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                  <text>Volumen 24
Número 1
Enero – Marzo 2025
ISSN: 1870-0160

�Equipo editorial
Editor Responsable
Dr. Luis Fernando Méndez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editor Técnico
MGS. Alejandra Berenice Rocha Flores, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Editores de Sección
 Dra. Georgina Mayela Núñez Rocha, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
 Dr. Erik Ramirez López, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
 Dra. Aurora de Jesús Garza Juárez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
 MES. Clemente Carmen Gaitán Vigil, Universidad Autónoma de Nuevo León, México.
Comité Científico
 Dr. Josep Antoni Tur Mari, Universidad de las Islas Baleares, España, Spain
 Dra. Ana María López Sobaler, Universidad Complutense de Madrid, Spain
 Dra. Liliana Guadalupe González Rodríguez, Universidad Complutense de Madrid, Spain
 Dr. Patricio Sebastián Oliva Moresco, Universidad del Bío Bío Chillán - Chile, Chile
 Dr. José Alex Leiva Caro, Universidad del Bío Bío, Chile
 Dr. Jesús Ancer Rodríguez, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
 Dr. Edgar C. Jarillo Soto, Universidad Autónoma Metropolitana, México
 Dr. José Alberto Rivera Márquez, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Xochimilco, México
 Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez, Universidad Veracruzana, México
 Dr. Noe Alfaro Alfaro, Universidad de Guadalajara, México
 Dra. Alicia Álvarez Aguirre, Universidad de Guanajuato, México
 Dr. Heberto Romeo Priego Álvarez, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México
 PhD Rosa Margarita Duran García, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México
 Dr. Fernando Guerrero Romero, Instituto Mexicano del Seguro Social, México

RESPYN, Revista Salud Pública y Nutrición, es una revista electrónica, con periodicidad trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Salud
Pública y Nutrición. Domicilio de la Publicación: Aguirre Pequeño y Yuriria, Col. Mitras Centro,
Monterrey, N.L., México CP 64460. Teléfono: (81) 13 40 48 90 y 8348 60 80 (en fax). E-mail:
respyn.faspyn@uanl.mx, URL: https://respyn.uanl.mx/. Editor Responsable: Dr. Luis Fernando
Méndez López. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2014-102111594800-203, de fecha 21
de octubre de 2014. ISSN 1870-0160 (https://portal.issn.org/resource/ISSN/1870-0160). Ambos
otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: No. 1,183,059. Responsable de la última actualización de este
número Dr. Luis Fernando Méndez López, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, N.L., México.

�TABLA DE CONTENIDOS
ARTÍCULO ORIGINAL
Prevalencia de malnutrición por déficit en adultos mayores no institucionalizados en
Veracruz, México
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn24.1-808
Dana Carolina Poveda Acelas, Carlos Augusto Poveda Acelas.


Asociación del estilo de vida con riesgo cardiovascular en una institución pública de
Mérida, Yucatán.
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn24.1-807
Bárbara del Carmen Gamboa Rivas, María del Rosario Barradas Castillo, Sally
Patricia Osorno López, Verónica Guadalupe Castro Díaz



Asociación del peso incrementado, ingestión calórica, sedentarismo, consumo de
alcohol y tabaquismo con alteraciones visuales
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn24.1-845
Elisa Hernández-Rivera, Erika Fabiola Gómez-García, Mariana Castelo-Huerta,
Zayra Lizbeth Martínez-Castro

ARTÍCULO DE REVISIÓN


Mercadotecnia de alimentos en México: revisión sistemática sobre su impacto en la
dieta infantil
DOI: https://doi.org/10.29105/respyn24.1-840
Anaid Guadalupe Martín Díaz, Virginia Gabriela, Fatima Ezzahra Housni, Nora
Rangel Bernal, Yolanda Campos Uscanga

�Artículo Original

Prevalencia de malnutrición por déficit en adultos mayores no institucionalizados en
Orizaba Veracruz, México.
Prevalence of malnutrition by deficiency in older adults non-institutionalized in Orizaba Veracruz, Mexico.

Poveda-Acelas Dana Carolina1, Poveda-Acelas Carlos Augusto2.
1 Universidad Jaume I Castellón de la Plana España, España. 2 Universidad de Alicante España, España.

RESUMEN
Introducción: La malnutrición por déficit contribuye a la progresión de muchas enfermedades en el adulto mayor. Además,
es un factor importante que favorece la sarcopenia, fragilidad, problemas de movilidad y psicológicos, lesiones cutáneas, que
están asociadas a déficit de nutrientes, mortalidad, discapacidad y hospitalización. Objetivo: Describir la prevalencia de
malnutrición por déficit en adultos mayores no institucionalizados en Orizaba Veracruz, México. Material y Método: Estudio
descriptivo y transversal en 105 adultos mayores a quienes se les aplicó el cuestionario Mini Nutricional Assessment. El análisis
fue descriptivo con el programa estadístico SPSS versión 26, eliminando los registros con información inconsistente o con
datos vacíos. Resultados: La prevalencia de malnutrición por déficit (desnutrición) en los adultos mayores que participaron
en el estudio fue de 26.67% y de riesgo de desnutrición de 41.90%. La mayoría de la población con malnutrición por déficit
(desnutrición) mostró disminución de la circunferencia de pantorrilla y braquial, no vivían de forma independiente y consumía
bajas cantidades de frutas y verduras. Conclusión: Los resultados de este estudio aportan información importante sobre la
malnutrición por déficit en los adultos mayores de Orizaba Veracruz, México. Si bien la prevalencia general de la malnutrición
fue relativamente baja, el análisis reveló que casi la mitad de los adultos mayores se encuentran en riesgo de malnutrición lo
que representa un área de intervención importante, para la creación de estrategias de intervención y políticas en salud pública
y nutrición que ayuden en la detección oportuna del riesgo de malnutrición y malnutrición por déficit, así como también en la
prevención de enfermedades y secuelas derivadas de esta y la reducción de costos que trae el tratamiento de la desnutrición.
Palabras Clave: Anciano, malnutrición, evaluación nutricional.

ABSTRACT
Introduction: Deficit malnutrition contributes to the progression of many diseases in the elderly. It is also an important factor
that favors sarcopenia, frailty, mobility and psychological problems, skin lesions, which are associated with nutrient deficiency,
mortality, disability and hospitalization. Objective: Describe the prevalence of malnutrition due to deficit in noninstitutionalized older adults in Orizaba Veracruz, Mexico. Material and method: Descriptive and cross-sectional study in
105 elderly people who were administered the Mini Nutritional Assessment questionnaire. The analysis was descriptive with
the statistical program SPSS version 26, eliminating records with inconsistent information or empty data. Results: The
prevalence of malnutrition due to deficiency (malnutrition) in the older adults who participated in the study was 26.67% and
the risk of malnutrition was 41.90%. The majority of the population with deficit malnutrition (undernutrition) showed
decreased calf and brachial circumference, did not live independently and consumed low amounts of fruits and vegetables.
Conclusion: The results of this study provide important information about malnutrition due to deficit in older adults in
Orizaba Veracruz, Mexico. Although the general prevalence of malnutrition was relatively low, the analysis revealed that
almost half of older adults are at risk of malnutrition, which represents an important area of intervention, for the creation of
strategies and policies in public health and nutrition that help in the timely detection of the risk of malnutrition and
malnutrition due to deficit, as well as in the prevention of diseases and sequelae derived from it, and the reduction of costs
that the treatment of malnutrition brings. Keywords: Aged, malnutrition, nutrition assessment.
Correspondencia: Dana Carolina Poveda Acelas al400300@uji.es
Recibido: 22 de junio 2024, aceptado: 14 de febrero 2025
©Autor2025
Citation: Poveda-Acelas D.C., Poveda-Acelas C.A. (2025) Prevalencia de malnutrición por déficit en adultos mayores no
institucionalizados en Orizaba Veracruz, México. Revista Salud Pública y Nutrición, 24 (1), 1-9.
https://doi.org/10.29105/respyn24.1-808

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

1

�Artículo Original

Significancia
Los adultos mayores desnutridos o en riesgo de
desnutrición tienen más predisposición a desarrollar
síndromes geriátricos los cuales comprometen en
gran medida el estado de salud, el funcionamiento
cognitivo, la capacidad funcional y la capacidad
compensatoria dando lugar a una mayor mortalidad.
La detección de la malnutrición permitirá vislumbrar
esta problemática en el adulto mayor no
institucionalizado para que de esta manera se
implementen estrategias encaminadas a mejorar el
estado nutricional que finalmente contribuyan a un
envejecimiento saludable.
Introducción
La nutrición es un importante modulador de la salud
y el bienestar en personas mayores. La nutrición
inadecuada contribuye a la progresión de muchas
enfermedades, y también se considera un factor
importante que favorece la sarcopenia y la fragilidad
(Volkert et al.,2021).
La malnutrición por déficit en adultos mayores es un
problema de salud desafiante asociado no solo al
aumento de la mortalidad y morbilidad, sino con
deterioro físico, que afecta las actividades diarias y
calidad de vida en general. Es un problema de salud
pública dado por la pérdida de peso no intencional o
tener un índice de masa corporal bajo, especialmente
en casos de enfermedades crónicas, polifarmacia y
deterioro funcional (Tomasiewicz et al.,2024).
La etiología de la malnutrición por déficit es
compleja y multifactorial, y es muy probable que el
desarrollo de la desnutrición en los adultos mayores
se vea facilitada por los procesos de envejecimiento
y es que durante el envejecimiento hay factores que
afectan la ingesta nutricional dando como resultado
el riesgo de desnutrición. La reducción de la ingesta
dietética en combinación con los efectos de la
enfermedad catabólica conduce rápidamente a la
desnutrición (Wanden, 2022).
Existe relación entre malnutrición por déficit y
aumento de las infecciones, úlceras por presión, más
días de estancia hospitalaria, retraso en la
cicatrización de heridas, así como también aumento
en la mortalidad; en cambio un estado nutricional
adecuado se relaciona con un menor riesgo de
morbimortalidad (Martínez et al.,2021).

Por otro lado, aunque la desnutrición ocurre
predominantemente en personas hospitalizadas o
institucionalizadas en hogares geriátricos; la
desnutrición, el riesgo nutricional y las deficiencias
de nutrientes específicos en particular, son una
situación frecuentemente pasada por alto en las
personas mayores que viven en la comunidad
(Norman et al.,2021).
A pesar de que no existe consenso para una
definición universal para el diagnóstico de
malnutrición por déficit y tampoco hay un estándar
sobre la mejor forma de determinar el estado de
nutrición de los adultos mayores, hay métodos
diagnósticos como el método Chang el cual requiere
valoración antropométrica y parámetros analíticos, la
valoración global subjetiva (VGS), y cuestionarios
de cribado como el Nutritional Screening Iniciative
(NSI), o el Mini Nutritional Assessment (MNA)
(Guigoz et al.,1999; Muñoz et al.,2020).
Así mismo, múltiples guías nutricionales
recomiendan detectar la desnutrición en adultos
mayores en todos los entornos de atención de la
salud, independientemente del peso. Las
herramientas de detección de desnutrición son fáciles
de administrar y pueden identificar desnutrición
tratable. La detección implica la identificación de
personas desnutridas (o en riesgo de desnutrición),
para realizarles una evaluación nutricional más
profunda y aplicar estrategias de intervención (Dent
et al.,2023).
Actualmente, el Mini Nutritional Assessment
(MNA), es el cuestionario más aceptado y utilizado
a nivel mundial, ya que permite identificar a las
personas en riesgo incluso antes de que aparezcan
alteraciones bioquímicas o antropométricas. Tiene
cuatro
dominios:
antropometría
(IMC,
circunferencia de la pantorrilla y circunferencia
braquial), salud auto informada; preguntas sobre la
dieta (incluida la pérdida de peso); y salud clínica. La
puntuación máxima es de 30. Se considera un adulto
mayor desnutrido cuando la puntuación es inferior a
17, riesgo de desnutrición si la puntuación está entre
17.0–23.5 y bien nutrido, puntuación &gt;24 (Guigoz &amp;
Vellas, 2021). En México, la Guía de práctica clínica:
Evaluación y tratamiento nutricional del adulto
mayor en el primer nivel de atención de 2024
recomienda como punto de buena práctica emplear el
MNA como herramienta para evaluar el estado

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

2

�Artículo Original

nutricional en adultos mayores de 60 años ya que
tiene una sensibilidad del 96%, especificidad del
98% y un valor predictivo del 97%
(CENETEC,2024).
A nivel mundial se han hecho estudios relacionados
con la malnutrición por déficit en el adulto mayor.
De esta manera, la investigación realizada por
Volkert et al. (2019) encontró que existe una
asociación clara entre el estado nutricional y el grado
de dependencia. Por su parte, Otzuka (2022) describe
que la proporción de la población adulta mayor que
se encuentra desnutrida oscila entre el 1% y el 5%
entre los adultos mayores independientes que viven
en la comunidad y aumenta entre el 30% y el 50%
entre los residentes de instituciones de cuidado. De
igual manera, plantea que el riesgo de muerte
aumenta con el aumento de la delgadez.
En México, la prevalencia de la malnutrición por
déficit es del 12.6% (CENETEC, 2024). Igualmente,
en Guanajuato México, una investigación realizada
con adultos mayores institucionalizados reportó que
el 25.4% presentaban malnutrición, 49% riesgo de
malnutrición y 26% estado nutricional normal
(Fuentes &amp; Camacho, 2020). Por otra parte,
Carrazco et al. (2022) señalaron que los fenotipos
prefrágil, frágil y agotamiento se asocian a
insuficiencia de Vitamina D en adultos mayores.
Teniendo en cuenta las consecuencias de la
malnutrición por déficit en el adulto mayor y que a
pesar de la búsqueda bibliográfica realizada no se
encontraron estudios que evalúen la malnutrición en
adultos mayores en el municipio de Orizaba, surge
esta investigación con el objetivo de describir la
prevalencia de malnutrición por déficit en adultos
mayores no institucionalizados en Orizaba Veracruz,
México. Se buscó responder a la hipótesis: existe
significancia estadística entre el estado nutricional y
las variables: IMC, circunferencia braquial y de la
pantorrilla en adultos mayores no institucionalizados
en Orizaba Veracruz, México.
Finalmente, esta investigación se convierte en un
estudio de interés para los campos de salud pública y
nutrición, ya que la evaluación nutricional es el paso
inicial del proceso de atención nutricional, de tal
forma que los resultados obtenidos pueden ser útiles
para la formulación de estrategias de salud y

programas de intervención para adultos mayores de
Orizaba Veracruz.
Material y Método
Estudio descriptivo transversal, el cual recopiló los
datos en un período de tiempo determinado, que
permitió estimar la prevalencia de malnutrición por
déficit. Se llevó a cabo en 105 adultos mayores
residentes en la Ciudad de Orizaba ubicada en el
Estado de Veracruz, México. El período de
recolección de la información estuvo comprendido
desde noviembre de 2022 a enero de 2023 y fue
realizado por medio de visitas domiciliarias. Se
incluyeron a personas mayores de 60 años que
firmaron el consentimiento informado del estudio. Se
excluyeron aquellas con afecciones físicas (adultos
mayores cuadripléjicos, con enfermedades mentales,
con amputación de alguno de sus miembros o con
ventilación mecánica), problemas de comunicación o
demencia avanzada que imposibilitaran la toma de
medidas
antropométricas
o
conseguir
el
consentimiento informado. No se consideraron otros
criterios de exclusión.
Se capacitó a una persona para la toma de medidas
antropométricas y el diligenciamiento del
instrumento MNA. Se hizo énfasis en realizar un
llenado completo y adecuado de los cuestionarios.
Para asegurar el entrenamiento del encuestador se
hizo una prueba en la que estando bajo supervisión
de uno de los investigadores realizó la aplicación del
instrumento de recolección de datos a 5 personas. La
toma de medidas antropométricas fue realizada con
la báscula y tallímetro marca seca los cuales fueron
calibrados previamente.
La población total fue de 145 adultos mayores
residentes en la colonia Centro de la ciudad de
Orizaba Veracruz (se seleccionó este dato, por los
costos y tiempos que implicaría escoger una
población mayor, además esta restricción permitió
controlar el factor de confusión); el tamaño muestral
fue de 105 adultos mayores, calculado según el
software EPIDAT 3.1. La estimación se efectuó con
un nivel de confianza del 95 %, dado que brinda una
mayor certeza a los datos. La recolección de los datos
se llevó a cabo por muestreo bola de nieve para lo
cual se hizo una convocatoria de participación en una
residencia de la Colonia Centro de Orizaba a la que
asistieron 5 adultos mayores los cuales de forma
consecutiva recomendaron a otros adultos mayores

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

3

�Artículo Original

que cumplían los criterios de inclusión hasta lograr la
muestra estimada.
Se consideraron 5 variables sociodemográficas y de
salud: edad, estado civil, ocupación, sexo y
antecedentes de enfermedad crónica en términos de
presencia o ausencia de esta. Se consideraron como
enfermedades crónicas aquellas que presentan una
larga duración (más de 6 meses) y una progresión
lenta, no se transmiten de persona a persona y son
consideradas, por lo tanto, como no transmisibles.
Para evaluar las variables mencionadas se aplicó una
encuesta con 5 preguntas que correspondían a las
variables señaladas.
La variable dependiente de esta investigación fue la
malnutrición. Para valorarla se empleó el Mini
Nutritional Assessment (MNA), el cual es un
instrumento estandarizado y validado que permite
obtener una evaluación rápida del estado nutricional
de los adultos mayores y evaluar su riesgo de
desnutrición. El cuestionario consta de 18 ítems
divididos en cuatro categorías: parámetros
antropométricos, estado general del paciente,
encuesta dietética y valoración subjetiva; clasifica a
las personas sobre un máximo de 30 puntos, en tres
grupos: estado nutricional Normal (N) (≥ 24 puntos),
riesgo de malnutrición (RM) (17- 23.5 puntos) y
malnutrición (M) (&lt; 17 puntos).
Los
parámetros
antropométricos:
IMC,
circunferencia braquial y de pantorrilla se
operacionalizaron conforme el cuestionario MNA.
De esta manera, el IMC tuvo cuatro categorías
posibles: &lt;19 kg/m2, ≥ 19 kg/m2 y &lt;21 kg/m2, ≥21
kg/m2 y &lt;23kg/m2 y ≥ 23 kg/m2. La circunferencia
braquial: &lt;21 cm, ≥21 cm y &lt; 22 cm y ≥ 22 cm. La
circunferencia de la pantorrilla (CP), considerándose
en dos categorías: &lt; 31 cm Y ≥31 cm. Aquellos con
un perímetro inferior a 31 cm suelen presentar riesgo
de malnutrición o malnutrición.
La aparición de sesgos se minimizó en esta
investigación por medio de las siguientes acciones:
el sesgo de selección se controló definiendo
claramente la población, criterios de selección y
capacitando a la persona que aplicó los cuestionarios.
El sesgo de información se minimizó contrastando
los resultados obtenidos con lo reportado por la
literatura científica. Se hizo búsqueda exhaustiva
acerca de malnutrición por déficit en diversas bases

de datos, así mismo, se establecieron códigos en la
recogida de los datos para mejorar el procesamiento
de estos. En cuanto al sesgo de no respuesta, este se
controló evitando respuestas faltantes en los
cuestionarios, lo cual se garantizó revisando cada
uno de los cuestionarios luego del momento del
diligenciamiento para asegurar que la información se
recolectó de forma exhaustiva. Finalmente, el sesgo
de confusión se controló por medio de la selección
adecuada de la muestra, el contraste con la literatura
de tal forma que no se establecieran asociaciones
causales en este tipo de diseño.
Una vez se tuvieron los datos recolectados, se
procesó la información en el programa estadístico
SPSS versión 26. El análisis descriptivo implicó el
cálculo de frecuencias absolutas y relativas para la
mayoría de las variables, exceptuando la edad que
fue reportada como variable cuantitativa. Para el
análisis bivariado se realizó la prueba de hipótesis de
chi cuadro de independencia de Pearson.
Este estudio siguió las directrices que describe la
guía Strobe para estudios observacionales,
cumpliendo con lo exigido para estudios
transversales en cada uno de los 22 ítem de la guía;
destacando para la sección de la metodología de este
estudio: la descripción de los criterios de
elegibilidad, la fuente y los métodos de selección de
los participantes.
El presente estudio se apegó a los lineamientos éticos
en investigación en seres humanos, establecidos en la
Declaración de Helsinki de 1964. Cada participante
firmó la carta de consentimiento informado, según lo
establecido en el Título Segundo, Capítulo I,
Artículos 16 y 17 de la Ley General de Salud en
Materia de Investigación para la Salud (Diario
Oficial de la Federación [DOF], 2014). Por otra
parte, la presente investigación se consideró de
riesgo mínimo puesto que se limitó a la aplicación de
un cuestionario para obtener los datos necesarios y se
realizaron medidas antropométricas. Se obtuvo la
aprobación del Comité de Bioética de la Universidad
Sinergia (código de protocolo: PI 10-34).
Resultados
Participaron 105 adultos mayores. El promedio de
edad de los participantes de este estudio fue de 73.47
años (DE= 10.063). El 55.24% de los adultos
mayores eran del sexo femenino y 44.76% del sexo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

4

�Artículo Original

masculino. En cuanto al estado civil el 34.29% era
casado, el 30.48% soltero, 9.52% divorciado y
25.71% viudo. El 59.05% de los adultos mayores se
dedicaban a labores del hogar, 30.48% eran
jubilados, 7.62% se desempeñaban como
independientes y el 2.85% eran empleados.

La prevalencia de malnutrición en personas con
antecedentes enfermedad crónica fue de 78.57%.
Para los datos de antecedentes de la enfermedad, se
logró observar que tener antecedente de enfermedad
crónica se asocia significativamente con el estado
nutricional (p=0.000) (Tabla 3).

La prevalencia de la malnutrición (desnutrición)
encontrada fue de 26.67%, no obstante, casi la mitad
de los participantes se encontraban en riesgo de
malnutrición por déficit (riesgo de desnutrición)
(Tabla 1).

Tabla 3. Antecedentes de enfermedad crónica y estado nutricional en adultos
mayores no institucionalizados en Orizaba Veracruz

n
33
44
28

%
31.43
41.9
26.67

Fuente: Elaboración propia

En el análisis de resultados se encontró que las
mujeres eran quienes más prevalencia de
malnutrición por déficit (desnutrición) y riesgo de
malnutrición por déficit (riesgo de desnutrición)
tenían en comparación con los hombres (54.55% de
riesgo de malnutrición y 57.14% de malnutrición
para las mujeres), mientras que para los hombres las
cifras fueron de 45.45% para el riesgo de
malnutrición y 42.86% para la malnutrición. Para la
variable estado civil fueron las personas viudas
quienes mayor prevalencia de riesgo de malnutrición
y malnutrición presentaban con diferencias
estadísticamente significativas. La mayoría de los
adultos mayores se dedicaban al hogar sin
encontrarse
diferencias
estadísticamente
significativas (Tabla 2).
Tabla 2. Características sociodemográficas de los adultos mayores no institucionalizados en
Orizaba Veracruz
Características
sociodemográficas
Sexo
Estado Civil

Ocupación

Femenino
Masculino
Casado
Soltero
Divorciado
Viudo
Unión libre
Hogar
Jubilado
Independiente
Empleado

Fuente: Elaboración propia

Valor P
Normal
n
18
15
25
8
0
0
0
19
11
2
1

Riesgo de Malnutrición
%
n
%
54.55
24
54.55
45.45
20
45.45
75.76
6
13.64
24.24
14
31.82
0
7
15.91
0
17
38.64
0
0
0
57.58
29
65.91
33.33
12
27.27
6.06
2
4.55
3.03
1
2.27

Malnutrición
n
16
12
5
10
3
10
0
14
9
4
1

%
57.14
42.86
17.86
35.71
10.71
35.71
0
50
32.14
14.29
3.57

Antecedentes
de enfermedad
crónica

Normal
n

Riesgo de malnutrición
%
n
%

Malnutrición
n
%

Si

10

30.3

28

63.64

22

78.57

No

23

69.7

16

36.36

6

21.43

Valor P
0.001

Fuente: Elaboración propia

Tabla 1 Prevalencia de malnutrición (desnutrición) en
adultos mayores no institucionalizados en Orizaba
Veracruz según Mininutritional Assessment
Variable
Estado nutricional normal
Riesgo de malnutrición
Malnutrición

Antecedentes
enfermedad

0.972
0

0.757

De acuerdo con el índice de masa corporal la
prevalencia de malnutrición fue del 39.29% para las
personas que tenían un IMC mayor a 19 kg/m2 y
menor a 21 kg/m2. De igual manera, para la
circunferencia braquial se encontró una prevalencia
de malnutrición del 71.43% en aquellas personas que
tienen una circunferencia braquial menor a 21 cm.
Así mismo, para la circunferencia de la pantorrilla,
las personas que tenían una circunferencia menor a
31 cm tenían mayor malnutrición (92.86%), mientras
aquellas que tenían una circunferencia mayor o igual
a 31 cm, el porcentaje de malnutrición era de 7.14%.
Se encontró que existe significancia estadística entre
el estado nutricional y el índice de masa corporal,
circunferencia braquial y de pantorrilla (p&lt; 0.001)
(Tabla 4).
Tabla 4. Estado nutricional según índice de masa corporal, circunferencia braquial y de pantorrilla en adultos
mayores no institucionalizados en Orizaba Veracruz
Variable
Índice de
masa
corporal
(IMC)

&lt;19 kg/m2
≥ 19 kg/m2 y &lt;21 kg/m2
≥21 kg/m2 y &lt;23kg/m2
≥ 23 kg/m2

Circunferen &lt;21 cm
cia braquial
≥21 cm y &lt; 22 cm
(CB)
≥ 22 cm
Circunferen &lt; 31 cm
cia de la
≥31 cm

Normal
n
0
1
1
31

%
0
3.03
3.03
93.94

Riesgo de malnutrición
n
%
9
20.45
7
15.91
20
45.45
8
18.19

Malnutrición
n
%
8
28.57
11
39.29
8
28.57
1
3.57

0

0

18

40,91

20

71.43

6

18.18

9

20,45

6

21.43

27

81.82

17

38,64

2

7.14

0
33

0
100

19
25

43,18
56,82

26
2

92.86
7.14

Valor P
0.0001

0.0001

0.0001

Fuente: Elaboración propia

Los resultados obtenidos en la variable apetito
distribuida según estado nutricional destacan que las
personas con malnutrición y riesgo de malnutrición
comen mucho menos que una persona con un estado
nutricional
normal
(39.29%
y
11.36%
respectivamente). Referente a la pérdida de peso, el
39.29% de las personas con malnutrición mostraron
que disminuyeron más de 3 kilogramos de peso
frente al 0.0% que de aquellos con estado nutricional
normal. También se encontró para la variable

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

5

�Artículo Original

movilidad que las personas que están en cama tienen
42.86% de malnutrición en contraste con un 21.3%
para las personas que salen del domicilio.
Igualmente, los problemas neuropsicológicos, tener
lesiones cutáneas y cursar enfermedad aguda o
situación de estrés psicológico en los últimos 3 meses
mostraron cierto vínculo con el estado nutricional del
adulto mayor (Tabla 5).
Tabla 5. Estado nutricional según apetito, pérdida de peso, movilidad, problemas neuropsicológicos, lesiones cutáneas y
enfermedad aguda en adultos mayores no institucionalizados en Orizaba Veracruz
Variable

Normal

Ha comido
¿Ha perdido el apetito? ¿Ha comido mucho menos
menos por falta de apetito,
Ha comido
problemas digestivos, dificultades menos
de masticación o deglución en los
últimos 3 meses?
Ha comido igual

Riesgo de
malnutrición
n
%

Malnutrición

n

%

0

0

5

11.36

11

39.29

6

18.18

16

36.36

7

25

27

81.82

23

52.27

10

35.71

n

Mayor a 3 kg

0

0

2

4.55

11

39.29

Pérdida reciente de peso (menor
de tres meses)

No lo sabe

13

39.39

14

31.82

4

14.29

Entre 1 a 3 kg
No ha habido
pérdida de peso

2

6.06

8

18.18

5

17.86

18

54.55

20

45.45

8

28.57

Movilidad

Cama a sillón
Autonomía en el
interior
Sale del domicilio

0

0

4

9.09

12

42.86

Problemas neuropsicológicos

¿Úlceras o lesiones cutáneas?

Demencia o
depresión grave
Depresión leve
Sin problemas
psicológicos

Valor p

%

2

6.06

26

59.09

10

35.71

31

93.94

14

31.82

6

21.43

0

0

1

2.27

4

14.29

1

3.03

6

13.64

7

25

32

96.97

37

84.09

17

60.71

personas con malnutrición. No obstante, en las
personas con un estado nutricional normal se observó
que un poco más de la mitad comen frutas y verduras
al menos dos veces al día (Tabla 6).
Tabla 6. Estado nutricional según percepción del estado de salud, forma de alimentarse, frecuencia de comidas al
día, vivir independiente y consumo de frutas y verduras en adultos mayores no institucionalizados en Orizaba
Veracruz
Variable
Malnutrición
grave
¿Se considera No lo sabe o
el paciente
malnutrición
que está bien moderada
nutrido?
Sin
problemas
de nutrición

0.001

Forma de
alimentarse
0.001

0.001

Necesita
ayuda
Se alimenta
solo, pero
con dificultad
Se alimenta
solo sin
dificultad

¿Cuántas
comidas
completas
toma al día?

Si
No

1
32

3.03
96.97

1
43

2.27
97.73

9
19

32.14
67.86

0.001

¿Ha tenido una enfermedad aguda Si
o situación de estrés psicológico en
No
los últimos tres meses?

10

30.3

19

43.18

21

75

0.001

23

69.7

25

56.82

7

25

%

Riesgo de malnutrición
n
%

Malnutrición
n
%

0

0

1

2.27

2

7.14

18

54.55

37

84.09

26

92.86

15

45.45

6

13.64

0

0

0

0

11

25

11

39.29

1

3.03

16

36.36

8

28.57

32

96.97

17

38.64

9

32.14

Valor p
0.001

0.001

1 comida

0

0

0

0

0

0

2 comidas

10

30.3

29

65.91

22

78.57

3 comidas

23

69.7

15

34.09

6

21.43

22
11

66.67
33.33

16
28

36.36
63.64

7
21

25
75

0.001

17

51.52

21

47.73

6

21.43

0.001

16

48.48

23

52.27

22

78.57

Si
Vive
independiente No
0.001

Normal
n

¿Consume
Si
frutas o
verduras al
menos 2 veces No
al día?

0.001

Fuente: elaboración propia

Fuente: Elaboración propia

Ninguno de los adultos mayores con malnutrición se
considera sin problemas nutricionales. No obstante,
más del 90% no logra identificar su estado
nutricional o lo cataloga como malnutrición
moderada, sólo el 7.14% de los que tienen
malnutrición se percibe con malnutrición grave. El
39.29% de los adultos mayores con malnutrición y el
25.0% en riesgo de malnutrición necesita ayuda para
alimentarse frente a que ninguno de los adultos
mayores con estado nutricional normal lo requiere.
Se destaca que todos los adultos mayores comen más
de una vez al día siendo predominante que aquellos
con malnutrición y riesgo de malnutrición comen 2
veces al día (78.57% y 65.91% respectivamente), en
cambio aquellos que tienen un estado nutricional
normal acostumbra a comer 3 veces al día (69.70%).
Llama la atención también que el 75% de los adultos
mayores con malnutrición y el 63.64% con riesgo de
malnutrición no viven independientes. Finalmente, el
consumo de frutas y verduras en los adultos mayores
que participaron reflejó que más del 50% de los
adultos mayores que se encuentran malnutridos y en
riesgo de malnutrición tienen un consumo inferior a
2 veces al día, destacando el 78.57% de en las

Discusión
La malnutrición (desnutrición) es una condición que
empeora tanto el pronóstico como la calidad de vida
de las personas mayores ya que incrementa la
mortalidad, morbilidad, infección, prolonga la
estancia hospitalaria, disminuyendo la respuesta al
tratamiento médico y aumenta tanto la tasa de
reingreso hospitalario como el gasto en salud
(Norman et al.,2021)
Este estudio encontró un estado de malnutrición
(desnutrición) en personas mayores en 26.67% y un
riesgo de malnutrición en 41.90%, resultado que
coincide con la investigación realizada por González
et al., (2020) quienes en una muestra de 46
participantes en México reportaron 47.9% de
personas con riesgo de desnutrición. De igual forma,
un estudio realizado en Perú en una muestra de 214
adultos mayores Del total de sujetos estudiados
reportó que el 51% presentó riesgo de desnutrición y
2% desnutrición (Cárdenas et al., 2021).
Investigaciones anteriores han demostrado que la
desnutrición está asociada con varios factores,
incluidos factores socioeconómicos (educación, sexo
y estado civil), hábitos alimentarios y psicológicos
(depresión y demencia) y enfermedades crónicas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

6

�Artículo Original

entre las personas mayores. Por lo tanto, la detección
y el tratamiento tempranos de la desnutrición en las
personas mayores son fundamentales para reducir la
morbilidad y mejorar la calidad de vida (Althaiban et
al.,2023). Estas cifran deben ser un llamado de
atención acerca de la relevancia del establecimiento
de intervenciones nutricionales y de detección
rutinaria de malnutrición en los adultos mayores, así
como también de políticas en salud pública, que
busquen minimizar la malnutrición (desnutrición) y
las secuelas derivadas de esta en la salud y calidad de
vida de los adultos mayores de Orizaba Veracruz.
La prevalencia de malnutrición de acuerdo al sexo
fue mayor en las mujeres, debido probablemente a
que la mayor parte de las mujeres son dependientes
económicamente y eso las sitúa en una posición de
mayor riesgo nutricional (Luis et al.,2021).
Para la variable estado civil en este estudio se
encontró una mayor prevalencia de desnutrición en
personas viudas y solteras cada una con 35.71% de
participantes malnutridos viudos y solteros
probablemente debido a que la viudez y soltería se
relacionan con malos hábitos alimentarios, menor
disfrute de la comida (Besora et al.,2020). Los
hallazgos contrastan con lo reportado por Stratidaky
et al. (2024) quienes afirman que las personas que
viven solas tienen un mayor riesgo de desnutrición.
Vivir solo aumenta los niveles de depresión y
aislamiento social y deteriora la calidad de vida.
Además, mencionan que la preparación de alimentos
en estos casos se vuelve menos interesante.
Las personas que se dedicaban al hogar fueron en
quienes mayor prevalencia de malnutrición y riesgo
de malnutrición se encontró. Esto podría guardar
relación con un nivel socioeconómico más bajo, lo
que ocasionaría seguramente una dieta monótona a
base de cereales de manera que el consumo de
proteínas y nutrientes es inferior (Abate et al.,2020).
De igual forma, en esta investigación las personas
que tenían antecedente de enfermedad crónica
mostraron algún tipo de vínculo de con el estado
nutricional (p&lt; 0.001). Los estudios reportan que el
tener una enfermedad crónica podría disminuir el
apetito lo que afectaría la cantidad y calidad del
consumo de alimentos. De igual forma, el consumir
medicamentos para el tratamiento de enfermedades
crónicas también influye en el apetito y calidad del
consumo de alimentos y la biodisponibilidad de

nutrientes, lo que aumenta el riesgo de desnutrición
(Althaiban et al., 2023).
En cuanto a la variable IMC se destaca que hubo
participantes que a pesar de tener un IMC ≥ 23 kg/m2
tenían desnutrición o riesgo de malnutrición. Esto
contrasta con la sugerencia actual de no usar el IMC
como única medida para evaluar la malnutrición en
adultos mayores ya que con el envejecimiento hay
una disminución de la talla y modificación de la
composición corporal, con una disminución de la
masa magra y aumento de la masa grasa, por lo que
se debe incorporar también la circunferencia braquial
y de pantorrilla como indicadores antropométricos
importantes en la valoración nutricional (Mziray et
al.,2024).
La falta de apetito en el envejecimiento es un factor
importante relacionado con la desnutrición y el
riesgo de desnutrición, que pudiera estar vinculada
con un estado nutricional deficiente en nuestro
estudio (p&lt; 0.001). Esto contrasta con un estudio
realizado en EE. UU., el 21.8% de las personas (edad
media 74.5 años) respondieron que tenían poco
apetito. La falta de apetito es un predictor
independiente importante de la baja ingesta de macro
y micronutrientes y se asocia con la baja calidad de
la dieta y la disminución de la diversidad de
alimentos que consumen los adultos mayores (Cin et
al., 2021). También, es desencadenante de la
reducción de la ingesta dietética en los adultos
mayores y es una consecuencia de los cambios
fisiológicos relacionados con la edad, las
enfermedades, la depresión, el uso de medicamentos,
la menor actividad física y el aislamiento social,
encontrándose similitudes con este estudio donde
39.29% de los adultos mayores tenían malnutrición
(Kiesswetter et al.,2020). En esta investigación la
falta de apetito puede estar relacionada con que la
mayoría de los participantes tenían como antecedente
alguna enfermedad crónica de manera que los
síntomas asociados con enfermedades crónicas,
como fatiga, dolor o dificultad para respirar, pueden
afectar el apetito y la ingesta de alimentos, lo que
lleva a la malnutrición. También podría tener
relación con los cambios propios del envejecimiento
como la reducción del olfato y del gusto, lo cual
dificulta la percepción del placer asociado con los
alimentos palatables, lo que a su vez puede reducir
aún más la ingesta dietética.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

7

�Artículo Original

Dentro de las limitaciones de esta investigación se
encuentra en primer lugar debido a la naturaleza del
diseño del estudio no se analizaron asociaciones
causales por lo que se recomiendan futuras
investigaciones relacionadas con el tema. Además,
considerando que el muestreo no fue aleatorio,
podría generar sesgos y afectar la representatividad
de los resultados.
Conclusiones
Los resultados de este estudio aportan información
importante sobre la malnutrición por déficit de los
adultos mayores de Orizaba Veracruz, México. La
prevalencia de malnutrición en los adultos mayores
participantes fue de 26.67% y riesgo de desnutrición
de 41.90%. Si bien la prevalencia general de la
malnutrición fue relativamente baja, el análisis
reveló que casi la mitad de los adultos mayores se
encuentran en riesgo de malnutrición (desnutrición),
lo que representa un área de intervención importante,
para la creación de estrategias de intervención y
políticas en salud pública y nutrición que ayuden en
la detección oportuna del riesgo de malnutrición y
malnutrición por déficit, así como también en la
prevención de enfermedades y secuelas derivadas de
esta y la reducción de costos que trae el tratamiento
de la desnutrición.
Conflicto de interés
Los autores declaramos no tener ningún conflicto de
intereses.
Financiación
Esta investigación no contó con financiación.

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

8

�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

9

�Artículo Original

Asociación del estilo de vida con riesgo cardiovascular en una institución pública de
Mérida, Yucatán.
Association of lifestyle with cardiovascular risk in a public institution in Merida, Yucatan.

Gamboa-Rivas Bárbara del Carmen1, Barradas-Castillo María del Rosario1, Osorno-López Sally Patricia1,
Castro-Díaz Verónica Guadalupe2.
1 Universidad Autónoma de Yucatán, Facultad de Medicina, Licenciatura en Nutrición, México. 2 Universidad
Mesoamericana de San Agustín, Licenciatura en Gerontología, México.

RESUMEN
Introducción: Los estilos de vida influyen en la salud, que abarca desde hábitos alimenticios hasta actividad física, afectados
por el estrés y responsabilidades de la vida adulta. Estos hábitos están vinculados con enfermedades cardiovasculares. Aunque
algunos estudios muestran una relación, otros no la confirman, lo que justifica la necesidad de la investigación. Objetivo:
Identificar el estilo de vida de los empleados de una institución pública en Mérida, Yucatán y asociarlo con el riesgo
cardiovascular. Material y Método: Estudio de tipo transversal correlacional, con una muestra de 54 personas a las que se
le aplicó cuestionario PEPS-1, se tomó la circunferencia cintura y talla en una institución pública. Resultados: Se halló que
un 88.9% tiene riesgo cardiovascular y que el 77.8% se percibe con estilo de vida alto. Conclusión: Existe una relación
significativa entre las variables estilo de vida y el índice cintura-talla en la población estudiada.
Palabras Clave: Estilo de vida, riesgo cardiovascular, índice-cintura talla.

ABSTRACT
Introduction: Lifestyles influence health, encompassing everything from dietary habits to physical activity, affected by stress
and adult life responsibilities. These habits are linked to cardiovascular diseases. While some studies show a relationship,
others do not confirm it, justifying the need for research. Objective: Identify the lifestyle of employees of a public institution
in Merida, Yucatan and associate it with cardiovascular risk. Material and method: Cross-sectional correlational study, with
a sample of 54 individuals who were administered the PEPS-1 questionnaire, and waist circumference and height were
measured at public institution. Results: It was found that 88.9% have cardiovascular risk and that 77.8% perceive themselves
with a high lifestyle Conclusion: There is a significant relationship between lifestyle variables and waist-to-height ratio in the
studied population.
Keywords: Lifestyle, cardiovascular risk, waist-to-height ratio.
Correspondencia: Bárbara del Carmen Gamboa Rivas
barbiegambr@gmail.com
Recibido: 11 de junio 2024, aceptado: 12 de febrero 2025
©Autor2025
Citation: Gamboa-Rivas B.C., Barradas-Castillo M.R., Osorno-López S.P., Castro-Díaz V.G. (2025) Asociación del estilo de vida
con riesgo cardiovascular en una institución pública de Mérida, Yucatán. Revista Salud Pública y Nutrición, 24 (1), 10-16.
https://doi.org/10.29105/respyn24.1-807

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

10

�Artículo Original

Significancia
La investigación propuesta es relevante debido a que
en Yucatán se encontraron pocos estudios locales
sobre el índice cintura-talla y el estilo de vida,
además de una alta prevalencia de obesidad en el
Estado. La población ha tenido cambios en su
alimentación y en sus hábitos para mal. Estos se van
adoptando conforme las personas crecen y se
desarrollan en su entorno, como lo es el laboral, hacer
una comida, fumar, beber alcohol, consumo excesivo
de comida rápida, sedentarismo, entre otras, llevan a
graves consecuencias como las enfermedades
cardiovasculares.
Introducción
Los estilos de vida son un conjunto de elecciones y
comportamientos que definen cómo las personas
viven y se desenvuelven en su entorno. También, se
define en cómo los individuos desarrollan sus
actividades diarias en diversos entornos y
condiciones que influyen en su bienestar, que va
desde sus hábitos alimenticios hasta la actividad
física, patrones de sueño, salud mental, interacciones
sociales y percepción personal (Ramos &amp; Meza,
2021).
En la etapa adulta, las diversas circunstancias hacen
que surjan mayores responsabilidades que pueden
obstaculizar la adopción de un estilo de vida (EV)
saludable. Según López et al. (2020), estos cambios
conllevan desafíos, como el incremento del estrés,
que desvían a los adultos hacia hábitos poco
saludables, como el aumento del consumo de
alimentos rápidos, la reducción de la actividad física
y el incremento en el consumo de alcohol y tabaco.
De esta forma, los malos hábitos tienen como
consecuencia problemas graves en la salud, tal y
como menciona Buitrago et al. (2021) los
trabajadores que constantemente viven bajo estrés
suelen padecer trastornos del sueño, problemas
intestinales,
malestar
musculoesquelético,
alteraciones psíquicas y dolores de cabeza, siendo
más propensos a desarrollar enfermedades
cardiovasculares. Otro hábito que impacta a la salud,
es el sedentarismo, puesto que puede provocar
pérdida de masa muscular, disminución de la
flexibilidad y fuerza, que a su vez se relaciona con la
aparición de enfermedades crónicas no transmisibles
(ECNT) como la obesidad y diabetes (Delgado,
2022). Asimismo, la mala alimentación también ha

sido asociada con el riesgo de desarrollar
enfermedades como la obesidad, la diabetes mellitus
tipo II, la hipertensión arterial, la dislipidemia, la
esteatosis hepática, entre otras (Yaguachi et al.,
2021).
Algunas de estas enfermedades son consecuencia del
riesgo cardiovascular (RC) que puede ser
identificado con indicadores como el índice cinturatalla (ICT); el cual es una herramienta sencilla de
evaluación para identificarlo (Vento et al., 2021).
Diversos estudios han explicado la relación del
riesgo cardiovascular y los estilos de vida, tal es el
caso de Galdos (2019) que, en su investigación
realizada en Perú, explica que cuando el ICT es
menor, los estilos de vida tienden a ser mejores. Otro
estudio reveló que existe relación significativa con la
categoría de ejercicio con el ICT (Sinche, 2022). Por
el contrario, otros investigadores como Bernabel
(2019) en Perú y Espinosa et al. (2023) en México al
analizar muestras con personas mayores a 18 años,
en las cuales obtuvieron nulas asociaciones entre las
variables estilo de vida e ICT, a pesar de que en
ambas hubo alta prevalencia de riesgo
cardiovascular. Esto podría sonar un poco
contradictorio, puesto que se ha mencionado que el
llevar estilos de vida no saludables lleva a graves
consecuencias; asimismo, en México la Encuesta
Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2022,
reveló una alta prevalencia de sobrepeso y obesidad
en México, destacando que el 19.2% de la población
adulta era sedentaria y el 81% presentaba obesidad
abdominal (Campos et al., 2023).
Por lo anterior, el presente estudio tiene como
objetivo identificar el estilo de vida de los empleados
de una institución pública en Mérida, Yucatán y
asociarlo con el riesgo cardiovascular con el fin
identificar los riesgos de salud de la población.
Material y Método
El estudio es de tipo transversal, con un alcance
correlacional.
La población total del Centro Integral para la
Plenitud de las Personas Mayores Renacer y
Armonía en la ciudad de Mérida, Yucatán fue de 68
personas, de las cuales 55 aceptaron participar en el
estudio y firmaron el consentimiento informado. Los
criterios de inclusión fueron: a) hombres y mujeres

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

11

�Artículo Original

entre los 18 y 65 años de edad, y b) trabajadores de
alguno de los centros integrales para la plenitud de
adultos mayores. Se eliminaron a las personas que no
quisieron continuar en el estudio, que no firmaron la
carta de consentimiento informado o que no
completaron el cuestionario aplicado.
Para medir el estilo de vida en la investigación
propuesta, se decidió utilizar el cuestionario de Perfil
de Estilo de Vida (PEPS-1), desarrollado por Nola
Pender en el año 1996. Este mismo consta de 48
ítems tipo Likert y que se puntúa con las siguientes
opciones: nunca (1), a veces (2), frecuentemente (3)
y rutinariamente (4). Las categorías que contempla
son: nutrición, ejercicio, responsabilidad en salud,
manejo del estrés, soporte interpersonal y
autoactualización. Asimismo, este instrumento
clasifica el estilo de vida de tres formas: bajo (48-107
puntos), medio (108-131 puntos) y alto (132-192
puntos) (Pech et al., 2022).
Este cuestionario fue validado tanto nivel
internacional como nacional, y varios autores (Pérez
et al., 2024; Cajachagua et al., 2022; Mogollón et al.,
2020) demuestran que el cuestionario de PEPS-1 es
fiable y que cumple con los criterios de validez
interna.
En la investigación realizada por Pérez et al. (2024),
plantean que el cuestionario PEPS-1 lo validaron en
una muestra mexicana y los resultados demostraron
que al aplicar su prueba piloto no encontraron
ninguna barrera para la comprensión de los reactivos,
por lo que no fue necesario pasar por un proceso de
traducción y adaptación cultural. Posteriormente,
aplicaron el instrumento con la población objetivo y
obtuvieron como resultados que el cuestionario de
perfil de estilo de vida (PEPS-1) tiene consistencia
interna entre los ítems que forman el instrumento.
También midieron la validez de criterio, la cual
indica que el cuestionario tiene precisión y que mide
el resultado para el cual fue diseñado (Pérez et al.,
2024).
Es importante mencionar que el instrumento de
PEPS-1 ha sido utilizado a nivel local, por lo que
también fue una pauta para decidir utilizarlo con la
población de la presente investigación (Pech et al.,
2022).

Finalmente, para la presente investigación antes de
aplicar el cuestionario con la población objetivo, se
realizó una prueba piloto con 10 personas que
tuvieran características similares a la población
objetivo. El propósito de la prueba piloto fue
identificar si las preguntas del instrumento eran
claras y entendidas por la población; el resultado del
análisis de la pruebo piloto demostró que la
población entendió y comprendió cada una de las
preguntas del instrumento, por lo que no fue
necesario hacer algún ajuste en la redacción y
contexto. Es importante mencionar que la aplicación
del instrumento con la población objetivo se realizó
de forma personalizada con cada participante, lo que
también favoreció que en caso de haber alguna
aclaración o duda sobre las preguntas se pudiera
aclarar y con eso evitar interpretaciones incorrectas.
Para el indicador ICT, se utilizaron los siguientes
criterios: a) ≥ 0.5 con riesgo cardiovascular y b) &lt;0.5
sin riesgo cardiovascular, para ambos sexos (Cruz et
al., 2021).
El procesamiento de la información y análisis se
realizó a través del software estadístico llamado
IBM® SPSS® versión 21. Para el análisis de
normalidad de los datos se utilizó la prueba de
Kolmogorov-Smirnov y para determinar la
asociación de las variables cualitativas se empleó la
prueba Chí cuadrada de Pearson, y para las variables
cuantitativas las pruebas de correlación de Pearson o
Spearman.
Resultados
En el estudio participaron 54 personas, 13 hombres
(24.1%) y 41 mujeres (75.9%), con un intervalo de
23 a 63 años, con una media de 39.13 años y una
desviación estándar de 11.66 años.
Respecto al estilo de vida, la mayoría de la población
de estudio se percibe con un estilo de vida alto
(77.8%), seguido de medio (18.5%) y bajo (3.7%).
Asimismo, las mujeres son las que principalmente se
perciben con estilos de vida medio a alto (75.9 %),
en contraste con los hombres (20.4 %); además,
solamente hombres se percibieron en la categoría
“estilo de vida bajo” (3.7%). Tabla 1.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

Tabla 1. Clasificación del estilo de vida por sexo
Clasificación de EV
Bajo
Medio
Alto
Total n (%)

Mujeres
n (%)
0 (0)
8 (14.8)
33 (61.1)
41 (75.9)

Hombres
n (%)
2 (3.7)
2 (3.7)
9 (16.7)
13 (24.1)

Total
n (%)
2 (3.7)
10 (18.5)
42 (77.8)
54 (100)

Fuente: Elaboración propia

Tabla 2. Clasificación del ICT por sexo

Sin riesgo
Con riesgo
Total n (%)

Mujeres
n (%)
4 (7.4)
37 (68.5)
41 (75.9)

Hombres
n (%)
2 (3.7)
11 (20.4)
13 (24.1)

Total
n (%)
6 (11.1)
48 (88.9)
54 (100)

Fuente: Elaboración propia

Con respecto a la relación del estilo de vida con el
índice cintura-talla, se puede observar que la mayoría
de la población que presenta un estilo de vida alto
(77.8%), tiene riesgo cardiovascular. Ver tabla 3.

Tabla 3. Estilo de vida en relación con el riesgo
cardiovascular
Clasificación
de EV
Bajo
Medio
Alto
Total n (%)

Tabla 4. Relación de las categorías del PEPS-1
con el ICT

Categorías del PEPS-1
Responsabilidad en salud
Manejo del estrés

La circunferencia cintura varió desde 67 hasta 118
cm, con una media de 91.66, D.S 10.89 cm. En la
tabla 2, se observa que las mujeres son el grupo con
mayor riesgo (68.5%) en comparación con los
hombres que solo fue un 20.4%. Más de la mitad de
la población (88.9%) presenta riesgo cardiovascular.

ICT

encontraron asociaciones significativas, como se
muestra en la tabla 4.

Riesgo cardiovascular
Sin riesgo Con riesgo
n (%)
n (%)
1 (1.9)
1 (1.9)
2 (3.7)
8 (14.8)
3 (5.6)
39 (72.2)
6 (11.1)
48 (88.9)

Total
n (%)
2 (3.7)
10 (18.5)
42 (77.8)
54 (100)

Fuente: Elaboración propia
Chi2 p&lt;0.05

Los resultados de la prueba de asociación entre EV e
ICT, se realizó con un α=0.05, y se obtuvo un valor
p=0.042, por tanto, se concluye que las variables son
dependientes. En el caso de la relación entre cada una
de las categorías del PEPS-1 y el ICT, no se

Índice Cintura Talla
(n=54)
r
– 0.001
– 0.078
rs

p valor
0.995
0.574
p valor

Ejercicio
– 0.023
0.868
Nutrición
– 0.034
0.809
Autoactualización
0.091
0.511
Soporte interpersonal
– 0.241
0.079
r: coeficiente de correlación de Pearson
rs : coeficiente de correlación de rangos de
Spearman
ICT: Índice Cintura Talla
Fuente: Elaboración propia

Discusión
En este estudio se encontró una relación
estadísticamente significativa entre el estilo de vida
y el índice cintura talla. Por el contrario, estudios
como los de Galdos (2019), realizados en Perú
señalan que cuando el ICT es bajo, los estilos de vida
suelen ser más favorables.
La discrepancia entre los resultados del estudio
actual y los de Galdos (2019) podría deberse a
diferencias en los contextos. Mientras que un ICT
bajo generalmente se asocia con un estilo de vida
saludable, en algunas poblaciones, como aquellas
con sobrepeso u obesidad, un ICT bajo no garantiza
un riesgo cardiovascular bajo debido a otros factores
no evaluados, como la distribución de la grasa
corporal, la genética o factores psicológicos. Por lo
tanto, aunque el estudio muestra una relación
significativa entre estilo de vida y ICT, es necesario
un análisis más detallado y crítico para comprender
cómo estos factores influyen en el riesgo
cardiovascular.
Con relación a la comparación estadística de cada
una de las categorías del PEPS-1 y el ICT, no se
encontraron relaciones significativas; dicha situación
es diferente a lo encontrado por otro autor, ya que en
su investigación reporta una correlación importante
entre la categoría de ejercicio del EV y el ICT
(Sinche, 2022).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

En algunas investigaciones, los estilos de vida
pueden tener relación con el ICT, ya que es un
indicador que señala el riesgo cardiovascular, el cual
se presenta cuando existen estilos de vida no
saludables (Vento et al., 2021). De igual forma, los
estudios de Bernabel (2019) en el Perú y Espinosa et
al. (2023) en México observaron una alta prevalencia
de RC y no obtuvieron relación significativa entre
ambas variables.

nacional es casi igual, con ello, las diferencias en las
estadísticas y porcentajes elevados de riesgo
cardiovascular pueden deberse a que en países en
vías desarrollo, como en el caso de México, la
obesidad abdominal se ha vuelto un problema de
salud pública común debido a disparidades
socioeconómicas, tasas de alfabetización desiguales
y deficiencias nutricionales en los primeros años de
vida (Campos et al., 2023).

Se ha observado una conexión entre los estilos de
vida y el ICT, que en algunos casos tiene como
consecuencia el desarrollo de las enfermedades
crónicas no transmisibles, y más cuando se llevan a
cabo hábitos poco saludables, los cuales elevan el
riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, lo
que conlleva a problemas como obesidad,
hipertensión arterial, dislipidemia e hiperglucemia
(Suarez et al., 2020). En la presente investigación no
hubo una relación entre el ICT y las categorías del
PEPS-1; estas nulas asociaciones pueden explicarse
por varios factores; en primer lugar, el entorno
laboral del personal de salud puede ser altamente
demandante y estresante, lo que puede llevar a
hábitos poco saludables. Además, muchos de ellos
tienen largas jornadas de trabajo, adicionalmente,
pueden enfrentarse a un entorno laboral que fomenta
el sedentarismo, ya sea debido a largos períodos de
tiempo sentados frente a computadoras o a la falta de
oportunidades para la actividad física durante las
horas de trabajo (Álvarez et al., 2020).

En este estudio se observa que los trabajadores en su
mayoría se identifican con estilo de vida alto
(77.8%), mientras que el resto (22.2%) tuvo entre
estilo de vida medio y bajo. Estos datos tienen
diferencias con varias investigaciones realizadas,
como la de Chalapud et al. (2021), que trabajaron con
mayores de 18 años dónde solo un 23.3% tuvo un
estilo de vida alto; de la misma manera García et al.
(2022) encontraron resultados bajos en población
mexicana con un 2.2% para estilo de vida alto. En el
estado de Yucatán Pech et al. (2022), en su
investigación encontraron resultados más bajos en
comparación con el presente estudio, en su población
se obtuvo que un 43.6% se identificó con estilo de
vida alto. Es importante mencionar que los estilos de
vida se ven ampliamente influenciados por diversas
razones, es decir, que es un tema multifactorial, y
algunos de los hábitos son perjudiciales para la salud
como son el consumo de comidas rápidas, poco
tiempo para comer, baja actividad física e incremento
del consumo de alcohol o tabaco (López et al., 2020);
los factores antes mencionados fueron identificados
en la población estudiada.

Al analizar el ICT de la población, se encontró que el
88.9% (48) tiene riesgo cardiovascular; al comparar
estos resultados con el estudio de Huamán et al.
(2018) reportó que el 45.24% de las personas tenían
riesgo cardiovascular alto, dicho resultado es mucho
menor al del presente estudio. Por otro lado, Uribe et
al. (2018), en una investigación a nivel nacional
identificó que el 87% presenta riesgo cardiovascular,
dicho resultado es muy similar a la presente
investigación. Otro estudio realizado por Hernández
&amp; Huerta (2019), reveló que, en una población
oaxaqueña con adultos universitarios, solo 33.3%
mostró valores ≥ 0.5, es decir, que tenían RC.
Como se observa en los datos anteriores, la población
estudiada tiene mayor riesgo de padecer
enfermedades crónico degenerativas, si se compara
con estudios internacionales o con otros Estados del
país, sin embargo, al cotejarlo con la media a nivel

Conclusiones
Existe una relación significativa entre las variables
estilo de vida y el índice cintura-talla en la población
estudiada. No hay asociación entre las categorías del
PEPS-1: nutrición, ejercicio, responsabilidad en
salud, manejo del estrés, soporte interpersonal y
autoactualización y el ICT. Aproximadamente 9 de
cada 10 (88.9%) participantes presentó riesgo
cardiovascular según el ICT. El 77.8% de la
población se percibe con estilo de vida alto de
acuerdo con el cuestionario PEPS-1. Las
inconsistencias en los hallazgos, especialmente en
relación con la asociación entre el ICT y el estilo de
vida, requieren una interpretación cautelosa. Si bien
el ICT es un indicador útil de la distribución de la
grasa abdominal, este no debe ser considerado como
el único factor determinante del riesgo

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

cardiovascular. De igual forma, la relación entre ICT
y riesgo cardiovascular puede verse modulada por
condiciones metabólicas o genéticas, que no fueron
contempladas en este análisis. En relación con lo
antes expuesto, aunque los hallazgos del estudio
sugieren una relación significativa entre el estilo de
vida y el ICT, es necesario tener en cuenta las
limitaciones y las posibles inconsistencias, como la
falta de biomarcadores objetivos y la ambigüedad en
la clasificación del estilo de vida. Para futuros
estudios, sería útil incorporar mediciones más
precisas y objetivas del riesgo cardiovascular.
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�Artículo Original

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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

16

�Artículo Original

Asociación del peso incrementado, ingestión calórica, sedentarismo, consumo de alcohol y
tabaquismo con alteraciones visuales.
Association of increased weight, caloric intake, sedentary lifestyle, alcohol consumption and smoking with visual disorders.

Hernández-Rivera Elisa1,2, Castelo-Huerta Mariana1, Martínez-Castro Zayra Lizbeth1, Gómez-García Erika
Fabiola 2.
1 Instituto Mexicano de Oftalmología, Querétaro, México 2. Universidad Autónoma de Baja California, Facultad de Medicina
y Psicología, México.

RESUMEN
Introducción: En México se han reportado tres principales alteraciones de la visión: errores refractivos, catarata y
degeneración macular; mientras que, algunos componentes del estilo de vida se han asociado con la salud visual; sin embargo,
pocos estudios han relacionado estos factores entre sí. Objetivo: Determinar la asociación del peso incrementado, ingestión
calórica, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo con cinco alteraciones de la visión. Material y Método: Estudio
transversal analítico con 250 participantes. En la que, mediante una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública, se
identificó el hábito tabáquico, consumo de alcohol, inactividad física e ingestión calórica. Se realizaron mediciones de peso,
circunferencia de cintura, cadera y estatura y un oftalmólogo diagnosticó las alteraciones visuales. Resultados: Al comparar
los grupos con y sin alteración visual, se observaron diferencias estadísticamente significativas en relación al incremento de
peso (68% vs 31%, p&lt;0.05), inactividad física (74% vs 27%, p&lt;0.05), ingestión calórica (65% vs 34%, p&lt;0.05), consumo de
bebidas con alcohol (74% vs 26%, p&lt;0.05) y hábito tabáquico (69% vs 30%, p&lt;0.05). Conclusión: Los componentes del estilo
de vida negativo evaluados en este estudio fueron más frecuentes en pacientes con alteraciones visuales.
Palabras Clave: Deficiencia visual; Estilo de vida; Obesidad.

ABSTRACT
Introduction: Three main vision disorders have been reported in Mexico: refractive errors, cataracts, and macular
degeneration. Some lifestyle factors have been associated with visual health; however, few studies have linked these factors
to each other. Objective: To determine the association of increased weight, caloric intake, sedentary lifestyle, alcohol
consumption, and smoking with five vision disorders. Material and method: An analytical cross-sectional study with 250
participants. Smoking habits, alcohol consumption, physical inactivity, and caloric intake were identified through a survey
conducted by the National Institute of Public Health. Weight, waist circumference, hip circumference, and height were
measured, and visual disorders were diagnosed by an ophthalmologist. Results: When comparing the groups with and
without visual impairment, statistically significant differences were observed in relation to weight gain (68% vs. 31%, p&lt;0.05),
physical inactivity (74% vs. 27%, p&lt;0.05), caloric intake (65% vs. 34%, p&lt;0.05), alcohol consumption (74% vs. 26%, p&lt;0.05),
and smoking habits (69% vs. 30%, p&lt;0.05). Conclusion: The negative lifestyle factors assessed in this study were more
frequent in patients with visual impairment.
Keywords: Visual impairment; Lifestyle; Obesity.
Correspondencia: Erika Fabiola Gómez García
erika.fabiola.gomez.garci@uabc.edu.mx
Recibido: 21 de enero 2025, aceptado: 27 de marzo 2025
©Autor2025
Citation: Hernández-Rivera E., Castelo-Huerta M., Martínez-Castro Z.L., Gómez-García E.F. (2025) Asociación del peso
incrementado, ingestión calórica, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo con alteraciones visuales. Revista Salud
Pública y Nutrición, 24 (1), 17-29. https://doi.org/10.29105/respyn24.1-845

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

17

�Artículo Original

Significancia
Las alteraciones de la salud visual es parte de una
salud global que afecta la calidad de vida de las
personas; además, tiene impacto en la economía
familiar, comunitaria y estatal, pero para contribuir
en contrarrestar esta problemática de salud pública se
debe generar información respecto a determinantes
como el acceso a alimentos saludables, economía
familiar, hábitos alimentarios, tipo de actividad,
creencias, culturas, entre otros. Se sabe que a nivel
nacional son pocos los estudios que se realizan en
referencia a la discapacidad visual y al análisis de
algún componente del estilo de vida. Para ello, es
necesario comprender mejor los diversos factores
que contribuyen al inicio y progresión de la pérdida
de la visión; así como identificar estrategias
educativas enfocadas en el estilo de vida para la
prevención de enfermedades visuales.
Introducción
La discapacidad visual es un problema de Salud
Pública a nivel mundial ya que la visión está
considerada como un sentido dominante que
contribuye al bienestar de las personas. En México,
conforme a los datos del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía señalan que hay 2 millones
237 mil personas con alguna deficiencia visual (DV)
y que para el año 2050 se espera un incremento del
22% (INEGI, 2021). Además, se identifica que la
deficiencia visual es debida a problemas tales como
errores refractivos (ER), catarata, degeneración
macular asociada a la edad (DMAE), glaucoma,
retinopatía diabética (RD) y opacidad de córnea.
Mientras que, a nivel mundial, la Organización
Mundial de la Salud (OMS), señala que las
principales discapacidades visuales son las cataratas,
glaucoma, DMAE, RD y problemas de refracción,
siendo el glaucoma la causa predominante de ceguera
(Evans &amp; Lawrenson, 2017). En Querétaro, en el año
2018 se llevó a cabo una Evaluación Rápida de la
Ceguera Evitable (RAAB, por sus siglas en inglés) y
se encontró que en personas mayores de 50 años la
principal causa de ceguera es la catarata (29.8%);
mientras que la RD (17.5%) es la segunda causa;
cabe señalar que, la RD es la primer causa de baja
visión funcional (32.9%). Así, la prevalencia de
ceguera, entre los 5,935 participantes estimada para
esta zona fue del 1.0% (Lópe-Star et al., 2019). No
obstante, en otro estudio realizado en México donde
participaron personas del estado Chiapas y Nuevo
León, se reportó una prevalencia de ceguera del

1.7%, siendo la catarata (32.6%), RD (29.1%) y
glaucoma (16.3%) las principales causas (LópezRamo et al, 2018). Por ello, se resalta la necesidad de
realizar más estudios epidemiológicos oftálmicos en
México, así como por otros estados de la república
mexicana; así como evaluar si sólo es la falta de
acceso a instituciones de salud o también la
desinformación y los cambios de estilo de vida
urbanos que en consecuencia afectan los ámbitos
rurales; por ejemplo, el tipo de dieta y la seguridad
alimentaria.
Importantemente, los daños oculares o la DV están
relacionadas con factores de riesgo modificables y no
modificables, dentro de los factores de riesgo no
modificables se han descrito a la diabetes o
hipertensión, así como a las enfermedades crónicas
no transmisibles (ECNT) las cuales están asociadas a
retinopatía y otros cambios microvasculares en el ojo
(Whitcomb, Shang y Taylor, 2013). Así mismo, la
edad avanzada se relaciona con el deterioro visual,
principalmente con el edema macular (EM). Por su
parte, la catarata y glaucoma son otros padecimientos
asociados a la diabetes e hipertensión acompañado de
la pérdida de la visión no relacionado con ER
(INEGI, 2017). Además, la salud visual y el estado
nutricional son factores que intervienen en el
bienestar general y en la calidad de vida de la
población; no obstante, la dieta pobre, la obesidad, la
inactividad física, el tabaquismo y alcoholismo,
también el uso de drogas e incluso el nivel
sociodemográfico son variables que deterioran la
salud física (Rajappa, Goyal y Kau, 2010).
Interesantemente, dentro de los factores de riesgo
modificables la dieta pobre asociada a ECNT podría
participar en conjunto con enfermedades oculares.
En este sentido, se ha descrito que las intervenciones
dietéticas saludables son superiores al uso de
suplementos basados en micronutrientes o
suplementos tópicos para prevenir y retrasar la
enfermedad de cataratas (AAO, s/f). Por tanto, se ha
sugerido que implementar intervenciones tempranas
con dietas ricas en frutas, verduras y específicamente
vitamina C, así como suplementos como zeaxantina,
luteína, multivitaminas y minerales están asociados
con tasas más bajas de padecer alteraciones oculares
(Olmedilla, 2008). Sin embargo, contrariamente en
un metaanálisis con 76,756 participantes se
analizaron estrategias respecto a antioxidantes y
concluyeron que tomar suplementos de vitamina E o

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

18

�Artículo Original

betacaroteno no previene ni retrasa la aparición
específicamente de la DMAE. Probablemente, esto
también se aplique a la vitamina C y al
multivitamínico investigado, pero no existe
evidencia con respecto a otros suplementos
antioxidantes, como la luteína y zeaxantina. Aunque
generalmente se consideran seguros, los suplementos
vitamínicos pueden tener efectos perjudiciales, y se
necesita evidencia clara de su beneficio antes de
poder recomendarlos (Evans &amp; Lawrenson, 2017).
Lo anterior nos indica que en México y/o
Latinoamérica, escasamente se realizan estudios
respecto a la importancia de la dieta y sus
componentes con la salud visual.
Por su parte, la obesidad considerada como otro
factor de riesgo modificable se ha descrito que
participa en la oclusión arterial central de la retina y
promueve la DMAE severa cuando el grado de
obesidad es mayor (Olmedilla, 2008), es así que el
impacto de estás condiciones de salud son debidas a
la participación de la adiposidad la cual facilita
principalmente el incremento de estrés oxidativo y
con ello favorece la aparición de enfermedades del
segmento anterior y/o posterior del ojo. También se
ha reportado una correlación positiva entre el IMC y
los cambios en el grosor coroideo en mujeres obesas
(Yumusak et al, 2016); además, se ha comprobado
que las enfermedades o parámetros oculares como la
presión ocular o el fondo de ojo del segmento
anterior, guardan cierta relación y/o asociación con
el IMC (Bosello et al, 2024). Otra investigación
realizada en varones sanos y estadounidenses,
demostró una asociación positiva entre la formación
de catarata y la obesidad, se ha descrito que el IMC,
el índice cintura-cadera (ICC) y la grasa abdominal
son factores de riesgo independientes con las
cataratas (Schaumberg et al, 2000).
De igual manera, la inactividad física, factor de
riesgo modificable, se ha asociado con las
alteraciones visuales (AV), por ejemplo, en un
estudio realizado en 60 ratones “sanos” se reportó
que aquellos roedores que tenían acceso a una rueda
de ejercicio tenían 45% menos daño ocular que los
ratones que se mantuvieron inactivos; por lo que, se
sugiere que el ejercicio no sólo aumenta la capacidad
de recuperación de un daño en el ojo, sino que
además puede protegerlo contra el crecimiento
excesivo de vasos sanguíneos que ocurren en las

afecciones como el glaucoma, la DMAE y RD
(Roemers et al, 2019).
También, es bien sabido que el alcohol promueve la
aparición de AV; por ejemplo, en un meta-análisis se
concluyó que el consumo excesivo de alcohol
aumenta significativamente el riesgo de cataratas
relacionadas con la edad, pero una ingestión
moderada podría prevenir la aparición de AV (Peled
et al, 2022). Así mismo, en otro estudio se reportó
que el consumo moderado de alcohol se asocia con
menor riesgo de progresión de la DMAE, pero
específicamente este efecto se comprobó en los
hombres. Cabe señalar que, la progresión de atrofia
geográfica es más rápida en mujeres; no obstante, se
relaciona mayormente el daño en el hombre.
Además, en otro meta-análisis se concluyó que existe
una asociación dañina entre el consumo de alcohol y
el glaucoma; sin embargo, los resultados fueron
débiles y deben utilizarse en el área clínica con
precaución (Stuart et al, 2022). Por último, en
relación a la ingestión de alcohol en un estudio
realizado en pacientes con diabetes se concluyó que
existe un impacto entre el alcohol y la presencia de
retinopatía, pero se sugiere la realización de un
mayor número estudios con el fin de dilucidar estos
hallazgos (Lee et al, 2010).
El uso de sustancias psicoactivas o el consumo
desmedido de fármacos, está bien documentado que
tienen efectos adversos en varios padecimientos
oculares ocasionados por la endoftalmitis (Peragallo,
Biousse &amp; Newman, 2013). Específicamente, en un
estudio realizado en 49 sujetos fumadores se reportó
que el hábito de fumar genera ruptura de desgarro, el
grosor de la córnea central y las células hexagonales
del endotelio corneal (Sayin et al, 2014). En otro
estudio más reciente, se evaluó la intensidad del
tabaquismo y se reportó que se asocia con una
reducción de la densidad de los vasos del nervio
óptico en el glaucoma, cabe señalar que, se identificó
una prevalencia del 39% de personas con
antecedentes de consumo de tabaco (Eslani et al,
2022).
Por lo anterior, al igual que con las enfermedades
cardiovasculares, las enfermedades oftalmológicas
requieren de atención en nutrición, maximizar el
potencial de salud con la elección de alimentos
saludables, realizar ejercicio y evitar toxinas como el
tabaco y el consumo de alcohol (INEGI,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

Comunicado de prensa Núm 645/21). No obstante, se
ha correlacionado directamente los factores de riesgo
de ECNT con hallazgos oculares; por ejemplo, se ha
asociado el síndrome de ojo seco con la
hipertrigliceridemia, pero pocos o ningún estudio ha
evaluado la relación de la salud ocular en una
población joven aparentemente sana (Rajappa, Goyal
&amp; Kaur, 2010). Por lo tanto, el objetivo de la presente
investigación fue determinar la asociación del índice
de masa corporal, ingestión calórica, actividad física
y hábito tabáquico y de alcohol con AV.
Material y Método
Estudio transversal analítico en el que se incluyeron
a 251 participantes con una edad mayor o igual a 18
años y personas de ambos sexos provenientes de
diferentes municipios del estado de Querétaro y/o de
otros estados cercanos (Hidalgo, Ciudad de México,
Guanajuato, Michoacán) y que acudieron a consulta
externa al Instituto Mexicano de Oftalmología,
Institución de Asociación Privada (IMO IAP),
Querétaro, Qro., México. Se excluyeron a personas
con enfermedades autoinmunes, enfermedad
oncológica, VIH, insuficiencia renal, hepática y/o
problemas de tiroides, en embarazo o lactancia, con
incapacidad física o mental (como esquizofrenia,
síndrome de Down, Alzheimer, demencia o deterioro
cognitivo), personas con trauma ocular previo y con
cirugía ocular previa por cualquier causa y personas
con algún tipo de prótesis que puedan afectar las
mediciones. El estudio fue sometido y aprobado por
un comité de ética con número de registro CR-192 y
el comité de ética de investigación del IMO IAP
(CEI/ IMO-001-5/2021). El estudio no contó con
financiamiento público o privado por ninguna
institución.
Cabe destacar que, todas las variables fueron
medidas por un solo equipo de trabajo que incluyó a:
una médica especialista en oftalmología (responsable
de la revisión y diagnóstico oftalmológico), una
licenciada en optometría (responsable del examen
visual) y una química en alimentos (responsable de
realizar la historia clínica, reclutamiento de
participantes y aplicación de todas las encuestas). El
trabajo de campo se realizó durante el periodo de
marzo 2023 a marzo 2024 y este estudio no fue
financiado por ninguna institución pública.

Mediciones del estilo de vida
Ingestión calórica. Para medir el consumo de frutas y
verduras se utilizó la herramienta propuesta por la
Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT, 2018) en
la que permite identificar la frecuencia de consumo
de alimentos tanto de adolescentes como de adultos
(12 años o más), con dicho instrumento se registran
los días de la semana que se consumen ciertos
alimentos como las frutas y verduras, las veces al día
y la porción de alimento que lo consume. Se calculó
la ingesta calórica total de cada participante con base
en la frecuencia de consumo de alimentos. De
acuerdo a la recomendación por la FDA (Food and
Drug Administration, s/f), se estableció como
“cumple” a aquellos participantes que ingieren al
menos el 75% y como “no cumple” a aquellos con un
consumo menor al 75% de la ingesta diaria
recomendada (IDR) ajustada a una dieta de 2,000
kcal/día (FDA, s/f; Carbajal, s/f).
Sobrepeso u obesidad. Para la medición de la estatura
del participante se midió en un estadímetro marca
Bame (escalas graduadas con rango de 200 kg x 10
cm). Para determinar el peso, el porcentaje de grasa
corporal, grasa visceral, masa muscular y agua
corporal se utilizó una báscula (Tanita BC-730 F) de
plataforma con una precisión de 0.1 kg. Por último,
la circunferencia de cintura y cadera se midieron con
una cinta antropométrica BL IMC 150 cm, con una
precisión de 0.1 cm (Carbajal, s/f)).
Actividad física. Para identificar la actividad física se
utilizó la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT,
2018); “Actividad física en adolescentes y adultos
(15-69 años)”. Se preguntó al paciente la frecuencia
de actividad física que realizó durante los últimos 7
días, el tiempo qué dedicó a realizar la actividad y el
tipo de actividad que realizó (vigorosa, moderada y/o
caminando), así como el tiempo que permaneció
sentado en un día (ENSANUT 2018).
Hábito tabáquico y de alcohol. Para identificar el
hábito tabáquico y consumo de alcohol se les realizó
una encuesta con preguntas abiertas, con base en el
cuestionario realizado por la Encuesta Global de
Tabaquismo en Adultos 2023 (INSP, 2023) como: 1)
Fuma (nunca, exfumador, fumador activo) 2)
¿Cuántos cigarrillos/día? o 3) ¿Durante cuántos años
ha fumado?, y para el consumo de alcohol con base
en la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT, 2018)
en la que permitió identificar la frecuencia de

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

consumo de bebidas alcohólicas: 1) ¿Con qué
frecuencia consume bebidas con alcohol a la
semana?
Mediciones de las alteraciones de la visión
Para la evaluación oftalmológica se realizaron
pruebas específicas. Un optometrista realizó las
pruebas de agudeza visual según la escala de Snellen.
La identificación de las AV (síndrome de ojo seco,
glaucoma, RD, catarata y ER) fueron realizadas por
un oftalmólogo.
Análisis estadístico: para las variables cuantitativas
se determinó promedio ± DE, mediana (percentiles
25-75%). Para variables cualitativas se determinó
frecuencias o porcentajes. Las comparaciones entre
dos grupos se realizaron mediante U-Mann Whitney
o t de Student según la distribución de los datos. Para
las comparaciones entre tres o más grupos se realizó
mediante Kruskal-Wallis o ANOVA según sea el
caso. Un valor p≤0.05 se consideró significativo. Se
utilizó el paquete estadístico SPSS versión 26 para el
análisis de los datos.
Resultados
En la Tabla 1 se describen las características
generales de la población de estudio. Se incluyó un
total de 251 personas de las cuales el 56% fueron del
sexo femenino, 45% tenía un nivel socioeconómico
medio (Nivel B), 42% un nivel socioeconómico bajo
(Nivel A) y solo el 13% un nivel socioeconómico
intermedio (Nivel C) o alto (Nivel D). Respecto a
nivel educativo, se observó que solo el 5% de la
muestra es analfabeta (primaria trunca). En relación
a la presencia de ECNT se encontró que el 5% de los
participantes tuvieron diabetes más hipertensión y el
10% refirió padecer solo diabetes de las cuáles el
11% indicó el uso de algún tipo antihiperglucemiante
y 6% uso de insulina.

Tabla 1. Características generales de la población
del estudio
Variable
Valor
Pacientes, n
251
Edad, (años)
39 (33-46)
Sexo femenino, n (%)
140 (56)
Nivel socioeconómicos, n (%)
Nivel A, bajo
103 (42)
Nivel B, medio
111 (45)
Nivel C, intermedio
30 (12)
Nivel D, alto
3 (1)
Primaria incompleta o menos, n (%)
5 (2)
Presencia de DM + hipertensión, n (%)
12 (5)
Presencia de DM, n (%)
25 (10)
Uso de anti-hiperglucemiante, n (%)
28 (11)
Uso de insulina, n (%)
14 (6)
Presencia de hipertensión, n (%)
14 (6)
Uso de antihipertensivos, n (%)
28 (11)
Abreviaturas: DM, diabetes mellitus. Valores
expresados en números o porcentajes.
Fuente: Elaboración propia

Estilo de vida negativo (EV-)
En la Tabla 2, se describen los componentes del
estilo de vida (EV). De manera independiente se
describen las frecuencias observadas en la población
de estudio: 81% tuvieron sobrepeso u obesidad, 22%
fue inactivo físicamente, 68% no cumplió con la
ingestión calórica, 57% ingería bebidas con alcohol
de los cuales 53% era bebedor activo y 39% fumaba
(18% activo). Además, en relación a la co-ocurrencia
de componentes del EV se observó que el 14%
cumplía con un componente del EV-, 26% presentó
dos, 37% presentó tres y 22% presentó más de cuatro
componentes, así como solo el 1% tuvo un estilo de
vida positivo (EV+).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

21

�Artículo Original

Tabla 2. Características del estilo de vida negativo en la
población general
Variable
IMC, kg/m2
Sobrepeso u obesidad, n (%)
Inactividad física, n (%)
No cumple ingestión calórica*, n(%)
Consumo de bebidas con alcohol, n (%)
Activo, n (%)
Inactivo por &gt;6 meses, n (%)
Presencia de hábito tabáquico, n (%)
Activo, n (%)
Inactivo por &gt;6 meses, n (%)
Co-ocurrencia de componentes del EV
EV+, n (%)
Un EV-, n (%)
Dos EV-, n (%)
Tres EV-, n (%)
&gt;4 EV-, n (%)

Valor
28.1 (25.6-31.4)
202 (81)
56 (22)
171 (68)
143 (57)
132 (53)
11 (4)
97 (39)
44 (18)
53 (21)
4 (2)
34 (14)
65 (26)
93 (37)
55 (22)

Abreviaturas: DM, diabetes mellitus; EV-, estilo de vida
negativo; EV+, estilo de vida positivo. *No cumple con al menos
el 75% de la Ingesta Diaria Recomendada. Valores expresados en
números o porcentajes, o mediana (percentiles 25-75).
Fuente: Elaboración propia

Alteraciones visuales
En la Figura 1, se muestran los porcentajes de las AV
incluidas en este estudio. Se observó que la AV más
prevalente fueron los ER (55%), seguido del
síndrome de ojo seco (10%), sospecha de glaucoma
(4%) y catarata (3%), y solamente el 32% tuvo
diagnóstico de ojo sano.
Figura 1. Porcentaje de alteraciones visuales incluidas en
el estudio

con alcohol y presencia de hábito tabáquico). Se
observó que del 26-34% de los pacientes presentaron
algún componente del EV-, pero sin AV. Mientras
que, de los pacientes con AV del 65-74% presentaron
algún componente del EV-.
Al realizar las comparaciones entre los grupos (sin
AV vs con AV), se observaron diferencias
estadísticamente significativas en relación al
cumplimiento negativo por componente del EV:
sobrepeso u obesidad (32% vs 68%, p&lt;0.05),
inactividad física (27% vs 73%, p&lt;0.05), no cumple
ingestión calórica (34% vs 65%, p&lt;0.05), consumo
de bebidas con alcohol (26% vs 74%, p&lt;0.05) y
presencia de hábito tabáquico (31% vs 69%, p&lt;0.05)
[Cuadro 6]. Adicionalmente, de acuerdo a la coocurrencia de componentes del EV- al comparar a los
participantes sin AV vs con AV se observaron los
siguientes resultados: Un componente 29% vs 71%,
p&lt;0.05; tres componentes 31% vs 69%, p&lt;0.05; y
más de cuatro componentes 24% vs 76%, p&lt;0.05.
Cabe señalar que, de los pacientes con un EV+ el
75% presentó alguna AV.
Cuadro 3. Relación de la co-ocurrencia de las alteraciones visuales
con los componentes del estilo de vida.
Variable del estilo de vida

Co-ocurrencia de alteraciones
visuales (AV) en el estudio
Sin AV
Con AV
80 (32)
171 (68)

Pacientes, n (%)
Componentes del EV, n (%)
Sobrepeso u obesidad
Inactividad física
No cumple ingestión calórica*
Consumo de bebidas con alcohol
Presencia de hábito tabáquico
Co-ocurrencia de componentes del EV
EV+, n (%)
Un EV-, n (%)
Dos EV-, n (%)
Tres EV-, n (%)
&gt;4 EV-, n (%)

64 (32)
15 (27)
58 (34)
37 (26)
29 (31)

138 (68)*
41 (73)*
113 (65)*
106 (74)*
68 (69)*

1 (25)
10 (29)
27 (42)
28 (31)
13 (24)

3 (75)*
24 (71)*
38 (58)
64 (69)*
42 (76)*

Abreviaturas: DM, diabetes mellitus; EV, estilo de vida; EV-, estilo de
vida negativo; EV+, estilo de vida positivo. *No cumple con al menos el
75% de la Ingesta Diaria Recomendada. Valores expresados en números
o porcentajes, o mediana (percentiles 25-75). *p&lt;0.05 vs. 0 AV.
Fuente: Elaboración propia

Fuente: Elaboración propia

Co-ocurrencia del EV y AV
En la Tabla 3 se muestran los resultados de la coocurrencia de las AV con los componentes del estilo
de vida (sobrepeso u obesidad, inactividad física, no
cumple con ingestión calórica, consumo de bebidas

Co-ocurrencia del EV y AV según parámetros
clínicos, bioquímicos y de composición corporal
En la Tabla 4 no se observaron diferencias
significativas al comparar el grupo sin AV vs con AV

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

con los parámetros clínicos, bioquímicos y de
composición corporal.
Tabla 4. Asociación de la co-ocurrencia de AV con parámetros
clínicos, bioquímicos y de composición corporal
Co-ocurrencia de
alteraciones visuales

Variable
Edad, (años)
Parámetros clínåicos y bioquímicos
Glucosa en ayuno, (mg/dL)
Presión arterial sistólica, (mmHg)
Presión arterial diastólica, (mmHg)
Parámetros de composición corporal
Cintura, (cm)
índice de masa corporal, (kg/m2)
Índice cintura cadera
Masa muscular, (%)
Grasa corporal, (%)
Grasa visceral, (%)
Agua corporal, (%)

Sin AV
39 + 8

Con AV
39 + 7

116 + 44
139 + 18
86 + 13

119 + 49
137 + 21
86 + 15

95 + 12

95 + 12

29.1 + 5.5
0.92 + 0.1
47 + 9
35 + 9
10 + 5
47 + 6

28.9 + 4.6
0.92 + 0.1
48 + 10
36 + 10
9+4
46 + 8

Abreviatura: AV, alteraciones visuales. Análisis estadístico: t Student.
Valores expresados en media + DE.
Fuente: Elaboración propia

En tanto que, en la Tabla 5 al comparar estos
parámetros con la co-ocurrencia de componentes del
EV- se observó una diferencia estadísticamente
significativa en el grupo con &gt;4 componentes del
EV- vs EV+ en relación a los siguientes parámetros:
cintura [96 (92-103) vs 85 (80-90)], IMC [28.9 (27.131.8) vs 23.5 (20.9-24.9)] y porcentaje de grasa
visceral [11 (8-13) vs 5 (2-6)]. Al comparar el grupo
de 3 componentes del EV- vs EV+ se encontraron
diferencias en relación con: IMC [28.7 (26.0- 32.6)
vs 23.5 (20.9-24.9)] y porcentaje de grasa visceral
[10 (7-13) vs 5 (2-6)]. Igualmente, al analizar los
resultados de los grupos de 2 componentes del EVvs EV+ se encontró diferencia con el IMC [27.8
(25.4-30.6) vs 23.5 (20.9-24.9)].

Así mismo, al comparar el grupo &gt;4 componentes vs
1 componente del EV- se observaron diferencias en:
cintura [96 (92-103) vs 91 (85-98)], IMC [28.9 (27.131.8) vs 26.1 (24.1-30.6)] y porcentaje de grasa
visceral [11 (8-13) vs 7 (5-9)]. Además, en el mismo
grupo de &gt;4 componentes vs 2 del EV- se observaron
diferencias en: porcentaje de grasa visceral [11 (813) vs 8 (5-10)] y porcentaje de agua corporal [49
(43-52) vs 44 (42-48)]. No se observaron diferencias
al comparar el resto de los grupos con el grupo de &gt;4
componentes del EV-. De igual manera, se
encontraron diferencias significativas en los grupos
de 3 componentes vs 1 del EV- en relación con:
presión arterial diastólica [90 (77-98) vs 80 (70-91)],
IMC [28.7 (26.0- 32.6) vs 26.1 (24.1-30.6] y
porcentaje de grasa visceral [10 (7-13) vs 7 (5-9)].
Para los grupos de 3 componentes vs 2 del EV- las
diferencias encontradas fueron: presión arterial
diastólica [90 (77-98) vs 84 (76-91)] y porcentaje de
grasa visceral [10 (7-13) vs 8 (5-10)]. Finalmente, al
comparar los grupos de 2 componentes vs 1 del EVse encontró diferencia en la glucosa [99 (93-112) vs
105 (95-131)].
Por último, en la Tabla 6 se muestran los resultados
de la co-ocurrencia de componentes del EV- de
acuerdo a los parámetros clínicos, bioquímicos y de
composición corporal en la población diagnosticada
con alguna AV. Se observó una diferencia en el
grupo con &gt;4 componentes vs 1 del EV- en relación
con: porcentaje de grasa visceral [10 (7-13) vs 7 (58), p&lt;0.05]. Además, se observó una diferencia en el
grupo con 3 componentes vs 1 del EV- en el
porcentaje de grasa visceral [9 (7-12) vs 7 (5-8),
p&lt;0.05]. En el resto de los parámetros evaluados no
se observaron diferencias significativas.
Tabla 6. Asociación de la co-ocurrencia de componentes del EV- con parámetros clínicos, bioquímicos y de
composición corporal en la población con alteraciones visuales
Variable

Tabla 5. Asociación de la co-ocurrencia de componentes del EV- con parámetros clínicos, bioquímicos y de composición
corporal en la población en general
Variable
Edad, (años)
Parámetros clínicos y bioquímicos
Glucosa en ayuno, (mg/dL)
Presión arterial sistólica, (mmHg)
Presión arterial diastólica, (mmHg)
Parámetros de composición corporal
Cintura, (cm)
Índice de masa corporal, (kg/m 2 )
Índice cintura cadera
Grasa corporal, (%)
Grasa visceral, (%)
Agua corporal, (%)

EV+
39 (28-45)

Co-ocurrencia de componentes del EV1 EV2 EV3 EV41 (34-47)
41 (33-48)
38 (33-44)

&gt;4 EV41 (34-45)

107 (84-111)
132 (106-152)
85 (77-89)

105 (95-131)
134 (18-150)
80 (70-91)

104 (94-121)
141 (126-151)
88 (77-97)

99 (93-112)ǂ
132 (122-142)
84 (76-91)

102 (95-113)
139 (125-152)
90 (77-98)ǂƴ

85 (80-90)

91 (85-98)

94 (88-100)

94 (87-99)

96 (92-103)*ǂ

23.5 (20.9-24.9)
0.90 (0.88-0.93)
32 (26-36)
5 (2-6)
47 (45-51)

26.1 (24.1-30.6)
0.92 (0.87-0.96)
34 (28-39)
7 (5-9)
46 (42-49)

27.8 (25.4-30.6)*
0.92 (0.88-0.98)
38 (33-42)
8 (5-10)
44 (42-48)

28.7 (26.0- 32.6)*ǂ
0.92 (0.88-0.96)
37 (28-42)
10 (7-13)*ǂƴ
47 (42-52)

28.9 (27.1-31.8)*ǂ
0.90 (0.80-1)
33 (28-41)
11 (8-13)*ǂƴ
49 (43-52)ƴ

Abreviatura: EV, estilo de vida. Análisis estadístico: Kruskall Walis. Valores expresados en mediana (percentiles 25-75). *p&lt;0.05 vs. EV+;
ǂp&lt;0.05 vs. 1 EV; ƴ p&lt;0.05 vs. 2 EV.
n= 251

Pacientes, n
Edad, (años)
Parámetros clínicos y bioquímicos
Glucosa en ayuno, (mg/dL)
Presión arterial sistólica, (mmHg)
Presión arterial diastólica, (mmHg)
Parámetros de composición corporal
Cintura, (cm)
Índice de masa corporal, (kg/m2)
Índice cintura cadera
Grasa corporal, (%)
Grasa visceral, (%)
Agua corporal, (%)

EV+
3
43 (35-)

Co-ocurrencia de componentes del EV1 EV2 EV3 EV24
38
64
41 (36-46)
39 (31-46)
39 (33-46)

&gt;4 EV42
40 (34-45)

110 (77-)
135 (98-)
87 (83-)

106 (98-147)
140 (117-155)
77 ( 68-94)

100 (93-121)
130 (121-139)
85 (78-92)

102 (92-113)
135 (122-151)
90 (76-97)

104 (94-124)
142 (126-152)
87 (77-96)

86 (83-)

91 (83-97)

95 (89-105)

94 (87-99)

96 (92-103)

24.8 (22.1-)
0.92 (0.88-)
34 (31-)
4.5 (4-5-)
47 (44-)

26.5 (23.8-30.3)
0.91 (0.86-0.97)
34 (21-39)
7 (5-8)
45 (42-53)

28.1 (25.6-32.9)
0.92 (0.88-0.98)
38 (33-42)
7 (5-11)
44 (42-47)

28.5 (25.8-32.1)
0.92 (0.86-0.96)
38 (28-43)
9 (7-12) ǂ
46 (41-51)

28.8 (27.1-31.6)
0.95 (0.87-0.99)
34 (27-42)
10 (7-13) ǂ
48 (43-53)

Abreviatura: EV, estilo de vida. Análisis estadístico: Kruskall Walis. Valores expresados en mediana (percentiles 25-75). ǂp&lt;0.05 vs. 1
EV; ƴ p&lt;0.05 vs. 2 EV.
n = 171
Fuente: Elaboración propia

Fuente. Elaboración propia

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

Discusión
Hasta nuestro conocimiento es el primer estudio en
el que se asocia el estilo de vida con alteraciones
visuales en una población adulta de Querétaro. De
acuerdo a la ENSANUT 2022, en México la
prevalencia de diabetes diagnosticada y no
diagnosticada fue de 12.6% y 5.8%, respectivamente.
Con una prevalencia de diabetes total de 18.3%. Así
como la prevalencia de diabetes diagnosticada y total
fue más alta a mayor edad y a menor nivel educativo.
En nuestros resultados, observamos que la
prevalencia de diabetes para nuestra población fue
del 10% y del 5% de diabetes más hipertensión lo
cual es un dato comparable con datos nacionales, y
confirma la alta prevalencia de este padecimiento en
nuestro país; además, se observó que casi la mitad de
la población tiene un nivel socioeconómico medio.
En este sentido, solo el 1% de nuestra población está
clasificada con un nivel socioeconómico alto y un
87% con un nivel socioeconómico medio a bajo. Esto
coincide con lo descrito en la ENSANUT sobre las
personas con un nivel socioeconómico bajo y sin
derecho a seguridad social las cuales presentan
mayor frecuencia de diagnóstico de diabetes (BastoAbreu et al, 2023).
Aunque el aumento de la incidencia de diabetes e
hipertensión en México son esperables como
resultados del envejecimiento poblacional, existen
otros factores de riesgo modificables que deben ser
atendidos; por ejemplo, una alimentación de mala
calidad, la obesidad y la inactividad física que
requieren de intervenciones estructurales inmediatas
para reducir la incidencia de diabetes y sus
complicaciones; no obstante, se considera que un
nivel de escolaridad más alto se asocia con mayores
conocimientos relacionados con la salud, acceso
individual a bienes y servicios relacionados con una
mejor alimentación y otras prácticas saludables
(Campos-Nonato et al, 2023).
Es por ello que, la identificación de los factores de
riesgo que contribuyen al desarrollo de enfermedades
crónicas degenerativas como diabetes, hipertensión,
sobrepeso (38.3%) u obesidad (36.9%) por
mencionar algunas se asocia al consumo de
alimentos con alta densidad de energía, insuficiente
actividad física, bajos niveles de escolaridad y
socioeconómico, así como vivir en áreas sin
planificación urbana y con difícil acceso a alimentos
saludables son indispensables para evitar

enfermedades que alteren la calidad de vida de la
población (Mugenat, Comunicado No. 10); por
ejemplo, en nuestro estudio observamos una alta
prevalencia de sobrepeso u obesidad, además casi
una cuarta parte de la población es inactiva
físicamente, más de dos terceras partes de los sujetos
estudiados no cumple con la ingestión calórica e
ingiere bebidas con alcohol y poco más de una
tercera parte fuma. De manera interesante, la minoría
de nuestra población tuvo un estilo de vida positivo.
Es bien sabido que una dieta sana, equilibrada y
saludable varía según las características individuales
y se ve influenciada por el contexto cultural,
alimentos disponibles localmente y hábitos
alimentarios; además, las personas físicamente
activas tienen beneficios que les ayuda a mantener el
peso,
prevenir
diabetes,
enfermedades
cardiovasculares, reducir los depósitos de grasa,
disminuir el hábito tabáquico, entre otros. Sin
embargo, el gasto energético no siempre es igual o
mayor al consumido (OMS, 2018). Lo anterior
refleja los resultados obtenidos en nuestro estudio los
cuales son similares al resto de la población ya que el
70% de nuestros pacientes no cumple con la
ingestión calórica recomendada (mujeres de 25-50
años, 2200 kcal/ día y hombres de 25-50 años, 2900
kcal/día) (UNED, s/f). En este sentido, la OMS
describe que la ingestión calórica debe estar
equilibrada con el gasto calórico; por ejemplo, las
grasas no deberían superar el 30% y se debe limitar
el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la
ingesta calórica total debido a que una dieta
saludable ayuda a la protección de ECNT como
diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares
y cáncer (Villatoro-Velazquez et al, 2017).
Adicionalmente, también observamos que de la
población inactiva físicamente en nuestra población
los datos son similares a los publicados en la
ENSANUT 2022 (19.2% de los adultos de 20-64
años) (Bato-Abreu et al, 2023); sin embargo, no se
tiene la información sobre el gasto energético de cada
paciente; además, al considerar que más del 50% de
nuestra población no cumple con la ingestión
calórica recomendada es un posible factor que
contribuye a la alta prevalencia de sobrepeso u
obesidad en nuestros pacientes y probablemente se
deba a las prácticas de alimentación que podrían estar
predominadas por el consumo de frituras, golosinas,
galletas, pan de dulce, pastelitos, sopas instantáneas

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

24

�Artículo Original

y bebidas azucaradas. Este componente del EV- es
parte de un problema de salud pública y es un
importante factor de riesgos para ECNT que conlleva
a una carga de morbilidad y mortalidad (Han et al,
2023).
Respecto al consumo de alcohol, con base en la
Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol
y Tabaco, se reportó que para una población de 18 a
65 años de edad el consumo excesivo de alcohol fue
de 22.1% (ENCODAT, 2017). Si bien, nuestro
estudio no profundizó en la cantidad de alcohol
consumido, nuestros resultados muestran que más de
la mitad de la población ingiere bebidas alcohólicas.
Este trabajo corrobora que los patrones saludables
son poco comunes; por ejemplo, se ha referido que el
consumo de alcohol moderado y en exceso, pueden
estar asociados con mayor incidencia de DV
(Kulkarni y Banait, 2023). Probablemente, nuestros
resultados, respecto a este parámetro, nos sugieran
una posible relación entre el consumo de alcohol
relacionada a cambios en las estructuras oculares que
puedan estar afectando la visión.
En cuanto a la prevalencia de consumo de tabaco y
también con base en la ENCODAT 2016-2017 el
hábito se encuentra presente en el 20.1% de la
población adulta, así como se ha descrito que el 18%
son personas activas en el consumo de tabaco y el
21% tiene más de 6 meses sin fumar estas
prevalencias son similares a las encontradas en
nuestro estudio. Si bien el tabaco se ha considerado
como un factor de riesgo para la incidencia de ECNT,
también se ha asociado con una amplia gama de
trastornos oculares, incluida la DMAE, neuropatía
óptica, catarata y oclusión de vena retiniana (Kern,
Sumers &amp; Khurana, 2015). Cabe resaltar que, los
factores del EV- no se observan aislados en cada
paciente; por ejemplo, en nuestro estudio
observamos que la mayoría de los pacientes
presentan más de dos factores del EV- concurriendo.
Adicionalmente, con base en la IAPB la pérdida de
visión aumenta por cada década de edad; además, el
12% de las mujeres son mayormente propensas a
tener pérdida de la visión en comparación con los
hombres y 11% más propensas a problemas de visión
cercana. El 15% de la población tiene más
probabilidad de presentar DV de moderado a severo;
mientras que, 12% presenta un deterioro leve (IAPB,
2021). En nuestra población la mediana de edad fue

de 39 años y más del 50% eran mujeres; por lo que,
se deben implementar estrategias de intervención
oportunas debido a que observamos que el 68% de la
población presenta alguna AV siendo los más
frecuentes los ER, síndrome de ojo seco, glaucoma y
catarata. En tanto que, la retinopatía fue de las menos
frecuentes. Estos hallazgos son similares a lo
reportado tanto en la población mexicana (Secretaria
de salud, 2021) como por la Comisión de Salud
Global de “The Lancet” sobre Salud Ocular Global
ya que el ER no corregido es responsable de la
mayoría de los casos de DV moderada y grave,
seguido de catarata, DMAE, glaucoma y RD (Burton
et al, 2021).
Por otro lado, se sabe que tener más de una AV es
algo común; por ejemplo, se puede diagnosticar RD,
DMAE, glaucoma y catarata, todo, en un solo ojo
(37). Es por ello que, por más de una década se han
establecidos métodos de aprendizaje multitarea con
el fin de detectar diversas enfermedades oculares a
través del uso de imagen de fondo de ojo que indica
que sí es posible detectar más de una afección ocular
en un mismo ojo (Chen et al, 2015).
En este sentido, dado que el glaucoma se relaciona
con la presión intraocular muy alta y, por tanto, que
se genera un daño al nervio óptico se vuelve
obligatorio diagnosticar algún otro padecimiento
relacionado con la presión como la uveítis (PinazoDurán et al, 2016); así mismo, conforme aumenta la
edad la prevalencia de la coexistencia de
astigmatismo con catarata se vuelve más
predisponente (Anderson et al, 2018), lo que
demuestra que las AV pueden concurrir
simultáneamente.
Interesantemente, algunos autores refieren que la
ausencia de uno o más hábitos saludables del EV se
correlaciona con mayor riesgo de presentar algún
padecimiento ocular (glaucoma, catarata, DMAE,
ER) (Mengru y Zhijie, 2024). En nuestro estudio
observamos que tres cuartas partes de la población
tiene más de 4 componentes del EV- y presenta
alguna AV; además, tienen más IMC, porcentaje de
masa muscular y porcentaje de grasa visceral.
La relación entre estos componentes del EV con AV
son comúnmente causadas por el abuso de alcohol,
drogas y tabaquismo; así como, por la falta de
actividad física y hábitos dietéticos poco saludable,

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

es decir estas exposiciones en el EV- están asociadas
con el riesgo de enfermedades que pueden conducir
a diferentes afecciones oftalmológicas. Sin embargo,
los hábitos no saludables no se tienen bien estudiados
sobre el efecto del EV- con la función visual (Merle
et al 2018). Lo anterior, lo observamos en nuestros
resultados ya que menos de la mitad de la población
con algún componente del EV- no presentó AV. No
obstante, más de dos terceras partes de la población
tuvo algún componente del EV- y alguna AV. Esto
nos sugiere que la combinación de varios
componentes no saludables del EV se asocia a
mayores probabilidades de padecer DV.
Además, esta observación coincide con lo reportado
en un estudio poblacional de 38,903 participantes
donde reportaron que un EV- (dieta de mala calidad,
inactividad física y fumar) se asoció con DV (Ortiz
et al, 2022). En nuestro estudio no identificamos cuál
de los cinco componentes evaluados fueron
determinantes en las afecciones oftalmológicas, pero
sí identificamos que los participantes con AV un
mayor porcentaje tuvieron sobrepeso u obesidad,
inactividad física, no cumple con la ingestión
calórica, consumen bebidas con alcohol y fuman,
esto comparado con los participantes que no tuvieron
AV.
De igual forma, a medida que las personas envejecen,
las comorbilidades oculares se observan con más
frecuencia y se reconoce qué enfermedades como
diabetes,
hipertensión
arterial,
artritis,
hipertiroidismo, trastornos neurodegenerativos,
neoplasias hematológicas y/o infecciones sistémicas
afectan los ojos y la visión, esto genera que la
presencia de dos enfermedades crean un nuevo
estatus en la salud ocular que requiere estrategias
como realizar una evaluación integral incluyendo las
comorbilidades oculares y los trastornos sistémicos
(Ortiz et al, 2022); sin embargo, en nuestro estudio
no observamos diferencias en los parámetros clínicos
y bioquímicos entre los participantes con y sin AV.
Finalmente, entre las limitaciones; primero, el
tamaño de muestra ya que los estudios realizados y
revisados afines al tema han incluido más de 1,000
participantes; sin embargo, a pesar que es una
muestra pequeña es representativa para las
características del estudio; y segundo, el método de
evaluación de la composición corporal lo que pudo
limitar los resultados; no obstante, la técnica

utilizada no afectó la medición de nuestra variable de
interés (IMC); por lo que, nuestros resultados son
confiables. Por lo tanto, las AV más prevalentes
fueron ER, síndrome de ojo seco, glaucoma y
catarata. Mientras que, la retinopatía fue de las
menos frecuentes en nuestra población. Además, el
99% de la población cumplió con al menos un
componente del EV-; en este sentido, los
componentes del EV- como sobrepeso u obesidad,
mayor ingestión calórica, inactividad física,
consumo de bebidas con alcohol y hábito tabáquico
fueron más frecuentes en los pacientes con AV. Por
ello, es necesario profundizar sobre el análisis de las
alteraciones visuales y la relación con la ciencia de la
nutrición para establecer estrategias preventivas
desde la educación, así como brindar tratamientos
oportunos multidisciplinarios en poblaciones de alto
riesgo y sobre todo en la población en general.
Entre las limitaciones encontradas; primero, el
tamaño de muestra ya que los estudios realizados y
revisados afines al tema han incluido más de 1,000
participantes; sin embargo, a pesar que es una
muestra pequeña es representativa para las
características del estudio; segundo, el método de
evaluación de la composición corporal ya que en
nuestro estudio utilizamos la báscula (Tanita BC-730
F) básica lo que pudo limitar los resultados; no
obstante, la técnica utilizada no afectó la medición de
nuestra variable de interés, como el IMC; por lo que,
nuestros resultados son confiables; tercero, aunque
no se profundizó sobre el hábito tabáquico y el
consumo de bebidas con alcohol, el diseño del
estudio permitió explorar estos componentes del
estilo de vida y así tener bases para el diseño de otros
estudios; y cuarto, el diseño transversal de la
investigación, ya que se requiere evidencia sobre la
asociación causa-efecto entre el EV- y la presencia
de las AV; por lo que, se propone diseñar estudios
longitudinales.
Conclusiones
Casi la mitad de la población estudiada tiene un nivel
socioeconómico medio y el 5% de la población es
analfabeta. En cuanto a las condiciones médicas
encontradas el 5% de la población tiene diabetes e
hipertensión y el 10% solo diabetes. Dentro de los
componentes del EV estudiados, en nuestra
población se observó una alta prevalencia de
sobrepeso u obesidad, casi una cuarta parte de la
población es inactiva físicamente, más de dos

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo Original

terceras partes de los sujetos estudiados no cumple
con la ingestión calórica e ingiere bebidas con
alcohol y poco más de una tercera parte fuma. En
tanto que, solo el 1.5% de la población tuvo un EV+.
En relación a las AV más prevalentes en nuestra
población fueron los ER, el síndrome de ojo seco,
glaucoma y catarata; mientras que, la retinopatía fue
de las menos frecuentes. Así mismo, menos de la
mitad de la población con algún componente del EVno presentó AV; no obstante, más de dos terceras
partes de la población tuvo algún componente del
EV- y alguna AV. Además, no hay diferencias en
parámetros clínicos, bioquímicos y de composición
corporal en los participantes con y sin AV, tres
cuartas partes de la población tiene más de 4
componentes del EV- y presenta alguna AV; también
tienen más IMC, porcentaje de masa muscular y
grasa visceral; por lo que, se puede concluir que
existe asociación del EV- (IMC &gt;25.0 kg/m², mayor
ingestión calórica a lo recomendado, inactividad
física, hábito tabáquico y de alcohol) con AV
(síndrome de ojo seco, glaucoma, retinopatía,
catarata y ER).
Es fundamental reconocer que las modificaciones del
EV son complementarias a los tratamientos
oftalmológicos y estas modificaciones pueden
ofrecer beneficios adicionales en el manejo de las
cataratas, glaucoma, ER, entre otros y deben
integrarse en un enfoque de tratamiento
interdisciplinario junto con medicamentos o
intervenciones quirúrgicas cuando sean necesarias.
Además, estos hallazgos podrían influir en la política
pública o en la prevención de AV o sugerir futuras
investigaciones con la necesidad de estudios
longitudinales. Así como, establecer estrategias
educativas que consideren el entrenamiento para
fortalecer cambios positivos en el EV y prevenir las
AV.
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Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

Mercadotecnia de alimentos en México: revisión sistemática sobre su impacto en la dieta
infantil.
Food marketing targeting children in Mexico: a systematic review of its impact on children's diets.

Martín-Díaz Anaid Guadalupe1, Aguilera-Cervantes Virginia Gabriela1, Housni Fatima Ezzahra1, Rangel-Bernal
Nora Edith2, Campos-Uscanga Yolanda3.
1 Universidad de Guadalajara, Instituto de Investigaciones en Comportamiento Alimentario y Nutrición, México. 2
Universidad de Guadalajara, Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento, México. 3 Universidad Veracruzana,
Instituto de Salud Pública.

RESUMEN
Introducción: En México, la promoción de alimentos y bebidas no saludables se ha convertido en un problema de salud pública
pues ha favorecido el acceso y consumo de alimentos ultraprocesados desde la niñez. Objetivo: Analizar la naturaleza y
alcance de las estrategias promocionales en las conductas alimentarias de los niños y caracterizar los contenidos nutricionales
de los alimentos publicitados a través de una revisión sistemática. Material y Método: Se caracterizaron las estrategias
promocionales dirigidas a niños a través de una revisión basada en la declaración PRISMA. La estrategia de búsqueda se
estableció en tres bases de datos: PubMed, Scielo y BVS, considerando el periodo 2010 a 2023, con términos de búsqueda en
inglés y español. La metodología responde a dos preguntas de investigación: ¿Cuál es la naturaleza del marketing de alimentos
dirigida a niños?; y ¿Cuál es el alcance del marketing de alimentos y bebidas en la dieta de los niños? Resultados: Se encontró
que más del 90% de los alimentos promocionados no cumplía con los estándares de calidad nutricional, siendo las bebidas
azucaradas, cereales dulces y snacks los alimentos más promocionados. Conclusión: El personaje publicitario fue la estrategia
promocional más utilizada en televisión, redes sociales y empaque de alimentos.
Palabras Clave: Alimentación, promoción de alimentos, niños.

ABSTRACT
Introduction: In Mexico, the marketing and promotion of unhealthy foods and beverages has become a public health issue,
as it has facilitated the access and consumption of ultra-processed foods from childhood. Objective: Analyze the nature and
scope of promotional strategies on children's eating behaviors and characterize the nutritional content of the foods advertised
through a systematic review. Material and method: Promotional strategies targeting children were characterized using a
review based on the PRISMA declaration. The search strategy was established across three databases: PubMed, Scielo, and
BVS, considering the period from 2010 to 2023, with search terms in both English and Spanish. The methodology addresses
two research questions: What is the nature of food marketing aimed at children? and What is the impact of food and beverage
marketing on children's diet? Results: It was found that more than 90% of the advertised foods did not meet nutritional
quality standards, with sugary drinks, sweet cereals, and snacks being the most promoted items. Conclusion: The use of
advertising characters was the most common promotional strategy across television, social media, and food packaging.
Keywords: Food, food marketing, children.
Correspondencia: Anaid Guadalupe Martín Díaz a.martin.umx@gmail.com
Recibido: 20 de diciembre 2024, aceptado: 21 de marzo 2025
©Autor2025
Citation: Martín-Díaz A.G., Aguilera-Cervantes V.G., Housni F.E., Rangel-Bernal N.E., Campos-Uscanga Y. (2025)
Mercadotecnia de alimentos en México: revisión sistemática sobre su impacto en la dieta infantil. Revista Salud Pública y
Nutrición, 24 (1), 30-40. https://doi.org/10.29105/respyn24.1-840

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

30

�Artículo de Revisión

Significancia
El estudio del marketing de alimentos y sus efectos
sobre la preferencia y el consumo de alimentos en los
niños es fundamental en el ámbito de la Salud
Pública, dado que proporciona evidencia del tipo de
alimentos más publicitados y de las estrategias
utilizadas para elevar su consumo, a su vez,
proporciona información relevante para el desarrollo
de políticas de regulación del marketing dirigido a
niños y para la creación de programas y campañas
educativas que promuevan el consumo de alimentos
saludables en los entornos escolares.
Introducción
El entorno alimentario integra aquellas actividades y
agentes que intervienen en el establecimiento de los
patrones dietéticos de las poblaciones, desde la
producción hasta el consumo de alimentos,
determinado por factores ambientales, sociales y
culturales, distinguiéndose en entornos alimentarios
externos e internos. Los espacios donde se adquieren
y consumen los alimentos, determinan la
disponibilidad, la accesibilidad, la asequibilidad y la
variedad de opciones alimentarias de los niños y las
familias, reflejados en la obtención, preparación y
consumo de alimentos (Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia [UNICEF], 2019; Tolentino
Mayo et al., 2021). Entre los componentes que
intervienen en el entorno alimentario se destaca la
promoción de alimentos, la cual integra la
comercialización, la disponibilidad y el acceso a los
alimentos, misma que se reconoce influye sobre las
conductas alimentarias en beneficio o detrimento de
la salud (Tolentino Mayo et al., 2021; UNICEF,
2019). En ese sentido en México, existen altas
prevalencias de obesidad y enfermedades
relacionadas a la mala alimentación especialmente en
población infantil, las cuales han relacionado en gran
medida a la promoción y disponibilidad de alimentos
en el entorno alimentario.
Particularmente
en niños,
las
estrategias
promocionales para promover alimentos y bebidas
incluyen: 1) características atractivas del producto:
colores y diseño del empaque; 2) mensaje
publicitario colocado en medios de comunicación
masiva y medios digitales; 3) uso de personajes
publicitarios, premios, descuentos y regalos en
puntos de venta (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2010; Organización Panamericana de la
Salud [OPS], 2011; Tolentino Mayo et al., 2021).

Los personajes publicitarios son elementos atractivos
que utiliza la industria alimentaria para promover
alimentos no saludables, apoyados de características
sensoriales vinculadas a los alimentos que incitan la
asociación
de
experiencias
gratificantes,
principalmente con la ingesta de alimentos
ultraprocesados (Barquera et al., 2018; ContrerasManzano et al., 2022; Cruz-Casarrubias et al., 2020;
Ortiz-Pérez et al., 2015; Théodore et al., 2017;
UNICEF, 2019).
Los medios de comunicación más utilizados para
promover alimentos y bebidas para niños son
televisión, medios impresos y publicidad en
exteriores, así como redes sociales y juegos de
internet (OMS, 2010; Tolentino Mayo et al., 2021).
En los niños, las estrategias promocionales influyen
durante tres momentos: compra directa de alimentos,
solicitud de compra a sus padres y compra futura, ya
que los hábitos de consumo adquiridos en la infancia
determinarán sus decisiones de compra en la adultez
(Fretes et al., 2022; Tolentino Mayo et al., 2021,
UNICEF, 2019).
En Latinoamérica se han establecido una serie de
recomendaciones para regular la promoción de
alimentos y bebidas, así como criterios nutricionales
y puntos de corte en la producción de alimentos y
bebidas envasados considerando dos premisas: la
primera, reducir la comercialización y promoción de
alimentos poco saludables en cualquier medio de
comunicación, además de eliminar el uso de
celebridades, personajes de licencia o marca, y
cualquier incentivo (Islas Vega et al., 2020; OMS,
2010); la segunda premisa recomienda establecer
criterios nutricionales que reduzcan el contenido de
grasas, azúcares y sal en los productos, a través de la
determinación de perfiles nutricionales y la
implementación de etiquetados nutricionales (Fretes
et al., 2022; OMS, 2010). En México existen pocas
políticas de regulación para el marketing de
alimentos; sin embargo, algunas de estas acciones
dependen de la voluntad de la industria alimentaria y
no abarcan todas las estrategias publicitarias a la que
se exponen los niños (Théodore et al., 2014; Islas
Vega et al., 2020). En 2020, entra en vigor una
política de regulación enfocada, a través de la
Modificación a la Norma Oficial Mexicana, NOM051, en una primera fase, al establecimiento de
criterios nutricionales más rigurosos basados en
perfiles internacionales para facilitar las elecciones

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

alimentarias de los consumidores; mientras en la
segunda fase, se decretó la eliminación de personajes
publicitarios en productos envasados con uno o más
sellos de advertencia o leyenda de edulcorantes que
promuevan su consumo en niños (Diario Oficial de
la Federación, 2020). Si bien los productos
envasados y anuncios se muestran con el etiquetado
de advertencia y sin personajes publicitarios, la
industria alimentaria emplea diversas estrategias
promocionales que resultan atractivas para el público
infantil a través de medios emergentes con mayor
exposición como las redes sociales, los videojuegos
y los puntos de venta. Por tanto, es necesario
comprender la naturaleza y alcance del marketing de
alimentos y bebidas dirigida a niños con la finalidad
de fortalecer las políticas públicas existentes en
materia de regulación de las estrategias
promocionales de alimentos y bebidas para beneficio
de la salud alimentaria infantil.
Aun cuando se han establecido políticas regulatorias
en cuanto a la limitación de la promoción de
alimentos y bebidas no saludables en México, es
importante reconocer la naturaleza y alcance de
estas, dado que las medidas actuales se encuentran
limitadas a las estrategias promocionales en TV y en
el envase o etiqueta del producto, sin considerar los
otros medios emergentes como el uso de redes
sociales, cine, videojuegos, supermercados y puntos
de venta. Si bien, actualmente los productos
envasados dirigidos a población infantil se muestran
con el etiquetado de advertencia y con la ausencia de
personajes publicitarios, aún existen diversas
estrategias promocionales en las que se apoya la
industria alimentaria que siguen resultando atractivas
para el público infantil, que fungen como barrera
para la toma de decisiones adecuadas en
alimentación, aunado a la falta de información y
evidencia sobre los efectos en la salud del consumo
habitual de los alimentos y bebidas publicitadas
(Márquez et al., 2021), siendo necesario visibilizar el
impacto de las estrategias promocionales existentes
en la determinación de la dieta infantil.
Por ello, es necesario identificar las principales
estrategias promocionales utilizadas por la industria
alimentaria en México, con la finalidad de
comprender la naturaleza y alcance de la promoción
de alimentos y bebidas dirigida a niños y favorecer la
generación de estrategias y políticas regulatorias. De
allí, que el objetivo de este artículo es analizar la

naturaleza y alcance de las estrategias promocionales
de alimentos y bebidas en las conductas alimentarias
de los niños y caracterizar el contenido nutricional de
los alimentos publicitados, a través de una revisión
sistemática. Para ello, se analizó la evidencia acerca
del uso de estrategias promocionales y el perfil
nutricional de los alimentos y bebidas
promocionados, así como su efecto en las
preferencias, elección y consumo en niños, a través
de la metodología de revisión sistemática basada en
PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic
Reviews and Meta-Analyses).
Material y Método
La revisión de literatura científica se realizó
siguiendo la metodología PRISMA, se identificaron
estudios relacionados con la caracterización y
alcance del marketing de alimentos y bebidas en
México. Se establecieron dos preguntas de
investigación: 1) ¿Cuál es la naturaleza del marketing
de alimentos dirigida a niños en México?, cuya
finalidad fue describir la calidad nutricional de los
alimentos promocionados, los medios de
comunicación y estrategias promocionales de
alimentos y bebidas; y 2) ¿Cuál es el alcance del
marketing de alimentos y bebidas en la dieta de los
niños mexicanos?, con la intención de identificar el
efecto de la exposición de la publicidad y de las
estrategias promocionales sobre la preferencia,
selección e ingesta de alimentos y bebidas. Se
incluyeron artículos indexados de las bases de datos
de PubMed, Scielo y BVS, elegidas por su calidad y
alto impacto de investigación en Salud Pública,
además de contener investigaciones en el contexto de
Latinoamérica.
Criterios de elegibilidad
Se definieron como criterios de inclusión 1)
Población: niños (menores de 12 años), 2)
Delimitación geográfica: estudios realizados en
México, 3) Diseño de estudio: transversales y
experimentales, 4) Resultado: calidad nutricional de
alimentos y promoción de alimentos y bebidas, 5)
Temporalidad: 2010 al 2023, 6) Idioma: inglés y/o
español. Los estudios seleccionados incluyeron en el
resumen el objetivo, la metodología, la población
objetivo y los resultados más relevantes. En cuanto a
las temáticas de los estudios, se seleccionaron
aquellos que abordaron la promoción de alimentos y
bebidas dirigida a la población infantil mexicana,
describiendo los medios de comunicación y

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

estrategias promocionales, así como la calidad
nutricional de los productos promocionados; además
se identificó el alcance de dicha publicidad y
estrategias promocionales sobre la conducta
alimentaria de los niños en México.
Criterios de exclusión
Se excluyeron aquellos estudios que no
correspondían a los temas de interés para este
análisis, aquellos que no describían las estrategias
promocionales o medios de comunicación utilizados,
así como manuscritos sin acceso libre. Se omitieron
artículos de revisión, metaanálisis, cartas al editor,
artículos de opinión y ensayos.
Estrategia de búsqueda
Se realizó la búsqueda de información en tres bases
de datos (PubMed, Scielo, BVS) con términos de
búsqueda utilizados en inglés y español. Los
términos de búsqueda se establecieron en función de
los descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS/MeSH) producidos por OPS y OMS en inglés
y español apoyados del uso de operadores booleanos.
Los descriptores de búsqueda fueron los siguientes:
“Food” AND “marketing” OR “advertising” AND
“children school” OR “mexican children” En español
“Alimentos” Y “publicidad”, “marketing” O
“promoción Y “niños escolares” O “niños
mexicanos”. Las fechas de búsqueda corresponden al
periodo del 01 de enero de 2010 al 31 de diciembre
de 2023. Los filtros usados para la búsqueda fueron
palabras clave, temporalidad (2010 a 2023), e idioma
inglés y/o español. Los operadores booleanos
utilizados corresponden a AND y OR para restricción
de la búsqueda.
Selección de estudios
La selección de los estudios se realizó en dos pasos,
el primero consistió en una revisión de títulos y
resúmenes de cada artículo para determinar la
pertinencia con el tema de interés según los criterios
de elegibilidad, así como la eliminación de
duplicados. El segundo paso consistió en una
revisión conjunta de los artículos seleccionados de
acuerdo con las variables de interés, seguido de un
análisis del extenso de cada estudio a fin de obtener
los datos más relevantes. El análisis del extenso se
realizó a través de un formato de registro donde se
colocaron los nombres de autores, año de
publicación, diseño del estudio, objetivo,
metodología, tipos de alimentos promocionados,

medios de comunicación utilizados, caracterización
y alcance de las estrategias promocionales de
alimentos y bebidas dirigidas a niños. Este proceso
se llevó a cabo con dos revisoras bajo un proceso de
doble ciego. En cuanto a las discrepancia y
resolución en la elegibilidad de los estudios se
recurre a la discusión entre las revisoras para
garantizar el sesgo mínimo. Las referencias se
realizaron a través del gestor bibliográfico
Mendeley® y se validaron con un experto en
citación.
Extracción de datos
La extracción de datos consistió en el llenado de un
formato de registro, a través del programa Microsoft
Excel® 2016. Un investigador realizó la extracción
de datos. Posteriormente, un segundo investigador
verificó el trabajo de manera independiente. No hubo
discrepancias. Se extrajeron los siguientes datos de
cada estudio: nombres de autores, año de
publicación, diseño del estudio, objetivo,
metodología y resultados (tipos de alimentos
promocionados, medios de comunicación utilizados,
caracterización y alcance de las estrategias
promocionales).
Síntesis de resultados
Se realizó un análisis narrativo y descriptivo,
considerando la naturaleza exploratoria del estudio y
las variables de interés.
Resultados
De un total de 43 estudios en la primera búsqueda, se
eligieron 24 estudios con relevancia por el contenido
en el título, descartando aquellos que no contenían
términos de interés en el título y/o resumen, así como
aquellos trabajos duplicados. Al final se incluyeron
13 estudios que cumplieron con los criterios
señalados para la revisión. Los estudios se agruparon
en diferentes categorías según el canal o medio de
colocación de las estrategias promocionales de
alimentos y bebidas, a través del uso de medios
masivos como televisión, cine, medios digitales
como redes sociales y publicidad exterior en
supermercados y escuelas. Se analizaron las
diferentes estrategias promocionales utilizadas, así
como el contenido de los mensajes transmitidos y la
calidad nutricional.
En la figura 1 se muestra el flujograma PRISMA,
donde se describe el proceso de búsqueda y selección

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

de estudios. Respecto al nivel de análisis, 64.3% son
descriptivos y 35.7% son analíticos; en cuanto al
método de recolección de datos, 93% emplearon
observación indirecta y 7% observación directa. Del
total de estudios (n=13), el 85.7% abordaron la
calidad nutricional de los alimentos publicitados,
92.8% describieron el análisis del contenido
publicitario y las estrategias publicitarias, y 71.4% la
combinación de ambos contenidos. Según la
evidencia, las estrategias publicitarias más
estudiadas en México corresponden a publicidad en
TV con el 35.7%, seguido de 21.4% en redes sociales
y 21.4% en empaque de alimentos y bebidas en
supermercados y puntos de venta.

la OMS (Rincón-Gallardo Patiño et al., 2016). El
90% de los alimentos anunciados en redes sociales
(Facebook ®, Instagram ® y YouTube®) no
cumplen con los estándares nutricionales
establecidos por la OPS y el perfil de nutrientes del
etiquetado de advertencia mexicano para su
comercialización en niños (Nieto et al., 2023;
Valero-Morales et al., 2023); el 68% de los alimentos
anunciados en medios impresos no cumplieron con
las recomendaciones de la OPS (Barquera et al.,
2018). Respecto a los envases de alimentos y
bebidas, se identificó que más del 80% de las bebidas
envasadas dirigidas a niños tenían exceso de azúcar
(Cruz-Casarrubias et al., 2020).

Figura 1. Diagrama de flujo PRISMA 2020 para
revisiones sistemáticas en bases de datos

Del total de estudios que evaluaron la calidad
nutricional de los alimentos publicitados (n=12), los
productos más publicitados en TV corresponden a las
bebidas azucaradas (Bacardí-Gascón et al., 2013;
Munguía-Serrano et al., 2020; Pérez-Salgado et al.,
2010; Rincón-Gallardo Patiño et al., 2016; Théodore
et al., 2017), los cereales dulces (Munguía-Serrano et
al., 2020; Ortiz-Pérez et al., 2015; Rincón-Gallardo
Patiño et al., 2016; Théodore et al., 2017), los snacks
dulces (Bacardí-Gascón et al., 2013; MunguíaSerrano et al., 2020; Rincón-Gallardo Patiño et al.,
2016; Théodore et al., 2017), los snacks salados
(Bacardí-Gascón et al., 2013; Munguía-Serrano et
al., 2020; Rincón-Gallardo Patiño et al., 2016;
Théodore et al., 2017) y productos lácteos (BacardíGascón et al., 2013; Munguía-Serrano et al., 2020),
mientras que en redes sociales (Facebook® y
Twitter®) los más publicitados fueron las bebidas
azucaradas y los snacks salados (Théodore et al.,
2021).

Nota: Diagrama Prisma 2020, basado en Page MJ, McKenzie JE,
Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. The
PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting
systematic reviews. BMJ 2021;372:n71. doi: 10.1136/bmj.n71

Los estudios incluidos se presentan en la tabla 1, los
cuales presentan la calidad nutricional de los
alimentos
anunciados
y
las
estrategias
promocionales.
Calidad nutricional de alimentos promocionados
En cuanto a la calidad nutricional de los alimentos
publicitados en México, se encontró que más del
90% de los alimentos anunciados en TV no son
saludables (Théodore et al., 2017), el 83% no
cumplió con los estándares de calidad nutricional de

Alcance de las estrategias promocionales dirigidas a
los niños
Del total de la evidencia, el 86.7% (n=13) evaluó las
diferentes estrategias promocionales. La estrategia
más utilizada fue el uso de personajes publicitarios
los cuales se identificaron en más del 80% de los
anuncios en Televisión y redes sociales, así como
empaques de productos alimenticios (CruzCasarrubias et al., 2020; Théodore et al., 2017;
Théodore et al., 2021). Se identificó que los
personajes publicitarios influyen en la elección y
preferencia alimentaria de los niños y reducen la
comprensión del etiquetado de advertencia para la
identificación de alimentos saludables y no
saludables (Contreras-Manzano et al., 2022).

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

34

�Artículo de Revisión

Tabla 1 Descripción de la evidencia científica respecto a las estrategias promocionales de alimentos y bebidas dirigidas a niños
Autores (Año)

Tipo de estudio

Pérez-Salgado et al. (2010)

Transversal descriptivo.

Bacardí-Gascón et al. (2013)

Transversal analítico.

Ortíz-Pérez et al. (2015)

Transversal descriptivo.

Rincón-Gallardo Patiño et al. (2016)

Transversal descriptivo.

Nieto et al. (2017)

Théodore et al. (2017)

Barquera et al. (2018)

Munguía-Serrano et al. (2020)

Théodore et al. (2021)

Cruz-Casarrubias et al. (2020)

Contreras-Manzano et al. (2022)

Nieto et al. (2023)

Valero-Morales et al. (2023)

Metodología
Análisis del contenido nutricional de la publicidad de alimentos en programación
de televisión abierta mexicana. Se analizó la duración de los comerciales, los
productos anunciados, el valor nutrimental de los alimentos anunciados y las
estrategias publicitarias utilizadas.
Análisis de anuncios en Televisión. y aplicación de entrevistas directas a madres e
hijos para identificar la relación del consumo de alimentos con el tiempo en
pantalla.
Análisis del contenido nutricional de la publicidad de alimentos incluida en la
barra de programación infantil de televisión.

Alimentos promocionados (tipo de alimento y calidad nutricional)

Estrategias promocionales

Los alimentos anunciados contenían exceso de calorías, grasa y carbohidratos. Los alimentos
1) Promociones y regalos en el producto
anunciados con mayor frecuencia durante los programas infantiles fueron 34.5% bebidas azucaradas y (56.1%); 2) Producto asociado a emoción
29.1% cereales endulzados (galletas, barras de cereal, cereales de caja y pastelitos).
positiva (24.6%): diversión, amor, placer o
bienestar.
Productos anunciados: lácteos (17%), bebidas azucaradas (10%), snacks salados (9%), bollería (8.8 %), No se reportó.
snacks dulces (6%) y jugos (5%). Los productos menos anunciados: agua (4%), frutas y verduras (3%).
Los alimentos consumidos correspondieron a bebidas azucaradas y snacks.

74% de los anuncios promueve productos con alto contenido de azúcares. Los alimentos más
anunciados fueron: cereales con azúcar (47.8%); papas fritas (12.1%); galletas (10.6%); y productos
lácteos con alto contenido de azúcar (8.5%).
Análisis nutricional de los anuncios publicitarios de alimentos y bebidas dirigidos a Del total de alimentos anunciados, 83.1% no cumplió con estándares internacionales (OMS y Europa y
niños en canales de mayor rating en México.
UKNPM). Los alimentos más publicitados en televisión son bebidas azucaradas (24.6%) y chocolate
(19.7%). Los alimentos anunciados en programas infantiles reportaron mayor contenido calórico y
azúcar.
Transversal analítico.
Análisis de la calidad nutricional y el etiquetado de los cereales de caja
El perfil nutricional mostró que 68.7% fueron clasificados como “menos saludables”. Las etiquetas de
disponibles en cadenas de distribución del mercado mexicano.
alimentos GDA** y las declaraciones de propiedades se mostraron con mayor frecuencia en los
cereales "menos saludables". Los cereales “menos saludables” tenían mayor contenido de energía,
azúcar y sodio (p&lt; 0.001).
Transversal descriptivo.
Análisis de contenido de los anuncios de alimentos y técnicas persuasivas para
El 92.7% de alimentos y bebidas anunciados (n=2148) no eran saludables por su alto contenido de
comercializar alimentos y bebidas para niños.
nutrimentos críticos. Los productos más publicitados fueron snack dulce (39.3%), snack salado (14.5%)
y bebidas azucaradas (13.4%) (p&lt;0.0001). Los productos más anunciados fueron snack dulce (63.4%) y
cereal dulce (16%).
Transversal analítico.
Evaluación del cumplimiento de las recomendaciones de la Organización
El 83% de alimentos y bebidas anunciados cumplió con las recomendaciones de la industria
Panamericana de la Salud (OPS) y del Código de autorregulación publicitaria en la alimentaria y 68% no cumplió con las recomendaciones de la OPS (p &lt;0.001). El número de anuncios
publicidad de alimentos dentro de escuelas primarias.
publicitarios fue significativamente mayor en escuelas públicas que en privadas (p &lt;.05). Los carteles
mostraban bebidas azucaradas, cereales dulces, dulces y agua embotellada.
Transversal analítico
Análisis de la calidad nutricional de alimentos anunciados por emplazamiento en Del total de anuncios (n=119), 74.8% de los productos anunciados se emitieron en programas dirigidos
programas de televisión en México. La calidad nutricional se evaluó a través de
a niños y más del 60% no eran saludables. Los productos más anunciados fueron bebidas azucaradas
tres modelos de perfiles de nutrientes diferentes: el MMH-NPM, el OMS-Europa y (41.2%), cereales (15.1%), snacks y lácteos (9.24%). Los alimentos anunciados en programas infantiles
el PAHO-NPM.
tenían mayor contenido de energía, grasas y grasas saturadas (p &lt; 0.01).
Transversal exploratorio y descriptivo
Análisis de contenido en redes sociales para identificar las técnicas persuasivas y Del total de productos (n=46 alimentos y bebidas) los más visualizados, según el número de
de la calidad nutricional, usando el marketing digital para niños y adolescentes
seguidores, en Facebook y Twitter fueron las bebidas azucaradas (refrescos de cola y jugos
mexicanos.
azucarados) y los snacks salados. Los productos más publicitados contenían exceso de nutrientes
críticos, independiente de la red social y las técnicas de marketing utilizadas.
Transversal descriptivo.
Evaluación de la calidad nutricional a través del uso del modelo de perfil de
El 88% de las bebidas azucaradas con estrategias dirigidas a niños tenían un exceso de azúcares
nutrientes la OPS en fotografías de bebidas azucaradas dirigidos a niños mexicanos respecto a otras bebidas (p&lt;0.001) y el 56.9% de las bebidas dirigidas a niños (p&lt; 0.001) contenían otros
en tiendas minoristas.
edulcorantes.
Estudio experimental
Evaluación de la comprensión objetiva del Etiquetado Nutricional en productos
Se recurre al uso de alimentos no saludables promocionados en México, a través de modelos
transversal.
dirigidos a niños escolares mexicanos y análisis de la influencia de los dibujos
simulados, siendo el cereal de caja y el jugo de naranja envasado, con la finalidad de acercarse a una
animados en la comprensión objetiva del etiquetado.
simulación de elección de alimentos.
Transversal descriptivo.
Análisis de la calidad nutricional y evaluación de técnicas de marketing de los
Los alimentos comercializados con mayor frecuencia fueron los alimentos preparados o ultra
anuncios publicitarios de alimentos y bebidas en redes sociales dirigidos a niños (6- procesados. Más del 90% de los productos anunciados no estaban permitidos para su comercialización
11 años) y adolescentes (12-19 años) mexicanos.
en niños según los estándares de calidad nutricional de la OPS y el Modelo Mexicano de Perfil de
Nutrientes (MPN).
Estudio transversal
Análisis del contenido y el alcance del marketing digital de alimentos y bebidas en El 91% de los productos (n = 1250) fueron clasificados como no saludables según el perfil de nutrientes
México (Facebook, Instagram y YouTube).
de las etiquetas de advertencia mexicanas; el 80% de las publicaciones fueron evaluadas como
atractivas para niños o adolescentes; y 93% de los alimentos anunciados no eran saludables.

1) Personaje animado
2) Celebridades promoviendo el consumo.
3) Promociones y obsequios.
No se reportó.

Medio de comunicación
Televisión

Televisión

Televisión

Televisión

Claim nutrimental* (70.5%); y Claim de ingrediente
saludable
(25.9%).del producto
Empaque
y etiquetado

1) Personajes animados y personajes famosos Televisión
(88.4%).
2) Promociones (25.1%) y obsequios (41.3%).
Promociones, obsequios y descuentos.

Medios impresos y de gran formato
(espectaculares y carteles)

Televisión
Emplazamiento pasivo de producto en
programa de TV: marca o producto aparece en
un plano durante el programa de TV (75.6%).
1) Personajes publicitarios (animados y de
marca) (79.1%).
2) Incentivos (65.1%)
3) Técnicas digitales (78.3%).
Personaje animado (82%) fue la estrategia
más frecuente dirigida a niños en empaque
de bebidas azucaradas.
Personajes animados

Medios digitales: Redes sociales (Facebook,
Twitter y YouTube)

Personaje de marca fue la técnica de
marketing más utilizada.

Medios digitales: Redes sociales
(Facebook)

1) Marca
2) Imagen de empaque
3) Hashtags o etiquetas
4) Engagement, vínculo emocional o
interacción con la marca o el producto.

Medios digitales: Redes sociales (Facebook,
Instagram y YouTube).

Empaque y etiquetado del producto.

Empaque y etiquetado del producto

*Claim nutrimental: es una declaración nutrimental en el etiquetado frontal para potenciar el consumo.
**GDA: es al etiquetado frontal GDA (Guías Diarias de alimentación), que muestra el resumen de la información nutricional de los alimentos envasados.
Fuente: Elaboración propia.

Respecto a los efectos y alcance de las estrategias
promocionales de alimentos en la dieta de los niños;
se encontró asociación entre el consumo de alimentos
anunciados en TV y la frecuencia de la publicidad
(r=0.79, p= 0.0001) tanto en niños como en sus
madres (Bacardí-Gascón et al., 2013). Los alimentos
consumidos con mayor frecuencia frente a la
televisión fueron snacks salados (28%) y bebidas
azucaradas (13%).

relación entre la frecuencia de exposición en
televisión y el consumo de alimentos publicitados en

Se encontró asociación entre el tiempo en pantalla y
la exposición a anuncios de alimentos no saludables
en niños mexicanos, así mismo, se reconoce a
México como el país con mayor exposición a
anuncios de bebidas azucaradas y alimentos poco
saludables (Demers-Potvin et al., 2022), así como
susceptible al incremento del consumo de alimentos
no saludables debido a la publicidad (BacardíGascón et al., 2013; Demers-Potvin et al., 2022).

Finalmente, Contreras-Manzano et al. (2022),
identificaron que la presencia de personajes
publicitarios (animados o de marca) reducen la
comprensión del etiquetado de advertencia en niños
en edad escolar. Los alimentos que presentaron
mayor influencia de personajes publicitarios fueron
los cereales de caja y las bebidas lácteas, de manera
que reducen la identificación y diferenciación de
alimentos no saludables de los saludables (p &lt; 0.05).

niños y madres (p&lt;0.0001). De los alimentos y
bebidas anunciados en México, Cruz-Casarrubias et
al. (2020), encontraron que las bebidas con exceso de
azúcares tenían mayor cantidad de estrategias
publicitarias dirigidas a niños (93.4%, IC 95% 82.898.6).

Respecto a la exposición a los anuncios publicitarios
de alimentos, Nieto et al. (2023), encontraron que el
69.5% de los niños y adolescentes tenían una
exposición de 2.7 anuncios de alimentos no
saludables por hora en los medios digitales,
especialmente en redes sociales, mientras que
Bacardí-Gascón et al. (2013) identificaron una

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

Tabla 2 Recomendaciones de los expertos según la evidencia científica respecto a las
estrategias promocionales de alimentos y bebidas dirigidas a niños en México
Recomendaciones
Se hace un llamado a los gobiernos, la academia y las
organizaciones civiles para la generación de sinergias y
políticas públicas para la prevención de la obesidad
infantil, producida, en gran medida, por el consumo de
alimentos no saludables que son promovidos diariamente
por los medios de comunicación o por las distintas
plataformas digitales.
Fortalecimiento de las políticas regulatorias para el
cumplimiento de los estándares de calidad nutricional
establecidas por las Normas Oficiales Mexicanas en la
promoción de alimentos dirigida a niños en televisión y
espacios educativos.

Autores
Bacardí-Gascón et al. (2013); Barquera et al. (2018).

Barquera et al. (2018); Munguía-Serrano et al.
(2020); Nieto et al. (2017); Ortiz-Pérez et al. (2015);
Rincón-Gallardo Patiño et al. (2016); Théodore et al.
(2017); Valero-Morales et al. (2023).

Generación de políticas regulatorias para el cumplimiento Théodore et al. (2017) ; Valero-Morales et al. (2023).
de los estándares de calidad nutricional establecidas por
las Normas Oficiales Mexicanas en medios digitales.
Es necesario generar evidencia respecto al efecto de las
Contreras-Manzano et al. (2022); Contrerasestrategias promocionales sobre la conducta alimentaria Manzano et al. (2020)
para la formulación de políticas públicas que garanticen el
derecho a una información veraz respecto al consumo de
alimentos desde la niñez.
Fuente: Elaboración propia

Tabla 3. Principales hallazgos de la evidencia científica respecto a las estrategias promocionales de alimentos y
bebidas dirigidas a niños en México
Medio de comunicación

Estrategias promocionales
Promociones y regalos.

Televisión

Empaque y etiquetado del
producto
Medios impresos
Redes sociales
(Facebook, Twitter y YouTube)

Alimentos promocionados
Ultraprocesados*.

Personaje publicitario (animado
Ultraprocesados*.
y de marca); Celebridades.

Autores (Año)
Bacardí-Gascón et al. (2013); Ortíz-Pérez et al.
(2015); Pérez-Salgado et al. (2010); RincónGallardo Patiño et al. (2016); Théodore et al.
Ortíz-Pérez et al. (2015); Théodore et al.
(2017);

Engagement b

Bebidas azucaradas y cereales
dulces.

Pérez-Salgado et al. (2010)

Emplazamiento pasivo c.

Ultraprocesados*.

Munguía-Serrano et al. (2020)

Cereales dulces.

Nieto et al. (2017)

Bebidas azucaradas y cereales
dulces.
Bebidas azucaradas, cereales
dulces, dulces y agua

Contreras-Manzano et al. (2022); CruzCasarrubias et al. (2020)

Claim nutrimental a y Claim de
ingrediente saludable.
Personaje publicitario (animado
y de marca).
Promociones, obsequios y
descuentos.
Personajes animados
y de marca; incentivos; imagen
de marca o empaque; hashtags;
engagement b.

Bebidas azucaradas
y snacks salados.

Barquera et al. (2018)
Nieto et al. (2023)
Théodore et al. (2021)
Valero-Morales et al. (2023)

a Claim nutrimental: es una declaración nutrimental en el etiquetado frontal para potenciar el consumo.
b Vínculo emocional con la marca o el producto.
c Presencia del producto durante la transmisión del programa.
* Ultraprocesados: Bebidas azucaradas, bebidas lácteas azucaradas, cereal dulce, snack dulce y snack salado.
Fuente: Elaboración propia

Discusión
Se hace evidente que México es un entorno que
favorece la promoción de alimentos no saludables en
medios de comunicación masiva, redes sociales y en
espacios de convivencia de la niñez como escuelas y
supermercados. Más del 90% de los alimentos
publicitados tienen nula calidad nutricional por su
alto contenido de nutrimentos críticos (OMS, 2010;
Théodore et al., 2017; Tolentino Mayo et al., 2021;
UNICEF, 2019) especialmente en población infantil
(Tolentino Mayo et al., 2021) a través del marketing
de alimentos y sus estrategias promocionales, dado
que la mayoría de los alimentos publicitados no
cumplen con los estándares nutricionales de la OMS
(Nieto et al., 2023; Rincón-Gallardo Patiño et al.,
2016; Théodore et al., 2017; Valero-Morales et al.,
2023), siendo que aquellos productos más
publicitados coinciden con aquellos productos más
consumidos en nuestro país, especialmente bebidas
azucaradas y cereales dulces (Bacardí-Gascón et al.,
2013; Shamah-Levy et al., 2017; Munguía-Serrano et
al., 2020; Oviedo-Solís et al., 2022; Pérez-Salgado et
al., 2010; Rincón-Gallardo Patiño et al., 2016;
Shamah-Levy et al., 2020, Théodore et al., 2017,

Théodore et al., 2021), cuyo consumo representa el
30% de la dieta diaria en niños escolares (Islas Vega
et al., 2020; Oviedo-Solís et al., 2022; Shamah-Levy
et al., 2017; Shamah-Levy et al., 2020) y se ha
asociado a diversos daños a la salud, como la
presencia de obesidad desde edades tempranas, el
desarrollo de enfermedades cardiovasculares,
diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer (Popkin,
2020).
La industria alimentaria en México recurre
principalmente a medios tradicionales como
televisión y los puntos de venta, sin embargo, se debe
tener en cuenta que el uso de redes sociales se ha
insertado como parte de las estrategias
promocionales, especialmente Facebook ®,
Instagram ® y YouTube ®, donde más del 90% de
los anuncios no cumplen con ningún estándar de
calidad nutricional (Nieto et al., 2023; ValeroMorales et al., 2023). A lo largo del periodo de
análisis se ha encontrado que durante del 2010 al
2015 el medio más utilizado por la industria
alimentaria era la televisión, mientras que en estudios
del 2021 al 2023 se ha encontrado que las redes
sociales y medios digitales son los medios más
utilizados en la promoción de alimentos para niños,
dado que estos últimos han ganado relevancia como
medio para su entretenimiento. Dichas estrategias
impactan principalmente a población infantil con
acceso a internet y dispositivos digitales.
Por lo que se ha reportado que la presencia de
personajes publicitarios en cualquier estrategia
promocional o en el empaque del producto
incrementan la preferencia y elección de alimentos
no saludables tanto en niños y padres (Ares et al.,
2016; Contreras-Manzano et al., 2022; ContrerasManzano et al., 2020; Kotler et al., 2012; Lapierre et
al., 2011; Leonard et al., 2019; Letona et al., 2014;
McGale et al., 2016). De allí que a partir de la
modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM051 en materia de regulación en el etiquetado de
alimentos y bebidas, se eliminan los personajes en
empaques y etiquetas de alimentos y bebidas
dirigidas a niños, sin embargo, se observa un
incremento en el uso de otras estrategias
promocionales donde aún es permitido el uso de
personajes publicitarios como las redes sociales y
medios digitales.

Revista Salud Pública y Nutrición / Vol. 24 No.1 enero - marzo, 2025.

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�Artículo de Revisión

Se ha demostrado que la exposición al marketing de
alimentos favorece el consumo de aquellos
ultraprocesados anunciados tanto en niños y padres
(Bacardí-Gascón et al., 2013; Demers-Potvin et al.,
2022). Si se considera que los niños tienen mayor
exposición publicitaria, principalmente en medios
digitales y puntos de venta, entonces los convierte en
una población con mayor predisposición al consumo
de alimentos ultraprocesados (Barquera, et al., 2018;
Islas Vega et al., 2020; Kelly et al., 2010; LópezBarrón et al., 2015; Tolentino Mayo et al., 2021;
UNICEF, 2019). Adicionalmente, se encontró que
las escuelas públicas presentan gran cantidad de
anuncios no saludables en los espacios de cafetería y
compra de alimentos (Barquera et al., 2018), las
cuales favorecen la disponibilidad y consumo de
alimentos no saludables (López-Barrón et al., 2015).
A partir de lo previamente descrito, los estudios
realizados hasta ahora en México muestran que la
relación entre la exposición publicitaria y el consumo
de alimentos no saludables se atribuye al tiempo
dedicado al uso de la televisión y medios digitales,
así como a la disponibilidad de alimentos en casa y/o
escuela.
Es poca la evidencia respecto al efecto del marketing
de alimentos en la dieta de los niños en México, dado
que la mayoría de los estudios han sido transversales
y descriptivos enfocados a caracterizar la calidad
nutricional de los alimentos publicitados; por lo que
es prioritario generar mayor evidencia a través de
estudios experimentales y longitudinales de
observación directa que analicen la influencia de las
estrategias promocionales en la preferencia y
consumo de alimentos en la población infantil.
Limitaciones
Una de las limitaciones de este estudio es el enfoque
descriptivo, donde la mayoría de los estudios son de
tipo trasversal y descriptivo, lo que impide el
establecimiento de relaciones causales.
Oportunidades
Este estudio proporciona una visión valiosa acerca
del impacto del marketing de alimentos en la dieta
infantil para fortalecer las políticas y estandarizar
perfiles nutricionales. Además, sugiere pautas para el
establecimiento de líneas de investigación orientadas
al estudio del efecto del marketing en las conductas
alimentarias y promover la alfabetización
alimentaria y publicitaria en la infancia, a fin de

coadyuvar en la mejora del entorno alimentario y
fomentar hábitos saludables desde edades tempranas.
Conclusiones
La revisión proporciona una visión detallada y
sistemática de la promoción de alimentos y bebidas
en México. El entorno alimentario en México
favorece la promoción de alimentos no saludables en
la población infantil. La evidencia permite tener una
visión de la problemática de la promoción de
alimentos ultraprocesados y su impacto en la salud
de la población infantil, especialmente cuando dichos
alimentos promueven una dieta poco saludable y
favorecen significativamente el desarrollo de
obesidad y enfermedades crónicas. Se reconoce la
relación entre la exposición a los anuncios
publicitarios de alimentos con el incremento en el
consumo de ultraprocesados, dado el efecto de las
estrategias promocionales sobre las decisiones de
compra y las preferencias alimentarias.
Los hallazgos resaltan la necesidad de generar mayor
evidencia respecto al efecto de las estrategias
publicitarias sobre las elecciones y preferencias
alimentarias de los niños a través de estudios
longitudinales con metodologías de observación
directa, asimismo implementar políticas más
rigurosas para restringir el marketing y la promoción
de ultraprocesados en las redes sociales y medios
digitales, con el objetivo de promover una
alimentación saludable en los niños mexicanos.
Financiamiento
El proyecto de investigación fue financiado por el
Programa de Becas Nacionales para Estudios de
Posgrado CONAHCYT, como parte del programa de
posgrado y por el Instituto de Investigaciones en
Comportamiento Alimentario y Nutrición (IICAN)
de la Universidad de Guadalajara a través del
Programa de Aseguramiento de Calidad de los
Posgrados (PROAC) durante el 2023.
Conflicto de interés
Las autoras declaran no tener ningún conflicto de
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          <description>A statement of any changes in ownership and custody of the resource since its creation that are significant for its authenticity, integrity, and interpretation. The statement may include a description of any changes successive custodians made to the resource.</description>
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              <text>San Nicolás de los Garza, Nuevo León</text>
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          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Alteraciones visuales a causa de probables adicciones</name>
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      <name>Malnutrición en adultos mayores</name>
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      <name>Mercadotecnia de alimentos en México</name>
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      <name>Riesgos cardiovasculares</name>
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