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                  <text>�Editorial
Grata compañía
Pablo Neruda / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
José Javier Villarreal
Despacho de la Secretaría de Extensión
y Cultura
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
Deni Ríos
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada y contraportada de
este número de Interfolia es de Deni Ríos a
partir de la fotografía de Alfonso Reyes, c.
1912 (Alfonso Reyes. Iconografía, FCE, 1989).

Interfolia, Año 4, número 6, enero-junio
2023, es una publicación semestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n,
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451. Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.
uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor Responsable: José Javier Villarreal. Número de
reserva de derechos al uso exclusivo del
título Interfolia otorgado por el Instituto
Nacional del Derecho de Autor: 04-2021081621213700-203, de fecha de 17 de agosto de 2021.Las opiniones expresadas por
los autores no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Cuestiones estéticas (segunda versión) / 7
(Fragmentos)
Alfonso Reyes

Calendario
La sombra benéfica / 13
Jessica Nieto
Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano / 18
Un gesto que lo agradece todo / 20
Eduardo Zambrano
Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente / 24
Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones / 32
Leticia Herrera
Presentación de El oro de los tigres XI / 37
Nancy Cárdenas
La lección de los maestros. Discurso leído en la entrega
del Premio Internacional Alfonso Reyes 2022 / 42
Malva Flores
Guadalajara: La fiesta de los libros / 45

Entre libros

�Nú m ero 6

�Editor ial

Las revistas, además de ponernos al corriente con las novedades del momento, también
funcionan como un atractivo puente para que el lector que las tenga en sus manos pueda
dialogar y conocer las distintas disciplinas que existen en la literatura, y en otros campos
del arte en general, a través de la pluralidad de voces que aportan y proponen una mirada distinta de contemplar y de cuestionar la realidad en la que nos vemos rodeados. Entre sus páginas conversan la poesía junto al ensayo, la reseña y las fotografías, sin dejar
de lado al espíritu crítico que motiva a nuestras instituciones a mantenernos firmes con
esta clase de proyectos y poder darles la continuidad que se merecen entre los espacios
universitarios.
De esta manera inauguramos el presente número de Interfolia, la revista de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, que mantiene un diálogo enriquecedor con la poesía
y le da un papel protagónico con los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Asimismo, entre sus páginas también parlamenta los tesoros y las nuevas adquisiciones de nuestros respectivos acervos.
En la sección Grata compañía nos encontraremos con un título imprescindible dentro de la literatura escrita en lengua castellana, Residencia en la tierra de Pablo Neruda,
quien saluda con admiración y amistad a nuestro Regiomontano Universal. En Cortesía
aparecen entrañables y cálidos fragmentos de la segunda versión de Cuestiones estéticas
de Alfonso Reyes, en los cuales reflexiona sobre su transición de la poesía al ejercicio de
la crítica literaria y sobre la recepción de su obra ante la mirada de sus contemporáneos;
así como las dificultades para publicarla y encontrarle un lugar en el mundo. En Calendario iniciamos con las reflexiones de Jessica Nieto sobre el libro La sombra benéfica
de Gabriel Trujillo Muñoz, quien a través de una serie de ensayos nos ofrece distintas
miradas críticas hacia la obra y los géneros abordados por Reyes. En Nota sobre la donación de libros de Eduardo Zambrano la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria cuenta
con el honor de añadir a sus acervos los más de 3,146 volúmenes de poesía, aforismo y
ensayo literario, donde se encuentran las voces más sobresalientes de todos los tiempos,
así como obras de editoriales internacionales que hoy en día serían difíciles de adquirir
a no ser por esta generosa donación del maestro Zambrano; de esta forma nuestra biblioteca cumple con la particular misión de aproximar a los estudiantes universitarios
el fomento de la lectura de la poesía. Asimismo, el poeta regiomontano nos ofrece una
reflexión acerca de la lectura y el espíritu crítico del ser humano y su inevitable finitud
en el tiempo a través de su poema: Un gesto que lo agradece todo. Sin soltar la mirada

4

cálida del vate, la poeta y editora Leticia Herrera, reflexiona sobre cada uno de los temas

�que se han ido tejiendo a lo largo de su obra a través del ensayo Eduardo Zambrano. Motivos de un reincidente. Bajo la misma línea continuamos con Exposición Alfonso Reyes.
Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria que fue inaugurada el
día 16 de noviembre, luego de la conferencia “Los libros en restauro. Renovación de la
lectura” impartida por Héctor Perea, que consiste en recrear la biografía del autor de El
plano oblicuo a través de su bibliografía. En Presentación de El oro de los Tigres XI, Nancy
Cárdenas reflexiona sobre cada una de las obras editadas para este nuevo volumen y
sobre la dificultad que representó trabajarlas durante la reciente pandemia del Covid-19;
sin embargo, también nos comparte las satisfacciones de dar continuidad a un proyecto
poético que fue inaugurado por la poeta Minerva Margarita Villarreal y que hasta la
fecha sigue y seguirá resonando entre distintas generaciones de lectores universitarios
y escritores de diversos países. Malva Flores ofrece una mirada crítica y cargada de gratitud en su Lección de los maestros. Discurso leído en la entrega del Premio Internacional
Alfonso Reyes 2022. Cerramos esta sección con Guadalajara: la fiesta de los libros, un
registro sobre los eventos culturales y presentaciones en las que la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia dentro las actividades de la prestigiosa Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2022. Por último, en la sección Entre libros, ofrecemos
una muestra de la donación que realizó Eduardo Zambrano a nuestra biblioteca y donde
figuran autores de la talla de Konstantinos Kavafis, Zhigniew Herbert, María Zambrano,
Antonio Gamoneda, Elsa Cross, Coral Bracho, Alberto Blanco y Marco Antonio Campos,
entre otros más.
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria, junio de 2023

5

�Grata C om pañía

Gaztambide
19 Madrid
para Alfonso Reyes
admiración y amistad de
Pablo Neruda
Pablo Neruda. Residencia en la tierra. 1. 1925-1931.
Madrid, Ediciones del Árbol, Cruz y Raya, 1935.
FAR PQ8097 .N4 R4 v. 1 1935

6

�Cort e sía
Cuestiones estéticas
(Segunda versión) 1
(Fragmentos)

Alfonso Reyes

P

2. Camino del libro
isaba yo las últimas gradas de la Preparatoria y, a falta de mejor cosa, me disponía
para la carrera de Derecho, procediendo por aproximación, cuando aconteció
mi verdadero acceso a la vida literaria. Un poeta potosino, José María Facha, un

sobrino de Othón, que había obtenido en Monterrey su título de abogado porque creo
lo desterró de San Luis su inquina contra monseñor Montes de Oca, apareció unos días
por México. Aunque mayor que yo, éramos buenos amigos. Salimos a pasear juntos
el domingo por la mañana, a la moda de entonces, por la Avenida de San Francisco y
Plateros. Nos encontramos con uno de los más oscuros colaboradores de una revista
juvenil que iba a lanzarse por esos días, y él nos invitó a visitar a los poetas que a esa
hora se reunían en la redacción.
Yo había contemplado con envidia y anhelo los anuncios de la tal revista, Savia
Moderna, algo como una hija de la célebre Revista Moderna, aún viva y operante por obra
y gracia de don Chucho Valenzuela y los últimos modernistas; pero distaba mucho de
|gurarmequeprontomeseríaposibleingresarensus|las;medabacuentadequeera
demasiado temprano. Nos encaminamos a la Avenida del Cinco de Mayo, donde estaba
la redacción de Savia Moderna, cuyo director efectivo era Alfonso Cravioto. Cravioto

En Alfonso Reyes, Historia documental de mis libros, en Obras completas, tomo XXIV, Letras Mexicanas, México, Fondo de Cultura Económica, 1990, pp.
152-159.
1

7

�seapartóconmigo.Había|guradotiempoatrásenciertosactosdeoposicióncontrael
gobierno de mi padre, y eso mismo —como hombre bien intencionado que es— lo hizo
desear conocerme y mostrarse afable. A poco, ya publicaba yo mis renglones tanto en
esta revista como en la de Valenzuela, con quien pronto me relacionó su hijo Emilio.
En 1906 hice, pues, en Savia Moderna mi aparición poética con el soneto “Mercenario”,
que era sin duda defectuoso, que me valió algunos reproches verbales del profesor
ManuelG.Revillaydeciertoprefectopreparatoriano unseñorZubieta a|cionado
a la literatura, y que se publicó ya muy corregido en mi primera colección de versos:
Huellas, 1923. (Y no “1922” como reza la portada, ni menos “1933” como se imprimió por
error en mi Obra poética, 1952.) A Cravioto le impresionó mucho que, en vez de perderme
en vaguedades sentimentales, me ciñera al código parnasiano. Ricardo Gómez Robelo
consideró, sin embargo, que no convenía dejarme entumecer en aquellas normas, sólo
útiles como aprendizaje, y se propuso, por encargo de la revista, darme unos consejos
escritos. Al cabo le fue más cómodo cumplir su cometido mediante la conversación y
el trato. Por lo pronto, él me hizo leer a Baudelaire; y poco después, por contaminación
de Acevedo, absorbí a Verlaine en veinticuatro horas. Manuelito de la Parra, poeta de
emoción y delicadeza, aunque mal psicólogo, me dedicó entonces unos versos (“Al
poeta niño”), extrañado de que no confesara yo las dulzuras e ingenuidades de mi
corazón de adolescente (¡sí, bueno es eso: dulzuras e ingenuidades del adolescente, lo
más ferozmente complicado que hay en el mundo!), y casi rogándome que no hiciera
versos sabios ni me dejara llevar de la tradición ni la cultura: “Y cuéntanos un poco
de las almas de armiño”, concluía candorosamente. Cree… el cordero que todos son
de su apero.
Un día, Pedro Henríquez Ureña, educador desde la infancia y que había escuchado
con interés mis discursos preparatorianos de 1907 cientí|co el uno y dedicado a la
muerte de Moissan, literario el otro y dedicado a la Sociedad de Alumnos— me aconsejó
someterme con mayor frecuencia a las disciplinas de la prosa, como parte de mi
aprendizaje y para habituarme a buscar la forma de mis expresiones no exclusivamente
poéticas. Un vate coahuilense poco recordado hoy en día, Miguel Pereyra, hermano
de Carlos el historiador, que era mi amigo aunque también me llevaba años —por lo
visto, yo estaba predestinado a la compañía de mis mayores— conoció una de esas
alocuciones —la literaria— cuando yo la estaba redactando.
—Yo creo —me dijo— que usted va a acabar en la prosa, que es la música clásica.
Mepuse,enefecto,alaprosa,conciertaasiduidadya|ción,sinporesoabandonar
los versos. Pues “yo comencé escribiendo versos, he seguido escribiendo versos y me
propongocontinuarescribiéndoloshastael|n.(Prólogo
Huellas.)
a
Entre 1908 y 1910

8

�elaboré todos los ensayos de Cuestiones estéticas. A la primera fecha corresponde el
más extenso —la interpretación de la “Electra” en el teatro ateniense— que data de mis
diecinueve años.
A punto estuve de no conocerle la cara a mi primogénito. Apenas copiado el
manuscrito, sufrí un grave ataque de peritonitis ganado en buena lid, por andar
practicando los saltos y contorsiones del Jiu-Jitsu (yo era entonces sumamente ágil) con
Julio Torri, en la Escuela de Derecho, durante los ratos perdidos.
3. Crónica editorial
El libro Cuestiones estéticas fue enviado de México a París para su publicación en la
casa Ollendor). Apareció a comienzos de 19 . El colofón dice: Chartres.Imprenta
Ed. Garnier—28.10.10.” Lo que alguna vez me ha hecho incurrir en confusión. Pero
consta por cierta carta que la obra no salía aún de los talleres el 16 de febrero de 1911;
los más antiguos acuses de recibo que he conservado datan de junio, y del siguiente
mes de julio las primeras críticas de la prensa. Adviértase que la conferencia sobre
Othón (1910), aunque conocida antes, es de elaboración posterior. Lo propio acontece,
desde luego, con la conferencia sobre el paisaje en la poesía mexicana (1911).
Antes de la Guerra Europea (194-8), las casas Garnier y Ollendor) eran, en
Francia, los principales centros editoriales para libros en español. Desde México, Pedro
Henríquez Ureña se había puesto en contacto con el encargado de estas ediciones en
Ollendor)su
, compatriotaeldominicanoGibbes,yallíacababadepublicar
Horas
sus
de
estudio. “Todas lo son para usted, muchacho”, le había dicho don Justo Sierra al recibir
el volumen. Entretanto, Francisco García Calderón, el joven escritor peruano a quien
ya rondaba la fama, se había relacionado desde París con Pedro, con Antonio Caso y
conmigo. Aprovechando estas circunstancias y la presencia de mi familia en París (yo
permanecí en México para continuar mis estudios de abogado), se arregló la edición de
Cuestiones estéticasenlaLibreríaP.Ollendor) ,queéstaerasurazónsocial.
Sea dicho de paso, Gibbes era hombre puntual y cortés, aunque le agradaba darse
importancia como a algunos intermediarios, se tenía por muy experto en gramática
y, en cierto original de García Calderón, aun pretendió corregir las frases, poniendo
invariablemente los adjetivos después de los sustantivos, pues alegaba que hacerlo al
revés no era castizo. De abrojos así está lleno el campo.
Yo hubiera deseado examinar desde México las galeradas de mi libro. Pero,
a mediados de noviembre de 1910, Gibbes nos aseguró que ya no era posible y que
“todo cambio de palabra o frase implicaría una nueva composición y el ingrato trabajo
de rehacerlo todo, lo cual no entra en lo estipulado”. Yo no me proponía tanto hacer
correcciones de autor cuanto vigilar la pureza de la impresión. Gibbes ofreció hacerlo

9

�por mí cuidadosamente; pero, en cuanto me llegó el libro, tuve que mandar imprimir
cuatro páginas de erratas —setenta y tres faltas en total—, y otras he añadido después.
En la ya citada “Carta a dos amigos” he confesado haber incurrido también por mi
cuenta en varios errores de nombre y fecha, etcétera, que ofrecía dejar apuntados en mi
ejemplarpropio.Peroal|nhehechoalgomejor:acabodeaderezarjuntoconelíndice
de autores y obras citados a lo largo del libro— una declaración de erratas y correcciones
indispensables y la he remitido a mis amigos los bibliotecarios de la Universidad
Neoleonesa, que con tanta paciencia han empezado a establecer mi bibliografía.
Cuando fui más tarde a París (1913), Gibbes me hizo saber que mi libro se había
vendido sobre todo en Colombia, sin duda porque en México mis obsequios habían
hecho la competencia al mercado. Esto, puedo decir ahora, fue el adelanto a cuenta de
la Gran Cruz de Boyacá que Colombia me otorgaría en 1945.
4.Consideraciones|nales
Al recibirse mi libro en México, alguien exclamó: “Sorpresa de la prematurez.” Tuvo
mejor acogida de lo que yo podía desear. Pero los más descontentadizos comentaban
entornando los ojos: Este Henríquez Ureña, con sus consejos, nos ha matado en }or a
un poeta.” Pues ¿qué sería del frágil corazón humano si no se desahogara decretando
una que otra vez la ruina del prójimo?
Este libro nos transporta a los días trepidantes del Ateneo de la Juventud, donde yo
era el benjamín mientras no se presentó Julio Torri, mi menor en un mes. Es conmovedor
volver los ojos hacia el amanecer de una nueva era. Es conmovedor percatarse de lo
que pudieron lograr, por su sola vocación fervorosa, aquellos muchachos autodidactos,
que no contaron con verdaderos maestros en el orden de sus a|ciones, ni tenían
apenas público ni estímulo de ninguna especie, y que salieron a la liza cuando aquí
no había estudios organizados de |losofía, de humanidades, de letras.. Como que
esa generación —la Generación del Centenario— había de echar los cimientos para
la futura Facultad de Filosofía y Letras, acudiendo a desempeñar gratuitamente las
cátedras en aquella incipiente Escuela de Altos Estudios que, por las conmociones de la
época, se había quedado realmente en el aire, sin recursos y sin programas. En efecto,
pronto estalla la revolución, el régimen muda; y, como siempre acontece, solapadas
bajo los anhelos legítimos de reforma se deslizan algunas exorbitancias demagógicas.
¿Universidad, Altos Estudios, Facultades, Doctorados? ¿Traje de frac para un pueblo
que anda descalzo? No, la cultura es aristocracia. ¡Abajo la cultura! Por respeto a los
pies —nueva fábula de Menenio Agripa— querían cercenarnos la cabeza.
(…)

10

Cabe preguntarse si el título Cuestiones estéticas era adecuado. Desde luego, el libro
se limita a la crítica literaria. Pero quise dar a entender que todos estos ensayos eran

�como otros tantos asedios a una misma plaza fuerte, la cual no acababa de rendirse;

otras tantas aventuras mentales en torno a una doctrina estética que no se de|n
directamente. No había llegado la hora de El deslinde, la hora varonil de enfrentarse con
lasabstracciones.Hastapergeñéunprólogoparajusti|carmitítulo,peroal|noptépor
no perder el tiempo en satisfacciones no pedidas. De aquí que siempre haya recordado
con especial simpatía la crónica que, sobre mi libro, publicó en Francia Jean Pérès
(Bulletin de la Bibliothèque Américaine, París, 1912). Este crítico, sin desconcertarse
ante la apariencia fragmentaria del libro, acertó a seguir su nervio central casi como lo
hubiera hecho yo mismo.
En cuanto al contenido del libro, varias veces he declarado que yo suscribiría
todas las opiniones allí expuestas, o “prácticamente todas”, como suele decirse. Hay
conceptos, temas, de Cuestiones estéticas derramados por todas mis obras posteriores: ya
las consideraciones sobre la tragedia griega y su coro, que reaparecen en el Comentario
delaI|geniacruel;yaalgunasobservacionessobreGóngora,GoetheobienMallarmé,
a las que he debido volver más tarde, y sólo en un caso para recti|carme apenas. Mis
a|ciones,mispuntosdevista,sonlosmismos.
Y, sin embargo, hasta hoy no me ha sido dable reeditar este libro, ya bastante escaso.
Porque los libros, en ocasiones, parece que se los bebe la tierra como a la lluvia. Pero es
muchalatentación(ynosésiobedecerlaeslegítimo)desimpli|caraquelestiloaveces
rebuscado, arcaizante, superabundante y oratorio —esto lo señalaba ya el generoso
dominicano Federico García Godoy—, estilo, en suma, propio de una vena que todavía
se desborda y desdeña el cauce. Pues hay quien comienza por la timidez, y hay quien
comienza por eso que se llama facundia, y a éste le conviene, como por ahí lo dejo
dicho, aprender a escribir por el otro cabo del lápiz, es decir, con el borrador. En las
varias veces citada “Carta a dos amigos”, explico: “Cuestiones estéticas precede en seis o
siete años (en verdad, cuatro) al resto de mis libros y se adelanta a ellos todo lo que va
del niño brillante al hombre mediano. Gran respeto se le debe al niño…” A ver cómo me
las arreglo algún día para lanzar una segunda edición, cerrando los ojos y sólo tocando
lo indispensable.
Quiero concluir con una nota sentimental. No hay que alarmarse: no subiré el tono
demasiado. La publicación de Cuestiones estéticas me valió, entre otras, dos cartas
inolvidables. El 19 de agosto de 1911, Arturo Farinelli me escribía desde Austria,
invitándome a continuar mis estudios a su lado, en Turín. El 31 de octubre del propio
año, Émile Boutroux —benevolencia del viejo para el novato— me escribía desde
París: “Tal vez se le ocurra a usted venir por acá cualquier día y charlar con nosotros
sobre esos grandes asuntos que usted trata con tanta competencia como gracia y
generosidad…” Pero yo, que a esas horas habitaba al lado de mi familia y mi padre

11

�recién desembarcado de Europa, en la casa N° 44 de la calle de las Estaciones, la cual
por instantes quiso convertirse en fortaleza, tenía que dormir —oh tiempos aciagos—
con el 30-30 a la cabecera de la cama, cuando menos para satisfacer las reglas del
género, la retórica del instante.
México, 5-11-1955.
Armas y Letras,Monterrey,abrilde195,añoXII,núm.4.

12

�Calendar io
La sombra benéfica 1
Jessica Nieto

D

urante los más de quince años que he estado laborando como editora en la Universidad Autónoma de Nuevo León, he visto, leído, editado, muchos títulos en
torno a Alfonso Reyes. Aunque por supuesto no somos la única casa editora de

libros de o acerca de Reyes, la UANL ha asumido como un compromiso vital ser uno
de los espacios desde donde se divulgue su pensamiento. Ya sabemos que una parte
importante de su acervo bibliográ|co se encuentra aquí, en el estado, en la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL, y que muchos de los tomos de los libros
que componen dicho acervo están marcados por valiosas dedicatorias, pero sobre todo
por sus gestos de lectura, los cuales, por lógica, nos orientan a sus gestos de escritura.
¿Sobre qué escribió Alfonso Reyes? En reiterados prólogos, presentaciones, conferencias, mesas, pláticas, comentarios, cartas, he encontrado la a|rmación de que escribió
sobre todo, sobre todos los temas; o al menos sobre todos los que estaban a discusión en
la época en que vivió. Y pongamos que sí, que Reyes escribió sobre todo. No en balde su
obra completa se compone de unos 26 o 27 tomos, muy bien organizados por él mismo,
además de sus diarios y de las muchas cartas, muchísimas, que intercambió con gente
de todo tipo; variada y múltiple como el contexto en el que siempre se desenvolvió. Así,
es muy posible, sí, que Alfonso Reyes no sólo haya leído con una curiosidad y un fervor
Texto leído por Jessica Nieto en la presentación de La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz, en la Feria Internacional del libro
de Monterrey, el 10 de ocubre de 2022.
1

13

�intensos sobre todo lo que se le ponía enfrente —no sólo libros, la vida misma—, sino
que además, en efecto, haya escrito sobre todo eso. Entonces, entendemos que con los
años, después de su muerte, leer su obra provoque el mismo efecto que a él le generaba
leer —preciso una vez más: no sólo libros, también la vida misma—: una necesidad
imperiosa de escribir, escribirlo todo. En particular, de escribir en torno a su escritura
y sobre aquello que lo impulsaba a escribir. Por ello contamos con múltiples libros
escritos por eminentes alfonsistas que van desmenuzando, una por una, cada obra alfonsina, cada interés, cada momento de su ajetreada vida, cada vínculo de amistad y de
enemistad, cada amor y cada desamor, cada alegría y cada decepción. Porque todo esto
va construyendo su pensamiento, y no puede obviarse. Sin embargo, ante la cantidad
de impulsos escriturales que inspira la lectura de Reyes, me ha puesto de muy buen
humor, porque justo así es, me pone de muy buen humor, la publicación de este libro:
La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos, de Gabriel Trujillo Muñoz.
Como mencioné al iniciar este breve texto, en estos últimos años he podido leer
muchos libros con Reyes como esa |gura central desde la cual se proyectan miles de
ideas; libros editados por nuestra Universidad, quiero precisar. De todos ésos, siempre
me gusta recordar dos que precisamente llamaron mi atención por salirse un mucho
de los temas habituales: uno es el Bestiario alfonsino, editado por Gisella Carmona e
ilustradoporGerardoCantú,que,comosunombrelodice,setratadeunaantologíade
todos los momentos en que Reyes menciona a un animal, sea real o fantástico, en sus
obras. Es un libro hermoso y divertido. El otro es A la mesa con Alfonso Reyes. Glosa de
la gastronomía alfonsina, de José María Infante, en donde el autor compone todo un glosario sobre los platillos que Reyes comentara. Hay un tercero, recién publicado por la
Editorial Universitaria, de Coral Aguirre, una novela
Dónde
llamada
vas Alfonso Reyes,
quetambiénnospresentaunper|ldeReyesalcualnosolemosestarhabituados:elde
un hombre apasionado, guiado por un deseo más fuerte que el del puro pensamiento.
Ahora, este libro de Gabriel Trujillo viene a ser el cuarto que considero dentro de
este grupo de textos sobre Reyes que me sacan una sonrisa precisamente porque me
hacen conocerlo, leerlo, desde otra perspectiva, tan enriquecedora y feliz, porque mira
ynoshacemirarmomentosdelaescrituraalfonsinaquenosuelensubrayarse
losu|
ciente. Pero antes de destacar estos momentos escriturales a su vez destacados por la
pluma de Gabriel Trujillo, quiero compartir unas re}exiones del mismo Gabriel sobre
la escritura de ensayos que aparecen en un libro también diverso que publicamos hace
como ocho o nueve años, que se llama Nada es lo que parece. Gabriel dice:
1. Para escribir ensayo es necesario un bagaje cultural considerable tanto en cultura generalcomoenconocimientosespecí|cosdeltemaatratar.
2. Y esta visión general incluye la lectura de ensayos o trabajos de otros autores sobre el
mismo tema. La regla áurea del ensayista es: la originalidad está en el estilo de cada autor,

14

en su perspectiva personal, pero el tema es de todos y ya ha sido, seguramente, explorado

�por otros antes que uno. Dale a tu antecesor lo que es de tu antecesor y dale a tu ensayo un
nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de tuerca sorprendente
sobre el tema a escribir.
8. Para muchos la fortaleza del ensayista está en su capacidad intelectual o en la brillantez
de su estilo escritural. Yo apuesto por el ensayo como ensayo, es decir, como objeto de indagación del mundo que nos rodea, como reactivo o piedra de toque ante la realidad. Su
función primordial es, al contrario del texto como dogma o revelación, exponer un discurso que duda de lo ya establecido tanto como duda de sus propias certidumbres, un texto en
libertad que cuestiona su propio pensamiento, que incomoda o conmociona a sus lectores
más allá de lo obvio, lo convencional y lo ya sabido.

¿Por qué traigo a cuenta estas ideas sobre la escritura de ensayos de Gabriel, si se supone estamos hablando de Reyes? Bueno, porque el libro que tenemos aquí fue escrito
por Gabriel. Y aunque el tema general es hacer visible una arista del pensamiento alfonsino que de pronto no es tan evidente, estamos aquí ante una escritura nacida de la
fascinación por otra escritura, y si hubo algo que disfruté en estos ensayos es la forma
en la que están escritos, porque creo que Gabriel logró esto mismo que comenta: “dale
a tu ensayo un nuevo giro, una nueva óptica o estructura que brinde una vuelta de
tuerca sorprendente sobre el tema a escribir.”
El primer ensayo del libro, “Alfonso Reyes y el diario vivir de la escritura”, trata de
la costumbre de Reyes de escribir en diarios. Este gesto escritural, el de llevar un diario,
no es exclusivo de los escritores y las escritoras. Todos lo hacemos, o lo hicimos. No precisamos de vidas extraordinarias. Pero la vida de Reyes, lo sabemos, se vio enmarcada
por muchos acontecimientos no comunes, al menos para nosotros, algunos incluso funestos. Ahora, más que mencionar esas experiencias de vida, lo que destaca es el gesto:
escribir a diario un diario: ¡qué compromiso!; para que lo vivido no se quede en el
olvido: para repensarlo, reinterpretarlo, reconstruirlo. Desde el principio, sin embargo, Reyes se topa con obstáculos para mantener esta escritura, para poder grabar “los
matices de cada idea”: al inicio de su diario, signado por esa etapa convulsa de 1911 a
194,escribirnosóloeraunamaneradedejarconstanciadel}ujodesupensamiento,
sino una forma en sí, una huella: el trazo importaba. Gabriel destaca una cita donde
Reyes dice en su diario que se esfuerza “para que los rasgos de mi pluma sean del todo
regulares”. Aquí, yo como lectora encuentro algo que no suele comentarse: ese interés
por la caligrafía, por cómo se ve lo que se escribe, por la forma en que los rasgos de su
escritura se leen o no. Entonces, hay un interés de Reyes por la legibilidad presente en
su diario. Quizás ya anticipaba que algún día alguien o muchos álguienes lo leerían. Y
de ahí la angustia por registrarlo todo: cuando en Europa se re|ere a su vida social y
creativa, dice: “aún no logro sentarme a escribir en forma: esta respiración de mi alma
me está faltando”. El 17 de enero de 1926 pone en su diario que “ha dejado pasar mil
cosas y mil cosas, y no por pereza, sino por la absoluta falta de tiempo para sentarme a

15

�escribir.Inclusoelde
7 noviembrede1con|esa
925
ensudiarioNotengofuerzapara
llevar el registro de tanta cosa”.
Gabriel menciona algo que me resonó mucho: la preeminencia verbal de Alfonso
Reyes: todo lo que le interesa saber, y todo lo que le interesa dar a conocer, pasa por la
escritura. Por ejemplo, en el segundo ensayo: “El norte y sus nostalgias en la poesía de
AlfonsoReyes,Gabrielnoscomparteunare}exiónentornoalosespaciosyfantasmas
referidos en la poesía de Alfonso Reyes, en particular aquella en donde encontramos
nostalgia por la infancia. Gabriel vuelve a enfatizar la preeminencia verbal de Reyes al
sostener: “Son síntomas de que hay muchos fantasmas rondando sus días sobre la tierra. [...] Y desde ese dolor sólo hay dos caminos a seguir: la vuelta a los tiempos felices
de la infancia y la adolescencia, donde se puede poetizar la vida en sus recuerdos; o la
paulatina aceptación de que las pérdidas deben ser conjuradas a través de la escritura,
deben ser puestas en perspectiva, como objetos de estudio, como realidades a desmenuzar hasta el último detalle y resonancia.” La escritura es para Reyes, entonces, ese
lugar seguro, un cobijo donde él puede revivir a su manera los recuerdos más felices y
los más oscuros. Menciona Gabriel en la introducción que tiene la intención de compartir en este libro de ensayos su lectura de “la vasta obra de un escritor que fue él mismo
su propia utopía creadora, su quimera ambulante”. Y en esta serie de poemas-remembranzas queda claro eso mismo: cómo a través de la escritura Reyes no sólo compartía
su interés por el saber, sino que se compartía a sí mismo, tal y como él quería ser leído.
De los siguientes ensayos quiero destacar dos cosas que me han permitido reencontrarme con la |gura de Reyes, la cual, debo decirlo, quizás por mi trabajo, veo en
todas partes y de todas las maneras. La primera es del ensayo “Alfonso Reyes: escarceos
con la narrativa policíaca”: Gabriel Trujillo subraya la inclinación de Reyes por este
género, que no era muy popular entre los intelectuales de su tiempo. “La posición de
Alfonso Reyes es opuesta a la de muchos escritores mexicanos de su tiempo para quieneslanovelapolicíacaeranosóloungéneromenordelanarrativade|cción,sinouna
literatura sin méritos literarios... De ahí la importancia de su discurso para su época
y, de algún modo, para las siguientes generaciones de lectores mexicanos”. Esto en sí
ya nos presenta a un Reyes visionario, que percibió en este género algo que podemos
con|rmarhoydíaconlapotenciaquetieneyconlacantidadquesepublicadenovelas
policíacas y la creciente producción de películas y series de este tipo. Pero lo que más
me ha gustado es que Alfonso Reyes a|rma esto sin avergonzarse: El secreto está sin
duda en la distracción”. Es decir, estas novelas nos atrapan porque logran distraernos.
¿Y no resulta maravilloso pensar en una escritura capaz de sacarnos un poco de la línea
recta en que vamos avanzando día con día? Reyes lo vio, es decir, vio la escritura y la
fue siguiendo sin dudarlo. Porque es en este espacio, el de la escritura, donde Gabriel
ubica a la utopía alfonsina: un lugar que al no existir se encuentra en todas partes. En el

16

ensayo |nal,Alfonso Reyes, autor de ciencia |cción, la fuerza de este lugar, es decir,

�de la escritura, y la contundencia de su aparición en el mundo son incuestionables. La
escritura por venir, pienso y me acuerdo de Blanchot. No sólo la literaria, la escritura
toda: la de diarios, la de notas escolares, la de las cuentas, la de los muros… toda esa
escritura funge como un espacio de lo posible. Por eso con el ensayo sobre Reyes y la
escritura de ciencia |cción, Gabriel, quien también re}exiona en torno a la escritura
teniendo a Reyes como pretexto, cierra este libro. Porque en este género Reyes es “Un
escritor que ve el futuro con los ojos bien abiertos.”
Para terminar, rescato otra de las ideas de Gabriel Trujillo en torno a la escritura
de ensayos. Dice:
9. El ensayo no vale sólo por el tema que aborda. Los que gustan del ensayo saben que están
frente a un texto literario que se lee para conocer a otro ser humano, para profundizar en
sus |lias y sus fobias, para hacer amistad con el prójimo, nuestro semejante, el que unas
veces es nuestro cómplice y otras veces es nuestro adversario. Pongamos un ejemplo: Uno
no lee a Fernando Savater sólo para conocer de ética, política o carreras de caballos: uno
lee a Fernando Savater porque su escritura es un mapa maravilloso para compartir sus
viajes, compromisos, miserias o gozos, porque sus ensayos son retratos de cuerpo entero,
de espíritu completo, de su autor. Por lo tanto, un buen ensayista es aquel capaz de poner
parte de sí mismo en las palabras que escribe, un autor con voz propia y |rma al calce.
El peor ensayo es aquel que parece un informe de labores, un texto sin rostro, sin sangre
palpitando en sus ideas y demostraciones.

En La sombra benéfica. Ensayos alfonsinos sin
duda veo-leo un texto con rostro. Veo a Gabriel
trazando un escrito sobre Reyes, sí, pero además lo veo entramando una idea sobre la labor del escritor y, su herramienta, la escritura.
Un futuro en incesante creación que nunca
deja de deslumbrarnos.

17

�Nota sobre la donación de libros
de Eduardo Zambrano

E

l día 15 de noviembre de 2022, en el marco de las celebraciones por el 42
aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, el poeta Eduardo
Zambrano realizó la donación de su biblioteca personal para integrarla a

nuestros acervos. Durante el evento los poetas Armando Alanís Pulido, Leticia Herrera
y José Javier Villarreal reconocieron la trayectoria de Zambrano, así como su esmerado

cuidado por con|gurar una colección bibliográ|ca especializada en poesía. El Fondo
Eduardo Zambrano está compuesto por 6413 volúmenes de poesía, aforismo y ensayo
literario.LaentregayelrigurosocuidadoqueEduardohadestinadoalacon|guración
de su biblioteca nos permite contar con libros de destacadas colecciones y editoriales
tanto nacionales como internacionales: Visor, Pre-Textos, Hiperión, Ediciones del
Oriente y del Mediterráneo, Lumen, Adriana Hidalgo, Galaxia Gutenberg, Cátedra,
Vaso Roto, Era, Sexto Piso, Fondo de Cultura Económica, Joaquín Mortiz, Premià,

18

�entre otras que marcan y han marcado la tradición poética y editorial en lengua
española. La colección parte de una lectura universal de la poesía, sin embargo,
destacan algunos intereses como la poesía española, oriental y en lengua inglesa.
La integración de este fondo complementa y redimensiona la labor que la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria ha implementado para la promoción de la lectura
de poesía a través de la publicación anual de la colección de poesía internacional
El oro de los tigres que este año llega a su décima primera entrega, el Festival de
Poesía Internacional El oro de los tigres y diversos seminarios, talleres, conferencias y
lecturas que han situado a la Capilla Alfonsina de la UANL como uno de los principales
focos de la actividad y lectura poética de nuestra ciudad en la última década.
ElFondoEduardoZambranoyaseencuentradisponibleparasuconsultaenelanexoa
la Sala de Literatura, en el segundo piso de nuestra Biblioteca. La disponibilidad de los
títulossepuederevisarenelcatálogoelectrónico
https://www.codice.uanl.mx/).
CÓDICE(

19

�Un gesto que lo agradece todo
Eduardo Zambrano

Soy lector.

Entregarse es más que una bonita palabra,

Sólo quiero dar las gracias.

más que un cumplido.

Escribo para dar las gracias

Entregarse es un llamado de apertura,

de todo lo que he leído.
No tengo más deudas
que las palabras empeñadas

no para sobrevivir
sino para sobrevolar las amenazas.

para hacerme libre.

Bajo amenaza, vivo el reino de los sentidos.

Elegí la poesía

Bajo amenaza, vivo el reino del pensamiento.

como pude haber elegido

Bajo el asedio del tiempo he decidido,

la novela, el cuento

en un gesto que lo agradece todo,

o la paciencia exasperada

compartir lo más preciado

de los críticos.

lo más entrañable

Ah, la poesía

lo más caro al lector en donde habito.

no será el mejor lugar para vivir

Resguardar en un espacio público

pero puedo asegurarles que no hay

el espíritu mismo

otro sitio en donde pueda sentirme vivo.

es lo más cercano a la libertad.

La poesía sabe que nuestros sueños

20

de vida

Por eso hoy

no valen nada

dejo en buena custodia mi biblioteca,

y siempre tiene un motivo para entregarse.

mis libros, mis lecturas de poesía,
mi fe de que en los versos se obran milagros.

�El poema es la zarza que arde sin 		
consumirse…

Cito:
Del relámpago

es la zarza ardiente que habla
desde lo sublime

los heraldos negros
son un aviso a los náufragos.

desde la desgarradura
desde el misterio de lo cotidiano.

Visiones.

Además la poesía es generosa.

Voces abandonadas

Pasa de un lector a otro y se vuelve distinta.

en un cantar de lejanía.

Nos permite encontrar pasadizos
como si fueran los hoyos negros 		

Árbol adentro
hay un oficio de paciencia.

del lenguaje.
Otros universos. Otros destinos.
En el big bang ya estaba el poema.

Aquí

El poema descubre y oculta, piensa 		

los conjurados
las flores del mal

y desvaría.
Ojo: el misterio no se estudia,

los emisarios.

simplemente se goza, se vuela, se sufre.

Papiros amorosos y fábulas libertinas.

Pero la poesía nos exige al menos

Poemas clandestinos en el legajo de la noche.

capacidad de asombro
y escuchar,

Réquiem.

escuchar el ritmo de nuestra respiración,

Urracas.

nos exige ver con los cinco sentidos

Un tequila con calavera.

el pizarrón imaginario del mundo,
iluminar con imágenes el camino
y leer entonces lo escrito

Nada grave.
Detrás de todo esto se oculta una gran
felicidad.

y permanecer callados cuando el verso
se apaga en la oscuridad más íntima.

Detrás de todo, aquí

Quedan entonces los ecos

también se ocultan los títulos de libros

de un oráculo indescifrable.

donde un poeta puso sus manos

Porque nadie entrará impune aquí,

al fuego

bajo los encantos de la poesía,

y algo de sus entresijos

en la gruta de las palabras

en esa desmedida esperanza por las

talcomolosentencióVladimirHolan.

palabras.

Ya lo dije: dejo a buen amparo

Ya se sabe que todas estas lecturas

mis lecturas,

que dejo ahora no han cambiado al mundo

las páginas vividas

pero me han cambiado a mí,

en ese espacio de soledad

que igual soy parte del mundo

donde las palabras
vuelven a encender las luces
en la noche inmensa.

como antes lo fueron ellos,
como aún lo son ellos.
Ya sé.

21

�Todos los poemas que he leído no están ya

los planes arrugados en un papel

en ningún lado, pero han crecido conmigo.

que se ha tirado a la basura.

Basta verme en el espejo.

En un exilio no hay planes ni certezas.

Basta con escuchar el eco de mis pasos

Por eso dejo a buen resguardo mis libros,

en la gruta de las palabras para comprobarlo.

no para aligerar equipaje

Ya sé que desvarío.

sino para compartirlos con un gesto

Miro hacia atrás y veo la ciudad tomada,

de gratitud,

las torres ardiendo,

de desprendimiento,

el espanto que se eleva al cielo

para heredar lo insondable

con el humo,

que hay al leer

con el estruendo galopando

un poema,

en el aire.

a veces ni siquiera un poema,

Miro hacia atrás y veo la juventud perdida,

a veces un solo verso.

las convicciones agotadas,

Estoy en deuda con la poesía.
Por eso estoy ahora aquí.
Mañana también otros llegarán
a este remanso
a esta gruta
a esta biblioteca
de la Capilla Alfonsina
que se abre generosa y solícita,
universitaria y pública.
Una biblioteca siempre será un espacio
de libertad.

22

�La biblioteca no sólo recibe
a los que están seguros de sí mismos,
a los estudiosos, acoge igual
a los incompetentes, desorientados,
aquellos que nunca tuvimos algo que hacer
o no sabíamos
qué podíamos o ansiábamos saber.
La biblioteca se abre entre las fatigas
y los desasosiegos
de los lectores que buscan refugio,
de los lectores esperanzados
por encontrar el libro que los toque,
la lectura donde se vean ellos mismos.
Pareciera una locura y quizá lo sea.
Cuando se emprende una retirada
no hay tiempo ya para resentimientos
ni vanidades
ni egos
ni soberbia.
La humildad, el servicio, ser solidario.
Sin esperar agradecimientos.
Simplemente ser honesto.
Sé que mi mejor poema quizá ya fue escrito.
No importa.
Sé que el gran poema que debo leer
o releer
seguirá alimentando mi constante
búsqueda,
soy lector, y esa búsqueda
me mantendrá a salvo de las vicisitudes,
del destino incierto,
me mantendrá a salvo, al menos por hoy,
del tiempo brutal que asedia a mis espaldas.

23

�Eduardo Zambrano
Motivos de un reincidente
Leticia Herrera

H

ay poetas que nacen maduros, algunos que nunca maduran, y otros que son
niños viejos. Eduardo Zambrano pertenece al tercer grupo, y no lo digo con
dolo, como pueden pensar; él mismo consigna en algunos versos la condición

que le aqueja, pero más allá de lo que sus versos evidencien, revisando los libros del
poeta me he dado cuenta de que la vida lo zarandeó temprano o esa percepción tiene el
que escribe; a los cuarenta y poquísimos años, ya anda hablando de la madurez, de la
juventud perdida, de lo que no se hizo, de la muerte que viene corriendo:
Ya no soy jardín, pero aún hay algo de hierba
después de los cuarenta años.
Frutos salvajes porque ni el árbol de la vida
ni el del conocimiento, volvieron a crecer.
Antes el incendio de la juventud
lo devastó todo.1
Pero después de una pausa, de un respiro, dice:
Podré pasar por lo que quieran
pero siempre que pueda
me volveré a fugar.
Como los niños, seré un obstinado reincidente.2
Es lo bueno, que la escritura es la que marca, al modo del
metrónomo, los acordes de la vida mientras ésta se alarga.
El poeta es un fingidor
Eduardo Zambrano, pessoano de vocación, sabe que la
poesía da al hombre la opción del desdoblamiento; de ser

24

1
2

Eduardo Zambrano. Reincidencias. Colección Árido Reino. México, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León/Mantis Editores, 2003, p. 35.
Ibid., p. 42.

�lo que no se es, lo que no se atrevió a ser o a hacer; lo que no ocurrió, pero cuyo registro
en la palabra escrita lo salva, por lo pronto, del salto al vacío.
Uno de los temas recurrentes en la poesía de Zambrano es la pregunta sin respuesta de
para qué cuernos sirve la vida; él sabe o presiente que no sirve para nada, y en ese sentido construye un espacio de interlocución que le permita convivir con sus demonios,
con sus fantasías, con sus anhelos imposibles.
Una vez que se nace
ya no hay remedio:
hay vida.
Y a lo que pueda ser de ella
lo llaman destino.
Y a lo que podamos hacer de ella
lo llaman carácter.
En apariencia dos caminos distintos.
En realidad, una sola evidencia:
el hombre muere perdido.3
Primero acudimos a la rebeldía y a la pregunta perentoria, pero el cansancio de no hallar el sentido
en parte alguna va mutando la actitud existencial
en simple sosiego.
Vivo en eso que llaman
elconjuntodeloinsigni|cante.
Soy uno de tantos que se encuentran
bajo custodia de la cotidianidad.
Eso se entiende con los años.4

3 Ibid., p. 30.
⁴ Eduardo Zambrano. La esencia del viaje. México, Bonobos Editores/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012, pp. 49-50.

25

�Los viajes
Disculpen la obviedad que ahora diré, pero es que sí sabemos ya
que la meta no es la |nalidad de la existencia sino el camino, así
que nos resulta explicable que una buena parte de la poética de
Zambrano sea el viaje.
El viaje imaginario que se hace desde la terraza donde se pergeñan tantos versos; el viaje de la recámara a la sala cualquier domingo de futbol; la caminata por cualquier avenida de la ciudad,
la excursión al bar porque es viernes y el cuerpo lo sabe, hasta los
viajes reales, en los que el poeta es protagonista de historias latentes pero sobre todo, es observador; observador de la naturaleza,
de la luz, de los silencios, del ruido ambiental, de las beldades que
habitan el mundo y no han de ser de él ni en el resquicio de una
mirada más profunda. Ver al pasar, sería más o menos la condena
del viajante; ver al pasar, pero entonces consignarlo para que no
se pierda, para que quede constancia de que hemos estado ahí, de
que éramos nosotros; ¿éramos nosotros?
El poeta no recorre el museo, le preocupa más el árbol; no sigue
el tour con disciplina, se fuga con el viento que corre; el poeta no
hace ronda con los extraños del viaje programado, un insecto lo ha
distraído con sus élitros.
Y esa mirada distraída es la que va marcando lo que al poeta le
interesa registrar. Está sin estar, pero en realidad sí está:
Nadie habla de árboles fracasados.
Se llenan de plagas o los azota el viento.
El hombre los mutila o hacen los animales
sus madrigueras entre ramas e intimidades.
¡Qué bueno ser un árbol!
No habría que dar tantas explicaciones.
Ni siquiera al pájaro que llega y lo encuentra seco.5

26

5

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 47.

�El poeta tiene su propio recorrido, y guarda o compra sólo lo necesario:
Que los demás turistas sigan regateando
en el Gran Bazar de Estambul,
yo regreso a casa con estas pocas cosas.
Sí acaso agrego a la valija ese olor intenso a especies
del mercado, y el embriagante gusto del raki.6
El soliloquio
Sí encuentro en la poesía de Zambrano la ejecución de una obra que se
sabe inconclusa, que siempre ha de persistir en el transcurrir del tiempo,
porque es lo que se ha escogido como salvoconducto de la dignidad. Encontrar en la palabra un espacio de intensidad es lo que manda, y que el
mundo ruede.
No es escapar del mundo, sino construir en sus propias entrañas y
absurdos un registro que hable con otra voz, que diga cosas que nos importan más, que se ensañe en la inútil tarea de construir belleza en medio
de la estulticia, la violencia y la frivolidad. Es obvio que se ha escogido
escapar al sentido pragmático de la existencia pese a la condena social
que eso pueda acarrear. Se cumple, pero se escapa ahí donde la palabra
salte, se madure en el ronquido, se resista al silencio educado. Hay un
discurso del solo solo, que esgrime como defensa su indefensión frente a
la palabra que pueda nombrar un mundo de mayor profundidad.
Pero también hay perros que no se cansan de ladrar
aun cuando deja de pasar el viento.7
La poesía
no será el mejor lugar para vivir
pero puedo asegurar que no hay otro sitio
en donde pueda sentirme vivo.8

6

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 20.

7

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 72.

8

Eduardo Zambrano. El fortín del solitario. Contagios de la Memoria. México, Ediciones Fósforo/Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León, 2009, p. 17.

27

�En la maduración de la poética de Zambrano encontramos la decantación, una selección y un tratamiento de los temas que se van volviendo más depurados. Digamos que
transita de la profusa descripción de cualquier hecho a la re}exión más concisa del
mismo; pasa del grito al susurro cuando descubre que pesa más lo que se dice en voz
baja porque obliga al escucha a poner atención. Y también asume como propias sus
decisiones, más allá de esmerarse en culpar al mundo de su condición.
Fíjense, por ejemplo, que en el libro Aquí afuera, de 1997, encontramos un poema
titulado “El fortín del solitario”, pero este fortín es literalmente un refugio construido,
a modo de trinchera, contra el asedio del mundo;9 y sin embargo, para el año 2009,
cuando publica El fortín del solitario, leemos en su interior un poema con el mismo
título pero de tono evocativo, una suerte de declaración de principios sobre el hallazgo
del escritor, de la soledad como espacio para convocar a la poesía. En el primer poema,
Zambrano asume que persistir en su condición de escribidor es lo que le acarrea el
acorralamiento, pero años más adelante descubre que ha sido su propia elección y que
el mundo gira en otras direcciones.
“El fortín del solitario” de 2009 dice:
Sales a la pequeña terraza
de tu destino.
[…]
Tú eres ese Fortín del solitario
donde ahora vuelves a subir
para mirar de lejos la ciudad.10
Para el 2012, seguimos en el trayecto del entendimiento sosegado:
Reconciliarse con la ingenuidad
del niño
con la rebeldía adolescente
volver a lo que siempre y nunca fuimos

“Una tarde pensé en encontrar más diversión / si invitaba a mi mejor amigo. Fue un sábado.
/ A la siguiente semana se iniciaron los ataques; / pasaban en bicicleta / arrojando bolsas llenas con tierra o agua: / yo me defendí a escupitajos. / Después me
arrojaron piedras / pero ya estaba preparado. / La forma más fácil de tener una muralla / era con fuego / y así lo hice: derramé gasolina / hasta quedar encerrado dentro de un gran círculo. / Me estuve en silencio, / nadie penetró.” En Eduardo Zambrano, Aquí afuera, Monterrey, Nuevo León, Herza Impresos, 1997, p. 26.
10
Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 24.
9

28

�acomodarse los zapatos
abrocharlos
empezar de nuevo a caminar.11
La reincidencia
Una palabra que le gusta mucho a Zambrano, y que encontramos con cierta frecuencia
en sus versos, es reincidencia. Si nos atenemos a la vida misma, estamos frente a una
actitud de apego terco a cosas que, se da por sentado, no son bien vistas en sociedad.
Pero la poesía ¿acaso puede ser algo además de ruptura, de trasgresión, de intento de
escapar de la cuadratura, de hacer lo que no se debe o no está bien o no se ve bien?
El que vive en el exceso tiene una aproximación distinta a la trasgresión, si consideramos que vive en ella, pero el que se contiene, el que grita lo que no va a ocurrir,
es el reincidente: el que tiene claro lo que lo mueve, aunque no se mueva. Me recuerda
un poco a Cioran, que desde temprano declara a los cuatro vientos que la vida no sirve
para nada, y epítetos más duros, pero luego se queda a vivir noventa años, por si acaso
estaba equivocado…
Yambostienenrazónencuantoaser}ama.
Dice Eduardo, ya habiendo entendido el paso del tiempo:
Si secas
y caídas las hojas de los árboles
andan como locas bailando
entre las calles,
por qué este ruco no podría
hacer lo mismo
trastabillando al son de la tambora
aquí, en Zacatecas.12
El oficio del poeta
Ya sabemos que la poesía no sirve para nada, y entonces, ¿para qué escribirla? Se escribe porque es necesario, se escribe para no morir, aunque sabemos que moriremos.
Total, que las certezas existenciales son todas o ambigüedades o absolutos que nos generan tristeza, vacío, estupor, desaliento, hastío.
Dice Eduardo:

11
12

Eduardo Zambrano, op. cit., 2012, p. 9.
Ibid., p. 47.

29

�Por lo general uno empieza a escribir para no morirse de coraje
o dolorosa rabia o de tan lenta tristeza.
Pasado el trance queda sin embargo el vicio.
Y se escribe entonces para no morir de tedio,
o de simple risa, o de tanta belleza
que hasta da miedo saber que uno está vivo,
con todas esas cosas juntas como un vendaval entre los días.13
Hay una preocupación permanente del poeta porque sabe de la fatuidad del prestigio, de lo liviano de la memoria, de lo injusto del instante en que se ha escuchado o
leído la poesía, para enseguida olvidarla. Pero ha de persistir sin remedio en lo que
considera su sino.
Creo que uno de los temas que a veces acontecen a los poetas es que sus personas queridas se sienten excluidas de esa creación en varios sentidos; por una parte,
como protagonistas de los versos: piensan: no soy yo a quien se retrata; por otra
parte, sienten que el poeta vive en su mundo al cual no podrán acceder porque es de
otra naturaleza.
Pero eso es olvidar que la poesía, como
cualquier otra forma literaria, es sobre todo
|cción. El poeta construye mundos con los
temas que le atañen o preocupan; es conjura,
es compostura o, por el contrario, es quebrar
todos los platos. Pero si el mundo es caos,
¿por qué no viajar de vez en cuando en esa
lanchita para después llamarse él solo al orden de su vida?
Aforístico
Y como colofón o al menos como un punto de
llegada de su exploración poética, Zambrano
se ciñe al aforismo para decir lo más con lo
menos. Al interior de sus libros encontramos
esta veta que luego se acomoda en el libro En

13

30

Eduardo Zambrano, op. cit., 2003, p. 26.

�pedazos. De entre lo espulgado de algunos de sus libros, y del mismo libro citado, me
quedo con estos versos:
Sólo existe rigor en el desamparo,
pero es el placer
lo que da lucidez a la sinrazón.14
sólo lo que está por saberse será el sustento.15
El que tiene miedo sabe que todo es inútil,
la conciencia lo tiene acorralado.16
La declaración de principios
Alguna vez estaré de vuelta
con todo lo que quise ser y nunca fue posible.
Ese día volveré [a] asomarme al despeñadero
de todas mis preguntas, y desde el inmenso puente de piedra
me arrojaré hacia el canto de los pájaros,
allá abajo.17

14

Ibid., p. 31.

15

Ibid., p. 32.

16

Ibid., p. 34.

17

Eduardo Zambrano, op. cit., 2009, p. 12.

31

�Exposición Alfonso Reyes. Primeras ediciones

E

l día 16 de noviembre, en el marco de la celebración por el 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, Héctor Perea dictó la conferencia “Los
libros en restauro. Renovación de la lectura” y se inauguró la exposición Alfonso

Reyes. Primeras ediciones en Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. A continuación
incluimoseltextomuseográ|coqueacompañóestamuestrabibliográ|ca.
La biografía de Alfonso Reyes es su bibliografía. Repasar la historia de sus publicaciones nos lleva a reconocer el tránsito del polígrafo mexicano por sus múltiples intereses
intelectuales, distintas geografías y amistades literarias. La Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria,atravésdelFondoAlfonsoReyesqueenvidapertenecióalRegiomon
tano Universal”— y otros de sus importantes acervos, nos permite adentrarnos en este
recorrido por la historia alfonsina desde la lectura de las primeras ediciones de su obra.
PRIMERA ETAPA MEXICANA: LA FORMACIÓN DE UN INTELECTUAL

Entre las amistades literarias que mayor in}uencia tuvieron en el desarrollo de la
ideas del joven Alfonso Reyes destaca la del dominicano Pedro Henríquez Ureña, con
quien se dio a la tarea de publicar en Monterrey la primera edició
Ariel,n de
de José
EnriqueRodó,libroclásicodelpensamientolatinoamericanodeiniciosdelsigloXX.
1908 Edición de Ariel (Rodó).
1911 Publicación de Cuestiones estéticas y El paisaje en la poesía mexicana del siglo XIX.

32

1913 Muere el general Bernardo Reyes durante la Decena Trágica. El joven Alfonso sale
del país rumbo a Francia como parte de la Legación de México.

32

�ETAPA MADRILEÑA: LA CONSOLIDACIÓN DEL MEJOR PROSISTA DEL IDIOMA
ESPAÑOL DE CUALQUIER ÉPOCA
Enestepaísdesarrollósuetapamáscreativa,yaqueescribióobrasconlasquedestacó
como el mejor prosista del idioma español de cualquier época, según Jorge Luis
Bor
ges. Además trabajó en estudios y ediciones de Arcipreste de Hita, Lope de Vega, Juan
RuizdeAlarcón,CalderóndelaBarca,LuisdeGóngora,FranciscodeQuevedo,Baltasar
Graciánylaversiónenprosamodernadel
Cantar del Mío Cid.
1917 Publicación de Cartones de Madrid, Visión de Anáhuac (1519) y El suicida.
19PublicacióndesusedicionesdelasobrasdeJuanRuizdeAlarcónyLopedeVega.
Traducción de Viaje sentimental por Francia e Italia (Sterne).
1920 Publicación de El plano oblicuo y Retratos reales e imaginarios.
Traduce Ortodoxia y Pequeña historia de Inglaterra, ambas de Chesterton. Edita las
Obras completas de Amado Nervo.
1921 Traducción de El candor del Padre Brown (Chesterton).
1922 Publicación de Huellas. Traducción de Olalla (Stevenson).
1923 Publicación de Simpatías y diferencias. Publicación de su edición de la Fábula de
Polifemo y Galatea. Traducción de El hombre que fue jueves (Chesterton).
1924 Publicación de Calendario e Ifigenia cruel.
ETAPAPARISINA:ELREGIOMONTANOUNIVERSAL
Durante su segunda estancia en París, la producción literaria de Reyes no mostró la
misma fecundidad que en España debido a las obligaciones diplomáticas de-la emba
jada de México en Francia. En esta época se reeditó Cartones de Madrid, aparecieron la
traducción al francés de El plano oblicuo, y la quinta y última serieSimpatías
de
y diferencias; y, con motivo del tercer centenario luctuoso de Luis de Góngora, se publicó en
España el libro
Cuestiones gongorinas, con el que obtuvo la estima y el reconocimiento
delospoetasdelaGeneracióndel27.
1927 Publicación de Cuestiones gongorinas.
ETAPAARGENTINA:NORTEYSUR
Reyes llegó a Buenos Aires precedido por una sólida fama de escritor y rápidamente
se relacionó con los grupos intelectuales argentinos. Publicó Fuga de Navidad, cuento
escrito en la Navidad de 1923 durante su época madrileña, con ilustraciones de Norah

33

33

�Cort e sía

BorgesdeTorre,artistaycríticadearte,hermanadequienseríasu
- granamis
tad literaria: Jorge Luis Borges.
1929 Publicación de Fuga de Navidad.
ETAPA BRASILEÑA: RUA DAS LARANJEIRAS
En esta época fue un escritor en plena efervescencia. Concretó su proyecto
Monterrey. Correo Literario. En Brasil emitió su Voto por la Universidad del Norte, germen de lo que sería la Universidad Autónoma de Nuevo León, dejando
claro su per|l como impulsor de las instituciones de educación superior en
México, incluso desde el extranjero.
1930 Publicación de su edición del Poema del Cid. Primer número de Monterrey. Correo Literario de Alfonso Reyes (1930-1937).
1931 Publicación de La saeta.
1932 Publicación de Tren de ondas.
1933 Publicación de Romances del río de enero y Voto por la Universidad del Norte.
SEGUNDAETAPAMEXICANA:IMPULSORDEINSTITUCIONES
Asuregresoalpaís,a|nalesdeladécadadelosañostreinta,Reyescomenzó
unaintensaactividaddedifusiónculturalqueincluyólacreacióndediversas
instituciones y construyó la Capilla Alfonsina, su casa y biblioteca, que al día
de hoy permanece como museo y archivo de sus documentos personales, dado
que en 1980, por decreto presidencial, se concedió a nuestra Universidad
- Au
tónoma de Nuevo León el resguardo de sus libros y revistas, para lo cual se
creó la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
1938 Traducción de Doctrinas y formas de la organización política (Cole).
1939 Termina su casa en la Ciudad de México: la Capilla Alfonsina.
FundacióndeLaCasadeEspañaenMéxico(hoyElColegiodeMéxico).
1943 Miembro fundador de El Colegio Nacional.
1944 Publicación de El deslinde.
ALFONSOREYESHELENISTA
Durante esos años uno de sus intereses fue el mundo helénico y dedicó varios
libros a este tema; además se centró en sus traducciones de importantes obras

34

��de divulgación: Eurípides y su época,deGilbertMurray; Introducción al estudio de Grecia,
de Alexander Petrie; e Historia de la literatura griega, de Maurice Bowra.
1946 Traducción de Introducción al estudio de Grecia (Petrie).
1947 Publicación de A lápiz.
1948 Publicación de Cortesía, Entre libros y Grata compañía. Traducción de Historia de
la literatura griega (Bowra).
1949 Publicación de Junta de sombras y Homero en Cuernavaca. Traducción de Eurípides
y su época (Murray).
1951 Publicación de los primeros nueve cantos de La Ilíada de Homero en traducción
versi|cadadeReyes.
ALFONSOREYESTRADUCTOR
La traducción tuvo un papel crucial en la vida y obra de Reyes. Durante su exilio se
vio obligado a ganarse la vida, entre otras cosas, como traductor, o|cio que continuó
desarrollando a lo largo de su vida. Ya en su primer libro de poemas,
Huellas, incluyó
traducciones del francés y del inglés. En sus aportes de la lengua francesa destacan sus
versiones de Mallarmé y Jules Romains, su contemporáneo. Tradujo con maestría las
obras de los ingleses Gilbert Keith Chesterton, Laurence Sterne y Robert
- Louis Steven
son. A su regreso de|nitivo a México retomó su o|cio de traductor para legarnos las
obras sobre el mundo griego de George Douglas Howard Cole, Gilbert Murray y Cecil
Maurice Bowra, además de su traducción de los primeros nueve cantos de La Ilíada.
ÚLTIMOS AÑOS: FIJACIÓN DEL CORPUS ALFONSINO
A la par de otras publicaciones y reediciones de su obra, Reyes acometió la titánica
empresa de recopilar el conjunto de sus escritos, que publicaría el Fondo de Cultura
Económica.Preparó,revisóyprologólosprimerosdieztomos.
1952 Publicación de La x en la frente, Marginalia y Obra poética.
1955 Publicación del tomo I de las Obras completas de Alfonso Reyes.
1957 Publicación de Estudios helénicos.
1959 Fallece en la Ciudad de México.

36

36

�Presentación de el oro de los tigres XI 1
Nancy Cárdenas

B

uen día, bienvenidos a una parte de este festejo por el 42 aniversario de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, una celebración que ha sido para
quienes aquí laboramos, año con año, algo satisfactorio y que nos enorgullece

porque se trata de la presentación de uno de los frutos del trabajo editorial que
realizamos en este recinto: la colección El oro de los tigres, que publicamos en honor
a Alfonso Reyes, quien se dedicó, entre muchas otras ocupaciones relacionadas con la
literatura y la cultura, a traducir a autores como Chesterton y Stevenson, y a helenistas
como Gilbert Murray, Alexander Petrie y Maurice Bowra.
En 2021 llegamos muy entusiasmados al décimo aniversario de esta colección, que en
este 2022 suma cuatro volúmenes más: Veinticinco poemas del Cuaderno de taquigrafía
lírica, de la alemana Mascha Kaléko; Me mataría en marzo, de la brasileña Hilda Hilst;
Sintaxis ilegal, del mexicanoamericano Iván Argüelles; y la antología Las grandes
voces de la poesía italiana del siglo XX, preparada por el hispanista y traductor Emilio
Coco. Hace un año transmitimos el evento a través de los medios virtuales que nos
sirvieron, más que para interactuar, para demostrar que no cejamos en la constancia
ni en el minucioso cuidado dedicados a este proyecto, así como para difundir éste y
otras actividades con las que promovemos las artes y las humanidades. Dicho sea de
paso, aquella manera de dar a conocer nuestros avances nos privó de esta cercanía,
1

Texto leído por Nancy Cárdenas el 17 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

37

�38

�Ellos crearon con su muy singular estilo, su voz única, un oasis en el cual refugiarse,
en el cual reconstituirse, y que, como un manantial perdurable, ha quedado allí para el
mundo, para nosotros. Estas obras que muy difícilmente hubiéramos podido descubrir,
o si acaso las hubiéramos conseguido, la lectura de un idioma extranjero implica años
de aprendizaje y de escrupuloso desciframiento, esta colección las hace asequibles. Y
estoy segura de que en estos tiempos postpandemia de zozobra, melancolía, y también
de estrambótica simpleza esparcida por las redes digitales, los jóvenes, los destinatarios
que han estado en primer plano en nuestros objetivos desde que se propuso la colección
en 2009, hallarán en estos cuatro libros una alternativa de mayor trascendencia para
concederse un respiro e impulsar, concienzudamente, su libertad para pensar el
mundo de una manera distinta.
Así lo hizo la joven Masha Kaléko, quien luego de las horas que pasaba en un
tedioso trabajo de o|cina escribía poemas; de lo que, de acuerdo con la perspectiva
y la vivencia poética, sobreviene esa felicidad personal: la satisfacción intelectualemocional al reinventarse a través de la creación (o volver a crear un relato, una
imagen de sí misma, para hallar una directriz), a través de las palabras, al transformar
este mundo farragoso, trepidante y estrepitoso, en el que nos autoexigimos un mayor
rendimiento posible:
¡Qué triste, el trote que nos tiene atrapados!
¡Es el deber!

39

�asegura la poeta alemana; en otro mundo muy distinto en que hacemos pausas
para permitirnos la re}exión y dejarnos conmover, es decir, mover, estimular, esa
otra parte que somos: el ritmo interior (que urge quietud), el espíritu que entra en
comunicación consigo mismo y con los otros. Eso es lo que hace falta para disipar la
niebla, el humo fabril, que hace de nuestros días una grisácea rutina, como aquélla
sobre la que reitera Kaléko.
La dicotomía decir y callar en la obra de Hilda Hilst alude que el silencio es un
hálito que se aviene a la poesía; porque la reticencia, las omisiones, lo sobreentendido,
la parquedad, la contingencia de que el amor prorrumpa en alarido por temor o por
gozo, la propuesta condicional de enmudecer —de matarse en marzo, que sugiere el
título del libro de esta autora—, están contenidas en esa suspensión del habla, y es el
silencio, como resplandor, lo que permite distinguir esos ocultamientos, “los deseos
primeros… gigantes y sin forma”, según Hilst. Y a pesar de estas reservas, cumplimos
con la necesidad de la interlocución; a pesar, muchas veces, de considerar preferible
que lo oscuro no se desvele:
En vano la lengua se mueve
Trayendo a la luz los secretos.
[...]
Ajustemos la mordaza
porque al enunciarlo, más que puntualizar o darnos estabilidad, las palabras pueden
nosersu|cientes,oparecendesdibujarunarealidad.Asociadoaestaincomunicación,
Hilst insiste en la soledad, el vacío y la incertidumbre, debido a que hay una tensión
entre la conceptualización del entorno y la percepción del mismo sin ninguna trama de
por medio. Y es de esta segunda manera que admitimos “Ser paisaje”, dice Hilst, puesto
que se logra una conciliación con ese afuera, y con la alteridad, que a su vez permitirá
pensar la muerte como forma de suministro para lo que queda en nuestra ausencia:
De tus dedos largos
estallaron}ores
y quedaron árboles
al sol.
o como lo cuestiona en el quinto poema de su Balada de Alzira:
¿Creerían
si dijera a los hombres

40

que nacemos

�tristemente humanos
ymorimos}or?
Y esto nos enfrenta simultáneamente a la conciencia ineludible de la no existencia y
a una con|rmación de la permanencia. Eso queda al haber hollado la tierra, al haber
enraizado cercanos a aquellos de los que esperamos algo, aunque sea una validación
de los afectos compartidos, aunque sea una recon|guración de lo que somos a partir
de los contrastes o por reconocerse inserto en el otro: “¿Qué nombre te daré si en mí te
creas? Obien,comodiceIvánArgüelles,ensupoema Perplejobuscopuertas:
ahora que ya no eres singular
sino innumerable en tu propia oscuridad
demente tejiendo desde la llama
de tu voz y de tus dedos una
canción absolutamente estupenda
Porque es precisamente a partir de la complejidad que somos que podemos hallar una
reverberación en quienes tenemos ante nosotros, en quienes leemos, y es un asidero
con el que podemos dar sentido a esa búsqueda de puertas, de vínculos, de acordes
recordando lo que a|rma Denise Levertov sobre escribir poesía: es un proceso [,]
de revelación de la música inherente, la música de las correspondencias, la música
del paisaje interior”. Y con ello trazamos nuestro propósito: aventajar, alcanzar una
certeza; no estancarnos, no perdernos en el lamento, sino emitirlo, que se vuelva
a}uente; ni retroceder, (cantando el poco de tiempo que queda para respirar luz,
dice Argüelles en su “Soneto 24”.)
Unúltimoapuntedemitextoesunoquere|ereelcontentoquenosprocuraalos
queestamosinvolucradosenestetrabajo:queseaarduonosigni|caquenoseamuy
grati|cante;porquelosresultadossonarte,sonbelleza.Alabrir,cadaaño,esaespecie
de secuencia de matrioshkas, nuestros compañeros y yo, nos damos cuenta de ello: se
abre, con expectación, la caja que la imprenta proveedora ha enviado; extraemos
una caja de la colección, esta vez de tono regio, purpúrea; sacamos uno a uno los
ejemplares ataviados con obra plástica de artistas visuales de gran calidad, en esta
ocasión del pintor Enrique Cantú, por lo que son inevitables algunos minutos para
admirarlos; y luego los abrimos y pasamos páginas para saber que en cada verso se
mani|estanimágenes,experienciasqueconfrontanelolvido,quenosdesplieganun
trayecto, un rumbo: ese que tomaremos, compartiendo profundos eslabonamientos
de emociones y consolidando una postura ética, lo que puede orientar un giro en esta
Historia que transcurre.

41

�La lección de los maestros
Discurso leído en la entrega del Premio
Internacional Alfonso Reyes 2022 1
Malva Flores

G

racias es la primera palabra que digo. Muchas gracias a las instituciones
convocantes, al jurado del premio, a las autoridades y amigos que en esta
ocasiónnosacompañan.Hoytengoelprivilegiodeestarfrenteaustedesyno

puedo más que admitir mi enorme turbación que intentaré paliar recordando que en
207, en una ocasión similar, George Steiner citó los versos de Alfonso Reyes que nos

dicen:asiglosdedistanciala
/ sangreessiempreuna.Alcitar
Homero en Cuernavaca,
SteinernosólodistinguiólafeuniversalistadeReyes,sinolasuyapropia.
Con ese hilo de la conversación quiero enhebrar la aguja para sumarme a la
plática.EnElcaracolylasirena,OctavioPaznosdijoquesercoetáneodeGoetheo
Tamerláneraunacoincidenciaenlaquenohabíaintervenidolavoluntad;desearser

42

1

Evento realizado el 23 de noviembre de 2022, en el marco del 42 aniversario de Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

�su contemporáneo dijo implica la voluntad de participar, así sea idealmente, en la
gesta del tiempo, compartir una historia que, siendo ajena, de alguna manera hacemos
nuestra. Quienes este año formaron parte del jurado me invitan a acompañarlos, y
es mi voluntad convertirme no sólo en su contemporánea, sino en la de todos los que
aquí vinieron con un mismo propósito: agradecer la invitación y honrarla. Viendo los
nombresinscritosenlahistoriadeestepremio,latareasemeantojaimposible,perosila
literaturanoscongrega,ellamisma,también,debesalvarnosyaquísólosoyunaprendiz.
Granliteraturaesaquellaqueconstruyeunametáforatanampliaquenosincluyea
todos.Másalládelcolordemismanos,eltonodemivoz,laformademisexo,lareligión
que yo profese o no, hay algo que me une al otro, a ese otro
que es distinto de mí,
peroesmisemejante.Independientementedenuestraidentidad,anhelosoapetencias,
de nuestro origen, la lengua en que charlemos o el documento que exhibe nuestra
nacionalidad; la literatura y el arte nos vuelven ciudadanos del mundo. Estamos aquí,
pero asimismo en Troya; somosCordelia y también Josie Bliss. Somos Funes. Leemos
junto a Emma mil novelas románticas o deshojamos viejos manuales de caballería.
Tenemos la furia de Raskólnikov o la piedad de Aliosha y todos los días sufrimos igual
queJosefK.sentadossobreunapiedraaparente,somoscapacesdeverelcentrodela
tierra,volvernosporinstantesHomeroenCuernavacaoacompañaraMaqrollenviaje
por la selva. Nos alumbra el sol de Monterrey y deseamos ser dignos de las nubes del
ValledeMéxico.Viajamosenunlibro.
Somos contemporáneos de todos los hombres, pero hemos olvidado el. latín
¿Quiénviene,enestahoradelmundo,arecordaresalenguaolvidada?JuntoconReyes,
hemosdichomilvecesQuieroellatínparalasizquierdas,peroolvidamosquelodijo
enunaocasióncardinal,cuandoen1932elpresidentedeMéxicollamóaconmemorar
el segundo milenio de Virgilio, el poeta. Hoy nos cuesta trabajo imaginar que alguna
vez las autoridades de este país creyeron que en lo universal estaba también lo
mexicano, que un mismo río de cultura nos bañaba y podía unirnos. Aquella vez don

Alfonso advirtió que olvidar el latín o ignorar su importancia nos llevaría a decretar
la abolición total del saber humano, por mal entendida piedad para los analfabetos
que antes y ahora han abundado en la tierra. Entonces, Reyes pronunció la frase que
debería ser nuestro ideal político: igualar hacia arriba, no hacia abajo. Ése debería
sersiempreelespírituqueanimaraladefensadelaculturaydelaeducación.
Un año más tarde, el hombre que reclamó para nosotros un lugar en el concierto
de las naciones escribió desde Brasil una misiva para celebrar el nacimiento de esta
Universidad. Voto por la Universidad del Norte se llamó aquel escrito donde Reyes
nos enseñó que los profesionistas mexicanos serían mejores mexicanos entre mejores
profesionistas fuesen. Nos pidió que abandonáramos las querellas estériles 43
sobre el

�nacionalismoynosdedicáramosalasobras,altrabajo,conlacertezadeque,dijo, La
culturaquierealumbrarpora
igual
todos los hombres

yestetodoslos-hombres lleva

ensíelpostuladopolítico.Oiganlosquesabenoír,haganlosquesabenhacer:lacultura
debeserpopular,ynadietuerzamispalabrasnipiensequehedichodemagógica.
Sobre la demagogia y sus peligros, cuarenta años después Octavio Paz nos
previno. En 1976, luego del conocido golpe del presidente Echeverría
Excélsior,
a
apareció el primer editorial de la revista
Vuelta
. Un espíritu igualmente universal, no
dogmático, plural, animaba al poeta cuando dijo: los populistas tienen una idea más
bienbajadelainteligenciaylasensibilidaddelagente.Enelfondodelpopulismohay
ungraneinconfesadodesprecioporelpueblo.
Seguramente soy ingenua porque pienso que la literatura es eslabón que puede
unir las diferencias. La poesía, ya nos lo dijo Gabriel Zaid, es fundamento de la
ciudad y La inspiración creadora no sólo hace versos: sopla y lo mueve todo. En ese
movimiento, la práctica no es algo estrecho, mecánico y sin misterios, sino creación; y
la poesía es práctica: hace más habitable el mundo. La poesía siempre está ahí, digo
yo.Esparatodossiemprequetodoscreamosquenohayunasolavía,puescadapoema
encuentra a su lector. No es, entonces, adorno: es historia, revelación, transgresión,
diversidad,política,celebración,indignación,Esunmododeverelmundoyelmundo
esmuchosmundos;tambiénmuchaspalabras.
Todoslosdíasnossirven/elmismoplatodesangre,dijoPazen
su Ejercicio preparatoriosi
y hoy se me concede yo añadiría,
en ese plato, a las palabras: Todos los días nos sirven el mismo
platodesangreydepalabras.Alrededordeellas,yconellas,cada
mañanaconstruyencastillosdementirasydeagravios.
Aquítambiénnoshantraídolaspalabras,otraspalabras.Un
gesto de concordia nos reúne, porque aún la entrega de un premio
esungestoque dice.EnestosdíasoscurosparaMéxico,agradezcootra
vez a quienes hoy han venido a acompañarme, a las instituciones
convocantes y a la Universidad, que con esta ceremonia
extraordinaria no me celebra a mí, celebra la cultura; pero
a mí me ha permitido venir a honrar a mis
maestros.
Muchasgracias.

44

�Guadalajara: la fiesta de los libros

D

el 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2022 se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, una de las reuniones con más convocatoria y
tradición en el mundo del libro. Este año las puertas de la Expo Guadalajara

recibieron un aproximado de 806 mil personas, según datos de los organizadores. El
invitado de honor fue Sharjah, una de las siete regiones que conforman los Emiratos
Árabes Unidos, que, mediante un pabellón instalado en el vestíbulo principal del recinto, desplegó una muestra de la tradición editorial y la cultura árabes.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria tuvo presencia en la Feria con las presentaciones de nuestras más recientes ediciones, mismas que se encontraron en el escaparate del stand de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El domingo 27 de noviembre, en una jornada doble, se presentó a las 19:00 horas el más reciente volumen
de nuestra colección de poesía internacional traducida al español El oro de los tigres,
con comentarios a cargo de los poetas Ernesto Lumbreras y José Javier Villarreal, director de la colección. El escenario de la Red Nacional Altexto de Editoriales Universitarias
y Académicas de México sirvió como foro para que José Javier hablara de la colección
inaugurada en 2009 que ya se encuentra en su decimoprimera edición, a la fecha con 51
libros de poesía en traducciones al español. Por su parte, Ernesto Lumbreras se centró

45

��José Javier Villarreal y Carlos Lejaim Gómez

Shaikha Almteiri, Paola Llamas Dinero y José Javier Villarreal

47

�Entre libros
Aquí incluimos una muestra de la donación de libros de poesía que realizó Eduardo Zambrano a
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria y que se hallan en el fondo homónimo.

4 Ánnenski, Innokenti. Melancolía por lo fugaz. Antología. Traducción y prólogo de Natalia Litvinova. Madrid-San Pedro Garza García, Nuevo León, Vaso Roto Ediciones, 2016.

4 Antología poética de la generación del 27. Selección, estudio y notas por Manuel Cifo
González. México, Santillana Ediciones Generales, 2010.

4 Blanco, Alberto. El libro de las plantas. Ilustraciones de Sandra Pani. México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.

4 Bracho, Coral. Zarpa el circo. Ilustraciones de Vicente Rojo. México, Ediciones Era/El
Colegio Nacional, 2015.

4 Campos, Marco Antonio. Los adioses del forastero. México, Verdehalago/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002.

4 Cernuda, Luis. Poesía del exilio. Edición de Antonio Carreira. Madrid-México, Fondo de
Cultura Económica, 2003.

4 Colinas, Antonio. En los prados sembrados de ojos. Madrid, Ediciones Siruela, 2020.
4 Cross, Elsa. Cuaderno de Amorgós. México, Editorial Aldus, 2007.
4 David Huerta. El espejo del cuerpo. México, Universidad Nacional Autónoma de México,
Difusión Cultural, 1980.

4 De Aguinaga, Luis Vicente. Adolescencia y otras cuentas pendientes. México, Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 2011.

4 De Cuenca, Luis Alberto. Después del paraíso. Madrid, España, Visor Libros, 2021.
4 Deniz, Gerardo. Fosa escéptica. Madrid, Ave del Paraíso Ediciones, 2002.

48

�4 Diez siglos de poesía castellana. Selección e introducción de Vicente Gaos. Madrid,
España, Alianza Editorial, 1979.

4 Esquinca, Jorge. Cámara nupcial. México, Ediciones Era/Instituto Veracruzano de la
Cultura, 2015.

4 Gamoneda, Antonio. Esta luz. Poesía reunida (1947-2019). Epílogo de Miguel Casado.
Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2004.

4 Herbert, Zbigniew. Naturaleza muerta con brida. Ensayos y apócrifos. Traducción del
polaco de Xavier Farré. Barcelona, Acantilado, 2008.

4 Hernández, Francisco. Diario sin fechas de Charles B. Waite. Oaxaca, Editorial Almadía, 2013.

4 Janés, Clara. Orbes del sueño. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2014.
4 Karyotakis, Kostas. Elegías y sátiras y cuatro poemas póstumos. Traducción y prólogo
de Juan Manuel Macías. Valencia, Editorial Pre-Textos, 2018.

4 Kavafis, Konstantinos. 56 poemas. Traducción de José María Álvarez. Madrid, Grijalbo
Mondadori, 1998.

4 Langagne, Eduardo. Infinito día. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2021.

4 Las primeras poetisas en lengua castellana. Edición y prólogo de Clara Janés. Madrid,
Ediciones Siruela, 2016.

4 Lizalde, Eduardo. Manual de flora fantástica. México, Cal y Arena, 1997.
4 López Colomé, Pura. Éter es. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1999.
4 Luque, Aurora. Médula. Antología esencial 1982-2014. Antología y prólogo de Francisco
Ruiz Noguera. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2014.

4 Luz que fue sombra. Diecisiete poetas polacas (1963-1981). Edición y traducción de Abel
Murcia y Gerardo Beltrán. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2021.

49

�4 Maiakovski, Vladimir. La nube en pantalones. Selección y traducción de José Manuel
Prieto. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Manrique, Jorge. Recuerde el alma dormida. Selección de Olivia Merckens. Madrid,
Grijalbo Mondadori, 1993.

4 Neuman, Andrés. Década. Poesía 1997-2007. Barcelona, Acantilado, 2008.
4 Po, Li. Eres tan bella como una flor, pero las nubes nos separan. Traducción de Chen
Guojian. Madrid, Grijalbo Mondadori, 1999.

4 Poesía iberoamericana contemporánea. Una antología general. Prólogo, selección y
notas de Ramón Xirau. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Poesía modernista. Una antología general. Selección, prólogo, notas y cronología de
José Emilio Pacheco. México, Secretaría de Educación Pública, Consejo Nacional de Fomento Educativo/Universidad Nacional Autónoma de México, 1982.

4 Polydouri, María. Los trinos que se extinguen. Edición bilingüe de Juan Manuel Macías. Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2013.

4 Pratt, Silvia. Urdimbre circular. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,
2009.

4 Ritsos, Yannis. Crisótemis. Traducción del griego de Selma Ancira. Barcelona, Acantilado, 2011.

4 Simic, Charles. Mi séquito silencioso. Traducción de Antonio Albors. Madrid, Vaso Roto
Ediciones, 2014.

4 Tablada, José Juan. El jarro de flores y otros textos. Presentación de Sergio Pitol. Prólogo de Esther Hernández Palacios. Xalapa, Veracruz, Universidad Veracruzana, 2007.

4 Taneda, Santōka. Saborear el agua. [100 haikus de un monje zen]. Traducción de Vicente Haya y Hiroko Tsuji. Madrid, Ediciones Hiperión, 2004.

4 Ungaretti, Giuseppe. El cuaderno del viejo. Introducción y versiones de Luis Muñoz.
Valencia, Editorial Pre-Textos, 2000.

4 Zambrano, María. El agua ensimismada. Edición de María Victoria Atencia. Málaga,
España, Universidad de Málaga, 2001.

50

�51

�52

�</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Interfolia, 2023, Año 4, No 6, Enero-Junio</text>
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              <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016, Director</text>
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              <text>Villarreal, José Javier, 1959, Director</text>
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