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                  <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 04 Enero-abril
N. 08 2026

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE DE
LA EDITORA

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

El presente número de Cultura Regional es un monográfico
dedicado a las mujeres en la historia del noreste, tanto a la forma
en que éstas han contribuido con sus conocimientos, trabajos y
ac�vismos al desarrollo de nuestra región, como a sus luchas
contra la desigualdad, la discriminación y la violencia. Esta edición
invita a reflexionar sobre diversos temas que involucran a las mujeres y a reconsiderar el lugar que socialmente se les ha asignado
a través de la historia.

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista

Esta publicación cuenta con la valiosa par�cipación de estudiantes

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

del Colegio de Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la

Editora adjunta

UANL, como Angela Michel Cardona de León, Melissa Fernanda

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

Puentes Maldonado, Germán De La Garza Pérez, Juan Andrés Zú-

Editora técnica

ñiga López y Diana Laura Benavides Hernández. Del mismo modo,

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Asesora jurídica

la publicación se nutre de las colaboraciones de las historiadoras
Susana Julieth Acosta Badillo y Ana Carolina Campos López y del

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

historiador Alberto Casillas Hérnadez. Como podemos observar, el
número cuenta con la par�cipación de estudiosos con amplia

Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López

Pág i na 2
Mensaje de la editora - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas”: discurso y prác�ca de sus primeros planes de estudio
(1921-1934) - Susana Julieth Acosta Badillo
Pág i na 1 2
Las profesionistas en Fundidora Monterrey: prejuicios, resistencias y transformaciones en el sistema patriarcal
(1968-1986) - Alberto Casillas Hernández
Pág i na 1 6
Pionera de la diversidad: vida y ac�vismo de Vicky Ponce - Ana Carolina Campos López
Pág i na 2 0
Denuncias penales en contra de mujeres por adulterio en Nuevo León, 1867-1899 - Angela Michel Cardona
de León, Melissa Fernanda Puentes Maldonado y Germán De La Garza Pérez
Pág i na 2 5
La Universidad Autónoma de Nuevo León, la historia de las mujeres y el ciclo “Mujeres en la historia” Dinorah Zapata Vázquez

trayectoria, así como de inves�gadores en formación, cuyas

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

aportaciones mo�van el diálogo divulga�vo y académico de la his-

Pág i na 2 8
Michelle Monter Arauz (2021). Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel, Irma Sabina
Sepúlveda y So�a Segovia. Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León - Diana Laura
Benavides Hernández

toria y las humanidades. Por otra parte, en su sección El arte inviLuis Enrique Pérez Castro

Índice

sible, el ar�sta Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo nos presenta la
trayectoria de una mujer regiomontana destacada en el campo
del cómic: Miryam Jahuey, también conocida por su nombre ar�s�co, Olindart.

Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

GENIO Y FIGURA

Universidad Autónoma de Nuevo León

ra Regional, con la que empezamos este año, apuntala la historio-

José Ricardo Treviño Chavarría

gra�a femenina del noreste. Agradecemos a todos los

Pág i na 3 0
Denisse Alisa Palomo Ligas: “En la historiogra�a del noreste hay muy pocas menciones sobre el papel que
desempeñaban las mujeres” - Juan Andrés Zúñiga López

Universidad Autónoma de Nuevo León

colaboradores de este número de Cultura Regional y esperamos

EPISTOLARIO

Cultura Regional CR., volumen 4, número 8, enero-abril 2026, es una
publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de Historia
Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua, Nuevo
León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN: 30617405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira Alvarado
Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la
postura del editor de la publicación.

que nuestros lectores disfruten de la edición y que los mo�ve a

Angélica Sánchez Hernández

Sin duda, la propuesta editorial del volumen 4, número 8 de Cultu-

seguir indagando sobre estos tópicos.

Lic. Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
Editora adjunta de la revista Cultura Regional

Pág i na 3 6
Nota sobre la trayectoria de las mujeres en el periodismo, 1906 - Melissa Fernanda Puentes Maldonado
Pág i na 39
Par�da de bau�zo de Aurelia Ochoa Sapién, 1854 - Fá�ma Geraldy Aguillón Gu�érrez
EL ARTE INVISIBLE

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

Pág i na 4 2
La trayectoria ar�s�ca de Miryam Jahuey - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

2

3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Escuela de Artes y Labores Femeniles
“Pablo Livas”: discurso y práctica de sus
primeros planes de estudio (1921-1934)
Susana Julieth Acosta Badillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

reformas posteriores, la elección de los cursos ofertados y
los discursos de jus�ficación en torno a estas acciones, a
modo de reflexionar sobre los propósitos que esta escuela
tenía y las formas en que las autoridades en turno buscaron mejorar las oportunidades profesionales de las mujeres, pero sin dejar atrás el modelo tradicionalista de la
educación femenil que insis�a en formarlas desde su naturaleza de madres y esposas.

Como estado libre y soberano, Nuevo León declaró
obligatoria la educación primaria por medio de la primera
Ley de Instrucción Pública de 1826. Su ar�culo 13 estableció que la educación primaria sería “para niños y niñas, y
se les enseñará a leer, escribir y contar, así como el catecismo”, pero para la niña la formación también atendería
otros importantes rubros de acuerdo con el ar�culo 15, el
cual a la letra expresaba:

La Escuela Superior de Señoritas surgió al seno de la
Escuela Normal para Maestros en 1892 como una necesidad inminente tanto para la sociedad como para el gobierno, pues eran múl�ples las quejas o inconformidades
de padres de familia de que sus hijas recibieran la instrucción primaria de un varón⁸. Las escuelas para niñas proliferaron durante las úl�mas dos décadas del siglo XIX y ello
aumentó la demanda de maestras capacitadas, porque hasta entonces recibían una formación rudimentaria como
“preceptoras” que, básicamente, consis�a en tomar clases
en la Normal separadas de grupo, para aprender lo básico
de la instrucción primaria: leer, escribir y contar.

enfermera y secretaria comercial se relacionaron siempre
con la función familiar¹³ de formar, cuidar y asis�r ciudadanos, discurso que se manifestó en la jus�ficación de
creación de ambas escuelas aquí mencionadas y también,
en el proceso de la Femenil “Pablo Livas”.
El 20 de diciembre de 1920, el comisionado del ramo
de Instrucción Pública, Anastasio Treviño, presentó la propuesta del sép�mo año para niñas mediante un programa
compuesto de la siguiente manera: conocimientos generales de cocina prác�ca, corte, confección y costura,
bordado, pintura, cerámica, flores y economía domés�ca;
labores que Treviño consideraba de mayor importancia
para contribuir no solo a la instrucción y educación de la
mujer, sino también a “su preparación para la lucha por la
vida y pueda […] bastarse a sí misma y no estar sujeta
como lo está ahora a las veleidades del des�no que en
muchas ocasiones la arrastra a la desgracia”¹⁴. Además,
los cursos contemplados eran tradicionales en cualquier
escuela femenil de la época.

También, durante años, se acostumbró que las esposas
de los profesores se hicieran cargo de grupos de niñas⁹.
Desde su primer año en funciones, la Superior de Señoritas aventajó con creces la demanda estudian�l de la Escuela Normal, lo que consolidó la presencia femenil en el magisterio nuevoleonés, un proceso exitoso de feminización
que respondió, de acuerdo con las autoridades, a las cualidades de la mujer como educadora:

El discurso de Treviño se inserta en un contexto donde
se buscaba reformar el papel de la mujer en la sociedad,
que ésta fuera más ac�va, pero sin desvincularla de sus
rasgos “considerados como inherentes a las mujeres”, es
decir, “su rol como madres, esposas y cuidadoras del hogar”¹⁵. De allí que los oficios contemplados fueran todos
ac�vidades relacionadas a cualidades femeninas y que,
además, contribuían a crecer industrias emergentes en el
estado, como la tex�l y la manufacturera, donde se
abrieron oportunidades laborales para las mujeres como
obreras asalariadas¹⁶. Asimismo, el hincapié que Treviño
hizo en las posibilidades de la “desgracia”, en clara referencia a la viudez o la soltería, contempló una versión
del feminismo de principios del siglo XX que:

Salta a la vista el aumento que registra este plantel [Escuela Superior de Señoritas] en el número de educandas, en el de Profesores y en el costo de su mantenimiento, debiéndose esto a la inclinación de la mujer nuevoleonesa hacia las tareas docentes, de las

1921: el primer plan de estudios

Como de las madres se reciben necesariamente las ideas y la educación primera, importa mucho que se a�enda en cuanto sea posi-

des �sicas y mentales los capacitan para las labores de otra índole¹⁰.

La Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas”⁵
fue consecuencia de una primera idea centrada en establecer un sép�mo año de primaria para niñas, pues para las
autoridades era preocupante el hecho de que la niña
terminara su instrucción a edad tan temprana y, en muchos casos, sin concluir la primaria superior⁶. Para la época
también era inusual que la niña o mujer ingresara a estudios de bachillerato o, menos aún, estudios superiores.

ble la buena crianza de las niñas (sobre la cual hay un tratadito de
Fenelón) y su enseñanza en la doctrina en la moral, en los ejercicios
domés�cos aún de la casa de campo, en el hilar, tejer cintas, cordones, telas, medias, coser, lavar bien y demás labores proporcionadas a sus fuerzas, prolijidad, paciencia, curiosidad y delicadeza en
leer, escribir y contar, y en conocer y explicar las colecciones de estampas morales e históricas de que abajo se ablará [sic]².

El currículum sexuado³ o aquella tendencia de diferenciar la educación de acuerdo con el sexo del estudiante no era novedad en 1826, ni antes, durante la época novohispana, ni después, entrado el siglo XX. Por ejemplo, en
1904 un grupo de mujeres de Monterrey buscó que se
creara una escuela industrial femenil –hecho que también
sirve como antecedente de la escuela que nos ocupa– y al
momento de anunciarlo, el diario Renacimiento resaltó el
deseo de superación del “grupo de entusiastas por el adelanto intelectual de su sexo, del sexo débil […]”⁴.

En Nuevo León, para 1921, las únicas vías de profesionalización para la mujer eran la Escuela Superior de Señoritas
y la Escuela Profesional de Enfermeras, así como un puñado de escuelas comerciales donde se ofertaban cursos
de taquigra�a, telegra�a y contabilidad. Las otras escuelas
profesionales existentes, Jurisprudencia y Medicina, no
eran contempladas por la población femenina, no porque
se les prohibiera la inscripción de manera formal o legal,
sino porque socialmente así estaba determinado: “[…]
eran profesiones de pres�gio, generalmente bien remuneradas, y a las que la sociedad decimonónica definía
como ámbitos de acción masculina. Su ejercicio se consideraba ajeno a la sensibilidad, las capacidades y las inclinaciones consideradas propias de las mujeres […]”⁷.

A par�r del estudio de caso de la Escuela de Artes y
Labores Femeniles “Pablo Livas”, actual Escuela Industrial
y Preparatoria Técnica “Pablo Livas” de la UANL, se analizan la formulación del primer programa de estudios y dos

1 Historiadora, catedrá�ca e inves�gadora. Es licenciada en Historia y maestra en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Actualmente es profesora de la
Preparatoria No. 3 de la UANL y editora adjunta de la revista Reforma Siglo XXI, publicada por dicha dependencia.
2 Gazeta Cons�tucional de Nuevo León, 28 de diciembre de 1826. Monterrey, México, p. 1.
3 Véase: Oresta López, “Currículum sexuado y poder: miradas a la educación liberal diferenciada para hombres y mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX en México”,
pp. 33-68.
4 Renacimiento, 11 de sep�embre de 1904. Monterrey, México, p. 6.
5 ¿Por qué el nombre de un profesor para una escuela femenil? Pablo Livas Montemayor fue director por años de la Escuela Superior de Señoritas y recientemente había
fallecido en 1915, por lo que sus expupilas, integrantes de la comisión organizadora, tomaron la decisión de rendirle homenaje ins�tuyendo el nombre de su exprofesor a la
nueva escuela.
6 Véase: Norma Ramos Escobar, La niñez en la educación pública nuevoleonesa, 1891-1940.
7 Gabriela Cano, “Ansiedades de género en México frente al ingreso de las mujeres a las profesiones de Medicina y Jurisprudencia”, p. 14. En Nuevo León, la primera egresada
de Medicina fue hasta 1935: Catalina Olivo Villarreal. En 1923 también fue la primera alumna de Colegio Civil y para ambas inscripciones, como bachiller y estudiante de Medicina, tuvo que solicitar permiso al gobernador. Su inserción en ámbitos “no propios para la mujer” abrió las puertas a otras aspirantes, pues para 1928 se registró una población
de 29 señoritas en Colegio Civil y en 1940 egresaron cinco mujeres de Medicina, con dos antecedentes previos además de Olivo. Véase: “Primeras mujeres en la Escuela de
Medicina”, disponible en: h�ps://www.medicina.uanl.mx/no�cias/historia/primeras-mujeres-en-la-escuela-de-medicina/

CULTURA REGIONAL

que ha ido eliminando a los seres del sexo masculino, cuyas ap�tu-

4

Por su parte, la Escuela Profesional de Enfermeras se
creó en 1915 en un contexto posbélico, donde la necesidad de asistencia médica se hizo patente. La figura de la
enfermera estaba también relacionada con la cualidad
femenina de cuidado maternal, aunque en Nuevo León la
reglamentación del Hospital Civil de 1897 nos permite conocer que la enfermería era una rama atendida tanto por
hombres como mujeres: “Para ser Enfermero o Enfermera
se necesita: I. Saber leer, escribir y presentar a la administración un conocimiento de buena conducta”¹¹.

Enraizado en el pensamiento liberal […] veía en la educación laica
y racional de las mujeres el camino que permi�ría alcanzar sus metas principales: la dignificación del papel de esposa y madre, y la
ampliación de la influencia de las mujeres en la familia y de los

Una vez que la escuela de Florence Nigh�ngale se expandió en América La�na, la figura de la enfermera como
“mujer que cuida” se consolidó en el programa médico
moderno. Así, cuando se presentó el proyecto de una
escuela de enfermería para Nuevo León se hizo bajo el
nombre específico de Escuela Profesional de Enfermeras,
que tenía por objeto “la enseñanza Médico-Quirúrgica
necesaria para que puedan las alumnas ser verdaderas auxiliares de los médicos en sus trabajos”¹². Al respecto, Patricia Galeana menciona que los perfiles de maestra,

márgenes de su autonomía individual¹⁷.

Para discu�r el plan del sép�mo año se organizó una
comisión dictaminadora conformada por directoras de
escuelas primarias: Agapita Flores, como presidenta;
Herlinda E. viuda de Reyes, como secretaria; y Alejandrina
Garza Almaguer y Refugio A. viuda de Calvo como asesoras. Asimismo, se integró a otras dis�nguidas profesoras
especializadas en cada una de las labores que se buscaba
implementar: Delfina Flores, Margarita Elizondo,

8 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo Memorias de Gobierno, Memoria que sobre los diversos ramos de la administración pública
presenta a la XXV Honorable Legislatura el ciudadano General Lázaro Garza Ayala gobernador cons�tucional del Estado de Nuevo León, 1889.
9 Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas, pp. 39-40.
10 AGENL, fondo Memorias de Gobierno, Informe rendido por el C. gobernador cons�tucional subs�tuto de Nuevo León a la H. XL Legislatura del Estado, 1923.
11 AGENL, fondo Hospital González, Reglamento Interior del Hospital González, 1897. Cabe aclarar que el personal de enfermería, en ese entonces, no requería de una formación académica específica y eran, más bien, asistentes del médico o prac�cante, sin injerencia directa en el cuidado médico del paciente y únicamente se aseguraban que
éste se mantuviera cómodo en su estancia y, además, atendían requerimientos de limpieza, así como recibimiento y acomodo de medicamentos y utensilios, sin mayores
responsabilidades.
12 AGENL, fondo Salud, Ley de la Escuela de Enfermeras, 1916.
13 Patricia Galeana, “De madres y esposas a profesionistas emancipadas. Las maestras mexicanas”, p. 15.
14 Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Pablo Livas” (en adelante AHEIPTPL), revista Bodas de Plata, 1946.
15 Ileana Cris�na Gómez Ortega, “No queremos ser ni más ni menos que los varones”. Las mujeres en el Par�do Revolucionario Ins�tucional, p. 54.
16 Ramos, El trabajo y la vida…, p. 50.
17 Gabriela Cano, “Más de un siglo de feminismo en México”, p. 345.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Francisca Garza Ochoa, Juana Cas�llo Leal, Juan Villarreal,
Paula M. García, So�a Mar�nez, Consuelo Gracia y Dolores
Garza¹⁸. La mesa direc�va, por su parte, estaba
conformada por tres profesores: Emeterio Lozano, director general de Instrucción Primaria; Plinio D. Ordoñez, comisionado del ramo; y Treviño. La comisión sesionó en seis
ocasiones y en el proceso acordó que la mejor opción,
alterna al sép�mo año para niñas, era la creación de una
escuela femenil de oficios.

III. Confección de sombreros o bonetería
Elaboración de sombreros de diferentes materiales,
como paja o seda, así como para diferentes temporadas o
usos, como sombreros de primavera, invierno, de niña, de
señora o de fiesta²².
IV. Confección de flores

Aunque no se �ene registro de esto, se infiere que la comisión tomó esta decisión por los altos índices de deserción escolar infan�l, acentuada en niñas, pues con regularidad abandonaban la primaria una vez adquiridos los
conocimientos básicos de leer y escribir, para regresar al
hogar y con�nuar siendo asistencia de la madre hasta su
propio casamiento¹⁹. Si era inusual que la niña terminara la
primaria superior (quinto y sexto grado), sería aún más
complicado que concluyera un sép�mo año. Por lo
anterior, se decidió por la organización de una nueva
escuela exclusivamente femenil que, además, diversificaría la limitada oferta educa�va presente en el estado y
aceptaría tanto niñas de 12 años como mujeres solteras,
casadas y viudas. Fue en la úl�ma sesión, celebrada el 14
de enero de 1921, cuando la comisión estableció formalmente el primer programa académico de la escuela femenil, el cual se conformó de los siguientes cursos de
duración de un año:

Fue el curso que suplió a Cerámica –propuesto originalmente por Treviño– porque la comisión consideró que el
oficio de florista era más prác�co. Un manual de 1914 lo
reafirma: “En el templo, en el teatro, en toda clase de
solemnidades […] son necesarias las flores ar�ficiales […]
Con la venta de flores para adornar templos, salones,
sombreros de señoras, etc., se ob�ene gran ganancia”²³. El
curso consis�a en la elaboración de flores ar�ficiales de diferentes �pos y materiales como seda y terciopelo, y de
los, hasta entonces, tradicionales azahares en diferentes
materiales como porcelana, vidrio, polvo metálico y conchitas; este �po de flor era de uso común en bodas por su
significado de pureza y fidelidad²⁴.
V. Pintura
Las cualidades ar�s�cas, como el canto, la música y la
pintura eran bien vistas por la sociedad como un sello de
“buen gusto” y educación. En este curso se instruía en el
uso de diferentes técnicas, como acuarela, pastel y óleo,
entre otras²⁵.

I. Corte y confección de ropa
La costura ocupaba un papel protagónico en el control
curricular de las escuelas para niñas, por lo que el diseño
de este programa se planeó para una alumna con conocimientos básicos que debió adquirir en la primaria elemental y/o superior. El contenido se dividía por grupos de sexo
y edad: a) fabricación de una canas�lla completa para
bebé, con prendas como camisa, gorro, faja y babero,
chaqueta y calzón, cubre man�lla, fondo y ves�do, capa y
capucha, y zapa�tos; b) canas�lla de ropa interior para
dama, con prendas como camisa de ves�r, combinación de
calzón y bloomer o combinación de calzón y corpiño, brasier, bata de dormir, fondo y refajo; c) canas�lla de prendas
para niñas y niños de tres a doce años; y d) canas�lla de
ropa para caballero, con camiseta, camisa y calzoncillo²⁰.

VI. Cocina, repostería y economía domés�ca
Junto con costura, la cocina era otra cualidad que una
mujer “bien educada” tenía que dominar. El programa incluía la elaboración de muy diversos pla�llos, entre guisos,
dulces y panes, y se les instruía para dominar el proceso de
preparación de alimentos, desde la selección de los ingredientes, atendiendo las recomendaciones para la economía familiar, hasta su presentación, no solo para la in�midad del hogar sino también para eventos públicos²⁶.
Una vez establecido el programa, la conformación de la
planta docente fue de especial atención, pues se buscó
integrar a reconocidas profesoras que contaran con años
de experiencia y con una intachable reputación en el
medio educa�vo. Para esto, se llamó a un grupo de egresadas de la Escuela Superior de Señoritas. Como directora
se designó a Francisca Ramírez Anguiano, pionera en la
educación de párvulos en Nuevo León al dirigir el primer
kindergarten de la en�dad en 1906 y a quien, además, se
le asignó el curso de Cocina, pues era costumbre que la directora de un plantel femenil impar�era dicha clase. Como
profesora de Pintura, entró María Luisa Treviño Sada; de

II. Bordado a máquina
En este curso se aprendía a elaborar lo que comúnmente se conoce como accesorios, tanto para ves�menta
como para el hogar, así como arreglos o ajustes de prendas. Se instruía, por ejemplo, en la elaboración de cordones, deshilado de sábanas, alforzas (pliegues), bas�llas,
servilletas, bordados sobre tela en diferentes es�los y parchado, etcétera²¹.

18 Lamentablemente de muchas de estas profesoras se carece de datos biográficos que nos permitan elaborar un perfil de cada una de ellas e inferir los
aportes que cada una pudo realizar. Sólo de Almaguer se puede asegurar que contribuyó en el diseño del plan de Corte y Confección, pues estaba especializada en el “arte de la aguja” y, además, fue autora del manual de corte más u�lizado en las escuelas primarias y femeniles de primera mitad del siglo XX. Y sobre
Agapita Flores se �ene registro de que fue directora de las escuelas “Lázaro Garza Ayala” y “Héroes de Nacozari”, y que ejerció el magisterio por más de 50
años. Véase Héctor Franco Saénz y Mar�n Cepeda Obregón, Maestros de Nuevo León.
19 Norma Ramos, La niñez en la educación pública…, pp. 49-51.
20 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Corte y C. de Ropa, 1928.
21 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Bordado en Máquina, 1928.
22 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Bonetería, 1928.
23 Aureliano Abenza, citado por Oresta López Pérez, Educación, lectura y construcción de género, p. 127.
24 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de C. de Flores, 1928.
25 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Dibujo y Pintura, 1928.
26 AGENL, fondo Educación, Departamento de Artes y Labores. Programa de Cocina, 1928.

CULTURA REGIONAL

6

1928: la primera reforma académica

Confección de flores, Teresa Conh; de Confección de
sombreros, Eduviges Flores; de Bordado en máquina, Trinidad Gómez; y de Corte y confección de ropa, Alejandrina
Garza Almaguer, integrante de la comisión organizadora
de la escuela²⁷. Además de los cursos y sus respec�vos
contenidos, también se implementaron tres materias
complementarias: Prác�cas sociales, impar�da también
por la directora; Educación �sica, por la profesora Flores; y
Dibujo, por la maestra Treviño.

El año 1927 marcó el inicio de una reforma educa�va
integral a nivel estatal, primero bajo la administración de
Jerónimo Siller (1925-1927) y después bajo Aarón Sáenz
Garza (1927-1931), con quién se publicó la reforma de ley.
En preparación, el 22 de julio de 1927 salieron rumbo a
Ciudad de México las profesoras María Guevara, Jovita
Guerra, Bertha González Mar�nez y la directora en turno,
Carmen Mancilla, para atender cursos de perfeccionamiento de habilidades: Guevara en Pintura, Guerra en
Conservación de alimentos, González en Dibujo y Mancilla
en Pequeñas industrias, el equivalente al curso de Repujado, que recientemente se había integrado a la oferta
educa�va de la escuela. Siller destacó entonces la
importancia de apoyar por todos los medios la escuela,
como lo fue este viaje con gastos pagados, al ser la Femenil
una “magnífica oportunidad para la joven nuevoleonesa
que adquiere en ese establecimiento todas las enseñanzas
que debe poseer una buena esposa y una buena madre”³¹.

Debido a las condiciones económicas y polí�cas
imperantes en la época, la escuela inició labores en salones prestados de la Escuela Normal para Maestros y
después en ala norte del Colegio Civil que, entonces, era
sede de la Escuela de Bachilleres. Su primer año escolar
transcurrió con normalidad y el 26 de junio de 1922 se
montó la primera exposición de trabajos de fin de curso,
acto que se conver�ría en tradición anual y que, en su primera edición, fue elogiado por la prensa: “Esta exposición
basta por sí sola para pres�giar la labor desarrollada por el
profesorado de la incipiente ins�tución […] en trabajos de
bonetería existen ejemplares que podrían compe�r ventajosamente con sus similares de Europa y Estados Unidos
[…]”²⁸. De acuerdo con el informe de gobierno, la primera
generación de cada uno de los seis cursos se conformó de
la siguiente manera: Corte y confección de ropa, 70;
Sombreros, 30; Cocina, 45; Flores, 25; Bordado en máquina, 19; y Pintura, 16; que en sumatoria dan 205 estudiantes cer�ficadas²⁹.

La nueva Ley de Instrucción Pública, publicada el 12 de
noviembre de 1927, reconoció a la Escuela de Artes y
Labores Femenil “Pablo Livas” como un plantel de educación secundaria al incluirla en el capítulo III del documento, donde se es�puló lo siguiente: “La Instrucción Secundaria Oficial se impar�rá en el Colegio Civil del Estado, en la
Escuela Femenil de Artes y Labores ‘Pablo Livas’ y en los
planteles que cree la ley en el futuro”. A raíz de esto, su jurisdicción pasó de la Dirección de Instrucción Primaria al
Departamento de Enseñanza Secundaria y Profesional.

La matrícula de las primeras generaciones de la escuela
femenil es di�cil de rastrear por la ausencia de informes de
la administración interna de 1922 a 1925 y también
porque la información otorgada por gobierno fue presentada de manera ambigua o irregular, aunque se puede es�pular que por año la escuela atendió una población
escolar promedio de 350 estudiantes³⁰, algunas de ellas
con intención de concluir el curso formalmente, y muchas
otras con intención de solamente cursar temas de interés
para después abandonar la escuela sin la necesidad personal de obtener un cer�ficado, lo que ocasionó irregularidades en la matrícula anual con altas y bajas con�nuas.
Aunque la población escolar variara tanto durante el
transcurso del año, es innegable la alta demanda que la
escuela experimentó desde su primer año, fenómeno que
replicó el éxito de la Escuela Normal [Superior o Profesional] para Señoritas.

Tras la publicación de la nueva ley, el 24 de noviembre
de 1927 las escuelas Normales para varones y señoritas se
fusionaron en una sola: la Escuela Normal para Maestros.
Esta unión atendió una crí�ca del maestro Enrique T. Westrup, pionero de la enseñanza del inglés en el estado, que
cues�onó la razón por la que las escuelas Normales no se
hacían una sola: “¿le tenemos tanto miedo a la coeducación?”³². Para mediados de los años veinte las escuelas
mixtas ya habían tomado delantera en los índices de
escuelas oficiales. Por ejemplo, en el informe de 1924 de
las 295 primarias públicas, 66 eran de niños, 60 de niñas y
169 mixtas. El gobierno de Sáenz favoreció este �po de
planteles principalmente por razones económicas, al representar mayor ahorro una escuela mixta, pero también
por adopción de costumbres de uso en “los demás países”,
al ser la coeducación la nueva apuesta en el sistema de
educación moderno.
Con la organización de una sola Normal, el director de la
escuela de varones, el profesor Celso Flores Zamora, fue
designado director de la Femenil “Pablo Livas” el 28 de noviembre y como un cambio significa�vo –aunque temporal– la escuela de Comercio de varones se incorporó a la
administración de la Escuela Femenil, únicamente para el
año escolar 1927-1928. Un año antes, en 1926, también se
había trasladado el departamento de Comercio que co-

Figura 1. Demostración de Peinado, 1930. Fuente: AHEIPTPL.

27 Nelda Le�cia Gu�érrez Mar�nez, De un milenio a otro, p. 22.
28 El Porvenir, 27 de junio de 1922, Monterrey, México, p. 4.
29 AGENL, fondo Memorias de gobierno, Informe rendido por el C. gobernador cons�tucional subs�tuto de Nuevo León a la H. XXXIX Legislatura del Estado,
1922.
30 El promedio se establece a par�r de notas de prensa de la época, que informaron sobre la matrícula anual, así como de los informes de gobierno de 1922
a 1925.
31 AGENL, fondo Memorias de gobierno, Informe leído ante la H. XLII Legislatura del Estado de Nuevo por el Srio. Gral. De Gobierno, C. David A. Cossío, en
representación del Gobernador Cons�tucional Subs�tuto del Estado, C. Jerónimo, 1927.
32 El Porvenir, 31 de octubre de 1926. Monterrey, México, p. 4.

7

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

rrespondió a la Normal para señoritas³³. Ambos departamentos comerciales se unificaron en uno solo en
seguimiento del modelo de coeducación, referido como
“la Comercial anexa” de la Femenil.

Los completos eran de duración obligatoria de dos años y
comprendían los programas de Corte y confección de
ropa, y Cocina y repostería. A diferencia de la academia capitalina, aquí no se implementó el año “prevocacional”
pero, como se observa, se seleccionaron los mismos cursos esto, simplemente, porque Corte y Cocina eran los de
mayor demanda como en todas las escuelas femeniles del
país. Por su lado, en los cursos libres la alumna era –como
su nombre lo indica– libre de cursar los temas o materias
que deseara de cada uno de los programas bajo esta modalidad, sin compromiso a concluirlo en su totalidad. Los
cursos eran: Bordado en máquina, Corte y confección de
ropa [versión libre], Sombreros, Cocina y repostería [versión libre], Flores, Industrias varias –plan renovado de Repujado– y dos nuevos, Peinado y corte de pelo, y Conservación de frutas y legumbres³⁵. Si la alumna decidía
cursar la totalidad de temas de cada curso libre, completaría un año, al igual que la escuela capitalina.

A raíz de la nueva ley educa�va, la escuela fue some�da
a una profunda reforma interna. Con Siller, en primera instancia, los programas de estudio fueron estudiados por
una comisión externa para detectar irregularidades y proceder a una reorganización global, misma que se
implementó con Sáenz. Como acto inaugural de la reforma
académica, hacia inicios de 1928 se designó una profesora
externa a la “Pablo Livas” para que atendiera la Escuela de
Arte Industrial para Mujeres “La Corregidora de Querétaro” en Ciudad de México, plantel inaugurado en 1910 y que
para 1927 contaba con alto pres�gio nacional. La profesora
seleccionada fue Belén Garza Chavarría, normalista con 17
años de trayectoria que fue recomendada por el entonces
director general de Educación del Estado, profesor Andrés
Osuna, para emprender la necesitada labor de, primero,
conocer a profundidad el funcionamiento de la más pres�giosa escuela femenil del país y, segundo, implementar
los conocimientos adquiridos en la ins�tución local.

Además de ambas modalidades de cursos, se
implementaron las denominadas “materias intelectuales”,
clases comunes que todo alumnado regular de ambas modalidades atendía durante su estancia en el programa de
su elección. Las materias eran: Español, Aritmé�ca, Economía domés�ca, Dibujo, Canto y Educación �sica. Como se
recordará, Economía domés�ca era parte del curso de Cocina y repostería, pero con la reforma se estableció como
materia individual y su programa permaneció igual, en
cuanto a conceptos básicos de la economía del hogar se
refiere. Por su parte, el curso de Pintura desapareció y en
su lugar, Dibujo se estableció como materia intelectual;
asimismo, Canto y Educación �sica reafirmaron su posición
como clases regulares, y Español y Aritmé�ca se integraron por vez primera a la currícula de la escuela, a modo de
ofrecer una mejor y más completa preparación³⁶.

Una aproximación al programa de estudios que “La Corregidora de Querétaro” ofrecía en el ciclo 1927-1928 nos
permite observar la adaptación que la Femenil “Pablo
Livas” implementó un año después. El plan estaba dividido
en dos modalidades: los cursos completos y los cursos libres. Los completos eran dos, Corte y confección de ropa
y Cocina y repostería, ambos con una duración de tres
años, dos del curso y uno previo denominado “prevocacional” que estaba des�nado a adquirir conocimientos básicos de materias cien�ficas e histórico-sociales y para que
la alumna observara durante un año el contenido de
ambos cursos, a modo de seleccionar el que mejor se
adaptara a sus habilidades y necesidades³⁴.

Sobre la evaluación, para ambas modalidades se establecieron los exámenes trimestrales y en el caso de los cursos libres, la alumna que así lo deseara podía concluir su
formación por medio de estos, a través de un examen público ante las autoridades de la Dirección de Instrucción
Pública, como era la costumbre, para demostrar las habilidades adquiridas. No obstante, es necesario aclarar que si
la alumna aprobaba la evaluación final aún no era candidata a su respec�vo cer�ficado porque, como otro cambio
sustancial por la reforma, toda egresada de ambas modalidades debía cumplir con un periodo de seis meses de prác�ca profesional y una vez completado, la alumna podía acceder a su respec�vo documento, cer�ficado para cursos
libres y diploma para cursos completos. Este requisito ocasionó que el registro de cer�ficados y diplomas fuese de
un promedio mucho menor al de término. Por ejemplo,
durante la ges�ón de Garza, la escuela registró un promedio de 250 alumnas terminales cada año escolar, pero
solo la entrega de una media de 60 cer�ficados por ciclo,
ante la imposibilidad, desinterés o nega�va de muchas egresadas de cumplir con la prác�ca profesional³⁷.

En cuanto a los libres, eran de duración de un año y estaban especializados en atender a amas de casa que no tuviesen el �empo necesario para asis�r a un curso completo o el interés de ejercer un oficio, sino simplemente
adquirir nuevas habilidades o perfeccionarlas. Los cursos
bajo esta modalidad eran: Bordado a mano, Bordado en
máquina de coser común, Bordado en máquina especial,
Sombreros, Fabricación de cajas y estuches, Encuadernación, Peinados, Pintura en porcelana, Salchichonería,
Trabajos en mimbre, Cocina y repostería, Conservación de
frutas y legumbres, Confección con pieles, Lencería, Fotogra�a, Industrias domés�cas, Tintorería, y Corte y confección de ropa. Por un semestre, Garza estuvo como comisionada en la ins�tución capitalina y a su regreso a Nuevo
León, para el inicio del ciclo escolar 1928-1929, la reforma
académica de la Escuela Femenil “Pablo Livas” se
implementó con cambios sustanciales.
En primer lugar, el 1 de sep�embre de 1928 Garza fue
designada directora en sus�tución de Flores Zamora y fue
bajo su regencia cuando se implementó esta primera reforma académica. Al igual que en “La Corregidora” se establecieron dos �pos de cursos: los completos y los libres.

Aunque para el ciclo 1928-1929 el plan entró tal y como
se expone, pronto algunos cambios fueron implementados. Por ejemplo, el curso completo de Corte y confec-

33 El Porvenir, 27 de abril de 1926. Monterrey, México, p. 3.
34 Gabriela Hernández Medina. “La educación técnica para la mujer como un proceso de innovación educa�va en la Ciudad de México”, pp. 77-80.
35 AHEIPTPL, revista Bodas de Plata, 1946.
36 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Informe general correspondiente a la Escuela Industrial Femenil ‘Pablo Livas’ durante el año escolar
1928 a 1929”, libro 1928-1929.
37 El promedio se ob�ene de los informes de Belén Garza Chavarría, disponibles en el fondo Correspondencia administra�va del AHEIPTPL.

CULTURA REGIONAL

8

ción de ropa cambió su nombre a Curso de modas –en modalidad libre con�nuó como CyCR– al integrar entre las
materias el curso de Lencería. También, Cocina emigró a
curso libre exclusivamente, lo que estableció a Modas
como el único curso completo. Por su parte, el curso libre
de Peinado y corte de pelo cambió su nombre a Calicultura, al agregar otros aspectos de belleza en el programa,
como manicure. En su primer informe de labores, leído el
14 de junio de 1929, Garza definió este nuevo programa
integral como una necesidad social “no sólo para formar
buenas amas de casa, sino suministrar una profesión a la
mujer preservándola de los infortunios que la vida les depara”,³⁸ parafraseando las palabras que el profesor Treviño
pronunció ante el Ayuntamiento de Monterrey durante la
organización de la escuela en 1920, cuando mencionó “las
veleidades del des�no que en muchas ocasiones la arrastra [a la mujer] a la desgracia”.

media superior y superior. Por su parte, la Escuela de Bachilleres se oficializó como escuela preparatoria tras la reforma a la Ley de Instrucción Pública del estado que dividió
la educación secundaria de cinco años en dos niveles:
secundaria de tres años y preparatoria de dos. Mientras,
las escuelas de oficios se establecieron como escuelas anexas –categoría establecida para dependencias cuyo alumnado no aspiraba a grados superiores– y su función fue definida en la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León
como: “IV. Formar técnicos y expertos en varias ac�vidades cuya preparación se inicie después de la educación
primaria o de la secundaria”⁴¹.
La Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” –así denominada formalmente a raíz de la reforma universitaria– some�ó de nueva cuenta a una reforma íntegra cada uno de sus
programas educa�vos, a modo de adecuarlos a su nueva
realidad: una escuela universitaria. En primer lugar, la renovada Ley de Instrucción Pública de 1933 estableció la
creación de un Departamento de Higiene y Educación Física, lo que definió la importancia de establecer una clase
de higiene en los planteles educa�vos. La Femenil acató la
nueva disposición y para el año escolar 1933-1934
implementó las materias intelectuales Higiene y Puericultura, la primera con abordaje en aspectos básicos de higiene
y salud personal, y la segunda en aspectos del cuidado y
crianza del infante, para asegurar un sano desarrollo.
En segundo lugar, se diseñó un reglamento interior. Al
iniciar el año escolar, el Consejo Universitario solicitó a todas las dependencias universitarias promover las reformas
necesarias a reglamentos y planes vigentes con el fin de
actualizarlos de acuerdo con los términos de la Ley Orgánica. Todo indica que la Femenil tenía un reglamento
interno desde 1930, pero el Consejo exigía una documentación mucho más detallada y apegada a la nueva situación, lo que la Femenil se abocó a cumplir. Así, el 16 de
febrero de 1934, la directora Garza presentó ante el Consejo la propuesta del Reglamento de la Escuela Industrial
Femenil “Pablo Livas” que contempló aspectos como obje�vos de la escuela, requisitos de ingreso, estancia y egreso,
sobre la disciplina de las alumnas, del personal, horarios y
programas de estudio⁴².

Figura 2. Exposición de fin de cursos, 1939. Fuente: AHEIPTPL.

1934: la reforma universitaria
El 25 de febrero de 1933 se celebró la primera sesión del
Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, ins�tución de enseñanza superior que venía proyectándose
desde la administración de Sáenz (1927-1931)³⁹. El comité
fue encabezado por el gobernador en turno, Francisco A.
Cárdenas (1931-1933), y por el Dr. Pedro de Alba, comisionado de la Secretaría de Educación Pública como asesor de
organización y quien, en esa calidad de asesor, fungió
como secretario general. El comité fue el encargado de
todo lo relacionado con la creación de la primera universidad pública de Nuevo León, de seleccionar las escuelas superiores y secundarias que integrarían la nueva ins�tución,
así como de las reformas necesarias a los planes de estudio de dichas dependencias para su integración a la Universidad y de la Ley de Instrucción Pública.

Aprobado en su totalidad, el nuevo reglamento definió
a la Escuela Femenil como un recinto escolar más estricto
en sus requisitos de ingreso y permanencia, pero manteniendo la libertad que implementó en su primera reforma
de 1928 y que le caracterizaba como escuela de oficios
para mujeres de todas las edades, sectores y condiciones
sociales. En su ar�culo 1º, la Femenil restableció su obje�vo como centro de enseñanza:

La Femenil “Pablo Livas” fue una de las escuelas secundarias que se integró a la ins�tución, junto con la Escuela
de Bachilleres y la Escuela Industrial “Álvaro Obregón”, otra
escuela de oficios creada en 1930 con una oferta educa�va
dirigida a la industria pesada: mecánica, electricidad,
herrería, automotriz, carpintería y fundición⁴⁰. Las escuelas secundarias tuvieron que someterse a una serie de reformas internas para adaptarse a la calidad de enseñanza

La Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” �ene por objeto impar�r
una enseñanza adecuada a los dis�ntos trabajos a que puede dedicarse la mujer, para ponerla en ap�tud de gobernar con acierto el
hogar y a la vez, adquirir un medio honesto de vivir.

Sobre los requisitos de ingreso, la edad mínima se elevó
de 12 a 13 años y el cer�ficado de primaria superior

38 El Porvenir, 15 de junio de 1929. Monterrey, México, p. 4.
39 Véase: Lydia Espinosa Morales, Creación de la Universidad de Nuevo León (1931-1933).
40 Sobre esta escuela no está de más mencionar que, aunque su reglamentación no es�pulaba que era exclusivamente varonil –como si lo hacía la Femenil
“Pablo Livas”–, sus primeras tres alumnas se inscribieron hasta 1968, en el curso de Electricidad y sólo concluyó una en 1971. Véase: Susana Acosta Badillo y
Erika Flor Escalona On�veros, “Ana María Garza González. Primera alumna egresada de la EIAO”, pp. 11-21.
41 Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 7 de junio de 1933. Monterrey, México, p. 2.
42 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Reglamento de la ley en lo rela�vo a la Escuela Industrial Femenil ‘Pablo Livas’”, libro 1933-1934.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

con�nuó como el único documento solicitado. Como primer cambio, se establecieron los exámenes de admisión,
los cuales básicamente consis�an en medir el conocimiento de la candidata en Lengua Nacional y Aritmé�ca,
aunque no se especifica qué pasaba con las aspirantes reprobadas en dicho examen. Como cambio más acentuado,
la Femenil renovó de nueva cuenta todos sus planes de estudio para el año escolar 1934-1935.
Con el reto de elevar su nivel cultural, la oferta de cursos
completos se expandió y los programas bajo esta modalidad se complementaron con una equilibrada distribución
entre clases intelectuales e industriales. El Curso de Modas, por ejemplo, se extendió de dos a tres años y se asignaron como cursos completos Cocina y Repostería (dos
años), Sombreros (1 año) y Calicultura (3 años), además de
diseñarse uno nuevo: Amas de Casa (3 años). Este úl�mo
curso completo se presentó bajo la primicia siguiente:
Esperamos ver la realización de nuestros propósitos para que la
mujer desempeñe mejor su come�do, que la sociedad se beneficie
y que nuestra Patria sonría contenta y feliz abrigando en su seno

Industrial y Panadería Industrial, pertenecientes al curso
completo de Cocina y Repostería, también se presentaron
como cursos libres, al igual que Manicure y Peinados, que
eran parte de Calicultura.

Además, se destaca la intención de las autoridades educa�vas de que la mujer moderna se hiciera de un oficio para
enfrentar las desgracias de la vida, en clara referencia a la
viudez, en primer lugar, pero también a la soltería.

Sobre �tulos a obtener, este aspecto también se reformó. Los cursos completos con�nuaron otorgando diploma, mientras que los cursos libres siguieron con la entrega
de cer�ficado, pero como novedad, se acordó entregar
una constancia al alumnado que optara por atender
materias aisladas. Mediante estas disposiciones se atendió
lo dispuesto en la Ley Orgánica de la Universidad que, en
su respec�vo capítulo X, declaró que: “los diplomas acreditarán los estudios de carreras cortas sin bachillerato y los
que se hagan en escuelas técnicas y se expedirán
únicamente cuando el interesado haya hecho la carrera
completa” y con�núa en su ar�culo 50: “Los cer�ficados
acreditarán los estudios de materias aisladas o de cursos
especiales”. Sobre la prác�ca profesional es�pulada en la
reforma de 1928, esta se suprimió ante la extensión de los
programas de estudio y el claro rechazo o imposibilidad
por parte del alumnado egresado.

Las reformas académicas de 1928 y 1934 perpetuaron
el discurso de género diferencial y con�nuaron destacando
las cualidades entonces consideradas propias de la mujer,
como el cuidado del hogar y la atención del marido e hijos,
aspectos que se reafirmaban y perfeccionaban en la currícula de la escuela. La escuela femenil con�nuó con este
perfil mujeril hasta pasada la primera mitad del siglo XX,
cuando en la década de 1970 se some�ó a su, tal vez, reforma interna más radical al abrirse, por vez primera en su
historia, a la población masculina, mediante la creación de
cursos “atrac�vos” para el género, como Técnico en Deportes. No obstante, se �ene registro de que hubo alumnado varonil que se inscribió a los cursos de Corte y
Confección o Cocina, acciones que tanto con�nuaron el
discurso diferencial por sexo, pero también, rompieron
con los prejuicios de género.

seres preparados para la lucha, que en completa armonía hombres

Galeana, Patricia (2015). “De madres y esposas a profesionistas emancipadas. Las maestras mexicanas”, en: Lucrecia
Infante Vargas (coord.). Las maestras de México, vol. I. México: Secretaría de Educación Pública, Ins�tuto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Gómez Ortega, Ileana Cris�na (2020). “No queremos ser ni
más ni menos que los varones”. Las mujeres en el Par�do
Revolucionario Ins�tucional: Prác�cas polí�cas y representaciones discursivas, 1946-1943. Tesis de doctorado en
Historia. México: El Colegio de Michoacán.
Gu�érrez Mar�nez, Nelda Le�cia (2013). De un milenio a otro.
Cronología de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Pablo Livas”. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
Hernández Medina, Gabriela (2014). La educación técnica
para la mujer como un proceso de innovación educa�va en
la Ciudad de México: La Escuela de Arte Industrial ‘La Corregidora de Querétaro’ (1920-1930). Tesis de licenciatura.
México: Universidad Pedagógica Nacional.
Jaiven, Ana Lau (2015). “La historia de las mujeres. Una
nueva corriente historiográfica”, en: Historia de las mujeres en México. México: Secretaría de Educación Pública,
Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

FUENTES DE INFORMACIÓN

y mujeres la hagan sen�rse grande, fuerte y respetada⁴³.

Archivos
Amas de Casa era, en prac�cidad domés�ca, el curso
más completo de los ofertados en la Femenil, pues abarcaba prác�camente todos los ámbitos básicos de los demás
cursos desde corte, cocina, lencería, bordado, sombreros,
conservación de alimentos, flores, trabajos manuales y
una variedad de clases sobre salud que ningún otro programa cubría (ver tabla 1). Todo indica que el curso entró
en funciones. Sin embargo, no se encontró documentación que sustente la conclusión de por lo menos un año
de ac�vidades y menos, el egreso de alguna generación;
asimismo, en informes posteriores, el curso Amas de Casa
no vuelve a ser mencionado.

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

López Pérez, Oresta (2016). Educación, lectura y construcción de género en la Academia de Niñas de Morelia (18861915). México: El Colegio de San Luis.

Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria
Técnica “Pablo Livas” (AHEIPTPL). México.
Hemerogra�a

López Pérez, Oresta (2008). “Currículum sexuado y poder:
miradas a la educación liberal diferenciada para hombres
y mujeres durante la segunda mitad del siglo XIX en México”, en: Relaciones. Estudios de historia y sociedad, vol. 29,
no. 113, pp. 33-68.

El Porvenir. Monterrey, México.
Gazeta Cons�tucional de Nuevo León. Monterrey, México.
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Monterrey,
México.

Sobre este programa, también se debe comentar que,
como consecuencia de la reforma organizacional de la Universidad a raíz de la educación socialista en 1934, se crearon los denominados Centros de Cultura Popular, ges�onados por el Departamento de Extensión Universitaria y
cuyo obje�vo general era: “Realizar acción social en la comunidad, difundir ampliamente las nuevas doctrinas del
Estado en materia educa�va y establecer relación estrecha
entre la escuela y el hogar”⁴⁴. Entre los cursos ofertados,
diseñados para hombres y mujeres mayores de edad,
especialmente trabajadores, había uno especial para niñas
de 8 a 14 años llamado “Pequeñas amas de casa”, donde
se les inculcaba un programa similar al de la Femenil,
aunque mucho más acotado, atendiendo aspectos básicos
de aseo general, preparación de alimentos, primeros auxilios, cuidados de la ropa y cuidados del infante.

Ramos Escobar, Norma (2007). El trabajo y la vida de las
maestras nuevoleonesas. Un estudio histórico de finales
del siglo XIX y principios del XX. México: Centro de Inves�gaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,
Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León.

Renacimiento. Monterrey, México.
Bibliogra�a

Consideraciones finales
Los discursos observados durante la creación de la
Escuela de Artes y Labores Femeniles “Pablo Livas” y cada
una de las dos reformas aquí presentadas, confirman lo dicho en previas inves�gaciones⁴⁵, que las autoridades buscaban mejorar e incluso “igualar” las oportunidades de estudio entre mujeres y hombres, pero con un claro discurso
diferencial entre ambos sexos, al insis�r en las cualidades
femeninas de cuidado maternal, mismas que las alumnas
perfeccionarían en los cursos ofertados por la escuela.

Por su parte, los cursos libres igualmente extendieron su
oferta educa�va con opciones de uno o dos años de
duración (ver tabla 2), aunque para cualquier curso libre la
alumna estaba obligada a atender las materias intelectuales. Como novedades en la modalidad libre, Lencería regresó como un curso individual además de permanecer
como materia industrial en los cursos de Modas y Amas de
Casa, mientras que las materias industriales de Dulcería

Acosta Badillo, Susana y Erika Flor Escalona On�veros (2015).
“Ana María Garza González. Primera alumna egresada de la
EIAO”, en: Memoria Universitaria, no. 61, pp. 11-21.

Ramos Escobar, Norma (2014). La niñez en la educación
pública nuevoleonesa, 1891-1940. México: Fondo Editorial
Nuevo León.

Cano, Gabriela (2012). “Ansiedades de género en México
frente al ingreso de las mujeres a las profesiones de Medicina y Jurisprudencia”, en: Projeto História, no. 45, pp. 13-28.

Fuentes electrónicas
“Primeras mujeres en la Escuela de Medicina” (2022), en: Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Nuevo León.
[En línea; consultado el 1 de diciembre de 2025]. Disponible
en:
h�ps://www.medicina.uanl.mx/no�cias/historia/primeras-mujeres-en-la-escuela-de-medicina/

Cano, Gabriela (1996). “Más de un siglo de feminismo en
México”, en: Debate feminista, vol. 14, pp. 345-359.
Espinosa Morales, Lydia (2013). Creación de la Universidad de
Nuevo León (1931-1933). México: Centro de Documentación y
Archivo Histórico, Universidad autónoma de Nuevo León.
Franco Saénz, Héctor y Mar�n Cepeda Obregón (2014). Maestros de Nuevo León. México: Fondo Editorial de Nuevo León.

43 AHEIPTPL, fondo Correspondencia administra�va, “Informe de la labor desarrollada en la Escuela Industrial Femenil “Pablo Livas” durante el año escolar
de 1933 a 1934”, libro 1933-1934.
44 AGENL, fondo Educación, caja Universidad de Nuevo León, 1933-1955.
45 Se recomienda leer la introducción de la tesis doctoral citada de Ileana Cris�na Gómez Ortega.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

jeres obreras fic�cias –pues no exis�an en la realidad, véase figura 3– y oficinistas que, en la prác�ca, eran minoría
en el Condominio Acero de la empresa¹².

CRONOGRAFÍA

Las profesionistas en Fundidora Monterrey:
prejuicios, resistencias y transformaciones
en el sistema patriarcal (1968-1986)
Alberto Casillas Hernández 1
Archivo Histórico de Fundidora

Figura 1. Convivencia de trabajadores de Fundidora Monterrey en la Navidad de
1968. Cortesía Archivo Histórico Fundidora

Estrategias para superar los prejuicios
Introducción

En términos legales, las mujeres contratadas por la
empresa estuvieron protegidas por la Ley Federal del Trabajo. El 1 de abril de 1970 se publicó y entró en vigor la
Ley Federal del Trabajo (LFT)⁶ que sus�tuyó a la anterior
ley de 1931. En el caso de las mujeres trabajadoras, la LFT
de 1970 las protegió principalmente a través de un enfoque conocido como “protección a la maternidad” y
mediante la prohibición inicial de la discriminación por
sexo. Si bien estas medidas eran consideradas una forma
de protección en esa época, estaban enmarcadas en una
visión de la mujer trabajadora más centrada en su rol reproduc�vo y con algunas limitaciones sobre el �po de
trabajo que podía desempeñar.

El ingreso de mujeres profesionistas a la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.² en 1968
marcó un parteaguas en la historia laboral de la siderurgia regiomontana. Aunque su par�cipación en la
empresa fue minoritaria, ésta reflejó tensiones entre la
tradición patriarcal y el proceso de modernización de
Fundidora Monterrey (1955-1977). Esta síntesis se deriva
de Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria
siderúrgica regiomontana, trabajo de inves�gación actualmente en proceso de publicación, y analiza los factores que propiciaron su incorporación, los prejuicios enfrentados, las estrategias para superarlos, la influencia del
cine en la representación de género y el papel de las secretarias en los procesos organiza�vos.

Prejuicios en el sistema patriarcal

Aunque se trató de una ficción, contribuyó a instalar en
el imaginario colec�vo la idea de que la siderurgia podía
incluir a mujeres en diversas funciones. El valor de este
�po de representaciones radica en que antecedieron a
cambios más profundos, funcionando como herramienta
simbólica de legi�mación cultural más que como reflejo
fiel de la realidad obrera.
Las secretarias y los cambios en la organización administra�va
El papel de las secretarias resulta fundamental para
comprender la feminización parcial de Fundidora
Monterrey. Durante los primeros cincuenta años, las labores
administra�vas eran desempeñadas principalmente por
hombres; sin embargo, a par�r de 1949 las mujeres comenzaron a ocupar esos espacios de manera sistemá�ca¹³.

El Archivo Histórico de Fundidora resguarda el Fondo
IMSS 1950-1986, el cual consta de 11,598 expedientes de
obreros y empleados de la acerera. De esos legajos, solo
614 registros corresponden a mujeres que laboraron en diversas áreas de la empresa, como docentes, secretarias,
ingenieras, auditoras, laboratoristas, enfermeras y programadoras de sistemas, y cubren un periodo de 1965 a
1986; es decir, comprenden los úl�mos 21 años antes del
cierre de la siderurgia regiomontana⁷.

Factores que propiciaron la llegada de mujeres profesionistas
La incorporación de las profesionistas no fue un fenómeno aislado, sino resultado de procesos sociales, religiosos, económicos y jurídicos. Por un lado, la doctrina
social de la Iglesia católica, a través de la encíclica Pacem
in terris (1963) del papa Juan XXIII, y de la cons�tución
pastoral Gaudium et spes (1965) del Concilio Va�cano II,
legi�maron la par�cipación de la mujer en la vida pública
como una alterna�va para frenar la influencia del comunismo en los trabajadores industriales.

El sistema patriarcal condicionó fuertemente la inserción femenina en Fundidora. Durante décadas, las mujeres contratadas por la siderurgia regiomontana se habían
limitado a empleos vinculados con la asistencia y el cuidado: enfermeras, maestras o afanadoras⁸. En la empresa,
el sindicato de la Sección 67 dudaba de la capacidad técnica de las profesionistas, considerando que el trabajo siderúrgico “no era propio de una mujer”. Aun en puestos
administra�vos o de laboratorio, su presencia era vista
como excepcional, como lo ilustra la fotogra�a de 1968
donde solo dos mujeres (Figura 1) aparecen en la posada
navideña entre decenas de trabajadores. Además, la
mayoría fue contratada como “personal de confianza” por
la propia empresa, lo que las dejó fuera de la protección
sindical, reforzando su condición de subordinación.

Asimismo, la expansión de la Fundidora Monterrey entre 1955 y 1977 requirió personal especializado en áreas
técnicas y administra�vas. Esto abrió las puertas a profesionistas en química, ingeniería y arquitectura, formadas
en ins�tuciones como el Ins�tuto Tecnológico de
Durango, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la
Universidad Nacional Autónoma de México y el Ins�tuto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. En
este contexto, la contratación de mujeres como Esther
Navarro Montenegro, química (1968-1973)³ o Bertha
Garza, ingeniera química (1970-1984)⁴ obedeció tanto a
las necesidades de modernización como a las recomendaciones de direc�vos varones⁵.

1 Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León y maestro en Humanidades en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Actualmente
es jefe del Archivo Histórico de Fundidora y responsable del patrimonio industrial del Parque Fundidora.
.2 En adelante, se referirá también como Cía. Fundidora, acerera regiomontana, Fundidora Monterrey, Fundidora, siderurgia regiomontana, Elefante de acero
regiomontano y/o Maestranza.
3 Archivo Histórico de Fundidora (en adelante AHF), fondo 123 IMSS 1968, caja 41, expediente 101, Ma. Esther Navarro Montenegro (1968-1973).
4 AHF, fondo 123 IMSS 1970, caja 48, expediente 137, Bertha Garza de Hayes (1970-1984).
5 AHF, fondo 125, Producción, sección: Cerro de Mercado, S.A., caja 3, expediente 95, correspondencia del Ing. Raúl Mejía Chávez, jefe de Relaciones Industriales, para: Ing. Enrique M. González, director general de Cerro de Mercado, S.A. Monterrey, México, 7 de febrero de 1969.
6 “Ley Federal del Trabajo”, disponible en: h�ps://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/l�/LFT_orig_01abr70_ima.pdf
7 Alberto Casillas Hernández, Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana, p. 11. [En proceso de publicación].
8 Alberto Casillas Hernández, Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana, p. 45. [En proceso de publicación].

CULTURA REGIONAL

Figura 3. Fotograma tomado de la película Al rojo vivo (1969) en donde se
recrea un área de trabajo femenil dentro del Molino Desbastador de 46”. Al
centro, la actriz Norma Lazareno quien carga una tabla, después de haber
entregado un reporte de trabajo al mayordomo (Min. 53:19). Disponible en
Youtube: h�ps://www.youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI

Frente a esta resistencia, las profesionistas apelaron a la
competencia técnica y a la visibilidad pública. Ingenieras
como Blanca Esthela Cadena asumieron responsabilidades
complejas en el control de aceros y en instalaciones eléctricas en minas, logrando con ello el reconocimiento de
sus pares⁹. Algunas aprovecharon entrevistas en el bole�n
interno de la empresa, Di-Fundidor, para denunciar las resistencias masculinas y reivindicar la preparación académica como vía para superar prejuicios, como lo hizo Libertad Rivadeneyra en los años setenta¹⁰. Otras, como
Esther Navarro, enfrentaron el dilema entre permanecer
en la empresa o asumir roles familiares tradicionales, lo
que evidencia que la conciliación entre vida laboral y expecta�vas sociales seguía siendo un obstáculo¹¹.

12

Figura 2. Edificaciones Monterrey, S.A., filial de Fundidora Monterrey. Departamento de Ingeniería y Construcción. Al centro, la Ing. Blanca Esthela
Cadena rodeada de ingenieros. Fotógrafo: Lauro Leal S. junio 16, 1977.
Cortesía Archivo Histórico Fundidora

El papel del cine en la construcción de imaginarios
El cine también jugó un papel en la representación de
género dentro de la industria siderúrgica. La película Al
rojo vivo (1969), dirigida por Gilberto Gazcón y producida
por Cinematográfica Jalisco, S.A. y Productora Fílmica México, filmada en varias locaciones de Monterrey –incluyendo instalaciones de Fundidora Monterrey– mostró mu-

Figura 4. Secretarios administra�vos laboran en una sección de las Oficinas
Generales. Fotógrafo: Mar�nez. Ca. 1930. Fondo: Fundidora. Archivo
Histórico de Fundidora (AHF).

9 AHF, fondo 121, “¡Paso a las ingenieras de Fundidora!”, en: Revista Di-fundidor (1-24), año 1, no. 16, 16 de sep�embre de 1978. Monterrey, México, p. 12.
10 Ibid., p. 12.
11 Entrevista realizada a María de Jesús Gómez G. por Alberto Casillas Hernández en el Museo del Acero Horno 3. México, 27 de sep�embre de 2023.
12 “Al rojo vivo”, disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI
13 AHF, “Festejan a secretarias de Fundidora y premian a las de mayor an�güedad”, en: Revista Di-Fundidor (104-113), año 8, no. 109, 31 de julio de 1985.
Monterrey, México, sección: Somos Así..

13

�CRONOGRAFÍA

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de Fundidora (AHM). México.
Fototeca Nuevo León (FNL). México.
Bibliogra�a
Casillas Hernández, Alberto (2026). Mujeres del Acero: orgullo y prejuicio en la industria siderúrgica regiomontana. México: Universidad Autónoma de Nuevo León. [En proceso de
publicación].
Figura 5. Secretarias laboran en una oficina, Condominio Acero, ca. 1970.
No. Inv. 63869. Fototeca-Centro de las Artes, CONARTE, Fondo: Fundidora

Entrevistas

Con la introducción de nuevas tecnologías como IBM y
Telex, las secretarias dejaron de ser vistas como “ayudantes” para conver�rse en piezas clave de la burocracia
empresarial, encargadas de coordinar flujos de
información y asis�r en procesos de ingeniería y finanzas¹⁴.
No obstante, su ascenso se limitó a puestos intermedios,
sin alcanzar posiciones de liderazgo, lo que confirma que
la inclusión femenina no cues�onó del todo la jerarquía
patriarcal.

Entrevista realizada a María de Jesús Gómez G. por Alberto
Casillas Hernández en el Museo del Acero Horno 3. México, 27 de sep�embre de 2023.
Fuentes electrónicas
“Al rojo vivo” (1969), en: Youtube. [En línea; consultado el 11
de julio de 2025]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/
watch?v=X8uzX6928HI

Conclusión

“Cons�tución pastoral Gaudium et spes” (1965), en: Santa
Sede. [En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible
en: h�ps://www.va�can.va/archive/hist_councils/ii_va�can_
council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-etspes_sp.html

El ingreso de mujeres profesionistas a la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en 1968 no significó una ruptura con el orden patriarcal, sino más bien
una adaptación de éste a las exigencias de la modernización industrial. La Iglesia, la élite empresarial y el cine
contribuyeron a legi�mar esta presencia femenina, aunque
de manera controlada. Mientras las ingenieras, arquitectas
y químicas enfrentaban el reto de ser reconocidas en
espacios masculinizados, las secretarias consolidaron una
presencia indispensable en la administración de Fundidora
Monterrey. En ambos casos, la par�cipación femenina
abrió camino a futuras generaciones, aunque bajo
condiciones de subordinación y desigualdad estructural.

Juan XXIII (1963). “Encíclica Pacem in terris”, en: Santa Sede.
[En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible en:
h�ps://www.va�can.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html
“Ley Federal del Trabajo” (1970), en: Cámara de diputados.
[En línea; consultado el 11 de julio de 2025]. Disponible en:
h�ps://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/l�/LFT_orig_01abr70_ima.pdf

14 AHF, No�cias de Fundidora, año 1, no. 5, 15 de agosto de 1973. Monterrey, México, p. 4.

CULTURA REGIONAL

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15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Pionera de la diversidad:
vida y activismo de Vicky Ponce
Ana Carolina Campos López 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Para 1973 se unió al equipo de atle�smo de la UANL, en
el que también asis�ó a dis�ntas competencias organizadas
por la Federación Mexicana de Atle�smo¹³, y ganó el tercer
lugar en salto de altura en una competencia nacional¹⁴.
Después formó parte en equipos de basquetbol y voleibol¹⁵.
Su involucramiento en múl�ples grupos depor�vos demostró su disciplina y constancia en la realización de ac�vidades �sicas.
Para 1977 se convir�ó en entrenadora, junto con su hermano Enrique Ponce, del equipo de fútbol infan�l El
Salvador, así como del club Alemania en San Nicolás, equipo
de fútbol infan�l. Según Ponce, fue uno de los equipos más
galardonados, aunque ella explicó: “cuando se dieron cuenta de mi orientación me dejaron de querer, hay entrevistas
en el periódico en el que a mí no me mencionan para nada,
ponían a mi hermano como el entrenador, pero yo no aparezco”¹⁶. La lesbofobia que Ponce sufrió a pesar de su trabajo significa�vo, demostró que los prejuicios hacia las personas de la comunidad LGBTQ+ tenían más impacto que sus
aportes a la sociedad, some�éndoles a la invisibilización.

Una vez que Ponce terminó la carrera técnica, comenzó a
trabajar como repar�dora, en ventas de libros; luego como
secretaria en la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL); después en oficinas de gobierno; y por úl�mo en la
Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde laboró por
26 años hasta su jubilación⁶. Sus múl�ples labores permiten
reiterar la tenacidad y convicción de Ponce en salir adelante
por ella misma.

Al hablar de diversidad sexual no es correcto asumir que
las experiencias y formas de vivir de todas las personas son
iguales, debido a que hay múl�ples factores que afectan la
manera en la que se experimenta y se perciben las diversas
preferencias sexoafec�vas existentes, como lo es la cues�ón del género. El ac�vismo lésbico ha sido, en este sen�do, una ac�vidad esencial para el reconocimiento de dicha orientación sexual, en vista de que ésta es
comúnmente invisibilizada y minimizada.

Los primeros años de vida de la ac�vista, a pesar de
contar con la presencia y apoyo de su familia, estuvieron
marcados por múl�ples situaciones que la obligaron a posicionarse en contra de ideologías que limitaban su par�cipación en la sociedad a ac�vidades “propias para las mujeres”, como que no se le diera la oportunidad de estudiar
la preparatoria y por el contrario le ofrecieran capacitarse
en belleza o corte y confección. Por este mo�vo, resulta
importante resaltar su nega�va a adaptarse a aquellas
imposiciones.

La sociedad regiomontana no fue la excepción al propiciar un trato desigual y violento hacia las lesbianas, en
donde su existencia fue ignorada y tampoco se veló por
sus necesidades. Por este mo�vo, el acercamiento de mujeres al ac�vismo homosexual de Nuevo León durante la
década de 1990 facilitó la posterior conformación de agrupaciones femeniles, cuyo obje�vo fuese brindar un
espacio para que las mujeres se sin�eran cómodas al
aprender sobre su orientación sexual.

Otro de los deportes en los que Ponce se desempeñó fue
el so�bol, el cual comenzó a jugar en 1984 al formar parte
de la Liga Regiomontana¹⁷; posteriormente también tuvo la
oportunidad de ser ampáyer, cuando Alfonso Rojo de la
Vega, presidente del Comité Olímpico Mexicano, y Roberto
Mansur Galán, presidente de las Ligas de So�bol a nivel
nacional, la conocieron y quedaron impresionados con su
trabajo, por lo que la invitaron a par�cipar en torneos
nacionales y luego en los Juegos Centroamericanos y del
Caribe. Ante esto Ponce mencionó:

La depor�sta que venció las barreras de género

Una de las ac�vistas principales fue Virginia Ponce, mejor conocida como Vicky Ponce, quien fue una de las fundadoras del primer colec�vo lésbico en Monterrey
llamado Grupo de Estudios de Mujeres con Alterna�vas
Sexuales (GEMAS), el cual para 2001 cambió de nombre a
Lesbianas en Estrategias Sociales en Monterrey A.C.
(LesMty A.C.). Aunque previo a la creación de la agrupación fue una destacada depor�sta, así como trabajadora, madre y abuela.

Vicky Ponce, 2007. Imagen: Labrys LesMty A.C.

to de su infancia y adolescencia². Durante su niñez disfrutó
de realizar dis�ntas ac�vidades �sicas y le gustaba pasar
mucho �empo con su hermano y diver�rse con dis�ntos
juegos como el fútbol, pero esto solo lo podía realizar una
vez que hubiese terminado sus tareas del hogar, las cuales
incluían barrer, trapear, lavar el baño y cambiar los pañales
de su hermana menor³.

El presente ar�culo �ene la finalidad de brindar un
acercamiento a la vida y trayectoria de Vicky Ponce, lo que
permi�rá comprender cómo su orientación sexual y su
llegada al ac�vismo influyeron en su desempeño profesional, su carrera depor�va y sus relaciones interpersonales.
Además de resaltar su incidencia en la comunidad lésbica
de Nuevo León, puesto que sin importar la lesbofobia y
prejuicios a los que se enfrentó, ella decidió resis�r, visibilizarse y movilizarse en contra de un sistema que no estaba
interesado en reconocer sus derechos.

Pese a su situación económica complicada, Ponce
mencionó que nunca le hizo falta nada y que sus padres
siempre se esforzaron en darle lo necesario. Sin embargo,
un suceso que causó impacto en ella fue cuando le dijeron
que no entraría a la preparatoria puesto que solo había dinero para que uno lo hiciera y este sería su hermano, ya
que ella se casaría y no necesitaría de estudios⁴. Esta situación evidenció el sexismo de la sociedad regiomontana
de ese entonces, la cual únicamente consideraba per�nente brindar educación a los varones, puesto que a las mujeres se les relegaba al trabajo domés�co.

Vida personal
Virginia Ponce Castañeda nació en Monterrey, Nuevo
León en 1956, pero vivió en San Nicolás de los Garza el res-

1 Es licenciada en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue becaria del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL en su
anualidad 2024.
2 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
3 Nochebuena, “Hay más �empo que vida”, pp. 147-166.
4 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).

CULTURA REGIONAL

Ante esta situación sus padres le dieron la opción de estudiar belleza o corte y confección, pero ella no estuvo
conforme con ninguna de las dos opciones, por lo que decidió estudiar la carrera técnica, la cual nunca ejerció. Se le
realizó una entrevista a Ponce en la que mencionó: “fue un
parteaguas en mi vida, defini�vamente, porque me di cuenta de que yo me tenía que hacer cargo de mí, no iba a depender de alguien más”⁵. La forma de pensar de la ac�vista
reflejó su determinación y su arduo trabajo por superarse y
dejar de lado los estereo�pos impuestos.

16

Ponce indicó que desde muy chica fue apasionada de los
deportes. En 1970 se unió a la primera oleada de mujeres
futbolistas en Nuevo León como defensa en el equipo Albinegras del Independencia, el cual se reunía a entrenar en el
Parque Vista Hermosa⁷. Ahí hizo algunas amistades significa�vas como Magda Dávalos, enfermera del Ins�tuto Mexicano del Seguro Social (IMSS)⁸. La integración de Ponce al
primer grupo de fútbol femenil en Monterrey, resulta en
este sen�do, pionera, al formar parte de una ac�vidad comúnmente considerada exclusivamente varonil.

Fui la primera y única mujer ampáyer de so�bol en esos juegos […]
tuve dificultades por ser mujer, cuando llegas a un espacio que
siempre ha estado gobernado por hombres, nada más ellos caben y
sólo ellos le saben. Para ellos las mujeres no tenemos esa habilidad,
por lo que no me querían ahí. Aunque siempre tuve mucho apoyo
por parte de algunos compañeros¹⁸.

A la par de su desarrollo en el deporte, Ponce junto con
su pareja de ese entonces, tomaron la decisión de adoptar
una niña, por lo que tuvo cierta dificultad para balancear su
trabajo, el deporte y el cuidado de su hija, pero con organización y disciplina logró salir adelante. Ella expresó: “la niña
traía una sabanita y una almohada en el carro, andaba
conmigo muchas veces, yo ampayaba y ella tenía que estar
cerquita de donde yo estaba, entre bola y bola volteaba a
checarla”¹⁹. Resulta esencial destacar su maternidad, ya
que de esta manera es posible cues�onar el discurso machista que considera que las mujeres que son madres
únicamente se deben de dedicar a ello. Ponce, en este sen-

Al pertenecer al equipo ganó diversos torneos como el
Relámpago⁹, las Jornadas de Fútbol de Primera Fuerza¹⁰, e
incluso par�cipó en el primer Campeonato Nacional de Futbol femenil¹¹. A pesar de su gran condición, la depor�sta
sufrió una lesión en la rodilla por lo que no pudo conver�rse
en atleta de alto rendimiento¹², debido a lo cual la priorización de su salud resultó ser un factor determinante en su
carrera depor�va.

5 Idem.
6 Idem.
7 “Crece el interés por el Fútbol Femenino”, en: El Porvenir, 26 de julio de 1970. Monterrey, México. El parque mencionado ya no existe, se encontraba dentro del área médica
de la universidad, sobre la avenida José Eleuterio González, en Monterrey, Nuevo León.
8 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
9 “Independencia es campeón en Torneo de Fut Femenil”, en: El Porvenir, 27 de abril de 1971. Monterrey, México.
10 “Albinegras hoy contra C.D. Independencia en fut Femenil”, en: El Porvenir, 15 de mayo de 1971. Monterrey, México.
11 “Selección NL al Torneo Nacional de fut Femenil”, en: El Porvenir, 10 de octubre de 1971. Monterrey, México.
12 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
13 “Entrenan los Atletas de la UANL”, en: El Porvenir, 5 de abril de 1973. Monterrey, México.
14 “Nuevo León por segundo año es campeón de Atle�smo”, en: El Porvenir, 29 de sep�embre de 1973. Monterrey, México.
15 “El Salvador es Campeón del Torneo Pre-Mundial Infan�l”, en: El Porvenir, 30 de octubre de 1977. Monterrey, México.
16 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
17 “Viajan so�bolistas”, en: El Porvenir, 10 de junio de 1984. Monterrey, México.
18 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
19 Idem.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

�do, es un ejemplo de una mujer que además de ser
madre, también trabajó y fue depor�sta.

compañeras de equipo, aunque poco a poco de una forma
�mida comenzaron a expresar sus dudas y experiencias,
pero no se enfocaron en el crecimiento o aprendizaje. Por
consiguiente, a Vicky Ponce le surgió la idea de hacer un
grupo para mujeres donde pudieran reunirse para verbalizar sus experiencias e inquietudes, y ver posibles soluciones para mejorar su calidad de vida y que su sexualidad no
fuera un impedimento. Empero, sus amigas nunca la quisieron apoyar con el proyecto y la incitaron a apartar sus
ideas y enfocarse en otros proyectos²². Ante esta ac�tud,
es posible afirmar que la lesbofobia y el miedo juegan un
rol importante en el nulo interés de las mujeres en reconocer y aprender sobre su orientación sexual.

Vicky Ponce a lo largo de su trayectoria en las múl�ples
ac�vidades �sicas que realizó, se enfrentó a diversos �pos
de discriminación tales como la misoginia y la lesbofobia.
Al encontrarse en un espacio comúnmente ocupado por
hombres se propiciaron estereo�pos de género, los cuales
provocan que las mujeres con�núen sin tener las mismas
oportunidades y una representación digna en esta área.
Sin embargo, su tenacidad y arduo trabajo propiciaron la
inclusión de las mujeres en los deportes.

Por el mo�vo anteriormente explicado, Vicky Ponce
decidió acudir el 22 de marzo de 1995 a las primeras Jornadas Culturales Gay-Lésbicas, las cuales fueron realizadas
por el Colec�vo Nancy Cárdenas, grupo creado por el químico farmacobiólogo y ac�vista Abel Quiroga, con el obje�vo de tener un primer acercamiento a las dis�ntas organizaciones que trabajaban por los derechos de las lesbianas
y homosexuales en Monterrey en ese entonces. Al par�cipar en éstas conoció a múl�ples ac�vistas como Mariaurora Mota, maestra en Sistemas Computaciones; Norma
González, sexóloga; Tere Ruvalcaba, abogada; Abel Quiroga y Joaquín Hurtado, maestro normalista y escritor²³.
Ponce con�nuó asis�endo al grupo debido a su interés
por aprender, ya que era un espacio donde se podía trabajar en favor de la comunidad con talleres, plá�cas o
conferencias. Uno de los eventos que fue de suma
importancia en su formación personal fue cuando Quiroga
convocó a una plá�ca con Paty Nava, ac�vista abiertamente lesbiana de la Ciudad de México. Vicky Ponce quedó
impactada ante los consejos que ella dio en aquella ocasión: “entre menos vulnerables sean, menos las van a
dañar [...] se �enen que preparar para dar este paso y así
puedan tener una mejor calidad de vida”²⁴. Comentarios
que, según Ponce, fueron muy enriquecedores.

Vicky Ponce, 6ta Marcha Lésbica 2013. Imagen: archivo personal Vicky Ponce

Pionera del ac�vismo lésbico regiomontano
Vicky Ponce hizo hincapié en que desde joven notó que
no tenía los mismos gustos que otras mujeres. Ella prefería
hacer ac�vidades estereo�picamente correspondientes a
niños y no se sen�a tan cómoda con faldas y ves�dos, prefería pantalones o shorts y camisas. También comentó que
descubrió su orientación sexual a los 14 años cuando jugaba fútbol, fue ahí donde tuvo su primera novia, lo que fue
un gran paso para ella al poder tener una mayor conciencia
y aceptación del lesbianismo²⁰.

Para 1997 Vicky Ponce junto con su pareja Paty Vázquez,
tomaron la decisión de formar un grupo exclusivo para
lesbianas y mujeres bisexuales debido a que, en los colec�vos ya existentes de Monterrey, como el Colec�vo Nancy
Cárdenas y Movimiento Abrazo, no había suficiente presencia femenina y tampoco había información dirigida a
este sector de la población²⁵. La decisión de crear un
espacio donde se abogara por la visibilización y representación del lesbianismo en la ciudad fue de gran
importancia, puesto que de esta forma las mujeres tuvieron un lugar a donde acercarse al querer aprender más
sobre su orientación sexual.

Otro de los sen�mientos que experimentó la ac�vista en
un principio con respecto a su orientación sexual fue el
miedo, ya que ella no tenía en ese momento las herramientas para abordar el tema con su familia y amistades,
aunque también sen�a curiosidad de aprender y poder
comprenderse mejor a ella misma²¹. La falta de una representación posi�va de lo que significaba ser lesbiana en
Monterrey durante la década de los 70, fue un factor determinante en los sen�mientos nega�vos que experimentó Ponce, así como un retraso en su autoaceptación.

El colec�vo llevó por nombre Grupo de Estudios de Mujeres con Alterna�vas Sexuales (GEMAS) y su obje�vo
principal fue brindar asesoramiento psicológico, legal y
emocional, por medio de la realización de múl�ples
talleres enfocados en cumplir estas tres necesidades²⁶. Las
ac�vidades fueron realizadas en la casa de Magda Dávalos

El tema de la orientación sexual no se hablaba entre sus

20 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
21 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
22 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
23 Idem.
24 Idem.
25 Archivo Acodemis A.C. (AHA A.C.), Paty Vázquez (ed.), “Aviso”, en: Lesbi-guía de mujeres para mujeres con diversidad sexual, año 2 núm. 4, s.f., p. 12.

CULTURA REGIONAL

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en el municipio de General Escobedo, Nuevo León²⁷. El
enfoque y el propósito con el que se creó el espacio fue de
gran importancia, puesto que previamente no había un lugar al que las mujeres pudieran acercarse a expresar sus
dudas y a recibir orientación.

te, Joaquín es emblemá�co, y que el premio lleve su nombre y me

La agrupación con�nuó su trabajo y en enero del 2001
se cambió la residencia a una oficina ubicada en el centro
de Monterrey, Nuevo León, además de que Vicky Ponce y
Paty Vázquez tomaron la decisión de registrar al colec�vo
como asociación civil, puesto que de esta forma tendrían
un soporte jurídico. Finalmente, se optó por cambiar el
nombre de GEMAS a Lesbianas en Estrategias Sociales en
Monterrey A.C. (LesMty A.C.)²⁸.

Vicky Ponce es una mujer que ha enfrentado dis�ntas
dificultades y retos de diversas índoles a lo largo de su vida,
como lesbofobia, sexismo y misoginia, por lo que es
importante resaltar que nunca se dio por vencido y siempre trabajó arduamente para salir adelante ante las adversidades. La presente biogra�a permi�ó un acercamiento a
su vida personal, y de esta forma, comprender cómo sus
vivencias la impulsaron a entrar en el ac�vismo y conver�rse en pionera de la militancia lésbica regiomontana.

lo otorguen a mí, me siento muy contenta y muy honrada, es algo
que no me esperaba. Todo lo que en un momento hicimos dentro
de la asociación conllevaba también una especie de sacrificio, por
lo que significó mucho para mí este reconocimiento.³²

Una vez dentro del ac�vismo y con su hija más grande,
Ponce tomó la decisión de terminar la preparatoria en el
Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEDEI), y al mismo
�empo estar en el Ins�tuto de las Mujeres de María Helena Chapa, para posteriormente comenzar a estudiar
psicología en la misma ins�tución donde culminó sus estudios de bachillerato²⁹. Su interés en culminar una
licenciatura es muestra de su deseo de superación personal, el cual estuvo presente desde su infancia.

A manera de conclusión, es posible afirmar que las ac�vidades que realizó Vicky Ponce a lo largo de su vida reflejan su compromiso y resistencia ante las múl�ples adversidades que enfrentó. Su posicionamiento como depor�sta
y ac�vista permiten visibilizar a las mujeres en éstas dos
áreas, las cuales al estar dominadas por hombres, supusieron un mayor esfuerzo. El conocimiento de su historia
resulta esencial, al ser una mujer que rompió estereo�pos,
desafió prejuicios y a su vez buscó una sociedad más justa.

El colec�vo llegó a su fin en 2012 cuando Vázquez y
Ponce terminaron su relación. Sin embargo, esta úl�ma
con�nuó en el ac�vismo con la realización de algunas ac�vidades como presentaciones de libros, y posteriormente
con la vinculación de mujeres que necesitaran ayuda a diversos centros de apoyo³⁰. Que Ponce siguiera inmersa en
la militancia lésbica y feminista evidencia su compromiso
con apoyar a dis�ntas mujeres para que éstas no tengan
que vivir sus procesos personales en solitario.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo de Acodemis A.C. (AHA A.C.). México.
Hemerogra�a
El Porvenir. Monterrey, México.

Actualmente el ac�vismo que Vicky Ponce realiza está
encaminado a canalizar a las mujeres que requieren ayuda
específica con otras ac�vistas o asociaciones, así como dar
contención a aquellas que lo requieran. En la misma línea,
con�núa en contacto con compañeras feministas como
Mariaurora Mota, Maricruz Flores y Lídice Ramos, mujeres
con las que expresa que ha aprendido y enriquecido sus
conocimientos en áreas de humanidades, así como el
fortalecimiento de la sororidad³¹.

Bibliogra�a
Nochebuena (2008). “Hay más �empo que vida”, en: Patricia
Benitez y colaboradoras (coords.). Tejedoras de historias Tomo
II. México: Ins�tuto Estatal de las Mujeres de Nuevo León.
Grisales, Fernanda (2013). “Montegay”: La lucha del movimiento por la diversidad sexogenérica en la ciudad de
Monterrey. Tesis de licenciatura. México: Escuela Nacional
de Antropología e Historia.

El arduo trabajo realizado por Vicky Ponce en su
búsqueda de brindar una representación y visibilidad
lésbica fue reconocido en la XXIII Marcha del Orgullo LGBTIQ+ en Nuevo León que se llevó a cabo el 25 de mayo de
2024 con el Premio Joaquín Hurtado como ac�vista histórica. Destacar el ac�vismo de aquellas personas que se
movilizaron con el obje�vo de crear espacios y luchar por
los derechos de las personas con orientaciones sexuales
diversas, es una forma de reconocer su esfuerzo y el
impacto de sus acciones. Ante esto Ponce expresó:

Entrevistas
Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina
Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de
enero y 28 de mayo de 2024.

Yo conocí a Joaquín, yo lo vi cuando salía en la televisión las primeras veces asumiéndose como persona con VIH, contestando correctamente lo que le decían, tenía muchas tablas para salir adelan26 Luisa Fernanda Grisales, “Montegay”: La lucha del movimiento por la diversidad sexogenérica en la ciudad de Monterrey”, pp. 60 y 61.
27 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 15 de enero de 2024. (Inédita).
28 Idem.
29 Entrevista realizada a Virginia Ponce por Ana Carolina Campos López en Apodaca, Nuevo León. México, 28 de mayo de 2024. (Inédita).
30 Idem.
31 Idem.
32 Idem.

19

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Denuncias penales en contra de mujeres
por adulterio en Nuevo León, 1867-1899
Angela Michel Cardona de León 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Melissa Fernanda Puentes Maldonado 2
Universidad Autónoma de Nuevo León
Germán De La Garza Pérez 3
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

Analizar estas denuncias también permite observar el
papel que jugaban la familia, los vecinos, los médicos y los
propios jueces en la construcción del delito. Más allá del
acto en sí, lo que importaba era la percepción pública, el
escándalo y la posibilidad de que una mujer rompiera con
el modelo femenino idealizado. Por ello el obje�vo de este
escrito es conocer la manera en que se llevaban a cabo las
denuncias contra el adulterio hacia las mujeres, cuáles
eran las consecuencias y cuál era la diferencia entre el
trato con los hombres, para comprender la legislación y las
ideas que sustentaban el control social sobre las mujeres.

Durante el siglo XIX en México, la sociedad era completamente devota a la religión católica y al cumplimiento de
normas morales. Sobre las mujeres estaban expecta�vas
profundamente arraigadas en la vida co�diana, en la moral
religiosa y en los discursos públicos. Incluso cuando
surgieron los primeros espacios para su par�cipación intelectual, la sociedad con�nuó colocando a las mujeres en
una posición subordinada, donde su comportamiento era
visto como un reflejo directo del honor familiar.
A par�r de la creación de leyes y la conformación de los
estados se establecieron norma�vas para llevar un orden
para todos los ciudadanos, y aunque muchas veces sólo se
mencionara a los hombres en las leyes, a las mujeres
también se les aplicaba dentro de las norma�vas. El
adulterio era un crimen para ambos sexos, pero que no tenía las mismas consecuencias. La situación de las mujeres
en este periodo no sólo se explicaba por las leyes, sino por
toda una estructura social que las mantenía dentro del hogar y bajo vigilancia constante.

El presente documento �ene la intención de recopilar
las causas legales de la penalización del adulterio, así como
el contexto en el que se daban las li�gaciones legales con
respecto a esta prác�ca, con la finalidad de reconocer las
condiciones y diferencias que aplicaban a la mujer en su
moralidad, la cual durante ese periodo en México y gran
parte del mundo se encontraba fuertemente influida por
conceptos morales provenientes de la religión. Pese a la
laicidad del Estado, el catolicismo poseía una fuerte
influencia dentro de la sociedad mexicana y de las pautas
bajo las que ésta se regía.

Cualquier acción o cualquier conflicto privado entre
esposos tendría graves consecuencias, no sólo en el ámbito moral, social y espiritual sino también en lo legal. Así,
ponían en juego su reputación, su libertad y su derecho a
permanecer con sus hijos. Es por esto que estudiar las denuncias por adulterio en Nuevo León entre 1867 y 1899
permite comprender cómo funcionaban los mecanismos
de control sobre las mujeres y cómo estos reflejan la mentalidad de la época.

Dentro de las conclusiones que esperamos obtener de
los casos analizados es que las leyes guardaban mayor rigor para con las mujeres, aunque los hombres fueran
culpables de los mismos crímenes, ya que en una sociedad
con prác�cas patriarcales tan arraigadas no esperaríamos
nada más que un trato preferencial sistemá�co hacia los
varones en la aplicación de la ley.
Nuestro apartado teórico se compone de aquellos
conceptos acuñados por las ciencias sociales, como lo son
el sexo, sexualidad y género. En este caso, tomaremos
prestado el concepto de sistema de sexo-género, acuñado
por la antropóloga cultural estadounidense Gayle Rubin, y
que se define como “el conjunto de disposiciones por el
que una sociedad transforma la sexualidad biológica en
productos de la ac�vidad humana y en el cual se sa�sfacen

Los casos judiciales muestran que los hombres recurrían
a la ley no sólo como cas�go moral, sino también como
una herramienta para resolver disputas personales, proteger su imagen o reafirmar su autoridad. Las mujeres, por
su parte, quedaban sujetas a interpretaciones ajenas sobre
su cuerpo, su conducta y su palabra, lo que evidencia una
clara desigualdad en la aplicación de la jus�cia.

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
3 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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esas necesidades humanas transformadas”⁴. Para Rubin, la
opresión de las mujeres está ligada a las relaciones que producen y organizan el sexo y el género. Esta definición que nos
da nos es ú�l para poner en contexto la relación de poder
conforme a la ley entre las mujeres, sus delitos y los hombres.

misma que transmite un código de valores que reafirma su
condición domés�ca y se reproduce en las generaciones siguientes”⁷. El matrimonio, los hijos, el hogar y la obediencia
hacia sus esposos seguía siendo el pensamiento predominante dentro de la sociedad.

Si bien esta temá�ca no es nueva y ha sido estudiada por
diversos autores en mul�plicidad de espacios geográficos,
consideramos per�nente la aplicación de modelos de similares en la historia del estado de Nuevo León durante el siglo XIX. Para la selección del objeto de estudio, ha sido revisada la tesis de San�ago Morcillo, �tulada Sexo por dinero.
Experiencias e iden�ficaciones de mujeres que hacen sexo
comercial. Su obra consiste en un análisis de las experiencias de trabajadoras sexuales en Argen�na, y aunque
aborda el fenómeno desde una temporalidad más actual,
�ene elementos que nos resultaron per�nentes para desarrollar este ar�culo⁵. Del mismo modo, son fundamentales
los trabajos de las historiadoras Carmen Ramos Escandón y
Sonia Calderoni, quienes aportan claves históricas y analí�cas para comprender mejor la situación legal de la mujer
mexicana y nuevoleonesa en el periodo aquí estudiado.

Durante el porfiriato, la moralidad era primordial en la
conducta y los privilegios entre hombres y mujeres, solo
que no eran iguales, porque los hombres tenían más libertades en su conducta, salidas al exterior, convivencia,
etc. Por su parte, las mujeres debían seguir siendo morales
y obedientes, pero como menciona la historiadora Carmen
Ramos Escandón, “la medida de la moralidad femenina es
el juicio masculino, que establece el parámetro de lo moral
y lo inmoral”⁸.
Desde temprana edad a las mujeres se les preparaba para
el matrimonio, para ser puras, para las tareas de esposa y
madre, para ser sumisas, para no cues�onar ni hacer acciones de hombres como leer de polí�ca o asuntos sociales,
para sólo pensar y aprender acerca de cómo mantener un
hogar adecuadamente. Aunque la mayoría de la población
seguía recurriendo al matrimonio religioso, había parejas
que sólo se unían, pero muy pocos estaban registrados
legalmente por cues�ones económicas. Ramos Escandón
explica lo siguiente:

Sociedad y mujeres en el siglo XIX
México atravesaba por dis�ntos periodos de gobierno y
quienes estaban en el poder cambiaban constantemente,
pero de las mujeres se seguían esperando las mismas cosas.
La religión era un tema que siempre estuvo muy ligado con
las mujeres porque eran consideradas las protectoras y promotoras de los principios religiosos y los valores morales del
hogar. La iglesia era un lugar en el que podían convivir con
la sociedad, pues podían formar parte de muchas de sus ac�vidades: cofradías, hermandades y actos religiosos⁶. En
cambio, su par�cipación en lo polí�co era considerada poco
apropiada, pues eso era para hombres.

Sobre todo en cues�ones de moral sexual, el comportamiento de la
mujer estaba minuciosamente reglamentado y codificado, y es a través de las propias mujeres en su carácter de madres, maestras, suegras o patronas, que se transmite el mensaje de respetabilidad sobre
el que se edifica el ideal femenino aceptado. La fórmula de la
decencia �ene sin embargo, sus fisuras y no se impone con el mismo
rigor para hombres que para mujeres⁹.

El divorcio era un tema impensable para las mujeres
puesto que ellas podían salir más perjudicadas cuando su
marido las dejara sin hogar ni seguridad, por eso trataban
de ser lo más obedientes posibles y evitar cualquier malentendido con otros, porque por cualquier disgusto con su
marido podrían ser acusadas de cometer actos indebidos
como el adulterio. “Sin embargo la gravedad del hecho difería según la percepción femenina o la masculina; se trataba
de una evaluación genérica marcada por las pautas culturales de una sociedad patriarcal”¹⁰.

Los cambios de gobierno permi�eron que se promulgaran leyes que mencionaban a las mujeres, aunque también
limitaban su par�cipación en lo polí�co. Sin embargo, esto
no quiere decir que las mujeres no tuvieran la capacidad
para par�cipar durante los procesos de cambios y conflictos
en el país, de la administración de sus hogares o negocios
de su familia. Ahora bien, el siglo XIX trajo al país cambios
primordiales para las mujeres. A mediados de esta centuria,
las mujeres comenzaron a escribir en periódicos como
Violetas de Anáhuac para animar a otras mujeres a estudiar
e involucrarse en la sociedad (sin dejar de lado sus hogares),
a comenzar a ser más fuertes en su conocimiento e involucrarse en la vida intelectual para todas las clases sociales y
a dejar de lado esa creencia de que las mujeres no eran tan
inteligentes como los hombres.

Aunque los esposos fueran infieles decenas de veces, las
mujeres lo soportaban para no tener problemas ni ocasionar
escándalos. Pero los hombres, a la primera sospecha de que
la mujer estaba incumpliendo los votos matrimoniales, de
manera inmediata las denunciaban ante un juez y, como explica la historiadora Sonia Calderoni, “la acusación de
adulterio significaba para la mujer una serie de cas�gos, �sicos (la cárcel), afec�vos (la pérdida de sus hijos) y sociales
(la quiebra de la honra)”¹¹. La mujer recibía rechazo familiar
y social, y tenía entonces que buscar la manera de sobrevivir
después de todo lo ocurrido en su contra.

Pero a pesar de esos escritos, aún “la mujer queda enclaustrada en la esfera domés�ca que se le designa como su
ámbito natural, como el único en donde puede expresarse
plenamente. Resulta evidente que casi siempre es la mujer
4 Gayle Rubin, El tráfico de mujeres, p. 97.
5 San�ago Morcillo, Sexo por dinero.
6 Raúl González Lezama, Historia de las mujeres en México, p. 94.
7 Carmen Ramos Escandón, Señoritas porfirianas, p. 153.
8 Ibid., p. 155.
9 Ibid., p. 155.
10 Sonia Calderoni, Los límites de lo tolerable, p. 132.
11 Ibid., p. 256.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

• Segundo caso.Pedro levantó una denuncia el 27 de octubre de 1872 contra su esposa Guadalupe y contra
Francisco por adulterio. Vivía en una vecindad y Francisco
era su vecino Se pidió a Guadalupe que diera su versión.
Ella admi�ó que come�ó el acto carnal con Francisco
porque éste se me�ó a su casa cuando su familia la dejó
sola y que el día después de eso comenzó a sen�r comezón en su zona ín�ma. En el archivo se encuentran los resultados de un estudio que le hizo el médico, quien
confirmó que Guadalupe fue contagiada hace no mucho
�empo. A Francisco se le interrogó, y aceptó que hizo el
acto con Guadalupe, pero que no fue forzada, dando a
entender que pudo haber pasado más de una vez, pues la
esposa de Francisco estaba enferma y no podía estar con
ella. Él sabía que tenía una enfermedad “inmoral”, la gonorrea, pero no hacía nada al respecto. El caso terminó
cuando Pedro, el esposo de Guadalupe, decidió perdonar
a su esposa y re�ró los cargos en su contra.

Leyes sobre la penalización del adulterio
Calderoni refiere que “el adulterio fuera del domicilio
conyugal, era cas�gado con un año de prisión si lo come�a
el marido y con dos años si lo realizaba la esposa”¹². La denuncia penal la iniciaba el marido –lo que explica que en la
mayoría de los casos encontrados sean hombres quienes comienzan la demanda–, mientras que la esposa sólo podía
demandar cuando el esposo come�a adulterio dentro del
hogar o cuando la relación causaba un escándalo¹³. Es claro
que los delitos femeninos eran considerados como una falta
grave de moral y conducta puesto que ellas debían ser el
mejor ejemplo de conducta.
Los mo�vos de las demandas de adulterio. Tres casos judiciales
En Nuevo León, de los casos que se revisaron en el Acervo
Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León (en
adelante AHPJENL) sobre acusaciones de adulterio, salta a la
vista que quienes hacían las denuncias eran hombres que
habían descubierto a sus esposas o hermanas en el “acto
carnal” en sus casas o en lugares públicos.
• Primer caso. El hermano de Gerónima la acusa de estar
con otro hombre haciendo el “acto” cerca del “río de esta
ciudad” el 21 de agosto de 1867. Aseveró que el hombre
tenía tapada su cara, y que su hija estaba a una distancia
cercana. Por lo anterior, acusa a su hermana de adulterio,
mencionando que estaba faltando a la moral y que en
consecuencia el cas�go que se le debía de imponer era
quitarle a su hija, para que la pusieran en una casa de probidad y honradez. Se pidió el tes�monio de Gerónima,
quien afirmó que era inocente. Ella menciona que sí estaba en el río, pero que lo que en verdad pasó fue que el
hombre con capucha le preguntó que si se podía casar
con su hija, a lo que ella respondió que no, que ella no
podía darle ese permiso, que debía ir con su marido. El
hombre de capucha se fue y no dijo más nada. La hija de
Gerónima fue cues�onada sobre si estuvo con su mamá
en el río, a lo que ella respondió que no. Otra mujer y un
hombre dijeron que vieron pasar a Gerónima, pero sin su
hija, sólo al hombre encapuchado. El caso no �ene una
resolución, pues al parecer la hoja con el cierre del caso
no se encuentra en el archivo. Lo úl�mo que se menciona
en lo escrito es que se proseguiría el caso buscando al
hombre encapuchado y que le quitarían la hija a Gerónima hasta que se dictara una sentencia.

Foja del expediente sobre el segundo caso, 1872. Imagen: AHPJENL.

• Tercer caso. El padre de María denuncia a On�veros de
rapto de su hija. Conforme va avanzando la inves�gación,
dice que éste se llevó a su hija sin consen�miento y a la
fuerza cuando él no se encontraba en la casa. La gente de
alrededor vio esa situación y le contaron lo sucedido. Por
esa razón, fue a hacer la denuncia para recuperar a su
hija. On�veros declaró que sabía que su padre se negaba
a la relación que tenía con su hija y por ello se la llevó a la
fuerza. Además mencionó que ya hace �empo que ellos
estaban unidos porque lo deseaban y ella estaba esperando un bebe de él, por lo que tomó la decisión precipitada
de llevársela de inmediato. Al final la denuncia no procedió y no hubo ningún cas�go, sólo se hizo legal el matrimonio entre María y On�veros.

Conclusión
El análisis de las denuncias por adulterio en Nuevo León
durante la segunda mitad del siglo XIX revela que la jus�cia
no actuaba de manera igualitaria para hombres y mujeres.
Aunque la ley establecía que el adulterio era un delito para
ambos, en la prác�ca las mujeres enfrentaban consecuencias más severas y un escru�nio moral mucho más
rígido. Esto se debía a que su conducta estaba estrechamente vinculada con el honor familiar y con un ideal femenino
basado en la obediencia, la pureza y la dedicación absoluta
al hogar.
Los casos revisados muestran cómo las acusaciones
surgían con frecuencia a par�r de rumores, observaciones
parciales o tensiones familiares, y cómo la palabra de las mujeres era puesta en duda incluso cuando ofrecían explicaciones claras. Además, la intervención de médicos, vecinos o
familiares reforzaba la idea de que la vida privada de las mujeres era un asunto público que debía ser regulado.
A pesar de que exis�an situaciones en las que los acusadores re�raban los cargos, esto dependía más de la
voluntad masculina que de una verdadera defensa de los
derechos de las mujeres. En la mayoría de los casos, ellas
quedaban expuestas a perder su libertad, sus hijos o su reputación, lo cual deja ver una estructura legal y cultural profundamente desigual. Estos expedientes muestran que el
control sobre las mujeres era una prác�ca normalizada y
respaldada tanto por la moral religiosa como por la ley civil.
Reconocer estas dinámicas permite comprender mejor las
raíces históricas de la desigualdad de género y valorar la
importancia de los avances posteriores en materia de derechos y autonomía femenina. Aunque las mujeres del siglo
XIX tenían pocas herramientas para defenderse, su presencia en los documentos judiciales demuestra que, incluso
en contextos adversos, eran actores fundamentales en la
historia social y legal del país.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Acervo Histórico del Poder Judicial del Estado de Nuevo León
(AHPJENL). México.
Bibliogra�a
Calderoni, Sonia (2008). Los lı ́mites de lo tolerable. El divorcio en Nuevo León, 1850 -1910. México: Fondo Editorial
de Nuevo León.
González Lezama, Raúl (2015). Historia de las mujeres en México. Las mujeres durante la Reforma. México: Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Morcillo, San�ago (2021). Sexo por dinero. Experiencias e
iden�ficaciones de mujeres que hacen sexo comercial.
Argen�na: Teseo.
Ramos Escandón, Carmen (1987). “Señoritas porfirianas:
mujer e ideología en el México progresista, 1880-1910”, en:
Carmen Ramos Escandón (ed.). Presencia y transparencia. La
mujer en la historia de México. México: El Colegio de México.

Foja del expediente sobre el tercer caso, 1871. Imagen: AHPJENL.

Foja del expediente sobre el primer caso, 1867. Imagen: AHPJENL

Rubin, Gayle (1986). “El tráfico de mujeres: notas sobre la
economía polí�ca del sexo”, en: Nueva Antropología, vol. 8,
no. 30, pp. 95-145.

12 Ibid., p. 133.
13 Ibid., p. 134.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

La Universidad Autónoma de Nuevo León,
la historia de las mujeres y el ciclo
“Mujeres en la historia”
Dinorah Zapata Vázquez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Michelle Perrot abre su libro Mi historia de las mujeres con
una frase que resuena en la actualidad: “hoy en día [...]
una historia ‘sin mujeres’ parece imposible”.² Con dicha
afirmación, la historiadora señalaba la tradicional exclusión de las mujeres en la historiogra�a y cómo hoy en día
esto resulta injus�ficable. La obra de Perrot fue publicada
en los primeros años del siglo XXI, cuando la historiogra�a
había dejado de marginar a las mujeres como sujeto de estudio, pero relata todos los años de lucha y trabajo para
profesionalizar la historia de las mujeres como un campo
de análisis propio. Perrot, como otras intelectuales de su
época, abrió el camino para los estudios de la mujer.

Conferencia inaugural: “Agencia y saberes femeninos:
un acercamiento a la formación de la cultura del trabajo
de las mujeres en Nuevo León (siglos XVII al XIX)”
Esta conferencia, con la que se inauguró el ciclo, fue
impar�da por la maestra Haydeé Patricia Cantú Elizondo el
5 de sep�embre de 2025 en la Sala Las Trojes de la Hacienda San Pedro. La conferencista, quien es profesora de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, comenzó su exposición explicando que gracias a la documentación histórica
disponible, hoy estamos conscientes que las mujeres han
ejercido un papel ac�vo como agentes sociales a lo largo
del �empo, par�cipando de manera constante en la construcción de la cultura del trabajo y no solo relegadas al
ámbito domés�co, sino que también se desarrolla en
espacios públicos y produc�vos. Durante su conferencia, la
expositora propuso repensar el trabajo de las mujeres a
través de la problema�zación de la noción del trabajo, de
la valorización de los saberes tradicionalmente femeninos
y de su agencia en lo privado y en lo público.

La Universidad Autónoma de Nuevo León reconoce las
luchas femeninas que han revolucionado el pensamiento
humano, y apoya a las inves�gadoras e inves�gadores para
difundir el trabajo que han realizado las mujeres y los estudios sobre cómo éstas han marcado un precedente en la
historia del noreste y en la de nuestro país. Bajo esta consigna es que la Secretaría de Extensión y Cultura, a través
del Centro de Información de Historia Regional, y la Secretaría de Igualdad e Inclusión de la UANL decidieron organizar el ciclo de conferencias “Mujeres en la historia”, mismo
que reunió a cinco historiadoras, inves�gadoras y catedrá�cas universitarias con el obje�vo de visibilizar el papel
que las mujeres han tenido en dis�ntos procesos históricos
de Nuevo León y de México.

Cantú Elizondo también presentó un registro que abarca
de 1885 a 1905 y donde figuran diez propietarias de fábricas. Este documento demuestra que las mujeres tuvieron una importante par�cipación en la dirección de
talleres de ixtle, fábricas de azúcar y fábricas de piloncillo
ubicados en dis�ntos municipios de Nuevo León. La
conferencista explicó que la cultura del trabajo femenino
fue invisibilizada por mucho �empo, pese a que los saberes femeninos cons�tuyeron un pilar para el desarrollo.
La inves�gación de Haydeé Cantú Elizondo recuerda la
importancia de estos saberes y cómo a día de hoy son el
soporte de nuestra sociedad.

Con esta inicia�va, el Centro de Información de Historia
Regional promueve la inves�gación histórica y aprovecha
su condición de eje de vinculación cultural con los municipios de Nuevo León para difundir el trabajo que realizaron
las historiadoras y para invitar al público en general a reflexionar sobre diversos temas que involucran a las mujeres.
Los municipios que fueron sedes de este ciclo de
conferencias, y que brindaron su colaboración para el
buen desarrollo de las jornadas, son General Zuazua, Ciénega de Flores, Hidalgo y Marín. En el presente ar�culo, se
referirán brevemente las principales aportaciones y reflexiones que las conferencistas expusieron en cada una de
sus intervenciones.

Segunda sesión: “Mujeres universitarias ilustres. A 92
años de historia de la UANL”
Esta segunda conferencia fue impar�da por la maestra
Susana Julieth Acosta Badillo el 25 de sep�embre del 2025,
en el auditorio de la Preparatoria 17 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el marco del 92 aniversario de

1 Inves�gadora, escritora y periodista. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Periodismo por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, y actual coordinadora del Centro de Información de Historia Regional, dependencia de la misma ins�tución de educación superior.
2 Michelle Perrot, Mi historia de las mujeres, p. 13.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

la Máxima Casa de Estudios. Acosta Badillo, quien es profesora de la Preparatoria 3 de la UANL, explicó que en la historiogra�a sobre la educación existe la tendencia de que las
experiencias y aportes par�culares de profesores varones
sean difundidos y homenajeados, mientras que se deja de
lado toda la historia que han construido las mujeres. Lo
anterior resulta paradójico, pues han sido las mujeres quienes han dominado el ejercicio del magisterio a lo largo de la
historia. Esta situación se ex�ende hasta el nivel universitario, como se refleja en la denominada Plaza de Universitarios Ilustres de la UANL, donde hasta el momento sólo se
han revelado bustos de seis maestros.

que “las mujeres fueron representadas a través de dos
arque�pos contrastantes. La mujer virtuosa y abnegada con
el rol de madre y esposa. Por otra parte, la mujer transgresora, vinculada a la sexualidad y al deseo”. Para mostrar
ambos arque�pos, la historiadora recurrió a las películas La
diosa arrodillada (1947) de Roberto Gavaldón, Santa (1952)
de Antonio Moreno y La cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez, donde las mujeres aparecen representadas o como
abnegadas amas de casa o como personajes transgresores
que incitan el deseo y que �enen finales trágicos.
Sifuentes Zuñiga concluyó que el estudio �lmico-historiográfico contextualiza las circunstancias históricas y sociales
que se expresaron a través de las pantallas. En el caso de
México, varias de las películas más famosas del Cine de Oro
se desarrollaron durante el periodo de mayor crecimiento
económico y procesos de modernización que vivió el país
en mucho �empo. El cine logró reflejar todos estos procesos de industrialización y el auge de la clase media, misma
que pudo permi�rse nuevos es�los de vida. Así, estas películas, como muchas otras, reforzaron las ideologías
tradicionales y se convir�eron en eje simbólico de tensiones
en la formación de la feminidad y los valores que las mujeres tenían que seguir si no querían tener un trágico final.

La conferencista planteó que la plaza de los ilustres no
debería ser exclusivamente masculina y presentó las trayectorias de varias mujeres universitarias que considera
merecedoras de ser reconocidas también en dicho espacio:
María W. Benavides Garza, Lilia Hantuch Rodríguez, Julia
Garza Almaguer, Elva Nora Bazán Baracio, Francisca Marroquín, Ana María Garza González y María Magdalena Alonso
Cas�llo. Todas ellas fueron pioneras en dis�ntos hitos de la
historia educa�va de la universidad, tanto como profesoras
como en el ámbito administra�vo, estudian�l y sindical.
Acosta Badillo culminó su conferencia con un mensaje
para las alumnas y alumnos de la Preparatoria 17, donde expresa que aun a día de hoy es común escuchar que hay
ciertas carreras diseñadas para un género en específico y
esto es un total mito. Gracias a estas mujeres y a muchas
más, quienes se atrevieron a romper los es�gmas comunes
a mediados del siglo pasado, actualmente muchas jóvenes
�enen la oportunidad de estudiar sin prejuicios y es común
la convivencia con compañeras, alumnas, trabajadoras, maestras y sindicalistas. Acosta Badillo mo�vó a las alumnas y
alumnos a no dejarse llevar por estos prejuicios y a estudiar
lo que ellos libremente decidan.

Cuarta sesión: “Sindicalismo magisterial y par�cipación
polí�ca de las maestras nuevoleonesas, 1930-1950”
La cuarta conferencia fue impar�da por la maestra Ana
Laura Ceballos Mar�nez el 5 de noviembre de 2025 en el
Auditorio del Ins�tuto de las Mujeres en Marín, Nuevo
León. De acuerdo a Ceballos Mar�nez, quien es doctoranda
en Historia Moderna y Contemporánea en el Ins�tuto
Mora, a par�r de que las mujeres obtuvieron la ciudadanía
polí�ca a nivel municipal en 1947 y federal en 1953, quienes más se destacaron como candidatas a cargos de elección popular y como militantes del Par�do Revolucionario
Ins�tucional (PRI) fueron las profesoras. Nuevo León no fue
la excepción. Durante la década de 1950, se observa que
una parte considerable de las regidoras, dirigentes de las
secciones femeniles y en general de las militantes ac�vas
del PRI, provenían del ámbito docente.

Tercera sesión: “Mujeres en pantalla: representaciones
femeninas en el cine mexicano de la Época de Oro”
La tercera conferencia fue impar�da por la maestra Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga el 8 de octubre de 2025 en el
Auditorio DIF Municipal Don Ventura Mar�nez Serna en Hidalgo, Nuevo León. Según la conferencista, quien es profesora de la Facultad de Filoso�a y Letras de la UANL, la Época
de Oro del cine mexicano fue una etapa clave en la consolidación de la iden�dad cultural nacional a través de la
pantalla. En su exposición, a par�r del análisis de personajes, narra�vas y esté�cas recurrentes, Sifuentes Zúñiga
iden�ficó los estereo�pos y roles de género asignados a las
mujeres en el cine, así como los valores sociales, morales y
familiares que estas figuras encarnan. Su inves�gación parte del reconocimiento del cine como una herramienta
formadora de ideologías y modelos de comportamiento,
por lo que se propone reflexionar sobre cómo estas representaciones contribuyeron a moldear el imaginario colec�vo sobre la feminidad en México.

Conferencia de clausura: “Sin rostro ni voz. Mujeres
indígenas migrantes en la ciudad”
La quinta y úl�ma sesión del ciclo fue impar�da por la
doctora Adela Díaz Meléndez el 3 de diciembre de 2025, en
la Sala Las Trojes de la Hacienda San Pedro. Según la
conferencista, quien es profesora del Tecnológico de
Monterrey, la migración en México es una problemá�ca social compleja, que en los úl�mos años ha cobrado mayor
significancia. Argumenta que en Monterrey la migración
indígena no �ene rostro ni voz, pues no es parte de la agenda polí�ca, no aparece en los medios de comunicación ni en
las estadís�cas económicas y tampoco es tema en las redes
sociales. Menos visibles aun son las mujeres indígenas. La
migración adquiere un ma�z par�cularmente complejo
cuando se entrelaza con el género, pues las mujeres enfrentan discriminación, vulnerabilidad y acceso limitado a
servicios básicos.
El estudio de Díaz Meléndez muestra registros ins�tucionales en los cuales las mujeres aparecen como un porcentaje importante de los flujos migratorios internacionales y
nacionales, y su tránsito por las ciudades no sólo refleja una
búsqueda de oportunidades, sino también la persistencia de
las desigualdades sociales. Las ciudades suelen ser escenarios de discriminación y xenofobia, y las mujeres migrantes
son percibidas como ajenas al tejido social local. El trabajo de
la conferencista, sin embargo, también es un recordatorio de
la resiliencia de la población migrante ante las dificultades
que imponen los procesos migratorios, pues mediante entrevistas y estudios demográficos y urbanos explica las problemá�cas que enfrentan las mujeres migrantes.
FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Perrot, Michelle (2008). Mi historia de las mujeres. Argen�na:
Fondo de Cultura Económica.

Según Ceballos Mar�nez, el magisterio fue uno de los
ámbitos donde las mujeres se pudieron desenvolver libremente. La docencia encaminó a las mujeres a ser parte
de los espacios públicos, pues al establecerse en las ins�tuciones educa�vas comenzaron a ser tomadas en cuenta. Al
mismo �empo, al sen�rse responsables de la instrucción de
la población, las maestras vieron necesario introducirse en
la polí�ca. Ceballos Mar�nez argumentó que la par�cipación polí�ca de las profesoras fue muy amplia y no sólo
se limitó al acto de votar. No obstante, la estructura del sistema polí�co condicionaba a las mujeres a actuar en las localidades, pues se consideraba que era el espacio en donde
las mujeres podían desenvolverse mejor polí�camente. La
inves�gación de Ceballos Mar�nez reconoce los nombres
de las profesoras nuevoleonesas que estuvieron involucradas en la polí�ca y sentaron las bases de la par�cipación
de las mujeres en espacios públicos.

El cine fomentó la construcción de un modelo de iden�dades y de difusión de valores. Sifuentes Zúñiga comentó

13 Ibid., p. 134.

CULTURA REGIONAL

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�fig

JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA

01

Michelle Monter Arauz (2021). Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García
Roel, Irma Sabina Sepúlveda y Sofía Segovia. Monterrey, México: Universidad Autónoma
de Nuevo León
Diana Laura Benavides Hernández 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Como estudiante de Historia, siempre he sen�do un interés par�cular por los trabajos que, desde una perspec�va interdisciplinaria, logran conectar la literatura con los procesos históricos y sociales.
Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel,
Irma Sabina Sepúlveda y So�a Segovia es una obra de Michelle
Monter Arauz, la cual ejemplifica de manera tan precisa lo antes
mencionado. Publicado en 2021 como parte de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanís�cos de la UANL, este
libro no sólo se propone rescatar del olvido a tres escritoras fundamentales para la literatura de Nuevo León, sino que también analiza la relación dialéc�ca entre espacio, memoria, iden�dad y género en sus narra�vas.

• Adriana García Roel: su novela El hombre de barro (1943),
ganadora del premio Lanz Duret, fue recibida con una crí�ca sexista
que la tachó de “reportaje” y no de novela, subes�mando su valor.
Monter Arauz contradice estas reseñas iniciales con lecturas
contemporáneas que reivindican la obra como un tes�monio histórico y cultural fundamental del Montemorelos posrevolucionario.
• Irma Sabina Sepúlveda: la primera regiomontana en obtener
una beca del Centro Mexicano de Escritores (1964-1965), y elogiada por figuras como Juan Rulfo y Juan José Arreola. Sin embargo,
sus obras Agua de las verdes matas (1963), Los cañones de Pancho Villa (1969) y El agio�sta (1970) cayeron en el olvido.
Monter Arauz analiza su narra�va, anclada en su Villaldama
natal, destacando su “predilección por las minucias” y su
aguda observación del mundo rural.

El libro se divide en tres capítulos principales, que se presentan
después de un prefacio teórico y una introducción que contextualizan la problemá�ca central que trata la obra: la ausencia de las mujeres en el canon literario del norte de México, haciendo un énfasis
en la categoría de los “narradores del desierto”.

• So�a Segovia: como autora contemporánea, Segovia
representa un diálogo intergeneracional. Su exitosa novela El
murmullo de las abejas (2014) ficcionaliza Linares y la
transformación de su paisaje agrícola durante la Revolución y la
reforma agraria. Monter Arauz la sitúa como heredera de una
tradición que reconstruye el espacio a par�r de la memoria familiar.

Monter Arauz adopta la “geocrí�ca” como su mayor herramienta de análisis. Esta perspec�va le permite estudiar las interacciones entre el espacio real (el Nuevo León rural) y su representación literaria, evitando caer en simplificaciones que reducen la
literatura a solamente un reflejo literal de la realidad. La autora
complementa este enfoque con la ginocrí�ca, lo que le permite
incorporar la variable de género, reconociendo las condiciones sociohistóricas que marcaron las trayectorias y recepciones de las escritoras que estudia.

El segundo y tercer capítulo son lo principal del análisis. En “La
reconstrucción del espacio referencial a par�r de los sen�dos”, la
autora u�liza el concepto de “mul�focalización” de Westphal para
analizar cómo se construye el espacio en las obras:
• Mirada endógena: la perspec�va na�va y familiar, como la de
los personajes de Sepúlveda que interpretan el paisaje como sabiduría ancestral.

El primer capítulo, “Entre el canon y el olvido. ¿Dónde están las
narradoras del norte?”, es una revisión historiográfica en la
que se hace una crí�ca necesaria. Monter Arauz explica la
categoría “narradores del desierto” (creada en el centro
del país), definiéndola cómo una e�queta que homogeneizó y masculinizó la producción literaria norteña,
excluyendo a las mujeres.

• Mirada exógena: la visión del forastero que exo�za,
como el narrador de El hombre de barro, que inicialmente observa con distancia y condescendencia a los
campesinos.

A través de un análisis literario y una perspec�va
feminista, la autora señala la problemá�ca en la construcción del canon y la doble marginalización que sufren
las escritoras del norte: tanto por ser mujeres como por producir fuera del centro hegemónico.

• Mirada alógena: la del migrante o transeúnte,
como Anselmo Espiricueta en El murmullo de las abejas,
un personaje sureño que nunca logra integrarse en Linares
y que encarna el conflicto centro-periferia.
La autora también presta especial atención a la polisensorialidad (olores, sonidos, texturas) como elemento clave para construir
lo que John D. Porteous denomina el “paisaje interior” de los personajes y los espacios.

Uno de los mayores aportes de este libro es la reconstrucción
de las biogra�as y trayectorias literarias de García Roel, Sepúlveda y
Segovia. Monter Arauz no solo se basa en sus obras publicadas, sino
que acude a archivos históricos, hemerotecas y entrevistas,
rescatando datos invaluables:

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

28

En el tercer capítulo, “La estra�gra�a del espacio”, Monter Arauz
emplea la metáfora geológica de Henri Lefebvre para analizar las capas
superpuestas de �empo, memoria e iden�dad en las narra�vas (p.
107). Introduce el concepto de “transgresión” para examinar cómo los
personajes, a través de sus cuerpos, sus migraciones y sus memorias,
cruzan límites geográficos, sociales y simbólicos, desestabilizando la
homogeneidad del espacio rural. El análisis del “cuerpo vivido” de personajes como Simonopio (el niño con paladar hendido en El murmullo) o la nana Reja, permite a la autora explorar cómo la discapacidad
y la etnicidad configuran experiencias espaciales diferenciadas.

Finalmente, la obra de Monter Arauz es un gran aporte a los
estudios de género. Al historizar las condiciones de producción y
recepción de estas escritoras (los prejuicios sexistas, las dificultades
para publicar, el centralismo, entre otros), este libro ofrece un panorama concreto de los obstáculos que enfrentaron las mujeres intelectuales en México.
Narradoras del norte es más que un estudio literario; es un
acto de jus�cia historiográfica. Michelle Monter Arauz no se limita
a “añadir” nombres de mujeres a un canon preexistente. Por el contrario, expande la noción del canon al demostrar que su construcción ha sido un proceso polí�co y excluyente. Su inves�gación construye un puente entre la historia, la geogra�a y la literatura,
ofreciendo un modelo metodológico para analizar la producción
cultural regional.

Desde la perspec�va de una estudiante de Historia, el valor de
Narradoras del norte es innegable. En primer lugar, realiza una
especie de microhistoria literaria que ilumina un segmento olvidado
de la cultura neoleonesa. Al rescatar a estas autoras, Monter Arauz no
solo amplía el panorama literario, sino que aporta fuentes valiosas
para comprender la historia social de Nuevo León en el siglo XX (la
vida en el agro posrevolucionario, el impacto del Programa Bracero,
la reforma agraria junto con las transformaciones económicas y culturales de la región).

Al concluir la lectura, queda claro que bajo lo superficial de la
narra�va del desierto yacen, como en la metáfora de Westphal que
recupera la autora, “múl�ples narra�vas congeladas en espera de ser
descubiertas”. Este libro es, en sí mismo, la herramienta que permite
acceder a lo oculto, invitándonos a repensar la historia literaria de
México desde una perspec�va más inclusiva, compleja y dialéc�ca. Es
una lectura indispensable para cualquier estudiante o académico
interesado en la historia cultural del norte de México, los estudios de
género y las intersecciones entre espacio, poder y representación.

En segundo lugar, el libro es un ejercicio de historia cultural
aplicada. Demuestra cómo la literatura es un agente ac�vo en la construcción de imaginarios regionales y no un simple reflejo. Las obras
de García Roel, Sepúlveda y Segovia se convierten en “artefactos
culturales” que, como sugiere Denis Cosgrove, asignan significado al
mundo. Al ficcionalizar Montemorelos, Villaldama y Linares, estas autoras se presentan como “fundacionales” de sus pueblos, proporcionando una alterna�va literaria.

29

�GENIO
Y FIGURA
Denisse Alisa Palomo Ligas:

lo que era el estudio como tal. Pero la maestría es bastante noble,

ridad y la beneficencia, y estudiar a un grupo trabajador, a una cla-

“EN LA HISTORIOGRAFÍA DEL NORESTE HAY

pues inicias con algunas asignaturas para obtener los créditos, al

ses obrera, me representó muchos desa�os, tanto en fuentes como

MUY POCAS MENCIONES SOBRE EL PAPEL

mismo �empo que elaboras la tesis. Llevas seminarios de inves-

en la historiogra�a. Fue, pues, gracias a estos doctores, y también a

�gación, los cuales también se me hacen muy enriquecedores,

mi decisión de trabajarlas, que llegué al tema. Creo que ha sido una

porque en esos seminarios �enes la oportunidad de conocer a mu-

de mis mejores decisiones y la verdad es que me ha gustado mucho

chísimos historiadores e historiadoras que te van a dar una retroali-

estudiar las cues�ones de historia de las mujeres. Posteriormente

mentación sobre tus proyectos de inves�gación. Gracias a estos

ya incluí conceptos sobre historia de género y también fui profundi-

seminarios, mi tesis se fue enriqueciendo con diferentes puntos de

zando más para el análisis.

QUE DESEMPEÑABAN LAS MUJERES”
Juan Andrés Zúñiga López

1

Universidad Autónoma de Nuevo León

vista, y me armé de valor para no tener tanto miedo a la crí�ca.

En noviembre de 2024 recibió un importante
reconocimiento en Monterrey. ¿Cómo fue su experiencia como ganadora del segundo lugar en la
categoría de Tesis de Posgrado del Premio del
Museo de Historia Mexicana?

Denisse Alisa Palomo Ligas es licenciada en Historia y maestra en

Ya durante la carrera, quizá los primeros semestres sí se me

Historia del Noreste Mexicano y Texas por la Universidad Autónoma

hicieron un poquito complicados, porque era aprender de muchos

de Coahuila. El pasado mes de octubre de 2025 recibió el Premio

temas. La verdad es que durante mi formación académica básica –

Salvador Azuela en Inves�gación Histórica sobre la Revolución y Pos-

podríamos decirlo– no tuve muy buenos maestros. Fue hasta la pre-

revolución en México, por su tesis de maestría �tulada Telares, hilos

paratoria que conocí a un docente que impar�a ciencias sociales. Él

y agujas: la fuerza de trabajo femenina en la industria tex�l de

también me mo�vó a estudiar la carrera de historia. De hecho, me

Durante la licenciatura, mis primeros acercamientos a la inves-

Coahuila y Nuevo León (1890-1940). Este galardón, otorgado por el

presentó a un alumno que era estudiante (y ya egresó), quien

�gación se relacionaban más con la historia de la vida privada y co-

La verdad fue muy sa�sfactorio. Creo que, independientemen-

Ins�tuto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de Mé-

también me habló mucho sobre lo excelente que era la facultad y lo

�diana. Me gustaba mucho conocer la moda de la época, las inno-

te del premio o algún monto que recibas, el hecho de que reco-

xico, se suma a su novel pero consolidada trayectoria dedicada a la

bien preparados que estaban los maestros. Entonces digamos que

vaciones, y eventualmente me fui interesando más por la historia de

nozcan tu esfuerzo y todo lo que representó el haber realizado la

inves�gación de la historia de las mujeres en el mundo laboral en

ya cuando estuve estudiando me fui apasionando más, fui buscando

las mujeres, porque notaba que en la historiogra�a que revisaba, so-

tesis de posgrado, valió la pena. Fue un poco caó�co como me ente-

Coahuila y Nuevo León durante los siglos XIX y XX. En entrevista, la

los temas que me agradaban y posteriormente egresé de la

bre todo en el noreste, había muy pocas menciones sobre el papel

maestra Palomo comparte aspectos de su formación como histo-

licenciatura y entré a la maestría, que fue cuando me volví a enamo-

que desempeñaban. Creo que a par�r de ahí fui notando el po-

riadora, los retos que enfrentó al reconstruir la historia laboral de las

rar de la carrera.

tencial que tenía para esta línea de inves�gación. Los úl�mos

Retomando justamente el tema de su tesis de
posgrado, ¿cómo surgió su interés sobre la historia
de las mujeres?

semestres de mi licenciatura me enfoqué en la historia de la Iglesia,

mujeres en el noreste mexicano y algunos consejos para las nuevas

¿Qué podría comentarnos sobre su paso como estudiante en la licenciatura en Historia y su posgrado
en la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas de la Universidad Autónoma de Coahuila?

generaciones de inves�gadoras/es.

¿De qué manera comenzó su interés por la Historia?

pero sin dejar de lado los grupos de mujeres. En la licenciatura, trabajé un poco sobre la caridad y la beneficencia y las asociaciones
religiosas de mujeres que estuvieron presentes en los siglos XIX y
XX. A par�r de ahí, mi pasión por la historia de las mujeres se fue
incrementando. Ya en la maestría, estaba muy enfocada en estos

Fíjate que el interés inició justamente cuando entré a la
licenciatura en Historia en 2013. La verdad me enteré de la carrera

Fue un paso bastante grande. La verdad es que al principio,

temas. Recuerdo que para mi proyecto de inves�gación presenté un

de una forma bastante curiosa. La Universidad Autónoma de

como cualquier estudiante, �enes miedo a los nuevos conocimien-

estudio que se acercaba un poco a las organizaciones mutualistas o

Coahuila, año con año, realiza una feria para dar a conocer sus

tos, a este nuevo reto al que te vas a enfrentar. Sin embargo, afortu-

sindicalistas pero en diferentes rubros. Era un proyecto bastante

carreras. En esa ocasión recuerdo haber visto a un montón de chicos

nadamente cuando egresé de la licenciatura tuve algunos trabajos

ambicioso, pero que específicamente se centraba en las mujeres,

y chicas disfrazados de personajes históricos, lo cual se me hizo ba-

como asistente de inves�gación y gracias a ellos no me desvinculé

porque quería ver cómo se estaban organizando, cuáles eran sus

stante gracioso, muy peculiar. Entonces me acerqué a ellos, me ha-

tanto de lo que es la inves�gación de la historia. En 2021 se abrió la

intereses y, a par�r de ahí, entender por qué estaban luchando, por

blaron un poco del plan de estudios, de lo que podía hacer como

convocatoria para la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y

qué se afiliaban a este �po de organizaciones.

historiadora, ya sea como docente, en la difusión, trabajando como

Texas y afortunadamente fui parte de su segunda generación, en la

inves�gadora, y realmente me convencieron sobre estudiar esta bo-

que había personas a quienes admiro mucho y les tengo bastante

Cuando presenté el proyecto, el doctor Gabino Cas�llo y el

nita carrera que muchos consideran como un oficio: el oficio del his-

cariño. Como te digo, fue un proceso di�cil, pues si bien había traba-

doctor David Adán Vázquez me dijeron que por qué no estudiaba a

toriador, de la historiadora.

jado como asistente de inves�gación, ya no estaba tan vinculada a

las mujeres, en este caso a las obreras tex�les o de la industria de
hilados y tejidos, lo cual me pareció bastante interesante. De alguna
forma me retó, porque yo estaba acostumbrada a estudiar a clases

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

30

medias y altas, que eran las que estuvieron más presentes en la ca-

31

�ré. Yo me postulé para la convocatoria desde que inició. Recuerdo
que era la primera vez que iba al museo, iba con un poquito de mie-

descendencia o familiares que podríamos entrevistar, pero creo que ha

do. Me presenté también con mi papelería y en ese entonces estaba

sido bastante complicado en ese sen�do, el poder localizar fuentes. Yo

indecisa sobre si hacerlo o no, pero al final me arriesgué y creo que

la verdad u�licé muchos censos de población. También en las actas de

valió muchísimo la pena. Mi asesor de tesis me dijo que era mejor

los sindicatos a veces aparecían las firmas de estas mujeres. Entonces

que me postulara a todas las convocatorias: a fin de cuentas, si no

fui haciendo una lista y fui comparando las fuentes para ver cómo se

ganabas, ya tenías a alguien que te había leído, que había tenido la

relacionaban. Leí muchísima historiogra�a al respecto para ver en qué

oportunidad de que se conociera más tu trabajo. Eso fue bastante

áreas trabajaban las mujeres, cuáles eran las limitaciones que tenían

importante para que yo decidiera postularme.

como trabajadoras tex�les y también en qué otras fábricas laboraban,
ya no solo nacionales sino también, por ejemplo, en Estados Unidos.

Cuando se publicó la lista de los ganadores, recuerdo que una
de mis mejores amigas –y también compañera de la maestría– me

Eventualmente también me topé un poco con la teoría. Por su-

mandó un mensaje y me informó acerca de que había sido seleccio-

puesto, hacer una tesis de maestría necesitaba un análisis crí�co de las

nada como segundo lugar. Me sorprendió muchísimo. La verdad es

fuentes. También empecé a u�lizar muchos conceptos de la historia de

que yo no me la creía y pensé: “no me voy a esperar hasta que den

género para ayudarme a la interpretación de las fuentes y ligarlo con

el comunicado oficial”. Al siguiente día se publicó una no�cia, que

nuestro presente. Entonces creo que sí fueron bastantes obstáculos.

también publicó 3 Museos, entonces se me hizo bastante diver�da

También el �empo: mi tesis no es muy extensa en su temporalidad,

la forma en que me enteré. Como te digo, caó�co, pero aún así fue

pero sí lo suficiente como para tener que analizar mucho las diferentes

algo surreal. Cuando se me empezó a informar un poquito más

coyunturas que hubo. Sabemos que la historia no es lineal y que no

acerca de cómo iba a ser la premiación, ese día también estuve muy

siempre va haber estabilidad sino que hubo muchos acontecimientos

feliz de haber obtenido el premio, también de conocer a los otros

importantes que transformaron la vida de estas trabajadoras. No es lo

ganadores, que no había tenido la oportunidad de conocerlos, y de

mismo hablar de cómo era el ambiente para las obreras tex�les de fi-

representar a mi universidad y sobre todo a mi facultad. Creo que

nales de siglo XIX a cómo cambió para los años treinta, sobre todo cuan-

fue bastante sa�sfactorio y me llenó de muchísimo orgullo y espero

do empezaron a organizarse en agrupaciones mutualistas que lucharon

que a mis profesores igual.

por sus derechos. Entonces sí tuve que solventar algunos obstáculos,

Derivado de su trabajo de inves�gación usted publicó
un libro. ¿Cómo fue el proceso de edición de
“Puntadas en la historia del trabajo femenino: las
obreras tex�les de la fábrica El Porvenir (1871-1940)”?

¿Qué otras líneas de inves�gación son de su interés
además de la historia de las mujeres?

interesarse un poquito por el tema. De hecho, los ensayos no son muy

pero agradezco en ese sen�do mucho a mis sinodales, quienes también

Bueno, como te mencionaba, al principio me interesé mucho por

extensos, son cor�tos, entonces creo que eso también ayuda mucho a

fueron mis lectoras de tesis durante los cuatro semestres que duró la

la historia de la vida co�diana, la historia de la vida privada. Este �po de

que se difundan este �po de materiales.

maestría. Gracias a su retroalimentación fue que pude construir lo que

historias suelen adentrarse un poco más en cómo se vivía y creo que

sería mi historia de las obreras tex�les.

también es importante destacar esta co�dianidad, la vida que desarro-

¿Cuáles fueron los principales retos a los que se enfrentó en la realización de su inves�gación?

La verdad es que a mí también me tomó por sorpresa que me

¿Qué otros reconocimientos ha recibido a lo
largo de su trayectoria como historiadora?

llaban las personas. Me interesa también la historia social, pues es bastante relevante. Recuerdo que en la facultad estaba muy marcado el
estudio de grupos subalternos, y creo que como estudiante uno se va

invitaran a este proyecto, que parte del Seminario de Procesos de

Bastante complicado. Quisiera decir que no fueron tantos, pero sí

Industrialización de Nuevo León, coordinado por el compañero Ós-

fueron muchos, comenzando por las fuentes. Creo que siempre he des-

Me gustaría decir que fueron muchos, pero no. Aún así estoy muy

interesarme más. También la historia de la Iglesia me gusta bastante. El

car Abraham Rodríguez Cas�llo. Entré a este seminario gracias a otro

tacado mucho esto: lamentablemente no hay tantas fuentes que

orgullosa de ellos. En 2017 la Universidad Autónoma de Coahuila me

siglo XX me gusta mucho trabajarlo, sobre todo por el aspecto iconográ-

compañero que se llama Isaí, quien me dijo que él también era uno

mencionen la par�cipación de las mujeres en la industria. Si bien pode-

otorgó la Presea Lobo en la categoría de ac�vidades académicas. Al año

fico de las fotogra�as. Ya tenemos otro �po de fuentes que podemos

de los asistentes. La primera ocasión que par�cipé fue justo hablan-

mos encontrarlas en informes de las fábricas o en alguna que otra pe-

siguiente, gané la Medalla Juan Antonio de la Fuente al Mérito Universita-

u�lizar para nuestras inves�gaciones, y creo que entre más fuentes

do un poco sobre el segundo capítulo de mi tesis. Supongo que ahí

�ción que realizaban, no logré encontrar su voz, sobre todo ya para

rio. Estas dos premiaciones permi�eron que se me reconociera como his-

tengamos para el análisis, nuestras inves�gaciones van a ser más fruc-

les agradó mucho el tema y sobre todo porque estaba incorporando

principios del siglo XX. Creo que es un poquito más complicado ya en-

toriadora y que pudiera par�cipar en otros proyectos como asistente de

�feras y se van a complementar mucho mejor.

a las mujeres a la historia de la industria en Nuevo León.

trando en el siglo XX, los treintas y cuarentas. Encontraremos más bien

inves�gación. Gracias a ellos, comencé a hacer mi carrera de historiadora

enamorando de estos temas. Ese �po de líneas son las que suelen

y finalmente en 2024 gané el Premio Museo de Historia Mexicana.
De modo que cuando surgió el proyecto editorial de AMM24

¿Qué autoras aconsejaría revisar a una persona que
esté interesada en estas líneas de inves�gación?

me invitaron a par�cipar. En este caso, querían abocarse un poquito
más a cues�ones relacionadas con Nuevo León, por lo que les pro-

En la maestría me acerqué muchísimo a este �po de historia. En-

puse trabajar la fábrica de El Porvenir. Este ensayo es un pequeño

tonces recuerdo que empecé a leer a Susie S. Porter. El úl�mo estudio

extracto de mi tesis. Agregué algunas cositas, pero la verdad me dio

que publicó, Del ángel del hogar a oficinista. Iden�dad de clase media y

mucha felicidad haber sido seleccionada y que el trabajo finalmente

conciencia femenina en México, 1890-1950, se me hace bastante escla-

haya sido publicado, aunque todavía no se ha presentado. Espero

recedor. También encontramos a Kassia St. Clair, en especial su libro El

que pronto se organice la presentación del libro y también para

hilo dorado. Cómo los tejidos han cambiado la historia de la humani-

darle difusión a los otros ensayos que también han sido muy intere-

dad. Ella no es tanto especialista en historia de las mujeres, pero su libro

santes, los temas son bastantes variados, lo cual enriquece mucho.

es muy interesante y la forma en que escribe es bastante clara y

Creo que uno de los obje�vos de publicar este ensayo y los demás

sencilla. De historiadoras mexicanas, yo recomendaría a Susana Sosen-

era hacer una historia que fuera de divulgación, no tan académico,

ski, a María Teresa Fernández y a Carmen Ramos Escandón, quienes

sino que fuera de fácil lectura, y que las personas empezaran a

han trabajado sobre la historia laboral y la historia de las mujeres.

CULTURA REGIONAL

32

33

�De teoría, una de las autoras principales es Joan Sco�, sobre

De igual forma, les aconsejaría que disfrutaran del proceso de

todo cuando vamos a abordar desde las fuentes las cues�ones de

inves�gación. Creo que es importante que no tengan tanto miedo a

género. Otra autora que recomiendo muchísimo, y de hecho

la incer�dumbre. Muchas veces a mí me ocurría que no sabía en

también fue recomendación de una de mis lectoras, sobre todo en

dónde buscar información o qué escribir, y me agobiaba mucho la

cues�ón de antropología, es Marcela Lagarde y de los Ríos. Ella me

idea de no poder terminar o de equivocarme. Pero con el �empo me

ayudó bastante para el concepto de la división sexual. Inclusive yo

di cuenta de que la mayoría nos enfrentamos a ello. Lo importante

recomendaría leer a mis sinodales, es decir, a Elizabeth Cejudo y a

es ser constante en la medida de tus posibilidades. Con el estudio de

Cris�na Alvizo, pues son historiadoras que se han especializado ba-

la historia, aunque escribas un párrafo o leas un poquito sobre histo-

stante en este �po de temas. También recomendaría no sólo a histo-

ria, siempre y cuando lo hagas a conciencia de la mejor forma, creo

riadoras sino también revistas. Women’s Journal, por ejemplo, se en-

que es un avance del cual deberías enorgullecerte. También aconse-

carga de recabar la mayor parte de estudios que hablan sobre

jaría visitar muchos archivos. Durante la licenciatura recuerdo que yo

historia de las mujeres. Revisar este �po de publicaciones puede

iba por hobby. Entonces no tenía ningún tema en específico,

ayudar a las y los interesados en esta línea a ver cómo se está escri-

simplemente me gustaba ir, abrir el catálogo o pedir documentos o

biendo la historia, qué metodologías se están u�lizando, cuáles son

periódicos de cierta temporalidad, y estar hojeando para ver qué es

las fuentes, cuáles son los temas que ahorita están en boga. Creo

lo que me llamaba la atención. Y te encuentras cosas bastante intere-

que es importante estar constantemente actualizándonos en la his-

santes, inclusive graciosas, sobre cómo se pensaba en aquella época.

toriogra�a que se está realizando.

Es importante no perder este vínculo. Es bastante relevante que leamos la historiogra�a que se ha hecho, que tengamos un bagaje ba-

Para finalizar, ¿podría compar�r algún consejo
para las y los inves�gadores interesados en estudiar algún tema rela�vo a historia de las mujeres?

stante numeroso de teorías y de la metodología que podemos u�lizar para la interpretación de nuestras fuentes. Pero también es
importante acercarnos un poquito a nuestras fuentes, incluso a las
personas. Pla�car con personas mayores, con nuestros abuelos o con

Bueno, en ese sen�do, un primer consejo sería no dejar de

personas que están interesadas en la historia pero que no son histo-

aprender y ser respetuosos con quien te brinda su conocimiento y su

riadores, también te enriquece bastante y te vincula de otra forma

�empo para orientarte en ciertos temas. Lo importante es mantener-

con el oficio de historia. Esos serían algunos de mis consejos.

se ac�vos en el mundo de la academia y estar constantemente leyendo revistas y ar�culos, asis�endo a conferencias, escuchando podcasts. Eso nos puede ayudar mucho a estar en sintonía con la historia.
Hay historiadoras que se han interesado por estas áreas de difusión.

CULTURA REGIONAL

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35

�Epistola r io

de la colonia, proveyendo de folletos, etc., a las oficinas coloniales. También imprimió las leyes coloniales sobre damas,
de 340 páginas.

Nota sobre la trayectoria de las mujeres en el periodismo, 1906

En 1773 publicó Isabel Timothy, y lo dirigió, un diario de Charleston. Después de la revolución fue su directora Ana
Timoteo, y fue nombrada impresora del Estado, cuyo puesto ocupó diez y siete años.

Melissa Fernanda Puentes Maldonado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

María Chouch publicó un diario en Charleston por esa misma época, en oposición especial contra el acta de Sellos.
Después estableció su diario en Salem Mass, y con�nuó publicándolo por varios años.

Introducción

En 1776 imprimió en Newport un periódico Sarah Goddard, dirigiéndolo hábilmente, habiéndose asociado después a ella
Juan Carter. La firma social era Sarah Goddard Co., siendo ella la principal, como era [...] y justo.

El siglo XIX acarreó diversas transformaciones sociales y polí�cas revolucionarias, que en muchas formas sentaron las bases del mundo de
hoy. La integración de la mujer en el periodismo fue una de las innovaciones fundamentales en el desarrollo de la educación femenina. El
periodismo abrió oportunidades para la formación de la mujer lectora e incorporó mensajes ideológicos y polí�cos que aportaron al pensamiento crí�co. Aunque hoy en día es común que las mujeres se desenvuelvan en el campo de las letras, todavía persisten crí�cas reduccionistas y una comparación constante con la escritura varonil.

En 1772 publicó Clemen�na Reid un diario en Virginia, que favorecía la causa colonial y hería seriamente á los realistas,
y de años después se publicó otro diario que defendía los intereses de la Corona, por la señora H. Boyle, usando el
nombre del diario de la señora Reid, que se llamaba Virginia Gazze�e, pero que vivió poco �empo. Ambos diarios fueron
publicados en el pueblo de Williamsburgo. El diario Colonia fue el primer periódico en que se publicó el Acta de
Independencia de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué ocurría con las mujeres escritoras en el siglo XIX? La académica Donna Marie Kabalev menciona que las autoras regiomontanas de la época comenzaron a distanciarse del discurso patriarcal sobre la mujer, que pretendía educarlas únicamente en temas
relacionados con el hogar, la ves�menta y la crianza de las infancias². Este �po de imaginarios resultaban beneficiosos para los hombres,
ya que perpetuaban el ideal de esposa que imperaba en la época. En cambio, los textos escritos o editados por mujeres en periódicos como
La Violeta, aunque muchas veces reproducían valores o creencias morales tradicionales sobre el matrimonio y la familia, también ampliaban “su postura respecto al papel social de la mujer como voz ac�va para el cambio en la sociedad decimonónica”³. Así, estas autoras
elaboraron y difundieron ar�culos sobre diversos temas de interés para transmi�rlos al público en general, sin caer en la visión estereo�pada predominante.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Kabalen Vanek, Donna Marie (2023). “La mujer del norte y su par�cipación en la prensa periódica en Monterrey: La Violeta, 1887-1894”, en: Bibliographica, vol. 6, no. 1, pp. 155-184.
Fuentes electrónicas

Pues bien, El Tiempo Ilustrado era un semanario procedente de la Ciudad de México, que tenía como obje�vo informar sobre las
no�cias más relevantes a nivel nacional e internacional, además de que daba cobertura a diversos temas de interés para el público. En el
número que apareció el 20 de mayo de 1906, El Tiempo Ilustrado publicó un ar�culo anónimo �tulado “Mujeres en el periodismo”, el cual
presenta a varias mujeres directoras y autoras de diversos periódicos en Estados Unidos y en el Reino Unido durante el siglo XVIII. El ar�culo
esbozó un pequeño contexto de cómo se trabajó en la edición de los periódicos, así como un breve apunte histórico sobre la trayectoria
laboral de estas mujeres y lo que las llevó a estar al frente de estos proyectos editoriales.

“Las mujeres en el periodismo”, en: Hemeroteca Digital UANL. [En línea; consultado el 7 de octubre de 2025]. Disponible en: h�ps://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3151

De tal manera, dicho semanario mostró al público mexicano la importante par�cipación femenina en el periodismo internacional y
aunque no se sabe a ciencia cierta cuál fue el posible impacto que tuvo dicho ar�culo, puede señalarse que su contenido era original para
la época y seguramente muy inspirador para las mujeres que comenzaban a familiarizarse con la lectura periódica. El ar�culo aquí transcrito puede encontrarse en El Tiempo Ilustrado, año 6, no. 21, 20 de mayo de 1906, vol. 1, no. 120, p. 256, disponible para su consulta gratuita
en la Hemeroteca Digital de la UANL.

El documento

La dignidad del oficio
El primer diario que se ha impreso en el mundo fue establecido y redactado por una mujer: Isabel Mallete, en Londres,
1721, hace casi dos siglos. En su ar�culo primero decía que había establecido un diario para ahorrar al público la mitad
de la imper�nencia que con�ene el diario ordinario. Muy conforme con la índole de la mujer, su diario fue reformador.
El primer periódico publicado en América, de que tengamos conocimiento, fue el Massachusse�s Gaziteand News Leter.
Después de la muerte del redactor, la viuda lo dirigió del modo más espiritual por dos o tres años. Fue el único diario que
no suspendió su publicación cuando Boston fue si�ado por ingleses. El nombre de la viuda era Margarita Carper.
En 1722 Rhode Island publicó su primer diario. Fue propietaria y directora Anna Franklin. Ella y sus dos hijas hacían la
composición y el �ro lo hacían sus sirvientes. La historia nos dice que por su rapidez y corrección fue nombrada impresora

1 Es estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Donna Marie Kabalen Vanek, “La mujer del norte y su participación en la prensa periódica de Monterrey”, pp. 163 y 164.
3 Ibid., p. 181.

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�Epistolar io

Partida de bautizo de Aurelia Ochoa Sapién, 1854

Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Introducción
“Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del gobernador, con aire de gran dama como corresponde a su jerarquía, fue la primera en presentar sus respetos al general Díaz”². Con estas palabras, el historiador José P. Saldaña presenta a María Maximiana Aurelia Ochoa Sapién,
esposa del general Bernardo Reyes y una de las mujeres más influyentes de la élite regiomontana de finales del siglo XIX. Ochoa nació en
Zapotlán, Jalisco, el 19 de agosto de 1854, pero creció en la ciudad de Guadalajara. A los dieciocho años se casó con Bernardo Reyes, el 4
de noviembre de 1872³.
Aurelia Ochoa fue representante destacada de la clase alta de la época, modelo de cómo debía comportarse una mujer de su posición,
así como del apoyo que debía brindar a su esposo. Con su ac�vidad y presencia, cumplió el rol de sostener el orden social y simbólico que
el poder polí�co quería afianzar. Y fungió como referente aspiracional para las mujeres de su clase social. Fue anfitriona de diversos eventos
sociales en Monterrey a finales del siglo XIX, donde les daba un lugar propio a sus invitadas en el cual se podía dialogar. Cabe recordar que
la par�cipación de la mujer estaba muy restringida y Ochoa, al proporcionar estos espacios, actuaba como una red de apoyo en un sistema
en el cual la mujer no se debía desempeñar en los espacios públicos.
A pesar de que las mujeres de la clase alta no enfrentan las mismas dificultades que las de clase trabajadora, no significa que este �po
de experiencias históricas deban ser ignoradas. A con�nuación se reproduce la par�da de bau�zo de Aurelia Ochoa Sapién, que se encuentra resguardada en el Archivo de la Parroquia de Zapotlán el Grande, vol. 50, 1854-1856.
El documento

Ma. Maximiana Aurelia Ocha
En veinte y dos de agosto de mil ochocientos cincuenta y cuatro, yo el Presbo. Dr. D. Marcos R. Lozano, ministro de esta
parroquia de Zapotlán, bau�cé solemnemente y puse crisma a Ma. Maximiana Aurelia de tres días de nacida, hija natural
de D. Apolonio Ochoa y Da. Josefa Sapién A. P. D. Ygnacio Ochoa y Da. Franca. Ríos. Mat. D. Calletano Sapién y Da. Luz
Álvarez P.P. D. Manuel Sapién y Da. Manuela Ochoa cónyuges a quienes adver� su obligación y parentesco. Y pa. que
conste lo firmé con el Sor. cura
Antonio Zúñiga

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Niemeyer, E. V. (1966). El general Bernardo Reyes. México: Gobierno del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanís�cos, Universidad de
Nuevo León.
Saldaña, José P. (1970). “El Gral. Don Porfirio Díaz en Monterrey”, en Humanitas, no. 11.
Fuentes electrónicas
“México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-2022”, en: FamilySearch. [En línea; consultado el 3 de diciembre de 2025]. Disponible en: h�ps://
www.familysearch.org/ark:/61903/1:1:684X-Y6WB

1 Historiadora. Es licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León y estudiante del programa de maestría en
Humanidades en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Actualmente es investigadora del Centro de Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
2 José P. Saldaña, “El Gral. Don Porfirio Díaz en Monterrey”, p. 420.
3 E. V. Niemeyer, El general Bernardo Reyes, p. 17.

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�El arte

El arte

La trayectoria artística
de Miryam Jahuey
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
Miryam Jahuey, conocida en sus redes como Olindart, es una ar�sta
nacida en Monterrey, Nuevo León, el 2 de noviembre de 1998 y quien
desde temprana edad ya mostraba interés por dibujar y por contar sus
propias historias a través del noveno arte.

abuela en un pueblo de México y cómo tuvo que sacar adelante a sus
hijas con mucho esfuerzo. Fue la primera historia en que contó algo
más real y aterrizado a nuestro mundo, alejándose del enfoque de
fantasía y ciencia ficción que sus historias previas manejaban, además
de los elementos que podrían llegar a ser sensibles para algunas personas. Un parteaguas en la forma en que Miryam cuenta historias.

Mucho antes de siquiera saber lo que era un cómic, Miryam ya realizaba sus propios dibujos en secuencia para posteriormente graparlos y
contar pequeñas historias con ellos. De tal manera, realizó sus primeros
pasos en este medio ar�s�co antes de saber incluso qué era. Posteriormente encontró interés en la pintura y la animación, pero tras probar
otras formas de arte, fue el cómic la que más alimentó su interés tanto
por comodidad como por gusto.

En 2021 salió a la luz La chica del barril, cómic ganador del tercer
lugar del concurso internacional de la Editorial Familia Usaka. Aquí, se
narra la historia de un muchacho que se enamora de una joven que se
encuentra dentro de un barril, mientras descubre que detrás de su
nuevo interés amoroso hay más misterio del que esperaba. Con esta
historia, la autora destaca que lo más valioso que consiguió fue integrarse a la editorial donde fue publicada, sin�endo un enorme apoyo y
respaldo de su parte en la carrera que ha forjado hasta ahora.

Sin embargo, fue durante su ingreso a la Universidad Autónoma de
Nuevo León cuando dos cosas la hicieron decantarse por u�lizar el cómic como su medio de expresión predilecto. En primer lugar, eventos
importantes en su familia, junto con la pérdida de un familiar cercano,
cambiaron su forma de pensar y la impulsaron a dar el paso de expresar todo lo que sen�a y pensaba en ese momento a través del arte,
u�lizando el cómic como un medio para desahogarse y expresar lo que
en palabras no le era posible. Y en segundo lugar, la comodidad y afinidad que ya tenía con el noveno arte.
Sus primeros cómics durante ese �empo eran muy caó�cos, reflejo
de sus pensamientos desordenados que dejaban ver lo que pasaba
por su interior, pero que expresaban de forma genuina su sen�r y el
estado emocional por el que atravesaba mientras creaba sus historias.
Esta circunstancia hace que cada historia se sienta genuina, personal
y con capacidad de generar una conexión más cercana entre la ar�sta
y sus lectores. En defini�va, un medio de expresión de la forma más
pura.

En 2022 se graduó de la universidad y publicó dos cómics: Vingt de
las estrellas y Desde mi lugar. Con el primero, par�cipó en el Concurso
de Cómic-Historieta de la UANL y obtuvo el segundo lugar. Aquí nos
cuenta la historia de Vingt, un ser espacial con el sueño de conver�rse
en una estrella fugaz capaz de explorar el espacio, pero cuya vida en
cau�verio a causa de su pareja le impide lograr su sueño, llevándolo a
un viaje de exploración y autodescubrimiento para cambiar su vida y
cumplir su sueño. Con el segundo cómic, par�cipó en la segunda
edición del Concurso Nacional de Historietas por la Igualdad, organizado por el Ins�tuto Estatal Electoral de Nuevo León, y obtuvo el primer lugar. Este cómic narra la historia de una chica que desde temprana edad lucha por cumplir su sueño de volverse gobernadora y que
también busca oportunidades para que todas las mujeres puedan
cumplir sus metas de la misma forma en que lo hace ella, la protagonista de esta historia.

Después de muchos intentos fallidos por terminar un cómic, logró
concluir y publicar en 2018 su primer cómic, �tulado Desde otra luna, una
historia de romance y ciencia ficción sobre una chica que tenía el sueño
de ser astronauta y que conoce a un extraterrestre tras confundir la caída
de su nave espacial con la de una estrella fugaz. Esto provocó que comenzaran a interactuar juntos con la esperanza de que la chica pudiera
acercarse más al espacio y eventualmente terminaron enamorándose. Se
trata de una historia autoconclusiva que par�cipó en el Concurso de Cómic-Novela Gráfica de la UANL y que recibió una mención honorífica.

A par�r de 2023, su tradición por realizar historias autoconclusivas para
concursos desaparece para enfocar sus esfuerzos en realizar �ras digitales
para redes sociales y en realizar mercancía para eventos con el obje�vo de
generar ingresos con su arte. Encontró comodidad en este nuevo formato
que le permite realizar obras breves pero igual de impactantes e interesantes y que atraen a un público más amplio a través de internet. Su nivel
de reconocimiento ha llegado al punto de que ha sido entrevistada en
radio y en revistas, y ha tenido como resultado la oportunidad de viajar a
otros estados del país para par�cipar en convenciones y realizar talleres.

Un año después, en 2019, publicó la historia Y van a gritar victoria,
de acción y ciencia ficción, que nos habla sobre la opresión, la búsqueda de libertad y lo que estamos dispuestos a hacer por conseguirla. La
historieta cuenta la aventura de Iván y Victoria, dos jóvenes a los que
incluso cuando el mundo se les viene encima, no dejan de luchar por
salir adelante y cumplir sus metas. Nuevamente, su autora fue par�cipante en el Concurso de Cómic-Novela Gráfica de la UANL y en esta
ocasión ganó el segundo lugar, con lo que pudo notarse una evolución
en su es�lo ar�s�co al igual que en su dominio para narrar una historia
a través del noveno arte.

Su es�lo sencillo pero reconocible y cómodo para su creación le ha
permi�do a lo largo de los años forjar una legión de seguidores que
esperan sus historias, emocionados por ver qué nueva aventura les
brindará. En cada una de las páginas que plasman las viñetas, sus historias pueden llevarnos desde la fantasía a la ciencia ficción y aun a
relatos más realistas, donde la expresión de su autora y la invitación a
la reflexión sobre quiénes somos y lo que hacemos es el pan de cada
día. En la obra de Olindart podemos encontrar a una autora que nos
demuestra cómo con pasión, dedicación y mucho esfuerzo se pueden
lograr muchas cosas y que la sinceridad en el arte es la mejor forma de
conectar con miles de lectores. No en vano, al día de hoy, muchos siguen iden�ficándose con sus historias.

En 2020 publicó la historia que, para ella, marcó un antes y un
después en su carrera ar�s�ca: Dorali. Este cómic aborda la vida de su

Créditos fotográficos
Imagen de portada: ballet folclórico del municipio de Higueras en Fiesta de la Cultura Regional, 2023, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 7: demostración de peinado, 1930, Archivo Histórico de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas (en adelante
AHEIPTPL); p. 9: exposición de fin de cursos, 1939, AHEIPTPL; p. 13a: convivencia de trabajadores de Fundidora Monterrey en la Navidad
de 1968, Archivo Histórico Fundidora (en adelante AHF); p. 13b: Edificaciones Monterrey, S.A., filial de Fundidora Monterrey, departamento de Ingeniería y Construcción, al centro la ingeniera Blanca Esthela Cadena rodeada de ingenieros, fotogra�a de Lauro Leal, 1977,
AHF; p. 13c: fotograma tomado de la película Al rojo vivo (1969) en donde se recrea un área de trabajo femenil dentro del Molino Desbastador de 46”, disponible en Youtube: youtube.com/watch?v=X8uzX6928HI; p. 13d: secretarios administra�vos laboran en una sección
de las Oficinas Generales, fotogra�a de Mar�nez, ca. 1930, AHF; p. 14: secretarias laboran en una oficina, Condominio Acero, ca. 1970,
no. inv. 63869, Fototeca-Centro de las Artes, CONARTE, Fondo: Fundidora, p. 15: nopales de la Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a
de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 16: Vicky Ponce, 2007, fotogra�a de Labrys LesMty A.C.; p. 18: Vicky Ponce, 6ta Marcha Lésbica 2013,
fotogra�a del archivo personal de Vicky Ponce; p. 22a: foja de expediente sobre caso judicial, 1867, Acervo Histórico del Poder Judicial
del Estado de Nuevo León (en adelante AHPJENL); p. 22b: foja de expediente sobre caso judicial, 1872, AHPJENL; p. 22c: foja de expediente sobre caso judicial, 1871, AHPJENL; p. 24: Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 29: portada
del libro Narradoras del norte: estudio de la obra de Adriana García Roel, Irma Sabina Sepúlveda y So�a Segovia de Michelle Monter
Arauz, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 30: Denisse Alisa Palomo Ligas, fotogra�a proporcionada por la entrevistada; p. 31a: entrega del Premio Museo de Historia Mexicana 2024, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 31b:
Denisse Alisa Palomo Ligas frente a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila, fotogra�a proporcionada
por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 32a: compañeros de generación de la maestría en Historia del Noreste Mexicano y Texas, fotogra�a
proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 32b: defensa de tesis de maestría, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo
Ligas; p. 33a: defensa de tesis de maestría, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 33b: Denisse Alisa Palomo Ligas
en la fábrica El Porvenir de San�ago, Nuevo León, fotogra�a proporcionada por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 34: portada de la tesis
Telares, hilos y agujas: la fuerza de trabajo femenina en la industria tex�l de Coahuila y Nuevo León (1890-1940), fotogra�a proporcionada
por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 35a y 35b: entrega del Premio Museo de Historia Mexicana 2024, fotogra�as proporcionadas por Denisse Alisa Palomo Ligas; p. 35c y 35d: viaje con compañeros de generación, fotogra�as proporcionadas por Denisse Alisa Palomo Ligas; p.
38: nota sobre “Las mujeres en el periodismo”, en: Hemeroteca Digital UANL, disponible en: h�ps://hemerotecadigital.uanl.mx/items/
show/3151; p. 40: “México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-2022”, en:
, disponible en: h�ps://www.familysearch.org/ark:/61903/1:1:684X-Y6WB; p. 41: palma pita en la Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 42: ilustración de Miryam Jahuey, fotogra�a proporcionada por Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo.

1 Escritor, editor y letrista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del Concurso de Cómic y Novela Gráfica
de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por Editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es fundador del club de cómic de la
Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019. En 2025 fue ganador del VII Concurso Nacional de la Fortaleza Cómics con la obra Desidium.

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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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              <text>Machuca Vega, Emilio, Director de la Revista</text>
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              <text>Aguillón Gutiérrez, Fátima Geraldy, Editora Adjunta</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Historiografía (Narradoras del Norte)</name>
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      <name>Las Profesionistas en Fundidora</name>
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      <name>Mujeres en la Historia del Noreste</name>
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      <name>Mujeres en la UANL</name>
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