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                  <text>ISSN: 3061-7405

Vol. 04 Mayo-agosto
N. 09 2026

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector

Dr. Mario Alberto Garza Castillo
Secretario General

MENSAJE
DEL EDITOR

Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo
Secretario Académico

Dr. José Javier Villareal Álvarez Tostado
Secretario de Extensión y Cultura

Dr. César Morado Macías
Director de Humanidades e Historia

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información de Historia Regional
y Hacienda San Pedro

EQUIPO EDITORIAL

Cultura Regional se ha consolidado como la revista del Centro de
Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Con cada número publicado, su experiencia como
laboratorio para la inves�gación y divulgación de la historia se
acrecienta, siempre bajo la visión de cons�tuirse en una
importante plataforma para la historiogra�a regional.
En esta edición, colaboran egresados y estudiantes de la

M.C.R. Emilio Machuca Vega

Licenciatura en Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la

Director de la revista

UANL. Desfilan por sus páginas los siguientes autores: Luis A.

Lic. Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez

Vallebueno, Bryan Yair Ramírez Garza, Monica Daniela Muñoz

Editora adjunta

Miramontes, Manuel Rodríguez González, Luis Enrique Pérez Cas-

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata

tro, Génesis Nahara Villarreal Hurtado, Leonardo Guzmán Garza,

Editora técnica

Índice
Pág i na 2
Mensaje del editor - Emilio Machuca Vega
CRONOGRAFÍA
Pág i na 4
Un vikingo entre los tarascos. La expedición de Carl Lumholtz en Michoacán, 1890-1898 - Luis A. Vallebueno
Pág i na 1 0
Cómo era trabajar en la Fundidora de Monterrey. Tes�monio del extrabajador Andrés Castro Amaya - Bryan Yair
Ramírez Garza
Pág i na 1 6
Problemá�cas en el sistema de agua y drenaje de Linares, Nuevo León. La pe�ción de la señora María del
Refugio Cienfuegos al presidente Pascual Or�z Rubio, 1932 - Monica Daniela Muñoz Miramontes
Pág i na 2 0
¿Cómo acercarse por primera vez a la historia de África? Análisis de algunos materiales para el estudio del
con�nente africano - Manuel Rodríguez González

Alberto Arévalo Coronado, Mariana Aidé García Gasca y Jesús

M.D.L. Myrna Karen Garza Cantú
Asesora jurídica

Gerardo Guerrero Cas�llo. Los temas son muy variados, pues
abarcan desde guerra y religión en el siglo XIX, hasta industria,

COMITÉ EDITORIAL

Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga

servicios públicos y patrimonio fabril en el siglo XX, y aun ar�culos
situados en otras espacialidades fuera del noreste de México.

Universidad Autónoma de Nuevo León

José Gabino Castillo Flores
Universidad Autónoma de Coahuila

Deseamos que este volumen 4, número 9 de Cultura Regional sea

Universidad Autónoma de Nuevo León - Universidad de Monterrey

Diana Elizabeth Cepeda García
Universidad Autónoma de Nuevo León

Osvaldo Aguilar López
Vrije Universiteit Brussel-Université Libre de Bruxelles

Angélica Sánchez Hernández

Pág i na 24
Juan Jacobo Cas�llo Olivares (2024). Del taller a la fábrica: historia social del trabajo artesanal a la industria
tex�l en Nuevo León. México: AMM24. Estudios Históricos, Seminario de Procesos de Industrialización
Nuevo León, Ayuntamiento de Cadereyta, A�sbo, Fides - Luis Enrique Pérez Castro

hecho posible la edición del presente número con sus ar�culos,

Pág i na 2 6
Alberto Casillas Hernández (2024). Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. México: Universidad Autónoma de Nuevo León Génesis Nahara Villarreal Hurtado

reseñas y transcripciones. La diversidad de temas no es sino una

GENIO Y FIGURA

evidencia de que la historiogra�a de Nuevo León se encuentra

Pág i na 2 8
Alberto Casillas Hernández: “Detrás del Parque Fundidora exis�ó una de las experiencias industriales más
importantes de América La�na” - Leonardo Guzmán Garza

una edición que enriquezca el conocimiento de la historia, que foLuis Enrique Pérez Castro

JOYAS DE LA HISTORIOGRAFÍA

mente la discusión y que siga despertando la curiosidad en los lectores. Como siempre, agradecemos a los inves�gadores que han

siempre en constante renovación.

Universidad Autónoma de Nuevo León

M.C.R. Emilio Machuca Vega
Director de la revista Cultura Regional

José Ricardo Treviño Chavarría
Universidad Autónoma de Nuevo León

EPISTOLARIO
Pág i na 3 6
Manuel F. Valdés: el origen del autor de las Memorias de la Guerra de Reforma - Alberto Arévalo Coronado

Cultura Regional CR., volumen 4, número 9, mayo-agosto 2026, es una
publicación tetramestral electrónica editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Información de Historia
Regional, carretera a General Zuazua, km 4.5, General Zuazua, Nuevo
León, C.P. 65750. Tel: 01(82)52470500, culturaregional.uanl.mx, culturaregional@uanl.mx. Editor responsable: Emilio Machuca Vega. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2023-102314025800-102, ISSN: 30617405, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Ana Cesira Alvarado
Zapata. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan la
postura del editor de la publicación.

Pág i na 4 0
Regulación del obispado de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875 - Mariana
Aidé García Gasca
EL ARTE INVISIBLE

Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o
imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico,
siempre y cuando sea para usos estrictamente académicos y sin fines de
lucro, citando la fuente sin alteración del contenido y otorgando los créditos autorales.

Pág i na 4 6
El mundo onírico de Royer Díaz - Jesús Gerardo Guerrero Cas�llo

Editado en México.

Todos los derechos reservados.
CULTURA
REGIONAL
culturaregional@uanl.mx

2

3

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Un vikingo entre los tarascos.
La expedición de Carl Lumholtz
en Michoacán, 1890-1898
Luis A. Vallebueno 1
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo

1887. Su idea era viajar en busca de los úl�mos habitantes
de las casas de acan�lado, que en su imaginación serían los
úl�mos cavernarios3. Y ese fue el puntapié inicial de una
serie de cuatro giras por México entre sep�embre de 1890
y agosto de 1898, que lo llevaron a lo largo de la ver�ente
occidental de la Sierra Madre y por las vastas regiones de lo
que el propio Lumholtz llamó El país de los tarascos.

Introducción
Carl Lumholtz (1850-1922) forma parte de una generación
dorada para la exploración geográfica y cien�fica en Noruega, donde figuran nombres de grandes exploradores,
tales como: Roald Amundsen, conquistador del Polo Sur;
Fridtjof Nansen, expedicionario de la isla de Groenlandia y
ganador del Premio Nobel de la Paz en 1922, además de
Thor Heyerdahl quien demostró la posible navegación
incaica por el Océano Pacífico. Este interés cultural que llevó a los diversos viajeros noruegos por el mundo es fruto
del espíritu del conocimiento de la época, pues las teorías
evolucionistas de Darwin y los experimentos de Gregorio
Mendel formaron las ideas del insigne explorador noruego
acerca del mundo exterior.

Durante estos múl�ples viajes a través de la amplia y diversa geogra�a mexicana, Lumholtz registró una serie de
tes�monios botánicos como el famoso “pino triste” cuyo
nombre cien�fico es pinus lumholzil, siguiendo una larga
tradición iniciada por el viajero Alejandro de Humboldt a
su paso por México4. Sin embargo, la aportación más
importante de Carl Lumholtz se dio en el ámbito de la antropología con el gran acervo de recursos fotográficos,
tanto del paisaje y la orogra�a mexicana como de la población indígena del país. Lumholtz retrató su fisionomía,
vestuario, costumbres y fiestas, además de un conjunto de
cilindros de cera en los que grabó una serie de tes�monios
sonoros, desde el mitote de los tepehuanos en la sierra
más profunda de Durango hasta las canciones de los músicos purépechas de Paracho, de los que afirma: “Everybody here is musical and has his guitar, as in Italy, indeed
as musician the indians of Paracho have no equals”5.

Carl Lumholtz vio la luz por primera vez en Faaberg –una
villa rural ubicada en el corazón de Noruega– en el seno de
una familia luterana muy interesada por la naturaleza y el
mundo. Estos elementos marcaron a fuego el des�no del
famoso antropólogo nórdico. Por ejemplo: durante su
paso por el pueblo de San Juan Parangaricu�ro, México, al
presenciar la Fiesta del Señor de los Milagros, informó que
ni siquiera los sacerdotes de lugar eran capaces de detener
la adoración tan exaltada de la imagen: “‘He wants to see
the dancing’ they declare, and this peculiar Indian no�on
has been adopted even by apparently intelligent Mexicans
whom one would consider incapable of such absurdity”².

Este repositorio alberga las imágenes y sonidos más
an�guos que registran el pasado del medio rural e
indígena, tanto de Michoacán como de México en general.
Este es precisamente uno de los mayores valores de la crónica de Carl Lumholtz para los anales de la historia, toda
vez que su mirada fotográfica es a la vez una mirada antropológica que observa al otro con curiosidad, asombro y
algunas veces con admiración. Es así que las fotogra�as del
explorador noruego retratan el “modelo ideal” de los
indígenas mexicanos, considerando que uno de los principales motores de su expedición fue la búsqueda de las
“razas puras” que habitaron entre los indígenas de México.

La visión luterana que Lumholtz absorbió por su familia
y sus estudios en teología en la Universidad de Chris�ania
le impedía penetrar tanto en la cosmovisión católica como
en la de los pueblos originarios que visitó. Es así como Lumholtz se interesó por conocer los modos de vida de las
comunidades na�vas del orbe, lo mismo del inhóspito desierto australiano que de la exó�ca isla de Borneo o de
nuestras montañas del Eje Neovolcánico Transversal.
Fue por este espíritu de aventura que la mente de Lumholtz concibió su primer viaje por la nación azteca durante una breve estancia en Londres durante el verano de

Durante su periplo, Lumholtz contó con un amplio
respaldo de las autoridades en todos los lugares que visitó,

1 Maestro en Historia de América por la Universidad Michoacana de San Nicolás y actualmente doctorante en Historia por la misma casa de estudios. Ha realizado una
especialidad en Historia de Corea por la Universidad de California en Los Ángeles. Actualmente es inves�gador de medio �empo en el Ins�tuto de Ciencias Sociales de la
Universidad Juárez del Estado de Durango.
2 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 383.
3 José Iturriaga de la Fuente, Anecdotario de viajeros extranjeros en México, p. 202.
4 Gerardo Sánchez Díaz, “Michoacán en la obra de Humboldt. Reconocimientos y rec�ficaciones”, p. 101.
5 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 387.
6 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 55.

CULTURA REGIONAL

4

gracias a una pequeña carta autografiada por el general
Porfirio Díaz, lo que le evitó problemas en las aduanas.
Esto ha sido recogido por varios autores6.

se publicó en Nueva York en noviembre de 1902, bajo el
sello comercial de los hijos de Charles Scribner. La obra
está dedicada a Morris K. Jessup, quien ostentaba el cargo
de presidente del Museo Estadounidense de Historia
Natural: “As a token of gra�tude and regard”10.

Sobre la preparación del viaje y el libro
Como ya se ha mencionado aquí, el flogisto de la visita
de Lumholtz a México, se hizo en la capital de Reino Unido.
Sin embargo, gran parte de sus expediciones por la Sierra
Madre se financiaron con fondos recaudados por donantes privados, además del Museo de Historia Natural en
Nueva York7, ins�tución con la que trabajó por más de una
década y que también financió sus proyectos de expedición por la isla de Borneo8.

Debido al interés que provocaron los viajes de Carl Lumholtz entre las autoridades mexicanas, tales como el
canciller Ignacio Mariscal y el mismo general Porfirio Díaz,
el gobierno de México promovió la publicación de una
versión en español de manera paralela a la versión original. La traducción estuvo a cargo del diplomá�co colimense Balbino Dávalos11 y seguramente, como apuntan algunas fuentes, la versión de Dávalos fue grandemente
distribuida y comentada por los círculos intelectuales y
polí�cos de México, siendo una pieza de especial interés
en las bibliotecas personales de algunos gobernadores y
secretarios de Estado12.

Entre los mecenas par�culares que aportaron a la empresa de nuestro explorador, se puede mencionar al magnate Andrew Carnegie, pionero de la filantropía contemporánea, quien suministró un fondo de dos mil dólares.
Carnegie por ese entonces fue un gran benefactor de la
ciencia, las artes y especialmente de las expediciones geográficas, pues apoyó las excursiones de Robert E. Peary y
Roald Amundsen alrededor de las regiones polares de
nuestro planeta.

Otra de las grandes fortalezas del trabajo mexicano de
Carl Lumholtz es la gran can�dad de personas que en un
principio lo acompañaron: un enorme con�ngente de
especialistas, técnicos, porteadores, guardias y peones
que entorpecieron el progreso de la primera expedición
es�val de 1890. Antes de emprender este primer viaje, el
mismo Lumholtz se informó con expertos sobre dis�ntos
rubros de la geogra�a mexicana como el geólogo W. Libbey de la Universidad de Princeton y el arqueólogo A. M.
Stephen de la misma casa de estudios y los botánicos F.
Robine�e de la Universidad de Rochester13.

La concesión de los fondos por parte de estas ins�tuciones y personas para la exploración cien�fica estaba
condicionada al aporte de piezas y variados materiales que
engrosaran las colecciones de los diversos museos estadounidenses, especialmente para este caso el Ins�tuto Smithsoniano y el ya mencionado Museo de Historia Natural de
Nueva York. Así, los diversos elementos de flora, fauna, piezas arqueológicas, placas fotográficas, cilindros sonoros de
cera y un largo etcétera recogidos por Carl Lumholtz a través
del territorio mexicano terminaron expuestos en las vitrinas
de las principales galerías neoyorquinas.

Sin embargo, para 1895 el explorador noruego viajaba
prác�camente en solitario. En el caso michoacano, sus
principales informantes sobre la historia y cultura tarasca
fueron el presbítero de Cherán, Sebas�án Olivares, el sabio nacido en Paracho, Eduardo Ruiz y el historiador
Nicolás León, quien por ese entonces preparaba su Historia general de México14.

Tras sus varias expediciones, Carl Lumholtz preparó varios trabajos sobre México, siendo el más notable Unknown México (“El México desconocido”), un texto enciclopédico compuesto por dos volúmenes que en su conjunto
suman más de mil páginas, además de una serie de mapas
que muestran las zonas territoriales de los principales grupos indígenas de nuestro país. La obra con�ene un
apéndice que muestra un pequeño vocabulario que consigna algunas palabras en las principales lenguas habladas
en la ver�ente occidental de la Sierra Madre9.

El cuidado con el que se planearon las expediciones del
naturalista noruego, así como el apoyo incondicional que
recibió tanto del régimen porfirista como de la élite económica de los Estados Unidos, como del propio Departamento de Estado, nos revelan dos aspectos interesantes de la época. En primer lugar, el afán de
coleccionismo y de interés geográfico ligado a ambiciones
expansionistas tan propias de la época victoriana y en
segundo orden, la necesidad de los Estados Unidos por
conocer el territorio más allá del Río Grande para explotar
oportunidades comerciales y polí�cas de interdependencia con sus vecinos del sur.

Sin duda, el atrac�vo más importante del trabajo de Lumholtz es el grupo de más de cien fotogra�as y grabados
que documentan la vida material de los grupos na�vos de
los lugares que visitó. El material ofrecía, con enfoque antropológico, la mirada de un extranjero que puso en el
mapa de mexicanos y estadounidenses la existencia de las
culturas indígenas, mostrando una imagen de las formas
de vida de estos grupos. El libro que se inició hacia 1898,

En 1898, Carl Lumholtz hizo su úl�ma expedición por
las estribaciones de la Sierra Madre, esta vez acompañado
por el antropólogo de origen checo, Ales Hrdlicka. Durante este período, el viajero afinó sus apuntes sobre los pue-

7 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. VIII.
8 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 101.
9 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 487.
10 Ibid., p. VI.
11 Luis Romo Cedano, “Carl Lumholtz y el México desconocido”, p. 335.
12 Jessica A. Tello Balderas, “Par en grandeza: Lumholtz y Balbino Dávalos”, pp. 51-61.
13 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. X.
14 Nicolás León, Historia general de México, p. 117.

5

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

blos rarámuri y odam15. Por primera vez se precipitó en su
trato con los indígenas y eso le causó grandes problemas
durante su paso por el pueblo de Cherán, generando
conflictos con sus habitantes y también generando una
imagen maligna entre las principales comunidades de la
meseta tarasca de Michoacán.

ted at 20 �mes the usual rate. My hotel became crowded
to its utmost capacity”20. Este mismo fenómeno puede
constatarse en las crónicas recogidas por Nicolás León, uno
de los principales informantes de Lumholtz durante sus andanzas michoacanas. De hecho, las observaciones de
ambos hombres coinciden en muchos puntos21.

Lumholtz y Hrdlicka ingresaron a territorio michoacano
procedentes de Jilotlán, Jalisco, después de haber pasado
un largo período con las poblaciones wirarika, y tuvieron
un paso fugaz por la región de Tierra Caliente. Este recorrido se amplió hacia la meseta purépecha, la Ciénega de
Zacapu y la cuenca lacustre de Pátzcuaro, pasando brevemente por la ciudad de Morelia, en tránsito hacia la Ciudad de México, después de una estancia de cinco meses16.

El aire de la fiesta tenía el perfume del milagro. Los
vendedores de exvotos anunciaban los prodigios del Cristo, que eran señales de agradecimiento por el alivio de
enfermedades o haber evitado un peligro cierto. Para Lumholtz, el mayor acto de fe era el baile muy singular que
consiste en dos pasos para adelante y uno hacia atrás, hasta
arrodillarse ante la santa imagen con un ritmo que en la
mul�tud �ene algo de éxtasis22. Estos danzantes son
llamados por el autor como “matachines” pero son el
antecedente decimonónico de los kúrpites, pues la descripción que Lumholtz hizo de su ves�menta es la siguiente:
“They were dressed in their finest a�re, and adorned with
flowers, ribbons, pieces of cloth. Some had belts fastened to
their clothing, others wore crowns of gilded pasteboard”23.

Un aporte muy interesante del trabajo bibliográfico de
Lumholtz es la traducción al inglés de todos los toponímicos purépechas de los pueblos que visitó. Esto solamente fue posible gracias a la colaboración prestada por el
presbítero Sebas�án Olivares, párroco de Cherán y hablante de la lengua purépecha. Es así como, después de una
breve estancia por la región de Tierra Caliente, Carl Lumholtz y Ales Hrdlicka arribaron al pueblo de Peribán el 11
de agosto de 1895. Referente a la población indígena que
habitaba esta comunidad apuntó: “I found the indians
living here all civilized and busy, for the Bishop of Zamora
was paying the place one of his periodical visits”17.

El 18 de sep�embre, la escasa comi�va que presidía Carl
Lumholtz llegó al pueblo de Paracho, un pueblo que él
encontró habitado tanto por purépechas como por mes�zos
y, por lo tanto, con su legado indígena prác�camente ex�nto.
A lomos de mula conquistó la cima del Pico del Quinceo
donde recolectó especímenes de fauna, botánica y geología
como ejemplos de la exuberante naturaleza michoacana.

En Peribán, Lumholtz escuchó los sones abajeños propios de Tierra Caliente, para luego seguir su camino rumbo
a San Juan Parangaricu�ro, no sin antes hacer una pequeña escapada por el Pico de Tancítaro. Nada más llegar al
pueblo de San Juan, Lumholtz se admiró por la confección
artesanal de cobijas y gabanes de lana y algodón, vivamente coloreados con figuras geométricas que eran
ampliamente u�lizados en toda la geogra�a michoacana18.

Una vez más, el aventurero noruego apreció el valor ar�s�co de los purépechas de la región, tanto en la habilidad
para diseñar rebozos bellamente adornados como por el
talento musical de la gente, al declarar que: “The orchestra
leader a pure blooded Tarasco, is a composer of no mean
ability. He plays any instrument you may give him”24. Al valorar las capacidades musicales de los purépechas, que son
tan caracterís�cas, la mirada de Lumholtz en este punto es
un tanto sesgada: “many an indian here is capable of
composing music that would delight civilised audiences”25.

En general, los espacios en que se hospedó Lumholtz
durante su periplo purépecha fueron muy incómodos, pobremente equipados y carentes de luminosidad. En pocas
palabras, barracas muy alejadas de la realidad lujosa de
Europa. Al respecto de su refugio en el pueblo de San Juan,
el propio viajero apuntó: “here the furniture consisted of a
large dirt-laden table in one corner, and an old door res�ng
on two boxes. In other words, a bedstead in another”19.

Para con�nuar su ruta, Carl Lumholtz prosiguió a la
cercana población de Cherán, poblada con mayor can�dad
de hablantes purépechas de “raza pura”, donde Lumholtz
vivió uno de los momentos más tensos de todo el viaje. Entre las virtudes que el viajero nórdico resaltó entre los habitantes de Cherán se encontraban su laboriosidad y la
modesta riqueza de su población, por lo que en su percepción carecían de ambición. A diferencia de la paciencia que
exis�ó entre Lumholtz y las comunidades rarámuri de sus
primeros internamientos en territorio mexicano, la relación con los purépechas de Cherán fue cuanto menos
agresiva, solamente mediada por los buenos oficios del
párroco Sebas�án de Olivares, que además de actuar
como intérprete, salvó la integridad �sica de Lumholtz de
un intento frustrado de linchamiento.

A mediados de sep�embre de 1895, el explorador noruego fue tes�go ocular de las fiestas dedicadas al Señor de
los Milagros, imagen largamente venerada en San Juan y
que también �ene su patronato de Lima, capital de Perú.
Con admiración, Lumholtz recorrió la plaza que hierve de
ac�vidad comercial, con can�nas que sirven licor y organizan juegos de azar en medio de un jolgorio que perturba la
habitual tranquilidad del poblado. Al respecto, el propio
viajero recordaba que: “every room that had a key was ren-

15 Bajo el ciclo de los trópicos: el gran explorador noruego Carl Lumholtz, p. 87. Aunque este libro maneja la fecha de 1898, yo coincido con la fecha dada por el doctor Gerardo
Sánchez (1895), ya que para 1898 ya se habían publicado las observaciones arqueológicas de Lumholtz. Lumholtz recorre los caminos de Michoacán.
16 Gerardo Sánchez Díaz, “Michoacán en la obra de Humboldt. Reconocimientos y rec�ficaciones”, p. 102.
17 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 360.
18 Ibid., p. 362.
19 Ibid., p. 363.
20 Ibid., p. 376.
21 Nicolás León, “Los tarascos notas históricas, étnicas y antropológicas”.
22 Juana Mar�nez Villa, “Siluetas del volcán. Crónica viajera y memoria en la construcción del paisaje del Paricu�n”, p. 113.
23 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 379.
24 Ibid., p. 388.
25 Idem.

CULTURA REGIONAL

6

El trabajo arqueológico de Carl Lumholtz

La necesidad de llevar restos materiales a los Estados
Unidos, lo llevaron a enfrentarse a la oposición de varios
locales, pues llevó adelante sus planes para realizar excavaciones en el cementerio y exhumar osamentas. Al insis�r tercamente en comprar el cadáver de un indio recientemente fallecido, se ganó la an�pa�a de la población,
aunado a un miedo general a Lumholtz al considerarlo un
ser demoníaco y antropófago. Lo anterior culminó con un
zafarrancho que el propio huésped consideró un linchamiento que no impide que su sen�do antropológico se
mantenga atento26.

Después de pasar unas semanas en Cherán, la expedición cien�fica remontó la sierra para acceder a la
región de la Ciénega de Zacapu, an�gua capital del imperio
tarasco donde, sin embargo, según Lumholtz, la lengua y
las an�guas tradiciones ya para los estertores del siglo XIX
estaban prác�camente ex�ntas. Un antecedente
importante que situó los trabajos del antropólogo noruego
y de su compañero Ales Hrdlicka fueron las excavaciones
arqueológicas del doctor Nicolás León, principal informante de estos viajeros durante su empresa michoacana.

Pasados los años, al escribir El México desconocido y
rememorar los acontecimientos de sus peripecias por
Cherán, Lumholtz mismo ofrece su tes�monio de los hechos: “I did not know it at the �me, the Tarascos of the
Sierra when thoroughly aroused would have been fully capable of making a corpse of me or any other objec�onable
stranger. Even as it was, this incident so prejudiced the
people against me that during the en�re �me of my stay
among them I had to contend with constant opposi�on
and at last was threatened with bodily harm”27.

Entre 1888 y 1890, el doctor León prac�có varias excavaciones para obtener piezas arqueológicas en la zona
serrana. De ella surgió una amplia colección de cráneos
humanos que León estudió, clasificó y presentó en forma
de ponencia en el Congreso de Americanistas en 189030.
De la larga ruta michoacana, Lumholtz extrajo piezas de
cobre, esculturas de piedra, una serie de vasijas y numerosos ejemplares hoscos que describió a detalle en el catálogo gráfico de su libro México Desconocido.
En cuanto a las excavaciones realizadas en un lugar conocido como El Palacio, situado al occidente de Zacapu,
Lumholtz informó: “I selected for my excava�ons a level
spot about 25 yards square, among erup�ve rocks just at
the foot and to the northeast of the palacio. Almost immediately we came upon several skeletons, and for five
days I con�nued digging, so that before my departure I had
thoroughly exhausted the place. The skeletons were found
huddled together without any order whatever, lying two
and three deep, those uppermost covered with scarcely
three feet of earth. I secured more than a hundred skulls,
most of them of Tarascos, but there were at least two
other types intermixed with them”31.

Para el 4 de octubre, Carl Lumholtz todavía se encontraba en el pueblo de Cherán. Presenció las fiestas dedicadas
a San Francisco y al día siguiente hizo una pequeña excursión a la comunidad de Tangancícuaro del que no guardó
un grato recuerdo por la ac�tud esquiva de su población.
Al regresar a su campamento base de Cherán, Lumholtz
dedicó los días siguientes a hacer una serie de observaciones antropológicas sobre las prác�cas sociales de la comunidad purépecha, centrando su atención en las costumbres de noviazgo, cortejo y matrimonio entre los
jóvenes cheranenses. El viajero nórdico centró su mirada
en las formas de coqueteo y las interacciones román�cas
de las señoritas con sus contrapartes masculinas, y las
comparó con la historia bíblica de Rebeca, mostrando la
formación religiosa que recibió en su juventud.

Lumholtz describió con lujo de detalle los trabajos
arqueológicos que realizó en otros si�os y cuyo análisis nos
muestra la aportación metodológica que hizo al entendimiento de la arqueología regional en zonas que tardarían
algunas décadas en llamar la atención de los expertos, teniendo como base la información provista por el aventurero
noruego. Además de los artefactos descritos en los párrafos
anteriores, el equipo de Lumholtz y Hrdlicka desenterró un
conjunto de huesos llenos de cortes e incisiones, principalmente �bias y fémures, que según la teoría de los antropólogos, se trataban de trofeos de guerra del Imperio Tarasco.
Así lo informaron en un pequeño folleto publicado en 1898
por el Museo Estadounidense de Historia Natural32. Este
breve estudio presenta de manera ordenada las conclusiones antropométricas de los hallazgos arqueológicos de Lumholtz y Hrdlicka en los si�os de la Ciénega de Zacapu,
principalmente los si�os de El Palacio y Malpaís.

Sobre las maneras de galanteo entre adolescentes, el
propio Lumholtz refirió: “Courtship is carried on at the
spring whence the girls fetch water, or on the way to and
fro, and in Cherán I observed scores of boys going early
in the a�ernoons meet their sweethearts on their
aqua�c expedi�ons”28.
La desconfianza de carácter demoníaco que exis�a entre los purépechas y el antropólogo venido de ultramar era
bidireccional. Lumholtz adivinó la presencia del diablo en
las comunidades próximas a Cherán. Este es el caso de Cocucho, población situada a 23 kilómetros al occidente de
Cherán, en el que se rendía culto al mí�co señor con poderes para vencer el mal por medio del fuego, representado en una procesión de antorchas. Al respecto, el propio
Lumholtz apuntó: “The people un�l recently adored the
Devil. He was represented by an armadillo tricked out with
horns and claws, and his worshippers sacrificed part of
their booty to him”29.

Otro aspecto muy interesante de las inves�gaciones del
explorador noruego en torno a la arqueología michoacana
es la tesis de la influencia ar�s�ca y lingüís�ca de las culturas andinas sobre la cultura purépecha (principalmente las

26 Aäron Moszowski Van Loon, Los ojos imperiales de un coleccionista mercenario, p. 35.
27 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 394.
28 Ibid., p. 416.
29 Ibid., p. 411.
30 Gerardo Sánchez Díaz, “Una aproximación a la historia de los hallazgos arqueológicos y los registros etnográficos y lingüís�cos en el Michoacán del siglo XIX”.
31 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 427.
32 Carl Lumholtz y Ales Hrdlicka, Marked human bones from a prehistoric Tarasco Indian burial place in the state of Michoacan, p. 61.

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

del Imperio Wari y Chimú), seguramente por las
informaciones recibidas por el doctor Eduardo Ruiz.
Además del importante foco arqueológico desarrollado en
Zacapu, Lumholtz exploró los ves�gios arqueológicos en
las riberas del Lago de Pátzcuaro, adicionalmente, exploró
las conocidas yácatas de Tzintzuntzan y describió otra yácata en el pueblo de Parangaricu�ro.

rrió el lago en barca y reconoció el territorio de las islas de
Janitzio y Pacanda. En Pátzcuaro, el antropólogo europeo
terminó su viaje por Michoacán al abordar el ferrocarril
rumbo a la Ciudad de México, pasando fugazmente por
Morelia que no le mereció ningún comentario importante.
Al final de su colosal libro de viajes por México, Lumholtz dedicó unas páginas para alabar el gobierno liberal, encabezado por el general Díaz, asociando el agitado progreso que México experimentaba por entonces con el origen
indígena de Benito Juárez y don Porfirio, comprome�endo
la polí�ca de entendimiento internacional propia de la
época y silenciando los hechos de la rebelión de Tomóchic
y otras injus�cias que vivían las poblaciones indígenas que
vivían en México, afectados por las capitales industriales
que inver�an en la nación azteca y justamente financiaron
los viajes de Carl Lumholtz por México.

Prosigue la ruta de Lumholtz
Una fría noche de otoño, Carl Lumholtz llegó a la capital
de la Tierra Caliente, Uruapan, pequeña ciudad que imprimió una honda impresión en el ánimo del viajero noruego
por la existencia de las primeras lámparas de luz eléctrica
que alumbraban la población. Así lo registró en sus
apuntes: “I was not a li�le astonished to find the streets
lighted by electricity, it was a great contrast to the domain
of the wild mountaineers I just le� behind”33.

A manera de balance final
Tras recorrer la ciudad, Lumholtz disfrutó de las atracciones naturales de la región, bañándose en las aguas de
la cascada de la Tzaráracua, además se agasajó con los productos de la región: aguacate, plátanos y los granos de
café introducidos por Mariano Michelena setenta años
atrás. Entre los espacios que recorrió con interés están la
Plaza de los Már�res, el casino y el mercado municipal, lugar donde tuvo la posibilidad de conocer el trabajo artesanal del lugar, especialmente los mates laqueados, mismos
que fotografió generando así el registro más an�guo que
se �ene de esta �pica artesanía local.

El breve paso de Carl Lumholtz por el territorio michoacano estuvo caracterizado por una desconfianza mutua,
fruto del afán coleccionista que impulsó la empresa del explorador noruego y los socios capitalistas que aportaron
los recursos que posibilitaron su inves�gación. El interés
de este hombre cubrió una variedad de asuntos, desde la
botánica y la geología hasta la antropología y la naciente
arqueología. Esta mul�plicidad de preocupaciones fue
consecuencia de la generación única de aventureros a la
que Lumholtz perteneció.

En conjunto con el abundante fes�n gastronómico que
saboreó, hizo que Lumholtz calificará a Uruapan como un
verdadero paraíso. Como podemos constatar, el viajero no
economizó las alabanzas para la ciudad y su gente. Al final
de su amplio comentario sobre la ciudad, Lumholtz deslizó
un comentario de apoyo a la polí�ca de “civilidad” emprendida por el gobierno porfirista, lo que nos revela los
prejuicios que conservaba a pesar de su dilatada pero
incomprendida convivencia con los purépechas. “The Tarascos of Uruapan long ago became Mexicanised, that is,
they are now without land, spend all the money they earn
by their labour in feasts for the saints, and have acquired
quite a taste for the white man’s brandy”34.

Los trabajos de Lumholtz colocaron en el mapa mental
de los ciudadanos de México y también de los Estados Unidos, la lejana realidad de los pueblos indígenas que habitaban la ver�ente occidental de la Sierra Madre. El material
recabado a lo largo de los años, durante sus viajes, ha sido
la base fundamental de inves�gaciones antropológicas por
más de un siglo. Este conjunto de fotogra�as y grabados
que ilustran las páginas del México Desconocido ya �enen
un alto valor cultural en sí mismos, pero se complementan
con los comentarios de Lumholtz sobre los secretos que le
reveló su mirada. La construcción intelectual que sustenta
el amplio trabajo de Carl Lumholtz se respalda con la
colaboración mul�disciplinaria de varios expertos. Para el
caso michoacano, son claves los nombres de Eduardo Ruiz,
Nicolás León y Sebas�án de Olivares.

Finalmente, el explorador noruego llegó a la úl�ma estación de su recorrido, al entrar a la población de Pátzcuaro donde vendió todos sus animales de carga, algunos de
los cuales lo habían acompañado por más de seis años en
los �empos de su primera incursión por la sierra de
Chihuahua. Su ingreso a la ciudad de lago se da en un
contexto de violencia, los caminos estaban acechados por
bandidos, por lo que entró acompañado por una pequeña
escolta conformada por un sargento y dos soldados de caballería. Todos los halagos ver�dos en la descripción de la
vida en Uruapan se transforman en crí�cas y quejas hacia
Pátzcuaro. Por ejemplo, cerca del lago y su fauna acuá�ca,
Lumholtz aseguró: “From the neighborhood one get a fine
view over the lake with its dirty, green, gregish in which thrives the famous ugly salamandre, the axolotl”35.

Otro hito en la cultura implantado por Lumholtz se
encuentra en la esfera de la arqueología, llevada a cabo en
la Ciénega de Zacapu y la zona de San Juan Parangaricu�ro.
Lumholtz fue el pionero en tener un método de trabajo y
describir ampliamente las piezas funerarias y de arte que
fue recolectando. Sin duda, el trabajo de Lumholtz �ene
sus falencias y es innegable que su visión está mediada por
los pesados prejuicios del eurocentrismo. Así lo demuestran los hechos de violencia ocurridos durante su estancia
en Cherán. Pese a ello, el trabajo de Lumholtz nos permite
valorar el pasado indígena y analizarlo a la luz del presente.

arrollo de los Pueblos Indígenas, Museo de Historia Cultural
de la Universidad de Oslo.
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de los visitantes extranjeros. México: Universidad Nacional
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FUENTES DE INFORMACIÓN

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Lumholtz (2006). México: Comisión Nacional para el Des-

En las costas lacustres de Pátzcuaro, Lumholtz fue tes�go de la caza de patos y palomas con arco y flecha, reco-

33 Carl Lumholtz, Unknown Mexico, p. 441.
34 Ibid., p. 443.
35 Ibid., p. 448.

CULTURA REGIONAL

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Cómo era trabajar en la Fundidora de
Monterrey. Testimonio del extrabajador
Andrés Castro Amaya
Bryan Yair Ramírez Garza 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

¿Y a qué edad llegó a la ciudad de Monterrey?

Andrés Castro Amaya estudió en la Facultad de Ciencias
Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Comenzó a trabajar en la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey desde 1983 hasta que la planta cerró
sus puertas en 1986. Actualmente es estudiante del
Colegio de Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la
UANL, generación 2023-20282. En el presente 2026 se
cumplieron cuarenta años del cierre de la Fundidora de
Monterrey y, en ese marco, Castro Amaya comparte su experiencia como trabajador en el departamento de aguas
industriales de dicha compañía.

Mira, mis papás trabajaban en un rancho llamado San
Francisco, cerquita de San Fernando. Mi papá es de Tamaulipas y mi mamá es de Michoacán, de un pueblito llamado
Panindícuaro. En aquel �empo estaba en auge el algodón,
entonces la familia de mi mamá se la trajo a Tamaulipas,
pues vinieron a la pizca de algodón a Matamoros, al Valle
de San Fernando, lo que es Valle Hermoso y Matamoros.
Entonces ahí anduvieron pizcando algodón y en esas pizcas
se conocieron mis papás y se casaron. Primero nació mi
hermana. Mi hermano nació en Matamoros, Tamaulipas.
Yo nací en el mero rancho de San Francisco.
Como mis papás no tuvieron la oportunidad de ir a la
escuela, ellos aprendieron a leer y a escribir ya grandes, ya
de jóvenes. Su ilusión era que sus hijos estudiaran, que se
prepararan. Entonces a mi hermana Juanita, que es cuatro
años mayor que yo, la enviaron a Monterrey con una �ahermana de mi papá a estudiar. Posteriormente, ya cuando cumplí cinco años, me mandaron también con mi �a
Linda, aquí en Monterrey, en la colonia Industrial, también
a iniciar mis estudios, porque antes no había kinder. A los
seis años entrabas a la primaria. Yo llegué de cinco años y
me tuvieron en una guardería. Le llamaban guardería
porque entrábamos a las ocho de la mañana y salíamos hasta las seis de la tarde que iban a recogernos. ¿Por qué?
Porque mi �a trabajaba y mi hermana estudiaba, entonces
me dejaban en la mañana ahí. Ahí me daban de desayunar,
de comer y de merendar y en la tarde iban por mí. Así me
la pasé como unos seis meses.
Ya cuando cumplí los seis años, entré a la primaria en la
Escuela Monumental de la Revolución de la colonia Industrial. Me quedaba la escuela a una cuadra de distancia. Ahí
terminé mi primaria y ya de ahí, mi papá compró un terrenito en Guadalupe, en la colonia Nueva Libertad y ahí hizo
mi papá primero un tejabancito. Él seguía trabajando en el
rancho, pero venía seguido y, posteriormente también vino
mi mamá, pues ya éramos dos los hijos que tenía acá. Entonces, cuando ella vino a cuidarnos, fue cuando mi papá
compró la casa y el terreno. Y nos quedamos en Guadalupe
y estudié la secundaria en la Escuela Federal Reforma, que
está ubicada aquí en la Y Griega, en la colonia Fierro. Posteriormente terminé el bachillerato en la Preparatoria 9, fui
de la primera generación. Hoy en día, el plantel de la preparatoria se encuentra en Mitras, pero cuando yo estudiaba,
apenas estaban construyendo las instalaciones. Entonces

Andrés Castro Amaya

Primero que nada, le agradezco mucho por acceder a
esta entrevista y por regalarme un poco de su �empo
para proporcionarme esta información. Me gustaría comenzar preguntándole, ¿dónde nació usted?
Nací el 5 de marzo de 1954 en el municipio de San Fernando, en el estado de Tamaulipas. Nací en un ranchito
que pertenece a San Fernando, no a Matamoros ni a
Valle Hermoso.

1 Es licenciado en Historia por la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado ar�culos en las revistas A�sbo y
Reforma Siglo XXI.
2 “A sus casi 70 años, don Andrés iniciará semestre como estudiante”, disponible en: h�ps://www.nmas.com.mx/nmas-local/programas/las-no�cias-monterrey/videos/a-sus-casi-70-anos-don-andres-iniciara-semestre-como-estudiante/

CULTURA REGIONAL

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nosotros tomábamos las clases en la Facultad de Contaduría Pública y Administración de la UANL.

Había otro tratamiento que se llamaba lagunas de oxidación. Este proceso era muy lento y se u�lizaba mucho en
los pueblos y en los ejidos que no tenían mucha tecnología.
Pero nosotros en Fundidora teníamos esa tecnología, que
era muy buena. Incluso PEMEX vino a copiar el proceso y
luego hizo una planta de tratamiento de aguas en San Rafael, pero tomando como base el sistema de la Fundidora.

Posteriormente, ¿cursó estudios superiores?
Sí. Estuve en la Facultad de Ciencias Biológicas de la
UANL. Mi matrícula sorprende a muchas personas porque
es 4077. Pagábamos el semestre en 600 pesos. En ese
�empo la universidad era muy diferente, porque había
más jardines y más áreas verdes, y claro, menos alumnos.
Las ciencias naturales siempre me han gustado, lo mismo
que las ciencias sociales. Entonces mi dilema era estudiar
leyes, biología o ciencias naturales. Elegí biología y fue algo
sensacional. Cabe decir que me casé jóven, formé pronto
una familia y asumí esa responsabilidad. Tuve que trabajar
y estudiar y ese fue precisamente uno de los mo�vos por
los que entré a trabajar a Fundidora, donde tenía turnos
de trabajo. Trabajaba día, tarde y noche.

El agua tratada no era apta para consumo humano, pero
sí para uso industrial. Lo usábamos tanto en Fundidora
como en Aceros Planos, en las torres de enfriamiento, para
enfriamiento de planchones, para calderas y para regar los
jardines. Había un tanque de almacenamiento grande y
nos hablaban por teléfono a la planta cuando era requerida cierta can�dad de agua. Incluso llegaron a mandar
camiones-pipas solicitando agua de parte del gobierno
municipal para el mantenimiento de los jardines públicos
de la ciudad de Monterrey. También iban estudiantes de la
Facultad de Ciencias Biológicas, de la Licenciatura en Químico Biólogo Parasitólogo (QBP), los cuales iban a hacer el
servicio social o prác�cas profesionales.

Debido a que trabajaba y estudiaba al mismo �empo,
empecé a faltar a los laboratorios, los cuales son muy
importantes y a veces no podía llegar a �empo. Hablaba
con los maestros, pero cada vez era más di�cil. No obstante, gracias a mis estudios tuve la facilidad de desarrollarme
en Fundidora. Cuando un amigo mío me dijo que estaban
ocupando gente para el laboratorio de tratamiento de
aguas industriales, llevé una solicitud en el Condominio
Acero. Me aceptaron, hice unas pruebas y logré entrar al
departamento de aguas industriales.

¿En qué año comenzó a trabajar en la Fundidora?
Entré en 1982 y estuve tres años y medio ahí. Fundidora
cerró en el 86 creo. Como te dije, un compañero mío me
dijo que estaban necesitando laboratoristas en el área de
agua industrial de Fundidora. Yo ya había llevado algunas
materias sobre química, bioquímica, histología, varios
�pos de laboratorio y botánica. De manera que no se me
dificultaba el manejo del laboratorio, pues veíamos microorganismos e histología comparada. Cuando ingresé, me
hicieron pruebas que consis�an en revisar los PHs, los nitritos, los nitratos, los fosfatos y los sólidos totales, hacíamos una demanda química de las demandas bioquímicas
y químicas de oxígeno; se hacían una vez por semana, me�amos una de las muestras en una caja de petri en un refrigerador a cierta temperatura para que los microorganismos crecieran. Luego revisábamos cuánto oxígeno
consumían, si estaban bien o si se tenían que aumentar las
dosis de oxígeno para que hicieran mejor su trabajo.

Mi jefe inmediato era el ingeniero Miguel Ángel Azcasio
y el jefe de toda el área del departamento de aguas industriales era el ingeniero Zabroqui, no recuerdo su nombre.
El ingeniero Azcasio era de Zacatecas. Empecé haciendo
análisis al agua, me traían muestras cada dos horas de la
bocatoma. Teníamos dos bocatomas y las muestras procedían de los tanques de sedimentación secundarios, primarios y de la influente final. Yo hacía una demanda química de oxígeno, una demanda bioquímica. Son procesos
de limpieza del agua industrial, que nosotros u�lizábamos
en el proceso de lodos ac�vados. Esos lodos ac�vados, a
grosso modo, traen unas bacterias que se alimentan de la
materia orgánica. Esos microorganismos necesitan la presencia de oxígeno para poder hacer un trabajo más rápido.
Y nosotros, para agilizar el proceso, les inyectábamos
oxígeno puro. Así el microorganismo tenía las condiciones
ideales para vivir y para comer rápido. ¿Qué hacía esto?
Hacía que el agua se limpiara mejor y más rápido. Aceleraba el proceso.

Todo eso era ru�nario, yo trabajaba ocho horas y entregaba mi turno. Durante el día estaba el ingeniero, que era el
jefe de la planta. Había también un responsable de mantenimiento general, los operadores primarios, operadores
secundarios, jardineros y ayudantes de mecánico. Había
bastante gente, pero a las seis de la tarde se iban todos los
del turno mixto o de día. Los de día salían y entraban los de
tarde, pero a las seis se iban todos los que trabajaban de 8
a 6, entre ellos el jefe de la planta. Entonces el laboratorista se quedaba como el jefe de planta, en este caso yo o
algún otro compañero, porque éramos tres laboratoristas
y nos íbamos turnando y había un relevo para alguna
emergencia o algún descanso. Nos encargábamos de revisar cuando había un problema debido a que llegaba agua
de las gasolineras con aceite o gasolina, entonces teníamos que tener cuidado de no dejar pasar esa agua porque
podía provocar algún incendio.

El agua negra llegaba por unos canales, donde habían
unas parrillas que cumplían con una función de limpieza,
pues detenían todo los sólidos grandes que dichas aguas
trajeran, como plás�cos, botellas y vidrios. Las parrillas
mecánicas eran controladas por operadores primarios,
quienes las movían con botones y sacaban el material. Así,
el agua se iba quedando sin esos restos, pero seguía teniendo sólidos. Entonces, por medio de canales, entraba el
agua a unos reactores, primero por la bocatoma, caía a
unos tanques que se llamaban primarios de sedimentación, donde los sólidos más pesados se iban cayendo y
llegaban hasta el fondo de los tanques, unos tanques muy
grandes. Ahí era expulsado ese lodo con más bombas. Y
entonces el agua iba pasando a otros tanques de sedimentación secundarios. Y se repe�a el mismo proceso. El agua
se iba limpiando y, por úl�mo, se le daba una sani�zación
por medio de ácido clorhídrico.

Como yo venía de una facultad en donde se u�liza mucho el laboratorio, eso me ayudó a desempeñar mis
funciones en el departamento de aguas industriales. Yo
entré como empleado, no era sindicalizado, pero sí conviví
con mucha gente sindicalizada y pla�qué con muchos
compañeros. Sobre todo me gustaba mucho pla�car con la
gente que tenía muchos años trabajando en Fundidora y

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

en Aceros Planos. Los trabajadores de Aceros Planos
pertenecían a la sección 68 del Sindicato de Trabajadores
Mineros, los de Fundidora a la sección 67 y los de Peñoles
a la sección 66. El edificio de la sección 68 estaba ubicado
en Félix U. Gomez, entre Calzada Madero y Reforma. Estuvo ahí un �empo y después cambió a la Y Griega. Y la sección 67 estaba ubicada en frente de Cintermex. Ahí hacían
sus reuniones y también sus pleitos, porque se vivían peleando en las elecciones. Nosotros como empleados estábamos ajenos a todos los problemas sindicales, pero sí nos
comunicaban cualquier evento o cualquier novedad.

Había área de ves�dores para los obreros. Había un proceso de sani�zación, nada más nos daban alcohol, pero nosotros teníamos batas o chaque�nes, guantes, zapatones
y uniformes. Y los obreros traían sus botas, sus uniformes
de mezclilla, sus cascos, sus guantes y también u�lizaban
cubrebocas. Aparte de todo eso, a todos nos vacunaban
del tétanos y contra la fiebre �foidea, porque trabajábamos con bacterias, muchas veces patógenas, que podían
causar alguna enfermedad, sobre todo coliformes y amebas. Se hacían campañas de vacunación para todos los
empleados, obreros, laboratoristas y hasta para el ingeniero que estaba ahí, el jefe de la planta. Las bombas no
dejaban de trabajar, día, tarde y noche. ¿Por qué? Porque
Fundidora no dejaba de trabajar, ni Aceros Planos dejaba
de trabajar.

Con respecto a la tecnología de la compañía, cabe decir
que se han conservado muchas máquinas y actualmente
se encuentran en exhibición en el Parque Fundidora,
pues forman parte del patrimonio industrial de la fábrica
y de Monterrey. Derivado de esto, me gustaría
preguntarle: ¿usted recuerda qué �po de maquinarias o
herramientas tenían que usar en el departamento de
aguas industriales?

Los procesos de sani�zación hablan muy bien de la
Fundidora pues eran una obligación.
En el laboratorio había sani�zantes para manos y papel.
Se les daba a los obreros e ingenieros que querían sani�zante, porque se lavaban las manos antes de ir a comer. El
comedor estaba en un área re�rada, cerca de la puerta de
entrada, en el área norte, casi en la orilla, porque la brisa
podía llevar bacterias patógenas que podían afectar a los
trabajadores. A los obreros se les daba capacitación y vacunas. Se les recalcaba siempre que se lavaran las manos. Los
mecánicos también ya sabían, porque a veces se tenían que
meter a sacar una bomba o arreglarla en los tanques de sedimentación y pues siempre habían lodos que traían bacterias patógenas. Tenías que tener mucho cuidado.

Con respecto al material que se usaba, eran las parrillas
mecanizadas y los tanques de sedimentación (los cuales
tenían sus motores que contaban con una especie de pala
o rehilete en la parte superior, para arrastrar lo que estuviera flotando en el tanque). Aparte, los trabajadores tenían que hacer funciones de limpieza en el tanque, a veces
los vaciaban y hacían limpieza en las paredes. Los trabajadores tallaban las paredes con cepillos manuales de
alambre. Se u�lizaban mucho las bombas de lodos y
bombas de agua. Y los reactores eran también bombas,
pero como de aire, para inyectar el oxígeno. Además los
tanques secundarios también eran bombas de lodo y
bombas de agua. Porque las bombas eran las que mandaban el agua a presión y aparte había un área en donde se
almacenaban los cilindros grandes, como de 10,000 litros
de cloro que se les inyectaba al proceso como sani�zación.

También estaba en cada trabajador y laboratorista poner
de su parte para protegerse, ¿no?
Había un mayordomo en el turno de día-tarde, porque el
ingeniero de la planta salía seguido, ya sea para pasar a
Aceros Planos o a Fundidora. Entonces, él y los laboratoristas siempre teníamos la obligación de decirles a los trabajadores que se pusieran los guantes, que se lavaran bien,
que se sani�zaran y que usaran cubrebocas en la bocatoma.
Teníamos la obligación de darles a ellos esas indicaciones.

Los problemas que enfrentaban los mecánicos tenían
que ver con bombas que se descomponían o motores que
se quemaban, los cuales se tenían que reparar o sus�tuir
con maquinaria nueva. Los tanques de sedimentación
secundarios tenían un área de bombas grandísimas. Esas
bombas se u�lizaban para enviar el agua a Aceros Planos
o a Fundidora. Me hablaban por teléfono, me pedían
tantos miles de litros, y yo le decía al operador, al que manejaba el tanque de reserva de agua. Él iba y abría la
válvula y mandaba el agua por medio de las bombas. De
rato te podían hablar para que bajaras la can�dad, y ya le
decías al operador que le bajara o le subiera según el
caso. Él también se encargaba de la expulsión de los lodos. Teníamos un rango para manejar los lodos, no podían
estar ni muy altos ni muy bajos, era cierto rango nada
más. Los lodos ac�vados, que eran la parte importante del
proceso para limpiar el agua, eran bien cuidados porque
no podíamos dejar que se murieran las bacterias porque
eran las que se alimentaban de la materia orgánica. Y no
podíamos enviar agua que no reuniera los requisitos de
agua industrial.

¿De qué forma se evaluaba su desempeño en la fábrica?
Mira, más que evaluación era que la planta funcionara.
Tú hacías un reporte y recibías a los trabajadores de cada
turno. Nosotros tratábamos de relevarnos antes, sobre
todo para que los trabajadores del turno de la tarde o de
la noche salieran temprano y no batallaran con los camiones para irse. Sólo dos compañeros traían carro, pero los
demás andábamos en camión. Pero antes de terminar el
turno, tú tenías que llenar un reporte extenso, completo,
con los resultados de los análisis. ¿Por qué? Porque en los
análisis te van a decir cómo dejaste la planta, cómo está
funcionando, de qué calidad estás mandando el agua y si
está cumpliendo con los requisitos de agua industrial. En
los reportes indicabas la hora a la que te trajeron la muestra, qué PH tenía, cuántos sólidos totales tenía, qué sulfitos y sulfatos tenía y así todos los rangos que te pedían en
el proceso. ¿Para qué? El agua tenía que reunir los requisitos como agua industrial, desde el PH hasta cuánto cloro
tenía, si era ácida o si no era ácida. Ese reporte tú lo entregabas o lo recibía el que llegaba. Si yo andaba de día, el
que llegaba en la tarde lo recibía. Y luego, al que llegaba en
la tarde le llegaban otras muestras, porque el agua llegaba

Había mecánicos, especialistas en la bomba. Manejamos compresores, había un área de compresores y había
también un área donde manejaban toda la energía de la
planta. En el laboratorio en donde yo trabajaba estaban los
controles de las bombas grandes, dos oficinas y los baños.

CULTURA REGIONAL

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constantemente. Podía llegar agua aceitosa o con gasolina,
y los aceites eran siempre peligrosos. A veces se cerraba
una bocatoma, porque el agua venía muy mala. Como teníamos otro emisor, entonces éste se abría y entraba otro
flujo de agua. Cuando la otra agua se limpiaba, se volvía a
abrir y ya.

no te contrataban en ninguna parte y yo necesitaba el
recurso para mi familia. Acá nos liquidaron con muy poco.
Mucha gente la vimos muy di�cil, pero gracias a Dios todo
salió bien.

Con esos reportes ibas viendo cómo iba el proceso en la
planta, si iba bien o si le faltaba algo. Por eso se hacían los
análisis con�nuamente, para saber la calidad de agua que
se enviaba, si el proceso estaba bien, si había que subir el
oxígeno, sí había que purgar, si habían muchos lodos, si
faltaba agua, etc. Esa era la evaluación, nuestros reportes
que se iban viendo. Esos reportes se mandaban a la jefatura de agua industrial, donde estaba el ingeniero Miguel
Ángel Azcasio y él tenía que responderle al ingeniero del
área de agua industrial que era el ingeniero Zabroqui. El
proceso siempre estaba monitoreado, por eso los análisis
eran cada dos horas, cuatro por turno: cuatro en la mañana, cuatro en la tarde, cuatro en la noche. Cabe decir que
esta planta de tratamiento de aguas se hizo porque
aunque Fundidora tenía unos pozos de agua, éstos no tenían la capacidad necesaria para poder abastecer a ese
monstruo que era Fundidora y Aceros Planos, que también
consumía mucha agua.

Fíjate que ya no me acuerdo, pero a veces nos iba muy
bien. Había muchachos que faltaban seguido en el laboratorio. Y si no venía el relevo, el laborista que estaba se tenía que quedar, sobre todo de tarde a noche o de noche a
día. En ese aspecto, por el �empo extra te pagaban muy
bien. Fundidora pagaba bien, pero ya no tengo los sobres.
Nos pagaban por semana. Las horas extras eran acumulables. Podías trabajar ocho horas extras, y a la novena hora
extra ya era triple, ya no era doble, te la pagaban triple a
par�r de ahí. Fundidora pagaba bien, porque esa prestación era del sindicato y a nosotros también nos las pagaban. Teníamos la mayoría de las prestaciones del sindicato,
pero en lo que sí nos fue mal fue en la liquidación, pues no
teníamos ningún apoyo de nadie. El jefe de la planta nos
dijo: “Miren, esto se acabó, nos van a liquidar como ellos
quieren’’. Porque Fundidora pertenecía ya al gobierno, ya
no era de la inicia�va privada. Decían: “El que no esté a
gusto con su liquidación, que vaya a México”. No nos liquidaron conforme a la ley. Quién sabe a los jefes departamentales y gerencias, pero a nosotros no.

¿Puedo saber cuál era su sueldo en la Fundidora?

¿Qué aprendió al trabajar en esta factoría?
Esto me abrió el campo para el área de control de calidad. Cuando cerró Fundidora, los trabajadores estaban
protegidos por el Sindicato de Mineros a nivel nacional,
que era dirigido por Napoleón Gómez Sada, y fueron bien
remunerados, en comparación con los empleados. Sin
embargo, nadie quería contratar a gente de Fundidora. Yo
me fui de ahí cuando cerró, y llegué a una empresa de
fundición. No analizaba el agua, analizaba el control de
calidad del aluminio. U�lizaba un aparato llamado espectrómetro para leer el vapor del fierro, el aluminio o el magnesio y, si incidía en esa nube, le llamábamos nube atómica. El aparato te decía cuánto aluminio traía o cuánto le
faltaba. Ese era otro análisis. Entonces yo tuve que capacitarme en el análisis de materia prima en control de calidad. Los análisis eran en vía húmeda y eran diferentes a los
del agua, pero no nos costó tampoco mucho trabajo
porque ya teníamos mucha experiencia en el agua. Nada
más que ahora el metal lo diluíamos, se hacía líquido y lo
leíamos en el espectro. El rango del aluminio tenía que ser
más puro. Cuando se cumplían los rangos, se vaciaba el
material, salían unos lingotes como de unos 50 cen�metros y se iban a enfriarse para Puebla, para Volkswagen.

Me imagino que todos los empleados pasaron por diversas situaciones. Fundidora tenía muchos trabajadores.
Y eso les afectó a todos. Además de Fundidora, había
muchas pequeñas empresas o talleres que trabajaban
para Fundidora. Entonces, al cerrarse la compañía, pues le
afectó a todos. Yo creo que el cierre afectó a más de cinco
mil gentes.
En febrero del año pasado, como parte de una asignatura llamada Patrimonio Histórico y Museográfico, visitamos la Cineteca-Fototeca en el Parque Fundidora. Había
una exhibición sobre los materiales de protección que se
usaban en la empresa y vi que se conservaban unas
camillas para transportar a los heridos, por si sufrían un
accidente. Lo que más me llamó la atención fue la propaganda que difundían en los periódicos de la compañía y
en muchos de los edificios que pintaban. Por lo que vi, se
hacían dibujos y se acompañaban con mensajes, con el
propósito de aconsejar a los trabajadores que tuvieran
cuidado porque podían sufrir algún accidente. ¿Usted
sufrió algún accidente en ese periodo en que trabajó en
Fundidora?

Pero ya te estoy hablando de Fundiciones Pecor. De
Fundiciones Pecor me fui a Electrodos Monterrey. Esta es
una planta que está ubicada en Diego Díaz de Berlanga y
Nogalar. Ahí entré a control de calidad también para revisar la materia prima que entraba y la que salía. Toda la experiencia me la dio el haber trabajado en la Fundidora,
porque de ahí par�. Entonces, ya fui creciendo en experiencia como laboratorista en control de calidad.

Fíjate que sí. Una vez se reventó un tanque de hipoclorito de sodio, de más de tres metros, grande y redondo. Entonces nosotros teníamos máscaras para respirar oxígeno
con una cajita porque se estaba escapando el cloro y el gas
se iba esparciendo. Es más, llegó hasta la avenida Pablo de
la Garza. Entonces nos pusimos las máscaras y cerramos el
tanque, pero llegaba el vapor del gas. Como tronó, hablamos y alertamos, pero nosotros teníamos un protocolo de
urgencia, entonces pudimos cerrar la válvula y se reportó
el incidente. Al otro día vinieron los proveedores y se llevaron los tanques. A mí me tocó ese accidente, pero gracias
a Dios nadie salió herido, pero sí muy asustados. Incluso la
gente que iba pasando por la avenida se re�raba y corría
porque hasta allá llegó el gas.

Pero usted me había comentado que pasó por un momento complicado al cerrar Fundidora y que batallaron
para conseguir un empleo, ¿no?
Sí, en ese �empo trabajé un mes en una bodega subiendo cosas a unos camiones de entregas. Trabajé ahí porque

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�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Como consecuencia de este suceso, ¿la empresa se
aseguró de que ustedes no tuvieran problemas de salud
o les indicaron que fueran a una consulta médica o a
hacerse algún exámen por su cuenta?

te y desconectaban todo lo eléctrico del motor de la
bomba. Y luego te decía: “Oye ingeniero, ya quedó”. Le respondíamos: “¿Y ya la arreglaste?’’ “No, no, yo nomás lo
eléctrico. Ahora sigue el mecánico otra vez, porque yo nomás soy el eléctrico”. Y ya, otra orden al mecánico para
que volviera a venir, y así consecu�vamente.

Fíjate que no. Cuando me dijeron del accidente, yo
seguí el protocolo de seguridad. Pero los que estaban ahí,
no dejaban de toser, y a ellos se les indicó que no asis�eran
a laborar al día siguiente, y que fueran al seguro social a
consultar. Una vez que se revisaron, al parecer estaban
bien, supuestamente. Aparte de ese accidente, algunos
trabajadores llegaron a las�marse algún dedo o a sufrir
alguna caída. Los operadores estaban siempre limpiando
los tanques con un cepillo para que no se formaran lamas
y lodos. Todo el día tenían que limpiar los tanques, aparte
de hacer sus otras funciones.

Ahora bien, si tú ya los conocías o ya sabías cómo era el
proceso, lo que hacías era una orden de trabajo para el
mecánico y le decías: “Necesito que me arregles esto rápido, porque el proceso no puede parar y esta bomba es súper importante. No empieces con que tú no eres eléctrico,
te voy a poner unas horas extras”. Te respondían: “Bueno,
¿cuántas horas me vas a poner?’’ “No, pues te voy a poner
tantas”. “No, son muy poquitas, y luego mi ayudante”.
“Bueno, tantas a � y tantas a él’’. Total que arreglabas de
volada para que ellos hicieran tanto lo eléctrico como lo
mecánico. Entonces había una corrupción de ese �po en
todos los departamentos.

Tengo entendido que esta compañía tenía ac�vidades
recrea�vas. ¿Usted formó parte de algún equipo depor�vo o cultural?

Había además problemas sindicales, luchas entre los
“charros” que estaban con la empresa y los “espartacos” y
“carranclanes” que eran grupos de izquierda que iban a luchar por los derechos de los trabajadores. En el edificio de
la sección de Fundidora, que estaba en frente de Cintermex, cuando era época de elecciones a veces hasta balazos
se oían. Y acá en Aceros Planos nada más los pleitos, se peleaban cuando habían elecciones, se hacían sus planillas y
se perdían las amistades entre esos grupos. Como te digo,
al manejarla el gobierno, hubo mucha corrupción en la
Fundidora, aparte de los problemas sindicales. Se acabaron
al elefante. Se acabaron al elefante de Fundidora.

Fundidora siempre se dis�nguió por darle mucha prioridad al deporte. Contaba con gimnasio, canchas depor�vas
y además estaba el Parque Acero, que era de béisbol y de
fútbol y tenía una pista de atle�smo alrededor de la cancha. Fundidora tenía equipos depor�vos muy fuertes,
pues la empresa tenía mucha gente. A mí me invitaron de
cal mezcla y derivados, un departamento de la compañía,
para jugar fútbol en un torneo interno entre los diferentes
departamentos de toda la planta. Jugábamos en el Parque
Acero. Había otros muchos departamentos, y cada uno
formaba su equipo de fútbol, de béisbol, de atle�smo y de
otros deportes. Tanto en Fundidora como en Aceros Plano.
Había torneos de lucha libre, de fútbol, de béisbol, de atle�smo, etc. En ese aspecto hubo mucho apoyo.

Era una lás�ma porque la Fundidora era un símbolo,
como lo fue Cervecería. Fue la primera siderúrgica de La�noamérica. Empezaron fabricando varillas, rieles y hasta
utensilios de cocina de acero, como esos pequeños hornitos. Empezaron así y �jate cómo creció. Las personas que
trabajaban en Fundidora, Ferrocarriles o Cervecería eran
lo máximo. Ganaban muy bien, tenían todo, por eso no era
fácil entrar a Fundidora. A veces la gente buscaba cubrir un
turno, vacaciones o alguna falta, pero batallaban para ganarse la planta. Ya estando en planta, les pagaban muy
bien y tenían buenas prestaciones. Inclusive se crearon
colonias para los trabajadores: la Obrerista, la Fierro, la
Buenos Aires, la Adolfo Prieto, etc. Las casas de Fundidora
tenían de frente 10 metros y de fondo también, eran de
dos pisos, muy bonitas y muy amplias. Como te digo, era
un privilegio trabajar en esas empresas, mucha gente deseaba trabajar ahí.

¿Cómo cambió la dinámica de la compañía cuando pasó
a ser administrada por el gobierno?
Aceros Planos siguió funcionando porque se vendió a
Ternium. Pero por un �empo la manejó el gobierno. Tanto
Fundidora como Aceros Planos fueron administradas por
el gobierno, cuando los Prieto ya no las quisieron tener
porque sufrían pérdidas. Pero el gobierno, como todos sabemos, es mal administrador. Solamente le me�an dinero,
pero no obtenían beneficios, puros números rojos. Y con el
gobierno empezó una corrupción en todos los niveles. Yo
pla�caba con personas que tenían muchos años en Fundidora y decían: “Nomás empezó esto y los ingenieros y jefes
de departamento �enen sus camionetas, como si fueran
de ellos y en realidad eran del gobierno’’.

servicios o de materia prima. Era el símbolo de la industria
regiomontana y me siento bien porque me dio la experiencia para seguir trabajando en control de calidad.
Aparte conocí a muchas personas que eran leales y que
traían la camiseta bien puesta de Fundidora. También hubo
muchos accidentes, no nada más murieron muchas gentes,
también hubo otros accidentes también fuertes. Hay cosas
que no salían en la prensa. Pero estoy sa�sfecho y orgulloso
de haber trabajado ahí, de haber conocido a esas personas
y de ser par�cipe (aunque fuera los úl�mos años) de la
empresa. Me siento bien y sa�sfecho.
Le agradezco mucho que me haya regalado su �empo para
esta entrevista. Pienso que cada tes�monio de cada extrabajador es único, porque Fundidora fue una empresa muy
grande, cons�tuida por muchos departamentos, por lo
que la experiencia de una persona que trabajó en el departamento de laminación es dis�nta a la de quien trabajó
en el departamento de carpintería. Y en su caso, que trabajó en el departamento de aguas industriales, también
�ene un tes�monio único. Además, no es lo mismo el tes�monio de alguien que trabajó en los úl�mos años de
Fundidora que los de quienes trabajaron en otra etapa.
Estamos contentos por haber par�cipado y algo quedó ahí
con nosotros en Fundidora, algo nos dejó Fundidora también.
FUENTES DE INFORMACIÓN

“A sus casi 70 años, don Andrés iniciará semestre como estudiante” (2023), en: Nmas. [En línea; consultado el 22 de julio
de 2025]. Disponible en: h�ps://www.nmas.com.mx/nmaslocal/programas/las-no�cias-monterrey/videos/a-sus-casi70-anos-don-andres-iniciara-semestre-como-estudiante/

Hasta escuelas construían.
Entró una corrupción muy fea, incluso entre los trabajadores. Había mecánicos de primera y tenían su ayudante
de primera. Había mecánicos de segunda, tenían su gente
de segunda. Había mecánicos de tercera, tenían sus ayudantes de tercera. Lo mismo con los electricistas. Te voy a
poner un ejemplo. En la planta a veces se descomponía
una bomba. Hacíamos una orden de trabajo para que viniera el mecánico. Entonces venía el mecánico con su ayudante, aflojaban las tuercas, y luego te decían: “ya aflojé
las tuercas, pero lo eléctrico no me toca a mí, yo soy mecánico. Lo eléctrico le toca al eléctrico, así que háblale’’.
Hacíamos la orden de trabajo para el eléctrico para que viniera a seguirle. Entonces venía el eléctrico con su ayudan-

CULTURA REGIONAL

Sí, escuelas. Aquí está la Escuela Adolfo Prieto y aparte
tenían escuela también en la colonia Acero. Los Prieto
fueron los úl�mos que estuvieron como inicia�va privada,
antes del gobierno. Pero, como comenté antes, había muchos problemas.
¿Hay algo que desee añadir?
Fue una empresa muy fuerte en su momento, que dio
empleo a muchas personas y cuyo quiebre afectó no nada
más a sus trabajadores, sino también a pequeñas empresas que giraban alrededor de ella como proveedores de

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15

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

Problemáticas en el sistema de agua y
drenaje de Linares, Nuevo León. La petición
de la señora María del Refugio Cienfuegos
al presidente Pascual Ortiz Rubio, 1932
Monica Daniela Muñoz Miramontes 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

lluvias. Para enfrentar la sequía, desde la época novohispana los habitantes de la región construían casas con noria y
aljibe para almacenar el agua de lluvia, y también obtenían
el líquido de los veneros circundantes2. Sin embargo, esta
forma de abastecerse de agua era algo laboriosa porque se
tenían que recorrer grandes distancias hasta los manan�ales y trasladar el líquido de regreso. Del mismo modo era un
proceso tardado debido a que dependía de la naturaleza y
las temporadas lluviosas. Vale la pena considerar aquí el
tes�monio del capitán Alonso de León acerca de la calidad
del agua de los ríos, ciénagas y manan�ales de la región:

El agua es un elemento esencial para los seres vivos, por lo
que el tener un buen suministro de este líquido es fundamental para la sociedad y un factor indispensable para
el desarrollo urbano e industrial. Sin embargo, desarrollar
una infraestructura eficiente para el suministro de agua
puede resultar algo complejo debido a múl�ples factores
polí�cos, económicos, sociales, culturales y sobre todo
naturales. Estudiar el crecimiento de los suministros de
agua y sus sistemas en la historia ayuda a comprender su
desarrollo, las problemá�cas que la engloban y cómo es
que impacta e influye en la sociedad.

Los ríos son claros; el agua buena, sin color, sabor ni olor, como
dicen los filósofos que ha de ser. Corren siempre por piedras con

En el presente ar�culo se abordará la historia y los
antecedentes de la forma en que se ha suministrado el
agua en Nuevo León, y también se analizará un caso
específico mediante el análisis de un documento recuperado, de su contexto y de las dificultades que se exponen en él relacionadas con el suministro de agua y drenaje
sanitario. Este escrito nos permite visibilizar algunas de las
problemá�cas que tenían las personas que vivían en Nuevo León, especialmente las que estaban ubicadas en los
municipios de los alrededores como Linares, en una época
de transición en todas las áreas del país.

rápido curso; son de mucha frescura; poblados de arboledas, sabinos, sauces, álamo y otros muchos géneros; excepto los dos que llaman Pesquería Grande y Chica, que es agua salobre y carecen de
todo lo que arriba está dicho. [...] Hay muchas ciénegas muy ú�les
y ojos de agua; y en especial el que sale de la ciudad de Monterrey,

De cualquier modo, Reyes buscó la ayuda de inversionistas para la construcción de un sistema de agua y drenaje.
En 1901 hizo una oferta al ingeniero Andrés Garza Galán y
a la firma de arquitectos Mackin y Dillón, pero debido al
brote de fiebre amarilla de 1903 el proyecto quedó inconcluso. En 1904 otorgó la concesión a los empresarios James
D. Stocker y William Walker para el establecimiento de un
sistema de agua y drenaje en la ciudad. Al poco �empo, en
1905, dicha concesión fue adquirida por el empresario canadiense William Mackenzie y, “como resultado de la
úl�ma operación se organizó una nueva compañía: The
Monterrey Water Works &amp; Sewer Co., que con el �empo
vino a dar origen a la actual compañía que administra y distribuye el agua de la ciudad”15.

Por otro lado, Sifuentes Espinoza refiere la existencia de
varias fuentes de agua dulce en los alrededores de
Monterrey, además de los citados ríos Santa Catarina y
Santa Lucía, tales como el río la Silla y los ojos de agua de
Los Nogales, El Jagüey, Topo Chico, El Nogalar y Lourdes10.
Del mismo modo, eran rela�vamente comunes las norias,
pues hacia 1791 “se contabilizan 75 pozos o norias existentes en la ciudad”11. No debe pensarse, sin embargo, que la
presencia de estos ríos, manan�ales y norias significó que
Monterrey no enfrentó problemas de abastecimiento de
este líquido. Nicolás Duarte Ortega apunta que no encontró
“pruebas de esa abundancia de agua y sí por el contrario,
entre 1904 y 1945, concluimos con la ayuda de las estadís�cas de aforo de San Jerónimo y la Estanzuela, que siempre
hubo déficit”12.

Durante los primeros años de operación de dicha
compañía, según San�ago Roel, “no había en toda la república, efec�vamente, un servicio tan perfecto y tan eficiente como el instalado en Monterrey”16. Sin embargo, rápidamente la empresa dejó de cumplir con el compromiso de
ir ampliando la red de servicios conforme fuera creciendo
la población urbana. Esto provocó que el agua y el drenaje
se introdujeran de forma desigual entre la población, de
modo que para 1945, según Nicolás Duarte Ortega, alrededor de quince colonias carecían completamente de estos
servicios17. En ese mismo año, la Compañía de Servicio de
Agua y Drenaje de Monterrey fue finalmente adquirida por
el gobierno de Nuevo León18.

A par�r de 1890, durante el gobierno del general Bernardo Reyes y como consecuencia del primer auge industrial
de Monterrey, empezaron a surgir otras necesidades en la
ciudad: el crecimiento demográfico, urbano, económico e
industrial fueron factores que mo�varon a un nuevo desarrollo del sistema de suministro de agua, pero sin que se
verificara en un primer momento el mejoramiento de la infraestructura para el uso y aprovechamiento del vital líquido.
De acuerdo con Luis Esparza, Ciro Valdés, Pedro César
Cantú y Gabriela de la Mora:

El caso de Linares: la carta de la señora María del Refugio
A principios de los años treinta vivían en Linares 25,136
personas, de las cuales 12,411 eran hombres y 12,725 eran
mujeres19. Los servicios de agua potable y drenaje sanitario
habían llegado al municipio por primera vez en 1928,
gracias a la ges�ón del entonces gobernador interino de
Nuevo León, José Benitez Mar�nez20. Sin embargo, según
señala Armando Leal Ríos, en 1932 la Junta de Mejoras
Materiales responsable de la introducción de estos
servicios tuvo que hacer frente a “la iracundia de doña
María Cienfuegos Vda. de Espinosa, quien hace saber al
presidente de la república, Ing. Pascual Or�z Rubio, las
irregularidades an�cons�tucionales que se darán en el cobro de la introducción de dichos servicios lo que considera
atentatorio para su deteriorada economía”21.

de quien tomó nombre los ojos de Santa Lucía; tan abundante y
rico, que en otra parte adquiriera nombre de caudaloso río3.

Se afianzó la estrategia de la búsqueda de fuentes de agua superficiales ubicadas en subcuencas cada vez más lejanas, como La Estanzue-

En efecto, cuando Diego de Montemayor fundó la ciudad de Monterrey en 1596, lo hizo cerca de dos corrientes
de agua: los ríos Santa Catarina y Santa Lucía4. Aunque los
vecinos de Monterrey tenían así fuentes cercanas de agua,
establecerse cerca de dos ríos conllevó varios problemas:
las fuertes inundaciones provocadas por los desbordamientos que tendían a arrasar con todo en su camino, los
estancamientos de agua en las calles y la contaminación
por aguas residuales y desechos de las personas en los
cauces de los ríos y de las acequias5. Estos factores provocaron frecuentes crisis hídricas y de salubridad e hicieron
necesario el establecimiento de un sistema de suministro
de agua6.

Para el estudio sobre la provisión de agua potable en
Nuevo León, han sido fundamentales el ar�culo “Historia
de las crisis del agua en el área metropolitana de
Monterrey (AMM), previa a la llegada de las grandes represas (1597-1955)” de Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S.
Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de
la Mora de la Mora, el libro Historia del agua en Nuevo
León, siglo XIX de Daniel Sifuentes Espinoza y el ar�culo
“La esta�zación del agua en Monterrey” de Nicolás Duarte
Ortega. Por su parte, para el contexto histórico del municipio de Linares, los trabajos de Armando Leal Ríos fueron de
obligada consulta.

El bajo presupuesto municipal no permi�ó en estos momentos que se pudiera atender la situación a fondo y la
salud pública se vio gravemente afectada7. El obispo fray
Rafael José Verger, en la década de 1780, construyó un sistema eficaz para almacenar y trasladar el líquido desde la
loma del Obispado hasta el centro de la ciudad8. Sin
embargo, Monterrey todavía no contaba con un sistema

El suministro de agua en Nuevo León, 1582-1930
Los primeros colonizadores del Nuevo Reino de León se
establecieron en una región semidesér�ca y con escasas

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área
metropolitana de Monterrey (AMM)”, p. 39.
3 Alonso de León, Historia de Nuevo León, p. 123.
4 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área
metropolitana de Monterrey (AMM)”, p. 39.
5 Idem.
6 Ibid., p. 40.
7 Ibid., pp. 40-41

CULTURA REGIONAL

de drenaje sanitario que recolectara las aguas negras. Este
modelo estuvo vigente hasta finales del siglo XIX y aunque
no era un sistema perfecto, respondía a las necesidades de
la población en ese momento. De acuerdo con Daniel Sifuentes Espinoza, en 1878 se construyó “el primer sistema
de agua entubada que exis�ó en Monterrey”9.

16

la y su depósito elevado en la Loma Larga o la obtención de agua subterránea, al construir la galería filtrante de San Jerónimo y la
perforación de pozos hacia el poniente por el lecho del Río Santa
Catarina hasta la confluencia del Arroyo “El Obispo”13.

Durante la administración del general Bernardo Reyes
(1889-1909) parece que se presentó la posibilidad de corregir la ubicación del centro de Monterrey para evitar
más inundaciones. Sin embargo, el financiamiento de
obras públicas como el Palacio de Gobierno repercu�ó en
una considerable baja de los recursos des�nados al abasto, distribución de agua y al inicio del sistema de alcantarillado14. Aunque fue un período de modernización para el
país, no se le dio vital importancia a inver�r en un mejor
sistema de agua que era una necesidad básica para la sociedad nuevoleonesa.

En efecto, en ese año de 1932 llegó a la Oficialía de
Partes de la Presidencia de la República, ubicada en el Distrito Federal, un oficio dirigido al presidente Pascual Or�z
Rubio desde la capital de Nuevo León. El documento fue
enviado por la vecina linarense María del Refugio
Cienfuegos viuda de Espinosa y en él le suplica al presiden-

8 Ibid., p. 41.
9 Daniel Sifuentes Espinoza, Historia del agua en Nuevo León, siglo XIX, p. 13.
10 Ibid., pp. 5-8.
11 Ibid., p. 13.
12 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 182.
13 Luis G. Esparza Hernández, Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro César Cantú Mar�nez y Gabriela de la Mora de la Mora, “Historia de las crisis del agua en el área metropolitana
de Monterrey (AMM)”, p. 41.
14 Ibid., p. 43.
15 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 182.
16 San�ago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, p. 259.
17 Nicolás Duarte Ortega, “La esta�zación del agua en Monterrey”, p. 186.
18 Ibid., p. 200.
19 Armando Leal Ríos, Linares: ayer y hoy, p. 17.
20 Armando Leal Ríos, Linares: visión del siglo XX, p. 54.
21 Ibid., pp. 61 y 62.

17

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

te que la ayude porque a pesar de que ha escrito tres
oficios al gobernador del estado de Nuevo León, es decir a
Jerónimo Siller Gómez, éste no le ha dado contestación
alguna y en consecuencia no ha atendido su caso. La carta
dice lo siguiente:

naturaleza”, lo que sugiere que ella contaba con un ingreso
limitado y que si cubría los gastos por la introducción del
agua y drenaje, corría el riesgo de perder su propiedad.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL).
Monterrey, México.

De acuerdo con Leal Ríos, la Junta de Mejoras de Linares
realizó varias aclaraciones con respecto a los señalamientos de la señora Cienfuegos y finalmente se estableció una
cuota más equilibrada por los servicios de agua potable y
drenaje sanitario27.

Sr. Ing. Don Pasqual Or�z Rubio,
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos,
México, D.F.-

Bibliogra�a
Duarte Ortega, Nicolás (1988). “La esta�zación del agua en
Monterrey”, en: Mario Ceru� (ed.). Monterrey. Siete estudios contemporáneos. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

Respetable Señor Presidente:

Conclusión
Me refiero a la atenta de Ud. girada por su Secretario Par�cular

Gracias a la carta de la señora Refugio podemos conocer
la situación que vivían algunas personas con relación al suministro del agua y cómo a pesar de ser algo esencial para
el desarrollo de la vida co�diana, aún había grupos de la
población que no tenían el poder económico para tener
este �po de servicios en sus casas. También, es importante
señalar que la crisis que afectaba al estado o al país tenía
un fuerte impacto en las personas al grado de que les provocaban problemas incluso legales.

con fecha 31 de marzo próximo pasado, No. 1744.-T rela�va a mi escrito de fecha 24 de marzo próximo pasado. He esperado pacientemente que el Sr. Gobernador de este estado me dé contestación a
alguno de mis tres escritos que he presentado pero ni siquiera por
atención a un ciudadano contribuyente al sostenimiento del Gobierno, he merecido contestación.
Lejos de tener atención en este caso se trata de aplicar indebidamente el procedimiento económico-coac�vo que sólo es aplicable

Esparza Hernández, Luis G., Ciro G. S. Valdés Lozano, Pedro
César Cantú Mar�nez, Gabriela de la Mora de la Mora
(2014). “Historia de las crisis del agua en el área metropolitana de Monterrey (AMM), previa a la llegada de las
grandes represas (1597-1955)”, en: Ciencia UANL, año 17,
no. 67, pp. 37-51.
Leal Ríos, Armando (1989). Linares: ayer y hoy. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León.

a deudores-morosos al Fisco y no lo soy. Ahora se ha autorizado que
la Junta de Mejoras de Linares, cuando la crisis está más fuerte nos
obligue a poner servicio de agua y drenaje aun en la casa que nada
produce, y no puedo hacer gasto de ninguna naturaleza, y temo
perder mi propiedad y con ello mi serenidad, mi calma y mi cerebro.
Conmigo, o en las mismas condiciones mías está más de medio
pueblo en Linares, y en bien de esta región suplicaría que se sirviera

Carta de la señora María del Refugio Cienfuegos al presidente de la república.

informar con persona sincera y que no tuviera ligas con este go-

Leal Ríos, Armando (2000). Linares: visión del siglo XX. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.
León, Alonso de, Juan Bau�sta Chapa y Fernando Sánchez
de Zamora (2017). Historia de Nuevo León con no�cias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México. México:
Fondo Editorial Nuevo León.

un servicio en una época donde “la crisis está más fuerte”.
Para entender este enunciado, hay que contextualizar el
caso. México atravesaba por entonces por un proceso histórico que se desarrolla al final de la Revolución y durante
los años posteriores, una etapa de reconstrucción material
y de reconfiguración polí�ca en el país24. En par�cular, de
1928 a 1934 tuvo lugar el periodo conocido como el Maximato, donde bajo la figura de Plutarco Elías Calles, el régimen revolucionario se centralizó y unificó alrededor de un
par�do único25. Por otro lado, el gobierno revolucionario
emprendió una reforma en el sistema fiscal y financiero
para definir la polí�ca económica del país. El estado contaba en realidad con un presupuesto deficitario para promover el crecimiento económico26.

bierno, que no nos oye para que levante información y Ud. se sirva
poner remedio a estas cues�ones. Muy atentamente suplico se sirva
poner atención a este caso que de seguro será recompensado y muy
agradecida por todos los afectados en Linares y especialmente por su
a�a. y S. A.
María del Refugio C. Vda. de Espinosa22

La señora Refugio expuso en su escrito que el gobernador, en vez de brindarle la atención que debería proporcionarle a un ciudadano que “contribuye con el sostenimiento del gobierno”, trataba en cambio de aplicarle
indebidamente el procedimiento económico-coac�vo que
sólo es aplicable a los deudores morosos al fisco, grupo al
que ella afirmaba no pertenecer. El procedimiento que se
le quería aplicar a la señora María del Refugio era la facultad económico-coac�va del gobierno, que se define
como:

Medina Peña, Luis (2010). Hacia el nuevo Estado. México,
1920-2000. México: Fondo de Cultura Económica.
Quijano Méndez, Manuel (1956). La Facultad EconómicoCoac�va. Tesis de Licenciatura. México: Escuela Nacional
de Jurisprudencia.
Roel Melo, San�ago (1977). Nuevo León. Apuntes históricos. México: Ediciones Cas�llo.
Sifuentes Espinoza, Daniel (2002). Historia del agua en
Nuevo León, siglo XIX. México: Universidad Autónoma de
Nuevo León.

Analizando la carta también se puede ver que la señora
Refugio era una ciudadana de Linares, es decir, un municipio muy alejado de Monterrey, donde había mayor urbanización y donde era posible tener los servicios de la
Compañía de Agua y Drenaje. Por otro lado, vale la pena
señalar que la señora Refugio era una mujer viuda, por lo
que es posible que su propiedad haya sido heredada de su
difunto esposo.

El derecho que �ene el Estado para hacer efec�vos por sí mismo y
en uso de su autoridad, toda clase de créditos fiscales que no sean
cubiertos voluntariamente por sus deudores, aplicando en contra
de éstos los medios de apremio que establezcan las leyes23.

En el documento se menciona que la quieren obligar a
introducir el servicio en una “casa que nada produce”, y
que por lo tanto no era necesario ni indispensable que contara con estos suministros. Ella menciona que podía prescindir
de estos servicios, ya que no podía “hacer gasto de ninguna

Por otro lado, la señora Refugio señalaba que medio
pueblo de Linares había estado padeciendo las mismas
condiciones que ella. Al analizar este documento podemos
iden�ficar varias problemá�cas. En primera instancia, que
a los ciudadanos se les imponía la obligación de contratar

22 Archivo General del Estado de Nuevo León, fondo Agua y Drenaje, Obras Públicas, 1932.
23 Manuel Qujano Méndez, “La Facultad Económico-Coac�va”, p. 14.
24 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado. México, 1920-2000, pp. 78 y 79.
25 Ídem.
26 Luis Medina Peña, Hacia el nuevo Estado. México, 1920-2000, pp. 88-120.

CULTURA REGIONAL

Es interesante reflexionar sobre cómo la Compañía de
Agua y Drenaje no pudo cumplir con su parte del acuerdo
con el gobierno de Nuevo León, pero el caso de la señora
Refugio nos permite entender que esto no era tan fácil. La
compañía tenía que ofrecer a la población los servicios, sin
embargo, no se adecuaba a la situación socioeconómica
de cada municipio.

18

27 Armando Leal Ríos, Linares: visión del siglo XX, p. 62.

19

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

¿Cómo acercarse por primera vez a la historia
de África? Análisis de algunos materiales para
el estudio del continente africano
Manuel Rodríguez González 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Introducción

Un documentalista en África
Rubén Díez es un youtuber español de 28 años que se
dedica a realizar proyectos audiovisuales sobre viajes en su
canal de YouTube: Lethal Crysis. Actualmente su canal
cuenta con setecientos dieciocho videos y shorts (videos
en formato corto), de los cuales alrededor de treinta o cuarenta videos están dedicados al con�nente africano. Este
youtuber ha colaborado con BBVA y en un video muy
reciente estuvo con el médico español Diego González-Rivas4, quien realizó la primera operación torácica en Somalia bajo la técnica VATS uniportal5. También ha par�cipado en proyectos con especialistas y miembros de
organizaciones no gubernamentales que colaboran en los
lugares que Diez documenta.

El estudio de la historia de África ha sido una omisión que
los historiadores todavía no han terminado de cubrir
completamente. Para John Iliffe, el pueblo africano ha sido
capaz de asentarse en una región arisca y de enfrentar una
serie problemá�cas a lo largo de la historia, por lo que es
imprescindible estudiar la dinámica humana en el con�nente africano2.
El presente ar�culo pretende poner el foco sobre opciones no convencionales que proporcionan información para
la inves�gación de la historia de África. Actualmente la tecnología ha permi�do difundir con mayor alcance y casi en
�empo real lo que ocurre en África. En años recientes, muchos de los mayores divulgadores del con�nente suelen
ser youtubers, quienes han visitado países africanos y documentado sus experiencias. Si bien es cierto que en ocasiones estos materiales de divulgación no obedecen a criterios
cien�ficos,
sino
que
refuerzan
ideas
sensacionalistas, tampoco deberían descartarse completamente, pues pueden emplearse como fuentes de
información siempre que se manejen con reservas y se tomen en cuenta sus limitaciones.

Rubén Díez, a diferencia de otros youtubers, se ha
dedicado a hacer reportajes sobre diversos conflictos
internos de varios países y de este modo ha visibilizado
realidades complejas y hos�les, por lo que no puede considerarse que su labor sea equiparable al de los creadores
de contenido de viajes turís�cos. Él ha documentado las
competencias de cetrería de halcones de las tribus mongolas y ha visitado la República Centroafricana, en donde fue
perseguido (junto con su amigo y camarógrafo Nil Medina)
por un grupo mercenario de origen ruso y con una alta
presencia en el país6. También se ha escabullido de grupos
islámicos extremistas como Al Qaeda en Tombuctú, donde
tuvo que estar completamente cubierto y escondido para
no ser iden�ficado como europeo y así evitar secuestros o
cualquier altercado con grupos armados.

Este ar�culo retomará algunos textos que se u�lizan en
el curso de Seminario de Historia de África de la Facultad
de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo
León y los contenidos del youtuber Rubén Díez (Lethal Crysis) como una recomendación de recurso audiovisual, tomando en cuenta su trabajo como periodista de guerra y
cómo ha mostrado las diversas situaciones de alto riesgo
por las que ha atravesado para dar a conocer la situación
de las personas en los países que ha visitado3. No se propone que el trabajo de los documentalistas independientes
sus�tuya a las inves�gaciones académicas; la idea más
bien es que puede complementarlas y arrojar nuevas luces
sobre los fenómenos históricos abordados por especialistas en la materia.

Aunque no permanece mucho �empo en los países que
visita, sí trata de hablar con personas locales e incluso
busca entrevistarse con las autoridades de la zona. En algunos países africanos todavía es posible encontrar sistemas
de gobierno tribales. Además, este documentalista hace
uso de tecnología, como drones, micrófonos ligeros y cámaras de alta definición. En sus entrevistas, busca dis�ntos
puntos de vista para ma�zar posturas que otros medios de

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 John Iliffe, África. Historia de un con�nente, p. 9.
3 Rubén Díez, Lethal Crysis (canal de YouTube), disponible en: h�ps://www.youtube.com/@lethalcrysis
4 Rubén Díez, “Somalia: el Estado fallido más peligroso de África”, disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=eIGvstqnh-c
5 Esta técnica, impulsada por González-Rivas, permite operar el cáncer de pulmón a través de una única incisión.
6 José Naranjo, “La solidez de Wagner en África se pone a prueba tras la muerte de Prigozhin”, disponible en: h�ps://elpais.com/internacional/2023-08-25/
la-solidez-de-wagner-en-africa-se-pone-a-prueba-tras-la-muerte-de-prigozhin.html

CULTURA REGIONAL

20

comunicación manejan de forma absoluta. Esto tampoco
quiere decir que este �po de medios estén exentos de censura, aunque se puede notar porque hay una tendencia entre los youtubers de grabar con cámara oculta o tapando
solamente la lente, dejando que se escuche el audio y poniendo sub�tulos en la edición.

1969 y traducido al español en 19729. La portada originalmente era de color negro (en ediciones más recientes aparece en color rojo) y contenía varios recuadros, uno de los
cuales era de contorno naranja, lo que parece ser una reminiscencia de la bandera de la an�gua Unión Sudafricana en
�empos del apartheid. Es de inferir que la portada obedecía
a que África era conocida coloquialmente como “el con�nente negro”.

Lo que hace mayormente Rubén Díez es un registro de lo
que pasa en el país y sus problemas sociales, pero también
se remonta a su historia an�gua o reciente y busca las voces
de la gente local. Hay un claro interés por retratar aspectos
poco abordados por otros periodistas. En un reciente video
en Nigeria se dedicó a cubrir el supuesto genocidio contra
los cris�anos y, cuando estaba realizando una entrevista,
una mujer de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) lo interrumpió y le comentó que no debería
preguntar sobre eso. Asimismo, Díez y su acompañante
Alfonso Masoliver, periodista y experto en África, comentaron que no hay medios de comunicación cubriendo lo que
pasa en ese país y refirieron que nadie del exterior había visitado la zona para ver lo que está sucediendo. La misma
mujer les respondió que, por temas de seguridad, la misión
del día tenía que terminar.

¿Estaba familiarizado este autor con los procesos del
con�nente africano? Bertaux estuvo presente en África
como senador en el Sudán francés (hoy Malí), por lo que era
un representante del sistema colonial de Francia. Hasta
donde ha sido posible inves�gar, parece que Bertaux no
salió de Malí y sólo estuvo ahí por un �empo. Cierta
información de su libro hoy en día está desactualizada,
aunque él mismo reconocía las limitaciones de sus fuentes
de información: “la documentación escrita, materia prima y
base de la técnica historiográfica, es prác�camente inexistente en lo que se refiere al período que ha precedido a la
llegada de los europeos”10. Asimismo, confería especial
importancia a los tes�monios orales: “la crónica, transmi�da generalmente por vía oral, es un recurso del que no
puede prescindir el historiador. Por incierto que sea su
valor, no puede pasarse sin su auxilio”11.

En sus interacciones con los pueblos autóctonos, Rubén
Díez ha podido ates�guar los conflictos contemporáneos
que existen entre ellos. En Nigeria, visitó una comunidad
llamada Kwi y entrevistó a su líder, así como a otras personas. Los entrevistados hicieron mención de los problemas
que �enen internamente con los fulani, ya que éstos son ganaderos y tenían frecuentes conflictos con los berom,
mayoritariamente agrícolas. En el poblado de Kwi, un
imam8 y otros vecinos le informaron a Rubén que no han
visto a un polí�co poner un pie en la zona desde 2001. Los
polí�cos sencillamente no interfieren en los conflictos entre
los fulani y los berom.

Por otro lado, antes de pasar al siguiente autor, cabe
subrayar la sensación de abandono de muchos africanos
frente a la explotación de la que aún son objeto por parte de
los países europeos. Adekeye Adebajo, profesor de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica, comentó en 2026 lo siguiente:
Es cierto que la Unión Europea ha aportado generosamente más de
3,500 millones de euros (4,000 millones de dólares) en financiación
para la seguridad de África desde 2004. Sin embargo, la mano dura
que el bloque adoptó al negociar acuerdos de asociación económica
con los países africanos entre 2002 y 2016, y la revocación de las pre-

Ahora bien, puede decirse que lo que hacen documentalistas como Rubén Díez es una especie de historia oral,
pues aunque no aplican las técnicas de un historiador profesional, abordan las entrevistas como fuentes importantes de
información, con lo cual compensan la ausencia de datos
confiables acerca de la realidad de dis�ntos países africanos.

ferencias comerciales no recíprocas en 2007, han dejado a los africanos con la sensación de estar atrapados en una relación desigual
y paternalista, donde sus preocupaciones sobre el desarrollo han
sido repe�damente ignoradas. Las polí�cas migratorias cada vez más
draconianas de la UE no han hecho sino reforzar este sen�miento12.

El panorama descrito por Adebajo es consecuencia del
control colonial que durante siglos se ejerció sobre el
con�nente africano. Aunque la mayoría de los países africanos obtuvieron su independencia a mediados del siglo
XX, debido al momento histórico y a las presiones de la
ONU, en la prác�ca los territorios mantuvieron sus relaciones de dependencia económica con Europa.

Algunos autores y sus libros
Expuesto todo lo anterior, cabe ahora revisar algunos de
los libros empleados en el Seminario de Historia de África,
asignatura impar�da en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Es de señalarse que la situación polí�ca y social de África es muy volá�l, por lo que las inves�gaciones
históricas pueden volverse obsoletas en poco �empo.
Pierre Bertaux es autor del libro África. Desde la prehistoria
hasta los Estados actuales, publicado por primera vez en

Debe tomarse esto en cuenta al hablar sobre un historiador africano, Joseph Ki-Zerbo, originario de Burkina Faso
y autor de la Historia de la África negra (1972) y de la Historia general de África (1991)13. Las discusiones en el Semina-

7 Los fulani son descendientes de nómadas procedentes del norte de África o de Asia occidental que se dedicaban al pastoreo. Por su parte, los berom son
un grupo étnico con gran presencia en el norte de Nigeria. Véanse: “Proyecto Fulani”, disponible en: h�ps://afmsa.org/project/fulanies/; y “History of the
Berom people”, disponible en: h�ps://www.beromcommunityna.org/
8 En el islam, un imam es un líder que dirige la oración en una mezquita.
9 Pierre Bertaux, África: desde la prehistoria hasta los Estados actuales.
10 Ibid., p. 1.
11 Ibid., p. 2.
12 Adekeye Adebajo, “Las cicatrices en las relaciones África-Europa”, disponible en: h�ps://www.laprensani.com/2026/04/07/opinion/3667829-las-cicatrices-en-las-relaciones-africa-europa

21

�CRONOGRAFÍA

CRONOGRAFÍA

africano es un gran productor de bienes de consumo como
el cacao, el café o el cacahuate, además de materias primas
de vital importancia para el desarrollo de tecnologías.
También debe mencionarse la contribución cultural, pues la
danza y la música de los pueblos africanos ha influido en
muchas expresiones ar�s�cas alrededor del mundo. Asimismo, importantes figuras históricas son de origen africano
o �enen ancestros africanos, debido a los movimientos migratorios (muchos de ellos forzados) a lo largo de la historia.

rio de Historia de África nos llevaron a sugerir que, en algunos momentos, este autor parece que �ende a exaltar a los
estados africanos del occidente, en contraste con los del
oriente. De cualquier manera, debe reconocerse que la obra
de Ki-Zerbo representa un punto de inflexión en la historiogra�a africana, pues este autor destacó por su rigor, por su
propuesta novedosa y por su interés en analizar la historia
del con�nente sin tener que recurrir a categorías o puntos
de vista eurocéntricos. Tal y como lo plantea Nelson Javier
García Pernía, “el obje�vo de este pensador era iniciar un
proceso de descolonización de la historia de África”15.

A pesar de que todavía queda mucho por estudiar del
con�nente africano, muchas veces se piensa que el tema ha
sido ya suficientemente explorado o que no resulta interesante en comparación con la historia europea o asiá�ca. La
información disponible sobre África muchas veces no es tan
variada y completa como se quisiera. Sin embargo, el trabajo de documentalistas como Rubén Díez llena un vacío que
los medios de comunicación no alcanzan a cubrir. Aunque
Díez no es historiador, su trabajo ayuda a visibilizar la voz de
las poblaciones del con�nente, por lo que sus contenidos
podrían u�lizarse como una fuente de información –adicional a la historiogra�a especializada– para poder estudiar y
complementar los conocimientos sobre África.

Otro autor destacado es François-Xavier Fauvelle, arqueólogo y autor del libro África sí �ene historia. Reivindicación
del con�nente que occidente eligió olvidar16. La relevancia de
su obra consiste en que, a diferencia de otros autores que no
lo enfa�zan tanto, Fauvelle apunta que África �ene una gran
can�dad de ves�gios arqueológicos de civilizaciones
an�guas. Según este autor, África no solamente es la cuna de
la humanidad, sino también un con�nente al que se le ha
negado su derecho a ser visto como una parte importante
del mundo. El imaginario generalizado es que África sólo es
una masa de �erra enorme que está ahí para estorbar, para
viajes marí�mos y que es una sentencia de muerte para los
extranjeros, ya sea por sus climas extremos, por las enfermedades o incluso por su fauna. Fauvelle argumenta que las
civilizaciones que estaban en África tenían diferentes prioridades sobre cómo construir y mantenerse en el área. Incluso
hoy en día siguen exis�endo nómadas en muchos países de
África que �enen que moverse para sobrevivir y que se ven
envueltos en conflictos con los agricultores.

Díez, Rubén (2026). “Somalia: el Estado fallido más peligroso
de África”, en: YouTube. [En línea; consultado el 3 de abril de
2026]. Disponible en: h�ps://www.youtube.com/watch?v=eIGvstqnh-c
“History of the Berom people” (2026), en: Berom Community
North America. [En línea; consultado el 3 de abril de 2026].
Disponible en: h�ps://www.beromcommunityna.org/
Naranjo, José (2023). “La solidez de Wagner en África se pone
a prueba tras la muerte de Prigozhin”, en: El País. [En línea;
consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps://
elpais.com/internacional/2023-08-25/la-solidez-de-wagneren-africa-se-pone-a-prueba-tras-la-muerte-de-prigozhin.html
“Proyecto Fulani” (2024), en: AFM South America. [En línea;
consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps://afmsa.org/project/fulanies/

FUENTES DE INFORMACIÓN

Bibliogra�a
Bertaux, Pierre (1972). África: desde la prehistoria hasta
los Estados actuales. España: Siglo XXI Editores.

Lamentablemente, a África no se le ve a menos que sea
por algún desastre natural, por su inestabilidad polí�ca, por
las crisis humanitarias o por conflictos, masacres o también
genocidios, como el caso de los Tutsis y Hutus o el supuesto
genocidio contra cris�anos en Nigeria. El documental sobre
el conflicto nigeriano que el youtuber Rubén Díez estrenó
en abril de 2026 cons�tuye una fuente independiente de
información y es sumamente valiosa dados los tes�monios
de primera mano que logró recuperar. Así pues, puede
plantearse que aunque la historiogra�a especializada en
África es imprescindible y sus interpretaciones proceden de
análisis me�culosos de la evidencia histórica disponible,
una posible fuente para actualizar el conocimiento sobre los
procesos sociales actuales del con�nente son los contenidos de documentalistas independientes, que con sus propios medios ofrecen una mirada dis�nta de la realidad en
esa región del mundo.

Fauvelle, François-Xavier (2023). África sí �ene historia.
Reivindicación del con�nente que occidente eligió olvidar.
Madrid: Siglo XXI Editores.
García Pernía, Nelson Javier (2015). “Joseph Ki-Zerbo: su
legado polí�co e historiográfico en África”, en: Presente y
Pasado. Revista de Historia, vol. 20, no. 40, pp. 57-78.
Iliffe, John (2013). África. Historia de un con�nente.
España: Akal.
Ki-Zerbo, Joseph (1972). Historia del África negra. España:
Alianza Editorial.
Fuentes electrónicas
Adebajo, Adekeye (2026). “Las cicatrices en las relaciones
África-Europa”, en: La Prensa. [En línea; consultado el 3 de
junio de 2026]. Disponible en: h�ps://www.laprensani.com/
2026/04/07/opinion/3667829-las-cicatrices-en-las-relaciones-africa-europa

Consideraciones finales
En conclusión, puede decirse que varios textos que hoy
en día se u�lizan para aproximarse a la realidad africana
proceden de autores que no viven en el con�nente o que
rápidamente quedan desactualizados frente a la vola�lidad
de los procesos africanos. África es cuna de la humanidad y
ha sido parte clave del desarrollo económico de Europa.
Además, no podemos negar que hoy en día el con�nente

Díez, Rubén (2026). “Lethal Crysis” (canal), en: YouTube. [En
línea; consultado el 3 de abril de 2026]. Disponible en: h�ps:/
/www.youtube.com/@lethalcrysis

13 Joseph Ki-Zerbo, Historia de la África negra.
14 Nelson Javier García Pernía, “Joseph Ki-Zerbo: su legado polí�co e historiográfico en África”, p. 66.
15 Ibid., p. 67.
16 François-Xavier Fauvelle, África sí �ene historia.

CULTURA REGIONAL

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23

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
Juan Jacobo Castillo Olivares (2024). Del taller a la fábrica: historia social del trabajo artesanal
a la industria textil en Nuevo León. México: AMM24. Estudios Históricos, Seminario de Procesos

Sobre este úl�mo aspecto, el estudio de Juan Jacobo Cas�llo se inscribe en la corriente de la historia social –la cual declara desde el propio
�tulo–, dándole mayor originalidad a su estudio. En términos generales, la historia social se preocupa por analizar la interacción entre integrantes
de diversas comunidades, colocando especial atención en las influencias producidas y recibidas entre los agentes involucrados; en este caso, los
trabajadores que pasaron del ámbito rural al urbano, del campo a la fábrica, su relación con las máquinas, la incidencia en el trazado urbano, así
como la dinámica sociocultural de los habitantes de esa pequeña comunidad, los cuales se autodenominaron fameños.
De esta forma, se rebasa la forma tradicional de la historia económica con la cual se había tratado el tema de la industria de Nuevo León,
visibilizando las relaciones sociales inscritas en torno a la planta fabril y la relevancia para el devenir histórico regional. Finalmente hay que destacar
el hecho de que Del taller a la fábrica es parte de la colección AMM24. Estudios Históricos, esfuerzo editorial colec�vo desarrollado por las y los
integrantes del Seminario Procesos de Industrialización Regional Nuevo León.

de Industrialización Nuevo León, Ayuntamiento de Cadereyta, Atisbo, Fides
Luis Enrique Pérez Castro 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
fig
El más reciente texto presentado por el historiador Juan Jacobo Cas�llo Olivares es parte de su inves�gación doctoral, la cual implicó
todo un proceso sistemá�co de consulta de fuentes documentales
con su respec�vo análisis. Lo anterior garan�za la validez del contenido registrado en esta importante obra historiográfica.

una economía de autoconsumo basada en la explotación individual,
a una de mediana escala que permi�ó la distribución de productos
manufacturados más allá de las pequeñas villas y poblaciones de la
en�dad. Por tanto, la aparición de la primera planta fabril del estado
en el municipio de Santa Catarina cons�tuye, simbólica y materialmente, la manifestación directa de esta coyuntura histórica.

En este sen�do, el texto de Cas�llo Olivares señala que se ha
dado preferencia a los trabajos sobre la industria pesada –la siderurgia, la producción cementera, vidrio y otros productos–, la
cual despegó en 1890. Sin embargo, la premisa principal de su
inves�gación considera que, pese a las limitantes en el estudio de la
industria tex�l, ésta representa el verdadero detonante de la ac�vidad fabril en el estado de Nuevo León, par�cularmente con el caso
de la Fábrica de Hilados y Tejidos La Fama, fundada en el municipio
de Santa Catarina en 1854. De esta forma, a lo largo de los tres capítulos que integran el libro, el autor se preocupa por realizar un
análisis retrospec�vo de los elementos que permi�eron la instalación de esta factoría y de algunos recursos teórico-metodológicos
para su abordaje como problema histórico.

01

En el tercer y úl�mo capítulo, examina las condiciones directas
e indirectas que propiciaron el establecimiento de esta fábrica de
hilados y tejidos a unos cuantos kilómetros de la ciudad de
Monterrey: la ubicación geográfica marcada por el acceso a los
recursos hídricos, los proyectos polí�cos liberales de la época a
favor de la propiedad y la modernización económica, la revolución económica a nivel nacional y regional, la unión de
capitales privados para solventar los gastos de instalación y
el aumento en la demanda de productos manufacturados,
entre otros.
A fin de cuentas, el historiador no aborda este fenómeno
de una manera apologé�ca –pues aclara que La Fama no fue el
único caso en la región– sino como el síntoma de un fenómeno global que ya permeaba gradualmente en occidente. Sin embargo, Cas�llo Olivares apuesta por un acercamiento especializado a un caso
singular dentro del proceso de industrialización de Nuevo León.

En el primero de estos apartados, el destacado historiador lleva
a cabo una serie de reflexiones en las que problema�za el estado en
el cual se encuentra la industria tex�l dentro del panorama historiográfico regional. Asimismo, esboza una mirada crí�ca a las obras producidas a nivel local que reducen u omiten el papel de esta ac�vidad
económica dentro de una larga trayectoria fabril en la en�dad. A
par�r de esa revisión establece diversas posibilidades analí�cas –
siendo La Fama una de ellas–, para lo cual sugiere considerarlo
como un fenómeno social producto de la modernidad occidental.

Tras esta breve descripción del contenido de la obra, también
es per�nente señalar algunos elementos que caracterizan dicho estudio. En primera instancia, Del taller a la fábrica se construyó a
par�r de la pormenorizada consulta de fuentes documentales
ubicadas en el Archivo Histórico Municipal de Santa Catarina. Lo
anterior permite una mayor riqueza interpreta�va, pues a través
de estos fondos fue posible reconstruir una parte de dicha
historia, aunque el propio autor establece que aún es posible presentar nuevas preguntas a estos documentos y
obtener otra perspec�va del mismo acontecimiento.

Seguidamente, el segundo capítulo profundiza sobre los
antecedentes históricos de la industria tex�l nuevoleonesa,
la cual está asociada directamente con el funcionamiento
de obrajes, talleres y otros establecimientos dedicados
a la producción de autoconsumo en lo que denomina
una protoindustria. El autor apunta que el concepto de
protoindustrialización “es una forma de caracterizar al
desenvolvimiento industrial que precedió a la Revolución Industrial” asociado “a un conjunto de rasgos comunes que definen una etapa del proceso industrial y que nos
ayuda a explicar mejor su desarrollo” (p. 38).

Por otro lado, es per�nente señalar que tanto la
estructura como los argumentos fundamentales de este
estudio distan considerablemente de las versiones presentadas en el siglo pasado por Eugenio del Hoyo, Israel Cavazos Garza e Isidro Vizcaya Canales, siendo esta la situación
que otorga per�nencia a la obra revisada. Empero, no niega los
aportes realizados por estos textos consagrados de la historiogra�a
local, pues recurre a ellos con cierta frecuencia, sino que problema�za el fenómeno desde un ángulo diferente.

Para el caso del estado de Nuevo León, Cas�llo Olivares refiere
que la fase de protoindustria se puede ubicar desde el inicio de la
época colonial a finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX,
siendo este úl�mo momento en que se presentó la transición de

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades, Maestro en Ciencias Polí�cas y Doctor en Filoso�a con acentuación en estudios de la cultura por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es catedrá�co en la UANL y la UDEM.

CULTURA REGIONAL

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25

�JOYAS DE L A
HISTORIOGR A FÍA
Alberto Casillas Hernández (2024). Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza
educativa de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. México:
Universidad Autónoma de Nuevo León
Génesis Nahara Villarreal Hurtado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León
El libro Escuelas Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va
de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., del
historiador Alberto Casillas Hernández, nos transporta a los inicios
de la formación de mano de obra calificada en Monterrey en 1911,
un esfuerzo entonces liderado por la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero. Esta inicia�va surgió como respuesta a la necesidad de
contar con personal más capacitado, reduciendo la dependencia de
trabajadores extranjeros y reafirmando las competencias de la
fuerza laboral local bajo una ideología de progreso y superación.

por la industrialización, tuvo un impacto posi�vo en la vida co�diana, promoviendo el desarrollo urbano y fortaleciendo la organización social de Monterrey. En resumen, Escuelas Adolfo Prieto nos
muestra cómo la educación técnica, en conjunto con el crecimiento
industrial, transformó a Monterrey en una ciudad resiliente, moderna y comprome�da con el desarrollo de su gente, consolidando un
legado que sigue siendo relevante en la historia de la educación y la
industria de México.

La obra está estructurada de forma cronológica y aborda el desarrollo de un sistema educa�vo más pragmá�co y alineado con las
necesidades del contexto industrial y social de la época. En un México marcado por la Revolución de 1910 y la consecuente crisis educa�va, empresas como la Cervecería Cuauhtémoc y la Compañía
Fundidora desempeñaron un papel importante al fundar escuelas
técnicas des�nadas a capacitar a los hijos de obreros. Esto fortaleció
la educación técnica y cobró gran relevancia al impulsar la
formación de niños y jóvenes para el predominante entorno industrial de Monterrey.

fig

01

El libro de Casillas resalta a figuras clave que contribuyeron significa�vamente al éxito de este modelo educa�vo, como José G.
García, quién implementó un sistema más riguroso en la selección
del personal docente, asegurando la calidad de la enseñanza. Asimismo, Simón Salazar Mora introdujo asignaturas innovadoras
como música, taquigra�a y periodismo, ampliando el horizonte
educa�vo. Y por su parte, José Guadalupe Sauceda, con su experiencia previa como director de ins�tuciones como el Colegio Pío
X y el Colegio Renacimiento, fortaleció la dirección de las escuelas,
impulsando programas nocturnos, becas para educación superior y cursos de capacitación.
Una de las ideas centrales que se consolidaron a
lo largo del �empo fue la noción de “La Gran Familia
Acero”, un concepto que fomentó un sen�do de
pertenencia entre los empleados de la Fundidora y
sus familias. Los hijos de los trabajadores asis�an a estas escuelas con la expecta�va de integrarse posteriormente al entorno laboral de la empresa, asegurando así
una con�nuidad generacional en el ámbito industrial.
El libro también aborda los desa�os enfrentados en este proceso, destacando cómo fueron resueltos con estrategias que generaron resultados favorables. Este modelo educa�vo, impulsado

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

CULTURA REGIONAL

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27

�GENIO
Y FIGURA
Alberto Casillas Hernández:
“DETRÁS DEL PARQUE FUNDIDORA EXISTIÓ
UNA DE LAS EXPERIENCIAS INDUSTRIALES

né que terminaría dedicando gran parte de mi vida profesional al

sería algo provisional, pero han pasado ya más de vein�cinco años.

estudio de la historia industrial.

Con el �empo, mis intereses iniciales se fueron desplazando y terminé concentrando mi trabajo en la historia industrial y en la memoria

MÁS IMPORTANTES DE AMÉRICA LATINA”
Cuando entré al archivo me encontré con un universo comple-

obrera de Monterrey. Hubo además un momento clave en esta

1

tamente dis�nto al que había imaginado. Me mostraron documen-

transformación intelectual. En 2003, la arquitecta Ana Cris�na

Universidad Autónoma de Nuevo León

tos, libros, planos y fotogra�as vinculadas con una empresa si-

Mancillas Hinojosa, quien trabajaba como coordinadora de museolo-

derúrgica sobre la cual yo prác�camente no tenía referencias.

gía del parque, me mostró un libro sobre patrimonio industrial. Hasta

Leonardo Guzmán Garza

Recuerdo que me preguntaron si sabía que en Monterrey había

ese momento yo desconocía por completo ese concepto. La lectura

El maestro Alberto Casillas Hernández es inves�gador, archivista y

Cultura de México al Patrimonio Cultural, otorgado por la Universi-

exis�do una compañía acerera y respondí honestamente que no.

me abrió una nueva perspec�va para comprender la importancia his-

escritor. Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de

dad Autónoma de Nuevo León y la Coordinación de Memoria Histó-

Esa pregunta me hizo reflexionar sobre algo muy importante: duran-

tórica, tecnológica y cultural de la Fundidora. Posteriormente me

Nuevo León y maestro en Humanidades por la Universidad Autóno-

rica y Cultural de México en 2022; así como el Reconocimiento a la

te mi formación universitaria había estudiado historia de América

invitó a integrarme al TICCIH México, el Comité Internacional para la

ma de Zacatecas. Actualmente se desempeña como jefe del Archivo

Excelencia Profesional otorgado por la UANL en 2024. En esta entre-

La�na, historia de Europa e historia de Estados Unidos, pero nunca

Conservación del Patrimonio Industrial, y desde entonces comencé a

Histórico de Fundidora, espacio desde el cual ha impulsado no

vista, el maestro Casillas reflexiona sobre la preservación del patri-

había profundizado en la historia regional de Nuevo León ni en los

involucrarme de manera más profunda en los estudios sobre

solamente la catalogación y preservación del acervo documental de

monio industrial, el valor histórico de la an�gua Fundidora de

procesos industriales que transformaron a Monterrey.

arqueología industrial y conservación patrimonial.

la an�gua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, sino

Monterrey, la importancia de la memoria obrera y los desa�os que

también la difusión del patrimonio industrial y de la memoria obrera

implica conservar y difundir uno de los espacios industriales más

del noreste de México.

significa�vos de la historia contemporánea de México.

Maestro, en ocasiones anteriores usted ha comentado que cuando entró al Archivo Histórico
de Fundidora no tenía tanto conocimiento sobre
la historia de la compañía. Me gustaría
preguntarle qué fue lo que ocurrió en esa primera etapa en el Archivo de Fundidora para que
usted se viera atraído por la labor que se desempeñaba ahí.

Entre sus principales publicaciones destacan El Molino de
Combinación Lewis: un ejemplo de modernización en Monterrey,
1944-1981 (2009), El departamento de aceración de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey: un caso de arqueología
industrial (2011), Guillermo Kahlo: fotógrafo de Fundidora (2017), El
Departamento de Fuerza Motriz y su reconversión arquitectónica: el
caso de la Planta Conver�dora y Planta Generadora de Energía Eléctrica de la Compañía Fundidora de Monterrey (2019), Management

Mi primera tarea consis�ó en ordenar una enorme can�dad de

Mirando en retrospec�va, puedo decir que mi ingreso al Archi-

fotogra�as que estaban acumuladas sobre una mesa. Para alguien

vo Histórico de Fundidora transformó completamente mi vida pro-

que desconocía completamente el tema, aquello era abrumador.

fesional y mi manera de entender la historia. Lo que comenzó como

Veía rostros, maquinaria, talleres y edificios, pero no lograba en-

un trabajo temporal terminó convir�éndose en una vocación.

tender qué representaban. Poco a poco comencé a leer los libros
ins�tucionales de Fundidora y algunos materiales publicados por
an�guos trabajadores y encargados del departamento de relaciones
públicas. Aquellas lecturas fueron fundamentales porque me permi�eron empezar a iden�ficar a las personas que aparecían en las imágenes, comprender los departamentos produc�vos y reconocer la
compleja estructura organiza�va de la empresa.

y tecnología alemana. Produciendo acero para México. El caso de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, 1906-1940

Mi llegada al Archivo Histórico de Fundidora ocurrió en 1999

Fue un proceso lento. Me tomó varios meses empezar a

(2023), Accidentes, enfermedades laborales, cultura de la pre-

gracias a la invitación de la licenciada Marcela Guerra, quien en ese

familiarizarme con el lenguaje industrial, con la tecnología si-

vención social y los equipos de seguridad industrial en la Compañía

momento fungía como directora de proyectos de conservación del

derúrgica y con la vida co�diana de los trabajadores. En un principio

Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. (2023) y Escuelas

Parque Fundidora. Inicialmente fui contratado para cubrir de ma-

yo solamente pensaba permanecer ahí unos cuantos meses mien-

Adolfo Prieto. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía

nera temporal a la licenciada Magdalena Peña Becerra, encargada

tras surgía una oportunidad para dedicarme a la docencia o con�-

Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey (2025).

del archivo en aquel entonces. Debo reconocer que llegué prác-

nuar mis estudios sobre historia eclesiás�ca. Sin embargo, conforme

�camente sin saber cuál sería la dimensión del trabajo que iba a rea-

avanzaba en el trabajo, la Fundidora comenzó a atraparme intelec-

A lo largo de su trayectoria ha recibido reconocimientos como

lizar. Mi formación académica dentro de la Facultad de Filoso�a y

tualmente. Descubrí que detrás de aquellas máquinas exis�an histo-

la Medalla de Acero al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León”,

Letras de la UANL estaba orientada hacia la historia eclesiás�ca;

rias humanas extraordinarias: procesos produc�vos complejos,

otorgada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Es-

par�cularmente me interesaban los estudios sobre el clero regular

trayectorias laborales, conflictos sindicales, transformaciones urba-

tadís�ca en 2021; el Reconocimiento UANL-Memoria Histórica y

y la presencia de los jesuitas en la Comarca Lagunera. Nunca imagi-

nas y una cultura obrera profundamente rica.
Cuando terminó mi contrato temporal, la licenciada Marcela

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filoso�a y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Forma parte del comité editorial de Bloch. Revista Estudian�l
de Historia de la UANL.

CULTURA REGIONAL

28

Guerra me invitó a permanecer en el archivo. Acepté pensando que

29

�¿Qué es lo que más le ha gustado de sus ya más de 25
años trabajando en el Archivo Histórico de Fundidora?

de Ladrillos Industriales y Refractarios, conocida como FLIR. Me parece
un tema fascinante porque prác�camente no ha sido estudiado desde
una perspec�va histórica. La creación de FLIR representó un intento es-

Lo que más sa�sfacción me ha generado a lo largo de estos

tratégico de la Fundidora por sus�tuir importaciones y producir sus pro-

años ha sido la posibilidad de rescatar y visibilizar historias que per-

pios materiales refractarios, indispensables para los hornos si-

manecieron ocultas durante décadas. La Fundidora no fue solamen-

derúrgicos. Detrás de esos ladrillos existe toda una historia de

te una empresa acerera; fue un universo complejo donde convi-

tecnología industrial, innovación empresarial y adaptación de conoci-

vieron procesos tecnológicos, experiencias laborales, innovaciones

mientos técnicos provenientes de Estados Unidos. Estudiar estos proce-

industriales y múl�ples formas de vida obrera. Muchas de esas his-

sos permite comprender que la industrialización no dependía

torias quedaron relegadas o invisibilizadas después del cierre de la

únicamente de la producción de acero, sino también de toda una red de

compañía, y una de mis mayores mo�vaciones ha sido precisamen-

industrias complementarias que sostenían el funcionamiento del

te devolverles presencia dentro de la memoria colec�va.

complejo siderúrgico.

Una parte importante de mi trabajo consiste en estudiar los

Otro tema que me ha interesado recientemente �ene que ver con

departamentos produc�vos, las máquinas, las herramientas y los

el patrimonio inmaterial y las narra�vas sobrenaturales vinculadas al

procesos tecnológicos que hicieron posible el funcionamiento de la

Parque Fundidora. Aunque pueda parecer un tema inusual, considero

empresa. Pero también me interesa profundamente la dimensión

que las leyendas sobre aparecidos, fantasmas y presencias obreras for-

humana. Yo suelo decir que mis inves�gaciones nacen muchas

man parte importante de la memoria colec�va del espacio. Muchas

veces de las inquietudes de los propios usuarios del archivo. No es-

personas afirman haber visto figuras relacionadas con an�guos traba-

cribo libros únicamente porque un tema me parezca atrac�vo en

jadores o con accidentes ocurridos dentro de la empresa. Más allá de

abstracto; generalmente las inves�gaciones surgen a par�r de

discu�r si esos relatos son reales o no, lo importante es comprender

preguntas, encuentros y conversaciones.

qué representan simbólicamente.

Un ejemplo muy significa�vo fue el proyecto relacionado con
las Escuelas Adolfo Prieto. En 2017 llegó al archivo un grupo de
an�guas maestras y exalumnas interesadas en consultar periódicos
y documentos relacionados con su etapa escolar. Mientras revisaban las publicaciones, comenzaron a recordar a sus compañeras,
sus experiencias y sus vivencias dentro de las escuelas de Fundidora. Escuchar aquellas conversaciones me hizo comprender que
exis�a una memoria femenina profundamente importante que había sido poco estudiada.

Desde una perspec�va antropológica, estas narra�vas expresan
Fundidora. Cada documento, fotogra�a o tes�monio oral representa

formas de duelo, memoria traumá�ca y apropiación simbólica del

una puerta hacia una experiencia humana dis�nta, y poder ar�cular

espacio industrial. Los edificios, las máquinas y las estructuras cargan

Uno de los principales desa�os �ene que ver con la manera en que

esas memorias dentro de una narra�va histórica más amplia es, sin

consigo una dimensión emocional que también forma parte del patri-

las autoridades y gran parte de la sociedad conciben actualmente el

duda, una de las mayores sa�sfacciones que me ha dejado el archivo.

monio. Mi intención es desarrollar en el futuro una inves�gación más

Parque Fundidora. Muchas veces el espacio es visto principalmente como

amplia sobre este tema, integrando elementos de antropología, memo-

un lugar de recreación, espectáculos y eventos masivos, mientras que su

ria social y patrimonio cultural. En general, me interesa con�nuar explo-

dimensión histórica y patrimonial queda relegada a un segundo plano.

rando aquellos aspectos de la historia industrial que han permanecido

Esa tensión entre el parque como espacio recrea�vo y el parque como

poco estudiados y que permiten comprender la complejidad tecnoló-

museo de si�o cons�tuye uno de los grandes problemas que enfrenta-

gica, social y cultural de Fundidora.

mos quienes trabajamos en la conservación del patrimonio industrial.

¿Tiene algún otro proyecto de inves�gación en
mente? ¿Algo que le gustaría hacer, o algo en lo que
esté trabajando actualmente?

A par�r de ahí surgió la idea de desarrollar una inves�gación
más amplia sobre las escuelas y sobre las mujeres vinculadas con la
empresa. Durante mucho �empo, la historiogra�a de Fundidora se
concentró principalmente en los trabajadores varones y en los
grandes procesos industriales, mientras que la par�cipación femen-

Siempre estoy trabajando en varios proyectos simultáneamente.
Mi forma de inves�gar �ene mucho que ver con la curiosidad constante

Las nuevas generaciones suelen reconocer las chimeneas, las

y con las necesidades que surgen tanto de los usuarios del archivo como

naves industriales o los hornos como elementos visuales atrac�vos,

de los diálogos académicos que mantengo con otros inves�gadores.

pero pocas veces se preguntan cuál fue su función original, qué procesos tecnológicos ocurrieron ahí o qué �po de experiencias humanas es-

ina quedó prác�camente borrada de los relatos ins�tucionales.
Inves�gar a las maestras, enfermeras, secretarias y demás mujeres
relacionadas con la compañía me permi�ó descubrir otra dimensión
de la historia de Fundidora.
Ese trabajo me ha dado enormes sa�sfacciones personales y
académicas. He podido entrevistar a descendientes de mujeres que
ya fallecieron y reconstruir, a través de la memoria oral y documental,
trayectorias que habían permanecido olvidadas. De alguna manera,
estas inves�gaciones también representan un acto de jus�cia histórica, porque permiten devolverles voz y presencia a personas que

Actualmente estoy desarrollando un estudio relacionado con las

tuvieron asociadas a esos espacios. Existe el riesgo de que el patrimonio

calderas de vapor, a par�r de una invitación realizada por el doctor Gus-

industrial termine reducido a una escenogra�a urbana desprovista de

tavo Becerril dentro del Seminario de Procesos de Industrialización de

contenido histórico.

México. Este trabajo busca analizar la importancia tecnológica de las
calderas dentro del desarrollo industrial mexicano y par�cularmente

Por ello considero fundamental fortalecer los mecanismos de

dentro de los sistemas energé�cos u�lizados por Fundidora. Aunque

interpretación patrimonial: recorridos guiados, cédulas museográficas,

para muchas personas estos temas pueden parecer demasiado téc-

inves�gaciones accesibles al público y programas educa�vos que

nicos, en realidad detrás de ellos existe una historia muy rica sobre

permitan reconstruir el significado histórico del lugar. La conservación

transferencia tecnológica, modernización industrial y transformación

no consiste solamente en mantener en pie una estructura �sica; implica

del trabajo.

también preservar y transmi�r el conocimiento asociado a ella.

fueron fundamentales dentro del entramado social de la empresa.
Lo que más disfruto de mi labor es precisamente eso: la posibilidad de reconstruir historias, generar conciencia patrimonial y
compar�r con las nuevas generaciones la complejidad histórica de

CULTURA REGIONAL

¿Cuál diría usted que es la mayor dificultad con la
que se ha encontrado a la hora de difundir, inves�gar y conservar el patrimonio industrial?

Asimismo, recientemente fui invitado por el doctor Leonardo

Otro desa�o importante �ene que ver con el carácter interdiscipli-

Santoyo, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, a par�cipar en una

nario de la arqueología industrial. Los historiadores formados en las hu-

publicación coordinada por la Universidad de Guanajuato. En ese pro-

manidades muchas veces debemos adentrarnos en áreas técnicas

yecto abordaré el tema del ladrillo refractario y la historia de la Fábrica

complejas: ingeniería, metalurgia, química, electricidad, medicina

30

31

�conver�do en un símbolo de la ciudad contemporánea y en uno de
los espacios públicos más representa�vos de Monterrey. Sin
embargo, ese reconocimiento no siempre implica una comprensión
profunda de su dimensión histórica e industrial.
La an�gua Compañía Fundidora fue mucho más que una fábrica
de acero. Representó uno de los proyectos industriales más ambiciosos del país y ar�culó redes económicas, tecnológicas, ferroviarias y
laborales fundamentales para el desarrollo del noreste mexicano.
Comprender verdaderamente ese legado requiere una alfabe�zación histórica y tecnológica mucho más amplia.
industrial o mecánica. Para comprender verdaderamente cómo

Con frecuencia el patrimonio industrial es apreciado desde su

cons�tuían una fuente histórica invaluable.

funcionaba la Fundidora es necesario entender tanto las relaciones

dimensión esté�ca o arquitectónica. Se valoran las chimeneas, los

sociales como los procesos tecnológicos.

A par�r de 2015 decidí impulsar con mayor claridad la creación

hornos o las naves industriales como elementos visuales emb-

de un archivo de memoria obrera dentro del Archivo Histórico de

lemá�cos, pero pocas veces se explica el sistema produc�vo que les

Cuando inves�gué sobre seguridad industrial, por ejemplo, tuve

Fundidora. Consideré que no bastaba con conservar documentos ad-

daba sen�do. Detrás de cada estructura exis�a una compleja organi-

que estudiar enfermedades laborales, efectos químicos sobre el

ministra�vos o fotogra�as; también era necesario preservar las vo-

zación energé�ca, tecnológica y humana.

cuerpo humano y procesos médicos relacionados con la exposición

ces de quienes vivieron la experiencia industrial desde dentro.

industrial. En ese camino fue indispensable dialogar con ingenieros,

No diría que existe un desconocimiento absoluto, sino más bien

médicos y an�guos trabajadores. Muchas veces ellos corrigen o

Con apoyo del Departamento de Relaciones Públicas del Parque

una lectura incompleta. El gran reto consiste en profundizar la narra-

complementan nuestra interpretación histórica. La conservación del

Fundidora y gracias a los contactos establecidos por Minerva Ovalle

�va patrimonial para incorporar la historia empresarial, tecnológica,

patrimonio industrial exige precisamente esa capacidad de diálogo

a través de la página “Somos La Maestranza”, comenzamos a reunir

obrera y urbana de manera ar�culada.

interdisciplinario. No basta con estudiar los documentos; es necesa-

a extrabajadores para realizar entrevistas más sistemá�cas. Las

rio comprender las máquinas, los materiales, las técnicas y las ex-

conversaciones abordaban temas tecnológicos, laborales, sindicales,

periencias humanas asociadas al trabajo industrial.

familiares y emocionales.

El Parque Fundidora representa una experiencia histórica excepcional porque en él convergen memoria industrial, reconversión
urbana y patrimonio cultural. Pero para comprender plenamente su

Finalmente, también existe una dificultad estructural relacio-

A través de esos tes�monios pude comprender aspectos que

nada con los recursos ins�tucionales. Los archivos históricos

muchas veces no aparecen en los documentos escritos: las relacio-

requieren infraestructura adecuada, personal capacitado y polí�cas

nes de compañerismo, el orgullo obrero, las tensiones laborales, las

públicas de largo plazo. Durante muchos años el Archivo Histórico de

experiencias de riesgo dentro de la planta y el impacto emocional

Fundidora atravesó situaciones muy complicadas debido al aban-

que produjo el cierre de la empresa en 1986.

importancia es necesario ir más allá de la contemplación visual del
espacio y entender los procesos históricos que lo hicieron posible.

Me gustaría retomar el tema del archivo y
preguntarle más o menos de qué tratan los documentos que uno puede encontrar en el Archivo
Histórico de Fundidora.

dono ins�tucional y a la falta de condiciones apropiadas para
resguardar el acervo. Afortunadamente en los úl�mos años ha co-

Por supuesto, la historia oral también requiere un trabajo crí�-

menzado a exis�r una mayor conciencia sobre la importancia de pre-

co. La memoria humana es compleja; a veces existen olvidos, confu-

servar este patrimonio documental.

siones o reconstrucciones parciales del pasado. Por ello siempre

El Archivo Histórico de Fundidora resguarda una parte fun-

trato de contrastar los tes�monios con documentación escrita y con

damental de la memoria industrial del país. El acervo pertenece al

otras fuentes históricas. Pero incluso esas contradicciones resultan

Archivo General de la Nación y con�ene documentación producida

valiosas porque muestran cómo las personas reinterpretan su ex-

por la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey desde

periencia a lo largo del �empo.

principios del siglo XX hasta el cierre de la empresa en 1986. La his-

¿Cómo el rescate de tes�monios orales de los an�guos
trabajadores de la Fundidora ha marcado su labor
como historiador?

toria del archivo ha sido compleja. Durante muchos años los docuLa memoria oral ha sido absolutamente fundamental en mi

Hoy considero que el acervo de memoria obrera cons�tuye una

mentos estuvieron dispersos en dis�ntos espacios y atravesaron pe-

trabajo. Gran parte de mi acercamiento hacia los trabajadores es-

de las partes más importantes del archivo, porque permite acercar-

ríodos de abandono ins�tucional. Hubo etapas en las que el acervo

tuvo influido por la arquitecta Ana Cris�na Mancillas, quien comp-

nos a la dimensión humana de la industrialización regiomontana. Las

permaneció almacenado en condiciones poco adecuadas, situación

rendía muy bien que el patrimonio industrial no podía limitarse

máquinas y los edificios son fundamentales, pero sin las voces de los

que generó preocupación entre inves�gadores y especialistas en pa-

únicamente a las estructuras �sicas. Ella elaboró directorios, loca-

trabajadores el patrimonio industrial queda incompleto.

trimonio documental. Con el �empo comenzó un proceso más serio

lizó an�guos obreros y comenzó a establecer vínculos con ellos

de recuperación, clasificación y catalogación. Actualmente el archivo

¿Usted considera que la sociedad reconoce el
valor que posee el patrimonio industrial regiomontano o piensa que está infravalorado?

mucho antes de que exis�era un interés más amplio por la memoria obrera.
Durante los primeros años yo me acercaba a los trabajadores

conserva informes anuales, expedientes administra�vos, publicaciones periódicas internas, planos industriales, películas y un enorme
fondo fotográfico.

más desde una perspec�va de convivencia y aprendizaje informal.
Escuchaba sus historias, observaba cómo recordaban los de-

Pienso que existe un reconocimiento importante, aunque toda-

Los informes anuales permiten estudiar la produc�vidad de los

partamentos produc�vos y trataba de familiarizarme con su ex-

vía parcial. La sociedad regiomontana valora profundamente el

dis�ntos departamentos de la empresa: hornos altos, aceración,

periencia co�diana. Con el �empo comprendí que esos tes�monios

Parque Fundidora como espacio urbano, recrea�vo y cultural. Se ha

laminación, materias primas, energía, transporte y productos terminados. Estos documentos son fundamentales para comprender el

CULTURA REGIONAL

32

33

�funcionamiento económico y tecnológico de la compañía.
El fondo hemerográfico incluye publicaciones como Colec�vi-

empresarial, sino toda una cultura obrera y una configuración urba-

dad, Previ, Di-fundidor, No�creto y No�cias de Fundidora, las cuales

na vinculada directamente con la industria siderúrgica. Resulta

permiten reconstruir aspectos relacionados con la vida co�diana de

indispensable comenzar desde ahora procesos de rescate documen-

los trabajadores, la cultura empresarial y las dinámicas sindicales.

tal, memoria oral e inventario patrimonial.

Por otra parte, el fondo fotográfico –integrado por más de cua-

Muchas veces las sociedades reaccionan demasiado tarde,

renta y cinco mil imágenes– cons�tuye uno de los acervos industria-

cuando gran parte de los archivos, las máquinas o las memorias ya

les más importantes del país. Las fotogra�as documentan procesos

se han perdido. La experiencia de Fundidora nos enseñó preci-

produc�vos, maquinaria, trabajadores, instalaciones, ceremonias,

samente la importancia de actuar oportunamente. El noreste me-

accidentes y transformaciones urbanas vinculadas con Fundidora.

xicano posee una historia industrial extraordinariamente rica y todavía insuficientemente estudiada. Existen numerosos complejos

También contamos con aproximadamente tres mil trescientos

industriales, ferroviarios, mineros y energé�cos cuya memoria corre

planos industriales digitalizados que representan una fuente extra-

el riesgo de desaparecer si no se desarrollan proyectos de con-

ordinaria para inves�gaciones sobre arquitectura industrial, ingenie-

servación e inves�gación.

ría y arqueología del paisaje.

En 2026 se cumplen 40 años del cierre de Fundidora. ¿Usted considera que este trágico cierre de
la compañía aún cons�tuye una especie de trauma en la memoria de la ciudad?

Además del trabajo documental, el archivo par�cipa ac�vamente en el inventario y diagnós�co de las piezas industriales que permanecen dentro del Parque Fundidora. Actualmente existen más de

importante a Monterrey en cuanto a la difusión y
conservación de la historia, así como del patrimonio industrial?

doscientas piezas catalogadas entre máquinas, herramientas y estructuras industriales. Cada una de ellas requiere inves�gación histó-

Sí, considero que el cierre de Fundidora sigue siendo una herida

rica, análisis técnico y estrategias de conservación.

importante dentro de la memoria colec�va de Monterrey, aunque esa

El cierre de Fundidora coincidió con un momento de profunda

memoria ha cambiado con el paso del �empo. Todavía persiste una

transformación urbana y económica en Monterrey. La ciudad atrave-

El archivo, por tanto, no es únicamente un depósito documen-

fuerte es�gma�zación hacia los trabajadores. Con frecuencia se repite

saba cambios relacionados con movilidad, expansión territorial y

tal. Funciona también como un centro de inves�gación, interpre-

la idea de que la empresa quebró únicamente por culpa del sindicato

reconfiguración de espacios públicos. En ese contexto surgió la idea

tación patrimonial y memoria industrial.

o por supuestas prác�cas de irresponsabilidad laboral. Sin embargo,

de conver�r los an�guos terrenos industriales en un parque urbano.

esa explicación simplifica demasiado un proceso mucho más comple-

La creación del Parque Fundidora representó una decisión

jo, relacionado con polí�cas económicas nacionales, endeudamiento,

trascendental porque evitó la desaparición total de un complejo

transformaciones tecnológicas y reestructuración industrial.

industrial que formaba parte esencial de la iden�dad regiomontana.

Ahora que habla sobre la información disponible
en el Archivo de Fundidora, ¿cuáles son los vacíos
historiográficos de la Fundidora?

Sin embargo, la reconversión también implicó nuevos desa�os.
Muchas veces la opinión pública se construyó a par�r de imáge-

Aunque la historiogra�a sobre Fundidora ha crecido considera-

de accidentes, prác�cas culturales obreras, creencias y formas simbó-

nes parciales difundidas por algunos medios de comunicación. Foto-

Con el paso de los años, el parque se consolidó como un

blemente en las úl�mas décadas, todavía existen importantes vacíos

licas de apropiación del espacio. Estos elementos también forman par-

gra�as de trabajadores descansando dentro de la planta eran u�li-

espacio recrea�vo y cultural de enorme relevancia. Se integró al teji-

de inves�gación. Se ha trabajado bastante sobre la fundación de la

te de la historia industrial y ayudan a comprender cómo las comuni-

zadas para reforzar la idea de que “no trabajaban”, sin explicar las

do urbano mediante proyectos como el Paseo Santa Lucía y detonó

empresa, su papel en la industrialización regiomontana, las relacio-

dades construyen memoria alrededor de los procesos produc�vos.

condiciones reales de producción, las jornadas extenuantes o los sis-

procesos de transformación inmobiliaria y valorización territorial.

temas de trabajo por destajo. Como historiadores, nuestra respon-

Desde el punto de vista urbano, el impacto ha sido enorme.

nes obrero-patronales y la crisis que condujo a su cierre. Sin
embargo, aún hay muchas áreas poco exploradas.

Asimismo, hace falta desarrollar inves�gaciones más profundas

sabilidad consiste precisamente en contextualizar esos fenómenos y

sobre transferencia tecnológica, circulación internacional de conoci-

recuperar la experiencia obrera desde una perspec�va más humana

Uno de los principales vacíos �ene que ver con las empresas

mientos industriales y relaciones entre industria y medio ambiente. La

subsidiarias y satélites vinculadas al consorcio industrial. Empresas

Fundidora no puede entenderse únicamente como una empresa local;

filiales como Gas Industrial Monterrey, la Fábrica de Ladrillos Indus-

formó parte de redes globales de tecnología, capital y modernización.

triales y Refractarios, Concreto Procesado S.A., Cerro del Mercado o

La Fundidora ha destacado bastante a nivel local
y nacional. ¿Usted considera que aquí en el noreste hay algún otro complejo industrial del cual sea
necesario documentar su historia al nivel de
Fundidora?

Hullera Mexicana han sido poco estudiadas desde perspec�vas de
historia tecnológica y arqueología industrial.
También considero que falta profundizar mucho más en la
par�cipación de las mujeres dentro de la estructura de Fundidora.
Durante décadas, gran parte de la narra�va histórica privilegió la figura masculina del obrero siderúrgico e ingenieros y dejó en segun-

Defini�vamente sí. Uno de los casos más urgentes es el de Altos

do plano otros actores fundamentales.

y compleja.

rescate arquitectónico o paisajís�co. Es indispensable preservar y diPor otro lado, para muchas familias el Parque Fundidora con�-

fundir también la memoria histórica, tecnológica y obrera asociada

núa siendo un espacio profundamente emocional. Los descendien-

al espacio. El riesgo de cualquier reconversión urbana es conver�r el

tes de an�guos trabajadores visitan el lugar con sen�mientos de nos-

patrimonio en un simple escenario vacío, despojado de significado

talgia, duelo y orgullo. Muchos de ellos reconocen en las estructuras

histórico. Por ello considero fundamental encontrar un equilibrio en-

industriales el esfuerzo y el sacrificio de sus familiares. Cada año se

tre las funciones recrea�vas del parque y su dimensión patrimonial.

realizan homenajes y ceremonias en memoria de los obreros fallecidos. Estas prác�cas muestran que la memoria de Fundidora sigue

Fundidora nos enseñó que la historia industrial forma parte es-

viva y que el espacio con�núa funcionando como un lugar de iden-

encial de la iden�dad de Monterrey y que preservar esa memoria

�dad y recuerdo para amplios sectores de la sociedad regiomontana.

requiere inves�gación, difusión, educación y compromiso ins�tucional constante. El verdadero desa�o consiste en lograr que las nuevas

Hornos de México, en Monclova. La situación actual de esa empresa
abre una enorme área de oportunidad para la inves�gación histórica

Otro aspecto insuficientemente explorado es el patrimonio

y para la preservación del patrimonio industrial. Así como ocurrió

inmaterial asociado al espacio industrial: memorias populares, relatos

con Fundidora, AHMSA representa no solamente una experiencia

CULTURA REGIONAL

No obstante, la gran lección que deja Fundidora es que la conservación del patrimonio industrial no puede limitarse únicamente al

34

Maestro, muchas gracias por toda la información
que nos ha ofrecido. ¿Usted cree que el cierre de
Fundidora en 1986 le dejó alguna lección

generaciones comprendan que detrás de esos hornos, chimeneas y
edificios exis�ó una de las experiencias industriales más importantes
de México y de América La�na.

35

�Epistola r io

Manuel F. Valdés: el origen del autor de las Memorias de la Guerra de Reforma

Alberto Arévalo Coronado 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Rúbrica de Manuel F. Valdés. Fotogra�a tomada por Alberto Arévalo Coronado

El documento

Introducción

9163

En la historiogra�a concerniente a las con�endas del siglo XIX, el diario del coronel Manuel Valdés, publicado en 1913 bajo el nombre de
Memorias de la Guerra de Reforma, destaca por ser una de muy pocas fuentes sobrevivientes que describieron los hechos mientras estos
se fueron desarrollando. El manuscrito de Valdés ha sido y con�nuará siendo de u�lidad para el historiador por presentar las apreciaciones
y las vivencias de un hombre que comba�ó por convicción propia en el bando liberal durante la que quizá fue la guerra más destruc�va en
la historia del país, sólo superada por las de la Independencia y Revolución.

Monterrey, abril 23 de 1856
Sr. D. Manuel F. Valdés
Matamoros

Sin embargo, de Manuel Valdés se conocía muy poco en realidad. Únicamente se sabía que fue fusilado en octubre de 1860 gracias a
una nota en el manuscrito original, hecha por alguien que tuvo en su poder el diario luego de la muerte del autor. Alberto M. Carreño,
secretario de la Sociedad Mexicana de Geogra�a y Estadís�ca, intentó dar con algunos datos sobre el coronel Valdés al publicarse la obra.
De esto, pudo averiguar que el coronel fue capturado a mediados de 1860 luego de un combate en Chihuahua2. Sin embargo, no se pudo
obtener más datos sobre el autor aparte de los que aparecen en el diario que nos indican que antes de ser militar, fue corresponsal para
diversos diarios en Estados Unidos y que muy probablemente nació en Coahuila, Nuevo León o Tamaulipas por las relaciones que tenía con
personas de importancia de aquellos lugares.

Mi muy es�mado amigo.
Cuando escribí a U. mi anterior no tenía la menor no�cia de quién era U. ni por consiguiente de su origen natal, pues
solo había oído su nombre y apellido y ninguna otra cosa. Hoy es diferente. Sé que es U. de Coahuila, nacido en Santa
Rosa, y recuerdo que la familia de U. vivía frente a la casa de mi �o D. Pedro Vidaurri, y que a U. lo despachó la señora su
Madre siendo aún muy chico con un extranjero que lo llevó a educar a los [Estados Unidos]. He tenido no�cias muy
circunstanciadas de las bellas cualidades que adornan a U., y como es natural, de ahora para lo sucesivo nuestras
relaciones serán correspondientes a estos antecedentes.

Sería hasta 1980 cuando Pablo M. Cuéllar Valdés aportaría más datos acerca del personaje que nos ocupa, información que publicó
en el no. 12 de la Revista Coahuilense de Historia. De acuerdo con la información del señor Cuéllar, transmi�da a él por su abuelo, quién a
su vez era nieto de Timoteo Valdés, hermano del coronel, este úl�mo nació en Coahuila y vivió por un �empo en Santa Rosa, antes de ser
enviado a los Estados Unidos donde estudió leyes luego de la muerte de su madre3. De aquí se explica la experiencia de Valdés como
corresponsal para periódicos norteamericanos y que debido a su preparación en la carrera de la abogacía, fuera elegido por personalidades
como San�ago Vidaurri, Manuel Doblado y Santos Degollado para desempeñar comisiones especiales.

Puede U. desde luego establecer el periódico independiente de que me habla en su citada, bau�zándole con el
nombre que le parezca más adecuado a su objeto o a las circunstancias: en el concepto de que sólo tendrá U. que decirme
a cuánto ascienden los gastos que cause su establecimiento, incluso, por supuesto, el trabajo de U., y librar cada mes en
mi contra el importe de ellos. Yo mandaré a U. datos y algunos materiales y le suplico me mande 100 ejemplares del
prospecto para agenciar suscriptores que presten su auxilio a los gastos.

Hablando de manera personal, por cues�ones del azar recordé este úl�mo dato mientras me encontraba una mañana en el Archivo
General del Estado de Nuevo León (AGENL). Un hombre como el coronel Valdés debió dejar constancia de su estancia en las fuerzas cons�tucionalistas del estado. En efecto, el AGENL resguarda un expediente que con�ene trece documentos cuya autoría corresponde al coronel Manuel Valdés en el archivo personal del gobernador de Nuevo León y Coahuila, que datan de los años 1855 a 1857. La correspondencia valida casi punto por punto la contribución de Pablo M. Cuéllar. Las ligeras discrepancias que pudiera haber por la naturaleza de
la información que en su momento presentó, producto de los recuerdos personales de su abuelo, son minúsculas.

Conozco que me ha de ser muy ú�l la publicación expresada para los objetos benéficos a esta frontera a [los] que
aspiro, y que excederán en bien de toda la Nación, pero que para caminar a ellos encuentro con mil tropiezos a cada paso
que me ponen mis enemigos los conservadores y los liberales de poca experiencia que con facilidad se dejan alucinar con
las supercherías de aquellos. ¡Dios quiera que el Sr. García y la comisión de esa Ciudad que le acompaña para Tampico
consigan algún alivio en sus aflicciones y hagan recordar al Sr. García que la Heroica Matamoros y sus pueblos
beneméritos de la frontera pertenecen también a Tamaulipas!

Presentamos aquí uno de los documentos que nos da a conocer mayores detalles personales sobre el coronel Valdés y el modo en el
que inició su relación con San�ago Vidaurri. Antes de pasar a la transcripción de dicha correspondencia, resumiremos muy someramente
el contenido del expediente para dar a conocer los datos que éstos nos aportan: Manuel F. Valdés, como firmaba su correspondencia, nació
en Santa Rosa, Coahuila, y fue enviado por su madre a Estados Unidos a educarse antes de que ésta falleciera; Valdés vivió en la casa que
estaba frente a la de Pedro Vidaurri, �o de don San�ago; otro documento nos dice que durante su infancia, Valdés tuvo una amistad cercana con Félix y Felipe Vidaurri, primos del gobernador de Nuevo León y Coahuila4.

Siendo la cues�ón del día mi decreto sobre la unión de Coahuila a Nuevo León, recomiendo a U. la lectura de los nos.
40 y 41 del Restaurador y el Alcance a este úl�mo, y en especial la del acta de Parras que corre en el Alcance.

Por otro lado, Manuel Valdés apoyó abiertamente la polí�ca de Vidaurri e incluso le propuso iniciar con la publicación de un diario
para dar a conocer sus ideas en Tamaulipas; estuvo muy de acuerdo con la anexión de Coahuila a Nuevo León y con la conformación de la
Coalición de Estados para la defensa de la frontera5. Las úl�mas de las cartas datan de febrero de 1857, mismas fechas en las que don
Manuel Valdés comenzó a escribir su diario. Sobrevive también una solicitud de Timoteo Valdés a San�ago Vidaurri para recibir la liquidación del pago por el servicio militar de su hermano Manuel tras enterarse de su muerte meses después de su fusilamiento, en febrero
de 18616.

[Así] que Sr. Valdés, desde hoy debe U. considerar en mí un amigo franco, leal y bueno: y como tal puede darme sus
órdenes para probarle en este acierto, y que además soy su [afec�simo y seguro servidor que besa su mano].
San�ago Vidaurri
[Rúbrica]

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). México.

1 Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su principal interés es el estudio del noreste de México enfocado en
la historia militar de la región en el siglo XIX.
2 Introducción de Alberto M. Carreño en: Manuel Valdés, Memorias de la Guerra de Reforma. Diario del coronel Manuel Valdés, pp. III-XII.
3 Pablo M. Cuéllar Valdés, “Don Manuel Valdés, un soldado e historiador de la Reforma”, pp. 127-133.
4 Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), fondo: Correspondencia de Santiago Vidaurri, folio no. 9163, Santiago Vidaurri a Manuel F. Valdés, 23
de abril de 1856; y folio no. 9164, Manuel F. Valdés a Santiago Vidaurri, 27 de abril de 1856.
5 AGENL, fondo: Correspondencia de Santiago Vidaurri, fragmento de carta de Manuel F. Valdés a Ponciano Arriaga (sin folio), 23 de abril de 1856.
6 AGENL, fondo Correspondencia de Santiago Vidaurri, folio no. 9171, Timoteo Valdés a Santiago Vidaurri, 18 de febrero de 1861.

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Bibliogra�a
Cuéllar Valdés, Pablo M. (1980). “Don Manuel Valdés, un soldado e historiador de la Reforma”, en: Revista Coahuilense de Historia, no. 12.
Valdés, Manuel (1913). Memorias de la Guerra de Reforma. Diario del coronel Manuel Valdés. Precedido de una introducción por Alberto M.
Carreño. México: Sociedad Mexicana de Geogra�a y Estadís�ca.

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�El documento

Epistola r io

Regulación del obispado de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875

Mariana Aidé García Gasca 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

[Nota lateral izquierda:]
Sagrario San Fran[cis]co
Marín
Cerralvo
Agualeguas

Introducción

Curato del Sagrario de esta S(an)ta Yglesia Catedral. Monterrey, Julio 2 de 1875.

En 1875 los párrocos de diversas iglesias bajo la jurisdicción del obispado de Linares, en Nuevo León, consultaron al entonces obispo
Francisco de Paula Verea acerca de la administración de sacramentos a personas que hubiesen come�do faltas de acuerdo a la doctrina de
la Iglesia católica. En respuesta, el prelado emi�ó una lista de ocho prevenciones acerca de cómo actuar ante diversas situaciones.

Con esta fecha se recibió la siguiente circular:

La primera prevención señalaba que los curas o vicarios debían avisar a los padres de las parejas que quisieran casarse que tenían que
pagar su debido diezmo. Asimismo, los conminaba a cerciorarse de que los pretendientes no profesaran el protestan�smo, no pertenecieran a ninguna logia masónica, y no se rigieran a par�r de las disposiciones de la Cons�tución de 1857 y de sus respec�vas Leyes de
Reforma. En caso de que así fuera, los sacerdotes debían inquirir a los pretendientes para saber si estaban dispuestos a retractarse públicamente o ante tes�gos (que no fuesen los mismos curas o vicarios), acto que debía quedar debidamente registrado.
La segunda disposición hacía saber que no se debían permi�r padrinos considerados herejes o pecadores que hayan sido acusados
de ebriedad, tahurismo, amancebamiento, de estar registrados sólo ante el gobierno estatal o que profesaran otra religión. El tercer
precepto establecía que no se podía oficiar un matrimonio si la pareja contrayente necesitara dispensa y ésta no se hubiese obtenido
todavía. La cuarta prevención prohibía los matrimonios donde sus integrantes pertenecieran a otras diócesis y no contaran con la licencia
del obispo. La quinta disposición establecía que si un sacerdote que no fuera el párroco quería oficiar un matrimonio, el párroco debía dar
su licencia para validar el sacramento.
Este manuscrito, copiado y cer�ficado por José L. de la Peña en el curato del sagrario de la Catedral de Monterrey el 2 de julio de 1875,
es de importancia para el análisis histórico debido a que con�ene una serie de disposiciones religiosas que rigieron a las parroquias de la
diócesis de Linares en lo que respecta a algunas de las especificaciones necesarias para oficiar el matrimonio de los fieles católicos. Las
disposiciones anteriormente explicadas dan a conocer el control de la Iglesia en Nuevo León y los parámetros que debían seguir los fieles
católicos para poder casarse. Asimismo, se puede conocer la posición que tenía el obispo Paula Verea acerca del gobierno civil, de la reforma liberal y de las religiones no católicas.
Las Leyes de Reforma, promulgadas a mediados del siglo XIX, se fueron aplicando en Nuevo León progresivamente. El registro civil
inició cuando Benito Juárez decretó que el matrimonio era un contrato civil y que se debía registrar el estado civil de las personas. En 1874,
dichos decretos se convir�eron en leyes inscritas en la Cons�tución, durante la presidencia de Sebas�án Lerdo de Tejada. Sin embargo,
San�ago Vidaurri las había oficializado en Nuevo León y Coahuila desde agosto de 18592.
Las Leyes de Reforma establecieron la libertad de culto, lo que permi�ó la introducción del protestan�smo en México. De esta manera, con el apoyo de Melchor Ocampo, en 1859 se creó en México la primera iglesia independiente de Roma3. De acuerdo con Israel
Cavazos Garza, los principales factores que permi�eron el establecimiento del protestan�smo en Nuevo León, además de la libertad de
culto sancionada por la Cons�tución, fueron la cercanía de la en�dad con Estados Unidos y el creciente número de extranjeros que se
avecindaban en Monterrey4.
En defini�va, se puede considerar que este manuscrito es un documento de gran importancia para revisar la evolución histórica de la
ins�tución social del matrimonio y, en general, de la religión en Nuevo León. Se encuentra resguardado en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, en el fondo de Cuadernos de Gobierno5.

1 Estudiante de la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
2 Erasmo E. Torres López, “Hace 165 años se creó el Registro Civil”, p. 16.
3 Jean-Pierre Bastian, “Protestantismo y política”, p. 1950.
4 Emilio Machuca Vega, “Aportaciones de Israel Cavazos”, p. 64.
5 Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM), fondo: Cuadernos de Gobierno, Catedral Gobierno, 1861-1914, 1875.

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“Para uniformar la disciplina eclesiás�ca en la Diócesis y resolver las diversas consultas que suelen hacer los Párrocos sobre la administración de los Sacramentos
[Nota lateral izquierda:]
Los Aldamas
China
G(ene)ral Teran,
quien la transcribirá
a Montemorelos,
Cadereita.
Secretaria
á personas que se han hecho indignas de
recibirlos, he tenido á bien decretar las prevenciones siguientes.
1ª Que los curas y vicarios al prac�car
las diligencias matrimoniales declaren siempre
al contrayente y tes�gos sobre si los padres de
los pretensos, ó el mismo pretendiente siquiera
por sí, han pagado ó no los diezmos comprobando su pago con el recibo del diezmero.
Sobre si el pretendiente ha abjurado su religion alistándose en el protestan�smo ó
en alguna logia masónica; sobre si ha
jurado la cons�tución ó protestado sin reserva las leyes de reforma, y si está dispuesto á hacer su retractación pública ó
en presencia de dos tes�gos que no sea el
cura ó sus vicarios, debiendo hacerse en
esta Ciudad ante el Gobierno Eclesiás�co, autorizándola el Secretario, y en los pueblos ante el Párroco, quien remi�rá la retractación
original á nuestra Secretaria.
2ª Que no deben admi�rse como padrinos
los herejes y públicos pecadores, como son
los ebrios, tahures, amancebados, los que solo
se conforman con el registro civil, los que
profesan otra religión, los que han abjurado sus creencias, C. C., todo lo cual
deberán averiguar los Curas ó notarios
al templo de asentar la par�da para no causar escándalo después re�rando

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�del acto mismo de la administración á las
personas indignas.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Archivos
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM). México.

3ª No se procederá á los matrimonios que
requieran dispensa sin haber obtenido esta
y haber cumplido los contrayentes con la penitencia que les fuera impuesta. Los curas no están facultados para celebrar matrimonios definiendo la relación para después, si no es que
pidan autorización al superior para cada
caso que se ofrezca.

Bibliogra�a
Bas�an, Jean-Pierre (1981). “Protestan�smo y polí�ca en México”, en: Revista Mexicana de Sociología, vol. 43, pp. 1947-1966.
Machuca Vega, Emilio (2016). “Aportaciones de Israel Cavazos al estudio de la historia de las religiones en Nuevo León”, en: Humanitas: Anuario del
Centro de Estudios Humanís�cos, vol. 4, no. 43, pp. 43-75.
Torres López, Erasmo E. (2024). “Hace 165 años se creó el Registro Civil en Nuevo León”, en: Reforma Siglo XXI, no. 120, pp. 16-17.

4ª Los S[eño]res Curas están obligados sub gravi á no proceder á los matrimonios de los vagos, ultramarinos y de agena diócesis sin
licencia del obispo, remi�endo las diligencias ó para conceder la dispensa de acceso ó para dirigir suplicatorio al ordinario de la diócesis que corresponda, si no
está probada la libertad del forastero. Frid
si vero parochus hoc non facit, peccat graviter quia facit contra legem ecclesiae in re
gravi. Es doctrina [ilegible] de San Ligorio, Scavini, [ilegible], Guri y otros.
5ª Cuando tenga que celebrar el matrimonio otro Sacerdote que no sea el Párroco,
deberá este dar su licencia in scriptes para asegurar la validez del matrimonio
y observar la disciplina de la Yglesia.
6ª Como á las fábricas de muchas
Parroquias se han aplicado algunos capitales de obras pías que tenían cargas de Misas ó funciones religiosas, deberán informar los Párrocos, registrando primero el archivo, cuales son esas cargas y si han
cumplido con ellas los Párrocos ó Sacerdotes que se van sucediendo en una Yglesia.
7ª Para que cumplan más fidelidad la prevención anterior, escribirán
los S[eño]res Curas esas cargas de Misas o funciones que reporta la Parroquia en el libro
de Gobierno en la misma y en la parte
final del inventario que trasladarán
desde luego al libro de Gobierno.
8ª Copiada que sea esta circular en
el propio libro, se le dará prontamente
el curso marginal, tomando antes razon en ella del día en que se recibe
y la fecha en que se despacha=Dios
Nuestro Señor guarde á U. V. muchos
años= Monterrey Julio 2 de 1875Encarnacion Gonzalez Lozano rubricado.”
Es copia que cer�fico.
[Rúbrica]
José L. de la Peña
Antonio Zúñiga

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�El arte

El arte

El mundo onírico de

Royer Díaz
Jesús Gerardo Guerrero Castillo 1
Universidad Autónoma de Nuevo León

Rogelio Montoya Díaz es un ar�sta originario de Monterrey, Nuevo
León, cuyo interés por el arte empezó con la idea de crear algo desde
cero. Fue gracias a sus amigos de preparatoria que encontró la
respuesta a esos impulsos en el manga, fascinado por el potencial
mediá�co que estas historias tenían en la gente y en cómo podían
hacerlos sen�r dis�ntas emociones a través de la pluma de un solo
ar�sta.
historia puede empezar lento debido a que es el primer intento de Royer por contar algo más extenso, logra adaptarse rápidamente a este
nuevo formato de publicación para entregar capítulos mejor trabajados conforme avanza la historia, lo cual es notable en el salto de calidad que da la obra a par�r del cuarto número donde la evolución de
este autor de cómic se puede ver comparada al pasado.

Mo�vado a lograr el obje�vo, debutó en 2016 con el cómic �tulado
Las aventuras de Somy, una historia autoconclusiva que nos habla sobre la iden�dad y las dificultades de forjar una personalidad propia en
la adolescencia a través de un estudiante recién llegado a una nueva
escuela que no sabe si debe ser él mismo o tratar de ser alguien más
para encajar. Este cómic corto ya presentaba indicios del es�lo que
adoptaría el ar�sta para sus futuras producciones, tomando gran
inspiración del manga.

El valor de Onírico en la carrera de Royer no se encuentra exclusivamente en su evolución como ar�sta en el dibujo, sino también como
emprendedor, ya que a través de esta publicación el autor inició su sello editorial Trazo: Narra�va Gráfica, bajo el cual todos sus cómics son
publicados para asegurar que la calidad sea digna del trabajo que deseaba entregar. Aprendió a realizar dis�ntos trabajos de impresión y curación que le permi�eron llevar su obra al siguiente nivel en calidad
editorial, entregando constantes reimpresiones donde se nota la
evolución, pues pasó de imprimir cómics con portadas forradas en
contact a realizar publicaciones más profesionales y de mejor calidad
tanto en sus portadas como en sus colores.

Un año después, en 2017, decidió lanzar su segunda historia, �tulada 15 años de libertad, un western sobre la búsqueda de un obje�vo
en la vida que nos narra las aventuras de Dany, joven forajido que
asalta bancos para reunir dinero y escapar junto a su novia, quien es
hija de un peligroso criminal y jefe de la banda a la que Dany pertenece. Si en Las aventuras de Somy Royer aún estaba buscando un es�lo más marcado y personal que tuviera iden�dad y se mantuviera firme a sus raíces del manga, en 15 años de libertad es donde refina su
es�lo y consigue plasmar su iden�dad ar�s�ca a través de poses más
trabajadas y ángulos refinados que recuerdan a los de sus inspiraciones japonesas.

El valor de Onírico, al final del día, no se encuentra únicamente en
la dedicación que Royer pone a su obra para con�nuar trabajando día
con día (al punto de que es una de las publicaciones independientes
en la actualidad con más números, algo poco usual ya que la mayoría
suelen ser miniseries de no más de cinco números o directamente son
publicaciones autoconclusivas); sino también en lo que representa
como publicación independiente, siendo un ejemplo claro de la pasión
y dedicación que los ar�stas ponen en su obra y del esfuerzo que algo
así implica. La lección es que con perseverancia se pueden alcanzar
grandes obje�vos. En realidad, son pocos los autores que pueden presumir que sobrepasan sus límites y van más allá de mejorar su trabajo,
y Royer es uno de ellos. Lejos de quedarse únicamente en el papel,
aprendió lo necesario para encargarse personalmente de sus cómics y
de que la obra fuera 100% suya. Hoy goza de miles de lectores alrededor del país que disfrutan de sus cómics y que son conmovidos por su
trabajo (de la misma forma en que los mangas originalmente lo
inspiraron a él a emprender el camino de la narra�va secuencial),
junto a todas las historias que ha publicado su sello editorial, tanto
propias como de otros autores.

Sin embargo, el punto más importante de su carrera inició en el año
2018 con el estreno de su obra más conocida hasta la fecha: Onírico,
una serie de misterio sobrenatural acerca de la iden�dad (tema recurrente hasta ahora en su obra y crecimiento personal) que nos cuenta
la historia de Ian, un joven que sueña con el mismo hombre todas las
noches, así que empieza a inves�gar la razón y descubre que su sueño
es más real de lo que parece.
A diferencia de las primeras dos historias, en esta Royer da finalmente el salto hacia una narra�va más compleja que se va desenvolviendo poco a poco mientras explora un nuevo género muy diferente a sus obras pasadas, en el que debe mantener un misterio
constante a través de cada número mientras va revelando poco a poco
las piezas del enorme rompecabezas que se arma alrededor de los
sueños de Ian. Esta es su obra más longeva hasta ahora, teniendo ya
nueve capítulos en publicación con más números por venir y si bien la

Créditos fotográficos
Imagen de portada: vista del Obispado de Monterrey, 2025, fotogra�a de Luis Enrique Pérez Castro; p. 10: Andrés Castro Amaya,
fotogra�a proporcionada por Bryan Yair Ramírez Garza; p. 18: carta de la señora María del Refugio Cienfuegos al presidente de la
república, fotogra�a proporcionada por Monica Daniela Muñoz Miramontes; p. 25: portada del libro Del taller a la fábrica: historia
social del trabajo artesanal a la industria tex�l en Nuevo León de Juan Jacobo Cas�llo Olivares, editado por el Seminario de Procesos de Industrialización de Nuevo León, AMM24. Estudios Históricos; p. 26: portada del libro Escuelas “Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educa�va de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A. de Alberto Casillas Hernández,
editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León; p. 27: Hacienda San Pedro de la UANL, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado
Zapata; p. 28: Alberto Casillas Hernández, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata; p. 29a: Alberto Casillas catalogando documentos en el Archivo Histórico de Fundidora (en adelante: AHF), fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 29b: Alberto
Casillas catalogando el fondo fotográfico del AHF, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 30: Alberto Casillas junto a Juan
Gregorio García Rodríguez, encargado de concentración del Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante: AGENL),
fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 31a: Alberto Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por
el entrevistado; p. 31b: Alberto Casillas armando una caja de polipropileno para preservación de documentos, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 32: Alberto Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p.
33a: Alberto Casillas conversando con asistentes de conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33b: Alberto
Casillas impar�endo una conferencia, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33c: Alberto Casillas impar�endo un recorrido por el AHF, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 33d: Alberto Casillas impar�endo un recorrido por las instalaciones del Parque Fundidora, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34a: Alberto Casillas junto a los miembros del Seminarios de Procesos de Industrialización de Nuevo León, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34b: Alberto Casillas en
su ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geogra�a y Estadís�ca, fotogra�a proporcionada por el entrevistado; p. 34c:
portada del libro El Molino de Combinación Lewis. Un ejemplo de modernización en Monterrey 1944-1981 de Alberto Casillas,
editado por la Universidad de Monterrey; p. 34d: portada del libro Guillermo Kahlo. Fotógrafo de Fundidora de Alberto Casillas,
editado por Ek Editores para la colección El Tiempo; p. 35: Alberto Casillas junto a Jesús Ávila Ávila, fotogra�a proporcionada por
el entrevistado; p. 37: rúbrica de Manuel F. Valdés, fotogra�a de Alberto Arévalo Coronado; p. 38: carta de San�ago Vidaurri a
Manuel F. Valdés, disponible en el AGENL, fotogra�a de Alberto Arévalo Coronado, p. 39: con�nuación de la carta de San�ago
Vidaurri a Manuel F. Valdés, disponible en el AGENL, fotogra�a de Alberto Arevalo Coronado; pp. 43-45: regulación del obispado
de Linares en la aplicación de sacramentos a personas “indignas”, 1875, disponible en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de
Monterrey (AHAM), fotogra�a de Mariana Aidé García Gasca; p. 46: Royer Díaz, fotogra�a de Ana Cesira Alvarado Zapata.

1 Escritor, editor y letrista de cómics. Es licenciado en Lenguaje y Producción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ganador del Concurso de Cómic y Novela Gráfica
de la UANL por tres años consecu�vos. Fue encargado de la edición del cómic independiente Onírico, publicado por Editorial Trazo: Narra�va Gráfica y es fundador del club de cómic de la
Facultad de Artes Visuales de la UANL, mismo que coordina desde 2019. En 2025 fue ganador del VII Concurso Nacional de la Fortaleza Cómics con la obra Desidium.

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                <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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              <text>Cultura Regional, 2026, Vol 4, No. 9, Mayo-Agosto</text>
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              <text>Cultura Regional es una revista publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro. Tiene una periodicidad tetramestral, y su objetivo es poner al alcance de todos el conocimiento de la historia regional, mediante la publicación de artículos, reseñas, entrevistas y transcripciones documentales.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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