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                  <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 03 SeptiembreN. 07 Diciembre 2025

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE DE
LA EDITORA

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

Este número de Cultura Regional abarca diversas temá�cas históricas, mismas que permiten aproximarnos a múl�ples facetas de
nuestra sociedad mexicana. El lector encontrará ar�culos sobre
polí�ca, música, arte, literatura y cultura popular, reflejo de las
inquietudes académicas de los inves�gadores que par�cipan en

El presente número cuenta con la valiosa colaboración de estudiantes del Colegio de Historia de la UANL, como Jireh Madai To-

Director de la revista

rres, Génesis Villarreal, Bryan Yair Ramírez, Martha Eugenia Ro-

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

dríguez Cornejo y Juan Andrés Zúñiga, jóvenes inves�gadores que,

Editora adjunta

desde sus años forma�vos, han comenzado a hacer aportes a la

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

historiogra�a de nuestra región. Asimismo, aparecen contribuciones de estudiantes del Colegio de Letras, como Itzayanni Ayline

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Asesora jurídica

Hernández Mejía y Salma Ledesma Díaz, quienes nos presentan
cómo la historia también se puede estudiar a través de la literatu-

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López
Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

Angélica Sánchez Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León

Pág i na 2
Mensaje de la editora - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
El costumbrismo en El Zarco de Ignacio Manuel Altamirano - Itzayanni Ayline Hernández Mejia

esta edición.

M.C.R. Emilio Machuca Vega

Editora técnica

Índice

ra. De igual forma contamos con la par�cipación del arquitecto Félix Torres Gómez, inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, quien introduce a la creación de los
primeros museos de nuestro estado.
Este número también es destacable porque en él se inaugura una
nueva sección, �tulada El arte invisible, misma que permanentemente estará a cargo del licenciado Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo. A través de esta sección, su autor compar�rá con los lectores algunas miradas sobre una de las manifestaciones gráficas más

Pág i na 7
“El libro comunista”: preocupaciones en torno al libro de texto y sus contenidos en la ciudad de Monterrey, 1962
- Jireh Madai Torres Pacheco
Pág i na 1 0
La evolución de los conciertos en Monterrey y la apertura de Escena - Génesis Villarreal
Pág i na 1 4
Los efectos del Huracán Gilberto en la zona metropolitana de Monterrey - Bryan Yair Ramírez Garza
Pág i na 2 0
Historia de los museos en Monterrey. El Museo de Historia Mexicana a 30 años de su inauguración. - Félix
Torres Gómez
JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA
Pág i na 2 6
Le�cia Dunay García Mar�nez (2024). La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de reconquista (1822-1830). Ciudad Victoria, México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Ciudad de México,
México: Fontamara - Martha Eugenia Rodríguez Cornejo
GENIO Y FIGURA

representa�vas de la cultura popular en México y en el mundo,
como lo es la historieta.

José Ricardo Treviño Chavarría
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sin duda alguna, el volumen 3, número 7 de Cultura Regional enri-

Cultura Regional CR., volumen 3, número 7, septiembre-diciembre
2025, es una publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de
Historia Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua,
Nuevo León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx,
culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102,
ISSN: 3061-7405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira
Alvarado Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.

quece la historiogra�a de nuestra región, pues nos recuerda cómo
la historia está presente en cada rincón de la sociedad. Estamos
convencidos de que los lectores disfrutarán esta edición de Cultura Regional, publicación que está llamada a seguir divulgando el
conocimiento histórico a todos los públicos.

Pág i na 2 8
Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo: “Estudiar la historia industrial es también una manera de alzar la voz y de
exigir mejores condiciones laborales” - Juan Andrés Zúñiga López
EPISTOLARIO
Pág i na 3 4
Ensayo de Benjamín Taborga sobre la dignidad de los oficios, 1922 - Salma Lilian Ledesma Díaz
EL ARTE INVISIBLE

Lic. Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
Editora adjunta de la revista Cultura Regional

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

Pág i na 3 8
Talento regiomontano en Marvel: Israel Silva - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

2

3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

El costumbrismo en El Zarco
de Ignacio Manuel Altamirano
Itzayanni Ayline Hernández Mejia 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Durante el siglo XIX en México surgió la necesidad de una
iden�dad colec�va a causa de los conflictos polí�cos y sociales. Es así como la literatura adoptó el papel de conducir
un proceso de reconstrucción moral en una sociedad víc�ma de la desesperación por la falta de una conciencia
nacional plenamente formada. Se habla del costumbrismo
como una aproximación al arte y la literatura para reflejar
y reformar la sociedad de la época. En el caso de El Zarco
de Ignacio Manuel Altamirano, esto se manifiesta en sus
personajes y discurso interno.

El costumbrismo también generó un debate acerca de
qué se consideraba hispanoamericano y qué español; de
este modo mantenía un cierto desagrado y alejamiento
hacia lo que recordara tradiciones europeas. Los autores de
este movimiento tenían fuertes raíces regionales; por esta
razón, la literatura del momento contenía amplias descripciones de paisajes y localidades rurales, así como de la vida
en el campo, de los oficios que se ejercían en estos lugares
apartados de las ciudades y del uso del caballo como medio
de transporte. Esto principalmente era una herencia del roman�cismo, tal y como lo asevera Rubio:

La relevancia del costumbrismo en la literatura
hispanoamericana radica en que esta corriente sentó las
bases de lo que se percibe como socialmente correcto. Por
ejemplo, en la obra de Altamirano encontramos la representación del pensamiento nacional y su función educa�va
hacia las personas. En este ar�culo, tomaré como base el
concepto y las caracterís�cas que proporciona Doris Sommer en su libro Ficciones fundacionales y Enrique Rubio
Cremades en su ar�culo “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”. A par�r de la conceptualización de Sommer y de Rubio, iden�ficaré pasajes del
libro de Ignacio Manuel Altamirano para comparar y
contrastar lo planteado por el autor con base en los
ma�ces que pueden presentar las novelas. Me enfocaré en
la primera parte del libro, cuando se retratan las ambiciones de Manuela, así como en el final de la obra, donde se
expresa el discurso moralizador. El obje�vo de este trabajo
consiste en describir qué es el costumbrismo y cómo se representa en la obra de Ignacio Manuel Altamirano.

Si el propósito de pintar a la sociedad tal como es se desarrolla
mediante la introducción de un mundo de ficción en el que no están
ausentes ciertos elementos �picamente román�cos —ascendencia
del protagonista, sus reacciones…—, el cuadro de costumbres hilvanado, engarzado a través de escenas, dará como resultado la
creación de una novela claramente realista3.

Otros puntos que se resaltaban en esta literatura era la
manera en que las personas festejaban sus costumbres,
los refranes que empleaban como método de comunicación coloquial y los nombres de los personajes, que
podían ser variaciones de sus nombres originales o apodos
que adquirieron por las caracterís�cas más dis�n�vas que
los iden�ficaban. Cómo Rubio detalla en el caso de algunas
obras costumbristas españolas, “no se limitan a la mera
pintura o descripción de �pos o escenas, sino al análisis de
cómo esta sociedad ha forjado sus ideales, sus costumbres, su forma de ser”4.

El México del siglo XIX estuvo caracterizado por diferentes eventos históricos. Quizá el más importante fue la
independencia, por lo que el sen�miento nacional empezó
como una idea a voces hasta transformarse en un discurso
capaz de mover masas. En este contexto, el costumbrismo
aparece como un movimiento que describe y retrata la
vida en México, sus costumbres, tradiciones y hasta el
lenguaje que u�lizaban las personas de los pueblos. “El
costumbrismo refleja la sociedad de su �empo y puede
incluso ser descrito como resultado de incer�dumbre polí�ca e inestabilidad, tanto en España como en
Hispanoamérica, a par�r de la década de 1820”2.

Las narraciones de los lugares en que estaban inspirados
permi�an que el lector se creara una imagen mental y visual parecida a la de la realidad en la que ellos mismos vivían, pues los poblados locales se parecían mucho entre sí.
Esto lograba que el mensaje llegara a percibirse como una
concepción nacional, moral y é�ca, y que fuese aceptado
y aprendido entre los pobladores. Según Brian Hamne�,
“el retrato costumbrista de lo �pico puede degenerar en el
estereo�po. Su énfasis rural se desvaneció frente a los
�empos cambiantes del final del siglo”5. Para los personajes de las novelas costumbristas eran importantes estos

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
2 Brian Hamne�, “Imagen, iden�dad y moralidad en la escritura costumbrista mexicana”, p. 13.
3 Enrique Rubio Cremades, “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”, disponible en: h�ps://www.cervantesvirtual.com/obra/costumbrismo-definicin-cronologa-y-su-relacin-con-la-novela-0/
4 Ídem.
5 Brian Hamne�, “Imagen, iden�dad y moralidad en la escritura costumbrista mexicana”, p. 19.

CULTURA REGIONAL

4

paisajes, la ambientación, el clima, las ves�mentas, los
comportamientos sociales y la representación de la vida
tradicional mexicana.

úl�mo pareciera más valioso. Es un mensaje de aceptación
de nuestra propia cultura na�va y mes�za.
Si reparamos en cuál fue el error de Manuela, resulta
simple: no eligió al indígena trabajador, sino que fue seducida por la brillante apariencia (las joyas) del ladrón. Rechaza el matrimonio, pues anhela una vida fuera de su origen sencillo, lo que ocasiona la enfermedad de su madre
y el desagrado de los campesinos. En contraste, Pilar es de
piel morena, sensata, tranquila, humilde y su voz apenas
se encuentra presente en la obra. Ella está deseosa de casarse con Nicolás, cuida a su madre cuando ésta se
enferma y le declara su amor desinteresado al héroe de la
novela. La diferencia entre ambas mujeres es evidente.
“Aquellas que pueden servir no actúan. Y aquellas que no
pueden servir son eliminadas”7. En este caso, la forma en
que la novela elimina a Manuela es con la muerte, por haberse conver�do en una mujer disrup�va incapaz de
seguir el molde social tradicional.

Tomando en cuenta la importancia que tenía para los
autores costumbristas la creación de una conciencia nacional, las obras debían mostrar comportamientos socialmente aceptables de forma clara y fácilmente deducible. Por
ejemplo, en El Zarco los personajes que obran mal son cas�gados como consecuencia de sus actos y los personajes
que actúan como ciudadanos decentes son recompensados posi�vamente con el reconocimiento de su pueblo.
La novela nos cuenta la historia de una joven llamada Manuela, quien vive junto a su madre y Pilar en Yautepec, Morelos, una localidad rural. A Manuela se le describe como
una joven bonita y de piel blanca. Su madre quiere casarla
con Nicolás, el herrero del pueblo, quien es un indio, moreno y humilde, pero Manuela parece estar en contra de
tal idea y rechaza al indio, pues lo considera feo e indigno
de ella. Más adelante nos enteramos de que Manuela está
enamorada de El Zarco, quien es un peligroso ladrón de
piel blanca encargado de aterrorizar localidades campesinas junto a su grupo llamado Los Plateados.

Por otro lado, Nicolás, el hombre devoto, que comparte
rasgos indígenas con Altamirano, es un hombre bondadoso, que obra en favor de la nación al ayudar a las autoridades y que incluso le cumple un favor a Manuela
después de cómo ésta lo trató. Es un hombre honrado y
héroe nacional, un ejemplo a seguir. Por úl�mo, es
importante reconocer la descripción detallada que se da
de Yautepec, lugar en el que está situada la novela.

La novela relata la ambición que persigue Manuela, que
desea escapar con El Zarco para tener mucho dinero y joyas, sin importarle las consecuencias que este deseo podría causarle. Nicolás, el joven humilde y enamorado,
dispuesto a dar todo por la mujer que amaba; su amada se
comporta salvaje e incivilizada y lo rechaza. Capítulos
después, descubre el verdadero amor en Pilar, quien está
perdidamente enamorada de él, su aspecto es de piel
morena y sencilla, su carácter es maternal y humilde. Al
final de la historia, Manuela se da cuenta de que realmente no amaba a El Zarco, sino que lo veía como una forma
de escapar de su pueblo hacia la ciudad, pues su deseo era
escalar en la sociedad lejos de las costumbres. El Zarco es
traicionado por un miembro de su grupo y es perseguido
por las autoridades del gobierno. Cuando éste escapa, la
persona que lo atrapa y lo deja herido de muerte es
Nicolás, quien se convierte en el héroe del pueblo tras su
acto. El Zarco recibe su cas�go y es colgado, y Manuela
muere de tristeza al ver al hombre muerto. Y es así como
el mensaje moralizador se cierra.

Yautepec es una población de �erra caliente, cuyo caserío se
esconde en un bosque de verdura. De lejos, ora se llegue de Cuernavaca por el camino quebrado de las Te�llas, que serpentea en
medio de dos colinas rocallosas cuya forma les ha dado nombre, ora
descienda de la fría y empinada sierra de Tepoztlán, por el lado Norte, o que se descubra por el sendero llano que viene del valle de
Amilpas por el Oriente, atravesando las ricas y hermosas haciendas
de caña de Cocoyoc, Calderón, Casasano y San Carlos, siempre se
contempla a Yautepec como un inmenso bosque por el que sobresalen apenas las torrecillas de su iglesia parroquial8.

El autor se esmera en la creación de una imagen visual
capaz de captar sus rasgos atrac�vos y pintorescos, describiendo la flora y la fauna del lugar, aterrizando la idea
de un lugar familiar para los lectores y campesinos de México. Bajo estas descripciones adquiridas del roman�cismo, donde la naturaleza es una parte esencial
para la creación de espacios, parte la idea de un reconocimiento cultural del territorio mexicano. Teniendo en
cuenta todos los aspectos analizados sobre el tema, el
costumbrismo del siglo XIX, cuyo valor recae en las lecciones que aporta al pensamiento nacional, fue relevante
para forjar la iden�dad del mexicano emancipado del
�rano español, colocando modelos civiles y morales a través de historias capaces de transmi�rse como moralejas
que mo�vaban los comportamientos sociales. Una vida
más allá de los límites de la ley no debía ser algo a lo que
el ciudadano promedio quisiera aspirar sin conocer las
consecuencias que esto conllevaba. Asimismo, el costumbrismo se extendió por el arte, la narra�va y el cine,
dejando su huella en la historia y costumbre mexicanas.

Doris Sommer nos habla de la representación román�ca
de los amantes en las novelas hispanoamericanas: “Pero en
México, al contrario, se realiza el deseo de quedarse con la
morena. El país se endereza y se funda sobre bases sólidas
al darse cuenta el galán na�vo de que la heroica e ingeniosa
mes�za vale mucho más que la degenerada blanca cuyo
amor había anhelado”6. El costumbrismo, vinculado a la admirable estabilidad y prosperidad del país, aspira a establecer un mensaje que se funda en las acciones del campesino, pues eran épocas de convulsión y se precisaba que los
poblados se mantuvieran tranquilos. Como menciona Sommer, exis�a un interés por exaltar a la mujer morena, lo que
iba más allá de la sola representación de la feminidad: representaba una ideología que ponderaba lo tradicional, el
aprecio por lo propio y no por lo extranjero, aunque esto

6 Doris Sommer, Ficciones fundacionales, p. 264.
7 Ibíd., p. 90.
8 Ignacio Manuel Altamirano, El Zarco, p. 5.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA
FUENTES DE INFORMACIÓN

“El libro comunista”: preocupaciones en
torno al libro de texto y sus contenidos
en la ciudad de Monterrey, 1962

Bibliogra�a
Altamirano, Ignacio Manuel. (2009). El Zarco. Ciudad de México: Ins�tuto La�noamericano de la Comunicación Educa�va.
Hamne�, Brian (2010). “Imagen, iden�dad y moralidad en
la escritura costumbrista mexicana, 1840-1900”, en: Signos Históricos, vol. 12, no. 24.

Jireh Madai Torres Pacheco 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Sommer, Doris (1993). Ficciones fundacionales. Las novelas nacionales de América La�na. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

reales de la población2. Es por ello que en 1959, con la
aprobación de López Mateos y siendo Jaime Torres Bodet
entonces secretario de educación pública, entró en vigor
el Plan Nacional para el Mejoramiento y la Expansión de la
Educación Primaria, el cual tenía el propósito de hacer
frente al rezago educa�vo en el que se encontraba el país.
Entre otras cosas, la creación y repar�ción de un libro de
texto gratuito y obligatorio fue una de las caracterís�cas de
este plan; a su vez esto respondía a ciertas incongruencias
del discurso sobre la gratuidad de la educación3.

Introducción
El reparto de libros de texto gratuitos, pero de carácter
obligatorio, por parte del gobierno de México significó un
cambio relevante para la enseñanza en el país. En un
contexto en el que la Revolución cubana y la propaganda
an�comunista estaban presentes en los medios y la prensa, la obligatoriedad de los libros dio mucho de qué hablar en una población que defendía sus intereses, ideologías y la libertad de enseñanza. Tal fue el caso de la
ciudad de Monterrey, en donde las opiniones tanto a favor como en contra, además de las preocupaciones en
torno al libro de texto, surgieron inicialmente por parte
de la industria editorial, la Iglesia y finalmente tomó
fuerza con los padres de familia.

Fuentes electrónicas
Rubio Cremades, Enrique (2008). “Costumbrismo. Definición, cronología y su relación con la novela”, en: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. [En línea; consultado el
23 de junio de 2025]. Disponible en: h�ps://www.
cervantesvirtual.com/obra/costumbrismo-definicin-cronologa-y-su-relacin-con-la-novela-0/

Cabe mencionar que es de nuestro par�cular interés tomar como referencia únicamente la educación primaria y
la cues�ón con el libro de texto. En el mismo año de 1959,
se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto, que desempeñaría el rol de creación y distribución del material de
texto gratuito para todos los grados escolares. Para el ciclo
escolar de 1960 en Monterrey, la pronta repar�ción de los
libros era un hecho. Esto desencadenó la disputa entre la
opinión pública, en la que se involucraron ciertos sectores
de la población, mientras que los mo�vos giraron en torno
a cues�ones ideológicas, polí�cas y económicas, según
avanzaban las fases del conflicto.

El presente ar�culo pretende tomar como punto de
par�da la protesta dirigida por la Unión Neoleonesa de
Padres de Familia en contra de la implementación del libro
de texto gratuito. El análisis se enfoca en las preocupaciones que abrumaban a las familias regiomontanas ante esta
reforma educa�va, además de que se realizará una
compara�va entre el contenido de los libros y la opinión
pública. Esta inves�gación se apoya en la revisión de fuentes hemerográficas, de los propios libros de texto originales (disponibles para su consulta en línea, en la página de
la Secretaría de Educación Pública) y de bibliogra�a de autoras que han revisado el tema.

De la inconformidad a la movilización
Para hablar de la disputa por el libro de texto en la ciudad de Monterrey, es posible dividir los acontecimientos
en dos momentos: de inconformidad a movilización. El debate y las opiniones sobre el libro de texto fueron publicados por los medios de prensa. La gratuidad y obligatoriedad fueron los principales aspectos de inconformidad,
más que el contenido en sí; es decir, estas dos caracterís�cas de libro afectaban a los intereses de ciertos sectores
dominantes, por lo que fueron vistos como una amenaza4.

La reforma educa�va de 1959
Primeramente, es importante referir un breve contexto
sobre la situación que originó el conflicto, lo que nos llevará a una mayor comprensión de las razones que impulsaron la disputa por el libro de texto. Para ello retrocedemos
en el �empo a 1940 en donde, en el ámbito educa�vo, estaba a discusión la formulación de un plan de enseñanza
que se acoplara a las necesidades de la población, según el
contexto de la época. Sin embargo, éste se extendió
durante once años, hasta que se concretó con la llegada de
Adolfo López Mateos a la presidencia.

Previo a la inicia�va de crear libros de texto gratuitos,
los textos que se u�lizaban en las escuelas eran adquiridos
por los padres de familia en editoriales privadas, según lo
indicara y aprobara la ins�tución a cargo. La repar�ción de
un libro obligatorio y único por parte del Estado significaba
una afectación en gran medida a los ingresos y producción
de esta industria editorial. Sin embargo, también se u�lizó
el discurso de que un libro de texto único “uniformaría a la
niñez”, es decir, dejaría de lado la variedad de ideas de
otros autores y temas5, como la historia local, por ejemplo.

En su discurso de toma de protesta, López Mateos
enfa�zó que la educación era una de las principales preocupaciones de la nación, además de que prome�ó que
promovería el mejoramiento de este rubro mediante la
adaptación de los planes de enseñanza a las necesidades

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
.2“Discurso de toma de protesta de Adolfo López Mateos”, disponible en: h�ps://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2720/4.pdf
3 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 2.
4 Norma Ramos, “Revisitando la manifestación en contra del libro de texto gratuito en la ciudad de Monterrey en 1962”, pp. 1-7.
5 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 5.

CULTURA REGIONAL

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7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Otro discurso relevante de la inconformidad giró en
torno a la cues�ón polí�ca de la educación. Esto debido a
que la repar�ción de libros de texto por parte del Estado
implicaba una mayor intervención gubernamental en la
educación y presuntamente obstruía lo conocido hasta entonces como “libre enseñanza”. Además, cabe mencionar
que en esta época el aparato polí�co estaba dominado por
el Par�do Revolucionario Ins�tucional, cuya hegemonía se
encontraba en pleno apogeo, por lo que se consideraba a
la educación un punto estratégico para la implementación
de ideologías polí�cas y de pensamiento6.

cues�ón definió prác�camente las dudas que exis�an sobre el contenido de los libros, porque si bien éstos no
exaltaban explícitamente al comunismo —omi�endo el
aspecto de los métodos de enseñanza-aprendizaje—, la
moralidad y los valores tradicionales en cambio sí podrían
verse afectados, dado que la polí�ca educa�va entrañaba
una nueva enseñanza nacional e igualitaria para todos los
estados, lo que desde el punto de vista de los inconformes
podría interferir con las tendencias regionales de enseñanza, ideología y formación de la niñez.
Sin embargo, llegado el 2 de febrero de 1962, la manifestación se llevó a cabo sin problemas y de forma pacífica,
teniendo como punto de reunión la Alameda Mariano
Escobedo y finalizando frente al Palacio de Gobierno9. En
la prensa se destacó el carácter pacífico de la manifestación, ya que no se trataba de una invitación a la violencia
sino de “entablar un diálogo en la búsqueda de un sistema
nacional para la educación”10. Sin embargo la repar�ción
del libro no se detuvo, por lo que la fuerza de las protestas
disminuyó con el paso del �empo. Por otra parte, las autoridades educa�vas permi�eron que los padres de familia
pudieran comprar otros textos complementarios al libro
oficial, siempre y cuando fueran aprobados por la SEP. Con
esta flexibilización, la movilización logró de forma parcial lo
que se había propuesto obtener11.

Pronto la opinión que tomó fuerza fue la de los padres
de familia. Para este punto, ya no se trataba únicamente
de la población expresando sus posturas sobre el libro de
texto, sino que el descontento cobró la forma de un ac�vismo, cuyo obje�vo era que los inconformes con la reforma educa�va pudieran recibir respuesta ante el silencio
de la Secretaría de Educación Pública y de las autoridades.
Con esto iniciaba la fase de movilización contra el libro de
texto, dirigida por la Unión Neoleonesa de Padres de
Familia como principal opositor.
La convocatoria para llevar a cabo una manifestación en
contra del libro de texto fue publicada el 1 de febrero de
1962. En esta nota, se evidenciaba otra cara de la protesta;
una que dejaba un poco de lado los intereses polí�cos y
económicos, y que enfa�zaba más bien la preocupación y
las dudas que surgían entre los padres de familia. Lo que
resalta de la nota fue la acusación de que los nuevos métodos de enseñanza y el libro de texto eran “francamente
comunizantes”, además del alegato de que éstos “atentaban en contra de la moral y de las buenas costumbres de
los hogares mexicanos”7. Es importante mencionar que,
en el contexto internacional, la Revolución cubana y la
condena al comunismo eran temas recurrentes en los
periódicos regiomontanos, lo que llevaba a adoptar posturas an�comunistas que influenciaron en la opinión pública.

Los libros de texto y su contenido
La opinión pública de los padres de familia bien pudo
haberse tratado de juicios sinceros, aunque basados en el
desconocimiento del contenido del libro de texto. Por lo
que este apartado retomará tres de esas valoraciones para
realizar un análisis compara�vo con los libros de los cuatro
primeros grados de educación primaria disponibles. Para
esto, se revisarán las áreas de estudio que pudieron ser
vinculadas con las acusaciones y opiniones emi�das, tales
como lengua nacional, historia y civismo.

Es posible que la propaganda an�comunista difundida
por los medios de comunicación fuera un factor relevante
a la hora de formular tal acusación, dado que, entre sus
preocupaciones, los padres de familia alegaban que en
Cuba la educación había sido un punto estratégico para la
infiltración de la ideología comunista. Los padres de
familia parecían preocuparse de que exis�era una especie
de adoctrinamiento en las infancias y de que esto fuese el
punto de no retorno para la llegada de nuevas ideas
tendenciosas8. Esta acusación “comunista” no desapareció
de la opinión pública, y se encontraba presente en los
medios; sin embargo, esta categorización de los libros
como “comunistas” difiere del contenido mismo de los
textos, al menos de manera explícita.

Como primera opinión emi�da, los padres de familia
acusaron al libro de ser comunista, además de que denunciaron que los métodos de enseñanza “fomentaban la
coopera�vidad, caracterís�co de países totalitarios”12. Si
bien los textos fomentaban el ser buen estudiante, amigo
y ciudadano, además de virtudes como el heroísmo en la
niñez13, éstos no mostraban una tendencia comunista explícita que condujera a las infancias a dicho pensamiento.
Sin embargo, la incer�dumbre de los padres con respecto
al comunismo fue hasta cierto punto entendible, ya que el
bombardeo de propaganda an�comunista, la religión y las
ideologías de los sectores hegemónicos de la época, jugaron un papel en la formulación de este pensamiento de
alerta ante el cambio en la educación.

Ambos informes de la Comisión de Padres de Familia,
publicados el 1 de febrero de 1962, dejan en evidencia dos
cues�ones relevantes que definieron la preocupación de
las familias regiomontanas. Estamos hablando del miedo o
bien del repudio a la doctrina comunista, así como del
asunto de la moralidad y de los buenos valores. Esta úl�ma

La segunda acusación se dirigió hacia la “uniformidad de
la niñez”. Al revisar los libros de los cuatro primeros grados,
es posible adver�r que en algunos momentos tendían a
caer en la repe�ción del contenido, además de la omisión
de ciertas temá�cas, hablando especialmente de la disciplina histórica. Durante mucho �empo, la niñez trabajó con

otro �po de textos por lo que, dada la impar�ción de un
solo libro para todos los estados, era comprensible que se
creyera que esto limitaría el conocimiento.

obtener respuestas a sus dudas y de que sus opiniones
fueran tomadas en cuenta. Si bien la repar�ción de libros
de texto no se detuvo, la manifestación de 1962 mostró la
gran influencia de los medios de comunicación y de las
asociaciones civiles.

En cuanto a la repe�ción de los temas, puede atribuírsele a que el discurso de la época del gobierno de López
Mateos fue el de “la unidad nacional”, por lo que el plan de
esta educación era formar a la ciudadanía mexicana bajo
el concepto del patrio�smo y la historia nacional. En los libros de texto, se menciona que el obje�vo para la niñez
mexicana era “prepararlos para una vida prác�ca, fomentar la conciencia de la solidaridad humana e inculcarles el
amor a la Patria, alimentándolo con el conocimiento de los
grandes hechos históricos que han dado fundamento a la
historia democrá�ca del país”14.

En cuanto al libro de texto aún queda mucho por abordar,
aunque en su primera edición no se trataba de un libro muy
completo, trajo un cambio en las formas de enseñanza para
los años posteriores. Y más adelante, algunas ediciones
volvieron a ser objeto de disputa para los padres de familia.
El libro de texto llegó para quedarse, pues el sistema de
elaboración, impresión y repar�ción gratuita aún se man�ene, lo mismo que el fenómeno de la oposición a la polí�ca
educa�va del Estado por parte de ciertos sectores.

Por tercera acusación se dijo que los libros de textos
atentaban contra “la moral y los valores de las familias mexicanas”. Sin embargo, el libro no pretendía inculcar valores o acciones inmorales, pues sus contenidos se guiaban
bajo el civismo y el sen�miento nacional, lo que podría haber entrado en disputa con los ideales de las familias regiomontanas, según sus tradiciones, principios y creencias15.
Algunos de sus contenidos, no obstante, podían ser objeto
de interpretaciones diversas, como el hecho de que se incluyera una “oración al libro de texto” y un apartado �tulado “mi servicio mexicano”, ya que la Unión podría haberlos considerado como un intento de adoctrinamiento o
una falta a la religión16.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.
Bibliogra�a
Barrón de Morán, Concepción (1960). Mi libro de cuarto
año. Historia y civismo. Ciudad de México: Secretaría de
Educación Pública.
Domínguez Aguirre, Carmen y Enriqueta León González
(1960). Mi cuaderno de trabajo de tercer año. Lengua
nacional y escritura. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.

Podríamos definir esto como un conflicto de ideologías
entre los valores regiomontanos que habían sido
moldeados por años y la imposición de una nueva visión
nacionalista. Como se mencionaba en un apartado “este
libro propone ayudarte a conocer a tu patria, pues conociéndola sabrás mejor por qué la amas y cómo y por qué
debes de estar dispuesto a servirla”17. Esta cues�ón cívica
y patrió�ca se encontraba en la co�dianidad y les indicaba a las infancias los valores que debían adquirir y cómo
debían actuar.

Domínguez Aguirre, Carmen y Enriqueta León González
(1961). Mi libro de primer año. Ciudad de México: Secretaría de Educación Pública.
Galicia Ciprés, Paula (1960). Mi libro de segundo año. Ciudad
de México: Secretaría de Educación Pública.
Greaves Laine, Cecilia (2001). “Polí�ca educa�va y libros de
texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, en: Revista Mexicana de Inves�gación Educa�va, no.
12, vol. 6, pp. 1-11.

Básicamente, la instrucción cívica y moral les mostraba
a los niños las aspiraciones que debían tener para que el
día de mañana se convir�eran en los futuros ciudadanos;
que fueran demócratas, leales y fieles a su patria, su
bandera y su historia. También se hablaba en los libros de
“la gran familia” en donde todas y todos los mexicanos se
encuentran incluidos, y dentro de ese concepto de
familia, la patria era caracterizada como la madre de todos, por lo que se inculcaba el deber de amarla y defenderla en caso necesario, bajo esa unión compar�da
de ser ciudadanos mexicanos18.

Fuentes electrónicas
“Catálogo histórico de libros de texto gratuitos 1960-2020.
Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos”, en: Gobierno de México. [En línea; consultado el 26 de marzo de
2025]. Disponible en: h�ps://historico.conaliteg.gob.mx/

Consideraciones finales

6 Ibíd., p. 3
7 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
8 “El Comité Organizador de la Unión Neoleonesa de Padres de Familia”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 10, primera sección.
9 “Hoy gran manifestación de padres de familia”, en: El Porvenir, 2 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, segunda sección.
10 “Hoy manifestación en protesta por las reformas a la educación”, en: El Porvenir, 2 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 1, segunda sección.
11 Cecilia Greaves, “Polí�ca educa�va y libros de texto gratuitos. Una polémica en torno al control por la educación”, p. 7.
12 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
13 Carmen Domínguez Aguirre y Enriqueta León González, Mi libro de primer año.

CULTURA REGIONAL

8

Ramos Escobar, Norma (2017). “Revisitando la manifestación
en contra del libro de texto gratuito en la ciudad de
Monterrey en 1962”, en: Consejo Mexicano de Inves�gación
Educa�va. [En línea; consultado el 26 de marzo de 2025].
Disponible en: h�ps://comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v14/doc/1023.pdf

La situación en la ciudad de Monterrey en 1962 es un
claro ejemplo de una movilización social. Fuera de las
cues�ones ideológicas y de los intereses que pudieron
influir en el rechazo de los padres de familia a los libros de
texto, es destacable por otra parte la firmeza de su postura
ante la polí�ca educa�va de las autoridades, con el fin de

14 Carmen Domínguez Aguirre y Enriqueta León González, Mi cuaderno de trabajo de tercer año. Lengua nacional y escritura, p. 6.
15 “Por qué hacemos la manifestación”, en: El Porvenir, 1 de febrero de 1962. Monterrey, México, p. 9, primera sección.
16 Paula Galicia Ciprés, Mi libro de segundo año, pp. 187.
17 Concepción Barrón de Morán, Mi libro de cuarto año. Historia y civismo, p. 9.
18 “Catálogo histórico de libros de texto gratuitos 1960-2020. Generación 1960”, disponible en: h�ps://historico.conaliteg.gob.mx/?g=1960&amp;a=1

9

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La evolución de los conciertos en
Monterrey y la apertura de Escena
Génesis Villarreal 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

te. La llegada de más ar�stas internacionales en la década
de 1980 y 1990 consolidó la idea de que Monterrey requería espacios modernos y funcionales que permi�eran realizar conciertos con mayor comodidad y calidad. La
creciente demanda por espectáculos en vivo, impulsada
por el crecimiento económico y cultural de la ciudad, hizo
evidente la necesidad de recintos adecuados para albergar
a miles de personas brindando la mejor experiencia posible.

Uno de los primeros grandes eventos que marcó un
cambio en la ciudad ocurrió el 21 de octubre de 1981,
cuando el cantante Rigo Tovar reunió a más de cincuenta
mil personas en el Puente del Papa en Monterrey2. Este
evento no sólo destacó por su magnitud, sino también
porque consolidó a Monterrey como un lugar atrac�vo
para recibir a ar�stas populares con un gran número de
asistentes. Rigo Tovar fue un ícono de la música en México
y para entonces ya gozaba de una inmensa popularidad. Su
presentación en Monterrey evidenció la gran demanda de
espectáculos masivos en la ciudad. La mul�tud que se reunió en el Puente del Papa reflejaba el entusiasmo del público regiomontano por disfrutar de eventos en vivo, un
ascenso que con�nuaría en los años siguientes3.

Así pues, se dio importancia al desarrollo de una infraestructura adecuada para eventos de gran escala y se sentaron las bases para la apertura de nuevos recintos en los
años siguientes. Monterrey se fue posicionando como una
de las ciudades más importantes de México en cuanto a la
realización de conciertos, y se preparó el terreno para la
llegada de espacios icónicos como Escena y, posteriormente, otros foros de gran capacidad que definirían la oferta
de entretenimiento en la región.

Apenas unos días antes, el 9 de octubre de 1981, la banda británica Queen, una de las agrupaciones más influyentes en la historia del rock, se presentó en el Estadio Universitario ante treinta y cinco mil personas4. Este concierto
representó un hito en la evolución de los conciertos en
Monterrey, pues marcó una de las primeras visitas de una
banda de talla mundial a la ciudad5. Queen en ese momento ofreció un espectáculo con una producción de primer
nivel, y afianzó la idea de que Monterrey tenía la capacidad
de albergar eventos de gran magnitud con estándares
internacionales.

La inauguración de Escena: un nuevo concepto en
Monterrey
A medida que la demanda por conciertos de gran magnitud aumentaba en Monterrey, la ciudad se vio en la
necesidad de contar con recintos especializados que pudieran ofrecer una experiencia más cómoda y exclusiva
tanto para los asistentes como para los ar�stas. Hasta ese
momento, los principales conciertos en Monterrey se realizaban en estadios, auditorios o foros temporales que, si
bien podían albergar a grandes mul�tudes, no siempre
ofrecían las condiciones apropiadas en cuanto a acús�ca,
comodidad y producción escénica. Ante este panorama,
surgió la inicia�va de crear un espacio que no sólo
atendiera la creciente necesidad de espectáculos en vivo,
sino que también ofreciera una experiencia innovadora y
mul�funcional para el entretenimiento en la ciudad.

La llegada de Queen también fue un parteaguas en términos de infraestructura y organización de eventos. Hasta ese
momento, la mayoría de los conciertos en Monterrey se realizaban en espacios al aire libre o en lugares que no estaban
diseñados específicamente para espectáculos musicales. La
necesidad de garan�zar un sonido adecuado, una logís�ca
eficiente y un ambiente seguro para los asistentes llevó a
que se comenzara a considerar la creación de recintos
especializados. Estos eventos demostraron que Monterrey
no sólo era un punto clave en la escena musical, sino que
tenía el potencial de conver�rse en un des�no atrac�vo
para las giras de ar�stas internacionales.

Fue así como el 11 de marzo de 1994 se inauguró Escena,
un centro de espectáculos ubicado en Ocampo 433, frente
al Banco Internacional. Desde su apertura, este recinto
destacó por su concepto vanguardista, diseñado para
adaptarse a diferentes �pos de eventos y atraer tanto a los
seguidores de la música en vivo como a quienes buscaban

A par�r de estos acontecimientos, la industria del entretenimiento en la ciudad comenzó a expandirse rápidamen-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal interés es el desarrollo de la industria
del entretenimiento en Monterrey y la historia de la música en México. Su inves�gación se enfoca en los cambios socioculturales derivados de la apertura de nuevos recintos
para conciertos y su impacto en la ciudad.
2 Reséndiz, Edgardo, “¡Rigo!... ¡Por favor, voltea!”, en: El Norte, 22 de octubre de 1981. Monterrey, México.
3 Anza, Ana Luisa, “Esto será inolvidable por los siglos de los siglos”, en: El Norte, 22 de octubre de 1981. Monterrey, México.
4 Fuentes, Altagracia, “Queen en el Estadio Universitario”, en: El Norte, 10 de octubre de 1981. Monterrey, México.
5 Fuentes, Altagracia, “Viajan, «hacen cola» y faltan a exámenes”, en: El Norte, 10 de octubre de 1981. Monterrey, México.

CULTURA REGIONAL

10

una opción de entretenimiento nocturno. A diferencia de
otros espacios de la época, Escena combinaba la funcionalidad de una sala de conciertos con una discoteca y un bar, lo
que le otorgó una iden�dad única dentro de la oferta cultural y de ocio en Monterrey. Su arquitectura y distribución
permi�an que los asistentes disfrutaran de los eventos con
mayor cercanía a los ar�stas, en un ambiente en donde se
priorizaba la calidad del sonido y la ambientación del lugar.

innovación no sólo realzaba el ambiente de cada concierto,
sino que también permi�a a los ar�stas personalizar sus
shows para brindar una experiencia más envolvente y
espectacular. Además, el escenario contaba con una distribución estratégica que facilitaba la cercanía entre el público y los intérpretes, generando una conexión más ín�ma y
emocionante en cada presentación.
La estructura del recinto también fue pensada para maximizar la comodidad y la visibilidad del público. A diferencia de otros lugares donde la experiencia podía verse
afectada por la disposición del espacio, en Escena se priorizó un diseño en el que todos los asistentes pudieran disfrutar del espectáculo sin obstáculos visuales. Esto convir�ó al
foro en un referente dentro de la industria del entretenimiento en Monterrey, ya que estableció un estándar de
calidad en términos de infraestructura y comodidad para
los conciertos en vivo.

El evento inaugural del recinto estuvo a cargo de Miguel
Bosé, una de las figuras más importantes del pop en
español en ese momento. Su presentación con la gira Bajo
el Signo de Caín marcó un hito en la escena musical regiomontana, al demostrar que Escena era un lugar apropiado
para recibir a ar�stas de talla internacional con una producción de alto nivel6. La elección de Bosé encajaba perfectamente con la visión del nuevo espacio, que aspiraba a
conver�rse en un referente del entretenimiento de calidad
en la ciudad.
La apertura de Escena también reflejaba la evolución del
público regiomontano, que cada vez demandaba opciones
más exclusivas y versá�les para disfrutar de la música en
vivo. Su innovador concepto permi�ó que el recinto se consolidara rápidamente como un punto de encuentro para los
amantes de la música, atrayendo a ar�stas nacionales e
internacionales de diversos géneros. Además, su ubicación
estratégica en el centro de Monterrey facilitó el acceso a
una amplia audiencia, convir�éndolo en uno de los espacios
más emblemá�cos de la ciudad en la década de los 90 y
principios de los 2000.

La apertura de Escena no sólo significó un avance en la
calidad de los conciertos en Monterrey, sino que también
marcó un antes y un después en la evolución de la industria
del entretenimiento en la ciudad. La implementación de
nuevas tecnologías y estándares en infraestructura posicionó a Monterrey como un des�no clave para las giras de
ar�stas internacionales, lo que contribuyó al crecimiento
de conciertos en la región. Con el paso de los años, el
impacto de Escena se reflejó la necesidad de nuevos foros
y la profesionalización del sector, permi�endo que la ciudad se consolidara como una de las capitales musicales
más importantes de México.

Con el paso de los años, Escena no sólo se mantuvo como
un importante foro de conciertos, sino que también evolucionó para adaptarse a las tendencias y necesidades del
mercado, ofreciendo una programación variada que incluía
presentaciones de rock, pop, música electrónica y otros géneros emergentes. Su impacto en la escena musical de
Monterrey fue innegable, pues abrió las puertas a nuevas
formas de disfrutar la música en vivo y contribuyó a la consolidación de la ciudad como un des�no clave para giras y
espectáculos en México.

Gracias a estos avances, Escena se convir�ó en un modelo a seguir para otros recintos de espectáculos en el país,
demostrando que la combinación de innovación tecnológica, diseño estratégico y una oferta ar�s�ca de primer nivel era clave para atraer tanto a ar�stas locales e internacionales, como a audiencias exigentes. Su legado
perdura como un símbolo de la transformación de
Monterrey en un epicentro musical de gran relevancia,
influyendo en la manera en que se conciben y disfrutan los
conciertos en la actualidad.

Innovación técnica y el impacto de Escena

El legado de Escena y su influencia en la industria

Lo que hizo a Escena verdaderamente innovador fue su
enfoque en la excelencia técnica y el uso de tecnología
avanzada para ofrecer una experiencia inmersiva tanto a los
ar�stas como al público. Desde su inauguración, el recinto
fue diseñado con un sistema de sonido de alta fidelidad que
garan�zaba una acús�ca óp�ma en todos los rincones del
lugar. A diferencia de otros espacios que adaptan su infraestructura para conciertos, Escena fue concebido desde el
principio como un foro especializado en espectáculos en
vivo, lo que le permi�ó integrar de manera eficiente tecnología de audio y luces que estaban a la vanguardia de la
época.

Escena dejó una huella profunda en la industria del entretenimiento en Monterrey, transformando la manera en
que se concebían y organizaban los espectáculos en vivo.
Su impacto trascendió más allá de ser un simple recinto, ya
que estableció un nuevo modelo de negocio para la realización de conciertos y eventos de alto nivel en la ciudad.
Gracias a su innovador concepto, muchos promotores y
empresarios del entretenimiento comenzaron a apostar
por la creación de espacios especializados en la música en
vivo, lo que permi�ó una mayor diversificación en la oferta
de espectáculos en Monterrey.
El éxito de Escena sirvió como punto de referencia para
la creación de otros recintos con infraestructura de
vanguardia, entre ellos la Arena Monterrey, que abrió sus
puertas en 2003 y se consolidó como uno de los foros más
importantes de América La�na. Además, influyó en la mo-

Uno de los aspectos más destacados de Escena era su sistema de iluminación dinámica, compuesto por un conjunto
de luces robó�cas y efectos visuales que podían adaptarse
a dis�ntos géneros musicales y es�los de presentación. Esta

6 Silva, María, “Miguel Bosé saldrá a «Escena» el 11 de marzo aquí”, en: El Norte, 26 de febrero de 1994. Monterrey, México.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

dernización y expansión de otros espacios dedicados a la
música, como el Auditorio Banamex (antes Auditorio CocaCola y Auditorio Ci�banamex), que siguieron la línea de
ofrecer instalaciones de primer nivel, con tecnología
avanzada en sonido e iluminación, así como una mayor comodidad para el público y los ar�stas.
Pero el impacto de Escena no sólo se reflejó en la infraestructura, sino también en el crecimiento del mercado
musical y en la profesionalización de la industria del entretenimiento en la ciudad. La llegada de ar�stas nacionales e
internacionales atrajo a más promotores, productores y
técnicos especializados en la organización de eventos en
vivo. Esto impulsó tanto a bandas emergentes como a promotores independientes, quienes encontraron en la ciudad un terreno fér�l para desarrollar sus carreras.
Otro aspecto clave del legado de Escena fue su papel en
la consolidación de Monterrey como un punto estratégico
dentro de las giras internacionales. Antes de su apertura,
la mayoría de los ar�stas extranjeros se presentaban exclusivamente en la Ciudad de México y, en menor medida, en
Guadalajara. Sin embargo, Escena demostró que exis�a
una demanda sólida en el norte del país, lo que incen�vó
a más ar�stas a incluir a Monterrey en sus i�nerarios. Con
el �empo, esto permi�ó que la ciudad se posicionara como
un des�no musical de primer nivel, atrayendo a algunos de
los nombres más importantes de la industria.
A nivel cultural, Escena también desempeñó un papel
fundamental en la diversificación del panorama musical de
Monterrey. Al abrirse a una amplia gama de géneros, desde
el pop y el rock hasta la electrónica y la música alterna�va,
el recinto contribuyó a la creación de una audiencia más
abierta y recep�va a diferentes es�los musicales. Esto, a su
vez, influyó en el surgimiento de fes�vales como el Hellow
Fest, Pa’l Norte y el Live Out, que han reforzado la posición
de Monterrey como una de las ciudades más importantes
para la música en vivo en México y América La�na.
En defini�va, el impacto de Escena fue mucho más allá
de ser un simple recinto de conciertos. Su legado sigue vigente en la industria del entretenimiento en Monterrey, no
sólo por haber abierto el camino para la creación de nuevos
foros, sino también por haber transformado la manera en
que se conciben y disfrutan los espectáculos en la ciudad.
Su influencia se puede ver reflejada en la infraestructura,
en la profesionalización del sector y en el crecimiento de la
oferta musical, consolidando a Monterrey como una de las
capitales del entretenimiento más importantes del país.

Out, Machaca, entre muchos otros, han crecido exponencialmente, atrayendo a miles de asistentes y posicionando a Monterrey como una de las principales plazas
para la música en vivo en La�noamérica.

con una acús�ca de alta calidad y tecnología de punta. Este
�po de eventos permi�ó que Monterrey fuera visto como
un lugar clave en la industria musical, al atraer a ar�stas
internacionales y posicionarse como un referente cultural.

La evolución de la infraestructura ha jugado un papel
crucial en este desarrollo. Actualmente, la ciudad cuenta
con recintos de primer nivel como la Arena Monterrey, el
Auditorio Banamex, Foro Tims y Escenario GNP Seguros,
los cuales han sido sede de presentaciones de ar�stas de
talla mundial. Además, el auge de espacios más ín�mos,
como el Café Iguana y el Nandas, ubicados en Barrio
An�guo, ha permi�do el florecimiento de la escena musical alterna�va e independiente, ofreciendo oportunidades para bandas emergentes y propuestas innovadoras.

Monterrey ha evolucionado de ser una ciudad con un
incipiente mercado musical en los años 80 y 90, a conver�rse en uno de los principales centros de espectáculos de
México y América La�na. Su capacidad para atraer a ar�stas
internacionales, la calidad de su infraestructura y la pasión
de su público han hecho de la ciudad un des�no imperdible
para los amantes de la música en vivo. Con una industria en
constante crecimiento y nuevas generaciones de músicos y
empresarios del entretenimiento, Monterrey como epicentro musical sigue siendo prometedor.

Otro factor clave en la consolidación de Monterrey
como des�no musical ha sido el crecimiento del turismo
cultural. Cada año, miles de personas viajan a la ciudad ya
sea de otros estados u otros países con el propósito de
asis�r a conciertos y fes�vales, generando un impacto posi�vo en la economía local. La industria hotelera, los restaurantes y otros sectores del entretenimiento han visto
un incremento en la demanda durante estos eventos, lo
que ha llevado a una mayor inversión en infraestructura
turís�ca y en la mejora de los servicios para los visitantes.

La creación de Escena y otros espacios para conciertos
en Monterrey impulsaron la profesionalización de la industria del entretenimiento, llevando a la ciudad a conver�rse
en uno de los principales centros musicales de México. Estos avances no sólo contribuyeron al crecimiento de la
oferta cultural local, sino que también promovieron un
sen�do de iden�dad y pertenencia entre los habitantes de
la ciudad, quienes, a través de su par�cipación en estos
eventos, reforzaron su vínculo con las expresiones ar�s�cas y la música en vivo.

El legado de Escena sigue presente en la manera en que
se organizan los espectáculos en Monterrey. Su impacto se
refleja en la calidad de los eventos, la diversidad de géneros que se presentan y el profesionalismo con el que se
llevan a cabo los conciertos. La ciudad ha mantenido un estándar alto en la producción de eventos en vivo, lo que ha
permi�do que ar�stas de renombre con�núen eligiéndola
como un des�no imprescindible en sus giras.

Además, Monterrey se ha destacado por su diversidad
musical, que va más allá de los géneros tradicionales del
rock o la música pop, e incluye una variedad de propuestas
que atraen a dis�ntos públicos, como fes�vales de música
electrónica, indie, y música regional mexicana. Esta pluralidad ha consolidado a la ciudad como un epicentro de
cultura y entretenimiento, tanto a nivel nacional como en
el ámbito internacional.

A nivel cultural, Monterrey se ha conver�do en un
epicentro para la música en México, no sólo por la can�dad de eventos que alberga, sino también por el impacto
que estos �enen en la comunidad. La escena local ha crecido significa�vamente, con una mayor can�dad de bandas
y solistas emergiendo en dis�ntos géneros, desde el rock y
el pop hasta el hip-hop y la música electrónica. Diferentes
espacios han sido clave en la promoción de nuevas propuestas musicales, brindando una plataforma para ar�stas
nacionales e internacionales que buscan darse a conocer
en un público más amplio.

Se puede decir que el crecimiento de los conciertos y
fes�vales en Monterrey ha sido un factor determinante en
la consolidación de la ciudad como un referente cultural,
transformando el panorama de la música en vivo y posicionando a la ciudad como un importante actor en la industria del entretenimiento en México y América La�na.

Conclusión

El Norte. Monterrey, México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a

La evolución de los conciertos en Monterrey refleja el
desarrollo cultural, social y económico de la ciudad a lo
largo de las úl�mas décadas. Desde sus inicios con
conciertos más pequeños, Monterrey comenzó a consolidarse como un des�no importante para las giras nacionales e internacionales, abriendo el camino para una infraestructura más robusta y profesional. Un ejemplo clave de
esta transformación fue la inauguración de Escena en
1994, un espacio que no solo marcó un hito en la organización y logís�ca de eventos masivos, sino que también mejoró significa�vamente la experiencia del público, al contar

La actualidad de Monterrey como des�no musical
Hoy en día, Monterrey sigue siendo un referente en la
organización de conciertos y en la realización de fes�vales
de música que han ganado reconocimiento a nivel nacional e internacional. Desde el inicio de estos eventos en
2008, la ciudad ha desarrollado una sólida industria musical que abarca diversos géneros y públicos, consolidándose como un des�no clave en el circuito de espectáculos
en México7. Fes�vales como Hellow Fest, Pa’l Norte, Live

7 Riquejo, Fabían y Corpus, Lorena, “Prenden La Huasteca”, en: El Norte, 25 de agosto del 2008. Monterrey, México.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Los efectos del Huracán Gilberto en
la zona metropolitana de Monterrey

otros donadores fueron unos actores que formaron parte
del Primer Encuentro del Teatro Independiente de
Monterrey mediante obras de teatro. Actores, como Isaac
Alcorta, se encargaron de dar un show a los niños y lo que
se recaudó se donó a los damnificados. Se complementaron
las ganancias con la venta de gorras y botones6.

lecimiento. Entre más tor�llerías aptas, mejor para agilizar
el apoyo. El 23 de sep�embre de 1988, José Carrillo de El
Norte reportó que el senador Alfonso Mar�nez Domínguez,
con el apoyo de un grupo de 300 personas, formó parte de
la reconstrucción de la colonia Plan de Ayala, ubicada en
Santa Catarina, en donde también se donaron víveres y se
implementó un servicio gratuito proporcionado por médicos, es�listas y den�stas, entre otros, para sa�sfacer las
necesidades de los habitantes. Asimismo, colaboraron ingenieros en la reconstrucción de las viviendas9.

Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

El trayecto del Huracán Gilberto
El estado de Nuevo León no fue el único lugar que sufrió las
consecuencias del Huracán Gilberto en sep�embre de 1988,
sino que otras partes del mundo también fueron víc�mas de
este fenómeno natural. Es importante conocer los
antecedentes previos a la llegada de este fenómeno meteorológico al territorio nuevoleonés. Se originó el 8 de sep�embre como una depresión tropical que surgió por decimosegunda ocasión en ese año, cerca de las Islas de
Barlovento. Un día después fue llamado Gilbert. Y otro día
después, el huracán se convir�ó en un huracán de categoría
3, por lo que era probable que provocaría desastres al tocar
�erra. El 12 de sep�embre llegó a Jamaica, ya con categoría
4, y destruyó todo a su paso; el huracán sorprendió a los habitantes por su intensidad. Posteriormente, llegó a las Islas
Caimán. Después, arribó a México el 14 de sep�embre, por
la península de Yucatán, lo que obligó a la industria avionera
y turís�ca a suspender ac�vidades para evitar tragedias2.

El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó que el
presidente de México, Miguel de la Madrid, visitó la ciudad
de Monterrey luego de que el Huracán Gilberto provocara
serios desastres. El mandatario se comprome�ó a reubicar
a los damnificados en lugares mejores, así como a reconstruir la ciudad mediante una división de sectores, como
vialidad metropolitana y estatal, agua y drenaje, electricidad, vivienda, salud, entre otros. La labor de Jorge Trevino
y de Na�vidad Parás, gobernador de Nuevo León y secretario de gobierno respec�vamente, fue importante, pues
proporcionaron información sobre la situación al mandatario federal para que éste tuviera un plan de cómo reparar la ciudad.
En su visita a Monterrey, el presidente fue acompañado
de funcionarios de CONASUPO, CFE y SCT, entre otras dependencias gubernamentales4, lo que sirvió para que los
miembros del gobierno supervisaran los daños ocasionados en la ciudad y para que éstos pudieran saber cómo
resolver los problemas que les compe�an a ellos. Fue indudable que se necesitó mucho dinero para reconstruir la
ciudad. Pero, como ya estaba por terminar la ges�ón de
Miguel de la Madrid, cabe preguntarse si los proyectos de
reparación con�nuaron durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. El 20 de sep�embre de 1988, El Diario de
Monterrey reportó que la Cruz Roja había recibido mil
millones de pesos en despensa para distribuirla entre los
afectados, mediante el programa del Tele-maratón. En los
canales 2 y 12 se hizo un llamado a la población para que
donaran lo que pudieran, y de esa manera, se obtuvieron
los productos básicos. No sólo la población en general hizo
dona�vos, sino también empresas como Alfa y Visa, y personalidades del mundo polí�co, como Sócrates Rizzo5.

Una vez que el huracán pasó por dicha península, los pronós�cos decían que disminuiría su intensidad al llegar al noreste mexicano. En realidad no fue así, pues luego de que
atravesó el Golfo de México, pasó por la Carbonera, Tamaulipas, con una fuerza considerable. Después llegó a Nuevo
León. Esto fue una muestra de que, si el huracán causó destrucción en los territorios mencionados, sucedería lo mismo
en la úl�ma en�dad mencionada3. Puede suponerse que la
población no fue lo suficientemente precavida por confiar
en que el fenómeno no impactaría de forma catastrófica.
Que haya pasado por la península de Yucatán no significó
que fue el fin de su trayectoria. Es indispensable conocer los
antecedentes, para conocer cuál fue el trayecto y la evolución del huracán y, al mismo �empo, para adver�r cuál fue
el impacto que este fenómeno tuvo en las localidades, previo a su llegada a Monterrey.

La población de Monterrey que no fue afectada y que
tuvo las posibilidades de donar víveres a los damnificados
manifestaron su solidaridad y empa�a. Pero hubo heterogeneidad en los donadores, ya que también par�ciparon
las industrias y polí�cos mencionados. Esto fue una muestra de que, en momentos di�ciles, la televisión se convierte en una herramienta para la filantropía. El 26 de sep�embre de 1988, Petra Hernández de El Norte reportó que

Las avenidas y carreteras de Monterrey se deterioraron rápidamente, sobre todo
las que colindaban con ríos. Imagen: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia y Estudios de la Humanidades en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Ha publicado los ar�culos “Fábricas Apolo. Patrimonio industrial” en A�sbo, y “Monterrey en el Mundial de México 1986” en Academia Semper.
2 San�ago González, Sobrevivientes del Huracán Gilberto, p. 31.
3 Ibíd., p. 37.
4 “Ofrece MMH ayuda para reconstruir NL”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
5 “La Cruz Roja ob�ene mil millones de pesos”, en: El Diario de Monterrey, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1A.

CULTURA REGIONAL

Si bien esto representó un a�sbo de esperanza de que esta
colonia podría levantarse y gozar de una calidad de vida favorable, parece que sólo se le dio prioridad a un único sector,
por lo que los habitantes de las comunidades aledañas no dudaron en solicitar apoyo a las personas que colaboraron en la
reconstrucción. Se �ene que recordar que fueron muchas las
colonias que fueron dañadas de forma seria y todas requerían algún �po de apoyo. Sin embargo, cuando no eran escuchados, las únicas opciones que tenían eran solicitar apoyo a
otro funcionario público o esperar a que llegara apoyo de ciudadanos que no fueron afectados o de empresarios.

La solidaridad por parte de polí�cos, actores de teatro,
personas del exterior de Nuevo León y empresarios

14

Las calles de las colonias estuvieron bloqueadas por diversos obstáculos, como
postes de luz. Imagen: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988.

Indudablemente, las ac�vidades de los actores de teatro
tenían la intención de ayudar a los damnificados, pues estaba claro que por esta ocasión los ingresos no serían para los
ar�stas sino para los afectados. Para que se obtuviera le
mayor can�dad de ganancias, fue necesario que los actores
dieran su mayor esfuerzo para diver�r al público. Otro
indicio de que hubo ayuda fue cuando, el 24 de sep�embre
de 1988, El Porvenir reportó que los damnificados del municipio de Santa Catarina recibieron ayuda de parte de los
habitantes de Houston, Texas, bajo la inicia�va de Everardo
Morales, director de la emisora de radio La Ranchera. Morales enfa�zó que se entregarían los víveres directamente a los
afectados y preferentemente en especie y no en efec�vo7.

Asimismo, el 21 de sep�embre de 1988 El Porvenir reportó que el ayuntamiento de Monterrey recibió catorce toneladas de víveres, des�nados a los damnificados, de parte
del ayuntamiento de Tampico, Tamaulipas. El alcalde de
Monterrey, Luis M. Farías, enfa�zó que desde que ocurrió el
desastre, la de Tampico fue la primera ayuda que se recibió
de otra localidad del país. Asimismo, la ciudad de Tampico
envió esta muestra de solidaridad como respuesta a la generosidad que, en varias ocasiones, había mostrado
Monterrey hacia esa localidad tamaulipeca10. Además, fue
probable que se recibiera ayuda de Europa y de Estados
Unidos, ya que el alcalde se mantuvo en comunicación
constante con diversas en�dades internacionales. Esto fue
una evidencia de que el noreste del país se ha mostrado
unido cuando surge un desastre natural y que esta no�cia
se difundió de tal modo que llegó a otros horizontes, lo cual
generó un sen�do de empa�a y de solidaridad.

Las medidas mencionadas por Morales tenían la finalidad
de que las donaciones no llegaran a las manos equivocadas.
A manera de hipótesis, puede suponerse que las personas
que contribuyeron con la donación de los víveres eran mexicanos radicados en Houston, quienes de esa manera mostraron su solidaridad con sus compatriotas. Un indicio de lo
anterior es que el nombre de la estación de radio se
encontraba en castellano, por lo que posiblemente la audiencia estaba cons�tuida mayormente por mexicanos.
Ahora bien, el 22 de sep�embre de 1988, El Diario de
Monterrey reportó que los funcionarios de la CTM y de la
CNOP, Eugenio Álvarez y Porfirio Garza respec�vamente,
comunicaron que contribuirían con la donación de tor�llas
a las familias afectadas. Asimismo, CONASUPO y Maseca
proporcionaron harina nixtamalizada. Se le dio prioridad a
los municipios metropolitanos que disponían de la mayor
can�dad posible de tor�llerías, mediante una mano de obra
que se comprome�ó a ayudar8.
La donación de tor�llas fue sin duda un acto solidario,
pues muchas personas afectadas no tenían acceso a este
alimento. En las tor�llerías que se comprome�eron a producir, primero que nada, a manera de hipótesis, tuvieron
que ser evaluadas para ver si no tuvieron serias afectaciones por el Huracán Gilberto en la maquinaria o en el estab-

Los damnificados recibieron ayuda por parte de donantes texanos. Imagen: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988.

6 Petra Hernández, “Teatristas independientes dan funciones a afectados”, en: El Norte, 26 de sep�embre de 1988, p. 3D.
7 Texanos reparten ayuda directa a damnificados”, en: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
8 “Repar�rán tor�llas a damnificados”, en: El Diario de Monterrey, 22 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 5B.
9 José Carrillo, “Envía Don Alfonso a damnificados alimentos, ropa y hasta colchones”, en: El Norte, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
10 “Envían víveres de Tampico”, en: El Porvenir, 21 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10-B.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Asimismo, El Porvenir reportó, el 20 de diciembre de
1988, que diecisiete mil habitantes tuvieron complicaciones
para recibir el servicio de energía eléctrica. El huracán dejó
a su paso muchos postes de luz y cables �rados, por lo que
el servicio se interrumpió. Una dificultad para hacer las reparaciones fue que las calles estaban obstaculizadas, por lo
que fue di�cil que entraran los camiones para reparar en los
lugares indicados16. Era necesario que se empleara la mayor
can�dad posible de trabajadores de la CFE, quienes laboraron sin descanso, ya que muchas personas necesitaban de
la electricidad para enfriar y calentar sus alimentos, para
usar la televisión y la radio para estar al pendiente de las
no�cias, e incluso había personas enfermas que tenían
equipo que funcionaba con energía eléctrica o que necesitaban consumir medicamentos a una temperatura baja.

El 23 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que la distribución de ayuda no había sido equita�va, pues
habitantes del municipio de Apodaca, específicamente de
las colonias Pueblo Nuevo y Emiliano Zapata, mostraron su
inconformidad al ser afectados por el huracán y al no recibir
apoyo de ningún �po. La jefa de la colonia Pueblo Nuevo dijo
que la ayuda había sido insuficiente por parte de la administración municipal, mientras que el apoyo estatal no apareció
por aquellos rumbos. Por su parte, el jefe la colonia Emiliano
Zapata acudió al palacio de gobierno de Nuevo León para
que el ejecu�vo estatal interviniera11. Ésto fue evidencia de
que no toda la zona metropolitana recibió apoyos para levantarse de las ruinas provocadas por el fenómeno natural.
Ante la falta de ayuda, estos pobladores experimentaron
una disminución en su calidad de vida, por lo que se movilizaron a diferentes lugares para ser escuchados.

Los damnificados de la colonia Plan de Ayala recibieron ayuda por parte del
senador Alfonso Mar�nez Dominguez, como asistencia médica, cortes de
pelo, despensa y ropa, entre otras cosas más. Imagen: El Norte, 23 de sep�embre de 1988.

El 25 de sep�embre de 1988, Miguel Vargas de El Diario
de Monterrey reportó que Carlos Rivera Salinas, presidente
de la Asociación de Industriales Regiomontanos del Poniente de la Caintra, afirmó que se iba a construir un conjunto
de doscientas viviendas en beneficio de las personas que se
habían visto afectadas por el fenómeno y que, por consiguiente, no tuvieron más alterna�va que la de asentarse en
las orillas del río Santa Catarina. Asimismo, los empresarios
que integraban este grupo buscaron la colaboración del gobierno del estado para el otorgamiento de un terreno para
la construcción de las viviendas. Además, se enfa�zó que se
haría una supervisión de la construcción y que posiblemente podrían haber más zonas para la construcción una mayor
can�dad de hogares. El hecho de que los afectados se establecieran en la zona comentada implicaba no sólo que no
podrían tomar posesión legal de los terrenos que habitaban, sino también que corrían el riesgo de ser llevados por
la corriente de este río. A manera de suposición, puede sugerirse que la supervisión buscaba asegurar que estuvieran
bien hechos los patrimonios. Es posible que aumentara la
can�dad de zonas para la construcción de casas, pues los
afectados fueron muchos.

El llenado de las presas Cerro Prieto y La Boca
El 18 de sep�embre de 1988, David Ibarra de El Diario de
Monterrey reportó que un efecto del paso del Huracán
Gilberto por Nuevo León fue el llenado de las presas Cerro
Prieto y La Boca, pues el intenso fenómeno natural trajo
consigo una gran can�dad de agua, lo que reforzó la capacidad de las citadas obras hidráulicas. El llenado de las presas
generó el riesgo de que éstas se desbordaran y pudieran
invadir carreteras y poblaciones14. Sin embargo, el aspecto
posi�vo fue que pronto la población ya no tendría problemas con el suministro de agua, pues estos concentradores son los encargados de abastecer del vital líquido a
la zona metropolitana. De forma paralela, las presas han
abastecido de este recurso a las áreas ganaderas y agrícolas,
que también han necesitado de este líquido.
Una infraestructura débil
El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó que el
Huracán Gilberto dejó a su paso una infraestructura débil
en muchos puntos de la zona metropolitana de Monterrey.
Por ejemplo, los habitantes de trece colonias, tanto de San
Nicolás de los Garza como de Santa Catarina, como La
Fortaleza, Nueva Fortaleza, San Isidro, Loma Pelona, Las
Palmas, Ildefonso Vázquez, Jesús Garza, La Barrica, López
Mateos, Trabajadores, la cabecera municipal de Santa Catarina, Roble San Nicolás y Residencial Roble, vieron
interrumpidos los servicios de agua, electricidad y transporte, este úl�mo debido a que las calles se encontraban obstaculizadas15. Los habitantes no podían moverse de sus
barrios a otro punto de la ciudad; además, los proveedores
de los productos básicos no podían sur�r las �endas de la
esquina. La ausencia de estos servicios representó una
disminución en la calidad de vida y un estado de desesperación por parte de los habitantes, quienes decidieron
dar a conocer la situación para ser escuchados.

Más ayuda llegó del exterior de Nuevo León. Por ejemplo,
desde la Ciudad de México llegó ayuda de parte de diversas
asociaciones, como el Centro Neoleonés de México, la Asociación de Profesionistas Neoleoneses en el Distrito Federal
y el Ins�tuto de Economistas Neoleoneses. Asimismo, del exterior del país prestaron su ayuda organizaciones e instancias como el Comité de Beneficencia Mexicana de Los
Ángeles, el equipo de los Astros de Houston y la empresa
General Motors, entre otros13. Esto fue muestra de que el
impacto de este huracán fue tan fuerte, que la no�cia llegó
a todo el país y a otras partes del mundo. Hubo ayuda por
parte de neoleoneses que radicaban en el exterior del estado, ya que sen�an empa�a por sus paisanos y decidieron
que lo mejor era ayudar a su propia gente. Pero también grupos estadounidenses y empresas ayudaron, quizá como una
muestra de agradecimiento por la generosidad que la población de Nuevo León había mostrado en otros momentos.

El 24 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que, a causa del huracán, en diversas áreas del municipio de
San Pedro se reportó una falta de señalamientos viales en
las calles y avenidas. La directora de Urbanismo y Planeación del municipio comentado, Bertha Laura Plascencia,
comentó que esperaban que el gobierno estatal apoyara a
dicha localidad proporcionando lo necesario (en este caso,
señalamientos)20. Era urgente que se instalara este �po de
infraestructura lo más pronto posible, sobre todo en las
avenidas más transitadas, ya que la ausencia de señalamientos podía provocar accidentes viales. Sin embargo, de
manera provisional, elementos de tránsito hicieron
indicaciones a los automovilistas, como marcar altos o
hacer señas para pedir la disminución de la velocidad en
puntos indicados. Es probable que en otros municipios de la
metrópoli se presentaran situaciones similares.

El mismo día, Zenón Escamilla y Gabriela González de El
Norte reportaron que las autoridades estatales y municipales habían sugerido usar lo menos posible el automóvil para
evitar entorpecer el tráfico. En avenidas como Gómez Morín, Cons�tución, Pino Suárez y Cuauhtémoc, entre otras,
hubo embotellamientos, ya que se presentaron daños en las
arterias que ocasionaron la lenta circulación de los automovilistas. Sin embargo, las autoridades correspondientes trabajaron sin descanso para habilitar puentes y agilizar el tránsito17. No obstante, puede suponerse que hubo daños serios
que tardaron en ser reparados, por lo que el problema del
tráfico con�nuó en algunos puntos. Por ello, las autoridades
recomendaron que viajaran más personas en un auto, pues
si viajaba una sola persona por vehículo, y se reportaban
muchos casos así, podían obstaculizar el tránsito. Otra buena opción fue usar el transporte público, pues así circularían
menos vehículos. Fue inevitable que la gente saliera de casa,
ya fuese para dirigirse al trabajo o para adquirir alimentos.

La reconstrucción
El 20 de sep�embre de 1988, El Diario de Monterrey dio
a conocer que se hicieron labores de reconstrucción y rehabilitación, como la limpieza de carreteras que conectaban a
Monterrey con Sal�llo, Reynosa, Miguel Alemán, Linares,
Ciudad Victoria y Ciudad de México. Asimismo, se habilitaron diversos puentes, como Revolución, Corregidora,
Azteca y El Obispo21, además de que se trabajó sin descanso
en la reconstrucción del vado sobre el arroyo El Obispo, en
los límites entre San Pedro y Santa Catarina, para conectar
con barrios como Fomerrey, Revolución, Vista Montaña y El
Obispo. La reconstrucción fue necesaria para que hubiera
una comunicación eficaz, de ser posible, mediante todo
�po de vehículos, ya que los vehículos de carga, encargados
de trasladar productos esenciales, habían sido vitales para
proveer a los comercios, sobre todo a los ubicados en los
barrios que se encontraron aislados por troncos, postes
�rados, lodo y puentes quebrados, entre otros obstáculos.

El 23 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que los daños causados por el Huracán Gilberto ascendían
a una cifra de doscientos catorce mil millones de pesos,
pues en todos los aspectos hubo daños, como en los sectores educa�vo, vial, de salud, de vivienda, de electricidad y
de gas, entre otros más. Fue una can�dad grande de dinero
la que se tuvo que inver�r para reconstruir el estado, pues
su infraestructura se encontraba dañada y era vital que estos servicios estuvieran en óp�mas condiciones para sa�sfacer las necesidades de los habitantes y, al mismo
�empo, una buena calidad de vida. El Porvenir reportó, el
19 de sep�embre de 1988, que el entonces gobernador de
Nuevo León, Jorge Treviño, manifestó que no se volverían a
plantar árboles en las orillas del río Santa Catarina, ya que
éstos podían provocar desastres en los ríos19.

Asimismo, el 23 de sep�embre de 1988, Humberto Castro de El Norte dio a conocer que, como parte de la reconstrucción, fueron inspeccionados puentes que atravesaban
el río Santa Catarina, quizá con la intención de que si se detectaban daños se les hiciera una reparación. Se hizo limpieza en cuarenta y cinco kilómetros de calles, y se hicieron reparaciones en las avenidas Morones Prieto, Cons�tución,
Díaz Ordaz y Revolución. Además, las obras se proyectaron
para incluir el reabastecimiento normal de electricidad y de
agua, la reparación de seis kilómetros de la autopista
Monterrey-Cadereyta y apoyo psicológico para los damnificados22. Se tenía el propósito de habilitar lo antes posible
las vialidades de la metrópoli para evitar los embotellamientos y para lograr que los automovilistas pudieran llegar
a su des�no más rápido. La atención psicológica era una
muestra de que la reconstrucción no debía abarcar sólo lo
material, sino también el ámbito de la salud, incluyendo la
salud mental.
El 24 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que el cronista de Monterrey, José P. Saldaña, presentó un
proyecto al gobierno del estado, que consis�a en la

Los principales medios de comunicación de Monterrey animaron a donar a los
damnificados. Imagen: El Diario de Monterrey, 20 de sep�embre de 1988.
11 “Damnificados de Apodaca se quejan por falta de ayuda”, en: El Porvenir, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
12 Miguel Vargas, “Industriales darán casa a damnificados”, en: El Diario de Monterrey, 25 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
13 Abraham Nuncio et al., Las huellas del Huracán Gilberto en Nuevo León, p. 176.
14 David Ibarra, “Gilberto llena Cerro Prieto y La Boca”, en: El Diario de Monterrey, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
15 “Sin servicios públicos miles de habitantes”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10B.

CULTURA REGIONAL

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16 “Siguen sin luz 17 mil usuarios”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 12B.
17 Zenón Escamilla y Gabriela González, “Recomiendan evitar el uso del auto”, en: El Norte, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
18 “Daños causados por Gilberto ascienden a 214 millones”, en: El Porvenir, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
19 “Ya no se plantarán árboles sobre el lecho del río Santa Catarina”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 10B.
20 “Faltan señalamientos viales en San Pedro”, en: El Diario de Monterrey, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 5B.
21 “Estructuran nuevas rutas viales para evitar los embotellamientos”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 16B.
22 Humberto Castro, “Arranca por fin reconstrucción”, en: El Norte, 23 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

creación de dos ciudades depor�vas al poniente y al oriente
del río Santa Catarina, cuya intención era que se generara
convivencia entre los jóvenes de las colonias aledañas al río
y, al mismo �empo, un ambiente sano, donde se desarrollaran los talentos de los jóvenes23. Con esta infraestructura,
podrían organizarse torneos entre equipos de diferentes
colonias y los jóvenes aspirarían no sólo a la obtención de
campeonatos, sino también a proyectos más ambiciosos,
como el jugar en equipos profesionales. El Huracán Gilberto
había destruido las canchas que exis�an en el lecho del río,
por lo que se buscó reconstruir espacios depor�vos,
aunque bajo ciertas precauciones.

tos fue la escasez de vigilancia. Increíblemente, hubo heterogeneidad en las personas que come�eron estos robos:
niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Sin
embargo, la Academia Estatal de Policía llegó para impedir
estos actos25.
El 24 de sep�embre de 1988, El Diario de Monterrey reportó que habitantes damnificados de las colonias Flor del
Río y Pinos, en San Pedro, se instalaron en un terreno,
aunque posteriormente llegaron las autoridades correspondientes para desalojarlos. Éstos hicieron un nuevo
intento por asentarse en un terreno privado, pero nuevamente fueron re�rados. Las autoridades de San Pedro
hicieron el proceso correspondiente para facilitar la reconstrucción de los inmuebles de los damnificados26. Es posible
que el gobierno municipal apoyara a las personas afectadas,
entre otras cosas, para evitar que come�eran robos o que
se instalaran en terrenos privados. Lo ideal era que todos
los barrios afectados de la metrópoli recibieran el apoyo
necesario para que tuvieran una buena calidad de vida.
Labores de rescate
El 18 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó un
hallazgo de vein�séis víc�mas mortales en el río San Juan.
De esa cifra, vein�dós eran hombres y cuatro mujeres. Esto
fue muestra de la potencia de este fenómeno y de la fuerte
corriente de este río, que seguramente fue similar en los
otros cauces del estado27. Luego de hacer estos hallazgos,
las autoridades correspondientes posiblemente siguieron
con la búsqueda de más cuerpos.

El Huracán Gilberto dejó graves consecuencias, y convir�ó en un peligro la
corriente de los ríos. Imagen: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988.

El 24 de sep�embre de 1988, Francisco Betancourt de El
Norte reportó que en siete días serían reparadas nueve mil
quinientas líneas telefónicas que habían sido dañadas por el
Huracán Gilberto, y cuya compañía responsable era TELMEX.
Asimismo, se informó que se tendrían que inver�r alrededor
de quince mil millones de pesos, una can�dad considerable
de dinero. Cabe señalar que esa can�dad de líneas en mal
estado y fuera de servicio estaban ubicadas en la zona metropolitana de Monterrey, de las más de doscientas mil que
se encontraban registradas24. Sin embargo, a pesar de que
era una can�dad menor de líneas las descompuestas, era
urgente arreglar este problema ya que había personas o
familias que querían comunicarse con sus familiares, amigos
o compañeros de trabajo para saber cómo estaban tras este
desastre o por cualquier otro asunto igualmente importante. Además, era conveniente el uso de este medio porque,
seguramente, aún había calles o avenidas bloqueadas y, por
ende, tráfico que impedía transitar.

Asimismo, el 18 de sep�embre de 1988, El Porvenir reportó el rescate de un niño, mismo que se encontraba en
peligro en el río Santa Catarina. Se trataba de Pedro
Contreras, un infante que se encontraba varado sobre una
pipa, y los resca�stas tardaron ocho horas en rescatarlo.
Aunque el papá del niño había intentado resis�r a las corrientes, el agua se lo había llevado. Entonces solamente
quedó Pedro y los socorristas lo animaron. Fue rescatado y
llevado a la Cruz Verde para ser examinado, pues tenía hipotermia28. El rescate fue largo, quizá porque los resca�stas
esperaban el momento indicado para poner a salvo al niño,
pues un mal momento podía ser riesgoso tanto para la víc�ma como para ellos. Este fue un caso más en el que automovilistas fueron víc�mas de este fenómeno natural, pero
a diferencia de otros sucesos, aquí una persona fue
rescatada con vida.
El 19 de sep�embre de 1988, El Porvenir dio a conocer
que una gran can�dad de ins�tuciones apoyaron en lo que
podían. Por ejemplo, la Preparatoria No. 12 de la UANL y el
comité del PRI sirvieron temporalmente como albergues
para recibir víveres por parte de los habitantes que deseaban ayudar. Pero también hicieron su trabajo ins�tuciones
como la Cruz Verde, que realizaron tareas de rescate en el
río Santa Catarina. Además la Policía Judicial del Estado pro-

Algunos robos
Hubo una rapiña en el río Santa Catarina, ya que el cauce
del río bajó y algunos habitantes de las colonias aledañas
come�eron ciertos robos. El 19 de sep�embre de 1988,
Francisco Cobos de El Norte reportó que muchos habían tomado todo lo que pudieron de lo que había en los automóviles o camiones. Uno de los factores que mo�vó estos ac-

23 “Presenta proyectos para dos ciudades depor�vas”, en: El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 11B.
24 Francisco Betancourt, ‘’Repararán teléfonos en siete días’’, en: El Norte, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 7B.
25 Francisco Cobos, “Actos de rapiña en el río”, en: El Diario de Monterrey, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
26 “Invaden terrenos en San Pedro”, en: El Diario de Monterrey, 24 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 6B.
27 “Rescatan 26 víc�mas en el San Juan”, en: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 14B.
28 “Salvan a niño de las aguas del río Santa Catarina”, en: El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 13B.
29 “Cadereyta: todos colaboran en tareas de rescate”, en: El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 9B.

CULTURA REGIONAL

18

porcionó información de los cuerpos iden�ficados29. Todas
las instancias públicas colaboraron, de una forma u otra,
para que la metrópoli saliera adelante. También se emprendieron labores de búsqueda de las personas desaparecidas, para terminar con la preocupación de los familiares
que no tenían no�cias sobre los extraviados. Los resca�stas
se arriesgaron debido a la corriente del río. Sin embargo,
ello fue reflejo del compromiso que tenían con la ciudadanía para ayudar en los momentos complicados.

que padecían alguna enfermedad gastrointes�nal, recibían
más34. Si bien, por ese �empo tenían que u�lizar una can�dad restringida de agua, fueron can�dades razonables para
sa�sfacer las necesidades de cada individuo, si se toma en
cuenta que cada vein�cuatro horas recibían la misma
can�dad.
Conclusión
Como conclusión, el Huracán Gilberto ha sido uno de los
desastres naturales más severos que ha experimentado la
zona metropolitana de Monterrey, pues se manifestaron
consecuencias de todo �po. La mancha urbana fue devastada. Sin embargo, logró salir adelante con el paso del
�empo, pues al ser una de las concentraciones demográficas más grandes del país, se rehabilitaron sus avenidas y
carreteras, así como el transporte y la infraestructura de luz
y agua, entre otras cosas más. Las nuevas generaciones no
vivieron este fenómeno natural, pero al leer este ar�culo, es
importante que tomen conciencia de que �enen que estar
preparados ante este �po de situaciones, de que sus vidas
son importantes y de que �enen que buscar un lugar seguro
en caso de un desastre natural.

El 20 de sep�embre de 1988, El Norte reportó el hallazgo
de dos víc�mas mortales a orillas del río Santa Catarina,
cerca de un puente de Santa Bárbara que se destruyó. Las
autoridades correspondientes trabajaron sin parar, ya que a
las 13:30 horas fueron localizados, pero los trabajos con�nuaron hasta después de las 19:00 horas, pues encontraron
un camión con los neumá�cos llantas para arriba. Entonces,
para levantar el vehículo, excavaron en los lados30.
Además, el 20 de sep�embre de 1988 El Norte reportó que
llegó a Monterrey el resca�sta Marcos Efrén Zuriñama “La
Pulga”, quien anteriormente había colaborado en el rescate
de personas en diversos desastres, como en el terremoto de
la Ciudad de México en 1985 y en El Salvador en 1986. Al
llegar a las �erras regiomontanas, fue asignado a la búsqueda
de autos y cuerpos en el lecho del río Santa Catarina en
colaboración con el ejército. Estuvo por el Puente Miravalle,
pero se enteró de que unos niños encontraron un auto enterrado por los Condominios Cons�tución, de modo que se
dirigió junto con los soldados a desenterrar el vehículo31.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Hemerogra�a
El Diario de Monterrey. Monterrey, México.
El Norte. Monterrey, México.

La falta de albergues, la insalubridad y la donación de
agua potable

El Porvenir. Monterrey, México.

En muchos barrios de la metrópoli fue posible la instalación de algún albergue para atender a las personas que
perdieron sus casas debido al huracán. Sin embargo, Absalón Amaro afirma que, en el caso de las comunidades de
San Juan y Tepehuaje, debido a ciertas circunstancias no
hubo un lugar apto para resguardar a suficientes damnificados y en los posibles si�os no se contaba con los
servicios básicos para atender las necesidades de los afectados. Además, algunos no quisieron abandonar sus cosas,
por lo que armaron viviendas provisionales con lo que pudieron, lo que no estaba exento de riesgos32.

Bibliogra�a
Amaro Tirado, Absalon (1989). El Huracán Gilberto en el estado de Nuevo León. México: Programa de Prepara�vos para
Situaciones de Emergencia, Coordinación de Socorro para Casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud.
González Soto, San�ago (2013). Sobrevivientes del Huracán
Gilberto. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Nuncio, Abraham, Arnulfo Vigil, Luis Garza, Sandra Arenal,
Alicia Aguilera y Erick Estrada (1989). Gilberto. Las huellas del
huracán en Nuevo León. México: Ediciones Cas�llo.

El mismo autor dijo que en estas comunidades hubo un
problema de salubridad. Debido a la suspensión de
servicios, como el drenaje, los habitantes se vieron
obligados a hacer sus necesidades en la calle, lo que provocó la presencia de mosquitos. Asimismo, como el camión
recolector de basura dejó de pasar, las calles se convir�eron
en lugares para �rar la basura33. Amaro asevera que, para
acceder al agua potable, los habitantes recogían quince litros para consumo humano y treinta para aseo personal
proveniente de cisternas; lo hacían todos los días. Las personas que necesitaban más de este vital líquido, como los

30 “Rescatan dos cadáveres de un camión enterrado en el río”, en: El Porvenir, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 16B
31 “Llega ‘La Pulga’ ayuda en rescate”, en: El Norte, 20 de sep�embre de 1988. Monterrey, México, p. 1B.
32 Absalon Amaro Tirado, El Huracán Gilberto en el estado de Nuevo León, p. 13.
33 Ídem.
34 Ibíd., p. 14.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Melchora Hernández, en la entonces calle de San Francisco, hoy Padre
CRONOGRAFÍA

Historia de los museos en Monterrey.
El Museo de Historia Mexicana a 30 años
de su inauguración.
Félix Torres Gómez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

“zoológico” por albergar colecciones de animales disecados, aunque también se exhibían otros objetos, como
los cristales que donó Eduardo Bremer meses antes:

Raymundo Jardón 855, entre Dr. Coss y Diego de Montemayor, construcción que todavía se conserva y es conocida como Calicanto, en
este espacio se realizó también la primera exposición fotográfica de
Monterrey ya que señalaba “donde podrán verse las muestras”2.

Regalo. El Sr. Eduardo Bremer ha obsequiado al Colegio Civil de
Monterrey una colección de setenta modelos cristalográficos he-

En 1853 es cuando vemos la primera intención de crear
un museo en Monterrey. El gobernador del estado, Pedro
de Ampudia, y su secretario general, San�ago Vidaurri, por
medio de una circular expedida el 21 de noviembre de 1853
convocaron a la población para que enviaran “objetos
interesantes y curiosos”. Dicha circular fue recibida en el cabildo de Monterrey y fue reproducida en el acta de la sesión
ordinaria del 28 del mismo mes y año:

chos en Flint-glass5.

Este museo estuvo en funcionamiento probablemente
hasta sep�embre de 1923, cuando se derrumbó el salón de
actos del Colegio Civil, que estaba con�guo y debajo del
museo. Una nota del periódico El Porvenir del 11 de sep�embre de 1923 dice lo siguiente:
Remojados por las lluvias se derrumbaron ayer los vetustos paredo-

Introducción
El 16 de noviembre de 2024, durante la sesión de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca A.C.
(en adelante: SNHGE) y con mo�vo del trigésimo aniversario del Museo de Historia Mexicana, tuve el honor de hablar sobre los museos de Monterrey y sobre el propio Museo de Historia Mexicana, como antesala de la conferencia
que impar�ó el doctor Sócrates Rizzo García, exgobernador de Nuevo León y gestor de ese museo. El presente
texto es una versión corregida y mejorada de lo que presenté ese día.

Mandando se inviten a los ciudadanos amantes de la propiedad

nes del salón de actos del Colegio Civil. Por fortuna no hubo que

patria a que remitan al museo que se va a establecer en esta capi-

lamentar desgracias personales, pues aún no llegaban los alumnos.

tal, los objetos interesantes y curiosos de los tres reinos: animal,

Providencialmente se escapó de ser destruido el Museo Zoológico

vegetal y mineral y las an�güedades que se encuentren anteriores

del Colegio, que se encuentra situado en la planta baja y sobre el

a la conquista las que se mandaron cumplir respec�vamente por

cual se halla el salón.

quien corresponde3.

Si bien no se derrumbó el salón que alojaba al museo, es
posible que éste haya sufrido algunos daños, lo que causó su
clausura temporal o permanente. Aquí cabe señalar la figura
del licenciado Nemesio García Naranjo, nuevoleonés dis�nguido el cual fue el encargado de zoología y botánica en el
Museo de Colegio Civil. Posteriormente trabajó en la Ciudad
de México en el Museo Nacional de Historia y Arqueología,
primero como bibliotecario y después como secretario6.

Sin embargo, el proyecto de ese museo no logró concretarse. En cambio, en la Ciudad de México desde 1825 el primer presidente de la república había decretado la creación
del Museo Nacional Mexicano, que se ubicó en un salón de
la Universidad Nacional y Pon�ficia. Posteriormente, el
emperador Maximiliano de Habsburgo implementó un
cambio de organización, nombre y sede, y durante el periodo de Porfirio Díaz se otorgó un gran apoyo para la antropología, la cultura y los museos. En medio de esa polí�ca
cultural del gobierno federal, a Monterrey le llegó el momento de tener su museo.

El Museo Histórico de la Ciudadela
El segundo museo que exis�ó en Monterrey fue el Museo
Histórico de La Ciudadela, que fue inaugurado el 31 de
diciembre de 1940. En ese año, el empresario José Calderón
Muguerza donó los terrenos donde se encontraban los restos de lo que iba a ser la nueva catedral de Monterrey y que
sirvió de for�n durante la batalla de Monterrey de 1846 y
que era conocida como La Ciudadela. Calderón realizó esta
donación con el obje�vo de que se difundiera su historia.
Así lo expresaba en una carta que le escribió al presidente
municipal de Monterrey y que fue leída en la sesión ordinaria verificada el viernes 22 de noviembre de 1940. Este documento expone las condiciones que estableció José
Calderón para efectuar tal donación:

El Museo Zoológico del Colegio Civil

Dando cuenta del Museo Regional de Historia. Periódico El Porvenir, 31 de enero
de 1957

Primeros antecedentes

Museo Regional de Historia fotografiado por Manuel M. López y Museo de Historia Mexicana

Se dice que el Museo El Obispado fue el primer museo
en la ciudad de Monterrey y en el estado de Nuevo León.
Yo mismo lo pensaba así, pero al revisar las evidencias documentales con mayor profundidad, tanto de periódicos
como del Archivo Histórico de Monterrey, me percaté de
que no es así. La referencia más an�gua de una exposición
en Monterrey es la de una muestra de fotogra�as que realizó el primer fotógrafo que llegó a la ciudad, Eduard (o
Eduardo) Wilder:

¿Recuerdan cuál fue el primer museo que visitaron?
¿Cuál fue el primer museo que conocieron? El mío fue el
Museo Regional de Nuevo León El Obispado. Debí de conocerlo entre 1980 y 1985. Recuerdo que en ese museo esperaba encontrar alguna referencia sobre mi bisabuelo, el general
Félix U. Gómez, pero no encontré nada. Muchos años
después, para mi sorpresa y alegría, en el an�guo Museo
Nacional de la Revolución, ubicado en la Ciudad de México,
encontré su fotogra�a y la bandera con la que le hicieron honores, aunque esa es otra historia. Al Obispado fui infinidad
de veces, en su mayoría de noche, especialmente cuando
hacía mucho calor y era refrescante pasear entre esos viejos
cañones que nos hablan de la batalla de Monterrey de 1846.
Durante muchos años, viví rela�vamente cerca del Obispado.

El terreno citado debe des�narse en todo �empo únicamente a
exhibición y conservación de las ruinas que en ella existen, de lo que

El Museo Zoológico de Colegio Civil se fundó el 5 de mayo
de 1889, según la nota que encontramos en el periódico La
Voz de México del 19 de mayo de ese año:

fuera La Ciudadela, en que se defendiera esta ciudad cuando la invasión norteamericana y exhibición al descubierto de cualesquiera
otras reliquias históricas que allí se coloquen. En cualquier �empo
que dejare de darse este uso exclusivo a la porción de terreno expre-

Al norte llegaron los daguerro�pos por medio de Eduardo Wilder, si
bien estas imágenes están perdidas o no han sido localizadas aún,
queda la evidencia escrita de El Semanario Polí�co del Gobierno de
Nuevo León donde anunció sus servicios en noviembre de 1842, señalando que permanecería un corto �empo en Monterrey sacando
retratos con una asombrosa exac�tud de la semejanza en casa de

1 Arquitecto, inves�gador y fotógrafo. Es licenciado en Arquitectura y candidato al grado de maestro en Artes por la Universidad Autónoma de Nuevo León,y
profesional medio en Artes Plás�cas por el CEDART Alfonso Reyes. Actualmente es inves�gador del Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
donde también es responsable de la museogra�a y montaje de exposiciones.

CULTURA REGIONAL

El llamado Museo Zoológico del Colegio Civil se creó en
1889, insertado en los llamados “gabinetes de curiosidades
o maravillas”, los cuales eran colecciones que algunas personas iban formado mediante el coleccionismo de dis�ntos
artefactos de diversos �pos, como minerales, fósiles, insectos, animales disecados y piezas antropológicas, entre otras
cosas. Dichos artefactos se exhibían en casas par�culares,
en muebles o gabinetes, de ahí el nombre. Muchas de estas
primeras colecciones llegaron a formar museos. Al igual que
el primer museo de la Ciudad de México, el de Monterrey
tuvo como sede una ins�tución educa�va: el Colegio Civil.

20

Museo zoológico. El 5 del actual quedó inaugurada esta importante

sado volverá automá�camente al dominio y posesión del señor José

mejora en el Colegio Civil de Monterrey, por el señor gobernador

Calderón7.

del estado4.

Este museo no tenía salas específicas para exhibición,
sino que únicamente limpiaron el terreno y los muros de
sillar existentes, y los únicos objetos expuestos fueron los

Por la fecha es posible saber que la inauguración estuvo
a cargo del gobernador Lázaro Garza Ayala. Fue llamado

2 Félix Torres Gomez, “La fotogra�a en el noreste”, p. 22.
3 Archivo Histórico de Monterrey (en adelante AHM), fondo Par�do del Departamento, sección Actas, colección Actas de Cabildos, vol. 999, expediente 1853/065,
28 de noviembre de 1853.
4 La Voz de México, 19 de mayo de 1889. Ciudad de México, México, p. 3, sección Miscelánea.
5 El Tiempo, 5 de noviembre de 1887. Ciudad de México, México, p. 2, sección Metempsicosis.
6 El Tiempo Ilustrado, 2 de mayo de 1909. Ciudad de México, México, p. 18, sección Gente Nueva.
7 AHM, fondo Monterrey Contemporáneo, sección Actas, colección Actas de Cabildo, vol. 999, expediente 1940/011, 22 de noviembre de 1940.

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

cañones que se u�lizaron en la batalla de 1846 a los cuales
se les colocó una placa alusiva. Por esta razón, podríamos
considerarlo como un “museo de si�o”. Así, en la sesión del
cabildo de Monterrey del 26 de diciembre de 1940 se asentó lo siguiente:

En lo que se refiere a Monterrey, algunos espacios
sirvieron como museos o galerías temporales. Por ejemplo,
el Colegio Civil, ya en su etapa como Universidad de Nuevo
León, en la llamada Escuela de Verano acogía exposiciones
de ar�stas reconocidos, quienes a su vez venían a impar�r
cursos y talleres. También el palacio de gobierno de Nuevo
León fue sede de exposiciones temporales, como la Exposición Gráfica de la Revolución de 1940 y 1947. En la de
1947 mi familia prestó fotogra�as y el sombrero del general
Félix U. Gómez, siendo tes�go de esa exposición mi buen
amigo el arquitecto Juan Ruiz Anguiano (QEPD).

Informó el presidente municipal, Prof. Manuel Flores, que el día 31
de diciembre, a las 16 horas, se llevará a cabo la inauguración del
Museo Histórico de La Ciudadela, construido por esta administración con el propósito de perpetuar un recuerdo para nuestros
antepasados, que dentro de aquellos muros venerables, defendieron la soberanía y la integridad del territorio nacional y del estado de Nuevo León, habiéndose colocado como ornamentación varios cañones convenientemente arreglados, que estaban enclavados
en las esquinas de la Alameda y otros lugares de la población, las
que, tuvieron grande significación en la defensa de la patria en
con�endas extranjeras, colocándose además una placa alusiva,
indicando la importancia histórica del lugar, debiendo llevarse a
cabo la ceremonia solemne de inauguración con la presencia del C.
gobernador cons�tucional del estado, general de brigada Bonifacio

Jalisco (76), Guanajuato (59) y Coahuila (57), pero Nuevo
León registra más visitas pese a su baja can�dad de museos9.

Rangel Guerra. Ambos museos, cada uno en su �empo,
fueron trascendentales para la ciudad.

Indudablemente, la Ciudad de México es la capital de los
museos, independientemente de la can�dad, pues por ser
sede del poder polí�co nacional, concentra en sus museos
una gran riqueza cultural, que siempre es un gran placer
recorrer. Así cuando yo viví en esa ciudad, los domingos yo
no iba a misa, sino que me la pasaba en los museos. Pero
igualmente en Monterrey, no me perdía las inauguraciones
del Museo de Arte Contemporáneo MARCO, aunque aquí la
misa no era en domingo, sino los miércoles (en México muchos museos �enen entrada gratuita los domingos y en
MARCO las cortesías son los miércoles). Y no se diga el desaparecido Museo Monterrey. Siempre era un placer recorrer
sus salas llenas de historia de la an�gua cervecería y de arte
contemporáneo, para terminar con una buena cerveza en
su jardín. Un dato para la anécdota: el día que cerraron el
museo, yo fui el úl�mo visitante que abandonó sus salas.
Salí y cerraron sus puertas, mientras afuera su directora y
muchos ar�stas, visitantes y algunos periodistas presenciaban los úl�mos momentos de ese legendario recinto.

Marcela Guerra fue la encargada general del proyecto del
Museo de Historia Mexicana; el diseño arquitectónico corrió a cargo de los arquitectos Óscar Bulnes y Augusto F. Álvarez, quienes crearon un edificio muy escultórico y funcional, fabricado con estructura metálica y cubierto con
paneles blancos. Su planta es rectangular, casi cuadrada, y
en tres de sus lados resaltan tres prismas triangulares, que
le dan un atrac�vo juego de volúmenes, y sirvieron para
ubicar escaleras, oficinas, módulos sanitarios y �enda, teniendo una perfecta armonía con la Plaza de los 400 años y
las fuentes que representan el ojo de agua de Santa Lucía
donde se fundó la ciudad.

Salinas Leal8.

Años después, el ayuntamiento rompió la condicionante
de la donación, que señalaba que era de uso exclusivo para
“exhibición y conservación de las ruinas que en ella existen”,
o quizás con la autorización del propio señor Calderón, en
1962 construyó en ese lugar la Unidad Cultural La Ciudadela
y la biblioteca Felipe Guerra Castro, desapareciendo aquellas ruinas. Esta unidad cultural se convir�ó también en un
museo al organizar diversas exposiciones ar�s�cas.

Avances de los trabajos del Museo de Historia Mexicana. La nota refiere que el
gobernador Sócrates Rizzo García advir�ó que falta un museo especializado en
la historia de Monterrey. Periódico El Porvenir, 10 de noviembre de 1994

El Museo Panamericano

El Museo Regional de Nuevo León

Después del Museo Histórico de La Ciudadela, el tercer
museo que apareció fue el Museo Panamericano en 1942.
Por medio de una carta enviada a Eliseo B. Sánchez, presidente municipal de Monterrey, nos enteramos de la inauguración del Museo Panamericano y del monumento del general Francisco Morazán, ceremonia realizada el 15 de
sep�embre de 1942. Nuestro amigo, el inves�gador Antonio Guerrero Aguilar, afirmaba que “el primer museo de historia de Nuevo León estuvo en Santa Catarina”, aunque no
tenemos más datos de dicho museo, sobre qué exhibía,
quiénes lo patrocinaron o cuánto duró. Sólo queda el
edificio, y nos dice nuestro amigo que “exis�ó la intención
de dedicarlo como un templo en honor a nuestra señora de
Guadalupe” pero no se concluyó ese obje�vo. Por esta
razón, el inmueble �ene el aspecto de iglesia con su campanario, pero con relieves de inspiración prehispánica; asimismo, el monumento al general Morazán, quien fue un
militar y polí�co que nació en Honduras y dirigió a la República Federal Centroamericana antes de su división al independizarse de España.

El cuarto museo es el Museo Regional de Nuevo León o
Museo El Obispado. Este an�guo edificio fue restaurado
con el proyecto del arquitecto Joaquín A Mora e inaugurado
el 20 de sep�embre de 1956 por el gobernador Raúl Rangel
Frías, en el marco del 360 aniversario de la ciudad. Su primer director fue Jorge Rangel Guerra, quien tenía como
colaboradores en el museo a dos personajes que más adelante fueron presidentes de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geogra�a y Estadís�ca: Israel Cavazos Garza, como
asesor e historiador, y Felipe García Campuzano, como conservador de piezas. Muchos de estos elementos son joyas
de nuestra historia: la imprenta de fray Servando Teresa de
Mier, un an�guo carruaje del porfiriato, objetos que formaron parte del an�guo templo de San Francisco y convento
de San Andrés, vestuarios, pinturas, esculturas y demás
objetos que podemos admirar.
Si hacemos una compara�va de la oferta cultural de museos que hay en la Ciudad de México y en Monterrey, vemos
que indudablemente tanto por el número de museos, como
por la calidad e importancia, los de la capital llevan una
amplia ventaja desde 1825, cuando se creó el primer museo. Actualmente, la Ciudad de México �ene 140 museos y
Nuevo León sólo 40. Sin embargo, los museos capitalinos
�enen una asistencia de casi 16 millones de visitantes, y en
segundo lugar se encuentran los museos nuevoleoneses,
que anualmente son visitados por casi 5 millones de personas. Es de destacar que hay estados con más museos, como

Algunas exposiciones temporales
Otros datos que encontré fue que en 1927 el gobierno
del estado planeaba recolectar y enviar ejemplares minerales para ser exhibidos en la Ciudad de México, en el Museo
de Historia Natural. Igualmente se da cuenta de la intención
del piloto aviador Roberto Fierro de donar dos grandes
cuadros al Museo Nacional de Aviación en 1933.

8 AHM, fondo Monterrey Contemporáneo, sección Actas, colección Actas de Cabildo, vol. 999, expediente 1940/014, 26 de diciembre de 1940.

CULTURA REGIONAL

Estas obras, junto con el proyecto de rescate del Barrio
An�guo, fueron sólo la primera etapa de lo que sería el Paseo Santa Lucía, que conectaría la Macroplaza con el Parque
Fundidora, convir�éndose en el principal atrac�vo turís�co
de la ciudad. A la par que se avanzaba en la construcción, el
gobernador Sócrates Rizzo logró la donación del an�guo Palacio de Correos por parte de la federación, con el obje�vo
de que en el futuro pudiera conver�rse en un espacio cultural, como lo es ahora.

Ar�culo de los detalles del nuevo Museo Regional de Historia. Periódico El
Porvenir, 20 de sep�embre de 1956

22

Se señala que el Museo de Historia Mexicana será un museo sorprendente. Periódico El Porvenir, 10 de diciembre de 1993

El Museo de Historia Mexicana
Los museos son importantes porque son custodios, conservadores y difusores de la historia, el arte y la cultura. Incluso el mismo edificio puede ser algo relevante por su arquitectura; muchos museos se han instalado en an�guos
edificios, rescatándolos al darles esa nueva función, como
es el caso del Museo El Obispado. Otro ejemplo es el
an�guo edificio del ayuntamiento de Monterrey, que en
1989 se rescató como Museo de Historia de Nuevo León,
para posteriormente pasar a ser el Museo Metropolitano
de Monterrey. También hay museos edificados con ese propósito, como el Museo de Arte Contemporáneo MARCO o
el Museo de Historia Mexicana, cuyo 30 aniversario en el
2024 fue mo�vo de este texto.

La museogra�a la llevó el arquitecto Jorge Agostoni, pero
también colaboraron Rocio Garza Leonard, Carlos Velázquez, Ingrid Silva y Silvia Zapata. El gran reto fue la colocación de la máquina 2501, locomotora de 1907, y un vagón
de 1910 que fueron donados por Ferrocarriles Nacionales.
Para ello se u�lizaron dos pesadas grúas; la locomotora y el
vagón fueron restaurados por personal de INAH, así como
todas las piezas que formaron parte de la exposición permanente, restauración en la que ayudaron estudiantes de la
UANL y de la UDEM.

El Museo de Historia Mexicana es la con�nuidad de lo
que hizo en 1956 el gobernador Raúl Rangel Frías con el
Museo Regional de Historia El Obispado. En ese momento,
El Obispado sirvió para conmemorar los 360 años de la fundación de la ciudad. Del mismo modo, el gobernador Sócrates Rizzo con su museo se preparaba para el festejo de los
400 años de Monterrey. En 1956 el director del Museo El
Obispado fue Jorge Rangel Guerra; en 1994 el director del
Museo de Historia Mexicana sería su hermano, Alfonso

Publicidad del Museo de Historia Mexicana con el slogan del gobierno de Sócrates
Rizzo García. Periódico El Porvenir, 22 de noviembre de 1994

9 “Estadís�ca de museos” (2023), en: Ins�tuto Nacional de Estadís�ca y Geogra�a. [En línea consultado el 14 de sep�embre del 2025]. Disponible en: h�ps://
www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/bole�nes/2024/EstMuseos/EstMuseos2023.pd

23

�CRONOGRAFÍA

El INAH se dio a la tarea de seleccionar de bodegas y museos muchas de las piezas, otras fueron donaciones o préstamos de par�culares. Así, podemos mencionar un carruaje
an�guo, similar al que posee el Museo El Obispado, así
como pinturas an�guas de personajes y maquinarias de las
industrias. Algo en lo que se diferenciaba de la mayoría de
los museos de ese �empo, era la u�lización de la tecnología
con proyecciones, pantallas y computadoras para dar una
experiencia más interac�va, convir�éndose en un ejemplo
de museo a nivel nacional e internacional.

carruaje an�guo. Pero algo que llamó mi atención de estos
anuncios fue la frase o slogan que se usaba para publicitar
las obras del gobierno de Sócrates Rizzo, que era: “Estamos
construyendo un nuevo Nuevo León”. ¿Les suena conocida?
El museo fue inaugurado el 30 de noviembre de 1994,
por el presidente Carlos Salinas de Gortari (un día antes de
terminar su sexenio) y por el gobernador Sócrates Rizzo
García. Finalmente, volviendo a la pregunta inicial (¿recuerdan cuál fue el primer museo que visitaron?), estoy seguro
que, para muchos de quienes nacieron a par�r de los años
ochentas, su primer museo fue el de Historia Mexicana.

El Museo de Historia Mexicana brinda una visión nacional
de la historia. Por eso el gobernador Sócrates Rizzo, el 10 de
noviembre de 1994, a pocos días de que se inaugurara el
museo, declaraba “hace falta un museo similar que se
especialice en Monterrey”. Trece años después, justo a un
lado se construyó un museo gemelo, Museo del Noreste
(MUNE), enfocado en la historia regional.

Felicidades a los amigos de 3 Museos: Elvira Ramos, jefa
de comunicación; Blanca Muñoz, jefa de biblioteca; Alejandro Morales, jefe de eventos; Lupita Piedra, de la jefatura
de programas y par�cipación social; Mabel Barrera, que
está en conservación de acervo; y Javier López de Arriaga,
director del museo. ¡Muchas felicidades!
FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de Monterrey (AHM). México.
Hemerogra�a.
El Porvenir. Monterrey, México.
El Tiempo. Ciudad de México, México.
La Voz de México. Ciudad de México, México
Bibliogra�a

El presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, acompañado del gobernador Sócrates Rizzo García en la inauguración del Museo de Historia Mexicana. Periódico El Porvenir, 1 de diciembre de 1994

Tobías Chavarría, Rosa Elia (2007). Análisis de la oferta cultural
en Monterrey. Museos. Tesis para obtener el grado de maestría en Artes con Especialidad en Educación en el Arte.
Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

Dos meses antes de que fuera inaugurado el Museo de
Historia Mexicana, fue designado Alfonso Rangel Guerra
como director y se mandó al congreso del estado la inicia�va de ley para la creación del Museo de Historia Mexicana
como organismo público descentralizado y de la junta de
gobierno que lo regiría, misma que incluía un lugar para el
presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, A.C. (SNHGE). Sin embargo, en la discusión de la ley, el diputado Américo Ramírez del PAN se opuso a que la SNHGE tuviera un lugar en la junta de gobierno,
por ser una asociación civil, a lo que el diputado César Lucio
Coronado del PRI argumentó que la UANL y el ITESM par�cipan en la toma de decisiones de varios organismos. De este
modo, se respetó el espacio de la SNHGE, y Fernando
González Quintanilla Vázquez quedó como el primer representante de esa asociación ante la junta de gobierno del
Museo de Historia Mexicana. Actualmente, el licenciado
César Lucio Coronado es miembro de esa asociación que en
su momento defendió.

Torres Gómez, Félix (2014). “La fotogra�a en el noreste de
México”, en: Imaginario Visual, vol. 33, no. 6.
Fuentes electrónicas
“Estadís�ca de museos” (2023), en: Ins�tuto Nacional de Estadís�ca y Geogra�a. [En línea consultado el 14 de sep�embre del 2025]. Disponible en: h�ps://www.inegi.org.mx/
contenidos/saladeprensa/bole�nes/2024/EstMuseos/EstMuseos2023.pdf

En la publicidad que aparecería en los periódicos para
anunciar las varias obras del gobierno, entre ellas la inauguración del Museo de Historia Mexicana, aparecían imágenes de las piezas más destacadas del acervo, como el

CULTURA REGIONAL

24

25

�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Leticia Dunay García Martínez (2024). La independencia en vilo: México y los proyectos
españoles de reconquista (1822-1830). Ciudad Victoria, México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas; Ciudad de México, México: Fontamara
Martha Eugenia Rodríguez Cornejo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Como es bien sabido, la independencia de México se consumó en

desde la isla de Cuba (p. 38) y que el desembarco se produciría en

control de la zona, pues el pueblo se encontraba desierto, ya que

algún punto entre Veracruz, Yucatán, Campeche o Tampico (p. 39).

los habitantes de la localidad se habían internado en los bosques
(p. 65). Por lo general, la historiogra�a confiere a Santa Anna el

Francisco Viado y Zavala, o los cincuenta y nueve artículos de
Por entonces, México enfrentaba problemas para su defensa.

mérito de haber logrado expulsar a los invasores (p. 71). Sin

1836 mediante el Tratado de Calatrava, mismo que en parte fue

García menciona que el si�o en el que incursionaría la expedición

embargo, la autora subraya que fueron clave en las diversas

posible gracias a las negociaciones de la regenta de España, María

La autora subraya los puntos en común que tenían todos estos

española era ignoto. Otra gran dificultad era la crisis económica por la

batallas Manuel Mier y Terán, Javier Valdivieso e incluso Felipe de

Cris�na de Borbón. Dicho reconocimiento sucedió a tres años de la

planes de reconquista. Por ejemplo, las creencias de que la po-

que atravesaba el naciente país, pues sin recursos no era posible reu-

la Garza, pese a que algunos contemporáneos suyos lo llegaron a

muerte de Fernando VII (1833) quien, junto con varios españoles

blación mexicana de clase alta los apoyaría (p. 21); de que no sería

nir víveres, for�ficar puertos, abastecer de uniformes y cubrir gastos

calificar de traidor por haberse re�rado de la con�enda al percatar-

exiliados de México y aliados del gobierno español, buscaron inf-

di�cil encontrar simpa�zantes en México que reconocerían la au-

de salarios para las milicias. Es decir, el gobierno no contaba con la

se de que el enemigo lo superaba en número y disciplina (p. 67).

1821. Sin embargo, España no la reconoció sino hasta diciembre de

Joaquín de Miranda.

ructuosamente durante los años de 1822 a 1830 recuperar los

toridad del rey; e incluso de que los españoles expulsados del

territorios americanos que el Imperio español había perdido.

país estarían a favor del restablecimiento de la colonia. De

solvencia necesaria como para proteger efec�vamente las costas
del golfo de México (p. 50).

Hacia el final de la expedición española, hubo un intercambio
de cartas entre Santa Anna y Barradas, y aunque este úl�mo estaba

igual forma, dichos planes mencionaban las dificultades que
las expediciones de reconquista afrontarían al llegar a la

La ges�ón del presidente Vicente Guerrero solicitó do-

prác�camente derrotado (p. 69), no llegaron a un acuerdo y se pro-

libro La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de

costa mexicana, dadas las condiciones climá�cas calurosas

na�vos, voluntarios y forzosos, para cubrir gastos de guerra.

dujo un úl�mo enfrentamiento el 10 de sep�embre de 1829. Al día

reconquista (1822-1830), publicado en 2024 por Le�cia Dunay

y la insalubridad que expondría a todos al peligro del vómito

Lo anteriormente descrito forma parte de la introducción del

García Mar�nez, profesora-inves�gadora de la Facultad de Ciencias

negro. Por ello, se recomendaba llegar en fechas en que el

de la Educación y Humanidades de la Universidad Autónoma de

calor no alcanzara altas temperaturas (p. 19) o con hombres

Tamaulipas. En este apartado introductorio, la autora refiere de

acostumbrados a un clima caluroso (p. 25).

Según refiere la autora, Santa Anna realizó un plan de defensa

siguiente, sin embargo, los españoles capitularon. Según García, la

y exigió equipos de ar�llería para la construcción de for�nes.

victoria mexicana fue efecto del calor, de las enfermedades, de la

Aun así, pese a que se tomaron medidas por parte de los estados,

falta de refuerzos españoles y del apoyo que generales mexicanos

ninguna fue suficiente como para impedir que los españoles des-

prestaron a la causa de la defensa de la soberanía territorial (p. 71).

embarcaran sin problema alguno (p. 51).

forma concisa el cambio de régimen, en un recuento de los primeros años de México como país independiente bajo los gobiernos

En su inves�gación, la autora demuestra que exis�eron varios

Para 1828, ya una expedición española se encontraba en La Habana. Sin embargo, no se conocía entonces cuál sería la estrategia

García también puso atención en las confrontaciones que se

planes para la reconquista de México, pero que ninguno se pudo

de su incursión en el territorio mexicano. El 4 de abril de ese año se

produjeron entre las logias, pues por un lado la logia masónica de

llevar a la prác�ca a cabalidad. El contexto internacional, especial-

expidió la Real Orden para autorizar la reconquista de México. Como

York consideraba que los españoles eran enemigos de la inde-

mente desfavorable para España, impidió que el rey Fernando VII

se dedica a describir los planes del gobierno español para

García señala, este documento estaba dirigido a Dionisio Vives, capi-

pendencia de México, mientras que la logia escocesa era pro-mo-

ordenara la invasión del territorio mexicano (p. 74). García deduce

reconquistar México. La segunda parte estudia los prepara�vos

tán general de La Habana, y establecía que la empresa de reconquis-

nárquica. Esto tuvo como resultado que el par�do escocés negara

que el monarca ordenó más bien una expedición, pues estaba

ta estaría a cargo de Isidro Barradas (p. 24). Pese a las reco-

la llegada de españoles a las costas, con todo y que éstos se

convencido de que ésta tendría una bienvenida cordial en el país y

hallaban ya en el golfo (p. 42).

que el territorio se recuperaría de forma pacífica.

de Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero.
El libro se encuentra dividido en tres partes. La primera parte

del gobierno mexicano y de las en�dades del golfo de México ante la invasión española de 1828-1829. En la

mendaciones realizadas por la mayoría de los planes

tercera parte, se examina la expedición española que

encontrados, la expedición llegó a las costas mexicanas
Los planes de la invasión a costas mexicanas se retrasaron debi-

Para México, la invasión española siempre fue un peligro laten-

do a que la situación económica de España no era favorable: la

te (p. 74). La defensa del territorio fue complicada, pues al no cono-

En el segundo apartado del libro, la autora

guerra contra Francia, las revoluciones de independencia en los

cerse el lugar exacto por el que llegarían los expedicionarios españo-

menciona que en México se tomaron acciones ante la po-

territorios americanos y la suspensión del comercio entre la penín-

les, no podía organizarse una estrategia para hacerles frente. Por

sible invasión de España. En primera instancia, Guadalupe

sula y América tenían a España en ruinas. Incidió también la falta de

otro lado, la autora deja en claro que si bien Santa Anna desempeñó

tificación la recuperación de la economía peninsular, puesto

Victoria amenazó con invadir Cuba. Dicha isla era un punto estraté-

apoyo por parte de Estados Unidos y de Inglaterra, pues estos países

un papel fundamental en la defensa del territorio, la victoria mexica-

que parte importante de la solvencia económica de España se

gico para la corona española, pues le podría permi�r desplazar a su

comenzaron a tener comercio con México y no les favorecía la inva-

na no habría sido posible si no se hubiesen atravesado factores

encontraba en las minas de México (p. 23). Varios fueron los

ejército hacia las an�guas colonias. Por otro lado, aunque se cono-

sión, pues no querían que España tuviese de nueva cuenta el control

como el clima, las enfermedades y la falta de refuerzos españoles.

planes que se realizaron. Entre ellos se mencionan: los de Luis

cía sobre la existencia de movimientos que buscaban la reconquis-

absoluto en América (p. 56).

En defini�va, el libro de García Mar�nez, editado por la Universidad

Galabert, los de Juan Bautista Topete y Ángel Laborde, “La paci-

ta, los informes no eran siempre confiables (p. 37). Lo que sí se te-

ficación de las Américas” de Pascual de Churruca, los planes de

nía más o menos claro es que la incursión necesariamente llegaría

se produjo en Tamaulipas en 1829.

en época de gran calor, el 27 de julio de 1829 (p. 29).

En la primera parte del libro, García argumenta que los diversos planes de reconquista por parte
de la corona española tenían como principal jus-

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ponente en el XLV Encuentro Nacional de Historia en
2023 con el tema: “Y tuvímoslos por hombres de más razón…” Del impacto y esplendor en el ves�r. Indumentaria de los habitantes de Mesoamérica a la llegada de los españoles. Fue
también ponente en el XII Encuentro Regional de Estudiantes de Historia en 2025 con el tema: Incendios en Nuevo León a principios del siglo XX.

CULTURA REGIONAL

26

Autónoma de Tamaulipas y por Editorial Fontamara, permite adenLos hechos en torno al arribo de los expedicionarios españoles

trarse en un periodo temprano de la historia de México, en el que la

a México son confusos. García menciona que se conocen dos si�os

integridad territorial de la joven nación estuvo sujeta al peligro que

(Cabo Rojo y Punta de Jerez) en donde la expedición desembarcó el

representaban las posibles invasiones de potencias extranjeras.

27 de julio de 1829. Al llegar a Tampico, Isidro Barradas tomó fácil

27

�GENIO
Y FIGURA
Óscar Abraham Rodríguez Castillo:

y al final uno regresa a casa tranquilo, sin ningún problema. En

Con respecto a sus publicaciones, me llama mucho la atención que varias son referentes a la historia industrial. Quería saber, ¿cómo nació este
interés por dicha ver�ente?

“ESTUDIAR LA HISTORIA INDUSTRIAL ES TAMBIÉN
UNA MANERA DE ALZAR LA VOZ Y DE EXIGIR
MEJORES CONDICIONES LABORALES”

cambio, al hacer historia oral, se genera una empa�a, un vínculo
con los entrevistados, con los informantes clave, al grado de que
esta relación perdura una vez concluido el mo�vo que dio origen a
ese acercamiento. Te he de decir que desde antes de Diario de un

1

Yo empecé primero con historia polí�ca. De hecho, mi tesis de

fundidor, mi colega Fidel Camacho y un servidor tuvimos la oportu-

Universidad Autónoma de Nuevo León

licenciatura, �tulada Elecciones, rebelión y transición polí�ca en Nue-

nidad de hacer otro libro que se llama Voces de la vieja Maes-

vo León durante el año de 1923, fue sobre un conflicto electoral que

tranza, también basado en entrevistas. Todavía tengo cercanía con

se presentó en la en�dad en los años veinte. Sin embargo, a raíz de

los extrabajadores que entrevistamos; de hecho, en las reuniones

Juan Andrés Zúñiga López

Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo es licenciado en Historia y Estu-

Está di�cil, porque ya pasó mucho �empo. Recuerdo que en la

que mi primera oportunidad laboral fue en el Centro Eugenio Garza

que hacen, suelen invitarme y con gusto los acompaño y a veces

dios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo

secundaria tuve un maestro de apellido Echavarría, que tenía una

Sada, gracias al licenciado César Salinas Márquez, donde estuvimos

nos enviamos mensajes. Entonces se genera este vínculo que va

León, maestro en Educación con acentuación en Tecnología Educa-

manera par�cular de explicar los temas de historia: no nada más te

trabajando en un proyecto que consis�a en reunir documentación re-

más allá del proyecto de inves�gación.

�va por la Universidad Ciudadana de Nuevo León, maestro en Hu-

ponía a leer, sino que él creaba narraciones muy interesantes y que

lacionada con el tema industrial, me fui familiarizando con los fondos

manidades por la Universidad Autónoma de Zacatecas y cuenta con

despertaron en mí la curiosidad por la historia. Más adelante, me

del archivo y fui conociendo más acerca de la cues�ón obrera. De he-

una especialidad en Polí�cas Culturales y Ges�ón Cultural por la

ponía a leer esos libros de secundaria simplemente por gusto.

cho, en ese periodo fue cuando me topé con unos expedientes sobre

Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. Es inves�gador,

También creo que influyó el hecho de que mi hermano es contador.

accidentes laborales en Fundidora y, con base en ellos, hice toda una

catedrá�co, escritor, editor y promotor cultural. Actualmente se

Entonces, como él me lleva un año, casi siempre busqué di-

tabla en Excel donde pude iden�ficar cuáles eran los más comunes.

Soy muy inquieto, porque ando en muchas cosas a la vez. Tra-

Entonces empecé a incursionar en el tema de la seguridad industrial.

bajo en Capilla Alfonsina y pues las bibliotecas representan un tra-

desempeña como Jefe de Procesos Técnicos de Capilla Alfonsina Bi-

ferenciarme de él. Como él era contador, yo quería hacer algo dis-

blioteca Universitaria y es profesor del Colegio de Edición y Ges�ón

�nto y seguir mi propio camino. En eso se me atravesó la historia y

de la Cultura en la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL.

pues de ahí me agarré y sigo enamoradísimo de la carrera.

Una vez terminada su licenciatura, ¿qué estudios
de posgrado realizó?

bajo muy noble, en el sen�do de que uno trabaja siete horas y sale
Al finalizar el trabajo con César Salinas, ingresé a la Universidad Autónoma de Nuevo León y me di cuenta de que había un

Entre su vasta producción académica, destacan los siguientes

congreso sobre procesos de industrialización en México que orga-

libros: Voces de la vieja Maestranza (2018, en coautoría con Luis Fi-

nizaba el INAH. Mandé mi ponencia, fuimos a exponer, y de manera

del Camacho Pérez), Oficio y memoria ferroviaria. Divisiones

circunstancial, ahí coincidimos varios colegas de Monterrey: los

Monterrey y Golfo (2019, en coautoría con José Eugenio Lazo Frey-

maestros Jacobo Cas�llo, Enrique Pérez y Jacobo Cleto. Entonces,

mann) y Diario de un fundidor. Entre el acero, el oficio y la camarade-

sin querer, nos juntamos en San Luís Potosí donde fue el congreso,

ría (2021). Asimismo, ha coordinado obras colec�vas, como

y ya con compañeros del INAH que traían la organización de los

Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos (2021) y

seminarios de procesos de industrialización, se nos invitó a formar

Salud pública y ocupacional en el espacio urbano. Ocho estudios his-

nuestro propio seminario. Años más tarde, cons�tuimos el Semina-

tóricos (2025, en cocoordinación con Alberto Casillas Hernández).

rio de Procesos de Industrialización de Nuevo León y pues ya me

En entrevista, el maestro Rodríguez refiere cómo surgió su interés

me� de lleno a este tema. Ya no lo solté y seguimos en él, pero aho-

por la historia industrial, qué perspec�va �ene sobre la evolución de

ra con el aspecto más del patrimonio industrial.

los estudios históricos en torno a este tema y cuáles son las más

Entre otros libros, usted publicó Diario de un
fundidor, cuya principal fuente de información
fueron tes�monios orales recabados mediante
entrevistas con personas que estuvieron vinculadas con la Fundidora. ¿Cuál ha sido su experiencia con el uso de la historia oral?

recientes líneas que se han comenzado a explorar en la historiogra�a contemporánea sobre los procesos de industrialización.

¿Cómo inició su inclinación por la historia?
¿Cuáles fueron los factores decisivos que hicieron
que se interesara por estudiar esta disciplina?

Te diré que ha sido una experiencia muy grata. Cuando uno va
1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

28

al archivo, extrae la información que se requiere, se hacen apuntes

29

�fresco como lechuga, no sale uno cansado, aparte de que estás
donde se encuentran los libros. Primero realicé estudios en edu-

bado, porque dice que la interpretación no es información sino un acto

cación: una maestría en Tecnología Educa�va en la Universidad Ciu-

de provocación. Esto significa que un recorrido en un si�o patrimonial

dadana de Nuevo León, aprovechando que era a distancia y gratui-

debe despertar algo en las personas, algo que las mo�ve incluso a

ta. Al mismo �empo, me inscribí a una especialidad en Polí�cas

volver a visitar el lugar. Yo creo que ese ha sido el reto. Ahora hay más

Culturales y Ges�ón Cultural que imparte la Universidad Autónoma

herramientas. Por ejemplo, en el Laboratorio Cultural Ciudadano acaba-

Metropolitana, unidad Iztapalapa. Entonces prác�camente termi-

mos de imprimir en 3D la an�gua estación de ferrocarril de la colonia

né la maestría y la especialidad al mismo �empo y recientemente

Industrial, que ahora es sede de la Academia de Policía de Monterrey, y

acabo de concluir otra maestría, pero ahora en Humanidades, en el

estamos incorporando algunos audios para que sea un poco más diná-

eje de patrimonio cultural, por la Universidad Autónoma de Zaca-

mico y para que pueda interesar también a las nuevas generaciones.

tecas. Así, he podido seguir trabajando estos temas que me apasio-

Además de la historia industrial, ¿qué otras líneas
de inves�gación son de su interés?

nan, la historia oral y el patrimonio ferroviario.

¿Cómo incursionó en la docencia a nivel universitario?

Bueno, empecé con la polí�ca y me gustó, pero eso ya lo di por
cerrado. Ahora he estado trabajando procesos de industrialización. Co-

sindicato. En defini�va, era otro �po de formas de producción y de relaciones obrero-patronales.

mencé con seguridad industrial, y aunque he tenido un poquito aban-

Con el viraje hacia el modelo neoliberal, a finales de los ochenta y

Pérez, del entonces recién fundado Colegio de Edición y Ges�ón de

donado el tema, tengo una libreta llena de apuntes de expedientes ju-

principios de los noventa, se verifica un quiebre que reconfigura las re-

la Cultura de la UANL, para impar�r asignaturas relacionadas con la

diciales relacionados con percances dentro de instalaciones fabriles y

laciones laborales. Con el tecnicismo, ya no veo a personas que aspiren a

especialidad que había estudiado, tales como antropología cultu-

mineras, que estoy reservando para un mejor momento. Me imagino

ser obreros y a formar parte de una empresa por el resto de sus vidas.

ral, diversidad cultural, proyectos culturales e interculturalidad.

una historia del cuerpo, porque los documentos con�enen descripcio-

Como que ha habido un desapego, producto también de las mismas diná-

Acepté la invitación y ahí sigo hasta la fecha. También en ocasiones

nes del cuerpo humano. Por ejemplo, cuando hay un fallecido por un

micas industriales. Ahora se instala una fábrica, y si esa fábrica no da para

apoyo con una asignatura en el Colegio de Letras Hispánicas: la

accidente laboral, el forense hace descripciones detalladas. Yo tengo

más, se va a otro lugar donde tenga mejores condiciones o simplemente

materia de ges�ón cultural.

una hipótesis, que es necesario desarrollar, referente a que los acci-

fracasa el proyecto industrial y cierra sus puertas, lo que ocasiona que la

dentes laborales han provocando que nos familiaricemos con otro �po

gente se quede sin empleo. Vemos fenómenos como la apertura de una

internacional sobre patrimonio industrial. Creo que ya se han organi-

de muerte: no es la muerte apacible o la muerte del campesino que

fábrica en un determinado municipio, en el que los obreros cambian sus

zado diez ediciones, siempre en el mes de mayo, que coincide con el

cayó de un caballo, sino la muerte de un cuerpo vulnerado, quizá con

puntos para adquirir una vivienda, y luego resulta que esa misma fábrica

aniversario del cierre de la Fundidora. Tenemos espacios como

laceraciones muy fuertes, que también genera un impacto en la

cierra y los trabajadores �enen que buscar empleo en otros lados, quizá

La verdad es muy enriquecedora la experiencia de estar

Cervecería Cuauhtémoc que �ene un museo aunque es de di�cil acce-

familia. En algún momento, voy a estudiar eso. Y úl�mamente trabajo

en un municipio más lejano. De esta manera, vemos cómo la calidad de

compar�endo en el aula. Yo no digo que voy a dar clases: yo coinci-

so, pues al ser privado, �ene otras dinámicas de acceso, lo mismo que

mucho la historia del ferrocarril, temas sobre las estaciones, el patri-

vida se va deteriorando debido a los largos traslados.

do con los estudiantes. Coincidimos en un mismo espacio y dialoga-

Vidriera. Tenemos el Horno 3. En fin, yo creo que hay espacios que han

monio ferroviario y la memoria ferroviaria.

mos. Claro que yo soy el que habla más, pero me parece que es

sido reacondicionados y puestos a disposición de la población. Tan solo

importante generar esa confianza, para que los estudiantes par�ci-

el Día del Patrimonio de Nuevo León 2025, en la Hacienda San Pedro

pen y den sus opiniones. Y también para que yo igual pueda refle-

par�cipamos en una mesa de diálogo sobre patrimonio industrial.

En 2020 recibí una invitación de parte de la maestra Tzitel

¿Cómo ha sido su experiencia como profesor universitario?

xionar en directo con ellos. La docencia es una manera de mante-

También vemos el fenómeno, no de la desindustrialización, sino

¿Cómo ha cambiado su panorama sobre la historia
industrial al formar parte del Seminario de Procesos
de Industrialización de Nuevo León?

de la descentralización de la industria. Cada vez somos más los que
decimos: “ya no podemos coexis�r con las industrias, hay que irlas replegando hacia la periferia”, y pues nosotros padecemos índices de
contaminación muy elevados. Todos estos son fenómenos que desde

nerse ac�vo y actualizado también. Yo procuro cada semestre

Creo que ha habido difusión, aunque no sé qué tan efec�va. Es

incluir lecturas nuevas en los programas que imparto. No cambio

cues�ón de valorar la interpretación que se hace del patrimonio indus-

Desde mi punto de vista, es una manera de resignificar o de

el seminario se están discu�endo. De hecho, tenemos planeado abor-

todo, porque se supone que el plan de estudios no debe reformar-

trial, porque si bien hay estudios que jus�fican el valor patrimonial de

reinterpretar, a par�r del seminario, la historia obrera. A lo mejor hasta

dar las inversiones asiá�cas en Nuevo León, yo creo que va a ser nues-

se en cinco años, pero sí añado por lo menos un par de lecturas. Lo

los edificios, el siguiente paso es la interpretación. Es decir, cómo de-

los ochenta era todo muy claro, porque era la industria tradicional, la

tro siguiente proyecto como seminario: incursionar en la llegada de ca-

que voy leyendo en vacaciones, lo voy incorporando. Esa es una

mostrar la importancia de los si�os patrimoniales a un visitante que no

industria donde una persona entraba y, por medio de un escalafón, iba

pital asiá�co a Monterrey.

manera de mantenerse a la vanguardia con lo que se está discu-

necesariamente �ene interés de conocer el lugar que visita, sino que a

ascendiendo gradualmente hasta que a cierta edad ya alcanzaba un

�endo en el momento.

lo mejor sólo está ahí porque forma parte de su i�nerario turís�co.

puesto de jefatura. Mucho de la contratación se hacía por medio del

¿Cómo hacer para que al final de un recorrido, una persona se lleve algo

Volviendo a lo que mencionaba hace rato acerca
del patrimonio histórico, me gustaría saber, ¿cuál
es su perspec�va sobre la divulgación del patrimonio industrial en Nuevo León?

que lo mo�ve a pensar: “qué bueno que esto se conserva”? Ese es el
reto de la interpretación. Hay un autor, creo que es inglés, que escribió

Con respecto a la colección editorial AMM 24. Estudios Históricos que usted coordina, quisiera saber,
¿cuáles han sido los principales retos a los que se ha
enfrentado como editor?

los principios de la interpretación y uno de ellos se me quedó muy graHa habido varios. El primer reto siempre es el económico. La realidad es que me animé y nos animamos a comenzar este proyecto,

Pues yo creo que ha cobrado fuerza, aunque nos tardamos. En

porque siempre tenemos la impresión de que los costos editoriales son

general, el patrimonio industrial �ene poco de ser considerado

estratosféricos como para que personas de a pie los puedan solventar;

como tal, desde los años 2000, comenzó a emplearse esta catego-

que únicamente ins�tuciones, como la universidad, las facultades o las

ría de “patrimonio industrial” y pues hay eventos que úl�mamente

editoriales reconocidas, �enen la capacidad económica para producir.

lo vienen impulsando. Está el congreso de Fundidora, que nació así,

Sin embargo, desde hace un �empo, antes de presentar el proyecto,

como un congreso sobre Fundidora, y que hoy es un congreso

empecé a familiarizarme con los procesos editoriales y me di cuenta de

CULTURA REGIONAL

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31

�que realmente los costos no son tan inalcanzables; si bien no son

en la categoría de trabajos de inves�gación, en el Premio Museo de

ver a la industria tradicional, nos daremos cuenta de que ésta tenía

licenciatura, en algún momento quise estudiar la rebelión de-

baratos, tampoco implican una can�dad completamente inaccesi-

Historia Mexicana, con un estudio que no ha sido publicado y que va a

prestaciones sociales además de las económicas. ¿Cuáles eran estas

lahuer�sta por medio de la prensa, pero resulta que no había perió-

ble.

formar parte de esta colección de AMM 24. Estudios Históricos. Se

prestaciones sociales? Las clínicas, los centros recrea�vos, los

dicos de ese periodo, de 1923 a 1924. Está la colección hemerográ-

Así pues, el primer paso fue obtener un capital semilla, gracias

�tula: El otro lado del progreso. Condiciones laborales y disciplina fa-

espacios depor�vos, las escuelas. Espacios para que los hijos de los

fica resguardada en la biblioteca Raúl Rangel Frías, pero se

a la aportación de todos los autores y autoras que estuvieron de

bril en Monterrey, 1880-1909. Si bien la formación del obrero ha sido

trabajadores pudieran prac�car gimnasia, pintura o música. Eso ya

encuentra fragmentada, por lo que era imposible darle seguimiento

acuerdo en entregar una can�dad, y de ese modo fue posible sacar

muy estudiada, aquí yo trato de ver el proceso de formación y de

no existe, o son contadas las empresas que ofrecen esas prestacio-

a ese acontecimiento por medio de la prensa. Sencillamente no

a la luz el primer número. A su vez, nos dimos a la tarea de ges�onar

integración del nuevo obrero al mundo fabril.

nes sociales. Entonces, una forma de cues�onar por qué ya no tene-

exis�an las suficientes fuentes o éstas no se conservaron.

otros apoyos en los municipios: principalmente recibimos mucho

mos estas prestaciones, es ver que anteriormente sí las teníamos.

¿Por qué seguir estudiando la historia industrial
en Nuevo León?

apoyo de los ayuntamientos de Cadereyta Jiménez y de General
Escobedo, así como de la revista A�sbo y de sus editores, Edmundo
Derbez y Ahmed Val�er. Ellos nos han ayudado con los costos de
impresión, lo que nos ha permi�do tener hasta el momento seis

¿Por qué se perdieron? ¿Por qué ya no las ofrecen las empresas?

También aconsejo a los interesados en el tema que se

Estudiar todo esto es una manera también de alzar la voz y de exigir

acerquen a los seminarios, que presenten sus avances, que dialo-

mejores condiciones laborales.

guen y que no tengan miedo. A veces les da pena par�cipar, pero

Hay tantas cosas que faltan por estudiarse desde el ámbito

�tulos ya impresos y uno que está por salir de la imprenta.

regional. Al final de cuentas, surgen nuevas metodologías, nuevas
formas de hacer historia y nuevos intereses. El interés que tenían

presentar algo y recibir retroalimentación ha sido una de las cosas

¿Qué consejos le puede compar�r a un inves�gador que desea estudiar la historia industrial?

Quizá nuestro mayor reto ahora es la comercialización, el po-

los historiadores que nos precedieron, en los años setenta y ochen-

der colocarlos en las diferentes librerías, porque eso incrementa el

ta, posiblemente se basaba más en la búsqueda, desde la teoría

Primero, que lea la bibliogra�a básica. Yo creo que ese sería un

costo del libro y nosotros queremos que siga siendo accesible. Si yo

marxista, de la lucha de clases en el mundo obrero. Luego en los no-

buen consejo, dependiendo de qué está estudiando. Autores que

llevo los libros a cualquier librería, se va a encarecer mínimo un cua-

ventas, con la historia cultural, comenzaron a buscar otro �po de

no podemos obviar son Mario Ceru� y Javier Rojas Sandoval, que

renta por ciento. Entonces preferimos tratar de venderlos mediante

cosas. Los estudios históricos están siempre reinterpretándose. Tie-

son pioneros en temas de industria. Con respecto a los movimientos

las presentaciones, aunque esto también ha sido un reto. Por cues-

nen esa caracterís�ca de que podemos siempre voltear a verlos con

obreros, tenemos a Lylia Palacios, mientras que el tema de la de-

�ones personales, en mi caso por el �empo, a veces tenemos varias

otros ojos, con otras miradas, con otras herramientas y a par�r de

sindustrialización ha sido trabajado por Eleocadio Mar�nez. Es

ac�vidades y se nos dificulta llevar a cabo esta comercialización.

ahí responder a algunas preguntas que nos surgen en la actualidad.

importante tratar de familiarizarse con lo que se ha escrito sobre el

Pero al final de cuentas, nosotros esperamos con el retorno, al

En los ochenta era muy común ser obrero, y entre más cerca de tu

proceso de industrialización.

vender los libros, seguir produciendo los demás. Con respecto a la

casa estuviera el centro laboral, pues mejor. De hecho, era muy co-

producción académica como tal, afortunadamente los autores que

mún que los barrios obreros estuvieran justo en la periferia de las

Un segundo consejo es definir qué es lo que más le interesa de

están par�cipando le están dando salida a trabajos que ya tenían

fábricas. Ahora regularmente quien �ene un trabajo, lo �ene a una

todas las aristas posibles que hay en el ámbito industrial. Una cosa es

avanzados o incluso ya concluidos, como trabajos de tesis o ar�cu-

distancia alejada de su domicilio. Estamos ante el fenómeno de la

estudiar la empresa, otra cosa es la técnica, otra cosa es el patrimonio,

los que ampliaron, y en ese sen�do ya �enen un trabajo de revisión

descentralización de la industria, por lo que en este momento

otra cosa la historia oral. Definir con cuál de las metodologías y con cuál

bien consolidado, por lo que es poco lo que se modifica. De todas

surgen nuevas preguntas o interrogantes y, a través de la reinterpre-

de las aristas se siente más cómodo, es fundamental.

maneras, se realiza una revisión del texto y de la forma de citación.

tación de la historia industrial, podemos hallar respuestas.

responder, me las llevo de tarea y desde ahí empiezo a trabajar.

Otro consejo: al final, todos somos rehenes de las fuentes.

¿Qué reconocimientos ha recibido usted por sus
aportes a la historiogra�a nuevoleonesa?

Además, el proceso de industrialización abarca muchas cosas,

Creo que eso lo dijo Marc Bloch. Si no hay documentos, no los pode-

cosas que traspasan los muros de la fábrica. Me da gusto, por

mos construir. Es verdad que la historia oral nos permite crear nues-

ejemplo, que ahora hay una compañera, egresada del Colegio de

tras propias fuentes, pero si quiero saber acerca de la vida co�diana

He par�cipado en algunos certámenes de inves�gación. Por

Historia de la UANL, que está estudiando el deporte femenil en

en 1900, pues obviamente la historia oral no es una opción. En-

ejemplo, obtuve una mención honorífica en un concurso que organizó

Fundidora. También me enteré de que alguien está estudiando el

tonces tendríamos que buscar otras maneras de interrogar a los do-

la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León, con un trabajo derivado

teatro en Fundidora. Entonces realmente hay muchas cosas que en

cumentos. Habrá cosas que no se podrán desentrañar defini-

de mi tesis de licenciatura. Con esta tesis además obtuve el Premio a

el pasado no se estudiaron porque no se consideraron importantes.

�vamente, o por lo menos no ahora con las herramientas que

mejor tesis de licenciatura, que otorgaba la Universidad Autónoma de

Ahora las empresas te pueden ofrecer un buen salario, pero

tenemos, pero sí debemos tratar de sacudir los documentos lo más

Nuevo León y que desafortunadamente, de un �empo para acá, dejó

desa�enden las prestaciones sociales. Una cosa son las prestacio-

que se puedan y hacerlos hablar. Las fuentes nos van a limitar o nos

de entregarse. Más recientemente, obtuve una mención honorífica,

nes laborales y otra cosa las prestaciones sociales. Si volteamos a

van a abrir el panorama. Esto me recuerda un caso: para mi tesis de

CULTURA REGIONAL

que más me han ayudado. Cuando me hacen preguntas que no sé

32

33

�Epistola r io

Ensayo de Benjamín Taborga sobre la dignidad de los oficios, 1922

Los an�guos y aún los hombres medievales, sin�eron muy hondamente esa dignidad del oficio. En la Atenas clásica era
cosa común que hasta los más esclarecidos filósofos y hombres públicos ejerciesen, privadamente, alguna profesión
liberal. Sócrates era estatuario. En las admirables repúblicas italianas del Renacimiento, de organización sindicalista,
nadie podía residir sin hallarse inscripto en cualquiera de los gremios o corporaciones que dividían entonces la total
ac�vidad de los ciudadanos. Y así—cuando el Dante hubo de trasladarse a Florencia donde imperaba aquel gran
ejemplo de civilidad, cuéntase que tuvo que inscribirse en la categoría de los bo�carios, porque Dante en su juventud
había sido aprendiz de bo�cario. Hoy mismo parece que supervive tan noble tradición en las cortes imperiales de
Alemania. Ín�mos de aquellas cortes refieren que el kaiser es un encuadernador excelente. Nuestro juicio sobre muchos
soberanos sería, en el transcurso de la historia, más indulgente, si de ellos, como del kaiser, pudiéramos decir que
fueron excelentes encuadernadores.

Salma Lilian Ledesma Díaz 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción
A principios del siglo XX, el periodismo en Nuevo León alentaba el desarrollo industrial y presumía el gran funcionamiento administra�vo
dentro de las industrias, dando en cambio poca cobertura a las inconformidades de los trabajadores2. El 11 de junio de 1922, la revista
regiomontana Azteca, dirigida por David Alberto Cossío y Mauricio Yáñez, reprodujo un ensayo del periodista español Benjamín Taborga
(1889-1918), en el cual abordaba algunas ideas con respecto al trabajo y los oficios.

Claro que en tales casos no se da al término de oficio la la�tud, la extensión que nosotros le damos. Según la
comprensión moderna del término, el verdadero oficio de Sócrates era enseñar filoso�a a los atenienses, el de Dante
escribir la Divina Comedia, del kaiser atender a la organización y progreso de su pueblo.

De acuerdo con Taborga, la raíz de casi todos los problemas que aquejaban a los pueblos del mundo no era la explotación o la distribución inequita�va de la riqueza, sino que tenía que ver con el buen desempeño de los oficios. Para el autor, el trabajo dignifica y jus�fica
la vida misma y, por esa razón, según él, tanto en la An�güedad como en la Edad Media, hasta los grandes filósofos y pensadores ejercían
algún oficio. Taborga reconoce la existencia de dos clases sociales, a las que llama “los de arriba” y “los de abajo”, pero también asevera
que las personas pueden alcanzar un nivel de “excelsitud social” una vez que ejercen su oficio con verdadero dominio.

Ahora, resulta fácil establecer en nuestro medio que los hombres que mejor saben su oficio son, precisamente, los
colocados en las zonas más inferiores del plano jerárquico a que antes se aludió. Si es cosa de milagro encontrar por ahí
el profesor que domina su materia, el jefe de repar�ción compenetrado con los intereses cedidos a su custodia, el
escritor que siente el peso de las responsabilidades intelectuales y morales que como escritor �ene, en cambio, no lo
es tanto dar con el industrial o el agricultor o el obrero o el simple peón que verdaderamente saben su oficio y que por
saberlo bien y consagrarse a él en cuerpo y alma se alzan sobre un nivel de excelsitud social infinitamente superior al de
los primeros. Sin embargo, las gentes no lo piensan así: y al desdén que muestran por los hombres modestos que saben
su oficio corresponde en éstos una ac�tud de aquiescencia, de resignación. Ellos no �enen conciencia de la dignidad
que les confiere el saber bien su oficio. Si la tuviesen, pasaría junto a los otros con más orgullo que el emperador de las
Indias, junto a los esclavos de su real séquito. Y no reclamaran los fueros de esa dignidad por la misma razón que los
esclavos no fueron los primeros en reclamar la suya de hombres. La manumisión vino cuando alguien libre que sen�a
vivamente los derechos inalienables de la persona humana proclamó el crimen de la esclavitud. La dignificación de los
hombres que saben su oficio, comienzo de una era renovadora para las sociedades modernas, �ene que venir cuando
exista una aristocracia gobernante encargada de procurar que en cada ciudadano de la nación haya un hombre que sepa
su oficio; de proclamar que el hombre que no sabe su oficio ni se esfuerza por saberle es indigno de figurar en una
sociedad cualquiera. Sociedad es sinónimo de colaboración. El des�no de cada hombre es tomar parte en esa obra de
colaboración común hacia el acrecentamiento de los bienes materiales y culturales de la Humanidad; y tomar parte en
ella equivale, simplemente, a tener un oficio, a saberle bien y desempeñarle con aquel renovado celo que da la medida
de su dignidad.

Por úl�mo, Taborga argumentaba que “la dignificación de los hombres que saben su oficio” debía ser resultado de una élite aristocrá�ca responsable de que todos los miembros de la sociedad aprendan a desenvolverse bien en sus respec�vos oficios. Esta aristocracia
proclamaría que “el hombre que no sabe su oficio ni se esfuerza por saberlo es indigno de figurar en una sociedad cualquiera”. Como se
puede adver�r, tres indicios sugieren que el ar�culo no afectaba los intereses de la clase capitalista y, por esta razón, se habría reproducido en la prensa regiomontana sin ningún inconveniente: 1) la ausencia de conceptos como “lucha de clases”, “emancipación” o “explotación”, 2) el papel preponderante que el autor asigna a las élites aristocrá�cas, y 3) el hecho de que el ensayo concentre su atención en
la ejecución de los oficios y no en la cues�ón social.
El ar�culo de Taborga puede encontrarse en Azteca. Revista selecta para todos, vol. 1, no. 120, primera época, 11 de junio de 1922,
p. 6, disponible para su consulta gratuita en la Hemeroteca Nacional Digital de México.
El documento

La dignidad del oficio
El problema del progreso de los pueblos es, en cierto modo, muy sencillo: se reduce al problema de que todos los
hombres lleguen a saber bien su oficio. ¿Habéis pensado alguna vez en lo que sería un pueblo donde todos los hombres
supieran bien su oficio? ¿Donde los industriales fuesen perfectos industriales, los profesores excelentes profesores, los
polí�cos acabados polí�cos y así sucesivamente todos los gremios que integran el complejo organismo de una nación?
Y por el mismo orden sería muy fácil demostrar que la mayoría de los males que agobian a los pueblos son causados
exclusivamente por hombres que no saben su oficio ni �enen conciencia de la dignidad del oficio. Abundan entre
nosotros esta clase de hombres, sin que para comprobarle se necesite de excesiva perspicacia. Abunda el industrial que
no está al corriente de la técnica de su industria y el escritor sin humanidades y el ministro de hacienda que ignora la
economía polí�ca y el profesor de literatura que no sabe griego ni la�n. Y así infinitos otros que tampoco saben su oficio
aunque están en potencia de ejercerle con grave daño de los demás. Pero, ¿qué es el oficio para estos hombres? Para
unos, los de arriba, el oficio se convierte acaso en pedestal de relumbrón, apto para disfrutar de cierto relieve social y
mundano. Para otros, los de abajo, el oficio es un tributo doloroso que se paga al co�diano menester. Exterioridad para
los primeros; necesidad para los segundos. Si el relieve mundano se juzgase superfluo, si el tributo no fuese de
necesidad imperiosa, sobraría también el oficio. Es decir, sobraría lo único que es capaz, no sólo de dignificar nuestra
vida sino también de jus�ficarla; porque, en rigor, el hombre que no �ene un oficio no gana su vida: la usufructúa.

Benjamín Taborga

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Bárcenas García, Felipe (2016). “Prensa y revolución en Monterrey: el surgimiento del diario El Porvenir (1919-1922)”, en: Caleidoscopio, nos. 35-36.
Fuentes electrónicas
Benjamín Taborga (1922). “La dignidad del oficio”, en: Hemeroteca Nacional de México. [En línea; consultado el 25 de agosto de 2025]. Disponible en: h�ps://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bd7d1e63c9fea1a147

1 Es estudiante de la licenciatura en Letras Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras.
2 Bárcenas García, Felipe (2016). “Prensa y revolución en Monterrey: el surgimiento del diario El Porvenir (1919-1922)”, en: Caleidoscopio, nos. 35-36, p. 216.
3 Benjamín Taborga, “La dignidad del oficio”, disponible en: https://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bd7d1e63c9fea1a147

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El arte

Talento regiomontano en
Marvel: Israel Silva
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Créditos fotográficos
Israel Silva es uno de los ar�stas regiomontanos que cuentan
con el honor de trabajar para Marvel Comics, donde colorea las
historias de muchos personajes icónicos y queridos por el público. Su pasión por el cómic inició desde temprana edad, pues estando una vez hospitalizado, su madre le compró revistas para
entretenerlo, con lo que adquirió cariño por estos personajes
desde los 5 años de edad. Fue así como conoció a personajes de
renombre como el Hombre Araña o los X-men, a la vez que forjaba una clara preferencia por las historias de Marvel por encima
de su compe�dora, DC Comics.
Asimismo, su pasión por el arte secuencial nació gracias a la
influencia de su madre, quien primero le enseñó a dibujar a sus
personajes favoritos, como las Tortugas Ninja, y posteriormente
contribuyó a desarrollar su talento con cursos y talleres de dibujo. Estos primeros pasos fueron decisivos para él, ya que le
permi�eron saber a qué se quería dedicar en el futuro: trabajar
haciendo cómics.
En 2009 dio el salto al cómic profesional, dibujando el �tulo
Mack Turner Slayer of the Dead para la editorial Timeless Journey Comics. Silva se encargó de todo el trabajo visual, pues dibujó, en�ntó y coloreó cada página y portada presentada a lo largo
de tres números. Los primeros años en el ambiente profesional
fueron cruciales para que el colorista Marte Gracia notara su
arte y le ofreciera la oportunidad de trabajar como su asistente
para las páginas de Marvel. No fue acreditado hasta la serie
Uncanny X-force del 2013, misma que fue escrita por Sam
Humphries, dibujada por Ron Garney, y en la que su nombre figuraba como “Israel Gonzalez”.
Esta etapa de trabajo junto a Marte Gracia fue de gran crecimiento para su formación profesional. Él mismo llegó a afirmar
que gracias a ello logró mejorar su trabajo y más importante
aún, pudo aprender cómo acelerar su proceso ar�s�co para entregar más páginas en menos �empo; como muestra, llegó a
terminar diez páginas en una semana. Mientras enviaba pruebas
de color a Marvel, esperando una respuesta para ser contratado,
también trabajó como asistente para David Curiel, ar�sta mexicano originario de Guadalajara, Jalisco.
En 2012 fue aceptado para trabajar en el �tulo Wolverine: Japan's Most Wanted, que inició su publicación el 9 de julio del
2013. A lo largo de los doce números que duró esta miniserie,
comenzó a ser acreditado como “Israel Silva”. Podría decirse que
su trabajo en este �tulo fue como la tesis que le demostró a
Marvel su capacidad como colorista principal, ya que por primera vez trabajó sin la guía de Marte Gracia o de David Curiel.

Finalmente, tras terminar Wolverine: Japan's Most Wanted,
Marvel le ofreció un contrato de exclusividad el 30 de abril del
2013, fecha que nunca olvidará, ya que afirmó que fue “el día del
niño más grande de su vida”. A par�r de ese momento, comenzó
a recibir todo �po de trabajos dentro de la editorial, y se encargó
también, bajo pedido, de en�ntar y colorear las portadas de Ron
Lim, conocido principalmente por su trabajo en personajes
cósmicos como Silver Surfer. Aunque la paga inicialmente no era
muy buena, su obje�vo era que Marvel viera y valorara sus capacidades para que le pudieran ofrecer más trabajos. Hasta la
fecha sigue trabajando como colorista y en�ntador para la casa
de las ideas, con la esperanza de algún día tener la oportunidad
de trabajar como dibujante de interiores o portadista.
Entre sus trabajos, destaca la miniserie de Ben Reilly: Spiderman, escrita por J.M DeMa�eis y dibujada por David Baldeón. En
esta historia, Silva tuvo la oportunidad de colorear al Hombre
Araña con el que creció leyendo la famosa Saga de los Clones.
También destaca su trabajo con el personaje Silver Surfer en la
miniserie Silver Surfer Rebirth, escrita por Ron Marz y dibujada
por Ron Lim. Silva ha comentado que este personaje le parece de
los más complejos de Marvel, por todos los pensamientos que
maneja y por la soledad que lo caracteriza; en sus propias palabras, considera que sus rasgos lo hacen sen�rse iden�ficado.

Imagen de portada: paisaje de la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 14: río Santa Catarina, imagen de El
Porvenir, 19 de sep�embre de 1988; p. 15a: calles obstaculizadas, imagen de El Porvenir, 19 de sep�embre de 1988; p. 15b: donaciones
para damnificados, imagen de El Porvenir, 24 de sep�embre de 1988; p. 16: cortes de pelo para los damnificados, imagen de El Norte, 23
de sep�embre de 1988; p. 17: donaciones de parte de los medios de comunicación de Monterrey, imagen de El Diario de Monterrey, 20
de sep�embre de 1988; p. 18: río Santa Catarina, imagen de El Porvenir, 18 de sep�embre de 1988; p. 20a: Museo Regional de Historia
fotografiado por Manuel M. López y Museo de Historia Mexicana, imágenes proporcionadas por Félix Torres Gómez; p. 20b: nota sobre
el Museo Regional de Historia, imagen de El Porvenir, 31 de enero de 1957; p. 22: ar�culo sobre los detalles del nuevo Museo Regional
de Historia, imagen de El Porvenir, 20 de sep�embre de 1956; p. 23a: nota sobre el Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir,
10 de diciembre de 1993; p. 23b: nota sobre los trabajos del Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir, 10 de noviembre de
1994; p. 23c: publicidad del Museo de Historia Mexicana, imagen de El Porvenir, 22 de noviembre de 1994; p. 24: nota sobre la inauguración del Museo de Historia Mexicana por el presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, y el gobernador Sócrates Rizzo García,
imagen de El Porvenir, 1 de diciembre de 1994; p. 25: palmillo en la Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 27:
libro La independencia en vilo: México y los proyectos españoles de reconquista (1822-1830) de Le�cia Dunay García Mar�nez, editado
por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y por Fontamara: p. 28a: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 28b: portada del libro Salud pública y ocupacional en el espacio urbano. Ocho estudios históricos coordinado por Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y Alberto Casillas Hernández, y editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 29a: ganadores del Premio
a la Mejor Tesis de Licenciatura 2014, fotogra�a de Efraín Aldama Villa y Carmen Garza Arangua; p. 29b: portada del libro Diario de un
fundidor de Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, editado por Fides Ediciones; p. 30a: portada del libro Voces de la Vieja Maestranza de
Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y Luis Fidel Camacho Pérez, editado por Editorial Analfabeta y Conarte; p. 30b: miembros del Seminario
de Procesos de Industrialización de Nuevo León, fotogra�a tomada de Facebook; pp. 31a y 31b: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo en
eventos académicos, fotogra�as de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 32: presentación del libro Javier Rojas. Inves�gador, docente, promotor
de la historia coordinado por Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo y editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, fotogra�a de Félix
Torres Gómez; p. 33a: Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo en ceremonia de entrega del Premio a la Mejor Tesis de Licenciatura 2014, fotogra�a de Efraín Aldama Villa y Carmen Garza Arangua; p. 33b: amigos y usuarios de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, fotogra�a
tomada de Facebook; p. 33c: presentación del libro Diario de un fundidor de Óscar Abraham Rodríguez Cas�llo, fotogra�a tomada de
Facebook; p. 36: ensayo de Benjamín Taborga, reproducido en Azteca. Revista selecta para todos, vol. 1, no. 120, primera época, 11 de
junio de 1922; p. 37: Hacienda San Pedro, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 38: ar�sta Israel Silva, fotogra�a proporcionada
por Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo.

Otro �tulo importante para Israel Silva es X-men 92: House of
XCII, escrito por Steve Foxe y dibujado por Salva Espin. Esta serie
es significa�va para Silva, porque es la con�nuación de la caricatura de X-men de los años noventa, de la cual éste era faná�co, por lo que X-men 92: House of XCII le dio la oportunidad
de trabajar con los personajes de su infancia.
Sin embargo, el parteaguas de su carrera ar�s�ca tuvo lugar en
2017 con Ant-man and the Wasp, escrita por Mark Waid y dibujada por Javier Garrón. Gracias a esta miniserie, Silva pudo salir de
su zona de confort y aplicó colores que jamás había u�lizado. Destaca en ello el color verde debido a la intensidad, a la ampliación
de la gama de colores que le ofreció el u�lizar este color y a la experimentación que hubo durante la producción de esta historia.

1 Escritor, editor y letrerista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del concurso de cómic
y novela gráfica de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es
fundador del club de cómic de la Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019.

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              <text>San Nicolás de los Garza, Nuevo León</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Conciertos en Monterrey</name>
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