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                  <text>Volumen XIX | Número 29 | enero - junio 2025

��Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Una publicación de / A publication of
Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario General
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
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Arq. Juan Ángel Hinojosa Torres
Editor Responsable / Responsible Editor

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Directora de la Facultad de Arquitectura

Para más información sobre la revista y envíos de artículos
favor de acceder al sitio web:
https://contexto.uanl.mx/index.php/contexto

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Contexto Revista de la Facultad de Arquitectura Universidad
Autónoma de Nuevo León, volumen 19, No. 29 enerojunio 2025, es una publicación semestral, editada por la
Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Facultad de Arquitectura. Domicilio de la publicación:
Pedro de Alba S/N, San Nicolás de los Garza, CP:
66455, Nuevo León, México, Tel: (81) 8329-4160, www.
contexto.uanl.mx. Editor Responsable Arq. Juan Ángel
Hinojosa Torres. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
No. 04-2020-042416005300-203. ISSN impreso: 20071639. ISSN red de cómputo: en trámite con el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Arq. Juan Ángel Hinojosa
Torres, coordinador del Depto. Ediciones y Publicaciones
de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma
de Nuevo León. Fecha de última modificación: 31 de
enero de 2025. Las opiniones expresadas por los autores
no necesariamente reflejan la postura del editor de la
publicación. Queda prohibida su reproducción parcial o
total de los contenidos e imágenes de la publicación.

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Acharya, Dr. Alejandro García García, Dr. José Manuel Prieto González, Dr. Jesús Manuel Fitch Osuna, Dr. Juan Noyola
Carmona, Dra. Aída Escobar Ramírez, Dr. Luis Alfonso de la Fuente Suarez, Dr. Ramón Ramírez Ibarra, Dra. Liliana Sosa
Compean, Dr. Jesús A. Treviño Cantú, Dr. Armando V. Flores Salazar, Dra. Minerva Salinas Peña, Dr. Carlos Aparicio
Moreno, Dra. Nora Rivera Herrera, Dra. Diana Maldonado Flores, Dra. Alejandra Marín González

3

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

ÍNDICE
Editorial
8

Editorial Número 29: Evolución metropolitana contemporánea. Crecimiento expansivo y
procesos territoriales en las ciudades
Eduardo Sousa-González
Universidad Autónoma de Nuevo León (México)

Artículos
15

Inteligencia artifıcial en el contexto del fotorrealismo en la visualización arquitectónica
Oğuzhan Muslu | Rifat Gökhan Koçyiğit
Mimar Sinan Fine Arts University (Turquía)

33

La temporalidad arquitectónica como objeto experiencial estético
Giovanni Castellanos Garzón | Jairo Humberto Agudelo Castañeda | Sandra Marcela Bustacara Panzza
Universidad de La Salle (Colombia) | Universidad de Caldas (Colombia)

48

Hacia una sostenibilidad sistémico-urbana en el habitar vertical:
resistencias en Torreón, México
Mario Guadalupe González Pérez | Norma Margarita Mendoza Gómez
Universidad de Guadalajara (México) | Universidad de Coahuila (México)

66

¿Etnodesarrollo asistido? El caso de las viviendas campesinas de altura en los Andes peruanos
Víctor Manuel Salas Velásquez
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (Perú)

83

México en su Centro: delimitaciones espaciales de un entorno urbano en permanente
expansión y su impacto en la salud planetaria
Ana Cristina García-Luna Romero | José Eduardo García-Luna Martínez
Universidad de Monterrey UDEM (México)

95

Habitar poético y ciudad. Fundamentos, metasignificaciones y utopías
Jorge Gasca Salas
Instituto Politécnico Nacional (México)

109

Factores, dimensiones y variables determinantes en la calidad del espacio público abierto.
Aporte desde la literatura científica (2009-2020)
Gabriela Naranjo Serrano | Gabriela Mejía Gómez | | Javier Benavides Álvarez
Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Ecuador)

125

La importancia de las áreas verdes urbanas para la salud de la población en el área
metropolitana de Monterrey
Adolfo Benito Narváez Tijerina | Jessica Jazmín Rodríguez González
Universidad Autónoma de Nuevo León (México)
4

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

INDEX
Editorial
8

Editorial Issue 29: Contemporary metropolitan evolution. Expansionary growth and territorial processes in cities
Eduardo Sousa-González
Universidad Autónoma de Nuevo León (Mexico)

Articles
15

Artificial intelligence in the context of photorealism in architectural visualization
Oğuzhan Muslu | Rifat Gökhan Koçyiğit
Mimar Sinan Fine Arts University (Turkey)

33

Architectural temporality as an aesthetic experiential object
Giovanni Castellanos Garzón | Jairo Humberto Agudelo Castañeda | Sandra Marcela Bustacara Panzza
Universidad de La Salle (Colombia) | Universidad de Caldas (Colombia)

48

Towards systemic-urban sustainability in vertical living: resistance in Torreon, Mexico
Mario Guadalupe González Pérez | Norma Margarita Mendoza Gómez
Universidad de Guadalajara (México) | Universidad de Coahuila (Mexico)

66

Assisted ethnodevelopment? The case of housing in peasant communities in the Peruvian Andes
Víctor Manuel Salas Velásquez
Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (Peru)

83

Central Mexico: spatial delimitations of a continuously expanding urban environment and
its impact on planetary health
Ana Cristina García-Luna Romero | José Eduardo García-Luna Martínez
Universidad de Monterrey UDEM (Mexico)

95

City and poetic inhabit. Foundations, metameanings and utopias
Jorge Gasca Salas
Instituto Politécnico Nacional (Mexico)

109

Factors, dimensions and variables determinant in the quality of open public spaces.
Contribution from the scientific literature (2009-2020)
Gabriela Naranjo Serrano | Gabriela Mejía Gómez | | Javier Benavides Álvarez
Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Ecuador)

125

The importance of urban green areas for the health of the population in the metropolitan
area of Monterrey
Adolfo Benito Narváez Tijerina | Jessica Jazmín Rodríguez González
Universidad Autónoma de Nuevo León (Mexico)
5

��Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Editorial
Editorial

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Editorial / Editorial
Evolución metropolitana contemporánea. Crecimiento
expansivo y procesos territoriales en las ciudades
Contemporary metropolitan evolution. Expansionary growth and territorial
processes in cities
Eduardo Sousa-González1

Seguramente se estará de acuerdo en que la
manifestación fenomenológica vinculada con
las ciudades y de éstas, su evolución en zonas
metropolitanas es paulatina, progresiva, replicable
y ciertamente irreversible; indudablemente esta
expresión del espacio territorial ocurre no solo en
México como país, ya que la expresión de lo urbano
en la contemporaneidad, se percibe claramente con
diversas dinámicas expansivas en el sur global y
prácticamente en todo el mundo conocido.
No cabe la menor duda, que el futuro global
tendrá indiscutiblemente una tendencia evolutiva
y progresiva en el crecimiento del número y la
dimensionalidad de las ciudades; en donde muchas
de ellas en su proceso evolutivo transformacional
se convertirán en metrópolis y aquellas que ya lo
son, seguramente continuarán con su crecimiento
expansivo periférico ensanchando su espacio
territorial ocupando procesalmente y sin tregua el
suelo originario quizá ad perpetuam.
Con una visión del futuro global similar a lo
que se comenta en el párrafo anterior, el reporte de
UN-Habitat (2002), menciona que el crecimiento
demográfico en la mayoría de las ciudades del
mundo continuará en acrecentándose día a día,
indicando que en el año 2021 la población que
habita en el espacio urbano ascendía al 56 por
ciento; no solo eso, las estimaciones proyectuales
del mismo organismo revelan que para el año 2050
los residentes en las ciudades se incrementarán al
68 por ciento; esto es, un aumento de 2.2 miles de
millones de personas conviviendo en una ciudad.
Incluso, UN-Habitat (2002) proyecta para los

próximos 30 años; esto es, para el año 2050, que
entre los países que tendrán mayor concentración
demográfica en ciudades y en ciudades
metropolitanas se encuentran:
1. China con 1 091 millones de personas,
representando el 80 por ciento de su población
total;
2. India con 876.6 millones de ciudadanos
constituyendo el 52.8 por ciento de toda su
población y;
3. Estados Unidos de Norte América con 347.3
habitantes urbanos que representa el 89.2 por
ciento de su población total.
Para el caso específico de México como país,
según la clasificación general proyectada por el
mismo organismo internacional, se cataloga en el
octavo lugar con 144.9 millones de personas que
radican en zonas urbanas: ciudades y metrópolis;
representando el 88.2 por ciento del total de su
población; sin embargo el dato porcentual relativo
de 88.2 por ciento, no únicamente representa una
alta concentración urbana, también se visualiza
que ocuparía el segundo lugar de centralización
de lo urbano, tan solo por debajo de los Estados
Unidos de Norte América que cuenta con el 89.2
por ciento de habitantes en ciudades.
Ante estos pronósticos sustentados en
investigaciones respaldadas por organismos
internacionales, se percibe un escenario urbano
contemporáneo y líquido (Bauman, Z: 2004), que se
encuentra en un proceso evolutivo de transformación
no solo constante, también iterativo, espacialmente
replicable y con una clara tendencia hacia la

1

Nacionalidad: mexicano; Adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México; Doctor
en Arquitectura y Asuntos Urbanos; miembro del Sistema Nacional de Investigadores CONAHCYT reconocido en el nivel 3; miembro de
la Academia Mexicana de Ciencia AMC; E-mail: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9634-1429

8

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Urbano SEDATU (2024: 15 y ss.) y del Grupo
Interinstitucional, aquí se mencionan solamente las
diez zonas metropolitanas de México que integran
el mayor número de municipios conurbados y la
población que agrupan; destacando primeramente
la zona metropolitana denominada Ciudad de
México-Hidalgo-México, la cual integra un
total de sesenta y tres municipios con un tipo
de conurbación interestatal y una población
que asciende a 21, 436.9 miles de personas;
representando a la mayor zona metropolitana del
país y un gran reto para la planeación de los usos
del suelo y demás variables intervinientes; según
se aprecia en la tabla 1.
Se da la existencia de otras zonas
metropolitanas interestatales e intermunicipales
como la de Puebla-Tlaxcala, Oaxaca y TlaxcalaApizaco, las cuales incluyen una gran cantidad
de municipios y municipios centrales, pero con
escasa población incorporada3; así mismo están
los casos de Toluca, Nuevo León y Jalisco que
aunque con menos municipios incorporados a la
conurbación cuentan con alta población residente;
ver la tabla 1 (sig. pág).
De esta sucinta exploración del panorama global
y particular de México sobre estas concentraciones
urbanas sui géneris que están sobrepobladas,
concentrando una multiplicidad de problemáticas
inherentes a lo espacial, lo social, lo económico y
de otras muchas variables intervinientes; es claro
que requieren no únicamente de políticas públicas
eficientes, efectivas y eficaces (EEE); sino que éstas
se encuentren incorporadas estratégicamente en la
agenda de gobierno, esto, para contener esa evolución
de expansividad territorial y multidireccional
periférica, controlando con procesos sustentables el
medio natural del suelo originario.
Es necesario mencionar, que de estas
grandes concentraciones urbanas no solamente
se requiere profundizar en las exploraciones
cuantitativas vinculadas a las variables
demográficas, económicas, territoriales o políticas;
ya sea con estadística paramétrica o no paramétrica,
que dicho sea de paso, son fundamentales para el
panorama diagnóstico y el pronóstico de su futuro
comportamiento. Aquí se subraya la importancia

metropolización; en el que se acomoda cada vez
una nueva y diferente realidad histórica vinculando
físicamente a: lo social, lo económico, lo cultural,
lo identitario y por supuesto lo demográfico; los
cuales impactan justamente a la esfera del espacio
territorial y a sus procesos de expansividad de
orientación periférica; ya que justamente es el
espacio urbano el soporte de todo asentamiento
humano y de actividad económica.
En este sentido, se considera que una de las
principales variables intervinientes que propicia
este crecimiento ad perpetuam de lo urbano,
estaría vinculado precisamente a los satisfactores
y a las prerrogativas (Sousa, E.: 2024; 2023); que
en el territorio de lo urbano y en sus diferentes
usos del suelo infraestructurales, de equipamiento
y otros, son gestionados para la colectividad;
no solo para la población ahí radicada, también
para toda la actividad económica que en el locus
typicus se desarrolla, la cual está referenciada
básicamente en los sectores secundario y terciario
de la economía.
Para el caso de México en el año 2024, la
Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial
y Urbano SEDATU, el Consejo Nacional de
Población CONAPO y el Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática INEGI,
formaron el denominado Grupo Interinstitucional,
con el objetivo de caracterizar y determinar
tipológicamente las diferentes concentraciones
urbanas del país; estableciendo una delimitación
de las metrópolis con una base estadística y por
supuesto territorial.
Para esta clasificación metropolitana de escala
dimensional de México se utilizó información
del año 2020, examinando in situ los diferentes
dinamismos demográficos y territoriales de las
metrópolis hasta ese año conformadas. Para este
propósito exploratorio fundamental el Grupo
Interinstitucional utilizó para todas las metrópolis
existentes tres factores generales:
1. Sus conurbaciones existentes;
2. Sus relaciones funcionales; y
3. Su importancia estratégica y económica2.
De esta exploración elaborada por la
Secretaría de Desarrollo Agrario territorial y

2

Para profundizar en esta clasificación consultar: Sousa, E.; García-Luna, A. C. (2024). Capítulo 2: Evolución morfológica transformacional
metropolitana. Crecimiento expansivo y procesos territoriales.
3
Según la Secretaría de Desarrollo Agrario territorial y Urbano SEDATU (2024: 45) los municipios centrales se definen: como aquellos
donde se ubica la conurbación principal que da origen a una metrópoli. Para profundizar en esta clasificación consultar: Sousa, E.; GarcíaLuna, A. C. (2024). Capítulo 2: Evolución morfológica transformacional metropolitana. Crecimiento expansivo y procesos territoriales

9

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Tabla 1. México: clasificación de las 10 zonas metropolitanas que integran más municipios

Fuente: datos generados en esta investigación a partir de: Grupo Interinstitucional con base en el
INEGI, Censo de Población y Vivienda 2020 y Marco Geoestadístico 2020; e INEGI/IMT, Red Nacional
de Caminos 2020 y SEDATU (2024)

de las particularidades cualitativas del grupo social
de referencia a intervenir, para cada locus typicus
al que van dirigidas dichas políticas públicas;
principalmente, al considerar la premisa propuesta
por el autor de este escrito que se ha mencionado
reiteradamente en otras investigaciones, aquí
matizada:
“Entendiendo que si una manifestación urbana
como la que se señala, ya sea de origen
territorial o de algún grupo social particular
de referencia, se logra cualificar y cuantificar,
utilizando no solo las variables intervinientes
asociadas al caso; sino también, un proceso
metodológico ad hoc científico y vinculado
al suceso puntual, el cual sitúe como premisa
fundamental al ser humano en el centro del
análisis; se sostiene aquí, que es posible
intervenir positivamente en ella, en su caso,
para ordenar, mejorar o conservar el territorio
metropolitano y las relaciones de cotidianeidad
expresadas por los diferentes grupos sociales
ahí radicados” (Sousa, E: 2024; 2023a: 4).
Aún más, se considera de importancia
significativa comprender y reflexionar sobre

la necesidad de que en la planeación espacial
metropolitana, no solamente son métricas o
generalidades de grupos sociales de referencia
como se menciona anteriormente, a todo esto
habría que incorporarle el elemento fundamental:
un razonamiento específico que incorpore al
ser humano como centro particular del análisis;
esto es, como un individuo con cultura, con
identidad de su matriz social de referencia y con
una idiosincrasia propia; todo esto como parte
esencial de su respectiva condición humana
(Arendt, H.:2002).
Es por ello que en este número de CONTEXTO.
Revista de la Facultad de Arquitectura de
la Universidad Autónoma de Nuevo León,
México, se han conjuntado ocho investigaciones
de académicos profesionales de diferentes
partes del mundo; los cuales nos presentan una
visión particular, enfoque y posicionamiento
de investigación, sobre los múltiples factores
que intervinieren en el desarrollo de su línea de
investigación.
Tal es el caso de Oğuzhan Muslu y Rifat
Gökhan Koçyiğit que nos presentan el artículo
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

denominado “Artıfıcıal ıntellıgence ın the context
of photorealısm ın archıtectural vısualızatıon”,
donde mencionan que el artículo analiza la
integración de la tecnología de inteligencia
artificial con la visualización arquitectónica.
Esta investigación intenta poner a prueba la
afirmación de que, en 2024, la integración de la
visualización arquitectónica con aplicaciones
de inteligencia artificial puede crear imágenes
de referencia más realistas para imágenes de
referencia representativas que los programas de
renderizado. Las imágenes creadas con motores
de renderizado seleccionados y las creadas con
inteligencia artificial se comparan y tabulan en
función de las puntuaciones otorgadas por los
arquitectos a los criterios especificados. Según
los resultados, la inteligencia artificial aún no
es capaz de renderizar el modelo de referencia
dado al nivel esperado. Aunque la tecnología
de inteligencia artificial está aún por debajo de
las expectativas en este campo, los resultados
que ofrece en cortos periodos de tiempo pueden
ser útiles de vez en cuando. Esta investigación
es importante para crear un entorno de debate
sobre las posibles ventajas que la inteligencia
artificial aportará al campo de la visualización
arquitectónica y ofrecer una perspectiva al
respecto con la comparación realizada.
Giovanni Castellanos Garzón y Jairo
Humberto Agudelo Castañeda, exponen el
artículo “La temporalidad arquitectónica como
objeto experiencial estético”, indicando que
se busca demostrar cómo la concepción de
temporalidad permite a la arquitectura evolucionar
en distintas direcciones. Esta multiplicidad de
mediaciones permitirán una nueva percepción
de las intensas bifurcaciones espacio-temporales,
esenciales en la arquitectura, ya que generan
acontecimientos inesperados, diversos y
contradictorios para el individuo. En esencia, se
trata de una contingencia que permite alcanzar
un estado de distinción para experimentar las
transformaciones y los procesos que el tiempo
establece para la arquitectura. Por dichas razones,
estar muy cerca del des-orden estético, es estar
entre dos temporalidades en juego: la de la
producción y la de la recepción. Por consiguiente,
esta exploración relaciona la experiencia del
tiempo en el espacio a través de la lente de
la percepción estética cuyo método teóricoproyectual permite analizar desde la descripción
fenomenológica y la interpretación hermenéutica

la relación recíproca entre diferentes obras y
autores, con el fin de resaltar la interdependencia
entre distinciones bajo el concepto de tiempo y
temporalidad. Se concluye que el potencial de
tal lectura se dirige hacia una arquitectura que dé
forma al cambio, a la fluidez y a la ingravidez que
marca toda realidad; una arquitectura que explora
en el des-orden estético la lenta permanencia de
manera existencial.
En el caso de los investigadores Mario
Guadalupe González Pérez y Norma Margarita
Mendoza Gómez, desarrollan la temática
referida “Hacia una sostenibilidad sistémicourbana en el habitar vertical: resistencias en
Torreón, México”, donde mencionan que el
mercado inmobiliario ha desempeñado un papel
preponderante en la relación oferta y demanda
de vivienda, con incidencias significativas dentro
del proceso de habitabilidad. La priorización
por la vivienda horizontal ha comprometido la
sostenibilidad en materia de disponibilidad de
suelo, aunado a las resistencias de aceptación del
modelo compacto respecto al modelo disperso El
objetivo de este estudio evalúa la percepción de
los ciudadanos sobre el habitar vertical respecto
al habitar horizontal en proximidades al centro y
periferia de la ciudad de Torreón, perteneciente a
la Zona Metropolitana de la Laguna, México, a
través de un ejercicio cuali-cuantitativo mediante
observaciones recurrentes, inspecciones in situ y
la aplicación de una encuesta en dos conjuntos
habitacionales de estrato socioeconómico bajo. Se
encontró una carencia de los preceptos sistémicos
en el proceso de planificación, que motivan
a un cambio de paradigma, dónde las nuevas
tipologías que se ofertan actualmente, podrían
coadyuvar con un tema de percepción del espacio
para el habitar vertical y de las condiciones
anexas necesarias para que este proceso ocurra en
condiciones aceptables y permitan el desarrollo
de las personas.
Víctor Manuel Salas Velásquez incursiona
en el tema sobre “¿Etnodesarrollo asistido? El
caso de las viviendas campesinas de altura en
los Andes peruanos”, explicando que desde
la reforma agraria la intención de mejorar la
calidad de vida de la población rural ha sido una
constante en las diferentes ecorregiones de los
Andes peruanos. En el presente texto se analiza
la influencia de los principales programas y
proyectos de etnodesarrollo en la vivienda de
comunidades campesinas de altura en el periodo

11

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

pos reforma agraria (1969) y económica (1993)
hasta el inicio de la pandemia Covid-19, a través
de una investigación historiográfica y documental
de tres etapas. Los resultados de la sistematización
nos muestran una asistencia técnica mediante
cinco tipos de relación entre el etnodesarrollo y
la vivienda que los organismos gubernamentales
y no gubernamentales implementaron. Se
concluye explicando que en ciertas comunidades
de altura existe un escalonamiento de programas
y proyectos con énfasis en etnodesarrollo que
permite el surgimiento de un nuevo sistema
habitacional y a las familias un manejo innovado
de los recursos naturales y productivos mediante
una adecuada gestión del predio habitacional,
donde el uso del mapa parlante guía la distribución
de las unidades espaciales en la vivienda para
contribuir al desarrollo autosostenido en las
comunidades campesinas peruanas.
Ana Cristina García-Luna Romero y José
Eduardo García-Luna Martínez abordan
la investigación sobre “México en su Centro:
delimitaciones espaciales de un entorno urbano
en permanente expansión y su impacto en
la salud planetaria” indicando que hablar de
México como unidad pudiera sonar sencillo por
la fortaleza cultural y el respaldo oficial que hay
detrás de esta imagen, sin embargo, las prácticas
performáticas de la sociedad parecieran señalar
otras visiones. La pandemia de COVID19 enfatizó
las diversidades que construyen al país al denotar
las diversas respuestas que hubo de región a
región. Para el presente texto vamos a configurar
a la región Centro de México a través de un
doble enfoque fenomenológico: por un lado la
identificación territorial urbana y sus identidades
y, por otro, el entramado urbano de la salud y su
acceso para advertir necesidades de desarrollo
urbano que permitan una mejor operatividad de
los servicios de salud pública, primordialmente,
y con ello incidir en el bienestar social a la luz
de la sostenibilidad y del concepto de salud
planetaria, todo con el objetivo de consolidar un
conocimiento integral de la megalópolis urbana.
En el caso de Jorge Gasca Salas nos
presenta el tema sobre “Habitar poético y
ciudad. Fundamentos, metasignificaciones y
utopías” revelando que el ‘habitar poético’,
es un concepto incorporado gradualmente a
las ciencias sociales, las humanidades y las
artes. Con él es posible identificar e imaginar
alternativas edificatorias del espacio antrópico

y de formas de socialidad que hoy resultan
utopías, señalan rutas potencialmente posibles
y permanecen vivas en las relaciones de vida
comunitaria, la solidaridad humana en el campo
y en las ciudades. De no precisarse correctamente
su origen ontológico, sus fundamentos históricopolíticos, sus metasignificaciones estéticosemiológicas y su alto contenido de utopía, se
corre el riesgo de malinterpretar y deformar su
sentido originario. El objetivo principal de este
artículo de investigación es la exposición de los
fundamentos del concepto ‘habitar poético’, la
incursión crítica en las metasignificaciones de los
sentidos de su uso, su deconstrucción utópicopolítica y sus implicaciones. Metodológicamente
se parte de la distinción analítica óntico-ontológica
empleada por Heidegger en el sentido primigenio
del concepto empleándose la hermenéutica y la
semiótica como recursos descodificadores del
habitar poético, del “poetizar y la estetización
de la vida social”. Finalmente se emplea la
deconstrucción sistémica, señalándose un conjunto
de indicadores políticos que marcan la dirección y
el sentido del habitar poético como dominio de la
utopía y la esperanza de un ethos poético.
Gabriela Mejía Gómez, Gabriela Naranjo
Serrano y Javier Benavides Álvarez investigan
sobre los “Factores, dimensiones y variables
determinantes en la calidad del espacio público
abierto. Aporte desde la literatura científica
(2009-2020)”, señalando que varios estudios han
demostrado que la buena calidad de los espacios
públicos abiertos (EPA) es fundamental para
garantizar su uso, el aumento de frecuencia de
visitas e influir de manera positiva en la percepción
de los usuarios. Por ello, resulta preocupante que
cada vez se preste más interés a los índices que
permiten cuantificar los metros cuadrados de este
bien ciudadano, dejando de lado las condiciones
que permiten medir si estos metros son eficientes
para su uso correcto. En este artículo buscamos
aportar, desde la revisión de literatura científica,
a la sistematización de información relacionada
a los factores, dimensiones y variables que
determinan la calidad de los EPA, contenida en
los artículos publicados en bases de datos desde
el año 2009 al 2020. Los resultados evidencian
que la dimensión de características físicas es
la más recurrente en los estudios, mientras que
las variables relacionadas a la inclusión son las
menos evaluadas. Los estudios de calidad pueden
utilizar instrumentos de evaluación cuantitativa,
12

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

cualitativa o mixtos. Se evidencia, además, que
existen pocos estudios sobre este tema a nivel
latinoamericano y que la mayoría se han realizado
en países asiáticos y europeos.
Finalmente, Adolfo Benito Narváez Tijerina
y Jessica Jazmín Rodríguez González,
investigan sobre “La importancia de las áreas
verdes urbanas para la salud de la población en
el área metropolitana de Monterrey”, indicando
que en el artículo se analiza la relación del
diseño de las áreas verdes urbanas (AVU) con
la salud humana, ofreciendo primero un análisis
de la bibliografía que ha investigado sobre
tal relación y que resalta la importancia de su
adecuada dotación para la salud, así como los
problemas asociados al desuso de los espacios
verdes urbanos (pobreza, inequidad) y que
termina redundando en la pérdida de salud en
las comunidades. Utilizando una aproximación
cualitativa basada en el realismo crítico se prueba
la hipótesis de que existe una correlación causal
entre la dotación, distancia y diseño de las AVU
con la prevalencia del síndrome metabólico (SM)
entre las poblaciones, se desarrolla un índice
de usabilidad de las AVU que integra factores
de dotación distancia y diseño urbano para
calificar a las AVU de la metrópoli; los datos

se integran a nivel municipal para probar una
relación causal entre la baja usabilidad de las
AVU con un aumento en la prevalencia del SM,
se señala que esta correlación es visible en el área
metropolitana de Monterrey (AMM). Se resalta
la importancia del diseño urbano como un medio
para incrementar la salud comunitaria.
Para finalizar este número, es necesario
subrayar que los integrantes que conforman el
equipo de CONTEXTO. Revista de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, México, tenemos la certeza de
que no solamente el investigador vinculado a la
temática que publica este medio de difusión de la
ciencia, encontrarán una diversidad de posiciones
teóricas interesantes; sino también, otros lectores
interesados en lo expuesto, descubrirán a través de
las páginas que componen esta edición editorial,
tópicos con una visión original, internacional,
interdisciplinar, de actualidad y con una amplia
profundidad de análisis investigativo; ya que en
este número particular han colaborado con sus
trabajos personales o grupales, investigadores de
carrera certificados y de alta calificación científica,
lo cual demuestran con sus trabajos personales o
grupales, todos ellos dictaminados en tiempo y
forma por pares académicos. C

Bibliographic references
Arendt, H. (2002). La condición humana. España, Paidós
Bauman, Z. (2004). Modernidad líquida. México; Fondo de Cultura Económica
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CONTEXTO

Artículos
Articles

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Artificial intelligence in the context of photorealism in
architectural visualization
Inteligencia artifıcial en el contexto del fotorrealismo en la visualización
arquitectónica
Received: November 2023
Approved: October 2024

Oğuzhan Muslu1
Rifat Gökhan Koçyiğit2

Abstract

Resumen

This paper discusses the integration of artificial
intelligence technology with architectural
visualization. This research attempts to test the
claim that in 2024, the integration of architectural
visualization
with
artificial
intelligence
applications can create more realistic reference
images for representative reference images
than rendering programs. Images created with
selected rendering engines and images created
with artificial intelligence are compared and
tabulated based on the scores given by architects
to the specified criteria. According to the results,
artificial intelligence is not yet able to render
the given reference model at the expected level.
Although artificial intelligence technology is
still below expectations in this field, the results it
gives in short periods of time can be useful from
time to time. This research is important in terms
of creating an environment for discussion on the
potential advantages that artificial intelligence
will bring to the field of architectural visualization
and providing a perspective on this with the
comparison made.

Este artículo analiza la integración de la tecnología
de inteligencia artificial con la visualización
arquitectónica. Esta investigación intenta poner a
prueba la afirmación de que, en 2024, la integración
de la visualización arquitectónica con aplicaciones
de inteligencia artificial puede crear imágenes de
referencia más realistas para imágenes de referencia
representativas que los programas de renderizado.
Las imágenes creadas con motores de renderizado
seleccionados y las creadas con inteligencia
artificial se comparan y tabulan en función de las
puntuaciones otorgadas por los arquitectos a los
criterios especificados. Según los resultados, la
inteligencia artificial aún no es capaz de renderizar
el modelo de referencia dado al nivel esperado.
Aunque la tecnología de inteligencia artificial está
aún por debajo de las expectativas en este campo,
los resultados que ofrece en cortos periodos de
tiempo pueden ser útiles de vez en cuando. Esta
investigación es importante para crear un entorno de
debate sobre las posibles ventajas que la inteligencia
artificial aportará al campo de la visualización
arquitectónica y ofrecer una perspectiva al respecto
con la comparación realizada.

Keywords:

Palabras Clave:

architectural visualization; artificial intelligence;
render; photorealism; rendering engine

visualización arquitectónica; inteligencia
artificial; renderizado; fotorrealismo; motor de
renderizado

1

Nacionalidad: turco; adscripción: Mimar Sinan Fine Arts University, Institute of Science and Technology, Department of Architecture,
Turquía; posgrado en Mimar Sinan Fine Arts University, Institute of Science and Technology, Department of Architecture, Turquía; email:
20232101018@ogr.msgsu.edu.tr ; ORCID: https://orcid.org/0009-0007-2860-5510
2
Nacionalidad: turco; adscripción: Mimar Sinan Fine Arts University, Institute of Science and Technology, Department of Architecture,
Building Information, Turquía; doctorado Mimar Sinan Fine Arts University, Turquía; email: gokhan.kocyigit@mmsgsu.edu.tr, ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-9748-7913

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CONTEXTO

1. Introduction

causes the architect to delegate a certain amount
of creative control to the technology. This carries
the risk of the project slipping out of the hands of
the architect and being driven by technology. This
changing dynamic between creativity and control
requires redefining the role of the architect. In
particular, the increasingly autonomous decisionmaking capabilities of artificial intelligence
contradict the anthropocentric nature of
architecture, while raising the question of how
vital human input is in the design process.
Another important dimension of the use of
AI in architectural visualizations is its impact
on cultural representation. To what extent do
the visuals produced by AI accurately reflect
cultural contexts, and can this representation be
as authentic as designs made by human hands?
No matter how successful AI is in processing
cultural codes, it cannot completely replace the
human touch in the creative process. This can
lead to a loss of cultural authenticity in architectural
visualization, and therefore the ethical use of AI in
the design process is a critical point to be discussed.
Beyond spatial aesthetics, architecture is a reflection
of cultural and social norms, and the role of AI in
this context needs to be carefully considered.
The impact of AI on the architectural
profession is related to the artisanal nature of this
discipline. Architecture has historically developed
as a profession based on manual dexterity and
human creative intelligence. However, the
involvement of AI the creative process requires
the architect to relinquish control to technology.
This may result in the digitization of the artisanal
nature of architecture. Although AI allows for
faster project completion and more practical
solutions, the exclusion of the architect from
the creative process raises important questions
about the roots of the profession. Architecture is
not only an art of building, but also a product of
culture and craft. The role of AI in this process
has the potential to transform the traditional craft
identity of architecture, a change that needs to be
carefully considered from an ethical perspective.

Today, the evolution of technology indirectly
affects many fields. Architecture is one of the
disciplines that has been greatly affected by this
process, as the architectural profession benefits
from the digital environment in many aspects.
Technological advances bring a new dimension
to architectural practices today. With the rapid
advancement of technology, artificial intelligence
and machine learning have been integrated into
the design process, offering new opportunities
and challenges for architects and designers (Ko,
Ajibefun , Yan, 2023). The emergence of artificial
intelligence3 design tools is similar to digital
modeling tools (e.g., AutoCAD and Rhino),
which currently only serve as aids to traditional
architectural design workflows (Li, P, Li, B., &amp;
Li, Z., 2024). However, combining architectural
visualization with artificial intelligence reveals
a potential beyond traditional methods. This
research provides a perspective on the impact
of artificial intelligence technology on the
architectural visualization process.
This study sheds light on the advantages
and potential contributions of the integration of
architectural visualization with AI compared to
existing visualization methodologies such as
rendering engines as of 2024. In this context, the
problem of this research is whether AI-assisted
visualization can achieve more realistic visuals. In
this respect, the main objective of the research is
to determine whether the use of AI technology can
achieve more effective representative reference
images compared to existing rendering engines.
To test this, artificial intelligence and rendering
engines were subjected to a comparative analysis.
This will provide architectural designers with a
perspective on the current and future rendering
capabilities of artificial intelligence. The research
is important in terms of providing a perspective
on the preferability of AI in terms of realism in
the architectural visualization market.
The increasing use of AI in the field of
architecture makes it necessary to question the
effects of this technology on creative processes
and the ethical issues that arise. The integration
of AI into architectural visualization processes

3

2. Research in the field
According to Rane, the integration of artificial
intelligence into architecture and its contribution
to creativity, optimization of processes, and the
cultural and social impacts it brings with it should
be ethically evaluated (Rane N.L., Choudhary,

AI: Artificial Intelligence.

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CONTEXTO

and Rane J., 2023). According to Ko's research,
the integration of artificial intelligence with
ICM technology has enabled the production of
parametric controllable models (Ko et al. 2023). In
Enjellina et al.'s study, it is discussed that an AI textto-visual image generator can go a step further to
expand the design imagination by offering various
design alternatives with high-quality images
(Enjellina, Beyan, &amp; Rossy, 2023). Hegazy &amp;
Saleh critically researched that AI has the potential
to inspire and enhance architectural design, but
should be used ethically and responsibly to avoid
negative impacts on human creativity and design
ethics (Hegazy &amp; Saleh, 2023).
When we scanned the research conducted in the
context of artificial intelligence and architectural
visualization, we did not come across any research
on the comparison of rendering engines and realism.

main criteria affecting realism were determined
and the images produced by rendering engines
and artificial intelligence applications were
scored by architects within the framework of
these criteria. The results obtained are presented
graphically and opened to discussion.
3.1 Determining the render engine used
The scientific literature has been reviewed and
no conclusions have been reached about the
most preferred architectural rendering software.
Therefore, we took the results of 2 recent studies
presented in web resources as reference and added
the software selected as the best of both studies
to the research universe. The reason we chose
these two sites is that they based their studies
on the survey they conducted. Other comparison
sites did not indicate that they were based on a
specific method such as surveys etc. According to
the results of the studies we selected, the 2 most
preferred software are V-Ray and D5 Render.
In a survey conducted in 2023 with the
participation of 976 people, the graph of the
answers to the question “Which 3D renderer(s) do
you use for architectural visualization?” is given
in Figure-1. According to Figure-1 and Figure-2,
the most used architectural rendering software is
V-Ray (Eloy, 2023) (see next p.).

3. Method
In this research, it is aimed to compare rendering
engines and artificial intelligence appliºcations.
For this purpose, the visuals created by using
these tools as a sample were rated and compared
with the survey method. In order to provide a
scientifically sound basis, the tools compared
were selected among the most widely used ones
in their fields. In order to test the level of realism,
based on scientific research on photorealism, six

Figure 1. The most used software for architectural visualization according to the survey

Source: Eloy, 2023

17

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CONTEXTO

Figure 2. Ratio of market shares according to the surveys conducted

Source: Eloy, 2023
Figure 3. Scores obtained according to the rating

Source: G2.com, n.d.

3.2 Determining the artificial intelligence
platform used

Another benchmarking study, taking into
account user satisfaction ratings, found that D5
Render was the highest rated of 46 architectural
rendering software (G2.com, n.d.). The voting
results of the site are given in figure-3. The
shortcoming of the data on this site is that
participant qualifications are not clearly defined
and the number of participants rating each
software is not standardized.
In the galleries on the selected render engines'
own sites, visualization experts present the
images created using their own render engines,
which they exhibit for their advertisements. For
each rendering engine, 3 samples were selected
from the rendered images in these galleries.
Then, the modeled images of the buildings in
these architectural images, which have not yet
been rendered, were used as reference images in
the artificial intelligence application.

The scientific literature was reviewed for the
artificial intelligence application to be used and
no clear information was found about the most
common artificial intelligence application used
for architectural rendering. However, there are
many articles in web resources that aim to provide
information and suggestions on this subject.
Therefore, web resources were scanned. Web
sources are not reliable enough as they do not have
a scientific basis. In order to increase reliability,
17 sites that provide information and suggestions
on the use of artificial intelligence in architectural
visualization were identified. The number of sites
mentioning the names of artificial intelligence
software used in architecture was systematically
tabulated. In total, 59 software are mentioned.
18

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Since our aim is to select the most popular ones
by determining the most recommended ones,
when we remove the artificial intelligence sites
that are mentioned 4 times or less from the table,
the table becomes as shown in Table-1.
Purposive sampling technique was used to
select the artificial intelligence application that
will be a part of the research population. In this
direction, we set some criteria for the artificial
intelligence application to be suitable for the
purpose of the research.
The concept of rendering in architecture
includes the processes after modeling the
design in three dimensions. Three-dimensional
visualization is the process of automatically
converting a three-dimensional solid model into
two-dimensional images with photorealistic
effects (daylight, material, texture, etc.) in a
computer environment (Minoli, 2010). In other

words, when we ask artificial intelligence to
render, we expect it to preserve the form of
the model we refer to. Today, there are text-tovisual and image-to-visual rendering artificial
intelligence software. According to Ploennigs and
Berger (2023), the text-to-image model (txt2img)
is used when a completely new image is created
from a text cue typed by the user. If an existing
image is modified based on a text cue, Image-toImage models (img2img) are used. These models
change the style or layout of the image based on
the text hint. When a certain part of the original
image is deleted, the model can replace this part
with completely new content based on the clues.
Artificial intelligence applications that only
generate text-to-visuals are not within the scope
of our subject. Among the artificial intelligence
applications that generate images from images,
it is necessary to choose an artificial intelligence

Table 1. Number of proposals of artificial intelligence software for architecture on the website

Source: Not specified

19

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CONTEXTO

application that is especially produced for
architectural visualization, customized for rendering,
and has the purpose of preserving the form.
Midjourney4, Dall-E5, Adobe Firefly6
Although artificial intelligence software, such
as artificial intelligence software, are widely
used, they do not have specialized systems for
architectural rendering. Although these platforms
have the ability to render from image to image,
they do not have the principle of preserving the
given form. Therefore, they are not within the
scope of this research.
Among the artificial intelligence software
given in Table-1, the ones that fit the purpose of
the research are Veras7, ArkoAI8, Stable Diffusion,
Genera.so9, Visoid10 and ArchitectGPT11'is.
Visoid was selected from these six software to be
used in the article with a simple-random sample
selection method12.

again using artificial intelligence, for more
realistic results. Thus, the final image, which is
completely produced in artificial intelligence, is
ready to be compared with the versions created
with rendering engines.
While rendering with Visoid, the steps in Figure-4
were followed (see next pp.).
The settings were chosen to best suit our
purpose and all images were produced with the
same standards. The "input image blend" and
"geometric freedom" properties were fixed at
0.95 and 1.0 respectively. Our aim is to achieve
a realistic effect as well as preserving the form.
When the "geometric freedom" setting is set to 0
and we try to be completely faithful to the form,
the result is close to the given color 3D model not
only in form but also in appearance. Therefore,
it looks more like a sketch image than a realistic
image. For this reason, it is kept at 1.0 instead of
0. For ''input image blend'' The value of 0.95 was
set for the same reason. In all images, words from
Visoid's own prompt library were used.
The limitations of this research include the
changes in these settings and the fact that the
artificial intelligence produces slightly different
visuals each time (see next p.).

3.3 Visual Production Process with Artificial
Intelligence
This research proposes a process to achieve the
most realistic result using artificial intelligence,
schematised in Table-2:
Coloured 3D models of the selected images
obtained from Sketchup are loaded into Visoid
as reference images. The aim here is to apply
rendering to the reference image. The resulting
image was uploaded as a reference image to
another artificial intelligence tool Krea, which is
a developer with the ability to increase resolution
and add detail (ToolsAi.net, n.d.). Environmental
products such as people, trees, etc. were added
to the obtained image in Photoshop Beta13,

When using Krea.ai and Photoshop Beta, the
steps in Figure-5 were followed (see next pp.).

4

The bot software works with descriptive word codes following the "/imagine" command. Reference images added to Midjourney are used
as inspiration for new images to be produced. The Midjourney interface is aimed at creating random combinations that are less dominated
by the user than other programs ("Quick Start", n.d.).2 Nacionalidad: turco; adscripción: Mimar Sinan Fine Arts University, Institute
of Science and Technology, Department of Architecture, Building Information, Turquía; doctorado Mimar Sinan Fine Arts University,
Turquía; email: gokhan.kocyigit@mmsgsu.edu.tr, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9748-7913
5
(Goh, Betker, Jing, &amp; Ramesh, n.d.)
6
Adobe Firefly, which features rendering from text, generative fill and generative expand, does not promise architectural rendering (Adobe.
com, n.d.).
7
It offers the ability to process and fine-tune the given 3D model. It allows for fine-tuning of geometry preservation (EVOLVELAB, n.d.).
8
It gives architects a powerful medium to visualize their designs by bringing 2D sketches and models to life, transforming them into
realistic images that give architects a glimpse of their real-world creations (ArchitizerTech, n.d.).
9
It can create images of buildings from text descriptions and can also render architectural drawings photorealistically (Zubenko, n.d.).
10
You can use Visoid as a rendering engine to create high-quality visualizations based on a file from your favorite 3d application such as
Twinmotion, Enscape or 3d studio max (VISOID, n.d.).
11
ArchitectGPT has Sketch To Image feature that converts your sketch drawings, AutoCAD, Revit and SketchUp 3D visualizations into
photorealistic images. It offers concept-to-visualization for architects, interior designers and real estate developers (ArchitectGPT, n.d.).
12
The success in preserving the form and its ease of use in the trials with these sites were influential in our choice of Visoid.
13
Photoshop Beta was produced with the integration of Adobe Firefly with Photoshop. It is used for adding and removing objects and
generative fill for creating atmospheres and landscapes (Adobe, 2024).

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CONTEXTO

Table 2. Production process of artificial intelligence visual

Source: Not specified

21

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CONTEXTO

Figure 4. The table on the left contains the general settings we use; the table on the right
contains Visoid's promt library

Figure 5. The table on the left shows the general settings we use in Krea.ai; the image on the right shows
an example of entering prompts in Photoshop Beta

Sources: Not specified

22

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CONTEXTO

Krea.ai did not enter any prompt, it was only
expected to improve the visual. When the ''AI
Strength'' setting is entered too much, the form
in the image is distorted, when it is entered too
little, it does not make enough changes. When the
''Resemblance'' setting is entered too much, there
is not enough change, when entered too little,
the form is not preserved enough. The "Clarity"
setting gives unrealistic results when too much
value is entered. As a result of the experiments,
these adjustments were given values of 0.40, 0.80
and 0.60 respectively.
The use of artificial intelligence in Photoshop
Beta involves entering the desired prompt into
the writing panel, which is activated for AI usage
after selecting the section to be modified, or
where an object is to be added or removed, using
traditional selection tools. The prompts entered
were determined by attempting to replicate the
visual output produced by rendering programs.
In other words, to ensure more controlled
comparisons, we aimed to standardize factors
such as weather, vegetation, and environmental
elements in the images. For instance, if the
rendered image depicted foggy weather, the
relevant areas of the sky were selected, and the
prompt "foggy" was entered while generating
the AI image. Similarly, if the rendered image
featured a broad-leaved tree, the same location
was selected during the AI generation, and a
prompt describing the tree was entered.
These adjustments were carried out in this
manner. As full control over AI has not yet been
achieved, the actions we took are considered
among the limitations of this research.
All 3D model images were passed through the
process shown in Table-2 to obtain the artificial
intelligence product images to be compared.

used terms in the field of three-dimensional
visualization. Rendering is the imaging process
created by enhancing the models used in many
sectors and applied with Computer Aided Design
programs with various visuals such as material,
texture, light, color.
According to Symeonidou and Papapanagiotou
(2021), rendering usually involves the assignment
of materials, textures, lighting conditions and
cameras, while image editing deals with issues
such as transparency, blending, filters, as well as
the addition of elements or objects.
According to Özer Baş and Onaran (2022),
architectural models made on the computer should
be transformed into a more realistic image with
photorealistic imaging programs, sometimes these
models should be turned into videos (animation)
with multiple images with camera and natural
effects (wind, gravity, rain, sun, etc.), and more
realistic presentations can be created by adding
some visual elements such as plants, trees, people.
According to Maulana and Kurniawan (2019),
rendering plays a critical role in animation and
visual content creation. Photorealistic rendering
techniques can be used to achieve realistic
images, and different rendering methods can be
applied for stylistic models.
According to Olgun and Yılmaz (2014), the
materials we will use to get a realistic rendering
in our scene are of great importance. What should
be considered when creating the materials is to
imitate them in the closest way to reality. For
this, the properties of the materials such as light
transmittance, transparency, reflection and value
should be analyzed well.
According to Amasyalı (2019), the contribution
of the use of light to the photorealism effect in
visualization is undeniable. The effect of light
on colors, the shadow it creates and its contrast
with other areas strengthen the perception of
realism in the visual. According to Symeonidou
and Papapanagiotou (2021), sun and artificial
light contribute significantly to the appearance of
reflective surfaces and give realism to the image.
According to Dinur (2022), almost every
aspect of photorealism is based on color.
Color defines not only illumination, but also
surface properties, reflections, distance, depth,
atmosphere, environment, and even camera and
lens characteristics. Sometimes a simple color
adjustment is all that is needed to make things
"look real".

3.4 Determination of Photorealism Criteria
for Comparison
The criteria to be scored to measure realism
were determined on the basis of the information
obtained from the literature review:
Rendering is the process of converting a
geometry model into a visual format. This process
consists of various stages such as modeling,
material and texture editing, virtual light placement
and finally rendering.
According to Terzioğlu (2023), the word
"rendering" is one of the most commonly
23

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

With reference to the information reviewed,
6 criteria affecting realism for comparison were
identified and illustrated in table-3 with a sample
survey model.
a. Lighting / b. Material / c. Landscaping / d.
Realistic effects and atmospheric conditions / e.
Color accuracy and harmony / f. Camera

Table 3. Sample survey model

3.5 Designated Render Images
D5 Render products and AI versions are presented
in Table-4; V-Ray products and AI versions are
presented in Table-5 (see next p.).

Source: Not specified

Table 4. Images selected for D5 render and their AI generated versions

Source: Not specified

24

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Table 5. Images selected for V-Ray and their AI generated versions

Source: Not specified

25

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

4. Analysis and findings
The identified visuals were subjected to a survey
with the participation of 51 architects. The scoring
results are given in the table in Table-6.
According to the scoring results, the total
score of the AI visuals was compared with the
total score of the rendering engine visuals. The
images created with the same model were also
compared with each other. Figure-6 shows these
comparisons graphically.
Table 6. Scores of the visuals obtained as a result of the survey

Figure 6. Pairwise comparisons and total comparison

Sources: Not specified

26

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CONTEXTO

Figure 7. Total comparisons for criterias

Source: Not specified

5. Results and discussion

However, since the comparisons will be made in
pairs, the important thing is the Sketchup model
used in the AI and the render engine is the same
in the same pairwise comparison. Whichever
Sketchup model was used to produce the image
in the rendering engine, the same Sketchup
model produced by the same person was used to
produce the same image in the AI. Since we use
our own computer for the production in artificial
intelligence, there is a difference in the device used
between the image produced by us and the rendered
image produced by the visualization expert. This
situation is among the limitations of the research.
The resolution differences that may occur due to
this situation were eliminated; the images were
presented to the survey in the same resolution.
The 3-stage production process with artificial
intelligence we propose is based on personal
preferences in many places. The reasons for the
choices made are explained, but more concrete
grounds are needed. This is another limitation
of this research. There are very few studies on
the process of creating architectural renderings
with artificial intelligence. Since it is a new field,
research on this subject is needed. Although the
process we propose can be used as of 2024, it is
predicted that it will be outdated in a short time
considering the rapid development of artificial
intelligence. 3 Artificial intelligence software that
can provide the process we have provided with
a single stage can be developed in the future. In
this context, new research is needed in the future.

In this paper, a comparison is made between
artificial intelligence and rendering engines
integrated into architectural visualisation on
the realism of the final product. The 2 most
commonly used rendering engines are V-Ray and
D5 Render according to the results of two surveys
we found in the scans made from web resources.
The artificial intelligence used for rendering
was determined as Visoid according to the scan
we made in web resources. On the websites
of the render engines, 3 images created using
their own software were determined. Coloured
Sketchup models of these images were used as
reference and rendered in artificial intelligence.
A three-stage process is proposed for the visual
production process from artificial intelligence.
After rendering with Visoid, Krea.ai, an artificial
intelligence enhancer, was used. As the last stage,
Photoshop Beta was used for environmental
element placement and the final product was
obtained. The 6 visuals obtained in this way were
scored between 1-10 points by 51 architects on 6
main criteria (Lighting, Material, Landscaping,
Realistic effects/atmospheric conditions, Colour
accuracy and harmony, Camera) that determine the
realism we determined from the literature review
with the versions obtained in the rendering engine.
In the research, the images we took from the
render engines' websites for comparison were
produced by different visualization experts.
27

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CONTEXTO

Again, the realism measurement model that
we propose in this research was produced due
to the lack of sufficient research on this subject.
In order to achieve photorealistic results in
architectural renderings, 6 main criteria that
stand out at the point of imitating reality were
determined with reference to scientific literature.
This model provides a general framework.
Realism is related to the way reality is perceived
(Amasyalı, 2019). Therefore, it is a qualitative
concept. Being qualitative makes it difficult
to measure the realism value. In order to make
this measurement in our proposed model, we
used the operationalisation method to quantify
the qualitative realism value. We aimed to reach
quantitative results with these scores by asking
people (architects) trained in this field to score these
criteria. In this context, much more detailed models
can be produced in future studies. Our proposed
model can serve as a template for these studies.
The participants of the questionnaire for
the analysis of the research were determined as
architects since they were trained in architectural
visualisation. With the participation of a total
of 51 architects, rendering engines and artificial
intelligence were subjected to a general scoring
according to the given criteria.
The results of the survey are shown in the
table-6 and the graphs in figure-6 and figure-7.
The images obtained from the rendering engines
received 1906 points more than the images
obtained with artificial intelligence as a total
score. In pairwise comparisons, in only one of
the 6 comparisons, the AI image scored more
points than the rendering engine image. Of these,
image-6 scored only 34 points more than image-5.
It is shown in Figure-8. In all other comparisons,
the rendering engine images scored more points
than the AI versions.
The hypothesis of this research was that by
2024, AI in architectural visualisation would be
able to create more realistic architectural renderings
compared to traditional rendering engines. However,
the results of the analysis show that, contrary to our
hypothesis, AI is not successful enough to create
architectural renderings as realistic as rendering
engines by 2024. It is clear that AI is advancing
rapidly in the field of architectural visualisation and
promises potential. However, the findings of this
study show that AI still has certain limitations and
struggles to reach the level of realism offered by
traditional rendering engines.

Figure 8. Total comparisons between Image-5 and
Image-6

Sources: Not specified

If we analyse the scores by criteria, we can
see that the rendering engine visuals score higher
in the scenery, realistic effects/atmospheric
conditions and camera criteria and are more
competent than the AI versions in all comparisons.
In the criteria of lighting, materials and colour
accuracy/compatibility, only image-6 (produced
with AI) scored higher than image-5 (produced
with rendering engine). It is shown in Figure-9
(see next p.).
The criterion where the AI came closest to the
rendering engines in total points was the camera
criterion. In this criterion, it scored 200 points less
than the rendering engine. Assuming that features
such as focal length, exposure, background
adjustments, and perspective constitute the
camera criterion, the score collected by artificial
intelligence in this context is slightly behind the
score obtained by rendering engines.
The criterion in which AI is the furthest away
from the rendering engines in total points is the
criterion of realistic effects and atmospheric
conditions. AI scored 429 points less than
rendering engines in this criterion. Nowadays,
rendering engines are able to reflect various
atmospheric conditions very close to reality.
According to our results, the AI scored more
should be developed. One of the points where
artificial intelligence is lacking in the process
is that it does not give the user one hundred
percent control in other preferences, especially
in preserving the form in the given 3D model.
28

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Figure 9. Comparison of criteria for Image-5 and Image-6

Sources: Not specified

It cannot render detailed forms or textures at the
desired level. The same situation is seen in lighting
and material criteria. For example, it is difficult to
define and depict a finely detailed wire mesh metal
material. There is also a need for improvement in
the positioning and behavior of light in artificial
lighting. According to our analysis results, in 5
out of 6 comparisons, rendering engines scored
higher than AI in the lighting criterion. Only in
one comparison did the AI image outperform the
AI in the lighting criterion. This suggests that AI
has potential in lighting.
As for the landscaping, although the creation
process is under the control of artificial intelligence,
manual control has also come into play from
time to time in the production process we used
in this research. In this regard, we generally used
Photoshop Beta, we provided product placement
with prompts. The selection of product positions in
the process was under our own control. Although
this control power provides an advantage from
time to time, the articulation can cause unnatural
sizes and colors. After a few trials, the desired
result can be achieved. Artificial intelligence
needs to be developed on these issues.
According to the results of our research,
although it is not yet more effective than rendering
engines in creating photorealistic architectural
visuals in 2024, according to our comparative
analysis, it is capable of competing and there is
not a big difference in the scores. It is predicted
that this difference will decrease even more in the

near future. In this context, artificial intelligence
has the potential to make a positive contribution
to the architectural visualization process in terms
of time, creativity and quality as it approaches
rendering engines. More research is needed in
this context.
In general, today's rendering engines are more
efficient than artificial intelligence software in
terms of photorealism. One of the advantages
of artificial intelligence in architectural
visualization, which can probably increase
efficiency the most, is that it can produce in very
short times. According to Özer Baş and Onaran
(2022), the rendering process can take a long time
as it puts a lot of load on the computer's processor
and therefore a high-performance computer may
be required. The speed and number of processors
used affect the rendering time. Unlike rendering
engines that take hours, artificial intelligence can
render in a much shorter time. In terms of creating
photorealistic renderings, it promises great
potential for architects in terms of both quality
and duration in the future, if it comes to the same
level with rendering engines and perhaps gets
ahead. New research and studies are needed on
this subject.
Our research presents a cross-sectional
perspective on the integration of artificial
intelligence in architectural visualization. It is
aimed to create a discussion on the contribution of
artificial intelligence to the visualization process,
which closely affects the architectural design
29

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

process. The two separate models we propose
about the process of measuring realism and creating
architectural renderings with artificial intelligence
can make significant contributions to current and
future architects and researchers both in practice and
theory. In this direction, the findings of our research
reveal how artificial intelligence technologies can be
used more effectively in architectural visualization
and the future development potential of these
technologies. C
Acknowledgements
There are no conflicts of interest in our work. All authors and contributors declare that they have no
financial or personal conflicts of interest that could have influenced the work reported in this paper.
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32

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

La temporalidad arquitectónica como objeto
experiencial estético
Architectural temporality as an aesthetic experiential object
Recibido: mayo 2023
Aceptado: Noviembre 2024

Giovanni Castellanos Garzón1
Jairo Humberto Agudelo Castañeda2
Sandra Marcela Bustacara Panzza3

Resumen

Abstract

Este artículo busca demostrar cómo la concepción de
temporalidad permite a la arquitectura evolucionar
en distintas direcciones. Esta multiplicidad de
mediaciones permitirán una nueva percepción de las
intensas bifurcaciones espacio-temporales, esenciales
en la arquitectura, ya que generan acontecimientos
inesperados, diversos y contradictorios para el
individuo. En esencia, se trata de una contingencia
que permite alcanzar un estado de distinción para
experimentar las transformaciones y los procesos que
el tiempo establece para la arquitectura. Por dichas
razones, estar muy cerca del des-orden estético, es
estar entre dos temporalidades en juego: la de la
producción y la de la recepción. Por consiguiente,
esta exploración relaciona la experiencia del tiempo
en el espacio a través de la lente de la percepción
estética cuyo método teórico-proyectual permite
analizar desde la descripción fenomenológica y la
interpretación hermenéutica la relación reciproca
entre diferentes obras y autores, con el fin de
resaltar la interdependencia entre distinciones bajo
el concepto de tiempo y temporalidad. Se concluye
que el potencial de tal lectura se dirige hacia una
arquitectura que dé forma al cambio, a la fluidez
y a la ingravidez que marca toda realidad; una
arquitectura que explora en el des-orden estético la
lenta permanencia de manera existencial.

This article seeks to demonstrate how the conception
of temporality allows architecture to evolve in
different directions. This multiplicity of mediations
will allow a new perception of intense space-temporal
bifurcations, essential in architecture, since they
generate unexpected, diverse and contradictory events
for the individual. In essence, it is a contingency that
allows to achieve a state of distinction to experience the
transformations and processes that time establishes for
architecture. For these reasons, being very close to the
aesthetic dis-order is to be between two temporalities
at stake: that of production and reception. Therefore,
this exploration relates the experience of time in
space through the lens of aesthetic perception, whose
theoretical-projectual method allows the reciprocal
relationship between different works and authors
to be analyzed from phenomenological description
and hermeneutic interpretation, in order to highlight
the interdependence between distinctions under the
concept of time and temporality. It is concluded that
the potential of such a reading is directed towards an
architecture that gives shape to the change, fluidity and
weightlessness that marks all reality; an architecture
that explores the slow permanence of an existential
way in aesthetic dis-order.

Palabras Clave:

Keywords:

temporalidad arquitectónica; objeto experiencial;
percepción estética

architectural temporality; experiential object;
aesthetic perception

1

Nacionalidad: colombiano; adscripción: Profesor asociado Laboratorio de Arquitectura y Proyecto: Lab.A+P Facultad de Arquitectura,
Diseño y Urbanismo, Universidad de La Salle, Colombia; Doctor en Pensamiento Complejo; e-mail: gcastellanos@lasalle.edu.co; ORCID:
https://orcid.org/0000-0001-6840-4720
2
Nacionalidad: colombiano; adscripción: Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Programa Arquitectura en la Universidad de La
Salle, Colombia; Doctorado en patrimonio Cultural y Natural. Historia, Arte y Territorio; email: jaguedo@unisalle.edu.co; ORCID: https://
orcid.org/0000-0003-1138-2692
3
Nacionalidad: colombiana; adscripción: Magíster en Diseño y Creación Interactiva (Universidad de Caldas); diseñadora industrial
(Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano); profesora de tiempo completo de la Escuela de Ciencias Básicas, Tecnología e Ingeniería
(ECBTI) en el Programa de Diseño Industrial (Universidad Nacional Abierta y a Distancia). https://orcid.org/0000-0001-7289-6190

33

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Introducción

razonamiento que confirmaría la superación
de la predominante lógica objetual (moderna)
(Giedion, 2009) y su orientación hacia un juicio
más abierto, complejo e interactivo que surge
del encuentro dinámico entre espacio, tiempo e
información (DeLanda, 2005).
En efecto y según Prigogine (1999; 2012),
la centralidad en el tiempo se lleva a cabo en
la actualidad en contraposición al paradigma
newtoniano, einsteiniano y la filosofía crítica, pues
no solo son modelos de ciencia y pensamiento,
sino que también requieren exigencias estéticas
y teóricas. La arquitectura como cuerpo temporal
es un sistema complejo y abierto en continua
transformación. En consecuencia, el espacio
arquitectónico como elemento disipativo abre la
posibilidad de concebirlo como un elemento que
se desliza sobre las superficies, configurándolas
y deformándolas con el objetivo de generar
nuevas temporalidades. De la misma manera y de
acuerdo con Bergson (2017) y Deleuze (2012), el
pliegue, la continuidad, el espacio y su condición
de dispositivos son el elemento fundamental de
la experimentación formal del tiempo, es decir,
la arquitectura es el relato narrativo que fusiona
pasado, presente y futuro mediante el acto de
habitar. Así pues, tiempo y relato, según Ricoeur
(1995), configuran, por un lado, el hecho de
construir, es decir, edificar en el espacio, y,
por otro lado, el acto de narrar, disponer en la
contradicción la trama en el tiempo.
Dado que si se analiza el tiempo en ese contexto,
se deja de lado la mirada sesgada que plantea
Venturi (2021) frente al papel que desempeña la
envolvente a través del aspecto y su imagen en
la cultura contemporánea, es decir, más allá de
la simple percepción imprecisa que confronta
a la arquitectura en la dualidad entre interior y
exterior, pues la evolución y el progreso del tiempo
en diferentes niveles de complejidad incorpora
progresivamente distintos grados de apertura en
la imagen arquitectónica hasta el punto de invertir
sus características formales en posiciones opuestas.
En realidad, el tiempo no solo transformará
de manera continua la envolvente exterior,
sino simultáneamente permitirá el despliegue
espacial de su interior, que regula la compleja
red de espacios y elementos que la configuran a

Esta discusión, llevada a cabo en la investigación
titulada “El proyecto como investigación, la
investigación como proyecto”3; consideró la
arquitectura dentro del sistema del arte, como
la producción de estructuras experienciales en
acoplamiento con el entorno. En ese sentido se
estudió las dimensiones cognitivas, perceptuales
y ontológicas de la temporalidad del acto
arquitectónico, en conjunto con las diferentes
"temporalidades” que coexisten y se relacionan
entre sí desde la percepción estética. Por
consiguiente, este documento considera la
temporalidad arquitectónica como modelo estético
y de significación, contrapuesta al tiempo vacuo de
la producción contemporánea del consumo y del
espectáculo. Razón por la cual la arquitectura no
puede comprenderse fuera del doble juego interior
y exterior del des-orden estético pues este permite
la posibilidad de autonomía, creación y producción,
así como la comprensión de las cuestiones
relacionadas con la experiencia y la concepción del
espacio arquitectónico en el tiempo.
Este estudio interdisciplinario explora el rol
estructural del tiempo en la arquitectura para
la comprensión del sentido del conocimiento
científico y, en consecuencia, en la dimensión
filosófica inmersa en él. Se argumenta que la
temporalidad constituye la estructura ontológica
de la experiencia arquitectónica, modelando tanto
nuestra comprensión del mundo físico como
nuestra construcción simbólica del espacio. De la
misma manera, el bucle retroactivo entre causa
(temporalidad arquitectónica) y efecto (des-orden
estético), genera un vínculo complejo y dialógico
que elimina las fronteras entre arquitectura e
imagen, entre lo observado y el observador,
así como entre el objeto o el espectáculo y el
sujeto o el espectador, mediante su interacción.
Pues enfatiza Gerard Vilar (2000: 9) que “trae
el desorden, un desorden que, en ocasiones, se
convierte en un nuevo orden que se impone a
nuestro modo de ver las cosas. Y en eso consiste
la experiencia estética”. Esta es la esencia de la
experiencia estética arquitectónica, un proceso
de apertura, el paso del orden al desorden, de
lo conocido a lo desconocido. Por tanto, es un

3

Proyecto de Unidad Académica de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, aprobado por la Vicerrectoría de Investigación y
Transferencia – VRIT de la Universidad de La Salle, Bogotá. Colombia., con código FADU-2361.

34

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

través del orden y el desorden. Por consiguiente,
la arquitectura como sistema dinámico es
“temporalidad creadora” como lo denomina
Formaggio (1990: 71).
De modo que considerando la metodología
de la percepción estética se hace un recorrido
analítico a través de una doble temporalidad
implícita la de la producción y la de la recepción,
en la que la intertextualidad entre diversos escritos
y proyectos permite entender la itinerancia,
las mediaciones y la dinámica del des-orden
estético en la arquitectura. Los resultados
obtenidos en las siguientes páginas evidencian
la dimensión esencial y construcción proyectada
de la temporalidad arquitectónica como objeto
experiencial estético. Los cuales se abordarán en
tres enunciados observacionales que permitirán la
identificación de conexiones, ideas y argumentos.
En el primero, se considerará la arquitectura
como un evento continuo temporal que gira en
torno a valores estéticos, científicos y filosóficos
capaces de activar múltiples mediaciones en
nuestro presente. En el segundo se expondrá
como la arquitectura le da a la realidad una nueva
consistencia estética, contrario al lugar de la
apariencia, de la ficción, de lo imaginario, de lo
real en general. En el tercer apartado se mostrará
la fluctuación permanente que provoca en la
arquitectura una crisis de su concepción estable,
estática y continua, que reclama arquitecturas
móviles, secuencias espaciales, espacios íntimos,
y desenvoltura; una arquitectura dispuesta a las
divagaciones, transformaciones y a perder la
mirada en un razonamiento moderado temporal.
En resumen, desde el punto de vista de los
acontecimientos el componente temporal no puede
disociarse del des-orden estético, los argumentos
demostrarán que las obras arquitectónicas se
encuentran muy cerca o al borde de la relación
constante entre sus lógicas contradictorias en
el cual su carácter provisorio es apertura hacia
múltiples y posteriores configuraciones. Es a
partir del cambio temporal de la arquitectura, que
sigue una trayectoria a lo largo de intervalos que
separan y acercan, en donde se puede descubrir el
lado inexplorado de su percepción estética y guiará
la interpretación del proyecto arquitectónico.

teórico-proyectual permite interrelacionar la
descripción fenomenológica con la interpretación
hermenéutica, puesto que la intertextualidad de
textos y autores diversos permitieron prefigurar
la temporalidad arquitectónica del devenir y, por
tanto, la posibilidad no solo de construir, sino
deconstruir la representación de la exhibición
temporal y la percepción estética en obras y
proyectos arquitectónicos tangibles.
En este sentido el desarrollo de la metodología
sobre la percepción estética inició con la
correlación entre arquitecto, obra arquitectónica
y sujeto o colectivo, esta tensión, entendió el
proyecto arquitectónico como las relaciones
circulares o distancia estética y permitió descubrir
los elementos y espacios de indeterminación,
lugares inacabados donde la concurrencia de
la imaginación, la emoción y el sentido crítico
del sujeto ocupan un lugar para comprender la
temporalidad arquitectónica en su complejidad.
Posteriormente, para esclarecer la problemática
de la obra arquitectónica en el contexto general
de una crítica contemporánea de la percepción
estética, se indagó sobre las relaciones de
continuidad y discontinuidad existentes entre
la estética de la producción y la estética de la
recepción. Entendida la estética de la producción
como la condición material y tangible de la
arquitectura y la estética de la recepción como
la condición sensible y poética de la obra
arquitectónica.
De hecho esta concepción dialéctica solo surgió
al contraponer, en primer lugar, la lectura del
arquitecto en la obra desde la acción hermenéutica,
donde se interpretó el diálogo entre autores y los
proyectos ejemplares, lo que permitió descubrir el
modo en que se entreteje un pensamiento común con
la idea de una liberación espacial arquitectónica. En
segundo lugar, desde la fenomenología del espacio
se logró contrastar por parte del espectador el sentido
profundo de los acontecimientos que emergen en la
temporalidad arquitectónica.
En consecuencia el carácter relacional de
esta acción analítica de la percepción estética,
estableció tres conexiones: a. El continuo
histórico, como estrategias que estipulo un
momento determinado en el tiempo; b. Fusión
de horizontes, la cual proporcionó la unión de
la experiencia y las expectativas del sujeto en
el espacio y c. El carácter analítico de la obra,
que estableció la exploración de las arquitecturas
abiertas que anticipan y conjeturan eventos en la

Metodología
La metodología empleada es la percepción
estética analítica, la cual desde el método
35

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

obra. De modo que, reenfocar la discusión de la
comprensión temporal de la arquitectura y todas
las cuestiones relacionadas con su concepción
espacial permitió convertir en factor clave el
des-orden estético dado que no será considerado
como experiencia opuesta, sino convergente, que
incluye un significado socialmente construido
a través de una serie de estructuras, esquemas
y metáforas. Por tanto los espacios fijos se
convierten en permanentes dilataciones; de la
misma manera, los tiempos se transforman en
flujos y regulación, como límite de la observación
estética (figura 1).
Para dar claridad a la secuencia metodológica
es preciso descomponer cada uno de los elementos
constitutivos que resuelven desde la interacción
entre producción y recepción la temporalidad
arquitectónica al borde del des-orden estético, en
primer lugar el continuo histórico, es hacer visible
la contradicción y la discontinuidad, al determinar
aquellos momentos en los que los modelos

conceptuales disciplinares cambian y el canon se
desplaza. La condición temporal arquitectónica
se entiende como algo cargado de contradicción
que, a su vez, se manifiesta en la discontinuidad
formal y en la ruptura histórica, aun cuando la
obra como producto humano provenga de culturas
desconocidas. La interpretación se enfocó en la
historia de la recepción de la obra arquitectónica,
y su conexión con los elementos cambiantes de
la estética y los conjuntos de expectativas que
permitieron su lectura en diferentes tiempos.
En segundo lugar fusión de horizontes,
concibe la obra dentro del canon arquitectónico
el cual se identifica con ciertos momentos en el
tiempo y presupone lecturas indecidibles, como
condición necesaria del acto de lectura, con la
posibilidad de percibir nuevas experiencias,
de conocer y explorar horizontes inéditos, de
aproximarse, a través de la entropía a situaciones
antes incomprensibles, de construir significados
poéticos, basados en las interpretaciones,

Figura 1. Diagrama metodología de la percepción estética analítica

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

experiencias y expectativas del sujeto. En este
sentido, el canon se encontró unido de un modo
preciso al momento histórico de ruptura y carece
de sentido fuera del horizonte de posibilidades
que abre, en ese momento particular, una idea de
desplazamiento infinito en el tiempo.
Y en tercer lugar El carácter analítico de la
obra, asigna una tarea diferente: la identificación
de rupturas y caminos divergentes, el objetivo
fue develar organizaciones latentes, desde casos
empíricos tanto a nivel global como local, los
proyectos seleccionados se distinguen por ser obras
abiertas de carácter público. Sus intervenciones
manifiestan la posibilidad de contener, reflejar y
producir acontecimientos en múltiples tiempos.
Estos se situaron como el inicio de un argumento
que define el edificio en la construcción del sentido
estético, un fundamento que puede captarse a
través de una lectura en detalle de las estrategias
textuales, formales y conceptuales.
En definitiva, en el estudio de los edificios
presentados en este artículo, el guion del proyecto
enmarcó la percepción u observación atenta de las
obras maestras que, en primera instancia, es creación
reflexiva del espacio, pero es el tiempo la dimensión
en la que los edificios realmente cobran vida y
proyectan el pasado en el futuro. La temporalidad
arquitectónica no es un atributo contingente de los
lugares previstos en el diseño y realizados mediante
la poética de la construcción, sino una dimensión
clave de su estructura y significado. Igualmente, por
medio del análisis y la comparación de sus procesos,
estos ofrecen una explicación, una teoría no solo de
la experiencia espacial humana a través del tiempo,
sino del mundo que se experimenta a sí mismo a
través de los edificios.

los actuales procesos arquitectónicos; cambios
y configuraciones que han evolucionado hacia
estados progresivamente espontáneos y continuos
que buscan dar respuesta al sentido y variación de
los sucesos en una especie de desorden que puede
transformarse constantemente en el tiempo.
En ese sentido, como expresa Castellanos
(2015), el objetivo ahora es reconocer y
generar nuevas formas de organización espacial
adaptadas a las manifestaciones y los estímulos
propios de ese nuevo orden más informacional;
esto es, abierto, fluctuante, diverso e irregular
en su propia complejidad. Desde este tipo de
planteamientos, resulta interesante abordar la
idea de arquitectura asociada a la noción espaciotemporal, más allá de aquellos conocimientos y
criterios de orden vinculante y geometría pura o
regular que caracterizaron la forma arquitectónica
a lo largo de la historia sociocultural de la ciencia.
En efecto, la idea clásica de composición se
transforma en posición moderna y disposición
contemporánea, afectando la interpretación del
proyecto y el espacio resultante.
Por tanto, en el siglo XX, el arte y la ciencia,
aceptaron que la coherencia de las cosas no estaban
subordinadas a un principio central y dominante,
sino en sus relaciones recíprocas. La realidad
no reconocía un marco de referencia absoluto
respecto al cual las cosas y los acontecimientos
fueran relativos; sino que depende del sistema de
referencia cuando cambia. Sin embargo, para la
física posterior a Einstein, la única realidad es la
energía, toda vez, que la materia, como se ve en la
teoría de la relatividad general, esta se identifica
con la geometría del espacio-tiempo y depende de
su contenido energético-material. De igual manera
como expone Landau y Lifshitz (1981), en la física
contemporánea, las tensiones de energía, forman
“campos” y justifican fenómenos de evolución y
cambio. Así mismo para Marcolli (1978: 3) esta
“teoría del campo” establece para un espacio
concreto unas características determinadas que
permiten llevar a cabo una serie de operaciones
topológicas y fenomenológicas; se genera así
una interacción “campo-operaciones” de carácter
dinámico y en constante transformación.
No obstante, según Jorge Wagensberg (1985),
el valor inicial científico se relaciona con el
principio de inteligibilidad, que parte de la
base de que la naturaleza se puede comprender.
Precisamente, este conocimiento mediato se
efectúa a través de símbolos que hacen referencia

Resultados y discusión
En el estudio se identifican tres enunciados
observacionales como determinantes de los
resultados de la acción analítica de la percepción
estética.
El continuo histórico - El devenir de la cultura
arquitectónica a la cultura visual
El contenido de este apartado, mostrará que
la historia de la ciencia y la comprensión del
espacio y del tiempo responden a procesos
dinámicos de desarrollo no lineal, implícitos
también en las diversas estructuras que trazan
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

y sustituyen a lo directamente percibido, donde el
objeto o fenómeno se concibe y es comprensible
cuando está dotado de coherencia y racionalidad.
Así pues, el espacio moderno en correspondencia
con un universo continuo y absoluto significo el
traspaso de la idea jerárquica de composición
estática a la noción más libre de posición relativa,
esto marco una parte de la conceptualización
del espacio a lo largo del pasado siglo (figura
2). Por consiguiente, teniendo en cuenta lo que
expresa Van de Ven (1981: 67-72), se sustituyó la
concepción de un espacio y un tiempo separados
por la noción de un espacio-tiempo referencial, y
estableció un único vinculó conceptual material
y funcional, más que ideal, ritual y simbólico del
propio espacio arquitectónico.
En tal sentido, el movimiento posicional del
observador se originó a partir de un sistema de
coordenadas no cartesianas, en el cual la deriva, de
hecho, no se trataba del objeto, sino del sujeto, esto
es estar según Martín Hernández, “predispuesto
a gozar de la experiencia de la arquitectura”
(1997: 171). Por el contrario, la libertad espacial,
el cerramiento y la estructura, surgieron como
elementos independientes posicionados en la
fluidez de un espacio envolvente y continuo. La

innovación espacial y constructiva del sistema no
solo provocó una ruptura frente a la arquitectura
y el orden precedente, sino que la esencia de la
arquitectura no radica en la limitación material
impuesta a la libertad espacial, sino en el modo en
que el espacio se organiza de manera significativa
a través del análisis histórico.
Para Byung-Chul Han, “El mundo histórico
[…] no se presenta al espectador como una
imagen acabada, que revela una sustancia eterna,
un orden inmutable. Los acontecimientos ya no
se ordenan sobre una superficie, estática, sino en
una línea ininterrumpida” (2022: 30). Además,
el pensamiento crítico toma distancia respecto
a toda exigencia identificadora. Se coloca en
el “afuera” como indica Foucault (1988: 12),
donde se sitúa el pensamiento moderno y gran
parte de la arquitectura. La mediación da paso
a la conciencia crítica (la interrogación sobre
el objeto), el conocimiento realiza un giro de
ida y vuelta: se hace autorreflexivo. Sin duda,
la primera mediación para la arquitectura es la
imagen, dado que toda experiencia de lo real es
en primer lugar una experiencia visual, según
Harvey: “La imagen, la aparición, el espectáculo
pueden experimentarse con una intensidad (júbilo

Figura 2. La estructura dis-continua del tiempo en el espacio

Fuente: Moreno Gómez (1986: 19)

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CONTEXTO

o terror) que solo es posible porque se los concibe
como presentes puros y desvinculados en el
tiempo” (1990: 72).
En efecto y de acuerdo con Boulding (1956), la
arquitectura asume entonces una forma que pretende
ser en simultáneo, imagen y autodescripción,
ofreciendo un glosario de iconografías e imágenes
no muy alejadas del simple consumo y del
establecimiento iconográfico. De igual manera para
Ignasi de Solà-Morales “[…] los repertorios que la
tecnología ofrece son objeto de una mediación a
través de reglas, protocolos y codificaciones que
acaban construyendo un sistema bien elaborado
de comunicación a través de la arquitectura”
(2003: 114). Por ello, la arquitectura sugiere que
determinados objetos y elementos presentes en la
imagen se aprecien de modo distintivo en la misma
obra de arquitectura.
En conjunto, el progreso sociocultural de
la ciencia discurre sobre la existencia de unos
antecedentes que lo posibilitan. Este acervo y los
recientes logros van constituyendo un continuum
histórico, un todo, dentro de una heterogeneidad
espacial y temporal, características de la evolución
y de los acontecimientos que ocurren en sus
interferencias y en conexión con la arquitectura.

arquitectura, posibilidades de apertura para el
sujeto en una idea de desplazamiento infinito en
el tiempo. En ese contexto, la recuperación de
la historia y la memoria implica la irrupción del
tiempo y del devenir histórico en la arquitectura,
además conlleva la introducción de entropía que
acompaña los cambios en el soporte material y
constructivo de la memoria colectiva, cuya deriva
es la persistencia simbólica y la experiencia
perceptiva, y en relación con ellas, el tiempo
aparece irreversible. Por consiguiente, estas ideas
dependerán del marco en el que se encuentre el
sujeto, así como del conjunto de experiencias vividas
y el nivel de identificación que pueda alcanzar ante
la obra arquitectónica a través del tiempo.
En ese sentido, para Han: “la experiencia
tiene que ver con una extensión temporal, con
una limitación de los horizontes temporales.
[…] El sujeto de la experiencia, al contrario,
nunca es el mismo. Habita la transición entre
el pasado y el futuro” (2022: 19). Todo ello
requiere el despliegue progresivo del ser humano
respecto al espacio en profundidad (figura 3). El
intervalo espacio-temporal en concordancia con
la teoría de la relatividad se adapta a la estética
arquitectónica, según Leatherbarrow, “[…] la
realidad arquitectónica aparece en el tiempo, que
también está, paradójicamente quizá, organizada
por él, como tiempo. Las obras perduran porque
cambian, según las cronologías que hacen
visibles y a veces incluso legibles” (2021: 12).
Así el tiempo en la estética arquitectónica es el
“parámetro” que se refiere a la duración de la

Fusión de horizontes – Arquitectura, tiempo y
entropía
En este apartado se explorarán nuevos horizontes
de aproximarse a través del des-orden, a
situaciones antes incomprensibles dentro de la

Figura 3. . El despliegue progresivo del ser humano en relación al espacio-tiempo en profundidad

Fuente: Moreno Gómez (1986: 18-19)

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CONTEXTO

experiencia estética del objeto arquitectónico
y, como consecuencia de dicha duración, al
movimiento corporal del sujeto, quien adopta
sucesivamente diferentes puntos de observación
alrededor y a través del objeto contemplado.
De acuerdo con Fernández-Galiano: “La
ciencia de los objetos deja lugar a la ciencia de
los sucesos, el mundo de las trayectorias al de
los procesos y la historia se instala en el seno de
la naturaleza y la materia” (2000: 69). En otras
palabras, Ilya Prigogine, desde la ciencia de los
sistemas irreversibles y con respecto al tiempo,
señala que no se puede prever el porvenir
porque este es “‘abierto’, ligado como está a
procesos siempre nuevos de transformación
y de aumento de la complejidad” (2012: 98).
En efecto, dentro de los sistemas entrópicos
o irreversibles, como el de la arquitectura, la
intervención del tiempo es inevitable; es decir,
como sistema inestable e imprevisible.
Así, siguiendo a Prigogine (1999), “la
inestabilidad, la predictibilidad y el tiempo”
permitirán incluir la actividad y la interacción
social y humana en las ciencias, siempre y
cuando la complejidad de la autoorganización
se traduzca en conceptos inciertos, ambiguos y
contradictorios, lo que plantea una reevaluación
y un enriquecimiento hacia el conocimiento de
la arquitectura. Para el caso de la arquitectura
esta se ubica según expone Fernández-Galiano:
“[…] en el ámbito de lo transitorio y mudable,
en el seno de los procesos de transformación y
descomposición, en el corazón de los fenómenos
vitales y el transcurso del tiempo irreversible”
(2000: 98).
Esta nueva revolución científica y el cambio
de paradigma permitieron un tipo de orden
informal ante la diversidad de enfoques y
visiones en las artes y las humanidades. Esto
influyó en la realidad porque sus trayectorias
evolutivas y combinaciones múltiples se
ajustaron a lógicas flexibles a medida que
se expresó en ella el choque de perspectivas
culturales que se dan en el momento que el sujeto
se acerca a cualquier clase de conocimiento
ya sea científico o arquitectónico. De acuerdo
con Kordić (2014), considerar esto implicó la
apertura epistemológica de la arquitectura desde
la continua transformación, aceptando, por
tanto, lo eventual, lo incierto y lo contingente
de todo lo que se hace en los procesos creativos
de diseño. En cuanto a esto, Sennett señala: “si

es el azar el que rige todas las cosas, el acto de
diseño ha de concebirse como un acto puramente
provisional […]. Aceptar la provisionalidad de
todo lo que uno hace es verdaderamente vivir en
el presente” (1991: 126). Esta provisionalidad
flexible y operativa no resuelta, coincide con
la idea de orden como control estabilizado
que habría cedido ante un nuevo tiempo de
orden paradójico e informacional, en constante
situación de inestabilidad.
De igual manera, para Jean Paul Sartre, la
paradoja de lo imaginario asume el mundo real
desde la complejidad y acepta la integración entre
contrarios, absurdos y opuestos, problemática
que resulta incomprensible, puesto que esta se
manifestó así: “la conciencia se fascina a sí misma,
se deja cautivar por las imágenes que ha suscitado;
espontaneidad hechizada, sin recursos contra el
encanto de un mundo que se cierra sobre quien
lo ha proyectado” (1940: 36). Luego, debido a
la infinidad de información que parece no tener
sentido y a la saturación de imágenes proyectadas
por los medios de comunicación, la noción de
realidad se estableció como el resultado de estos
incontables entrecruzamientos, de la contaminación
“de las múltiples imágenes, interpretaciones y
reconstrucciones que compiten entre sí, o que, de
cualquier manera, sin coordinación ‘central’ alguna,
distribuyen los media” como expresó Vattimo
(1994: 81). Aunque el momento de esta inevitable
complejidad generó confusión e incertidumbre, las
transformaciones sociales, económicas, políticas,
culturales de hoy están creando nuevas posibilidades
de comprender el mundo de la arquitectura.
Por tanto, según De Solà-Morales (2002),
nuestra cultura arquitectónica contemporánea,
comprende esencialmente el cambio, la
transformación y los procesos que el tiempo
establece, modificando la forma de ser de las
cosas. En definitiva, esta pluralidad arquitectónica
y espacial tuvo como consecuencia un desgaste
del propio principio de realidad que ha estado
afectando nuestro actual entorno construido.
De igual manera, la arquitectura y su imagen
reproducen y reflejan la complejidad de las
diferentes posiciones, valores y temporalidades
diversas, pues ya no podemos pensar en recintos
firmes, establecidos por materiales duraderos,
sino en formas fluidas, en una experiencia de
durabilidad en el cambio, capaz de modificar la
percepción del espacio y de hacer forma física
al tiempo.
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CONTEXTO

Carácter analítico – Temporalidad, des-orden
estético

Tal es el caso del primer proyecto analizado
Day´s End (El final del día), una obra creada por
Gordon Matta-Clark dentro del Muelle 52, área
industrial en desuso a lo largo del río Hudson en
Nueva York (figura 4). Matta-Clark realizó en
la estructura misma del edificio varias aberturas
en techo y paredes, parte de una forma elíptica
para convertirse en un referente a la vela. La
monumental nave de acero y chapa corrugada,
de interior similar a una basílica cristiana, junto
con las dos chimeneas industriales situadas al
lado de la estructura, de algún modo fortalecen
este paralelismo visual. La luz que se proyecta
desde la abertura en la pared frontal parece una
luz sagrada; los espectadores son impactados por
la luz del sol que entra inesperadamente desde la
pared frente a ellos. Al caminar por el espacio, se
aproximan a este corte, así como a la sección en el
suelo que los conecta con el agua inmediatamente
debajo del edificio.

En esta sección, el examen metódico de cómo se
ajustan los proyectos permitió confrontar diversas
ideas y significados formales que se incorporan
en el contexto, así como los requerimientos y
expectativas inherentes a la acción de proyectar.
En cada uno de los casos presentados, los edificios
se situaron como el punto central de un argumento
que define: en el primero, la confluencia estética
de lo sublime; en el segundo, la interfaz ficcional
entre lo antiguo y lo nuevo; y finalmente, en el
tercero, la construcción del tiempo atmosférico.
Este acto de interpretación y percepción estética
en los proyectos recopilados fundamentó la
temporalidad arquitectónica como fenómeno
cargado de contradicciones, que surge de la
discontinuidad espacial y en la ruptura histórica.
Asimismo, la experiencia estética arquitectónica
conlleva un doble juego que revela un conjunto
de diferentes temporalidades que coexisten e
interfieren entre sí, indicando inevitablemente un
cambio. Este factor clave transforma el des-orden
estético en una experiencia situada de significado,
articulada a través de una serie de estructuras,
esquemas y metáforas.
En ese sentido, para entender la arquitectura
y su campo de acción, es importante entender
las secuencias visuales no como una serie de
imágenes, sino comprender que cualquier tipo de
relación arquitectónica depende de los vínculos
“espacio/evento/movimiento” (Tschumi, 1996:
162). Tschumi, en relación al orden de la
experiencia dice: “[…] uno habla de tiempo,
de cronología, de repetición. Pero algunos
arquitectos sospechan del tiempo y desearían
que sus edificios se leyeran con una mirada,
como anuncios publicitarios” (1996: 161). Pero
las secuencias arquitectónicas no reflejan solo la
realidad de los edificios o la realidad simbólica de
sus ficciones, sino la presentación de un evento
con su interpretación espacial progresiva, que
por supuesto, la modifica. Aquí, como manifiesta
Ettinger-McEnulty y Jara-Guerrero, “el orden
se rompe, el edificio se deconstruye, generando
formas precarias o composiciones caóticas”
(2011: 83), que ya no implica una relación singular
del edificio con sus propias características físicas,
sino una relación extendida entre el espacioevento del objeto arquitectónico y el espacioevento de la obra de arte.

Figura 4. Gordon Matta-Clark - Day’s End, 1975

Fuente: The Estate of Gordon Matta-Clark and David
Zwirner, New York/London/Hong Kong

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

El espectador experimenta una sensación de
fascinación por los cortes y su estética sublime,
y este es precisamente el punto fundamental
de estas operaciones; hacer del espacio
arquitectónico un espacio imprevisible que puede
ser recorrido de manera distinta a las funciones
originales concebidas por el diseñador, según
Lee y Matta-Clark, G. “[…] arremetió contra la
luz con efectos un tanto contradictorios dentro
del desdoblamiento, aquí también invirtió su
capacidad significante. […] Por lo tanto, la caída
de la luz en el espacio también tenía una carga
alegórica” (2001: 127). No hay superposición
de espacios y tiempos, sino una reescritura del
espacio-evento de la arquitectura, a través de la
acción física del arte sobre el que redefine sus
tiempos y espacios internos. Esto se centra en
las circunstancias contingentes y las diversas
dimensiones temporales que ya se han entrelazado
en la nueva versión del edificio, que desde un
lugar deteriorado y vacío, es decir, fuera del ciclo
temporal pasado, el carácter espiritual del edificio
genera una nueva relación física y percepción
estética como obra de arte.
Aquí, el horizonte estético no depende de su
permanencia ni del consenso, sino de la intención
de explorar nuevas posibilidades inasibles e
inesperadas. Al abordar cuestiones tales como
el cambio y el desequilibrio, el tiempo y la
irreversibilidad estas buscan reconectar con lo
sublime y lo esencialmente humano; ya que
el caos no implica solo desorden sino también
creatividad. El caos, tal como propuso Nietzsche,
se convierte en fuente de creación, transformación
y dinamismo vital. Según sus palabras:
El carácter del mundo en su conjunto,
empero, es un eterno caos, no en el sentido de
la falta de necesidad, sino en el de la falta de
orden, de estructuración, de forma, de belleza, de
sabiduría y como quiera que se llamen nuestras
particularidades estéticas humanas (2009: 148).
Debido a la confusa extrapolación de la
oposición entre lo figurativo y lo abstracto, y
entre orden y desorden, estas contradicciones no
se diferencian por el grado de materialidad, sino
por la forma en que se conciben los objetos en uno
y otro dominio; al considerar que la creatividad,
la belleza y la sabiduría no solo son un proceso
intelectual, sino también emocional y espiritual
que destacan los aspectos particulares de su
apariencia y del sistemas visual de relaciones.
Se trata, de dos modos distintos de comprender

la sensibilidad estética, caracterizada por la
emoción y lo poético, respectivamente.
Sin embargo, esta noción estética se integra con
la organización y, por otra parte, con la entropía,
ya que esta crece de manera aleatoria o inversa
de acuerdo con el curso de la transformación del
tiempo. Dicha relación redefine la concepción de
espacio-tiempo y la no linealidad, en particular
en el proyecto arquitectónico. Para Federico
Soriano:
[…] la arquitectura necesita ahora tensionar
el espacio. El orden aparece, entonces, como
un equilibrio de tensiones contrapuestas.
Gravedad junto a levedad. Rapidez junto a
consistencia. Escala junto a tamaño. Estabilidad
junto a dinamismo. […] La arquitectura roba,
así, entropía al ambiente porque se configura
como un sistema abierto y no es lineal. […]
No hay prolongaciones lógicas. Aparecen
discontinuidades. El orden se establece por
fluctuaciones. Salta, se arrastra, hacia nuevos e
imprevistos estados (1998: 7).
Esto permite ver el orden/desorden como
organización interna/externa, que se sustenta
en secuencias flexibles más que en vínculos
categóricos, en la cual la imagen arquitectónica
dentro del sistema de observación propone un
tiempo no lineal y, por tanto, ya no ofrece una
imagen total, sino de modo intencional una
visualización fragmentada, como parte de una
búsqueda abierta a nuevos horizontes.
Ejemplo de esta operación en el segundo
proyecto analizado, el Palacio de Bellas Artes de
la ciudad de Lille, Francia (figura 5, ver sig. pág.),
la Agencia Ibos y Vitart, logran abrir el proyecto
arquitectónico a una nueva dimensión que se
puede llamar “ficcional” cuya temática recurrente
en su trabajo es la exploración de la temporalidad
en la arquitectura. Este proyecto se encuentra a la
mitad durante su realización, el edificio tuvo a lo
largo del tiempo dificultades que lo llevaron a un
desorden generalizado del espacio. Por tanto, la
agencia proyecta el museo hacia el exterior como
un fondo en perspectiva, se materializa la idea de
cuadro, donde la gran fachada-pantalla pensada
completamente en vidrio, duplica la imagen
del palacio de artes existente, concretando una
interfaz entre lo antiguo y lo nuevo: por un
lado recupera el proyecto original de 1895 que
planteaba un edificio de doble dimensión y por el
otro, desvanece la intervención contemporánea a
través del reflejo.
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

En ese sentido, como enuncia Deleuze:
“Lo que es específico de la imagen, tan pronto
como es creativa, es hacer perceptible, hacer
visible, la relación del tiempo que no se puede
ver en el objeto representado y que no se deja
reducir al presente” (2013: xii). Esto promueve
la desaparición del objeto, ya no debido a la
posibilidad de ser atravesado por la mirada, sino
por la materialización de una imagen, otra que
genera una segunda realidad. “Ya no tenemos
una imagen indirecta del tiempo que deriva del
movimiento, sino una imagen directa del tiempo
de la que deriva el movimiento” (Deleuze,
2013: 129). La imagen reflejada desmaterializa

el objeto arquitectónico, y a su vez edifica otro
límite, imaginario y bidimensional, que no es
más que una sucesión constante de imágenes, que
deformadas captan cierto paisaje de lo efímero.
Por consiguiente en palabras de Tiezzi, “[…]
la arquitectura como en el urbanismo, para no
perder ‘la belleza’, habría que mantener viva la
atención por el tiempo evolutivo y la complejidad
de las relaciones, ambos entendidos como valores
intrínsecos de una estética del construir” (2006:
70). Por tanto la estética de lo edificado establece
a través de la envolvente complejidades creativas
e incrementa la producción de entropía por su
capacidad de establecer vínculos y relaciones

Figura 5. Palacio de bellas Artes de Lille, 1997

Fuente: Ibos y Vitart Architectes (1997)

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

en un estado de no-equilibrio. Justo dentro de
estas ideas de orden y des-orden se encuentra
la estética arquitectónica contemporánea, que
se opone en cierta medida a la uniformidad y
homogeneidad, pero aún más allá contribuye con
lógicas perceptivas que transmiten información y
desencadenan comunicaciones que se encuentran
en los niveles más altos de la autoorganización.
No obstante, es el observador quien debe unir
los puntos de vista acerca del entorno que rodea,
dado que él, como argumenta Prigogine y Stengers:
[…] mide las coordenadas y los momentos, y
estudia su cambio en el tiempo. Esto lo lleva al
descubrimiento de sistemas dinámicos inestables
y otros conceptos de aleatoriedad e irreversibilidad
intrínseca, […] estructuras disipativas, y podemos
comprender la actividad orientada en el tiempo
del observador (1985: 300).
Esta dinámica es una infinita reinterpretación
de la percepción del espacio-tiempo, que puede
considerarse un bucle dentro del sistema; dialéctica
entre el observador y lo observado al cual preceden
formas emergentes de organización, de modo que
es posible verse como parte del espacio y de la
atmosfera arquitectónica que se describe (figura 6).

y tiempos diferentes, absolutamente contingentes e
imposibles de reorganizar.
En ese sentido, en el tercer proyecto del
Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona
de la Universidad de Caldas (figura 7, ver sig.
pág.), la arquitectura evoca la memoria a la vez
que la construye, en la obra el arquitecto detiene
cierto tiempo, el tiempo cronológico – la historia,
e invoca otro tiempo, el tiempo atmosférico
– la naturaleza, que contiene en su ritual la
incertidumbre, a la que Salmona (2001) refiere:
El principio de incertidumbre en un proyecto es
que no se sabe si ese alfabeto de emociones que
guarda la memoria, a la hora de la verdad, va
a resultar. Alfabeto de emociones que es suma
de afectos acumulados en viajes por espacios,
lugares, arquitecturas concebidas por otros en
esta época y en épocas distantes de la mía y de
la nuestra.
Por tanto, solo en una conexión profunda con
los elementos que circundan el centro cultural, la
arquitectura podrá establecer una temporalidad que
sea apropiada para el mundo contemporáneo. Se
trata de una temporalidad que contiene un espesor
que va más allá de una singularidad destinada
a desaparecer en un instante. De acuerdo con lo
expuesto por Salmona (2001):
La memoria ayuda siempre a encontrar el
camino de la poesía, a descubrir que es posible
y necesario componer con el material, con la
luz y la penumbra, con la humedad, con las
transparencias y con los sesgos para lograr una
espacialidad enriquecedora para los sentidos.
Esta obra en particular nos confronta como
espectadores ante un espacio poético, al destacar
los elementos fundamentales de la arquitectura
para ocultar y enmarcar el paisaje, los cuales
reafirman la experiencia visual desde cualquier
punto del proyecto y nos convierte en parte activa
de esta relación.
En consecuencia, la arquitectura encuentra las
variadas y evocadoras formas de la exterioridad; lo
aleatorio no es arbitrario; esto pone de manifiesto
certidumbres cambiantes en un proceso de
larga duración. Para Lähdesmäki, “El tiempo y
la transformación forman un vínculo natural e
ineludible, todas las transformaciones, cambios
y alteraciones tienen lugar en relación con el
tiempo y pueden percibirse debido a su naturaleza
temporal”(2018: VII). Los vínculos inesperados,
a menudo sugeridos por la experiencia estética
en particular, se convierten en gusto por lo

Figura 6. Entre lo visible y lo oculto en la arquitectura

Fuente: Carrié (2016)

Reconfigurar el espacio arquitectónico mediante
la activación de la memoria, junto con la obra de arte
en el flujo temporal de nuestro presente continuo, se
refiere a una visión de realidad fluctuante y transitoria,
que según Jasper “se hace visible una nueva
relación entre el movimiento y el tiempo. […] Lo
que caracteriza a estos espacios es que su naturaleza
no puede explicarse de una manera simplemente
espacial. Implican relaciones no localizables”
(2023: 10). En el encuentro de esta yuxtaposición,
la obra de arte y la arquitectura producen espacios
44

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Conclusiones

metafórico, por aquello que se transmuta de
una forma a otra, por la observación curiosa de
quien aprecia las discrepancias y las alteraciones,
lo que conduce a la evolución orgánica de la
temporalidad arquitectónica.
Así pues, se establecen los límites de lo
construido frente a los elementos naturales a través
de espacios de transición como recorridos, rampas,
escaleras y vestíbulos, cuya empatía reafirma el
espacio metafórico desde la amplitud, la errancia,
las transparencias, los detalles de los espacios
intersticiales y el tratamiento especial de la luz sobre
las texturas de los materiales. Con el propósito de
evocar un tiempo detenido y cambiante, es posible
revitalizar las capas profundas del reconocimiento
de su origen histórico, cultural, social y mental,
donde la experiencia del tiempo, el sentido de la
continuidad y la duración temporal tienen una
relevancia transcendental en la arquitectura; puesto
que no solo vivimos en un espacio y en un lugar,
sino que también habitamos en el tiempo.

Este estudio ha demostrado que la temporalidad
arquitectónica no se limita a los cambios en la
materialidad o en la construcción de los edificios,
sino que también implica una transformación en
los significados, interpretaciones y experiencias
del espacio arquitectónico. Un nuevo diálogo
entre el ser humano y la naturaleza, mediado
por la arquitectura, resaltó la importancia de los
fenómenos relacionados con el tiempo, a partir
de ideas y fundamentos que han definido diversas
concepciones sobre las estructuras y supuestos
temporales. Adicionalmente, desde la percepción
estética analítica de los proyectos estudiados,
se estableció lo liminal, el borde en el que las
oposiciones y sus dicotomías internas y externas:
orden/desorden; interior/exterior; sincronía/
diacronía; metafórico/experiencial entre otras,
resaltan el tiempo de cambio continuo, sin dejar
de lado el deseo de permanencia a través de la

Figura 7. Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona, Universidad de Caldas /
Arquitecto Rogelio Salmona (2018)

Fuente: Madriñan y Dudley (2018)

45

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

actividad simbólica humana. Estas interacciones
cuando se extienden a las formas arquitectónicas,
así como al conocimiento que las hacen posibles,
permiten encuentros que aclaran la forma en que
la arquitectura transforma su imagen estética,
como proceso abierto experiencial, como acto
no finito, que incorpora el tiempo a su incesante
autoorganización. C

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CONTEXTO

Hacia una sostenibilidad sistémico-urbana en el habitar
vertical: resistencias en Torreón, México
Towards systemic-urban sustainability in vertical living: resistance in
Torreon, Mexico
Recibido: septiembre 2023
Aceptado: noviembre 2024

Mario Guadalupe González Pérez1
Norma Margarita Mendoza Gómez2

Resumen

Abstract

El mercado inmobiliario ha desempeñado un papel
preponderante en la relación oferta y demanda
de vivienda, con incidencias significativas dentro
del proceso de habitabilidad. La priorización
por la vivienda horizontal ha comprometido la
sostenibilidad en materia de disponibilidad de
suelo, aunado a las resistencias de aceptación del
modelo compacto respecto al modelo disperso El
objetivo de este estudio evalúa la percepción de
los ciudadanos sobre el habitar vertical respecto
al habitar horizontal en proximidades al centro y
periferia de la ciudad de Torreón, perteneciente a
la Zona Metropolitana de la Laguna, México, a
través de un ejercicio cuali-cuantitativo mediante
observaciones recurrentes, inspecciones in situ
y la aplicación de una encuesta en dos conjuntos
habitacionales de estrato socioeconómico bajo. Se
encontró una carencia de los preceptos sistémicos
en el proceso de planificación, que motivan a un
cambio de paradigma, dónde las nuevas tipologías
que se ofertan actualmente, podrían coadyuvar con
un tema de percepción del espacio para el habitar
vertical y de las condiciones anexas necesarias para
que este proceso ocurra en condiciones aceptables
y permitan el desarrollo de las personas.

For decades, the real estate market has used the
cost-benefit equation to establish guidelines in
the construction industry, and in general, in the
entire habitability process. This situation has
compromised sustainability in terms of land
availability. In addition, the experience of vertical
living has shown resistance to acceptance with
respect to the horizontal model, where variables
such as space, accessibility, economy, and structure
become determining factors in the phenomenon of
urban and periurban segregation. The objective
of this study is to analyze the perception of the
residents of two vertical housing complexes
located near the center and periphery of the city of
Torreon, Mexico, through a qualitative-quantitative
exercise through recurrent observations, on-site
inspections, and the survey application. A lack
of systemic precepts was found in the planning
process, which motivate a paradigm shift, where
the new typologies that are currently offered,
could assist with a theme of perception of space
for living and the attached conditions necessary for
this process to occur in acceptable conditions and
allow the development of people.

Palabras Clave:

Keywords:

habitar vertical; resistencias; sostenibilidad

vertical living; resistance; sustainability

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara, Jalisco, México; doctor en Ciudad,
Territorio y Sustentabilidad por la Universidad de Guadalajara, Jalisco, México; email: mario.gperez@academicos.udg.mx; ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-5457-5948
2
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, México; doctorando en
Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Autónoma de Coahuila, México; email: nmendoza@uadec.edu.mx ORCID: https://orcid.
org/0009-0001-6713-0657

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CONTEXTO

Introducción

los servicios en materia hídrico-sanitaria y
de movilidad se suelen optimizar en aquellas
áreas que presentan mayores concentraciones
poblacionales en un menor espacio. Por ello, la
praxis de este habitar debería implementar planes
de desarrollo bajo tendencias globales en materia
de sostenibilidad y ocupación racional del suelo,
así como la disminución de la implementación
del modelo de habitabilidad disperso.
Para ONU-Hábitat (2020), la densidad puede
ser expresada como una relación matemática de
la forma a/b, donde a representaría la población y
b la superficie total de suelo de una determinada
ciudad. También es posible relacionar el número
de viviendas por hectárea. Sin embargo, estas
definiciones no pueden limitarse únicamente
al ámbito matemático, dada la complejidad
y transversalidad del concepto (Boyko y
Cooper, 2011). Inclusive, “desde los inicios de
la conformación de grandes ciudades ha sido
utilizada como indicador para caracterizar lo
denso o disperso de los tejidos urbanos” (Ávalos,
2021, p. 67).
En este contexto, Velasquez et al. (2022) han
planteado que el proceso de densificación urbana
supeditado al análisis costo-beneficio ha hecho
énfasis en los conceptos de accesibilidad (A) y
localización (L); sin embargo, en este binomio
(A-L) las variables distancia y tiempo cobran
relevancia, pues dependen de la traza urbana
que impone el modelo de habitabilidad disperso
(González y González, 2022). Por otro lado,
las transformaciones que experimenta la ciudad
compacta en el espacio metropolitano muestran
contextos discontinuos, dispersos y fragmentados
(Gutiérrez y García, 2007), caracterizados por
presentarse de manera paulatina, pero sostenida.
La densificación inició con las construcciones de
altura, pero su consolidación no ocurrió hasta que
estas adquirieron mayores alturas, concentraron
mayor población y se expandieron al interior de
la ciudad (Vergara y Asenjo, 2019).
Según Angel et al. (2021), existen tres formas
de ocurrencia del fenómeno de la densidad; las
dos primeras tenderían a aumentarla y la tercera
a reducirla. Concretamente, la primera tiene que
ver con la construcción vertical, cuyas alturas son
mayores a las ya existentes, la segunda consiste
en urbanizar los predios libres entre edificios y la
tercera con la expansión de los límites urbanos.
Por su parte, Vicuña del Rio (2022) identifica
diferentes tipologías para interpretar los procesos

En la actualidad, la edificación vertical del
nivel socioeconómico medio en las metrópolis
mexicanas intenta promover un estilo de vida
satisfactorio y tecnología aplicada a los servicios
ofertados. De igual forma, sugiere una eficiente
conectividad con los espacios comerciales,
presencia estética, además de una sensación de
progreso económico, causando impactos directos
al desarrollo urbano y ordenamiento territorial.
En este sentido, el análisis del proceso del habitar
se sitúa en lo que González (2018) ha denominado
como el sistema y la frontera del sistema. El
sistema hace referencia a lo urbano o la ciudad y
la frontera del sistema pudiera contener algunas
características homogéneas (isomorfismos) a
las encontradas en las categorías conceptuales
interfaz rural-urbana y periurbanización. En
efecto, el rururbano suele ser entendido como
la “frontera donde se combinan dos ambientes
cuyos pobladores poseen idiosincrasia, forma
de vida e intereses particulares y disímiles...”
(Sereno et al., 2010, p. 43). Sin embargo, Grimson
(2003) sostiene que los límites entre estas dos
fases (rural y urbana) pasan de lo puramente
material a lo simbólico, pues se convierten en
límites de identidad. Por otro lado, el proceso de
periurbanización ha sido entendido desde diversas
acepciones y geografías a nivel global. En
Estados Unidos y en algunas parte de Europa por
ejemplo, el concepto se aproxima a las categorías
contra-urbanización y urbanización difusa; en
Inglaterra y algunas partes de España e Italia,
se asocia con la suburbanización y en Francia y
partes de España con la rururbanización (Vale,
2005). En la actualidad, el concepto circunscribe
tanto la ocupación del suelo para uso residencial,
como para diversas actividades, e incluso, se
constata la presencia de los diversos estratos
socioeconómicos (Cardozo y Ortiz, 2005).
En el proceso de habitar de forma
desorganizada y no sistémica, en el territorio
ocurren problemáticas relacionadas con la
demanda de suelo. A este requerimiento social,
finito y cada vez más escaso en zonas urbanas, se
le suman un conjunto de servicios que se deben
satisfacer a priori y a posteriori. No obstante,
se sabe que a mayores consumos de suelo, es
irremediable una mayor intervención in situ para
solventar las necesidades básicas de la población.
En este sentido, desde una perspectiva ingenieril
49

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

de densificación residencial, las cuales dependen
de la intensidad de explotación del suelo, la
gradualidad de la densificación y la morfología
urbana. A saber, la autora encontró para el caso
del área metropolitana de Santiago en Chile cinco
tipologías: a) la hiperdensificación que segmenta
el tejido urbano-tradicional, b) la densificación
del tejido pericentral con diversidad de usos, c)
la densificación del tejido pericentral residencial,
d) la densificación media con tendencia a la
compacidad y e) la densificación perimetral de la
macro-manzana industrial (p. 117).
Por otro lado, en el caso de las ciudades
mexicanas Zubicaray et al. (2021), plantean que
el desarrollo urbano que se ha dado en las últimas
décadas, se ha caracterizado por la baja densidad,
lo que ha generado desconexión, dispersión y
serios problemas: ambientales (cambios de uso de
suelo, emisión de contaminantes, estrés hídrico,
otros), económicos (tiempos muertos, pérdida
de productividad, congestión vehicular, otros) y
sociales (segregación espacial, desigualdades de
accesibilidad a los servicios domiciliarios y no
domiciliarios, otros).
En función de lo anterior, autores con enfoques
sistémico-termodinámicos sostienen que en el
proceso de habitabilidad, la dispersión generalmente
horizontal provoca cambios reversibles, cuasireversibles y muchas veces irreversibles en
la morfología del territorio (González, 2018,
2020). “ Si bien existen situaciones estables que
pueden parecer lineales, en ellas [ciudades] se
producen oscilaciones y pequeñas perturbaciones
de carácter recurrente que pueden ampliarse y

abandonar la estabilidad” (Aquilué y Ruiz, 2021,
p. 10). Estas perturbaciones han sido causal de
diversos problemas de segregación en materia de
disponibilidad de espacio, accesibilidad, economía
y estructura. Concretamente, el énfasis se ha
centrado en las áreas de la interfaz rural-urbana.
En esta frontera, resulta más sencillo observar
diferentes manifestaciones de la forma, dónde es
posible identificar estratos socioeconómicos medios
y altos en ubicaciones privilegiadas dentro contexto
urbano (Figuras 1 y 2), o estratos medio-bajos y
bajos situados en zonas con otras características de
forma distintas (Figura 3, ver sig. pág.).
En los planes de desarrollo metropolitano, la
incorporación de conjuntos residenciales bajo el
modelo de edificación vertical pueden contribuir a
resolver problemas de sostenibilidad; toda vez que
el proceso de construcción vertical favorecería al
proceso de compacidad; es decir, la optimización
y distribución del espacio (espacio verde,
espacio público, espacio viario, espacio para el
esparcimiento, otros). Concretamente, el espacio
público es el eje estructurador del modelo de ciudad
sostenible, cuya calidad “…no es solo un indicador
relacionado con el concepto de compacidad, sino
que al mismo tiempo es indicador de estabilidad”
(Agencia de Ecología Urbana de Barcelona,
2011). En este sentido, se coincide que la ciudad
que concentra mayor población tiende a ser más
sostenible, “...en contraposición con una donde la
ciudad crece de manera dispersa, porque consume
menos suelo, no se extienden las redes de servicios
públicos y la movilidad es más eficiente, entre
varias razones” (Ballén, 2017, p. 70).

Figura 1. Habitabilidad
vertical en estrato
socioeconómico alto en
Bogotá
Fuente: Elaboración propia,
2023

50

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

En este contexto, si consideramos lo planteado
por Márquez (2015) en torno a que la sostenibilidad
interrelaciona
componentes
ambientales,
económicos y sociales que demanda la metrópoli.
“La ciudad compacta y diversa, crea un modelo
de ciudad más sostenible, ambientalmente más
equilibrada, lo que significa construir una ciudad
más habitable” (Tejana y Castro, 2022, p. 1098).
Por ello, a nivel global hay convergencia en la
promoción de la edificación vertical, a través de
la densificación en áreas reducidas, que eviten
la fragmentación de hábitats y aumenten la
disponibilidad de áreas verdes como preceptos de
sostenibilidad. Esta intención por la promoción
de la edificación vertical no es reciente en el caso
latinoamericano, pues desde hace décadas se ha
promovido como una alternativa al problema
de la demanda de vivienda “... diferentes
proyectos se realizaron con este propósito, el de
satisfacer y proveer de vivienda a los sectores
más desfavorecidos tomando como tipología la
vivienda en bloques…” (Alvarado, 2023, p. 30).

Figura 2. Habitabilidad vertical en estrato
socioeconómico medio

La concepción sistémica de la ciudad
Fuente: Elaboración propia, 2023

De acuerdo con Mumford (1961) la ciudad sería
la forma y a la vez el símbolo de una relación
social integrada; en tanto, Le Corbusier (1975)
la entiende como una unidad funcional; Folin
(1977), como el resultado del proceso de
producción capitalista y Lefebvre (1980) como
una obra de arte. Por otro lado, Sobrino (1993)
considera que la ciudad ha sido definida desde
diferentes aristas y puntos de vista (históricos,
filosóficos, económicos, sociológicos, ecológicos,
demográficos, entre otros.), dónde se resaltan
ciertas variables de interés.
En este orden, para Antequera (2004) la
ciudad se entendería como un sistema complejo y
autoorganizado, donde seres humanos, mensajes,
artefactos y recursos impactan los ecosistemas
naturales y reproducen desigualdades sociales que
podrían poner en peligro la propia convivencia
humana. Rossi (1966. En Gasca, 2005) comprende
la ciudad como un conjunto de hechos urbanos;
Valdivia (2014), como la materialización de lo
urbano que cambia continuamente en función
de las necesidades de la sociedad; Narvaéz y
Gallo (2015), como un sistema de complejidad
organizada; Boccolini (2016, p. 220), expone que
la ciudad vendría a ser “…un sistema complejo
lejos del equilibrio, estocástico y abierto a su

Figura 3. Habitabilidad vertical en estrato
socioeconómico bajo

Fuente: Elaboración propia, 2023

51

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

entorno; Figueroa (2018), arguye que la ciudad no
es más que un laboratorio social y ecológico que
muestra las ventajas del agrupamiento; González
(2020), teoriza que la ciudad es un sistema
entrópico que consume, procesa y expide materia
y energía del ambiente, y Aquilué y Ruiz (2021,
p. 8) sostienen que la ciudad es un conjunto de
“…sistemas complejos en constante evolución,
cuya planificación se enfrenta a futuros cada vez
menos predecibles”.
En función de lo anterior, es preciso señalar que el
concepto sistema hace referencia a una abstracción
que puede trasladarse a diferentes ámbitos de lo
ordinario. El sistema y sus subsistemas consideran
principios termodinámicos (Ley de la entropía), y
a nivel intra-sistémico estarían presentando pugnas
entre fuerzas encaminadas a mantener el orden
homeostático (negentropía) y fuerzas tendientes
a desestabilizar dicho orden sistémico (entropía).
Así, el proceso urbano y la constitución de la
ciudad como sistema requerirían entonces del
consumo de materia y energía provenientes del
entorno (no sistema) para su funcionamiento. De
igual forma, el sistema expediría una cantidad
determinada (cada día en aumento) de materia
y energía no utilizada del todo en sus procesos
intra-sistémicos; aún y cuando, la Economía
Circular ha intentado establecer un cambio de
paradigma en el reúso de los residuos sólidos de
la urbe. De aquí, resulta pertinente la utilización
del bagaje conceptual que provee la teoría de
sistemas en los estudios de la ciudad, ya que

facilita la comprensión de los fenómenos que
tienen ocurrencia en la frontera de esta (Figura 4).
En el caso de México, el crecimiento acelerado
de la población implicó una mayor demanda
de suelo y por tanto un incremento de vivienda
primordialmente horizontal que más temprano que
tarde fue configurando el denominado proceso de
metropolización (Unikel, et al., 1978; Ziccardi;
1991; Sobrino, 2003; Garrocho, 2012, García,
2016; otros). Este concepto asume diferentes
acepciones; sin embargo, en México la propuesta
del Consejo Nacional de Población (CONAPO),
la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL)
y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) hace referencia a “…un
conjunto de dos o más municipios en donde se
localiza una ciudad de 50 mil habitantes, cuya
área urbana, funciones y actividades rebasan
el límite del municipio que originalmente
contenía…”
(SEDESOL-CONAPO-INEGI,
2007 como se citó en Arellano, 2014, p. 96). La
fórmula del crecimiento urbano-habitacional,
bajo el esquema de cuadrícula ortogonal ha
sido determinante en el consumo de suelo y ha
llevado a cambios de uso. Este suelo, destinado
para actividades de índole agropecuario, pasa a
formar parte del proceso de habitabilidad y/o del
equipamiento e infraestructura para favorecer
el consumo del automóvil. En efecto, las nuevas
trazas de bulevares y conectores viales han dotado
de accesibilidad, también han constituido una
situación entrópica de interdependencia sistémica.

Figura 4. La Frontera de un sistema sometido a la acción de fuerzas de orden (azules),
desorden (rojas) intra-sistémicas(amarillas) extra-sistémicas(negras)

Fuente: Elaboración propia con base en González, 2018

52

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

El proceso de metropolización en México

con mejores condiciones de habitabilidad, y en
los medio-bajos y bajos, las medidas adoptadas
han sido criticadas por la población, la cual se ha
inconformado al percibir un hacinamiento que
vulnera los derechos a una vivienda digna.

En el caso de México, el crecimiento acelerado
de la población implicó una mayor demanda
de suelo y por tanto un incremento de vivienda
primordialmente horizontal que más temprano
que tarde fue configurando el denominado
proceso de metropolización (Unikel, et al.,
1978; Ziccardi; 1991; Sobrino, 2003; Garrocho,
2012, García, 2016; otros). Este concepto asume
diferentes acepciones; sin embargo, en México
la propuesta del Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la Secretaría de Desarrollo
Social (SEDESOL) y el Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática (INEGI)
hace referencia a “…un conjunto de dos o más
municipios en donde se localiza una ciudad de
50 mil habitantes, cuya área urbana, funciones
y actividades rebasan el límite del municipio
que originalmente contenía…” (SEDESOLCONAPO-INEGI, 2007 como se citó en Arellano,
2014, p. 96). La fórmula del crecimiento urbanohabitacional, bajo el esquema de cuadrícula
ortogonal ha sido determinante en el consumo de
suelo y ha llevado a cambios de uso. Este suelo,
destinado para actividades de índole agropecuario,
pasa a formar parte del proceso de habitabilidad y/o
del equipamiento e infraestructura para favorecer
el consumo del automóvil. En efecto, las nuevas
trazas de bulevares y conectores viales han dotado
de accesibilidad, también han constituido una
situación entrópica de interdependencia sistémica.
De acuerdo con Salinas (2014), la utilización
del suelo para fines habitacionales, bajo
el modelo de edificación vertical se suele
expresar a través de tipologías residenciales
compactas que aumentan ante el fenómeno de
transformación a metrópoli, tanto en México
como a nivel global. Concretamente en México,
Gustavo Garza y Martha Schteingart (2010) han
realizado diferentes investigaciones sobre el
proceso de urbanización y metropolización de
las ciudades mexicanas. En este contexto, tanto
en México como en diversos países del contexto
latinoamericano, la política de vivienda ha estado
fuertemente influenciada por los intereses del
mercado inmobiliario, dónde el conflicto inicia
cuando no son considerados preceptos sistémicos
en el proceso de planificación. En la praxis,
las condiciones muestran desigualdades en los
diferentes estratos socioeconómicos, dónde en
los medio-altos y altos por ejemplo, se cuenta

El problema en la Zona Metropolitana de La
Laguna
De acuerdo con registros del Censo del INEGI
(2020), la Zona Metropolitana de La Laguna
(ZML), cuenta con 1,434,283 habitantes, y está
constituida por tres municipios pertenecientes al
Estado de Coahuila: Francisco I. Madero (59,035
habitantes), Matamoros (118,337 habitantes) y
Torreón (720,848, habitantes), y las ciudades
de Gómez Palacio (372,750 habitantes) y Lerdo
(163,313 habitantes) correspondientes al Estado
de Durango (Figura 5, ver sig. pág.). Su desarrollo
se ha caracterizado por ser disperso, dónde “…la
expansión sin medida y las ineficientes políticas
públicas de planeación de la ciudad, han producido
los últimos 30 años (en el caso de Torreón) el
sobre-expansión de la mancha urbana” (Gómez,
Ponce y Quiroa, 2016, p. 39-40).
En este contexto, Ernesto Llamas Sotomayor,
miembro del consejo de la Cámara Nacional de
la Vivienda en la región ha expuesto que no se ha
avanzado en el proyecto para otorgar opciones
de vivienda en el Centro Histórico de Torreón,
principalmente porque no existen incentivos reales
tanto por el Instituto del Fondo Nacional de la
Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), así
como por las autoridades locales, en la intención de
que los desarrolladores adquieran los edificios viejos
y abandonados con el objetivo de readaptarlos para
la habitabilidad vertical (Ávila, 2016).
El modelo de vivienda vertical se ha focalizado
en ciertos puntos de la ciudad de Torreón, pues
suele señalarse con mayor frecuencia el caso
del Conjunto Residencial Manhattan ubicado
al sureste de la ciudad Torreón; el cual, lleva
cerca de dos décadas de existencia y está
integrado por 180 condominios, donde en un
primer momento, la inseguridad originó que
grupos de la delincuencia se apoderaran de las
viviendas abandonadas para realizar actos ilícitos
y sembrar miedo. Posteriormente, estas fueron
ocupadas por personas en conflicto de propiedad.
La segregación espacial (involuntaria) suele
adoptar medidas de densificación en espacios
habitacionales que modifican los estilos de vida
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Figura 5. La Zona Metropolitana de La Laguna

Fuente: Elaboración propia, 2024

y las dinámicas sociales con la percepción de
aceptación o rechazo de sus ocupantes. Este
fenómeno no ha sido estudiado con la visión de
resiliencia propia de los asentamientos humanos;
de ahí, valdría la pena cuestionar las nuevas
tipologías que ofrece el mercado inmobiliario, y
en algunos territorios las resistencias en adoptar
el modelo del habitar vertical como estilo de vida.
En este sentido, se cuestiona, ¿Qué percepciones
crean las personas en torno a la tipología de este
tipo de habitabilidad?
La habitabilidad toma aquí dos dimensiones:
a) la habitabilidad interior, que tiene que ver con
las condiciones de la vivienda en lo particular, y
b) la habitabilidad exterior, que se refiere a las
condiciones que ofrece la ciudad. Esta última se
suele expresar como habitabilidad urbana y es un
indicador que mide las condiciones del entorno
que permite una buena calidad de vida para los
habitantes de la ciudad (Ziccardi, 2015; Cárdenas,
2018). En este sentido, el objetivo consistió en
evaluar la percepción de los ciudadanos sobre el
habitar vertical respecto al habitar horizontal en
la Zona Metropolitana de la Laguna, en México.

Para ello, se eligieron bajo criterios cualitativos
conjuntos habitacionales situados en proximidades
al centro y en la periferia de la ciudad de Torreón,
México; en los cuales, se recabaron las experiencias
en relación al espacio, accesibilidad, economía
y estructura. Esta decisión siguió al hecho que
dichos conjuntos son de amplio conocimiento por
la población local.
Materiales y métodos
En esta investigación se utilizó una metodología
mixta, al involucrar propiedades de la
investigación cualitativa y cuantitativa. Para el
análisis de la habitabilidad urbana de los conjuntos
habitaciones de estrato socioeconómico bajo,
la observación directa se realizó en dos áreas
de estudio: dentro del sistema (la ciudad), un
conjunto habitacional denominado FOVISSSTE
La Rosita; él cual cuenta con 8 torres de 3 niveles
y 6 departamentos cada una, dando un total de 48
viviendas en vertical (Figura 6, ver sig. pág.). Y
en la frontera del sistema, el conjunto habitacional
Valle de San Miguel, compuesto por 4 torres de 4
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CONTEXTO

niveles y 8 viviendas (departamentos) por torre
(Figura 7). En ellos, se registraron características
físicas, prácticas individuales y colectivas y las
relaciones sociales, cuya interpretación se hizo a
partir de cada unidad de análisis.
Aunado a lo anterior, se realizó inspección in situ,
a través de recorridos que fueron acompañados
de una tabla de aspectos a observar y registrar.
Asimismo, estos aspectos fueron valorados en
escala de Likert, mediante el uso del software
Statistica. Entre las condiciones a medir se
consideraron las siguientes (Tabla 1, ver sig. pág.)
La técnica utilizada para la recolección
de datos fue la encuesta; la cual proporcionó
información directa del sujeto, consistió en una
serie de enunciados redactados en función de
“objetos” del conjunto habitacional vertical,
al que se le asignaron “atributos” utilizando un
campo semántico de adjetivos que califican a los
“elementos” de la habitabilidad vertical. Dichos
elementos corresponden a las variables: espacio
(SP), accesibilidad (AC), economía(ECO) y
estructura (ST), tal y como se muestran en las
Tablas 2, 3, 4 y 5 (ver sigs. págs.).
Figura 6. FOVISSSTE La Rosita

Figura 7. Valle de San Miguel

Fuente: Elaboración propia, 2020

Fuente: Elaboración propia, 2020

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CONTEXTO

Tabla 1. Condiciones de habitabilidad consideradas para evaluación

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Tabla 2. Condiciones de espacio (SP) en la habitabilidad vertical

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Tabla 3. Condiciones de accesibilidad (AC) en la habitabilidad vertical

Fuente: Elaboración propia
Tabla 4. Condiciones de economía (ECO) en la habitabilidad vertical

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Tabla 5. Condiciones de estructura (ST) en la habitabilidad vertical

Fuente: Elaboración propia

Resultados

utilizado en el sentido de la convivencia vecinal
que se propicia en el conjunto Además, se pudo
comprobar en la matriz de observación que no se
registró exceso de ruido, así como poco tránsito
motriz, flujos y movimientos peatonales moderados
en ambos conjuntos habitacionales (Figura 8).
Por otro lado, en el conjunto habitacional
Valle de San Miguel, destacaron los términos
colores, limpieza, parque, bonito y seguridad. Se
observó, que la dinámica en materia de seguridad
se da por la presencia de núcleos familiares
que observan desde sus viviendas, advierten y
controlan los riesgos de menores que hacen uso
del área común. Los lugares de convivencia
como parques rodeados de vegetación y diseño
de paisaje, amplias plazas limpias y seguras, así
como coloridos en el diseño de elementos del
conjunto, motivan la alegre convivencia en un
entorno agradable con áreas verdes que generan
la integración armoniosa entre el conjunto
habitacional y dentro de un ambiente tranquilo.
En este sentido, una de las cualidades valoradas
y referidas con historias y hazañas de los vecinos
fue el término canchas; donde por cierto, se
pudo recabar más información de los usuarios,
quienes refieren en este grupo al futbol y cancha
de basquetbol. Ello porque, en este espacio es
donde se pudo constatar la toma de acuerdos
entre vecinos y el trabajo colaborativo, ya que los
usuarios comentan que una vecina resguarda las

Los encuestados refirieron en orden de
importancia tres características del entorno
de más valoración; ello permitió elaborar un
campo semántico del usuario donde se destacan
los términos: árboles, en el que se agrupó a la
vegetación y las áreas verdes, seguida del término
tranquilo, en donde destacaron los sub-términos
tranquilidad, colonia tranquila y paz en el caso
del conjunto habitacional FOVISSTE La Rosita.
Mientras para el conjunto habitacional Valle de
San Miguel destacaron los mismos términos
pero en orden inverso. En el término plazas, se
agruparon los sub-términos locales comerciales
y/o comercio, de los cuales, se observó que estos
existen en el sector económico circundante al
conjunto habitacional FOVISSSTE La Rosita,
e impactan en el espacio destinado para el
estacionamiento. De tal forma, los encuestados
señalaron que existen lugares cercanos que
les han permitido desarrollarse en recorridos
cortos para la satisfacción de sus necesidades;
incluso, sin requerir transporte particular para
el desplazamiento. De ahí, los términos cálido y
convivencia con vecinos empatan en frecuencia y
puede tener relación, dado que, el término cálido
no es sencillo aplicarlo a la temperatura existente
en la zona, ya que en muchos casos supera los
42° Celsius. No obstante, el término puede ser
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CONTEXTO

porterías en su cochera y esto les facilita el acceso
todos los vecinos. La conservación de la cancha
se hace con la aportación de toda la comunidad,
ya sea en especie o por monto y con ello se
mantiene limpio. De hecho, la pintura es reciente
e inclusive se representó un mural en homenaje
al equipo de la Comarca Lagunera, reflejando así
una identidad regional muy marcada.
En el término plazas, se agruparon los
locales comerciales y/o comercio, de las cuales
se observó, que existen en el sector económico
circundante al conjunto, e impactan en el
espacio. Por medio de esta valoración, se logró
explorar en el campo semántico de los usuarios
con relación a las características que valoran en
el entorno de su sector, en la que destacaron la

vegetación y la tranquilidad. Este último atributo
es subjetivo, debido a que puede relacionarse
con comportamientos, conductas o bien flujos y
movimientos peatonales y vehiculares, además
de ruido, lo cual se comprobó en la matriz de
observación al no registrarse exceso de ruido y
poco tránsito motriz (Figura 9).
El análisis estadístico de la variable espacio,
mostró que las sub-variables son valoradas en
una escala Likert que va desde NEUTRO (cero)
con tendencia a DE ACUERDO (cinco). En este
sentido, se revisó el control del espacio debido a la
visibilidad con la que cuentan los departamentos
más altos y la visibilidad a los espacios de
esparcimiento desde las viviendas resultaron
valoradas en NEUTRO (Tabla 6, ver sig. pág.).

Figura 8. Percepciones de mayor valoración en el conjunto FOVISSSTE La Rosita

Figura 9. Percepciones de mayor valoración en el conjunto habitación FOVISSSTE

Fuentes: Elaboración propia

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CONTEXTO

Tabla 6. Descripción de la variable espacial (SP)

Fuentes: Elaboración propia

En relación con la variable de accesibilidad, el
sector en el que se ubica el conjunto habitacional
de Valle de San Miguel, conectan rápidamente a
vialidades principales y periféricos de la ciudad.
En este sentido, debido a que el sector se encuentra
en desarrollo, y el tránsito desde el conjunto a
la vialidad con rutas urbanas se realiza a pie, el
tramo resulta corto y los habitantes valoraron
esta característica en posición NEUTRA de la
escala. De hecho, el recorrido para llegar a las
universidades y hospitales de la zona, siendo el
mayor recorrido cercano a 4 km. En el caso del
conjunto habitacional FOVISSSTE La Rosita,
se percibió que se ofrece diversa modalidad de
transporte público, detonando una valoración
muy cercana a totalmente DE ACUERDO,
consolidándose como la variable mejor valorada
en todo el estudio (Tabla 7).
La posibilidad de realizar senderismo en
andadores de los conjuntos habitacionales
analizados tiende a ser DE ACUERDO, siendo
más acentuada en el conjunto habitacional de
Valle de San Miguel; sin embargo, la respuesta

menos valorada se dio en la proximidad al
lugar de trabajo y más acentuada en el conjunto
habitacional FOVISSSTE La Rosita. Esta
valoración es significativa, ya que se encontró
que los habitantes son en su mayoría trabajadores
de tiempo completo, por lo que este atributo
toma una connotación de necesidad inmediata.
En el caso de la variable economía, la valoración
que predominó en todo el estudio hacia el valor
más bajo se dio en el aspecto de la economía
que utiliza energías renovables, particularmente
en el conjunto habitacional FOVISSSTE La
Rosita. No obstante, es preciso indicar que en
el conjunto habitacional Valle de San Miguel,
existe la instalación de calentadores solares, pero
su valoración fue cercana al NEUTRO, siendo
que en el conglomerado dicha percepción fue
valorada cercana al DE ACUERDO.
La postura fue NEUTRA con respecto a la
procedencia extranjera de pocos ocupantes de
viviendas en el edificio; ello se vio reflejado en
particular en el conjunto habitacional FOVISSTE
La Rosita, muy cercanos a DE ACUERDO a la

Tabla 7. Descripción de la variable accesibilidad (AB)

Fuentes: Elaboración propia

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CONTEXTO

ocupación de las viviendas durante el año y en
general se percibió el modo de vida familiar en
general y en particular en el conjunto Valle de san
Miguel (Tabla 8).

y las áreas verdes, seguida por tranquilidad, paz
y seguridad. La interacción de los ocupantes con
la colectividad en conjuntos habitacionales se ha
reflejado en el espacio común destinado al deporte,
y expresado como “cancha”, debido a que es en este
espacio es donde se percibe la protección vecinal.
Además, es aquí donde se pueden tomar acuerdos,
realizar actividades vitales tanto individuales como
colectivas. El espacio común seguro fue valorado
como NEUTRAL pues las conductas en el territorio
del barrio no fueron homogéneamente adecuadas
para generar un ambiente de aceptación. Es decir los
bordes delimitantes del barrio para estos conjuntos
habitacionales no se caracterizaron por ser marcados,
sino suaves; por tanto, no son impenetrables y
favorecen a invasores en el territorio.
Las codificaciones en el paisaje urbano
tuvieron mayor impacto en el sistema (centro de
la ciudad) y se debilitan en la frontera del sistema
(conurbaciones). De tal forma, que los elementos de
paisaje se perciben como queridos, más que por su
proximidad al conjunto habitacional. Los usuarios
percibieron estar conectados por redes de transporte
urbano, eficientes redes viarias, vialidades bien
direccionadas que les permiten estimar sus
tiempos de traslado y favorecen de alguna forma la
accesibilidad. No obstante, debido a las centralidades
de la ciudad de Torreón, la distancia al trabajo es la
más afectada; de ahí, el senderismo debe reforzarse
en caminos habituales en vías a enfatizar la relación
de los usuarios con el entorno físico.
En este contexto, los conjuntos habitacionales
analizados son valorados como lugar de habitación
más que como inversión, donde el mantenimiento
es óptimo en lugares propicios para tomar acuerdos
entre vecinos y aumenta con la presencia de los
desarrolladores. Sin embargo, estos están dando las
condiciones favorables para la inclusión del uso de
energías limpias, aún y cuando, falta implementar el
uso entre los habitantes. En este sentido, este factor
representa una serie de impactos adicionales a la
economía. Por otro lado, los edificios no presentan
daños en su estructura, cubren la satisfacción de
los usuarios en cuanto a instalaciones y material de
construcción, con diseños tan diversos que no les
representa una identidad regional.

Tabla 8. Descripción de la variable economía (ECO)

Fuente: Elaboración propia, 2021

Las percepciones acerca de los materiales
sólidos y resistentes son valoradas como
DE ACUERDO en el conjunto habitacional
FOVISSSTE La Rosita; aun y cuando, se
acepta que estos materiales no son típicos
y representativos de la región; es decir, no
existe una tendencia al percibir al edificio
como referente en el sector, tendiendo a estar
en desacuerdo de manera particular en este
mismo conjunto habitacional. En general, en
estos dos conjuntos no hay una percepción de
desacuerdo con el mantenimiento y buen aspecto
del edificio, tendiendo a ser NEUTRAL en el
conjunto habitacional Valle de San Miguel y en
general, la percepción de sentirse satisfecho con
las instalaciones y material de construcción es
valorada con una postura NEUTRA (Tabla 9).
Tabla 9 – Descripción de la variable estructura (ST)

Fuente: Elaboración propia

Discusión

Conclusiones

En la valoración del espacio conforme al primer
orden de importancia, antes que la tranquilidad y
seguridad se valoraron los árboles, la vegetación

El análisis de las condiciones de habitabilidad
vertical y sobre todo de las percepciones de
sus residentes se enmarca dentro un debate
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CONTEXTO

internacional sobre el uso racional del suelo.
Es un tema de sostenibilidad; pero sobre todo,
es un exhorto a un cambio de paradigma, cuya
discusión, si bien es añeja, la disputa en la
implementación de estos modelos de edificación
vertical y horizontal sigue vigente. En este
sentido, las nuevas tipologías que ofrece el
mercado inmobiliario podrían coadyuvar con un
tema de percepción del espacio para el habitar
y de las condiciones anexas necesarias para que
este proceso ocurra en condiciones aceptables y
permitan el desarrollo de las personas.
No obstante, siguen priorizándose percepciones
supeditadas a la relación beneficio-costo, pensando
en el producto y no en el usuario. La especulación
del suelo y cielo (habitabilidad vertical) se vuelve
parte de un marketing engañoso que condiciona la
compra e induce al consumo, el cual, más temprano
que tarde muestra desventajas. La adición de
amenidades se utilizan con fines de captación
de futuros clientes; es decir, pensando en la
venta y no como un conjunto de actividades que
favorezcan el senderismo y la cohesión social.
Son acciones desarticuladas (no sistémicas) que
terminan por originar segregación, fragmentación
y exclusión de la habitabilidad adyacente.
Concretamente, en la frontera urbana se han
observado conjuntos habitacionales tanto en
horizontal como en vertical que colindan con
asentamientos periurbanos de origen progresivo.
Sin embargo, se encuentran separados por bardas
perimetrales que subclasifican a los residentes
que viven dentro y fuera del conjunto habitacional
intrusivo; marcando una fuerte diferenciación

social. Inclusive, dentro del mismo conjunto
habitacional suelen haber subclasificaciones
asociadas muchas veces (en el caso de los
verticales) con el nivel del piso, dimensionamiento
de la vivienda, ubicación con vistas privilegiadas
precios y/o acceso a amenidades del inmueble.
Todo esto ha conducido a la constitución de
resistencias por adoptar y aceptar el modelo del
habitar vertical como un estilo de vida. Además,
no ha ocurrido una concientización de los
alcances y limitaciones del régimen condominal;
sobre todo, con la regulación de conductas que
pudieran afectar al entorno vecinal.
En el caso de estudio, se puso observar
dos entornos del habitar vertical (Conjunto
habitacional FOVISSSTE La Rosita y Conjunto
habitacional Valle de San Miguel) ubicados tanto
en el sistema como en la frontera del sistema.
En ellos, las percepciones de los residentes en
relación con el espacio, accesibilidad, economía
y estructura muestran variaciones significativas.
La vida cotidiana transcurre de viajes continuos
casa-trabajo y trabajo-casa, con la salvedad de que
algunos pueden realizar actividades recreativas
que les ofrece el conjunto residencial. No obstante,
el transporte (cualquiera que sea su tipo) se
facilita en las proximidades al centro del sistema.
En este sentido, la necesidad de habitabilidad
vertical como opción de compra se encuentra en
una fase de valoración de segundo orden en la
ciudad de Torreón, tratando de superar el fracaso
de experiencias previas e intentando la inclusión
(incipientes aún) de algunas ecotecnologías en el
proceso del habitar. C

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CONTEXTO

¿Etnodesarrollo asistido? El caso de las viviendas
campesinas de altura en los Andes peruanos
Assisted ethnodevelopment? The case of housing in peasant communities in
the Peruvian Andes
Recibido: diciembre 2023
Aceptado: noviembre 2024

Víctor Manuel Salas Velásquez1

Resumen

Abstract

Desde la reforma agraria la intención de mejorar
la calidad de vida de la población rural ha sido
una constante en las diferentes ecorregiones
de los Andes peruanos. En el presente texto se
analiza la influencia de los principales programas
y proyectos de etnodesarrollo en la vivienda de
comunidades campesinas de altura en el periodo
pos reforma agraria (1969) y económica (1993)
hasta el inicio de la pandemia Covid-19, a través
de una investigación historiográfica y documental
de tres etapas. Los resultados de la sistematización
nos muestran una asistencia técnica mediante
cinco tipos de relación entre el etnodesarrollo y
la vivienda que los organismos gubernamentales
y no gubernamentales implementaron. Se
concluye explicando que en ciertas comunidades
de altura existe un escalonamiento de programas
y proyectos con énfasis en etnodesarrollo que
permite el surgimiento de un nuevo sistema
habitacional y a las familias un manejo innovado
de los recursos naturales y productivos mediante
una adecuada gestión del predio habitacional,
donde el uso del mapa parlante guía la distribución
de las unidades espaciales en la vivienda para
contribuir al desarrollo autosostenido en las
comunidades campesinas peruanas.

Since the agrarian reform, the intention to improve
the quality of life of the rural population has been a
constant in the different ecoregions of the Peruvian
Andes. This text analyzes the influence of the main
ethnodevelopment programs and projects on the
housing of highland peasant communities in the
post-agrarian reform period (1969) and economic
reform (1993) until the beginning of the Covid-19
pandemic, through a three-stage historiographic
and documentary research. The results of the
systematization show us technical assistance
through five types of relationship between
ethnodevelopment and housing that governmental
and non-governmental organizations implemented.
It concludes by explaining that in certain highland
communities there is a scaling of programs and
projects with an emphasis on ethnodevelopment
that allows the emergence of a new housing system
and allows families to manage their natural and
productive resources in an innovative way through
proper management of the housing property, where
the use of the speaking map guides the distribution
of spatial units in the dwelling to contribute to
self-sustaining development in Peruvian rural
communities.

Palabras Clave:

Keywords:

hábitat rural; comunidad campesina; mapa
parlante

rural habitat; rural community; speaking map.

1

Nacionalidad: peruano; adscripción: Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Perú; posgrado en Ciencias mención
Arquitectura-Vivienda; email: victor.salas@unsaac.edu.pe; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6501-787X

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CONTEXTO

Introducción

territorios en base a los criterios de verticalidad,
reciprocidad e intercambio (Alberti y Mayer,
1974; Murra, 1975).
Racionalidad que determinó las condiciones
socioculturales en un hábitat que presenta
territorios de una diversidad geográfica,
paisajística, de climas, suelos, vegetación y fauna
que han formado muchas zonas de vida definidos
a lo largo de las gradientes ecológicas altitudinales
y latitudinales (Golte, 1980). Con asentamientos
en variados valles estrechos, laderas, quebradas,
mesetas entre otros (Caballero, 1981; Salaverry,
2006) de configuración concentrada, semidispersa
o dispersa del tipo uninuclear, binuclear y
multinuclear (Robles, 2004) y sobre todo, con
viviendas que en su organización espacial se
relacionan con la racionalidad ancestral (Ortiz
de Zevallos, 1988) en los pisos ecológicos bajos,
medios y altos donde la familia tiene una vivienda
principal organizada preferentemente en tres tipos
de unidades espaciales básicas: un monoespacio
cerrado para lo multifuncional dormir-cocinarcomer-almacenar, el corral para los ganados y los
canchones para el cultivo (Isbell, 2005; Llosa y
Benavides, 1994; Murillo, 1981).
De este modo se entiende que las comunidades
indígenas viven fundamentalmente con mucha
influencia tradicional y costumbrista para la
producción agropecuaria y artesanal, obtenida de
la interrelación dinámica entre uso y manejo de los
recursos naturales y los recursos productivos en base
a los tipos de la organización comunal, la propiedad
y posesión comunal, pero en constante tensión y
conflicto con la propiedad privada y la distribución
del trabajo en el territorio (Cotlear, 1989).
Sin embargo, y de manera paralela a la
aplicación de la sabiduría ancestral, el Estado
peruano influenciado por una visión económica
liberal, consideró a la forma tradicional y
costumbrista como sinónimo de atraso y pobreza
(Pinedo et al., 2002) y a la sierra como “un
espacio de precariedad y escasez, y con limitadas
ideas e iniciativas sobre su desarrollo” (Trivelli et
al., 2009: 8). Por lo mismo, confrontó la ancestral
racionalidad con diversas teorías liberales o
intervencionistas, productivas o sociales, basadas
en la tecnología moderna, el mercado y entre

La visión de desarrollo permite explicar las
tendencias de cambio o transformación que
ciertos agentes e instituciones producen mediante
“políticas, programas y proyectos de desarrollo,
en lo técnico-productivo, cultural, organizacional
y político” (Yeckting, 2008: 5) en su relación con
poblaciones denominadas beneficiarias, como el
caso de comunidades rurales indígenas o no, pero
con presencia de representación y organización.
En los Andes peruanos desde finales del
siglo XIX e inicios del siglo XX, el tema del
indio se convirtió en problema nacional debido a
constantes rebeliones para el reconocimiento de
sus derechos, siendo tratados en ensayos como
El Ayllu (1903). Producto del descubrimiento de
Machu Picchu (1911) el Movimiento Indigenista
alcanza una alta producción artística e intelectual,
pero solo con la Constitución de 1920 se logra una
legitimación política para ser reconocidas como
comunidades indígenas, fomentando ensayos
políticos de los cuales el más representativo
fue Nuestra comunidad indígena (1924). En
esa línea Marzal (1983) expone aspectos que en
un primer movimiento intelectual contribuyeron
al nacimiento de la categoría cultura en los
Andes, como son: una visión antropológica con
un enfoque cultural y social, la publicación
de crónicas coloniales sobre temas andinos, el
nacimiento de la arqueología peruana científica, y
de manera especial, la renovación indigenista de la
iglesia católica respecto a la cultura en los Andes.
Seguido de un segundo momento fortalecido con
diversos estudios e investigaciones bajo el enfoque
etnográfico desde la década de los cuarenta, lo que
permitió el surgimiento de un nuevo paradigma
en el estudio de la sabiduría ancestral del mundo
andino (Morong, 2012).
El segundo movimiento intelectual empieza
a explicar la ancestral racionalidad manifiesta en
las características de vida de las comunidades que
habitan en las ocho regiones naturales del Perú
(Pulgar, 1996).2 determinando que el proceso
sociohistórico de emplazamiento y poblamiento
responde a los patrones fundamentales de
ocupación, uso de recursos y colonización de

2

Propuesto en 1941 es un enfoque altitudinal compuesto de: Costa o chala (0 a 500 m.s.n.m.) Yunga (500 a 2,300 m.s.n.m.) Quéchua (2,300
a 3,500 m.s.n.m.) Suni (3,500 a 4,000 m.s.n.m.) Puna (4,000 a 4,800 m.s.n.m.) Janca (4,800 a 4,768) Selva alta o Rupa rupa (400 a 2,000
m.s.n.m.) Selva baja u Omagua (83 a 400 m.s.n.m.)

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CONTEXTO

otros, que desembocaron en diversos enfoques
de desarrollo rural con la intención de superar
el atraso, la pobreza y mejorar los niveles de
ingreso de la población indígena a través de dos
casos, considerados como las grandes reformas,
la primera con la agraria de 1969 y la segunda con
la económica de 1993.
El primer caso, influenciada por un enfoque
tecnológico produjo hasta finales de la década
de los ochenta una fuerte asistencia técnica
internacional para implementar el desarrollo
comunal, desarrollo agrícola y la revolución
verde, desarrollo rural integral, desarrollo
tecnológico para el medio rural, necesidades
básicas y desarrollo alternativo (Fonseca et
al., 1986; Sagasti et al., 1999) pero con el
firme objetivo de dotar de nueva tecnología y
capacitación al manejo comunitario de los bienes
y recursos naturales del territorio bajo una fuerte
visión modernizadora y de occidentalización al
desarrollo económico y del mercado.
El segundo caso, se desarrolla a partir de
1993, pero en dos momentos. El primero con la
implementación del régimen neoliberal legitimado
en la Constitución de 1993 en base a la visión de
los organismos multilaterales,3 con un paquete
de medidas que al afectar a los pobres fue
considerado como un costo social, un problema
secundario manejable con políticas y programas
de compensación social de carácter universal o
focalizado (Parodi, 1997). En ese sentido, la política
social tuvo una fuerte inclinación asistencialista4 y
en relación a los pueblos indígenas estuvo pautado,
en gran medida, por organismos multilaterales
enfocados en implementar programas y proyectos
de desarrollo rural (Valdivia et al., 2007). Es el
periodo de una intensa participación del Organismo
No Gubernamental (ONG), la Cooperación
internacional y la Asistencia técnica.
El segundo momento se desarrolla durante
el periodo de crecimiento económico por el
inicio de la economía social de mercado desde
el 2001 que según Uribe (2008: 224) se focaliza
en “concentrarse en el elevamiento de las
potencialidades humanas, en la búsqueda de
mejores condiciones de vida que diera mayor

libertad a la población”. Por lo mismo, este
segundo momento aplica los enfoques como
el desarrollo sostenible y la gestión de recursos
naturales, desarrollo a escala humana, género
y desarrollo, cultura y desarrollo, desarrollo
y ciudadanía, desarrollo y territorialidad,
gobernabilidad y transformaciones globales,
entre otros (Uribe, 2008; Yeckting, 2008).
Ante esta situación Trivelli et al. (2009: 7) al
aproximarse al estudio del desarrollo rural en la
sierra peruana mencionan que “… aún son escasos
los mecanismos endógenos que logren recoger los
elementos centrales de experiencias pasadas —
buenas y malas— que permitan sacar lecciones,
institucionalizarlas y reproducirlas”. Es decir, no
se aprovechan las experiencias acumuladas que
han producido un valioso acervo de conocimiento,
como el originado por el etnodesarrollo en las
comunidades indígenas, razón suficiente que motiva
a sistematizar los principales programas y proyectos
de etnodesarrollo relacionados con la vivienda
de comunidades campesinas implementados por
organismos gubernamentales y no gubernamentales
en el periodo de post reformas agraria y económica,
para luego analizar la influencia de estos programas
y proyectos en la vivienda campesina de altura en
los Andes peruanos.
Métodos y materiales
La presente investigación cualitativa del tipo
historiográfica se desarrolló en tres etapas.
Primero, se recurrió al análisis documental para
identificar la situación del etnodesarrollo desde
su discurso fundacional en 1981. Seguidamente
se usó el método histórico bibliográfico para la
recolección de datos por medio de una revisión
y análisis documental, utilizando fichas de
investigación para fuentes secundarias físicas
y digitales relacionados con los principales
programas y proyectos de desarrollo rural
relacionados con la vivienda campesina e
implantados post reforma agraria (1969) y
económica (1993). Se sistematizó las principales
propuestas de etnodesarrollo implementados por
el sector público y privado que están en relación

3

Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) alineados al pensamiento del
Consenso de Washington, que bajo el Programa de Ajuste Estructural logró la reestructuración y desregularización del libre mercado a
escala mundial.
4
Fueron 21 programas sociales de emergencia centralizados en el Ministerio de la Presidencia siendo los más impactantes el Fondo
Nacional de Compensación y Desarrollo Social (FONCODES) y el Programa Nacional Agro Alimentario (PRONAA).

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CONTEXTO

con la vivienda campesina debido a que se
tiene una diseminada bibliografía que trata este
tema. En la tercera etapa se explicó la influencia
de los principales programas y proyectos de
etnodesarrollo en la unidad de investigación, la
vivienda campesina y su sistema habitacional.
El procesamiento de la información para lograr
sistematizar los datos se organiza mediante la
crítica y la clasificación, para comparativamente
generar infogramas del tipo línea de tiempo, se
usa imágenes fotográficas y planimetría de ciertos
casos en mapas parlantes que reflejan la influencia
en la vivienda, lo que permitirá reflexionar
adecuadamente en los resultados y presentar las
conclusiones.
La comunidad campesina es reconocida por el
Estado peruano desde la reforma agraria (1969),
en el presente siglo desde el 2013 el Ministerio
de Cultura (MINCUL) las considera parte de los

pueblos indígenas u originarios del Perú elemento
central, totalizante y de base en la formación de la
sociedad rural andina. Está constituida por familias
vinculadas por “el idioma o dialecto, caracteres
culturales y sociales, tenencia y usufructo común y
permanente de un mismo territorio con asentamiento
nucleado o disperso” (INEI, 2017, p.17) con una
Junta Directiva que registra los actos y derechos
como el título de propiedad en la Superintendencia
Nacional de los Registros Públicos. Se considera
comunidades campesinas de altura a las que están
según el mapa 1, están ubicadas entre los pisos
ecológicos quechua (2,300 a 3,500 m.s.n.m.) Suni
(3,500 a 4,000 m.s.n.m.) de la cordillera de los
Andes peruanos.

Mapa 1. Perfiles transversales de los Andes peruanos

Fuente: Con base en Pulgar (1996), Salaverry (2006). Elaboración propia

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CONTEXTO

El etnodesarrollo

esfuerzos coordinados para defender los medios
de vida rurales -derechos a la tierra y al agua- y
un adecuado diseño de la gestión localizada de
recursos (Partridge, 2016)
En su objetivo de examinar la indigeneidad,
explican que su proceso relacional con ontologías
profundamente históricas, institucionalizadas e
influenciadas por el poder que continúa proponiendo
la yuxtaposición de enfoques dominantes de
desarrollo y estrategias de bienestar local fundadas en
conocimientos ancestrales (Radcliffe, 2017; Yates,
2014). Yuxtaposición que no solo proporciona
una comprensión diferente del desarrollo, sino
que fomentan procesos inclusivos y sustentables
mediante una línea invisible que une pasado,
presente y futuro (Perra, 2019) arraigadas en la
identidad, la cultura y la conservación del medio
ambiente, así como un sentido de solidaridad,
autodeterminación y autogestión de los recursos
en el lugar de las comunidades locales.

La “Declaración de San José sobre etnodesarrollo
y etnocidio en América Latina (1981)”
contribuyó al discurso fundacional con cuatro
vertientes, el fortalecimiento de la cultura propia,
la identidad étnica, la autonomía para administrar
la tierra, el territorio y la autogestión “mediante
el fortalecimiento de la capacidad autónoma
de decisión de una sociedad culturalmente
diferenciada para guiar su propio desarrollo y
el ejercicio de la autodeterminación, cualquiera
que sea el nivel que considere, e implican una
organización equitativa y propia del poder”
(Rojas, 1982: 24). Entre otras propuestas que
fortalecieron la cuestión étnica, jerarquizando
la capacidad social para que un proyecto “…
se adapte a sus propios valores y aspiraciones”
(Bonfil, 1982: 133), es decir, que cualquier
intervención
permita
interrelacionar
las
condiciones y requisitos del ethos y locus,
denominado Desarrollo Autosostenido Andino
en el trapecio sur peruano (Villasante &amp; Van
Vroonhoven, 1990).5
El etnodesarrollo desde finales del siglo
XX fue producto del fortalecimiento de las
redes y políticas transnacionales centradas en
paradigmas de desarrollo con conciencia étnica,
con el objetivo de apoyar a las culturas indígenas
en los Andes (Andolina et al., 2009). No debe
ser visto como algo reduccionista, al contrario,
surge para “el intercambio de información,
la transferencia de políticas y la construcción
de instituciones que desafiaban la ortodoxia
neoliberal a través de las alianzas orientadas
hacia modelos alternativos, socialdemocráticos
y/o ecosocialistas” (Yates y Bakker, 2013: 76),
por lo mismo, siempre está abierto al diálogo con
lo plurinacional, la organización de la comunidad
y las instituciones colectivas. Es útil si ayuda
a explicar los fenómenos y procesos sociales,
culturales, económicos y políticos, reconociendo
que se trata de una manifestación simultánea
tanto en la diversidad del escenario local
dentro del marco de una sociedad más amplia
en lo global, en un mundo globalizado (King y
Borges de Lima, 2017) basados en
​​ el lugar y los

Los programas de etnodesarrollo relacionados
con la vivienda campesina de altura
En el territorio de la sierra peruana los programas
y proyectos de etnodesarrollo relacionados
con la vivienda de comunidades campesinas
se implementaron desde diferentes enfoques y
teorías, por lo mismo; la producción bibliográfica
más significativa que se encuentra dispersa se
sistematiza cronológicamente desde la reforma
agraria de 1969 en cinco tipos: Tecnologías
para la sismo-resistencia de viviendas, políticas
públicas de desarrollo rural para el hábitat y la
vivienda, participación no gubernamental para el
hábitat y la vivienda, salubridad e higiene en la
vivienda y, confort térmico en los ambientes de
la vivienda.
a) Etnodesarrollo y tecnologías para la
sismo-resistencia de viviendas. Es resultado
de la aplicación del enfoque tecnológico
modernizador enfocados en la optimización del
adobe y las técnicas constructivas tradicionales.
En este escenario el primer momento inician
producto del terremoto de Huaraz en 1970, con
experimentos en el Centro de investigaciones
sísmicas y mitigación de desastres (CISMID)

5

Aplicado desde 1980 por el Instituto de Investigación UNSAAC-NUFFIC (IIUN) estudia las propias raíces históricas, culturales y
tradiciones de los pueblos para implementar estrategias que se adecuan más a las características y al potencial de los recursos materiales y
sociales disponibles.

70

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CONTEXTO

de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI,
1970-1973) utilizando el Sistema de ensayo cuasiestático para edificaciones de un nivel, seguido de
la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP)
que desde 1983 utilizó el Sistema de ensayo
dinámico en edificaciones de adobe mejorado,
dando como resultado viviendas construidas
con muros reforzados con arriostres verticales,
horizontales y caña brava-carrizo, que dio lugar
a la Norma E.080 Adobe con el aval del Instituto
Nacional de Investigación y Normalización
de la Vivienda (ININVI, 1988). En el segundo
momento instituciones privadas proponen el
enfoque de vivienda segura (GTZ, CARE, JICA,
COPAZA y PUCP) mediante técnicas como malla
de refuerzo con caña y sogas, refuerzo exterior
de malla electrosoldada en esquinas y geomalla
biaxial construida con polipropileno dando como
resultado el Anexo 1 de la Norma E.080 Adobe,
abalado por el Servicio Nacional de Capacitación
para la Industria de la Construcción (SENCICO,
1994). Finalmente, producto del terremoto
del 2007 que afectó las regiones costa y sierra
de Huancavelica e Ica, la acción del enfoque
modernizador impondría módulos de vivienda
en adobe y quincha (madera, caña y tierra) con
materiales locales (Fischer, 2008) reduciendo la
vivienda solo a actividades domésticas sin lugar a
las practicas ancestrales.
b) Etnodesarrollo y políticas públicas de
desarrollo rural para el hábitat y la vivienda.
Se implementan por el convenio con el BID a
modo de cooperación técnica no reembolsable
y contrapartida nacional que financia el estudio,
formulación y aplicación de un conjunto de
proyectos de infraestructura y crecimiento
económico productivo y desarrollo social que
se aplican en el hábitat de las comunidades
campesinas. En 1982 se crea el Proyecto Especial
Sierra Centro Sur (PESCS) adscrito al Sector
Ministerio de Agricultura y Riego con el objetivo
de revertir la pobreza y extrema pobreza, evitar
el empobrecimiento continuo y polarización
social. Seguido del Proyecto de Desarrollo Rural
en Microrregiones (PRODERM 1986-1991)
que cambia el modelo tradicional de desarrollo
por una metodología dinámica y novedosa que
amalgamo el aspecto técnico con el cultural.
Según Van Immerzeel y Núñez del Prado
(1991) se transpuso el concepto occidental de
"Desarrollo Integral" proveniente de la teoría de
los sistemas al término más próximo del lenguaje

étnico cotidiano. Se diseño y propulsó desde 1987
el nuevo tipo de capacitación “de campesino-acampesino” realizado por el Yachachiq (el que
sabe), en combinación con concursos para el
riego en parcelas promovidos por Pachamama
Raymi (Fiesta de la madre cósmica) que integra
un conjunto de aspectos de la vida rural a nivel
comunitario y familiar.
Siguiendo la línea del PRODERM, desde
1997 se tiene el convenio entre Ministerio de
Agricultura y Riego (MINAG) con el Fondo
Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que,
al ser un organismo especializado e institución
financiera internacional de las Naciones
Unidas administra préstamos como parte de
una operación de endeudamiento externo del
Estado peruano, para implementar tres ejes
de intervención “un enfoque guiado por la
demanda, el reconocimiento del rol central de
las comunidades y de las familias y, la estrategia
de desarrollo de mercados locales de servicios y
bienes” (FIDA, 2004: XXXV); por medio de la
evolución de cuatro proyectos focalizados en la
sierra sur de los Andes.
El primero, Fomento de la Transferencia
de Tecnología a las Comunidades Campesinas
de la Sierra (FEAS, 1991-1996) transfiere a los
campesinos el poder de decisión, seguido del
Manejo de Recursos Naturales en la Sierra Sur
(MARENASS, 1997-2004) que permite a los
campesinos incorporar mejoras a los activos
residenciales, ha permitido la transición de
por lo menos 20,000 familias de comuneros
pasar “de una situación de subsistencia y de
inseguridad alimentaria, a una condición de
campesinos-productores” (De Zutter, 2004:
196) a través del concurso intercomunal de
diagnóstico y planificación participativa con
el uso de mapas parlantes y los concursos
interfamiliares para el manejo eficiente de los
recursos naturales productivos (Barrios, 2002).
El tercer proyecto Desarrollo del corredor PunoCusco (CORREDOR, 1998-2005) fortalece
las vinculaciones urbano-rurales y los ámbitos
económicos, apoyó a asociaciones en servicios
de turismo rural comunitario para desarrollar
el Turismo vivencial logrando el mejoramiento
de viviendas rurales para recibir a visitantes.
Finalmente, Fortalecimiento de los mercados,
diversificación de los ingresos y mejoramiento
de las condiciones de vida en la Sierra Sur
(PROYECTO SIERRA SUR, 2005-2011 y 201171

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

2016) que implementa el cofinanciamiento para
iniciativas en centros poblados.
En el contexto de regionalización que inicia
el 2001, el gobierno replica la experiencia
de MARENASS a distintas estructuras de
organización social en los sectores centro y norte
de los Andes peruanos (Torres, 2013) mediante
el Programa Innovación y Competitividad para
el Agro Peruano (INCAGRO, 2001) seguido
del Programa de Apoyo a las Alianzas Rurales
Productivas de la Sierra centro (ALIADOS,
2008-2013) y el Proyecto de Desarrollo Sierra
Norte (PDSN, 2009-2016).
Por otro lado, en 1986 el Instituto Nacional
de Planificación (INP) propone el Plan Nacional
de Desarrollo para la política habitacional en el
sector rural con el Proyecto de Acondicionamiento
Territorial y Vivienda Rural (PRATVIR,
1986-1993), que con el apoyo del Banco de la
Vivienda del Perú (BANVIP) y en convenio
con el Ministerio de Vivienda y Construcción
ejecuta el “Programa de Desarrollo Integral
del Hábitat Rural”. Según Cornejo (1990, p:
65) comprendía “la atención de necesidades de
vivienda, de saneamiento básico, la dotación de
la energía, la célula habitacional, sus servicios
habitacionales complementarios”; y de manera
particular, “la rehabilitación de estructuras
(andenes) para la recuperación de las tierras
productivas indispensables para el desarrollo
autosuficiente del hábitat rural”. Aunque sus
resultados fueron cuestionables porque no recibió
aceptación de la población rural al ser gestada sin
la participación local, dejo de funcionar en 1993
por la reestructuración política que dio paso a la
economía neoliberal.
Luego de 13 años del PRATVIR, el Ministerio
de Vivienda, Construcción y Saneamiento
(MVCS) en el contexto del Plan nacional de
vivienda “Vivienda para todos 2006-2015”
propone el Programa Mejorando Mi Pueblo
(MMP) orientado a contribuir el incremento de la
productividad y la sostenibilidad del entorno y las
actividades económicas que expresan la ruralidad
actual con la vivienda segura, sana y productiva.
En ese sentido, desde el 2009 la Secretaria Técnica
del Consejo de Ministros en una alianza públicoprivada aplica la experiencia exitosa del sector
privado para el desarrollo rural comunitario y
familiar con el Proyecto piloto Sierra Productiva.
Desde el 2010 a través del Ministerio de la
Mujer y Desarrollo Sostenible (MIMDES) se

llama “Mi Chacra Productiva” y desde el 2012
“Mi Chacra Emprendedora”. Sin embargo, el
2012 es absorbido por la Iniciativa de Apoyo a
la Competitividad Productiva (PROCOMPITE)
a cargo del Ministerio de Agricultura (MINAG).
De esta manera se inicia la desarticulación de la
visión integral para la vivienda, porque solo se
encarga la dimensión productiva al MINAG.
El 2012, el MVCS crea el Programa de Apoyo al
Hábitat Rural (PAHR) para centros poblados rurales
dispersos de hasta 150 habitantes en condición
de pobreza y pobreza extrema, localizados sobre
los 3,000 m.s.n.m., con el Programa Nacional de
Vivienda Rural (PNVR) desde el 2012 se realizan
acciones de mejoramiento o dotación de servicios
básicos con el Programa Nacional de Saneamiento
Rural. Desde el 2013 se implementa servicios de
infraestructura y equipamiento con el Programa
Nacional Tambos, dinamizando sus intervenciones
desde el 2014 mediante la aplicación del Núcleo
Ejecutor gestionado por un comité autorizado por
la comunidad.
Para el MVCS en el territorio los centros
poblados con muy poca población muestran una
alta dispersión, donde la vivienda se caracteriza
por ser inadecuada estructuralmente, con falta de
un confort térmico y vulnerable ante los fenómenos
meteorológicos como lluvias y heladas. Frente
a esta situación desde 2017 el PNVR propone el
módulo habitacional Sumaq Wasi (Casa bonita)
compuesto de dos dormitorios y un espacio social,
cuya característica principal es tener confort
térmico y seguridad estructural. De este modo la
vivienda es atendida por el gobierno solo en su
dimensión domestica a través del MVCS.
c) Etnodesarrollo y participación no
gubernamental para el hábitat y la vivienda.
Está representada por la Cooperación técnica
internacional para el desarrollo que propuso
inversiones en las comunidades según el mapa de
extrema pobreza del país en coordinación con la
Asociación Peruana de Cooperación Internacional
(APCI). Se sistematiza las intervenciones en
relación al éxito de MARENASS respecto a la
consolidación de la racionalidad ancestral para un
adecuado uso y manejo de los recursos naturales y
productivos. Otras instituciones hacen prevalecer el
cuidado de la primera infancia para mejorar la salud
y seguridad alimentaria. Y algunos organismos
apelan al fortalecimiento de capacidades en las
dimensiones comunal y familiar, en lo público y
privado para el desarrollo productivo.
72

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Entre los Organismos No Gubernamentales
(ONG´s) más desatacados tenemos al Institutito
para una Alternativa Agraria (IAA, 1994) que
desarrolla los programas Escalera del desarrollo
basado en el riego tecnificado como motor de
cambio y Gestión predial en la vivienda del
comunero, que desde el 2007 pasaría a llamarse
Sierra Productiva para ser aplicado como política
de estado en la sierra sur y central (Trivelli et al,
2009). La institución Cáritas del Perú interviene
en comunidades dispersas de la sierra centro
y norte con el Programa en salud y nutrición
denominado Wiñay-Poderes, logrando atender un
promedio de mil ochenta comunidades de ciento
ochenta distritos con el proyecto Vivienda Rural
Saludable (2000-2004) y el Proyecto Familias
Saludables (2000-2007) que mejoran las diversas
prácticas relacionadas con la salud, nutrición y
saneamiento básico (Kuan et al., 2008). Visión
Mundial por medio de la Asociación sin fines
de lucro Ricchary Ayllu de Lamay-Cusco (2002)
genera intervenciones bajo el enfoque del
Desarrollo humano bajo el patrocinio de niños
y niñas, como el Plan de desarrollo personal y
familiar (2002-2006) y el Proyecto Familia y
vivienda saludables (2007-2010), fortaleciendo
en ambos casos el hábitat residencial, seguido el
2010 por la Agencia Española de Cooperación
para el Desarrollo (AECID) que en comunidades
del Valle del Qolca mejora la vivienda campesina
bajo el enfoque de su productividad (De la Serna
et al., 2016).
El 2007, en Lima el Grupo de la Vivienda
Segura y Saludable (GVSS) realiza el primer
encuentro nacional para la promoción del
Programa de Vivienda Rural Segura y Saludable
(PVRSS). Después de dos años, en el I Encuentro
nacional del GVSS se expone que los principales
factores del problema de la vivienda indígena son
lo tecnológico, la vulnerabilidad, lo económico
y lo legal. Proponen que para ser desarrollados
de manera integral estos deben ser anexados
al programa estatal de vivienda Techo Propio
mediante la utilización de un Bono Familiar
Habitacional (BFH) otorgado por el gobierno
como subsidio a familias rurales pobres. Aspectos
que se materializaron desde el 2018 con el
proyecto Sumaq Wasi del Programa Nacional de
Vivienda Rural del MVCS.
d)Etnodesarrollo y salubridad e higiene en la
vivienda. Inicia con el informe “Diagnóstico sobre
salud en la vivienda en el Perú” (2000) realizado

por la Red Peruana de Vivienda, contribuye a
la iniciativa de formular el enfoque de vivienda
saludable propuesta por la Organización
Panamericana de la Salud (OPS). Siguiendo esa
línea el Ministerio de Salud (MINSA, 2005)
propone el Programa de Familias y Viviendas
Saludables para generar capacidades en la mejora
de la vivienda ajustada a estándares locales y
regionales. Por otro lado, debido a la polución
del aire doméstico en las cocinas de las viviendas
rurales a través de Proyecto Energía, Desarrollo
y Vida (ENDEV-Perú, 2006) se crea el fogón
mejorado familiar que utiliza menor cantidad de
leña o bosta para la combustión, es implementado
por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM)
desde el 2011 a través del Programa Sustitución
de fogones tradicionales por cocinas mejoradas al
ser abalado por SENCICO.
e) Etnodesarrollo y confort térmico en los
ambientes de la vivienda. Las intervenciones
más importantes se realizan desde la academia a
través del Centro de Energías Renovables y Uso
Racional de la Energía de la UNI (CER-UNI,
2009) al proponer un prototipo de una vivienda
confortable con el uso de tecnologías pasivas para
combatir los fenómenos de heladas y friaje. En
las provincias altas de Cusco hace lo mismo la
Red Inti de Energía Solar del Sur Andino desde
el 2007 con aplicaciones en viviendas. A estos
casos se suma la experiencia del Grupo de Apoyo
al Sector Rural-PUCP (2010) el con la Casa
Ecológica Andina en el distrito de Langui-Cusco
ubicado a 3,900 m.s.n.m. De igual manera la PUCP
a través del Instituto de Ciencias de la Naturaleza,
Territorio y Energías Renovables (INTE, 2017)
en coordinación con el Grupo de investigación
Centro Tierra, desarrolla la investigación del
tipo aplicada a la región altoandina de Puno, lo
que provoco la investigación acción denominada
Wasichakuy (nuestra casa), que desarrolla
el diseño y construcción comunitaria de una
vivienda andina confortable con materiales
locales (PUCP, 2018)
Las recomendaciones de las investigaciones
experimentales son aplicadas por el gobierno
mediante el Programa Nacional de Vivienda
Rural en el proyecto Sumaq Wasi, construido a
través del Plan Multisectorial ante Heladas y
Friaje (PMAHF) desde el 2018 a la fecha. Sin
embargo, este proyecto al igual que el PRATVIR
de 1986 tienen la intención de mejorar la calidad
habitacional de la población vulnerable, pero sin
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CONTEXTO

la participación local, causando en muchos casos
“el no uso” debido a que “la vivienda nueva está
alejada de la antigua …es muy incómodo tener
que desplazarse por las noches desde la vivienda
nueva hasta la tradicional para hacer uso de los
servicios higiénicos o la cocina” (MVCS, 2020:
27). En el mapa 2 se aprecia la ubicación de las
comunidades indígenas y tipos de intervenciones
en vivienda desarrollada en 5 comunidades de
altura. a) dotación de saneamiento básico, b)
mejoramiento de confort térmico en vivienda
existente, c) mejoramiento con ornamentación de
fachadas, d) módulo Sumaq wasi en ladrillo y, e)
módulo Sumaq wasi en adobe.

A manera de síntesis, el infograma sociohistórico
(Figura 1, ver sig. pág.) nos permite observar que
los programas y proyectos implementados desde el
etnodesarrollo mediante los convenios bilaterales,
la Asistencia técnica internacional y ONG´s que
influyen en las políticas gubernamentales son
propias de un escenario global para actividades
locales (Andolina et al., 2009; Uribe, 2008).
Se muestra la generación de una escalonada
de intervenciones rurales innovadoras que
iniciaron en una comunidad de manera puntual
y localizada, para pasar a una escala mayor en el
territorio por asociación con otras innovaciones
o por expansión a otros ámbitos (Paz et al., 2013;

Mapa 2. Comunidades indígenas y los tipos de vivienda campesina

Fuente: Con base en INEI (2017), fotografías MVCS (2020), archivo personal. Elaboración propia

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CONTEXTO

Yeckting, 2008) para impactar positivamente en
el hábitat residencial y la vivienda, además de las
condiciones culturales y socioeconómicas. Bajo el
etnodesarrollo la mayoría de programas y proyectos
promovieron coordinaciones en base al lugar y la
activa participación local para proponer estrategias
fundadas en conocimientos ancestrales (Rojas,
1982; Yates, 2014) y capacitar a las familias en el
uso y manejo innovado de los recursos naturales y
productivos que están a su alcance.
Sin embargo, también se aprecia que los cinco
tipos de programas y proyectos que recorrieron
sus propios ejes de intervención, debido a las
variadas políticas gubernamentales al final de la
segunda década del siglo XXI generaron dos flujos
predominantes: el camino de la coordinación para
acciones integrales o la separación de funciones
para la gestión ministerial.
En el primer caso las intervenciones influyen
en la formulación del programa Mejorando
Mi Pueblo (2006) planteado bajo el enfoque
de equidad e integración a la nueva ruralidad y
el nuevo urbanismo rural para el desarrollo de
capacidades y mejoramiento de la vivienda que
debe ser abordada en sus condiciones de “segura,
sana y productiva” (Lama, 2006: 58) pero que

lamentablemente no logró implementarse en
su integralidad por los cambios en la gestión
gubernamental según la diversidad de agendas
políticas de los gobiernos de turno.
En el segundo caso, la continua conformación
de ministerios gubernamentales produce que las
inversiones públicas se especialicen, dando como
resultado la sectorialización de las intervenciones.
Por un lado, todo lo que tiene que ver con la
dimensión productiva de la vivienda queda a
cargo del MINAG (Ministerio de Desarrollo
Agrario y Riego desde el 2020). Por otro lado,
intervenciones tecnológicas con módulos de
vivienda que priorizan la seguridad estructural y
confort térmico para la dimensión doméstica está
a cargo del Ministerio de Vivienda Construcción
y Saneamiento que, sigue considerando como
beneficiarios a la población local, restringiendo
su participación en la organización espacial.
Influencia de los programas y proyectos de
etnodesarrollo en la vivienda campesina
Siguiendo la línea del proceso sociohistórico de los
programas y proyectos, en el Manejo de Recursos
Naturales en la Sierra Sur (MARENASS, 1997-

Figura 1. Etnodesarrollo y su relación con hábitat y la vivienda campesina de altura

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

2004) se identifica el inicio que a nivel local
tuvo las intervenciones fundamentadas en el
manejo de los recursos naturales productivos,
el desarrollo de servicios de asistencia técnica
y de capacitación que trabaja la autogestión
y la facilitación para el desarrollo campesino
(Partridge, 2016). Se afecta positivamente con
la inserción del sistema de riego tecnificado para
tener un segundo cultivo con forrajes y hortalizas
en pequeña escala, mantener limpios los corrales
y un manejo adecuado del guano de los animales
a nivel familiar (Barrios, 2002) además, de
recuperar la cohesión social entre comunidades
distanciadas por una geografía muy accidentada.
Entre los factores innovadores destacan
el concurso intercomunal de diagnóstico y
planificación participativa con el uso de mapas
parlantes y, los concursos interfamiliares para
el manejo eficiente de los recursos naturales
productivos, que permite programar y ejecutar una
secuencia de capacitación en el eje mejoramiento
de vivienda (FIDA, 2004). Permitiendo a las
familias y organizaciones incorporar mejoras a los
activos residenciales, al trasladar el proyecto hacia
la vivienda, al patio y al corral con la inclusión
de los establos, cobertizos, viveros y huertos

(De Zutter, 2003) ejecutando sostenidamente sus
propias actividades de desarrollo y “ejerciendo
sus derechos y deberes ciudadanos, en un marco
de equidad de género” (De Zutter, 2004: 194) para
luego regresar a la chacra, demostrando en todos
los casos que la vivienda está unida al territorio,
configurando el hábitat residencial, sobre el cual
tienen derechos de uso y usufructo (Astete y De
Zutter, 2008; Diez, 2006)
Este fenómeno induce a que las características
físicas y socioculturales que condicionan la
dimensión espacial en las viviendas empiecen a
manifestar diferentes organizaciones espaciales,
configurándose el nuevo sistema habitacional
debido al surgimiento de una mayor especialización
de las actividades (Mayer, 2004) que influye en una
mayor diversificación de las unidades espaciales
(Figura 2) que se clasifican en domésticas para
que residan las personas, productivas para criar
animales, cultivar plantas y hospedar visitantes,
y sanitarias para tratar los residuos orgánicos de
origen animal, con el objetivo de satisfacer las
necesidades habitacionales.
Por lo cual, las familias terminan aplicando
diferentes técnicas, prácticas y tecnologías entre
ancestrales y contemporáneas para un adecuado

Figura 2. Nuevo sistema habitacional en la vivienda campesina de altura

Fuente: Fotografías archivo personal. Elaboración propia

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CONTEXTO

uso y manejo de los recursos naturales productivos
comunitarios (Pinedo et al, 2002) y familiares
(suelo y agua, semillas, animales, y sus derivados)
aplicados históricamente en los predios productivos
(chacra) y luego en las en la vivienda tradicional
y en las unidades espaciales incorporadas
progresivamente en el predio habitacional de la
vivienda campesina contemporánea.
Esta configuración se manifiesta en ciertas
comunidades campesinas de altura en los Andes
peruanos por la influencia del etnodesarrollo,
a diferencia de lo producido a finales del siglo
XX con la Unidad Constitutiva Básica en
Cusco (Murillo, 1981) o las unidades básicas
habitacionales en Arequipa (Llosa y Benavides,
1994) conformadas por el monoespacio cerrado
multifuncional dormir-cocinar-comer-almacenar
para lo doméstico, el corral del ganado y
canchones de cultivo para lo productivo en la
vivienda tradicional (Torres, 1995).
Respecto al proceso de distribución de las
unidades espaciales en la vivienda, este es
realizado por los jefes de hogar, quienes usan
primero el mapa parlante (Figura 3) considerado
como un instrumento técnico metodológico que
permite la organización y comunicación de la
percepción de los participantes sobre el territorio
local (Barrios, 2002), tal como Van Immerzeel
y Núñez del Prado (1991) y De Zutter (2004)
explicaron para las experiencias de desarrollo
realizadas por MARENASS (2008). Y que
fueran replicados a lo largo de la sierra mediante
tipologías de mapa parlante mediante el uso de
cuadernos, cartulinas, papelotes, telas bordadas y
murales, llegando a usar maquetas para una mejor
concepción y gestión predial en la vivienda. El
proceso de distribución se realiza debido al

valor que se le otorga al suelo para albergar los
proyectos de etnodesarrollo (Salas, 2022).
Por lo expuesto, se confirma que los jefes
de hogar de las comunidades campesinas
contemporáneas gestionan la diversificación
de las unidades espaciales (UE) domésticas,
productivas y sanitarias en el predio habitacional
a través del mapa parlante, influenciadas por el
manejo diversificado del suelo y el uso del riego
por aspersión para la gestión predial.
Del trabajo de campo realizado entre el 2010
y 2019 en la comunidad campesina de Janac
Chuquibamba ubicada en Cusco, donde Vision
Mundial intervino con programas y proyectos en
base al desarrollo humano. El proyecto familias
y viviendas saludables permitió mejoras en las
viviendas que según el levantamiento planimétrico
y fotográfico de dos casos (Figura 4, ver sig. pág.)
se muestra que, sin importar el área del terreno los
jefes de hogar aplicaron la distribución de las UE
ordenando y organizando las UE en base al uso
diversificado del suelo para personas, animales y
plantas considerando la accesibilidad diferenciada
para peatones y ganado según la topografía del
predio habitacional. En ambos casos el proceso
sociohistórico de concebir la distribución espacial
en la vivienda permite que pase del paradigma
tradicional a uno de innovación (Morong, 2012)
con el principal atributo, la diversificabilidad de
espacios cerrados y abiertos con fines domésticos,
productivos y sanitarios.
Sin embargo, la diversificabilidad no es una
práctica nueva en las comunidades campesinas,
está presente en las cuatro vertientes del
etnodesarrollo, es decir, el fortalecimiento de
la cultura propia, identidad étnica, autonomía
para administrar la tierra y el territorio y la

Figura 3. Mapas parlantes y maqueta para realizar la gestión predial

Fuente: Fotografías archivo personal. Elaboración propia

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CONTEXTO

autogestión (Rojas, 1982; Bonfil, 1982) en la
protección del suelo y el agua (Partridge, 2016)
donde las intervenciones se relación con el ethos
y locus en la línea que une pasado y presente
(Perra, 2009) con la racionalidad ancestral de
verticalidad, reciprocidad e intercambio por lo
altitudinal (Alberti y Mayer, 1974; Golte, 1980;
Murra, 1975) en la práctica de la diversificación
estacional y seguridad alimentaria realizada en
los predios productivos agrícolas del tipo bajo
riego, de secano y rotativos (Caballero, 1981;
Diez, 2006).
Su aplicación en la vivienda se debe a lo
siguiente: a) En lo Ambiental, el manejo eficiente
de los recursos naturales productivos con el uso
de saberes ancestrales por medio de los Yachachiq
(Kuan et al, 2008; Van Immerzeel y Núñez del
Prado, 1991); b) En lo Social, para reducir los
altos niveles de anemia y desnutrición crónica
infantil mediante la seguridad alimentaria (Lama,
2006; MINSA, 2005); c) En lo Tecnológico, con

la introducción de tecnologías apropiadas para la
transformación de los productos agropecuarios e
incrementar su valor añadido (De Zutter, 2003,
2004; MARENASS, 2008) y; d) En lo Económico,
mediante el fortalecimiento de las capacidades
productivas para mejorar la eficiencia de los sistemas
de producción familiar e incrementar mayores
ingresos económicos (Astete y De Zutter, 2008;
Cotlear, 1989; FIDA, 2004). Cuatro aspectos que
logran fortalecer y empoderar la memoria colectiva
del capital humano y social en las comunidades
campesinas contemporáneas (King y Borges de
Lima, 2017; Yates y Bakker, 2013).
Conclusiones
En el caso de la vivienda de comunidades
campesinas de altura de los Andes peruanos el
proceso sociohistórico de la implementación de
programas y proyectos de desarrollo rural en
relación a la vivienda y su hábitat residencial,

Figura 4. Plano de distribución y componentes de dos viviendas campesinas de altura

Fuente: Fotografías archivo personal. Elaboración propia

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CONTEXTO

tiene como punto de inicio una vision tecnológica
y modernizadora para ampliar la productividad
y lograr el desarrollo económico integrada
al mercado, y como punto de inflexión el
convenio bilateral Perú-FIDA con el proyecto
MARENASS, al introducir la dimensión global
de desarrollo integral en lo étnico mediante la
asistencia a nivel local.
Con el etnodesarrollo se fortaleció la capacidad
de la defensa de los medios de vida rurales
-derechos a la tierra y al agua- para un adecuado
diseño de la gestión localizada de los recursos en el
predio habitacional, mediante procesos inclusivos y
sustentables alineados al pasado, presente y futuro
que permitió seguir conservando la indigeneidad
para institucionalizarse legítimamente en el poder
con un sentido de solidaridad, autodeterminación
y autogestión de los recursos de las comunidades
campesinas de altura para el buen vivir en identidad,
cultura y conservación del hábitat residencial.
La clasificación en cinco tipos de relación entre
el etnodesarrollo y la vivienda campesina permite
identificar los mecanismos endógenos que recogen
los elementos centrales de las intervenciones que
presentan aciertos y desaciertos para reconocer de
la realidad lecciones, y poder institucionalizarlas y
como objetivo final reproducirlas bajo la estrategia
del Yachachiq en sinergia con los especialistas
de las tecnologías para la sismo-resistencia de las
viviendas, quienes formulan políticas públicas para
el desarrollo del hábitat residencial, salubridad
e higiene, confort térmico entre otros que
involucre a la vivienda. Principalmente porque
estos mecanismos influyen positivamente en la
diversificación de las unidades espaciales en lo
doméstico, lo productivo y lo sanitario, reflejadas
en el nuevo sistema habitacional de la vivienda,
para lograr un desarrollo andino autosostenido que
además del crecimiento económico, considera el
desarrollo social, ambiental y sobre todo cultural en
un contexto de costo social de políticas neoliberales
y de economía social de mercado.
Mediante el escalonamiento de programas y
proyectos de etnodesarrollo aplicados en ciertas
comunidades campesinas de altura de los Andes
peruanos los jefes de hogar realizan el innovado
uso y manejo de los recursos naturales y
productivos mediante la gestión del nuevo sistema
habitacional de la vivienda con el acertado uso
del mapa parlante.
En la vivienda y su sistema habitacional
subyace la configuración total de las unidades

espaciales, unas creadas de manera tradicional
y otras innovadas por las familias capacitadas
que emplearon técnicas y prácticas en el proceso
modernizador debido a la implementación de
diversas políticas, programas y proyectos con un
mayor énfasis en el etnodesarrollo para mejorar
su calidad de vida mediante el uso de los recursos
naturales comunales y privados, por lo mismo,
las familias que son la base de las comunidades
campesinas son consideradas como una
institución bifronte al ser resultado de prácticas
costumbristas ancestrales y prácticas innovadoras
modernizadoras.
A diferencia de lo implementado por los
ONG´s y la ayuda técnica internacional para
la participación activa de las familias en la
concepción de la vivienda, el Ministerio de
Vivienda, Construcción y Saneamiento con sus
políticas sectoriales realiza intervenciones en
calidad de beneficiar a la población indígena
sin permitir el fortalecimiento de la capacidad
autónoma de decisión que guie su propio
desarrollo y ejercicio de autodeterminación para
jerarquizar su capacidad social, aspecto muy
requerido desde la Declaración de San José sobre
el etnodesarrollo de 1982.
El estado de manera sectorial solo utiliza al
grupo étnico como la unidad política-administrativa
a través del Núcleo ejecutor, y que en temas de
hábitat residencial solo propone unidades espaciales
del tipo doméstico, para dormir y socializar;
desnaturalizando la visión endógena de la vivienda
indígena, muy alejado del fortalecimiento del
paradigma de desarrollo con innovación sustentado
en la conciencia étnica. Durante el periodo post
reforma económica los gobiernos no logran
articular programas integrales con los ministerios de
desarrollo agrario y riego, desarrollo social, salud,
cultura y económico, a pesar de que se produjo
un intercambio de información, transferencia de
tecnologías apropiadas para el fortalecimiento de
las instituciones más representativas del sector
rural peruano, las comunidades campesinas, que
desafiaban la ortodoxia neoliberal a través de las
alianzas orientadas hacia modelos alternativos de
progreso y desarrollo.
Se espera que este estudio historiográfico
contribuya a la gestión pública local que
recientemente se fortalece con la creación de la
Gerencia Regional de Vivienda, Saneamiento
y Construcción de los Gobiernos Regionales en
el 2023, para que dialogue con las respuestas
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

colectivas reflejadas en políticas e intervenciones
prácticas. Los futuros estudios deben seguir
explorando la gran capacidad de adaptación y
respuesta de los diversos tipos de comunidades
indígenas a las diversas intervenciones públicas
y privadas, para tener un panorama completo
de lo local y regional que ayude a un mejor
planteamiento de políticas nacionales. C
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CONTEXTO

México en su Centro: delimitaciones espaciales de un
entorno urbano en permanente expansión y su impacto en
la salud planetaria
Central Mexico: spatial delimitations of a continuously expanding urban
environment and its impact on planetary health
Recibido: diciembre 2023
Aceptado: noviembre 2024

Ana Cristina García-Luna Romero1
José Eduardo García-Luna Martínez2

Resumen

Abstract

Hablar de México como unidad pudiera sonar
sencillo por la fortaleza cultural y el respaldo oficial
que hay detrás de esta imagen, sin embargo, las
prácticas performáticas de la sociedad parecieran
señalar otras visiones. La pandemia de COVID19
enfatizó las diversidades que construyen al país
al denotar las diversas respuestas que hubo de
región a región. Para el presente texto vamos a
configurar a la región Centro de México a través de
un doble enfoque fenomenológico: por un lado la
identificación territorial urbana y sus identidades
y, por otro, el entramado urbano de la salud y su
acceso para advertir necesidades de desarrollo
urbano que permitan una mejor operatividad de
los servicios de salud pública, primordialmente,
y con ello incidir en el bienestar social a la luz
de la sostenibilidad y del concepto de salud
planetaria, todo con el objetivo de consolidar un
conocimiento integral de la megalópolis urbana.

Discussing Mexico as a singular unit may seem
straightforward due to the cultural strength and
official support behind this image. However, the
performative practices of society appear to suggest
alternative perspectives. The COVID-19 pandemic
highlighted the diversities that shape the country
by revealing the varying responses from region to
region. In this text, we will configure the Central
region of Mexico through a dual phenomenological
approach: on one hand, the identification of urban
territoriality and its identities, and on the other, the
urban fabric of health and its accessibility. This
aims to identify urban development needs that
enhance the operability of public health services,
primarily, and thereby contribute to social wellbeing considering sustainability and the concept of
planetary health.

Palabras Clave:

Keywords:

planificación urbana sostenible; acceso a la
salud; salud planetaria

sustainable urban planning; access to health;
planetary health

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción: Escuela de Arquitectura del Centro Roberto Garza Sada de la Universidad de Monterrey UDEM,
México; miembro del Sistema Nacional de Investigadores SNI; email: ana.garcialuna@udem.edu; ORCID: https://orcid.org/0000-00018176-966
2
Nacionalidad: mexicano; adscripción: Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (COMAEM), México; email:
garcialunamartinezjoseeduardo@gmail.com; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4611-8237

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Introducción

centro agrícola, produciendo maíz, frijol, caña de
azúcar y diversas frutas. En términos industriales,
la transformación de productos alimenticios,
vitivinícolas y de papel es predominante. La
mayor concentración de industrias se encuentra
en el centro-sur, donde se desarrollan actividades
comerciales, financieras y culturales, resultado de
la descentralización desde la Ciudad de México
(CDMX).
Para delimitar el entendimiento de lo que
estamos planteando como región Centro, partimos
de la clasificación propuesta por Angoa, PérezMendoza y Polèse (2009), en la que establecen
tres grandes zonas geográficas para asimilar el
territorio mexicano en su vertiente urbana. En
este sentido, tenemos que la región Centro incluye
estados como Nayarit, Jalisco, Aguascalientes,
San Luis Potosí, Michoacán, Ciudad de México,
Estado de México, Morelos y Puebla. En total,
se identifican 185 municipios metropolitanos en
la región Centro, con 57 de ellos en la Zona del
Valle de México, lo que resalta una configuración
única en comparación con otras regiones del país
(Figura 1). Este análisis revela la particularidad
del modelo de ciudad latinoamericana, útil para
estudios exploratorios y comparativos.

La zona del Centro de México es un núcleo
vital de actividad económica, política y cultural;
además de poseer una notable biodiversidad
y un desarrollo urbano de gran magnitud que
conlleva una aglomeración de población y una
expansión urbana desmedida, así como una serie
de problemas ecológicos y de hacinamiento que
se ven reflejados en la performática social: ritos
de pertenencia al entorno urbano, acceso a las
vialidades, servicios y espacios, entre otros. Lo
social incide en el entramado urbano y viceversa
(Gándara Woongg, Padilla Lozano y Gutiérrez
Castorena, 2020).
Con una población que no deja de incrementar
su número, se proyecta que en 2025 la Zona
Metropolitana del Valle de México será la sexta
megalópolis más poblada del mundo. Esta área
es atravesada por la Sierra Madre Oriental y un
sistema volcánico, que incluye volcanes como el
Nevado de Toluca y el Popocatépetl. Sus ríos más
importantes son el Pánuco, el Atoyac, Tehuacán,
Puebla y Tecolutla, mientras que los climas
predominantes son templado lluvioso, semiseco
y cálido tropical. Es también un importante

Figura 1. Región Centro de México: municipios

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

La Ciudad de México, con un 99% de su
población en áreas urbanas, es la metrópoli más
grande del mundo hispanohablante y la octava
a nivel global, destacando su fragmentación
urbana como un desafío actual para su desarrollo
(Coulomb, 2021).
Habitar la ciudad implica un análisis de
su performatividad, reflejando la necesidad
contemporánea
de
entender
fenómenos
sociodemográficos en sociedades modernas y
globales. Este estudio no solo debe abarcar rituales
cotidianos y movilidad urbana, sino también
cómo los individuos se apropian de su entorno.
La distinción entre ciudad y campo sigue vigente,
aunque el concepto urbano ha evolucionado,
considerando factores como la expansión
territorial y el impacto geopolítico. El crecimiento
poblacional demanda más espacios de vivienda
y actividades, lo que intensifica la expansión de
grandes masas urbanas y su interacción con áreas
rurales, incluso a magnitudes de lo que se conoce
como el paso de una ciudad a una metrópoli (Sousa
González, 2013).

del entorno urbano en la que encontramos que
esta unidad territorial presenta diversos procesos
de conurbación acelerada, por lo cual podemos
plantear una integración física de los municipios
que integran el Valle de México a pesar de que
cuentan con una delimitación geopolítica definida,
pero operativamente sus fronteras están rebasadas
por interacciones intermunicipales, un caso
claro donde, aunque los límites políticos estén
bien delimitados, las interacciones culturales y
sociales (performatividad) trascienden y actúan
de maneras diferentes dando pauta a nuevos
mapas o nuevos límites, una reconfiguración
del entorno urbano que se entiende desde la
perspectiva geopolítica.
Así, la tendencia es hablar de megalópolis,
centros urbanos, hubs, una nueva percepción del
entorno urbano como intento para no perder la
identidad de las delimitaciones políticas de cada
entidad, pero que se vuelve necesario ubicar o
nombrar de alguna manera (Figura 2, ver sig. pág.).
Esta megalópolis al centro del país cuenta
con un total poblacional de 34,905,667 (27.77%
de la población nacional, siguiendo los datos
de 2020 del INEGI), posicionándose como la
zona metropolitana con mayor concentración
poblacional de México y de toda Latinoamérica,
factor de densidad poblacional importante para
estructurar variables directamente relacionadas a
las condiciones de vulnerabilidad sanitaria y su
calidad de vida urbana.
Para completar la imagen de la región de
una manera más integral y transversal (y, sobre
todo, para indagar sobre los temas que esta
investigación pretende indagar como son la
vulnerabilidad sanitaria y el bienestar social como
partes inherentes al concepto de salud planetaria),
hay que profundizar a mayor detalle las
vulnerabilidades sanitarias y la relación de estas
con la calidad de vida en la región. Estas otras
aproximaciones permiten la construcción de datos
bajo esquemas de índices, uno de vulnerabilidad
(Tabla 1, ver sig. pág.) con variables estándar que
posibilitan registrar datos en la región al respecto,
y otro de calidad de vida (Tabla 2, ver sig. pág.),
que se presentan aquí para dar una mejor idea de
lo que se puede encontrar por esas vías.

Métodos de análisis urbanos de la región
Centro: La ciudad como centro de producción
performática
Para este acercamiento teórico a la región Centro
de México, vamos a tomar como modelo a la
Ciudad de México, capital del país, elección
que podría resultar obvia por derecho propio: se
encuentra en el corazón del país y es el centro
político, económico y cultural de la nación. Pero,
además de ello, aquí se ponen en práctica diversas
metodologías estadísticas que nos permiten hacer
metonimia para esta región del país con base en
esta ciudad: el todo por las partes.
En este sentido, resulta crucial analizar la región
desde una doble perspectiva fenomenológica:
la identificación y las identidades territoriales
urbanas, así como el marco urbano de la salud y
su accesibilidad para identificar necesidades de
desarrollo que permitan mejorar la funcionalidad
de los servicios de salud pública, impactando en
última instancia el bienestar social a la luz de la
sustentabilidad y la salud planetaria.
La selección de la Ciudad de México como urbe
principal en representación de la región Centro
está dada por los resultados y el cruce de datos
de los dos grupos de índices métricos que hemos
propuesto para una aproximación transgenética
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Figura 2. Megalópolis Centro de México

Fuente: Elaboración propia
Tabla 1. Variables de índice de vulnerabilidad sanitaria

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Tabla 2. Variables de Índice de precursores de calidad de urbana

Fuente: Elaboración propia

Con esta construcción de índices de variables,
procede analizar cuáles variables son más visibles
según las regiones a trabajar, para ello seguimos
mediciones estadísticas poblacionales según
Hatcher y entendemos que para estas variables el
número de sujetos debe ser el mayor de 5 veces
al número de variables o 100. De esta manera
podemos establecer un modelo de cribado
contrastando variables con datos poblacionales
según los datos de la región analizada, como es el
caso del Centro en esta ocasión.
El enfoque estadístico es definido partiendo de
la hipótesis de que existe una correlación entre los
factores de vulnerabilidad en salud y los factores
que se delimitan como precursores de la calidad
de vida. Esta correlación se demuestra aplicando
diversas pruebas como la KMO (Kaiser-MeyerOlkin) o la de esfericidad de Bartlett (GarcíaLuna Romero, 2023).
Después de este cruce de datos estadísticos y
georreferenciales podemos dar pauta a un análisis
teórico a partir de bibliografía especializada
que nos permita obtener un panorama más

sustancioso de la región Centro de México y con
el cual podemos confirmar el nodo primordial
que representa para la región la Ciudad de
México. Así, al continuar con la revisión teórica
a la luz de los indicadores de vulnerabilidad y
de precursores de la calidad de vida, podremos
abordar el conceto de la salud planetaria en esta
delimitación geográfica específica.
Necesidades de infraestructura para el
desarrollo del bienestar social y su impacto
en la salud planetaria: La Ciudad de México
como muestra y aproximación
Con la Ciudad de México como centro y metonimia,
advertimos que la región ha sido un nodo de
diversas culturas, tradiciones e identidades: punto
de conurbación urbana que propicia la integración
de las ciudades cercanas, motor geopolítico que
trastoca los límites municipales (Pradilla Cobos,
2005). El paisaje urbano de la región se caracteriza
por una mezcla de edificios coloniales históricos,
modernos rascacielos y barrios marginales
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

en expansión, lo que refleja las disparidades
socioeconómicas que existen en la zona, así
como el impacto anímico entre la población y las
posibilidades performáticas que el propio entorno
posibilita. Este complejo tejido urbano ha dado
forma a las identidades de sus habitantes, creando
un rico tapiz de diversidad cultural que es a la vez
una fortaleza y un desafío para la región tanto en su
expansión urbana como en las identificaciones de
sus brechas socio-urbanas y demás elementos para
su análisis desde el punto de vista del entramado
urbano (García-Luna Romero &amp; Sousa González,
2020). Es fundamental que planificadores
urbanos, arquitectos, ingenieros, responsables de
la formulación de políticas y profesionales de la
salud, así como otros actores involucrados en el
marco de la sustentabilidad trabajen para abordar
las necesidades de la creciente población y mejorar
la calidad de vida de los residentes. Mediante
enfoques innovadores de planificación urbana,
como la implementación de espacios verdes,
sistemas de transporte público y desarrollos de
viviendas para personas de ingresos mixtos,
estas figuras clave pueden buscar la definición
de ciudades más sostenibles e inclusivas (GarcíaLuna Romero y Gallegos Medina, 2019).
El impacto de centrarse en la identificación e
identidades territoriales urbanas, así como en el
marco urbano de la salud y su accesibilidad, es
significativo para abordar los desafíos actuales
que enfrenta la región del Centro de México. Al
comprender los factores sociales, económicos
y ambientales que influyen en los resultados de
salud, los responsables de las políticas pueden
desarrollar intervenciones específicas que mejoren
el acceso a los servicios de atención de la salud,
reduzcan las disparidades en materia de salud y
promuevan el bienestar general de la población,
por ejemplo lo que se entrevé en los diseños de los
planes de estudio de las escuelas de medicina en el
país, donde comienzan a observarse necesidades
sostenibles en la formación de los profesionales
de la salud (García-Luna Martínez et al., 2021).
Este enfoque integrado del desarrollo urbano y la
promoción de la salud es esencial para crear una
región más resiliente y sostenible que dé prioridad
a las necesidades de sus residentes y de quienes
están en tránsito, pero forman parte del entorno
urbano (García-Luna Romero y Fleischer, 2020).
Las ciudades son vistas como centros de
modernidad y privilegios, ofreciendo oportunidades
laborales, servicios y recreación. Sin embargo, la

pandemia de COVID-19 evidenció las debilidades
del sector salud, afectando gravemente a las áreas
urbanas, a pesar de que estas concentraban los
recursos médicos. Ciudad de México presentó los
siguientes datos: “…es una de las entidades más
afectadas por la pandemia con el mayor número
de casos totales confirmados, de casos por cada
mil habitantes, 425,558 y de muertes vinculadas
al coronavirus, cerca de 21,695 en enero 2021”
(Chiatchoua y Neme, 2022). Este contexto resalta
la importancia de investigar las causas y efectos
de la crisis sanitaria para desarrollar narrativas que
permitan la prevención y el remedio, por lo que
resulta indispensable mapear la realidad actual de
este factor para llegar a estas propuestas. Asimismo,
es esencial establecer mecanismos que ayuden a
las personas en su identidad y en la construcción
de su hogar en entornos urbanos, es decir, en la
consolidación o procuración de cohesión social,
lo que debe ser abordado desde enfoques
multidisciplinarios en el ámbito académico.
La región Centro enfrenta retos de
reconfiguración y performatividad, exacerbados
por la violencia y la falta de cohesión social.
La gestión urbana es fragmentada y pragmática,
sin un proyecto claro para reconstruir el
presente y anticipar el futuro. En este sentido
es crucial evaluar las condiciones del sector
salud, considerando infraestructura y recursos,
especialmente ante el envejecimiento de la
población, lo que requiere del Estado garantizar
el derecho a la salud.
Con el concepto de salud planetaria se crea un
espacio simbólico-conceptual que permite atender
de manera transversal e integral las problemáticas
urbanas actuales como un todo en sinergia y en
armonía. Aquí entran en juego los Objetivos de
Desarrollo Sustentable y sus llamados a integrar
como parte de las performatividades globales
de la sociedad actual rituales que garanticen
la sostenibilidad (Álvarez-García et al., 2021).
Entonces aquí entra la salud planetaria como
un entendimiento que articula la diversidad
de factores que se requieren conjugados para
construir el bienestar social:
La salud planetaria se define como la salud
humana en el medio en el que vivimos, que a
su vez, está influida por la biología humana, el
sistema de salud, el estilo de vida y el medio
ambiente. Es un campo centrado en el estudio
de las interrupciones causadas por el ser
humano en los sistemas naturales de la Tierra y
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

los impactos resultantes en salud pública, cuyo
objetivo es desarrollar y evaluar soluciones
basadas en evidencia para proteger un mundo
equitati­vo, sostenible y saludable (Egea Ronda
y del Campo Giménez, 2024: 107).
Además, se deben considerar factores integrales
como educación, tecnología y cultura, que impactan
directamente en el bienestar social. La resiliencia
de los ciudadanos frente a las afectaciones urbanas,
como la pobreza y la marginación es fundamental
para mejorar el acceso a servicios de salud y otros
derechos estatales. La investigación y reflexión
sobre estos temas son vitales para abordar las
problemáticas actuales de la región.
La salud es un aspecto crucial en el entorno
urbano, especialmente en México, donde las
diferencias entre zonas urbanas y rurales son
evidentes. La reciente pandemia de COVID-19
ha puesto de manifiesto las desigualdades
estructurales y las inequidades en el acceso a
servicios básicos, como la salud, en lugares como
la Ciudad de México (Ziccardi y Figueroa, 2021).
Esta crisis sanitaria ha afectado a la sociedad en su
conjunto, pero sus efectos económicos y sociales
son desiguales, exacerbando las condiciones de
vulnerabilidad en poblaciones ya marginadas.
En la región Centro de México, las
desigualdades territoriales y sociales son
marcadas. Las dinámicas urbanas impiden
una interacción cohesiva y empática entre las
grandes masas poblacionales, lo que resulta en
fenómenos de deshumanización y un capitalismo
feroz que ignora el bienestar social. Esto impacta
negativamente en el sector salud, reflejándose
en la operatividad y efectividad de los servicios
médicos disponibles, incluso desde la formación
profesional se ven afectaciones.
La salud individual está relacionada con
múltiples indicadores de bienestar y se considera
un derecho humano que el Estado debe garantizar.
Para tener claridad en ello, se debe tener una
perspectiva integral y sostenible, como el enfoque
que desde la salud planetaria se prevé y que
conlleva una diversidad de factores en juego que
van desde consideraciones de la alimentación,
pasando por los actos urbanos de movilidad,
las disposiciones espaciales del entorno, las
definiciones socioeconómicas, la calidad en la
salud y las diferencias que fomentan una brecha
social que acentúa las distancias entre calidades
y cualidades humanas (Ortiz y Ortiz, 2019). Para
evaluar la vulnerabilidad sanitaria, es esencial

analizar la prevalencia de enfermedades comunes
en las ciudades, como la obesidad, hipertensión
y enfermedades respiratorias (Lozano-Keymolen,
Gaxiola Robles-Linares &amp; Montoya-Arce, 2021).
Estos indicadores permiten identificar el tamaño
del problema de salud en la comunidad y motivar
mejoras en el sistema sanitario.
La vida urbana implica una serie de factores
sociales que afectan el bienestar de los habitantes.
La forma en que las personas interactúan con su
entorno urbano influye en su calidad de vida,
abarcando tanto necesidades básicas como
disfrutes cotidianos.
La capacidad de atención médica en las
ciudades es otra variable clave para entender el
contexto sanitario en México. Esta capacidad refleja
cómo está estructurado el sector salud y cómo
los ciudadanos acceden a los servicios médicos.
Con esta información, se puede diagnosticar el
estado actual de la salud en México y desarrollar
propuestas que mejoren la situación, además
de comprender las causas de la vulnerabilidad
sanitaria existente.
La vulnerabilidad sanitaria en una comunidad
es un desafío significativo para la eficacia de las
políticas públicas de un Estado. Reconocer esta
situación implica aceptar debilidades que deben
ser abordadas con decisiones respaldadas por
los gobiernos. Por lo tanto, es esencial seguir
insistiendo en el tema y buscar la atención
necesaria en beneficio de la población.
México enfrenta una grave crisis de salud
pública, destacando la obesidad y enfermedades
no transmisibles como una pandemia que afecta
la salud individual y colectiva, impactando la
productividad y economía. Asimismo, México
presenta un aumento gradual en su población
adulta, por lo que el envejecimiento, sus
necesidades y atenciones también es una carta
que se debe jugar y poner sobre la mesa a la hora
de elaborar planes y proyectos de infraestructura
urbana y sanitaria, movilidad urbana y otros
tópicos de atención urbana a esta población
(González, 2015; Sánchez-Vázquez, 2021).
México ocupa el segundo lugar mundial en
obesidad adulta, diez veces más que Japón y Corea,
y es el primero en América Latina (HernándezCorona et al., 2021). Esta situación se agrava por
una dieta basada en alimentos ultraprocesados,
que afecta especialmente a la población adulta
mayor, que necesita adaptaciones dietéticas por
el envejecimiento.
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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Además, la falta de datos precisos sobre las
necesidades alimentarias de los adultos mayores
en Latinoamérica resulta en políticas públicas
ineficaces. La dieta de la población presenta serias
deficiencias, y aunque se observan avances, la
calidad alimentaria sigue siendo mala (Andrade
Olvera, 2021). Factores como el costo y la
distribución de productos alimenticios contribuyen
a las desigualdades entre sectores sociales.
En las últimas décadas, los cambios en
la alimentación de los mexicanos han sido
drásticos, influenciados por factores económicos,
sociales y familiares, así como por el crecimiento
demográfico y las limitaciones de tiempo para
mantener hábitos saludables. Aunque se están
logrando progresos en la nutrición infantil
gracias a avances en pediatría y luchas sociales,
la situación de la población adulta mayor sigue
siendo preocupante y requiere atención urgente
(Bejarano-Roncancio et al, 2014).
El consumo excesivo de grasas y productos
procesados resulta en obesidad y comorbilidades,
exacerbadas por la fácil disponibilidad de
estos alimentos en el diseño urbano. Las zonas
urbanas, a pesar de ofrecer una mayor variedad de
nutrientes, presentan un aumento en el consumo de
calorías y alimentos poco saludables, en contraste
con las zonas rurales (Mundo-Rosas et al., 2021;
Martí del Moral, Calvo &amp; Martínez, 2021). Esto
resalta la necesidad de generar condiciones para
la seguridad alimentaria y fomentar la actividad
física, promoviendo estilos de vida saludables,
así como construir o planear alternativas viales
que incentiven el tránsito o que contribuyan a
mantener enlaces seguros entre las personas y los
espacios de salud.
La obesidad conlleva múltiples problemas
de salud que impactan en los servicios públicos
y fomentan estilos de vida sedentarios,
especialmente en la población adulta mayor, que
también enfrenta otros desafíos relacionados con la
edad. Si no se aborda a tiempo, la obesidad puede
desencadenar enfermedades graves y aumentar la
mortalidad, en un contexto urbano que facilita el
acceso a alimentos poco saludables y promueve el
sedentarismo (Tafur Castillo et al., 2018).
Las altas tasas de mortalidad asociadas a
la obesidad se deben a patrones de conducta
que incluyen la migración a entornos urbanos
y la adopción de estilos de vida sedentarios
(Ruiz-Canizales, 2020). Además, el consumo
inconsciente de alimentos ultraprocesados

está relacionado con este estilo de vida. Es
fundamental revertir esta situación mediante
políticas que promuevan una alimentación
saludable y un mayor nivel de actividad física,
especialmente en poblaciones vulnerables como
los adultos mayores.
En general, existe una infraestructura urbana
que abarca diversos niveles de atención médica,
pero se observan diferencias radicales en la calidad
de los servicios de salud. A pesar de que el Estado
registra un alto número de afiliados a servicios
de salud pública, muchos prefieren atenderse
en servicios privados debido a la facilidad de
acceso y la proliferación de consultorios junto a
farmacias que prometen precios bajos (Colchero
et al., 2020). Esta situación se ve reflejada en el
aumento de consultorios adyacentes a farmacias
en México. A pesar de la diversidad de opciones
privadas y públicas, la proliferación de servicios
de salud privados enfatiza las diferencias sociales
y de calidad en la atención médica.
La falta de regulación en los consultorios
adyacentes a farmacias puede impactar
negativamente en la calidad del servicio y en el
gasto de bolsillo de la población, especialmente
la más pobre. Es necesario establecer una nueva
política de recursos humanos en el sector salud que
articule la formación de profesionales de la salud y
que regule la práctica profesional para incentivar el
equilibrio entre el trabajo público y privado (Díaz de
León Castañeda, 2018).
La pandemia ha resaltado la necesidad de
invertir en una buena estructura en el sector salud,
reforzar la capacitación del personal (MontañezHernández, 2020) y mejorar la infraestructura para
garantizar los derechos de salud de la población.
Es fundamental identificar las desigualdades
en el sistema de salud para establecer políticas
que combatan esta situación (Villarreal Ángeles
et al., 2021). La equidad en el acceso a servicios
de salud es crucial para mejorar las condiciones de
salud de la población. Además, es necesario cuidar
y proteger al personal médico, proporcionando
capacitación, sueldos dignos y apoyo emocional
para evitar el agotamiento físico y mental.
Es indispensable contar con un diseño
estratégico de infraestructura de salud para atender
adecuadamente a la población de la tercera edad,
protegiendo sus derechos y bienestar.
Es necesario ampliar los servicios de salud
y coordinar programas, priorizando la atención
preventiva y de primer nivel. En la región Centro,
90

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

existen obstáculos que dificultan el acceso a los
centros de salud, relacionados con la presencia
de grandes empresas farmacéuticas en lugar del
Estado. Esta situación refleja la insuficiencia
estatal en materia de salud y cobertura. Se debe
abordar la situación de las ciudades mexicanas
en términos de calidad de vida, enfermedades y
sistema de salud para implementar estrategias que
mejoren la calidad de vida y el bienestar social.
Es importante examinar los distintos
elementos que influyen en la atención de salud
en la región Centro, considerando las necesidades
específicas de cada región y las perspectivas
actuales y sustentables. La atención médica en
esta región suele ser apresurada y no siempre
considera las necesidades individuales de las
personas, la proliferación vehicular también ha
jugado un importante nivel de contaminantes
y de interlocuciones que impactan en las
performatividades sociales al incidir directamente
en el tema de los accesos a los espacios de salud y
de interacción social (Imaz Gispert et al., 2021).
Todo esto se fundamenta en la promoción de los
derechos universales y humanos, así como en los
derechos que la constitución mexicana garantiza.
En resumen, es imperativo establecer un enfoque
integral y humanista en la planificación de la
infraestructura de salud, priorizando el bienestar
y los derechos de la población (Cubillos-Vega,
2019), especialmente de la tercera edad, y
trabajando en conjunto para mejorar las políticas
públicas y la calidad de vida en México. A
pesar de las buenas intenciones que se puedan
tener, como en el caso de la Ciudad de México
(López-Arellano y Delgado-Campos, 2024),
los esfuerzos siguen dejando a deber por lo que
resulta sustantivo no quitar el dedo del renglón
y continuar con una construcción de políticas
públicas sustentadas en el concepto de salud
planetaria para obligar a una mirada amplia que
involucre la diversidad de factores que ya se han
citado aquí como en coexistencia y dependencia.

que concentra y representa un punto álgido de
significación, resulta un esfuerzo por indagar en las
condiciones bajo las cuales estamos construyendo
como sociedad los escenarios para las demandas
y necesidades actuales de la población global.
Con un enfoque interdisciplinario que conjuga,
por un lado, el urbanismo social y sus tópicos
de expansión, conglomeración, diseño de
movilidades y performatividades y, por otra
parte, un enfoque sanitario que tiene suficiente
información que ofrecer sobre todo después de
la pandemia del COVID19 y ante un entramado
urbano que permite un acceso ágil al sistema
de salud, pero que a su vez tiene áreas de
oportunidad importantes que se deben atender a
la luz del trabajo colaborativo entre disciplinas
y con la finalidad de presentar iniciativas que
puedan mejorar la calidad de vida de las personas
ha sido lo que permea esta mirada inquisitiva
que encuentra hallazgos significativos entre los
puntos de encuentro entre lo urbano y lo sanitario.
Como evidencia de esta aproximación
podemos recuperar que bajo el concepto de
salud planetaria se han dispuesto iniciativas
que han ido en búsqueda del bienestar social
y la cohesión social, y según lo registrado en
este texto podemos afirmar que a lo largo de
la historia de la ciudad como tal, encontramos
vestigios que indican cómo la conceptualización
urbana nace para justamente atender lo que el
concepto de salud planetaria intenta describir,
que es el punto de anclaje social y humano
ante su entorno inmediato y de identidad, su
escenario performativo donde se puede generar
la vida social y donde se pueden satisfacer las
necesidades básica, universales e inmediatas,
y que por diversos factores no se han podido
cumplir a cabalidad, por lo que tenemos que
volcar los esfuerzos en recuperar esta idea y
transformar los ejercicios urbanos en maneras
eficaces de cumplir con las expectativas humanas
de consolidar sus entornos bajo esquemas de
seguridad y comunidad, no solo como espacios de
desarrollo y multitudes desarraigadas donde las
brechas y distancias sociales son enfatizadas y no
se procuran actos perlocutivos o performáticos
que construyan comunidad para poder arribar al
bienestar integral y el bien común. Tomar como
ejemplo al Centro urbano del país nos permite
indagar y ejemplificar con ejemplos claros un
ejercicio de análisis y de ensayo de lo que los
trabajos colaborativos nos permiten vislumbrar.

Conclusión
Poner un foco de atención a una problemática
actual donde se conjugan diversas capas de
significados y campos de acción como lo es
el problema urbano de la atención de salud en
el entorno urbano de una zona geográfica tan
expansiva como lo es el Centro de México y, en
especial, la Ciudad de México como nodo o hub
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CONTEXTO

De esta manera, la salud planetaria como
concepto y enfoque nos lleva a pensar desde la
sostenibilidad y la transdisciplina como una urgencia
por darle sentido a los resultados sociales y urbanos
de nuestra civilización de manera consciente y
comprometida con el bienestar y las consignas de
los ODS respecto a que nadie se quede atrás. C
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CONTEXTO

Habitar poético y ciudad. Fundamentos,
metasignificaciones y utopías
City and poetic inhabit. Foundations, metameanings and utopias
Recibido: diciembre 2023
Aceptado: noviembre 2024

Jorge Gasca Salas1

Resumen

Abstract

El ‘habitar poético’, es un concepto incorporado
gradualmente a las ciencias sociales, las humanidades
y las artes. Con él es posible identificar e imaginar
alternativas edificatorias del espacio antrópico y
de formas de socialidad que hoy resultan utopías,
señalan rutas potencialmente posibles y permanecen
vivas en las relaciones de vida comunitaria,
la solidaridad humana en el campo y en las
ciudades. De no precisarse correctamente su origen
ontológico, sus fundamentos histórico-políticos,
sus metasignificaciones estético-semiológicas y
su alto contenido de utopía, se corre el riesgo de
malinterpretar y deformar su sentido originario.
El objetivo principal de este artículo de
investigación es la exposición de los fundamentos
del concepto ‘habitar poético’, la incursión crítica
en las metasignificaciones de los sentidos de su
uso, su deconstrucción utópico-política y sus
implicaciones. Metodológicamente se parte de la
distinción analítica óntico-ontológica empleada por
Heidegger en el sentido primigenio del concepto
empleándose la hermenéutica y la semiótica como
recursos descodificadores del habitar poético,
del “poetizar y la estetización de la vida social”.
Finalmente se emplea la deconstrucción sistémica,
señalándose un conjunto de indicadores políticos
que marcan la dirección y el sentido del habitar
poético como dominio de la utopía y la esperanza
de un ethos poético.

The 'poetic inhabit' is a concept gradually
incorporated into social sciences, humanities and
arts. With it is possible to identify and imagine
alternatives for building up anthropic space and
forms of sociality that today turn out to be utopias,
they point out potentially possible routes and
remain alive in the relationships of community
life, human solidarity in the countryside
and in the cities. If its ontological origin, its
historical-political foundations, its aesthetic and
semiological metameanings and its high content
of utopia are not correctly specified, there is a risk
that its original meaning will be misinterpreted
and distorted.
The main objective of this research article
is to expose the foundations of the concept
'poetic inhabit', the critical incursion into the
metameanings of the senses of its use, its utopicdeconstruction policy and its implications.
Methodologically, we start from the onticontological analytical distinction employed by
Heidegger in the original sense of the concept,
using hermeneutics and semiotics as decoding
resources of the poetic dwelling, the "Poetizing
and the aestheticization of social life". Finally,
systemic deconstruction is employed, pointing to
a set of political indicators that mark the direction
and sense of poetic habitation as the domain of
utopia and the hope for a poetic ethos.

Palabras Clave:

Keywords:

habitar poético; ciudad; utopía y esperanza

poetics inhabit; the city; utopia and hope

1

Nacionalidad : mexicano; adscripción: Profesor-Investigador, tiempo completo, titular C adscrito al Instituto Politécnico Nacional en la
Sección de Estudios de Posgrado e Investigación (SEPI), de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura - Unidad Zacatenco, ESIAUZ, Ciudad de México, México; México. Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de México - UNAM. Autor del libro "Pensar la
ciudad. Entre ontología y hombre"; email: jogasca@ipn.mx ; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9964-8389

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CONTEXTO

Introducción

la Segunda Guerra Mundial en 1945 (Safranski,
1997, 432). Estos datos, lejos de tratar de
generar una suerte de “intriga intelectual” o mera
“habladuría”, han pasado a ser claves históricobiográficas y acontecimientos trascendentes que
explican el encriptamiento de “lo político” y
su metamorfosis filosófico-literaria o filosóficopoética en el encuentro de Heidegger con
Hölderlin: “¡Cuidado con la palabra poética! –dice
Jean Beaufret-. La palabra filosófica debe regir la
ciudad de punta a punta” (Beufret, 1993, 32).
Una segunda consideración que resulta también
fundamental en lo que podríamos denominar el
“concepto originario” (Ur-concept) del ‘habitar
poético’ en la historia del encuentro HeideggerHölderlin es la llamada Vuelta (Kehre), qué él
reconoce acontecida hacia 1930 (Heidegger,
1998, 83), y entendida ahora como expresiones de
lo-ser (Sein) que el ser-ahí, el hombre, manifiesta
pero en el sentido de “lo no dicho” en Ser y tiempo
sino a modo de lo expuesto en su ensayo, Tiempo
y ser, (Heidegger, 1997, 273-304), esto es: que
“el tiempo no es [puesto que si fuera/existiera
sería un ente], el tiempo se da”. En lo referente
al espacio ocurriría algo semejante: el espacio no
es, el espacio se da. Así pues, la verdad no es una
mera coincidencia con la cosa (adaequatio) sino es
“alheteia”, un modo del develamiento (1996a, 109131); la naturaleza no como un mero reservorio
o armatoste que subyace ahí frente a nosotros
(hipokaimenon) sino un mundo envolvente al que
pertenecemos. Un conjunto de manifestaciones en
las que “el ser serea”. Se da ser: en el lenguaje;
en el arte; la poesía, la técnica etcétera… y en el
habitar humano.
Para la interpretación de su sentido primigenio
en Heidegger el ‘habitar poético’, requiere y
exige de un conjunto de enlaces que van desde
la comprensión metafísico-ontológica de la
obra de este pensador enigmático y críptico; la
exaltación del contenido ontológico de lo griego
desde su visualización poético-mitológica; hasta
el embozamiento de la dimensión política de la
vida moderna y contemporánea tras el disfraz del
“medirse con los dioses” que indudablemente
se vincula con la cosificación de la vida urbana,
su inautenticidad, su apatridad (desarraigo), la
angustia de la vida en las ciudades; todas ellas

“Habitar poéticamente” significa estar
en la presencia de los dioses y ser tocado
por la esencia cercana de las cosas. Que la
existencia es ‘poética’ en su fundamento
quiere decir, igualmente, que el estar
instaurada (fundamentada) no es un mérito,
sino una donación.
M. Heidegger, “Hölderlin y el origen
de la poesía” (1978, 139)
En este artículo de investigación no se aborda el
‘habitar’ en un sentido arquitectónico a modo de
un tratamiento de “formas del hábitat” a través
de la historia o en su modalidad de “arquitectura
moderna”2; tampoco se desarrolla un ensayo
sociológico acerca de cómo establecer relaciones
sociales de colectividades rurales o urbanas que
establezcan líneas o trazos de un determinado
modo de ser (ethos) comunitario. Se trata, más
bien, de una incursión e interpretación en el sentido
primigenio de las consideraciones de la obra de
Heidegger en las que deja delineado el concepto.
El ‘habitar poético’ fue expuesto originalmente
por el filósofo Martin Heidegger (Alemania,
1889-1976) más como una noción que como un
concepto. Posterior a la publicación de su principal
obra Ser y tiempo (1927), en esa etapa que siguió a
su rectorado en la universidad de Friburgo (1933)
y luego a su adscripción al nacionalsocialismo,
impartió su primer curso sobre Hölderlin (17701843) en el invierno 1934-1935 (Safranski, 1997,
331) y ya nunca más –hasta su muerte– dejaría de
citarlo o evocarlo.
Para varios estudiosos de Heidegger, como
Safranski, J.M. Palmier, Beaufret, Lefebvre,
o Víctor Farías y Bolívar Echeverría en
Latinoamérica, Hölderlin, en la obra de Heidegger,
representa una alusión velada de la dimensión
política del ser-ahí (Dasein), el hombre. El serhombre (Dasein) es estudiado desde los años 20
bajo la idea de una ontología fundamental, una
“hermenéutica de la facticidad” (Heidegger,
1999a). Su rectorado y su participación militante
con el nacional socialismo resultó un verdadero
tropiezo para su trayectoria filosófica que le costó
su retiro de las aulas durante siete años terminada

2

Para ello remitimos, por ejemplo, al trabajo exhaustivo “El habitar poético. Una aproximación al ‘Genius Loci’ de la arquitectura
contemporánea (Quintero, 2011).

96

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CONTEXTO

expuestas ontológicamente en su principal obra de
1927 Ser y tiempo (Heidegger, 1949). A lo largo
del presente estudio serán efectuadas diversas
interpretaciones cuya intención será arrojar luz
sobre el concepto en estudio.
Es todavía una tarea por desarrollar y
discernir, la posible primacía que tuvo SaintExupéry en la consideración sobre el ‘habitar’
en su obra Ciudadela (Citadelle): obra de 1936
(Bollnow, 1969, 119), aspecto aún desconocido
y que aquí iniciaremos, como actividad digna de
ser reivindicada en los estudios sobre el ‘habitar
poético’, sin duda, un aspecto que resultaría un
acto de justicia literaria e historiográfica3.

invierno del 1934. Es ya en 1935-36, en “El origen
de la obra de arte” y “Hölderlin y la esencia de la
poesía”, los ensayo en los que vuelve explícita la
importancia y trascendencia del arte y lo poético,
la poesía y el poetizar como “instauración del
ser” (Heidegger, 1978, 144): “La verdad como
alumbramiento y ocultación del ente acontece al
poetizarse. Todo arte es como dejar acontecer el
advenimiento de la verdad del ente en cuanto tal,
y, por lo mismo, es en esencia Poesía” (Heidegger,
1978, 110).
3) Un tercer momento, el de la conjunción
entre ‘el habitar’ y ‘lo poético’, está marcado
por su peculiar antimodernismo. Resalta “La
época de la imagen del mundo” (1938) en el que
destacan cinco fenómenos de la Edad Moderna:
la ciencia; la técnica maquinista; colocación
del arte en el campo visual de la estética; la
concepción y realización del obrar humano como
cultura; la desdeificación / pérdida de dioses
(Heidegger, 1980, 69-70). Este quinto punto, el de
la desdeificación –creemos– está estrechamente
vinculado con su propuesta metafísico-ontológica
del habitar, constituida por Las Cuatro Partes, el
Quatriparti (Das Geviert):
i) el cielo,
ii) la tierra,
iii) las divinidades (deidades/dioses) y
iv) los hombres (Heidegger, 1983, 17).
Se hace referencia a una Cuaternidad en
la que los humanos deberían “medirse con los
dioses”. La Cuaternidad es aquello que otorga
fundamento a una metáfora metafísica a una
ontología poética del habitar. En esta metáfora
radica la metasignificación del verdadero sentido
de lo poético, el poetizar y el poema en Heidegger,
es decir, de la dimensión y el sentido de lo
poético. Los dioses de Heidegger son los dioses
de Hölderlin, los mismos que habitan el Olimpo,
gobiernan sobre a los hombres de las polis griegas
clásicas y representan las virtudes excelsas de
los humanos. Porque cada dios representa una a
una las virtudes humanas elevadas a su máxima
expresión. En El Archipiélago, el paisaje poéticoontológico es sacado a la luz por Heidegger y
maravillosamente contado por Hölderlin, el poeta
de la vida helenística clásica.

I. Origen y fundamentos del ‘habitar poético’
El origen del concepto ‘habitar poético’ tiene tres
momentos-clave en su surgimiento mismos que
seguiremos a continuación: 1) El encuentro con el
concepto ‘habitar’; 2) El encuentro con ‘lo poético’;
3) La conjunción entre ‘el habitar’ y ‘lo poético’.
1) El primer momento, el del encuentro con ‘el
habitar’, se refiere a las reflexiones de Heidegger
en torno a la palabra ‘ser’ (Sein) expuestas en
Ser y tiempo. En el contexto de la exposición
de que el ‘ser-en-el-mundo’ es una “estructura
fundamental del ser-ahí (Dasein)”, el hombre. La
palabra “en” de la categoría ‘ser-en-el-mundo’,
se refiere a una comprensión y delimitación
ontológica de un determinado ser-estar en un
lugar del mundo, detenido, familiarizado, pero
sobre todo “habituado”, es decir, vinculado un
ser y estar vinculado con un lugar, aspecto que
es definido por un modo de “habitar” (Heidegger,
1949, 52-54). Ser es, propiamente, “habitar”, dirá
explícitamente en su Introducción a la metafísica,
libro de 1935 . Ahí aclara de manera explícita y
concluyente (“Etimología de la palabra ‘ser’”):
Ser significa “vivir, brotar, permanecer”. Esta
última expresión proveniente de la palabra
alemana whonen: habitar, morar, permanecer
(Heidegger, 1999b, 70-72). Ser es, pues, habitar.
2) El segundo momento, el encuentro con ‘lo
poético’, lo marca su acercamiento con el poeta
Hölderlin y con el arte (el origen de la obra de
arte), como ya se mencionó, en su curso del

3

Para una aproximación a la relación entre poesía y arquitectura resulta muy sugerente el estudio de Jacqueline Faure-Aprosio (Universidad
Nacional de Atenas, Grecia) y Gerardo Saelzer-Canouet (Universidad Austral de Chile. Chile): “El habitar poético en la obra de Konstandinos
Kavafis, Byzantion Nea Hellás, Núm. 38 – 2019: pp. 197-214, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.

97

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CONTEXTO

Así, a comienzos de los años 50’s, Heidegger
tenía sentadas las bases ya de su propuesta de
“Construir, habitar, pensar”, en su ensayo “¿A
qué se le dice pensar?”, y, de manera destacada
para el motivo que nos ocupa, “…Poéticamente
habita el hombre…” (Heidegger, 1994). Deja
delineada una doble definición sobre lo que
podría ser denominado un habitar fundamental:
1) Un habitar fundamental óntico, como un cierto
tipo de habitar real que proviene de la provincia
(habitar rural) y 2) un habitar fundamental
ontológico, que es parte de las reflexiones
metafísicas en torno al habitar griego (antigüedad
clásica), aspecto destacado en este ensayo.
Estas definiciones y niveles de presencia
(óntico-ontológica) fueron establecidas por
él mismo, identificadas y denominadas de
esa manera en su principal obra Ser y tiempo
(Heidegger, 1949, 15). Son presentadas de
manera especialmente explícita en un pasaje
altamente significativo por haberse escrito en el
contexto de un profundo estudio sobre el sentido
de la metafísica en Kant: “El conocimiento
óntico no puede adaptarse al ente (“los objetos”)
sino cuando el ente se ha manifestado ya como
ente, es decir, cuando se conoce la constitución
de su ser”; se trata, entonces, de lo que denomina
“patentabilidad del ente” (Heidegger, 1996b,
21-22): la cercanía de las cosas con las que
habitamos. Por tanto, el habitar la provincia, el
campo, lo rural, será un habitar óntico; el habitar
lo griego pensado como un pasado acontecido (lo
pretérito: una ‘preteridad’ / Vergangenheit) es,
se trata, de un habitar ontológicoque señala la
esencialidad de lo presente.

civilizatoria, artística, arquitectónica y literaria
que representó la cultura griega clásica. Poemas
como Vocación de poeta, Ánimo de poeta,
Mnemósyne, Germania, Pan y vino, Patmos,
A la fuente del Danubio, Retorno a la patria;
pero, sobre todo, El archipiélago, el Rin, y En
primoroso azul, son destacados y estudiados por
Heidegger con perspectiva ontológico-poética
(Heidegger, 1983).
La obra de Hölderlin ya había sido ensalzada
en la Europa de las décadas de los 20’s y 30’s
en círculos muy cercanos a Stefan Georg.
Considerado como un “genio del corazón” capaz
de convocar a los “filohelenos” y despertar
sensibilidades vinculadas con dimensiones
representacionales llegando a ser considerado
como precursor del simbolismo (Safranski, 1997,
331-332).
Para los estudiosos de su poesía lírica,
Hölderlin mantiene una mirada helenista del
mar, los ríos los astros: Grecia es para él un
“a priori” (Gundolf, apoyado en, Del Corral,
1971, 38). El mar es el centro de su cosmología,
situado entre el éter, el claro del infinito y las
honduras de la tierra. en efecto la interioridad
de su poesía, su poder encantador, conducían
al poder de las profundidades del ser real del
habitante de las polis, del pueblo (Demos), del
río, de la montaña, del archipiélago, del mundo;
como si fuera un testigo de los fenómenos de la
naturaleza en su “nacencia” como una verdadera
“experiencia numinosa del mundo” (Del Corral,
1971, 38). Dioses, paisajes heroicos, ambiente
marmóreo, épica autoconstructiva y pulcritud
lingüístico-poética, son elevados a la mayor
altura idiomática de lo griego y lo germánico.
Excelsitud civilizatoria, excelsitud literaria, y
excelsitud ontológico-poética son personificados
en odas, himnos y elegías a hombres, dioses, y
cultura griegos. Dice en “Archipiélago”:
“Creta aparece y Salamina reverdece/ a la
sombra de los laureles, Cubierta de rayos, /
al alba levanta su testa Delos, la inspirada. /
Tennos y Quíos abundan en racimos purpúreos,
/ y el licor de Chipre mana de los ebrios flancos
/ de las colinas y desde las alturas de Caluria /
los plateados arroyos se arrojan como antaño/
en las aguas antiguas de su padre” (Hölderlin,
1995, 272-73).
Dos ideas destacamos aquí de Hölderlin: la
figura de lo divino (las divinidades, los dioses)
y la figura del retorno (la reconstrucción de la

1. Hölderlin, Exupéry, Bachelard, en la
literatura fundadora del ‘habitar poético'
La construcción del concepto ‘habitar poético’
atraviesa por la obra de pensadores que resultan
fundamentales para su definición. Entre los más
destacados consideramos a tres de sus fundadores
renombrados de los siglos XIX y XX: Hölderlin,
Exupéry y Bachelard, cuyas contribuciones
analizaremos a continuación.
a) Hölderlin, poeta helenista del habitar
Friedrich Hölderlin (Alemania 1770-1843),
fue un rapsoda especialmente destacado por
sus odas y panoramas poéticos sobre la belleza
98

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CONTEXTO

ciudad y el reencuentro con Grecia). La primera
figura, la de las divinidades (los dioses), no es
sino la magnanimidad de lo acontecido en el
mundo de los humanos: lo que sucede en la polis
sucede a escala divina, “la historia es justamente
historia porque se realiza desde los dioses y a
ellos conduce” (Del Corral, 1971, 60). Ver el
mundo religiosamente es para él contemplar los
elementos naturales como dioses. Por ello afirma
otro estudioso de su obra, “Hölderlin es el único
poeta al que se debe creer cuando dice que cree
en los dioses” (Guardini, apoyado en, Del Corral,
1971, 43); Dirá en su poema “Pan y vino”:
“¡Oh dichosa Grecia! ¡Morada de todos los
dioses del cielo! / ¿Es cierto entonces lo que nos
enseñaron en la juventud? ¡Salón festivo cuyo
piso es el mar y tus montes las mesas;/ desde
antiguo trazada para tales solemnidades […].
[…] Sin duda los dioses aún viven, pero
encima de nuestras cabezas, en otro mundo;
allá obran sin cesar, sin ocuparse de nuestra
suerte,/ ¡tanto nos cuidan los inmortales!
Pues a menudo/ un frágil navío no puede
contenerlos, y el hombre/ no soporta más
que por instantes la plenitud divina […]”
(Hölderlin, 1995, 316, 320).
La segunda figura, la del retorno es mucho
más misteriosa y nostálgica, se trata de melancolía
histórico-ontológica por el regreso a una Grecia
cuya preteridad se visualiza en las ruinas de un
pasado ejemplar glorioso por su arte, su vida política
y la poética de su encumbramiento civilizatorio,
pero también es alumbramiento y esperanza
de un futuro posible. Una añoranza ontológica
perceptible en poemas como “Regreso a la patria”,
“El archipiélago”, “Retorno al país, a los míos”,
“El Rin”, “Migración”, todos ellos imbuidos de la
atmósfera del retorno. Dice en “El archipiélago”:
“Di ¿Dónde está Atenas? Tu ciudad amada,
/ oh dios enlutado ¿Convertida en polvo se
hundió con las urnas funerarias de los Maestros
en tus misteriosas orillas sagradas? / […] ¿No
es allá donde se alzaban las columnas y sobre
los techos se veían fulgurar las estatuas de los
dioses? […]
Sin embargo, el pueblo recocía las calles
desiertas/ y los jardines enlutados. Y luego,
en el Ágora/ donde yacían las columnas del
Pórtico y las estatuas/ volcadas de los dioses,
conmovidas sus almas, contentos por su mutua
lealtad, todos / se estrechan la mano para una
nueva alianza […]

Y a la gloria de la madre tierra y del dios de
las olas/ la Ciudad vuelve a prosperar, obra
espléndida/ del genio, fuerte y sólida como los
astros […]” (Hölderlin, 1995, 277, 283, 285).
Es en su poema en prosa “En primoroso
azul…” (In lieblicher Bläue…), tantas veces
evocado y citado por Heidegger, en el que expone
la dupla onto-poiética: el habitar y el medirse con
los dioses. Una asociación metafórico-política
que, sin duda señala una invitación a trascender el
espacio real en dirección de un ‘habitar poético’.
Dice Hölderlin:
“¿Es desconocido dios? ¿Es él revelado
como el cielo? Eso es lo que creo yo. Del
hombre es la medida. Pleno de méritos, mas
poéticamente, habita el hombre en esta tierra”
(Hölderlin, 1958, 417-418).
La consideración acerca de una “pérdida
de dioses” (divinidades) y la necesidad de una
“medida” en relación con ellos es la construcción,
en clave metafísica (ontológica) y poiética
(metapoiética), de una criptografía del discurso del
‘habitar poético que será necesario descodificar
puesto que en ella radica la comprensión del
concepto que estudiamos.
b) Exupéry, poeta del habitar: la monumentalidad
ética y la ciudadela del desierto
El libro de Antoine de Sant-Exupéry (1900-1944)
Ciudadela (Citadelle), iniciado hacia el año
1936 publicado hasta 1948, nació como prosa
poética más bien enigmática. En sus doscientos
diez y nueve capítulos se destacan virtudes del
“habitar”, teniendo como escenario una hipotética
“ciudad en el desierto” bellamente edificada,
bajo principios estéticos pero, sobre todo,
sobre valores éticos que perfilan virtudes como
entereza, sobriedad, mesura, orden y solidez
edificatorias de “reinos utópicos”. Se trata de la
ciudad imaginaria propia de las disposiciones de
un rey que pone toda su riqueza a disposición de
la edificación sin escatimar experiencia, sabiduría
y virtud para levantarla en medio del desierto. Un
constructor de ciudades que ha decidido asentar
los cimientos de su ciudadela y que “ha detenido
su caravana en marcha” para fundar su ciudadela
(1951):
“La virtud es perfección en el estado de hombre
y no ausencia de defectos. Si quiero construir
una ciudad, tomo el hampa y la canalla y las
ennoblezco con el poder. Les ofrezco otras
99

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

embriagueces distintas a la embriaguez mediocre
de la rapiña, de la usura o el estupor. He aquí
que construyen con sus brazos raquíticos. Su
orgullo se transforma en torres y templos y
murallas. Su crueldad se convierte en grandeza
y rigor de la disciplina. Y he aquí que sirven a
una ciudad nacida de ellos mismos y en la cual
se han cambiado en sus corazones. Y morirán en
sus murallas para salvarla. Y no descubrirán en
ellos más que virtudes esplendorosas” (Exupéry,
1951, 33).
Ciudadela es una aventura imaginante que
representa -en el sentido hegeliano de la expresiónun sacudimiento de la “astucia de la razón poética”.
Esto, en el fondo, señala y coloca el problema en
el jalonamiento entre la razón técnica y la razón
poética.4
Edificar en el desierto figura como la escritura
en una hoja en blanco, es una acción intrépida
y a la vez compleja en la más pura reflexión
en torno a una dialéctica propia del Medio
Oriente (nómada): caravana-desierto. Se trata
de aquella oposición levantina que caracteriza
emplazamientos civilizatorios inimaginables a la
“razón técnica”.
Teniendo como referencia la oposición
aldea-campiña (Occidente sedentario) y la
oposición aldea-plantación (Oriente sedentario),
(Echeverría, 2013, 46), la ciudadela imaginaria
de Exupéry mueve y remueve los principios
occidentales de la edificación y racionalidad
tecnológica para abordar el problema edificatorio
desde una translación de la “razón tecnológica”
a la “razón poética”. Se trata del empleo de otros
“materiales edificatorios” de naturaleza poética:
el habitar, la virtud humana, la imagen poética
(acción poética, el poema), la armonía de las
leyes (sociales y religiosas), la significación, el
sentido, la confraternización festiva y la esperanza
(Exupéry, 1951).
En efecto, como ya lo destacó Bollnow,
Exupéry es, después de Hölderlin (dejando la
interrogante de haber precedido a Heidegger),
quien resaltó la importancia del habitar, el
construir, el significar, y, el sentir (aspecto que
Max Scheler denominó ‘ordo amoris’; 1996),
como fundamento y sentido de la casa.

“Porque he descubierto una gran verdad. A
saber: que los hombres habitan y que el sentido
de las cosas cambia para ellos según el sentido
de la casa. Y que el camino, el campo sentido
de las cosas cambia para ellos según el sentido
de la casa. Y que el camino, el campo de
cebada y la curva de la colina son diferentes
para el hombre, según que compongan o no un
dominio” (Exupéry, 1951, 11).
Destaca abierta, claramente y de manera
contundente “le falta a la piedra el alma y el
corazón del hombre” y que solo cuando se
comienza a construir es cuando se comienza a
habitar. Solo aquel que haya emprendido “siete
jornadas hacia la Osa Mayor, habrá comprendido
lo que significa ´habitar’”; habrá conocido lo
que significa “un polo imantado a manera de la
semilla de un árbol”, habrá conocido la relevancia
de lo que es una “línea de fuerza en el silencio” al
comprender que:
“tal amor y no otro, no por rechazo o desprecio
de los otros sino porque el amor, no es una
esencia hallada como objeto entre los objetos,
sino coronamiento de un ceremonial como
lo es la esencia del árbol, el cual domina su
esencial diversidad. Soy la significación de
los materiales. Soy basílica y sentido de las
piedras” (Exupéry, 1951, 215-216).
Así, pues, la ciudad edificable tiene como sentido
principal el “instalar felizmente a los hombres”, al
edificar la ciudad, la ascensión de esas piedras nace
primero de su deseo, y la ciudad está contenida en
él, en la imagen que lleva en el corazón:
“En mi sabiduría, empleo la palabra ciudad,
no me sirvo de ella para razonar, sino para
especificar simplemente todo lo que ella carga
en mi corazón y que la experiencia me ha
enseñado y mi solicitud en sus callejas y la
partición del pan en sus moradas y su gloria de
perfil en la llanura y su orden admirado desde
lo alto de las montañas. Y muchas otras cosas
que no sé decir o en las cuales no pienso en
este momento” (Exupéry, 1951, 43).
En su edificación poética, bajo la figura
literaria de un “gendarme”, rigen la ley del
orden ético, estético y social de la armonía. Así,
costumbres, dogmas y códigos se hacen resonar

4

Nosotros empleamos la distinción entre “razón estética” y “razón poética” (Véase Labrada, 1992), tomando en consideración que, de
acuerdo con las revisiones de los autores consultados en este estudio, principalmente Bachelard, la poética (la dimensión de lo poético), es
un contrasentido de la “razón”, es, en buena medida, su negación. No asumimos la denominación de “razón poética” y empleamos, en su
lugar, la “razón estética”.

100

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CONTEXTO

con coherencia eco y reverberación las cosas entre
sí. El resultado: “conozco hombres justos, no la
justicia. Hombres libres, no la libertad. Hombres
animados por el amor, y no el amor. Lo mismo
que no conozco ni la belleza ni la dicha, sino
hombres dichosos y cosas bellas (Exupéry, 1951,
207). Si el “centinela” -esto es, la perseveranciase cansa de vigilar el horizonte y se duerme, “la
ciudad muere” (Exupéry, 1951, 226).
Una clave fundamental de Exupéry en su
Ciudadela consiste en el paso de la edificación
técnico-material, a la dimensión ético-poética,
superando el nivel de lo político. Construir ciudadela
es, hacer de la virtud un acto edificatorio, y todo
acto se convierte en poema. Veamos:
“Sólo puedo ensayar en ti mi dominio. Y por
esto creo en los actos. Pues los que distinguen
el pensamiento de la acción me han parecido
siempre pueriles y ciegos […].
Y la imagen del poema no reside ni en la
estrella, ni en la cifra siete, ni en la fuente, sino
solamente en el nudo que fabrico al obligar a
mis siete estrellas a bañarse en la fuente […].
Porque la creación es de distinta esencia que el
objeto creado al que domina; no deja huellas
en los signos. Y el creador se evade siempre
de su creación. Y la huella que deja es lógica
pura […].
El poema mismo no es ni regalo ni provisión,
sino superación de ti mismo; puede suceder
que no te sientas ligado por la gracia del
gesto” (Exupéry, 1951, 85, 103, 110, 145).
El habitar, la virtud, el acto edificatorio y
la dimensión poética, son los materiales de la
edificación de la ciudadela erigida en el desierto.

fundamentales de la filosofía de las ciencias, que
ha seguido tan claramente como ha podido el eje
del racionalismo activo, el eje del racionalismo
creciente de la ciencia contemporánea, debe
olvidar su saber, romper con todos sus hábitos
de investigación filosófica si quiere estudiar
los problemas planteados por la imaginación
poética” (Bachelard, 2001, 7).
Autor de obras como El compromiso racionalista,
escribió libros como El agua y los sueños o El aire y
los sueños, obras ensayísticas altamente vinculadas
con la dimensión poética (elementos de la materia
y cosmogonías intuitivas), Bachelard reconoce
su apego a una marcada “prudencia científica”,
aspecto que de acuerdo con ese reconocimiento,
no le fue suficiente para fundar una ‘metafísica
de la imaginación’ en vista de que tal actitud es la
negación a “obedecer a la dinámica inmediata de
la imagen” (Bachelard, 2001, 9). De esta primera
anotación surge una pregunta-clave: ¿Reflexionar
sobre una ‘poética del habitar’, sobre una ‘poética
del espacio’ o de una ‘poética en general’ requiere
o, incluso, exige un alejamiento, si no es que un
“abandono del racionalismo activo”, proveído
por la filosofía o la ciencia occidental? ¿Cuál
es la dimensión, el ámbito o el “reino” lógico,
epistemológico, fenomenológico o semiológico
del que proviene la poesía y la poética del habitar?
Tales interrogantes son dignas de reflexión
porque su acuciante respuesta nos coloca en la
dimensión del arte, en el carácter semiológico
de la poética (la poesía, el poema y el poetizar),
en la dimensión del sentido (significación), la
finalidad (thelos) de su creación y su surgimiento.
Aspectos que otorgan fundamento de todo acto,
instrumento, y creación poéticos.
Bachelard continúa su argumentación afirmando:
“Es, pues, en la inversa de la causalidad, en
la repercusión, en la resonancia […], donde
creemos encontrar las verdaderas medidas del
ser de una imagen poética. En esa resonancia,
la imagen poética tendrá una sonoridad de
ser. El poeta habla en el umbral del ser. Para
determinar el ser de una imagen tendremos
que experimentar, como en la fenomenología
de Minkowsky, su resonancia” (Bachelard,
2001, 8).
Su Poética del espacio es una obra y una
reflexión consciente y marcadamente colocada en
el campo de la fenomenología de la imaginación
y, además, de la imagen. “La imagen, en su
simplicidad, no necesita un saber”. Más que

c) Bachelard y la poética del espacio
Gaston Bachelard (Francia, 1884-1962), filósofo
cinco años mayor que Heidegger, fue el primero
en desarrollar explícitamente un ensayo completo
sobre una Poética del espacio’ [1957]. Es más
que evidente que, sin declararlo, efectuó una
aproximación a los esbozos delineados por el
filósofo alemán abiertamente vinculado al ‘habitar
poético’. Su comprensión sobre ello establece un
peculiar punto de partida que señala un necesario
alejamiento del racionalismo filosófico occidental
que lo caracterizó durante su vida intelectual
especialmente destacada:
“Un filósofo que ha formado todo su
pensamiento adhiriéndose a los temas
101

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

una “fenomenología del espíritu, se trata de una
“fenomenología del alma”. Coincide totalmente
con Pierre-Jean Jouve al afirmar que “La poesía es
un alma inaugurando una forma”, un proceso en
el que la conciencia y la sensibilidad son capaces
de incursionar en la esfera de la “sublimación
pura” (Bachelard, 2001, 11). Destaca con
especial realce, tal como lo señala Bollnow con
especial énfasis, que “la esencia total del hombre
está determinada a partir del habitar”, vista desde
la importancia de la casa (Bollnow, 1969, 120):
“Nos haremos sensibles a la doble polaridad
vertical de la casa [como ser vertical y como
ser concentrado], si nos hacemos sensibles a la
función de habitar, hasta el punto de convertirla
en réplica imaginaria de la función de construir”
(Bachelard, 2001, 49). “Casa y universo” guardan
una relación cosmológica en la que la primera
representa una morada de inmensidad: “la casa
conquista su parte de cielo. Tiene todo el cielo por
terraza” (Bachelard, 2001, 85). “La casa es nuestro
rincón del mundo. Es nuestro primer universo”.
Se tratará de una demostración de que la casa es
uno de los mayores poderes de integración para
los pensamientos, los recuerdos y los sueños del
hombre” (Bachelard, 2001, 36). Casa y universo
guardan la más interminable de las dialécticas
(Bachelard, 2001, 35). Su dialéctica de la choza y
el castillo, resulta una parodia de la dialéctica del
señor y el siervo, de Hegel (2006, 84-85). De uno
a otro mundo, de una a otra morada, van y vienen
los sueños. “Descendemos para habitar junto a
la tierra, en el suelo de la cabaña y después, con
algunos castillos de España, querríamos dominar
el horizonte” (Bachelard, 2001, 96).

de Hölderlin con su crítica de la modernidad (de
su ciencia, su técnica y la pérdida de sus dioses/
desdeificación, entre otras); el empleo de un
metalenguaje que connota la relación dioseshombres con la política elevada al rango de ars
poética; una analogía entre un ars poética y una
poética del habitar: bajo la pregunta ¿qué es el
‘habitar poético’ visto desde la poética misma, el
poetizar y el poema?
El ‘habitar poético’ tiene un alto grado de
similitud vinculante entre la poética y lo político.
Llegado a este punto, las connotaciones del
estudio del ‘habitar poético’ exhiben el referente
y el contexto del que forma parte: la modernidad,
su necesidad antisistémica, su marcado contenido
de utopía y su esperanza. Aparece en el horizonte,
entonces, la relación crepuscular como encuentro
del habitar político (colectivo) en el plano de la
máxima utopía del ‘habitar poético’: el ‘ethos
poiético’.
Descodificar, discernir, reflexionar, imaginar
y estructurar racionalmente las condiciones de
su existencia son tareas que se desprenden de
una interpretación mesurada entre lo posible y lo
imposible, entre la realidad y la utopía, de lo que
se avizora en el horizonte de una argumentación
hipotética en vías de construcción.
a) Semantización y codificación de la ‘poética’
del habitar
Lo primero que debe reconocerse es la dimensión
a gran escala de metasignificación que, sin
excepción, los autores fundadores del concepto
en estudio emplearon en su enunciaciónconnotación otorgándonos la necesidad de su
interpretación-descodificación. El nacimiento
de su creación es, ha resultado a la vez, la
codificación y el encriptamiento de su sentido y,
a propósito de éste, la semantización semióticofilosófica de su dimensionamiento. El ‘habitar
poético’ es metáfora y es metasignificación que
rebasa las esferas de las que partió, puesto que su
sentido está más allá de la metafísica y sobrepasa
los límites de lo ontológico hacia las dimensiones
de lo poético, puesto que, como frontera del arte,
contiene un ingrediente que lo vuelve altamente
complejo: la dimensión de lo político, pero
elevado al plano de lo poético, esto es: lo político
como arte.
En ningún momento olvidamos la crítica
de Walter Benjamin al fascismo al señalar, sin

II. Poética del habitar: metasignificación de lo
poético y metapolítica
La interpretación del ‘habitar poético’ invita a
pensar en una conjunción de las herramientas
lógicas, epistemológicas, filosóficas, semióticas,
estéticas, que permitan acceder a la delimitación
de los campos y ámbitos temáticos que se abren
mediante su auscultación. De acuerdo con ello,
conducimos la reflexión hacia el ejercicio de
la interpretación (hermenéutica, semiótica y
poético-política) sobre el ‘habitar poético’.
Afloran un conjunto de necesidades tale
como: la definición óntico-ontológica del habitar;
la relación ontológica entre el construir, habitar
y pensar; la ubicación de la relación de la poesía
102

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

equivocarse, mediante su conducción totalitaria,
manipuló la “estetización de la política” como
una senda comunicante hacia la “guerra” y, de ahí,
a la estetización de la guerra: la guerra es bella
(la estetización de la muerte: la arquitectura de la
muerte; la estetización del crimen, etcétera). Su
Tesis XIX, termina reivindicando la “politización
del arte”, un paso anterior –según veremos- a la
poetización (estetización/ “artistización”) de lo
político, pero en una fase no-capitalista (2003,
96-99).
En esa toma de conciencia, nuestro punto de
partida aclaratorio comienza con la delimitación
del ‘habitar poético’ pero, ahora, dentro del
campo de la poética en general, su distinción con
la poesía (ars poetica), el poetizar, y el poema
propiamente dicho (ubicado en el campo de la
creación de poemas).

partes son necesariamente seis: “el argumento,
los caracteres, la elocución, la manera de pensar,
el espectáculo, y la composición musical”
(Aristóteles, 2021, 49). Se trata de un texto
taxonómico e, incluso, prescriptivo de un estudio
acerca de lo que denomina “artes imitativas”.
El poema aparece, entonces, como “narración
poética”, bajo una trama constituida por sus
partes componentes: prólogo, episodio, éxodo, y
parte coral (Aristóteles, 2021, 61).
En tiempos más recientes, para Paul Valéry,
por ejemplo, la poesía es definida por él como
la expresión de lo inexpresable, que posee la
naturaleza de la energía y que contiene las
emociones humanas:
“Aquello que tiene por objeto especial, por
dominio verdaderamente propio, la expresión
de lo que es inexpresable en las funciones
finitas de la palabra. El objeto de la poesía
es aquello que no tiene un único nombre. La
sensualidad del lenguaje.
Es el intento de representar por medio del
lenguaje articulado esta cosa o aquella, que
trata oscuramente de expresar las emociones”
(Valéry, 1995, 76).

La poética: dimensión general de lo poético
Entendida aquí la poética como la dimensión de
lo poético, como una esfera cuya expresión no se
encuentra en el campo de la filosofía, la ciencia,
la técnica (incluso, de elaboración de poemas),
sino más allá de la “verdad” de ellas. Es una
dimensión que, de acuerdo con lo señalado por
los autores estudiados, trasciende el plano de la
existencia de lo “real” y de lo entitativo (el ente,
la cosa, la objetualidad).

El poema
Para Valéry el poema, representa una “fiesta
del intelecto”, aquello que está constituido
“sólo por elementos bellos”; “es el resultado de
la multiplicidad, de la no-uniformidad de los
significados, o más bien, de los efectos de un
signo”; es la idea de un pensamiento perfecto,
aunque no sea un verdadero pensamiento, una
convención que devuelve al objeto lo que éste
tiene de pasajeramente eterno:
“El poema es un discurso caracterizado por el
valor comparable y continuo del sonido y del
sentido, mediante el arte de hacer converger
en el mismo objeto estímulos muy diferentes.
De ahí resulta una definición de ese objeto:
aquello que pueda ser creado y acrecentado
por estos medios, a condición de que sean
empleados casi simultáneamente” (Valéry,
1995, 66-67).
El poema mismo, en Exupéry, no es ni regalo
ni provisión, sino la superación de uno mismo;
la imagen creada en el poema no reside “en la
estrella”, ni en la cifra siete (de las siete estrellas
de la Osa Mayor), sino solamente en “el nudo que
fabrico al obligar a mis siete estrellas a bañarse

La poesía
Desde una lectura de la Poética, Aristóteles
señala el siguiente comienzo: “Para tratar de
la poética [poiesis], tanto de la poética en sí
como de sus diferentes especies” (Aristóteles,
2021, 33). Tal expresión permite comprender,
al igual que el texto en su conjunto, que por
poética [poiesis] se entiende aquí a la poesía,
como un arte mimetístico cuyos vínculos e hilos
conductores forman parte de lo que hoy nosotros
llamamos “arte de la representación” (teatral, el
teatro) denominada por él imitación [mímesis] de
diferentes especies: epopeya, tragedia, comedia,
ditirámbica, además de la eulática (empleando el
sonido de una flauta) y la citarística (empleando el
sonido de una cítara). Bastaría con dar una mirada
a su análisis de la poesía trágica, esto es, a las
partes de la representación teatral (imitación) de
una tragedia, para darnos cuenta de que su obra
es la de un erudito del teatro griego clásico. Tales
103

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

en la fuente”; así, “crear –al poema– es crear al
ser, y toda creación es inexpresable”; en ello el
lenguaje, es “la escala del árbol” (Exupéry, 1951,
85, 110, 111).

los astros; para el hombre cuentan ante todo la
tensión de las líneas de fuerza, es decir, el sentido
de sus acciones, pues el creador o el poeta no es el
que inventa o demuestra, sino aquel que impulsa
a realizarse (Exupéry, 1951, 97, 159, 166).
“He visto a mi geómetra enamorado de las
estrellas. Él transformaba en ley para el
espíritu un hilo de luz. Era vehículo, vía y
pasaje. Era abeja de una estrella florida de
la que hacía su miel. Lo he visto morir feliz
a causa de algunos signos y figuras en los
cuales se había transmutado. Así el jardinero
de mi jardín que hizo abrir una nueva rosa.
Un geómetra puede faltar a las estrellas. Un
jardinero puede faltar al jardín. Mas tú no
careces ni de estrellas, ni de jardines, ni de
redondos cantos dorados en los labios de los
mares” (Exupéry, 1951, 238).
Finalmente, cabe la distinción sugerida por
Valéry en relación con la diferencia entre los
“hechos poéticos” y lo que denomina “arte
poético”:
Un hecho, acontecimiento u objeto poético es
todo suceso, impresión excitante que actúa por
sí misma induciendo a la producción de energía
libre sin determinar una necesidad precisa, una
acción inmediata y sin provocar un proyecto,
un deseo (distinto al de conservación, fijación,
aprehensión). El arte poético tiene por objeto
producir, provocar, preparar o aislar los hechos
poéticos. Además, un estado poético, es todo
estado que se caracteriza por una producción de
energía, dando a las cosas ese valor.

El poetizar
En su argumentación ontológica el poetizar,
aparece definido en Heidegger como una
capacidad fundamental del habitar humano.
Poetizar es el acto de habitar propiamente dicho:
“El hombre es capaz de poetizar según la
medida en la que su esencia está apropiada
a aquello que por sí mismo tiene poder sobre
el hombre y que por esto necesita y pone
en uso su esencia. Según la medida de esta
apropiación, el poetizar es propio o impropio”
(Heidegger, 1994, 177).
Ser poeta es poetizar, y, además de hacer
poemas, el poeta vive como poeta con la poesía
y con el lenguaje poético. En Exupéry, poeta del
habitar, aparece en su Ciudadela, como en la
filosofía ontológica de Heidegger, esa nombrada
y maravillosa relación entre la divinidad, el
habitar y el lenguaje de los actos poéticos:
“Cuando la verdadera riqueza y divinidad del
hombre no es ese derecho a la referencia del
diccionario, sino el sacar de sí, en su esencia,
eso que precisamente no hay palabra para
decirlo, pues de lo contrario no me enseñarás
nada o necesitarías más palabras que granos de
arena hay a lo largo de los mares” (Exupéry,
1951, 109).
El Poeta

b) Metasignificación-descodificación del
‘habitar poético’

En el contexto de su Poética, para Aristóteles la
función del poeta no es narrar lo que ha sucedido,
sino lo que va a suceder, y lo posible, conforme
a lo verosímil y lo necesario (Aristóteles, 2021,
55). Para Valéry el poeta es quien busca el verso
mágico, cuyo sentido le resulta misterioso, y
que luego, al igual que el verso, se conserva y se
repite; el poeta no tiene por objetivo comunicar
un pensamiento, sino hacer nacer en otro el estado
emotivo que conviene a un pensamiento análogo
al suyo (Valéry, 1995, 69-70).
Para Exupéry, el poeta cobra otro sentido,
el poeta es el hombre mismo, puesto que, como
creador, no es el que inventa o demuestra, sino
aquel que impulsa algo a realizarse; el hombre
es aquel que escribe poemas y aprende a leer

Una vez revisadas las fuentes (creemos que
medidas y lo suficientemente expuestas) de
las que proviene la codificación del ‘habitar
poético’, esto es, las ideas centrales de Hölderlin,
Heidegger y Exupéry en torno a los dos
elementos que componen el concepto (el habitar
y lo poético), consideramos apropiado establecer
los nexos necesarios para la descodificación de
su metasignificación para, por último, mostrar
resultados tentativos y establecer líneas que
permitan investigaciones futuras en torno
a la evolución del concepto que revisamos,
así como sus implicaciones epistemológicas
(investigaciones en y de diferentes campos
científicos), sus limitaciones y requerimientos.
104

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Los elementos que se señalan a continuación no
son necesariamente fenómenos, temas o problemas
cuya exposición deba ser agotada en esta exposición,
lo cual resulta imposible. Dentro de sus límites, lo
posible consiste en su visualizar e identificación en
el horizonte abierto por esta temática.
Otro aspecto clave de este ejercicio de
descodificación es el necesario “regresosalida” del campo de lo estético (arte y poesía
como campos o territorios epistemológicos
de lo poético), hacia las ciencias sociales y
humanidades (la ciencia y la filosofía). Para
ello es preciso hacer patente la posibilidad de
apuntar hacia su sustentación mediante la(s)
argumentación(es) en autores no necesariamente
coincidentes con la orientación de las fuentes
destacadas en esta investigación, sobre todo con
la metafísica ontológica de Heidegger, dado ese
halo de misterio con que con frecuencia envolvió
sus ensayos filosóficos, aspectos que nos facilita
el hecho de habitar el siglo XXI mirando el
tiempo del que procedemos.

metafísico mismo, y, aunque abordado desde éste,
es embozado bajo el antifaz del “medirse con los
dioses”, en presencia del Quatriparti, Las Cuatro
Partes (Geviert): el cielo la tierra, las divinidades
y los hombres. Benjamin, desde la reivindicación
de una sociedad comunista, denominada también
“las fuerzas constructivas de la humanidad”,
le responde al totalitarismo fascista nazi con la
“politización del arte”.
Consideramos trascendente destacar que esta
identificación y toma de consciencia teóricohistórica es indispensable en el emplazamiento
de un determinado ‘habitar poético’ puesto
que, históricamente, como lo hemos elucidado
antes, con Bachelet, lo poético estaría precedido
por la negación de lo político, y lo antecedería
históricamente.
Si un ‘habitar’ se pretendiese ‘poético’,
debería estar sustentado por una sociedad cuyas
condiciones políticas propiciaran tal forma de
existencia social. Por tanto, hacer de lo político
un arte (el arte de la convivencia, la socialidad
comunitaria, la fraternidad, etc.), esto es, una
estetización (“artistización”) de lo político en
todas sus expresiones, una edificación artística de
lo humano, lo que presupone la negación de las
fuerzas y condiciones obstáculos de la libertad
(superación de los lastres del capitalismo),
amerita una definición (por lo menos en negativo)
de la vida colectiva, isonómica y comunitaria,
alternativa a la socialidad contemporánea
(Benjamin, 2003, XIX: 96-99).

i) El ‘habitar poético’: poética del habitar
Lo que hemos destacado como concepto
‘habitar poético’ apunta hacia la expansión de
su significación (a la que podríamos denominar
“llana” o “literal”), en vista de que el término
“poético” alude a una dimensión: la dimensión
poética, evocada también al decir “lo poético”
mediante el empleo de la expresión “poética”
o simplemente al decir “poética”. No se trata,
como revisamos en Aristóteles de una traducción
(acepción superficial o posible) de poiesis, como
“poesía”, aspecto que dejaría trunco el sentido
amplio y abierto de poética. Dicho de manera
apropiada: el ‘habitar poético’ es la conducción
del ‘habitar’ hacia la dimensión de lo poético (la
poética).

iii) El ‘habitar poético’ como necesidad
contrasistémica (revolución total y derecho a la
ciudad)
El ‘habitar poético’ tiene muchas más
implicaciones de las que podría ofrecer una
comprensión positivista, inmediatista, literal y
puramente técnica de la expresión, pues sugiere,
por un lado, una visualización contrasistémica del
presente y, por otro, la creación proyectual de un
imaginario político futuro de una modernidad no
capitalista alternativa.
En la primera visualización “la historia se debe
cepillar a contrapelo” ─para usar una expresión
más de Benjamin─ (2005, 22), cuya implicación
profunda nos conduce a la destrucción-producción
de códigos contraculturales al capitalismo (de
todo el mundo de la vida: de la civilización
material en su conjunto y del conjunto de todos

ii) El ‘habitar poético’ como estetización de
‘lo político’
Hemos señalado, a propósito de Walter Benjamin
─y del traspié de Heidegger en la política al
aceptar el rectorado de la universidad de Friburgo
en 1933─, que la dimensión de lo político
aparece soterrada una y otra vez en el discurso de
Heidegger, y metamorfoseado bajo la figura de lo
poético (el poetizar, el poeta, y el lenguaje poético),
si no es que también desde el discurso ontológico105

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

los códigos lingüísticos y no lingüísticos que
configuran la modernidad contemporáneas),
lo cual nos traslada a la necesaria por Lefebvre
llamada “revolución total” (revolución urbana,
revolución del espacio, derecho a la ciudad,
contraespacio, etc.), (2013, 448).
En la segunda visualización, la del futuro,
lo que se podría visualizar sería un resplandor,
en verdad, inimaginable de una totalización
del arte, de lo que nosotros denominamos una
metapolítica, esto es, una sociedad y una realidad
cultural edificada más allá de la superación de la
política y de lo político en su conjunto, lo cual
nos traslada al campo y dominio de la utopía.

o eticidad poética, cuyo fundamento encontraría
su cimiente en la estetización de la socialidad, la
isonomía, la democracia, la politización del arte,
la edificación artística de la civilización material
y el acto artístico como modo de cohesión social.
v) Habitar poético y deconstrucción sistémica:
utopía, esperanza
El ‘habitar poético’, como podemos ver, tiene
implicaciones de distinta índole: política,
histórica, geográfica, antropológica, filosófica,
literaria, etcétera. Desde luego, amerita
una deconstrucción mucho más detenida
y pormenorizada que permita, una visión
suprasistémica. Nos conformamos, por ahora,
con una progresiva profundización y un atisbo
que nos permita conducir las demarcaciones
topológicas y praxiológicas derivadas de la
imaginación creativa (por no decir poética)
mientras la “revolución total”, “la revolución del
espacio”, la “revolución urbana” (Lefebvre), la
“sociedad política”, se da, se organiza o se realiza.
Debemos contribuir creativamente mientras el
futuro nos sorprende.
Tal sociedad y sus respectivos modos de
habitar, por aún no existir, caen necesariamente
en el campo de la utopía y, como posibilidad
real, en el terreno de la esperanza. Preferimos
entender la utopía -con Bloch- como un principio
(de mundo), como un todavía-no acontecido
(Bloch, 1975, XV) que, por tanto, se encuentra en
proceso de construcción, en el caso de un ‘habitar
poético’, de un modo de habitar la realidad
que atraviesa por un proceso histórico-político
cada vez más democrático y equitativo. Las
sociedades rurales, sobre todo en esos territorios
de alejamiento geográfico y “atraso civilizatorio”,
con frecuencia iluminan la vida social dando
lecciones de vida comunitaria que en las ciudades
resultan inimaginables. Se vuelven iluminaciones
culturales contrasistémicas y luces que ilustran la
vida social como iluminaciones de esperanza.

iv) El ‘habitar poético’: como poética del habitar
es una metapolítica del habitar
El ‘habitar poético’, es el habitar llevado a su
dimensión poética, la dimensión de lo poético.
Esto en términos civilizatorios es, tiene como
proceso lógico-histórico, la superación de lo
político. Pero, tal superación de lo político tendría
como condición, en primer lugar, un régimen
colectivo de la sociedad económica (capitalismo
cuasi-democrático); en segundo lugar, una
sociedad democrática o sociedad política (nocapitalista); en tercer lugar, una sociedad poética
(post-política y postcapitalista).
Una sociedad meta-política, es una sociedad
política que ha transitado del régimen político a
otro cuya negación de lo político debe conducir
a una sociedad basada en la poética del habitar,
una sociedad post-política o metapolítica.
Es claro que una “razón poética” que “se
piensa a sí misma” o tenga la capacidad de
imaginar un horizonte poético, debe transitar
por los imaginarios políticos factibles y
posibles. Por ahora solo contamos con que la
existencia de un “socialismo real” con todas sus
pesadumbres y deslealtades al socialismo teórico
o socialismo científico, fue capaz de atisbar en
una Modernidad alternativa no-capitalista y,
hasta hoy, no disponemos de la visualización,
en su totalidad, de sociedades alternativas. Sin
embargo, mediante esa experiencia históricopolítica y la sociedad edificada por los griegos de
la época clásica y su panorama de una sociedad
ejemplar en la infancia de la civilización, es
posible visualizar breves destellos de lo que podría
ser una sociedad-poética. Sin duda basada en lo
que proponemos denominar un ethos-poiético,

“…cántame, encántame con el crecer de la
larva de las tinieblas, allí donde comienzan
a despuntar el agujero de las ventanas,
el alto brillo de las embarcaciones del
tiempo, todo lo que aman los hombres y
las mujeres unidos muy ardientemente, y
lo que yo solo, pobre habitante perdido
en la sala de una esperanza que nunca se
106

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

supo limitar, puede desear para acallar sus
pensamientos tristes”.
Pablo Neruda, “El habitante y su
esperanza” (1977, 20).

(encriptamiento) de la dimensión de lo político y,
en Hölderlin, es la visión político-poética de las
polis de la Grecia clásica.
La exégesis del Poetizar nos conduce, en
primer lugar, al acto humano de dimensiones
excelsas porque en la acción se han plasmado las
leyes de convivencia y se ha instaurado, mediante
la praxis, la virtud humana de dicho acto que es
por esencialmente social. Resulta una categoría
y, a la vez, una metáfora sobre la acción humana
que envuelve a todo acto individual y colectivo,
asociando la poesía, el poema y el lenguaje
poético a una dimensión ontológica: la dimensión
de lo poético. El tratamiento explícito de Gaston
Bachelard acerca de una “poética del espacio”
(1957) abrió la posibilidad y vino a confirmar
la asociación de esta temática esbozada por
Hölderlin, Heidegger y Exupéry, constituyendo
un puente vinculatorio entre ciencias sociales,
filosofía, literatura y la diversidad de las artes,
especialmente las artes del espacio: la danza, la
escultura, y, principalmente, la arquitectura.
En la cultura, la vida, las ciencias y las artes
contemporáneas la descodificación del ‘habitar
poético’ implica una interpretación a contrapelo
(desconstrucción-descodificación) de la realidad
histórica contemporánea que apunta hacia una
visión antisistémica, metapolítica y postcapitalista
de la sociedad a modo de una modernidad utópica
no-capitalista. Así, El ‘habitar poético’ en y para
nuestro tiempo presente y venidero tiene, como
figura praxiológica, un modo de conexión con la
dimensión utópica de lo humano delimitado por
la estetización de lo político, la revolución del
espacio y la revolución de la cultura y, dicho de
manera completa, la revolución total expuesta
ya por Henri Lefebvre (2013) y que nosotros
denominamos ethos poiético. C

Conclusiones
Poniendo el acento en la dimensión historiográfica,
el ‘habitar poético’ es un concepto en construcción
que parte de la poesía helenística de Friedrich
Hölderlin (1770-1843), y que el filósofo
Martin Heidegger (1889-1976) incorporó en su
metafísica-ontológica desde los años 30s del siglo
XX. Constituye la dupla teórica: ‘el habitar’ y
‘lo poético’, asociadas en el plano ontológico (el
plano o nivel de la edificación de mundo) con
el construir y el ser en general. Es a Hölderlin
a quien se debe la expresión “…poéticamente
habita el hombre…”. Forma parte del poema “En
primoroso azul”, escrito hacia 1800 y publicado
en 1830. A mediados de los años 20’s del siglo
XX, fue difundida en Alemania la poesía de este
importante poeta por el círculo de Stefan George
y en especial por Norberth von Hellingrath, por lo
que, durante los años 30’s ya del siglo XX, cuando
Heidegger se encuentra con la obra de Hölderlin,
había un surgimiento de su obra poética, solo
difundida antes por Nietzsche y Dilthey a fines
del siglo XIX.
La relevancia de la noción del ‘habitar’,
primero, y su dimensión ‘opoética’, después,
fue retomada ya en la década de 1930, en que
Heidegger la difunde a través de su propia obra
en su principal obra Ser y tiempo (1927) en que
fundamenta ontológicamente el concepto de
“habitar” vinculándolo con el concepto de “ser”,
fundamentado también en su ensayo “El origen
de la obra de arte” (de 1935). Con la publicación
de su libro Conferencias y artículos (1954)
donde aparece su ensayo “… Poéticamente
habita el hombre…”, totalmente vinculado con
el sentido primigenio del poema de Hölderlin.
Ese es, en verdad, la confirmación del nacimiento
de la ontología del “habitar poético”. Las
investigaciones sobre el ‘habitar poético’ deben
incluir, sin duda, el estudio concienzudo de La
Ciudadela (1936), de Exupéry, libro sin el cual la
poética del habitar quedaría incompleta.
Desde su origen, más como una noción
que como un concepto, nació asociado
metafóricamente al “medirse con los dioses”
que, en Heidegger, se trata de un embozamiento
107

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

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108

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Factores, dimensiones y variables determinantes en
la calidad del espacio público abierto. Aporte desde la
literatura científica (2009-2020)
Factors, dimensions and variables determinant in the quality of open public
spaces. Contribution from the scientific literature (2009-2020)
Recibido: junio 2023
Aceptado: noviembre 2024

Gabriela Naranjo Serrano1
Gabriela Mejía Gómez2
Javier Benavides Álvarez2

Resumen

Abstract

Varios estudios han demostrado que la buena calidad
de los espacios públicos abiertos (EPA) es fundamental
para garantizar su uso, el aumento de frecuencia de
visitas e influir de manera positiva en la percepción
de los usuarios. Por ello, resulta preocupante que
cada vez se preste más interés a los índices que
permiten cuantificar los metros cuadrados de este
bien ciudadano, dejando de lado las condiciones que
permiten medir si estos metros son eficientes para su
uso correcto. En este artículo buscamos aportar, desde
la revisión de literatura científica, a la sistematización
de información relacionada a los factores, dimensiones
y variables que determinan la calidad de los EPA,
contenida en los artículos publicados en bases de datos
desde el año 2009 al 2020. Los resultados evidencian
que la dimensión de características físicas es la más
recurrente en los estudios, mientras que las variables
relacionadas a la inclusión son las menos evaluadas.
Los estudios de calidad pueden utilizar instrumentos
de evaluación cuantitativa, cualitativa o mixtos. Se
evidencia, además, que existen pocos estudios sobre
este tema a nivel latinoamericano y que la mayoría se
han realizado en países asiáticos y europeos.

Several studies have shown that the good quality of
open public spaces (EPA) is essential to guarantee
their use, increase their frequency of visits and
positively influence the perception of users. For
this reason, it is worrying that an increasing interest
is being paid to the indexes that make it possible
to quantify the square meters of this public asset,
leaving aside the conditions that make it possible to
measure whether these meters are efficient in their
use. In this article, we seek to contribute from the
review of scientific literature to the systematization
of information related to the factors, dimensions and
variables that determine the quality of the EPAs,
contained in the articles published in databases from
2009 to 2020. The results show that the dimension of
physical characteristics is the most recurrent in the
studies, while the variables related to inclusion are the
least evaluated. Quality studies can use quantitative,
qualitative, or mixed assessment instruments. It is
also evident that there are few studies on this subject
at the Latin American level and that most have been
carried out in Asian and European countries.

Palabras Clave:

Keywords:
quality of open public spaces; dimensions,
factors and variables; literature review

Calidad de espacios públicos abiertos; dimensiones,
factores y variables; revisión de literatura

1

Nacionalidad: ecuatoriana; adscripción: Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; Ph.D Proyectos Arquitectónicos; email:
mgnaranjo@puce.edu.ec; ORCID: 0000-0003-0570-7446
2
Nacionalidad: ecuatoriana; Adscripción: Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; Doctora en Sostenibilidad Urbana y
Regeneración Urbana por la Universidad Politécnica de Madrid, España; email: gmejia966@puce.edu.ec; ORCID: https://orcid.org/00000002-6473-1641
3
Nacionalidad: ecuatoriano; Adscripción: Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito; posgrado en arquitectura; email:
jebenavides@puce.edu.ec; Orcid 0009-0006-0846-67122

109

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Introducción

a cabo en la búsqueda sistemática y análisis
de literatura científica para brindar una mirada
extensa sobre todos los factores, dimensiones y
variables que distintos autores han considerado
en sus estudios al medir la calidad del espacio
público abierto, presentando las coincidencias más
importantes.
Los conceptos base y definiciones son
presentados en la primera parte de este artículo.
La segunda parte describe la metodología de
revisión de literatura y protocolo empleados para
la realización de este estudio. En el apartado de
resultados y discusión presenta una ilustración que
resumen de manera gráfica los resultados obtenidos
y, finalmente, se presentan las conclusiones y
recomendaciones para futuros trabajos.

Los espacios públicos abiertos (EPA) juegan
un rol fundamental en la calidad de vida de los
habitantes de las ciudades, pero no basta con
contar con este tipo de espacios, sino que se
requiere que estos sean usados y generen vínculos
para su apropiación.
Se ha demostrado que los EPA influyen de
forma positiva en la salud física, mental, en
mejorar los niveles de estrés de las personas,
como dinamizadores del medio urbano, aportan
beneficios económicos y sirven como espacios
de esparcimiento y encuentro ciudadano (Cilliers
&amp; Timmermans, 2016; Heffernan et al., 2013;
Mehta, 2014).
Varios son los índices y estándares que
actualmente permiten contabilizar el espacio
público abierto y su suficiencia o déficit en las
áreas urbanas, pero se requieren de estudios
mixtos que permitan no solo comprender una
dotación de metros cuadrados, sino si estos
metros cuadrados son efectivos en su uso. Por lo
tanto, conocer la calidad de los EPA es de vital
importancia para comprender la dotación efectiva
de estos en la ciudad.
Este trabajo resume la revisión de literatura
especializada, enfocada en descubrir qué factores,
dimensiones y variables determinan el éxito o
fracaso de un espacio público abierto, y, por lo
tanto, cuáles son los más utilizados para medir
la calidad de los EPA, independientemente de su
contexto o lugar. Estos aspectos son importantes
para la comprensión de la percepción y la calidad
del EPA por el rol de este en la ciudad y en la
sociedad. El protocolo utilizado para la selección
de artículos consistió en tres pasos: título relevante,
resumen que sintetice hallazgos relacionados
con aspectos de calidad de los espacios públicos
abiertos y definición de los 17 artículos revisados
en su totalidad y sistematizados.
Este trabajo se desarrolló a partir de dos
preguntas de investigación: ¿Qué factores
intervienen en la percepción de un espacio
público?, y ¿Qué variables se relacionan con
el éxito o fracaso de los espacios públicos
abiertos? Pretende, así, brindar al investigador no
solamente una reflexión teórica, sino también, la
sistematización de esta información para generar
herramientas de evaluación de calidad de los EPA.
Por lo tanto, el objetivo del presente artículo es la
divulgación de los resultados del proceso llevado

Marco teórico
Los estudios urbanos concernientes a la sociología,
geografía, arquitectura y diseño definen a un EPA
como un elemento que contribuye a la construcción
de las ciudades (Mehta, 2014).
El concepto de espacio público abierto tiene
varias acepciones, y los términos empleados para
su definición dependen del autor y su contexto.
En trabajos previos, han propuesto una definición
bastante amplia:
Área verde o espacio abierto no construido con
propósito recreativo, cultural, cívico o natural;
accesible a toda la comunidad de manera
irrestricta y gratuita; primordialmente, aunque
no exclusivamente, de propiedad pública;
capaz de albergar variedad de usos y acomodar
a usuarios diversos fomentando la inclusión
y la equidad social; idóneo para aportar a
proteger ecosistemas y a la sostenibilidad de
los asentamientos humanos. (Naranjo et al,
2018, pág. 62)
Este concepto permite comprender los factores
sociales y ambientales en los que tiene incidencia
un EPA.
Gehl et al. (2006), Mehta (2014) y Askari &amp;
Soltani (2019) concuerdan en la definición del
espacio público desde el ámbito social, como el
espacio de encuentro, participación y de soporte
a la vida social de las ciudades; mientras que
autores como Carmona (2019) y Moskowitz
(2002) hacen énfasis en el carácter público de este
tipo de espacios, resaltando que son escenarios
de la vida pública y que por lo tanto no pueden
ni deben ser controlados por individuos. Con
110

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

respecto a la calidad, Project for Public Space
(2001) ha definido cuatro cualidades básicas que
garantizan un espacio público exitoso: este es
accesible, ofrece actividades, es cómodo y permite
el encuentro. Heffernan et al. (2013) sugiere que
el éxito de los espacios públicos es un fenómeno
intangible, haciendo referencia a que se define por
sus cualidades más que por medidas específicas;
y que, si son planificados correctamente, estos
no son simplemente agradables estéticamente,
sino que mejoran el bienestar emocional de los
residentes (Cilliers &amp; Timmermans, 2016).
Por lo tanto, el estudio de calidad de espacios
públicos abiertos, que se traduce en conocer
el éxito o fracaso de estos, debe, primero,
afrontar las múltiples escalas en que los espacios
públicos tienen injerencia. Para este estudio se
han determinado tres escalas, que van desde los
aspectos macro hasta los micro y se han definido
en ese orden como: factores, dimensiones y
variables. Llamaremos factores a los ámbitos más
amplios de una ciudad, dimensiones a las cualidades
y características más generales en las que pueden
agruparse las variables, y estas últimas como todos
los aspectos que son susceptibles de ser evaluados
y, por lo tanto, medidos a través de diferentes
instrumentos de levantamiento de datos.

a la lengua con mayor alcance en el ambiente
académico y tener información más amplia,
se planteó el glosario en el idioma inglés y se
emplearon palabras clave generales.4

Metodología

Criterios de exclusión de resultados
de la búsqueda

Criterio de selección bibliográfica
Una vez realizadas las primeras búsquedas se
obtuvo una primera base de consulta registrada
en una tabla con los siguientes parámetros:
términos clave utilizados, número de artículos
encontrados, número de artículos seleccionados
por relevancia del título (3474), número de
artículos seleccionados por relevancia del
resumen (142) y finalmente, número de artículos
seleccionados para su lectura y análisis completo
(17). (Tabla 1)
Posteriormente, se procedió a la exclusión de
información no pertinente para este estudio. Con
este método, se han seleccionado únicamente
los 17 artículos que arrojan información precisa
y relevante sobre el tema y responden a las
preguntas de investigación. Estos artículos
son los que en sus investigaciones consideran
puntualmente el tema evaluación de calidad en
los espacios públicos abiertos y que emplean para
sus análisis factores, dimensiones y / o variables.

La metodología utilizada está basada en la de
revisión de artículos científicos organizada por
AUTOR. La búsqueda de literatura se realizó
en el año 2022 en las bases de datos de Scopus,
Springer Link, Taylor &amp; Francis y Science Direct;
elegidos para garantizar fiabilidad académica por
contar con procesos editoriales que aseguran
su rigor científico, vigencia y relevancia. En
primera instancia, se definieron las directrices y
protocolos de recopilación de información para lo
cual se establecieron palabras clave y un rango de
fechas, siendo este último entre 2009 hasta 2020.
La definición de términos de búsqueda se basó en
un glosario inicial que responde a las preguntas
de investigación: ¿Qué factores intervienen en
la percepción de un espacio público? y ¿Qué
variables se relacionan con el éxito o fracaso
de un espacio público abierto? Para acoplarse

Realizada la búsqueda se leyeron y analizaron los
títulos de los artículos para proceder al criterio
de exclusión en función de: relevancia del título,
relevancia del resumen y relevancia del contenido
del artículo.
Criterios de inclusión de resultados
de la búsqueda
Los criterios para la selección de artículos
fueron específicamente estipulados de acuerdo
con el consenso de cada grupo de trabajo en
el marco del cumplimiento de cada objetivo
(Tabla 1, ver sig. pág.). Sin embargo, se
sugirió tomar en consideración los siguientes
aspectos: capacidad de respuesta de artículos
a las preguntas de investigación específicas,

4

“public space” y “open public space”, en combinación con términos específicos como: “quality”, “success”, “failure”, “assesment”,
“variable”, “measure”, “perception”, “audit”, “use”, “appropiation”, “attributes”, “physical attributes”.

111

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

metodologías de aplicación por parte de los
autores y aplicación del contexto de estudio para
una conceptualización global.
De esta manera, de los 3474 artículos iniciales,
se seleccionaron 17, mismos que fueron analizados
para este estudio. En cada artículo se identificaron
las dimensiones y variables que se emplearon en
los estudios. (Tabla 2 y 3, ver sig. pág.)
Tabla 1. Número de artículos finales

Fuente: Elaboración propia, 2023

Tabla 2. Nutores y países de estudio

Fuente: Elaboración propia, 2023

112

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Tabla 3. Autores y tipo de metodología

Fuente: Elaboración propia, 2023

A continuación, se seleccionó y clasificó esta
información de acuerdo con la recurrencia, para
así proponer una nueva clasificación en base a
estos datos.

distintos autores a nivel mundial para proponer
de forma sintética e innovadora una clasificación
general de siete dimensiones: características físicas,
confort e imagen, accesibilidad, sociabilidad, usos
y actividades, inclusión y seguridad. Además,
esta síntesis incluye que en cada una de estas
dimensiones se seleccionen las variables más
recurrentes de acuerdo con los criterios generales
de la dimensión.
Así mismo, para organizar dentro de un marco
más general las dimensiones y variables, se han
organizado estos dentro de tres factores: físico,
social y ambiental; y los dos combinatorios: físico
– ambiental y físico – social, que engloban a todas
las variables seleccionadas y estas podrán estar
inmersas en cualquiera de ellos; siendo esto un
aspecto innovador, ya que en los estudios previos

Resultados y Discusión
La revisión bibliográfica demuestra que la calidad
de un EPA puede evaluarse desde distintos factores
y que las dimensiones que influyen en el éxito de
un espacio público varían de acuerdo al contexto
(Garnica Berrocal &amp; Eduardo Jiménez Caldera,
2013; (Rostami et al., 2016). De manera general
se puede decir que no existe un consenso entre los
autores de los estudios analizados, y, por lo tanto,
en este estudio se ha profundizado en el análisis
integral de las investigaciones realizadas por

113

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

no existe un consenso para estas agrupaciones y
siempre de manera seccionada, impidiendo una
lectura transversal de todos los aspectos aquí
estudiados.

Se diferencia un factor físico de otro cuando
este aborda cualidades permanentes, tangibles y
visibles de un espacio público. Es decir, cuando
toma en cuenta los elementos, recursos, cualidades,
apariencias, atributos geográficos, formales,
morfológicos, urbanos, y de infraestructura de un
EPA. La influencia de factores físicos en la calidad
de un EPA, hace referencia a su percepción,
atracción y satisfacción de necesidades a través
de su infraestructura y condiciones físicas.
Autores como Zamanifard et al. (2019) dan
cabida a la información cualitativa, obtenida de
la mirada de la persona común. Así, incorpora la
perspectiva del usuario para medir detalladamente
los aspectos como: el entorno, la atracción, la
percepción, el ruido, o variables más específicas.
Estas variables son comúnmente evaluadas desde
la suficiencia o carencia, desde lo perceptivo y la
satisfacción. Adicionalmente, Wang &amp; Stevens
(2020)hacen referencia a las cualidades atractivas
que puede tener un EPA debido a la buena calidad
en su diseño. Así, el éxito de un EPA puede ligarse
al valor estético percibido por sus usuarios,
tomando en consideración la condición física de
sus elementos (Cilliers &amp; Timmermans, 2016).

convierten en actores políticos de la ciudad.
Mehta (2014) señala al factor social como
el más relevante en un espacio público, ya que
resalta la cualidad de un EPA como escenario
que brinda oportunidades a individuos y
comunidades para desarrollarse a lo largo de
la vida. De igual forma, Thomas (1991) define
cuatro roles sociales que son: 1. arenas para el
desarrollo de la vida pública, 2. espacios para
el encuentro de diversos grupos sociales, 3.
espacios para mostrar símbolos e imágenes,
4. parte de un sistema de comunicación entre
actividades urbanas. La comprensión del sentido
de comunidad como factor de un EPA (Francis et
al., 2012) es fundamental para promover variedad
de actividades que influyen en el comportamiento
de sus usuarios (Koohsari et al., 2015).
De esta manera podemos deducir que un EPA
puede influir en las actividades en tres vías: 1)
el EPA como promotor de actividades, 2) EPA
como medio para la socialización y 3) un EPA
como ruta de paso de un sitio a otro, siendo
estas tres alternativas, medios para contribuir
significativamente en el comportamiento de los
usuarios (Koohsari et al., 2015).
El factor social en el que los EPA tienen
influencia directa ha sido expuesto por varios
autores como Nikšič &amp; Watson (2018) quienes
aseguran que el éxito de un espacio público
abierto depende de su calidad y que este éxito
puede ser medido por su frecuencia de uso. En la
misma línea, para Mean (2005) es inseparable la
noción de ciudadanos y espacio público, ya que
el segundo se genera gracias al involucramiento
de los primeros.

Factor social

Factor ambiental

El factor social es uno de los principales
determinantes de calidad de un espacio público,
al ser este definido como el espacio de encuentro
ciudadano y de cohesión social (Mehta, 2014). Se
relaciona con las oportunidades de sociabilidad,
de participación y apropiación.
El factor social está ligado a la relación que
establecen las personas con los EPA, a través
de aspectos tangibles o no, y que provocan la
participación y apropiación por parte de los
usuarios. Estas condiciones provocan relaciones
sociales, culturales, de flexibilidad y pluralidad
de usos. Es importante señalar que, con la
apropiación de usuarios frente a un EPA, estos se

El espacio público abierto y verde se relaciona
directamente con los recursos naturales en
áreas urbanas que contribuyen al medio
ambiente. El factor ambiental es una parte integral
para el desarrollo del espacio. La necesidad de
incorporar este factor, beneficia a la creación de
espacios públicos habitables para la convivencia
comunitaria de los usuarios en las ciudades (Cilliers
&amp; Timmermans, 2016; Mishra et al., 2020a).
Algunos autores como Wang &amp; Stevens
(2020) identifican que la introducción de atributos
ambientales son herramientas de diseño para que
un EPA actúe como un oasis vital atrayendo a
personas para todo tipo de actividades de ocio.

¿Cómo se han estudiado los factores que
influyen en la calidad de un EPA?
Factor físico

114

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Cilliers &amp; Timmermans (2016) sostienen que los
elementos que contribuyen al paisaje invitan a sus
usuarios a utilizar el EPA provocando sociabilidad.
Heffernan et al. (2013) mencionan los beneficios
que otorga un EPA exitoso, entre ellos, incluye
las cualidades medioambientales y cómo estas
apoyan a la biodiversidad generando beneficios
que se revierten en la mejora de la salud de los
usuarios. El factor ambiental y social se hallan
íntimamente ligados, ya que las condiciones del
primero influyen en el segundo, puntualmente en
el aspecto de percepción del EPA con los atributos
relacionados a la sensibilidad y psicología de
los usuarios (Zamanifard et al., 2019). Además,
repercuten tanto en su uso como en la percepción
de confort, seguridad, comportamiento y apertura
a diversas actividades.

Además, la organización Project for Public Space
(2001), propone como principales dimensiones:
actividades, acceso, vínculos, confort, imagen y
sociabilización de usos, para determinar el éxito de
un EPA, puesto que se relacionan con resultados
desde lo sensorial, la satisfacción y cohesión
comunitaria de los residentes. Este estudio agrupa
en siete dimensiones las 51 variables que se han
encontrado como las principales determinantes de
calidad de un espacio público abierto. La propuesta
consiste en que cada una de las dimensiones
tienen un número determinado de variables para
su evaluación, pero que las variables pueden
evaluarse desde cualquiera los tres factores, esto
determinaría el tipo de evaluación que requiere
cada una de ellas. (Tabla 4, ver. sig. pág.)

¿Cómo se han estudiado las dimensiones y
variables que influyen en la calidad de un
Espacio Público Abierto?
Evans &amp; Jones (2011) señalan que, desde
inicios del presente siglo, el empleo de teorías
relacionadas con la psicología medioambiental
y métodos participativos como encuestas,
entrevistas o grupos focalizados, se incrementaron
especialmente para la evaluación de espacios
públicos. Zamanifard et al. (2019) critican el
papel de la evaluación enfocada únicamente
en los atributos físicos, sin vincularlos a otros
factores. Por su parte, Mehta (2014) aboga por
dar cabida a la opinión de los usuarios como
complemento a la de los expertos. Estos autores
proponen la yuxtaposición de dimensiones y
variables recopiladas para una evaluación de
calidad íntegra. Desde una visión conciliadora
entre la postura de los expertos académicos
y la de los usuarios comunes, Mehta (2014)
propone el PSI (Public Space Index) con
cinco dimensiones: inclusividad, significado,
seguridad, comodidad y placer; y 11 variables
perceptuales5. Este tipo de evaluación ofrece
una visión cuantitativa, enfocada en los atributos
propios del EPA, enfatizando la relación entre el
usuario y el espacio.
Por su parte, Zamanifard et al. (2019) proponen
un enfoque cualitativo con variables enfocadas
en dos estados: 1) el de un grupo de usuarios
de un caso de estudio y 2) el de la inclusión de
variables de carácter subjetivo para relacionar a
la percepción de los usuarios.
115

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Tabla 4. Dimensiones por autor

Fuente: Elaboración propia, 2023

116

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Características físicas

Desde la evaluación cuantitativa se han
evaluado aspectos como el mobiliario, senderos y
caminerías, la presencia de áreas verdes y cuerpos
de agua. Autores como Bratina Jurkovič (2014),
Heffernan et al. (2013), Mishra et al. (2020b) y
Mehta (2014) proponen además la evaluación
del entorno del espacio público, con variables
que incluyen las características del barrio, de los
edificios circundantes, los espacios aledaños y el
paisaje cercano y/o lejano.
Se han determinado como variables de esta
dimensión: paisaje, diseño, mantenimiento, áreas
verdes, morfología e infraestructura (Askari &amp;
Soltani, 2019; Wang &amp; Stevens, 2020; Cilliers &amp;
Timmermans, 2016) y estas tienen componentes
que pueden ser cuantificables en términos de
cantidad o evaluadas desde la percepción de quien
los utiliza. (Tabla 5, Figura 1, ver sigs. págs.)

Las características físicas están presentes en
todos los espacios públicos abiertos y son parte
del patrón de uso porque permiten que el EPA
funcione y que se lleven a cabo las actividades
para los que fueron pensados (Nikšič &amp; Watson,
2018). En esta línea, en los estudios de Mishra
et al. (2020), Askari &amp; Soltani (2019), Bratina
Jurkovič (2014), Pugalis, (2009), Heffernan
et al. (2013), Cilliers &amp; Timmermans (2016),
Mehta (2014) y Carmona (2019), se valoró
la diversidad de servicios e instalaciones, así
como la flexibilidad de los espacios para acoger
distintos usos.
Esta es la única dimensión que se evaluó
en la totalidad de los estudios analizados y en
general, es la que más variables engloba para la
evaluación en estudios de calidad, determinando
un total de 13. Las variables más evaluadas son la
existencia de mobiliario para sentarse y el diseño
y la planificación. Las características físicas, sus
usos y beneficios, otorgan valores de calidad
a los espacios públicos (Mishra et al., 2020b).
Los diseñadores, planificadores y arquitectos del
paisaje, consideran a las características físicas
como atributos físicos (Askari &amp; Soltani, 2019;
Mehta, 2014) empleados para construir ciudades
donde exista una relación entre el usuario y el
espacio público (Mehta, 2014). Sus variables se
hallan dentro de los factores físico y ambiental.
El diseño físico del espacio se relaciona con
las características físicas reconocidas por los
usuarios de forma legítima, donde se vinculan
la identidad del lugar con el tipo de uso que
permite el espacio abierto (Nikšič &amp; Watson,
2018; Veselý &amp; Vacek, 2013).
Algunos autores relacionan las variables
de esta dimensión con las características
propias del espacio como el tamaño, las formas
geométricas y el diseño (Bratina Jurkovič,
2014; Heffernan et al., 2013; Heng &amp; Chan,
2000; Mishra et al., 2020b; Askari &amp; Soltani,
2019; Mehta, 2014; Pugalis, 2009; Rey Gozalo
et al., 2018). Además, en esta dimensión se
afirman los términos de propiedades físicas
como son: los materiales empleados, las
superficies y acabados que sean aptos para los
distintos usos; donde forma y materia influyen
en la permanencia en el espacio (Heffernan et
al., 2013; Heng &amp; Chan, 2000; Zamanifard et
al., 2019).

Sociabilidad
Dentro de esta dimensión se propone evaluar las
variables que se relacionan con los usuarios que
hacen uso del espacio público y sus oportunidades
de encuentro y socialización. De acuerdo con los
estudios analizados, las variables de esta dimensión
deben ser contextualizadas, ya que las actividades,
encuentros y relaciones sociales vienen ancladas
íntimamente a la cultura de cada lugar.
Análisis de casos, como el de Ciudad del
Cabo, demuestran que la sociabilidad es una de
las dimensiones que determinan el éxito en los
espacios públicos abiertos (Paasche, 2012). Las
características de la dimensión social influyen en
la percepción del espacio público por los usuarios
y sus relaciones; y es un factor de satisfacción
para la comunidad local en el EPA. Se ha
encontrado que las variables de la sociabilidad
difieren entre autores, ya que muchos consideran
variables de las dimensiones que en este trabajo
se proponen dentro de uso y actividades, confort
e imagen, características físicas y accesibilidad
como parte de la sociabilidad. Por ejemplo, en
los estudios realizados por Mishra et al. (2020b) y
Askari &amp; Soltani (2019) se consideran variables de
diseño y planificación o la situación del entorno,
que en este trabajo se evalúan en las características
físicas, o las de variedad de usos y actividades, que
también se propone evaluar desde la dimensión
del mismo nombre. Dentro de las variables que
coinciden para la clasificación propuesta están la
participación ciudadana y la cohesión social.
117

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

De acuerdo con Francis et al. (2012) y
Zamanifard et al. (2019) al generar sentido de
comunidad en los espacios públicos se aporta
de manera importante para la diversidad, la
participación ciudadana y en el mejoramiento
de la salud física y mental. Por su parte, Pugalis
(2009) hace énfasis en que involucrar a diferentes
grupos, especialmente a niños y jóvenes es de
vital importancia para la participación activa de
la comunidad.
S. R. M. Sakip et al. (2015) ponen mayor
énfasis en las oportunidades para socializar. De
su estudio se han considerado las variables de
usuarios y actividades de socialización.
Autores como El-Husseiny &amp; Kesseiba (2012)
aseguran que, cuando un espacio público abierto
está bien pensado, se propicia la apropiación de este.
Esta dimensión fue estudiada en 13 de los 17
estudios y abarca ocho variables, de las cuales
las más recurrentes son la variedad de usuarios
(Carmona, 2019; Mehta, 2014; Francis et al.,
2012; S. R. M. Sakip et al., 2015; Rey Gozalo et
al., 2018; Rostami et al., 2016) y la oportunidad de
socialización. Además, en menor cantidad, se han
evaluado la participación ciudadana y el sentido
de pertenencia. Las variables de esta dimensión
pueden ser evaluadas a través de la perspectiva de
los usuarios y de los expertos. (Tabla 5, Figura 1,
ver sigs. págs.)

niveles de calidad en esta dimensión cuando ofrece
diversos servicios, actividades, usos de interés,
acordes a la actuación social de los ciudadanos
(Stauskis, 2010). Zamanifard et al. (2019) enuncian
que la diversidad de usos atrae múltiples usuarios
de diferentes edades, hábitos y estatus económico
que buscan, en el espacio público, la posibilidad de
intercambio y de interacción social, siendo esta la
variable que más se ha considerado en los estudios
de calidad de EPA.
Las variables de uso y actividades se
relacionan con las estrategias empleadas para
ordenar de forma integrada los diferentes eventos
sociales y las actividades diarias, cotidianas o
esporádicas, que satisfacen el imaginario de
las personas en materia de convivencia en el
EPA (Askari &amp; Soltani, 2019). Además, con
respecto a la variedad de actividades y usos,
Kaczynskl &amp; Henderson (2008), Rey Gozalo
et al. (2018) y Paasche (2012) afirman que los
espacios abiertos deben contribuir no solo a la
actividad física sino también a la buena calidad
social y de salud para la comunidad; mientras
que Mehta (2014) y Zamanifard et al. (2019)
proponen que la diversidad de actividades esté en
consonancia con el diseño del espacio, así como
con las condiciones físicas. Además, acotan la
importancia del entorno, enfatizando que el tipo
de negocios que se hallen alrededor del EPA
pueden reforzar o no las actividades en él.
Esta dimensión se halla dentro de los factores
físicos y sociales porque se evalúan aspectos
relacionados a las facilidades que ofrece el
espacio público abierto para realizar actividades
estacionarias o dinámicas, así como aquellos
que tienen que ver con la preferencia de los
usuarios por realizar unas u otras. Por lo tanto,
los estudios que permiten su evaluación pueden
ser de tipo cuantitativo y cualitativo. (Tabla 5,
Figura 1, ver sigs. págs.)

Uso y actividades
El uso del espacio público abierto no se garantiza
por su mera existencia. Gehl et al. (2006) afirman
que cuando estos espacios están bien diseñados
y planificados atraen a una mayor cantidad de
usuarios y ofrecen una diversidad de actividades,
en contraste con los que podrían calificarse como
de baja calidad que permiten apenas realizar las
actividades necesarias o básicas. En dimensión
hace referencia a las posibilidades que ofrece
el espacio público para desarrollar diferentes
actividades físicas, recreacionales, sociales y de
encuentro (Mishra et al., 2020b).
Esta dimensión fue estudiada en diez de los
17 estudios y tiene cinco variables, siendo la más
recurrente la variedad de actividades.
Las variables relacionadas con el uso y
actividades del espacio público abierto, responden
a la multiplicidad de personas que pueden
interactuar en estos espacios (Askari &amp; Soltani,
2019) y se puede afirmar que un EPA alcanza

Confort e imagen
Esta dimensión es la segunda más recurrente
en los estudios, apareciendo en 14 de ellos y
englobando a 10 variables evaluadas desde los
tres factores. Sus variables se corresponden con
atributos que pueden ser internos o externos,
es decir, los primeros que se relacionan con
aspectos propios del EPA y los segundos donde
los aspectos ajenos al espacio público tienen
118

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Accesibilidad

injerencia. Mishra et al. (2020b) acotan que la
estética visual, la experiencia y la comodidad,
así como la estética no visual, evaluada desde
los atributos del lugar que ayudan a las personas
a nivel psicológico, influyen directamente en la
dimensión espacial-psicológica.
Los estudios demuestran que aspectos externos
como el clima, el ruido, los sonidos, la calidad
del aire, el medio ambiente, la iluminación solar,
los vientos y el olor y ambiente son decisivos al
momento de visitar un EPA (Francis et al., 2012;
Heng &amp; Chan, 2000; Mishra et al., 2020b; Mehta,
2014; Rey Gozalo et al., 2018; Zamanifard et
al., 2019). En esta línea, Mehta (2014) señala
la importancia del confort, encaminado hacia
mediciones cuantificables, como, por ejemplo, la
incidencia del clima que provoca mayor o menor
uso del EPA.
Los aspectos internos como la presencia de
espacios con sombra natural o artificial o que
brinden refugio ante las inclemencias del clima
son variables tangibles y las evaluaciones están
direccionadas para conocer cómo el espacio
puede acoger a las personas aun cuando las
condiciones externas no sean favorables (Francis
et al., 2012; Heng &amp; Chan, 2000; Heffernan et
al., 2013, Mehta, 2014; Zamanifard et al., 2019).
Autores como Cilliers &amp; Timmermans (2016)
proponen, dentro de esta dimensión, variables
relacionadas con la estética y la experiencia
urbana y, por lo tanto, estas pueden ser tangibles o
intangibles y ser evaluadas desde lo cuantitativo, en
el caso de las primeras; o a través de la percepción
de los visitantes, en el caso de las segundas.
Los aspectos intangibles se relacionan con la
percepción de los usuarios sobre la limpieza, el
mantenimiento del EPA, el agrado, la comodidad
y el entorno. Rey Gozalo et al. (2018) recalcan la
influencia en la evaluación visual de un espacio
público de este tipo de variables.
Las variables de esta dimensión evaluadas
de manera más recurrente son el mantenimiento
y gestión, el confort, el agrado y la estética, la
presencia de espacios que brinden sombra y
la percepción del lugar. El contraste entre la
perspectiva de los distintos autores con respecto
a las variables de esta dimensión, permite
la aplicación de herramientas de evaluación
cuantitativas y cualitativas. (Tabla 5, Figura 1,
ver sigs. págs.)

Es una dimensión que se encuentra dentro del
factor físico y define tanto el sentido de inclusión
o exclusión de un EPA, como los niveles de
aproximación al mismo. Un espacio público con
buena accesibilidad y conectividad puede mejorar
el valor de su entorno y promover el desarrollo
comunitario (S. R. Sakip et al., 2015) y de acuerdo
a The Urban Land Institute (2004) y Project for
Public Space (2001), es uno de los cuatro criterios
que definen un buen espacio público. Esta es la
tercera dimensión más evaluada, se encuentra en
13 estudios, y tiene nueve variables; siendo las más
recurrentes ubicación y proximidad, y accesos.
Rey Gozalo et al. (2018) acotan que para el
análisis de proximidad se debe tomar en cuenta
el tamaño de la ciudad y Nikšič &amp; Watson (2018)
resaltan la importancia de la morfología del
EPA, como promotoras tanto de permanencia
como de accesibilidad.
Las variables que se evalúan dentro de esta
dimensión hacen referencia a dos situaciones: la
primera situación donde se evalúan los aspectos
propios del espacio público como el acceso y
la percepción de accesibilidad (Mishra et al.,
2020b; Nikšič &amp; Watson, 2018 y Rostami et al.,
2016); y la segunda situación donde se considera
la relación que tiene el espacio público frente a
sus alrededores. En este segmento se encuentran
las dos variables más evaluadas, la primera que
considera los aspectos de conexión que tiene el
EPA con su entorno (Cilliers &amp; Timmermans,
2016; Heffernan et al., 2013; Askari &amp; Soltani,
2019; Bratina Jurkovič, 2014; Mehta, 2014;
Zamanifard et al., 2019), y la segunda, su
ubicación y proximidad (Cilliers &amp; Timmermans,
2016; Francis et al., 2012; Askari &amp; Soltani, 2019;
Rey Gozalo et al., 2018; Rostami et al., 2016).
Además, se evalúan variables como la circulación
vehicular y el tráfico alrededor (Bratina Jurkovič,
2014; Mishra et al., 2020b; S. R. Sakip et al., 2015),
las vías circundantes (Francis et al., 2012; Mehta,
2014), el sistema peatonal (Bratina Jurkovič,
2014; S. R. M. Sakip et al., 2015), el sistema
de transporte público (Mishra et al., 2020b; S.
R. M. Sakip et al., 2015) y las aceras (Bratina
Jurkovič, 2014; Mehta, 2014). Otros aspectos que
se evalúan dentro de la accesibilidad con menos
frecuencia son la cantidad de estacionamientos
y la existencia de ciclo vías alrededor. (Tabla 5,
Figura 1, ver sigs. págs.)
119

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Inclusión

sentido de seguridad para niños, mujeres, ancianos
o personas con capacidades diferentes. (Askari &amp;
Soltani, 2019; Zamanifard et al., 2019; Cilliers &amp;
Timmermans, 2016; Mehta, 2014; Heffernan et al.,
2014). En los únicos estudios que se considera a la
inclusión como una dimensión es en los realizados
por Mehta (2014) y Zamanifard et al. (2019),
aun cuando sus variables se estudian dentro de
otras dimensiones, en ocho estudios. Este trabajo
proponer evaluar a la inclusión desde cinco
variables. (Tabla 5, Figura 1, ver sig. pág.)

La inclusión es una de las dimensiones que se
califican como indispensables en los espacios
públicos (Jacobs, 1961; Sennett, 1992; Zukin,
1995; Madanipour, 2021).
Autores como Mehta (2014) definen a la
inclusión como la cualidad que posee un EPA
para permitir y promover el uso y contacto de
usuarios diversos en función de condiciones
como la movilidad, la conectividad y aspectos
sociales; tanto fuera como dentro del espacio
público. De acuerdo con Zamanifard et al. (2019),
la inclusión puede ser descrita desde dos puntos
de vista: el primero, desde lo público, haciendo
referencia al derecho de todas las personas de
estar y hacer uso del espacio sin comprometer
o amenazar los derechos de otros; y el segundo,
desde lo universal, donde se enfatiza que el
diseño y políticas de gestión aseguran que todos
los miembros de la sociedad pueden acceder al
espacio y hacer uso de él.
Carr (1992) acota que, mientras más inclusivo
es un espacio, más personas podrán utilizarlo y,
por lo tanto, se incrementa las posibilidades del
encuentro comunitario fortaleciendo el sentido
de comunidad (Francis et al., 2012). En la misma
línea, Mehta (2014) y Heffernan et al. (2013)
enfatizan la relación de esta dimensión con la
de usos y actividades, acotando que el rango de
actividades que brinda un espacio público y la
variedad de usuarios que pueden hacer uso de él
determinan su nivel de inclusividad. Cilliers &amp;
Timmermans (2016), Mehta (2014) y Heffernan et
al. (2013) consideran aspectos de esta dimensión
en íntima relación con los de accesibilidad, pues
evalúan variables de conectividad, proximidad y
distribución como determinantes para la inclusión
de todas las personas.
Las variables para medir esta dimensión se
han evaluado de manera objetiva y subjetiva
(Zamanifard et al., 2019). En el primer caso,
cuando se toman en cuenta aspectos como contar
con accesos para personas con movilidad reducida,
la posibilidad de realizar actividades para todas las
edades y géneros y la gratuidad del espacio (Mishra
et al., 2020b; Bratina Jurkovič, 2014; Heffernan
et al., 2013; Mehta, 2014; Carmona, 2019); y, en
el segundo caso, cuando se realizan encuestas,
entrevistas o de acuerdo u observaciones, evaluando
las variables de inclusión de todos los grupos,
universalidad percibida, sentido de exclusión, o el

Seguridad
Esta dimensión es una de las más evaluadas; pues,
en 10 de los estudios, se consideran sus variables.
Sin embargo, las variables se han reagrupado,
puesto que hay autores que consideran
características del entorno o de accesibilidad
como parte de esta dimensión. Autores como
Heffernan et al. (2013) sugieren que el entorno
tiene influencia directa en la percepción del
espacio público, y que las dinámicas alrededor
impactan en la seguridad.
La seguridad es definida es uno de los aspectos
más relevantes al momento de evaluar la calidad
de un EPA (Mishra et al., 2020b; Koohsari et al.,
2015; Mehta, 2014; Zamanifard et al., 2019) y
suele estar vinculada a variables como: frecuencia
de crímenes, administración del espacio, o bien,
ligada a la protección contra problemas de tránsito.
Se ha observado que la variable de seguridad suele
evaluarse desde el ámbito perceptual (Heffernan
et al., 2013; Mehta, 2014) o catalogada desde
parámetros físicos de protección.
Para este trabajo la seguridad es evaluada en
siete variables, cuatro que se relacionan con la
percepción de los usuarios, dos con la presencia de
artefactos o personas que brinden seguridad y una
con los índices de criminalidad. Se ha encontrado
que la percepción de seguridad es la variable más
recurrente, seguida por la iluminación y el índice
de criminalidad.
Para Zamanifard et al. (2019) la sensación
de seguridad durante la noche es una de los
aspectos que más influyen al momento de visitar
un espacio público en horas de la tarde o noche,
esto incide especialmente en usuarios femeninos.
Por lo tanto, la variable de iluminación hace
referencia a este aspecto, con la existencia o no de
luminarias en el EPA, y, por lo tanto, la sensación
de seguridad que se puede percibir.
120

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Por su parte, Mehta (2014) hace mayor
énfasis en la presencia física de cámaras de
videovigilancia y guardias de seguridad. Además,
a la sensación de las personas durante el día y
la noche y la sensación de seguridad frente al

tráfico; variables que se han considerado para
este estudio. En esta dimensión, al tener variables
evaluadas desde el factor físico y social, se
pueden considerar instrumentos de evaluación
cuantitativos o cualitativos. (Tabla 5) (Figura 1)

Tabla 5. Dimensiones y variables

Fuente: Elaboración propia, 2023

Figura 1. Dimensiones,
variables y factores en el epa
Fuente: Elaboración propia, 2023

121

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Conclusiones

de manera integral, se estaría garantizando un
espacio público abierto de calidad, exitoso en su
uso y apropiación. El tercer frente, es el aportar
para la evaluación de los espacios públicos,
sea con fines académicos o de política pública,
considerando los aspectos que se quieran evaluar
y, por lo tanto, qué variables se deben medir.
Se espera que los resultados aquí expuestos
puedan confrontarse con el contexto, las
normativas locales, y las políticas públicas y que
sean un aporte al momento de realizar estudios
de calidad de los EPA. Este estudio, al abordar el
tema de calidad desde un punto de vista tripartito,
permitiría que las evaluaciones que nazcan a partir
de estos aspectos sean integrales. Además, se
motiva a la realización de estudios longitudinales
aplicando y adaptando la clasificación aquí
propuesta para conocer los aspectos de mejora
y los requerimientos de intervención a corto,
mediano o largo plazo. Los estudios deberán
necesariamente considerar la relación directa que
existe entre las dimensiones, factores y variables
que se ha puesto en evidencia en este trabajo.
Otra de las lecciones que deja el ejercicio de
sistematización es lo valioso de conciliar tanto
la visión de los expertos como la percepción de
usuarios, y a su vez, comprender que los factores
que influyen en la calidad de un EPA casi siempre
se yuxtaponen entre sí.
Cabe mencionar que este estudio reconoce
la importancia de que la brecha existente en
investigaciones sobre calidad de espacios
públicos abiertos en América Latina sea cubierta,
ya que se evidenció un vacío importante en
este ámbito y debido a las particularidades
políticas, económicas y culturales de los países
de la región, las dinámicas en este tipo de espacio
podrían diferir de las de los países donde fueron
realizados los trabajos aquí analizados, pudiendo
así arrojar nuevas directrices una vez que estos
estudios se realicen y socialicen.
Además, se recomienda que se amplíen los
estudios de herramientas de evaluación de calidad
para complementar los hallazgos aquí expuestos
y que se aborde el tema de la sostenibilidad tanto
a nivel medio ambiental como de gestión.
Finalmente, se espera que este trabajo pueda
brindar una lista de factores, dimensiones y
variables que miden la calidad de un EPA, y,
por lo tanto, sea aplicable a nuestro contexto. Se
aporta, así, un insumo que puede repercutir en
las decisiones de los proyectistas y tomadores de

Este texto evidencia que, aunque los estudios de
calidad de espacios públicos abiertos se realicen en
distintos contextos y con diversas metodologías,
los factores pueden evaluarse en conjunto o por
separado. De acuerdo con los hallazgos, los
estudios de calidad de los EPA, proponen, como
principal factor, al físico; ya que en cuatro de los
17 estudios se evalúan únicamente dimensiones y
variables de este factor, sin requerir de los otros
dos. Los factores social y ambiental aparecen
siempre complementados con dimensiones del
factor físico.
Con respecto a las siete dimensiones
encontradas como recurrentes en los estudios,
se ha determinado que sus variables pueden ser
evaluadas desde diferentes factores. De ellas, las
dimensiones de: características físicas, confort
e imagen, accesibilidad, inclusión y seguridad,
tienen variables evaluadas desde lo físico. La
dimensión de sociabilidad se evalúa, únicamente,
desde el factor social, similar a lo que ocurre con
la dimensión de accesibilidad, evaluada solamente
desde lo físico. Así mismo, la dimensión de
confort e imagen es la única que tiene variables
relacionadas con los tres factores.
Gracias a la revisión de literatura se confirma
que los estudios para evaluar calidad usan métodos
que pueden ser cualitativos, cuantitativos o
herramientas mixtas de evaluación, dependiendo
de qué variables se requieran estudiar. Así, en los
estudios que interese la aproximación al factor
físico se pueden emplear métodos cuantitativos.
Cuando se desee conocer el nivel de satisfacción
de los usuarios con estos elementos, se requerirá
de encuestas o entrevistas que podrían permitir
relacionar los resultados de ambas herramientas.
Este último aspecto es relevante ya que se han
encontrado varios estudios enfocados en la
suficiencia o carencia de espacios públicos pero
muy pocos evalúan la efectividad en su uso.
El esfuerzo por resumir de manera gráfica los
resultados, pretende que el aporte de este trabajo
pueda considerarse desde tres frentes; el primero,
el poder visualizar de manera integral como las
siete diferentes dimensiones se relacionan con
variables que se corresponden con factores que
pueden ser los físicos, soles, ambientales y los
combinatorios; el segundo, al momento de diseñar
un espacio público abierto, ya que se puede
afirmar que, si se consideran los tres factores
122

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

decisiones al momento de diseñar e implementar
un espacio público abierto, con miras a crear
ciudades saludables, sostenibles y disfrutables. C
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124

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

La importancia de las áreas verdes urbanas para la salud
de la población en el área metropolitana de Monterrey
The importance of urban green areas for the health of the population in the
metropolitan area of Monterrey
Recibido: diciembre 2023
Aceptado: noviembre 2024

Adolfo Benito Narváez Tijerina1
Jessica Jazmín Rodríguez González2

Resumen

Abstract

En el artículo se analiza la relación del diseño
de las áreas verdes urbanas (AVU) con la salud
humana, ofreciendo primero un análisis de
la bibliografía que ha investigado sobre tal
relación y que resalta la importancia de su
adecuada dotación para la salud, así como los
problemas asociados al desuso de los espacios
verdes urbanos (pobreza, inequidad) y que
termina redundando en la pérdida de salud en
las comunidades. Utilizando una aproximación
cualitativa basada en el realismo crítico se prueba
la hipótesis de que existe una correlación causal
entre la dotación, distancia y diseño de las AVU
con la prevalencia del síndrome metabólico (SM)
entre las poblaciones, se desarrolla un índice
de usabilidad de las AVU que integra factores
de dotación distancia y diseño urbano para
calificar a las AVU de la metrópoli; los datos
se integran a nivel municipal para probar una
relación causal entre la baja usabilidad de las
AVU con un aumento en la prevalencia del SM,
se señala que esta correlación es visible en el área
metropolitana de Monterrey (AMM). Se resalta
la importancia del diseño urbano como un medio
para incrementar la salud comunitaria.

In the article are analyzed the relationship between
the design of urban green areas (AVU) and human
health, first offering an analysis of the literature
that has investigated this relationship and that
highlights the importance of their adequate
provision for health, as well as the problems
associated with the disuse of AVU (poverty,
inequality) and that ends up resulting in the loss
of health in communities. Using a qualitative
approach based on critical realism, the hypothesis
is tested that there is a causal correlation between
the provision, distance and design of the AVUs
with the prevalence of metabolic syndrome
among populations. An AVU usability index is
developed that integrates factors of provision,
distance and urban design to rate the AVUs of the
metropolis; the data is integrated at the municipal
level to prove a causal relationship between the
low usability of the AVU with an increase in the
prevalence of metabolic syndrome. It is noted that
this correlation is visible in the metropolitan area
of Monterrey (AMM). The importance of urban
design as a means to increase community health
is highlighted.

Palabras Clave:

Keywords:

ciudad y salud; diseño de áreas verdes urbanas;
prevalencia del síndrome metabólico

city and health; urban green space design;
prevalence of metabolic syndrome

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México; Doctor en
Arquitectura por la UNAM, Doctor Honoris Causa por OIICE; Investigador Nacional nivel 3 del SNII, miembro regular de la AMC; email:
adolfonarvaez@gmail.com; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0003-3303-1367
2
Nacionalidad: mexicana; adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México; posgrado en
Orientación en Asuntos Urbanos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México; email: jessicarodz2024@gmail.com; ORCID:
https://orcid.org/0009-0004-3134-4727

125

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Introducción

De esta manera, podemos inferir que si hay
una relación causal tan evidente entre la falta de
actividad física de las personas con la aparición,
desarrollo y aumento de la prevalencia del SM, las
características de los lugares en los que residen,
trabajan o desarrollan ocio los habitantes, pueden
llegar a ser fundamentales, particularmente cuando
el diseño y la calidad de los espacios pudieran
llegar a inducir o bien a desestimular el desarrollo
de la actividad física. Fitzpatrick y LaGory
(2013) exploran la intersección de la desigualdad,
pobreza, raza y las características de los lugares en
la proliferación de las condiciones que inciden en
la salud pública en las ciudades estadounidenses.
Los autores destacan cómo hay variables
principales que influyen en la salud y el bienestar
de las comunidades urbanas que se pueden resumir
en cuatro grandes aspectos:
1. Impacto de las desigualdades socioeconómicas
en la salud de las poblaciones: la pobreza y la
raza están intrínsecamente ligadas a la salud en
las ciudades estadounidenses; las comunidades
pobres y de minorías étnicas enfrentan una serie
de desafíos que afectan negativamente a su salud,
como acceso limitado a una atención médica de
calidad, la existencia de viviendas inadecuadas
y la proliferación de asentamientos humanos en
entornos contaminados.
2. Existen determinantes sociales en la salud
pública: factores como la educación, el empleo, la
vivienda y el acceso a servicios de salud afectan
el bienestar de las personas en entornos urbanos.
Estos factores están estrechamente relacionados con
la pobreza y la raza y contribuyen a acrecentar las
disparidades de salud observadas en las ciudades.
3. Pueden ser observados efectos de la forma y
la calidad del lugar en la salud de las poblaciones:
el lugar donde viven las personas influye en su
salud, las comunidades urbanas desfavorecidas
suelen carecer de acceso a alimentos saludables,
espacios verdes recreativos y entornos seguros, lo
que contribuye a la proliferación de problemas de
salud como obesidad, diabetes y violencia.
4. Las políticas y prácticas urbanas tienen
una influencia decisiva para perpetuar la falta de
salubridad o por el contrario promover cambios
positivos en las comunidades. Es sobre todo
criticable la falta de inversión en infraestructura

Manzanilla- Quiñones, Manzanilla- Quijada, y
Delgado-Valerio (2021) han señalado que las
4176.9 ha de superficie de las áreas verdes urbanas
(AVU) con las que contaba el área metropolitana
de Monterrey (AMM) en el año 2000 se redujeron
hasta 3668.63 ha para el año 2019, lo que significó
en términos relativos (considerando además que
en el periodo creció la población de la metrópoli)
que si en el año 2000 se contaba con 13.21 m2 de
AVU por habitante, para el año 2019 se tendrían
apenas 7.75 m2 por habitante, lo que supuso una
pérdida sostenida entre 2000 a 2019 de 0.29 m2
por habitante por año.
Estas cifras contrastan con los requerimientos de
la OMS para la dotación de AVU por habitante que
se sitúa en torno a los 9 m2 por habitante (Russo, y
Cirella, 2018; OMS, 2012)3 señalando además de la
carencia creciente de AVU en la metrópoli y lo que
ello impacta a la salud y bienestar de su población,
una disminución en la capacidad del suelo urbano
para sostener servicios ambientales que doten con
equipamiento suficiente a la población para llevar
a cabo actividades físicas cotidianas.
Es un asunto largamente estudiado en la
literatura médica que hay una relación muy
directa y causal entre una disminución en la
actividad física y el deterioro de la salud entre
las personas (Achor, Benítez, Brac y Barslund,
2007; Cruz, 2009; Barquera, Rivera, Campos,
Hernández, Santos-Burgoa, Durán y Hernández,
2010; Gibson, Cintron, Dawkins y Asanaeyni,
2012; Lang, 2012; Moreno Altamirano y García,
2014; Medina, Jáuregui, Campos y Barquera,
2018; Arsentales, Tenorio y Bernabé, 2019;
Gené Badia, 2019), concretamente se asocia con
la aparición y proliferación del SM, que es una
condición caracterizada por la presencia simultánea
de varios trastornos que incrementan el riesgo
de padecer enfermedades cardíacas, accidentes
cerebrovasculares y diabetes tipo 2; se ha encontrado
que hay una estrecha asociación para la aparición
de este síndrome con el sobrepeso y la obesidad,
además de que la falta de actividad física apuntala
perversamente el desarrollo del síndrome hasta
llevarlo a padecimientos de salud que pueden llegar
a ser graves. (Macías de Tomei, 2009, 2014).

3

El criterio de la OMS se ha afinado en tiempos recientes para considerar en el cálculo de los óptimos además a la accesibilidad (distancia neta
al parque) y la dimensión neta del área verde urbana, introduciendo así criterios de usabilidad (Egorov, Mudu, Braubach y Martuzzi, 2016).

126

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

comunitaria, programas de desarrollo económico
y políticas de vivienda asequible que podrían
mejorar las condiciones de vida en las ciudades
desfavorecidas; las inversiones en la construcción,
mejora o conservación de la calidad de los
espacios públicos y áreas verdes parecen ser
decisivos para lograr cambios positivos.
Por su parte Chan (2010) destaca la importancia
de la planificación urbana en la promoción de la
salud pública y el bienestar en entornos urbanos.
Para Chan la planificación urbana y la salud pública
están intrínsecamente relacionadas. Argumenta
que el diseño y la organización de las ciudades
tienen un impacto significativo en la salud de
sus residentes, desde la calidad del aire y el agua
hasta la accesibilidad a servicios de atención
médica y espacios verdes. Los urbanistas pueden
diseñar entornos que promuevan estilos de vida
saludables; esto incluye la creación de vecindarios
caminables con aceras seguras, la planificación
de espacios verdes y parques accesibles y la
promoción de transporte público eficiente y
opciones de movilidad activa como caminar y
andar en bicicleta.
La planificación urbana que prioriza la equidad
y la justicia social puede tener un impacto positivo
ya que al reducir las disparidades socioeconómicas
y de salud en el diseño de políticas y proyectos
urbanos, se asegura que todas las comunidades
tengan acceso a recursos y oportunidades que
promuevan la salud y el bienestar. Chan enfatiza la
importancia de la participación comunitaria en el
proceso de planificación urbana, ya que propone
que al involucrar a los residentes en la toma de
decisiones sobre el desarrollo de sus vecindarios
no sólo se promueve un sentido de pertenencia
y empoderamiento, sino que además se asegura
que las políticas y proyectos sean culturalmente
sensibles y respondan a las necesidades reales de
la comunidad.
Es destacable la necesidad de integrar
consideraciones de salud pública en todos los
aspectos de la planificación urbana, desde el
diseño de edificios y calles hasta la distribución
de servicios y recursos. Integrar a la práctica de la
planificación y diseño urbano enfoques equitativos
y participativos puede promover la creación de
entornos urbanos saludables y sostenibles para
todos los habitantes.
Particularmente, en torno a los atributos de
diseño y al uso de los parques urbanos, Gibson,
Cintron, Dawkins y Asanaeyni (2012), examinan

cómo el miedo al crimen y las percepciones de
desorden afectan el uso de parques públicos por
parte de niños y adolescentes; estas percepciones
pueden contribuir a que proliferen disparidades
en la actividad física y a que haya incrementos
en la obesidad infantil y otros problemas de salud
estrechamente asociados al SM. Es apreciable la
creciente preocupación por la obesidad infantil y la
importancia de promover la actividad física entre
los jóvenes en las administraciones de salud de
los países y localidades donde este problema se ha
acentuado. El papel que juegan los parques públicos
como espacios potenciales para la actividad física
y el ejercicio se vuelve un factor fundamental a
considerar, de acuerdo con estos autores.
Gibson, Cintron, Dawkins y Asanaeyni exploran
cómo el miedo al crimen y las percepciones de
desorden en los parques pueden disuadir a los niños y
adolescentes de utilizar estos espacios para actividades
físicas. Argumentan que estas preocupaciones de
seguridad pueden ser especialmente pronunciadas en
comunidades desfavorecidas y de minorías étnicas.
Estas preocupaciones contribuyen a desestimular
la actividad física y a fortalecer la proliferación
de la obesidad. La importancia de abordar estas
preocupaciones de seguridad y desorden en los
parques públicos como parte de estrategias más
amplias para promover la actividad física y reducir
la obesidad, se relaciona tanto con el diseño y la
planificación urbana como con las políticas públicas
para el manejo de las AVU; mejorar la seguridad y el
mantenimiento de los parques, así como aumentar
la presencia policial en áreas problemáticas, podría
fomentar un mayor uso de estos espacios por parte
de niños y adolescentes y ser de gran ayuda para
mejorar la salud pública.
Apesar de que este es un problema multifactorial,
en el presente artículo nos concentraremos en
lo que se puede llegar a hacer y a mejorar en
cuanto a la planificación, diseño y mantenimiento
de las AVU como estrategias para promover la
caminabilidad urbana, factor reconocido como de
una incidencia fundamental para lograr reducir
y en su caso revertir la tendencia creciente en la
prevalencia del SM en nuestras comunidades.
Enfoque metodológico de este estudio
Tradicionalmente el concepto de causalidad y las
explicaciones causales han sido discutidas dentro
de los paradigmas positivista e intrepretativo;
mientras que el primero considera que el
127

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

paradigma cuantitativo sería la única vía para
explorar sobre explicaciones causales, el segundo
ha negado la relevancia de la concepción causal,
debido a que valora más la comprensión que la
explicación. En este trabajo se aborda el concepto
de causalidad desde el realismo crítico, que
propone una visión alternativa a la concepción
clásica de causalidad.
Desde este punto de vista es que se
abordará el presente estudio al identificar las
semirregularidades, abducción y retroducción de
los mecanismos previamente reconocidos por la
literatura médica principal que sitúa como uno de
los más importantes y evidentes orígenes causales
del SM a la inactividad física de los individuos, y
que es llevada al estudio del diseño urbano tratando
de inferir si las condiciones de dotación, distancia y
diseño de las AVU pueden ser comprendidos como
factores de causación de la prevalencia diferenciada
del SM en la metrópoli que se observa.
El enfoque realista crítico se plantea que
cuando se conceptualizan y contextualizan unas
observaciones y se identifican los mecanismos
que los generan, es posible llevar a cabo
explicaciones causales. El realismo crítico pone
su acento en la identificación de los mecanismos,
porque ello hace posible la identificación de las
causas de los fenómenos que se observan.
Cuando la pretensión principal de un estudio
está inclinada a generar explicaciones sobre la
causalidad de un fenómeno, la teoría realista
crítica busca dejar atrás la descripción factual
del dominio empírico para dirigirse hacia la
identificación de los mecanismos más allá de
los hechos fácticos, mediante una labor teórica
y práctica de conceptualizar y contextualizar
los mecanismos del fenómeno; evidentemente,
este enfoque prescinde de las pruebas
probabilísticas en las que se apoya el positivismo
y que pretendidamente serían las únicas vías para
encontrar las causas (Salmon, 1984; Cartwright,
1989; Sayer, 1992; Archer, Bhaskar, Collier,
Lawson y Norrie, 1998; Scott, 2007; Tacq, 2011).
El realismo crítico busca identificar algunas
relaciones principales que se infieren entre
los mecanismos y que dan lugar a suponer
la presencia de estructuras, tendencias y
propiedades. Las estructuras son formas regulares
de comportamiento de los fenómenos que se
encuantran presentes en el dominio empírico,
que llevan a los actores a ciertas formas de
comportamiento y acción (por ejemplo que

una mayor usabilidad de un AVU determinada
“empuje” a la activación física de la población
que vive en sus cercanías), las tendencias
estarían relacionadas con la regularidad con la
que se puede observar un fenómeno o en este
caso una relación, como el comportamiento de
la prevalencia del SM frente a una usabilidad
diferenciada y las propiedades son características
del fenómeno que se observa en el dominio
empírico (como sería la usabilidad diferenciada
de las AVU metropolitanas). Las propiedades
pueden ser activas o pasivas (Sayer, 1992;
Danermark, Ekström, Jakobsen &amp; Karlsson,
2002; Tacq, 2011; Scott, 2014).
Para estudiar los mecanismos, el realismo
crítico propone la realización de observaciones,
lo que llevará a identificar semirregularidades;
para ello se auxilia de la producción de datos
ricos, con el fin de provocar la abducción y
la elaboración de narrativas de conexión, que
conducen hacia la retroducción (Maxwell, 2004).
Los mecanismos han de ser contextualizados
para producir las explicaciones causales. Las
estrategias cualitativas que usamos permitieron
identificar las tendencias y propiedades del
dominio empírico (Scott, 2014).
La creación de narrativas de conexión buscan
aclarar el conjunto de intenciones, valoraciones
y significados que los actores proyectan sobre
un entorno y que son “devueltos” por éste, de tal
forma que sea lógicamente plausible (y también
apoyado en datos empíricos) que el diseño,
distancia y dotación del AVU sea un factor que
cause la activación física de los pobladores y que
esto tenga como uno de sus efectos la disminución
en la prevalencia del SM.
La combinación de estas estrategias cualitativas
de observación, producción de datos ricos y de
creación de narrativas de conexión, posibilita la
contextualización del fenómeno que observamos y
pueden aclarar para los investigadores los procesos
causales y al mismo tiempo descartar asociaciones
falsas o hipótesis prematuras (Maxwell, 2004).
La búsqueda de semirregularidades es
importante, toda vez que nos llevará a interpretar
los mecanismos causales del fenómeno, para lograr
esto se recurre a tres estrategias, en primer lugar se
desarrolla la búsqueda de tendencias en la realidad
observada, en segundo lugar se lleva a cabo una
estrategia de abducción, donde lo que se pretende es
redescribir los datos cualitativos del evento mediante
la interpretación para describir sus posibles nexos
128

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

causales, lo que constituye en sí un razonamiento
creativo (Parra Heredia, 2016). En tercer lugar
se recurre a una retroducción que se basa en la
realización de inferencias lógicas con el objetivo de
identificar las condiciones del contexto necesarias
para que un mecanismo cause un evento y dé lugar
a las tendencias observadas empíricamente.
El realismo crítico considera que las
investigaciones cualitativas desarrolladas en
ciencias sociales y humanidades a partir de análisis
de casos, etnografía, análisis de discursos, entre
otros, puede generar teorías formales y a través
de éstas explicaciones causales (Maxwell, 1996,
2004; Vaughan, 2009).
Este estudio se basa en la interpretación de
las condiciones de dotación, distancia y diseño
de las AVU del AMM en el periodo 2020-2022
como un factor que pudiese ser una de las causas
principales de la prevalencia diferenciada del
SM entre la población del AMM; por lo que lo
que buscó fue reconocer las características del
diseño urbano, arquitectónico y paisajístico que
estarían presentes en las AVU; esto implicó que
se desarrollara un instrumento de observación,
análisis y clasificación de tales caracerísticas de
diseño que nos permitieran plantear la hipótesis
de que la usabilidad del AVU tiene un impacto
causal en la prevalencia del SM4.
El instrumento que usamos para nuestros
análisis es un índice de usabilidad que permitió
calificar a cada AVU de la metrópoli para así poder
generar datos agregables que nos permitieran
realizar análisis comparados con los datos públicos
sobre la prevalencia del SM entre la población del
AMM. Los componentes principales del índice de
usabilidad se basaron en valores de diseño urbano,
arquitectónico y paisajístico de permeabilidad,
variedad, legibilidad, versatilidad, imagen
apropiada, riqueza perceptiva, distancia y dotación
(Bentley, 1999).

interdisciplinario entre las ciencias biomédicas, el
urbanismo y la arquitectura (Chan, 2010; Gibson,
Cintron, Dawkins y Asanaeyni, 2012; Fitzpatrick
y LaGory, 2013; Narváez-Tijerina, 2020). La
importancia de las áreas verdes para la salud es
asimismo investigada por diversos organismos,
entre los que reconocemos a la OMS que ha
desarrollado criterios para advertir la necesidad
de unos parámetros mínimos aceptables para
garantizar, como ya se expuso en la sección
anterior, una proporción y una distancia máxima
de las AVU para cada habitante del conjunto
urbano (Gómez, y Velázquez, 2018; Egorov,
Mudu, Braubach y Martuzzi, 2016); aunque
estos últimos criterios solamente son de una
aplicación general, sin recalar específicamente en
las consecuencias de su déficit en un aumento de
la prevalencia de patologías específicas entre los
habitantes urbanos, la mayor parte de los trabajos
establecen una correlación positiva para la salud
humana cuando hay un aumento de la dotación de
la superficie de las AVU disponibles en la ciudad
y una disminución de la distancia a recorrer para
llegar a la más próxima área verde con respecto al
domicilio de cada habitante (OMS, 2012); estas
dos aproximaciones teóricas ya nos inclinan a
plantear la necesidad de estudiar las correlaciones
entre las AVU disponibles, su distancia a la
residencia y su diseño frente a la prevalencia de
patologías específicas entre la población.
Decidimos estudiar esta correlación sumando a
los criterios de dotación y distancia a los relacionados
con el diseño de las AVU; para ello desarrollamos
un índice de usabilidad de las AVU que integró
7 grupos de atributos de dotación, proximidad y
de diseño urbano y arquitectónico-paisajístico.
Los grupos los constituyeron 34 variables que se
valoraron cada una independientemente para cada
caso estudiado5 y que se agregaron mediante una
operación matemática hasta constituir un criterio de
valor para calificar a cada AVU independientemente
(Lynch, 1971; Castro, 2005; Gehl, 2006; Arellano,
2016; Viloria, Cadavid y Awad, 2018; Mata, 2019;
Rodríguez-González y Narváez-Tijerina, 2020),
los componentes y criterios de valoración del
índice de usabilidad se puede ver en la tabla 1 (ver
sigs. págs).

Las áreas verdes urbanas y el síndrome
metabólico en el AMM: el índice de usabilidad
El impacto de la dotación y del diseño de las AVU
en la salud humana ha sido advertido en una época
relativamente reciente e investigado por un campo
4

El estudio prescindió de datos y observaciones sobre el uso de las AVU por parte de los diferentes actores, concentrándose en cambio en
las condiciones de diseño de los espacios, esta estrategia a la vez permite probar la posibilidad de la realización de análisis más eficientes
para ser dirigidos a la práctica de arquitectos, diseñadores de paisaje y urbanistas.
5
Cada caso estudiado es cada uno de los 4896 parques del AMM catalogados para nuestro estudio.

129

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CONTEXTO

Tabla 1. Índice de usabilidad (IU) - Parte 1

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Tabla 1. Índice de usabilidad (IU) - Parte 2

Fuente: Elaboración propia

131

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Resultados

Un ejemplo del procedimiento que seguimos
para el cálculo del índice de usabilidad de un
AVU y los promedios por unidad geográfica de
comparación seleccionada (municipio) como el
que hicimos para nuestro análisis de las 4896
AVU del AMM puede verse en la figura 1 con un
área seleccionada del AMM que abarca a 3 AVU y
sus zonas de influencia; el análisis que realizamos
implicó una primera fase de caracterización de
indicadores in situ y utilizando como sistema
de teledetección el programa Google Earth; una
segunda fase de análisis de los datos levantados
para, finalmente, calcular los índices de usabilidad
de AVU de cada municipio del AMM.

Mediante el criterio de valoración que aportó el
índice de usabilidad se realizó el análisis de las
AVU del AMM, a través de un SIG elaborado
durante 2020 y actualizado para 2022 en el que
se localizaron, georreferenciaron, midieron y
caracterizaron 4896 AVU observadas hasta esa
fecha; se analizaron también las características
urbanas de las áreas aledañas a las AVU en radios
de 100, 300 y 500 metros para contar con un
inventario de elementos que pudieran favorecer o
limitar la usabilidad de las AVU.

Figura 1. Ejemplo del cálculo del índice de usabilidad de las AVU de una zona del AMM y
cálculo de promedio de usabilidad de AVU de la zona

Fuente: elaboración propia sobre un mapa del AMM tomado de Google maps
(https://www.google.com/maps/@25.7231981,-100.3658489,612m)

132

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Todos los espacios analizados se agruparon por
municipio por razones de conveniencia, pues parte
del objetivo del estudio que se realizó tenía como
fin observar el comportamiento de la usabilidad
de las AVU con respecto a la prevalencia del SM
entre la población de la metrópoli, este análisis se
presenta en datos agregados a nivel municipal en la
ENSANUT 2016 (Ruiz, Gaona, Méndez, Cuevas
Gómez, Jiménez, Romero, Hernández, Kuri y
Shamah, 2017), que fueron los datos sobre los que
se basó este estudio en lo tocante a la información
pública disponible sobre la prevalencia del SM.
Toda vez de que este síndrome tiene como uno
de sus componentes principales el sedentarismo
entre los pobladores, de acuerdo con la literatura
médica principal, fue posible inferir que una mayor
usabilidad de las AVU podría relacionarse con una
disminución del sedentarismo entre la población,
por darse a la población residente el equipamiento
necesario para realizar actividad física regular.
Como la usabilidad de las AVU depende de un
conjunto de variables es posible calificar a cada
AVU y de ahí poder inferir qué tanto pueden
contribuir o desestimular a la activación física de
la población en su radio de influencia.
Lo que esto supone es que en tanto haya una
menor calificación de la AVU, mayor será la
prevalencia del SM entre la población residente
en el área de influencia, y, asimismo, una mayor
calificación haría disminuir la prevalencia del
mal. Lo que haría coincidir en una relación
inversamente proporcional entre los incrementos
en la usabilidad de las AVU con respecto a una
disminución de la prevalencia en el SM en los
mismos espacios geográficos; como ya se había
apuntado en la primera sección de este trabajo, la
mayoría de los reportes sobre el SM reconocen
una relación causal en el sedentarismo; también
la existencia de espacios urbanos que propicien
la movilidad ha sido largamente asociado con una
disminución de la prevalencia de la obesidad y
del SM, entre otros problemas de salud pública
dentro de la literatura médica (Jiang, Zhang y
Sullivan, 2015), lo que nos llevó a considerar
como hipótesis de trabajo que hay una relación
causal entre los dos grupos de variables que se
asociaron para este estudio y por lo tanto que
existe una incidencia directa entre el diseño
urbano de las áreas públicas y el estado de salud
de los habitantes; tal relación se apreció dentro
de los margenes epistémicos del realismo crítico.
Para cada AVU de la metrópoli se hizo un

análisis particular considerando las características
urbanas presentes en los 500, 300 y 100 metros
de su radio de influencia, de tal forma que se
pudieran evaluar aquellos atributos del AVU y su
entorno en forma integral para establecer un índice
de usabilidad asociado; durante la obtención del
índice de usabilidad particular de cada AVU
analizada, se califica la superficie de la misma, de
ahí que se obtiene una ponderación de cada AVU
a partir de su superficie; posteriormente, los datos
obtenidos para cada AVU analizada se integraron
como un promedio único para cada municipio de la
metrópoli, para tener un marco geográfico común
de comparación con los datos de ENSANUT.
A partir de este análisis se encontró que hay
una dotación inequitativa de AVU en los diferentes
municipios metropolitanos, así como que por las
características urbanas y del diseño de cada AVU,
resulta altamente variada la usabilidad de las AVU
cuando se compara por municipios; al mismo
tiempo, a nivel municipal varía notablemente la
prevalencia del SM de forma concordante con la
hipótesis principal de este trabajo. (figura 2, ver
sig. pág.).
Hay un efecto central periférico y
dependiente del grado de desarrollo económico
a nivel municipal en el conjunto de fenómenos
observados que señala aún la predominancia de
una forma de desarrollo metropolitano altamente
centralizada y desigual que ha prevalecido al
menos por los últimos 70 años (Garza, 2009) y
que aunque empieza a ceder frente a una naciente
policentralidad, aún transfiere su inercia hacia
las regiones de la mesocentralidad metropolitana
que es en donde se localizan los municipios con
mayor desarrollo económico, con un menoscabo
relativo de las zonas periféricas de la metrópoli
que es en donde se concentra la mayor parte de las
inequidades socioespaciales evidentes; al mismo
tiempo, esto se refleja en una disminución de la
salud de los habitantes que sigue aproximadamente
un gradiente central-periférico/ mayor desarrollo
económico- menor desarrollo, lo que confirma en
líneas generales las observaciones de Fitzpatrick y
LaGory (2013), Chan (2010) y de Gibson, Cintron,
Dawkins y Asanaeyni (2012) en torno al impacto
de las desigualdades socioeconómicas y sus efectos
en la salud comunitaria. La tabla 2 (ver sig. pág.)
muestra la variación de la usabilidad ponderada a
nivel municipal de las AVU y del SM por municipio,
la figura 3 presenta un gráfico en el que se muestran
las variaciones de usabilidad y prevalencia.
133

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Figura 2. Usabilidad de las AVU en el AMM y prevalencia del SM. Datos agregados a nivel municipal

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de INEGI (2020) y de Ruiz, Gaona, Méndez y otros (2017)
Tabla 3. Promedios municipales de la usabilidad de las AVU en el AMM y prevalencia del SM a nivel municipal

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2020) y de Ruiz, Gaona, Méndez y otros (2017)

134

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

Figura 3. Comparación de las variaciones de la usabilidad de las AVU en el AMM y prevalencia del SM

Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (2020) y de Ruiz, Gaona, Méndez y otros (2017)

Es notable la tendencia generalizada a un
aumento en la salud de la población en tanto
también aumenta la usabilidad de las AVU; en
la figura 3 debe ser notado cómo Cadereyta -en
mayor medida- y en menor medida El Carmen
se salen del comportamiento normal del resto de
los municipios analizados; quizás cabría asociar
este comportamiento de ambos municipios a la
presencia de importantes fuentes de contaminación
atmosférica en dichas localidades (sobre todo
en Cadereyta) que distorsionan negativamente
el efecto de las AVU sobre el bienestar de la
población, pues de acuerdo con el punto de
vista médico una de las causas asociadas al SM
también es la presencia de ciertos contaminantes
y su particulado (Chen y Schwartz, 2008; Acosta
Montes, Hernández Cadena, Barraza Villareal,
Jiménez Corona y Cortez Lugo, 2014; Gutiérrez,
Carhuamaca, Sanchez, Porta, y Andrinolo, 2016).

adultas en México y va siendo cada vez más
incidente en la niñez, lo que sin duda preocupa
a las autoridades sanitarias por los graves riesgos
que conlleva y los altos costos que provoca en la
atención a la salud, la tendencia incremental de
este mal ha sido advertida por especialistas:
“La prevalencia del síndrome metabólico (SM)
ha demostrado una tendencia incremental
durante los 12 años cubiertos por este informe.
Aunque la prevalencia varía según los criterios
utilizados para cada definición, este hallazgo fue
observado consistentemente. La prevalencia del
SM en Adultos mexicanos según la definición
armonizada fue: 40.2, 57.3, 59.99 y 56.31%, en
2006, 2012, 2016 y 2018 respectivamente. Las
tasas de prevalencia fueron mayores en mujeres
que en los hombres. Comparando los resultados
de la prevalencia de SM, se tiene que hubo un
aumento del 20,22% entre 2006 y 2018; 18,09%
en hombres y 22,23% en mujeres” (RojasMartinez, et al., 2021: 718).
Se puede llegar a apreciar que este mal representa
uno de los grandes retos sanitarios de nuestro país
cuando una lucha por su erradicación se ha elevado
al primer nivel de las políticas públicas en materia

Discusión, el diseño urbano y la salud
El SM es sin duda una de las grandes amenazas
a la salud de nuestra población, el incremento en
su prevalencia ha sido constante entre personas
135

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

de salud en los últimos años y que además se
proyecta hacia los venideros; como apuntábamos
antes, la evidencia de su causalidad multifactorial
es un consenso entre los especialistas; mientras
que éstos han señalado como los principales
factores de riesgo a un desorden en la alimentación
y al sedentarismo, este trabajo demuestra que
hay una relación importante y sostenida entre la
cantidad de AVU disponibles, su distancia al sitio
de residencia y su diseño, de tal forma que cuando
estos tres aspectos se encuentran en armonía se
observa una disminución en la prevalencia del SM.
Aunque este estudio no muestra los efectos en el
tiempo derivados de estudiar los cambios en las
AVU sobre la prevalencia del SM, cabe suponer
de acuerdo con nuestros hallazgos, que una mejora
constante en la dotación y diseño de las AVU
tendrá efectos positivos en la salud de la población.
Cuando describimos los atributos de las AVU
que consideramos como positivos y que fomentan
la salud de la población, idealmente hacemos
referencia a lugares que cuentan con una serie
de aspectos de diseño positivos, tanto referidos
al entorno urbano en el que se insertan, como
a los presentes en el AVU en sí; eso nos señala
hacia la importante interdependencia que existe
entre la configuración de los entornos urbanos
y el diseño de parques y plazas cuando tenemos
como objetivo fomentar la movilidad peatonal
de los habitantes. Una buena AVU realmente
comienza cuando logramos construir un entorno
urbano amable y que no imponga barreras a
la movilidad; sin embargo, el diseño urbano
actual en las grandes ciudades mexicanas parece
encontrarse muy lejos de este ideal, cuando se
imponen barreras como las grandes vías para
diversos tipos de tráfico motorizado de personas
y mercancías, sin considerar las conexiones
peatonales adecuadas, suficientes y cercanas que
favorezcan cruzar en forma segura tales barreras;
el fomento de la movilidad ciclista a pesar de que
hace mucho bien como una vía para la activación
física, empieza a ser un problema para los
peatones cuando el ciclismo invade los sitios para
caminar; no son pocos los ejemplos en los que
puede apreciarse al peatón inclusive desplazado

de las banquetas por efecto del ciclismo urbano;
además de que tal tipo de movilidad se relaciona
mayormente con grupos de población joven,
excluyendo a niños, a personas de la tercera edad
y a personas con discapacidad, lo que en suma
disminuye a la capacidad de los entornos urbanos
para sostener a la actividad peatonal.
La proliferación del transporte motorizado
mediante el uso de motocicletas o scooters,
justamente por su alta flexibilidad también ha
tendido a invadir a las áreas peatonales en las
grandes ciudades, lo que acrecienta aún más el
peligro que pueden llegar a experimentar los
peatones en su transitar por la ciudad hacia las
AVU. Por otra parte, los diseños urbanos que
fomentan la creación de enclaves exclusivos
mediante dispositivos urbanos de aislamiento
(grandes cercados o bardas, accesos controlados,
la creación de comunidades cerradas, entre otros)
también generan unas ejemplares barreras para la
movilidad peatonal al crear corredores entre los
desarrollos que son solitarios y que transmiten
en muchos casos sentimientos de abandono
e inseguridad; como ha sido señalado en la
introducción, la existencia de factores relacionados
con la percepción de inseguridad, suelen ser una
de las causas primarias para decidir permanecer en
casa realizando actividades sedentarias.
Además de que tales enclaves, cuando se
construyen en las zonas destinadas a la habitación de
segmentos socioeconómicos de niveles adquisitivos
comparativamente bajos en el caso de Monterrey
y su zona metropolitana podrían carecer de AVU
propias, toda vez que los desarrolladores podrían
decidir pagar el AVU con dinero al municipio y
en su lugar desarrollar más viviendas en el área de
cesión correspondiente dentro del fraccionamiento
o colonia que construyen (Charles, 2020). Con
la proliferación de las políticas de austeridad en
la gestión pública, no son pocos los municipios
que en la actualidad gustosamente reciben dichos
pagos en dinero a cambio de eliminar las AVU en
los nuevos desarrollos.
Estas políticas públicas y prácticas
empresariales inclusive desde el corto plazo
tienen un efecto desastroso para los habitantes;
justamente son los habitantes de menor poder
adquisitivo quienes tienen menores capacidades
para la elección residencial, además de que
tales desarrollos resultan estar ubicados en los
sitios ambientalmente menos favorecidos de la
periferia urbana del AMM6. En la actualidad estos

6

El mayor volumen de ventas de vivienda en Nuevo León
se concentró en el municipio de Juárez, con el 19% de las
operaciones; seguido de García, con el 16.1% de las ventas
registradas (Hernández, 2023).

136

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

desarrollos habitacionales son los que cuentan con
menores activos ambientales comparativamente
con otros municipios del AMM como San
Pedro, Monterrey o Santiago, que es en donde
se ubican los desarrollos destinados a personas
de mayor poder adquisitivo en la metrópoli; a
lo que se suma el hecho de que los habitantes
de los fraccionamientos o colonias destinados
a segmentos de población de menor nivel
adquisitivo, son los que cuentan con menores
recursos para invertir en movilidad.
Es necesario entonces partir de considerar
que el diseño urbano es fundamental para
crear enclaves más caminables, toda vez que
la existencia de las barreras que describimos
y de otras dificultades inherentes a una mala
planificación, diseño y gestión urbana se pueden
llegar a convertir en aspectos desfavorables en
extremo para conseguir fomentar la salud de los
pobladores; contar con una buena dotación y una
distancia menor a los 500 metros desde la vivienda
hasta el AVU más cercana y usable vemos que
son factores en sí mismos resultan insuficientes
para prever un aumento en la movilidad de la
población, hay que enfocarse en la eliminación
de las barreras, que en la mayoría de los casos
se puede conseguir haciendo obras que permirtan
realizar desplazamientos peatonales seguros,
cómodos y amenos. Adicionalmente es necesario
partir desde una gestión que luche frontalmente
contra la eliminación de la desigualdad y que
se enfoque en disminuir hasta erradicar la
discriminación socioespacial, que constituye,
junto a las barreras físicas, otro obstáculo de
naturaleza diferente, pero igualmente limitante.
El siguiente aspecto para considerar es el del
diseño del AVU. El índice de usabilidad de las
áreas verdes urbanas que desarrollamos para este
estudio puede ser una buena guía para comprender
cuáles atributos resultan esenciales para garantizar
que un AVU puede contribuir significativamente
a fomentar la salud de sus usuarios. De los siete
grupos de variables que integran el índice, cinco
resultan estar relacionados con el diseño del AVU;
de ahí que resulta importante a la hora de planificar
áreas nuevas, para la regeneración urbana o para
obras de remodelación en zonas consolidadas
tomar en cuenta estos aspectos de rendimiento.
Es entonces posible suponer que, por ejemplo,
habrá ventajas evidentes en cuanto a la capacidad
potencial de fomentar la salud entre una rotonda
en una avenida principal de un emplazamiento

urbano, frente a un gran parque; simplemente
porque al ornato se ha sumado la posibilidadreal
de uso y disfrute minimizando riesgos de acceso
al AVU; la tipología es justamente un aspecto
a considerar, pues si frente a la necesidad de
contar con áreas verdes para el saneamiento
atmosférico o la mitigación de islas de calor se
impone la necesidad de que dichas áreas sean
utilizadas para realizar actividades físicas,
debe ser considerado en el diseño de nuevos
fraccionamientos que sumar a las áreas verdes
a aquellas localizadas en rotondas y camellones
resulta fundamentalmente erróneo, la planeación
de las AVU necesita empezar distinguiándolas a
partir de su uso potencial y en el caso de gran
necesidad o carencia de recursos, preferir las
áreas útiles para realizar actividades sobre las que
implican únicamente embellecimiento y otros
atributos ambientales; esto no descarta el hecho
de que la creación y conservación de corredores
verdes peatonales (como arbolado en banquetas o
los “parques lineales”) son elementos de fomento
a la accesibilidad a las AVU muy importantes y
buenos en el diseño urbano y que por lo tanto
tienen que ser fomentados en función de aumentar
la caminabilidad de los entornos.
Por otra parte, notamos que en cuanto a las
dimensiones, áreas mayores a 2000 m2 ya resultan
ser mínimamente usables, las dimensiones reales
necesarias, no obstante deben ser calculadas
de acuerdo con la población usuaria del sector;
haciendo un cálculo grueso, en promedio y
considerando la densidad media de la población
actual del AMM y el criterio mínimo de dotación
de áreas verdes por habitante de la OMS, cada
AVU de la metrópoli debería ser de no menos 9 m2
por habitante, lo que dada la densidad promedio
de población del AMM arroja superficies de
aproximadamente 3.3 ha; la compensación que
se consigue en la metrópoli a través de incorporar
a los totales de AVU a los grandes parques urbanos
(como el Parque Cumbres, por ejemplo) no hace
más que enmascarar un problema latente de falta de
zonas de esparcimiento, descanso y deporte, dada la
distancia (física y simbólica) que mantiene apartada
a la mayor parte de la población de la metrópoli
de esos lugares; entonces se vuelve impostergable
inverir en la creación de esos espacios cerca de
donde son necesarios; pero ¿qué debemos hacer en
enclaves altamente densos y urbanizados?
Pensar en dividir el área necesaria dada la
cantidad de población usuaria de cada sector del
137

�Vol. XIX. N° 29, enero - junio 2025

CONTEXTO

AMM en pequeñas AVU en un mismo sector,
parece ser una solución posible y benéfica,
siempre que se dote a cada AVU con una
superficie de al menos 1200 m2, pero buscando
preferentemente áreas mayores a 2000 m2; la
carencia de lotes agregados que faciliten contar
con tales dimensiones de tierra hace necesario
pensar en acciones de adaptación de grandes
lotes (por ejemplo los que resulten de demoler
instalaciones comerciales o industriales, o de
emprender grandes acciones de regeneración
urbana que posibilite contar con tales lotes; otras
medidas que han probado alguna eficacia sobre
todo para actividades de ocio son la creación
de micro parques (pocket parks) en zonas en las
que dadas las cualidades urbanas no sea posible o
deseable la demolición de edificios para conseguir
tierra urbana libre; la alternativa de conectar áreas
de azoteas u ocupar antiguas infraestructuras
abandonadas, como lo que se ha hecho en Manhattan
con el High Line en el lado este, hasta conseguir
contar con buenas superficies para parques parecen
también ser opciones a utilizar en la medida en la
que no se cuente con tierra urbana suficiente, sin
embargo lo ideal es contar con espacios suficientes
para el desarrollo de actividades físicas que sean
accesibles, seguros y amenos.
La demanda de tierra para la creación de
una infraestructura de parques robusta es algo a
considerar cuando dada la densidad de pobación
de monterrey en término medio se necesitaría al
menos un parque de 3.3 hectáreas cada kilómetro
en todas las direcciones7; por supuesto que
tal arreglo espacial tendría que ajustarse a la
geografía urbana real, pero teóricamente esto
señala hacia la gran carencia actual de espacios
útiles. Las dimensiones teóricas mínimas que se
señalan en este artículo (entre 1200 y 2000 m2)
tienen que ver con la capacidad de tales espacios
para soportar cómodamente la realización de
actividades físicas. En efecto, que haya suficiente
espacio para que se pueda construir una cancha
multideportiva y para que se instalen aparatos
de ejercitación, ya debería de establecer un
criterio mínimo de dotación para cada AVU,
además de considerar la construcción de un área
específicamente destinada a los juegos infantiles.

Esta condición debe estar acompañada además
por la presencia de otros servicios como pequeños
kioscos comerciales, pequeñas bibliotecas, buen
mobiliario urbano que posibilite el descanso y la
reunión, además de que se garantice para cada
AVU un buen mantenimiento y conservación. En
el estudio de campo que hicimos nos pudimos
percatar que hay diferencias notables en cuanto
al arbolado de cada AVU que llega a impactar
su usabilidad; invertir en sostener el arbolado es
un asunto que debe ser considerado toda vez que
son los árboles, matorrales, pastizales y plantas
ornamentales las que dan verdaderamente vida
y uso a estos espacios. La consciencia sobre
la fragilidad de la dotación de agua para la
metrópoli nos hace cuestionar seriamente sobre
qué estrategias serán las más adecuadas a la hora
de hacer las obras de paisajismo.
Conclusiones
Las AVU tratándose mayormente de espacios
públicos deberían de ser planificados, ejecutados
y administrados siguiendo criterios de equidad
en el acceso a espacios que dignifiquen la vida
de los habitantes que los usan, esto quiere
decir que el foco en cuanto a su concepción
paisajística, su equipamiento, su diseño y
construcción y su gestión deberían de partir de
principios fundamentales de justicia espacial y
enfocándose en el derecho a la ciudad; esto se
debería relacionar con una adecuada gesión de
los recursos disponibles para todos los rubros que
toca esta clase de equipamiento urbano, así como
a la homologación de los criterios metropolitanos
en cuanto al diseño, construcción, dotación de
mobiliario, conservación y mantenimiento; si
se parte de la base de la autonomía municipal,
a pesar del avance legislativo que ello
implicó, inmediatamente se enfrenta a un trato
diferenciado y altamente desigual; en el caso de
las áreas metropolitanas considerar la necesidad
de entes administradores supramunicipales pero
no estatales y que no dependan de los vaivenes
políticos de las administraciones, que se apoyen
en normativas de diseño, construcción y gestión,
podría ser de gran ayuda para garantizar la

7

Si se considera la densidad media de población de la metrópoli, ésta arroja un arreglo espacial de AVU cuya distancia máxima entre éstas
fuera 1000 metros, para respetar el criterio de distancia máxima caminable desde el sitio de residencia al parque (OMS, 2012), el criterio
de densidad de población arroja superficies mínimas de 3.3 ha para cada AVU. Por supuesto que la geografía real es diferente, por lo que el
modelo debe ajustarse a las densidades de población, tierra disponible y criterios de usabilidad.

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equidad y la justicia en el acceso a la misma
calidad urbano-arquitectónica para las AVU.
Entre los temas que podría enfrentar una
normativa de esta naturaleza se encuentra el
de la dotación del mobiliario, el diseño de los
elementos urbanos básicos, la arborización (que
puede llegar a depender de la importante variación
microclimática metropolitana), la gestión de
recursos, la necesidad de personal operativo y sus
niveles de habilitación técnica, los criterios de
conservación, mantenimiento, seguridad y, sobre
todo, la garantía de contar con acceso universal.
Contar con un sistema de esa naturaleza
entonces tendría que partir de que las AVU son
en sí mismas -como se ha demostrado en esta
investigación- piezas clave para el sistema de
salud en su conjunto; entonces el tema de la

concurrencia presupuestal en el ámbito de la
gestión urbana, de salud, de vida silvestre y
parques (al menos) tendría que ser planteada
seriamente (Narváez, 2020), además de que se
debería de contar con un sistema de planeación,
ejecución y gestión de las obras que garantizara
unas condiciones óptimas para conseguir elevar
la usabilidad de las AVU. Es por lo que motivado
en la demostrada gran importancia que comporta
este elemento para la salud de los habitantes,
se debe prestar especial atención técnica,
administrativa y política para lograr diseños
buenos, útiles y que dignifiquen la vida de las
comunidades. Es urgente plantear estos proyectos
como intervenciones multidisciplinarias de
técnicos calificados dada su importancia toral en
el tema del fomento a la salud. C

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Contexto Revista de la Facultad de Arquitectura Universidad
Autónoma de Nuevo León, volumen 19, No. 29 enerojunio 2025, es una publicación semestral, editada por la
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Hinojosa Torres. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
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Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Arq. Juan Ángel Hinojosa
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de Nuevo León. Fecha de última modificación: 31 de
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              <text>Revista anual de la Facultad de Arquitectura de la UANL. Presenta artículos sobre medio ambiente, arquitectura, urbanismo, materiales, economía, imaginario urbano, filosofía, teoría, crítica, además de noticias y reseñas sobre el mundo de la arquitectura</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Arquitectura</text>
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              <text>Barrera Domínguez, Ramón Alejandro, Editor</text>
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              <text>Martínez Martínez Oreida, Editor</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Importancia de las areas verdes</name>
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