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                  <text>Volumen XIX | Número 30 | julio - diciembre 2025

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Una publicación de / A publication of
Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Dr. Santos Guzmán López
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Directora de la Facultad de Arquitectura

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Contexto Revista de la Facultad de Arquitectura Universidad
Autónoma de Nuevo León, volumen 19, No. 30 juliodiciembre 2025, es una publicación semestral, editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Facultad de Arquitectura. Domicilio de la publicación:
Pedro de Alba S/N, San Nicolás de los Garza, CP:
66455, Nuevo León, México, Tel: (81) 8329-4160, www.
contexto.uanl.mx. Editor Responsable Arq. Juan Ángel
Hinojosa Torres. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
No. 04-2020-042416005300-203. ISSN impreso: 20071639. ISSN red de cómputo: en trámite con el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Arq. Juan Ángel Hinojosa
Torres, coordinador del Depto. Ediciones y Publicaciones
de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma
de Nuevo León. Fecha de última modificación: 31 de
julio de 2025. Las opiniones expresadas por los autores
no necesariamente reflejan la postura del editor de la
publicación. Queda prohibida su reproducción parcial o
total de los contenidos e imágenes de la publicación.

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Dra. María Teresa Cedillo Salazar, Dr. Adolfo B. Narváez Tijerina, Dr. Gerardo Vázquez Rodríguez, Dr. Arun kumar
Acharya, Dr. Alejandro García García, Dr. José Manuel Prieto González, Dr. Jesús Manuel Fitch Osuna, Dr. Juan Noyola
Carmona, Dra. Aída Escobar Ramírez, Dr. Luis Alfonso de la Fuente Suarez, Dr. Ramón Ramírez Ibarra, Dra. Liliana Sosa
Compean, Dr. Jesús A. Treviño Cantú, Dr. Armando V. Flores Salazar, Dra. Minerva Salinas Peña, Dr. Carlos Aparicio
Moreno, Dra. Nora Rivera Herrera, Dra. Diana Maldonado Flores, Dra. Alejandra Marín González

2

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

ÍNDICE
Editorial
8

Editorial Número 30: La multipolaridad internacional y los procesos evolutivos transformacionales del asentamiento territorial social
Eduardo Sousa-González
Universidad Autónoma de Nuevo León (México)

Artículos
17

Propuesta metodológica interdisciplinaria para analizar la lugaridad en museos comunitarios
Laura Gallardo Frías | Consuelo Figueroa Garavagno
Universidad de Chile (Chile) | Universidad Diego Portales (Chile)

32

Persistencia de los paisajes rurales: los conjuntos arquitectónicos productivos de la cuenca
del río San Pedro, Región de los Ríos, Chile
Virginia Vásquez Fierro | Andrés Horn Morgenstern | Alejandra Schueftan
Universidad Austral de Chile (Chile)

53

Análisis del impacto de la transfiguración de la vivienda vernácula en el confort térmico.
Casos de estudio: Zihuatanejo y Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, México
Osvaldo Ascencio López | José Francisco Sotelo Leyva | Francisco Javier Romero Pérez
Universidad Autónoma de Guerrero (México)

71

Raíces y transformaciones. La identidad arquitectónica en el contexto cambiante de San
Andrés y Providencia, Colombia
Cristian Bernardo Barrios Rodríguez | Mariana Ospina Ortiz
Universidad Católica de Colombia (Colombia)

87

Cuenta la leyenda: estrategia transmedia para la reconstrucción colectiva de la memoria urbana
Diana Marcela Figueroa Quiroga | Adriana Gómez Alzate
Universidad Pontificia Bolivariana Seccional Bucaramanga (Colombia)

99

Efectos de la distribución del servicio de educación en zonas rurales. El caso de las Unidades
Educativas del Milenio en Cuenca, Ecuador
Ruth Estefanía Chuiza-Inca | Mónica González Llanos
Universidad de Cuenca (Ecuador)

118

Contraste entre percepción del riesgo y análisis técnico de peligros: aportes de la cartografía
social en Monterrey
Elfide Mariela Rivas Gómez | Luisa Damiana Páez de González | José Juan Cervantes Niño
Tecnológico de Monterrey (México) | Universidad Autónoma de Nuevo León (México)

137

De la calidad de vida urbana en los espacios públicos a la sostenibilidad en ciudades intermedias
Jorge Alberto Ponce Castillo | Juan Carlos Pérez García
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) | Universidad Popular Autónoma del
Estado de Puebla (México)
3

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

155

La vulnerabilidad social como enfoque para el diseño de políticas públicas territoriales de
sustentabilidad en México
María Teresa Cedillo Salazar | Madelyn Ávila Vera | Esteban Picazzo Palencia
Universidad Autónoma de Nuevo León (México) | Universidad Autónoma de Tamaulipas (México)

173

Los espacios públicos de la centralidad financiera de Lima metropolitana: entre la imagen
inclusiva y la desigualdad cotidiana
Pablo Vega-Centeno | Manuel Dammert-Guardia
Pontificia Universidad Católica del Perú (Perú)

187

Efecto de la estructura de usos de suelo sobre el precio del suelo en la zona periurbana de
Cuenca, Ecuador
Ximena Salazar-Guamán | María Cristina Chuquiguanga Auquilla
Universidad de Cuenca (Ecuador)

203

Inutilidad y sentido de la arquitectura como obra de arte: una interpretación heideggeriana
Rafael García Sánchez
Universidad Politécnica de Cartagena (España)

4

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

INDEX
Editorial
8

Editorial Issue 30: The international multipolarity and the transformational evolutionary
processes of social territorial settlement
Eduardo Sousa-González
Universidad Autónoma de Nuevo León (Mexico)

Articles
17

Interdisciplinary methodological proposal to analyse place in community museums
Laura Gallardo Frías | Consuelo Figueroa Garavagno
Universidad de Chile (Chile) | Universidad Diego Portales (Chile)

32

Persistence of rural landscapes: productive architectural ensembles in the San Pedro River
basin, Los Ríos Region, Chile
Virginia Vásquez Fierro | Andrés Horn Morgenstern | Alejandra Schueftan
Universidad Austral de Chile (Chile)

53

Analysis of the impact of vernacular housing transfiguration on thermal comfort. Case
studies: Zihuatanejo and Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, Mexico
Osvaldo Ascencio López | José Francisco Sotelo Leyva | Francisco Javier Romero Pérez
Universidad Autónoma de Guerrero (Mexico)

71

Roots and transformations. The architectural identity in the changing context of San Andrés
and Providencia, Colombia
Cristian Bernardo Barrios Rodríguez | Mariana Ospina Ortiz
Universidad Católica de Colombia (Colombia)

87

Telling the legend: a transmedia strategy for the collective reconstruction of urban memory
Diana Marcela Figueroa Quiroga | Adriana Gómez Alzate
Universidad Pontificia Bolivariana Seccional Bucaramanga (Colombia)

99

Effects of distributing education services in rural areas. The case of the Millennium Educational
Units in Cuenca, Ecuador
Ruth Estefanía Chuiza-Inca | Mónica González Llanos
Universidad de Cuenca (Ecuador)

118

Contrasting risk perception and technical hazard assessment: insights from social
cartography in Monterrey
Elfide Mariela Rivas Gómez | Luisa Damiana Páez de González | José Juan Cervantes Niño
Tecnológico de Monterrey (Mexico) | Universidad Autónoma de Nuevo León (Mexico)

137

On the quality of urban life in public spaces to sustainability in intermediary cities
Jorge Alberto Ponce Castillo | Juan Carlos Pérez García
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Mexico) | Universidad Popular Autónoma del
Estado de Puebla (Mexico)
5

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

155

Social vulnerability as an approach for designing territorial public policies for sustainability in
Mexico
María Teresa Cedillo Salazar | Madelyn Ávila Vera | Esteban Picazzo Palencia
Universidad Autónoma de Nuevo León (Mexico) | Universidad Autónoma de Tamaulipas (Mexico)

173

Public spaces in the financial centrality of Lima: between inclusion image and
quotidian inequality
Pablo Vega-Centeno | Manuel Dammert-Guardia
Pontificia Universidad Católica del Perú (Peru)

187

Effect of the structure of land uses on the price of land in the peri-urban area
of Cuenca, Ecuador
Ximena Salazar-Guamán | María Cristina Chuquiguanga Auquilla
Universidad de Cuenca (Ecuador)

203

Uselessness and meaning of architecture as a work of art: a heideggerian interpretation
Rafael García Sánchez
Universidad Politécnica de Cartagena (Spain)

6

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Editorial
Editorial

7

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Editorial / Editorial
La multipolaridad internacional y los procesos evolutivos
transformacionales del asentamiento territorial social
The international multipolarity and the transformational evolutionary
processes of social territorial settlement
Eduardo Sousa-González1

S

circulación y la comercialización precisamente de
los múltiples productos, bienes, servicios, incluido
en el presente el conocimiento científico; ahora
considerado también como una mercancía más
con valor de uso y valor de cambio, que genera
plusvalía y acumulación primaria de capital para
los países donde se genera, produciendo para
estos lugares un redesarrollo iterativo que en la
contemporaneidad no se percibe el final2.
Esto ha generado no solo una profunda y
significativa modificación de paradigma en
el conocimiento y la forma de producción,
comercialización, distribución de mercancías, el
cual se basa en una reorganización y diferenciada
integración mundial, muchas veces denominada
globalización; conformada y liderada básicamente
por aquellos regiones con un hiperdesarrollo
económico, apoyados, algunos de ellos, por
organismos internacionales como el Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial,
la Organización de Estados Americanos, la
Organización de Naciones Unidas y otros, los cuales
promueven la noción llamada multilateralidad
global (Sousa, E.:2024).
Sin embargo, más que una multilateralidad
global, el concepto hoy día debería de estar
calificado como una multipolaridad mundial,
permeada no solo por un proteccionismo
arancelario nacionalista a ultranza que

eguramente se estará de acuerdo en que el
conocimiento científico es una de las variables
intervinientes fundamentales que influyen
de manera puntual, no solo en la metamorfosis
y en el desarrollo de las sociedades urbanas en
la contemporaneidad líquida que actualmente
nos corresponde coincidir; sino también, en los
procesos transformacionales evolutivos donde se
dispone de un locus typicus para su asentamiento
territorial, esto es, en el denominado espacio
transversal el cual está integrado en la esfera de sus
componentes básicos: el nacional, el regional, el
de los estados y los municipios; ya que es en estos
territorios en donde demográficamente progresa,
prospera y se desenvuelve la colectividad con todos
los grupos sociales diferenciales que la componen.
Independientemente del ámbito disciplinar de la
ciencia, es claro que la generación de conocimiento
científico representa hoy día la organización
que impulsa una nueva etapa para el desarrollo
humano, basada en procesos globales que no son
recientes ni pertenecen exclusivamente a una
generación determinada, donde dichos procesos
se han generado en diversas etapas históricas de
la civilización planetaria, en las que las alianzas y
convenios económicos no solo se han formalizado
para desarrollarse y consolidarse; sino también,
se han solidificado con el propósito fundamental
que involucra direccionalmente la producción, la

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción institucional: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey,
México; Doctor en Arquitectura y Asuntos Urbanos; miembro del Sistema Nacional de Investigadores CONAHCYT reconocido en el nivel
3; miembro de la Academia Mexicana de Ciencia AMC; E-mail: eduardo.sousagn@uanl.edu.mx; ORCID: https://orcid.org/0000-00029634-1429
2
El redesarrollo, concepto propuesto por el autor de este escrito desde el año 2006, aquí redefinido: se interpreta como al asociado a
aquellos espacios geográficos que, por su condición de países desarrollados, han adoptado nuevos procedimientos internacionales de
movilización dinámica de capital y de procesos de hiperinformacionalización, como los empleados en la globalización; esto es, serían
naciones consideradas como superpotencias lideradas por los países más poderosos de la esfera internacional.

8

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

desarrollados como fragmentos sectoriales (Sousa,
E: 2024), impactando y modificando, en muchos
de los casos, a sus procesos identitarios, su cultura
y su idiosincrasia; incluso no solo en la manera en
que los ciudadanos tienden a vivir su cotidianeidad,
sino también, en la forma característica en que las
ciudades y las metrópolis, por lo menos las del sur
global, tienden a expandirse horizontalmente y a
organizarse en su territorio sin controles espaciales
eficientes, efectivos y eficaces (Sousa, E: 2023: 9).
Sin embargo, es clara la existencia de
una tendencia de la población en la esfera
mundial en establecer su lugar de residencia en
ciudades y en ciudades metropolitanas; según
investigaciones recientes (SEDATU:2024)
muestra que: “Entre 2020 y 2070 el número de
ciudades en los países de bajo ingreso crecerá
en 76 por ciento3, en los países de ingresos
medios bajos y altos se pronostica que sus
ciudades crezcan un 20 por ciento, y en los
países de ingresos medios altos, como México,
se proyecta en seis por ciento4”.

involucra además del conocimiento científico
a la intervención territorial directa hacia otros
países, incluso, mediante injerencia armada; nos
referimos a aquellas superpotencias lideradas
por los países más poderosos de la esfera
internacional, que tienden a generar, entre
otras muchas negatividades proclives, sendos
escenarios de inestabilidad económica-comercial
en toda la orbe y sobre todo, el riesgo latente de
un evidente debilitamiento de las estructuras que
soportan la paz mundial: una sociedad sitiada
(Bauman, Z.: 2011); ver la figura 1.
Ante estas generalizaciones que involucran a
un escenario sui géneris de carácter multipolar, que
subsiste en la contemporaneidad líquida (Bauman,
Z.: 2009; 2004) que se ha comentado en los párrafos
anteriores; es evidente que las características
de este entorno global al que asistimos tiende
a conformar una diferente realidad histórica,
social, cultural y territorial, la cual es impactada
por las economías internacionales dominantes,
que tienden a visualizar a los países menos

Figura 1. Multipolaridad global y proteccionismo nacionalista

Fuente: Datos generados en esta investigación

3

Naciones Unidas utiliza la clasificación de ingresos utilizada por el Banco Mundial según el Ingreso per cápita al año. En este año se
utilizaron los siguientes rangos: países de ingresos bajos: ingresos per cápita menor a 1 046 dólares. Países de ingresos medios bajos:
ingreso per cápita entre 1 046 y 4 095 dólares. Países de ingresos medios altos: ingreso per cápita entre 4 096 y 12 695 dólares. Países de
ingresos altos: ingreso per cápita mayor a 12 695 dólares.
4
Según datos del Banco Mundial en 2021 el ingreso per cápita en México a precios corrientes fue de 9 590 dólares. En precios constantes
de 2015 el ingreso per cápita fue de 9 272.4 dólares.

9

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

iii. Áreas metropolitanas, las que agrupaban
una población de entre 250 mil y menos de 1.5
millones de pobladores; y
iv. Áreas metropolitanas grandes, serían
aquellos espacios territoriales que contaban con
una población de 1.5 millones o más.
Una vez aplicado el proceso metodológico
descrito anteriormente se identificaron en la
esfera mundial 8, 790 áreas urbanas funcionales,
las cuales agrupan el 53 por ciento de toda la
población global, según se indica en el mapa 1.
Incluso, UN-Habitat (2022) proyecta para los
próximos 30 años; esto es, para el año 2055, que
entre los países que tendrán mayor concentración
demográfica en ciudades y en ciudades
metropolitanas se encuentra Estados Unidos de
Norte América con 347.3 millones de habitantes
urbanos que representa el 89.2 por ciento de
su población total, concentrados en 939 Áreas
estadísticas Metropolitanas y micropolitanas;
China con 1 091 millones de personas,
representando el 80 por ciento de su población
total; e India con 876.6 millones de ciudadanos
constituyendo el 52.8 por ciento de toda su
población; ver el mapa 1 (ver sig. pág.)
Cabe aclarar que, con esta misma metodología
para el caso de México como país se identificaron
63 áreas metropolitanas, lo cual indica no solo el
alto grado de concentración poblacional existente
en el territorio nacional; también la importancia
que representa el sistema de planeación territorial
que permita el equilibrio sustentable de estas
grandes concentraciones de pobladores.
Incuso, es importante destacar que la
tendencia de la población hacia lo urbano no
representa solamente una manifestación de los
países en menos desarrollados, se considera
como una expresión de época, la cual requiere
fundamentalmente para su investigación
científica no solamente de variables cuantitativas
como las expresadas anteriormente; es necesaria
la visualización cualitativa que tienda a ubicar al
ser humano y a su grupo social de referencia en el
centro del análisis social, cultural, idiosincrático
y de asentamiento territorial, con el fin último de
encontrar el ¿por qué? como causa primaria de su
preferencia urbana y así tener las herramientas,
técnicas y estrategias de política pública que

No obstante, en el ámbito internacional se da
la existencia de múltiples criterios diferenciados
para la definición de las áreas urbanas e incluso
de las zonas metropolitanas, en este sentido
dos organizaciones internacionales en el año
20195 desarrollaron conjuntamente criterios
metodológicos operativos, justamente para
precisar, identificar y definir lo que se debería de
entender por área urbana funcional en todos los
países del mundo; donde finalmente se concluyó
en un proceso metodológico de cuatro pasos que
definen: i. La Identificación de centro urbano; ii.
La Identificación de la ciudad; iii. Identificación de
la zona de desplazamiento; y iv. El área funcional.
La descripción de cada uno es la siguiente:
“1. Identificación de centro urbano. Celdas
contiguas, en una cuadrícula de población con
densidad alta (1 500 hab./km2) con una población
de 50 mil. Se dejaron fuera las menores de 50
mil7 habitantes en Canadá, Estados Unidos y
Europa, y todas las que tuvieron menos de 100
mil en Japón, Corea y México.
2. Identificación de la ciudad. Una o más
demarcaciones que contengan al menos 50
por ciento de los residentes del centro urbano.
3. Identificación de la zona de desplazamiento.
Demarcaciones contiguas que contengan al
menos 15 por ciento de su población empleada
que trabaja en la ciudad. Se incluyen las
demarcaciones que no cumplen con este
criterio, pero que se encuentran rodeadas
por otras que sí satisfacen dicho umbral; y se
excluyen las que cumplen, pero no guardan
contigüidad.
4. El área funcional es la combinación de la
ciudad y la zona de traslado.” (SEDATU: 2024)
De la exploración y aplicación de esta
metodología específica a nivel de todos los
países del mundo, se identificaron áreas
urbanas funcionales discriminadas con cuatro
características según la dimensión numérica de
su población:
i. Áreas urbanas pequeñas, las cuales
integraban una población inferior a 100 mil
habitantes;
ii. Áreas urbanas medianas, serían aquellas
que sumaban una población entre 100 mil y
250 mil;

5

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea (UE): Dijkstra, L., Poelman, H. &amp; Veneri: 2019.

10

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Mapa 1. Grado de concentración poblacional por rangos en la esfera mundial

Fuente: Sousa, E.: capítulo 2: 2024; modificado de SEDATU (2024:22)

permitan incidir positivamente en el equilibrio
espacial y en la dosificación estratégica de
los diferentes usos del suelo: equipamientos e
infraestructura.
Esto es, producir un corpus theorĭcus
conceptual que posibilite su incorporación a los
procesos metodológicos científicos, generando
las hipótesis de aplicación en cada locus typicus
correspondiente; ya que como se ha mencionado
en otros escritos “…que si una manifestación
urbana como la que se menciona, ya sea de origen
territorial o de algún grupo social particular
de referencia, se logra cualificar y cuantificar,
se sostiene aquí, que es posible intervenir
positivamente en ella…” ” (García-Luna, C.;
Sousa, E.: 2024; Sousa, E: 2023a: 4, cfr.)
Es por ello que en este número de
CONTEXTO. Revista de la Facultad de
Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, México, se han conjuntado
doce investigaciones originales de académicos
profesionales de diferentes partes del mundo;
los cuales nos presentan una visión particular,
enfoque y posicionamiento de investigación,
sobre los múltiples factores que intervinieren en
el desarrollo de su línea de investigación en su
país correspondiente.
Tal es el caso de Laura Gallardo Frías y
Consuelo Figueroa Garavagno que presentan
la investigación denominada: “Propuesta
metodológica interdisciplinaria para analizar la

lugaridad en museos comunitarios”, indicando
que el estudio de las obras arquitectónicas
destinadas a cobijar museos va más allá de la
dimensión física, ya que su existencia depende
fundamentalmente del significado y valoración
que le otorgan sus comunidades. Así, los museos
solo perviven en tanto se conforman como lugar;
es decir, en centros de encuentro, reflexión,
integración y producción de identidades múltiples
y en constante cambio operando a la vez como
refugios y motores de transformación urbana.
En particular, los museos comunitarios, al nacer
de las propias comunidades, dan luces respecto
de los factores que posibilitan su lugaridad, es
decir, su cualidad de lugar. Con el objetivo de
indagar acerca de los principales vínculos entre
comunidades y museos comunitarios que los
convierten en lugar se propone una metodología
empírica, descriptiva de carácter mixto, basada
en una estrategia interdisciplinar y multimetodológica, a partir de cinco dimensiones:
sociocultural, histórica, territorial-arquitectónica,
museológica y comunicacional.
Virginia Vásquez Fierro, Andrés Horn
Morgenstern y Alejandra Schueftan, presentan
el artículo titulado: “Persistencia de los paisajes
rurales: los conjuntos arquitectónicos productivos
de la cuenca del río San Pedro, Región de los
Ríos, Chile”, donde indican que la investigación
examina la persistencia de los paisajes culturales
rurales productivos en la cuenca del río San Pedro,

11

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Región de Los Ríos (Chile); mediante un enfoque
interdisciplinario centrado en los conjuntos
de arquitectura rural. Estas configuraciones se
abordan como expresiones de sistemas materiales
y naturales atravesados por temporalidades
sincrónicas y asincrónicas. El paisaje se concibe
como construcción compleja que articula
elementos biofísicos, productivos y socioculturales,
extendiendo la mirada de la Arquitectura hacia una
lectura integral del territorio.
Los investigadores Osvaldo Ascencio López,
José Francisco Sotelo Leyva y Francisco
Javier Romero Pérez, investigan sobre el
“Análisis del impacto de la transfiguración de la
vivienda vernácula en el confort térmico. Casos
de estudio: Zihuatanejo y Chilpancingo de los
Bravo, Guerrero, México; proponiendo que la
vivienda vernácula ha experimentado paulatinas
modificaciones en su configuración hasta llegar
a ser transfigurada total o parcialmente perdiendo
características que la identificaban como propia del
lugar. Estos cambios abordan cuatro dimensiones
de la transfiguración —entre ellas la sustitución
de materiales en la envolvente—, generalmente
realizadas sin asesoramiento profesional, y
tienen como consecuencia un impacto en la
habitabilidad de la vivienda. Para conocer las
dimensiones de la afectación al confort térmico
interior, se realizó una comparativa teórica
entre un caso base que retoma las características
originales de la vivienda tradicional en
Chilpancingo y Zihuatanejo, Guerrero, México,
con el caso base semi-transfigurado y el caso
base transfigurado por medio de simulaciones
usando OpenStudio y análisis de resultados con
el método analítico y modelo adaptativo. El
resultado es un aumento promedio anual de la
temperatura del aire interior de los prototipos
semi-transfigurado y transfigurado de 0.82 °C y
1.06 °C respectivamente en Chilpancingo, y de
0.91 °C y 1.37 °C en Zihuatanejo. Mientras que el
modelo adaptativo mantuvo resultados de confort
en todos los casos, el método analítico indica
sensaciones térmicas ligeramente cálidas en
Zihuatanejo y ligeramente frías en Chilpancingo.
En el caso de Cristian Bernardo Barrios
Rodríguez y Mariana Ospina Ortiz,
presentan un artículo que denominan: “Raíces
y transformaciones. La identidad arquitectónica
en el contexto cambiante de San Andrés y
Providencia, Colombia; donde mencionan que
el archipiélago de San Andrés, Providencia y

Santa Catalina posee una arquitectura tradicional
profundamente influenciada por herencias
culturales británicas, africanas y asiáticas, que
han configurado una identidad espacial distintiva.
No obstante, el crecimiento poblacional, la
llegada de nuevas culturas, el turismo y los
cambios en la disponibilidad de materiales han
transformado de forma significativa la tipología
habitacional de las islas. Este artículo analiza
dicha transformación a través de una investigación
cualitativa sustentada en la ecología humana,
mediante el estudio de fuentes bibliográficas,
material gráfico y planimetrías, así como el
análisis morfológico comparativo entre viviendas
tradicionales y actuales. Se identifican elementos
clave que definían la vivienda raizal; como la
relación interior-exterior, el valor comunitario del
espacio, y el uso de materiales naturales y cómo
estos han sido reemplazados por una arquitectura
estandarizada, desvinculada del entorno y la
identidad local.
Diana Marcela Figueroa Quiroga y Adriana
Gómez Alzate, muestran una investigación
denominada: “Cuenta la leyenda: estrategia
transmedia para la reconstrucción colectiva de la
memoria urbana”, donde explican que el artículo
propone una estrategia transmedia que aporta a
los procesos de reconstrucción y apropiación
de memoria urbana a partir de la interrelación
de cuatro categorías de la memoria: memoria
cultural, memoria material, memoria social y
memoria viva. Cada categoría en esta propuesta
representa un hilo en el tejido de la ciudad,
un tramado de historia creado, apropiado y
transmitido por la misma comunidad.
Los investigadores Ruth Estefanía ChuizaInca y Mónica González Llanos, presentan los:
“Efectos de la distribución del servicio de educación
en zonas rurales. El caso de las Unidades educativas
del milenio en Cuenca, Ecuador”, indicando que El
objetivo de la investigación es determinar los efectos
provocados por la construcción de las Unidades
Educativas del Milenio (UEM) en las dinámicas
de movilidad y accesibilidad de la población y
los usos de suelo. La investigación se ejecutó a
través de casos de estudio con una metodología
mixta de tipo descriptiva. Para determinar los
efectos en movilidad se aplicó una encuesta
semiestructurada a los usuarios, mientras que, los
cambios en los usos de suelo se analizaron con
el apoyo de Sistemas de Información Geográfica
(SIG) mediante clasificación supervisada.
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CONTEXTO

Elfide Mariela Rivas Gómez, Luisa Damiana
Páez de González y José Juan Cervantes Niño,
investigan sobre el “Contraste entre percepción
del riesgo y análisis técnico de peligros: aportes
de la cartografía social en Monterrey, N. L.
México”, indicando que el artículo analiza la
utilidad de la cartografía social como herramienta
comunitaria para comprender la percepción
del riesgo urbano en dos colonias del distrito
Campana-Altamira y dos del distrito-tec del
municipio Monterrey, México. La investigación
se estructuró en seis apartados: introducción,
revisión conceptual, metodología, resultados,
discusión y conclusiones. Se empleó un enfoque
cualitativo con talleres vecinales, recorridos de
reconocimiento, entrevistas semiestructuradas
y sesiones de mapeo colectivo, entre mayo y
septiembre de 2023. Los hallazgos evidencian
diferencias en cohesión social, organización
barrial y niveles de vulnerabilidad socioambiental,
que inciden en la percepción del riesgo y en la
capacidad de respuesta local.
En el caso de los investigadores Jorge Alberto
Ponce Castillo y Juan Carlos Pérez García,
presentan una investigación denominada “De la
calidad de vida urbana en los espacios públicos
a la sostenibilidad en ciudades intermedias”,
donde se profundiza en el análisis teórico de
factores para la calidad de vida urbana, así
como la conceptualización de la habitabilidad,
la sostenibilidad, espacios públicos y sus
dimensiones; en este sentido se conceptualiza
por una parte, a la ciudad sostenible como un
organismo multidimensional soportada en los
factores medioambiental, social y económico; por
la otra parte se considera la pertinencia estratégica
de la dimensión tecnológica del modelo de ciudad
inteligente que contempla el capital humano,
social, así como la información; que representa
una estructura con diversos sistemas informáticos
posicionados en un entorno físico. De esta manera,
se articula la ciudad sostenible inteligente; con el
objetivo de desarrollar un modelo para evaluar
el espacio público en ciudades intermedias;
como resultado se formuló la hipótesis de
investigación, así como los índices de medición
a través las variables: social, económica, política,
medioambiental y tecnológica.
María Teresa Cedillo Salazar, Madelyn
Ávila Vera y Esteban Picazzo Palencia,
presentan una investigación titulada: “La
vulnerabilidad social como enfoque para el diseño

de políticas públicas territoriales de ustentabilidad
en México”; donde indican que la situación
macroeconómica en los últimos años muestra una
debilidad en los procedimientos administrativos
por parte de las instituciones gubernamentales
en las regiones. Donde los desafíos de política
pública de sostenibilidad resultan ser ineficientes
en materia de empleo, pobreza, marginalidad y
vulnerabilidad. Este artículo tiene como propósito
reflexionar sobre las distintas disparidades
socioterritoriales a partir del enfoque analítico de
la vulnerabilidad social, el cual permite destacar la
necesidad de construir un índice que dé resultados
para el desarrollo de políticas públicas sostenibles
diferenciales, donde se establezca un proceso de
articulación y coherencia con los diferentes actores
sociales, con la finalidad de contribuir a cerrar las
brechas sociales subnacionales y desarrollar las
capacidades endógenas de los territorios.
En el caso de Pablo Vega-Centeno y Manuel
Dammert-Guardia, presentan una investigación
titulada: “Los espacios públicos de la centralidad
financiera de Lima metropolitana: entre la imagen
inclusiva y la desigualdad cotidiana”; mencionando
que el trabajo discute las características y
efectos de los proyectos de intervención viaria
y colocación de nuevos mobiliarios en los
espacios públicos de zonas financieras que
adopta discursos de inclusión y sostenibilidad
bajo un enfoque neoliberal, tomando el caso de
las remodelaciones de la centralidad financiera
de San Isidro ocurridas la última década. Para
ello se analizan los espacios públicos de esta
centralidad como espacios habitados, sobre la
base de recorridos etnográficos y entrevistas,
observando cómo las lógicas del orden urbano
del gobierno local superponen la imagen de
inclusión social con políticas securitarias que
son influenciadas por la capacidad de presión de
residentes de la zona. Como resultado, pese a los
rediseños del espacio urbano, el espacio público
escenifica la recreación de viejas desigualdades
sociales, donde los vendedores ambulantes son
los principales objetivos de control y represión,
los cuales aprenden a negociar su presencia, -muy
demandada por los oficinistas-, sabiendo circular
constantemente por las calles del lugar.
Las investigadoras Ximena Salazar-Guamán
y María Cristina Chuquiguanga Auquilla,
presentan el artículo titulado: “Efecto de la
estructura de usos de suelo sobre el precio del
suelo en la zona periurbana de Cuenca, Ecuador”;
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CONTEXTO

Por último, Rafael García Sánchez aborda el
tema de la “Inutilidad y sentido de la arquitectura
como obra de arte: una interpretación heideggeriana”;
donde indica que en la investigación nos vamos
a preguntar si es legítimo pensar la arquitectura
como una obra de arte autosuficiente que pueda
emanciparse de lo útil ¿Es posible experimentar la
arquitectura fuera de los lindes de la finalidad técnica,
liberada de la utilitas vitruviana? Atendiendo a
la óptica de algunos textos heideggerianos, en
especial su conferencia “El origen de la obra
de arte” y su obra de referencia Ser y Tiempo,
proponemos una respuesta afirmativa
Para finalizar este número, es necesario
subrayar que los integrantes que conforman el
equipo de CONTEXTO. Revista de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, México, tenemos la certeza de que no
solamente el investigador vinculado a la temática
que publica este medio de difusión de la ciencia,
encontrarán una diversidad de posiciones teóricas
interesantes; sino también, otros lectores interesados
en lo expuesto, descubrirán a través de las páginas
que componen esta edición editorial, tópicos con
una visión original, internacional, interdisciplinar,
de actualidad y con una amplia profundidad de
análisis y de exploración investigativa; ya que en
este número particular han colaborado con sus
trabajos personales o grupales, investigadores de
carrera certificados y de alta calificación científica,
lo cual demuestran con sus trabajos personales
o grupales, todos ellos dictaminados en tiempo y
forma por pares académicos. C

donde el estudio aborda el vacío de conocimiento
sobre las dinámicas específicas de formación
de precios del suelo en contextos periurbanos
de ciudades intermedias latinoamericanas,
analizando la relación entre estructura espacial
de usos y precios del suelo en Ricaurte (Cuenca,
Ecuador), una zona en transición rural-urbana. La
metodología emplea un enfoque cuantitativo de
análisis espacial que comprende: identificación de
centralidades basada en intensidad y diversidad de
usos, interpolación espacial mediante ponderación
de distancia inversa, análisis de autocorrelación
espacial y regresión geográficamente ponderada.
Metodológicamente, se separa el valor del
suelo del precio total inmobiliario mediante
métodos residuales, contribuyendo a la precisión
analítica en estudios de mercados de suelo. Los
resultados revelan la evolución desde un patrón
monocéntrico hacia una morfología urbana
compleja, con mayor densidad y diversidad
de usos en el centro parroquial. Los precios
muestran fuerte autocorrelación espacial positiva
y valores superiores en la zona central. Los
clústeres de residuos evidencian heterogeneidad
espacial en la relación usos-precios, con
residuos positivos donde los precios exceden las
estimaciones y negativos donde se sobreestiman.
Los hallazgos confirman correlación significativa
entre estructura de usos y precios, demostrando
cómo las dinámicas urbanas reconfiguran estos
patrones, con implicaciones cruciales para la
teoría de la renta urbana y la planificación de
expansión periurbana.

Referencias bibliográficas
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Bauman, Z. (2009). Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica. Bauman, Z.
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Capítulo segundo.

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CONTEXTO

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United Nations Human Settlements Programme. (2022). Envisaging the Future of Cities. World Cities
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CONTEXTO

Artículos
Articles

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CONTEXTO

Propuesta metodológica interdisciplinaria para analizar
la lugaridad en museos comunitarios
Interdisciplinary methodological proposal to analyse place in community museums
Recibido: septiembre 2024
Aceptado: junio 2025

Laura Gallardo Frías1
Consuelo Figueroa Garavagno2

Resumen

Abstract

El estudio de las obras arquitectónicas destinadas a
cobijar museos va más allá de la dimensión física,
ya que su existencia depende fundamentalmente
del significado y valoración que le otorgan sus
comunidades. Así, los museos solo perviven en
tanto se conforman como lugar, es decir, en centros
de encuentro, reflexión, integración y producción de
identidades múltiples y en constante cambio operando
a la vez como refugios y motores de transformación
urbana. En particular, los museos comunitarios,
al nacer de las propias comunidades, dan luces
respecto de los factores que posibilitan su lugaridad,
es decir, su cualidad de lugar. Con el objetivo de
indagar acerca de los principales vínculos entre
comunidades y museos comunitarios que los
convierten en lugar se propone una metodología
empírica, descriptiva de carácter mixto, basada
en una estrategia interdisciplinar y multimetodológica, a partir de cinco dimensiones:
sociocultural, histórica, territorial-arquitectónica,
museológica y comunicacional. Se proponen
factores principales de cada dimensión, así
como las metodologías para su análisis. Se abre
la reflexión sobre los museos comunitarios y se
exponen los principales factores para analizar
desde las distintas dimensiones que inciden en la
generación de un lugar para la comunidad, y sus
vínculos con el barrio, habitantes y ciudad.

The study of architectural works intended to house
museums goes beyond the physical dimension,
since their existence depends fundamentally on
the meaning and value given to them by their
communities. Thus, museums only survive as long
as they are formed as a place, that is, as centers of
encounter, reflection, integration and production
of multiple and constantly changing identities,
operating at the same time as shelters and engines
of urban transformation. In particular, community
museums, by emerging from the communities
themselves, shed light on the factors that make
their placeness possible—that is, their quality of
being a place.With the aim of investigating the
main links between communities and community
museums that make them a place, we propose
an empirical, descriptive methodology of a
mixed nature based on an interdisciplinary and
multi-methodological strategy, grounded on five
dimensions: sociocultural, historical, territorialarchitectural, museological and communicational.
We suggest the main factors of each dimension, as
well as the methodologies for their analysis. The
discussion on community museums is opened
and the main factors are presented to be analyzed
from the different dimensions that influence the
generation of a place for the community, and its
links with the neighborhood, inhabitants and city.

Palabras Clave:

Keywords:

lugar; comunidad; museo

place; community; museum

1

Nacionalidad: española; adscripción: Profesora Asociada (Arquitectura), Universidad de Chile: Santiago, Chile; Doctora en Arquitectura
y Urbanismo, Universidad Politécnica de Madrid, España; email: lauragallardofrias@uchilefau.cl; https://orcid.org/0000-0003-4814-3425
2
Nacionalidad: chilena; adscripción institucional: Universidad Diego Portales, Chile; Magíster en Historia de América Latina (Historia);
email: consuelo.figueroa@udp.cl; https://orcid.org/0000-0001-9179-7200

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CONTEXTO

1. Introducción. La necesidad del lugar
arquitectónico

y significados que le otorgan quienes los habitan.
En particular, los museos comunitarios, al nacer de
las propias comunidades, pueden dar luces respecto
de los factores que posibilitan su conformación en
lugar. Estos dan cobijo a piezas de gran significado
para las personas y sobre todo a las diferentes
comunidades que los sostienen, las cuales
establecen vínculos muy estrechos entre ellas y los
museos otorgándoles la cualidad de lugar.

El concepto de lugar es esencial para la
arquitectura, pues posibilita la estrecha
vinculación del ser humano con el espacio que
habita, haciéndolo suyo llenándolo de significado
y relación.
Si bien el principal lugar somos cada uno de
nosotros ya que, en primera instancia habitamos
nuestro cuerpo, necesitamos a su vez una
‘segunda piel’ una suerte de envolvencia capaz de
ofrecernos un cobijo donde resguardarnos, donde
vivir. Al volver diariamente a este receptáculo, lo
habitamos, lo hacemos nuestro, lo llenamos de
significado y lo convertimos en un lugar donde
ser, donde residir, donde conformar nuestro hogar.
Además de este lugar donde realizar las
acciones cotidianas, donde regresar cada día,
también es necesario llegar a conformar otros
lugares en el barrio y en la ciudad, donde habitar
y encontrarnos con otras personas.
Entre las edificaciones de carácter público
que son posibles de habitar, es decir, de
otorgarles un significado que las haga únicas
y especiales y donde estemos a gusto, estemos
bien, se encuentran los museos, los cuales deben
su existencia al significado y valoración que
otorgan sus comunidades a los tesoros que allí se
resguardan. Sin ese significado y valoración, los
museos se transformarían en meros repositorios o
contenedores de objetos, lo que les haría perder su
sentido y terminarían por perecer. Así, los museos
solo perviven en tanto se constituyen en lugar,
es decir, en espacios de encuentro, reflexión,
integración y producción de identidades que
operan a la vez como refugios y como motores de
transformación urbana (Layuno, 2003; Lorente,
1998; Gallardo et al., 2019).
Es importante puntualizar que, al igual que
nosotros cambiamos todos los días, el concepto
de lugar está también en constante cambio, “es un
nodo abierto de relaciones, una articulación, un
entramado de flujos, influencias, intercambios”
(Massey, 2004: 79). Así, el significado de esta
khôra (Platón, 2009; Derrida 1995) o envolvencia
que nos ofrece un lugar donde habitar, tanto
privado como público, se va significando y
resignificando constantemente (Tchertov, 2023).
Considerar los museos como lugares ofrece la
posibilidad de actualizar las investigaciones sobre
museos, comunidad y lugar desde las experiencias

2. Marco teórico
2.1 Museos hacia el encuentro con la comunidad
En las últimas décadas ha tenido lugar una
importante reflexión respecto de la función
y significado de los museos nutrido por las
corrientes de la nueva museología que apunta a
entenderlos como actores sociales. La crítica ha
provenido, principalmente, de grupos que han
sufrido la marginación o estigmatización en las
representaciones museales (Kamel y Gerbich,
2012), dando un giro copernicano a la noción de
museo. Dicha reflexión ha favorecido el tránsito
de una noción de museos ‘para’ la comunidad a
otra de museos ‘de’ la comunidad.
En sus orígenes modernos, el museo se vinculó
al iluminismo europeo (Hernández, 1992; Maria,
2023) y a las prácticas coleccionistas estimuladas
por las burguesías renacentistas y los nacientes
estados modernos que pusieron el acento “en los
elementos pedagógicos, ideológicos e icónicos
de esta institución” (Álvarez y Benjumea, 2011:
30). El incremento de los viajes de exploración
aumentó el interés por recopilar objetos,
calificados de exóticos y, por tanto, susceptibles
de ser exhibidos en muestras museales. A partir del
siglo XVIII y, particularmente, con la Revolución
Francesa estas instituciones se abrieron al público
(Navajas y González, 2018), difundiéndose una
concepción de museo vinculada al resguardo
de colecciones, a grandes salones y escuelas de
arte, y a laboratorios y gabinetes de curiosidades
(Valéry, 2005; Collados, 2015). Durante el siglo
XIX, y a raíz del proceso de formación y expansión
de los estados nacionales modernos, los museos
se transformaron, particularmente en América
Latina, en dispositivos de difusión de los sentidos
de pertenencia nacional y legitimación del poder
de dichos estados. La exhibición de objetos,
concebidos en clave patrimonial, coadyuvó a
la instalación de las naciones como órdenes
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

naturales y existencias incuestionables a partir del
aval que otorgaba el patrimonio como supuesta
constatación -visible y tangible- de la realidad.
De hecho, a lo largo de ese siglo se expandió
la construcción de monumentales edificios
neoclásicos que, revestidos de la sacralidad
otorgada a los santuarios de contemplación,
remedaban al templo griego. Al decir de Llonch
y Santacana, “al igual que el templo antiguo, el
museo era la morada de unos dioses que no tenían
más necesidades que las de sobrevivir al paso
del tiempo, conservarse” (2012: 17). La rígida
petrificación de la exhibición museal junto al
prurito pedagógico que se le asignaba establecía
una clara distancia entre el museo -alta culturay sus visitantes. De allí que, aun en las primeras
décadas del siglo XX, el museo fuera concebido
como un ‘edificio’ destinado al estudio de las
ciencias, las letras y las artes, donde se guardan
curiosidades y se conservan “los objetos que
ilustran los fenómenos de la naturaleza y los
trabajos del hombre” (Baldellou, 2014: 34).
Desde esta perspectiva, el museo no era sino un
espacio de tiempo detenido, una ‘monocronía’
de la modernidad (Hernández-Navarro, 2008).
No es extraño que Theodor W. Adorno señale
que las palabras museo y mausoleo están
“conectadas por algo más que la asociación
fonética”. Para el filósofo, los museos serían
“tradicionales sepulturas de obras de arte [que]
dan testimonio de la neutralización de la cultura”
(Adorno, 1962: 187).
A mediados del siglo XX comenzó un proceso
de reflexión que propició el tránsito de una
concepción de museo centrada en el ‘edificio’,
a una de ‘institución’ en la que sus visitantes
adquirían más protagonismo. En 1947 el Consejo
Internacional de Museos (ICOM) lo definió como
“Toda ‘institución permanente’ que conserva y
expone colecciones de objetos de carácter cultural
o científico, para fines de estudio, educación y
deleite” (Baldellou 2014, p.35), relevando la
relación de los museos con la sociedad como
fundamental (Mairesse y Desvallées, 2007; Da
Silva Catela, 2023).
Para Hugues de Varine, fue la década de 1960
la que vio “aparecer pioneros que inventaron,
conservando el nombre de museo, instituciones
nuevas en las que la forma y el fondo eran a
menudo radicalmente diferentes de lo que se
encontraba en los museos tradicionales” (De
Varine, 2020: 22), refiriéndose a museos que

emergieron en directa consonancia con las
comunidades en las que estaban insertos. Un hito
bisagra de este proceso fue la Mesa de Santiago
que tuvo lugar en 1972. A partir de ella, se
asistió “al desarrollo de un cúmulo de museos
comunitarios y museos escolares que reivindican
una mayor autonomía y descentralización de las
culturas locales” (Girault y Orellana, 2020: 9). En
ese evento se introdujeron dos conceptos nuevos
para la reflexión: “museo integral”, que toma en
cuenta la totalidad de los problemas de la sociedad
y “museo como acción”, es decir, un instrumento
dinámico del cambio social (Do Nascimento et
al., 2012: 98). Ambos contribuían a favorecer el
vínculo de los museos con las comunidades. Este
hito es clave para la nueva museología marcada
por un sentido innovador y revolucionario, que
concibe al museo como una herramienta en
permanente desarrollo.
En la definición actual del ICOM, adoptada
por la Asamblea General Extraordinaria
en Praga, “un museo es una institución sin
ánimo de lucro, permanente y al servicio de la
sociedad, que investiga, colecciona, conserva,
interpreta y exhibe el patrimonio material e
inmaterial. Abiertos al público, accesibles e
inclusivos, los museos fomentan la diversidad
y la sostenibilidad. Con la participación de las
comunidades, los museos operan y comunican
ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias
variadas para la educación, el disfrute, la
reflexión y el intercambio de conocimientos”
(ICOM, 2022).
Sin embargo, pese a estos esfuerzos, el
vínculo museos-comunidades no es fluido. Según
el informe de Situación de los museos en Chile
(2019), el 79,5% de la población no visitó un
museo en el último año, incrementándose a un
87,3% en las comunas que no poseen museos. La
desafección quedó también de manifiesto en los
ataques perpetrados contra algunos monumentos,
museos y edificios patrimoniales durante el
estallido social de 2019. Según el Consejo
de Monumentos Nacionales, más de 1.350
monumentos presentaron algún tipo de alteración
y, alrededor de 100, un daño severo (De la Sotta,
2020). De allí que sea necesario redefinir las
nociones de patrimonio y el papel de los museos
como lugares, es decir, refugios significativos y
de sentido de la comunidad.

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

2.2 Museos comunitarios

2.3 La conformación del lugar

Los museos comunitarios o de base comunitaria
(Brown et al., 2019; Errázuriz et al., 2022),
definidos por el Registro de Museos de Chile
(2024), como aquellos “creados por una
comunidad, como herramienta para reafirmar
su identidad y proteger su patrimonio material
e inmaterial”, pueden iluminar respecto de los
factores que favorecen vínculos más estrechos
entre la comunidad y los museos. Para Teresa
Morales, los museos comunitarios “son un
vehículo para reconocer, nutrir y fortalecer
los vínculos significativos, (…) para que
los miembros de la comunidad conozcan y
reflexionen sobre su historia y sus prácticas
comunitarias, para profundizar el vínculo
con su memoria colectiva (…) Los museos
comunitarios son una herramienta para reclamar
los derechos colectivos a la autonomía y la
autodeterminación, fortaleciendo la capacidad de
diversas comunidades para visualizar y construir
su futuro” (Morales, 2019: 53).
El reconocimiento de la interacción de los
museos con las personas releva a los museos
comunitarios ya que, al producirse esta vinculación
fuera de los marcos de la institucionalidad
oficial, permite una mayor cercanía, fluidez y
permanencia. Ello no significa que estén exentos
de conflictos (Weiglhofer et al., 2023). Muy por el
contrario, como señala Karp (1992), sus miembros
tienen múltiples opiniones y múltiples identidades,
por lo que no es solo un ‘común’, sino muchos
comunes llamados comunidades que entran en
disputa. El análisis en pequeña escala posibilita ver
con más detalle las dinámicas del vínculo museoscomunidades y, particularmente la significación y
resignificación que estas le otorgan.
Así, se propone que los museos, pese al desapego
social, pueden concebirse como ‘refugios urbanos’,
es decir, ‘lugares’ que se vinculan estrechamente
con el barrio y la ciudad, en tanto operan como
centros de encuentro y reflexión, constituyéndose
no solo como ‘motores de transformación urbana’
(Layuno, 2003; Lorente, 1998; Gallardo et al.,
2019), sino también en receptáculos de integración
y generación de identidades construidas desde un
sentido relacional y una significación histórica, es
decir, abiertos al continuo conocimiento, diálogo y
reflexión, poniendo en valor, además del ‘estar en’
el ‘ser en’ lugares vinculados estrechamente con
sus comunidades.

El lugar se concibe como la coexistencia del
exterior con el interior. El primero alude a
los elementos del afuera, los naturales como
la topografía, los cuerpos celestes y demás
elementos construidos, es el topos de los griegos.
El interior, por su parte, refiere a lo que es
ocupado y llenado por lo que está allí, el espacio
de su devenir sentido o ‘nodriza del devenir’,
la khôra para Platón (2009; Derrida, 1995).
Lugar es una envolvencia donde confluye lo
que envuelve y lo envuelto (Aristóteles, 1966),
produciéndose un equilibrio entre ambos en el que
es factible el acontecer. Lugar como coexistencia
del tiempo asentado ‘en’ espacio (Muntañola,
1974), que logra otorgar quietud a lo pasajero,
un instante indivisible, perfectamente acotado
donde conviven espiritualidad y materialidad,
movimiento y reposo. El ser humano es quien
asigna a un determinado espacio la cualidad de
lugar con la posibilidad de habitarlo en el ahora y
proporcionarle una identidad única, una totalidad,
cuya resonancia es capaz de conmover, traspasar
los límites físicos e impregnar el alma y el cuerpo.
En otras palabras, lugar es el receptáculo que
condensa la significación (Gallardo, 2013).
Marc Augé (2004) señala tres cualidades
que debe poseer un lugar: tener un carácter
relacional, generar identidad y disponer de
sentido histórico. Así, el sentido y existencia del
lugar solo ocurre en tanto es habitado y, por tanto,
significado. Christian Norberg-Schulz indica
que lugar “es un espacio con un carácter que le
distingue, (…) es ‘algo más’ que una localización
abstracta, es un concreto ‘aquí’ con su identidad
particular” (1981: 7). Es esta identidad la que dota
al lugar de singularidad, la que define su carácter
y lo hace especial (Massey, 2004). El lugar está
vinculado tanto con la vivencia e imaginación de
quienes lo habitan (Bachelard, 1975), así como
con la persistencia de esas vivencias en el tiempo
y la resonancia de inconmensurables experiencias
conglomeradas (Navarro, 2001). El lugar es
espacialidad en el tiempo que perdura, pero que, a la
vez, se transforma en la memoria. De hecho, este se
actualiza continuamente en las múltiples relaciones,
adquiriendo sentido en el devenir de la historia.
Aristóteles (1966) compara el lugar con la
mano que pertenece al cuerpo y forma parte a la
vez de lo envuelto y lo que envuelve, definiéndolo
como envoltura límite. Lugar es el “contacto como
20

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

límite de dos cuerpos en afinidad, determinándose
un equilibrio” (Muntañola, 1974: 20). Lo
relevante aquí es la permanente coincidencia
entre las dos fronteras que se constituyen a partir
de una ‘constante de vecindad’ entre lo que
envuelve y lo envuelto (Aristóteles, 1966). Así,
el límite, más que un contorno, es un ‘margen
de acción’, es decir, la expresión del máximo
alcance de una potencia, como, por ejemplo, una
semilla perdida bajo una tapia que, a pesar de su
pequeño perímetro, es capaz de reventarla por
su acción (Botto, 2014). Toyo Ito (2006) define
el límite como la difusa relación entre interior y
exterior, relevando su carácter móvil e impreciso,
al igual que Valéry (2004), quien lo compara con
la orilla del mar, en constantes cambio. En esta
línea, Navarro Baldeweg subraya la “cualidad de
una obra de arquitectura que tiene una vocación
de ser invisible” (2001: 12), invisibilidad que
constituye el lugar en una ‘constante de vecindad’
con el medio que lo circunda.
La vinculación del todo con las partes deviene
un gran engranaje, la unidad o totalidad que hace
posible la conformación de lugar (Lloyd, 1978).
Por tanto, la arquitectura se considera totalidad,
ya que está caracterizada por unificar polos de
diferentes clases (Norberg-Schulz, 2001). Le
Corbusier define la arquitectura como un ser
vivo sobre el suelo de donde toma un punto
de apoyo, y donde nace la emoción, que “es el
resultado de una concordancia de las cosas con
el lugar” (1998: 167). La totalidad es mucho más
que la suma de las partes, que al vincularlas entre
sí generan una ‘magnitud completa’ (Valéry,
2004), es decir, una totalidad edilicia capaz de
traspasar los límites materiales y suscitar una
profunda resonancia en sus habitantes.
La conformación del lugar necesita de la
confluencia de: límite, identidad, totalidad, junto
con la valoración y significación que le otorga el
ser humano. El lugar proporciona un mundo de
significado (Hubbard et al. 2004; Tuan 2007), un
sense of place (Davis, 2011) que posiciona a las
personas en el corazón de este concepto (Tuan,
1977; Buttimer, 1980; Gallardo et al., 2022). Un
espacio arquitectónico, además de experimentarse
en un momento dado, vive en la memoria y en la
imaginación de las personas que toman contacto
con él. Heidegger indaga profundamente a
cerca del sentido del ser, e indica que no puede
disociarse el ser humano del espacio, ya que
la existencia es espacial, precisando que los

espacios reciben su esencia de los lugares y no del
espacio (En Norberg-Schulz, 1975). El filósofo,
define la ‘residencia’, como propiedad esencial
de la existencia humana, a partir de la relación
de las personas con los lugares y a partir de ellos,
con los espacios e indica que solamente cuando
entendamos lo que significa residir seremos
capaces de construir (Heidegger, 1997).
Al habitar es cuando se construye el
significado, pues un lugar se materializa. “El
lugar es donde se está bien, donde se puede
‘estar’, del latín stare, establecer, instalar, fijar
un establecimiento, anclar la residencia. ‘Estar’
significa arraigarse, echar el ancla a fin de
que concluya un movimiento eternamente a la
deriva” (Azara, 2005: 117). Asimismo, “el lugar
es un constante y triple encuentro entre el medio
externo, nosotros mismos y los demás” (Muntañola
1974: 55). Por tanto, esta relación implica una
reciprocidad ya que el ser humano moldea los
lugares y éstos a su vez lo moldean y lo afectan.
Se pone de manifiesto la relevancia de la
lugaridad, la cualidad de lugar, como centro
para el análisis de los museos comunitarios.
Para lo cual será preciso tener en consideración
las características que definen al lugar, entre las
que se destacan el carácter relacional, límites,
identidad, totalidad, sentido y significado.
3. Metodología. Propuesta metodológica
interdisciplinaria de análisis de museos
comunitarios
Los museos comunitarios existen gracias a
la cálida acogida de sus habitantes que los
constituyen en lugar. Para indagar acerca de los
principales vínculos entre las comunidades y
los museos comunitarios que los convierten en
lugar, así como las posibilidades de fortalecer
esta lugaridad, se propone una mirada
interdisciplinaria comprendida por las áreas
sociocultural, histórica, museológica, territorialarquitectónica y comunicacional; y multi-método,
ya que articula de cada una de estas disciplinas
sus propios métodos.
Para llegar a la propuesta metodológica,
las cualidades que definen el lugar antes
expuestas han sido operacionalizadas en cinco
dimensiones. De cada dimensión se identifican
los factores más relevantes de análisis y estos se
desglosan en categorías y subcategorías, cuando
es necesario.
21

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

revisar su grado de lugaridad, usando dos técnicas
de recolección de información en terreno: 1)
observación participante, método interactivo
para recoger información, que requiere que el
observador participe en la vida social y comparta
las actividades fundamentales que realizan las
personas para comprender modos de expresión,
reglas, normas de funcionamiento y modos de
comportamiento (Rodríguez Gómez et al., 1996);
2) entrevista etnográfica, la que “se comprende
como una relación social que produce enunciados
y verbalizaciones. El investigador asume el rol
directivo de la conversación y el entrevistado de
productor de enunciados que dan cuenta de las
significaciones que ha construido. (…) Se trata de
identificar significaciones que portan los sujetos,
para dar cuenta del modo en que los informantes
conciben, viven y llenan de contenido un término
o una situación” (Guber 2004: 212). Para las
entrevistas se seleccionarán actores claves:
equipos directivos, comunidades que participen/
trabajen en el museo, trabajadores y visitantes,
entre otros. Para acercarse a la saturación teórica
en el análisis del objeto de estudio, se estima que
serán necesarias un mínimo de 20 entrevistas
breves por cada caso de estudio. Respecto a
la lógica de muestreo secuencial, orientado
conceptualmente en el trabajo de campo se
buscará abarcar la mayor viabilidad posible de
personas relacionadas (Flick, 2004).

Los factores de análisis surgen a partir de
una investigación previa (Gallardo et al., 2022)
y sobre todo de la revisión bibliográfica de las
diferentes áreas disciplinares del proyecto. Estos
factores se consideran como aspectos a priori de
análisis, los cuales serán ratificados y ajustados
después de analizar los distintos casos de estudio.
Se detallan a continuación los factores propuestos
por cada una de las dimensiones, así como su
forma de analizarlos.
3.1 Dimensión sociocultural
Aborda el patrimonio cultural como reflejo y
representación simbólica de las comunidades.
La mirada desde la antropología, por medio del
estudio etnográfico, permite obtener información
directa de las personas no solo en su contexto,
es decir, en el lugar y en el tiempo (Cerri, 2010),
sino también desde sus propias percepciones.
“El lugar antropológico es, al mismo tiempo,
principio de sentido para aquellos que lo habitan
y principio de inteligibilidad para aquel que lo
observa” (Augé 2004: 58).
Las motivaciones, percepciones, experiencias,
aprendizajes y valoraciones de las comunidades
juegan un papel clave a la hora de otorgar al museo
un significado convirtiéndolo en lugar. Como
factores de análisis se propone estudiar el vínculo
entre la comunidad y el museo, que contempla
la relación entre la colección y la historia local
y comunitaria, así como de esta con su propio
proyecto; la relación entre quienes dirigen el
museo y los representantes de las comunidades; y
los modos en que estas entienden lo comunitario.
También analizar la participación comunitaria en el
museo, indagando en la adhesión de la comunidad
a sus actividades, a las redes de colaboración,
medios de comunicación y la percepción que tiene
la comunidad del museo. El rol del museo en las
problemáticas de la localidad es otro factor que
incluye el diagnóstico del museo y la comunidad
sobre dichas problemáticas, y las acciones y roles
extra museológicos que cumple el museo. Además,
se propone el estudio de públicos, esto es las
características sociodemográficas de los visitantes
y la experiencia cualitativa de la visita (Tabla 1,
ver sig. pág.) (Errázuriz et al., 2022; Bartolomé
et al., 2019).
Para el estudio de estos factores se realizará un
análisis etnográfico para recoger los significados
que los habitantes otorgan a estos lugares, y

3.2 Dimensión histórica
El lugar es espacio que conserva tiempo
comprimido (Bachelard 1975), es el significado
que le otorgan sus habitantes, resultado no solo
de las experiencias vividas en un momento
específico, sino de su persistencia y resonancia en
el tiempo. De allí que sea importante investigar
no solo los sucesos y memorias relevantes
vinculadas a los museos comunitarios y el
valor que le otorgan quienes los habitan, sino
también, las transformaciones que esas memorias
y valoraciones van teniendo en el tiempo. La
lugaridad, es decir, la significación con que
se reviste el espacio habitado se construye
necesariamente desde un carácter relacional y
desde un sentido histórico. Indagar en las diversas
apreciaciones del vínculo de las comunidades
con los museos comunitarios, contemplando sus
variaciones en el tiempo y el espacio, permite
entender los aspectos que nutren esa lugaridad.
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 1. Dimensión Sociocultural. Factores, categorías y subcategorías de análisis

Fuente: Elaboración propia

narrativas que los significan. En este sentido,
tanto el territorio como el edificio se conciben
móviles e imprecisos que dependen del sentido
que le otorguen quienes los habitan. El origen
y trayectorias de los museos, así como las
historias del territorio y del edificio relevan la
valoración y reconocimiento que la comunidad
le otorga generando una identidad del lugar.
Desde esta dimensión, se realizará una revisión
bibliográfica y de fuentes primarias exhaustiva
y se utilizarán las entrevistas y la historia oral
con el fin de conocer la trayectoria histórica y el
significado de las memorias de las comunidades.

Como factores de análisis (Tabla 2, ver
sig. pág.) se propone investigar los procesos
de formación de los museos comunitarios,
atendiendo a las razones de su creación, al
patrimonio (material o inmaterial) que preservan,
a los sujetos y comunidades involucradas, a
las gestiones y obstáculos que enfrentaron y
al contexto -local, nacional, regional- al que
respondieron para su creación. Asimismo, se
indagará en las trayectorias que han seguido estos
museos, asociadas a los diferentes momentos
de organización interna, a las dinámicas,
tensiones y efectos de la participación de
comunidades, instituciones públicas o privadas,
o redes de museos y/o centros culturales, a las
actividades impulsadas desde los museos y,
fundamentalmente, a los relatos y memorias
relevados por quienes le han dado vida (Raposo,
2019; Maria, 2023). Relevante resulta también
indagar en las historias del territorio y del edificio
donde funcionan los museos comunitarios,
atendiendo a los hitos más destacados, el
estilo
arquitectónico
y
remodelaciones
implementadas, los usos anteriores y a las

3.3 Dimensión museológica
La reciprocidad con el ‘otro’ hace necesario
entender la propuesta museológica, ver cómo se
conecta con el territorio y la comunidad, abordar la
gestión organizativa y la toma de decisiones (Gehl,
2014; Rivière, 2009). En este sentido, resulta
fundamental, para estudiar la lugaridad, estudiar
desde la gobernanza los significados otorgados por
las comunidades a su patrimonio y cómo se reflejan
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 2. Dimensión Histórica. Factores, categorías y subcategorías de análisis

Fuente: Elaboración propia

conectividad, relación con espacios verdes,
percepción sensorial, accesos, fachadas, espacios
servidores y servidos, iluminación, vistas y
climatización (De Sevilha et al., 2016; Gallardo
et al., 2022) (Tabla 4, ver sig. pág.).
Se realizará trabajo en terreno con técnicas
como observación directa y análisis de
información secundaria como planimetrías,
fotografías y videos. El análisis de la
información sistematizada permitirá identificar
variables como emplazamiento, clima, usos del
suelo, legibilidad, sistema de equipamientos,
geometría, forma de la envolvente, fachadas
y elementos del acceso. Se consideran a priori
cinco puntos clave: relación con el territorio
y el entorno, proporción con edificaciones
vecinas y señalética; fachada de acceso, grado
de permeabilidad en la conexión interiorexterior; plano del suelo, texturas, colores y
la accesibilidad universal de todo el museo a
partir de la norma específica UNE-170001-2
de AENOR (2020) plano del cielo, o elementos
que protegen e indican el acceso; y entrada,
tipo de: umbral, altura, puertas, entre otros.

en el espacio museal (Puebla y Ramírez, 2020;
Roohiazizi, M., &amp; Khoddari Naeini, S. 2023).
Esta dimensión permite observar la
cotidianeidad del museo a partir de la gestión
institucional, el tipo de comunidades que lo
forman, así como su plan museológico (Tabla 3,
ver sig. pág.), factores que permitirán otorgarle
un valor y sentido al lugar museal.
Se revisarán fuentes directas: entrevista con
equipos directivos para recabar información
de su colección, gestiones y vinculación con la
comunidad y el territorio, y fuentes indirectas
como publicaciones y página web para indagar
sobre: perfil, recepción, condiciones de acceso,
participación comunitaria, conectividad y
mediación, entre otras.
3.4 Dimensión territorial-arquitectónica
Una de las características centrales del lugar
es la conexión del afuera con el adentro, por lo
que, además de la propia edificación, es preciso
estudiar su relación con el territorio, en la que
se produce el vínculo con el espacio público
(Leupen, 1999).
Los factores propuestos para comprender el
museo como totalidad son el clima, ubicación
o emplazamiento, legibilidad, usos del suelo,
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 3. Dimensión Museológica. Factores, categorías y subcategorías de análisis

Tabla 4. Dimensión Territorial-arquitectónica. Factores, categorías y subcategorías de análisis

Fuente Tablas 3 y 4: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

mensajes; la calidad de las interacciones y la
estructura de estos medios (Tabla 5).
Se harán mediciones cuantitativas y cualitativas
en cada factor, utilizando técnicas como entrevistas,
matriz de observación, herramientas de analítica
web y métricas digitales, para definir cuáles
generan mayor engagement, audiencia o
interacción (Cardona y Feliu, 2013; ICOM, 2019;
Longhi et al., 2022).

Dimensión comunicacional
La cualidad relacional del lugar se explora a
partir de comprender el papel de los museos
comunitarios como herramientas dinámicas de
vinculación e intercambio cultural, donde se
producen y comparten significados, valores y
conocimientos dentro de una comunidad. Como
señala Cordón “sin comunicación no existe el
museo” (2018: 496).
Para comprender desde este ámbito la lugaridad,
se propone indagar acerca de los objetivos de
comunicación, su planificación (FernándezFernández et al., 2021) y alineación con la misión
y visión del museo; los canales analizados como
medios tradicionales, digitales e interpersonalesorganizacionales, así como el contenido de sus

4. Reflexiones. Museos comunitarios y factores
relacionados con la generación de lugar
Si bien estamos acostumbrados a mostrar los
resultados, también es interesante presentar el
inicio y las bases de una investigación. Así,
esta propuesta metodológica de análisis creada

Tabla 5. Dimensión Comunicacional. Factores, categorías y subcategorías de análisis

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

inicialmente para museos comunitarios chilenos
es factible de aplicar para cualquier museo
comunitario. Una consideración de la que somos
conscientes es que esta metodología de análisis,
si bien se puede utilizar en distintos casos de
estudio, hay que tener en cuenta que, como en
todos los métodos, la debilidad radica en no
considerar más allá de los ítems fijados y, por
supuesto, que se puede mejorar.
El análisis del vínculo de las obras
arquitectónicas con las personas es un tema
central que debiera estar con constante revisión
desde y para la arquitectura. Si bien se estudian
en particular las relaciones de los museos
comunitarios con sus comunidades, esta propuesta
metodológica interdisciplinaria puede impulsar
a su vez a distintas investigaciones para revisar
las posibilidades de relación de diferentes tipos
arquitectónicos con sus habitantes y usuarios.
Aunque en las últimas décadas se ha dado
gran relevancia al vínculo de los museos con
la comunidad, este, lejos de robustecerse,
se ha debilitado, al menos en Chile. Esta
propuesta busca abrir la reflexión centrando
su atención en los museos comunitarios, los
que tienen la particularidad no solo de surgir
desde la comunidad, sino de ser esta la que los
mantiene activos, otorgándoles la cualidad de
lugar, la lugaridad. Se consideran los museos
comunitarios, una suerte de ‘pequeñas joyas’
capaces de iluminar respecto de los factores
que fortalecen la relación comunidad-museos
comunitarios, pudiéndose extrapolar a otros
tipos arquitectónicos.
Los museos comunitarios, como los lugares,
están en constante cambio, lo cual enriquece la
vivencia de las comunidades que los habitan, y
hace necesario también un constante proceso de
revisión y resignificación.
Considerar los museos comunitarios como
lugares de encuentro con la comunidad ofrece la
posibilidad de actualizar las investigaciones sobre
museos, comunidad y lugar desde las experiencias
y significados que les otorgan quienes los habitan.
Así,
se
propone
esta
metodología
interdisciplinaria y multi-método para el análisis
integrado de realidades complejas, con el objetivo
de indagar acerca de los principales vínculos entre
las comunidades y los museos comunitarios que
los convierten en lugar. Con el fin de conocer los
principales factores que fortalecen la lugaridad,
es decir, que se constituyan y operen como un

receptáculo de sentido, se identificaron cinco
dimensiones. Si bien las características del lugar
están presentes en todas las dimensiones de
análisis consideradas, la propuesta es que cada
una de ellas se aproxime a una característica del
lugar, con la finalidad de analizar el vínculo con la
comunidad (Fig. 1, ver sig. pág.). La articulación
e integración de las distintas dimensiones entre
sí para una comprensión holística del lugar se
trabajará con detención en cada caso de análisis a
partir de los factores propuestos y como se esboza
a continuación.
- La valoración y significados que habitantes
y visitantes otorgan al museo se explora desde
la dimensión sociocultural. Si bien todas las
dimensiones son importantes y se articulan y
vinculan entre sí, la dimensión sociocultural
es clave, pues son las personas, que gestionan,
usan y habitan, el alma del museo. Esta
dimensión analiza su interacción con la
historia del museo, el uso del edificio, junto
con la valoración de este y su colección, entre
otros, pues es la comunidad la que le otorga la
cualidad de lugar al museo.
- La identidad tiene relación con la dimensión
histórica, ya que explora tanto los procesos
de formación y constitución de los museos,
como su persistencia en las memorias. En su
articulación con las demás dimensiones se
revisará cómo la historia sitúa en el tiempo y
en el espacio a la edificación y la colección,
las comunidades y el territorio para identificar
su surgimiento y las instancias e hitos que
permiten su permanencia.
- El sentido que adquieren los tesoros
materiales e inmateriales que cobija el museo,
así como la gestión y funcionamiento de este
corresponden a la dimensión museológica.
Esta dimensión interacciona con las otras,
a partir de las piezas materiales, el espacio
museal necesario para resguardarlas, cómo
comunicarlas, su surgimiento y el sentido que
le da su comunidad, así como a toda la parte
inmaterial.
- Los conceptos de límite y totalidad refieren a
la dimensión territorial-arquitectónica, pues
contempla las conexiones entre el museo con el
territorio, la ciudad y el barrio y no solo describe
el funcionamiento del edificio, sus accesos,
circulaciones y relaciones espaciales, sino
que estos se comprenden como un engranaje.
Esta dimensión indaga acerca de la sede y el
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

dos museos comunitarios, a saber, el Museo del
Estallido Social y el Museo El Mate. En ambos
casos, los resultados han permitido dilucidar los
diversos vínculos, usos, sentidos y significados
que sus comunidades le otorgan a los museos,
iluminando sobre su condición de lugaridad.
La matriz elaborada a partir de las distintas
dimensiones de análisis, sus factores y categorías
ha resultado de gran utilidad, pues ayuda a tener
presente los puntos clave a investigar y las posibles
relaciones entre las distintas dimensiones.
Esta metodología de análisis interdisciplinar
posee un interesante potencial para el estudio
del funcionamiento de otros museos, nacionales
e internacionales, abriendo la posibilidad de
contrastar las diferentes formas de vínculo
museos-comunidades e incluso como una
herramienta para proyectar políticas públicas
asociadas al ámbito cultural, el turismo y el
desarrollo de la actividad económica ligada a la
comunidad. Asimismo, dada la valiosa cualidad
de los museos comunitarios de generar vínculos
cercanos con sus comunidades, su estudio puede
dar luces sobre cómo acercarse a sus vecinos,
cualidad siempre necesaria, independientemente
de la escala o tipo del museo. C

cobijo otorgados a la comunidad y a sus tesoros
materiales e inmateriales y la conecta con su
territorio, con su historia y significados.
- La característica relacional se vincula
a la dimensión comunicacional y sus
posibilidades de conectarse y expandirse. A
partir de esta dimensión se espera comprender
cómo se transmite la información, cómo
muestran sus colecciones, sus eventos, su sede,
qué tipos de comunicación se establece para
congregarse y para difundir sus actividades.
El lugar en el centro (Fig. 1) representa una
suerte de utopía u horizonte de sentido, pues
implica una continua búsqueda, la cual es factible
de analizar a partir de las dimensiones propuestas,
ya que se vinculan con las cualidades del lugar
y permiten identificar cómo el museo llega a
constituirse en un lugar capaz de perdurar en el
espacio y en el tiempo. Así, los principales factores
del análisis ayudarán a responder cómo potenciar
/ diseñar / remodelar museos comunitarios, en
constante lugarización, en una vinculación de la
comunidad, el barrio, la historia y el territorio.
Esta propuesta metodológica se aplicará en
el análisis de cinco casos de estudio en Chile.
Al terminar este escrito, ya se ha aplicado en

Figura 1. Vínculo comunidad-museos comunitarios, a partir de las 5 dimensiones,
para llegar a constituir un lugar

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Financiamiento
ANID /FONDECYT/Regular/1240468
Este artículo se enmarca en la investigación Fondecyt regular n.º 1240468, correspondiente al proyecto
“Comunidades y museos comunitarios chilenos. Análisis de vínculos que los constituyen en lugar”.
Financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile.
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CONTEXTO

Persistencia de los paisajes rurales: los conjuntos
arquitectónicos productivos de la cuenca del río San
Pedro, Región de los Ríos, Chile
Persistence of rural landscapes: productive architectural ensembles in the
San Pedro River basin, Los Ríos Region, Chile
Recibido: abril 2024
Aceptado: junio 2025

Virginia Vásquez Fierro1
Andrés Horn Morgenstern2
Alejandra Schueftan3

Resumen

Abstract

Este artículo examina la persistencia de los
paisajes culturales rurales productivos en la cuenca
del río San Pedro, Región de Los Ríos (Chile),
mediante un enfoque interdisciplinario centrado
en los conjuntos de arquitectura rural. Estas
configuraciones se abordan como expresiones
de sistemas materiales y naturales atravesados
por temporalidades sincrónicas y asincrónicas.
El paisaje se concibe como construcción compleja
que articula elementos biofísicos, productivos
y socioculturales, extendiendo la mirada de la
Arquitectura hacia una lectura integral del territorio.
A partir del análisis de 17 conjuntos —con
especial atención a cuatro casos— se redefine
la tipología de sus componentes, mostrando
cómo las dinámicas político-económicas han
influido en la permanencia y transformación de
estos sistemas rurales. La propuesta tipológica
clasifica usos y destinos de las arquitecturas
productivas e interpreta su evolución en un marco
socioambiental cambiante.

This article examines the persistence of productive
rural cultural landscapes in the San Pedro River
Basin, Los Ríos Region (Chile), through an
interdisciplinary approach centered on rural
architectural ensembles. These configurations are
understood as expressions of intertwined material
and natural systems shaped by both synchronous
and asynchronous temporalities. The landscape is
conceived as a complex construction that articulates
biophysical, productive, and sociocultural elements,
thus extending the scope of architectural analysis
toward a more integral reading of the territory.
Based on the analysis of 17 architectural
ensembles—with particular focus on four
representative cases—this study proposes a
redefinition of the typology of their components,
revealing how political and economic dynamics have
influenced both the persistence and transformation
of these rural systems. The typological proposal
classifies the uses and functions of productive
architectures and interprets their evolution within
a shifting socio-environmental framework.

1

Nacionalidad: chilena; adscripción: Profesora Asociada Instituto de Arquitectura y Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Artes,
Universidad Austral de Chile, Chile; núcleo de investigación en Riesgos Naturales y Antropogénicos (RINA); Doctora en Ámbitos de
Investigación en Energía y Medio Ambiente aplicados a la Arquitectura. Universidad Politécnica de Cataluña. Barcelona. España email:
vvasquez@uach.cl; https://orcid.org/0000-0001-6438-4435
2
Nacionalidad: chilena; adscripción: Profesora Asociada Instituto de Arquitectura y Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Artes,
Universidad Austral de Chile, Chile; núcleo de investigación en Riesgos Naturales y Antropogénicos (RINA); Doctor en Ciencias Humanas,
mención Discurso y Cultura. Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad Austral de Chile. Valdivia. Chile email: andres.horn@
uach.cl; https://orcid.org/0000-0002-8926-2810
3
Nacionalidad: chilena; adscripción: Profesora Asociada Instituto de Arquitectura y Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Artes,
Universidad Austral de Chile, Chile; Investigadora, Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), Centro Nacional de Excelencia
para la Industria de la Madera (CENAMAD), Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile; Doctora en Ciencias Forestales y Magíster
en Ciencias mención Recursos Forestales, Universidad Australde Chile. Valdivia. Chile email: alejandra.schueftan@uach.cl; https://orcid.
org/0000-0001-5282-7286

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

paisaje cultural; conjuntos productivos rurales;
sistemas materiales

cultural landscape; rural productive ensembles;
material systems

Paisaje productivo rural

y sistemas de producción vinculados a la matriz
biofísica existente, modelando un singular paisaje
cultural a través de una estrecha relación entre el
ámbito productivo con el conocimiento vivencial
del espacio natural. Los estudios mencionan que,
desde el período prehispánico en América, estos
procesos productivos han impuesto un orden al
territorio, construyendo cruces intermitentes
entre sociedad y naturaleza (Sarovic, 2002). Este
planteamiento ha conducido a una discusión
dentro de la Arquitectura -y sus áreas afines-,
incorporando la premisa del trabajo humano
en la conformación de paisajes y con ello,
estableciendo un sinnúmero de interrelaciones y
conexiones, las cuales abarcan desde la propia
definición empleada, hasta los atributos sobre
los que se alude y erigen los paisajes analizados.
Todo esto ha permitido la categorización de sus
multiplicidades de expresión para, finalmente,
determinar su valoración dependiendo de
las actividades humanas y materiales que lo
conforman (Luengo, 2018).
Desde una perspectiva socio-territorial, Vanoli
(2022) sostiene que el territorio se constituye y
sostiene por medio de relaciones sociales que
expresan disputas, memorias y modos de vida.
Esta comprensión integrada abarca dimensiones
tangibles (geografía, infraestructura) e intangibles
(relaciones sociales, identidades culturales), lo que
enriquece el análisis territorial y se alinea con la
noción de vulnerabilidad paisajística desarrollada
por Wilson (2010). Complementariamente, autores
como Amores (2002) y Tilley (1994, en Silva y
Fernández, 2015) resaltan la dimensión cultural del
paisaje como una forma de comprensión simbólica
del territorio.
En el caso latinoamericano, el paisaje
productivo se ha conceptualizado como un
bien cultural, social y ambiental, con líneas de
investigación que abarcan desde la ocupación
física hasta la significación simbólica de los
paisajes construidos por actividades humanas.
—productivas y/o culturales— dan significado
y sentido a estos paisajes. Para efectos de este
trabajo, se asume una perspectiva asociativa entre

El paisaje, como ámbito de investigación, ha
impulsado un campo de estudio contemporáneo,
integrando en una perspectiva interdisciplinar
las manifestaciones físicas, las superficies
productivas y las dimensiones sociales y culturales
del espacio habitado, entendiendo el paisaje como
el resultado cultural de una interacción continua
entre la sociedad y la naturaleza (Coderch et al.,
2010). De igual modo, definiciones teóricas que
relacionan cambio climático y globalización,
indican que el paisaje en transformación está
en un estado de vulnerabilidad, lo cual pone
en tensión la viabilidad del sistema y con ello,
afectar su equilibrio (Luengo, et al., 2018),
aludiendo ésta a la evolución de los procesos
que configuran un paisaje, en términos sociales,
económicos y ambientales (Wilson, 2010,
en Luengo, et al., 2018). Así mismo, autores
señalan que el componente territorial del paisaje
es cambiante y evolutivo en una línea temporal
(Zubelzu y Álvarez, 2015), así como el carácter
cultural de este. Complementariamente, diversos
autores relacionan el vínculo que se establece
(Tello y Garrabou, 2007 y Tello, et al., 2008)
entre el dinamismo del paisaje y el metabolismo
social, como vehículo para comprender la
configuración espacio-temporal de los paisajes,
lo cual, en territorios conformados por un rápido
cambio de vocación, resulta relevante debido a
la imposibilidad de su comprensión sin el factor
humano, ya sea por la intervención en diversos
grados de apropiación, así como en la percepción
de este por sus comunidades. En este contexto los
paisajes rurales en todo el mundo están sufriendo
transformaciones importantes, principalmente
debido al despoblamiento lento y continuo de
pueblos y aldeas, lo que tiene consecuencias
perjudiciales tanto para los ecosistemas como
para el patrimonio tangible e intangible de los
territorios (Dezio et al., 2021).
Una de las características con la que
históricamente se ha diferenciado el territorio
latinoamericano, se relaciona con los mecanismos
33

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Metodología adaptada y multidimensional

lo rural y lo productivo, siguiendo a VergaraPinto y Albornoz (2019) en su definición de
paisajes rurales. De esta manera, se constata que,
para la noción de paisaje productivo rural, existen
diversos puntos de discusión; primero, como una
construcción, producto de su geomorfología y
las actividades humanas productivas asociadas
al territorio (Chandia, 2021), segundo, como
transformaciones y procesos de modernización
que redefinieron la configuración espacial,
productiva y cultural de los pasajes rurales
latinoamericanos (Rivera, 2020; Lina y Rivera,
2020), tercero, como expresión material de
las prácticas humanas en el paisaje, a modo de
apropiación resultante de diversos procesos de
reestructuración del territorio y que funcionan
como un mecanismo de lectura actual sobre los
relatos que se escriben en él (Maragaño, 2013;
Pérez, 2018) y, finalmente, como valor patrimonial
y la conservación de los paisajes rurales y las piezas
que lo articulan y conforman, poniendo énfasis
en el estudio de las expresiones arquitectónicas a
modo de una sobre lectura de la construcción de
la contemporaneidad sobre el paisaje productivo
(Galindo y Sabaté, 2009; Luengo y Pérez, 2019;
Culagovski, 2018; Maragaño, 2013). Con todo lo
anteriormente mencionado, es posible identificar
una perspectiva capaz de caracterizar el sistema
habitable como algo dinámico, dotado de diversos
rangos temporales y con ello, capaz de incidir
en un análisis situado. Junto con el concepto de
desarrollo local, surge un renovado interés por
reinterpretar el territorio desde una perspectiva
cultural, donde patrimonio, sociedad y entorno
se entrelazan. En este contexto, el patrimonio
arquitectónico cobra un rol clave como eje
estructurante del territorio y motor de identidad y
desarrollo sostenible (Troitiño. 1998).
En síntesis, el paisaje productivo rural debe
comprenderse como una construcción cultural
y socioespacial en constante transformación,
resultado de la interacción entre prácticas
humanas, estructuras ecológicas y dinámicas
territoriales. Su análisis permite abordar de
manera integral los vínculos entre patrimonio,
producción y habitabilidad, reconociendo cómo
las configuraciones rurales expresan formas
históricas de apropiación del espacio y sentidos
colectivos del territorio. Esta perspectiva situada
ofrece una base crítica para interpretar los paisajes
rurales en contextos de cambio socioambiental y
reconfiguración del mundo rural contemporáneo.

Para operativizar lo señalado, desplegaremos un
modelo de análisis multidimensional, definido a
partir de la observación de 3 ámbitos: a. el sistema
natural, b. el sistema material y c. el sistema
cultural, donde, la interrelación de los 2 primeros
serán los resultados expuestos en este trabajo. Con
esta premisa, posteriormente se delimita un corpus
de análisis compuesto por 17 conjuntos, extraídos
de una línea base, resultado de una catastro regional
ejecutado hace 15 años (Vásquez et al., 2010),
además de complementar su espacialización
mediante una agrupación en 3 unidades territoriales,
a. el transecto alto, correspondiente a la zona
cordillerana y precordillerana, b. el transecto medio,
comprendida por la zona del valle intermedio,
y c. el transecto bajo, correspondiente al área
donde tributa como afluente a otras cuencas y
subcuencas, además de aproximarse a la zona
costera. La colecta de datos se ejecuta mediante
el cotejo y cruce de información disponible
entre la linea base señalada con el trabajo de
campo implementado. Este trabajo de campo
consideró actividades de registro como también,
la pesquisa de información proporcionada por
los habitantes residentes en cada uno de los
conjuntos analizados, así como la facilitada por
personas y/o comunidades vinculadas a ellos,
mediante entrevistas en profundidad, el análisis
de fotografías históricas y/o familias y revisión
de mapas y cartografías provistas.
El procedimiento consideró una serie de
actividades, desagregadas de la siguiente manera:
E1: Adecuación metodológica e integración
interdisciplinar
Trabajo de gabinete: realización de actividades
de análisis y síntesis de la información recopilada
en terreno y contraste de la revisión documental e
históricas, así como el análisis y síntesis de datos,
identificando patrones, tendencias y relaciones
entre los diferentes conjuntos y su entorno.
E2: Actualización del Catastro del área de estudio
Terrenos, visitas y registro: se efectuaron visitas
programadas a cada uno de los conjuntos, donde
se registraron detalladamente observaciones
y datos relevantes. Pormenorizadamente, las
actividades fueron:
34

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

i. Trabajo y ronda etnográfica en terreno: Se
llevó a cabo un trabajo activo en el terreno,
participando en las actividades cotidianas de
los conjuntos para comprender su dinámica y
transformación.
ii. Entrevistas en profundidad: Se realizaron
entrevistas estructuradas y semiestructurada,
registrando exhaustivamente testimonios
y opiniones para capturar la diversidad de
perspectivas.
iii. Registro aero-fotogramétrico: Se utilizó la
técnica de fotogrametría para obtener imágenes
aéreas detalladas de los conjuntos y su entorno,
proporcionando una documentación visual para
análisis espacial y contextualización de los
hallazgos.
iv. Levantamiento tridimensional por láser
escáner terrestre: Se empleó tecnología láser
escáner para generar modelos tridimensionales
precisos de los conjuntos y sus estructuras,
obteniendo datos topográficos detallados
para análisis geoespacial y su representación
planimétrica.
v. Levantamiento de fichas de patologías de daño:
Se realizó una inspección visual sistemática para
identificar y registrar patologías y daños en las
estructuras de los conjuntos, elaborando fichas
técnicas que documentaron las condiciones de
deterioro y registro del incremento en la cantidad
de inmuebles asociados a los conjuntos.

ii. Análisis integrado desde una aproximación
socio espacial: La validación de resultados
consideró el cruce de variables entre los sistemas
materiales (infraestructura, usos de inmuebles,
patologías constructivas) y los sistemas naturales
(entorno biofísico, dinámicas ecológicas). Esta
aproximación socio espacial permitió construir
una interpretación holística de los conjuntos,
considerando su sostenibilidad a partir de
la interacción entre factores ambientales,
productivos y sociales.
iii. Revisión técnica interdisciplinaria: Se llevaron
a cabo sesiones de análisis y depuración de datos
con el equipo de investigación, orientadas a
contrastar levantamientos planimétricos, registros
tridimensionales y evidencias etnográficas. Este
proceso aseguró la consistencia interna de la
información, en preparación para el diagnóstico
de vulnerabilidad multidimensional.
El procedimiento metodológico desarrollado
integró enfoques interdisciplinarios, técnicas
avanzadas de registro y una aproximación
socioespacial situada, permitiendo una lectura
compleja de los conjuntos arquitectónicos rurales.
Desde la recolección y análisis de datos en terreno
hasta la validación cruzada con actores locales, el
proceso se estructuró en etapas complementarias
que articularon instrumentos técnicos, diagnósticos
participativos y modelos de representación
multiescalar. Esta estrategia permitió no solo
actualizar el conocimiento sobre el estado físico y
funcional de los conjuntos, sino también incorporar
criterios de sustentabilidad y vulnerabilidad a
partir de la interacción entre sistemas materiales
y naturales. En su conjunto, la metodología ha
generado insumos consistentes y relevantes para
la toma de decisiones en torno a la conservación,
gestión y proyección de estos paisajes rurales en
transformación.

E3: Validación y Sustentabilidad
Esta etapa representa un punto de inflexión en
el proceso metodológico, orientado a depurar,
correlacionar y sostener los datos obtenidos
en fases previas. Su objetivo es consolidar
una interpretación coherente de los conjuntos
arquitectónicos rurales, integrando enfoques
interdisciplinarios con relaciones socioespaciales
sostenidas en el tiempo:
i. Relación extendida con actores locales:
A través de entrevistas en profundidad
y un trabajo etnográfico sostenido, se ha
construido una relación continuada con las
familias residentes en los conjuntos, lo que
ha permitido validar y complementar la
información técnica con saberes situados.
Este vínculo ha sido fundamental para
enriquecer la lectura territorial, más allá de los
registros iniciales, configurando un proceso
de devolución en curso.

Aproximación al área de estudio
En el ámbito de la Arquitectura y sus
disciplinas afines, el estudio multidimensional y
valoración de los conjuntos rurales, es aún materia
inusitada en el contexto nacional chileno. En el
escaso volumen documental disponible, podemos
identificar algunas iniciativas recientes, todas
ellas, circunscritas a la zona central de Chile. Se
destacan los registros y catastros de expresiones
patrimoniales rurales (Carrasco y Fuhrer, 2013;
CNCA, 2017), así como publicaciones asociadas
35

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

a actividades rurales, incorporando los inmuebles
y conjuntos productivos (Alarcón y Díaz, 2018;
Luego Moreno y Herrera, 2018; Maragaño,
2013). En una mirada anterior, desde finales del
siglo XIX e inicios del XX, el área de estudio
de este artículo -al igual que en la región de La
Araucanía y en menor grado, en la región de Los
Lagos-, el Estado incentivó la ocupación de estos
territorio bajo una administración centralizada
y un  modelo económico capitalista basado en
la acción extractivista de los recursos naturales
(Grez, 1997; Ortega, 2005; Pinto, 1992; Pinto
et al., 2011; Salazar, 2002, 2009), acciones
que se vieron impulsadas a consecuencia de
las exploraciones que reconocieron las aptitudes
de las zonas interiores de la región, difundiendo
a nivel nacional la idoneidad de sus tierras y el
potencial disponible en su explotación (Treutler,
1861; Pérez Rosales, 1886; Vidal Gormáz, 1869).
Trabajos disponibles en otras disciplinas, han
atendido el proceso evolutivo en la subcuenca
del Río San Pedro, que constatan una data de
ocupación prehispánica (Adán et al., 2007,12), y
que caracterizan los modos y estilos adaptativos
sobre el territorio (Adán et al., 2007; Solari, et
al. 2011; Urbina, 2009), donde, según Skewes
et. al, el ejecutar estudios de comunidades de la
cuenca norte del río Valdivia en función de su
“acomodo” a los cursos de agua, se evidencia que
comunitariamente desarrollaron sistemas habitables
que se ajustaron a la condición constante de
adaptación y que están en un estado de fragilidad
progresiva (2012). Aun así, es posible reconocer en
ciertos conjuntos arquitectónicos una persistente
expresión de identidad local, en un sistema territorial
aparentemente discontinuo.
A pesar del tiempo trascurrido, los
acontecimientos históricos y eventos naturales,
todavía y diseminados en un extenso territorio
circunscrito a la cuenca del río San Pedro, es posible
reconocer un grupo significativo de conjuntos
rurales productivos, los cuales se presentan y
caracterizan como depositarios de una adaptación
cultural y social en un contexto geográfico,
tectónico, económico y político, otorgando valores
a los sistemas constructivos también, a los procesos
productivos que posibilitaron durante gran
parte del siglo XX, la explotación intensiva del
territorio mediante actividades silvoagropecuarias
(Almonacid, 2006, 2009; Guarda, 1973, 1979).
En términos de inventarios arquitectónicos,
se identifican trabajos recientes en entornos

industriales regionales (Cofré et al., 2014, 2017)
y el desarrollo en el año 2010 del Diagnóstico del
Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos
(en adelante, DPCRR), plan piloto e inédito para
el patrimonio cultural de envergadura regional
(Universidad Austral de Chile, 2009), el que
consideró el levantamiento y puesta en valor
del patrimonio regional, a través de la ejecución
de un catastro jerarquizado de 1477 bienes
culturales, de los cuales 975 ellos corresponden
a la componente de arquitectura —asociado a
inmueble—, destacando esta componente en
términos de frecuencia y numero, por sobre las
otras dimensiones catastradas, correspondientes
a patrimonio arqueológico, patrimonio intangible
y patrimonio indígena. A su vez, la línea base
considera el universo declarado en el Inventario
del Patrimonio Cultural Inmueble de Chile,
Región de Los Lagos (Universidad Austral de
Chile, 2009), donde lo mayormente significativo
es la constatación que en el transcurso de 10 años
se evidenció un incremento cuantitativo en el
universo de bienes de interés patrimonial (Vásquez
y Barría, 2017). Según la propuesta del DPCRR,
el patrimonio arquitectónico de la región fue
clasificado en 6 dimensiones, identificadas como:
i. conjuntos fortificados, ii. conjuntos religiosos,
iii. conjuntos ferroviarios, iv. conjunto urbano, v.
conjunto obra vial y vi. conjunto productivo, este
último tal como se observa en la Figura 1 (ver sig.
pág.), de un conjunto representativo del Estudio
(C10) presentado en este trabajo.
En este universo, su distribución fija un 73% de
representatividad de bienes en entornos urbanos y
sólo un 27% presentes en entornos rurales, con 735
y 239 inmuebles respectivamente. Esta proporción
contrasta significativamente con la distribución
del suelo regional, donde, según datos recientes,
podemos señalar una inminente vocación agrícola,
ganadera y forestal, siendo los bosques la mayor
superficie con un 61,9%, seguido por praderas y
matorrales, con el 26,9% (Gore Los Ríos, 2022;
CONAF, 2014).
Deduciendo que, con los datos de dependencia
de superficies y vocaciones, todo el sistema
regional está en un proceso de transformación
socio territorial (ver más adelante en Figura 4);
en términos del cambio efectivo de cambio de
bosque nativo y su reemplazo con monocultivos
es gatillada por un lado por el terremoto del año
1960 y los efectos que este provoca en toda la
cuenca, según el trabajo de Vergara-Pinto y
36

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 1. Conjunto productivo rural representativo. Conjunto 10

Fuente: Elaboración propia

Carrasco (2020: 11). Por el otro lado, existe
evidencia científica que las políticas de subsidios
forestales, como el Decreto de Ley 701 vigente
entre los años 1974 y 2012 en Chile, causaron la
substitución de bosque nativo por plantaciones con
especies de árboles exóticos (Heilmayr et al., 2020).
Los impactos causados por el modelo de
desarrollo forestal extractivista incluyen graves
externalidades ambientales, socioculturales y
económicas. A nivel ambiental lo más complejo
es la pérdida de bosque nativo y las especies que
dependen de estos ecosistemas (Donoso et al.,
2015; Heilmayr et al., 2020). Hay otros impactos
más locales, como la pérdida de cursos de agua y
de paisajes. A nivel social, el aumento explosivo
de las plantaciones y la pérdida del bosque nativo
ha generado una descomposición de los modos
de vida rurales y un empeoramiento de la calidad
de vida de sus habitantes. Esto se ha expresado
en un deterioro de actividades productivas y
alimentarias, de la infraestructura de caminos,
provisión de agua para riego, animales y consumo
humano, así como de la pérdida de valores
culturales (Catalán et al., 2005; Esse et al.,
2019). Además, algunos estudios muestran que
los niveles de pobreza son mayores en las zonas
cubiertas con plantaciones forestales (Frene y
Núñez-Ávila, 2010; Andersson et al., 2016).
Las superficies destinadas a áreas urbanas
e industriales constituyen solo el 0,4 % de la
superficie regional, correspondiente a 6.898
ha. (Gore Los Ríos, 2022; CONAF, 2014),
diferencias sustanciales que caracterizan la
vocación del suelo y sus usos, haciendo muy
notorio el predominio silvoagropecuario de la
misma. Esta brecha es aún más amplia, cuando
revisamos la información entre los conjuntos
urbanos y rurales propiamente tales, donde, ahora,
el 78% del total de casos identificados en la región

son asociados a conjuntos urbanos, y sólo un 8%
a conjuntos rurales (Departamento Arquitectónico
MOP, 2010).
Se puede anticipar una conclusión significativa
respecto a la creciente fragilidad de los
ecosistemas rurales, determinada por la afectación
y degradación de sus bosques y territorios. Esta
situación no solo impacta directamente en la
configuración del paisaje rural productivo, sino
también en la interacción entre el sistema material
—representado por la arquitectura— y la gestión
humana del entorno en sus distintas escalas.
El paisaje rural productivo se sostiene, en gran
medida, a partir de esta relación dinámica, donde
el uso y manejo adecuado del territorio adquieren
un papel central. En este marco, la matriz biofísica
no solo opera como soporte físico, sino también
como un mediador clave en la articulación entre
naturaleza y cultura, facilitando procesos de
adaptación necesarios para la sostenibilidad y
resiliencia de los ecosistemas rurales a largo plazo.
La clasificación de los conjuntos productivos
rurales se concreta como un agrupamiento dentro
del componente de Arquitectura, donde la mayoría
de los casos se encuentran emplazados en zonas
urbanas, mientras que solo un 25 % corresponde
a áreas rurales, lo que representa apenas el 23 %
del total de la muestra. Esta baja presencia
relativa, sin embargo, revela su singularidad y
su potencial valor estratégico. Su consideración
podría constituirse en un eje relevante dentro de
políticas integrales e intersectoriales de puesta en
valor, o al menos, impulsar su reconocimiento
como manifestaciones singulares del habitar rural,
que ofrecen una oportunidad para profundizar en
el conocimiento de las prácticas territoriales en
contextos no urbanos. Lo presentado en el año
2010 constituye una aproximación general y de
carácter regional, lo cual implica que un análisis
37

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

DPCRR, con la simbología respectiva (ver Figura 2).
Estos conjuntos están situados en la cuenca del
río San Pedro en la Región de Los Ríos (Vergara
Pinto y Albornoz, 2019; Contreras et al., 2016).4
5
y corresponden a manifestaciones materiales
que, con prácticas y valores esenciales fueron y
son alternativa eficiente y eficaz en el desafío de
adecuación de sus sistemas materiales a los cambios
del sistema natural.
A 13 años de ejecutado el DPCRR y
constatando una brecha en las estrategias del
resguardo patrimonial en Chile, el trabajo de
campo desarrollado por esta investigación permite
afirmar que los bienes asociados a los conjuntos
rurales productivos han variado en su estado de
conservación, su uso, disponibilidad y morfología,
tal como se observa en la siguiente figura
comparativa entre el registro inicial del año 2010
y el catastro actualizado en el año 2023. Basado
en una inspección visual, se puede determinar que

detallado de ciertas manifestaciones materiales y
de la organización de conjuntos arquitectónicos
en el ámbito rural de esta región no fue posible.
No obstante lo anterior, esa misma
aproximación amplia nos ofrece un indicio,
asociado a que las características territoriales
y por sobre todo, una extensa red fluvial que
se desarrolla de oriente a poniente —desde sus
primeros afluentes en las zonas cordilleranas
hasta su desembocadura en el océano Pacífico—,
expresan una singularidad, la cual, desde nuestra
hipótesis de trabajo, influiría en las expresiones
materiales y arquitectónicas disponibles, así
como de su propia capacidad de adaptación.
Para poder desarrollar la noción de actualización
y situarnos desde la condición de cada uno de los
conjuntos objetos de estudio, se selecciona un
transecto representativo de la cuenca mayor de este
sistema fluvial, identificando 17 bienes culturales
de interés patrimonial previamente validados en el

Figura 2. Mapa indicando casos de estudio según cuencas y cursos fluviales, región de Los Ríos, Chile

Fuente: Elaboración propia

4

Desde el año 2013, las comunas de Los Lagos y Máfil en la Región de Los Ríos, Chile, se han integrado en una nueva categoría de
conservación llamada Paisaje de Conservación Valle Río San Pedro (PCVRSP). Esto se debe a la presencia de dos ecosistemas de bosque
nativo prioritarios para la conservación, que están poco representados en otras áreas protegidas. La categoría se ha establecido mediante
una estrategia integral que busca fomentar la integración entre las prácticas de conservación del bosque nativo y las actividades productivas
locales (Ibidem).
5
El área declarada con alto valor ambiental en el paisaje de conservación valle río San Pedro, tiene una superficie de más 15.000 ha de
remanentes de bosque nativo, sin embargo, actualmente 7.200 ha son superficies bajo protección (Ibidem: 127).

38

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

la variación respecto del estado de conservación
indicado en el año 2010 donde la categoría “bueno”
representaba a un 63% de los inmuebles, para el
año 2023, ese valor ha disminuido drásticamente
a un 38%. De igual modo, el estado “regular”
experimentó variaciones significativas, desde un
31% el año 2010 a un 25% en el año 2023. En la
siguiente figura (ver Figura 3) es posible observar el
universo muestral comparativo de hallazgos en los
17 casos de estudio y el aumento de inmuebles que
fue posible catastrar en esos mismos conjuntos el
año 2023-2024, tal como se observa en la Figura 3.
Considerando lo anterior, resulta inevitable
cuestionar si el estado de los bienes materiales no
cambiará también, en la medida en que lo hacen
los ecosistemas que los contienen. No obstante,
proponemos ir más allá de una evaluación centrada
únicamente en el deterioro físico o el estado de
conservación. El enfoque que planteamos busca
comprender estas transformaciones como parte
de los procesos de cambio ecológico y cultural,
reconociendo la relación indivisible entre las
actividades humanas y su interacción con la
matriz biofísica del territorio. Esta aproximación
permite evidenciar cómo las dimensiones del
sistema natural y del sistema material convergen
de forma dialógica en la significación del paisaje,
entendido aquí como paisaje cultural rural.
Adicionalmente, el enfoque más amplio
considera la persistencia histórica del espacio

habitado, el cual impulsa a examinar las
relaciones y transformaciones entre las
escalas de intervención en el territorio, así
como su variabilidad y recurrencia. Además,
es necesario analizar las transformaciones
territoriales y socioambientales resultantes de
diversos procesos político-económicos. Según
lo sustentado por Otero (2006) y Lara et al.
(2012, en Campos Medinacet al., 2018), estas
transformaciones fueron ineludibles debido a
atributos físicos distintivos, como la abundancia
de ríos y la presencia original de bosque nativo.
Dicha condición es parte de la documentación
consultada, donde el período histórico referido
es un espacio temporal de significativos cambios
socioambientales e identifica la vocación del
territorio sometida a una importante tensión
adaptativa en el territorio de cuenca.
El sistema natural en los conjuntos
productivos de la cuenca del río San Pedro
Incorporar el sistema natural al análisis,
permite comprender la escala del paisaje en
transformación, así como la relación y adaptación
de los ecosistemas forestales, los cultivos y el
sistema hídrico al mismo proceso. Además, los
distintos períodos históricos y los cambios en los
grupos sociales están vinculados a los procesos
político-culturales y traen como consecuencia

Figura 3. Universo catastral de los 17 conjuntos, año 2010 y 2023

Fuente: Elaboración propia

39

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

adaptaciones en los patrones de distribución y
aprovechamiento de los recursos de la cuenca
del Río San Pedro. En esta cuenca se encuentran
ecosistemas de gran valor a escala regional, como
son los bosques de Roble, Raulí, Coihue y Tepa,
por lo que se han producido distintos procesos
desencadenantes, como son las transformaciones
de usos como consecuencia de la escasez
hídrica, migraciones y períodos de extractivismo
asociados a la industria maderera. Esto ha
generado a su vez períodos de degradación y de
recuperación de los bosques, así como cambios
en la modalidad e intensidad de su uso (Armesto
et al., 1996).
Los períodos de mayor presión por extracción
masiva de madera han generado pérdida de
suelo y degradación de la biodiversidad, con
zonas de mayor intensidad de uso asociadas a
la accesibilidad de los distintos sectores. Es así
como las áreas costeras y llanos centrales tuvieron
una mayor intervención, a diferencia de zonas
cordilleranas en las que había mayor dominio
indígena (Solari et al., 2011; Miranda et al. 2015).
En el período de colonización, las áreas
habitadas por comunidades originarias presentan
un patrón mixto de producción agrícola, ganadera
y desarrollo de los ecosistemas forestales ya que
tenían una visión que reconoce la diversidad
de servicios ecosistémicos que producen los
bosques, generando paisajes de mosaico y menos
superficie de reemplazo de bosque (Solari et al.,
2011). Esto es de especial relevancia ya que las
zonas de desarrollo productivo estaban asociadas
a los cuerpos de agua y sistemas de irrigación.
Por lo tanto, estas zonas se desarrollaron en base
al tejido de caminos y cursos de agua.
El sistema natural que envuelve a los conjuntos
productivos en la cuenca del Río San Pedro está
actualmente dominado por terrenos agrícolas,
praderas, bosque nativo y plantaciones forestales.
La mayoría de la superficie continua de bosque
nativo en la Región de Los Ríos está concentrada
en la cordillera de la costa y en la cordillera de Los
Andes, mientras que en la depresión intermedia
predomina el terreno agrícola y praderas (Lara
et al., 2012). Desde el punto de vista de los
yacimientos fosilíferos del sector de Malihue en
los márgenes del río San Pedro, se destacan los
Estratos de San Pedro, en esta área se encuentra
flora fosilizada cuya antigüedad aproximada es
23,5 millones de años (Elgueta et al., 2000, en
Campos, 2018: 656).

La cuenca del Río San Pedro está bajo presión
por múltiples factores, como la urbanización del
espacio rural y el cambio de uso de la tierra y
fragmentación de los predios productivos, especies
invasoras, aumento de la temperatura y déficit
hídrico en verano y precipitaciones extremas en
invierno, entre otros. Las presiones mencionadas
han causado una avanzada fragmentación del
bosque nativo en la cuenca, evidenciado en la
conformación de islas remanentes de bosque
nativo de superficies pequeñas y formando bosques
de riberas en los cursos de agua y humedales. Un
fenómeno asociado al bosque nativo en la región es
la degradación forestal, definido como un proceso
de alteración de un bosque por origen antrópico,
que se caracteriza por una constante pérdida de la
estructura, composición de especies, funcionalidad
y productividad del bosque, reduciendo la
entrega de importantes servicios ecosistémicos y
limitando la diversidad biológica (CBD, 2004). La
degradación del bosque nativo del sur de Chile
se debe a la cosecha de madera sin sostenibilidad
para usos como leña o de construcción y el
ramoneo de la regeneración natural de árboles
por ganado introducido al bosque (Kissinger, et
al., 2012; Zamorano, et al., 2014). El monitoreo
socioeconómico de 75 predios con bosque nativo
en la región de Los Ríos comprueba que el
84,7% de los predios encuestados extrae madera
del bosque nativo para la producción de leña,
carbón, madera aserrada y metro ruma (Reyes,
2021). Comparando los años 2015 y 2020, la
producción de leña predomina con un 84% y
un 66% respectivamente. Los predios que no
reportaron una extracción de madera nativa
aumentaron del 8% al 20% entre los años 2015
y 2020. Se puede observar la misma tendencia
de disminución de la producción en la superficie
cultivada, aunque más drástica todavía, la que
cayó en un 51,3 % entre el año 2015 y 2020.
Sin embargo, se registró un aumento de la
agricultura de subsistencia y para autoconsumo,
que está presente en el 60,5% de los predios
encuestados en 2020, un aumento del 15,8%
comparando con el año 2015. En consecuencia,
el estado histórico y actual del sistema natural
ha ejercido una influencia significativa en
el diseño y funcionamiento de los conjuntos
productivos, desempeñando un papel crucial
como sistema de soporte. Desde la perspectiva
del sistema natural, los conjuntos productivos
de la región se encuentran inmersos en un
40

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

de bosques, pérdida de biodiversidad y presión
sobre los suelos y el agua, más que la expansión
urbana o ganadera (CONAF, 2024).
Los bosques nativos mostraron una
participación regional moderada (6,3 %), aunque
menor a la media nacional, mientras que el bosque
mixto presentó un patrón singular: constituyó
apenas el 0,2 % del cambio nacional, pero alcanzó
un 8 % en la región, evidenciando procesos locales
de transición y mezcla de coberturas arbóreas.
Finalmente, la expansión urbano-industrial fue
marginal y casi idéntica al promedio país (1,1 %),
indicando que la presión urbana no fue un factor
dominante en el periodo. En síntesis, Los Ríos se
distingue por un perfil de cambio dominado por la
reconfiguración agroforestal y la transformación
de bosques, con escasa conversión hacia praderamatorral y un crecimiento urbano mínimo, lo
cual denota nuestra preocupación respecto de la
persistencia del sistema material en territorios
rurales y los asentamientos productivos que están
en transformación.

proceso de transformación dentro de un contexto
de vulnerabilidad, aunque demuestran cierta
capacidad adaptativa. El incremento de presiones
externas, como la urbanización del espacio rural
y el consiguiente cambio de uso del suelo junto
con la fragmentación de los terrenos productivos,
ha resultado en una tendencia al abandono rural
y una disminución en la productividad agrícola
y forestal.
Los datos presentados en la Figura 4, muestran
que la Región de Los Ríos está sometida
principalmente a una presión productiva de tipo
agroforestal: concentra alrededor del 8 % del total
nacional reconvertido tanto a plantaciones forestales
como a agricultura, cifras muy superiores a su
peso demográfico. En cambio, la conversión hacia
praderas y matorrales —la dinámica dominante a
escala país— es casi nula (0,5 %), y la expansión
urbano-industrial se mantiene marginal. Ello
sugiere que los motores de cambio territorial en la
región son la intensificación silvícola y agrícola,
con los consiguientes desafíos de fragmentación

Figura 4. Cuadro de superficie regional por tipo de uso de la tierra (%)

Fuente: Adaptado de Catastro de los recursos vegetacionales y uso de la tierra de Chile:

Actualizaciones al año 2024, Corporación Nacional Forestal (2024:34)

41

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Por otro lado, se evidencia una tendencia hacia
una nueva ruralidad, caracterizada por un aumento
en el uso de recursos naturales para subsistencia
y autoconsumo por parte de los propietarios de
terrenos. Esta transformación del entorno rural ha
definido tres zonas de recurrencia de actividades
humanas productivas, derivadas de la frecuencia
de uso, el tipo y la escala de producción. Dichas
zonas se clasifican en tres escalas de recurrencia:
diaria, periódica y esporádica, como parte de
los hallazgos del trabajo. Esta propuesta de
clasificación está vinculada con las actividades
productivas en la definición de escalas de
recurrencia que consolida el sistema natural y la
clasificación asociada en territorios de cuencas
fluviales, lo que se corroboró mediante el trabajo
de campo realizado y que será singularizada más
adelante.

conferido al habitar rural contemporáneo, una
traza de los orígenes y sus concatenaciones
culturales. En esta línea, Skewes (2015) destaca
el valor estratégico del agua en la vida social
de los grupos humanos, tanto en su dimensión
material como simbólica. En relación con el área
de estudio, el autor señala que “el agua aparece
con un valor estratégico tanto en la organización
del territorio como en la cultura local” (p. 302).
Esta afirmación sugiere que, aunque la relación
entre sociedad y agua no siempre se expresa de
manera explícita, constituye un eje estructurante
en la configuración territorial y cultural de las
comunidades rurales.
Conjuntos productivos rurales de cuencas
fluviales
De los 17 conjuntos identificados, el análisis
multidimensional se aplicó en profundidad a 4 de
ellos, correspondientes a los casos C07, C08, C10
y C11 (Figura 5, ver sig. pág.). Aunque se trata
de una selección acotada, estos casos constituyen
ejemplos representativos de modos de habitar
vinculados a cuencas fluviales, evidenciando
una relación sostenida entre la arquitectura, las
prácticas productivas y las transformaciones del
territorio a lo largo del tiempo.
En la siguiente figura (Figura 6, ver sig.
pág.), conformada por un registro focalizado
y el contexto inmediato de los casos en un
intervalo temporal desde el año 2010 al año
2023, se puede observar cómo los canales y
cursos de agua forman meandros rodeados de
densa vegetación, donde es importante atender
los cambios en la densificación de viviendas en
el sector urbano de Melefquén, centro poblado
que ha absorbido en su trama al caso C07.
Entre el año 2010 y 2020 se puede observar la
irrupción de grandes superficies de cultivos,
sobre todo de frutos del bosque (costado
superior izquierdo), suponiendo un drástico
cambio de uso del suelo y un aumento en el
estrés a los sistemas hídricos (entrevistas en
profundidad, 2023).

Formulación de una perspectiva situada
Las arquitecturas locales rurales expresan modos de
habitar colectivos y también relaciones recíprocas
entre el contexto productivo y su matriz biofísica,
integrando un sistema de prácticas culturales.
De este modo, los escenarios de comprensión
de esas variables relacionales pudiesen relevar
experiencias de vida significativas, persistentes
y resilientes en los territorios, asumiendo —
muchas veces— una forma material modesta y
austera o casi invisibilizada. “Las arquitecturas
sin arquitectos”, como lo señalara Rudofsky
(1964), evidencian esas prácticas culturales locales
y confieren identidad trazable a comunidades
asociadas a ellas, quienes ven reflejada su memoria
en las certezas de las propias experiencias de vida,
la producción y transformación de su hábitat.
En definitiva, todas ellas sustentan esas
prácticas tradicionales de herencia y construcción
social depositadas en un patrimonio que, es
capaz de resignificarse constantemente. Estas
arquitecturas rurales, integradas a sistemas
consolidados de producción, denotan distintas
maneras de dominio de esos territorios, pero que,
en el caso de nuestro país, se emplazan en espacios
sometidos a condiciones de vulnerabilidad y
fragilidad (Vásquez et al., 2018), sin embargo,
ancladas a un modelo de persistencia cultural,
logrando adaptarse y redefiniendo el riesgo.
Los asentamientos y comunidades del territorio
en estudio pertenecientes a la cuenca del río San
Pedro son responsables del sentido y significado
42

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 5. Identificación de los 4 casos de análisis

Fuente: Elaboración propia
Figura 6. Transecto focalizado

Fuente: Elaboración propia. Basado en imágenes satelitales Landsat/Copernicus, Maxar Technologies

43

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Junto a lo anterior, hemos constatado la
formación de una nueva ruralidad, vinculada
al aumento en el uso de recursos naturales
para el autoconsumo y la subsistencia por
parte de habitantes y residentes de los
conjuntos productivos. Esta transformación está
interrelacionada a la recurrencia de actividades
humanas con la frecuencia de usos, el tipo y
la envergadura de producción disponible en el
territorio, determinando la relación entre estas y
los tipos de producción (Smith, 2018), así como su
organización y desarrollo.
Este cruce dimensional es posible mediante
la atenta observación de las representaciones
materiales de la arquitectura mediante el trabajo
de campo realizado y como ellas se vinculan a
los distintos medios de producción y la cobertura
espacial, estableciendo tres escalas de recurrencia:
- Recurrencia diaria; refiere a las actividades
diarias y/o domésticas realizadas por residentes
y habitantes del sistema para gestionar la
vivienda, las bodegas, animales y huertas de uso
domiciliario. Son todas aquellas actividades,
cuidados y mantenciones del sistema que deben
desarrollarse diariamente, desde alimentar
animales, obtener agua para beber, obtener
verduras para alimentarse u otros.
- Recurrencia periódica; refiere a las áreas
y actividades ubicadas en una envergadura
intermedia, empleando mayores superficies
de gestión, como cultivos de diversa índole,
así como el pastoreo de animales mayores.
La atención sobre esta sección no requiere
ser diaria, pero debe haber una observación
y revisión constante de sus comportamientos
y condiciones, por lo que son actividades
cercanas a las residencias para permitir su visita
- Recurrencia esporádica; refiere a la relación
entre la unidad mínima habitacional establecida
(la vivienda) con las áreas integrantes de los
servicios ecosistémicos que se encuentran
más distantes, como serían los bosques y
plantaciones, las cuales, por sus características
no demandan de la atención y cuidados directos
de quienes integran el sistema productivo y
generalmente se utilizan para el pastoreo de
animales. La visita y observación con intervalos
de tiempos amplios es habitual.
Este fenómeno ejerce una influencia
determinante en la configuración de los conjuntos
rurales productivos, representando la expresión
más evidente de la arquitecturización del paisaje,

surgida como resultado de un continuo proceso de
adaptación socio-territorial. Una vez comprendidas
estas escalas de recurrencia, para su representación,
se han separado esquemáticamente, pero responden
a un modelo concéntrico (ver Figura 7), donde el
cuerpo de agua es representado funcionalmente en
cada una de las escalas indicadas.
Figura 7. Escalas de recurrencia/persistencia del
sistema natural productivo

Fuente: Elaboración propia

Hallazgos: una clasificación multidimensional
El trabajo en terreno y la experiencia acumulada
en el proceso de ejecución de esta investigación
interdisciplinar (Figuras 8 y 9), ha permitido
reunir y ampliar la información disponible como
línea base de clasificación que fue propuesta por
el DPCRR, donde, para el caso de los conjuntos
rurales, establece una estructura de clasificación
44

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

derivada de los cánones tradicionales que
sugiere el análisis de la arquitectura patrimonial
tradicional chilena, identificando y agrupando las
expresiones materiales —los inmuebles—, según
el rol y desempeño jerárquico en una matriz
patronal y hacendal, acarreado hasta el presente
desde el período colonial. De esa manera, nos
encontramos con una clasificación donde se
señala la casa patronal, la casa del inquilino, la
casa de ventas, el galpón, el taller, la pesebrera,
la torre de agua y/o el aserradero (Universidad
Austral de Chile, 2009).
Contrastados los datos al año 2024, podemos
establecer que cada componente de clasificación
parece referir casi en exclusividad a una descripción
programática, desde la que se identificaría el uso de
uno u otro inmueble en cada conjunto catastrado.
Ahora bien, lo anterior deviene de una bibliografía
específica que aborda el patrimonio arquitectónico
rural como exponentes de esta relación entre
casa patronal y campo a los ejemplares situados
entre la Región de Coquimbo y la Región del
Bíobío (Benavides et al., 1981), con diferencias
regionales en su catalogación, por ejemplo, entre
el archipiélago de Chiloé y las Casas patronales
del Valle de Chile (Valenzuela, 2019). Cómo
discusión anticipada, la catalogación validada por
el DPCRR, resultó ajena a una comprensión situada
de las condiciones y el escenario facultativo en el
cual estos conjuntos rurales productivos se han
desenvuelto en el tiempo.

Por lo anterior, hemos propuesto revisar
la clasificación empleada con anterioridad,
contrastándola con la experiencia en terreno y,
desde ahí, reformular sus atributos taxonómicos
y de relación con los sistemas natural y material,
con el propósito de avanzar en la definición de
la adaptación en estos conjuntos, y de este modo
ofrecer una comprensión situada acerca de la manera
de ocupación y gestión del referido territorio.
Los hallazgos permiten afirmar que las
características físicas y materiales del territorio
influyen directamente en la configuración de los
estilos arquitectónicos actuales, así como en su
flexibilidad, capacidad de adaptación y vigencia
como sistema, incluso frente a cambios en los
medios de producción a lo largo del tiempo. Tal
como señalan Vásquez et al. (en prensa), existe
una estrecha relación entre las distintas escalas
y tipos de producción, articuladas a través de
expresiones materiales en las que la arquitectura
se constituye como vehículo de configuración del
entorno productivo rural.
Al revisar las expresiones materiales, sus
usos y funciones, junto con sus relaciones de
dependencia funcional, es posible concebir
una clasificación fundamentada en un enfoque
empírico y situado. Esta propuesta se refleja en una
organización basada en la recurrencia espacial y
la persistencia de cuatro usos principales: residir,
acopiar, criar y producir. Esta aproximación
permite estructurar y agrupar los bienes inmuebles

Figuras 8 y 9. Trabajo interdisciplinario en terreno

Fuente: Elaboración propia

45

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

en función de sus usos predominantes, en lugar
de clasificaciones tipológicas convencionales, tal
como se visualiza en la Figura 10. Además, al
incorporar las escalas de recurrencia observadas
—diaria, periódica y esporádica— se refuerza la
comprensión de los inmuebles como dispositivos
activos en la dinámica rural, cuya función se
expresa no solo por su forma o localización, sino
también por la intensidad y frecuencia con que son
activados en el paisaje.

Este cruce tipológico permite relevar, además,
la interdependencia entre el sistema material y
las condiciones del sistema natural: la ubicación,
funcionalidad y permanencia de las arquitecturas
se encuentran profundamente vinculadas a la
disponibilidad y regulación de recursos naturales,
como el agua, la calidad del suelo o el régimen
climático local. Inmuebles asociados a la gestión
hídrica, el almacenamiento de productos o
la vivienda estacional, evidencian cómo las
variaciones en los ciclos ecológicos o en el acceso
al territorio productivo influyen directamente
en la redefinición de sus usos. La clasificación
resultante permite comprender estos conjuntos
como ensamblajes dinámicos en los que los
factores productivos, ecológicos y culturales se
articulan de manera situada.

Figura 10. Destinos y usos de los inmuebles del
sistema material

Hallazgos por distribución espacial:
cuatro casos de estudio
El análisis espacial de los cuatro casos de estudio,
basado en el levantamiento de terreno y el cruce
tipológico de los inmuebles, evidencia un aumento
significativo del universo catastrado, con un
crecimiento del 164%, pasando de 10 a 26 unidades
registradas. Este aumento no solo refleja una
ampliación cuantitativa, sino también una mayor
complejidad funcional y espacial de los conjuntos.
El caso C11 representa el incremento más notable,
incorporando una vivienda secundaria y siete
bodegas, lo que sugiere una intensificación del
uso productivo y un fortalecimiento del sistema
habitacional asociado.
La caracterización de este conjunto
permite identificar la presencia de las cuatro
clasificaciones de uso definidas —habitacional,
productiva, de almacenamiento e infraestructura
complementaria— y las tres escalas de recurrencia
espacial consideradas en el análisis. Esta
diversidad sugiere un alto grado de integración
funcional y una articulación activa entre los
componentes materiales y las condiciones del
sistema natural. La existencia de infraestructuras
asociadas, como canales, cierres o caminos
internos, refuerza la hipótesis de que estos
conjuntos operan como ensamblajes territoriales
donde lo construido y lo natural evolucionan,
adaptándose a las transformaciones socio
productivas y ecológicas del entorno, adoptando
condiciones de obsolescencia importantes.

Fuente: Elaboración propia

A partir del análisis presentado anteriormente,
es posible observar la persistencia, transformación
y desuso de los distintos componentes
arquitectónicos que integran los conjuntos rurales
productivos a través de las escalas de recurrencia
indicadas. A partir de la asociación entre uso actual
y destino funcional, se configura una tipología
relacional que visibiliza la centralidad de ciertos
inmuebles —como bodegas, viviendas principales
o galpones— en la organización del conjunto,
frente a otros que presentan signos de obsolescencia
o han sido resignificados para nuevos usos.
46

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 11. Conjunto 11

Fuente (arriba e izquierda): Elaboración propia

Considerando la clasificación propuesta y
su aplicación en los casos de estudio, podemos
considerar que para que un conjunto rural
productivo se considere como parte de un sistema
y no de un catálogo, se deben inscribir en un
sistema multidimensional, que los resultados
permiten comprobar: a. inserción y combinación
de las 3 escalas de recurrencia (diaria, periódica
y esporádica) y b. conformarse de al menos
una manifestación material en cada uno de los
destinos de la clasificación propuesta (residir,
producir, criar y acopiar).
De los resultados de aplicación de la matriz
en los otros casos de estudio C07, C08 y C10,
se obtiene que todos ellos aumentaron el número
de inmuebles en la actividad acopiar, así
como también se adicionan infraestructuras y
producción en la gestión de los canales de agua y
sistemas de almacenamiento.

47

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Conclusiones

de considerar al paisaje como catalizador de
las actividades antrópicas de la sociedad. Estos
elementos contribuyen a enriquecer las herramientas
de toma de decisiones relacionadas con el
patrimonio material, ofreciendo una oportunidad
para reflexionar sobre los patrones de asentamiento
contemporáneos en zonas rurales. Estas áreas,
definidas por la legislación chilena como no
urbanas, pueden beneficiarse de una reevaluación
que considere tanto su contexto histórico como las
necesidades actuales de sus habitantes.
Este estudio buscó integrar y organizar
conocimiento de diversas disciplinas en torno al
uso de los sistemas naturales y arquitectónicos, y
cómo estos persisten en el tiempo de acuerdo con
los períodos históricos y los procesos políticos,
sociales y culturales. Esta singular inquietud
podría dirigir nuestra atención hacia un análisis
más profundo, impulsando una exploración
más allá de la simple relación funcional de los
conjuntos rurales productivos bajo estudio. El
marco de análisis propuesto permite comprender
de mejor manera la integración del ser humano
y la naturaleza y las distintas interacciones entre
ambos, con una visión integral del paisaje que
incluye a las personas y sistemas de ordenación
predial, superponiéndose los usos productivos con
los bienes culturales, sociales y ambientales. Esto
permite indagar en la conexión con una tradición que
se remonta a tiempos prehispánicos, considerando,
por supuesto, el progreso material concebido y el
tiempo transcurrido como mediadores.
En este marco, la matriz de clasificación
desarrollada no solo se basa en el conocimiento
situado, sino que también promueve una
reinterpretación de los usos y actividades rurales,
poniendo énfasis en su vocación territorial más que
en su función programática. Esta herramienta de
análisis permite identificar las variables constitutivas
de un conjunto rural productivo en cuencas
fluviales, así como su comprensión diacrónica,
donde las manifestaciones arquitectónicas son
solo un estado circunstancial dentro de un sistema
material en continua transformación.
Este enfoque pone en tensión las categorías
tradicionales del patrimonio rural, proponiendo
una mirada crítica sobre los procesos de
valoración, abandono y resignificación que afectan
al habitar no urbano. En contextos marcados por
la crisis climática y la presión extractiva sobre
los territorios, esta lectura integrada del paisaje
ofrece claves para repensar las políticas públicas

Chile se encuentra en una posición de extrema
fragilidad y vulnerabilidad frente al cambio
climático, lo que se refleja en su cumplimiento
de la mayoría de los criterios de vulnerabilidad
establecidos por la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta
vulnerabilidad se ve agravada por la frecuente
ocurrencia de desastres naturales en el país, como
el devastador terremoto de 1960. Estos eventos
no solo desencadenan efectos en cascada, sino
que también contribuyen a la transformación
del paisaje cultural y natural, marcado por una
historia de extracción maderera y degradación del
bosque en la zona en estudio.
La sostenibilidad es una exigencia social
indiscutible y aborda desafíos amplios en términos
de la gestión integral de un territorio habitado
desde tiempos prehispánicos. Esta reflexión es
parte de una experiencia vital, no solo desde las
manifestaciones arquitectónicas, sino también
desde los procesos que determinaron su instalación
e intervención en un espacio, transformándolo
en productivo. Los sistemas socio-ecológicos
son sistemas complejos y adaptativos que tienen
componentes culturales, políticos, sociales,
económicos, ecológicos y tecnológicos, tal como
lo ejemplifican los conjuntos productivos rurales
de la Cuenca del Río San Pedro.
Para abordar esta situación, se requiere una
respuesta multidisciplinaria y consciente en la
formulación, revisión y activación de políticas
públicas intersectoriales y su transferencia a
los usuarios. Es esencial identificar y promover
relaciones resilientes en los tejidos sociales
y territoriales, como los que caracterizan las
regiones sur-australes mediante sus sistemas
hídricos de gran o pequeña envergadura; los
paisajes culturales de cuencas. Estos casos, más
que simples estudios de mitigación y adaptación,
representan la manifestación tangible de una
conexión consciente del impacto que se produce
y de la convicción de que ninguna intervención
antrópica tiene consecuencias aisladas.
Considerando la necesidad de evidenciar las
transformaciones en los paisajes y sistemas de
los hábitats construidos y reconocer su vocación
territorial en la estabilidad de su uso y desuso
productivo, surge la posibilidad de reexaminar las
arquitecturas productivas rurales. El potencial del
marco de análisis propuesto, destaca la necesidad
48

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

desde una ecología política del habitar rural. Así,
el estudio no solo busca comprender el pasado y el
presente de estos conjuntos, sino también proyectar
su potencia como infraestructuras territoriales
capaces de sostener futuros más justos, resilientes
y enraizados en la memoria colectiva. C
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Agradecimientos
Este artículo se ha desarrollado como parte del proyecto “Cambio climático, paisaje cultural y patrimonio:
análisis y reflexión interdisciplinar en torno a la vulnerabilidad de los conjuntos arquitectónicos
productivos de la cuenca del río San Pedro, Región de Los Ríos, Chile” (MUJ-INV-2023-01), financiado
por la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo y Creación Artística de la Universidad Austral de Chile y
la colaboración del Núcleo de Investigación en Riesgos Naturales y Antropogénicos (RiNA).
Asimismo, se agradece el financiamiento del proyecto del Fondo del Patrimonio, folio N.º 82779,
titulado “Caracterización multidimensional de la vulnerabilidad patrimonial para la puesta en valor de
los conjuntos rurales productivos en la cuenca del río San Pedro, Región de Los Ríos”.
Alejandra Schueftan agradece el apoyo a la investigación proporcionado por CEDEUS – ANID FONDAP
1523A0004 y por CENAMAD – ANID BASAL FB210015.
Finalmente, se reconoce la colaboración de Pamela Zambrano, estudiante de la Escuela de Arquitectura
de la Universidad Austral de Chile, y de la arquitecta Myrian Padilla, estudiante del Magíster en Diseño
de Entornos Sostenibles (MADE) de la misma universidad Se agradece la colaboración del Creador
Audiovisual Pedro García y del Antropólogo Pablo Méndez, así como de los ingenieros Galo Valdebenito
y David Alvarado. También se agradece la Colaboración del Instituto Nacional Forestal INFOR región
de Los Ríos y a la profesional Joceline Rose y de las familias y propietarios que participan del proyecto.

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CONTEXTO

Análisis del impacto de la transfiguración de la vivienda
vernácula en el confort térmico. Casos de estudio:
Zihuatanejo y Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, México
Analysis of the impact of vernacular housing transfiguration on thermal comfort.
Case studies: Zihuatanejo and Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, Mexico
Recibido: mayo 2024
Aceptado: junio 2025

Osvaldo Ascencio López1
José Francisco Sotelo Leyva2
Francisco Javier Romero Pérez3

Resumen

Abstract

La vivienda vernácula ha experimentado paulatinas
modificaciones en su configuración hasta llegar a
ser transfigurada total o parcialmente perdiendo
características que la identificaban como propia del
lugar. Estos cambios abordan cuatro dimensiones
de la transfiguración —entre ellas la sustitución
de materiales en la envolvente—, generalmente
realizadas sin asesoramiento profesional, y tienen
como consecuencia un impacto en la habitabilidad
de la vivienda. Para conocer las dimensiones de la
afectación al confort térmico interior, se realizó una
comparativa teórica entre un caso base que retoma las
características originales de la vivienda tradicional
en Chilpancingo y Zihuatanejo, Guerrero, México,
con el caso base semi-transfigurado y el caso base
transfigurado por medio de simulaciones usando
OpenStudio y análisis de resultados con el método
analítico y modelo adaptativo. El resultado es un
aumento promedio anual de la temperatura del
aire interior de los prototipos semi-transfigurado y
transfigurado de 0.82 °C y 1.06 °C respectivamente
en Chilpancingo, y de 0.91 °C y 1.37 °C en
Zihuatanejo. Mientras que el modelo adaptativo
mantuvo resultados de confort en todos los casos,
el método analítico indica sensaciones térmicas
ligeramente cálidas en Zihuatanejo y ligeramente
frías en Chilpancingo.

Vernacular housing has undergone gradual changes
in its configuration until it has been totally or partially
transformed, losing characteristics that identified
it as typical of the area. These changes address
four dimensions of transformation—including the
replacement of materials in the building envelope—
generally carried out without professional advice,
and have an impact on the habitability of the
dwelling. To determine the extent of the impact on
indoor thermal comfort, a theoretical comparison
was made between a baseline case that reflects the
original characteristics of traditional housing in
Chilpancingo and Zihuatanejo, Guerrero, Mexico,
with a semi-transfigured baseline case and a
transfigured baseline case using simulations with
OpenStudio and analysis of results with the analytical
method and adaptive model. The result is an average
annual increase in indoor air temperature for the
semi-transfigured and transfigured prototypes of
0.82 °C and 1.06 °C, respectively, in Chilpancingo,
and 0.91 °C and 1.37 °C in Zihuatanejo. While the
adaptive model maintained comfort results in all
cases, the analytical method indicates slightly warm
thermal sensations in Zihuatanejo and slightly cold
sensations in Chilpancingo.

1

Nacionalidad: mexicano; Adscripción: Universidad Autónoma de Guerrero; Doctor en Arquitectura; Correo: oascencio@uagro.mx;
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8234-6889
Nacionalidad: mexicano; Adscripción: Universidad Autónoma de Guerrero; Doctor en Arquitectura, Diseño y Urbanismo; email:
jfsotelo@uagro.mx; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4415-0268
3
Nacionalidad: mexicano; Adscripción: Universidad Autónoma de Guerrero; Doctor en Arquitectura y Urbanismo; Correo: fjarop@uagro.
mx; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6818-8922
2

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CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

confort térmico; vivienda vernácula;
transfiguración de la vivienda

thermal comfort; vernacular housing; housing
transfiguration

Introducción

vivienda vernácula tienen en el confort térmico
interior en dos ciudades del Estado de Guerrero,
México —Zihuatanejo y Chilpancingo de los
Bravo— usando simulaciones por computadora
con Openstudio y EnergyPlus.

Diversos estudios han registrado la evolución de
la vivienda en diferentes regiones del planeta,
ésta siempre se ha adaptado a las condiciones
físicas del medio ambiente, y más recientemente
a las condiciones económicas y sociales (Aguirre,
2012; Crespo, 1995; Galindo &amp; Delgado, 2006;
Jirón &amp; Mansilla, 2014; Juárez Sánchez, 2022;
López, 1986; Martínez-Aguilar &amp; BedollaArroyo, 2021; Molinatti, 2013; Ruiz-Tagle &amp;
López M, 2014; Sánchez &amp; Melendo, 2020;
Tillería González, 2010; Zetina-Rodriguez,
2017). La vivienda en general, y especialmente
la vernácula se ha ido adaptando al contexto
socioeconómico actual, al agregar materiales
prefabricados a su composición, cambiando las
dinámicas internas de funcionamiento, e incluso
el funcionamiento mismo. Las consecuencias de
estos cambios se ven reflejados en la habitabilidad
de la vivienda vernácula, al exigir de un espacio
diseñado para otra realidad socioeconómica,
incluso medioambiental, que se adapte a las
nuevas circunstancias.
A su vez, el cambio climático tiene cada vez
un impacto mayor en el sobrecalentamiento de las
viviendas (Escandón et al., 2022) generando un
debate sobre la necesidad de edificaciones con un
mayor nivel de sostenibilidad y eficiencia (Mancini
et al., 2020). Diferentes normativas exponen la
calidad del ambiente interior adecuada como una
cualidad de diseño necesaria (d’Ambrosio Alfano
et al., 2023), para ello el cuidado en el diseño
e implementación de materiales adecuados en
la envolvente es fundamental para controlar la
temperatura radiante y minimizar la ganancia de
calor en climas cálidos. La vivienda tradicional
suele ser modificada sin tener en cuenta esta
cualidad del diseño; los muros de adobe se
desgastan y son sustituidos por muros de tabique
rojo recocido o block de mortero, las cubiertas
de teja o de palma se degradan por lo que se
desechan y en su lugar se coloca lámina metálica.
Por ello, el objetivo de este estudio es analizar el
impacto que estos cambios en la envolvente de la

La transfiguración de la vivienda vernácula
En octubre de 1999 el Consejo Internacional de
Monumentos y Sitios (ICOMOS) emite la “Carta
del patrimonio vernáculo construido” donde se
expone:
El patrimonio Tradicional o Vernáculo
construido es la expresión fundamental de la
identidad de una comunidad, de sus relaciones
con el territorio y al mismo tiempo, la expresión
de la diversidad cultural del mundo.
El patrimonio Vernáculo construido constituye
el modo natural y tradicional en que las
comunidades han producido su propio hábitat.
Forma parte de un proceso continuo, que
incluye cambios necesarios y una continua
adaptación como respuesta a los requerimientos
sociales y ambientales. La continuidad de esa
tradición se ve amenazada en todo el mundo
por las fuerzas de la homogeneización cultural
y arquitectónica. Cómo esas fuerzas pueden ser
controladas es el problema fundamental que
debe ser resuelto por las distintas comunidades,
así como por los gobiernos, planificadores y
por grupos multidisciplinarios de especialistas
(ICOMOS, 1999b).
Aunque ICOMOS da especial importancia a
las edificaciones vernáculas con valor histórico
y cultural sus observaciones son igual de
válidas para la vivienda tradicional, pues esta
también se ve influenciada por la fuerza de la
homogeneización cultural —a pesar de que
viene en pequeñas dosis, como casas y chozas
(Rudofsky, 2000)—, la vecindad con Estados
Unidos (Zetina-Rodriguez, 2017), la escasez de
recursos naturales y transformación del régimen
de propiedad del suelo (Sánchez &amp; Melendo,
2020), la urbanización de las zonas rurales, el
crecimiento de las ciudades y la interrupción de la
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CONTEXTO

transmisión del conocimiento popular (MartínezAguilar &amp; Bedolla-Arroyo, 2021), así como su
incorporación a los avances tecnológicos y a los
medios de comunicación (Juárez Sánchez, 2022)
han resultado en su evolución y transfiguración
(Ascencio López, A. et al., 2014).
Existe un modo de construir cuyo génesis es
el momento en que el hombre crea su hábitat,
no responde a estilos y son quienes las habitan
los encargados de modelarlas: la arquitectura
vernácula (Tillería González, 2010). En el análisis
de la vivienda vernácula, la transfiguración
transmite significados que son traducidos en
cambios al espacio edificado, cambios que puede
considerarse no respetan los principios del diseño
vernáculo al sustituir materiales de construcción
tradicionales por materiales industrializados, al
trastocar la configuración original del espacio
habitable y generar nuevos espacios. Tal como
lo plantea ICOMOS los cambios de la vivienda
vernácula son el reflejo de los múltiples factores
que influyen en la sociedad (ICOMOS, 1999a).
Es natural y hasta lógico que los habitantes
pretendan mejorar su espacio habitable, y tratan
de lograr esto con los recursos materiales y
económicos disponibles. El resultado de esta
intervención puede considerarse exitosa o no de
acuerdo con el parámetro con que sea medido,
y depende de quién exprese la opinión —el
habitante o un observador externo—, por ejemplo

en la Costa de Guerrero los habitantes de viviendas
vernáculas que habían sustituido las cubiertas de
teja por láminas metálicas manifestaban estar
conformes con el cambio a pesar del ruido que en
épocas de lluvia se generaba, esta conformidad
respondía al hecho de que por ser una zona
atacada regularmente por tormentas tropicales
y huracanes tenían que cambiar periódicamente
sus cubiertas por los daños ocasionados y
representaba un gasto muy importante por el
costo de la teja, la lámina metálica en cambio es
económica y fácil de colocar, dicho en sus propias
palabras “es mejor tener techo que estar sin él”
(Ascencio López, 2012).
La transfiguración de la vivienda vernácula
se expresa en patrones y obedece, en primera
instancia, a motivaciones personales de sus
habitantes que les incita a buscar resolver de la
mejor manera posible problemas que se presentan
de habitabilidad y, al final, mejorar su calidad
de vida. La transfiguración es producto de al
menos tres factores que han influenciado los
cambios en la vivienda: el acceso a materiales de
construcción no tradicionales, la migración y la
percepción del estatus social. Como se observa
en la Figura 1 la transfiguración se manifiesta
en cuatro dimensiones principales: sustitución
de materiales, subdivisión del espacio habitable,
ampliaciones y el contexto.

Figura 1. Dimensiones de la
transfiguración en la vivienda vernácula
Fuente: Ascencio López, O. et al., 2014

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CONTEXTO

Ampliaciones: Cuando la subdivisión del
espacio ya no es suficiente se adicionan al cuerpo
principal de la vivienda nuevos espacios, ocupando
el patio trasero o delantero, para dar cabida ya sea a
nuevas recámaras, cocina, sanitarios o espacios de
trabajo y/o comercio.
Contexto: Las anteriores dimensiones —
sustitución de materiales, subdivisiones y
ampliaciones— son principalmente influenciadas
por el contexto, por ejemplo, las actividades
económicas que desarrollan los habitantes suelen ser
distintas a las que eran cuando se edificó la vivienda,
la composición familiar cambia y la percepción
de inseguridad obliga a los habitantes a realizar
ajustes a su vivienda ya sea cambiando materiales,
subdividiendo o ampliando los espacios habitables.
La transfiguración de la vivienda vernácula solo
se da cuando una vivienda que fue construida con
los patrones tradicionales de la región —materiales,
forma, función— es modificada con los patrones
antes descritos —Figura 2—. Cuando la vivienda es
construida desde el inicio con otras características
—nuevas formas, nuevas dinámicas de uso, nuevos
materiales— se presenta un fenómeno distinto y
ya no hablamos de transfiguración sino de nuevos
modelos de vivienda —Figura 3 (ver sig. pág.)—.

Sustitución de materiales: Cuando los materiales
de la vivienda vernácula tienen deterioros y es
necesario repararlos o reemplazarlos, la opción más
común y económica suele ser reemplazarlos por
los nuevos materiales industrializados disponibles
en la casa de materiales más cercana, y aunque no
representa un cambio que modifique el uso del
espacio, asumiendo que la ubicación y la forma no
se alteran, sí podría tener un impacto importante
en el confort térmico por los nuevos materiales de
la envolvente.
Subdivisiones: Diferentes factores influyen
para que el cuarto redondo, el espacio original
que tenía diferentes funciones —dormir,
descansar, almacenar, rezar, entre otros—, ya
no sea pertinente y se necesite fraccionar con
muros, mamparas o incluso cortinas para dar
funciones específicas a las áreas al interior de
la vivienda, desde la necesidad de privacidad
a la hora de dormir hasta el uso específico que
requiere —si es el caso— el nuevo mobiliario
adquirido. Cuando existen pórticos delanteros
y/o traseros estos también son propensos a ser
utilizados de una manera más específica al ser
“encerrados por muros”.

Figura 2. Etapas de transfiguración de la vivienda vernácula

Fuente: Osvaldo Ascencio López, 2013

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CONTEXTO

Metodología

Figura 3. Vivienda nueva que no pasó por etapas de
transfiguración

Determinación de los prototipos a simular
Para realizar la simulación se retoman datos
de los trabajos de campo con 753 entrevistas
realizadas en domicilio —380 en los municipios
que pertenecen a la región Costa Grande y 373 en
los municipios de la región Centro— (Ascencio
López, A. et al., 2014; Ascencio López, 2012;
Ascencio et al., 2013), las entrevistas se aplicaron
exclusivamente a viviendas tradicionales
que tengan evidencias de estar en proceso
de transfiguración y viviendas tradicionales
transfiguradas, es decir, que presenten ya sea
sustitución de materiales, subdivisiones y/o
ampliaciones. De esta información recabada
en campo se obtuvo información para definir el
prototipo teórico base —prototipo tradicional—
como resultado de los patrones de diseño
tradicional detectados en ambas regiones,
así como los datos de las modificaciones a la
envolvente de la vivienda con la sustitución de
materiales y los modelos de la vivienda semitransfigurada y transfigurada con sus diferentes
porcentajes de intervención en la envolvente —
Tablas 1, 2 y 3, Figuras 4 y 5 (ver sig. pp.)—.

Fuente: Osvaldo Ascencio López, 2013

Tabla 1. Materiales predominantes en la envolvente de la vivienda vernácula
de la región centro de Guerrero, México

Fuente: Ascencio López et al., 2013

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CONTEXTO

Tabla 2. Materiales predominantes en la envolvente de la vivienda vernácula
de la región costa grande de Guerrero, México

Fuente: Ascencio López, 2012
Figura 4. Esquemas evolutivos de la vivienda tradicional en la región centro y
costa grande de Guerrero, México

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Si bien la transfiguración de la vivienda vernácula
es una combinación de cuatro dimensiones, para
este ejercicio sólo se toma en cuenta la dimensión
de la sustitución de materiales. Por ello se considera
la variable de los materiales de construcción en la
envolvente para realizar la simulación sin variar
las dimensiones ni la configuración del espacio.
El planteamiento considera tres escenarios con
un prototipo que representa cada uno de ellos:
el espacio tradicional con los materiales en la
envolvente que prevalecían en las regiones —
los materiales más utilizados son el adobe en los
muros y la teja en cubiertas—, el espacio semitransfigurado donde el proceso de sustitución de
materiales no ha culminado y se encuentra con un
avance del 50%, y el espacio transfigurado en el que
se han sustituido todos los materiales tradicionales
por industrializados. Los materiales considerados en
los prototipos se seleccionaron de acuerdo con los
materiales predominantes en las tablas 1 y 2, con
excepción de los pisos donde se aplicó en todos los
casos de concreto —Tabla 3—.

Con la información de las entrevistas y
levantamiento de viviendas en ambas regiones
se desarrollaron esquemas evolutivos, y se optó
por el patrón 3d que se observa en la Figura 4 —
donde las dimensiones de la vivienda tradicional
no se modifican y sólo se construye de manera
paralela un nuevo espacio— para realizar el
prototipo teórico base, por ser el que mejor se
adapta al objetivo del presente análisis de simular
el impacto en el confort interior por el cambio
de materiales en la envolvente. La fachada
principal del prototipo se orientó hacia el sur,
las dimensiones se determinaron del promedio
obtenido de los levantamientos de viviendas tanto
en la región Centro como de la Costa Grande,
esto es 8 metros de largo, 4 metros de ancho y
3.31 metros de altura a la cumbrera con una caída
de 0.81 metros hacia los muros proyectándose
50 centímetros después de ellos, sin ventanas ni
corredores y una puerta delantera al centro con
otra puerta en el muro posterior a la misma altura
—Figura 5—.

Figura 5. Prototipo teórico base

Fuente: Elaboración propia

Tabla 3. Materiales de construcción aplicados en la envolvente de los prototipos

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Figura 6. Prototipos teóricos

Fuente: Elaboración propia

Selección de la ubicación para los prototipos

Zihuatanejo se encuentra en la zona térmica 1 con
la clasificación climática internacional Aw, cálido
todo el año con estación seca (ONNCCE, 2009) Los
registros históricos de Chilpancingo muestran una
temperatura promedio anual de 22.18 °C siendo mayo
el mes más caluroso con un promedio mensual de
24.27 °C y diciembre el más fresco con un promedio
mensual de 20.24 °C, en cambio Zihuatanejo ha
presentado una temperatura promedio anual de 26.82
°C con junio como el mes más caluroso con 28.4 °C
de promedio mensual y enero como el más fresco
con 25.27 °C en promedio (OneBuilding.org, 2023).
Chilpancingo tiene un clima confortable en términos
generales y Zihuatanejo un clima más caluroso.
Para determinar el impacto de la transfiguración
de la vivienda vernácula en el confort térmico de
sus espacios habitables se seleccionaron los meses
donde se registran los promedios de temperatura
más altos y bajos en cada ciudad: mayo y diciembre
para Chilpancingo; julio y enero para Zihuatanejo
—Figuras 7 y 8—.

Los prototipos teóricos se ubicaron en las ciudades
de Chilpancingo de los Bravo —ubicada en la
región Centro— y Zihuatanejo —región Costa
Grande—, en el estado de Guerrero, México. La
determinación de los sitios se basó exclusivamente
en la información disponible: archivos climáticos
históricos de ambas ciudades en formato EPW e
información recabada en campo de las características
físicas de las viviendas vernáculas y de la evolución
que han manifestado, no sólo de estas localidades,
sino de toda la región donde se ubican.
La
Norma
Mexicana
NMX-C-460ONNCCE-2009 establece las necesidades de
adaptación climática en el interior de las viviendas
por medio de la clasificación de zonas térmicas. De
acuerdo con esta norma la ciudad de Chilpancingo
de los Bravo se encuentra en la zona térmica 2,
que corresponde con la clasificación climática
Internacional Cfa, Subtropical húmedo; por su parte

Figura 7. Temperatura de bulbo seco en Chilpancingo (°c), México

Fuente: Marsh, 2017, con datos climáticos de OneBuilding.org, 2023

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CONTEXTO

Figura 8. Temperatura de bulbo seco en Zihuatanejo (°c)

Fuente: Marsh, 2017, con datos climáticos de OneBuilding.org, 2023

Métodos y normas utilizadas para el análisis

de confort con los cálculos del Voto Medio Estimado
y del Porcentaje Estimado de Insatisfechos
(ONNCCE, 2019), así como la norma ANSI/
ASHRAE Standard 55-2020 para la aplicación del
Modelo Adaptativo (ASHRAE, 2021).
Los muros de adobe y tabicón se simularon
sin revestimiento por ser una característica
predominante en las viviendas existentes en ambas
regiones, de igual manera las cubiertas de teja y
lámina se simularon sin ninguna capa adicional.
La simulación de los prototipos se realizó
en OpenStudio aplicando las dimensiones
especificadas en la Figura 4, las configuraciones
de los materiales en la envolvente de la Tabla 3
y las propiedades térmicas de los materiales de
la Tabla 4. De la simulación se obtuvieron los
datos necesarios para aplicar el Método Analítico
—Voto Medio Estimado y Porcentaje Estimado
de Insatisfechos— y el Modelo Adaptativo:
Temperatura Operativa, Temperatura del Aire,
Temperatura Radiante y Humedad Relativa.

La geometría se desarrolló con el software
SketchUp y el análisis térmico con OpenStudio. Las
variables de salida utilizadas para el análisis de los
prototipos fueron las requeridas para aplicar tanto
el Método Analítico como el Modelo Adaptativo:
Temperatura operativa, Temperatura promedio del
aire, Temperatura radiante y Humedad relativa.
Las voces críticas ante los enfoques teóricos
sobre el confort térmico señalan virtudes y defectos
del Método Analítico y del Modelo Adaptativo
(Alegría-Sala et al., 2024; Gómez Azpeitia,
Bojórquez Morales, &amp; Ruiz Torrez, 2007; Kramer
et al., 2023), sin embargo, ambos métodos forman
parte de normativas nacionales e internacionales,
por lo cual en este estudio se evalúan los resultados
usando ambos métodos para contrastarlos.
Con la Norma Mexicana NMX-C-7730ONNCCE-2018 como referencia se aplica el
Método Analítico para la determinación de la zona

Tabla 4. Propiedades térmicas de los materiales

Fuente: González Cruz, s/f

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CONTEXTO

b. Los ocupantes representativos tienen tasas
metabólicas que oscilan entre 1.0 y 1.5 mts.
c. Los ocupantes representativos son libres
de adaptar su ropa a las condiciones térmicas
interiores y/o exteriores dentro de un rango al
menos tan amplio como 0.5 a 1.0 clo.
d. La temperatura exterior media predominante
es superior a 10 °C e inferior a 33.5 °C.
La ecuación del Modelo Adaptativo utilizada
es la siguiente:

La NMX-C-7730-ONNCCE-2018 utiliza
el Método Analítico para determinar la zona de
confort, y define el confort térmico como “aquella
condición en la que existe satisfacción respecto
del ambiente térmico. La insatisfacción puede ser
originada por la incomodidad global del cuerpo
debida al calor o al frío, expresada por los índices
VME y PEI” (ONNCCE, 2019, p. 9) Por su parte
la norma ANSI/ASHRAE Standard 55-2020,
además del Método Analítico también considera el
Modelo Adaptativo, y lo define como “un modelo
que relaciona las temperaturas de diseño interiores
o los rangos de temperatura aceptables con los
parámetros meteorológicos exteriores” (ASHRAE,
2021, p. 3) y especifica su aplicabilidad:
Este método define ambientes térmicos
aceptables solo para espacios con condiciones
naturales controlados por los ocupantes que
cumplen con todos los criterios siguientes
(ASHRAE, 2021, p. 19):
a. No hay ningún sistema de refrigeración
mecánico —por ejemplo, refrigeración por
aire acondicionado, refrigeración radiante
o refrigeración desecante— ni sistema de
calefacción en funcionamiento.

Donde:
- te = Temperatura externa promedio de acuerdo
con datos históricos (°C)
Para el Modelo Adaptativo se utiliza lo
establecido en la norma ASHRAE para los rangos
de temperatura operativa interior permitida de
acuerdo con la Figura 9.

Figura 9. Rangos aceptables de temperatura operativa para espacios acondicionados naturalmente

Fuente: ASHRAE, 2021

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Los rangos de confort higrotérmico
representados en la Figura 12 se tomaron de la
Tabla 5 (ver abajo) —confort mínimo y confort
máximo— y se estimaron con el proceso de
regresión lineal usando los valores b y m
propuestos por Auliciems (Gómez Azpeitia,
Bojórquez Morales, &amp; Ruiz Torrez, 2007) y
la temperatura exterior promedio anual de
acuerdo con las estaciones meteorológicas
locales en Chilpancingo y Zihuatanejo, México
(CONAGUA, 2024):

Donde:
- Tn = Temperatura de neutralidad o confort
- b = Punto donde la recta de regresión corta el
eje de las ordenadas
- m = Pendiente de la recta de regresión
- te = Temperatura exterior promedio anual
El Voto Medio Estimado se calculó utilizando
la ecuación de confort de Fanger propuesto por
la NMX-C-7730-ONNCCE-2018 y se consideran
los parámetros dentro de las limitaciones que
el propio método impone para su aplicabilidad:
una tasa metabólica de 1.2 met equivalente a una
persona de pie y relajada, un trabajo externo de 0
W/m2, una velocidad relativa del aire de 0.1 m/s
y las temperaturas del aire y radiante media de
acuerdo con los resultados de la simulación.

(La simbología continúa en la columna derecha)

- Vra = Velocidad relativa del aire: 0.1 m/s
- pa = Presión parcial del vapor de agua:
hr*1016.6536-4030.183/(ta+235)
hr = Humedad relativa: de acuerdo con
resultado de la simulación (%)
- Icl = Vestimenta: 0.5 clo
- fcl = Factor de superficie de la ropa
- hc = Coeficiente de transmisión del calor por
convección

Donde:
- M = Tasa metabólica: 1.2 met —persona de
pie, relajado—
- W = Trabajo externo: 0 W/m2
- Ta = Temperatura del aire: de acuerdo con
resultado de la simulación (°C)
- Tr = Temperatura radiante media: de acuerdo
con resultado de la simulación (°C)

Tabla 5. Rangos de confort higrotérmico anual con el 90% de aceptabilidad

Fuente: Elaboración propia con información de Auliciems &amp; Szokolay, 1997;
Gómez Azpeitia, Bojórquez Morales, &amp; Ruiz Torres Raúl Pável, 2007

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

El resultado se mide de acuerdo con la escala
de sensación térmica de siete niveles mostrados
en la Tabla 6.

transfigurada aumenta un promedio de 2.44 °C
en mayo y 0.89 °C en diciembre; la Temperatura
del Aire aumenta en promedio en la vivienda
semi-transfigurada 1.02 °C en mayo y 0.68
°C en diciembre, en la transfigurada aumenta
1.75 °C en mayo y 0.42 °C en diciembre. En el
caso de Zihuatanejo la Temperatura Operativa
de la vivienda semi-transfigurada aumenta
un promedio de 1.42 °C en junio y 1.12 °C
en enero, la transfigurada 2.62 °C en junio y
1.30 °C en diciembre; la Temperatura del Aire
de la vivienda semi-transfigurada aumenta en
promedio 1.02 °C en junio y 0.70 °C en enero,
en la transfigurada aumenta 1.90 °C en junio y
0.72 °C en enero.

Tabla 6. Escala de sensación térmica

Fuente: Elaboración propia

El Porcentaje Estimado de Insatisfechos se
calculó con la siguiente ecuación:

Figura 10. Temperatura interna promedio en los
prototipos de Chilpancingo de los Bravo, México

Resultados
Los resultados de la simulación muestran que la
vivienda semi-transfigurada y la transfigurada
tienen un aumento consistente de temperatura en
relación con la tradicional en un año típico —ver
Figuras 10, 11, 12—. Como se muestra en la Tabla
7, con respecto a las temperaturas registradas en
el prototipo tradicional, en Chilpancingo de los
Bravo, la Temperatura Operativa de la vivienda
semi-transfigurada aumenta un promedio de
1.38 °C en mayo y 1.02 °C en diciembre, la

Fuente: Elaboración propia autores con los resultados
de la simulación
(Ver el segundo gráfico de la Figura 10 en la sig. pág.)

Tabla 7. Temperatura operativa y del aire interior en los prototipos en los meses más cálidos y frescos

Fuente: Elaboración propia con los resultados de la simulación

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 10. Temperatura interna promedio en los
prototipos de Chilpancingo de los Bravo, México

Figura 12. Temperatura interna de los prototipos

Fuente: Elaboración propia autores con los resultados
de la simulación

Figura 11. Temperatura interna promedio en los
prototipos de Zihuatanejo, México

Fuente: Elaboración propia autores con los resultados
de la simulación

Fuente: Elaboración propia autores con los resultados
de la simulación

65

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

térmica —como usar ropa más ligera o abrigadora
y abrir o cerrar ventanas para controlar la
ventilación natural— amplía la zona de confort.
Por ello, a pesar del aumento de temperatura en los
prototipos semi-transfigurado y transfigurado se
mantienen dentro del rango de confort para el 80%
de aceptabilidad todo el año tanto en Chilpancingo
como en Zihuatanejo —ver Tabla 8—.

Sin embargo, el solo aumento de la temperatura
no es un indicador suficiente para determinar el
confort térmico de los habitantes. La aplicación
del Método Analítico para determinar zonas
de confort muestra resultados que el prototipo
teórico en Chilpancingo, en sus tres variantes,
se mantiene en el rango de confort en mayo,
pero salen del mismo en diciembre. En el caso
de Zihuatanejo, con un clima más caluroso todo
el año, en enero los tres prototipos se mantienen
en la zona de confort, pero en diciembre solo
el prototipo tradicional se encuentra en confort,
el semi-transfigurado y el transfigurado salen
del rango de confort al tener una sensación
térmica “Ligeramente caluroso” y no cumplen
con la NMX-C-7730-ONNCCE-2018 y la
ANSI/ASHRAE Standard 55-2020. El Modelo
Adaptativo, al permitir que el habitante tome una
serie de acciones para adecuarse a la sensación

Discusión
El Voto Medio Estimado y el Porcentaje Estimado
de Insatisfechos suelen ser los índices de confort
térmico a los que más se acude, principalmente
por estar establecidos en diferentes normativas,
sin embargo, cuando las predicciones de estos
índices son comparados con mediciones de la
sensación térmica en campo tiene una precisión
de solo el 34%, con porcentajes similares en

Tabla 8. Resultados de la aplicación del método analítico y modelo adaptativo en los prototipos
usando como referencia el mes más cálido y el más fresco

Fuente: Elaboración propia

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

edificios con aire acondicionado, ventilación
natural o mixtos (Cheung et al., 2019). Esto sucede
principalmente debido a que estos índices tienden
a pasar por alto la variabilidad personal de la
sensación térmica, este descuido puede provocar
incomodidad e insatisfacción de los ocupantes
de un edificio, además de un uso ineficiente de
la energía para el acondicionamiento (Kramer
et al., 2023), el desarrollo actual de la tecnología
ofrece opciones con sensores de bajo costo para
realizar mediciones en sitio y minimizar estos
riesgos. Aun así, una recomendación generalizada
es desarrollar o acudir a nuevos modelos de
predicción térmica.
Las normas ofrecen una alternativa con el
Modelo Adaptativo, que se basa en la hipótesis
de que el contexto térmico y la adaptación al
mismo determinan las expectativas y preferencias
térmicas de los ocupantes de los edificios, esta
hipótesis predice que los habitantes de climas
cálidos prefieren ambientes cálidos más que los
habitantes de climas fríos (de Dear &amp; Brager,
1998). Si bien hay consenso en que este modelo
ofrece un mayor acercamiento a situaciones
reales que el “estático Método Analítico” hay
voces que invitan a desarrollar estándares de
comodidad locales para no utilizar los estándares
internacionales y minimizar el rango de error
(Manu et al., 2016)
Las observaciones a ambos métodos y
modelos son acertadas y es recomendable tenerlas
siempre presente aplicando mediciones locales
de la sensación térmica; sin embargo, ante la
dificultad para realizar mediciones comparativas
por la inexistencia de edificios idénticos en forma
y dimensiones —y con diferentes materiales en
la envolvente—, la alternativa es la construcción
física de los prototipos para realizar mediciones
en el sitio, lo cual presupuestalmente suele ser
inviable. Ante ello, la opción de la simulación
por computadora de los ambientes térmicos
interiores de los prototipos y aplicar los métodos
y modelos establecidos en las normas —aún con
sus limitaciones— para determinar los rangos de
confort, es la opción adecuada para acercarse al
entendimiento de un fenómeno como el impacto
en el confort térmico de la transfiguración de la
vivienda vernácula.
Otros
estudios
han
explorado
las
comparaciones entre estos métodos y/o aplicado
la simulación en la vivienda vernácula en
diferentes latitudes (Costa-Carrapiço et al.,

2022; Montalbán Pozas &amp; Neila González, 2016;
Soleymanpour et al., 2015; Zune et al., 2020),
pero ninguno de ellos analiza el efecto de la
transfiguración o los cambios en los materiales en
la temperatura interna.
Conclusiones
Los resultados de las simulaciones muestran que
el cambio de materiales tradicionales típicamente
usados por la vivienda vernácula en Chilpancingo
y Zihuatanejo —adobe y teja— por materiales
industrializados —tabicón y lámina— generan un
aumento en la temperatura interna promedio anual.
Cuando se sustituye el 50% de los materiales
tradicionales en Chilpancingo aumenta 0.82 °C y
en Zihuatanejo 0.91 °C, con el 100% de materiales
sustituidos el aumento en la temperatura promedio
anual es de 1.06 °C en Chilpancingo y 1.37 °C
en Zihuatanejo. El análisis de los resultados con
el Modelo Adaptativo muestra que en todos los
casos los prototipos se encuentran en zona de
confort, sin embargo, los resultados muestran que
especialmente en verano, en los prototipos semitransfigurados y transfigurados, la temperatura
está en el límite del confort. Esto concuerda con
los estudios de Hou y Pan (Hou et al., 2023; Pan
et al., 2022), donde afirman que el cuerpo humano
percibe cambios de temperatura a partir de entre
1 °C y 2 °C. C

67

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

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CONTEXTO

Raíces y transformaciones. La identidad arquitectónica en el
contexto cambiante de San Andrés y Providencia, Colombia
Roots and transformations. The architectural identity in the changing context
of San Andrés and Providencia, Colombia
Recibido: enero 2024
Aceptado: junio 2025

Cristian Bernardo Barrios Rodríguez1
Mariana Ospina Ortiz2

Resumen

Abstract

El archipiélago de San Andrés, Providencia y
Santa Catalina posee una arquitectura tradicional
profundamente influenciada por herencias
culturales británicas, africanas y asiáticas, que han
configurado una identidad espacial distintiva. No
obstante, el crecimiento poblacional, la llegada
de nuevas culturas, el turismo y los cambios en la
disponibilidad de materiales han transformado de
forma significativa la tipología habitacional de las
islas. Este artículo analiza dicha transformación a
través de una investigación cualitativa sustentada en
la ecología humana, mediante el estudio de fuentes
bibliográficas, material gráfico y planimetrías, así
como el análisis morfológico comparativo entre
viviendas tradicionales y actuales. Se identifican
elementos clave que definían la vivienda raizal; como
la relación interior-exterior, el valor comunitario del
espacio, y el uso de materiales naturales y cómo
estos han sido reemplazados por una arquitectura
estandarizada, desvinculada del entorno y la
identidad local. Los resultados evidencian una
pérdida progresiva de los elementos formales y
simbólicos que caracterizaban la arquitectura raizal.
Finalmente, se propone una reinterpretación de estos
elementos para el desarrollo de nuevas viviendas
que, integrando tecnologías actuales, recuperen
el sentido identitario y de pertenencia del hábitat
tradicional, contribuyendo así a la conservación del
patrimonio cultural y a una proyección sostenible
del territorio.

The archipelago of San Andrés, Providencia,
and Santa Catalina has a traditional architecture
shaped by British, African, and Asian cultural
influences, forming a unique spatial identity.
However, population growth, cultural influx,
tourism, and changes in the availability of
materials have significantly altered the housing
typologies across the islands. This article
examines this transformation through a qualitative
investigation based on human ecology, using
bibliographic sources, graphic materials, and
architectural plans, as well as a comparative
morphological analysis of traditional and current
dwellings. The study identifies key architectural
elements of Raizal housing —such as the fluid
connection between interior and exterior spaces,
the community-centered design, and the use of
natural materials— and how these have been
replaced by a standardized, context-detached
architecture. The findings reveal a gradual
loss of the formal and symbolic elements that
once defined Raizal identity. Finally, the article
proposes a reinterpretation of these elements for
the design of contemporary housing that, while
incorporating modern technologies, restores the
traditional sense of belonging and identity. This
contributes to the preservation of cultural heritage
and supports a sustainable architectural approach
in the face of ongoing transformations.

1

Nacionalidad: colombiano; Adscripción institucional: Universidad Católica de Colombia, Colombia; Profesional en arquitectura; email:
cbbarrios91@ucatolica.edu.co; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9468-1577
2
Nacionalidad: colombiana; Adscripción institucional: Universidad Católica de Colombia, Colombia; Maestría en Arquitectura;
email: mospinao@ucatolica.edu.co; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4736-6662

71

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CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

tradición; transformación; interacción;
adaptabilidad

tradition; transformation; interaction;
adaptability

Introducción

dicha identidad en el desarrollo contemporáneo
de la vivienda, sin desligarse del contexto cultural
ni del entorno caribeño.

El siguiente artículo es el resultado de un proceso
de investigación realizado sobre el archipiélago
de San Andrés, Providencia y Santa Catalina
– Colombia, en busca de entender la compleja
transformación que marcó su historia y su
espacialidad. La herencia cultural de las islas
fue forjada por la influencia de varias culturas,
como la africana y asiática, así como la huella
que dejaron los procesos de conquista española
e inglesa.
La creciente influencia de modelos culturales
y políticos procedentes del territorio continental
colombiano ha generado transformaciones
en la concepción de la familia y la vivienda
en el archipiélago. Esta influencia, sumada al
asentamiento de nuevos pobladores no raizales,
ha llevado a una reconfiguración de los espacios
habitacionales, los cuales han modificado su
distribución y estética para responder a lógicas
externas al contexto isleño. Al mismo tiempo, las
condiciones medioambientales del archipiélago,
como la alta humedad, el calor tropical y la
exposición a tormentas, llevaron a desarrollar una
arquitectura adaptada al entorno, con viviendas
elevadas, ventiladas y construidas en madera. No
obstante, con el tiempo factores como problemas
en el abastecimiento de materiales naturales, el
aumento de fenómenos climáticos extremos
y la necesidad de soluciones más rápidas y
económicas, han impulsado la estandarización
constructiva mediante el uso de concreto y
ladrillo, lo cual ha debilitado el vínculo entre la
vivienda y el entorno natural.
Este artículo tiene como objetivo analizar
las transformaciones espaciales, culturales y
materiales de la vivienda tradicional raizal en el
archipiélago a partir de un enfoque de ecología
humana y territorial. Se busca identificar los
elementos arquitectónicos y sociales que
conforman la identidad raizal, comprender
los factores que han propiciado su pérdida o
transformación y, a partir de ello, proponer
lineamientos de diseño que permitan reinterpretar

Problemática y estado del arte
A pesar de la diversidad cultural con la que se
forjó la cultura raizal, la estandarización de la
arquitectura en San Andrés y Providencia ha
afectado los modos de vida de la población
residente e itinerante del lugar, fenómeno que se
manifiesta, entre otros aspectos, en la adaptación
de los espacios habitables y la estética de las
viviendas como respuesta a las condiciones
medioambientales de emergencia y las demandas
de resistencia estructural, pero en función de la
utilidad se han dejado a un lado aspectos que
determinan la identidad del archipiélago.
La comprensión de la vivienda tradicional
como una construcción cultural integrada al
entorno se ha fortalecido con los estudios recientes
sobre arquitectura afrocaribeña. González y
Martínez (2021) destacan cómo la espacialidad de
estas viviendas está determinada por una tradición
heredada, pero también por una adaptación
continua a las condiciones ambientales y sociales.
Estas tipologías funcionan como formas de
resistencia frente a la estandarización moderna,
expresando no solo funciones habitacionales sino
también valores identitarios y comunitarios.
Ante esta situación, se toman como base cuatro
preguntas iniciales: ¿Qué es o qué caracteriza
la cultura raizal en el archipiélago y cómo se
evidencia en la arquitectura de sus viviendas?
¿Cuáles fueron las influencias en el tiempo que
determinaron la cultura raizal y su concepto de
vivienda? ¿Qué ha influido en la transformación
de la vivienda raizal en San Andrés y Providencia
y cuáles han sido estos cambios? ¿Cómo se puede
preservar y desarrollar la cultura raizal en la
actualidad del archipiélago?
Como apoyo para la resolución de las
preguntas anteriormente planteadas, se propone
como objetivo principal de la investigación
determinar las interacciones sujeto-objeto72

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

entorno a partir de los conceptos de la ecología
humana3 y las interacciones espaciales4 que
inciden en las condiciones espaciales de la
vivienda. Esto a su vez, deriva en identificar
los elementos que hacen parte de la tradición
raizal y su procedencia histórica; comprender
los motivos de la transformación de la vivienda
raizal y los factores que influyeron, así como
desarrollar esquemas que sirvan como elemento
de comprensión para el desarrollo de la vivienda
actual en el archipiélago sin dejar de lado la
cultura y tradición.

reflejado en sus costumbres que serán detalladas
más adelante. Teniendo en cuenta que es importante
comprender las relaciones que se desarrollaron
entre la cultura británica y la cultura africana, cada
una de ellas consideró ámbitos distintos respecto
al espacio interior y exterior de la vivienda,
permitiendo de igual manera distinguir las zonas
públicas y privadas según su uso. La cultura
británica se evidencia fuertemente al interior de la
casa raizal mientras que las relaciones espaciales
con el exterior por parte de sus habitantes es una
característica de la africana.
Para comprender mejor los aportes de
estas culturas es necesario conocer parte de
su historia. Durante el siglo XVI los “barcos
de traficantes y piratas asolaron las costas de
África Occidental, quienes penetraron además
en Senegal, Guinea Bissau, Zambia, Sierra
Leona, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Congo
y Angola, cuyas poblaciones estaban organizadas
en amplios reinados compuestos por tribus
étnicas tradicionales.” (Patiño Castaño &amp;
Hernández, 2020) Esta población proveniente
de la África occidental trajo consigo costumbres
que se plasmaron en la vivienda raizal; el sentido
de convivencia y de familia fue uno de los más
relevantes, pues para ellos era importante en sus
reinos tener un espacio central el cual era donde
comían y compartían, costumbre evidenciada en
el manejo que le dieron a la cocina, siendo un
espacio que está fuera y en la parte posterior de la
casa para permitir la interacción espacial y social.
Cabe agregar que, de acuerdo con Domínguez
(2011), la migración es un fenómeno continuo que
se inició con las grandes corrientes de africanos
que fueron traídos como esclavos. A partir del
siglo pasado, estos movimientos migratorios
se intensificaron con la llegada de chinos,
árabes e hindúes, quienes se integraron con las
comunidades de las diversas islas, enriqueciendo
aún más la diversidad étnica en la región. La
presencia de la cultura africana tuvo un fuerte
impacto en el estilo de vida de la isla pues eran
quienes más convivían con el entorno natural
debido a las actividades de cultivo asociadas con la
esclavitud, mientras que los ingleses se centraron

Herencia cultural de la vivienda raizal en San
Andrés y Providencia, Colombia
En el archipiélago de San Andrés, Providencia
y Santa Catalina reside la cultura raizal, la cual,
según el Ministerio de las Culturas, las Artes y
los Saberes (2006) (antes Ministerio de Cultura)
está compuesta por los habitantes originarios del
archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa
Catalina, quienes se identifican como “raizales”
para distinguirse de la categoría “nativo”,
usualmente asociada a los pueblos indígenas
continentales. Su identidad surge de un proceso
histórico de mestizaje entre grupos indígenas,
europeos (españoles, franceses, ingleses y
holandeses) y africanos, dando lugar a una
cultura con características sociales, lingüísticas y
arquitectónicas únicas. Esta cultura, por lo tanto,
desarrolló diferentes condiciones en su estilo de
vida como en su adaptabilidad al entorno debido
a que, como lo afirma Domínguez (2011) las
influencias de los distintos colonizadores jugaron
un papel clave en la determinación de las acciones
relacionadas con el territorio. A pesar de esta
influencia, el entorno circundante, el paisaje y las
condiciones ambientales ejercieron un impacto
en las acciones, expresiones y comportamientos
que mostraron similitudes en todas las islas del
arco antillano. Es así como la población de la
isla desarrolló un sentido de vida y capacidad
de adaptación que permitió determinar una
singularidad en la capacidad de la interacción
espacial y de la convivencia con su entorno, esto

3

Ecología Humana: McKensey (1984), refiere para su época, a la ecología humana como nueva ciencia, y la define como “un estudio de las
relaciones espaciales y temporales de los seres humanos afectados por las fuerzas selectivas, distributivas y acomodadoras del ambiente.”
Interacciones espaciales: Las interacciones espaciales en la arquitectura se refieren a la manera en que los espacios interiores y exteriores
se relacionan, Estas interacciones involucran la forma en que las personas se mueven a través de un espacio, cómo se conectan con el
entorno circundante y cómo éste influye en la vida y las actividades de los ocupantes.

4

73

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

en el desarrollo arquitectónico considerando las
condiciones climáticas del entorno. Sin embargo,
la influencia cultural en el archipiélago no se
limitó al legado africano y europeo. A partir
del siglo XX, la migración de poblaciones
asiáticas (principalmente hindúes, chinos y
árabes) enriqueció aún más la diversidad étnica
del territorio. “La asimilación de componentes
locales de la cultura hindú, como la cabaña rural
bengalí, van a servir como base para el diseño del
bungalow” (Domínguez, 2011) una tipología que
luego influenció la vivienda tradicional raizal por
su adecuación al clima tropical y su apertura hacia
el entorno como el mismo autor afirma (2011),
en el trópico, la casa cambió de una encerrada e
introvertida a una casa abierta donde se puede
convivir mejor con el entorno, aprovechando
espacios de sombra y gradaciones de luz, por
medio de elementos como el zaguán, la galería
y el tragaluz, generando así matices que filtran
la luz. Los diferentes elementos anteriormente
mencionados, dieron origen a la casa tradicional
de la cultura raizal en el archipiélago, una casa
que representa novedad al considerar por primera
vez las necesidades funcionales relacionadas con
el clima específico de la región. Los elementos
de construcción se enfocaron también en esta
dirección. Por ejemplo, la baranda, que proviene
del bungalow importado por los ingleses desde
Bengala, puede parecer limitada en el espacio,
pero se convirtió en un recurso clave para la
refrigeración del interior de la vivienda debido
a la circulación de aire esperada. (Checa Artasu
&amp; Universidad de Quintana Roo México, 2007).
Estas consideraciones basadas en cómo se puede
apropiar el espacio y dar una identidad tomando
en cuenta las condiciones climáticas del trópico
se lograron por el aporte de las diferentes culturas
y sus intenciones respecto al manejo del espacio.
Por lo mismo, es resaltable que:
La presencia de tres mundos en un mismo
mar, lo europeo, lo africano y lo asiático,
se combinó y se amalgamó con estas tierras
para dar origen a algo absolutamente nuevo
y propio: lo caribeño. Una nueva cultura
surgida del sincretismo, con nuevos valores
religiosos, lingüísticos, artísticos y estéticos
en general. La base cultural del Caribe actual
sigue siendo la fragmentación, que debemos
intentar integrar sin perder la biodiversidad y
la etnodiversidad, redimensionando el orden
local para descubrir el potencial existente para

el desarrollo “desde adentro”, con proyección
hacia la integración regional. (Domínguez,
2011, p.26)
Es así como, partiendo de la idea de la unión de
las diferentes culturas para dar respuesta a un nuevo
espacio y condiciones, se presenta el mestizaje
en la cultura y así mismo en la arquitectura, un
elemento característico del archipiélago, pues
toda su herencia es una composición cultural que
es propia de preservación.
La arquitectura mestiza de San Andrés y
providencia
La vivienda raizal en San Andrés y Providencia
heredó características de otras culturas, las cuales,
a su vez, aprendiendo de culturas provenientes
del trópico, plasmaron sus experiencias en
la vivienda desarrollada en San Andrés islas,
apoyándonos, como dice Domínguez (2011),
del hecho que el trópico es una franja delimitada
de condiciones climáticas similares en donde
la principal diferencia se encuentra en las
manifestaciones culturales y arquitectónicas
a lo largo del globo. La vida se desarrolla de
diferentes maneras logrando singularidades
y cualidades distintivas en cada uno de los
paisajes presentes en el trópico, lo cual permite
la presencia de diferentes interpretaciones
del espacio y su entorno. Por lo anterior, la
arquitectura del Caribe toma forma en gran
parte a partir de la topografía, el clima y las
influencias culturales arraigadas en la región.
Cada grupo cultural ha definido su hábitat
como una reinterpretación única del entorno
caribeño, fusionando elementos heredados
con influencias adoptadas (Domínguez, 2011),
definiendo así una idea del mestizaje que se
generó en el archipiélago con la unión de estas
culturas en un mismo cuerpo arquitectónico que
permite las relaciones espaciales y humanas
vinculadas a la convivencia con el entorno.
La vivienda tradicional no solo representa
una síntesis cultural, sino que también constituye
un modelo sostenible de adaptación al entorno.
Diversos estudios han reconocido que estas
formas de hábitat integran eficientemente
aspectos ambientales, sociales y simbólicos,
posicionándose como alternativas sostenibles
frente a las lógicas constructivas estandarizadas
actuales (Lárraga Lara, Aguilar Robledo, Reyes
Hernández &amp; Fortanelli Martínez, 2014).
74

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Se pueden agregar precedentes que expliquen
el avance de este mestizaje en el archipiélago.
Inicialmente, debido a intercambios comerciales
que se presentaron durante los siglos XVIII
y XIX, surgieron cambios en la arquitectura
relacionados con las influencias de las diferentes
culturas partícipes, estas influencias se vieron
reflejadas en la utilización de la madera y
sistemas constructivos como el ballon frame
el cual se difundió y utilizó ampliamente en la
región (Sánchez Gama, 2016). Así mismo, se
puede referenciar el proceso de colonización en
el archipiélago de San Andrés, Providencia y
Santa Catalina que se remonta a 1775, cuando
Thomas O'Neill, quien luego se convirtió en
gobernador en 1795, solicitó autorización a la
corona española para establecerse en las islas.
Este proceso también involucró a otros colonos
que se asentaron en la costa de la Mosquitia, en
América Central. (Livingston Forbes, 2017) esto
permitió que la cultura inglesa tuviese mayor
presencia e influencia en el desarrollo cultural
y arquitectónico en el archipiélago, combinado
también con la cultura africada debido al comercio
de esclavos de la época y a que la mano de obra
en las islas era principalmente de estos esclavos.
Este impacto del mestizaje se logra determinar
a partir de dos culturas que hicieron eficaz esta
unificación: Los hábitats aportados por la población
esclava africana durante más de tres siglos en la
isla del Caribe, como parte fundamental de la
economía de la plantación, y las influencias de
la vivienda popular europea que se establecieron
en diferentes regiones caribeñas (Checa Artasu
&amp; Universidad de Quintana Roo México,
2007). Esto ha contribuido a que la arquitectura
mestiza de San Andrés sea altamente valorada
en la actualidad. La calidad de su arquitectura,
influenciada por elementos europeos, junto con
su habilidad para integrar de manera efectiva
los espacios interiores y exteriores, además de
fomentar una convivencia esencial entre sus
habitantes, la hacen especialmente apreciada.
“Esa atmósfera es la suma de acontecimientos
naturales que condicionan la vida y que orientan
las vivencias de una manera característica."
(Stagno Levy &amp; Ugarte Espinoza, 2005)
Estas calidades espaciales, no obstante, han
sido poco a poco desplazadas en la actualidad
debido en parte a la diversidad de la población
en la isla, que incluye a personas nativas, a
colombianos y colombianas del continente, en su

mayoría de la Costa Atlántica, Medellín y Cali,
y en menor medida, personas procedentes de
Chocó, Bogotá y otras regiones del país. Además,
la población también cuenta con inmigrantes de
diversas partes del Medio Oriente, como sirioslibaneses, iraquíes, árabes, judíos y chinos
(Micolta León &amp; Christopher Britton, 2007).
Estos nuevos residentes de diversas procedencias
traen consigo un imaginario de vivienda que ha
pasado por procesos de transformación diferentes
y quizás más complejos. A lo anterior, se suma
que la alta demanda de materiales como la madera
y otros insumos hacen que la manutención de la
casa sea cada vez más difícil, ocasionando una
transformación de la arquitectura hasta llegar a una
estandarización de la vivienda raizal en San Andrés.
La estandarización de la arquitectura en las
islas de San Andrés
Como se expuso previamente, la influencia de la
Colombia continental en la isla de San Andrés y
Providencia con la llegada de nuevos residentes
de otras regiones de Colombia trajo consigo
conceptos, ideas y costumbres que intentaron
incorporarse en la cultura local, lo que irrumpió
en las tradiciones arraigadas en la isla. Además,
el aumento en la llegada de turistas y su demanda
de alojamiento alteró profundamente el orden que
los residentes locales habían establecido.
Como afirman James Cruz y Soler Caicedo
(2018), una consecuencia de los paisajes turísticos
es que los residentes de la isla poco a poco se han
ido adaptando, ya sea por necesidad o costumbre,
a las expectativas del turista. Un ejemplo de esto
es la cueva de Morgan y los restaurantes en casas
de diseño tradicional en el área urbana de la isla
en donde se genera una visión idealizada por parte
del turista, lo que a su vez opaca con el tiempo a
la población local y sus costumbres.
La situación mencionada anteriormente se
convierte en un problema que va en aumento en la
población en la isla, tanto en lo que respecta a los
residentes como a los turistas. El mantenimiento
de las casas es cada vez más complejo hasta el
punto de reemplazar los materiales. “El deterioro
de la arquitectura, deterioro de la moral y la
tradición por la llegada del concreto y el ladrillo,
dejando de lado la casa de madera tradicional
por construcciones más grandes.” (Ministerio
de las Culturas, las Artes y los Saberes república
de Colombia, 2012) contrasta con la propuesta
75

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

de Bruno Stagno y Jimena Ugarte donde "La
verdadera arquitectura tropical controla las
variables de entorno" (Molina Quinteros et al.,
2021) y, en cambio, la nueva vivienda que se
está desarrollando solo se construye, pero no
se vincula ni convive con su entorno, ocupa un
espacio para un uso determinado sin considerar
previamente el contexto.
En opinión de Domínguez (2011), existe
una amenaza latente cuando la arquitectura
caribeña se aleja de su capacidad de cautivar y
se acerca a convertirse en estructuras carentes de
originalidad, llenas de discordancias, fruto de un
constante deseo por emular a otras construcciones.
Esta tendencia, en la mayoría de los casos, resulta
en edificaciones desprovistas de significado y
de una conexión con su entorno, lo que conlleva
a la pérdida de la singularidad y vitalidad
que las ha distinguido. En otras palabras, la
estandarización de las viviendas en la isla dificulta
la personalización de cada hogar, lo que a su vez
afecta la identidad única que los habitantes han
forjado. Esta situación obstaculiza la preservación
de la cultura en sus formas originales y promueve
respuestas inmediatas a las necesidades del
espacio, sin tener en cuenta el entorno circundante.
Lo anterior deja como consecuencia que “del
total de las casas de la isla, el 4% corresponde a
la arquitectura tradicional.” (Sánchez Gama, 2016)
Una cifra que puede disminuir o aumentar según las
decisiones que se tomen respecto a la vivienda en
la isla y el interés por la conservación de la cultura.
Para alcanzar dicha meta es relevante “Revivir la
consciencia, la imagen y entender por qué se hizo
inicialmente así.” (Ministerio de las Culturas,
las Artes y los Saberes república de Colombia,
2012) dando el reconocimiento adecuado a la casa
tradicional sanandresana y su importancia en la
cultura colombiana antes de reflexionar sobre los
modos de vida actuales.

espacio de la vivienda raizal en el archipiélago
de San Andrés, Providencia y Santa Catalina
por medio de la comprensión de la cultura raizal
y los efectos históricos reflejados en estas. Para
entender las características que determinan a la
vivienda raizal, se inicia con el estudio de textos
y artículos encontrados en bases de datos como
Scielo y Google Scholar. En la recolección de la
información, se procuró el acercamiento conceptual
a lo raizal y lo que lo determinó indagando en
la herencia cultural de la isla, entendiendo la
influencia inglesa, africana y asiática.
El análisis se fundamentó en los principios de
la ecología humana, considerando la vivienda como
un espacio donde convergen relaciones entre el
sujeto (habitante), el objeto (la casa) y el entorno
(natural, social y cultural). Esta perspectiva permitió
comprender cómo la transformación de los espacios
habitacionales refleja cambios en las dinámicas
familiares, comunitarias y medioambientales del
archipiélago. A partir de esta mirada, se examinaron
tanto las formas arquitectónicas como sus usos,
distribución espacial y relación con el clima y el
contexto social.
Este enfoque permite comparar de manera
integral cómo distintas tipologías arquitectónicas
en contextos caribeños responden a su entorno
sociocultural y ambiental. Estudios recientes en
el Caribe colombiano han demostrado que la
vivienda tradicional es una herramienta clave
para la permanencia de la identidad territorial,
especialmente frente a procesos de transformación
material y espacial (Benítez, Chaverra, Rossi &amp;
Leserri, 2023). Su análisis comparativo aporta claves
para interpretar las mutaciones arquitectónicas
desde una mirada crítica y contextualizada.
En la segunda fase se buscó comprender, a
través del método inductivo, dichas influencias
en la conformación de la vivienda y su
transformación hasta la casa actual. Es por ello
por lo que se elaboraron diagramas comparativos
que permiten visualizar la evolución morfológica
de la vivienda raizal y sus variaciones espaciales
frente a influencias externas., comprendiendo
así los factores que se deben considerar para el
desarrollo de ideas que faciliten la preservación
de la vivienda raizal en el archipiélago, así como
su reinterpretación en los nuevos proyectos de
vivienda. Estos gráficos comparativos se elaboran
con base en planimetrías y fotografías extraídas,
tanto de los recursos documentales como de la
experiencia de los investigadores.

Metodología
La investigación se desarrolló con un enfoque
cualitativo, centrado en el análisis de la vivienda
tradicional raizal a partir de fuentes bibliográficas,
imágenes
documentales,
planimetrías
y
observaciones de campo. En este sentido, la
investigación se desarrolla en dos fases:
La primera fase consiste en la toma de
datos desde diversas fuentes bibliográficas que
permitan entender y dar una interpretación del
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Resultados

Figura1. Vivienda inglesa

Espacios de las viviendas: Sanandresana,
inglesa, africana y asiática
Kenneth Clark en Stagno y Ugarte (2005), dice:
“el hombre es la medida de todas las cosas” Esta
frase se aplica en la vivienda del archipiélago de
San Andrés, Providencia y Santa Catalina dado
que los residentes han moldeado sus hogares de
acuerdo con sus necesidades, su entorno y su
identidad. Como se ha destacado anteriormente,
la vivienda en el archipiélago se compone de
diversas culturas, cada una con características
particulares influenciadas por sus habitantes y su
entorno. Por ello, para comprender la naturaleza
de las decisiones de diseño de cada una y su
relación con la casa sanandresana, se ha realizado
un análisis de las características distintivas de
cada tipo de vivienda.
Para el análisis tipológico, se seleccionaron seis
viviendas representativas de distintas influencias
culturales (inglesa, africana, asiática, tradicional
raizal, contemporánea y una propuesta reciente). La
selección se basó en su valor representativo dentro
del contexto arquitectónico del archipiélago, la
disponibilidad de documentación gráfica (planos,
fotografías) y su relevancia para observar cambios
espaciales y constructivos. Las viviendas fueron
identificadas mediante revisión bibliográfica y
archivos visuales públicos, así como registros
obtenidos por los autores durante visitas de campo.
Las figuras 1 a 6 muestran de forma esquemática
la distribución espacial característica de cada
tipología. Se destacan elementos clave como el
eje de circulación, la ubicación de la cocina y los
espacios de transición entre interior y exterior.
Sin embargo, es importante aclarar que estos
esquemas representan configuraciones generales
y no planos exactos. Se recomienda observar
cómo la vivienda tradicional sanandresana integra
elementos de las otras tipologías y cómo esta
interacción se ha ido perdiendo en las viviendas
contemporáneas.
En la vivienda inglesa (Figura 1) se puede
observar una de las principales características
de la vivienda tradicional de San Andrés, la
interacción del espacio cerrado con el abierto,
pues la casa sirve como un lugar de paso desde
la calle hasta el patio posterior. Igualmente es
clara la intención de espacio confinado (privado)
y espacio abierto (público).

Fuente: Elaboración propia 2023

En la vivienda africana (Figura 2) se considera
como primordial la comunidad y la convivencia
entre los familiares. Por ello, a pesar de que la casa
tiene un único espacio, el cual es utilizado para
el descanso, la mayor parte de las actividades de
carácter colectivo están dirigidas hacia un espacio
central exterior generando mayor proximidad en la
relación entre el entorno y sus habitantes. En esta
tipología también es clara la diferenciación entre los
espacios privados y los destinados a la comunidad.
Figura 2. Vivienda africana

Fuente: Elaboración propia 2023

La vivienda tradicional de Malasia (Figura 3,
ver sig. pág,) se puede interpretar como guía sobre
cómo diseñar una casa considerando la relevancia
de la conexión espacial y la apertura que tiene el
interior con el exterior. En este ejemplo puntual,
dichas conexiones se dan en varias direcciones:
dos entradas que dan hacia el frente y una
posterior que conecta con el patio permitiendo la
transición del exterior-interior-exterior. A su vez
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Además de su configuración espacial, la
vivienda raizal se distingue por su materialidad:
construida principalmente en madera, elevada
sobre pilotes para evitar la humedad, y decorada
con barandas y celosías que reflejan la identidad
caribeña y el valor simbólico del hogar. Estos
elementos no solo responden a necesidades
funcionales y climáticas, sino que también
comunican una fuerte carga estética y cultural,
la cual se ha visto afectada por la adopción de
materiales industriales como el concreto o el
ladrillo, carentes de esta expresividad local.
En conjunto, la vivienda tradicional sanandresana
equilibra privacidad, comunidad y entorno,
constituyéndose como una expresión única de la
riqueza cultural de la isla.
En la vivienda actual de San Andrés (Figura
5) las relaciones espaciales se transforman al
centralizar sus actividades en espacios cerrados.
Se observa un espacio de transición que conecta
el exterior con el interior de la casa, pero este eje
se encuentra limitado al final del recorrido y no
se extiende hacia el espacio abierto, marcando
un cambio significativo en las características de
amplitud y apertura que solían ser importantes en
la vivienda tradicional.

se tiene en cuenta un clima cálido, húmedo y con
influencia del entorno costero.
Figura 3. Vivienda de Malasia

Fuente: Elaboración propia 2023

La vivienda tradicional sanandresana (Figura
4) es un testimonio único de la interacción entre
diversas culturas. De la vivienda inglesa retoma
la conexión entre espacios cerrados y abiertos,
actuando como vínculo entre la calle y el patio
posterior. De la africana, adopta el valor de la
comunidad y la convivencia, reflejado en un
diseño que favorece la interacción a través de
un espacio central compartido, sin perder la
privacidad. La influencia malaya se expresa en
la adaptación al clima cálido y húmedo mediante
espacios amplios y mejor circulación, integrando
la casa al entorno costero.

Figura 5. Vivienda contemporánea en el barrio
Obrero, San Andrés
Obsérvese el uso de materiales como concreto y
ladrillo, además de la escasa conexión con el entorno.
La vivienda presenta un diseño cerrado. Fotografía
extraída de Google Street View. El gráfico no
corresponde a la vivienda mostrada en la fotografía

Figura 4. Vivienda tradicional raizal en Cove Road,
San Andrés
Obsérvese el uso de madera, el color característico
y la conexión con el espacio exterior. Fotografía
extraída de Google Street View. El gráfico no
corresponde a la vivienda mostrada en la fotografía

Fuente: Elaboración propia 2023
Fuente: Elaboración propia 2023

Una de las propuestas presentadas en
el concurso de la Sociedad Colombiana de
Arquitectos (Figura 6, ver sig. pág.) (Duque Sierra
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

y Duque Sierra, 2021) concentra las actividades en
un solo espacio, aunque también tiene en cuenta
la presencia del entorno natural y abierto. Sin
embargo, a diferencia de la casa tradicional, esta
propuesta no logra establecer una interacción
fluida entre el interior y el exterior. En lugar de
llegar a un límite espacial definido, la conexión en
este caso no se extiende hacia otro espacio abierto,
lo que marca una diferencia clave en términos de la
relación entre los espacios.

tanto el equilibrio biológico como el equilibrio
social, comprendiendo tanto la consecución
de estos equilibrios como los procesos que los
desestabilizan o modifican. Asimismo, según
Molina, et al. (2021) se observa una transición de
un orden estable a otro en este contexto.
El vínculo que tiene el individuo con su
entorno es en todo momento resaltado debido a
que “en un contexto natural extremo la función
prevalece sobre la forma, sobre la tecnología. El
hombre intuitivamente busca su necesidad más
básica, en este caso: refugio y abrigo.” (Cabrera
y Giordano, 2008). En este sentido, se toma en
cuenta la adaptabilidad de la comunidad hacia su
entorno para desarrollar una convivencia entre lo
privado y lo público.

Figura 6. Propuesta de vivienda

Familia y comunidad
La vivienda tradicional raizal de San Andrés no
solo se distingue por toda su herencia cultural
proveniente de la influencia inglesa, africana y
asiática, sino también por el sentido desarrollado
de comunidad y convivencia entre sus familias.
Por lo cual, como lo señala Livingston (2017),
las casas estaban construidas en torno a una
geometría circular, de igual manera, la propiedad
tiene un valor familiar, pasando de una generación
a otra. Según Besson (2002), el predio familiar
representaba una forma tradicional de organización
comunitaria en pequeñas parcelas de tierra, donde
prevalecía el concepto amplio de unidad familiar,
eliminando el principio de herencia característico
de otros lugares. La tierra familiar se convertía,
por lo tanto, en el aspecto espacial que reflejaba la
identidad de la familia y su continuidad.

Fuente: Elaboración propia 2023 basada en el concurso
de la Sociedad Colombiana de Arquitectos

Como lo menciona Montoya (2019), en el
análisis de cada una de las viviendas presentadas
se resalta la importancia del “lugar, definido como
un espacio socialmente construido y fuertemente
cargado de identidad, en el que se considera a los
seres humanos como los principales "hacedores de
lugar" (Entrikin y Tepple 2006,35). Esto, a su vez,
se encuentra respaldado por un concepto que ha
sido poco utilizado en la arquitectura y que ayuda a
comprender mejor la relevancia de la convivencia
del ser con su entorno, la ecología humana,
según la perspectiva de Park (1984), involucra
el estudio de los procesos que buscan mantener

Figura 7. Convivencia entre la casa-espacio para la vivienda raizal

Fuente: Elaboración propia 2023

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

En la Figura 7 se evidencia lo anteriormente
dicho, pues las casas se construían según crecía
la familia. Pero, se construían de forma tal que
rodearan un espacio central para el desarrollo de
la convivencia entre sus integrantes, evidenciando
un efecto donde la vivienda funcionaba como un
elemento de paso entre el espacio abierto ubicado
en frente la casa con el espacio de convivencia en
el patio posterior a estas.
El territorio donde estas comunidades residían
tenía una importancia fundamental que trascendía
lo económico o la mera propiedad; su valor estaba
arraigado en la rica historia que este terreno tenía
para sus habitantes. Para ilustrar esta profunda
conexión, podemos recurrir a una peculiar
costumbre, ejemplificada en la siguiente historia:
“La próxima cosa que quise saber era qué iba
a hacer mi madre con el cordón umbilical del
niño porque, todos los días, cuando bañaba
al niño, limpiaba el cordón con un pedazo de
algodón. Luego, cuando se cayó el cordón, yo
escuché que le dijo a mi papá: “Tienes que
traer un cocotero joven y fuerte para poder
sembrar el cordón umbilical”. (Pomare, 1994,
p.25)” (Livingston Forbes, 2017)
Estas costumbres arraigaban un profundo
respeto por la tierra y conferían un especial sentido
de convivencia con el entorno. Estas historias
reflejan cómo la relación entre los habitantes y la
tierra que ocupaban crecía en importancia con el
tiempo. La acumulación de herencia familiar en
estos terrenos los convertía en tesoros invaluables
para sus dueños, lo que resaltaba la necesidad de
que las viviendas perduraran el mayor tiempo
posible. Esto era una “cuestión de honor, el
respeto a la palabra y la tradición de dejar la
casa familiar al último hijo.” (Ministerio de las
Culturas, las Artes y los Saberes república de
Colombia, 2012)
La consideración hacia el terreno no estaría
completa si no se les diera la misma importancia a
las actividades de la casa, por lo que los espacios
y las intenciones de cada uno de ellos determina
también un lenguaje y una intención a resaltar
que permite distinguir el uso de los espacios
y su razón de ser. Un ejemplo, como señala el
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes
república de Colombia (2012), es la cocina. Esta
desempeñaba un rol central en la vivienda, ya que
era donde se cocinaba la comida para el sustento
familiar. Sin embargo, por razones de seguridad,
esta se ubicaba fuera de la casa para prevenir

incendios. Por otro lado, el patio se destacaba
por albergar animales y plantas, mientras que la
casa se reservaba principalmente para la sala y
los dormitorios. En este sentido la cocina abría la
posibilidad de interacción con el resto de la familia.
Este aspecto de la vivienda tradicional
sanandresana se considera fundamental al
analizar la transformación que ha experimentado
la población a lo largo del tiempo. “La población
se puede analizar como un proceso constituido por
elementos y dinámicas de diferente naturaleza, que
generan y garantizan su producción, reproducción
y transformación.” (Montoya, 2019). Por lo
que también ha influido en la evolución de la
arquitectura local. Esta transformación ha traído
consigo cambios significativos, incluyendo
“La destrucción de la casa tradicional y del
valor que representa esta tradición a la isla.”
(Ministerio de las Culturas, las Artes y los
Saberes república de Colombia, 2012) en este
sentido, las transformaciones en la población y la
vivienda tradicional han sido interdependientes.
La vivienda, con su diseño centrado en la
interacción familiar y comunitaria, desempeñaba
un papel esencial en la preservación de la cultura
y la identidad de San Andrés y Providencia. Sin
embargo, los cambios demográficos y sociales
han influido en la arquitectura local, por lo que es
crucial comprender cómo estas transformaciones
han afectado no solo las viviendas, sino también
la dinámica cultural de la isla.
Discusión
Transformación de la vivienda tradicional
Sanandresana
“La cultura raizal es una agrupación de otras
culturas, que se consolidaron y formaron la
cultura raizal, el territorio raizal debe de lucir
como un territorio raizal.” (Ministerio de las
Culturas, las Artes y los Saberes república de
Colombia, 2012) Aun así, la arquitectura que
evidenciamos actualmente en el archipiélago
de San Andrés, Providencia y Santa Catalina no
resalta las características que en su momento eran
tradición, pero ¿Qué condujo al cambio espacial
de la casa tradicional de la cultura raizal?
Como describe Robinson Taylor (2015),
es importante resaltar que la declaración de
puerto libre en el archipiélago tuvo un impacto
significativo en los desafíos sociales relacionados
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

con la supervivencia en las islas. Esto desencadenó
una migración masiva de personas provenientes
del continente colombiano, una estrategia que
resultó en la adaptación gradual de los habitantes
de las islas a la cultura del continente y a un
nuevo modelo económico. Como consecuencia,
de acuerdo con el autor, se produjo la reubicación
de los habitantes de sus lugares de residencia
habituales y un cambio en sus lugares de empleo
y en sus métodos tradicionales de subsistencia.
Además, la disponibilidad de recursos, no solo
en términos económicos, sino también en lo que
respecta a recursos ecológicos y geográficos,
disminuyó significativamente.
Dicha situación surge debido a “la llegada de
nuevas culturas que contaminaron a San Andrés
con culturas ajenas y con deseos de ganancias.
Sobrepoblación de edificios, de gente, de carro,
ya no hay espacio para la tradición.” (Rodríguez,
2016). La cultura en la isla experimentó
transformaciones notables, influenciadas tanto
por la demanda de materiales de construcción
como por las nuevas costumbres importadas por
los recién llegados del continente colombiano.
Además, la creciente demanda turística impulsó
un cambio en la tipología de las edificaciones,
favoreciendo estructuras más altas y reduciendo
el espacio disponible.
Desde la perspectiva de la ecología humana,
la vivienda raizal tradicional no solo respondía
a condiciones climáticas, sino que también
articulaba una forma particular de convivencia
comunitaria y uso del espacio exterior. Su
transformación hacia una arquitectura cerrada
y estandarizada ha reducido significativamente
las posibilidades de interacción con el entorno y
entre habitantes, lo cual implica una ruptura en
las dinámicas sociales y culturales propias del
archipiélago.
Así mismo, en el contexto de transformación
espacial y el cambio en los materiales de
construcción son elementos clave en este proceso
de transformación cultural y arquitectónica.
Como afirma Checa Artasu (2007), surge una
situación de gran relevancia en la actualidad,
impulsada por el aumento en el valor de la madera
y la falta de especialistas, como carpinteros y
ebanistas, que trabajen con este material. Esto
motiva el paulatino reemplazo de la madera
por materiales como el concreto, ladrillo o la
bovedilla de hormigón. Esta tendencia tiene como
consecuencia la pérdida progresiva de la casa de

madera como un elemento patrimonial arraigado
en el contexto de un entorno urbano.
Lo dicho anteriormente, trajo un efecto en la
identidad de la vivienda raizal pues comenzó a
verse en la isla un modelo de casa con características
similares a las vistas en otras ciudades de clima
cálido en el interior de Colombia, generándose así
una estandarización como copia de un modelo que
no tiene en cuenta las características culturales y
ambientales de la vivienda raizal. Si bien, "con
la tecnología en escena, el hombre comienza
a manipular la realidad o a modificar lo natural,
incorporando disciplinas y utilizando conceptos
al servicio de nuevos intereses." (Cabrera &amp;
Giordano, 2008) es evidente que muchas de estas
modificaciones ocasionan la pérdida de identidad
de la vivienda. “Los sueños no son los mismos
en una casa de cemento a una casa de madera.”
(Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes
república de Colombia, 2012).
Figura 8. Diferencias entre la casa tradicional a la
casa contemporánea

Fuente: Elaboración propia 2023

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Esta transformación no solo tiene como
consecuencia la desaparición de diferentes
aspectos que hacían distintiva la casa raizal de
San Andrés, como el cambio de materiales y la
reducción del espacio. Reconociendo que los
materiales no determinan una tradición, no hay
que olvidar, como dice Domínguez (2011), que
los valores se forjan en situaciones de carencia de
recursos ya que estos tienen el potencial de inspirar
la creatividad, la innovación, la proactividad y la
motivación en un mundo moderno que a menudo
carece de poesía y de la añoranza del pasado.
Estas características son únicas en el contexto
caribeño debido a su habilidad para adaptarse y a
la presencia de sus particularidades.
Lo que Domínguez menciona es igualmente
respaldado por el documental de la casa viva en
donde se presenta la opinión de los residentes
de la isla, quienes buscan cumplir con dos
misiones, “conservar las casas típicas que aún
existen, y construir nuevas casas típicas con
nuevas tecnologías.” (Ministerio de las Culturas,
las Artes y los Saberes República de Colombia,
2012) Los esfuerzos hasta el momento realizados
derivan en propuestas que intentan acomodarse de
acuerdo con las nuevas costumbres y exigencias
de los nuevos residentes y también de la demanda
turística de la isla.

Como se aprecia en la Figura 8, la casa
tradicional a la izquierda exhibe una mayor
apertura hacia el entorno exterior. Es evidente que
esta vivienda desempeña un papel clave como
enlace entre el antejardín y el patio posterior, y lo
mismo ocurre con la cocina, que actúa como un
espacio de transición entre el interior de la casa
y el exterior. Por otro lado, al observar la casa de
la derecha, se observa la restricción del espacio
y la falta de áreas abiertas que fomenten la
convivencia de sus residentes. La conexión entre
los espacios se encuentra limitada y la cocina ya
no cumple su función como espacio de transición.
Estos cambios en la arquitectura contribuyeron en
la pérdida gradual de la característica interacción
espacial entre el interior y el exterior que antes
era esencial en las viviendas.
Hoy en día, se ha perdido la conexión con la
herencia familiar y la capacidad de personalizar
las viviendas de acuerdo con las tradiciones de sus
habitantes. En su lugar, encontramos casas cuya
identidad ya no está enraizada en una historia y
significado trascendente que solían guardar las
familias sanandresanas. Esta riqueza cultural no
solo se manifestaba en su fachada, sino también
en la manera en que gestionaban sus espacios,
promoviendo una convivencia armoniosa entre
lo privado y lo público, en sintonía con la fuerte
influencia de la herencia familiar.

Figura 9. Propuestas de diseño presentadas ante la SCA

Fuente: Concurso de la sociedad colombiana de arquitectos

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

En el concurso organizado por la Sociedad
Colombiana de Arquitectos se seleccionaron cinco
propuestas por su capacidad para reinterpretar
elementos identitarios de la vivienda raizal y
responder a las condiciones sociales y ambientales
del archipiélago. Estas fueron elegidas entre
un conjunto más amplio de postulaciones,
priorizando aquellas que integraban criterios de
sostenibilidad, uso de materiales adaptativos y
relación con el contexto cultural y paisajístico.
Las propuestas seleccionadas buscaban no
solo atender las necesidades actuales de los
residentes, sino también recuperar los elementos
figurativos distintivos de las casas tradicionales,
especialmente sus fachadas. Sin embargo, es
fundamental comprender que la arquitectura
tradicional del archipiélago no se limita a una
imagen formal, sino que representa un entramado
de relaciones espaciales y culturales de mayor
complejidad. En este sentido, el impacto del huracán
Iota debe considerarse como un punto de inflexión
que impulse una transición significativa, donde
las nuevas tecnologías se integren armónicamente
con la riqueza de la cultura raizal. La clave está en
encontrar un equilibrio entre la preservación de la
tradición, las características culturales actuales de
la comunidad y los avances técnicos que puedan
fortalecer la habitabilidad, la resiliencia y el sentido
de identidad del hábitat raizal.

entorno, con todas las variables que lo caracterizan,
y a las nuevas condiciones y costumbres de
sus residentes. Teniendo en cuenta que, "la
intervención contemporánea abre la posibilidad a
la experimentación basada en la tecnología, nuevos
materiales y conceptos" (Cabrera &amp; Giordano,
2008) es necesario generar las condiciones para
que nuevas tecnologías lleguen a la isla. De igual
manera, es importante recuperar y reinterpretar
las características que hacen distintiva su cultura
y tradición. Por ello, se planearon algunas
recomendaciones sobre el espacio de la vivienda
Sanandresana.
Observando la Figura 10, se pueden identificar
las características clave que deben mantenerse
en el diseño de la vivienda tradicional de San
Andrés:
1. Eje de conexión interior-exterior: Un
elemento esencial es el eje que conecta de
manera fluida el frente de la vivienda con el
patio posterior. Este eje facilita la conexión
entre el espacio privado y público, creando
una transición armoniosa.
2. Cocina como nexo entre lo público y
privado: La ubicación de la cocina en la parte
posterior de la casa la convierte en un punto
de conexión entre los espacios públicos y
privados. Esta disposición fomenta la fluidez
entre ambas áreas.
3. Definición de espacios públicos y privados:
La vivienda tradicional se caracteriza por una
distinción clara entre los espacios públicos,
donde se llevan a cabo actividades de
convivencia familiar y social, y los espacios
privados, destinados al descanso y la intimidad.

Conclusión
De acuerdo con el análisis realizado, la vivienda en
San Andrés, Providencia y Santa Catalina tiene el
potencial para ser un ejemplo de adaptabilidad a su

Figura 10. Recomendaciones para la vivienda Sanandresana

Fuente: Elaboración propia 2023

83

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

4. El patio: Es esencial comprender que
este espacio no solo representa la zona
libre alrededor de la casa, sino que también
desempeña un papel fundamental como el
lugar donde se llevan a cabo actividades de
convivencia e integración entre la familia y
la comunidad circundante. A pesar de que las
viviendas contemporáneas pueden carecer del
mismo espacio abierto característico de las
casas tradicionales, esto no implica que no
puedan brindar nuevas interpretaciones del
patio que cumplan con el propósito original
de ser un espacio para la convivencia.
Siendo los puntos anteriores un conjunto de
características que constituyen la esencia de la
vivienda tradicional de San Andrés, es pertinente
considerar, en especial los puntos 1 y 4, como
componentes fundamentales en la configuración
espacial de la vivienda actual con el fin de
garantizar la interacción y calidad de vida de sus
habitantes. En este sentido, cabe agregar:
“Dos versiones pueden encontrarse en el
Caribe contemporáneo, los inmutables y los
sincréticos, unos retoman los elementos,
simbólicos y los materiales representativos de
la tropicalidad, para realizar una arquitectura
superficialmente inspirada en los aspectos
regionales, pero sin un profundo contenido
de soluciones realmente adaptadas, mero
formalismo. Los otros, traducen de su
aprendizaje, un acercamiento al lenguaje
regional identificando soluciones más
liberales, en el orden espacial y constructivo,
a través de tramas y aberturas al paisaje
circundante.” (Domínguez, 2011)
Preservar la arquitectura tradicional de San
Andrés no implica imitar meramente sus formas
visibles, sino entender y respetar los vínculos
profundos entre las formas de habitar, los usos
sociales del espacio y el entorno natural. La
vivienda raizal es una manifestación material de
la interacción entre familia, comunidad y clima,
por lo que cualquier intento de conservación o
reinterpretación debe basarse en estas dinámicas
vivas y significativas. Fomentar la adaptabilidad
al entorno y responder a las transformaciones
impulsadas por nuevos residentes y sus costumbres
no significa abandonar lo que, en su momento,
definió la identidad de la vivienda raizal.
Una estrategia posible para conservar y
revitalizar la vivienda tradicional raizal es el
impulso de un turismo sostenible que valore la

arquitectura local como parte del patrimonio
cultural del archipiélago. Por ejemplo, iniciativas
como las posadas nativas o los recorridos
culturales permiten no solo generar ingresos
para los habitantes, sino también fortalecer el
reconocimiento y el orgullo por la identidad local.
En este sentido, el turismo podría ser un aliado
para la conservación si se orienta hacia prácticas
responsables y respetuosas del contexto.
Al identificar y enfocarse en las características
esenciales y más sólidas de esta tradición, se
facilita la tarea de mantenerla viva mientras
se integran nuevas tecnologías y prácticas
culturales. De este modo, se asegura no solo la
preservación física de las viviendas, sino también
la continuidad de los valores y modos de vida que
las sustentan.
La transformación de la vivienda raizal en
el archipiélago de San Andrés, Providencia y
Santa Catalina evidencia un proceso de tensión
entre tradición y modernidad, entre permanencia
y pérdida. La arquitectura con sus elementos
identitarios como el uso de la madera, la relación
entre interior y exterior, la elevación sobre pilotes,
el color, y la disposición espacial comunitaria
ha sido gradualmente reemplazada por formas
estandarizadas desvinculadas del entorno y de la
cultura local. Esta pérdida no solo es formal, sino
simbólica. Sin embargo, los hallazgos de esta
investigación permiten vislumbrar oportunidades
para una reinterpretación contemporánea de la
vivienda tradicional, que recupere su valor cultural
y ambiental sin renunciar a la innovación técnica.
Se propone, entonces, una arquitectura identitaria
adaptada: capaz de incorporar materiales
modernos sin perder los principios espaciales que
articulan a la comunidad con su territorio. En este
contexto, estrategias como el turismo sostenible,
el diseño participativo y la normatividad cultural
pueden ser aliadas en la consolidación de una
arquitectura que no solo habite el lugar, sino que
lo represente y lo preserve. C

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Referencias bibliográficas
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CONTEXTO

Cuenta la leyenda: estrategia transmedia para la
reconstrucción colectiva de la memoria urbana
Telling the legend: a transmedia strategy for the collective reconstruction of
urban memory
Recibido: febrero 2024
Aceptado: junio 2025

Diana Marcela Figueroa Quiroga1
Adriana Gómez Alzate2

Resumen

Abstract

El presente artículo propone una estrategia
transmedia que aporta a los procesos de
reconstrucción y apropiación de memoria urbana
a partir de la interrelación de cuatro categorías de
la memoria: memoria cultural, memoria material,
memoria social y memoria viva. Cada categoría
en esta propuesta representa un hilo en el tejido
de la ciudad, un tramado de historia creado,
apropiado y transmitido por la misma comunidad.
En la memoria cultural, se identifican símbolos
y expresiones que han aportado a la construcción
de la identidad colectiva del territorio; por su parte,
en la memoria material los objetos y lugares que
contienen y preservan memoria, mantienen y
refuerzan la conexión emocional con los habitantes.
En la memoria social, entendida como la conciencia
histórica colectiva, desde narraciones dominantes
o marginales, se enmarcan las estructuras de poder
que intervienen en la construcción de memoria;
y en la memoria viva, que enfatiza la dimensión
activa, dinámica y situada, la memoria es recreada
por los propios habitantes en diálogo e interacción.
Esta estrategia fue implementada en una
prueba piloto en la ciudad de Bucaramanga,
Colombia, en la cual se empleó como anclaje
"la casa del diablo”, lugar donde se conserva el
espacio físico de la hacienda, con una leyenda
urbana de finales del siglo XIX, empleada como
catalizador del proceso. “Cuenta la leyenda” es
el nombre de la plataforma digital que albergará

This article proposes a transmedia strategy that
contributes to processes of reconstruction and
appropriation of urban memory through the
interrelation of four key memory categories:
cultural memory, material memory, social
memory, and living memory. In this approach,
each category represents a thread in the fabric of
the city—a woven history created, appropriated,
and transmitted by the community itself.
Cultural memory identifies the symbols
and expressions that have shaped the collective
identity of the territory. Material memory
emphasizes the objects and places that preserve
memory and reinforce emotional connections
with inhabitants. Social memory, understood as
collective historical consciousness, encompasses
both dominant and marginal narratives and
highlights the power structures involved in the
construction of memory. Living memory focuses
on the active, dynamic, and situated dimension of
memory as it is recreated by local actors through
dialogue and interaction.
This strategy was implemented in a pilot study
in the city of Bucaramanga, Colombia, using the
site known as “La Casa del Diablo” as a narrative
anchor. This location preserves the physical
space of a former hacienda and holds an urban
legend from the late 19th century, which served
as a catalyst for the co-creative process. Cuenta
la leyenda is the name of the digital platform

1

Nacionalidad: colombiana; adscripción institucional: Universidad Pontificia Bolivariana Seccional Bucaramanga, Colombia; Magíster en
Diseño y Creación Interactiva; email: diana.figueroa@upb.edu.co; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6262-1238
2
Nacionalidad: colombiana; adscripción institucional: Universidad Pontificia Bolivariana Seccional Bucaramanga, Colombia; Doctorado
en Sostenibilidad Tecnología y Humanismo; Email: adrigomeza@gmail.com; ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5279-041X

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CONTEXTO

varios nodos urbanos, mediante la implementación
de la estrategia que integra talleres de cocreación,
narraciones y módulos interactivos, lo cual
permitió identificar, en esta primera etapa, cómo
un relato tiene la capacidad de activar memorias
intergeneracionales, fortalecer el sentido de
pertenencia territorial y generar representaciones
colectivas del espacio urbano.3

designed to host multiple urban memory nodes,
built through this strategy’s implementation,
which integrates co-creation workshops,
narrative development, and interactive modules.
This initial stage revealed how a single story can
activate intergenerational memories, strengthen
territorial belonging, and generate new collective
representations of urban space.

Palabras Clave:

Keywords:

memoria urbana; diseño interactivo; cocreación;
narración transmedia

urban memory; interactive design; co-creation;
transmedia storytelling

3

La estrategia propuesta es resultado de la investigación realizada por la autora: Estrategia de diseño para la reconstrucción colectiva
de la memoria urbana. Nodo interactivo “La Casa del Diablo” en Bucaramanga”, tesis de la Maestría en Diseño y Creación Interactiva,
Universidad de Caldas (2023).

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CONTEXTO

Introducción

que homo sapiens somos homo fabulators. A
los humanos nos encanta escuchar, ver o vivir
buenos relatos. (SCOLARI, 2013, p. 17)
La estrategia fue diseñada e implementada
desde un enfoque cualitativo, con elementos
fenomenológicos y participativos, orientados por
ejercicios de cocreación. Se reconoció la memoria
como una construcción social situada, donde la
experiencia vivida y narrada de los participantes
se convierte en insumo clave para la generación
de sentido y representaciones (Jodelet, 2018). La
fenomenología permitió explorar el significado
atribuido a lugares y relatos urbanos a través de
la experiencia directa de los actores, mientras que
la cocreación, entendida como proceso horizontal
de generación de conocimiento (Sanders &amp;
Stappers, 2008), estructuró todas las fases de la
investigación: desde la recolección de insumos,
interpretación, hasta la construcción de la
narración transmedia.
La estructura de la estrategia transmedia
propuesta en este estudio, se basa en cuatro categorías
fundamentales: memoria cultural, memoria material,
memoria social y memoria viva. Estas categorías no
se abordan como compartimientos aislados, sino
como procesos dinámicos, que se entrecruzan en los
ejercicios de cocreación, en las narraciones y en las
experiencias de los habitantes con su ciudad.
En este proceso, se promovió una mirada
democrática y contextualizada de la memoria urbana,
reconociendo las diversas perspectivas y vivencias
que la integran. La diversidad y heterogeneidad
jugaron un papel fundamental, estimulando una
mayor participación de los ciudadanos. Además, se
implementó una plataforma digital para compartir y
ampliar los relatos, permitiendo que los ciudadanos
desempeñaran un papel activo en la creación de
contenidos. La narración transmedia se convierte así
en una herramienta para enriquecer la experiencia
y brindar al público la capacidad de determinar su
propio recorrido a través de la memoria, tejida de
manera colaborativa a través de los talleres, el lugar
geográfico del relato, la historia en sí misma y la
plataforma web “Cuenta la Leyenda”. Esta estrategia
posibilita para la ciudad, fortalecer la inclinación
natural de sus habitantes para compartir historias,
mientras fortalece el propósito de consolidar los
vínculos comunitarios, la identidad y el sentido
de pertenencia mediante la colaboración en la
reconstrucción de la memoria colectiva urbana.

La ciudad como tejido urbano, muestra los ritmos
y dinámicas sociales particulares que permiten
entrever el territorio como acontecimiento histórico,
social y cultural. Sus habitantes influyen y son
influenciados por el contexto en el que se encuentran
inmersos, tanto física como culturalmente, en un
presente continuo que da cuenta de la evolución
de los modos de habitar en una dimensión espacio
temporal específica (GÓMEZ, A. A.,2020). En esta
perspectiva, cada ciudadano se convierte en un
agente cultural esencial, encargado de preservar y
transmitir la memoria viva de su ciudad.
Sin embargo, cuando se experimenta una
ruptura en los procesos de apropiación de la
memoria urbana, la conexión y pertenencia se
desvanecen gradualmente, separándose de la
historia e incluso de fragmentos de la propia
identidad. La ciudad, como un lienzo en constante
transformación, es el resultado de un fenómeno
cultural que alberga la memoria, el olvido, la
historia y el patrimonio de quienes la habitan; se
convierte en un reflejo de diversas realidades que,
aunque no siempre convergen, coexisten en un
mutuo intercambio y reciprocidad.
El concepto de territorio, desde la perspectiva
de la memoria colectiva como elemento
fundamental en el estudio, se observa como un
espacio construido social e históricamente a
través de las experiencias, recuerdos y narraciones
compartidas desde la mirada de sus habitantes.
La memoria colectiva le otorga significado al
territorio, configurando identidades y vínculos
emocionales con él.
En la esencia del lugar, existen nodos capaces
de albergar sus propias historias, portadores
de relatos que encierran artefactos, momentos,
personas, eventos e hitos especiales de la memoria.
Las narrativas tradicionales de la ciudad, como
las leyendas urbanas, se crean en la cotidianidad,
incorporando un toque mágico y fantástico. Estas
historias están entrelazadas con el folclore diario,
siendo parte de movimientos culturales que no
solo buscan abrazar, sino también encapsular los
períodos vividos. Es así como se añaden capas
enriquecidas y significativas a ese entorno habitado.
Los humanos siempre contamos historias.
Las contamos durante milenios de forma oral,
después a través de las imágenes en las paredes
de roca, más adelante por medio de la escritura
y hoy mediante todo tipo de pantallas. Más
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CONTEXTO

La hacienda como hito de memoria

por generaciones. La historia gira en torno a un
antiguo propietario, el hacendado David Puyana,
y mezcla elementos históricos con imaginarios
populares asociados a lo prohibido, lo religioso,
lo oculto y lo fantástico. Esta leyenda, con origen
en el siglo XIX, ha funcionado como vehículo
para canalizar tensiones sociales, experiencias,
relatos de exclusión y procesos de transformación
del territorio. Se logró rescatar material histórico
de un escenario pasado (Figura 2), la cual fue
suministrada por un descendiente de David Puyana
y es tratada como imagen dialéctica para evidenciar
de manera palpable el cambio del entorno.

La ciudad de Bucaramanga (Figura 1), es la
capital del departamento de Santander, Colombia.
Posee un área municipal de 165 kilómetros
cuadrados y un total de 528.575 habitantes
(DANE, 2018), tiene un poco más de 400 años
de historia desde su fundación en el año 1622
(Alcaldía de Bucaramanga, s.f.). A lo largo del
tiempo, la urbe ha visto desaparecer, numerosos
referentes vinculados a su memoria colectiva.
Esta pérdida se debe, en gran parte, a procesos
de urbanización intensiva, privatización de
espacios públicos, falta de políticas orientadas
a la conservación y apropiación social del
patrimonio, como también debido a los cambios
de paradigmas generacionales donde las vivencias
y la migración modifican las pautas frente a lo
que la colectividad decide olvidar o recordar. Los
cambios progresivos y acelerados pueden generar
un sentimiento de desarraigo y falta de aprecio
por parte de la comunidad hacia la memoria de su
propia ciudad.
En este contexto, se identificaron algunos nodos
como eferentes urbanos de alta carga simbólica
y narrativa: uno de ellos sobre la llamada “Casa
del Diablo”, una antigua hacienda ubicada en el
sector conocido como La Cabecera del Llano.
Esta edificación, hoy privatizada dentro de un
conjunto cerrado, ha sido durante décadas el centro
de una leyenda urbana transmitida oralmente

Figura 2. “Casa del Diablo” (Bucaramanga, s.f.)

Fuente: Fotografía de archivo familiar, suministrada
por un integrante de la familia Puyana

Figura 1. Fotografía panorámica de la ciudad de Bucaramanga, Colombia (2022)

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Por su localización estratégica en la ciudad,
la construcción se ha transformado en un mojón
(Lynch, 2008) con alta carga simbólica, en el
que se vincula el imaginario colectivo con la
experiencia física del territorio. Su carácter
mítico lo convierte en un contenedor narrativo,
y su presencia material, aunque parcialmente
invisibilizada en la actualidad, activa recuerdos
desde la nostalgia (Olalquiaga, 2007) a quienes
aún recuerdan la historia o la han escuchado de
forma fragmentada.

La cocreación fue entendida no solo como una
técnica participativa, sino como una postura ética
y epistemológica que desplaza al investigador
del rol de experto hacia un rol facilitador.
Desde esta perspectiva, se propiciaron espacios
horizontales de diálogo, mapeo simbólico,
interpretación colectiva de relatos urbanos y
diseño de narraciones visuales e interactivas. Esta
metodología favoreció la diversidad de aportes
y habilitó una producción cultural situada,
enriquecida por la heterogeneidad generacional,
territorial y experiencial del grupo participante.
Como estructura metodológica de la estrategia
transmedia, se identificaron para el estudio,
cuatro dimensiones conceptuales que permiten
comprender y articular distintas formas de
relación entre los ciudadanos y la memoria
colectiva urbana. Estas categorías (Figura 3), son
formas complementarias de significar el pasado,
presente y proyectar la sociedad al futuro, desde
las experiencias, soportes y prácticas de sus
dinámicas urbanas. Su distinción conceptual
resulta fundamental, especialmente en contextos
de cocreación donde las narraciones emergen de
forma múltiple, espontánea y abierta.

Metodología de cocreación y su aplicación
transmedia
La investigación se desarrolló desde un enfoque
cualitativo dentro del marco de la cocreación
(Sanders, E. &amp; Stappers, p. 2008), fundamentado
en la fenomenología como herramienta de
comprensión de la experiencia vivida por los
participantes, donde el conocimiento emerge de
la interacción entre sujetos, contexto y práctica.
Este marco metodológico permitió integrar a
los habitantes, como parte activa del proceso de
reconstrucción de memoria urbana.
Figura 3. Estructura metodológica de la
investigación a partir de cuatro dimensiones de
la memoria urbana
Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Memoria Cultural

Dentro de los procesos de apropiación,
se diseñó el protocolo del taller denominado
mapeando historias (Figura 4, ver sig. pág.), su
objetivo principal fue promover la exploración
colectiva de relatos urbanos a partir de
experiencias personales. Se desarrollaron dos
talleres con grupos de 15 y 17 jóvenes habitantes
de Bucaramanga, entre los 17 y 24 años,
organizados en equipos de tres o cuatro integrantes.
La dinámica se estructuró en tres momentos:
primero, los participantes compartieron leyendas
urbanas conocidas, narraron cómo las escucharon,
generalmente las historias han sido trasmitidas por
un familiar o persona cercana como resultado de
una transmisión inter generacional de los relatos,
y las asociaron a un símbolo que dibujaron en un
tablero; segundo, se socializaron los relatos y se
ubicaron los símbolos sobre un mapa ampliado
de la ciudad, lo que permitió vincular la narrativa
con el territorio; y tercero, se abrió un espacio
de retroalimentación libre, donde emergieron
múltiples versiones, interpretaciones y memorias
vinculadas a los relatos contados.
Este ejercicio no solo permitió recopilar
contenido narrativo, sino también visualizar
afectivamente el mapa simbólico de la ciudad
desde la perspectiva de los jóvenes que se
permea con una tradición y el recorrido
histórico por medio de la reconstrucción de
los relatos de cada lugar, lo cual posibilitó
identificar nodos de memoria y significación
local. El taller se consolidó como un resultado
valioso para activar la memoria cultural y
viva del grupo participante y de todos quienes
posteriormente interactuaron con el resultado
compartido en la plataforma web, donde se
articuló experiencia, narrativa y memoria
urbana en un mismo plano simbólico.

La primera dimensión se adentra en el conjunto
de símbolos, relatos, prácticas y expresiones
que configuran la identidad simbólica de una
comunidad a lo largo del tiempo. Al explorar la
memoria cultural de Bucaramanga, se analiza cómo
la leyenda urbana, condensa saberes populares,
sensibilidades colectivas e interpretaciones locales
del territorio y puede actuar como mecanismo de
construcción identitaria. Así como lo evidencia
Harvey, “la preocupación por la identidad, por las
raíces personales y colectivas, está cada vez más
presente” (1990/2019).
Estos relatos, no pretenden ser históricamente
verificables, sin embargo, en el marco de la
propuesta permiten comprender cómo las
comunidades interpretan su entorno urbano a
partir de lo narrado y establecen conexiones
emocionales. La memoria cultural no remite solo
al pasado, sino a una construcción simbólica y
presente del sentido colectivo y de lugar. En
esta línea, la leyenda de la “Casa del Diablo”
se posiciona como un contenedor de memoria
donde se hilan el mito, la experiencia social y
la presentificación de la identidad. Es necesario
entender este proceso arraigado en el presente,
pero enlazado al pasado y proyectándose
hacia el futuro, por tanto, resulta importante
situarse en el espacio y tiempo de la ciudad
de Bucaramanga a finales del siglo XIX. Esto
permite comprender el contexto cultural de ese
momento histórico, marcado como el origen del
fenómeno que se está estudiando: la leyenda de
la Casa del Diablo.
La conexión que existe entre historia y memoria
se puede analizar bajo un concepto de memoria
cultural esbozado previamente, el de memoria
desgarrada, su precursor Pierre Nora (1984/2008),
lo ve como un “Momento bisagra en el que la
conciencia de la ruptura con el pasado se confunde
con el sentimiento de una memoria desgarrada,
pero en el que el desgarramiento despierta
suficiente memoria para que pueda plantearse el
problema de su encarnación” (NORA, 2008, p.18).
Lo que se recuerda no fluye de manera espontánea,
sino que debe ser reconstruido mediante símbolos,
narraciones y lugares de memoria. En este sentido,
la memoria cultural, al centrarse en las expresiones
simbólicas y los relatos compartidos, opera como
un intento de restaurar vínculos significantes en un
contexto de discontinuidad.

Memoria Material
La exploración de la memoria material se centra
en el estudio de cómo los objetos y lugares
desempeñan un papel crucial en la conservación y
transmisión de memorias. Estos objetos tangibles
actúan como mediadores, creando una conexión
emocional con los ciudadanos y evocando
recuerdos y sensaciones vinculados a vivencias
pasadas. En este proceso, la experiencia de diseño
se convierte en un elemento clave para fortalecer
la construcción de la memoria, añadiendo un
valor significativo a la experiencia general.
92

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 4. Estructura taller mapeando historias

Fuente: Elaboración propia

Cuando se genera la ruptura temporal en
estos elementos, da como resultado un símbolo
metafísico, es decir, uno que ha trascendido su
temporalidad y ha suscitado nostalgia en aquellos
para quienes ese artefacto tiene un significado
simbólico más que icónico (Saussure, 1994). Al
hablar de lo simbólico, se hace referencia a un
objeto, ya sea tangible o intangible, que actúa
como un signo, es decir, que representa algo
más allá de su propia existencia física. Estos
objetos simbólicos adquieren significado a
través de una relación establecida dentro de un
sistema compartido, acordado por una comunidad
lingüística o cultural. A diferencia de los icónicos,
que buscan representar literalmente el objeto
sin necesidad de una interpretación social, los
símbolos requieren de esa conexión y significado
compartido para otorgarles sentido.
Es destacable observar que en la historia de
la “Casa del Diablo”, el participante no solo
se sumerge en el relato, sino que lee su propia
ciudad a través de la experiencia transmedia. La

Además, se agrega una dimensión colaborativa
de cocreación, buscando rescatar las conexiones
personales de los participantes con los procesos
de construcción de la memoria urbana. Para ello,
se requiere de un espacio abierto al diálogo e
intercambio participativo que guíe a cada individuo
hacia una vivencia inmersiva e interactiva a través
de la narración y la reconstrucción de la memoria
colectiva.
Ahora, tomando en cuenta un aspecto esencial,
se explora igualmente la influencia que puede
ejercerse a través de las formas de comunicación
y la representación de la realidad. Se ha llegado
a la conclusión de que la realidad está moldeada
por la posibilidad de su propia simulación, por lo
tanto, es crucial incorporar las nuevas formas de
interacción, ya que estas serán las herramientas
que activen la memoria. Simultáneamente, estas
herramientas juegan un papel significativo al
elevar la memoria desde el plano material hasta
el simbólico, dotándola de un significado que va
más allá de lo tangible.
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

para observar cómo las prácticas sociales,
tradiciones orales, mitos y leyendas, junto con las
expresiones artísticas y literarias, se convierten
en ingredientes fundamentales de una dinámica
social compartida. En esencia, es a través de
estas manifestaciones que la ciudad cobra sentido
colectivo, tejida por las historias comunes y las
representaciones que la comunidad comparte y
valora en su conjunto.
Todos estos elementos forman parte intrínseca
de la identidad de la ciudad, por lo que no pueden
ser comprendidos de manera separada. Están
entrelazados con la trayectoria que la ciudad ha
experimentado hasta llegar al momento actual, el
cual se configura como un presente en un continuo
trasegar, puesto que, la identidad de la ciudad es
un tramado que se ha tejido con las experiencias,
tradiciones y narraciones que le dan forma a su
existencia a lo largo del tiempo. Cada momento
presente no es más que un capítulo que aporta a la
abundante e intrincada historia del lugar.
De acuerdo con Durkheim (2000) “las
representaciones colectivas son exteriores a las
conciencias individuales, es porque ellas no
provienen de los individuos tomados aisladamente,
sino en su conjunto, lo que es en verdad bien
distinto.” (p. 119) Al considerar que los habitantes
comparten una identidad común, formada por los
eventos sociales que, a su vez, son influenciados
por ellos, se revela que la memoria social se erige
como la raíz de su cohesión. Es la sociedad la que
otorga sentido, conformada por creencias, valores
y prácticas que se transmiten de generación en
generación y constituyen los cimientos de la
cultura y la sociedad, desde una conciencia común.
En el tejido de la memoria social, cada
habitante contribuye con su propio hilo único,
y es la intersección de estas experiencias
individuales lo que da forma al lienzo colectivo
que une a la sociedad. Este proceso, lejos de diluir
las singularidades, las integra en un mosaico
enriquecedor que fortalece la conexión entre los
ciudadanos, proporciona un sentido común de
pertenencia y propósito.
Ahora bien, en este punto es relevante
considerar el caso de la escultura “Mujer de Pie
Desnuda” del artista Fernando Botero, ubicada
en el comúnmente denominado parque San Pio
de la ciudad de Bucaramanga. La obra es blanco
de constantes afectaciones como un intento de
alterar o incluso reescribir la conciencia de toda
una sociedad frente a una postura en contra de

casa se convierte en un punto central de memoria,
y en la mente de cada persona se construye la
representación de las historias al interactuar con
este referente urbano, de manera virtual y real,
lo cual le otorga un significado personal a la
memoria colectiva.
Esta imagen mental de la ciudad les brinda
a las personas una forma de orientarse y
comprender la evolución de su entorno, y no
solo en términos de direcciones, calles o puntos
de referencia, sino también en relación con la
conexión de lugares de la memoria y consigo
mismos como parte de una colectividad, llegando
al punto de ver la transformación del paisaje
como su propia transformación, reconociendo
que ambos son resultados de una construcción
colectiva de identidad.
Memoria Social
La importancia otorgada a la memoria desde la
sociedad permite distinguir las singularidades
desde la pertenencia a una comunidad. En términos
generales, se propone en esta categoría, incorporar
las experiencias individuales a la construcción de
una memoria colectiva, explorando cómo estas se
conectan con una conciencia compartida. En este
contexto, es fundamental comprender cómo estos
elementos se entrelazan para proporcionar una
visión más completa de la memoria social.
A través de las perspectivas abordadas en
esta categoría, se analizan los acontecimientos
que se dieron para la transmisión de memoria
y su relación de poder, estructuras compartidas
de sentido sedimentadas en el tiempo, se
aborda la necesidad de incluir las memorias
consideradas como "marginales". En esencia, se
trata de reconocer la diversidad de experiencias
individuales y cómo contribuyen al tejido más
amplio de la memoria compartida de la sociedad.
De esta manera, la memoria social encuentra
un vínculo con la noción de imaginarios urbanos
(SILVA, 2006), que son matrices simbólicas
capaces de condensar y transmitir visiones del
mundo, esbozar afectos, temores y aspiraciones
colectivas. En este caso, el mito de la “Casa del
Diablo” actuó como dispositivo imaginario que
refleja relaciones de poder territorial, jerarquías
sociales y tensiones propias del relato popular.
En la construcción de la identidad de una ciudad
y en la creación de la memoria colectiva, este
concepto adquiere una importancia significativa
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

La propiedad de los Puyana abarcaba uno de
los territorios más extensos en la meseta, conocida
como "el llano de don David". Gracias a la labor
urbanizadora de la familia, se construyeron gran
parte de los barrios de clase media y alta de
Bucaramanga. Este legado, a su vez, ha moldeado
la narrativa de la ciudad, influyendo en la
distribución del espacio urbano y contribuyendo
a la creación de su identidad colectiva.
En estos procesos, es importante tener en
cuenta que el poder no es simplemente una
posesión, sino más bien una fuerza que se ejerce
y, a su vez, se revela en las interacciones sociales.
Como lo evidencia Foucault (1999):
La relación de dominación tiene tanto de
«relación» como el lugar en la que se ejerce
tiene de no lugar. Por esto precisamente en
cada momento de la historia, se convierte en
un ritual; impone obligaciones y derechos;
constituye
cuidadosos
procedimientos.
Establece marcas, graba recuerdos en las
cosas e incluso en los cuerpos; se hace
contabilizadora de deudas. (p.17)
En consecuencia, se podría argumentar que
tanto la configuración de la ciudad como los
proyectos vinculados, están condicionados por la

las inversiones públicas del capital de la ciudad,
para la persona que realiza los actos, puede ser
una crítica válida, una expresión legítima de su
individualidad. Pero para la conciencia colectiva
refleja un comportamiento que contradice sus
estructuras morales y éticas.
Por esta razón, es crucial mantener la perspectiva
de la memoria social y no dejarse llevar únicamente
por las interpretaciones individuales que puedan
surgir. Cada cambio en el entorno público es
una intersección entre la narrativa colectiva y las
expresiones individuales, y comprender ambas
dimensiones enriquece la comprensión de cómo
evoluciona y se forma la memoria urbana.
Las élites sociales han desempeñado un papel
crucial en la formación de la memoria urbana, y
este fenómeno es evidente en el caso de estudio.
El señor David Puyana, protagonista de la
leyenda, forma parte de la élite bumanguesa, y
su apellido ha dejado una huella perdurable en el
imaginario colectivo de la ciudad, conectándose
con su evolución a lo largo del tiempo. Este caso
ilustra claramente la influencia y el impacto que
el grupo social históricamente conocido en la
ciudad como “los comerciantes” han tenido en la
configuración de la ciudad.

Figura 5. Mapa interactivo en https://cuentalaleyendabucaramanga.wordpress.com/

Fuente: Elaboración propia

95

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

élite local. El poder no se concentra, se ejerce;
y se inscribe en los cuerpos, los territorios y los
discursos. Así, el relegar una narración; que es
evidencia del limitado acceso a tecnología de la
época por parte de un grupo social, la diferencia
de clases, oportunidades; al ámbito de lo marginal
o supersticioso puede interpretarse como una
forma de control simbólico sobre qué se recuerda
y qué se olvida en el proceso de configuración del
espacio urbano.

el proceso de construcción de la memoria, se busca
fomentar una memoria colectiva más representativa
y auténtica, que refleje las numerosas voces y
recuerdos presentes en la comunidad.
En el contexto de empoderar a la sociedad
con respecto a sus procesos de construcción de
memoria urbana, es esencial abrir espacio para la
diversidad y heterogeneidad en los procesos de
cocreación. Esto implica establecer un diálogo
entre las diversas perspectivas y conocimientos
de los ciudadanos, fomentando una apertura a
las diferencias y propiciando la negociación en el
desarrollo de los procesos.
Comprendiendo que estos procesos están en
sintonía con el sentir colectivo, es fundamental
considerar también canales de comunicación
alternativos que fomenten esa interacción. Los
medios de comunicación están experimentando
una transformación hacia una cultura en la cual
los contenidos se comparten, se entrelazan y se
reinterpretan de manera constante. La sociedad
vive interconectada, utiliza la red para compartir.
En la actualidad, resulta difícil imaginar lo
público sin considerar esta función integrada, lo
que resalta Jenkins (2008) “Como hemos visto,
la era de la convergencia mediática hace posibles
los modos de recepción comunal, más que
individualista.” (p. 36).

Memoria Viva
Esta cuarta categoría se enfoca en una metodología
activa que busca la participación por medio de
la cocreación, donde la sociedad se involucra
en el diseño, narración o re-narración, y por lo
tanto en la construcción de la memoria urbana,
se vincula con representaciones y estructuras
colectivas de sentido. La memoria viva emerge
de las interacciones cotidianas, de los relatos
en movimiento y de la apropiación directa que
hacen los sujetos de su historia al compartirla y
reconstruirla colectivamente.
Con el fin de evitar imponer una narrativa o
producto de memoria predefinido, la perspectiva
de "memoria viva" aspira a crear espacios
colaborativos y fomentar la participación
comunitaria en la construcción de su propia
memoria colectiva. El objetivo es promover un
diálogo inclusivo y horizontal entre diversos
actores y grupos de la sociedad, brindando voz,
experiencias y perspectivas a cada uno para que
sean considerados en igualdad de condiciones.
Para conseguir este objetivo, se recurre
a métodos participativos que integran a la
comunidad en todas las fases del proceso,
desde la identificación y recopilación de
recuerdos y testimonios hasta la interpretación
y representación de la memoria en diversos
formatos, que pueden ser recorridos a voluntad
por los participantes, se cuenta con talleres,
plataformas digitales, entrevistas, vídeos, entre
otras. La premisa es que la memoria urbana
sea apropiada y desarrollada por la comunidad,
promoviendo así un sentido de pertenencia y
empoderamiento entre sus miembros.
De esta manera, se impulsa una visión más
democrática y contextualizada de la memoria
urbana, con el fin de reconocer la diversidad de
experiencias y perspectivas que dan forma a la
historia de un lugar. Al involucrar a la sociedad en

Figura 6. Mapeando historias para la reconstrucción
de la memoria colectiva

Fuente: Elaboración propia

Es crucial destacar la relevancia de la
participación del público, no solo en la
transmisión, sino también en la creación de
contenidos. Además, es necesario explorar
nuevas formas de narrar historias a través de
diversas plataformas. Considerando la naturaleza
participativa, se debe incorporar también la
96

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

expansión del relato. Las narrativas transmedia
emergen como la herramienta capaz de brindar
esta alternativa a la sociedad, tal como es
expuesto por Beltrán-Arizmendi (2020), “En la
actualidad, la descripción más generalizada de lo
que se considera un relato transmedia, es aquella
donde se encuentran presentes las características
de expansión del relato y la participación de
audiencias”. Siendo precisamente la capacidad
de la comunidad de expandir el relato, lo que
enriquece el proceso.
Enriquecer la experiencia narrativa resalta la
profundidad y complejidad del contenido, a su
vez, permite abordarla desde todas las categorías
posibles. Esto se realiza con la intención de que
converjan en una secuencia narrativa no lineal,
es decir, abierta a fin de permitir que sea el
público quien defina su propio recorrido a través
de sus recuerdos.
Desde el origen de la especie humana, la
capacidad de compartir experiencias, valores
y conocimientos ha sido desarrollada a través
de diversos canales: relatos orales, pinturas,
imágenes, escritura, y ahora, la red y espacios
virtuales. La perspectiva de "memoria viva"
busca activamente la participación de la sociedad
en estos procesos de construcción colectiva,
promoviendo la colaboración y la cocreación
con la comunidad. Al trabajar de manera abierta,
se logra tejer una memoria común que acoge las
múltiples perspectivas y voces que moldean la
historia del territorio.
Estos esfuerzos no solo facilitan la conexión con
la identidad, sino que también fortalecen los lazos
comunitarios, creando un sentido de pertenencia más
arraigado en los lugares que habitamos. Al apreciar
y fomentar la habilidad para contar historias, se
garantiza que las experiencias compartidas perduren,
contribuyendo así a enriquecer el relacionamiento
con los entornos urbanos.

En este contexto, no solo se revelan los
resultados finales, sino que se mantiene la
flexibilidad y la apertura de los canales de
comunicación para continuar los procesos
de reconstrucción de la memoria urbana. La
accesibilidad y apertura garantizan que cualquier
individuo pueda explorar la información de
manera autónoma y participar en su construcción,
incluso de forma asincrónica. Este acceso
libre, junto con la navegabilidad e interacción,
genera una amplia y enriquecida diversidad de
resultados, gracias a las oportunidades ofrecidas
por un enfoque de cocreación transmedial.
Con la estrategia de crear un vínculo emocional
entre la memoria de la ciudad y la comunidad,
mediante la integración de las cuatro categorías:
memoria cultural, memoria material, memoria
social y memoria viva, se ha desencadenado una
serie de emociones como sorpresa, admiración,
nostalgia, asombro y alegría. Este enfoque ha
consolidado en los participantes un sentido
arraigado hacia los procesos de apropiación de
esta memoria colectiva.
El descubrimiento clave en la fase final,
fue que esta conexión emocional resultó ser el
elemento esencial para establecer una relación
activa y significativa con la estrategia propuesta.
La estrategia implementada en el proceso de
diseño ha asegurado que los resultados obtenidos
reflejen genuinamente las opiniones, perspectivas
y experiencias de los individuos al interior
de la comunidad que está siendo estudiada.
Este logro valida no solo la efectividad del
proceso de cocreación transmedial y el diálogo
intergeneracional, sino también la importancia de
considerar e incorporar activamente a la comunidad
en todas las etapas del diseño y la creación.
Además, la flexibilidad de la estructura permite
contemplar la posibilidad de incorporar nuevos
nodos urbanos, lo cual podría contribuir a activar
la memoria urbana de la ciudad de Bucaramanga.
Por otro lado, se observa que la propuesta tiene el
potencial de ser replicada en otros nodos urbanos
identificados por su carácter histórico para la
reconstrucción colectiva de la memoria, como
también en otros centros urbanos, siempre y
cuando se adapte cuidadosamente a las dinámicas
y procesos internos de cada comunidad. C

Conclusiones
La interacción entre grupos, dentro de una misma
población, en los procesos de cocreación se ve
fortalecida por el diálogo intergeneracional, lo
cual es esencial para desarrollar colectivamente
productos adaptados a las particularidades de
la comunidad. Esto conduce a la creación de
elementos auténticos que otorgan voz tanto al
público como a los distintos agentes culturales,
de manera dinámica y abierta.
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CONTEXTO

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CONTEXTO

Efectos de la distribución del servicio de educación en
zonas rurales. El caso de las Unidades Educativas del
Milenio en Cuenca, Ecuador
Effects of distributing education services in rural areas. The case of the
Millennium Educational Units in Cuenca, Ecuador
Recibido: abril 2024
Aceptado: junio 2025

Ruth Estefanía Chuiza-Inca1
Mónica González Llanos2

Resumen

Abstract

El objetivo de la investigación es determinar
los efectos provocados por la construcción de
las Unidades Educativas del Milenio (UEM) en
las dinámicas de movilidad y accesibilidad de la
población y los usos de suelo. La investigación
se ejecutó a través de casos de estudio con una
metodología mixta de tipo descriptiva. Para
determinar los efectos en movilidad se aplicó
una encuesta semiestructurada a los usuarios,
mientras que, los cambios en los usos de
suelo se analizaron con el apoyo de Sistemas
de Información Geográfica (SIG) mediante
clasificación supervisada.
Los principales resultados en términos de
movilidad muestran que, si bien el Ministerio
de Educación (MINEDU) definió un área de
cobertura, los usuarios provienen tanto de
sectores contemplados dentro de dicha área como
de zonas externas. En cuanto a la accesibilidad,
tomando como referencia el uso del transporte
público, se observa que más del 78 % de los
usuarios de los centros educativos se movilizan
mediante este medio. Finalmente, los cambios en
los usos de suelo relacionados con la cobertura no
superan el 20 %, y los usos de suelo urbanos no
presentan variaciones significativas.

The objective of the research is to determine
the effects caused by the construction of the
Millennium Educational Units (EMUs) on
the dynamics of mobility and accessibility of
the population and land use. The research was
carried out through case studies with a mixed
methodology. To determine the effects on mobility,
a semi-structured survey was applied to users,
while changes in land use were analyzed with the
support of Geographic Information Systems (GIS)
through supervised classification.
The main findings in terms of mobility
show that, although the Ministry of Education
(MINEDU) defined a coverage area, users
come from both within and beyond the planned
sectors. Regarding accessibility, and taking
public transportation as a reference, more than
78% of users at the educational centers commute
using this means of transport. Finally, changes
in land use related to the coverage area do not
exceed 20%, and urban land uses do not show
significant variations.

1

Nacionalidad: ecuatoriana; adscripción institucional: Gestor editorial de revistas científicas (Vicerrectorado de Investigación; grado
académico) Universidad de Cuenca, Ecuador: Magister en Ordenación del Territorio, por la Universidad de Cuenca, Ecuador; email:
estefania.chuizai@ucuenca.edu.ec: https://orcid.org/0000-0001-5485-4712
2
Nacionalidad: ecuatoriana; adscripción institucional: Universidad de Cuenca; Magister en Ordenación del Territorio, por la Universidad
de Cuenca, Ecuador; email: monica.gonzalez@ucuenca.edu.ec https://orcid.org/0000-0002-1031-2150

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CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

clasificación supervisada; equipamientos
educativos; movilidad y accesibilidad; unidades
educativas del milenio; usos de suelo

supervised classification; educational facilities;
mobility and accessibility; millennium
educational units; land uses

1. Introducción

impacto positivo en matemáticas en el año 2016,
sin embargo, para el año 2015 no hubo impacto
en logros académicos o matrícula.

1.1. Relación entre la construcción de
infraestructura y el servicio de educación

1.2. Efectos territoriales por la implementación
de equipamientos de servicio público

Alrededor del mundo, se han generado varios
programas de construcción de equipamientos de
educación. Mozambique, Sierra leona, Pakistán,
Afganistán son algunos ejemplos, en los cuales
los resultados fueron positivos en términos de
logros académicos (Ponce y Drouet 2017). En
Mozambique la construcción de escuelas en
las zonas rurales incremento un 13% la tasa
de matrícula (Handa, 2002). En Sierra Leona,
produjo un impacto positivo en las mujeres
que accedieron al programa, y como principal
resultado hubo una notable reducción en los
índices de maltrato (Mocan y Cannonier, 2012).
Entre los años 1973 – 1978, se implementó
un programa de construcción masiva de escuelas
primarias en Indonesia (Más de 61000 escuelas
fueron construidas, un promedio de dos escuelas
por cada 1000 niños de edad entre 5 a 14 años),
de acuerdo con (Duflo, 2001) este programa
incrementó los logros educativos del país en
las siguientes áreas: aumento del 0.25 al 0.40
de retorno a la educación de los niños que
abandonaron sus estudios, la probabilidad de
que un niño que asistió a las escuelas construidas
concluya todo el programa de primaria subió
al 12% y, los usuarios que fueron beneficiados
por esta política tuvieron accesos a mejores
salarios en su edad adulta. Según la autora, la
implementación de este programa fue efectivo y
se incrementó el capital humano para el país.
Ponce y Drouet (2017) realizaron una
evaluación del impacto del programa de las UEM
en Ecuador, en función de la matrícula y los
logros académicos. Para la matrícula se analizó la
información del número de estudiantes al inicio y
fin del año lectivo, mientras que para los logros
académicos se trabajó con los resultados de la
prueba SER de los años 2008, 2014 y 2016, este
estudio arrojo los siguientes resultaos: existió un

Cada una de las actividades ejecutadas en el
territorio como resultado de la aplicación de las
políticas públicas a través de planes, programas
o proyectos generan efectos territoriales al
corto, mediano o largo plazo. Según (SandovalLuna e Ibarra-Alonso 2019) en algunos casos
la construcción de grandes proyectos en el
territorio, no toma en cuenta a su población y las
afecciones que este puede generar en su entorno.
Villanueba (2010) plantea que para poder analizar
la accesibilidad a los equipamientos educativos es
necesario estudiar su localización, distribución y
la eficiencia con la que prestan el servicio para
el que están destinados, además, al tratarse de
equipamientos que conllevan inversión pública,
es necesario que atiendan a la mayor cantidad de
población, adaptándose a sus necesidades.
Los equipamientos de educación pueden
ser utilizados para impulsar el desarrollo de
determinadas áreas, como parte integral de
procesos de renovación urbana, mejoramiento
integral de barrios o para la consolidación de
nuevas centralidades en las periferias urbanas
(Nieto Masot y Márquez Segovia, 2018)
El enfoque en los efectos generados por
los equipamientos en el territorio, Sabatini y
Arenas (2000) mencionan que la reconfiguración
del espacio mediante la implementación de
equipamientos, suele impactar negativamente en
su entorno, si no se genera a partir de procesos
participativos entre los usuarios, pues provoca la
ruptura de las dinámicas locales, los vínculos, la
organización comunitaria, la respuesta que pueden
dar sus usuarios a los problemas existentes,
dando como resultado la pérdida de identidad y
la relación de pertenencia con su territorio. Este
desarraigo se ve reflejado en el grado de cuidado

100

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

y participación de los habitantes en todos los
procesos de la implementación del proyecto.
“En este sentido, la conformación de un sistema
de equipamientos educativos puede garantizar
el equilibrio entre las escalas de cobertura,
el tamaño y la localización de los edificios
escolares y, adicionalmente, aportar otros
servicios, más allá de la enseñanza propiamente
dicha, como contribución al mejoramiento de
la calidad de vida de las comunidades vecinas”
(Franco Calderón 2009)
Los equipamientos tienen la capacidad de
generar sentido de pertenencia de sus habitantes,
formar y consolidar las relaciones sociales e
impulsan el desarrollo local sostenible de un
territorio. (Escribano Pizarro, 2010; SandovalLuna e Ibarra-Alonso, 2019; Maceda Rubio y
González Rodríguez, 2010). La calidad de los
espacios educativos, sin importar su tipo, tienden
a incrementar el grado de cultura de la sociedad
a la que sirven, sin embargo, si se separa de su
entorno (urbano o rural), es entendida como la
incapacidad de este servicio para consolidarse en
su área inmediata. Es así, que un equipamiento
educativo puede aportar no solo al proceso de
educación sino también a la construcción de la
calidad de vida.
La construcción de las edificaciones escolares
dentro de un sistema integrado de educación, no
conlleva solo la construcción de una infraestructura,
pues, su implementación requiere “definir el
ordenamiento de los servicios adicionales, adoptar
estándares urbanísticos y proveer indicadores
que permitan programar las edificaciones e
implantaciones para atender las necesidades de los
sectores” (Dávila 2005). La ejecución de modelos
educativos debe tener la capacidad de cohesionarse
con todos los componentes del sistema territorial,
para alcanzar los objetivos deseados y su
consolidación en el territorio.
La creación de equipamientos asegura los
siguientes resultados: consolidación del territorio,
cualificación de espacios colectivos, participación
de varios actores (Dávila, 2005) la ampliación de
la oferta educativa y la consolidación de Plan
de Ordenamiento Territorial (POT). Este autor
ha definido que los equipamientos colectivos
tienen la capacidad de materializar las estructuras
sociales en el territorio, sin embargo, la
construcción simultánea de edificios, no significa
una articulación entre ellos, sus usuarios o su
entorno inmediato.

Escribano Pizarro (2010) afirma que la
implementación de equipamientos, tiene la
capacidad de evolucionar un territorio, sin
embargo, plantea algunos problemas por la
implementación de esas infraestructuras en zonas
rurales por la baja demanda del servicio lo que
genera la dispersión de los equipamientos, dando
como resultado poca conectividad entre ellos.
Además de estos problemas generales, hay otros
particulares como la falta de coordinación entre
las entidades encargadas, reducida cobertura,
escasez de personal, mala calidad de servicio, y
la falta de apoyo de la sociedad para mantener el
equipamiento en buen estado.
Por su parte, Bachiller Martínez y Molina de
la Torre (2014) precisan como uno de los roles
principales de los equipamientos el organizar el
territorio y potenciar el desarrollo de su área de
influencia, pues al localizarlos se debe tener una
visión de futuro buscando la equidad y vertebración
del territorio. Una deficiente distribución de los
sistemas educativos en las zonas rurales puede ser
el detonante para el abandono del campo en busca
de mejores oportunidades. La localización de los
equipamientos no puede estar sujeto únicamente
al modelo territorial planificado, además, debe
tener la capacidad de adaptarse a los cambios
constantes de la sociedad y su entorno.
1.3. Efectos de los equipamientos educativos en
movilidad y accesibilidad
La distribución de los servicios educativos en el
territorio tiene como principal objetivo buscar la
equidad en términos de accesibilidad y calidad
para todos los usuarios, independientemente de
su lugar de residencia y alcanzar el uso eficiente
de los recursos. Buzai y Baxendale (2008)
concuerdan en que la localización de los servicios
es fundamental, pues ayuda a que el estado se
aproxime a la población, generando equilibrio
entre la oferta y la demanda. Adicionalmente,
Garrocho (2006) coincide con el hecho de que los
equipamientos de educación deben localizarse
buscando la justicia territorial, social y el
desarrollo regional.
Los equipamientos son elementos de equilibrio
territorial en los que la población demanda igualdad
de acceso, utilización y disfrute. Al centrar el
estudio en los equipamientos relacionados con
los servicios de educación, Dávila (2005) indica
que la ejecución de sistemas articulados de
101

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

educación puede generar efectos directamente
en el sistema de movilidad, la infraestructura
(vías) y redes de transporte que facilitan la
interrelación entre la población y el servicio pues,
la distancia y accesibilidad al equipamiento es un
factor determinante. “El equipamiento escolar no
es un edificio colocado adecuadamente (o no) en
el territorio, es un sistema que se especializa para
poder incidir sobre la estructura urbana”.
Salom, J. y Albertos (2000) definen como
posibles efectos los siguientes: la aparición
de externalidades en relación a la decisión de
localización de equipamientos, incremento o
disminución de la movilidad y cambios en las
jerarquías urbanas en sus núcleos de población.
Una localización deficiente de un equipamiento
provocará el incremento en el tiempo para
acceder a los centros educativos lo que disminuye
el interés de la población por este servicio.
De acuerdo con Villanueba (2010) la
accesibilidad debe entenderse como la distancia
entre la oferta (equipamiento) y la demanda
(usuarios del servicio) de acuerdo con este autor,
los equipamientos generarán efectos en términos
de distancia recorrida, egresos monetarios y
puede ser medido en función del sistema de
transporte público, pues tiene una influencia en
el acceso a los centros que prestan el servicio y las
deficiencias en el mismo, generan obstáculos en
el acceso, en caso de sobrepasar la distancia y el
costo promedio, se provocan claras desigualdades
sociales limitando el uso del servicio. (Garnica
Berrocal, 2012)

del suelo, aumentó en los pagos de tasas prediales,
provocando parcelación y venta excesiva, para
finalmente, generar un choque cultural entre los
nuevos y antiguos habitantes. Adicionalmente,
Calvo et al. (2001) determina que algunos de los
impactos de la localización de los equipamientos
pueden ser: incremento en la concentración
de actividades económicas, favorecer a la
descentralización, cambio en las características
individuales de cada territorio.
Es indispensable que en la localización de los
equipamientos participe la población que será
afectada pues son los gestores de las actividades
que se desarrollan en el territorio, esto asegurara
que el servicio responda a la demanda y
necesidades de la población y no a decisiones
políticas o técnicas únicamente, sin embargo, la
localización de equipamientos no debe centrarse
solo en la demanda que va a atender este
servicio (Calvo et al., 2001; Franco Calderón,
2009) además, debe tener especial énfasis en las
actividades sociales, económicas y funcionales
del área en la que se va a emplazar y adaptarse
al conjunto de planificación para garantizar su
correcto funcionamiento. Es así, que el impacto
económico (relacionado con las actividades que
realiza la población en el territorio) también
debe ser considerado al momento de definir la
localización, pues estas infraestructuras generarán
focos de atracción y actividades entre los usuarios
y los residentes del sector.
La responsabilidad de los gobiernos
por mejorar la oferta educativa, impulsa la
creación de diferentes planes, programas o
proyectos que aseguren el acceso a este derecho
constitucional. En Ecuador, con el objetivo de
brindar educación de calidad y calidez, mejorar
la escolaridad, el acceso y la cobertura, se ejecutó
la intervención en infraestructura denominado
Unidades Educativas del Milenio (UEM), que
contemplo la construcción y repotencialización
de equipamientos educativos. Si bien es cierto,
se plantearon una serie de objetivos y criterios
para determinar la localización de estas
infraestructuras, al momento de su implantación,
no se consideró los efectos que la construcción de
estos equipamientos tendría en los componentes
del sistema territorial, específicamente en el
cambio de usos de suelo complementarios con
este servicio, y la alteración en las dinámicas de
la población permanente en el área de influencia
de las UEM y de sus usuarios.

1.4. Efectos en el uso de suelo
Una correcta distribución de servicios a través
de la dotación de equipamientos, significara
una distribución equitativa de oportunidades
para la población. Los proyectos de gran escala
modifican la morfología urbana debido a los
cambios de uso del suelo por la gran necesidad de
espacio que estos requieren. (Pérez-López, 2019)
Sabatini y Arenas (2000) y Franco y
Zabala (2012), expresan que la ejecución de
megaproyectos genera los siguientes impactos
territoriales: Diversificación socioeconómica
por el incremento de las actividades,
disminución de la actividad agropecuaria,
incremento de actividades de servicio (estas
últimas están directamente relacionadas con el
cambio en el uso de suelo), incremento en el valor
102

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

los impactos en movilidad. Por otra parte, el
análisis de los efectos en los usos de suelo, se
ejecutó con herramientas cuantitativas, mediante
el procesamiento de información georreferenciada
a través de una clasificación supervisada de
imágenes satelitales para comparar dos espacios
temporales distintos.

Con estos antecedentes, el objetivo principal
de esta investigación es Analizar los efectos
territoriales generados por las UEM en el Cantón
Cuenca, en lo relacionado a los usos de suelo y
las dinámicas de movilidad y accesibilidad de la
población.
2. Materiales y métodos

2.1. Delimitación del área de estudio

La investigación se ejecutó a través de estudios
de caso, que permite aprender la realidad de una
situación específica, detallar un perfil, generar
teorías, analizar procesos de cambio y estudiar
diferentes fenómenos (Villarreal Larrinaga y
Landeta Rodríguez, 2010). La metodología
empleada es mixta de tipo descriptiva pues
combina herramientas de recolección de datos
cualitativas y cuantitativas. Como herramienta
cualitativa se aplicó una encuesta semiestructurada
a los usuarios de los equipamientos para lo cual,
las interrogantes estuvieron orientadas a definir

De acuerdo con la información publicada por el
MINEDU, hasta diciembre de 2021 en el Cantón
Cuenca se construyeron 6 Unidades Educativas
del Milenio, de ellas, cuatro están localizadas en
las parroquias urbanas San Sebastián, El Vecino,
Monay y Yanuncay y dos en las parroquias rurales
Quingeo y Victoria del Portete (Figura 1). El
número total de estudiantes de los seis centros de
educación es de 10.857 alumnos y 485 docentes,
personal administrativo y de salud (Ministerio de
educación, n.d.-a).

Figura 1. Mapa de distribución de las UEM en el cantón Cuenca

Fuente: Mapa elaborado a partir de los datos del MINEDU, 2021

103

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

De las 6 Unidades Educativas del Milenio
existentes en el Cantón, se escogieron dos en las
que se realizó el levantamiento de información.
Los criterios para determinar los casos fueron:
1. Las instituciones que se acercan más
al 100% de la capacidad de estudiantes
planificada por el MINEDU. El porcentaje de uso
fue calculado con la información proporciona en
el Censo Nacional de Instituciones educativas,
con los datos del periodo académico inicio 2020
– 2021.
2. Mayor cobertura territorial del
equipamiento educativo, en función de los
distritos y circuitos3 de planificación a los que
sirven los centros educativos (mayor superficie
territorial en hectáreas).
En la Tabla 1 se presentan los datos de todas
las UEM del cantón Cuenca. De acuerdo con los
criterios, las instituciones seleccionadas fueron la
UEM de Sayausí y Victoria del Portete.

que abarca una extensión total de 27,797.27
ha. Para el año 2020 se proyectó una población
de 10,573 moradores, las personas en edad
escolar representan el 33.81%. El territorio
se encuentra conformado por asentamientos
humanos de tipo nuclear y disperso. Sobre
los usos de suelo, predomina el uso de
conservación y protección con un 68.04%,
seguido de suelo improductivo con 14.26 % y
pastoreo ocasional con 7.16%, en la cabecera
urbano parroquial predomina el uso vivienda
acompañada por los servicios. (Gobierno
parroquial de Sayausí, 2020a)
Por su parte Victoria del Portete abarca una
total de 19541.74 ha, de las cuales el 84% son
suelos con características aptas para el pastoreo
de animales y cultivo. El principal uso de suelo es
el pastizal cultivado, seguido por cultivos de ciclo
costo, de la misma manera que el caso anterior,
en la cabecera urbano parroquial predomina el
uso vivienda acompañado por los servicios y
comercio de aprovisionamiento a la vivienda.
Para el año 2020, se estimó que la población
total era de 6.616 habitantes, de ellos el 23,25%
están en la categoría de edad escolar. (Gobierno
Autónomo Descentralizado de Victorial del
Portete, 2019)

2.2. Condiciones físicas y demográficas de la
zona de estudio
De acuerdo con el Plan de Desarrollo y
Ordenamiento Territorial (PDOT) de Sayausí,
la parroquia está dividida en 41 localidades

Tabla 1. Unidades Educativas del milenio seleccionadas como casos de estudio

Fuente: Elaborada a partir de los datos del Censo Nacional de Instituciones educativas

3

Los distritos son la unidad básica de planificación y prestación de servicios públicos. Coincide con el cantón o unión de cantones, y
articula las políticas de desarrollo del territorio. En esta unidad se coordinará la provisión de servicios para el ejercicio de derechos y
garantías ciudadanas. Su promedio de población es de 90.000 habitantes y los circuitos son unidades locales que se conforman por el
conjunto de establecimientos dedicados a la prestación de servicios públicos en un territorio determinado dentro de un distrito, articulados
entre sí a través de los servicios que ofertan. Su promedio de población es de 11.000 habitantes. (Secretaria Nacional de Planificación y
Desarrollo, 2012, p.7)

104

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

2.3. Definición de la muestra y aplicación de la
encuesta de movilidad

costo de movilización y los sectores de origen de
los usuarios, se consideró pertinente un conteo
vehicular en el acceso a las UEM al inicio y fin de
una jornada escolar, las variables de la encuesta
se representan a través de un SIG.
Finalmente, los datos obtenidos se contrastan
con la teoría de 6 MWT (six-minute walk test)
en la que se establece que niños y niñas en
condiciones óptimas de salud, pueden caminar
una distancia entre 91 a 98 m/ min. (Kasović et
al., 2021)

Una vez que se escogieron los casos de estudio, se
definió la muestra para ello el universo corresponde a
la suma del total de estudiantes, docentes y personal
administrativo de las instituciones seleccionadas. El
número de usuarios es de 3.507 personas, el nivel de
confianza es del 95%, y el margen de error del 5%,
dando como resultado 347 encuestas. Estas cifras
permiten una calidad de datos óptima con respecto
al estudio que se va a realizar.
Sobre la edad de los encuestados especialmente
de los estudiantes, Carilla Belenguer (2015)
menciona que los niños tienden a trasladarse de
manera independiente hasta los establecimientos
educativos a partir del 6to grado de primaria,
aunque generalmente se movilizan acompañados
de amigos/as. En el caso ecuatoriano, el 6to grado
de educación, está clasificado dentro del nivel de
educación básica media “que corresponde al 5º, 6º
y 7º grado de Educación General Básica (EGB) y
preferentemente se ofrece a los estudiantes de 9 a
11 años de edad” (Ministerio de educación, n.d.).
Sobre las destrezas básicas, en Ecuador de acuerdo
con el currículo priorizado para la EGB a partir del
segundo año los estudiantes pueden “medir, estimar
y comparar longitudes de objetos del entorno,
contrastándolas con patrones de medidas no
convencionales” y “realizar conversiones usuales
entre años, meses, semanas, días, horas, minutos y
segundos en situaciones significativas” (Ministerio
de Educación, 2021) estas destrezas elementales
se desarrollan en el programa escolar hasta el
4to de básica. Por lo expuesto anteriormente, la
encuesta se aplica a los estudiantes a partir del 5º
grado de educación básica (9 años) hasta el 3ro de
bachillerato, el número de encuesta fue dividido de
forma equitativa en cada nivel.
Otro aspecto a considerar, es la alteración en
el sistema educativo producto de la emergencia
global generada por la pandemia, al respecto,
el MINEDU decidió retornar a las clases de
manera presencial y progresiva a partir del 22 de
noviembre de 2021, por tal motivo, la encuesta
se aplicó en febrero de 2022. Esta se estructuró
por las siguientes variables: modo de transporte,
rutas de transporte público (buses), tiempo y

3. Metodología para determinar los efectos de
las UEM en los usos de suelo
El análisis de los efectos en los usos de suelo
se dividió en dos, primero, los efectos sobre los
usos de suelo rurales en su área de influencia y
se complementó el análisis con los usos de suelo
urbanos en las zonas próximas al equipamiento.
3.1 Usos de suelo rural
Para poder establecer la metodología, fue
necesario delimitar un área de influencia en
torno a estos equipamientos. De acuerdo con
lo establecido por el (Ministerio de Educación,
2012), el área de influencia de un establecimiento
educativo varía de acuerdo a su ubicación, es así
que, para las zonas urbanas será de 500m mientras
que para las zonas rurales será de 1000m. Por
otro lado, el GAD Municipal de Cuenca (2015)
en la normativa de equipamientos de salud y
educación, define que el área de influencia para
las UEM que se encuentran en el área urbana será
de nivel sectorial4, mientras que para aquellas de
jerarquía parroquial (rural) el área de influencia
será un radio de 1.000m. De acuerdo con las
áreas de influencia presentada anteriormente, se
define como área de estudio un radio de 1.000m,
tomando como eje el centro del equipamiento.
Con el apoyo de imágenes satelitales de alta
definición, se determinó la pérdida o incremento
de los usos de suelo en su área de influencia. El
análisis se realizó mediante una clasificación
supervisada a través de un SIG. Las variables
fueron definidas después de una visita al área
de estudio para definir los usos de suelo de

4

Se entiende por nivel sectorial al área en que el equipamiento ejercerá su influencia. El radio adoptado considera el factor de movilidad
desde y hacia cada equipamiento. (GAD Municipal de Cuenca, 2015, p. 42)

105

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

acuerdo con las características de cada sector,
y posteriormente una validación en campo
mediante observación directa.
La clasificación supervisada, trabaja en
función a un conjunto de firmas (muestras)
de entrenamiento que permiten tipificar cada
elemento de una imagen y agruparlo en una
categoría (Rees, 1999). La aplicación de una
clasificación supervisada trabaja como una
búsqueda automática de grupos de valores
homogéneos dentro de las imágenes (Arango,
Branch, y Botero 2005; García et al. 1998),
Sobre la precisión de la clasificación supervisada,
autores como Willington, Nolasco, y Bocco
(2013) y Vargas-Sanabria y Campos-Vargas
(2018) determinan que es el método más preciso,
sin embargo depende de la capacidad del
algoritmo para discriminar cada categoría, por
ello, se tomaron alrededor de 10 muestras para
cada uso de suelo, con el fin de asegurar una
correcta lectura del territorio.
En los dos casos se trabaja con imágenes
Landsat 8 (30 m/pixel) del año 2015 y 2021
(geocodificados con proyección UTM, esferoide
y datum WGS 1984, 17 Zona Sur) del sitio
web USGS Earth Explorer, a pesar de que las
imágenes seleccionadas presentaron índice de
nubosidad superiores al 40%, esto no afectó
en la visualización de las áreas requeridas.
Considerando que los centros educativos fueron
inaugurados en los años 2016 y 2017, con ayuda
de las imágenes históricas de Google earth se
puede visualizar que a partir del año 2015 se
inicia su proceso de construcción, siendo este otro
de los criterios para la selección de las imágenes.
Con la ayuda de la herramienta Image analysis
de ArcGis, se ejecuta la clasificación supervisada,
se calcula las áreas de cada uso de suelo y el
porcentaje de incremento o disminución.

de uso de suelo (vivienda, comercio o servicio),
tipo de comercio o servicio, se construyó antes o
después de la UEM y si inició el funcionamiento
antes o después de la construcción de la UEM.
4. Resultados
4.1. Efectos de las UEM en la movilidad y
accesibilidad
De los datos obtenidos en campo, se pueden
evidenciar los siguientes efectos en movilidad.
El 39,11% de los usuarios acceden al servicio
mediante transporte público, 30,45% caminando,
y en vehículo propio el 17.59%, estos modos de
transporte se repiten de forma individual en cada
una de las unidades educativas, en diferentes
porcentajes. En la tabla 2 se presentan todos los
datos de la encuesta de movilidad.
Sobre el tiempo de movilidad, los usuarios
declaran que, para llegar desde su hogar hasta
la institución, en los dos centros educativos,
más del 75% realizan viajes menores a 30
minutos. En Victoria del Portete el 20.90%
de los usuarios deben realizar viajes de 5.01 a
10 minutos o mayores a 30, mientras que solo
el 8,96% se moviliza en un tiempo menor a 5
minutos, de este porcentaje la mayor cantidad
de usuarios se movilizan caminando o en
vehículos propios. (Tabla 2, ver sig. pág.)
En la parroquia Sayausí, a diferencia de la
Victoria del Portete, el menor porcentaje corresponde
a los usuarios que se movilizan más de 30 minutos
lo que representa un factor positivo, sin embargo,
la población mayormente debe realizar viajes entre
20 a 30 minutos para acceder a la institución, de
este porcentaje, los modos de transporte más usados
nuevamente son, caminando, vehículo propio y
transporte público (bus).

3.2 Usos de suelo urbanos
Para establecer el cambio de los usos de suelo
urbanos provocados por la construcción de
las UEM, se estableció un área de influencia,
de acuerdo con Urgiles y Vivar (2021), los
equipamientos educativos cuentan con usos
complementarios en las inmediaciones en su
misma manzana o en un radio entre 100 a 200
m. La recolección de información se realizó
mediante una encuesta de usos de suelo en la que
se registra la siguiente información: categoría
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 2. Datos de movilidad de los usuarios de las UEM

Fuente: (No especificada)

107

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

La Tabla 3 presenta las distancias aproximadas que
recorren los estudiantes que declararon acceder
a sus centros educativos a pie. Esta estimación
se basa en la teoría propuesta por Kasović et al.
(2021) antes citada. En el caso de Sayausí (SY), la
distribución de estudiantes por rangos de distancia
recorrida varía entre 10 y 16 personas. Por su
parte, en Victoria del Portete (VP), 20 estudiantes
caminan entre 5 y 30 minutos para llegar a su
centro educativo, mientras que 12 deben recorrer
trayectos que superan los 30 minutos.

En la información recolectada, hay al menos
4 modos de transporte que requieren pago, esto
son: transporte público (bus), taxi, camioneta y
buseta, este último no es usado para transportarse
a la UEM de Portete. En la parroquia Sayausí el
78,50% de usuarios llega al centro educativo en
bus, el 5,61% en taxi, el 9,35% en camioneta y
únicamente el 6,54% en busetas, el pago de este
servicio varía desde $25 hasta $50 por mes y la
mayoría de los usuarios provienen de un sector
denominado El Tejar (área urbana de Cuenca).
Para los usuarios que se movilizan en bus, el gasto
mínimo es de 0,12 ctvs. y el máximo de $1 por
día, este costo implica realizar transbordo, pues la
tarifa mínima para los estudiantes es de 0,15 ctvs.
En taxi el pago mínimo es de $1 y el máximo de
$4, finalmente, la movilidad en camionetas de
alquiler varía desde 0,25 ctvs. hasta $1,25.
Como se puede ver en la Figura 2a (b), la
cobertura de transporte público urbano de Sayausí
brinda servicio a 8 de las 11 comunidades desde las
cuales se movilizan los usuarios encuestados, sin
embargo, existe un déficit de transporte público en
sectores rurales lejanos lo cual impide la movilidad
de los niños a los equipamientos (Gobierno
parroquial de Sayausí, 2020). Los estudiantes de
las comunidades lejanas se movilizan a través de
las rutas interprovinciales existentes.

Tabla 3. Distancias que deben caminar los estudiantes
para acceder a los diferentes centros

Fuente: (No especificada)

Figura 2. Localización de los
usuarios de la UEM de Sayausí y
cobertura del transporte público
Fuente: Elaborada con
la información de las
encuestas de movilidad
(Ver el segundo mapa de la
Figura 2 en la sig. pág.)

108

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 2. Localización de los usuarios de la UEM de Sayausí y cobertura del transporte público

Fuente: Elaborada con la información de las encuestas de movilidad

cantón Cuenca, comunidades y localidades, de
este modo, la figura 2(a) muestra las parroquias
desde donde se movilizan los usuarios hasta
la UEM de Sayausí, siendo el porcentaje más
altos aquellos que habitan en el área urbana de
Cuenca con el 19,03%, este porcentaje es mayor
con respecto a la población que se moviliza
fuera del límite parroquial de Sayausí. También
se generan movimientos desde las parroquias
de Chiquintad, San Joaquín, Baños y Turi en
menores porcentajes. La figura 2(b) representa los
movimientos que realiza la población originaria
de la parroquia Sayausí hasta el centro educativo,
la comunidad de Bellavista alberga a la mayor
cantidad de usuarios con el 24,70%, en segundo
lugar, está el centro parroquial con el 15,79%, a
partir de ahí los porcentajes son inferiores al 5%.
En el caso de la UEM de Victoria del Portete
el 83.58% de sus usuarios provienen de las
comunidades de la parroquia, y únicamente
el 3,73% llegan desde Cuenca, el 1,49% de

En el sector de Victoria del Portete, el uso de
transporte pagado se reduce a 3 modos: bus, taxi
y camionetas. El pago del bus va desde 0,25 ctvs.
a 2 dólares por día, a diferencia del caso anterior,
las personas que usan bus en algunos casos deben
realizar hasta 3 transbordos para llegar a su
destino, esto influye directamente en el costo y
tiempo de movilidad. El valor de uso de taxi es de
5 dólares y el costo de la movilidad en camioneta
va desde 0,50 ctvs. hasta 10 dólares por día. En
la figura 3b, se muestra la cobertura de transporte
de acuerdo con el PDOT parroquial, en ella se
evidencia que cerca del 50% de comunidades de
donde se movilizan lo usuarios, están fuera del
área de cobertura.
Es necesario conocer la distribución espacial
de los usuarios, para ello, con la información
levantada en la encuesta y con la cartografía
proporcionada por los Gobiernos Autónomos
Descentralizados (GAD) parroquiales, se localizó
los usuarios a nivel de parroquias rurales del
109

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CONTEXTO

Baños, de Turi y Cañar el 0,75%, de Cumbe
el 2,99% y Tarqui 0,75% estas dos últimas
parroquias también están incluidas en el distrito
de planificación al que sirve la institución. En
este caso a diferencia del anterior, aunque el

porcentaje de usuario que provienen de otros
sectores es menor, las distancias del origen
declarado están más alejadas a la institución, esto
se evidencia por la movilidad que se genera desde
otra provincia, por parte un docente.

Figura 3. Localización de los usuarios de la UEM de Victoria del Portete

Fuente: Elaboración propia, con la información de las encuestas de movilidad (febrero 2022)

110

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

4.2 Efectos de las UEM en los usos de suelo

Como se puede observar en la Figura 4, en
el área de estudio de Sayausí, se puede observar
una clara tendencia a la densificación ya que el
suelo urbano incrementó en un 16,53% sobre
todo hacia la zona norte de la Av. Ordóñez Lazo,
mientas que el suelo vacante disminuyó en un
1,85%, lo mismo sucede con el suelo agrícola y
las zonas forestales con una pérdida del 4,47% y
1,9% respectivamente.
En el área de estudio de la UEM de Victoria del
Portete, a diferencia del caso anterior, los cambios
en el suelo en las cuatro categorías no supera el 2%
tanto para el incremento o perdida. Los cambios
más significativos se muestran en los huertos y el
suelo forestal con el 1,85% cada uno. De acuerdo
con la figura 5(b), la tendencia de habitabilidad
se centra a lo largo de los ejes viales cercanos
a la institución mientras que los huertos se han
propagado hacia la zona sur del área de estudio,
en el año 2015 estaban mayormente concentrados
hacia el noreste del centro educativo.

4.2.1 Usos de suelo rurales en función de la
capa de cobertura
Como se explicó en el apartado metodológico, los
impactos en los usos de suelo se determinaron con
el apoyo de un SIG, mediante una clasificación
supervisada. La clasificación de la cobertura del
suelo se realizó mediante observación del área
de estudio y en respuesta a las características de
cada territorio, es así que para la UEM de Sayausí
los usos de suelo definidos son: suelo agrícola,
suelo urbano, suelo vacante y suelo forestal,
mientras que para la zona de Victoria del Portete
se trabajó con la siguiente clasificación: suelo
agrícola, suelo urbano, huertos y suelo forestal, a
partir de que la cartografía oficial definidas por el
Ministerio de Agricultura y ganadería.

Figura 4. Efectos en los usos de suelo generados por la construcción de las UEM

Fuente: Elaborada en base a las imágenes satelitales de LANSAT 8 del 2015 y 2021

111

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

4.2.2 Usos de suelo urbanos

año 2022 se instala una fábrica de tela y un lugar
de comida rápida. Cerca del 92% mantiene el uso
que tenía antes de la inauguración de la UEM,
siendo principalmente aquellos destinados a la
vivienda y uso agrícola. (Figura 6, ver sig. pág.)

Como se mencionó anteriormente, para determinar
los cambios en los usos de suelo urbanos, fue
necesario aplicar una encuesta predial. Una vez
que se tabularon los datos, se obtuvieron los
siguientes resultados. En el caso de la UEM de
Sayausí de los 115 predios encuestados, el 8,70%
presentaron cambios en el uso de suelo después
de la construcción de la Unidad Educativa del
Milenio, de ellos la mayoría pasó de lote vacante
a vivienda y únicamente en uno de los predios,
que ya contaba con una vivienda, se incorporó una
papelería y un lugar de comida rápida, según los
encuestados inició su funcionamiento cuando se
inició el servicio del centro educativo. (Figura 5)
En Victoria del Portete, el cambio en el uso
de suelo después de la inauguración del centro
educativo representa el 8,16% que corresponde
a 4 predios, en dos se construyeron viviendas en
el año 2020, mientras que en los otros dos en el

5. Discusión y conclusiones
Esta investigación buscó determinar si la
construcción de las UEM generó cambios en el
uso de suelo y en las dinámicas de la población
en torno a la movilidad y accesibilidad de sus
usuarios. A pesar de que todas las UEM a nivel
nacional fueron ubicadas en base a los mismos
criterios de localización: las tasas de no asistencia
educativa y los índices de pobreza en función
con las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)
(Ponce y Drouet 2017), cada área presenta
características propias de su entorno.
En el caso de la UEM de Sayausí que está
localizada al interior del límite urbano, en una

Figura 5. Efectos sobre los usos de suelo urbanos, en el área de influencia de la UEM de Sayausí

Fuente: Elaborada con base a la encuesta predial de uso de suelo

112

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 6. Efectos sobre los usos de suelo urbanos alrededor de la UEM de Victoria del Portete

Fuente: Elaborada con base a la encuesta predial de uso de suelo

zona de transición la planificación del MINEDU
determinó que su principal objetivo es servir
a los circuitos conformados por las parroquias
rurales de Sayausí y San Joaquín, el 72,47%
de la población encuestada proviene de estas
parroquias, lo que representa un factor positivo
pues se está cumpliendo con lo planificado y con
uno de los objetivos de la desconcentración de la
política pública de educación, que es acercar los
servicios a la mayor cantidad de los usuarios, sin
embargo, esto no quiere decir que todos cuenten
con las condiciones óptimas para su movilización.
Por las características propias del territorio este

centro educativo tiene las mejores condiciones
de accesibilidad y movilidad. Una de las medidas
adoptadas por el gobierno para impulsar el
programa de las UEM fue la fusión (cierre) de
varios centros educativos que no contaban con
las características necesarias para brindar el
servicio, se planificó que esta institución recibiría
a estudiantes de 4 instituciones, lo que genero
el incremento en los tiempos de movilidad e
intensificó el tráfico vehicular, sin embargo, no se
puede atribuir este hecho únicamente a la UEM
pues a pocos metros se ubica el centro educativo
La Alborada que al inicio y fin de cada jornada
113

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

también genera aglomeración en el entorno. Por
otra parte, la característica del área rural en la
que se emplaza la UEM de Victoria del Portete,
son diferentes, pues los horarios de las rutas son
menos frecuentes que en las zonas urbanas, con
respecto a la fusión de otros centros educativos,
en este caso fueron cerradas 13 instituciones. Uno
de los componentes del programa de las UEM,
estableció que los estudiantes no debían realizar
viajes mayores a 40 minutos, en los dos casos,
la mayoría de la población realiza viajes menores
a este tiempo, pero existe un pequeño porcentaje
que aún presenta problemas en este aspecto.
Sobre los modos de transporte, (Rojas et al.
2019) establece que los más usado para acceder
a los equipamientos de servicio son: transporte
público, particular y caminata, esto se confirmó
en los resultados obtenidos en el levantamiento
de información.
Según la teoría propuesta por De la Fuente, H.,
Rojas, C. y Salado, M. (2013) quienes modelaron
zonas de influencia de 500 y 1000 m a centros
educativos, y formaron franjas de accesibilidad
vinculadas a unidades muestrales (manzanas
censales) utilizando los siguientes criterios: A
menos de 500 m, distancia de proximidad peatonal
ideal a los equipamientos (educación), entre 500 a
1000 m se consideran manzanas censales accesibles
y mayor a 1000 m la población no tiene cobertura.
Los datos de la tabla 3, determinar que solo el 13%
de la población que llega caminando se encuentra
en el rango ideal de proximidad peatonal, el 13,8%
realiza recorridos menores a 1000 m. encontrándose
en zonas accesibles y el 73,27% está fuera del rango
de cobertura del equipamiento.
Como se mencionó al inicio, hay otras 4 UEM
en el cantón Cuenca, una de ellas está localizada
en la parroquia Quingeo, en su PDOT parroquial
se planteó como uno de los proyectos un plan
especial regulador de actuación en los alrededores
de la UEM, que estaría enfocado en planificar el
uso y la ocupación del suelo (Gobierno Autónomo
Descentralizado Parroquial Rural de Quingeo,
2019), si bien, es probable que no en todos los
sectores sea necesaria la implementación de esta
herramienta de planificación, al menos, prevé
que la construcción de estos centros educativos
debe ir acompañada por planificación que
complemente y apoye el correcto funcionamiento
de este servicio, en este sentido Duflo (2001)
y Ponce y Drouet (2017) coinciden en que la
implementación de equipamientos de educación

necesariamente debe estar acompañado por otros
proyectos relacionados como: capacitación de
docentes, reestructuración en los programas de
educación, proyectos viales y de movilidad que
apoyen la accesibilidad de los usuarios.
En la Evaluación del “Proceso de
Desconcentración” elaborada por la Secretaria
Nacional de Planificación y Desarrollo (2018),
determina que el 33% de las Unidades Operativas
Descentralizadas (UOD) Zonales y el 20 % de
las UOD distritales afirman que la ubicación
de las UEM requiere cambios debido a la
necesidad de optimización de la infraestructura
es decir la ubicación conjunta de varias unidades
desconcentradas para la facilitación el acceso,
la prestación de sus servicios y recursos. El
4% de los usuarios encuestados declararon que
deben desplazarse entre 15 y 45 minutos para
acceder al servicio. En los datos levantados se
indicó que algunos de los usuarios debe realizar
2 o hasta 3 transbordos para llegar a su destino,
esto incrementa el costo y tiempo, limitando la
accesibilidad al centro educativo.
La localización de estas infraestructuras no
debe centrarse solo en la selección de un área
que cumpla con las características técnicas, más
bien debe formar parte de un sistema articulado
de planificación en el que se incluya las rutas de
transporte, los sistemas viales, los equipamientos
complementarios y los usos de suelo. Los usuarios
de la UEM de Victoria del Portete, mencionan que
resulta difícil el abastecimiento de material escolar,
pues en el entorno inmediato del equipamiento no
hay servicios complementarios y deben trasladarse
a Cuenca, esto no sucede en Sayausí pues al estar
en una zona urbana tiene mayor accesibilidad a
estos centros de abastecimiento, sin embargo, la
clara tendencia a la consolidación del suelo, genera
de forma indirecta cambios en la estructura urbana,
a pesar de ello, como se indica en los resultados en
el cambio del uso de suelo urbano, las actividades
complementarias de este uso (Cabinas de internet,
papelerías, librerías, centros de copiado (Urgiles y
Vivar, 2021) son escasos en las zona inmediata del
equipamiento. Por otro lado, un factor positivo es
que la vocación del suelo se ha mantenido, pues
al analizar la cobertura de suelo, las tendencias de
urbanización son bajas en los dos casos.
Se cree pertinente la creación de un nuevo
modelo de desconcentración para la prestación de
servicios, pues, a pesar de que la descentralización
del servicio educativo busca responder a las
114

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

necesidades de la población, autonomía financiera,
respuesta a las necesidades, acceder al servicio de
forma cercana, ágil y eficiente, etc. (“Ministerio de
Educación” n.d.), los criterios para las UEM se ven
restringidos a variables del servicio y no territoriales,
además, al estar los circuitos conformados por una
o varias parroquias, incrementa el tiempo y gasto
en la movilización disminuyendo la accesibilidad
de los usuarios, al respecto Álvarez et al., (2019)
menciona que si los costes en los desplazamientos
peatonales aumentan dificultan el acceso al servicio
por la necesidad de emplear más tiempo y medios
motorizados para tal fin.

Los edificios destinados para educación
ocupan un lugar importante en el planeamiento
de las estrategias territoriales, pues, pese a que su
objetivo principal es suplir la demanda educativa,
también promueven el desarrollo social, cultural
y territorial, por ese motivo deben ser planificados
como parte de un conjunto. La educación es
condición esencial para alcanzar el desarrollo
de las sociedades, por ello es necesario que se
garantice su accesibilidad a toda la población
y especialmente a los sectores desfavorecidos.
(Flores et al., 2022) C

Referencias bibliográficas
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Contraste entre percepción del riesgo y análisis técnico
de peligros: aportes de la cartografía social en Monterrey
Contrasting risk perception and technical hazard assessment: insights from
social cartography in Monterrey
Recibido: agosto 2024
Aceptado: junio 2025

Elfide Mariela Rivas Gómez1
Luisa Damiana Páez de González2
José Juan Cervantes Niño3

Resumen

Abstract

Este artículo analiza la utilidad de la cartografía social
como herramienta comunitaria para comprender la
percepción del riesgo urbano en dos colonias del
distrito Campana-Altamira y dos del distritotec del
municipio Monterrey, México. La investigación se
estructuró en seis apartados: introducción, revisión
conceptual, metodología, resultados, discusión y
conclusiones. Se empleó un enfoque cualitativo con
talleres vecinales, recorridos de reconocimiento,
entrevistas semiestructuradas y sesiones de mapeo
colectivo, entre mayo y septiembre de 2023. Los
hallazgos evidencian diferencias en cohesión social,
organización barrial y niveles de vulnerabilidad
socioambiental, que inciden en la percepción del
riesgo y en la capacidad de respuesta local. El proceso
incluyó ejercicios de validación comunitaria,
validación técnica basada en la construcción propia
de mapas temáticos para reconocer las amenazas
presentes, a partir del análisis de datos oficiales y
observaciones en campo. Esta doble lectura permitió
contrastar la percepción vecinal con evidencia
científica. Se concluyó que la cartografía social
visibilizó peligros y capacidades desde la mirada
comunitaria, generando insumos útiles para la
gestión urbana participativa y aportando lecciones
transferibles a otros contextos del Sur Global.

This article analyzes the usefulness of social
cartography as a community tool for understanding
risk perception in two neighborhoods of the
Campana-Altamira district and two of the distritotec
area in Monterrey, Mexico. The research is
structured in six sections: introduction, conceptual
review, territorial context, methodology, results,
discussion, and conclusions. A qualitative approach
was employed, including neighborhood workshops,
field visits, semi-structured interviews, and collective
mapping sessions carried out between May and
September 2023. The findings reveal differences
in social cohesion, neighborhood organization,
and levels of socio-environmental vulnerability, all
of which directly affect risk perception and local
response capacity. The process included community
validation exercises and technical validation based
on the authors’ construction of thematic maps to
identify existing threats, using official data sources
and field observations. This dual perspective allowed
for a contrast between community perceptions and
scientific evidence. The study concludes that social
cartography helped make risks and local capacities
visible from the community's perspective,
generating valuable inputs for participatory urban
management and offering transferable lessons for
other contexts across the Global South.

1

Nacionalidad: venezolana; adscripción institucional: Profesora investigadora en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del
Tecnológico de Monterrey, México; miembro del Sistema Nacional de Investigadores CONAHCYT; Doctora en Filosofía con Orientación
en Arquitectura y Asuntos Urbanos, Universidad Autónoma de Nuevo León, México; email: m_rivas_gomez@tec.mx; https://orcid.
org/0000-0003-4011-0119
2
Nacionalidad: venezolana; adscripción institucional: Instituto de Investigaciones Sociales (IINSO), Universidad Autónoma de Nuevo
León, México; Doctorado en Ciencias Sociales con Orientación en Desarrollo Sustentable (Ciencias Sociales IINSO); email: ludapaez@
usb.ve; https://orcid.org/0000-0002-4767-9650
3
Nacionalidad; mexicano; adscripción; Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México: Instituto de
Investigaciones sociales; Doctorado en Ciencias Sociales con Orientación en Desarrollo Sustentable; email: jose.cervantesnn@uanl.edu.
mx; https://orcid.org/000-0001-5582-3424

118

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CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

cartografía social; percepción del riesgo; peligros
urbanos

social cartography; risk perception; hazards risks

Introducción

resultados con actores comunitarios. Finalmente,
se realizó la evaluación técnica de peligros y se
contrastaron sus hallazgos con los resultados
de la cartografía social, a fin de identificar
convergencias y divergencias entre la percepción
comunitaria y el análisis técnico.

Los procesos participativos comunitarios
constituyen una base fundamental para el desarrollo
local y pueden aportar significativamente a la
organización de sistemas de protección, atención
de emergencias y gestión de riesgos de desastres
urbanos (Pájaro y Tello, 2014). En este contexto,
la cartografía social (CS) se ha consolidado como
una herramienta clave para contrastar hechos
territoriales con su representación simbólica,
facilitando la apropiación del espacio por parte
de las personas que lo habitan. Quienes residen
en un territorio lo conocen de manera profunda,
por lo que se vuelve indispensable acercarse a sus
saberes, comprender sus dinámicas cotidianas e
integrar sus conocimientos en los procesos de coconstrucción del diagnóstico, la toma de decisiones
y la transformación del entorno (Barragán y
Amador, 2014).
En ese marco, este artículo se pregunta:
¿cuáles son los principales problemas que
enfrentan, desde la perspectiva del riesgo urbano,
cuatro sectores urbanos ubicados en dos distritos
con características contrastantes de la ciudad de
Monterrey, México? A partir de esta interrogante, se
plantea como objetivo general analizar la utilidad de
la cartografía social como herramienta para explorar
la percepción de riesgo (PR) en residentes de cuatro
sectores urbanos de Monterrey, y contrastar estos
hallazgos con una evaluación técnica de amenazas
geológicas e hidrometeorológicas, con el fin
de aportar al conocimiento situado y la gestión
participativa del riesgo.
La investigación se enmarca en un enfoque
cualitativo y participativo, que privilegia las
voces, experiencias, narrativas y prácticas
sociales de las y los habitantes como forma de
construir conocimiento contextualizado. Se
desarrolló en cuatro fases consecutivas: (1)
contacto con organizaciones locales y explicación
del objetivo del estudio, (2) reconocimiento in
situ y planificación de talleres, (3) construcción
participativa de Mapas Comunitarios de Riesgo
(MCR), y (4) análisis colectivo y validación de los

Marco teórico
Importancia de la PR urbano
Se han desarrollado diversos estudios sociales
sobre PR (Cid-Ortiz et al., 2012; Ramos,
2013; Ramos, Olcina y Molina, 2014), que han
demostrado que, en materia de prevención, las
condiciones psicofísicas, los comportamientos
y la forma en que las personas interpretan su
entorno influyen directamente en la generación
de situaciones catastróficas, ya sea por miedo
o desconocimiento. Además, la percepción del
riesgo se encuentra estrechamente ligada a las
condiciones de vulnerabilidad (Almaguer, 2008).
La toma de conciencia sobre cómo se construye
el riesgo es un proceso complejo y prolongado
en el tiempo. Sin embargo, cuando las personas
desarrollan habilidades para generar mecanismos
y estrategias de gestión a largo plazo, pueden
convertirse en agentes de cambio con capacidad
de transformación (Aguilar y Brenes, 2013). Esta
perspectiva destaca que son los propios individuos
quienes mejor conocen y comprenden su entorno.
Una vez comprendidos los elementos
involucrados en la PR, es fundamental establecer
con qué medios puede obtenerse dicha información
y quiénes son los actores indicados para hacerlo. Se
recomienda que estos estudios sean desarrollados
por profesionales o investigadores expertos, o
por la institucionalidad encargada del manejo y
reducción del riesgo de desastres (RRD).
Enfoque teórico: PR urbano
Estudios sobre la PR ante eventos disruptivos
han explorado las capacidades que las sociedades
necesitan para responder ante emergencias, reducir
119

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

su vulnerabilidad y comprender sus posibilidades de
respuesta (Corral, Frías y González, 2003). Desde
una perspectiva institucional, el Instituto Nacional
de Defensa Civil del Perú ha advertido que muchas
personas tienen una noción fragmentada del riesgo,
lo cual dificulta desde lo técnico establecer niveles
aceptables de exposición (Instituto Nacional de
Defensa Civil [INDECI], 2017).
En este sentido, la PR ha sido conceptualizada
como “un producto de la construcción cultural de
las sociedades en su devenir histórico” (Douglas,
1996: 57). Esta visión subraya los determinantes
culturales que conforman la imagen colectiva del
riesgo, sin negar su dimensión física, la cual se
considera como punto de partida para el análisis.
La literatura ha abordado el riesgo urbano
desde dos enfoques complementarios: 1) la
valoración del riesgo, que se orienta a identificar,
cuantificar y caracterizar amenazas y pérdidas
probables (Banco Interamericano de Desarrollo
[BID], 2018); UNDRR, 2004) y 2) el manejo del
riesgo, centrado en los procesos de comunicación,
mitigación y toma de decisiones (Mechler, 2004;
Slovic, 1997; Almaguer, 2008).
De esta manera, la PR no puede abordarse
únicamente desde un enfoque técnico, sino que
está atravesada por factores sociales, culturales
y organizativos que condicionan la forma en que
los actores evalúan su exposición y capacidad de
respuesta (Cid-Ortiz et al., 2012).
Si bien existen territorios expuestos a peligros,
en muchos casos son las transformaciones y
actuaciones humanas las que, en última instancia,
generan las condiciones para que ocurran eventos
catastróficos. En este sentido, “las conductas y
actuaciones están determinadas por el resultado
de una evaluación interna que la persona hace
del entorno y de sus posibles consecuencias”
(Mechler, 2004: 21).
La consecuencia de no percibir un riesgo suele
ser la generación del propio riesgo. La literatura
coincide en que la percepción fragmentada o
selectiva —entendida como una interpretación
y procesamiento sesgado de la información—
lleva a las personas a exponerse al peligro sin
adoptar medidas de prevención (Cid-Ortiz et
al., 2012; García, 2005; Ramos, 2013; Ramos,
Olcina y Molina 2014; Slovic, 1997). Por ello, la
identificación de cómo se perciben los peligros,
así como la comprensión de las condiciones de
vulnerabilidad, representa un eje metodológico
útil para fomentar una cultura de prevención

y avanzar hacia una sociedad del riesgo más
consciente y equitativa (Almaguer, 2008).
Finalmente, se sostiene que la RRD no puede
basarse únicamente en criterios técnicos objetivos
sin considerar las distintas interpretaciones,
subjetividades y experiencias de los actores
sociales. En esta línea argumentativa, la CS fue
seleccionada como herramienta metodológica
central en este estudio.
La CS herramienta para la construcción
colectiva de mapas
La forma de espacializar el territorio ha sido
considerada una de las prácticas más antiguas
de comprensión del mundo, al traducir en
imágenes y símbolos la manera en que las
sociedades entienden su entorno (López, 2013).
El mapa se asume como un medio gráfico de
representación —y no como un fin en sí mismo—
que esquematiza situaciones y relaciones
territoriales mediante signos y convenciones
con significados compartidos.
La CS como herramienta participativa, Herrera
(2008) la describe como “una construcción
del conocimiento desde la participación y
el compromiso social” (p. 3), resaltando su
potencial como proceso colectivo de análisis y
resignificación del territorio mediante talleres o
grupos de discusión.
Desde un enfoque interdisciplinario, la CS
mantiene una relación estrecha con la geografía
crítica y el trabajo social, enfocado en la producción
colectiva del conocimiento, integrando nociones
como territorio, paisaje, latitud o escala, que
permiten representar espacialmente las vivencias,
relaciones y problemáticas del entorno. Su
aplicación trasciende la producción de mapas
para convertirse en un proceso de construcción
colectiva de saberes y reconocimiento mutuo
entre actores diversos (Diez y Rocha, 2016).
Desde el punto de vista epistemológico, la
CS puede desarrollarse desde enfoques como el
subjetivismo y el construccionismo social (Berger
y Luckmann, 1995), ambos característicos de las
investigaciones cualitativas (Sandín, 2003). Estos
enfoques subrayan que el conocimiento sobre el
territorio no es objetivo ni neutral, sino que se
construye con base a las experiencias, saberes y
relaciones de quienes lo habitan.
Es así como, a partir de los enfoques
subjetivistas y del construccionismo social
120

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

previamente discutidos, la literatura especializada
ha identificado en la cartografía social un conjunto
de características clave, entre las cuales destacan:
- Actúa como medio para que las comunidades
razonen colectivamente, compartan saberes y
prácticas, y examinen críticamente su realidad
cotidiana.
- Utiliza la representación gráfica como
instrumento de diálogo: no busca sustituir
la cartografía técnica, sino ser un medio
para explorar y construir colectivamente el
conocimiento del territorio.
- Fomenta transformaciones en los participantes,
vinculadas al reconocimiento del espacio y al
fortalecimiento del sentido de pertenencia.
- Facilita la toma de decisiones colectivas, al
brindar insumos útiles para definir estrategias
comunitarias y prioridades territoriales.
- Reactiva la memoria individual y colectiva,
aportando a procesos de recontextualización
histórica y social del territorio vivido.
- Permite que cada persona se convierta en
cartógrafo, desde su experiencia, saberes y
capacidades, reconociendo así la diversidad de
miradas y voces.
Una de las ventajas clave de la CS es su
capacidad para organizar la información de
manera visualmente accesible, lo cual no solo
sistematiza los datos, sino que también posibilita
devolver esta información de forma comprensible
a los participantes, promoviendo procesos de
validación, aprendizaje mutuo y apropiación del
conocimiento generado. Estas características
están en línea con lo planteado por Gorostiaga
(2017), quien concibe la cartografía social como
una herramienta pedagógica que promueve
procesos de aprendizaje dialógicos, críticos y
contextualizados. Su uso en contextos educativos
y comunitarios permite recuperar saberes locales
y resignificar la relación de los sujetos con
su territorio, favoreciendo una construcción
colectiva del conocimiento.

En México, la Ley General de Protección Civil
—tanto a nivel federal como estatal— no establece
de forma obligatoria la elaboración de MCR.
Sin embargo, sugiere la participación de actores
sociales en la formulación de programas, planes y
proyectos orientados a la prevención, mitigación,
adaptación y recuperación ante eventos naturales o
antrópicos (Congreso de la Unión, 2021).
En el caso del estado de Nuevo León, la ley
de Protección Civil para el Estado de Nuevo
León reconoce la importancia de mantener a la
comunidad informada. De acuerdo con el Artículo
61 (Congreso del Estado de Nuevo León, 2021):
“A fin de que la comunidad conozca el
Programa Estatal de Protección Civil, este, al igual
que sus Subprogramas, deberán ser publicados en
el Periódico Oficial del Estado y en uno de los de
mayor circulación en la Entidad.”
Asimismo, el Artículo 62 de la misma ley
establece:
“En lo conducente, cada uno de los Municipios
del Estado deberá elaborar y publicar su propio
Programa Municipal de Protección Civil, de
manera similar al del Estado, de conformidad con
los lineamientos de esta Ley.”
Elementos del MCR
1. Amenazas
La amenaza —también denominada peligro o
fenómeno perturbador— se refiere a la posibilidad
de ocurrencia de un evento natural o provocado
por actividades humanas que tenga el potencial
de ocasionar pérdidas humanas, afectaciones
materiales, alteraciones en las dinámicas sociales o
económicas, y deterioro ambiental (UNDRR, 2004).
Clasificación de amenazas
Para efectos de este estudio, los peligros se
han reorganizado analíticamente siguiendo
una clasificación conceptual en tres categorías:
naturales, socio-naturales (peligro natural
potenciado por la acción humana) y antrópicos
(sanitario-ambiental, químico-tecnológico y socioorganizativo), conforme a la sistematización
propuesta por Rivas Gómez et al. (2017). Esta
categorización no sustituye los contenidos del atlas,
sino que permite caracterizarlos de forma más
coherente, resaltando la interacción entre factores
físicos y sociales en contextos urbanos complejos.

Los MCR
Los MCR se constituyen como un componente
esencial en el fortalecimiento de las capacidades
comunitarias para anticipar, afrontar y recuperarse
de situaciones críticas o crónicas. Además,
promueven un enfoque proactivo en la RRD, al
facilitar la identificación participativa de amenazas,
vulnerabilidades y capacidades locales.
121

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

En el caso particular de los eventos climáticos
—como lluvias torrenciales, tormentas tropicales o
sequías intensas—, este estudio los clasifica como
socio-naturales, reconociendo que su frecuencia,
severidad e impacto se han visto intensificados
por la acción humana, particularmente debido al
cambio climático.
Esta categorización también ha sido integrada
y discutida en investigaciones académicas
recientes sobre resiliencia urbana, incluyendo
una tesis doctoral en desarrollo centrada en zonas
metropolitanas del norte de México (Páez, 2025).

niveles críticos en las presas La Boca y Cerro Prieto,
lo que llevó a la declaración oficial de emergencia
(Esparza, 2023).
Si bien no se cuenta con estudios académicos
sistemáticos que documenten una tendencia
creciente en la frecuencia o intensidad de estos
eventos, su impacto ha sido agravado por la
expansión urbana sobre zonas de captación y
llanuras de inundación, como ha sido reconocido
por autoridades locales en el Plan Municipal de
Desarrollo Urbano Monterrey 2040 (Gobierno
Municipal de Monterrey, 2024a).
Las amenazas geológicas —como fenómenos
de remoción en masa (FRM), fallas, fracturas,
karsticidad y procesos de disolución en litologías
blandas como yesos y carbonatos— incrementa
la susceptibilidad de los suelos a la erosión e
inestabilidad. De acuerdo con la carta geológica
(Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
s/f), Monterrey presenta zonas con estructuras
plegadas y pendientes pronunciadas, lo cual
agrava el peligro geológico, especialmente bajo
condiciones de intemperismo y cambio climático.
En cuanto a las amenazas antrópicas,
las químico-tecnológicas sobresalen por su
potencial de accidentes industriales o fallas
críticas en infraestructura. La amenaza sanitarioambiental se considera significativa debido a la
concentración de instalaciones hospitalarias,
plantas de tratamiento de aguas residuales,
rellenos sanitarios y cuerpos de agua con altos
niveles de contaminación, lo cual representa un
peligro latente para la salud pública por exposición
directa e indirecta a agentes contaminantes
(Gobierno Municipal de Monterrey, 2009;
Secretaría de Desarrollo Sustentable, 2013).

2. Vulnerabilidad
La vulnerabilidad se define como el resultado de
condiciones influenciadas por procesos físicos,
económicos y ambientales que incrementan la
exposición de una comunidad a los efectos de
diversas amenazas (UNDRR,2004).
3. Capacidades
La capacidad se refiere al conjunto de fortalezas,
recursos y cualidades —físicas, sociales, económicas,
institucionales o incluso personales— que una
comunidad, sociedad u organización posee para
disminuir el nivel de riesgo o mitigar los impactos
de un evento adverso. Este concepto abarca desde
medios tangibles hasta habilidades como el liderazgo
y la gestión, y también puede entenderse como
una forma de aptitud para enfrentar situaciones de
emergencia o desastre (UNDRR,2004).
Contexto territorial del área de estudio en el
Municipio de Monterrey

Método e instrumentos

La localización geográfica de los distritos
Campana Altamira y distritotec se encuentra en
el Municipio Monterrey en el Estado de Nuevo
León al noreste de México (Ver Figura 1 en sig
pág.), de acuerdo con el Atlas de Riesgo estatal
presenta una condición multiamenaza (Secretaría
de Desarrollo Sustentable, 2013).
Desde el aspecto natural y/o socio-natural
se identifican amenazas de tipo geológica e
hidrometeorológica. En años recientes, Monterrey
ha experimentado eventos como la tormenta tropical
Alberto (2024), que reactivó el debate sobre la
vulnerabilidad ante fenómenos extremos. Asimismo,
la crisis por sequía extrema en 2022 evidenció
la fragilidad del sistema de abastecimiento, con

Diseño de la investigación
Este estudio adoptó un enfoque cualitativo,
participativo y territorial, orientado a comprender
las percepciones sociales del riesgo y su
articulación con representaciones cartográficas
comunitarias. La unidad de análisis fue la
comunidad, entendida como grupo social
territorialmente situado, con capacidades y
memorias compartidas. La investigación se
desarrolló entre mayo y septiembre de 2023, en
coordinación con iniciativas locales activas en
dos distritos de la ciudad de Monterrey.
122

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 1. Localización geográfica de los distritos Campana-Altamira y distritotec

Fuente: Elaboración propia con base (Instituto Nacional de Estadística y Geografía
[INEGI], 2020). Marco Geoestadístico Municipal, 2020. México

Se trabajó con cuatro colonias, denominadas
para fines analíticos como DT-1 y DT-2
(distritotec), y CA-1 y CA-2 (pertenecientes al
distrito Campana-Altamira, el primero ubicado
en la zona de Campana y el segundo en la zona
de Altamira). Estas designaciones se utilizaron
para mantener el anonimato de las comunidades
participantes, en cumplimiento con los principios
éticos del protocolo de investigación.

El trabajo de campo se estructuró en cuatro fases:
1. Contacto con organizaciones locales y
definición conjunta de objetivos.
2. Reconocimiento territorial y planificación de
talleres.
3. Implementación de talleres participativos
para la construcción de MCR.
4. Validación de hallazgos y devolución de
resultados a las comunidades.

Enfoque metodológico y fases de implementación

Estas fases incluyeron un conjunto de actividades
específicas:
1. Recorrido de campo.
2. Reunión con profesionales vinculados a las
iniciativas en ambos distritos.
3. Reunión con liderazgos comunitarios.
4. Diseño de materiales de difusión.
5. Taller introductorio con liderazgos
comunitarios y equipos técnicos.
6. Programación de talleres.

La estrategia metodológica combinó una fase
participativa —basada en talleres, percepción
comunitaria y mapeo colectivo— y una fase
técnica —centrada en la evaluación geoespacial
mediante análisis en Sistemas de Información
Geográfica (SIG) y álgebra de mapas—, integrando
así saberes locales con herramientas analíticas para
un diagnóstico más robusto.
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

7. Convocatoria a participantes.
8. Primer taller: sensibilización temática y
construcción del derrotero.
9. Procesamiento de la información recolectada,
archivo fotográfico y elaboración de los MCR.
10. Segundo taller: validación del derrotero;
entrevistas semiestructuradas; construcción del
MCR.
11. Desarrollo de la matriz de resultados a partir de
las entrevistas comunitarias, incorporando: tipo
de fenómeno (geológico o hidrometeorológico),
evento específico, presencia y frecuencia (anual,
cada 5, 10, 20 años o más).
12. Transferencia de los MCR a un SIG, utilizando
simbología específica: azul para capacidades,
verde para vulnerabilidades y rojo para peligros.
13. Taller de validación con los liderazgos de
las comunidades participantes.
14. Elaboración y devolución de reporte con
los hallazgos consolidados.

Este desglose permite clarificar qué actividades
e instrumentos correspondieron a cada momento
del proceso participativo, manteniendo coherencia
con el enfoque cualitativo y territorial del estudio.
Instrumentos utilizados
- Guía de entrevista semiestructurada.
- Materiales impresos para mapeo colectivo.
- SIG con simbología específica: rojo
(peligros), verde (vulnerabilidades), azul
(capacidades).
Se aplicó consentimiento informado a todas
las personas participantes, en cumplimiento
con la Declaración de Helsinki (World Medical
Association, 2013). Durante el desarrollo del
proceso de CS se enfrentaron diversos desafíos
logísticos y sociales, entre ellos: inasistencia
de participantes previamente confirmados,
dificultades en la convocatoria por canales
comunitarios, interferencias causadas por
compromisos personales, crisis individuales de
liderazgos locales, y limitaciones derivadas de la
distancia geográfica entre sectores.

Ajuste metodológico por taller
Durante el trabajo de campo se realizaron dos
talleres por sector, con objetivos e instrumentos
diferenciados:

Sistematización y análisis de la información

Primer taller (sensibilización y mapeo colectivo):
- Introducción temática sobre conceptos
básicos de la gestión de riesgos de desastres:
peligro, vulnerabilidad, capacidades y riesgo.
- Uso de plantillas y recursos gráficos para
identificar amenazas, vulnerabilidades y
capacidades percibidas.
- Generación del derrotero como “una secuencia
de aspectos cartografiables y referenciables con
un orden escénico que pueda ser sistematizado”.
Se trata de un código simbólico que guía tanto
la construcción del mapa colectivo como su
posterior lectura, explicitando los objetivos del
trabajo, los destinatarios y los elementos que se
desean socializar con los cartógrafos sociales
(Diez Tetamanti y Rocha, 2016, p. 112).
Segundo taller (validación y profundización):
- Validación colectiva del derrotero y del
MCR inicial.
- Aplicación de entrevistas semiestructuradas
para recuperar memoria histórica sobre
eventos críticos, capacidades locales y
vulnerabilidades.
- Reforzamiento del contenido del mapa desde
los relatos comunitarios.

Como parte del procesamiento de la información
cualitativa, se diseñó una matriz estructurada
de descriptores clave (ver Tabla 1, sig. pág.),
denominada matriz de análisis perceptivo
(MAP) que permitió vaciar y organizar los
hallazgos obtenidos a partir de las entrevistas
comunitarias y talleres participativos, en torno a
tres dimensiones analíticas: tipología de peligros
(según impacto y frecuencia), capacidades
comunitarias y condiciones de vulnerabilidad.
La MAP se construyó en correspondencia con
la categorización de amenazas propuesta por
Rivas et al. (2017), y constituye un aporte
metodológico del presente artículo, al integrar
en una sola estructura los componentes
fundamentales de la PR.
Esta matriz surge como un instrumento
emergente en el proceso de la investigación
cualitativa, y complementa los MCR al integrar
los hallazgos obtenidos en entrevistas y talleres
participativos.
La Tabla 1 no presenta datos empíricos, sino
una estructura analítica de referencia que orientó
el vaciado temático y la codificación de los
insumos recolectados, esta organización permitió
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

mantener coherencia en el análisis y facilitó
la comparación sistemática de experiencias
comunitarias ante el riesgo.
La información generada en los talleres
comunitarios fue sistematizada, validada
georreferenciada mediante un SIG. Por motivos

de confidencialidad acordados con los liderazgos
comunitarios y en apego al protocolo de ética del
proyecto, los mapas y bases de datos resultantes
no se reproducen, la información fue entregada
formalmente a cada sector involucrado.

Tabla 1. Matriz de análisis perceptivo de peligros, capacidades y vulnerabilidades

Fuente: Elaboración propia con base a Rivas., et al (2017)

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Evaluación técnica del peligro

acuerdo con su contribución relativa al riesgo:
Valor 1: amenaza baja; Valor 2: amenaza
moderada; Valor 3: amenaza alta. Por ejemplo,
para la pendiente: &lt;20% = 1 (baja); 20–45% = 2
(moderada) y 45% = 3 (alta)

Metodología
para
la
construcción
de
cartografía temática de amenazas geológicas e
hidrometeorológicas
Además del ejercicio de cartografía social,
se incorporó una evaluación técnica del peligro
como herramienta complementaria. Ésta se
construyó con base en insumos oficiales (Atlas
de Riesgos del Estado de Nuevo León, 2013;
INEGI, 2020; Instituto Nacional de Estadística
y Geografía [INEGI], 2018), lo que permitió
contrastar las narrativas y representaciones
locales con escenarios de riesgo posibles. Esta
triangulación metodológica fortaleció la robustez
del análisis, al vincular el conocimiento situado
con marcos técnicos y normativos.
La metodología aplicada es de elaboración
propia, desarrollada a lo largo de diversos
ejercicios académicos en talleres de urbanismo
en la Universidad Simón Bolívar (Venezuela)
y adaptada para el análisis territorial de los
distritos Campana-Altamira y distritotec en la
zona metropolitana de Monterrey. Se basa en la
integración de variables del medio físico a través
de cartografía temática, análisis espacial y álgebra
de mapas, utilizando los SIG.

4. Álgebra de mapas
Las capas temáticas se integran mediante álgebra
de mapas en sistemas de información geográfica,
sumando y ponderando los valores asignados.
El software genera un mapa resultante con una
escala de valores continuos.
5. Clasificación final
Se definen rangos para interpretar el nivel de
amenaza: 1.0 a 1.9 = amenaza baja; 2.0 a 2.9 =
amenaza moderada y 3.0 o más = amenaza alta.
Esta clasificación se representa mediante una escala
cromática y se utiliza para identificar áreas críticas.
6. Fuente de datos y elaboración de capas temáticas
Las fuentes y métodos por variable fueron los
siguientes:
- Geología: Atlas de Riesgo del Estado de
Nuevo León (2013), con base en cartas
geológicas de la NASA.
- Hidrografía y cuencas: Capa de corrientes
superficiales de INEGI (2018).
- Altitud, pendientes y análisis morfométrico:
construcción propia a partir de modelos
digitales de elevación.
- Geomorfología: Construcción propia
mediante interpretación integrada del relieve,
pendiente y geología, identificando procesos
como deslizamientos, coronas o erosión
laminar.
- Orden de cauces, longitud y densidad de
drenaje: Cálculo propio a partir de la red
hidrográfica base.

1. Área de estudio y escala
Se trabajó a escala 1:10,000 para los sectores
específicos de Campana-Altamira y distritotec.
Las variables consideradas para la construcción de
la amenaza geológica fueron: altitud, pendiente,
inestabilidad de laderas, geomorfología y
geología y para el peligro hidrometeorológico:
red hidrográfica, delimitación de cuencas de
drenaje, buffers de posibles inundaciones a partir
del cauce (0–80 m; 80–300 m; más de 300 m).
2. Procedimiento metodológico
Se elaboraron mapas temáticos para cada
variable, empleando insumos oficiales y análisis
morfométrico del relieve y red hidrográfica. En el
caso de la red hidrológica, se clasifica según orden
de corrientes que refleja el grado de ramificación
o bifurcación dentro de una cuenca según el
Método Horton – Strahler; luego se determinan
buffers de seguridad ante inundación, densidad y
patrón de drenaje.

Resultados
Por respeto a los acuerdos de confidencialidad
establecidos con las comunidades participantes,
los mapas generados no se reproducen en esta
publicación. En su lugar, se incluyen imágenes
representativas del proceso participativo, que
ilustran las dinámicas colectivas sin mostrar rostros
ni datos sensibles. Las figuras 2 y 3 muestran
momentos clave del proceso (ver sig. pág.).

3.Asignación de valores de amenaza
Cada variable se clasifica en tres niveles, de
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

análisis perceptivo de peligros, capacidades y
vulnerabilidades, se hace manifiesta la aparición
de peligros o amenazas socionaturales por parte
de los participantes. Incluyen acumulación
de basura y escombros que producen diques
asociados al desbordamiento del Arroyo Seco,
distinguen zonas propensas a inundación al norte,
oeste y este del sector, producto de la elevación
del nivel del cauce en temporadas de lluvia.
Se identificaron peligros antrópicos: plagas,
panales de abejas, drenajes expuestos, humo por
quema de escombros de madera, venta de drogas,
personas conflictivas, pasos de motocicletas por
puente peatonal y asaltos.
En cuanto a la vulnerabilidad, se evidencia
poca percepción en este aspecto. Los participantes
mencionaron únicamente a algunos adultos
mayores, personas con capacidades diferenciadas
y mujeres embarazadas, ubicados en la parte
central del sector.
Respecto a las capacidades, se hizo referencia
a personal de salud. Se reconoce que debe existir
un capital humano más amplio, con variedad
de oficios y saberes técnicos o adquiridos por
experiencia, que podrían activarse en situaciones
de emergencia.

Figura 2. Proceso participativo de construcción de
MCR en un sector de distritotec

Fuente: Elaboración propia
Figura 3. Taller comunitario para la construcción de
MCR en un sector del Distrito Campana-Altamira

Sector CA-2
Solo se pudo realizar un taller, debido a problemas
familiares de la lideresa principal, motor de
convocatoria. Sus circunstancias limitaron la
participación grupal, afectando la generación
de información primaria. No se realizaron las
entrevistas personalizadas; únicamente se cuenta
con el derrotero como insumo para la construcción
del MCR.
Esta situación deja entrever un alto grado de
vulnerabilidad social, al depender la organización
comunitaria de una única figura de liderazgo, sin
redes estructuradas de relevo.
Los problemas reportados se concentraron en
torno a la principal vía de conexión entre la calle
Naza (estructura vial formal) y la parte alta del
sector Altamira, caracterizada por una pendiente
superior al 25%, lo que representa un peligro
constante, particularmente para los vehículos que
transportan gas doméstico y para el desplazamiento
cotidiano de personas, adicional al adentrarse
peatonalmente a las veredas se observó tramos
inestables y sin infraestructura de contención, zona
denominada barranco por los habitantes.

Fuente: Elaboración propia

Descripción de resultados por sector y distrito
Sector CA-1
Durante el primer taller, la comunidad detectó
trece problemas, concentrados al centro-norte
del sector. Destacan: acumulación de basura
y escombros, venta de drogas, inseguridad,
presencia de perros callejeros enfermos, entre
otros. En cuanto a la vulnerabilidad, se manifiesta:
personas con movilidad reducida, adultos
mayores y mujeres embarazadas.
Para el segundo taller, luego de procesar
los formatos de recolección de información
y construir la MAP con los resultados del
127

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

También se registraron condiciones como
plagas, quema de basura, casas y vehículos
abandonados y acumulación de residuos sólidos.
Se detectó escasa organización vecinal y poca
articulación colectiva.
En términos de vulnerabilidad, se reportó la
presencia de personas con movilidad reducida
y adultos mayores en condición de pobreza
extrema, ubicados en zonas aisladas y con escasas
condiciones de accesibilidad segura.
No se identificaron capacidades comunitarias
activas ni redes de apoyo. Las problemáticas
locales tienden a gestionarse de forma individual,
recurriendo a instancias gubernamentales, que
en algunos casos responden parcialmente. El
único soporte externo identificado proviene
de la iniciativa Campana-Altamira (CampanaAltamira, s.f.).

Las
vulnerabilidades
se
concentran
especialmente en el sur y este del sector,
relacionadas con la población de adultos
mayores. Entre las capacidades comunitarias se
identificaron una tienda de abarrotes, un jardín
de niños, un centro comunitario, una casa de
retiro y un asilo de adultos mayores.
Sector DT-2
En el sector DT-2 se observó una comunidad
cohesionada y con capacidad de convocatoria,
organizada en torno a activos y tareas claramente
distribuidas, lo que permite una movilización
efectiva para resolver problemáticas locales.
Los participantes coincidieron en señalar
diversos problemas concentrados en la parte norte
del sector, entre ellos: olor a gasolina, presencia de
personas conflictivas, choques automovilísticos,
postes sin funcionamiento y banquetas en mal
estado. Otro punto crítico identificado fue una
cuadra con alta concentración de problemas, donde
se reportaron ruido, presencia de roedores y plagas,
fumarolas, y, en su zona frontal, elementos metálicos
expuestos en la vía y reportes de asaltos.
En la zona sureste del sector, se señaló
la existencia de una zona inundable, con
encharcamientos frecuentes y un socavón de
consideración. Asimismo, se indicó la presencia
de varios terrenos abandonados, lo cual favorece
el bote de basura y la proliferación de roedores,
insectos. En cuanto a vulnerabilidad, se hizo
énfasis en la presencia de adultos mayores con
movilidad comprometida.
Las capacidades comunitarias reportadas
fueron diversas: canales de comunicación interna
a través de WhatsApp, la presencia de personas
dedicadas al sector salud, un espacio comunitario
de reunión y la existencia de varios hidrantes en
buen estado distribuidos en el sector.
Como parte del cierre del proceso
participativo, se realizó un taller de devolución
de resultados con los liderazgos comunitarios
de los cuatro sectores, con el objetivo de validar
de forma conjunta la MAP y los MCR. En esta
actividad no se contó con la participación del
sector CA-2, lo que limitó la validación completa
de ese territorio.
Durante el ejercicio se ratificaron amenazas y
vulnerabilidades particulares en cada sector, así
como problemáticas comunes relacionadas con
el Arroyo Seco, especialmente en lo referente a

Sector DT-1
Durante el primer taller, se identificaron
quince situaciones problemáticas, concentradas
principalmente en la parte centro y sur del sector.
Entre las más mencionadas se encuentran: árboles
enfermos, drenajes obstruidos, acumulación de
basura, postes inclinados, registros eléctricos
expuestos, deterioro de banquetas, concreto
levantado, vehículos abandonados y terrenos
baldíos. En cuanto a la vulnerabilidad, se hizo
referencia a personas con movilidad reducida, la
presencia de una casa de reposo y una pareja de
niños con síndrome de Down.
Las capacidades señaladas incluyeron la
existencia de una sede comunitaria, buena
comunicación con instituciones responsables del
mantenimiento del sector, una planta eléctrica y
una tienda de abarrotes.
En el segundo taller, se presentó el derrotero
para su validación y se realizaron entrevistas
personalizadas. Se confirmó la información
recogida previamente y se añadieron elementos
nuevos, recuperados a través de la memoria
histórica de situaciones críticas que con el
tiempo habían perdido visibilidad. Entre las
amenazas adicionales destacaron las lluvias
torrenciales, que provocan encharcamientos,
colapso de drenajes y derrames de aguas
negras, así como choques automovilísticos en
pavimento mojado. También se reportó olor
a gasolina y señalan a persona con problemas
respiratorios por este motivo.
128

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

zonas de inundación, acumulación de residuos
y condiciones de accesibilidad. Asimismo, se
reconocieron capacidades complementarias entre
sectores, lo que permitió visualizar la pertinencia
de avanzar hacia formas de organización y
colaboración conjunta que fortalezcan la gestión
territorial del riesgo

El caso de CA-1 es particularmente relevante
por su proximidad directa al cauce del Arroyo
Seco, lo cual incrementa la exposición a
inundaciones y afectaciones durante lluvias
intensas. En contraste, los sectores DT-1 y DT2, aunque colindan con tramos canalizados del
mismo arroyo, no se encuentran en contacto
directo con el cauce abierto. En estos casos, la
existencia de bordes verdes, desniveles o zonas
de transición ofrece cierta protección, aunque no
elimina completamente el riesgo ante una crecida.
Sin embargo, la canalización existente no
constituye una obra de mitigación efectiva según
los enfoques actuales de gestión del riesgo, los
cuales promueven la conservación de los cauces
naturales como parte de una infraestructura
verde y azul. Este tipo de infraestructura busca
integrar soluciones basadas en la naturaleza para
mitigar riesgos, gestionar escorrentías, mejorar
la calidad del agua y del aire, y reducir el efecto
de isla de calor urbana. Cubrir o confinar un
arroyo sin aplicar estos principios limita su
función ambiental y puede incluso incrementar la
vulnerabilidad a mediano plazo, especialmente si
se descuida su mantenimiento o se urbanizan sus
márgenes de forma inapropiada.
A esto se suma la contaminación del arroyo,
reportada especialmente en CA-1, que constituye
una amenaza antrópica con impacto ambiental
y sanitario, agravada por la falta de sistemas
adecuados para el manejo de residuos y drenajes
expuestos que vierten directamente al cauce.
La metodología de CS permitió activar la
memoria colectiva, en especial en DT-1, donde los
relatos sobre lluvias torrenciales, colapso de drenajes
y accidentes vehiculares durante temporales fueron
incorporados al MCR como elementos relevantes.
Esta práctica valida lo planteado por Gorostiaga
(2017) y Diez y Rocha (2016), quienes reconocen
que la CS no solo produce mapas, sino que
promueve procesos de resignificación territorial
desde las vivencias comunitarias.
La ausencia de CA-2 en el taller de validación
limitó su integración al proceso colectivo. Lo
observado reforzó lo señalado por INDECI
(2017): sin procesos articulados y continuos,
incluso los ejercicios participativos más sólidos
pueden perder fuerza si no logran trascender
hacia la acción institucional.
Finalmente, si bien el protocolo metodológico
contemplaba la entrega formal de los MCR a
plataformas distritales o municipales, este paso

Discusión
Los MCR construidos permiten contrastar el
marco teórico sobre PR, vulnerabilidad territorial
y organización comunitaria con las realidades
observadas en campo. En línea con Cid-Ortiz et
al. (2012) y Ramos (2013), se confirma que la
forma en que las personas interpretan su entorno
influye directamente en su disposición a prevenir
o responder ante amenazas.
Los sectores DT-2 y DT-1, donde se
evidenció mayor cohesión comunitaria y tareas
organizativas activas, generaron una lectura más
amplia y precisa del entorno, acompañada por
la identificación de capacidades de respuesta.
En estos casos, la PR no solo se vinculó a
factores físicos, sino también a dinámicas
sociales, memorias compartidas y mecanismos
comunitarios de gestión. Esto valida lo señalado
por Aguilar y Brenes (2013), quienes destacan
que las comunidades que comprenden su entorno
pueden convertirse en agentes transformadores
frente al riesgo.
En contraste, CA-2 presenta una condición
crítica en varios niveles. Además de una estructura
organizativa frágil, el sector muestra amenazas
relevantes de tipo geológico, pendientes mayores
s al 25 la presencia de un barranco sin protección,
traza vial insegura aunado a la exposición física
de viviendas precarizadas construidas en suelo
susceptible a deslizamientos. Como advierte
Almaguer (2008), un peligro físico no representa
un riesgo por sí mismo: el riesgo se configura
cuando existe vulnerabilidad.
En CA-1, la PR fue más amplia y se
documentaron tanto amenazas socionaturales
como antrópicas. Sin embargo, los participantes
mostraron baja conciencia sobre su propia
vulnerabilidad, situación que coincide con lo
planteado por Ramos, Olcina y Molina (2014)
respecto a la fragmentación perceptiva: cuando
no se logra integrar la dimensión social del
riesgo, es difícil activar respuestas preventivas
o colectivas.
129

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

fortalecer los resultados obtenidos. Para efectos
del artículo solo se hace referencia a la evaluación
de la amenaza geológica e hidrometeorológica
(Figura 4 y Figura 5) a partir de la información
definida en los mapas temáticos. En cuanto a la
identificación de la vulnerabilidad y riesgo, se
consideró la visión perceptiva.
Este enfoque comparativo refuerza la
necesidad de articular el conocimiento técnico
con el saber local, destacando cómo las
narrativas comunitarias no solo coinciden en
muchas ocasiones con las zonas de mayores
fenómenos perturbadores, sino que también
aportan elementos invisibles para la modelación
convencional, como trayectorias históricas de
afectación o experiencias no documentadas por
la institucionalidad.

aún no se ha concretado. Las devoluciones han
sido parciales. Para que la CS se convierta en una
herramienta efectiva de resiliencia, debe vincularse
a estrategias institucionales, políticas públicas
locales y procesos comunitarios sostenidos. Los
MCR y su potencial transformador dependerá de
que no queden como instrumentos diagnósticos,
sino que se integren en la planificación urbana y
en la gestión social del riesgo.
Evaluación técnica de los peligros existentes en
e área de estudio
A fin de contrastar los hallazgos de la evaluación
perceptiva de la amenaza se integró una
evaluación técnica de los peligros existentes,
con el propósito de comparar, complementar y

Figura 4. Mapa de peligros geológicos del área de estudio

Fuente: Elaboración propia con base a INEGI, 2020

130

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

El mapa de peligros geológicos muestra al
distrito Campana - Altamira emplazado sobre
formaciones montañosas, al poniente como
extensión de la Sierra Madre que actúa como
límite entre los municipios de Monterrey y San
Pedro Garza García. Su composición geológica
está dominada por rocas sedimentarias de origen
marino, predominan facies carbonatadas, clásticas
y evaporíticas, lo que influye en la estabilidad
del terreno y en posibles procesos de erosión o
deslizamiento (INEGI, 2020).
Al Oriente, está rodeado por el Arroyo
Seco, lo que contribuye a la alteración de los
materiales geológicos. Aquí predominan rocas
mesozoicas de origen carbonatado y clástico,
con presencia de lutitas y yacimientos de caliza
que influyen en el comportamiento del suelo
ante procesos de urbanización.
A pesar de la presencia de materiales
susceptibles a inestabilidad, no se han identificado
peligros geológicos significativos en el distritotec,
donde los suelos principales son vertisol y litosol,
asentados sobre lutita, proporcionando una
relativa estabilidad estructural (INEGI, 2020)
dado por su topografía plana.
En el contexto específico de los sectores en
CA-2, destacan pendientes pronunciadas que
alcanzan entre 50% y 70%, de acuerdo con análisis
topográficos del INEGI (2020). Estas condiciones
corroboradas mediante observación directa,
así como en los talleres comunitarios, donde
habitantes identificaron una zona excesivamente
abrupta en su pendiente denominada popularmente
el barranco. Allí residen familias en situación
de pobreza extrema, y se han registrado caídas
durante el cruce peatonal hacia sus viviendas. Se
trata de un entorno escarpado y de litología frágil,
altamente propenso a fenómenos de remoción en
masa (FRM), que pueden ser desencadenados por
causas naturales o antrópicas.
En cuanto a los peligros hidrometeorológicos,
Campana-Altamira se ubica en la confluencia de
dos montañas y el paso del Arroyo Seco, cuya
hidrología ha sido alterada por la urbanización. La
ocupación del suelo impermeable y la intervención
en los escurrimientos naturales han aumentado
significativamente la posibilidad de inundaciones
pluviales, afectando 34 calles por acumulación de
agua y 24 calles por escurrimientos abundantes
(Gobierno Municipal de Monterrey, 2024b).
El parteaguas del Arroyo Seco, a 2000
m.s.n.m., desciende 580 metros en menos de

seis km, convirtiéndose en un torrente peligroso
cuando la precipitación supera los 40 mm en un
día, afectando especialmente viviendas cercanas a
su lecho. Se requiere estudio hidrológico específico
para mitigar riesgos. (Ver Figura 5 en sig. pág.).
Se identifican zonas de alto peligro a lo
largo del Arroyo Seco, cuya vulnerabilidad se
ve agravada por la presencia de construcciones
irregulares. En el caso del distritotec, se observa
que el interior del campus del Tecnológico
de Monterrey presenta una condición de alta
susceptibilidad a inundaciones. No obstante,
dicha condición ha sido mitigada mediante la
implementación del proyecto Parque Central
y la construcción de infraestructura pluvial,
conformada por una línea principal que desciende
desde un tridente localizado dentro del campus.
Esta línea realiza un giro de 90° y continúa su
trayecto por la calle J. Cantú Leal, frente a
un terreno deportivo (Gobierno Municipal de
Monterrey, 2024c). Un análisis hidrológico es
esencial para definir estrategias de mitigación y
evitar futuros desbordamientos.
En el caso específico de los sectores DT-1
y DT-2 estos se localizan en la llanura de
inundación del Arroyo Seco, con una pendiente
inferior al 4%, lo que expone a sus habitantes a
crecidas naturales del cauce. Esta condición de
baja pendiente, aunada a deficiencias en el drenaje
pluvial y la acumulación de residuos, incrementa
la posibilidad de sufrir daños ante lluvias intensas,
especialmente en eventos de retorno de 50, 100
o 500 años. Este concepto se refiere al lapso o
número de años que, en promedio, se estima que
transcurrirá entre eventos de similar magnitud o
mayor, y se utiliza comúnmente en estudios de
gestión del riesgo para evaluar la probabilidad de
ocurrencia de desastres.
Contraste entre PR y evaluación técnica
de amenazas
Al comparar los resultados del mapeo comunitario
con la evaluación técnica del peligro, se identificaron
coincidencias relevantes, especialmente en los
sectores expuestos a flujos hídricos o con pendientes
pronunciadas. No obstante, también emergieron
contrastes significativos: mientras que ciertos puntos
señalados como críticos por la comunidad no figuran
en los mapas técnicos oficiales, otras zonas de alta
amenaza hidrometeorológica identificadas por los
modelos institucionales no son reconocidas como
131

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

escenarios posibles de riesgo urbano. Este enfoque
metodológico dual no solo permite contrastar
percepciones con datos técnicos, sino también
identificar puntos de convergencia y disonancia
que enriquecen la planificación participativa.
El centro de la investigación sigue siendo la
PR, y tanto la MAP como los MCR constituyen
herramientas clave para su visualización,
interpretación y acción colectiva. La propuesta
metodológica ofrece, además, un modelo
replicable para estudios futuros en contextos
urbanos con alta vulnerabilidad socioambiental.

tales por los habitantes. Estas discrepancias revelan
no solo brechas en la comunicación del riesgo,
sino también posibles limitaciones de los modelos
técnicos para capturar dinámicas sociales, históricas
y territoriales que inciden en la vulnerabilidad real.
La articulación entre los MCR, la MAP y la
metodología de evaluación técnica constituye uno
de los principales aportes del presente trabajo.
Al integrar saberes comunitarios expresados
en ambos intrumentos para analizar la PR con
análisis geoespaciales basados en evaluación
de peligros, se robustece la comprensión de los

Figura 5. Mapa de peligros hidrometeorológicos del área de estudio

Fuente: Elaboración propia con base a INEGI (2018) e INEGI 2020

132

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Conclusiones

ordenamiento urbano, los MCR representan una
fuente valiosa de información situada. Dado que
las vulnerabilidades son dinámicas, se requiere
su actualización periódica con participación
comunitaria. Este proceso debe verse como un
punto de partida replicable: la experiencia en
estos cuatro sectores puede extenderse a las
colonias vecinas.
La investigación demostró que la PR, cuando
se analiza desde una perspectiva territorial
participativa utilizando herramientas como la
CS, ofrece insumos valiosos para la gestión
local. La aplicación de MCR y la elaboración de
la MAP permitieron visibilizar problemáticas,
capacidades y vulnerabilidades desde las
voces de quienes habitan los territorios. La
combinación con una evaluación técnica del
peligro —basada en cartografía temática, SIG y
álgebra de mapas— fortaleció la triangulación
metodológica, generando una lectura más robusta
y multiescalar del riesgo.
Esta estrategia combinada representa un
aporte replicable tanto para futuros estudios
urbanos como para intervenciones comunitarias
orientadas a la construcción de resiliencia. En
conjunto, los hallazgos reafirman la centralidad
de la PR como punto de partida para cualquier
diagnóstico situado y subrayan la importancia
de integrar conocimiento local con herramientas
técnicas en procesos de planeación y RRD.
En ese sentido, los hallazgos dan cuenta del
cumplimiento del objetivo inicial del estudio:
construir una lectura situada del riesgo mediante
una estrategia metodológica triangulada y con
potencial de incidencia comunitaria.
Finalmente, aunque este estudio se centró en
el contexto urbano de Monterrey, sus aportes son
transferibles a otros territorios de Sur Global,
donde la gestión del riesgo exige enfoques más
participativos y contextualmente informados. Las
lecciones clave incluyen:
- Empoderamiento comunitario: reconocer el
riesgo fortalece la respuesta local y la cohesión.
- Articulación de saberes: combinar
conocimientos técnicos con percepción social
mejora la pertinencia de las estrategias de RRD.
- Visualización del riesgo: la MAP y los MCR
facilitan la comprensión y comunicación de
amenazas complejas.
- Actualización y seguimiento: mantener
los MCR activos garantiza su vigencia frente a
cambios socioambientales.

Más que una técnica de representación, los MCR
y la CS funcionaron como una vía de apropiación
territorial. Permitieron sistematizar amenazas,
vulnerabilidades y capacidades desde la
experiencia directa de quienes habitan los espacios
urbanos, generando conocimiento colectivo
con potencial de incidencia. No obstante, los
resultados muestran que dicha participación no
es homogénea: en algunos sectores se encuentra
limitada por condiciones de precariedad, agendas
comunitarias saturadas o liderazgos frágiles. En
contextos donde satisfacer necesidades básicas
representa una prioridad diaria, la prevención
de riesgos no ocupa un lugar central, sin que eso
implique indiferencia.
El proceso evidenció que la participación
efectiva en la construcción de los MCR fortalece
la capacidad local de gestión, permite visualizar
desigualdades territoriales y articular demandas
colectivas con mayor legitimidad. Desde la
perspectiva técnica de RRD, conocer el contexto
territorial es fundamental. Los mapas de peligros
geológicos e hidrometeorológicos confirman la
condición multiamenaza del área de estudio,
donde las amenazas naturales y socio naturales
se ven agravadas por factores estructurales
de vulnerabilidad social, económica, física
e institucional. El riesgo es real donde la
exposición se combina con condiciones
desfavorables de vida.
La presencia de habitantes en situación de
pobreza, sin servicios adecuados, con viviendas
expuestas y barreras de conectividad, incrementa
la exposición a fenómenos como inundaciones,
deslaves y contaminación ambiental, destacan
como los más expuestos, no solo por su condición
física, sino también por su limitada articulación
social y política.
Contrastar la percepción comunitaria de riesgo con
la mirada técnica permitió identificar que los MCR
no son un fin en sí mismos, sino medios legítimos
de exigencia ciudadana, que pueden fortalecer la
preparación comunitaria, apoyar la planeación
urbana y generar transformaciones institucionales
más justas. Lejos de ser solo un producto gráfico, se
convierte en un instrumento de diálogo y planeación
que reconoce saberes, activa la memoria colectiva y
promueve acuerdos comunitarios.
Para instituciones públicas encargadas de
la planeación territorial, la protección civil o el
133

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

- Legitimación de demandas: la participación da
peso a las solicitudes comunitarias ante gobiernos
y organismos internacionales.
En suma, los MCR son herramientas vivas.
Su utilidad dependerá de que las comunidades
continúen apropiándose socialmente de esta
herramienta, que se mantenga actualizada desde
los territorios y que logre insertarse en procesos
de planeación urbana y toma de decisiones con
justicia territorial. C
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CONTEXTO

De la calidad de vida urbana en los espacios públicos a la
sostenibilidad en ciudades intermedias
On the quality of urban life in public spaces to sustainability in intermediary cities
Recibido: octubre 2023
Aceptado: junio 2025

Jorge Alberto Ponce Castillo1
Juan Carlos Pérez García2

Resumen

Abstract

El artículo profundiza en el análisis teórico
de factores para la calidad de vida urbana, así
como la conceptualización de la habitabilidad,
la sostenibilidad, espacios públicos y sus
dimensiones; en este sentido se conceptualiza
por una parte, a la ciudad sostenible como un
organismo multidimensional soportada en los
factores medioambiental, social y económico; por
la otra parte se considera la pertinencia estratégica
de la dimensión tecnológica del modelo de ciudad
inteligente que contempla el capital humano,
social, así como la información; que representa
una estructura con diversos sistemas informáticos
posicionados en un entorno físico. De esta manera,
se articula la ciudad sostenible inteligente; con el
objetivo de desarrollar un modelo para evaluar
el espacio público en ciudades intermedias;
como resultado se formuló la hipótesis de
investigación, así como los índices de medición
a través las variables: social, económica, política,
medioambiental y tecnológica.

The article delves into the theoretical analysis of
factors for the quality of urban life, as well as the
conceptualization of habitability, sustainability,
public spaces and their dimensions; In this
sense, it is conceptualized, on the one hand, the
sustainable city as a multidimensional organism
supported by environmental, social and economic
factors; On the other hand, the strategic relevance
of the technological dimension of the smart city
model that includes human and social capital,
as well as information, is considered; which
represents a structure with diverse computer
systems positioned in a physical environment. In
this way, the smart sustainable city is articulated;
with the aim of developing a model to evaluate
public space in intermediary cities; As a result,
the research hypothesis was formulated, as well
as the measurement indices through the variables:
social, economic, political, environmental and
technological.

Palabras Clave:

Keywords:

calidad de vida urbana; espacios públicos;
ciudades intermedias

quality of urban life; public spaces;
intermediary cities

1

Nacionalidad: mexicano; adscripción institucional: Profesor Investigador de la Benemérita Universidad, Autónoma de Puebla, México;
Doctor en Planeación Estratégica y Dirección de Tecnología en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México; email:
jorgealberto.ponce@upaep.edu.mx; https://orcid.org/0000-0002-6691-3609
2
Nacionalidad: mexicano; adscripción institucional: Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México, Coordinador
Académico (Centro de Investigación y Posgrados); Doctor en Planeación Estratégica y Dirección de Tecnología (Decanato de Ingeniería y
Negocios); Email: juancarlos.perez@upaep.mx https://orcid.org/0000-0002-8779-9577

137

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CONTEXTO

Introducción

investigación se basa en la propuesta de un modelo
que tiene como propósito evaluar los espacios
públicos de ciudades intermedias. Con respecto
a la organización del artículo, se desarrolló la
introducción, luego se determinan los conceptos y
enfoques teóricos, se plantea el modelo de ciudad
sostenible inteligente, con el objetivo de articular un
modelo para evaluar la sostenibilidad del espacio
público en ciudades intermedias ponderando sus
variables, finalmente se establecen las conclusiones
y recomendaciones de la investigación.

En el artículo se integran diferentes enfoques y
constructos teóricos referentes a la calidad de
vida urbana, la sostenibilidad, el espacio público
y sus variables. Además, se utilizó el modelo de
ciudades sostenibles y el modelo de ciudades
inteligentes, para el desarrollo teórico de un
modelo de ciudad sostenible inteligente.
Desde una visión teórica se analiza la
relación entre las variables social, económica,
política, medioambiental y tecnológica. Para
ello se consideran los conceptos de vitalidad
urbana (Gómez-Varo et al., 2022), calidad de
vida urbana (Popescu, 2020; Petrovič y Murgaš,
2021), habitabilidad urbana (Rodríguez, 2021) y
sostenibilidad (Ameriso, 2018). A partir de esto,
se determina a la ciudad sostenible (Serrano et
al., 2021); posteriormente se conceptualiza a la
ciudad inteligente y los aspectos relacionados con
la vida urbana (Linares y Vásquez, 2018; Duque,
2021) y el espacio público (Brito y Cànoves, 2019;
Baquero, 2021; Crespi, 2022) que se analiza como
una zona que sustenta las actividades cotidianas
de los ciudadanos, así mismo se considera que
la esfera pública es un proceso que se estimula
por medio de la interacción ciudadana, que
conforma y estructura la sociedad (Pérez, 2018;
Crespo, 2019). Finalmente, la contribución de la

Marco Teórico
Las ciudades se pueden considerar eficientes
cuando tienen cualidades para mantener calles y
espacios públicos en donde los ciudadanos tengan
espacios de reunión e integración comunitaria
de manera segura durante el desarrollo de sus
actividades habituales con propósitos variados;
en este sentido la vitalidad urbana es señal de un
adecuado desarrollo y gestión urbana (Scepanovic
et al., 2021; Gómez-Varo et al., 2022).
Las ciudades sostenibles son consideradas
espacios con vitalidad intensa y calidad de vida
para las personas (Kim, 2020), en la Tabla 1 se
presentan el análisis de los conceptos y factores
para la calidad de vida urbana desde la perspectiva
de diferentes autores.

Tabla 1. Conceptos y factores para la calidad de vida urbana

Fuente: Elaboración propia
(Ver el resto de la Tabla 1 en la sig. pág.)

138

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CONTEXTO

Tabla 1. Conceptos y factores para la calidad de vida urbana

Fuente: Elaboración propia

139

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

La sostenibilidad se establece a partir de una
estructura transversal de subsistemas en los que
intervienen el uso eficiente del territorio, viviendas
y edificios habitables, infraestructura y servicios
básicos, metabolismo urbano, cohesión social,
biodiversidad, funcionalidad, movilidad urbana y
espacios públicos (Callealta y Naranjo, 2020).
El concepto de sostenibilidad urbana está
basado en la consideración de un “desarrollo
urbano sostenible” sin que implique el deterioro
del medio ambiente, que garantice la calidad
de vida de las personas, facilitando el avance
económico, así como colaborar para mitigar la
desigualdad social y la contaminación del medio
ambiente (Berigüete et al., 2019; Aguilera, 2021).
La elevada tendencia de crecimiento urbano
de las ciudades en la región de “Latinoamérica
y el Caribe”, remite a las administraciones de
gobierno los retos de atender de manera sostenible
las diferentes problemáticas de requerimientos
en temas sociales, económicos y ambientales,
por medio del desarrollo de planes y criterios
para diseñar ciudades sostenibles cimentadas
sobre su historia, tradiciones y costumbres; que
promuevan una elevada calidad de vida (Masik et
al., 2021) como sugiere la “Organización de las
Naciones Unidas (ONU)” a través de la “agenda
2030” en el “Objetivo de desarrollo sostenible 11”
al considerar que los territorios y ciudades deben
ser inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
(Giraldo-Ospina y Zumbado-Morales, 2020).
En este contexto se debe considerar que existe
un incremento en la difusión tecnológica, así como
un aumento en el uso del Internet por parte de los
ciudadanos, por tanto se aprecia la pertinencia
estratégica para el uso de las tecnologías en la
planificación y gestión urbana, que posibilite la
accesibilidad a los servicios básicos, debido al
alcance que sugieren las tecnologías al beneficiar
a una mayor población, para impulsar la calidad de
vida (Ameriso, 2018).

Habitabilidad urbana
El ser humano requiere satisfacer sus necesidades
individuales y colectivas, preservando el
medioambiente, lo que hace necesario incorporar
los elementos esenciales para elevar su calidad de
vida, que impulse la unión familiar y la vinculación
comunitaria en entornos saludables, considerando
tres factores principales: la eficiencia psicológica,
la eficiencia social y eficiencia ecológica (Cruz y
Leal, 2020).
Las primeras investigaciones señalaban a
la habitabilidad como un factor referente al
espacio habitable, sin embargo este concepto se
amplió a su medio exterior. De tal manera que
la habitabilidad se formula con dos enfoques:
al interior de la vivienda y en su exterior, en el
que se consideran como medios de satisfacción
la ubicación del barrio y el conjunto de
equipamiento urbano, entre ellos los espacios
públicos con su integración en parques y
avenidas (Páramo et al., 2018) y se plantean
tres directrices para evaluar la habitabilidad en
zonas urbanas consolidadas: la físico-espacial,
la psico-espacial y la medioambiental (Navarro,
2018; Rodríguez, 2021).
De esta forma la “National Association of
City Transportation Officials” (2013) propone la
compacidad para la distribución de ciudad como
la que mejor se adapta al criterio de habitabilidad
urbana, pues contempla elementos para su
evaluación, como la densidad y compacidad
habitacional, la dotación de servicios básicos y
equipamiento, distribución vial, zonas peatonales,
ciclovías, accesibilidad e instalaciones de
transporte público, configuración y operación
de los espacios públicos, el impacto al medio
ambiente, así como la capacidad para estimular el
desarrollo cívico, social, industrial y económico
(León et al., 2019).
Sostenibilidad

La ciudad sostenible

La sostenibilidad involucra en esencia la
capacidad de sobrevivir. El diseño urbano
sostenible se considera un tema extenso debido
a que no únicamente se refiere a la posibilidad
de perdurar del medio ambiente, sino además
se debe considerar el desarrollo y progreso del
entorno edificado, el cual incluye el espacio
habitable, la sociedad y su estabilidad económica
(Zumelzu y Espinoza, 2019).

La ciudad y el territorio son el sitio donde confluyen
diversos aspectos del desarrollo urbano. Se incluyen
condiciones “materiales tangibles”, entre ellos la
infraestructura de transporte, energía y gestión
de residuos, junto a condiciones “materiales
intangibles”, como son cultura, educación y salud,
que son esenciales para que una sociedad urbana se
desarrolle de manera próspera (ONU-Habitat, 2020).
140

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

A continuación, se muestran los componentes
para la conceptualización de la ciudad sostenible
en el que se manifiestan los procesos: biológico,
social, económico, ecológico y cultural; como
elementos principales para la sostenibilidad
(Tabla 2).

Tabla 2. Conceptualización y componentes de la ciudad sostenible

Fuente: Elaboración propia
(Ver el resto de la Tabla 2 en la sig. pág.)

141

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CONTEXTO

Tabla 2. Conceptualización y componentes de la ciudad sostenible

Fuente: Elaboración propia

Con base en la información obtenida para
establecer el concepto de ciudad sostenible,
se debe considerar un hallazgo; pues entre los
componentes mencionados por los autores, no
aparece el factor tecnológico.

(Pardini et al., 2020; Kasznar et al., 2021). Todo esto
en el mundo digital, en el que mover y procesar datos
en lugar de objetos físicos resulta rápido, seguro y
tiene un menor costo medioambiental (RodríguezGutiérrez; 2020; Oliveira et al., 2020; Lehmann,
2021). Sin embargo, en términos de conectividad
e infraestructura digital, Latinoamérica tiene un
rezago en comparación con países desarrollados,
lo que limita el aprovechamiento y la capacidad
de los medios digitales en los sectores: social,
industrial, académico y de gestión urbana (Banco
de Desarrollo de América Latina, 2020).
Varios autores con intenciones de esquematizar
los rasgos de una ciudad inteligente (Tabla 3) señalan
seis características posibles: economía inteligente,
sociedad inteligente, gobernanza inteligente,
movilidad inteligente, entorno inteligente y vida
inteligente (Copaja-Alegre y Esponda-Alva, 2019;
Guevara y Auat, 2020; Guerra, 2020; Kasznar et
al., 2021; UN – Habitat, 2020) y se relacionan con
diferentes aspectos de la vida urbana (Linares y
Vásquez, 2018; Duque, 2021).

Ciudades inteligentes
Se considera una ciudad inteligente a la que se
orienta por medio del “Internet de las cosas” (IoT)
para recolectar información a través de datos
factibles de analizar para gestionar de manera
efectiva y sostenible, sistemas de urbanización,
insumos, servicios y equipamientos (Romero,
2018); como sucede con las “tecnologías de
información y comunicación” que intervienen
notablemente en los patrones de actividad e
interacción entre las personas (Shaw y Sui, 2018;
Webster y Leleux, 2019).
La inteligencia de las ciudades se orienta a la
generación de empleos y el bienestar en la vida de
los ciudadanos en un ambiente urbano sostenible

Tabla 3. Componentes de una ciudad inteligente y aspectos relacionados

Fuente: Elaboración propia

142

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CONTEXTO

Existe una concepción generalizada acerca de
las ciudades inteligentes, las cuales utilizan sistemas
que favorecen al desarrollo urbano, además de
contribuir a la calidad de vida de los ciudadanos
(Da Silva Lopes et al., 2020; Chibás et al., 2022).

es impulsada por las industrias y el intercambio
comercial que generan las personas y produce
dinamismo urbano para la convivencia pacífica,
la acción colectiva y el apoyo comunitario en
el espacio público. La “dimensión política”
faculta que el ciudadano, además de los colectivos
se expresen y contribuyan en los procesos de
participación informados e inclusivos, cimentadas
en el conocimiento, respecto a la planeación y
administración de los espacios públicos de las
ciudades. Por otro lado la “dimensión natural” que
constituye la estructura física, la planificación, la
gestión y el cuidado del medioambiente. Por último la
“dimensión tecnológica” que conforma la estructura
digital, su planificación, gestión, educación y uso de
las “tecnologías de la información y comunicación”
(Birche y Jensen, 2018; Briceño-Avila, 2018; Gómez
y Velázquez, 2018; Del Espino y Navas 2018;
Morente, 2018; Berardo y Vázquez, 2019; Pinedo
y Lora, 2019; Silva-Roquefort y Muñoz, 2019;
Cabrera et al., 2020; Jordán-Salinas et al. 2020).

Espacios públicos
Los espacios públicos son sitios de reunión, armonía
y justicia social donde los ciudadanos conviven. Por
otro lado, manifiesta los aspectos sociales, valores
culturales, económicos, industriales, políticos y
naturales, vinculados al desarrollo humano en busca
de un espacio comunitario incluyente (Alonso,
2018; Brito y Cànoves, 2019; Baquero, 2021;
Crespi, 2022). Son también las redes que conectan
a la ciudad con sus habitantes; el sello físico de la
interacción entre los ciudadanos de una comunidad
permanece en el espacio público (Lozada, 2018).
Además se contemplan como espacios de
aprendizaje significativo, porque son entornos
que brindan experiencias didácticas a los menores
de edad. Las personas adultas pueden incorporar
a los niños en los espacios públicos urbanos, por
medio del juego, creando experiencias nuevas y
estimulantes, con estrategias de apropiación del
espacio, inclusión y conservación de los espacios
públicos (Polo y López, 2020); concediendo
lugares propicios para que los ciudadanos tengan
libertad y seguridad, fomentando la participación
ciudadana y la cohesión social (Harris, 2020).

Materiales y métodos
Descripción del modelo de investigación
Con el objetivo general en el que se considera
la propuesta de un modelo para la evaluación
de la calidad de vida en el espacio público de
ciudades intermedias de las condiciones actuales
de los espacios públicos de los barrios, así como
su potencial de sostenibilidad para la calidad de
vida en ciudades intermedias; considerando las
variables: social, medioambiental, económica,
gobierno y tecnología (Figura 1).

Dimensiones del espacio público
El espacio público se considera un escenario de
manifestaciones y arraigo social, que preserva los
acontecimientos de los colectivos sociales. En este
sentido, el componente urbano es inseparable de las
necesidades humanas; juntos van más allá del enfoque
morfológico de la ciudad, por ello se considera a los
espacios públicos como lugares favorables para la
convivencia y construcción del tejido social (Pérez,
2018; Morales, 2019; Crespo, 2019).
De esta manera, la “dimensión social”
incorpora la educación, los valores sociales, la
ética, la moral, la inclusión, la salud, el bienestar,
la seguridad y las aspiraciones que influyen en
la conducta humana, de manera individual y
grupal. La “dimensión cultural” está relacionada
con: tradiciones, costumbres, identidad, valores
culturales de cada lugar, fortaleciendo la
identidad. Además la “dimensión económica”

Figura 1. Modelo para evaluar la sostenibilidad del
espacio público en ciudades intermedias

Fuente: Elaboración propia

143

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

A continuación se describen las etapas del modelo:
1. Diagnóstico. Se realizó utilizando la
información contenida en el plan de desarrollo
municipal de una ciudad intermedia; así como
su alineación con los planes de desarrollo estatal
y nacional, la agenda 2030, los “Objetivos de
Desarrollo Sostenible” y el “ODS-11” que
refiere a comunidades y ciudades inclusivas,
seguras, resilientes y sostenibles.
2. Análisis del área de estudio. Se definió el
espacio público y su ubicación en la ciudad
para el análisis y recolección de la información,
este proceso se realizó en 2 fases:
La primera etapa consiste en mapear el
espacio público seleccionado, para identificar:
el área, conexiones viales, además se observó su
infraestructura y composición de manera general,
así como la conectividad entre áreas. Esta fase
se realizó con el apoyo de las tecnologías de
información y comunicación, “Open Data” en
la plataforma del “Mapa Digital de México v6.3
INEGI”, “Sistema para la Consulta de información
Censal (SCINCE 2020)”, herramientas digitales
cartográficas como “OpenStreetMap”, “Google
Earth”, así como el software “Qgis-Sistema
de Información Geográfica de código abierto”
para la selección, análisis y visualización de
indicadores de accesibilidad urbana; recopilando
indicadores demográficos, ubicación de puntos
de interés, rutas; para georeferenciar y mapear la
información.
La segunda etapa consiste en analizar el
estado físico del espacio público seleccionado,
mediante la observación y valoración en cuanto
a infraestructura, vegetación, equipamiento y
servicios que se ofrecen a los habitantes. Estos
criterios se recabaron a partir de una ficha
de observación para evaluar la calidad del
espacio público. Durante esta fase se realizó
la observación del sitio a nivel de calle, así
como el uso de una cámara de alta resolución
para la captura de fotografías, así mismo se
utilizó “Google Maps” para la observación
complementaria.
3. Índices de medición. A través de la
información obtenida en la etapa 2 “análisis del
área de estudio” se determinaron las condiciones
actuales del sitio, por medio de la evaluación del
espacio público que incide en la “calidad de vida”
de ciudades intermedias (Figura 2), ponderando
las variables: social, medioambiental, económica,
gobierno y tecnológica.

Figura 2. Variables para la calidad de vida en el
espacio público de ciudades intermedias

Fuente: Elaboración propia

4. Hipótesis. El desarrollo del modelo para
evaluar la sostenibilidad del espacio público
en ciudades intermedias permitió formular la
hipótesis de investigación, la cual expresa que:
al incrementar los índices de las dimensiones
basadas en el modelo propuesto de ciudad
sostenible inteligente, se eleva el índice de la
calidad de vida en los espacios públicos de las
ciudades intermedias.
Metodología
Diseño de la investigación
La investigación se desarrolló con un enfoque
cuantitativo para dar respuesta a preguntas de
investigación que requiere datos objetivos y
medibles; se considera de tipo no experimental pues
los datos se recopilaron al observar los fenómenos,
tal como ocurren de manera natural en su contexto y
se clasifica como un estudio seccional o transversal
por que se analizan las variables de interés en un
momento determinado del tiempo a través de una
muestra representativa de la población por medio de
una encuesta (Bernal, 2010; Hernández Sampieri,
2014; Pimienta Prieto y Orden Hoz, 2014). Además,
para que dicha encuesta pueda ser utilizada como
instrumento de medición, es necesario que cumpla
con los requisitos de confiabilidad y validez, para
determinar si las respuestas obtenidas provienen de
métodos y procedimientos adecuados (RodríguezRodríguez, J. y Reguant-Álvarez, 2020).
144

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Descripción de la población y cálculo del
tamaño de la muestra

y características, mediante la subdivisión de la
población heterogénea en estratos homogéneos por
sexo y edad para realizar un muestreo más preciso
en cada uno de ellos Tabla 4 (INEGI, 2020).

La población de estudio está delimitada a los
ciudadanos de Tehuacán, Puebla; la muestra
se realizó con base en los datos del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía del estado
de Puebla, para el municipio de Tehuacán al que
corresponde una población de 327,312 habitantes
para el año 2020 (INEGI, 2020).
Para el cálculo se consideró una muestra
probabilística estratificada dirigida a 240,474
habitantes de 15 años en adelante que incluye a
los sexos hombre y mujer, lo que representa un
porcentaje del 73.5% como indica la información
del INEGI (2020).
Para calcular el tamaño de la muestra se
emplea la fórmula estadística para poblaciones
finitas (Aguilar-Barojas, 2005; Alvarado, 2020;
Barraza y Martínez, 2021):

Validación del instrumento de recolección de
datos
Confiabilidad del Instrumento
Se realizó una encuesta piloto la cual se aplicó a 30
personas; mediante la cual se evaluaron las variables
para la calidad de vida en el espacio público en
las ciudades intermedias con base en las variables
para una ciudad sostenible e inteligente; aplicando
el análisis del alfa de Cronbach se determinó la
confiabilidad del instrumento que conforman
las cinco variables analizadas (Cronbach, 1951;
Viladrich et al., 2017); utilizando el software
estadístico “Statistical Package for Social Sciences
(SPSS)” de IBM. (Tabla 5, ver sig. pág.)
Con base en los datos obtenidos se corrobora
que los requisitos definidos por Lee J. Cronbach
(1951) se cumplen bajo las recomendaciones
establecidas, por lo tanto el instrumento o encuesta
se considera confiable ya que todos los coeficientes
obtenidos en las variables analizadas son mayores
a 0.65, además de que los coeficientes de las
variables son menores que el coeficiente de alfa
global cuyo valor es de 0.914.

Donde:
n= Tamaño de la muestra
d= Error de estimación
Z= Valor de tablas de la normal estándar
N= Tamaño de la población
p= Probabilidad de éxito
q= Probabilidad de fracaso

Validez estadística
Al identificar la relación entre dos o más variables
se posibilita la validación del instrumento de
recolección de datos, midiendo la relación que existe
entre las variables a través de pruebas estadísticas
(Merino-Soto,2016). En la investigación, se empleó
el software estadístico (SPSS) de IBM para calcular
la validez estadística. (Tabla 6, ver sig. pág.)

Considerando un error máximo aceptable del
8% y un intervalo de confianza de 95%, se obtuvo
un tamaño de muestra de 150 participantes.
Mediante el uso del muestreo estratificado
se permite obtener información más precisa de
una subpoblación que tiene diferentes tamaños

Tabla 4. Estratos de población por sexo y edad para la aplicación de la encuesta

Fuente: Elaboración propia

145

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 5. Variables de una ciudad sostenible inteligente y factores relacionados

Fuente: Elaboración propia

Tabla 6. Análisis de la validez estadística

**. La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).
*. La correlación es significativa en el nivel 0.05 (bilateral).
Fuente: Elaboración propia

146

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Instrumento de recolección de datos

identifican el polígono territorial de la antigua
estación del tren donde se encuentra localizada
la zona de estudio; logrando una participación de
manera activa y propositiva al considerar que la
ciudad de Tehuacán, Puebla; requiere de mejoras
en las variables: social, económica, política,
medioambiental y tecnológica, para dotar de
mejor calidad de vida a la ciudadanía.

Para la recolección de datos se utilizó una
encuesta estructurada con 39 ítems que permite
medir las variables: social, económica, política,
medioambiental y tecnológica (Tabla 7); por
medio de una escala Likert (Hernández Sampieri
et al., 2014; Arroba et al., 2020) de cinco puntos:
totalmente en desacuerdo (1); parcialmente en
desacuerdo (2); ni de acuerdo ni en desacuerdo
(3) de acuerdo (4); totalmente de acuerdo (5). La
administración de la encuesta para la evaluación
de la calidad de vida en los espacios públicos de
ciudades intermedias se realizó de manera presencial
y se registraron las respuestas en un documento
electrónico utilizando la herramienta Google Forms
para su aplicación en línea vía internet, lo cual
permitirá agilizar la recolección de datos.

Discusión
Al identificar y argumentar los conceptos
de vitalidad urbana, calidad de vida urbana,
habitabilidad urbana, sostenibilidad y espacios
públicos, además de sustentar los planteamientos
sobre el modelo de ciudad sostenible basados en
los factores medioambiental, social y económico,
así como también se expuso de manera teórica
el modelo de ciudad inteligente que contempla
el capital humano, social y la información; que
desde el punto de vista tecnológico, contiene
diversos sistemas informáticos que posibilitan
interactuar de forma individual o colectiva en un
entorno físico; por tanto es pertinente considerar
los siguientes alcances.
En primer lugar fue posible la articulación
de un modelo la ciudad sostenible inteligente
que considera la pertinencia estratégica de la
dimensión tecnológica; en segundo lugar se
establecieron los índices de medición por medio
de las dimensiones social, económica, política,
medioambiental y tecnológica. Lo que permitió
desarrollar un modelo para evaluar el espacio
público en ciudades intermedias.
El tipo de relación estadística que se presenta
entre los estratos del sexo masculino y femenino
a partir de 15 años en adelante, a través de la
correlación bivariada basada en el coeficiente
de correlación de Pearson; en la Tabla 8 (ver
sig. pág.) se muestra de manera ordenada la
correlación de la variable “Y” con respecto a cada
variable “X”; destacando una asociación que va
de 0.638 como el valor más alto que representa
a la variable “X3” (dimensión medioambiental),
hasta 0.268 que corresponde a la variable “X2”
(dimensión política) como el valor más bajo.

Tabla 7. Variables e ítems de la encuesta

Fuente: Elaboración propia

Resultados
La encuesta para evaluar la calidad de vida en
espacios públicos de ciudades intermedias se
aplicó durante 6 días. Se utilizaron las tecnologías
de la información y comunicación para su
aplicación con el uso de teléfonos inteligentes a
través de Google Forms para agilizar la aplicación
del instrumento de evaluación así como la
recopilación para el análisis de la información
resultante; se eligieron a 150 participantes con
disponibilidad para responder la encuesta para la
evaluación de la calidad de vida en los espacios
públicos de ciudades intermedias, quienes
147

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 8. Correlación de variables

*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).
Fuente: Elaboración propia

A continuación se realizó un análisis de
regresión lineal utilizando el software SPSS para
mostrar de manera ordenada la relación de la
variable “Y” con respecto a la suma de 2 variables
“X” (Tabla 9); se advierte una relación fuerte de
0.700 como el grado más elevado que representa
la suma de variables “X1+X3” (dimensión
económica + dimensión medioambiental), hasta
el valor de 0.474 que corresponde a la suma de
variables “X1 + X4” (dimensión política) como
el grado más débil.
Posteriormente se efectuó un análisis de
regresión lineal utilizando el software SPSS
para mostrar de manera ordenada la relación
de la variable “Y” ahora con respecto a la suma
de 3 variables “X” (Tabla 10, ver sig. pág.);
se advierte una relación alta de 0.704 como

el valor más considerable que representa la
suma de variables “X1+ X2 + X3” (dimensión
económica + dimensión política + dimensión
medioambiental), en el otro extremo se cuantifica
el valor de 0.646 que corresponde a la suma de
variables “X1 +X2 + X4” (dimensión económica
+ dimensión política + dimensión tecnológica)
como el valor más bajo.
Por último se efectuó un análisis de regresión
lineal utilizando el software SPSS para mostrar
la relación de la variable “Y” ahora con respecto
a la suma de 4 variables “X” (Tabla 11, ver sig.
pág.); se advierte una relación alta de 0.704 como
el valor más considerable que representa la suma
de variables “X1+ X2 + X3 + X4” (dimensión
económica + dimensión política + dimensión
medioambiental + dimensión tecnológica).

Tabla 9. Regresión lineal con suma de 2 variables

*. La correlación es significativa en el nivel 0,05 (bilateral).
**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).
Fuente: Elaboración propia

148

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 10. Regresión lineal con suma de 3 variables

El valor del p-value es de 1.27E-21
Fuente: Elaboración propia
Tabla 11. Regresión lineal con suma de 4 variables

El valor del p-value es de 3.79E-21
Fuente: Elaboración propia

Conclusiones y recomendaciones

Por lo tanto, la correlación bivariada de
las variables “Y” y “X3” es de 0.638, la cual
se establece como la relación más fuerte,
que corresponde a la variable “Y” de la
dimensión social con “X3” de la dimensión
medioambiental; además, al analizar la regresión
lineal de las variables “X” con respecto de “Y”
se encontró que la relación más alta con un valor
de 0.709 se da con la suma de las 4 variables
que corresponden a la suma de X1+X2+X3+X4
(dimensión económica + dimensión política
+ dimensión medioambiental + dimensión
tecnológica); lo que determina la importancia
que para la variable “Y” o dimensión social
significan las variables: económica, política,
medioambiental y tecnológica.
En el contexto que se relaciona al bienestar
social y el desarrollo sostenible se vincula a las
variables social, económica y cultural, además
de los ámbitos medioambientales que garanticen
un desarrollo urbano sostenible, así como del
aprovechamiento de las innovaciones en las
tecnologías de Información y comunicación.

En esta investigación se analizaron los conceptos
y factores para la calidad de vida urbana como
son: la habitabilidad, el bienestar y la satisfacción
personal; en este sentido se conceptualizó a
las ciudades sostenibles como espacios con
vitalidad intensa y calidad de vida con una visión
comunitaria, en las que se vinculan las variables:
social, económica, cultural, medioambiental
y tecnologías. De esta manera, las ciudades se
consideran eficientes cuando tienen cualidades
para mantener las calles y espacios públicos, en
donde los ciudadanos disfruten de áreas de reunión
e integración comunitaria de manera segura.
Asimismo se configura a la ciudad como
un organismo complejo multidimensional que
puede verse como un sistema o como una red; sin
embargo, a través del análisis realizado en el marco
teórico, se perciben vacíos en las investigaciones
referentes a las ciudades sostenible y las ciudades
inteligentes, y se advierte que en los artículos
de investigación analizados en el marco teórico
referentes a ciudades sostenibles, se observa
un hallazgo; pues entre los componentes
mencionados por los autores, no se encuentra
149

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

el factor tecnológico; por lo que es necesario
teorizar con respecto a la integración de modelos
de ciudades sostenibles y ciudades inteligentes.
También, se requieren argumentos teóricos
que aporten una base a las morfologías urbanas
sostenibles inteligentes, para contribuir a los
“objetivos de desarrollo sostenible (ODS)”
orientados específicamente al “ODS 11”. Lo
que permitió articular un modelo pertinente que
integra los modelos de ciudades sostenibles y
ciudades inteligentes que permita impulsar el
desarrollo de las ciudades intermedias. Además
es necesario evaluar los espacios públicos
en las ciudades intermedias para conocer su
contribución a la calidad de vida, con respecto a
ciudades sostenibles inteligentes; debido a que es
en estos lugares donde se estimula la interacción

social, impulsando la salud física y psicológica de
las personas, mejorando la apariencia del entorno
y los aspectos medioambientales. Igualmente se
debe reconocer que los espacios públicos son
componentes fundamentales como lugares de
expresión e identidad, que contiene las emociones
y vivencias que se originan por la interacción
comunitaria de los ciudadanos; reactivando de
manera cotidiana la vida.
Finalmente, para agilizar y automatizar la
recolección de datos se debe aprovechar los datos
abiertos y la computación en la nube para conocer
información sobre las condiciones de las ciudades
intermedias; por lo que se recomienda apoyarse de
las “tecnologías de información y comunicación”
para colaborar con los estudios sobre la tipología del
espacio público en las ciudades intermedias. C

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154

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

La vulnerabilidad social como enfoque para el diseño de
políticas públicas territoriales de sustentabilidad en México
Social vulnerability as an approach for designing territorial public policies for
sustainability in Mexico
Recibido: junio 2024
Aceptado: junio 2025

María Teresa Cedillo Salazar1
Madelyn Ávila Vera2
Esteban Picazzo Palencia3

Resumen

Abstract

La situación macroeconómica en los últimos años
muestra una debilidad en los procedimientos
administrativos por parte de las instituciones
gubernamentales en las regiones. Donde los
desafíos de política pública de sostenibilidad
resultan ser ineficientes en materia de empleo,
pobreza, marginalidad y vulnerabilidad. Este
artículo tiene como propósito reflexionar sobre
las distintas disparidades socioterritoriales a
partir del enfoque analítico de la vulnerabilidad
social, el cual permite destacar la necesidad
de construir un índice que dé resultados para
el desarrollo de políticas públicas sostenibles
diferenciales, donde se establezca un proceso
de articulación y coherencia con los diferentes
actores sociales, con la finalidad de contribuir
a cerrar las brechas sociales subnacionales
y desarrollar las capacidades endógenas de
los territorios. El objetivo de este documento
es estimar un índice de vulnerabilidad social
territorial, para esto se emplea un método
de análisis de componentes principales,
relacionado con la vulnerabilidad social, el
cual recopila características sociodemográficas,
socioeconómicas y del hábitat, propias de cada
espacio territorial, para conocer los factores que

In recent years, the macroeconomic context
has revealed significant shortcomings in the
administrative procedures of governmental
institutions at the regional level. These
deficiencies have translated into inefficient public
policy responses to key sustainability challenges,
particularly in the areas of employment, poverty,
marginalization, and vulnerability.
This article aims to examine socio-territorial
disparities through the analytical framework of
social vulnerability. This approach underscores
the urgent need to develop an index capable of
generating reliable and differentiated results
to inform sustainable public policy design.
Such policies should promote articulation and
coherence among diverse social stakeholders,
with the ultimate goal of closing subnational
social gaps and strengthening the endogenous
development capacities of territories.
The main objective of this study is to estimate a
Territorial Social Vulnerability Index. To this end,
a Principal Component Analysis (PCA) is applied,
integrating sociodemographic, socioeconomic, and
habitat-related variables specific to each territorial
unit. The findings allow for the identification of key
factors that contribute to social disadvantage among

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción institucional: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México;
doctorado en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos; E-mail: etyam_27@hotmail.com; ORCID: https://orcid.
org/0000-0001-8680-1885
2
Nacionalidad: mexicana; adscripción institucional: Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, México; E-mail: madelyn.avilav@uat.edu.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8976-7405
3
Nacionalidad: mexicana; adscripción institucional: Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de
Filosofía y Letras/Instituto de Investigaciones Sociales, México; Doctor en Ciencias Sociales con orientación en Desarrollo Sustentable;
E-mail: epicazzo@yahoo.com; ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2456-7955

155

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

detonan desventajas sociales en la población
mexicana, resultados que serán de interés para
instrumentar políticas territoriales integrales que
impacten en el desarrollo social del país.

the Mexican population. These results are intended to
support the formulation of comprehensive territorial
policies aimed at fostering social development and
reducing inequalities across the country.

Palabras Clave:

Keywords:

análisis de componentes principales;
vulnerabilidad social; políticas públicas;
desarrollo sustentable

principal components analysis; social
vulnerability; public policy; sustainable
development

Introducción

En este sentido, el enfoque de vulnerabilidad
social introduce una nueva distinción para las
condiciones de vida, da cuenta de las constantes
transformaciones y la incidencia de estos en las
capacidades de respuesta, los activos materiales
y simbólicos de las personas y hogares. De esta
manera, el objetivo de esta investigación es la
construcción de un índice de vulnerabilidad social
territorial para conocer las distintas disparidades
socioterritoriales e identificar algunas aristas
que permitan esbozar políticas públicas para la
sostenibilidad más focalizadas a problemáticas
locales que detonan desventajas sociales
en México, además conocer los principales
elementos inmersos en la vulnerabilidad que
influyen en la reproducción de las condiciones
desfavorables de la población en México.
La discusión sobre la utilización de nuevos
marcos metodológicos y enfoques analíticos
para abordar el estudio de la desigualdad y
pobreza sigue tomando significancia en la
academia y en los países que buscan disminuir
estás problemáticas, en la medida que la brechas
subnacionales se instauran como problemas
estructurales, se vuelve cada vez más necesario
abandonar las visiones unidimensionales de los
determinantes de vida y mirar las desventajas
sociales desde una perspectiva más amplia,
multidimensional y multicausal, por lo cual
analizar las condiciones de vulnerabilidad social
desde una perspectiva territorial permite nutrir a
las ciencias sociales y humanidades de elementos
para el diseño de instrumentos más adecuados
para el desarrollo social y paralelamente
transitar hacia la sustentabilidad del desarrollo
comenzando con garantizar el cumplimiento de
los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable 2030,
que la ONU propone para México.

Retomado en diversos contextos para explicar el
grado de indefensión y/o fragilidad de personas
y hogares ante diversos escenarios de riesgos,
el enfoque de vulnerabilidad social aparece
para otorgar una visión más amplia y novedosa
de los factores que imposibilitan alcanzar un
mayor bienestar social, contemplando una serie
de determinantes vinculados a la estructura de
oportunidades que gesta el mercado, el Estado
y la sociedad civil, y sobre el aprovechamiento
de los mismos para elevar la calidad de vida
(Kaztman &amp; Filgueira, 1999; Busso, 2001).
En base al trabajo de diversos autores que
han contribuido al campo de estudio del enfoque
de la vulnerabilidad social en las últimas dos
décadas del siglo XX, se sostiene su utilidad en
la construcción de políticas públicas diferenciales
para el desarrollo social de los territorios
subnacionales, la aplicación de políticas pensadas
desde esta perspectiva sustenta la necesidad
de abandonar la dicotomía “pobre-no pobre” y
ampliar el núcleo de la problemática sobre grupos
poblacionales en estratos bajos o medios con
limitaciones relativas al acceso a oportunidades
educativas, salud, trabajo decente, seguridad
social y vivienda.
Sin duda, existen severas rupturas a la hora
de hacer políticas para el desarrollo social,
los umbrales convencionales de necesidades
básicas insatisfechas de la sociedad establecen
una diferenciación entre grupos poblacionales
en condiciones similares de carencias sociales y
económicas, la desprotección de grupos poblaciones
en estratos medios y con algún grado de rezago
social o marginación, acontece ser un problema
dada su vulnerabilidad al empobrecimiento.
156

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

El enfoque de vulnerabilidad social

a shocks externos; vincular el proceso de
desarrollo con el enfoque de vulnerabilidad
social implica poner en relación las capacidades
de respuesta con los riesgos a los que están
expuestos diferentes comunidades y territorios,
por lo cual, una menor capacidad de respuesta
contrae un mayor riesgo a sufrir daños sobre
las transformaciones del entorno, o bien, limita
las capacidades de resiliencia de comunidades,
hogares y/o individuos para recuperarse.
Para Busso (2002) se integran tres componentes
centrales en el análisis de la vulnerabilidad social
y vinculada a las capacidades de respuesta:
i) dotación de activos; ii) estrategias de uso y
reproducción de activos; iii) las oportunidades que
ofrecen el mercado, el Estado y la Sociedad civil.
Para Kazman (1999) el nivel de vulnerabilidad
social dependerá de la posesión o control de
activos, esto es, de los recursos requeridos
para el aprovechamiento de las oportunidades
que brinda el medio en que se desenvuelven
las comunidades, hogares e individuos. Por
su parte, Rodríguez-Vignoli (2000) añade que
las capacidades de respuesta ante amenazas o
riesgos que comprometen el bienestar de los
hogares también dependen de los mecanismos de
apoyo externo a los que tienen acceso, la rápida
desactualización conlleva a una permanente
erosión de las capacidades de respuesta.
Una visión integral del proceso de desarrollo
lleva a considerar y vincular distintos niveles de
análisis y unidades o escala de agregación, la
vulnerabilidad al subdesarrollo, es decir, el riesgo
a reproducir el atraso relativo de un territorio con
vulnerabilidades estructurales históricas como en
México, implica pensar el vínculo dinámico entre
las estructuras productivas y distributivas que
reproducen y afectan los niveles de vulnerabilidad
a la marginalidad, la exclusión y la pobreza
(Busso, 2017).
La vulnerabilidad característica de México como
economía emergente genera para algunos grupos
poblacionales, desventajas relativas para acceder a sus
derechos y opciones de vida, y cuando estos grupos
poblacionales están territorialmente localizados en
áreas en desventaja productiva y distributiva, se
transforma en problemas del desarrollo.
El enfoque de vulnerabilidad social contiene
algunos ejes estructurales que permiten identificar
las desventajas sociales, dado que afectan los
niveles de riesgos y capacidades de respuestas
que articulan. Los principales ejes se vinculan

El enfoque de vulnerabilidad social permitió
sistematizar, renovar y ampliar los estudios sobre
las desventajas sociales, principalmente sobre la
desigualdad y pobreza. El enfoque examina las
interrelaciones entre población y desarrollo, a
través del conocimiento de las consecuencias
de la transición demográfica en el proceso
de desarrollo, y sobre los efectos del proceso
de desarrollo en las condiciones de vida de la
población (Villa, 2000; Busso, 2015).
A pesar de ser un cuerpo analítico reciente,
el estudio de la vulnerabilidad social puede
ser rastreado desde los economistas clásicos
quienes discutían desde sus propias visiones
sobre las estructuras productivas y sociales,
y la distribución del excedente económico.
Las reflexiones conceptuales del enfoque de
vulnerabilidad social radican en la economía
política del desarrollo, particularmente sobre
los efectos del subdesarrollo en la población del
siglo XX, la compleja realidad latinoamericana
transfiere diversos riesgos socioeconómicos, así
como profundos desequilibrios socioespaciales
que subyacen la necesidad de examinar las
condiciones sociales, económicas, políticas y
ambientales a través del reconocimiento de los
riesgos del entorno, el grado de exposición o
sensibilidad y la capacidades de la población para
hacerles frente. La versatilidad característica del
enfoque de vulnerabilidad y su potencialidad de
su uso permite nutrir a la teoría del desarrollo,
en particular a las corrientes de pensamiento
heterodoxas, con instrumentos para analizar
y articular procesos de marginalización y
segmentación del mercado laboral, que están en el
sustrato histórico de los procesos de exclusión y
empobrecimiento en diversas escalas territoriales
(Busso, 2015). Las ventajas del uso del enfoque
de vulnerabilidad social apuntan en que no
observa los fenómenos de pobreza y desigualdad
desde una óptica unidimensional, sino más bien
da cuenta de la multidimensional del fenómeno
y lo vincula al proceso de desarrollo de los
territorios los cuales carecen de las capacidades
para producir y absorber el excedente económico.
Como enfoque analítico, permite dar
cuenta de los constantes cambios en el entorno
visualizando a las desventajas sociales de los
individuos, hogares y/o comunidades como
factores dinámicos y altamente dependientes
157

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

a características como el nivel socioeconómico,
ruralidad,
género,
raza-etnia,
condición
migratoria, discapacidad, edad, entre otras.
Los resultados observados y los antecedentes
disponibles muestran que la reproducción de
mayores niveles de privación material, pobreza
y exclusión de derechos en ciertos grupos de
población socavan la capacidad de respuesta ante
los riesgos que implica vivir en sociedad (De la
Vega Estrada, Romo Viramontes &amp; González
Barrera, 2012; Busso, 2002).
Esas desventajas sociales se vinculan con
características sociodemográficas personales, del
hogar y de la comunidad, y en el debate sobre
población y desarrollo el enfoque se ha utilizado
para intentar explicar los estados de indefensión de
individuos, grupos o comunidades territoriales en
contextos políticos cambiantes, comportamientos
económicos cíclicos y escenarios sociales de altos
niveles de desigualdad social (CEPAL, 2018;
Busso, 2017). La discusión sobre la utilización
de nuevos marcos metodológicos y enfoques
analíticos para abordar el estudio de la desigualdad
y pobreza sigue tomando significancia en la
academia y se esta trabajando en la construcción
de instrumentos cuantificadores que pronostiquen
escenarios de riesgo.
La vulnerabilidad es entendida como una
combinación de riesgos que entrañan dificultades
o desventajas potenciales en la capacidad de
respuesta y adaptación de individuos, hogares
y comunidades en los planos del bienestar y
ejercicio de derechos. Así, la vulnerabilidad social
se limita a ser un enfoque analítico que permite
ampliar el conocimiento de las desventajas
sociales en relación a la dinámica poblacional y
el desarrollo (Busso, 2015).
El enfoque de vulnerabilidad social vincula
y articula los enfoques de pobreza y exclusión
social, en la medida que ponen su acento en las
capacidades y estrategias de adaptación y respuesta
(de individuos, hogares y/o comunidades) a cambios
en el entorno considerado permanente o transitorio.
Por lo cual, las promesas del enfoque de
vulnerabilidad social se orientan en ofrecer un
instrumental analítico que combine dinámicamente
los niveles micro (comportamientos en individuos
y hogares), meso (organizaciones e instituciones)
y macro (estructura social, patrón de desarrollo)
para explicar de mejor forma la reproducción de
los sistemas de desigualdad y desventajas sociales.
La relación dialéctica entre el enfoque

micro centrado en las estrategias familiares de
movilización de sus activos y el enfoque macro que
enfatiza en el conjunto de oportunidades (mercado,
Estado y sociedad) es uno de los aportes que
pretende incorporar el análisis de la vulnerabilidad
social para abordar los problemas relativos a la
heterogeneidad, producción y reproducción de la
pobreza y las desventajas sociales.
En suma, la vulnerabilidad social debe ser
entendida como un proceso multidimensional
que confluye en el riesgo o probabilidad del
individuo, hogar o comunidad de ser herido,
lesionado o dañado ante cambios o permanencia
de situaciones externas y/o internas.
La vulnerabilidad social se expresa de varias
formas, ya sea como fragilidad e indefensión
ante cambios originados en el entorno, como
desamparo institucional desde el Estado que no
contribuye a fortalecer ni cuida sistemáticamente
de sus ciudadanos, como debilidad interna para
afrontar concretamente los cambios necesarios
del individuo y hogar para aprovechar el conjunto
de oportunidades que se le presentan, como
inseguridad permanente que paraliza, incapacita
y desmotiva la posibilidad de pensar estrategias
y actuar a futuro para lograr mejores niveles de
bienestar (Busso, 2001).
El debate conceptual y teórico que arrastra la
vulnerabilidad social complejiza el desarrollo de
metodologías, por una parte, las cuales enfrentan
limitaciones en la disponibilidad de fuentes
secundarias de información que proporcionan
los censos de instituciones oficiales en la región
para la investigación cuantitativa, por otra parte,
la discusión en la investigación cualitativa sobre
los ejes que se deben profundizar (aunado a los
convencionales) para el estudio de los hogares
y comunidades que carecen de los niveles de
bienestar mínimo, vinculando porque estos actores
sociales no logran apropiarse o beneficiarse de la
estructura de oportunidades.
Abordaje analítico del enfoque de
vulnerabilidad social
El naciente enfoque de vulnerabilidad social
se integra en tres componentes centrales:
activos, estrategias de uso de los activos y el
conjunto de actividades que ofrece la estructura
de oportunidades. En este marco, Busso
(2001) explica que la vulnerabilidad remite al
análisis de la relación dialéctica entre entorno
158

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

y el “interno” (esto se entiende como diversos
niveles de agrupamientos que tiene su expresión
territorial y temporal) que presenta determinadas
características que califican las unidades de
análisis como vulnerable en función de los riesgos.
En este sentido, la exposición a los impactos y
riesgos que provienen del entorno se combina
con las características internas de los individuos,
hogares o comunidades que enfrentan cambios
en su contexto de referencia para adaptarse,
ello implica hacer referencia a la capacidad de
respuesta ante cambios o choques externos, el
abordaje analítico centrado en la vulnerabilidad
enfatiza en la cantidad, calidad y diversidad de
los tipos de recursos internos o activos (físicos,
financieros, humanos y sociales) que pueden
movilizarse para enfrentar la variación del
entorno.
Las estrategias ligan los diversos tipos de
recursos o activos que poseen los hogares con
los cambios de la estructura de oportunidades,
estas conductas se ven reflejadas, por ejemplo,
en la nupcialidad y construcción de hogares,
cantidad y esparcimiento de hijos, movilidad
territorial, tipos de cooperación extra familiar,
etc. Desde esta perspectiva acontece ser necesario
hacer algunas distinciones para profundizar los
alcances que permite realizar el enfoque analítico
de vulnerabilidad social, entre ellos, distinguir la
pobreza con la vulnerabilidad social y mirar la
aportación del enfoque de vulnerabilidad social
con los enfoque de exclusión social.

de defectos individuales o morales, o como
consecuencia de procesos de la desintegración
social, o como resultado de la expansión del
mercado y el afán de lucro.
En primer lugar, está la imagen estigmatizadora
de la pobreza, originada en los albores del
capitalismo. Las ideas básicas de este imaginario
son: que la pobreza es resultado de incapacidades
personales y morales; que los pobres se niegan
a trabajar, y que únicamente quienes enfrentan
situaciones extremas que ponen en riesgo su
existencia "merecen" algún tipo de apoyo, con
la condición de estar dispuestos a reformarse y a
buscar sus medios de subsistencia en el mercado.
Esta imagen cruzó los siglos XIX, XX y XXI
y continúa vigente a través de las doctrinas de
"menor elegibilidad" y la "prueba de medios",
así como en programas modernos como las
transferencias monetarias condicionadas.
Para el segundo imaginario la pobreza es vista
como un riesgo que amenaza a quienes no están
integrados a formas de organización que articulen
la economía con el Estado, la comunidad y la
familia. Para esta visión la disciplina, la jerarquía,
el estatus y la lealtad son cruciales. Los pobres son
aquellos que no pueden intercambiar bienestar a
cambio de lealtad.
Finalmente, en el tercer imaginario la
pobreza no es concebida como un problema
derivado de limitaciones individuales, sino del
funcionamiento del mercado y de los privilegios
de grupos sociales organizados. En este caso la
pobreza es vista también como un riesgo social,
pero se considera que puede enfrentarse de
manera solidaria (Moser, 1998).
En tanto, el enfoque de la exclusión social ha
estado más arraigada al grado de desprotección
institucional, al proceso de debilitamiento
y ruptura de vínculos sociales que unen al
individuo con la comunidad y la debilidad en
la capacidad de integración social que genera
el sistema social (Busso, 2015). El enfoque de
vulnerabilidad social, como ya se ha mencionado,
es relativamente nuevo, con más de dos décadas
de uso, reconoce la variedad de factores del
entorno inmersos en el bienestar social; no
hay una gran precisión conceptual observada
cuando se usa para referirse a la vulnerabilidad
social, generalmente se confunde con “pobreza”
(González citado en Galassi &amp; González, 2012),
el enfoque de pobreza es ampliamente usado
en Latinoamérica para referirse a situaciones

Enfoque de pobreza, exclusión y
vulnerabilidad social
En enfoque de pobreza, exclusión y vulnerabilidad
social son muy cercanos, pero cada uno cuenta
con diferente nivel de abstracción y sustento
teórico-metodológico. El estudio de la pobreza
remota desde el siglo XIX (Mendoza, 2011), su
evolución en la política social ha sido variable,
se han incorporado nuevas perspectivas como las
recientes mediciones y conceptualizaciones de la
pobreza multidimensional.
A decir de Paugman (2005) hay que señalar que
al menos tres imaginarios sociales han alimentado
formaciones discursivas que son referentes
obligados de los paradigmas de bienestar que
articulan en general el campo de los estudios
sobre la pobreza. Estos imaginarios conciben
alternativamente a la pobreza como producto
159

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

de carencia e insatisfacción de necesidades
tanto materiales como inmateriales, en tanto el
enfoque de vulnerabilidad social excede, a la
vez que incluye, la dimensión de ingreso que
tradicionalmente se ha medido desde el enfoque
de la pobreza.
Los nexos entre la pobreza, la exclusión y
vulnerabilidad social son descritos en la tabla
1, en este marco, los grupos vulnerables o no
vulnerables pueden ser clasificados en dos estratos
principales: vulnerables por pobreza (comprende
al integrado pobre y excluido pobre), vulnerable
al empobrecimiento (que es el excluido no pobre)
y el integrado pleno no pobre.

diferenciadas por los ingresos, pero es evidente
que estas se encuentran no son tan distantes en
términos de capacidades y condiciones básicas
insatisfechas.
Como sostiene Paugam (2005) la arbitrariedad
de los umbrales de pobreza es catastrófica en la
gestión de políticas públicas, dado que genera
rupturas en grupos poblacionales con carencias
y condiciones muy similares. Esto conduce a
una situación de limitada o nula capacidad de
respuesta frente a tal contingencia y grandes
dificultades para adaptarse al nuevo escenario
generado por la materialización del riesgo,
haciendo más vulnerables.
Está clasificación permite visualizar los
diferentes esquemas de vulnerabilidad en la
estructura de la población, contribuyendo al
entendimiento de la necesidad de adoptar nuevos
marcos metodológicos para medir los fenómenos
de desventaja social. Ante este panorama se da
paso a la identificación de algunas dimensiones
que permitan aproximarse al diagnóstico de la
vulnerabilidad en el territorio mexicano.
Es indispensable configurar programas
que encaren la heterogeneidad de la pobreza
mediante políticas selectivas, el amplio rango
de la vulnerabilidad constituye, por otra parte,
un severo llamado de atención con respecto
a la calidad y sustentabilidad del desarrollo
económico y de las orientaciones de la política
social. En primer lugar, es una seria señal de
alerta con respecto a la precaria situación en que
se encuentran vastos sectores de la población
ante perturbaciones económicas que afecten sus
ingresos. Se plantea por tanto la urgencia de
que el crecimiento económico permita generar
empleos de calidad y elevar la productividad
del trabajo, condiciones acompañadas de una
mejor distribución del ingreso que contribuya a
atenuar las desigualdades (Pizzaro, 2001). Para
la reducción de la vulnerabilidad es esencial la
acción pública, es decir, políticas estatales en áreas
como la lucha contra la pobreza, la provisión de
servicios básicos, el reparto de ayuda, así como la
preparación y prevención de conflictos y desastres.
Sin embargo, la mayoría de los gobiernos de
países pobres prestan una insuficiente atención
a la protección de los más vulnerables. Esto se
debe en parte a su escasez de recursos materiales
y técnicos. Pero también responde al hecho de
que, dado que las políticas gubernamentales
son el resultado de una lucha de intereses en

Tabla 1. Matriz de vulnerabilidad social /pobreza e
inclusión/exclusión social

Fuente: Elaboración con base en Busso (2015 y 2017)

El “excluido pobre” constituye ser, el núcleo
duro de la pobreza, ya que se encuentra al margen
de las oportunidades que ofrece el Estado, el
mercado y la sociedad y se encuentra limitado
en sus capacidades para desarrollarse, como
alimentación adecuada, salud, educación o
empleo decente. Este grupo poblacional puede
ser observado en personas en situación de calle,
adultos mayores desprotegidos, en asentamientos
urbanos periféricos y marginales, por mencionar
algunos. También puede traducirse a personas
en pobreza extrema. De manera similar, el
“integrado pobre” es aquel que se encuentra por
debajo del umbral oficial de pobreza, pero presenta
un esquema de desprotección menor, cuenta con
bienes y servicios necesarios para su subsistencia,
puede ser beneficiario de algún programa
asistencial, cuenta con acceso a servicios de salud,
ingreso (aunque precario e informal), acceso a la
educación y activos en la vivienda.
El “excluido no pobre” puede ser observada
en las capas medias de la población, sobrepasa
el umbral oficial de pobreza y no es objeto de
política pública para el desarrollo social, aunque
sus condiciones suelen ser muy parecidas a las
personas con necesidades básicas insatisfechas.
Las capas medias y bajas de la población están
160

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

competencia, tienden a favorecer a los sectores
con mayor capacidad de influencia y a olvidar
a los que tienen poca y no representan una
clientela política relevante (Guillén, 2008),
como los indígenas, los inmigrantes o, de forma
más genérica, los campesinos pobres. En otras
palabras, la vulnerabilidad tiene también una
dimensión política: a los vulnerables les falta el
acceso a los recursos económicos, pero también
el poder político necesario para obtener el mismo
(Kaztman, 2000).

derechohabiencia a servicios de salud, porcentaje
de población de 6 a 14 años que no asiste a la
escuela y porcentaje de población de 15 años
y más con educación básica incompleta. Y, en
la dimensión de hábitat se consideraron los
indicadores de porcentaje de viviendas habitadas
que no disponen de agua entubada, drenaje,
refrigerador y lavadora, a su vez, el porcentaje de
viviendas habitadas con piso de tierra.
Para poder realizar dicha evaluación y su
respectivo análisis, y teniendo como base los 12
indicadores descritos en la Figura 1 (ver sig. pág.),
se aplica la técnica de Análisis de Componentes
Principales (ACP) a los indicadores estandarizados
para calcular el IVST para el año 2020.

Material y métodos: Metodología
En este sentido, a través de la técnica de análisis
de componentes principales se permite construir
los ponderadores para conformar al índice de
vulnerabilidad social territorial (IVST) para
diagnosticar cuales son los principales factores
con mayor peso en el indicador, y con ello
describir los detonantes de condiciones de
desventajas sociales en la población mexicana.
El índice de vulnerabilidad social territorial
(IVST) se construye utilizando datos secundarios
de información estadística municipal que provee
el Censo de Población y Vivienda 2020 del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), así como información del Consejo
Nacional de la Población (CONAPO). Una de
las técnicas más usadas para la elaboración de
indicadores compuestos es el método estadístico
de Análisis de Componentes Principales (ACP).
El desarrollo de perspectivas y enfoques
gestados a lo largo de las últimas dos décadas
permite compilar en este apartado algunas
dimensiones relacionadas en el estudio de la
vulnerabilidad social, sin embargo, se reconoce
que existen múltiples aspectos inmersos en este
fenómeno que deben ser explorados, por lo
cual, solo se rescatarán algunas variables que se
aproximen al fenómeno en el contexto mexicano.
Los ejes teóricos-metodológicos que se han
considerado son los relacionados a la dimensión
sociodemográfica, socioeconómica y del hábitat.
En la dimensión sociodemográfica se contemplan
los indicadores de índice de hacinamiento,
tasa de dependencia demográfica y porcentaje
de población en localidades mejores a 2 500
habitantes (población rural). En la dimensión
socioeconómica se contemplan los indicadores
relacionados con el porcentaje de población en
pobreza alimentaria, porcentaje de población sin

Calculo de los indicadores
Índice de hacinamiento
El índice de hacinamiento mide el grado de
aglomeración de personas por dormitorio,
donde el espacio reducido y/o superficie son
insuficientes para albergar a todos los individuos
de manera confortable y segura. De esta forma,
una vivienda tiene algún nivel de hacinamiento si
se cumple la siguiente condición:
Número de ocupantes
Número de dormitorios

&gt;2

Debido a que el Censo de Población y
Vivienda 2020 captó la información referente a la
disponibilidad de cuartos dormitorio, se estableció
la condición de que el número de ocupantes en
cada cuarto dormitorio debería ser mayor a dos
ocupantes para considerar a dicha vivienda con
algún nivel de hacinamiento, es decir, las viviendas
hacinadas serían la suma de: viviendas con sólo
un cuarto dormitorio y con tres o más ocupantes;
viviendas con dos cuartos dormitorio y con tres
o más ocupantes; viviendas con tres cuartos
dormitorio y seis o más ocupantes; viviendas con
cuatro cuartos dormitorio y nueve ocupantes;
viviendas con cinco cuartos dormitorio y doce
ocupantes; viviendas con seis cuartos dormitorio
y 15 ocupantes; y viviendas con siete cuartos
dormitorio y 18 ocupantes y así sucesivamente. El
total de viviendas con algún nivel de hacinamiento
161

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 1. Dimensiones, variables e indicadores del índice de vulnerabilidad social
territorial para el diseño de politicas públicas

Fuente: Elaboración propia

activos (sin distinción), mientras que la población
fuera de este rango de edad es considerada
potencialmente inactiva o dependiente. Para el
cálculo de la tasa de dependencia demográfica se
aplicó la siguiente formula:

se dividió entre la diferencia del total de viviendas
particulares, menos las viviendas para las cuales
no se especificó el número de cuartos:

Donde:
son las viviendas particulares habitadas
con algún nivel de hacinamiento;

Donde:

son el total de viviendas particulares
habitadas municipales;

es la población de 0 a 14 años de edad;

son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó el número de
cuartos dormitorio.

edad;
edad, y

Tasa de dependencia demográfica
La forma del cálculo radica en base a un criterio
estrictamente biológico, estableciendo que todas
las personas entre 15 y 65 años son potenciales

edad.

162

es la población de 65 años y más de
es la población entre 15 y 64 años de
es la población que no especificó su

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Población rural

es la población que no especificó los ingresos
para acceder a una canasta básica alimentaria.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI) define como rural a aquellas localidades con
2500 y menos habitantes, las localidades superiores
a este número son consideradas urbanas. El cálculo
de este indicador se describe de la siguiente manera:

Población sin derechohabiencia a
servicios de salud
Para conocer el porcentaje de población sin
derechohabiencia a servicios de salud se obedeció
la siguiente formula. Su calculado resulta de la
división de población que específico que no cuenta
con derechohabiencia a servicios de salud entre la
población total municipal menos la población que
no especificó su condición de servicios de salud:

Donde:
es la población en localidades con
2500 habitantes o menos;
es la población total municipal;
localidad.

Donde:

es la población que no especificó la

es la población sin derechohabiencia a
los servicios de salud;

Pobreza alimentaria

es la población total, y

La pobreza alimentaria es medida a través de la
canasta alimentaria, la cual representa el conjunto
de alimentos cuyo valor sirve para construir la
línea de bienestar mínimo, estos se determinan
de acuerdo con el patrón de consumo de un
grupo de personas que satisfacen con ellos sus
requerimientos de energía y nutrientes. La pobreza
alimentaria se entiende como la incapacidad para
obtener dicha canasta, aun si se hiciera uso de todo
el ingreso disponible en el hogar para comprar sólo
los bienes de dicha canasta. El indicador de pobreza
alimentaria es proporcionado por el Consejo
Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo
Social (CONEVAL) a través de sus datos abiertos,
los cuales obedecen la siguiente formula:

es la población que no especificó su
condición de derechohabiencia a los servicios de
salud.
Población de 6 a 14 años que no asiste
a la escuela
El porcentaje de población de niños y jóvenes que
no asiste a la escuela es calculado dividiendo la
población de 6 a 14 años que no asiste a la escuela
entre el total de población de la misma edad,
menos la población que no especificó su condición
de asistencia escolar, multiplicado por 100. La
fórmula es descrita de la siguiente manera:

Donde:

Donde:

es la población que no cubre con sus
ingresos una canasta básica alimentaria;

es la población de 6 a 14 años que no
asiste a la escuela;

es la población total, y

es la población de 6 a 14 años, y
163

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Donde:

es la población de 6 a 14 años que no
especificó su condición de asistencia a la escuela.
Población de más de 15 años con educación
básica incompleta

son las viviendas particulares habitadas
que disponen de agua entubada fuera de la
vivienda pero dentro del terreno;

Para conocer el porcentaje de población de más
de 15 años con educación básica incompleta se
obedece a la siguiente formula:

son las viviendas particulares habitadas
que disponen de agua de una l llave pública o
hidrante;
son el total de viviendas particulares
habitadas, y
son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó la disponibilidad
de agua.

Donde:

Viviendas particulares habitadas que no
disponen de drenaje

es la población de 15 años o más sin
instrucción, considerando a aquellos que cursaron
preescolar;

De acuerdo con la metodología de INEGI,
la fórmula para el cálculo del porcentaje de
viviendas particulares habitadas que no disponen
de drenaje es descrita de la siguiente manera:

es la población de 15 años o más que
aprobó al menos un año en primaria;
es la población de 15 años o más con
estudios técnicos o comerciales con primaria
terminada;
es la población de 15 años o más
que aprobaron entre el primer segundo año de
secundaria;

Donde:
son las viviendas particulares con
drenaje conectado a barranca o grieta;

es la población de 15 años o más;
es la población de 15 años o más que
no especificó su grado aprobado en secundaria, y

son las viviendas particulares habitadas
con drenaje conectado a río, lago o mar;

es la población de 15 años o más que
no especificó su nivel de instrucción.

son el total de viviendas particulares
habitadas sin disponibilidad de drenaje;

Viviendas particulares habitadas que no
disponen de agua entubada

son el total de viviendas particulares
habitadas, y

De acuerdo a la metodología que sigue el INEGI,
la fórmula para describir el porcentaje de viviendas
particulares habitadas que no disponen de agua
entubada es representada la siguiente manera:

son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó la disponibilidad
de drenaje.

164

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Viviendas particulares habitadas con
piso de tierra
De acuerdo con la metodología de INEGI, la
fórmula para el cálculo de viviendas particulares
habitadas con piso de tierra obedece la siguiente
formula:

Donde:
son las viviendas particulares habitadas
que no disponen de lavadora;
son el total de viviendas particulares
habitadas, y

Donde:

son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó la disponibilidad
de lavadora.

son el total de viviendas particulares
habitadas con piso de tierra;

Análisis de componentes principales

son el total de viviendas particulares
habitadas, y

La elección de la técnica estadística de Análisis
de Componentes Principales (ACP) como método
de estimación, radica en dos aspectos principales,
la primera, en que como medida es capaz de
diferenciar a los municipios de México según
el impacto global de la vulnerabilidad social
que padece la población; y la segunda, en la
multidimensionalidad de la vulnerabilidad social
como fenómeno de estudio, ya que este tipo de
técnica se suele utilizar cuando se tiene por objetivo
agrupar las variables en una categoría mayor.
El método ACP tiene como objetivo explicar
la mayor parte de la variabilidad total observada
del conjunto de variables con el menor número
de componentes posibles, transformando el
conjunto de variables originales que tienen
correlación entre sí, en otro conjunto de variables
no correlacionadas, denominadas factores o
componentes principales, relacionadas con
las primeras a través de una transformación
lineal, y que están ordenadas de acuerdo con el
porcentaje de variabilidad total que explican. Se
escoge de entre las componentes principales a las
que explican la mayor variabilidad acumulada,
reduciendo así la dimensión total del conjunto de
información (Schuschny &amp; Humberto, 2009).
El método de construcción de las
componentes principales garantiza que la
primera componente principal sea la que
explique un mayor porcentaje de varianza de los
datos y que agruparan los 12 indicadores que
conforman el índice de vulnerabilidad social
territorial. La matriz del IVST se expresa de la
siguiente manera:

son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó el tipo de piso.
Viviendas particulares habitadas que no
disponen de refrigerador
De acuerdo con la metodología de INEGI, la
fórmula para el cálculo de viviendas particulares
habitadas que no disponen de refrigerador
obedece la siguiente formula:

Donde:
son las viviendas particulares habitadas
que no disponen de refrigerador;
son el total de viviendas particulares
habitadas, y
son las viviendas particulares habitadas
para las cuales no se especificó la disponibilidad
de refrigerador.
Viviendas particulares
disponen de lavadora

habitadas

que

no

La fórmula de este indicador es descrita de la
siguiente forma:
165

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Posterior a la estandarización de las unidades
de análisis, se hace la rotación de la matriz
Varimax y aparece una nueva matriz, donde los
valores Z son los valores estandarizados rotados
de los indicadores. La matriz es expresada de la
siguiente manera:

Donde el primer subíndice i es la entidad
federativa/municipio y el segundo subíndice
es el indicador. Posteriormente se realizará una
estandarización de los valores de los 12 indicadores
de cada unidad de análisis, obedeciendo la
siguiente formula:

El análisis de componentes principales
transforma el espacio de los vectores Z en
(
uno nuevo, en el cual se encuentra una
), es decir, el nuevo conjunto
calculado como la combinación lineal de los
vectores Z y los coeficientes de transformación o
ponderadores. A este nuevo conjunto se le conoce
como componentes principales. Y se expresa de la
siguiente manera:

Donde:
es el indicador j estandarizado de la unidad
de observación i;
es el indicador j de la unidad de observación i;
es el promedio aritmético de los valores del
indicador j;
es la desviación estándar insesgada del
indicador j;
es el subíndice que señala la unidad de
2,456 municipios);
observación (
es el subíndice que señala el indicador
12 indicadores).
estandarizado (

En cada unidad de análisis se puede construir
las 12 componentes jerarquizadas conforme a los
resultados de la matriz de correlaciones. Cada
nueva componente es generada por los valores
estandarizados, la diferencia entre ellos es la
cantidad
empleada,
expresan un vector
k con pesos para cada indicador. El análisis de
componentes principales permite obtener los
pesos o ponderadores a partir del análisis de la
matriz V de correlaciones de los indicadores
estandarizados:
, que
multiplican a los valores estandarizados para
obtener la componente K. Este conjunto de
valores colocados en forma de columna conforma
el vector ; su importancia radica en ser un
vector especial o vector propio de la matriz
. Para una matriz de correlaciones de tamaño 12,

Cada variable tiene propiedades importantes
para su manejo e interpretación (toda variable
estandarizada tiene media 0 y varianza 1), de
esta forma todas las variables de estudio tienen
la misma media y desviación estándar, ninguna
pesa más que otra. Cada indicador estandarizado
cuenta con las siguientes propiedades:

166

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

existen 12 vectores propios y la condición que
cumplen se expresa así:

De este modo, el IVST toma el calificativo de
medida resumen, por el hecho de que modifica las
12 variables originales estandarizadas, y resumen
su efecto en su solo valor:

La matriz de correlaciones tiene 12 vectores
y 12 valores propios que como par están
mutuamente determinados, cada valor
es un
valor propio positivo. Los valores propios de la
matriz son numerados en función de su magnitud,
de tal manera que:

A partir de lo anterior, se puede resumir
entonces que el IVST calculado como la primera
componente del ACP, permite afirmar que es
la combinación lineal la que mejor resume en
un solo valor la información proporcionada
por el conjunto de los 12 indicadores; recupera
además, tanto el carácter multidimensional como
la estructura de variación de los indicadores y
posibilita el ordenar a partir del índice, a cada
unidad de análisis.

Además, se puede señalar que la varianza total
de la matriz V es igual a lo que se llama la traza de
la matriz V nxn que se está definida como la suma
de los elementos de la diagonal principal de V,
y también, que los valores propios determinan la
importancia de las varianzas en cada componente.
La traza es entonces, la varianza total, por lo que
se cumplen dos situaciones:

Método de estratificación
El método de Dalenius-Hodges consiste en la
formación de estratos de manera que la varianza
obtenida sea mínima para cada estrato. El
objetivo es estratificar los datos por municipio
en 5 estratos (n = 2,456). El procesamiento para
la conformación de los estratos es el siguiente
(INEGI, 2010):
1. Se ordenan los datos de manera ascendente;
2. Se agrupan las observaciones en clases,
donde J = min(5*10, n)4;
3. Se calculan los límites para cada clase de la
siguiente manera:

De esta manera, se considera la relevancia de
cada componente de acuerdo a la proporción de
varianza que explica el total de los 12 vectores
propios. Y para conocer su importancia relativa
basta con dividir el valor propio entre 11:

Por tanto, para construir el índice de
vulnerabilidad social territorial (IVST) se utiliza
el primer vector propio junto con su valor propio.
Para la técnica de componentes principales, estas
propiedades matriciales representan resultados
estáticos: el vector propio va a determinar una
dirección para los valores estandarizados y el
valor propio, una relevancia de la varianza del
índice. El nuevo valor:

Los intervalos se tomarán abiertos por la
izquierda y cerrados por la derecha, a excepción
del primero que será cerrado por ambos lados.
4. A partir de estos límites, obtener la frecuencia
de casos en cada clase
.
5. Después de la raíz cuadrada de la frecuencia
de casos en cada clase. Se acumula la suma de
la raíz cuadrada de las frecuencias:

4

167

Sea n = número de datos y L = número de estratos.

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Tabla 2. Prueba de Kmo y Bartlett

6. Se divide el último valor acumulado entre
el número de estratos.

Fuente: Elaboración propia

Luego de realizar las pruebas anteriores,
se obtienen los valores propios de la matriz de
correlaciones y la varianza explicada de cada
uno de los componentes rotados (usando rotación
Varimax) a nivel muncipal para el 2020. Ahora
bien, al proyectar el espacio definido por los 12
indicadores sobre uno de menor dimensión, lo que
permite que se tome sólo la primer componente
para el cálculo del Índice de Vulnerabilidad
Social Territorial. Así, los niveles de correlación
lineal existentes entre la mayoría de las variables
conducen a que la variación total explicada por la
primera componente principal es para el año 2020
de 54.2%.

7. Los puntos de corte de cada estrato se tomarán
sobre el acumulado de la raíz cuadrada de las
frecuencias en cada clase de acuerdo con lo
siguiente:
. Si el valor
queda entre dos clases, se tomará como punto
corte aquella clase que presente la mínima
distancia a . Los límites de los estratos
conformados serán aquellos correspondientes
a los límites inferior y superior de las clases
comprendidas en cada estrato.
Resultados: Principales resultados del IVST
municipal 2020

Tabla 3. Varianza explicada: análisis de componentes
principales

La elección de la técnica ACP como método de
estimación, radica en dos aspectos principales, la
primera, en que como medida es capaz de diferenciar a
los estados de la república mexicana según el impacto
global de la vulnerabilidad social que padece la
población; y la segunda, en la multidimensionalidad
de la vulnerabilidad social como fenómeno de
estudio, ya que este tipo de técnica se suele utilizar
cuando se tiene por objetivo agrupar las variables en
una categoría mayor. Asimismo, se estima la medida
de adecuación de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) que
indica la proporción de varianza que tienen en
común las variables analizadas, la cual resultó
ser para los indicadores el 2020 de 0.876, lo que
indica que el ACP resulta no sólo deseable, sino
que además presenta una buena adecuación a la
estructura de los datos. También se consideró la
prueba de esfericidad de Bartlett, la cual permite
asegurar que si el nivel crítico es superior a 0.05,
es posible aceptar la hipótesis nula de esfericidad
(que existe una matriz identidad). De esta manera,
se pudo comprobar que para el 2020 se obtuvo
un valor de significancia estadística de 0.001, por
lo que se puede rechazar la hipótesis nula, y así
considerar apropiado el ajuste de las variables
mediante el análisis factorial (Ver Tabla 2).

Fuente: Elaboración propia

Una vez estimadas las componentes y luego
de comprobar que resulta pertinente el empleo del
método de componentes principales, se pueden
definir los coeficientes de la primera componente
principal (ω) que ponderarán cada uno de los
indicadores estandarizados, y obtener la primera
componente principal, es decir, el IVST a nivel
municipal para 2020, como una combinación
168

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

de trabajo y las posibilidades de inserción de las
personas a mejores ingresos. La inversión en
educación provee conocimientos necesarios para
el desarrollo tecnológico, cultural, ético, político,
productivo, económico, entre otros, que se asocia
a mejores oportunidades de vida de la población.
Finalmente, una vez calculado el valor del IVST
para cada municipio, se procede a clasificarlos en
cinco grupos de vulnerabilidad social: muy baja,
baja, media, alta y muy alta a partir de la Técnica
de Estratificación Óptima, desarrollada por
Dalenius y Hodges (2011), la cual consiste en la
formación de estratos de manera que la varianza
obtenida sea mínima para cada estrato.
De esta manera, se puede observar en Figura
2 (ver sig. pág) la distribución espacial (territorial)
de la vulnerabilidad social en México para el 2020.
Lo cual permite focalizar las áreas o regiones del
país que necesitan mayor intervención de política
nacional y comunitaria que permita aminorar la
vulnerabildiad en el territorio mexicano. Se puede
señalar que las regiones sur-sureste, centro occidente
y algunas zonas del noroeste presentaban indicios en
el 2020 de muy alta vulnerabilidad social, en donde
políticas públicas en materia de pobreza, educación
básica y cobertura de acceso a materiales básicos del
hogar permitirían un gran avance en esas regiones
para transitar a entornos menos vulnerables.

lineal de los indicadores. En la Tabla 4 se visualizan
los coeficientes de la componente principal, los
cuales sirven como base para calcular el índice
de vulnerabilidad social, así como el ponderador
respectivo para cada variable.
La matriz de coeficiente de puntuación de
componente refleja las variables con mayor
peso dentro del Índice de Vulnerabilidad Social
Territorial (IVST) municipal, donde en primer
lugar se encuentra la pobreza alimentaria (0.941);
seguida de la carencia de activos materiales en el
hogar de (sin lavadora -0.904- y sin refrigerador
-0.894-) y la población mayor a 15 años con
educación básica incompleta (0.827).
Los resultados muestran que las condiciones
ligadas a estas variables se suman como los
principales detonantes de las desventajas y la
vulnerabilidad sociales de los diferentes municipios
de México. La pobreza es representada en su
expresión máxima cuando las personas no acceden
a una canasta básica alimentaria, aun utilizando
todos sus ingresos para ello, sumado a la carencia
de bienes duraderos en el hogar contribuye a
un escenario desalentador para las personas y
hogares de México. A su vez, la educación básica
incompleta se suma como otro determinante.
El nivel educativo influye en obtener una
movilidad social ascendente, se vincula al mercado

Tabla 4. Coeficientes del primer componente y ponderador 2020

Fuente: Elaboración propia

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CONTEXTO

Figura 2. Índice de vulnerabilidad social territorial en México para el diseño de politicas públicas, 2020

Fuente: Elaboración propia

Discusión y Conclusiones

Las disparidades territoriales en México y
en los países de América Latina tienen raíces
estructurales, y pueden observarse en formas
institucionales que reproducen exclusión de
derechos y situaciones concretas de privaciones
materiales y transmisión intergeneracional de
pobreza en hogares y comunidades.
Desde el código interpretativo del enfoque de
vulnerabilidad social, el desarrollo territorial a escala
subnacional requiere fortalecer las capacidades
endógenas que enfatizan en las capacidades de
prevención, adaptación y resiliencia, enfocando en
la dotación y diversificación de los recursos que
poseen los ciudadanos, familias y comunidades
(como la educación básica, bienes duraderos
en el hogar, trabajo decente, etc.), en particular
los territorios que presentan mayor desventaja
socioeconómica (Busso, 2017). Fortalecer la
capacidad de respuesta es un objetivo tradicional
de las políticas de desarrollo local para evitar o
reducir la exposición a riesgos y para reponerse de
los efectos negativos cuando el individuo, el hogar
y/o la comunidad ya ha sido vulnerado,
La construcción de un indicador exploratorio de
vulnerabilidad social en México acontece ser una
medida útil para las políticas públicas, en primera

Cada vez se vuelve indispensable determinar
políticas públicas más acertadas que contribuyan
a reducir los impactos macroeconómicos sobre
las condiciones de vida de los hogares, para
ello, se requiere de nuevos marcos analíticos y
metodológicos que permitan medir los complejos
fenómenos sociales y sus constantes cambios.
Los desafíos en matería de bienestar muestran
que la reproducción de mayores niveles de privación
material, pobreza y exclusión de derechos en
ciertos grupos de población socavan la capacidad
de respuesta ante los riesgos que implica vivir en
sociedad (De la Vega Estrada, Romo Viramontes
&amp; González Barrera, 2012; Busso, 2002).
La dinámica sociodemográfica se ha
transformado cualitativamente en el último siglo,
se ha pasado de ser una sociedad básicamente rural,
joven y de producción primaria a una sociedad
urbana, en pleno proceso de envejecimiento y
de servicios. Este hecho resalta la necesidad de
adecuar los marcos institucionales a la nueva
realidad social y sobre generar mecanismos de
adaptación y resiliencia para la población ante
diversos escenarios de riesgo.
170

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CONTEXTO

instancia, para conocer cuáles son los principales
detonantes de las desventajas sociales en los
territorios subnacionales, y en segunda instancia
para identificar las áreas con mayor desventaja y
prioritarias de atención. En donde destacan como
resultado del IVS los determinantes como: la
pobreza alimentaria, de patrimonio y desarrollo
educativo con mayor atención para el progreso
y aplicación de políticas públicas integrales que
apoyen reducir la vulnerabilidad social en los
territorios de México que permita transitar hacia
un desarrollo sustentable. C
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172

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Los espacios públicos de la centralidad financiera de
Lima metropolitana: entre la imagen inclusiva y la
desigualdad cotidiana
Public spaces in the financial centrality of Lima: between inclusion image
and quotidian inequality
Recibido: mayo 2024
Aceptado: junio 2025

Pablo Vega-Centeno1
Manuel Dammert-Guardia2

Resumen

Abstract

El trabajo discute las características y efectos de
los proyectos de intervención viaria y colocación
de nuevos mobiliarios en los espacios públicos de
zonas financieras que adopta discursos de inclusión
y sostenibilidad bajo un enfoque neoliberal, tomando
el caso de las remodelaciones de la centralidad
financiera de San Isidro ocurridas la última década.
Para ello se analizan los espacios públicos de esta
centralidad como espacios habitados, sobre la base
de recorridos etnográficos y entrevistas, observando
cómo las lógicas del orden urbano del gobierno
local superponen la imagen de inclusión social con
políticas securitarias que son influenciadas por la
capacidad de presión de residentes de la zona. Como
resultado, pese a los rediseños del espacio urbano,
el espacio público escenifica la recreación de viejas
desigualdades sociales, donde los vendedores
ambulantes son los principales objetivos de control
y represión, los cuales aprenden a negociar su
presencia, -muy demandada por los oficinistas-,
sabiendo circular constantemente por las calles del
lugar. En cambio, los oficinistas, de otra posición
social, son aceptados a la vez que se demanda una
importante presencia de actores públicos como
guardianes del orden desigual establecido.

The paper discusses the characteristics and effects
of road intervention projects or the placement
of new furniture in public spaces on financial
areas under a neoliberal approach, and which
adopt discourses of inclusion and sustainability.
For this, public spaces are analyzed as inhabited
spaces of the financial centrality of San Isidro
in Lima, noting that the logic of urban order
imposed by the local government not only obeys
the interests of real estate investment, but also
overlaps with the ability to pressure from highincome residents. Despite the redesigns of the
urban space, the public space stages old social
inequalities, where street vendors are the main
targets of repression, who learn to negotiate their
presence, -highly demanded by office workers-,
knowing how to constantly circulate through
the streets of the place. On the other hand,
office workers, who have other social status, are
tolerated, and a significant presence of public
actors are demanded as guardians of order.

Palabras Clave:

Keywords:

espacio público; centro financiero; vida cotidiana;
espacio habitado; Lima

public space; financial center; daily life; inhabited
space; Lima

1

Nacionalidad: peruano; adscripción institucional: Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú; Doctor en Arquitectura; email:
pvega@pucp.edu.pe; ORCID: 0000-0002-0880-3196
2
Nacionalidad: peruano; adscripción institucional: Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú; Doctor en Arquitectura; email: pvega@
pucp.edu.pe; ORCID: 0000-0002-0880-3196.

173

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CONTEXTO

Introducción

(Navas, 2019, 93), y el uso de políticas punitivas,
disuasorias y preventivas para resignificar el
espacio público al servicio de las clases medias
y altas (Sequera 2014); y al mismo tiempo busca
establecer condiciones atractivas para la inversión
privada (Bensús 2018).
En este artículo analizamos los espacios
públicos de la centralidad financiera de San Isidro
desde su dimensión de espacio habitado, poniendo
en estrecha relación las prácticas e interacciones
sociales con las características del entorno
construido. En los espacios públicos se confrontan
las posibilidades de sociabilidad ofrecidas por el
espacio construido con las relaciones de poder que
históricamente influyen sobre las interacciones
cotidianas en las metrópolis latinoamericanas
(Giglia, 2001; Low, 2023; Schlack y Araujo,
2022). A diferencia de los estudios sobre
privatización, securitización y/o comercialización
del espacio público, nuestro trabajo se interesa por
observar cómo las intervenciones de diseño del
espacio público expresan tensiones entre distintas
modalidades de sociabilidad promovidas por
actores como residentes, funcionarios públicos,
vendedores ambulantes y los usuarios de la
centralidad financiera como son los oficinistas.
El trabajo de campo y la aplicación observación y
entrevistas se realizó entre 2020 y 2022. El artículo
aborda, primero, la discusión con la bibliografía
relevante para los objetivos del estudio; y luego
procede a explicar los criterios metodológicos.
En tercer lugar, los hallazgos discuten las lógicas
y actores en la centralidad financiera; lo cual dará
paso a las conclusiones del texto.

San Isidro ha sido el distrito de alta renta por
excelencia de la ciudad de Lima desde la primera
parte del siglo XX (Vega Centeno et al, 2019); y
desde fines del siglo XX hasta la actualidad acoge
la centralidad financiera (mayor concentración
de empleo vinculado a temas financiero) de
la metrópoli (Chion, 2002). En el Perú, los
ingresos de las municipalidades unidad política
administrativa autónoma de nivel local- están
directamente vinculados al tipo de actividad
que se realizan en cada municipio y capacidad
adquisistiva de los residentes. En tal sentido, la
municipalidad del distrito de San Isidro destaca
por contar con los presupuestos per cápita más
altos de la metrópoli (Dammert-Guardia y
Lozada, 2021), reproduciendo un modelo urbano
con múltiples desigualdades territoriales.
En la última década se implementaron proyectos
urbanísticos difundidos como inclusivos, con
nuevos diseños viales y mobiliario en los espacios
públicos. La ejecución de estos proyectos generó
distintas situaciones. Los residentes de alta renta y
con capacidad de ejercer presión sobre el gobierno
municipal tuvieron posiciones críticas frente a
proyectos inclusivos, ante el temor de ver un uso
más denso de los espacios públicos y de reducir
espacio para sus coches.
Los discursos e intervenciones en el
espacio público bajo los lemas de inclusión y
sustentabilidad no son ajenos a la producción de
la ciudad neoliberal. Es el caso de las narrativas
de Smart City en las intervenciones en Santiago de
Chile que operan como placebo y no como reales
transformadoras de la ciudad (Jirón et al 2020),
o la remodelación del vale do Anhagabaú en Sao
Paulo, que con el lema de “ciudades para la gente”
reproduce inequidades de acceso (Machado, 2022).
En la misma línea se encuentran las contradicciones
de la experiencia de Barcelona (Delgado, 2007),
las múltiples desigualdades en el área financiera
de Santa Fe en Ciudad de México (Moreno,
2008; Ramírez Kuri, 2021) o los proyectos de
renovación urbana en Guayaquil (Navas, 2019).
Estas y otras intervenciones forman parte de un
“urbanismo a la carta”: conjunto de recetas que
se implementan de manera des-contextualizada
en cada ciudad (Delgadillo 2014). El espacio
público estaría operando en estos casos como
una coartada de espacio inclusivo y ciudadano,
siendo el objetivo la mercantilización de la ciudad

La centralidad financiera como
espacio habitado
La emergencia de las centralidades financieras
como nodos neurálgicos de la actividad económica
a escala global ha sido puesta en relieve por
Sassen (2001) analizando la importancia a nivel
mundial de ciudades como Nueva York, Londres
o Tokio. Esto ocurre en el marco de una estructura
económica en transformación, caracterizada -en
otros términos- por Castells como el espacio de los
flujos (2000), que produce ciudades inteligentes
prescriptivas donde se banaliza la experiencia de
lugar (Sennett, 2019).
En América Latina estos procesos están
vinculados a una restructuración territorial
metropolitana con roles subsidiarios de la
174

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

gestión urbana y estrategias de city marketing
(De Mattos, 2008), situación descrita en detalle
para distintas ciudades (Ciccolella, 2012; Comin,
2011; De Mattos, 2011; Frugoli, 2003; Parnreiter,
2011; Ramírez Kuri, 2021), incluido el caso de
San Isidro en Lima (Perú) (Chion, 2002).
Estos trabajos destacan el rol de las nuevas
inversiones inmobiliarias, la desregulación del
Estado; y también el divorcio entre el espacio de
las empresas y el de la vida cotidiana (Ciccolella,
2011), en la perspectiva de la dualidad entre espacio
global y espacio local advertido por Castells
(2000). El interés por los centros financieros
concentra la atención en los flujos económicos y
-en términos urbanísticos- en el espacio edificado
y sus símbolos arquitectónicos de inserción global.
Sin embargo, se conoce poco de lo que ocurre
en dichas centralidades como espacio habitado,
principalmente en lo referido a los espacios
públicos de la trama urbana en la que se insertan.
Las ciudades de América Latina han
experimentado una reestructuración económica
y territorial en las últimas décadas. Las
actividades financieras redefinen las condiciones
de reproducción del espacio urbano (Delgadillo,
2021), la estructura de centralidades urbanas (De
Mattos, 2006, 2016) y los patrones de segregación
y fragmentación (Janoschka, 2002; Prévot
Schapira, 2001). En este contexto, las centralidades
financieras operan como espacios de especulación
e inversión inmobiliaria, poseen prestigio por su
inserción global y atraen flujos importantes de
personas diariamente. El diseño e intervenciones
urbanas de estos espacios repiten artefactos urbanos
(De Mattos, 2016) como los edificios inteligentes.
Y ensalzan una arquitectura genérica (Koolhaas
2006), vale decir, de ausencia de identidad con el
territorio ocupado y su ruptura -aparente- con los
tejidos urbanos preexistentes (Muxi 2005).
En contextos donde el city marketing forma
parte de las estrategias de competitividad para
atraer emprendimientos de empresas de carácter
global, es importante ofrecer espacios públicos
de calidad para el ciudadano como parte de una
lógica de espacio concebido (Lefebvre, 2013).
Una ciudad con pretensiones de visibilidad
global debe demostrar preocupación no sólo
por ofrecer una nueva monumentalidad (Muxi
2005), sino también aspira a proyectarse como un
espacio inclusivo, creativo de vida ciudadana y
respetuoso del medio ambiente, para lo cual los
espacios públicos como infraestructura social son

indispensables (Latham &amp; Layton, 2019). Las
áreas urbanas con visibilidad global, como sucede
con la zona financiera de San Isidro, se vinculan
con elementos innovadores asociados a un discurso
de ciudad sostenible asociado a los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) y a la Nueva Agenda
Urbana de Naciones Unidas (2016).
Proponemos aproximarnos al estudio de
las centralidades financieras entendiéndolas
como espacios habitados, o practicados en
la perspectiva de Lefebvre (2013). Ello nos
permite dar visibilidad a los escenarios de la
vida cotidiana no relacionados exclusivamente
con la dinámica residencial. Partimos de definir el
habitar la metrópoli como “el conjunto de prácticas
y representaciones que hacen posible y articulan
la presencia de los sujetos –más o menos estable,
efímera o móvil– en el espacio urbano” (Duhau y
Giglia 2008, 24). La noción de habitar nos remite a la
vida social en los espacios públicos sin necesidad de
entrar en una dicotomía público/privado. En efecto,
las personas, al moverse en una urbe, articulan
calles, parques o plazas como infraestructura social
según sus necesidades, donde lo privado puede
presentarse como público y se expresan actividades
de lo público dentro de lo privado (Lindón 2014).
Nuestra aproximación al espacio público
combina una mirada urbanística con una social.
Por criterios urbanísticos aludimos a las tramas
articuladas con el espacio urbano construido
mediante las calles, plazas, parques, alamedas; los
cuales serán entendido como espacio de disputa,
caracterizado por una determinada historicidad y
relaciones de poder (Salcedo 2002).
La etnografía como apuesta
metodológica del estudio
La estrategia metodológica combinó levantamiento
de información urbanística y etnográfica para
lograr estudiar los espacios públicos desde las
prácticas cotidianas. Se parte del desarrollo de
recorridos etnográficos, llevados a cabo por un
equipo de investigación durante una temporalidad
determinada (Magnani et al, 2023). Se siguió un
enfoque “de cerca y de dentro” (Magnani, 2002)
para comprender las dinámicas cotidianas,
con categorías de análisis de observación de
patrones de comportamiento. Se utilizó la noción
de “pedazo”, que designa al espacio en que un
colectivo practica sociabilidades básicas; el
término “mancha”, donde ocurren multiplicidad
175

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Dilemas de un centro financiero en un distrito
de alta renta: ¿visibilidad global
o carácter residencial?

de relaciones entre actores con códigos distintos;
la categoría de “trayecto”, cuando las personas no
realizan desplazamientos aleatorios y el concepto
de “pórtico” que alude a espacios de tránsito
(Magnani 2002, 22-23).
Para realizar el trabajo se delimitó un área de
trabajo en la centralidad financiera, tomando como
referencia la información de usos de predios,
concentración de puestos de empleo y el flujo
de personas en base a recorridos exploratorios
llevados a cabo previamente (Figura 1). Además,
se formó un equipo multidisciplinario, lo cual
permitió afinar la mirada a las sociabilidades
cotidianas y especificidades del entorno construido.
El relato escrito, fortaleza de científicos sociales,
pudo ser acompañado por cartografías y dibujos
técnicos de arquitectos y geógrafos del equipo,
además de un importante acopio de fotografías,
esquemas y dibujos. Los integrantes del equipo
produjeron un total de 56 relatos de campo a
inicios de 20203. Estos fueron complementados
con 50 relatos adicionales a finales de 2021 para
identificar los impactos de la pandemia en la vida
cotidiana. Además, se realizaron 60 entrevistas no
estructuradas a actores relevantes en el espacio.
Todo el material fue sistematizado a partir del
programa Atlas. Ti y para lo cual se generaron
códigos de análisis, que permitieran el análisis.

La centralidad financiera está localizada en
uno de los distritos de mayor renta, con mejor
índice de desarrollo humano en el país y con
una superficie de 22.04m2 de área verde por
habitante cuando en el resto de la metrópoli no
se alcanza los 5m2 per cápita4. En una metrópoli
desigual, la municipalidad del distrito tiene uno
de los presupuestos per cápita más importantes
del país. San Isidro se creó como distrito en
1931 en los terrenos de antiguas haciendas del
entorno suroeste de Lima, y donde se realizaron
proyectos urbanizadores destinados a las familias
de alta renta que dejaban el antiguo casco de Lima
aprovechando las nuevas conectividades ofrecidas
por el automóvil con la habilitación de ejes viales
como la avenida Arequipa en 1921 y en búsqueda
de convertir la distancia espacial en una nueva
distinción frente a otros sectores sociales.
Durante las siguientes décadas San Isidro
se consolidó como distrito residencial de alta
renta, con escasas actividades económicas que
trascendiesen las necesidades de consumo de sus
habitantes. Luego de la recesión económica de
la década de los ochenta y el fin de la violencia

Figura 1. Área de estudio de centralidad financiera de San Isidro

Fuente: Laboratorio CIAC
3

Nuestro especial agradecimiento al equipo de campo, conformado por Óscar Apaza, Kelly Gómez, Karina Higa, Mariana Leveau y
César Ponce. Vale advertir que el periodo de trabajo de campo durante el 2020 fue previo a la implementación de políticas sanitarias y
distanciamiento social.
4
Información del año 2018. Fuente: https://sinia.minam.gob.pe/indicador/998. La OMS recomienda un umbral mínimo de 9m2 de área
verde por habitante

176

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

terrorista desatada en Lima por Sendero Luminoso
esto cambió. La implantación de políticas
económicas de corte neoliberal en el contexto
de una naciente globalización facilitada por las
tecnologías de la información y la comunicación
facilitó transformaciones territoriales (Ludeña,
2003), donde el objetivo era ganar visibilidad
global a través de una economía estable, marcos
regulatorios flexibles y condiciones propicias
para las inversiones inmobiliarias.
Para los intereses del capital inmobiliario, San
Isidro es un espacio estratégico en el área central
de la ciudad, atractivo para la localización de
empresas transnacionales por sus altos estándares
ambientales y su buena conectividad. Durante los
noventa, se demolieron antiguas casas residenciales
ubicadas en los ejes viales del distrito para dar paso
a edificios de oficinas y servicios, con alturas de
rascacielos. Como resultado, bancos y grandes
empresas trasladaron sus sedes principales a esta
área, configurándose como el gran escenario de
conectividad global de Lima (Chion, 2002).
Este proceso generó tensiones entre las grandes
inversiones inmobiliarias y las urbanizaciones
residenciales de élite. Los residentes gozan de un
enorme poder de influencia, en la medida que la
jurisdicción cuenta con autonomías en recursos y
decisiones respecto a Lima Metropolitana5 y para

ello depende de la tributación de los residentes. Por
ejemplo, un resultado negociado son las visiones
formuladas en los instrumentos de planificación
municipal. El distrito se autodenomina en su Plan
de Desarrollo Concertado 2017-2021 (MDM,
2017) como “distrito residencial con alto nivel de
calidad de vida, ordenado, sostenible, moderno,
seguro y solidario”. Esto va de la mano con la
definición del Plan Urbano Distrital 2012-2022
(MDM: 2012): “Distrito consolidado con una
Alta Calidad de Vida Ambiental Residencial”,
a la vez que destacaba el título de “Comunidad
Internacional” otorgada por la Municipalidad de
Lima el año 2006.
El carácter residencial entra en conflicto con
otro tipo actividades, y tolera la aglomeración
financiera siempre y cuando se limite a una
zona en específico del distrito. Como resultado,
la administración municipal ha sectorizado
el espacio donde se concentran actividades
financieras a fin de darle un tratamiento especial
para facilitar la preservación del anhelado
“carácter residencial” demandada por los vecinos
del distrito. No obstante, en este sector hay
espacios con predominio del uso residencial,
como también hay núcleos de actividad financiera
y empresarial fuera del sector (Vega Centeno et
al. 2019) (Figura 2).

Figura 2. Sector del Distrito orientado a la actividad financiera

Fuente: Plan Urbano Distrital 2012-2022 (MDM: 2012)

5

Lima Metropolitana se organiza en un gobierno municipal provincial y 42 municipalidades distritales, todos elegidos democráticamente
cada cuatro años. El gobierno distrital tiene bajo su responsabilidad la gestión de vías locales. Además, reciben impuestos prediales
directamente, sin que sea sujeto de administración provincial. El distrito de San Isidro tiene una de las recaudaciones de impuestos y
generación de ingresos más importantes en la ciudad.

177

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Bajo esta visión negociada, la gestión
municipal ha invertido en remodelar avenidas
importantes como Rivera Navarrete ampliando
la sección de aceras, implementando ciclovías,
mejorando las áreas públicas en la centralidad
con un mensaje de respeto al peatón (Figura 3).

especializados hacia las calles colindantes. Los
parques públicos, como el parque Abtao, emergen
como zonas de tránsito o “pórticos”, donde coexisten
usos residenciales y financiero-comerciales. El
trabajo campo permitió identificar cuatro actores
que configuran las dinámicas cotidianas de los
espacios públicos: trabajadores en los edificios u
oficinistas, las personas dedicadas al comercio o
servicios en la calle, los encargados del control y
seguridad del distrito y a los residentes del distrito,
que son visibles en determinados horarios sobre
todo en los pórticos de la centralidad. A ellos
podemos sumar a los operadores de transporte
informal como un quinto actor, aunque actúan en
el perímetro de la zona de estudio. Estos actores
configuran distintas modalidades de sociabilidad
(Giglia, 2001), con capacidades diferenciales de
apropiación y configuración de lo público como
infraestructura social (Laham &amp; Layton, 2019),
en un complejo juego de prácticas cotidianas
para manejar interacción entre ellos. Las lógicas
de los actores se desplieguen vinculadas al
entorno construido, el cual pese a los discursos de
inclusión mantiene jerarquías y distancias sociales,
simbólicas y espaciales.

Figura 3. Remodelaciones y nuevo equipamiento en
San Isidro

Los “oficinistas”

Fuente: Municipalidad Distrital de San Isidro, 2016,
César Ponce, 2020

Los oficinistas son el grupo de usuarios más
visible en las calles. De lunes a viernes llegan
masivamente desde los paraderos situados en
la avenida Javier Prado o de las estaciones del
Metropolitano (sistema de buses de transporte
rápido) entre las ocho y nueve de la mañana
donde inician trayectos que luego los conducen
a las avenidas Rivera Navarrete, Begonias o
Canaval y Moreyra. Si bien las edades varían,
se trata en su mayor parte de adultos con edades
entre 30 y 50 años, y de distintos géneros.
Tienen en común la característica de llevar
sobre el cuello una credencial de identificación,
conocida como “fotocheck” (Ver Figura 4, sig.
pág.). Luego de dos años de pandemia por la
COVID-19, los ritmos urbanos están retomándose
paulatinamente, aunque el número de oficinistas
todavía no es similar al que fuera antes de la
emergencia sanitaria.

El discurso del gobierno local defiende la
inclusión y la sostenibilidad, buscando posicionarse
internacionalmente6, pero en paralelo reclama un
carácter residencial “moderno” reafirmación una
aspiración de exclusividad, cuando leemos su Plan
Concertado (MDM 2017). ¿Cómo logra conjugar
la gestión municipal un discurso de medio
ambiente sostenible, de comunidad internacional
con ese carácter residencial? La clave se encuentra
en cómo gestiona el espacio público y cuáles son
las principales lógicas de comportamiento de los
principales actores-habitantes.
El entorno construido como espacio disputado
En el centro financiero destaca la aglomeración de
oficinas en los edificios situados en las avenidas
Rivera Navarrete, Canaval y Moreira, y Andrés
Reyes, que expanden los usos de comercio y servicios
6

El año 2022 la municipalidad ha inaugurado un sistema de ómnibus eléctricos que operan de manera exclusiva dentro del distrito.

178

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Por las tardes la circulación es menor y a partir
de las 5pm comienzan a retirarse, dirigiéndose
de regreso a la avenida Javier Prado para tomar
ómnibus o taxi colectivo, a las estaciones del
metropolitano, a esperar algún bus o servicio de
taxi colectivo en el Paseo de la República. Entre
las 6 y las 8pm el número de personas es mayor,
pero para las 9pm ya son muy pocas las personas
en la calle. Los fines de semana en cambio es
raro ver un oficinista circular por el sector por lo
que los espacios públicos pierden en esos días su
carácter de espacio habitado.
Utilizando las categorías de Magnani (2002),
los oficinistas no cuentan con un lugar en particular
identificable al colectivo, pero el hecho de circular
por la zona con su credencial da a entender que para
ellos toda la centralidad financiera sería su “pedazo”.
En cambio, las avenidas Javier Prado o las estaciones
del Metropolitano operarían como los pórticos de
acceso a la centralidad. Por otra parte, la circulación
masiva de oficinistas mezclándose con otros
transeúntes, además de vendedores durante horas
punta hace de avenidas como Rivera Navarrete, de
los paraderos situados en la av. Javier Prado o de
las estaciones del Metropolitano en “manchas” que
reúnen transitoriamente a diversidad de usuarios.

Figura 4. Los oficinistas en San Isidro

Fuente: Apunte gráfico de Óscar Apaza; fotografías
de César Ponce y Kelly Gómez, 2020

El número de oficinistas se reduce a partir de
las 10:00am; los pocos que caminan aprovechan
para comprar golosinas o lustrarse los zapatos.
Reaparecen en grupos hacia el mediodía, cuando es
la hora de almorzar. El horario de almuerzo, entre
las 12:00 y 15:00 horas permite apreciar una vida
más animada. Grupos de oficinistas iban al Centro
Comercial situado en la Av. Rivera Navarrete y
poblaban su patio de comidas. Otros acuden a los
restaurantes del sector o traen lonchera, pero un
número importante compra su almuerzo en la calle
o a personas que ofrecen el servicio por teléfono.
Entre quienes traen lonchera o compran
almuerzo en la calle algunos optan por quedarse en
sus oficinas, mientras otros prefieren consumirlo al
aire libre –las observaciones se hicieron en verano–.
Los oficinistas aprovechan poco los mobiliarios
dispuestos en avenidas como Rivera Navarrete, y
más bien se dirigen a las áreas verdes próximas,
siendo la más importante el parque Abtao. Ahí
se observan compañeros de trabajo merendando,
tomando un descanso o comprando una paleta
de helado en la calle. Lo hacen en las bancas del
parque o sentados sobre el césped, ubicándose
en las zonas del parque cercanas a los edificios
de oficinas. A fines de 2021 se registró menos
personas en los parques y centros comerciales
con relación a la etapa pre COVID-19 (inicios
del 2020). En cambio, los servicios de comida en
la calle se adaptaron, yendo a las puertas de los
edificios a entregar el almuerzo a sus clientes.

Los comerciantes de calle
El comercio en la calle está compuesto por
vendedores ambulantes de alimentos, servicios
como los de lustrabotas o entrega de comida y por
algunos puestos fijos de periódicos y alimentos.
Es significativo, pero no masivo, ni tampoco
produce apropiaciones permanentes en puntos
específicos, a excepción de los quioscos de revistas
acreditados ante la Municipalidad. La diversidad
de comerciantes aprovecha los momentos de
aglomeración en el sector conformando “manchas”
temporales. Por las mañanas, por ejemplo, hay
vendedores de sándwiches de desayuno en las
proximidades de los paraderos de la avenida Javier
Prado; también hay puestos más estables en los
puentes de acceso de la estación del BRT, donde se
ofrecen desde diarios hasta golosinas y sándwiches
a los viandantes que salen de la estación (Figura
5). El número de comerciantes es menor a fines
del 2021 con relación a lo observado antes de la
COVID-19, pero no deja de ser significativo.
Cuando el flujo de oficinistas ha mermado, los
vendedores de calle circulan por las calles evitando
quedarse en un solo lugar. Se observan vendedores
179

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CONTEXTO

ambulantes de golosinas u otros alimentos, como
también mendigos. Los ambulantes, pueden estar
acompañados con niños como el caso de señoras
con lliclla típica de los andes con su hijo y una
cajita de golosinas (Figura 5). Además, están
lustrabotas agazapados en los retiros de tienda o
estación de gasolina.
Hacia el mediodía, los repartidores de la
compañía RAPPI buscan el parque Abtao para
descansar un momento al mismo tiempo que
esperan un nuevo pedido, siempre con sus
aplicativos a la mano. Ellos dejan sus bicicletas
a un costado y descansan sobre el pasto, que lo
convierten temporalmente en su pedazo, hasta que
viene un sereno o policía municipal a sacarlos,
indicándoles que está prohibido echarse sobre el
césped. Ante ello, se van retirando, acción que se
repite en otros días.
Los vendedores de comida preparada aparecen
en puntos estratégicos y se desplazan según
la presencia de fiscalizadores municipales o si
identifican una nueva demanda de clientes. Ellos
trabajan en coordinación con camionetas desde
donde les dan la mercadería. En las visitas de fines
del 2021 se notó un cambio de estrategia. Ya no se
espera que los comensales se acerquen a recoger
su comida en algún punto de la calle, sino que se
van trasladando a pie llevando la mercadería en
un carrito hacia los edificios de oficina donde han
contactado clientes por sistema de WhatsApp.

Al caer la tarde, muchos de estos trabajadores
de calle ya se retiraron, pero en cambio se hacen
notar aquellos dedicados al transporte colectivo.
Con el servicio de taxi colectivo, vienen los
llamados “jaladores” que van avisando a los
transeúntes si un auto está por salir y la dirección
a la que se dirige. En los paraderos de ómnibus
donde hay aglomeraciones, están ubicados
estratégicamente vendedores de calle y mendigos,
ofreciendo golosinas o meriendas. Finalmente,
llega la noche y también ellos se retiran de la
zona, buscando transportes públicos que los
lleven a destinos muy alejados de San Isidro.
En términos de las lógicas de apropiación,
quienes trabajan alrededor del transporte
configuran “pedazos” territoriales de mayor
importancia, donde imponen sus reglas de juego
durante el horario de salida de los oficinistas, que
son sus principales clientes (figura 5) frente a la
débil reacción de los inspectores municipales.
Los ciclistas que hacen servicio a domicilio
intentan tener un “pedazo” de descanso en el
parque público, pero sin conseguir legitimidad en
su acción, pues se genera situación de conflicto
con la municipalidad y los residentes.
Los vendedores ambulantes de comidas y/o
de golosinas hacen de sus “trayectos” el arte
de ser visibles para sus clientes, pero no para
las autoridades municipales, apareciendo en
las entradas de los edificios o en las avenidas
principales, pero retirándose por las calles laterales
cuando divisan un fiscalizador municipal.

Figura 5. Comerciantes de calle

Los funcionarios del orden público
En San Isidro es notable el número de personal
policial y municipal asignado a velar por el
orden público y la seguridad ciudadana. Algunos
efectivos de la policía se encargan del control del
tránsito en las principales intersecciones viales
y en horarios de mayor congestión vehicular
reemplazan el sistema semafórico, el cual es
transitoriamente desconectado. También circulan
patrulleros correspondientes a la comisaría
del distrito y guardias de a pie supervisando
la seguridad pública. La Municipalidad de
San Isidro dispone del serenazgo, suerte de
policía municipal encargada de velar por el
orden público, aunque sin potestad de generar
detenciones. Cuenta también con el equipo de
fiscalizadores, con chalecos que los identifican,
que rondan por las calles del distrito verificando

Fuente: fotografías de Kelly Gómez, Mariana
Leveau, Kelly Gómez y apunte gráfico de Mariana
Leveau. 2021

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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

que no existan usos ilegales del espacio público
(figura 6); ellos son, por ejemplo, los responsables
de efectuar desalojos de comercio no autorizado
en la vía pública, debiendo proceder a decomisos
de mercadería. Por último, cabe mencionar la
presencia de inspectores de transporte en ciertas
avenidas –también con sus respectivos chalecos
distintivos– para controlar el respeto de los
paraderos para los vehículos de transporte público
y, en principio, para impedir la circulación de
taxis-colectivo que es un servicio ilegal.

servicios a través de “jaladores” que pregonan sus
rutas, invaden carriles de circulación ante una mirada
de impotencia del inspector municipal. En la av.
Javier Prado los taxis colectivos buscan pasajeros,
aunque invadiendo el corredor segregado del
ómnibus público, por lo que hay constante tensión
con los inspectores municipales, que los toleran
en la medida que no impidan el paso del ómnibus.
La actitud relativamente pasiva de los inspectores
permite entender que esta área se consolida como
pedazo de los transportistas informales.
En lo referido al control del orden público
por las calles del sector, el principal objetivo
es impedir la proliferación del comercio
informal, que estaría atentando contra la imagen
“moderna” del centro financiero. En la práctica,
los fiscalizadores y serenos antes que expulsar
a los comerciantes, se preocupan por evitar que
tengan un lugar fijo para ofrecer sus productos o
servicios. Como resultado se encuentra un baile
coreográfico por el cual apenas un fiscalizador o
sereno está a unos 50 metros del comerciante, el
vendedor ambulante levanta sus cosas y se retira
por una calle lateral para luego retornar una vez
que los fiscalizadores se retiraron de dicho lugar.
En este juego de movimientos, los serenos toleran
a mendigos adultos mayores o menores de edad.
En las zonas de parques y sus alrededores no
se ven inspectores municipales, pero si serenazgo
municipal. El rol del serenazgo está ligado a velar
por la tranquilidad de los vecinos residentes del
entorno. Ellos retiraron del parque a los jóvenes
repartidores de RAPPI y están observando –y
eventualmente hostigando– a cualquier persona
que les parezca extraña a pedido de vecinos.
En estos casos, más que la acción del viandante
intervenido, lo que prima es la presión del
residente “en defensa de su tranquilidad”.
El actuar de los funcionarios no les permite
contar con un “pedazo”, aunque sí se puede
identificar ciertos “trayectos” durante su trabajo
de velar por el orden público demandado por el
gobierno municipal y los vecinos. La presencia
de serenazgos conforme uno se acerca a espacios
de mayor uso residencial nos indica que cumplen
la función de pórtico, siendo los parques
públicos importantes espacios de tránsito entre
la centralidad y las zonas residenciales. Por
último, los encargados de la limpieza municipal
–principalmente mujeres–operan durante todo
el día, pero son más numerosos en las primeras
horas de la mañana y en la noche. Debidamente

Figura 6. Inspectores y serenos municipales

Fuente: Fotografías de Kelly Gómez,2021

Los responsables del orden público están
a toda hora y, son más visibles cuando el flujo
de transeúntes disminuye; desarrollan trayectos
aleatorios que priorizan el paso por las avenidas
principales y los parques públicos. Durante el
trabajo de campo no se registraron situaciones
flagrantes de conflicto entre funcionarios de
seguridad pública y otros actores, aunque sí
momentos de tensión. Con relación a la circulación
vial, en horas punta, se observaron tensiones entre
el o la policía a cargo de regular el tránsito en
una intersección y los conductores de vehículos.
Suelen ocurrir agresiones soterradas al policía de
tránsito como bocinazos o gritos e inclusive giros
temerarios; los cuales no llegan a ser sancionados
por un efectivo policial desbordado. Algo similar
ocurre al caer la tarde con la aglomeración de
personas en torno a los paraderos. En la av. Paseo
de la República los taxis-colectivos ofrecen sus
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

uniformadas, se hacen cargo del recojo de
desperdicios en la calle, a pesar de la existencia
numerosa de cestos de basura segregada.

moderno. En San Isidro se identifica la condición
social de las personas desde la vestimenta y eso
es un recurso utilizado por los responsables de
guardar el “orden público”.
Los oficinistas no solo aprovechan los espacios
destinados a su restauración y descanso, como son los
restaurantes, centros comerciales y equipamientos
de descanso dispuestos por la municipalidad en
las principales avenidas. En cambio, sí se busca el
disfrute temporal en los parques, que constituyen
una zona de tránsito o pórtico con los espacios
territorializados por los vecinos, con el respaldo de
buen número de serenos municipales destinados a
su supervisión. No obstante, existe una tolerancia
hacia ellos tanto de los serenos municipales como
de los vecinos residentes cuando se sientan o
recuestan sobre el césped, lo cual no es admisible
para los repartidores de comida o los niños de la
vendedora de calle.
El desayuno y sobre todo el almuerzo, son
motivo de búsqueda de alternativas menos
onerosas para muchos de estos trabajadores, lo
que termina generando encadenamientos con
ofertas ambulatorias de alimentación. Así, terminan
realizándose numerosas transacciones “informales”
pero cuidando la forma de ser parcialmente cubiertas,
para no generar incomodidad a los responsables
de velar por el orden público. Estas acciones han
continuado luego de la pandemia, pero utilizando
-por ejemplo- las entradas de los edificios. Los
vendedores adaptan sus trayectos para no generar
tensiones con los funcionarios municipales.
Por otra parte, los horarios de entrada y salida
de las oficinas multiplican la presencia de personas
ofreciendo servicios tanto de transporte como de
refrigerio en torno a los paraderos principales de
ciertas avenidas como en las estaciones del BRT.
Esto se observa en la oferta de taxis colectivos,
acompañada de sus “jaladores” y también de quienes
ofrecen golosinas o sándwiches en las colas de espera.
En cambio, los estacionamientos de bicicletas son
muy poco utilizados por ciclistas y son aprovechados
como puntos de descanso por vendedores de
golosinas o lustrabotas. En estos escenarios no
existe interés de los funcionarios municipales por
tener un rol más agresivo por hacer respetar el orden
público a los transportistas informales. Ellos parecen
empoderados en el uso del carril de una avenida para
ofrecer sus servicios y demuestran un total control
del territorio que lo hacen “su pedazo”. Lo hacen de
manera visible en las horas punta del día sin temor a
sanciones de las autoridades.

Discusión
Los residentes de la zona financiera de San Isidro
no suelen ser muy visibles en el día a día, aunque
su capacidad de incidencia sobre la gestión de
los espacios públicos es importante. Durante
las intervenciones municipales de remodelación
viaria y colocación de nuevo mobiliario, muchos
se manifestaron en contra a través de las redes
sociales, argumentando que ello suponía una
amenaza al carácter residencial del distrito, pues
“atraería a personas de otras zonas”.
En esta perspectiva se observa que el
Parque Bustamante y Rivero, parque de menor
envergadura que el parque Abtao y rodeado de
viviendas, está enrejado, impidiéndose el paso de
no residentes durante la noche, pues permanece
cerrado con llave, además de contar con numerosa
presencia de efectivos del serenazgo del distrito.
Durante las observaciones de campo se observó
la presencia de algunos residentes practicando
jogging [trotando] por los parques, también de
empleadas uniformadas llevando a niños menores
de edad a jugar en ellos o de vecinos paseando a
sus mascotas en zonas de juego para mascota.
Indirectamente se registró presencia de residentes
cuando los efectivos del serenazgo proceden a
retirar comerciantes o empleados de RAPI que
descansan en el parque, con el argumento de haber
recibido reclamos de parte de residentes de la zona.
Espacios como el parque público, si están próximos
a las viviendas terminan constituyen una suerte de
expansión del espacio privado en la percepción
de sus residentes, en una suerte de pedazo donde
el indicador de presencia del actor es la escasa
presencia humana en el espacio público.
En las formas de habitar es llamativa la
visibilidad de los “oficinistas”. Ellos son fáciles
de identificar por las credenciales colgadas en el
cuello o camisa, y la vestimenta formal. Por su parte,
los funcionarios municipales están uniformados
al igual que la policía. Los vendedores de calle
terminan siendo identificables por la ropa y, en
algunos casos, por usar atuendos reconocibles
a otras regiones del país. En suma, pese a la
aglomeración de personas en determinados
momentos del día, las formas de vestir rompen
con el supuesto “anonimato” del espacio público
182

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Las acciones de control son más frecuentes
cuando se trata de los vendedores de calle, de
quienes se aseguran de que no permanezcan
mucho tiempo en un lugar de la vía pública,
aunque tampoco se llega a acciones punitivas
como la expulsión de éstos. Por ello, en lugar de
una erradicación del comercio de calle, el objetivo
es ocultarlo, invisibilizarlo.
Donde en cambio sí hay un control más
estricto es en los parques y calles próximos a la
zona residencial, como el caso de la hostilización
a los trabajadores del reparto a domicilio.
Pero, además, esta normatividad del “orden
público” es dirigida a un segmento específico
de los usuarios. Otros usuarios del parque,
como oficinistas o residentes sí podían disfrutar
del descanso en el jardín. Nos encontramos
ante una manera de entender el orden en el
espacio público que legitima un tratamiento
diferenciado de los ciudadanos que lo pueden
habitar. Se consolida, entonces, relaciones de
desigualdad social sobre el derecho al disfrute
de las áreas públicas.
Los fines de semana en cambio –y sobre todo
los domingos y feriados–, las interacciones son
reducidas. Uno puede pasear por el sector financiero,
apreciar sus diferentes mobiliarios y equipamientos
como quien observa una escenificación virtual del
entorno construido, pues en raros momentos se
observan transeúntes por sus espacios públicos. La
situación es similar en los parques que operan como
pórticos con la zona residencial. Siendo importantes
áreas verdes de la ciudad, tampoco se observa un
uso significativo de residentes, por lo que terminan
convirtiéndose en paisajes urbanos deshabitados.
Nuevamente, estamos ante una particular lectura de
la calidad paradójicamente sustentada en la ausencia
de personas en el espacio público.

San Isidro ha introducido en la última década
equipamientos adecuados a las demandas y
discursos contemporáneos de ciudades sostenibles
con calidad de vida. Hay mobiliarios para descansar
implementados recientemente en las principales
avenidas del sector, amplias aceras, ciclovías,
parqueos de bicicletas, además de contar con parques
públicos y áreas verdes. La envergadura de sus
edificios de oficinas, la proporción de áreas verdes
y la presencia de servidores públicos de limpieza
ayudan a reforzar la imagen de “modernidad” que la
Municipalidad se interesa por proyectar.
Sin embargo, esta “ciudad sostenible”
anunciada bajo un marco de modernidad no se
sustenta en la universalidad de capacidades de
apropiación de los ciudadanos que la habitan. Y si
partimos de considerar la posición de residentes
de la zona, se observa que las demandas por
tratamiento desigual ven con desconfianza
inclusive a las políticas innovadoras de corte
neoliberal. La observación realizada utilizando
las categorías de “pedazo”, “pórtico”, “mancha”
o “trayecto” (Magnani et al, 2023) permitió
comprobar que las autoridades buscan sustentar
viejas relaciones desiguales entre los ciudadanos.
Los vecinos residentes buscan poner en práctica
derechos y capacidades de apropiación socio
espacial distintos al resto de habitantes y,
en segundo lugar, lo adquieren el sector de
trabajadores de oficinas que pone en evidencia su
estatus mediante las credenciales que acostumbran
a llevar al cuello en la vía pública.
Estas dinámicas no son, sin embargo,
hegemónicas, en la medida que otros grupos –
como los colectiveros y sus pregoneros– logran
imponer temporalmente sus lógicas territoriales
en los carriles de las avenidas. En el territorio
de la vialidad existe un vacío de poder, que, si
bien permite que varias personas autogeneren sus
empleos, tiene como contraparte el agravamiento
de congestiones viales.
El grupo más controlado son los vendedores
ambulantes, que para las autoridades constituyen
el principal indicador de desorden público y,
probablemente, atentan contra la imagen de
modernidad que se busca proyectar, y expresan
con claridad las relaciones y dispositivos poder que
configuran el espacio público (en la perspectiva
de lo ya observado por Sequera (2014). No
obstante, los operadores municipales negocian
con el actuar de estos comerciantes, tolerándolos
a condición de que simulen retirarse cuando ellos

Conclusiones
Los procesos de reestructuración neoliberal no
operan bajo un lienzo vacío, sino articulan las
condiciones coyunturales y las distintas capas
históricas de una metrópoli (Duhau y Giglia, 2008;
Theodore et al, 2009). Esta afirmación opera para
los procesos generales de producción del espacio
urbano, el entorno construido y espacio habitado.
En este artículo discutimos cómo las prácticas
cotidianas configuran tensiones, conflictos y
paradojas del espacio público en la centralidad
financiera de San Isidro.
183

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

se aproximan. Así, pese a la preocupación por
evitar el comercio de calle, existe tolerancia hacia
ellos por parte de los encargados de velar por el
orden público.
En suma, el espacio público practicado resulta
siendo un claro contraejemplo de la promesa
del espacio púbico presente en las propuestas
contemporáneas. Se pone en evidencia que
órdenes sociales sustentados en desigualdades
persistentes siguen presente en sociedades como
la limeña. La innovación del diseño urbano,
si no va de la mano con un cambio de visión
de lo que es un espacio ciudadano, termina
reproduciendo prácticas de desigualdad social,
que dan continuidad a comportamientos sociales
de distinción de una sociedad jerarquizada, que
pareciera ha dominado la producción del espacio
habitado bajo interés particulares, y que tal vez
todavía aún lo hace en parte. C

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CONTEXTO

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186

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Efecto de la estructura de usos de suelo sobre el precio
del suelo en la zona periurbana de Cuenca, Ecuador
Effect of the structure of land uses on the price of land in the peri-urban
area of Cuenca, Ecuador
Recibido: noviembre 2023
Aceptado: junio 2024

Ximena Salazar-Guamán1
María Cristina Chuquiguanga Auquilla2

Resumen

Abstract

Este estudio aborda el vacío de conocimiento sobre
las dinámicas específicas de formación de precios
del suelo en contextos periurbanos de ciudades
intermedias latinoamericanas, analizando la relación
entre estructura espacial de usos y precios del
suelo en Ricaurte (Cuenca, Ecuador), una zona en
transición rural-urbana. La metodología emplea
un enfoque cuantitativo de análisis espacial que
comprende: identificación de centralidades basada
en intensidad y diversidad de usos, interpolación
espacial mediante ponderación de distancia inversa,
análisis de autocorrelación espacial y regresión
geográficamente ponderada. Metodológicamente, se
separa el valor del suelo del precio total inmobiliario
mediante métodos residuales, contribuyendo a
la precisión analítica en estudios de mercados de
suelo. Los resultados revelan la evolución desde un
patrón monocéntrico hacia una morfología urbana
compleja, con mayor densidad y diversidad de usos
en el centro parroquial. Los precios muestran fuerte
autocorrelación espacial positiva y valores superiores
en la zona central. Los clústeres de residuos evidencian
heterogeneidad espacial en la relación usos-precios,
con residuos positivos donde los precios exceden las
estimaciones y negativos donde se sobreestiman. Los
hallazgos confirman correlación significativa entre
estructura de usos y precios, demostrando cómo las
dinámicas urbanas reconfiguran estos patrones, con
implicaciones cruciales para la teoría de la renta
urbana y la planificación de expansión periurbana.

This study addresses the knowledge gap regarding
specific land price formation dynamics in periurban contexts of Latin American intermediate
cities, analyzing the relationship between spatial
structure of land uses and land prices in Ricaurte
(Cuenca, Ecuador), an area undergoing ruralurban transition. The methodology employs a
quantitative spatial analysis approach comprising:
identification of centralities based on land use
intensity and diversity, spatial interpolation through
inverse distance weighting, spatial autocorrelation
analysis, and geographically weighted regression.
Methodologically, land value is separated from total
property price through residual methods, contributing
to analytical precision in land market studies. Results
reveal evolution from a monocentric pattern
toward complex urban morphology, with higher
density and diversity of uses in the parish center.
Prices show strong positive spatial autocorrelation
and higher values in the central zone. Residual
clusters evidence spatial heterogeneity in the land
use-price relationship, with positive residuals
where prices exceed estimates and negative
ones where overestimation occurs. Findings
confirm significant correlation between land use
structure and prices, demonstrating how urban
dynamics reconfigure these patterns, with crucial
implications for urban rent theory and peri-urban
expansion planning.

1

Nacionalidad: ecuatoriana; Profesora Investigadora titular de la Universidad de Cuenca, Ecuador. Grupo de Investigación Territorium;
Doctorado en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina; email:
ximena.salazar@ucuenca.edu.ec; https://orcid.org/0000-0002-7486-8190
2
Nacionalidad: ecuatoriana; adscripción institucional: Profesora titular de la Universidad de Cuenca, Ecuador. Grupo de Investigación
Territorium; Doctorado en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina;
email: cristina.chuquiguanga@ucuenca.edu.ec; https://orcid.org/0000-0002-8742-6607

187

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CONTEXTO

Palabras Clave:

Keywords:

precio del suelo; periurbano; uso de suelo

land price; land use; peri-urban

Introducción

aumento en los precios del suelo, aunque se
mantienen más accesibles en comparación a
los de la ciudad (Cobbinah &amp; Amoako, 2014).
Frente a la imposibilidad de acceder a suelo
dentro de la ciudad por sus altos costos, expandir
la urbanización sobre áreas rurales periurbanas
representa una opción de menor costo (Cárdenas
&amp; Agudelo, 2013). No obstante, se debe señalar
que, los patrones de ocupación del suelo se deben
a las diferencias de coste del suelo, por lo tanto,
las zonas con menores oportunidades tienen un
escaso valor, relegando allí a las personas de
menos recursos (Gielen, 2020).
Según la teoría de la renta de la tierra
desarrollada por Jaramillo (2008), el precio refleja
la renta obtenida del suelo, que inicialmente
dependía de la producción agrícola, pero con
la urbanización creciente se orienta a obtener
beneficios de las actividades construidas. Este
estudio se basa en dicho marco teórico para
analizar la relación entre la estructura de usos de
suelo y los precios en el periurbano de Cuenca.
Particularmente el periurbano norte de la ciudad
de Cuenca ha experimentado una pérdida continua
de amplias zonas agrícolas, de pasto y bosque por
el avance de la urbanización que ha transformado
el paisaje natural (Albarracin Vélez &amp; Contreras
Escandón, 2019). No obstante, al estar sometidos a
la presión urbanizadora de la ciudad, se genera una
fuerte especulación sobre los precios del suelo con
aumentos significativos en sus valores (Smolka,
2015), a más de que el sector inmobiliario busca
zonas en transición rural-urbano donde el suelo es
más barato (Durán et al., 2016). Pese a que persisten
actividades agropecuarias por tradición cultural, se
observa una transición en la concepción del suelo
como soporte para la edificación y usos urbanos
impulsada por la especulación inmobiliaria
(Cárdenas &amp; Agudelo, 2013).
Si bien factores como la infraestructura viaria, la
topografía, el régimen de tenencia y la disponibilidad
de servicios básicos son determinantes importantes
en la formación de los precios del suelo, nuestro
enfoque parte de la premisa de que los patrones
de uso ya establecidos representan la síntesis
materializada de múltiples decisiones previas que

La transformación de las áreas rurales en la
periferia de las ciudades latinoamericanas producto
de la expansión urbana ha sido ampliamente
documentada (Sánchez, 2009; Urruela, 1987). Sin
embargo, existen escasos estudios que analicen
en detalle los cambios específicos que estas
dinámicas generan tanto en los usos como en los
precios del suelo, especialmente en el contexto de
ciudades intermedias en la región (Abad-Auquilla,
2020; Apaolaza &amp; Venturini, 2021; Marchant
et al., 2023; Méndez-Lemus et al., 2024; SolanoMeneses, 2022). Este artículo busca contribuir con
nueva evidencia empírica al respecto, a través de
un estudio de caso sobre la relación de los usos –en
tanto manifestación tangible del impacto humano
intencional sobre el recurso suelo (Verheye, 2009)–
y precios del suelo en la zona periurbana norte de
la ciudad de Cuenca, Ecuador. Particularmente se
aborda la estructura espacial de los usos de suelo,
entendida como el patrón espacial y funcional
que surge del emplazamiento y la distribución
de las actividades socioeconómicas dentro del
ámbito urbano, la cual refleja cómo se organizan
y relacionan entre sí los diferentes usos del suelo y
cómo estos usos interactúan con las infraestructuras
urbanas como las vías de comunicación, los
servicios públicos, entre otros.
Los espacios periurbanos, originalmente de
carácter rural, experimentan cambios en sus
características físicas, económicas y sociales
producto de la presión ejercida por la expansión
de la ciudad (Hatab et al., 2021; Mortoja et al.,
2020; Vitriana, 2017). Por un lado, reciben
demandas de suelo para usos urbanos que no
pueden ser absorbidas dentro de los límites
de la urbe, y por otro, ofrecen condiciones que
resultan atractivas para los residentes urbanos,
como disponibilidad de suelo para construcción,
cercanía a centros de abastecimiento y empleo,
entre otros. Si bien persisten problemáticas
comunes en estos territorios como déficit en
infraestructura y provisión de servicios básicos
(Ferraro et al., 2013) en términos generales
estas ventajas relativas fomentan un paulatino
188

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

han considerado implícitamente estos factores
(Camagni, 2022; Pauta-Calle et al., 2024). Las
actividades socioeconómicas tienden a localizarse
estratégicamente en respuesta a estas ventajas
comparativas, y a su vez, estas decisiones de
localización influyen en la estructura espacial
de los precios. Cabe mencionar que la parroquia
Ricaurte al igual que Baños y San Joaquín,
territorios aledaños a la ciudad reflejan un proceso
de urbanización, presentando las tasas más altas
del cantón en el periodo 1990-2000 (Ortiz, 2019).
Este artículo tiene como objetivo analizar la
relación entre la estructura espacial de los usos de
suelo y los precios del suelo en la zona periurbana
norte de la ciudad de Cuenca-Ecuador. La pregunta
que guía la investigación es la siguiente. ¿de qué
manera se relaciona la distribución y la diversidad
de los usos de suelo con los patrones espaciales
de los precios del suelo en el área de estudio? Se
espera que los resultados permitan entender mejor
el proceso de transformación periurbana y sus
implicaciones socioeconómicas en esta ciudad
intermedia, así como entregar insumos relevantes
para la planificación territorial. El análisis se
fundamenta en la teoría de la renta de la tierra y
emplea métodos cuantitativos de análisis espacial
para determinar la estructura espacial de usos del
suelo e identificar posibles correlaciones con el
mercado inmobiliario del suelo. Es importante
precisar que el estudio se enfoca específicamente
en el mercado inmobiliario de suelo como
componente distintivo, separando analíticamente
su comportamiento del mercado de edificaciones.
Esta diferenciación metodológica resulta crucial en
contextos periurbanos donde el valor del suelo y su
potencial de transformación constituyen variables
fundamentales en la dinámica de expansión urbana,
mientras que las edificaciones representan un
componente secundario y más volátil en términos
de la formación del precio total de los inmuebles
(Goodman &amp; Thibodeau, 1998).

que busca determinar la relación entre dos variables
mediante el uso de estadística espacial, esencial
para la comprensión de la estructura y dinámica de
los procesos territoriales (Acevedo Bohórquez &amp;
Velásquez Ceballos, 2008; De Corso Sicilia &amp; Pinilla
Rivera, 2017).
El análisis se realiza a nivel de datos agregados
por manzana. Las técnicas empleadas incluyen
la identificación de centralidades a partir de la
intensidad y diversidad de usos de suelo por
manzana, la interpolación espacial de precios
del suelo mediante el método de ponderación de
distancia inversa (Inverse Distance Weighting,
IDW), el análisis exploratorio de autocorrelación
espacial utilizando el Índice de Moran Global y
Local, y el análisis de la relación espacial entre
variables mediante la regresión geográficamente
ponderada (Geographically Weighted Regression,
GWR). De esta manera se genera evidencia
cuantitativa sobre los patrones espaciales y las
posibles asociaciones entre la estructura de usos de
suelo y las dinámicas de valorización y formación
de precios del mercado inmobiliario de suelo en
el área de estudio. En la Figura 1 (ver sig. pág.) se
describe el proceso metodológico seguido.
Fuentes de información
Los datos de uso del suelo fueron levantados
mediante trabajo de campo durante julio de 2022.
Se trabajó con el total de manzanas urbanas de
la cabecera parroquial (N=72), aplicando un
cuestionario estructurado para registrar el número
de unidades de uso clasificadas en 5 variables
operativas: equipamiento, comercio, servicios,
producción de bienes y usos rústicos. Esta tipología
se fundamentó en la adaptación del anexo
de
usos de suelo de la "Reforma, actualización,
complementación y codificación de la ordenanza
que sanciona el Plan de Ordenamiento Territorial
del cantón Cuenca" vigente durante el periodo
de investigación, cuya clasificación coincide con
la actual "Ordenanza que regula el uso, gestión
y aprovechamiento del suelo urbano y rural del
cantón Cuenca, actualiza el Plan de Desarrollo y
Ordenamiento Territorial y la sanción del Plan de
Uso y Gestión de Suelo" aprobada posteriormente.
La adaptación consideró las características
particulares del área de estudio (Ver Figura 2). La
manzana se utilizó como unidad de análisis por ser
un nivel que captura adecuadamente la diversidad
de usos (Pauta-Calle et al., 2024).

Materiales y Métodos
Procedimiento metodológico
Este estudio tiene un enfoque cuantitativo, utilizando
específicamente métodos de análisis espacial para
caracterizar la estructura espacial de usos de suelo,
en tanto expresión espacial de las actividades socio
económicas, y los precios del suelo. Específicamente,
se trata de una investigación con alcance correlacional
189

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Figura 1. Metodología para la determinación de la relación espacial entre la
estructura de usos de suelo y el precio del suelo

Fuente: Elaboración propia en base al procedimiento metodológico
Figura 2. Tipologías de usos de suelo

Fuente: Elaboración propia, con base al Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del Cantón Cuenca. (2023).
Ordenanza que regula el uso, gestión y aprovechamiento del suelo urbano y rural del cantón Cuenca, actualiza el Plan de
Desarrollo y Ordenamiento Territorial y la sanción del Plan de Uso y Gestión de Suelo. Registro Oficial Edición Especial
No. 1166. Recuperado de https://www.cuenca.gob.ec/content/pdot-pugs-2022

190

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Los datos de oferta de suelo fueron
recopilados entre julio y diciembre de 2022,
identificando la totalidad de propiedades en venta
disponibles durante este período y publicadas
en redes sociales, páginas web y clasificados
de diarios locales. Dada la extensión limitada
del área de estudio (1,55 km²) y la necesidad
de maximizar la representatividad espacial para
el análisis de autocorrelación y la interpolación
geográfica, se optó por trabajar con el universo
completo de 70 ofertas en lugar de una muestra
probabilística, asegurando así la cobertura total
del territorio y evitando sesgos de distribución
espacial que podrían comprometer la validez de
los modelos espaciales aplicados. Se aplicó una
encuesta estructurada que registró el precio total
solicitado por los propietarios, área de terreno y
características de las edificaciones.

espacio homogéneo, sino se organiza a partir de
una estructura jerarquizada de concentraciones,
cuyas fuerzas de aglomeración tienen la capacidad
de atraer personas de otras zonas (Mossay et al.,
2020, 2020).
Bajo este criterio, la determinación de la
estructura espacial de los usos de suelo se
realizó mediante identificación de centralidades,
producto de concentraciones de usos de suelo y
caracterizadas por su diversidad (Ver Figura 3),
para lo cual se tomó como unidad de análisis la
manzana y como entrada de datos, el número de
unidades de usos por manzana y por tipo, según
la clasificación señalada en la Figura 2. Para
cuantificar esta estructura, se aplicaron técnicas de
cálculo de densidad de usos mediante el cociente
entre número de unidades de uso por hectárea
en cada manzana, y medición de diversidad
tipológica contabilizando el número de tipos de
usos diferentes presentes por manzana, evaluando
así la distribución, intensidad y variedad de usos
por unidad territorial.
A través de la conformación de mapas temáticos
se demarcó como centralidades aquellos espacios
en los que una alta densidad refleja mayores
posibilidades de que los usuarios no precisen
realizar grandes desplazamientos para acceder a
ciertos usos de suelo. La presencia de valores altos
tanto para la densidad como para la diversidad
evidencia zonas de fuerte concentración de usos
de gran diversidad; por el contrario, valores altos
de densidad y bajos de diversidad, develaron
zonas especializadas en la ciudad (Pauta-Calle
et al., 2024).

Determinación de la estructura espacial de
usos de suelo
Si bien existe la tendencia a encontrar en el territorio
una estructura de usos de suelo monocéntrica, este
patrón es cada vez menos frecuente (Bartosiewicz
&amp; Marcińczak, 2020; Fujita &amp; Ogawa, 1982; Yoon
Sang, 2022), de ahí que se optó por determinar
dicha estructura a partir de la identificación de
centralidades, lo cual conduce a un conocimiento
más amplio sobre el poder de difusión y atracción
que determinadas actividades tienen en el contexto
urbano en función de su naturaleza y localización
(Campos Sánchez &amp; Chillón, 2020; Mossay et al.,
2020), en la medida en que el territorio no es un

Figura 3. Representación gráfica de la densidad y diversidad de usos de suelo en las manzanas

Fuente: Elaboración propia

191

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Cálculo de los precios de suelo

Análisis exploratorio de la autocorrelación
espacial de las variables.

La periferia, que originalmente era un área rural,
cambia lentamente sus características físicas,
económicas y sociales, haciéndose más urbana,
destacándose una combinación de usos de suelo y
límites internos y externos poco claros (Vitriana,
2017). La conversión del uso de suelo en el
periurbano suele ir seguida de un aumento del
precio del suelo (Vitriana, 2017). Sin embargo, así
como los cambios son paulatinos, los efectos sobre
el precio también lo son, estas particularidades
llevan a la necesaria adopción de un método para
la configuración del mapa de precios de suelo que
visibilice las singularidades que se han dado en el
proceso de transformación de rural a urbano. Con
esta consideración, el cálculo de los precios de
suelo contempló el siguiente procedimiento:
- Se distinguió el registro de predios con y sin
edificación. Para predios con edificación, se
empleó el método residual como técnica para
separar ambos componentes, empleando como
instrumento el análisis de precios unitarios que
estableció costos promedio de construcción
según tipologías, materiales y características
de las edificaciones, aplicando posteriormente
tasas de depreciación anual según la edad
reportada. En predios sin edificación, el precio
del suelo se calculó directamente como el
cociente entre precio total y superficie. Esta
desagregación permitió aislar el precio del
suelo como objeto de estudio.
- Si bien la estructura de usos de suelo se configuró
a partir de manzanas, la oferta inmobiliaria
no presentó una distribución homogénea que
permitiera contar con datos para cada unidad
de análisis. Esto hizo necesario recurrir a la
interpolación mediante el método de ponderación
de distancia inversa para estimar los valores
desconocidos a partir de datos existentes en el
área de estudio. Este método fue seleccionado
por su capacidad de mostrar tendencias similares
a la realidad sin características suavizadas
(Hu et al., 2012, 2013; Pauta-Calle et al.,
2024). Deliberadamente no se eliminaron
valores atípicos, priorizando mantener las
singularidades del comportamiento de los
precios para detectar su relación con la
estructura de usos de suelo. La aplicación del
algoritmo con parámetros específicos permitió
generar una superficie continua de valores del
suelo para toda el área estudiada.

Dado que el precio de suelo tiene un
comportamiento heterogéneo, tanto espacialmente
como en términos de los valores que asume,
una vez obtenido el mapa de precio de suelo, se
realizó un análisis exploratorio para identificar
la presencia de autocorrelación espacial basado
en los índices de Moran global y local (Acevedo
Bohórquez &amp; Velásquez Ceballos, 2008; Da Silva
et al., 2013; De Corso Sicilia &amp; Pinilla Rivera,
2017; Siabato &amp; Guzmán-Manrique, 2019). El
índice de Moran global evalúa la autocorrelación
para el conjunto de datos e identifica la presencia
de agrupamientos globales, en tanto que el índice
de Moran local permite identificar conglomerados
locales valores positivos y significativos de Moran
global indican presencia de autocorrelación
espacial positiva. Valores altos de Moran local
señalan conglomerados espaciales (clústeres),
mientras que valores bajos identifican outliers.
Análisis de la relación espacial entre variables.
Finalmente, se utilizó la regresión geográficamente
ponderada para analizar la relación entre la
estructura de usos de suelo (variable independiente)
y los precios del suelo (variable dependiente). En
términos generales, esta técnica permitió modelar
cómo la variable dependiente varió espacialmente,
teniendo en cuenta la influencia de la variable
independiente y la estructura espacial de los
datos. La GWR, constituye una extensión del
modelo de regresión tradicional que incorpora
la heterogeneidad espacial, proporcionando
información sobre los coeficientes de regresión
espacial, la estadística de bondad de ajuste y la
significancia de los coeficientes (Guyón, 2010).
Se utilizó el tipo de modelo continuo (gaussiano),
debido a que la variable dependiente puede
obtener un amplio rango de valores. Para evaluar
la confiabilidad del modelo, se estableció un nivel
de significancia de p&lt;0.05 (95% de confianza),
permitiendo determinar con precisión estadística
la relación entre las variables estudiadas.
Descripción de la zona de estudio
El cantón Cuenca, localizado en la provincia del
Azuay (Ecuador), está conformado por la ciudad
del mismo nombre y 21 parroquias rurales, de las
192

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

mantiene por el arraigo a la tradición campesina
pues se comercializa muy poco, lo que evidencia
el cambio en las actividades tradicionalmente
asociadas a estos territorios y producto de la
expansión urbana (Bernal Campoverde, 2015). Ello
se evidencia en que apenas el 6,8% de la población
declaró haber realizado actividades agrícolas
o crianza de animales según el último Censo
de Población y Vivienda (2022). La parroquia
Ricaurte, debido a su localización soporta la
presión urbanizadora de la ciudad, particularmente
desde el sector inmobiliario desde la década de
los 90 del siglo pasado (Donoso Correa, 2016;
Hidalgo Barros &amp; Ramos Zeas, 2024).

cuales ocho se encuentran en la zona periurbana.
La parroquia rural Ricaurte se localiza al norte y
forma parte del territorio periurbano (ver Figura
4), posee una superficie de 14km2. En el VIII
Censo de Población y VII de Vivienda realizado
por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo
(INEC) en el año 2022 se registró una población
de 26.919 habitantes, con una tasa de crecimiento
parroquial en el periodo intercensal (2010-2022)
de 2,68; 8.040 habitantes se localizan en la
cabecera parroquial cuya superficie es de 155ha.
La población de la parroquia se dedica
principalmente al sector terciario (comercio y
servicio), si bien existe producción agrícola, se

Figura 4. Ubicación del área de estudio

Fuente: Elaboración propia

193

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Resultados

intermedia (5.53-14.31 usos/ha) que rompen la
simetría radial esperada. Estas concentraciones
no constituyen un segundo centro propiamente
dicho, sino más bien un corredor de intensificación
funcional que se extiende linealmente siguiendo las
principales vías de conexión con el área urbana de
Cuenca (Figura 5). Esta configuración sugiere la
superposición de dos lógicas espaciales distintas:
una centrípeta tradicional que consolida el centro
histórico como polo de actividad local, y una fuerza
centrífuga emanada desde la ciudad que genera
nuevas concentraciones en los puntos de máxima
accesibilidad metropolitana. El resultado es un
modelo híbrido que podríamos caracterizar como
"monocéntrico deformado" o "monocéntrico con
extensión axial", donde el gradiente de densidad
mantiene un pico dominante pero desarrolla
prolongaciones asimétricas que responden a
las dinámicas de integración metropolitana,
anticipando potencialmente una futura estructura
policéntrica conforme se intensifique la presión
urbana desde Cuenca.

El análisis de los datos de la distribución de las
densidades de los usos de suelo en cada manzana
(Figura 5) revela un histograma con marcado sesgo
positivo, donde los valores oscilan entre 0 y 68.33
usos por hectárea con una media aproximada de
12 usos/ha. La mayor frecuencia se encuentra en
el rango de densidad de 0 a 5 usos por hectárea,
que representa el 66% de las 72 manzanas. Estos
resultados evidencian una tendencia inicial hacia
un patrón monocéntrico compacto y contiguo,
resultado de procesos acumulativos de localización
comercial y de servicios que han operado durante
décadas desde el núcleo fundacional.
Sin embargo, el análisis espacial detallado revela
desviaciones significativas del modelo monocéntrico
clásico. Mientras que en un gradiente tradicional la
densidad decrecería uniformemente desde el centro
hacia todas las periferias, aquí se observa una
deformación direccional hacia el sur-sureste, donde
emergen concentraciones secundarias de densidad

Figura 5. Distribución espacial y análisis estadístico de la densidad de usos de suelo por manzana en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

194

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Este patrón indica que en el periurbano la
diversificación funcional opera como estrategia
adaptativa, donde los propietarios asumen riesgos
combinando actividades urbanas emergentes
(comercio, servicios) con usos tradicionales
(agricultura, ganadería), generando economías
de alcance que compensan la falta de economías
de escala.
El fenómeno más revelador es la
"bipolarización de la especialización": las zonas
de mínima diversidad (1 tipo) aparecen tanto en
las periferias rurales como en el centro parroquial,
pero por razones diametralmente opuestas. En las
periferias, la especialización refleja la persistencia
de la economía agraria tradicional con limitada
penetración de actividades urbanas. En el centro,
representa un proceso de terciarización que replica
dinámicas de centros urbanos maduros. Entre estos
dos polos de especialización, emerge una extensa

El análisis de la diversidad funcional (Figura 6)
revela un patrón espacial considerablemente más
complejo y fragmentado que desafía cualquier
interpretación basada en modelos concéntricos
o gradientes simples. El histograma muestra una
distribución relativamente equilibrada con un
pico notable en 2 tipos de usos, mientras que los
extremos (1 y 4 tipos) representan proporciones
menores pero significativas. Lo crucial es que
estas manzanas no se organizan en gradientes
o anillos concéntricos, sino que configuran un
mosaico fragmentado que responde a lógicas
múltiples de transformación territorial. Las zonas
de máxima diversidad (4 tipos) se concentran
predominantemente en el sector sur y sureste,
precisamente en las áreas más próximas a la
ciudad. pero su distribución no es uniforme sino
selectiva, sugiriendo que la proximidad urbana no
genera automáticamente diversificación.

Figura 6. Distribución espacial y análisis estadístico de la diversidad de usos
de suelo por manzana en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

195

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

"zona gris" de diversidad intermedia (2-3 tipos).
Esta heterogeneidad no representa simplemente una
etapa transitoria hacia lo urbano, sino un modelo
territorial emergente donde la multifuncionalidad
constituye una ventaja adaptativa en contextos
de cambio acelerado, sugiriendo la existencia de
nodos de oportunidad específicos que catalizan la
diversificación funcional independientemente de
su posición en el gradiente urbano-rural.
La superposición de los patrones de densidad
y diversidad (Figura 7) revela patrones espaciales
heterogéneos en la cabecera parroquial. Por un
lado, se observa una mayor diversidad de usos
en las manzanas del sur y sureste, zonas más
cercanas al área urbana consolidada. El hecho
de que las manzanas con 4 tipos de uso estén
dispersas hacia esta zona, indica una creciente

influencia de las dinámicas urbanas a través de
una adopción de características más citadinas en
cuanto a la combinación de usos de suelo. Por
otro lado, la densidad de usos se concentra en
el centro y parte oeste de la cabecera parroquial,
lo que probablemente corresponda al centro
funcional tradicional. No obstante, este centro
muestra una baja diversidad de usos a pesar de su
alta densidad, sugiriendo una tendencia incipiente
hacia la especialización. En contraste, la periferia
noroeste exhibe baja densidad y diversidad,
denotando su carácter más homogéneo y rural.
En síntesis, el mapa refleja la heterogeneidad en
la estructura de usos producto de las presiones
urbanizadoras sobre el periurbano, con áreas
de alta combinación de usos, pero también de
especialización naciente.

Figura 7. Representación mediante dot density de la concentración y
diversidad de usos de suelo en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

196

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CONTEXTO

-donde la proximidad a la ciudad principal no
se traduce en mayores valores del suelo- sugiere
que el mercado inmobiliario periurbano responde
a lógicas complejas donde la centralidad local
compite con la influencia urbana.
El Índice de Moran Global dio un valor
positivo cercano a 1 (0.99, p &lt;0.05), lo que indica
una autocorrelación espacial positiva fuerte.
Como se ilustra en la Figura 9 (ver sig. pág.),
hay una concentración significativa de valores
altos de precios de suelo en la zona central de la
cabecera parroquial, correlacionando con áreas
de alta urbanización y uso intensivo del suelo.
De manera contrastante, los valores negativos
significativos indican la presencia de outliers
o valores atípicos bajos, predominantemente
circundantes a las zonas de precios altos,
sugiriendo la existencia de usos del suelo que no
han experimentado una valorización comparable,

Por su parte, en lo que respecta a los precios
de suelo dados por la oferta del mercado, estos
presentan una gran dispersión de valores, que
van desde los 119USD/m² hasta los 987 USD/
m², con la mayoría centrados entre los 169 y 442
USD/m² (Figura 8). que oscilan entre 119 y 987
USD/m², aunque la mayoría se concentra en el
rango de 169 a 442 USD/m². La representación
espacial mediante interpolación revela un patrón
de valorización que desafía las expectativas
convencionales del mercado periurbano. Los
valores máximos se localizan en el centro de la
cabecera parroquial, formando un núcleo de alta
valorización que supera los 900 USD/m², mientras
que, paradójicamente, los valores más bajos se
registran en las zonas limítrofes con el área urbana
de Cuenca, particularmente hacia el sur, este y
oeste, donde los precios descienden por debajo de
200 USD/m². Esta inversión del gradiente esperado

Figura 8. Distribución espacial e interpolación de precios del suelo mediante
ponderación de distancia inversa en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

197

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

como áreas residuales o rurales. En otras partes
del territorio, donde el índice de Moran no es
estadísticamente significativo, los precios del
suelo no muestran un patrón de distribución
espacial definido, sugiriendo que el periurbano
desarrolla sus propios gradientes de valor
que no son simples extensiones del gradiente
metropolitano, sino estructuras autónomas que
responden a centralidades locales y dinámicas
endógenas de valorización.
Finalmente, al analizar los resultados de la
regresión geográficamente ponderada revelan
aspectos cruciales sobre la relación uso-precio
en contextos periurbanos (ver Figura 10, sig.
pág.). La presencia de clústeres significativos de
residuos positivos (&gt; 2.5 desviaciones estándar)
en zonas de interfaz urbano-rural demuestra que

existe una prima especulativa asociada no al uso
actual sino al uso potencial del suelo, fenómeno
característico de territorios en transición donde
las expectativas de cambio funcional generan
valores que exceden lo justificable por la actividad
presente. Inversamente, los residuos negativos
concentrados en áreas con usos rústicos o de
baja intensidad evidencian que la persistencia
de actividades tradicionales en el periurbano
conlleva una penalización en el mercado.
Es importante señalar que este análisis se
centra deliberadamente en la relación uso-precio
sin incorporar explícitamente variables como
infraestructura vial, topografía, régimen de tenencia
o servicios básicos, no por omisión metodológica
sino porque el uso del suelo constituye una variable
síntesis que refleja estas condiciones subyacentes.

Figura 9. Análisis de autocorrelación espacial: Índice de Moran Local para
precios del suelo en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

198

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Los comercios y servicios se concentran donde
convergen accesibilidad vial y disponibilidad de
infraestructura, mientras que los usos rústicos
persisten en zonas con mayores restricciones.
Por tanto, el patrón de usos observado representa
decisiones de localización que han internalizado
estas limitaciones y oportunidades territoriales.
El modelo captura significativamente la relación
uso-precio, aunque con residuos estructurados
que evidencian procesos especulativos donde el
mercado valora no solo la función actual sino las
transformaciones potenciales futuras.
La presencia de clústeres espaciales de residuos
positivos y negativos indica heterogeneidad
local en la relación uso-precio, sugiriendo que
factores específicos no capturados —como
expectativas de desarrollo infraestructural o

restricciones particulares de accesibilidad—
generan desviaciones puntuales. No obstante,
el desempeño general del modelo GWR en la
mayor parte del territorio valida la robustez de la
relación analizada.
El crecimiento histórico de Cuenca hacia
sus parroquias rurales (Ortiz, 2019) podría
sugerir una transición continua entre el tejido
urbano y el área periurbana. Sin embargo, el
análisis revela la conformación de dos polos con
dinámicas diferenciadas: el centro tradicional
de Ricaurte y el borde en expansión, que
mantienen cierta autonomía funcional. Esta
bipolaridad, potencialmente influenciada por las
características topográficas propias del territorio
andino donde se emplaza Cuenca, no altera la
relación fundamental entre usos y precios, la cual

Figura 10. Distribución espacial de residuos estandarizados del modelo
GWR: relación entre estructura de usos y precios del suelo en Ricaurte

Fuente: Elaboración propia

199

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CONTEXTO

opera con lógicas similares tanto en espacios
consolidados como en periferias en transición,
confirmando que el uso del suelo en contextos
periurbanos constituye un indicador integral que
sintetiza las múltiples dimensiones territoriales
que determinan los valores inmobiliarios.

El análisis espacial detallado apunta a una
especialización funcional en la zona central con
predominio de comercio y servicios, mientras
que en las áreas de transición emerge una
multifuncionalidad característica del periurbano
contemporáneo. Esta configuración espacial no
es accidental sino el resultado de procesos de
valorización diferencial que delinean la forma y
función del paisaje en transformación.
Desde la perspectiva del precio del suelo, la
autocorrelación espacial positiva fuerte (0.99),
indicada por el Índice de Moran Global, y los
clústeres de residuos identificados por el GWR,
subrayan la existencia de variaciones locales
significativas. Estos clústeres constituyen
evidencia empírica de zonas donde las dinámicas
especulativas y las expectativas de cambio de uso
generan desviaciones respecto al modelo general,
creando un mosaico de valores que refleja la
complejidad del mercado periurbano.
Al trascender la mera descripción de los
cambios de usos del suelo, este estudio ilumina
el papel determinante que estos desempeñan en
la configuración de los valores inmobiliarios y
en los patrones de transformación territorial. Con
la urbanización en curso, es imperativo que las
intervenciones futuras reconozcan la relación
estructural entre la evolución del uso del suelo
y los precios asociados, procurando equilibrar
las dinámicas de mercado con criterios de
sostenibilidad territorial y cohesión socioespacial.
La comprensión profunda de esta interacción
es vital para la concepción de intervenciones
estratégicas que no solo busquen gestionar la
transición sino también optimizar la asignación
de recursos, mitigar externalidades como la
fragmentación socioespacial y la especulación
excesiva de suelo y fomentar una integración
armónica del crecimiento urbano con la
conservación del carácter periurbano. En última
instancia, los hallazgos de este estudio evidencian
la necesidad de enfoques de planificación que
reconozcan la complejidad de las dinámicas
territoriales periurbanas y desarrollen mecanismos
adaptativos que capitalicen las oportunidades de
la heterogeneidad funcional mientras previenen la
fragmentación socioespacial en estos territorios
de interfaz. C

Conclusiones
El periurbano de Cuenca emerge como un lienzo
dinámico de transición, donde la cartografía
de usos del suelo (Verheye, 2009)revela una
narrativa de evolución constante de un paisaje
que oscila entre los ecos rurales y el pulso urbano.
Esta investigación ha desvelado que la estructura
de usos del suelo en este espacio de interfaz no
constituye solo un reflejo pasivo de la expansión
urbana, sino un testimonio tangible de procesos
adaptativos donde las decisiones de localización
de los actores económicos configuran nuevas
geografías que desafían las categorías tradicionales
urbano-rurales, generando patrones espaciales
que responden tanto a la inercia histórica del
territorio como a las presiones especulativas del
mercado inmobiliario contemporáneo.
Los resultados demuestran que el patrón
monocéntrico tradicional, donde la densidad de
usos decrece radialmente desde un núcleo urbano,
está cediendo paso a una morfología más compleja.
Esta metamorfosis se caracteriza por un incremento
en la heterogeneidad de los usos del suelo, donde el
centro parroquial no solo se densifica sino también
se diversifica, absorbiendo y reflejando una
variedad de actividades económicas. Esto sugiere
una transformación de la matriz urbano-rural, donde
el aumento de la urbanización se manifiesta no solo
en una intensificación constructiva sino también en
una multiplicidad de funciones y servicios.
La transición de usos del suelo en el periurbano
de Cuenca es una manifestación de la capacidad
adaptativa del territorio frente a las presiones
urbanizadoras. La diversidad y densidad de usos no
solo representan la respuesta espacial a la demanda
de un mercado en constante cambio, sino que
también revelan cómo las decisiones estratégicas
de ubicación tomadas por los actores privados están
moldeando el paisaje. Cada patrón de uso identificado
sintetiza las condiciones territoriales subyacentes
-accesibilidad, accesibilidad, disponibilidad de
servicios, restricciones topográficas elementos
que juntos configuran la geografía económica del
territorio periurbano.
200

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CONTEXTO

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202

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Inutilidad y sentido de la arquitectura como obra de arte:
una interpretación heideggeriana
Uselessness and meaning of architecture as a work of art: a heideggerian
interpretation
Recibido: diciembre 2023
Aceptado: junio 2024

Rafael García Sánchez1

Resumen

Abstract

Nos vamos a preguntar si es legítimo pensar la
arquitectura como una obra de arte autosuficiente
que pueda emanciparse de lo útil ¿Es posible
experimentar la arquitectura fuera de los
lindes de la finalidad técnica, liberada de la
utilitas vitruviana? Atendiendo a la óptica de
algunos textos heideggerianos, en especial su
conferencia “El origen de la obra de arte” y su
obra de referencia Ser y Tiempo, proponemos una
respuesta afirmativa.

We are going to ask ourselves if it is legitimate
to think of architecture as a self-sufficient work
of art that can emancipate itself from the useful.
Is it possible to experience architecture outside
the limits of technical purpose, freed from
Vitruvian utilitas? From the point of view of some
Heideggerian texts, especially his lecture "The
Origin of the Work of Art" and his reference work
Being and Time, we propose an affirmative answer.

Palabras Clave:

Keywords:

Heidegger; arquitectura; utilidad

Heidegger; architecture; utility

1

Nacionalidad: española; adscripción institucional: Profesor Contratado Doctor, Departamento de Arquitectura y Tecnología de la
Educación de la Universidad Politécnica de Cartagena, España; Doctor por la Universidad Politécnica de Valencia, España; email:
rafael.garcia@upct.es; https://orcid.org/0000-0003-2092-6807

203

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

Introducción. La singular idea de arte
heideggeriana

las conferencias sobre el origen de la obra arte
se publicaron en 1950 se añadieron unas breves
palabras, a modo de epílogo, donde en respuesta
al carácter pretérito del arte apuntado por Hegel
en sus Lecciones sobre la Estética (2011: 14),
el maestro de Friburgo se preguntaba si: “(…)
el arte sigue siendo todavía un modo esencial
y necesario donde acontece la verdad decisiva
para nuestro ser-ahí histórico o si ya no lo es”
(Heidegger, 2016: 143). Para Heidegger el arte
es el lugar donde acontece la verdad y por eso
abre mundo, a saber: el horizonte de comprensión
donde se muestran los entes.
Si el arte es “el reflejo de una estructura
existente” (Belgrano, 2015: 71), si se comprende
como la manifestación de una idea o la expresión
de una verdad, una vez transmitida la obra no
tendrá ningún valor. Al arte no se le puede atribuir
una función mimética, pues si se entendiese
como mera reproducción “entonces la obra sería
verdadera cuando copia el mundo y falsa cuando
no lo hace” (Whitney, 2021: 157). Si se orienta
a la producción de sensaciones o vivencias
estéticas, al disfrute y deleite, estará condenado
a periclitarse, pues la obra dirigida a generar
estímulos, tan moderna y propagandística,
nada tiene que ver con su original noción de
obra artística: aquello que abre un espacio de
sentido (Sinn), aquello que irrumpe e inaugura
una época del ser, el acontecimiento repentino
y súbito (Ereignis) que funda un ámbito de
inteligibilidad, un horizonte comprensivo desde
el cual los entes se manifiestan. Leyte lo advierte
claramente: en Heidegger “la verdad del arte es
su propio acontecimiento como obra. Pero el
acontecimiento, igual que el sentido, no es algo,
sino aquel fondo donde algo se revela” (Leyte,
2015: 78). Gianni Vattimo subrayará la misma
idea cuando dice que el mundo abierto por la obra
de arte es el lugar donde se da la significatividad
y eso es justamente una época del ser. En Poesía
y Ontología leemos:
“Piénsese en el significado epocal de ciertas
grandes obras de arte de las que se ha nutrido
la tradición de Occidente. (…). La historia de

Heidegger se alejó de la comprensión de arte
kantiana, hegeliana (Belgrano, 2022: 167-185)
y mimética2. Tampoco compartió la dimensión
estética y efectista para evitar caer en la zona
del subjetivismo. Como es sabido, en el año
1936, impartió tres conferencias en Frankfurt
cuyo tema era el arte y, a decir de Gadamer,
causaron “una sensación filosófica” (Gadamer,
2003: 98). Para el maestro de Friburgo el origen
del arte es “enigmático”, aunque no misterioso
(Leyte, 2015: 78). Detectó que el juicio de gusto
kantiano, que tanta fortuna hizo y que centraba
toda la atención en el sujeto, se había deslizado
hacia el territorio de un subjetivismo irrestricto
que poca o nula relación tenía con la comprensión
del ser. Compartió con Hegel que el arte se había
escindido de la comunidad, y que ya no era la
forma suprema del espíritu, pero no aplaudió la
dimensión simbólica de una obra, y se mantuvo
a distancia de la noción de arte como expresión
sensible de una idea pues “una vez que la obra
transmite el mensaje conceptual que carga,
pierde su sentido o relevancia y la obra se vuelve
desechable” (Belgrano, 2015: 70). No concibió
el arte como la manifestación de un concepto, ni
como un simple documento que historiadores del
arte y críticos pudieran catalogar y estudiar para
analizar los destellos de creatividad artística a lo
largo de las diferentes épocas. En el filósofo de
Messkirch tampoco hallaremos una bendición
a la habilidad o destreza para reproducir la
realidad3. Sí encontraremos, en cambio, críticas
al efectismo estético y al concepto de vivencia
estética (Erlebnis)4. El arte no es el reflejo ni la
expresión de una cultura, de hecho, la experiencia
artística no es relevante por su relación con aquella
sino, por el desocultamiento de la verdad o el
acontecimiento del ser (Domínguez, 1991: 189):
“Lo bello, ha señalado recientemente Byung-Chul
Han, no es la obra como producto, sino sobresalir
la verdad resplandeciendo” (Han, 2023: 116), tal
es la seria concepción heideggeriana. Cuando
2

“El arte (…), no es reproducción ni copia de lo ya presente”. (Heidegger, 2014: 157).
“(…) en la obra no se trata de la reproducción del ente singular que se encuentra presente en cada momento, (…)”. (Heidegger, 2016:
59).
4
“La esencia del arte no es ser expresión de una vivencia, no consiste en que el artista exprese en la obra su «vida anímica», para que
épocas posteriores, como opina Spengler, tengan que preguntar cómo se manifestaba en el arte el alma cultural de una época. Tampoco
en que el artista reproduzca la realidad más precisa y nítidamente que otros, o que produzca (exponga) algo en lo que otros tengan un
disfrute, un deleite de tipo superior o inferior”. (Heidegger, 2007: 70).
3

204

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

una época no es otra cosa, en el fondo, que
exégesis de una o más obras de arte en las
que cierta “época” del ser se ha instituido y
abierto” (1993: 134).
Como acabamos de apuntar, Heidegger no
aprobó la dimensión esteticista y efectista. El
arte no depende del genio del autor, ni del goce
y la afección del espectador que, como sujetos
de la Modernidad, se han alzado en la exclusiva
medida de lo real. La estructura ontológica de
la obra de arte (Gadamer, 2003: 103) no debe
comprenderse vinculada al autor ni al observador:
es independiente de ambos.
“(…) si el hombre se convierte en el primer
y auténtico subjectum, esto significa que
se convierte en aquel ente sobre el que se
fundamenta todo ente en lo tocante a su modo
de ser y su verdad. El hombre se convierte
en centro de referencia de lo ente como tal”
(Heidegger, 2018: 73).
Lo relevante no es placer que la obra produce
en el sujeto porque eso reduce la obra a un
mero objeto. Lo relevante es el mundo que la
obra abre. El “gran arte” persigue la verdad, el
desvelamiento, la desocultación (alétheia5) y
no la belleza, el sosiego, la relajación o el goce.
Pensar la belleza como una forma de provocación
de emociones es lo que lleva a Heidegger
a colocar el arte en el ámbito “del adorno
sofisticado” (Heidegger, 2003: 123). Por eso,
situar la comprensión heideggeriana del arte en la
órbita de la estética o del subjetivismo del juicio
de gusto no es adecuado pues para el profesor
de Friburgo ese acercamiento a la obra ya había
naufragado (Leyte, 2015: 78). En el Epílogo a El
origen de la obra de arte advierte el riesgo que
corre el arte si es considerado un mero vehículo
de la vivencia estética:
“La estética toma la obra de arte como objeto,
concretamente un objeto de la αϊσϑησιϛ, de la
percepción sensible en sentido amplio. (…)
El modo en que el hombre vive el arte es el
que debe informarnos sobre su esencia. La
vivencia no es solo la fuente de la que emanan
las normas que rigen sobre el deleite artístico,
sino también las que rigen sobre la creación

artística. Todo es vivencia, pero quizás sea la
vivencia el elemento en el que muere el arte”
(Heidegger, 2016: 141).
En resumen, Heidegger realizó una suerte
de radical “deshabituación” (Domínguez, 1991:
190) de la forma tradicional de comprender el
arte. Superó la idea de que la cuestión del arte
fuera una cuestión estética (Heidegger, 1988:
64). Propuso una reivindicación ontológica
elevada por encima del imperio del subjetivismo,
del efectismo estético o la experiencia placentera,
tan características de la Modernidad (Han, 2023:
114). La importancia del arte no guarda relación
con la cultura, ni con la genialidad del autor ni con
los efectos de placer o displacer que produce, sino
con la capacidad de provocar el acontecimiento
(Ereignis) del ser porque “la obra de arte es la cosa
en la que se manifiesta la verdad” (Leyte, 2015:
78); la obra es aquella instancia que abre mundo,
funda una época y un horizonte de sentido, y por
eso, la obra es tan necesaria y sugestiva. No es
algo subjetivista. No es el vehículo de una idea,
ni de un concepto (García-Sánchez, 2024a: 60).
Tampoco es la imagen refleja del mundo o de una
verdad ya dada6. En Parménides y en Introducción
a la metafísica podemos leer respuestas similares
a las apuntadas en las conferencias de Frankfurt
del 36. En Parménides nos dice que el arte
es un “dónde en cuyos sitios y paisajes brilla
explícitamente lo extraordinario y la esencia
del ser llega a la presencia en sentido eminente”
(2005: 152). Y en Introducción a la metafísica
nos dice que: “Gracias a la obra de arte, entendida
como el ser que es en tanto ente, todo lo demás que
aparece y que se puede hallar llega a confirmarse, a
ser accesible, interpretable e inteligible como ente
o como no-ente” (2003: 147).
La inutilidad del arte
Aunque Heidegger superó la idea tradicional
de arte y de belleza (Whitney, 2021: 157-159)
defendió, como venían haciendo otros pensadores,
su inutilidad. La Estética apareció como disciplina
filosófica a mediados del siglo XVIII (1750) con
el escrito Aesthetica de Alexander Baumgarten.

5

alétheia: “[αλήθεια]: término del antiguo griego que se traduce por «verdad». La «a» inicial actúa a modo de partícula privativa, por lo
que literalmente significa privación de ocultamiento (lethos), es decir, patente, manifiesto. La verdad en la Antigua Grecia se entendía como
desvelamiento, desocultamiento de lo que las cosas realmente son” (García-Sánchez, 2025: 297).
6
“La verdad no está ya presente de antemano en algún lugar de las estrellas para venir después a fijar su residencia en algún lugar de lo
ente” (Heidegger, 2016: 107).

205

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

(2007: 11). Hegel puso de manifiesto en sus
Lecciones sobre la estética (1835) que lo bello no
se puede consumir ni se puede instrumentalizar.
Las cosas que se usan y con las que se mercadea
no gozan de la independencia interior ni con la
autofinalidad propia de lo bello. Precisamente esta
autosuficiencia es la que nos invita a demorarnos
desinteresada y contemplativamente en la belleza:
“la consideración de lo bello es de índole liberal,
un dejar hacer a los objetos como en sí libres e
infinitos, y no el quererlos poseer y el beneficiarse
de ellos como útiles para necesidades e intenciones
finitas (…)” (Hegel, 2011: 87). En el Prefacio de
El retrato de Dorian Gray (1890), Wilde señaló
que las cosas no orientadas a finalidad alguna
son más dignas de atención y, precisamente por
eso, de admiración: “Podemos perdonar a un
hombre haber hecho una cosa útil siempre que no
la admire. La única excusa para hacer una cosa
inútil es admirarla intensamente. Todo arte es
perfectamente inútil” (2019: 24). En El origen de
la obra de arte (1935-36), Heidegger nos hablará
de la autosuficiencia del arte definiendo la obra
como una entidad no forzada a nada, ni orientada
a fin alguno. La obra de arte está más relacionada
con la verdad que con la belleza. Es la obra la
que funda la verdad (Stiftung der Wahrheit) y el
acontecer de la verdad (Wahrheistsgechehen): “Por
otra parte (…) el utensilio presenta un parentesco
con la obra de arte; debido a la autosuficiencia de
su presencia, la obra de arte se parece más bien a la
mera cosa generada espontáneamente y no forzada
a nada” (2016: 41).
En el marco de estas afirmaciones7, siguiendo
la estela del pensamiento de Heidegger, nos vamos
a preguntar si es legítimo pensar la arquitectura
como una obra de arte que pueda emanciparse de
lo útil8 ¿Es posible experimentar la arquitectura
fuera de los lindes de la finalidad técnica, liberada
de la utilitas (Vitruvio, 1993: 14)? ¿Es verdad
que la salvación de la arquitectura presupone la
emancipación de lo vinculante?
De entrada, vienen al caso unas palabras poco
conocidas de Heidegger. Se trata de un fragmento
de la conversación mantenida con el psiquiatra
Medard Boss durante unos días de asueto en
Taormina, en la primavera de 1963. Heidegger

En aquella hora el viento liberador o, al menos,
limitador del racionalismo ilustrado soplaba con
fuerza. Lo hizo especialmente sobre el territorio
del conocimiento sensible y, sin duda, sobre el del
gusto. A este se le otorgó una autonomía, aunque
solo fuera relativa, respecto del entendimiento y
los conceptos que alumbraba. A partir de entonces,
se empezó a hablar del arte y la belleza como de
algo superfluo, inútil, desinteresado, autosuficiente
y no forzado a nada. Así se manifestaron, entre
otros, Johann Joachim Winckelmann e Immanuel
Kant en el siglo XVIII, Théophile Gautier, Georg
Wilhelm Hegel y Oscar Wilde en el XIX, y el
propio Martin Heidegger en el XX.
En el primer capítulo de la Historia del Arte
de la Antigüedad (1764) Winckelmann decía que
“Las artes que dependen del dibujo empezaron,
como todas las invenciones, por lo imprescindible;
luego se buscó la belleza y finalmente llegó lo
superfluo: tales son los tres grados principales
del arte” (2011: 15). El filósofo de Königsberg
subrayó en su Crítica del juicio (1790) que la
belleza estaba asociada al desinterés. Bella no
es la satisfacción en lo agradable, no es un juicio
empírico. Bella tampoco es la satisfacción en lo
bueno, no es un juicio lógico. La belleza está
asociada a un juicio de gusto desinteresado que
no se decanta en conocimiento alguno, sin que
por ello tenga que deslizarse hacia el capricho o
la arbitrariedad: “La del gusto en lo bello, dice
Kant, es la única satisfacción desinteresada y
libre, pues no hay interés alguno, ni el de los
sentidos, ni el de la razón que arranque el aplauso”
(Kant, 2014: 135). Théophile Gautier, poeta y
dramaturgo francés, anotó numerosas veces la
utilidad de lo inútil, el primado de la teoría sobre
la práctica y la absoluta independencia entre
belleza y provecho o beneficio pragmático. Los
objetos superfluos, advierte Gautier, expresan
mejor lo bello, producen más goce y son más
interesantes. En el Prefacio al Albertus (1832),
Gautier se pregunta: “¿Para qué sirve esto? Sirve
para ser bello ¿No es suficiente?: como las flores,
como los perfumes, como los pájaros, como todo
aquello que el hombre no ha podido desviar y
depravar a su servicio. En general, tan pronto
como una cosa se vuelve útil deja de ser bella”
7

Las consideraciones de Georges Bataille sobre el valor de lo inútil también sería pertinentes. (1997: 26).
Moneo no estaría de acuerdo pues “la arquitectura no tiene por qué ser dirigida hasta el extremo de convertirse en evidente. La
arquitectura digamos está para soportar una mirada atenta, pero no debe imponer ansiosamente su forma” (1994: 8). Lo que hace el
arquitecto, señala Moneo, “está dentro de una estructura superior que no permite ser autosuficiente”. (1994:10).

8

206

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CONTEXTO

anotó que “(…) experienciar lo inútil es lo más
difícil para el ser humano actual. En ello se
entiende lo útil como lo usable prácticamente,
inmediatamente para fines prácticos, para lo que
consigue algún efecto con el cual pueda hacer
negocios y producir” (2007: 222).
En todo caso, conviene señalar que, si los
edificios de arquitectura se conciben como meros
instrumentos -Heidegger diría que como “útiles”-,
entonces su destino es la invisibilidad9. La forma
con que podemos rescatar a la arquitectura de
su inadvertencia o falta de patencia es mediante
su consagración artística. Diseñar un edificio no
solo como un artefacto funcional, sino desde la
inutilidad -“desde el sentido”, diría Heidegger-,
permitiría emparentarlo con la obra artística
en tanto que ésta se hace evidente como objeto
absuelto y libre respecto de los exclusivos fines
prácticos o utilitarios (Belgrano, 2017: 175202). Por muy paradójico que pueda parecernos,
diseñar un edificio “suspendiendo la función” que
produce sentido o “superando el propósito técnico
en favor del sentido” como si de una obra de arte
se tratase, podría ponerlo a salvo de su falta de
presencia. Más aún, por fuera de la utilidad, sin
que eso sea caer en el capricho o la arbitrariedad,
la arquitectura podría, como las demás artes, hacer
que “el Dasein10 no se limite a «estar dentro» de
una determinada apertura ya abierta, sino que
participe de algún modo en el abrirse de ella”
(Vattimo, 2009: 105). Es mediante la actividad
artística, es decir, yendo más allá del concepto de
instrumento, donde el sujeto no es solo interior al
mundo del ente, sino que puede ser determinante
y provocador de la apertura donde el ente se
manifiesta. Esta otra forma de actividad, capaz de
producir el acontecimiento originante, funda una
novedad radical que no es óntica sino ontológica,
y la arquitectura puede ser uno de esos haceres
artísticos (Vattimo, 2009: 106), capaz de ir más
allá de la función. No a la utilidad sino al sentido
le debe la gran arquitectura su carácter de obra de

arte y su capacidad de patentizar la verdad. Solo
en tanto que obra de arte la arquitectura puede
hacer que los dioses11 la utilicen como lugar de su
presencia. Al respecto decía Heidegger
“Un edificio, un templo griego, no copia
ninguna imagen. Simplemente está ahí, se
alza en medio de un escarpado valle rocoso.
El edificio rodea y encierra la figura del dios
y dentro de su oculto asilo deja que esta se
proyecte por todo el recinto sagrado a través
del abierto peristilo. Gracias al templo, el dios
se hace presente en el templo” (2016:67).
A diferencia de los útiles que son “en vistas
de” o “en servicio de algo” -por ejemplo, una
mesa, una silla, una cama-, la obra de arte no
es propiamente un útil, un producto o Zeug. Lo
mismo que acabamos de apuntar en relación al
templo griego -referido por Heidegger- cabría
decir de la estatua de Zeus en Olimpia o la de
Atenea en el Partenón, ambas creadas por Fidias.
Ninguna de las dos está hecha “para” una cosa u
otra, ni “por mor de que” (Worumwillen)12; no son
dos útiles ni instrumentos. No han sido realizadas
para cumplir una función o satisfacer una
necesidad. De ninguna manera. Para los griegos
la estatua de Zeus es Zeus. Es la estatua la que lo
trae a presencia en la potencia de su divinidad, y
precisamente por ella entran en relación con el dios,
aunque solo sea por el instante de un relámpago:
“No se trata de ninguna reproducción fiel que
permita saber mejor cuál es el aspecto externo del
dios, pero sí se trata de una obra que le permite al
propio dios hacerse presente y que por tanto es el
dios mismo” (Heidegger, 2016: 73).
El útil siempre está referido
Ser como una cosa útil vinculada a una función,
y ser una obra arte son ontológicamente distintas
formas de ser. La primera, tratada en Ser y tiempo,
se hallaría inmersa en un plexo referencial o de
relaciones previo y anterior a la reflexión (Sharr,

9

Heidegger abordaría la cuestión de la arquitectura y la construcción de viviendas, en agosto de 1951, en el marco de los II Coloquios de
Darmstadt. Allí no trató de la arquitectura como obra de arte, sino como actividad integrada en la Cuaternidad, proponiendo la vuelta al
sentido originario del construir capaz de originar un habitar poético (Gasca Salas, 2025) y (García-Sánchez, 2024 b).
10
Dasein, das: “es un compuesto del verbo ser (sein) y el adverbio ahí/allí (da) cuya traducción literal sería «ser-ahí» o «ser-allí». Heidegger
lleva a cabo en Ser y tiempo una transformación lingüística y conceptual del ser humano, entendiéndolo como el ser ahí factualmente
existente (Dasein). El Dasein no es de ninguna manera un ente abstracto, se halla inserto en un mundo previo en el que vive, relacionándose
con él e interpretándolo a priori. No puede decirse que exista aislado, separado o en abstracto. El Dasein no puede existir fuera de las
relaciones, interpretaciones y significaciones previas con las que se está familiarizado” (García-Sánchez, 2025: 298).
11
Por dioses no hemos de entender algo religioso, sino la instancia o fuerza fundacional de creación de sentido (García-Sánchez, 2024 c).
12
La traducción que realiza Eduardo Rivera en Ser y tiempo del vocablo Worumwillen es “por mor de que”: es el primario con vistas a
algo o para qué (Heidegger, 2020: 105).

207

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CONTEXTO

2022: 57), y por eso no es autosuficiente. La
segunda, descrita en El origen de la obra de
arte, puede serlo cuando funda un campo de
significación y sentido que conlleva la creación
de un fondo paradigmático inédito en el que las
cosas se manifiestan. Y es que para Heidegger
hay una manera de ser diferente. Se trata de esa
forma de ser capaz de abrir mundos13 y de crear
horizontes de comprensión nuevos e inéditos.
En Ser y tiempo el profesor de Friburgo anotó
que ser instrumento es una de las tres formas de
ser. Allí nos dice que se puede ser como lo que
está a la mano (el útil), como lo que se puede
contemplar y como ser ahí. Las cosas que
“comparecen en la ocupación” las llamamos
útiles (Heidegger, 2020: 90) y son de múltiples
tipos dependiendo de su pragmaticidad. En este
sentido, un edificio de viviendas es un útil para
residir. Nuestro trato con él es un trato pragmático
como el que tenemos con los útiles de las infinitas
actividades prácticas: coser, construir, escribir,
viajar, medir, etc. (Heidegger, 2020: 90). Un útil
es lo que siempre aparece “como siendo para…,
es decir, al servicio de algo” (Fédier, 2016: 30).
Pero Heidegger avisa que “un útil no es, en rigor,
jamás” (Heidegger, 2020: 90) pues siempre es algo
para… Las cosas no las definimos propiamente
como lo que son (una cosa o ente es …) porque
no tenemos con ellas una relación de índole
teórica o conceptual. Las cosas, y los edificios
son cosas, se nos presentan para un uso, por tanto,
no tenemos de estos un conocimiento conceptual,
sino utilitario. Las cosas -y los edificios son
cosas- no las usamos porque sepamos lo que son,
sino porque sabemos cómo se usan. Con ellas nos
relacionamos cotidianamente en un horizonte de
significación o de sentido previo14 del que depende
cómo trato con ellas. Nada tiene que ver el modo
de relacionarme con un coche en la carretera, que
hacerlo con una computadora en el trabajo; con
una bicicleta estática en el gimnasio o con un
edificio en la ciudad, etc. Nuestro trato con esas
cosas no está orientado a la contemplación, sino
al uso. Esas cosas que aparecen en un concreto

campo de sentido, o en un contexto práctico, son
las que Heidegger llama útiles: lo disponible en
un horizonte significativo previo para ser usado
con vistas a un fin u ocupación. Como hemos
dicho, esa forma de aparecer de las cosas no es
teórica o intelectual, es práctica. Dicho de otro
modo, sabemos lo que son las cosas no porque
sepamos lo que son teóricamente, sino porque
sabemos usarlas; y sabemos ocuparnos y tratar
con ellas siempre que se nos den en un contexto
comprensivo previo. Poco o nada me importa
qué sea un edificio, lo único que importa es que
sirve para y que puedo utilizarlo para trabajar,
para residir, etc. Ese “para” primario ya nos está
indicando que las cosas entendidas como medios
para un fin siempre están relacionadas con otras
cosas, siempre hacen referencia a otras, y así
indefinidamente.
Los medios para un fin nunca se perciben
aislados ni ensimismados o autorreferenciados.
Los útiles no aparecen erguidos sobre sí mismos
con capacidad de abrir mundos. El útil nunca
es autosuficiente (Selbstgenügsamkeit). No
posee la energía de la auto-exhibición ni de la
autoimposición de la obra de arte. Siempre se
halla articulado con otras cosas. La idea de plexo
referencial o de conjunto de remisiones del útil
nos quiere decir esto. Y justamente por ello
las cosas nunca son “en rigor jamás”: siempre
remiten a otras.
“Un útil no es en rigor jamás. Al ser del útil
le pertenece siempre y cada vez un todo de
útiles (Zeugganzes), en el que el útil puede
ser el útil que es. Esencialmente, el útil es
“algo para…”. (…). En la estructura del para
algo hay una remisión de algo hacia algo”
(Heidegger, 2020: 90).
Un ascensor es solo un medio para poder
subir a la vivienda donde morar; lo que a su
vez me permite descansar y estudiar; y así
indefinidamente. Con los útiles se pone de
manifiesto que al percibir las cosas como medios
para unos fines siempre se está remitiendo a
otros en un proceso que no parece acabar nunca:

13
Análisis similares a esta dimensión ontológica de la arquitectura, más analíticos que fenomenológico, aunque también orientados a la
creación de mundos pueden verse en “Construir símbolos y hacer mundos. Las dimensiones epistemológica y ontológica de la arquitectura”
(Capdevila Werning, 2012), en “Arquitectura (filosofía de la) (Capdevila Werning, 2020), en “Art and Architecture” (Graham, 1989: 248257) y en “Architecture as an art” (Graham, 2000). Y un estudio de la arquitectura como arte en el sentido fenomenológico en “Estética
fenomenológica. La obra de arte arquitectónica” (Pedragosa, 2009: 355-367).
14
Eso que hace que las cosas se nos manifiesten como lo que son y que los entes se comprendan no es un ente, es el ser. El horizonte de
comprensión previo es el ser. El ser es “aquello que determina al ente en cuanto ente, eso con vistas a lo cual el ente, en cualquier forma
que se lo considere, ya es comprendido siempre”. (Heidegger, 2020: 27).

208

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CONTEXTO

el útil siempre “está remitido”, su naturaleza
o condición es su remisionalidad o “condición
respectiva” (Heidegger, 2020: 105). El martillo
está relacionado con el clavo y con la madera y
con la mesa y con el estudio y con el espacio del
dormitorio y con la vivienda del edificio ¿Qué es
lo que define a un medio para un fin? Que siempre
está remitiendo, tal es su condición ontológica
¿Hay algún punto en el que la escalada de
referencias se detenga? Para Heidegger sí: el
Dasein. Llega un momento en que la escalada
remisional (Belgrano, 2017: 178-183) parece
llegar a un non plus ultra (Belgrano, 2017: 182 y
185) a partir del cual ya no remite a nada más. Ese
ente límite es el Dasein que
“no es un ente en el modo de ser de lo a la
mano dentro del mundo, sino un ente cuyo
ser tiene el carácter del estar-en el mundo y
a cuya constitución de ser le pertenece la
mundaneidad misma. Este primario para-qué
no es ningún para-esto, como posible término
de una respectividad. El primario para-qué es
un por-mor-de (Worumwillen). Pero el pormor-de se refiere siempre al ser del Dasein,
(…)” (Heidegger, 2020: 105). Lichtung, die:
“Heidegger señalará que Lichtung no deriva
de Licht (luz), sino de lichten, aclarar, despejar,
como se hace cuando se abre ese sendero para
los árboles” (García-Sánchez, 2025: 300).
Y sucede que la cosa como útil es reductible al
mundo. Esa reductibilidad es el motivo por el que
el Zeug puede quedar fuera de nuestra atención.
En cambio, la obra de arte al ser creadora de un
claro o Lichtung15 donde los entes se desocultan
es merecedora de ser atendida por sí misma16.
Vattimo subraya este aspecto cuando nos dice
que “la obra de arte se caracteriza precisamente,
aún en la experiencia estética más común, por el
hecho de imponerse como digna de atención en
cuanto tal” (Vattimo, 2009: 107). La generación
de sentido puede recaer en el Dasein situado
dentro de una apertura ya abierta, pero también en
la obra de arte, en tanto que es el propio Dasein
quien participa en la apertura. Cuando lo hace
en esta, la obra adquiere el estatuto de principio
y origen, novedad radical o acontecimiento que
pone en obra la verdad. La obra de arte no da

testimonio de un mundo externo a ella, no es
su símbolo ni su manifestación, la obra de arte
funda e inaugura el mundo que ella abre, es “una
perspectiva nueva y explícita sobre la totalidad
del ente” (Vattimo, 2009: 108-109).
Las tres formas de patencia
Patente es la cosa expuesta y evidente. Es el
ente visible, abierto, manifiesto. Latente, en
cambio, es aquello que existe sin manifestarse
ni exteriorizarse. Es lo que parece condenado al
olvido, se encuentra oculto, ausente, tal y como
refiere su etimología indoeuropea lādh (estar
escondido) que derivó en el vocablo griego, λήϑη,
olvido. El problema de los medios para fines, de
los útiles, de los instrumentos y de los objetos
con las que tratamos en el marco de nuestras
actividades cotidianas es que desaparecen
de nuestra atención, se ausentan como si se
escondieran y nos olvidamos de ellos. Heidegger
es bien explícito: “el no acusarse del mundo es la
condición de posibilidad para que lo a la mano no
salga de su no llamatividad” (2020: 97). El precio
a pagar por la familiaridad y cercanía al mundo de
los útiles es que en el ámbito, espacio y tiempo de
nuestra relación con ellos quedamos absorbidos
por las cosas que funcionan, pero su patencia se
desvanece, su presencia se oculta (Sharr, 2022:
69). Vattimo nos los explica: “el hecho de que
el instrumento, por lo menos mientras funciona
bien, no atraiga la atención sobre sí es signo de
que se resuelve todo en el uso, en el contexto del
mundo al cual pertenece, pues, radicalmente”
(2009: 107).
Es paradójico, no estamos pendientes de los útiles
cuando los usamos. Damos por supuesta su eficacia
y funcionalidad, pero nos pasan desapercibidos.
Nos olvidamos de su presencia en medio de las
actividades que realizamos con ellos, aunque sean
imprescindibles: “estar en el mundo quiere decir
absorberse a-temática y circunspectivamente en
las remisiones constitutivas del estar a la mano
del todo de útiles” (Heidegger, 2020: 97). Cuando
utilizamos los medios se vuelven imperceptibles,
se alejan de nuestra atención. La cercanía que se
supone debía existir entre nosotros y las cosas que

15
Lichtung, die: “Heidegger señalará que Lichtung no deriva de Licht (luz), sino de lichten, aclarar, despejar, como se hace cuando se abre
ese sendero para los árboles” (García-Sánchez, 2025: 300).
16
“Este claro es el único que proporciona y asegura al hombre la vía de acceso tanto al ente que no somos nosotros mismos como al ente
que somos nosotros mismos”. (Heidegger, 2016: 91)

209

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CONTEXTO

usamos decae. Heidegger habla de un alejamiento
o distancia radical. Distancia, procede de distāre,
verbo formado por la partícula dis (partido en dos,
separado) y stāre (estar). La distancia aparece en
lo separado. Distancia también es el tiempo que
tardamos en recorrer dos puntos ¿A qué distancia en
coche está Berlín de París? A 11 horas y 30 minutos.
El espacio se mide con el tiempo. No obstante, la
distancia no es una magnitud que tenga que ver con
el tiempo o el espacio, sino con la atención: “El
estar lejos no es comprendido jamás como mera
distancia” (Heidegger, 2020: 126). Lo más lejano
no es lo más distante, sino lo más desatendido.
Los instrumentos y medios para fines se alejan
y desaparecen en nuestro trato cotidiano con
ellos. Las gafas que usamos están más próximas
a nosotros que el árbol que vemos desde nuestra
ventana, pero existenciariamente es el árbol lo
más cercano porque en él hemos puesto toda
nuestra atención. Las calles que transitamos
están bajo nuestros pies, las pisamos en nuestro
ir y venir por la ciudad, sin embargo, no están
presenten porque no les prestamos atención.
“Mientras uno camina, la va tocando a cada
paso; ella parece lo más cercano y real de todo
lo a la mano; en cierto modo se desliza bajo
una parte de nuestro cuerpo, bajo las plantas
de los pies. Y, sin embargo, está más lejos
que lo conocido que, al caminar, encontramos
en la calle a la distancia de veinte pasos”
(Heidegger, 2020: 128).
Estar en el mundo es ser vecino de este,
cercano, próximo. Pese a todo, cuando nos
relacionamos habitualmente con él se oculta,
“acontece una desmundanización” (Heidegger,
2020: 97). En el espacio de la pragmaticidad, los
entes instrumentales se nos alejan, se esconden y
nos olvidamos de ellos. Entonces, ¿cuándo estamos
cercanos y junto a las cosas que usamos en nuestro
mundo cotidiano? ¿Cuándo se vuelven presentes los
útiles? ¿Qué ha de pasar para que los instrumentos
se hagan visibles? ¿Qué resulta necesario para que
en el marco del complejo remisional los utensilios
estén ahí patentes frente a nosotros sin que su
funcionalidad y utilidad tengan como salario su
desaparición o lejanía? En definitiva: ¿cuándo
aparece el mundo en el que estamos?

Heidegger nos habla de tres situaciones donde
las cosas a la mano permiten tener una experiencia
de la mundicidad: la llamatividad (Auffälligkeit),
la apremiosidad (Aufdringlichkeit) y la rebeldía17
(Aufsässigkeit). En los tres casos, el instrumento se
nos presenta como un “no estar a la mano” (2020:
95) a saber, como un “trasto inútil” (2020: 95).
Llamatividad apremiante (Auffälligkeit) es
la primera forma con que se hace presente un
útil. Este nos llama la atención y su presencia se
evidencia por su falta de eficacia, por su pésimo
funcionamiento, por su errática utilidad: “la
remisión se hace explícita, aunque no todavía
como estructura ontológica, sino que se hace
explícita ónticamente para la circunspección
que tropieza con el desperfecto del utensilio”
(Heidegger, 2020: 96). Nos damos cuenta de
la presencia de un edificio porque se agrieta,
porque se desploma o se inclina. Antes de eso
pasábamos delante de él sin percibirlo. Cuando
las cosas funcionan parecen no estar, se ocultan.
Tan familiar nos era el edificio que nos era
completamente indiferente. El motor de un coche
se hace notar cuando se avería. La cercanía con
las cosas que funcionan es rara y excepcional.
Nos llaman la atención cuando, por culpa de ellas,
hemos de alterar el ritmo cotidiano de nuestra
ocupación. La pluma con la que escribimos un
libro se hace presente, exponiéndose a nuestra
atención, cuando se ha quedado sin tinta, cuando
el plumín falla. La primera forma de atención
casi siempre es solidaria de una perturbación
funcional que impide el empleo del útil. No
nos damos cuenta de nuestra salud hasta que
se nos presenta una enfermedad. Nuestros ojos
nunca están presentes hasta que algo les sucede
y no podemos ver. Nuestro corazón nos pasa
completamente desapercibido hasta que se
produce una alteración del ritmo cardíaco. La
inflamación de cualquiera de nuestros órganos
es lo que los hace eminentemente manifiestos
y cercanos. Un empleado se hace notar, llama
la atención, cuando su actividad altera el ritmo
normal del proceso laboral ¡Hacerse notar no está
bien visto! (García-Sánchez, 2024: 65)
La segunda forma de patencia tiene lugar
cuando se hace necesario un utensilio para un fin.

17

Miguel Paredes ha utilizado en “El límite de lo útil” una nomenclatura alternativa: obsolescencia, disfuncionalidad y disipación. Obsoleto
es el útil que ha sido superado por otro más eficaz. Disfuncional es el útil que distorsiona el proceso y hace imposible la consecución de los
objetivos. Disipativo es el sistema de útiles que se destruyen a sí mismos de manera impredecible. (Paredes, 2012: 56-59).

210

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CONTEXTO

No se trata en este caso de una avería o un error
que impide el empleo de un medio o instrumento,
se trata sencillamente de una falta o ausencia,
de un «no estar a la mano». No es que el útil no
esté a la mano porque está roto o estropeado, es
que sencillamente no está, y por eso se echa en
falta: brilla por su ausencia. “El faltar de un ente
a la mano cuya disponibilidad cotidiana era tan
obvia que ni siquiera nos percatábamos de él,
es una ruptura de las conexiones remisionales
descubiertas en la circunspección” (Heidegger,
2020: 96). De pronto se sale un tornillo de la mesa
y necesito un destornillador. La apremiosidad
(Aufdringlichkeit), dirá Heidegger, la necesidad
de un instrumento es una forma de hacerse
presente. Hasta que algo no escasea, hasta que no se
echa en falta instrumento alguno no se hace presente
¿Cuándo hacen falta viviendas? Cuando una guerra
ha destruido todas las que había en la ciudad, como
sucedió en Darmstadt, cuyo penoso estado final dio
lugar al famoso Coloquio del año 1951 en el que
ingenieros, arquitectos y filósofos como Heidegger,
y Ortega participaron. La necesidad, “la falta de” o
la carestía traen a presencia los medios, los apremia
(Heidegger, 2015).
La tercera forma de presencia tiene lugar
cuando en el transcurso de una actividad aparece
un obstáculo rebelde. Algo que no debía estar
en medio de un proceso aparece sorpresiva o
súbitamente como “fuera de lugar” (Heidegger,
2020: 95). Un ente que estaba dispuesto
adecuadamente, en su sitio, se convierte en un
estorbo. Esa forma de patencia es la propia de
la rebeldía (Aufsässigkeit) y la insumisión pues
estorban y obstruyen el correcto desarrollo
de una actividad. Ese obstáculo rebelde se
comporta con desacato, es un insumiso que se
hace evidente como lo no a la mano frente a la
invisibilidad de aquel útil que, por su eficacia,
buen funcionamiento, sumisión y adecuación nos
pasaba completamente inadvertido. Cuando el
“para” de los instrumentos está obstaculizado, el
útil se hace patente en su negatividad.

Si analizamos el mundo y los entes desde una
óptica distinta de la utilidad, podremos descubrir
una forma de presencia diferente: se trata de la
óptica de la obra de arte. Desde el punto de vista
de Ser y tiempo, las formas de ser de las cosas son,
como ya hemos señalado, tres: como un útil a la
mano, como lo que está ahí y se puede contemplar,
y como ser ahí o Dasein. Sin embargo, la obra
de arte es de naturaleza diversa. En modo alguno
podemos considerarla una cosa como las demás.
La obra de arte es más, nos habla más, nos abre
un mundo imposible para el útil (Bejarano, 2010:
231). La obra de arte no puede abordarse solo
como una substancia, ni solo como aquello que
captamos por los sentidos; tampoco es solo una
materia informada por una forma; no es la imagen
de una idea. La obra de arte no es un objeto, se
trata de un ámbito en el cual se abre una totalidad
de sentido (Whitney, 2021: 159). Su finalidad no
es la generación de sensaciones ni el divertimento.
La obra de arte no es un útil a la mano como lo
son las famosas botas que representara Van Gogh:
aquellas botas eran para la campesina unas cosas,
unos útiles que pasaban desapercibidos cuando
eran usados. Para la campesina las botas de labor
eran insignificantes, carecían de presencia, brillan
por su ausencia. Heidegger nos dice que “las botas
campesinas las lleva la labradora cuando trabaja en
el campo y solo en ese momento son precisamente
lo que son. Lo son tanto más cuanto menos piensa
la labradora en sus botas durante el trabajo, cuando
ni siquiera las mira ni las siente” (2016: 49).
No obstante, si las botas se segregasen de su
ámbito de utilidad mundano, si las representamos
en un cuadro y las apartamos de su mundicidad,
fugándolas al espacio pseudo-sagrado de los
museos, entonces las botas se podrían captar en
cuanto tales, como un ser ahí que ya no está a la
mano. Las botas que pintó Van Gogh en el otoño
de 1886 están descontextualizadas en el Van
Gogh Museum de Ámsterdam y precisamente
por eso, por hallarse separadas de lo mundano,
son puestas a salvo de la desatención, de la falta
de cercanía; vale decir, de su falta de dignidad o
insignificancia (Belgrano, 2017: 194). Cuando se
apartan del mundo remisional en el que adquieren
sentido como instrumento, las botas aparecen
como lo que son en su “boteidad”. Fuera del plexo
referencial las cosas no remiten a otras cosas,
sino que solo lo hacen a sí mismas, se yerguen
sobre sí con fuerza, sacando a la luz la verdad de
su ser. Heidegger ya lo advirtió en Ser y tiempo

Alternativas a la patencia negativa:
la obra de arte
Cabría preguntarse ahora si es posible que
algo se nos haga presente, que la mundicidad
se experimente positivamente, sin que en el
mundo haya una necesidad, una alteración o un
comportamiento rebelde de las cosas.
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CONTEXTO

cuando nos dijo que justamente “el no acusarse
del mundo es la condición de posibilidad para que
lo a la mano no salga de su no-llamatividad. Y
ello constituye la estructura fenoménica del seren-sí de este ente” (2020: 97).
A diferencia de los instrumentos, las obras
de arte se caracterizan por la imposición de su
dignidad. Esa dignidad las hace merecedoras de
atención, pues “la obra de arte se distingue del
instrumento porque, a diferencia de este, atrae
la atención sobre sí, no se resuelve en el uso
ni con referencia al mundo” (Vattimo, 2009:
108). Cuando descontextualizamos las cosas
de su mundo nos vienen a presencia con más
rotundidad y proximidad, con más vehemencia y
cercanía que cuando conectamos las cosas a su
ámbito remisional o práctico. La inadvertencia
de las cosas en su pragmaticidad queda cancelada
al abstraerlas de su contexto mundano (del
latín abstrahere: abs (separar) y trahere (tirar):
separar, apartar para pensar la cosa aisladamente
en su esencia). Cuando a la cosa no se la fuerza
a un uso, cuando no se la somete a una relación
funcional, su presencia se hace más evidente, más
patente. La cosa está más expuesta y presente en el
museo que en su marco funcional. Allí aparece la
radical esencia del útil que es. La obra de arte no es
una cosa. Cuando las botas son una cosa, no se ven.
La obra de arte pone en obra la verdad y eso es lo
que más se deja ver. “La verdad del arte es su propio
acontecimiento como obra. Pero el acontecimiento,
igual que el sentido, no es algo, sino aquel fondo
donde algo se revela” (Leyte, 2015: 81).
Las cosas que utilizamos en el contexto
práctico pierden presencia y significatividad.
No es el caso de las obras de arte, tampoco de
los edificios consagrados por la historia de la
arquitectura. La obra de arte es evidente, su
presencia se impone. En Ser y tiempo las cosas
adquieren sentido en tanto que sumergidas en su
contexto relacional, pero las obras de arte eluden
semejante retícula. Lo que hace la obra de arte
y el edificio de arte es fundar un nuevo espacio
de sentido, abrir un mundo exterior a aquel que
el Dasein había abierto en el plexo remisional. Y
es que el Dasein es determinante en tanto que la
forma con que este se relaciona con la cosa es
lo que va a determinar su presencialidad. No es
lo mismo usar las cosas que contemplarlas por
fuera de su eficacia, de su utilidad, de su carácter
medial. La obra no es un ente para, sino un ente
que abre un horizonte de sentido y de significación

nuevo, distinto, inédito, fuera del tiempo y
del uso. El utensilio solo se capta en su malla
pragmática, pero la obra de arte y los edificios-arte
trascienden esa malla. Su origen no es su función
ni su relación con otras cosas en orden a un fin.
La obra hace desaparecer el origen: ella misma
se ha vuelto origen. Cuando las cosas escapan
a su contexto referencial utilitario no pierden
su sentido, lo alcanzan en plenitud. Escapando
de aquel fondo de significación que en su hacer
inaugura el Dasein, la obra de arte adquiere un
sentido inimaginable desde Ser y tiempo. No fue
en su obra capital sino en El origen de la obra
de arte donde Heidegger nos dice que la obra de
arte puede abrir un mundo fundando un sentido.
A diferencia de las cosas que utilizamos y que
precisamente por su solvencia técnica nos pasan
inadvertidas, la obra de arte se erige como una cosa
que atrae nuestra atención por sí misma, no por su
función, por su eficacia, por su para…, ni por la
tranquilidad que nos concede saber de antemano
que no va a ser un obstáculo para desempeñar tal
o cual actividad. La obra de arte y los edificiosarte no se juzgan por su utilidad, se juzgan por su
sentido, por el mundo que abren, por la historia
que fundan. Su funcionalidad es lo de menos
para la ciudad o para el consumidor de arte, y sin
duda es completamente irrelevante para el turista.
Podría decirse con Heidegger que su importancia
radica en su carácter genuino -pues no surgen de
nada previo existente y por eso tienen la forma de
una donación- y también a que son fundamento e
inicio, pues como fundamento dan normas, reglas
y criterios (Lanfont, 1997: 196) de comprensión
y como inicio inauguran una época y por tanto
tienen el carácter de acontecimiento.
Poco o nada nos importa el buen o mal uso
que las panateneas y los sacerdotes atenienses
pudieran hacer del Partenón construido por
Ictinio y Calícrates en el siglo V a.C. Nada
sabemos de la calidad funcional y constructiva
de los monasterios medievales. Sin embargo,
cuando uno se adentra en el espacio monacal
que ha abierto el sentido de la sobrenaturalidad
cristiana de la realidad, de la civitas dei y de la
fuga mundi, resultan comprensibles su claustro, su
scriptorium, su dormitorio colectivo, su refectorio,
su iglesia, etc. Las catedrales góticas abrieron el
horizonte significativo de la luz, de la claritas,
de la comprensión intelectual, de la verticalidad,
etc. Todo lo que allí se ve, sus bóvedas, sus arcos
apuntados, su crucero, etc. se capta en el marco de
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CONTEXTO

sentido escolástico (Panofsky, 2007) que abrieron
sus artífices con independencia del buen o mal
uso litúrgico, acústico o visual. Lo mismo cabría
señalar, pongamos por caso, de la utilidad o no
que los moradores de la Villa Rotonda pudieran
darle a la obra de Andrea Palladio (1566). Lo
importante no es la función sino el sentido, el
horizonte que la obra de arquitectura abre. Como
es sabido, el edificio de La Bauhaus proyectado
por Walter Gropius (1925-1926), santuario
dedicado a la diosa máquina, funcionaba bastante
mal y, sin embargo, ha pasado a la posteridad
como la obra con la que se abrió el tiempo de
la modernidad adherida al imperio tecnológico
(Gestell18), al racionalismo industrial y a la
utilidad como paradigmas arquitectónicos. El
Estilo internacional (Hitchcock, Johnson,
1984) se consagró, entre otras, con esta obra en
Dessau. Se trata de un estilo donde la primacía
de la función y la utilidad eran absolutas y, sin
embargo, en aquel edificio se pasaba frío y calor,
resultando incómodo de usar, pero el edificio
dejaba ver que la arquitectura era pura tecnicidad.
Irrelevante nos ha resultado siempre el papel
funcional de la Ville Saboye de Le Corbusier
(1929) por muy “inhabitable” que Emilie Savoye
la calificara. Alain de Botton, fundador de la
School of Life londinense nos cuenta que Roger,
hijo de los Savoye, padeció un problema de salud
a consecuencia de las humedades y goteras. En
carta dirigida al gran Le Corbusier, la señora
Savoye le escribía en tono de lamento: “Llueve
en el recibidor; llueve en la rampa, y la pared del
garaje está empapada. Más aún, sigue lloviendo
en mi baño que se inunda cuando hace mal tiempo
porque el agua se filtra a través de la claraboya”
(Botton, 2008: 65). No hay Escuela de arquitectura
del mundo que no mencione el inmenso valor
artístico de esta obra arquitectónica. La Savoye
es una de las construcciones más icónicas del
movimiento moderno y, sin embargo, fue una casa
que no se podía utilizar bien, era una máquina
inhabitable. Resulta hasta paradójico que una
construcción que se comporta como un manifiesto
de la arquitectura racionalista y utilitaria no se
pueda usar y, sin embargo, sea considerada una
obra maestra del arte arquitectónico del siglo XX

que fundó y abrió un mundo y un sentido nuevos,
impulsando la arquitectura hacia territorios
otrora inimaginables: el de la mera técnica y la
funcionalidad que se han vuelto mundo.
Otro ejemplo paradigmático de arquitectura
inútil, pero, al mismo tiempo, obra maestra del
arte es la Casa Farnsworth que Mies van der
Rohe (1946-1951) proyectó, poniendo en valor
no solo el racionalismo moderno, también su lema
“menos es más”. Las goteras, las filtraciones,
el frío, la falta de privacidad de esta casa son
de sobra conocidos en el mundo de la Historia
de la arquitectura y, sin embargo, es una obra
maestra porque nos abre mundos, funda historia
y, precisamente por eso, es considerada obra de
arte. Es sabido que la Dra. Farnsworth demandó
al gran Mies argumentando la inhabitabilidad de
aquella casa (Capitel, 1997: 229). La Farnsworth
es otra casa funcional no habitable. La vivienda
finalmente se vendió y su dueña se trasladó a la
Toscana, en concreto a una villa florentina del
siglo XV.
La Fallingwater de Frank Lloyd Wright (19361939) es otro de los iconos de la arquitectura del siglo
XX. Pese a su altísimo valor formal, a su modélica
integración con el entorno, a su despliegue de
ingenio y creatividad, su morador Edgar Kaufman
no soportó el contacto permanente con el agua y
con el ruido de la cascada. Terminó mudándose y
decidió encargarle a otro gran arquitecto, a Richard
Neutra (discípulo de Mies), una vivienda en el
desierto californiano sin agua ni árboles.
Un caso más reciente es el edificio que Frank
Gehry proyectó en una esquina de la ciudad de
Praga. Se trata de la llamada Casa danzante
(1996), y es bien reveladora de hasta qué punto
la función, la utilitas, el uso, su condición
instrumental pasa a un segundo plano en defensa
de la patencia de una forma. Casi nunca se
pregunta a los moradores o usuarios de los
edificios-arte el adecuado papel que desempeñan
para su vida cotidiana o para su trabajo. Esa
cuestión, desde el punto de vista del arte pasa a
un plano muy periférico porque lo importante es
la verdad que la obra desoculta, el mundo que
nos hace intuir con su patencia y con su claridad
(Domínguez, 1991: 194). No se trata, en ningún

18

“Con «engranaje» (Gestell), apuntamos a que el horizonte de la técnica se impone como un marco totalitario e ineludible en el que se
revelan los entes. Es la disposición racional y ordenada de todo elemento con el fin de la explotación eficiente de la naturaleza, como si de
una reserva inagotable de recursos se tratase” (García-Sánchez, 2025: 299).

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CONTEXTO

caso, de obras “para” o de obras “con vistas a”.
No se trata de edificios instrumentales para tal
o cual utilidad. Si solo fuesen eso caerían en el
ámbito de las cosas. Las obras de arquitectura que
hemos mencionado son consideradas obras de
arte por su autosuficiencia, por el choque (Stoβ)
que provocan, porque poseen la fuerza de erguirse
sobre sí (In-sich-Stehen), pero sobre todo por su
capacidad para abrir el mundo (Welt-Eröffnen)
dotándolo de un sentido nuevo, permitiendo que
aparezcan nuevos entes. Más aún: por su carácter
genuino, gratuito e imprevisible, por su carácter
fundador y normativo y por su acontecer como
acontecimiento que inaugura un nuevo comienzo
(donar, fundamentar, comenzar) (Heidegger,
2016: 131), aunque, todo sea dicho, no todas las
obras simbólicas o icónicas abren mundos por
muy disfuncionales que hayan terminado siendo.
Con la obra de arte, señala Javier Domínguez, “se
abre un mundo que antes no existía (…), porque
en la erección de la obra, y no con lo anterior
a ella, se instaura una experiencia de verdad
o una orientación de sentido que solamente
es alcanzable por la obra y no de otra manera”
(Domínguez, 1991: 199).

mirada se fije en aquello que pasaba inadvertido.
Más allá y más importante que la función y la
utilidad devoradoras de objetos es el sentido.
La cercanía a la obra de arte, es lo que hace
posible situarnos en “lugares distintos de los
que ocupamos normalmente” (Heidegger, 2016:
55) y permite que comunidades enteras puedan
interpretar lo que les rodea y a sí mismas (Polt,
2006: 208-209) aunque, todo sea dicho, nunca
hay un mundo definitivo, “y el carácter abierto del
trabajo artístico es siempre una llamada a intentar
resolver la cuestión; a seguir posibilitando la
llegada de mundos” (Bejarano, 2010: 235).
No basta con poder usar bien la arquitectura;
más serio que su funcionamiento es su ser y el
sentido (Sinn) es Ser (Sein) (Belgrano, 2020:
96-114). La obra ha de abrir un mundo donde
los entes se manifiesten, aunque no consiga
hacerlo ni de manera total, ni definitiva ni
perenne (Pedragosa, 2009: 363). Lo que permite
a las cosas manifestarse como lo que son no es
la función que puedan cumplir, es el sentido, el
horizonte o marco de comprensión en el que se
dan. Cuando estamos ante una obra de arte o ante
un edificio elevado al estatuto del arte estamos
ante una obra-documento que funda un marco
de comprensión donde las cosas se desocultan
superándose el abismo del vacío. La Ville Savoye,
la Casa Farnsworth, etc. son precisamente esto
que estamos señalando. La obra de arte es lo
que permite la comprensión de los entes, no su
utilidad. Esas obras ponen en obra la verdad y se
convierten en una suerte de luz previa que les da
sentido a las cosas (la civitas dei se muestra en los
monasterios, la claritas en las catedrales góticas,
la elegancia en los palacios renacentistas, el
absolutismo en el urbanismo barroco, la técnica
en el estilo internacional, etc.). No es por su
utilidad es por el sentido que otorgan al mundo
inédito que inauguran por lo que esos edificios
son considerados obras de arte. Heidegger lo
sentencia: “la pregunta por el sentido (Sinn) de
los entes” es la pregunta “por el ser” (1992: 205).
Ningún edificio ha pasado a la historia de
la arquitectura porque pueda desempeñarse
adecuadamente una función u otra. Más que
pasar a la historia han hecho historia y lo han
conseguido porque su presencia impulsa una
forma radicalmente nueva de relacionarnos
con las cosas y con el mundo: crean un fondo
inédito de sentido donde los entes, también
nuevos, pueden manifestarse. Si los edificios

De la utilidad al sentido
Cuando nos hemos bebido un refresco, la botella
deja de cumplir su función y la tiramos. Cuando
una central eléctrica ha periclitado y queda en
desuso (1981), como la situada en la orilla sur
del Támesis, se puede destinar a otra finalidad:
“una finalidad sin fin”, diría Kant. Fue así que
se decidió convertir aquella abandonada mole
industrial de producción de energía en una galería
de arte moderno, la Tate Moderm, cuyo proyecto
realizaron, a finales del siglo XX, los arquitectos
Herzog &amp; De Meuron.
Nos hemos detenido en algunas obras
arquitectónicas con un marcado carácter icónico
por el choque o Stoβ que generan, deshabituando
nuestra manera utilitaria de interpretar las cosas.
Lo que está más allá de la utilidad es el sentido
y el sentido es Ser. El papel de la arquitectura
como instrumento no radica en el sometimiento
al plexo remisional del útil (para vivir o para
trabajar), sino a otra cosa, a la apertura de mundo
o fondo de sentido radicalmente nuevo, extraño,
capaz de hacer época, permitiendo que otras
cosas (nuevas) se nos manifiesten y vengan a
presencia, o sencillamente permitiendo que la
214

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

solo fuesen útiles su presencia declinaría hasta
su alejamiento. Sin embargo, su presencia se
hace sustancialmente notable y evidente cuando
se imponen como obras de arte, exigiendo una
desautomatización de la mirada (Shklovski,
1980: 60). En la autosuficiencia del obrar de la
obra lo que desaparece es el complejo remisional.
Lo único que está ahí siendo es la obra obrando,
y sus funciones y utilidades han pasado a un
segundo plano. Un ready made, señala Belgrano
(2017: 194-195), es precisamente esto: una
suerte de objeto de la vida cotidiana puesto fuera
de contexto; y solo allí, en un ámbito que no le
pertenece por su utilidad, llama la atención y se
nos acerca a la mirada de una forma imposible
al objeto que se encuentra en su sitio, en el lugar
previsto para su uso (Iglesias, 2013: 96). La
descontextualización, la abstracción o separación
de la obra permite una forma de mirarla que
desvela más profundamente la utilidad del útil.
Absuelta respecto de “la estructura remisional del
útil” (Belgrano, 2017: 194), el ser del edificioobra de arte viene a presencia de un modo
imposible de advertir cuando se utiliza como un
mero instrumento y la mirada se automatiza.
Nuestra tradición occidental ha considerado
las cosas desde una visión marcadamente
artesanal-técnica-funcional y utilitaria. En las
cosas siempre estaba presente el para qué. Pero
esta forma de comprensión de los entes no podría
llevarse a cabo sin un marco de significación
previo, una suerte de ver previo (Vor-blick) donde
se manifiesten. Hay obras de arquitectura, en
cambio, que no están dirigidas exclusivamente a
la satisfacción de necesidades, sino a la creación
de mundos, a la fundación de épocas, a la creación
de sentido, a impulsar la historia. La utilidad no
es su principal valor; en cambio, sí lo es el marco
de comprensión que son capaces de abrir, esto es,
el sentido: aquello que permite la manifestación
del ente. El sentido es justamente “aquello
que permite que algo se torne comprensible,
inteligible” (Belgrano, 2020: 106).

mediante operaciones de Arte temporal.
Especialmente sugerentes son las operaciones de
wrap, como la envoltura del Reichstag realizada
por Christo Javacheff y su esposa Jeanne-Claude
Denat de Guillebon en 1995. Otros casos de puesta
en evidencia similares serían los del Pont Neuf
de París, recubierto por 41.800 metros cuadrados
de tela de poliamida o el del Palazzo Bricherasio
de Turín, revestido en 1.200 metros cuadrados de
tela de algodón, sin duda el del Museo de arte
Kunsthalle de Berna, cubierto con 2.430 metros
cuadrados de polietileno reforzado. Todos estos
empaquetados son “an entity in itself” (Petrucci,
2020), hacen desaparecer la presencia utilitaria
de los edificios que envuelven y, sin embargo,
precisamente por eso, su ausencia los hace más
presentes que nunca. Una montaña, obra de la
naturaleza, invisible a la mirada cotidiana, solo
atendida por la del experto o el artista que la
contempla desinteresadamente para captar su luz,
su geometría o su forma, se vuelve máximamente
presente cuando la cubrimos o la coloreamos
de rosa. Estas operaciones de envoltura (BarbaRodríguez, 2020: 20 y ss.) o tapizado temporal,
de empaquetado y recubrimiento textil consiguen
evidenciar las obras arquitectónicas, aumentando
su dignidad para que el ciudadano repare en ellas.
Se logra, diría Derrida (2010: 310 y ss.), sacar
a la luz su presencia. Por el contrario, el lector
avezado podría pensar que esos empaquetados
estetizan temporalmente la obra de arquitectura y
la convierten en un objeto de consumo.
La obra de arte no se valora por su autor ni por el
efecto que provoca, sino por la luz que ilumina “de
nuevas” a la realidad. Para Heidegger la dignidad
de la obra obedece a su hacer presente lo oculto,
al desvelamiento que genera, al abrir un mundo e
impulsar la historia. La obra de arte, y no pocos
edificios de arquitectura lo son, es una suerte de
hecho originaria que preña de sentido la realidad,
con independencia de las pretensiones semánticas
o significativas del artista o de la utilidad o
función de su estructura. La evidencia o patencia
que se consigue mediante la descontextualización
o mediante la hiperpresencialización quedaría
por fuera del “pléroma” referencial fundado por el
Dasein; estaría más allá de los para qué y del por
mor de la cosa que... (Belgrano, 2017: 200) En
este sentido, los procesos de envoltura temporal
de edificios aspiran a situarlos más allá de la
univocidad funcional que, como se ha visto, tiene
como consecuencia su alejamiento, su falta de

A modo de epílogo:
la “aurificación” mediante el arte temporal
En el marco de significación de lo expuesto, y
abundando en la necesidad de superar el ámbito
del plexo referencial donde los útiles se nos alejan,
consideramos finalmente más que pertinente los
ejemplos de presencialización de la arquitectura,
215

�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

CONTEXTO

proximidad y, al cabo, su desaparición. Mediante
la operación de encubrimiento temporal se
consigue, por paradójico que pueda parecer, una
obra que desvela el ser del útil y eso se consigue
yendo más allá de lo útil, borrando “(…) las
marcas de su origen, y se muestra ella misma (la
obra) como origen” (Bareiro y Bertorello, 2011:
75). Faltaría preguntarse si el efecto perseguido
se consigue siempre, o si por el contrario, algunas
obras de arquitectura, “por sí mismas”, son
capaces de conseguir esa llamada de atención. Tal
sería el caso del Museo Guggenheim de Bilbao,
un ejemplo de metástasis de iconos urbanos
(Fernández-Galiano, 2016). C
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�Vol. XIX. N° 30, julio - diciembre 2025

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�Volumen XIX | Número 29 | enero - junio 2025

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Contexto Revista de la Facultad de Arquitectura Universidad
Autónoma de Nuevo León, volumen 19, No. 30 juliodiciembre 2025, es una publicación semestral, editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la
Facultad de Arquitectura. Domicilio de la publicación:
Pedro de Alba S/N, San Nicolás de los Garza, CP:
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contexto.uanl.mx. Editor Responsable Arq. Juan Ángel
Hinojosa Torres. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo
No. 04-2020-042416005300-203. ISSN impreso: 20071639. ISSN red de cómputo: en trámite con el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Arq. Juan Ángel Hinojosa
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julio de 2025. Las opiniones expresadas por los autores
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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