehido: ISO
16000-3 (ISO, 2011a);
Partículas PM 10: ISO
7708 (ISO, 1995); Ozono:
ISO 13964 (ISO, 1998);
Compuestos Orgánicos
Volátiles: ISO 16000-6
(ISO 2011b); Productos
químicos enumerados
en la norma del Estado
de California (CDPH)
Standard method v1.1,
tabla 4-1, excepto el
Formaldehido: ISO
16000-3 y 16000-6;
monóxido de carbono
(CO): ISO 4224.

No hay equivalencia en
México.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Mejorar el confort térmico para promover la productividad de las actividades que se
realicen y mejorar el bienestar de las personas al interior.

Cumplir con
la norma
ASHRAE 552010 (ASHRAE
2017); y se
recomienda
utilizar
controladores
térmicos
generales
pero también
individuales y
por zona con el
fin de ajustar
el ambiente
local o parcial
del edificio de
al menos la
temperatura
del aire, la
temperatura
radiante, la
velocidad
del aire y
la humedad
(utilizando
termostatos
individuales
para su control).

Mejorar tanto el bienestar de los ocupantes como la productividad de las actividades, a
través de iluminación de alta calidad.

9. Iluminación artificial

8. Confort térmico

Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

Opción 1.
Controladores
de iluminación.
Proporcionar al
menos el 90 %
de los espacios
de ocupantes
individuales
controladores
de iluminación
para adaptarlas a
sus actividades
específicas;
Opción 2. Calidad
de la iluminación:
Utilizar
dispositivos
que atiendan a
adecuados niveles
de: luminosidad,
índice de
reproducción
cromática, vida
nominal de las
fuentes de luz,
limitar iluminación
superior directa,
umbrales de
reflectancia
incluyendo el
mobiliario si este
está incluido en el
proyecto, relación
de iluminancia
promedio tanto en
techos como en
paredes

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

ASHRAE 552010 (Thermal
Comfort
Conditions
for Human
Occupancy.

No hay equivalencia
en México como tal
pero se pueden emplear
normas relacionadas
a este punto, como:
NOM-008-ENER-2001
(Eficiencia energética en
edificaciones,
envolvente de edificios no
residenciales) (Secretaría
de energía, 2001);
NOM-018-ENER-2011
(Aislantes térmicos
para edificaciones),
Eficiencia energética en
edificaciones.
Envolvente de edificios
para uso
habitacional).

ISO 7730: 2005
(Ergonomía del ambiente
térmico) ISO (2005);
CEN EN 15251: 2007
(Parámetros del ambiente
interior para el diseño y
evaluación de la eficiencia
energética de edificios,
incluyendo la calidad
del aire, condiciones
térmicas, iluminación y
ruido, sección A2).

ASHRAE 90.12016: Power
and Lighting,
ASHRAE
(2016).

NOM-025-STPS-2008
(Condiciones de
iluminación en los centros
de trabajo); y
cumplimiento de:
NOM-007-ENER-2004
(Secretaría de Energía,
2014),
NOM-013-ENER-2004,
NOM-028-ENER-2010,
NOM-017ENER/SCFI-2008 y
NOM-064-SCFI-2000,
NOM-025-STPS2008.

ISO 7730: 2005
(Ergonomía del ambiente
térmico); CEN EN 15251:
2007 (Parámetros del
ambiente interior para el
diseño y evaluación de
la eficiencia energética
de edificios, incluyendo
la calidad del aire,
condiciones térmicas,
iluminación y ruido,
sección A2) (British
Standards Institution,
2007).

103

�10. Iluminación natural

Mejorar la iluminación al interior del edificio a través de la iluminación natural para
reducir el consumo de energía artificial.

Opción 1.
Simulación por
computadora
de la autonomía
del espacio con
iluminación
natural y su
exposición a
la luz solar
de manera
anual; Opción
2: Realizar
cálculos de la
iluminancia de
los espacios
interiores;
Opción 3:
Medición de
los niveles de
iluminancia de
las superficies
de iluminación
natural,
regularmente
iluminadas de
acuerdo a un
calendario de
medidas de
iluminancia.

11. Desahogo visual o vistas de calidad

Conectar a ocupantes del edificio con el entorno exterior mediante vistas de calidad.

Hernández Moreno

Procurar una
línea directa de
visión hacia el
exterior a través
de las ventanas
en al menos un
75 % del total
de la superficie
ocupada;
Visión clara
del exterior no
obstaculizada;
vistas en
diversas
direcciones, que
incluyan flora,
fauna, cielo,
movimiento,
objetos bien
definidos y
vistas libres. El
uso de patios
interiores se
puede realizar
hasta un límite
del 30 % de las
necesidades de
desahogo visual.

104

NOM-025-STPS-2008
(Condiciones de
iluminación en los centros
de trabajo); y
cumplimiento de: NOM007-ENER-2004,
NOM-013-ENER-2004,
NOM-028-ENER-2010,
NOM-017ENER/SCFI-2008 y
NOM-064-SCFI-2000,
NOM-025-STPS2008.

ASHRAE 90.12016: Power
and Lighting.

ANSI/
ASHRAE/IES
STANDARD
90.1-2010
Energy
Standard for
Buildings
Except LowNo hay equivalencia.
Rise Residential
Buildings
Windows and
offices: a study
of office worker
performance
and the indoor
environment.

ISO/WD 20734
Building Enviroment
Design -- Daylighting
design procedure for
indoor visual environmen;
ISO 10916:2014
Calculation of the impact
of daylight utilization on
the net and final energy
demand for lighting;
CEN EN 15251: 2007
(Parámetros del ambiente
interior para el diseño y
evaluación de la eficiencia
energética de edificios,
incluyendo la calidad
del aire, condiciones
térmicas, iluminación y
ruido, sección A2).

ISO/WD 20734
Building Environment
Design -- Daylighting
design procedure
for indoor visual
environment.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Mejorar el confort acústico de los ocupantes y promover la productividad al interior de las actividades.

12. Desempeño acústico

Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

Cumplir con los
requisitos en
todos los espacios
ocupados sobre
ruido de fondo del
Aire acondicionado
y Calefacción si
es el caso; con el
aislamiento acústico;
con el tiempo de
reverberación
y el refuerzo y
enmascaramiento
del sonido. Utilizar
para las mediciones
de nivel de ruido
conforme a ANSI
S1.4. Diseñar las
instalaciones de
manera que cumplan
con las secciones
de la tabla 1.2-3
de Design Criteria
for MinimumSound
Isolation
Performance
Between Enclosed
Rooms, y la tabla
1.2-4 Speech Privacy
for Enclosed Room
and Open Plan
Spaces (2010, FGI
Guidelines y 2010
SV Guidelines.
Cumplir con las
secciones 1.2-6, 1.5
y 1.2-6.1.6 2010 de
FGI Guidelines y
SV 2010 Guidelines
(incluyendo el
apéndice). Opción 1.
Privacidad del habla,
aislamiento del ruido
y ruido de fondo.
Opción 2. Acabados
acústicos y ruido
exterior (clasificando
el ruido exterior en
A, B, C o D) Tabla
A1.2a 2010 de las
FGI Guidelines,
Categorization of
Health care Facility
Sites by Exterior
Ambient Sound y la
tabla 1.3-1 de 2010
SV Guidelines; en
categorías B, C y
D atender a ASTM
E966 Standard
Guide for Field
Measurements of
Airbone Sound
Insolation of
Buildings Facades
and Facade
Elements.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Ruido de fondo:
tabla 1, capítulo
48 de la norma
2011 ASHRAE
Handbook, HVAC
Applications; con
la tabla 15 de
la norma AHRI
885-2008; Para
transmisión de
sonido STCc,
tabla 1, AHRI
885-2008;
tiempos de
reverberación
de la tabla 9.1
de Performance
Measurement
Protocols for
Commercial
Buildings;
ASHRAE,
2007d. Para el
enmascaramiento
del sonido: Índice
de Transmisión
del Habla (STI),
ANSI S12 602010; FGI 2010,
Guidelines for
Design and
Construction
of Health Care
Facilities; y
el documento
Sound and
Vibration Design
Guidelines for
Health Care
facilities. Para
la privacidad
del habla y
aislamiento del
sonido: ANSI
T1 .523-2001,
Telecom Glossary
2007. Capítulo
40 de Sound and
Vibration Control
de ASHRAE
2011 Handbook.
Acabados
acústicos: tabla
1.2-1 de 2010
FGI Guidelines,
Design Room
Sound Absorption
Coefficients
y 2010 SV
Guidelines;
Ruido exterior
del sitio: tabla
1.2-1 de 2010
FGI Guidelines
y las 2010 SV
Guidelines tabla
1.3-1.

No hay una equivalencia
como tal, pero hay un
apéndice informativo
13, Recomendaciones
acústicas, en la norma
mexicana NMX-AA164-SCFI-2013 sobre
Edificación sustentableCriterios y requerimientos
ambientales mínimos.

ISO 1996; ISO/TC 43
Acoustics; ISO
26101:2012
Acoustics -- Test methods
for the qualification of
free-field environments;
ISO 17624:2004
Acoustics — Guidelines
for noise control in offices
and workrooms by means
of acoustical screens.

105

�Hernández Moreno

En la tabla 1 se puede observar que la
equivalencia de normas mexicanas respecto a las
estadounidenses y a las de ISO es prácticamente
nula, esto debido a que en México la situación
en la generación de normas al respecto es aún
precaria, a pesar de los esfuerzos de las instancias
responsables como las secretarías de Estado y
organismos certificadores el nivel de desarrollo
de normas y leyes mexicanas no se equipara a
países como Estados Unidos o como Alemania.
Para el requerimiento 1 correspondiente a
Desempeño mínimo de la calidad del aire al interior
(pre-requisito obligatorio), no se encontró equivalencia
en México, pero hay dos normas mexicanas que
podrían usarse como complemento para cubrir
el cumplimiento con la norma estadounidense,
que para el caso de certificaciones en México, se
tendría que cumplir.
Para el requerimiento 2 correspondiente a
Control del humo ambiental del tabaco (prerequisito obligatorio), No hay equivalencia, pero
hay en México un Reglamento de la Ley General
para el Control del Tabaco, donde se hace
referencia a evitar fumar al interior de los edificios,
y como en el caso del requerimiento anterior,
podría usarse como complemento para cubrir
el cumplimiento con la norma estadounidense,
que para el caso de certificaciones en México, se
tendría que cumplir.
Para el requerimiento 3 correspondiente a
Desempeño Acústico mínimo (pre-requisito
obligatorio), tampoco hay una equivalencia
como tal, pero hay un apéndice informativo
13, -Recomendaciones acústicas-, en la
norma mexicana NMX-AA-164-SCFI-2013
sobre Edificación sustentable- Criterios y
requerimientos ambientales mínimos,
Para el requerimiento 4 correspondiente a
Estrategias avanzadas de calidad de aire, no hay
ninguna equivalencia. Por tanto, se debe cumplir
directamente con la norma estadounidense.
Para los requerimientos 5, 6 y 7 correspondiente
a Materiales de baja emisión, Plan de gestión de la
calidad del aire interior del edificio y Evaluación
de la Calidad del Aire al Interior no hay ninguna
equivalencia estricta en México que pueda
cumplir con el requisito estadounidense.
Para el requerimiento 8 correspondiente a
Confort térmico, tampoco hay equivalencia como
tal, pero se pueden complementar los trabajos
con las normas técnicas mexicanas, tales como:
como: la NOM-008-ENER-2001 (Eficiencia
106

energética en edificaciones, envolvente de edificios
no residenciales) y la NOM-018-ENER-2011
(Aislantes térmicos para edificaciones), Eficiencia
energética en edificaciones. Envolvente de edificios
para uso habitacional).
Respecto al requerimiento 9 correspondiente
a Iluminación artificial, tampoco existe una
equivalencia al 100 % con la norma estadounidense
pero se pueden complementar los trabajos
para cumplimiento de este requerimiento con
las normas mexicanas NOM-025-STPS-2008
(Condiciones de iluminación en los centros de
trabajo); NOM-007-ENER-2004 (Eficiencia
energética en sistemas de alumbrado en edificios no
residenciales), NOM-013-ENER-2004 (Eficiencia
energética para sistemas de alumbrado en vialidades
y áreas exteriores públicas), NOM-028-ENER-2010
(Eficiencia energética de lámparas para uso general.
Límites y métodos de prueba), NOM-017- ENER/
SCFI-2008 (Eficiencia energética y requisitos de
seguridad de lámparas fluorescentes compactas autobalaustradas. Límites y métodos de prueba), NOM064-SCFI-2000 (Productos eléctricos-Luminarios
para uso en interiores y exteriores-Especificaciones
de seguridad y métodos de prueba).
Respecto al requerimiento 10 correspondiente a
Iluminación natural tampoco existe una equivalencia
mexicana con la norma estadounidense, pero
podemos complementar los trabajos con la norma
mexicana NOM-025-STPS-2008 (Condiciones de
iluminación en los centros de trabajo).
Respecto al requerimiento 11 correspondiente
a Desahogo visual o vistas de calidad no hay
ninguna equivalencia.
Finalmente, para el requerimiento 12
correspondiente a Desempeño acústico, no hay
equivalencia como tal pero hay un apéndice
informativo número 13, sobre Recomendaciones
acústicas, en la norma mexicana NMX-AA-164SCFI-2013 -Edificación sustentable- Criterios y
requerimientos ambientales mínimos que podría
ser de utilidad dentro del cumplimiento con la
norma estadounidense.
4. CONCLUSIONES
La equivalencia de las normas que solicita cumplir
el modelo LEED® respecto a las normas mexicanas
es prácticamente nula; de igual manera las normas
mexicanas son tan incipientes que no se encontraron
equivalencias con las normas ISO, por tal razón
siempre que se realice un proyecto de certificación
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

de edificios ambientales ya sea con LEED® o
cualquier otro modelo similar, se tiende a cumplir
con las normas internacionales existentes.
En primer lugar, nos damos cuenta
inmediatamente de que el atraso en la elaboración
de normas técnicas respecto a muchos temas de
edificación ambiental en México es muy grande. Y
por supuesto, es preocupante para todos los sectores
involucrados, y que, por consecuencia, debería haber
una mayor participación y coordinación de los actores
responsables para que estas normas mexicanas
que nos están haciendo falta se puedan elaborar.
Actores del sector público: gobierno, legisladores,
académicos, especialistas y profesionales, así
como del sector privado: empresarios e igualmente
especialistas y profesionales que participen en la
elaboración conjunta de estas normas que hacen
falta, y que llenen estos vacíos al certificar y evaluar
edificaciones ambientales con modelos ya probados
como LEED® o cualquier otro similar.
La categoría o rubro ambiental del modelo
LEED® v4 Calidad Ambiental al Interior de las
Edificaciones, es una de las que mayor revisión
y aplicación de normas técnicas requiere
hacerse para cumplir el trámite de certificación
ambiental de edificios.
El requerimiento significativamente más
importante en el análisis de la Calidad al Interior
de las Edificaciones es el análisis de la calidad
del aire, seguida del confort térmico, lumínico y
posteriormente la cuestión acústica y vibraciones,
materiales bajos en emisividad tóxica y finalmente
el requerimiento de desahogo visual.
Se concluye que en México cuando se desea
realizar una certificación de cualquier proyecto
o edificio es necesario, primeramente, conocer
profundamente el modelo de LEED® en su
versión más actualizada, antes de comenzar a
planear y a diseñar el proyecto para poder cumplir
posteriormente con todos los requisitos que pide
el organismo certificador USGBC (United States
Green Building Council). Lo anterior debido a
que este modelo es el más usado tanto en todo
el mundo como en México para estos fines de
certificación.
Para proyectos fuera de Estados Unidos
de América, como sería el caso de México, las
normas que se solicitan son muy estrictas; por
lo que pudimos observar en el análisis, las pocas
normas mexicanas que se lograron percibir no
cumplen en su totalidad con la equivalencia
estadounidense ni con la de ISO. Por tanto, y

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

mientras las normas mexicanas no sean completas
y suficientes, se seguirá alineándose con las normas
estadounidenses o de ISO para poder cumplir
cabalmente con los requisitos de los certificadores
de LEED®, y adaptar las normas estadounidenses
lo más que se pueda al contexto mexicano.
El conocimiento de todas estas normas, ya sean
estadounidenses, las mexicanas y las ISO ayudan
de manera muy significativa al mejoramiento de
los proyectos de edificios que deseen cumplir
cabalmente con la categoría de LEED® v4
referente a Calidad Ambiental al Interior de las
Edificaciones, y por tanto obtener altos puntajes
en este rubro con vías a la certificación ambiental
Se concluye finalmente que, trabajos similares
a este se deben realizar en México, replicando la
misma metodología en la medida de lo posible,
respecto al resto de las categorías del modelo
LEED® v4 (Ubicación y transporte; Sitios
sustentables; Uso eficiente del agua; Energía y
atmósfera; Materiales y recursos; Innovación
y Prioridad regional) para conocer de manera
integral toda la normatividad mexicana
equivalente con las normas estadounidenses
que se deben cumplir para certificar mediante el
modelo LEED® v4. C
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107

�Hernández Moreno

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British Standards Institution (2007). BS EN
15251:2007, Indoor environmental input
108

parameters for design and assessment of
energy performance of buildings addressing
indoor air quality, thermal environment,
lighting and acoustics, UK: British Standards
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British Standards Institution (2008). BS 52281:2009+A1:2014, Code of practice
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application of hot asphalt to roofs; Current
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National Institute for Occupational Safety
and Health (NIOSH).
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Protection Agency
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EPA Method TO11 Determination of
Formaldehyde in Ambient Air using Adsorbant
Cartridge followed by High Performance
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Guidelines for Design and Construction
of Health Care Facilities, USA: Facility
Guidelines Institute (FGI).
ISO (1995). ISO 7708:1995, Air quality -- Particle
size fraction definitions for health-related
sampling, Suiza: International Standards
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ISO (1998). ISO 13964:1998, Air quality -Determination of ozone in ambient air
-- Ultraviolet photometric method, Suiza:
International Standards Organization.
ISO (2005). ISO 7730:2005, Ergonomics of
the thermal environment -- Analytical
determination and interpretation of
thermal comfort using calculation of the
PMV and PPD indices and local thermal
comfort criteria, Suiza: International
Standards Organization.
ISO (2006). ISO 11890-2, Paints and varnishes
— Determination of volatile organic
compound (VOC) content — Part 2: Gaschromatographic method, Suiza: International
Organization for Standardization.
ISO (2008). ISO 16814:2008, Building
environment design -- Indoor air quality
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Requerimientos de diseño ambiental al interior de los edificios en México

-- Methods of expressing the quality
of indoor air for human occupancy,
Suiza: International Organization for
Standardization.
ISO (2011a). ISO 16000-3:2011, Indoor air -Part 3: Determination of formaldehyde
and other carbonyl compounds in indoor
air and test chamber air -- Active sampling
method, Suiza: International Standards
Organization.
ISO (2011b). ISO 16000-6:2011, Indoor air -Part 6: Determination of volatile organic
compounds in indoor and test chamber air
by active sampling on Tenax TA sorbent,
thermal desorption and gas chromatography
using MS or MS-FID, Suiza: International
Standards Organization.
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assessment — Requirements for bodies
certifying products, processes and
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ventilación general, Suiza: International
Organization for Standardization.
ISO (2016b). ISO 16890-4:2016 Air filters
for general ventilation -- Part 4:
Conditioning method to determine the
minimum fractional test efficiency,
Suiza: International Organization for
Standardization.
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Building acoustics — Estimation of
acoustic performance of buildings from
the performance of elements — Part 1:
Airborne sound insulation between rooms,
Suiza: International Organization for
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-- Estimation of acoustic performance
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elements -- Part 2: Impact sound insulation
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109

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como
“interfase glocal”
Antofagasta City sea-side edge, in Chile, seen as “glocal interphase”
Recibido: diciembre 2019
Aceptado: septiembre 2020

María Adriana Gebauer Muñoz1

Resumen

Abstract

El objetivo de este artículo es, por una parte, presentar
y proponer los lugares, que en el borde-costero de
Antofagasta se pueden desarrollar como interfase
entre lo global y lo local, a partir de considerar análisis
y conclusiones de la cuarta, de cuatro dimensiones
de abordaje de la Tesis Doctoral: “Centro Histórico
como “interfase glocal” para la inserción de la
ciudad intermedia en el sistema global de ciudades:
Caso de estudio Antofagasta, Chile, 1990/2012”
(Gebauer, 2015), considerando la importancia que,
en esta ciudad, adquiere este borde cuando actúa y
se configura como espacio mediador transnacional, y
por otra, incorporar los conceptos de interfase glocal,
Ciudad Intermedia, CH-ampliado, y ciudad-región
ampliada, que fueron definidos por dicha Tesis. Desde
el análisis de esta dimensión define los elementos
de paisaje e imagen urbanos que son parte de la
identidad urbana de esta ciudad y se pregunta qué de
la imagen urbana que tiene el ciudadano, consolida o
transforma la estructura espacial urbana de identidad
vista desde el habitante, y encuentra en el mar y su
borde, que son esenciales en la imagen de esta ciudad,
los elementos que permiten que el borde-mar se
constituya en “interfase glocal”, y que al intervenirlo
desde los Proyectos Estratégicos identificados en el
borde, daría a la CI Antofagasta la posibilidad de
trascender, si el borde-mar se aborda como un todo,
desde su dimensión territorial que integra la totalidad
de la ciudad, como un GPU, abonando con ello a su
potencial inserción transnacional.

The aim of this article is, on the one hand, to present and
propose the places that in the sea-side of Antofagasta
City could be developed as interphases between
global and local, when considering the analyses and
conclusions of the fourth of the approaches dimensions
of the PhD Thesis “Historical Centre as “glocal
interphase” for the insertion of the intermediate city
in the global cities system: The Case of Antofagasta,
Chile, 1990/2012” (Gebauer, 2015), with reference to
the importance that the sea-side edge acquires when
acts and configurates as transnational mediator space
and, on the other hand, it attempts to incorporate the
concepts of “glocal interphase”, “intermediate city”,
“enlarged city-centre” and “enlarged city-region”
that were defined by this research. From the analysis
of this dimension it arrives to the landscape elements
and urban images that are part of the urban identity
of this city and it questions what of the urban image
that the citizen has, it consolidates or it transforms
the city spatial structure of identity seen from the
inhabitant, and it finds in the sea and its edge, which
are essential to this city identity, the elements that
allow its constitution as “glocal interphase”, and
it proposes that, if the sea-side edge is approached
from the Edge Strategic Projects identified, it would
give to Antofagasta IC the possibility to transcend, if
the sea-side edge is approached as a whole, from its
territorial dimension, that integrates the totality of the
city, as a GUP, contributing with this to its potential
transnational insertion.

Palabras Clave:

Keywords:

Interfase glocal; ciudad intermedia; centro histórico
ampliado; borde-mar

Glocal interphase; intermediate city; enlarged city
centre; sea-side edge

1

Nacionalidad: chilena; adscripción: profesora-investigadora de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de la Salle en
Pachuca estado de Hidalgo, México; Doctora en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad, Universidad de Guadalajara, México; Master Arts en
Diseño Urbano, Oxford Brookes University, UK; mgebauerm@gmail.com

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

111

�Gebauer Muñoz

INTRODUCCIÓN
Las ciudades se han visto fuertemente impactadas,
en su paisaje urbano, por efecto de la globalización
y la ciudad de Antofagasta, objeto de estudio, no
es ajena a esta situación que el presente artículo
aborda cuestionando las transformaciones, de
paisaje e imagen urbanos, que en la ciudad ocurren
, a partir de considerar el análisis y conclusiones de
la cuarta, de cuatro dimensiones de abordaje de la
Tesis Doctoral: “Centro Histórico como “interfase
glocal” para la inserción de la ciudad intermedia
en el sistema global de ciudades: Caso de estudio
Antofagasta, Chile, 1990/2012” (Gebauer, 2015),
preguntándose ¿qué de la imagen urbana que
tiene el ciudadano, consolida o transforma la
estructura espacial urbana de Identidad, vista
desde el habitante?, centrándose en la importancia
que adquiere el borde-costero en Antofagasta, si
se constituye y configura como espacio mediador
transnacional, pero arraigado con la identidad local,
apoyándose en los conceptos que fueron definidos
por dicha investigación, aportando con ello a una
nueva mirada de los mismos.
CONCEPTOS INCORPORADOS
Estos conceptos que define la investigación aludida
son: “interfase glocal”, “Ciudad Intermedia”,
Centro Histórico Ampliado, Ciudad-Región
Ampliada y se incorpora aquí parte del respaldo
teórico que los sustenta para que se entienda el
porqué de su pertinencia.
El primero de ellos “interfase glocal” (IG),
como concepto y marco de referencia central para
la inserción transnacional que dicha tesis propone
para la Ciudad Intermedia y que se define como:
“Interfase glocal es el espacio, actividad o
situación, que en sí misma contiene la interacción
de lo global y local, lo que se da tanto a nivel de
flujos entre centros o ciudades de la red glocal;
en la interacción de flujos de actividades
económicas productivas de importancia glocal;
en los aspectos de la morfología urbana que
se consolidan como glocales y aportan a la
estructura físico espacial glocal de identidad;
y en los aspectos de paisaje e imagen urbanos
que el habitante incorpora en los actos y lugares
de la ciudad que se desarrollan a nivel glocal,
con lo que consolida su estructura glocal de
identidad. Su rol, en todas estas instancias, es
112

mediar entre dos o más situaciones, las que
pueden aludir a hechos, tanto propios de la
localidad en que se inserta, como de universos
distantes con los que se identifica y a los que
evoca y, aunque en ausencia, hace presente
al ocurrir allí el “acontecimiento glocal”.
(Gebauer, 2015:159)
El término interfase, que encuentra su origen
en las tecnologías de la comunicación, se ha
abordado con distintos contenidos en diversas
disciplinas, pero en todas ellas la condición de
mediadora, entre materias distintas o situaciones
diversas, es lo que prevalece y hace de la interfase
un ente en sí mismo. De dichas aproximaciones
es la formulada por Rubén Pesci (1993; 2010),
la que la investigación de referencia selecciona
porque es la única que otorga a la interfase una
condición concreta que permite identificarla como
un lugar específico, con características propias,
que se relaciona con otro lugar y se puede dar en
diversos niveles y escalas territoriales. Este autor,
en su planteo, se refiere siempre a situaciones
de contigüidad física en las localizaciones o es­
pacios de mediación: rural/urbano; dentro/fuera;
público/privado; exterior/interior; otras. En
esta investigación se agrega a esta concepción
la relación de espacios o situaciones distantes
que interactúan a través del espacio ausente
pero que dicha interacción se hace presente en
un espacio o lugar físico concreto, en términos
de Martín Heidegger (2009, 2010), las acciones
allí se espacializan. Es esta condición la que
permite dar existencia física al “espacio glocal”,
aquel que da cuenta de una interacción entre lo
global y local, que puede ocurrir en la ausencia
del sujeto actuante, haciendo con ello referencia
a lo planteado por Anthony Giddens (2008:123)
cuando se refiere a una presencia ausente. De este
modo se liga la condición de mediador a distancia
y los conceptos local y global en el concepto de
“interfase glocal”.
Lo “glocal”, es un vocablo que dice de la
unión de lo global y lo local a lo que se han
referido autores como Roland Robertson (1992),
Jordi Borja y Manuel Castells (1997) y Fernando
Carrión (2002), siendo el primero quién acuñó
el término glocalización. Para la presente
conceptualización, además de lo antes dicho,
se entiende lo glocal como el acontecer donde
simultáneamente se está dando lo global y lo local
en un mismo lugar o situación con lo que se genera
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

el “acontecimiento glocal”. Por lo tanto, el lugar
que se constituye como “interfase glocal” es un
espacio que acoge el “acontecimiento glocal” y es
en ello que el concepto aludido resulta innovador.
Un segundo concepto es el de “ciudad
intermedia” (CI), como escala de análisis en este
caso del borde costero de Antofagasta, y se define
en los siguientes términos:
“Ciudad Intermedia es aquella ciudad media que
actúa como intermediaria, no con arreglo a su
talla demográfica y dimensiones determinadas,
coherentes con su contexto geográfico, sino sobre
todo, por la posición que ocupa o funciones que
desempeñademediación,tantodelosflujos-bienes,
información, innovación, administración, etc,-,
entre los territorios urbanos y rurales; y urbanos
de su área de influencia y los otros centros o
áreas, más o menos alejados: subnacionales,
nacionales, regionales o internacionales con
los que interactúa-, como también, funciones
de intermediación entre los espacios locales/
territoriales y los espacios regionales; nacionales
e incluso globales. La intermediación puede ser
demográfica, económica, política e institucional,
incide tanto en la población endógena como
exógena, características medio ambientales,
administrativo-territoriales, social y cultural que
se dan en las diversas escalas en que la ciudad
participa.” (Gebauer, 2015: 117)
En términos del estudio de inserción de las
ciudades intermedias en la globa­
lización, que
postula la tesis de referencia, las transformaciones
en Latinoamérica se pueden visualizar desde
distintas perspectivas y escalas, muchas veces
su­perpuestas (González, 2005). En el caso de
la ciudad de Antofagasta y su Región, si bien se
presentan distintos niveles de acción y, en ella, se
agudizan desigualdades sociales en aspectos como,
diferencias de estándares de empleo del sector ex­
portador respecto del resto de los empleos, sin
embargo, a nivel de la totalidad se observa una
disminución importante en el desempleo regional.
La acción en distintos planos y escalas, que la
investigación de referencia aborda, muestra que
a nivel de la Región, como un todo, en relación
a otras regiones del país, ésta se favorece con el
crecimiento eco­nómico de las últimas décadas, lo
que se traduce en mejores niveles de esco­laridad
y educación, en mejoras en equipamientos de
Salud y Educación Superior, como también en
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

el mayor PIB regional en relación al promedio
país, como lo corroboran Garcés Feliú, O’Brien
y Cooper (2010), lo cual va en beneficio de
la población regional, aspecto que se podría
capitalizar positiva­mente, si el Estado aportara
en una mejor distribución de los beneficios de
este avance económico, para con ello lograr una
mejor calidad de vida urbana para el total de la
población local.
Un tercer concepto es el de “centro histórico
ampliado” (CHA), que se define en los siguientes
términos:
“Centro histórico ampliado” (CHA), es “el CH
de origen de toda CI, que puede ser entendida
como ciudad-región, en donde el CH de origen
de la ciudad crece y se desarrolla a partir de sus
ejes estructurantes de tal modo que se genera
un crecimiento tentacular del mismo, donde se
localizan actividades y residencia habitualmente
densa, que derivan del centro de origen y lo siguen
teniendo como su lugar central de referencia,
tanto simbólica como de uso, especialmente
en lo que se refiere a las actividades de mayor
jerarquía de la ciudad, como también de la
región, de la cual son cabecera y con la cual se
identifican.” (Gebauer, 2015:368)
Los procesos de globalización, que han
sido analizados preferentemente a nivel de las
metrópolis latinoamericanas (Castells, 2001; De
Mattos, 1999 y 2002; Sassen, 2003 y 2010) también
repercuten en el sistema de ciudades-región que
comprometen paisajes y recursos naturales de
impor­tancia. No obstante, en lo urbano, en las
ciudades de tamaño medio y menores, el CH sigue
siendo el depositario de la identidad de la ciudad
porque tiene re­
presentatividad y simbolismo
que lo hace ser el mejor lugar donde se puede
materializar la presencia de cualquier enlace con
la globalización (Silva, 2003), desde “lo glocal”.
A pesar de ello, el CH, especialmente en ciudades
extractivas o industriales, aparece como obsoleto,
deteriorado o subutilizado por sus habitantes,
que privilegian, para su uso, los espacios de la
globalización, como Shopping Malls y otros, que
también se hacen presente en el caso del CH de
Antofagasta y su extensión al Sur.
A diferencia del nivel metropolitano, el CH de
la CI se caracteriza por identificar a la ciudad como
un todo y es en este nivel, donde hay que actuar
puesto que los CHs siguen teniendo un grado
113

�Gebauer Muñoz

de centralidad urbana e histórica importantes,
a la vez, que ser reconocidos como tal por sus
habitantes como parte de su identidad de origen,
por lo que sería importante, en el contexto de las
grandes intervenciones, plantear un Gran Proyecto
Urbano (GPU), Carrión, (2006), que pueda
involucrar al CH como un todo, puesto que es en
esta dimensión de totalidad, donde la intervención
local tiene la posibilidad de trascender.
El cuarto concepto “ciudad-región ampliada”
(CRA), se define como:
“Ciudad-región ampliada es el espacio de
extensión variable en el que se integran
varios territorios, ya sean nacionales como
subnacionales, regionales, interregionales,
e incluso internacionales, que compartiendo
proximidad geográfica, desarrollan relaciones
de cooperación en alguno de los aspectos
singulares que la región involucrada posee,
ya sea en sus recursos naturales, económicos,
sociales o culturales, pero que, al mismo tiempo
se relaciona con territorios distantes con los
que mantiene y desarrolla conexiones glocales
a partir de las específicas funciones globales
que le son propias, y que son aquellas a través
de las cuales se inserta transnacionalmente”
(Gebauer, 2015: 118)

Profundizando en el concepto de “interfase
glocal” (IG), con que se aborda la ciudad en la
investigación de origen, graficadas en Diagrama
N°1, las cuatro dimensiones que lo definen, se
refieren en términos de Manuel Castells, a dos
entradas que a veces se contraponen, la de los
flujos que dice de lo global, y la de los lugares que
hace presente lo local (Castells, 1997), que la tesis
de referencia analiza desde los flujos, es decir, redes
transnacionales en que la Región Antofagasta (RA)
participa; y actividades productivas en que dicha
región tiene ventajas competitivas; y por otra, a partir
de los lugares, que identifica tanto desde la morfología
urbana de la ciudad y elementos identitarios de
alcance internacional del centro histórico ampliado
(CHA), de Antofagasta, como desde elementos de
paisaje e imagen urbanos, que dicen de aquello que
es significativo de la ciudad-región Antofagasta, en
cuanto elementos que interactúan como “interfase
glocal” en diferentes niveles y escalas.
La cuarta dimensión que aborda este concepto,
lo hace desde la modificación de imagen y paisaje
urbanos, que ocurren en Antofagasta, en respuesta
a la globalización, y en este artículo, tomando el
borde-costero como escenario y lugar específico
de atención.
Esta transformación de imagen, que en la CI
es aún incipiente, se estudia en Antofagasta, no

Diagrama 1. Cuatro dimensiones de análisis del concepto “interfase glocal” (IG), a modo de modelo

Fuente: Gebauer, 2015:78

114

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

sólo en su forma aparente, sino se busca develar
y exponer la estructura de ciudad desde la
construcción de significado por parte del habitante
y por lo mismo se trata de una aproximación
cualitativa más que cuantitativa.
APROXIMACIÓN METODOLÓGICA
Metodológicamente, se consideró el resultado de
encuesta realizada, como consulta ciudadana en
diciembre 2012, por quién suscribe en conjunto
con la Secretaría Comunal de Planificación
(SECOPLAN)_Ilustre Municipalidad Antofagasta,
a un grupo de 47 habitantes representativos de
quienes habitan el centro de la ciudad. En ésta se
incorpora la aproximación y categorías de Kevin
Lynch (2013) y su reinterpretación por Pedro
Brandâo (2011) y Carlos Martínez &amp; Caro Arrarás
(2013), en un enfoque perceptivo del paisaje
urbano. A ello se suma, la potencialidad que tiene
la entrevista sistemática a profundidad (Taylor
&amp; Bogdan, 1987; Varguillas &amp; Ribot, 2007), que
se aplicó en este caso a un universo de treinta
profesionales y agentes del desarrollo urbano, más
doce entrevistas previas de acercamiento al tema,
realizadas el segundo semestre de 2012.
Para Pedro Brandâo que reinterpreta la
aproximación clásica de Kevin Lynch, “los
valores de identidad del espacio público”, se
imponen a través de la “percepción social del
valor identitario del espacio, esto es, a través de
su reconocimiento como poseedor de un carácter
único y especial” (Brandâo, 2011:49).

El paisaje y las transformaciones en la
percepción del mismo, que emergen por aspectos
que introduce la globalización, son analizados,
a través de las categorías de sendas (calles),
lugares (nodos) y edificios (hitos), a partir del
distrito o área del Centro Histórico (CH), de
Antofagasta y su ciudad en busca de establecer
cuál de ellos se consolidan como “elementos
identitarios glocales”, es decir, aquellos que
siendo reconocidos localmente trascienden dicha
localidad (Gebauer, 2015:90).
De estos, se seleccionan los elementos que
se constituyen en identitarios para el ciudadano,
(Nogué et al., 2009; Besse, 2000), y luego se los
triangula con aquellos que surgieron desde la
identificación de la estructura física de la ciudad
en su CH ampliado, definidos en la tercera
dimensión aludida (Gebauer, 2015:329-370),
para posteriormente hacer una interpretación de
significado de las mismas.
En Diagrama N°2 adjunto, se grafica este
cruce de variables en que confluyen: Legibilidad
vista desde categorías de: hitos, nodos y sendas
(Lynch 1984, 20013; Brandâo, 2011), que se
traducen, en consulta ciudadana, como edificios,
lugares y calles; en estructura atípica y típica
que, con el análisis morfológico (Rossi, 1992;
Habraken, 1979; Samuels et al, 2013), se extrae
la Estructura físico espacial glocal de identidad
y en Significado: consolidado o transformado
(Vidal &amp; Pol, 2005), interpretando las respuestas
de la consulta ciudadana que ratifican o modifican
la estructura físico espacial, antes mencionada.

Diagrama 2. Triangulación de aspectos que inciden en la definición de
estructura identitaria vista desde el Habitante

Fuente: Gebauer, 2015:377

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

115

�Gebauer Muñoz

La consulta ciudadana que, constituyó un 60%
de la muestra realizada, como trabajo de campo
en 2012, complementa lo decantado a través de
entrevistados: profesionales y agentes del desarrollo
urbano, que constituyeron el 40% de la muestra
trabajada. A través de esta consulta, se dilucidó
la estructura espacial de identidad vista desde el
habitante, utilizando las categorías indicadas de
hitos, nodos y sendas, por lo que las preguntas se
formularon incluyendo dichas categorías.
ESTRUCTURA DE PAISAJE E IMAGEN
DEL CH AMPLIADO DE ANTOFAGASTA
VISTO COMO INTERFASE GLOCAL
“El lugar de los habitantes no es aquel que
se deja ver, sino aquel que queda guardado
sin que se pueda ver directamente. Ese
territorio donde los ojos penetran con
dificultad, ahí donde el objeto se hace sujeto,
donde el espacio construido se transforma
en experiencia vivida para enriquecer la
memoria y su imaginación”
(Rábago,2006:17)
Analizar paisaje e imagen urbanos vistos por sus
habitantes requiere incorporar, desde un inicio, el
concepto de paisaje para el mundo contemporáneo.
El ser humano, a pesar de la globalización, actúa
y tiene una cultura territorial, y en ella el paisaje
ejerce un rol social y cultural destacado, como lo
expresan diversos autores.
El paisaje no es sólo el entorno natural,
sino también lo construido y su entorno. En las
aproximaciones al paisaje, en la historia moderna
con el paisajismo geográfico que inaugura Humbolt,
“combina magistralmente dimensiones naturales y
culturales del mismo” (Ortega Canteros, 2004:24).
En ello se da una asociación de ideas entre paisaje
y región, que en la “landschraft geographie”
alemana se emplean casi como sinónimos. Algo
similar ocurre en la tradición geográfica francesa de
finales del siglo XIX y principios del siglo XX. No
obstante, es en la región, el lugar donde cristalizan
las relaciones de naturaleza y cultura.
El paisaje, es “un área, tal y como la percibe
la población, cuyo carácter es el resultado de
interacción de factores naturales y humanos”
(Nogué i Font et al., 2009:32). El paisaje no se
concibe sin el observador, sea éste individual o
colectivo, que con su mirada dota de sentido a un
territorio determinado, lo que hace referencia a la
116

acción comunicativa. En ella no sólo se transmite
información sino se interactúa. respecto a lo cual,
Joseph Gifreu afirma,
“la comunicación humana es un proceso
histórico, simbólico e interactivo según el cual
la realidad social es producida, compartida,
conservada, controlada y transformada”
(Gifreu, 1991:66-68).
El paisaje observado, se está convirtiendo,
cada vez más, en producto de consumo como toda
la producción actual, pero no hay que perder de
vista, el valor original que éste tiene en su relación
territorial. Norberto Muñiz, al referirse a los
espacios de identidad de la ciudad puntualiza que:
“La identidad de las ciudades se articula en
relación con atributos -singulares o múltiples-,
que les confiere notoriedad en los intercambios
económicos”. De tal modo que “los ritos futuros
de las ciudades occidentales girarán en torno a
su posicionamiento en el mercado a partir de
la exaltación de valores intangibles (calidad de
vida, sostenibilidad, interactualidad, tolerancia,
talento, innovación) vehiculados, […..], a través
de la creación de una imagen de marca que
surge de la puesta en valor [….] del paisaje
urbano.” (Muñiz, 2007:151)
Respecto a identidades territoriales, Joan Nogué
i Font et al., afirman:
“..….el paisaje desempeña un papel relevante
en el proceso de formación, consolidación y
mantenimiento de identidades territoriales, y en
este sentido, deviene un argumento comunicativo
central en estrategias de marketing de ciudades
(city marketing) y de promoción turística, entre
otras.” […..] “….la revalorización de los lugares
y la creciente necesidad de singularizarse, de
exhibir y destacar todos aquellos elementos
significativos que distinguen un lugar respecto de
los otros, y el paisaje es uno de esos elementos”
(Nogué i Font et al.,2009:45)
En el caso del borde-costero de Antofagasta éste
tiene una dimensión y extensión y características
espaciales que integra a la ciudad como un todo,
lo que permite potenciar su identidad territorial
que es necesario considerar.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

CENTRO HISTÓRICO AMPLIADO
(CHA), Y APRONTES QUE EN EL
BORDE-MAR TIENEN POTENCIAL DE
CONVERTIRSE EN INTERFASE GLOCAL
A partir de las definiciones incorporadas que la
investigación referida entrega de interfase glocal (IG),
de centro histórico ampliado (CHA), de redefinición
de ciudad intermedia (CI), entendida ésta como una
unidad con la región de la que es cabecera como
ciudad-región ampliada (CRA) (Gebauer, 2015:159;
368; 117 y 118 respectivamente), el presente artículo
propone avanzar en esta línea a través de definir
estos lugares en cuanto a paisaje e imagen urbanos
para luego proponer las condiciones de normativa
de edificación que ayuden a configurar la imagen
de IG que trascienda internacionalmente tomando
el CHA de Antofagasta como marco de referencia, y
constituyéndolas en factor de gestión en el tiempo.
Estos lugares se proponen como un apronte a
considerar, porque de ellos se tiene una base definida
en la tesis de referencia, pero se requiere avanzar en
trabajos específicos, aún no desarrollados, y en lo
que esta presentación tiene como objetivo dejarlos
planteados para su estudio futuro a profundidad.
Se incluyen las aproximaciones que
comprometen la visión de paisaje que es en lo que
se centra la cuarta dimensión de análisis que se
está considerando.
PRIMER APRONTE: ESTRUCTURA DE
IDENTIDAD DE LA CIUDAD DESDE
PERCEPCIÓN DE LOS HABITANTES
CONSULTADOS
Se utilizan respuestas a consulta ciudadana, tanto
a través de mapas mentales como a coincidencias
en definición de hitos (edificios significativos);
nodos (lugares emblemáticos); y sendas (calles
estructurantes). Como se menciona anteriormente,
se consideraron las categorías de Lynch (2013), en
términos de hitos, nodos y sendas, que para este
autor son parte de lo que construye la imagen de
la ciudad, junto con barrios o distritos, y bordes.
En términos de este autor por hitos se entiende:
“ …..un elemento de referencia que el
individuo tiene en sus recorridos por la ciudad,
los que no son importantes por la actividad,
que al interior de ellos ocurre, sino por el valor
de orientación que tienen, desde el exterior,
para el transeúnte.” (Lynch, 2013: 63)
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

Para este autor, nodos son:
“Los puntos estratégicos de una ciudad a los que
puede ingresar un observador y constituyen los
focos intensivos de los que parte o a los que se
encamina. Pueden ser cruces, o confluencia de
una coyuntura en el transporte o simplemente
condensación de determinados usos que los
distingue, como una esquina o una plaza.”
(Lynch, 2013: 63)
Sendas, en expresión de Kevin Lynch:
“..….son los conductos que sigue el
observador normalmente, ocasionalmente o
potencialmente. Pueden ser calles, senderos,
líneas de tránsito, canales o vías férreas.”
(Lynch, 2013:62)
Las conexiones viales son los elementos
preponderantes que el ciudadano tiene en su imagen.
Los transeúntes observan la ciudad mientras la
recorren y navegan en ella, y estos recorridos
organizan y conectan los demás elementos con que
la persona imagina y usa la ciudad. Completan
las cinco categorías de Kevin Lynch los bordes,
que “son los límites entre dos fases, rupturas
lineales de la continuidad […..]”, y los barrios
o distritos, que para este autor, “son las
secciones […..], concebidas como de un alcance
bidimensional, en el que el observador entra “en
su seno” mentalmente y que son reconocibles
como si tuvieran un carácter común que los
identifica” (Lynch, 2013:62). En el caso del CH
Antofagasta, centro de origen de la ciudad, éste
corresponde a un “barrio o distrito” según la
definición precedente.
Las preguntas que se formulan, en la consulta
ciudadana, se refieren a edificios (hitos), lugares
(nodos), y calles (sendas) que, para el ciudadano,
en su experiencia de la ciudad son importantes y
con los cuales se identifica constituyéndose estos
en los elementos que forman parte de su imagen.
1.1. Edificios “hitos”
La Gráfica N°1 adjunta, incluye las respuestas
dadas por los habitantes consultados respecto
de edificios que son importantes en su experiencia
de la ciudad y que serían “hitos”, en las
categorías de Lynch mencionadas. Los edificios,
incluidos en las respuestas, se refieren ya sea a
117

�Gebauer Muñoz

edificios de carácter monumental e históricos,
o a edificios institucionales representativos de la
autoridad político-administrativa de la ciudad, o
son referentes, en lo que percibe el transeúnte por
su condición de altura, modernidad o densidad, y
se constituyen en elementos de orientación en el
deambular en el centro. Además, en términos
numéricos de las respuestas, si se suman sus
porcentajes y ubicaciones, estos se refieren
a zonas de interés histórico, cívico, o de
referencia respectivamente.
Los edificios hitos son:
Barrio Histórico y entorno Plaza Colón,
que es la plaza principal de inicios de la
ciudad, que incluye los edificios de: Correos
de Chile, recientemente remodelado y
reciclado como Biblioteca Regional; Banco
Santander; Banco Estado; Iglesia Catedral
y Barrio Histórico en que se suman los
edificios del FCAB; Museo Regional;
Ex Aduana; y ex Resguardo Marítimo; y
respuesta dada como barrio histórico, todo
lo cual constituye un 43% de las respuestas.
A ello se podría anexar las que indican el
Mercado Municipal, en Plaza Sotomayor y
su entorno, que constituye un 3% más, ya

•

•

•

que es un edificio y lugar reconocidos como
parte de la historia y memoria colectiva de
Antofagasta.
Edificios de representación cívica,
constituidos por la Intendencia Regional,
y edificio de la I. Municipalidad de
Antofagasta, que son un 18% de las
respuestas.
Edificios en altura que constituyen hitos de
orientación en el centro: Edificio Centenario,
en torno a Plaza Colón; Edificio Paz de
construcción en altura reciente; Obelisco y
Edificio Curvo, estos tres últimos dan cuenta
de la extensión ampliada del centro hacia el
sur, en Avdas. Brasil y Angamos. En conjunto
suman un 7% de las respuestas.

Para detectar la imagen de ciudad que el
habitante tiene de la misma, se planteó también el
uso de mapas mentales, que describen gráficamente
lo que el/la encuestado/a observa como su imagen
de ciudad. Estos mapas son utilizados, con
frecuencia, en los estudios de imaginarios urbanos
y resultan ser una herramienta valiosa en estudios
etnográficos, (Narváez, 2010 y 2011).
Los mapas mentales incorporados en Figura
N°1, muestran dos imágenes que complementan la
gráfica anterior de lo percibido por los habitantes,

Gráfica 1. Edificios
de Antofagasta
percibidos como
importantes según
consulta ciudadana,
diciembre de 2012
Fuente: Datos consulta
ciudadana (Gebauer,
2015:381)

118

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

Figura 1. Mapas mentales residentes locales en consulta ciudadana respecto de elementos relevantes del centro
histórico y ciudad de Antofagasta_ diciembre de 2012_1

Fuente: Mapas mentales (Gebauer, 2015:382)

en cuanto a edificios que para los consultados son
importantes. En el primer mapa aparece el edificio
de Correos de Chile, hoy Biblioteca Regional, y
Edificio Centenario, ambos configurando el frente
poniente de la Plaza Colón, Plaza cívica de la
ciudad de origen, que es parte fundamental de la
estructura de identidad de la ciudad estudiada. En el
segundo mapa, hay una localización esquemática
de los edificios que, para la persona consultada,
son importantes en el centro y también, aparecen
listados los edificios que se incluyen en imagen
previa, al mismo tiempo que se destaca el bordemar como lugar, junto con las Plazas: Colón y
Sotomayor o del Mercado Municipal.
En relación al borde-costero, los mencionados
son edificios hitos significativos que se visualizan
desde la Costanera ya sea por su altura o por la
abertura o vacío generado, por lo cual se los percibe
desde el borde a través de sendas de conexión.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

1.2. Lugares “nodos”
La Gráfica N°2 incluye los lugares de Antofagasta
señalados como importantes por los ciudadanos
consultados en la muestra, y que son “nodos” en las
categorías de Lynch (2013), en donde, para efectos
de interpretación de la gráfica, se integran los
lugares ligados a un mismo espacio para facilitar,
visualmente, su lectura. Es importante hacer notar
que el mayor porcentaje de lugares señalados,
fueron aquellos que se localizan a lo largo del borde
marítimo, elemento de identidad morfológica y
existencial de esta ciudad, antes nombrado.
A su vez, los mapas mentales, incorporados
en respuestas de consulta ciudadana, que se
muestran, en las dos imágenes de Figura N°2,
complementan y ratifican la percepción que el
habitante tiene de los lugares que son indicados
como importantes para esta ciudad.
En la primera imagen, el mapa destaca el bordemar, por una parte, y los cerros de la Cordillera
de la Costa, por otra, a la vez que se indican
todos los lugares que para él/ella consultados

119

�Gebauer Muñoz

son importantes. Destaca, en ellos, que aparece
nuevamente identificada la configuración lineal de
la ciudad como relevante.
En la segunda imagen, el mapa mental muestra
tres elementos que son estructurantes en la ciudad:
el mar, reconocido como elemento de identidad y
pertenencia de esta ciudad; La Portada, conformación
rocosa de sedimentos costeros, hito natural en el
borde-mar norte e icono por el cual se identifica,
publicitariamente, a esta ciudad; y el nuevo Edificio
Consistorial que dice de la gestión administrativa
actual de la ciudad.
El resultado de la consulta, en este tema, indica
que se coincide en una estructura de lugares que
incluyen y dan importancia al casco central de la
ciudad (38%), dentro de ello al Barrio Histórico
como lugar, destacándose una sucesión de lugares
en el borde marítimo (41%), como también al
sector de Avda. Brasil, con su extensión al Sur
en Angamos y Ruinas de Huanchaca (8%), que
transversalmente también se conectan con el

borde y se integran como sistema con él, los que
sumados con el sistema de borde constituyen el
49%, es decir casi la mitad de los consultados
da primera importancia al borde-mar. Hay un
11% que no contesta o su respuesta es indefinida
y un 2% que se refieren a Plaza Los Eventos o
Bicentenario en forma puntual.
Con respecto a este borde, se menciona un
sistema de lugares desde Caleta Coloso por el
sur, con varios puntos intermedios dentro de
los cuales se destaca el Paseo Costero, seguido
de Playa Paraíso o Carboncillo y con menor
porcentaje, Caleta Pesquera, en el borde-centro,
hasta Playa Trocadero, en el norte de la ciudad.
Todos los lugares, de borde costero señalados
que, en conjunto, constituyen el paseo de borde,
son el potencial espacio público principal de
la ciudad y es el que tiene posibilidades de
trascender internacionalmente.
Como se ha inferido, el borde-mar es señalado
como lugar importante por un 49% de las respuestas

Gráfica 2. Visión integrada de “lugares” importantes en Antofagasta, según percepción
consulta ciudadana_diciembre de 2012

Fuente: Datos consulta ciudadana (Gebauer, 2015:384)

120

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

Figura 2. Mapas mentales residentes locales en consulta ciudadana, respecto de elementos relevantes del centro
histórico y ciudad Antofagasta_ diciembre de 2012_2

Fuente: Mapas mentales (Gebauer, 2015:388)

en la “consulta ciudadana”. Sin embargo, en temas
relativos a la actividad y complementariedad de
servicios, que un lugar de proyección internacional
requiere y que el residente local demanda, éste ha
sido escasamente implementado como espacio
público y se reclama que en ello debiera considerarse
la intervención mancomunada del sector público y
privado para resolverlo.
Otro asunto a destacar es que, en todas estas
consideraciones, lo que el transeúnte visualiza
es una totalidad, puesto que en su experiencia
no aparece un hecho puntual sino más bien su
percepción acumulada de vivencias de la ciudad que
no separa, al referirse a un lugar específico, sino que
las incluye como parte de su acontecer de vida.
1.3. Calles “sendas”
La Gráfica N°3, incluye las calles de Antofagasta
señaladas como importantes, por habitantes
consultados, y que corresponden a “sendas” en las
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

categorías de Lynch referidas, en que el residente
distingue las calles que son estructuradoras
del centro de la ciudad. Se destaca, por una
parte, la estructuración de calles del centro y
sus extensiones estructurantes, y por otra, la
importancia de Avda. Costanera, borde-costero y
Avda. Circunvalación, en el borde-cerro, que dan
cuenta de la extensión longitudinal de la ciudad,
al mismo tiempo que, entre ellas, dan cuenta de su
dimensión y medida transversal.
En específico:
•
Del casco central se señalan todas sus
calles, destacando por el número de respuestas,
Calle Prat, seguido por Avda. Matta y Calle
Maipú. En los tres casos se trata de calles
peatonales en que se concentra la mayor
actividad del CH.
•
Con respecto a extensiones, se indican
tanto las calles y avenidas que estructuran la

121

�Gebauer Muñoz

extensión longitudinal del centro al norte, en
Avdas. Pedro Aguirre Cerda y Bonilla, como
al sur Avdas. Argentina, Brasil y Angamos.
Estas vías dan cuenta de los ejes tentaculares
señalados al definir el CHA.
•
Con respecto a vías que estructuran
longitudinalmente los bordes de la ciudad,
se señalan tanto Avda. Costanera, con sus
distintas nominaciones a lo largo del bordemar, como Avda. Circunvalación que da
cuenta del borde-cerro. Marcan entre ellas
la medida de la ciudad entre mar y cerro,
consolidándose ambos como elementos
identitarios de la misma.
•
Se señala también Avda. Salvador
Allende, que recorre transversalmente la
ciudad, entre mar y cerro, en el sector más
ancho de la misma, que es el eje de acceso a
la ciudad desde la Pampa Salitrera y Desierto
de Atacama, dando cuenta también de la
dirección en que la Región Antofagasta tiene
su mayor riqueza, que es donde se encuentran
sus principales recursos singulares: mineros,
antropológicos y astronómicos.

Con el conjunto de estas gráficas, imágenes
y respuestas, a la consulta ciudadana, se logra
establecer la imagen que tiene el habitante de su
ciudad y los aspectos de paisaje que interesan,
que para Antofagasta son de vital importancia,
especialmente por la pregnancia de su territorio. Así
mismo, se ratifica la imagen de ciudad entregada
por el análisis morfológico desarrollado como
dimensión tres, de la investigación de referencia y,
en especial, dan cuenta de la extensión del centro
de la ciudad a partir de sus ejes estructurantes que
constituyen los ejes tentaculares de crecimiento
del CH en su condición de ampliado.
SEGUNDO APRONTE: ESTRUCTURA
DE PAISAJE DEL CH Y CIUDAD
ANTOFAGASTA IDENTIFICADO POR
PERSONEROS ENTREVISTADOS
La estructura de paisaje del CH y ciudad
Antofagasta, identificada por profesionales y
agentes del desarrollo urbano entrevistados, se
abordó, como se indica al referirse a metodología,
a partir del trabajo de campo iniciado en

Gráfica 3. Calles
de Antofagasta
percibidas como
importantes según
consulta ciudadana,
diciembre 2012
Fuente: Datos consulta
ciudadana (Gebauer,
2015:389)

122

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

Antofagasta en abril de 2012, por quién suscribe,
y desarrollado como “entrevista sistemática y
a profundidad”, el segundo semestre de 2012.
Para este apronte se sistematizaron las respuestas
dadas a pregunta N°4 de la entrevista aludida,
formulada en los siguientes términos:
¿Qué de particular ofrece la ciudad de
Antofagasta y su región?
Las respuestas dadas por los entrevistados, en
su mayoría, se refieren a territorio y paisaje, lo
que hace retomar lo planteado por Joan Nogué i
Font (2008 y 2009), quién destaca el paisaje como
parte de la construcción cultural de una sociedad
y por lo mismo, éste dice de su identidad.
Aparecen entre comillas y cursiva las citas
textuales del/la entrevistado/a destacando los
siguientes aspectos:
2.1 Geomorfología de la ciudad, en la que
aparece, en su condición paisajística, el hecho de
estar en el desierto más árido del mundo. En ello
se destacan observaciones de entrevistados como:
“disposición geomorfológica muy atractiva que
es esta caída libre al mar, en que desaparece la
ciudad y está siempre presente el horizonte”; ”
las montañas están muy cerca, la sequedad del
panorama y desarrollo entre montaña y mar, es
propio de esta ciudad”; ”riqueza escenográfica
increíble que ha sido reconocida por el cine y la
publicidad”; y por otra parte, “la gran abertura,
el espacio libre de la mirada” que ofrece una
visión permanente del mar desde cualquier punto
de la ciudad, unido a “escasa distancia entre
cerro y mar que acota a la ciudad”, y en su
transversalidad, entrega su medida.
2.2 Condiciones climáticas estables todo
el año, cercano al nivel de confort de 18° C
que permitiría fomentar el turismo de intereses
especiales porque se puede disfrutar de estos
lugares en tiempos en que, los países del norte
global, tienen temperaturas muy bajas. Así mismo,
hace posible promover el turismo orientado a
gente mayor, en expresión de un entrevistado, “el
clima es uno de los grandes factores atractivos,
y lo sería más si se lo potenciara para gente
jubilada y mayor”.
2.3 Atractivos naturales de interés turístico
especial, que al no ser un factor de atracción
de público masivo, resulta positivo porque son
lugares de mucha fragilidad que debieran visitarse
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

de forma dosificada, para que se conserven en sus
condiciones de origen. A nivel turístico se cuenta,
en la Región, con “tres circuitos turísticos de
interés: Circuito Costero; circuito Salitrero y
Desierto; y de Arqueología y Altiplano”, sin
embargo, estos no han sido implementados ni
equipados. A nivel de ciudad “se cuenta con dos
monumentos de relevancia: Ruinas de Huanchaca
y La Portada”, nuevamente se combina lo
artificial y lo natural, “e hitos actuales, como son
las Playas Artificiales.”
2.4 En la actividad económica se destaca la
Minería como soporte regional, y el desarrollo
que ha tenido este sector desde años 1980 en
adelante, con la llegada de Minera Escondida, lo
que posibilita, que se apele a Antofagasta “como
potencial centro de negocios que dice relación
con el avance de inserción tecnológica que ha
tenido la Región”.
2.5 Existencia de energía natural disponible,
como la solar y la geotérmica, de tal modo que “a
nivel Regional la existencia de Energía Geotérmica
podría abastecer todo el Cono Sur” de América.
2.6 Lugares de encuentro masivo, que se
destacan como un hecho que está ocurriendo a partir
del año 2005, “por recientes intervenciones: Sitio
Cero del Puerto al costado del Mall; el concurso
para recuperar las Ruinas de Huanchaca, frente
a Enjoy; Parque Bicentenario; Plaza_Anfiteatro
en Nicolás Tirado; Playas Artificiales: Trocadero
y Renovación del Balneario, que hacen que haya
mejorado la calidad de vida urbana”, como
declara un entrevistado.
2.7 Falta de actividades complementarias
al sector minero, dado que,“como ciudad ofrece
poco en su calidad de vida, a pesar del ranking
económico”.
2.8 Borde costero y playas artificiales,
“combinando aquí tanto elementos naturales,
como es el borde-mar, como construidos por la
ciudad, como son las playas artificiales”.
Con respecto a las playas artificiales estas se
fundan en esta presencia del mar y en el hecho de
tener un clima benigno todo el año que justifica
una inversión que otorga un servicio democrático
a toda la ciudad. Los entrevistados las destacan
como algo único de esta ciudad, en expresiones
como “son un atractivo de la ciudad”; es
importante y propio de esta ciudad “la generación
de Playas Artificiales y recuperación del borde
como espacio público”. Junto con ello se destaca
123

�Gebauer Muñoz

que “en Antofagasta se juntan el Desierto más
árido del mundo que se une con el mar, que por
su sistema oceánico y llegada de la Corriente de
Humboldt, en profundidad, hace que el mar sea
de gran riqueza en flora y fauna, "es una selva" y
eso nadie lo valora, ni comenta”.
Concluyendo, los entrevistados, profesionales
y agentes urbanos de la ciudad, señalaron el
borde-mar, como la “plaza pública” de la ciudad.
Destaca en ello que para el habitante local
el borde cubre toda la extensión de la bahía y
dice de la comprensión del Centro Histórico
Ampliado de Antofagasta que, en sus elementos
estructurantes, se extiende a todos los espacios
que se consideran como parte de la identidad
de esta ciudad y “el más extenso es su borde”,
que en expresión de uno de los agentes urbanos
entrevistados, “se extiende hasta donde llega la
mirada”, esto dice de la configuración lineal de
la ciudad de Antofagasta y de su clima y cielos
limpios que permiten estas visiones extensas,
y se abunda en ello al considerar que se tiene
“el tesoro del mar”. Junto con esta esencialidad
hay aspectos importantes no resueltos así, “el
borde-mar a lo largo de toda la ciudad es un
atractivo, pero no está integrado el privado en
las inversiones que se hacen en él, y habría que
buscar un modo de incorporarlo.”

TERCER APRONTE: LUGARES QUE
COMPROMETEN LA IDENTIDAD DE
PAISAJE Y PROPUESTA
A modo de propuesta futura se identifican los
espacios, lugares y situaciones que se potencian
como “interfase glocal”, en el CHA de
Antofagasta, destacándose entre ellos aquellos que
dicen del borde-mar.
La investigación de referencia establece que
uno de las condiciones para potenciar la inserción
transnacional de la ciudad de Antofagasta y su
Región, es hacer que los lugares que tienen
potencial de trascender transregional, nacional o
internacionalmente, se consoliden como tales. De
allí que su especificación ayudará a visualizar el
actual estado de desarrollo en que se encuentran,
ya sea actualmente consolidados, en formación
como tales, o potencialmente existentes.
Se privilegian aquellos lugares que teniendo
condiciones morfológicas, consideradas relevantes
en estudio de origen, estructura típica y atípica,
tienen condiciones geográficas que dicen de
elementos que los habitantes reconocen como
propios de su ciudad y región como son: el
mar; la confluencia en conjunto de cerro y mar;
la conectividad longitudinal de la ciudad; su
característica de territorio desértico, ya sea por

Figura 3. Muelles borde-costero centro Antofagasta y Playas Artificiales, vistos desde el sur-poniente

Fuente: Fotos Antofagasta en la web y Google Earth (2015)

124

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

sus condiciones solares y eólicas, como por su
territorio de base minera.
Se detectan y proponen los siguientes lugares
específicos a estudiar, los que podrán ser ampliados
o modificados, cuando se aborde su estudio en
detalle:
3.1 Eje Transversal Ruinas de Huanchaca
y entorno;
3.2 Eje entorno a Parque Japonés y Balneario
Municipal y su continuidad transversal MarCerro en Calle Club Hípico, lugar que se mencionó
como, “Cluster Parque Japonés, Estadio Regional,
Balneario Municipal” por los entrevistados;
3.3 Avda. Angamos desde Parque Japonés
a Ruinas de Huanchaca, incluido Casino Enjoy;
3.4 Edificios en altura en torno a Avda.
Brasil desde su cabezal en Avda. Matta hasta
Estadio Municipal y su correlato en borde-mar;
3.5 Eje Avda. Matta desde borde-mar a
Calle Andrés Sabella;
3.6 Avda. Pedro Aguirre Cerda desde José
Santos Ossa con Cementerio Municipal hasta
Avda. Salvador Allende;
3.7 Modos de integración con Pedro Aguirre
Cerda de Plaza de los Eventos;
3.8 Centro Histórico de Origen y su extensión
entre borde-mar, Avda. Argentina y terrenos de
FCAB contiguos por el norte de Calle Bolívar,
y en particular lo que la investigación de origen
definía como “Cluster cultural cívico-recreativo
de origen” y “Cluster cultural-recreativo cívico
en Plaza Sotomayor”, en unidad con Mercado
Municipal;
3.9 Desarrollo en torno a eje y patios del
FCAB, que en su extensión en torno a su eje
central es parte potencial de un eje de extensión
tentacular del CHA.
3.10 Borde-Mar de extensión del Área
Central desde edificios del Centro Histórico
hasta Hipermercado Líder;
3.11 Borde-Mar en torno a Parque Croata y
entre mar y Avda. Angamos;
3.12 Borde-Mar entre acceso Sur ciudad y
Huáscar, y entre Huáscar y Coloso;
3.13 Borde-Mar en torno a llegada de Salar
del Carmen al borde, a partir del eje Salvador
Allende;
3.14 Borde-Mar en su conexión potencial
entre Isla Guamán y La Chimba.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

CUARTO APRONTE: DESARROLLO
FUTURO EN INTERVENCIONES
CONDUCENTES A CONSOLIDAR LOS
LUGARES ESTRATÉGICOS DE BORDE
Estos lugares se indican como estratégicos porque,
actuar en ellos, interviniendo en un sector o área
específica de los mismos, implica una acción
de acupuntura porque ésta irradia al total de la
ciudad en un efecto multiplicador (Cruz Gallach,
2008, Indovina, 2006; Steinberg, 2002, Esteban
i Noguera, 1997). De los lugares indicados en
3er. Apronte, se seleccionan los que dicen del
borde-mar o que arman un sistema entre éste y
borde-cerro. En primera instancia se incluye el
desarrollo del área Centro como GPU (Carrión,
2006), que aparece planteado por los habitantes
como primera consideración de desarrollo
para que la ciudad trascienda, pero resolviendo
los problemas endémicos que contiene: usos
degradantes, indefinición de su estructura vial
y falta de recuperación de su estructura física.
Esta última es necesario que se logre al integrar
los sistemas borde-mar y borde-cerro que son
parte de la estructura de potencial trascendencia
internacional de Antofagasta.
Se señalan los siguientes lugares a desarrollar
como “interfase glocal”, que en su conjunto
permitirían constituir el borde como un Gran
Proyecto Urbano (GPU) y con ello asegurar su
trascendencia. Se indican a modo de ejemplo a
seguir, los siguientes Proyectos Estratégicos:
4.1 Eje transversal Ruinas de Huanchaca que
se consolida como “interfase glocal”
Las Ruinas de Huanchaca, lugar que se ha ido,
progresivamente, consolidando como “interfase
glocal” (Gebauer, 2015). Geográficamente es el
lugar, en Antofagasta, donde la Cordillera de la
Costa, a través de esta Ruina, se une con el mar,
por lo que allí la relación cerro-mar propia de este
asentamiento se hace dramáticamente presente
otorgándole, desde el inicio, una singularidad.
La instalación de Industria Fundición de Plata,
Huanchaca, de la que quedan explanadas y
basamentos construidos en piedra extraída de
la cantera cercana, es una obra arquitectónica e
ingenieril que da cuenta de la particularidad del
lugar al hacer emerger el territorio y la vastedad
del paisaje local, en toda su magnitud, a lo que
los entrevistados hacen referencia. Así mismo,
125

�Gebauer Muñoz

Figura 4. Foto Sector Ruinas Huanchaca y Corte publicado en Concurso Plan Maestro

Fuente: Foto y Corte esquemático. @Fundación Ruinas de Huanchaca (2014)

el Proyecto Museo del Desierto (2009), se une a
la condición propia del lugar y da la pauta para
su reinterpretación contemporánea. Más aún, el
Plan Maestro, seleccionado por concurso, el año
2013, consolida esta postura e incorpora en su
propuesta de infraestructura edilicia, los espacios
necesarios que permitirán se otorgue sustentabilidad
a la oferta de espectáculos recreativo-culturales
masivos que desde tiempo se vienen dando en estas
explanadas, pero sin el equipamiento indispensable
para que un evento de esta naturaleza trascienda
transnacionalmente.
4.2 Imágenes de Lugares tanto de Antofagasta
como su Región que son parte de la identidad
tanto del CHA como de la Región Antofagasta
Ampliada
Estas imágenes, junto con traer a presencia el
territorio, que dice de elementos de identidad
que otorgan particularidad a la Región y por ello
aportan desde lo local, como lo es su mismo desierto
que dramáticamente aparece en conformaciones
naturales de sal como Farellones de Tara y Valle
de la Luna, en su productividad y proyección
económica se insertan en lo global, como son
la actividad minera, los recursos arqueológicos y
antropológicos de una cultura ancestral viva como
es la “cultura atacameña”, en San Pedro de Atacama
y su entorno; las instalaciones astronómicas de
Paranal, como así mismo de Proyecto ALMA en el
Desierto de Atacama.
126

Al mismo tiempo se incorporan los lugares
que dan identidad en el borde-costero y que
trascienden a la Región, como son La Portada;
Farellón de borde Costero; y Muelle Histórico
de Ferrocarriles, hoy remodelado y abierto al
público, que articula con la Poza Histórica al Sur,
que en la Plazoleta del ex Resguardo Marítimo
que enfrenta a Calle Bolívar marca el inicio de la
ciudad en el borde-mar, que requiere ser señalado,
y que a través de Caleta Pesquera Antofagasta se
une hacia el Norte (ver Figura N°5).
4.3 Potencial desarrollo del Borde Emergente
como “interfase glocal”
Se reconoce que, si el borde costero de construcción
en altura que tiene una imagen global, se relaciona
transversalmente con cada sector aledaño interior, que
tienen una configuración local, se lograría potenciar
este rol de “interfase glocal” (ver Figura N°6).
Es el caso del área del FCAB al Oriente de Caleta
Pesquera Central; o el borde-mar, al sur del Puerto
de Antofagasta unido al rol de configuración local
de Avda. Brasil, interactuando a través de crear un
primer nivel o piso noble más abierto que consolide
el espacio público y potencie, en las intervenciones
inmobiliarias, del Parque Brasil y borde-mar en
esta área, el acoger actividades de índole recreativo
y cultural incluidas aquellas gastronómicas
sofisticadas, aprovechando lo que se está dando con
restaurantes de comida peruana, mexicana, china y
otros, otorgando, a través de ello, una ampliación de
Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

Figura 5. Imágenes identitarias del CH Ampliado (CHA) y ciudad-región Antofagasta

Fuente: Collage fotográfico (Gebauer, 2015:417)

Figura 6. Potencial desarrollo de “interfase glocal” en la relación borde-mar e interior en
interacción con Avda. Brasil

Fuente: Collage elaboración propia en base a fotos Antofagasta en la web y Google Earth

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

127

�Gebauer Muñoz

la participación local del migrante.
Para potenciar estos lugares, en su rol de
“interfase glocal”, se requiere de una acción
mancomunada público-privado de clara
orientación hacia una imagen de ciudad, por
parte del Sector Público, que asegure una
acción privada inmobiliaria conducente a hacer
realidad la ciudad que se busca promover
transnacionalmente, incorporando siempre los
valores locales y la comunidad local.
4.4 Acontecimiento glocal que se proyecta al
borde-mar en área central desde el interior
del Centro, en entorno cultural Plaza Colón y
FCAB
La Figura Nº7 da cuenta del acontecimiento
glocal, en este caso, al integrarse un espectáculo
global como fue el de las máquinas voladoras,
espectáculo circense traído desde Europa en 2010,
expuesto en un pasa-calles desde la explanada
del FCAB en un recorrido en torno a Plaza Colón,
saliendo al borde por Calle Prat y regresando por
Calle Bolívar. Lo local, en este caso, es el espacio
del Barrio Histórico y el entorno Cultural de Plaza
Colón que se reconoce como espacio público de
la ciudad, y lo global es el espectáculo circense,

generándose por la interacción de ambos, junto
al público asistente, el “acontecimiento glocal”.
4.5 Borde-Mar como “interfase glocal”
El borde-mar, como se expresa en Figura Nº8,
es parte de la identidad de la ciudad, como se
ha mencionado a lo largo de este escrito, y se
constituye en la “plaza pública” de la ciudad
haciendo presente su importancia local. Sin
embargo, cualquier espectáculo masivo que en
él ocurre, sea regional, nacional o internacional,
trasciende a la Región, y por lo mismo aparece
allí el “acontecimiento glocal”.
A su vez, a lo largo de este borde existen
lugares que por su singularidad geográfica o
por las intervenciones realizadas en ellos, se
potencian como “interfase glocal” que en general
son lugares con gran riqueza escénica tales como:
Caleta Coloso; Ruinas de Huanchaca antes
mencionada; Parque Japonés y entorno; Muelle
del FCAB y Barrio Histórico; Caleta Pesquera
Central, Playa Paraíso y Consistorial; Trocadero,
su Playa Artificial, Isla Guamán y La Chimba; La
Portada, su entorno y Museo; todos los cuales si
se los interviene adecuadamente se constituirían
en nodos o polos de atracción en el borde.

Figura 7. Acontecimiento glocal en Centro de Antofagasta y su proyección al borde-mar

Fuente: Elaboración superponiendo fotografía archivo propio (2010) e imagen foto aérea Antofagasta Google Earth (2015)

128

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Borde costero ciudad Antofagasta, Chile, visto como “interfase glocal”

Figura 8. Borde-Mar como “interfase glocal” en lugares específicos

Fuente: Elaboración propia tomando como base foto Plan Bicentenario Región Antofagasta, Directorio Ejecutivo Obras
Bicentenario II Región (2005)

A partir de estos focos y de estudiar los usos
de estos lugares de acuerdo a lo planteado en
1er. y 2do. Aprontes de este artículo, junto con
visualizar y proponer su diseño estratégico, se
puede desarrollar el total del borde-mar como
“interfase glocal” por la dimensión única que
exhibe que hace que siempre se visualice la
totalidad del paisaje a la vez que la parte, es decir
el lugar cotidiano y específico en que uno se
encuentra, lo que permite que esta superposición
y simultaneidad de escalas propia del “espacio
glocal” aparezca y con ello tener el soporte que
da cabida al “acontecimiento glocal” Abordarlo
en esta dimensión, como GPU permitiría dar un
desarrollo sofisticado de nivel internacional al
borde, que al mismo tiempo de mejorar la calidad
de vida local de la ciudad, hiciera de éste el primer
lugar para potenciar la inserción transnacional de
Antofagasta lo que, al realizarse, se convierte en
un catalizador para que el resto de las propuestas
planteadas se implementen. C
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131

�El espacio metropolitano contemporáneo: Desde las políticas
públicas hasta el modelo de planeación1
Eduardo Sousa González
Jesús Humberto Montemayor Bosque2

Eduardo Sousa González en este libro presenta
un recorrido histórico, teórico y metodológico
exhaustivo y prolijo del espacio metropolitano y de
los diversos componente y factores que intervienen
en su configuración. Mostrando atinadamente
una visión caleidoscópica de la ciudad donde se
integran distintas y complejas perspectivas. Uno
de sus planteamientos primarios es que la ciudad
debe estudiarse holísticamente, señalando incluso
que los parámetros tradicionales de análisis
urbanos ya han sido superados y no son suficientes
para explicar y entender el espacio metropolitano y
su proceso de expansión y evolución. Presentando
indicadores actuales y renovados para comprender
integralmente el fenómeno urbano.
La organización del contenido del libro
es práctica y su estructura posee una gran
carga metodológica -común denominador de
los libros del autor- lo cual facilita su lectura
y comprensión, cabe resaltar el bien logrado
diseño gráfico de la portada3. La obra se integra
de dos partes; la primera, enfocada a las políticas
públicas en el espacio urbano, se compone de

tres capítulos. En el capítulo primo se expone el
vínculo obligado entre los actores involucrados
en los procesos generativo y operativo de las
políticas públicas. Resaltando la necesidad
de establecer una relación simbiótica entre el
Estado, los funcionarios públicos y la sociedad.
Esta relación debe manifestarse en el espacio
físico, público y privado, administrándose en las
escalas federal, estatal y local. En este capítulo
se plantea con claridad el rol y la importancia
que cada participante tiene en el proceso y
la implementación de las políticas públicas,
acentuándose la vital relevancia de la sociedad
como beneficiario máximo de los productos o
acciones establecidas.
En el capítulo segundo se analizan las políticas
públicas considerando diversos factores. Se debe
resaltar el enfoque crítico-reflexivo que presenta
el autor, invitando al lector a la introspección.
Sousa se fundamenta en autores renombrados
como Roth (2006), Aguilar (2007), Bardach
(2008), Cabrero (2006) por citar algunos, para
desarrollar el análisis de las políticas públicas.

1

Sousa, E. (2020). El espacio urbano contemporáneo. Desde las políticas públicas hasta el modelo de planeación. México: Colofón.
Nacionalidad: mexicana; profesor e investigador de Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Maestría en
Urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos
de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico: jhmontemayor@gmail.com
3
Autoría de Francisco Zeledón.
2

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

135

�Montemayor Bosque

El capítulo incluye una significativa diversidad
de enfoques para estudiar las políticas públicas,
además presenta una metodología clara y objetiva,
asimismo señala distintas interpretaciones de
la teoría espacio urbano metropolitano para
explicitar el análisis de las políticas públicas desde
distintos puntos de vista. Al final del capítulo
se muestran tres escenarios hipotéticos para
ejemplificar y explicar claramente las acciones de
la autoridad y las interpretaciones de las políticas
públicas lo que permite el total entendimiento y
su implementación.
En el tercer capítulo de la primera parte,
intitulado el espacio urbano, se aborda un aspecto
complejo, pero necesario, referente a las políticas
públicas, la transferencia de éstas a lo espacial.
El autor atinadamente direcciona las políticas
públicas en los diversos ámbitos transversales
y longitudinales: nacional, re­
gional, estatal,
metropolitana, municipal y otros, en lo referente a
los espacios público y privado. Sousa presente un
desglose pleno de las características del espacio
público y de los componentes de éste, desde la
perspectiva de diversos autores (Foucault, 1984;
Arendt, 2003; Sánchez-Muñoz, 2003; Habermas,
2006, entre otros) y enfoques.
La segunda parte denominada: la planeación
urbana y el modelo metodológico operativo se
integra de tres capítulos. En el primer capítulo
“La planeación urbana institucionalizada. Una
metrópoli prematura en la contemporaneidad”
se hace alusión a la gestión-administración del
ordenamiento del espacio. Cabe destacar el
meticuloso estudio descriptivo de corrientes y
postura que explican la estructura interna de
la ciudad, ya que estos valores argumentativos
permiten la teorización de lo urbano, aspecto
olvidado pero imprescindible para efectuar la
planeación.Ala par de la exposición de perspectivas
teóricas se presentan las variables y vertientes
para el análisis de la ciudad, con esto se consigue
una visión heurística de la planeación urbana.
Además, el autor explora todo el potencial de la
planeación urbana resaltando la obligatoriedad

de plasmar la planeación en el espacio urbano
como contenedor de las bases normativas y de la
esencia teórica. También se pone de manifiesto un
aspecto álgido pero definitorio en la planeación
en México, relacionado principalmente con los
exiguos mecanismos de seguimiento, evaluación
y replanteo en los Planes de Desarrollo Urbano.
En el capítulo “El fenómeno expansivo ciudadmetrópoli en el contexto del sur global. Hacia una
interpretación teórica desde la sobremodernidad
líquida en una metrópoli prematura” se analiza a
profundidad el fenómeno del crecimiento expansivo
-ocasionado en buena medida por la falta de
planeación- con una retórica teórica-histórica clara
y concisa, lo que permite identificar palmariamente
las causas, consecuencias, actores involucrados
y procesos socioeconómicos derivados. Las
aportaciones conceptuales de este capítulo son
sumamente interesantes, como la inclusión de una
quinta etapa en la metropolización denominada
superurbanización4 la cual cierra el ciclo de la
metropolización. Otro concepto notable hace
referencia a la correspondencia entre el centro y
la periferia designado como: ciclos reproductores
de la vida de los pobladores en las ciudades5. El
término conceptual ciudad-metrópoli prematura
tiene una significativa relevancia; éste expresa
que el gobierno no alcanza a establecer en tiempo
y forma un control y ordenamiento del espacio
urbano, lo que genera una “ciudad incompleta”
la cual no puede satisfacer la totalidad de
necesidades de su población.
En el último capítulo se propone el Modelo
de Tendencias en la Ocu­pación del Suelo
Metropolitano TEOS-M. El objetivo del modelo
es acrecentar el entendimiento y hacer más
explícitos los diversos y complejos procesos
urbanos de una metrópoli enfocándose en México.
El modelo, desde la perspectiva operativa, se basa
en el incremento y la expulsión de población de los
centros de cohesión poblacional6, pretendiendo
identificar el comportamiento en la relación
espacio-población que determina el crecimiento
o expansión de la metrópoli.

4

“Dicha eta­pa de metropolización se presenta cuando ya ocurrieron las otras cuatro etapas agregándose en el proceso evolutivo otras
ciudades o zonas metropolitanas de diferentes entidades federativas, con la característica particular de que la mayoría estas espa­cialidades
cuenten con relaciones económicas internacionales de impor­tancia mundial, basadas en procesos informacionales” (p. 174).
5
“Proceso evolutivo transformacional relacionado con el creci­miento demográfico, que impacta en los linderos espaciales periféricos de
la ciudad central, para convertirse en metrópoli” (p. 176).
6
“Agrupaciones de ciudadanos que se han concentrado en espacios contiguos dentro de la conurbación metropolitana, ocupando zonas
de características de densidad, de grupo social, educativas, e incluso económicas similares”. (p. 198)

136

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

�Reseña

El trabajo presentado en este libro debe
estimarse y alentarse ya que es una valiosa
investigación y genera un meritorio instrumento
para mejorar el desarrollo y la calidad de vida
de los ciudadanos; como lo menciona el propio
autor del libro “la intención de la aplicación
del instrumento es que los resultados de la
exploración puedan ser incorporados en la agenda
de gobierno y se conviertan en estrategias de
planificación, direccionando aquellas políticas
públicas específicas para incidir los objetivos
previstos en el desarrollo de la zona”7. C
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7

Página 199.

Contexto. Vol. XIV. N° 21. Septiembre 2020

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              <text>Revista anual de la Facultad de Arquitectura de la UANL. Presenta artículos sobre medio ambiente, arquitectura, urbanismo, materiales, economía, imaginario urbano, filosofía, teoría, crítica, además de noticias y reseñas sobre el mundo de la arquitectura</text>
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              <text>Barrera Domínguez, Ramón Alejandro, Editor</text>
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              <text>Martínez Martínez Oreida, Editor</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1785403&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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