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                  <text>�D.R. 2025 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2025.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jaime Villarreal
Victoria Pérez
Víctor Ruiz
Gonzalo Rojas
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Jonathan Gutiérrez Hibler
Eloy Caloca Lafont
Dalina Flores
Azael Contreras
Ana Verónica Guerrero Galván
Agustín Rodríguez Hernández

�Rubén Gutiérrez Guajardo
Isaac Omar Salas Martínez
Manuel Santiago Herrera Martínez
Carlos Rutilo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Unidad en la diversidad. Tal podría ser, de manera general, la
descripción de este nuevo número de Humanitas. Revista de Teoría,
Crítica y Estudios Literarios. Unidad: porque cada una de las piezas
que conforman esta octava entrega aporta un enfoque crítico y
novedoso. Diversidad: porque los artículos, ensayos y reseña que
lo integran se hacen cargo de una pluralidad temática y formal. No
escapan aquí los abordajes críticos de obras literarias; la relectura (y
resignificación) de la tradición; ni el cuestionamiento al canon; pero
se añaden, además, las interpretaciones de fenómenos recientes,
como las humanidades digitales y la inteligencia artificial.
En la sección de “Artículos”, Jaime Villarreal y Victoria
Pérez ponen en práctica una original relectura del mito en la célebre
novela Casandra (1983), de la escritora alemana Christa Wolf. La
peculiaridad de poema “Ovillejos” (sus desdoblamientos y el
tratamiento explícito de los mismos procesos de creación) de sor
Juana Inés de la Cruz es estudiada por Víctor Ruiz. Gonzalo Rojas
Canuoet dialoga con Gilles Deleuze (en concreto con su ensayo
Diferencia y repetición) y, a partir de ahí, reflexiona en torno al pensamiento
creativo. Dentro del vasto repertorio de “transterrados” españoles en
México, tal vez José Moreno Villa sea uno de los menos estudiados:
Marcos Daniel Aguilar Ojeda intenta revertir esa condición con la
aproximación ensayística a su crítica de arte y, en concreto, a los
ensayos La escultura colonial mexicana (1942) y Cornucopia de México
(1940), que Moreno Villa publicó en su estadía mexicana. Con esta
pieza cerramos la sección.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Cinco ensayos dedicados a explorar el uso y desarrollo de las
humanidades digitales en México conforman el dosier este número,
cuyo título precisamente es: “Humidades digitales: perspectivas
mexicanas”. Jonathan Gutiérrez Hibler plantea la posibilidad de ejercer
una lectura distante (esto es, echar mano de métodos computacionales
para analizar datos literarios) al suplemento cultural Sábado de periódico
Unomásuno. La revisión de los avances y desafíos de la enseñanza y el
aprendizaje de las humanidades digitales en nuestro país es realizada
por Eloy Caloca Lafont. Del vínculo entre ésta y la literatura infantil
se hacen cargo Dalina Flores y Azael contreras. Por su parte, Ana
Verónica Guerrero realiza una “macronanalítica” al proyecto editorial
LibrosMéxico. Finalmente, Agustín Rodríguez Hernández describe la
experiencia (y las posibilidades) de trabajar con herramientas digitales
en el campo de la edición.
La sección de “Notas” nos ofrece dos ensayos sobre sendos
polos (temáticos y temporales) de la cultura hispanoamericana: la
ficción sobre las inteligencias artificiales y la hermenéutica sobre
el pensamiento religioso decimonónico. En el primero, Rubén
Gutiérrez Guajardo se plantea, desde la filosofía, los límites y
alcances de la IA, y lo hace a través de la lectura de la novela Maniac
(2023) del escritor chileno Benjamín Labatud; y, en el segundo, Isaac
Salas y Manuel Santiago Herrera ensayan, alalimón, un abordaje
crítico e historiográfico al semanario católico La Luz (editado en
Monterrey en el siglo XIX).
Carlos Rutilo aporta, a guisa de cierre, una lectura emocional
y crítica a la sección de “Reseñas”: “Las ensoñaciones que tienden
a retornar a los laberintos de la infancia”, donde se hace cargo del
reciente poemario Estrellas mentales (2024), de Fabricio Gutiérrez.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Este repertorio confirma la variedad temática de esta octava
entrega de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios;
confiamos en que su lectura reafirme la intensión que ha impulsado
la publicación desde el inicio: la reflexión crítica.
Víctor Barrera Enderle

3

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Reescritura subversiva del mito de la adivina
troyana en Casandra de Christa Wolf
Subversive rewriting of the myth of the Trojan
prophetess in Christa Wolf´s Cassandra
Victoria Pérez
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
victoria.perez@correo.buap.mx

Jaime Villarreal
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
jaime.villarrealrdz@gmail.com

Resumen. Este artículo propone un estudio sobre la reelaboración del
mito de Casandra en la obra homónima de Christa Wolf. Tras explicar los
conceptos del mito y de la novela histórica, se busca definir el proceso
de creación de la obra como una escritura palimpsestuosa, identificando
en ella tres procedimientos para reinterpretar el mito de la hija de
Príamo: la transmotivación, la desmoralización e interacciones textuales.
La herramienta teórica que respalda nuestro análisis proviene de la
narratología (Genette, 1989). Se concluye que, aunque el mito continúa
siendo relevante en nuestro presente contemporáneo, está en constante
proceso de elaboración. A través de su obra, la escritora alemana, al
subvertir el discurso mítico, abre la puerta al interior del personaje principal
de Casandra.
Palabras clave: reescritura, novela histórica, mito, intertextualidad,
hipertexto,

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Abstract. This article proposes a study on the reworking of the
Cassandra´s myth in Christa Wolf ’s homonymous work. After explaining
the concepts of the myth and the historical novel, the aim is to define the
process of creating the work as palimpsestuous writing, identifying within
it three procedures for reinterpreting the myth of Priam´s daughter:
transmotivation, demoralization, and textual interactions. The theoretical
tool supporting our analysis comes from narratology (Genette, 1989). It is
concluded that, although the myth remains relevant in our contemporary
present, it is in a constant process of elaboration. Through her work, the
German writer, by subverting the mythical discourse, opens the door to
the inner world of the main character, Casandra.
Keywords: rewriting, historical novel, myth, intertextuality, hypertext,
epigraph.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Introducción
Nacida en una familia de clase media y con fuertes convicciones nacionalsocialistas, Christa Wolf apenas tenía seis años cuando, en la
escuela, junto con otros compañeros, entonaba el himno de la Alemania nazi. El uniforme del Bund Deutscher Mädel (la versión femenina
de la Juventud hitleriana) le proporcionaba un fuerte sentimiento de
pertenencia y obediencia. Los planes de estudio escolares incluían la
difusión de ideas racistas y patrióticas, y en su hogar se respiraban los
mismos parámetros fascistas. Pocos años más tarde, ante la amenaza de la llegada del ejército soviético en 1945, Christa, junto con su
hermano y su madre (su padre murió en el frente en 1939), se dirigió
hacia el oeste, al igual que la mayoría de sus compatriotas. En una fría
noche, después de caminar semanas por la carretera, tuvo una experiencia que le permitió darse cuenta de “[...] la cruda realidad del fascismo alemán. Todo en lo que se había apoyado aquella gran ilusión
se desmoronó. Fue tan fuerte el sentimiento de vacío que ni siquiera
tenía ganas de seguir huyendo” (Román Prieto, 2005). Ya siendo una
escritora celebrada, expresó sus sentimientos de esta manera:
Nunca había visto la guerra tan de cerca. Me di cuenta de que no
es lo mismo ver enemigos muertos, despedazados, en la pantalla
de un cine, que tener yo misma de repente en mis brazos a un
niño de pecho muerto de frío y tener que entregárselo a su madre;
que es diferente oír murmurar la palabra “comunista” siempre
relacionada con la de “criminal” a, de repente, sentarme al fuego
junto a un comunista alemán vestido con el uniforme de un
campo de concentración, […] (Wolf, 1995: 12).

Desde aquel momento, empezó a reflexionar sobre algunos
planteamientos que hasta entonces muy pocas personas se habían
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

atrevido a cuestionar: ¿por qué las chicas de la juventud hitleriana
tenemos que odiar a los comunistas o a los judíos si son personas
que ni siquiera conocemos? Después vendrán éxitos y fracasos,
acusaciones y reconocimientos, largos períodos de satisfacción
mientras realiza investigaciones históricas y no menos prolongadas
etapas de silencio, pero el derrumbamiento de este primer mito
en su vida siempre la acompañará en su social e ideológicamente
comprometida creación literaria. Este compromiso consiste, entre
otros factores importantes, en la rigurosa documentación y la
investigación profunda de fuentes arqueológicas, etnográficas e
históricas acerca de las condiciones de la vida de la época sobre la
que escribe. Al contar con este material, la ensayista alemana inserta
en sus producciones literarias historias alternativas o apócrifas para
así poder adscribir nuevos simbolismos a las historias ya existentes.
En este trabajo se analizan los procedimientos intertextuales
de transmotivación, desvalorización y las interacciones textuales
presentes en la novela Casandra de la escritora alemana Christa Wolf
con el fin de comprender en qué consiste la subversión del discurso
mítico en torno a la profetisa troyana.
La vigencia del mito y el resurgimiento de la novela histórica
Desde tiempos remotos, el mito ha desempeñado un papel
trascendental en la vida de las sociedades humanas al configurar sus
pensamientos, explicar fenómenos naturales y ofrecer respuestas
a las preguntas sobre el origen del mundo, así como a los enigmas
de la vida y la muerte. En este sentido, el mito puede entenderse,
siguiendo a Jolles (2017), como una narrativa que surge a partir de
un acontecimiento específico en la que se plasma el destino de algún
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

ser humano. La estructura narrativa de estos relatos está orientada
hacia la resolución de conflictos entre dos bandos bien definidos, tal
como se aprecia en los mitos de la cultura grecolatina, donde se busca
el equilibrio y la armonía entre el mundo humano y el de los dioses.
Al fusionar lo religioso, lo metafísico y lo cultural de los pueblos, los
mitos impregnan sus creencias, leyendas, ritos y tradiciones. Es por
estas razones que los mitos reaparecen constantemente en la literatura.
Que los mitos sigan siendo una fuente de inspiración para
las creaciones artísticas no implica que estos pasen de los relatos
pertenecientes a la mitología colectiva de una cultura o etnia a las
narraciones más recientes de manera inocente. En otras palabras,
cuando un mito con su temática y personajes característicos es
adoptado por un texto literario específico, debe ser reformulado,
reestructurado y replanteado según las necesidades morales,
estéticas y sociohistóricas del autor del nuevo texto. Este proceso
de elaboración o actualización del mito se conoce como reescritura;
en él, los aspectos fundamentales de la historia transmitida por la
tradición literaria se conservan, aunque pueden adquirir significados
y simbolismos diferentes” (Herrero Cecilia, 2006).
La Segunda Guerra Mundial, el Holocausto judío y las
detonaciones de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki
pusieron en entredicho el pretendido progreso racional de la
humanidad. Hacer arte y escribir después de Auschwitz era un reto
y un mandato. En este contexto histórico, el arte y la literatura no
solo actúan como fenómenos de expresión, sino como medios
para manifestar la conciencia, tratando de revitalizar, reconstruir
y comprender el pasado histórico. Al respecto, Lukács afirma:
“Lo importante es procurar la vivencia de los móviles sociales e
individuales por los que los hombres pensaron, sintieron y actuaron
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

precisamente del modo en que ocurrió en la realidad histórica”
(1966: 44). En estos tiempos de transformación y tumulto, surge la
novela histórica que destaca por su relectura crítica y desmitificadora
del pasado, mostrando explícita desconfianza hacia el discurso
historiográfico oficial en la producción de versiones oficiales de la
Historia (Pons, 1996).
Durante las décadas de los setenta y ochenta, el lector
europeo presenció un verdadero renacimiento de la novela histórica.
Dentro de esta corriente literaria, el número de mujeres dedicadas
a ella creció notablemente. Muchas escritoras optaron por elegir
como protagonista a una figura femenina que de algún modo había
contribuido a la emancipación de la mujer. Otras, obedeciendo al deseo
de demostrar que a lo largo de todas las épocas ha habido mujeres
prominentes, aunque no siempre se haya reconocido su importancia,
retrocedieron hasta el mito y reelaboraron figuras clásicas. A pesar de
estas diferencias, todas las autoras comparten la necesidad de rechazar
el lenguaje y los discursos heredados del patriarcado. Lo que proponen
como sustituto varía, ya que, como afirma Ciplijauskaité (1994), uno
de los rasgos distintivos es precisamente lo fluctuante, lo inasible, lo
que sigue los movimientos de la vida, lo que aún está en formación
y no pocas veces en contradicción. Uno de los modos narrativos
privilegiados en la novela histórica producida por mujeres es la forma
autobiográfica o la narración en primera persona, ya que mediante
este desdoblamiento les permite realizar la auto-observación crítica y
llevarlas al auto-descubrimiento.
Lo anteriormente mencionado es aplicable a la mayoría de las
obras de Christa Wolf, especialmente a su novela Casandra, una antiIlíada (Siguán, 1994), en la cual la heroína principal busca expresarse
con su propia voz. Para explicar cómo se reelabora el relato de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Homero en la propuesta de Wolf y comprender mejor la originalidad
del personaje de Casandra, es útil proporcionar al lector un breve
recorrido por los textos antiguos que hacen referencia a la sacerdotisa,
reflejando los progresivos cambios que ella experimenta de una obra a
otra y, posteriormente, presentar un esbozo de la obra analizada.
Evolución del personaje de Casandra: de Homero a Wolf
En la Ilíada, Homero menciona a la hija de Príamo en dos ocasiones,
destacando su belleza entre las hijas del rey, hecho que fue ignorado
por los trágicos griegos posteriores. No obstante, se trata de una
característica física, sin ninguna alusión a cualidades sobrenaturales.
En la Odisea, través de la voz de Agamenón Homero hace otra
referencia a la heroína: “Oí la misérrima voz de Casandra, hija de
Príamo, a la cual estaba matando, junto a mí, la pérfida Clitemnestra;
y yo, en tierra y moribundo, alzaba los brazos para asirle la espada”
(Odisea, XI. 404). La muerte de la sacerdotisa troyana junto a
Agamenón es el único rasgo significativo que pasará desde Homero a
la tradición literaria posterior con respecto al personaje de Casandra.
En el Saco de Troya de Pseudo-Apolodoro (180 a. C.),
Casandra ya es presentada como profetisa, mientras que, en la
Orestíada, Esquilo (458 a. C.) le atribuye características habituales
como fidelidad hacia a su amo Agamenón y la aceptación de su
destino al enfrentar dignamente su muerte. Esta condición resignada
y respetuosa se deriva del espíritu religioso de la obra, que destaca
los valores arraigados en aquella época gloriosa, tales como la
democracia, la justicia y el orden social y familiar representado a
través del matrimonio.
La primera alusión a la virginidad de la adivina y al crimen
cometido por Ayax la encontramos en las Troyanas de Eurípides (415
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

a. C.). En este contexto, ella ya no es presentada como la esclava o
la concubina respetuosa de su dueño; por el contrario, a través de
relaciones forzadas con el líder Atrida, busca la destrucción de la
casa de Agamenón. Además, la Casandra de Eurípides se enfrenta
a la muerte llena de odio hacia el enemigo invasor, pero también
experimenta una sensación de felicidad porque su muerte significa
la del asesino de su padre y sus hermanos.
En la literatura griega del primer siglo antes de Cristo,
Casandra aparece nuevamente, esta vez en la Eneida de Virgilio
donde continúa siendo uno de los personajes secundarios. Sin
embargo, para su construcción, se retoman casi todos los temas
desarrollados de alguna manera en obras literarias griegas anteriores
a su época: como el de la pathenía o la virginidad, el rechazo social
por considerarla loca y por su don profético.
El historiador griego Pausanias, que vivió en el siglo II d. C.,
quizás fue el único en su obra Descripción de Grecia en mencionar que
Casandra había dado a luz a unos gemelos, los cuales morirían junto
con su madre.
En la Alta Edad Media, como bien lo explica Siguán (1994),
la figura de Casandra se usó como contraposición a la inmoral
Helena, cuya infidelidad provocó la muerte de miles de guerreros
griegos. Siglos después, la figura de la sacerdotisa troyana adquirió
connotaciones de brujería, lo que la oscureció y la volvió más maligna.
Posteriormente, Schiller en su obra Kassandra (1802) desentierra el
modelo del mito clásico y la presenta como marginada y rechazada
por quienes la rodean.
Como hemos observado en todas estas versiones del mito,
la heroína carece de conocimiento propio y funciona simplemente
como el instrumento o portavoz del dios Apolo, quien la utiliza. No
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

obstante, a lo largo de los siglos, el gran número de autores que han
interpretado el mito desde diversas perspectivas han incorporado
al personaje de la hija del rey troyano Príamo una serie de nuevos
elementos y características. Estos aspectos actualizan su relevancia y
la hacen válida para explicar el contexto en el que estas obras fueron
producidas.
Al igual que la Ilíada, la narración en Casandra comienza in
medias res, en el momento en que la profetisa se encuentra frente
a la Puerta de los Leones en Micenas. Gracias a su don de prever
el futuro, ella sabe que al cruzar la puerta encontrará su muerte a
manos de Clitemnestra, la esposa de Agamenón, quien la trajo aquí
en calidad de concubina después de la caída de Troya. Exhausta
por la larga travesía y el constante miedo por el destino de sus hijos
gemelos, fruto de su amor con Eneas, Casandra relata su versión de
las causas de la guerra troyana y cómo ella la vivió y percibió.
A pesar de ser hija del rey, se le prohibió participar en la
actividad política y tomar decisiones importantes para el estado
debido a su condición de mujer. Con el deseo de obtener más
libertad e influencia en sus conciudadanos, decide convertirse en
sacerdotisa y acepta el pacto propuesto por Apolo, quien le ofrecía
el don profético a cambio de amor. Sin embargo, una vez instruida,
Casandra se niega a cumplir su promesa y como castigo, Apolo la
priva del don de persuasión; desde entonces, aunque profetiza con
verdad, nadie cree en sus palabras.
En las últimas horas de su vida, a través de recuerdos, repasa
su extraña relación con Pántoo, el griego; visualiza la muerte de
Pentesilea a manos de Aquiles, quien la ultrajó ya muerta; evoca su
propia violación por el Pequeño Ayax, en la tumba de los héroes,
ante los ojos de Hécuba. Las imágenes vienen y van: el sacrificio
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

de su hermana Políxena, utilizada por Príamo como carnada para
Aquiles; la muerte de su hermano mayor Héctor, la “nube oscura”,
y, por supuesto, la caída de Troya.
Casandra como escritura palimpsestuosa
Producir una obra literaria implica incorporarse al conjunto de textos
anteriores y, de esta manera, crear un “espacio multidimensional
donde una diversidad de escrituras, ninguna de ellas original, se
fusionan y contrastan” (Barthes, 1978: 146). Darío Villanueva
propuso el término escritura palimpsestuosa para describir este
modo de crear nuevos textos:
Si siempre escribir significó imitar los modelos precedentes, en el
fecundo equilibrio entre tradición y originalidad, ello ha cobrado
nueva vigencia en la escritura “palimpsestuosa” –por remedar el
conocido libro de Genette1 sobre ‘la literatura en segundo grado’–
característica de esta época cenital en la que, como Umberto Eco
ha reconocido, la vanguardia se ha convertido en tradición y ya no
cabe ser escritor (ni lector) adánico, ya no se puede defender ni
restaurar la ingenuidad (Villanueva, 1992: 27)

Para reinterpretar del mito de la adivina troyana, con el
objetivo de reconstruir una nueva imagen de ella, humanizarla
y otorgarle la posibilidad de experimentar el amor, Christa Wolf
no solo emprende un viaje a Grecia para explorar los lugares más
mencionados por Eurípides en las Troyanas, sino que también
profundiza en las bases de las diversas fuentes relacionadas con
Casandra, documentándose sobre las condiciones de vida en aquella
época. En uno de sus ensayos la novelista escribe:
1 Por su parte, Genette (1989: 495) explica que palimpsestuosa es un
término inventado por Philippe Lejeune para definir la lectura racional.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Una vez que me he trasladado de Berlín a Mecklemburgo, [...]
cuando por fin he acabado de deshacer mi maleta y de vaciar la
bolsa de libros en el cuarto de trabajo [...] todavía me queda la
tarea de enumerar algunos de los títulos que yacen, perfectamente
legibles, sobre la montaña de libros escondidos más abajo: [...]
Madres y amazonas, Diosas, Las mujeres en el arte, El secreto del oráculo,
[...]. Y sin embargo esta lista, incluso si hubiera de continuarla,
no te daría una idea adecuada de la notable mescolanza que han
constituido mis lecturas del último año, porque la arqueología, la
historia antigua y los autores clásicos están todavía en otra maleta
(Wolf, 1986: 120-121).

Mediante este arduo trabajo de Wolf, el lector contemporáneo
puede “visitar [el pasado], con ironía, sin ingenuidad” (Eco, 2004:
770).
Transmotivación como procedimiento intertextual
Siguiendo a Genette (1989), entendemos la transmotivación como la
sustitución de un motivo presente en el texto origen por otro, que se
plantea en el texto nuevo. En el caso que nos ocupa, este mecanismo
opera, en primer lugar, a nivel temático entre la Ilíada y Casandra,
cuyos títulos aparentemente reflejan el foco narrativo central. No
obstante, en el caso del texto homérico, no son los acontecimientos
de la guerra que estalla en Ilión –el nombre griego de Troya– los
que representan la tarea narrativa del rapsoda. Lo que la Ilíada busca
narrar se anuncia en sus versos iniciales:
Canta, oh diosa, la cólera de Pelida Aquiles; cólera funesta que
causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Orco muchas
almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de
aves ―cumplíase la voluntad de Júpiter— desde que se separaron
disputando el Atrida, rey de hombres y el divino Aquiles (Il., I, 1).

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

La apertura del relato plantea dos motivos principales
del poema: celebrar y alabar la ira de Aquiles, la cual surgió en el
décimo año de la guerra, además de cumplir la voluntad de Júpiter
(o Zeus, según la mitología griega). Los siguientes veinticuatro
cantos corroboran esto. Al iniciar la obra con una pasión como la
ira, el autor puede introducir subordinadamente otros temas que
abarcan extensos episodios, desarrollados en dos terrenos espaciales
distintos: los cielos y la tierra, lo humano y lo divino.
El texto imitador, Casandra, tiene como objetivo reconstruir
los hechos de la guerra troyana desde la perspectiva de los saqueados,
presentada a través de la voz de la profetisa. Desde el comienzo
de su relato, donde se especifica su tema, conocemos su desenlace:
“Con mi relato voy hacia la muerte. Aquí termino, impotente [...]”
(Wolf, 1987: 11). Si a lo largo de su monólogo la adivina se pregunta
por qué deseó el don de la profecía, el lector se cuestiona: ¿Por qué
o para qué la heroína, consciente de su inminente muerte, tiene el
deseo de hablar sobre su vida? La respuesta nos la ofrece la misma
narradora:
Le rogaré a esta mujer horrible que me perdone la vida. Me arrojaré
a sus pies. Clitemnestra, enciérrame, eternamente, en tu mazmorra
más oscura. Dame apenas para vivir. Pero, te lo imploro: envíame
a un escriba o, mejor aún, a una joven esclava de aguda memoria y
voz sonora. Ordena que repita a mi hija lo que escuche de mí. Y que
ella lo haga a su vez a su hija, y así sucesivamente. De forma que,
junto a la corriente de cantares de gesta, ese riachuelo diminuto,
fatigosamente, pueda llegar también a los hombres lejanos, quizá
más felices, que un día vivirán (Wolf, 1987: 99).

La razón que lleva a Casandra a rogar por su vida es la
necesidad de dejar un testimonio de los eventos que la llevaron
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

a su situación actual. Según ella misma menciona, los griegos
narrarán esos mismos sucesos a su manera. Lo que la profetisa
busca transmitir no es simplemente la historia de la guerra, sino más
bien las relaciones humanas inherentes. Su destinataria necesaria
es una joven esclava, quien, al igual que Casandra, se encuentra
marginada, y se espera que comprenda el mensaje y lo transmita a
las generaciones venideras.
Es evidente que los principales motivos en ambas obras
están relacionados con los sentimientos humanos: la cólera en el
caso de la Ilíada y el temor de la sacerdotisa de desaparecer sin dejar
rastro en el discurso sobre la guerra de Troya, en el hipertexto de
Casandra. Wolf elimina el motivo homérico basado en un sentimiento
destructivo y lo sustituye por otro, también de carácter sentimental,
pero con consecuencias positivas que se despliegan en una red de
motivos igualmente importantes: resaltar el papel de las mujeres en
los eventos de la guerra, describir sus actividades diarias y mostrar su
influencia en la sociedad troyana y griega antigua. Esta modificación
de los motivos, o transmotivación, brinda a la autora la oportunidad
de presentar la guerra de Troya desde la subjetividad de la heroína,
desde la perspectiva de los perdedores. De esta manera, Casandra se
convierte en una suerte de espejo que modifica o invierte el relato
de Homero.
Desvalorización como procedimiento de
subversión del discurso mítico
Los personajes de Casandra migraron desde textos clásicos y
modernos, y son fácilmente reconocibles no solo por sus nombres,
sino también por las acciones que llevan a cabo: Paris, abandonado
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recién nacido en el monte Ida y rescatado por los pastores; Héctor,
quien confronta a Aquiles y muere defendiendo su patria; Agamenón,
el esposo despechado, que emprende un viaje a Troya con el pretexto
de rescatar a su esposa, Helena. Sin embargo, al migrar de los textos
originales, que a su vez fueron reescritos en múltiples ocasiones, los
personajes adquieren nuevas características personales, habilidades
divinas diferentes, aspectos físicos o estatus sociales modificados.
Genette denomina a esta técnica intertextual como transvalorización
(o transvaloración), es decir, la alteración del sistema de valores del
hipotexto al dar valor a lo que antes carecía de él, o viceversa.
En Casandra, uno de los elementos más significativos es el
tratamiento del personaje de Aquiles, posiblemente el más destacado
y canónico en el arte romano. En la Ilíada, Aquiles se presenta como
un héroe no solo en el sentido mitológico, que describe a un individuo
nacido de la unión entre un dios o diosa y un ser humano, y que
conoce su destino adverso y está dispuesto a enfrentarlo, sino también
en un sentido más actual: Aquiles representa a alguien que posee las
cualidades más admiradas en su tiempo: inteligencia, autoridad moral,
belleza y vitalidad. No es de extrañar que Homero lo haya descrito
como “el de los pies ligeros”, el epíteto más utilizado para el guerrero
griego por excelencia. Además, era considerado un gran amigo, una
cualidad que encarnaba un auténtico ideal para los antiguos griegos.
Cuando Héctor, creyendo que Patroclo era Aquiles, lo mata, el hijo
furioso de Tetis busca vengar la muerte de su amigo de la infancia,
con quien compartió numerosas aventuras. Colmado de ira, Aquiles
marcha al campo de batalla con un solo objetivo: matar a Héctor. En un
terrible combate, ambos personajes se enfrentan, aunque el príncipe
troyano es consciente de que sus fuerzas no son suficientes para
vencer al héroe griego. Después de darle muerte al valeroso Héctor,
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Aquiles realiza acciones que transgreden lo que hoy consideraríamos
códigos heroicos: arrastra el cuerpo del hijo de Príamo atado a su
carro alrededor de los muros de Troya durante trece días, impidiendo
que reciba los ritos funerarios. En mi opinión, este pasaje de la Ilíada
es uno de los puntos desde los cuales Wolf comienza su trabajo de
transvalorización respecto a la imagen de Aquiles, quien en Casandra se
convierte en “Aquiles la bestia”, un individuo homosexual y resentido,
muy distante del modelo heroico contemporáneo. En este sentido, la
autora traiciona el texto homérico al adoptar una perspectiva opuesta
y desvalorizar lo que en el hipotexto había sido valorado. El hecho de
que Aquiles sea uno de los principales personajes en la Ilíada sugiere
que el tipo de cambio de valores que estamos analizando es una
desvalorización primaria que se utiliza para disminuir el valor humano
del guerrero aqueo.
El punto máximo de desmoralización de Aquiles ocurre cuando ultraja a la amazona Pentesilea, quien llega a Troya tras la ceremonia fúnebre de Héctor para enfrentarse a las tropas griegas y vengar
la muerte del príncipe troyano. La gravedad de este crimen radica en
que la bella amazona ya estaba muerta en el momento de la violación:
Aquiles no salía de asombro cuando se encontró con Pentesilea
en el combate. Comenzó a jugar con ella, y ella quiso hundir su
arma en él. Al parecer Aquiles se sacudió, sin duda creyó haber
perdido el juicio. ¡Enfrentarse con él con una espada… una mujer!
El obligarlo a que lo tomara en serio fue el último triunfo de ella.
Lucharon largo rato […] él la derribó, quiso cogerla prisionera,
pero ella le hizo un arañazo con su daga, obligándolo a matarla.
[…] lo que vino después lo veo como si hubiera estado presente.
Aquiles, el héroe griego, ultraja a la mujer muerta. Aquel hombre,
incapaz de amar a los vivos, se arroja, para seguir matándola, sobre
su víctima. […] Hasta los griegos sintieron que Aquiles había ido
demasiado lejos (Wolf, 1987: 142-143).

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La Ilíada concluye con los funerales de Héctor, y los eventos
posteriores de la guerra troyana, como la introducción del caballo de
madera por parte de los griegos a la ciudad, así como los destinos
de los personajes principales, llegan a nosotros a través de otras
fuentes literarias, como la Odisea, poemas del ciclo épico y obras posthoméricas. En este sentido, Wolf realiza lo que Genette (1989: 468)
denomina como una “amplificación novelesca” del texto homérico,
haciendo referencia a la Etiópida, la primera epopeya que describe la
muerte de la amazona, conocida gracias al resumen que Proclo hizo
en el primer siglo antes de Cristo. Se podría decir que, dentro del
juego de agregar capas textuales para crear un palimpsesto sobre la
relación entre Pentesilea y Aquiles, esta epopeya constituye el estrato
más profundo. Aproximadamente en el siglo III, Quinto de Esmirna
construyó su obra sobre este estrato, donde Aquiles, instigado por
la diosa del amor Afrodita, se enamora de la amazona muerta al
despojarla de la armadura y contemplar su cuerpo. Según este texto,
la muerte de Pentesilea a manos de Aquiles se representa como
una combinación romántica entre el amor y la muerte. En cambio,
en Casandra, Aquiles se presenta como una metonimia de la guerra.
A través de la desvalorización, tanto física como espiritual, de este
personaje, convertido por la técnica intertextual en un anti-héroe,
Wolf expresa su deseo a favor de la paz.
El título y el epígrafe como complejas
interacciones intertextuales
Los formalistas rusos consideran el epígrafe como una inscripción
citada que expresa la colisión principal, el tema o la naturaleza del
texto que precede. Como una suerte de máscara, el epígrafe permite
al escritor enunciar su propia idea utilizando las palabras del otro.
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Tal característica del término lo asemeja a la cita literaria, ya que
ambos tienen como función principal ubicar al lector en el contexto
de la obra de la cual fueron extraídos.
El concepto de epígrafe se reconsidera a través de la
propuesta bajtiniana del dialogismo y la teoría de la intertextualidad
que se desarrolla a partir de ella. En un sentido amplio, la
intertextualidad se refiere a la propiedad que tienen ciertos textos
de mantener relaciones entre sí. De manera más específica, implica
la presencia parcial o completa de elementos de dos o más textos
en uno dado. Desde esta perspectiva teórica, el epígrafe se percibe
como un elemento intertextual que se caracteriza por su naturaleza
dialógica, estética y temática. Al analizar su presencia en el texto, es
esencial considerar dos aspectos: primero, entenderlo como una cita
de un texto anterior; y segundo, reconocerlo como un texto en sí
mismo que interpreta el texto al que precede. En otras palabras, el
epígrafe cumple simultáneamente dos funciones: es tanto el objeto
como el sujeto de la interpretación.
Para Casandra, Wolf selecciona estrofas de la lírica griega
arcaica: “Otra vez me sacude el Eros que afloja los miembros,
agridulce, indomable, animal oscuro”, atribuidas a Safo, a quien
Alceo llamó “la de sonrisa de miel”. Nacida en el año 612 antes de
Cristo, Safo es conocida por ser la musa del dios del amor. Entre
los escritores antiguos que ensalzaron a Eros, no solo Safo destacó;
Hesíodo, aproximadamente dos siglos antes, mencionó el poder de
sus fuerzas sobre el cuerpo humano: “[…] Eros, el más hermoso
entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva
de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata
voluntad de sus pechos” (Hesíodo, Teogonía, vv. 116-132; citado
en Mira Miralles, 1999: 18). En la época grecorromana, Apuleyo,
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neoplatónico, presenta en Eros y Psique la historia de amor entre
una bella joven y una monstruosa serpiente, identificada como
Cupido o Eros. En esta compleja red de textos previos y posteriores
sobre Eros, los versos de Safo adquieren un estatus intertextual
importante, ya que, como señala Bajtín (2003), cada texto es una
transformación de muchos otros, siendo absorbido y referenciado
por diferentes obras literarias.
Para un lector habituado a la ironía textual, el nombre de Safo
sitúa los acontecimientos narrados en tiempos antiguos, sugiriendo
que el contexto histórico de los eventos descritos probablemente
corresponderá a la época arcaica. Este indicio inicial se confirma en
el comienzo de la obra: “Aquí fue. Ahí estaba. […] Esa fortaleza,
una vez inexpugnable, ahora es un montón de piedras, lo último
que vio. Un enemigo hace tiempo olvidado y los siglos, sol, lluvia y
viento la han arrasado” (Wolf, 1987: 11). A partir de esto, podemos
establecer la primera función del epígrafe, que consiste en situar al
lector en el marco temporal de Casandra.
El carácter lírico del epígrafe sugiere la posibilidad de una
novela de amor. Una vez que el lector conoce el título de la obra y
lee la cita de Safo, se inicia un proceso para construir el significado
de la historia al sostener el libro entre sus manos. Sin embargo,
surgen ciertas complicaciones al activar el intertexto y establecer las
conexiones entre el nombre de Casandra y uno de sus principales
rasgos, el sacerdocio. En la Grecia, Roma y prácticamente todos
los pueblos arcaicos, el sacerdocio está asociado con la castidad y la
pureza ritual:
[…] las faltas contra la castidad tienen una consecuencia común
con el homicidio, a saber, la exclusión de las ceremonias religiosas.
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Los griegos […] a partir de Platón […] acentuaron la pureza
interior. He aquí un muestrario. Sobre la entrada a los templos de
Asclepio (Epidauro) se leía la siguiente inscripción […]: “Quien
entre en el bienoliente santuario debe ser puro […]. Pero la pureza
[…] es pensar cosas piadosas […]”. Y la diosa Iris ordena o exige:
“Sé puro no por medio de un lavado (externamente), sino en la
mente-espíritu […]” (Guerra Gómez, 1987: 199).

El análisis detallado revela que la novela de Wolf sobre la
princesa troyana no se limita a reescribir la narrativa conocida de
la guerra de Troya según la versión de Homero, sino que también
es la historia de la transformación de Casandra, expresada en sus
propias palabras. En la interpretación de la escritora alemana, antes
de convertirse en una devota sacerdotisa en el templo troyano
de Apolo, Casandra es retratada como una mujer. A pesar de su
profundo amor por Troya y su gente, su deseo de participar en la
vida social del palacio de Príamo y su voluntad de servir, no significa
que renuncie al amor, la pasión y el deseo. Su relación con Eneas,
padre de sus gemelos y el único hombre que ama en su vida, es
dolorosa y termina en separación. El epígrafe permite apreciar
las diferencias entre el texto de Wolf y los de los grandes trágicos
griegos. Mientras que en Agamenón de Esquilo, Casandra se presenta
como una víctima resignada y concubina fiel, en la obra de Wolf,
inspirada por el poema lírico-trágico de Safo, la hija de Príamo emerge
como una mujer inteligente, una adivina que basa sus predicciones
en el análisis de su entorno. A diferencia de la representación de
Eurípides en las Troyanas, donde Casandra muere llena de odio por
el invasor enemigo, Wolf concluye la historia de su protagonista con
un pasaje amoroso y nostálgico dedicado a Eneas: “Eneas. Querido
Eneas. […] Pronto, muy pronto, tendrás que ser un héroe. […] Yo
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me quedo. El dolor hará que nos recordemos. Nos reconoceremos
más adelante, cuando volvamos a encontrarnos […]” (Wolf, 1987:
163). Los últimos pensamientos de Casandra antes de su muerte,
con un tono proléptico, otorgan a la obra un matiz esperanzador y
sentimental.
Para la comprensión de la obra y la apreciación de los juegos
intertextuales, el título y el epígrafe, a menudo pasados por alto por el
lector, desempeñan un papel esencial. A menudo, el epígrafe, como
un gesto silencioso o un guiño sutil (Eco, 2002), cuya interpretación
recae en el lector, justifica y aclara el título de la novela. En el contexto
de la obra, el poema de Safo no solo enmarca la novela, sino que
también comenta sobre el texto, aportando una nueva perspectiva
al retrato que Wolf hace de su heroína. Este nuevo significado se
confirma conforme se avanza en la lectura del texto.
Conclusiones
La novela histórica escrita por mujeres representa un quiebre
significativo con una tradición predominantemente masculina.
A pesar de que la sugerencia de Sófocles, de que la mayor gracia
de la mujer estriba en su silencio, ha quedado atrás en la historia,
las mujeres continúan buscando su propia voz. A través de gritos,
llantos y cánticos, la voz femenina se está consolidando cada vez
más, explorando nuevas formas de desarrollar un discurso distinto,
uno que desafíe las convenciones establecidas. Esta subversión se
manifiesta en todos los niveles y aspectos de la creación literaria:
desde los temas y las tradiciones culturales hasta los modelos
estilísticos y las estrategias narrativas.
Christa Wolf se compromete con este enfoque al interactuar
con discursos míticos anteriores, enfocándose en la interioridad
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

de la heroína y utilizando la primera persona gramatical para una
voz más persuasiva. Al ser fielmente infiel al modelo de la novela
dialógica, la escritora revela la verdadera intimidad del personaje al
subvertir el tema de su virginidad. Esto permite dar cuenta de una
experiencia más plena, un aspecto que previamente era impensable
desde la perspectiva femenina.
Además, la lectura palimpsestuosa se convierte en un
instrumento óptico que permite al lector sumergirse en la novela. Sin
esta técnica, el libro se asemejaría a un cristal borroso, dificultando
nuestra complicidad con la autora. Desde nuestra condición
posmoderna, nos permite establecer un guiño hacia el universo
grecorromano, compartiendo así una experiencia más profunda.

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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

El retrato puesto en escena: Ovillejos de Sor Juana
Inés de la Cruz y la estética manierista
The portrait put on stage: Ovillejos by Sor Juana
Inés de la Cruz and mannerist aesthetic
Víctor Alejandro Ruiz Ramírez
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
victor.ruizramirez@correo.buap.mx

Resumen. Sor Juana Inés de la Cruz propone una reflexión sobre las
complejidades de la composición verbal a través de su poema Ovillejos, un
homenaje al escritor español Jacinto Polo, donde plantea implícitamente
la pregunta sobre cómo escribir poemas que abordan el tópico particular
del retrato femenino, poniendo en escena a una pintora en el momento
de ejecutar su obra, el retrato de Lisarda que configura un bucle extraño
porque muestra a cierta musa la pintura donde ejecuta el retrato mediante
la figuración de espacios artísticos. Este poema se desdobla en la puesta
en escena de la ejecución de una pintura y al mismo tiempo que busca
mostrar el retrato imaginario de una mujer, Lisarda, escribe un poema, a
saber, Ovillejos.
Palabras clave: retrato, pintura, poesía, concepto, bucle extraño.
Abstract. Sor Juana Inés de la Cruz proposes a reflection on the
complexities of verbal composition through her poem Ovillejos, a tribute
to the Spanish writer Jacinto Polo, implicitly posing the question of how
to write poems that address the particular topic of female portraiture and

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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

where she stages a painter at the time of her work, the portrait of Lisarda
that configures a strange loop because it shows to a certain muse the
painting where it executes the portrait through the figuration of artistic
spaces. This poem unfolds in the staging of the execution of a painting
and at the same time seeks to show the imaginary portrait of a woman,
Lisarda, writes a poem, namely Ovillejos.
Keywords: portrait, painting, poetry, concept, strange loop.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Introducción: el poema retratado
Publicado en 1689 –según las notas de Méndez Plancarte-, el poema
Ovillejos de Sor Juana Inés de la Cruz –con rima pareada de 396
versos entre endecasílabos y heptasílabos- da cuenta a su lector de
las peripecias por las que pasa una pintora y al mismo tiempo poeta
en el momento de la ejecución de su obra, cuyo tema la pone en
un lío ya que al querer retratar una belleza se da cuenta –dejándolo
saber- de las complejidades que acarrea el arte del retrato. En esta
obra de Sor Juana se multiplican las apelaciones y las comparaciones
hasta enredar al lector con los conceptos y, en un gesto de falsa
modestia, la poeta y pintora también se muestre confundida por los
productos de su ingenio.
En su poema Ovillejos, Sor Juana hace un supuesto homenaje
al escritor español Jacinto Polo (ya que, como lo indica el epígrafe,
“Pinta en jocoso numen, igual con el tan célebre de Jacinto Polo,
una belleza”), proponiendo, a la vez, una reflexión sobre las
complejidades de la composición verbal, planteando implícitamente
la pregunta sobre cómo escribir poemas que abordan un tópico
particular, a saber, el retrato femenino. Ovillejos trata la problemática
de la ausencia del cuerpo retratado como presencia del ritual retórico
retratante, debido a que el retrato de Lisarda se ausenta mientras que
se presenta la descripción de la práctica poética; así, el discurso se
hace palpable, la palabra se vuelve un escenario donde actúa ella
misma en su rol de palabra: el enunciado se personifica como tal.
Este gesto narcisista del sí mismo hace de Ovillejos un texto deceptivo
porque nunca llega lo que promete: el retrato de Lisarda. En cambio,
sólo existe una composición poética que reflexiona sobre el proceso
mismo de la figuración retórica. La espera se vuelve desilusión si la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-109

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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

esperanza, aún no es ya se encuentra en el sentimiento y termina
siendo desilusión porque llega algo ajeno a lo esperado, mientras
que la sorpresa ya es a pesar de que aún no termina de darse a la
experiencia, ya que se hace un retrato del mismo acto de retratar.
La espera y la sorpresa se insertan en el campo de la experiencia
temporal del sujeto respecto al acontecer. En el discurso, que avanza
en el tiempo, se suspende la realización del retrato de Lisarda dejando
en su ausencia la presencia de un hueco.
En el poema se plantean con tono irónico las tribulaciones en
el proceso constitutivo de la obra oscilando entre la relación autor/
obra y el diálogo con la figura del receptor, además esta oscilación
se ve cruzada por la reflexión entre las dos intencionalidades de la
imaginación supuestas en el discurso del poema como funciones
generales en oposición: la praxis y la mímesis. Por su parte, el
ingenio permite que una fórmula retórica gastada cobre nuevamente
esplendor; no obstante, esto sólo se lleva a cabo con el domino de
la retórica porque la renovación de la fórmula gastada conduce a
explicitar la negatividad del sistema retórico.
El presente artículo se compone de dos partes, la primera
aborda el tratamiento de la retórica del retrato femenino en la
ambigüedad entre pintar y escribir que enriquece el desarrollo del
concepto (en el sentido de Gracián) para la consecución de una
poética en negativo, la segunda plantea que el bucle extraño en el
poema expresa una sensibilidad manierista donde la inteligencia
encuentra un aliciente para poner en juego su capacidad de
aprehención del sentido. Con ambas partes sostengo que la
imagen de la puesta en escena funciona como puesta en abismo
donde se muestra a la poeta pintando el retrato del propio acto
de retratar.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Retratar los enredos conceptuosos
Las dificultades de las que se lamenta la poeta y pintora en los versos
de Ovillejos radican en lo gastado de la maquinaria conceptual y retórica
con la cual se pone en discurso un ideal de belleza femenino heredado
desde Petrarca, por ello el cuerpo a retratar queda relegado, siendo el
retrato de Lisarda y no Lisarda misma, la fuente de las tribulaciones:
“… ese cuerpo palpitante en realidad es un fantasma y […] el verdadero
cuerpo es el vestido: las metáforas, las lujosas palabras que traen a
nosotros no la palpitación de lo vivido sino el eco de otras palabras”.
(Dorra, 2003: 113) Con el tono irónico del poema, la seriedad con
que se trata el oficio del poeta se va diluyendo. La parodia integra la
fragmentación del cuerpo provocada por las metáforas que la enuncian:
“El cuerpo que sugiere la parodia, más que un cuerpo intocable, es un
cuerpo desintegrado, hecho de piezas sueltas cuyo valor consiste en
oponerse a otras piezas que tiene el valor contrario y que pertenecen
a otra imagen”. (Dorra, 1998: 133) Otra dificultad subyace en la
ambigüedad propia del arte de retratar porque en el siglo XVII fue una
práctica común a la pintura y a la poesía lírica. Dicha ambigüedad da
la pauta para el desarrollo de una sensibilidad particular: “Esta actitud
de ambigüedad respecto al posible mensaje que encierra la obra es una
de las características más típicas del preciosismo manierista.” (Luiselli,
1993: 99) La estética manierista de Ovillejos destaca porque trata con
ingenio la ambigüedad del retrato llevándola al extremo si se enuncia
como una puesta en escena. Su preciosismo radica en hacer del trazo,
común a la pluma y al pincel, el motivo para desdibujar los lindes entre
lo visual de la pintura y lo verbal del poema.
La búsqueda de los poetas durante el siglo XVII al hacer
un retrato no iba hacia nuevas comparaciones, sino hacia distintos
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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

modos de enunciar el símil, con el afán de decir lo dicho de manera
inaudita. Al respecto, Ovillejos se presenta como un arte poética en
verso donde, de forma burlesca, expone las vicisitudes de la creación
verbal en general, y de un tipo de composición poética en particular;
sólo que en un rumbo contrario a las prácticas clásicas, ya que la
poeta-pintora dice lo que no se debe decir, en el modo del decir se
niega el objeto del enunciado: “… quizá ese recurso del decir no
diciendo y del no decir diciendo nos lleve finalmente aquel lugar que
buscamos y que tal vez no queremos encontrar: el lugar donde no
hay otra cosa que una pura inteligencia, una inteligencia sin finalidad
y sin descanso.” (Dorra, 2003: 116) Evitar decir lo ya dicho por
la tradición clásica, las metáforas gastadas, desemboca en el decir
lo no dicho, el arte mismo de la composición poética. Por esta
razón “… mucho más que un retrato es un despliegue de motivos
y temáticas que componen una especie de arte poética en negativo:
[…] Sor Juana expone en ese poema una reflexión sobre la poesía
de su tiempo y sobre su propia manera de tratar la materia poética…
(Dorra, 1997: 77). La negatividad en esta obra radica en expresar las
condiciones de posibilidad para componer un retrato y en mostrar
que la diferencia de sentido entre su tiempo y el de “los mayores” se
encuentra en reconocer explícitamente que el retrato nunca enuncia
el cuerpo a retratar, sino el modelo retórico que expresa el ideal de
belleza femenina.
En Ovillejos se desarrollan juegos de sentido con tendencias
opuestas, por un lado, se refiere la propia escritura del poema: “El
pintar de Lisarda la belleza / En que así se excedió naturaleza, /
Con un estilo llano, / Se me viene a la pluma y a la mano.” (De la
Cruz, 2004: 320 vv. 1-4) Y por otro se tratan problemas literarios
de la época en que el poema se realiza. En los versos: “¡Oh siglo
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

desdichado y desvalido / en que todo lo hayamos ya servido, / pues
que no hay voz, equívoco ni frase / que por común no pase / y
digan los censores: / ¿Eso? ¡Ya lo pensaron los mayores!” (vv. 39-44;
321) encontramos una lamentación y su motivo en los dos primeros,
a la vez que se remite a la época en la que se escribe el poema, al
siglo XVII. Los cuatro siguientes tocan el embarazo causado por
la censura al lugar común que abrumaba a los poetas de esa época.
Aquí la escritura testimonia la situación vivida por los poetas de
su tiempo. La exclamación de las tribulaciones por las que pasa la
poeta-pintora en el momento de ejecutar su arte será la constante del
poema. A partir de esta exclamación, aunada la ironía, se disimula
la fórmula de la falsa modestia creándose el juego de aparicióndesaparición del retrato.
Cabe mencionar en qué consistía dicha fórmula,
entendiéndola con el afán de apreciar el modo en que la falsa
modestia participa en la estrategia discursiva de la obra a tratar.
Ernst Robert Curtius agrupa a esta fórmula dentro de la tópica,
parte del “antiguo sistema didáctico de la retórica”, la cual “hacía
las veces de almacén de provisiones; en ella [en la tópica] se podían
encontrar las ideas más generales, a propósito, para citarse en todos
los discursos y en todos los escritos.” (Curtius, 1955: 122) Entonces
¿podríamos considerar la falsa modestia como un tema recurrente
no solo en la poesía, sino en todo tipo de discursos? Los términos
de modestia, según Curtius, se recomendaban a los autores a fin de
“tratar de crear en el lector un estado de ánimo favorable” (Curtius,
1955: 123), consiguiendo así “la benevolencia, la atención y la
docilidad de sus oyentes” (123); si arriba a cierta falsedad es a causa
de un relieve que debe poner el orador donde la modestia “acaba
por hacerse afectada.” (123) No obstante, en Ovillejos dicha fórmula
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se vuelve sobre afectada, cumpliendo una función no persuasoria,
sino disuasoria porque, a través de ésta, se confunde al destinatario.
El poema inicia con una promesa: pintar la belleza de
Lisarda. Antes de comenzar el retrato prometido varios tópicos se
acumulan. El primero de ellos es el de la ineptitud que del verso 5
al 34 enuncia la pintora-poeta. Una pretendida falta de experiencia
en el arte del retrato abre dicho tema: “Y cierto que es locura / el
querer retratar yo su hermosura, / sin haber en mi vida dibujado /
ni saber qué es azul o colorado, / qué es regla, qué es pincel, oscuro
o claro, / aparejo, retoque, ni reparo.” (De la Cruz 2004: 320 vv.
5-10) Falsa modestia que se basa en el no saber hacer, pero que a la
vez advierte que la confusión entre retratar en poesía y en pintura
implica la falta de competencia en alguna de las dos. A continuación
de aquel tópico se presenta el de la desventura actual que va del
verso 35 al 102: “¿Más con que he de pintar, si ya la vena / no se
tiene por buena / si no forma, hortelana, en sus colores, / un gran
cuadro de flores?”. (321 vv. 35-38) Se sigue una crítica a la censura
del verso 103 al 108 como se lee aquí: “que siempre el que censura y
contradice / es quien menos entiende lo que dice”. (322 vv. 107-08)
Después de estos tres tópicos –los cuales se tornan en obstáculos- la
poeta-pintora se deslinda de la recepción del retrato: “Mas si alguno
se irrita […] no hay miedo que en eso me fatigue” (323 vv. 109 y
111), lo cual es una apelación indirecta al receptor.
La falsa modestia con que se inicia el discurso es una de las
partes que condiciona la ausencia del retrato de Lisarda. Mediante la
fórmula de la falsa modestia la poeta-pintora manipula a su público,
le hace creer que no sabe el oficio (vv.5-10), y le confiesa que no
ha escrito por voluntad, sino obligada por alguien más cuando
dice que “el diablo me ha metido en ser pintora” ( 320 v. 11). La
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escena se vuelve un espejo donde el público podrá reconocer, en la
fingida ineptitud de la poeta-pintora, su propia torpeza para mirar
el retrato de la parodia del retrato. En este punto resulta crucial
definir la parodia en los términos de Severo Sarduy, aunque este
autor no distinga entre barroco y manierismo, como “… una
lectura en filigrana, en que esconde, subyacente al texto —a la obra
arquitectónica, plástica, etc.— otro texto —otra obra— que éste
revela, descubre, deja descifrar …” (Sarduy, 1973: 177) De esta
manera, la parodia integra “Textos que en la obra establecen un
diálogo, un espectáculo teatral cuyos portadores de textos son otros
textos …” (178)
Po otra parte, cabe aclarar que en el retrato clásico la
referencia al cuerpo tampoco se encuentra porque se antepone el
ideal de belleza femenina. Si la parodia fuera una simple inversión, un
negativo de lo parodiado, la presencia sería la del cuerpo femenino y
la ausencia la del ideal de belleza femenina. Pero esto no ocurre así,
al menos no en Ovillejos, porque en el poema no se parodia al ideal
de belleza, sino al modelo retórico que instaura dicho ideal y en esto
consiste el giro de la estética manierista, en tomar la sensibilidad
clásica para invertirla y mostrar sus condiciones de posibilidad
extrayendo formas del arte de retratar con las que hará un retrato
otro. Los símiles que integran ese ideal han sido enunciado por
expresiones que se impusieron como fórmulas y la evasión de estas
se vuelve el tema de la parodia y el retrato nos muestra lo parodiado,
siendo Ovillejos el retrato mismo de la poeta-pintora en el momento
de realización de su obra, esto es, del arte de retratar.
La hipótesis de que el retrato de Lisarda no se encuentra en
lo que pinta la poeta-pintora, el cuerpo de Lisarda, conlleva admitir
que hay una fuga del símil y una sátira de su situación enunciativa,
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por lo tanto, se ha negado el canon de belleza femenina instaurado
desde Petrarca, quedando la parodia del gastado modelo retórico
del retrato tradicional. Se crea un doble origen del poema, uno
vacío y otro pleno, instaurando la descentralización del sentido y
situando a Ovillejos en los extremos de la poesía de su época. Uno
de estos centros es la ausencia del retrato de Lisarda y el otro la
presencia del autorretrato hablado de la poeta-pintora haciendo
la pintura. Las siguientes estrategias discursivas corroboran dicha
ausencia: la recurrencia al realismo, las contradicciones, la ironía y la
falsa modestia. Estas cuatro maneras de proceder tejen un discurso
paródico donde lo parodiado es el modelo retórico que devino
la realización de un retrato distante del clasicismo y situado en la
estética manierista.
El retrato de Lisarda existe virtualmente, lo cual conlleva
una defraudación porque el cuadro-poema donde aparecería pintada
la belleza de Lisarda no se concreta, debido a las reflexiones sobre
las complicaciones de hacer un retrato. La suspensión instaura una
espera más allá de la desilusión provocada por saber no realizada la
promesa.
La ambigüedad del objeto-discurso hace que su destinación
también se torne ambigua y se tengan a dos destinatarios. La poetapintora apela inicialmente a su Musa: “El diablo me ha metido en ser
pintora; / dejémoslo, mi Musa, por ahora, / a quien sepa el oficio.”
(De la Cruz 2004: 320 vv. 11-13) y, como sabremos con el avance
del poema, se trata de Talía, la musa de la comedia, lo cual insinúa el
carácter paródico del retrato. La poeta-pintora apela a su Musa con
cierta intimidad, ya que ellas dos conforman un “nosotras”. Luego
se dirige a un público supuestamente presente: “Pero diránme ahora
/ que quién a mí me mete en ser censora” (322 vv. 103-04); o: “¿Ven?
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Pues esto de bodas es constante” (323 v. 121), apelando a la segunda
persona del plural: “Perdonen, que esta mengua / es de que no me
ayuda bien la lengua” (324 vv. 151 y 152). También los convoca
oblicuamente recurriendo a la ambigüedad en la conjugación de los
verbos del español en segunda y tercera persona del plural: “¡Jesús,
y qué cansados / estarán de esperar desesperados / los tales mis
oyentes! / Mas si esperar no gustan impacientes / y juzgaren que
es largo y es pesado, / vayan con Dios que ya esto se ha acabado;”
(324 vv. 152-158) Y asimismo los convoca mediante pronombres
indefinidos como “alguno”. Cabe resaltar que los trata en término
de “oyentes” implicando a la percepción auditiva; por lo tanto, su
público asiste a la declamación de un poema.
La musa y los oyentes oscilan como destinatarios. Me permito
reiterar que se habla de oyentes y no de lectores u observadores
a pesar de que se trata de un poema y de un retrato. A través de
la invocación al público se infiere que la realización del retrato se
hace como si fuera una puesta en escena, teatralizando con ello el
discurso y así se dramatiza la imagen de la poeta-pintora, en una
suerte de comedia que finge una tragedia.
La presencia o ausencia de un objeto resulta siempre
intencional, por lo tanto, el objeto se encuentra presente o ausente
para la consciencia de alguien, este principio de la experiencia se
expresa en el retrato de Lisarda, objeto ausente que nunca se realiza,
aunque se lo haya prometido al público. En cambio, la poeta-pintora
ha logrado retratar, enunciando términos de la pintura, el acto de
escribir retratos, es decir, su propia actividad.
Recordaré la ambigüedad de la situación enunciativa. El
destinador construye un objeto discurso doble que desde cada una
de las posturas de los dos diferentes destinatarios cambia su sentido.
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Pero también la postura del destinador es ambigua: puede ser poeta
o pintora y esto es lo que afecta al objeto discurso ya que lo hace
doble: una pintura y un poema, sin dejar de ser en cualquier caso
un retrato: “El espectáculo consiste en una representación verbalvisual y el espectador, por ello, debe asumir que la pluma es a la
vez un pincel y que las palabras tienen el valor del trazo.” (Dorra,
1998: 133) Imaginando que está por hacerse un cuadro, éste, desde
la perspectiva del público -uno de los dos destinatarios- se presenta
torcido, y aparentemente vaciado de sentido. La pintora se desliga
de su público al defraudarlo y del objeto por ser algo distinto al
prometido. En cambio, para la Musa –el otro destinatario y a quien
se dirige el guiño- el retrato se ha realizado porque ve la parodia
del ritual retórico del retrato, y la realización se da en la dimensión
verbal, sin que por esto la poeta se desligue de la pintora, ya que este
rol de pintora le permite disimular el guiño que como poeta y EGO
lanza a la Musa, su alter-ego.
Para mirar este cuadro pintado imaginariamente se requiere
del arte de ingenio, y no del ingenio solo porque “… hace falta
el arte, por más que exceda el ingenio.” (Gracián, 1957: 49) En la
propuesta de Gracián el ingenio se define como la sutileza reina
de las potencias, gracias a la cual el compuesto de conceptos hace
conformidad con el entendimiento, en dicho compuesta radica su
arte: “(…) el alma viva del arte del ingenio es un acto inventivo
de la inteligencia humana que se propone con «urgencia» mediante
agudezas y conceptos …” (Snyder, 2014: 81) Entonces, se habla de
un arte para el ingenio porque este encuentra su expresión a través
de las reglas de composición de los conceptos y agudezas.
El concepto, por su parte, “… es un acto del entendimiento,
que exprime la correspondencia que se halla entre los objectos.”
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(Gracián, 1957: 55) Se trata de la “… artificiosa conexión de los
objectos.” (56) Si se captan objetos se debe al artificio, es decir, a
las reglas; para tal captación “[t]oda potencia intencional del alma,
[…] las que perciben objetos, gozan de algún artificio en ellos.”
(53) El cuadro pintado aparece torcido sin un sentido claro ante la
primera aproximación de una mirada ingenua. En cambio, situados
en la perspectiva del concepto, la de la musa y la poeta-pintora, el
cuadro-poema deja de estar torcido y su sentido es pleno: “Gracián
enfatiza que los conceptos nos permiten visualizar lo que nos rodea y
a nosotros mismos desde una infinidad de perspectivas a cual más
novedosa …”.(Rivas, 2001: 81) La perspectiva novedosa del retrato
consiste en visualizar desde su composición aguda y conceptuosa.
La organización discursiva de Ovillejos sólo será captada como
agudeza, la cual se conforma en “sutilísimo artificio” que a su vez
funda “(…) la conformidad (…) entre los conceptos y el ingenio.”
(Gracián, 1957: 53) Distinguiendo las dos apelaciones en el discurso
del poema, se tiene que la musa simboliza al ingenio mientras que el
público a la necedad.
En cuanto al retrato, éste sí se realiza, pero no como el de
Lisarda, y presenta dos posibilidades de lectura, al menos. En una de
ellas -por paradójico que suene- lo imaginario es lo real. El cuadro
pintado del que se habla se tuerce según las leyes de la anamorfosis
y para mirar la figura desfigurada en la realidad se necesita encontrar
la “buena distancia”. Apreciar como real lo ilusorio, no ver más allá
de la torcedura del discurso, conduce a la experiencia deceptiva del
sujeto con el objeto. Para Gilles Deleuze –quien no distingue entre
barroco y manierismo- “…lo propio del Barroco es realizar algo en
la ilusión sin salir de ella, lo propio del Barroco es realizar algo en
la ilusión misma, o comunicarle una presencia espiritual que vuelva
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a dar a sus piezas y fragmentos una unidad colectiva.” (Deleuze,
1998: 160) En tanto que ilusión como engaño, la experiencia no
accede al objeto mostrado o prometido. Al respecto, lo imaginario
se distingue de lo ilusorio por ser posible, entonces, lo ilusorio queda
circunscrito a la imposibilidad.
La figurativización de lo pintado depende del momento de
lectura: si se mira desde el momento en que se pintará el supuesto
retrato de Lisarda, se contemplará, en cambio, el retrato del ritual
retórico de hacer retratos; pero, si se mira desde el inicio del
poema, la actividad visual se transforma en verbal y se describirá el
autorretrato de la poeta pintando un retrato. Desde el comienzo se
crea una puesta en escena imaginaria. La lectura del poema realiza
un bucle extraño en el retrato de Lisarda mediante una puesta en
escena donde se parodia una pintora en el momento de ejecutar su
obra. Esta puesta en escena imaginaria realiza una segunda conexión
en lo irreal porque muestra a cierta musa una pintura igualmente
imaginaria. Un poema se irrealiza en la puesta en escena de la
ejecución de una pintura que al mismo tiempo que busca mostrar el
retrato imaginario de una mujer, Lisarda, escribe ese mismo poema.
Mediante el sistema de la retórica se crea un bucle extraño, este
fenómeno “… ocurre cada vez que, habiendo hecho hacia arriba
(o hacia abajo) un movimiento a través de los niveles de un sistema
jerárquico dado, nos encontramos inopinadamente de vuelta en el
punto de partida.” (Hofstadter, 2003: 12) Se hace el poema de un
poema retratando el acto de retratar. No obstante, el giro más agudo
del poema traspasa la configuración del bucle extraño porque, a
través de éste, llegamos a la sensibilidad de quien escribe porque
“…gracias a la obra misma es como conocemos principalmente al
artista …” (Dufrenne, 1982: 143) A lo largo del recorrido por la
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expresión creadora se va rostrificando la presencia de la artista que
no es, a pesar de su existencia histórica, la persona, aquella cuyo
cuerpo fisiológico va desapareciendo en la escritura, sino la presencia
estética, cuyo cuerpo sensible va trazándose en el estilo de su obra.
La estética manierista en el arte del retrato
Mediante el tratamiento artístico de la agudeza y la sutileza acontece
una revaloración estética; con ellas cohabita la gracia. Sobre ésta,
Umberto Eco nos dice que “[e]l tema de la gracia, estrechamente
vinculado al de la belleza –«La belleza no es más que una gracia que
nace de la proporción, conveniencia y armonía de las cosas», escribe
Bembo-, abre paso a concepciones subjetivistas y particularistas
de lo bello.” (Eco, 2010: 216) Por su parte, la sutileza en el siglo
XVI poseía un valor mayor que el de la belleza debido a que
propiciaba un placer intelectual en la comprensión de lo complejo:
“… si cuando nos enfrentamos con cosas complejas, difíciles y
embrolladas, conseguimos desenmarañarlas, comprendiéndolas,
conociéndolas, entonces el placer que nos proporcionan es mucho
mayor […] La sutileza […] es, para la gente dotada de una mente
despierta, un valor superior a la belleza.” (Tatarkiewicz, 2008: 203)
Tatarkiewicz sintetiza la concepción de la sutileza como cercana a
la belleza y su relación con las nociones de precisión y agudeza, esta
última muy enraizada en la poesía en lengua hispana del siglo XVII:
“Captar las cosas difíciles y ocultas, descubrir la armonía en la noarmonía, constituyó para muchos de esa época lo más elevado del
arte: la sutileza ocupó un lugar próximo a la belleza, lugar que en
cierto modo era superior.” (p. 203) La gracia junto con la sutileza,
forman lo que algunos tratadistas denominan la belleza manierista,
la cual propone paradigmas novedosos en el arte: “La belleza
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manierista expresa un desgarramiento del alma apenas velado: es
una belleza refinada, culta y cosmopolita […] Combate las severas
reglas del Renacimiento, pero rechaza el atrevido dinamismo de las
figuras barrocas; […] es a la vez superación y profundización del
Renacimiento.” (Eco, 2010: 221 y 222) La valoración estética del
poema, por lo expuesto arriba, se puede apreciar como propia del
manierismo. La sensibilidad del manierismo orienta la inteligibilidad
del discurso en Ovillejos a través del tratamiento semántico del bucle
extraño.
La puesta en escena en la que una voz declama la ejecución
de un retrato hace que el poema se muestre como un espectáculo
donde la inteligencia se pone a prueba: “[u]na obra de arte manierista
es siempre un alarde de habilidad, un logro audaz, un espectáculo
ofrecido por un prestidigitador.” (Hauser, 1971: 36) En Ovillejos
se hace gala de cómo se puede transitar en un atisbo del poema
a la pintura e invertir la retórica con un guiño, además de volver
al punto de partida sin percatarnos que hemos atravesado niveles
jerárquicos; no obstante, el propósito se encuentra en vincular las
contradicciones insalvables instaurando una dialéctica:
Sería, sin embargo, una idea demasiado superficial ver un mero
juego formal en las discrepancias de los elementos de que se
compone una obra manierista. La pugna de las formas expresa
aquí la polaridad de todo ser y la ambivalencia de todas las
actitudes humanas, es decir, aquel principio dialéctico que penetra
todo el sentido vital del manierismo. (Hauser, 1971: 37)

Lo visual de la pintura y lo verbal del poema se entremezclan
en el arte del retrato, razón por la que este género resulta propicio
para explotar el principio dialéctico del manierismo y explorar su
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sentido vital. Además, a lo largo del poema se construye la imagen
del ovillo porque la poeta y pintora va diciendo aquello que se dice
no debe ser dicho de manera doble al nombrar tanto las metáforas
del ritual retórico relativas al ideal de belleza como las partes del
cuerpo a las que alude. El sentido de la alusión a la elusión resulta
vital en Ovillejos y destaca su estética manierista.
El retrato, ya sea pintado o escrito, supone la referencia a un
cuerpo en una apreciación inmediata. Tanto en la pintura como en
la poesía lírica se produjeron técnicas para la realización de este tipo
de obra durante el Renacimiento. Dorra precisa que:
Uno de los tópicos más frecuentados en la lírica renacentista fue
el retrato femenino, el cual repetía un canon de atributos físicos
y de correlativos y codificados símiles que habían encontrado su
consagración en la lírica petrarquesca: cabellos=oro, ojos=estrellas,
dientes=perlas, labios=grana, etc. (Dorra, 2010: 61)

Ya en el siglo XVII existían varias artes poéticas que
recomendaban el modo de la ejecución del retrato. Se habían
fijado los moldes y con ello una tradición muy engendrada. Traigo
ahora esta observación porque incide con la problemática central
de Ovillejos: el arte de retratar. La dificultad con la que se topa la
poeta-pintora de nuestro poema no proviene de hallar los símiles
con los que se presentará el cuerpo de Lisarda, supuesto objeto a
retratar, porque ya ha sido superada dicha dificultad por la tradición.
Más bien las tribulaciones surgen porque la dificultad está resuelta,
me explico. Al buscar “la mejor manera” de retratar la belleza
femenina se instauró un ideal de esa belleza que fue seguido por
los poetas durante siglos, al menos desde la poesía lírica provenzal,
consolidándose ese ideal con Petrarca y heredándose a la lengua
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española a través de Garcilaso y Boscán. Entrado el siglo XVII ya
no era permisible para “los censores” referirse al ideal de belleza
femenina a la manera de Garcilaso. Esto derivó en una búsqueda
de procesos de composición mayormente elaborados a través del
diseño de figuras hechas sobre otras: metáforas o hipérbatos de
segundo grado como los logrados por Góngora al retratar la belleza
de Galatea. En el apartado anterior observé que Ovillejos desarrolla
un arte poética en verso, pero no solo eso, también bosqueja una
historia del arte mediante la comparación de obras literarias:
En el poema de Sor Juana que estamos comentando [Ovillejos], ella
hace un ejercicio de lo que podríamos llamar literatura comparada,
ejercicio en el cual sitúa a los poetas de su época frente a los poetas
renacentistas (a los cuales describe como “antiguos” y reconoce
como “mayores”) para comparar la atmósfera espiritual en que
se movieron unos y otros, describir procedimientos y recursos
estilísticos, y atribuir valores. Aunque reducida a dos periodos,
estaríamos aquí frente al esbozo de una historia del arte, así como al
de una estética o más precisamente una poética. (Dorra, 2010: 63)

Por lo tanto, el problema de la pintora-poeta no surge
porque intenta retratar un cuerpo -ya que lo retratado es, más bien,
un ideal de belleza-, sino en buscar el modo de hacer desaparecer las
fórmulas gastadas de los símiles. Como lo mostraré a continuación,
si hablamos de algo retratado en Ovillejos ese algo es el acto mismo
de retratar.
En nuestro poema la lengua realiza dos acciones: pinta y
nombra. Luego, la palabra que nombra pinta: “Mas ya que los nombré,
fuerza es pintarlos” (De la Cruz, 2004: 325 v. 225). En el retrato la
lengua no puede quedarse sólo en nombrar porque pinta cuando
nombra. La lengua, según las reflexiones de Émile Benveniste, es el
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sistema que le da sentido semiótico al mundo, lo interpreta y lo hace
significar, lo hace hablar: “… la lengua es el interpretante de todos
los demás sistemas, lingüísticos y no lingüísticos.” (Benveniste,
1999: 64) La lengua enuncia la correspondencia entre los objetos,
hace posible que el acto del entendimiento la “exprima”. En todo
caso, el concepto surge de la interpretación de la lengua más que
del entendimiento. La pintura, desde la postura de Raymundo Mier,
se considera como “…un dar a ver, esto es, un fenómeno del don,
en el que lo dado a ver es la pintura misma, por lo tanto su fuerza
está justo en este momento reflexivo.” (Mier, 2010: 24) Es un arte
para la mirada, y lo que se ofrece es la pintura misma. Así como
la lengua, la pintura tiene la propiedad de referirse a sí misma: la
pintura muestra a la pintura. En lo evidente y obvio, la pintura y
la poesía discrepan pero en su afán coinciden, ya que ambas artes
buscan la expresión, se trata de dos figuras del mismo intento: “…
la pintura y el lenguaje sólo son comparables […] bajo la categoría
de la expresión creadora […] se reconocen uno a otro como dos
figuras del mismo intento.” (Merleau-Ponty, 1964: 57) Si partimos de
estas dos posturas podremos entender cómo en Ovillejos el sentido
se hace performativo: su realización discursiva es lo que significa,
porque la lengua –ya sea que pinte o nombre- realiza en su propia
enunciación el acto al que refiere: la puesta en discurso. Entonces,
la poeta-pintora dramatiza la puesta en discurso del arte de retratar.
Como en los retratos clásicos, el de Ovillejos sigue la
enumeración de las partes del cuerpo a los pies. El tono satírico con
que se critica ásperamente a los censores también pone en ridículo a
los poetas que escasos de ingenio conceptuoso siguen enunciando,
igual que los mayores, los símiles gastados por la tradición. El
cuerpo de la mencionada Lisarda no es el objeto comparado, sino
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los términos comparantes, los cuales se tornan motivos de juegos
de ingenio, como hablar de los cabellos que conlleva a enredos
conceptuosos: “Por el cabello empiezo, esténse quedos,/que hay aquí
que pintar muchos enredos” (De la Cruz, 2004: 324 vv. 161 y 162),
porque se trata de evitar expresiones como “Rayos de Sol, cuerda de
arco de Amor, en dulce trance” (324), las cuales son enunciadas en
el mismo pasaje. Para salir del enredo se recurre al realismo: “En ser
cabello de Lisarda quede/que es lo que encarecerse más se puede”
(324 vv. 183 y 184), dicha salida reaparece en algunas de las demás
comparaciones.
De los enredos conceptuosos por hacer símiles con el
cabello se siguen los formulados a partir de las comparaciones
con la frente, llamada tradicionalmente “caballería del Cielo”,
donde las cejas serían como dos arcos, pero esto lo cuestiona la
poeta-pintora: “Las cejas son… ¿agora diré arcos?” (325 v. 207),
negando inmediatamente dicha mención porque arcos puede rimar
con zarcos. La continuidad de lo fonético en lo semántico muestra
que el símil empleado para expresar el ideal de belleza conduce al
equívoco, instaurando un juego conceptuoso de la rima que afecta
el significado, realizando el declarado carácter burlesco del poema.
La homologación causada por la rima presentaría la hermosura de
Lisarda como el de una mujer de tez oscura, contrariando un rasgo
del ideal renacentista de belleza femenino: la blancura.
La dificultad de un pintor para retratar los ojos se equipara
con la de un poeta al esquivar las viejas maneras de enunciar el símil:
“Empiezo a pintar, pues; nadie se ría/de ver que titubea mi Talía,/
que no es hacer buñuelos,/pues tienen su pimienta los ojuelos” (326
vv. 229-232). Y una vez más se explicita la palabra que se intenta
esquivar en el símil: “… ¿no estuve a un tris de decir Soles?” (326
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vv. 236). El ideal de brevedad y rectitud de la nariz queda retratada
en la cortedad de dos versos que lo enuncian: “Síguese la nariz: y es
tan seguida,/que ya quedó con esto definida” (326 vv. 263 y 264).
Junto a la nariz vienen las mejillas y se enuncian, de nueva cuenta, las
palabras que no se deben decir comenzando por “maravillas” con la
cual forma la rima ya gastada, siguiéndose por la comparación con
el carmín y la grana: “algo de carmín y grana me ha tentado/mas
ahora ponérsela no quiero” (327 vv. 272 y 273), hasta desembocar
en el realismo: “Ellas, en fin, aunque parecen rosa,/lo cierto es que
son carne y no otra cosa.” (327 vv. 277 y 278). La recurrencia al
realismo da pie a una interpretación donde se lee el afán de retornar
al origen, lo que implica una supuesta superioridad de lo real. Esta
lectura topa con pared cuando tal superioridad se reconoce más
bien como dependencia y consecuencia de la palabra, y como una
estrategia discursiva, ya que lo real, en el caso de Ovillejos, no precede
al discurso, sino que sucede en él. Para el retratista tradicional el
original no es el cuerpo, sino el ideal de belleza femenina (herencia
de Petrarca) que se ha instaurado como canon: “…ningún objeto de
arte, ni siquiera los retratos más fieles, son imitaciones de la realidad
que los inspira …” (Herrera, 1997: 173) En cambio, para la poetapintora el original es el retrato como tópico en la poesía, del cual
hace parodia.
La recurrencia al realismo muestra una evasión del símil y
también que el retrato deviene la ostentación del ingenio conceptuoso,
relegando el ideal de belleza femenina. El valor estético se halla en
el ingenio y no ya en dicho ideal. El afán evasivo toma dos rumbos:
uno recurriendo al realismo y, otro, declarando que la comparación
no es necesaria: “que no todo ha de ser comparaciones” (De la Cruz
2004: 326 v. 256), ambos recursos van engarzados y se confirman
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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

recíprocamente al ir negando las fórmulas de la comparación para
mostrar que no por eso los ojos “dejan de ser buenos” (326 vv. 254).
Los límites se difuminan por las oscilaciones (provocadas)
del sentido, de tal modo que en el poema se tratan de modo
indistinto el original y la copia, generando la incertidumbre. Lo que
podemos inferir, tomando en cuenta la ironía del discurso, es que
la poeta-pintora conoce profundamente lo que hace, al punto de
fingir su ineptitud. Una aparente ingenuidad inferida por recurrir al
realismo al expresar, por ejemplo, que la mano es apreciada no por
su beldad sino por su utilidad: “y la estima, bizarra,/más que no
porque luce, porque agarra.” (328 vv. 339 y 340), despliega una farsa
para mostrar el “ritual retórico” que se ha vuelto la realización de
un retrato, lo que se presenta como confusión se vuelve claridad. Se
trata del deslinde. Transponiéndose al lugar del espectador ingenuo,
la poeta-pintora muestra, fingiendo ineptitud, lo absurdo que resulta
hacer pasar por real lo figurado. Así, yendo al sitio que ocupa su
público y regresando al propio se deslinda de la postura del realismo
ingenuo burlándose de él. El vaivén entre las figuraciones simbólicas
y las figuras metafóricas crea un doble tránsito, en las primeras se
parte de lo real para ir a lo imaginario mientras que en las segundas
se hace el movimiento inverso, mas no simétrico, de provenir de lo
imaginario para transitar a lo real. Con lo argumentado hasta este
punto, quisiera sugerir que el poema se aprecie como un recorrido
por pasajes entre referencias realistas y fantasiosas, además de una
oscilación entre lo verbal y lo visual mediante la invisibilidad del
retrato no de Lisarda -recordemos-, sino del acto mismo de escribir
retratos.
Volver al realismo en el discurso poético muestra que el
ingenio de Sor Juana no discrimina, aunque sí distingue la mímesis de
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la praxis, el de Sor Juana fue un ingenio circunscrito a su capacidad
humana y en ese sentido finito pero unitario, y, no obstante, se
plegaba y multiplicaba hacia lo ilimitado porque transitaba en
diversas esferas del sentido humano como la cocina o la música.
Incluso, su poética enfatizó la semiosis sobre la mímesis porque “…
el poema no trata de emular el objeto y sustituirlo, puesto que en
el lenguaje literario (y en última instancia también en los lenguajes
simbólicos de las artes plásticas) no hay mimesis sino semiosis, es
decir, voluntad de significación …” (Herrera, 1995: 275) Su escritura,
hecha no de oposiciones, sino de composiciones diferenciales más
que de oposiciones maniqueas, nos deja ver las complejidades de
la expresión creadora y, a la vez, apreciar que ésta no prescinde de
la técnica y tampoco niega, en tanto que escritura, su condición
instrumental de tecnología si enuncia la correspondencia entre la
pluma y el pincel que implica la composición de un retrato.
Conclusiones
A lo largo de la lectura de Ovillejos asistimos a la dramatización de las
tribulaciones que a una poeta-pintora le causan ciertas expresiones
que no se deben decir porque “ya lo pensaron los mayores”. Dicha
afectación condiciona la emergencia del sentido haciendo que éste
avance de modo oblicuo sobre el supuesto objeto a referir: el retrato
de Lisarda. Enunciando lo negado que está dicho, se genera un
efecto especular y circular que, estudiado con más detenimiento, se
reconoce como un bucle extraño de tres niveles: poema, pintura
y puesta en escena del poema. Además de que si la poeta-pintora
se retrata escribiendo el poema que leemos, entonces nos hallamos
en una metalepsis. Lo que develamos es un avance en espiral del
sentido en la voluntad de significar. El retrato enunciado en el
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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

poema trabaja sobre el vacío circunscribiendo en su discurso
un hueco, que espacializa al sentido creando la posibilidad de
interpretaciones diversas: algo vacío puede ser llenado, algo lleno
ya está ocupado. De tal manera, estamos ante un poema que ofrece
recorridos interpretativos distintos y que desde ciertas perspectivas
puede recrearse como el laberinto que hace volver a su caminante
para re-significarse.
La ausencia del cuerpo retratado se debe a una doble
negación tanto del ideal renacentista de belleza femenina como de
su ritual retórico que le dio cabida. En cambio, se atisba el cuerpo
retratante a través de la presencia de una voz que busca dar cuenta
de su particular mirada sobre las vicisitudes y minucias implicadas
en el arte de retratar con el propósito de advertir que en las áureas
centurias se vive una ambigüedad que alimenta el ingenio, aquella en
la que el retrato poético pinta cuando nombra, generando con ello
la visualidad desde la verbalidad. La puesta en escena permite poner
en abismo la condición vicaria del retrato que oscila entre la pintura
y la poesía. Por lo tanto, la estética manierista en este poema de Sor
Juana desarrolla una extracción de las formas artística tratándolas
de materia prima del sentido poético y recurso para el puro poder
de expresar. En conclusión, Ovillejos es un poema que retrata el arte
de retratar.

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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Una propuesta estética de lo singular desde las
diferencias y la repetición deleziana
An aesthetic proposal of the singular from the
differences and the Deleuze’s repetition
Gonzalo Rojas Canuoet
Universidad San Sebastián
Santiago de Chile, Chile
grojasc@docente.uss.cl

Resumen. Este trabajo propone una idea metodológica hacia una estética
de la singularidad, la cual se vincula directamente con los aportes de Gilles
Deleuze sobre el pensamiento creativo, a partir de su libro Diferencia
y repetición. Dicha propuesta se basa en sistematizar sobre poéticas o
escritores asociados a lo que Deleuze menciona como escrituras no
saludables. Por lo anterior, esta metodología se inicia desde lo material
a lo inmanente, esto es, a través de tres diferencias que van del hábito
empírico (diferencia uno) hasta el yo que abraza el destino (diferencia 3),
pasando por la memoria singular (diferencia 2) hasta la repetición como
inmanencia de la intensidad estética.
Palabras clave: Estética- Pensamiento creativo- Diferencia y repetición.
Abstract. This work proposes a methodological idea towards aesthetics of
singularity, which is directly linked to the contributions of Guilles Deleuze
on creative thinking, from his book Difference and Repetition. This
proposal is based on systematizing poetics or writers associated with what
Deleuze mentions as unhealthy writings. Therefore, this methodology
begins from the material to the imminent, that is, through three differences

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

that go from the empirical habit (difference one) to the self that embraces
destiny (difference 3), passing through the singular memory (difference 2)
to repetition as the immanence of aesthetic intensity.
Keywords: Aesthetics- Creative thinking- Difference and repetition.

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Introducción
Busco la palabra gentrificar en Google. Dice así: “Renovar una zona
urbana, generalmente popular, o deteriorada, mediante un proceso
que implica el desplazamiento de su población original por parte de
otra de mayor poder adquisitivo. Usado también como pronominal”.
Es una palabra proveniente del urbanismo. Funciona para todos
lados este ejercicio, menos en las poblaciones o en las tomas, ahí no
tiene sentido esta palabra. Me detengo en la definición, me llama la
atención el termino desplazamiento. Nunca habría un programa de
City Tour sobre una población, en chileno conocido como pobla. El
desplazamiento es una cosa por otra cosa. No es un desplazamiento,
es un intercambio violento de una clase por otra. Es una ideología
de la estética urbana. En paralelo, no es menor la coincidencia del
alto consumo de la industria turística, pensemos que fue lo primero
que explotó en masa luego del fin de la emergencia del COVID. Si
cambio la palabra desplazamiento por intercambio, qué se transa
como mecanismo de negociación, qué personas valen más que otras
en ese paquete de intercambio. Es una operación política intentando
decorar una nueva imagen del mundo. Recuerdo el nacimiento del
flâneur benjaminiano en el auge de la industrialización occidental: este
callejero, pensemos en Poe o Baudelaire, los cuales intentaron plasmar
el delirio de un cambio de las prácticas del cotidiano en las personas.
Es lo importante de ese intercambio como impacto cultural, el cual
inoculó el capitalismo en esa fecha. Hoy sucede lo mismo desde la
llamada gentrificación: una operación técnica de la cultura digital: el
decorado de la ciudad, renovado para el turismo. Y que vendría a ser
esa práctica exacerbada del turismo; un consumo de la imagen, pero
no solo eso, es el aumento de esa imagen con las personas: el paisaje
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

no funciona solo. Es la monarquía de los deseos de las personas en
ese espacio. Es la pertenencia simulada de estar ahí y que se visibilice
esa percepción del lugar con esta gente. . es decir, ese intercambio es
un pertenecer que automáticamente dirige la operación política que la
otra gente no es igual a uno: “me siento mejor que tú en este espacio”.
Es un subidón del deseo, una cotidianeidad distinta y superior al de
al lado. A eso se suma un decorado menor que igual es simétrico al
paisaje –forma y fondo es lo mismo- cómo visto al perro, los bigotes
y las uñas, el sombrerito y el buzo, todo eso en pose maniquí en la
foto. Ese simulacro al que Agamben escribió sobre la pornografía en
su libro Profanaciones (2005).
Gentrificar, como intercambio, es un modo que desplazado
a la producción del sistema del arte, funcionaría con los mismos
mecanismos. Se podría pensar desde un horizonte de expectativas que
abran posibilidades, un “pensamiento creativo” en palabras de Deleuze:
cómo podríamos crear un corpus de obras y artistas que demuestren
desde su singularidad la posibilidad de nuevas singularidades que
entreguen socialmente máquinas de guerra, opuestas a las cotidianas
máquinas de los deseos que nos bombardean con exposiciones, ferias
de libros, conciertos, obras teatrales, performances, películas, entre
otros; dicho sea de paso, en su mayoría, son oposiciones ajustadas
a otras máquinas deseantes como los fondos de arte y cultura y del
Estado. Quizás, sospecho, sus miradas no estén ahí, vienen de otro
lado: fuera de los estímulos de la cultura actual. Son distantes a la
gentrificación, de su estética del intercambio y desplazamiento. Como
hemos visto –sugiero revisar los catálogos y estadísticas sobre el arte
chileno post estadillo- en su mayoría han sido obras que estetizan lo
social para dar un tono radical y ofensivo a la vida postfordista. Bajtín
(2003), planteó que, en la cultura popular, el proceso de carnavalización
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se daba como expresión social; luego el arte, o su sistema, capturaban
esa expresividad ofensiva al poder en modo estético. El arte del
pensamiento creativo no funciona en ese lugar y es la idea de este
trabajo.
Esta gentrificación la utilizo como modo de producción:
al desplazamiento e intercambio urbano es símil a la producción
artística. Un agotamiento y ensimismamiento del artista y su obra
para seguir el régimen o agenda cultural de Occidente (feminismo,
medio ambiente, culturas indígenas, entre otras). Es una operación
técnica que instala dispositivos (intercambios) para construir y validar
un modo de ser (desplazamiento) desde lo culturalmente válido: el
arte, al igual que en otras operaciones sociales, debe responder una
gestión política del régimen heterocapitalista (Wittig, 2024).
Lo que existe hoy en día es un artista/emprendedor, el
cual funciona desde el ensimismamiento. Postula a un concurso
gubernamental (con una agenda dirigida según las directrices
culturales contingentes), luego de ganar (siempre está el juicio casi
astrológico si eso es justo o no) opera con un grupo de personas que
se unen para ejecutarlo, en una lógica del llamado emprendimiento
–precario, por qué no decirlo- y a posterior rendimiento de cuentas
del proyecto. Este artista está encapsulado en su trabajo para resolver
todo desde el famoso impacto a producir: tiene esa conducta porque
se vincula al emprendimiento asimilada a la eficiencia, la cual se
distancia de la construcción de vínculos de afectos sino, más bien, a
un intercambio de boletas. Es lo que vemos. Casi todos los artistas,
en especial los poetas, ubican ese mote tan pomposo –a falta de otro,
grave gesto de creatividad- que habla de un trabajo precario, la de
gestor cultural. Digo que los afectos se alejan de esto. Y entiendo por
afectos aquellas afinidades políticas (maneras de entender el mundo)
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posibles para crear nuevos modos que alternen la producción de
cultura y arte desde la independencia absoluta, para no llamarla
libertad: sonaría más chistoso en nuestro contexto actual. Todos
hemos visto que ganar un concurso transforma a estos gestores en
pequeños capataces o contratistas eternos de estos concursos. Se
critica al mundo, siendo un claco de lo mismo.
Si gentrificar es una operación técnica y política de
intercambio y desplazamiento sobre un espacio, en el arte ocurre
lo mismo. Dicho intercambio y desplazamiento es una mimesis
aristotélica de la realidad: estetizar las crisis sociales y sus conflictos,
de lo documental a lo ficticio. El contrato productor/receptor ya
es falaz. Los espectadores saben que es un montaje o una ficción
de algo reconocible. La ficción ha perdido su potencia, por eso la
modé del arte distópico actual. Inclusive, ya es decimonónico pensar
en que el arte debe desactivar las percepciones, aquella estética
de la recepción nacida con las vanguardias. Inclusive ese mismo
anacronismo hasta resulta ser una novedad.
Creo que el “pensamiento creativo”, de aquel arte ofensivo,
debe agotar la ficción como operación técnica. En el mismo plano
documentalista está su propio efecto estético. Esto lo podemos ver
en varios autores que ya llevan su tiempo elaborando perspectivas
teóricas renovadas del postestructuralismo: Marjorie Perloff
(QEPD), Agustín Fernández Mallo, Chantal Maillard, Kenneth
Goldsmith y Cristina Rivera. El neoconceptualismo, la basura, la
copia, el silencio y las necroescrituras son condiciones reflexionadas
y varias de ellas muy sugerentes.
El pensamiento creativo podría ser la conciencia del
documento a trabajar (crisis, hechos, sujetos) y ver en ellas mismas
su construcción ficcional. Ver sus contradicciones y posibilidades de
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lecturas. La ficción como operación material concreta hará lo suyo:
entregar una mirada contradictoria, abierta, caleidoscópica de ese
hecho documental. He ahí su paso a la diferencia. A esa mueca de la
realidad a su incomodidad.
La propuesta de esta metodología estética consiste, desde
una línea apegada a la lectura de Deleuze con su libro Diferencia y
repetición (2000), sobre la importancia del arte, el cual lo denomina
como “pensamiento creativo”, es decir, la unión entre filosofía y
arte. Para el caso de estas líneas, lo denomino como arte ofensivo,
el cual remite a las condiciones del arte bajo dos premisas, cuál es la
importancia del arte (y del artista) y su función/finalidad hoy en día.
En síntesis, propongo, desde una relación simbiótica entre
diferencia y repetición, una manera de entender –si se quiere, desde
la teoría de la recepción- un método de cómo acceder a obras que
propongan un arte ofensivo, el cual funciona desde la distancia con la
visibilización e intenta construirse desde su singularidad, una poética
del “pensamiento creativo”. Esta se divide, secuencialmente, en tres
diferencias y una repetición, entendiendo esto como un acuerdo de
distancia entre lo que es una diferencia y una repetición, las cuales,
convengamos en la lógica deleziana, una simetría conceptual entre
ambas nociones. Las tres diferencias son el paso previo para llegar
a la repetición en la cual está depositado el pensamiento creativo.
Por lo tanto, el paso secuencial de estas tres diferencias va desde el
hábito empírico de la diferencia uno hasta el yo que abraza al destino de
la diferencia tres, pasando por la memoria singular de la diferencia dos.
Toda esta operación intenta enmarcar obras y autores que
han escrito (y escribirán) desde una escritura no saludable: el delirio
como un devenir de la máquina de guerra, dispuesta a descomponer
a la máquina de los deseos.
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Diferencia uno: el hábito empírico
Deleuze propone entender la diferencia como una noción previa
a la repetición, ésta sería la del pensamiento creativo, la singularidad
en acción. Es por lo anterior, que la diferencia es una operación
de tres momentos. En ese flujo, se podría entender que todo el
libro Diferencia y repetición (2000) es un diálogo con otros pensadores
del tema. El libro es una conjura que abre el tema de lo posible y
lo imposible de pensar este mundo tal como es. El repertorio de
personajes es el siguiente: Kant, Hegel, Hume, Escoto, Nietzsche,
Leibniz como protagonistas; confiriendo el starring mayor a Spinoza.
Los otros pensadores: Galois, Artaud, Aristóteles, Descartes y
Platón, funcionan como secundarios. Quiero decir que Diferencia y
repetición, al igual que Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrania (2020),
pueden ser leídas como una novela. Una sobre cómo constituir
nuestros pensamientos como único y múltiple. Lo que eso significa,
se caracteriza, converge y distancia con ideas en la diacronía del
pensamiento Occidental y las fricciones de cómo pensamos con los
deseos estimulados por el mundo y la capacidad de salir de ellos o
lisa y llanamente destruirlos.
La primera diferencia, la denomino como hábito empírico. Antes
debo aclarar que entre la diferencia y la repetición hay una reflexión
subversiva por parte de Deleuze. Como él dijo, hay una historia o
una genealogía filosófica de la diferencia. Y es, en el fondo, el canto
de sirena de Occidente con esta palabra. Crearnos y ser desde la
diferencia. El hacer de todos nosotros desde lo distintivo: distancia
con la naturaleza, con el indígena, con el drogadicto, el maldito o el
herejético. Ese es el constructo del llamado humanismo, que,desde la
Ilustración hasta hoy, invoca una sola cosa con resultados a la vista
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catastróficas y, hoy día, por qué no decirlo, bizarros: distanciarse
del otro, descomponerlo cvomo un algo fuera de lo humano. Es
desde ahí, que la diferencia es la finalidad posible para construir y
construirse como mundo. La repetición, por otro lado, es la pariente
pobre de la diferencia: su estado es percibida como rutinaria y que
invoca a una operación mecánica. Deleuze invierte y desploma todos
estos parámetros de pensamiento. Todos somos máquinas, las habrán
deseantes o de guerra. Las máquinas como cuerpos sin órganos son
repeticiones que se crean desde una singularidad posible, pero su primer
paso es desde la diferencia: esa inversión es la descomposición de toda
la matriz Occidental. Funcionan por separado, pero complementarios
a su vez. Un rizoma que se conecta y desconecta desde lo múltiple.
Vuelvo al hábito empírico. Es el momento fundacional, es de
carácter empírico cómico: una mueca y no una sonrisa, un gesto de
atención en el mundo que obliga a detenerse reflexivamente sobre si:
Acerca de la diferencia hoy, pues, que decir que uno lo hace, o
que ella se hace, como en la expresión “hacer la diferencia”. Esta
diferencia, o LA determinación, es también la crueldad […] La
diferencia en general se distingue de la diversidad o de la alteridad;
ya que dos términos difieren cuando son otros, no por sí mismos,
sino por algo, por consiguiente, cuando acuerdan también en otra
cosa, en género para las diferencias de especie, o aun en especie
para las diferencias de número, o incluso “en el ser según la
analogía” para diferencias de género” (Deleuze, 2000: 61-64).

Es un despertar hacia un pensamiento nuevo, una mueca
inicial, un gesto que se despabila del mundo y se dirige a lo real. Es
una afirmación ofensiva hacia el mundo. Dicha ofensa es al canon
de representación, de cómo estamos constituidos como seres y los
ingredientes que nos componen:
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La representación finita es la de una forma que comprende una
materia segunda, pero una materia segunda, en tanto informada
por los contrarios. Hemos visto que representaba la diferencia
mediatizándola, subordinándola a la identidad como género
y asegurando esta subordinación tanto en la analogía de los
géneros mismos y en la oposición lógica de las determinaciones
como en la semejanza de los contenidos propiamente materiales
[…] La representación infinita invoca un fundamento. Pero si el
fundamento no es lo idéntico en sí mismo, no por ello deja de
ser una manera de tomar particularmente en serio el principio
de identidad, de darle un valor infinito, de volverlo coextensivo
al todo y con ello, de hacerlo reinar sobre la existencia humana
(Deleuze, 2000: 90-91).

Lo importante es subrayar, que tanto diferencia y repetición
son operaciones que funcionan en conjunto y por separado. En
estas líneas, esquematizo un vaivén entre tres diferencias, las cuales,
a su vez, funcionan como repeticiones de una misma acción, pero
subrayo esas tres diferencias como un modo de acercamiento a lo
que Deleuze propone como subversión de la filosofía del otro en
Occidente, para así converger a una repetición como acción mayor de
una singularidad. Por lo tanto, esta primera diferencia es una mueca
que cambia el hábito de conocer las cosas. Esa experiencia es un
acto de salida de este mundo. Es extraerse, detenerse o disgregarse
del devenir temporal y crear un primer paso a la singularidad. Ese
acto es material y depende de la conciencia de ese acto y repetirlo
en tanto se diferencia de las acciones y deseos que el mundo ha
coaptado para el imperio de la verdad. La diferencia de esa acción va
de la mano y es una mueca insistente de cambio ofensivo siempre y
cuando sea repetida en el tiempo. De ahí su materialización posible
es un principio fundacional para construir nuevas posibilidades de
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mundos, de una estética vital que se carnavalice con los rudimentos
del pensamiento viejo, dando paso a uno nuevo, una nueva mueca,
un gesto, un Opus a lo disgregado, una posibilidad de pasión alegre
que incremente el conatus.
Diferencia dos: la memoria singular
Esta diferencia se concatena con la anterior y a posterior con la
tercera. Sin olvidar que a su vez cuando menciono diferencia, también
está medida con la repetición. Ambos son recíprocos, pero a modo
de un orden de lectura y sistematización en mis observaciones, las
compartimento en tres diferencias eyectadas para una repetición.
Si la primera diferencia se centra en un hábito, a un
movimiento desde lo material de la conciencia en el cuerpo. Es la
experimentación en sí mismo sobre el cuerpo, que parte de ahí,
en cuanto a su dosis, saber lo que el cuerpo pueda, para generar
un hábito que conduzca a una singularidad. En spinoziano es un
devenir del conatus para abrazar un destino. En el fondo, es un
primer paso para la libertad y la alegría. Como se experimenta con el
cuerpo, se traduce en una mueca (cómica) para abandonar lo que ha
sido. Ya consciente de esa mueca, es seguir ese hábito, ser máquina
para repetir ese dínamo para hacerlo consciente de sí.
En esta segunda diferencia el giro va hacia la memoria,
lo mnemotécnico. Habría que ver qué es memoria y lo singular.
La memoria en Deleuze es un agenciamiento, es un pulso de
la multiplicidad. La manera como se ejecuta es el pivote con el
presente: no hay pasado ni futuro, es solo devenir o, dicho de otro
modo, todo es pasado y todo es futuro. Por lo tanto, el presente
es la mediación activa que absorbe la memoria como una puesta
en marcha en la vitalidad del presente. Este tiempo es material:
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converge lo que existe, de ahí su existencia, sin la proclamación
de un tiempo mayor por sobre un tiempo menor. Es un pliegue
disponible, por hacer, en donde el presente es la conexión posible.
De ahí, el futuro es una extensión de posibilidades abiertas a las
conexiones posibles. En el fondo, el tiempo, es una organización
modelada que organiza, pero que no evalúa la intensidad de la
memoria. En conclusión, el presente y su uso memorístico es
peredecedero de su intensidad en cuanto convoquen multiplicidades
y contradicciones (la eterna construcción del sujeto y su entorno).
La memoria es un acontecimiento. Esto último, va de la mano
con la noción de lo singular. El ser no es individual, es singular.
Es un acontecimiento en la multiplicidad, lo que caracteriza las
singularidades entre una persona con otras son sus diferencias
potenciales. Dependen de sus afectaciones en la multiplicidad del
devenir histórico. En esa afectación de la singularidad es donde la
intensidad conecta con otras singularidades y en eso es la distancia
y cercanía de una persona con otra. Entonces entre memoria y
singularidad es un encuentro, en donde el hábito material de la
primera diferencia toma una intensidad, si se quiere, un sentido,
la cual se dirige temporalmente con la afectación. Esto construye
un inicio o proyecto de una máquina de guerra: es escoger un
camino abierto a lo múltiple, es la conciencia rizomática, en donde
la materialidad del hábito se permea con lo espiritual; un deseo
propio, una conciencia del accionar singular del conatus que se
abre al futuro, consciente de su memoria. Por lo tanto, el presente
es todo; de ahí se concreta la conciencia colectiva y su quehacer
para desterritorializar lo degradado. Es la intensidad de la máquina
de guerra para ubicar la singularidad como acto de memoria
individual en contacto con los otros. En palabras de Deleuze:
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

La diferencia tiene su experiencia crucial: cada vez que nos
encontramos frente a una limitación o dentro de ella, frente a
una oposición o dentro de ella, debemos preguntarnos lo que
supone semejante situación. Supone un pulular de diferencias,
un pluralismo de las diferencias libres, salvajes o no domadas,
un espacio y un tiempo propiamente diferenciales, originales
que persisten a través de las simplificaciones del límite o de la
oposición. Para que puedan dibujarse oposiciones de fuerzas o
limitaciones, es preciso, en primer lugar, un elemento real más
profundo que se define y se determina como una multiplicidad
informal y potencial. Las oposiciones están burdamente talladas
en un medio fino de perspectivas encabalgadas de distancias, de
divergencias y de disparidades comunicantes, de potenciales y de
intensidades heterogéneas; y no se trata de empezar por resolver
tensiones en lo idéntico, sino de distribuir elementos dispares en
una multiplicidad (Deleuze, 2000: 92).

Diferencia tres: el yo abraza al destino
A partir del hábito de repetir una secuencia material con el cuerpo y,
a posterior, crear una conciencia de lo singular desde una memoria
múltiple, que en palabras más elocuentes, obedecería a la conciencia
del sujeto en la historia. La tercera diferencia se centra en la creación
de un nuevo yo, la posible utopía de la inmanencia, la cual estaría
dispuesta al horizonte del destino: es una apertura a éste, a su
multiplicidad. La singularidad abrazando las complejidades sin
condiciones. Es aquí que la inmanencia construye una diferencia:
es la separación de la máquina de los deseos, del automatismo de
patrones culturales. En donde este yo nuevo propone su propio
destino, su propia memoria. Es el acto de creación máximo para
construir una máquina de guerra, sin el cruce con enunciados. Ese
yo es su propio enunciado, más bien, es su rizoma abierto al infinito:
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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

la singularidad se funde en el encuentro de su propio destino. Se
unifica, en lo múltiple:
La identidad no se conserva menos en cada representación
componente que en el todo de la representación infinita como
tal […] Es allí donde encontramos la realidad vivida de un
campo subrepresentativo. Si es cierto que la representación tiene
la identidad como elemento y un semejante como unidad de
medida, la pura presencia tal como aparece en el simulacro tiene lo
“dispar” como unidad de medida, es decir, siempre una diferencia
de diferencia como elemento inmediato (Deleuze, 2000: 117-118).

Con este proceso, la singularidad se vuelve contemplativa,
imperturbable al circuito de los signos. Es un afuera de ellos, es
una fuga del mundo, de una nueva estética que, en su propuesta
de máquina de guerra, la representación que el mundo captura, se
disminuye y se destruye para ubicar objetos estéticos distorsionados:
es un mirar a la realidad desde lo refractario. Esta singularidad se
construye desde un nuevo lenguaje no saludable, un horizonte nuevo
desde la concreción. Esa diferencia queda accionada como repetición
para descomponer el mundo de los signos. Es la posibilidad que el
arte tiene con lo real y no un nuevo acto interpretativo de los signos
de la realidad.
Repetición: el pensamiento creativo
Un pensamiento fructífero es actual, a pesar de su distancia con
el presente. Habrá capas propias de sus perspectivas que resuenan
como presentes, otros quedaron en la desimonía de su contexto.
Tal como lo plantea Deleuze a propósito de la memoria como un
continuo encuentro múltiple, en donde el tiempo y el espacio acuden
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

a cierta intensidad frente a un hecho, el cual no es un enunciado
de la historia, su audacia, diría Hegel, sino un agenciamiento sin
control, de distancia o encuentro a los hechos. Es puro devenir. Por
este motivo, he ido interpretando la postura conceptual de Deleuze
en esta metodología: ver como unidad y como fragmento a la vez.
Dar dos conceptos centrales en el pensamiento y arte, diferencia y
repetición. He intentado modelar un proceso en tres momentos de
diferencias, desde el primordial, el del hábito hasta el tercero, el del
yo en su encuentro con el destino. De lo material a lo espiritual, en
donde la diferencia es la distancia con la captura de la máquina de
los deseos. Esa separación, esa diferencia funciona por sí sola y ha
sido la sistematización que he dibujado. Pero, a su vez, no excluye a
la repetición, en tanto la entendemos como acercamiento a la acción
de cada diferencia que esbocé. Cada movimiento de las diferencias,
lleva consigo una intensidad en su repetición del proceso y eso
funciona en su interior. La diferencia es con el medio, la historia
que a cada uno nos tocó. Fuerza centrífuga y centrípeta en el mismo
objeto, en la misma búsqueda o encuentro con el destino que todo
ser humano persiste en su incremento de sus pasiones. Acción y
reacción, de arriba hacia abajo. Movimientos interdependientes,
pero a su vez funcionando cada uno por su lado.
Por lo tanto, luego de esas tres diferencias, se instala la
repetición como movimiento protagonista de esta metodología,
obviamente sin dejar de lado a la diferencia, pero la cual actúa a
la inversa que en proceso anterior, su intensidad, es con el afuera
hacia adentro. Esta repetición, funciona ahora desde el adentro
hacia el afuera. Es una máquina de guerra, un pensamiento creativo.
El encuentro de la filosofía con el arte, de acuerdo a las preguntas
básicas que se pueden hacer, para qué sirve el arte/filosofía, qué es un
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

artista/filosofo o cuál sería o serían las finalidades del arte/filosofía.
A esta repetición, es ese tipo de pensamiento. Esta idea sobre el arte
y la filosofía deben entenderse como una concepción disruptiva en
ambos ejercicios humanos. Es el salto benjaminiano que construye
un estado de evaluación del sujeto/mundo y su habitar en el tiempo.
Una carnavalización bajtiniana, en donde el mundo viejo sucumbe
con el nuevo horizonte para construir otro tiempo. En definitiva, es
dar un valor del arte como superior al de la verdad, diría Nietzsche.
La devaluación del patrón de realidad de la verdad por la extensión
de la interpretación, de la condición ficcional de la vida. Esto último
no es bueno ni malo, en la lógica binaria: es un estado que promueve
a entender la crisis del mundo y la existencia con múltiples modos
en vez de uno solo.
Anne Sauvagnargues propone en esta dimensión una
categoría deleziana llamada devenir animal como desplazamiento de
lo anómalo, el cual es el ingrediente principal del arte. Una etología
del territorio: cómo funciona el comportamiento animal y humano
en su habitar lo territorial. Depende de este cruce su intensidad
en donde territorializar y desterritorializar funcionan como
energías equivalentes, ya que se accionan de manera inseparable.
Sauvagnargues, vincula lo anterior a que el devenir animal es una
“desterritorialización intensiva” (Sauvagnargues, 2006: 23), idea
que acuña de Guattari para referirse a la noción de artista como un
outsider, “una entidad que rebasa el borde” (Deleuze y Guattari,
2020: 305). Este outsider funciona en el margen sexual y síquico
y esto depende no de la distancia sobre lo social, sino desde su
intensidad. Este artista se desterritorializa de lo humano dando un
paso a la categoría desde lo animal, su anomalía, su singularidad. No
es semejante a un animal, “sino pensar al animal como un devenir
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

anómalo del humano” (Sauvagnargues, 2006:74). Esto construye
un pensamiento nuevo, diferencia tercera en esta metodología,
el cual esta desterritorializado, abierto a lo singular: “La creación
de pensamiento ya no es el acto de un sujeto noético, sino una
pragmática, un agenciamiento impersonal que modula “entre” los
sujetos y conecta el pensamiento con otros regímenes de signos, del
mismo modo en que implica un régimen múltiple de composición
de texto, es decir, un estatuto colectivo e impersonal para el autor”
(Sauvagnargues, 2006: 89). Esto es: el cuerpo se desconecta del
organismo para crear otras intensidades o, como dice la autora,
hecceidades (grados de intensidades). La poesía, un verso (como
fenómeno que comienza y termina abruptamente, diría Tinianov) es
una intensidad que escapa del texto total. Desde el plano vital, el ser
humano o un animal, sin exclusión de cualquier viviente se definen
por su heccidad, una posibilidad de crear un estudio de los afectos:
“definirlos por los afectos de lo que es capaz” (Sauvagnargues, 2006:
76) de ese cuerpo sin órganos.
Marilé di Filippo sistematiza sus planteamientos sobre arte/
filosofía de Deleuze como resistencia política, la cual la denomina como
lengua de riesgo (Di Filippo, 2012: 38). Su centro reside en la sensación
que vendría a ser una experiencia del cuerpo cuando se produce o se
recepciona una obra de arte. Sensación como instinto, como sistema
nervioso o como temperamento. El cuerpo es el territorio en donde
se experimenta el flujo de la obra de arte y su apreciación o sus efectos.
La obra es un espacio de encuentro del adentro (productor) con el
afuera (receptor): el sujeto es el objeto y es la posibilidad de repensarse.
Desajustar sus percepciones de la realidad: estremecer su cuerpo
para provocar preguntas que lo distancien de los clichés del mundo.
En el fondo, si la respuesta es pedestre, responde a una finalidad y
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

a una función del arte, desterritorializar al sujeto desde su cuerpo.
Este procedimiento es visto por Di Filippo como una condición de
deliro como producción del arte para provocar agenciamientos en
las personas, el cual lo dirige en contra de lo saludable, esto es, una
distancia con lo puro, con la verdad. Esto es cercano a lo que Deleuze
menciona con respecto al arte como expresión del pueblo, aquella
raza oprimida que pone en riesgo su cuerpo. El artista es lo mismo
y su riesgo es la lengua. Su expresividad para crear obras delirantes
que provoquen un movimiento telúrico en el territorio de su cuerpo.
Pequeñas dosis de veneno inoculado para saberse enfermo y ser
consciente a la vez, de lo saludable de sus pasiones alegres. Aunque
hoy por hoy, esto último suene y sea un poco ingenuo.
Vuelvo a lo propuesto. Con las perspectivas de las autoras
anteriores, se constata una perspectiva vinculada entre arte y filosofía.
Repetición vendría a ser el enlace de las tres diferencias. De la tercera
diferencia la conciencia de la singularidad, el yo que abraza su
destino, se elabora la máquina de guerra. Esa conciencia debe volver
al mundo para repetir ese pensamiento creativo como expresividad
nueva. Una estética bastarda, animal, delirante y enferma en donde
está la vida o, entendido en lógica deleziana, la vida se hace singular
cuando se abrazan sus contradicciones. Lo saludable y lo higiénico
der la máquina de los deseos siempre quiere capturar y ejecuta su
verdad como afán teleológico de la vida.
La estética posible en Deleuze es la que desterritorializa el
sentido maquínico deseantes de la verdad. Es una acción política
que conlleva a una posición de lucha social en donde el arte cumple
su función de disociación de estructuras, de rizomatizar al libro-raíz.
Es multiplicar la intensidad del objeto artístico en el sistema social:
“una expresión material intensa” (Deleuze y Guattari, 1978: 32).
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Esa intensidad se concibe la repetición. Y es tarea del arte y
de la filosofía asirla para crear horizontes múltiples de líneas de fuga:
“hacer el movimiento, trazar la línea de fuga en toda su positividad,
traspasar un umbral, alcanzar un continuo de intensidades que no
valen ya sino por sí mismos, encontrar un mundo de intensidades puras
en donde se deshacen todas las formas, y todas las significaciones,
significantes y significados, para que pueda aparecer una materia no
formada, flujos desterritorializados, signos asignificantes” (Deleuze
y Guattari, 1978: 24).
En el fondo, hay que afinar el ojo para ver esas obras de
repetición. Entendiendo el proceso creativo de los artistas. Encontrar
la repetición en una poética, en un proyecto que contenga esta
dirección: una idea del pensamiento filosófico ofensivo con un arte
disonante. Este territorio agencia lo distante y lo desajustado: “La
repetición por su parte, correlativamente, solo podía ser definida
como una diferencia sin concepto; evidentemente esa definición
continuaba presuponiendo la identidad del concepto para lo que se
repetía; pero en vez de inscribir la diferencia en el concepto, la ponía
fuera del concepto como diferencia numérica, y ponía al concepto
mismo fuera de sí, como existiendo en tantos ejemplares como veces
o casos numéricamente distintos hubiera” (Deleuze, 2000: 424).
En lo menor esta la repetición, la posibilidad de la vida para
volverse una lengua nómade que tense la estructura (del arte y la
política) y refracte una nueva intensidad colectiva.
Tres diferencias hacia una repetición, hacia una revuelta de
las capacidades humanas en su significante múltiple, distanciándolos
de la monarquía de los enunciados y de los deseos programados por
el algoritmo del capitalismo en su versión actual, más tardío, más
post del post. El arte nuevo del pensamiento creativo es una ventana
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

que muestra las posibilidades de desautomatizar el caudal de los
deseos y del absolutismo del yo. Ese arte de la repetición existe y
hay que mostrarlo. Solo con esa acción ya es un inicio de camino.

Bibliografía
Agamben, G. (2005). Profanaciones. Adriana Hidalgo editora.
Bajtín, M. (2003). La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento:
el contexto de Francois Rabelais. Alianza Editorial.
Deleuze, G. (2000). Diferencia y repetición. Editorial Amorrortu.
Deleuze y Guattari (1978). Kafka: por una literatura menor. Ediciones
Era.
Deleuze y Guattari (2020). Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia.
Editorial Pre-Textos.
Di Filippo, M. (2012). “Arte y resistencia política en las sociedades
de control. Una fuga a través de Deleuze”. Revista Aisthesis,
núm. 51, pp. 35-56.
Sauvagnargues, A. (2006). Deleuze: del animal al arte. Editorial
Amorrortu.
Wittig, M. (2024). El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Editorial
Paidós.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Exotismo y orientalismo en la crítica de arte de José
Moreno Villa
Exoticism and orientalism in the art criticism of
José Moreno Villa
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México, México
nexqui@yahoo.com.mx

Resumen. El crítico de arte español José Moreno Villa escribió una
extensa obra en los terrenos de la historia y la crítica del arte en México.
Parte de esta obra trató sobre el arte mexicano de los siglos XVI a XX,
en donde encontró características particulares que lo diferenciaron del
arte europeo. Al identificarlas, Moreno Villa las describió bajo diversos
conceptos que se pueden englobar en el de “exotismo”. Por ello, el objetivo
de este artículo es identificar algunas piezas de arte mexicano que Moreno
calificó de “exóticas” y entender cómo éstas se relacionaban con el arte
de origen asiático e indígena. Sobre todo, el artículo se centrará en los
casos que estudió para su libro La escultura colonial mexicana, editado por
El Colegio de México en 1942, y en ideas relacionadas que había escrito
en diversos artículos periodísticos y que fueron incorporados en su libro
Cornucopia de México, publicado en 1940.
Palabras clave: Crítica de arte, arte mexicano, exotismo, orientalismo.
Abstract. The Spanish art critic José Moreno Villa wrote an extensive
work in the fields of History and Criticism of art in Mexico. Part of this
work dealt with Mexican art from the 16th to 20th centuries, where it

73

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

found particular characteristics that differentiated it from European art.
When identifying them, Moreno Villa described them under various
concepts that can be included in “exoticism”. Therefore, the objective
of this article is to identify some pieces of Mexican art that Moreno
described as “exotic” and understand how these were related to art of
Asian and indigenous origin. Above all, the article will focus on the cases
that he studied for his book La escultura colonial mexicana, published by
El Colegio de México in 1942, and on related ideas that he had written in
various journalistic articles that were incorporated in his book Cornucopia
de México, published in 1940.
Keywords: Art criticism, Mexican art, exoticism, orientalism.

74

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

José Moreno Villa llegó a México en 1937, huyendo de la Guerra
civil española que en los siguientes años pondría fin a la segunda
República en España. A los pocos días después de su llegada,
este poeta, dibujante y crítico de arte comenzó a escribir artículos
periodísticos sobre las primeras impresiones que le causó la sociedad
mexicana, su cultura, sus tradiciones, su arte y su historia.
Estos artículos, que en 1940 se editaron en el libro titulado
Cornucopia de México, fueron ensayos de carácter expresionista que
reflejaban más el mundo interior y las ideas de Moreno Villa que
lo que realmente era México; sin embargo, en ese acto reflejo o
dialéctico entre la realidad mexicana y su pensamiento europeo
salieron a flote ciertas características de la forma de ser del mexicano
que, de otra forma, sería difícil detectar y que sólo la mirada del que
ve desde afuera es capaz de observar con rapidez.
Entre los elementos que a Moreno le parecieron singulares en
México se encuentran las muestras artísticas y artesanales cargadas
de una estética barroca, churrigueresca y rococó, lo cual no le resultó
extraño para un pueblo que había pasado por un proceso de conquista
y colonización hispánicas: “he sentido a México, y un poco a mi libro,
como una cornucopia por lo que tiene de rizado y quebrado. No es
fortuito que México siga cultivando los muebles y las fachadas del estilo
rococó […] No es fortuito que las bandejas, platones, baúles, pulseras,
anillos y qué sé yo cuántas chácharas, sigan con su sello muy siglo
XVIII, sembradas de florecitas y caracolillos” (Moreno Villa, 1976: 57).
No obstante, lo que le resultó “extraño” fue observar
elementos que él consideró “asiáticos” en los mexicanos de esos
años de finales de la década de 1930 y comienzos de 1940. Por
ejemplo, cuando en el artículo titulado “La muerte como elemento
sin importancia”, de Cornucopia de México, observa: “esta familiaridad
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

75

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

mexicana con la muerte […] En esto, como en muchas otras cosas, el
europeo cree advertir un elemento asiático incomprensible para él”
(1976: 157). Esta idea se relaciona, efectivamente, con la tradición
que existe en diversas culturas de Asia, en especial con la sánscrita
de la India, en donde hay “una relación íntima entre la conciencia
de la muerte, la experiencia ananda, la dicha, la alegría y el deleite
repentinos e intensos” (Martínez Ruiz, 2024: 2).
De igual modo, al momento de explicar el porqué de su escritura
en torno a la cultura mexicana en el artículo “Pinceles y palabras”,
también de Cornucopia, este crítico español mencionó que con estos
textos pensaba “evocar con la palabra las apariencias de este país
semiespañol y semiasiático” (Moreno Villa, 1976, p. 98), pues como se
sabe, y seguramente lo sabía Moreno, “durante los siglos XVI al XIX,
los navegantes españoles establecieron y operaba la ruta marítima del
Galeón de Manila que conectaba Asia Oriental y Nueva España en
el continente americano. Los galeones cruzaron el Pacífico a través
de puertos marítimos y centros comerciales de Manila en Filipinas y
Acapulco en México, formando una próspera ruta marítima durante
más de 250 años”1 (Wu, Junco Sanchez y Liu, 2022: vii).
José Moreno Villa intuyó estos rasgos de cultura y arte
asiáticos entre las actividades y formas de ser de los mexicanos,
que conoció en sus primeros años en el país. Estas intuiciones
no estaban erradas, ya que después las pudo comprobar en sus
estudios e investigaciones sobre el arte virreinal mexicano. Hay que
mencionar que cuando Moreno Villa asocia a México con el lejano
Oriente, no deja de causarle asombro, misterio y maravilla que el
país americano tenga y conserve estos elementos que define como
“semiasiáticos”, “chinescos”, o simplemente con sentido “japonés”,
1

76

Traducción propia.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

pero ¿por qué le genera sorpresa? La respuesta podría estar en la
forma en que entendió esta relación con Asia y cómo la definió, ya
que a pesar de que en sus artículos periodísticos le coloca diversos
adjetivos, llegará a concretar esa relación histórica y cultural entre
México y las culturas asiáticas bajo el concepto de “Exótico”, y esto
lo plasmará en su estudio La escultura colonial mexicana, editado por El
Colegio de México en 1942.
En esta investigación, que realizó como parte de sus quehaceres
como integrante de La Casa de España en México, Moreno Villa intenta
ofrecer a los lectores diversos elementos para entender la escultura
que se realizó en México en los siglos XVI, XVII y XVIII. En su
análisis observa las semejanzas que las esculturas mexicanas, es decir,
novohispanas, tienen con las españolas y las europeas, las semejanzas
con movimientos y escuelas estéticas de Europa; pero, sobre todo,
este crítico de arte pone énfasis en marcar las diferencias con el arte
europeo y entre éstas se encuentra eso que define como “lo exótico”,
que halla en algunas esculturas de origen o de influencia asiáticos.
Moreno describe en su libro algunas piezas de marfil de la
Catedral Metropolitana de la Ciudad de México (Figuras 1 y 2):
Lo Exótico. Califico así, exótico, a las esculturas de marfil que
se guardan en el Museo Metropolitano y en algún templo de la
capital. Imágenes pequeñas y de un sabor chinesco que las separa
por completo de lo hispánico […] delatan su origen asiático por
este o aquel detalle: los ojos o las manos. De los cuatro Cristos
que se reproducen aquí hay tres que pueden haber salido del
mismo taller […]. Además, las tres figuras tienen el dedo grueso
más largo de lo normal, llegando hasta por encima de la segunda
falange del índice. Hay otro Cristo, más una Sagrada familia y un
Ángel que, sobre tener más acentuado el estilo chinesco, son –como
la Virgencita de la iglesia de la Enseñanza– claramente del siglo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

XVIII. Acordándonos de la famosa nao de China y del abundante
comercio con este país en ciertas épocas, se explica este exotismo
(Moreno Villa, 2004: 59-60).

Figura 1. Marfil. Museo de
la Catedral. Fotografía de
Márquez. En La escultura colonial
mexicana de José Moreno Villa,
fotografía 90.

Figura 2. Sagrada familia
en marfil. Museo de la
Catedral. Fotografía de
Márquez. En La escultura
colonial mexicana de José
Moreno Villa, fotografía 91.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

En esta descripción y análisis de las piezas de marfil, el
crítico de arte menciona la larga relación política, económica y
cultural entre Asia y América, por medio del Galeón de Manila que
desembarcaba en Acapulco; pero también se observa que coloca su
pensamiento en el centro de Europa, alejando a la periferia todo lo
que tiene que ver con lo americano o asiático. Esto podría explicarse
por aquel objetivo europeo de rechazar influencias no occidentales
que consideraba “impuras” y que tiene su origen en el Renacimiento:
La cultura occidental en realidad había estado más abierta a
influencias exóticas en la Edad Media que en el Renacimiento,
tanto en el periodo de relativo aislamiento de Europa desde
la década de 1360 hasta la de 1490, e incluso durante el “alto”
Renacimiento de principios del XVI, cuando el ideal del clasicismo
(la “gramática” de la arquitectura, por ejemplo) aumentó los
obstáculos a la hibridación, que olía a impureza2 (Burke, Clossey y
Fernández-Armesto, 2017: 30).

En la cita de Moreno Villa acerca de las piezas de marfil
sobresalen dos posiciones por parte del autor: una como historiador
del arte y otra como crítico, poeta y artista de vanguardia de su
tiempo, las cuales no se pueden separar. Es interesante que ambas
posiciones se presenten cuando intenta explicar las relaciones
intercontinentales desde el siglo XVI. El historiador Moreno Villa,
quien se formó como ayudante del arqueólogo Manuel Gómez
Moreno en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, conocía
la histórica relación político-comercial y cultural entre las Filipinas,
Nueva España y Europa durante los tiempos de los virreinatos, así
lo demuestra cuando explica que: “Acordándonos de la famosa nao
2

Traducción propia.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

79

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

de China y del abundante comercio con este país en ciertas épocas,
se explica este exotismo” (Moreno Villa, 2004: 60).
Seguramente Moreno Villa sabía de las producciones
artesanales con marfil y los intercambios comerciales en la región
asiática que iban de Goa a Macao, a Manila y de allí a América, como
lo dice Gauvin Alexander Bailey en el libro Made in the Americas:
La producción artesanal pronto se extendió al norte del río Pasig
hasta las comunidades chinas conversas de Binondo (en 1596) y
Tondo (en 1611), bajo la supervisión de los dominicos y agustinos
(una tercera orden mendicante), respectivamente. Desde al menos
1590, estos talleres se especializaron en esculturas de marfil,
particularmente crucifijos y estatuas del niño Cristo, la Virgen
y una variedad de santos, así como pinturas y retablos para su
uso en Filipinas y para exportación a Macao, América Latina y
Europa; varios de los marfiles, como una Santa Rosa de Lima del
siglo XVII, incluso representaban santos latinoamericanos, lo que
demuestra la importancia crítica del hemisferio occidental como
mercado3 (Bailey, 2015: 93).

José Moreno Villa puede discernir, por medio de las facciones
y estructura física de los personajes de las esculturas, que estas piezas
que describe en La escultura colonial mexicana, como los Crucifijos,
la Sagrada Familia, el Ángel o la Virgen con el niño Cristo, cuyas
fotografías incluye en los anexos del libro, pudieron ser elaboradas
en talleres y por artesanos “chinos o japoneses” (Bailey, 2015, p. 94),
con base en un procedimiento de análisis muy parecido al que los
historiadores realizan en el siglo XXI, como lo hace Bailey al momento
de analizar unas esculturas de marfil del siglo XVII (Figura 3): “De
hecho, sólo la falta de los tradicionales ojos de cristal y sus cejas altas
3

80

Traducción propia.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y arqueadas y sus labios en forma de moue [puchero] indican que fue
fabricado por artesanos chinos o japoneses”4 (2015, p. 94).

Figura 3. Nativity, Ecuadoran, with Hispano-Philippine ivory inserts, 18th
century, polychromed an gilded wood and ivory (Bailey, 2015: 94).

Pero si Moreno conoce este intercambio cultural, ¿por qué
insiste en lo exótico? Y es que por descarte, este historiador español
menciona que ese “sabor chinesco”, es decir, asiático, es lo que lo
“separa por completo de lo hispánico”; esto significa que Moreno
Villa fija su punto geográfico para determinar que el centro de sus
ideas sigue estando en España, aunque él físicamente y su objeto de
estudio estén en México, y que lo de carácter asiático o chinesco,
como él le dice, le resulta una condición extraña e incomprensible,
en tanto el arte o sus formas se alejan o se “separan de lo hispánico”:
entre menos hispánico, más exótico.
Hay que recordar que, para el pensamiento moderno y la
historiografía del arte occidental, al menos en los siglos XIX y XX,
lo exótico es aquel interés que los artistas, escritores, intelectuales
4

Traducción propia.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

o los comerciantes de obras de arte ponían en lo extranjero o en la
otredad; pero este es un concepto ambivalente, pues a la vez que
es un gusto y atracción por lo desconocido, también causa horror
o repulsión, ideas que encajan con otro concepto como el de
orientalismo, asociado en Moreno Villa con el exotismo:
Detrás del exotismo […] que va del Naturalismo al Simbolismo
late no ya la fantástica idealización del Oriente, sino el topos de
lo monstruoso convertido en hecho social […] la experiencia del
horror […] una cosa inmensa en el interior de la cual se siente
perdido, pero también como una cosa en el interior de la cual
está encantado de perderse, en el interior de lo que pierde el viejo
cuerpo, el viejo yo, y el antiguo hombre (González Alcantud,
1989: 69-70).

Para Moreno Villa, como para muchos otros escritores y
artistas de su tiempo, las culturas de Oriente, de África, de América
y del Pacífico constituyeron un polo de atracción, una oportunidad
para crear nuevos imaginarios, nuevas historias e, incluso, para
pensar e idealizar nuevas vidas alejadas de la Europa racionalista,
ya que para estos escritores y artistas las figuras orientales son
elementos místicos que les recuerdan un pasado religioso que han
perdido. Por esto, pensaban que la nueva razón no bastaba y era
“necesaria la intuición de la inspiración”, por lo que “la búsqueda
debe ser lógicamente exterior y singular; de aquí el afán de aventura
y de originalidad del artista occidental” (González Alcantud, 1989,
p. 48).
Es interesante leer cómo el objetivismo del Moreno Villa
historiador se intercala con el subjetivismo del Moreno Villa crítico
y artista que busca inspiración en lo exótico, en lo oriental. Por
ejemplo, cuando describe, en La escultura colonial mexicana, el púlpito
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

del convento de Huaquechula, en Puebla (Figura 4), estas dos
condiciones vuelven a encontrarse y el mecanismo de atracciónrepulsión del exotismo orientalista se activa dentro de su crítica
cuando halla elementos asiáticos en la pieza:
A cambio de una plástica decorativa tan netamente española,
vemos en Huaquechula (Puebla) un púlpito que debería ser
monumento nacional. Es plateresco, pero de un plateresco muy
especial. En cada una de sus caras o lados del polígono, y metidos
en sus cuadros, hay unos ángeles ataviados a la moda que usó
Doña Catalina Micaela, hija de Felipe II, en el último tercio del
siglo XVI, pero con unas alas, un tocado, una rigidez hierática
y un modo de llenar todo el espacio enteramente indúes. Las
caras, además, acusan con sus fuertes pómulos linaje asiático, de
lo asiático radicado en México desde no se sabe cuándo (Moreno
Villa, 2004: 27).

Figura 4. Púlpito, Huaquechula, Puebla. Fotografía de Salvador Toscano. En La
escultura colonial mexicana de José Moreno Villa, fotografía 21.

Otra vez, conforme este púlpito se aleja del arte español, hace
que se interese más en él. Ahora ya no está asociado a lo chinesco, en
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

relación con los productos realizados en talleres de China, Japón o
Filipinas, sino que lo asocia con la India, en donde, ciertamente, hay
púlpitos parecidos en los templos de la India portuguesa que quizá
llegaron a América vía Manila o Goa. Moreno Villa, a diferencia
de las piezas de marfil, infiere que este púlpito no fue elaborado
en Asia (Figura 5), en particular, en la India, pero sí fabricado por
artesanos mexicanos a finales del siglo XVI, tomando como base
algún ejemplo o estampa traída de aquella región. Esto se sabe
porque el mismo historiador del arte español inserta el orientalismo
y el exotismo en otro concepto que aporta para englobar lo exótico
y lo oriental elaborado en México, y este es el término tequitqui.

Figura 5. Pulpit, Church
of Saint Jerome, Mapusa,
Goa, second half of 18th
Century.

Al hablar de esta misma pieza en madera del convento
de Huaquechula, afirma que “este púlpito de Huaquechula es un
precioso ejemplo de un estilo tequitqui” (Moreno Villa, 2004: 27).
Se debe tener presente que al inicio del libro La escultura colonial
mexicana, Moreno define al tequitqui como aquel arte híbrido con
elementos europeos, pero con sabor indígena, que realizaron artistas
mexicanos anónimos tras la conquista de México. Él no lo dice, pero
entonces para Moreno Villa este púlpito es tequitqui, no sólo porque
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

posee la técnica y las formas que sólo le podían dar los indígenas
mexicanos, sino que también tiene formas asiáticas mezcladas con
españolas (lo exótico/lo oriental), lo cual para él también recae en lo
tequitqui, es decir, un arte híbrido que por ello llamaba su atención,
más que lo simplemente indígena o lo simplemente español.
Hay otro ejemplo parecido que Moreno ofrece en este libro,
cuando habla de la portada principal del templo de Guadalupe,
en Zacatecas (Figura 6), de la cual cree que es “importantísima en
la historia de la ornamentación mexicana, sobre todo en la parte
alta o segundo cuerpo, trabajado con la prolijidad infatigable de
los templos de la India asiática”. Además, también lo relaciona
con el arte de la India, pues indica que esta portada “es puramente
tequitqui” (Moreno Villa, 2004: 67).

Figura 6. Portada del templo de
Guadalupe, Zacatecas. Fotografía de
MC. En La escultura colonial mexicana de
José Moreno Villa, fotografía 100.

Desde este punto de vista, el arte de imitación asiática
elaborado en la Nueva España, como los biombos, las lacas y las
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

porcelanas, podría ser considerado tequitqui, bajo los preceptos
exóticos-orientalistas de Moreno, porque para él, lo tequitqui no sale del
exotismo u orientalismo para los ojos occidentales, pues eso exótico,
a la vez que atrae, no se deja de ver como un horror hacia lo extraño.
Eso extraño que, desde el punto de vista europeo, se debe atraer para
“civilizarlo” por medio de la hibridación o el mestizaje:
se trata de un exotismo en cierta medida domesticado. De las dos
sociedades primitivas […] una es superior a la otra: la segunda
presenta un aspecto paradisiaco, es como una tierra de Jauja, porque
en el fondo es un híbrido cultural: lo mejor de las cualidades del
pueblo salvaje, primitivo, se ha aliado con lo mejor del cristianismo
[…] Son como un canto al mestizaje físico y cultural. De nuevo, las
virtudes más excelsas del primitivismo se conjugan con el toque
europeo-cristiano” (González Alcantud, 1989: 59).

Por ello, para Moreno el exotismo asiático sobre el arte
virreinal mexicano no sólo es la confluencia histórica de diferentes
culturas, sino que es un símbolo y un discurso sobre su propia
búsqueda como escritor y artista, que lo encuentra en la exploración
del exotismo y el orientalismo, así como en la creación poética
del término tequitqui. Para él, lo tequitqui (exotismo/orientalismo)
significó ese renacer personal y social en lo desconocido, un
renacer en lo oscuro y en lo incomprensible para darse una nueva
oportunidad de vida y una oportunidad creativa en este mundo. Para
él, era un renacer en el arte híbrido y mestizo que podían forjar una
unidad primigenia perdida, ya que “la búsqueda de esa unidad tiene
como paradigma el Sur […] El Sur es un concepto de ambigüedad
calculada, es la tendencia hacia la luz y hacia los climas calurosos
con seguridad. Dentro del Sur podemos distinguir uno oriental, otro
latino (español, italiano, griego) y para los más avezados el lejano
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Pacífico o el Asia negra” (González Alcantud, 1989: 52-53). En
su búsqueda de ese pasado primigenio en donde todas las culturas
estaban unidas y que, por alguna razón, se separaron, Moreno
Villa cita algunos ejemplos en donde lo prehispánico mexicano y
lo asiático se unen para ser descubiertos por su mirada. Uno de
estos casos es el que trata en su texto “Coatlicue y Ganesa”, en
donde compara al monolito mexicano con una escultura del dios
hindú Ganesa, del siglo XIII, ubicada en Indonesia (Figura 7). Ahí,
Moreno Villa afirma:
Yo encuentro tales afinidades de estilo que me decido a la
comparación […] La figura azteca presenta cuatro manos (rasgo
bastante hindú ya de por sí). La javanesa, cuatro. La calavera es
importante en ambas figuras […] lo zoomórfico y lo humano
aparecen fundidos en lo azteca y en lo hindú […] Es inútil que
busquemos algo parecido a estas figuras fuera del marco oriental
y mexicano. Desde luego para un europeo resultan figuras
monstruosas (Moreno Villa, 1949: 5).

Figura 7. Fotografía del texto periodístico de José Moreno Villa, “Coatlicue y
Ganesa”, Novedades, 15 de mayo de 1949: 5.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

Con estos y otros ejemplos, Moreno estaba formando
este nuevo mundo en unidad al describir estas piezas exóticas
que consideró aún “estado salvaje”, para construir un discurso
que evitara así los errores y los dictados de esa “razón” del viejo
continente del que venía huyendo por la Guerra civil española. Así,
el crítico se enfocó en identificar y redefinir en su historia y crítica de
arte un pasado híbrido, para crear un presente híbrido y mestizo en
el cual pudiera habitar en su nuevo hogar: el continente americano.
Conclusión
Las ideas de exotismo, orientalismo y tequitqui son fundamentales
para entender la historia y la crítica de arte que Moreno Villa escribió
en México. Como intelectual y artista de su época, no le fue ajena la
atracción por las culturas antiguas de otros continentes y en México
encontró una fuente de inspiración, no sólo para sus curiosidades
como investigador, sino también para sus imaginarios creativos,
tanto poéticos como pictóricos.
En términos ensayísticos, lo exótico mexicano fue una línea
de pensamiento y escritura que lo colocó en la vanguardia de las
reflexiones sobre la búsqueda de la identidad cultural, como lo reflejan
los dos textos de este autor citados en este artículo. Asimismo, en la
exploración de lo exótico asiático u oriental, Moreno Villa trazó una
línea genealógica del arte mestizo o híbrido mexicano desde el siglo
XVI y que aún pudo encontrar en expresiones del siglo XX.
Por último, hay que decir que en este texto se pudo
deducir que el arte tequitqui para Moreno no sólo era el que poseía
características indígenas prehispánicas, sino aquel que venía de
otros lugares alejados de Europa, como las piezas novohispanas
con fuerte influencia del arte asiático proveniente del Galeón
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Manila, una ruta comercial, política y cultural que duró más de
200 años.
Bibliografía
Bailey, G. A. (2015). Religious orders and the arts of Asia. En Made in the
Americas: The new world discovers Asia. Boston: Museum of
Fine Arts.
Burke, P., Clossey, L. y Fernández-Armesto, F. (2017). The global
renaissance. Journal of World History, 28(1), 1–22.
González Alcantud, J. A. (1989). El exotismo en las vanguardias artísticoliterarias. Barcelona: Anthropos, Editorial del Hombre.
Martínez Ruiz, X. (2024). A source of peace: Death and joy in
Sanskrit texts. En K. Tobin y K. Alexakos (Eds.), Educating
for life and death (pp. xx-xx). The Netherlands: Brill/Bold
Visions in Educational Research. https://doi.org/xxxx
Moreno Villa, J. (1949, mayo 15). Coatlicue y Ganesa. Novedades, 5.
Moreno Villa, J. (1976). Cornucopia de México. México: SepSetentas.
Moreno Villa, J. (2004). La escultura colonial mexicana. México: Fondo
de Cultura Económica.
Wu, C., Junco Sanchez, R. y Liu, M. (2022). Archaeology of Manila
galleon seaports and early maritime globalization. China: Springer.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Para una lectura distante de Sábado, suplemento
cultural
For a distant reading of Sábado, cultural
supplementl
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. Uno de los grandes problemas en la lectura del periodismo
cultural es la resistencia contra el tiempo. Esta resistencia va desde lo
delicado del material hemerográfico, en su preservación física, hasta los
contenidos que pierden vigencia frente a las necesidades de un presente
con otra visión de los valores culturales. Dentro de este espectro entra
una segunda cuestión para el caso de los suplementos longevos: el registro
cuantitativo, es decir, lo que se publicó, la creación de índices o bases de
datos para crear mapas que visualicen las constantes de una dirección o
las directrices según la coyuntura donde se lleva a cabo la labor de dicho
medio. Este artículo intenta realizar dicho análisis en el suplemento
cultural Sábado.
Palabras clave: lectura distante, análisis de datos, periodismo cultural.
Abstract. One of the major problems in reading cultural journalism is
its resistance to time. This resistance ranges from the delicate nature of
the newspaper material, in its physical preservation, to the content that

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

loses its validity in the face of the needs of a present with a different
vision of cultural values. Within this spectrum lies a second issue for
the case of long-lived supplements: the quantitative record, that is, what
was published, the creation of indexes or databases to create maps that
visualize the constants of a direction or the guidelines according to the
situation in which the work of said medium is carried out. This article
attempts to carry out this analysis in the cultural supplement Sábado.
Keywords: distant reading, data analysis, cultural journalism.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

Sábado inicia su aparición en el año de 1977 y transcurre con diferentes
épocas editoriales donde resaltan los nombres de Fernando Benítez
(hasta su salida a La Jornada Semanal) y Huberto Batis. Desde una
lectura cercana pueden identificarse diferentes líneas de investigación
para este suplemento cultural; sin embargo, la aplicación de una
lectura distante (Moretti, 2015) puede identificar de manera concreta,
a partir de las materialidades del presente medio estudiado, diferentes
líneas de investigación. Esto es posible siempre y cuando exista una
conceptualización de datos que permita a las herramientas digitales
realizar dichas conexiones a partir de coincidencias: traducciones,
ediciones, libros, poesía, entrevistas, reseñas, cuentos, fragmentos de
novelas u obras de teatro, fotografía, dibujo, correo de sus lectores,
recomendaciones de lectura, traducciones, entre otras tantas que
pueden aparecer en este ejercicio.
El propósito de este artículo consiste en relatar la experiencia
desde la Facultad de Filosofía y Letras, en conjunto con la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, en el proceso de digitalización de
una colección privada con vías de análisis de datos. Para efectos de
este trabajo, primero se definirá qué son las humanidades digitales
y el concepto de lectura distante proporcionado por Moretti. En el
apartado siguiente, se relatará el proceso de digitalización realizado
dentro de una materia optativa llamada “Proyectos de investigación
en entornos digitales”, parte del currículum de la licenciatura en
letras hispánicas, y el estado en el que se encuentra actualmente.
Finalmente, se presentará un apartado, a manera de muestra con
un número del suplemento, de las herramientas que se pueden
utilizar y su aplicación para plantear una lectura distante en el resto
del suplemento; esto tiene como propósito ampliar este proyecto
o que su experiencia sea adaptada para otros casos en la lectura y
92

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

visualización del periodismo cultural y su preservación en diferentes
repositorios.
Humanidades digitales y lectura distante
Para Moretti (2015) la lectura distante es una condición del
conocimiento. El autor realiza una oposición entre close y distant,
términos traducidos originalmente como cercana y distante,
respectivamente, aunque en las notas de Lilia Mosconi se menciona
que en otras traducciones se usa “atenta” para el primer caso.
Moretti parte de esta necesidad metodológica y teórica al plantear lo
infinitamente rica que es la realidad en contraste con lo limitado que
suelen ser los conceptos al momento de abarcarla. Es decir, siempre
hay una pérdida cuando se busca abarcar la totalidad.
Sin embargo, en lugar de entender lo anterior como un
impedimento, esto le da la oportunidad de plantear una flexibilidad:
su pobreza permite que sean más fácil de manejar y, en consecuencia,
con menos se puede hacer más. El interés del autor respecto a esto
recae en polémicas en torno a la mundialización de la literatura y el
debate sobre lo moderno en algunas de ellas, por ejemplo, las lecturas
de Frederic Jameson en torno a la literatura japonesa. Para Franco
Moretti las ideas planteadas por la crítica parecen interesantes, pero
no dejan de ser ideas. Por esta razón sugiere una lectura a gran escala
para encontrar constelaciones que las reafirmen.
Su preocupación parte de que un crítico siempre se equivoca.
¿Cómo sabemos que nos equivocamos aun y cuando seguimos a otro
crítico? La respuesta es sencilla: no hay corroboraciones, pero sobre
todo el corpus del cual partimos en una investigación siempre es
limitado desde una conceptualización que tal vez oculte el resto del
universo estudiado, sin mencionar que una ley o principio planteado
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

93

�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

en literatura puede dejar de encontrarse con el tiempo, lo cual trae
problemas en la aproximación al objeto de estudio.
Por esta razón, a partir de la conceptualización de datos y la
determinación de unidades de análisis, Moretti ve pertinente una forma de visualización para aclarar el comportamiento y creación de patrones a partir de las materialidades del texto. La visualización es una
forma importante para la jerarquización de datos porque ésta permite
corroborar los juicios del crítico por medio de materialidades, sobre
todo en un mundo donde cada vez es más grande la cantidad que se
maneja en la investigación de las humanidades digitales y área similares. Una de las elecciones de Moretti para lograr este fin es el árbol:
Al principio lo usé como una mera visualización abreviada, pero
después de un tiempo me di cuenta de que el árbol era más que
eso: funcionaba como una metáfora cognitiva que permitía ver—
casi literalmente—la historia literaria de manera nueva. (2015: 94)

Moretti se concentra en qué es lo que eleva a ese árbol, lo
que le da sus dimensiones. En realidad, no son los textos los que le
dan dicha altura, sino los indicios. Los textos se distribuyen en las
diferentes ramas, pero son los indicios los que, por presencia/ausencia,
necesidad o visibilidad, le dan tamaño a esta metáfora visual por medio
de recursos que podemos leer como unidades pequeñas dentro de
diferentes textos. El autor de Lectura distante toma como ejemplo el
caso del género policial para ejemplificar cómo recursos y géneros
pueden ser dos unidades formales. Es en ese punto donde Moretti
plantea un supuesto radical: los textos no son objetos de conocimiento,
solamente son objetos reales. Esto, por supuesto, lo plantea desde una
lectura de la crítica literaria y no de la crítica editorial, aunque pueden
encontrarse puentes en la conceptualización de unidades.
94

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Dentro de esta postura, con respecto a la visualización de
datos en literatura, nos encontramos con la relación que adquiere
frente al Big Data. María Peña Pimentel y Fernando Sancho Caparrini
(2018) señalan la importancia de las metodologías en estos procesos.
En este aspecto es necesario ser conscientes de que no debe existir un
desapego referente a ellas, sobre todo respecto en el uso de mediciones
para los datos obtenidos y filtrados desde y en el mundo digital.
Datos, metodologías y teorías no deben ser ignorados al momento de
acercarse a un objeto de estudio. Por eso es necesario establecer un
vínculo entre los datos y los procesos mediante los cuales se obtienen
a través de las computadoras y quienes trabajan con ellas. Entre las
diferentes aportaciones al campo de las humanidades digitales, se han
creado una variedad de algoritmos e inteligencias artificiales con el fin
de resolver problemas en la manera de abordar grandes cantidades
de datos; además de lo anterior, se han creado nuevas formas de
almacenarlos, compartirlos, transformarlos en información con el fin
de convertirlos en conocimiento, todo esto de forma rápida y masiva.
En la figura anterior, dentro del texto de Pimentel y Capirri,
podemos observar la manera en la que se conforma la estructuración
de la información. Tomemos como ejemplo el caso de Sábado. Como
objeto real parte de un mundo donde una colección privada se
encuentra en físico frente a las diferentes limitantes y riesgos: no es
una colección a la que tenga acceso todo mundo, en todo el tiempo,
incluso su digitalización fuera de fines académicos presenta problemas
de derechos de autor; por otro lado, el material del que está hecho es
sumamente delicado, en cuanto a lo hemerográfico, sobre todo en las
condiciones reales en las que se encuentre la colección, ya sea privada
o en un repositorio público con sus respectivos protocolos. En lo que
se refiere al proceso de captura debe tomarse en cuenta, para el caso
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

de la digitalización, que no basta en la actualidad con la sola imagen,
sino que es necesario añadir el reconocimiento óptico de caracteres
(OCR). En un escenario ideal, la captura OCR es clara; sin embargo,
dependiendo la calidad del programa o de la imagen (dependiendo
la preservación), será necesario otro paso en la reestructuración de
los datos: la limpieza del texto. No obstante, esto es sólo parte de
un proceso. En un segundo, aunque no el único posible, los datos
pueden estructurarse aparte en una base de datos para la creación de
metadatos, dando la posibilidad del uso de otras herramientas para
su reestructuración en busca de relaciones que en una lectura atenta
serían más lentas de encontrar.

Fig. 1 Tomada de Pimentel y Caparrini (2018) en su texto “Big data y
humanidades digitales”

96

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

En este punto vale la pena resaltar las observaciones de
Lance Strate (2021) en “Humanidades digitales en contexto”. Para
este autor la digitalización transforma los mensajes y sus archivos en
tipo de unidades mucho más discretas, capaces de compartirse de
manera separada. Por ejemplo, una copia de un artículo científico
puede ser descargada en diferentes dispositivos, incluso tenerlo
abierto al mismo tiempo en dos o más. Se trata de un paso a la
descentralización; por esta razón es importante estructurar la manera
en que se ordenan estos datos para convertirlos en información y ser
compartidos con la comunidad, tanto académica como periodística
cultural, además del público interesado en el tema en cuestión. La
programación, en el caso de estos medios, será importante para
plantear metodologías que permitan observar lo que una lectura
cercana no puede alcanzar, pero esto no descarta su aportación una
vez que se procesen rumbo al análisis. Strate continúa:
La escritura, por otro lado, separa al cognoscente de lo conocido
(Havelock, 1963); transformando un proceso, un verbo, un saber
en conocimiento. Se vuelve algo que encuentras en un libro,
que buscas cuando necesitas saber sobre algo. Mientras que la
sabiduría implica entender relaciones; es decir, opera a nivel de
relación o de medio; el conocimiento se traduce en contenido y
trabaja en este nivel.

El interés de Strate radica en cómo podemos encontrar la
información porque esta aparece de forma esporádica e incluso
desestructurada o fuera de contexto. Esto quiere decir que la misma
estructuración, su jerarquía que aumenta en complejidad, puede
traer consecuencias. La máquina, por ejemplo, puede observar lo
incómodo que una lectura cercana no puede explorar, pero esto no
se logra de manera automática, debe pasar por una conceptualización
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

de los datos a través de una teoría o métodos, según sea el caso y los
objetivos de investigación.
Al retomar las posturas de Pimentel y Caparrini (2018),
esto toma otra dimensión en la digitalización de suplementos
culturales, por ejemplo, el caso de Sábado. Los textos son parte
del paradigma de la información no estructurada, esto desde el
punto de vista de la Big Data y no el de la teoría literaria. Acerca
de los textos, podemos realizar análisis dependiendo el método y
el objetivo de investigación: si acaso es una cuestión de estructura
física, como la llaman Pimentel y Caparrini, nos concentraremos en
sus caracteres, palabras, oraciones, grupos de oraciones, párrafos,
grupos de párrafos, capítulos, según sea el caso en específico. De
manera similar, aunque con otro enfoque, si partimos de un interés
sintáctico las condiciones de análisis serán otras las que recaen sobre
el texto. Lo mismo sucederá con un contenido semántico con base
en los elementos relacionales que haya entre sí en él.
Para el caso de Sábado, todos sus artículos, reseñas, secciones,
aunque tengan una estructura editorial, son en realidad datos e
información no estructuradas desde un horizonte amplio, es decir,
el de la totalidad de sus números publicados. Lo que obtendríamos,
al digitalizar, solamente serían datos sin estructura aunque estén
en un formato para visualizarse, que es uno de los grandes retos
actuales de los repositorios. Hay un cambio de soporte y de
interfaz, pero no una manera distinta en lo que se refiere a lectura
cercana. De esta manera es de vital importancia definir hacia dónde
quiere ir un proyecto de este tipo antes de realizar posibles líneas
de investigación. La implementación de herramientas digitales, ya
sean programas de visualización o la aplicación de lenguajes de
programación como Python o R, dependerán de las preguntas que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

sean planteadas por seres humanos para su posible estructuración
con base en las necesidades de su comunidad:
El proceso de análisis y reestructuración de sus partes es lo que
permite que la información sea procesada de forma algorítmica
por medio de un ordenador. Para que el proceso ejecutado por la
máquina proporcione algún resultado interesante hay un requisito
fundamental: que la ‘estructura’ que se busca en la información
no estructurada sea suficientemente rica para obtener algún
resultado. (Pimentel y Caparrini, 2018)

Los avances en la tecnología han sido muchos hasta el punto,
como señalan los autores de “Big data y humanidades digitales”,
en que los análisis sintácticos ya están automatizados, y solamente
requirieron una etapa posterior de supervisión. Para el momento de
la publicación de su texto, los autores señalan que todavía está lejos
de automatizarse el análisis semántico. En estos casos, la intervención
humana sigue siendo importante. Esto puede ocurrir en otros puntos
de un proceso de estructuración de datos. Tómese el caso del OCR
donde algunas ediciones digitales siguen teniendo problemas en el
traslado de un formato a otro, como el caso de una de las citas de
este artículo (la de Strate) requirió limpieza por parte de quien ahora
escribe, así como el formato indicado, según sea la publicación.
La selección de algoritmos, para el caso del uso de un lenguaje de
programación, como sucede con Python, requerirá un punto claro
de partida en el interés de crear diferentes mapas interactivos para un
suplemento cultural con una gran cantidad de datos sin estructurar.
El proceso de digitalización de la colección K
El objetivo de este proyecto consiste en la digitalización para uso
interno y de investigación del suplemento cultural Sábado. Así mismo,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

como segundo objetivo, éste busca crear una base de datos de acceso
abierto para ser actualizada, previo consenso y verificación, y usada
para diferentes propuestas de visualizaciones por medio de lenguaje
de programación o programas especializados en esto, ya sea Python
por medio de Pandas y otras librerías o de Voyant Tools, entre otros.
La finalidad es plantear nuevas líneas de investigación con base en
herramientas que permitan ampliar una lectura atenta o cercana, en
los términos de Moretti, a través de una distante, y así emularlo
para otros casos en la historia de la literatura mexicana del siglo
XX y lo que va del XXI en cuanto a periodismo cultural, ejemplo,
por mencionar uno de los tantos, el Aquí vamos, suplemento del
periódico El Porvenir.
El presente trabajo partió de una materia optativa dentro
del mapa curricular de la carrera Licenciado en Letras Hispánicas,
del plan 420 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, titulada
“Proyectos de investigación en entornos digitales”. Se contó con
el apoyo de dos grupos, diferentes turnos, matutino y nocturno.
El proceso de digitalización tuvo varias etapas hasta el momento
del corte de este artículo: 1) evaluación de la colección privada,
2) inventario de los volúmenes proporcionados por el dueño de
la colección, 3) cotejo de la colección privada con el de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, 4) entrenamiento del equipo de
digitalización por parte del equipo de la CABU, 5) digitalización
(captura, formato, ocr), 6) creación de copias de seguridad y 7)
control de calidad (en proceso, al momento de la redacción). Como
parte complementaria, se dio inicio a la creación de una base de
datos donde se capturaron los metadatos de cada número dentro
de los 8 volúmenes de la colección. De esta manera, en un primer
acercamiento se pueden hacer tablas dinámicas para después
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visualizarlo y plantear líneas de investigación. Cuando se finalice esta
parte del proyecto, se vaciará todo en una sola base datos debido a
que al inicio de la investigación se trabajó en diferentes equipos.

Fig. 2 Captura de pantalla del inventario de la colección privada

Para efectos de este proyecto de digitalización, se decidió
nombrar a la colección como “K” en honor de su dueño, el Dr.
Roberto Kaput González Santos, quien heredó de su padre ocho
volúmenes encuadernados, todos con leyendas que permitían
catalogar a primera vista los años y su contenido. Sin embargo,
entre el relato sobre la colección y el primer inventario hecho en
la encuadernación original, fue necesario realizar un segundo
para identificar el contenido real, tanto en los números como en
su estado físico, de todos los volúmenes. Como puede observarse
en el ejemplo de la figura 2, los equipos registraron el número del
suplemento, su año de publicación, el director, el número de páginas
totales, el número de textos, notas sobre algunas curiosidades del
número y sobre el estado del material previo a su digitalización.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

Esta etapa fue importante porque los grupos pudieron
identificar la importancia de evaluar el material con el que se cuenta
previo a la digitalización, además de iniciar un proceso de discusión al
momento de plantear las etiquetas (su valor semántico), aspecto que
se le conoce como conceptualización de datos. Por ejemplo, el debate
fue intenso en el concepto de texto para efectos de esta investigación.
Quedó como pendiente, debido al perfil de la carrera, integrar a la
base de datos los de tipo visual, aunque desde la semiótica de la cultura
(Lotman, 1996) los cartones (caricaturas) y fotografías entren dentro
de una definición de texto. La investigación se centró solamente en
textos verbales escritos, pero éste no fue el único punto de polémica
en esta etapa. Al momento de entrar en la lectura del suplemento, hay
títulos que tienen dentro más de un texto, como el caso de la poesía;
por lo tanto, se tomó como criterio contar los poemas como textos
individuales, aunque fueran parte de una sección entera. En el caso de
la columna marcada en verde, ésta sólo funcionó como una forma de
control en los números que fueron digitalizados.
Al observar este inventario, es evidente que los volúmenes
no contaban con todos los números de los años señalados en sus
leyendas de sus respectivas portadas. Esto es importante en el proceso
de digitalización para crear una edición más completa, que agregue
los datos faltantes en el diseño de un futuro mapa que registre desde
la lectura distante las diferentes relaciones en el suplemento cultural
Sábado. Posteriormente, un equipo de trabajo realizó el cotejo para
constatar qué números faltantes se encontraban en la CABU. Esto
se hizo con dos propósitos: 1) registrar los números disponibles para
mejorar la edición digital (todavía en proceso) con base en el cotejo
realizado con la colección de la hemeroteca de la CABU, y 2) capturar
las copias que estén en mejores condiciones en comparación con los
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datos de origen o por el desgaste en los volúmenes.
De esta manera, se registraron los números faltantes en la
colección K que están disponibles en la biblioteca universitaria: a) 160,
154, 197, 195, 194, 193, 183, 176, 174, 173, 172, 170, 168, 166 (números
sueltos); b) 101, 103, 104, 105, 106, 107, 108, 109, 110, 111, 112, 113,
117, 118, 219, 234, 236, 245, 250, 252, 261, 262, 263, 264, 270, 281, 285,
286, 288, 290, 294, 295, 296, 297, 299, 301, 302, 303, 305, 306, 309, 312,
313, 314, 315, 321, 332, 335, 336, 344, 345, 347, 350 (números en tomos
encuadernados). Como puede observarse, la aplicación de una lectura
distante para la visualización por medio de mapas y/árboles corre un
riesgo importante en el planteamiento de preguntas de investigación e
hipótesis si no se cuenta con datos suficientes.
Es atractivo, como ejercicio escolar, pero impreciso si la
muestra no comprende una parte más amplia y representativa
del universo con el fin de mostrar una evolución en este tipo de
periodismo cultural. Cabe mencionar que este cotejo se realizó con
base en los tomos existentes de la colección K. Un proyecto más
ambicioso y con los recursos necesarios puede realizar un análisis de
datos mucho más amplio para abarcar las dos épocas importantes,
tanto la de Benítez como la de Batis, y observar en una escala
más grande los cambios de temas, enfoques, géneros, entre otros
tantos fenómenos presentes en dicha cantidad enorme de textos.
Sin embargo, pueden plantearse lecturas interesantes a partir de una
muestra de 179 números con aproximadamente 1495 textos1, esto
sin contar sus caracteres ni tokens al momento de dicha fase previa
al de digitalización.
1 En el control de calidad, se observó que en la hoja de cálculo del
volumen 8 no se capturó la cantidad de textos para los números 337 y 346, con
fechas 14 de abril de 1984 y 14 de junio del mismo año.
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Figura 3. Metadatos del número 284 de Sábado

Al mismo tiempo se inició de manera transversal una captura
de metadatos en ocho archivos separados para agilizar el trabajo en
equipo. Se estableció en juntas previas qué etiquetas serían importantes
para el proyecto antes del uso de herramientas digitales para diseñar
mapas o árboles de relación. Cada número contenido en el volumen
tendrá una hoja de cálculo para al final juntarlo todo en un solo
archivo. En el ejemplo de la figura 3 puede observarse todos los textos,
salvo las recomendaciones de Batis2, con su número, fecha, autor(a),
título, nacionalidad de su autor(a), género literario, descripción, temas
a manera de palabras clave, si el texto es una traducción o no, nombre
de su traductor(a) y sexo de su autor(a).
Pensando esto para una cantidad de casi 1,500 textos, el
conjunto de metadatos aumentaría concretamente para el caso de
los temas, lo cual dará como resultado un panorama interesante en
la dinámica evolutiva de este suplemento. Es necesario mencionar
en este punto que algunos de los datos tuvieron que obtenerse
por medio del cotejo de otras fuentes, algunas de ellas virtuales,
2 Pendiente para otra línea de investigación con la pregunta ‘¿qué
recomendó Sábado para leer?’, para el caso de esta sección y no el de las reseñas.

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como enciclopedias en línea (literatura mexicana) o repositorios
con trabajos de titulación relacionados con la época o la obra de
quien participó dentro de Sábado. Algunos datos fueron imposibles,
al momento de este corte, debido a nombres que posiblemente
funcionaron como pseudónimos3.

Figura 4. Datos del sexo de las personas involucradas en cuatro números de
Sábado

Figura 5. Datos de los géneros literarios presentes en cuatro números de Sábado
3

En etapa de verificación, por ejemplo, está el caso de Juan Pablo Castel.  

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Figura 6. Datos de las nacionalidades de autoras y autores presentes en cuatro
números de Sábado

En las figuras anteriores se puede apreciar un ejercicio
previo con las herramientas de Excel, limitadas en comparación a
las que se usarán en la siguiente etapa del proyecto. Sin embargo,
lo anterior sirve como muestra, a partir de cuatro hojas de cálculo
terminadas en su captura (números 280, 282, 283 y 284, del Vol. 8
de la colección K), de cómo puede cuantificarse los datos de forma
ordenada a partir de un primer paso en la lectura distante. Si esta
base de datos, al final de su elaboración, logra su objetivo de ser
un recurso abierto para quien tenga el interés de plantear una línea
de investigación, una persona con acceso a ella podrá realizar en
principio tablas dinámicas como la siguiente:

Figuras 7 y 8.
Ejemplos de tablas
dinámicas en Excel.

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La herramienta de tablas dinámicas permite la creación de
columnas o filas en una nueva hoja de cálculo, pero entre sus opciones
está el utilizar una etiqueta a manera de filtro; es decir, partiendo de los
cuatro números capturados como ejemplo, es posible filtrar solamente
autores y autoras que publicaron poesía en Sábado o seleccionar una
de las nacionalidades que participaron en este suplemento cultural.
No es el único filtro, pues se cuenta con la etiqueta de título y éste
puede ser añadido en una nueva tabla dinámica junto a la fecha de
publicación como puede verse a continuación:

Figura 9. Imagen de una tabla dinámica

La ventaja de las tablas dinámicas es que pueden reutilizarse
en tiempo real. Por ejemplo, podríamos cambiar la nacionalidad
a la etiqueta mexicana y obtener todas las personas de ésta que
participaron en el suplemento cultural. Esta base de datos se está
llevando a cabo con la finalidad de proporcionar a diferentes
profesionales de la investigación a jugar con los datos y plantear
posibles líneas de investigación con base en un registro detallado
de lo que hay dentro del suplemento, por ejemplo, “La aportación
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estadounidense en Sábado”, “La poesía escrita por mujeres en
Sábado”, “La traducción de poesía en Sábado”, entre otras tantas que
puedan surgir a partir de esta conceptualización de datos.
La versión digital del suplemento no estaría disponible
debido a derechos de autor, pero una hoja de cálculo con etiquetas
útiles puede ser de gran importante para realizar el cotejo con las
diferentes ediciones que tengan a la mano cerca de sus instituciones
o repositorios especializados en la materia. Al plantear la posibilidad
de acceso abierto, esto permitiría al proyecto alcanzar los metadatos
pendientes que no existan en la colección K y la de la CABU. Es
importante resaltar que, hasta este punto del proyecto, la visualización
es inexacta con respecto a todo este universo que denominaremos
Sábado. Mientras más datos se registren en la evolución de éste, mejor
será la imagen que se tendrá del suplemento desde la aplicación de
una lectura distante no sólo a través de un Excel, sino en la aplicación
de lenguaje de programación como Python o herramientas útiles en
el campo, por ejemplo, Voyant Tools.
Digitalización y primera fase de la lectura distante
El proceso de digitalización tomó cerca de tres meses, dos sesiones
de una hora y media por semana. Antes de iniciar el proceso,
después de la realización del inventario, fue necesaria la asesoría de
la gente encargada del taller de restauración de la CABU debido a
detalles de origen en el encuadernado de la colección K. Una de las
dificultades, además del estado de algunas de las impresiones, fue
que varias páginas estaban cosidas de tal manera que la captura sería
difícil en algunas partes.
La primera opción fue consultar qué tan viable era deshacer
la encuadernación para continuar con su posterior restauración. Sin
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embargo, gracias a las observaciones de Reyna Vera, especialista en
restauración, se optó por desechar esta opción debido a que los cortes
no permitirían un nuevo proceso. La segunda opción que se tomó fue
capturar las páginas de tal manera que el ojo humano pudiera leer su
contenido y reconstruir los caracteres faltantes en el OCR por medio
de archivos que funcionaran como una edición paralela al de la imagen.
Por esta razón en el proceso de vaciado se agregó un
proceso más: la limpieza manual por parte del equipo de trabajo de
cada texto al momento de ser trasladado a otro formato. Una de las
herramientas alternativas a los programas de Adobe Acrobat Reader
o PDF 24 Tools que se utilizó, en caso de largos apartados donde
el reconocimiento óptico por computadora tuviera problemas, el
Google Keep por su gran capacidad para realizar la captura de caracteres
donde los programas populares o de acceso abierto más conocidos
no pueden llegar. En los casos más difíciles, según el semáforo de
evaluación física que se realizó en el inventario, la reconstrucción
tomó criterios de cotejo y de reconstrucción morfológica de acuerdo
con el contexto de cada texto. El número que se toma como punto
de partida y ejemplo de las herramientas que se pueden utilizar para
las siguientes fases del proyecto Sábado es el 188, publicado el 13 de
junio de 1981. El índice de textos es el siguiente:
•
•
•
•
•
•

El tapado y yo, de Manuel Maples Arce.
Proyecto Nacional: Estado y Sociedad Civil, de Carlos Pereyra.
Un drama de caza, de Anton Chéjov (traducción de Sergio Pitol).
Entrevista a Antoni Peyrí: el centro de la obsesión irradia la
diferencia, de Tununa Mercado.
Exposición de Antoni Peyrí, de Mariana Frenk-Westheim.
Joseph Grau Garriga: una revolución del tapiz, de Lelia Driben.

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•
•

Helarte de la errata, de Rafael Vargas.
Las artes plásticas en el IX festival cervantino, de Graciela
Kartofel.

•
•
•
•
•

El santo contra la proletarización de la derecha, de Gustavo García.
La música que no tiene futuro, de Carlos Chimal.
Desde la tierra de nunca jamás a veces, de Guillermo Sheridan.
Orquesta filarmónica de la UNAM, de Graciela Phillips.
Entrevista a Miguel Ángel Granados Chapa. El periodismo:
búsqueda de las claves políticas, de Otto Granados Roldán.
Japón prepara la gran ofensiva científica, sección a cargo de Víctor
Miguel Lozano (traducción y colaboración de Mercedes Benet).
Los libros partisanos de la editorial Maspero. Libros en el
mundo, sección a cargo de Guillermo Schavelzon.
El hombre cuestionado de Eugene Ionesco, de Huberto Batis.
La iglesia como grupo de presión, de José Salvador Arronte.
Entrevista con Bernardo Ruiz. La rosa de los vientos, de
Margarita Pinto.
Las semillas de la granada. El libro eterno, de Ida Vitale.
Sábado, domingo y feria, de Henrique González Casanova.

•
•
•
•
•
•
•

Es necesario aclarar que se omitió una sección de Sábado
dedicada a la recomendación de libros debido a que se planteó en
el curso de “Proyecto de investigación en entornos digitales” como
una línea aparte de investigación dentro de este suplemento cultural.
Tampoco se incluyen anuncios, que son importantes para un futuro
estudio sobre la publicidad en los años ochenta, sobre todo el
contraste entre los sectores público y privado presentes en diferentes
números. Tampoco se incluyen caricaturas, que no son constantes,
pero sí aparecen esporádicamente en otras semanas de publicación.
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Como puede observarse, se trata de una cantidad considerable
de textos, con diferentes géneros, extensión y enfoques. Dos son
las formas en que puede abordarse cualquier número de Sábado, en
principio, la primera es analizar todo el número como un conjunto
frente a los otros números; la segunda consiste en realizar el análisis
texto por texto para observar su comportamiento de forma mucho
más particular. Por ejemplo, al aplicar la herramienta de análisis de
datos Voyant Tools se obtiene el siguiente panorama de todo el número:

Figuras 10 y 11. Diferentes escalas de los términos más repetidos en todo el
número 188
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Figuras 12, 13 y 14. Frecuencia de términos y relaciones entre ellos

Se trata de más de treinta y ocho mil palabras en todo el
corpus que comprende el número 188, además de ser casi doscientos
mil caracteres. La importancia de este tipo de análisis de datos y de
proyectos de digitalización radica en un principio de interfaces. La
cantidad de datos es muy grande, inmensa en otros medios como
las redes sociales, y el visualizarlos por medio de estas herramientas
permite la oportunidad de plantear preguntas de investigación
sostenidas en una materialidad que difícilmente puede registrarse
con la misma velocidad.
Es importante señalar una de las limitaciones principales del
Voyant Tools al momento del corte de esta etapa de la investigación:
su lista de palabras vacías en español es muy corta en comparación
con el de las comunidades digitales, como el caso del lenguaje
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natural en Python, es decir, las llamadas “stop words”. El consejo
principal que se le extiende a quienes decidan usar esta herramienta
es actualizar la lista que se tiene por default en la página voyanttools.org.

Figura 15. Ejemplo de los términos en sus contextos

A partir de lo anterior, además de las líneas que puedan
surgir en una lectura cercana, es posible plantear preguntas de
investigación con base en una materialidad. Por ejemplo, ¿cuál es el
sentido y percepción de lo nacional en Sábado, suplemento cultural?
¿Existe una evolución en las relaciones del término? ¿Quiénes son
los autores o autoras y cuál es su continuidad y ruptura a lo largo
de las diferentes épocas de dicho espacio cultural? Tal como se ve
desde un enfoque del número 188 a manera de un todo, se observa
el peso que tiene lo nacional con respecto a diferentes proyectos. Sin
embargo, esto sería erróneo si se asevera que es la línea discursiva
de todo el número, pues esta frecuencia de términos se debe a que
el texto de Pereyra es uno de los más largos, a lado de la entrevista a
Miguel Ángel Granados Chapa. Por esta razón es importante incluir
la siguiente gráfica:
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Figura 16. Evolución del término “nacional” en el número 188

Aunque son útiles las visualizaciones de una gran cantidad
de datos, es importante contar con diferentes interfaces para contar
con una imagen más precisa del vector en cuestión. En este caso,
el término “nacional” no impera de manera uniforme en todo el
número 188 de Sábado; sin embargo, es interesante ver cómo se
mantiene a flote en el resto de los segmentos del corpus, en textos
de diferente índole relacionados con la música clásica y el jazz y
no con una crítica a las políticas económicas de los años ochenta,
como en el caso de Pereyra. Por esta razón, aunque sea atractivo
un criterio de lectura global por medio de estas herramientas, es
necesario también partir de criterios metodológicos específicos con
el fin de lograr una vista mucho más precisa. Tómese como ejemplo
las siguientes visualizaciones:
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Figuras 17, 18, 19, 20 y 21. Visualización de un corpus de cuatro entrevistas en
el número 188 de Sábado

En las figuras anteriores es posible observar las siguientes
entrevistas de izquierda a derecha, arriba a abajo: 1) Entrevista a
Antoni Peyrí (fig. 17), 2) Entrevista a Miguel Ángel Granados Chapa,
3) Entrevista a Bernardo Ruiz, 4) Entrevista a Joseph Grau Garriga
y 5) la visualización global de las cuatro entrevistas. En la gráfica
que se presenta a continuación, mediante la Voyant Tools, es posible
identificar vectores en común entre un grupo de textos. Para el caso que
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se ilustra, tomando en cuenta solamente el género de entrevista (para
un número), puede identificarse un punto de encuentro por medio de
las coincidencias con una raíz: polit-. Se trata de un corpus pequeño
donde se observa una frecuencia entre la entrevista 2 y 4. Esto podría
aumentar, sin duda, con un corpus mucho más amplio, es decir, el total
del proyecto que todavía sigue en curso. Sin embargo, es importante
resaltar cómo esta herramienta puede ayudar en la búsqueda del
contexto de un vector determinado para un corpus como el de Sábado.

Figura 22. Ejemplo de gráfico en Voyant tools a partir de un término
recurrente seleccionado

Además de la herramienta anterior, es posible aplicar lenguaje
de programación como Python, con el fin de tokennizar un corpus
por medio de librerías pre entrenadas en la clasificación de textos.
Algo muy interesante que permite el lenguaje de programación,
con respecto a los programas existentes, es la experimentación o el
agregar una serie de pasos que permitan ‘limpiar’ el texto con mayor
precisión que un programa abierto en una página Web. Hay dos
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desventajas en la aplicación del Voyant Tools para el español, como
lengua base del corpus: 1) la lista de palabras vacías en la aplicación
Web no está actualizada, lo dará serias imprecisiones; 2) al tokenizar
o lematizar, se obtiene un mejor manejo en la identificación de
términos recurrentes. Como ejemplo de estas diferencias, se tomó
una entrevista de Tununa Mercado realizada a Antoni Pyerí donde
se realizaron los siguientes pasos de limpieza:

Figura 22 y 23. Ejemplo de creación de objetos en Python y limpieza de un texto
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Las imágenes anteriores muestran paso a paso cómo
“limpiar” un texto en el sentido del contexto de programación.
El ejemplo es de lo más simple y cambia cuando se convierte
todo un archivo en una string. No obstante, lo anterior sirve
como un punto de partida para observar los cambios que ocurren
con textos pequeños y cómo esto podría afectar un corpus más
grande. La ventaja actual del Visual Code Studio es que cada
elemento del lenguaje de programación es identificado por un
color. Las oraciones que se encuentran en verde, con un signo de
gato al inicio, son comentarios que el programa VCS identifica
como indicaciones que se pueden compartir en las diferentes
comunidades de programación, pues Python es una herramienta
de acceso abierto. Como se puede ver en las imágenes hay
diferentes objetos para ilustrar la creación de los mismos en un
programa, cosa que no es necesaria y puede simplificarse por
medio de la práctica. Según el propósito que tenga la persona
dedicada a la investigación, será necesario contar con las librerías
adecuadas (el lenguaje pre entrenado). Para el ejemplo presentado
anteriormente, se trabajó con base en el Natural Language Tool
Kit (NLTK), el cual permite identificar que los datos con los que
se están trabajando son parte de lo que llamamos lenguaje natural.
Para ayudar a la computadora a procesarlos es necesario realizar
otro tipo de limpieza, distinta a la que se realizó con el OCR
de este proyecto. Los datos deben estar todos en minúsculas,
por ejemplo, eliminar signos que puedan alterar la frecuencia
de datos; se quitan las palabras vacías (stop words)y, por último,
se tokenizan para darle un valor numérico a cada término. Al
representarlo visualmente, ocurre lo siguiente:
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Figura 24 y 25. Del lado izquierdo no se aplicó la limpieza por medio de
Python; del lado derecho, sí.

Parece no cambiar mucho en apariencia la anterior
visualización por medio de un globo de palabras con los términos
recurrentes, para la misma escala. Sin embargo, es importante señalar
lo siguiente: 1) “Peyrí”, “entrevista” y “paisaje” adquieren menos
relevancia en comparación al primer caso; 2) los términos “obra”
y “arte” adquieren mayor presencia. Parece ser algo intrascendente
un cambio numérico de poco margen, pero al aumentar el tamaño
del corpus esto puede llevar a etiquetas erróneas y una clasificación
de textos menos precisa cuando se trata de algo limitado a una
época, piénsese, por mencionar un caso, la de Fernando Benítez en
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comparación con la de Huberto Batis. Una vez hecha la limpieza en
Python puede apreciarse la siguiente comparativa.

Figuras 26 y 27. Del lado izquierdo, una gráfica con el análisis del texto
completo; del derecho, solamente con los tokens

Es importante señalar el cambio que ocurre en la interfaz.
Aunque la herramienta divide en diez segmentos, no se trata del
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mismo objeto. En el primer caso está toda la entrevista de Tununa
Mercado a Antoní Pyerí, y en el segundo, solamente los tokens.
Ambos casos permiten realizar minería de textos desde diferentes
enfoques y necesidades; mientras el primero sirve para conocer el
contexto de los términos, en el segundo se agiliza el modelaje en
cuanto a clasificación de textos, no sólo por su etiquetado sustantivo,
sino por su valoración; lo anterior será útil para identificar dentro de
un gran corpus, como el de Sábado, los tipos de reseñas, no solamente
por sus temáticas, artistas, sino por la valoración que realizan.
Conclusiones
La lectura distante es otra de las condiciones de conocimiento a la
que se ha llegado en la actualidad. Sin embargo, a pesar de las grandes
ventajas que ofrece la tecnología y la ciencia del Big Data o el apoyo
de las inteligencias artificiales, es necesario resaltar la importancia de la
creación de repositorios y bases de datos. Uno de los principales retos
de las humanidades digitales radica en reconocer 1) la abundancia
de datos en una lengua en proporción a otras, por ejemplo el inglés
frente al español o el español con respecto a las lenguas originarias en
diferentes países de Latinoamérica, y 2) que la asignación de recursos
condiciona la memoria digital y, en consecuencia, su análisis, y esto
puede reflejarse tanto en qué textos obtienen estos espacios o la
ventaja comparativa entre una institución y otra.
Con respecto a Sábado, el presente proyecto continúa su
siguiente etapa para explorar con mayor precisión un mapa de
relaciones a lo largo de su producción y requerirá de más tiempo y
recursos antes de entrar a una tercera. Los resultados presentados
hasta este momento son preliminares e irán cambiando en su
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ramificación, a manera de árbol o mapa conforme se agreguen el
resto de los números al corpus de análisis y a la base de datos actual.
Además de la importancia de los libros y de las revistas culturales, los
suplementos son importantes para el caso del periodismo cultural
por el territorio que crearon mediante la palabra; no obstante, ese
territorio evoluciona, sobre todo si se trata de material impreso en un
mundo donde la digitalización requiere de un trabajo de transición
y preservación de otro tipo. Una de las claves principales para esto
es la accesibilidad, pero esto involucra una cuestión de interfases
cuando se trata de una cantidad enorme de datos.
Finalmente, para una aplicación de la lectura distante de un
suplemento cultural como Sábado se requiere también crear espacios
de oportunidad para que más gente pueda acercarse a su estudio
desde este enfoque no encuentre obstáculos en la especialización de
las herramientas. Se necesitan más recursos abiertos y simplificados
en su proceso para convertir la lectura digital y el análisis de datos
en un campo más accesible4.

Referencias bibliográficas
Lotman, I. (1996). La semiótica de la cultura y el concepto de texto.
La semiófera I. Semiótica de la cultura y del texto (trad. Desiderio
Navarro). Frónesis Cátedra /Universitat de Valéncia.
4 Muchas gracias al equipo de digitalización por su colaboración (captura
y OCR) y esfuerzo en esta primera etapa del proyecto: Karla Daniela Lucio
Silva, Fabián Arturo Macoy Ríos, Aldeny Ortega Martínez, Yazmín Madeleine
Polanco Rodríguez, Francisco Javier Rodríguez Olivares, Debanhi Guadalupe
Zapata Regis, Claudia Rebeca Barbosa Garza, Víctor Alejandro Flores Limón,
Luis Gerardo Medina Morales, Marisol Yazmín Navarro Hernández, Yesenia
Judith Navarro Hernández, Diego Jesús Torres Almaguer, Samantha Guadalupe
Torres Rocha y Azael Contreras.

124

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Mercado, T. (1981). Entrevista a Antoni Peyrí: el centro de la
obsesión irradia la diferencia. Sábado (suplemento cultural).
13 de junio (188).
Moretti, F. (2015). Lectura distante (trad. Lilia Mosconi). Fondo de
Cultura Económica.
Peña Pimentel, M. y Sancho Caparrini, F. (2018). Big Data
y Humanidades Digitales. Humanidades Digitales.
Lengua, texto, patrimonio y datos (coord. Isabel Galina
Russell et al). Bonilla Artigas/Red de Humanidades
Digitales.
Strate, L. (2021). Humanidades digitales en contexto (trad.
Laura Meneses Trujillo y Marianna Montserrat Saldaña
López). Humanidades digitales en contexto (coords.
Laura Trujillo Liñán y José Rolando Islas Rivero).
McGraw Hill.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

125

�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Enseñar y aprender Humanidades Digitales en
México: un panorama de avances y oportunidades
Teaching and learning Digital Humanities in
Mexico: an overview of progress and opportunities
Eloy Caloca Lafont
PUEDJS-UNAM
Ciudad de México, México
eloy_caloca@politicas.unam.mx

Resumen. La enseñanza de las Humanidades Digitales (HD) en México
comenzó hace década y media, impulsada por asociaciones como la
Red HD y centros educativos como la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), El Colegio de México (Colmex), el Tecnológico
de Monterrey (Tec), la Universidad de El Claustro de Sor Juana y la
Universidad de la Rioja, México (UNIR). También, fuera de la capital del
país destacan espacios como las Universidades Autónomas de Querétaro
(UAQ) y Nuevo León (UANL). En este artículo se analizan los esfuerzos
de estas y otras instituciones por fomentar cursos, talleres y proyectos de
HD, considerando: a) su conceptualización del campo interdisciplinario
(es decir, sus bases epistemológicas y pedagógicas); b) su infraestructura;
y c) algunas experiencias de profesores y alumnos. Asimismo, se relatan
los inicios de las HD en México y los avances en el área; por ejemplo:
la apertura de capacitaciones introductorias, la consolidación de un
pensamiento crítico y decolonial en el campo, y la asesoría integral de
investigaciones o el contraste entre metodologías. Por otro lado, se
evalúan las dificultades que persisten, como la centralización del área, la
falta de recursos materiales e inmateriales, y la dependencia tecnológica y
financiera de instituciones públicas y privadas.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Palabras clave: Humanidades Digitales (HD), Red HD, educación,
investigación, universidad.
Abstract. The teaching of Digital Humanities (DH) as an interdisciplinary
field of studies started in Mexico fifteen years ago, encouraged by
associations as the Red HD and institutions as the Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), El Colegio de México (Colmex), the
Tecnológico de Monterrey (Tec), El Claustro de Sor Juana and the
University of La Rioja, Mexico (UNIR). Also, outside the Mexican capital,
universities, such as the Autónoma de Querétaro (UAQ) and Autónoma
de Nuevo León (UANL) stood out. This article analyzes the efforts of
these and other organizations to promote DH courses, workshops, and
projects, considering, a) the conceptualization of the field (this is, its
epistemological and pedagogical basis); b) its infrastructure; and c) the
experiences of professors and students. Likewise, our research considers
the early beginnings of DH in Mexico and the progress in the area through,
for example, the opening of several basic courses, the rise of critical and
decolonial DH, or the spaces of counseling and methodological training for
digital humanists. On the other hand, the article addresses the difficulties
that persist, such as the centralization of DH, the lack of material and
immaterial resources, or the financial and technological dependence from
public and private institutions.
Keywords: Digital Humanities (DH), Red HD, education, research,
college.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Introducción
Durante las últimas dos décadas, las Humanidades Digitales (HD)
—entendidas como un grupo de disciplinas, técnicas, herramientas y
proyectos de investigación, enseñanza y creación que entremezclan
saberes y corpus humanísticos con plataformas, herramientas y
datos de la informática y digitalidad, así como reflexiones sobre
el pasado y presente de las sociedades, tras estas hibridaciones
(Galina, 2011; Gold, 2012; Hockey, 2015; Piez, 2016; Berry, 2019;
Oza, 2020; Ramsay, 2023)— han logrado consolidarse como campo
en América Latina, y específicamente en México, gracias a los
esfuerzos de varios profesores, facultades, seminarios, eventos y
publicaciones, así como al trabajo de redes o equipos emergentes de
académicos, activistas, desarrolladores y artistas que se suscriben a
múltiples universidades, bibliotecas, archivos, museos, laboratorios
(hacklabs, makerspaces, medialabs, etcétera) y asociaciones civiles, o
que se organizan y colaboran en forma independiente1. Por esta
razón, Galina (2018) ha mencionado que las HD se encuentran
en un periodo de creciente institucionalización en nuestro país,
gracias al aumento de “departamentos especiales, [...] materias
a nivel licenciatura, posgrados dedicados o especializaciones y
programas de financiamiento o apoyo gubernamentales para el
área” (17). Sin embargo, independientemente de la amplia presencia
1 A lo largo de este trabajo utilizaremos corpus (conjunto de textos,
grabaciones, objetos o datos) como singular y plural. Sabemos que un conjunto
de corpus es el latino corpora, pero nos decantamos por el plural anglosajón:
“two or three corpus” (Fundéu, 2024). Asimismo, al hablar de “proyectos
de HD” no sólo nos referiremos a artículos o publicaciones en papel, sino a
plataformas, repositorios, recorridos 3D, léxicos digitalizados, webs interactivas
o bibliotecas con soporte digital (Galina et al., 2018a, 2018b).

128

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y reconocimiento que las HD han adquirido en diversos ámbitos
de formación humanística, siguen siendo poco accesibles para la
mayoría de las y los estudiantes mexicanos de educación mediasuperior o superior, al implicar conocimientos, espacios y tecnologías
que aún se restringen a unos cuantos.
Según Kirschenmaum (2010), para enseñar e investigar HD
hay que conseguir fondos e infraestructuras, contratar licencias
de software, buscar personal capacitado, habilitar oficinas y agilizar
procesos administrativos. Asimismo, por su propia naturaleza
interdisciplinaria, colaborativa y compleja, que implica la reunión
de equipos provenientes de materias tan diferentes como la historia,
la literatura, la lingüística, la arqueología, la antropología, la música
o las artes, con informática, análisis y visualización de datos,
biblioteconomía, geolocalización, etiquetado de textos, diseño
web, user experience, y gestión y arquitectura de repositorios o bases
de información (Su et al., 2020), las HD demandan instituciones
proactivas y abiertas, con gran voluntad para la planeación e
implementación de nuevas asignaturas y proyectos. Así, el reto de
introducir y afianzar las HD en los centros educativos no solamente
implica obstáculos económicos o meramente burocráticos, sino
también epistemológicos; es decir, conviene que los directivos,
profesores, diseñadores de programas, evaluadores de propuestas,
e incluso las y los mismos alumnos, entiendan que convertirse en
humanista digital no es solamente elegir una carrera con ciertas
aptitudes, sino explorar nuevos modos de curar, administrar y
exponer el saber, aprovechando las innovaciones o giros (turns) que
han traído las tecnologías recientes en materia de interactividad,
procesamiento de datos y producción de todo tipo de contenidos
digitales (Berry, 2011; Koltay, 2015).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Si bien tradicionalmente las humanidades han formado
investigadores, docentes, comisarios de arte, personal de museos,
trabajadores de archivos, críticos y gestores culturales (Barrón, 2006),
su variante digital confronta estas profesiones con la globalización,
la híper-tecnificación, las industrias y consumos creativos, e Internet
como complemento o ampliación de las fuentes y recintos humanísticos
convencionales (Nicholas et al., 2008; Fernández, 2012). Esto, por
supuesto, ha traído críticas muy importantes a las HD como concepto
y campo laboral; ya que, mientras algunos las asumen como una
supuesta “renovación de las humanidades”, otros han visibilizado que
no están exentas de dificultades; por ejemplo: a) excluyen a aquellos
humanistas que no se interesan en la computación y desean seguir
trabajando con soportes análogos, como el papel, los sitios físicos o los
objetos (Cuartas-Restrepo, 2017); b) requieren de una curva ancha de
aprendizajes en programación o manejo de datos, que, a su vez, necesita
de privilegios como el tiempo libre, la posibilidad de capacitarse, o contar
con máquinas, servidores y conectividad (O’Donnell et al., 2015); c)
son un negocio benéfico para el capitalismo cognitivo, por los precios
elevados de su infraestructura, cursos, congresos internacionales y
membresías, así como por favorecer, en muchos casos, la dependencia
y el gasto en bancos informáticos y software corporativos, por ejemplo,
Watson de IBM, MySQL de Oracle, Adobe de Photoshop o Visual
Studio de Microsoft (Mandell &amp; Grumbach, 2015); y finalmente, el
que ha sido, tal vez, el más agudo de los cuestionamientos, d) que las
HD son un conjunto de conocimientos coloniales, puesto que sus
iniciativas, tecnologías, programas de estudio y mayores expertos y
centros de investigación, se concentran en el Norte global (Álvarez &amp;
Peña, 2016; Álvarez &amp; Peña et al., 2017; Fiormonte, 2018; Fiormonte
&amp; Sordi, 2019; Priani, 2019; Rio Riande, 2022).
130

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

No obstante, hay autores que, sin perder la mirada crítica,
plantean que es posible reivindicar a las HD cuando estas sirven para
realizar proyectos que hacen resaltar los bagajes de los pueblos del
Sur, empatizando con sus costumbres, problemáticas y cosmovisiones, o cuando utilizan lógicas feministas, antirracistas e incluyentes
(Bailey, 2016). Asimismo, se ha establecido que hay rutas para construir unas HD contrahegemónicas si se logran rescatar sus fundamentos humanísticos, y no se les reduce a una disciplina menor o
meramente técnica; es decir, que no se conviertan en una especie de
“humanidades para llevar” o “humanidades listas para consumirse”, afines a
las culturas neoliberales del fast food, el use it and loose it y el low cost, y que,
en cambio, se enfatice su compromiso con la diversidad cultural, la
complejidad y el abordaje de grandes dilemas humanos. Trascender la
emisión acelerada de ediciones web, recuentos de datos y gráficas sin
interpretación, o plataformas online muy elementales, para, en su lugar,
motivar discusiones, estudios y recopilaciones profundas, en donde lo
digital no sea un mero artificio ni ornamento, sino el andamiaje que
preserve y aporte conocimientos valiosos (Grimshaw, 2018; Vinck,
2018). No obstante, la solución de los problemas de las HD no sólo
se limita a cambiar o enriquecer el contenido de sus proyectos para
hablar de decolonialidad, inclusión o progresismo. Es verdad que esto
ha sido un avance positivo para aumentar la representación del Sur,
de la sexodiversidad y de toda clase de comunidades, pero todavía faltan unas HD que se hagan, sostengan y enseñen desde las periferias,
y que no repliquen los procedimientos y discursos académicos del
Nor-Occidente del mundo, anclados en el individualismo, la competencia o los star system de la investigación, con celebridades que les
cierran oportunidades a sus colegas más jóvenes. Aún hoy, la lucha
por becas, infraestructuras y estímulos sigue siendo muy inequitativa.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Por lo anterior, Hannah (2023) habla de la necesidad de
estudiar una economía política de las HD para evidenciar que este campo,
desde su surgimiento, ha fomentado la acumulación desigual de
capitales, la datificación, la obsolescencia programada y los oligopolios
de editoriales y proveedores técnicos, así como la falta de soberanía
tecnológica. Mientras tanto, Fitzpatrick (2019) apuesta porque, si se
desean crear otras HD, e incluso, salvar las que tenemos, es necesario
desafiar vicios actuales, como son, la noción de autoría, los rankings
entre investigaciones, el software privativo (privative, que es, a la vez,
corporativo y cerrado) o los concursos por mecenazgo, para, en
cambio, defender la horizontalidad, la ciencia ciudadana, la cultura
open y lo no lucrativo. O sea, convertir las instituciones en extituciones
u organizaciones abiertas, capaces de producir “diversidades,
traducciones, creatividades y redes de cooperación” (Serres, 1995: 77).
En suma, las HD necesitan garantizar su sustentabilidad
económica y tecnológica, pero también renovar su infraestructura
epistémica. Para Malazita (2021), esto consiste en un replanteamiento,
tanto de las materialidades y tensiones que se hallan actualmente en
las instituciones, como de las “bases ideológicas y del conocimiento
que modelan los marcos de producción académica; [por ejemplo,] las
estrategias, normativas y orientaciones políticas de una universidad”
(p. 62). De otra manera, no se comprendería que, detrás de la compra
de máquinas y el desarrollo de iniciativas o diseños curriculares de
HD, hay más que planeación institucional. Las decisiones que se
toman en torno a cómo se va a abordar el área poseen trasfondos
políticos, aunque una de las tácticas de varias instituciones sea,
precisamente, presentarlas como un campo de saberes apolítico, y
más metodológico o técnico que de índole social. Sin embargo, el
entrenamiento de las y los humanistas digitales es también un modo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

de formar subjetividades afines a cierta visión institucional, a las
hegemonías o trendings de algunos gobiernos o empresas, a una idea
de cómo opera el mercado laboral, y a algo mucho más trascendente:
un concepto determinado de lo que son las mismas humanidades,
el patrimonio, la preservación del saber, y las tareas de la o el propio
humanista. Así, las HD no son meras abstracciones, sino que tienen
una dimensión práctica en donde aquello que se impulse y discuta en
cada curso, revista o proyecto, incidirá en las vocaciones y carreras
de los investigadores presentes y futuros (Malazita et al., 2020).
Con estas reflexiones como base, el presente trabajo indaga
en la situación actual de la enseñanza de las HD en México, sobre
todo a nivel universitario (licenciatura y posgrado), pero no sólo considerando sus problemáticas o desaciertos, sino los esfuerzos institucionales por posicionar el campo en distintas organizaciones. De esta
manera, nuestro análisis tiene como objetivos: 1) observar los aspectos epistemológicos, pedagógicos y curriculares de la cuestión; o lo que es lo
mismo: identificar el concepto de las HD de donde se parte en las asociaciones y programas del área, algunos temas recurrentes en espacios
formativos, y en qué instituciones o ciudades se concentra la mayor
oferta de capacitación. 2) distinguir fortalezas y obstáculos, en materia
de infraestructura técnica e institucional; esto, con el fin de esbozar una
economía política del campo en México, basada en el acceso a servidores, máquinas, software, repositorios institucionales, bases de datos,
corpus o proyectos, así como la presencia de personal especializado. Y
finalmente, 3) explicar, a grandes rasgos, cómo ha sido la experiencia de
profesores y estudiantes de HD, considerando, tanto competencias
obtenidas o herramientas útiles, como lo que aún falta por mejorar.
La discusión de estos tres ámbitos —pedagógico,
infraestructural y vivencial— se llevó a cabo dentro del marco teórico
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

y analítico de las HD Críticas (Critical Digital Humanities)2. En este
sentido, además de ser un recuento o estado del arte que considera
instituciones, recursos, investigadores y temáticas relevantes, nuestra
investigación evalúa las “HD mexicanas” en términos de dependencia
tecnológica, ciencia abierta, brechas —conectividad, capacidad
técnica y competencias digitales [digital literacy]— y espacios para
elaborar, fondear o sostener proyectos. Asimismo, las reflexiones
aquí presentadas se sustentan en una metodología que conllevó la
recolección y análisis de 47 documentos de la asociación Red HD,
entre minutas, apuntes, publicaciones en plataformas y entradas de
su blog oficial; 22 temarios de talleres, cursos, materias y posgrados
de HD en 13 instituciones; 3 visitas a facultades o departamentos
del área; y 23 entrevistas a colegas expertos o en formación3.
Aspectos epistemológicos, pedagógicos y curriculares.
Los inicios de las HD en México: una genealogía mínima
Aunque en las investigaciones europeas y estadounidenses se coloca el
proyecto Índex Thomisticus del sacerdote italiano Roberto Busa (1949),
en colaboración con IBM, como trabajo fundacional de las HD, y
2 Según Berry (2023), las HD Críticas son las que no sólo se limitan a
discutir corpus, métodos e investigaciones de lo digital en humanidades, sino
que estudian cómo se va a presentar, representar y justificar cada proyecto,
adaptándolo epistemológicamente a diversos contextos culturales. Asimismo,
están comprometidas con valores como la autonomía, el empoderamiento
ciudadano y comunitario, la colectividad, el conocimiento libre y el
multilingüismo. Por eso, para Dobson (2019), no son una negación de las HD
en sí, sino una redefinición que las vuelve más justas y plurales.
3 Por consentimiento, hemos optado por presentar a las y los entrevistados
con su nombre, apellido y trayectoria: “profesor(a) en”, “experto en”,
“coordinador(a) de” o “estudiante de”, salvo en algunos casos, donde puede
aparecer el nombre propio.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

se consideran revistas académicas como Computers and the Humanities
(1966-2004) y Literary and Linguistic Computing (1986-2004), como
primeros ejemplos de informática humanística, el término HD (o DH)
no aparece como tal sino hasta 2003, cuando Unsworth, Shreibman
y Siemens publican una célebre antología de ensayos: A Companion
to Digital Humanities (Sula &amp; Hill, 2017). Entonces, conviene destacar
que, si se cuenta la Historia de las HD desde los años cuarenta, la
llegada de este campo interdisciplinario a México fue tardía, pero si,
en cambio, se toma el trabajo de Unsworth y sus colegas como punto
de partida, el rezago es menor a una década, puesto que los primeros
talleres mexicanos de la disciplina datan de 2011.
Según el filósofo Ernesto Priani y la científica de información
Isabel Galina (2022), de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), las HD nacionales comenzaron en el Instituto
de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de ese campus universitario,
con un taller de computación y estructuras de información al que
asistieron “perfiles en literatura, bibliotecología, historia y filosofía
que se encontraban en una misma ruta: saber cuáles caminos abría
el mundo digital a las humanidades” (s.p.)4. Después, entre ese
mismo año y 2012, algunos de estos participantes integraron la Red
de Humanidades Digitales de México o Red HD, que más tarde se
4 El taller aquí referido, Herramientas digitales para las Humanidades,
de 2011, se convirtió en 2013 en el Seminario de HD de la Facultad de
Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, y más tarde, en 2015-2016, en un
Seminario Itinerante de HD que sesionó en varias facultades de esta misma
institución, en el campus capitalino del Tecnológico de Monterrey (Tec) y en
la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Este espacio “fungió como una
puerta de entrada a la consolidación de una Red de investigadores de/con las
Humanidades Digitales, para difundir y generar investigación y docencia” (Red
HD, 2024a), y consistió en la discusión de lecturas básicas, la organización de
talleres cortos, la difusión de convocatorias, y la organización de conferencias
con ponentes nacionales e internacionales.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

constituiría como asociación civil y dejaría de limitarse a nuestro
país, al admitir afiliados de Guatemala, Colombia, Perú, Argentina,
España o el Reino Unido. Esta Red tendría como objetivos: a) obtener
información de profesionistas, recursos, proyectos y publicaciones
para emprender directorios e intercambios; b) formar nuevos
humanistas digitales, mediante la realización y documentación de
talleres, encuentros e investigaciones; y c) crear una guía para la
evaluación de proyectos digitales (Red HD, 2024b)5.
Como se observa, la enseñanza de las HD estuvo muy
presente desde los inicios mismos de la Red, pues esta impartió
varias capacitaciones en 2013; por ejemplo, asesorías para el marcado
de textos en TEI, HTML y XHTML6; charlas sobre Procesamiento
de Lenguaje Natural (PLN), digitalización de archivos y ediciones
comentadas digitales; y una presentación especial con Dominique
Vinck, profesor de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne,
para armar laboratorios universitarios de HD. Después, en 2015,
la Red HD colaboró con la Fundación Wikimedia México y
organizó cursos sobre wikis y codificación para Wikipedia, y
en 2016, incursionó en temas como los repositorios digitales
y metabuscadores para educación, o la preservación digital de
patrimonios. En estos primeros años, según comenta Peña (2016),
el propósito no era tanto discutir sobre las HD como concepto, sino
5 La guía se publicó en 2013, pero fue rediseñada en 2016 y 2018.
Su versión definitiva es la Guía de buenas prácticas para la elaboración y
evaluación de proyectos de HD (con checklist) (2020), descargable en la web
oficial de la Red HD.
6 Se refiere al lenguaje de marcado de la Text Encoding Initiative
(TEI), que se utiliza para documentos literarios e históricos digitalizados; al
lenguaje de etiquetas de hipertexto (HTML), que es usado en diseño de sitios
y contenidos web; y al lenguaje de etiquetas extensible (XHTML), que es una
variante avanzada del HTML.

136

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

adquirir y compartir la mayor cantidad de herramientas y técnicas
digitales para las humanidades.
Por eso, las HD mexicanas comenzaron como sesiones
semanales y breves (de 4, 6 u 8 horas) donde se exploraban tips y
tecnologías funcionales para lingüistas, bibliotecarios, archivistas o
historiadores. Esto se debía, en palabras de Priani (en Peña, 2016),
a que: 1) “aún no se tenía un panorama claro de qué eran las HD”,
más allá del etiquetado de textos o la archivonomía; y 2) la Red HD
no quería “ceñir el campo a una sola definición”, sino “observar
distintos proyectos digitales; es decir, saber quién estaba haciendo
qué con lo digital, independientemente de que esto se encuadrara
en las HD o no” (p. 93). Fue así como “muchos mexicanos ya
estaban haciendo HD sin saberlo”, como señala Enedina Ortega (2024),
profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH) y afiliada a la Red HD. Desde finales de los años ochenta
y durante los noventa, había museógrafos, geógrafos o lexicógrafos
que trabajaban con tarjetas perforadas, bases de datos e inventarios
informáticos, aunque no se habían percatado de qué eran las HD ni
usaban el término, sino hasta el inicio de la Red HD.
Como sucedió con muchas disciplinas y métodos
humanísticos, las HD llegaron a México, y específicamente a la
UNAM, por importación. De acuerdo con Priani (en Peña, 2016),
él y Galina fueron “los primeros que usaron el concepto de HD
en nuestro país”, y se acercaron al campo “un poco por azar” (p.
94). Mucho, se debió a sus posgrados o estancias en el Extranjero,
especializadas en temas digitales7. Asimismo, tuvieron la influencia
7 Comenta Priani (en Peña, 2016): “Isabel [Galina] hizo un doctorado en
Inglaterra vinculado a las HD que le permitió entrar en contacto con este campo
de conocimiento. A la vez, yo tenía relación y estaba haciendo un proyecto con
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

de diálogos con pares académicos del exterior, como la filóloga
Gimena del Río Riande, que inició la primera Diplomatura de
HD en Argentina, en la Universidad de Ciencias Empresariales
y Sociales (UCES), y que para 2016 se encontraba trabajando en
la Universidad Nacional de Educación A Distancia (UNED) de
España; o la historiadora Nuria Rodríguez, de la Asociación de HD
Hispánicas (HDH), con presencia en toda Iberoamérica, quien había
sido pionera en edición digital de textos y estudios literarios digitales.
Esto explica por qué, en una primera etapa (2011-2015), las HD de
México estaban tan concentradas en el etiquetado de documentos,
desarrollo de léxicos digitalizados, publicación de traducciones o
paleografías interactivas, y recopilación de metadatos para archivos,
pues era el tipo de trabajo que realizaban los humanistas digitales
que habían formado y respaldado a Priani y a Galina. Muestra
de esto, fueron proyectos fundantes como la Biblioteca Digital del
Pensamiento Novohispano (2006-2015), de la UNAM, coordinada por el
propio Priani (2018), y que consistía en una colección digitalizada y
comentada de manuscritos mexicanos de los siglos XVI al XVIII. O
bien, el proyecto Axolotl: Corpus Paralelo Español-Náhuatl (2013) de la
UNAM, desarrollado por el Grupo de Ingeniería Lingüística (GIL)
de la universidad, con 38 documentos prehispánicos traducidos,
entre los que se encontraban, el Libro de las ocho relaciones, los Anales
de Tlatelolco y los Anales de Tepeteopan (Gutiérrez, 2018; Sierra, 2018).
No obstante, estos primeros proyectos no crecerían, sino hasta la
segunda mitad de la década del 2010, cuando se presentaran en
un investigador de la Universidad de Brown sobre Pico della Mirandola; esta
universidad es uno de los centros pioneros y más importantes [en HD]. [...]
Luego, busqué vincularme a la Asociación de Organizaciones de Humanidades
Digitales [ADHO] y asistir a congresos sobre HD” (93).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

varios foros, como el Congreso Nacional de Patrimonios Culturales, del
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en 2017.
Conforme fueron llegando nuevos interesados a las capacitaciones organizadas por Galina y Priani, las HD nacionales se ensancharon con estudios dedicados a la crítica literaria, la historia (digitalización y análisis de códices, frescos, recintos arqueológicos, etcétera)
y la filosofía. En este sentido, conviene destacar la labor de algunos
académicos de la FFyL-UNAM que asistieron a estos espacios, e incluso los co-organizaron, como la experta en estudios literarios y actual presidenta de la Red HD, Miriam Peña, que se había doctorado
en estudios hispánicos por la University of Western Ontario, y que
se especializaba en análisis de redes para dramaturgia; Francisco Barrón, filósofo que había iniciado el Seminario Tecnologías Filosóficas
(FiloTecnos UNAM), dedicado, en parte, a la lectura distante de textos
de filosofía mexicana8; David Domínguez, que hacía archivonomía
digital y trabajaba con archivos y fototecas en Centroamérica; y Adriana Álvarez, que incorporó las HD a sus estudios de preservación documental y cultura maya. Además, cabe destacar que Álvarez y Peña
(2017) también fueron pioneras en la formación de humanistas digitales jóvenes, puesto que armaron un Seminario-Taller Especializado como
materia optativa para estudiantes de historia en la FFyL-UNAM, así
como una plataforma de cursos y recursos digitales, titulada eLaboraHD, para que las y los universitarios supieran cómo buscar, estructurar, analizar y visualizar información (Priani, 2021).
8 La lectura distante (distant reading) se entiende como el uso de métodos
y herramientas digitales para visualizar patrones en un corpus de datos de gran
tamaño; por ejemplo, la recurrencia de ciertos términos o silogismos en toda
la obra de un mismo autor o generación, los temas centrales en un conjunto de
textos, los personajes o nombres destacados, etcétera (Moretti, 2013; Jänicke
et al., 2015).
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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Posteriormente, entre 2016 y 2018, las HD nacionales
se ampliaron aún más, gracias a tres factores cruciales: a) la
incorporación de nuevas universidades y planteles fuera de la
UNAM a la Red HD, como la Facultad de Estudios Superiores (FES)
Acatlán-UNAM, la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH), la Universidad del Claustro de Sor Juana, El Colegio de
México (Colmex), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS) o el Tecnológico de Monterrey9; b) el interés y la
colaboración de instituciones gubernamentales, como Secretaría de
Cultura (SECULTA), la oficina de la Agenda Digital Nacional (ADN)
o el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que
entonces trabajaban en repositorios digitales como MEXICANA,
que concentraría los acervos de recintos culturales de todo el
país, y Museos de México, que reuniría digitalizaciones 3D de varias
colecciones; y, por último, c) la llegada de académicos posmarxistas
y críticos culturales a la Red HD, con nuevas disciplinas y miradas,
que cimbraron epistemológicamente las bases del campo en México.
Sobre el primer elemento, las HD salieron de su hogar (la
UNAM) y su circuito inicial (la literatura, historia, archivos, etcétera)
para sumar nuevas profesiones, cursos, equipos y proyectos;
por ejemplo, entre finales de 2015 y 2018, destacaron, el diseño
editorial digital y las colecciones interactivas en El Claustro
(Portal Sor Juana Inés de la Cruz, 2016); el desarrollo de software para
explorar códices digitalizados en el CIESAS (Amoxcalli, Tetlacuilolli,
2017); las herramientas para creación literaria computacional en
la UAM Cuajimalpa (MEXICA-Impro, 2018); las plataformas para
9 De aquí en adelante, se escribirá “El Claustro” por la Universidad de El
Claustro de Sor Juana y “Tec” por el Tecnológico de Monterrey.

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enseñar historia en El Colmex (¡Zapata vive!, 2018); o los talleres
para estudiar tecnopolítica, producción de contenidos digitales,
narrativas transmedia, periodismo 3.0, divulgación de patrimonios y
analítica cultural en el Tec (OpenLabs, 2015-2017; Seminario Culturas
Digitales, 2018-2019) (Castro, 2016; Pérez, 2018; Caloca Lafont,
2018; Favila, 2023; Girón, 2023). Por otro lado, la antes mencionada
colaboración con gobierno, de la mano de expertos como Ernesto
Miranda-Trigueros (en Capitel, 2023), que dirigió el Repositorio
Digital del Patrimonio Cultural de México, de SECULTA, permitió que
“la cultura se generara y consumiera en medios digitales masivos”
(s.p.), y que varios universitarios se profesionalizaran en HD, gracias
a actividades de servicio social, coloquios y talleres; así también, los
investigadores y estudiantes pudieron acceder a “colecciones oficiales,
hemerotecas y bibliotecas coordinadas por la Secretaría” (s.p.) que
fueron útiles como recursos de aprendizaje. Adicionalmente, en el
rubro de los proyectos con financiamiento público, se debe señalar
el gran impulso que se dio a la literatura en soportes digitales o
a las narraciones transmedia, a través del Fondo Cultural de las
Artes (FONCA) o del Centro de Cultura Digital (CCD), con figuras
relevantes como las artistas y promotoras culturales Mónica Nepote
y Grace Quintanilla (q.e.p.d.). Destacan en este rubro, la Revista 404;
la pieza Catnip (2015), de la poeta Xitlálitl Rodríguez Mendoza, con
ilustraciones de Raquel Gómez y programación de Julie Boschat; la
novela policíaca interactiva Tatuaje (2015) de Rolo Díaz; la novelavideojuego Homozapping (2015) de PlayLabXY01; el proyecto de
literatura ergódica Concretoons (2015) de los escritores Benjamín
Moreno y Minerva Reynosa; y la pieza El grito que no puedo escuchar
(2021) de Marco Arellano, así como obra autogestionada, pero
promovida en espacios y ferias públicas, de Romina Cazón, Horacio
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Warpola, Canek Zapata, Eugenio Tisselli, Martín Rangel y Nadia
Cortés (Giovine, 2018; Lachino, 2018). Finalmente, la llegada de
profesores externos a la primera generación de humanistas digitales
hizo que la Red HD, y las HD en México, en general, se cuestionaran
sobre el colonialismo de plataformas y datos, el elitismo del área o la
epistemología acrítica y rígida que las y los investigadores mexicanos
estaban heredando del Norte global.
En ese sentido, podemos rescatar y resaltar a cuatro figuras
importantes que aportaron discusiones para unas nuevas HD mexicanas: Doménico Fiormonte, filósofo de la Universidad de Roma,
que tras visitar México, y mediante diálogos con Priani (2017, 2019a),
destacó que era necesaria una geopolítica del big data y los lenguajes de
etiquetado, así como reflexionar sobre el capitalismo del conocimiento, la gobernanza de proyectos digitales y la necesidad de unas HD
autónomas y subalternas; Esteban Romero-Frías, tecnólogo educativo de la Universidad de Granada, quien cuestionó la pedagogía que se
utilizaba para enseñar HD, y que estableció que México había seguido
los pasos del conductismo y positivismo estadounidenses (“demostrar todo con gráficas, mediciones y datos”), mientras que era necesario pasar a un esquema constructivista o complejo donde se integraran corpus de testimoniales, movimientos sociales, luchas y resistencias,
más dialógicos y multiculturales (Romero-Frías &amp; Suárez, 2018: 91);
Paul Spence (et al., 2014), historiador y visitante del King’s College en
la UNAM, que posicionó temas como el uso de repositorios y software
libres y open source, como Omeka, o que los proyectos y documentaciones estuvieran en español o portugués; y Paola Ricaurte, comunicóloga y crítica cultural del Tec, que estudió los alcances y limitaciones de
los algoritmos detrás de las herramientas y plataformas, y que veía en
los hackatones feministas o laboratorios ciudadanos, formas de generar
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datos y reflexiones desde el Sur, en una lógica de “abajo hacia arriba”
(bottom-up) (Ricaurte &amp; Brussa, 2016; Ricaurte, 2019).
Recapitulando, podemos detectar que la llegada y consolidación de las HD en México pasaron por varias etapas. Inician en
2011-2012, con la fundación de la Red HD y sus talleres, y se enfocan en la digitalización, marcado y estudio de textos y documentos.
Naturalmente, esto se debió a que sus primeras sedes se dedicaron
a las investigaciones bibliográficas, la historia y la literatura, y a que
este era el tipo de temas y métodos de las “HD canónicas”, presentes en las primeras antologías y manuales. Luego, en 2013, hay
esfuerzos por llevar las HD a los archivos multimedia, enseñarlas
en las aulas universitarias y formar las primeras bibliotecas y léxicos
digitales; no obstante, el campo seguía concentrándose sólo en la
UNAM. Después, entre 2015 y 2017, viene una expansión interinstitucional en donde la presencia de la ENAH, El Claustro, el CIESAS,
El Colmex, la UAM, el Tec y otros, o las alianzas con gobierno federal, amplían el espectro de las HD, introduciendo la antropología
o los estudios culturales, así como el trabajo con datos nativamente
digitales10. Finalmente, de 2016 a 2018, vienen cuestionamientos que
aportan un giro decolonial (o poscolonial), crítico y constructivista
a las HD mexicanas, y que impulsaron proyectos en español, con
software libre, y comprometidos con las historias y problemas del
Sur11. A continuación, además de evaluar que uno de los obstáculos
10 Según Rogers (2002), la investigación con métodos digitales puede
usar datos digitalizados o nativamente digitales. Los primeros, provienen
de documentos o registros que no proceden de Internet (encuestas, mapas,
incunables, etcétera), mientras que los segundos se descargan de plataformas
sociodigitales, webs o aplicaciones, a través de scrapers o minería de datos.
11 Cabe hacer notar que este giro crítico coincidió con la recepción y lectura
en México de dos libros muy importantes: Debates in the Digital Humanities
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más grandes del surgimiento de las HD en nuestro país fue la híper-concentración en pocas instituciones y centros, pasaremos a la
etapa más reciente, 2018-2024, que se distingue por la proliferación
de cursos de “Introducción a las HD”, el inicio de las primeras asignaturas y programas de posgrado, y los intentos por descentralizar el
campo, llevándolo a ciudades como Querétaro, Puebla o Monterrey.
La dificultad de los centralismos
Un enorme problema de la enseñanza de HD en nuestro país es
su centralización. Por este concepto entenderemos, la acumulación
de un campo multi o interdisciplinario —como son las HD— en
manos de pocas personas o lugares. Con esto, no nos referimos
a que la Red HD, que inició con el área de estudios en México,
haya procurado acaparar o quedarse con dicho campo, pues hay que
reconocer su voluntad por sumar profesionistas de varios espacios
y latitudes, a través de eventos magnos como los Día HD-UNAM
y los Encuentros de Humanistas Digitales, así como con la publicación
de libros o números especiales de revistas (Red HD, 2024c)12. Sin
embargo, el que las HD estén centralizadas habla más bien de que
los recursos económicos, la oferta de capacitación, los espacios de
diálogo (seminarios, talleres, coloquios) y los proyectos financiados
siguen limitándose a unas cuantas decenas de nombres y membretes.
2016 (Gold &amp; Klein, 2016) y Global Debates in the Digital Humanities
(Fiormonte et al., 2018).
12 Los eventos Día HD, o después, Semana HD (2016-2024), organizados
por la Red HD, consisten en coloquios breves donde se exponen varios
proyectos; asimismo, el Encuentro de Humanistas Digitales es un congreso
anual de varios días, con participantes de todo el país. En materia de
publicaciones, destacan, la Biblioteca de HD (2018-2019), con cuatro tomos, y
el número especial “HD en América Latina” de la Revista Virtualis (2016).

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Es así, que podemos distinguir cuatro grandes centralismos en
las HD mexicanas que han mermado su desarrollo. El primero,
lo denominaremos centralismo institucional. Consiste en una gran
desigualdad entre cómo las instituciones o universidades de mayor
presupuesto, instalaciones o plantilla docente hacen investigación
en HD, comparadas con las más pequeñas. Si se contrastan los
bancos de información, investigaciones publicadas o cursos de la
UNAM, el Tec o El Colmex, por ejemplo, que conforman el núcleo
de la concentración, el CIESAS, la ENAH o la UAM, que estarían
en un epicentro a nivel de importancia, y el resto de universidades,
se observará que el primero y segundo grupos tienen muchos más
programas, proyectos y plataformas, mientras que el resto aún
está iniciando en el camino de las HD, sin que esto demerite su
profesionalismo ni grandes esfuerzos.
Por otro lado, podemos hablar de un segundo centralismo: el
epistemológico-disciplinario. Esto se refiere a que el concepto de HD que
sigue permeando en México es el del estudio de textos digitalizados,
con minería y análisis de bases de datos. No es casualidad, pues se
trata de la línea que inició la UNAM con la Red HD; sin embargo,
y como señala Flores (2024), investigadora del Centro de Cultura
Digital (CCD), “falta atención a otros campos, como la música, las
culturas visuales o el teatro”, y como apunta Nepote (2024): “hay
reflexiones de lo digital con los cuerpos, el género, la memoria o los
saberes tradicionales que no se consideran HD, y no porque no lo
sean, sino porque falta una conciencia más amplia de lo que son las
HD, sin reducirlas a lo cuantitativo y al big data”. Asimismo, las HD
mexicanas aún están anquilosadas en la academia más tradicional: es
decir, las universidades. Este sería el tercer centralismo: el académico.
Faltaría otro artículo para historiar (¿o contra-historiar?) los
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talleres o eventos formativos realizados desde los márgenes, como
los conversatorios del Espacio Multimedia del Centro Nacional
de las Artes (CENART), enfocados en estética de plataformas,
videojuegos o usos cotidianos de la tecnología digital; las actividades
de hacklabs y colectivos como el hoy concluido Rancho Electrónico,
MedialabMX, La Chinampa o el Centro Cultural “El Rule”, donde
se promueven las culturas del software libre; o los chats y reuniones
de grupos autónomos, como Kernel Panic Room, en Querétaro,
donde se enseña programación y uso de lenguajes y librerías
abiertas, basándose en los principios hacker. Sin embargo, y en línea
con lo que menciona Jacobo Nájera (2024), tecnólogo y activista
informático, es explicable que las universidades concentren las HD,
pues hay cercanías entre el capital económico, las infraestructuras y
los capitales culturales o simbólicos.
Mientras algunos académicos y facultades tienen presupuesto
para viajar, asistir a cursos o impartirlos, producir investigaciones,
hacer reuniones internacionales o afiliarse a todo tipo de organismos,
el activismo y la desescolarización se sostienen con donativos,
maquinaria de segunda mano y fondos minoritarios, lo que hace
que puedan apostar por unas HD mucho más modestas. Así
también, conviene tomar en cuenta que, en México, las instituciones
académicas y gubernamentales han mantenido ideas hegemónicas y
cerradas de lo que es “la cultura”, “el conocimiento”, “la literatura”
o “la Historia”. Esto se evidencia en los mayores repositorios
e iniciativas digitales con financiamiento del Estado, como la
plataforma MEXICANA, pues, aun cuando abordan temas como la
vida cotidiana, los pueblos originarios, las lenguas indígenas o las artes
populares, remiten a bibliografías, objetos digitalizados y curadurías
hechas por miradas ajenas a la subalternidad. Por ende, se echan
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de menos iniciativas de HD organizadas por las comunidades más
involucradas en cada tema, sin caer en el exotismo, el extractivismo
cognitivo ni la apropiación de patrimonios.
Adicionalmente, y según señalan, Brito (2024), artista digital,
o Kravchenko (2024), gestor cultural, hay otro gran problema: la
privatización de espacios y ofertas. Muchos son los humanistas
digitales que, en aras de ampliar o hacer visibles sus proyectos,
deben recurrir a capacitaciones de empresas o industrias creativas
de orden privado, lo cual fomenta el conocimiento cerrado, la
mercantilización del saber y las brechas de habilidades digitales.
Sin embargo, no se pueden obviar los empeños de algunos actores
de la propia academia mexicana por pluralizar sus espacios y abrir
ofertas gratuitas de encuentro y conversación. Ahí, encontraríamos
coloquios recientes como Internet irrumpe en el campo (Colmex, 2015),
Ciudades que aprenden (Tec, 2016), las 1a, 2a y 3a Semanas HD (FFyLUNAM, 2018-2022), las Jornadas Socioantropológicas sobre TikTok
(ENAH, 2020), Tactical Media (PUEDJS-UNAM, 2023) y HD:
Perspectivas de hoy (Universidad Autónoma de Nuevo León [UANL],
2023), que han reunido investigadores, cartógrafos, artistas, editores,
performancers, desarrolladores tecnológicos y activistas, en aras de
renovar las lógicas convencionales de las HD.
Para terminar con este apartado, podemos hablar de un
cuarto centralismo: el geográfico. A nivel República Mexicana, la
mayoría de las HD se enseñan e investigan en la Ciudad de México,
que es donde iniciaron y se han aglomerado desde 2011. Además,
aunque existen proyectos y programas muy innovadores en otras
entidades, estos todavía se concentran en las capitales o localidades
urbanas con mayor presupuesto. Según Martín Hernández (2024),
funcionario de la Biblioteca Nacional de México (BNM-UNAM),
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este fenómeno se debe: en primera, a que no todas las universidades,
archivos, museos o centros de estudios buscan o pueden digitalizar
sus acervos ni desarrollar tecnologías para estudiarlos o promoverlos;
en segunda, a la carencia de fuerza de trabajo especializada o talento
humano: académicos de tiempo completo, asistentes de investigación,
técnicos, etcétera; en tercera, a la posible falta de saberes conceptuales
y metodológicos en HD; y finalmente, a un asunto de voluntad: el
poco interés por ingresar al campo, hacer redes de colaboración o
promover investigaciones para darles continuidad. No obstante,
Fiormonte y Río Riande (2017) toman en cuenta otros aspectos:
“No se pueden analizar las HD sin tener en cuenta lógicas de poder
y geopolítica, basadas, casi siempre, en tres pilares: la hegemonía
geográfica, la hegemonía económica y la hegemonía lingüísticocultural” (s.p.). En ese sentido, la Ciudad de México no es solamente
el punto medular de HD en nuestro país, sino de las humanidades y la
economía del saber, en general, por razones históricas y estructurales,
al contar con las mayores cuotas destinadas a universidades, sedes
de instituciones científicas y culturales a nivel federal, y académicos
vinculados con organizaciones globales (Rodríguez-Gómez &amp;
Ziccardi, 2002). Por otro lado, y retomando a clásicos como Marx
(1857-1858), la centralización no sólo implica recursos, sino el acceso
a herramientas intelectuales (general intellect) que echen a andar los
motores del conocimiento. Por eso, se entiende el por qué muchos
pioneros de HD fuera de la capital del país iniciaron proyectos o
programas, hasta después de afiliarse o contactarse con la Red HD,
salvo el caso de aquellas personas que se capacitaron directamente
en el Extranjero.
Más adelante, hablaremos sobre los intentos más recientes
y valiosos por descentralizar las HD, que afortunadamente van en
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aumento, pero podemos adelantar que hay pocas propuestas afuera
de la Ciudad de México que no hayan pasado, o bien por la mentoría
de los capitalinos o por la influencia del Norte global, lo cual, en
palabras de María Méndez (2024), profesora del Colmex:
… ratifica la dinámica colonial [de las HD]. Operan como una
conquista espiritual, o llamémosle intelectual, en donde, si no te juntas
con quienes saben o no buscas legitimidad, así seas el mayor experto en
tu archivo, temas o herramientas, careces de impulso y visibilidad.

En todo caso, también hay un problema ontológico: ¿qué es
hacer HD y quién determina si en alguna institución se están haciendo HD?,
¿quién o qué define cuando una persona es o deviene en humanista
digital? A lo mejor, como dijo la profesora Ortega (2024), antes
referida: muchos ya enseñan o investigan en el campo sin saberlo, lo
que sólo revela que hay mecanismos claros de validación en México,
como la antigüedad, cercanía con los autores más reconocidos,
atracción de financiamientos, adquisición de premios o aparición en
publicaciones.
Las “Introducciones a las HD” y los cursos adyacentes
Según Cinthia Lago (2024), profesora del Tec, la comunidad de
humanistas digitales en México se puede dividir en dos grupos:
uno de ellos se integra por aquellas personas que, al haber tenido la
oportunidad de formarse en Estados Unidos, Reino Unido, España,
Argentina o Uruguay, conocen bien las HD y sus implicaciones,
mientras que la segunda agrupación se conforma por investigadores
o estudiantes que llegaron al área porque otras y otros mexicanos
(los del primer grupo) les brindaron alguna charla o capacitación.
Por supuesto, existiría una tercera comunidad: la de quienes se
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interesaron en las HD por autodidactismo o contacto con alguna
lectura o coloquio, y que no han buscado aprender ni desempeñarse
en el ámbito universitario, sino con el apoyo de hackerspaces y
seminarios independientes. No obstante, y al menos dentro de las
universidades, persiste la dinámica de iniciados y discípulos. Por esta
razón, uno de los intereses de las instituciones que han organizado
departamentos y proyectos de HD, como la UNAM, la FES
Acatlán, el Colmex o el Tec, ha sido armar o atraer cursos sobre
“Introducción a las HD”, con el fin de sembrar curiosidad entre los
miembros de sus comunidades académicas y discutir el concepto
mismo de HD, pues, parafraseando a Priani (en Peña, 2016), no
hay mejor forma de deconstruir y potenciar el campo que mediante
encuentros con colegas. Sin embargo, debe considerarse que, como
las HD suponen conocimientos que han ido cambiando conforme
avanza la tecnología o aparecen nuevas publicaciones, no todas las
“Introducciones”, como aquí les llamaremos, han sido iguales, sino
que han modificado sus propósitos a lo largo de una década.
En 2013, uno de los primeros talleres, Sobre las HD, impartido
por Peña en el IIB-UNAM, se enfocaba en cómo estudiar textos con
bases de datos, lecturas distantes y formatos de marcado, como TEI.
Ahí, fue relevante la recomendación y discusión de lecturas como
How we read: Close, Hyper, Machine, de Hayles (2010), y On the term “text”
on Digital Humanities, de Caton (2013), que, a su vez, fueron artículos
importantes para la etapa “bibliográfica” de las HD, e inspiraron los
primeros trabajos en historia, literatura, filología o filosofía en México.
También, en aquella temporada —que Gold (2012) denominó “The
Digital Humanities Moment”, gracias al enorme auge que las HD tenían
por todo el mundo— algunos debates que preocupaban al área eran:
los estilos, registros lingüísticos, traducciones o ediciones de la obra
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digitalizada de escritores o filósofos; si se podían digitalizar y estudiar
corpus de documentos históricos; y qué técnicas de la informática
(análisis de redes, lenguaje de patrones, lexicometría, modelado
de temas) se podían aplicar a la narratología o hermenéutica. Más
tarde, con eventos como Las HD y su situación en México (2016), que
contó con la sesión, ¿Qué son las HD? Importancia y campo de acción,
impartida por la misma Peña, o el seminario Las HD y su aplicación
académica (2016), las “Introducciones” dejaron de reducir el campo
a los estudios de textos y datos para mostrar posibles aplicaciones
en geografía, museografía, educación, divulgación científica y
almacenamiento de objetos digitales (fotografías, videos, audios,
renders de lugares, reproducciones de piezas arqueológicas y obras de
arte en 3D, etcétera); asimismo, fue en 2016 cuando la UNAM invitó
a participar a organizaciones externas, como la antes destacada Red
HD, Wikimedia, IMAC A.C.13, ARS Games o Creative Commons
en sus talleres introductorios, con el propósito de mostrar que el
campo podía vincularse con los sistemas de reconocimiento óptico
(OCR), la cultura del software y del conocimiento libres, la ludificación
(gamification) o las curadurías artísticas.
Adicionalmente, existe otro curso que fue y ha sido pionero: el
de Introducción a las HD de Priani y Galina, que se impartió por primera
vez en la FFyL-UNAM en 2013, y se ha presentado con variantes,
y a veces como charla o capacitación breve, en la UAM (2015), la
UAQ (2017), el Tec (2018) y la UANL (2020). Epistemológicamente
hablando, estos investigadores se distanciaron de la idea de las HD
como “caja de herramientas filológicas” y empezaron a plantearlas
13 Instituto Mexicano de la Administración del Conocimiento: una
asociación que diseña e imparte capacitaciones sobre técnicas y herramientas
para la gestión de información.
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como una nueva aproximación a los estudios humanísticos, lo
cual les fue dando oportunidad de evaluar críticamente las propias
limitaciones del enfoque; por ejemplo: abordaron que la lectura
distante no sustituye a la cercana, sino que son complementarias; que
el solucionismo tecnológico es falaz, porque no existen software que
reemplacen la capacidad de las y los humanistas-humanos para leer,
categorizar o interpretar; y que es difícil trabajar en HD si no se tienen
saberes o ethos de las humanidades tradicionales, pues la digitalidad no
puede garantizar que alguien “se vuelva humanista” con tecnología,
ni de golpe, sino que aporta a extender o transformar los métodos
e interactividad de las investigaciones. Finalmente, al hablar de
“Introducciones a las HD” conviene destacar los talleres impartidos
en la Escuela de Humanidades y Educación (EHE) del Tec, entre
2015 y 2018, bajo la iniciativa Métodos Digitales. A pesar de concentrarse
más en sociología digital, cultura digital, tecnopolítica o analítica
cultural, estos talleres también profundizaron en técnicas relevantes
para las HD, como la data mining, el web scraping o el etiquetado TEI.
Según Sued (2024), investigadora del IIS-UNAM14, las sesiones del
Tec funcionaban “como una cocina metodológica donde se compartían
recetas, con software y técnicas para proyectos”. En ellas, participaron
invitados como Peña, Galina, Río Riande, Piscitelli, de la Universidad
de Buenos Aires (UBA), Scolari, de la Pompeu Fabra, y Rogers, de la
Digital Methods Initiative (Universidad de Ámsterdam).
En la actualidad, o sea, el periodo comprendido entre
2018 y 2024, varias instituciones han organizado “Introducciones”
propias al campo, haciendo uso de sus infraestructuras, miradas y
fortalezas. La ENAH, por ejemplo, se ha enfocado en la etnografía
14 Instituto de Investigaciones Sociales (UNAM).

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digital y los estudios cualitativos de comunidades en línea o
contenidos audiovisuales (Introducción a los Métodos Digitales, 20182021; Antropología de lo digital, 2024). El Colmex, por su parte,
emprendió la Iniciativa de Ciencia de Datos y HD (2019-2024), que,
según su coordinadora, Gutiérrez (2024), busca que los estudiantes
y profesores de la institución conozcan los acervos digitalizados e
interactivos del Colegio, así como brindarles talleres afines a sus
agendas de investigación. Por último, la Facultad de Bellas Artes de
la UAQ llevó varios eventos de la Red HD a sus instalaciones, con
fines de capacitación, como un Taller de HD (2016) o la Jornada de
Cultura Artística y HD (2018); asimismo, la Universidad de Monterrey
(UDEM) tuvo su primer curso sobre el área, Introducción a las HD:
Definiciones, métodos y posibilidades, en 2023, con miras a incorporar
futuras materias optativas sobre estos temas en sus programas de
humanidades.
No obstante, de todas las opciones vigentes, destaca, hoy día,
el curso Introducción a las HD (2024), impartido por Peña y Álvarez.
A diferencia de los talleres que estas investigadoras ofrecían en años
anteriores, esta capacitación se lleva a cabo por Internet (Coursera),
por lo que puede seguirse de forma gratuita, por personas de todo
el país, y de manera asincrónica. Además, ya no se basa en lecturas
canónicas ni definiciones rígidas, sino en didáctica basada en proyectos.
Esto es, que las y los participantes…
aprenden sobre HD mientras las hacen: formulan una idea de
investigación, rescate patrimonial o gestión; [...] buscan las
plataformas y herramientas que necesitan; se ocupan de las
competencias digitales que les son útiles; y finalmente, planean la
sustentabilidad y continuidad de sus propias propuestas (Álvarez,
2024).
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Así, el profesorado no impone una sola visión de las HD,
sino que abre el gran repertorio de conceptos y herramientas que
ofrece el campo para que cada humanista digital organice sus propias
comunidades, corpus e iniciativas. Por otro lado, didácticas como la
basada en proyectos o el design thinking han impulsado que, a partir
de 2020, las instituciones no sólo ofrezcan “Introducciones a las
HD”, sino también capacitaciones más cortas y especializadas, las
cuales denominaremos aquí cursos adyacentes.
Se trata de sesiones de 4 ó 6 horas (crash courses), tutoriales
o mini-talleres enfocados a adquirir habilidades muy precisas, usar
ciertos software o explicar los fundamentos de alguna técnica (minería
de datos, analítica con R-Studio, visualización, principios de HTML,
programación con Python, etcétera). Gracias a este tipo de cursos, y
según comenta Ocampo (2024), profesor de la universidad privada
CENTRO, “muchas instituciones educativas y pequeñas empresas han
abierto un nuevo mercado dedicado a la capacitación”. Hay cursos
adyacentes tan genéricos como los de data science, data management o
repositorios digitales, que pueden servir por igual a creadores de
contenido, community managers, consultores y humanistas digitales.
En este sentido, el historiador Víctor Gayol (2024), miembro de
la organización mundial The Programming Historian, explica que lo
positivo es que se abren nuevas posibilidades para que más personas se
capaciten, pero lo negativo es que se puede reducir la labor humanística
a un conjunto de saberes técnicos. Por ello, y en consonancia con
Cornell (2015), se requiere una pedagogía de las HD que brinde, tanto
bases teóricas para discutir el papel de lo digital en las humanidades,
como conocimientos prácticos y aplicables: “aprender acerca de [HD]
como algo distinto de cómo hacerlas15” (461).
15 Traducción libre de la frase, “learning about [DH] as distinct from how

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Los programas especializados
Actualmente, existen pocas ofertas en México para realizar una
especialidad o posgrado en HD. Solamente el Tec, El Claustro de
Sor Juana y la sede mexicana de la Universidad Internacional de La
Rioja (UNIR) tienen maestrías en el área, pero con enfoques distintos.
Mientras en el programa en línea del Tec se brindan conocimientos
para “crear proyectos de patrimonio cultural, análisis de tendencias en
redes sociales y emprendimiento artístico” (MHD, 202416), la maestría
presencial del El Claustro se dirige a “comunicadores y perfiles
creativos que analizarán fenómenos socioculturales, en el marco
de la sociedad de la información” (Maestría en Comunicación y
Humanidades Digitales, 2024); por su parte, la UNIR, que, al igual que
el Tec, ofrece un posgrado en línea, busca “la creación, visualización y
análisis de datos humanísticos, [así como] la marcación y restauración
digital” (Humanidades Digitales en Línea, 2024).
Al analizar los cursos de estas maestrías, se observa que todas
tienen cuatro pilares formativos: a) la digitalización de acervos y
desarrollo de plataformas para el resguardo patrimonial; b) la edición
digital de textos o curaduría de proyectos de arte; c) los estudios de
cultura digital (análisis de temas políticos o sociales con datos de
Internet); y d) la formación básica en diseño de interfaces, arquitectura
de bases de datos, y metadatos para objetos digitales (es decir, saberes
de digital literacy). No obstante, el Tec se aboca a la analítica cultural
y al diseño de plataformas y entornos interactivos; El Claustro, a las
ediciones digitales y a la comunicación; y la UNIR, al trabajo con textos,
archivos patrimoniales y datos. Por ende, se puede decir que en el Tec y
to” (Cornell, 2015: p. 461).  
16 MHD: Maestría en Humanidades Digitales (Tec).
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El Claustro se fomentan perfiles maker o afines a las industrias creativas,
suscritos a la cultura Open GLAM, que consiste en la integración de
patrimonios de varios recintos o instituciones en plataformas o apps
abiertas que, además de servir para la búsqueda y recuperación de
información, incluyen diseños amigables, funciones interactivas y
multimedia explicativo17. En ese sentido, las y los egresados del Tec y
de El Claustro no sólo pueden dedicarse a la investigación académica
o a las humanidades tradicionales, sino incursionar en la gestión
cultural, el storytelling digital, los diseños transmedia y la producción
de contenido. Por otro lado, las y los estudiantes de la UNIR están
interesados en la docencia, la historia, la filosofía o la filología, por
lo que pueden especializarse más en las humanidades clásicas o la
academia. De este modo, las tres maestrías que aquí se diseccionan
son diversas, sólidas e interdisciplinarias, aunque, siendo críticos, se
concentran en subjetividades privilegiadas y cosmopolitas, al dar por
sentado que se tienen recursos como, el acceso a Internet de alta
velocidad, computadoras recientes, o licencias de software. Asimismo,
son programas de universidades privadas con costos considerables,
aunque con gran reconocimiento en las comunidades más prestigiosas
de humanistas digitales.
Por otro lado, en un rubro aparte de las maestrías se encuentran
las asignaturas, cursos optativos o diplomados orientados a las HD,
dentro de licenciaturas y posgrados que no son propiamente de
especialización. Ahí se pueden hallar, por mencionar algunos casos, las
17 La cultura Open GLAM toma su nombre de las siglas de galleries,
libraries, archives and museums. Si bien promueve valores como la
accesibilidad al arte y al patrimonio, o el fondeo público y sin fines de lucro,
aún asume que la mejor difusión de la cultura son soportes digitales, por lo que
ha recibido críticas por tener una mirada proclive al Norte global (Wallace,
2020).

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“Introducciones a las HD” de la Universidad Iberoamericana (20222024), la Anáhuac (2023) o las carreras de la FFyL-UNAM (20162024), y distintas materias sobre métodos de lo digital y software de data
analytics que se imparten en la Universidad Veracruzana (Letras digitales
y análisis automatizado, 2018), la UAQ (Revoluciones digitales y Visualización
de información, como parte de la Licenciatura en Humanidades y Producción
de Imágenes, 2022-2024) y la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla (BUAP) (Humanidades y Medios digitales, 2022-2024). En todos
estos casos, los cursos o materias no son tan simples ni técnicos como
en las capacitaciones adyacentes, pero tampoco tan profundos como
las “Introducciones” de Coursera, el Colmex o la Red HD, puesto
que, más que discutir epistemológicamente las HD como campo, se
limitan a brindar un panorama general, con lecturas clásicas del área,
como el artículo, What are the digital humanities?, de Berry (2019). Sin
embargo, no se deben desdeñar estos espacios de aprendizaje, al ser
esfuerzos notables por democratizar las HD. En palabras de Priani
(2022), “hace una década no existía ningún tipo de capacitación, por lo
que los primeros humanistas digitales tenían que recorrer varias veces
los mismos caminos, [...] apoyarse con tutoriales, hacer videollamadas
para asesorarse o hasta buscar apoyo fuera del país” (s.p.). Por ende,
no es poca cosa que hoy contemos con más opciones valiosas para
formarse.
Infraestructura técnica e institucional
Entre lo público y lo privado
Una dificultad que persiste entre las instituciones que enseñan HD
en México es que son, o bien públicas o privadas, lo cual aporta a la
centralización. Si se trata de espacios financiados con presupuestos
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gubernamentales o autónomos, pero de carácter público, como
la UNAM, hay que enfrentarse a la burocracia, los plazos largos
para completar trámites, el llenado de varios formatos, el paso
por múltiples oficinas para organizar cursos y eventos, y la falta de
comprensión (e incluso, voluntad política) de algunas autoridades.
Según Guillermo Sánchez (2024), profesor de la FFyL-UNAM:
A veces, los profesores de la universidad pública tenemos que
depender de agendas y factores que nos rebasan, como los
calendarios presupuestales, las convocatorias o los procedimientos
—el papeleo— si queremos echar a andar iniciativas de HD.
Eso sí: cuando se formalizan y logran constituirse, la misma
institución apoya mucho para que se unan más y más profesores y
alumnos. Lo engorroso y complicado puede ser, en determinados
casos, el tema de comprar una tecnología o que renueven la
infraestructura. Una partición de servidor, el diseño de una web o
una publicación digital les pueden llevar años. Pero, algo es cierto:
nada se compara a la gratuidad y el alcance de lo público; llega a
cualquiera; es accesible a todo el pueblo.

Y es de agradecer, en ese sentido, que las instituciones
públicas cuenten con infraestructuras y patrimonios que compartan
con la sociedad mexicana, pues cualquier persona, sea estudiante
o no, puede acceder sin costo a salas de cómputo, software y
repositorios de información, gracias a lugares como la Biblioteca o
Hemeroteca Digitales Nacionales (UNAM). Además, la universidad
pública fomenta que el trabajo de los investigadores y seminarios
aporte al crecimiento de los propios acervos institucionales. Si un
docente o estudiante quiere investigar algún tema, basta con que
revise los léxicos, corpus, archivos o bases de datos de su centro de
estudios. En todo caso, el problema de estas instituciones puede
ser que, por cambios administrativos, falta de planeación o la
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negativa a renovar alguna partida presupuestal, hay proyectos,
licencias y espacios de investigación que se quedan sin continuidad
o mantenimiento, obligando a los académicos responsables a buscar
apoyos externos de gobierno (becas y fondos) o convenios con
universidades internacionales (Galina, 2018). Adicionalmente, debe
mencionarse que este tipo de obstáculos no sólo se presenta en las
HD, sino dentro de las humanidades en general, y aún en las ciencias
sociales o naturales, pues la universidad pública enfrenta trabas en
lo que se refiere a la sustentabilidad de proyectos, el respaldo (sobre
todo económico) de nuevas iniciativas y la agilidad para negociar y
distribuir recursos financieros (Zanatta et al., 2010).
Por otra parte, en las universidades privadas hay mayor eficiencia
en los procesos administrativos, presupuesto para infraestructuras
(máquinas, actualizaciones de software, instalaciones, proyectores,
etcétera) y una actitud proactiva por parte de las autoridades. Esto,
facilita la organización de eventos, seminarios o materias. Sin embargo,
y aunque parezca pleonasmo, las instituciones privadas tienden a
privatizar el conocimiento: muchos de sus proyectos, al ser financiados
por empresas o patronatos cercanos a las universidades, y no por el
gobierno ni fundaciones, no se llevan al público general, sino que se
vuelven exclusivos para docentes y estudiantes de la institución que
los desarrolla. Lo mismo sucede con los recursos: no hay libre acceso
a las bibliotecas, bases de datos o patrimonios, aunque, en ciertas
instituciones como el Tec se han integrado y difundido, por separado,
iniciativas y repositorios abiertos, para el uso de cualquiera, y otras
fuentes de información restringidas. Siguiendo con el ejemplo del
Tecnológico, su Repositorio Institucional (RITEC) cuenta con más
de 43 mil objetos digitales y abiertos, provenientes de los archivos
documentales de la institución, 37 mil artículos académicos, y 11
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mil tesis; asimismo, desde la plataforma del Patrimonio Cultural
de la institución se pueden conseguir digitalizaciones de fototecas,
colecciones de incunables, grabados, planos y obras de arte en forma
libre. No obstante, la Biblioteca Digital de esta universidad es exclusiva
para personas con matrícula, así como la descarga de licencias de
software, el préstamo de equipo, la suscripción a revistas académicas o
el uso de metabuscadores de información.
Para cerrar, conviene aportar dos últimas reflexiones. La
primera, que hemos limitado las instituciones educativas que enseñan
e investigan HD a públicas y privadas, y aún se requiere una taxonomía
más detallada, tomando en cuenta categorías como el presupuesto de
cada institución pública, su localización, el tamaño de sus instalaciones
y el inventario de sus recursos, así como el costo de inscripción y
colegiatura, la cantidad de campus o los convenios con corporaciones,
en el caso de instituciones privadas. Finalmente, como segundo punto:
todavía faltan trabajos que se cuestionen cómo podemos apostar por
unas HD que rebasen las lógicas de lo público o de lo privado. Ahí,
por ejemplo, entran dinámicas como el crowdfunding, los concursos y las
membresías especiales, si se opta por financiamientos competitivos,
o bien, las infraestructuras comunitarias, los bancos de saberes, el
voluntariado y los eventos abiertos (hackatones, talleres de prototipado,
laboratorios ciudadanos), si se toma la ruta de la cooperación y los
comunes digitales (digital commons) (Dulong &amp; Stalder, 2020).
Las bibliotecas y museos como espacios clave
En ocasiones, las HD no llegan a las instituciones a través de las
direcciones o facultades de humanidades, sino por medio de las
bibliotecas u oficinas de soporte informático. Tal ha sucedido en
El Colmex, donde los proyectos más grandes de HD han sido
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impulsados, sobre todo, por la Biblioteca Daniel Cosío Villegas y
las Coordinaciones de Educación Digital y Servicios de Cómputo.
Al respecto, el bibliotecólogo Tomás Bocanegra (2024) destaca que
esto ha sido posible por tres razones: a) la formación y experiencia de
las personas bibliotecarias en temas como gestión de información,
archivonomía o bases de datos; b) el interés y capacitación del
personal de bibliotecas directamente en HD, pues, “hay congresos
y diálogos desde finales de los noventa, en la Bodleian Library de
Oxford, con los colegas del Proyecto Rosarium, o en la misma
Biblioteca Nacional de México (BNM-UNAM)18”; y c) sus amplios
conocimientos en repositorios digitales y especializados. Sobre esto
último, Bocanegra (2024) también dice: “desde las bibliotecas de
México hemos visto cómo los proyectos de preservación mexicanos
se han inspirado y enriquecido mucho de iniciativas extranjeras. Las
bases de aquí [​​—Biblioteca Cosío Villegas—] le deben mucho a
la Open Library of Humanities de la Universidad de Birkbeck [en
Londres] y utilizamos las convenciones más importantes, a nivel
mundial, para estructurar datos, como Dublin Core19”. Asimismo,
debe reconocerse que las bibliotecas mexicanas han dejado grandes
18 La Bodleian Library se apoya de la iniciativa DH at Oxford (DHOx)
para la digitalización y estudio de fondos reservados. Por su parte, el Proyecto
Rosarium es un repositorio digital de la Phillips Memorial Library y Providence
College (Rhode Island) que incluye digitalizaciones de estudios botánicos, junto
con glosarios, taxonomías y foros para investigadores. Es un buen ejemplo de
cómo, a través de un proyecto, las bibliotecas han adquirido infraestructuras,
capacitaciones y redes de colaboración (Milison-Martula &amp; Gunn, 2019).
19 Dublin Core es un estándar de clasificación para objetos digitalizados,
muy utilizado en museos, archivos o bibliotecas, a nivel mundial. Consiste en
un manual con varias estructuras de metadatos para múltiples tipos de objeto
(artículo académico, libro, pieza histórica, documento, fotografía, video,
etcétera) (DGRU UNAM, 2020).
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aportes a la formación de humanistas digitales, puesto que cursos
como Gestión de información (2018) en El Colmex, Conocer el Patrimonio
Cultural del Tec, Campus Monterrey (2022-2024) o las capacitaciones
sobre digitalización y repositorios de la BNM-UNAM (2013-2024)
han servido como soporte metodológico y fuente de competencias
básicas. Por otro lado, la Biblioteca Cosío Villegas ha dotado de
infraestructura y asesoría a diversas áreas de investigación en el
Colmex. Esto lo reconoce Gutiérrez (2024), de la Iniciativa de Ciencia
de Datos y HD, quien menciona que la creatividad y mirada crítica
de proyectos como El Color de México, en contra del racismo, la Red
de Estudios sobre Desigualdades, o el Mapa HD, que sirve como una
cartografía de investigaciones de HD en América Latina (Ortega
&amp; Gutiérrez, 2018), hubieran sido imposibles sin el servidor,
computadoras, becarios y consejos de la biblioteca.
En otro sentido, los museos y espacios culturales también han
sido relevantes para el impulso de las HD. Por mencionar ejemplos,
el Centro Cultural de España en México (CCEMx) impartió un
taller sobre la Anatomía de un repositorio digital y objetos culturales (2019);
el Centro de Cultura Digital (CCD) presentó una masterclass sobre
Internet y afectividad (Stuck on the platform, 2024), coordinada por
Geert Lovink, del Institute of Network Cultures de Países Bajos;
el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM)
organizó un encuentro sobre Museo digital, inteligencias y artificios (2024);
y finalmente, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración
y Museografía (ENCRyM) del Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) ha impartido varios talleres sobre digitalización
de documentos y piezas en 3D, curaduría digital y protección de
datos patrimoniales. Todos estos cursos e instituciones han tenido
la fortaleza de, no sólo llevarse a cabo en aulas con pizarras y
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proyectores, sino complementarse con visitas guiadas, entrevistas
con artistas digitales, accesos provisionales a repositorios y crashcourses sobre software. En cualquier caso, sus inconvenientes han sido
consecuencia de depender de administraciones y presupuestos del
Estado. Algunos se realizan una sola vez, de forma aislada y sin
mucha difusión. Además, se han visto pocos intentos de colaboración
entre universidades y museos. Un buen ejemplo podría ser el de
los talleres del Tec con la Biblioteca Cervantina, que pertenece a la
misma universidad y cuenta con incunables y actas fundacionales de
los siglos XVI y XVII; o bien, los proyectos digitales conjuntos entre
el Tec y la Colección de arte FEMSA20; sin embargo, aún se sigue a
la espera de que los museos, vía gobierno, inviten a las universidades
a investigar o preservar sus patrimonios.
Los esfuerzos por descentralizar
Todavía queda mucho por hacer. La mayoría de universidades
no cuentan con centros o laboratorios propios de HD (SantiagoMartínez, 2018) y las iniciativas se encuentran parceladas; es decir,
divididas unas de otras, ya sea por desconocimiento, diferencia
entre subdisciplinas o mera enajenación (el exceso de trabajo de los
académicos, las precariedades, la falta de eventos o encuentros, la
competencia por los escasos fondos y espacios, y que no existan
redes de trabajo colaborativo más allá de las ciudades-capitales,
aun en las entidades fuera de la Ciudad de México). Sin embargo,
debemos reconocer que hay varios equipos de profesores,
20 Fomento Económico Mexicano, Sociedad Anónima: Empresa
multinacional con sede en Monterrey y actual subsidiaria de Coca-Cola
Internacional.
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bibliotecarios y directivos impulsando proyectos notables en todo el
país y cambiando esta situación.
Por dar ejemplos: hay un grupo académico destacable
de estudios sobre marketing, e-commerce, comercio informal y
plataformización digital en El Colegio de la Frontera Norte (COLEF),
sede Tijuana; un Taller de etnografía digital, con su respectivo equipo de
investigadores, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente (ITESO)-Universidad Jesuita de Guadalajara; agrupaciones
de historiadores interesados en los archivos y métodos digitales en la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y de expertos en
repositorios y textos, en la Autónoma de San Luis Potosí (UASLP);
profesionales del análisis de datos, dentro del Seminario de Estudios
de la Juventud de El Colegio Mexiquense; proyectos de museografía
digital en el Museo Amparo (Puebla); una oferta permanente de
capacitación y soporte, desde la Dirección General de Bibliotecas de
la UAQ, así como una base de escritoras e investigadoras mujeres, aún
en construcción, en la Facultad de Lenguas y Letras de esa misma
institución; y un Programa de HD y una base de datos (Humanitas Digital
1960-2020), como parte de la Estrategia Digital de la UANL. Y la lista
seguiría, por lo que sería importante realizar más censos de proyectos,
iniciar nuevos espacios de difusión y armar más diálogos horizontales
entre colegas, con el fin de fomentar unas HD comunitarias y
transversales. Esto, sin buscar sustituir el gran trabajo de la Red HD ni
de organizaciones actuales, sino complementar y sumar.
Experiencias. Los retos de llevar las HD a las aulas
Antes de finalizar, expondremos brevemente algunas perspectivas
sobre cómo ha sido llevar las HD al salón de clases. En palabras
de Irene Soria (2024), profesora de El Claustro, el balance entre
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“enseñar qué son las HD y a hacer HD” sigue siendo difícil, porque
“muchos estudiantes llegan sin conocimientos básicos sobre cultura
digital; no saben qué es un servidor, una base de datos o un dato, y se
les tienen que explicar nociones sobre las tecnologías para proceder
a cuestionarlas o a trabajar con ellas, y esto lleva tiempo”. Para
otros, como Marco Martínez (2024), docente de la FFyL-UNAM,
un problema es que las universidades mexicanas no logran definir
aún bien las humanidades ni su campo, independientemente de su
variante digital. Por ello:
En los programas de HD tienen estudiando a un geógrafo, una
filósofa y uno de teatro, pero, también alguien que quiere hacer
podcast de divulgación científica, un video-artista digital y una
periodista. ¿Cómo hacer convivir a estos perfiles, en términos
de los fundamentos de sus disciplinas, su campo laboral, sus
nociones de lo digital y las herramientas que van a usar? Y sí,
las HD, por su misma naturaleza, tienen que ser amplias,
flexibles, pero, necesitamos repensar principios generales para las
humanidades; por ejemplo, su vocación de producir recursos para
el conocimiento, su conexión con problemáticas y temas estéticos,
cotidianos o hasta políticos, sus vínculos con la creatividad…

Sobre esta diversidad de temas y perfiles, Álvarez (2024),
también profesora de la FFyL-UNAM y la Red HD, comenta que,
justamente, por eso los cursos que ha desarrollado e impartido se
basan más en la didáctica de proyectos que en conceptos, pues “la o el
humanista digital requiere buscar el conocimiento que necesita para
trazar las rutas de investigación y profesionales que pretende, sin que
le impongamos una sola mirada disciplinaria”. Y en esto coincide
Carlos Esparza (2024), del Tec, que separa al “tutor de HD” de los
“profesores en humanidades” o “en cultura digital”:
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Yo considero que hay profesores que brindan conceptos en
humanidades, como las disciplinas, temas, autores, y que cuestionan
y reflexionan sobre ello; otros, que se dedican a explicar las bases
técnicas: qué son los datos o el software; y otros más, que debemos
ser tutores en HD. No es que los primeros sean más importantes
que los segundos, pero las HD son un campo de especialización; la
“punta del Iceberg”. Entonces, se tiene que preparar a los alumnos
en todas las nociones y discusiones básicas, y luego, en una fase
posterior, o incluso simultánea, acompañarlos en el desarrollo de
proyectos. Si no, no se fomentan habilidades muy particulares del
humanista digital, como la resolución de problemas, la gestión de
recursos, la selección de herramientas y aprender a usarlas… En
fin, digamos que los humanistas digitales requieren habilidades
enciclopédicas, pensamiento crítico, bases técnicas o artesanales, y
un espíritu maker. Hay distintas funciones del profesor en enseñar
todo esto.

Asimismo, Fernando Ruiz-Molina (2024), de la ENAH,
destaca la importancia del “tallereo”, es decir, los ejercicios y
aprendizajes de los talleres o cursos prácticos como una “puerta de
entrada a la discusión epistemológica”:
Tenemos que brindar elementos sobre la colonialidad, el género,
las relaciones de poder, etcétera, en las HD. Pero, no se pueden
lograr nada más leyendo y hablando; es importante hacerlo, sí,
pero se complementan muy bien cuando bajas las herramientas,
las utilizas, buscas aplicarlas, y dices: “ahí están los sesgos de los
algoritmos”; “ahí están las limitantes de la herramienta”; “ahí está el
tema de Derecho de autor en lo digitalizado y exhibido online”. Se puede
aprender mucho en los talleres, haciendo cosas.

Sin embargo, Priani (2019b), de la Red HD, si bien coincide
con el making como rasgo crucial del campo, también hace hincapié
en el tema de las infraestructuras y financiamientos:
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Tenemos mucho talento como humanistas, profesores,
gestores… México lo hace bien en el pensamiento, la docencia y
la parte crítica. Falta hablar de más servidores, laboratorios, corpus
digitales y desarrollos tecnológicos. ¿Cómo vamos a crecer y darle
sustentabilidad a los proyectos de HD sin recursos? Es necesaria
toda una materialidad que nos permita seguir creciendo como
humanistas, y ahora, digitales.

Por otra parte, al conversar con estudiantes, estos agradecen
la didáctica basada en proyectos en las HD; la disponibilidad de la o el
profesor para charlar sobre ideas de investigación, desde los intereses
y formación del estudiantado; el tener acceso a herramientas y
repositorios; y el poder asistir a eventos o capacitaciones externas
a sus cursos curriculares. En palabras de Marcela Vargas (2024),
estudiante del Tec: “Lo que más me gusta de las HD es que son
muy, digamos, renacentistas; aprendes de todo, pero no solamente
en lo conceptual, sino en el montaje de una plataforma, estructura
de datos, software…” Y, según Carlos Gonzalo (2024), de la misma
universidad: “hay mucha creatividad y espacio para planear y
desarrollar proyectos, aunque, es verdad que siguen siendo un área
excluyente: que es caro estudiarlas, por las licencias o los espacios, y
que es un privilegio si puedes acceder a un posgrado de HD, porque
hay pocos”. Finalmente, en términos de Daniela Irari (2024),
historiadora por la UNAM:
evaluar cómo aprendemos HD en México es bien relativo;
comparando las universidades del centro del país al resto, a lo
mejor en la capital hay más oportunidades, pero, comparándonos
con los europeos: no tenemos tanta infraestructura. Aunque,
tampoco es cualquier cosa que tengamos congresos, redes,
expertos muy reconocidos y proyectos internacionales que están
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aquí, en este país. Ya nos toca buscarle: investigar, acercarnos a
donde se hacen HD y seguir construyendo el campo.

Conclusiones
Las HD en nuestro país son un área que aún se encuentra en
consolidación; sin embargo, en los últimos quince años se han
fortalecido notoriamente, gracias al arduo trabajo de profesionales
y estudiantes. En su corta historia, podemos distinguir cuatro
momentos: a) su llegada y definición, caracterizada por talleres
aplicados a los estudios bibliográficos (literarios, de archivo, de
etiquetado de textos, etcétera); b) una fase de discusión epistemológica
y críticas, que abrió espacios para temas, corpus y enfoques
decoloniales, propios del Sur; c) su apertura interdisciplinaria, que se
marcó por la cultura Open GLAM y la colaboración entre gobierno,
iniciativa privada y organizaciones no lucrativas con las universidades,

trayendo nuevos diálogos y herramientas para la educación, los
patrimonios culturales, los museos, las artes, el diseño gráfico y la
producción de contenido; y, finalmente, d) una etapa de maduración
o fortalecimiento, donde han ido emergiendo y se han desarrollado
proyectos por todo el territorio nacional. Según observamos, las
HD han aumentado su presencia y reconocimiento, aunque todavía

se echan de menos convenios ínter-instituciones o ínter-sectores,
iniciativas sustentables a futuro, posgrados accesibles, soberanía
tecnológica y oportunidades laborales o de investigación remunerada,
sobre todo para las y los humanistas digitales más jóvenes.
Podemos concluir que las HD mexicanas tienen varios
claroscuros; por ejemplo: una gran cantidad de talleres, cursos y
proyectos en la Ciudad de México y pocos al interior de la República;
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infraestructuras sólidas, pero concentradas en las universidades
privadas o en las públicas de mayor presupuesto nacional (como
la UNAM); invitados y eventos de todo el mundo, pero en las
ciudades-capitales y muchas veces sin traducción; maestrías bien
diseñadas, vigentes y con recursos útiles, tanto didácticos como
tecnológicos, pero, solamente tres y en instituciones de paga; decenas
de diplomados y talleres introductorios, pero pocas capacitaciones
para especializarse y perfeccionar o ampliar proyectos; muchas
convocatorias para armar un proyecto, pero escasos fondos para
darle continuidad y cimentación; y, sobre todo, grandes esfuerzos
de seminarios, equipos de bibliotecarios, profesores y organismos,
como la Red HD, que se ven ralentizados por la falta de voluntad
institucional, recursos de todo tipo o precariedades, propias de
las humanidades y de la academia en México. Por ende, este
artículo pretende ser un llamado a seguir creciendo; a utilizar el
autodidactismo, la colaboración y el compromiso que hasta ahora
se han demostrado para continuar profundizando las HD en, por y
para nuestro país.

Referencias
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América Latina. Virtualis, 7(13), 6-16.
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�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Humanidades Digitales y Literatura Infantil:
análisis de traducciones de ‘El patito feo’ y la
influencia de H.C. Andersen en México
Digital Humanities and Children’s Literature:
Analysis of translations of ‘The Ugly Duckling’ and
the influence of H.C. Andersen in Mexico
Dalina Flores Hilerio
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey. México
dalinafloreshilerio@gmail.com

Azael Abisaí Contreras López
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
azaelcontreraslopez@gmail.com

Resumen. Hans Christian Andersen se considera el padre de la literatura
infantil contemporánea, por la variedad y amplitud de su obra así como
por su estilo narrativo ameno y profundo. Estas cualidades han hecho
de su obra la más traducida en el ámbito de la literatura infantil, como
una muestra de que la literatura contemporánea escrita para niños carece
de las fórmulas pedagógicas y moralizantes tan vigentes en la literatura
infantil clásica; sin embargo, hemos notado que se han realizado diversas
traducciones al español, con intenciones discursivas tendientes a
promover modelos y sistemas axiológicos donde se reflejan las dinámicas

182

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y valores de sus respectivos contextos socioculturales. Estas diferencias
también nos llevaron a encontrar que muchas de las versiones en español
de “El patito feo” no se han derivado directamente del danés, su idioma
original, o bien, son versiones libres de la historia original. Por ello, en esta
investigación nos hemos allegado de las herramientas que nos ofrece la
tecnología digital para nutrir el corpus con el que estamos trabajando. En
este artículo describimos la metodología y algunos obstáculos que hemos
encontrado para analizar comparativamente los efectos discursivos de
algunas traducciones de este popular cuento infantil, escrito por Andersen;
asimismo, describimos el diseño de una interfaz, a partir del lenguaje de
programación de código abierto Python y la librería Tkinter, de acceso
libre, para solicitar la colaboración de otros investigadores interesados en
el análisis comparativo de los cuentos de Andersen traducidos al español.
Palabras clave: literatura infantil, discursividad narrativa, código abierto,
traducción, cultura.
Abstract. Hans Christian Andersen is considered the father of
contemporary children’s literature, due to the variety and breadth of his
work as well as his entertaining and profound narrative style. These qualities
have made his work the most translated in the field of children’s literature,
as an example of the fact that contemporary literature written for children
lacks the pedagogical and moralizing formulas so prevalent in classic
children’s literature; however, we have noticed that various translations
have been made into Spanish, with discursive intentions tending to
promote axiological models and systems that reflect the dynamics and
values of their respective sociocultural contexts. These differences also
led us to find that many of the Spanish versions of “The Ugly Duckling”
have not been derived directly from Danish, its original language, or are
free versions of the original story. Therefore, in this research we have
used the tools offered by digital technology to nourish the corpus with
which we are working. In this article we describe the methodology and
some obstacles we have encountered in our comparative analysis of the
discursive effects of some translations of this popular children’s story
written by Andersen; we also describe the design of an interface, based on
the open source programming language Python and the freely accessible
Tkinter library, to request the collaboration of other researchers interested
in the comparative analysis of Andersen’s stories translated into Spanish.
Keywords: children’s literature, narrative discursiveness, open source,
translation, culture.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

183

�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Sin duda, el escritor danés más influyente para la cultura occidental
es Hans Christian Andersen, cuya obra ha sido traducida a más de
125 idiomas y ha marcado la crianza de muchas generaciones en
todo el mundo porque en ella integró la esencia del alma infantil
a través de un estilo narrativo ameno, natural y cautivador, como
señalan algunos estudiosos de la literatura infantil como Joel F.
Rossel. Su vasta y compleja obra literaria para niños fue la primera
en despojarse de ese hálito pedagógico y moralizante que caracterizó
a los textos infantiles, anteriores a la primera mitad del siglo XX, de
ahí que se considere a Hans Christian Andersen como el padre de la
Literatura infantil contemporánea.
Una de las principales características que posiciona la
obra de Andersen al margen de la moralización y didactismo
tan comúnmente asociados a la literatura infantil clásica es la
minuciosidad de su mirada para indagar en lo más profundo de la
naturaleza humana. Ana Romero, escritora de LIJ contemporánea,
señala que, ante la difícil infancia que atravesó, sólo la terquedad y
la imaginación lo mantuvieron a salvo y eso fue lo que le granjeó
un lugar privilegiado en el Parnaso literario a partir de sus historias
oscuras y sin finales felices ni moralizantes (2019). Esta condición
nos lleva a seguir buscando, más de dos siglos después, rutas para
analizar los sedimentos o efectos que ha producido en la crianza
de las generaciones posteriores. Su amplia obra ha conversado con
niños y adultos, de manera directa o indirecta, alrededor de todo el
mundo a través de sus cuantiosas traducciones, versiones y formatos
que, al ramificarse, van dejando su huella por los diferentes ánimos
culturales de cada época y lugar en que circulan.
Su producción literaria es tan vasta que podríamos analizar
los recursos que sostienen la configuración de sus cuentos, con la
184

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

intención de explicar cómo se crean los efectos literarios al narrar;
o bien, elucidar cuáles son los influjos del discurso literario en la
recepción; sin embargo, en este trabajo nos interesa plantear la
relevancia de algunos recursos digitales aplicados en la búsqueda
y procesamiento de los textos literarios como una plataforma
que nos permita obtener mayor información y estrategias para
establecer algunas rutas que nos lleven a procesar un corpus más
amplio de las ediciones de sus obras en español, en particular
las que han circulado en México, de uno de sus cuentos más
emblemáticos, “El patito feo”, con la intención de encontrar
las variaciones que, a través de la lengua escrita, y en diferentes
momentos sociohistóricos, pueden identificarse como elementos
nucleares derivados del espíritu de sus respectivas épocas y sus
efectos discursivos particulares.
No cabe duda de que la genialidad creativa de Andersen,
presente en sus cuentos infantiles, ha trascendido su ámbito
espaciotemporal; más allá de que conozcamos historias como “La
sirenita”, “El patito feo”, “La reina de las nieves” o “La pequeña
vendedora de fósforos”, por los efectos inmediatos de los medios
masivos como la televisión o el cine, sus ecos también están
enraizados en otras artes como la música y el teatro, aunque también
subyacen en el espíritu popular: probablemente, si preguntamos a
un joven o adulto, perteneciente a cualquier clase sociocultural, por
el nombre del autor de la historia sobre el traje nuevo del emperador,
no sepa la respuesta; sin embargo, seguramente, sabrá sobre qué va
la trama y, sobre todo, cuál es su intención ética o moral.
Las historias de Andersen han sido tan ejemplares durante
más de dos siglos que las generaciones actuales de niños que asisten
a las escuelas de educación básica y media las siguen escuchando y
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

las seguirán repitiendo porque, aunque la intención del autor danés
no hubiera sido moralizadora, su encanto universal sigue llamando
a la reflexión sobre el comportamiento humano. Bejarano Díaz
reconoce en los más de 156 cuentos escritos por Andersen, un
profundo tratamiento de la psicología humana acompañado por un
estilo impecable y una gran fuerza imaginativa (2020).
Hemos observado, a lo largo de la historia de la literatura
infantil, que el eje sobre el que se fincan las narrativas se transforma
o cambia de lugar en la balanza; sin embargo, no podemos negar
la fuerza pedagógica que subyace en ella con intenciones variadas,
aunque –en mayor o menor grado– está vigente la intención de utilizar
los cuentos como un recurso didáctico que puede llegar a niveles
alienantes o perniciosos para la autodeterminación y el libre albedrío.
Por eso es fundamental hacer algunas revisiones sociohistóricas
para comprender cómo se van integrando las condiciones culturales
que perfilan el carácter o ambientación de una época, a partir de las
narrativas con las que convivimos (o consumimos).
Las intenciones editoriales, a través de las diferentes versiones
y traducciones de los cuentos infantiles de Andersen, construyen
narrativas culturales que pueden sostener ideologías alienantes para
moldear la voluntad de los individuos, o bien, detonan cuestionamientos
que apuntalan el pensamiento crítico del lector. Con la intención de
reconocer cuáles son los rasgos que diferencian las versiones de las
numerosas traducciones, y sus implicaciones discursivas a través del
tiempo (desde su primera versión en español en 1863 hasta la fecha)
como investigadores sobre el discurso literario infantil, nos abocamos
a localizar el mayor número de traducciones y versiones en español.
La literatura infantil apuntala, por antonomasia, diversas
capacidades emocionales, intelectuales, lingüísticas y sociales (Flores,
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2004); de este modo, al principio de la historia de la educación masiva,
se han utilizado los discuros literarios para encauzar las interacciones
sociales, como dogmas o principios incuestionables; en la actualidad, al
contrario: para disparar habilidades interpretativas, creativas, afectivas o
de llana diversión. A diferencia del siglo pasado, la educación literaria se
ha ocupado en retomar textos clásicos, para abrir espacios de diálogo;
sin embargo, estos procesos pueden orientar comportamientos o
condicionar ideologías, como veremos más adelante, en un pequeño
acercamiento, a manera de ejemplo, a uno de los muchos estudios
comparativos que se pueden consolidar con el apoyo de las nuevas
tecnologías digitales, como herramienta para lograr procesamientos
más certeros y eficaces de la excesiva información actual.
El consumo de bienes culturales, sean literarios, comerciales
o mediáticos, está definido por las condiciones en que se producen,
circulan y son recibidos por el público (Althusser 1981); esos
efectos, a corto o largo plazo, inciden en las prácticas culturales, por
ello, consideramos que el estudio de las diferentes versiones de uno
de los cuentos más representativos de la obra del autor danés, “El
patito feo”, podría reflejar la naturaleza del espíritu cultural de los
diferentes momentos históricos en que se publicaron, obedeciendo
a la esencia de las prácticas culturales vigentes, ya que a través de la
historia, se puede incidir, también, en el reforzamiento de valores,
ideologías y conductas sociales.
Metodología
Nuestra propuesta de análisis del cuento, como discurso, parte del
modelo integrado por Rodríguez Alfano (2002), en el que articula
las características para evaluar las condiciones de producción,
circulación y recepción del discurso a partir de las propuestas de
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Pecheux, Foucault, Robin y Courtine. De acuerdo con Althusser,
el discurso se define como práctica social, es decir: “proceso de
transformación de una materia prima en un producto terminado,
transformación que se efectúa mediante un trabajo humano
determinado, con medios de producción determinados” (1981:
136); también se entiende, según Herbert (1979), como práctica
ideológica, donde se intenta establecer el dominio de una forma
de comprender el mundo a partir de la imposición de saberes e
ideologías, tendientes a la transformación de una conciencia.
Las propuestas editoriales para la publicación de versiones
y traducciones de “El patito feo”, en diferentes momentos
sociohistóricos en México, presentan características específicas de
enunciación (desde la longitud de las oraciones, la selección léxica,
la adjetivación y el discurso indirecto, entre otros) con la intención,
consciente o no, de incidir en la conducta y la construcción de
valores sociales de sus lectores potenciales, por lo que el texto
literario, como discurso, según Van Dijk, se convierte en vehículo
de la ideología y del ejercicio del poder (2000) que, en algunos casos,
se convierte, evidentemente, en una práctica de control político.
De acuerdo con Dubois (1978: 3) y Courtine (1981: 9), el
discurso se entiende como el punto de confluencia de una red de
relaciones complejas de índole diversa, donde la explicación de los
resultados del análisis tendría que integrar elementos externos al
ámbito intradiscursivo (textual), por lo que postulan la necesidad de
considerar las condiciones en que se producen, circulan y reciben
los discursos. A partir de este postulado, Rodríguez Alfano y Haidar
proponen una triple relación implicativa que integra la formación
social, la formación ideológica y la formación discursiva (1996, 80),
en un tejido que concatena las fuerzas socioculturales del discurso.
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Asimismo, a partir de las proposiciones de Foucault sobre
las condiciones de posibilidad de los discursos y los procedimientos
de exclusión discursiva, se percibe cómo, con base en las relaciones
de poder y el influjo de la ideología dominante, se controla lo que
puede/debe decirse o callarse. De acuerdo con Robin, se integra la
idea de coyuntura al análisis discursivo para identificar los rasgos de
la ideología imperante en los distintos momentos sociohistóricos y
políticos. Desde los postulados de Pêcheux (1978), en relación con
las formaciones imaginarias se identifican las percepciones que los
sujetos hacen de sí mismos, de su interlocutor y del referente de su
discurso, en función de su postura dentro de la historia, a partir, en
este caso, del análisis de las estrategias narrativas adoptadas por las
versiones o traducciones del texto original.
Para llevar a cabo el análisis discursivo fue necesario
seleccionar el corpus para el estudio piloto, integrado por las
versiones disponibles en español, en papel o en soporte digital de “El
patito feo”. Luego de una primera revisión del material disponible
en diferentes plataformas, consideramos algunas características de
su producción para realizar el primer acercamiento a 3 ediciones
particulares: la realizada por la Secretaría de Educación Pública en
1925, por iniciativa de José Vasconcelos, que se encuentra en el
segundo tomo de Lectvras clásicas para niños; la versión realizada
por María Edmé Álvarez para editorial Porrúa en 1968; la versión de
Bibliotex y Multimedios, realizada en 1999. A manera de contraste,
en la siguiente tabla equiparamos algunas de sus características
enunciativas con una de las versiones más ideologizantes, realizada
en España durante la Guerra Civil, para identificar rasgos discursivos
con evidentes matices políticos. Hemos utilizado diferentes marcas
de color para identificar las estrategias enunciativas, a partir de la
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil
1925

1968

1999

1937
Contraste

SEP

PORRÚA

BIBLIOTEX /
MULTIMEDIOS

ANTONIORROBLES

Lecturas clásicas para niños

Cuentos

Cuentos maravillosos

El patito feo

Versión de José Vasconcelos

Versión de Ma. Edme
Álvarez

Sin datos editoriales

Ilustraciones Piti Bartolozzi

La campiña sonreía con
las gracias del verano; las
doradas mieses cimbreaban
sobre la verde avena y en los
prados, de un verde más intenso, se alzaban montones
de heno que embalsamaban
el ambiente. Numerosas
cigüeñas paseaban encaramadas sobre sus largas
y rojizas patas, musitando
en el idioma del Egipto
de los Faraones, que ellas
solas hablan con pureza.
Grandes bosques rodeaban
los campos y las praderas,
y acá y acullá, un estanque
fulguraba al sol.
***
En medio de esta espléndida
naturaleza se elevaba un
vetusto castillo rodeado de
profundos fosos llenos de
agua, ya las murallas estaban
cubiertas de una selvática
vegetación de hiedra y
plantas trepadoras que caían
sobre los cañaverales y los
nenúfares de anchas hojas.
***
En una tronera de la muralla se veía el nido de una
ánade que allí empollaba sus
huevos, ansiosa de verlos
abrirse, pues la pesaba la
soledad, siendo visitada rara
vez por las otras ánades vecinas, que, como verdaderas
egoístas, pasaban el tiempo
chapuzando en el lodo.

¡Qué hermoso estaba el
campo! Reinaba el verano,
y los rubios y dorados
trigales contrastaban con
la verde avena y con los
prados de un verde más oscuro, cubiertos de montones
de heno que perfumaban
el ambiente. Bandadas
de cigüeñas cruzaban la
campiña erguidas sobre sus
rojos y prolongados zancos,
cuchicheando confusamente
el antiguo idioma egipcio de
los faraones: ellos son las
únicos que lo conocen con
pureza. Espesos bosques se
extendían en torno de los
campos y las praderas, y
los reflejos de la luz del sol
rielaban en la superficie de
un anchuroso estanque.
***
En medio de este espléndido paisaje se levantaba un
viejo castillo rodeado de
profundos fosos llenos de
agua y cuyos muros desaparecían bajo un agreste tapiz
de hiedra y otras plantas
trepadoras que enlazaban
sus guirnaldas con las cañas
y nenúfares de la orilla,
formando una bóveda sobre
el agua. En una tronera de
esas murallas había puesto
su nido un pato hembra, y
empollando los huevos se
impacientaba por ver a los
polluelos salir del cascarón,
cansada de la soledad en
que la dejaban sus comadres, las cuales, egoístas
por demás, pasaban el día
zambulléndose y chapuzando en el agua, sin acordarse
de hacerle una visita.

¡Qué preciosos estaba el
campo! Había llegado el
verano, el trigo estaba
amarillo, la avena, verde,
el heno ya cortado quedaba
recogido en gavillas por los
verdes prados, y por allí
andaba la cigüeña con sus
largas patas rojas hablando
en egipcio, lengua que le
enseñara su madre. Grandes
bosques rodeaban campos
y prados, y en medio de
ellos, lagos profundos. Sí,
el campo estaba realmente
precioso. A pleno sol, se
levantaba una antigua
hacienda rodeada de hondos
canales, y en sus muros, llegando hasta el agua, crecían
grandes romazas, tan altas,
que los niños pequeños
podían ponerse de pie bajo
las más grandes. En aquel
lugar la vegetación estaba
tan enmarañada como en
el bosque más frondoso, y
justo allí había anidado una
pata. Debía empollar sus
polluelos, pero ya empezaba
a impacientarse, porque
tardaban mucho y recibía
muy pocas visitas. Los otros
patos preferían nadar en los
canales en vez de salir del
agua para sentarse a charlar
un rato con ella.

¡Qué hermoso estaba el
campo! Reinaba el verano,
y los dorados trigos hacían
contraste con los prados
verdes, cubiertos de montones de heno que perfumaban
el ambiente.
***
En medio de este espléndido
paisaje había sido instalada
una granja de aves, para la
cual los dueños habían adquirido ejemplares de buenas
razas, pero ejemplares purísimos. De modo que pavos,
patos y gallos se paseaban
con desagradable orgullo,
considerándose cada uno
lo mejor de su casta. Eran,
en fin, como esos condes y
duques que presumen porque
vienen de condes y duques
antiguos.
***
En uno de los nidales
preparados, había puesto los
huevos la pata doña Pito, y
empollándolos se impacientaba por ver a los polluelos
salir del cascarón, cansada de
la soldad en que la dejaban
las otras patas marquesas,
las cuales se pasaban el día
zambulléndose en el charco,
que para ellas era el gran
paseo de moda.

sintaxis, que nos permiten distinguir las intenciones discursivas
mediante el uso de la focalización, las implicaciones emocionales
de la adjetivación, los circunloquios o perífrasis para crear la
ambientación. Como se observa, la primera oración del cuento,
a manera de gancho y anclaje cronotópico, está en rojo y, aunque
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

el referente es el mismo, las implicaciones del narrador van de lo
sobrio a lo emotivo en mayor o menor grado; también el color rojo
nos permite identificar las partes narrativas que aluden a acciones
específicas, en este caso, la mamá pata que empolla sus huevos. Los
fragmentos en verde nos permiten notar las diferencias en el uso de
la adjetivación con efectos ambientales distintos. Hemos empleado
el azul, morado y naranja para distinguir las oraciones subsecuentes
que matizan la ambientación. Y en negro, subrayado, identificamos
las marcas de valoración enunciadas a través del mismo narrador,
lo cual permea una postura moral más directa. Como se observa,
al comparar los primeros párrafos de cada una de las versiones en
español, podemos notar rasgos tanto lingüísticos como ideológicos
en los recursos narrativos y estructurales del relato que tienen
efectos discursivos, incluso, opuestos. En la versión de 1925,
por ejemplo, se percibe un empleo grandilocuente de la lengua
cuya intención, podría suponerse, busca la belleza del contexto
como manifestación de la bondad y el bienestar, a través del uso
de los verbos, la personificación del paisaje y la generación de la
atmósfera (la campiña sonreía con las gracias del verano). Más adelante,
la descripción, abundante en adjetivos calificativos asociados a la
atmósfera, contrasta con la parquedad y concisión del discurso
español, más inclinado a crear un contraste entre las clases sociales
metaforizadas a través de las relaciones entre los animales que habitan
en el estanque: “una granja de aves, para la cual los dueños habían
adquirido ejemplares de buenas razas, pero ejemplares purísimos.
De modo que pavos, patos y gallos se paseaban con desagradable
orgullo, considerándose cada uno lo mejor de su casta. Eran, en fin,
como esos condes y duques que presumen porque vienen de condes
y duques antiguos” (1937).
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Es evidente también que en la versión de Vasconcelos hay
una búsqueda estética, de acuerdo con los usos del español americano
empleado en esa época, mientras que la versión del 68, de Porrúa, se centra
en describir la atmósfera con palabras más cotidianas y familiares, cuyo
efecto es más cercano al oído infantil: “las doradas mieses” (1924), por
ejemplo, frente a: “los rubios y dorados trigales” (1968); o “cimbreaban
sobre la verde avena”, mientras Álvarez prefiere: “contrastaban con la
verde avena”. Para la expresión de Vasconcelos: “se alzaban montones
de heno que embalsamaban el ambiente”, la versión del 68 emplea:
“cubiertos de montones de heno que perfumaban el ambiente”. Es
claro, asimismo, que el uso de adjetivos es fundamental para la creación
de imágenes en mayor o menor grado acogedoras, como se observa en
las siguientes oraciones: “Numerosas cigüeñas paseaban encaramadas
sobre sus largas y rojizas patas, musitando en el idioma del Egipto
de los Faraones, que ellas solas hablan con pureza” (1925); mientras
en la versión de Álvarez se lee: “Bandadas de cigüeñas cruzaban la
campiña erguidas sobre sus rojos y prolongados zancos, cuchicheando
confusamente el antiguo idioma egipcio de los faraones: ellos son las
únicos que lo conocen con pureza” (1968), cuya construcción oracional
es, asimismo, más compleja. Y en la más comercial, de finales del siglo
XX, la versión de Bibliotex/Multimedios denota un empleo utilitario
del lenguaje, más práctico y más cercano a la naturaleza de los lectores
contemporáneos, pero también eferente o ancilar: “y por allí andaba la
cigüeña con sus largas patas rojas hablando en egipcio, lengua que le
enseñara su madre” (1999).
Al ir revisando el material disponible notamos dos
características que reorientaron nuestro proceso heurístico: son escasas
las ediciones que cuentan con el crédito del traductor o el nombre del
versionista; o bien, si se trata de una traducción directa o indirecta.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Por otra parte, nos dimos cuenta, a través de algunas características de
las propuestas léxicas y de los datos editoriales enunciados en sendas
páginas legales, de que la mayoría de las ediciones en español son
catalanas (realizadas en Barcelona, en español). Estas condiciones
nos plantearon un nuevo reto: tratar de obtener la mayor cantidad
de ediciones en español, para elucidar la ruta de traducción (directa
del original o a través de una lengua pivote), por lo que nos vimos
en la necesidad de recurrir a los apoyos tecnológicos derivados de
las HHDD con la intención de generar y promover la inclusión del
material en una plataforma abierta y amigable a través de la que se
pueda nutrir la información.
Para lograr este objetivo, y debido a la formación como
programador que tiene un miembro del equipo, nos dimos a la la
tarea de diseñar una aplicación, abierta al público como repositorio
de Github, para obtener más versiones en español, de “El patito feo”,
pero con la intención de abrir la herramienta a más títulos de la obra
del autor danés, que nos permita identificar cuál ha sido el tránsito
de la historia a lo largo de un siglo, en México.
Nuestra propuesta consiste en una aplicación de escritorio
diseñada para comparar dos documentos de texto en español.
Esta herramienta permite cargar, analizar y visualizar las palabras
más frecuentes en ambas traducciones, cuya funcionalidad es
especialmente útil en el campo de las humanidades digitales, donde
la intersección entre las herramientas digitales y los estudios literarios
ofrece nuevas posibilidades de análisis y comprensión de textos.
Las características principales de nuestra propuesta son,
primero, la generación de una interfaz gráfica, de fácil interacción para
los usuarios, en la que se permite cargar dos archivos de texto en formato
“.docx” que, en este caso piloto, corresponden a las traducciones al
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español del cuento “El patito feo” antologada por José Vasconcelos, en
1925, para los libros de lecturas de la SEP (Lecturas clásicas para niños) y
la realizada por María Edmée Álvarez, en 1968, para la colección Sepan
cuántos de la Editorial Porrúa. La interfaz permite una visualización
sencilla de ambas versiones, como se muestra en la imagen:

Para la creación de esta interfaz se utilizamos el lenguaje de
programación de código abierto Python y la librería Tkinter para la
creación y formato de la ventana, los botones y las dos secciones de
visualización de las traducciones mencionadas. Aquí se muestra el
código para esta sección:
En esta imagen se muestra
el código para la creación
de la interfaz gráfica
mostrada anteriormente.

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Como segunda característica, utilizamos las herramientas
de procesamiento de lenguaje natural que contiene la librería nltk
de Python, a través de la cual es posible hacer un conteo de las
palabras en común que aparecen en ambos textos, para mostrar
los resultados del conteo, en una ventana emergente, como parte
del proceso de la aplicación. A continuación, el ejemplo:

La tercera característica es una ejecución visual de las palabras
más comunes encontradas en ambas traducciones, discriminando,
desde las condiciones de la programación, las conjunciones, las
preposiciones, los adverbios y algunos verbos (debido a que hay
conjugaciones verbales que todavía no están consideradas por la
librería utilizada). Esto da como resultado, en nuestro caso, al menos
50 palabras (mostradas en una grafica de barras) y las frecuencias
con las que aparecen en ambos textos. Aquí abajo mostramos el
código y la ejecución para esta sección:

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

El código mostrado está señalado con comentarios que es
una línea o bloque de código ignorado por el intérprete (programa
que ejecuta el código línea por línea) y que tiene la finalidad de
explicarlo. Se crea con # para una sola línea y con comillas triples
(””” o ’’’) para múltiples líneas.
A continuación, se muestra la ejecución del código:

Para seguir desarrollando nuestra aplicación, emplearemos
las herramientas más actuales de frontend, las cuales permiten
una interacción humano-computadora más fluida y, a su vez, más
funciones para procesar diferentes tipos de análisis sobre los textos
proporcionados.
Como hemos señalado, el estado de nuestra aplicación está en
una etapa incial, pero nuestro intención es llegar a un desarrollo más
complejo y diverso que pueda asistir en diversos rubros a cualquier
tipo de proceso investigativo. Por el momento, consideramos que
puede ser de utilidad en los siguientes contextos:
1. En el terreno académico, puede aplicarse para la realización
de investigaciones escolares y académicos y como apoyo a
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proyectos de tesis y enriquecimiento de cursos o asignaturas
en las que se lleven a cabo diferenes tipos de análisis literarios.
Los investigadores podrían comparar traducciones de textos
y observar la evolución de las palabras y las estructuras
lingüísticas a través del tiempo. Los estudiantes podrían integrar
herramientas digitales en su análisis textual de obras literarias, y
los profesores podrían apoyarse en la impartición de su cátedra
al integrar esta herramienta en su plan de estudios, lo cual,
también le permitiría exponer conceptos clave en la teoría de la
traducción y la evolución del lenguaje.
2. En un contexto profesional, se podría utilizar para comparar
diferentes traducciones de un mismo texto, identificando la
variación de idioma y estilo, lo que sería muy beneficioso para un
traductor que necesite mantener ciertos estándares de fidelidad
en su trabajo. Los filólogos, por su parte, podrían realizar un
análisis de las variaciones que indiquen cambios culturales y
lingüísticos, y los editores pueden utilizar esta herramienta para
garantizar la coherencia y la calidad de las traducciones que
publican.
3. En contextos de desarrollo, esta herramienta se podría mejorar
e integrar tecnología de procesamiento de lenguaje natural
de última generación, lo que permitirá entrar en detalles más
complicados y prolijos. Además, esta herramienta puede
convertirse en un prototipo colaborativo que sume esfuerzos de
desarrolladores interesados en los proyectos de H.H.D.D.
4. En el campo de la investigación histórica, la aplicación puede
mostrar cómo las traducciones de textos literarios han reflejado
los cambios en la sociedad y la cultura a lo largo del tiempo. Los
estudios en el campo de lo literario también podrían integrar
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Infantil

esta herramienta para determinar cuánto ha influido una obra
en la educación y la moral en varios períodos o para estudiar
la recepción y adaptación de obras en diferentes contextos
culturales y temporales.
5. En el medio de la preservación digital, esta aplicación se
puede utilizar para la digitalización de traducciones antiguas y
la creación de repositorios de acceso público. Los gestores de
archivo podrían servirse de ella para comparar versiones del
mismo texto y asegurarse de que las traducciones conservadas
sean lo más completas y fieles posible.
6. En el ámbito de la crítica literaria, la aplicación ayudaría a
detectar rasgos estilísticos específicos que diferencien a un autor
o traductor de otro. Esto resultaría de inmensa utilidad en los
estudios de autoría en los que se intenta probar o determinar
la autenticidad de un texto determinado frente a su fuente.
Además, sería posible ver cómo han evolucionado los estilos
y cómo aparecen en diversas traducciones, al profundizar en la
obra y medir su impacto dentro de los contextos literarios.
A través de la realización de este estudio, hemos observado
que, independientemente de los enfoques que se planteen y los fines
que se busquen, la inclusión de las herramientas que hoy ofrecen las
HHDD permite integrar los avances tecnológicos en la agilización
para los procesamientos de la información, lo que nos permite
responder con éxito a las demandas de globalización y rapidez en
que nos encontramos inmersos, así como encontrar las posibles
respuestas o explicaciones a las dudas que nos hemos estado
planteando a lo largo de esta investigación, concernientes también
a otros intereses lingüísticos asociados con los estudios sobre la
traducción, por ejemplo: ¿desde dónde nos han llegado las versiones
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en castellano?, ¿directamente del danés decimonónico del autor, de
un danés contemporáneo, o a través de una lengua pivote como el
inglés, el italiano o el rumano? Sin duda, el sondeo y compilación
libre y digital aportará información valiosa para establecer las rutas
mediante las que hemos tenido acceso a la literatura de Andersen.
Por otra parte, y como esencia de esta investigación,
recuperar un mayor número de versiones de “El patito feo” nos
permitirá seguir haciendo investigaciones lingüísticas y discursivas
que nos llevarán a una comprensión más amplia sobre las formas en
que las diferentes versiones publicadas se definieron por el espíritu
moral de la época o tal vez fue ocurriendo un fenómeno contrario:
el ambiente cultural de una época determinada se fue moldeando
a partir del consumo cultural, para poder entender, también qué
pasaba en México, (en el lugar específico de sendas ediciones) a lo
largo del siglo XX.
Conclusiones preliminares
a. La LI ha sido, durante mucho tiempo, una fuente de valores en
las prácticas culturales vigentes.
b. La industria editorial suele publicar textos infantiles con
intenciones ancilares, en particular, educativas, de acuerdo con
los valores de la época
c. Sería interesante abrir una línea de estudios sobre los procesos
de traducción a través de los que nos allegan versiones infantiles
en otras lenguas y cómo éstas determinan el nivel de recepción
de los lectores locales
Para cerrar este trabajo, extendemos una atenta invitación
a programadores, investigadores de áreas afines y a toda persona
interesada en participar en el desarrollo de un prototipo colaborativo
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a ponerse en contacto con nosotros y a explorar esta herramienta.
El código está disponible para su consulta integral y gratuita desde
Github en la siguiente dirección: https://github.com/azaelcl/
compared_translations_hcandersen_spanishthub.com

Referencias:
Althusser, Louis. Aparatos ideológicos del Estado. La revolución teórica de
Marx, 19a. edición, México Siglo XXI editores, 1981.
Andersen, Hans Christian. El patito feo, en Lecturas clásicas para
niños, edición de José Vasconcelos, México, Secretaría de
Educación Pública, 1925.
--- --- --- El patito feo, en Cuentos, edición de María Edmé Álvarez.
México, Porrúa-Colección Sepan cuántos, 1968.
---- --- --- El patito feo, en Cuentos maravillosos. Traducción del danés
de Elisabet Noneli. México, Bibliotex/Grupo Editorial
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�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Una macroanalítica de la edición: el caso de
LibrosMéxico
A macroanalysis of publishing: the case of
LibrosMéxico
Ana Verónica Guerrero Galván
Universidad Gestalt de Diseño
Ciudad de México, México
av.guerrero1788@gmail.com

Resumen. Este artículo explora un enfoque macroanalítico en el estudio
de la edición en México a través del preprocesamiento y visualización de
datos provenientes de la base de datos LibrosMéxico, utilizada para detectar
tendencias en la producción editorial desde 1980 hasta 2022. Inspirado por
estudios previos en el campo de la analítica cultural, este artículo emplea
datos de plataformas digitales y catálogos comerciales para estructurar
un corpus que visibiliza tanto el volumen de publicación de editoriales
dominantes como las dinámicas colaborativas de publicación de otras
editoriales más pequeñas. Estos resultados, además, son combinados con
las observaciones resultantes de una serie de entrevistas semiestructuradas
llevadas a cabo con editores mexicanos. En un contexto donde el acceso
y el costo de datos sobre la industria editorial siguen siendo limitados, este
artículo explora los desafíos metodológicos y técnicos de la esta nueva
metodología su potencial para fomentar un conocimiento más inclusivo
sobre el sector editorial mexicano.
Palabras clave: Estudios de la edición, macroanálisis, analítica cultural,
humanidades digitales, industria editorial mexicana, metadatos editoriales,
LibrosMéxico.

203

�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Abstract. This article explores a macroanalytic approach to the study
of publishing in Mexico through the preprocessing and visualization of
data from the LibrosMéxico database, used to detect trends in publishing
production from 1980 to 2022. Inspired by previous studies in the
field of cultural analytics, this article uses data from digital platforms
and commercial catalogs to structure a corpus that visualizes both
the publication volume of dominant publishers and the collaborative
publishing dynamics of other smaller publishers. These results are also
combined with observations resulting from a series of semi-structured
interviews carried out with Mexican publishers. In a context where
access to and cost of data on the publishing industry remain limited, this
article explores the methodological and technical challenges of this new
methodology and its potential to foster more inclusive knowledge about
the Mexican publishing sector.
Keywords: Publishing studies, macroanalysis, cultural analytics, digital
humanities, Mexican publishing industry, editorial metadata, LibrosMéxico.

204

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Si los estudios sobre el libro y la edición constituyen hoy un campo
académico mejor integrado, y uno que, además, ha registrado
enormes avances en pocos años, es gracias a los esfuerzos de dos
líneas de pensamiento que, como explica Ezequiel Saferstein (2013),
se vinculan al estudio de los intelectuales desde una perspectiva
material, así como de la concepción del libro como mercancía
y como bien simbólico. Por su parte, José Luis de Diego (2020)
observa que en los últimos años ha quedado patente en los estudios
de la historia de la edición una búsqueda de una mayor densidad
crítica e histórica en su análisis: de la documentación de prácticas
históricas de edición, el estudio de los intelectuales y el análisis
estadístico e histórico del mercado, a la reflexión sobre las «políticas
editoriales», es decir, las acciones o tomas de posición específicas en
determinadas coyunturas del campo cultural.
De la misma forma, en Merchants of Culture (2012) Thompson
señala que al iniciarse en el análisis de las decisiones de los editores
es inevitable adentrarse en una profusa literatura anecdótica —él
en particular se refiere a La edición sin editores, de André Schiffrin
(2001) y Book Business, de Jason Epstein (2002)—, la cual, aunque
una valiosa fuente de reflexiones sobre el estado del ecosistema
editorial, no deja de ser un relato inevitablemente parcial.
Esta «metodología» más bien subjetiva y anecdótica es
también el blanco de las críticas de Matthew Jockers —pionero,
junto con Franco Moretti y otros investigadores del Stanford
Literary Lab y de lo que llamaron el nuevo «formalismo cuantitativo»
para el estudio de la literatura (Moretti et al., 2011)—, quien en su
libro de 2013, Macroanalysis: digital methods and literary history indicaba
que, ya sea por razones prácticas o teóricas, los humanistas han
tendido a resistirse a cualquier posibilidad de echar mano a recursos
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

205

�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

informáticos. Para Jockers, mientras que este microanálisis se enfoca
de forma casi exclusiva en la observación cuidadosa, el muestreo
selectivo y la lectura sostenida de unos pocos «textos» o casos de
estudio, un enfoque que saque ventaja de la ubicuidad de los datos en
la sociedad contemporánea, macroanalítico, no sólo podría conducir
a conclusiones verificables con mayor facilidad, sino que permitiría
expandir los estudios humanísticos más allá de las prácticas de
lectura atenta.
Es una preocupación compartida con otros investigadores
como Matthew Salganik (2018) y Lev Manovich (2020), aunque éste
último añade una precisión: si bien el campo de las humanidades
digitales —como aquel en el cual Jockers sitúa su análisis— se
centra casi de forma exclusiva en conjuntos de datos relacionados
con la investigación de la historia y la crítica literaria, la «analítica
cultural», el nombre propuesto para este campo de investigación
en ciernes, busca desarrollar un análisis computacional de patrones
y tendencias en la cultura digital contemporánea que abarque todo
tipo de medios. Así, Manovich centra su atención en construir
una comprensión de la cultura contemporánea «más inclusiva y
democrática» que promueva la elaboración de nuevos conceptos
teóricos y cualitativos más adecuados para medir las dimensiones
«hiperbólicas» de la cultura digital global contemporánea.
Sin embargo, ¿cuál es el lugar de los estudios de la
edición en este panorama? Especialmente si se recuerda que sus
más cercanos precedentes, las historias del libro y la lectura, son
herederas de los estudios literarios de la segunda mitad del siglo xx.
Al respecto, investigadores como Claire Squires en «Taste and/or
big data?: post-digital editorial selection» (2017), reflexiona sobre la
popularización de las ideas de Jockers en The Bestseller Code (2016), la
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obra divulgativa que introdujo a un público más amplio las técnicas
de las humanidades digitales y que puso en el aire la pregunta sobre
cómo los minería de textos y la manipulación de big data coexistirían
con las estrategias tradicionales de los editores, quienes han tenido
que habituarse a trabajar inmersos en entornos «postdigitales».
No obstante, tal vez el enfoque más sugestivo es el delineado
por Fernando Larraz en «El catálogo como fuente primaria de
la historia de la edición» (2020). Ahí, eligiendo como punto de
partida la idea bosquejada por Piere Bourdieu en «Una revolución
conservadora en la edición» (2012) sobre la dimensión simbólica
del catálogo editorial como una «creación» de los editores, Larraz
reafirma que es en este documento donde, a través de su selección de
libros y la manera en que se presenta ese conjunto, queda manifiesta
la voluntad del editor de formar «cánones» y los fundamentos de su
política editorial, así como las circunstancias contingentes, internas
y externas, que determinan su sentido final.
En particular, lo que mejor vincula las ideas de Larraz con
los procedimientos de la analítica cultural sugeridos por Jockers
o Manovich es su identificación y enumeración de todos aquellos
datos que comúnmente forman parte de los catálogos y que son
susceptibles de análisis: por ejemplo, los títulos, el nombre del autor,
el precio de venta, el número de páginas y la sinopsis. Porque como
señala este investigador, esta disponibilidad de datos puede dar pie
a estudios cuantitativos sobre el volumen de producción de cada
editorial o de las relaciones entre las categorías y subcategorías
de libros de los catálogos editoriales que permitan ampliar la
comprensión los procesos de globalización en la industria editorial,
así como los condicionantes sociales y económicos que llevan a los
editores a distanciarse de su intención creativa original.
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Larraz también concluye que es necesario que los
investigadores de la edición vayan más allá del estudio de los libros
como universos únicos y mediten sobre cómo la historia editorial
es, antes que nada, la dialéctica que se establece entre los distintos
catálogos editoriales, de los que cada editor aspira a diferenciarse y
con los que debe competir en un mercado limitado para incorporar
a determinados autores, al tiempo que influyen en la construcción
de una cultura escrita en un periodo histórico concreto.
La edición en México en los siglos XX y XXI
Para llevar las propuestas de una macroanalítica a la investigación de
la edición contemporánea en México antes es necesario comprender
mejor el origen de sus circunstancias actuales.
Durante las primeras décadas del siglo xx, mientras el negocio
del libro ganaba cada vez mayor volumen económico en Europa y
Estados Unidos, tanto editores como profesionales de la escritura se
adaptaron a esta escala industrializada a través de nuevas estructuras
de distribución de beneficios y riesgos y nuevas herramientas para
la administración de las empresas editoriales propias del capitalismo
de gestión.
También es preciso tener en cuenta otras transformaciones
en el campo de la edición de interés general, como la aparición de
nuevas cadenas de librerías; la aplicación de técnicas desarrolladas
en la edición de libros de bolsillo de gran tirada para lograr ventas
nunca vistas; y la consolidación de la industria en grupos editoriales
cada vez mayores, en lo que en el mundo anglosajón se conoce
como las «Cinco Grandes»1 (Thompson, 2019, Cader et al., 2022).
1

208

Como se conoce en el mercado anglosajón al grupo conformado por
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Por otra parte, la noción de las economías creativas, vinculada
al despliegue de las perspectivas neoliberales en las décadas de 1980
y 1990, se articuló con la de tecnologías de la información para
constituir uno de los sectores con las perspectivas de crecimiento
económico más prometedoras (Bouquillion, 2010).
Por supuesto, la industria editorial mexicana no es la industria
editorial estadounidense. Como observa Cervantes Becerril (2020),
fue hasta la década de 1920 que un verdadero mercado de la
literatura logró fortalecerse en capitales como Ciudad de México
o Buenos Aires, tras la expansión en décadas precedentes, de un
público consumidor de contenidos de circulación periódica y el
apoyo del Estado a los emprendimientos editoriales, si bien durante
gran parte del siglo xx en México el comercio de libros para las élites
continuó en manos de quienes manejaban las importaciones, como
los agentes de editoriales extranjeras y los dueños de librerías. Por su
parte, Daniel Cosío Villegas (1985) ya documentaba que fue hasta la
década de 1930 cuando se aceleró la producción editorial mexicana
y cuando, como explica Herrera (2020), las editoriales desplazaron
a las imprentas o librerías como las protagonistas de una verdadera
industria editorial nacional.
Nada de esto quiere decir que no hubiera ganadores en estas
circunstancias. De hecho, en la búsqueda de una prolongación natural
para un mercado nacional estrecho, los editores españoles habían
aprovechado desde finales del siglo XIX la ventaja competitiva del
idioma común, la tecnología puntera proveniente de Europa y las
técnicas de gestión desarrolladas en el mercado estadounidense para
ampliar sus operaciones en las jóvenes repúblicas iberoamericanas,
Penguin Random House, Harper Collins Publishers, Simon &amp; Schuster,
Hachette Book Group y Macmillan Publishing Group (Cader et al., 2022).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

con tal éxito que antes del inicio de la Guerra Civil Española las
ventas en América Latina ya alcanzaban el 60% de su facturación
(Fernández-Moya, 2009).
Posteriormente, los saberes que escritores y editores españoles
llevaron en su exilio después de 1936 fertilizaron el terreno para el
surgimiento de iniciativas como el Fondo de Cultura Económica,
Editorial Joaquin Mortiz y Ediciones Era (Cervantes Becerril,
2020). Otras editoriales que también dedicaron a la publicación de
literatura fueron la Universidad Veracruzana, Editorial Libro-Mex,
Novaro, Diógenes, Jus, Diana, Grijalbo y Costa Amic, mientras que
Siglo Veintiuno, fundada en 1965 por Arnaldo Orfila Reynal tras
su destitución del Fondo, se enfocó en publicaciones de ciencias
sociales e historia (Díez-Canedo, 2011).
Sin embargo, fue en la década de 1980 cuando la combinación
de un marco jurídico obsoleto en torno a los medios tradicionales
y una política del Estado mexicano vinculada al modelo neoliberal
favorecieron la expansión de los capitales extranjeros, en particular
durante la primera década del siglo XXI (Crovi Druetta, 2013). Fue
un escenario benevolente con los grupos editoriales españoles, que
ya habían transformando su mercado nacional, pues si en 1999 el
46,2% de los títulos colocados en el mercado español era producido
por el 93,9% de las editoriales, en 2012 el 37% de la producción
editorial procedía del 3,3% de las editoriales activas, con Bertelsmann
y Grupo Planeta a la cabeza (Fernández Moya, 2020).
Conforme estas editoriales trasnacionales extiendieron
su influencia en México en el último cuarto del siglo xx, también
comenzó a registrarse un cambio en la forma en que se tomaban
las decisiones de publicación. De acuerdo con Torres Mojica
(2021), mientras las editoriales mexicanas anteriormente aspiraban
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a conformar un catálogo estable, en el cual los títulos más vendidos
financiaran las novedades, las grandes corporaciones editoriales
apostaron por autores, títulos y géneros editoriales que consideraban
más rentables en el corto plazo; también confiaron cada vez más
en el uso de estudios de mercado que facilitaran la generación de
nuevos productos y confiaron en el uso de premios literarios —
como el Premio Planeta o el Premio Alfaguara— como mecanismos
de consagración de autores de la casa.
Torres Mojica observa también que mientras la industria
editorial mexicana mantuvo su liderazgo hasta la década de los
setenta, a partir de los años ochenta comienza a apreciarse un
estancamiento en la producción nacional que se agudiza como
efecto de las crisis económicas del país; como resultado, no sólo
el número de casas editoriales locales decreció entre 1999 y 2000,
sino que México se convirtió en el principal importador de libros
de España.
De las entrevistas editoriales a la cuantificación
de los catálogos editoriales
El conocimiento sobre la historia de la industria editorial en México,
sintetizado en el apartado anterior, es el resultado de métodos que
combinan el trabajo historiográfico y de archivo con la aplicación
de entrevistas y la publicación de memorias de actores editoriales
relevantes. No obstante, en este artículo el foco se encuentra en
aquello que Manovich (2020) llama «el trabajo con los grandes
datos culturales», el cual puede conducir a una comprensión «más
inclusiva», en este caso particular, al hacer visible la «larga cola» de
la producción editorial mexicana, y al situar, al menos visualmente,
tanto a las entidades más representadas en las historias y teorías de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

la edición, como a aquellas que han quedado fuera de las narrativas
culturales predominantes.
Esto no quiere decir que se prescinda por completo de otras
metodologías, pues al ser este artículo parte de una investigación
más amplia2, se preservan las referencias a los resultados de una
serie de entrevistas semidirgidas3 —una alternativa que ofrece
ciertas ventajas si lo que se desea es explorar los límites simbólicos
de los informantes a nivel discursivo (Lamont, 1992)— llevadas
a cabo con dos grupos de editores mexicanos, cada uno con diez
integrantes. Así, las observaciones resultantes de ese proceso se
combinan con los resultados de un análisis basado en la recopilación
de información de títulos publicados en México entre enero de 1980
y diciembre de 2022.
Por supuesto, como ya lo advertía Moretti (2011), al
trasladarse del análisis de 20 elementos a 200 mil es lógico pensar
que esa nueva escala cambiará la relación del investigador con el
objeto de estudio, quien en adelante tendrá que «operacionalizar» o
2 El análisis descrito en este artículo forma parte de la tesis doctoral «La
decisión editorial y las tecnologías cognitivas» desarrollada en Doctorado en
Estudios Humanísticos del Tecnológico de Monterrey.
3 Estas entrevistas se organizaron a partir de la conformación de dos grupos
de informantes que proveyeron información sobre al menos dos condiciones
diferenciadas de disponibilidad de recursos, política editorial e infraestructura
que pueden condicionar las decisiones de los editores. El primer grupo, incluía
a 10 editores a cargo de los sellos editoriales Grijalbo, Debate, Alfaguara,
Lumen, Salamandra, Literatura Random House,   Aguilar, Suma de Letras,
Plaza &amp; Janés, Conecta, Vergara, Plan B, Distrito Manga y Alfaguara Infantil
y Juvenil, de Penguin Random House Grupo Editorial México. Mientras tanto,
el segundo grupo se conformó por diez editores o directores editoriales de
las editoriales mexicanas Aquelarre Ediciones, Cuadrivio, Grano de Sal, Gris
Tormenta, Argonáutica, Floramormosis Editorial, Dharma Books + Publishing,
Ediciones Antílope, Canta Mares y Alacraña Editorial.

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transformar los conceptos que desea analizar para tender un puente
entre la medición y la teoría. Para Moretti esta medición no conduce
de manera directa al «mundo empírico», sino que más bien le permite
al investigador argumentar por qué ese concepto puede dar lugar a
determinadas señales mensurables (DeDeo, 2021).
Por ejemplo, al estudiar y tratar de definir la decisión editorial
como concepto, puede tener sentido cuestionarse sobre qué tipo
de señales relacionadas con las decisiones editoriales pueden ser
captadas a través de registros digitales que sólo recientemente
se han vuelto accesibles tanto para los editores como para los
investigadores de la edición. Al menos esta esta es la premisa central
de este artículo, para el cual se estableció que detrás de cada nuevo
registro de un libro publicado por primera podría contabilizarse una
decisión de invertir en la publicación de ese libro asumida por un
editor en un determinado momento, y que, al cuantificar y analizar el
conjunto, dependiendo de los resultados, éste podría proporcionar
información sobre cómo esas decisiones se distribuían entre distintas
editoriales en diferentes puntos cronológicos.
Por otra parte, como explica Manovich (2020), los datos
utilizados para construir una representación de un fenómeno cultural
adoptan nombres distintos según el campo de investigación. En la
edición, como en otros campos de las humanidades, es común el uso
del término «metadato», una palabra que no apareció en inglés hasta
1968 —si bien los bibliotecarios llevan miles de años trabajando
con información en los catálogos— y que en un enfoque moderno
identifica un registro de un único objeto (Pomerantz, 2015). El
objetivo principal de los metadatos es describir el contenido, la
condición y una variedad de atributos de los objetos de información
y así facilitar la identificación, el descubrimiento, la evaluación y la
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de la edición

gestión de las entidades descritas (Murrell, 2012; Iturbe Herrera et
al., 2019).
El desarrollo del comercio digital y, de manera particular,
la estrategia de empresas como Amazon que a finales de la
década de 1990 se valieron de la infraestructura de información
asociada al código ISBN que la industria editorial de las décadas
precedentes había construido y perfeccionado para construir una
ventaja competitiva sólida frente a cadenas de librerías como Barnes
&amp; Noble (Rowbery, 2022), fue trasncendental en el cambio de
percepción sobre el papel de los metadatos en el comercio del libro
y las posibilidades que se abren para la investigación de la edición.
En México, si bien desde el siglo xix se habían implementado
decretos gubernamentales que exigían a impresores entregar a la
Biblioteca Nacional dos ejemplares de cualquier obra que publicaran
para conformar un depósito legal, este registro sólo comenzó a
sistematizarse después de 1930, e incluso entonces era común que
impresores y editores hicieran patente su falta de interés en el desarrollo
de registros retrospectivos de sus publicaciones (Herrera, 2020).
Sin embargo, esto cambió en 2015, con la apertura de la
tienda de Amazon en México (Corona, junio 2015), sumado al
lanzamiento de Nielsen Bookscan en diciembre de 2017 (Critchley,
diciembre 2017), la expansión de compañías como Metabooks a
partir de 2019 (MVB América Latina, 2022), y de manera particular
con los efectos de la pandemia del 2020 en las ventas digitales. De
forma que entre los integrantes del gremio editorial parece haber
comenzado a fortalecerse una conciencia sobre el impacto de los
metadatos, «la sustancia de vinculación de la cadena del libro», en las
posibilidades de que un libro sea descubierto o comprado (Quiroga,
mayo 2022). A pesar de ello, los estudios sobre metadatos para el
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mercado del libro en español son prácticamente inexistentes (Rojas
Urrutia, 2019), al igual que las investigaciones en México fuera del
ámbito corporativo que ahondan en la conexión entre los metadatos
editoriales, su uso para la analítica de negocios o una perspectiva
desde la analítica cultural de la industria editorial.
Por otra parte, como señala Salganik (2019), si bien estas
nuevas fuentes masivas de información pueden parecer prístinas,
en realidad representan nuevos retos para la investigación, como
el hecho de que por lo regular sus datos están incompletos, lo
que obliga a combinar múltiples fuentes de datos; puede que los
métodos de su registro no hayan sido estables a lo largo del tiempo;
y que al no ser fuentes de información originalmente pensadas para
ser utilizadas en la investigación, es probable que muchos de los
datos que sean fáciles de obtener no sean los más adecuados para
responder a una pregunta científica (Murrell, 2012).
En el caso de los metadatos editoriales, podría añadirse el
elevado costo que supone el acceso a los datos proporcionados
por plataformas como Nielsen BookData, pues de acuerdo con
la consultora Mariana Eguarás (julio 2016), el coste del servicio
parte de los 6000 euros al año, o 500 euros al mes, según el tipo
de consulta (semanal, mensual o trimestralmente) y el tamaño de
la empresa contratante, lo que para pequeñas editoriales puede
resultar imposible de asumir. A esto Melanie Walsh añade en su
artículo «Where is all the book data» (2022) que Nielsen BookData
no concede licencias de datos a investigadores académicos, sólo a
editores y empresas relacionadas, y que esas licencia también impiden
compartir cualquier dato públicamente. Finalmente, trabajar con
estas nuevas fuentes de información exige habilidades digitales no
comunes en un ámbito con una fuerte tradición humanística.
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

¿Todo esto quiere decir que no vale la pena utilizar los
metadatos de los libros publicados en México como fuente de
investigación? Manovich (2020) recomienda tener siempre en
cuenta cuál es la historia detrás de los metadatos con los que se
cuenta, qué características describen y qué queda sin describir, sin
perder de vista que un análisis a esta escala todavía puede ser útil
para desestabilizar las categorías codificadas, casi siempre, a través
de estos mismos metadatos.
Por otra parte, mientras que el acceso a los datos de Nielsen
puede estar restringido, las editoriales rara vez pueden permitirse
mantener más de un registro de metadatos a través de sus sistemas de
gestión de información, lo que hace muy probable que los metadatos
descriptivos que viajen a Nielsen también puedan ser recuperados
en portales de librerías, tiendas digitales y de organismos públicos.
Esta es una de las principales razones por las cuales para esta
investigación se recurrió a LibrosMéxico, una plataforma pública
desarrollada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
(Conaculta), hoy Secretaría de Cultura de México, que funcionaba
como un catálogo nacional de toda la información comercial de la
producción editorial en el país. Al ser alimentada por los sistemas
informáticos y de catalogación de todas las instituciones, personas,
corporaciones, empresas públicas y privadas relacionas con el libro
en México —autores, agencias de derechos, editoriales, importadoras
de libros, distribuidoras, librerías y bibliotecas (DebateDigital, 2015;
Secretaría de Cultura, 2016)— mientras estuvo disponible en línea4
LibrosMéxico fue una de las mejores representaciones de la suma de
4 La información dejó de estar disponible, al menos de forma pública,
después de mayo de 2023, por lo cual no se pudieron realizar más actualizaciones
al conjunto de datos.

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múltiples catálogos editoriales construidos, a su vez, por la selección
de editores de distinto tipo y tamaño.
Para obtener los datos almacenados en LibrosMéxico de
libros publicados en México entre 1980 y 2022, se diseñó un flujo
de extracción automática de datos o webscrapping con el software
Octoparse, cuyo objetivo era visitar cada una de las direcciones
URL en el catálogo —numeradas en forma consecutiva— y extraer
los metadatos disponibles en cada página5. En total se extrajeron
244,077 líneas, de las cuales 23,154 resultaron estar vacías y 129
correspondían a revistas.
Fue necesario tomar algunas decisiones. En primer lugar, se
determinó que se separarían 378 registros sin un ISBN, pues no era
posible verificar su información u obtener la información faltante.
También se dejaron de lado 1,399 líneas correspondientes a libros
con fecha de publicación anterior a 1980. Además, fue necesario
definir cómo se operacionalizaría el concepto de «decisión editorial
de publicación» tomando en consideración los datos obtenidos, para
lo cual se determinó identificar el primer registro de publicación de
cada título en el corpus. Esto condujo a tres observaciones más:
•

Ya que en ocasiones un mismo título había sido registrado
primero con su ISBN 10 y después con su ISBN 136, era
necesario eliminar las duplicaciones de una misma edición de
un título.

5 Este flujo de búsqueda se ejecutó por primera vez en mayo de 2022 y
posteriormente se completó la información de los libros publicados durante
2022 con una segunda ejecución del flujo de búsqueda en enero de 2023.
6 Los ISBN tenían 10 dígitos hasta finales de diciembre de 2006, pero
desde el 1 de enero de 2007 constan siempre de 13 dígitos (International ISBN
Agency, 2014).
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

•

•

Varios títulos contaban con más de una edición, ya fuera en
otro formato (audiolibro, ebook, bolsillo, pasta dura) o en
otra editorial una vez que la cesión de derechos del primer
propietario se hubiera vencido o éste hubiera sido vendido a
otro grupo editorial (como es el caso de Alfaguara, Taurus,
Aguilar, Ediciones B o Salamandra, comprados por Penguin
Random House, o Tusquets, por Grupo Planeta).
Aunque por lo regular un título se publica por primera vez en su
edición impresa antes de hacer su conversión a libro electrónico,
es posible que algunos libros se hayan publicado por primera o
única vez en formato digital.
Así, se decidió que todos los formatos digitales serían

retirados del corpus principal si ya se había contabilizado una
primera entrada del título en un formato impreso, a menos que la
edición digital de ese título fuera la única presente en el registro;
de esta manera también se separaron 3,898 líneas. Pero todavía era
necesario solucionar otros problemas:
•
•

Originalmente sólo alrededor de 182 mil títulos contaban con
fecha o año de publicación.
En varios casos se había registrado a la distribuidora como la
editorial, lo que enmascaraba la importación de numerosos
títulos publicados por editoriales españolas, argentinas, francesas
y estadounidenses que llegan cada año a México y coexisten con
títulos publicados por editoriales nacionales.
Era evidente que para solucionar estos problemas sería

necesario combinar distintas fuentes de datos, por lo cual se
implementaron nuevos flujos de búsqueda automática cuya misión
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

era identificar una lista de ISBN con información faltante en
portales de librerías como Gandhi, Sótano, Busca Libre, Casa de
Libro y en AbeBooks (antes Advanced Book Exchange), un sitio
de intercambio de libros centrado en títulos raros y descatalogados
vendidos por libreros independientes, fundado en 1995 y adquirido
por Amazon en 2008 (Arrington, 2008). Esto permitió recuperar los
registros de ISBN 10 e ISBN 13 e identificar así cuando una misma
edición había sido duplicada; también se completó el metadato de
año de publicación faltante en varios de los registros y esto permitió
revisar uno a uno los títulos duplicados para seleccionar la primera
edición de cada título en una editorial7.
Uno de los procesos más complicados fue el de crear un
catálogo unificado de nombres de entidades editoriales y sus
subentidades, pues los registros podían tener errores de captura o a
veces se usaban de forma indistinta siglas o nombres completos para
referirse a una misma entidad. También era necesario considerar la
historia de la consolidación editorial en México (¿A partir de qué
año los libros registrados con el sello «Grijalbo» forman parte de
una editorial independiente, de «Random House Mondadori» o de
«Penguin Random House Grupo Editorial»?). Esto último sólo
pudo ser verificado una vez que se tuvo el metadato de año de
publicación; también fue entonces cuando, para poder registrar la
evolución de los distintos sellos editoriales, se crearon dos niveles
7 Esto quiere decir que si un título de un autor fue publicado por primera
vez en Fondo de Cultura Económica y otro registro vuelve aparecer cinco años
después en Siglo xxi, y luego de ese mismo título aparecen tres ediciones más
también en Siglo xxi, sólo se tomará en cuenta la primera aparición del título en
cada editorial bajo la suposición de que el primer caso representa una decisión
de aceptar por primera la publicación de ese título y la segunda corresponde
a la publicación en otros formatos, reimpresiones o ediciones actualizadas del
mismo título.
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

de entidades: en el primero se podía registrar una entidad editorial
«matriz» y en el segundo el sello supeditado a ella.
Finalmente, ya que se buscaba que los metadatos de los libros
publicados por los editores entrevistados para esta investigación
también formaran parte de la muestra, incluso cuando varios de sus
datos estaban incompletos o no formaban parte de la base Libros
México, estos metadatos se capturaron de forma manual a partir de
la información de sus sitios web o sus boletines de novedades.
Una vez que los metadatos recuperados de forma automática
pudieron ser separados en columnas distintas, fue posible apreciar
que algunos describían más atributos de un libro que otros; por
lo tanto, se optó por conservar únicamente ciertos campos. Así
la información fue integrada de forma final con 203,493 registros
únicos con los metadatos de «Título», «ISBN 1», «ISBN 2», «ISBN
3» «Autor», «Año», «Formato», «Descripción», «Súper Entidad
Editorial» y «Sub Entidad Editorial».
Pero el conjunto de datos aguardaba una última sorpresa.
Si bien la premisa original de este ejercicio era el conteo de
nuevas publicaciones y la identificación de las editoriales detrás
de este proceso, la estructura de los metadatos extraídos de
LibrosMéxico también reveló que en un gran número de casos en
lugar de registrar un conteo de entidades individuales era posible
identificar redes establecidas entre entidades como universidades,
oficinas de gobierno, pequeñas editoriales independientes y
conglomerados editoriales que colaboraban en la publicación de
un libro, todo lo cual había quedado registrado como una lista
de co-editores.
Este fenómeno, que como explican Long &amp; So (2013), ya
ha sido estudiado en otros ámbitos de la producción artística y
220

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

literaria —el caso más común es el análisis de redes de coautoría
o la relación de publicación entre autores y editoriales—, vuelve
necesario plantear un análisis de redes sociales a través del cual sea
posible identificar los patrones formados por las relaciones entre
un conjunto de miembros de una comunidad —mejor conocidos
como nodos—, conectados a otros miembros de ese grupo (Marin
&amp; Wellman, 2011).
En el caso particular de esta investigación, la red está
conformada por un conjunto de nodos de entidades editoriales
conectados por una relación de coedición para la publicación de un
nuevo título. Como resultado de este descubrimiento, fue necesario
crear no uno, sino 10 campos de «Super Entidad Editorial» con sus
respectivos campos de «Sub Entidad Editorial» (algunos proyectos
editoriales registran un gran número de colaboradores).
Como se verá a continuación estos datos pueden ser
utilizados para analizar la historia de la convergencia editorial en el
mercado mexicano, en el periodo de cuarenta años comprendido
entre 1980 y 2022; pero también son útiles para comprender mejor
fenómenos poco estudiados, como las estrategias de coedición de
los editores, una vez que éstas son contextualizadas gracias a la
información aportada en las entrevistas a profundidad.
Una mirada macroanalítica a la historia
de la edición en México
Para realizar este análisis una vez finalizada la fase de extracción
y pre-procesamiento los datos fueron separados en seis grupos de
siete años cada uno para facilitar la creación de los grafos. Esta información sobre libros publicados en México fue utiliza para crear
las visualizaciones de las páginas siguientes, para lo cual se utilizó el
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

programa de visualización de redes Gephi. Aquí cada entidad en la
red es representada por un nodo o círculo, cuyo tamaño responde
a la cantidad de títulos publicados, mientras que las aristas indican
cómo están relacionados todos los nodos, o en este caso, las relaciones de coedición, cuyo grosor responde a la frecuencia de esa
relación. De igual manera, las métricas de centralidad también son
esenciales para analizar la posición de un actor en una red (Champagne, 2014, Grandjean, 2015).
Figura 1.
Número de nodos: 104 | Número de aristas: 107 | Número de
comunidades: 55 | Número de componentes débilmente conectados:
48 | Nodo de mayor volumen: Secretaría de Educación Pública (569) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Secretaría de Educación
Pública (1323.0).

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Finalmente, Gephi también permite ejecutar un cálculo de
«Modularidad», a través del cual es posible identificar los distintos
grupos o clusters dentro de la red estudiada; a continuación, es posible
distinguir esos grupos a través de colores, separando visualmente las
distintas comunidades.

Figura 2.
Número de nodos: 450 | Número de aristas: 160 | Número de
comunidades: 358 | Número de componentes débilmente conectados:
353 | Nodo de mayor volumen: Conaculta (783) | Nodo con mayor
centralidad de interrelación: Conaculta (2711.77).

Los

resultados

dan

cuenta

de

dos

movimientos

fundamentales para comprender la configuración de la industria
editorial mexicana contemporánea. El primero, relacionado con
el apoyo estatal a la edición, es perceptible en la Figura 1, la cual
representa los datos de los libros publicados entre 1980 y 1986;
ahí, en el centro, aparece la Secretaría de Educación Pública (SEP),
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

representada como el nodo tanto de mayor volumen como de
mayor centralidad de interrelación.
Además, tanto en la Figura 1 como en la Figura 2 se aprecian
otros nodos prominentes, como la editorial de material educativo
Trillas, Fondo de Cultura Económica, Siglo xxi y la Dirección
General de Publicaciones, la cual forma parte de Conaculta desde
1989, cuando se convirtió en un organismo descentralizado de la SEP.
Cabe mencionar que Conaculta es el nodo con mayor centralidad de
interrelación entre 1989 y hasta 2015, cuando se transforma en la
Secretaría de Cultura (ver Figura 6).
Figura 3.
Número de nodos: 1017 | Número de aristas: 361 | Número de
comunidades: 818 | Número de componentes débilmente conectados:
812 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (1851) | Nodo
con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (13304.7).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Un segundo movimiento visible es el acelerado crecimiento
de Grupo Planeta, el cual ya aparecía en el grafo del periodo entre
1980-1986, cuando comenzó su expansión al comprar los sellos
Ariel y Seix Barral; sin embargo, es en la Figura 3, correspondiente
al periodo de 1994-2000, cuando Grupo Planeta aparece como el
nodo de mayor volumen del conjunto, si bien continúa formando
parte de la comunidad de Conaculta, pues mantiene relaciones de
coedición con esta entidad estatal.
Figura 4.
Número de nodos: 1746 | Número de aristas: 668 | Número de
comunidades: 1388 | Número de componentes débilmente conectados:
1373 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (7657) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (41318.9).

También en el periodo de 1994-2000 comienza a ganar
prominencia Grupo Bertelsmann, el cual inició su propio proceso
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

de convergencia en la última década del siglo xx, con la adquisición
de Grijalbo, tras lo cual se transformó primero en Random House
Mondadori en 2001 y posteriormente en Penguin Random House
Grupo Editorial en 2013 (Figura 4). Ese proceso se intensifica entre
2014 y 2021 (Figura 6), cuando el grupo absorbió también Santillana
Ediciones Generales, con los sellos Alfaguara, Taurus y Aguilar, así
como las colecciones de Ediciones B, Salamandra y Molino.
Durante las primeras décadas del siglo xxi (Figura 5)
aparecen una nueva generación de editoriales mexicanas que
buscaban promover la publicación de literatura contemporánea y
el diseño editorial fuera de los confines de la edición trasnacional,
como Sexto Piso, Almadía, La Caja de Cerillos Ediciones o Tumbona
Ediciones.
Figura 5.
Número de nodos: 2264 | Número de aristas: 908 | Número de
comunidades: 1770 | Número de componentes débilmente conectados:
1758 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (7742) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (73867.9)

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Otras editoriales, como Cuadrivio —cuyo editor fue
entrevistado para esta investigación—, que también forman parte
de este conjunto, mantiene desde sus primeros títulos publicados un
vínculo de coedición con Fondo de Cultura Económica, Conaculta
y posteriormente con la Secretaría de Cultura. De igual forma,
hay otras entidades editoriales de gran importancia en estas redes,
como la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), la
Universidad Veracruzana y la UANL (Universidad Autónoma de
Nuevo León).
Además, en cada uno de estos gráficos se aprecia una
constelación de pequeños nodos que rodea a las comunidades más
grandes y a los nodos que representan al duopolio de la edición
trasnacional en México; muchos de los libros ahí ubicados fueron
reigstrados con un ISBN con una nomenclatura distinta a la de
los libros publicados en México, lo que quiere decir que fueron
publicados por editoriales como Anagrama (la editorial no mexicana
y no perteneciente a un grupo editorial con mayor presencia en el
país), Oxford University Press, Gedisa, Adriana Hidalgo Editora,
Capitán Swing o Eterna Cadencia, originarias de países como
España, Estados Unidos o Argentina, como; es decir, se trata de
libros importados a México. Sin embargo, es necesario apuntar que
aquí también pueden encontrarse libros publicados por editoriales
mexicanas que no están vinculados a ninguna comunidad por una
coedición.
De igual forma, los investigadores de la edición educativa
en México pueden encontrar interesante la presencia constante de
editoriales de libros educativos, técnicos y científicos, como Grupo
Noriega, Editorial Trillas, McGraw Hill, Pearson o Santillana. Varios
de estos títulos, especialmente aquellos que tienen que ver con la
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

enseñanza de la lengua inglesa (tal vez una de las categoría con más
nuevos títulos cada año), también provienen de otros países.
Figura 6.
Número de nodos: 1097 | Número de aristas: 511 | Número de
comunidades: 782 | Número de componentes débilmente conectados:
772 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (5658) | Nodo
con mayor centralidad de interrelación: Secretaría de Cultura (38999.7).

En suma, lo que estas gráficas parecen confirmar es que
el de México continúa siendo un «mercado pequeño, periférico,
básicamente escolar y subsidiado» (Escalante Gonzalbo, 2007),
conformado por una gran industria trasnacional que cada año
publica el mayor porcentaje de anual de nuevos títulos, y una
multitud de editores que publican en menor volumen gracias a
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

pertenencia claramente delimitada a comunidades de colaboración
con entidades universitarias y públicas.
Dos comunidades resaltan en particular: la primera es la
formada en torno al Fondo de Cultura Económica, cuyo volumen
de publicación alcanza su máximo número de nuevos títulos en
el periodo 2008-2014 (Figura 5), una fuerza que parece haber
disminuido en 2015 y 2021; algo similar ocurre con la comunidad
formada alrededor de Conaculta, la entidad con mayor número
de enlaces de coedición en estos gráficos, si bien su volumen de
publicación parece haber disminuido luego de su transformación en
la Secretaría de Cultura. En su lugar, como se aprecia en la Figura 6,
parece que en torno a la UNAM ha comenzado a crecer una nueva
comunidad que, sin embargo, todavía no alcanza el volumen que
tuvieran las otras dos.
Redes de publicación
Todavía es posible profundizar en el análisis de los datos extraídos
de LibrosMéxico cuando se delimita el análisis de redes a los datos
de publicación de un grupo específico de editoriales conformado
por Aquelarre Ediciones, Cuadrivio, Grano de Sal, Gris Tormenta,
Argonáutica, Floramormosis Editorial, Dharma Books +
Publishing, Ediciones Antílope, Canta Mares y Alacraña Editorial.
Los editores integrantes de este subgrupo, con quienes también
se matuvo entrevistas semidirigidas, ostentaban la característica
distintiva de no pertenecer a ningún grupo editorial, lo que
significaba que tenían una mayor libertad para concebir su catálogo
editorial como «un aporte a la diversidad literaria no supeditada a
la demanda del mercado» (Gacio Baquiola, 2021), dado que no
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

se veían conminados a subordinar sus preferencias personales a
las políticas y los objetivos de algún empleador. Incluso en sus
entrevistas varios de ellos llegaorn a identificarse como «editores
independientes».
Ese deseo de autonomía también explica por qué que para
estos editores la búsqueda de asociaciones para la coedición con
otras entidades editoriales es uno de los mecanismos de dispersión
de riesgo más recurrente, en tanto esta práctica les permite evitar el
exceso de ejemplares sin vender, la falta de redes de distribución y,
sobre todo, el peligro de una inversión no recuperada.
Para explorar este fenómeno se recurre a un subconjunto
de datos que incluye libros publicados por estas editoriales, que
comprende un rango de fechas entre 2013 (la fecha de publicación
del primer título de Cuadrivio, la editorial más «antigua») y
diciembre de 2022. En la esquina inferior izquierda de la Figura
7 se resumen los enlaces de coedición con mayor peso en este
subconjunto. Esto permite apreciar dos grupos: las editoriales
que han publicado al menos una vez en coedición, como Gris
Tormenta o Editorial Argonáutica, y las que no publican en
coedición (al menos según los datos), como Dharma Books +
Publishing o Canta Mares.
Resaltan los casos de Cuadrivio, que ha publicado casi
exclusivamente en coedición con Conaculta y después Secretaría de
Cultura, y Grano de Sal, ambas con una cantidad similar de títulos
publicados, pero con redes de coedición que se diferencian por su
diversidad. Esto puede ayudar a los investigadores de la edición a
comprender que hay muchas más variables que considerar más allá
del volumen de títulos publicados.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Figura 7.
Redes de coedición de editoriales independientes en México entre 2017 y
2022.

En cierta medida, estas asociaciones cuentan otra parte de
la historia de estas editoriales. Por ejemplo Jacobo Zanella, editor
de Gris Tormenta, recordaba en su entrevista que la publicación del
primer libro de su catálogo, un evento cargado de incertidumbre
debido a su inexperiencia como editor de libros «profesional»,
hubiera sido difícil si los organizadores del Hay Festival no se
hubieran interesado en brindarles financiamiento: «No teníamos
que preocuparnos por cómo se iban a vender esos libros, así que
durante el primer año de la editorial pudimos dedicarnos a editar»
(mayo 2022).
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Porque estos esquemas de colaboración permiten a los
editores estar atentos al control de gastos editoriales sin que esto los
obligue a supeditar su visión creativa a los imperativos económicos.
También les permiten aprovechar los vínculos con los miembros de
sus comunidades más cercanas geográficamente, como la asociación
entre la editorial regiomontana Argonáutica y la Universidad
Autónoma de Nuevo León; o cuando el tema de la publicación o la
nacionalidad de su autor lo justifican, como cuando Miguel Pineda,
de Aquelarre, contó con el apoyo de NORLA (Norwegian Literature
Abroad) para la publicación de un volumen del ganador del Nobel
Knut Hamsum (septiembre 2022).
Sin embargo, tal vez el catálogo de Grano de Sal, que de los
54 títulos publicados hasta 2022 había publicado 38 en esquemas de
coedición —sus títulos Necesidad de música de George Steiner y Capital e
ideología de Thomas Piketty, curiosamente no se encuentran entre estos
casos— es uno de los mejores ejemplos de la diversidad de estas redes,
al afrontar la publicación de nuevos proyectos con socios tan diversos
como el Instituto Camões da Cooperação e da Língua, para publicar
Saramagia, una antología sobre el paso de José Saramago por México;
el INE (Instituto Nacional Electoral), para publicar La conformidad,
de Cass R. Sunstein y Yo, el pueblo, de Nadia Urbinati; o el COSCYT
(Consejo Sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología), para publicar Cómo
ganar el premio Nobel, las memorias del científico Peter Doherty.
Porque estos editores dependen casi por completo de su
capacidad de establecer comunidades y vínculos con entidades
culturales, empresariales y gubernamentales, tanto nacionales
como extranjeras. Entidades que, como explicó Jazmina Barrera,
de Antílope, tienen sus propios objetivos, su propio sentido de
urgencia, y sus burocracias.
232

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Por otra parte, es imposible hablar de relaciones de coedición
en México sin mencionar el papel de la Dirección General de
Publicaciones (DGP), originalmente creada como una instancia
del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) con la
misión promover la creación literaria y alentar el crecimiento de la
industria editorial en México a través de un programa de publicaciones
propias y coediciones que distribuían las tareas y prespuestos con
otras instituciones, órganos de la misma Secretaría de Cultura o casas
editoriales particulares (Secretaría de Cultura, 2016).
De las editoriales que conformaban subgrupo analizado,
sólo Cuadrivio había publicado títulos durante el periodo en el que
la DGP formó parte de Conaculta, mientras que algunos de los
otros editores se habían beneficiado de algunas de las convocatorias
para el fomento editorial promovidas una vez que la dependencia
se transformó en la Secretaría de Cultura en 20158. No obstante,
cuando se realizaron las entrevistas ya era patente un generalizado
sentimiento de desamparo por la disminución de convocatorias
o el aumento de la burocracía que impedía aplicar para obtener
financiamiento público:
Cuando empezamos a hacer libros había apoyos de coedición de la
Dirección General de Publicaciones que ya no existen. [...] Y ese ha
8 A finales de 2018 se anunció la fusión de la Dirección General de
Publicaciones (DGP) y de la red de librerías Educal con Fondo de Cultura
Económica. Sin embargo, en el anteproyecto que concretaría la fusión enviado
por la Consejería Jurídica de la Presidencia a la Comisión Nacional de
Mejora Regulatoria a la DGP se la eliminaba como «unidad administrativa»
de la Secretaría de Cultura y desaparecían también las 15 atribuciones que
le correspondían. Así, al Fondo de Cultura Económica se transferirán «los
derechos y obligaciones, recursos presupuestarios, derechos de autor, archivos,
acervos y demás documentación, en cualquier formato, que se encuentren bajo
resguardo de la DGP» (Ochoa Sandy, 2023).
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

sido un cambio muy radical, porque nos hemos dado cuenta de que
con las cosas como están el día de hoy en el mercado del libro no es
posible hacer libros. [...] Desde que el gobierno dejó de apoyarnos,
han sido las universidades como la Universidad de Nuevo León,
la Universidad del Estado de México, la Universidad Veracruzana,
la Autónoma Metropolitana o la UNAM, las que han conectado
libros con nosotros (Jazmina Barrera, Antílope, diciembre 2022).

Esta última declaración puede ayudar a echar luz sobre
aquello detectado en la Figura 6 y mencionado al final del apartado
anterior: mientras el volumen y el alcance de colaboración de
entidades como el Fondo de Cultura Económica o la Secretaría
de Cultura se retrae, todo indica que las editoriales universitarias
están tomando un papel predominante como nuevas socias de la
edición, especialmente en áreas como la literatura contemporánea,
las ciencias sociales o las artes.
Conclusiones
El objetivo de este artículo, y de otros que puedan encontrar en
la metodología y las herramientas aquí propuestas una alternativa
para futuras investigaciones, no es reemplazar los métodos
humanísticos tradicionales de investigación. Como se ha demostrado
anteriormente, la labor de los historiadores del libro y la edición es
más relevante que nunca, al igual que el uso de fuentes como las
entrevistas a informantes seleccionados o las memorias de actores
relevantes; sin embargo, el uso de datos —cuya disponibilidad
en las cantidades necesarias para bosquejar una narrativa visual
todavía es reciente— puede ayudar a ampliar la comprensión de
fenómenos poco explorados; al mismo tiempo, puede contribuir a
atraer la atención a otros nuevos, como muestra el análisis de los
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

mecanismos de coedición en un sector específico del ecosistema
editorial nacional. De igual manera, el uso de herramientas de
visualización como Gephi, que facilitan el trabajo de cálculo de
ciertas variables, hace posible que los investigadores se concentren
en ofrecer explicaciones para las señales detectadas.
Sin embargo, esto no quiere decir que este camino sea del
todo sencillo. Como muestra el apartado sobre la descripción de la
metodología aquí seguida, este acercamiento exige al investigador el
desarrollo de nuevas habilidades digitales, entre las que se encuentran
la detección y escrutinio de fuentes digitales de información,
el conocimiento de cómo usar herramientas adecuadas para su
recolección, preprocesamiento y combinación con otras fuentes
de datos complementarias y su manipulación, para ofrecer una
narrativa con los datos resultantes. Éste es un camino en el que
los investigadores más avezados en el campo de las humanidades
digitales ya han avanzado considerablemente, y esta es una invitación
para que más investigadores de la edición se involucren en proyectos
similares.

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241

�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Tras la conciencia de los bytes: reflexiones para
editar con marcado XML-TEI
In pursuit of byte awareness: reflections on editing
with XML-TEI markup
Agustín Rodríguez Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa
Ciudad de México, México
agustin.rodriguez@xanum.uam.mx

Resumen. La irrupción de las herramientas digitales trajo nuevos retos
a todas las áreas del conocimiento. Sin embargo, las ciencias sociales y
las humanidades tienen un desafío mayor al no asociarse de inmediato
en el imaginario colectivo con áreas del conocimiento donde las ciencias
computacionales sean una herramienta que facilite su trabajo. Por el
contrario, me parece que hay una concepción más o menos extendida que
desea enfrentar estas disciplinas teniendo como referente aquello que se
acerca más a aspectos humanos de aquellos que lo alejan o enajenan a una
forma de trabajo poco empático, frío y distante. Es necesario señalar que
estas formas de pensar no sólo se extienden en el profesorado, sino que
llegan a permear en el alumnado con mucha frecuencia. De este modo, se
han desdeñado formas de conocimiento, técnicas de trabajo y herramientas
de análisis que pueden ser útiles tanto para las ciencias sociales como las
humanidades. A continuación, presento una serie de reflexiones sobre la
labor editorial y la forma cómo las nuevas tecnologías modifican el modo
de trabajo y de concepción de algunos elementos que parecen estar dados
de suyo cuando se habla de editar.
Palabras clave: edición, edición digital, ciencias computaciones.

242

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Abstract. The emergence of digital tools has brought new challenges to
all areas of knowledge. However, the social sciences and humanities face
a greater challenge in not being immediately associated in the collective
imagination with areas of knowledge where computational sciences are a
tool that facilitates their work. On the contrary, it seems to me that there
is a more or less widespread conception that wishes to confront these
disciplines using as a reference that which is closer to human aspects than
those that distance or alienate them to a form of work that is not very
empathetic, cold and distant. It is necessary to point out that these ways
of thinking are not only widespread among teachers, but also very often
permeate students. In this way, forms of knowledge, work techniques
and analysis tools that can be useful for both the social sciences and the
humanities have been disdained. Below, I present a series of reflections on
the editorial work and the way in which new technologies modify the way
of working and the conception of some elements that seem to be given
by themselves when talking about editing.
Keywords: editing, digital editing, computer science.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

243

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

¿Qué es un texto?
Quizá no sea exagerado ir a las entrañas mismas de la palabra
con la intención de buscar su esencia, el núcleo que pueda guiar
la disertación sobre su ser e importancia. Texto proviene del latín
textus que hace referencia a la trama, al tejido (RAE, s.f.).1 En este
sentido, el texto es un encuentro de fuerzas, el punto de contacto
entre el ir y venir de un movimiento que, si bien no es infinito, tiende
a la eternidad. El movimiento de la mano para entrelazar el tejido es
un elemento clave. Hay una voluntad de marcar un camino, de crear
un patrón que al final pueda convertirse en un elemento práctico:
pasa de la materialidad del hilo, de la singularidad de los elementos,
a la materialidad de la prenda, a la construcción de un producto
entreverado. Habría que señalar, aunque parezca obvio, la necesidad
de que una persona guíe el proceso. Esta visión es la que posibilita el
diseño, el tamaño, así como las características planeadas y fortuitas
de la prenda al final. Es decir, el texto, desde su definición más
esencial, subraya la importancia de tener una guía para completar
el proceso.
Si se atiende la primera definición de la RAE, se apreciará
que la materialidad del texto no es tan sencilla de delimitar ni
tampoco de asir. Según la RAE, un texto es un “Enunciado o
conjunto coherente de enunciados orales o escritos” (2014). Desde
aquí se marca otra dificultad: así como el tejido tiene hilos, texturas
1 Es necesario que recordar, como lo hace José Enrique Martínez
Fenández, que “La palabra textus —asegura Segre (1985, 367)— no se impone
en latín hasta Quintiliano, como uso figurado del participio pasado de texere,
“tejer”. La palabra ‘texto’ desarrolla, por lo tanto, una metáfora que ve ‘la
totalidad lingüística del discurso como un tejido’; son palabras de Segre, a
quien seguimos en estas líneas” (2001: 16).

244

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y diferentes formas de entrelazarse a lo largo de la pieza, el texto
tiene elementos constitutivos. Este mismo fenómeno que sucede
a nivel macro, sucede a nivel micro, pues los enunciados también
tienen elementos compositivos que se pueden seccionar en palabras
y éstas en letras. Sin embargo, pareciera poco adecuado admitir que
un texto es una aglomeración de estos componentes mínimos. Falta
en esa perspectiva la mano que lleva la aguja y el hilo, la voluntad de
mantener un movimiento constante cuya voluntad guíe el producto
final. Falta la guía que dé coherencia, sentido y estructura y que, en
realidad, sea quien construye el texto. Como menciona Martínez
Fernández, el texto “será entonces ‘el resultado de un trabajo de
lectura/transformación operado sobre el espacio textual’, trabajo
que tiene como objetivo no sólo significar algo inherente al propio
espacio, en cuanto actualización del lenguaje […], sino poseer
sentido” (2001: 29). De este modo, el texto adquiere una función,
un propósito y un objetivo.
Sobre la primera acepción de la RAE, me parece necesario
subrayar que las formas de representación que refiere se relacionan
con la letra, con lo cual otros elementos de comunicación, ya sea
visuales, sonoros no orales, audiovisuales quedan fuera de esta
acepción. Este aspecto será particularmente valioso para comprender
cómo este elemento constitutivo, que bien se podría llamar mínimo,
es relevante; sin embargo, es pertinente señalar que por sí mismo es
difícil que transmita un mensaje o tenga un significado del cual dar
parte. Por el contrario, es la relación de esta unidad con otras de su
misma categoría lo que hará posible esta construcción.
Ahora bien, la dificultad no termina al reconocer los distintos
elementos que constituyen un texto. Hay diferentes materialidades
en las cuales puede existir, a saber: rollo, pergaminos, códices, libros,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

245

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

historias de tradición oral.2 La palabra, ese primer entramado de
letras con un significado y sentido claro, encuentra distintos modos
de acoplarse a estas distintas formas de presentación. A pesar de que
la mayoría de estas materialidades del texto contienen letras sobre
una superficie, es importante señalar que cada una propone una
manera diferente de leer, bien por la manera en la que se despliega,
bien por el grado de participación de quien se enfrenta al texto. Por
ejemplo, en el caso del rollo, quien lo lee tendrá que desdoblarlo, de
tal forma que habrá una parte que aparezca mientras otra se oculta.
Si en este caso hipotético hay escuchas, la forma de recepción del
texto será diferente a quien sostiene el rollo y con su palabra da a
conocer lo que está escrito. En un libro físico, quizá la forma de leer
más extendida, hay una constante interacción entre las páginas y la
persona que se enfrenta a ellas. No sólo para pasar las páginas y dar
continuidad al ejercicio de la lectura, también es posible que ponga
el dedo sobre los renglones para mantener el hilo del discurso, quizá
deje algún objeto entre las páginas si necesita cambiar de actividad o,
incluso, en aquellas obras con notas a pie de página requerirá bajar la
mirada para esclarecer aquel punto que puede resultar obscuro para
el entendimiento de la obra. Para quien lee en una pantalla digital, las
2 Remito aquí al significativo esfuerzo que realizan Clayton McCarl,
Lyn Hemmingway, Stacey Lowey-Ball, et al., con sus estudiantes de español
que permite abrir el concepto de texto y que favorece la reflexión sobre el
término y sus materialidades: “Trabajar con documentos de archivo, o con
imágenes digitales de ellos, invita a los alumnos a pensar en la materialidad
de los textos, y en los procesos de autoría y de transmisión textual […]. Se
trata de una oportunidad para pensar en el rol fundamental de las letras en la
formación de las culturas hispánicas. Trabajar con ciertos tipos de textos, como
los documentos notariales de la época colonial, les ayuda a los estudiantes a
entender la escritura formulaica y ceremonial que se conserva hasta hoy en día
en algunos documentos y correspondencias oficiales” (2023: 18).

246

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

necesidades y las posibilidades como el texto pueden presentarse,
incluso fluir, y ser distintas. En este caso, se pueden tener otros
elementos visuales, audiovisuales o auditivos que enriquezcan la
experiencia de lectura.
Por tanto, coincido con Susanna Allés cuando muestra que el
texto va más allá de una forma de presentación del documento. En
edición crítica, como lo trabaja Allés, se puede asociar a testimonio y
así partir de que el texto “corresponde a la idea abstracta del contenido
de ese documento, creado por y para una comunidad de lectores
(2019: 25). De tal modo que el texto sea una suerte de resultado
por asir, una concreción por buscar para lo cual los elementos que
se entretejen serán esa suerte de documentos-testimonio que son
muestra concreta de la abstracción a la que se refiere el concepto.
¿Qué es editar?
En principio, y de forma coloquial, editar se asocia con la labor
de quien corrige un texto o hace anotaciones ortotipográficas sobre elementos a mejorar en una obra. Si se retoma la definición
de la RAE, se observará que se refiere a “publicar por medio de
la imprenta o por otros procedimientos una obra, periódico, folleto, mapa” (2014). Quizá la palabra más importante en esta definición sea “publicar”. La misma institución propone como primera
definición para este concepto:“Hacer notorio o patente, por televisión, radio, periódicos o por otros medios, algo que se quiere hacer llegar a noticia de todos” (2014). Es sugerente cómo el trabajo
que se realiza casi de forma anónima o en la que las personas involucradas en el proceso pocas veces tienen protagonismo sea tan
importante. El trabajo desde los escritorios ya sea trabajando con
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247

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

computadoras o con papel y plumas o lápices de colores se lleva hacia un auditorio del que se sobreentiende está esperando el producto
que se le ofrece. Por ejemplo, hay personas que buscarán, ya sea en
formato impreso o digital, el periódico para enterarse de las noticias
más relevantes del día, conocer aspectos sobre la actualidad de su
región o afición preferida. Otra reflexión pertinente es la que propone Peter Ginna, al recordar que “el origen latino de ‘editar’, edere
[…], ‘sacar’ o ‘proponer’, es útil para ampliar nuestro entendimiento
de esa labor. Los editores toman la obra de los autores y la ponen ante los
lectores” (2022: 17).3 De algún modo, recuerda la acción de dar a luz
un contenido que es importante para una comunidad lectora.
Es un buen momento para dar un paso atrás y preguntarse
quién decide lo que se va a poner en circulación, de quién depende
llevar al público un texto. La respuesta llevará a pensar en una persona
editora y me parece que no hay equívoco en esta aproximación. Si
bien hay una serie de factores que pueden influir en la decisión
como el medio en el cual se muestra el texto, el público al que va
dirigido, las tendencias del mercado sobre qué tipo de texto acapara
más la atención, entre otros factores. Hay también la posibilidad de
llevar una visión, una apuesta sobre cuál es el texto que se cree hace
falta que llegue al público. Este es el trabajo de la persona editora.
La carencia del texto no se limita tampoco a la información; los
libros de texto quizá sean el mejor ejemplo. Hay una gran cantidad
de información sobre acontecimientos de historia patria en cada
país, por ejemplo, pero la manera en el que ese texto se presenta
y los elementos que lo acompañan, paratextos tradicionales o más
modernos, dan una experiencia de interacción diferente con el texto.
3

248

El subrayado viene del original.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Retomando la analogía del tejido, se pudiera pensar en un caso
hipotético, donde hay muchas prendas para cubrirse del frío, pero
aún puede haber un personaje que se dedique a tejer que proponga
un aspecto diferente, puede ser en el tipo de material que usa, el
diseño, la manera de utilizarlo y que, al ver la necesidad que hay en
el público de este producto, lo ponga en circulación.
La tarea de quien edita radica en favorecer que el texto
que hace falta en el mundo llegue con las mejores condiciones
posibles hacia al público que va dirigido. En la actualidad, se tienen
distintas herramientas que permiten una interacción diferente con
el texto y que la experiencia de la persona que interactúa con él se
complemente con otros elementos. Esta interacción puede suceder
tanto con ediciones digitales como en aquellos repositorios digitales,
donde incluso un mismo texto puede llegar a tener diferentes formas
de presentación.4
Es necesario señalar que hay una forma particular de edición
que se dedica a pensar de forma crítica el texto para proponer al
público interesado una materialización de un documento que puede
ser construido desde la base de varios testimonios, que puede
presentar una serie de variantes al tomar en cuenta la historia textual
por la que ha pasado o, incluso, se puede llegar a dar el caso de
un documento cuyas notas a pie de página refieran a elementos
léxicos o que favorezcan la lectura. Este tipo de edición tiene a la
crítica textual como el método sobre el cual se basa su forma de
trabajo. Alberto Blecua explica que “la crítica textual es el arte que
4 Recomiendo la lectura de Baraibar, A. (ed.). (2014). Visibilidad y
divulgación de la investigación desde las humanidades digitales. Experiencias
y proyectos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra para una
muestra representativa de ejemplos y experiencias sobre este asunto.
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

tiene como fin presentar un texto depurado en lo posible de todos
aquellos elementos extraños al autor” (1983: 18-19). Para Alejandro
Higashi, es la
…disciplina que se encarga, con el apoyo de disciplinas auxiliares
como la Paleografía, la Codicología, la Bibliografía analítica, la
Crítica genética y otras, del estudio de la Tradición textual de
una obra con el propósito de formular la Hipótesis de trabajo
más adecuada para la constitución del Texto crítico y del aparato
crítico de una obra. (2013: 316)

Por su parte, Patrick Sahle propone que “Editions are
created by the best experts in a field. They establish reliable
sources for research, authorize and canonise certain readings, and
thus channel and frame our perception of history, literature, art,
thinking, language, etc.” (2016: 1). En este sentido, es importante
destacar que el conocimiento de cada una de las áreas, combinado
con la experticia en filología da una serie de pasos que conforman
esta forma de trabajar. De tal manera que la concreción de esa idea
abstracta, que es el texto, no se basa sólo en el puro instinto de quien
propone la edición, sino en una serie de elementos que se conjugan
para dar paso a la edición crítica.
Para la crítica textual, Higashi da el nombre de hipótesis de
trabajo “a la explicación razonada sobre la génesis y transmisión de
una obra, apoyada en evidencia empírica y en suposiciones, y que se
expresa como un sistema complejo de decisiones tomadas respecto
al Texto crítico y el Aparato crítico” (2013: 329-330). Se puede tener
la certeza que el camino que ha llevado a la presentación del texto tal
cual se tiene se debe a un proceso de reflexión, estudio, investigación
y propuesta de lectura que se desea presentar al público lector. En
250

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

este sentido, editar es también una responsabilidad, una apuesta al
futuro y un compromiso con quienes se acercarán al texto. Como
muestra del compromiso y las diferentes formas de presentar el
texto al público se pueden mencionar las 16 definiciones que el
autor da para “Edición”, que abarcan diversas perspectivas y formas
de trabajo.5
La encrucijada de caminos que se entretejen al usar
herramientas tecnológicas propicia la necesidad de la comunicación
entre distintas áreas del conocimiento. Esto implica no sólo tener la
apertura para trabajar con profesionales de distintas formaciones,
sino que quien edita tenga también la disposición para aprender, al
menos un poco, de cada una de las especialidades involucradas en
la edición. De este modo, se forma un grupo interdisciplinario, no
sólo por la aglomeración de áreas de trabajo, sino por la voluntad de
poner al servicio de un mismo objetivo el conocimiento propio en
diálogo con el de otros. Como Paul Spence ha señalado:
El concepto de edición como una actividad individual y autónoma,
aislada de otros procesos de la investigación, se ve cada vez más
reemplazado por otro paradigma más colaborativo donde las líneas
de división entre preparación de una edición, su publicación, su
difusión y su lectura empiezan a borrarse o verse sustituidas por
nuevas divisiones y parcelación de tareas y actividades. (2014: 61)

De este modo, se aprecia la complejidad de la labor
editorial y de la necesidad de tener una hipótesis de trabajo que
sea la guía principal del trabajo, la meta y el camino por el cual el
tejido textual se despliega. Así, se logrará propiciar una lectura más
5

Cfr.: 318-323.

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251

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

comprensible y que destaque la profundidad y riqueza del texto en
cuestión.
Editar con ayuda de herramientas tecnológicas
Cuando por primera vez se acerca una persona interesada al mundo
de la computación y se pregunta cómo puede apoyar al trabajo de
las humanidades, los conceptos, las herramientas y las novedades
hacen que todo aquello parezca escrito en otro idioma y, en muchas
ocasiones para quienes son hispanohablantes, lo está. Sin embargo,
bien vale la pena dar una suerte de paso atrás para observar el
panorama con una mejor perspectiva y relacionar los conocimientos
que ya tiene una persona estudiosa de la literatura y la edición
respecto a las nuevas tecnologías.
En este orden de ideas, sería importante tomar conciencia
sobre la relación que se tiene con el libro impreso. Hay una cierta
expectativa al acercarse a él; en principio, puede ser que se vea la
portada y en las letras que se encuentran ahí, haya cierto mensaje
que indicará quizá cuál es el título, si se trata de una traducción,
si es un libro de autoría única, o si es un libro coordinado; otro
dato que se puede encontrar ahí, por ejemplo, es la editorial. Al
abrir el libro, hay más información, a saber, el título, la página legal,
donde se menciona a quién pertenecen los derechos de libro y si se
permite su reproducción o no; en este apartado, algunos presentan
su clasificación para su ubicación en la biblioteca. Además, se
encontrará el índice y, en su caso, subtítulos, cuando esto sucede de
forma gráfica se puede identificar que la información se organiza
con una cierta jerarquía que facilita la lectura, la comprensión y, por
tanto, la codificación. Esta distribución entre niveles jerárquicos, y
con aspectos particulares que se destacan de forma gráfica, se puede
252

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

extender hacia la distribución de los párrafos y su contenido, por
ejemplo, citas de autoridad, estrofas, versos, notas a pie de página,
entre otras. Esta distribución y jerarquización que sucede con el
libro impreso, también se encuentra en el mundo digital.
Las marcas en el mundo digital necesitan también su lenguaje,
es decir, necesitarán un cierto acomodo, una cierta distinción para
identificar las particularidades de cierto tipo de texto y mostrarlas
para subrayar la especificidad del texto con el que se está trabajando.
Esto implica establecer comunicación entre quien está editando y la
computadora para lograr que el texto que se aloja en el mundo digital
pueda ser transmitido hacia el público lector que tiene especial interés
en él. Uno de los lenguajes más utilizados para lograr este objetivo
es XML siglas para Extensible Markup Language. Es necesario, en
primera instancia, conceptualizar que tiene una estructura lógica,
un orden en el que sus elementos constitutivos deben aparecer y
que esto da orden y sentido al trabajo que se realiza en este medio.
Si se considera que estos requisitos son indispensables también
para la comunicación en un idioma, se apreciará que hay un cierto
conocimiento previo, al menos de la estructura y la lógica que está
detrás del lenguaje. Con este reconocimiento, se puede facilitar el
inicio del trabajo con XML.
Al igual que hay una serie de instituciones que describen
la estructura y el uso de los idiomas, también hay un grupo de
personas que han propuesto formas de trabajo con XML con la
intención de que sean lo más claras posibles por todas las personas
que se interesan por utilizar este lenguaje y, de este modo, se facilite
su estudio y puesta en práctica. En este sentido el consorcio TEI
—siglas de la Text Encoding Initiative— ha realizado un trabajo por
demás destacable; no sólo propone una guía para el uso de estas
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253

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

herramientas, sino que propicia el diálogo y la colaboración de
quienes trabajan con proyectos de esta naturaleza.
Es probable que uno de los elementos más conocidos de este
tipo de lenguaje sea la etiqueta (tag). Pensar en poner etiquetas a una
parte del texto para destacar algún aspecto, permite relacionar esta
actividad del mundo digital con la que colación de post-it, por ejemplo,
al hacer una lectura con un libro físico. Esto también se puede asociar
al subrayado con un marcador cuando se repasan notas de lectura
o apuntes. Es decir, hay un símil entre una actividad conocida y
una nueva manera de hacerlo, al acercarse a XML, para indicarle al
programa que hay cierto elemento que es necesario organizar de un
modo específico, ya sea para destacarlo o jerarquizarlo.
Las reglas que plantea el consorcio TEI, en relación con el
uso del lenguaje XML, facilitan la comunicación de quien edita con la
computadora, pero en líneas arriba del presente texto planteé que el
objetivo es llevar una obra a un público lector. Dentro de estas personas
se pudiera encontrar también alguien que quiera estudiar y extraer
ciertos datos del texto. El etiquetado que se ha hecho en esta iniciativa
facilita que esto sea posible y que se pueda localizar información
sugerente para un posible análisis. La función del etiquetado en este
sentido permite tener un lenguaje en común entre quien edita, la
computadora, y quien lee, con lo cual se pueden replicar ciertos pasos
de la investigación en diferentes partes del mundo y tener grupos de
colaboración tanto locales, naciones e internacionales. Como indica
Rosa Borges, “el archivo hipertextual o la hiperedición es el resultado
de un trabajo crítico e interpretativo, en el cual se alinean recursos
informáticos y propósitos filológicos para presentar los textos, en
sus testimonios y versiones, como centros provisionales, todos con la
misma importancia, sin jerarquizarlos” (2021: 62).
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El marcado XML-TEI permite ordenar el texto desde la
perspectiva de la hipótesis de trabajo de quien edita.6 En principio,
hay un lenguaje con una estructura con cierta gramática que da orden
y facilita distinguir, mediante el marcado, una categoría textual, por
ejemplo: título, índice, párrafo, entre otros. Se puede pensar también
en aquellos aspectos paratextuales que influyen en el texto principal,
por ejemplo, autor, si hay traductor, quien realiza el diseño de la
portada, los datos informativos que se encuentran en la página legal
de un libro impreso. Estos elementos son los metadatos del libro,
cuya definición “datos que nos hablan de otros datos” (Universidad
Nacional Autónoma de México, 2017, Catálogo de metadatos, párr.
1) pudiera no ser muy descriptiva, si no se toma en cuenta que esta
experiencia también se hace en el mundo analógico cuando se pone
especial atención en la página legal. Es decir, cuando nos acercamos
a las nuevas tecnologías con la conciencia de la experiencia previa,
se puede facilitar la compresión de esta nueva manera de trabajar.
Regularmente, cuando se tiene el oficio de la lectura como
una profesión, hay una serie de pasos que parecieran ineludibles,
ya sea por un interés genuino, por la costumbre o quizá buscando
6 Dada su experiencia y el trabajo que realizan con sus estudiantes,
Clayton McCarl, Lyn Hemmingway, Stacey Lowey-Ball, et al., han podido
constatar que “la edición de textos es una actividad que proporciona a los
estudiantes oportunidades para mejorar su capacidad de pensamiento crítico.
La transcripción, el marcado, la regularización y otros aspectos del proceso
editorial requieren que los estudiantes tomen decisiones a base de evidencias
textuales y reglas generales que no siempre se ajustan a cualquier situación. Para
enfrentarse a tales problemas, los estudiantes necesitan elegir entre diferentes
opciones o desarrollar nuevas soluciones, y justificar aquellas acciones” (2023,
párr., 15). Este esfuerzo es particularmente notable dado que, en principio,
no están trabajando bajo la perspectiva de la edición crítica o anotada, sino
desde el aprendizaje del español, lo cual muestra también las distintas aristas
didácticas y pedagógicas que pueden llegar a tener estas herramientas.
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

algún dato que pudiera dar pistas sobre alguna investigación, es
decir, hay una manera de leer que tiende a ser muy metódica. Por
ejemplo, el ya referido caso de leer la página legal. Aquí se apreciará
a quién le pertenecen los derechos del libro, de la portada; en caso
de que sea una reimpresión o una primera edición, incluso, aunque
quizá en público no se acepte, repetirá uno para sí mismo “ah, es
una reimpresión”. Dado que son algunos de los caminos por los
cuales se aprecia el devenir del texto no sólo desde la perspectiva y
demanda de los lectores, sino también desde la apuesta del mundo
editorial. En caso de ser una primera impresión, incluso podría
haber un comentario del tipo “ah, es una joya”.
La relación de los estudios y de las personas apasionadas por
los libros y la lectura inicia, pues, desde antes del texto mismo. Hay
una habilidad para retrasar la lectura que marca la construcción del
horizonte de expectativas y que configura un contexto previo para
la obra que se está a punto de conocer. Otros datos que importan y
que esta página aporta son, por ejemplo, el año de edición, el lugar
y la editorial, datos fundamentales cuando se está construyendo la
bibliografía de cualquier trabajo académico. Desde etapas tempranas
de la formación profesional se pone al alcance del estudiantado
una serie de información que debe aprender a apreciar, organizar y
esquematizar para darle claridad a sus ideas, para valorar a quienes
aportan a su conocimiento y una serie de reglas estructuradas que
permiten su comunicación con otras personas con intereses en común
que bien pueden estar a su lado o en alguna otra parte del mundo.
Al pensar en metadatos, al menos en un inicio, quizá valga
la pena no correr en primera instancia hacia los parámetros ya
establecidos, y bastante funcionales, de Dublin Core. El riesgo de
iniciar el camino por este rumbo es llegar a perderse en la vasta
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

cantidad de información y sentir agobio por no llegar a comprender
la lógica detrás de las categorías. Es fundamental que quien tiene
el deseo de convertirse en humanista digital, o que ya lo sea, no
piense su labor como una cuestión mecánica de presionar botones o
mover información de izquierda a derecha o rellenar espacios vacíos
en categorías de un lenguaje de programación. Por el contrario,
es esencial asumir la responsabilidad de llevar el hilo, entretejer
este nuevo texto, de saber que es importante que una caja de
herramientas se llama “agujas”, otra “hilos” de cierto color, y que
incluso es necesario tener el espacio para los sobrantes. Hay que
recuperar la experiencia previa, por ejemplo, la que se da al leer la
cuarta de forros, el pie de imprenta, y mostrar cómo todo aquello
que quizá por descuido se pasa por alto, es de un gran valor para
mostrar los entresijos y costuras con los cuales se puede valorar de
mejor manera el texto que se tiene a la mano.
El encabezado del marcado TEI es muestra clara de
cómo la página legal se traslada hacia la estructura del lenguaje de
programación. Cuando hay la oportunidad de utilizar programas
con licencia de pago como Oxygen se puede pasar de largo la primera
propuesta de código anidado que presenta la interfase. Por supuesto,
si se utiliza un programa de acceso abierto como Visual Studio Code,
por ejemplo, las complicaciones aparecen en la misma forma del
tópico más tradicional de la escritura: la pantalla en blanco o, en este
caso, en negro, según el gusto del usuario. Hay algunos talleres en
línea que se pueden consultar sobre el Marcado TEI. En español,
quien se ha destacado y ha propuesto una labor relevante en este
aspecto es la Asociación Argentina de Humanidades Digitales, pues
ha hecho un espléndido trabajo para llevar este conocimiento a una
gran cantidad de personas interesadas. Sin embargo, si un usuario
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

con poca experiencia se acerca a aprender sobre este tema, se dará
cuenta que los talleres, aunque abiertos al público son restrictivos
en cuanto al material que se comparte. Es decir, el archivo sobre el
cual se trabaja se comparte sólo con aquellas personas inscritas en
el taller. De ahí la necesidad de seguir trabajando en la difusión y
formación de profesionales en esta área.
La forma de trabajo con la máquina puede dar otras
posibilidades en tanto a la presentación final del texto. En caso
de que se vaya a publicar como página de internet este lenguaje
se relacionará con el lenguaje HTML y CSS. Siguiendo la analogía
que se ha propuesto con el mundo del libro impreso, éste sería el
momento de diálogo con otras disciplinas no sólo la filología, sino
el diseño gráfico, el diseño y la producción editorial. Es decir, el
texto no sólo abarca el contenido per se, sino también la manera
como se presentará al público lector. Me parece que estos elementos
dan las claves suficientes para asegurar, junto a Clayton McCarl, Lyn
Hemmingway, Stacy Lowey-Ball, et al., que “la edición digital es una
actividad interdisciplinar que ha cobrado importancia en décadas
recientes, no solo por las oportunidades que presenta para recuperar,
preservar, y diseminar la herencia cultural, sino también porque nos
ayuda a imaginar y crear el futuro de las humanidades” (2023, párr.
1). De este modo, hay también un camino crítico de trabajo que
valora las raíces y que se adapta a nuevos espacios con la intención
de dar continuidad y futuro al trabajo de las humanidades, y que se
acompañe de las nuevas tecnologías.
Marcar el texto, proponer una lectura
En este punto quizá sea necesario plantear por qué la edición con
marcado TEI se relacionaría con la edición crítica o anotada. Es
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importante subrayar que entre ambas hay una diferencia importante
tanto metodológica como teleológica; sin embargo, la lógica que
está detrás es la de presentar un texto con ciertas características
y ciertos elementos destacados a un público lector. Por tanto, hay
una propuesta de lectura que puede venir acompañada o no de un
estudio general que dé el contexto mínimo para entender de mejor
manera el texto. Para Flor Aguilera:
…las ediciones anotadas se caracterizan por ir acompañadas
de una advertencia editorial, donde se explican o se justifican
los criterios que se tomaron par la edición de la obra, y de un
estudio introductorio, encargado de esbozar el contexto histórico,
el contexto cultural y el contexto literario-estilístico de un
determinado autor y su obra. (2022: 142)

Parece insoslayable en el trabajo con el texto la labor de una
persona que tome decisiones, ya sea para buscar la reconstrucción
de un texto a partir de varios documentos, como suele sucede en la
edición crítica, o para dar guías de lectura que ayuden a entender de
mejor manera el texto como en la edición anotada.
La lectura que se propone desde estas herramientas
tecnológicas puede llegar a ser muy enriquecedora para quienes se
acerquen a ella. Es bien sabido de ediciones críticas impresas que
llegan a tener los manuscritos o mecanoescritos previos que dieron
pie a la obra que se presenta. Algunas otras se destacan por el trabajo
filológico previo, algunas más se precian de tener notas lexicográficas
que apoyan la lectura y permiten un mejor entendimiento de ciertos
pasajes. Ahora es necesario imaginar la posibilidad de tener todos
estos elementos en una sola edición y que sea la persona lectora, no
el formato de presentación, quien decida cuál de estos elementos
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

serán los más convenientes para su lectura o su investigación, cuando
sea el caso. Como presentan José Luis Bueren y Lucía Cotarelo:
En la edición crítica de La dama boba del grupo de investigación
prolope, por ejemplo, se ofrece un acceso simultáneo a cuatro
versiones de la obra: el manuscrito autógrafo, un impreso
autorizado por el autor, una copia posiblemente ilegal y la propia
edición crítica del grupo. Además, se ofrece la posibilidad para
cada una de ellas de ver la versión facsimilar o la transcripción. Es
decir, su edición crítica digital permite leer hasta siete versiones de
La dama boba. (2019: 88)

Así las posibilidades de lectura se multiplican, al igual que
los caminos por los cuales se puede estudiar y comprender de mejor
manera la obra y las relaciones y comunicación que plantea con textos
tanto de su época como aquellos a los que dio pie. Las propuestas
de edición con estas herramientas tendrán también la pretensión de
llegar a un público más amplio, dada la diversidad de textos que ofrece
sobre una obra en particular. Finalmente, es necesario plantear que la
tarea que quizá aún queda por hacer es la de aprender a leer en estos
nuevos formatos para sacar el mayor provecho al trabajo de edición
que está detrás de la presentación de la página electrónica y de los
blancos y negros que se presentan en ella.

Bibliografía:
Aguilera Navarrete, F. E. (2002). La edición anotada como proyecto
de rescate de patrimonio intelectual mexicano. El caso
Colección Lecturas Valenciana. En F. E. Aguilera Navarrete
(coord.), La edición crítica y la edición anotada: consideraciones
teórico-metodológicas en torno a la literatura mexicana (pp.139168). Universidad de Guanajuato.
260

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

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TTHub. Text Technologies Hub: Recursos sobre tecnologías del texto y
edición digital. https://TTHub.io/aprende/introduccion-a-tei/
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Publicaciones de la Universidad de Navarra
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the Text Encoding Initiative, 16. https://doi.org/10.4000/
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

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262

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos
Sobre la Inteligencia Artificial en “Maniac” de
Benjamin Labatut
Literary-Philosophical Paradigms and Imaginaries
on Artificial Intelligence in “Maniac” by Benjamin
Labatut
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
Monterrey, México
ruben.gutierrezg@udem.edu

Sobre Labatut, su obra y el propósito de este artículo
Apenas a un año de su aparición, Maniac de Benjamín Labatut
(2023) se ha convertido en un éxito literario. Sea debido a la
prosa innovadora de su autor o a la influencia que el tópico de las
implicaciones éticas de la ciencia y tecnología ha cobrado en la
actualidad, resulta evidente que nos encontramos ante una obra
no sólo de una extraordinaria calidad literaria, sino también ante
una obra clave para pensar las problemáticas actuales acerca de la
ciencia y la tecnología, y en especial, de las tecnologías emergentes
de Inteligencia Artificial (IA).
263

�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

Benjamín Labatut nació en Rotterdam, la tierra del
humanista Erasmo, en el año de 1980. Según la biografía que la
editorial Anagrama (2023) ha adjuntado en sus obras: Pasó su
infancia en la Haya y a los catorce se estableció en Santiago de Chile,
motivo por el cual ostenta la doble nacionalidad holandesa y chilena.
Algunas de sus obras como La Antártica empieza aquí (2012), Un
verdor terrible (2020), La Piedra de la Locura (2021) y Maniac (2023) han
cobrado relevancia internacional debido a su abordaje literario con
implicaciones filosóficas acerca de las relaciones entre la historia, la
ciencia y la tecnología.
Es importante señalar que la carrera literaria de Labatut ha
sido objeto de numerosos premios y condecoraciones que lo sitúan
como una de las promesas de la literatura contemporánea. La crítica
literaria internacional se ha desbordado en elogios respecto a su
obra, tales como los que se muestran en la más reciente edición de
su obra en la editorial Anagrama al respecto de Maniac:
Monstruosamente bueno. Se lee como un oscuro mito fundacional
sobre la tecnología moderna, pero con el ritmo de un thriller”
(Mark Haddon). “Brillante, peculiar en el mejor sentido de la
palabra. Te deja sin aliento” (Sasha Marianna Salzmann). “Labatut
es ese fenómeno cada vez menos común. Incluso más que Un
verdor terrible, MANIAC es una obra de belleza oscura, inquietante
y singular” (Becca Rothfield, The Washington Post). (Labatut, 2023).

El objetivo de este artículo es presentar cómo la creación
literaria de Labatut y sus intuiciones en torno al tema de los
alcances y límites de la IA se encuentran enmarcadas en las disputas
antropológicas y de filosofía de la mente que se han dado desde la
modernidad en Occidente. En el caso de nuestro autor, encontramos
un posicionamiento de clara demarcación entre el pensamiento
264

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

humano y el de los sistemas operativos de IA desde una perspectiva
literaria.
El análisis filosófico-literario que se propone en el siguiente
artículo se sitúa de manera especial en el último apartado de la novela,
titulado Lee o los delirios de la inteligencia artificial, el cual hace referencia
al acontecimiento real del encuentro entre el jugador profesional de
Go1 Lee Sedol y el sistema operativo AlphaGo, llevada a cabo entre
el 9 y el 15 de marzo de 2016,2 y que supuso un acontecimiento
trascendente para comprender las revoluciones informáticas de
nuestra época.
La pretensión del artículo es la de establecer algunos
paralelismos y vinculaciones entre la narrativa creada por Labatut
en Lee o los delirios de la inteligencia artificial con algunas de las
problemáticas en torno al problema mente-cerebro, la consciencia
y la inteligencia de las máquinas, tal como han sido planteadas en
las disputas de la filosofía de la mente contemporánea. Con apoyo
del análisis de las teorías de algunos filósofos de la mente como
Putnam y Searle, se pretende establecer la tesis según la cual los
planteamientos narrativos de Labatut ilustran a la perfección los
paradigmas actuales acerca de los alcances y límites de la IA desde
una perspectiva literaria.
1 Según la Enciclopedia Britannica (2024), el famoso juego chino
Go, se remonta a milenios de antigüedad. Es un juego de estrategia de gran
complejidad, mayor que el ajedrez, en el que los jugadores deben conquistar el
mayor territorio posible colocando piedras blancas y negras sobre un tablero.
Por corresponderse con la tradición oriental, no es tan conocido en Occidente.   
2 El encuentro de cinco juegos entre el sistema operativo AlphaGo,
desarrollado por Deep Mind, y Lee Sedol fue real, y los resultados del
mismo se corresponden fielmente con la narrativa de Labatut. La memoria
histórica del encuentro puede encontrarse en la web: https://web.archive.org/
web/20160225112928/http://www.deepmind.com/alpha-go.html
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

265

�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

El método a seguir es analítico y sintético. Se pretende
abordar análisis conceptuales de los términos filosóficos clave en
la discusión del texto de Labatut desde la filosofía de la mente,
conceptualizar las propuestas hasta su desarrollo actual para luego
extraer conclusiones filosóficas relevantes y aplicables sobre los
alcances y límites de la IA a la luz de los planteamientos literarios,
entendiéndose este proceso como una crítica filosófico-literaria a la
razón tecnológica.3
¿Pueden pensar los ordenadores? Turing y los antecedentes del
funcionalismo computacional
Toda la problemática de interés filosófico relativa a la cuestión
moderna de la IA puede rastrearse hasta algunas cuestiones
filosóficas clave y de larga tradición intelectual en Occidente; a saber,
el antiguo problema mente-cuerpo, el problema de la emergencia
de la consciencia y la discusión sobre el concepto y los atributos
del término inteligencia, como propiedad exclusiva o no de los
seres humanos, así como su eventual desarrollo en las máquinas o
sistemas operativos.
3 En lo que respecta a nuestro conocimiento y alcance, encontramos
estudios literarios, mayoritariamente reseñas, sobre la obra literaria de
Benjamin Labatut. Entre ellos destacan el ensayo Las partículas elementales
de Benjamin Labatut de Pedro Pablo Guerrero, publicado en la revista Latin
American Literature Today; la reseña Mano de Dios. La visión infernal de la
física teórica de Benjamin Labatut de Richard Lea, publicado en la revista The
Times Literary Supplement; y el artículo: The intrusion of Gaia in Un verdor
terrible (2020) by Benjamín Labatut del profesor Aníbal Gabriel Carrasco de
la Universidad de Concepción, Chile. Sobre Maniac, objeto de análisis de este
artículo, destacan la reseña Los delirios de la razón de Julio José Ordovás,
publicada en la revista Letras Libres, y el artículo The other Physicist, Review
of The Maniac by Benjamin Labatut de Guy Stevenson, publicado en la revista
Literary Review.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Estas problemáticas pertenecen por derecho propio a
la llamada filosofía de la mente y se abordan desde esta perspectiva
como los ejes vectores del análisis propuesto. Pensar en ellas implica
adentrarse en los acercamientos que, al menos desde la Modernidad,
se han dado a partir de Descartes, pasando luego por los empirismos,
materialismos, funcionalismos y otras corrientes que han buscado
explicar la aparición o emergencia de la consciencia mediante el
desarrollo de procesos físicos, orgánicos o funcionales, sin recurrir
a instancias externas de explicación como las de las tradiciones
antiguas.4
El abordaje de este antiguo problema cartesiano y las
respuestas que se han dado al mismo cobran especial relevancia
para cualquier análisis relacionado con las cuestiones en torno a
la IA. Esto se debe a que la supuesta eventual emergencia o no
de un “pensamiento”, “inteligencia” o “consciencia” autónoma en
las máquinas o sistemas operativos depende en gran medida de las
concepciones que se tengan sobre la naturaleza de la inteligencia o
la consciencia humanas.
En lo respectivo a la cuestión de la IA, objeto de análisis
de este artículo debido a su vinculación con la obra de Labatut,
esta antigua problemática mente-cuerpo, transformada en mentecerebro, supone una reflexión más moderna que surge con los
escritos e investigaciones de los informáticos, tecnólogos y
4
Respecto al problema mente-cuerpo, para los empirismos y
materialismos de cualquier tipo resulta evidente que ya no podemos hablar
de la mente como algo ligado al “espíritu”, como lo habían hecho las antiguas
tradiciones que, desde el orfismo, el pitagorismo y el cristianismo, concebían
este concepto como una entidad separada del mundo físico y perteneciente,
por tanto, a un mundo “espiritual”. La filosofía contemporánea de la mente
descarta de antemano cualquier explicación de este tipo.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

267

�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

pensadores como Alan Turing (1912-1954), John McCarthy (19272011), Marvin Minsky (1927-2016), Allen Newell (1927-1992) y
Herbert Simon (1916-2001), entre otros. La apuesta teórica de estos
pensadores por la emergencia de sistemas operativos de tal potencia
que podrían algún día rivalizar con las capacidades humanas de
pensamiento autónomo y creativo deviene relevante para nuestro
análisis, tal como se explicará a continuación.
Alan Turing, informático y matemático británico, se destaca
como paradigmático, considerado uno de los fundadores de la
informática moderna. En su célebre artículo Computing Machinery and
Intelligence, publicado en la revista Mind, plantea la célebre cuestión:
¿Pueden pensar las máquinas?” (Turing, 1950). Para responder a esta
interrogante, Turing propone en su artículo el ya conocido juego de
la imitación, en el cual “Un juez humano mantiene una conversación
con un humano y una máquina. Si el juez no puede distinguir cuál es
cuál, entonces la máquina pasa la prueba” (Crepeau, 2022).
Esta cuestión planteada por Turing acerca del pensamiento
de las máquinas detonará todo el pensamiento posterior y marcará
el derrotero a seguir por los filósofos de la mente posteriores,
especialmente los funcionalistas computacionales, de los que se
hablará más adelante. La razón de esto estriba en que la máquina
de Turing,5 planteada por él mismo como “una computadora
5 De Mol (2021) define a las máquinas de Turing como: “dispositivos
computacionales abstractos simples destinados a ayudar a investigar el alcance
y las limitaciones de lo que se puede calcular. Las “máquinas automáticas”
de Turing, como las denominó en 1936, fueron concebidas específicamente
para el cálculo de números reales. Hoy en día, se las considera uno de los
modelos fundamentales de la computabilidad y la ciencia informática teórica”.
No hay nada más acerca de la máquina de Turing que las series infinitas de
estados, inputs, outputs y la tabla de la máquina que relaciona causalmente los
elementos anteriores.”

268

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

universal, capaz de hacer lo que cualquier computadora posible
puede hacer, todo cálculo posible” (Rodríguez, 2006, p. 55), no
está condicionada para su operación al sustrato material de la
máquina, sino sólo a la operatoria lógica de la misma. Tal y como
lo explica Rodríguez (2006):
La descripción lógica de una máquina de Turing, o sea la
especificación de las instrucciones que integran su “tabla”, no
da entrada bajo ningún concepto a la precisión de la naturaleza
física de los estados computacionales cuya sucesión controla el
programa (…) Una máquina de Turing es una máquina abstracta,
que puede realizarse en una variedad de modos prácticamente
infinita: se abre así la posibilidad a una funcionalización de la
mente humana. (55).

Siguiendo esta línea de pensamiento inaugurada por Turing,
John McCarthy, programador informático estadounidense a quien
se adjudica la creación del término “Inteligencia Artificial” en la
Conferencia de Darmouth de 1956, y, por tanto, considerado uno
de sus padres fundadores, afirmaba en su artículo Ascribing mental
qualities to machines: “Atribuir ciertas creencias, conocimientos, libre
albedrío, intenciones, conciencia, habilidades o deseos a una máquina
o programa de computadora es legítimo cuando dicha adscripción
expresa la misma información sobre la máquina que expresa sobre
una persona”. (McCarthy, 1979: 1).
Esta afirmación de McCarthy es clave, pues ilustra a la perfección
la pretensión de estos padres fundadores de alcanzar una IA fuerte,
la cual fue descrita por Searle en su artículo Minds, brains and programs,
como aquella en la que “el computador no es una mera herramienta
en el estudio de la mente; más bien, un computador programado
apropiadamente es realmente una mente, en el sentido que se puede
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decir que los computadores con los programas apropiados pueden
literalmente comprender y tener otros estados cognitivos” (Searle,
1980:1).6 En este sentido, McCarthy es consciente que estas cuestiones
se enmarcan en terrenos filosóficos, especialmente en relación con la
comprensión de la noción de inteligencia: “Muchos de los problemas
filosóficos de la mente toman una forma concreta cuando uno toma
en serio la idea de hacer que las máquinas se comporten de manera
inteligente […] cuestiones que hasta ahora sólo se habían considerado
en relación con las personas.” (McCarthy, 1979: 2).
Por su parte, Marvin Minsky, otro de los considerados padres
de la IA, en su artículo Step Toward Artificial Intelligence, propone un
análisis sobre las posibles capacidades que estos sistemas operativos
podrían llegar a alcanzar: “Estoy seguro de que tarde o temprano
podremos reunir programas de gran capacidad de resolución de
problemas a partir de combinaciones complejas de dispositivos
heurísticos, múltiples optimizadores, trucos de reconocimiento de
patrones, álgebras de planificación, procedimientos de administración
recursivos, y similares”. (Minsky, 1961: 27). A su vez, continúa
afirmando que, aunque sea difícil encontrar en estos programas de
principio el “asiento de la inteligencia”, no es razón para descartar
otras maneras más complejas de entender la inteligencia que,
eventualmente, puedan corresponderse con los ordenadores.7
6 La contraparte de la IA fuerte, es decir, la IA débil, será definida como
aquella en la cual, “el valor fundamental del computador en el estudio de la
mente radica en que nos brinda una herramienta muy poderosa. Por ejemplo,
nos permite formular y poner a prueba hipótesis de manera más rigurosa y
precisa que antes” (Searle, 1980: 1). En consecuencia, la IA fuerte será
postulada como equivalente a una IA general que puede abarcarlo todo y la IA
débil como específica de algunas tareas.
7

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En este sentido es fundamental la apreciación de Minsky: “Pero no
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Finalmente, Allen Newell y Herbert Simon resultan claves en
la comprensión de las disputas en torno a la capacidad de alcanzar
máquinas pensantes. En su artículo Computer science as empirical inquiry:
Symbols and search de 1976, postularán su hipótesis del sistema de
símbolos físico, la cual sostiene, siguiendo a Martínez-Freire (2001),
que “un sistema de símbolos físico tiene los medios necesarios y
suficientes para la acción inteligente general” (90). De manera que
la consecuencia al respecto de los ordenadores, que también operan
con símbolos, puede vislumbrarse lógicamente.
Por ser de capital importancia, conviene aclarar a qué se
refieren Newell y Simon siguiendo a López de Mántaras (2018):
Un sistema de símbolos físicos consiste en un conjunto de
entidades llamadas símbolos que, mediante relaciones, pueden ser
combinados para formar estructuras mayores y que pueden ser
transformados aplicando un conjunto de procedimientos. Estos
procedimientos pueden crear nuevos símbolos, crear y modificar
relaciones entre estos […] Estos símbolos son físicos en tanto
que tienen un sustrato físico-electrónico (en el caso de los
ordenadores) o físico-biológico (en el caso de los seres humanos).
(45).

Por lo tanto, de acuerdo con esta hipótesis, ya sea que en el
caso de los ordenadores, los símbolos se realicen mediante circuitos
electrónicos digitales o, en el caso de los humanos, mediante redes de
neuronas, lo importante no es la naturaleza de este sustrato (chips o
neuronas), sino el procesamiento de los mismos, o como lo llamará
debemos permitir que nuestra incapacidad para discernir un lugar de inteligencia
nos lleve a concluir que, por tanto, las computadoras programadas no pueden
pensar. Porque puede ocurrir lo mismo con el hombre, como con la máquina, que,
cuando finalmente comprendamos la estructura y el programa, el sentimiento de
misterio (y de autoaprobación) se debilitará.” (Minsky, 1961: 7).  
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más adelante el primer Putnam8, la función a manera de algoritmo
del procesamiento de la información.9
Así pues, con estos presupuestos tanto de Turing como
de los demás padres de la IA, podemos comprender mejor la tesis
del funcionalismo computacional, que emerge como clave en las
disputas de la filosofía de la mente contemporánea. De la respuesta
que se le dé a esta tesis, depende la cuestión misma de la eventual
emergencia de inteligencia en las máquinas.
Desarrollo posterior de la cuestión de Turing y
los padres de la IA: del funcionalismo al emergentismo
Los planteamientos de Turing y los padres de la IA, especialmente
los de Newell y Simon, acerca de la inteligencia o pensamiento de las
máquinas detonaron el desarrollo posterior de los estudios no sólo
en la informática y ciencias computacionales, sino también en la
filosofía de la mente. Uno de los planteamientos más importantes es
el del funcionalismo computacional, que se presenta a continuación
y constituye un elemento clave del análisis propuesto.
De acuerdo con Rescorla (2020): “la teoría computacional
de la mente sostiene que la mente es literalmente un sistema
8 Decimos “Primer Putnam” porque las posiciones filosóficas de este
autor varían a lo largo del tiempo.
9 Como bien lo explica Martínez-Freire (2001): “Por otra parte, resulta
claro que la hipótesis de símbolos físicos se aplica por igual a la psicología
cognitiva y a la inteligencia artificial. En efecto, un sistema de símbolos es
una descripción abstracta tanto de un sujeto humano o animal como de un
computador. En todos estos casos cabe hablar de unidad de entrada (receptores),
unidad de control con sus operadores, memoria y unidad de salida (motores). Y
también en todos estos casos cabe hablar por igual de sujetos procesadores de
información”. (92).  

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informático” en el que las diferencias de sustratos físicos no
representan un obstáculo desde una perspectiva que prima la
“función” y no la “materia” del pensamiento:
Por supuesto, los sistemas informáticos artificiales están hechos
de chips de silicio, mientras que el cuerpo de carne y hueso.
Pero la teoría sostiene que esta diferencia disfraza una similitud
más fundamental, que podemos capturar a través de un modelo
computacional de estilo Turing. Al ofrecer un modelo de este
tipo, prescindimos de detalles físicos. (5).

Esta teoría del funcionalismo computacional tendrá uno
de sus primeros representantes en el mundo filosófico con Hilary
Putnam (1926-2016), quien en su artículo Minds and machines, postula
en síntesis que “los estados internos de conciencia son estados
abstractos, que se definirían por funciones análogas a las tablas de
máquina o programas de una máquina universal de Turing” (Putnam,
1960: 384). Así pues, como señala Ruiz (2020), “el funcionalismo
queda manifiesto en que los procesos mentales devienen de naturaleza
computacional ya que constituyen funciones mediadoras entre las
entradas sensoriales (inputs) y las salidas motoras (outputs)”. Todo
esto, con independencia de la naturaleza de los sustratos materiales,
ya que se prima únicamente la función.
La terminología empleada por Putnam referente al
“hardware” cobra especial relevancia y utilidad para comprender
mejor la teoría del funcionalismo computacional, la cual se entiende
bien mediante el binomio hardware-software. Como explica García
(2001): “La mente es como un programa de ordenador y un programa
puede ser ejecutado en cualquier hardware lo suficientemente
potente. Se puede estudiar la mente (el programa o software) con
independencia del hardware, en este caso el cerebro.” (280).
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Como puede observarse, este primer Putnam sigue el
mismo hilo argumentativo planteado por Turing. Lo fundamental
es la función del cerebro, es decir, el software, de manera que las
máquinas podrían llegar a ser capaces de realizar actividades que los
cerebros o softwares realizan si fueran suficientemente avanzadas.
Así pues, tanto para Turing como para el primer Putnam y el
funcionalismo computacional, deberíamos enfocarnos más en las
entradas y salidas de datos, que, en la sangre y los nervios, o el
cableado y los transistores internos; es decir, en el software y no en
el hardware.
Putnam continuó sosteniendo su teoría del funcionalismo
computacional durante varios años. Todavía en su texto Reason, Truth
and Histoy, lo vemos sostener su célebre argumento antichovinista,
según el cual, una vez supuesta que la única diferencia reside en la
organización funcional, no podemos descartar la inteligencia de las
máquinas: “Ahora bien, como no seas un “chovinista del carbono
y el hidrógeno” que piense que el carbono y el hidrógeno son
intrínsecamente más conscientes, ¿por qué no podrías decir que el
robot es una persona cuyo cerebro ocurre que tiene más metal y
menos hidrógeno y carbono?” (Putnam, 1981: 96).
Queda así conceptualizada por Putnam la “realizabilidad
múltiple”, que postula que “una única clase mental (propiedad,
estado, evento) puede ser realizada por muchas clases físicas distintas”
(Bickle, 2020).10 Con esto queda consumado teóricamente el anhelo
10 En este sentido, como afirma Rodríguez (2006): “Si la consciencia
suponemos que no queda atrapada en la organización funcional, idéntica en el
robot y en mí, entonces queda automáticamente remitida a la constitución física
concreta. Pero como la realización física es abierta, múltiple, la consciencia
dejaría de tener ningún sentido especificable, se tornaría completamente
absurda. Luego de algún modo debe estar recogida en la organización

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de los padres fundadores de la IA, ya que en este funcionalismo
computacional nos encontramos ante una especie de reduccionismo,
que al prescindir del “misterio de la consciencia” se decanta por una
comprensión acerca de la plausibilidad de “dispositivos mecánicos
que reciben inputs (argumento de la función), los elaboran
aplicándoles reglas algorítmicas, los “computan”, y emiten outputs
verbales y conductuales (valor de la función). (Rodríguez, 2006. 57).
Antes de explicar las razones por las cuales Putnam abandonó
esta ortodoxia funcionalista que se ha descrita anteriormente, es
preciso apuntar que el funcionalismo computacional, según varios
autores, puede ser visto como una especie de reduccionismo
fisicalista al tratar de reducir lo psicológico a lo funcional. En otras
palabras, las funciones que describen los estados mentales ignoran
la complejidad de la interacción de la mente con la realidad de la
historia, el lenguaje y la cultura. Siendo precisamente por esta razón
que Putnam no mantuvo su postura original durante mucho tiempo.
Para finales de la década de los ochenta, en paralelo a sus
desarrollos en filosofía del lenguaje, experimentó una retractación
de su postura funcionalista original cuando llegó a la conclusión
de que la realizabilidad múltiple pasaba por alto un elemento clave
para comprender las relaciones de la mente con la realidad, el de la
referencia a un marco de interpretación más complejo que no puede
reducirse a meras funciones abstractas separadas del contexto. Como
explica Ruiz (2020), “la clave está en que el concepto de referencia
trasciende los sistemas físicos concretos y solo puede ser entendido
en términos culturales o relacionales más amplios, lo que invalidaría
el diseño de estructuras computacionales individuales” (p. 11). En
este sentido, explica Rodríguez (2006):
funcional” (57).
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Jamás podremos llegar a poseer el Algoritmo Maestro para la
interpretación porque es de todo punto imposible llevar a cabo
la “valoración” de todos los posibles modos de conceptualización
de los seres humanos en todos sus lenguajes y todas sus culturas,
y en todas las formas de fijación de creencias. Por no decir nada,
evidentemente, de las posibilidades inimaginables de los lenguajes
y culturas no humanos. (63).

Así pues, este abandono del funcionalismo, se sustentará
sobre la premisa de la insuficiencia del mismo debido a la reducción
fisicalista que lleva aparejada, sin que esto implique, a juicio de
Rodríguez (2006) “ninguna metafísica de interés más allá de los
conceptos de superveniencia y emergentismo” (60). Precisamente, serán
estos últimos conceptos los que las nuevas corrientes de filosofía
de la mente adoptarán, especialmente en las contribuciones de John
Searle (1932-).
Finalmente, esta crítica de Putnam al programa funcionalista
tendrá amplias repercusiones en torno al tema de la IA, ya que, al
descartar la posibilidad de comprender la mente meramente como
un programador informático, debido a las razones mencionadas
anteriormente, también se descarta la empresa de desarrollar una
IA fuerte que pudiera igualar las características humanas. 11 En este
sentido, si alguien sostuviera que un eventual descubrimiento de
11 Como él mismo lo explica en The Threefold Cord. Mind, Body and
World: Los materialistas tienen razón al insistir en nuestra naturaleza
incorporada (embodied), tienen razón al insistir en que la conexión de la mente
y el cuerpo es demasiado íntima como para que tenga algún sentido hablar de
“espíritus desencarnados” (…) Pero se equivocan cuando su cientificismo los
lleva a afirmar que sólo podemos pensar nuestra mente como algo que actúa
en y a través de nuestros cuerpos con la condición de reducir los términos
de la psicología natural a los términos de la física, la química, la física, la
neurología, la ciencia computacional (Putnam, 1999: 149).    

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todas las funciones de la mente (lo cual Putnam considera imposible
por la complejidad de la referencialidad) y, por consiguiente, la
replicación en una IA fuerte mediante una reducción fisicalista, se
encontraría con esta respuesta del filósofo: “Decir que la ciencia
tal vez algún día encuentre el modo de reducir la conciencia (o
la referencia, o lo que sea) a la física, es aquí y ahora, lo mismo
que decir que tal vez la ciencia haga algún día no sabemos qué, no
sabemos cómo” (Putnam, 1999: 173).
De la misma manera que el último Putnam, el profesor
John Searle, también se opone a la reducción funcionalista de
la inteligencia y su pretensión de equiparar la conciencia con un
sistema computacional, expresada como la creencia de que “si
logramos identificar los inputs y los outputs explícitos de determinado
estado funcional sería posible reproducirlo en una máquina”
(Santamaría &amp; Sánchez, 2017: 450). Searle desarrolla esta postura a
través de su teoría del naturalismo biológico postulada en su obra El
Redescubrimiento de la Mente, según la cual:
Los fenómenos mentales están causados por eventos
neuropsicológicos del cerebro y son a su vez rasgos del cerebro
(…) Los eventos y procesos mentales son parte de nuestra
historia biológica en la misma medida en que lo son la digestión,
la mitosis, la meiosis o la secreción de enzimas. (Searle, 1996: 15).

En este sentido planteado por Searle, podemos hablar de un
“emergentismo” donde “el cerebro causa los fenómenos mentales
conscientes a manera de propiedad emergente de las funciones
superiores del cerebro (en especial lo correspondiente a la neocorteza” (Santamaría &amp; Sánchez, 2017, p. 451). Searle postula además
que la conciencia es propiedad de la emergencia de lo mental, siendo
una causa superior del holismo cerebral:
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La existencia de la conciencia puede ser explicada por las
interacciones causales entre el cerebro a micro-nivel, pero la
conciencia misma no puede ser deducida o calculada a partir de la
mera estructura física de las neuronas. (Searle, 1996: 122).

Por otra parte, no podemos pasar por alto que, en su crítica
al programa funcionalista, Searle retoma también la cuestión del
significado y el lenguaje, al precisar que, los ordenadores serían como
alguien encerrado en la Habitación China12, el famoso experimento
mental que pretende probar la invalidez del test de Turing al
demostrar teóricamente que los ordenadores carecen de inteligencia
real ya que su capacidad se limita a procesar o manipular cadenas de
símbolos siguiendo directrices incorporadas en su software, lo que
les permite comprender la sintaxis, pero no la semántica.
A pesar de las críticas al funcionalismo computacional que
hemos descrito anteriormente, es importante no perder de vista que,
en el contexto de las discusiones históricas sobre filosofía de la mente
y los intentos de responder al problema cartesiano, el funcionalismo,
según Santamaría y Sánchez (2017), “era la teoría que terminaba de
una vez por todas con la misteriosa mente al hacerla equivalente a
procesos algorítmicos de cómputo” (p. 460) y a su vez por supuesto,
de posibilitar toda la discusión acerca de simular o hablar de
pensamiento inteligente en las máquinas que se explicaría solamente
por los procesos algorítmicos mediadores entre inputs y outputs.
12 Sobre las implicaciones filosóficas que tiene el experimento de la
habitación china puede consultarse el artículo de la Enciclopedia de Filosofía
de Stanford: Cole, David, “The Chinese Room Argument”, The Stanford
Encyclopedia of Philosophy (Summer 2023 Edition), Edward N. Zalta &amp; Uri
Nodelman (eds.), URL = https://plato.stanford.edu/archives/sum2023/entries/
chinese-room/  

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De Literatura y Filosofía en Maniac de Labatut
Este artículo sostiene la tesis de que Labatut esboza claramente,
desde la literatura, un marco epistémico claro acerca de los alcances
y límites de la IA. Este marco epistémico, que ha permanecido
invariable a pesar de las revoluciones tecnológicas de las últimas
décadas, sugiere la imposibilidad, al menos por el momento, de que
las máquinas alcancen una verdadera inteligencia según el paradigma
humano. No obstante, Labatut, deja abierta la posibilidad de nuevas
interpretaciones de la inteligencia, susceptibles de ser abordadas
de forma radicalmente distinta a la propuesta por la antropología
convencional.
Como se ha señalado al inicio de este artículo, el análisis
literario de la obra Maniac se enmarca en la última parte de la
obra titulada Lee o Los delirios de la inteligencia artificial. Esta sección
comienza con un prólogo en el que se narra la historia del famoso
juego oriental Go, equivalente al ajedrez occidental, y donde Labatut
se hace eco del mito de “el legendario emperador Yao”, inventor
del juego (Labatut, 2023, p. 299). Posteriormente, se detallan
aspectos biográficos de Lee Sedol, apodado La piedra fuerte, quien es
reconocido como “maestro del Go 9.º dan, el jugador más creativo
de su generación, y el único ser humano que ha vencido a un sistema
avanzado de inteligencia artificial durante un torneo profesional…”
(303) Es importante destacar que en este capítulo se destacan los
méritos y reconocimientos que Lee Sedol ha alcanzado como
jugador más destacado de Go en la época contemporánea.
En cuanto a estos méritos, encontramos algunos muy
significativos, como el hecho de que desde los trece años practicaba
durante doce horas al día en la Academia Internacional de Go de
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Corea, el ganar el 12º Campeonato Nacional de Go Infantil, siendo
el ganador más joven de dicho torneo a los ocho años, competición
en la que “demostró el estilo salvaje, violento e impredecible que lo
volvería famoso” (304). Además, convertirse en el jugador más joven
en alcanzar el 9º dan, el nivel más alto posible (307), entre otros logros,
destacando siempre su habilidad eminentemente racional de concebir
las innumerables combinatorias probabilísticas del juego del Go:
La principal fortaleza de Lee Sedol (…) [eran] sus jugadas
únicas, fruto de la habilidad que Lee Sedol desarrolló tras pasar
tanto tiempo como pudo practicando su don de leer el tablero
completamente vacío, mirando hacia el futuro para imaginar los
múltiples senderos que se bifurcan a partir de los movimientos
más humildes y sencillos. (306).

Es importante señalar que Labatut, al retratar los rasgos
biográficos de Lee Sedol, hace hincapié no sólo en los rasgos
profesionales que lo destacan como jugador del Go, sino también
en aspectos que reflejan su condición humana, con todos sus
anhelos, esperanzas e ilusiones. Labatut describe así las aspiraciones
de Sedol: “Quiero pasar a la historia como una leyenda viva. Quiero
ser la primera persona que la gente asocie con el Go. Quiero que mis
partidas perduren, se estudien y admiren como obras de arte” (307).
Por otra parte, son notables las referencias al juego practicado
por Sedol como una creación “única” de la raza humana, con toda la
carga no sólo lógica y racional, sino también estética:
En juegos como el ajedrez y el shogi se empieza con todas las
piezas sobre el tablero, pero en el Go se empieza con el vacío, se
empieza con la nada, y luego los jugadores van añadiendo blanco
y negro sobre el tablero, y crean una obra de arte. La infinita
complejidad del Go, toda su belleza, brota de la nada. (308).

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En el mismo sentido, la perfección y grandeza del Go como
creación humana se compara con el orden cosmológico, al que en la
filosofía clásica se le atribuyen características teleológicas de orden
y perfección:
Lee respondió que el Go era, ante todo, una forma de entender
el mundo: su infinita complejidad era el mejor espejo de cómo
funcionaba nuestra mente, mientras que sus acertijos y laberintos,
aparentemente insondables, lo convertían en la única creación
humana capaz de rivalizar con el orden, la belleza y el caos de
nuestro universo. (310).

Inclusive estas comparativas entre dimensiones estéticas y
cosmológicas culminan en la narrativa de Sedol con la afirmación y
asociación del juego del Go con la “mente de Dios”:
Si alguien fuese capaz de comprender el Go totalmente- y con
eso no me refiero solo a las posiciones de las piedras y la forma
en que se relacionan entre sí, sino también a los patrones ocultos,
prácticamente imperceptibles, que surgen por debajo de esas
formaciones cambiantes-, creo que sería lo mismo que entrar en
la mente de Dios. (310).

Como queda de manifiesto en la presentación del Go
realizada en la obra, al destacar la complejidad y belleza del
juego, Labatut lo posiciona como arquetipo de creación humana
que engloba todo su potencial de racionalidad y creatividad. Al
mismo tiempo, lleva al lector a una comparativa ineludible con las
aspiraciones de los sistemas operativos de IA, que, aún con toda su
complejidad, devienen carentes de estas dimensiones.
Posterior a esta descripción del Go como la creación
“suprema” del ingenio humano, Labatut procede a describir a Alpha
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Go, el sistema operativo que será el contrincante de Lee Sedol en la
legendaria batalla narrada en la obra. Es importante señalar desde
ahora que la creación de AlphaGo tiene como protagonista a Demis
Hassabis, “un niño prodigio del norte de Londres” (312), quien,
motivado por su afición al ajedrez y al darse cuenta de su propia
inteligencia y capacidad, emprende la creación de dicho sistema
operativo.
Resulta de particular interés el hecho de que, para Labatut,
todas las reflexiones de Hassabis en torno a la creación de esta
IA están vinculadas a un intento de trascender los límites de la
inteligencia humana. Vemos cómo, después de preguntarse por su
propia capacidad e inteligencia, así como por su habilidad de cálculo y
anticipación, características esencialmente humanas (317), Hassabis
plantea la siguiente reflexión sobre el futuro de la tecnología:
La ciencia del siglo XXI- joya de nuestra corona- progresaba
tan rápido que nos empujaba hacia un precipicio, creando un
mundo nuevo para el cual no estábamos preparados (…) Pronto
alcanzaríamos un punto de quiebre. Nuestros cerebros humanos
nos habían llevado tan lejos como podían. Necesitábamos
algo radicalmente distinto. Una mente capaz de ver más allá de
nuestras limitaciones y penetrar las sombras que nuestros propios
ojos proyectan sobre el mundo. (318).

Esta reflexión será la base de su motivación para la creación
de la IA, que, apenas en semilla en ese momento, se convertirá en
la Deep Mind, el sistema operativo contra el que se enfrentará el
protagonista del capítulo, Lee Sedol. Hassabis expresa su intención
de la siguiente manera: “Ya no deseaba ser el campeón mundial del
ajedrez. Quería algo distinto y mucho más importante: crear una
nueva mente, más fuerte, más rápida y más extraña que todo lo
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conocido. IAG: inteligencia artificial general. El verdadero hijo del
hombre.” (318).
Es importante señalar que, según la narrativa de Labatut,
la preparación de Hassabis para crear Deep Mind se basa en los
estudios que el joven realizó sobre varias disciplinas ligadas a la
neurociencia cognitiva, especialmente en el estudio de las facultades
humanas de la memoria y la imaginación, con la intención de replicar
estos mecanismos en un sistema operativo. Encontramos así una
vinculación expresa con las teorías del funcionalismo computacional
que se han abordado en nuestro marco teórico:
La investigación de Hassabis demostró que las facultades de la
memoria y la imaginación comparten un mecanismo común
arraigado en el hipocampo. “Mi trabajo investigaba la imaginación
como proceso. Quería saber cómo nosotros, los seres humanos,
visualizamos el futuro, y luego ver qué es lo que los computadores
venideros podrán conjurar”, señaló después de publicar sus
resultados. ( 321).

Al narrar el legendario episodio entre Garry Kasparov y la
Deep Blue de 1997, como precedente del episodio de Lee Sedol,
Labatut presenta una narrativa que respalda la tesis de la capacidad
limitada de los sistemas operativos para desarrollar autonomía de
pensamiento, permaneciendo siempre ligados a la operatoria y al
cálculo de probabilidades, por más poderosos que puedan parecer.
En este sentido, en relación con los juegos de entrenamiento de Deep
Blue, se menciona: “Después de todo, IBM había podido estudiar
miles de partidas de Kasparov utilizando su poder informático casi
ilimitado para analizar sus estrategias, aperturas y movimientos
preferidos” (326). Así, tras narrar el episodio de Kasaparov, se
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concluye: “Estos programas no juegan al ajedrez como lo hacemos
nosotros. No dependen de la creatividad ni de la imaginación, sino
que eligen los mejores movimientos utilizando fuerza de cálculo
pura y dura...” (327).
Sobre el cálculo y la probabilística como límite
de la IA en Maniac
En Lee o los delirios de la inteligencia artificial, encontramos la aparición
de las teorías de filosofía de la mente que, al vincularse con el
funcionalismo computacional y sus presupuestos fisicalistas,
posibilitan una hermenéutica en la que el materialismo y la IA
aparecen estrechamente ligados si se supone un mundo lógicomatemático que daría razón de los procesos que hasta ahora se han
considerado exclusivamente humanos:
Mi padre quería conocer la lógica interna del cerebro. El “lenguaje”
que utiliza para funcionar. Quería saber si ese idioma se parecía
a la lógica matemática, su método preferido de pensamiento.
“Cuando hablamos de matemáticas puede que estemos hablando
de un lenguaje secundario construido sobre el lenguaje primordial
que utiliza el sistema nervioso. (266).

La comprensión tanto de mente humana como de la
IA en un marco hermenéutico centrado en la matemática y el
cálculo de probabilidades como único horizonte explicativo
aparece en varios pasajes del capítulo. Por ejemplo, cuando
Demis Hassabis, creador de AlphaGo, se pregunta: “¿Cuál era el
origen de su extraordinaria inteligencia? ¿Por qué podía aprender
de forma tan rápida? ¿Por qué tenía esa relación tan cercana con
los números?” (317).
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Encontramos, sin embargo, una oposición al reduccionismo
fisicalista de la mente humana y, por consecuencia, de sus creaciones,
como el juego del Go, cuando se narra que Sedol en la conferencia
de prensa inaugural declara:
Hay una belleza particular en el Go, y no creo que las máquinas
puedan entender esa belleza. Creo que la intuición humana es
demasiado avanzada para que la inteligencia artificial la haya
alcanzado aún, así que no estoy pensando si voy a ganar o no. Lo
que me preocupa es si voy a ganar cinco a cero o cuatro a uno.
(336).

Se establece así un marco hermenéutico acerca de los
alcances de los sistemas operativos de IA, ligados inexorablemente
al cálculo mecánico de probabilidades, por más poderoso que dicho
cálculo pueda llegar a ser. Este marco, de la misma manera que en
el caso de Deep Blue permanece siempre en la narrativa sobre el
proceder de AlphaGo:
Cada vez que su oponente coloca una pieza en uno de los casilleros
del tablero, el programa construye un árbol de búsqueda: sus
ramas son los posibles futuros que surgen de esa configuración
particular de piezas; el árbol crece hasta llegar al final de la
partida, y el programa simplemente elige una de las ramas como
el resultado que considera más ventajoso (Labatut, 2023: 327).

En este sentido, podemos constatar cómo la obra de Labatut
posibilita en todo momento un marco epistémico de reducción
a probabilística y mecánica con respecto a la inteligencia de los
programas operativos, ya sean de la índole del ajedrez o del Go
lo cual parece reflejar el paradigma antropológico clásico que no
apuesta por una verdadera inteligencia autónoma en las máquinas:
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Mientras que un ser humano utiliza su memoria, experiencia,
intuición, razonamiento abstracto y capacidad de detectar
patrones para interiorizar el tablero en su mente y adquirir una
comprensión del juego, los programas de ajedrez, en cambio, no
necesitan “entender” sino que usan su potencia para calcular,
y luego optan por una jugada siguiendo un conjunto de reglas
establecidas por sus programadores. (327).

La probabilística como límite de la IA se mantiene invariable,
incluso en el supuesto caso del movimiento 37, que aunque a primera
vista podría interpretarse como un destello de “originalidad” y, por
ende, de “superioridad” de AlphaGo sobre el ser humano13 sigue
siendo entendido dentro de un marco de programación basado en
las experiencias humanas con las que el programador humano la
había “entrenado”.
Labatut es siempre consecuente al dejar claro que incluso en los
supuestos golpes “magistrales” del sistema operativo, que parecieran
emular lo humano, lo que subyace sigue siendo la probabilística, la
programación y el cálculo, como se demuestra incluso en la creación
de IA con redes neuronales: “Hassabis y su equipo creían que la única
forma de derrotar a un profesional del más alto nivel era emular la
manera- algo misteriosa y profundamente intuitiva- en que los humanos
jugaban al Go” (353). Por ello, “Para lograrlo, crearon una base de datos
con cerca de ciento cincuenta mil partidas de los mejores jugadores
y la introdujeron en una red neuronal artificial, un complejo modelo
matemático que imita a las neuronas de nuestro cerebro…” (353).
13 Al respecto de este famoso movimiento se narra: “Cuando los
historiadores del futuro observen nuestra época y traten de encontrar el primer
destello de la inteligencia artificial, es muy posible que lo hallen en una jugada
de la segunda partida entre Lee Sedol y AlphaGo, que tuvo lugar el 10 de
marzo de 2016: el movimiento 37”. (340).  

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Respecto a esta forma de operación de AlphaGo entrenada
con redes neuronales, Labatut describe un aspecto interesante que
bien posibilita una reflexión sobre el acercamiento de los sistemas
de IA al desarrollo de una inteligencia particular. Dicho aspecto es
el referente al “aprendizaje profundo”,14 conocido en informática
como una de las tendencias en los desarrollos de la IA. Al respecto,
Labatut comenta cómo se entrena AlphaGo:
A través del ensayo y el error se volvió cada vez más fuerte (…)
A lo largo de esas innumerables partidas (de entrenamiento), su
modelo matemático experimentó miles de millones de ajustes,
mejorando por razones que ningún ser humano podría llegar a
entender, ya que el funcionamiento de una red neuronal artificial
es algo casi completamente opaco para nosotros, porque somos
incapaces de seguir o de comprender los efectos que surgen de
la infinidad de pequeñas modificaciones que el algoritmo realiza
a sus parámetros a medida que se acerca lentamente al objetivo
deseado (354- 355).

En este mismo sentido, encontramos un pasaje sobre una
aparente superación de las capacidades cognitivas del ser humano.
Este pasaje mencionado hace referencia a la “red de valor”
desarrollada por el sistema operativo, según la cual: “analizaba
cualquier configuración de piedras y miraba hacia el futuro,
proyectando el juego hasta el final, para estimar si estaba ganando o
no, y por cuánto” (355). Al respecto Labatut menciona:
14 Tal y como se explica en otro pasaje: Demis Hassabis lo había explicado
antes del campeonato: “Aunque hemos programado esta máquina, no tenemos
idea de que movimientos va a inventar. Son fenómenos emergentes, algo que
surge de su aprendizaje. Nosotros solo creamos los conjuntos de datos y los
algoritmos de entrenamiento. Pero las jugadas que AphaGo imagina no están
en nuestras manos y son mucho mejores de lo que podríamos hacer nosotros
…” (345).   
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�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

Esta capacidad era algo que ningún jugador humano poseía, por
talentoso que fuera, ya que, gracias a esta segunda red, AlphaGo
podía asignar un valor numérico a algo que los seres humanos
solo pueden calcular mediante la nebulosa certeza que nos otorga
nuestra intuición. (355).

No obstante, encontramos que esta superación, aunque
resulta evidente en un sentido cuantitativo, a la manera, por ejemplo,
de la capacidad de cálculo de los sistemas informáticos, sigue estando
limitada sólo al cálculo, por muy avanzado que este sea:
[Los movimientos de AlphaGo] estaban basados en el cálculo
puro: cada una de esas piedras perezosas representaba una
ganancia- minúscula, casi imperceptible- hacia el resultado, pero
su verdadero valor no se apreciaría hasta el final de la partida,
cuando todas funcionaran en conjunto. (358).

Encontramos nuevamente este límite del cálculo en otros
pasajes, como cuando después de una jugada magistral de la inteligencia
de Sedol, el sistema operativo responde en este mismo marco de cálculo
y probabilística: “En la sala de control de Deep Mind, el programador
principal, David Silver, notó que el algoritmo había proyectado
hacia el futuro más de noventa y cinco movimientos posibles tras
la espectacular jugada de Lee Sedol, desarrollando las interminables
probabilidades que se ramificaban a partir de cada uno de ellos.” (367).
Lo mismo ocurre en la última partida: “AlphaGo podía realizar algo
de lo que ningún ser humano era capaz: calcular, con una precisión
absoluta e infalible cuánto territorio necesitaba para vencer” (377).
Sobre la cuestión de “El dedo de Dios”
La narrativa de Labatut en torno al desarrollo de las partidas de
Lee Sedol contra el sistema operativo AlphaGo se torna fascinante,
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pues pareciera representar una historia épica de combate entre
el ser humano y la máquina. Bajo esta perspectiva, podemos ver
desarrollarse el capítulo titulado El dedo de Dios, en el cual encontramos
el cuarto juego en el que Sedol logra vencer al sistema operativo, lo
que implica una victoria de la inteligencia humana sobre la máquina.
En este pasaje, presenciamos una magistral operación de
la inteligencia de Sedol, descrita en el capítulo como “el dedo de
Dios”, “una jugada de los dioses” (365). En un momento en que,
aunque el algoritmo “estimaba su probabilidad de ganar en más
del 70 por ciento” y “nadie podía imaginar una forma de romper
la granítica fortaleza que la computadora había levantado”, la
inteligencia de Sedol lo lleva a realizar una jugada magistral: “Como
un rayo, la piedra 78 de Lee fulminó las fortificaciones de la máquina,
penetrando el centro del tablero con un movimiento de cuña como
nadie había visto antes” (365). Movimiento que desencadena una
serie de respuestas sin sentido por parte de AlphaGo, su posterior
renuncia y la victoria de Sedol en dicha partida.
Esta hazaña de Sedol llevó a que la gente “enloqueciera de
emoción” y que reconociera que “era un movimiento impensable, una
jugada que nadie salvo él habría considerado”. Esta jugada supuso,
por supuesto, un momento épico para la inteligencia humana:
Fuera, en los pasillos del hotel y las calles de Seúl, hombres y
mujeres que no se conocían de antes y que habían estado viendo
la partida se abrazaban y besaban […] como si Lee Sedol no
hubiese logrado esa victoria para sí mismo, sino para todos los
miembros de nuestra especie. (370).

Encontramos también una interesante observación sobre la
capacidad metacognitiva del ser humano, de la que evidentemente
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carece la máquina, cuando después de que Sedol ganara la partida
se sumerge en una serie de reflexiones sobre su propio pensamiento
y actuación: “Pero el hombre que había vencido a la máquina no se
movió de su asiento, sino que continuó analizando las piedras en
el tablero, pensando en alternativas posibles, caminos y senderos
que podría haber recorrido, al igual que lo había hecho en las tres
partidas anteriores” (370)..
Del mismo modo, sobre esta victoria para la inteligencia
humana que se deriva del pasaje del dedo de Dios, encontramos
también una reflexión literaria de sumo interés que posibilita hablar
de una superioridad perenne de la inteligencia humana: “Y esa victoria
significó que aún podíamos defendernos, dar batalla. Con el paso del
tiempo, será más y más difícil vencer a la inteligencia artificial. Pero
ganar esa única partida… fue suficiente. Una vez fue suficiente” (371).
Es importante tener en cuenta que, aunque en varios pasajes
del capítulo se dejan entrever algunas dudas sobre la capacidad
exclusiva o no de ciertos rasgos de la naturaleza humana, como
cuando “Hui llegó a estar convencido de que el algoritmo era capaz
de manifestar una creatividad real, uno de los sellos distintivos
de la inteligencia humana”. (347), posterior al pasaje del dedo de
Dios, encontramos esta característica de la creatividad referida
explícitamente a Sedol y, por tanto, al ser humano:
Incluso la gente de Deep Mind no lograban comprender cómo
Lee había podido crear algo de la nada. ¿Cómo era posible que
un hombre, sin importar cuán inteligente fuera, derrotase a una
máquina capaz de calcular doscientos millones de posiciones en
un segundo? Era una hazaña que pasaría a la historia, la mejor
demostración del genio creativo de Lee Sedol, y algo que toda la
humanidad podía festejar. (372).

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Al cierre del capítulo, encontramos nuevamente esta misma
narrativa sobre la genialidad y creatividad de la mente humana
que, en consecuencia, supera a la de la máquina. Se describe cómo,
después de que el equipo de DeepMind analizara nuevamente la
partida, se busca que el sistema operativo evalúe la jugada del dedo
de Dios mediante las redes de valor y de políticas con base a sus
algoritmos profundos. La narración al respecto es fascinante:
“¿AlphaGo habría jugado allí?”, preguntó Silver mientras encendían
el sistema y lo veían ejercer su vasto poder computacional para
desentrañar las infinitas hebras de probabilidad con que se teje
el futuro. “¿Cuál es la probabilidad que le otorga a esa jugada en
particular?” “Cero punto cero cero cero uno”, respondió uno de
los investigadores más jóvenes del equipo. (374).

Para terminar con una descripción apoteósica de las
capacidades cognitivas humanas: “la jugada de Sedol, había sido
realmente divina, un roce de los dedos de Dios, algo que solo
uno entre diez mil jugadores humanos habría podido imaginar”,
y concluye afirmando: “era algo que se alejaba demasiado de
la experiencia humana, algo que superaba incluso la capacidad,
aparentemente ilimitada, de la inteligencia artificial” (374).
Cuando Labatut narra las apreciaciones y reflexiones de Lee
Sedol al respecto de su experiencia contra AlphaGo, encontramos un
punto sumamente interesante que refleja la tesis defendida en este
artículo y que, a lo largo del marco conceptual, encontramos como
fundamental: la capacidad cognitiva humana y su intencionalidad como
límite para la IA, especialmente sobre aquellos aspectos relacionados
con la experiencia humana y la creatividad, que aún se le escapan:
“No creo que AlphaGo sea necesariamente superior a mí”, dijo.
“Creo que aún hay mucho que los seres humanos pueden hacer
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contra la inteligencia artificial (…) Porque, ya seas un principiante
o un profesional, el Go es un juego que se disfruta. El goce es la
esencia del Go. Y AlphaGo es muy fuerte, pero no puede conocer
esa esencia. (378).

Nuevas fronteras de la razón tecnológica
En el epílogo de la obra titulado El Dios del Go, Labatut narra la
aparición de un sistema operativo renovado y con una potencialidad
nunca antes vista en cuanto a la destreza para el juego del Go. Al
respecto, se menciona “Bajo el apodo de “el maestro”, empezó a
acumular una victoria tras otra. Aparentemente imbatible, ganó
cincuenta partidas de forma consecutiva contra los mejores
jugadores del mundo” (385). Posteriormente, se describe una
partida del nuevo sistema operativo contra un jugador chino
llamado Ke Jie, quien, después de perder la partida, declara: “Para
mí, el maestro es un dios del Go […] Él puede percibir el universo
completo del Go, mientras que yo solo veo un pequeño espacio a
mi alrededor” (386).
La aparición de este sistema operativo (Alpha Zero)
representa aparentemente una forma revolucionaria de concebir
la IA de aprendizaje automático, al grado de parecer un verdadero
desafío en la demarcación sus límites. Al respecto, el mismo Ke Jie
declara: “¿Cuánto más podría mejorar ese programa a través del
autoaprendizaje? Es difícil imaginar cuáles son sus límites. Creo que
el futuro pertenece a la inteligencia artificial” (386).
Posteriormente, encontramos que este nuevo sistema
operativo responde al deseo de sus creadores- en especial de
Hassabis, el creador de Deep Mind, de alcanzar la IA general, que,
como se ha comentado anteriormente, equivale a la IA “fuerte”:
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Hassabis había alcanzado un hito fundamental en su cruzada para
dar vida a la inteligencia artificial general, pero la pregunta que se
había hecho Ke Jie (¿Cuánto más podría evolucionar el sistema
a través del autoaprendizaje?) le roía la conciencia (…) ¿Hasta
dónde podría llegar el algoritmo realmente? (387).

La descripción de los avances de este nuevo sistema
algorítmico es fascinante y sugestiva, ya que describe cómo dicho
sistema, mediando únicamente un algoritmo de autoaprendizaje,
“logró transformarse en la entidad más poderosa que el mundo
haya conocido en Go, sino en el ajedrez y el shogi”. Esto lo logra
únicamente a través de su capacidad algorítmica: “Para todos
estos juegos, esa nueva inteligencia artificial no consideró ninguna
experiencia humana: simplemente le dieron las reglas y la dejaron
jugar contra sí misma […] Su nombre es Alpha Zero” (388).
Podemos afirmar que esta última narrativa acerca de las
capacidades imbatibles de AlphaZero evoca en el lector del texto
no solo el imaginario de qué tan cerca estaríamos de la IA “general”
y “fuerte”, sino también un replanteamiento sobre la posibilidad de
traspasar los límites que, hasta ahora, suponemos que tiene cualquier
sistema operativo de IA.
A manera de conclusión: sobre la perennidad de lo humano
La obra Maniac de Labatut cobra toda su vigencia y actualidad
al plantear cuestiones de primer orden en la reflexión filosófica
contemporánea. Ya sea sobre la perennidad o provisionalidad de
las características atribuibles al ser humano, los alcances y límites
de la comprensión humana acerca de la inteligencia misma, o la
temática de la hipotética singularidad tecnológica, temáticas todas
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�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

que se tornan estimulantes para las Humanidades, ya que plantean
las interrogantes más profundas sobre la esencia del ser humano.
Después de la caída del funcionalismo computacional, las
posturas contemporáneas en filosofía de la mente han favorecido
el emergentismo como la explicación más plausible para abordar el
problema de la consciencia. Este enfoque al establecer la filogénesis
biológica de Searle como un factor indispensable para la emergencia
de la consciencia, excluye de antemano a las máquinas o los sistemas
operativos. En este sentido, los presupuestos filosóficos en la
narrativa de Labatut parecen estar conscientes de ello, aunque sin
cerrarse por completo, como lo refleja la narrativa final acerca de
AlphaZero como una posible alteridad tecnológica.
En esta época de auge de la IA y su manifestación
omnipresente en diversos ámbitos de la vida humana, se plantea que
estamos más cerca que nunca de alcanzar la singularidad tecnológica.
Sin embargo, las disputas acerca de la filosofía de la mente nos
recuerdan que la consciencia humana sigue siendo, hasta el momento,
algo no objetivable. La intencionalidad de la misma sigue revelándose
como algo que trasciende al funcionalismo computacional, aún y con
toda la fuerza de los sistemas operativos actuales de IA, tal como
Lee Sedol “ganó la única partida que importaba” contra AlphaGo.
Tal y como afirma López de Mántaras (2018): “Efectivamente el
éxito de sistemas como AlphaGo, Watson y los avances en vehículos
autónomos han sido posibles gracias a esta capacidad de analizar
grandes cantidades de datos. No obstante, no hemos avanzado en
nada hacia la consecución de IA general” (49).
En su artículo La Inteligencia Artificial y la Realidad Restringida,
el filósofo español González Quirós hace referencia a lo que él llama
“las estrecheces metafísicas de la tecnología” y plantea que “defender
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la idea de que la mente pueda ser algo como un software o una máquina
virtual, olvidando que el cerebro, o más en general, el cuerpo que
la incorpora, es una realidad biológica que experimenta de manera
continuada diversas alteraciones, algo vedado a cualquier sistema que
procese un programa es una inconsecuencia” (González, 2019: 129).
Algo que parece estar siempre muy en claro en la narrativa de Labatut.
Sin embargo, no olvidemos que los planteamientos finales
de Labatut en torno a la potencialidad de AlphaZero dejan abierta la
cuestión sobre nuevas formas y maneras de entender la inteligencia,
quizás desde otros marcos epistémicos, incluso el mismo González
(2019) sugiere que estos nuevos sistemas podrían constituirse como
eventuales alteridades tecnológicas. Citando a Steven Strogatz,
matemático de Cornell, González plantea: “Tras los éxitos de
AlphaZero, el algoritmo de aprendizaje profundo de DeepMind
(...) estaríamos ante formas de inteligencia, y no de mero cálculo,
que podrían superar la capacidad de nuestra conciencia, de nuestra
inteligencia consciente” (134).
Es de suma importancia considerar que el aporte de la literatura
deviene esencial para la Filosofía, ya que las intuiciones literarias de
todos los grandes escritores plantean siempre formas sugestivas de
analizar la realidad. Desde esta perspectiva, el proceder, las dudas,
temores y reflexiones del personaje Lee Sedol en su encuentro con la
IA plantean una dimensión antropológica que parece tener carácter
de perennidad. Tal y como afirma González (2019):
Puede que lleguemos a poseer un conjunto extraordinariamente
atractivo y poderoso de nuevas tecnologías habilitantes, pero nada
de eso nos dirá algo interesante acerca del sentido y valor de la
vida, de la personal y la colectiva, ni existe la menor base para
creer que podamos hacer conscientes a realidades que carecen de
las extraordinarias cualidades de lo vivo. (144).
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�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

Sin embargo, al final, cabe la pregunta: ¿llegaremos algún día a
establecer otro marco antropológico y epistémico que permita pensar
racionalmente y con fundamentos claros la posibilidad de entender
de otro modo la inteligencia y la consciencia? De momento, parece
ser que los fundamentos son inamovibles, pero quizás algún día
mediando el cambio de estos esquemas, podamos hablar de otro tipo
de alteridades tecnológicas. Sin embargo, de momento, la filosofía de
la mente contemporánea y la literatura del chileno, nos permiten y
seguirán permitiendo hablar sobre la perennidad de lo humano.

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298

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Los considerados “enemigos” del cristianismo/
catolicismo a través de un semanario de la ciudad
de Monterrey en 1873
Those considered “enemies” of Christianity/
Catholicism through a weekly newspaper from the
city of Monterrey in 1873
Isaac Omar Salas Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
omar.salasmrtnz@uanl.edu.mx

Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
mshm_1999@yahoo.com

Introducción
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, surgieron dos momentos
claves que destabilizaron las relaciones Estado-Iglesia: Las Leyes de
Reforma (1859-1861) y la República Restaurada (1867-1876).
Las Leyes de Reforma significaron un periodo crucial para la
independencia del Estado mexicano ante la autoridad de la Iglesia.
Estas leyes fueron promulgadas por Benito Juárez el 7 de julio de
299

�Isaac Omar Salas Martínez y Manuel Santiago Herrera Martínez (UANL) /
Los considerados ´enemigos

1859 e implicaron una serie de cambios en que alteraron el orden
tradicional de la institución religiosa, entre las cuales la mayor parte
de ellas estaban orientadas a un apropiación por parte del gobierno
de asuntos sociales y que eran de dominio total de la Iglesia: la
nacionalización de bienes eclesiásticos (junio de 1859) despojó a los
religiosos de sus riquezas; tanto el registro civil (actas de nacimiento
y defunción) como el matrimonio (1859) pasaban a asuntos
gubernamentales, la secularización de los cementerios, clausura de
conventos y expulsión del país de las órdenes religiosas (CNDH,
2024), y las leyes de Días Festivos (agosto de 1859) y de Hospitales
y Beneficencias (1861) produjeron un ambiente considerado por la
Iglesia como radical e injusto, las cuales afectaban su patrimonio
material, doctrinal y social.
Dichas reformas también implicaron una serie de cambios
que le restaban poder y presencia tanto a la Iglesia como la religión,
por ejemplo, con la Ley de Libertad de Cultos (1860), la cual
“Permitió a cada persona practicar y elegir el culto que deseara, con
plena libertad. También prohibió la realización de ceremonias fuera
de las iglesias o templos” (CNDH, 2024), se puede observar no
solamente un empoderamiento del Estado mexicano al tener control
sobre los asuntos materiales e inmateriales que se había le habían
adjudicado la Iglesia cristiana/católica, sino también se le daba a las
personas, ya vistas como ciudadanos, la oportunidad de un “libre
albedrío” de culto, donde podrían formar parte de cualesquiera
doctrinas, fe o ideologías que fueran. Igualmente, la educación ya
no estaba en manos de la Iglesia, sino que “se consideró como un
servicio público, y el Estado se reservó la facultad de orientarla
conforme al interés social” (Flores, 2016: 20), lo cual, irónicamente
solo existió un traspaso de intereses: de los de la Iglesia al Estado,
300

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

de una cuestión más moral a una orientada a la construcción de
alumnos como futuros profesionistas.
Por otro lado, la fase de la República Restaurada, que abarca
las presidencias de Benito Juárez (1867-1872) y Sebastián Lerdo de
Tejada (1872-1876), contó con una ideología basada en el “proyecto
liberal de nación substituye el fanatismo colonial por el principio de
razón, trueca la servidumbre por la libertad, permuta el privilegio de
la igualdad [...] es la consagración del individualismo, el triunfo de
la parte sobre el todo”( Fernández, 2006: 368) ; por lo que se puede
apreciar que dicho proyecto de nación inevitablemente iba a traer
un choque con el pensamiento tradicional de la Iglesia: fanatismo
colonial (tradición) contra la razón (modernidad), servidumbre
(sujeción a una autoridad como la Iglesia) contra la libertad (la
voluntad propia de las personas) y la igualdad (a diferencia de la
estratificada religión).
Con esta misma tónica, se suscitó dentro de esta fase la
promulgación de las “Adiciones de 25 de septiembre de 1873” a la
Constitución de 1857, las cuales tuvieron una tendencia a ser más
estrictas y reafirmaban la autonomía del Estado respecto a la Iglesia,
la apropiación de ciertos bienes, y un mayor radicalismo en torno a
las sanciones que imponían respecto a este culto:
Art. 1° El Estado y la Iglesia son independientes entre sí. El Congreso
no puede citar leyes. Art. 2° El matrimonio es un contrato civil. Este
y los demás actos del estado civil de las personas, son de la exclusiva
competencia de los funcionarios y autoridades del orden civil. Art.
3° Ninguna institución religiosa puede adquirir bienes raíces ni
capitales impuestos sobre estos. Art. 4° La simple promesa de decir
verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sustituirá al
juramento religioso con sus efectos y penas (1991).
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Los considerados ´enemigos

Todas estas leyes e ideologías tuvieron su efecto en el Estado
de Nuevo León, provocando una serie de reacciones por parte de
las autoridades eclesiásticas y sus respectivas sociedades religiosas
conformadas en varios municipios. De acuerdo con Camacho (2015),
la forma en que se manifestaron fue por medio de la creación de
sociedades católicas con el fin de transmitir “una adhesión irrestricta
ante el clero católico y, más que oponerse a la autoridad civil
(pues se promovía el respeto a la jerarquía y la autoridad),buscaba
que ésta se guiara por los preceptos católicos” (2015: 225), así como
el uso de medios de comunicación a su disposición para realizar
pronunciamientos, y la realización de actividades de beneficencia,
manifestaciones y protestas.
Otro factor importante, y que es lo que conlleva el desarrollo
del presente trabajo, es que a partir de la segunda mitad del siglo
XIX en la ciudad de Monterrey, tan solo en la década de los setenta
y ochenta, se encontraban en circulación un gran número de
publicaciones tales como La Luz, La Palabra, El Eco del Comercio, El
Obrero de Monterrey, La Frontera, El Buscapiés, La Avispa, La Ortiga, El
Jazmín, El Horario, El Estudio (luego El Pensamiento), Flores y Frutos
(semanario) y La Revista (de Desiderio Lagrange), entre otras más
(Sandoval y Castillo, 2007).
Esto trae como resultado que la prensa tuvo un gran
desarrollo en la ciudad de Monterrey, por lo que el clero católico
aprovechó sus recursos y se hizo a cargo de la creación de un medio
de publicación que sirviera como una forma de defenderse ante no
solamente los cambios que el gobierno mexicano establecía respecto
a la Iglesia, sino también ante las nuevas corrientes ideológicas y los
actores sociales, tanto religiosos como seculares, ajenos a la doctrina
cristiana y católica (tema en el que se ubica la presente investigación
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y que tiene como principal objeto de estudio el semanario religioso
denominado La Luz: Periódico Religioso de Literatura, Ciencias, Artes y
Anuncios).
El problema de investigación corresponde es conocer de qué
forma el dicho medio señalaba y describía a aquellos que consideraba
como opositores tanto de las doctrinas cristianas y católicas, como
de la autoridad misma de la Iglesia. Entender a quiénes se refería,
con qué adjetivos y qué tipo de formaciones imaginarias el medio
construía en torno a su supuesta naturaleza, intenciones o formas
de actuar como para atacar a la religión y promover las malas
costumbres y valores.
La hipótesis planteada es que los principales actores o
grupos religiosos/sociales a los cuales el medio se dedica a criticar,
son aquellos que tenían un mayor protagonismo nacional, y local,
con nuevas doctrinas e ideas que eran totalmente contrarias a
dicha religión, esto debido a que en la década de 1870 el desarrollo
económico permitió el surgimiento de nuevas dinámicas sociales,
tales como nuevas sociedades religiosas, la relevancia de la opinión
pública a través de los medios impresos y nuevas corrientes políticoeconómicas (como el liberalismo), que perseguían sus propios
intereses y que contrastan con la tradición religiosa.
La meta propuesta es recuperar a partir de una fuente primaria
como lo es el semanario “La Luz”, un registro y análisis discursivo
del tipo de ideas y mensajes que llegasen a ser transgresores hacia
ciertos sujetos o grupos sociales.
Los objetivos planteados son:
•

Identificar qué tipo de actores y grupos sociales son señalados
por el semanario.

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Los considerados ´enemigos

•
•

Analizar el tipo de adjetivos y formaciones imaginarias que el
medio realiza contra ellos.
Realizar una propuesta teórica que pueda reflejar la ideología
que conforma el semanario.

Marco teórico
Teniendo en cuenta que el presente trabajo consiste en un
análisis discursivo de tipo ideológico perteneciente a un medio de
comunicación religioso, las principales disciplinas que se toman en
cuenta consisten en la Historia, Ideología, el Periodismo y Religión.
Se toma como principal la Historia tanto por el objetivo de conocer
a detalle el tipo de movimiento religioso llevado a cabo en Monterrey
en una época de cambio político y social.
Historia
Si bien las perspectivas históricas pueden variar de acuerdo con el
tema y objeto de estudio, se considera la definición de historia por
parte de Huizinga (1946) en su ensayo “El concepto de la historia”,
quien la define como “la captación e interpretación de un sentido que
se busca en el pasado” (92); idea fundamental porque no solamente
el trabajo se limita a un registro o descripción de los actores sociales
o ideas halladas en el semanario, sino también se busca interpretar el
sentido y la intención de sus palabras teniendo en cuenta tanto los
factores del mismo contexto histórico en el que se ubica.
Por otra parte, el concepto histórico ubicado en esta ciencia
y que permite explicar de mejor forma el choque entre cristianos/
católicos y los demás agentes sociales ajenos a esa doctrina, es la
secularización. En lo que respecta al primer concepto, la corriente
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ideológica secular permite entender el ambiente nacional y local
que se vivía entendida como “una “ideología que busca la completa
marginación de las iglesias, constituye un hecho más profundo
porque afecta al conjunto de la cultura y de la vida social”, (Sánchez,
2017: 122). Esta idea ilustra el sentir que plasma el semanario: un
reemplazo de la religión en la sociedad y la política por nuevas
formas de pensamiento y vida cotidiana, en este caso, a través del
surgimiento de nuevos sujetos o grupos sociales y religiosos que
fomentaban ideas y acciones opuestas a la tradición de la Iglesia.
En su contraparte, el conservadurismo se basa “en la tradición,
esencialmente en la tradición medieval, en la defensa a los valores de
la comunidad, el parentesco, la jerarquía, la autoridad y la religión”
(Espejel, 2016: 161), muy asociado a la reacción que tuvo el clero
católico a nivel nacional hacia nuevas formas de dinámica social.
Cabe mencionar que estos conceptos teóricos no consisten
en categorías de análisis que se apliquen al objeto de estudio, sino
sirven para ubicar mejor el tipo de elementos que conforman este
choque de procesos históricos visibles en un medio de comunicación
que opera en defensa de los intereses del grupo religioso que lo
edita.
Ideología
Un elemento clave de análisis que permite identificar las formas
en que el discurso marca una separación de aquellos sujetos o
elementos que son propios y ajenos al cristianismo/catolicismo
son los sistemas de exclusión, por parte de Michel Foucault (2005),
que consisten principalmente en las relaciones: verdadero-falso,
razón-locura y prohibido-permitido. Es gracias a estas categorías
que pueden identificarse claras diferencias que tratan de separar o
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Los considerados ´enemigos

favorecer a su religión y criticar a aquellas doctrinas o personajes
que representan lo erróneo o contrario.
Y esa misma diferencia marcada conduce a la teoría de
Oliver Reboul (1986) denominada como los cinco rasgos de la ideología,
centrándonos en las relativas a la partidista y la disimuladora.
Se seleccionar estos dos elementos de análisis porque permite
desarrollar: el carácter polémico y crítico que tiene el medio con
relación a los llamados en algunas ocasiones como “enemigos” se
plasma a través del partidismo que toma desde la defensa de su
religión; por otro lado, la disimulación que realiza es por medio de
mensajes que tratan no solamente exponer un punto de vista, sino
también de referirse indirectamente a su contexto.
Por último, las dos categorías que en varias ocasiones se
hallan unidas en algunas editoriales, como lo son los modelos de
contexto o mentales (orientado a discursos prejuiciosos), pertenecientes
al T. Van Dijk (2001) y que la define como:
una representación individual, subjetiva, de un evento/situación
en la memoria episódica, que es parte de la memoria a largo plazo.
La estructura de los modelos mentales se define con un esquema
que consiste de algunas categorías muy generales, como Escenario
(Tiempo, Lugar), Participantes (y sus varios roles), y un Evento o
Acción. Un modelo representa lo que informalmente se llama una
‘experiencia’ (71).

Igualmente, T. Van Dijk (2016) propone las estructuras
pasivas, las cuales, abordan el sentido de exclusión y de identidad
de forma simultánea: los valores de un grupo y otro, tratando de
menospreciar y criticar a aquellos que no sean de su grupo, teniendo
como resultado un discurso con varios prejuicios.
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Periodismo
Hay dos teorías principales para entender los elementos y recursos
argumentativos desarrollados en las editoriales de los medios de
comunicación, el catolicismo y la propia relacionada al papel de la
editorial en el siglo XIX.
La primera consiste en la propuesta de la autora Manuela
Picazo (2014) llamada Instrumentos de análisis I y II, a través de
una serie de posturas y falacias se pueden identificar el liderazgo
indiscutible, las falacias argumentativas y descalificación del
enemigo; si bien otras más también se hallan presentes, estas
fueron las más constantes que se han registrado, y que engloban
los recursos e ideas de los fragmentos extraídos de las editoriales
de dicho año.
De acuerdo con Soto (2009), aquí es donde “era la esencia
del mismo, la impronta desde su primera página; en el editorial
encontramos la opinión, el argumento, la diatriba, las pasiones, el
eje rector por el que solían fundarse los periódicos de distintos
cortes” (2). Esto anterior significa que lo analizado en la editorial
permite realizar una propuesta de corriente religiosa y revalorizar
la importancia de este apartado como un posible agente que cause
ciertas reacciones de sus mismos lectores.
Religión
Finalmente, esta categoría permite, y complementa de cierta forma el
proceso secular comentado al inicio, entender la forma tan negativa
de reaccionar por parte del clero, lo cual, se puede entender a partir
del concepto de catolicismo intransigente, descrito por Medina (2022)
como aquel que hacía:
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Los considerados ´enemigos

… frente a las ideas políticas y filosóficas de la modernidad, se
caracterizó por la concepción de un mundo maniqueo, esto es, un
mundo dividido entre las fuerzas de Dios y de la maldad, un mundo
que era escenario de la gran batalla entre la verdad y el error [...]
y de la alianza conspirativa entre los enemigos de la cristiandad:
masones, judíos, protestantes, liberales y socialistas (pp. 89-90).

Elementos que maneja el autor como la incompatibilidad
de la religión con el mundo moderno y la condena de corrientes
ideológicas que empezaban a tener relevancia, son señalados en las
editoriales y tratan de utilizar diferentes argumentos para probar la
maldad y el error que esconden en su naturaleza.
Metodología
Se partirá del paradigma interpretativo porque se pretende no solamente
el hallazgo y la descripción del tipo de mensajes o ideas contenidas
en las editoriales de ese año, sino también se propone un análisis
que permita entender la forma y la finalidad que tienen. Por ende,
esta perspectiva de investigación es vital a partir de la visión histórica
en que se aborda el objeto de estudio, es decir, “toma en cuenta
las experiencias para el entendimiento del mundo y reconoce en la
configuración de las subjetividades la influencia de aspectos históricos,
culturales y sociales” (Beltrán, S., 2020, pág. 9). Los factores como la
subjetividad, así como lo histórico, cultural y social se hallan unidos
entre sí por el mismo contexto en que se ubica el objeto de estudio: el
año de 1873 es apenas el segundo año de la presidencia de Lerdo de
Tejada, la cual se caracterizó por la serie de reformas constitucionales
que no solamente cambiar el papel de la Iglesia nivel político, sino
también influyó a un cambio social (con la presencia de nuevas
doctrinas) y cultural (nuevos valores y corrientes ideológicas).
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Derivado de esto anterior, el análisis de la investigación
es principalmente a través del enfoque cualitativo, por lo que la
hermenéutica interpretativa, desde la teoría de Hernández (2023) es
importante porque: se centra en la experiencia subjetiva, en este caso,
a través de los “afectados” como lo es el clero católico de Monterrey
a través del semanario; la revalorización de la subjetividad como una
forma de hacer historia fuera de los recursos tradicionales, como
lo son los libros o texto clásicos, y le da un protagonismo a las
vivencias de los actores sociales que fueron parte de los procesos
históricos; así como un enfoque en el interior del ser humano, como
lo son en este caso: sus prejuicios, miedos, intereses e ideas que
pudieron llegar a tener respecto a quienes consideraba como un
peligro social o moral para la Iglesia.
El diseño pensado para este tema es del tipo no experimental,
debido a que no existe un control sobre las variables, simplemente
consiste en su observación pura. De acuerdo con los autores
Alburqueque, Vicente, Bejarano, Bonilla, Gamboa &amp; Sacramento
(2020), hacen mención que estas cuentan con las clasificaciones
de: Número de mediciones (transversales o longitudinales) y la
temporalidad (prospectiva o retrospectiva) de la investigación,
teniendo como resultado que será del tipo transversal porque consiste
en “la evaluación de un momento específico y determinado de
tiempo” (Vega, Maguiña, Soto, Valdivia &amp; López, 2021, pág. 180). El
recorte temporal realizado para esta investigación es entre enero y
octubre de 1873, porque permite un análisis de un año perteneciente
a la presidencia de S. Lerdo de Tejada. En lo que respecta al tipo de
temporalidad, esta es retrospectiva, debido a “el hecho a registrar ya
sucedió al momento de la planificación del estudio” (Martínez &amp;
Hernández, 2021); al ser un objeto de estudio que es un análisis
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

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Los considerados ´enemigos

basado en un medio de comunicación ya publicado, la delimitación
tanto del tipo de editoriales como los números seleccionados indica
una planeación previa de qué se va a analizar.
Corpus de análisis: los recortes espacio-temporales
y la codificación del mismo
En primera instancia se tuvo una recolección total de 115
semanarios digitales entre la Hemeroteca Nacional Digital (UNAM)
y la Hemeroteca Digital (UANL). Posteriormente, se decidió hacer
un segundo recorte acorde a esta investigación y se seleccionaron
aquellos ubicados en 1873 y cuya editorial (o editoriales en algunos
casos) fueran de autoría local, partiendo de tres criterios: aquellos
que no tuvieran editoriales extraídas o tomadas directamente de un
medio de otro estado o cualquier otra fuente del resto del país o
inclusive de carácter extranjero; los que no tuvieran un nombre de
autoría o lugar de publicación las cuales, se toman como tal propias
del medio; y aquellas que tuvieran como autor “Anónimo” o una
personalidad ubicada en la ciudad de Monterrey o que habitase en
otro municipio y quiso realizar un aporte a dicho apartado. En lo que
respecta al recorte espacial, se centra principalmente en la ciudad
metropolitana de Monterrey, separando de esta forma, de aquellas
cuyos discursos, autores o lugares fueran externos de este espacio.
Esto anterior tiene como resultado el siguiente corpus:
las editoriales que abarcan el periodo entre el 1 de enero y el 10
de septiembre de 1873, teniendo un total de 11 semanarios, y
cuya codificación se encuentra compuesta por cuatro elementos:
abreviatura del corpus, número de publicación y entre paréntesis
el mes y año al que corresponde, teniendo como resultado:
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ABN(M/A) = SLM (Semanario La Luz de Monterrey); N (Número
de publicación); M (Mes) y A (Año).
La siguiente tabla muestra el corpus detallado que fue
seleccionado para su respectivo análisis:
Codificación
corpus
SLM3(1/73)

Número #

Fecha

Tema

3

1/01/1873

Explicación y significado
del culto a las imágenes

SLM4(1/73)

4

10/01/1873

Explicar los artículos
que engloban la Iglesia
católica, con el supuesto
establecido por el medio
de México como un país
totalmente católico. El
primer católico es en relación al establecimiento de
la religión católica.

SLM5(1/73)

5

20/01/1873

Desarrollo del Artículo 2,
relativo a la expansión de
dicha religión

10/02/1873

Desarrollo del artículo 4,
acerca de la eterna gloria y
triunfo de la religión

SLM7(2/73)

7

Primera parte:Artículo reflexivo con la finalidad de
explicar el significado y la
relevancia de la Excomunión en la Iglesia
SLM8(2/73)

8

20/02/1873

SLM11(3/73)

11

20/03/1873

Segunda Parte: subtema
de título “Autoridad de la
Iglesia”, con el inicio del
Artículo 1. Cuyo autor es
Darío Suárez, miembro
de la Sociedad Católica
Artículo relativo a la esencia del Papado (Título:
“El Papado”)

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

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Los considerados ´enemigos

20/04/1873

Artículo del tipo descriptivo en torno a la Iglesia
católica,
denominado
“Los carácteres distintivos de la Iglesia Católica
Romana”.

1/05/1873

Artículo acerca de los caracteres distintivos de la
Iglesia, en donde realiza
una definición y reflexión
de cada una de ellas: santidad, católica y apostólica.

-

10/05/1873

Artículo que se centra en
la crítica hacia el Protestantismo y las personas
que la profesan

SLM24(8/73)

24

1/08/1873

Artículo titulado “Nuevas
tentativas de los protestantes”

SLM28(9/73)

28

10/09/1873

Artículo titulado “Situación de la Iglesia”

SLM14(4/73)

SLM15(5/73)

SLM-(3/73)

14

15

La separación discriminatoria: la comparación y crítica de
“unos” hacia “otros” como forma de violencia discursiva
El medio realiza sus críticas contra aquellos a quienes considera
como “enemigos” en su presente; por ejemplo, en un fragmento
extraído de la editorial del 1 de enero de 1873 se puede leer “...
ni en la cruz ni en las imágenes hay ninguna virtud por la que se
deba honrarlas. No les pedimos nada, no ponemos en ellas nuestra
confianza como los paganos la ponían en sus ídolos ...”; existe una
mención directa a quienes el medio considera como solamente
adoran a imágenes, como lo son los denominados “paganos”. La
base de este argumento es en relación con lo prohibido-permitido,
pero también lo verdadero-falso, en donde lo prohibido se establece
cuando se alaba a los objetos o ídolos, denominándolos como
312

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

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paganas a aquellas personas que hagan todo lo contrario. Este
argumento expone tanto los valores religiosos y no religiosos, así
como lo permitido y lo prohibido, por medio de crear una diferencia
entre los verdaderos creyentes y los llamados “paganos”. También
se halla el uso de la falacia ad hominem cuando menciona “como
los paganos la ponían en sus ídolos”, donde se descalifica a aquellas
personas que no piensan o sienten lo mismo hacia esas imágenes
religiosas como enemigos de dicho culto.
En otro fragmento extraído de la misma editorial, consiste en
una respuesta a quienes critican el culto de las imágenes que realizan
los cristianos/católicos, y lo hace por medio de un menosprecio a
los demás cultos:
Ni se diga que el culto de las imágenes puede dar a los fieles
ocasión de idolatría. No! Nada hay más sabio que el decreto del
Concilio Tridentino sobre este punto: nada hay más oportuno que
precaver el error [...] ¿Puede darse una doctrina más sólida y más
clara que la contenida en esta decisión de la Iglesia?

Se puede identificar el uso de la exclusión del tipo verdaderofalso, reflejado a través de expresiones tales como “ni se diga”,
“nada hay más sabio” y “nada hay más oportuno”, en donde se usa
constantemente la negación y la falta de existencia de otras verdades
que las de dicha religión.
Más adelante se puede leer como de forma ofensiva critica,
tal vez en la posible ignorancia que el medio presupone de algunos
de los miembros religiosos, a quienes malinterpretan este tipo de
culto y que “ninguno es tan imbécil que llegue a creer, ninguno tan
estúpido que llegue a persuadirse de que esta aprecio y este cariño
se refiere al papel o a las tintas de la fotografía”; insultando tanto a
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Los considerados ´enemigos

los anteriormente “paganos” como aquellas que no piensen igual,
lo cual resulta muy grave debido a que no existe una tolerancia y
respeto hacia las distintas creencias de las personas.
Otra forma en que el medio establece una diferencia marcada
a través del señalamiento de aquellos que quienes no obran bien
materia religiosa es vista en la editorial del 20 de abril de 1873:
si algún temerario osa romper su inalterable unidad, rehusando
admitir sus misterios, o profesando doctrinas contrarias a su fé,
le advierte primero su error con bondad, pero si es pertinaz, si
se obstina en sostenerlo, lo separa implacablemente de su seno,
lo borra del número de sus hijos, por grande que sea su poder,
por eminente que sea su dignidad, por sublime que sea su genio
y talento.

En este caso, las acciones tomadas hacia este tipo de
personajes que se resistan a dicha doctrina representan un discurso
ideológico que pone a la Iglesia y sus representantes al servicio
del poder moral de la sociedad, los cuales, tienen la facultad de
“excomulgarlo” de la sociedad religiosa en la que pertenece. Es decir,
el poder que este discurso emana parte de una estructura pasiva de
exclusión, donde la religión es representada a través de expresiones
como “unidad”, “misterios” e “hijos”, mientras que aquellos que no
lo son por medio de “temerario”, además de refrendar un discurso
de dominación religiosa cuando menciona “por grande que sea su
poder, por eminente que sea su dignidad, por sublime que sea su genio
y talento” intenta reflejar una superioridad religiosa y menosprecio
aquellos cuyo poder o intelecto es meramente superficial.
También existe una marcada diferencia por separar todo
lo “humano” (secular) de la religión cristiana/católica (religioso).
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Recurre a esta separación a través del desprestigio de los intentos
humanos por establecer una institución similar a la Iglesia o una
doctrina que se asimile a la suya; por ejemplo, en la editorial del 10
de enero de 1873, toma como ejemplo todas las demás doctrinas,
las cuales, cuestiona:
Siempre que los hombres han intentado componer una
religión como el Mahometismo, la idolatría y otras, aun cuando
han querido introducir una herejía en la religión, en cuantas
variaciones, errores y contradicciones e inconsecuencias han
incurrido ¿En qué obra de las más profundas, en qué espíritu de
los más penetrantes, se encuentra algún vestigio de la Trinidad de
la Encarnación, de la transmutación? ¿En qué idioma del mundo
se conocen expresiones adecuadas para enseñar y declarar los
misterios? La Iglesia Católica no ha formado estos términos sino
después de muchos siglos, y largas discusiones, a medida que lo
exigía la necesidad de refutar los errores, de explicar con exactitud
los conceptos y de exponer el verdadero sentido de la fe…

Nuevamente usa la estructura verdadero-falso para
diferenciar la verdadera religión de aquellas que han introducido
elementos considerados como anti religiosos. En primera instancia,
cuando el autor se dirige a las otras religiones (Mahometismo e
idolatrías), utiliza adjetivos calificativos de una gravedad moral
cometida: “variaciones, errores y contradicciones e inconsecuencias
han incurrido”. Esto con la intención de enseñar a los creyentes
como debe ser un verdadero cristiaano y católico, rechazando los
valores que menciona de manera precisa.
Otro ejemplo el cual trata de diferenciarse de otras religiones
y al mismo tiempo de demeritarlas es visto en la editorial del 10 de
mayo de 1873, que es dedicada exclusivamente al protestantismo, e;
en un fragmento extraído se lee la siguiente descripción que realiza
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en relación con la falta de unidad que tienen, así como algunas
diferencias doctrinales que tienen con el cristianismo/catolicismo:
Cuando se dice protestantes, no se sabe bien con quién se habla,
tan divididos están en sectas diferentes y opuestas. En Inglaterra,
por ejemplo, en una misma ciudad se ven anglicanos, luteranos,
calvinistas, zuinglianos, metodistas, tembladores, unitarios,
baptistas, anabaptistas, episcopales, presbiterianos y otras ciento y
más sociedades o congregaciones que todas se dicen protestantes,
sin que por esto se convengan ni puedan ponerse de acuerdo,
sobre lo que ellos mismos llaman principios fundamentales,
anatemizandose continuamente unas a otras [...] Se ve pues,
claramente que no tienen unidad en la doctrina: pues que varían
aún en el número de los sacramentos establecidos por el Hijo
de Dios. Tampoco pueden tener la unidad en el sacerdocio o
ministerio, porque no quieren reconocer a un Jefe Supremo
visible, sucesor de San Pedro para que los rija y gobierne, y
porque los primeros fundadores de esta multitud de sectas con
sus numerosos reformadores, no están acordes entre sí…

Cada uno de estos argumentos viene acompañado de un
por qué, por ejemplo, cuando menciona la cuestión de la falta
de coordinación con sus autoridades es debido a que carecen de
“reconocer un Jefe Supremo visible, sucesor de San Pedro para que
los rija y gobierne” (es decir, el Papa); o a elementos como su variedad
de sacramentos, los cuales, fueron establecidos por “el Hijo de
Dios” (Jesucriso). Es decir, la exclusión verdadero-falso parte de los
supuestos errores o contradicciones de los protestantes, y colocando
al cristianismo/catolicismo como el poseedor de la verdad o, en este
caso, la solución; teniendo como resultado adjunto, una visión de esta
última doctrina con un sentido de dominación, tanto en sus creencias
como en su misma organización eclesiástica a nivel mundial.
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En la cuestión referente a la humanidad fuera del ámbito
religioso, realiza una comparación del poder secular con relación
al divino partiendo desde una ejemplificación histórica, menciona
a manera de crítica y burla; en la editorial del 20 de enero de 1873
menciona:
El mundo ha visto muchos conquistadores: la tierra ha temblado
a los pasos de Alejandro; Roma se sometió a la ley del César y el
Universo entero obedeció a Roma. La suerte de las armas decide a
las coronas: solamente nuestra Santa y Divina Religión ha podido
y debido conquistar al mundo con solo las armas de la persuasión.
“¿Dónde están los Césares o los Alejandros que han dado leyes a
los espíritus?

El autor realiza una comparación de algunas de las figuras
conquistadoras más importantes de la historia, cuya obra y valor no
se compara con los medios de violencia que se vale, a diferencia de
la cualidad religiosa del cristianismo y catolicismo mediante el uso de
la persuasión. Cuando se menciona “el Universo entero obedeció a
Roma”, si bien Roma representa un lugar terrenal, en este caso tiene
un sentido de lo que reside en Roma: la religión cristiana/católica,
que es la que rige el mundo y es sede de la moral universal. El uso
de esta hipérbole es en sentido de reflejar el liderazgo indiscutible
de dicha religión, no solamente en el mundo, sino en el resto del
universo.
En este caso, existe una combinación ideológica del
discursiva, teniendo como resultado uno al servicio del poder del
tipo persuasivo, por medio de una comparación entre los elementos
seculares y religiosos, cuyo uso tiene una finalidad de marcar la
diferencia entre los valores negativos que representan aquellas
figuras que tratan de imponer sus creencias o costumbres por medio
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Los considerados ´enemigos

de la fuerza, a diferencia de la forma de convertir a las personas a
la religión por medio de la capacidad persuasiva que representa la
figura de Dios.
Otra forma en que el medio establece una diferencia marcada
es a través del sentido del uso de argumentos con las estructuras
pasivas de exclusión . Por ejemplo, en la editorial del 1 de mayo de
1873 realiza una diferenciación:
No queremos olvidar aquí la sorprendente e incontestable prueba
de su divinidad, de su catolicidad, con el hecho igualmente notorio
de que los millones de discípulos que la Iglesia Romana encierra
en su seno forman una sola y una misma familia, estrechamente
unida por los lazos de la misma doctrina, los mismos sacramentos,
la sumisión al mismo soberano, que es el Papa; mientras las otras
sociedades, estando divididas en mil sectas diversas y opuestas
sobre estos puntos fundamentales, no componen realmente más
que un pequeño átomo compara con la inconmensurable montaña
en que reposa firmemente la Iglesia Romana.

Se observa como el uso de estructuras pasivas de exclusión,
principalmente bajo el uso de las palabras “queremos” (los
verdaderos cristianos y católicos) y “las otras” (demás grupos
religiosos o seculares); esto con la intención de dejar en claro en qué
es lo creen y viven los creyentes de dicha doctrina, y como viven en
error constante los que están fuera de ella.
Se establece una diferencia entre un grupo social y otro,
inevitablemente se tiene un discurso partidista, debido a que
aquello que conforma su visión religiosa es entendido como cierto
y necesario (“sorprendente e incontestable prueba de su divinidad,
de su catolicidad” (...) “Iglesia Romana encierra en su seno forman
una sola”), en comparación de la forma en que se refiere a las
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demás agrupaciones sociales, vistas que son totalmente erróneas/
contradictorias y divididas.
Se encarga de describir el tipo de moral o espíritu que tenía
la humanidad en su contexto, usando las descripciones e ideas
más contrarias para la religión, logrando de esta forma establecer
las diferencias latentes entre los cristianos/católicos y “el resto del
mundo”; en la editorial del 10 de septiembre de 1873 menciona que:
El orgullo del hombre está en rebelión por todas partes: Él no
puede tolerar ninguna autoridad. Luzbel y sus ángeles dieron el
ejemplo antes de nosotros. No quisieron doblar la rodilla delante
de Dios y cayeron precipitadamente al abismo; pero cayeron una
sola vez, mientras que el hombre cae repetidas veces en cada
generación. Este siglo material y ateo cree tener un justo motivo
de orgullo y de soberbia en su fuerza, en su inteligencia y en la
pompa de sus riquezas. No puede tolerar que exista un Dios y que
este Dios exija de los hombres que se hagan pequeños y humildes
como niños: que exista una Iglesia y que esta Iglesia tenga la
facultad de enseñarles la verdad o de condenar sus errores, esto,
no quieren ni aún oírlo, porque ofende sus sentidos.

Dicha asociación de valores negativos-contexto consiste
en una forma racional de entender o visualizar su presente: la
explicación de un supuesto mundo considerado como “anti
católico” se entiende no solamente a partir de quienes detentan el
poder secular, sino en los valores y sentimientos que son inculcados
a la sociedad que no esté guiada con la moral cristiana y católica;
cuestión que también se encuentra muy ligada con un control del
contexto y texto, el cual trata de crear conciencia de la importancia
de la religión en su actualidad así como tratar de describir las ideas
y valores, de forma generalizada y prejuiciosa, de quienes atacan a
la Iglesia.
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Los considerados ´enemigos

Los “supuestos falsos”: el señalamiento y adjudicación
de intenciones o naturalezas detrás de aquellos que se
oponen a la Iglesia y su doctrina
Además de establecer diferencias marcadas, otro tipo de
señalamientos son los que consistieron en una crítica y advertencia
hacia aquellos grupos y/o actores sociales que, de acuerdo con el
semanario, representaban una supuesta amenaza, ataque o simple
burla hacia la religión cristiana/católica.
Por ejemplo, en la editorial del 10 de enero de 1873, se dirige
en forma de orgullo y al mismo tiempo de afrontamiento a quienes
considera en su contexto quienes se han dedicado a atacar a dicha
doctrina:
Aceptamos todos los sarcasmos y burlas que desde nuestro
nacimiento nos prodiga a los gentiles y hoy nos repiten los
incrédulos, los filósofos, los libertinos y los falsos sabios del siglo
¿Quedarán satisfechos los enemigos de nuestra Santa Religión
con nuestra sincera y húmeda confesión? ¿pueden pedir más?

Aquí se realiza una comparación entre la humillación y
bondad que representan las personas de dicha religión, y la mentira y
maldad que esconden los considerados como enemigos de la buena
fe. Dicho argumento se encuentra estructurado en la oposición
verdadero-falso, el cual establece la distinción entre los creyentes y
los falsos enemigos de la religión.
Posteriormente procede a un ataque directo ad hominem a
la que considera como “amenaza contemporánea” que dicho medio
identifica: “los incrédulos, los filósofos, los libertinos y los falsos
sabios del siglo”. Como se puede observar, cada figura representa
un elemento que en números posteriores: los incrédulos representan
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la ignorancia o inocencia, los filósofos la erudición secular, los
libertinos a los liberales mismos y los falsos sabios igualmente
pueden ser asociados con los mismos filósofos.
Otro recurso muy común para referirse a los valores de
los “enemigos” de su presente es por medio de la ejemplificación
histórica, es decir, recurrir a personajes o eventos de carácter de
diferente época para aludir a cómo persisten en su presente. En
un fragmento extraído de la editorial del 20 de enero de 1873
publicó:
Al mismo tiempo que la tierra en silencio temblaba bajo el pié de
estos soberbios conquistadores, florecían en las ciencias y en las
letras los más grandes y sutiles filósofos [...] Nada les faltaba para
persuadir su doctrina a los hombres: todo hablaban a su favor;
gracias del espíritu, elevación de genio, estudio de las ciencias,
estimación, honor, crédito, verosimilitud, la verdad misma los
servía en muchas cosas para dar crédito a sus paradojas, todo les
abría camino; un exterior grave y compuesto, un tono sentencioso
y magistral, costumbres puras, no pocas veces austeras, todo era
imponente y muy propio para alucinar y obtener felices resultados
[...] Ellos daban las más bellas lecciones de virtud y aún santificaban
los vicios, nada ciertamente más cómodo y halagüeño al corazón
humano. Tuvieron también discípulos; un puño de hombres
abrieron algunas escuelas que gozaron algunos años de boga, y
después desaparecieron sin que haya hoy quien oiga su doctrina.

En este caso, se habla exclusivamente de las costumbres,
ideas y estrategias que usaban (o siguen usando) de aquellos
conquistadores que contaban con valores totalmente contrarios a la
religión: el desarrollo de la ciencia y el arte, elementos espirituales
negativos como el “honor” y el “crédito”; todo con una finalidad
negativa y plan de control para su propio beneficio.
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La estructura total de dicho argumento consiste en el
uso de la falacia ad hominem, en donde se detallan y explican los
principales valores, métodos y fines que engloban los malos hábitos
y costumbres que persiguen los conquistadores:
•

•

•

Figuras y elementos por medio de los cuales trata de
ejecutar dicho convencimiento: “bajo el pié de estos soberbios
conquistadores [...] ciencias y en las letras los más grandes y
sutiles filósofos [...] costumbres puras, no pocas veces austeras
[...] más bellas lecciones de virtud y aún santificaban los vicios
[...] discípulos; un puño de hombres abrió algunas escuelas”
Valores y sentimientos que evocaban: “hablaban a su favor;
gracias del espíritu, elevación de genio, estudio de las ciencias,
estimación, honor, crédito, verosimilitud, [...] la verdad misma
los servía en muchas cosas para dar crédito a sus paradojas [...]
todo era imponente y muy propio para alucinar y obtener felices
resultados [...] cómodo y halagüeño al corazón humano”
La verdadera cara negativa que ocultaban: “tierra en silencio
temblaba [...] un exterior grave y compuesto, un tono sentencioso
y magistral”. Además de esto, el uso de epítetos tales como
“soberbios”, “grandes”, “sutiles”, “sentencioso”, “magistral”.
“puras”, “cómodo”, y “halagüeño”, también cumplen con el
objetivo de describir los valores e intenciones implícitas.

Existe un uso ideológico del tipo racional-al servicio del
poder, es decir, se trata de dar una explicación lógica de cómo
operan los sujetos, actividades y valores que tratan de imponer
las ideas y pasiones propias de un poder secular, el cual hace uso
de sus herramientas como el lenguaje, la ciencia, las costumbres
y la creación de escuelas de sus doctrinas, con la finalidad de un
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adoctrinamiento planeado y con malas intenciones sobre el espíritu
humano.
Más adelante, en la misma editorial, cuestiona el legado
de estos personajes y, a través del uso de interrogaciones retóricas
plantea una serie de críticas, y que relaciona con la supuesta forma
de engañar a las personas:
¿Qué conquistas ha hecho la Religión católica? ¿Entre qué gentes
se ha difundido? ¿A qué clase de hombres ha convencido de sus
dogmas y persuadido de su moral? ¿En acaso a pueblos tímidos,
cuya timidez se juega? ¿Se ha propagado provocando curiosidad,
halagando la vanidad de sabios orgullosos, favoreciendo los
caprichos de los espíritus noveleros, superficiales e inquietos, o
lisojeando las pasiones de los codiciosos y sensuales, ávidos de
dineros y de placeres? ¿Es por ventura a esa juventud deseosa
de novedades, idólatra de descubrimientos, deslumbrada con
paradojas? [...] No hay duda que este es el modo de seducir a los
hombres, que estos son ordinariamente los medios para cautivar
la débil razón humana. De esta manera se forman las sociedades
secretas, las congregaciones de impíos y libertinos y los partidos
que despedazan y asolan los pueblos. Una misma profesión, la
identidad de gustos e inclinaciones, la semejanza de carácteres y
pasiones, la igualdad de antipatías, los mismos vicios y aún las
mismas virtudes, abren camino para establecer, por algún tiempo
a los menos, una doctrina y sistemas que halagan las pasiones del
corazón humano [...]

Como resultado, se desarrollar un argumento que consiste
en realizar una serie de cuestionamientos al lector, pero al mismo
tiempo realiza una serie de señalamientos a todas aquellas religiones
o costumbres que van dirigidas hacia personas con valores negativos
y peligrosos, con costumbres y sentimientos que son malas para
el espíritu humano. Esta base argumental cuenta con una implícita
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ideología disimuladora, la cual expresa un cierto control del texto
y contexto, en el cual se trata de advertir al lector y a la sociedad
religiosa de la presencia contemporánea de esas personas y sus
valores antireligiosos, que provocan pasiones humanas: “timidez
(duda)”, “curiosidad, sabio y descubrimientos (conocimiento)”,
“orgulloso y capricho (soberbia)”, “codiciosos y sensuales, ávidos
de dineros y de placeres” (pecados humanos), entre las principales.
Además de que dicho discurso opera en un sistema exclusión
discursiva verdadero-falso, en la cual primero se expone y detalla lo
negativo. Esto negativo se presenta de forma precisa y planeada, es
decir, es racional, debido a que cuenta con sus propios sistemas
(“es el modo de seducir a los hombres” (...) “medios para cautivar
la débil razón humana” (...) “doctrina y sistemas que halagan las
pasiones del corazón humano”), representantes (“se forman las
sociedades secretas, las congregaciones de impíos y libertinos y
los partidos que despedazan y asolan los pueblos”) y valores (la
igualdad de antipatías, los mismos vicios y aún las mismas virtudes)
que despiertan los peores sentimientos y personalidades que las
personas pueden tener.
Trata de establecer que existe una alianza mundial en contra
de la religión y la Iglesia, en donde puede leerse en un fragmento
extraído de la editorial del 10 de febrero de 1873:
Las sectas disidentes, por los respetos humanos, por los intereses
materiales, por su condescendencia con las pasiones, se componen
y arreglan muy bien, por así decirlo, con el mundo. Muy débiles
en sí, para no desconfiar del resultado, mendigan los sufragios,
negocian su establecimiento y procuran, con acomodos, obtener
algún séquito y hacerse algunos adeptos.

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Existe una crítica a todo, especialmente si contradice su
doctrina, en este caso se señalan a las “sectas disidentes”, que si
bien no se menciona cuales o quienes la conforman, de acuerdo con
las editoriales anteriores se puede tener una idea a quienes alude.
Recurriendo a la falacia del “hombre de paja”, creando una idea
o imagen de dichos grupos sociales que representan una amenaza
al cristianismo/catolicismo, adjudicando tres elementos principales:
sus medios de operación (respetos o derechos humanos, intereses
materiales, condescendencia de las pasiones, mendigan sufragios y
se establecen), su verdadera imagen (componen y arreglan muy bien
y muy débiles en sí), y su finalidad ( obtener algún séquito y hacerse
algunos adeptos).
Caso similar es visto en la editorial del 10 de septiembre de
1873, en donde crea esta idea de alianza mundial, donde los países
europeos han librado una guerra contra la Iglesia:
Las potencias del mundo y el orgullo del hombre se han combinado
contra nosotros y han formado una fuerza tan poderosa que a
pesar de nuestra energía, no podríamos resistirlas ni un solo día
si no nos sostuviera el brazo del Señor. Las naciones nos son
contrarias: Rusia ha manifestado suficientemente sus miras en
sus últimos años, Inglaterra durante tres siglos, nos ha hecho una
guerra encarnizada, primero con violencia, después con astucia, y
siempre con odio fanático; Alemania se arrojó en la arena como el
defensor más ardiente del anti-catolicismo, y las demás potencias
del Norte, como Dinamarca, Suecia y Noruega están listas para la
cruzada de exterminio según la medida de sus respectivas fuerzas.

Es partidista de forma que se diferencia de las demás y
las critica por sus intenciones, mientras que su religión atacada se
encuentra unida espiritualmente con Dios. Esto indica una forma de
estructura discursiva e ideológica “ellos/nosotros”, la cual demuestra
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Los considerados ´enemigos

una lucha de intereses que fue iniciada por Europa, especialmente
en el enunciado: “Las potencias del mundo y el orgullo del hombre
se han combinado contra nosotros y han formado una fuerza tan
poderosa que a pesar de nuestra energía”, el cual puede tener como
resultado una forma de exclusión discursiva del tipo razón-locura,
donde la primera es representada con la fe cristiana y católica, y la
otra a través de la violencia.
La forma de argumentar dichos elementos que componen
esas “sectas disidentes” es estructurada y racional, es decir, por
medio del uso de la descripción detallada se pretende realizar un
convencimiento de la existencia de un peligro o amenaza que
representan hacia dicha religión.
Destaca igualmente el surgimiento de una serie de críticas
hacia algunos de las leyes o doctrinas de la Iglesia, como es el caso
de la editorial del 20 de febrero de 1873, en la cual señala cómo se
han hecho muchas críticas en relación con la “excomunión”, a lo
que el medio contesta:
Los filósofos y herejes de primera nombradía han hecho un
gran ruido entre los cristianos con motivo de las excomuniones,
llamándolas, ya escandalosas, ya atentatorias, ya bárbaras, ya
crueles, o bien instrumentos de partido, y ya, en fin, espantajos
ridículos y armas enmohecidas que nadie teme al presente [...]
rutineros de esta escuela hacen la misma algarabía que sus
maestros, adelantándose a intimidar a los que nos recuerden
las excomuniones que se han fulminado contra los fieles que
delinquen gravemente. Digan esos Señores lo que guste, y sigan
con su tono amenazador dando muestra de la tolerancia que
les es propia; los católicos no nos inquietamos por tan poca
cosa, y creemos además que no es permitido escribir y exponer
nuestra sana doctrina, aunque el hacerlo desagradamos a nuestros
oficiosos enemigos.

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Las descripciones que el mensaje realiza hacia esos personajes
consisten en la construcción de la falacia ad hominem es por medio del
uso de los supuestos adjetivos con los que se refieren a la excomunión
(escandalosas, atentatorias, bárbaras, crueles, instrumentos de partido,
ridículos y enmohecidas), tratan de crear una imagen de amenaza
sobre en los lectores. Debido a que el propósito de este trabajo de esta
investigación no consiste en analizar las respuestas o ideas que dichos
personajes emitieron hacia la religión, se puede establecer, que estas
acusaciones consisten en otro tipo de falacia, la del hombre de paja,
esto debido a que no se cuentan con las menciones de los nombres
de quien se acusan dichas ideas, por lo que existe la posibilidad de que
sean propias del medio.
Representa su contexto de forma pesimista y hostil para la
Iglesia, tal como puede leerse en la editorial del 20 de marzo de
1873:
Asombrado el mundo del crecimiento y frutos de este árbol, se
liga y declara contra él, la espada de la persecución lo hiere con
formidables y continuos golpes, más no puede derribarlo (...)
un gusano interior roe la médula del árbol, el cisma lo divide,
el interés lo corrompe, la ignorancia lo degenera y degrada, las
manos impuras lo manchan, los fieles lloran, los herejes triunfan,
la azada socava sus hondas raíces para que caiga faltando su
apoyo: los discípulos, sus mismos hijos, se oponen a sus leyes, se
burlan de sus preceptos y consejos, tienen por sospechoso lo que
viene de su mano. Las estaciones le niegan el rocío y la lluvia, la
tierra la humedad y la mano del hombre el cultivo, sus enemigos
se lisonjear de que muy pronto quedará seco y será un tronco
muerto ...

Debido a que el fragmento en sí consiste en establecer
un mensaje que proporcione al lector un panorama fatalista del
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presente que vivía la religión, consiste en uso de dos falacias que
se complemente implícitamente: la ad hominem, esto porque existe
una descalificación de los enemigos de la religión por medio de una
serie de acusaciones que se describen con una serie de metáforas
que tratan de provocar un sentimiento de temor e injusticia, y
que, además de ser exageradas, no están fundamentadas de forma
contundente, provocando que se considere un mensaje del tipo más
alarmista y sensacionalista
La sensación de amenaza también se encuentra presente
con relación a otras religiones, como es el caso, visto en el apartado
anterior, del protestantismo, de la editorial del 1 de agosto de 1873,
titulado “Nuevas tentativas de los protestantes”, se puede apreciar
en un fragmento que dice:
Llamemos la atención de nuestros lectores sobre el peligro que
nos amenaza, para que se precavan del funesto contagio [...] No
pueden desconocerse, y un poco de atención y vigilancia bastará
para no dejarnos seducir de sus palabras vanas y engañosas [...]
Llenas están las páginas sagradas y los innumerables escritos de los
Apologistas de nuestra Santa Religión de estas vivas y expresivas
pinturas del carácter de los impíos, herejes y propagandistas del
error y las falsas sectas ...

Existe un intento del control del contexto y texto, que utiliza
el discurso a su disposición para que sus miembros religiosos no
formen parte del protestantismo así como ganar más adeptos, pero
al mismo tiempo, cuenta con una ideología al servicio del poder
religioso, esto por medio de un intento de persuasión, el cual, tiene
como fundamento, el uso de la falacia ad hominem, es decir, una
descalificación a través de elementos como denominaciones ofensivas
(impíos, herejes) y falsedad (vanas, engañosas, error y falsa).
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Conclusiones
La forma en que el medio realizaba sus señalamientos consistió
principalmente en una diferenciación marcada, con el objetivo de
referirse a los otros de forma despectiva y negativa, ya sea a través
de críticas, intenciones y uso de adjetivaciones que consiste en
posturas propias de un cristianismo/catolicismo conservadores ante
el surgimiento de nuevas doctrinas, corrientes ideológicas y actores
sociales que empezaban a tener un mayor peso social y político.
La descalificación de los “enemigos” de la religión se
presenta, desde una perspectiva literaria, con el uso de términos o
denominaciones que se usan para referirse de forma directa a los
señalados, y de forma ideológica, a través de los propios argumentos
utilizados, como lo son aquellas religiones ajenas a la del medio, el
menosprecio de la obra humana (o secular), aquellos que ofendían
a la religión, los actores sociales que tenían nuevas formas de
pensamiento de carácter ideológico e intelectual.
El manejo de las exclusiones para diferenciar lo que es
considerado como “verdadero” para su religión y lo demás como
“falso”; así como el separar a través del lenguaje empleado unas
formas de “exclusión” e “inclusión” del discurso con el fin de
dejar en claro quienes forman parte de su religión y quienes son los
marginados
Las falacias argumentativas como recursos ideológicos
consisten principalmente para descalificar al enemigo y la creación
de una imagen pesimista de su contexto para resaltar la gravedad a
sus lectores de la presencia de dichos personajes.
Igualmente, el elemento persuasivo no solamente tiene su
presencia con el tipo de ideas y argumentos desarrollados, sino
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también como una esencia misma que es constante a lo largo de las
editoriales: el uso del tipo de descripciones, los elementos retóricos
y la postura misma del medio tienen como resultado convencer
al lector de la gravedad de todas aquellos personajes y sus valores
como un peligro para la Iglesia y su doctrina.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Las ensoñaciones que tienden a retornar a los laberintos de la infancia de Fabricio Gutiérrez: Estrellas
mentales, Monterrey: UANL, 2024, 94pp.
“La infancia conoce la desdicha gracias a los hombres…”
Gaston Bachelard

Adentrarse en el libro de Fabricio Gutiérrez implica volver a
reencontrarnos delante de la entrada del principio de nuestro
mundo: la infancia. Y la infancia, más que una cadena de recuerdos
irrepetibles, también es ese espacio que la memoria abre como
una herida para que nosotros, como lectores, podamos volver a
nombrarla sin el miedo de que se nos quiebren las palabras durante
el proceso.
Un ejemplo de esto se puede encontrar en el poema “2”, el
cual lleva por título “Un río fue posible”:
Cuando el niño nada en el río
y se sumerge por completo,
sus pensamientos salen a la superficie.
Yo los puedo ver,
uno de los pensamientos dice:
“La profundidad es segura”.
Otro más dice: “Esto me recuerda a cuando estoy

333

�Carlos Rutilo / Las ensoñaciones

en los brazos de mi madre”.
El movimiento del agua se lleva los pensamientos lejos
y ya no vuelven al niño.
Ningún pensamiento
que tiene el niño bajo el agua vuelve.
Por eso cuando el niño sale del río,
no recuerda haber pensado en nada.

Estrellas mentales cuenta con este tipo de poemas en los que
la voz poética se ve a sí misma transitando entre la memoria de la
infancia o ve la infancia misma reflejada cuando se encuentra con
otros niños que quizá fueron semejantes a su mundo o se perdieron
en él sin volver a dar alguna señal de vida, perdidos para siempre
igual que los primeros trazos de un dibujo que se borra con el
tiempo. La familia, la naturaleza y, en ocasiones, la violencia, dentro
de cada uno de estos poemas, también se vuelven necesarios para
completar esa otra experiencia que implica el origen del retorno, esa
otra casa instalada en el bosque que lentamente se pierde entre los
escombros de la memoria.
Ahora cito un ejemplo del poema titulado “Un bosque es un
lugar donde los niños se pierden”:
Este pensamiento lo tuvo un niño
antes de perderse en el bosque.
Lo encontré en la zona donde se vio al niño por última vez.
Ahora es mío.
Es diminuto y de puntas rojas
y lo llevo pensando todo el día,
aunque no he podido pensarlo sin pensar
en el niño perdido.
Tal vez el pensamiento me conduzca al niño,
u a otro niño perdido.
Un bosque es un lugar donde los niños se pierden.

334

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Un bosque es un alguien que se mete los niños a la boca.
Rara vez se vuelve a encontrar a un niño perdido.
Llegará a encontrarse de ellos un juguete o un zapato
y a veces solo un pensamiento.

El filósofo francés, Gaston Bachelard, en su libro La poética
del espacio, nos dice que “La casa es, más que un paisaje, un estado
del alma…”, y esta idea de la casa se puede retomar para tratar de
explicar el conjunto de poemas que conforman Estrellas mentales, pues
cada vez que avanzamos en la lectura del libro algo que parece no
nombrarse se dibuja y se desdibuja al mismo tiempo y solo queda en
el lector los restos de una lejana caricia o la idea de un sueño a punto
de volverse en pesadilla. Aquí tanto el cuerpo como la memoria se
vuelven en un espacio que solo la poesía puede evocar y volver a
darle todas las formas de acuerdo a la entrañable armonía que se
guardan en cada uno de sus versos, como un niño que aprende a
saborear el cosmos a través de la mirada de un bosque:
El loco se mete al río.
Soy yo, parado en la orilla,
quien siente la profundidad del agua.
El loco cierra los ojos, yo los abro.
El loco abre los ojos, yo desaparezco.
El loco imagina un pez comido por un pez más grande,
vuelvo a aparecer.
El loco sale del río, toma camino hacia la colina.
Entre más se aleja yo pierdo fuerza
hasta el punto de desvanecerme y caer al suelo.
Cuando el loco ya no es visible a la distancia,
a mí me es imposible ponerme de pie.
Formo ahora parte del suelo, del polvo
que levantan los conejos que pasan corriendo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

335

�Carlos Rutilo / Las ensoñaciones

Por último, solo queda celebrar la publicación de este libro
y esperar que pueda seguir encontrando a sus respectivos lectores,
pues cada poema que lo conforman pesa y pasa como el destello de
una estrella que nos encuentra cuando nos sorprendemos meditando
sobre la última posible caricia de la infancia.
Carlos Rutilo

336

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

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