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                  <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 03 EneroN. 05 Abril 2025

�EDITORIAL

Índice
Universidad Autónoma de Nuevo León

CRONOGRAFÍA

Una parte muy importante del quehacer historiográfico es la divulgación. A diferencia del acto de difundir trabajos dentro de la propia
comunidad de conocedores de la materia, la divulgación supone dirigir

Pági n a 4
Constan�no de Tárnava y los orígenes de la radio en México, 1923-1925 - Dinorah Zapata Vázquez
Pági n a 8
Informe de significancia de la Ruta de Vinos y Dinos como patrimonio cultural de Coahuila - Ana Carolina
Campos López y María José Somohano Torres

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Pági n a 1 6
El inicio de la movilidad eléctrica en Monterrey, Nuevo León, y el proceso de concesiones para el desarrollo
del tranvía eléctrico, 1901-1907 - René Arnoldo Hernández Moreno
Pági n a 2 2
El Día de Muertos y el Mictlán: apuntes e imágenes de una tradición mexicana - Félix Torres Gómez

rados, opuestos o incompa�bles, sino que más bien una es consecuencia
natural de la otra: para que un estudioso divulgue es preciso que dis-

Secretario General

ponga antes de una inves�gación qué divulgar.

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo

Pági n a 2 6
Azucena Garza (2023). Colonia Cuauhtémoc. Vida co�diana de una colonia obrera en Monterrey (19572020). Monterrey, México: Centro de Estudios Humanís�cos, Universidad Autónoma de Nuevo León. Ubaldo Rodríguez Flores
Pági n a 2 8
Thomas Calvo y Gabino Cas�llo (coords.) (2024). Apostólicos trabajos en las fronteras del imperio. Iglesia y
misiones, siglos XVI-XVIII. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, Universidad Autónoma de Coahuila.
- Alina Naomi Hernández González
GENIO Y FIGURA

Las revistas son espacios idóneos tanto para difundir como para divulgar los trabajos de inves�gación. Entre las revistas pioneras de la di-

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado

vulgación histórica regional, cabe mencionar el anuario Humanitas, que

Secretario de Extensión y Cultura

comenzó a publicarse en 1960 bajo los auspicios del Centro de Estudios

Dr. César Morado Macías

Humanís�cos de la entonces Universidad de Nuevo León, y cuya sección

Director de Humanidades e Historia

de historia era editada por el maestro Israel Cavazos Garza. Del mismo

Lic. Dinorah Zapata Vázquez

modo, puede señalarse el bole�n Roel, publicado por la Sociedad Nue-

Coordinadora del Centro de Información

voleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca a par�r de 1964, siendo su

de Historia Regional y Hacienda San Pedro

primer director el señor Apolinar Núñez de León. Por úl�mo, cabe referir
la primera época de la revista Actas. Historia, Letras y Arte, editada por
la Dirección General de Inves�gaciones Humanís�cas de la Universidad

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

especializado. La inves�gación y la divulgación no son caminos sepa-

Dr. Juan Paura García

Secretario Académico

Pági n a 1 4
“Vamos de roll a las Chispas”: el Centro Comercial Gran Plaza en el Monterrey de los noventa - Frida Ixchel
González Hernández

los resultados de las inves�gaciones cien�ficas hacia un público no

Autónoma de Nuevo León (UANL) a par�r de 1977, bajo el empuje e
inicia�va del maestro Israel Cavazos.

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Editora técnica

La revista Cultura Regional del Centro de Información de Historia Regional (CIHR) de la Máxima Casa de Estudios, busca hacerse un lugar propio

Cultura Regional CR., volumen 3, número 5, enero-abril
2025, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a
través del Centro de Información de Historia Regional,
carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva de Derechos
al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN:
3061-7405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Ana Cesira Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.

dentro de la larga saga editorial que comenzó a gestarse hace más de
medio siglo con las publicaciones ya comentadas. Fundada en 2023, desde
el principio ha contado con la par�cipación de reconocidos especialistas, a
lado de jóvenes estudiantes o egresados de la Facultad de Filoso�a y Letras
de la UANL. El presente número no es la excepción: el lector podrá encontrar colaboraciones de Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del CIHR, y
de Félix Torres Gómez, inves�gador adscrito a dicha dependencia universitaria, así como de estudiantes de los colegios de Historia y de Letras de la
UANL: Ana Carolina Campos López, María José Somohano Torres, Frida Ixchel González Hernández, René Arnoldo Hernández Moreno, Ubaldo Rodríguez Flores, Alina Naomi Hernández González, Marianne del Carmen Be-

Pági n a 3 0
Eduardo Cázares Puente: “A los historiadores nos falta enfocarnos más en llegar a los públicos no especializados” - Marianne del Carmen Benítez Rodríguez
EPISTOLARIO
Pági n a 35
Reglamento de panaderías expedido por el ayuntamiento de Monterrey, 1910 - So�a Guajardo Acosta

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total
de los contenidos o imágenes de la publicación,
incluido el almacenamiento electrónico, siempre y
cuando sea para usos estrictamente académicos y
sin fines de lucro, citando la fuente sin alteración
del contenido y otorgando los créditos autorales.
Editado en México.
Todos los derechos reservados.
culturaregional@uanl.mx

nítez Rodríguez y So�a Guajardo Acosta.
Ojalá que esta edición de Cultura Regional, correspondiente al volúmen 3, número 5, cumpla por ahora con una de las misiones principales
de la revista: proporcionar un espacio divulga�vo que pueda ser aprovechado por las diferentes generaciones de historiadoras/es.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Bermúdez, fabricante de acumuladores¹⁰.
CRONOGRAFÍA

Cabe señalar que como el fenómeno de la radio no estaba contemplado dentro de la Cons�tución mexicana, Tárnava comenzó a redactar ciertas reglas de transmisión
desde 1921, mismas que luego enviaba a la Ciudad de México para que fueran aceptadas y su estación tuviera carácter
oficial. El programa con el que inició emisiones fue en vivo,
y él fungía como locutor. Para 1923, sin embargo, el concepto cambió, según el tes�monio del propio Tárnava:

Constantino de Tárnava y los orígenes de
la radio en México, 1923-1925
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Con mi hermano Luis iniciamos en forma las transmisiones culturales. Abandonamos la pianola y el fonógrafo de “perrito” e instalamos un “Steinway”, gemelo del que usaba el maestro Daniel
Zambrano. El estudio fue instalado en la sala de mi casa (1923),
colaboraban en nuestros programas: la pianista-compositora Leo-

Introducción

Constan�no de Tárnava: formación y primeras transmisiones

La tecnología que hizo posible la invención de la radio se
desarrolló durante el siglo XIX. Desde la pila eléctrica fabricada por Alessandro Volta en 1800 hasta el telégrafo de
Samuel Morse que apareció en 1835, todos los avances
técnicos asociados a la segunda revolución industrial allanaron el camino para la introducción de modernas formas
de comunicación, incluyendo el teléfono y la radio. Sobre
este úl�mo invento, en general no existe consenso acerca
de a quién se le puede atribuir su paternidad. Guillermo
Marconi obtuvo en 1897 una patente en Reino Unido por
su sistema de radiotelegra�a², y en 1909 recibió, junto con
Carl Ferdinand Braun, el Premio Nobel de Física “por su
contribución al desarrollo de la comunicación inalámbrica”. Otros autores, sin embargo, ponderan las
aportaciones que hicieron Heinrich Rudolf Hertz, Nikola
Tesla y Aleksandr Popov al estudio de las ondas de radio y
al desarrollo de las tecnologías de radiocomunicación.

¿Quién era Constan�no de Tárnava? Considerado “pionero
de la radio en América La�na”⁶, Constan�no de Tárnava
Garza nació en Monterrey, Nuevo León, el 26 de febrero de
1898, siendo hijo de Constan�no de Tárnava de Llano y de
Octavia Garza Ayala. Procedía de una familia de la élite local
regiomontana, pues su padre fue subdirector y tesorero de
la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey⁷.

nor Flores, que era la directora de los programas ar�s�cos, par�cipando los noveles aficionados: Srita. María Yturria, delicada
sical”; la Srita. Florinda de Lachica, destacada pianista; el tenor
Aubrey Saint John Clerque, que trabajaba en la Casa Wagner; el Sr.
Guangorena, acordeonista; la notable declamadora María Garza;
Alberto Ferriño, barítono; Daniel Treviño Guajardo; Olga Frías; “El
Constan�no de Tárnava

Aguacate”; Guillermo Urquijo y Poncho Ballí, T. Figueroa; Pancho
Núñez; “Los Arrieros”, el trío de guitarras dirigidas por el Dr. Fer-

En 1919, ya de vuelta en Monterrey, comenzó a instalar
una estación radiofónica, en un momento en que no exis�a
reglamentación alguna, dado que la radio no había sido introducida en América La�na. Tárnava aprovechó el equipo
más avanzado de la RCA Víctor, diseñado por él y aprobado
por la Compañía de Chicago, donde ya comenzaban a fabricarse los transmisores para su venta en todo el mundo. Por
ese �empo, un agente de la RCA Víctor, llamado Walter Buchanan, viajaba a Monterrey con el fin de percatarse de los
avances técnicos alcanzados por Tárnava. De acuerdo con el
tes�monio de Horacio Alvarado Or�z:

Del mismo modo, es di�cil determinar quién fue el primero en introducir la tecnología radiofónica en México.
Gabriel Sosa Plata y Perla Olivia Rodríguez aseveran que “a
diferencia de lo ocurrido en otros países, en México no hay
un pionero único de la radio ni una ciudad que pueda considerarse como la cuna de este medio de comunicación”³.
Las dos primeras transmisiones par�culares de radio que
se llevaron a cabo en México son bien conocidas. La primera tuvo lugar el 27 de sep�embre de 1921, cuando los
hermanos Pedro y Adolfo Enrique Gómez Fernández iniciaron la transmisión de un programa ar�s�co entre el Teatro
Ideal y el Teatro Nacional (hoy Palacio de Bellas Artes)⁴. La
segunda fue el 9 de octubre de 1921, cuando el ingeniero
Constan�no de Tárnava transmi�ó un programa en la ciudad de Monterrey, el cual fue escuchado “solamente por
un fabricante de acumuladores y el gerente del Banco
Regional de aquella ciudad”⁵.

nando Valdéz Villarreal ¹¹.

Tárnava además se dedicó a la venta de aparatos radiofónicos, los cuales vendía de casa en casa para posteriormente establecer en la calle Morelos, frente al Banco
Mercan�l de Monterrey, un negocio llamado La Casa del
Radio, anexa a la relojería La Perla. Comenzó como distribuidor de General Electric, y después lo sería también de
Cosley y de Kennedy.
En 1923 Tárnava recibió por parte del gobierno mexicano la autorización para transmi�r. Dejó entonces de
u�lizar las siglas TND (que significaban: Tárnava Notre
Dame), para iden�ficarse como la 24 Experimental. Posteriormente se llamó CYO y finalmente, en 1929, se
convir�ó en la XEH, luego de haberse efectuado la Primera Conferencia Internacional de Telecomunicaciones
en Washington, donde se le otorgaron a México las siglas
XE y XF¹².

Este señor venía a ver qué novedades tenía el ingeniero Constan�no
de Tárnava: qué más había hecho, qué modificaciones se pudieron
Acta de nacimiento de Constan�no de Tárnava, 28 de febrero de 1898

En �empos de la Revolución mexicana, Tárnava realizó
sus estudios medio superiores en Saint Edwards, Texas, y
posteriormente ingresó a la Universidad de Notre Dame
en Indiana, donde estudió ingeniería eléctrica. Su
formación profesional en un país como Estados Unidos,
que por entonces vivía un auge radiofónico sin precedentes, despertó en él inquietudes por la radiodifusión. Siendo estudiante en Saint Edwards, introdujo una mejora en
uno de los tubos del radiotransmisor, y al egresar como
ingeniero eléctrico, regresó a México con la concesión de
los aparatos RCA Víctor⁸.

1 Inves�gadora, historiadora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente es coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro de la misma Casa de Estudios.
2 Irma Lombardo García, Los orígenes de la radio en México, p. 10.
3 Gabriel Sosa Plata y Perla Olivia Rodríguez, “Hacia los cien años de la radio mexicana”, p. 13.
4 Irma Lombardo García, Los orígenes de la radio en México, p. 28.
5 Ídem.
6 Gabriel Sosa Plata, “Las primeras transmisiones”, p. 57.
7 Castro, J. Jus�n, Radio in Revolu�on. Wireless Technology and State Power in Mexico, p. 108.
8 Dinorah Zapata Vázquez, La radio de Tárnava, p. 4.

CULTURA REGIONAL

cantante; Dr. José Barragán, hijo, con el programa “Serrucho Mu-

4

hacer. Porque empezaron a encontrarse en México que en cada en�dad tenía su propio problema, problemas que ahorita parecen de
niños, pero que entonces eran grandes problemas⁹.

Tárnava siempre estuvo involucrado en el estudio cien�fico de la radio. Con su estación de radio, lo que buscaba
era establecer una especie de laboratorio, para dar salida
a todas sus inquietudes tecnológicas. Así pues, aunque su estación era comercial, lo que pretendía más bien era desarrollar inves�gaciones cien�ficas para mejorar lo que ya tenía.

La radio como fenómeno local
Desde un principio, aparecieron una gran can�dad de
radioaficionados, mo�vados por la curiosidad y por el deseo de experimentar con la novedad que era la radio.
Algunos construían su propio equipo gracias a la
información que recibían de la prensa, donde se exponía
cómo hacerlo. Por ejemplo, en el periódico El Porvenir
exis�ó una sección �tulada “Radio” que, entre otras
cosas, publicaba ar�culos con instrucciones para fabricar
receptores, los cuales incluso mostraban diagramas de los
aparatos para no dejar lugar a dudas.

Su primera comunicación la llevó a cabo el 9 de octubre
de 1921, cuando realizó una emisión desde la sala de su
casa –acondicionada como cabina–, transmi�endo desde
las 20:30 hasta las 24:00 horas. Su primer auditorio se
reducía a dos personas, a las cuales Tárnava había entregado previamente receptores de galena construidos
por él mismo. Estas personas fueron el ingeniero Rodolfo
M. Garza, gerente del Banco de Nuevo León, y el señor R.

9 Citado por: Ibíd., p. 5.
10 Ibíd., p. 6.
11 “Medio siglo XEH, primera radiodifusora de México”, en: El Porvenir, 15 de octubre de 1971. Monterrey, México, p. 20.
12 Ibíd., p. 8.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Esta sección también dejaba constancia de la magnitud
que estaba cobrando el fenómeno radiofónico. Sus ar�culos mostraban cómo poco a poco la radio se iba transformando en un medio que acarreaba beneficios no sólo para
el público en general, sino también para el gobierno, la
industria y el comercio.

Consideraciones finales
La llegada de la radiodifusión a Monterrey no fue accidental. Tárnava, desde que concluyó sus estudios en Estados
Unidos, regresó a Nuevo León con el convenio de ser distribuidor de una compañía fabricante de aparatos receptores, bajo la condición de con�nuar su labor de experimentación cien�fica y tratar así de consolidar nuevos avances
tecnológicos.

Rápidamente este aparato logró captar una buena
can�dad de lectores, no sólo de Monterrey, sino también
de diferentes ciudades del norte del país. A través de la
sección de preguntas y respuestas, éstos cues�onaban
desde cómo lograr mayor alcance en sus receptores, hasta
el horario de transmisiones de programas en español.
Gracias a esta sección, se sabe que los martes, jueves y sábados se escuchaban estaciones como la Dallas News de
Texas, que ofrecían magníficos conciertos con explicaciones en español y que su horario era de las 22:00 a las 23:00
horas, �empo de México. También que las estaciones de
La Habana, Cuba, ofrecían transmisiones los miércoles y
sábados, desde las 19:00 hasta las 22:00 horas.

Para 1925, la estación de Tárnava aumentó su potencia,
pues pasó de cincuenta wa�s iniciales a doscientos
cincuenta y, hacia los años cuarenta, llegó a contar con mil
wa�s. Por estas fechas, Tárnava además ofrecía plá�cas
sobre radio des�nadas al público interesado, ya fuesen
profesionales o aficionados. Estas conferencias gozaron de
gran éxito y se llevaron a cabo en la Quinta Calderón. Era
común ver incluso en las colonias de escasos recursos que
las casas, hechas de madera u otros materiales, contaban
con sus respec�vas antenas de radio, fabricadas por los
propios vecinos.

En 1922, en la Ciudad de México un grupo de
radioaficionados comenzaron a agruparse y formaron la
Liga Nacional de Radio, que tenía como finalidad el desarrollo e intercambio de experiencias. Posteriormente, el 6
de marzo de 1923, la organización se fusionó con el Centro
de Ingenieros y con el Club Central Mexicano de Radio, y
en conjunto pasaron a formar la Liga Central Mexicana de
Radio, antecedente histórico de la Cámara Nacional de la
Industria de la Radio y Televisión.

Lombardo García, Irma (1984). Los orígenes de la radio en
México y la influencia de la XEW en los años treinta. Tesis
para optar por el �tulo de licenciada en Ciencias de la Comunicación. México: Facultad de Ciencias Polí�cas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México.
Sosa Plata, Gabriel (2016). “Las primeras transmisiones.
Constan�no de Tárnava, el pionero de la radio mexicana”,
en: Gabriel Sosa Plata (coord.). Días de radio. Historias de
la radio en México. México: Productora de Contenidos
Culturales Sagahón Repoll, Secretaría de Cultura.
Sosa Plata, Gabriel y Perla Olivia Rodríguez (2016). “Hacia
los cien años de la radio mexicana”, en: Gabriel Sosa Plata
(coord.). Días de radio. Historias de la radio en México.
México: Productora de Contenidos Culturales Sagahón
Repoll, Secretaría de Cultura.
Zapata Vázquez, Dinorah (2002). La radio de Tárnava. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Muchas dificultades técnicas enfrentaron los experimentadores de las radios. Basta con mencionar el hecho
de que no podían transmi�r todos los días de todos los
meses del año. Había dos temporadas: la de verano y la de
invierno. La transmisora México Music, Co. día con día ganaba terreno en detrimento de la de Tárnava. Por esta
razón, La Casa del Radio agregó a su publicidad la leyenda:
“En radio exclusivamente desde 1921”. En respuesta, México Music, Co. se promocionaba con el lema: “Somos la
casa más popular de Monterrey”.

En ese mismo año, el Club Central de Radiotelefonía y la
Liga Nacional de Radio propusieron al presidente Álvaro
Obregón una legislación en materia de radiofonía. La primera reglamentación de la radio, publicada en el mes de
sep�embre, legislaba el uso de aparatos receptores, clasificaba las estaciones de radio (en cuatro �pos: gubernamentales, comerciales, las de servicio al público y las de
aficionados) y sentaba las bases para el otorgamiento de
concesiones, así como los requisitos técnicos que debían
cumplirse para tal fin. Por otra parte, la Liga Nacional de
Radio ges�onó con el presidente las facilidades para llevar
a cabo la Primera Feria de la Radio, misma que tuvo lugar
en la Ciudad de México en el mes de junio de ese año.

Tárnava falleció el 6 de febrero de 1974. En ese mismo
año, se le impuso el nombre de Ing. Constan�no de Tárnava
a una calle ubicada en el centro de Monterrey. Más tarde,
el 9 de octubre de 1986, el gobierno de Nuevo León le
rindió un homenaje póstumo. Y en 1996, la imagen de Tárnava apareció en los boletos de la Lotería Nacional, gracias
a la inicia�va de la Cámara Nacional de la Industria de Radio
y Televisión¹³. Sus restos fueron inhumados en el Panteón
del Carmen, donde se encuentran hasta el día de hoy.

Entretanto, Tárnava seguía ofreciendo sus aparatos en
Monterrey, aunque para entonces habían aparecido en la
ciudad otros negocios que también vendían radios, tales
como la Casa Wes�nghouse y José V. Garza Sucs. Para
1923, exis�an en todo México catorce estaciones difusoras, entre ellas: la CYO de Tárnava; la CYB de la Compañía
Tabaquera El Buen Tono; la estación de la Liga Central Mexicana de Radio; las estaciones gubernamentales CYZ, CYA,
CZZ y CZA; la estación El Mundo de Mar�n Luis Guzmán; la
estación de la Confederación Regional Obrera Mexicana; la
XICE del gobierno de Chihuahua; la 26-A en Tamaulipas y
la Eagle Pass Lumber Co. en Coahuila.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Castro, J. Jus�n (2016). Radio in Revolu�on. Wireless Technology and State Power in Mexico, 1897-1938. Estados
Unidos: University of Nebraska Press.
Jocirin Auguste, Patricia (2006). La radio en la Ciudad de
México, 1939-1945. Tesina para optar por el grado de
licenciada en Historia. México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa.

13 Gabriel Sosa Plata, “Las primeras transmisiones”, p. 57.

CULTURA REGIONAL

6

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Informe de significancia de la Ruta de Vinos
y Dinos como patrimonio cultural
de Coahuila
Ana Carolina Campos López 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
María José Somohano Torres 2
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia,
como si esta ya fuera ceniza en la memoria.

La Ruta de Vinos y Dinos, tal y como lo explica Saul Rodríguez⁸, fue creada en 2019 por el gobernador del estado, Miguel Ángel Riquelme Solís, y por el alcalde de
Sal�llo, Manolo Jiménez Salinas, y desde un inicio supuso
un gran atrac�vo turís�co, debido a la combinación de la
vi�cultura con la paleontología, cosa que nunca se había
visto en el país. La ruta fue parte de la campaña “Sal�llo
sorprende al mundo” que tenía como obje�vo difundir las
tradiciones, gastronomía y cultura �pica de la capital de
Coahuila, con el fin de que la ciudad se posicionara como
un lugar de turismo a nivel nacional e internacional.

Ante esta situación las autoridades municipales de Sal�llo tomaron
conciencia del patrimonio paleontológico y vi�vinícola de Coahuila
y decidieron coordinarse con productores locales e ins�tuciones
estatales, con el fin de retomar un programa donde la mezcla de
estos dos elementos revela campo fér�l para el turismo y el
ejercicio iden�tario. Por lo que surge la Ruta Vinos y Dinos¹³.

Es interesante el discurso que plantea la frase “las autoridades municipales de Sal�llo tomaron conciencia del patrimonio paleontológico y vi�vinícola de Coahuila”. Varias
fuentes consultadas indican que el gobierno tomó la inicia�va de aprovechar dos elementos patrimoniales representa�vos de la en�dad al vincularlos cuando vieron una
oportunidad de desarrollo económico, pero no se había
hecho nada por preservarlos antes de saber que podían lucrar con ellos. El actor principal en la creación de esta ruta
es el gobierno de Coahuila. Aunque se afirme que existe
coordinación y colaboración con productores locales, los
ejidatarios de las áreas involucradas en el proyecto �enen
una opinión completamente dis�nta.

La creación de la ruta se llevó a cabo por medio de la
colaboración entre el gobierno del estado –a través de la
Secretaría de Turismo y Desarrollo de Pueblos Mágicos–,
los municipios de Sal�llo, Arteaga, General Cepeda y
Parras de la Fuente, y la inicia�va privada como los integrantes del Comité Vi�vinícola de Coahuila. Esta ruta obtuvo el premio Excelencias 2021 de la Feria Internacional de
Turismo. Aunque los comienzos de la ruta son rela�vamente recientes, el viaje que ofrece se remonta a
millones de años atrás. Según Rodríguez:

La problema�zación de la Ruta
Esto es posible gracias a que la región sureste de Coahuila es reco-

Jorge Luis Borges

Se realizó una entrevista a José Luis García, ac�vista de General Cepeda por los derechos del agua, quien explicó que
el sustento económico de los habitantes de la región del
sudeste de Coahuila es la producción de sus propios alimentos y la venta de los excedentes. Sin embargo, fue
durante el famoso milagro mexicano cuando se comenzó a
procurar que el país fuera autosuficiente, por lo que
surgieron los viñedos como centro de atracción turís�ca,
además de que el campo ejidal salió del mercado y las
�erras fueron divididas.

nocida por los arqueólogos como “el cielo de los fósiles”, siendo
uno de los cinco puntos más destacados del mundo en términos
de riqueza paleontológica. En este estado se encontraban las
playas del Cretácico, donde la vida marina se estableció en diver-

La Ruta de Vinos y Dinos se presenta como una propuesta
integral que construye la narra�va iden�taria de Coahuila.
Ésta abarca desde sus orígenes prehistóricos hasta su destacada industria vi�vinícola, que invita a los turistas a sumergirse en la esencia misma de esta �erra rica en historia
y ciencia.

La ruta ofrece dos paquetes denominados “todo incluido”, que se basan en una travesía de tres días que incluye
comidas y traslado. Ambos paquetes pertenecen a la ruta
de la montaña. El paquete número uno comprende la visita a San Juan, Bodegas del Viento y el traslado al MUDE,
mientras que el paquete número dos incluye la visita a San
Juan, Los Cedros y el traslado al MUDE⁵.

La ruta consta de dos recorridos principales –uno hacia la
montaña y otro en dirección al desierto– con el obje�vo de
destacar la diversidad de Coahuila. Esto es posible gracias a
la par�cipación ac�va de once bodegas productoras de
vino, entre las que se destacan San Juan de la Vaquería, Viñedos Don Leo, Casa Madero, Rivero González, Hacienda
Florida, Vinícola Rancho El For�n, Barro Viejo, Hacienda El
Marqués, Vinícola Parvada, Bodegas del Viento y Los
Cedros. También se incluyen lugares emblemá�cos como el
Museo del Desierto (MUDE), Bosques de Monterreal y
Rincón Colorado. Además, se espera que siete viñedos más
se sumen a la ruta próximamente³.

Para explorar otros viñedos que forman parte de la
ruta y descubrir experiencias diferentes a las proporcionadas por los paquetes mencionados, la ruta ofrece
otras seis opciones para el recorrido del desierto, tales
como: de Rivero González a Don Leo (sin visitar el museo), de Rivero González a Casa Madero, de Don Leo a
Casa Madero, de San Juan de la Vaquería a Don Leo, del
MUDE a Don Leo y del MUDE a Rivero González⁶. Mientras tanto, en la ruta de la montaña se disponen de tres
recorridos, que son los siguientes: del MUDE a San Juan
de la Vaquería y a Bodegas del Viento, del MUDE a San
Juan de la Vaquería y a Los Cedros, y del MUDE a Bodegas del Viento, a Los Cedros y Monterreal⁷.

Para llevar a cabo estos recorridos, se ofrecen diversos
paquetes que incluyen desde transporte hasta hospedaje,
para que los turistas tengan la oportunidad de disfrutar
plenamente de la ruta a los viñedos y demás lugares. Esta
experiencia, que el gobierno intenta mostrar como única
para conocer Coahuila, se inicia en Sal�llo y abarca los municipios de Parras, Arteaga y General Cepeda⁴.

La ruta es rica en buenas vistas y lugares para visitar,
pero al revisar las descripciones de los viñedos en la página
oficial de la ruta, parece que, aparte de ser viñedos, no poseen ninguna cualidad que los una a todos o los haga destacar de otros viñedos que no pertenecen a la ruta.

1 Originaria de Sal�llo, Coahuila, es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Becaria del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL en su anualidad 2024.
2 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde también estudia la licenciatura en Letras Hispánicas.
3 “Se consolidó el turismo con la ruta Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/
4 Alba Velasco, “Vinos y Dinos, la ruta para descubrir los tesoros de Coahuila”, disponible en: h�ps://descubreenmexico.com/vinos-y-dinos-la-ruta-para-descubrir-los-tesoros-de-coahuila/
5 “Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://www.vinosydinos.com
6 Ídem.
7 Ídem.

CULTURA REGIONAL

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sos esteros, convir�éndose en un lugar propicio para descubrir fósiles de flora y fauna pertenecientes a esos an�guos ecosistemas.

Cuando los españoles llegaron al “Nuevo Mundo” en
1521, trajeron consigo a numerosos colonizadores. A
medida que se establecieron más, surgía la necesidad de
aprovechar diversos recursos, entre ellos el vino, tanto
para su disfrute personal como para ceremonias religiosas.
Como resultado, gran parte de la producción vinícola se
concentró en manos de la Iglesia. Sin embargo, no se limitó únicamente a ese ámbito, ya que también abastecía a
conventos y a la nobleza criolla de Durango, Zacatecas,
Guadalajara, Ciudad de México y parte de la actual Texas,
extendiéndose incluso hasta España¹¹.

Coahuila es un estado árido; el promedio anual de lluvia
en la región es de 300ml, por lo que el gobierno, al permi�r que las empresas extrajeran agua de los pozos, ocasionó y con�núa ocasionando grandes problemas, como la
sequía de arroyos y pozos, ya que no hay suficiente agua
para solventar estas prác�cas. Además, el único obje�vo
de esto es el crecimiento económico que solo favorece a
los empresarios al promover la priva�zación.

Una vez que el vino llegó a España, su notable calidad
causó preocupación entre las autoridades ibéricas, lo que
mo�vó al rey Carlos II en 1699 a emi�r una orden que
prohibía el cul�vo de la vid y la producción de vino con fines comerciales en las colonias americanas, principalmente en México y Perú (sin afectar a Chile ni Argen�na). De
esta manera, la creciente industria vi�vinícola quedó limitada a la producción exclusiva para la Iglesia. Esta medida
se tomó debido al temor de que esta industria vi�vinícola
adquiriera demasiado poder económico y polí�co, suceso
que provocó que en México no se es�pulara una cultura
del vino y que los viñedos de Coahuila resultaran como
algo novedoso¹².

El gobierno, al no tomar en cuenta la cultura ni las necesidades del pueblo, promueve el crecimiento desmesurado
de la sociedad y de las áreas urbanas sin tener en cuenta
que no hay agua suficiente para sustentar a la población y
a las empresas, por lo que se deja de lado el beneficio local,
se pone en riesgo la supervivencia de los campesinos y se
ve únicamente por el crecimiento industrial.
José Luis terminó su explicación con la conclusión de
que la ruta es para el gobierno una fuente de desarrollo y
progreso, pero es importante cues�onarnos: ¿para quién
es ese progreso? Además de explicar que esta es solo una

8 Saul Rodríguez, “Ruta Vinos y Dinos: enoturismo apoyado en el pasado”, disponible en: h�ps://www.siglonuevo.mx/nota/2820.ruta-vinos-y-dinos-enoturismoapoyado-en-el-pasado
9 Ídem.
10 Ídem.
11 Ídem.
12 Ídem.
13 Ídem.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

parte de la verdad, la de los ejidatarios y gente del campo,
sin embargo, el punto de vista del gobierno y de los empresarios es que la ruta brinda empleos y ayuda al crecimiento económico y turís�co del estado. Y aunque esto
puede sonar posi�vo es necesario poner en duda: ¿a
quién se le está dando empleo y a qué costo? Y ¿a quién
se representa en la ruta si los ciudadanos no la conocen y
ésta afecta a los campesinos?

Aunque puede parecer di�cil, ambos elementos se unen
gracias a las ciencias naturales. Jasso comentó que la gran
can�dad de vid en la región es la manera en la que la vi�vinicultura y la paleontología se relacionan, ya que la planta
de la uva crece en gran medida en lugares donde abunda la
piedra caliza, y es debido a esta misma piedra que se facilita
de manera exponencial el proceso de fosilización.
Lo que comenta el estudiante muestra cómo el obje�vo
del gobierno de resaltar ambos elementos y darle una
iden�dad a Coahuila es fruc�fero. Por otro lado, el tes�monio de José Luis García evidencia que el principal interés del gobierno es el dinero, como se señala en sus obje�vos: “Impulsar y diversificar el potencial socioeconómico
de las zonas agrícolas de la Ruta Vinícola y Paleontológica”¹⁴.
Ya que promueven esta ruta para obtener beneficios económicos sin importar a quien afecte, lo interesante aquí es
a quién se dirige esta ruta, especialmente si los coahuilenses no la conocen.

Ante este cues�onamiento, se realizó un sondeo general entre ciudadanos de Sal�llo sobre los conocimientos
que poseen acerca de dicha ruta y qué tanto los representa como coahuilenses. Las respuestas en su mayoría señalan que los sal�llenses conocen la ruta únicamente por los
espectaculares de la ciudad o anuncios en la radio; sin
embargo, desconocen los municipios que la abarcan, así
como los viñedos y las zonas paleontológicas que ofrecen.
No saben cuál es su discurso o su propósito, únicamente
saben que la deberían de conocer por las ocasiones en las
que han visto publicidad sobre ella. Una respuesta impactante fue la de Luis Enrique Campos quien respondió:
“porque se muestran dos aspectos importantes de
Coahuila, yo creo que sí es relevante", pero no sabía más
allá del nombre de la Ruta de Vinos y Dinos.

El falso precio del patrimonio
Al consultar los paquetes que la página ofrece para los
recorridos, se inves�garon los precios de todas las opciones disponibles en la ruta para evaluar su accesibilidad
para la población y determinar si lo económico era un factor que contribuía a la falta de difusión entre los habitantes del estado. El rango de precios es muy impactante,
con la ruta más económica teniendo un costo de $2,500
por persona (en caso de comprar 8 boletos a la vez), y la
más cara siendo de $36,000 pesos por el paquete todo incluido. Es importante resaltar que el paquete todo incluido
comprende hospedaje, transporte, comidas y una visita a
dos viñedos y al Museo del Desierto.

Por otro lado, se buscó la opinión de alguien involucrado directamente con la ruta. En una entrevista realizada
a Jesús Jasso, estudiante de bachillerato en Sal�llo (quien
realiza su servicio social en el Museo del Desierto), cuando
se le preguntó en qué consis�a la ruta, él comentó que la
ruta de Vinos y Dinos es la forma en la que el gobierno de
Coahuila unió dos elementos representa�vos de la en�dad, como son la vi�vinicultura y la paleontología. Explicó
ambos elementos por separado y luego señaló la razón por
la cual actúan juntos en el discurso de la ruta.

Cuando se habló sobre el tema económico con los entrevistados, Tania López comentó: “la ruta no fue creada
pensando en los coahuilenses, ya que nosotros no vamos
a pagar $2000 pesos o más por ir a un lugar al que hemos
ido muchas veces antes, y al que podemos seguir yendo
con $200 pesos”, el precio úl�mo si se toma en cuenta el
precio de entrada del Museo del Desierto.

Mencionó también que el proceso de fosilización que
ocurre en el estado es el de permineralización; en otras
palabras, los huesos o cualquier evidencia de vida, al estar
en contacto con ciertas sales minerales y algún flujo de humedad, provoca que los minerales prác�camente sean absorbidos por el hueso, convir�éndose así en rocas, pero
estas conservan algunas par�culas como el ADN. Debido a
la presencia de piedra caliza en la región, es posible encontrar restos de una gran variedad de rep�les marinos,
voladores y dinosaurios terrestres fosilizados. E incluso se
comenzó a u�lizar el término alemán lagerstä�en para referirse a Coahuila, el cual hace alusión a los lugares donde
se encuentran muchos fósiles en buenas condiciones.

¿El tequila es mejor que el vino?
Al buscar comprender más a fondo el modus operandi de la
Ruta de Vinos y Dinos, se inves�garon otras rutas turís�cas
en la región, hecho que destaca que esta no es la única opción de este es�lo en México. Un ejemplo de una alterna�va
similar es la Ruta del Tequila en Guadalajara. Su fundación
se remonta al 2006, cuando la UNEzSCO declaró como patrimonio cultural de la humanidad los paisajes agaveros y las
an�guas instalaciones industriales del tequila, por lo que
ese mismo año surgió la inicia�va de crear la Ruta del Tequila, la cual estuvo financiada por el Fondo Mul�lateral de
Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo y la
Fundación José Cuervo, hoy Fundación Beckmann¹⁵.

En cuanto a la vi�vinicultura, señaló que “Casa Madero”,
la principal casa exportadora de vinos del país, se encuentra
en Coahuila. Jasso también explicó que este pres�gio comenzó cuando llegaron los españoles a la región y empezaron a producir vino y exportarlo a España, por lo que obtuvo
una gran reputación, evento que provocó que más casas
productoras de vino abrieran sus puertas en Coahuila.

14 Vinos y Dinos”, disponible en: https://www.vinosydinos.com
15 “La Ruta del Tequila: te llevamos a vivirla”, disponible en: h�ps://www.rutadeltequila.mx

CULTURA REGIONAL

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Mientras que la Ruta de Vinos y Dinos guía al turista
hacia des�nos específicos, combina la paleontología y la
vi�vinicultura y ofrece recorridos por Coahuila, la Ruta del
Tequila se refiere a un conjunto de prestadores de
servicios, cuyo obje�vo común es promover y es�mular el
progreso sostenible de la zona de agave a través de una
propuesta turís�ca de alta calidad que salvaguarda tanto el
entorno natural como el patrimonio cultural de los ocho
municipios que rodean al Volcán de Tequila, como: El Arenal, Ama�tán, Tequila, Magdalena, San Juanito de Escobedo, Etzatlán, Ahualulco de Mercado y Teuchitlán¹⁶. Esta
ruta “pone en valor sus atrac�vos culturales y la cultura del
tequila a través de un programa integrador de una red de
152 empresas y artesanos que ofertan sus servicios para
sa�sfacer la demanda del visitante”¹⁷.

La Ruta de Vinos y Dinos �ene una significancia histórica
siempre que se retome el discurso que ésta propone para
jus�ficar los viñedos, es decir, que estos surgieron en la
época colonial. Sin embargo, como mencionó el ac�vista
José Luis García, los viñedos tal y como los conocemos hoy
en día surgieron hasta finales del siglo XX con el obje�vo
de mejorar la economía, por lo que no contarían con una
relevancia histórica.
Desde el punto de vista de su relevancia cien�fica, la
presencia de piedra caliza en la �erra de Coahuila facilita la
formación de fósiles, lo que representa un hecho cien�fico
significa�vo que ha posibilitado la creación de fósiles y ha
contribuido a preservar la historia del mundo enterrada
bajo la �erra, ahora accesible gracias a la combinación de
la cien�ficidad de la piedra caliza y la paleontología. Es
importante señalar que este elemento está relacionado
con la zona paleontológica, no directamente con la Ruta de
Vinos y Dinos.

Otra diferencia que se puede encontrar entre ambas rutas es que la de Coahuila fue propuesta por el gobierno estatal y autoridades municipales, a diferencia de la de
Guadalajara que fue hecha por empresas turís�cas privadas. La Ruta de Vinos y Dinos abarca únicamente cuatro
municipios del estado de Coahuila, mientras que la del
Tequila al ser más grande atraviesa ocho. De la misma manera, esta úl�ma es más visitada debido a su an�güedad,
con un total de 1.4 millones de visitantes por año según
Ortega¹⁸. A diferencia de la de Vinos y Dinos en la que en
tres años acudieron 90 mil turistas.

En el caso de la representa�vidad, la ruta combina los
dos elementos que caracterizan a Coahuila, por lo que ésta
debería ser de gran importancia. Sin embargo, los ciudadanos nunca han ido y conocen vagamente de ella, e
incluso su subsistencia se ve afectada por la misma, por lo
que no consideran que los represente como coahuilenses.
De tal manera, no puede representar al estado si oprime y
perjudica a una parte de su población.

Mientras que la Ruta del Tequila presenta un manual sobre cómo experimentar el espacio, la Ruta de Vinos y Dinos
es una guía ya construida de lo que se va a observar. La primera rodea y comprende la zona del paisaje de agaves y
an�guas instalaciones industriales de tequila. Alrededor de
eso, se crea una ruta con un conjunto de des�nos turís�cos
a los cuales uno puede acudir individualmente; no se presentan paquetes ni un orden que sea obligatorio seguir. Por
otro lado, la Ruta de Vinos y Dinos se sos�ene por sí sola,
�ene recorridos creados por un camino y determina lo que
el turista puede y debe observar. Tiene un discurso creado
que busca transmi�r a través de este recorrido. Al ser homogéneo (es decir, que �ene un discurso planeado), definir
su significancia es algo individual, mientras que la Ruta del
Tequila, al no ser algo homogéneo, hace que evaluar su significancia sea algo más complejo y di�cil de definir.

Si se descompone la Ruta de Vinos y Dinos en dos
elementos separados –los viñedos y las zonas paleontológicas– perdemos la conexión entre ellos y el sen�do del
recorrido. Los viñedos, vistos de manera aislada, carecen
de un relato que resalte quién está detrás de la producción
del vino y podrían ser percibidos simplemente como
espacios que carecen de relevancia histórica. Además, si
se examina la ges�ón del agua en la región y cómo afecta
a la comunidad, se puede cues�onar la é�ca detrás de tales prác�cas, restándole significancia a estos elementos.
En contraste, la zona paleontológica, como se mencionó
anteriormente, destaca por su cien�ficidad, su rica historia
y su representa�vidad. Estos aspectos le otorgan un estatus de patrimonio, ya que la presencia de fósiles y la
narra�va relacionada con los dinosaurios capturan el interés del público y no implican ningún daño para la comunidad. En este contexto, la zona paleontológica se dis�ngue
como un ac�vo valioso que puede enriquecer la experiencia cultural y educa�va de las personas, por lo que
proporciona una razón clara para su consideración como
patrimonio significa�vo.

Dinos si los Vinos �enen significancia
Adjudicarle significancia a la Ruta de Vinos y Dinos no es algo
complicado, debido a que el discurso está construido tan a la
perfección que parece que lo hicieron para cumplir con estos
criterios. Lo sorprendente fue hablar con las personas, quienes fueron los que ofrecieron otra perspec�va de lo que realmente significa la Ruta de Vinos y Dinos para los coahuilenses.
Esto es importante porque una ruta que exalta la iden�dad de
Coahuila debería de ser apreciada por los ciudadanos de esta
en�dad federa�va. Sin embargo, no sucede así.

A pesar de ello, la significancia de la ruta debe unirse a
ella como recorrido, y después de analizar lo estudiado, se
podría afirmar que ésta genera problemas para los más
vulnerables, a la par que únicamente proporciona ingresos

16 Ídem.
17 Martha Irene Venegas Trujillo, La Ruta del Tequila en el paisaje agavero, p. 162.
18 Patricia Ortega, “Ruta de Tequila en Jalisco, un viaje a la mexicanidad y el orgullo cultural”, disponible en: h�ps://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/Ruta-de-Tequila-en-Jalisco-un-viaje-a-la-mexicanidad-y-el-orgullo-cultural-20230724-0131.html#
19 “Se consolidó el turismo con la ruta Vinos y Dinos”, disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/

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�CRONOGRAFÍA

y beneficios al gobierno. La pregunta fundamental surge:
¿fue la ruta diseñada con el propósito de representar genuinamente a los coahuilenses, o más bien para sa�sfacer
intereses turís�cos y gubernamentales? Es evidente que la
ruta, en su conjunto, no parece estar des�nada a servir a
la comunidad local.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Venegas Trujillo, Martha Irene (2006). “La Ruta del Tequila
en el paisaje agavero”, en: Bruno Aceves (ed.). Patrimonio
cultural y turismo. Cuadernos 18. Turismo Cultural. Ciudad
de México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

No obstante, es crucial reconocer que la falta de relevancia para la mayoría no desacredita automá�camente su
valor. La aparente carencia de significado para los
coahuilenses no impide que ciertos elementos individuales de la ruta posean caracterís�cas patrimoniales. Sin
embargo, persiste el cues�onamiento de si la ruta debiera
ser considerada patrimonio al carecer de importancia para
la mayoría de los ciudadanos, además de perjudicar a otra
parte de la población y a los recursos naturales del estado.

Fuentes electrónicas
“La Ruta del Tequila: te llevamos a vivirla” (2024), en: Ruta
del Tequila. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.rutadeltequila.mx
Ortega, Patricia (2023). “Ruta de Tequila en Jalisco, un viaje
a la mexicanidad y el orgullo cultural”, en: El Economista. [En
línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/Ruta-deTequila-en-Jalisco-un-viaje-a-la-mexicanidad-y-el-orgullocultural-20230724-0131.html#

En este análisis, se destaca la dis�nción entre los
elementos aislados de la ruta, que pueden tener valor patrimonial, y la ruta en sí misma, que parece limitarse a ser
simplemente un paseo turís�co. La pregunta sobre la significancia de la ruta como patrimonio cultural merece una
reflexión profunda, considerando tanto su impacto en la
comunidad como su capacidad para representar autén�camente la iden�dad y la historia de Coahuila.

Rodríguez, Saúl (2021). “Ruta Vinos y Dinos: enoturismo
apoyado en el pasado”, en: Siglo Nuevo. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.
siglonuevo.mx/nota/2820.ruta-vinos-y-dinos-enoturismoapoyado-en-el-pasado

En resumen, la Ruta de Vinos y Dinos no debería ser
catalogada como patrimonio debido a la carencia de significancia. No obstante, esta situación contrasta con las zonas paleontológicas y los fósiles presentes en el estado, los
cuales cumplen con diversos criterios de relevancia. Por
ende, se sos�ene la opinión de que debería ponerse un
mayor énfasis en la conservación y difusión de estos
elementos, en lugar de centrarse en una ruta que no fue
diseñada pensando en los coahuilenses.

“Se consolidó el turismo de Sal�llo con la ruta Vinos y Dinos”
(2018), en: Municipio de Sal�llo. [En línea; consultado el 8
de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://sal�llo.gob.mx/web/se-consolido-el-turismo-de-sal�llo-con-la-ruta-vinos-y-dinos/
Velasco, Alba (2022). “Vinos y Dinos, la ruta para descubrir
los tesoros de Coahuila”, en: Descubre México. [En línea;
consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://
descubreenmexico.com/vinos-y-dinos-la-ruta-paradescubrir-los-tesoros-de-coahuila/
“Vinos y Dinos” (2024), en: Viajes San�ago. [En línea; consultado el 8 de julio de 2024]. Disponible en: h�ps://www.
vinosydinos.com

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

“Vamos de roll a las Chispas”: el Centro
Comercial Gran Plaza en el Monterrey
de los noventa
Frida Ixchel González Hernández 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

promover el turismo y la comercialización de la zona. Para
hacer posible la creación de la Macroplaza, en el proceso
se derribaron edificaciones emblemá�cas como el Teatro
Rex, el Cine Elizondo y el Edificio de Sears³.
El Centro Comercial Gran Plaza fue inaugurado junto
con la Macroplaza en 1984. Con colores pasteles y techo
de espejos, fue uno de los centros comerciales pioneros en
Monterrey y el único de su �po, ya que su emplazamiento
subterráneo atraía la atención de los peatones. Ubicado
entre las calles Zaragoza y Zuazua, este centro comercial
rápidamente se convir�ó en el punto de reunión de jóvenes y adultos. Patricia H. indica que “llegaba por Morelos,
ingresaba por las escaleras que estaban sobre la calle. Era
la única entrada que había”⁴.
Entre los ochenta y los noventa, el centro comercial se
posicionó como uno de los si�os más populares de
Monterrey. Patricia comparte que “casi siempre iba los sábados en la noche con mi hermana. Era casi lo único que
había para diver�rnos, algo accesible por la edad que teníamos y porque no costaba mucho ir ahí”⁵. Al revelar esta experiencia de una adolescente que creció en la ciudad
durante esos años, comenta que “íbamos a comer ahí,
porque también había lugares de comida, y después íbamos a Las Chispas”. Entre los locales más conocidos,
además de las �endas de ropa y joyería, se encontraba Las
Chispas, un local de maquinitas concurrido y la dulcería que
vendía palomitas. Para los mayores de edad, estaba Homero’s Bar, donde acostumbraban a pedir tarros de cerveza; funcionaba para azuzar el ambiente fiestero antes de
trasladarse a otro bar en el centro⁶.

Señalamiento Centro Comercial Gran Plaza, 1 de febrero de 2024. Fotogra�a: Frida González

Al recorrer las �endas de la famosa calle Morelos, arteria
localizada en el corazón del centro de Monterrey, el cruce hacia la Macroplaza por Ignacio Zaragoza se convierte
en una parada obligatoria. Entre los puestos llama�vos y
las áreas verdes, destaca un señalamiento casi desapercibido que invita a descubrir un lugar único: “Centro
comercial”, con una indicación hacia el suelo. Se trata –o
se trató hace más de treinta años– del Centro Comercial
Gran Plaza, un espacio ubicado justo debajo de la gran
explanada, entonces considerado un referente de modernidad en la ciudad.
A principios de la década de los ochenta, la zona centro
de Monterrey fue descrita por el entonces gobernador
Alfonso Mar�nez Domínguez como “una ciudad fea y chaparra”². El interés por cambiar la fisonomía del centro para
atraer inversionistas privados derivó en la construcción de
la Gran Plaza en 1983, con lo cual además se pretendió

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Zúñiga, Rebeca Moreno y Mario Alberto Jurado Montelongo (2019). “El proceso de renovación urbana en el centro metropolitano de Monterrey. Ar�stas y ac�vistas: habitar el centro como una forma de resistencia social”, en:
Julio Calderón Cockburn y Sebas�án Aguiar An�a (coords.).
Segregación socio-espacial en las ciudades la�noamericanas. Argen�na: CLACSO.

En 1997, Gran Plaza comenzó a experimentar un
marcado deterioro. La falta de inversión para su adecuado
funcionamiento, sumada a la creciente pérdida de atención
para turistas y comerciantes, hizo que se volviera insostenible. Con el �empo, dejó de ser un des�no popular y comenzó a ser olvidado, lo que llevó a su abandono.

Fuentes electrónicas
Con la llegada de Luis Donaldo Colosio Riojas a la alcaldía
de Monterrey, se intentó promover la reapertura de Gran
Plaza bajo el programa “Revive el centro”⁸. El plan consis�a
en revitalizar el lugar como un espacio de recreación para la
juventud y reubicar a los puesteros, como se le llama a los
comerciantes ambulantes de Monterrey. No obstante, debido al alto costo de las reparaciones estructurales necesarias, el proyecto fue finalmente descartado⁹.

Amaro, Víctor (2023). “Descarta Monterrey reac�var centro
comercial Gran Plaza”, en: ABCNo�cias.mx. [En línea; consultado el 3 de noviembre de 2024]. Disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/2023/11/23/descarta-monterrey-reac�var-centro-comercial-gran-plaza-203631.html
Amaro, Víctor (2023). “Restauración en la Gran Plaza sigue sin
realizarse; comerciantes sufren las consecuencias”, en: ABCNo�cias.mx. [En línea; consultado el 3 de noviembre de
2024]. Disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/
2023/11/5/restauracion-en-la-gran-plaza-sigue-sin-realizarse-comerciantes-sufren-las-consecuencias-202254.html

La historia de Gran Plaza es un claro reflejo de la evolución
urbana de Monterrey, marcada por el nacimiento, auge y
eventual decadencia de un espacio que, en su momento, representó un ícono de la innovación. Este centro comercial,
que en 1983 se mostró como una propuesta renovadora
para el centro de la ciudad, simbolizaba la transformación de
Monterrey en una urbe que buscaba modernizarse y adaptarse a las nuevas tendencias comerciales.

Espinosa Benavides, Leopoldo (2019). “Las Plazas de
Monterrey. La Macroplaza o Gran Plaza”, en: ElRegio.com. [En
línea; consultado el 4 de noviembre de 2024]. Disponible en:
h�ps://www.elregio.com/No�cia/58a�60d-eef3-4d71-a9f23587aa4a229d

A pesar de esto, con el paso de los años y el cambio en las
necesidades de la población, Gran Plaza quedó rezagada
frente a las nuevas opciones que surgieron en el centro de
Monterrey. Estos nuevos centros ofrecían una experiencia
más cómoda, espacios más amplios, mejor clima�zación y
servicios más variados, lo que hizo que Gran Plaza fuera
incapaz de lidiar con la competencia y que perdiera su
atrac�vo en comparación con las nuevas alterna�vas que
respondían mejor a las expecta�vas de los consumidores.

“La Gran Plaza: Resisten ruinas de centro comercial bajo la
Macroplaza” (2022), en: YouTube. [En línea; consultado el 2
de noviembre de 2024]. Disponible en: h�ps://www.youtube
.com/watch?v=qt1tAHgyKGc
“Sede para comerciantes está en ruinas. Monterrey” (2023),
en: YouTube. [En línea; consultado el 4 de noviembre de
2024]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=IdU-26F2tDA

Gran Plaza, a pesar de haber sido un lugar de encuentro
para muchas generaciones, terminó por ser desplazado por
el paso del �empo y las inevitables exigencias del mercado.
No obstante, su legado perdura en la memoria colec�va,
pues fue tes�go de un momento clave en la historia de
Monterrey, dejando una huella imborrable en quienes acostumbraban a visitarlo. Incluso hoy, el letrero que señalaba su
ubicación sigue siendo un recordatorio de aquel espacio que
alguna vez marcó un punto de referencia en la ciudad.

Entrevistas
Entrevista realizada a Patricia Hernández por Frida González.
Monterrey, México, 3 de noviembre de 2024.
Entrevista realizada a Rogelio González por Frida González.
Monterrey, México, 3 de noviembre de 2024.

Al ser Gran Plaza uno de los primeros centros comerciales, con el �empo sus instalaciones comenzaron a mostrarse insuficientes ante necesidades no previstas, como el
calor que se acumulaba en el lugar durante el verano y las

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Leopoldo Espinosa Benavides, “Las Plazas de Monterrey. La Macroplaza o Gran Plaza”, disponible en: h�ps://www.elregio.com/No�cia/58a�60d-eef34d71-a9f2-3587aa4a229d.
3 Ídem.
4 Patricia Hernández, entrevista personal realizada por Frida González, 3 de noviembre de 2024.

CULTURA REGIONAL

filtraciones de humedad. Rogelio González comenta que
con�nuó visitando el centro comercial hasta su clausura:
“Lo quitaron porque se filtraba agua cuando llovía. Se inundaba. Por eso ya no les salía a los locatarios y pues mejor
comenzaron a abandonarlo y ya, lo cerraron”⁷.

14

5 Ídem.
6 Rogelio González, entrevista personal realizada por Frida González, 3 de noviembre de 2024.
7 Ídem.
8 Víctor Amaro, “Restauración en la Gran Plaza sigue sin realizarse; comerciantes sufren las consecuencias”, disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/
2023/11/5/restauracion-en-la-gran-plaza-sigue-sin-realizarse-comerciantes-sufren-las-consecuencias-202254.html
9 Víctor Amaro, “Descarta Monterrey reac�var centro comercial Gran Plaza”, disponible en: h�ps://abcno�cias.mx/local/2023/11/23/descarta-monterrey-reac�var-centro-comercial-gran-plaza-203631.html

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El inicio de la movilidad eléctrica en Monterrey, Nuevo León, y el proceso de concesiones
para el desarrollo del tranvía eléctrico,
1901-1907
René Arnoldo Hernández Moreno 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

La movilidad por tracción de sangre

La electrificación de las ciudades ha sido fundamental en
el desarrollo urbano y social a lo largo de la historia. En el
caso de Monterrey, Nuevo León, el inicio de la movilidad
eléctrica a principios del siglo XX, durante el gobierno del
general Bernardo Reyes, marcó un hito significa�vo en la
modernización de la infraestructura y el transporte público. Este ar�culo se centra en el proceso de concesiones
para el desarrollo del tranvía eléctrico, un sistema que no
sólo transformó la movilidad en la ciudad, sino que
también impulsó el crecimiento económico y la llegada de
ingenieros y contra�stas de otros países.

El tranvía de tracción de sangre² o tranvía de mulitas consis�a en unos carromatos con asientos, �rados por caballos o mulas, que transportaban pasajeros de un punto a
otro de la ciudad, deslizándose sobre raíles metálicos. Este
�po de transporte se estableció por primera vez con una
concesión otorgada por el gobierno de Nuevo León el 21
de febrero de 1882 a Modesto Villarreal y Enrique Reiss.
Según los términos de la concesión, debían concluir los primeros tres kilómetros de vía en un plazo de ocho meses, y
el pasaje sería de seis centavos por un viaje de tres kilómetros, con un costo reducido para los menores de diez años.
Posteriormente, el 1 de marzo de 1883, Villarreal y Reiss
pasaron su concesión al señor Tileston, quien representaba a varios accionistas de Nueva York. Para principios de
1884, esta empresa había establecido una línea que par�a
de Puente Nuevo y Comercio, extendiéndose hasta el pie
del cerro del Obispado para mediados de ese año³.

En 1902, el gobierno del estado de Nuevo León propuso
un proyecto para la instalación de alumbrado eléctrico en
las escuelas normales, lo que reflejaba su compromiso con
el progreso tecnológico y la mejora de la infraestructura
pública. Este primer paso hacia la electrificación sentó las
bases para la posterior implementación de un sistema de
tranvías eléctricos, que se conver�ría en un elemento clave para la movilidad urbana. Asimismo, los ingenieros
Mackin y Dillon jugaron un papel crucial en este proceso,
presentando proyectos innovadores que aprovecharon las
redes eléctricas emergentes. Su propuesta de construir
una línea de tranvía que conectara puntos estratégicos de
la ciudad no sólo buscaba facilitar el transporte, sino
también fomentar el desarrollo de áreas residenciales y
comerciales a lo largo de su trayecto.

en la visión de la infraestructura urbana, pues buscaba
adaptarse a las necesidades de una población en crecimiento y a las demandas de una economía en expansión.
Asimismo, a medida que la ciudad con�nuaba creciendo
y modernizándose, surgió la necesidad de un sistema de
transporte más eficiente. En 1890 se inició la operación de
una pequeña locomotora por la vía del ferrocarril que
conducía de Monterrey al Topo, aunque el uso de la tracción animal no se abandonó de inmediato. Este cambio
hacia la locomotora marcó el inicio de una transición hacia
un sistema de transporte más mecanizado y eficiente, que
eventualmente llevaría a la implementación de tranvías
eléctricos en años posteriores⁷. Ambas concesiones reflejan un periodo de transformación en Monterrey, donde la
necesidad de mejorar la infraestructura de transporte se
hacía cada vez más evidente. La concesión de 1882 sentó
las bases para el desarrollo del transporte urbano, mientras
que la evolución hacia la locomotora en 1890 indicaba un
cambio hacia la modernización y la industrialización.

El recorrido original del tranvía de mulas comenzaba en el
lado norte de la plaza Zaragoza y serpenteaba por la calle del
Puente Nuevo (hoy Zuazua) hasta la plaza 5 de Mayo, por la
calle 15 de Mayo hasta la calle del Roble (hoy Juárez, luego
se dirige a Washington), luego Alameda Nueva (hoy Mariano
Escobedo) y norte (hoy Pino Suárez) hasta la Estación Nacional de Ferrocarriles. Además, el 1 de marzo de 1883, en representación de varios accionistas de Nueva York, los señores Villarreal y Reyes trasladaron su oferta a Tileston. A
principios de 1884, este úl�mo establecimiento par�a de
Puente Nuevo y Comercio (hoy Zuazua y Morelos) y con�nuaba hacia el oeste hasta la plaza de la Llave (o plaza de la
Purísima), giraba por su lado oeste y regresaba por la calle
Dr. Mier a la calle Puente Nuevo. A mediados del mismo año,
la línea se extendió hasta la base del cerro del Obispado⁵.

En ese sen�do, aunque muchas concesiones fueron
aprobadas en los úl�mos veinte años del siglo XIX en cues�ón de la movilidad, muchas otras fueron canceladas o
fueron denominadas como “caducas”. Tal fue el caso de la
concesión otorgada a los señores Felipe Sánchez y Felipe
Garza Cantú, ya que el estado no recibió no�ficación alguna sobre la explotación de la línea de tranvía en los �empos
correspondientes. Por este incumplimiento de la concesión
otorgada, la tesorería general del estado hizo efec�vo el cobro de mil pesos como garan�a para que se extendiera la
concesión y se cumpliera con lo es�pulado⁸. Estas acciones
demuestran la importancia que tenía el garan�zar el desarrollo de la infraestructura de movilidad en los plazos es�pulados, así como el interés gubernamental en proteger
los recursos públicos frente a los incumplimientos.

En agosto de 1886, se otorgó al señor A. C. Schryver una
concesión para establecer un tranvía, lo que representó un
avance significa�vo en el desarrollo del transporte urbano
en la región. Esta concesión se inscribe en un contexto histórico donde la infraestructura de transporte estaba en plena expansión y buscaba sa�sfacer las crecientes necesidades de movilidad de la población⁶. La concesión a
Schryver se produjo en un periodo en el que ya exis�an
esfuerzos previos para mejorar el sistema de transporte; sin
embargo, la concesión de 1886 destacó por su potencial
para modernizar y expandir el servicio de transporte, en un
momento en que la ciudad comenzaba a experimentar un
crecimiento industrial y demográfico significa�vo.

El alumbrado eléctrico como preámbulo de la movilidad
eléctrica
En el año de 1902 el gobierno del estado había levantado una propuesta a los señores Van Voorhis para la
instalación de alumbrado eléctrico en el edificio de las
escuelas normales del estado en Monterrey. El gobierno
estatal se comprome�a a facilitar todos los materiales de
primera clase necesarios, según lo expresaban los planos
que proporcionaron los señores Voorhis, por el precio de
cuatrocientos ochenta y cinco pesos, los cuales se pagarían
a la tesorería del estado una vez que los señores Voorhis
terminaran los trabajos correspondientes en las escuelas y
sus alrededores⁹. Esta propuesta mostraba el interés que
tenía el gobierno estatal en la introducción de mejoras tecnológicas en la infraestructura. Este �po de proyectos mar-

Aunque los detalles específicos sobre la implementación
de la concesión no están claramente documentados, es evidente que la inicia�va de Schryver se alineaba con las
tendencias de la época, donde se buscaba no sólo mejorar
la movilidad urbana, sino también fomentar el desarrollo
económico a través de mejores comunicaciones. La concesión a A. C. Schryver, por lo tanto, representó un paso hacia
adelante en el transporte, además de que reflejó un cambio

A lo largo de este ar�culo se explorarán los detalles de
las concesiones otorgadas, los desa�os enfrentados en la
construcción de las líneas de tranvía y el impacto que este
sistema tuvo en la vida co�diana de los habitantes de
Monterrey. La historia de la movilidad eléctrica en la ciudad de Monterrey es un relato de avances tecnológicos, así
como un tes�monio del dinamismo y la adaptabilidad de
una ciudad en constante evolución.

Plano del trayecto del tranvía, 1882. Fuente: AGENL

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 El concepto de “tranvía de tracción de sangre” es u�lizado por: Eva María Ramos Frendo, “Los orígenes del tranvía en Málaga”, p. 217.
3 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 23.

CULTURA REGIONAL

Si bien la construcción y la concesión ya habían sido aprobadas empezaron a surgir varias dificultades con la construcción del tranvía de mulitas, debido a que se suscitaron
varios contra�empos que impidieron a los concesionarios
concluir la obra en el �empo es�pulado. Uno de los problemas fue que el puente internacional del ferrocarril sobre
el río Bravo fue destruido por una avenida, lo que causó que
parte del equipo no llegara a �empo⁴. Además, había
incer�dumbre sobre la ubicación defini�va de la estación
del ferrocarril, que era parte de la primera línea en construcción; sin embargo, estos contra�empos no bastaron
para detener las obras de construcción, ya que pasados tres
meses después de la fecha es�mada se concluyeron los primeros tres kilómetros de las líneas.

16

4 Ídem.
5 Ídem.
6 Ibíd., p. 23-24.
7 Ibíd., p. 24-25.
8 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante: AGENL), Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 1, 1884-1890, documento publicado por el Gobierno Libre y Soberano de Nuevo León, que denomina como caduca e insubsistente la concesión otorgada a los señores Felipe Sánchez y Felipe Garza Cantú.
9 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, carta dirigida a los señores Van Voorhis referente al contrato de instalación eléctrica en las escuelas
normales y sus alrededores.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

caban un avance significa�vo en la modernización de los
espacios públicos, y servían como antecedentes para la futura concesión del alumbrado eléctrico y la instalación de
las líneas eléctricas del tranvía.
La electrificación de la ciudad de Monterrey, aunque
inicialmente estaba centrada en el alumbrado público,
permi�ó redes eléctricas que podían adaptarse para otros
fines, como alimentar sistemas de tranvías eléctricos.
Gracias a esto, llegaron a la ciudad ingenieros contra�stas
de otros países que comenzaron a residir en la capital del
estado. En ese sen�do, y con el propósito de instaurar una
línea de tranvía eléctrico en un punto céntrico de la ciudad, los ingenieros Mackin y Dillon presentaron un proyecto de movilidad en el cual se aprovecharían los recientes
trabajos de alumbrado público. La propuesta consis�a en
una línea de tranvía que pasaría por la plaza Juárez, por los
establecimientos metalúrgicos de la Compañía Minera
Fundidora y Afinadora de Monterrey, por la Gran
Fundición de Fierro y Acero (donde se contemplaba una
estación) y que atravesaría el río Monterrey para pasar por
la plaza principal del municipio de Guadalupe y terminar su
recorrido en la hacienda La Pastora¹⁰.
Los concesionarios Mackin y Dillon
Como ya se mencionó previamente, los ingenieros Mackin
y Dillon habían presentado ante el gobierno del estado una
propuesta para llevar a cabo la construcción de una línea
de tranvía eléctrico, misma que fue aprobada en 1901. Asimismo, los ingenieros se plantearon la construcción de residencias par�culares a las que proveerían de los servicios
de agua, luz y sanidad. Del mismo modo, contemplaron la
construcción de un teatro de verano, salones de baile y
pa�naje, gimnasios y un parque, con el fin de procurar un
tráfico constante de personas que u�lizaran el sistema de
tranvía eléctrico¹¹.

De igual manera, los concesionarios estaban obligados a
reponer en buen estado las calles que llegaran a deteriorarse por la construcción o explotación de las vías. El gobierno puso como condición que los tranvías no debían
transitar a una velocidad mayor a quince kilómetros por
hora dentro de los límites de la ciudad. Sin embargo, el
tranvía eléctrico dentro del municipio de Guadalupe no debía exceder los diez kilómetros por hora. Por lo demás, la
minuta del contrato también especificaba los precios que
tendría el sistema de tranvía, el cual cobraría tres centavos
a los niños y adultos y, fuera de los límites de la ciudad, cobraría diez centavos a los adultos y cinco a los niños¹³.

indispensable hacer modificaciones, ya que la estructura
de los tranvías de mulitas era más sencilla¹⁶ y exigían
cambios más apropiados para la tracción eléctrica¹⁷.

Cabe mencionar que el estado recalcó que la empresa
que llevara a cabo las obras debía ser siempre mexicana,
además de que se debía comprometer a rendir al poder
ejecu�vo un informe anual sobre todas las acciones llevadas a cabo. También se especificó que ni los concesionarios ni la compañía podrían traspasar o vender la concesión
otorgada a un gobierno extranjero ni podrían admi�rlos
como socios. Tampoco podían vender, hipotecar o traspasar el ferrocarril ni sus dependencias o propiedades a un
gobierno extranjero, considerándose nulo automá�camente cualquier pacto acordado. Finalmente, la minuta culminaba con la posibilidad de una caducidad cuando no se
cumplieran los acuerdos mencionados anteriormente (rela�vos al traspaso, cesión o venta de la concesión)¹⁴.

Revisión de la concesión de 1902

No obstante, debido a causas de fuerza mayor, las líneas
del tranvía eléctrico no pudieron llevarse a cabo en el
�empo es�pulado, puesto que al adquirirse nuevas líneas,
se tuvo que disponer de nuevas sumas de inversión para la
compra de vagones (los de primera clase cobrarían diez
centavos, mientras que los de segunda clase cobrarían cinco). Esto se hizo para poder recuperar la inversión debido
a que ésta ascendía a un millón de pesos¹⁸.

Revisión de concesión en 1903 y prórrogas de 1904
Durante el transcurso del año de 1903 los ingenieros entablaron conversaciones con dis�ntas casas financieras de
Estados Unidos para poder ges�onar el capital necesario
para llevar a cabo las construcciones de las líneas de
tranvía eléctrico. Al final, llegaron a un acuerdo con la casa
de los señores Sperry, Jones y Co., de Bal�more, lo que les
permi�ó ajustar los preliminares para el cumplimiento del
contrato en las fechas es�puladas. Este acuerdo se logró
debido a que dicha casa financiera era la que más garan�as
ofrecía. Gracias a ella, se logró efectuar un gasto de
cincuenta mil pesos en obras de construcción. Sin
embargo, más tarde esta casa informó que le era materialmente imposible seguir apoyando económicamente la
construcción del tranvía²³ debido a los cambios que el gobierno federal estaba efectuando en el sistema monetario
de entonces²⁴.

En 1902, después de aplazar las construcciones, los concesionarios tuvieron que pagar una multa de trescientos pesos en la tesorería general del estado para garan�zar el
cumplimiento del compromiso que hicieron con el gobierno de Nuevo León. Sin embargo, los ingenieros consiguieron mover el plazo de construcción que se les dio al
principio (que era de seis meses) a un año, es decir, el
congreso estatal concedió un aumento en el plazo hasta el
tres de diciembre de 1903. También se agregaron nuevas
condiciones, como el que todos los vagones de clase
inferior tendrían que estar siempre en óp�mas condiciones, de manera que dispusieran de todas las comodidades
necesarias para su funcionamiento¹⁹.

Concesión para segunda línea en Cervecería Cuauhtémoc
El 24 de sep�embre de 1901 los ingenieros Mackin y Dillon
presentaron el proyecto de expansión de las líneas de
tranvía más allá de los términos acordados. La ampliación
par�a de la calle Guerrero, esquina con la calle Reforma, y
pasaba por las vías del ferrocarril de Monterrey al Golfo de
México y luego el camino que seguía hacia la villa de General Escobedo hasta la Gran Fundición Nacional. Allí, viraba al oeste, por la avenida que estaba cruzando los terrenos
de la Cervecería Cuauhtémoc y los terrenos del señor
Adolfo Larralde. Esta nueva línea estaba planeada para que
concluyera en el Topo Chico; sin embargo, esta concesión
sería agregada al acuerdo anterior, la cual incluyó que los
concesionarios se harían cargo de arreglar el pase de la vía
por las propiedades privadas a través de medios legales¹⁵.

Una vez aprobado el proyecto de los ingenieros, acordaron con el estado que las líneas serían construidas en las
calles y lugares designados, atravesando las principales
calles de la ciudad, como Dr. Mier, Reforma, Colegio de Niñas, Hospital y Arteaga, entre otras. Además, a los concesionarios se les otorgó una exención de impuestos durante
diez años por el capital que invir�eron en la ciudad, así
como una exención de �tulos que representaban una hipoteca o cualquier otra obligación impuesta sobre el capital¹².
En la minuta del contrato se especificaba que los concesionarios tendrían que colocar los postes y alambrado necesarios para el establecimiento del servicio eléctrico con el
permiso del ayuntamiento de Monterrey.

En esta misma concesión se agregaron nuevos
apartados en los que se es�pulaba que los concesionarios
o la compañía adquirirían el total o una parte del total de
las vías de tracción animal para sus�tuirlas por vías de tracción eléctrica. Así, los concesionarios presentaron un plan,
en el que se designaron las líneas que se iban a conservar
o descartar. Los concesionarios plantearon que era

10 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con la propuesta de los ingenieros Mackin y Dillon de realizar una línea de tranvía
eléctrico de la plaza Juárez hacia la hacienda La Pastora.
11 Ídem.
12 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta de contrato donde se autoriza la construcción del tranvía eléctrico a los señores Mackin y
Dillon.
13 Ídem.
14 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta de contrato donde se autoriza la construcción del tranvía eléctrico a los señores Mackin y
Dillon y ar�culos respecto a la concesión.
15 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, duplicado del documento presentado por Mackin y Dillon para la elaboración de una línea de tranvía
que pase por Cervecería Cuauhtémoc.

CULTURA REGIONAL

Aunque esta concesión no presentó grandes cambios en
cuanto a las rutas, ya que sólo cambiaron algunas calles, el
entonces gobernador interino Pedro Benítez Leal²¹
condicionó a los concesionarios para que realizaran las líneas, siempre y cuando éstos tuvieran un representante
que residiera en la ciudad, mismo que estaría autorizado
para dialogar con las autoridades correspondientes. En
caso de que dicho representante no se encontrara en la
ciudad, se les impondría una multa a los concesionarios
que no excedería los veinte pesos²².

18

Cabe mencionar que en esta concesión se hicieron nuevos reconocimientos para el trazo defini�vo de los tranvías
eléctricos y para su puesta en marcha en condiciones que
sa�sficieran las necesidades del tráfico. Para los concesionarios, fue indispensable hacer modificaciones en el trayecto
que las líneas iban a recorrer. Primero pidieron permiso para
colocar rieles sobre la calle Centroamérica, desde Matamoros hasta la línea del ferrocarril urbano de Monterrey. En
segunda instancia, pidieron construir un ramal en la calle
Aramberri, mismo que llegaría hasta el nuevo panteón del
Carmen. En tercer lugar, solicitaron que se les permi�era
sus�tuir la línea que debía pasar por la calle Arteaga hasta la
Calzada Progreso (hoy Pino Suárez), para que de ahí par�era
hacia la Fundición de Fierro y Acero²⁰.

Así pues, debido a estos inconvenientes, los ingenieros
Mackin y Dillon se vieron en la obligación de solicitar al gobernador del estado, el general Bernardo Reyes (que
cumplía su quinto mandato al frente de Nuevo León), una
prórroga de un año sobre el plazo es�pulado. Sin embargo,
al recibir esta prórroga, los ingenieros devolvieron el favor
haciendo un dona�vo de mil pesos para apoyar la construcción del palacio de gobierno²⁵. Del mismo modo, a esta prórroga le siguió otra extensión hasta el mes de diciembre de
1904, debido a que los ingenieros no pudieron traer capitales extranjeros a causa de una epidemia de fiebre amarilla
que se desarrolló en los meses posteriores a la úl�ma prórroga solicitada, lo que causó que se suspendieran temporalmente las construcciones en torno al tranvía eléctrico²⁶.

16 Las vías de los tranvías de tracción animal eran más simples y solían usar rieles más livianos, ya que estaban diseñadas para soportar vehículos más ligeros
y velocidades más bajas.
17 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, duplicado del documento presentado por Mackin y Dillon para la elaboración de una línea de tranvía
que pase por Cervecería Cuauhtémoc.
18 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con fecha del 4 de diciembre de 1901 en el que se plantea la necesidad de una prórroga
debido a la fuerte suma de inversión, así como el aumento de precios y la adición de vagones de primera clase.
19 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, minuta con fecha del 7 de abril de 1902 en la que se explica el cas�go monetario que recibieron
los concesionarios por aplazar el �empo de construcción y las nuevas condiciones en la concesión.
20 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que expone todas las nuevas exigencias de los ingenieros Mackin y Dillon con fecha del
28 de octubre de 1902.
21 Pedro Benítez Leal fue el gobernador interino del estado de Nuevo León durante los años de 1900 a 1902.
22 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que con�ene los cambios propuestos por los ingenieros y las nuevas secciones de las
concesiones.
23 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento dirigido al gobernador del estado en donde se informa de la búsqueda de casas financieras que apoyen la construcción de las líneas de tranvía, así como del apoyo económico para la construcción del palacio de gobierno con fecha del 28 de
abril de 1903.
24 En febrero de 1903 el presidente Porfirio Díaz, a través de su ministro de finanzas, José Yves Limantour, designó una comisión de cuarenta y cuatro personas para inves�gar las condiciones monetarias prevalecientes en México. De acuerdo con el resultado de sus estudios, se diseñó un plan de transformación
del sistema monetario del país, mismo que culminó en la reforma monetaria de 1905.
25 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento dirigido al gobernador del estado en donde se informa de la búsqueda de casas financieras que apoyen la construcción de las líneas de tranvía, así como del apoyo económico para la construcción del palacio de gobierno con fecha del 28 de
abril de 1903.
26 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, carta dirigida al secretario de gobierno del estado, el ciudadano Ramón García Chavarri.

19

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

No obstante, como consecuencia de las constantes prórrogas y del incumplimiento de los ingenieros Mackin y
Dillon, el estado de Nuevo León se vio en la obligación de
enviar al recaudador de renta de la ciudad a cobrar una
multa de dos mil ciento sesenta pesos, más quinientos
cuarenta pesos en estampillas de contribución federal.
Este cobro se hizo por no haber establecido los primeros
tres kilómetros de línea de tranvía eléctrico según el compromiso que se tenía acordado, habiéndo incumplido así
con los �empos establecidos en las dis�ntas concesiones
otorgadas por el gobierno estatal²⁷.
Traspaso de la concesión a la empresa Mackenzie Mann
y Cía., S.A.
Después de varias prórrogas otorgadas a los ingenieros
Mackin y Dillon, este úl�mo par�ó hacia Filadelfia, Estados
Unidos, para formalizar un acuerdo con el señor Edward F.
Walker, representante de la Monterrey Electric Railway,
Light and Power Company. El acuerdo consis�a en el
traspaso de la concesión que el gobierno del estado había
otorgado a los ingenieros. Asimismo, el señor Edward F.
Walker hizo un convenio para adquirir la propiedad de la
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey. En
respuesta, el señor James McLaughlin fue enviado como
representante de la ins�tución financiera del señor Walker
para asegurar la ges�ón de los fondos suficientes para pagar y comprar las líneas de tranvías eléctricos²⁸.

Cabe mencionar que a finales de 1904 el señor William
Laidlaw, procedente de Canadá y representante del señor
William Mackenzie, llegó a la ciudad de Monterrey con el
propósito de comprar la Compañía de Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A. junto con todas sus concesiones y sus posesiones. Al ver las dificultades por las que
atravesaban los señores Mackin y Dillon, el señor Laidlaw
negoció la compra de la concesión otorgada para la construcción de las líneas de tranvía eléctrico en la ciudad³¹. La
negociación de las concesiones y de las propiedades de la
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey se dio
por finalizada a principios de 1905³².

dad de ciento sesenta y cinco mil pesos; y la Empresa Mexicana, adquirida por el precio de quinientos cuatro mil pesos. Cada una incluía todas sus propiedades y sus líneas de
tranvía. Finalmente, tras varios años de espera, el 25 de julio de 1907 se llevó a cabo la inauguración de la primera línea de tranvía eléctrico, misma que se extendía desde la
plaza Zaragoza hasta el Topo Chico. Los precios del recorrido
eran de vein�cinco centavos en primera clase (precio más
elevado conforme a la concesión original) y de quince centavos en segunda clase³⁷.

Para garan�zar la compra de esta empresa y de las
concesiones de los señores Mackin y Dillon, el señor
Mackenzie realizó un depósito de quince mil pesos en el
Banco de Norte América Británica (Bank of Bri�sh North
America) para que las negociaciones no declinaran.
Gracias a esto, la Empresa Mexicana y los ingenieros
Mackin y Dillon llegaron a un acuerdo accesible para la adquisición de todas las concesiones³³. Sin embargo, para
que el proyecto del tranvía eléctrico pudiera construirse
era necesaria la adquisición de la Compañía de Tranvías
Slayden³⁴. Pese a ello, el dueño subía el precio de la
compañía constantemente³⁵.

Archivo

La nueva concesión otorgada a la Compañía Mackenzie
Mann y Cia. S.A.

Tras la llegada del señor James McLaughlin a la ciudad
de Monterrey, y después de haber revisado detalladamente las líneas del tranvía, quedó sa�sfecho con el estado que
éstas guardaban y dispuso un adelanto de capital para
hacer que el tranvía eléctrico de Monterrey estuviera a la
altura de cualquier otro en el país. A la par de este adelanto, el señor McLaughlin llegó a un acuerdo con la Empresa Mexicana, en el que se acordó que la compraría y pagaría en un transcurso de treinta días. Por otro lado,
McLaughlin pidió que se les otorgara nuevamente una extensión de �empo a los señores Mackin y Dillon, a fin de
que éstos pudieran cumplir con los tres primeros kilómetros del tranvía eléctrico²⁹.

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.
Bibliogra�a
Montemayor Hernández, Andrés. (1971). Historia de
Monterrey. México: Asociación de Editores y Libreros de
Monterrey.
Ramos Frendo, Eva María (2005). “Los orígenes del tranvía
en Málaga”, en: Isla de Arriarán: revista cultural y cien�fica,
no. 25, pp. 217-238.
Vizcaya Canales, Isidro. (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial Nuevo León.

Para poner en marcha las líneas del tranvía eléctrico era
sumamente necesario formar una sola compañía a cargo
de su construcción. Por lo tanto, la compañía del señor
Mackenzie llegó a resolver el problema y firmó la concesión del 11 de marzo de 1905. Con esta firma quedaron las
cláusulas similares a la concesión que se les otorgó a los
ingenieros Mackin y Dillon, con algunas variaciones. Por
ejemplo, una de las nuevas cláusulas, la número cinco, establecía que si se llegara a descubrir otra fuerza motriz diferente a la eléctrica, se le permi�ría a la compañía sus�tuirla por completo. Además, la cláusula vein�dós
mencionaba que no se es�pularía un �empo de entrega
del tranvía, pues éste dependería de la entrega de materiales y maquinaria³⁶. Terminaron así los �empos de las constantes prórrogas y de los cambios en la concesión.

Como garan�a de que cumplirían con la construcción de
los tres kilómetros de tranvía que se habían propuesto, los
señores Mackin y Dillon hicieron un depósito de cuatro mil
pesos en la tesorería estatal. En caso de que los ingenieros
no cumplieran con lo pactado, la sanción consis�ría en la
no devolución de dicha can�dad³⁰.

Tras la firma de la concesión de 1905, en ese mismo año
la Compañía Mackenzie Mann compró las dos empresas
de transporte urbano que operaban en la ciudad de
Monterrey: la compañía Slayden, comprada por la can�-

27 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento con fecha del 17 de junio de 1904 en el que el recaudador de renta avisa el ingreso de
dos mil setecientos pesos en favor del estado tras el incumplimiento de los señores Mackin y Dillon de establecer el tranvía eléctrico.
28 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, oficio con no�ficación sobre la búsqueda de nuevos fondos y la adquisición de Compañía de
Ferrocarriles Urbanos de Monterrey por parte del señor Edward F. Walker.
29 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, segunda hoja del oficio con no�ficación sobre la búsqueda de nuevos fondos y la adquisición de
Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey por parte del señor Edward F. Walker.
30 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 3, documento que no�fica sobre el depósito de cuatro mil pesos en la tesorería del estado como
garan�a de la construcción de los tres primeros kilómetros de la red de tranvía eléctrico.
31 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento con fecha del 31 de diciembre de 1904 que expresa la llegada de William Laidlaw a la
ciudad de Monterrey con mo�vo de la compra de la Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey, S.A. y de la obtención de las concesiones rela�vas a
la construcción del tranvía eléctrico.
32 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento presentado por la Compañía de Ferrocarriles Urbanos de Monterrey Empresa Mexicana, que expone al gobernador Bernardo Reyes la compra de la compañía anteriormente mencionada y sus concesiones.
33 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento enviado al gobernador Bernardo Reyes que expresa los avances de las negociaciones
con la Empresa Mexicana y con los ingenieros Mackin y Dillon para la adquisición de las concesiones sobre la construcción del tranvía eléctrico.
34 La Compañía Slayden era una de las varias compañías que estaban a cargo de los tranvías de la ciudad de Monterrey. Sin embargo, para principios del siglo
XX varias de estas compañías ya no exis�an. Una excepción fue la Compañía Slayden que siguió operando hasta su adquisición por la compañía del señor
James McLaughlin.
35 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento enviado al gobernador Bernardo Reyes que expresa los avances de las negociaciones
con la Empresa Mexicana y con los ingenieros Mackin y Dillon para la adquisición de las concesiones sobre la construcción del tranvía eléctrico.
36 AGENL, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz, caja 4, documento con la nueva concesión que con�ene un total de vein�cinco cláusulas.

CULTURA REGIONAL

FUENTES DE INFORMACIÓN

20

37 Andrés Montemayor Hernández, Historia de Monterrey, p. 287.

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El Día de Muertos y el Mictlán: apuntes
e imágenes de una tradición mexicana
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El Día de Muertos en México es una de las tradiciones que
más llama la atención de extranjeros y aun de nacionales
como yo. Dado que soy originario de Monterrey en el norte de México, pude ver con ojos de turista esta tradición en
el pueblo de San Andrés Mixquic, en la zona rural de la Ciudad de México, así como en Tetela del Volcán, Morelos.

Llegará pues un momento –si no es que ya llegó– en el que
los actuales habitantes de Mixquic sólo tendrán en esos sepulcros a bisabuelos y tatarabuelos que no conocieron y
con quienes no tuvieron ningún vínculo, como en el caso
de los padres y abuelos. ¿Será que entonces seguirán visitando el panteón? ¿Seguirán siendo parte de la escenogra�a? ¿O quizá se cambiará el recorrido turís�co hacia los
panteones de más reciente creación?

El primer pueblo es famoso mundialmente por la cobertura televisiva y de los medios de comunicación, por lo
que es muy visitado por los turistas extranjeros y nacionales. Yo estuve en Mixquic una noche del 1 de noviembre,
cuando según la tradición ya estaban presentes los niños
difuntos y a unas horas de que llegaran los difuntos
adultos. Para mí fue impresionante ver el panteón repleto
de gente que arreglaba las tumbas con flores de cempasúchitl, prendía cirios y velas y llevaba comidas, teniendo de
fondo su an�gua iglesia. Las personas hacían enormes filas
para subir sobre un puente de andamios, el cual fue instalado por las autoridades para contemplar desde la calle –
pegado a la barda del lugar– la impresionante vista del
interior del panteón. Además de hacer filas para entrar a la
iglesia y al panteón, presencié una fiesta familiar donde
pude tomar varias fotogra�as.

Panteón de Mixquic, 2006. Fotogra�a Félix Torres Gómez

Tiempo después, en el 2007, como habitante de Tetela
del Volcán, Morelos, fui tes�go del festejo de Día de
Muertos, uno más real o menos explotado turís�camente.
En casi todas las casas se colocan altares de muertos y días
previos se instala un �anguis o mercado rodante, donde se
ofrece todo lo necesario para el festejo: incienso, resina de
copal, velas, cirios, flores de cempasúchitl y juguetes de
barro para los niños difuntos, entre otras cosas. También se
manda a elaborar un pan de muerto totalmente diferente
al que se conoce, pero suele ser demasiado caro, no
porque esté fabricado con ingredientes sofis�cados o
porque tenga algún relleno especial, pues es un pan en extremo sencillo. Lo que lo hace tan costoso es que tradicionalmente el pan debe de ser recién hecho por los panaderos del lugar (es decir, no vale traer el pan de muerto
del Walmart de Cuautla), por lo que el panadero �ene tanto
por hornear que las personas deben separar sus pedidos
con an�cipación.

Panteón de Mixquic, 2006. Fotogra�a: Félix Torres Gómez

Supe que el gobierno municipal repar�a cirios, que son
velas grandes, pues es importante que luzca el panteón y
que se vean las familias de los difuntos. Me pregunto qué
tanto podrá sostenerse esta tradición a largo plazo, al menos en ese panteón, pues es un camposanto muy an�guo,
donde supongo que ya no se reciben nuevos muertos.

Las tradiciones van transformándose, no son está�cas. A
veces surgen de una forma y se van modificando por diversas influencias, por necesidad o por economía. Por
ejemplo, la rosca de reyes originalmente llevaba acitrón,
pero debido a que su uso pone en peligro de ex�nción a la
biznaga de donde se ob�ene, se prohibió su empleo. Así, el
Día de Muertos se ha transformado también, para hacerlo
más espectacular, más llama�vo, más turís�co. El desfile de
Día de Muertos de la Ciudad de México surgió debido a una
película extranjera. Asimismo, la instalación de altares en el
norte de México se suscitó por películas y por polí�cas
culturales que lo fomentaron, aunque es verdad que en
municipios nuevoleoneses del sur, como General Zaragoza,
ya exis�a la tradición de los altares en las casas, según nos
dice la cronista Elvira Reyna.

Huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007. Fotogra�a: Félix
Torres Gómez

Otra costumbre, al parecer también muy an�gua, es la
llamada de los huehuenches, que consiste en que las personas se caractericen de personajes ya difuntos. Antes se
hacía para burlarse de los hacendados españoles o para
recordar a personajes de la comunidad. En principio se
trataba de imitarlos; ya fuesen campesinos, carniceros,
soldados o polí�cos, se buscaban prendas, herramientas y
accesorios según el personaje. También los huehuenches
se colocan caretas o máscaras genéricas, que se venden
también en el �anguis o mercado. Cualquier persona es libre de disfrazarse y de par�cipar en recorridos por las
calles hasta terminar en el panteón, trayecto que siguen
bailando al ritmo de la música del grupo Acapulco Tropical
(agrupación del vecino estado de Guerrero que surgió en
1970), que en algún momento se integró para acompañar
a los huehuenches. Esta tradición de imitar a algún difunto
se ha diluido un poco con el �empo, ya que muchos de los
par�cipantes ya no caracterizan a personas reales sino que
buscan disfrazarse de algunos personajes de películas.
También abundan los hombres que se caracterizan con
tacones, medias, faldas y pelucas, aunque no sabemos si
realmente representan a algunas mujeres difuntas.

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

También, como lo señala el maestro Emilio Machuca, la
celebración del Día de Muertos, aunque �ene sus orígenes
en el virreinato, “durante el sexenio de Lázaro Cárdenas
(1934-1940), el régimen desacralizó las fes�vidades en honor a los difuntos, fomentando la idea de que éstas en realidad tenían orígenes prehispánicos, y que servían para promover el nacionalismo y la iden�dad mexicana”.
Indudablemente, en esta celebración de Día de Muertos se
fusionaron las culturas prehispánicas con la española. Por lo
tanto, es per�nente referir aquí las creencias de los mexicas.

Los altares aunque sencillos –pues no están compi�endo por un premio ni pretenden ser monumentales o esce-

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
y profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

nográficos– �enen alma. La familia se preocupa y esmera
en recibir a sus muertos: quemar copal es relajante e
indispensable para guiar a casa a los difuntos, como lo es el
cempasúchitl, cuyas flores decoran el altar y cuyos pétalos
forman un camino entre el altar y la calle. Como la tradición
marca que el camino de pétalos debe llegar hasta el
panteón, sólo quienes viven cerca de ahí o quienes �enen
más recursos logran hacer el camino completo. Se supone
que este camino sirve para que los difuntos no se pierdan;
incluso al día siguiente se acompaña y se regresa simbólicamente al difunto visitante a su tumba.

22

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres
Gómez

Huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007. Fotogra�a Félix Torres
Gómez

23

�CRONOGRAFÍA

El Mictlán es el lugar de los muertos, el inframundo de la
mitología mexica. El dios Quetzalcóatl obtuvo de allí los huesos con los que creó al hombre y allí es a donde regresan las
personas al morir, con las siguientes excepciones: a Tona�uh
ichan (casa del sol) llegaban los guerreros muertos en
combate o las mujeres que fallecían durante su primer
parto; a Cincalco (casa del maíz) llegaban los suicidas o estrangulados; y a Tlalocan (lugar de Tláloc) llegaban los ahogados, enfermos de la piel o mordidos por serpientes. Al
Mictlán sólo iban aquellos que morían de muerte natural o
de enfermedades que no tenían un carácter sagrado, fueran
señores (nobles) o macehuales (peones), sin dis�nción de
rango ni riquezas.

5. Pancuetlacaloyan (lugar donde se �embla como
bandera). Residencia de Mictlampaehecatl, dios del viento
del norte. Es la segunda región del extenso complejo
Itzehecayan, al pie del úl�mo cerro de los ochos cerros de
piedras cortantes, donde empezaba un extenso desierto
que contaba con ocho páramos donde no exis�a la gravedad. Los muertos aquí estaban a merced de los vientos, que
próximos a salir, los regresaban o los llevaban de un lado a
otro como banderas, hasta que finalmente lograban salir del
sendero.
6. Temiminaloyan (lugar donde se flecha a la gente).
Sendero que se debía cruzar, esquivando flechas (perdidas en
batallas) que manos invisibles lanzaban, para no desangrarse.

Para llegar al Mictlán, los fallecidos debían atravesar nueve regiones. Simbólicamente al pasar cada una de estas
regiones descendían como el sol (dios Tona�uh) hasta
ocultarse o introducirse en la �erra. Estas regiones son:

7. Teyollocualoyan (lugar donde se come el corazón de la
gente). Residencia de Tepeyóllotl, dios de las montañas y los
ecos, señor de los jaguares. Esta es la región donde habitaban fieras salvajes que abrían los pechos de los muertos
para comerles el corazón, por lo que, al salir del sendero, el
muerto se encontraría con un jaguar que le comería el corazón.

1. Itzcuintlan (lugar donde están los perros). Residencia
de Xólotl, dios del ocaso y los xoloitzcuintles son sus perros
consagrados. Allí la frontera entre los vivos y los muertos es
el río Apanohuacalhuia. Para cruzarlo era necesario ser ayudado por un perro xoloitzcuintle. Éste detectaba si el difunto
era digno de cruzar, pues si en vida maltrató perros no obtendría su ayuda para cruzar. Los mexicas acostumbraban
tener estos perros llamados xoloitzcuintles.

8. Apanohualoyan (lugar donde se �ene que cruzar agua).
Región donde se encontraba la desembocadura del río
Apanohuacalhuia, una masa acuá�ca de aguas negras
donde el muerto, ya sin corazón, se deba�a por largo rato en
las aguas negras para salir. Ahí no acabarían sus penas, pues
el difunto tendría que atravesar un extenso valle lleno de
nueve hondos ríos, los nueve ríos adyacentes del ancho río
Apanohuacalhuia, los ríos Chiucnahuapan, de los nueve estados de la conciencia.

2. Tepetl Monamicyan (lugar en que se juntan las
montañas). Residencia de Tepeyóllotl, dios de las montañas
y los ecos, señor de los jaguares. En este lugar dos cerros se
juntaban o chocaban para inmediatamente separarse y
formar un paso antes de volver a chocar, el reto era cruzar el
paso sin ser aplastado por los cerros.

9. Chiucnauhmictlan (lugar de las nueve regiones de los
muertos). Finalmente se alcanzaba el final del trayecto en
una zona de niebla donde los muertos ya no podían ver a
su alrededor. Su estado de cansancio provocaría la reflexión de las decisiones y movimientos de la historia del
muerto, y éste se conectaría con todo lo que le sucedió en
vida, con todo lo que le rodeaba. Los fallecidos se volvían
así uno con todo. Dejaban de padecer y entraban en el
Mictlán, la residencia de la pareja de dioses de los
muertos: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y Mictecacíhuatl (señora de los muertos).

3. Itztepetl (montaña de obsidiana). Residencia de Itztlacoliuhqui, dios de la aurora y de la obsidiana, señor del cas�go. Al cruzar esta montaña, fuertes vientos despojaban a
los fallecidos de sus pertenencias, ropas, joyas y armas.
Después el viento levantaba piedras y puntas de pedernal
que los herían, pues era la casa del señor del cas�go.
4. Itzehecayan (lugar de los vientos de obsidiana). Residencia de Mictlampaehecatl, dios del viento del norte. Se
tenía que atravesar una gran área congelada de ocho cerros
de piedras cortantes.

Panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006. Fotogra�a: Félix Torres Gómez

CULTURA REGIONAL

24

25

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Azucena Garza (2023). Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana de una colonia obrera en
Monterrey (1957-2020). Monterrey, México: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Ubaldo Rodríguez Flores 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al hacer un viaje por el pasado de Nuevo León, irremediablemente

que además del costo accesible, tenían cerca iglesias, parques, clí-

nos encontraremos con la colonia Cuauhtémoc, misma que sin

nicas y mercados en un ambiente apacible. Este fue sin duda uno

duda forma parte importante de la historia de las formas de previ-

de los mayores proyectos urbanos que se llevaron a cabo en Nuevo

sión social y de paternalismo en Monterrey. La razón es que la colo-

León durante el gobierno del entonces presidente Adolfo Ruiz

nia Cuauhtémoc fue fruto del interés de la clase patronal de la

Cor�nes, quien de hecho estuvo presente en la inauguración de la

Cervecería Cuauhtémoc por facilitar viviendas asequibles a los tra-

colonia (p. 18).

bajadores de dicha empresa.
La colonia se construyó en el municipio de San Nicolás
Es interesante conocer detalles de cómo era la vida en esa

de los Garza, a poca distancia de la Universidad de Nuevo

época desde la perspec�va de Azucena Garza, autora de la obra

León, en un terreno despoblado rodeado de naturaleza,

Colonia Cuauhtémoc, vida co�diana de una colonia obrera en

pues en los alrededores se encontraba un bosque y un

Monterrey. Garza es licenciada en relaciones internacionales por El

ojo de agua (p. 45). En ese �empo, el lugar ofrecía un

Colegio de México y actualmente es estudiante del doctorado en

ambiente atrac�vo y agradable para cualquier familia,

literatura en la Universidad de Chicago. Esta obra, producto de su

aunque con el paso de los años, la tranquilidad se fue desva-

tesis de licenciatura, fue reconocida en 2022 con una mención ho-

neciendo ante el ritmo de vida cada vez más bullicioso y ace-

norífica en el Premio Nacional Luis González y González a la mejor

lerado de la mancha urbana de Monterrey,

tesis de licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades.
La colonia Cuauhtémoc fue pues resultado de un capítulo en
Garza parte adscribiendo su inves�gación al género de la

la historia de Nuevo León, en el cual el sector privado buscó

microhistoria, pues lejos de pretender retomar la narra�va

atender las necesidades de los trabajadores en lugar del Estado, al

impuesta por los industriales regiomontanos, busca más bien

mismo �empo que mantenía a la clase obrera ajena de los movi-

rescatar “las vidas de los obreros o las mujeres, de los

mientos sociales o de los conflictos polí�cos suscitados con mo�vo

sujetos ensombrecidos por los arrolladores hombres

de los cambios sexenales (p. 175). A juzgar por los tes�monios

de traje” (pp. 24 y 25). Asimismo, refiere las fuentes

recabados por la autora, puede decirse que la primera ge-

de información que tuvo a su disposición, pues no

neración de habitantes de la colonia recuerda con gra-

solamente consultó documentos del Acervo Histó-

�tud la forma en que la Cervecería Cuauhtémoc pro-

rico de FEMSA, del Archivo Histórico de las Misio-

porcionó vivienda, seguridad y estabilidad a sus

neras Clarisas del San�simo Sacramento y del

trabajadores. En otros casos, como en el de la

Acervo Histórico de la Sociedad Cuauhtémoc y Fa-

Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,

mosa, sino que también recabó una gran can�dad de

sus trabajadores tuvieron que ates�guar el cierre de la

tes�monios orales de an�guos vecinos de la comunidad.

empresa en 1986, lo que trajo consigo el desempleo y la
incer�dumbre económica para cientos de personas. En compa-

En su libro, Garza explica que la colonia Cuauhtémoc se creó

ración con dicho final abrupto, Garza considera que “para la gente

con la finalidad de proporcionar a los trabajadores de la cervecería

que creció en el seno de Cervecería Cuauhtémoc, el fin ha sido len-

un lugar cómodo para que pudieran habitar con sus familias, ya

to, ambiguo y complejo” (p. 177).

Actualmente, a más de medio siglo de distancia, la colonia Cuauhtémoc y sus alrededores lucen totalmente transformados. Se man�enen
empero la parroquia de San José Obrero, el Colegio La Salle, el Colegio Isabel La Católica y las an�guas casas de lo que en su momento fue como
una “pequeña ciudad”, un rincón nostálgico para quienes vivieron ahí una una especie de vida de ensueño, y un ves�gio de lo que seguirá siendo
el mejor recuerdo de una sociedad en calma.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es profesor del Ins�tuto SEKKAN, asociado ac�vo del
Consejo de Historia y Cultura de San�ago y Custodio del Archivo Histórico Municipal de San�ago, Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

26

27

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

El sistema propuesto por el fraile Anto-

01

nio de los Reyes y la creación de las custodias
en la diócesis de Sonora representó un
intento de adaptar la organización de la Iglesia a las condiciones fronterizas y a la falta de
recursos en una región aún en proceso de integración. Sin embargo, el modelo eclesiás�co híbrido,
que combinaba elementos de la jerarquía episcopal con estructuras

Thomas Calvo y Gabino Castillo (coords.) (2024). Apostólicos trabajos en las fronteras

misioneras franciscanas, fracasó principalmente por falta de apoyo lo-

del imperio. Iglesia y misiones, siglos XVI-XVIII. Zamora, Michoacán: El Colegio de

gís�co y humano, así como por la resistencia de los propios religiosos
(p. 31). Aunque ambiciosa, esta experiencia demostró las dificultades

Michoacán, Universidad Autónoma de Coahuila.

opera�vas y financieras de administrar una iglesia parroquial en un
campo misionero, dadas las permanentes carencias económicas.

Alina Naomi Hernández González

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

La situación de la diócesis de Sonora era pues precaria. La lejanía
geográfica, la vasta jurisdicción diocesana y la constante violencia de
rebeliones indígenas complicaron su funcionamiento (p. 34). A comien-

En este libro, coordinado por Thomas Calvo y Ga-

ligioso a las regiones de Sinaloa y Sonora, iniciando las labores de ca-

bino Cas�llo, trece autores nos presentan e ilustran la his-

tequesis del pueblo. En el año de 1589, los jesuitas dieron por iniciadas

toria de la Iglesia católica virreinal en el norte y sur de la

sus labores como misioneros en dicha región por una pe�ción precisa

Nueva España, regiones remotas caracterizadas por una geo-

de Rodrigo del Río y Loza, conquistador de gran importancia en la labor

gra�a di�cil y una dinámica social y polí�ca compleja. Dora Elvia

de las órdenes religiosas, que en esos �empos no lograban dominar las

misiones (p. 22). Este proceso se sustentó en las nuevas ideas de la

del siglo, la sede sonorense no sólo perdió el poder del cobro del

Enríquez Licón, José Gustavo González Flores, Sergio Rosas, Thomas

lenguas indígenas para su evangelización. A decir de los coordinadores

Ilustración, que promovieron la centralización del poder estatal y la

diezmo, sino que además se vio imbuida por la crisis económica circun-

Calvo, Carlos Manuel Valdés, Adriana Rocher, Víctor Hugo Medina

del libro, “todavía a finales del siglo XVIII se lucha por consolidar el po-

sus�tución del dominio de la Iglesia por la autoridad polí�ca. La secu-

dante, lo que elevó aún más los problemas. Sonora sólo logró consoli-

Suárez, Rodolfo Aguirre Salvador, Roberto Baca, Chantal Cramaussel,

blamiento de la �erra, la presencia de ‘indios bárbaros’ ha impedido

larización no se realizó de manera repen�na, sino a través de una

darse como diócesis hasta finales del siglo XIX, en el marco de la tensa

José Gabino Cas�llo Flores, José Gabriel Domínguez Reyes y Virginia

durante tres siglos el aseguramiento de la frontera” (p. 9).

serie de medidas que se remontan al siglo XVI (p. 23).

relación entre la Iglesia y el poder polí�co en la región fronteriza, aque-

zos del siglo XIX, el problema de estabilidad relacionado al ambiente
polí�co, así como la frágil economía, agravaron a la Iglesia sonorense,
por más que se realizaron intentos para paliar la situación. A mediados

jada a su vez por la inestabilidad social y económica (p. 36).

Margarita López Tovilla ofrecen una serie de estudios históricos
Las ac�vidades realizadas por los misioneros proporcionaron

El libro examina crí�camente el impacto de las reformas borbó-

dentro de ese contexto una estrategia amplia de labores y de la nueva

nicas en el noroeste de la Nueva España, par�cularmente la

Por otro lado, se encuentra el caso de Parras, valle que comenzó

polí�ca hispana, que no sólo incluía fines religiosos, sino también de

transformación del sistema misionero y el levantamiento de la autori-

a tener relevancia en la región desde finales del siglo XVI, pues los je-

civilización y pacificación desde una perspec�va eclesiás�ca. Los

dad monás�ca. Centrándose en la expulsión de los jesuitas y en la

suitas realizaron ahí esfuerzos para el establecimiento de su misión.

A lo largo del libro, los autores exploran cómo la historia de la Igle-

evangelizadores de la Compañía de Jesús rápidamente se dieron

llegada de los frailes franciscanos, destaca la influencia en la organi-

Después de que fracasaran los primeros proyectos evangelizadores de

sia se entrelazó con los planes de colonización y de evangelización en

cuenta de que un modelo misionero basado en visitas periódicas a

zación polí�ca y religiosa de la Iglesia en el siglo XVIII, y el desarrollo

los franciscanos hacia 1560, los jesuitas llegaron a la región en 1598,

regiones con una temprana presencia española y una estructura social

comunidades dispersas no era eficaz. Esto les dio la mo�vación

de estructuras misioneras autónomas. El proceso de conver�r misio-

enfrentando adversidades naturales y sociales (p. 39). La resistencia

en constante cambio. Además de las peculiaridades del episcopado en

requerida para adoptar el método del “reduccionismo”, el cual consis-

nes en parroquias dependió fundamentalmente de dos factores

de los originarios y los problemas de la vida diaria dificultaron la exis-

sus primeras décadas, resaltan los desa�os que enfrentó la Iglesia en

�a en buscar indígenas y “reducirlos” en una comunidad para evange-

importantes: por un lado, el costo de un sacerdote y la capacidad eco-

tencia de comunidades cris�anas fuertes. Un aspecto clave para la su-

áreas de contacto y conflicto y cómo la estrategia evangelizadora de la

lizarlos. Con este método, se verificaba la congregación de grupos de

nómica de los na�vos para sufragar sus servicios; por otro lado, la dis-

peración de las adversidades fue el envío de indígenas tlaxcaltecas

Iglesia se adaptó a las condiciones sociales y polí�cas de la época.

na�vos en un lugar específico, lo que propiciaba el desarrollo de ac-

ponibilidad adecuada de clérigos seculares para efectuar el

conver�dos al cris�anismo (p. 44). Estos grupos indígenas fueron lle-

�vidades produc�vas como la agricultura (p. 18). Asimismo, se busca-

reemplazo de los misioneros (p. 26 y 27).

vados desde regiones ya evangelizadas con el fin de que colaboraran

acerca de las ac�vidades de las órdenes religiosas durante la época
novohispana, poniendo así de relieve su importante papel en la difusión del evangelio dentro y alrededor del Imperio español.

Uno de los puntos que resulta de mayor interés es el análisis de

ba eximir a los indígenas del pago del diezmo y restringir la presencia

la misión desde la mirada jesuita, como especial baluarte de la

de los españoles, generando así un sen�do de protección que podría

fortaleza fronteriza, punto donde se destaca la colonización de las

interpretarse mejor como control social.

en la obra misional. Su papel fue decisivo no sólo en el ámbito religioso
sino también en el orden social de la nueva misión, pues contribu-

La obra explora el importante papel que llevó a cabo fray Anto-

yeron notablemente a la estabilidad de la ac�vidad misionera.

nio de los Reyes en la transformación de la Iglesia en el norte de la
Nueva España a través de su visión de ir más allá de los métodos

regiones del norte del Imperio español. Este fue un proceso largo y
complejo que duró desde 1529 hasta 1570 (p. 17). En dicha época, los

Otro punto a destacar es la relación conflic�va entre los civiles y

tradicionales y de organizar una Iglesia secular en la región. Su visión

En defini�va, este libro nos ofrece una visión completa sobre los

misioneros, especialmente los franciscanos y más tarde los jesuitas,

los misioneros religiosos. En el siglo XVIII, la creciente vitalidad po-

y plan de cuidado de las parroquias independientes marcaron una in-

trabajos de cris�anización realizados en regiones concretas del norte

jugaron un papel fundamental en la exploración y evangelización de

blacional y la expansión del gobierno civil aumentaron enormemente

novación en el espíritu del reformismo borbónico, que buscaba

y del sur de México, así como de sus implicaciones sociales, econó-

extensas áreas. En par�cular, se refiere el controver�do papel del

las tensiones entre los intereses polí�cos y la Iglesia, así como el

fortalecer el gobierno y la misión de la Iglesia en las zonas fronterizas.

micas, culturales e históricas. Es pues un texto que analiza un capítulo

monje Marcos de Niza y la expedición realizada por él al norte en

planteamiento de la secularización dentro de las misiones. En 1722,

A pesar de las re�cencias, su propuesta condujo a la creación de la

en la historia de la Iglesia que bien puede ser desconocido para mu-

1539, en lo que hoy es el sur de los Estados Unidos.

una conferencia convocada por autoridades locales y representantes

diócesis de Sonora y de una nueva organización eclesiás�ca que de-

chos y no sólo para quienes se man�enen ajenos a la vida religiosa

de la provincia española de Sonora discu�ó la pe�ción de los jesuitas

finiría la estructura de la Iglesia en el norte de Nueva España durante

católica. Aunque su principal objeto de estudio es la Iglesia y sus pro-

Con gran detalle podemos notar que el comienzo de la obra es lo

de reducir el número de indígenas des�nados a las minas, y el

las úl�mas décadas del período virreinal (p. 29). Este proceso ilustra

yectos de evangelización en el periodo virreinal, es una obra que

que llevó la pauta de la profundización de la llegada de dicho grupo re-

desacuerdo entre ambas partes culminó con la secularización de las

la tensión entre las estructuras polí�cas y eclesiás�cas tradicionales,

puede resultar de interés incluso para lectores no especializados en la

así como la secularización de las misiones y la creación de nuevas ju-

materia. Sin duda, nos ayudará a conocer lo que fuimos para recono-

risdicciones eclesiás�cas que fueron fundamentales para dar forma a

cernos a nosotros mismos en el presente.

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como técnica en logística. Su
principal interés es la corrección y edición de textos.

CULTURA REGIONAL

28

los estados que hoy son parte del norte de México.

29

�GENIO
Y FIGURA
Eduardo Cázares Puente:
“A LOS HISTORIADORES NOS FALTA ENFOCARNOS MÁS
EN LLEGAR A LOS PÚBLICOS NO ESPECIALIZADOS”.
Marianne del Carmen Benítez Rodríguez

1

tonces era parte de México. Cuando Texas pasó a ser estadouni-

cascada los reconocimientos. Yo creo que no es necesario. En 2024

Universidad Autónoma de Nuevo León

dense, la frontera se acercó al río Bravo y ahí es cuando empezó

tuve el privilegio de recibir la Medalla al Mérito Histórico “Capitán

otro escenario geopolí�co. De manera personal me interesó la eta-

Alonso de León” de parte de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,

pa de la guerra entre México y Estados Unidos, la batalla de

Geogra�a y Estadís�ca, una sociedad de historiadores y de gente a

Monterrey de 1846 y todo lo que sucedió en los dos años de ocu-

la que nos gusta la historia (pues no solamente hay historiadores,

pación estadounidense. He escrito alrededor de cuatro libros sobre

también profesionistas de otras especialidades). Yo considero que

esta etapa y ahora acabamos de terminar una par�cipación en un

esta sociedad es la más importante de Nuevo León. Tengo entendi-

libro colec�vo, con maestros del Colegio de Historia, como

do que los únicos guadalupenses en la historia que han recibido

aportación por el bicentenario de Nuevo León. Esperamos pronto

esta medalla son el maestro Israel Cavazos y un servidor, por lo que

ir a presentarlo a la universidad.

es un gran privilegio para mí. A veces los reconocimientos llegan en

El maestro Eduardo Cázares Puente es licenciado en Historia por la

niño, pero ya cuando estuve en el colegio tuve muy buenos maes-

Universidad Autónoma de Nuevo León y maestro en Educación por

tros que hacían lo que yo quería hacer. A mí me encanta estar en

la Universidad Tec Milenio. Se ha desempeñado como archivista y

un archivo, trabajé un �empo en el Archivo Municipal de

como profesor universitario, y en el ámbito de la inves�gación se

Monterrey, y es un placer, un regocijo entrar en un archivo, revisar

ha especializado en historia de Nuevo León durante el siglo XIX. En-

un documento, transcribirlo, leerlo, interpretarlo, ver que es un do-

tre otros reconocimientos a su trayectoria, el pasado 2024 recibió

cumento de hace cien, doscientos o trescientos años, que lo escri-

la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”,

bió alguien como yo en un momento y en una circunstancia di-

que otorga anualmente la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,

ferente. A los que nos gusta la historia, publicar siempre va a ser un

Geogra�a y Estadís�ca a estudiosos destacados en las ciencias his-

privilegio, cada publicación es como un hijo. Yo tengo dos hijos

tóricas. En entrevista, el maestro Cázares refiere algunos aspectos

naturales, pero tengo diez hijos editoriales, siempre los presumo,

de su historia personal, de su experiencia como paleógrafo, de sus

porque me costaron mucho trabajo y no es fácil hacer lo que hace-

inves�gaciones históricas y de su enfoque de divulgación.

mos. Es un orgullo, pero también es una gran responsabilidad.

Me gustaría empezar esta entrevista con algunas
preguntas referentes a su trayectoria como inves�gador y paleógrafo. En primer lugar, ¿qué fue lo que
lo inspiró a conver�rse en paleógrafo e historiador?

Vemos que usted se especializa en la historia del
noreste de México. ¿Qué fue lo que lo llevó a usted hacia esta línea de inves�gación?
A mí me encantaba siempre la historia del noreste, en especial

Tuve muy buenos maestros en mi época de estudiante. Soy

de Nuevo León, en el siglo XIX, porque yo veía de qué forma se fue

egresado del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras

forjando el Nuevo León del siglo XX. Me tocó la transición del siglo

de la Universidad Autónoma de Nuevo León, generación 1993-

XX al siglo XXI y algunos acontecimientos de este �empo como los

1998, y tuve muy buenos compañeros. Somos una generación muy

festejos del Monterrey 400 en 1996. Entonces yo me preguntaba

prolífica, en ese �empo era una generación grande y teníamos muy

cómo se había originado Nuevo León, y para ello tuve que

buenos maestros. Yo tuve de profesores al doctor Mario Ceru�, al

trasladarme al pasado. Yo siento que en el siglo XIX se forjó gran

maestro Miguel Ángel González Quiroga, al maestro José Antonio

parte de lo que hoy es el estado así como la ciudad de Monterrey,

Olvera, al maestro Javier Rojas, al maestro Nicolás Duarte, al maes-

sobre todo en la época de la Reforma liberal y en la época del re-

tro José Reséndiz y a la maestra Rocío Rodríguez. Yo veía que ellos,

yismo, cuando vino el despegue de la gran industrialización. Yo veía

aparte de dar cátedra, publicaban constantemente sobre historia

en el proceso del cambio de frontera una gran coyuntura. Antes

regional. El gusto primero por la historia me surgió desde que era

Nuevo León no tenía frontera, por estar pegado a Texas, que en-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

30

etapa tardía; yo tengo 48 años, no soy tan mayor, pero tampoco tan

¿Cómo ha cambiado la disciplina histórica de esta
región en los úl�mos años para usted?

joven. Yo soy originario de Guadalupe, Nuevo León, y en 2011 se
me otorgó una dis�nción por lo que había hecho hasta ese momento. Los reconocimientos a mí siempre me impulsan a seguir adelan-

Demasiado. En mi época cuando yo era estudiante, hice mi te-

te, a renovar los pergaminos, a estar en constante producción e ir

sis de licenciatura sobre la guerra entre México y Estados Unidos.

mejorando. El día que ya no me sienta con capacidades intelectua-

Tenías que ir presencialmente a los archivos porque no había archi-

les o �sicas, me voy a re�rar, porque no quiero ser un estorbo para

vos digitalizados; ahora hay muchos archivos que están en línea,

las generaciones nuevas. Sé que las nuevas generaciones que vie-

por lo que ya no es necesario viajar. Yo necesitaba ir a Monclova, a

nen van a estar mucho mejor preparadas que yo, van a tener más

Linares, a Tamaulipas, a San Luis Potosí y a Ciudad de México. Yo

habilidades, más conocimientos, por lo que me he planteado que

creo que el joven historiador en la actualidad �ene muchas más

quizá los 60 años sean una buena edad para re�rarme. Sé que se va

herramientas que nosotros, pero no somos tan diferentes, porque

a quedar una muy buena generación, muy preparada, que viene

todas las generaciones tenemos el mismo afán de inves�gar, de sa-

empujando fuerte y que van a seguir inves�gando. Me quedan to-

car nuevas ideas. Tenemos diferentes desa�os, son otras las nece-

davía varios años para seguir cosechando, publicando y, si se

sidades, otras situaciones polí�cas y sociales. Yo estoy valorando

puede, consiguiendo más méritos.

las nuevas herramientas, especialmente en mi otra faceta como ge-

¿Cómo ha evolucionado su enfoque en la inves�gación a lo largo de los años?

nealogista (es decir, como historiador familiar), porque sin esas
herramientas electrónicas yo no podría hacer mi trabajo. Muchos
archivos parroquiales y archivos civiles están disponibles en línea.

Muchas veces, uno inves�ga con base en la inercia de lo que

¿Nos podría hablar un poco sobre los reconocimientos que ha recibido a lo largo de su trayectoria?

aprendiste en la universidad y de tus intelectuales preferidos. Lo
que escribía de recién egresado era muy técnico, más teórico. Y
ahora a mí me gusta escribir con fines de divulgación, para que la

En junio de 2024 cumplí 26 años de haber egresado de la

gente me lea y no solamente los colegas. No soy tanto de academia

licenciatura en Historia, porque yo me gradué en junio de 1998. Ya

ahora, antes sí lo era. Modifiqué mucho la manera en cómo debía

voy a cumplir mis 30 años ahora en 2028, primeramente llegue con

de publicar y publicitar mis libros. Mi esposa, que conoce de fi-

bien. No sé por qué hay un sesgo, en el sen�do de que casi necesi-

nanzas y de negocios, me fue asesorando y me ayuda con los tex-

tas llegar a una etapa de re�ro para que te empiecen a caer en

tos, es muy crí�ca con mi trabajo. Ella es mi lectora, y como no es

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�historiadora, me puede dar una idea desde el punto de vista del
público no especializado en historia. Eso me ayuda mucho a hacer
que a la gente le guste lo que estoy escribiendo y eso es muy
importante. A los historiadores nos falta enfocarnos más en llegar
a la gente para que nos puedan comprender. Tenemos que entender que ahora los públicos ponen atención de manera muy diferente, los �empos han cambiado, hoy mucha gente lee libros en
internet en formato electrónico.

Con respecto a su trabajo como paleógrafo, ¿qué
papel cree que juega la paleogra�a en la comprensión de la historia?
Una mala comprensión de un texto puede llevar a una mala
tesis o una mala hipótesis. Yo considero que un elemento
importante del historiador es el archivo, es la fuente primaria y ahí
encontrará la comprensión. Mi primer contacto con los archivos
fue allá por 1996, cuando se conmemoró el 400 aniversario de la
fundación de Monterrey. En el Colegio de Historia nos involucraron

¿Cómo aborda la interpretación de documentos
an�guos y qué metodologías u�liza?

en un foro en que par�ciparon profesores de la universidad y nos
dejaron como tarea ingresar a un archivo y transcribir algún documento. En ese �empo nosotros no teníamos herramientas, no teníamos una clase de paleogra�a, así que leíamos los documentos
como podíamos. Pero para leer un documento necesitas estar
familiarizado con muchas abreviaturas, con muchas formas de escritura que se usaban en los siglos XVII y XVIII. Ahora no me cuesta
nada leer un documento del siglo XIV o del siglo XIII en España que
nos llegan a veces. Es fundamental para el historiador entrar a
transcribir, porque los documentos son su materia prima. Nosotros
aprendimos a paleografiar en un curso cuando entré a trabajar en
el Archivo Municipal de Monterrey en el 2001 con la maestra Juana
Margarita Domínguez y varios colegas. Nos dio un curso intensivo
la maestra Ludivina Cantú, con lo que comprendimos muchas cues�ones técnicas de la transcripción de documentos an�guos. Todavía tengo mi manual de abreviaturas y cuando tengo algún problema, lo busco y me ayuda. Creo que es vital que el historiador
sepa transcribir bien documentos de siglos anteriores.

Al principio, interpretaba los documentos como podía. Después
aprendí otras técnicas para transcribir un documento. La filología con-

un día oficial de la batalla. Falta más promoción, ya hay un museo pero

la guerra entre México y Estados Unidos en Nuevo León. La revista Ac-

siste en analizar la escritura de un documento para poder interpre-

faltan visitas guiadas. Uno de mis sueños es que haya un congreso

tas sacó varios números especiales, con ar�culos de Ahmed Val�er, Pa-

tarlo. Creo que es necesario tener una preparación técnica, aunque

anual sobre la batalla de Monterrey, que reúna a especialistas locales,

blo Ramos, Raúl Mar�nez y otros autores. En 2009 publiqué el libro

sea básica, para poder consultar un archivo. En el Archivo Municipal de

nacionales y extranjeros, pues en Estados Unidos toman muy en serio

Nuevo León durante la guerra México-Estados Unidos. También escribí

Monterrey hay documentos de principios del siglo XVII. En esa época,

el tema de la batalla, �enen libros especializados en la batalla de

Laberintos de muerte. La batalla de Monterrey de 1846, publicado por

muchas veces los escribanos eran personas que sabían leer y escribir,

Monterrey. Cuando uno ya no esté, el legado debe permanecer para

la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2013. Al principio había

no eran gente especializada, sino que tenían alguna formación mínima

futuras generaciones. Creo que eso es muy importante.

una resistencia hacia el tema, incluso de figuras como el maestro Israel

en letras. Los que escribían los oficios, los contratos de compra-venta,
los protocolos, las actas de cabildo, etc. Esos primeros escribanos que
llegaron eran portugueses y hablaban portuñol, por lo que escribían

Cavazos. Él sostenía la interpretación anterior, que aseveraba que la

¿Cómo se ha reinterpretado este evento en la historiogra�a actual?

interesante revisar esos documentos no solamente por su contenido

Yo considero que el parteaguas de esta nueva historiogra�a son

sino por cómo estaban escritos y en qué contexto. Los escribanos rea-

dos textos del maestro Miguel Ángel González Quiroga que publicó en

les muchas veces apenas sabían leer y escribir y no tenían tan bonita

dos libros colec�vos diferentes: uno coordinado por Laura Serna y otro

letra, pero tenían cierta fluidez al momento de escribir. Yo recomiendo

por Josefina Zoraida Vázquez. Esos textos del maestro Miguel González

que los jóvenes historiadores vayan a los archivos; revisar los docu-

abordan la situación polí�ca de la ocupación estadounidense. Para mí,

mentos les puede servir mucho como experiencia.

fueron inspiración para el tema y yo creo que desde ahí empezó una

Pertenezco a una asociación llamada Amigos de la Batalla de
Monterrey, somos promotores de la inves�gación y divulgación sobre
la batalla. Está integrada por historiadores, amas de casa, periodistas,
comunicólogos, abogados y médicos y nos gusta mucho este tema.
Una de las cosas que desde el principio nos planteamos fue la difusión
de este acontecimiento histórico. La batalla de Monterrey, si bien fue
una derrota para el ejército mexicano, destacó porque ahí se defendió

mucho respeto y creo que fue muy valioso lo que él aportó. Pero las
posteriores inves�gaciones vinieron a ampliar nuestra comprensión

muchas palabras en castellano y otras en portugués. Entonces era

Con respecto a sus libros sobre la guerra entre México y
Estados Unidos tengo dos preguntas: ¿cómo surgió este
interés? y ¿cuáles son los aspectos más importantes de
la batalla de Monterrey de 1846 que deberían enseñarse en la educación primaria o secundaria?

batalla había sido un si�o. Nosotros siempre dialogamos con él con

sobre el tema. Yo tengo unos textos inéditos sobre la guerra entre México y Estados Unidos que no he podido publicar.

¿Qué recuerda de su experiencia trabajando en el
Archivo Histórico de Monterrey?

nueva historiogra�a. Antes se negaba el tema, se hablaba muy poco, le

Nosotros entramos a trabajar ahí en el 2001. Entramos histo-

dedicaban apenas un pequeño espacio, pero creo que a par�r de las

riadores profesionales e inicialmente fue muy duro porque nos cri�ca-

interpretaciones del maestro Miguel González empezó una nueva his-

ron mucho. Decían que éramos personas sin experiencia, pero las crí-

toriogra�a, empezaron a surgir nuevas plumas. Yo hice mi tesis sobre

�cas nos sirvieron para forjarnos carácter y para mo�varnos a trabajar.
Yo estuve ahí alrededor de siete años y luego me cambié, pero el trabajo se quedó, pues el archivo fue completamente clasificado. Era un
archivo muy grande y muy an�guo, pero estaba clasificado solamente
en un veinte por ciento, debido a que el maestro Israel Cavazos había
estado trabajando solo. Cuando llegamos, éramos un grupo de personas y logramos clasificar el archivo al cien por ciento. Ahora está todo
completamente digitalizado. Esa es una herramienta que las nuevas
generaciones deben valorar. Nosotros estábamos bien convencidos de
lo que estábamos haciendo, y a pesar de las crí�cas, nunca bajamos la
guardia y nos fue muy bien.

la soberanía nacional. Antes era un hecho olvidado y ahora incluso hay

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�Epistolar io

¿Qué consejo podría darle a quienes desean
seguir una carrera en historia?

Reglamento de panaderías expedido por el ayuntamiento de Monterrey, 1910

Que se preparen emocionalmente porque no es una carrera fá-

Sofía Guajardo Acosta 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

cil. Eso sí, es una carrera que te va a dejar mucha sa�sfacciones. Yo
creo que es la mejor decisión que tomé en mi vida, mi papá quería
que yo fuera maestro como él, pero yo no le seguí, jamás le hice
caso. Si su pasión es la historia, si quieren realmente dejar su huella,
agregar un granito de arena a lo que hemos construido varios histo-

Introducción

riadores, que se lo tomen en serio. Va a ser una decisión para toda la
A principios del siglo XX, durante la época del primer auge industrial de Monterrey, el comercio en la ciudad era sumamente diverso.
Entre los negocios comerciales se encontraban bo�cas, imprentas, talleres de fotogra�a, si�os de coches, madererías, carnicerías, sastrerías, mueblerías, depósitos de cerveza, vinos y licores, �endas de ropa, abarrotes, lavanderías, restaurantes y panaderías². Éstas úl�mas
han tenido una interesante historia dentro de la ciudad regiomontana.

vida. Y que nunca dejen de ejercer, porque a veces hay frustración
porque no hay oportunidades de trabajo, a veces piensas que no hay
espacios. Pero mi recomendación mayor es que no se detengan, que
con�en en sus talentos y que sigan preparándose. La carrera no
termina cuando terminas la licenciatura, hay maestrías y doctorados,

En realidad, la industria alimen�cia en Monterrey se había comenzado a configurar desde varias décadas atrás, pues hacia 1830
hicieron su aparición pequeñas fondas como La Catedral, El Mesón de San Carlos, El Mercado de la Carne y El Parián. Además de diversos
guisos como el arroz y el asado de puerco, dichos lugares ofrecían a los consumidores tamales de dulce, gorditas de manteca y tor�llas
de maíz y de harina³. Para este momento ya exis�an algunas panaderías, que vendían pan tradicional, salado o de dulce. Estos establecimientos fueron importantes para el desarrollo comercial de la ciudad. De hecho, hasta el día de hoy perdura una panadería fundada en
1814 y que, por tanto, se trata quizá del negocio más an�guo de Monterrey: El Nopal⁴.

hay que estar actualizando el conocimiento y las habilidades. En mi
caso, yo he vivido de mi profesión durante vein�siete años. Si eres
profesional, si eres perseverante, podrás vivir bien y hacer carrera.
Creo que esa es la mayor recomendación que yo les podría dar.

Ya para finalizar, ¿qué proyectos o inves�gaciones
futuras �ene planeados en relación con el noreste
de México?

Posteriormente, entre los años de 1846 a 1848, Nuevo León atravesó por la ocupación del ejército invasor de Estados Unidos. De tal
manera, durante esos años, entre mil y dos mil quinientos invasores requirieron de servicios que los regiomontanos les proporcionaron,
incluyendo lo relacionado a la alimentación⁵. Los soldados estadounidenses gustaban de las comidas callejeras. Su mayor aportación
culinaria fueron los sándwiches, que al principio, eran parecidos a las tortas, pero luego surgió el llamado pan pullman sandwich loaf
—pan a rebanadas—, que comenzó a producirse en las panaderías locales y que solía ser rellenado con carnes y embu�dos⁶.

Estoy trabajando ahora con la línea de la historia familiar, de las
raíces genealógicas del estado. Quiero hacer un libro sobre los

Para finales de siglo XIX e inicios del XX los locales de panaderías con�nuaron surgiendo en la ciudad. Otro negocio importante fue
La Superior, ubicada en el centro de Monterrey desde 1923 cuando fue fundada por José del Pilar Villarreal. En 1970 el local quedó a
cargo de Jesús Montemayor González hasta su muerte en 1998. Desde entonces el lugar man�ene una esté�ca de restaurante de los
sesentas y setentas⁷.

orígenes de los primeros pobladores de Nuevo León, no tanto para
ver si eran judíos o no, sino para entender un poco a estos pobladores que, procedentes de León o de Cas�lla, llegaron aquí en el
siglo XVII. Me gustaría también terminar dos libros que tengo

A con�nuación, se presenta la transcripción del Reglamento de Panaderías de 1910, por el que establecimientos como La Superior
debieron regirse para su correcto funcionamiento. Este documento se encuentra en la Colección Digital de la Universidad Autónoma de
Nuevo León y fue expedido originalmente por el ayuntamiento de Monterrey con autorización del ejecu�vo del estado.

pendientes sobre la batalla de Monterrey de 1846. Hay mucho trabajo en el área biográfico-industrial. Con frecuencia, me buscan
dueños de empresas o sus descendientes para la elaboración de

El documento

inves�gaciones sobre sus ancestros. Y algo que me gustaría en un
futuro inves�gar tal vez sería la historia del ferrocarril para analizar

Reglamento de panaderías

cómo impactó a la economía regional. Además, recuerdo a nuestro
amigo Antonio Peña Guajardo, con quien pla�caba mucho antes de

Expedido por el R. Ayuntamiento de esta capital, con autorización del Ejecu�vo del Estado:

que él nos abandonara de este mundo, porque él me visitaba en el
Archivo Municipal de Monterrey cuando estaba haciendo su maest-

I.- Los edificios en donde existen o se establezcan panaderías en lo sucesivo, tendrán sus paredes pintadas al óleo,
siempre en perfectas condiciones de aseo, sus techos blanqueados, y los pisos de cemento, ladrillo u otro material que
facilite su lavado y, a la vez, impida las filtraciones de materias orgánicas.

ría en el Ins�tuto Mora. Ambos queríamos hacer un libro biográfico
sobre los caudillos nuevoleoneses de los siglos XVIII y XIX. Él estaba
interesado en Vidaurri y en Naranjo, y finalmente publicó un libro
sobre Naranjo. Yo le propuse que hiciéramos un libro, pero se quedó
en borrador y me gustaría, por respeto a él, terminar ese proyecto.
Indudablemente le dedicaría el libro a Antonio, pues con él surgió la
idea. Esperemos que la vida nos de el �empo, porque también

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue becaria del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, donde desarrolló la investigación: “Contracultura en la identidad juvenil a través de la moda en Monterrey, 1960-1970”.
2 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97.
3 Leopoldo Espinosa Benavides, “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, disponible en: https://elregio.com/Noticia/effc696f-60ff-4922-81bab891684f9509#
4 Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la industrialización de Monterrey, p. 97
5 Leopoldo Espinosa Benavides, “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, disponible en: https://elregio.com/Noticia/effc696f-60ff-4922-81bab891684f9509#
6 Ídem.
7 Emilio Ibarra, “Panadería ‘La Superior’. Un delicioso paseo por la historia”, disponible en: https://www.horaceronl.com/cultura/panaderia-la-superior-un-deliciosopaseo-por-la-historia/

quiero hacer un doctorado, pero no sé si tenga el �empo. Quiero ver
qué más sorpresas nos da la vida.

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�II.- Los mostradores o mesas de despacho de las panaderías serán de mármol, piedra ar�ficial, fierro galvanizado o vidrio; quedando terminantemente prohibido para el caso el empleo de la madera, si no lleva la cubierta de los materiales
expresados.
III.- No podrán servir en las panaderías, con ningún carácter, individuos que adolezcan de enfermedades infecto-contagiosas o repugnantes.
IV.- Todo dueño de panadería está obligado a tener en su establecimiento ar�culos de buena calidad. Si quisiera u�lizar
mantecas adulteradas, cuya venta esté autorizada por el Superior Consejo de Salubridad del Estado, lo hará saber así
por medio de cartelones que fijará en los lugares más visibles del mismo establecimiento.
V.- En todo establecimiento de panadería habrá un lugar separado del departamento de amasijos y demás labores anexas, para que los operarios puedan cambiar ropa y guardar ésta.
VI.- Los departamentos des�nados a la elaboración del pan deberán conservarse siempre en estado de perfecto aseo,
quedando prohibido se tenga en ellos costales, barricas u cualesquiera otros objetos que no sean necesarios para los
trabajos del día. También se prohíbe que permanezcan en los referidos departamentos personas que no desempeñen
algún trabajo relacionado con el objeto a que están des�nados.
VII.- Todos los operarios dedicados a la elaboración del pan, quedan obligados a presentarse a la hora de trabajo perfectamente aseados y con la cabeza cubierta con una gorra, de la que no podrán prescindir mientras permanezcan en el
departamento de amasijos.
VIII.- Por ningún concepto permi�rán los dueños de panaderías, que trabajen en éstas individuos que se presenten en
estado de embriaguez.
IX.- Queda terminantemente prohibido que los operarios de panaderías hagan uso de bebidas embriagantes mientras
estén entregados a sus trabajos.
X.- Al frente del mostrador o mesas de despacho de cada panadería, se pondrá un cartel que exprese el peso de cada
pieza de pan y su valor.
XI.- Los dueños de panadería que tengan o quieran tener en sus establecimientos expendios de leche, quedan obligados
a hacerlo así saber a la Recaudación de Rentas Municipales, para que ella les asigne la cuota correspondiente.
XII.- La infracción a lo prevenido en los ar�culos del 1° al 6° de este Reglamento, será cas�gada, en cada caso, por la
Comisión de Fiel Contraste y Panaderías, o por el Alcalde 1°, en su defecto, con multa de $ 2.00 a $10.00, sin que ésto
releve a los dueños de panaderías de dar el debido cumplimiento a aquellas disposiciones. Las infracciones de los
ar�culos VII, VIII, IX y X, serán penadas por el Alcalde 1° con multa de $5.00 a $25.00, a su juicio. En caso de reincidencia
se duplicarán esas multas.
TRANSITORIOS
I.- Quedan derogadas todas las demás disposiciones vigentes sobre el par�cular en este Municipio.
II.- Este Reglamento, previa aprobación del Ejecu�vo del Estado, comenzará a regir desde el día de su publicación.
Monterrey, 6 de agosto de 1910.
Ildefonso Zambrano.
E. Villarreal,
Srio.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Reglamento de Panaderías, expedido por el R. Ayuntamiento de esta capital, con autorización del Ejecu�vo del Estado (1910). México: Tipogra�a Económica.
Vizcaya Canales, Isidro (2006). Los orígenes de la industrialización de Monterrey. México: Fondo Editorial de Nuevo León, Ins�tuto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey.
Fuentes electrónicas
Espinosa Benavides, Leopoldo (2022). “Los restaurantes y cafeterías de Monterrey. Segunda parte”, en: Regio.com [En línea; consultado el 29 de
febrero de 2024]. Disponible en: h�ps://elregio.com/No�cia/effc696f-60ff-4922-81ba-b891684f9509#
Ibarra, Emilio (2023). “Panadería ‘La Superior’. Un delicioso paseo por la historia”, en: Hora Cero. [En línea; consultado el 29 de febrero de 2024].
Disponible en: h�ps://www.horaceronl.com/cultura/panaderia-la-superior-un-delicioso-paseo-por-la-historia/

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�Créditos fotográficos
Imagen de portada: plancha de carbón exhibida en el Museo Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 4:
acta de nacimiento de Constan�no de Tárnava, 28 de febrero de 1898, documento reproducido de Archivo del Registro Civil de
Monterrey, oficialía no. 2, nacimientos 1898, acta no. 178; p. 5: Constan�no de Tárnava, fotogra�a tomada de Zapata Vázquez,
Dinorah (2002). La radio de Tárnava. México: Centro de Información de Historia Regional, Universidad Autónoma de Nuevo León,
p. 1; p. 13: portal de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 14: Señalamiento Centro Comercial Gran
Plaza, 2024, fotogra�a de Frida Ixchel González Hernández; p. 16: plano del trayecto del tranvía de Monterrey, 1882, documento
reproducido del Archivo General del Estado de Nuevo León, Fondo de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz; pp. 22a y 22b: panteón de
Mixquic, 2006, fotogra�as de Félix Torres Gómez; pp. 23a y 23b: huehuenches en plaza de Hueyapan, Morelos, 2007, fotogra�as
de Félix Torres Gómez; pp. 23c, 23d, 23e y 24: panteón Jardín de la Ciudad de México, 2006, fotogra�as de Félix Torres Gómez; p.
25: reloj solar ubicado a la entrada de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 27: portada del libro
Colonia Cuauhtémoc. Vida co�diana de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020) de Azucena Garza, editado por la Universidad
Autónoma de Nuevo León; p. 29: portada del libro Apostólicos trabajos en las fronteras del imperio. Iglesia y misiones, siglos XVIXVIII, coordinado por Thomas Calvo y Gabino Cas�llo, editado por El Colegio de Michoacán y la Universidad Autónoma de Coahuila;
p. 30: maestro Eduardo Cázares Puente, fotogra�a tomada de Facebook; p. 31: maestro Eduardo Cázares Puente luego de recibir
la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 32a: doctor Mario
Ceru� y maestro Eduardo Cázares Puente, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 32b: maestro Miguel Ángel González Quiroga
y maestro Eduardo Cázares Puente, 2024, fotogra�a tomada de Facebook; p. 33a: licenciado Jesús Ávila Ávila, maestro Eduardo
Cázares Puente y maestro José Antonio Olvera Sandoval, 2013, fotogra�a tomada de Facebook; p. 33b: maestro Eduardo Cázares
Puente dirigiendo un discurso con mo�vo de la inauguración de la Plaza Histórica de la Batalla de Monterrey de 1846, 2012, fotogra�a tomada de Facebook; p. 34a: portada del libro Nuevo León durante la guerra México-Estados Unidos, 1846-1848 de Eduardo
Cázares Puente, editado por la Universidad de Monterrey; p. 34b: portada del libro Laberintos de muerte: la batalla de Monterrey
de 1846 de Eduardo Cázares Puente, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; pp. 37-39: Reglamento de panaderías,
1910, documento reproducido de la Colección Digital de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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              <text>Cultura Regional, 2025, Vol 3, Num 5, Enero-Abril</text>
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              <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>El día de muertos y el Mictlán</name>
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      <name>Inicios de la movilidad electrica</name>
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      <name>Origenes de la radio en México</name>
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      <name>Patrimonio cultural de Coahuila</name>
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