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                  <text>�D.R. 2025 © Aitías. Revista de Estudios Filosóficos, Vol. 5, No. 9, enero-junio
2025, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria
Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: Dr. José Luis Cisneros Arellano. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102, ISSN 2683-3263,
ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1,
Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 30 de enero de 2025.

Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano
Autores
Rolando Picos Bovio
Alberto Villalobos Manjarrez
Erica Selene Pérez Vázquez
Jorge Eduardo Jerezano Luna
Georgina Sandoval Monreal
Alberto Jorge Falcón Albarrán
Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Traducción al francés:
Paula Beatriz Pinales Caballero
Traducción al inglés:
Olaf Chávez Reyna
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Didácticas reflexivas en la enseñanza de la
filosofía; pedagogismo virtual y posibilidades
transformadoras de las prácticas
Reflective didactics in the teaching of philosophy.
Virtual pedagogism and implementation’s
transformative possibilities
Didactiques réflexives dans l’enseignement de la
philosophie; pédagogisme virtuel et possibilités de
transformation des pratiques
Rolando Picos Bovio1
Resumen: La complejidad remite, en un sentido, a aquello que
está compuesto por varios elementos y que no admite, en su
propia condición, la lógica determinista de una verdad sistémica
o a priori. Al expresar el concepto de “complejidad didáctica” en
el contexto de un deseable entorno postpandémico, tomando en
cuenta las graves afectaciones de la acelerada migración digital,
esta propuesta quiere explorar, describir, discutir y proponer
alternativas didácticas en el entorno de la enseñanza de la filosofía
y las humanidades que no refieran o se detengan exclusivamente en
los aspectos procedimentales pedagógicos y sus modus operandi
en la virtualidad, sino a las salidas, alternativas y posibilidades de
1
Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

1

�Didácticas reflexivas...

construcción de otros modos de pensar y experienciar la formación
filosófica en su ámbito universitario en Iberoamérica.
Palabras clave: didáctica, pedagogía, virtualidad, enseñanza,
filosofía.
Abstract: Complexity remits, in a sense, to that which is
composed of several elements and that does not admit, in its
own condition, the deterministic logic of a systemic or a priori
truth. By expressing the concept of “didactic complexity” in the
context of a desirable post-pandemic environment, taking into
account the serious effects of accelerated digital migration, this
proposal wants to explore, describe, discuss and propose didactic
alternatives in the environment of teaching philosophy and the
humanities that do not refer or stop exclusively at the pedagogical
procedural aspects and their modus operandi in virtuality, but
rather at the exits, alternatives and possibilities of construction of
other ways of thinking and experiencing philosophical training
in its university setting in Latin America.
Key words: Didactics, Pedagogy, virtuality, teaching, Philosophy.
Résumé: La complexité fait référence, en un sens, à ce qui est
composé de plusieurs éléments et qui n›admet pas, dans sa propre
condition, la logique déterministe d›une vérité systémique ou a
priori. En exprimant le concept de « complexité didactique » dans
le contexte d›un environnement post-pandémique souhaitable et en
tenant compte des effets graves de la migration numérique accélérée,
cette proposition vise à explorer, décrire, discuter et proposer des
alternatives didactiques dans l›environnement de l›enseignement
de la philosophie et des sciences humaines, qui ne se réfèrent
pas ou ne se limitent pas exclusivement aux aspects procéduraux
pédagogiques et à leur mode opératoire dans la virtualité, mais
plutôt aux issues, alternatives et possibilités de construction d›autres
modes de pensée et d›expérimenter une formation philosophique
dans leur cadre universitaire en Amérique latine.
Mots-clés: didactique, pédagogie, virtualité, enseignement.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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�Didácticas reflexivas...

A manera de introducción
A lo largo de los primeros meses del 2020, el 2021 y
partes sustantivas del 2022, el mundo entero se sumergió
en una vorágine de acontecimientos que transformaron
radicalmente las circunstancias de nuestra cotidianeidad,
de nuestros modos de relacionarnos a nivel individual y
comunitario y, por supuesto, como lo seguimos atestiguando,
de la educación entendida como un proceso de formación
humana sujeto a las complejidades de las circunstancias. La
pandemia del coronavirus no sólo representó una enorme
tragedia en pérdida de vidas humanas, sino que demostró,
de nueva cuenta, las asimetrías sociales, económicas y
educativas, amén de la insolidaridad y el racismo del
fragmentado orden de la globalización. El escenario bélico
actual nos muestra además lo lejanos que estamos de toda
posible paz perpetua (Kant, 1795).2 Frente a ello quizás,
hablar de filosofía o de promesas civilizatorias, pareciera
superfluo, pero, creo, es absolutamente necesario.
Esperanzados
como
somos,
malgre
tout,
latinoamericanos y utópicamente modernos, nos empuja el
futuro y el optimismo. En ese tenor, en este texto queremos
abordar, a partir de la experiencia previa y también
reciente, las complejidades que en el campo específico de
la formación “profesional” de la filosofía, identificamos en
un entorno “postpandémico”. El diagnóstico, por supuesto,
no es universal, sino situado, aunque, creo, coincidente, en
el ámbito particular y compartido del “regreso” presencial
a las aulas.
2
Recordemos el artículo preliminar de la Paz Perpetua (1967) que señala
Kant: “ 1.º No debe considerarse como válido un tratado de paz que se haya
ajustado con la reserva mental de ciertos motivos capaces de provocar en el
porvenir otra guerra”. Immanuel Kant, “Sección primera”, en La paz perpetua
(Aguilar, 1967), 3.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
3
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

Quienes ejercemos el oficio de la docencia somos
herederos de una larga y compleja tradición que ha hecho
de la palabra y la presencialidad el instrumento fundamental
de la enseñanza. Desde la filosofía antigua la dialogicidad
y presencialidad física se han constituido, en la formación
filosófica, como el medio esencial desde el que se construye
el debate, la confrontación erística y el análisis reflexivo
propio del ethos filosófico. Tal expresión, sin embargo, no
anula el diálogo que se ha construido por la tradición escrita
en la propia tradición filosófica. De algún modo se puede
considerar que, el momento histórico en que la palabra
viva empieza a consignarse en texto marca una impronta
a ser tomada en cuenta: ¿representa esta distancia la forma
primigenia de la virtualidad de la palabra?
La pandemia del virus SARS COV-2 transformó
radicalmente las condiciones en que se llevaba y llevábamos
a cabo el proceso de enseñanza de la filosofía en sus
diferentes niveles, obligando, de forma abrupta, a establecer
una experiencia de virtualidad o, como atinadamente leí en
algún lugar, una tele-enseñanza remota de emergencia, que
implicó reformular en buena medida las líneas curriculares
y los procesos didácticos, a modo que, este “ajuste”
permitiera, desde la lógica institucional, y en medio de las
nuevas condiciones, la continuidad de los cursos, aunque
este proceso implicara, de entrada, la exclusión de quienes,
por diversas razones, se vieron en la imposibilidad de
continuar con su formación en ese momento. No es, por
supuesto, el objetivo de este escrito, focalizarse en este
aspecto, sino señalar, los efectos colaterales en un sector que
se vio forzado a pausar o terminar sus objetivos formativos.
Más allá de los múltiples efectos causados por lo
que, no sé si en forma cínica, se denominó desde entonces,
“la nueva normalidad”, aceptada, quizás con demasiada
celeridad, como el modelo a asumir en los próximos años
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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�Didácticas reflexivas...

(en su traducción empírica de deserción, estrés docente,
pérdida de la privacidad, etc.), este trabajo quiere analizar,
desde la lógica de la reconfiguración de las posibilidades,
y a partir de la experiencia y el aprendizaje propio, las
alternativas para reconstruir el dispositivo mediador virtual
como un espacio dialógico posible, en tanto generador de
aprendizajes y actitudes filosóficas. Una pregunta central
atraviesa este planteamiento ¿Qué condiciones y acciones
pedagógicas y didácticas posibilitan efectivamente la recreación de y en la virtualidad para dotarla de contenido y
sustancia filosófica? Si, en muchos sentidos, lo que aquí se
comparte, o intenta, es una mediación hermenéutica., ¿cuál
es el balance de una experiencia tan reciente?
Del cuerpo a la pantalla
El poner en marcha el pensamiento es un asunto de
interés compartido. En “la vieja normalidad”, el encuentro
intersubjetivo en el aula física como mediación de la
coincidencia entre profesores y estudiantes se constituía
como una variable de la corporeidad comunicante (esa
que se alimenta de gestos, expresiones, miradas, etc.) y del
proceso didáctico implícito en la enseñanza de la filosofía.
¿Qué determinaba, o no, el éxito de ese proceso? ¿Cómo se
traducía en el logro de un ambiente comunicativo y dialógico
en clase? ¿Garantizaba la tradición dichas posibilidades?
Evidentemente no existen pruebas irrefutables en uno u
otro sentido.
Si aceptamos que, de entrada, no todos los escenarios
áulicos (presenciales o virtuales) generan el “acontecimiento
filosófico”, entendido como aquel que, apuesta a la creación,
a la novedad y la diferencia, la actitud filosófica como
dispositio parece ser, en principio, una variable fundamental
que puede permitir, de sus protagonistas, una “repetición
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

creativa” y, en ella, una diferencia. A propósito, expresa
Cerletti: “El profesor-filósofo y sus alumnos-filósofospotenciales conforman un espacio común de recreación en
el que las preguntas se convierten en problemas que miran
en dos direcciones: hacia la singularidad de cada uno en
el preguntarse (…) y hacia la universalidad del preguntar
filosófico (…). En un curso filosófico, esas direcciones
confluyen y se alimentan mutuamente”. 3
Lo dialógico es, además, un acto transformador y
bidireccional pues «quien enseña aprende y quien aprende
enseña» si se establece dentro de los objetivos de dicho
proceso. La clase de filosofía es una oportunidad, quizás
cada vez más utópica, de objetivación. Un momento de
eticidad docente que evoca el cuidado de sí y de los otros:
El desafío de todo docente –y muy en especial de quien
enseña filosofía- es lograr que, en sus clases, más allá de
transmitirse información, se produzca un cambio subjetivo.
Fundamentalmente de sus alumnos, pero también de sí
mismo. Si el aula es un espacio compartido de pensamiento
y hay en ella dia-logos filosóficos, la dimensión creativa
involucra a quienes aprenden y a quienes enseñan.4
Puede pensarse, a manera de aclaración pertinente,
que la intención de esta argumentación es tratar de oponer la
presencialidad a la virtualidad, más bien, es todo lo contrario:
se trata de establecer sus diferencias y potencialidades críticas
en torno a la formación filosófica. Mediar reflexivamente,
sobre la base de una experiencia individual y, en muchos
sentidos, colectiva, la que una comunidad de docentes
3
Alejandro Cerletti, La enseñanza de la filosofía como problema filosófico (Zorzal, 2011), 32.
4
Alejandro Cerletti, “La evaluación en filosofía: aspectos didácticos y
políticos”, Educar em Revista, no. 46, (2012): 64. http://educa.fcc.org.br/scielo.
php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-40602012000400005&amp;lng=pt&amp;tlng=es
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

de filosofía enfrentamos en medio de una singularidad
histórica. Esta experiencia, cabe reconocerlo, no es la misma
para todos. No se hipostasia tampoco, en modo alguno, la
superioridad de una forma sobre otra, aunque sí existe una
postura de quien escribe en la defensa de una experiencia de
corporeidad comunicante que no puede ignorar.
¿Cuatro paredes o una pantalla? ¿Qué escenario es mejor
para la enseñanza de la filosofía y el filosofar? Siguiendo esta
idea de lo que potencialmente puede ser creado en el aula,
en su artículo La enseñanza de la filosofía en contexto de
pandemia y virtualidad: análisis y reflexiones a partir de una
experiencia de práctica docente5 Julia Antonella Palavecino,
sostiene que la práctica de la virtualidad en la enseñanza de
la filosofía puede constituirse como un espacio legítimo y
además con resultados positivos. Sobre ese principio se hace
dos preguntas centrales: “¿qué sucede cuando este encuentro
se da completamente mediado por tecnologías digitales? ¿Es
posible sostener una enseñanza de la filosofía donde el foco
está puesto en el diálogo con el otro?”6. La autora reconoce,
desarrollando las ideas de Southwell que la educación en
la virtualidad no solo implica el uso de nuevos lenguajes,
sino también de la potencialidad de los mismos en relación
con el conocimiento que generan. Con Terigi identifica la
virtualidad no como simple herramienta, sino como un nuevo
contexto de aprendizaje con posibilidades y limitantes.
Tomando, en su sentido positivo las anteriores
argumentaciones, la autora hace mención de lo que quizás,
en nuestra propia experiencia, resulta lo más complejo: la
5
Julia Antonella Palavecino, “La enseñanza de la filosofía en contexto
de pandemia y virtualidad: Análisis y reflexiones a partir de una experiencia de
práctica docente”, Saberes y prácticas. Revista de Filosofía y Educación, no. 7(2)
(2022): 1-13.
6
Palavecino, “La enseñanza de la filosofía en contexto de pandemia”, 3.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
7
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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construcción de la presencia y el vínculo en la virtualidad.
¿Se establece de manera unívoca con independencia de la
disciplina de trabajo? ¿existiría algún elemento que situara
una diferencia específica del saber filosófico respecto a
otras formas de conocimiento? Nuevamente la pregunta
que Palavecino desarrolla es significativa por lo que
implica: ¿Cómo se da el encuentro educativo con cuerpos
mediatizados por las tecnologías?
Lo anterior se explica como una forma particular de
la presencia, la de la virtualidad, que, sin embargo, puede
generar un efecto: sí existe presencia y vínculo, pero
mediado por el dispositivo (y, suponemos, sus contenidos).
Finalmente, tras esta argumentación se puede concluir que
el nodo de la posibilidad creativa reside en establecer la
presencia y la proximidad de quien enseña. Sin duda se
trata de un aspecto fundamental que, sin embargo, como
corresponde a la dinámica de una clase que pretende hacer
emerger el filosofar, requiere del concurso de dos.
Otro aspecto es relevante en la teorización de esta
argumentación que toma en cuenta no solo la cuestión
didáctica en sí misma, sino su fase previa. Aquella que
refiere al diseño curricular de un curso que, en este caso
se orienta a la virtualidad y, además, implica per se un
posicionamiento filosófico. Se trata de hacer sentir una
proximidad en la distancia a través del programa mismo,
los contenidos y actividades que propone en conexión
con el alumno “…en el sentido de que es una distancia
que habilita, que aloja al otro y le permite operaciones de
autonomía, de (re)lectura, de (re)escritura y de escucha”7.
Al habitar el territorio de lo posible suponemos que
construir el diálogo filosófico en lo presencial y también en
7
Scotti, 46, citado por Palavicino, “La enseñanza de la filosofía en contexto de pandemia”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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lo virtual, supone, como condición inicial, no solo el acto
voluntario de la disposición activa, sino la superación de los
obstáculos epistemológicos que median en todo aprendizaje
filosófico (supuesta en los contenidos, en la naturaleza de los
textos por analizar, en las actividades a desarrollar en el curso),
Si este es el inicial y complejo escenario de la tradición, ¿cómo
altera entonces lo virtual la dispersión de la presencialidad y
los vasos comunicantes del cuerpo, la palabra y la mirada?¿A
partir de qué elementos lo virtual, de acuerdo a lo expresado al
inicio de esta exposición, potencian el asombro como fuente
de posibilidades emergentes del pensamiento? Inicialmente
podemos pensar en elementos preexistentes que potencian
futuros resultados: hábitos intelectuales de lectura, madurez
emocional y reflexiva, capacidad argumentativa y de escritura
filosófica, acceso y competencia tecnológica en el uso de
plataformas virtuales, etc.
Los imposibles silencios…
Según la multicitada frase hegeliana que expresa que “El
búho de Minerva solo levanta el vuelo en el crepúsculo”
(Filosofía del Derecho, 1820), la filosofía, para ser profunda
y certera requiere de cierto tiempo, distancia y perspectiva
para visualizar y distinguir, entre otras cosas, la realidad y la
ilusión pues, generalmente, las cosas no son lo que aparentan
y, además, el sujeto que las nombra y las analiza tampoco
es, jamás, el mismo. El discurso filosófico precisa, además,
del «silencio» que permite atenuar el ruido de lo aparente
en el tiempo lineal de aquello que sucede, de otro elemento:
del propio tiempo para madurar el concepto que compromete
el propio pensar. Filosofar es aprender; el aprendizaje y la
madurez de lo aprendido son dos momentos diferenciados.
La posibilidad, sin embargo, del silencio, es cada
día más difícil ante una realidad que funda su continuidad,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

su propio ser, en la hybris que contagia también,
denodadamente, el ámbito curricular y pedagógico y, con
ello, el de la formación en las humanidades. Si es o no, la
filosofía, algo que se piense desde y para las humanidades,
un supuesto aceptable, representa una discusión posterior.
Siempre existe, como nota previa, una genealogía del caos.
El mundo de la imagen, un texto por sí mismo,
construye el discurso de la perplejidad y la confusión que
obliga a la filosofía a evitar, a toda costa, la fascinación,
tanto del canto aventurero de las sirenas de una realidad
compleja, como de la morada mágica y feliz de la rediviva
Circe virtual de estos, ni tan inusitados, ni tan originales,
pero bastante desmemoriados, pandémicos, o más bien,
postpandémicos, pero inmunitarios, tiempos.
Elegir entre la aventura o la aparente seguridad de lo
mediado en tanto preestablecido. Acudo al mito y no a la
condena pues, como en Ulises mismo, el extravío es también
elección y cierta forma del aprendizaje. Si el mundo no es
ya, lo que alguna vez fue, en el mito fabricado que también
lo habitaba, el espacio relativamente seguro para construir
las narrativas de la verdad o el conocimiento, ¿es posible
(re) construir, en la territorialidad virtual una alternativa
del pensar mismo? Sin soslayar que lo temporal es sólo lo
que puede ser pensado en este momento, ¿Cómo se puede
proyectar la filosofía más allá de los límites -aparentes- de
la virtualidad?
Irrupciones y disrupciones en el dispositivo
pedagógico virtual
No creo ser, en ningún sentido, original en la narrativa de
la irrupción de la virtualidad en la educación. Sobre este
tópico existe -y el saber pedagógico lo puede atestiguar
desde hace tiempo- un campo fructífero de estudios sobre
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

los más diversos aspectos que no se detallarán aquí. Sin
embargo, dado que nuestro objeto de estudio se focaliza
en la filosofía, ¿cómo podemos pensar el estado de cosas,
el statu quo, pandémico y temporal, de la irrupción de la
virtualidad en la enseñanza de la filosofía? ¿Hasta dónde,
y efectivamente, el sentido clásico de la universidad y
de la formación -Agamben dixit- ha fenecido con y tras
la pandemia? ¿Cuáles y cómo se han implementado los
dispositivos pedagógicos? ¿en qué sentido han sido capaces
de conservar, en la impronta de la tradición humanística
que les dio origen, su carácter crítico-reflexivo?
Argumentando en la lógica estricta de lo
epistemológico quizás si apenas se pueda dar cuenta, muy
inicialmente, de investigaciones específicas al respecto,
pero sí, al menos, de experiencias y narrativas de sus
protagonistas, pues, si la premisa es la enseñanza, que
implica la asunción de un orden (del discurso) de un saber
( y su lógica) y de una práctica (pedagógica), la cuestión
que emerge, más allá de la formalidad emergente del propio
dispositivo, es el preguntar por la acción docente, por la
respuesta específica a través de la (obligada) mediación
tecnológica virtual.
Una breve exploración genealógica de la irrupción de
la virtualidad en el campo filosófico la liga, en uno de sus
muchos caminos, al modelo emergente de las competencias
que, a partir de los años 90 se estableció como el piso
pedagógico hegemónico de la formación, particularmente en
la educación Media Superior y Superior en Latinoamérica.
La presencia del discurso asociado a las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (Tics) transitó pronto, del
soporte al medio para pensar la educación, sus características
y sus exigencias. La pandemia sólo potencializó y legitimó
lo que ya estaba in nuce, pero esto, sólo puede ser historia, o
amarga queja, mientras que lo fundamental es el ¿qué hacer?
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

A partir del desarrollo exponencial de las plataformas
electrónicas, sobre todo en la educación superior, la
virtualización de la filosofía se fue convirtiendo en un
recurso que, apelando a los criterios de la cobertura y de
la conveniencia de presentar indicadores que justificaran
la operatividad de las carreras de humanidades, se fue
implementando gradualmente en la educación pública,
hasta el punto de que varios programas de formación inicial
en filosofía en México hoy operan bajo este esquema, la
modalidad “en línea” o a distancia (entre ellos el de la
UACH, la UAZ y la UAEM) y otros tantos, en aras de la
rentabilidad, se encuentran en el proceso.
El discurso de la flexibilidad curricular, cuyo sustento
teórico refleja la dinámica de la globalización, ha sido una
tendencia general en los estudios de posgrado en los últimos
años. El campo disciplinar de la filosofía y las humanidades
ha seguido esta lógica, hoy exponenciada por la pandemia
del coronavirus en programas híbridos, mixtos o totalmente
virtuales, donde también, no faltaba más, se «aprende» el
ethos filosófico. El afán progresista mueve hoy a pensar
un sólido concepto: el del significado posible y ámbito de
acción de las humanidades digitales.8
Ahora bien, desde el punto de vista, de una filosofía de
la educación que sustente, no sólo el modelo o la modalidad,
sino el soporte pedagógico y didáctico, ¿qué se gana y qué
se pierde en el obligado esquema virtual? Y, suponiendo
ventajas operativas. ¿Es posible re-crear la pantalla como
espacio dialógico en la enseñanza de la filosofía? ¿Qué
elementos se tienen qué conciliar o transformar para
llevar al aula virtual a un lugar donde verdaderamente se
8
Un análisis del concepto es obligado, aunque desborda, por el momento, las intenciones de este texto. Sin embargo es importante observar en su genealogía y operatividad el lugar que establece en la correlación teoría-práctica.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
12
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

construya, en la inmaterialidad, el espacio dialógico por el
cual se filosofa?
El diálogo filosófico, entre lo real y lo imaginario
¿El diálogo virtual puede substituir la corporeidad en el aula?
La cuestión es filosófica en sí misma y llama a preguntar y
a preguntarnos qué aporta lo presencial al diálogo filosófico
concebido aquí como la posibilidad de filosofar. En un trabajo
relativamente reciente, publicado en el contexto de la pandemia,
titulado “Cuerpo, presencia y distancia en la enseñanza de la
filosofía” 9, Nigel Manchini presenta los resultados parciales
de una investigación realizada con casi 100 profesores de
filosofía en Uruguay. Más allá de los indicadores sobre las
prácticas, procesos de adaptación y estratégicas didácticas
propias de la implementación de la virtualidad se encuentran
en retrospectiva aspectos que merecen ser discutidos y que
atienden las preocupaciones aquí expresadas.
Sí, como expresa Cerletti 10, la enseñanza filosófica
es, per se, un problema filosófico, la enseñanza virtual lo
es aún más. Pues la enseñanza nunca es neutra, ni mucho
menos, las condiciones en que se lleva a cabo: “la enseñanza
de la filosofía -expresa Cerletti- implica una actualización
cotidiana de múltiples elementos, que involucra, de manera
singular a sus protagonistas (profesores y estudiantes) a la
filosofía puesta en juego y al contexto en el que tiene lugar
esa enseñanza” 11. En ese sentido, la problematización de
aquello que se intenta re-crear en lo virtual implica, entre
otras variables, los emplazamientos de maestros y alumnos,
9
Nigel Manchini, “Cuerpo, presencia y distancia en la enseñanza de la
filosofía, Exploración educativa durante el distanciamiento social”, Childhood
&amp; philosophy 16 (2020).
10

Cerletti, La enseñanza de la filosofía como problema.

11
Cerletti, La enseñanza de la filosofía como problema, 10.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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�Didácticas reflexivas...

los contenidos filosófico- pedagógicos, el carácter de los
textos filosóficos, las estrategias didácticas y, por supuesto,
las características del dispositivo de interacción desde el
cual se construye el modelo y el dispositivo pedagógico
(Foucault) de la virtualidad.
En primer lugar, el estudio aquí citado parte de una
afirmación con mucho sentido: la cognición es un fenómeno
complejo que involucra la totalidad del organismo. En este
sentido la presencialidad, la corporeidad y el mundo de lo
emotivo-afectivo que envuelve la interacción subjetiva es
un componente mismo, del aprender y el reflexionar sobre lo
aprendido. De cierto modo, siempre y también en filosofía,
el medio es el mensaje, pues en el aula, como sostiene
Manchini, no se da la neutralidad, el modo como se habita
en la búsqueda de enseñar filosofía (Tourm, 2026)… ni en
el espacio –físico y simbólico– donde se da la educación
virtual (Velázquez y Miraballes, 2020).12
A partir de la presencia del dispositivo virtual como
mediador en el contexto de la sana distancia corporal -que
hoy suma la “sana distancia” ideológica- el desplazamiento
de las prácticas pedagógicas implica teóricamente en la
filosofía, como en otros campos de las humanidades, un ajuste
curricular que, de inicio, no se ha construido de acuerdo a la
naturaleza de la disciplina, sino a partir del diseño externo
del entorno virtual, aquello que Ortega y Gasset denominara
sobrenaturaleza.13 Aquí, en forma inversa a lo que propone
Adorno, “no es el método el que se ajusta a la naturaleza
del objeto”, sino el objeto-saber disciplinar el que, dicen
(rellene en este espacio su villano pedagógico favorito) debe
adecuarse al entorno tecno-ontológico que es, por sí mismo,
creador de un espacio social.
12

Manchini, “Cuerpo, presencia y distancia”.

13
José Ortega y Gasset, Meditación de la técnica (Espasa-Calpe, 1965).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
14
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�Didácticas reflexivas...

Si el entorno tecnológico se convierte entonces en la
posibilidad misma de la construcción de relatos, la pregunta
atañe a las posibilidades del espacio dialógico a través de la
pantalla. La cuestión no es si es posible la enseñanza en el
dispositivo, sino más bien respecto a sus condiciones y en las
posibilidades que, de allí, se puedan configurar para re-crear
la dialogicidad implícita en el acontecimiento filosófico y el
desarrollo efectivo de las estrategias que, como la lectura, la
discusión, la escritura y el análisis de textos son propias de la
filosofía. Aquí, por otra parte, la pregunta por la posibilidad
de la dialogicidad sin rostro, me parece indispensable.
La politicidad propia de la filosofía desaparece
cuando el alumno adquiere la presencialidad del avatar. ¿Es
que acaso se puede construir (la) dialogicidad sin rostro?,
pues, como sostiene Vargas Guillén et al: “Filosóficamente,
tanto los entornos virtuales como los procesos de discusión
en línea hacen que se experimenten de manera diferente
categorías como las de la subjetividad, intersubjetividad,
cuerpo, otro, alteridad y, finalmente, mundo de vida” 14.
La no presencia del otro, en su pasividad y en su
ausencia reflexiva en la pantalla agrava las condiciones
del empobrecimiento de la comunicación. Si otrora los
cuerpos, establecían la primera condición de la palabra porvenir, la calidez o frialdad del destino emotivo, el algoritmo
y la racionalidad instrumental del dispositivo, representan
un punto de quiebre con el punto esencial de la filosofía:
la convergencia en la comunidad. En el aula de filosofía
hay más que transmisión de saberes en ese encuentro, cito
de nuevo el estudio: “…donde todo habla, las miradas,
los silencios, las palabras, la invención del momento, lo
14
Guillermo Vargas Guillén y Sonia Cristina Gamboa Sarmiento, “Entornos virtuales y aprendizaje de la filosofía”, Revista Folios, no. 22 (2005): 104,
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=345955979011
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
15
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�Didácticas reflexivas...

impredecible”, de este modo, la presencia corporal “no sólo
da mensajes, sino también crea un clima afectivo”15, que
imbrica lo didáctico y lo pedagógico.
Pero no todo es así, ni necesariamente
de mala manera…
No esperaría, de mucho de lo anterior que se ha afirmado,
coincidencias puntuales. Tampoco, incluso, coincidiría en
que lo presencial se define necesariamente por lo físico. Lo
presencial da soporte a lo institucional en la medida en que
también es capaz de crear comunidad, de generar un efecto
que desplaza la esfera puramente epistemológica y apunta
a lo social y también a lo político ¿no es este el efecto,
la misión deseable de la universidad? ¿el de la propia
filosofía? Conviene preguntar qué es lo deseable en torno
al telos educativo sin dejar de lado la profesionalidad de
la formación en filosofía. Una frónesis reflexiva que sea
capaz de reconocer los diferentes ámbitos de la experiencia
didáctica y sus posibilidades.
Lo reflexivo es por naturaleza autocrítico, cuestionador
de la propia práctica. Por ello pensar la complejidad didáctica
implica identificar también las variables que intervienen en el
proceso: a) el emplazamiento de los actores (es decir, su lugar
en la estructura pedagógica-institucional), b) los saberes,
capacidades y actitudes de los sujetos de la acción pedagógica,
c) la naturaleza del dispositivo pedagógico institucional que
implican las pautas político-ideológicas de la formación. En
el contexto de estas variables, lejano de toda asepsia idealista
de lo educativo, en la esfera en que una institución, por
ejemplo, universitaria, manifiesta una autonomía académica,
se juega también el poder del estado contemporáneo y sus
15
Vargas y Gamboa, “Entornos virtuales y aprendizaje”, 105.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

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�Didácticas reflexivas...

orientaciones en la sociedad global contemporánea ¿En el
entorno iberoamericano, ¿cuál o cuáles son los lugares donde
se reconoce una profesora o un profesor de filosofía?
Reconocer la esfera relativa, los «márgenes de la
filosofía» no implica, necesariamente, la adopción de
una actitud pesimista o de una inacción. Lo filosófico es,
o debería ser reflexivo y alternativo. Si la filosofía es, en
el sentido foucaultiano, una «ontología del presente», las
líneas de los puntos de fuga, de los pliegues -didácticos
y formativos- nunca se encuentra cancelada. El ámbito
de lo didáctico en su sentido crítico implica desarrollar la
capacidad de comprender, entre muchas otras cuestiones el
significado, en el perímetro de lo educativo, de la migración
digital, su carácter permanente, temporal o híbrido, si ello
implica, o no, en la época de los multiversos posibles, el
desplazamiento ontológico del mundo real y sus peligros
pasados y futuros. Con ello, de la praxis que incide en lo
social y lo comunitario. ¿Dónde se encuentra hoy el ágora
que posibilita la construcción de lo público si podemos
pensar, por ejemplo, que la filosofía, como expresa Dewey,
podría representar la expansión del cosmopolitismo
democrático? Frente a la posverdad y su derrotismo, la
filosofía, sostenemos, aún tiene mucho que decir.
Conclusiones parciales
Atendible a la condición transitoria de su enseñanza,
pero no al destino manifiesto de la formación filosófica,
en particular la que se desarrolla en el ámbito de su
especialización, el diagnóstico anterior, no necesariamente
generalizado, obliga, al desarrollo de una didáctica reflexiva
o una pedagogía alternativa, más allá de una teoría de la
enseñanza, sustentada como didáctica filosófica, es decir,
como problematización del método y la circunstancia.
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�Didácticas reflexivas...

Así considerada la didáctica filosófica toma en cuenta
los fines y los medios y sobre todo el sujeto en formación
(ethos) y su coyuntura. A decir de Cerletti (2015), la relación
del qué (enseñar) y el cómo (enseñarlo),16 circunstancia
que, habida cuenta de que la filosofía es una forma de
problematizar el mundo y habitarlo, excluye toda asepsia
de lo que acontece (como la pandemia) en el universo
significativo de sus co-dialogantes (alumnos).
Por otra parte, en la pausa obligada y la reconstrucción
del sentido posible, la pandemia y el confinamiento
redimensiona la consideración pedagógica del rendimiento
académico y de la sociedad que (aparentemente) lo exige.
Si la filosofía es esencialmente investigación ¿por qué
saturar de contenidos, tareas y actividades extenuantes cuya
pretensión es crear de la virtualidad la “nueva normalidad”?
Palabra compleja a todas luces, ¿Cómo justificar además
la pretensión de erudición inútil en el encierro y no más
bien el desarrollo y el acompañamiento en la comprensión
del ser-ahí, aprendizaje significativo del saber vivir que
suponen estos y de todos los tiempos en que la tradición
filosófica se ha hecho presente?
Producto de un diálogo inicial sinterizamos
algunos aspectos relevantes, necesarios de profundizar
dialógicamente:
16
Cada curso, cada clase de filosofía es la puesta en acto de una concepción (una teoría) de la filosofía y la pedagogía, aunque esas concepciones
o teorías no se expliciten nunca, o casi nunca. Tanto las subdisciplinas filosóficas (ética, filosofía política, metafísica, etc.) como los filósofos estudiados y
la práctica puesta en juego no se abordan desde una “neutralidad” filosófica, o
desde ninguna filosofía. Se lo hace desde una caracterización de la filosofía, del
filosofar, del aprender filosofía y del enseñar filosofía que no suele ser , considerada de manera explícita, porque se cree que lo que se enseña es, sólo y específicamente –se supone–, “ética”, “filosofía política”, “metafísica”, etc. Alejandro
Cerletti, “Didáctica filosófica, didáctica aleatoria de la filosofía”, Educação 40,
no. 1 (2015): 29.
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�Didácticas reflexivas...

1. Paradójica y contradictoriamente lo presencial (físico)
no supone, necesariamente la «presencia real», el «estar
ahí» de las y los estudiantes y, en ocasiones, del propio
maestro o la maestra. En ocasiones se presenta una
especie de «desfase ontológico» en el salón de clases.
Los factores pueden ser múltiples, sin embargo, la
ausencia de una cultura lectora refuerza esta condición,
lo que opera en la esfera virtual y presencial.
2. La dimensión del imperio de lo técnico (Heidegger)
se constituye hoy como un a priori de la realidad de
la enseñanza. Lo presencial también ya está mediado,
como precondición, por un dispositivo tecnológico
distractor de la atención (celular, tablets, computadoras,
etc.), siempre flotante, del estudiante y, en no pocas
ocasiones, del maestro.
3. Lo virtual, sin embargo, tiene la potencialidad de la
presencia dialogante a partir de una serie de condiciones
previas, para empezar, la de la dispositio, de los actores
imbricados y también de la estructuración de actividades,
la planificación, los recursos disponibles, etc.
4. La potencialidad de lo virtual supone, asimismo de
parte del docente, didácticas específicas respecto a la
naturaleza de una disciplina, en este caso de la filosofía,
lo mismo que de la diferencia concreta entre sus áreas
(unas más teóricas y densas y otras más prácticas,
cercanas a prácticas filosóficas). Sintéticamente, la
profesora o el profesor debe saber mirar la diversidad de
posibilidades de lo que se puede construir en asignaturas
tan puntuales como metafísica o la ética aplicada.
5. Lo opuesto a un campo fecundo en la enseñanza
mediada por la tecnología es el silencio, la ausencia de
interacción real, dialógica, en todas las formas en que esta
pueda ser construida. El «pedagogismo virtual» alude
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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a una consideración de orden más bien procedimental,
positivista o instrumental en la construcción de una
clase o en la evaluación de un proceso didáctico que,
justamente, hace tabula rasa de las condiciones del
contexto (presencial o virtual) necesarias a ser tomadas
en cuenta en la formación filosófica.
6. El «pedagogismo virtual o digital» supondría del
maestro la ausencia de un proceso reflexivo, de
naturaleza filosófica, acerca de lo que se hace (en el
dispositivo) y de los fines para lo que se hace (el telos)
más allá del cumplimiento de una clase acorde a los fines
institucionales que puede representar, en ocasiones, una
especie de integrismo dogmático. Es decir, se trata de
un asunto que involucra saberes, pedagogía, mediación,
instrumento, didáctica, crítica, juicio y actitud, aspectos
que involucran una conciencia particular de la filosofía
de la educación.
7. Todo lo anterior nos lleva a una pregunta central:
¿Qué debe permanecer y qué transformarse en la
enseñanza de la filosofía? El asunto interesa no solo a
los despliegues posibles del campo virtual, sino sobre
todo a la crítica a la tradición, a su necesaria renovación
creativa, indispensable para pugnar por su presencia en
la formación humana sea en el ámbito presencial o en el
de la virtualidad (re)significada.
Habría que plantearse un proceder fenomenológico
como actitud: ir a la investigación de las cosas mismas y
no de sus periferias reales o virtuales. Re-crear lo virtual y
posibilitar la pantalla como espacio dialógico en la enseñanza
de la filosofía implicará entonces una elaborada y constante
tarea de atención, de escucha del otro y de sí mismo por el
que el profesor, renunciando a la pasividad del dispositivo y
rompiendo con el ejercicio administrador de su propio saber,
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�Didácticas reflexivas...

que muchas veces se funda en la vigilancia institucional, sea
capaz de ofrecer, elegir y utilizar las estrategias didácticas
más adecuadas bajo una consideración filosófica de su propia
práctica y no a partir de la hegemonía epistemológica externa
de modelos y planificadores tecnócratas de la educación,
contemporáneos liquidadores de la filosofía.
No es poca cosa, en este oficio de pretender la verdad,
ejercer la libertad, la palabra y el pensamiento crítico, lo que,
para nosotros es el núcleo vivo de la filosofía. La enseñanza
del saber filosófico no sólo cumple una función social y
política fundamental como hemos reiterado aquí, sino
también la posibilidad de construir alternativas de los modos
de existencia, de la relación del hombre con el mundo, que
no es otra que espejo de sí mismo en el reconocimiento de su
radical alteridad y con la naturaleza de la que forma parte: el
cosmos total. Tiene, en ese sentido, una misión emancipadora.
Creación frente a reproducción de lo mismo. Diferencia.
Posibilidad. Cuidado de sí como precondición del cuidado del
otro. Eso es suficiente para pensarla, celebrarla y compartirla.
Bibliografía
Cerletti, Alejandro. La enseñanza de la filosofía como
problema filosófico. Zorzal, 2011.
Kant, Immanuel. La paz perpetua. Aguilar, 1967.
Ortega y Gasset, José. Meditación de la técnica. EspasaCalpe, 1965.
Hemerografía y recursos electrónicos
Cal, David. “Reflexiones sobre la enseñanza de la Filosofía
en confinamiento social”. Portal Uruguay Educa, (2020),
http://uruguayeduca.anep.edu.uy
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 1-22

�Didácticas reflexivas...

Cerletti, Alejandro. “Didáctica filosófica, didáctica aleatoria
de la filosofía”. Educação 40, no. 1 (2015): 27-36. https://
doi.org/10.5902/1984644415910
Cerletti, Alejandro. ”La evaluación en filosofía: aspectos
didácticos y políticos”. Educar em Revista, no. 46, (2012):
53-68,
http://educa.fcc.org.br/scielo.php?script=sci_
arttext&amp;pid=S0104-40602012000400005&amp;lng=pt&amp;tlng=
es
Manchini, Nigel. “Cuerpo, presencia y distancia en la
enseñanza de la filosofía, Exploración educativa durante
el distanciamiento social”, Childhood &amp; philosophy 16
(2020), http://uruguayeduca.anep.edu.uy
Palavecino, Julia Antonella. “La enseñanza de la filosofía en
contexto de pandemia y virtualidad: Análisis y reflexiones
a partir de una experiencia de práctica docente”. Saberes
y prácticas. Revista de Filosofía y Educación, no.7(2)
(2022): 1-13.
Prada, Maximiliano. “Entre las máquinas y los entornos:
la idea de tecnología para la enseñanza de la filosofía en
la posmodernidad”. Pedagogía y saberes, no. 31 (2009):
44-50.
Vargas Guillén, Guillermo y Gamboa Sarmiento,
Sonia Cristina. “Entornos virtuales y aprendizaje de la
filosofía”. Revista Folios, no. 22 (2005): 99-106, https://
www.redalyc.org/articulo.oa?id=345955979011

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo en la
filosofía de Ray Brassier1
Enlightenment, naturalism and nihilism in Ray
Brassier’s Philosophy
Illustration, naturalisme et nihilisme dans la
philosophie de Ray Brassier
Alberto Villalobos Manjarrez2
Resumen: En este artículo se explican las relaciones entre
la Ilustración, el naturalismo y el nihilismo en la filosofía de
Ray Brassier. Esto significa clarificar los vínculos entre el
desencantamiento de la naturaleza efectuado por la racionalidad
científica, la negación de que el mundo se manifiesta, tal cual
es, a la intuición y la afirmación sobre que la realidad carece de
propósitos significativos esenciales. Por tanto, se desarrollan los
problemas del desencantamiento contemporáneo de la mente y la
historia, el concepto naturalista del significado, la crítica del mito
de lo dado, la defensa del realismo y la genealogía del nihilismo.
Para concluir, se define la función de la filosofía a propósito de
los límites de este naturalismo contemporáneo. En el nihilismo
1
Este artículo fue elaborado gracias al apoyo de la Universidad Rosario
Castellanos, Ciudad de México.
2
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM, Ciudad de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

ilustrado y naturalista de Brassier, se muestra que, desde la
modernidad hasta nuestros días, la imagen que los seres humanos
erigieron sobre sí mismos se ha resquebrajado, paradójicamente, a
partir del ejercicio de su propia racionalidad.
Palabras clave: desencantamiento, significado, mito de lo dado,
imagen manifiesta, imagen científica.
Abstract: In this article we explain the relationship between
Enlightenment, naturalism and nihilism in Ray Brassier’s
philosophy. This means clarifying the links between the
disenchantment of nature effected by scientific rationality, the
negation that the world manifests itself, as it is, to intuition and
the affirmation that reality lacks essential meaningful purposes.
In this sense, we develop the problems of the contemporary
disenchantment of mind and history, the naturalistic concept
of meaning, the critique of the myth of the given, the defense
of realism and the genealogy of nihilism. To conclude, we
define the function of philosophy with regard to the limits of
this contemporary naturalism. In Brassier’s enlightened and
naturalistic nihilism, it is shown that, from modernity to the
present day, the image that human beings have erected of
themselves has paradoxically broken down through the exercise
of their own rationality.
Key words: disenchantment, meaning, myth of the given,
manifest image, scientific image.
Résumé: Dans cet article, la relation entre l’illustration, le
naturalisme et le nihilisme dans la philosophie de Ray Brassier est
expliquée. Il s›agit de clarifier les liens entre le désenchantement de
la nature opéré par la rationalité scientifique, la négation du fait que
le monde se manifeste, tel qu’il est, à l’intuition, et l’affirmation
selon laquelle la réalité est dépourvue de significations essentielles.
Ainsi, dans ce travail, certaines questions telles que les problèmes
du désenchantement contemporain de l’esprit et de l’histoire,
le concept naturaliste de la signification, la critique du mythe du
donné, la défense du réalisme et la généalogie du nihilisme sont
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

développées. Pour conclure, la fonction de la philosophie en ce qui
concerne les limites de ce naturalisme contemporain est définie.
Dans le nihilisme éclairé et naturaliste de Brassier, il est montré
que, depuis la modernité jusqu’à nos jours, l’image que l’être
humain s’est forgée à lui-même a été paradoxalement brisée par
l’exercice de sa propre rationalité.
Mots-clés: désenchantement, signification, mythe du donné,
image manifeste, image scientifique.

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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Desde las primeras pinturas rupestres
hemos empezado a exteriorizar los
contenidos de nuestra mente, con el fin de
que repercutan en nuestros congéneres. A
este proceso lo llamamos historia de las
ideas. Un proceso que, por lo que parece,
no viene inducido por intención alguna.
En última instancia, se trata del resultado
de fenómenos de autoorganización, ciegos
y dirigidos hacia arriba, que llevaron a
niveles, siempre nuevos, de complejidad.
[…] Este enfoque constituye un ejemplo
paradigmático de aquello en que consiste
el giro naturalista a propósito de la
imagen del hombre: hasta los fenómenos
mentales se explican desde abajo, es
decir, desde las ciencias de la naturaleza,
sin recurrir a causas extramundanas o
sobrenaturales; sin raíces divinas y sin
objetivos.
Thomas Metzinger, “El precio del
autoconocimiento”.

Introducción
El anudamiento entre el programa ilustrado, el naturalismo
y el nihilismo, ubicado en el pensamiento de Ray Brassier,
constituye un referente destacable en el marco de la filosofía
correspondiente al presente siglo. La relevancia de este
anudamiento se encuentra asimismo en que su desarrollo
conceptual suspende la distinción entre filosofía analítica
y continental, cuando los problemas investigados, como la
mente o la historia, así lo requieren. Además, cabe resaltar
que se trata de un pensamiento que, entre la virtud y el
riesgo, se relaciona críticamente con algunos de los ídolos
filosóficos del siglo pasado, de los cuales se han formado
tanto escuelas como dogmas.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

De Edmund Husserl, se cuestiona el principio de
los principios de la fenomenología: que todo lo que se
da originariamente a la intuición debe tomarse como se
da y dentro de los límites en los que se da.3 De Martin
Heidegger, se subraya que la disyunción trascendental
entre la temporalidad ontológica y el tiempo biofísico hace
de la muerte fenomenológica una posibilidad imposible, a
la vez que una condición de existencia para la subjetividad
humana, lo cual conduce a aseverar que la muerte nunca
ocurre, como tal, debido a que se trata de una imposibilidad.4
De Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, se expresa que
la reconciliación histórica entre razón y naturaleza corre el
riesgo de transformarse en una antropología filosófica donde
determinados discursos de las ciencias naturales, como la
biología evolutiva o la cosmología, se vuelven poco más
que anexos culturales.5 Y de Gilles Deleuze, se afirma que la
fusión entre materia, vida y pensamiento ignora la distinción
entre la pregunta por lo que hay y la cuestión sobre cómo
conocemos lo que es, lo cual remite a que el ser entendido
como diferencia sea indisociable del pensamiento humano.6
Dicho esto, a continuación, se desarrollan las
relaciones entre la Ilustración — conceptualizada como
el desencantamiento del mundo realizado mediante el
escrutinio racional de la naturaleza—, el naturalismo —
entendido como un proyecto donde se rechaza la idea de que
la mente refleja intuitivamente el mundo— y el nihilismo —
que designa la falta de reciprocidad entre los seres humanos
y la naturaleza— en la filosofía de Brassier. Para concluir,
3
Ray Brassier, Nihil desencadenado. Ilustración y extinción, trad. Borja
García Bercero (Materia Oscura, 2017), 67-76.
4

Brassier, Nihil desencadenado, 291-306.

5

Brassier, Nihil desencadenado, 81-107.

6
Ray Brassier, “Conceptos y objetos”, en Realismo especulativo, ed. Armen Avanessian, trad. Mauro Reis (Materia Oscura, 2019), 237-38.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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se pregunta por la función de la filosofía en relación con los
límites de este naturalismo racionalista, en el que se defiende
que la realidad no posee un significado de modo originario.
Para desarrollar el anudamiento de tales conceptos,
en este artículo se utilizan principalmente el libro Nihil
desencadenado. Ilustración y extinción y los artículos
“Conceptos y objetos” —texto sobre el cual Graham Harman
afirmó, en 2018, que es el trabajo más importante de Brassier
después de su obra sobre el nihilismo—7 y “Nominalism,
Naturalism, and Materialism: Sellars’s Critical Ontology”.
Las razones de esta elección corresponden a que, en Nihil
desencadenado, hay dos capítulos que abonan a los objetivos
de este trabajo: un capítulo sobre el materialismo eliminativo
donde se problematiza la naturalización de la mente;8 y otro
en torno al desencantamiento de la historia realizado a partir
de una perspectiva naturalista.9 Así también, en los otros dos
artículos mencionados se encuentran las bases conceptuales
del naturalismo de Brassier —como la crítica del mito de lo
dado y el concepto naturalista de significado—, las cuales
provienen de la filosofía de Wilfrid Sellars.
Ilustración y desencantamiento
En un conocido pasaje, Adorno y Horkheimer señalan que
el “[…] programa de la Ilustración era el desencantamiento
del mundo. Pretendía disolver los mitos y derrocar la
imaginación mediante la ciencia”.10 Sin embargo, el peligro
7
Graham Harman, Speculative Realism: An Introduction (Medford: Polity Press, 2018), 35.
8

Brassier, Nihil desencadenado, 29-80.

9

Brassier, Nihil desencadenado, 81-109.

10
Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, Dialéctica de la Ilustración.
Fragmentos filosóficos, trad. Juan José Sánchez (Trotta, 1998), 59.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

de esta empresa ilustrada se encuentra en que la razón
pretende anular y superar el mito mediante la repetición de
un acto que es propio de lo mítico: el sacrificio. La razón
sacrifica el mito a través de la reproducción de una acción
mítica. Como alternativa a este problema, los filósofos
alemanes apuntan hacia una reconciliación entre razón y
naturaleza que implica, por una parte, el abandono de la
lógica del sacrificio y, por otra, el reconocimiento de la
dependencia y la pertenencia de los seres humanos a una
realidad que los sostiene y de la cual son una prolongación.
La posibilidad de esta reconciliación es precisamente lo
que Brassier pone en duda cuando escribe:
[…] comenzaremos a darnos cuenta de hasta
qué punto el horizonte último de la crítica de
Adorno y Horkheimer a la razón científica es la
rehabilitación de una naturaleza “viva” plenamente
antropomórfica; en otras palabras, la resurrección
del aristotelismo: la naturaleza entendida como la
depositaria de un significado antropológicamente
accesible, de una intencionalidad esencial, en
la que el aurático telos presente en cada entidad
proporciona un índice inteligible de su valor moral.
Subyacente a este […] señuelo de una segunda
naturaleza, se halla el ansia de borrar la distinción
entre conocimiento y valor; la añoranza de una
reconciliación entre el “es” y el “debería”, para así
“cerrar” la brecha contemporánea —pues aislada
del contacto humano la naturaleza “sufre”—
entre la comprensión de lo que una entidad es y
el conocimiento de cómo hay que conducirse con
respecto a ella. Parece claro, pues, que lo que este
pensar filosófico por una segunda naturaleza revela
no es ni más ni menos que un deseo de revocar el
distanciamiento entre espíritu y materia, de reforzar
la “cadena del ser” y, en última instancia, de repudiar
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

la tarea de desencantamiento iniciada por Galileo
en el campo de la física, continuada por Darwin en
el campo de la biología y extendida hoy en día por
la ciencia cognitiva al terreno de la mente.11

Entonces, lo que en este punto se reivindica es el
desencantamiento de una ilustración radical que, desde
los siglos XVII y XVIII hasta nuestros días, ha acumulado
éxitos cognitivos en cuanto a la comprensión de la
naturaleza y de lo humano, mediante las ciencias físicas,
la teoría evolutiva y las ciencias cognitivas, cuyos efectos
críticos de las representaciones religiosas y cosmovisiones
míticas han suscitado reacciones estéticas y teóricas, cuya
historia abarca desde el romanticismo hasta las filosofías de
la alteridad radical. En este sentido, el
[…] desencantamiento del mundo, entendido como
una consecuencia del proceso por medio del cual la
Ilustración hizo añicos “la gran cadena del ser” y
desfiguró el “libro del mundo”, es una consecuencia
ineludible de la deslumbrante potencia de la razón
y, por ello mismo, representa un estimulante
vector para el descubrimiento intelectual en lugar
de un empobrecimiento catastrófico. […] El
desencantamiento del mundo merece ser celebrado
como un triunfo de la madurez intelectual, no
lamentado como un empobrecimiento debilitante.12
11

Brassier, Nihil desencadenado, 94.

12
Brassier, Nihil desencadenado, 16-7. La Ilustración entendida como el
desencantamiento racional, científico y naturalista del mundo y de la mente,
que para Brassier puede desembocar políticamente en un nuevo prometeísmo
de izquierda —la idea de que la transformación de nosotros mismos y del mundo no posee ningún límite predeterminado—, no debe confundirse con la Ilustración oscura. Esta última es el nombre que el filósofo y escritor Nick Land da
a las manifestaciones contemporáneas de un pensamiento neo-reaccionario que
sostiene la incompatibilidad entre la libertad y la democracia. Ver Nick Land,
Dark Enlightenment (Imperium Press, 2022). El viraje de Land —quien alguna
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Como muestra de las repercusiones contemporáneas
del desencantamiento ilustrado, a continuación, se
desarrollan brevemente dos ejemplos concernientes al
estudio de la mente y la historia, que no sólo involucran al
pensamiento de Brassier, sino que también se inscriben en
programas naturalistas más amplios. Como es sabido, las
investigaciones contemporáneas sobre la mente se basan
en procedimientos contra-intuitivos y se realizan desde una
perspectiva terciopersonal. Tales investigaciones, que se
refieren a las ciencias cognitivas y a determinadas variantes
del materialismo eliminativo, han sido capaces de poner en
entredicho el ya mencionado principio de los principios de
la fenomenología enunciado por Husserl: que lo dado a la
intuición sólo puede tomarse como se da y en los límites en
los que se brinda.13 La razón es que
vez fue un izquierdista radical e influencia intelectual para Brassier— hacia la
neo-reacción está intrínsecamente vinculado a su comprensión del capitalismo
actual: una catástrofe ya consumada que revela al capital como el verdadero
sujeto de la historia. Al respecto, Land escribe: “El capital, en su autodefinición
última, no es nada sino el factor acelerador social abstracto. Su esquema positivo lo agota. El desenfreno consume su identidad. Cualquier otra determinación
es descartada como un accidente, en algún estadio de su proceso de intensificación. Dado que cualquier cosa capacitada para alimentar consistentemente la
aceleración sociohistórica será capital, necesaria o esencialmente, la posibilidad
de que cualquier «aceleracionismo de izquierda» unívoco adquiera impulso
puede ser descartada con confianza. El aceleracionismo no es otra cosa que la
consciencia de sí del capitalismo, y eso apenas está comenzando («todavía no
hemos visto nada»). Nick Land, Teleoplexia. Ensayos sobre aceleracionismo y
horror, trad. Ramiro Sanchiz (Holobionte, 2021), 25-6. Aquí puede notarse la
disputa entre la Ilustración oscura de Land, a la cual subyace el supuesto del
inexorable movimiento aceleracionista del capital, y el aceleracionismo de izquierda —al cual Brassier se adhiere mediante su prometeísmo— donde se asevera que la aceleración tecnológica puede llevar a la constitución de un mundo
pos-capitalista: un estado de cosas donde las máquinas ha reemplazado gran
parte del trabajo humano y se ha roto el par trabajo/salario. Ver Nick Srnicek y
Alex Williams, Inventar el futuro. Poscapitalismo y un mundo sin trabajo, trad.
Adriana Santoveña (Malpaso, 2016), 155-86.
13
Edmund Husserl, Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, trad. José Gaos (Fondo de Cultura Económica, 1962), 58.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

[…] al margen de cualquier error que pueda contener,
el ME [materialismo eliminativo] es perfectamente
concebible, y sin embargo es precisamente eso
lo que las pretensiones trascendentales de la
fenomenología no pueden tolerar. Por consiguiente,
el hecho de ser concebible basta por sí solo para
socavar el supuesto carácter indudable de “nuestra
experiencia del significado”, así como la supuesta
incorregibilidad de nuestras “intuiciones nocionales
originarias.14

En términos generales, el materialismo eliminativo
se refiere al desplazamiento de la psicología popular —el
marco conceptual y precientífico utilizado para explicar,
desde el sentido común, la conducta de los seres humanos—
en favor de explicaciones provenientes de las ciencias
naturales y cognitivas. Entonces, como ejemplo de una
teoría de la mente con rasgos eliminativos y comprometida
con el naturalismo, puede destacarse la conceptualización de
la subjetividad humana como un auto-modelo fenoménico
(phenomenal self-model), propuesta por el filósofo Thomas
Metzinger.15 Al contrario de la fenomenología, donde lo que
aparece remite de manera originaria a los términos de la
primera persona, en la teoría del auto-modelo fenoménico
se defiende, desde una perspectiva terciopersonal acoplada
con las ciencias cognitivas, que la subjetividad es un
modelo consciente del organismo, experimentado como
una totalidad unificada, el cual es activado por el cerebro.
Metzinger argumenta que las neurociencias han demostrado
que la experiencia consciente es un constructo interno en
extremo selectivo que representa información física.16
14

Brassier, Nihil desencadenado, 68.

15
Thomas Metzinger, Being No One. The Self-Model Theory of Subjectivity (The MIT Press, 2003).
16
Thomas Metzinger, The Ego Tunnel. The Science of the Mind and the
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

La experiencia del mundo y de nosotros mismos
se encuentra mediada por órganos sensoriales que han
evolucionado por razones de supervivencia. Los objetos
que experimentamos son, entonces, una fracción de una
realidad física portentosamente rica. Más aún, en la teoría
de Metzinger se explica que los cerebros de los seres
humanos generan una simulación del mundo tan perfecta
que no puede reconocerse como una imagen. Así también,
los cerebros forman una imagen de nosotros mismos
como un todo, que incluye nuestro cuerpo y nuestros
estados psicológicos; nuestra relación con el pasado y el
futuro; del mismo modo que nuestro vínculo con otros
seres conscientes. Dentro de este mundo modelado, el
organismo simula un centro que es experimentado como
un yo. Sin embargo, los mecanismos neurobiológicos
implicados en la formación del mundo modelado y del yo
simulado no pueden experimentarse conscientemente, sino
que son transparentes.17 Como efecto del éxito cognitivo
de esta teoría, en ella se realiza un desencantamiento de
la experiencia inmediata del presente, que apunta a que no
somos lo que experimentamos ser:
Como nos dice la neurociencia moderna, nunca
estamos en contacto con el presente, porque el
propio procesamiento de información neuronal
toma tiempo. Las señales tardan en viajar desde sus
órganos sensoriales por las múltiples vías neuronales
de su cuerpo hasta su cerebro, y tardan en procesarse
y transformarse en objetos, escenas y situaciones
complejas. Así que, estrictamente hablando, lo que
usted experimenta como el momento presente es en
realidad el pasado.
Myth of the Self (Basic Books, 2009), 15-24.
17
Metzinger, The Ego Tunnel, 15-24.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

En este punto, queda claro por qué los filósofos
hablan de conciencia “fenoménica” o de experiencia
“fenoménica”. Un fenómeno es una apariencia. El
Ahora fenoménico es la apariencia de un Ahora.
La naturaleza optimizó nuestra experiencia
temporal durante los últimos dos millones de
años de modo que experimentamos algo como
si tuviera lugar ahora, porque esta disposición es
funcionalmente adecuada para organizar nuestro
espacio conductual. Pero desde un punto de vista
más riguroso y filosófico, la interioridad temporal
del Ahora consciente es una ilusión. No hay un
contacto inmediato con la realidad.18

De este modo, la naturalización de la mente destituye
la primacía de los términos de la primera persona, donde
lo que se da a la intuición como supuestamente originario
es afirmado como incontestable. Una operación de
desencantamiento análoga puede ubicarse en el ámbito de la
historia. La pretensión de armonizar los intereses humanos
con la naturaleza se reduce severamente ante una historia
natural cuyo curso abarca estratos temporales, incluidos los
de la evolución de la vida, donde lo humano se presenta
como un momento específico. La historia natural de la
vida media la historia sociocultural humana. Esto último
es recordado, con polémica, por el filósofo de la biología
Daniel Dennett, cuando sitúa la historia de las religiones,
desprendiéndolas de su carácter absoluto y originario, en el
tiempo de la historia natural:
El protestantismo tiene menos de quinientos años
de edad, el islamismo menos de mil quinientos, y
el cristianismo menos de dos mil. El judaísmo no
alcanza siquiera a doblar ese número […].
18
Metzinger, The Ego Tunnel, 37-8. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Biológicamente hablando, todos éstos son períodos
de tiempo cortos. Ni siquiera son largos cuando se
los compara con otras características de la cultura
humana cuyas edades son mucho mayores. La
escritura tiene más de cinco mil años de edad, la
agricultura más de diez mil, y el lenguaje —¿quién
sabe?— quizá “sólo” cuarenta mil, aunque es posible
que tenga una antigüedad diez o veinte veces mayor.
Éste es un tema de investigación muy controvertido
[…]. […] Como quiera que se daten sus orígenes,
el lenguaje es mucho, mucho más antiguo que
cualquier religión existente, o incluso que cualquier
religión de la que tengamos algún conocimiento
histórico o arqueológico. La evidencia arqueológica
más antigua e impresionante que tenemos son los
elaborados sitios de sepultura Cro-Magnon en la
República Checa, y éstos tienen unos veinticinco
mil años de edad.19

Con tales señalamientos, contenidos en Romper el
hechizo. La religión como fenómeno natural, Dennett se
dirige hacia la elaboración de una historia de la religión
comprendida desde la teoría de la evolución por selección
natural. En este abordaje, las inquietudes religiosas y la
existencia de una subjetividad condicionada por el cerebro se
vinculan porque, evolutivamente, el yo se encuentra en una
constante búsqueda de estabilidad, protección y seguridad
emocional, la cual no puede satisfacerse, con plenitud, en el
mundo físico ni en el social: el acontecimiento de la muerte
y la posibilidad del conflicto con otros seres cognitivos son
muestra de ello. Esta condición da lugar a la tendencia a
satisfacer tales necesidades emocionales mediante creencias
concernientes a mundos y seres metafísicos.20
19
Daniel Dennett, Romper el hechizo. La religión como fenómeno natural, trad. Felipe De Brigard (Katz, 2007), 131-2.
20
Thomas Metzinger, “El precio del autoconocimiento”, Mente y Cerebro,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

A través de estos ejemplos, puede afirmarse que la
relación entre la racionalidad ilustrada y el naturalismo
corresponde a que la operación contemporánea del
desencantamiento del mundo se realiza mediante proyectos
que apuntan, por un lado, hacia la conceptualización de
la mente como un fenómeno natural y, por otro, hacia la
localización de la historia sociocultural humana en la
temporalidad de los objetos naturales.
Naturalismo: significado, mito de lo dado y realismo
El naturalismo es un proyecto filosófico contemporáneo
basado en una racionalidad que es heredera de algunos
de los aspectos más radicales de la Ilustración: el
compromiso con el materialismo —rasgo ontológico—
y el conocimiento de lo real desarrollado por la ciencia
moderna —rasgo epistemológico—. Sobre esta vía, el
naturalismo, concentrado en los trabajos de Brassier, puede
definirse a partir de tres cuestiones específicas: el problema
del significado, la crítica del mito de lo dado y la defensa
del realismo. A propósito de la cuestión del significado,
Brassier formula el siguiente imperativo naturalista:
No puede invocarse el significado ni como un constituyente originario de la realidad (como lo es para
el esencialismo aristotélico) ni como condición originaria de acceso al mundo (como lo es para la ontología hermenéutica de Heidegger): debe reconocerse que es un fenómeno condicionado, generado por
mecanismos sin significado, aunque manejables,
que operan tanto a nivel sub-personal (neurocomputacional) como supra-personal (sociocultural).21
no. 21 (2006): 80-5.
21
Brassier, “Conceptos y objetos”, 238-39.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Entonces, la tesis central de este naturalismo consiste
en afirmar que la realidad no posee, de un modo esencial
u originario, un significado. El significado no es una
propiedad necesaria de la realidad, aunque su existencia
contingente se ubica en la inmanencia del orden natural.
Desde esta perspectiva naturalista, el significado se genera
a partir de las conexiones entre objetos físicos, organizados
por patrones, y objetos lingüísticos naturales. Los objetos
físicos se refieren a entidades materiales como el organismo
humano y las realidades neurobiológicas, mientras que los
objetos lingüísticos naturales son las marcas, los sonidos
y los espaciamientos que pueden constatarse fácticamente
en las expresiones lingüísticas. Además de estos tipos de
objetos, la existencia del significado también depende de
reglas formales y semánticas; del mismo modo que de
hábitos de comportamiento. Por lo tanto, el significado
de las representaciones de la realidad es el resultado de
las conexiones entre patrones físicos —objetos naturales
lingüísticos y no-lingüísticos— y las regularidades
semánticas y comportamentales seguidas por los hablantes,
las cuales se encuentran instaladas en tales patrones.22
No obstante, esta comprensión del significado hace
posible considerar a este naturalismo como trascendental,
término que se refiere, aquí, a la diferencia lógica, pero
no ontológica, entre pensamientos y cosas. Mientras que
los objetos físicos y los objetos lingüísticos naturales son
definidos como causas materiales, las reglas formales y
semánticas —irreductibles a tales causas— pertenecen al
ámbito de las razones. A su vez, las razones proveen el
marco normativo desde el cual se elabora el conocimiento
científico de la naturaleza. De ahí su irreductibilidad. No se
trata de un dualismo, sino de dos registros de descripción:
22
Ray Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism: Sellars’s Critical Ontology”, en Contemporary Philosophical Naturalism and Its Implications, eds. Bana Bashour y Hans. D. Muller (Routledge, 2014), 101-14.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Entonces, la descripción entre pensamiento y cosa
no necesita de trascendencia alguna. El pensamiento
está inserto en la realidad que intenta conocer. El
desafío del naturalismo trascendental es identificar
las características generales que todo sistema
conceptual debe poseer para conocer la naturaleza de
la que forma parte. La manera en la que conocemos
el mundo está condicionada por nuestra inserción
en él, inserción que limita el conocimiento que
poseemos. El naturalismo trascendental impone una
limitante metodológica que insiste en la interacción
dinámica entre el conocedor y lo conocido, a la vez
que rechaza la tesis de una armonía pre-establecida
entre pensamiento y ser, y de cualquier postulado de
isomorfismo entre conceptos y objetos.23

La ausencia de isomorfismo entre el pensamiento y
las cosas implica aseverar que la realidad carece de forma
proposicional. Creer lo contrario nos sitúa dentro del mito
de lo dado: pensar que el mundo se muestra, tal como es,
a la intuición. Tanto esta conceptualización naturalista
del significado como la crítica del mito de lo dado —la
segunda cuestión implicada en la definición del presente
naturalismo— tienen su fuente en la filosofía de Sellars.
En síntesis, oponerse al mito de lo dado implica afirmar
que la estructura categorial del mundo, si posee alguna, no
se manifiesta, tal cual es, a la mente.24 Esto significa que
la realidad no posee una estructura proposicional y que la
mente no refleja directamente la naturaleza a través de la
intuición. Por su parte, Brassier desarrolla la crítica del
mito de lo dado a partir de dos aspectos: el epistémico y
el categorial. El mito de lo dado epistémico corresponde
23
Ray Brassier, “Desnivelación: contra las “ontologías planas””, trad. Laureano Ralón y Gerardo Flores Peña. Reflexiones Marginales, no. 44 (2018).
24
Wilfrid Sellars, “Foundations for a Metaphysics of Pure Process”. The
Monist 64, no. 1 (1980): 12.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

a la confusión entre pensar y sentir. Si el conocimiento
corresponde a hechos estructurados proposicionalmente,
los problemas que surgen son dos: si resulta posible sentir
los hechos y si la habilidad para sentirlos es adquirida o no.
Si tal habilidad es adquirida, entonces no existe realmente
una capacidad sensorial debido a que, por definición, la
facultad para sentir contenidos sensibles no es adquirida.
Y si los hechos pueden sentirse, entonces la sensación
tiene una forma proposicional. Lo último significaría
aseverar que la sensación refleja una realidad estructurada
proposicionalmente, cuando la forma proposicional
pertenece al orden de lo inteligible. Entonces, si “[…] la
habilidad para sentir hechos no es adquirida, ésta no puede
explicarse, desde el naturalismo, en los términos de la
evolución por selección natural. Por tanto, la congruencia
entre el orden de lo sensible y el orden de lo inteligible debe
dejarse sin explicación o explicarse mediante la invocación
de factores sobrenaturales”.25
Criticar el mito de lo dado epistémico implica asumir
que la “conciencia sensorial por sí sola no constituye
conocimiento. El conocimiento no-inferencial […] —ver
que la sangre es roja o que el reloj ha dado las doce—es
una percepción mediada conceptualmente, no una intuición
sensible. La inmediatez perceptual de dicho conocimiento
está mediada por un elaborado marco conceptual de objetos
relacionados en un espacio y un tiempo públicamente
observables”.26
La mezcla entre pensar y sentir conduce al mito de lo
dado categorial. Este segundo aspecto señala la confusión
25
Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism”, 103-104. [Traducción propia]
26
Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism”, 104. [Traducción
propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

entre sentir y sentir algo en cuanto tal. Su crítica consiste en
identificar que la conciencia sensorial de algo no significa
tener conciencia de ese algo en cuanto tal. La razón es que ser
consciente de un elemento que posee un estatus categorial
F, no es estar consciente de éste como F, puesto que “sentir
algo como F es desplegar el concepto de F. Este despliegue
se rige por reglas. Pero seguir reglas es pensar, que es una
actividad irreductible a la capacidad de sentir, incluso si
está ligada a ella en el caso de los seres inteligentes”.27
De esta crítica del mito de lo dado, en sus modalidades
epistemológica y categorial, se concluye que la mente no
puede entrar en contacto directo con lo real mediante la
intuición. Sin embargo, tal conclusión no impide que pueda
pensarse sobre lo real ni imposibilita formular explicaciones
sobre cómo el pensamiento surge dentro de la naturaleza.
En el marco de este naturalismo, el pensamiento sobre lo
real se desarrolla a partir de revisiones conceptuales por
parte de los filósofos, de diálogos entre las comunidades
científicas, de metodologías contra-intuitivas y desde
el estudio de entidades que no se manifiestan de manera
inmediata, o supuestamente originaria, a la intuición, como
los átomos, las células y los procesos sinápticos.
La defensa de que puede pensarse indirectamente lo
real, mediante el concepto, consiste en la afirmación de un
realismo poskantiano, que constituye la tercera cuestión
implicada en la definición de este naturalismo. Tal defensa
no corresponde a una demostración definitiva del acceso
cognitivo a una realidad sin sujeto, sino que concierne a
mostrar que no puede prohibirse, de modo a priori, que el
pensamiento puede captar conceptualmente lo real. Para
afirmar esta idea, Brassier recurre a la reformulación de
27
Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism”, 104. [Traducción
propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

una falacia conocida como la Gema (the Gem), elaborada
por el filósofo australiano David Stove:28 “No se puede
experimentar/percibir/concebir/representar/referir las cosas
a menos que las condiciones para la experiencia/percepción/
concepción/representación/referencia imperen. Luego, no
se puede experimentar/percibir/concebir/representar/referir
las cosas en-sí”.29
Son dos los problemas principales que subyacen
a este razonamiento. El primero se refiere a que, de una
premisa tautológica, la relación circular entre el acceso a
las cosas y sus condiciones, se extrae una conclusión que
no pertenece a esta tautología: la imposibilidad del acceso
a las cosas en-sí. Formalmente, no puede derivarse una
conclusión que no es tautológica de una premisa que sí lo
es. El segundo problema es que en el argumento ocurre
una confusión entre el uso del término cosas: como objetos
percibidos y como objetos en cuanto tales. En la premisa
se trata de cosas percibidas; en la conclusión, de cosas en
sí mismas. En este sentido, Brassier expresa que “[…] es
cierto que no podemos concebir cosas independientes del
concepto sin concebirlas; pero de ninguna manera puede
deducirse de esto que no podamos concebir cosas que
existan independientemente de conceptos, dado que no
hay transitividad lógica de la dependencia de los conceptos
respecto a la mente o de la dependencia de los objetos
concebibles”.30 Negar esta última idea es confundir la
diferencia entre la mente y las cosas con la independencia de
las cosas respecto de los conceptos. Por tanto, la existencia
de un objeto independiente de la mente no implica que ésta
no pueda acceder conceptualmente a él. La independencia
28
David Stove, The Plato Cult and Other Philosophical Follies (Blackwell,
1991), 135-77.
29

Brassier, “Conceptos y objetos”, 262.

30
Brassier, “Conceptos y objetos”, 260.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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de la mente en relación con las cosas no es equivalente a la
inaccesibilidad conceptual a lo real.
Asumir que el significado no se encuentra
originariamente en lo real, sino que está condicionado por
realidades neurobiológicas y materiales sin significado, es
afín a la idea de que la realidad no posee una estructura
proposicional ni puede reflejarse directamente en la
intuición, como es señalado mediante la crítica del mito
de lo dado. Y aunque a pesar de esto las cosas pueden
alcanzarse indirectamente mediante los conceptos, es en
la disyunción entre la mente humana y la realidad donde
aparece el problema del nihilismo.
Genealogía del nihilismo
El desencanto del mundo producido por la racionalidad
ilustrada, que en la actualidad adopta la forma de un
naturalismo, es inseparable de la afirmación contundente
de un realismo, el cual da lugar al concepto de nihilismo
propuesto por Brassier. Por consecuencia,
[…] contrariamente a lo que Jacobi y tantos filósofos
desde entonces han señalado, el nihilismo no es una
exacerbación patológica del subjetivismo que lleva
a la anulación del mundo y a reducir la realidad a
un correlato del ego absoluto, sino, más bien, el
corolario inevitable de la convicción realista de que
existe una realidad independiente de la mente que,
pese a las presunciones del narcisismo humano, se
muestra indiferente a nuestra existencia y ajena a los
“valores” y “significados” con los que la revestimos
para que nos resulte más acogedora.31

31
Brassier, Nihil desencadenado, 17.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Para clarificar esta singular concepción del nihilismo,
resulta útil confrontarla con el uso que se hace de este término
en la filosofía de Friedrich Nietzsche. El nihilismo, en el
marco de la filosofía nietzscheana, se refiere principalmente
al reconocimiento de que determinados valores superiores
o cosmológicos (obersten Werthe),32 estructurantes de
la metafísica —como la identidad, la causalidad, la ley
natural, la teleología necesaria y la verdad entendida como
la correspondencia entre el discurso y la esencia de las
cosas—, no pueden sostenerse más. La caída de este mundo
verdadero33 implica apuntar hacia la conceptualización
de una naturaleza no-antropomórfica e indiferente a los
designios humanos.34 Por consiguiente, antes que en los
trabajos de Brassier, la cuestión de la indiferencia de la
naturaleza frente a lo humano es un tema presente en la
filosofía de Nietzsche. Los medios que Nietzsche utiliza para
afirmar la indiferencia de la naturaleza son principalmente
dos. Uno es el saber cosmológico disponible en su época, el
cual ocupa para elaborar la conocida fábula con la que inicia
Sobre verdad y mentira en sentido extramoral,35 donde se
concluye que, si la vida y el pensamiento en la tierra cesaran,
el curso del universo continuaría de manera impasible. Y
el otro consiste en la genealogía que le permite asegurar
que conceptos como razón, orden, ley, belleza y sabiduría,
cuando se comprenden como realidades estructurantes de
32
Friedrich Nietzsche, “Der Wille zur Macht. Versuch einer umwerthung
aller Werthe. Erstes und Zweites Buch (1884-1888). Pläne und Entwürfe”, en
Friedrich Nietzsche Gesammelte Werke. Achtzehnter Band (Musarion Verlag,
1926), 11.
33
Friedrich Nietzsche, Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el
martillo, trad. Andrés Sánchez Pascual (Alianza, 2002), 57-8.
34
Alberto Villalobos Manjarrez, La crítica del mundo verdadero en la
filosofía de Nietzsche (CRIM-UNAM, 2023).
35
Friedrich Nietzsche y Hans Vaihinger, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. La voluntad de ilusión en Nietzsche, trad. Luis M. Valdés y
Teresa Orduna (Tecnos, 1996), 17-8.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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la totalidad del mundo, se revelan como antropomorfismos.
Cabe señalar en este punto que la extinción de la vida
—pensada por Nietzsche— y su radicalización como la
extinción de la materia —teorizada filosóficamente por
Brassier— constituyen un problema clave para comprender
la indiferencia de la naturaleza ante los intereses humanos.
Por otra parte, el distanciamiento entre el nihilismo de
Nietzsche y el de Brassier reside en la cuestión de la verdad:
mientras que Nietzsche reniega del concepto de verdad —
comprendido como la concordancia entre el lenguaje y la
esencia de las cosas—, Brassier afirma el nihilismo mediante
la verdad de una naturalización de la materia, la vida, la
mente y la historia. En este punto aparece otra separación
entre ambos nihilismos. Nietzsche critica la causalidad
mecanicista y el concepto de ley natural de la ciencia
moderna, concibiéndolos como reducciones antropomórficas,
mientras que desde el naturalismo defendido por Brassier se
subraya que, en cambio, el reduccionismo se encuentra en un
entendimiento de la naturaleza que se restringe únicamente a
los limitados recursos de la perspectiva de la primera persona.
Puesto que caracterizar el nihilismo como la
indiferencia de la naturaleza ante los propósitos humanos,
elucidada mediante un naturalismo racionalista y heredero
de la Ilustración, no es habitual, el filósofo contemporáneo
Quentin Meillassoux ofrece una breve genealogía que permite
comprender mejor su localización histórica y conceptual.
Para Meillassoux, el proyecto de Brassier significa la
renovación de la figura original del nihilista.36 Esta figura
no remite al surgimiento histórico del término nihilismo con
el ilustrado Anacharsis Cloots —quien predicó el culto a
36
Quentin Meillassoux, “Le nihilisme selon Ray Brassier”, en Choses en
soi. Métaphysique du réalisme, eds. Emmanuel Alloa y Élie During (Presses
Universitaires de France, 2018), 329-35.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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la razón durante la revolución francesa— o con el filósofo
alemán Friedrich Jacobi, sino que se refiere al personaje
Yevgeny Bazarov de la novela Padres e hijos,37 escrita por
el ruso Iván Turguéniev y publicada en 1862. Bazarov es un
nihilista porque niega la existencia de realidades espirituales
en favor de un materialismo científico, el cual fue calificado
por Friedrich Engels como vulgar, ya que no incorporaba
dentro de sí el proceso dialéctico. El nihilismo de Bazarov
fungió como símbolo del materialismo químico que durante
el siglo XIX intentó desplazar a la filosofía.38 Pero más
tarde, a finales de este siglo, Nietzsche vinculó el nihilismo
al problema romántico de la muerte de Dios. La paradoja
del nihilismo de Nietzsche es que, además de referirse a la
imposibilidad de sostener un fundamento trascendente del
mundo, la muerte de Dios, desde su acepción romántica, es
contraria a la concepción materialista científica de los seres
humanos, que es defendida por el nihilista original. Entonces,
“[…] el nihilismo original, separado del tema de la muerte
de Dios, no proviene del romanticismo, sino más bien de la
parte más radical de las Luces”.39 Siguiendo esta genealogía,
Meillassoux expresa sobre el nihilismo de Brassier:
Decantado de la melancolía del Dios muerto, el
nihilismo se encuentra así devuelto a un pensamiento
cuyos intereses se diferencian igualmente, con la
mayor serenidad, de los de la vida. Es una filosofía
que, en efecto, rompe resueltamente con toda forma
de vitalismo, y, al contrario, hace del fin del mundo, de
la extinción futura de nuestra especie o de nuestro sol,
tal como fueron imaginadas por el joven Nietzsche o
37
2011).

Iván Turguéniev, Padres e hijos, trad. Rafael Cañete Fuillerat (Akal,

38

Meillassoux, “Le nihilisme selon Ray Brassier”, 332.

39
Meillassoux, “Le nihilisme selon Ray Brassier”, 334. [Traducción propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
45
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

por Lyotard, un trascendental de la filosofía capaz de
recuperar lo orgánico como un momento de lo inerte.
[…] Porque este nihilismo sabe que no hay nada más
difícil para el pensamiento que pensar lo que hay
cuando no hay más pensamiento — que pensar en
su propia aniquilación. Ésta no es más la figura del
nihilista «presentable» que canta sombríamente el
olvido del ser y la muerte de Dios. Es la figura del
nihilista impresentable que diseca con entusiasmo a
los batracios.40

Como puede notarse, este nihilismo es de carácter
ontológico, puesto que en él se afirma la existencia de
una realidad irreductible al antropomorfismo e indiferente
a los propósitos humanos, pero que, sin embargo, puede
conocerse indirectamente mediante el concepto. No se
trata de un nihilismo moral, porque el hecho de que la
realidad carezca de forma proposicional y de propósitos
esenciales implica que no hay ninguna restricción que
indique, de manera preestablecida, hasta qué punto puede
transformarse. Tal realidad, por supuesto, nos incluye a
nosotros mismos.41 Esta tesis prometeica, en la que se
entretejen la técnica, la ética y la política, es, de hecho,
compatible con ciertas versiones renovadas del marxismo;42
además de que contribuye al desencantamiento de una
concepción teológica o esencialista de la naturaleza, que
trata como inamovible a la condición humana actual.

40
Meillassoux, “Le nihilisme selon Ray Brassier”, 334-335. [Traducción
propia]
41
Ray Brassier, “El prometeísmo y sus críticos”, en Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo, comp. Armen Avanessian
y trad. Mauro Reis (Caja Negra, 2017), 201-20.
42
Ray Brassier, “Concrete-in-thought, concrete-in-act: Marx, materialism and the exchange abstraction”, en Crisis &amp; Critique 5, no. 1 (2018): 111-29;
Srnicek y Williams, Inventar el futuro.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
46
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

Conclusión. La filosofía y los límites del naturalismo
En el proyecto de este naturalismo contemporáneo se
entrecruzan la operación del desencantamiento ilustrado y
el nihilismo que designa la irreductibilidad de la naturaleza
a los designios humanos. De modo que, para finalizar este
texto, preguntamos por la función de la filosofía en este
naturalismo y por los límites de la naturalización de lo real.
Ambas respuestas pueden obtenerse, de manera tentativa,
mediante la filosofía de Sellars, la cual estructura el proyecto
de Brassier. A diferencia de una paradójica eliminación
de la filosofía, una vez que son esclarecidos sus falsos
problemas mediante el análisis lógico de las proposiciones
—donde se arroja la escalera después de haberla subido—,
como propuso Ludwig Wittgenstein en el Tractatus logicophilosophicus,43 en este naturalismo, la filosofía figura
como una reformadora conceptual y categorial que es capaz
de autocorregir sus propios postulados por medio de la
racionalidad. En este sentido, la tarea de la filosofía
[…] no es sólo anatomizar las estructuras
categoriales propias de las imágenes manifiesta y
científica respectivamente, sino también proponer
nuevas categorías a la luz de la obligación de
explicar el estado de la racionalidad conceptual
dentro del orden natural. Así, la filosofía no es
la mera subalterna de la ciencia empírica; ella
mantiene una función autónoma como legisladora
de la revisión categorial.44

Si la filosofía se encarga de disponer categorialmente
las imágenes manifiesta y científica de los seres humanos y
43
Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, trad. Enrique
Tierno Galván (Alianza, 1981), 6.54, 203.
44
Brassier, “Nominalism, Naturalism, and Materialism”, 112. [Traducción
propia]
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
47
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

del mundo, esto significa que desde su autonomía pueden
establecerse los límites de la naturalización de lo real.
Tales imágenes corresponden a la partición ontológica y
epistemológica de la realidad elaborada en la filosofía de
Sellars.45 La imagen manifiesta se refiere a la concepción que
los seres humanos han elaborado de sí mismos y del mundo a
través de la reflexividad filosófica, mientras que en la imagen
científica estos figuran, por la vía de procedimientos contraintuitivos, como sistemas físicos complejos.46 Empero, la física
no es el único discurso que constituye la imagen científica
de los seres humanos, sino que también deben agregarse
otras disciplinas como la biología evolutiva y las ciencias
cognitivas. La relación entre ambas imágenes es asimétrica,
incluso conflictiva, puesto que, en términos ontológicos y
epistemológicos simplificados, los objetos manifiestos a la
percepción humana, incluidos los seres humanos, no son
equivalentes a las partículas imperceptibles de las que están
compuestos estos mismos objetos, si se les considera desde
la imagen científica, cuyas metodologías e instrumentos dan
cuenta de realidades que no son perceptibles. Este conflicto
conduce a un impasse donde los ejemplos son el pensamiento
y los objetos físicos: “[…] sabemos lo que es el pensamiento
sin concebirlo como un proceso neurofisiológico complejo,
luego no puede ser semejante proceso. […] sabíamos lo
que era un objeto físico muchísimo antes de saber que
existen partículas imperceptibles; de modo que, razonando
parejamente, deberíamos concluir que los objetos físicos no
pueden ser complejos de semejantes partículas”.47
Aunque la imagen manifiesta figura como una
precondición metodológica para el desarrollo de la imagen
45
Wilfrid Sellars, “La filosofía y la imagen científica del hombre”, en Ciencia, percepción y realidad, trad. Víctor Sánchez de Zavala (Tecnos, 1971), 9-49.
46

Brassier, Nihil desencadenado, 29.

47
Sellars, “La filosofía y la imagen científica del hombre”, 40-1.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

48

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

científica, la primera no es un ningún marco originario
o trascendental exento de revisiones y correcciones
conceptuales. La imagen científica ha modificado
históricamente a la imagen manifiesta. El ejemplo
paradigmático se encuentra en la compleja relación entre la
mente y el cerebro, elucidada desde las ciencias cognitivas,
que ha transformado el campo de la filosofía. No obstante,
para Sellars, ambas imágenes no pueden subsumirse entre
sí. La razón principal es que la imagen manifiesta posee una
autonomía normativa concerniente a las personas, que es
de un orden distinto a los objetos susceptibles de escrutinio
científico. Tal normatividad se refiere a que
[…] el marco conceptual de las personas es aquel
en el que nos consideramos mutuamente partícipes
de las intenciones comunitarias que proporcionan
el ambiente de principios y de normas —ante todo,
los que hacen posible el discurso con sentido y la
racionalidad misma— dentro del cual vivimos
nuestras propias vidas individuales: casi se puede
definir a las personas como seres que tienen
intenciones. De ahí que este marco conceptual no
sea algo que fuese preciso reconciliar con la imagen
científica, sino algo que ha de añadirse a ella;
por lo tanto, para completar la imagen científica
necesitamos enriquecerla, pero no con más maneras
de decir lo que suceda, sino con el lenguaje de las
intenciones de la comunidad y el individuo […].48

Entonces, las intenciones comunitarias que constituyen
el marco normativo que posibilita la operación misma de la
racionalidad no pueden subsumirse a la imagen científica,
puesto que serían una de sus condiciones. Sin embargo,
esto último es precisamente lo que ha puesto en duda el
48
Sellars, “La filosofía y la imagen científica del hombre”, 49.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

49

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

filósofo Paul Churchland,49 cuando afirma que incluso tal
intencionalidad comunitaria, postulada desde la imagen
manifiesta, puede sustituirse por una explicación de orden
neurocomputacional. Con Churchland, se apunta a que la
imagen manifiesta sea integrada a la imagen científica.
La alternativa que se propone en el presente texto,
respecto a los límites de la naturalización de lo real, no
corresponde a que la intencionalidad comunitaria sea un
elemento intocable de la imagen manifiesta, ni a que esta
última debe, después de todo, ser reemplazada o subsumida
por la imagen científica. Una tercera opción consiste en
entender la relación entre ambas imágenes como una
dialéctica movilizada por la exigencia de una mutua
revisión, crítica y corrección. Las relaciones dialécticas que
se producen entre la imagen manifiesta y la imagen científica
modifican sus categorías a partir de la disyunción que
existe entre ambas. Además, el carácter histórico de ambas
imágenes impide que su relación cristalice definitivamente
en un momento concreto y en una localización específica.
Entonces, los límites de la naturalización de lo real son
móviles, no pueden afirmarse como concluyentes, y están
sujetos a las relaciones históricas y dialécticas entre la
reflexividad conceptual, basada en la percepción, y la
racionalidad científica, que es capaz de hacer inteligibles
objetos que no son perceptibles o que remiten a realidades
que no son contemporáneas a la vida humana en su conjunto.
Bibliografía
Adorno, Theodor W. y Horkheimer, Max. Dialéctica de
la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Traducido por Juan
José Sánchez. Trotta, 1998.
49
Paul Churchland, A Neurocomputational Perspective: The Nature of
Mind and the Structure of Science (MIT Press, 1989).
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

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Brassier, Ray. “Desnivelación: contra las “ontologías
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revista.reflexionesmarginales.com/desnivelacion-contralas-ontologias-planas/
Brassier, Ray. “El prometeísmo y sus críticos”. En
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51
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

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�Ilustración, naturalismo y nihilismo...

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Adriana Santoveña. Malpaso, 2016.
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Traducido por Enrique Tierno Galván. Alianza, 1981.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 23-53

53

�Una mirada a las pinturas de tomás sánchez
y la poesía de Elsa Cross desde Hans-Georg
Gadamer
A paintings look of tomás sánchez and the poetry
of Elsa Cross from Hans-Georg Gadamer
Un regard vers les peintures de tomás sanche et
la poésie D’elsa Cross à partir de Hans-Georg
Gadamer
La llama es, entre los objetos del mundo
que convocan al sueño, uno de los más
grandes productores de imágenes. La llama nos obliga a imaginar.
Bachelard, 2007,8)

Erica Selene Pérez Vázquez1
Resumen: El artículo presenta al arte como una propuesta que ensaya
los procesos para adquirir conocimiento, desde el acontecimiento
y experiencia de comprensión a partir de los presupuestos del
filósofo Hans-Georg Gadamer en su visión del arte como juego,
al mirar a la filosofía como una herramienta que hace hincapié en
1
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Cd. de México.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

54

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

pensar la vida a través del lente del presente, desarrollado a partir
las representaciones pictóricas de Tomás Sánchez y del poemario
de Elsa Cross en su libro “Visible y no” además del intercambio
que tienen al interpretar dichas representaciones los artistas,
completando su juego de comprensión.
Palabras clave: juego, arte, experiencia, conocimiento,
comprensión.
Abstract: The article presents art as a proposal that rehearses the
processes to acquire knowledge, from the event and experience
of understanding from the assumptions of the philosopher
Hans-Georg Gadamer in his vision of art as a game, looking
at philosophy as a tool that emphasizes thinking about life
through the lens of the present, developed from the pictorial
representations of Tomas Sanchez and the poetry book of Elsa
Cross in her book “Visible and not” in addition to the exchange
they have when interpreting these representations, completing
their game of understanding.
Key words: game, art, experience, knowledge, understanding.
Résumé: Cet article présente l›art comme une proposition qui
met à l›épreuve les processus d’acquisition de connaissances à
partir de la manifestation et de l›expérience de la compréhension
selon les présupposés du philosophe Hans-Georg Gadamer dans sa
vision de l›art comme jeu, en considérant la philosophie comme un
outil qui met l›accent sur le fait de penser la vie à travers la lentille
du présent, développée à partir des représentations picturales de
Tomás Sánchez et du recueil de poèmes d›Elsa Cross dans son livre
« Visible y no », en plus de l›échange que les artistes ont lors de
l›interprétation de ces représentations, complétant ainsi leur jeu de
compréhension.
Mots-clés: jeu, art, expérience, connaissance, comprehension.

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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Gadamer y el juego del arte
Para comenzar el siguiente artículo tengo dos motivos, por
un lado, el trabajo resultado de la comunión entre la pintura
del cubano Tomás Sánchez (1948) quien reside en Costa
Rica, más su trabajo que realizó para la exposición del
museo de Arte Contemporáneo de Monterrey en México en
2008, y la poesía de la Dra. Elsa Cross (1946) en su libro
Visible y No que realizó a partir de las pinturas de Sánchez.
Por otro lado, abordar la idea de la meditación, vida,
muerte como algunos de los elementos que aparecen en las
pinturas y poemas explorados desde la idea de comprensión
y del juego en Hans-Georg Gadamer (1900-2002).
Adviértase que durante todo el artículo coloco fragmentos
de las entrevistas que hice a ambos para luego relacionarlos
con Gadamer.
Elsa Cross es filósofa y poeta, profesora de religión de
la Universidad Nacional Autónoma de México y ganadora
de innumerables premios nacionales e internacionales.
En una entrevista que le realicé en 2023, indagando sobre
un poemario suyo, mencionó el trabajo que realizó con
el pintor Tomás Sánchez en otro poemario Visible y no,
fue una sorpresa que tanto el poemario como las pinturas
contenían temas que me interesan, entre ellas la naturaleza,
la meditación y el sentido de finitud y a su vez que el arte
es un agente transformador que conduce al conocimiento.
Tomás Sánchez (1948) nació en Cuba, pero actualmente
vive en Costa Rica y nos relata sobre sus inicios en la
pintura:
Yo pinté toda la vida. Desde mi más temprana
niñez tuve problemas de artritis que me hacían
difícil jugar y moverme como los demás niños y mi
pasión, mi juego, mi entretenimiento más grande
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

56

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

era pasarme horas y horas tirado en el piso pintando
y dibujando. Según anécdotas de mi familia, desde
muy temprano dije que quería ser pintor y ya a los 16
años matriculé en la Escuela San Alejandro (antigua
Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro,
que recientemente recuperó este nombre) y estuve
dos años en ella. Estando en San Alejandro escuché
hablar de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y me
interesó mucho su programa y me pasé a estudiar
allí durante cinco años. Para 1970, pintando como
artista profesional, es decir graduado, comencé a
participar en exposiciones y eventos2.

Acerca de las pinturas, que me llamaron la atención,
fue porque estaba tan presente la idea de la “impermanencia”,
pero también de la escucha como comprensión en el juego
relacional entre ambas obras, el poemario y las pinturas.
Para Gadamer todo el tiempo estamos comprendiendo el
mundo, solamente por estar en él; y lo hacemos de distintas
maneras, una de ellas es el arte que tiende al conocimiento
al presentarnos algo que antes no estaba.
Las obras de Tomás Sánchez son de peculiar atención,
ya que algunas son la representación de la naturaleza de
Costa Rica y, en el fondo a lo lejos, un meditador y otras
hablan sobre la contaminación. En ambos se combina la
idea de la impermanencia, el cambio constante que sufre el
ser humano como la naturaleza, por lo tanto el conocimiento
que tenemos de ambas naturalezas. Dice Cross:
Me pareció muy interesante el contraste entre sus
paisajes maravillosos, casi irreales, y los montones
de basura. Es terrible pensar que en eso estamos
convirtiendo a la naturaleza. Vi también algo de la
2
Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

57

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

pintura anterior que realizó en Cuba; pero lo que
más me sedujo, definitivamente, fueron los paisajes,
porque siempre han sido un elemento muy constante
en mi propia poesía; de hecho, es casi su materia
prima; sin ella tal vez no habría escrito nunca3.

“Silence and waters”
43 ¹/₄ x 33 ¹/₂ in4.
3

(Detail) Acrylic on linen, 2022, 110 x 85 cm. |

Elsa Cross, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.

4
https://www.facebook.com/TomasSanchezStudio
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

58

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

“Hombre crucificado en el basurero”. Acrylic on linen, 1992, 110 x 150
cm | 43 ⁵/₁₆ x 59 ¹/₁₆ in5

Adentrarse a veces, en las obras de Tomás Sánchez, es
escuchar reverberaciones de algo que constantemente tiene
que decirle a aquel que lo percibe. Esto es la obra, siempre
comunica algo; pero esto no se da por sí solo, es importante
abordar la experiencia estética del arte y su comprensión.
Para Gadamer, el arte contiene la idea del juego, el símbolo
y la fiesta que acompañan al ser del arte; es decir, es una
práctica que saca al individuo de lo cotidiano, del ritmo
del trabajo y que lo descoloca para ponerlo a jugar en el
mundo, en el acontecimiento y la sorpresa como una forma
distinta de adquirir conocimiento, como aquello que no
estaba antes.
5
Giulio Blanc y Gerardo Mosquera, “Tomás Sánchez. Mística del paisaje”, Art Nexus, no. 10 (1993), https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5f2487b2004c2fc9b18e5148/10/tomas-sanchez.
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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Me pareció importante destacar cuál fue la relación
entre Tomás Sánchez y la Dra. Elsa Cross para que escribiera
un poemario de una serie de su obra, que se iban a exponer
en México, pero también sobre su visión del arte. Por lo
tanto, también me interesaba saber sobre la forma en que
Tomás Sánchez percibe el arte.
-¿Será el arte, una manera de comprender la vida
como acontecimiento?
“Creo que el arte es una manera de comprender la
vida, no sé si eso se ajusta a comprenderla como
acontecimiento. Ahora bien, el arte no ofrece
soluciones a los problemas de la vida, es una forma,
si se quiere íntima, de acompañarlos. También hay un
arte que carga cierta frivolidad o falta de contenido
que no aporta mucho a esa comprensión y otro muy
intelectual que se queda en ese margen de las ideas
y le resta algo vital a la forma de comprenderla. En
ese aspecto creo mucho en la pintura, en la música
y en las palabras como herramientas para tener esa
capacidad de discernimiento”6.

Para Gadamer, es mediante el juego que de manera
pedagógica se ofrece un modo de entender el arte; es decir,
se puede percibir como un diálogo ontológico desde el que
participa, el espectador, y el artista que no tiene un solo
camino. Es una experiencia del sentido, esto es, comprender
el arte implica atender a la experiencia que genera el juego,
¿qué juego?, el de la comprensión que inicia tratando de
advertir el símbolo que se le presenta al jugador en la
llamada fiesta del arte. Para atender a dicho llamado hay
que mostrar disposición para llevarlo a cabo.
6
Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Captar el juego, en este caso el juego del arte, implica
ya una interpretación de eso que se juega que no tiene un
solo significado; pero, para ello primero se debe querer
jugar. Dice el autor: “no se puede entender si no se quiere
entender, es decir, si uno no quiere dejarse decir algo...
Antes bien, una especie de expectativa de sentido regula
desde el principio el esfuerzo de comprensión”7.
El juego será importante como develamiento de
aquello que antes no estaba, hay un antes y un después, la
obra se devela ante el espectador y le muestra algo. Para
Gadamer el arte “es una experiencia fuerte de lo que existe,
ya que la realidad aparece transfigurada en obra, pero de tal
manera que es la obra la que nos hace descubrir el verdadero
ser de las cosas”8.
¿Cómo comprender el juego desde el arte? El juego es
un componente significativo para entender la experiencia del
arte puesto que es un momento lúdico donde el ser humano
sale del tiempo del trabajo –y se traslada a otro momento
donde concentra su atención y se aparta de lo acostumbrado
en la libertad de la creación–. En dicho intervalo de tiempo
suceden acontecimientos, a saber, su encuentro con el
asombro y la imaginación que da la experiencia pedagógica
y estética para comprender algo.
Por lo tanto, en el juego del arte la obra no es
independiente necesariamente de sus espectadores mientras
estos jueguen o participen de dicho momento, tales como
la experiencia que tuvo Elsa Cross al mirar las pinturas de
Tomás Sánchez y al revés. Contribuyen al ser de la obra
justo en el momento en que participan de la apreciación de
7
Hans-George Gadamer, Estética y hermenéutica (Técnos-Alianza,
2011), 60.
8
Jean Grondin, La escucha del sentido. Conversaciones con Marc-Antoine Vallée (Herder, 2014), 53.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

la obra con la experiencia que trascurre en ese momento.
Por eso el arte es atemporal.
Para jugar hay que disponerse. Lo mismo sucede en
la comprensión estética, tanto la poeta Elsa Cross, como
el público que visitó la obra de Tomás Sánchez, tuvieron
la destreza para jugar con aquello que percibían, cada
juego será distinto y atemporal. La entrevista de Cross fue
una invitación al juego de mirar las pinturas de Sánchez
y escuchar la poesía para después interpretarla desde mi
horizonte al escribir el presente escrito.
Para Gadamer, dentro del juego, encontramos al
símbolo que lo remite a la figura de la tessera hospitalis, una
imagen dividida en dos como emblema de la hospitalidad
entre un extranjero y el que lo recibe en su casa y que, hacia
el final de su estancia, comparten dicha figura quedándose
cada uno con la mitad, como recuerdo y alianza del tiempo
que compartieron en la misma morada.
Cada uno conserva su mitad, desde su propia
experiencia y comprensión, para que puedan interpretar desde
sus recuerdos aquel encuentro y que no necesariamente son
únicos, ya que se encuentran en constante re-simbolización.
Esto es, no siempre percibimos lo mismo, en el mismo
objeto, por ejemplo, cada que estamos frente a una obra de
arte, siempre dialogamos distinto con la obra.
En tanto, indagar sobre la relación entre la poesía y la
pintura desde la percepción de Tomás Sánchez para luego
relacionarlo con el juego es importante, y pensar entonces
en cómo se entrelazan para comenzar la dinámica del juego
para Tomás Sánchez:
Toda. Ambas son poesía: literaria o pictórica. En
ambas hay imágenes, las palabras evocan imágenes.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

62

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Tanto en la poesía como la pintura las ideas se
exploran en función de las imágenes, las sintetizan
y las traducen al espectador. En ambas las imágenes
tienen la responsabilidad de crear una compresión
del mundo. Ambos juegan desde sus propios
horizontes a interpretar. Son los horizontes de
ambos artistas, que tienen en común, que permiten
una recepción desde los presupuestos que cada uno
tiene, es decir, sus puntos de vista para comprender
tanto la pintura como la poesía.9

Uno de los elementos que son significativos en las
pinturas de Tomás Sánchez es el meditador que aparece al
fondo, como representación del tiempo y del sentido de la
vida. Esto es, para Jean Grondin, estudioso de Gadamer,
es importante el diálogo interior, como un iniciador de
grandes preguntas de la vida: “la vida es una interrogación
acerca de sí misma, cada cual debe responder al menos una
vez en la vida (la única que se nos concede y sin posibilidad
de apelación) a la pregunta por el sentido de la existencia
en el tiempo”.10 El arte también es un gran detonador de
cuestionamientos que conducen al conocimiento, por
ejemplo, a Elsa Cross le comunican algo las obras y, desde
su propio horizonte, es que escribe el poemario. Las pinturas
le reverberan algo. En la entrevista realizada a Elsa Cross le
pregunté si acaso “¿Le significa algo que, en algunas de las
pinturas de Tomás Sánchez, hay en el fondo un meditador?”
Me significa todo, porque yo practico meditación
desde hace muchos años, al igual que Tomás. Y esas
pequeñas figuras del meditador a mí me hicieron
pensar si el paisaje que las rodea no es acaso una
9

Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.

10
Jean Grondin, Del sentido de la vida, Un ensayo filosófico (Herder,
2005), 36.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
63
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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

visión de su meditación misma, como digo en
alguno de los poemas, pues se puede acceder a
visiones de gran belleza”11.

Es entonces el meditador, como ya mencioné, una
representación del sentido de finitud e impermanencia, así
como también del sentido de la vida, del juego de la vida
“designa simplemente la dirección de un movimiento”12.
En otras palabras se refiere al curso de la vida hacia la
muerte. “La vida no tiene sentido sino porque yo he nacido,
por lo tanto, porque mi nacimiento está ‘detrás’ de mí y
porque mi vida ‘va’ o ‘se va’ a alguna parte”13, la vida tiene
sentido en el devenir.
Es importante alcanzar que el arte no reside en los
poemas de Elsa Cross ni en las pinturas de Tomás Sánchez,
sino en la experiencia que tienen ambos, como sucede en el
juego que no es en función de sus jugadores. Sucede jugando
y, por supuesto, es uno que no se repite, ninguno se parece a
otro; por ello el juego del público es único, no se repite en
tanto el arte es atemporal y por ello es un acontecimiento.
En dicho juego del arte sucede una transformación, la obra
nunca es la misma, se construye jugando. Gadamer le va a
llamar el juego de la comprensión. Dice Jean Grondin: “el
juego significa no sólo la distinción de la obra artística sino
también el hecho de que nos dejemos seducir dialógicamente
para sumergirnos en ella. La obra de arte nos da su dictado,
su ley, pero nosotros permanecemos siempre presentes”14.
Se busca acceder a la obra de arte en su
experimentación; la obra no se encuentra de manera pasiva,
11

Elsa Cross, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.

12

Grondin, Del sentido de la vida, 36.

13

Grondin, Del sentido de la vida, 37.

14
Grondin, Del sentido de la vida, 72.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

64

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

se activa su significado en conjunto, le sucede tanto a Cross
como a Sánchez al ahondar en sus obras o encontrar cierta
reverberación. Por ejemplo, en el meditador que aparece en
las pinturas, pero también lo es adentrarse en la naturaleza
de Costa Rica y recordar tanto la poesía como la pintura y
hallar esa reflexión. La adquisición de conocimiento se da
desde varias aristas.
Por ello, primero sucede el juego como aquello que
saca de lo cotidiano al que juega para encontrarse con el
símbolo y su interpretación, desde su propio horizonte de
interpretación y finalmente con la fiesta. Para el autor el arte
es algo que se vive en colectivo, aunque la interpretación
sea distinta; el juego del arte se vive como un intercambio
dialógico de la que participan aquellos que asisten por
ejemplo a ver una exposición. Atender a la comprensión
de una obra, es jugar y eso siempre será un riesgo al no
saber las consecuencias de dicho juego: “todo jugar es un
ser jugado.15” Y sucede en diferentes niveles, desde los
artistas, hasta el público a modo de conversación.
Por ello, es importante lo que cada uno encuentra
en la obra y cómo le da sentido. En las obras del pintor
cubano Tomás Sánchez, quien es practicante del Siddha
Yoga, aparece en la mayoría de las pinturas presentadas en
el 2008 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey,
imágenes donde en medio de la naturaleza aparece un
meditador. En una entrevista para CNN en 2020, le preguntan
a Tomás Sánchez, sobre su interés por la naturaleza en sus
pinturas y dice: “He hecho muchos trabajos de lo natural
como ejercicio, pero lo que me interesa es abordar el paisaje
desde la experiencia de la meditación.”16 Y es que en la
15
Hans-George Gadamer, Verdad y Método vol. I y II (Ediciones Sígueme, 2003), 149.
16
Mari Rodríguez Ichaso, “OPINIÓN | Tomás Sánchez, un pintor del tróAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
65
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

experiencia estética se aprecia la obra desde la vivencia,
más allá de las categorías estéticas de la academia.
En todo este juego de la comprensión, para ambos la
meditación es importante, pero en específico me interesaba
preguntarle a Sánchez sobre su representación en las
pinturas fue: “¿Qué sentido o significado tiene para usted,
el ser humano que aparece en sus pinturas meditando?” Me
dijo:
El ser humano que aparece meditando, y que en
ocasiones he dicho que no soy yo, me he dado
cuenta de que, aunque se parezca o no a mí, es una
imagen mía más joven. Para mí es muy importante
expresar la relación del hombre y la naturaleza y
que el hombre contemplando esa naturaleza no la
esté percibiendo exclusivamente como un objeto
externo, sino como la manifestación de algo que es
más interior y que se experimenta en la meditación.
A veces el hombre no aparece meditando -yo hasta
me he hecho autorretratos entre la naturaleza- y
otras veces no aparece figura humana, entonces
el contemplador de ese paisaje es el propio
espectador.17

Tratar de comprender el sentido de algo, desde un
pájaro, una canción hasta un texto, es un camino donde se
busca algo que no es de inmediato un acceso. Por ello la
comprensión es vista como un modo de acceder a la obra.
El arte, entonces, es una maravillosa oportunidad para
preguntarnos por el ser, pues es dicho diálogo con el otro
una condición de posibilidad para entendernos.
pico más místico y bello”, CNN Opinión, 3 de diciembre de 2020, recuperado el
1 de agosto del 2024, https://cnnespanol.cnn.com/2020/12/03/opinion-tomassanchez-un-pintor-del-tropico-mas-mistico-y-bello/.
17
Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

“La interrogación sobre el sentido de la vida presupone
también, muy ciertamente, un sentimiento de extrañeza”18,
ya que no recordamos por un lado nuestro nacimiento ni
recordaremos nuestra muerte, en tanto lo que nos queda
como constancia de nuestra existencia es el tiempo “es el
del sentido que podemos reconocer o dar a nuestra modesta
extensión en el tiempo”19. Por ello el arte será atemporal,
es el fragmento de tiempo en el que juguemos o vivamos la
obra que el juego existirá.
El arte como meditación filosófica y
búsqueda de sentido
Por otro lado, la filosofía además de ser un sistema de conceptos y de proposiciones, también tiene relación con otras
disciplinas, por ejemplo las artísticas, la cuales pueden generar una transformación en la vida de quienes las aprecian.
Gadamer considera que es importante el arte para la filosofía y piensa que puede ser entendido como un ejercicio
de sentido, ya que muchas de las obras artísticas meditan
sobre temas universales. La filosofía, pensándola, como un
ejercicio de meditación, en tanto “La filosofía opta por la
lucidez, la no evitación y el diálogo con uno mismo”20, al
mismo tiempo que el arte que nos invita a la reflexión sobre
el sentido, permite admitir que “El arte nos invita a una
escucha o a una contemplación, que es una escucha gozosa
del sentido que se realiza. Diría que la obra de arte es una
realización del sentido”21.
Para el autor, el arte por sí solo no funciona, necesita
del juego de la comprensión para darle sentido. ¿Qué
18

Grondin, Del sentido de la vida, 39.

19

Grondin, Del sentido de la vida, 39.

20

Grondin, La escucha del sentido, 41.

21
Grondin, La escucha del sentido, 41.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

67

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

avistamos en las pinturas de Tomás Sánchez y en los poemas
de Elsa Cross? ¿Desde qué horizonte los descubrimos?
¿Qué acontecimientos nos sugiere dicha experiencia? Es a
través de la experiencia estética que nos topamos con el
develamiento de la obra, es una dialéctica entre el público
y el creador.
Dice Cross:
Oculto y no,
el que medita.
Visible y no,
aquello en que medita,
lo que mira
o recrea,
lo que olvida
detrás de lo tangible22.

En particular, cuando hablamos de la meditación y lo
vinculamos con la idea de la muerte permite aclarar que, en
el presente, tener conciencia nos facilita la vida, dice Pierre
Hadot:
Vivir como si viviéramos nuestro último día,
nuestra última hora. Una actitud así exige una total
conversión de la atención. No proyectarse más en
el porvenir, sino considerar en sí mismo y por sí
misma la acción que hacemos, no mirar más el
mundo como el simple marco de nuestra acción,
sino mirarlo en sí mismo y por sí mismo23.
22

Elsa Cross, Visible y no/Seen and unseen (ALJA Ediciones, 2014), 37.

23
Pierre Hadot, La filosofía como forma de vida. Conversaciones con Jeannie Carlier y Arnol I. Davidson (Alpha Decay, 2009), 240.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
68
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Sin embargo, no solamente relaciona el vivir el
presente como algo que puede ayudar en el quehacer de
lo cotidiano, lo es también el meditador de las pinturas de
Tomás Sánchez, una oportunidad que permite materializar
preguntas filosóficas importantes para la vida. Explora
plantearse situaciones como la relación cuerpo-naturaleza,
meditación-vida, entre otros temas, y convertirlos en
tareas reflexivas. En la entrevista pregunté a Elsa Cross,
“Cuénteme un poco, sobre cómo fue el proceso de escritura
del libro Visible y no”:
Justamente, se dio en uno de los momentos más
difíciles de mi vida, en el que la meditación estaba
siendo para mí una especie de tabla de salvación,
pues mi hija había muerto hacía poco. Pude volver
a escribir, después de ese impacto tan fuerte, gracias
a este libro, así que tuvo para mí ese aspecto casi
curativo24.

Entonces las pinturas de Tomás Sánchez y la poesía
de Elsa Cross involucran al público desde la comprensión
de la naturaleza y la meditación; es decir, “El presente es el
único momento en que podemos actuar. La concentración
en el presente es, así, una exigencia de la acción”25.
El arte congrega en la experiencia, por eso es
único e irrepetible, como sucede en la meditación, cada
exposición a la que asistimos es única e irrepetible. Pero
también el arte colabora en el entendimiento de nuestra
finitud. En las pinturas en que se inspira Elsa Cross,
además de aparecer un sinfín de representaciones de la
naturaleza como había mencionado, hay en el fondo de

24

Elsa Cross, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.

25
Hadot, La filosofía como forma de vida, 240.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

estas un meditador, alguien que se roba la escena en el
completo silencio en la inactividad de aquello que se
observa. Es la respiración de un meditador, que vive en el
ritmo de la vida acompasada con su cuerpo, apartado de
las demandas corporales que exige la vida diaria en donde
se vive todo menos el instante.
El río desaparece
El pensamiento cae como cascada
Hacia un lecho más hondo de la propia conciencia
Y en su blancura,
En su abundancia,
¿es cascada o surtidor?
El río desaparece sin que sepamos dónde26.

Vivir el presente pensando en la relación que tenemos
con el tiempo, es decir, que habitualmente pensamos que
si hubiera pasado tal cosa, o hasta que pase tal situación,
seríamos felices. Todo es fantasía frente al presente, la
relación que tenemos con aquello que experimentamos en
este momento y no en otro. En ese sentido también se vive
el arte, no hay tiempo que se repita.
La garza medita en el pez
-y lo atrapa.
Y el hombre que medita
sentado en la orilla distante,
un punto en el paisaje
-un punto ya perdido
26
Cross, Visible y No, 13.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

70

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

su reflejo-,
¿en qué medita él?
con los ojos cerrados,
¿qué es lo que atrapa?27

Es entonces que podría pensar que la interpretación
es un espacio en sí mismo distinto al que sucede cuando se
asiste al museo, ya que el análisis, aunque a veces sucede
en colectivo, será único. El ser se pone a la escucha de
dicha conversación, de aquello que le dice la obra desde
su propio horizonte, como sucede con la contemplación
del arte o bien con la meditación donde se ponen atención.
Apunta Gadamer: “todo comprender es interpretar, y toda
interpretación se desarrolla en el medio de un
lenguaje que pretende dejar hablar al objeto y es al mismo
tiempo el lenguaje de su interprete”28.
Así el arte, nos sirve como un puente para conectarnos
con aquello que queremos comprender para explicar nuestra
finitud. A algunos les sirve como fin y a otros como medio
para entablar un diálogo ontológico. Cuando Elsa Cross
escribe los poemas para la exposición le toca hacerlo en un
momento de vulnerabilidad, ya que acababa de perder a su
hija. Las pinturas le evidenciaron algo como en la tessera
hospitalis ella traía una parte que se completó con la otra
mitad, al percibir las pinturas que la hacen escribir los
poemas del libro Visible y No. La intención originalmente
era que escribiera un texto, pero terminó escribiendo
poemas; otro punto en común a partir de la experiencia
estética es la de practicar la meditación igual que Tomás
Sánchez: “Nuestra experiencia del mundo está llena de
sentido, a veces también de sinsentido, es absurda y cruel,
27

Cross, Visible y No, 21.

28
Gadamer, Verdad y Método I y II, 467.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

71

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

y es esta experiencia del sentido o del sinsentido, la que se
realiza”29.
Para el pintor Tomás Sánchez, la poesía también tiene
un significado, un intercambio de algo, que le produce
imágenes y le significa distintas cosas. De acuerdo con
la entrevista realizada, el meditador que aparece en los
cuadros de Tomás Sánchez es una suerte de eco de algo,
ya que como lo dice el propio artista, a veces no es él; pero
en otras es una imagen de otra imagen suya en la juventud,
también el significado de la relación entre el ser humano y
la naturaleza, la manifestación del afuera, pero del adentro
como sucede en la meditación.
Es la meditación pensada, como el puente que reúne la
espesura de todo aquello que contiene el universo del que lo
contempla, de nuevo como la figura de la tessera hospitalis
pensando en la mitad que uno tiene y que se completa en la
representación. Por ejemplo, del arte, dice en la entrevista
Tomás: “Cada vez que pinto un cuadro siento que estoy
expresando algo que ya experimenté en la meditación”30.
Por ello el arte puede ser la puesta en práctica de
la filosofía, pero no solamente desde lo mental, desde lo
discursivo, sino desde lo corporal, involucra las sensaciones
y con ella la experiencia estética que se tiene tanto en la
producción como en la contemplación. Cabe aclarar que
el arte no solamente se avoca en el presente escrito a la
vista, alude a otros sentidos para su comprensión como la
escucha en el caso de la poesía.
Por último, le pregunto a Tomás Sánchez “¿Considera
que la apreciación o acercamiento al arte es una manera de
adquirir conocimiento?”:
29

Grondin, La escucha del sentido, 52.

30
Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

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�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

El arte en sí es una forma de conocimiento. Y creo
que sí, que el arte lleva a las personas a reflexionar
a muchos niveles. Con mi pintura, aunque no haya
sido nunca mi propósito, he podido comunicarme a
nivel más profundo con el público y eso ha logrado
un intercambio muy rico de conocimientos en
muchas dimensiones. Hemos aprendido unos de
otros. Pienso que el artista es un vidente, incluso
no es casual que en el Shivaísmo de Cachemira
se considera que el arte es una forma de alcanzar
la verdad espiritual, la verdad interior. Para mí
el arte es meditación, en cuanto empiezo a pintar
puedo olvidarme de la hora, de lo que sucede a mi
alrededor e incluso de alguna molestia física por
estar en la misma posición, simplemente entro en
ese espacio interior, que sugiere, en sí, otro universo
de conocimiento31.

Conclusiones
En suma, de acuerdo con lo visto la experiencia pedagógica
y estética del arte aspira a algo más que agradar, por ello
es en sí una forma de conocimiento, ya que presenta algo
que antes no estaba, como una forma de transformación.
De alguna manera y en diferentes grados de comprensión,
somos afectados por un poema o por una pintura donde
completamos a modo de juego la tessera hospitalis, como
menciona Gadamer, y hacemos una representación a partir
de nuestra comprensión.
De acuerdo con el autor, toda lectura es una suerte
de traducción, cabe agregar que el presente escrito se
transformó, es el conjunto de la poesía de Elsa Cross y
la pintura de Tomás Sánchez que en comunión con la
31
Tomás Sánchez, entrevista realizada por correo electrónico, 2023.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

73

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

naturaleza que siempre recuerda a Costa Rica, se convierte
en un espacio para pensar.
La tarea del mirar y escuchar proviene de una
tradición tan antigua como la contemplación de los astros,
por ello la idea de empatar la pintura y la poesía además se
puede agregar el paisaje exuberante de Costa Rica, como
una manera de hacer visible lo invisible a través de la
comprensión y el sentido de aquello que se descubre como
conocimiento.
Es la naturaleza el cuerpo de las pinturas y la poesía
hacia el público, haciéndolo reflexionar sobre las imágenes
que evocan desde los propios horizontes de comprensión. Es
decir, cada quién, desde su propia trinchera de pensamiento,
le da una significación. Es el paisaje en sí mismo una grafía
propia que invita a repensar al ambiente, al mismo tiempo
la idea de la vida, muerte y, por supuesto, la meditación
como una respiración que escucha los poemas y mira las
pinturas.
En el paisaje de los cuadros hay una interpretación
que se descubre por un lado como presencia y nostalgia,
también la aspiración de totalidad, saberse limitado en el
infinito juego de la naturaleza. Es el juego que entabla el
remirar las redes y relaciones que socialmente se establecen
con la naturaleza desde el arte, y que adquieren un sentido
social y estético, que al mismo tiempo me recordaba otras
tantas pinturas de Tomás Sánchez donde la naturaleza está
albergada de basura.
El silencio de las obras, como una potencia, inscrita o
no en un lenguaje por lo menos conocido al principio, dejar
emerger para construir, así la creación como una búsqueda
de sentido, es el arte un texto abierto de interpretación, pero
también como un momento de ocio para ponernos a pensar
y una invitación a filosofar.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
74
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Por ello, quiera o no el público entablar un diálogo con
aquellos exuberantes árboles de las pinturas o naturaleza de
los poemas, sugieren momentos para reflexionar sobre el
lenguaje del arte y la experiencia de la realidad. Aquello
que había visto y escuchado en pintura y poesía se presenta
a los sentidos de manera presencial. Es la hospitalidad de la
naturaleza que se empalma en el ritmo del presente como
evocación del silencio tal como sucede en la meditación
de ese que se encuentra en las pinturas de Tomás Sánchez,
pero en la musicalidad de la poesía de Elsa Cross.
En lo personal, las pinturas acompasadas con la
poesía me recordaban, desde mi horizonte de comprensión,
la naturaleza de Costa Rica, la lluvia, un ritmo, un paisaje
lingüístico donde se vive un proceso al revés, remirando
el entorno. Y, sin embargo, el arte se presenta frente a la
naturaleza como la pregunta ante el sentido de finitud, un
rompecabezas que se va armando en una tessera hospitalis.
Con todo esto en mente, se puede afirmar que el arte
preguntar por el sentido de la vida a través de la filosofía.
Otro punto importante es notar cómo el símbolo de la
tessera hospitalis será una ida y vuelta de comprensión,
es decir, entender el arte desde nuestro propio horizonte
es vislumbrar nuestra propia finitud y nuestros propios
límites; en tanto la comprensión es pendular, es decir,
se va graduando, depende de los límites y horizontes de
quienes aprecian el arte sin olvidar su condición histórica,
pero teniendo en cuenta que la estructura del lenguaje es
especulativa.
Bibliografía
Cross, Elsa. Visible y no/Seen and unseen. ALJA ediciones,
2016.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

75

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

Hadot, Pierre. La filosofía como forma de vida.
Conversaciones con Jeannie Carlier y Arnol I. Davidson.
Alpha Decay, 2009.
Gadamer, Hans-George. Verdad y Método vol. I y II.
Ediciones Sígueme, 2003.
Gadamer, Hans-George. Estética y hermenéutica. TécnosAlianza, 2011.
Grondin, Jean. La escucha del sentido. Conversaciones con
Marc-Antoine Vallée. Herder, 2014.
Grondin, Jean. Del sentido de la vida, Un ensayo filosófico.
Herder, 2005.
Bachelard, Gaston. La llama de una vela. Monte Ávila
Editores C.A, 2007.
Webgrafía
Blanc, Giulio y Mosquera, Gerardo. “Tomás Sánchez.
Mística del paisaje”. Art Nexus, no. 10 (1993). https://
www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnex
us/5f2487b2004c2fc9b18e5148/10/tomas-sanchez.
Rodríguez Ichaso, Mari. “OPINIÓN | Tomás Sánchez, un
pintor del trópico más místico y bello”. CNN Opinión,
3 de diciembre de 2020. Recuperado el 1 de agosto del
2024.
https://cnnespanol.cnn.com/2020/12/03/opiniontomas-sanchez-un-pintor-del-tropico-mas-mistico-y-bello/.
La obra pictórica de Tomás Sánchez se puede visitar en los
siguientes sitios:
https://www.instagram.com/tomassanchezstudio/?fbclid=IwAR1ueocXdCWLeu2XU8m09Vg9xSz2owPWOy_PK600WAs4Qeq6b6IDJeApshI. Recuperado el 9 de enero del 2024.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
76
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

�Una mirada a las pinturas de Tomás Sánchez...

https://www.artnexus.com/es/magazines/articlemagazine-. Recuperado el 5 de agosto del 2024.
https://www.facebook.com/TomasSanchezStudio.
Recuperado el 5 de agosto del 2024.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 54-77

77

�Significado procedimental: una revisión
crítica de sus orígenes, desarrollo y
principales problemas1
Procedural meaning: a critical review of its
origins, development and main problems
Signification procédurale: une révision critique
de ses origines, de son développement et de ses
principaux problèmes
Jorge Eduardo Jerezano Luna2
Resumen: La noción de “significado procedimental” refiere a un
tipo de significado computacional que interviene en el proceso
interpretativo. Es una noción que se ha transformado hasta el punto
de que algunas formas de entenderla distan bastante de la propuesta
original. Por tal motivo, nos parece importante caracterizarla,
ofrecer un panorama de sus modificaciones y señalar algunos
problemas que de ella se han desprendido. En este artículo se
ofrece una exposición de los antecedentes teóricos de la noción
de “significado procedimental” con el fin de caracterizar cómo
1
Este artículo es parte del trabajo de investigación doctoral “Significado
protoprocedimental: hacia una integración explicativa de las unidades léxicas
que codifican cómputos”. Tesis en proceso.
2
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Cuernavaca.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 78-111

78

�Significado procedimental...

entra en escena en las discusiones sobre el significado. Asimismo,
se exponen cuatro grandes etapas en su desarrollo y se señalan
algunos rasgos definitorios que surgen de dichas etapas. Por último,
se apuntan algunos problemas teóricos y metodológicos que se
desprenden de las definiciones de “significado procedimental” y
del uso de esta noción en el análisis lingüístico.
Palabras clave: Teoría de la Relevancia, Significado
Procedimental, Significado conceptual, Semántica, Pragmática.
Abstract: The notion of “procedural meaning” refers to a type
of computational meaning that plays a role in the interpretative
process. This concept has evolved to the point where some
interpretations differ significantly from the original proposal. For
this reason, we believe it is important to characterize the notion,
provide an overview of its modifications, and highlight some
problems that have arisen from it. This article presents an account
of the theoretical background of the concept of “procedural
meaning” to characterize how it enters discussions on meaning.
Additionally, four major stages in its development are outlined,
along with some defining features that emerge from these stages.
Finally, theoretical and methodological issues stemming from
the definitions of “procedural meaning” and its use in linguistic
analysis are discussed.
Key words: Relevance Theory, Procedural Meaning, Conceptual
Meaning, Semantics, Pragmatics.
Résumé: La notion de « signification procédurale » fait référence
à un type de signification computationnelle qui intervient dans
le processus interprétatif. C’est une notion qui s’est transformée
au point où certaines manières de la comprendre s›éloignent
considérablement de la proposition originale. C’est pour cette
raison qu’il devient important de la caractériser, d’offrir un
panorama de ses modifications et de signaler certains problèmes
qui en ont découlé. Cet article offre une exposition des antécédents
théoriques de la notion de « signification procédurale » dans
le but de caractériser comment elle a une place à l’intérieur des
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 78-111

79

�Significado procedimental...

discussions sur la signification. Par ailleurs, quatre grandes étapes
de son développement sont exposées et certaines caractéristiques
déterminantes qui en résultent sont soulignées. Enfin, certains
problèmes théoriques et méthodologiques qui découlent des
définitions de « signification procédurale » et de l’usage de cette
notion dans l’analyse linguistique sont mis en évidence.
Mots-clés: théorie de la pertinence, signification procédurale,
signification conceptuelle, sémantique, pragmatique.

Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 78-111

80

�Significado procedimental...

Introducción
Desde su primera formulación, como muchas otras teorías,
la Teoría de la Relevancia (TR) ha sufrido distintas
modificaciones. Son diversas las disciplinas que la utilizan
como marco conceptual para sus investigaciones: la
lingüística, la psicología, la antropología cognitiva, las
ciencias de la comunicación, entre otras. Esta plasticidad
se debe, probablemente, a su énfasis en la cognición
humana. De hecho, se trata de una teoría que se presenta
a sí misma como una forma de explicar la cognición y la
comunicación. Por su visión de la comunicación algunos
suelen ubicarla dentro de los modelos inferenciales, esto
es, modelos que consideran que dentro de los procesos
comunicativos el hablante manifiesta su intención de
transmitir cierto significado, mismo que es inferido por los
oyentes basándose en la evidencia proporcionada por el
hablante y en principios pragmáticos generales. Grice es
quien sienta las bases de estos modelos, aunque, como ya se
mencionó, la marca distintiva de la TR es el giro cognitivo
que proporciona3. Dentro de sus múltiples aportaciones,
los teóricos de la relevancia han hecho contribuciones
importantes al estudio del significado. Ante el problema
de base de diferenciar entre semántica y pragmática su
posición es clara: lo que distingue estos dos campos es que
se concentran en procesos cognitivos distintos, a saber, la
decodificación y la inferencia. De este modo, la semántica
pasa a plantearse la pregunta por el tipo de información
cognitiva que una determinada unidad léxica codifica; la
pragmática, por su parte, se pregunta por el significado
obtenido vía inferencia.

3
Para un resumen de los principales postulados de la Teoría de la Relevancia véase Deidre Wilson y Dan Sperber, “Relevance theory”, en The Handbook of Pragmatics, ed. L. Horn y G. Ward (Blackwell, 2006), 607-32.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
81
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 78-111

�Significado procedimental...

Es en este marco en donde surge la noción de
“significado procedimental”, misma que refiere a un tipo
de significado computacional que interviene en el proceso
interpretativo. Como veremos, esta propuesta intenta
solucionar un problema que se desprende de la noción
griceana de “implicatura convencional”. Mucho se ha
escrito sobre significado procedimental, dentro y fuera
de la TR. Es una noción que se ha transformado hasta tal
punto que algunas formas de entenderla distan bastante
de la propuesta original. Por tal motivo, nos parece
importante caracterizarla, ofrecer un panorama de sus
modificaciones y señalar algunos problemas que de ella se
han desprendido. Para tal efecto, en un primer momento
haremos una exposición de los antecedentes teóricos de
la noción de “significado procedimental” con el fin de
caracterizar posteriormente cómo entra en escena con la
propuesta original de Blakemore. Después, expondremos
cuatro grandes etapas en su desarrollo para pasar a hablar
de algunos rasgos definitorios que surgen de dichas
etapas. Por último, señalamos algunos problemas teóricos
y metodológicos que se desprenden de cómo definimos
“significado procedimental” y del uso de esta noción en el
análisis lingüístico.
Antecedentes
Una de las formas de entender la frontera entre semántica y
pragmática es el punto de vista vericondicional, en donde,
dependiendo de si un elemento léxico aporta, o no, a las
condiciones de verdad de la oración en la que figura, es
considerado como parte del significado semántico o del
significado pragmático4. El significado semántico de una
4
Betty Birner, Introduction to pragmatics (Wiley-Blackwell, 2013), 1-36;
Carmen Curcó, Semántica: una introducción al significado lingüístico en espaAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 78-111

�Significado procedimental...

oración, desde este punto de vista, está expresado en las
condiciones bajo las cuales la oración es verdadera. La
oración (1), por ejemplo, significa que Rolando es muy
bueno para jugar videojuegos cooperativos, es decir, la
oración es verdadera cuando de hecho Rolando es muy
buen jugador de ese tipo de videojuegos.
(1) Rolando es bonísimo para los videojuegos
cooperativos.
Si conociéramos, en cambio, que Rolando es muy
malo para los videojuegos cooperativos y quisiéramos
hacer notar esto profiriendo (1) después de ver que su
equipo ha perdido una partida por su culpa, (1) significaría
lo contrario a lo que habíamos llamado su significado
semántico, es decir, (1) pasaría a significar que Rolando no
es bueno para tales videojuegos. Esto último caería dentro
del significado pragmático, pues sería un significado que
depende del contexto de emisión y, en este sentido, va
más allá de su significado semántico. La importancia del
contexto en la determinación del significado pragmático ha
llevado a asociar lo vericondicional con lo independiente
del contexto y lo no vericondicional con lo dependiente
del contexto, marcando de este modo la frontera entre
semántica y pragmática.
Ahora bien, hasta aquí hemos hablado de significado
vericondicional a nivel oracional, pero también podemos
calificar de vericondicional al significado que aportan
algunos elementos que conforman la oración. En (2), los
pronombres “ella” y “él”, o el adjetivo “inteligente”, afectan
las condiciones bajo las cuales el enunciado es verdadero,
por lo que serían elementos vericondicionales. El “pero”
ñol (Routledge, 2021), 7-27; Yan Huang, Pragmatics (Oxford University Press,
2014), 5-17.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Significado procedimental...

que aparece en (3) no afecta a las condiciones de verdad
de la oración, pero transmite cierta información que afecta
a la interpretación de ésta. (3) es verdad cuando es el caso
que Sofía es inteligente y Manuel le echa muchas ganas,
pero lo que realmente transmite (3) no es la conjunción
que expresa sus condiciones de verdad, sino una especie
de contraste entre los dos componentes. Este contraste
indicado por “pero” no es, entonces, vericondicional y,
por tanto, no sería parte del significado semántico según el
punto de vista que vinimos comentando.
(2) Ella es más inteligente que él en muchos sentidos.
(3) Sofía es inteligente, pero Manuel le echa muchas
ganas.
Cuando utilizamos (1) para ejemplificar el
significado pragmático, el ejemplo funcionó gracias a
que se ofreció un contexto en el cual la oración podría ser
enunciada y no interpretada de forma literal. De hecho,
el significado pragmático ha sido caracterizado también
como dependiente del contexto, frente a la independencia
que muestra el semántico. En el caso de “pero”, aunque cae
fuera del significado semántico al no ser vericondicional,
el contraste que indica no depende del contexto. Este tipo
de fenómenos cuestionan la asociación “vericondicionalno vericondicional” con “independiente-dependiente del
contexto” para distinguir entre semántica y pragmática,
pues ni todo lo vericondicional es independiente del
contexto ni todo lo no vericondicional es dependiente
del contexto. La noción griceana de “implicatura
convencional” refiere a elementos lingüísticos de
este último tipo, es decir, elementos de naturaleza
no vericondicional cuyo significado no depende del
contexto. Dicha noción, antecedente directo de la noción
de “significado procedimental” que nos ocupa, suscitó
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Significado procedimental...

un problema teórico dentro del marco de la propuesta
de Grice, en cuya obra se presentan ciertos cambios que
veremos a continuación.
Para acercarnos a este problema es necesario recordar
la distinción griceana entre “lo dicho” y “lo implicado”.
Para Grice, “lo dicho” se encuentra relacionado de cerca
con el significado convencional de las palabras; “lo
implicado”, en cambio, no es parte de lo dicho, sino que
se obtiene de la combinación entre lo dicho, el contexto
y principios pragmáticos5. Dada esta distinción, la noción
de “implicatura convencional” resulta extraña, pues
parece encontrarse entre “lo dicho” y “lo implicado”. En
Lógica y Conversación, Grice dice que las palabras que
generan implicaturas convencionales ayudan a determinar
“lo dicho”, aunque no hace explícito cómo hacen esto6.
De las siguientes dos citas, bastante parecidas, podemos
suponer que esta “ayuda para determinar lo dicho” Grice
la puede estar entendiendo en términos de conectar dos
enunciados; por ejemplo, un “pero”, al ser una palabra que
genera una implicatura convencional, ayuda a determinar
lo dicho en tanto que permite conectar dos enunciados,
siendo esta conexión aquello sobre lo que el significado
convencional de “pero” opera para generar la implicatura.
Al final, aunque el significado convencional de “pero”
no pasa a formar parte de lo dicho, la palabra ayuda a la
determinación de lo dicho al fungir como conector. No
obstante, el problema permanece: si defines “lo dicho”
en términos del significado convencional de las palabras,
¿por qué el significado convencional de “pero” no formaría
parte de lo dicho?
5
Paul Grice, Studies in the Way of Words (Harvard University Press,
1989), 24-5.
6
Grice, Studies in the Way of Words, 25.
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�Significado procedimental...

“Lógica y Conversación”

“En algunos casos el significado convencional de las palabras
usadas determinará lo que es
implicado, además de ayudar
a determinar lo que es dicho.
Si yo digo…Él es inglés; por lo
tanto, es valiente, ciertamente
me comprometo, en virtud del
significado de mis palabras, a
que sea el caso que su valentía
sea una consecuencia de…que
es inglés. Pero mientras que he
dicho que él es inglés y he dicho que él es valiente, no quiero
decir que he dicho (en el sentido favorecido) que se sigue de
su ser inglés que él es valiente,
aunque ciertamente he indicado,
y entonces implicado, que esto
es así”7.

“Significado del enunciado,
Significado de la oración,
Significado de la palabra”
S: Bill es un filósofo y él es, por
lo tanto, valiente.
…no es mi intención que, en mi
sentido favorecido de “decir”,
alguien que enuncia S habrá
dicho que la valentía de Bill se
sigue de que es filósofo, aunque
bien pudo haber dicho que Bill
es un filósofo y que Bill es valiente. Lo que quisiera sostener
es que la función semántica de
“por lo tanto” es permitir al hablante indicar, aunque no decir,
que cierta consecuencia se mantiene. Mutatis mutandis, adopto
la misma posición con respecto
a palabras como “pero” y “además”8.

Blakemore señala que ante tal problema Grice acude
a los actos de habla para darle solución, modificando
su definición de lo dicho9. No obstante, no entraremos
en más detalles sobre este punto. Baste con apreciar el
7

Grice, Studies in the Way of Words, 25.

8

Grice, Studies in the Way of Words, 121.

9
Diane Blakemore, Relevance and linguistic meaning: The semantics and
pragmatics of discourse markers (Cambridge University Press, 2002), 47.
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problema teórico derivado de la noción de “implicaturas
convencionales” dentro del marco propuesto por Grice.
En el siguiente apartado caracterizaremos la noción
de “significado procedimental” como una explicación
alternativa, desde el marco de la Teoría de la Relevancia,
de estos elementos cuyo significado ayuda de manera
específica a los procesos interpretativos.
Propuesta de Blakemore
En la sección anterior presentamos uno de los problemas
dentro de la postura griceana: las implicaturas
convencionales. Partículas como “pero”, “por lo tanto”,
“además”, “sin embargo” parecen no formar parte del
contenido proposicional al no aportar nada a las condiciones
de verdad de los enunciados en los que figuran. En este
sentido, el estudio de este tipo de palabras caería dentro de
la pragmática, si tomamos en cuenta lo que mencionamos
sobre tomar la vericondicionalidad como uno de los
criterios utilizados para distinguir entre semántica y
pragmática. Esta distinción toma un nuevo cariz dentro de
la TR, pues la frontera entre ambos campos se marca a partir
de dos procesos cognitivos específicos: la codificación
y la inferencia. A la semántica le corresponde el estudio
del significado codificado; a la pragmática, el estudio del
significado inferido10.
Lo anterior tiene consecuencias directas en el abordaje
de las partículas que en Grice se veían como responsables
de generar implicaturas convencionales. Si se acepta que
ciertas palabras, en virtud de su significado convencional,
indican la forma en que un enunciado debe interpretarse,
10
Blakemore, Relevance and linguistic meaning, 60; Robyn Carston, “The
semantics/pragmatics distinction: A view from relevance theory”, UCL Working
Papers in Linguistics 10 (1998): 1-2.
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entonces dicho significado convencional viene a ser objeto
de estudio de la semántica, en tanto que esta se encarga
del estudio del significado codificado y este no es más
que lo consignado en la lengua por convención. De modo
que la semántica pasa a ocuparse no sólo de elementos
vericondicionales, sino que, al ocuparse de lo codificado, se
ocupa también de algunos elementos no vericondicionales.
Si regresamos a Grice, cuando habla de palabras que en
virtud de su significado convencional ayudan a determinar
lo implicado, dice que la función semántica de estas
palabras es indicar, pero no decir11. ¿Cómo es que indican
lo que indican? La propuesta de Blakemore es una forma
de responder este cuestionamiento. De acuerdo con lo
que venimos comentando sobre la asociación semánticacodificación, la autora propone una división de la teoría
semántica:
Por un lado, está la teoría esencialmente conceptual
que se ocupa de la forma en que los elementos de
la estructura lingüística se corresponden con los
conceptos, es decir, con los constituyentes de las
representaciones proposicionales que se someten a
cómputos. Por otro lado, está la teoría esencialmente
procedimental que se ocupa de la forma en que los
elementos de la estructura lingüística se asignan
directamente a los propios cómputos, es decir, a los
procesos mentales12.

Esta propuesta se basa en el supuesto de que en la
interpretación de enunciados intervienen los procesos de
decodificación e inferencia. Lo codificado juega un papel
relativamente mínimo en la comunicación. Sperber y
11

Grice, Studies in the Way of Words, 121.

12
Diane Blakemore, Semantic constraints on relevance (Blackwell, 1987),
144.
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Wilson señalan, por ejemplo, que el tipo de información
codificada en las lenguas es distinto al tipo de información
que le interesa comunicar a los humanos. Al interpretar
enunciados, lo que se recupera por decodificación no
es más que “estructuras mentales abstractas que deben
ser inferencialmente enriquecidas antes de que puedan
representar algo de interés”13. Es gracias a la inferencia
que obtenemos representaciones conceptuales o
proposicionales que, a su vez, pueden volver a ser objeto
de procesos inferenciales, por ejemplo, para la obtención
de implicaturas. Aquí nace la intuición de que la estructura
lingüística no sólo codifica aquello que puede ser sometido
a procesos inferenciales, sino que codifica información que
guía dichos procesos, es decir, información procedimental.
De este modo, la inferencia toma un papel central al
momento de explicar los procesos interpretativos y, en este
sentido, Blakemore señala que la pregunta semántica pasa
del cómo contribuye una expresión a las condiciones de
verdad, al cómo contribuye una expresión a la inferencia
pragmática14.
Respecto al tipo de contribución que una expresión
hace a la inferencia pragmática hemos dicho ya que puede
darse de dos modos: puede aportar o bien contenidos
conceptuales, o bien procedimentales, esto es, instrucciones
sobre cómo trabajar con los contenidos conceptuales.
No abordaremos en este momento el primer tipo, pero el
segundo requiere más detalle en nuestro trabajo. ¿Qué
significa eso de que el significado procedimental instruye,
guía, restringe los procesos inferenciales? Estas tres
nociones, “instruir”, “guiar” y “restringir” son bastante
cercanas, aunque la última parece tener mayor fuerza. En la
13
Dan Sperber y Deidre Wilson, Relevance: communication and cognition
(Blackwell, 1995), 174.
14
Blakemore, Relevance and linguistic meaning, 78.
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�Significado procedimental...

literatura se usan este tipo de expresiones cuando se habla de
significado procedimental, pero acaso la idea de “restringir”
convenga mejor a una característica de los procedimientos
de la que hablaremos más adelante: su rigidez. Con todo,
se puede argumentar que, de alguna manera, “restringir”
implica la idea de “guiar”, pero evitaremos este disgregar
por el momento. Si nos centramos en la idea de “restringir”,
de manera intuitiva podemos afirmar que refiere a una
reducción de posibilidades. Piénsese que dentro de la TR
el proceso de decodificación entrega sólo un esquema, una
forma incompleta que no llega a proposición15.
La inferencia tiene que completar este esquema y las
posibilidades para llevar esto a cabo pueden ser largas. De
modo que, si la cognición se percibe como orientada hacia la
maximización de la relevancia buscando reducir el esfuerzo
de procesamiento, tiene sentido suponer que en el esquema
resultante del proceso de decodificación puede existir
información que restringe los procesos inferenciales para
completar dicho esquema en aras de reducir el esfuerzo que
esto implica. Piénsese, por ejemplo, en el siguiente caso:
uno de nuestros amigos está buscando alguien que pueda
darle asesorías sobre un tema de matemáticas avanzadas.
Mientras se da una conversación sobre esto, vemos pasar
a Minerva, de quien sabemos dos cosas: que es lingüista
y que cuenta con conocimientos amplios en matemáticas.
Entonces realizamos la siguiente emisión:
(4) Ella es lingüista, pero sabe matemáticas.
De acuerdo con la TR, el proceso interpretativo
de esta emisión implicaría primeramente obtener, por
decodificación, un esquema relativamente vacío que estaría
lejos de ser una proposición semánticamente evaluable. Para
15
Sperber y Wilson, Relevance: communication and cognition, 72.
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�Significado procedimental...

completar dicho esquema, se requiere de la inferencia, por
ejemplo, para asignar un referente al pronombre femenino
y para ajustar la noción de “saber matemáticas” al contexto
de la emisión. Este esquema completo es lo que en TR se
conoce como explicatura y dado el intercambio descrito,
podemos decir que el oyente recupera (5).
(5) Minerva es lingüista, pero sabe matemáticas.
Como veremos más adelante, dentro de la TR se
acepta que los pronombres tienen contenido procedimental,
codificando la instrucción de asignar un referente. De
modo que, como señala Curcó, refiriéndose al carácter
procedimental de los pronombres, “lo que en todo caso
se incorpora a la interpretación final es la representación
conceptual que resulta de la ejecución de la instrucción que
codifican”16. Ahora bien, en (4) encontramos la partícula
“pero”, cuya naturaleza procedimental se hace patente al
indicar cómo trabajar con los contenidos conceptuales. En
nuestro ejemplo, podemos notar que, al buscar a alguien
con suficientes conocimientos como para poder asesorar
sobre un tema de matemáticas avanzadas, una lingüista está
lejos de ser la primera opción. Esto último es el supuesto
contextual que “pero” exige que se elimine. De modo que,
“pero” ayuda a generar una implicatura como la siguiente:
(6) Minerva es lingüista y, aunque no estudió
matemáticas en la universidad, sabe lo suficiente de
matemáticas como para poder ayudarte.
Como se ha dejado ver desde el apartado anterior,
la propuesta de Blakemore retoma algunas problemáticas
derivadas de la noción de “implicatura convencional”
de Grice. Por este motivo, la propuesta se presentó
16
Carmen Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, Diánoia 61, no. 77 (2016): 11.
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originalmente teniendo a los marcadores del discurso
como su principal objeto, es decir, fueron los marcadores
discursivos los elementos léxicos que se asociaban con la
idea de procedimiento. En un principio, la propuesta de
Blakemore consideraba que los elementos con significado
procedimental eran no vericondicionales y restringían
los procesos de inferencia para obtener implicaturas17.
En el ejemplo anterior se adelantó ya que el significado
procedimental no sólo interviene en la generación de
implicaturas, sino que también interviene en el desarrollo
de la forma lógica, o esquema semántico incompleto.
Con esto queremos hacer notar que la noción teórica que
venimos exponiendo ha tenido algunos cambios. En el
apartado siguiente comentaremos cómo se ha expandido y
qué consecuencias tiene esto.
Expansión de la noción de “significado procedimental”
En la sección anterior hemos presentado una breve
caracterización del contexto en el que surge la noción de
“significado procedimental”, así como algunos de los
rasgos principales de la propuesta de Blakemore. En este
apartado, tomando como eje a Carston18, referiremos las
distintas etapas que la autora identifica dentro de la historia
del significado procedimental.
La primera etapa inicia con Semantics Constrains
on Relevance de Blakemore. Ya hemos hablado de cómo
surge la noción. Baste decir que, para Carston, esta etapa
se identifica por centrarse en un pequeño conjunto de
partículas relacionadas con la noción griceana de implicatura
17

Blakemore, Semantic constraints on relevance, 144.

18
Robyn Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, Lingua
175 (2016), 154-66.
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�Significado procedimental...

convencional, noción que Blakemore aborda desde un punto
de vista cognitivo19. En esta etapa se introduce la idea de que
las llamadas “conectivas discursivas” tienen la función de
guiar la fase inferencial de la interpretación. Su contenido
no es conceptual, sino que consiste en instrucciones que
indican cómo operar con los contenidos conceptuales que
conectan.
Después de esto, señala Carston, se voltea a ver a
otros elementos que compartían el ser no vericondicionales
y funcionar como guías de la inferencia bajo el lente del
significado procedimental20. Elementos como “please”,
“huh” y “alas” son ejemplos de lo anterior, pues funcionan
indicando la actitud de los hablantes. Debe notarse que estos
elementos no forman parte de la estructura de la oración,
sino que se mencionan antes o después de la misma. Esto es
importante porque viene un paso en el desarrollo histórico
de la noción en donde comienzan a considerarse elementos
que forman parte de la sintaxis de la oración, como aquellos
que indican modos declarativos e imperativos, o, en el
inglés, el orden interrogativo de las palabras, así como la
flexión que marcan tiempo y aspecto. El paso consiste en
expandir las fronteras del significado procedimental más
allá de las actitudes proposicionales o de las inferencias en
la interpretación, para comenzar a considerar su papel en la
expresión del contenido. En esto consiste la segunda etapa.
El ejemplo paradigmático en esta etapa es la explicación
procedimental de los pronombres de Sperber y Wilson21. Los
pronombres codifican la instrucción de asignar el referente
correspondiente y, una vez cumplida la instrucción, ésta
desaparece de la interpretación obtenida.
19

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 158-59.

20

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 159.

21
Deidre Wilson y Dan Sperber, Meaning and relevance (Cambridge University Press, 2012), 26-7.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
93
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�Significado procedimental...

En la tercera etapa la noción de “significado
procedimental” vuelve a expandirse, ahora aplicándola a
una serie de elementos expresivos como las interjecciones,
improperios y prosodia, así como a gestos faciales de carácter
comunicativo. Los procedimientos activados por este tipo
de elementos expresivos contribuirían a la recuperación de
representaciones de estados emocionales. Carston señala
que en esta etapa se atribuye un papel distinto al significado
procedimental que el visto en las etapas anteriores22. En
aquellas, el significado procedimental servía para recuperar
los contenidos proposicionales intentados por el hablante,
ya sea a nivel de explicatura o implicatura; en ésta, el tipo
de contenido recuperado es no proposicional. El significado
procedimental pasa de consistir en instrucciones de
corte computacional a activar supuestos contextuales,
expectativas sobre efectos cognitivos o algunos tipos de
representaciones. Todo lo que tienen en común los elementos
que hasta el momento se han considerado procedimentales
es que “activan” algo. Esta visión unitaria del significado
procedimental tiene el problema de desdibujar la
distinción original conceptual/procedimental, dado que
los conceptos también pueden verse como “activadores de
algo”. Además, si en la distinción original lo conceptual
es de naturaleza representacional y lo procedimental de
naturaleza computacional, no tiene sentido decir que el
carácter procedimental de elementos expresivos radica
en que ayudan a recuperar representaciones de estados
emocionales. Esto intenta resolverse distinguiendo entre
tipos de codificación: las palabras que codifican conceptos
estarían ligadas sistemáticamente a conceptos; las que
codifican procedimientos, a estados de los usuarios del
lenguaje. Retomaremos esta discusión más adelante.
Respecto a los gestos faciales, Carston recupera la indicación
22
Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 159.
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�Significado procedimental...

de Wharton sobre que en esta expansión se aplica la idea de
“significado procedimental” a códigos no lingüísticos23.
La última etapa, la cuatro, representa una expansión
todavía mayor, pues en ella se propone que incluso
las palabras que codifican conceptos codificarían un
procedimiento para construir un concepto ad hoc. Así, se
considera que la mayoría de las palabras codifican significado
procedimental, aunque algunas contarían además con
contenidos conceptuales. Las que se encuentran en este
caso, como ya se mencionó, llevarían consigo la instrucción
de construir un concepto ad hoc a partir del concepto
base. Las palabras con significado procedimental que no
tienen contenidos conceptuales tendrían procedimientos
más específicos, como los marcadores discursivos, por
ejemplo24.
No debe pensarse, dadas estas cuatro etapas propuestas
por Carston, que exista una visión unitaria del significado
procedimental dentro de la TR, es decir, no es que cuando
se use el término de “significado procedimental” uno se
comprometa inmediatamente con las cuatro acepciones
aquí referidas. La misma Carston parece aceptar mejor las
primeras dos etapas y, de las últimas dos, muestra un rechazo
explícito por la última25. Además, debe notarse que, en
estas expansiones que constituyen cada etapa, se hacen dos
cosas: o bien a partir de la definición básica de significado
procedimental se buscan elementos que caigan bajo dicha
definición, o bien la definición original se modifica para
que aplique a elementos que de otro modo no entrarían en
ella. Con todo, la propuesta del significado procedimental
surge en el marco de una distinción y, en un principio, se
23

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 162.

24

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 159-64.

25
Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 164-65.
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�Significado procedimental...

constata esta tendencia a definir este tipo de significado
esencialmente como “no conceptual”. Como esto es decir
poco, en la siguiente sección retomaremos algunos intentos
de una caracterización positiva de este tipo de significado.
Rasgos del significado procedimental
Cuando se define el significado procedimental como un
significado computacional que opera sobre contenidos
representacionales, uno espera que se haga explícito qué se
entiende por cómputo y representación. En la bibliografía
inscrita en la tradición de la TR, se ha escrito mucho sobre
los contenidos conceptuales-representacionales, pero no
parece existir el mismo esfuerzo por explicar la naturaleza
de la computación. Si bien este puede ser un juicio subjetivo,
de tener algo de verdad, ello puede deberse al hecho de
que parece ser más fácil hablar de contenidos de corte
representacional que de contenidos de tipo computacional.
Esta es una de las características que suelen ofrecerse para
distinguir entre significado conceptual y procedimental:
la inaccesibilidad introspectiva. Caracterizar cómo se
comportan los elementos lingüísticos con significado
procedimental y no sólo adjudicar este tipo de significado
a lo “no conceptual” es un paso importante en términos
metodológicos, retomaremos este punto más adelante.
Decíamos que la inaccesibilidad introspectiva es una
de las características principales que suele adjudicarse al
significado procedimental26. Esta característica consiste en
la dificultad para dar cuenta del significado de palabras que
codifican cómputos, frente a la facilidad de aquellas que
codifican contenidos conceptuales. Es más sencillo que
26
Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 159; Wilson y
Sperber, Meaning and relevance, 23-7.
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�Significado procedimental...

un hablante, al preguntarle por el significado de “doctor”,
“perro”, “comida”, “pero”, “no obstante” pueda recuperar
más fácilmente el significado de las primeras tres palabras
que el de las últimas dos. Parece que no tenemos un acceso
directo a los cómputos gramaticales ni a los procesos
inferenciales que utilizamos mientras nos comunicamos.
Otra característica del significado procedimental es
la no composicionalidad. Si se considera que el significado
procedimental consiste en instrucciones que restringen los
procesos inferenciales, resulta difícil pensar en la posibilidad
de crear cadenas significativas a partir de elementos
procedimentales. Asimismo, otra característica propuesta
del tipo de significado que nos ocupa es la rigidez. Esta es
incluso vista por algunas autoras como la característica más
importante del significado procedimental27. Por “rigidez”
se entiende que los procedimientos codificados tienen
que llevarse a cabo de manera obligatoria en el proceso
de interpretación. Para dar cuenta de esta característica,
Escandell y Leonetti refieren tres casos en los que la
instrucción codificada por un elemento léxico entra en
conflicto con otros elementos que intervienen en el proceso
interpretativo: procedimientos en conflicto con supuestos
contextuales, procedimientos en conflicto con conceptos y
procedimientos en conflicto con otros procedimientos28. En
el primer caso, dada la rigidez de los procedimientos, se da
un proceso de acomodación de los supuestos contextuales
a la instrucción codificada. Se proporciona el siguiente
ejemplo:
27
Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, 8;
Victoria Escandell-Vidal y Manuel Leonetti, “On the rigidity of procedural meaning”, en Procedural meaning: Problems and perspectives, ed. Victoria Escandell-Vidal, Manuel Leonetti y Aoife Ahern (Emerald, 2011), 81-102.
28
Escandell-Vidal y Leonetti, “On the rigidity of procedural meaning”,
87-8.
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�Significado procedimental...

(7) Bécquer nació en Sevilla, aunque era huérfano.
Aunque no existe una contradicción evidente entre
ser huérfano y nacer en Sevilla, la conectiva discursiva
“aunque” obliga a que recuperar el supuesto “los huérfanos
no nacen en Sevilla”, es decir, aunque nuestro conocimiento
del mundo nos diga lo contrario, el elemento con significado
procedimental nos obliga a cumplir la instrucción, en este
caso, introducir el contraste. En cuanto a los conflictos entre
procedimientos y conceptos, la rigidez del procedimiento
genera fenómenos de coerción. Los autores colocan el
ejemplo de las dos formas del pasado simple en español, el
pretérito indefinido y el pretérito imperfecto. Se considera
que este último codifica la instrucción de considerar al
suceso sin un límite temporal concreto. Cuando el pretérito
imperfecto se utiliza con un predicado con límite temporal,
ocurre un conflicto:
(8) Se levantaba a las ocho.
Aunque “levantarse” conlleva un final inherente, la
forma del pretérito imperfecto obliga a una lectura que
indica un hábito y, con esto, una ausencia de límite temporal.
Los conflictos entre procedimientos, por su parte, generan
fenómenos de separación. La problemática que se genera
en este caso es que los dos procedimientos deben aparecer
en la interpretación dada su rigidez. Los autores nos dan el
siguiente ejemplo:
(9) Ahora Juan viene mañana.
(10) Ahora [alguien dice que] Juan viene mañana.
Los adverbios “ahora” y “mañana”, con rasgos
procedimentales que se contradicen, obligan a agregar un
suceso adicional. Estos tres ejemplos de conflictos muestran
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�Significado procedimental...

la rigidez del significado procedimental29. Además de las
características mencionadas hasta el momento, Carston
menciona que el significado procedimental no es susceptible
de usos no literales y, además, que no es polisémico30.
En cuanto a los usos no literales, la autora identifica los
usos metafóricos y la ironía. Es difícil pensar en cómo
podrían darse en elementos con significado procedimental
los procesos de modulación necesarios para los usos
metafóricos. El significado procedimental no se encuentra
asociado con conocimiento enciclopédico, no refiere a nada,
por lo que no es susceptible de usarlo metafóricamente.
En el mismo sentido, la no polisemia indica que, dado
un elemento léxico con significado procedimental, el
procedimiento al que nos dirige es uno y sólo uno y, dada
su rigidez, no es posible que cuente con una variedad de
sentidos.
Estas características (inaccesibilidad introspectiva,
no composicionalidad, rigidez, imposibilidad de usos
no literales, no polisemia) no siempre aparecen juntas en
los elementos léxicos con significado procedimental. Los
pronombres, por ejemplo, cuentan con un significado
al cual se puede acceder introspectivamente de manera
sencilla, además de ser composicionales y poder usarse de
formas no literales. Carston habla, en este sentido, de una
heterogeneidad del significado procedimental31. Parece que
esta noción de significado procedimental como encargado
de restringir los procesos inferenciales puede aplicarse a
una variedad de elementos lingüísticos que no se comportan
del mismo modo. Además de esto, se ha dejado ver que
29
Escandell-Vidal y Leonetti, “On the rigidity of procedural meaning”,
87-102.
30

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 160.

31
Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 163.
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�Significado procedimental...

no existe una visión unificada de la noción de significado
procedimental. En las etapas referidas por Carston se
pueden identificar al menos dos formas distintas de definir
este tipo de significado. La diferencia en estas definiciones
parece radicar en el modo en que se entiende el proceso de
codificar/decodificar. En la siguiente sección retomaremos
este aspecto.
Definiciones del significado procedimental
y sus problemas teóricos
Hemos visto ya que la noción de “significado procedimental”
surge originalmente de la idea de Blakemore de que los
marcadores discursivos se explican mejor si les atribuimos
el papel de restringir la fase inferencial de la interpretación
gracias a que proporcionan instrucciones sobre cómo
debe ser procesado el contenido proposicional afectando
al contenido implícito recuperado. Si decimos que los
elementos léxicos con significado procedimental “codifican
instrucciones de procesamiento”, cabe preguntarnos si
estas instrucciones están representadas en el lexicón. Por
ejemplo, cuando se analiza el carácter procedimental de un
elemento léxico, se intenta hacer explícita la instrucción
que se asume codifica: a pero se le atribuye “contradice y
elimina un supuesto derivado por lo anterior”. ¿Cómo algo
de naturaleza computacional puede estar representado?
Esto parece desdibujar la distinción básica de la psicología
cognitiva de la TR, la distinción entre representación y
cómputo. Es importante señalar que en la bibliografía parece
haber mayor claridad sobre la noción de “representación”
que sobre la noción de “cómputo”. Como vimos, esto mismo
parece suceder con la distinción conceptual-procedimental,
en la que lo procedimental parece ser definido como lo “no
conceptual”.
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�Significado procedimental...

Bien, regresando de la digresión, hay quienes sostienen
una visión representacional del significado procedimental,
es decir, consideran que “el significado procedimental está
explícitamente representado en el lexicón en algún código
apropiado para representar información semántica”32.
Bezuidenhout plantea una serie de objeciones que de
alguna manera retoman la pregunta hecha anteriormente:
¿Cómo algo de naturaleza computacional puede estar
representado? El argumento es como sigue:
Las reglas en sí mismas serán simplemente más
símbolos junto con los símbolos que deben
manipularse. Pero entonces parece que tendremos
que plantear otro conjunto de reglas para instruirnos
sobre cómo utilizar las reglas originales. Ahora bien,
si estas nuevas reglas son en sí mismas elementos
representados en el mentalese, surge nuevamente
el mismo problema. Claramente estamos en una
regresión infinita33.

Esto lleva a la autora a concluir que el significado
procedimental, para evitar el problema de regreso al
infinito, debe considerarse como disposiciones causales
y no como codificado de manera explícita. El argumento
de Bezuidenhout se basa en “la paradoja del seguimiento
de reglas” utilizada por Wittgenstein para mostrar que la
base de un sistema debería de ser algo distinto a “reglas”,
en su caso, proponía acciones o prácticas34. No obstante,
32
Carmen Curcó, “On the status of procedural meaning in natural language”, en Procedural meaning: Problems and perspectives, ed. Victoria Escandell-Vidal, Manuel Leonetti y Aoife Ahern (Emerald, 2011), 35.
33
Anne Bezuidenhout, “Procedural meaning and the semantics/pragmatics interface”. The semantics/pragmatics distinction 101131 (2004): 8.
34
Bezuidenhout, “Procedural meaning and the semantics/pragmatics interface”, 8-9.
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�Significado procedimental...

como señala Curcó, lo único que la paradoja indica es que
no podemos caracterizar nuestra competencia semántica
exclusivamente desde reglas, es decir, la paradoja no
niega la posibilidad de que algunas reglas se encuentren
representadas35. Aunque esto puede salvar la objeción de
la regresión infinita, todavía permanece la objeción sobre
dónde acomodar lo procedimental si parece contar con
una doble naturaleza: representacional y computacional.
Curcó intenta resolver este problema, manteniendo la
postura de que el significado procedimental puede estar
representado de manera explícita en el léxico. Lo que
distinguiría al significado procedimental así representado
sería la presencia de un cierto “entre paréntesis” que lo
estaría encerrando, a diferencia del significado conceptual,
que estaría representado “de manera libre”. La autora
menciona que, además de dicho “entre paréntesis”, tendrían
que postularse dos reglas disposicionales: una inhibe el
desenganche o salida del paréntesis a nivel personal y
la otra permite que la representación penetre en el nivel
subpersonal obligando a que se cumpla con la instrucción
representada en la entrada36.
Como se mencionó anteriormente, algunos de
los problemas aquí revisados se derivan de cómo
entendemos la noción de “codificación”. Si lo codificado
está representado explícitamente, entonces, al decir que
algo codifica una instrucción, ésta debería de pensarse
en términos representacionales. Curcó, en otro lugar,
parece optar por un camino distinto para solucionar el
problema de la regresión infinita: “No es que las palabras
procedimentales codifiquen explícitamente reglas;
simplemente ponen en correspondencia elementos fónicos
35

Curcó, “On the status of procedural meaning in natural language”, 39.

36
Curcó, “On the status of procedural meaning in natural language”, 43.
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�Significado procedimental...

con procesos externos al lenguaje mismo mediante una
relación convencional”37. Esta visión de la codificación
resolvería, para la autora, no sólo el problema de la
regresión infinita en el caso del significado procedimental,
sino que también ayudaría a contestar a la pregunta sobre la
manera en que el significado es representado en el lenguaje
natural. Asimismo, Curcó retoma la distinción de BurtonRoberts entre codificación constitutiva (codificación-C) y
codificación de Magritte (codificación-M). En la primera,
la representación y lo representado se identifican; en
la segunda, la representación, entendida en términos
relacionales, es algo distinto a lo representado. Curcó
sugiere entender la codificación en este segundo sentido38.
Así, el significado codificado es codificado en virtud
de que se ponen en relación elementos léxicos con la
activación de procesos cognitivos no lingüísticos. Por
tal motivo, la autora señala que “el léxico de una lengua
parece ser por completo un conjunto de elementos que
M-codifican la activación de zonas y aspectos concretos
de dichos sistemas cognitivos para ponerlos al servicio
de la comunicación”39. Esto está en concordancia con
lo dicho por Wilson (2011), que también acepta una
relación entre el sistema lingüístico y el resto del sistema
cognitivo de modo que, al activarse una palabra, se activa
sistemáticamente el concepto o procedimiento con el
que está relacionado40. En este sentido, lo propiamente
semántico pasa a ser la relación entre una palabra y un
concepto o procedimiento.
37

Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, 27.

38

Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, 26-8.

39

Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, 30.

40
Deidre Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present
and future”, en Procedural meaning: Problems and perspectives, ed. Victoria Escandell-Vidal, Manuel Leonetti y Aoife Ahern (Emerald, 2011), 15-8.
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�Significado procedimental...

Figura 1.
Visón de la Competencia Semántica de Wilson41

Wilson (2011) refiere que esta postura se inscribe
dentro de la modularidad masiva de la mente, que
entiende que el sistema cognitivo humano abarca una
serie de procedimientos de dominio específico que, en
presencia de ciertas señales, pueden ser activados42.
En la comunicación, algunos de estos procedimientos
juegan un papel importante. De este modo, los elementos
procedimentales colocan a los participantes de un
intercambio comunicativo en un estado en el que se activan
los procedimientos cognitivos de dominio específico que
les corresponden. Mientras que la visión estándar de la TR
sobre el significado procedimental propone que la función
principal de los elementos procedimentales consiste en
ayudar a entender un enunciado permitiendo encontrar la
combinación adecuada entre contexto, contenido explícito
y efectos cognitivos, la propuesta de Wilson no entiende la
41
Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present and future”, 10.
42
Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present and future”, 11.
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�Significado procedimental...

“función principal” de los elementos procedimentales en
este sentido, pues aunque dichos procedimientos puedan
explotarse en la comunicación, no se encuentran ligados de
manera intrínseca a la comprensión inferencial.
Esta forma de entender la codificación también tiene
consecuencias para las palabras de contenido. No obstante,
no abordaremos esta problemática por el momento. En
la siguiente sección comentaremos algunos aspectos
relacionados con la postura que considera que todas las
palabras codifican procedimientos, incluso las que tienen
significado conceptual. Además, revisaremos una propuesta
metodológica para distinguir entre significado conceptual y
significado procedimental.
Todo tiene significado procedimental
Anteriormente mencionamos que en la cuarta etapa del
desarrollo de la noción de significado procedimental
mencionada por Carston, encontramos la idea de que todas
las palabras codifican procedimientos, aunque algunas,
además de procedimientos, codifican conceptos43. En estas
últimas, que tienen contenido conceptual y procedimental,
la instrucción codificada sería la de construir un concepto
ad hoc utilizando el concepto base codificado. Las palabras
que cuentan únicamente con significado procedimental
codificarían un significado como el descrito en la visión
estándar de dicha noción. Wilson señala que esta extensión
del significado procedimental a todas las palabras es
sugerida por Sperber y que éste mismo reconoce en un
principio no tener claros los méritos de la propuesta44.
43

Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 159.

44
Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present and future”, 17.
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�Significado procedimental...

Wilson intenta mostrar las ventajas de esta posición.
Nos dice que, desde un punto de vista teórico, la propuesta
ayuda a explicar por qué en el proceso de interpretación
de enunciados no se procede de acuerdo con la hipótesis
de “primero lo literal”, esto es, que en la interpretación lo
primero que se prueba es el significado literal codificado
abandonándose si las expectativas de relevancia no se
satisfacen45. No se procede de esta forma porque la visión
aceptada es que las palabras indican o proveen evidencia de
lo que el hablante quiere decir, no codifican un significado
literal acabado. Otra razón a favor de la propuesta de
Sperber proporcionada por Wilson refiere a algunos
procesos históricos de gramaticalización, en los que
algunos elementos léxicos pierden su contenido conceptual
y adquieren una función puramente procedimental46.
No obstante, también hay argumentos en contra de
esta expansión del significado procedimental. La misma
Carston señala en primer lugar que, en estas palabras
en cuya semántica encontramos un concepto base y un
procedimiento que instruye a la construcción de un concepto
ad hoc a partir de dicha base, no resulta clara la necesidad
teórica de postular el procedimiento referido, sobre todo si se
considera que ese “concepto base” puede ser, en ocasiones,
el concepto que se quiere comunicar47. En segundo lugar,
en la explicación del proceso interpretativo dentro de la TR,
el objetivo de la interpretación es recuperar el significado
del hablante buscando la relevancia óptima. Esta búsqueda
de la relevancia genera procesos de ajuste conceptual
(ensanchamiento, estrechamiento) que son esencialmente
45
Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present and future”, 18.
46
Wilson, “The conceptual-procedural distinction: Past, present and future”, 19.
47
Carston, “The heterogeneity of procedural meaning”, 164-65.
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�Significado procedimental...

pragmáticos. Sería redundante, por tanto, postular una
instrucción para desencadenar un proceso que ya se alcanza
inferencialmente. En tercer lugar, la instrucción codificada
en las palabras con significado conceptual sería la misma en
todas: “construye un concepto ad hoc a partir del concepto
base”. Esto contradice el hecho de que el significado léxico
de las palabras difiere, en general, de una palabra a otra,
incluso en las palabras con significado procedimental.
Curcó presenta también una serie de razones en
contra de la expansión de la noción de “significado
procedimental” hasta las palabras de contenido48. En
concordancia con Carston, apunta que los procesos de
modulación conceptual son de naturaleza pragmática, por lo
que postular una regla semántica que active estos procesos
resulta innecesario. Además, menciona que la característica
principal del significado procedimental es su rigidez, por
la que la ejecución de las instrucciones que lo constituyen
es obligatoria. Dado que el ajuste conceptual no se da en
cada ocasión de uso, no resulta claro cómo este “darse en
ocasiones” pueda conjuntarse con la obligatoriedad del
significado procedimental.
Aunque en un sentido distinto, De Saussure retoma los
problemas metodológicos que se derivan de la falta de criterios claros para distinguir entre contenidos conceptuales
y procedimentales49. Recordemos, por ejemplo, que la dificultad para acceder al significado de los elementos procedimentales por introspección era una característica distintiva,
frente a lo fácil que es recuperar el significado de palabras
con significado conceptual. Comentamos en su momento
48

Curcó, “Procedimientos y representación en la semántica léxica”, 29.

49
Louis de Saussure, “On some methodological issues in the conceptual/
procedural distinction”, en Procedural meaning: Problems and perspectives, ed.
Victoria Escandell-Vidal, Manuel Leonetti y Aoife Ahern (Emerald, 2011), 56.
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�Significado procedimental...

que este criterio no es del todo certero, pues el significado
de elementos léxicos como los pronombres, considerados
típicamente como procedimentales, es relativamente accesible si los comparamos con los marcadores discursivos. La
distinción sería todavía más difícil si aceptamos la idea de
que todas las palabras codifican procedimientos. De Saussure propone el siguiente criterio metodológico para distinguir entre ambos tipos de contenido: dada una expresión, si
a través de diversos contextos todos sus significados posibles pueden predecirse tomando como base un núcleo conceptual y principios pragmáticos de inferencia, entonces
dicha expresión es representacional y, por lo tanto, conceptual50. Será procedimental cuando esto no sirva para explicar su significado, o lo que es lo mismo, un elemento léxico
tendrá significado procedimental cuando genera inferencias
que no pueden anticiparse basándose en un núcleo conceptual sobre el que puedan aplicarse principios pragmáticos
de carácter general. No discutiremos aquí la utilidad de este
criterio metodológico. Sirva la mención para mostrar cómo
la distinción planteada por Blakemore, que en un principio
parecía ser teóricamente útil, terminó siendo problemática
al reflexionar sobre ella y al desarrollarla. Por ejemplo, para
De Saussure, lo procedimental tiene que ver con el contenido proposicional semántico, en el sentido de que ayuda a
su recuperación. Reconoce que hay elementos computacionales que actúan en otros niveles, pero señala que no todo
los computacional es procedimental. Así, la computación
sintáctica, aunque computacional, no es procedimental,
pues no trata sobre el contenido proposicional, sino sobre la
reconstrucción de una forma lógica abstracta51. De manera
50
De Saussure, “On some methodological issues in the conceptual/procedural distinction”, 67.
51
De Saussure, “On some methodological issues in the conceptual/procedural distinction”, 62.
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�Significado procedimental...

más refinada, Escandell y Leonetti proponen que se pueden establecer ciertas correspondencias entre la distinción
categorías léxicas / funcionales y la distinción conceptual /
procedimental. Apuntan que puede existir una continuidad
entre la computación sintáctica y la computación interpretativa, en donde algunas palabras cumplirían una función
en ambos niveles52. Esto abre la invitación a desarrollar una
teoría de lo procedimental que refleje esta continuidad entre
los distintos tipos de computación.
Conclusiones
Trabajar con la noción de “significado procedimental” nos
obliga a tomar postura frente a algunos de los problemas
que hemos revisado. Las etapas de Carston (2016) son
un buen mapa para ubicarse al momento de elegir una
concepción específica de la noción. No obstante, hemos
visto que la noción de “procedimiento” tiene implicaciones
incluso en el modo en que concebimos nuestra arquitectura
cognitiva. ¿Nos comprometemos con una visión modular
clásica o con la hipótesis de la modularidad masiva?
¿Aceptamos una codificación constitutiva o una relacional?
Por el momento podemos decir algunas cosas al respecto:
1. Dado que en la etapa cuatro se desdibuja la distinción
conceptual-procedimental al considerar que en todas las
palabras hay procedimientos, no parece plausible asumir
los problemas teóricos que ello implica. Como señalamos
anteriormente, parece necesario el desarrollo de una
teoría de lo procedimental que distinga subcategorías
de procedimientos en función de la especificidad de los
procesos computacionales a los que refieren. 2. Creemos
que entender la codificación en términos relacionales es una
buena forma de salir del problema de la regresión infinita.
52
Escandell-Vidal y Leonetti, “On the rigidity of procedural meaning”, 84.
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�Significado procedimental...

Además, la codificación así entendida permite revisar
de manera más flexible una serie de procesos cognitivos
que pueden constituir el carácter procedimental de una
expresión, sin que por ello se tenga que proporcionar un
comando semántico totalmente explícito. 3. Desconocemos
si abrazar una concepción relacional de la codificación
compromete con la hipótesis de la modularidad masiva,
por tal motivo, esto será algo para discutir en otro trabajo.
4. Consideramos que la rigidez es la característica principal
del significado procedimental.
Bibliografía
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semantics/pragmatics interface”. The semantics/pragmatics
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�La categorización en la primera infancia:
contribuciones al estudio del conocimiento1
Categorization in early childhood: contributions
to the study of knowledge
La catégorization dans la première enfance:
contributions à l’étude de la conaissance
Georgina Sandoval Monreal2
Alberto Jorge Falcón Albarrán3
Resumen: Las teorias filosóficas con respecto al conocimiento
necesitan de un enfoque interdisciplinar para avanzar a responder
varias de sus cuestiones. En este sentido este artículo busca ofrecer
un marco teórico desde la psicología cognitiva y las ciencias
cognitvas que ofrezcan comprender cómo se da la adquisicicón
y transformación de categorias durante la primera infancia. Se
muestran estudios que evidencían que la categorización se vale de
mecanismos (como la atención) y de facultades cognitivas (como
1
Este artículo es la adaptación del Marco Teórico de la Tesis Doctoral
“Diferencias individuales en el temperamento y la atención: el rol del lenguaje
en el proceso de categorización” realizada en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y dirigida por el Dr. Alberto Jorge Falcón Albarrán.
2

Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Cuernavaca.

3
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Cuernavaca.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 112-151

112

�La categorización en la primera infancia...

el lenguaje) para crear nuevas categorias. Se discuten perspectivas
sobre los procesamientos que pueden estar ocurriendo al momento
de categorizar. De atl modo que se exponen diferenctes vertientes
teoricas sobre el lenguaje y la atención y se propone que el
temperamento es una facultad innata que puede estar influyecndo
en nuestra forma de categorizar y por lo tanto de conocer el mundo.
Palabras clave: Epistemología, categorización, primera infancia,
temperamento, lenguaje.
Abstract: Philosophical theories regarding knowledge require an
interdisciplinary approach in order to respond to some of its own
matters. In this sense, this article intends to offer a theoretical
frame based on cognitive psychology and the cognitive sciences
that helps us gain a better understanding of how the acquisition
and transformation of knowledge works during the first infancy.
It shows studies that support that categorization works through
mechanisms (such as the attention) and cognitive faculties (like
language) to create new categories. It also considers perspectives
concerning the process which could occur during categorization.
In this way, it exposes diverse theoretical strands about language
and attention and it proposes that temper is an innate faculty
which could be influencing our way of categorizing and, as such,
of knowing the world.
Key words: Epistemology, categorization, early childhood,
temper, Language.
Résumé: Les théories philosophiques concernant la connaissance
ont besoin d’une approche interdisciplinaire pour réussir à répondre
à plusieurs questions. À cet égard, cet article cherche à offrir un
cadre théorique à partir de la psychologie cognitive et les sciences
cognitives, qui aide à comprendre le processus d’acquisition et de
transformation de catégories lors de la première enfance. L’article
montre des études qui soulignent que la catégorisation utilise des
mécanismes (tels que l›attention) et des facultés cognitives (comme
le langage) pour créer de nouvelles classifications. Certaines
perspectives sur les traitements qui peuvent se produire lors de la
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�La categorización en la primera infancia...

catégorisation sont discutées Ainsi, différentes approches théoriques
sur le langage et l›attention sont présentées, et il est proposé que
le tempérament est une faculté innée qui pourrait influencer notre
manière de catégoriser et, par conséquent, notre façon de connaître
le monde.
Mots-clés: Épistémologie, catégorisation, petite enfance,
caractère, langue.

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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 112-151

114

�La categorización en la primera infancia...

Introducción
Desde la antigüedad, las tradiciones filosóficas han
debatido la naturaleza del conocimiento: ¿nacemos con él
o lo adquirimos a través de la experiencia? En el mito de
la reminiscencia, Platón sostiene que el conocimiento del
mundo es innato, es decir, que ya tenemos ideas inscritas en
el alma desde antes de nacer y que aprender es recordar eso
que ya sabemos4. En contra parte, Aristoteles defiende que
“nada hay en el entendimiento que no haya estado antes en
los sentidos”5. Ambas visiones influyeron siglos despues en
pensadores como Descartes (en el caso de Platón), así como
en John Locke y David Hume (en el caso de Aristoteles).
Si bien en la filosofía se tiene una concepción sobre el
conocimiento como algo racional, quisiéramos advertir al
lector que en este caso no me enfocaré en la veracidad de la
creencia para que sea tomada como conocimiento, sino en
la forma en que se van construyendo las creencias.
Las grandes teorías epistemológicas que nos ha dado
siglos de estudio filosófico, si bien siguen siendo importantes
para la comprensión del conocimiento humano, gracias a
toda la racionalidad que permite el conocimiento a partir
del método de sillón, en la actualidad se han estrellado con
la pared de la realidad y el conocimiento científico.
De tal manera que nuestra segunda advertencia al
lector es que la intención no es argumentar desde las mismas
teorías filosóficas, sino desde lo que la psicología cognitiva,
la psicología del desarrollo y las ciencias cognitivas han
encontrado de evidencia para dar respuesta a la pregunta
¿cómo conocemos el mundo?
4

Platón, Menón (Gredos, 1988), 8.

5
Aristóteles, De Anima (Gredos 1978), 130.
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115

�La categorización en la primera infancia...

Dicho esto, comenzamos enmarcando la discusión
del conocimiento desde quienes creen que tenemos ideas
innatas y quienes creen que aprendemos todo con la
experiencia.
Seguiremos haciendo una distinción entre lo que es
un concepto y una categoría. Si bien, en nuestra condición
de simples mortales no podemos develar los secretos del
conocimiento humano, quizá podamos contribuir con esta
revisión teórica de lo que sabemos sobre la adquisición
de categorías en una población poco estudiada desde la
filosofía.
Dentro de este marco teórico nos ocuparemos
de mostrar que, pese a que el proceso de adquisición de
categorías es empírico, existen diversas facultades y
procesos con los que nacemos que están involucrados en
la categorización, como lo son la atención, la memoria y el
lenguaje.
Finalmente propondremos que existe una facultad,
que es innata y genéticamente heredada que puede estar
influyendo en la formación de categorías y que ésta a su vez
empata con el proyecto de Spinoza del conocimiento desde
los afectos. Esta facultad es el temperamento.
Del Conocimiento del Mundo
En la filosofía existe un debate entre el racionalismo y el
empirismo que han sido eco de las tradiciones anteriores
dictadas por Platón y Aristoteles.
Siguiendo la tradicion platonista, Descartes con su
famosa proposición “Cogito ergo sum” (“Pienso, luego
existo)6 establece un sistema en el cual la razón es fuente
6
René Descartes, Meditaciones metafísicas (JG, 2012), 92.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 112-151

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del conocimiento. De tal manera, postula que no se puede
confiar en los sentidos, pues estos son propensos al error.
Así, inagura un modelo en el que la razón deriva ideas
claras. Este tipo de ideas fueron tomadas posteriormente
por Hilary Putnam en su experimento mental donde expone
la supcisión de que somos cerebros en cubetas conectados
a un computador y un científico nos dice qué pensar y que
podemos hacer7. Muy similar a la película La matrix. Sin
embargo, el hecho de que existan personas, cómo los niños,
que sean incapaces de acceder a conceptos abstractos como
la idea de dios o de muerte, hace más lejana la veracidad de
este tipo de innatismo.
En contraste con las ideas innatas, John Lock
argumenta que la mente es una “tabula rasa” que se llena
a travez de la experiencia sensorial y la reflexión. Esta
comienza con las primeras impresiones de un objeto.
La mente lo registra como una idea simple y estas ideas
no están dotada ni de variedad ni de composición. Son
una percepción uniforme y de ellas la mente no puede
realizar una nueva idea simple por sí misma, aunque sí se
podría hacer unas más complejas8. Esta idea empata en la
actualidad con las posturas sobre el procesamiento analítico
de las categorías, del cual hablaremos más adelante.
En esa misma vertiente, David Hume cuestionó la
posibilidad de certezas universales basadas en la experiencia,
así como las bases de la causalidad, argumentando que
nuestro conocimiento se deriva de hábitos mentales y no de
un conocimiento racional necesario9.
7
Hilary Putnam, “Brains in a vat”, en Skepticism: a contemporary reader, ed. Keith DeRose y Ted A. Warfield (Oxford University Press, 1999), 28.
8

John Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano (FCE,1999), 98.

9
David Hume, An Enquiry Concerning Human Understanding (Oxford
University Press, 2007), 67.
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Mientras que en el siglo XVIII, Kant propusó que
el conocimiento es el resultado de la interacción entre el
contenido empirico de los sentidos y las categorias a priori
de la mente (cantidad, cualidad, relación y modalidad)10.
Para Kant, ni el racionalismo puro, ni el empirismo estricto
pueden explicar por sí solos el fenómeno del conocimiento.
En ese sentido, este artículo va más encaminado a mostras
que la adquisición de categorias empara con esta postura,
pero más que argumentar desde un analisis conceptual se
busca mostrar evidencia científica qué aspectos resultan
innatos y cuales dependen de la experiencia.
Concepto y Categoría
La distinción entre concepto y categoria es algo confusa.
Actualemnte es bien aceptada la idea de que los
conceptos son algo que están “dentro” del sujeto, como
una representación que permite identificar, clasificar o
describir aquello que se conoce. Mientras que la categoria
se encuentra en el mundo, es decir, toma lo que es parecido
para dar forma a los conceptos que se correlacionan. Sin
embargo, parece no ser claro dónde se encuentra el límite
de uno u otro, dado que ambos parecen realizar una u otra
tarea según sea el caso de quien la exponga.
Por ejemplo, para Kant los conceptos se derivan de
la experiencia, mientras que las categorias son estructuras
a priori que permiten una coherencia de las percepciones
que se encuentran en una estrucutura cognitiva universal11.
En este este punto el lector se habrá dado cuenta que esta
concepción la función del concepto y la categoria están
invertidos con respecto a lo dicho al inicio de la sección.
10

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (Gaspar Editores, 1883), 157.

11
Kant, Crítica de la razón pura, 244.
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�La categorización en la primera infancia...

Pues bien, la problmatica se complejiza cuando
facultades como el lenguaje y el significado intervienen en
la definición de ambos conceptos. Wittgentein entiende a
los conceptos en función de su uso dentro de los “juegos
del lenguaje”12 y aunque en sí no habla sobre el papel de las
categorias, se puede inferir que estas también tienen límites
relativos según el uso del leguaje.
En el mismo sentido de la categorización con relación
al lenguaje, dentro de las ciencias cognitivas, George Lakoff
y Mark Johnson argumentan, desde un enfoque pragmático
y empirico, que las categorias conceptuales están
influenciadas por la corporeidad humana y las experiencias
sensoriomotoras con naturaleza evolutiva y situada13.
La diferencia entre concepto y categoria, entonces,
más que tener una discusión teórica podría tener una
discusión práctica. Por tanto, nosotros tomaremos a los
conceptos como herramientas flexibles y adaptables para
navegar en el mundo, mientras que las categrias serían
quienes actuan para estructurar y organizar nuestras formas
de percibir y porsteriormente pensar.
Estudio de la categorización en la primera infancia
Una de las omisiones que han hecho el estudio filósofico
del conocimiento es que al pensar sobre cómo conocemos,
pensamos y hablamos se piensa en un humano adulto, o
bien en un humano deficiente de sentidos, pero hasta hace
relativamente poco comenzó a hablarse de la infancia. Esta
edad ha sido de las más estudiadas en las últimas décadas es
la infancia, ya que en ella es cuando los hitos del desarrollo
12

Ludwig Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas (UNAM, s.f.), 183.

13
George Lakoff y Mark Johnson, Metaphors we live by (The university
of Chicago press, 1980), 45.
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se ven más marcados en menos tiempo, es decir, en un año
se pueden observar cambios significativos en un infante
tanto en su motricidad, la manifestación y reacción a sus
emociones, su forma de interactuar en la sociedad, así
como su sistema de creencias y raciocinio; mientras que
en un adulto es difícil encontrar cambios significativos en
un año. Son tantos y tan variados los cambios en esta etapa
del desarrollo que el estudio de la infancia se ha tenido
que dividir en primera, segunda y tercera infancia14. Los
estudios sobre la primera infancia han tratado temas como
adquisición de lenguaje, conocimiento del objeto, memoria,
atención, aprendizaje, entre otros más para dar cuenta de
dichos hitos en el desarrollo. Dentro de estos estudios, uno
que es principal para tratar el problema del conocimiento es
el de la categorización.
La categorización es una característica inherente del
ser humano, gracias a ella tenemos una visión organizada
del mundo en que habitamos, podemos evocar ideas y
pensamientos en nosotros mismos y comunicarlas a los
demás. Se puede definir la categorización como la habilidad
para agrupar propiedades, objetos o eventos en una clase a
partir de algún principio o regla. Esta capacidad se encuentra
ya en edades tempranas del desarrollo. Se sabe que los
bebés categorizan cuando responden de forma equivalente
a estímulos, objetos o eventos que son diferentes15, lo
que les permite procesar, aprender y recordar una amplia
cantidad de información, así como realizar inferencias con
información de experiencias pasadas para aplicarla a nueva
información.
14
Adolfo Perinat, Psicología del Desarrollo. Un enfoque sistémico
(UOC, 2003).
15
Paul C. Quinn, “Born to categorize”, en The Wiley-Blackwell handbook of childhood cognitive development, 2a (Wiley-Blackwell, 2011), 129-52.
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En los estudios dentro de la psicología cognitiva
suelen identificarse dos tipos de categorización: la
categorización perceptual y conceptual16. La primera,
considerada de bajo nivel (perceptual) procesa información
que no es accesible de manera consiente, pues hace
referencia al tipo de información sobre características del
objeto y/o sus movimientos. Este tipo de categorización
procesa más información que la segunda y explica la
facilidad de los bebes de formar categorías más detalladas.
Dentro de la categorización perceptual se identifican dos
posturas, la categorización por medio de un procesamiento
de información analítico y la categorización por un medio
de un procesamiento holístico17.
La categorización de índole conceptual (alto nivel)
opera con información correspondiente a una clase, la cual
se caracteriza por tener contenido lingüistico para operar.
Llegar a categorizar de manera conceptual implica un proceso
que comienza con la clasificación de los conceptos mentales
perceptuales, después estos conceptos se convencionalizan
y terminan por constituir el lexicón mental. Así, la
categorización fundamenta la producción y comprensión
lingüística. En este nivel la categorización participa en
procesos como el pensamiento consciente, la resolución de
problemas y el acceso a recuerdos y experiencias. Mandler
resalta una diferencia funcional entre la categorización
perceptual y conceptual: mientras la categorización
perceptual permite identificar y reconocer objetos a
través de la extracción de información, la categorización
conceptual se encarga de controlar la inferencia inductiva
16
Jean Mandler, “Conceptual Categorization”, en Early category and
concept development. Making sense of the blooming buzzing confusion, ed.
D.H. Rakinson y L.M. Oakes (Oxford University Press, 2003).
17
Barbara A. Younger, Early category and concept development. Making
sense of the blooming buzzing confusion (Oxford University Press, 2003).
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al incluir criterios formales y normativos propios del
lenguaje18. Si bien hay discusiones sobre las conexiones,
diferencias y hasta la validez de ambos términos debido
a la falta de convención con respecto al uso de la palabra
“conceptual” (como vimos en la distinción entre conpepto
y categoría), esta distinción entre categorización perceptual
y conceptual la utilizaremos para distinguir los estudios
sobre categorización en la primera infancia que tratan el
procesamiento de información de características de los
objetos sin estímulos lingüísticos y los estudios que utilizan
estímulos lingüisticos en las tareas de categorización. De tal
manera, se puede dilucidar los cambios en el proceso antes
y después de la entrada del lenguaje, es decir, se sabe que el
lenguaje permite crear categorías de manera más rápida y
acceder a ellas de forma más eficiente, sin embargo, cómo
operan los distintos mecanismos cognitivos del lenguaje en
el proceso de categorización es una pregunta que aún se
sigue respondiendo.
Los bebes categorizan de manera perceptiva tomando
las regularidades más sobresalientes de los objetos. Dentro
de los estudios de índole perceptual se ha mostrado que
los niños a los 3 meses son capaces de relacionar color
y forma entre objetos y retener esa información por un
tiempo limitado19. Sin embargo, el tipo de procesamiento
de la información perceptual aún está en debate. Desde
los estudios de procesamiento analítico se sabe que a los
4 meses los bebés procesan información de características
independientes en los objetos, pero no son capaces de hacer
18
Jean Mandler, Conceptual Categorization. In D.H. Rakinson &amp; L.M.
Oakes (eds.) Early category and concept development. Making sense of the
blooming buzzing confusion. (2003) New york: Oxford University Press.
19
Ramesh S. Bhatt y Caroline Rovee-Collier, “Infants’ forgetting of correlated attributes and object recognition”. Child Development 67, no. 1 (1996):
172-87, https://doi.org/10.2307/1131694.
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correlaciones sino hasta los 7 meses de edad20. Mientra que
a los 10 meses los bebés detectan el patrón de correlación
en la fase de familiarización con dibujos lineales de rostros
masculinos, siendo capaces de reconocer correlaciones
entre las propiedades (forma de la nariz y distancia entre
los ojos). De tal manera que el proceso de categorización
perceptual sigue una secuencia de mirar características
independientes del objeto, después correlacionar sus
atributos para posteriormente relacionar esos atributos con
los de atributos de otros objetos21.
Por su parte, el procesamiento holístico refiere a la
clasificación en base a relaciones globales de los objetos. Se
ha demostrado que a edades tempranas de la vida los seres
humanos son capaces de observar de manera holística un rostro
humano, a los 3 meses pueden reconocer proporcionados
y diferenciarlos de cuerpos desproporcionados22, mientras
que a los 5 meses son capaces de procesar cuerpos humanos
de forma holística23. Sin embargo los modelos utilizados
para este tipo de procesamiento han generado algunas
críticas entre sus propios exponentes, entre ellas dos le
competen a este estudio: la primera implica la relación
entre este procesamiento con las diferencias individuales
y la segunda la falta de un modelo explicativo de los
mecanismos subyacentes al procesamiento24.
20
Barbara Younger y Leslie Cohen, “Developmental change in infants’
perception of correlations among attributes”, Child Development 57 (1986):
803–815.
21
Younger, Early category and concept development. Making sense of
the blooming buzzing confusion.
22
Nicole Zieber et al., “Body structure perception in infancy”. Infancy
20, no. 1 (2015) 1-17.
23
Alison Heck et al., “The Development of Attention to Dynamic Facial Emotions”, Journal of Experimental Child Psychology 147 (2016): 100–
10, https://doi.org/10.1016/j.jecp.2016.03.005.
24
Jennifer. J. Richler e Isabel Gauthier, “A Meta-analysis and Review
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Si bien la discusión entre el tipo de procesamiento sea
holístico o analítico, ha llevado a los autores a decantarse
por sólo alguno de ellos, se debe tener en consideración
que algunos objetos se descomponen en varios elementos
y otros no. Es decir, algunos pueden procesarse de forma
analítica y otros de forma holística.
Por otra parte, al momento de categorizar, diversos
mecanismos subyacentes trabajan en conjunto para lograr la
formación de categorías. Entre estos mecanismos podemos
identificar la atención, la percepción y la memoria. En las
siguientes secciones se hablará brevemente sobre el papel
de la atención en los estudios de categorización en la
primera infancia tanto a nivel perceptual como conceptual
y sobre la influencia que tiene el lenguaje en dicho proceso.
Lo anterior permite visualizar el papel de la atención en
los distintos niveles de categorización, así como la relación
que dicha atención tiene con lenguaje en las tareas de
categorización.
La atención subyace a la categorización
Dentro del proceso de categorización la atención juega un
papel importante para identificar las regularidades de los
objetos. Por una parte, encontramos la postura de Deborah
Kemler Nelson que postula que los niños categorizan en
base a relaciones generales de similitud que atienden de
los objetos, es decir, de manera holística. Por otra parte,
encontramos la postura analítica de Thomas B. Ward y
colaboradores los cuales argumentan que tanto niños como
adultos categorizan enfocando la atención en uno o más
atributos de los objetos. En el mismo sentido, se encuentran
los estudios de descritos anteriormente.
of Holistic Face Processing”, Psychological Bulletin 140, no. 5 (2014): 1281–
302, https://doi.org/10.1037/a0037004.
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Si bien podemos acceder a algunos objetos
descomponiendo sus partes (de manera analítica), existen
algunos objetos no se descomponen (e.g. una pelota
roja) por lo que quizá se podría hablar de un nivel básico
holístico. Ahora bien, considerando ademas del objeto, el
sujeto que lo observa, dentro de este sujeto la atención sería
el mecanismo encargado de reconocer el tipo de proceso
por el cual se va a acceder a los tipos de objeto que se
tengan en frente.
Suponer que sólo una postura es verdadera sería
un error, pues se debe considerar que la atención es un
mecanismo amplio, complejo, diverso y cambiante, es decir,
depende de diversos factores como la edad de desarrollo y el
tipo de objeto a atender. Por ejemplo, Tversy encuentra que
niños de 17 a 18 meses son sensibles al contour (estructura
del objeto)25, lo que implica que hay objetos con estructuras
simples como figuras geométricas que les son más fáciles
de distinguir en comparación con objetos de estructuras
más específicas, como animales, de las cuales sus atributos
implican una atención focalizada a características más
específicas. Otro ejemplo sobre la variación en la atención
lo podemos encontrar en estudios como los de Plunkett y
colaboradores quienes ponen en evidencia que los niños de
10 meses tienen preferencia a atender estímulos lingüísticos
que a estimulos visuales26.
En el proceso de categorización la atención a la
información visual es influenciada por el etiquetado, es decir
los estímulos lingüísticos. Plunkett hace una distinción sobre
el rol que pueden jugar las etiquetas en la categorización
25
Barbara Tversky, “Parts, Partonomies, and Taxonomies”, Developmental Psychology 25, no. 6 (1989): 983.
26
Kim Plunkett, Jon-Fan Hu y Leslie B. Cohen, “Labels Can Override
Perceptual Categories in Early Infancy”, Cognition 106, no. 2 (2008): 665–81.
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a partir del papel que juega la atención visual selectiva.
Se denomina categorización no supervisora basada en las
características (unsupervised feature-based categorization)
a la postura que se caracteriza por estipular que las
etiquetas funcionan como apoyo a la información visual.
Esta forma de categorización describe una intervención
cognitiva ascendente y se considera que tanto el estímulo
visual como el lingüístico están en un mismo nivel. Por
otra parte, denomina categorización supervisora basada en
características (supervised name-based categorization) a la
postura que influye en la formación de categorías de manera
top-down, esta juega un papel activo en la formación de
categorías debido a su alto contenido lingüístico27.
De manera general, la atención es un mecanismo que
funge como mediador de otros procesos cognitivos, como
la percepción y la coordinación motora, y funge como un
filtro de selección para el procesamiento de información y
por lo tanto es la base para el proceso de categorización.
El rol del lenguaje en el proceso de categorización
A mediados del siglo pasado el lenguaje tuvo un auge
dentro de las ciencias cognitivas para tratar de explicar la
mente humana. Ha sido un objeto de interés general debido
a su función representacional y comunicativa, es decir, el
lenguaje no sólo es constitutivo de nuestro pensamiento,
sino que nos permite representarnos cosas del mundo y
comunicarlas.
El lenguaje permite recuperar y utilizar la información
mental acerca de categorías de forma más eficiente. Se
identifican dos posturas sobré cómo opera el lenguaje en la
cognición que se han utilizado para hablar sobre la adquisición
27
Kim Plunkett, “The Role of Auditory Stimuli in Infant Categorization”, ResearchGate (2011): 203–22.
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del lenguaje y la categorización. La primera es postulada por
Fodor quien plantea que el lenguaje se encuentra fijo en la
arquitectura neuronal (módulo). Cada módulo es específico y
guarda información única y distinta a otros módulos28. De ser
así, el lenguaje tendría una función meramente comunicativa
e incapaz de penetrar otros sistemas cognitivos. La segunda
postura viene desde el relativismo lingüístico de Whorf, el
cual argumenta que el lenguaje determina la manera que
pensamos, percibimos y procesamos información29. Cabe
señalar que el lenguaje es fenómeno muy amplio y con
distintos vértices, de tal manera que al estudiarlo en la primera
infancia es imposible abarcar lo que implica el fenómeno
en general. Los investigadores utilizan partes de este para
estudiarlo como proceso de dominio general o específico,
así como su semántica, sintaxis, fonología, etc. Sin embargo,
cualquier persona que este o haya estado cerca de un bebé
durante la etapa de adquisición del lenguaje puede percatarse
de al menos dos cosas: la primera implica los balbuceos que
se relacionan con la sensibilidad de los bebés a las fronteras
oracionales; y la segunda es la producción de palabras con
asociaciones simples de tipo a=a, es decir, palabra-objeto.
Estos dos eventos están asociados a dos funciones del
lenguaje: la comunicativa y la referencial, respectivamente.
El papel de las etiquetas en los estudios de
categorización en la primera infancia
Las etiquetas pueden actuar como señales que dan
información extra a los conceptos30, por ejemplo, al nombrar
28
Jerry Alan Fodor, La modularidad de la mente, trad. J. M. Igoa (Morata, 1986).
29
1956).

Benjamin Lee Whorf, Language, Thought and Reality (Barrales,

30
Gary Lupyan y Molly Lewis, “From Words-as-Mappings to Words-asAitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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dos objetos que tienen la cualidad de ser rojos y llamarlos
“rojo”, permite resaltar esa cualidad y utilizarla en otros
objetos que también la tengan. La pregunta específica que
se intenta responder con respecto a la influencia del lenguaje
en el proceso de categorización dentro de la primera infancia
es ¿qué papel juegan las etiquetas lingüísticas en el proceso
de categorización?
Aplicar una etiqueta a objetos similares o con
características en común permite formar una categoría con
el nombre de esa etiqueta en relación con el objeto señalado
por ejemplo, si yo le digo “pelota” a una esfera roja, a
una azul, a una amarilla y a una verde, podemos asociar
el sustantivo pelota a la forma esférica. Por el contrario,
si aplico distintas etiquetas a diversos tipos de objetos la
atención ira dirigida a sus distinciones, para seguir con
el ejemplo, si en vez de “pelota” decimos los colores de
cada una de las esferas la etiqueta referirá a esos colores en
especifíco en vez que a la esfera.
Se encuentran tres tipos de respuesta en los estudios
sobre la influencia de las etiquetas en el proceso de
categorización. La primera respuesta dice que las etiquetas
apoyan la formación de categorías, una etiqueta permite
realizar otro tipo de categorías, es decir, si ya se tiene una
categoría perceptual, aplicar una etiqueta a esa categoría
permite realizar categorías en un nivel más abstracto31. Esta
noción es importante porque implica un avance explicativo
en nuestro sistema de creencias, sistema inferencial y la
adquisición de elementos más complejos del sistema del
Cues: The Role of Language in Semantic Knowledge”, Language, Cognition
and Neuroscience (2017): 1319–337, https://doi.org/10.1080/23273798.2017.
1404114.
31
Sandra R. Waxman, “Specifying the Scope of 13-Month-Olds’ Expectations for Novel Words”, Cognition 70, no. 3 (1999): 35–50.
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lenguaje. La segunda considera que las etiquetas eclipsan
la formación de categorías al interferir un estímulo auditivo
con uno visual, dado que los niños tienen preferencia por
ese estímulo auditivo32. La tercera respuesta dice que son
irrelevantes en el proceso, es decir, las regularidades que
percibe visualmente un bebé simplemente se emparejan
con el estímulo visual33.
Que existan diversas respuestas no implica
necesariamente que el tema se encuentre en una situación
paradójica, si no que añade evidencia sobre el carácter
amplio y flexible del proceso de categorización. Derivado
de sus investigaciones, Plunkett asigna tres roles a las
etiquetas involucradas en el proceso: el rol facilitador, el
rol de invitación a la formación de categorías y el rol que
resalta aspectos comunes de los estímulos. Lo que significa
que las etiquetas pueden cumplir varias funciones en la
formación de categorías. Por ejemplo, ver una golondrina y
un murciélago podrían ser parte de la categoría “animales
que vuelan” por sus características perceptivas, sin
embargo, las etiquetas “ave” y “quiróptero” nos permiten
realizar dos categorías diferentes pese a sus similitudes. En
cambio, aunque tengamos dos animales con características
perceptivas diferentes como un león y una ballena, una
etiqueta como “mamífero” no permite realizar una sola
categoría de ambos animales pese a sus diferencias. Esta
conclusión es importante en esta investigación ya que el rol
que juegan las etiquetas puede variar según las diferencias
individuales de cada niño, de las cuales se hablará en la
siguiente sección.
32
Christopher W. Robinson y Vladimir M. Sloutsky, “Auditory Dominance and Its Change in the Course of Development”, Child Development 75
(2004): 1387–401, https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2004.00747.x.
33
Plunkett, Hu y Cohen, “Labels Can Override Perceptual Categories in
Early Infancy”, 665–81.
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Hasta este punto se ha realizado un esbozo sobre el
proceso de categorización en la primera infancia, se sabe
que los bebés tienen la habilidad de reconocer similitudes
perceptuales y hacer correlaciones de atributos, que esta
forma de categorizar se transforma en presencia de etiquetas
y que la atención está jugando un papel importante en este
proceso. Sin embargo, también se ha mencionado que la
atención es un mecanismo variado, que, si bien se ha puesto
sobre la mesa en relación con la categorización, es necesario
retomar para identificar sus características, problemas y
relaciones con otras facultades cognitivas.
Diferencias individuales: el temperamento y la atención
Imagine el lector a tres recién nacidos, según los hitos del
desarrollo los tres niños prestan atención de manera muy
similar: verían primero figuras muy grandes y en blanco
y negro. Sin embargo, es difícil suponer que todos los
niños tienen acceso o predisposición a ver el mismo tipo de
estímulos, pues existen condiciones innatas, ambientales e
histórico socio-culturales que influyen en los mecanismos
cognitivos de cada niño.
Estas diferencias individuales en la atención pueden
afectar los procesos que utiliza la atención para operar. De esta
manera, se puede inferir que las diferencias individuales en
la atención impactan en diferencias individuales en procesos
como la categorización. Por tanto se busca dar evidencia de
que las diferencias individuales en el temperamento implican
diferencia en el proceso de categorización.
La Atención
La atención como proceso tiene una historia larga que ha
cambiado y aumentado conceptualmente su complejidad.
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Sin embargo, la capacidad selectiva de la atención es una de
las características que se han mantenido en la definición. De
tal manera la atención es un proceso selectivo que permite
identificar y priorizar lo más relevante de un conjunto de
información diversa percibida de los sentidos, poniendo en
marcha mecanismos de distribución de recursos que operan
de manera simultánea o coordinada34. La atención es diversa
y variada, tiene varios tipos dependiendo de la vía de entrada
(visual, auditiva, háptica), su forma de operar (sostenida,
conjunta, dirigida) y según la fuente del estímulo a atender
(endógena, exógena). Operacionalmente ha sido tratada
de diversas formas: como filtro, como un foco, como un
conjunto de recursos, como una serie de redes, entre otras;
y todas estas formas pueden ser enmarcadas en varios tipos
de modelos teóricos de estudios de la atención35.
Modelos de Atención
En esta sección veremos tres tipos de modelos teóricos de
la atención que tratan de clasificar los diversos modelos
teóricos, estos son:
1. Modelos de recursos limitados. Estos modelos se
pueden dividir entre los que postulan que la atención es
una capacidad única del funcionamiento cognitivo y los
que plantean que está compuesta por diversos tipos de
recursos. Los primeros tienen el interés de entender cómo
la capacidad atencional puede realizar más de dos tareas
a la vez postulando que existe una capacidad central
que reparte el procesamiento de los diversos estímulos.
34
Alejandra Carboni y Gabriel Barg, “Atención”, en Manual de introducción a la psicología cognitiva, ed. Alejandro Vásquez Echeverría (UCUR,
2016), 33–49.
35
Carboni y Barg, “Atención”, 33–49.
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El segundo postula que la atención se vale de recursos
múltiples cuando la “demanda” de la atención supera la
“oferta” (cuando varias tareas compiten por el mismo
recurso). En estos casos se buscan recursos que sirvan
como sustitutos para satisfacer la demanda de atención36.
2. Modelos integradores. Estos modelos postulan que la
atención requiere de otros mecanismos para operar de
manera adecuada. En estos modelos se encuentran los
que intentan responder el problema de Binding, el cual
contiene una especie de paradoja sobre el conocimiento
de los objetos. Por un lado, parece que la atención
selecciona una sección de la realidad para conocer, sin
embargo, los seres humanos conocemos los objetos
enteros y no como algo separado. Uno de los modelos que
tratan de explicar esto es la Feature Integration Theory
en la cual se postula que la construcción de conocimiento
del objeto lleva una serie de pasos que van desde una
fase preatencional que procesa las características físicas,
una fase de selección y combinación, culminando en la
representación y almacenamiento de la información37.
Estas posturas resultan interesantes en el dialogo con la
forma en que categorizamos el mundo, sea de manera
holística o analítica.
3. Modelos de selección. En este tipo de modelo la atención
es vista como si fuera la luz de una linterna que se desplaza
enfocando solo una parte de la pared. Dicho foco no es
estático, puede ajustarse dependiendo de varios criterios,
por ejemplo, la tarea planteada, el objeto y el espacio. De
36
David Navon y Daniel Gopher, “On the Economy of the Human-Processing System”, Psychological Review 86, no. 3 (1979): 214.
37
Anne Treisman, “Representing Visual Objects”, Attention and Performance 14 (1993): 163–75.
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tal manera, la atención puede definirse como un proceso
selectivo de capacidad limitada para procesar información38,
que da direccionalidad hacia un objeto u evento39. La
definición de atención que utilizará este trabajo se produce
de este tipo de modelos.

En este modelo también entran las teorías que ven a
la atención como si fuese un filtro, sin embargo, la atención
como filtro no es una postura idónea para esta revisión
ya que postulan que el filtro atencional es tiene como
característica la conciencia de la atención y en estudios de
la primera infancia es complicado sostener que el bebé es
consciente, ya que aún no hay noción de sí mismo.
Pese a que todas las definiciones de atención llevan
un proceso de selección por definición, para cuestiones
teoricas nos enfocaremos en la atención que no implique
intencionalidad clara del sujeto. Si bien la intencionalidad
se ha relacionado a la atención conjunta alrededor de los
9 meses de edad, en el bebé, para fines de esta revisión
no entraremos en esa discusión y nos enfocaremos en la
forma en que la atención opera para generar categorias.
Por consiguiente mostraremos que la atención parece estar
determinada por otras facultades donde son consideradas
las diferencias individuales.
Modelo de redes atencionales
Posner y Boies proponen la existencia de diferentes
subsistemas atencionales, de los cuales se distinguen tres
redes funcionales y estructuralmente diferentes:
38
Elizabeth A. Styles, Psicología de la atención (Editorial Centro de
Estudios Ramón Areces, 2010).
39
Mary K. Rothbart, Brad E. Sheese, y Michael I. Posner, “Executive
Attention and Effortful Control: Linking Temperament, Brain Networks, and
Genes”, Child Development Perspectives 1, no. 1 (2007): 2–7.
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a. Red de orientación. Permite identificar el espacio
específico de búsqueda, esta permite identificar un
estímulo que aparezca de forma abrupta, sea relevante
o novedoso. Se identifica en las áreas parietal superior,
colículo superior, núcleo pulvinar, unión temporoparietal
y campos oculares frontales. Se sabe también que la
acetilcolina le sirve como neuromodulador40.
b. Red de alerta. Está asociada al estado y mantenimiento
de vigilancia. Se localiza en el tálamo, locus coeruleus,
corteza frontal y parietal posterior. La norepinefrina es
su principal neuromodulador41.
c. Red ejecutiva. que se encarga de la detección de
señales, de inhibir la respuesta primaria para responder
correctamente a una respuesta secundaria con la
finalidad de realizar una ejecución voluntaria y resolver
conflictos42.
A partir de la postulación de estos subsistemas
Posner y colaboradores han realizado diversos estudios
sobre la forma de operar de las redes atencionales. Entre
estos estudios se ha puesto interés en las diferencias
individuales inter e intra sujeto permitiendo así la relación
con facultades que den cuenta de esas diferencias, como lo
es el temperamento.
Temperamento
El temperamento se ha sido estudiado desde la Grecia
antigua con el medico Hipócrates de Cos, quien postuló
40
Rothbart, Sheese, y Posner, “Executive Attention and Effortful Control: Linking Temperament, Brain Networks, and Genes”, 2–7.
41
Rothbart, Sheese, y Posner, “Executive Attention and Effortful Control: Linking Temperament, Brain Networks, and Genes”, 2–7.
42
Rothbart, Sheese, y Posner, “Executive Attention and Effortful Control: Linking Temperament, Brain Networks, and Genes”, 2–7.
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la teoría de los cuatro humares. Estos son: sangre, bilis
amarilla, bilis negra y flema. Los seres humanos sanos
tienen estos fluidos en la misma cantidad, mientras que
la enfermedad está relacionada con el desequilibrio de
los mismos fluidos. Siglos más tarde, el médico Galeno
se basó en los cuatro humores descritos por Hipócrates
para describir cuatro tipos de temperamento: sanguíneo,
colérico, melancólico y flemático43. Lo interesante de estas
dos posturas del temperamento, y que se sigue manteniendo
hasta la actualidad es que ambas relacionan reacciones
fisiológicas con la conducta del individuo y sus emociones.
A finales del siglo pasado se plantearon diversas
posturas sobre el temperamento, de las cuales no hay
un consenso específico sobre la definición de el mismo.
En ellos hay algunas similitudes y varias diferencias. A
continuación, se describirán cinco posturas actuales.
Teoría Conductual-Genética del Temperamento
de Buss y Plomin
Los psicólogos Arnold Buss y Robert Plomin estudiaron los
casos de varios pares de gemelos, preguntándose si al ser
tan similares físicamente sería posible que lo fueran en su
carácter y forma de comportarse. Encuentran que gemelos
idénticos comparten más rasgos temperamentales que los
gemelos fraternos. A partir de estos estudios postulan su teoría
conductual genética, en la que definen el temperamento como
una serie de rasgos heredados genéticamente que aparecen
a lo largo del primer año de vida y que están sumamente
relacionados con la personalidad44. Sin embargo, para ellos
43
Jan Strelau, Temperament: A Psychological Perspective (Springer
Science &amp; Business Media, 1998).
44
Arnold H. Buss y Robert Plomin, Temperament: Early Developing
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su concepto excluye todas las diferencias individuales que
no sean un rasgo de la personalidad, como la inteligencia y
en este caso, la atención.
Las 9 Rasgos del Temperamento Infantil. Thomas y Chess
Alexander Thomas y Stella Chess realizaron una serie
de estudios longitudinales para describir su concepto de
temperamento. Dicho concepto consiste en un conjunto
de componentes estilísticos del comportamiento de base
biológica. Estos investigadores postulan 9 rasgos del
temperamento que son: nivel de actividad, regularidad
rítmica, aproximación o aislamiento, adaptabilidad, umbral
de respuesta, intensidad de reacción, cualidad de humor,
distractibilidad y persistencia y capacidad de atención.
Los 9 rasgos son relativamente estables, pero pueden ser
cambiados por factores ambientales. De tal manera que los
padres y/o cuidadores de los niños son importantes en los
cambios de estos rasgos, característica a la que Thomas
y Chess le llaman bondad de ajuste45. En esta postura
podemos apreciar que un rasgo del temperamento está
relacionado con la capacidad de persistencia de atención,
esto es importante dada la relación que este trabajo busca
con el mecanismo atencional. Sin embargo, hay algunas
críticas en esta teoría con las cuales no coincidimos. La
primera es que la descripción de los tipos de temperamento
son conceptos ambiguos, como “difícil” o “agradable”, lo
cual imposibilita una descripción adecuada para los rasgos
temperamentales. Segundo que esta postura esta centrada
en la interacción bebé-adulto, esto implica una variable
extra: en el adulto. Si bien es importante la variable del
Personality Traits (Erlbaum, 1984).
45
Alexander Thomas y Stella Chess, Temperament and Development (Brunner/Mazel, 1977).
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adulto como mediador social y posible agente para la
modificación del temperamento, en este trabajo no es una
prioridad actual, pues se trata de entender primero las
facultades con las que el bebé viene dotado.
Teoría del Desarrollo del Temperamento Centrada en las
Emociones
Esta teoría fue postulada por Hill Goldsmith y Joseph
Campos se basan en la teoría de las emociones primarias
de Paul Eckman y definen al temperamento como las
diferencias individuales en la manifestación, experiencia y
expresión de las emociones primarias básicas46. Al igual
que Thomas &amp; Chess, su definición de temperamento
está relacionada con la conducta de las habilidades en
contextos sociales. Entres sus criterios de inclusión al
concepto del temperamento se encuentra el hecho de que
el temperamento es exclusivamente emocional, mientras
que su criterio de exclusión implica que no incluye factores
cognitivos o perceptuales. Por sus criterios de exclusión
esta postulación no es idónea para este trabajo, ya que no es
posible relacionarla con el mecanismo atencional ni con el
proceso de categorización.
Teoría Regulativa del Temperamento de Strelau
Jan Strelau y colaboradores definen temperamento como
los rasgos de la personalidad relativamente estables que
se expresan en características energéticas y temporales
de reacciones y comportamientos. Se manifiesta desde
la infancia temprana y se puede modificar por factores
46
Harold Hill Goldsmith y J. J. Campos, “The Structure of Temperamental Fear and Pleasure in Infants: A Psychometric Perspective”, Child Development 61, no. 6 (1990): 1944–964.
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ambiantales47. Su definición comparte conceptos con la
teoría de Rothbart y Derryberry, como lo son reactividad y
autorregulación, sin embargo para Strelau el temperamento
esta orientado hacia el adulto, es decir, el adulto es un
factor importante para su mantenimiento o modificación.
Por lo tanto, tal y cómo lo vimos en la postura de Thomas
y Chess, esta orientación hacia el adulto no nos es idónea
actualmente para el presente trabajo.
Teoría Psicobiológica de Rothbart y Derryberry
La teoría psicobiológica de Mary Rothbat y Douglas
Derryberry definen el temperamento como las diferencias
individuales y constitucionales en la reactividad y
autorregulación, estas son relativamente estables y
con base biológica. Desglosando esta definición en sus
conceptos centrales tenemos por un lado las características
de ser diferencias individuales y constitucionales, donde
las diferencias individuales refiere a distintas maneras
en que se pueden manifestar tanto la reactividad, como
la autorregulación. La característica ser constitucional se
refiere a la estructura biológica relativamente duradera
y que es influenciada por la herencia, la maduración y la
experiencia48. Por otra parte, la reactividad se refiere a la
excitabilidad de los sistemas conductuales y fisiológicos,
es decir, la reactividad cognitiva, neuroendocrina, somática
y autonómica. Los parámetros de respuesta en los que se ve
reflejado son el umbral, la latencia, la intensidad, subida y
47
Jan Strelau, “The Location of the Regulative Theory of Temperament
(RTT) among Other Temperament Theories”, en Foundations of Personality
(Springer Netherlands, 1993), 122.
48
Harold Hill Goldsmith y Mary K. Rothbart, “Contemporary Instruments for Assessing Early Temperament by Questionnaire and in the Laboratory”, en Explorations in Temperament, ed. J. Strelau y A. Angleitner (Plenum
Press, 1991), 256.
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tiempo de recuperación., Mientras que la autorregulación
se refiere a procesos que facilitan o inhiben la reactividad.
Entre estos procesos incluyen la atención, lo cual vuelve
conveniente esta teoría para enlazarla con una de las
variables de estudio de este trabajo49.
Rothbart postula una serie de dimensiones a
evaluar [mencionadas arriba] que se relacionan con tres
subdimensiones del temperamento. Estas subdimensiones
del temperamento son: a) Extraversión, relacionada con
la impulsividad, el placer de alta intensidad, el nivel de
actividad y la poca timidez; b) Afecto Negativo, relacionado
con la tristeza, el malestar, la frustración, el miedo y la baja
autotranquilación y; c) Control Esforzado el cual focaliza
la atención, se encarga del control inhibitorio, del placer de
baja intensidad, y la sensibilidad perceptual.
Hasta ahora hemos visto distintas teorías y conceptos
del temperamento, para Buss y Pomin son una serie de
rasgos asociados a la personalidad y se van definiendo
a lo largo de la vida. Thomas y Chess lo deslindan de la
personalidad, las habilidades y la motivación para darle un
carácter más comportamental. En Goldsmith está asociado
a las emociones primarias y la actividad motora derivada
de estas. Para Strelau esta centrado en el adulto, es parte
de la personalidad y se puede modificar por cuestiones
ambientales. Mientras que para Rothbart tiene una
estabilidad relativa, se basan en diferencias individuales y
tienen un componente principalmente biológico.
Si bien cada una de estas posturas tienen diferentes
límites en los criterios sobre estilos comportamentales, su
estabilidad y las dimensiones psicológica que abarca, todas
49
Goldsmith y Rothbart, “Contemporary Instruments for Assessing Early Temperament by Questionnaire and in the Laboratory”, 268.
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tienen en común que los rasgos temperamentales se reflejan
conductualmente y que tienen una base biológica.
Relación entre temperamento y atención:
Rothbart y Posner
En el año 2015 las redes sociales se inundaron de fascinación
e incredulidad con la ilusión óptica de un vestido blanco
y dorado ¿o era negro y azul?, algunas personas veían el
vestido blanco y dorado, mientras que otras lo veían negro
y azul. Ninguna creía que hubiera personas viéndolo de la
combinación distinta a la que ellos lo veían. Varios expertos
salieron a tratar de explicar la razón de la ilusión óptica del
vestido, dicha explicación no llegaba a más que la diferencia
de percepción de los distintos cerebros, es decir, los cerebros
son diferentes y cada uno puede estar percibiendo la realidad
de forma diferente. Ejemplos como este hay varios, el patoconejo de Wittgenstain es otro de ellos. ¿A qué se debe que
unos vean primero un pato y otros un conejo? Si bien no se
puede dar por hecho que el temperamento sea el causante
de la diferencia de visión de estos fenómenos ópticos, en
esta sección se intentara enlazar la noción de que unas
características del temperamento pueden estar influyendo
en la forma de atender la realidad.
Por una parte, la mayoría de los estudios pioneros en
atención visual (seguimiento de la mirada y habituación
visual infantil) se han enfocado en las diferencias
individuales de la atención, es decir, cómo cambia la
atención de un individuo a otro. Dejando así evidencia de
que no todos ponen atención a las mismas características de
los objetos. En ese sentido vale la pena preguntarse ¿de qué
dependen estas diferencias individuales?
La postura que empata con este trabajo es la de
Rothbart y Derryberry por verias razones, primero
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porque esta fundamentada en respuestas fisiológicas del
organismo, segundo porque esta orientada en el niño y este
trabajo busca un enfoque en el individuo, tercera porque
permite la interacción con otros mecanismos, como la
atención, cuarta porque los conceptos que utiliza, como
la reactividad y autoregulación las cuales comulgan con
la teoría de las redes atencionales de Posner. Por último y
no menos importante, no sólo comulgan, sino que ambos
investigadores trabajaron juntos desde sus respectivas
teorías para enlazar teóricamente temperamento y atención.
En ese sentido los tres tipos de subdimensiones del
temperamento (Extraversión Afecto Negativo y Control
Esforzado empata con las redes atencionales descritas
por Petersen y Posner, principalmente en la noción de
autorregulación y reactividad, pues la atención también se
sirve de la autorregulación y la reactividad para operar. Si
bien hay estudios que sugieren que el tipo de temperamento
influye en la forma de operar de las redes atencionales50,
estos estudios están basados en niños de la segunda y
tercera infancia, mientras que en la primera infancia los
estudios son escasos.
La categorización. Relaciones de las variables.
Atención y lenguaje
En cuanto a la relación entre el lenguaje y la atención se
identifican dos líneas de investigación a los estudios sobre
la atención a estímulos lingüístico (etiquetado) dentro del
proceso de categorización. La primera línea lleva al estudio
de la atención auditiva y cómo esta interfiere con la atención
visual. En otras palabras, cuando un bebé mantiene la
atención a un estímulo visual y se le presenta un estímulo
50
M. V. Miramontes, “Temperamento y las redes atencionales”, Tesis no
publicada, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2019.
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auditivo, el bebé da preferencia al estímulo auditivo (como
lo vimos en el marco de la categorización conceptual).
Mientras que la segunda deja de lado la atención auditiva
y pone en evidencia la correlación del lenguaje con el
seguimiento de la mirada. Es decir, cuando se presenta un
estímulo visual y se acompaña de un estímulo lingüístico,
el segundo impacta en el seguimiento de la mirada sobre el
primero, lo que le permite identificar las correlaciones51. En
esta segunda línea se considera que la información visual
es más específica sobre los puntos que se atienden de los
objetos cuando hay estímulos auditivos, que la información
auditiva. También nos llama la atención el papel del lenguaje
como tal, pues en la primera línea se habla de estímulos
auditivos, los cuales son de tipo sólo auditivo (e.g. el sonido
de un xilófono) a comparación de los segundos estudios
que consideran sonidos con una estructura gramatical, es
decir, el sonido es lingüistico.
La atención visual es relevante para la formación de
categorías, pues los bebés tienen una propensión natural a
dirigir su mirada a estímulos y los movimientos oculares
permiten inferir percepciones del mundo externo. Desde
los estudios que incluyen etiquetas Althaus &amp; Mareschal
evidencian que las etiquetas dirigen la atención visual en
niños de 12 meses de edad a los puntos en común de objetos
para realizar una nueva categoría, sin embargo, en niños de 8
meses no tuvieron este efecto52. Este estudio deja evidencia
de que los bebés atienden durante más tiempo al objeto
cuando hay lenguaje de por medio, independientemente si
hay etiqueta.
51
Nadja Althaus y Gert Westermann, “Labels Constructively Shape Object Categories in 10-Month-Old Infants”, Journal of Experimental Child Psychology 9, no. 7 (2016): 7.
52
Nadja Althaus y Denis Mareshal, “Labels Infants’ Attention to Commonalities During Novel Category Learning”, PLOS ONE 9, no. 7 (2014),
https://doi.org/10.1371/journal.pone.0099670.
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Temperamento, Atención y Lenguaje
Aún no hay acuerdos sobre qué aspectos de la atención
pueden considerarse como parte del temperamento. Sin
embargo, se puede inferir teóricamente que aspectos como
la extraversión, el control esforzado y el afecto negativo
influyen en la medida en que los niños se comprometen
atencionalmente con un estímulo. Esta inferencia se
sustenta a partir de un estudio de Dixon &amp; Smith53 donde
relacionaron temperamento, la habituación visual y el
vocabulario en niños de 5, 13 y 20 meses. Encontraron
que niños de 5 meses con puntuaciones bajas en el enfoque
atencional temperamental se habituaban más rápido. Estos
mismos niños a los 20 meses tienen amplios vocabularios
productivos. Por otra parte, niños de 5 meses con
puntuaciones altas en enfoque atencional temperamental,
se habituaban más lento y a los 20 meses tenían amplios
vocabularios receptivos. De estos resultados hay al
menos dos cosas que llaman la atención. La primera con
relación a habilidades sociales, pues los bebés que suelen
ser más extrovertidos procesan información más rápido
y tienen más habilidad para producir palabras, es decir,
las habilidades asociadas a la sociabilidad se encuentran
más desarrolladas. Por otra parte, los niños que suelen ser
más introvertidos, procesan información más lento, pero
comprenden más el vocabulario de los otros. La segunda,
tiene relación con aspectos del desarrollo, pues implica
que la velocidad de procesamiento es solo una diferencia
que no implica, necesariamente, un retraso o adelanto en
el desarrollo.
53
Wallace E. Dixon y P. Hull Smith, “Attentional Focus Moderates Habituation–Language Relationships: Slow Habituation May Be a Good Thing”,
Infant and Child Development 17 (2008): 95–108, https://doi.org/10.1002/
icd.490.
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Esta información concuerda con los hallazgos
de McConell &amp; Bryson54 sobre estados emocionales y
desconexión atencional, dónde encontraron que bebés de 6
meses que tienden a sonreír más, también desenganchan su
atención más rápidamente que los niños que suelen ser más
serios. Es decir, niños con mayor extroversión tienden a
mirar menos tiempo que los niños con alto control esforzado.
Yendo un poco más lejos y relacionando el temperamento
con la atención y la categorización, Vonderlin, Pahnke
y Pauen55 encontraron que niños de 7 meses con baja
actividad motora, atienden por más tiempo y tuvieron
mejores respuestas de categorización. Por tanto, uniendo
las variables que se verán en las hipótesis de este trabajo,
los niños que tienen mayor control esforzado también son
los que más atienden y tienen mejor capacidad de respuesta
en tareas de categorización, así como comprensión del
lenguaje. Por otra parte, niños que sonríen más y tienden
a tener más habilidades sociales, atienden menos (o
más rápido), tienen aparentemente menor respuesta de
categorización, pero un mejor uso del lenguaje.
Estas inferencias permiten realizar la pregunta
sobre el papel que pueden estar tomando las etiquetas en
el desarrollo cuando se categoriza. El estudio de Dixon &amp;
Smith, aparte de relacionar aspectos del temperamento y
habituación visual, incluye la variable del lenguaje, que
es pertinente para este estudio y atiende las diferencias
individuales en la primera infancia, sin embargo, deja fuera
el proceso de categorización.
54
Beth A. McConnell y Susan E. Bryson, “Visual Attention and Temperament: Developmental Data from the First 6 Months of Life”, Infant Behavior
and Development 28, no. 4 (2005): 537–44.
55
Eva Vonderlin, Janna Pahnke, y Sabina Pauen, “Infant Temperament
and Information Processing in a Visual Categorization Task”, Infant Behavior
and Development 31, no. 4 (2008): 559–69.
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Conclusiones
Recapitulando, la categorización es un proceso que influye
de forma significativa a nuestra forma de conocer el mundo.
Este proceso se vale de mecanismos como la atención y
facultades como el lenguaje para cambiar conforme avanza
la experiencia, sin embargo existe una facultad poco
estudiada en los procesos de categorización que impacta a
la atención y al lenguaje y por ende, podemos suponer que
también impacta a la forma de categorizar.
En ese sentido el temperamento, al estar estrechamente
relacionado con la atención y el lenguaje y tener una amplia
gama de rasgos, nos permite varias posibilidades de ser en
el mundo. Si bien en los estudios dentro de la psicología los
acotamos en subdimensiones, con la intención de delimitar
las variables, nuestras relaciones sugieren que la intensidad
de los rasgos temperamentales pueden influir en nuestra
forma de categorizar y por tanto de conocer.
El temperamento también está muy asociado a
nuestras tendencias de socialización y de regulación
de emociones. Pese a que la teoria psicobiológica de
Rothbart está más enfocada a las respuestas fisiológicas y
conductuales, estás respuestas también están relacionadas
con respuestas emocionales. Por tanto, nuestra postura
sobre el temperamento empata de forma idonea con un
proyecto Spinocista de los afectos. Recordemos que
Spinoza comenta que “los afectos del cuerpo aumentan o
disminuyen la potencia al actuar”, siendo estos innatos o
adquiridos, lo que influye en nuestra forma de conocer56. Es
así como vemos el temperamento como un concepto cercano
a los afectos. De este modo podemos concluir que en 1) la
56
Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico (Tecnos,
2007), 199.
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adquisición de las categorias se da en base a la experiencia,
2) en ella influyen mecanismos innatos, como lo es la
atención, 3)facultades aprendidas de la experiencia, como
el lenguaje también transforman la forma de categorizar y
4) el temperamento como facultad innatas que contienen
diferencias individuales, al relacionarse con la atención y
el lenguaje, puede estar influyendo fuertemente en la forma
de categorizar.
Finalmente dejamos para la reflexión y discusión
la pregunta ¿qué implicaciones tiene en otros ambitos de
la filosofía (cómo en la ética) suponer que nacemos con
una forma indicudual de conocer y categorizar el mundo?
¿Cómo cambiaria esto nuestras perspectivas sobre la
verdad y la corrección? ¿Podemos cambiar nuestra manera
de conocer?
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista: defensa
de la tierra y critica al mundo unificado por la
técnica1
Carl Schmitt versus the socialist partisan:
defense of the earth and criticism of the world
unified by technology
Carl Schmitt contre le partisan socialiste:
défense de la terre et critique du monde unifié par
la technologie
Raúl Jorge Alberto Rodríguez Garza2
Resumen: El presente trabajo pretende explicar la critica de Carl
Schmitt hacía el proyecto racionalista que era el mundo unificado.
La figura de importancia en dicho proyecto era el partisano, que,
bajo el influjo de Lenin, tuvo una transfiguración, pues dicha
figura ya no sería un defensor irregular de un orden concreto, sino
un transgresor del orden que busca rehacer el mundo, para hacer
posible su proyecto ideológico.
Palabras clave: unidad; mundo; partisano; Occidente; tradición.

1
Agradezco a Luis Alfonso Gómez Arciniega por sus comentarios y correcciones al texto.
2
Universitat Abat Oliva CEU, Barcelona.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

Abstract: The present work aims to explain Carl Schmitt’s
criticism of the rationalist project that was the unified world.
The important figure in this project was the partisan, who, under
the influence of Lenin, had a transfiguration, since this figure
would no longer be an irregular defender of a specific order, but a
transgressor of the order who seeks to remake the world, to make
his ideological project possible.
Key words: unity; world; partisan; West; tradition.
Résumé: Cet article vise à expliquer la critique de Carl Schmitt à
l›égard du projet rationaliste qu›était le monde unifié. La figure
importante de ce projet était le partisan qui, sous l›influence de
Lénine, a subi une transfiguration, puisque cette figure ne serait plus
un défenseur irrégulier d›un ordre spécifique, mais un transgresseur
de l›ordre qui cherche à refaire le monde, pour rendre possible son
projet idéologique.
Mots-clés: unité; monde; partisan; occident; tradition.

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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 152-203

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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

Orden y espacialidad
Para el presente análisis sobre el concepto del partisano en
la obra de Carl Schmitt es menester considerar, en primer
lugar, la dimensión espacial de los fenómenos políticos,
toda vez que ésta, según el pensador alemán, determina el
ordenamiento jurídico y político. Todo pensador serio que
pretenda dilucidar la dimensión política y la formación
de comunidades humanas sabe que el orden y el caos son
los temas más importantes por considerar en este rubro.
Tanto los grandes mitos antiguos como las constituciones
modernas giran en torno a dichos tópicos. El orden que
reemplaza a la violencia entre grupos humanos posibilita
el asentamiento de una comunidad determinada en un
territorio concreto, el cual, tras dicha apropiación, queda
dotado de significado simbólico y religioso. Así, los mitos
antiguos y modernos trazan el ordenamiento que regirá la
vida social. 3 Dios, en el Antiguo Testamento, vence al caos
marítimo representado en el gran Leviatán, permitiendo
así que la comunidad hebrea se ordene en torno al Dios
que salva a su pueblo de la muerte mediante una tierra
sagrada que representa el centro del mundo. Este mito
no se diferencia mucho de la narrativa que ejemplifica la
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948),
pensada para ordenar al mundo tras las guerras mundiales.
Según la mitología de este nuevo derecho internacional, el
desorden de estos fenómenos bélicos fue ocasionado por el
orden jurídico anterior.
La tierra, diría Carl Schmitt, es “madre del derecho”,
porque es el principio que permite ordenar la comunidad
conforme al orden metafísico. La tierra ocupada por un
3
Mircea Eliade denominaría dicho fenómeno como axis mundi, es decir,
la carga simbólica y mítica que contiene una tierra que fundamenta una comunidad humana bajo el orden de los dioses.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

grupo de personas no es concebida sencillamente como un
recurso a explotar para satisfacer necesidades básicas, sino
como una relación del hombre con lo real que le permite
ordenar su vida en concordancia con el orden sagrado que
le salva del caos. De dicha sacralidad de lo telúrico nace
el derecho: “Así, la tierra está unida al derecho de manera
triple. Lo contiene en sí mismo como premio del trabajo;
lo revela en sí misma como límite firme, y lo lleva sobre sí
misma como signo público del orden. El derecho es terrenal
y vinculado a la tierra”.4 En consecuencia, la posesión de una
parcela no solo tiene motivos de supervivencia biológica,
sino que adquiere una carga simbólica que une íntimamente
a cada pueblo con un territorio determinado. La historia de
cada pueblo permea la tierra donde habita, transformando
ésta en un centro mítico que aparta al ser humano del caos.
La tierra es, entonces, fuente de derecho y de unidad. La
unidad refleja el orden como producto del trabajo que hace
una comunidad humana sobre la tierra firme.5 Sin embargo,
el ser humano no solo se topa, en términos espaciales, con
el elemento de la tierra, sino que también aparecen el agua,
el aire y el fuego. Sin embargo, en la Antigüedad, antes
de los grandes avances tecnológicos6, las sociedades, según
Carl Schmitt, veían una contraposición entre el agua y la
4

Carl Schmitt, Nomos de la tierra (Editorial Struhart y Cia., s.f.), 21.

5
Señala Monserrat Herrero López: “La teología está inserta en la continuidad política de un pueblo, para el cual “la religión de sus antepasados, los
días de fiesta oficiales y el deum colere kata ta nomina resultan esenciales para
identificar su patrimonio, sucesión legítima y a sí mismos”. Esto era patente en
la polis griega y en la civitas romana. La religión pertenecía al orden mismo de
la ciudad.” Monserrat Herrero López, El nomos y lo político: la filosofía política
de Carl Schmitt (Edición EUNSA, 2007), 414.
6
Schmitt dirá que, en la época de la industria, el aire comenzará a tener
una importancia relevante como “espacio vacío”. El Grifo, el gran pájaro, Ziz
o el soberano del aire tendrá la misma importancia del Leviatán y Behemont.
La industrialización del mundo posibilitará el “reino del aire”. Franco Volpi, El
poder de los elementos (Editorial Trotta , 2007), 83.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

tierra, entre la firmeza del suelo y el caos acuático que
afectaba las formas de vida. Así, mar y tierra representaron
en la mentalidad del hombre premoderno la lucha entre
la firmeza del orden terreno y el desorden de las aguas
embravecidas. Si en la tierra era posible trazar reglas y
límites, en el mar, por el contrario, ningún trazado humano
tenía esperanzas de perdurar ante el movimiento incesante
de las olas. La historia universal, en consecuencia, según
Schmitt, es la lucha entre los poderes telúricos contra los
marítimos, entre el orden y el desorden; entre lo delimitado
y lo ilimitado.
La historia universal es la historia de la lucha entre
las potencias marítimas contra las terrestres y de las
terrestres contra las marítimas. (…) Desde antiguo
se ha resaltado la oposición elemental de la tierra y
el mar, y todavía a fines del siglo XIX era imagen
muy en boga el representar la tirantez de relaciones
a la sazón existente entre Inglaterra y Rusia como
la lucha entre un oso y una ballena. La ballena es
aquí el gran pez mítico, el Leviatán, sobre el que
volveremos a decir algo más adelante; el oso, uno
de los muchos representantes simbólicos de la
fauna terrestre. Según interpretaciones medievales
de los llamados cabalistas, la historia universal es
una pugna entre la poderosa ballena, el Leviatán, y
un no menos poderoso animal terrestre, el Behemot,
al que representaban como un toro o elefante.7

La tierra, siendo un punto fijo y estable, se contrapone
al mar, caracterizado por la inestabilidad y ausencia de
límites: “El mar no conoce tal unidad evidente de espacio y
derecho, de ordenación y asentamiento”.8 Cuando Schmitt
7

Carl Schmitt, Mar y Tierra (Trotta, 2007), 26.

8
Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 22.
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habla del mar como lugar libre, se refiere a que éste no
conforma un territorio estatal y, por lo tanto, es accesible
a todos los actores políticos en igualdad de condiciones.9
El mar, como la tierra, da al hombre riqueza, pues ahí hay
perlas, peces, minerales y otros grandes tesoros, pero, a
diferencia de la tierra, en éste no es posible plasmar el trabajo
humano para la extracción de dichos recursos. Los barcos
que cruzan los mares no dejan huellas: “Sobre las olas, todo
es ola”.10 El mar, según Schmitt, no posee un carácter en
el sentido original de la palabra griega charasseí: grabar,
rasgar, imprimir. El mar es libre.11 La tierra posibilita la
particularidad; el mar, por el contrario, es un reflejo de
universalidad. Es importante esta contraposición para
explicar de forma plena Teoría del partisano. Aunque más
adelante se explicará de manera más detallada, desde ahora
puede adelantarse que el orden marítimo que desarrollará
Inglaterra y que culminará con la revolución socialista
ocasionará la crisis del Ius publicum europaeum, que
Schmitt tanto defendía. Pero antes de introducir ese tema
será necesario explicar el fenómeno de la política como
pluralidad de órdenes sociales.
Pluralidad de órdenes sociales.
La configuración del nomos
Las sociedades humanas toman posesión de un terruño y
ordenan la vida social bajo una carga simbólica determinada.
Ahora bien, cada grupo humano asentado en un territorio
determinado desarrolla una historia particular que dota
al espacio de una carga mítica y confiere al grupo social
un orden que los mantienen protegidos del caos exterior.
9

Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 22.

10

Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 22.

11
Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 22.
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Esto deriva en la pluralidad de diversos órdenes políticos.
Dicha diversidad fomenta una tensión natural entre grupos
humanos, que se busca dirimir mediante el derecho y, de
esta manera, salvaguardar el orden. La guerra es, pues, una
realidad latente en el mundo político por las diferencias
existenciales de los pueblos. La delimitación del conflicto
para que éste no derive en una violencia intensa que pueda
amenazar la aniquilación de un pueblo es, por lo tanto, el
propósito del derecho. La lucha entre los órdenes humanos
suele girar en torno a la protección de su orden concreto, su
historia y el mito fundador de dichos grupos. La relación
amigo-enemigo, concepto de Carl Schmitt para entender el
fenómeno de la política, sale entonces a relucir.
La ordenación del mundo mediante un nomos, es decir,
mediante el fundamento jurídico que mitiga la posibilidad
de conflicto, supone la relación amigo-enemigo, es decir,
la posibilidad de la guerra que amenaza con dinamitar el
orden. A lo largo de la historia han existido diversos modos
de orden bajo un derecho de gentes (Ius gentium), es decir,
un ordenamiento que diversos pueblos aceptan para evitar y
delimitar el conflicto (piénsese, por ejemplo, en el Imperio
romano, la cristiandad medieval y el Ius publicam europaeum).
Cada uno de estos nomos tiene un eje fundamental: mientras
que en la cristiandad medieval la Iglesia fungía como centro
del mundo y del orden político, en la época moderna, el
Estado será el nuevo eje alrededor del cual se ordena se la
vida comunitaria. El Ius publicum europaeum representó el
nomos de la tierra fundamentado en la razón estatal. Para
Carl Schmitt, la grandeza de Europa consistió en imaginar un
orden jurídico que logró contener el conflicto por más de tres
siglos. Schmitt admiraba la hegemonía jurídica de Europa
sobre el resto del mundo, pues el Ius publicum europaeum
había logrado conformar un nomos efectivo para neutralizar
el conflicto. Toda la historia de Europa, a ojos de Carl Schmitt,
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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es la búsqueda de una posibilidad de neutralizar el conflicto:
“En Europa la humanidad está siempre saliendo de un campo
de batalla para entrar en un terreno neutral, y una y otra vez
el recién alcanzado terreno neutral se vuelve nuevamente
campo de batalla y hace necesario buscar nuevas esferas de
neutralidad”.12
El continente europeo conforma, a ojos de Carl
Schmitt, un principio civilizador gracias a la Iglesia y al
Estado, núcleo de instituciones que entendieron plenamente
lo político. Por un lado, la tradición cristiana ordenó a
los diversos pueblos europeos bajo la Iglesia como eje
espiritual. Sin embargo, tras la crisis del orden cristiano
suscitada por los descubrimientos del “nuevo mundo”,
la situación problemática del derecho de gentes tras el
contacto de los europeos con los naturales de las nuevas
tierras y la Reforma que dividió la cristiandad en diversas
confesiones, el fundamento del orden jurídico basado
en la teología caducó y el orden estatal del Ius publicum
europaeum emergió como esfera neutralizadora.13 Ahora
bien, el orden jurídico medieval servirá como base teórica
para el orden estatal. Rescatando elementos de la antigua
teología medieval, el Estado sustituirá a la Iglesia centro
regulador del orden europeo:
Los conceptos centrales de la moderna teoría del
Estado son conceptos teológicos secularizados. Lo

12

Carl Schmitt, El concepto de lo político (Alianza, 2014), 122.

13
Subraya el pensador alemán: “La aparición de inmensos espacios libres
y la toma de la tierra en un mundo nuevo hicieron posible un nuevo Derecho de
Gentes europeo de estructura interestatal. En la época interestatal del Derecho
de Gentes, que duraría desde el siglo XVI una delimitación y acotación de la
guerra europea. Este gran éxito no puede explicarse ni por las fórmulas medievales tradicionales de la guerra justa no por conceptos del derecho romano”.
Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 133.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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cual es cierto no sólo por razón de su evolución
histórica, en cuanto fueron transferidos de la teología
a la teoría del Estado, convirtiéndose, por ejemplo,
el Dios omnipotente en el legislador todopoderoso,
sino también por razón de su estructura sistemática,
cuyo conocimiento es imprescindible para la
consideración sociológica de estos conceptos.14

El nomos que emergió después del Imperio cristiano
medieval consistió en una pluralidad de espacios cerrados
y con límites espaciales bien establecidos bajo la autoridad
estatal. El Estado, según el pensador alemán, surgió para
neutralizar las luchas civiles religiosas tras la caída del
imperio cristiano.
A diferencia del imperio, el Estado no contiene
la pulsión a conquistar y civilizar espacios vacíos, sino
conforma un orden particularista, que propone un espacio
cerrado y delimitado. Europa, bajo ese orden, convertirá la
guerra en un desafío y un duelo reglamentado entre sujetos
morales. El suelo de Europa se dividió así en Estados
soberanos que declaraban la guerra para mostrar su poderío
militar. Así, el ejército regular sustituye al campesino
armado. La construcción del Ejército estatal organiza las
fuerzas armadas de un territorio determinado. No obstante,
Schmitt advierte que el Estado es tan solo una forma de
orden concreto histórico, europeo y moderno:
Hasta qué extremo el concepto de Estado se ha
convertido para Europa en omnímoda idea ordinal
se manifiesta, finalmente, en el hecho de que fuera
posible convertirlo en el siglo X IX en concepto
genérico aplicable a todos los tiempos y pueblos y
en la concepción del orden político por antonomasia
14
Carl Schmitt, Teología política (Tecnos, 2009), 37.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la historia universal. Aún hoy en día, hay quien
habla del “Estado antiguo” de los griegos y romanos
en lugar de la polis griega o de la república romana,
o se refiere al “Estado alemán de la Edad Media”
en vez de al Reich, e incluso a los Estados de los
árabes, turcos y chinos. De este modo, una forma
concreta de organización específica de la unidad
política, enteramente vinculada a una época y
condicionada por la historia, pierde su lugar en ésta
a la vez que su contenido típico.15

Según el jurista alemán, la genialidad del Estado
consiste en “vaciar el contenido” toda ius bellis y volverla
algo meramente formal. Las guerras, bajo el nuevo orden,
no se realizarán más por “causas justas”, sino que se
celebran entre enemigos justos en igualdad de condiciones.
En la época estatal, los ejércitos regulares sustituyen al
campesino armado y, además, se constituye una diferencia
entre el Ejército y la sociedad. De esta manera, el Estado
posibilitó una forma de derecho capaz de racionalizar y
delimitar el conflicto. La tradición jurídica estatal tuvo
como acotación civilizadora dejar de considerar al enemigo
como criminal y empezar a considerarlo únicamente como
adversario. De esta manera, se vaciaba de contenido el
conflicto y se convertía en algo meramente formal.
La “guerra justa” tenía sentido cuando la Iglesia
mantenía su autoridad sobre las sociedades europeas,
delimitando el conflicto y ordenando a los distintos pueblos
bajo la autoridad eclesiástica.
La amplia unidad basada en el Derecho de Gentes
de la Edad Media europea era denominada
15
Carl Schmitt, “El Estado como concepto vinculado a una época histórica”, Revista de pensamiento y cultura 21, no. 39 (1998): 70.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Respublica Christiana y Populus Christianus. Tenía
asentamientos y ordenaciones claras. Su nomos está
determinado por las siguientes disposiciones: el
suelo de pueblos paganos, no cristianos, es territorio
abierto a la misión cristiana; puede ser adjudicado
a un soberano cristiano, por encargo papal, para
desempeñar la misión cristina. la continuidad con
el Imperio romano que caracterizo al Imperio
bizantino constituye un problema separado del
Derecho de Gentes, pero prácticamente sólo refiere
a los Balcanes val Oriente. El suelo de !os imperios
islámicos era considerad como territorio enemigo
que podía ser conquistado y anexionados por medio
de cruzadas. Tales guerras no sólo tienen eo ipso una
causa justa, sino que representan, si son declaradas
por el Papa, guerras sagradas.16

La guerra justa tenía sentido cuando la Iglesia era el
centro del nomos; no obstante, según Schmitt, al comenzar
las guerras religiosas, se volvió necesaria una nueva esfera
de neutralidad para evitar el caos. La invención del Estado
apareció entonces como la solución en dicho momento
histórico. El Estado, insistirá Schmitt en distintas ocasiones,
es un modo de orden histórico, es decir, no es ni el resultado
final de la historia, como pensaría Hegel, ni la forma más
acabada de orden, sino una forma de ordenamiento que tuvo
utilidad en un momento histórico determinado y puede llegar
a caducar. Si bien Schmitt consideraba al orden estatal como
el más sutil y civilizado de los órdenes políticos, no pensaba
que éste fuese la forma definitiva de ordenamiento.17
Schmitt consideraba muy superior, racional y
humanizadora la forma en que los Estados modernos
16

Carl Schmitt, Nomos de la tierra, op. cit., 38.

17
Carl Schmitt, “El Estado como concepto vinculado a una época histórica”, 67-82.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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concebían la guerra desde la noción de “enemigo justo”.
La crítica a la “guerra justa” es un eje importante en
el pensamiento de Schmitt, pues forma parte de la
delimitación bélica que forjará el Ius publicum europaeum.
La justificación material del conflicto pierde todo contenido
y lo justo se centra en lo formal, es decir, en las normas
que el nomos ha establecido para la lucha entre dos Estados
soberanos, sin la intervención de un tercero que establezca
el contenido justo de la lucha. Dicho de otra manera: lo
justo lo establecen dos soberanos beligerantes de forma
caballeresca. Bajo esta nueva concepción bélica, la “guerra
justa”, formalizada con la idea del “enemigo justo”, erradica
todo intento de criminalizar al contrincante:
1.- La característica de una “guerra en el sentido
justo” es desviada de la justicia material de la causa
justa hacia las cualidades formales de una guerra
jurídico-público, es decir interestatal, librada por
portadores soberanos de la summa potestas (…)
2.- El concepto de la guerra justa es formalizado
por el concepto del enemigo justo; el concepto
del enemigo, por su parte, se orienta enteramente,
dentro del concepto del iustus hostis, por la cualidad
del soberano estatal. De este modo es establecida,
sin consideración a la causa justa o injusta, la
paridad e Igualdad de las potencias beligerantes y
es creado un concepto de guerra no-discriminatorio,
puesto que también el Estado soberano beligerante
sin causa justa continúa siendo, como Estado, un
iustus hostis. (…) 3.- La decisión sobre si existe o
no una causa justa le corresponde exclusivamente a
cada soberano estatal.
El nomos del Ius publicum europaeum ha sido, desde la
perspectiva del jurista alemán, una forma civilizada de contener
el conflicto, sin llegar al extremo de un belicismo beligerante
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 152-203

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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

ni proponer la eliminación de la guerra, pues Schmitt entiende
que este fenómeno ha acompañado al hombre a lo largo de la
historia. La política presupone el conflicto y el derecho se encarga de administrar y delimitar la violencia que produce dicha
dimensión. El derecho, el nomos, presupone a su vez lo político:
la relación amigo-enemigo.

El concepto de lo político
En la obra El concepto de lo político, Schmitt explica la
distinción amigo-enemigo como categoría para entender el
mundo político. Es menester dejar en claro, desde ahora,
que esta relación es formal, no moral. Al mismo tiempo
debe entenderse que el Estado presupone lo político, es
decir, la relación amigo-enemigo.18 Esto no quiere decir
que el Estado se confunda con la sociedad en conjunto o
con sectores sociales específicos o viceversa, porque, de
ser así, la familia, la educación o la religión perderían su
naturaleza propia. No puede ni debe interpretarse al Estado
como algo equivalente a la sociedad, pues se trata de dos
realidades distintas. Así, la naturaleza del Estado sería la
apropiación de lo político:
Por el contrario, la ecuación estatal=político se
vuelve incorrecta e induce a error en la precisa
medida en que el Estado y sociedad se interpreta
recíprocamente; en la medida en que todas las
instancias que antes eran estatales se vuelven
sociales y, la inversa, todas las instancias que antes
eran sociales se vuelven estatales, cosa que se
produce con carácter de necesidad en una comunidad
organizada democráticamente. Entonces los
18
Carl Schmitt, El concepto de lo político.
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ámbitos antes naturales como la religión, cultura,
educación, economía, - dejan de ser neutrales en el
sentido de no estatales y no políticos.19

Otra vez: el Estado no es lo político, sino que
lo presupone. En El concepto de lo político, el jurista
alemán imagina dicha categoría teniendo al Estado del Ius
publicum europaeum como horizonte. Si bien, la relación
amigo-enemigo precede al orden estatal, la forma en
que Schmitt desarrolla dicha distinción permite suponer
que éste pensó el concepto desde las categorías jurídicas
del orden europeo. Como ya se ha mencionado, Schmitt
diferencia entre Estado y estratos sociales como la familia,
la economía, la religión, etcétera. En pocas palabras: el
Estado no abarca toda la realidad humana; su horizonte se
circunscribe a lo político.20 En la época moderna, la política
no se encuentra en la economía o en la moral, sino en el
Estado, que se encarga de monopolizar el fenómeno de lo
político para delimitar el conflicto. Diría Dalmacio Negro
que esto hace de Schmitt un defensor del orden estatal y no
un estatista, en tanto que el Estado solo debe de encargarse
de ordenar el conflicto bélico frente a otro Estado y no de
moldear a la sociedad.21
Hecha esta diferencia entre el Estado y la sociedad,
Schmitt señala que, así como la estética se caracteriza por
la dicotomía bello/feo y la moral por la de bueno/malo, lo
político se diferencia de otros campos sociales por la de
amigo/enemigo: “Pues bien, la distinción política, aquella
a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos
19

Carl Schmitt, El concepto de lo político, 53.

20

Carl Schmitt, El concepto de lo político, 56.

21
Dalmacio Negro, “Introducción al texto ‘El Estado como concepto vinculado a una época histórica’”, Revista de pensamiento y cultura 21, no. 39 (s.f.):
67-82.
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políticos, es la distinción de amigo y enemigo. (…) Si la
distinción entre el bien y el mal no puede ser justificada
sin más con la de belleza y fealdad, o beneficio y perjuicio,
ni ser reducida de una manera directa, mucho menos debe
poder confundirse la oposición de amigo-enemigo con
aquellas”.22 Esta diferenciación permite deducir que el
enemigo político no es considerado como tal por ser “feo”
o “malo”, toda vez que estas categorías no corresponden
a la dimensión de lo político. Bajo esta premisa, se puede
señalar que dicha distinción no puede considerarse moral
sino solamente formal; es decir, descriptiva. Ahora bien,
¿cómo se expresa la idea de enemistad en la política?
En primer lugar es pertinente aclarar que, cuando
habla de enemigo, Schmitt está pensando en grupos
humanos y no en individuos. Para ello, el teórico alemán
diferencia entre dos vocablos latinos: hostis (enemigo
público) e inimicus (enemigo privado). En esta tipología
no pueden sustituirse las categorías por otras. Por ejemplo,
no se podría trocar la noción de “enemigo” por la de
“competidor económico” en sentido económico, porque,
mientras el primero hace referencia a un conjunto de
personas, el segundo puede referirse a una o varias. En
segundo lugar, cabe señalar que la dicotomía amigoenemigo solo se utiliza para describir luchas entre grupos
humanos que habitan un lugar determinado, es decir, desde
estas categorías, el enemigo es siempre público. En tercer
lugar, el enemigo es siempre concreto y no “realidades
conceptuales” o “vacías”.23 Ahora bien, como los grupos
humanos comienzan a diferenciarse naturalmente a lo largo
del tiempo, la distinción amigo-enemigo se configura, en
22
Dalmacio Negro, “Introducción al texto ‘El Estado como concepto vinculado a una época histórica’”, 56-7.
23
Dalmacio Negro, “Introducción al texto ‘El Estado como concepto vinculado a una época histórica’”, 56-7.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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consecuencia, por áreas geográficas, lenguas o culturas.
Estos aspectos determinan la apropiación de la tierra por
parte de un grupo humano y permiten diferenciarlo de otros.
Por lo tanto, la relación amigo-enemigo se establece entre
diversos pueblos que van surgiendo en el planeta.24 Desde
esta perspectiva, el enemigo es el “otro”. Todo pueblo lucha
por conservar su existencia frente a un enemigo concreto.
Un grupo humano, cuya existencia esté amenazada por
otro, debe, en consecuencia, tomar medidas necesarias para
evitar su aniquilación. Esta posibilidad es real, por lo que
la inclinación a la autoconservación es vital para entender
el significado existencial de la distinción amigo-enemigo.
Ahora bien, el enemigo, en sentido schmittiano, no
tiene una carga negativa necesariamente. La distinción
simplemente empieza a operar cuando un grupo humano
se concibe diferente a otro y asume su señorío en un
terruño determinado. Esto no quiere decir que un pueblo
se cohesione en torno al odio a un enemigo en común;
sencillamente expresa la unidad de un pueblo consciente de
su particularidad: “La percepción que un grupo desarrolla
de sí mismo en relación con los otros es un elemento que al
mismo tiempo que lo cohesiona, lo distingue. La posibilidad
de reconocer al enemigo implica la identificación de
un proyecto político que genera un sentimiento de
pertenencia”.25 Llegados a ese punto conviene rescatar la
precisión conceptual que sugiere Julián Duran Puentes,
quien retoma la tesis de Alexander Guerrero Bohoquez sobre
Schmitt para explicar dos nuevos sentidos del concepto de
24
Carl Schmitt, Nomos de la tierra, 21-30. Esto recuerda la tradición del
realismo político que inicia desde San Agustín y en la cual es posible adscribir
a Schmitt. Para San Agustín, por ejemplo, la unidad del género humano en el
mundo es impedido por el pecado original.
25
Carl Schmitt, El concepto de lo político, 35.
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lo político: el “enemigo absoluto” y el “enemigo relativo”.26
El segundo término refiere a aquellos enemigos fuera de
los límites estatales (otros Estados, por ejemplo). Con este
tipo de enemigo se puede llegar a mediaciones y formas de
neutralización del conflicto para conservar la supervivencia
de ambos contrincantes. El enemigo absoluto, por el
contrario, es aquel que amenaza la soberanía del Estado
desde el interior. Para controlarlo, el Estado debe usar todos
los medios posibles. Considerando que la existencia de
otro Estado puede resultar hostil, el soberano debe asumir
la necesidad de neutralizar la posibilidad del conflicto.
Para que esto sea viable, se debe tener plena consciencia
de la guerra como posibilidad real en el ámbito de lo
político. Para Schmitt, la posibilidad de guerra no conlleva
necesariamente la aspiración desenfrenada a destruir el
otro. Si bien, la posibilidad es real y puede materializarse
en diversas formas (guerras civiles o conflagraciones
internacionales), la relación amigo-enemigo no entraña
necesariamente violencia, puesto que la guerra, bajo esta
categoría, es un supuesto y no una necesidad.27 Para Schmitt,
la guerra no significa necesariamente hostilidad y pulsión
por aniquilar al contrincante. Sin embargo, si un grupo
humano amenaza la existencia del Estado, éste último puede
emprender una lucha existencial para aniquilar al otro. En
resumen, la guerra se justifica solo cuando la existencia de
un grupo humano está en peligro. Por ende, ésta no puede
tener justificaciones religiosas, económicas, humanitarias,
etc.28 Así, la distinción amigo-enemigo, acotada entre
26
Andrés Duran, “Noción de ‘enemigo’ en el mundo de lo jurídico”, en
Memorias del III congreso Unilibrista de filosofía del derecho, teoría jurídica y
filosofía política, comp. Duarte Cuadros Rubén y Ángel Jaime Alberto (Universidad Libre, 2008), 165.
27

Carl Schmitt, El concepto de lo político, 131-32.

28
Carl Schmitt, Teoría de la constitución (Alianza, 1982).
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Estados soberanos en igualdad de condiciones jurídicas,
neutraliza la polarización y la hostilidad entre bandos.
Es decir, se neutraliza la violencia entre amigos o grupos
humanos aliados en pos de un mismo fin político; entre
bandos discordantes mediante el consenso o gracias a la
indiferencia de un actor ante un conflicto.29
¿Por qué es importante, para Schmitt, considerar
la guerra como intensificación de la categoría amigoenemigo? Porque, desde su perspectiva, la neutralización
del conflicto solo es posible si se considera el conflicto
bélico como posibilidad real. Ante la inclinación liberal
que criminaliza la guerra y promueve su neutralización sin
considerar el conflicto, Schmitt denuncia la posibilidad de
la polarización excesiva y la violencia aguda que puede
provocar dicha esa concepción, aparentemente pacifista.
Ahora bien, hay que subrayar que el texto de Schmitt
fue escrito en los años treinta del siglo XX, todavía bajo
la jurisdicción del Estado europeo. Sin embargo, ya en el
prólogo de la edición de los años sesenta advierte que la
era estatal ha llegado a su fin, que el orden pensado durante
cuatro siglos de racionalismo había caducado y que solo
quedaban conceptos clásicos equívocos “flotando” en la
mentalidad del hombre contemporáneo.30 Hasta antes de la
Segunda Guerra Mundial, el Estado había monopolizado
toda reflexión política. La relación amigo-enemigo estaba
acotada por el Estado soberano, que, en última instancia,
decidía quiénes eran los amigos y enemigos. El término
“guerra justa”, que no convencía a Schmitt del todo,
quedaba sustituido por el de “enemigo justo”. De ahí que
las acotaciones de la relación amigo-enemigo pertenecieran
29
Alexander Bohoquez, “El concepto de enemigo y guerra en Carl Schmitt”, (Tesis Doctoral, Universidad Libre, 2011).
30
Carl Schmitt, Teoría de la constitución, op. cit., 40.
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a la esfera de un Estado soberano, delimitado en su
territorialidad y con la capacidad de declarar la guerra a
otro sin necesidad de un tercero.
En la figura de la guerra, tal como ésta se contempla
en el derecho internacional entre Estados, el enemigo
es reconocido también al mismo nivel como
Estado soberano. En este derecho internacional el
reconocimiento como Estado implica ya, en tanto
mantiene aún algún contenido, el reconocimiento
del derecho a la guerra, y con ello el reconocimiento
del otro como enemigo conforme a derecho.
También el enemigo tiene su propio status, no es un
criminal. La guerra puede ser limitada y circunscrita
mediante regulaciones del derecho internacional.
De acuerdo con esto la guerra podía ser concluida
con un tratado de paz, que normalmente incluía una
cláusula de amnistía. Sólo así es posible una clara
distinción entre guerra y paz, y sólo así cabe una
posición de neutralidad clara y unívoca.31

La acotación del conflicto que el Estado realizó
históricamente para superar las guerras religiosas y civiles ha
procurado, para Schmitt, a un avance jurídico sorprendente a
favor de la guerra no discriminatoria. El Estado puso un dique
a la tendencia a criminalizar al otro, presente en todo grupo
humano. Dicho de otro modo, un análisis verdaderamente
científico de la política, para Schmitt, tiene que considerar la
naturaleza conflictiva del hombre.
Hasta ahora, el texto ha expuesto el papel de la guerra
como núcleo teórico de la política en Schmitt. Esta teoría
política de la conflictividad, que da sustento teórico al
Estado, parte de una concepción antropológica negativa,
31
Carl Schmitt, El concepto de lo político.
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es decir, de un ser humano que no puede crear orden con
sus propias fuerzas y que, en consecuencia, necesita de un
ente ajeno para asegurarlo. Dicho supuesto, a contrapelo
de concepciones antropológicas optimistas como el “buen
salvaje” rousseauniano heredado por el marxismo o el homo
œconomicus liberal-burgués, se inspira en la exaltación
hobbesiana de la guerra de todos contra todos, ya que esto
constituye, para Schmitt, la esencia de lo político.
En un mundo bueno entre hombres buenos domina
naturalmente sólo la paz, la seguridad y la armonía
de todos con todos: los sacerdotes y los teólogos son
aquí tan superfluos como los políticos y los hombres
de estado. (…) Si los distintos pueblos, religiones,
clases y demás grupos humanos de la Tierra fuesen
tan unidos como para hacer imposible e impensable
una guerra entre ellos, si la propia guerra civil, aún
en el interior de un imperio que comprendiera a todo
el mundo, no fuese ya tomada en consideración,
para siempre, ni siquiera como simple posibilidad,
si desapareciese hasta la distinción entre amigoenemigo, incluso como mera eventualidad,
entonces existiría solamente una concepción del
mundo, una cultura, una civilización, una economía
(…) no contaminados por la política, pero no habría
ya ni política ni estado. Si es posible que surja tal
“estado” del mundo y de la humanidad, y cuándo,
no lo sé. Pero ahora, no existe.32

Por el contrario, la visión que parte de un optimismo
desmesurado del hombre y prescinde de juristas o teólogos
para crear un orden que, se supone, se consolidará de
manera orgánica por medios morales o económicos, deriva
en una idea de unidad del mundo y, con ello, asume el fin
32
Carl Schmitt, El concepto de lo político.
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de la política. Dicho de otra manera: una visión optimista
del hombre sueña con la unidad humana, es decir, con
la superación de todos los conflictos. Para Schmitt , por
el contrario, la política solo existe en un mundo diverso
de grupos humanos que, por ser diferentes, tienden al
conflicto. En un escenario de este tipo, el Estado delimita
el conflicto entre ambos grupos y evita que se llegue a la
criminalización del contrario.
La muerte del Estado y el inicio de la
revolución jurídica planetaria
El acotamiento del conflicto que había posibilitado el
Estado con territorios bien definidos y el pluriverso de
dioses mortales ha llegado a su fin tras la caída del muro
de Berlín. Destruido el orden estatal europeo, según Carl
Schmitt, culmina la época estatal y el profeta Francis
Fukuyama proclama el triunfo del mundo liberal. El
liberalismo se plantea como el proyecto civilizatorio más
acabado. Este mundo liberal, que ha terminado por sepultar
la política y ha hecho de la economía el medio para poner
fin al conflicto, busca unificar al mundo mediante la técnica
en una gran causa común. La hostilidad humana se deja de
lado, porque para el liberalismo ya no hace falta pensar en
diversos grupos humanos sino en una gran masa homogénea
que luche contra quien pretenda perpetuar la guerra. Es
decir, se trata de declararle la guerra a la guerra.
También cabe señalar que el liberalismo ha llegado
a confundirse con la técnica, un ente neutral que, según
Schmitt, sirve a todos sin distinción alguna. Apropiándose
de la técnica, el liberalismo hace creer a los pueblos que la
unificación y pacificación total del mundo es posible: “Y
así, para este pensar tecnocrático, resulta la composición
de la unidad del mundo una bagatela, a la que ya sólo se
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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oponen algunos reaccionarios”.33 Cuando Schmitt habla de
unidad política hace referencia a una “organización unitaria
del poder humano, que tendría por objeto planificar, dirigir
y dominar la tierra o la humanidad toda”.34 Este diagnóstico
también se encuentra en Donoso Cortes, quien veía dicha
tentación en el pensamiento racionalista de su época: “El
mundo sueña en cierta unidad gigantesca que Dios no ve
con buenos ojos, y que este Señor no permitirá, porque esa
unidad sería el templo del orgullo (…) Dos veces el hombre
ha tenido esa intención satánica: la primera, cuando quiso
erigir la torre de Babel; y la segunda, el mismo día de hoy,
en la cual una democracia insensata pretende constituir el
mundo de manera unitaria”.35
A pesar de las pretensiones universales del liberalismo,
para Schmitt, ésta no es más que una ideología particular
que se pretende universal. Por otro lado, la liquidación de
la lógica de la soberanía involucra el sometimiento de lo
público estatal a intereses de corporaciones y facciones
económicas o a presiones de sectores y actores políticos,
culturales, religiosos, y sociales, que invocan abstracciones
universales para promover sus visiones particularistas.
La hegemonía de facciones enarbolando perspectivas
antiestatales mediante conceptos universales en sociedades
masificadas derivó, en la situación potencialmente
explosiva de la posguerra, a la guerra de todos contra
todos, a conflagraciones no acotadas y a la transformación
del “enemigo justo” en un criminal, es decir, alguien que
no responde a los intereses de la humanidad –encarnados
realmente en un particular– y que, por atentar al género
humano, merece ser exterminado.
33

Carl Schmitt, El concepto de lo político, 120.

34

Carl Schmitt, El concepto de lo político, 121.

35
Donoso Cortés, Pensamientos varios. Tomo II (Biblioteca de Autores
Cristianos, 1946), 721.
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En la Tiranía de los valores, Schmitt denunció la
lógica despolitizadora de la teoría de los valores. Para
que algo sea considerado valioso debe establecerse algo
desvalorizado. Todo valor vive de destruir un no-valor.
En palabras más claras, el liberalismo, regido por la
“teoría del valor”, deriva en guerras totales, no acotadas
y criminalizadoras. Un ejemplo de dichos universales,
que son realmente particulares, son los humanismos.
Universalizando un particular, humanismos liberales
como el ecologismo o el feminismo, declaran la guerra
a cualquier grupo social que muestre desacuerdo con
ellos, pues éste queda retratado como enemigo del género
humano entero.36
Y es que el liberalismo, al tratar de extirpar la distinción
amigo-enemigo en nombre de la paz, pretende dinamitar el
pluriverso estatal para crear un universo político, en el cual
todo aquel grupo humano que no quepa en el cuadro ético
humanitarista sea considerado como criminal. Quien dice
humanidad quiere engañar. Las guerras terminan por no ser
acotadas y se tornan pantanosas. Por ejemplo, en el prólogo
de El concepto de lo político de los años sesenta, Schmitt
pone énfasis en la Guerra Fría como una lucha no acotada
entre dos potencias que se pretenden imperiales. Lo único
que queda de política en la Guerra Fría es la relación amigoenemigo, pero que, al no acotarse acotada, llega al extremo
de una lucha sin cuartel entre ambos bloques. Dicho todo
esto, lo que se pretende con el fin de la política, es decir,
con la eliminación del conflicto como horizonte de esta
categoría, es, desde la perspectiva schmittiana, realizar el
sueño de un mundo único dirigido desde un solo centro. Un
mundo de esta naturaleza ha eliminado todo conflicto y, en
consecuencia, puede prescindir de la política. La humanidad
está en unidad consigo misma y no puede albergar división
36
Carl Schmitt, La tiranía de los valores (Ediciones Hydra, 2009).
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alguna en su seno. De esta guisa, la “humanidad total” solo
puede declararle la guerra a lo no-humano, es decir, a todo
aquello que no cabe en su centro. Las guerras así terminan
por no reconocer al enemigo como un contrincante justo,
sino como un criminal deshumanizado. Como señaló
Schmitt en su ensayo “La neutralización de la cultura”:
“Incluso conocemos la ley secreta de este vocabulario y
sabemos que hoy la guerra más terrible se libra solo en
nombre de la paz, la opresión más terrible solo en nombre
de la libertad, y la inhumanidad más terrible solo en nombre
de la humanidad”.37
Carl Schmitt plantearía que esta imposibilidad de
delimitar el conflicto se debe a la crisis del orden europeo y
al olvido de la tierra por el orden marítimo que se desarrolló
en torno al mundo anglosajón y que profundizó la ideología
socialista de Lenin y la URSS. Lenin, para el jurista alemán,
será el “gran partisano universal”, pues pretenderá subvertir
el orden europeo y cambiarlo por uno nuevo basado en la
ideología marxista-economicista.
El rapto de Europa: el orden después
de la Segunda Guerra Mundial
“América está hecha con los
desperdicios de Europa”.
—Giovanni Papini

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el mundo entró
en crisis. El nomos, que había ordenado el mundo bajo
las categorías de Europa, caducó y Estados Unidos y la
37
Carl Schmitt, “El proceso de neutralización de la cultura”, Revista de
Occidente: Tomo XXVII (1930): 199-221.
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URSS trataron de dominar el mundo. Ambas civilizaciones
trataron de ocupar el lugar que Europa había dejado
vacante. La crisis del Estado llevo a la humanidad a
buscar una nueva forma jurídica para contener el conflicto.
Después del nazismo, del fascismo italiano y las formas
nacionalistas, el eje ganador, como Estados Unidos y la
URSS, pretendió establecer un nuevo orden planetario.
Dichos países son representaciones del mar. Schmitt dirá
que dicha competencia tuvo tres fases: una monista, una
dualista y, por último, una pluralista.
La fase monista abarca la Segunda Guerra Mundial,
cuando Estados Unidos y la URSS se aliaron para vencer
a Hitler con el objetivo de establecer un orden mundial y
una paz universal. La convicción era que, si derrotaban los
regímenes nacionalistas, como el nazismo y el fascismo,
todo obstáculo para una paz mundial y un nuevo orden
planetario sería fácil de superar. La idea de un orden
mundial, como el que representaba la ONU, estaba basada,
diría Schmitt, en el fundamento problemático de la amistad
Roosevelt-Stalin.38 R.R. Reno diría que esta idea sería la
dominante al terminar la Segunda Guerra Mundial.39 Dicho
orden lo disputaron las dos potencias triunfadoras de la
guerra. Señalaría Schmitt que, a partir de 1947, comenzaría
una etapa dualista, en la cual la relación amigo-enemigo
se reflejaría en la disputa entre EE. UU. y la URSS por el
dominio mundial. Aunque la idea del mundo se mostraba
como una posibilidad tras el fin de la Segunda Guerra
Mundial, lo cierto es que ésta no sería más que una ideología
política de las utopías progresistas. Como señalaría el
jurista alemán, la idea del mundo uno no es algo necesario
38
Carl Schmitt, “El orden del mundo después de la segunda guerra mundial”, Revista de estudios políticos, no. 122 (1962): 19-38.
39
R.R.,Reno, Return of the strong gods: nationalism, populism and the future of the west (Regnery Gateway, 2019).
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de la tecnificación del mundo, como pensaba Marx, sino
que se trata de una idea política: “La unidad del mundo no
es un problema kybernético, sino un problema político que
implica una tarea seria, incluso trágica: la superación de la
enemistad entre hombres y pueblos, entre clases, culturas,
razas y religiones”.40 La lucha entre ambas potencias tenía
como aspiración última la dominación del globo. En ese
sentido, Schmitt observó que la carrera por la conquista del
espacio cósmico solo pretendía mostrar quién dominaba el
planeta.
La conquista del cosmos es puro futuro, y convierte,
aparentemente, toda la Historia vivida hasta hoy
en un preludio insignificante. Sin embargo, sería
superficialidad olvidar y despreciar la relevancia
¿leí aspecto espacial en la cual se encuentran los
dos anti-fenómenos; porque la carrera actual por
la gran toma del espacio cósmico y la rivalidad
gigantesca de Este y Oeste, de Estados Unidos
y Unión Soviética, es aún, en primer lugar y
fundamentalmente, el problema dé la dominación
de nuestra tierra, del dominio político en nuestro
planeta, por muy pequeño que nos parezca, desde el
punto de vista cósmico.41

Posteriormente, diría Schmitt, el nuevo nomos se
configuró en una constelación multipolar, es decir, en
diversos espacios bajo distintos órdenes de pequeños
Estados Unidos al amparo del orden de Naciones Unidas
que, a pesar de la diversidad, todos tenían en común una
lucha contra Europa. El anticolonialismo, impulsado por la
40
Carl Schmitt, “El orden del mundo después de la segunda guerra mundial”, 19-38.
41
Carl Schmitt, “El orden del mundo después de la segunda guerra mundial”, 19-38.
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URSS y por Estados Unidos, tenía por objetivo desintegrar
lo poco que quedaba de Europa. Así, el orden emergente se
consolidó como una lucha contra las creaciones europeas
en el ámbito jurídico y espiritual: “El anticolonialismo es
un fenómeno que acompaña a la destrucción de este orden
espacial. Está orientado exclusivamente hacia atrás, hacia
el pasado, y tiene como objetivo la liquidación de un estado
vigente hasta ahora. Aparte de postulados morales y de la
criminalización de las naciones europeas, no ha producido
ni una sola idea de un nuevo orden”.42
A pesar de todo, la disolución de este orden no fue
resultado de ideas asiáticas o estadounidenses, sino de
las que procedían de Europa misma. Finalmente, incluso
un adalid del anticolonialismo como la India, había sido
industrializado por Inglaterra, Rusia y Alemania.43 La
industrialización del mundo, a pesar de ser un fenómeno
europeo, fue aceptada por todo el mundo asiático, como
apunta Schmitt. La URSS y Estados Unidos, desde la
supuesta neutralidad del avance de la técnica, conquistaban
tierras en aras del dominio mundial. El capitalismo
estadounidense y el socialismo soviético mantuvieron
la relación amigo-enemigo desde la perspectiva del
enemigo absoluto. Esta forma de enemistad, impulsada
por la perspectiva revolucionaria, pretendía subvertir el
orden europeo. Para explicar esto, Schmitt elaborara unas
conferencias sobre el fenómeno del partisano y cómo los
revolucionarios (especialmente Lenin) modificaron ciertas
características para luchar contra el orden del Ius publicum
europaeum. Para ello, según Schmitt, desarrollaran una
“teoría del partisano”.
42
Carl Schmitt, “El orden del mundo después de la segunda guerra mundial”, 19-38.
43
Carl Schmitt, “El orden del mundo después de la segunda guerra mundial”, 19-38.
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El partisano telúrico y el partisano
revolucionario universal
Antes de explicar la forma en la que Lenin desarrolló la
teoría del partisano, vale la pena describir dicha figura
conceptual. La figura del partisano, según Carl Schmitt,
es un fenómeno moderno y tiene su materialización
ejemplar en las guerrillas españolas, contrapuestas al
ejército moderno. Dichos soldados españoles conformaban
una población irregular, es decir, estaban fuera de la
normatividad estatal. Eran personas premodernas, no
burguesas y no convencionales… soldados irregulares que
luchaban fuera de toda norma oficial. Dichos combatientes
fueron los primeros en pelear con un ejército convencional.
Poniendo en crisis la normatividad bélica del momento,
estos desvelaron una nueva dimensión polemológica.
Como lucha de forma irregular, el partisano suele ser
considerado como un criminal. Como actúa fuera de la
norma, sus enemigos justifican la utilización de cualquier
medio para derrotarlo: “El partisano, en este sentido, no
tiene los derechos y privilegios del combatiente; es un
criminal, según el Derecho común, y se puede neutralizar
con procesos sumarísimos y con represalias”.44 Ahora bien,
si el partisano aparece como un criminal frente al orden
estatal, desde otra perspectiva, éste puede considerarse
defensor de un “orden premoderno”. El mismo Schmitt,
para ejemplificar la diferencia, recurre al caso de los
guerrilleros españoles y rusos que defendían su fe frente a
los ejércitos revolucionarios influenciados por la filosofía
de la Ilustración: “La guerrilla española contra Napoleón,
la sublevación tirolesa de 1809 y la guerra partisana rusa
de 1812 eran movimientos autóctonos y elementales
44
Carl Schmitt, Teoría del partisano (Instituto de Estudios Políticos,
1966), 38.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de un pueblo piadoso, católico u ortodoxo, cuya
tradición religiosa no había sido afectada por el espíritu
filosófico de la revolución francesa. En este sentido eran
subdesarrollados”.45
Posteriormente, el jurista alemán se centrará
en clasificar dos tipos de partisanos: el telúrico y el
revolucionario. Por un lado, el partisano terrestre es un
guerrillero telúrico, es decir, un conjunto de personas que
defienden un orden concreto. No solo lucha para subvertir el
orden estatal, sino que procura la defensa de sus tradiciones,
familias o tierras, de manera irregular y poco ortodoxa para
la normatividad moderna de la Ius publicum europaeum. A
diferencia del revolucionario, el partisano telúrico no busca
cambiar un orden, sino defenderlo. Es importante resaltar
su carácter terrestre, porque no se trata de un bandido o
pirata que se dedica a robar motín, sino a defender el orden
de una tierra particular. A diferencia del pirata, que también
lucha de manera irregular frente a un ejército marítimo, el
partisano autóctono piensa en defender una familia, una
casa, una patria o una fe.46 Su arraigo le permite delimitar
a su enemigo, y no luchar contra un rival abstracto y
universal. La lucha de dicho partisano es fundamentalmente
defensiva. Schmitt resaltara que no es casualidad que
dichos guerrilleros se caracterizaran por características
preindustriales marcadas y una notable aversión al mundo
tecnocrático. En el fondo, para el pensador alemán, en
la figura de dicho guerrillero hay una lucha contra la
industrialización desproporcionada del mundo, es decir, una
lucha entre tierra y mar. Sutilmente, como observara Carl
Schmitt, en la lucha entre el ejército moderno de Napoleón
y los guerrilleros españoles, los segundos resaltarían su
45

Carl Schmitt, Teoría del partisano, 63.

46
Carl Schmitt, Teoría del partisano, 43-4.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 152-203

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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

ser primitivista, agrario y preindustrial, que, a pesar de su
atraso técnico, les permitía luchar “eficientemente” frente
al rival técnicamente más desarrollado. Así, el partisano
telúrico representa la tierra contra las fuerzas del mar
revolucionario y tecnificado. Cito a Schmitt:
El partisano, cuyo carácter telúrico seguimos
afirmando, se convierte en escándalo para cualquier
persona que piense de manera racional en cuanto
a fines y valores. Casi se podría decir que provoca
una aversión tecnocrática. Lo paradójico de su
existencia revela una desproporción: la perfección
técnico-industrial del equipo de un ejército regular
moderno frente al primitivismo agrario preindustrial
del partisano que, sin embargo, lucha eficazmente.
Esto fue lo que provocó los ataques de cólera de
Napoleón frente a los guerrilleros españoles. Con
el progreso continuo del desarrollo técnico esta
desproporción va aumentando.47

“La máquina carece de tradición”48, diría Carl
Schmitt, y es que el partisano telúrico y la tradición de
los pueblos, conforme avance la técnica, la ciencia y la
máquina, tenderán a desaparecer, según las creencias
optimistas de los ideólogos de la técnica. “Cuando se
haya realizado por completo la racionalidad y regularidad
inmanentes a un mundo técnicamente organizado —según
creencias optimistas— entonces el partisano no supondrá
quizá ni siquiera un perturbador. Desaparecerá sin más
47

Carl Schmitt, Teoría del partisano, 107.

48
Carl Schmitt, Catolicismo romano y forma política (Editorial Trotta,
2011), 28. Sigue Schmitt: “Pese a todo, este simbolismo primitivo tiene algo
de lo que carecen las máquinas altamente tecnificadas: algo humano, es decir,
un lenguaje. No es de extrañar que a una época dominada por lo económico lo
primero que le llama la atención son las exterioridades hermosas, pues todo eso
es lo que a ella más le falta”.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

en el funcionamiento sin fricciones de la marcha técnicofuncional, así como un perro desaparece de la autopista”.49
Ahora bien, los guerrilleros que aspiran a realizar una
revolución mundial, como la ideada por los socialistas del
siglo XX, serán catalogados por Schmitt como “partisanos
revolucionarios”. Dichos guerrilleros no se caracterizan
por amar la tierra y defender una tradición, sino que
proponen cambiar el orden planetario con ayuda de la
técnica, violentando el orden y la civilización europeos,
caracterizados por el arraigo a la tierra. El desarraigo
revolucionario llevará al partisano a dinamitar la delimitación
el conflicto y a absolutizar al enemigo como peligro para
la humanidad. El partisano revolucionario, a diferencia
del telúrico, representará las fuerzas marítimas, es decir,
la técnica, la industria y la idea de un mundo unificado, en
el cual, la economía toma el lugar de la política. La tierra,
es decir, las delimitaciones primitivas de los pueblos como
las tradiciones, la religión y la cultura, será superada por
las aguas. La revolución mundial será llevada a cabo por
la insular Inglaterra, que, a ojos de Schmitt, será la primera
civilización que postulará una civilización basada en el
dominio de los mares. El mundo anglosajón triunfó por todo
el orbe porque logro dominar el elemento caótico acuático:
“Fueron los ingleses quienes tomaron la delantera, vencieron
a todos los rivales y lograron crear un Imperio mundial, cuyo
fundamento era el señorío de los mares”.50 Esto supondrá
un cambio radical en la forma de entender la espacialidad,
dimensión importantísima para entender las agrupaciones
humanas, según Schmitt. El mar, a diferencia de la tierra,
carece de límites, de reglas y, sobre todo, de toda inscripción
del trabajo humano; en resumen, carece de tradición.
49

Carl Schmitt, Catolicismo romano y forma política, 108.

50
Carl Schmitt, Mar y tierra, 46.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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El socialismo y el liberalismo anglosajón pretendieron
de esta forma erigirse como ideologías civilizatorias
universales. Ambas, añadiría Donoso, pretenderían sustituir
al cristianismo en su misión universal de unificación de
los pueblos, ya no bajo el nombre de Cristo, sino de la
revolución social mundial. El mismo Carl Schmitt señalaría
dicha tesis en diversos textos. A diferencia del catolicismo,
que, a pesar de su universalidad tenía un carácter telúrico, el
socialismo y el liberalismo –ambas escuelas de pensamiento
economicista– pertenecen al reino de los mares. Marx, que
pretendía predecir el futuro observando chimeneas, creía
que sería la máquina de vapor la que lograría el retorno a la
unidad primigenia, perdida por la división del trabajo. Sin
embargo, a diferencia de Marx, que creía que eso se daría
por pura necesidad material, Lenin dirá dicha unidad sólo
podría lograrse con la lucha política, aunque finalmente
será la industrialización del mundo la que empujaría al
proletariado hacía esa necesidad. Tanto Marx como Lenin
consideraban que la historia era producto de la máquina.
La tentación de realizar un mundo unificado solo es
posible si el pensamiento se vuelve tecnocientífico y se
confunde el progreso moral y humano con los avances de
la máquina. Con dicha posibilidad sueña el pensamiento
socialista y marxista, que pretende erradicar toda diferencia
humana para eliminar la política. La máquina, que fabrica en
masa productos de alta eficiencia, se encargará de realizar
la auténtica igualdad mundial. De esta forma, el artesano
campesino, que impregnaba su sello personal en el trabajo,
queda sustituido por el obrero que carece de personalidad y
tierra, pues éste no trabaja con la máquina, sino que se vuelve
uno con ella. Según Schmitt, la homogeneidad de la humanidad
no logrará por el derecho, como pensaba Hegel, sino por la
fábrica de automóviles en masa: “El ideal de la unidad global
del mundo en perfecto funcionamiento responde al actual
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

pensamiento técnico-industrial. No confundamos este ideal
técnico con el cristiano. El desarrollo técnico produce por
esencia cada vez mayores organizaciones y centralizaciones.
Se podría pues decir que hoy el sino del mundo es la técnica
más que la política, la técnica como proceso irresistible de
centralización absoluta”.51
Los revolucionarios socialistas pretenderán completar
el sueño tecnológico del mundo unificado iniciado por
el imperio marítimo anglosajón. La teoría del partisano
schmittiana no se refiere solo a una explicación del fenómeno,
sino también pretende explicar cómo Lenin desarrolló una
teoría de guerrilla universal para difundir el socialismo y
derrotar al capitalismo, presentado como enemigo universal
de la humanidad. Dicho con otras palabras: Lenin propuso
una nueva forma de entender la enemistad política para el
orden socialista. El enemigo absoluto pretenderá sustituir
así al enemigo acotado del derecho clásico europeo. De
esta forma, el enemigo deja de ser concreto para volverse
abstracto y universal. La guerra acotada, que venía siendo
desarrollada por la tradición agustiniana, del cual Schmitt
forma parte, es sustituida por la guerra absoluta: “La
clásica noción de lo político, que se había cristalizado en
los siglos XVIII y XIX, se basaba en el Estado del Derecho
internacional europeo, y había convertido la guerra del
clásico Derecho internacional en una mera guerra de
Estados, acotada por este Derecho. A partir del siglo XX,
esta guerra de Estados con sus acotamientos se liquida. La
sustituye la guerra revolucionaria de partido”.52
Para Lenin, las guerras acotadas europeas eran una
simulación que no produce beneficios para la humanidad,
51
Carl Schmitt, La unidad del mundo (Conferencia pronunciada en la
Universidad de Murcia, 1951).
52
Carl Schmitt, Teoría del partisano, 69.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

algo que si lograrán las guerras socialistas, toda vez que
el partisano revolucionario pretende la salvación de la
humanidad del imperialismo burgués que somete al género
humano. Así, la diferencia entre enemigo y criminal se
difumina, pues ya no se trata de vencer a un enemigo
concreto y concordar un tratado de paz, sino de aniquilarlo.
Para Lenin, las guerras acotadas europeas son una
simulación que no produce beneficios para la humanidad,
algo que si lograrán las guerras socialistas, pues el partisano
revolucionario pretende la salvación de la humanidad de
las garras del imperialismo burgués. Así, la diferencia
entre enemigo y criminal se difumina, pues ya no se trata
de vencer a un enemigo concreto y concertar con él un
tratado de paz, sino de aniquilarlo. Solo desintegrando el
sentido de una lucha acotada, para dar espacio a una lucha
absoluta, puede conducirse a la humanidad a la concreción
de la utopía socialista.
Con esta supuesta lucha absoluta contra enemigos de la
humanidad, la distinción enemigo/criminal se torna difusa.
La tradición jurídica europea, que había desarrollado tales
diferencias, queda sustituida por la revolución mundial, la
tierra es devorada por el mar y las delimitaciones escapan
de toda normatividad posible. De esta manera, la ideología
del luchador socialista pone en jaque todo el orden
europeo. Schmitt señalará que Lenin logró unir la figura
del partisano telúrico con la filosofía marxista, quitándole
así al partisano todo resabio de amor a una parcela de
tierra concreta y, en lugar de defender un territorio, una
tradición o una fe, el nuevo partisano operará desde la
indignación con el imperialismo y toda forma tradicional
de vida. Lenin, a diferencia del partisano telúrico, detestaba
la vida campesina y tradicional de Rusia, y pretenderá
sustituirla por una sociedad democrática basada en avances
industriales. Liberado de la carga de toda tradición y amor
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

a la patria, el proletariado puede luchar por su liberación
frente a la burguesía:
Comparada con una guerra de enemistad absoluta,
la guerra acotada del clásico Derecho internacional
europeo, que se hace según reglas reconocidas, no
es más que un duelo entre caballeros capaces de
darse satisfacción. Semejante clase de guerra debía
parecerle a un comunista como Lenin, obsesionado
por una enemistad absoluta, puro juego. Según las
circunstancias, tomó parte en el juego para engañar
al enemigo, pero en el fondo le pareció ridículo
y despreciable. La guerra de enemistad absoluta
no conoce ningún acotamiento. La realización
consecuente de una enemistad absoluta le da su
sentido y su justicia. Hay sólo una cuestión: existe
un enemigo absoluto y, ¿quién es in concreto? Lenin
no dudaba ni un momento en la contestación. Era
superior a todos los demás socialistas y marxistas
precisamente porque tomaba en serio la enemistad
absoluta.53

A diferencia de Mao, cuya lucha revolucionaria tenía
un fundamento telúrico como subversión acotada para el
pueblo chino, la revolución soviética que enarboló Lenin
pretendía llegar a todos los rincones del planeta. Mientras
Mao hizo una revolución china para los chinos, Lenin
proclamó una revolución rusa para el mundo que tenía
como referencia civilizatoria a Europa.
La tradición jurídica europea, que tenía como
referentes a la Iglesia católica romana y al Estado,
logró desarrollar una doctrina de guerra basada en la
delimitación del conflicto para evitar su criminalización,
evitando así guerras de exterminio. La subversión que
53
Carl Schmitt, Teoría del partisano ,74.
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�Carl Schmitt frente al partisano socialista...

Lenin planteó en la figura del partisano pretendía acabar
con dicha tradición europea para emprender la lucha
frente a un enemigo abstracto y universal como lo era
el “imperialismo capitalista burgués”. Lenin pretendió
llevar a cabo la derrota del elemento terrestre a favor del
marítimo. Schmitt, quien se llamaba a sí mismo el último
gran defensor del Ius publicum europaeum 54, observó que
el nomos que emergía tras la Segunda Guerra Mundial
tendría por base el orden marítimo anglosajón y sería
heredado por soviéticos y estadounidenses. El olvido de
la tierra traía consigo el fin de la acotación del conflicto
característica de la civilización europea. De esta manera,
Europa comienza a experimentar la crisis más aguda de su
historia, mientras las dos nuevas potencias pretendieron
tomar su lugar.
La segunda mitad del siglo XX reflejó una lucha
por la desintegración de Europa. Los movimientos
anticolonialistas fueron apoyados por Estados Unidos,
la URSS y varios países europeos. Schmitt observó que
dichos movimientos sencillamente tenían como fin acabar
con el antiguo nomos para instaurar uno nuevo, pues estos
solo se encargaron de formular críticas destructoras a los
países europeos, pero jamás lo hicieron con Estados de
otros continentes que ocupaban territorios ajenos al suyo:
“El anticolonialismo es un fenómeno que acompaña
a la destrucción de este orden espacial. Está orientado
exclusivamente hacia atrás, hacia el pasado, y tiene como
objetivo la liquidación de un estado vigente hasta ahora.
Aparte de postulados morales y de la criminalización de las
naciones europeas, no ha producido ni una sola idea de un
nuevo orden”.55
54

Carl Schmitt, Ex captivitate salus (Editorial Trotta, 2010), 67.

55
Carl Schmitt, El orden del mundo después de la segunda guerra mundial.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Ahora bien, esa lucha contra Europa viene
acompañada por un deseo de industrializar al mundo y
desarrollar económicamente a todos los Estados-nación.
El nuevo nomos se caracterizará por una nueva división
de tierras entre las desarrolladas tecnológicamente y los
subdesarrolladas. Ahora bien, la supuesta lucha contra
Europa no sería posible sin sus propias creaciones. Lenin
no hubiese podido desarrollar su teoría revolucionaria
sin las novedades europeas y la maquinaria de vapor que
comenzaba a revolucionar el mundo en aquel entonces.
En sí, las dos nuevas potencias utilizan las genialidades
europeas para destruir su imagen y proclamarse los
nuevos modelos del mundo. Bajo la supuesta neutralidad
del mundo dominado por la economía y la erosión de lo
político, se esconde la lucha por el dominio del mundo
entre Estados Unidos y la URSS. A diferencia del orden
antiguo, ambos no pueden concebir un mundo con
acotaciones y diferencias, sino que pretenden realizar
la utopía de la unidad del mundo. Siendo la técnica la
base del nuevo nomos, el elemento de la tierra pierde
importancia y es sepultado en el oleaje del dominio de los
mares. La idea de un mundo sin fronteras se vislumbra
como posibilidad. El Leviatán devoró al Behemot.
La unidad del mundo. La influencia de
Donoso Cortés en el pensamiento de Carl Schmitt
“Dos veces el hombre ha tenido esa intención satánica: la primera, cuando quiso
erigir la torre de Babel; y la segunda, el
mismo día de hoy, en la cual una democracia insensata pretende constituir el mundo
de esa manera unitaria”.
—Juan Donoso Cortés
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En 1951, Carl Schmitt pronunció una conferencia en
Murcia titulada “Sobre la unidad del mundo”. En dicha
ponencia, Schmitt contrapone la unidad propuesta por el
cristianismo con la unidad que el racionalismo formuló en
la época moderna. La unidad del mundo es un ideal que se
quiere hacer posible por el avance de la técnica y con la
combinación con la ideología de la Ilustración. La unidad,
diría Schmitt, no es un bien en sí mismo, pues también la
hay satánica. Carl Schmitt identifica el problema de dicha
unidad desde categorías teológicas y exhorta a no confundir
ni igualar la unidad propuesta por el cristianismo bajo la
autoridad de la Iglesia con la planteada por el pensamiento
técnico-industrial.56
La unidad se antoja como un bien siempre absoluto,
sin embargo, también el reino del diablo es una unidad.
En el Antiguo Testamento, se advierte sobre el peligro de
dicho deseo: la torre de Babel representa una unidad que
la divinidad considera perniciosa para la humanidad y,
por lo tanto, la dispersa en una multiplicidad de lenguas
y culturas. En sí, puede ser mejor para la vida terrena del
hombre la confusión de Babel que su unidad. En palabras
del mismo Schmitt:
No toda organización centralista que funcione bien
es, sin más, el ideal del orden humano. No hay
que olvidar que la unidad ideal vale para el reino
del Buen Pastor, mas no para toda organización
humana. La unidad abstracta en cuanto tal lo mismo
puede redundar en auge del bien que en auge del
mal. También el reino de Satán es una unidad, y
Cristo mismo, hablando del diablo y de Belcebú,
dio por supuesta la unidad del mal. La torre de
Babel representa una unidad. Frente a muchas
56
Carl Schmitt, La unidad del mundo.
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formas modernas artificiales y forzadas de unidad,
me atrevo incluso a decir, que la confusión Babélica
puede ser mejor que la unidad de Babel.57

La unidad del mundo, pensada desde la ideología
técnico-industrial, es, a los ojos del jurista alemán,
una aberración y significaría “la muerte técnica de la
humanidad, y esta muerte sería el punto culminante de la
Historia universal”.58 Siendo la idea del mundo uno el fin
de la política ésta entraña el fin de la diversidad de pueblos
y ocaso del amor a la tierra. Uno de los pensadores que más
influencia tuvo en Carl Schmitt sobre dicho tópico fue el
español Juan Donoso Cortés.
Es un grave error pensar que Schmitt únicamente
tomó del pensador español su lectura sobre la dictadura.
Siendo uno de los pensadores más elogiados por el alemán,
éste no dudó en calificar el Discurso sobre la dictadura59
como el mejor ensayo sobre ciencia político escrito y
encontró en su obra los rasgos de una nueva religión de
la humanidad que emergía ante sus ojos: “Y lo esencial es
haberse percatado de un modo exacto de que precisamente
la pseudorreligión de la Humanidad absoluta es el principio
de un camino que conduce a un terror inhumano”.60 La
tesis del Discurso de la dictadura que más impresionó a
Schmitt no fue la justificación de dicha forma de gobierno,
sino la advertencia sobre la creciente centralización del
poder y de cómo la técnica impulsaba la interconexión
del mundo. Inventos como el ferrocarril, el telégrafo o
los barcos a vapor operaron a favor de la centralización.
57

Carl Schmitt, La unidad del mundo.

58

Carl Schmitt, La unidad del mundo.

59

Carl Schmitt, Glossarium (Editorial el Paseo, 2021), 52.

60
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés (Editorial digital
Titivillus, 1950)
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Tan relevante fueron las reflexiones del autor español para
Schmitt, que éste le dedicó un libro entero. Quizás el tema
del humanitarismo sea el más importante en toda la obra
del jurista alemán. Más allá de lo que pueda decirse del
genio político de Schmitt o las comparaciones de éste con
Maquiavelo, la obra schmittiana es una fuerte crítica a la
era moderna y al desplazamiento de la Iglesia por la nueva
religión humanitaria. Más allá de declararse discípulo
de Hobbes y Bodin, el problema que más preocupa a
Schmitt es el del fin de la política, es decir, el triunfo de
una ideología que se propone erradicar toda diferencia para
procurar una unidad planetaria. El fin de la relación amigo/
enemigo es el fin de la política y, por lo tanto, el fin de
toda mediación, sea estatal o eclesiástica. Esto significaría,
a su vez, el fin de la soberanía. El fin de la representación
política abre paso a un normativismo positivista con una
tendencia naturalista y panteísta: “Nos hallamos aquí
ante algo más que un mero paralelismo o analogías y
homologías spenglerianas. Se plantea aquí el problema de
si la era cristiana está o no tocando a su fin”.61 Esto lo deja
en claro Schmitt cuando se pregunta sobre el olvido que
se ha tenido hacía la figura de Donoso: “¿Cuál es, pues, la
razón del odio terrible, a menudo diabólico, que se dirige
contra ese hombre bondadoso y delicado, un odio del que
encontraremos numerosas muestras en lo que sigue? No se
trata de la hostilidad normal, propia de la lucha política. Ese
odio guarda relación precisamente con la racionalidad de
la idiosincrasia donosiana y tiene evidentemente motivos
más profundos, metafísicos”.62 Dicho desprecio hacia
Donoso, así como la que actualmente se profesa hacia
Schmitt en las aulas universitarias, proviene de sus críticas
agudas al proyecto de la “paz perpetua” o a la ideología
61

Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés.

62
Carl Schmitt, Interpretación europea de Donoso Cortés.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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de la guerra contra guerra. La ilusión de acabar de una vez
por todas con el conflicto es el proyecto de nuestra era y la
convicción de que teniendo como objetivo la libertad, vale
la pena sacrificar las culturas, las tradiciones y la diversidad
humana.
Los partisanos universales pregonan una religión de
la humanidad y la técnica que, según sus dogmas, desembocará en el paraíso terrenal. El mundo unificado significaría
el fin de la libertad, la política, las mediaciones, la autoridad, la soberanía, en sí, de todo lo que ha caracterizado a la
humanidad a lo largo de la historia. Desde esta perspectiva,
todo lo que había caracterizado al género humano tendría
que sacrificarse para conseguir la utopía de la unión de la
humanidad en un solo centro político. La relación amigo-enemigo se configura, en dicho mundo, en la relación
humanidad/criminal. Un mundo cada vez más homogéneo
genera una tendencia peligrosa a su autoaniquilación.63 La
lucha ideológica entre la Unión Soviética y Estados Unidos
no era radical porque fueran actores totalmente opuestos,
sino porque eran idénticos. ¿No pasa lo mismo entre la lucha de China y Estados Unidos? Un mundo totalmente centralizado tiende a las luchas de exterminio, pues todo el que
rechace el centro es considerado inhumano.
En el fondo, este recurso lleva al suicidio, pero a
un suicidio de proporciones pavorosas. Porque si
el mundo y la humanidad, mediante la técnica, se
convierten en una sola unidad palpable, por decirlo
así: en una sola persona, en un «magnus homo»,
entonces este «magnus homo» podrá, con los medios
de la técnica, aniquilarse a sí mismo. Los antiguos
estoicos vieron en la posibilidad del suicidio
filosófico una especie de sacramento humanitario.
63
Esta tesis hace pensar, por cierto, en la violencia mimética girardiana.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Tal vez sea fantástico, pero no absolutamente
impensable, el que la humanidad cometiera este
acto con toda premeditación. La unidad técnica del
mundo hace también posible la muerte técnica de la
humanidad, y esta muerte sería el punto culminante
de la Historia universal, un análogo colectivo de
la concepción estoica, según la cual el suicidio
del individuo representa el punto culminante de su
libertad y el único sacramento que el hombre puede
administrarse a sí mismo.64

Schmitt plantea que el mito progresista dejará
paulatinamente de tener credibilidad cuando la humanidad
caiga en cuenta de que el progreso técnico no va a la
par del progreso moral; muy al contrario, parece que el
progreso maquinal enturbia la moral. La capacidad de
autoaniquilación por medio de las armas de destrucción
masiva es una muestra de cómo los avances de la
técnica ni son en sí mismos beneficiosos, ni manifiestan
necesariamente un progreso del espíritu humano.
La fe en la naturaleza es una evasión, una
desproblematización, que no está a la altura de la edad
de la planificación técnica; porque la técnica está en
condiciones de aniquilar la naturaleza y ocupar su
puesto. Pero el problema está en el hecho fatal que
nadie puede negar y sobre el que continuamente
tenemos que llamar la atención: el hecho de que el
progreso técnico y el perfeccionamiento moral del
hombre se distancian cada día más profundamente.65

El progreso moral no está ligado con el progreso
material. Cuando las invenciones tecnológicas han tendido
64

Carl Schmitt, La unidad del mundo.

65
Carl Schmitt, La unidad del mundo.
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a esclavizar al hombre y a aumentar su poder destructivo
al grado de poder aniquilar el planeta entero, el optimismo
tecnológico cada vez es más cuestionado. El progreso
moral no va de la mano con la evolución de la máquina.
Sin embargo, a pesar de la evidencia empírica, el mito del
progreso humano, que considera obsoletos a los mediadores
o a las figuras soberanas como la Iglesia y el Estado, va
ganando terreno en muchas mentalidades del siglo XXI. En
sí, la obra de Schmitt no se limita a ser una obra descriptiva
acerca de los fenómenos políticos, sino que, en el fondo,
formula también una crítica a la era moderna y a su
desprecio por el concepto de soberanía. Si se supone que
la humanidad progresa indefinidamente perfeccionándose,
se vuelve necesario cuestionar la necesidad de instituciones
como el Estado y la Iglesia: “Claro está que en un mundo
bueno habitado por hombres buenos gobernarían la paz,
la seguridad y la armonía de todos con todos; en él los
curas y teólogos harían tan poca falta como los políticos
y los estatistas. (…) El radicalismo hostil al Estado crece
en la misma medida que la fe en la bondad radical de la
naturaleza humana”.66
Carl Schmitt propone una forma para hacer frente a
esta situación histórica: El Kat-echon de la tradición cristiana.
Dicha palabra aparece por vez primera en el pensamiento
cristiano en la segunda epístola de San Pablo a los
tesalonicenses como un punto de resistencia frente a la llegada
del anticristo. El cristianismo no es una religión ahistórica,
como las antiguas religiones paganas, pues introduce la noción
de historia en la mentalidad humana: “La religión cristiana se
distingue esencialmente de todas las demás religiones en que
sus misterios no son simples doctrinas, símbolos o mitos,
sino acontecimientos históricamente concretos, únicos e
66
Carl Schmitt, El concepto de lo político, 90.
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irrepetibles. Esta irrupción concreta de lo eterno en el tiempo,
ese encuadramiento de lo divino en la humanidad fue lo que
hizo posible la singularidad de lo histórico v, a la vez, nuestra
idea de la Historia”.67 La tradición cristiana de la historia,
según Schmitt, es una de resistencia frente a la llegada del
mal. La unidad del mundo, como lo desea el racionalismo, no
es una necesidad de la historia, ni de la tecnología, sino que
expresa el deseo de algunas potencias que pretenden erigirse
en el centro de la historia, ocupando el lugar que la Iglesia
tuvo. Por lo cual, frente a la victoria de Estados Unidos sobre
la Unión Soviética y el supuesto “fin de la historia”, se tendrá
que resistir a la dominación de un mundo homogeneizado
sin política. La lucha contra la religión de la técnica es en el
fondo lo que propone Carl Schmitt.
El jurista alemán se asume como partisano telúrico,
es decir, como un pensador que defiende el viejo orden
europeo frente a uno nuevo que pretende usurpar el lugar
de Europa sin el fundamento las tradiciones y las creencias
de los pueblos, sino la ideología de la técnica y el progreso.
Por lo cual, la lucha entre el mundo de la tradición y el
del nihilismo tecnocientificista es lo que representarán
los nuevos órdenes que surgirán después del fracaso de la
unidad del mundo. Así lo afirma el mismo Carl Schmitt,
pues para él, el hombre no debe pretender unificar el mundo,
pues dar unidad solo respecta a Dios.
El mundo entero de la industria y de la técnica
modernas no es más que la obra de hombres. Los
nuevos grandes espacios que están formándose
encontrarán su medida a tenor de las dimensiones
de una planificación y administración humanas,
y, con más precisión, según una planificación y
67
Carl Schmitt, El concepto de lo político, 90.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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administración que se organice por hombres frente
a hombres, con el objeto de garantizar a las masas
de población de las regiones industrializadas una
seguridad racional de existencia, con pleno empleo,
moneda estable y amplia libertad de consumo.
Solamente cuando los nuevos espacios hayan
encontrado la medida inmanente que corresponda
a aquellas exigencias, el equilibrio de los nuevos
grandes espacios podrá funcionar. Entonces se verá
qué naciones y pueblos tuvieron la fuerza suficiente
para mantenerse en el desarrollo industrial y
quedarse fieles a sí mismos, y, por otra parte,
qué naciones y pueblos perdieron su faz, porque
sacrificaron su individualidad humana al ídolo de
una tierra tecnificada. Entonces quedará manifiesto
que los nuevos espacios reciben su medida y
contenido no solamente por la técnica, sino también
por la sustancia espiritual de los hombres que
•colaboraron en su desarrollo, por su religión y su
raza, su cultura e idioma y por la fuerza viviente de
su herencia nacional.68

Schmitt amigo-enemigo de la tradición de Occidente
En sí, muchas de las criticas que se realizan a las ideas de
Carl Schmitt se basan en que su análisis no da un alcance
suficiente para los temas fundamentales de la civilización
occidental como lo es el bien común o que la relación amigoenemigo es una ley fenoménica de la política superficial que
no llega a hacer una verdadera profundización de la realidad
social humana. Schmitt mostraba un cierto desinterés en el
tema como lo muestra en una anécdota que tuvo con Josef
Pieper cuando le pregunta el por qué su nulo interés en el
tema:
68
Carl Schmitt, El orden del mundo después de la segunda guerra mundial.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 152-203

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Solía pasar la noche con mi amigo el Dr. Schranz; su
casa estaba a solo un cuarto de hora en tren […] En
ese momento, Carl Schmitt también era un invitado
frecuente en la casa de Schranz. Naturalmente
yo conocía al ‘abogado constitucional del Tercer
Reich’ como (para su irritación) lo llamaban, de mis
días como estudiante de derecho. ‘Soberano es el
que dicta sentencia en caso excepcional’—frases
como esa no se olvidan fácilmente. Pero hasta
ahora no había llegado a conocer al hombre más
de cerca. Era muy consciente de las declaraciones
antisemitas inconcebiblemente flagrantes que había
hecho en los primeros años del régimen nazi, y no
vi cómo cualquier argumento podría justificarlos.
De repente, sin embargo, fue fuertemente atacado
en un artículo sobre cuestiones constitucionales
en el ‘Schwarzes Korps’, el semanario de las SS,
que lo arrojó de la silla. De la noche a la mañana
había sido despedido de las oficinas del Partido. La
primera noche le pregunté por qué en su libro El
concepto de lo político no había escrito una sílaba
sobre el bonum commune, ya que todo el sentido
de la política residía seguramente en la realización
del bien común. Replicó con dureza: ‘Cualquiera
que hable del bonum commune tiene la intención
de engañar’.69

Ahora bien, Schmitt podría bien desinteresarse
del tema porque fue un pensador de las circunstancias
históricas y su método de análisis no le permitiría abordar
plenamente una temática que escapa a la historicidad y a
los fenómenos concretos. Sin embargo, podríamos señalar
que el impedimento por el cual Schmitt no da importancia
a dichas temáticas es su defensa al Estado.
69
Josef Pieper, No one could have known. An Autobiography: The Early
Years (Ignatius Press, 1987), 112-114.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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El presente trabajo resaltaba a Schmitt como un
defensor de la tradición europea frente al socialismo que
comenzaba a ganar las consciencias del hombre occidental,
pues el jurista alemán fue un defensor del orden europeo
que tenía por base al Estado. No obstante, tendríamos
que cuestionar seriamente si el Estado es un autentico
representante de la tradición del pensamiento occidental o
más bien un enemigo de esta. Ante un defensor de la tierra
y del amor a la patria como lo fue Schmitt, tendríamos que
preguntar si la defensa del orden estatal favorecería las
viejas patrias europeas.
Podríamos adelantar que el Estado no sólo no
representa la tradición del pensamiento occidental, sino que
incluso llega a neutralizarlo y desintegrarlo. El Estado nace
como respuesta a las guerras religiosas y civiles del siglo
XVI cuando la cristiandad vivió su crisis civilizatoria. La
cristiandad tenía como fundamento político el bien común
que heredo del pensamiento aristotélico y cristiano, el cual
la base era comunitaria. Es decir, tenía de base las familias
y sus tradiciones. El derecho no emanaba del príncipe,
sino que surgía espontáneamente de las costumbres de los
pueblos. Sin embargo, la fractura del orden cristiano dio pie
a nuevos intentos de fundamentos jurídicos. El orden estatal
es una sustitución del antiguo orden de la cristiandad y los
fundamentos clásicos son puestos en crisis por la razón del
Estado.
Hobbes y Bodin fueron los principales pensadores
del Estado, Bodin pensando el concepto de soberanía y
Hobbes el de formalizar el contractualismo que sustituirá
la antigua concepción social clásica. Para lograr neutralizar
el conflicto, el Estado tendería a burocratizar la vida y
desintegrar los fundamentos comunitarios que ordenaban la
vida de los hombres europeos, es decir sus creencias, para
evitar la guerra civil. Por lo tanto, el nuevo ordenamiento
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
Vol. V, N° 9, Enero-Junio 2025, pp. 152-203

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estatal tendría como base los individuos aislados que por
medio de un contrato hicieran una sociedad y no las familias
que se estrechaban en lazos recíprocos por mera naturalidad
espontanea. El orden westfaliano, origen de la ius publicam
europaeum, fue el orden jurídico que erosionaría el orden
cristiano europeo y alimentará simbólicamente al Estado
como nuevo soberano e institución que marcará la pauta
en Europa. Si la Edad Media tenía como eje central a la
Iglesia, en la Edad Moderna el Estado sería el nuevo núcleo
civilizador.
Se afirmó así, lo que Dalmacio Negro llamaría la
tradición de la voluntad y el artificio que alteró radicalmente
la tradición del pensamiento político en Occidente.70 El
fundamento de las sociedades políticas modernas es el miedo
y la búsqueda de salvaguardar la vida, en el cual, el Estado
debe cumplir el proteger a sus ciudadanos, en contraparte
al gobierno clásico occidental que tenía la felicidad como
el fundamento de la vida. Desde la Era Moderna hasta
nuestros días se puede observar que ha impregnado en las
sociedades una neutralización total de las costumbres de
los pueblos, sino sustituidas por la legislación del Estado. A
pesar de que el Estado entre en crisis, su razón ordenadora
sigue impregnando en las sociedades europeas y no
europeas que han sido influenciadas por la razón de Estado.
Los grupos intermedios son erradicados de la visión política
y los individuos aislados que son controlados y gobernados
por un Leviatán emancipado de fines y fundamentos son la
base de la nueva forma de entender el orden político.
En el orden estatal el bien común es sustituido por el
interés de la masa. Es decir, no se buscó lo mejor para la
70
Dalmacio Negro, “Gobierno y Estado. Dos modos de pensamiento”,
en Cuadernos (CEU-CEFAS. Centro de estudios, formación y análisis social,
2022), 76-113.
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comunidad, sino el cómo los individuos pueden satisfacer
mejor sus deseos sin importar si fragmentan su relación
con los otros. En sí, el Estado es un orden artificial que
crea unas condiciones para neutralizar otros tipos de
ordenes naturales, el cual no da libertad a los individuos
de relacionarse naturalmente y crear ordenes contrarios
al orden estatal. Por lo cual, si bien el Estado surge en
Occidente y carga dentro de sí frutos de su tradición, a
la larga resulta ser un parasito que termina por matar al
huésped del que se alimenta. Planteamiento que el mismo
Schmitt plantea en Teología política y bien señala que el
Estado seculariza nociones teológicas de la Edad Media.
¿Por qué Carl Schmitt como defensor de Europa ante
el nuevo orden planetario, con un geist europeo, no logro
ver esta realidad de la institución que tanto apreciaba? Ya en
sus escritos vislumbraba como el Estado se transformaba en
una maquinaría peligrosa que desintegraba toda la herencia
europea, sin embargo, se consolaba a sí mismo pensando
que la creación de Hobbes y Bodin tenía ese resultado final
por los ideólogos racionalistas que la manejaban y no por su
propia lógica. “Su intención era buena y honrada, aunque las
consecuencias históricas fueron distintas. Eran racionalistas,
pero no en el sentido de los siglos siguientes ni en el sentido
del positivismo y de la pura tecnicidad”71 Sin embargo,
aunque Schmitt quisiera negar que fuese la lógica necesaria
del Estado llegar a dicho punto de decadencia y sostener que
fue una corrupción por parte del racionalismo ilustrado, es
muy criticable su inocente aprecio hacía dicho ente.
El Estado por naturaleza tiende a neutralizar el
conflicto y para ello tiende necesariamente a desintegrar
cualquier orden o principio no estatal para lograr dicho
71
Carl Schmitt, Ex captivitate salus, 66.
Aitías.Revista de Estudios Filosóficos.
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objetivo. Por lo cual, tienden a neutralizar cualquier orden
espontaneo que la sociedad haga. Todo intento de bien
común es imposible, pues dentro del orden estatal no existe
más que la legislación del Estado.
La tradición de Occidente es heredera de Atenas,
Roma y Jerusalén y prevaleció la tradición de la Civis
romana, en que la cosa pública, la res publica, es propiedad
de los ciudadanos, no de un aparato manejado por unos
burócratas. De ahí que la política naciera de las relaciones
sociales naturales y no desde la legalidad estatal. El Estado
es entonces algo que surgió de Europa y de su tradición,
pero que termina por erosionar. ¿Es entonces Schmitt un
defensor de Europa y de su tradición siendo en sí el “último
gran defensor de la ius publicam euroeam? Podría decirse
que lo es en tanto defiende un aparato que no pudo nacer
sin toda la tradición occidental, pero al mismo tiempo es
un defensor de este parasito que se alimenta y corroe a esa
misma tradición.
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              <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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              <text>Centro de Estudios Humanisticos, UANL</text>
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              <text>Cisneros Arrellano, José Luis, Director</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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